
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XII     Cagua, Venezuela     N 171
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                      3 de septiembre de 2007
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
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           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~       ~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~               ISSN: 1856-7983
          ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
							 |
Cardenal y la farndula, Jorge Gmez Jimnez.          | Editorial
                                                         |
Literatura los jueves. / Lauro, recordado. / Seminario   | Breves
del Polo. / Escritores ante el psiclogo. / Del cuento   |
al cortometraje. / Creadoras indgenas. / Jugar y        |
llorar. / Calva y cantante. / Los libros de Evelyne. /   |
Machado bilinge.                                        |
                                                         |
Falleci el escritor espaol Leopoldo Rodrguez Alcalde. | Noticias
/ Francisco Arvalo gana el IV Concurso Alarico Gmez. |
/ Ernesto Cardenal denuncia campaa de desprestigio en |
su contra. / Robados documentos antiguos de la           |
Biblioteca Nacional de Espaa. / Rosa Regs renuncia a   |
la direccin de Biblioteca Nacional de Espaa. / Premio  |
Rulfo mantendr este ao denominacin FIL de            |
Literatura. / Falleci el escritor espaol Francisco    |
Umbral. / Exponen obra de Julio Ruelas, el pintor que    |
ilustr poesa de Daro. / Herido el poeta Ral Zurita   |
durante protestas en Santiago. / Cuba y Venezuela        |
crearn Premios Alba en Artes y Literatura. / Fernando   |
del Paso obtiene el Premio FIL 2007. / Abren en Colombia |
Maestra en Escrituras Creativas. / Encuentro Kipus      |
reunir en Ecuador a revistas literarias andinas. / En   |
Bienal de Brasil homenajearn a Garca Mrquez y         |
Suassuna. / Realizan en Bogot talleres de creacin      |
colectiva. / Festival Latinoamericano de la Clase Obrera |
celebrarn en Cochabamba. / Estudiantes peruanos de      |
literatura se reunirn en diciembre. / Homenajearn en   |
Lima a Gabriel Garca Mrquez. / Mutis y el Gabo         |
encabezarn delegacin de Colombia en Guadalajara. / Se  |
internacionaliza el premio Cop.                         |
                                                         |
Ensayo breve de La Habana grande, Julio Pino Miyar. /  | Artculos y
La fuerza del nadador, Andrs A. Ugueruaga. / El      | reportajes
ltimo viaje de Ernest Hemingway a Espaa, Ramn        |
Fernndez Palmeral. / Jueves en Kamakura, Roberto      |
Bennett. / La tercera parte del Martn Fierro,         |
Fernando Sorrentino. / Delito por bailar el chachach.  |
Msica popular y literatura, Alade Collins. / Borges, |
ciego iluminado, Leopoldo de Quevedo y Monroy.          |
                                                         |
Gabriel Jimnez Emn: Soy un fabulador y un artesano de | Entrevistas
las palabras, Alberto Jos Prez. / Gloria Dolande,    |
precisa y sinttica: Estoy en la lnea que divide la    |
poesa con la narrativa , Rafael Ortega.               |
                                                         |
San Manuel Bueno, mrtir, y la filosofa del vivir,    | Sala de ensayo
Andrea Naranjo-Merino. / El Colegio Invisible: En      |
palabras de nadie , Miguel A. Schmucke P.              |
                                                         |
Dinosaurios, Isabel Moure lvarez. / Cinco poemas de   | Letras
Dolores Torres Bauls. / Gritaba y gritaba, Pablo      |
Mendieta Paz. / Tres poemas de Miguel Ildefonso. /       |
Cuatro cuentos de Carlos de la Hoz Albor. / Poemas de    |
Graciela Wencelblat. / Cuando sea pequea..., Mara    |
Dolores Torres Salas. / Tres poemas de Gerardo Almada. / |
Minueto, ngel Ruiz Cediel. / Tres poemas de Vivian    |
Ximena Rodrguez Lozano. / La plaza de los poetas,     |
Jos lvaro Clix Rodrguez. / Poemas de Mario Molfino.  |
/ Misin Alfa, Roco de Juan Romero. / Poemas de       |
Eugenia Coiro. / Tres relatos de Nohem Hinojosa Rivera. |
/ Facetas descriptivas Entre vicios y emociones        |
acuciantes, Rafael Prez Ortol.                       |
                                                         |
Gente rara, Leonardo Rossiello.                        | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
Ana Nuo.                                                | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
	     Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
		     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
			 http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
			  http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
			  http://www.redchilena.cl
===========================================================================
	 Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
		       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
	  Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
			  http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
			 http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
		      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||	 EDITORIAL	|||||||||||||||||||||||||||

=== Cardenal y la farndula      Jorge Gmez Jimnez ======================

El camino al premio Nobel de Literatura suele tener una superficie borrosa,
dada la rigurosa confidencialidad con que est pavimentado el procedimiento
que sigue la Academia Sueca para escoger al ganador. Si bien en cada
edicin de este premio tan codiciado como desdeado de acuerdo a la
perspectiva del observador se hace pblica una lista de posibles ganadores
que con frecuencia incluye el nombre de quien termina recibindolo, lo
cierto es que no existe una manera de prever con exactitud lo que pasa por
las mentes de los acadmicos al momento de revisar las ms de trescientas
nominaciones con que se inicia el proceso, descrito por cierto hace un ao,
en nuestra edicin 149, por la escritora Lilian Fernndez Hall
(http://www.letralia.com/149/articulo01.htm).

Pese a lo que uno pudiera esperar, este halo de misterio no impide que las
agencias de noticias armen alharacas innecesarias cada vez que se conoce de
una nominacin. Si una institucin desliza ante la prensa que ha postulado
a alguien al premio Nobel de Literatura o a cualquiera de las otras
categoras, los medios hacen de esto la gran noticia. Lo cierto es que la
postulacin por s misma no implica en modo alguno un tipo especial de
mrito por parte del postulado, ms all del que le atribuya la institucin
que haya propuesto su nombre. Ergo, la nominacin de alguien no es
exactamente una noticia sino, apenas, una curiosidad: un evento del mbito
de la farndula, ms que del acadmico.

Por supuesto, lo que hace que tales noticias adquieran tal inters
artificial es la ignorancia general respecto al verdadero peso de una
postulacin. De unos 350 nominados al iniciarse el proceso en febrero de
cada ao, el Comit del Nobel emitir una lista final en la que no entran
ms de veinte nombres. Si el pblico estuviera consciente de las mnimas
posibilidades reales que bajo estas circunstancias tiene la mayora de las
postulaciones, la noticia terminara desinflndose irremediablemente.

Un caso reciente es el revuelo que ha causado la supuesta denuncia que el
escritor nicaragense Ernesto Cardenal ha hecho, al lanzar a los medios de
su pas y del mundo, al servirse de las agencias de noticias como cajas de
resonancia una carta abierta en la que se ve en la penosa obligacin de
afirmar que el presidente Daniel Ortega, y su esposa la poeta Rosario
Murillo, han emprendido una campaa de desprestigio para minimizar sus
posibilidades de ganar el Nobel.

Es conocida la historia de la relacin entre Cardenal y Ortega. En los aos
80, el sacerdote trapense form parte del gobierno revolucionario como
ministro de Cultura, por lo que fue severamente amonestado en 1983 por el
papa Juan Pablo II. Aos despus, en desacuerdo con el rumbo que Ortega le
dio al FSLN, se convirti en uno de sus ms agrios crticos. En la carta
abierta publicada recientemente, Cardenal afirma que, por haberse
convertido en su adversario, Ortega y su esposa han decidido parar esta
iniciativa, refirindose a su postulacin al Nobel, como si parar una
iniciativa de este tipo le correspondiera a algn ente externo a la
Academia Sueca.

Cardenal fue propuesto por la Academia Nicaragense de la Lengua, que es
una de las entidades autorizadas para este tipo de postulaciones. Otras
entidades son, como explicaba Fernndez Hall en su trabajo de hace un ao,
los mismos miembros de la Academia, escritores que anteriormente hayan
sido galardonados con el Premio Nobel de Literatura, profesores
universitarios de literatura o lenguas de cualquier universidad o instituto
superior de cualquier parte del mundo y presidentes de las respectivas
organizaciones que agrupan a los escritores de un pas.

Hay dos detalles que le dan a este episodio ribetes tristemente cmicos.
Por un lado, la difusa certeza con la que Cardenal anuncia la existencia de
una campaa. Me ha llegado la informacin, dice el sacerdote poeta sin
aportar mayores datos, y sobre esa base tan quebradiza acusa a Ortega y a
su esposa de tener a su disposicin todos los juzgados e instancias
judiciales para presentar falsas evidencias y falsos testigos y falsas
pruebas, aunque no aclara de qu. Por el otro, habiendo hecho su denuncia
hace ya casi dos semanas, no se ha producido la famosa campaa ni tan
siquiera respuesta alguna por parte del gobierno nicaragense.

En cualquier caso, el octogenario escritor parece olvidar, o ignorar
aunque esto lo dudamos, que a estas alturas del proceso ya su nombre
tiene definido el destino en la carrera por el Nobel: o ya fue eliminado de
la lista de autores con posibilidades reales, o est siendo estudiado
seriamente por los acadmicos. En una u otra eventualidad, la supuesta
campaa de desprestigio poco podr influir en la decisin final.
Pareciera que su inters, que se muestra desmesurado, por el premio Nobel
ms all de que tenga o no los mritos para obtenerlo, le ha hecho caer
en la tentacin de ese pecado capital que es la vanidad.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
					     http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Literatura los jueves. El Centro Universitario del Sur (CUSur), a travs de
Casa del Arte Dr. Vicente Preciado Zacaras, inici este 30 de agosto el
ciclo Jueves literarios, que tiene el propsito de establecer un programa
permanente de actividades literarias de calidad en Ciudad Guzmn (Jalisco,
Mxico), y de esta manera fortalecer la rica tradicin cultural de la
regin. Las prximas actividades son el 6 de septiembre, cuando se
presentar la revista Luvina, de la Universidad de Guadalajara; el da 13
est por confirmar el programa; el da 20, presentacin de la revista
InterPREtextos, de la Universidad de Colima, y el 27, lectura del escritor
Alfredo Corts.
http://www.cusur.udg.mx/portal

Lauro, recordado. Este mircoles 5 a las 8 de la noche se bautizar, en la
Sala de Teatro 1 de la Casa de Rmulo Gallegos, una rica coleccin de
msica con piezas del reconocido compositor y maestro de la guitarra
Antonio Lauro (1917-1986), en el marco de los actos que la Asociacin
Venezolana de Intrpretes y Productores de Fonogramas (Avinpro) viene
realizando con motivo de los 90 aos del nacimiento del insigne artista
venezolano. Esta produccin discogrfica, que tendr como padrino al
maestro Inocente Carreo, fue realizada por Nelly Carvajal de Lauro, y en
ella participan los ms destacados guitarristas venezolanos, con un
repertorio de canciones que constituyen gran parte de la vida musical de
este artista de fama universal. En el concierto participarn los celebrados
guitarristas venezolanos Mlida Palacios, Rmulo Lazarde, Jos Luis Presa,
Hugo Zuleta, Ignacio Ornes y Rubn Riera, tras lo cual habr un brindis a
los medios de comunicacin social e invitados especiales.
http://www.avinpro.com

Seminario del Polo. Este 5 de septiembre el Polo Educativo Pilar celebrar
en Buenos Aires un Seminario de Literatura Infantil y Juvenil en el
Instituto Verbo Divino (Tratado del Pilar y Ruta Panamericana, Ramal Pilar)
destinado a docentes, bibliotecarios, directivos y supervisores de nivel
Inicial, EPB y ESB. La actividad se iniciar a las 9 de la maana con la
presentacin de la mesa central, donde se establecern los criterios para
la seleccin de literatura infantil y juvenil. A las 10:45 comenzarn los
distintos talleres, dictados por Alicia Salvi, Liliana Cimetto, Laura
Giussani, Andrea Cordobs y Andrea Baronzini: Proyectos Institucionales de
Lectura, Planes de Escritura en el Aula y Narracin Oral. Los aspectos a
abordar sern: proceso creativo, herramientas para el abordaje de
actividades LIJ en las escuelas, orientacin sobre la seleccin de
materiales de LIJ y propuestas ulicas a partir de la literatura. El
seminario es gratuito y la inscripcin debe hacerse anticipadamente por
correo electrnico escribiendo a cursos@poloeducativo.com.ar. Se entregar
material y certificado de asistencia.
http://www.poloeducativopilar.com.ar

Escritores ante el psiclogo. Como parte del ciclo Psicologa y
literatura, entre el 6 de septiembre y el 25 de octubre un grupo de
especialistas en psicologa entrevistar a los escritores mexicanos Rosa
Beltrn, Gonzalo Celorio, Ignacio Padilla, Rosa Nissn y Xavier Velasco, en
el auditorio Luis Lara Tapia de la Facultad de Psicologa de la
Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam). La finalidad del ciclo
consiste en promover la lectura de la narrativa contempornea mexicana
entre los estudiantes, as como profundizar en la relacin entre la obra
literaria y esa disciplina social.
http://tinyurl.com/27s2ep

Del cuento al cortometraje. Hasta este 7 de septiembre hay oportunidad de
inscribirse en el taller de adaptacin cinematogrfica Del cuento al
cortometraje, que se dictar en la Universidad Central de Colombia del 17
de septiembre al 3 de diciembre. El objetivo del taller, que durar 60
horas y se dictar los lunes y mircoles de 6 de la tarde a 9 de la noche,
es proporcionar a sus participantes un mtodo terico-prctico para la
adaptacin del cuento literario a guin de cortometraje. Los interesados
debern entregar un texto de ficcin en prosa (cuento, fragmento de novela,
testimonio, crnica o poesa en prosa), adems de llenar el formulario de
inscripcin y adjuntar una foto, y asistir a una entrevista personal que se
realizar entre el 10 y el 11 de septiembre entre las 6 de la tarde y las 8
de la noche. La inscripcin no tiene costo alguno, pero los aspirantes que
queden admitidos debern pagar una matrcula que oscilar de 550 a 650
pesos.
humanidades@ucentral.edu.co

Creadoras indgenas. Entre el 7 y el 9 de septiembre se llevar a cabo el
Segundo Encuentro de Mujeres de la Luna Nueva, Creadoras Indgenas en el
Arte Veracruzano, evento que organiza el Instituto Veracruzano de Cultura
(Ivec) y que tendr lugar en el Centro Cultural Los Lagos, en Xalapa,
Veracruz (Mxico). Las mujeres de distintos pueblos originarios del estado
de Veracruz mostrarn lo que producen y recrean con la utilizacin de
tcnicas ancestrales o con nuevos procesos y diseos, siempre con respeto a
su sistema de creencias, mitos y formas de pensamiento. La inauguracin e
inicio del programa musical y literario ser el viernes 7 de septiembre,
mientras que el da 8 tendrn a lugar los talleres de literatura indgena y
produccin radiofnica, un encuentro de artesanas e intercambio de
experiencias de escritoras. Asimismo, habr una muestra de las expresiones
de las Mujeres de la Luna Nueva en msica, canto, teatro y poesa, y se
har un reconocimiento a la artesana Leocadia Cruz Gmez, ganadora en 2006
del Premio Nacional de Arte, entre otras actividades. Al tercer da
continuarn los talleres de literatura y radio y se clausurar el encuentro
con actividades musicales y poesa. Tambin habr una exposicin colectiva
de pintura, expoventa de artesanas y consultas de medicina tradicional.
http://www.ivec.gob.mx

Jugar y llorar. Hasta el 20 de septiembre es posible visitar la exposicin
fotogrfica Jugamos, lloramos..., de la artista argentina Moira
Antonello, en el Pop Hotel Boquitas Pintadas (Estados Unidos 1393, Buenos
Aires). Las fotografas son el resultado de una performance y se basan en
la exaltacin de un detalle corporal arrancado de su contexto,
transformando en ambiguo el gesto que retrata. La ausencia de una
codificacin similar desestima toda interpretacin concreta, permitiendo a
los gestos debatirse entre el erotismo y la vulgaridad, entre el
reconocimiento y lo grotesco. La muestra est abierta al pblico de lunes a
domingo entre las 11 de la maana y las 5 de la tarde, salvo los jueves
cuando el horario se extiende hasta las 9 de la noche. Tambin los jueves
la autora hace un recorrido con el pblico.
http://www.moiraantonello.com.ar/antonellojugamos.htm

Calva y cantante. Dirigida por Dairo Pieres, la obra La cantante calva, de
Eugne Ionesco, se presentar desde el prximo jueves 20 de septiembre en
la sala Horacio Peterson del Ateneo de Caracas, interpretada por Alexander
Rivera, Carlos Daz, Luis Vicente Gonzlez, Moiss Berrotern, Marvin Huise
y Morris Merentes. Pieres fusiona acertadamente los disparatados dilogos
con su permanente indagacin conceptual sobre la puesta en escena. En esta
presentacin de La Cantante Calva tiene mucho que ver la labor de los
actores que han asumido el riesgo de convertirse en personajes absurdos y
lo han hecho con total convencimiento. Un elenco de hombres que aceptaron
el reto del travestismo en un trabajo actoral realizado con sumo esfuerzo y
dedicacin profesional. La obra se presentar de jueves a sbado a las 8 de
la noche y los domingos a las 6 de la tarde.

Los libros de Evelyne. Desde este 30 de agosto y hasta el 14 de octubre
est abierta al pblico, en la capital mexicana, una exposicin que rene
80 libros de encuadernacin artstica de la encuadernadora y biblifila
franco-mexicana Evelyne Buchdid, fallecida en 2006. Las encuadernaciones,
producto de 60 aos de fecunda labor creativa, usan materiales como pieles
de diversos colores y texturas, incrustaciones de metales en distintas
formas, piedras semipreciosas, vidrios multicolores y telas de diversas
fibras, adems de guardas de papel creadas y producidas por afamados
diseadores e impresores. Cada volumen fue trabajado de manera individual
para dotarlo de personalidad propia y vestirlo de materiales diversos.
Nacida en Pars, Buchdid se traslad a Mxico con su familia antes de la
Segunda Guerra Mundial. En la nacin azteca curs estudios de filosofa y
letras hispanoamericanas, historia de la arquitectura, encuadernacin,
grabado y restauracin de papel. La muestra puede apreciarse en las salas
de exposiciones 1 y 2 de la Biblioteca Mxico Jos Vasconcelos, en el
Centro Histrico.
http://www.bibliotecavasconcelos.gob.mx

Machado bilinge. El Circulo Artstico Cultural Hispano Internacional
celebrar el prximo 23 de octubre un recital potico, en castellano e
ingls, dedicado a Antonio Machado, con motivo del centenario de su llegada
a Castilla y Len. Para la convocatoria, organizada por la presidenta de la
entidad, Nanette Tolentino, ha sido solicitada la colaboracin de la
Casa-Museo de Antonio Machado de Segovia. Durante el certamen tambin se ha
programado una actuacin de violn y de violonchelo, bajo la direccin de
la violinista blgara Iliana Radkova, adems de un breve desfile de modelos
y la actuacin de la tuna de Medicina de la Universidad Autnoma de Madrid.

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||||||||||||||||||||||||||||||	  NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Falleci el escritor espaol Leopoldo Rodrguez Alcalde

El escritor, poeta, crtico y estudioso del arte y la literatura, Leopoldo
Rodrguez Alcalde, falleci este 20 de agosto en Santander (Cantabria,
Espaa) a los 87 aos de edad, en la residencia San Cndido de Cajo,
donde haba sido trasladado hace apenas una semana, tras sufrir una cada
que gener posteriormente sucesivos trastornos.

Tambin coleccionista y biblifilo, Rodrguez Alcalde, un erudito
solitario, entregado al escaso margen que su salud le dejaba ya para sus
dos grandes pasiones: la lectura y la escritura, apenas sali en los
ltimos aos de su domicilio del Paseo Pereda, lugar de peregrinaje,
durante muchas pocas, de jvenes poetas y amigos intelectuales con los que
comparta inquietudes y tertulias.

Erudito e investigador, era una de las figuras emblemticas y ms
singulares de la vida cultural de la regin. De su pluma surgieron, durante
buena parte del siglo XX, obras poticas, ensayos, cientos de escritos
crticos, catlogos y biografas que, a travs de la poesa y la prosa,
reflejaron su insaciable curiosidad, su intenso activismo intelectual y, en
definitiva, una labor de divulgacin destinada siempre a trazar una visin
vital y gozosa del arte.

Rodrguez Alcalde naci en Santander en 1920. Licenciado en derecho, inici
sus colaboraciones en la revista y el grupo Proel. Su vasta informacin
intelectual le permiti orientar su labor literaria en diversos campos,
encauzados en una brillante crtica artstica y literaria sus textos ms
valiosos y apreciados, aunque su autntica vocacin era la poesa. Es
tambin autor de biografas que, en algunos casos, constituyen importantes
ensayos en torno al personaje y su poca. Ms de sesenta obras, muchas de
ellas ahora difciles de hallar, han configurado la diversa y plural
creatividad del escritor y poeta.

Entre las distinciones recibidas destacan el premio Lzaro Galdeano de
crtica de arte, el ttulo de Montas del Ao del Ateneo de Santander
(http://www.atesant.es) y el de Hijo Predilecto de la capital cntabra,
concedido por el Ayuntamiento (http://www.ayto-santander.es) en el ao
2000. A su muerte era vocal asesor de la Fundacin Marcelino Botn
(http://www.fundacionmbotin.org), aunque su trayectoria est marcada por su
ligazn al Ateneo santanderino.

Como recordaba quien fuera presidente de la institucin en los noventa,
Segundo Lpez Vlez, Rodrguez Alcalde naci y creci para el Ateneo desde
los aos de la posguerra y de su juventud, cuando imparti una primera
ponencia sobre Rafael Alberti o divulg su estudio sobre la poesa
francesa. Plstica, msica, historia y otros campos pasaron por el filtro
de su activa escritura hasta prcticamente principios de esta dcada cuado
vio la luz una parte de sus memorias, Miradas y situaciones (Ediciones
Estudio), y continuaron aflorando espordicamente sus crticas de arte.

Su afn de conocimiento se sum a su dedicacin de polgrafo. Difcil es
atravesar la creacin artstica del siglo XX, en especial las huellas
cntabras, sin consultar las referencias de Rodrguez Alcalde a creadores,
estilos y tendencias. Coleccionista de arte y biblifilo, su domicilio y
estudio eran un autntico museo. Los fondos de su biblioteca se cifran en
ms de 20.000 volmenes y los de su coleccin de arte en ms de mil
quinientas piezas, entre originales y obra grfica. Segn expreso deseo del
intelectual y crtico, sus libros irn destinados a la biblioteca municipal
(una parte de los cuales ya fueron cedidos en los noventa); y sus fondos
artsticos tendrn como ubicacin futura la Fundacin Marcelino Botn.

Fuente: El Diario Montas



*** Francisco Arvalo gana el IV Concurso Alarico Gmez

Con el libro Tropiezos en el campanario, firmado con el seudnimo de Hugo
Vctor, el reconocido escritor venezolano Francisco Arvalo (San Flix,
Bolvar, 1959) se convirti este 21 de agosto en ganador de la cuarta
edicin del Concurso Nacional de Literatura Alarico Gmez, que anualmente
organiza el gobierno del estado Monagas (Venezuela) a travs de su
Instituto de Cultura (Icum).

Este ao el gnero premiado fue cuento y participaron escritores noveles y
consagrados de toda la geografa nacional, quienes fueron evaluados por el
jurado calificador que, en esta oportunidad, estuvo conformado por los
escritores Jos Roberto Duque, de Caracas; Carlos Acosta, de Cuman, y Luz
Marina Cruz, del estado anfitrin.

El premio para Arvalo consta de cinco millones de bolvares y la
publicacin de la obra, explic el presidente del Icum, escritor Miguel
Mendoza Barreto, quien agreg que la mencin honorfica recay sobre Juan
Ramn Prez, con el libro de cuentos Eugenio el genio.

Tropiezos en el campanario relata la historia que en el barrio La
Seguidilla le sucede a varios de sus habitantes. El padre Aitor, incansable
peregrino suramericano, y Margaret, quien ayuda a este seguidor de Dios a
hacer sus oficios ms placenteros y llevaderos, son las piezas clave de la
obra, y de ellos comienzan a desencadenarse sucesos de importante
significacin para el relato.

Entre los personajes que poco a poco van ingresando dentro del mundo de
Tropiezos en el campanario se encuentra doa Concepcin, quien traa nios
al mundo y tiene una fuerte vinculacin a una red de pederastia. En la
accin narrativa tambin aparece un ser sin nombre (una madre) que abandona
a sus cinco hijos en manos de una bestia (su marido), por no aguantarlo
ms.

As, el escritor Francisco Arvalo, con un lenguaje preciso, hasta soez, va
narrando una cruda realidad que sucede en un espacio humano, que bien
podra ser cualquiera de nuestros barrios. Para el escritor todos somos
vctimas de una vida intensa, minada de carencias, por lo que dentro de
Tropiezos en el campanario todas las historias estn baadas de tristeza y
condimentadas de dramatismo, bajo un lenguaje envuelto en lo cotidiano.

Fuente: Icum



*** Ernesto Cardenal denuncia campaa de desprestigio en su contra

El poeta y sacerdote nicaragense Ernesto Cardenal acus el pasado
mircoles 22 de agosto al presidente de su pas, Daniel Ortega, y a la
primera dama, Rosario Murillo, de lanzar una campaa de desprestigio
contra su candidatura al premio Nobel de Literatura.

Me veo en la penosa obligacin de denunciar ante Nicaragua y el mundo que
me ha llegado la informacin de que el presidente Daniel Ortega y su esposa
Rosario Murillo se han alarmado por la promocin de la candidatura al
Premio Nobel, por considerar que soy un adversario, seala Cardenal en una
carta pblica
(http://www.elnuevodiario.com.ni/2007/08/22/nacionales/56923).

En la carta, difundida en los medios escritos locales, el poeta, un
disidente dentro del sandinismo, agrega que la pareja presidencial
nicaragense han decidido parar esta iniciativa lanzando una campaa de
desprestigio contra l tanto nacional como internacionalmente por todos
los medios a su alcance.

En caso de ser as, yo estoy indefenso ante esta campaa del Gobierno de
Nicaragua, y lo nico que puedo hacer es anunciarlo antes de que suceda,
aade en la misiva, donde el sacerdote trapense asegura que son muchos los
medios que el gobierno sandinista puede lanzar en su contra.

Advierte que es muy fcil la presentacin de falsas evidencias y falsos
testigos, ms aun cuando las instancias judiciales y la Corte Suprema de
Justicia de Nicaragua est bajo el control de Ortega y el Frente Sandinista
de Liberacin Nacional (FSLN).

Ante esta impotencia en que me encuentro, no puedo sino decirle a Dios
como en el salmo: sin motivo me pusieron una trampa, hicieron un hoyo para
que cayera en l; que caigan en su propia trampa, dice el poeta en la
carta, que an no ha sido respondida por Ortega ni por Murillo, tambin
poeta.

La Academia Nicaragense de la Lengua propuso la candidatura de Cardenal al
premio Nobel de Literatura 2007, la cual es promovida por un Comit
Coordinador integrado por asociaciones culturales, instituciones educativas
y escritores nicaragenses. Con 82 aos de edad y una obra publicada en 20
idiomas y en ms de 200 ediciones, Cardenal est considerado hoy como uno
de los poetas vivos ms importantes de Latinoamrica.

Fuentes: EFE  El Nuevo Diario



*** Robados documentos antiguos de la Biblioteca Nacional de Espaa

Dos mapamundis grabados e ilustrados, que formaban parte de sendos
ejemplares de la edicin incunable de 1482 de la obra Cosmografa, de
Ptolomeo, as como hojas de otras obras de los siglos XVI y XVII, fueron
sustrados de la Biblioteca Nacional de Espaa (BNE, http://www.bne.es),
segn informaron fuentes de esta institucin, en cuya Sala Cervantes, a la
cual slo acuden los usuarios que poseen el carnet de investigador, se
encontraban los documentos.

La sustraccin se produjo burlando las estrictas medidas de seguridad en
la Biblioteca Nacional en vigor desde los aos noventa. En un primer
momento se anunci, el viernes 24 de agosto, el robo de los mapamundis,
pero luego, el 28, fue descubierto el robo de los documentos restantes por
el Grupo de Patrimonio Histrico de la Guardia Civil

De la edicin de la Cosmografa sustrada se conservan actualmente cerca de
120 ejemplares en las ms importantes bibliotecas del mundo. La BNE ha
procedido inmediatamente a precintar ambos volmenes para preservar las
posibles pruebas y a denunciar el hecho ante la Unidad de la Guardia Civil
especializada en Patrimonio Histrico, que ha iniciado la investigacin
para recuperar las pginas sustradas.

Los otros documentos son varias hojas de cuatro ejemplares de obras de los
siglos XVI y XVII, de los cuales existen otras copias en la BNE y en otras
bibliotecas del pas. Se est llevando a cabo una minuciosa y exhaustiva
revisin de los ejemplares servidos a los usuarios en los ltimos aos.
Para no entorpecer la marcha de las investigaciones policiales, no es
posible ofrecer por el momento ms datos sobre las piezas mutiladas,
asegura la BNE en un comunicado.

La escritora Rosa Regs, quien renunci a su cargo como directora de la BNE
el pasado lunes 27 de agosto, neg que ello tuviera relacin con los robos.
El mircoles, la escritora declar en la emisora Catalua Radio
(http://www.catradio.cat) que se tiene la identidad de quien los cometi.
Sabemos qu persona ha sido. Tenemos muchos indicios, pero claro, esta
persona ya debe haber huido, dijo Regs. Sabemos el nombre, la
personalidad, la direccin y la nacionalidad de la nica persona que ha
tenido estos libros desde que nosotros tenemos constancia de que estaban
enteros. Se le dio el carnet en febrero de 2004 y vena avalado por el
embajador de Espaa en Buenos Aires.

Poco despus, Regs neg a un periodista del diario El Pas
(http://www.elpais.com) haber declarado ante la emisora que ya se tena la
identidad del ladrn. Me han preguntado [en el programa de radio] que si
entre las personas que haban usado esos libros [de los que se robaron los
mapas] haba alguien avalado por el embajador de Argentina. Y, claro, yo no
digo nada de la investigacin, pero tampoco voy a mentir. Lo que s veo es
que alguien de aqu [de la Biblioteca Nacional] ha filtrado informacin, lo
cual tampoco me sorprende. Siempre pasa.

La repentina versin de la ex directora de la BNE caus sorpresa, pues para
entonces la entrevista en Catalua Radio ya circulaba por Internet.
Posteriormente la agencia EFE (http://www.efe.es) tambin recogi las
declaraciones y las public en castellano. Media hora despus de que se
supiera que Regs haba apuntado a Rafael Estrella, embajador de Espaa en
Argentina, como avalista de un ladrn de mapas, el diplomtico dijo por
telfono: Rotundamente le digo que no he avalado a nadie para que
investigue en la Biblioteca Nacional, y adems he comprobado que ningn
consejero de esta Embajada lo ha hecho. Me parece aberrante.

Fuentes: 20Minutos  El Pas



*** Rosa Regs renuncia a la direccin de Biblioteca Nacional de Espaa

La escritora Rosa Regs (Barcelona, 1933) present el pasado 27 de agosto
su renuncia irrevocable como directora de la Biblioteca Nacional de Espaa
(BNE, http://www.bne.es), alegando la total falta de confianza del
ministro de Cultura, Csar Antonio Molina. Regs, que ocupaba el cargo
desde 2004, comunic su decisin al ministro a travs de una carta.

Segn la escritora, Molina le dijo en una reunin, celebrada el viernes 24,
que durante sus ms de tres aos de gestin al frente de la BNE no haba
hecho nada. La escritora dijo a la prensa haberse quedado boquiabierta
ante la declaracin del ministro. A la vista de esa afirmacin, que supone
una total falta de confianza, he tomado la decisin de presentar mi
dimisin, explic la escritora.

Regs seal que tena un compromiso de cuatro aos con el gobierno
socialista que, desgraciadamente no podra continuar, pese a tener
muchos proyectos en marcha en la BNE. Pero, puesto que mi carrera no es
administrativa, no tiene sentido que permanezca en este puesto si no tengo
la confianza del ministro, recalc la escritora.

Regs ha precisado que la entrevista del pasado viernes con Csar Antonio
Molina ha sido la nica que ha mantenido con el titular de Cultura desde
que ste fue nombrado ministro en julio.

No tengo inters en seguir en este puesto si no cuento la confianza del
ministro. Y nunca dije que me ira, como se ha publicado. Es ms, Csar
Antonio Molina es buen amigo mo y, por lo tanto, nunca dije algo as, pero
estoy acostumbrada a que manipulen mis palabras. En cualquier caso me
siento feliz y contenta, ha manifestado la escritora.

En las prximas semanas, Molina llevar ante el Consejo de Ministros el
nombramiento del nuevo director de la BNE.

Regs aclar que su renuncia no tiene nada que ver con el robo de dos
mapamundi de dos volmenes de la Cosmografa de Ptolomeo en la sede de la
BNE en Madrid. La sustraccin de estos mapas, incluidos en sendos
incunables de 1482, se hizo pblica a mediados de agosto.

Antes de retirarse del cargo, Regs se reuni con el responsable de la
Guardia Civil que se encarga de investigar el robo de los mapamundi. Este
responsable del instituto armado, encargado de la persecucin de los
delitos contra el patrimonio cultural, le pidi a Regs que no se diera
ninguna informacin sobre este caso para no entorpecer la investigacin en
curso.

Los ejemplares de los que se sustrajeron los mapamundi se guardan en la
Sala Cervantes, a la cual slo pueden acceder los usuarios que poseen el
carnet de investigador. De dicha edicin de la Cosmografa se conservan
actualmente cerca de 120 ejemplares en las ms importantes bibliotecas del
mundo.

Fuente: El Pas



*** Premio Rulfo mantendr este ao denominacin FIL de Literatura

La Asociacin Civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe
Juan Rulfo (http://www.fil.com.mx) inform este 27 de agosto que decidi
que la 17 edicin del certamen mantendr la denominacin Premio FIL de
Literatura, en virtud de que bajo este nombre se hizo la convocatoria
correspondiente.

Luego de que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (Impi,
http://www.impi.gob.mx) determin nula en meses pasados la marca Juan
Rulfo, y rechaz la demanda de infraccin en materia de marcas presentada
por Juan Francisco Prez Rulfo en contra de la citada asociacin, el premio
poda retomar su nombre original.

Sin embargo, los miembros de la asociacin determinaron que la reasignacin
del nombre no proceder este ao, debido a que antes del fallo ya se haba
emitido la convocatoria bajo la denominacin Premio FIL de Literatura,
como se le denomin a raz de la referida demanda.

Ya sin ningn impedimento legal que le impida recuperar el nombre de Juan
Rulfo, la Asociacin se volver a reunir en enero de 2008, a fin de tomar
una decisin definitiva respecto al destino de dicho certamen.

El Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo fue creado
en 1991 por la Universidad de Guadalajara (http://www.udg.mx) y el respaldo
de instituciones pblicas y privadas, que en conjunto aportan 100 mil
dlares para retribuir al escritor designado por un jurado internacional
que se conforma por siete especialistas.

Como un homenaje al narrador mexicano Juan Rulfo, uno de los iconos de la
literatura universal del siglo XX, la Feria Internacional del Libro de
Guadalajara (FIL) le puso su nombre a este premio, con el propsito de
enaltecer la calidad y la trascendencia de las letras contemporneas
escritas en cualquier lengua hablada en Amrica Latina, el Caribe y la
Pennsula Ibrica.

El nombre del ganador del Premio FIL de Literatura 2007 se dar a conocer
hoy 3 de septiembre y el galardn se entregar, como cada ao, en el marco
de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, a realizarse en
noviembre prximo.

Fuentes: FIL  Notimex



*** Falleci el escritor espaol Francisco Umbral

El escritor y articulista Francisco Umbral falleci en la madrugada del
pasado martes 28 de agosto a los 72 aos, en el hospital Monteprncipe de
Boadilla del Monte, en Madrid, a causa de una insuficiencia respiratoria
aguda y un paro cardiorrespiratorio. Los restos del escritor fueron
incinerados la maana del mircoles en el cementerio de La Almudena, donde
descansan junto a los de su hijo, muerto en la niez, y al que dedic su
libro Mortal y rosa.

Autor de un centenar de libros y de una columna diaria en el diario El
Mundo (http://www.elmundo.es) anteriormente colabor con El Pas
(http://www.elpais.es) y Diario 16, la carrera literaria de Umbral recibi
numerosos galardones, entre ellos el Premio Prncipe de Asturias de las
Letras en 1996 y el Premio Cervantes en 2000.

Su salud se deterior en 2003 y en agosto de ese ao tuvo que ser
hospitalizado por una neumona derivada de una operacin intestinal. El mes
anterior se le haba extirpado una parte del colon. Su larga enfermedad le
oblig, en algunos momentos, a interrumpir su colaboracin con El Mundo,
que retom siempre antes de lo previsto por su firme determinacin de
volver a su cita diaria con los lectores.

Umbral muri intentando dictar a su mujer su ltima columna, titulada Las
uvas doradas, una metfora que refleja el esplendor y la juventud, temas
muy comunes en su literatura, afirm el director de El Mundo, Pedro J.
Ramrez, quien le describi como el mejor escritor de peridicos
contemporneo y probablemente el mejor de la historia del periodismo
espaol.

Tras conocerse la noticia, Umbral recibi el reconocimiento de escritores,
periodistas y polticos, algunos de los cuales visitaron la capilla
ardiente instalada en el hospital durante la tarde del martes. Los Reyes y
los Prncipes enviaron sendos telegramas a la viuda del escritor, Mara
Espaa, en los que lamentan la prdida de una figura imprescindible de las
letras espaolas.

Tambin visit la capilla ardiente el ministro espaol de Cultura, Csar
Antonio Molina, quien afirm que en los artculos y los libros de Umbral
est la mejor tradicin del periodismo y la literatura espaolas.

La muerte del escritor deja un profundo vaco en la literatura y el
periodismo, afirm el presidente del Gobierno, Jos Luis Rodrguez
Zapatero, en el telegrama que remiti a la viuda del columnista.

Umbral ha sido una de las grandes figuras de los ltimos 50 aos, dijo el
lder del PP, Mariano Rajoy, tras visitar la capilla ardiente, por la que
pasaron tambin la presidenta de la Comunidad de Madrid
(http://www.madrid.org), Esperanza Aguirre, y el alcalde de la capital,
Alberto Ruiz-Gallardn.

Con la prdida de Francisco Umbral desaparece un gran escritor de la
lengua espaola y una personalidad libre que acu un estilo propio e
indiscutible, dijo el director de la Real Academia Espaola (RAE,
http://www.rae.es), Vctor Garca de la Concha.

La editora personal de Umbral, Ana Gavin, destac la faceta ms personal y
vulnerable del literato, del que dijo que sola encontrarse inquieto ante
la acogida de su obra, pese a la imagen de soberbia que pudiera transmitir
ante el pblico.

Considerado uno de los autores ms incisivos y brillantes de la Espaa de
la segunda mitad del siglo XX, Francisco Prez Martnez ms conocido como
Francisco (Paco) Umbral naci el 11 de mayo de 1935 en Madrid, aunque
pas su infancia y adolescencia en Valladolid.

Entre sus ms de 80 libros publicados destacan Las ninfas (1975), Mortal y
rosa (1975), La noche que llegu al Caf Gijn (1977), Triloga de Madrid
(1984), Madrid 1940: Memorias de un joven fascista (1993) y El socialista
sentimental (1999). En marzo pasado public su ltimo libro, Amado siglo
XX, en el que hizo balance de su vida y de todo un siglo, mezclando memoria
y literatura.

Adems del Prncipe de Asturias y el Cervantes, su prolfica labor ha sido
reconocida tambin con galardones como, entre otros, el Premio Nadal (1975)
por Las ninfas, el Premio Csar Ruano de Periodismo (1980), el Premio
Mariano Cavia de Periodismo (1990), el Premio de la Crtica de 1991 en
narrativa castellana por Leyenda del Csar visionario, el Premio Nacional
de Periodismo (1994) y el Francisco Cerecedo de la Asociacin de
Periodistas Europeos.

No entiendo cundo he vivido, habiendo escrito tanto. Pero lo cierto es
que he vivido, y mucho, y todo est escrito, afirm Francisco Umbral antes
de recibir el Premio Cervantes de manos del Rey el 23 de abril de 2001.

Fuentes: EFE  El Mundo



*** Exponen obra de Julio Ruelas, el pintor que ilustr poesa de Daro

La obra del pintor mexicano Julio Ruelas (1870-1907), que ilustr la poesa
del nicaragense Rubn Daro a principios del siglo XX, ha sido rescatada
del olvido para la exposicin El viajero lgubre. Julio Ruelas
modernista, inaugurada este 30 de agosto en el Museo Nacional de Arte de
Ciudad de Mxico (http://www.munal.com.mx).

La exposicin, que estar abierta al pblico hasta el 28 de octubre,
muestra la intimidad del artista, su relacin con la figura femenina y su
invencin iconogrfica notable, asegur el curador de la muestra, Miguel
Cervantes.

Organizada en tres ncleos temticos llamados Una pasin modernista, Al
aguafuerte y Poeta de la lnea, la muestra incluye ms de cien piezas
entre leos, grabados, vietas y nmeros originales de la revista Moderna,
en la que Ruelas ilustr textos de los principales escritores mexicanos de
la poca.

Cervantes destac la necesidad de recuperar la obra de Ruelas, que durante
aos permaneci en el ostracismo por su vinculacin con el rgimen del
dictador Porfirio Daz, que gobern Mxico durante ms de treinta aos
(1876-1911). El nombre de Ruelas, como el de Saturnino Herrn, quedaron
empolvados y no fue sino hasta los aos ochenta del siglo pasado cuando se
empezaron a estudiar, indic.

Ahora, cuando se cumplen cien aos de su muerte, es el mejor momento para
rescatar los trabajos del artista, agreg Cervantes, quien sugiri hacer un
catlogo de las obras, ya que gran parte de las que sern exhibidas
pertenecen a colecciones privadas y ser muy difcil volverlas a ver y
seguirles el rastro despus.

Ruelas, quien se form en la Academia de Munich (Alemania) y vivi en Pars
hasta su prematura muerte, tuvo la obra Los caprichos de Goya como
influencia para dibujar seres monstruosos y fantasmagricos. Sin embargo,
su arte est ms ligado al academicismo de la escuela alemana. Sobre su
participacin en la revista Moderna, Cervantes sostuvo que el artista fue
un miembro igual de importante que los escritores o quiz ms, pues fue un
verdadero inventor del modernismo en Mxico.

Fuente: EFE



*** Herido el poeta Ral Zurita durante protestas en Santiago

El poeta chileno Ral Zurita, ganador del Premio Nacional de Literatura en
su pas, result herido durante una jornada de protesta que contra las
polticas econmicas de la presidenta Michelle Bachelet organizaron
diversas agrupaciones de trabajadores en Chile, y que arroj en total ms
de 370 detenidos.

El escritor se haba sumado a la movilizacin, pero result golpeado por
carabineros en la Plaza Italia de la capital chilena, donde adems fue
afectado por los gases lacrimgenos. Zurita tuvo que huir del carro
lanzaguas y de las bombas lacrimgenas mientras miles de manifestantes
dialogaban para continuar la manifestacin desde la Plaza Italia, por la
Alameda hacia el centro.

El escritor calific la jornada como una protesta absolutamente legtima
contra un sistema aberrante e inhumano, este neoliberalismo, por lo que
consider que los hechos de represin eran absolutamente innecesarios.
Son los viejos resabios fascistas que no quieren morir. Incomprensible
porque al menos en teora el gobierno se dice socialista, agreg.

Zurita particip en la manifestacin junto a un grupo de escritores para
solidarizarse colectivamente con las esperanzas de los trabajadores. Ante
el ataque de Carabineros en Plaza Italia, el escritor debi buscar refugio
en la sede central del Partido Comunista, donde fue atendido por
voluntarias paramdicas de su estado de conmocin provocado por el gas
lacrimgeno.

A los 20 minutos de estar en la Plaza Italia, el ambiente se puso bastante
denso, declar el escritor. Me agarraron los gases lacrimgenos. Estaba
caminando medio ciego, estaba un poco ahogado, me met por Vicua Mackenna,
no saba muy bien dnde iba, la gente corra, yo no puedo correr mucho...
alguien me tom del brazo y me meti a una casa... era la sede del PC.
Entonces estuve un rato ah, compartiendo, viendo lo que pasaba. Y eso
sera todo, trivialidades.

Zurita indic que asisti a la marcha por haber sido convocada por una
organizacin que respeto y he respetado siempre, como es la CUT. Son los
trabajadores. Calific como profundamente paradjico el que una accin
de este tipo fuera emprendida por un gobierno encabezado por una presidenta
socialista. Creo que el neoliberalismo es una enorme transnacional que en
el caso nuestro supera con creces la autoridad que pueda tener un
gobernante. Entonces, si hay que manifestarse, bueno, estar todas las
veces que haya que manifestarse.

Adems del escritor, tambin fueron lesionadas otras cincuenta personas,
entre las cuales se encontraba el senador socialista Alejandro Navarro,
quien afirm que el gobierno no le puede pegar a los trabajadores, si esto
lo construimos (la democracia) para poder manifestarse. El gobierno cometi
un error, debi haber autorizado la marcha.

Las cmaras de Canal 13 de televisin captaron el momento preciso en que un
uniformado ataca con su bastn a la cabeza del senador Navarro, quien
anunci que exigir una investigacin sobre la inusitada violencia en la
agresin.

El parlamentario gestionaba una autorizacin para que los manifestantes
congregados en la Plaza Italia pudieran marchar por el costado norte de la
Alameda hasta el edificio Diego Portales. Mientras se realizaban las
consultas correspondientes, junto al diputado socialista Sergio Aguil, se
produjo la orden de desalojar la zona con la secuela de contusos y
detenidos.

Las autoridades de Carabineros presentaron disculpas al senador Navarro y
anunciaron una investigacin interna para establecer eventuales
responsabilidades en la agresin que sufri por parte de un miembro del
cuerpo antimotines, que lo golpe en la cabeza con un bastn metlico.

Entre los detenidos se encontraban el abogado de derechos humanos Hugo
Gutirrez y algunos dirigentes sindicales. Segn la intendenta de Santiago,
Adriana Delpiano, entre los heridos hay 18 carabineros, de los cuales uno
est grave.

Los actos estuvieron desde las primeras horas de la maana acompaados de
incidentes, debido a la fuerte accin de la polica, que impidi el
propsito de los manifestantes de marchar hacia el centro de Santiago y por
la Alameda Bernardo OHiggins, la principal avenida de la capital chilena.

Mientras el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Arturo
Martnez, critic la represin policial y consider un xito una jornada
limpia de nuestra parte, las autoridades sealaron que el pas oper con
relativa normalidad.

Por su parte, la presidenta Bachelet afirm, en declaraciones en La Moneda,
en cuyo entorno se dispuso un fuerte cerco policial, que en su gobierno los
trabajadores siempre podrn expresar sus demandas y sus derechos, pero
pacficamente. Eso s, hay un lmite y quiero que todos lo entiendan muy
bien, advirti, en alusin a los actos de violencia.

Para ello se requiere, dijo, de dilogo y no de presin, de acuerdos y no
de violencia, porque la democracia no necesita desorden ni violencia. Hay
espacios en la democracia para expresarse pacficamente, recalc la
mandataria socialista.

En la protesta participaron unos veinte gremios, entre ellos los
profesores, mdicos y trabajadores de la salud, estudiantes y los empleados
pblicos, adems de dirigentes de partidos de izquierda, como el Comunista
y el Humanista y las juventudes de la oficialista Concertacin. El
presidente de la Central nica de Trabajadores (CUT), Arturo Martnez,
afirm que la movilizacin buscaba exigir la construccin de un Estado
social, democrtico y solidario, insistiendo que protestan contra el
capitalismo salvaje.

La protesta tuvo como smbolo a una vaca, que est cansada de ser ordeada
en beneficio de unos pocos. La economa chilena crecer este ao el 6% y
el fisco cerrar con un supervit cercano a los $20.000 millones, pero
cifras del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sealan
que Chile es el segundo pas ms desigual de Amrica Latina en distribucin
de la riqueza despus de Brasil, pues el 10% ms rico de la poblacin se
lleva el 47% de ingresos y el 10% ms pobre solo el 1,2%.

Fuentes: AFP  EFE  Informativos Telecinco  La Segunda  Mundo Posible



*** Cuba y Venezuela crearn Premios Alba en Artes y Literatura

Autoridades de Cultura de Cuba y Venezuela realizarn una convocatoria para
los Premios Alba en las Artes y la Literatura, a fin de reconocer a
sobresalientes creadores latinoamericanos y caribeos, inform el diario
Granma (http://www.granma.cu) el pasado 30 de agosto.

El ministro cubano de Cultura, Abel Prieto, declar al diario oficial
cubano que el Premio seguramente pondr de relieve a grandes figuras
quizs hoy no suficientemente valoradas dentro de este mundo.

Dijo que en la actualidad se han despreciado los verdaderos valores
debido a que la industria cultural hegemnica ha creado tantos falsos
fetiches. Prieto y su homlogo de Venezuela, el arquitecto Francisco
Sesto, quien asisti en la capital cubana a la presentacin de un libro con
discursos de Fidel Castro, dieron a conocer la convocatoria a estos
premios, cuya periodicidad ser anual.

Los reconocimientos se concedern a creadores vivos que hayan consagrado,
de manera sostenida, su vida y el conjunto de su obra a engrandecer el
patrimonio artstico y literario de la regin, indicaron los funcionarios.

Ambas distinciones sern auspiciadas por el Fondo Cultural de la
Alternativa Bolivariana para las Amricas (Alba), entidad binacional creada
mediante convenio firmado en 2006 por los presidentes de Venezuela y Cuba,
Hugo Chvez y Fidel Castro, respectivamente.

Fuente: Notimex



*** Fernando del Paso obtiene el Premio FIL 2007

El escritor mexicano Fernando del Paso fue elegido por votacin unnime
para recibir el Premio FIL de Literatura 2007 (http://www.fil.com.mx),
segn anunci hoy 3 de septiembre el comit organizador. El jurado,
conformado por los mexicanos Gonzalo Celorio, Rubn Gallo, Gustavo Guerrero
(Venezuela), Suzanne Jill Levine (EU), Julio Ortega (Per), Beatriz Pastor
(Espaa) y William Rowe (Reino Unido), tom esta decisin luego de haber
deliberado en la ciudad de Guadalajara, Jalisco (Mxico), el pasado 31 de
agosto.

En opinin del jurado, Fernando del Paso es uno de los escritores ms
representativos de la literatura contempornea de la lengua espaola. Su
obra narrativa (...) se ha caracterizado por un creativo trabajo de
investigacin al mismo tiempo que ha sabido forjar nuevas formas narrativas
y experimentar con mltiples recursos literarios, de acuerdo con lo
sealado en el acta resolutiva del premio. El documento aade que la obra
de Del Paso es una obra monumental en la que convergen los modelos
literarios de Juan Rulfo y Juan Jos Arreola y que dialoga con la gran
tradicin de la novela histrica-latinoamericana.

Del Paso (Ciudad de Mxico, 1935) es autor de una de las trilogas
literarias ms importantes de la literatura iberoamericana: Jos Trigo,
Palinuro de Mxico y Noticias del Imperio. Estas novelas fueron publicadas
entre 1966 y 1986 y son resultado, cada una, de ms de diez aos de
trabajo. La aparicin de estas obras marc un hito en la literatura
mexicana y latinoamericana. Noticias del Imperio, en particular, es
considerada, como reza el acta del jurado, una de las novelas histricas
ms importantes del siglo veinte.

Adems de una cuarta novela, Linda 67, publicada en 1995, Del Paso es autor
de una amplia obra dramtica, periodstica y ensaystica, la mayor parte de
la cual se public reunida en una coedicin de la Universidad Nacional
Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx), el Colegio Nacional
(http://www.colegionacional.org.mx) y el Fondo de Cultura Econmica (FCE,
http://www.fce.com.mx).

Fue becario del Centro Mexicano de Escritores, la Fundacin Ford y la John
Simon Guggenheim Memorial Foundation. Vivi muchos aos fuera de Mxico,
principalmente en Londres y en Pars, ciudad en la que fue consejero
cultural de la Embajada de Mxico y, posteriormente, de 1989 a 1992, cnsul
general de Mxico. Obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1991.
Es miembro del Colegio Nacional desde 1996. Actualmente dirige la
Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz
(http://servicios.cencar.udg.mx/iberoamericana) de la Universidad de
Guadalajara (http://www.udg.mx).

El Premio FIL de Literatura est dotado con cien mil dlares y se entrega
como reconocimiento al conjunto de una obra de creacin en cualquier gnero
literario. Los escritores que han sido galardonados por la Asociacin Civil
en aos anteriores son Nicanor Parra (1991), Juan Jos Arreola (1992),
Eliseo Diego (1993), Julio Ramn Ribeyro (1994), Nlida Pin (1995),
Augusto Monterroso (1996), Juan Mars (1997), Olga Orozco (1998), Sergio
Pitol (1999), Juan Gelman (2000), Juan Garca Ponce (2001), Cintio Vitier
(2002), Rubem Fonseca (2003), Juan Goytisolo (2004), Toms Segovia (2005) y
Carlos Monsivis (2006). Fernando del Paso lo recibir el prximo 24 de
noviembre, en el marco de la ceremonia de inauguracin de la FIL
Guadalajara 2007.

Fuente: FIL



*** Abren en Colombia Maestra en Escrituras Creativas

La Universidad Nacional de Colombia (http://www.unal.edu.co) tiene abiertas
hasta este 7 de septiembre las inscripciones para la Maestra en Escrituras
Creativas que en cuatro semestres formar a sus estudiantes en poesa y
tambin, a partir de la segunda cohorte, en narrativa, guin para
largometraje y dramaturgia.

Es curioso que un pas de poetas no tuviera un programa de poesa. Es como
si en un pas que se ufanara de tener grandes constructores no hubiera
escuelas de ingeniera o de arquitectura, dice Azriel Bibliowicz, director
de la Maestra.

El posgrado est abierto a profesionales de cualquier rea del
conocimiento. En la primera cohorte hay personas desde 22 aos hasta
alrededor de 60. Hay estudiantes que han egresado de derecho y biologa. Lo
importante es tener la pasin y el deseo de escribir, porque hay que romper
mucho papel. En realidad nosotros no enseamos a escribir, sino a
reescribir, porque en la reescritura surgen las ideas. Hay que pulir y
pulir.

Novelista y cuentista con un doctorado en sociologa de la Universidad de
Cornell (http://www.cornell.edu, EUA), Bibliowicz dice que no se garantiza
que la maestra forme genios, pero una de las funciones de la universidad
es democratizar el conocimiento, que la gente tenga acceso a los recursos
necesarios para cultivar su sensibilidad. Eso lo podemos ofrecer y a eso
apostamos.

Bibliowicz hace notar que la intuicin es importantsima en la escritura,
pero que con ella no basta. El programa es creativo. En l, los
estudiantes escribirn su pera prima con un acompaamiento de los
profesores, explica el director, quien agrega que la Maestra cuenta
adems con tutores extranjeros. Los mejores libros, que sern las tesis de
grado, podrn ser publicados por la universidad.

Para solicitar mayores informes al respecto es preciso dirigirse a la
Escuela Interdisciplinar de Postgrados de la Unal, en Bogot, ubicada en la
Facultad de Artes, Edificio Sindu, oficina 207; o telefonear al 3165000
extensin 12224.

Fuente: El Tiempo



*** Encuentro Kipus reunir en Ecuador a revistas literarias andinas

Entre el 12 y el 14 de septiembre se realizar en Quito (Ecuador) el
encuentro Kipus: el descubrimiento de las revistas andinas, evento que
bajo la organizacin de la revista Kipus y la Universidad Andina Simn
Bolvar (UASB, http://www.uasb.edu.ec), y el auspicio del Convenio Andrs
Bello (http://www.cab.int.co), reunir a directores y editores de diversas
revistas literarias de la regin andina.

La actividad tendr como sede las instalaciones de la UASB, en cuyo
edificio Manuela Senz se realizar la inauguracin el mircoles 12 a las 6
de la tarde, a cargo de Alicia Ortega, directora del rea de Letras de la
mencionada casa de estudios. De inmediato se proceder a la instalacin de
la primera mesa de trabajo, en la que participarn Ral Vallejo, director
de la revista Kipus; Militza Angulo, del Comit Editorial de la revista
Casa de Citas (Lima, Per); Pablo Salgado, director de la revista Qapital
(Quito), y Mario Botero, director de la revista Lingstica y Literatura
(Medelln, Colombia).

El jueves 13, despus de las 3:30 de la tarde, se instalar la segunda mesa
en el Edificio Mariscal Sucre. Participarn Jorge Dvila, por el Encuentro
sobre Literatura Ecuatoriana Alfonso Carrasco y la Casa de la Cultura
Ecuatoriana Ncleo del Azuay (Cuenca); Hugo Jaramillo, de la revista
Encuentros (Quito); Ramiro Arias, director de la revista Eskeletra (Quito),
y Domingo Martnez Castilla, director de la revista electrnica Ciberayllu
(Lima, Per).

A las 6 de la tarde se instalar la tercera mesa, que tendr como
integrantes a Omar Ospina, director de la revista El Bho (Quito); Augusto
Rodrguez, director de la revista El Quirfano (Guayaquil); Macshori
Ruales, directora de la revista Anaconda (Quito) y Rodolfo Ortiz, director
de la revista Mariposa Mundial (La Paz, Bolivia).

El viernes 14 a las 6 de la tarde, en el mismo edificio, se instalar la
cuarta mesa de trabajo, en la que se tiene programada la participacin de
Ivn Carvajal, director de la revista Pas Secreto (Quito); Jorge Gmez
Jimnez, editor de la revista electrnica Letralia (Cagua, Venezuela);
Fausto Aguirre, por la Universidad Tcnica Particular de Loja (Loja,
Ecuador; http://www.utpl.edu.ec), y Mirla Alcibades, por el Centro
Cultural Rmulo Gallegos (Caracas, Venezuela).

Fuente: UASB



*** En Bienal de Brasil homenajearn a Garca Mrquez y Suassuna

Por primera vez la obra de dos escritores vivos, el colombiano Gabriel
Garca Mrquez y el brasileo Ariano Suassuna, ser el objeto principal de
las conferencias y debates de la Bienal Internacional del Libro de Ro de
Janeiro (http://www.bienaldolivro.com.br), que en su XIII edicin se
celebrar del 13 al 23 de septiembre.

En un rea de 55.000 metros cuadrados del complejo Riocentro de Ro de
Janeiro, el evento, que este ao contar con la participacin de 290
autores en 132 sesiones literarias y que se espera sea visitado por ms de
600 mil personas, tambin dar protagonismo a los pases de Amrica con la
presencia de nueve escritores latinoamericanos y seis estadounidenses.

Entre ellos destacan los argentinos Claudia Pieiro, Santiago Vega y
Rodolfo Enrique Fogwill; el colombiano Daniel Samper Pizano; los mexicanos
David Toscana y Xavier Velasco, y el peruano Santiago Roncagliolo.

El escritor cataln Ildefonso Falcones presentar en Ro su primera novela
La catedral del mar, que vendi ms de un milln y medio de ejemplares en
Espaa y ya ha sido publicada en ms de 15 pases. Tambin est en la lista
de invitados el escritor espaol J. J. Bentez, conocido por la serie de
libros Caballo de Troya.

El evento est ya consolidado. El desafo ahora es invertir en calidad,
trayendo novedades y mejoras para hacer de la bienal un evento cada vez
mejor, en donde los protagonistas sean el libro y los autores, afirma
Paulo Rocco, presidente del Sindicato Nacional de Editores de Libros (SNEL,
http://www.snel.org.br), institucin organizadora del certamen.

Fuente: EFE



*** Realizan en Bogot talleres de creacin colectiva

Con el apoyo del programa Bogot, Capital Mundial del Libro, la Secretara
Distrital de Cultura, Recreacin y Deporte, Biblored y la Alcalda Mayor de
Bogot, esta semana se dar inicio en la capital colombiana a los Talleres
de Creacin Colectiva en Literatura
(http://creacioncolectivaliteraria.blogspot.com) organizados por el
movimiento literario Las Filigranas de Perder
(http://lasfiligranasdeperder.blogspot.com). La iniciativa es uno de los
proyectos ganadores de la convocatoria Bogot, Un Libro Abierto.

El programa consiste en un taller gratuito de cinco sesiones de charlas y
cinco sesiones de asesoras, todo en un perodo de seis semanas, y en el
cual pueden inscribirse personas mayores de 15 aos. La inscripcin incluye
derecho al material, acceso al taller y un certificado para quienes lo
completen presentando una obra terminada. Los dos primeros talleres de
estas caractersticas empezarn a dictarse entre el 7 y el 10 de septiembre
y las inscripciones terminaron ayer domingo. Otros dos talleres se
iniciarn el mes prximo y las inscripciones sern del 3 al 17 de octubre.
La lista de admitidos ser publicada el 22 de octubre.

Los talleres sern dictados por Alex Acevedo, Carlos Ayala y Nstor Pedraza
en el CMR Parque Nacional y en la Biblioteca Virgilio Barco. El taller que
se realizar en el CMR tendr lugar los sbados de 9 de la maana a 12 del
da, y se dictar el 27 de octubre, todos los sbados de noviembre y el 1
de diciembre. El de la biblioteca ser los domingos en el mismo horario, y
se dictar el 28 de octubre, todos los domingos de noviembre y el 2 de
diciembre.

Los mejores relatos producidos por los talleristas sern publicados en un
libro. Cada taller abarcar los gneros del vampirismo, cyberpunk, erotismo
y gnero negro, en cuento y novela corta (de hasta 90 pginas), inicindose
con una charla sobre creacin colectiva en la que los participantes
obtendrn instruccin sobre la escogencia del tema, argumentacin, lneas
narrativas, estructuras clsicas y creacin de personajes.

Los gneros sern abordados a travs de cuatro charlas. La primera, sobre
vampirismo, se titula Abismos sanguinolentos entre el amor y el hambre:
los aleteos que cubrieron las noches del romntico siglo XIX y ser
dictada por Nstor Pedraza. Le sigue Esttico viajero a la deriva: viaje
molecular de Philip K. Dick a William Gibson, sobre cyberpunk, dictada por
Carlos Ayala. La charla correspondiente al gnero ertico se titula Cinco
arabescos marginales de la pasin por la belleza: el asco, la censura, la
plata, la risa y la ruina y ser dictada por Alex Acevedo. La cuarta
charla, sobre el gnero negro, se titula Un feliz ao nuevo en el
infierno: el caso Fonseca y la reciente narrativa negra en Colombia, y
ser dictada por Alex Acevedo, Carlos Ayala y Nstor Pedraza.

Los talleres se llevarn a cabo en 5 sesiones semanales de charlas
literarias de asistencia obligatoria, de 3 horas cada una (15 horas de
charlas presenciales). Durante estas sesiones, adems, se harn las
presentaciones de los grupos de creacin colectiva conformados dentro de
cada taller, de los proyectos de creacin colectiva literaria de cada
grupo, y de los textos preliminares, de manera que cada tallerista pueda
hacer un seguimiento del desarrollo de todos los proyectos, con el objeto
de ver cmo los diferentes grupos corrigen, modifican, y van dando forma a
sus obras. Adicionalmente, se realizarn 5 sesiones semanales de asesoras
literarias, de 4 horas cada una (20 horas de asesoras presenciales),
durante las cuales los directores de los talleres revisarn los proyectos y
los textos, harn correcciones y sugerencias y guiarn el proceso creativo.

En la sexta sesin de cada taller, se llevar a cabo la presentacin de los
textos definitivos de creacin colectiva y la clausura del taller, en un
evento de 2 horas. Con esta sesin, se completarn 37 horas de taller (17
horas presenciales obligatorias) en 6 semanas. Los talleristas tambin
recibirn asistencia va Internet.

Todos los talleristas debern conformar grupos de 2 o 3 personas. Cada
grupo deber presentar un proyecto de creacin colectiva en literatura
dentro de los temas y los gneros especificados para los talleres. A lo
largo de cada taller, los grupos conformados irn presentando el desarrollo
de sus proyectos a los dems talleristas. Los directores harn seguimiento
de cada proyecto durante las sesiones de asesora.

Los aspirantes a participar, que deben tener ms de 15 aos de edad, han de
enviar a creacioncolectivaliteraria@gmail.com un texto de su autora,
publicado o indito, sin importar el gnero literario ni la extensin,
anexo a un mensaje en el que se especifique el nombre completo, documento
de identidad, nmero de telfono y correo electrnico. Para ello debern
esperar las fechas de inscripcin, del 3 al 17 de octubre.

Las personas admitidas, cuyos nombres se darn a conocer el 2 de octubre,
debern completar el proceso de inscripcin asistiendo a la primera charla
del taller. Durante esta primera charla debern llenar, firmar y entregar a
los directores de los talleres, el formulario de inscripcin en el que se
comprometen a desarrollar un texto de creacin colectiva y entregarlo al
finalizar el taller. Quienes cumplan con estos requisitos, formarn parte
de los talleres. Quienes, adems, asistan a por lo menos otras dos charlas
presenciales, y cumplan con desarrollar un texto literario colectivo
durante el taller, recibirn certificado de asistencia.

Fuente: Talleres de Creacin Colectiva en Literatura



*** Festival Latinoamericano de la Clase Obrera celebrarn en Cochabamba

Del 10 al 17 de octubre se celebrar en Cochabamba (Bolivia) el V Festival
Latinoamericano de la Clase Obrera (Felco,
http://www.felcoargentina.com.ar), evento que rene a cineastas, msicos,
poetas, pintores, fotgrafos, actores y artistas de otras disciplinas
comprometidos con el movimiento obrero.

En el Felco participan cineastas de distintos pases latinoamericanos a
travs de sus producciones o en la Asamblea de Realizadores. Desde su
primera edicin en 2004, celebrada en Argentina, pasando por El Alto
(Bolivia) en 2005 y Sao Paulo (Brasil) en 2006, hasta la ltima edicin de
Argentina 2007, se ha caracterizado, segn afirman en un comunicado sus
organizadores, por ser un festival que hace vida dentro de la lucha del
pueblo, y el pueblo de la mano de los piqueteros, del movimiento sin
tierra, de los combatientes del octubre boliviano, de maestros y
estudiantes movilizados, desde las fbricas tomadas, van reconociendo al
festival un instrumento ms de lucha.

El evento se desarrollar dentro de una crisis histrica del capitalismo,
crisis que pretende arrastrar consigo a toda la humanidad si es que antes
no surgen alternativas polticas independientes a la burguesa, contina
el comunicado.

Las muestras de cine y video se centran en temas como la cuestin de la
propiedad privada, el movimiento de desocupados, los movimientos urbanos,
la lucha por las condiciones laborales, las insurrecciones populares, la
lucha de pueblos originarios, de la mujer y de la juventud, la defensa de
los recursos naturales y lucha contra la contaminacin, entre otros. Se
pueden presentar documentales, ficcin, videos informe, programas de TV,
etc., que aborden las temticas planteadas.

Tambin se ha abierto un espacio para personas y grupos que elaboren
publicaciones, fanzines, peridicos o cualquier otro tipo de publicacin, a
participar en el festival con la exposicin, venta u obsequio de su
material.

Los realizadores, artistas y organizadores del Felco que deseen participar
de la asamblea, tienen derecho a proponer documentos con miras a discutir
la Declaracin Poltica que saldr de la misma. Se puede presentar el
documento completo o parcial, bajo los siguientes ejes: anlisis de la
situacin internacional, anlisis de la coyuntura latinoamericana, la
situacin boliviana y el arte (cine y otros) frente a la coyuntura
poltica.

La entrega de las pelculas debe realizarse hasta el primero de octubre al
Correo Central de la Ciudad de Cochabamba, a nombre de de Mara Elena Valda
Vargas, con telfonos 4722093 y 70379841; o al Correo Central de Santa Cruz
de la Sierra, a nombre de David ngel Caballero T. con telfonos 3467155 y
72698412.

Fuente: Felco



*** Estudiantes peruanos de literatura se reunirn en diciembre

Entre el 12 y el 14 de diciembre de 2007 se celebrar en Lima (Per) el
Primer Congreso Nacional de Estudiantes de Literatura (Conelit,
http://www.proyectoperuanos.org/conelit), evento que tendr lugar en los
campus de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM,
http://www.unmsm.edu.pe) y de la Pontificia Universidad Catlica del Per
(PUCP, http://www.pucp.edu.pe).

La actividad tiene como objetivos proponer la reflexin y discusin en
torno a problemas relacionados con los estudios literarios peruanos y
latinoamericanos, as como proporcionar un espacio para la exposicin y
discusin de las investigaciones y ponencias de estudiantes peruanos de
literatura, creando un intercambio de experiencias y generando una
situacin de integracin estudiantil interuniversitaria para estrechar
relaciones y vnculos.

Podrn participar con ponencias y obras de creacin todos aquellos
estudiantes universitarios matriculados en el pregrado y postgrado en las
reas de literatura y humanidades de nacionalidad peruana, que realicen sus
estudios en Per o el exterior, y estudiantes extranjeros residentes en
Per. Podrn asistir estudiantes en cualquier rea del conocimiento
interesados en los temas, as como pblico en general.

Las propuestas de ponencia debern desarrollarse en uno o ms de los ejes
temticos propuestos y debern ser inditas. Podrn ser de autora
colectiva o formar parte de un trabajo de investigacin mayor, dato que
debe incluirse en el documento enviado, y debern ajustarse a una
exposicin de veinte minutos.

La extensin de las ponencias debe estar entre las 10 y las 17 pginas
(excluyendo la bibliografa). El formato debe ser en hojas tamao A4,
escritas por una cara, en letra Times New Roman o Arial, punto 12 y a doble
espacio. Todas las ponencias deben ser compuestas en Microsoft Word y deben
incluir en la primera pgina el ttulo y el nombre del ponente. Las
referencias bibliogrficas y citas deben ser en punto 10 a pie de pgina
siguiendo el modelo puesto en el sitio web del encuentro
(http://www.proyectoperuanos.org/conelit).

Adems, en un documento separado se consignar los datos personales del
autor (nombre completo, universidad, ao de estudios, especialidad, correo
electrnico y nmero de telfono mvil) y el eje temtico en el que se
incluye. Se prestar atencin a la ortografa y redaccin.

Las obras de creacin literaria deben ser como mximo, en el caso de
poesa, 3 poemas, y en el caso de narrativa, 3 relatos breves que no
excedan las 3 pginas (espacio simple) en total, teniendo en cuenta que el
espacio para su presentacin ser breve, y debern cumplir las mismas
formalidades que las ponencias respecto a los datos anexados. Adems, irn
acompaados de una breve bibliografa del autor.

La fecha lmite para la recepcin de trabajos es el 15 de octubre de 2007.
Las ponencias y datos solicitados deben ser enviados solamente en formato
electrnico al correo del evento (conelit@proyectoperuanos.org). No se
aceptarn copias impresas. El jurado emitir respuesta antes del 11 de
noviembre mediante un anuncio en el sitio web del encuentro. Una vez
notificada la aceptacin de ponencia o texto de creacin, el comit
evaluador se pondr en contacto con el ponente a fin de confirmar su
participacin antes del 20 de noviembre para incluirla en el programa.
Cualquier consulta referente al evento o la claridad de las pautas debe ser
enviada al correo electrnico bajo el ttulo Consulta.

El eje temtico central del evento es construccin del pensamiento peruano
y latinoamericano a travs de los Estudios Literarios, organizados en un
eje terico, uno hermenutico y otros ejes. El eje terico consiste en
teora y crtica literaria latinoamericana, discurso literario andino y
amaznico y estudios interdisciplinarios (literatura comparada, estudios
poscoloniales, teora feminista, estudios culturales, estudios de gnero,
queer studies, cine y literatura, estudios subalternos, etc.).

El eje hermenutico analizar los gneros cannicos latinoamericanos
(narrativa, poesa, teatro, ensayo), los no cannicos (discursos hbridos,
literatura infantil, testimonial, gneros al margen, periodismo literario),
los estudios coloniales latinoamericanos y las literaturas extranjeras.
Dentro de los otros ejes se incluye el proceso de las nuevas propuestas
editoriales, creacin literaria, poesa y relatos cortos.

La entrada al evento es libre. Los ponentes estn exentos de todos los
pagos. Sin embargo est contemplado un cobro de inscripcin que otorgar
derecho a participar de todas las actividades acadmicas y de integracin,
certificacin, carpeta, papelera y materiales. Los cobros por inscripcin
oscilan entre los 5 y los 10 nuevos soles.

Fuente: Conelit



*** Homenajearn en Lima a Gabriel Garca Mrquez

Entre el 24 y el 26 de octubre se realizar en Lima el Congreso
Internacional Los cien aos de Macondo (epopeya de un pueblo
latinoamericano), evento organizado por el Departamento Acadmico de
Literatura de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad
Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe) y que tiene
como objetivo celebrar el 40 aniversario de la publicacin de la novela
Cien aos de soledad, del escritor colombiano Gabriel Garca Mrquez.

La celebracin obedece a la trascendencia literaria de la novela, su
riqueza temtica y estilstica y su connotacin respecto de la realidad
latinoamericana a travs de su gran poder imaginativo, que se puede
apreciar en la repercusin de los personajes creados que constituyen parte
del imaginario de los diversos lectores, como indica el comunicado
mediante el cual fue anunciado el evento por la UNMSM.

El congreso tiene el objetivo de discutir los distintos temas que la novela
ha suscitado en la crtica, establecer su valor en el marco de la
produccin de Garca Mrquez y de la literatura colombiana y
latinoamericana, dar tribuna a disciplinas o perspectivas metodolgicas que
aborden el fenmeno de la obra del premio Nobel de Literatura 1982 y
establecer las posibilidades de los estudios multidisciplinarios para la
indagacin de la significacin y del sentido de la novela.

Los participantes discutirn en torno a la recepcin y crtica de la
novela, la vigencia y universalidad del Realismo Mgico y de lo Real
Maravilloso, la obra literaria y periodstica de Garca Mrquez y la
influencia del autor en la literatura posterior.

Las mesas de trabajo se realizarn en las aulas de la Facultad de Letras y
Ciencias Humanas de la UNMSM entre las 9 de la maana y la 1 de la tarde, y
entre las 3 de la tarde y las 9 de la noche.

Fuente: UNMSM



*** Mutis y el Gabo encabezarn delegacin de Colombia en Guadalajara

Este 22 de agosto fue presentado en Guadalajara, Jalisco (Mxico) el
programa de actividades que, como pas invitado de honor, celebrar
Colombia durante la XXI Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL,
http://www.fil.com.mx), que tendr lugar entre el 24 de noviembre y el 2 de
diciembre.

El enfoque que va a tener Colombia en Mxico es Colombia diversa, y
queremos enfatizar nuestra diversidad cultural y nuestra diversidad
ambiental que es donde est la raz de nuestra riqueza, as lo dijo la
ministra de Cultura de la Repblica de Colombia, Paula Marcela Moreno
Zapata, al presentar el programa.

Moreno Zapata hizo nfasis sobre cmo la diversidad de Colombia determina
su cultura, mostrndose al mundo como una nacin dinmica, con diferentes
realidades sociales, que tiene diferentes realidades econmicas y ante
todo, quiere mostrar cmo la cultura es uno de los principales temas de
discusin del pas a nivel internacional.

En la conferencia de prensa, realizada en las instalaciones de la FIL,
estuvieron presentes Moiss Melo, presidente de la Cmara Colombiana del
Libro (http://www.camlibro.com.co); Carlos Briseo Torres, rector general
de la Universidad de Guadalajara (http://www.udg.mx); Ral Padilla Lpez,
presidente de la FIL; Nubia Macas Navarro, directora de la Feria, e Igor
Lozada, director de Cultura UdeG.

La programacin colombiana incluye literatura, msica, exposiciones y
gastronoma. La delegacin de 63 escritores ser encabezada por las dos
grandes figuras de Colombia, el ganador del Premio Cervantes 2001, lvaro
Mutis, y el premio Nobel de Literatura, Gabriel Garca Mrquez. Autores
como William Ospina, Piedad Bonnett, Hctor Abad Faciolince, Santiago
Gamboa, Santiago Mutis, Juan Manuel Roca, Daniel Samper Pizano, Jorge
Franco y Toms Gonzlez, entre otros, estarn presentes en la FIL de
Guadalajara para dar testimonio de la diversidad de Colombia.

Las nuevas tendencias de la literatura sern mostradas por autores que han
tomado la estafeta. Bogot 39 es un proyecto que ha seleccionado a los
jvenes escritores ms representativos de Amrica Latina y en la FIL
Guadalajara estarn presentes por parte de Colombia Antonio Garca, Antonio
Ungar, Ricardo Silva, Pilar Quintana, Juan Gabriel Vsquez y John Jairo
Junieles (http://www.letralia.com/firmas/junielesjohnjairo.htm).

La agenda acadmica estar compuesta por ms de veinte foros en la que
participarn cincuenta acadmicos colombianos que analizarn el contexto
histrico de Colombia y pondrn sobre la mesa temas como su poltica de
paz, economa, industria editorial y la cultura.

En la Explanada, 14 grupos musicales y artistas como Fonseca,
Aterciopelados, Sidestepper y La 33 pondrn a bailar a los ms de medio
milln de visitantes de la Feria. Tambin estar la banda de jazz ms
representativa de Colombia, Puerto Candelaria, y el acordeonista que ms
coronas ha conquistado en Valledupar, Hugo Carlos Granados, Rey de Reyes
Vallenato.

El arte colombiano dejar huella en la ciudad mexicana con siete
exposiciones que van desde los artistas consagrados como el arquitecto
Rogelio Salmona, que exhibir una muestra de su obra arquitectnica en el
Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara; hasta la importante
muestra Espritus, orfebres y chamanes, del Museo del Oro de Colombia.
Tambin participar Dbora Arango, una de las artistas del siglo XX ms
revolucionarias de Colombia y discpula del gran muralista mexicano Jos
Clemente Orozco.

El teatro y el cine tambin estarn presentes en diversos espacios de
Guadalajara como el Teatro Diana, el Teatro Experimental y el Cine Foro de
la UdeG. Crnica de una muerte anunciada, la obra de Garca Mrquez, ha
sido llevada a las tablas para contar con humor negro la historia de un
pas que se ve retratado en una plaza de toros. La adaptacin al teatro del
libro Mujeres en guerra, de Patricia Lara, da cuenta de la violencia que
vive Colombia a travs del testimonio de cuatro personajes.

Cintas como Apocalipsur, Bluff y El Rey son una muestra del cine de
actualidad en Colombia y sern exhibidas en el marco de la FIL Guadalajara,
as como el documental Buscando a Gabo, un homenaje al Nobel de Literatura.

Instalado en 1.431 metros cuadrados, el pabelln de Colombia exhibir ms
de 20 mil ejemplares de las diferentes editoriales convocadas por la Cmara
Colombiana del Libro. Adems contar con una gran librera que ser el
escenario perfecto para que los visitantes de la feria se deleiten con lo
ms selecto de la literatura colombiana y, al mismo tiempo, degusten un
buen caf colombiano, representado por la marca Juan Valdez
(http://www.juanvaldezcafe.com).

El pabelln contar tambin con una tienda de artesanas, un punto de
informacin turstica del pas a cargo de Proexport y un stand donde se
mostrar el exitoso Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas, as como los
programas de promocin de lectura que le han valido a Bogot el honor de
haber sido designada como la Capital Mundial del Libro para el periodo
2007-2008.

Del 24 de noviembre al 2 de diciembre, la Feria Internacional del Libro de
Guadalajara, la ms importante del mundo del libro en espaol, recibir a
Colombia, pas Invitado de Honor. El programa podr consultarse a travs de
la pgina de Internet de la feria, http://www.fil.com.mx.

Fuente: FIL



*** Se internacionaliza el premio Cop

La compaa petrolera peruana Petroper (http://www.petroperu.com.pe)
anunci en das pasados la internacionalizacin de su reconocido premio
literario Cop
(http://www.petroperu.com.pe/Main.asp?T=3607&S=0&id=21&idA=8843), que este
ao se convoca en la forma de su XIII Bienal de Poesa y su I Bienal de
Novela, iniciativa que segn un comunicado del ente auspiciante demuestra
que junto al comprobado crecimiento econmico de nuestras fuerzas
productivas, la cultura nacional ahora trasciende fronteras, proyecta el
talento creativo de los peruanos a nivel mundial y confirma que los treinta
aos de existencia de Ediciones Cop ha sido el ms grande aporte en
identificar y posicionar nuestro yo colectivo.

El gerente de Relaciones Corporativas de Petroper, Javier Galindo
Caldern, en representacin del presidente de la empresa, Csar Gutirrez
Pea, dijo que en el contexto de los 25 aos del Premio Cop de Poesa,
para la nueva administracin de la compaa es sumamente importante
trascender fronteras, conforme al proceso de internacionalizacin que
desarrolla actualmente en el mercado internacional de hidrocarburos y
energa.

El plazo de recepcin de obras para ambos premios cierra el 28 de
diciembre. Pueden participar escritores de todo el mundo, siempre que las
obras hayan sido escritas en espaol y se enven en este idioma. El ganador
de la Bienal de Novela recibir el Trofeo Cop Oro y un premio en metlico
de 33.000 nuevos soles, mientras que la Bienal de Poesa otorgar tres
primeros premios, con trofeos de oro, plata y bronce y premios en metlico
de 16.000, 10.000 y 7.000 nuevos soles, respectivamente. Las bases de ambos
premios pueden ser consultadas en nuestra seccin de concursos,
http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm.

Carlos Germn Belli, uno de los ms grandes poetas de actualidad,
recientemente ganador del Premio Neruda, entregado por la presidenta de
Chile, opin durante la presentacin del libro con los ganadores de la
edicin de 2006, que el nuevo premio Cop en el gnero novela alcanzar los
niveles de otros concursos de prestigio continental ya que se sustenta en
la participacin casi masiva de creadores peruanos, tanto en cuento como en
poesa. Le auguro a esta primera bienal de novela el mayor de los xitos,
porque el Premio Cop se ha internalizado como uno de los ms valiosos
concursos, debido, seguramente, a la solidez de sus jurados, seal el
autor.

El reconocido crtico literario Ricardo Gonzlez Vigil, miembro en varias
oportunidades del jurado calificador del Premio Cop, seal que la
instauracin de la bienal en novela representa el gran salto internacional
que emprende una empresa peruana, sustentada en 25 aos de labor difusora.
El Premio Cop ha sido catalizador de grandes obras y escritores en el
ltimo cuarto de siglo. Como integrante del jurado puedo testimoniar que en
este tiempo han participado miles de aspirantes y ahora son reconocidos
autores. Tengo la plena seguridad de que en la Bienal de Novela Premio
Internacional 2007 participarn no slo autores que viven en el territorio
nacional, sino peruanos que residen en el extranjero. Creo que Petroper,
ahora con un nuevo liderazgo, ha acertado con esta iniciativa, precis
Gonzlez Vigil.

Antonio Glvez Roncero, profesor universitario, periodista y clebre por su
obra Monlogo desde las tinieblas, sostuvo que el Premio Cop Internacional
en el gnero novelstico eleva su prestigio ganado en los ltimos aos a
nivel nacional y satisface la gran demanda de una gran legin de autores
que nos miran con entusiasmo desde el extranjero y que, sin duda,
participarn con gran entusiasmo.

Fuente: Petroper



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Ensayo breve de La Habana grande      Julio Pino Miyar ================

                           El soador ha visto que el mar se le ilumina, /
                             y suea que es la muerte una ilusin del mar.
                                                           Antonio Machado.

El mar que bordea La Habana es visiblemente muy profundo. Esto le brinda a
la ciudad una visin de intensidad y justifica el color azul oscuro, el
poderoso oleaje y el fuerte olor a salitre que impregna la ribera. La
Habana no posee una plataforma submarina. La Habana se convierte de este
modo en una ciudad ocenica que mira al norte, que es desde donde llegan
cclicamente las grandes marejadas y los frentes fros de la estacin
tropical de la seca. A pesar de estar situada casi a la entrada del
Estrecho de la Florida, su perfil martimo es mucho ms atlntico que
caribeo, como lo es el resto de las ciudades ubicadas en el Golfo de
Mxico o en la costa oriental de Mesoamrica. Inclusive la Florida, en su
costa atlntica, posee una versin del mar mucho menos intensa, de colores
plidos, opalescentes.

El litoral de La Habana se extiende principalmente al oeste de la profunda
baha que lleva su nombre; son casi 20 kilmetros de costa de arrecife o
diente de perro ante la que se levanta la zona urbanizada. El Malecn es
el muro que separa al mar de la ciudad, de la amplia avenida, de las aceras
laceradas por el oleaje; es la lnea que separa a los viandantes de los
arrecifes y del enorme pilago azul que al medioda se pone a reverberar,
creando en el ambiente una luz dorada, flgida, que impresiona el resto
colorido de la paleta visual.

El Malecn fue construido en los aos 20 del pasado siglo. Un dictador
paternalista auspici su slida construccin que desanda el norte limtrofe
de la ciudad, desde la baha hasta el pequeo fuerte colonial de La
Chorrera, cuyo sitio indica la desembocadura del ms importante ro
citadino, el Almendares.

El Almendares divide en dos a La Habana pero muy pocos lo toman en cuenta,
los verdes meandros y pequeos puentes de hierro que lo cruzan se dibujan
discretamente en las partes traseras de algunas de las casas del Vedado
residencial. Se extiende sinuosamente del Sur hacia el Norte, siguiendo el
curso de su corriente de aguas contaminadas, que desembocan justo donde
termina Malecn, dividiendo El Vedado del viejo reparto aristocrtico de
Miramar, de la amplia Quinta Avenida y sus casonas de influencia espaola,
mudjar, pequeos balcones de columnas y techos adornados con palomares y
ladrillos rojos; edificaciones en las que predominan los colores azul y
blanco. Varias iglesias dotadas con hermosos campanarios y con lneas
arquitectnicas que recuerdan el antiguo estilo romnico, aparecen a ambos
lados del paseo central. Si se contina en lnea recta yendo hacia el Oeste
se sobrepasar el barrio de Miramar, que crece a ambos lados de la avenida,
para llegar sin solucin de continuidad a los pequeos poblados de
pescadores de Jaimanita y Santa Fe, el primero conforma en la prctica los
lmites reales del casco urbano de la ciudad.

Jaimanita en el extremo oeste como Cojmar en el extremo este, son dos
pueblos de grandes similitudes situados en la periferia de La Habana.
Pequeas casas de madera de techos cnicos y viejos tejados de barro con
portalones de columnas; casas estructuradas bajo la solucin de alquitrabe;
ventanas con enrejados y callecitas estrechas, algunas todava empedradas.
Hay mala sedimentacin en las orillas marinas de ambos poblados, restos de
tejas viejas, pedazos de lata y madera carcomidas por el oleaje, aparte de
los desages. Sus costas de piedra afilada, donde an concurren baistas,
poseen abiertas pocetas como pequeos remansos de agua.

Cojmar es un poblado de altas colinas donde hoy viven escritores y
pintores que se entremezclan, con su estilo de vida, con el vivir cotidiano
del resto de los pobladores. Ernest Hemingway escogi el sitio entre los
aos 40 y 50 del pasado siglo para tener all su yate de pesca, y de hecho
convertirlo en uno de sus lugares preferidos de solaz. Pocos sitios, entre
las innumerables tierras que baa el mar Caribe, evocan con su geografa a
las pobres aldehuelas del antiguo mar Mediterrneo. Algo primitivo, humilde
y milenario se percibe entre los escombros de la playa, los restos de botes
hundidos, los espacios anegados de sol y la oscuridad broncnea del
horizonte. All a la vista de la ensenada donde el ro Cojmar vierte hoy
sus detritus y de una taberna de marineros que ya no existe, un clebre
personaje literario, el viejo pescador Santiago, luego de su epopyica
lucha en la corriente del Golfo contra un enorme pez que lo dejara
maltrecho y ms pobre que el da anterior, pronunci una de las frases ms
ilustres de la literatura universal: El hombre puede ser destruido pero no
vencido.

Cojmar est a 10 kilmetros al este de la capital. Se debe atravesar un
largo tnel, que pasa por debajo de la estrecha entrada de la rada
habanera, para llegar con rapidez al otro lado. Se cuenta que otro
dictador, de triste recordacin, en los aos 50 del pasado siglo, vendi
los derechos de construccin del tnel a una compaa francesa, pero
abarat intencionalmente el proyecto, robndose parte de los fondos,
afectando con ello el calado de la Baha, mientras que las tierras que
emergan en el lado oriental del tnel suban estrepitosamente en el
mercado de valores. Con la llegada de la Revolucin de 1959 son las grandes
barriadas obreras de Habana del Este y Alamar las que se extienden por esa
otra regin del litoral, que permite al viajero contemplar, desde la
carretera, al mar en lontananza. Si se contina en esa direccin se llegar
en escaso tiempo a las playas del oriente habanero, el Mgano, Guanabo,
Santa Mara... Lugares concurridos para el descanso veraniego, alegres
recuerdos para millares de personas de una prvida niez o de una muy
disfrutable juventud insular.

En el otro extremo, en el Oeste, la carretera costea, luego de avanzar
casi 20 kilmetros y sobrepasar el pueblo de Santa Fe, despegndose del
casco poblacional de La Habana, cruza el ro San Ana en su pequeo delta de
aguas cristalinas y lmpidas que demarcan hidrogrficamente su lejana de
la urbe con la aparicin de otra zona mucho menos maltratada por la sequa
y la contaminacin ambiental.

En el reparto Vedado est la zona metropolitana de la ciudad y los escasos
altos hoteles y edificios que dominan el mar desde la acera opuesta a
Malecn. Se nota cierta influencia francesa como norteamericana y espaola
en la configuracin de algunas de esas construcciones. El Hotel Nacional,
su tradicional perfil, sus torres seoriales y sus jardines, que una vez
fueron diseados como remembranza de los jardines del Palacio de Versalles
de la Francia imperial, invitan al visitante a permanecer en ellos sumido
en una larga pltica o contemplando desde el mirador el azul marino
recurrente, para darnos de pronto cuenta de que La Habana es un lugar, una
ciudad en el mundo que ya perdi su inocencia. Los temas sempiternos del
sexo y la existencia, de la palabra procaz, son como cosas que se difuminan
entre las sombras que proyectan las hojas del jardn neoclsico, la fresca
brisa nocturna que llega del ocano y en las conversaciones con personas
dolorosamente extraas, que han hecho de los dilogos un lugar ajeno donde
slo puede habitar el prosasmo.

Bienvenido al Club de los poetas muertos; as me previno en el autgrafo
de uno de sus libros, cuando me vio llegar a su casa proveniente del
extranjero, la esposa de un excelente amigo, la poetisa Caridad Atencio.

Pero La Habana es una de las ciudades ms bellas del mundo, su serio
deterioro lejos de afearla, le posibilita existir en otra dimensin ms
humana en cuanto ms intensa, como un lugar que emprende cada da la
gigantesca tarea de sobrevivirse a s mismo, tentando al Cielo que padece
fuerza y a los hombres y mujeres que la habitan en su cotidiana pobreza.
Una ciudad que se qued detenida en el tiempo junto al mar que la encierra
y a la vez la ennoblece; acuclillada, sumida en su largo sueo profano y la
gracia hiperestsica de su vivir desesperado. Extenuante es en realidad
aprenderla a caminar para llegar a poseerla en cada esquina; en sus
callejuelas inadvertidamente misteriosas y sensuales; en cada barrio
habitado por jvenes irreverentes y bulliciosos, secundados por ritmticas
msicas estruendosas, los cuales se sientan sempiternamente ociosos, y a
veces sin camisa, en los quicios de las puertas, y en las deterioradas
aceras, por las que por debajo se cierne una estancada agua albaal. La
Habana es como un sudor promiscuo que se impregna y baa de sales la piel,
y como una exuberante enredadera tropical donde sus lianas acarician el
cuerpo mortal de la concupiscencia. En pocos lugares sobre la Tierra las
gentes blasfeman tanto como en esa ciudad. Casi no hay ningn barrio
habanero que no est subordinado a esta escena fundamental de lo popular
desacralizador. La ciudad es como un inmenso pas mulato de inteligente
gracia extrovertida, plagada de decires y refranes, movimientos
espasmdicos de zambito, prdigas alegras, resguardos benditos y regalos
de aleles de no me olvides.

Hay una vieja y recurrente historia de un hombre largamente ausente que
peregrin hacia su ciudad natal, para buscar all lo que le haba
profetizado haca muchos aos una sibila. La sibila viva en la zona
metropolitana, a slo unas cuadras del Hotel Nacional, del clsico
restaurante El Monseor y frente al Saln Rojo del Capri. Obviamente el
viajero no encontr la fortuna que buscaba, la haba dejado atrs. All
slo encontr palabras, palabras irnicas en cuanto ubicuas,
contradictoriamente puras con las que quizs se pudiera construir una
futura escritura. rase una vez una mujer desnuda frente a su espejo,
sumida en el largo xtasis que trae la contemplacin de s misma, una mujer
como La Habana, como una virgen que yace fascinada ante la belleza de su
imagen, ante su propia leyenda incomprendida. Un viejo retrato en sepia,
como una apariencia de realidad, casi como una revelacin en ciernes. Una
verdad absolutamente pasional. Una mujer blanca y desnuda vislumbrada a
medias en la derrota invertida del espejo.

La Habana es uno de los parasos del Art Dec, de lmparas coloridas que
penden graciosas del techo y una doncella de trenzas rubias bajo su luz,
cual una pintura de Fidelio Ponce. Es una ciudad de decorados exteriores e
interiores que implican un concepto ms amplio de arquitectura y
urbanizacin. Y como todo paraso es un paraso que se pierde, que se pone
en crisis y se nos deshace, vctima del deterioro que hoy sacude a gran
parte de las fachadas de los edificios. Pero La Habana es esencialmente una
ciudad eclctica. Neoclsicamente eclctica. Abundan en ella los falsos
estilos, los estilos tardos. Las yuxtaposiciones de conjuntos y de
rdenes. Hay incluso influencia de la arquitectura neoyorquina en esas
casas hechas para un invierno que no existe, con portales de escalera para
alejar de las puertas la acumulacin de la nieve. Pueden verse abundar
estos anacrnicos estilos en barrios con nombres tan llamativos como Santo
Surez y La Vbora.

El antiguo Zoolgico de La Habana se encuentra en la importante Avenida 26,
en uno de los ms grandes repartos residenciales, situada al sur del
Vedado. Hoy el parque es un lugar atendido a medias, donde los simios
enjaulados resultan figuras balbucientes y estrafalarias que nos suplican
detrs de las rejas sobreviviendo encima de su propio abandono. Mientras el
gran cndor parece taciturno ocupar el mismo lugar que ocupaba hace ms de
30 aos, cuando las personas de mi generacin le visitaban cuando nios.

La maestra Rita Longa construy hace mucho las hermosas esculturas que hoy
adornan la entrada del Zoolgico, la de los tres clsicos venados, la
simblica familia. Paideuma es una palabra, un concepto que invita al
juego, al juego primigenio. El del nio convertido en el Gran artesano, en
el Maestro artfice. El viejo parque Zoolgico de La Habana era el lugar
preferido para liberar el Paideuma, la potica del sentido que remite a la
inocencia de una infancia que he perdido y que percibo aeja en la tristeza
de los animalejos olvidados y en una frase encontrada entre las ruinas de
mi memoria:

La ciudad carece de amantes. Ya los enamorados no visitan los parques.

Pero no nos engaemos, no es culpa de nadie. Es el tiempo. La culpa es del
que suscribe este texto que se ha vuelto muy viejo para poder alzar la
vista y ver los globos de colores o saborear el algodn de las nubes. Es
una verdadera lstima que tan hermosa urbanizacin, tan inteligente diseo
de callecitas, arboledas y merenderos no reciba la atencin que merece. El
Zoolgico era un antiguo lugar para las aves, los flamencos de patas
coloradas y las iguanas que desandaban libres por sus jardines. El
Zoolgico, casi me atrevo a suponer, era tambin como un importante
ecosistema de la ciudad hoy desatendida.

Cercano a esta zona residencial pasa el ro Almendares en viaje hacia su
prxima desembocadura, cruzando un alto puente el cual vuelve a dividir a
La Habana en dos. Por debajo de ese puente est el parque que lleva el
nombre del ro y un lugar boscoso formado por tupidos rboles que crecen
libremente, como si fuesen helechos gigantes, a merced de la gran humedad
que impregna esos valles; colinas y desfiladeros que conforman, en la
prctica, un pequeo bosque lluvioso que funge como el pulmn verde de la
ciudad. Es difcil encontrar tantas tonalidades y matices de verde como en
esos bosques que proliferan a la vera de los acuticos meandros en esa zona
citadina y paradjicamente tan agreste. Son las llamadas alturas del Nuevo
Vedado. Todos los desages de las calles colindantes corren hacia un mismo
sitio, hacia el profundo ventisquero formado por altsimas paredes de
canto, por las que por debajo se desliza el agua verdinegra, maloliente y
cenagosa. Desde lo alto de las colinas se distinguen en la maana brumosos
paisajes de extensos pinares que crecen sobre un suelo arcilloso, rocoso,
prdigo en hmedas cavernas y aguas subterrneas. Probablemente en tiempos
de la Colonia debi existir all algn tipo de asentamiento, cosa que es
difcil de imaginar dado lo intrincado de la regin. Pero pequeas
construcciones de piedra muy antigua cubiertas de lino, como pequeos
anfiteatros al modo de hemiciclos griegos, se puede apreciar que se
levantan sobre el amplio suelo de alta y mullida vegetacin.

En alguna ocasin me he preguntado, fiel a las rememoraciones ensoativas
de la adolescencia y puntuando el estribillo de una pegajosa cancin pop
inglesa de los aos 60, si desandando el ro Almendares en su curso
invertido no se ha de llegar al reino milenario de Katmand, situado esta
vez en tierras de la mtica Atlntida. El mismo utpos del que nos habla el
griego Platn en sus dilogos del Fedro y el Cratilo.

Si se sigue la pista del ro Almendares desde esa zona se llegar muy
pronto al viejo reparto de Puentes Grandes, que fiel a su nombre connotan
sus paisajes con pintorescas pasarelas. Es un barrio pobre ubicado al sur
de La Habana por donde pasa el ro proveniente del sumidero de Bataban.
Puentes Grandes fue un lugar, a principios del siglo XX, muy visitado por
pintores. Sus paisajes acuticos tematizaron la pintura cubana de tendencia
impresionista de ese entonces. Y existe all an un extraordinario lugar de
solaz: los Jardines de la Tropical construidos en los alrededores del ro,
al lado de una antigua fabrica de cerveza de la que hoy queda slo su
inmenso casco arquitectnico de impresionante estilo modernista. Abundan en
el lugar los emplazamientos en piedra, graves pasajes de columnas
terminadas en cornisas que se funden con el follaje, integrndose
orgnicamente con las extensas arboledas y vetustas escalinatas que
descienden, desde las altas terrazas de granito, hasta las mrgenes
polucionadas del Almendares.

Uno de los afamados cuadros que posee, en su notabilsima exposicin
permanente, El Palacio de Bellas Artes de La Habana, es La siesta de
Guillermo Collazo, pintada en 1886. Una mujer joven duerme placidamente
recostada en su divn, al borde de una abierta terraza que domina el mar y
donde predominan los colores tierra; se ven hojas secas, otoales,
esparcidas sobre los amplios mosaicos del piso y bajo las grandes arcadas
de una mansin sin dudas seorial. Es el sueo placentero de una burguesa
criolla que tuvo, en algn momento de su historia, la innegable
sensibilidad para propiciar la construccin de una las ciudades ms bellas
y originales del mundo. Hay una segunda pintura de Collazo tan hermosa y
sugerente como la anterior: Mujer junto al mar. El mar que se contempla
es plomizo, crepuscular, tanto como el atuendo anacrnico de la mujer, una
visin ms tpica de los paisajes nrdicos que de una regin tropical. Era
cuando an nuestra pintura nacional no haba definido su objeto y lo vea
slo a travs de una educacin y un prisma fundamentalmente europeos, desde
una ptica y una tradicin importadas, que tuvo su cristalizacin en el
magisterio de la Escuela de Arte de San Alejandro. Lo mismo sucede y abunda
a fines del siglo XIX con las ilustres marinas de Chartrad. Lo que quiero
evidenciar con esto es que La Habana fue concebida para el lujo de nuestra
burguesa histrica, la cual construy en Amrica, en la mestiza y arcaica
regin mediterrnea del Caribe, una ciudad dotada de una ambientacin
esencialmente europea, espaola; una Espaa borbnica y sarracena; espaola
afrancesada; francs espaolizada.

Nuestra burguesa criolla, a principios del siglo XIX, fue la clase social
ms adinerada del continente latinoamericano. Las extensas plantaciones de
azcar permitieron el fenmeno econmico, tpico de la etapa industrial del
desarrollo, de una gran concentracin de tierras, mientras las mquinas
importadas fomentaban una nueva divisin del trabajo. La pintura geomtrica
de Laplante, concebida sobre el tema de los ingenios azucareros, es casi
como una pintura futurista que anticip en nuestro pas el geometrismo de
Paul Cezanne. Puede decirse entonces que dinero, concepcin del futuro y
una extraordinaria sensibilidad, fueron en su momento coautoras de la
ciudad de La Habana.

La ciudad posee dos importantes calzadas que haciendo la funcin de anillos
la cien desde el Sur. La Calzada de 10 de Octubre y la Calzada de Zapata.
La primera calzada se desplaza desde la antigua barriada de Santo Surez,
hacia las cercanas de la zona portuaria plagada de industrias, cuyas
arquitecturas de hierro y ladrillo ofrecen imperativos perfiles
modernistas. La segunda calzada comienza en los lmites del suntuoso
cementerio neoclsico de Coln, para convertirse despus en la Avenida de
Carlos III y finalmente en la calle Reina que desemboca en lo que fuera, en
la primera mitad del siglo XX, el gran centro urbanstico de la capital.
Centro urbano conformado por los alrededores del Parque Central, el clsico
Cine Pairet, los tradicionales hoteles Inglaterra y Telgrafo, la acera
histrica, llena de remanentes culturales, del Louvre, y la alameda del
Paseo del Prado que con sus esculturas de leones en mrmol desciende
gravemente hasta el mar. Como edificaciones centrales de este suntuoso
complejo citadino, se levantan el Teatro Nacional y el Capitolio, esta
ltima antigua sede legislativa de la Repblica que fue diseada a imagen y
semejanza del edificio del congreso norteamericano en Washington. Original
Capitolio que fuera construido como remembranza de la Piazza del
Campidoglio de la antigua Repblica Romana. Abundan mucho estos tipos de
edificaciones parlamentarias en Estados Unidos y Amrica Latina, aunque
nuestra edificacin capitolina, por sus magnificas proporciones
monumentales, se convierte de hecho para m, en la apoteosis del neoclsico
cubano.

Alejo Carpentier defini a La Habana como poseedora del estilo de esas
ciudades que carecen de estilo propio (el estilo de las ciudades que no
tienen estilo, dijo aproximadamente) e hizo demasiado nfasis en los largos
paseos de columnas que la ciudad en algunas partes posea. La indefinicin
o la imposibilidad de establecer una definicin arquitectnica clara, para
una ciudad conformada por constantes yuxtaposiciones, le hizo hablar al
escritor de una patente falta de estilo que vendra a configurar, en la
prctica, su particular modo de ser y de existir. Mas hay pocas ciudades en
Amrica que resuelvan sus dimensiones y sus conjuntos urbanos con la
racionalidad con que los resuelve La Habana, nada ms alejado de una
anarqua de la distribucin y el diseo se pueden apreciar en ella. Sus
viejas calzadas son una obra maestra de la comunicacin interior,
concebidas para el trfico automovilstico y al mismo tiempo para su mejor
cosmovisin de ndole esttica. Eso es lo nico que puede explicar que la
urbe siga siendo, hoy en da, una ciudad carente de grandes estancamientos
de trfico, a pesar de la agresividad con que se maneja y la evidente falta
de un buen sistema operativo y permanente de sealizaciones.

El barrio colonial de La Habana Vieja es colindante con la zona del Parque
Central y la Avenida del Puerto, por la que contina la slida lnea de
Malecn. Es un conjunto casi homogneo de edificaciones que fueron
levantadas antes del siglo XX. Sus hermosas plazas son hijas de un concepto
italiano y renacentista de diseo y urbanizacin, y hay quienes afirman que
sus callejuelas recuerdan algunos barrios de Pars. Sus iglesias, sus
conventos, sus abundantes sitios de referencia cultural y literaria, ms
que ofrecer una sobria unicidad de concepcin, lo que nos brindan es una
elaborada potica del entorno. El actual historiador de la ciudad me
recuerda, en su enorme afn patrocinador, al viejo Obispo de la Colonia de
apellido de Espada, a quien lo nico malo que le asigna la tradicin
nacional fue su furia iconoclasta emprendida contra todos los altares
barrocos de la capital. El historiador de la ciudad ha realizado, con apoyo
gubernamental, una misin extraordinaria de remozamiento, preservacin y
culta ambientacin para un lugar, a todas luces, nico en Amrica. Pero hoy
en da el turismo ha decado significativamente, sera conveniente
emprender una nueva ronda de negociaciones con el Parlamento de Europa, con
sede en Bruselas, para propiciar un flujo de turismo tan necesario para una
ciudad, no slo falta de visitantes, sino de nuevas y mejor dirigidas
inversiones de capital extranjero.

La Habana es la capital, debo decirlo, de una nacin a la cual todo el
mundo le presta atencin. Contina siendo el paradigma poltico que era
desde los aos 60. Y hay algo que se llama opinin, auspiciada por la
comunidad internacional de naciones. En la medida que el pas se ha ido
integrando cada vez ms a la vida internacional, esa opinin ha ido
cobrando mayor sentido poltico.

A Cuba hoy la sacude el impacto galopante de la Modernidad en su doble
vertiente prctica y gnoseolgica: la del reconocimiento de la autonoma
del sujeto que habla y en la negativa a clausurar, mediante el discurso
opresivo de ese mismo sujeto, al objeto de sus designaciones. En trminos
polticos esto debera traducirse como el reconocimiento explcito del Otro
que somos por parte de la comunidad internacional, y, en un sentido social,
como el reconocimiento implcito, por el principal sujeto enunciante, de
una diversidad que nos sacude de raz. La Modernidad debe ser entendida as
como una verdad histrica que se ha vuelto esencialmente dialgica,
prctica, viviente, inclusive circunstancial.

Una de las grandes batallas que puede estar librando ahora el pensamiento
cultural nacional, en la acepcin ms amplia del trmino, es el de poder
acceder a los grandes medios de comunicacin, tanto en su espacio local
como internacional. Esto exige, en primer lugar, gran responsabilidad
social, y en segundo, claridad de ideas. Incluso una verdadera metodologa
de exposicin.

Los marcos poltico institucionales que deben nacer de un restablecimiento
gnoseolgico (de un conocimiento sociohistricamente daado) deben ser
mltiples aunque al mismo tiempo proceder de una verdad unitaria en cuanto
consensuada. Consensuada no slo en trminos democrticos, sino por la
propia historia y el dilogo intercultural. Una nacin moderna, si se
construye al margen del consenso universal, deviene en una caricatura de
Modernidad, pero un criterio internacional, si carece de parmetros
morales, degenera en un designio, la mayor parte de las veces, imperial.
Cuba es de este modo, ante los otros que la miran, el otro mundo poltico
formado, que la propia realidad poltica formada por intereses ajenos pugna
muchas veces por no reconocer. Aunque si no existe Ethos no hay Modernidad
viable. El dilema de las naciones modernas, si no se resuelve en trminos
polticamente consensuados, puede disolver el proyecto histrico de
cualquier nacin. Mas la irresolucin del Estado poltico puede ser el
sumidero histrico de una nacin. Por ende, la Modernidad no puede ser la
regala que nos concede el Sistema Poltico del Mundo, y es que a la
Modernidad poltica, como a la Modernidad social, no se accede, sino que se
construye laboriosamente entre todos.

La mejor pelcula cubana que pude ver en La Habana fue La noche de los
inocentes, del realizador Arturo Soto. Fue el nico argumento que no vi
descender al mal llamado vernculo de la exposicin; como mero clis o
pintoresquismo de las situaciones, dado en el modo preconcebido de actuar
de los personajes. Una comedia de equvocos, un juego irnico de los
sentidos y una nevada final sobre las calles atestadas de trfico de una
Habana contempornea, conformaron el meta discurso del milagro verificado,
en el que concepto el poderoso latido en ciernes de una aoranza: la
participacin nacional (siempre pospuesta) en una Modernidad, hoy por hoy,
dramticamente soslayada.

La Habana, con todos sus problemas, vive hoy para s su propia pulsin
moderna en gestacin. Una Modernidad que debe ser entendida como hija de un
proceso histrico, cabe insistir. No una panacea que nos ofrece el
pensamiento liberal. Esas pulsiones encuentran tambin expresin en el arte
y en el pensamiento. Muchas veces las formas de expresin ms visibles en
cuanto mejor sintetizadas.

La plstica cubana ha comenzado a comportarse desde hace aos como un
sistema de ideas que pide una reinstalacin del arte en el entramado
social, en la funcionalidad, en la eficacia social de sus presupuestos
estticos. Y a veces el artista quiere regresar a su antiguo puesto de
artesano en el mercado del trabajo, reubicado para pensar y decir como un
gestor ms de la vida econmica y poltica de la ciudad. Entonces se pide
volver a pensar el papel de las instituciones del arte reubicadas,
concebidas, ms all del habitual espacio fsico y burocrtico, en
cualquier articulacin social en que se pueda realizar y verificar una
gestin cultural.

La Habana es una ciudad sometida al impacto cotidiano de la cultura, pero
tambin al impacto que el mercado global viene realizando sobre la cultura,
lacerndola. Es adems en el arte donde se perciben esos efectos
devastadores. Una transgresin de la franqueza original, de las razones
originales de un arte concebido en principio como va para la participacin
y la solidaridad.

La ms distintiva de las construcciones habaneras es el Morro, colocado,
como su nombre lo indica, a la entrada de la Baha, en su lado este. La
idea general de su construccin es organicista pues se integra plenamente
al paisaje de rocas sobre las cuales se levanta, entregndole con esto un
aspecto formidable. Es una vieja fortaleza militar del siglo XVII,
edificada cuando ya la plvora haba sido inventada, por tanto sus murallas
no son tan altas como tan slidas, hechas para resistir el embate de los
caonazos enemigos. Desde lo altos de sus viejas almenas se nos entrega una
visin muy especial del mar y de La Habana. Se puede contemplar desde su
cima, de un modo completamente privilegiado, la profunda Baha con sus
buques mercantes estacionados y las edificaciones que integran, en el lado
Oeste, la zona de La Habana Vieja y el Paseo del Prado, las hermosas
cpulas del antiguo Palacio presidencial y del Capitolio. Mientras que en
lontananza se distinguen, bajo una luz fina y dorada, emborronada por la
clida brisa que difumina suavemente las perspectivas, las altas
construcciones del Vedado siempre delineado por el espumoso mar de color
azul oscuro que lo abraza.

Una de las cosas ms curiosas que se perciben en La Habana, sobre todo para
una persona habituada a vivir en el mundo desarrollado, es lo elstico que
resulta all el concepto de seguridad personal. No hay una visin clara,
concreta, sobre la idea de la muerte y el finiquitar irreversible de la
vida. Los cubanos disfrutan de la vida como si fuesen inmortales. All la
muerte sorprende siempre porque nunca se espera. Sin embargo, el culto a
los antepasados es real, como lo es en todas las viejas sociedades
agrarias. Los cubanos tienen su propio libro de los muertos y encuentran en
la vida, y en las relaciones con los fantasmas del pasado, su propio y
especial significado. Hay as casas impregnadas de recuerdos, llenas de
olor a viejo, a cosas empolvadas y gastadas. En esos paisajes de gasas y de
sombras se yergue paradjicamente la vida fcil, despreocupada, escandalosa
y alegre. Como si la brisa tenue, el tintinear de las luces y el
practicismo que imponen las agobiantes jornadas, hicieran fracasar todo
argumento filosfico. La Habana, como la isla en peso, no es telrica sino
martima, ocenica. Pero el mar no es slo un camino, es tambin una
soledad y una asombrosa lejana. Una promesa. Y la muerte se vuelve
ingrvida y azul, generalmente fantasiosa como el mar que eternamente
reverbera a su lado. La muerte se viste como un pordiosero que se agacha,
en los oscuros zaguanes de las casas, a recoger los centavos prietos como
el pago de una extraa bienaventuranza. La muerte es esculida y esconde
con vergenza su mano tsica, y le pide permiso a la duea del cementerio
para poder entrar con el difunto en brazos. Si la duea no quiere la muerte
tiene que regresar el difunto a casa. Del mismo modo que para el artista el
hada verde se esconde en el delirio del ajenjo.

Hay ciertos estados lmites que el hombre racional, culto y sensible puede,
en raras ocasiones, usufructuar, en oscuras vsperas de Noche Buena y en
esas calurosas tardes religiosas de los suburbios habaneros en que los
santos salen a peregrinar.

Poco antes de salir de La Habana visit el Convento de Santo Domingo de
Guanabacoa. Un antiguo amigo me haba hablado de sus impresionantes
espacios interiores que predisponen al visitante al recogimiento interior y
a la meditacin. Me impresionaron vivamente no slo las grandes arcadas de
los techos, sino la vetusta fachada exterior. Fue como un viaje al pasado.
Mi ex amigo haba vivido all, en el pueblo de Guanabacoa, haca casi
cincuenta aos, muy cerca del liceo donde predic Jos Mart. Toqu a la
puerta del convento un domingo en la tarde, un fraile franciscano acudi a
abrirme, fue l quien me explic las razones de mi confusin, aunque el
nombre del lugar hacia referencia a los dominicos, este era un convento de
franciscanos desde el siglo XIX. Mi antiguo conocido tena otra vez razn.
Los franciscanos, la orden del cndido y diminuto San Francisco de Ass,
el compaero de Santa Clara, no slo era la va de la legtima pobreza sino
que era el camino al lejano Oriente que los peregrinos de la orden
adelantaron con sus misiones. Fue una especie de despedida. El anciano
fraile me despidi afectuosamente en la puerta.

Guanabacoa, una de las ciudades ms antiguas de Cuba, se encuentra muy
cerca de los pintorescos pueblitos de Regla y Casablanca, situados en las
inmediaciones de La Habana, en el lado este de la baha. Pocos lugares
dejan en el visitante la intensa experiencia de la fuerza abisal que posee
la tierra como en ese lugar, como si fuese un sitio, una regin sagrada.
Pero de lo que no s, y mi razn inhibe, es mejor no hablar.

Lo que puedo decir, quizs llevado a ello por una inteleccin personal de
la idea de la Providencia, es que los procesos histricos jams fracasan.
Podra fracasar un dirigente, una direccin poltica, pero la mecnica
social de los acontecimientos, trabaja siempre para el mejoramiento humano.
Hay que saber dejar hacer al peso irrefutable de los aos mientras nos
entregamos a las labores cotidianas. No se puede violentar la historia,
pero tampoco perder el ritmo que nos hace movernos a su paso. Eso que los
hombres de religin de tiempos antiguos llamaban fe, no es otra cosa que
una profunda conviccin. Una actitud de paciente espera; de ardiente
paciencia.

De una de las personas en La Habana ms queridas por m, el maestro Cintio
Vitier, recuerdo la pregunta que en su casa me hiciera, que es la
sempiterna pregunta que el creyente potico formula a sus amigos:

      Para qu hace Dios llover sobre el desierto donde no crece poro
      vegetal?.

Para probar la fe de Job.

** Julio Pino Miyar
   isla_59_1999@yahoo.com
   Poeta, ensayista y narrador cubano (Santa Clara, 1959). Radica en
   Estados Unidos desde 1987. Colabora en calidad de ensayista con prensa
   escrita de Cuba, Estados Unidos y Amrica Latina. Ha sido prologuista de
   varios libros de literatura. Escribi las palabras del catlogo del
   Primer Premio Internacional de Pintura de la Bienal de La Habana de
   2001. En 2003 realiz en Tel Aviv una exposicin conjunta de fotos bajo
   el rtulo El libro de los rboles desnudas. En 1995 fund en Miami la
   revista cultural Los Conjurados. Tiene en La Habana tres libros en
   proceso editorial.



=== La fuerza del nadador      Andrs A. Ugueruaga ========================

Hacia enero de 2004, tras haber editado en 1997 y en 2001 Crawl y Hospital
Britnico, Ediciones del Dock public finalmente las Obras completas de
Hctor Viel Temperley. Este acontecimiento equivale a abordarlo como uno de
los tantos y autnticos descubrimientos literarios que el destino nos tena
deparados. La obra de Hctor Viel Temperley es un clsico, aunque un
clsico raro. Como los casos del mejicano Carlos Torri, del uruguayo
Felisberto Hernndez, del alemn Gottrieb Benn (tan influyente durante y
despus de la Segunda Guerra), este suceso reciente es prometedor para los
amantes de la buena literatura.

Compuesto por 9 libros que datan entre 1956 y 1987, la obra del poeta es
representante de una literatura excelsa. El lector al toparse con las Obras
de Temperley suele sentir un dejo de agradecimiento. No puede apartarse de
la sensacin que advierte quien prologa dicho libro, Tamara Kamenszain: Un
ngel acompaa la obra potica de Hctor Viel Temperley. Por otra parte es
difcil cuidar que el seor Temperley fue un caso prematuro en la
literatura argentina: su primer poema fue escrito a los 18 aos: Volteadas
por el viento / mis botas caen al fin. Y arrodillado / abrazo ms que
viento. / Abrazo al ngel que hice con mis manos (de El ngel de las
botas, 1951).

Sus versos guardan la frescura de la arena y del mar. Insinan esas
imgenes en que el agua, el sol y el airoso cielo azul de algn verano,
siempre o casi siempre estn. Los libros reunidos en sus Obras completas
nos remiten en su mayora ms a imgenes/vivencias as de placenteras y
profundas, que a otros libros de los muchos que seguramente el poeta puede
haberse servido. 

Porque en su obra estn constantemente el agua, el fuego, el aire y la
tierra, los cuatro elementos (y ms que nada el agua), es como que
constituyen sus escritos, de modo que parece una obra que va hacia s
misma. Es eso lo que hace parecer que los versos de Temperley tengan eso
tan cristalino que uno quiere volver a revivir: Y recuerda los das cuando
el cielo / rodaba hasta los ros como un viento / y hacia el agua tan azul
que el hombre / entraba en ella y respiraba. Soy el hombre que nada hasta
los cielos / con sus largas miradas. 

l, por decirlo de alguna manera, fue muchos otros poetas: en el poema El
nadador cita por ejemplo a Marcos, 5: Mi nombre es Legin, porque somos
muchos. Es la religiosidad surrealista como l mismo la llamaba, en la que
siempre se privilegia el agua tal como lo hizo el uruguayo Felisberto
Hernndez en un cuento llamado La casa inundada en que deca que hay que
cultivar los recuerdos en el agua, que el agua elabora lo que en ella se
refleja. El agua como principal elemento en la literatura rioplatense.
Pero el surrealismo religioso pregonado por Hctor Viel Temperley se dara
recin en sus dos ltimos libros, Crawl (1982) y Hospital Britnico (1986)
en donde ms lo explicit y desarroll.

Hay lneas encantadoramente onricas y extraas, desplegadas en estos dos
libros:

      Vengo de comulgar y estoy en xtasis / junto al hombro del kavanagh
      y de cara a la escuela de nutica / y al pltano, / hacedores de
      fuego que me impiden flotar con ste entre esos pocos hombres / que
      all solos y lejos con la punta del espign desierto, / mecidos
      como sbanas (El espign ms largo, el aviso y el crawl).

En donde se hilvanan los recuerdos de una inundacin y una competencia de
natacin. Crawl, al cual pertenecen aquellos versos, Temperley lo escribi
en alabanza a Nuestro Seor Jesucristo (vida del autor).

En el ltimo ao de su vida escribe Hospital Britnico. Hospital Britnico
es una pequea y gran obra en donde Temperley ms experiment su ms dotado
manejo de la palabra. Y en donde se plantea por vez primera una poesa en
prosa, en una situacin completamente intemporal, entre la vida y la
muerte, la muerte y la fe, concatenadas en frases que nos hacen pensar
primero en el cielo y luego en el infierno, o dondequiera que l est. Aqu
el dolor es sin embargo lo que se vivencia, en la forma ms pura y
explcita de la palabra. Hospital Britnico es tal como dijo Juan Jos Saer
sobre la poesa: La gran poesa es de una eleccin del dolor, una
disciplina de la extraeza que lo borra todo. Por ejemplo: Mi madre vino
al cielo a visitarme y despus: Para el recluso el Pabelln del Infierno
Rosetto es tambin la paz, pero una paz alcanzada por la conciencia trgica
de la condicin humana.

Al parecer en ese ao, Temperley estuvo internado all, justamente en el
Hospital Britnico, por una intervencin debido a un tumor cerebral.

No se sabe, no se puede llegar a saber dnde precisamente est el narrador
en este libro, si en un delirio o en Buenos Aires, como dira algn amigo
suyo. Mi vida es un desierto entre dos guerras. Necesito estar a oscuras.
Necesito dormir pero el sol me despierta. El sol, a travs de mis prpados,
como alas de gaviotas que echan cal sobre mi vida; el sol como una zona que
me haba olvidado.

Hctor Viel Temperley naci y falleci en Buenos Aires entre 1923 y 1987.
Sus libros editados en vida fueron: Poemas de caballos, 1951; El nadador,
1967; Humanae Vita ma, 1969; Plaza Batalln 40, 1971; Febrero 72-Febrero
73, 1973; Carta de marear, 1976; Legin Extranjera, 1978; Crawl, 1982, y
Hospital Britnico, 1986.

** Andrs A. Ugueruaga
   andresugueruaga@hotmail.com
   Escritor argentino (Santa Fe, 1973). Textos suyos han aparecido en el
   diario El Litoral (http://www.ellitoral.com.ar), y ha colaborado con
   pginas como Monografias.com. La mayora de su produccin permanece
   indita.



=== El ltimo viaje de Ernest Hemingway a Espaa ==========================
=== Ramn Fernndez Palmeral ==============================================

Es una suerte que la finca de La Cnsula, rodeada de un exuberante jardn
botnico, se encuentre abierta al pblico. A las once de la maana del da
9 de julio de 2007 estaba yo en esta finca, hoy Escuela de Hostelera de
Mlaga, situada en Churriana (Mlaga), para intentar componer una crnica
sobre la ltima estancia de Ernest Hemingway
(http://www.monografias.com/trabajos10/parisfin/parisfin.shtml) en Espaa
durante el verano de 1959, dos aos antes de que se suicidara en 1961. Don
Ernesto, como le llamaban en Espaa, ya era Premio Nobel de Literatura
desde 1954, cuando lleg por ltima vez a Espaa acompaado de su cuarta
esposa Mary Welsh, para escribir una crnica periodstica de 10.000
palabras por encargo de la revista norteamericana Life, sobre el mano a
mano entre los toreros y cuados Jos Mara Domingun
(http://www.portaltaurino.com/matadores/lm_dominguin.htm) y Antonio Ordez
(http://www.portaltaurino.com/matadores/antonio_ordonez.htm). Don Ernesto
nunca viajaba solo: necesitaba tener una corte de amigos a su alrededor. Al
llegar a Espaa se hosped en La Cnsula, finca que era propiedad del
matrimonio norteamericano Bill Davis desde 1953.

La crnica periodstico-taurina de ese verano creci ms de la cuenta y
acab en el libro pstumo El verano peligroso, pero no se public hasta
1985, no muy apreciado por los crticos. La crnica sera tajantemente
mutilada, reducida a la tercera parte del manuscrito que originariamente
dej Hemingway. La traduccin es, segn Santos Domnguez
(http://santosdominguez.blogspot.com/2005/08/el-verano-peligroso.html), la
que perpetr en 1986 para Planeta un tal Jacinto Len Ignacio, traductor
abominable que da la sensacin de que, como los malos estudiantes de latn,
ha tenido que buscar en el diccionario todas las palabras para elegir
siempre la acepcin ms inadecuada.

En La Cnsula, Hemingway, adems de trabajar en su crnica taurina que le
haba trado, tambin trabaj en su libro Pars era una fiesta. Ernest,
como asegura su viuda, empez a escribir este libro de vuelta a Cuba en el
otoo de 1957, lo trabaj en Ketchum (Idaho) entre 1958-59, se lo llev a
Espaa en 1959, y sigui el libro de vuelta a Cuba (...). Retoc el libro
en el otoo de 1960 en Ketchum.



Resea histrica de La Cnsula

La finca de La Cnsula se sita a la entrada de la barriada de Churriana,
trmino municipal de Mlaga, sobre la carretera hacia Alhaurn de la Torre.
Tiene una superficie de una diez hectreas en un paraje de jardines muy
bien cuidados, es actualmente sede de la Escuela de Hostera de Mlaga,
dirigida por Francisco Oliva Garca. Al antiguo edificio que data de 1807
se la ha adosado uno de nueva construccin y diseo, que es como un parche
arquitectnico, ya que esta propiedad se llamaba Hacienda San Rafael, que
se encuentra documenta en una crnica de I. Marzo: La Hacienda de San
Rafael o una comida de campo, publicada en El Guadalhorce, peridico de
literatura y arte (tomo 1, Mlaga, 1839). Por los datos que aparecen en
Internet he recopilado la siguiente resea histrica.

Aunque los primeros datos disponibles de la Hacienda San Rafael se remontan
al siglo XVIII, como una simple finca agrcola, ms pequea que la actual
(cinco fanegas, equivalentes a unas 3 hectreas). Se puede seguir el rastro
histrico, con diversos propietarios, incluido un presbtero de la Villa de
Crtama, don Pedro Lpez. Por deudas de los ltimos propietarios, la finca
sale a subasta y es comprada por don Ambrosio Cuartero, en nombre y
representacin de don Juan Roose Kupckovius. Aparece ya en 1804, como
propietario de la finca, y la ampla con 6 fanegas ms, que deben
corresponder a la parte que actualmente se encuentra entre la escuela de
hostelera y la carretera de Alhaurn.

En 1807 se inicia la construccin de la casa de recreo y los jardines que
la rodean. Se atribuye la direccin de las obras del jardn a Jos Martn
de Aldehuela, aunque tambin se sugiere que el Conde de Villalczar,
propietario de El Retiro, suministr a don Juan Roose el plan de un
gracioso aunque pequeo jardn.

Don Juan Roose estaba casado desde 1793 con doa Rafaela Warusch Velasco.
Aparte de hombre de negocios adinerado, fue tambin Cnsul de Prusia, y de
ah, seguramente, aparece la denominacin popular de la finca. En algunos
documentos aparece tambin como la Hacienda del Cura, seguramente por su
paso a travs de manos eclesisticas, por alguna desamortizacin. En 1824,
la hacienda se ampla con tres cuartillas de tierra, por una donacin de
don Francisco Javier Abada. Don Juan Roose muere en 1837, y a travs de
los inventarios de bienes, sabemos de la existencia de numerosos rboles
frutales y ornamentales del rea mediterrnea, y de determinadas reas del
jardn: el jardn de la alberca, los cenadores de los llorones, de la
alberca y de la reja, la gruta, el laberinto, la acequia, el semillero,
etc. Escaseaban entonces las especies exticas, ya que slo aparecen palmas
reales, rboles del paraso, rbol de la vida y rbol del coral.

Esta finca representaba una carga para la familia propietaria. Fueron
compradas las diversas participaciones de propiedad por don Enrique Heredia
Livermoore, a partir de 1856. Don Enrique vuelve a ampliar la finca 4
fanegas ms. Por estas fechas, Amalia Heredia Livermoore (1830-1902), la
hermana de don Enrique, compraba La Concepcin. La coincidencia de especies
exticas entre ambos jardines nos lleva a pensar que fue por esta poca
cuando el jardn adquiri el carcter actual. En 1888 fallece don Enrique,
y la hacienda pasa en herencia a don Carlos Heredia Cmara.

Estuvo en manos privadas hasta 1973, fecha en la que fue comprada por el
Ayuntamiento de Mlaga a doa Anne Bakwel Davis, viuda del seor Bill
Davis. En 1984 se llev a cabo una restauracin del edificio principal,
respetando sus caractersticas arquitectnicas. En 1993 se constituy un
consorcio entre la Junta de Andaluca y el Ayuntamiento para crear la
Escuela de Hostelera La Cnsula, ocupando el edificio principal, y los
terrenos de ruedo del mismo, aadiendo alguna construccin. En 1997 fue
adscrita al Patronato Botnico Municipal Ciudad de Mlaga.

La secretaria irlandesa Valerie (1), luego nuera de Hemingway, dej
escritas dos reseas de esta casa:

      Estaban en la casa de unos amigos, en Mlaga, en das de intenso
      calor, y ella [Mary Welsh] compr unas toneladas de hielo, que
      llegaron en un camin y fueron inmediatamente descargadas en la
      piscina. Luego cuando salieron de Mlaga pasaron por Madrid, y tuvo
      en Aranda del Duero un grave accidente de trfico (Csar Coca,
      reportaje sobre La historia ms triste de Hemingway, 5-5-2005).

La seora Valerie, que actualmente vive en Montana (EUA), es autora del
libro Corriendo con toros, mi vida con los Hemingway, donde escribe:

      Tena un jardn tan precioso como el Botnico de Madrid. La casa era
      enorme, magnfica y fresca, de habitaciones espaciosas.



Crnica de julio de 2007

Me acerqu la maana del sbado 7 de julio a Churriana para dejar un
ejemplar de mi libro Buscando a Gerald Brenan en el sur en la Biblioteca
Pblica que lleva el nombre de Jos Moreno Villa, poeta y pintor de la
Generacin del 27. Pero no lo pude dejar; era sbado y estaba cerrada,
tena horario de verano, y aprovech para acercarme a La Cnsula, finca de
la que hablo en este libro; saqu fotos desde la cerrada verja. Regres
otra vez el lunes da 9 y entregu mi libro en la biblioteca, que por
cierto todava no me han mandado una carta de haber recibido el libro, las
cuales colecciono en mi archivo particular. Como haba descubierto que
Gerald Brenan y Hemingway se conocieron en el verano de 1959, as lo hice
constar en mi libro, de aqu arrancaba el inters original por recordar y
recuperar la presencia de Hemingway en Churriana (Mlaga) 48 aos despus,
en su ltimo viaje a Espaa.

Cuando llegu a La Cnsula, esta segunda vez, aparqu en una explanacin,
por la parte nueva, que es una construccin moderna, algo decepcionante por
las altas vigas metlicas que hacen de soportal, para m un parche, despus
de haber visto la columnata de la parte antigua de la mansin con sus dos
hileras de columnas de mrmol que soportan el alero del primer y segundo
piso. Creo que es tendencia de los nuevos arquitectos que no se deben hacer
aadidos a los antiguos edificios, sino construcciones totalmente nuevas y
disparejas de lo antiguo, de aqu los parches.

Una vez traspasado el acceso de entrada por una puerta pequea, casi de
servicio, uno llega a un patio de estilo andaluz cubierto. En el centro
mesas y sillas como recibidor. A la derecha veo el piln de una fuente de
piedra caliza que parece antigua y romana, aqu crece y sube una hiedra que
se eleva hacia la luz de la claraboya, reptando por la pared almagra donde
aparece una cermica con la imagen de San Isidro Labrador, Patrn de
Churriana. No he dicho que esta localidad es el distrito 8 del Ayuntamiento
de Mlaga, es decir, que pertenece a Mlaga capital.

Nada ms llegar acudi a mi encuentro una fornida vigilante jurado, una
chica joven, a la que le ped que quera entrevistarme con el director del
centro o persona responsable. Me respondi que esperara un momento. Durante
esta espera estuve contemplando el azulejo que recuerda que esta Escuela de
Hostera fue inaugurada por el presidente de la Junta de Andaluca, don
Manuel Chvez Gonzlez, en diciembre de 1993. Decoran la pared cuadros de
diferentes promociones de alumnos de la escuela. En esta breve espera me
dio tiempo a recordar que Hemingway y Mary Welsh (su cuarta esposa)
cruzaron el Atlntico a bordo del Constitucin y desembarcaron el 1 de
mayo de 1959 en Algeciras, instalndose aqu, en esta mansin en la yo me
encontraba lleno de una extraa sensacin de orgullo. Vino aqu porque la
revista Life le haba encargado un reportaje sobre lo que era considerado
como el enfrentamiento de toreros ms grande de la historia: el mano a mano
entre Domingun y Ordez, que tendra lugar ese verano. Y si no era as ya
se encargara el Premio Nobel de que as fuera.

Hemingway, su cuarta mujer y su secretaria (incorporada dos semanas ms
tarde), y sus amigos, encontraron acomodo en esta finca, rodeada de un
jardn botnico, invitados por el matrimonio Bill Davis, amigos y
compatriotas del escritor. La casa la describi l en el libro que escribi
de aquella aventura taurina, El verano peligroso, como maravillosa casa,
y comparaba su jardn en belleza con el Botnico de Madrid. Seguramente,
aqu trabaj en su libro Pars era una fiesta. Este lugar tiene una luz
divina, y el clima es de los mejores al sur de Europa.

Tambin me da tiempo a recordar que en la calle Torremolinos 56 vivi
Gerald Brenan, el autor de El laberinto espaol, 1943, a quien invitaron
los Hemingway, y a los Davis, a un almuerzo que segn la fotografa que
existe de este encuentro se celebr en el jardn, en correspondencia a una
invitacin en La Cnsula.



Un recorrido por La Cnsula

Cuando la vigilante regres vena acompaada de una administrativa. Yo
despert de mi ensoacin literaria. Se present como la secretaria, le
coment que escriba para varias revistas americanas en Internet y que
tena inters en conocer la habitacin o despacho donde se hosped y
trabajaba Hemingway en 1959, hace ahora 48 aos, y me respondi:

Aqu no tenemos nada de Hemingway, la habitacin donde se hosped se
encuentra convertida en un vestuario de alumnas de la escuela. No se
conserva nada, ya que esta casa estuvo vaca durante varios aos, cuando
nos la entreg el Ayuntamiento haba sido desvalijada. No obstante, se
puede ver en el restaurante una reproduccin del atril en el que lea
Hemingway..., no s si de pie o sentado. El original est en Cuba, yo lo he
visto y es igual que el que tenemos aqu. Tambin guardamos algunos
recortes de prensa y fotos que hemos ido recibiendo. Aqu vinieron el ao
pasado representantes de la Fundacin Hemingway de los Estados Unidos y
organizaron una comida; fue bajo la carpa.

Puedo visitar el interior de la casa insist con cierta decepcin ya que
yo esperaba encontrarme con un despacho y hacer algunas fotos, al menos de
la puerta de la habitacin donde se hosped?

S, no hay ningn problema. Acompale le dijo a la vigilante.

An puedo recordar el nombre de la amable y eficiente secretaria de la
Escuela de Hostelera, se llamaba Maribel Paz, y lo es desde haca unos 14
aos, es decir, prcticamente desde que se inaugur la escuela en 1993.

La vigilante y yo subimos por las amplias escaleras hasta el primer piso de
la antigua mansin. En el lateral haba un montacargas para carritos de
invlidos. Aparece un pasillo sobrio, blanco, y en el centro un hueco con
baranda que rodea el hueco, abajo se ve el patio andaluz. Al final, a la
derecha, me indica la vigilante que es la habitacin, tiene una gran puerta
de dos hojas, pintada en color caoba oscuro. Aqu, en el prtico de la
gloria de la literatura universal, me entran ganas de besar el suelo que
pisara Hemingway, y, como estatua, emocionado de una extraa alucinacin,
le ped a la vigilante que me hiciera una foto como recuerdo imborrable. En
esos momentos abrieron la puerta tres alumnas, ech un curioso vistazo
hacia adentro y vi las taquillas alineadas, solas, grises, desilusionantes.

Bajamos otra vez al patio andaluz y salimos fuera de la casa, a la
explanada, haba coches aparcados y en frente el jardn botnico con
aspersores en funcionamiento. Llegamos hasta el restaurante de la escuela,
aledaa a la mansin, uno de los ms famosos de Mlaga, donde a la entrada
y a la izquierda se encuentra el atril de madera, es una especie de caja
con tapadera, igual a aquellos antiguos pupitres donde uno guarda de todo
menos libros. El atril reposa sobre una mesa de la misma madera,
posiblemente de pino viejo, en el frontal luce una chapa de latn que nos
indica que este atril es una rplica del original.

Luego me ense la piscina que estaba vaca de agua y llena de yerbajos, no
usada desde haca tiempo. En el frontn veo un gran azulejo orlado de
piedrecitas blancas a modo de mosaico que reproduce el retrato de Ernest
Hemingway, obra de Eugenio Chicano, artista malagueo. Podemos leer: En
esta finca, en 1959, vivi el escritor y Premio Nobel de Literatura Ernest
Hemingway, desde aqu nuestro recuerdo y homenaje. Creo recordar que este
azulejo lo patrocin la Fundacin Hemingway, porque a nosotros malagueos
de costa y boquern de plata no nos interesa la literatura para nada.

Maribel Paz, muy amablemente, me ense una carpeta con bolsas de plstico
transparente en las que se guardaban recortes de prensa. Me dio copia de
una vieja fotografa en la que vemos al Premio Nobel con Antonio Ordez,
cada uno con sendas escopetas en las manos disparando al plato.

En otra de las fotos vemos al grandulln de Ernest en baador y tomando una
copa al borde de la piscina (en Cuba le recuerdan como Papa Hemingway
daiquir por su aficin a la bebida). Piscina por la que yo acababa de
pasar sin reparar en este acontecimiento: fue usada por l y sus amigos en
aquel verano caluroso de 1959. La fotografa es de Cano, podemos leer al
pie de foto la siguiente resea:

      El comienzo de la celebracin del sesenta aniversario de Hemingway,
      el 21 de julio de 1959, a medioda junto a la piscina de los Davis.
      Bill Davis sentado a la izquierda. Hemingway hablando con Gianfranco
      Ivancich, y el general Buch Lanhan est sentado, a la derecha, con el
      doctor George Saviers de Sun Valley. Idaho. Mary Hemingway aparece
      sentada cerca de la piscina hablando con la seora Ivancich y la
      seora Saviers.

Maribel Paz me dio tambin un recorte de prensa de Berta Gonzlez de Vega,
titulado Copas en la piscina de La Cnsula, publicado en Mlaga Hoy, el
mircoles 25-5-2005. La pestaa de la noticia: La nuera, y antes
secretaria, de Hemingway, nos recuerda en un libro aquel verano peligroso
en La Cnsula, con tardes en la piscina donde se servan copas y tapas.
Nadie sabe vender el turismo literario. Con estas dos lneas, Berta resume
muy bien la idea de este ameno y muy logrado artculo.

Ilustra el artculo una fotografa donde vemos bailando a Ordez con su
mujer Carmen Gonzlez Lucas Domingun (2). Sentados en un banco del porche
vemos a don Ernesto charlando con su secretaria Valerie, y, mirndole
atenta, con una copa en la mano la que parece ser la anfitriona Annie
Davis.

Elogia Berta la incomparable labor promocional que don Ernesto hizo a
Espaa con sus libros, ms que Antonio Banderas o Penlope Cruz con sus
cinematgrafos. Le seala como el mejor embajador de nuestras tierras y
fiestas de los toros. Todava vienen extranjeros a visitar La Cnsula, con
la esperanza fallida de encontrar algn recuerdo, algn recuerdo que
comprar, pero no hay nada, no queda nada de aquel tiempo glamoroso y
encantador. Berta haba visto la foto (que acabo de resear en la piscina)
mostrada por Rafael de la Fuente, anterior director, y comenta ...ellas en
trajes de bao, sentadas en el bordillo, con los pies en remojo. Todos con
una copa. Me gustara haber estado as, con el bloody mary de tertulia, en
una tarde de verano en esa vega de Churriana.... Aunque lo que beba don
Ernesto eran daiquiris o mojitos. Nos amplia el artculo sobre Bill Davis,
el propietario de La Cnsula, que fue taxista en San Francisco, y que llen
los pasillos de cuadros de Pollock (artista estadounidense y un referente
en el movimiento del expresionismo abstracto,
http://es.wikipedia.org/wiki/Expresionismo_abstracto). Considerado uno de
los pintores ms importante de los Estados Unidos en el siglo XX).

Nos comenta Berta que Valerie (la secretaria y luego nuera de Hemingway)
resea, en su libro Correr con los toros, mis aos con los Hemingway, La
Cnsula y elogia sus boscosos jardines, de sus altos bambes; es cierto,
abundan altos bambes como espigas al cielo, y los altos abetos, y los
alerces, y las fuentes con esculturas de nios meones y ninfas con nforas
derramando gracia. Tambin nos habla del Hotel Miramar (hoy convertido en
Palacio de Justicia), y del bar Miramar en el cual, despus de las corridas
de la feria de agosto, se llenaba de comentaristas taurinos que duraban
nueve das.

No quiero pasar por alto el comentario de Valerie (anotado por Berta): En
el bar Miramar, Ernest recibi una noticia en la que se le comunicaba que
la hija de su viejo amigo Andr Malraux, Florence, tena ganas de
conocerlo. La nota la firmaba Monique Lange, que trabajaba en Gallimard, la
editorial de Ernest en Francia. Ernest acudi de inmediato al vestbulo y
regres con tres personas: Monique, Flo y un joven escritor espaol, Juan
Goytisolo, que trabajaba en Gallimard y era amante de Monique.

Efectivamente, Juan Goytisolo y Monique, en esos aos, vivan juntos en la
33 Rue Poissonire de Pars, ambos trabajaron para la editorial Gallimard,
de la que era director por entonces Dyonis Mascoclo. Anteriormente, en unas
vacaciones en Almera, posiblemente en el verano de 1957, Juan Goytisolo
con Monique Lange recorrieron el Cabo de Gata, de donde saldra su famoso
libro de viajes o novela social Campos de Njar, publicado primero en
Francia. Se haban conocido en 1955, y muchos aos despus, el 17 de agosto
de 1978, contrajeron matrimonio civil en el Ayuntamiento del Distrito 2 de
Pars. Monique falleci en 1996
(http://www.elmundo.es/papel/hemeroteca/1996/10/08/cultura/169251.html).

Tambin nos habla Berta del escritor anglo-andaluz Gerald Brenan, que por
entonces viva en la calle Torremolinos 56 de Churriana y que, como eran
amigos de los Davis (3), fueron invitados a La Cnsula a la llegada de
Hemingway, porque ste haba ledo algunos de sus libros y quera
conocerle. Como ya he contado, existe una fotografa de estos dos grandes
escritores en un almuerzo. Gerald escribi sobre Hemingway en su libro
Memoria personal (1920-1975):

      No lo trat a fondo ni conozco los ambientes americanos como para
      hablar de l con conviccin. Solo aadir que, a pesar de tener un
      rin daado, por lo que slo se sentaba para comer, rebosaba
      vitalidad. No haca falta haber ledo sus libros para darse cuenta de
      que era un gran hombre (Autobiografa, pg. 757).

A la salida de La Cnsula tom un catlogo del mostrador de la Escuela de
Hostelera donde dice que se imparten dos especialidades, Curso de Experto
en Hostelera (Especialidad de Cocina) y Curso de Experto en Hostelera
(Especialidad de Servicios), siendo la duracin de cada especialidad de dos
cursos acadmicos de nueve meses cada uno (2 aos), complementados con dos
perodos de prcticas en empresas del sector. Su email es
direccin@cehm.org, y su telfono el 952 62 24 24.



El ltimo viaje de Hemingway a Espaa

Hemingway abandon su Finca Viga
(http://armengol.blogspot.com/2007/01/finca-vigia-restaurada.html) en San
Francisco de Paula, Cuba, en 1958, y se estableci en Ketchum (Idaho,
Estados Unidos). Por ello cuando lleg a Espaa vena de Estados Unidos, a
bordo del Constitucin; desembarc el 1 de mayo de 1959 en Algeciras y
se instal en La Cnsula.

Su viaje y estancia en Espaa se recogi en una crnica para la revista
Life, como ya he comentado, y despus acab en el libro pstumo El verano
peligroso (Planeta, 1986). En este viaje estuvo en las fiestas de San
Isidro de Madrid y en los Sanfermines de Pamplona y en la Goyesca de Ronda
junta a Cayetano, El Nio de la Palma, padre de Ordez.

Cuando Hemingway viaj de Mlaga a Madrid, en coche, siempre conducido por
su amigo Davis, se hosped en el Hotel Suecia, cerca de la calle Alcal,
para asistir a la temporada taurina de las fiestas de San Isidro; su
presencia se anunciaba casi como parte del cartel de las fiestas. Ocupaba
asiento de barrera; al final de cada corrida la concurrencia se volva a
buscarle para pedirle opinin sobre la faena. La relacin de Hemingway con
los Ordez se inicia en 1953 con Cayetano, El Nio de la Palma y padre de
Antonio, que tiene un papel destacado en Muerte en la tarde (1932). Pero es
con este ltimo con quien visita aquella encantadora y extraa ciudad y
su mtica plaza de toros.

A Hemingway le fatig esta temporada de toros; beba sin lmites, tena
tocado un rin, por lo que siempre estaba de pie; constantes viajes de
feria en feria en un Ford color rosa alquilado y conducido por Bill Davis;
los horarios de comidas eran irregulares, las noches se alargaban hasta el
amanecer. En este ao se enter de que su amigo Gary Cooper (actor en la
pelcula Por quin doblan las campanas) se estaba muriendo por un cncer de
prstata, lo que le conmocion profundamente, y su propia salud se vio
quebrada.

Esta frentica actividad nos la cuenta Rodrigo Fresn:

      Entre el 26 y el 31 de ese mes (mayo), Ordez tena corridas en
      Crdoba, Sevilla, Aranjuez y Granada. Mary, engripada, se qued en
      Madrid; pero Hemingway estaba dispuesto a no perderse nada. En
      Aranjuez, Ordez sufri una leve cornada y all estaba Hemingway
      para atenderlo y ya con trece corridas en su haber se hizo un alto
      hasta finales de junio para que el matador se recuperara. El otro
      matador aprovech el alto para volver a La Cnsula y arremeter en su
      lidia privada. Este es un verano maravilloso, dijo Hemingway en
      algn momento mientras las corridas y festejos se sucedan a
      velocidad de vrtigo. Y agreg: Quien no pueda escribir aqu no
      podr escribir en ninguna parte.

En el vestbulo del Hotel Suecia de Madrid conoci a la irlandesa Valerie
Danby-Smith (http://canales.laverdad.es/panorama/reportaje050505-1.htm),
que ms tarde se convertira en su secretaria y en nuera del escritor, a
quien haba venido a entrevistar. Se fueron a las fiestas taurinas del
norte de Espaa. Recordemos que el primer viaje a Pamplona lo hizo don
Ernesto con su primera mujer, Hadley Richardson, el 6 de julio de 1923. Se
cree que acudi a los Sanfermines en 9 ocasiones, la anterior en septiembre
de 1956. Luego del periplo de corridas de toros por el norte de Espaa y el
accidente en Aranda de Duero, llegaron otra vez a La Cnsula a seguir con
la feria de agosto de Mlaga, y al Hotel Miramar.

Cuenta Valerie al periodista Csar Coca que pas dos aos con Hemingway y
veinte con su hijo. Se haban conocido en los funerales del padre. Ernest
tuvo mucho xito y era el centro de atencin all donde iba. Eso aument su
egocentrismo. Pero tambin era sorprendentemente considerado con los dems
y muy generoso con los escritores jvenes. Valerie fue seducida por la
estela de jarana e intensidad vital que acompaaba al escritor por donde
iba: form parte de su cuadrilla, bail por Pamplona hasta la salida del
sol y aquel hombre le ofreci un sueldo de 250 dlares al mes.

Al final del verano de 1959, y cuando parte de Espaa, se dirige a su Finca
Viga en Cuba, ya que aparecen fotografas de Hemingway y Fidel Castro
(http://www.floridita-cuba.com/contenido/restaurante_floridita_galeria
_de_fotos_hemingway.htm) el 15 mayo de 1960, durante la celebracin del
Torneo Anual de pesca de la Aguja, en la localidad habanera de Cojmar
(http://www.letralia.com/139/articulo01.htm), de donde era el protagonista
de El viejo y el mar (1952;
http://aula.el-mundo.es/aula/noticia.php/2002/10/07/aula1033755248.html),
con el que gan el Pulitzer en el ao siguiente. Vemos a Fidel y a Ernest
juntos en una foto tomada por el fotgrafo cubano Osvaldo Salas. Pero no
nos engaemos, en realidad Hemingway y Fidel no eran amigos ni se conocan.
Lo que sucedi es que ese da del torneo de pesca, Fidel acudi porque iba
ser el juez, pero insisti en participar y gan el trofeo. La foto recoge
el momento en que Ernest entrega el trofeo a Fidel. Esta foto la us el
rgimen dictatorial de Castro como icono de la revolucin. En realidad
Hemingway guardaba por Castro un marcado rencor por la muerte de Manolo
Castro, su amigo personal desde la poca de la Guerra Civil Espaola. El 22
de mayo de 1948, un grupo de desconocidos matones acribill a balazos en
una calle de La Habana Vieja a Manolo Castro.

La realidad es que en 1960 el rgimen castrista-marxista le expropi la
casa Finca Viga y se apropi de sus pertenencias, algunas fueron sacadas
ilegalmente de Cuba, lo que le caus una fuerte decepcin y depresin,
sobre todo cuando l haba depositado la medalla de oro del Premio Nobel de
Literatura a la Virgen de la Caridad en el Santuario del Cobre. Hoy en La
Bodeguita del Medio y El Floridita, se sirve el conocido Pap Hemingway
Daiquir, una mezcla de limn, toronja, maraschino y doble ron y que
cuesta $6 dlares el trago, segn Arnoldo Varona.

Los libros que se publicaron pstumamente incluyen Pars era una fiesta
(1964), un relato de sus primeros aos en Pars y Espaa, Enviado especial
(1967), que rene sus artculos y reportajes periodsticos, Primeros
artculos (1970), la novela del mar Islas en el golfo (1970) y la inacabada
El jardn del Edn (1986) y El verano peligroso en 1986. Dej sin publicar
3.000 pginas de manuscritos.



Conclusiones

Aqu he querido recoger el ltimo viaje de Hemingway a Espaa, a travs de
un recorrido literario y una visita que hice a La Cnsula de Churriana, y
espero que ilustre y empuje a visitar esta finca. Me decepcion que no se
conservaran los muebles de la habitacin donde vivi y trabaj una
temporada el Premio Nobel de Literatura, y que no hubiera ms recuerdos
para contemplar; quizs se deba a que, de alguna forma, tal vez romntica,
nos agarramos a lo que ya no tenemos pero tampoco nos afanamos en lo que
tenemos, lo cual se convierte en una notable insatisfaccin.

Es mi parecer que en Mlaga an no hemos aprendido a explotar
suficientemente nuestro turismo cultural y literario. Churriana es uno de
esos lugares emblemticos que tienen esa ptina de oro que es necesario
abrillantar, adems tenemos la casa Gerald Brenan, cuyo edificio se cae
irremediablemente, o los Baroja que residen en la finca del Carambuco.



Notas

 1. Valerie Hemingway (de soltera Danby-Smith), autora de Corriendo con
    toros, mis aos con los Hemingway, se cas con Greg, el hijo menor del
    escritor, de aqu el apellido Hemingway, a quien ste siempre rechaz y
    a quien conocera aos despus de la muerte de Hemingway. Con Gigi,
    como llamaban a Greg, tuvo tres hijos, pero la suya fue una unin
    trastornada por el desequilibrio psquico de su marido, que en 2001,
    seis aos despus de haberse sometido a una operacin de cambio de
    sexo, muri en una crcel de mujeres.

 2. Carmen era hermana de Luis Mara Domingun, conocida como Carmina
    Domingun, hija del matador de toros Domingo Domingun
    (http://es.wikipedia.org/wiki/Domingo_Domingu%C3%ADn) de este primer
    matrimonio naceran Carmen Cayetana y Ana Beln.

 3. Annie Davis era hermana de la mujer de Cyril Connolly, amigo de Gerald
    Brenan, uno de los grandes ensayistas ingleses del siglo XX y uno de
    los hombres de letras con mayor capacidad para seducir al pblico con
    su vasta erudicin, su buen gusto, su ingenio y su sentido del humor.
    Uno de los mejores crticos de los aos treinta y cuarenta. Ensayista
    agudo y culto, sus ttulos, entre los que destaca Enemigos de la
    promesa, le convirtieron en gua de la literatura anglosajona. Editor
    de Horizon. Brenan le dedic su libro San Juan de la Cruz.



Pginas seleccionadas sobre Ernest Hemingway

  Hemingway en La Cnsula (http://revistaperito.com/drupal/?q=node/290).

  Con el azulejo de Hemingway en La Consula
   (http://revistaperito.com/drupal/?q=node/291).

  Ernest Hemingway y la generacin perdida
   (http://www.monografias.com/trabajos10/parisfin/parisfin.shtml).

  Vida y obra de Ernest Hemingway
   (http://www.booksfactory.com/writers/hemingway_es.htm).

  Descubren en Cuba anotaciones inditas de Hemingway
   (http://www.letralia.com/167/0628hemingway.htm).

  Ernest Hemingway
   (http://www.poemas-del-alma.com/ernest-hemingway-escritor.html).

  Ernest Miller Hemingway
   (http://www.diariomardeajo.com.ar/biografiaernest_hemingway.htm).

  Biografa de Hemingway
   (http://encontrarte.aporrea.org/teoria/perfiles/56/).

  E.H.: Mirar el mar y beber mojito
   (http://www.omarperezsantiago.galeon.com/aficiones844200.html).

Nota: mi agradecimiento a Maribel Paz, secretaria de la Escuela de
Hostelera de Mlaga.

** Ramn Fernndez Palmeral
   ramon.fernandez@ono.com
   Artista plstico y escritor espaol (Piedrabuena, Ciudad Real, 1947).
   Reside en Alicante, donde tiene su estudio. Es coordinador de la revista
   Perito (Literario-Artstico) y de varios portales como Las Lunas de
   Perito y Como el Rayo. Es autor, entre otros ttulos, de La cara atroz
   del Guernica de Picasso, que adems se puede consultar en formato .pdf
   en la red, as como de numerosos artculos sobre arte y ensayos de temas
   literarios. Seis de sus libros se encuentran publicados en la Biblioteca
   Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com). Imparte
   charlas y conferencias sobre arte, colabora con la Fundacin Miguel
   Hernndez (http://www.miguelhernandezvirtual.com), de Orihuela, y con la
   Casa Museo Azorn (http://www.azorin.org), de Monvar. Textos suyos
   pueden leerse en su pgina personal,
   http://ramonfernandez.revistaperito.com/ramon.htm.



=== Jueves en Kamakura      Roberto Bennett ===============================

Escapar del stress de un seminario al cual fui invitado a disertar en junio
de 2007, as como del bullicio y trajn de las calles de Tokio, aunque
fuese por un solo da, me pareci una idea muy apetecible. Por eso acept
de inmediato la invitacin de mi amigo Bob Spenser, a quien haba
reencontrado en Japn despus de 35 aos sin vernos. Desde aquel lejano da
en noviembre de 1972, cuando nos despedimos en la terminal de TWA del
aeropuerto Kennedy en Nueva York, entre mltiples abrazos y whiskeys
irlandeses. Ambos acabbamos de graduarnos de la universidad. l haba
decidido que ira a trabajar a Pittsburgh y yo haba elegido vivir en
Europa.

Cada uno sigui su camino, hasta que gracias a Internet logr ubicarme y
nos volvimos a juntar, aprovechando mi breve visita a Japn, pas donde l
reside desde hace 16 aos, felizmente casado con una simptica aunque muy
tmida dama nipona de nombre Mikie, y enseando ingls en la prestigiosa
Universidad de Waseda.

Coordinamos el paseo durante la cena en un omise (restaurante tpico) del
barrio de Shibuya llamado Sakanate y acordamos que l pasara a buscarme
temprano por la maana y caminaramos hasta la estacin central de
ferrocarriles de Tokio, que quedaba muy prxima a mi hotel. Iramos en tren
para poder disfrutar de los paisajes y asegurarnos puntualidad en las
salidas y llegadas, porque el trnsito en las calles y carreteras de Japn
a veces puede ser infernal.

El viaje en tren dur 50 minutos, y durante el mismo hablamos del pasado
pero tambin aprovech para tener una visin de primera mano de cmo era
vivir en Japn y pregunt a mi amigo qu tal eran, en su opinin, los
japoneses. Ese pueblo fascinante y misterioso, que a veces parece tan
inescrutable. Bob entonces me explic que la sociedad japonesa presenta
muchas de las caractersticas que definen a una sociedad secreta. As, por
ejemplo, la finura y sistematizacin con que han sabido organizar la
divisin del trabajo y la compleja jerarqua de sus miembros, la marcada
conciencia que tienen de sus vidas, sus peculiaridades y diferencias, el
extremado valor que los nipones dan a los usos, las frmulas, los ritos,
etc.

Uno de los aspectos de la idiosincrasia japonesa que ms llama la atencin
del occidental es la capacidad innata que demuestran para incluir en su
conversacin largos y sostenidos silencios. Ese hecho, segn mi amigo,
ayuda a alimentar la fama de enigmticos que tienen para nosotros los
rostros orientales.

De hecho, en Japn las explicaciones pblicas para hacer cualquier cosa
suelen ser tan exhaustivas que, si se comprende la lengua y la escritura,
no es necesario hacer preguntas. De este modo desaparecen muchas excusas
para improvisadas aperturas de conversacin. Por ejemplo, en las estaciones
de metro o en las paradas de autobuses hay grandes paneles en los que se
informa a los usuarios de todos los detalles del viaje que estn por
emprender y hasta el lugar dnde se deben parar los viajeros en la acera
para poder subir al medio de transporte elegido. As se les ve a los
respetuosos nipones, todos en fila y en silencio, esperando ordenadamente
su tren o autobs. Hasta en los baos se indica minuciosamente, al costado
del w.c. (incluso con dibujos esquemticos), cmo se han de utilizar todas
las diferentes prestaciones del mismo. Algo que siempre causa gracia a los
occidentales.

Hablamos de varios temas y not que mi amigo no esconda su admiracin por
la manera de ser de los japoneses, lo cual me ayud a comprender muchas
cosas que vena observando y me intrigaban de este lejano Imperio del Sol
Naciente. Durante el trayecto atravesamos varios barrios grises y
perifricos de Tokio y a continuacin los suburbios igualmente grises de la
vecina ciudad portuaria de Yokohama. Finalmente recorrimos un breve trecho
de campia muy verde, con huertas tan delicadamente labradas que parecan
bordadas y algunas frondosas arboladas, hasta llegar a la pequea estacin
de Kamakura. All descendimos y en el portn de salida preguntamos a una
sonriente viejecita por la ruta ms corta para llegar hasta el gran Buda de
Koutokuin.

Siguiendo sus instrucciones, que Bob pareci entender a la perfeccin
aunque yo no tena ni idea de lo conversado y slo me limitaba a realizar
simblicas y repetidas reverencias con mi cabeza, partimos cuesta arriba a
lo largo de una sinuosa avenida, que atraves un par de tneles bajo las
colinas.

Kamakura tuvo su momento de esplendor histrico en el siglo XII, cuando el
shogn (gobernador general) Yoritomo, integrante del clan Minamoto,
instaur el gobierno en esa villa. Kamakura hoy es un pueblo tranquilo,
construido entre colinas boscosas y a orillas del mar.

Pasadas las calles angostas y zizagueantes de los suburbios de Kamakura, se
levantan espesos montes semitropicales donde, segn mi amigo, an habitan
monos salvajes. Bordeamos la zona, siempre en ascenso, hasta desembocar en
una calle ancha que, tras un breve trayecto, sorpresivamente nos deposit
en las puertas del templo de Koutokuin, donde preside majestuosa la estatua
ms grande del Buda que existe en la Tierra. Traspasamos el umbral y nos
internamos en los plcidos y bien cuidados jardines del templo, luego de
enjuagarnos la boca y lavarnos las manos de todo mal en una fuente sagrada,
como manda la tradicin.

Ante nosotros entonces se present el enorme Amita Buda de bronce, que fue
fundido en el ao 1252 D.C. por los escultores Ono-Goroemon y
Tanji-Hisatomo, a pedido de la seora Inadano-Tsubone y del sacerdote Joko,
quienes no slo fueron los promotores de la idea sino que adems realizaron
la recoleccin de donaciones para poder financiar dicha obra monumental. La
estatua tiene 13,35 metros de altura y pesa 121 toneladas.

En 1498, una ola gigantesca o tsunami arras con el templo del Buda,
dejando en su lugar solamente las piedras de la base. La estatua fue
eventualmente reconstruida y durante los 500 aos subsiguientes, ha sufrido
el castigo inclemente del sol, las tormentas y la nieve. La ltima
reparacin realizada tuvo lugar entre los aos 1960 y 1961, para fortalecer
el cuello de Buda y hacer posible el movimiento de su base, y as prevenir
rajaduras u otros daos estructurales en caso de un terremoto.

Francamente impactado por el monumento que tena ante mis ojos, circul a
su alrededor admirando la obra y dejndome impregnar por la atmsfera
sobrecogedora que transmite ese ambiente sacro. Una gran paz espiritual se
respira en cada rincn de este templo, y ello lleva a la inevitable
meditacin sobre la vida, nuestras creencias y nuestros valores. Cabe
resaltar que, desde inicios del siglo XX, los prncipes herederos del Reino
de Siam (hoy Tailandia) han visitado este santuario budista y cada uno ha
plantado all un pino, que lleva su correspondiente placa recordatoria.

Por los jardines del templo paseaban numerosos nios en sus visitas
escolares y todos ellos se acercaban sonrientes y nos decan: Hello,
friend! en su ingls bsico. Por supuesto, nosotros les respondamos con
igual gentileza y eso provocaba en ellos un mar de risas.

A qu se debe esta necesidad de venir a saludarnos en ingls? pregunt a
Bob.

Debes comprender que en Japn no abundan los contactos con los caucsicos
y ellos, que estudian ingls en las escuelas, ven en nosotros una
oportunidad nica de practicarlo, para descubrir si se hacen entender en
ese idioma forneo. De ah sus risas.

Entonces comenc a fijarme y conclu que realmente ramos la excepcin en
aquel lugar y en todos los dems sitios que visitamos aquel da.

Piensa que en un pas de 150 millones de habitantes, los occidentales
somos menos de un milln, una rara avis... agreg mi amigo sonriendo.

Terminamos comprando algunos recuerdos de la visita a Koutokuin y seguimos
camino. El santuario shintosta de Zeni Arai Bentn era nuestra prxima
parada. Ubicado en una colina bastante empinada, a unos dos kilmetros del
templo de Buda, avanzamos muy lentamente, lejos de las rutas principales,
subiendo por callecitas angostas de este rincn de leyenda para no perder
el aroma de los jardines, buscando la sombra y evitando el sofoco que nos
provocaba aquel intenso calor hmedo del medioda. El sol caa sin
clemencia sobre nuestras cabezas, afortunadamente protegidas por gorros de
tela bastante antiestticos pero muy tiles. La transpiracin nos brotaba
por todos los poros, humedeciendo las camisas.

Caminamos y caminamos, siempre cuesta arriba, y cuando ya empezbamos a
sentir el esfuerzo de la escalada, por fortuna se nos apareci la boca de
un tnel en la colina, con un arco simblico en su entrada. Penetramos en
la agradable frescura de la roca y al otro lado apareci el santuario, con
varios pequeos templetes a su alrededor. Adems, nos invadi un delicioso
olor a incienso proveniente de diversos jarrones de bronce. De acuerdo a lo
explicado por un seor mayor, muy corts, que se nos acerc para conversar
en su ingls precario, cuenta la leyenda que este lugar sagrado fue creado
en 1185, como resultado de un sueo que tuvo el shogn Yoritomo Minamoto.
Luego de una serie de feroces combates contra el clan rival de los Taira, a
Yoritomo se le apareci un anciano en sus sueos y le dijo que buscara una
fuente en las colinas al noroeste de Kamakura. Adems, le indic que la
gente que bebiera de esas aguas buscara la paz y la fe en el dios Ugajin,
que es representado por una serpiente con cabeza humana. Los hombres de
Yorimoto encontraron dicha vertiente y all se mand construir el
santuario.

Segn la creencia popular, esta fuente tambin trae riqueza a quienes laven
sus semillas (si son labradores) o dinero (si son mercaderes) en las aguas
sagradas que surgen de dentro de la cueva. Esta costumbre se origina con el
quinto regente Tokiyori Hojo en 1257, cuando visit el templo y lav sus
monedas en la fuente con la esperanza de que las mismas se duplicaran. Al
enterarse el pueblo de este hecho inusual, comenzaron a imitar a su regente
y dicha costumbre qued implantada y perdura hasta nuestros das. De hecho,
Zeni significa monedas y arai lavado.

Por supuesto que Bob como yo lavamos unos billetes de yens en estas aguas,
con la intencin de que se cumpla la leyenda y que los mismos se
multipliquen varias veces, pero el resultado est an por verse...

Adems de la cueva, en el recinto vimos varias esculturas de piedra,
quemadores de incienso junto a unos arcos torii que simbolizan la
reconciliacin entre los elementos shinto y budistas, y un pequeo jardn
con su tpico puente japons y su templete casi cubierto por la vegetacin.
En las aguas del estanque, unas carpas grandes y rojas saltaban
completamente fuera del agua para cazar moscas y mosquitos.

Antes de irnos, me sorprendi ver que en una tienda dentro del santuario se
vendieran huevos y pregunt a mi amigo cul era el motivo.

La deidad de este lugar, Ugajin, es una serpiente, y sabes que a las
mismas les gusta comer huevos. Es simplemente una consideracin hacia el
dios replic Bob.

Salimos de la cueva de Zeniarai Benten al medioda y caminamos cuesta abajo
rumbo al centro de la ciudad. La caminata matinal, con sus subidas y
bajadas, nos haba abierto el apetito. Por ello, decidimos almorzar antes
de seguir visitando templos. Recorrimos con paso lento los dos kilmetros
que nos separaban de la entrada a Tsurugaoka Hachimang y buscamos en sus
cercanas un lugar donde comer. Por fortuna, a unos doscientos metros
encontramos justamente un restaurante soba, adonde sirven fideos como
especialidad. El mismo est ubicado en una tpica casa japonesa, al
principio de una callecita estrecha que luego se pierde en la ciudad.
Entramos, dejamos los zapatos en el porche y una muchacha silenciosa nos
indic nuestro sitio, junto a un ventanal que daba a un pequeo jardn
interior que luca varios bonsais. Nos sentamos sobre almohadones y frente
a una mesa muy bajita. En el saln comedor slo haba otro comensal. A
continuacin nos atendi con grandes reverencias y gestos cordiales una
mujer mayor, desdentada pero muy sonriente. Evidentemente satisfecha de que
unos occidentales hubiesen elegido su negocio para saciar el apetito y que
adems uno de ellos hablase su idioma. Seguro que ambos hechos eran muy
poco comunes en la historia de aquel local.

Bob decidi comer un plato de tallarines fros llamado zaru-soba,
acompaado por un tazn de caldo tibio o tsuyu donde mojara sus fideos, y
yo ped un plato de algas, verduras hervidas y langostinos marinados. Todo
eso lo bajamos con dos cervezas Sapporo bien fras y luego numerosas
tacitas de t japons, consistente en una infusin que se bebe sin azcar,
incolora, algo inspida pero bastante agradable al paladar. Un buen
acompaamiento para una comida sabrosa.

Almorzamos plcidamente en aquel restaurante nipn, coqueto y clido,
conversamos animadamente de tiempos idos y amigos perdidos, descansamos un
rato y luego nos dirigimos directamente hacia la entrada al parque que
rodea al templo shintosta de Tsurugaoka Hachimang, el ms grande y
visitado de Kamakura (8,35 millones de personas en 2006). Es interesante
anotar que en la pequea poblacin de Kamakura existen ms de 50 templos de
distinto tamao e importancia, que en total reciben 17 millones de
visitantes al ao, aunque slo un tres por ciento de ellos son extranjeros.

Entramos por la explanada principal de este gran templo ubicado en una
extensin arbolada de 80.000 metros cuadrados, fundado por el shogn
Yoritomo Minamoto en 1180 para celebrar su definitiva victoria sobre el
clan rival de los Taira. El santuario al inicio tiene tres arcos torii y
fue construido en honor a Hachimn, la deidad shinto protectora de los
Minamoto. Caminamos con paso lento debido al calor e inmediatamente a
nuestra izquierda apareci una alberca llamada Heike, que est dedicada a
los Taira, como perdedores en la guerra de los clanes que se llev a cabo
hace ms de 800 aos. A la derecha, tambin vimos otro estanque, el Genji,
que es ms grande y est consagrado a los Minamoto. Estos dos lagos,
conocidos como los Genpei, fueron creados por Masako, la esposa de
Yoritomo, y encierran un gran simbolismo. El ms pequeo tiene cuatro
islotes, porque el nmero cuatro en japons se dice shi, que tambin
significa muerte. Y el de los Minamoto tiene slo tres, porque el nmero
tres se pronuncia san, que es homnimo de nacimiento o creacin.
Obviamente, Masako deseaba creatividad para los Minamoto y muerte para los
Taira, y as lo reafirm en el diseo de estos dos estanques, que en verano
se cubren con flores de loto blancas y rojas.

Desde el segundo arco torii (el primero est ms abajo, en la avenida que
lleva a la playa) hasta el oratorio principal hay un amplio paseo de unos
500 metros de longitud, bordeado de rboles de cerezos y azaleas, llamado
Dankazura o Avenida del Joven Prncipe, en honor a Yoriie (primer hijo
varn de Masako y Yoritomo). Al frente, divisamos dos edificaciones
pintadas de rojo, construidas en madera y con techos de cobre, que
pertenecen al Maiden o Escenario de la Danza Ritual y ms atrs el Hall
Principal. Enfilamos decididos hacia all pero, antes de llegar, nos
encontramos con un sendero de tierra que atraviesa la avenida de este a
oeste. Dicha senda tiene unos tres metros de ancho por 300 de largo y por
ella cabalgan dos veces al ao los jinetes que participan del Festival de
la Primavera en abril y luego en septiembre durante los festejos anuales
del santuario. Estos jinetes, ataviados con ropajes de samurai, realizan el
ritual Yabusame, que consiste en una demostracin de pericia guerrera
lanzando flechas a todo galope con sus arcos ancestrales.

Lstima no poder verlo... coment yo.

Es realmente espectacular afirm mi amigo. Bien vale la pena otro
viaje!

Continuamos subiendo la cuesta por unos gastados escalones de piedra y Bob
me seal un enorme rbol ginko, que segn dicen los lugareos tiene ms de
1.000 aos y 30 metros de altura. Aparentemente, este rbol marca el sitio
exacto donde asesinaron a pualadas a Sanetomo, segundo hijo de Yoritomo y
tercer shogn de la dinasta Minamoto, en el ao 1219.

Llegamos a la cima bastante sofocados y atravesamos una gran puerta que
tiene a cada lado unas estatuas muy grandes de dos nobles con vestimentas
de fiesta del ao 1600, pintadas en colores muy vivos. Penetrando en el
Hall Principal, que es un edificio de madera color bermelln, con
brillantes decoraciones y tallas, el ambiente transmite al visitante una
impactante sensacin de majestuosidad y poder. All nos encontramos primero
con el Haiden u oratorio y ms al fondo el Honden, que es la zona ms
sagrada de todo el templo de Hachimang. La entrada al Hondn est
restringida pero al Haiden puede acceder todo el pblico, que aprovecha la
ocasin para detenerse ante el oratorio y luego de inclinarse un par de
veces, golpear sus manos y volver a inclinarse, arroja monedas dentro de
una caja rectangular. Por supuesto que Bob y yo cumplimos con dicho ritual
de oracin shinto, lanzando dos monedas de 10 yens cada uno.

En el lado izquierdo del oratorio descubrimos un gran gong y siete altares
porttiles tallados en madera de los siglos XVII y XVIII. Dichos altares
son sacados durante las principales festividades y paseados ante la
aclamacin de las multitudes que acuden al parque por esas fechas.
Permanecimos all unos minutos, admirando toda la belleza histrica y
cultural del lugar, recuperando nuestro aliento y descansando en la sombra
que proyectaba el templo a esa hora de la tarde. Luego, comenzamos nuestro
lento descenso desde la colina sagrada. Por todos lados pululaban los
fieles, jvenes y viejos. Mi amigo Bob coment que en los tres das de
celebraciones del Ao Nuevo, pasan por este templo unos dos millones de
personas y que la pequea poblacin de Kamakura queda totalmente desbordada
por el pblico que la visita. Y para ilustrarlo mejor, agreg que un peatn
tarda normalmente un cuarto de hora caminando desde la entrada del
Tsurugaoka Hachimang hasta la estacin de ferrocarril, pero en esos das
de fiesta se puede demorar ms de una hora.

Rumbo a la salida, nos encontramos con ms templetes y jardines, ante los
cuales nos detuvimos para sacar algunas fotos, pero ahora buscbamos con
ms inters los senderos sombreados y el frescor de los rboles. En un
quiosco compramos trozos de meln fro, ensartados en unos palillos de
madera tipo brochette, que estaban realmente deliciosos y nos calmaron un
poco la sed. La humedad del ambiente era altsima, la temperatura a esa
hora de la tarde rondaba los 30 grados y nuestra capacidad de absorber
tanta cultura iba disminuyendo a medida que aumentaba nuestro cansancio.

Sin embargo, no dud en reconocer que es admirable ver a un pueblo tan
entregado al trabajo y al recreo, al orden y a la belleza, a sus dioses y a
sus esperanzas, a la naturaleza y a la vida...

Acabamos el da francamente agotados y retornamos en tren a Tokio al
anochecer, dormitando gran parte del camino. Ese jueves de junio en
Kamakura result ser una jornada inolvidable. Instructiva, porque me
permiti descubrir algo de la seduccin y el misterio que encierran la
cultura, la historia y las religiones de aquel lejano pas. Adems, y este
no es un tema menor, pude alegrarme al saber que luego de 35 aos sin
vernos, con Bob Spenser habamos renovado una entraable y sincera amistad.
Gracias a l, transit por este fascinante pas con la impresin de que mi
senda estaba alfombrada de historias y leyendas perfectamente adaptadas,
ajustadas al paisaje y al sentir de su gente. Me interes sobremanera un
pueblo que trata con gran ceremonial todos sus asuntos, ya sean problemas
de la siembra o el reparto de funciones en la fbrica, el casamiento de los
jvenes o el merecido respeto hacia los ancianos, y adems siempre recuerda
y honra pocas y antepasados de gloria. Esta vez fueron slo cuatro das y
por ello qued con Bob en volver, para continuar empapndome (por supuesto
que con su invalorable ayuda) de toda esta enriquecedora y ancestral
sabidura oriental.

** Roberto Bennett
   rbennettuy@yahoo.es
   Escritor uruguayo (Montevideo, 1948). Estudi comunicacin de masas y
   marketing en la Universidad de California (1970-73). Trabaj en
   peridicos, radio y televisin en EUA. En 1973 gana una beca a un
   seminario de comunicaciones internacionales en Yugoslavia y
   posteriormente se establece en Palma de Mallorca. All publica su libro
   de cuentos Lo que arrastra el ro y otras historias (Soler, 1986). Luego
   publica dos libros sobre mamferos marinos: Delfines y ballenas, los
   reyes del mar (1989), en coautora con el doctor David C. Taylor, y
   Animales marinos (1990), ambos traducidos al ingls y al italiano. Se
   establece en Chicago, participando del 1r. Encuentro de Escritores
   Latinoamericanos celebrado en esa ciudad, publicando cuentos en
   peridicos y revistas en castellano de EUA. En 1994 publica en Uruguay
   su segundo libro de cuentos El ltimo verano (Editorial Graffiti). En
   1996 se establece en Madrid y contina colaborando con peridicos y
   revistas de Espaa y Amrica. A partir del ao 2000, luego de 30 aos de
   viajes por el mundo, vuelve a residir en Montevideo, donde escribe su
   primera novela. En 2003 se incluyen dos cuentos suyos en la antologa
   Mundo potico, tomo I de poesa y narrativa (Editorial Nuevo Ser, Buenos
   Aires).



=== La tercera parte del Martn Fierro      Fernando Sorrentino ===========

Digamos que yo no soy lo que suele llamarse un lector complaciente. De
manera que ser difcil dejarme arrastrar por una catarata de elogios
indiscriminados sobre una obra literaria cualquiera. Tambin como
preconizaba Jorge Luis Borges soy un lector hednico: no leo por sentido
del deber; leo lo que me agrada y abandono al instante lo que me aburre o
me irrita.

Dicho esto, puntualizar que he ledo tantas veces el Martn Fierro, que
apelando a una mnima hiprbole podra recitarlo de memoria desde el
inicial Aqu me pongo a cantar hasta el postrero sin para bien de todos.

Esta frecuentacin me ha llevado a analizar con cierta puntillosidad
ciertos pasajes curiosos o enigmticos del poema. Como se sabe, apareci en
dos partes, separadas por siete aos: El gaucho Martn Fierro (1872) y La
vuelta de Martn Fierro (1879).

Ciertos indicios diseminados como al azar en la ltima me llevaron a pensar
que Jos Hernndez tena la intencin de escribir una tercera parte de la
obra. Sea por sus mltiples ocupaciones, sea porque sus intereses se
diversificaron en otras direcciones, sea porque, an joven (tena cincuenta
y dos aos), lo sorprendi la muerte, el caso fue que no se tienen noticias
de que haya ni siquiera emprendido la tarea de escribir el Martn Fierro
III.

Al menos, eso era lo que yo crea. En octubre de 2001, un artculo
aparecido en la seccin Cultural del peridico El Pas, de Montevideo,
demostr mi error.

El trabajo se titula El minsculo aforismo, y pertenece a un compatriota
argentino que ha logrado, en un trabajo de algo ms de 1.600 palabras, la
proeza de nombrar unas cinco decenas de personas, algunas ms de una vez
(cito por orden de aparicin y tal como aparecen, sin permitirme agregar ni
una abyecta tilde): Baltasar Gracin y Morales; Schopenhauer; Walter
Benjamin; Jorge Luis Borges; Jos Bergamn; Robert Frost; Miguel de
Cervantes; Olegario Andrade; James Joyce; Lichtenberg; La Rochefoucauld;
Nicolas Sebastien-Roch, llamado Chamfort; Salomn; Hipcrates; Herclito;
Nietzsche; Wittgenstein; Ferrater Mora; Jean Rostand; Karl Kraus; Marco
Aurelio; Napolen; Disraeli; Peguy; Talleyrand; Aldous Huxley; Bernard
Shaw; Stanislav Lem; H. L. Mencken; Paul Eluard; Benjamin Pret; Ramn
Gmez de la Serna; Goethe; Kant; Tolstoi; Freud; Canetti; Andre Breton;
Julio Cortzar; Kierkegaard; Octavio Paz; W. H. Auden; Louis Kronenberger;
John Gross; Prncipe de Ligne...

Una vez amedrentado por las fuerzas de este ejrcito intelectual, encuentro
este prrafo (que transcribo textualmente):

      Los aforismos de antao eran llamados gnomo, y coleccionados en
      antologas muy populares, llamadas gnomologa. Nuestro idioma
      denomina gnmicas a las composiciones en versos breves que incluyen
      una sentencia ms o menos moral, y los poetas que las componen son
      llamados poetas gnmicos. De esta versificacin aforstica fueron
      duchos practicantes, sin saberlo, y casi sin excepcin, los
      payadores. Es fcil descubrir el lado gnmico de estas estrofas de
      Martn Fierro: La sencia es una gran cosa, / Me dijo un maestro
      projundo, / Pero en mi razn me fundo / Que si es muy til la
      ciencia, / No est dems la experiencia / Mi mejor maestro en el
      mundo. // El mundo a m me ha enseado / Cmo debo de seguir, /
      Porque a fuerza de sufrir / Se hace el hombre en esta vida, / No hay
      esperanza perdida / Para el que sabe vivir.

Ahora bien, como estas estrofas del Martn Fierro no se encuentran ni en
la parte I ni en la parte II, es lcito inferir la existencia de la parte
III del poema, que don Jos Hernndez habra mantenido en secreto y que
por lo visto descubri el autor de El minsculo aforismo.

Acaso por haberlos escrito en estado ya cadavrico, el hecho es que estos
nuevos versos resultan espantosamente atroces y no parecen guardar ninguna
relacin con la pluma que escribi, por ejemplo:

      Yo no tengo en el amor
      quien me venga con querellas,
      como esas aves tan bellas
      que saltan de rama en rama;
      yo hago en el trbol mi cama
      y me cubren las estrellas.

** Fernando Sorrentino
   fs_literatura@yahoo.com.ar
   Escritor; profesor en letras (Buenos Aires, 1942). Ha publicado, entre
   otros, los libros de cuentos Imperios y servidumbres (Seix Barral, 1972;
   reedicin, Torres Agero Editor, 1992), El mejor de los mundos posibles
   (Plus Ultra, 1976; 2 Premio Municipal de Literatura) y El rigor de las
   desdichas (Ediciones del Dock, 1994; 2 Premio Municipal de Literatura);
   la novela Sanitarios centenarios (Plus Ultra, 1979; reedicin, Editorial
   Sudamericana, 2000); la nouvelle Crnica costumbrista (Pluma Alta, 1992;
   reeditada como Costumbres de los muertos, Colihue, 1996); los libros de
   relatos para nios o adolescentes Cuentos del Mentiroso (Plus Ultra,
   1978; Faja de Honor de la Sade; reedicin, Norma, 2002), Historias de
   Mara Sapa y Fortunato (Sudamericana, 1995; Premio Fantasa Infantil
   1996; reedicin, Santillana, 2001), El que se enoja, pierde (El Ateneo,
   1999) y El Viejo que Todo lo Sabe (Santillana, 2001); los libros de
   entrevistas Siete conversaciones con Jorge Luis Borges (Casa Pardo,
   1974; reediciones, El Ateneo, 1996, 2001) y Siete conversaciones con
   Adolfo Bioy Casares (Sudamericana, 1992; reedicin, El Ateneo, 2001).
   Libros suyos han sido traducidos al ingls, al portugus, al italiano,
   al alemn, al polaco, al chino, al vietnamita y al tamil.



=== Delito por bailar el chachach ========================================
=== Msica popular y literatura      Alade Collins =======================

Seor juez, seor juez, seor juez, mi delito es por bailar el chachach;
as comienza la cancin de Jorge Zamora, popularizada por la Orquesta
Aragn, que da nombre al libro de Guillermo Cabrera Infante, Delito por
bailar el chachach (1993).

El libro, publicado por Alfaguara, se compone con tres cuentos, uno de
ellos incluido, tambin, en As en la paz como en la guerra (1960), primer
libro de Cabrera Infante; abre con En el gran ecb, le sigue Una mujer
que se ahoga y cierra con Delito por bailar el chachach.

Las tres historias son catalogadas por el mismo Can como literatura
repetitiva basada en el ostinato, una imitacin de las formas musicales
que trata de resolver la contradiccin entre progresin y regresin al
repetir la narracin ms de una vez (1); son unidades distintas (con un
discurso narrativo propio), pero que se complementan. Todas ocurren en La
Habana y se remiten a dos pocas muy especficas de la historia cubana, el
apogeo del bolero en los aos 50 poca del filin y la instauracin del
rgimen de patria o muerte que para el autor significa la cada en el
abismo histrico (2).

Como es usual, en la narrativa de Cabrera Infante, el recuerdo de los
grandes msicos cubanos que lo marcaron se aprecia desde el comienzo. En la
introduccin del libro menciona al pianista y compositor Frank Domnguez,
tal vez el msico popular cubano ms sofisticado de los aos cincuenta
(3), en un guio de homenaje que le indica a los lectores que los boleros
que inspiran la segunda historia del libro aluden a sus composiciones.

Los relatos inician en un restaurante de La Habana y tienen por
protagonistas a un hombre y una mujer, dos amantes cuyos nombres son
desconocidos; los dos primeros retratan la misma temporalidad y accin,
slo que en el segundo el autor introduce algunas variables que enriquecen,
o si se quiere, cambian la historia, pues el final de En el gran ecb (la
separacin de la pareja) resulta muy desconcertante e incluso trgico es
un final que no se espera, mientras que en Una mujer que se ahoga queda
completamente justificado y entendido. En el primero, el hombre y la mujer
se separan porque viven un amor imposible, quiz porque son amantes o
porque la causa es la muerte; las palabras de la mujer, Estn mejor
contigo, al entregarle al hombre unas fotografas de una mujer y un nio,
dejan abiertas varios desenlaces, mientras que en la segunda historia, el
final es cerrado: la mujer decide retirarse sola y no da pie a la
ambigedad. En Delito por bailar el chachach, aunque se trata de la
misma pareja e inicia en el mismo restaurante, el tema de las disertaciones
es otro; su narrador, a diferencia de las dos primeras voces en segunda
persona, ocupa la primera persona y se presenta como el editor de un
suplemento literario, tachado por intelectual burgus y acusado de promover
un arte imperialista.

                                     *

En En el gran ecb los sonidos son la clave de la historia: la lluvia, el
tintineo de las copas, platos y cubiertos durante la escena que transcurre
en un restaurante y la msica de santera, en la que un gua canta,
repetidas veces, la palabra olofi (es el creador supremo), mientras que
el coro le sigue con las onomatopyicas palabras sese sese olofi sese
olofi maddi olofi maddi maddi olofi bica dioko bica diambe olofi olofi
silanbaka bica dioko olofi olofi sese maddi maddi olofi sese sese olofi
olofi olofi, mientras los tambores y los golpes de los pies en el suelo,
igual que los jadeos del baile, despiden a los muertos. Aqu, la nostlgica
memoria musical de Cabrera Infante inicia como debe ser con el recuerdo a
los ancestros y tradiciones de su pueblo. El pretexto es una simple
historia de amor, pero el recorrido se remite a la religin fundacional
cubana, especficamente a la adoracin de Obatal, una deidad orisha que
viste de blanco y, segn la leyenda, se lavaba siempre con jabn blanco
(por eso en la santera se va de blanco).

(Justo esta escena fue recreada en la pelcula The lost city (2005),
escrita por Cabrera Infante y dirigida por Andy Garca.)

En Una mujer que se ahoga los sonidos, as como las acciones, se vuelven
ms ntidas que en la anterior historia. Se detalla ms el sonido de la
lluvia como un ruido cercano (en En el gran ecb se intuye el sonido,
pues se menciona que afuera llueve, mas no se califica); al mismo tiempo,
se escucha la msica indirecta que le recuerda a La musique
dameublement, de Erik Satie, por su concepto de msica ambiental.

Delito por bailar el chachach es el cuento con ms referencias
musicales. Adems de la cancin homnima, guan la trama: La Internacional,
un himno de Brecha (4), la msica del bolero de Ravel y el chachach de
Jorrn, Silver star, cuyo coro dice: Cha cha ch, Cha cha ch, es un baile
sin igual. Aqu, la historia de amor es un pretexto para ironizar el
contexto poltico cubano y la accin poltica de los militantes socialistas
dentro del rgimen castrista.

El argumento se centra en el cuerpo del delito, el baile, que es, ms bien,
la representacin de la libertad del cuerpo y de conciencia, pues, como
dice la cancin, la culpa la tuvo l. Tanto la cancin, como el relato,
refieren a cuando se consider que ciertos estilos musicales eran de
influencia yanqui, como el mambo y el chachach:

      T sabes cundo tuvo su apogeo el danzn?

      No contest hasta cerciorarse de que yo no bromeaba. Carraspe antes.

      S, claro. Fin de siglo, principio de este siglo. Casi hasta los
      aos veinte.

      Me mir interesado. Todava hoy pienso que de veras quera llegar a
      un acuerdo por lo menos, momentneo.

      Exacto.

      Pronunci todas las kas de exacto aun en la equis.

      Y el son?

      Coincide con las luchas republicanas y su apogeo lo tiene en el
      tiempo que se derroca a Machado.

      Bien. Ahora le toca al mambo.

      Pareca un concurso de baile. Lstima que no fuera un beauty contest.

      Msica muy penetrada por la influencia yanqui, dicho sea de paso.
      [...]

      Llegamos al chachach. [...]

      Qu hay con el chachach? [...]

      Que este baile nacional, negro, popular, etctera, no solamente tuvo
      la desgracia de coincidir en su nacimiento con la dictadura de
      Batista, poca de la mayor penetracin, etctera, sino que tuvo su
      apogeo brillante en los tiempos en que Batista tambin tena si no su
      apogeo tampoco su perigeo y brillaba todava con el fulgor de tres
      estrellas de primera magnitud.

      Ahora vio. Por fin vio. Vio-vio. Se qued callado. Pero yo no.

      T debes preguntarme ahora qu quiero yo decir, para poder
      responderte que el chachach, como el arte abstracto, como la
      literatura que nosotros hacemos, como la poesa hermtica, como el
      jazz, que todo arte es culpable. Por qu? Porque Cuba es socialista,
      ha sido declarada socialista por decreto, y en el socialismo el
      hombre es siempre culpable (Cabrera Infante, 1995: 93-97).

Fue poltica de estado retirar las vitrolas de los centros nocturnos y
cerrarlos, por propiciar el vicio. Poco a poco, se clausuraron los lugares
de baile y la vida nocturna de La Habana se fue mermando, con la
instauracin de una ley seca, parte de una ofensiva revolucionaria, pero
lo que ms lo resinti fue el baile y, por ende, la msica popular. Los
centros de trabajo cerraron y el ser bohemio-perverso escritores y
periodistas, ideolgicamente dispares del rgimen, y homosexuales pas a
ser perseguido poltico, y, con ello, muchos msicos decidieron emigrar, al
igual que Cabrera Infante.

Literalmente, como escribe el autor, no haba lugares para el baile y la
cultura se haba reducido a la frase patria o muerte, todo o nada; bailar
era una accin poltica: retar al rgimen. As, en la cancin de Zamora,
entra la voz de un gua-juez que absuelve del delito al coro:

      Coro: Seor juez, seor juez, seor juez, / mi delito es por bailar
      el chachach. / Seor juez, seor juez, seor juez, / mi delito es
      por bailar el chachach.

      Gua 1: La culpa la tuvo l, / tena lesionado el corazn. / Hablamos
      del chachach, / el corazn le fall.

      [Coro]

      Gua 1: Despus que se desmay, tena que prestarle atencin, / as
      te conste en el acta: / lo tengo que condenar.

      [Coro]

      Gua 1: Usted no le dio el auxilio como el caso mereca, / el
      cha-cha-ch lo complica, / lo tengo que condenar.

      [Coro]

      Gua 2: El juez va a dictar sentencia: Este caso tan sonado no
      requiere explicacin. / Por lo que ya me han contado, usted es peor
      que un cicln. / Si fuera otra la razn, ya lo estara encerrando, /
      mas por bailar el cha-cha-ch: absuelto y siga bailando!

El ostinato en Delito por bailar el chachach imita la modulacin del
sonido, es un recurso intertextual que se vale de citas, referencias a
piezas musicales concretas:

      Qu hay con el chachach?

      Salt del siglo XIV y de entre las dueas a la mesa. Mir a mi
      entrevistado. Estaba tenso al hacer la pregunta. O quiz indigesto
      con tanta agua mineral.

      Que es un baile sinigual (5) (Cabrera Infante, 1995: 95).

Parodias, es decir, el uso de modelos narrativos ya existentes como base
para uno nuevo, por ejemplo la modulacin musical; tpicos, remisiones a
gneros o lenguajes determinados, por ejemplo, al castrista:

      Te vamo perdonar la vida compaerito.

      Qu les dije?

      Por ahora. Nesesitamo los intelertuale de ante. Pero deja que
      formemo nuetro propio cuadros, custede los intelertuale burguese se
      van a tener quir a noventa millas.

      No tengo por qu hac mi biografa. Mi autobiografa. Me molesta ese
      strip-tease histrico. Todava ms delante de este notable cientfico
      cubano, que es una presencia obscena. Resultara impdico. Si fuera
      otra persona la que enfrento le contara mi vida en trminos
      clasistas, que estn de moda. Soy un burgus que vivi en un pueblo
      las estadsticas fueron publicas por Carteles, en 1957 donde
      solamente el doce por ciento de la poblacin coma carne y este
      burgus estuvo entre ellos hasta los doce aos que emigr con su
      familia a la capital, subdesarrollado fsico y espiritual y social,
      con los dientes podridos, sin otra ropa que la puesta, con cajas de
      cartn por maletas, que en La Habana vivi los diez aos ms
      importantes en la vida de un hombre, la adolescencia, en una
      miserable cuartera, compartiendo con padre, madre, hermano, dos
      tos, una prima, la abuela (casi parece el camarote de Groucho en Una
      noche en la pera, pero no era broma entonces) [...] (Cabrera
      Infante, 1995: 76-75).

o al lenguaje cinematogrfico: Traa la chaqueta tirada por sobre los
hombros, como una capa, y al atravesar la terraza me record a Bette Davis
en Now Voyager (6). Y alusiones, referencias vagas o latentes a una obra o
autor, tal es el caso del cine de Groucho Marx, de las menciones que se
hacen de Brecht o Hemingway o de la figura del Don Juan: Cierto, pero una
mujer puede ser un archipilago. Ser un cartgrafo, para ustedes. Llmenme
Ptolomeo o si quieren, Tolomeo o mejor, Juan de la Cosa. Don Juan de (7).

Con tales recursos, el autor implica al lector-receptor, ya que apela a su
memoria colectiva y lo lleva a remitirse a otros lenguajes como el cine y
la msica popular, que entienden lo local como parte del interculturalismo
y la intertextualidad, ya que para Cabrera Infante, el lenguaje era la
unin intrasensorial:

      Quin es ese ventrlocuo oculto que habla en este mismo momento por
      mi boca o ms bien por mis dedos?

      La pluma, por supuesto, a primera vista o de primera mano anoche. O
      la mquina de escribir ahora en la maana. Una segunda mirada sonora,
      escuchar otra vez ese silencio nos revelar a m en este instante; a
      ti, lector, enseguida que esa voz inaudita, ese escribano invisible
      es el lenguaje.

      Pero la ltima duda es tambin la primera de qu voz original es el
      lenguaje del eco? (8).



Fuentes consultadas

  Cabrera Infante, Guillermo, Delito por bailar el chachach, Alfaguara,
   Mxico, 1995.
   . Exorcismos de esti(l)o, Seix Barral, Barcelona, 1976.

  Orquesta Aragn, Fiesta en cha cha ch, Seor juez, RCA Victor, La
   Habana, 1982.



Notas

 1. Guillermo Cabrera Infante, Delito por bailar el chachach, Tres en
    uno, p. 9.

 2. Ob. cit., p. 10.

 3. Ob. cit., p. 9.

 4. Elogio de la dialctica.

 5. Cita de Silver star: Cha-cha-ch, cha-cha-ch, / es un baile sin
    igual...

 6. Guillermo Cabrera Infante, Delito por bailar el chachach, p. 80.

 7. Ob. cit., p. 65.

 8. Fragmento de La voz detrs de la voz, en Exorcismos de esti(l)o, p.
    143.

** Alade Collins
   momalina@gmail.com
   Escritora mexicana (Mxico, 1984). Estudiante de lengua y literaturas
   hispnicas en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam,
   http://www.unam.mx). Tiene experiencia profesional en certmenes de
   ensayo poltico (CIDE), encuentros de poesa (Mujeres Poetas en el Pas
   de las Nubes) y de Jvenes Creadores en Mxico (Unam). Poemas suyos han
   aparecido en la seccin "Literarias" de la revista Opcin (Itam) y en
   Poesa de races mgicas, anuario de Mujeres Poetas en el Pas de las
   Nubes (Centro de Estudios de la Cultura Mixteca, Coleccin Vidzu,
   Mxico, 2004).



=== Borges, ciego iluminado      Leopoldo de Quevedo y Monroy =============

Hubiera querido tener la suerte de Alberto Manguel, quien cuenta en su
libro Una historia de la lectura que l era no slo quien lea para el
inmortal bonaerense cuando perdi sus ojos, sino su alcanzador de libros en
su enorme biblioteca. Al lado de este maestro aprendi no slo a saborear
las letras sino a acariciar el lomo vivo de los libros, como se acaricia
una dama o se consiente una mascota.

Ya quisiera cualquier escritor tener, no la esquiva fama, sino el placer de
sentirse apreciado y ledo por las diez mil caras de este mundo.
Comparable a la de aquel otro ciego, el de Quos. Porque no lo dijo la
Academia sueca, mas todava su humor, su verbo castizo, su ingeniosidad se
pregonan desde la Patagonia hasta el Asia y Cochinchina. Si de algn
escritor se predica la universalidad ser de Borges la gloria.

Digo, escritor, porque habr que aadir que fue sobre todo un lector. No
soy un buen escritor. Creo que soy un excelente lector o, en todo caso, un
sensible y agradecido lector. Leccin para quienes a veces desprecian leer
y se dedican a conseguir centavos con garabatos escritos. Bien saba Borges
que no habr poesa, ni la imaginacin crear, sin la meditacin de lo que
ensean los libros y la vida. As lo dice en su famoso texto sobre El
libro: Dijo Herclito: Nadie baja dos veces al mismo ro porque las aguas
cambian... Cada vez que leemos un libro, el libro ha cambiado, la
connotacin de las palabras es otra... Hamlet no es exactamente el Hamlet
que Shakespeare concibi a principios del siglo XVII, Hamlet es el Hamlet
de Coleridge, de Goethe y de Bradley. Hamlet ha renacido. Lo mismo pasa con
el Quijote... Los lectores han ido enriqueciendo el libro.

De profesin viajero, ratn de biblioteca, paleontlogo de letras
escondidas, fabulador de personajes y sitios nos ha dejado un legado de
traducciones, ensayos, crtica literaria, cuentos y poesa. Hablaba ingls,
francs, alemn, escandinavo y sus aficiones predilectas eran la filosofa,
la mitologa, las matemticas. Haba nacido el 24 de agosto de 1899 y muri
en Ginebra cuando se acercaba a los 87 aos. La cuarta parte de su vida
debi soportar la ceguera de la cual tambin sufri su padre. Sus ojos se
cerraron prematuramente mas no su inteligencia y su pluma sigui pensando.

En 1923 public su primer libro de poemas, Fervor de Buenos Aires. Entre
sus obras cerca del medio centenar fueron las de ficcin las que le
dieron ms renombre: Historia universal de la infamia, 1935, Ficciones,
1941-44, y El Aleph, 1949. Otros libros son Luna de enfrente, Elogio de la
sombra, Los conjurados, 1985, un ao antes de morir.

De estilo singular, sus textos llenos de palabras nuevas, como venidas de
mundos acabados de nacer, nos traen imgenes vvidas y hacen de su lectura
rico manjar y compaa en el silencio de esta era del ruido. Borges hizo
del Aleph, esa primera letra hebrea, el punto donde confluyen los dems
puntos de todo. Pero le sirvieron de inspiracin dos frases, una de Hamlet
y otra del Leviatn. El loco Carlos Argentino lo sumi en la oscuridad para
mostrrselo y cerr los ojos, los abr. Entonces vi el Aleph. Abordar las
entraas de Ficciones es casi abrir a ssamo y empezar a caminar por
entre la geometra de Tln, en Uqbar y Orbis Tertius en viaje csmico y
mgico, como en vaivn de olas. Parece estuviramos en nuevo barco de
Simbad.

Otro aniversario de la aparicin luminosa de Borges, estrella fugaz en el
eterno tiempo para hacernos disfrutar de su prosa fuerte y su erudita
poesa.

      Poema de los dones

      Nadie rebaje a lgrima o reproche
      esta declaracin de la maestra
      de Dios, que con magnfica irona
      me dio a la vez los libros y la noche.

      De esta ciudad de libros hizo dueos
      a unos ojos sin luz, que slo pueden
      leer en las bibliotecas de los sueos
      los insensatos prrafos que ceden

      las albas a su afn. En vano el da
      les prodiga sus libros infinitos,
      arduos como los arduos manuscritos
      que perecieron en Alejandra.

      De hambre y de sed (narra una historia griega)
      muere un rey entre fuentes y jardines;
      yo fatigo sin rumbo los confines
      de esta alta y honda biblioteca ciega.

      Enciclopedias, atlas, el Oriente
      y el Occidente, siglos, dinastas,
      smbolos, cosmos y cosmogonas
      brindan los muros, pero intilmente.

      Lento en mi sombra, la penumbra hueca
      exploro con el bculo indeciso,
      yo, que me figuraba el Paraso
      bajo la especie de una biblioteca.

      Algo, que ciertamente no se nombra
      con la palabra azar, rige estas cosas;
      otro ya recibi en otras borrosas
      tardes los muchos libros y la sombra.

      Al errar por las lentas galeras
      suelo sentir con vago horror sagrado
      que soy el otro, el muerto, que habr dado
      los mismos pasos en los mismos das.

      Cul de los dos escribe este poema
      de un yo plural y de una sola sombra?
      Qu importa la palabra que me nombra
      si es indiviso y uno el anatema?

      Groussac o Borges, miro este querido
      mundo que se deforma y que se apaga
      en una plida ceniza vaga
      que se parece al sueo y al olvido.

      Jorge Luis Borges

** Leopoldo de Quevedo y Monroy
   leoquevedom@hotmail.com
   Escritor colombiano. Abogado egresado de la Universidad Libre
   (http://www.unilibre.edu.co) y magster en Docencia Universitaria por la
   Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). Ha publicado
   Confesiones de un cura casado (Corredor, 1999), El anteproyecto y el
   proyecto de investigacin, los poemarios Versos sacros y profanos (Artes
   Grficas del Valle; Cali, 2005) y Cotidianidad en Re-verso (Artes
   Grficas del Valle; Cali, 2006) y diversos materiales en el diario El
   Tiempo (Cali) y la revista Plenilunio. Ha participado en eventos
   literarios como la Hora de la Poesa en la Feria del Libro en Bogot
   (2005), el V Festival Internacional de Poesa en Cali, la XI Feria del
   Libro Pacfico y otros.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Gabriel Jimnez Emn: =================================================
=== Soy un fabulador y un artesano de las palabras ========================
=== Alberto Jos Prez ====================================================

La literatura venezolana contempornea tiene en Gabriel Jimnez Emn uno de
sus ms claros representantes. Hacedor de revistas literarias que son
referencia obligada como Talud, en Mrida, Rendija e Imaginaria, en San
Felipe, por igual trabaja el ensayo, la novela, el cuento y la poesa,
siendo pues un escritor de cuatro esquinas, es decir, todos los puntos
cardinales de la literatura no le son ajenos, son de su propiedad y yo lo
celebro y digo que es un amigo insustituible, lectura obligada cada vez que
hay que recordar con quines he crecido como poeta y por, supuesto, cuando
me pregunto a quin le pertenece este trozo de historia de la literatura
venezolana, siempre concluyo que es a l; con su trompeta y su guitarra,
como un ngel barroco, en el Zcalo de la Ciudad de Mxico, o en Mrida o
en El Samn de Apure. Ese poderoso seor de la palabra responde a las
preguntas que un da decid para mis amigos y hermanos de generacin y
otros poetas ms recientes pero igualmente queridos.

De dnde vienes?

De dnde vengo? Pues no lo s. Como Ser de la especie humana o como Ser
planetario, es difcil decirlo o saberlo. Quiero pensar que venimos de las
estrellas, de una explosin que tuvo lugar en algn lugar del cosmos y que
nosotros somos parte de ese polvo de estrellas originado all, en el remoto
universo, que luego dio origen a las primeras clulas aqu en nuestro
planeta, la Tierra, y que retornaremos all otra vez, algn da. Nuestros
huesos estaran hechos de ese polvo csmico, del mismo que puede haber en
los soles que habitaron el remoto universo. La tierra es un planeta que ha
sido elegido por el agua, por el oxgeno para que habitemos en l, y para
que despus nuestro cuerpo duerma en su interior y siga dando vueltas all,
en un interminable rotar sobre s mismo y en torno a su estrella el sol,
que nos proporciona la luz y la energa. Somos espectadores pasajeros de
esta maravilla que significa estar vivos. Despus dormimos el sueo eterno,
que es una especie de tragedia compartida.

Ahora claro, si t me preguntas de qu lugar preciso vengo como persona,
debo aterrizar y decirte que vengo de un pas llamado Venezuela, de una
ciudad llamada Caracas, donde nac para luego vivir en otras con San Felipe
o Mrida, donde he hecho mi vida. Tambin en Barcelona de Espaa viv, y
llegu a querer mucho a ese ciudad catalana. Vengo de una familia de
poetas, msicos y artistas, de un padre escritor y poeta, de una madre
narradora oral, de gente trabajadora y esforzada que hicieron de m lo que
soy, un fabulador y un artesano de las palabras.

La poesa, cundo entr en tu casa?

La poesa siempre estuvo en mi casa porque mi padre era poeta y en la casa
haba libros por todas partes, que despus se fueron reproduciendo en otras
casas a travs de las bibliotecas de cada uno de nosotros, como una
costumbre. Esos libros siguen llegando y yo los sigo recibiendo como la
primera vez. Los libros de poesa han sido siempre parte sustantiva de mi
vida.

La vida, maana u hoy?

La vida es un ayer que miramos en un hoy para proyectarlo en un maana. Y
se conjuga en los tres tiempos simultneamente. Recordamos, hacemos,
soamos, estamos hechos de tiempo, de un tiempo que se nos fuga
milagrosamente, como un asombro entristecido y feliz a la vez.

Cules son tus gustos literarios?

Gustos? No s. Muchos. Me gusta la palabra concisa, certera, punzante,
pero a veces tambin me gusta la palabra elaborada, barroca. Me gusta
Kafka, me gusta Monterroso y me gusta Borges. Pero tambin me gusta Lezama
Lima y me gusta Quevedo y Cervantes. Me gusta Vctor Hugo y me gusta
Dostoievsky. Me gusta Ramos Sucre y me gusta Julio Garmendia. Es una
experiencia nica vivir esos contrastes. Me gusta la literatura de
sutilezas, de humor, de inteligencia. Me gusta la literatura que juega, que
se interroga a s misma, que se erige desde dudas vlidas. No me gusta lo
simple ni lo directo, no me gusta el mensaje, ni el programa ni la tesis,
me gusta la sugerencia, la ambigedad, el juego, la sonrisa secreta.

Cul o cuales autores consideras que hayan influido en tu poesa?

En mi poesa? La verdad no lo s. He ledo a tantos poetas que no puedo
contestarte esa pregunta. He ledo poetas volcnicos y poetas serenos,
poetas discretos y poetas que hablan en voz alta. Poetas msticos y poetas
satnicos, poetas sensuales y poetas hermticos. Poetas espaciales como
Huidobro y poetas angustiados como Vallejo. He ledo de todo, poetas
culteranos como Daro y poetas cnicos como Nicanor Parra. Todos me gustan.
Disfruto el lenguaje de la poesa cuando ste me revela una segunda
realidad, un mundo que est ms all del que vemos. El gran ensayista
estadounidense Harold Bloom escribi un libro brillante sobre este tema,
que titul La angustia de las influencias.

El paisaje exterior o interior, cul es tu preferencia?

No existe el paisaje exterior en literatura, creo. El paisaje siempre es
interior cuando escribimos. Uno trasforma todo lo que ve al escribirlo, lo
cifra en un lenguaje para volverlo a descifrar. En ello radica el goce de
la infinita belleza. El paisaje puede ser todo: el mundo, la realidad que
se vuelve imaginacin, imagen tocada por el espritu de la palabra, que es
el espritu ms elevado porque contiene el espritu de la msica y de todas
las dems artes. Entonces el paisaje siempre est dentro de nosotros,
conversando con la luz, con las sombras, con el cielo, las cosas y los
seres. El paisaje exterior est all y nosotros no le importamos, existira
sin nosotros. Pero si nos le acercamos, este paisaje comienza a dialogar
con nosotros. Un rbol, una flor, pueden hablarnos. Podemos convertir un
espeso bosque en un camino hechizado, podemos incluso hablar con una nube,
si lo deseamos. Y la nube puede respondernos.

Cuntame un poco de tu regin de origen.

Mi regin? Tampoco s muy bien qu regin es esa, sucede casi lo mismo
que con el paisaje. Yo nac en Caracas y tengo imgenes interiorizadas de
esa ciudad; vivo en San Felipe y ese paisaje feraz y verde dialoga conmigo.
El Yaracuy es una tierra prodigiosa, fecunda y fecundante, con tantas
montaas, fincas, planicies y valles asombrosos. Pero tambin me veo por
las avenidas turbulentas de Caracas, me siento en los cafs, en los bares,
cavilo en medio de sus atardeceres anaranjados, me detengo en los
precipicios de la noche caraquea a preguntarme quin soy.

Nos puedes contar una ancdota?

Soy tantas ancdotas, Alberto, amigo, son muchas. Mi vida est tejida con
ellas, mi vida se mece en la vida de otros escritores que han sido para m
un inmenso regalo de espritu. Salvador Garmendia, Vctor Valera Mora,
Baica Dvalos, Vicente Gerbasi, El Galindo, Hernando Track, Ludovico
Silva, Orlando Araujo, Caupolicn Ovalles, Efran Hurtado, Gustavo Pereira,
Ramn Palomares, Elisio Jimnez Sierra: ellos han sido mis padres y mis
hroes, mis trozos de eternidad potica, ellos me ensearon a leer la vida.
Despus con Enmanuel Azcar, Romn Picn, Douglas Parra, Lzaro lvarez,
Rafael Garrido, Ennio Jimnez Emn, Gabriel Mantilla, he conocido que
existe la amistad, ese reino maravilloso de las ancdotas cotidianas que
son infinitas.

Recuerdo que una vez Adriano Gonzlez Len y Pancho Massiani le montaron
una trampa a Luis Camilo Guevara en un bar y le hicieron creer, lo
convencieron totalmente que los marcianos haban tomado la Tierra y que
ahora debamos refugiarnos en bunkers, le mostraron la informacin armada
por ellos y lo sugestionaron, lo intimidaron. Luis Camilo se qued pensando
un buen rato en la barra y despus dijo: Bueno, est bien, acepto que
vengan los marcianos a vivir aqu. Pero que no vengan con echoneras!.

Algo que recuerdes y que te haya marcado?

A m siempre me ha marcado una imagen: estoy en mi hamaca de San Felipe,
que es como el centro del mundo, que es como mi aleph personal, y miro
hacia el patio y veo all entre las matas todo mi pasado, que es como si la
vida se arrodillara frente a m a darme las gracias por haberla vivido. Y
luego tambin pienso qu ser de m en adelante, hacia dnde se dirigirn
mis pasos en la bsqueda infinita de ser y de vivir. Me marc haber
conocido a cinco grandes escritores cuando yo estaba muy joven: Julio
Cortzar, Jorge Luis Borges, Jos Lezama Lima, Juan Rulfo y Augusto
Monterroso. Con Lezama Lima, Augusto Monterroso y Eduardo Galeano mantuve
correspondencia. Fueron mis amigos. Est por salir la obra de Monterroso en
Ayacucho prologada por m. Tambin he tenido la suerte de conocer
personalmente y dialogar con Gabriel Garca Mrquez, Juan Carlos Onetti,
Augusto Roa Bastos, Carlos Fuentes. Aqu en Venezuela present pblicamente
a Carlos Fuentes y me he sentado largas horas con Augusto Monterroso. Con
Juan Rulfo dialogu una tarde durante siete horas en Barcelona de Espaa y
me hizo que le mandara un libro del padre Gumilla, El Orinoco defendido e
ilustrado, y se lo envi y l me lo agradeci mucho, me dedic El gallo de
oro, un gran relato suyo. Con Eduardo Galeano compart durante cuatro aos
en Callella de los alemanes, un pueblito de la costa catalana, donde l
preparaba unas tiritas de costillas deliciosas. Aqu en Venezuela fui amigo
de Vicente Gerbasi, Juan Snchez Pelez, de pasar horas y horas en sus
casas y de hablar largo y tendido de literatura y de cosas menos profundas
pero igualmente divertidas. Y de todos los poetas que iban a la Repblica
del Este en Sabana Grande, que son los poetas ms importantes de este pas:
Ludovico Silva, Vctor Valera Mora, Eleazar Len, William Osuna. He
conocido y sido amigo de grandes escritores y grandes pintores que han
marcado mi vida para siempre. Uno ya no puede ser el mismo una vez que los
ha conocido y compartido con ellos. Dejan una marca indeleble en tu vida.

Qu es Dios para ti?

Dios? Pues... una conciencia suprema, una concentracin de energa
csmica que nos ha creado y que nos habla en secreto. Toma todas las formas
posibles: de animal, de hombre, se metamorfosea en pjaro, en caballo, en
gato, en hombre sabio como Buda o Jess, como Brahma o como Al o como
Jehov, pero siempre es esa conciencia suprema que nos permite tener fe,
tener esperanza incluso ms all de la vida. Lo ms curioso de Dios es que
es sobre todo una Gran Idea, una idea por una parte irracional, el hecho de
que un solo Ente haya creado todo el universo, es algo impensable, casi
imposible. Pero vivir sin Dios tambin es algo imposible, pensar que no hay
nada superior a nosotros y que estamos aqu como meros accidentes fsicos u
orgnicos, sin ninguna otra cosa que preceda nuestra presencia en el mundo
ni nos trascienda despus de nuestra muerte. Eso tambin es descabellado.
As que no tenemos ms escapatoria que tener una idea de Dios, y de se
posible, tener a un Dios y creer en l.

Y El Diablo?

Ah, el diablo tambin es interesante. Sin l no podra existir su
contraparte, Buen Dios. Prefiero ver al diablo fundamentalmente como
Luzbel, Lucifer, el ngel cado, no necesariamente la encarnacin del mal.
Puede ser un pcaro o un sujeto transgresor que nos permite ser lujuriosos,
cometer excesos y entregarnos a un placer sin fin, a las drogas, a las
trampas, a las maquinaciones viles de la poltica, o a las maquinaciones
personales. Tambin puede ser un diablillo juguetn, que nos hace cometer
travesuras terribles, sin las cuales la vida sera demasiado aburrida, y
que forma parte de la naturaleza humana. El diablo no es slo ese smbolo
de un animal con cuernos, de cara horrible y que echa fuego por los ojos,
sino ms bien un seor elegante que nos hace caer, sin que nos demos
cuenta, en los peores excesos, desviaciones o perversiones.

Desarrollas tu escritura alejado de los crculos intelectuales o
interactas con ellos?

Crculos intelectuales es para m una construccin exagerada. Sobre todo
se trata de grupos de amigos que nos hemos reunido para hablar sobre cosas
comunes en el terreno de la literatura, la sociedad, la tica, la
filosofa. Siempre est la relacin de los escritores con la sociedad o con
el poder, que es cuando se habla de intelectuales, cuando se comienza a
hablar de la responsabilidad de los intelectuales en el proceso de
formacin de una sociedad. Puede ser que el escritor se repliegue, y con
toda razn. Puede ser que se identifique con un gobierno determinado, con
una ideologa. Si esta ideologa va por el camino de los ms necesitados y
tiene un sentido de responsabilidad social y moral, mejor. Un escritor
nunca se aleja, en verdad, de estas necesidades o realidades, ni siquiera
cuando se lo propone, cuando quiere aislarse. Cuando por fuerza debe
exiliarse de su pas puede ser que vea las cosas ms claras. En verdad, la
soledad nos permite reflexionar de modo diferente, o mejor, es necesario
aislarse un poco para meditar, para verse ms objetivamente.

Pero despus queremos mezclarnos a la tempestad humana, ir hacia el
mundanal ruido, a la multitud desquiciante. El hombre se mueve entre estos
dos orbes: la comunin y el solipsismo, lo individual y lo colectivo. Lo
que ocurre es que a veces te toca vivir situaciones trgicas, sufrir
exilios, persecuciones polticas, atravesar crisis. Porque el escritor se
mueve en un mundo de intereses creados, de perversiones polticas y de
grandes empresas que quieren apoderarse de todo, quedarse con todo y darle
algunas migajas a la gente, al pueblo.

Qu opinin te merecen los talleres literarios?

Los talleres literarios han sido muy tiles para discutir los textos en
colectivo. Son muy positivos porque en ellos se exponen problemas de forma
o escritura y se ventilan con otros lectores, que pueden ser escritores o
no. Deben sostenerse ante todo con un ejercicio de sinceridad, donde
podamos exponer nuestros aciertos pero tambin nuestras fallas, tener la
honestidad de reconocer los errores. Es mejor hacerlo as que en una clase
cerrada donde el que habla es uno solo, el profesor, y los dems escuchan.
Los talleres han funcionado en universidades, institutos, fundaciones, y se
ofrecen como opciones experimentales de ensear y trasmitir saberes
estticos, sin acudir necesariamente al lenguaje acadmico, a la clase
convencional. Yo creo que las clases de literatura pueden volverse muy
cansonas o aburridas, si no estamos atentos. La literatura debera verse o
apreciarse como goce, como placer, no como obligacin. La literatura ha
estado muy impregnada de tonos graves y edificantes; pero ahora puede ser
abordada con ms goce, ms humor, ms rebelda.

La muerte es tema en tu poesa?

La muerte? S, claro, la muerte debera estar presente en todo porque es
un elemento fundamental de la vida, algo sin lo cual la vida no podra
explicarse. Si no hay una reflexin sobre la muerte, entonces, sobre qu
hay que reflexionar? Entonces no es un slo tema, un motivo, sino que es un
sentimiento que recorre de manera transversal toda la existencia humana, y
la poesa, como ideal expresivo de la existencia, de por s se sumerge,
como ninguna otra, en las profanidades de la muerte. Por ejemplo, en el
romanticismo la muerte fue el motivo fundamental, era aun ms importante
que la vida.

Piensas el poema o es aluvional su llegada?

Yo creo en el fondo que el poema me piensa. Cuando uno piensa escribir un
poema, en verdad es como si l lo estuviera escribiendo a uno. Uno hace una
reflexin interior, la plasma en la escritura y luego esa escritura se hace
pblica al estar impresa, al estar divulgada en un nmero considerable de
lectores. Es como un llamado, una necesidad situada ms all de lo verbal,
pero que tiene un resultado verbal despus de todo. Es como una paradoja
mgica. El poema parece cerrarse en la escritura, pero no: se abre en
posibilidades interpretativas. Siempre renueva sus posibilidades en la
relectura. Siempre se crea un nuevo espacio de reflexin en el verdadero
poema, que en mi caso es ms aluvional que pensado. Tiene algo de
irracional, de celebracin sensitiva, ms que intelectual. Se hacen
versiones verbales de ese aluvin, de esa primera remesa de palabras que
luego son corregidas, tachadas, suprimidas. Y a uno tambin puede dolerle
suprimir, quitar esas palabras innecesarias que tambin formaron parte del
poema alguna vez.

Religioso?

No, en todo caso espiritual. Lo religioso implica un culto, un rito
eclesistico, congregarse en un templo y compartir con otros la palabra de
Dios. Al aislarme individualmente pierdo esa religiosidad, aunque la
espiritualidad no. Las religiones existen si hay un sentido de congregacin
y de comunicacin entre varios. A m me ha faltado eso; practico una suerte
de religin laica donde el arte, la poesa, las formas de la belleza me
embriagan y me seducen, pero eso no es una religin. Soy demasiado mundano,
demasiado hedonista para ser religioso. Sin embargo, conservo un pice de
espiritualidad que consigo, por ejemplo, en los textos del sufismo, que es
el pensamiento tradicional del Islam, y en tantos prrafos de la Biblia, en
las lecturas secretas que hago de la Biblia por las noches, y en mis
plegarias solitarias en el estacionamiento antes de encender mi carro para
salir, me encomiendo con humildad a nuestro seor Jesucristo, y creo que l
me oye. En situaciones crticas o difciles me encomiendo a l, y l
siempre me indica algo positivo, una salida justa, que me asombra y me
rebasa. Es la voz secreta que habita en uno, y que Dios Cristo sabe sacar a
flote, le descubre a uno el mundo. Uno est demasiado imbuido en la
cotidianidad material, en las tareas ordinarias. Aspiro algn da a ser ms
espiritual y ms religioso, tener ms paciencia con la vida.

Qu es para ti la oracin?

La oracin es una frase secular, cannica, es como un mantra que se
profiere para que Dios se acuerde de nosotros y nos oiga. La oracin no es
una retahla memorstica, sino unas palabras cargadas de fe y esperanza. La
oracin implica el religarse a la divinidad, es la frase sagrada para
alcanzar algo de esa ligazn superior que es el espritu trascendente,
csmico, de comunin con el universo, es la palabra sagrada.

Lector de cuento, novela o poesa?

La novela es un cuento largo; el cuento una novela corta y la poesa una
cancin que puede ser cantada o narrada, puede ser proferida en verso con
respiraciones medidas y rotundas, que se pronuncia con esos sonidos
armoniosos que hemos llamo msica, pero eso es una convencin. Uno, al leer
el poema, est leyendo una novela y un relato y una crnica interna del
espritu, est invocando una voz profunda del espritu. De modo que la
lectura preferencial de los gneros no existe para m. Existe la necesidad
de la lectura, a secas.

** Alberto Jos Prez
   albertoperez802@hotmail.com
   Poeta, editor y comentarista literario venezolano (El Samn, Apure,
   1951). Ha obtenido reconocimientos por su obra potica entre los cuales
   vale mencionar el Premio nico de Poesa de la Bienal de Literatura de
   la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) por su
   libro Homenajes (1991), y el Premio de Poesa de la Universidad Nacional
   Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (Unellez,
   http://www.unellez.edu.ve), por el poemario El espejo y la memoria
   (1987). Tambin ha publicado los poemarios Los gestos tardos (1975), El
   libro de Barina (1985), Marca (1984), Olor de amor (1995), Como si
   valiera un siglo (1996), Retrato de memoria del corazn de una mujer
   (1997), Un poeta como yo (2006) y la antologa potica El poeta de quien
   les hablo (1999).



=== Gloria Dolande, precisa y sinttica ===================================
=== Estoy en la lnea que divide la poesa con la narrativa =============
=== Rafael Ortega =========================================================

      En Venezuela no se ha tendido ese puente cultural, los escritores no
      han recibido un buen apoyo por parte de las instituciones encargadas
      de difundir su obra. Esperamos que ahora mejore la poltica
      editorial.

Su ascendencia oriental es notoria en sus rasgos, pero confiesa que sus
influencias literarias son totalmente occidentales, por lo cual se
considera ciento por ciento venezolana. La mayor parte de su obra ha sido
publicada en la prensa regional y a travs de pginas literarias en
Internet. Curs estudios de piano y fotografa. En cuanto a su desempeo
profesional, es docente de castellano y literatura, dicta talleres de
creacin literaria y cuenta con tres libros inditos. En una oportunidad
conform la agrupacin Musas in Fictio junto a Astrid Salazar y Mara Luisa
Angarita, con la finalidad de hacer muchas cosas, pero nos quedamos en la
ficcin, dice con gracia Gloria Dolande (1981), quien se describe a s
misma en dos palabras: precisa y sinttica.

Cules lecturas te atrajeron al mundo de la literatura?

Cuando era nia lea de todo un poco. Mi mam tena una coleccin de
libros, no recuerdo de cul editorial, que traa cuentos como El patito feo
y todas esas cosas que puede leer un nio. Siendo pequea, le El mdico de
los muertos, de Julio Garmendia, y me sent fascinada. Otros autores que
despertaron en m la curiosidad por leer fueron Aquiles Nazoa y Rmulo
Gallegos. En cuanto a mi primer relato, lo escrib cuando cursaba el quinto
grado de primaria y todava lo conservo, se llama Las aventuras de Nitro.
A partir de ese trabajo, comenc a escribir cuentos infantiles.

Ms tarde, cuando cursaba el octavo grado de educacin bsica, escrib un
cuento titulado Lo que haba detrs de la montaa, que obtuvo una mencin
en el concurso literario interlicesta Sergio Medina, en el ao 1995, y
Wilfredo Carrizales era miembro del jurado. Luego, ingres al Pedaggico de
Maracay con la intencin de estudiar msica y por casualidades de la vida,
coincidencias, el fatum, el destino o no s qu me llev a estudiar
castellano y literatura y all conoc a Leonardo Maicn. Yo haba escrito
un relato llamado Amargo casero y se lo mostr a l porque saba que
tena contacto con personas ligadas al mundo de las letras. A partir de
all, me present a otros escritores e ingres a uno que otro taller, pues
no slo me quedo en la funcin de docente, sino que busco ampliar mis
conocimientos un poco ms.

Te parece que los talleres pueden ser fbricas de escritores?

Fbricas como tal, no creo, pero s ayudan porque nos dan conocimientos,
esos tips... de hecho, actualmente estoy participando en un taller con
Eugenio Montejo, en Caracas, y l nos dice que los talleres no estn para
hacer escritores, sino para ayudar.

Has incursionado en la poesa?

Estoy en eso... a propsito, hace unos das recib un mensaje de (Juan)
Calzadilla que deca: Por favor, mtete a poeta, pero yo siento que estoy
en la lnea que divide la poesa con la narrativa.

Cmo nace tu amistad con el poeta Juan Calzadilla?

Hace pocos aos viaj a Coro con Astrid Salazar y Alberto H. Cobo a
participar en un encuentro de jvenes escritores y en una de esas lecturas,
Calzadilla se impresion mucho con Astrid y conmigo. Ese da intercambiamos
direcciones electrnicas. Cuando regres a Maracay me encontr con la grata
sorpresa de encontrar un mensaje suyo. Desde ese da ha sido un gran apoyo,
siempre me aconseja que escriba, que no descuide la literatura, que si es
posible ni siquiera d clases, que trabaje en mis textos, en los libros,
siempre ha sido una fortaleza, un gran amigo.

Cules son los temas que te motivan a escribir?

Me atraen unos temas que sean sorpresivos, tenebrosos, de suspenso...

Cmo nacen tus relatos?

Me los imagino como una pelcula ante mis ojos...

Estudiaste piano y fotografa, te nutres de ambas fuentes para escribir?

Yo dira que me nutro ms de la msica, siempre. Escucho de todo un poco,
desde lo acadmico, el rock, el reggae... bueno, el reggaeton no es mi
estilo, pero respeto los gustos musicales de cada quien. De hecho, dentro
de ese mundo de la msica, tiendo a buscar letras y a partir de ellas
desarrollo mis ensayos.

Te consideras ms auditiva que visual?

Me considero ambas cosas, ni una ni la otra, las dos a la vez...

Cul es la funcin de un escritor?

Conocer su mundo y darlo a conocer.

Las instituciones ofrecen el apoyo que requiere el escritor?

Bueno, para la que yo trabajo, s, es la Casa Nacional de las Letras.
Ahora, las de aqu de la regin, me parece que no prestan mucha ayuda.

Cules escritores venezolanos son fundamentales?

Juan Snchez Pelez, Vicente Gerbasi, Julio Garmendia, es mi favorito;
Salvador Garmendia, dentro de la narrativa; soy fantica de Eugenio
Montejo, Ramn Palomares, Rafael Cadenas, entre otros.

A qu atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos como
los de otros pases?

Me imagino que es porque en Venezuela no se ha tendido ese puente
cultural, los escritores no han recibido un buen apoyo por parte de las
instituciones encargadas de difundir su obra. Esperamos que ahora mejore la
poltica editorial.

Cmo ves el panorama regional en la actualidad?

De las nuevas letras, parece que no hay muchos autores, o a lo mejor es
que an son desconocidos. Estoy incluida entre los ms nuevos; ahora,
quines vendrn? No lo s todava. No los conocemos, no se dan a conocer,
no s que est sucediendo. Y entre las figuras regionales ms
representativas del estado se encuentran Alberto Hernndez, Harry Almela,
entre otros, que son como nuestras instituciones.

Cules autores de la literatura universal recomendaras?

Me gustan Edgar Allan Poe y Horacio Quiroga.

Tambin has incursionado en el ensayo, en cul gnero te sientes ms a
gusto?

Hasta ahora, la narrativa. El ensayo es mi nuevo gnero, aunque pareciera
que estoy cambiando mi prosa hacia algo ms potico, ya no son aquellos
cuentos de animalitos ni de cosas que suceden de repente.

Es difcil ser escritor en un pas de pocos lectores?

S, es difcil. Yo doy clases y percibo diariamente la apata hacia la
lectura por parte de mis alumnos. Es un trabajo que hay que hacer. Como
docente, soy exigente, y creo que todo profesor debe serlo. Por eso, busco
involucrar a mis alumnos con la literatura, siempre tomo media hora de la
clase para leer algn texto, ya sea poesa, narrativa o cualquier tema que
me llame la atencin. Yo siento que ellos lo disfrutan y eso da como
resultado que los estudiantes se interesan por la lectura, tanto as que
hasta me han regalado libros, me llevan textos a clase, se percibe la
motivacin.

Qu opinas de la presencia de la mujer en la literatura?

ltimamente he ledo muchas obras de mujeres que me han dejado
sorprendida. Hay unas escritoras espaolas que son excelentes, slo hay que
descubrirlas, nada ms. No hace mucho vino a Venezuela Josefa Parra y tuve
la oportunidad de conocerla y leerla.

Qu te parecen las nuevas tecnologas?

Las nuevas tecnologas son un puente espectacular para conocer las cosas
que suceden a nuestro alrededor, aparte de que nos ayudan cuando vamos a
realizar investigaciones muy profundas. Para hacer mis ensayos, siempre
recurro a pginas de Internet referentes al tema que quiero desarrollar.

Algn da los libros virtuales sustituirn a los libros tradicionales?

Nunca me lo haba preguntado, pero creo que s. Actualmente, la gente
prefiere estar frente a una computadora que leer. Y all se puede encontrar
toda la informacin que busquemos. Quizs algn da llegue a pasar, aunque
en eso debe tomarse en cuenta el tipo de persona, porque hay mucha gente
que es reacia a las nuevas tecnologas, pero creo que las generaciones
actuales s las ven con buenos ojos. Hasta los poetas consagrados como, por
ejemplo, Eugenio Montejo, dictan sus talleres con un pen drive y una
laptop. Ya la tecnologa lo hace todo, no es necesario estar fotocopiando
ni cargar una maleta llena de libros. Adems, nos comunicamos fcilmente a
travs de los mensajes de texto en los celulares. Siempre hay que estar
abiertos a esas cosas, a los nuevos paradigmas... paradigmas emergentes se
le llama a eso, valga la clase (risas).



      Construir nuestras realidades

      Escribir es una necesidad de expresar todo eso que sentimos, que
      vemos, que queremos... Es una manera de construir realidades, de
      acuerdo con nuestras necesidades. Hacer realidad una utopa.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== San Manuel Bueno, mrtir, y la filosofa del vivir ====================
=== Andrea Naranjo-Merino =================================================

En la aldea Valverde de Lucerna se desarrolla la historia del cura don
Manuel, un cura que est a punto de ser beatificado, y sus feligreses, un
pueblo rayado por el silencio. A lo largo de su vida, don Manuel se dedic
a profesar la religin, la cual solamente era cuestionada por otros dos
personajes de la novela, ngela y Lzaro. Don Manuel se debate entre la
vida como un sueo, el ansia de vivir y la muerte que lo signan todo el
tiempo. En don Manuel se cifran los opuestos, la anttesis de lo que es ser
y no ser como su filosofa o bien como filosofa del autor del cuento. Es
un problema ontolgico que trata de resolver la identidad del ser, de la
existencia que principia en Dios, es un salto de lo infinito a lo finito y
no del ente al Ente Supremo.

Es en este punto donde se genera la angustia para Miguel de Unamuno, porque
l dice que en la lucha contra la nada por la eternizacin consiste el
destino del hombre. Saber que se es hoy en el presente y no saber lo que
suceder en el futuro porque un da dejaremos de ser, un da parecer que
nunca habremos sido o existido. La realidad del ser est basada en la
conciencia que limita y se contrapone a la infinitud y que es el objeto de
la conciencia. Dice Unamuno: El Universo visible me viene estrecho; esme
como una jaula que me resulta chica, y contra cuyos barrotes da en sus
revuelos mi alma; fltame el aire que respirar, esto refleja su
desasosiego, su asfixia, su dolor y una vez ms su angustia por el ser y el
vivir pero que termina volcndose hacia Dios que es eterno e inmortal. En
este punto se descubre la fe y se empieza a creer, como le sucede a Lzaro
en la narracin cuando llega al pueblo y decide hablar con don Manuel, y
refirindose a l dice: S, esto es otra cosa me dijo luego de haberle
odo; no es como los otros... (106), y ms adelante lo reitera: Es un
hombre maravilloso... (107); este es el inicio del cambio, del vuelco que
da Lzaro a la fe y a la comunin con Dios, es como una especie de
resurreccin:

      Acab mi hermano por ir a misa siempre, a or a don Manuel, y cuando
      se dijo que cumplira con la parroquia, que comulgara cuando los
      dems comulgasen, recorri un ntimo regocijo al pueblo todo, que
      crey haberle recobrado. Pero fue un regocijo tal, tan limpio, que
      Lzaro no se sinti vencido ni disminuido (107).

Encontramos en el pensamiento unamuniano que a su vez se refleja en la
obra, el tragicismo y el lamento que se prolonga casi desde el principio
hasta el final de San Manuel Bueno, mrtir, es contradictoriamente llamada
la filosofa de la vida, la filosofa del vivir, y como afirma el
franciscano Miguel Orom en su libro sobre el pensamiento filosfico de
Miguel de Unamuno, con relacin a ese tragicismo es que ste conlleva una
doble lucha (207) ms ntima pero al mismo tiempo ms trgica con la cual
el viviente perpeta una parte de s mismo , y la lucha por la perpetuacin
de todo su ser, la perpetuacin de su propia conciencia: la inmortalidad
personal (207). Posiblemente don Manuel quera esa perpetuacin en la
muerte a la cual quera llegar por medio del suicidio aunque l no fuera
creyente y al llegar a esa muerte es, quizs, donde l podra hallar las
respuestas a su preocupacin por ese mundo absurdo del que slo se sale a
travs de ella.

      Mi pobre padre, que muri de cerca de noventa aos, se pas la vida,
      segn me lo confes l mismo, torturado por la tentacin del
      suicidio, que le vena no recordaba desde cundo, de nacin, deca, y
      defendindose de ella. Y esa defensa fue su vida. Para no sucumbir a
      tal tentacin extremaba los cuidados por conservar su vida... Me
      pareca una locura. Y yo la he heredado! Y cmo me llama esa agua
      que con su aparente quietud la corriente va por dentro espeja al
      cielo (111).

Don Manuel lucha por la vida tratando de encontrar soluciones a las
sinrazones diarias de su poca fe y creencias dando amor al prjimo,
reducindose a la racionalidad de sus actos para poder justificar su
existencia. Como hroe trgico necesita del llanto que le produce su paso
por esta dimensin porque se siente inseguro y no sabe a dnde ir a parar.
Igualmente exige de los dems esas lgrimas que son producto de la tristeza
incontenible que lleva en l, que se refleja desde sus ojos y que transmite
cada vez que habla porque nios y grandes, lloraban y lloraban tanto de
pena como de un misterioso contento en que la pena se ahogaba (102).

La angustia del cura es tambin el aqu y el ahora que logra alivianar con
la vida de trabajo que lleva, se ha entregado a los dems como una especie
de Mesas o Cristo redentor donde funda una nueva religin, nueva no por
su forma externa sino por su interioridad (1). Sus trabajos siempre
consistieron en la ayuda al prjimo, regalando camisas al que no tena,
confesando a sus seguidores, queriendo a los dems sin ninguna distincin,
sus acciones en el pueblo eran tales que nadie se atreva a decir alguna
mentira delante suyo.

La vida del cura era en realidad una farsa, una ficcin, aunque
externamente y sus actos estuvieran mostrando lo contrario que es lo que
podra reflejar a un santo catlico (2). Don Manuel, rodo por las dudas,
estaba en posesin de su verdad, un ateo que no aparece claramente
identificado y que dista mucho de ser como el prroco de Valverde de
Lucerna. Sera vlido entonces disociar la personalidad del personaje? Es
manifiesto que el yo de don Manuel no se identifica con la vida pero sus
actos se bastan por s mismos. l va imponiendo su forma de ser por donde
va y as sucede de principio a fin en el pueblo. Es, tal vez, un pueblo
como hipnotizado por la religin o mejor por su propia religin, esa
nueva que invent un da para sobrellevar su propio estado de ansiedad
ante lo que no se puede explicar. Dice Jos Miguel de Azola en su artculo
Las cinco batallas de Unamuno contra la muerte, publicado en los
Cuadernos de la Ctedra sobre Miguel de Unamuno sobre su obra:

      la obra entera de Unamuno est animada por una dialctica trgica,
      cuyos problemas colosales la emparentan sobre todo con aquel teatro
      religioso, patritico y filosfico, que compuso Esquilo, y tambin
      con aquel otro teatro profundamente humano y moral....

      ...los gritos del hombre Unamuno angustiado por su terror a morirse
      de todo. (41)

La muerte, como inevitablemente termina llegndole a don Manuel al final de
las memorias de ngela, aparece como la solucin prima a todos sus
cuestionamientos y dudas que tiene l acerca de la vida y de los dos
planos, que nadie sabe si se crucen o se estn cruzando en el tiempo. Lo
que constituye una cuestin filosfica no es la muerte, sino el que yo
muera (3). Esta muerte no sucede en su recinto apartado, ni aislado ni en
soledad; sucede todo lo contrario, l quiere morir y terminar sus das
entre sus feligreses, l reconoce que se est yendo cuando dice que ya es
la hora de su muerte y le pide a ngela que lo lleve a la iglesia donde
todos lo estn esperando y la nica fuerza que le queda es para morir; por
fin se haba cumplido su designio, el anhelo y el deseo, responde a todos
con el silencio, con el mismo silencio del otro mundo que se encuentra
sepultado por el lago junto a la montaa.

      Ya os lo dije todo. Vivid en paz y contentos y esperando que todos
      nos veamos un da en la Valverde de Lucerna que hay all, entre las
      estrellas de la noche que se reflejan en el lago, sobre la montaa
      (115).

Don Manuel muri sin remedio y vivi el sueo de la vida que seguramente
quiso tener, un sueo melanclico, acongojado y con sollozos, una vida
angustiosa en la que libr y perdi una batalla contra lo infinito. La
inmortalidad ya es asunto de Unamuno como escritor, cuando su existencia ha
sido prolongada por las palabras y stas han reproducido su pensamiento a
travs del tiempo que a su vez no conoce de lmites y se refleja bajo el
sol como la sucesin de das y noches.



Notas

 1. Gonzlez Alcalde, Eduardo, 151.

 2. Gonzlez Alcalde, Eduardo, 161.

 3. De Azola, Jos Miguel, 45.



Bibliografa

  COLLADO, Jess Antonio. Kierkegaard y Unamuno. Editorial Gredos, Madrid,
   1962.

  GONZLEZ ALCALDE, Eduardo. Semitica e Ideologa en la Novela San Manuel
   Bueno, mrtir, de Miguel de Unamuno, Editorial de la Universidad
   Complutense de Madrid, 1984.

  FRIEDMAN, Edward; VALDIVIESO, Teresa; VIRGILIO, Carmelo. San Manuel
   Bueno, mrtir, en Aproximaciones al estudio de la literatura hispnica,
   McGraw Hill, New York, 2004.

  OROMI, Franciscano Miguel. El pensamiento filosfico de Miguel de
   Unamuno, filosofa existencial de la inmortalidad, Espasa-Calpe, Madrid,
   1943.

  DE AZOLA, Jos Miguel. Las cinco batallas de Unamuno contra la muerte,
   en Cuadernos de la Ctedra Miguel de Unamuno, Universidad de Salamanca;
   Salamanca, 1951, 33-109.

** Andrea Naranjo Merino
   andreanaranjo50@hotmail.com
   Escritora colombiana (Cali, 1974). Es abogada, egresada de la
   Universidad de San Buenaventura (http://www.usb.edu.co), de Cali. Reside
   en Estados Unidos, donde trabaja como instructora de espaol en James
   Madison University (http://www.jmu.edu). Textos suyos han aparecido en
   el diario El Pas (http://elpais-cali.terra.com.co) y en su magazn
   dominical La Gaceta, diarios El Tiempo (http://www.eltiempo.com) y
   Occidente (http://www.diariooccidente.com.co), y en las revistas Magazn
   Dominical del diario El Espectador (http://www.elespectador.com), En
   Contacto y Arena, del diario Excelsior (Mxico), as como en la revista
   Nexus, de creacin propia. Textos suyos han aparecido en los libros I
   Concurso de Crnicas, Cuentos y Poesa para Autores Inditos (Editorial
   Gestores del Cambio, 1993) y Universos (Ediciones Embalaje del Museo
   Rayo, 1996, 1997, 1998 y 2000). Ha publicado el libro Espejismo
   (Ediciones Embalaje Museo Rayo, 1997).



=== El Colegio Invisible ==================================================
=== En palabras de nadie      Miguel A. Schmucke P. =====================

Es posible imaginarse a una asociacin formada por filsofos y pensadores,
especialistas en los ms diversos campos del saber, los cuales han estado
reunindose todas las semanas sin interrupcin desde el ao de 1645 en
Londres, hasta el da de hoy? Asombroso, verdad? Ms de 362 aos de
dedicacin a la nueva filosofa. Se trata de la augusta The Royal
Society, la Sociedad Real para el Avance de la Ciencia Natural. Ahora bien,
en que consista esta nueva filosofa?

Antes de la poca de Galileo Galilei (1565-1642), la idea de Unir la
teora a la prctica era muy rara, pero fue la genial intuicin de este
sabio italiano, heredero del Renacimiento, lo que inici lo que hoy
conocemos como ciencia. El Principio de Galileo hoy en da se denomina
como la Primera Ley de Newton; adems, es de todos conocido cmo fue que
demostr que la Tierra giraba alrededor del Sol y no al revs (como se
crea desde la antigedad), utilizando al telescopio como un instrumento
cientfico de precisin. Tambin tuvo una gran influencia el pensamiento de
Francis Bacon (1561-1626), cuya filosofa se fundamentaba en el criterio de
que la verdad no se deriva de la autoridad y que el conocimiento es fruto
ante todo de la experiencia, inicindose as lo que hoy se conoce como el
Mtodo Cientfico. Sin duda que fueron estos acontecimientos los que
determinaran la disposicin de aquellos buenos hombres ingleses de fundar
lo que uno de ellos, Robert Boyle (1627-1691), llamaba el Colegio
Invisible. Pero, qu era lo que realmente suceda en el recinto de dicha
sociedad? Cules eran sus propsitos? Qu hacan en sus reuniones?

El lema de The Royal Society era y sigue siendo Nullius in Verba, que en
castellano quiere decir En palabras de nadie, e implicaba que los
miembros de la sociedad no podan hacer referencia a sus opiniones y mucho
menos imponerlas como criterio de autoridad, debido a que lo nico que se
deba tomar en cuenta era la fsica experimental, la lgica y las
matemticas, y por lo tanto no se deba hablar de Dios ni del Rey (en
nuestros tiempos diramos ni de religin ni de poltica) y tampoco de la
actualidad; es decir, que impusieron la norma clave de la ciencia,
experimentar para que sean las evidencias las que hablen.

A propsito de dejar que sean las evidencias las que testifiquen la verdad,
existe una polmica cientfica, que est a punto de cumplir 150 aos, y
que en realidad se ha convertido en un verdadero obstculo para el avance
de la ciencia en el campo de la biologa. Me refiero a la polmica
suscitada entre los llamados evolucionistas y los creacionistas. Lo
mejor que se puede decir el da de hoy al respecto, es lo que expres uno
de los participantes al curso de verano organizado por la Fundacin del
Valle de San Francisco, la Fundacin Cultural Miguel Otero Silva y la
Editorial El Nacional, el pasado mes de julio, denominado Los avatares de
la evolucin. El compaero dijo: Ambas posiciones son dogmticas y fue
la nica opinin con la cual estuve de acuerdo.

Sostengo el criterio de que tal polmica debe llegar a su fin en nuestro
tiempo. Nada relacionado con Dios debe participar en una discusin donde se
pretenda hacer ciencia o hablar de ciencia, por lo tanto; la posicin
creacionista no debe tomarse en cuenta si se desea llegar a la verdad
cientfica o filosofa cientfica, pero los evolucionistas s que estn
obligados a demostrar de una vez por todas si la evolucin merece entrar al
recinto de la ciencia experimental, porque la verdad es que hasta el
momento no ha podido hacerlo. Existe la evolucin experimental? Se ha
realizado en los ltimos 148 aos un experimento que evidencie que los
organismos se transforman? Ha sido hecha tal demostracin en el seno de
The Royal Society? Y si as fue, cul es ese experimento? Quin fue el
que realiz tal demostracin? Cundo se realiz? Le ha dado el Colegio
Invisible el diploma de ciencia experimental demostrada a la teora de la
evolucin? Y si no ha sido as, por qu?

Los evolucionistas siempre han presentido que de alguna manera han dejado
de cumplir con el principio de la ciencia experimental y se defienden
diciendo cosas tan inslitas como la de que en la biologa, por tratarse de
los seres vivos y de algo demasiado complejo, las leyes de la fsica no
aplican en este campo, pero en realidad se equivocan, debido a que los
seres vivos existen como objetos fsicos y adems ocupan un lugar en el
espacio, y eso los obliga a entrar por el aro de las leyes de la fsica, y
por lo tanto estn sometidas a sus estatutos experimentales como todo lo
dems que forma parte del mundo. La biologa como ciencia est obligada a
confirmar cualquier teora con la experimentacin fsica; es decir, deben
realizarse experimentos para poder hacer las deducciones correspondientes,
lo contrario a esto es simplemente opinin o doxa, como decan los griegos.

La polmica entre creacionistas y evolucionistas no es la polmica que es
necesario abordar. Los contemporneos debemos reconocer la verdadera
dialctica e identificar la tesis y la anttesis correctas, enfrentar a la
teora de la evolucin con la exigencia de la experimentacin cientfica,
para as aumentar las posibilidades de esclarecer un poco el agua turbia
que ha impedido ver con claridad la realidad biolgica desde que Charles
Darwin public su libro El origen de las especies. Es muy posible que muy
pronto la humanidad llegue a una sntesis esclarecedora y concluyente.
Debemos convertir cualquier ctedra libre en un Colegio Invisible,
aplicando solamente el lema de: En palabras de nadie, impidiendo as que
se imponga el llamado criterio de autoridad y determinndose, de esta
manera, la incoherencia del anuncio de declarar Da del Cientfico, al da
del nacimiento de Darwin, por motivo de los 200 aos de su nacimiento,
evento que se piensa celebrar en el ao 2009. Ms mrito para ese honor lo
tiene el britnico William Brouncker (1662-1677) por haber sido uno de los
promotores y primer presidente de The Royal Society, sin mencionar a otros
verdaderos cientficos experimentales.

Cuando los datos son correctos, la ciencia puede realizar predicciones; por
lo tanto, y debido a lo antes expuesto, no resulta ser un atrevimiento
predecir que para el ao 2010, cuando al actual presidente de la Sociedad
Real, el seor Martin Rees (2005-2010), le toque dar su discurso de
despedida, exista una alta posibilidad de que, por hacerse evidente ante
los ojos asombrados del mundo, no existe evidencia experimental alguna que
apoye a la teora que afirma que los organismos se transforman (cambian de
forma) con el tiempo, termine ponindole al atad de la evolucin el
ltimo clavo para terminar as su gestin con broche de oro.

De esta manera le har un gran servicio a la humanidad, ya que a partir de
ese momento se comprender que la respuesta al fenmeno de la inmensa
variedad de especies viene dada nicamente por la bioqumica de los genes y
por nada ms. En otras palabras: Todo dentro de la gentica y nada fuera
de ella, todo parece indicar que este es el camino correcto.

      El da en que los ojos acuciosos de los cientficos posen su mirada
      en los organismos vivientes, sin el estorbo de la visin equvoca de
      la idea transformista, ese da se asombrarn aun ms y el gnero
      humano avanzara ms de prisa, haciendo que los prximos mil aos se
      vivan en un instante.

** Miguel A. Schmucke P.
   maspar@cantv.net
   Docente y comunicador social venezolano (Caracas, 1954). Ha publicado
   artculos de opinin en los diarios El Impulso y El Informador, sobre
   temas de filosofa, didctica, historia, psicologa, poltica y ciencias
   en general.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Dinosaurios
       Isabel Moure lvarez

   *** Cinco poemas
       Dolores Torres Bauls

   *** Gritaba y gritaba
       Pablo Mendieta Paz

   *** Tres poemas
       Miguel Ildefonso

   *** Cuatro cuentos
       Carlos de la Hoz Albor

   *** Poemas
       Graciela Wencelblat

   *** Cuando sea pequea...
       Mara Dolores Torres Salas

   *** Tres poemas
       Gerardo Almada

   *** Minueto
       ngel Ruiz Cediel

   *** Tres poemas
       Vivian Ximena Rodrguez Lozano

   *** La plaza de los poetas
       Jos lvaro Clix Rodrguez

   *** Poemas
       Mario Molfino

   *** Misin Alfa
       Roco de Juan Romero

   *** Poemas
       Eugenia Coiro

   *** Tres relatos
       Nohem Hinojosa Rivera

   *** Facetas descriptivas Entre vicios y emociones acuciantes
       Rafael Prez Ortol



=== Dinosaurios      Isabel Moure lvarez =================================

Nicols an oa gritos y risas de aquellos nios que haba visto jugar con
un cangrejo ermitao en la orilla. Abri los ojos en la medida en que los
rayos del sol se lo permitan, y levant la cabeza del borde de la balsa,
manteniendo el resto del cuerpo tendido. Frente a l, haba una enorme masa
de agua imponente. Nicols no saba nadar, sin embargo no senta nada; no
pensaba en nada. Despus se sent entre los dos remos, y gir la cabeza
hacia atrs. A lo lejos, aquellos nios, con cubos y palas entre las manos,
correteaban por la orilla.

Los nios son buena gente, pens. Nios! Nias! Bienvenidos a nuestro
circo!. Esas eran las palabras con las que, zapatudo, con su nariz roja y
la peluca de colores vivos, se diriga a su pblico infantil. Gir de nuevo
la cabeza al frente y se qued contemplando aquella masa de agua
abrumadora. En medio de aquella quietud, el choque de pequeas olas sin
rumbo fijo contra la balsa produca chasquidos que quizs llevaran consigo
algn significado incomprensible. Ahora observ su cuerpo. Sus piernas ya
no estaban tan bien torneadas como antes de que dejara de hacer su
espectculo con los leones. Ahora asomaba una incipiente curva en un trax
antao tan plano como la lnea del horizonte. A pesar de las huellas del
paso del tiempo por su cuerpo, sus compaeros del circo an le decan que
se pareca a Antonio Banderas. Haca ya tiempo que su nombre y apellido
salan, junto a su foto, en los carteles. Sin embargo la gente, por la
calle, le segua confundiendo con Antonio Banderas. A l tambin le habra
gustado ser actor. En el circo, ser payaso era lo ms parecido a actuar,
pero al parecer, a sus padres les haba disgustado que dejara la doma de
leones.

Pero al menos Nicols permanece en el circo, con nosotros, dijo su padre
a su madre. Desde que el bisabuelo de su abuelo se hubo tragado una espada
a los quince aos despus de imitar a dos titiriteros que, durante las
fiestas, en medio de la plaza del pueblo, se haban tragado sendos sables
que haban pertenecido a un coronel en la guerra de Cuba, generacin tras
generacin, tragadores de sables, trapecistas, domadores de leones y un
payaso, haban ido naciendo en este circo.

En la playa, Nicols se haba sentido observado por algunas personas. No
era la primera vez. En el chiringuito, la camarera le haba sonredo y
despus invitado a una cerveza. La gente le sola tratar bien. Por qu?
Slo porque se pareca a Antonio Banderas? Ahora abri los ojos y mir el
sol. No se debe mirar el sol directamente, hijo, record aquella
advertencia de su madre. T sers domador, como tu padre. Esto era
tambin una advertencia? Para nosotros el circo es como una religin,
hijo. Volvi a recostarse en la balsa; permanecera con los ojos abiertos.
Lo haca para llevar la contraria a su madre? Le picaban tanto que se le
cerraron sin querer. Eso le hizo acordarse del eclipse solar, muchos aos
atrs. No debes mirar al sol, haba dicho Clara, la novia de su hermano.
Antes de producirse el eclipse, Clara le cont que haca aos haba visto,
con su padre, un eclipse solar en no s qu pas. La temperatura baj de
repente y el cielo tom el color de la noche americana de las pelculas de
los aos cincuenta, y que fue como estar en otro planeta. l se qued como
un idiota parado ante ella sin decir nada. Su hermano seguro que hubiera
dicho algo ingenioso, o preguntado algo interesante acerca de aquel
acontecimiento. Pero a l no se le ocurri nada ms que sacar de una bolsa
de plstico dos pares de gafas especiales para observar el eclipse. A las
once y media, como estaba previsto, empez el eclipse, y se pusieron las
gafas. Sinti una conexin profunda con Clara mientras observaban cmo la
luna iba tapando el sol, mientras pensaban qu extraordinario era aquel
momento; al menos l lo pensaba, y ahora segua pensndolo. Ves? es como
la noche americana, dijo Clara. Tambin dijo que algo parecido debieron de
haber experimentado los dinosaurios cuando cay aquel enorme meteorito:
Miles de cenizas cubrieron la tierra, preludio de la extincin de los
dinosaurios. A punto de extinguirse se haba sentido l all junto a
Clara, sin saber cmo impresionarla para conquistarla. Aquellos recuerdos
le asaltaban mientras se dejaba arrastrar mar adentro. Cmo iba a
conseguir llegar a ser actor, si ni siquiera haba sabido improvisar
algunas palabras ingeniosas para Clara? Y l era el que se pareca a
Antonio Banderas? Se senta como el cangrejo ermitao de aquellos nios,
con su bonita concha de caracol.



Haca tiempo que haba dejado de or las voces de los nios. De repente una
ola grande le elev para luego volver a descenderle, entonces abri los
ojos. Mir al frente; no vea a los nios. Mir hacia atrs; all tampoco
estaban; ni a su izquierda, ni a su derecha. Minutos ms tarde, vino otra
ola aun ms grande que le aup y le zarande, y le produjo una sensacin
parecida a la que haba tenido el primer da que entr con su padre en la
jaula de los leones. Ms tarde su padre pondra el grito en el cielo cuando
se enterara de la proposicin de dos de los payasos: Nicols, va a haber
una audicin de actores en Barcelona. Te vienes con nosotros?. Su madre
volvera a decir aquellas palabras: T sers un buen domador, como tu
padre; y su padre le repetira la letana de siempre: Para nosotros el
circo es como una religin, hijo, y acabara con la frase que Nicols
nunca olvidara: Ellos no tienen nada que perder; t s.

Ahora una nube tap el sol. El mar se volvi negro, y la temperatura baj
de repente. Entonces se acord del da del eclipse, de la noche americana,
de los dinosaurios despus de caer el meteorito, de Clara. Nicols haba
vuelto a verla, s, en las cenas de nochebuena y cumpleaos familiares,
junto a su hermano; en los bautizos de sus sobrinos. Otro eclipse hubiera
sido un buen pretexto para volver a verla. Le habra dicho que era su chica
de los eclipses. Pero el prximo eclipse haba sido previsto para despus
de veinte aos.

Ahora vena otra ola; era enorme. Le salpic y sacudi a punto de volcarle.
El remo que tena a su derecha le golpe el pie con fuerza. Al inclinarse
para frotrselo, le pareci ver sombras en el fondo del mar, e imagin
quin sabe qu animales estaran nadando bajo su balsa. Yo que he
acariciado leones, he metido mi cabeza en sus fauces, ahora voy a tener
miedo de esos animales?, se dijo. Durante un instante de pnico pens que
prefera sus fieras en su confinamiento que cualquier animal desconocido de
aquel mar oscuro. Quizs deba coger los remos e intentar acercarse a la
orilla. Pero el instante de pnico pas. Estaba ya muy cansado; le haba
dado el sol durante demasiado tiempo; apenas le quedaban fuerzas; y tena
mucha sed, y sueo. De repente le pareci or gritos y risas de nios, pero
a su alrededor slo haba agua, mucha agua, muy oscura, como si estuviera
densa y se moviera lentamente. Ahora otras nubes fueron agrupndose
alrededor del sol. A lo lejos, una ola enorme vena hacia l a gran
velocidad. Quizs tena que haber remado hasta la orilla. Ya era demasiado
tarde. Haba que ser valiente. El tiempo de toma de decisiones haba
llegado a su trmino. El mar las tomara por l.

La ola era cada vez ms alta. Ms nubes haban ido viniendo de todas partes
agolpndose unas contra las otras hasta no dejar a la vista ningn hueco
azul. El fro iba penetrando por todo su cuerpo mientras la ola se
acercaba. El cielo era una masa ondulante y plomiza. Ahora Nicols pens en
el eclipse, en los dinosaurios despus de caer el meteorito, en su
extincin, en su total extincin.

** Isabel Moure lvarez
   ismoale@teleline.es
   Escritora espaola (Valladolid, 1965). Licenciada en filologa inglesa y
   profesora de ingls y espaol. Ha acudido a talleres de escritura de
   relatos en el Taller de Madrid, los Talleres de Escritura Creativa
   Fuentetaja (http://www.fuentetajaliteraria.com) y la Escuela de
   Escritores (http://www.escueladeescritores.com) desde 2004. En octubre
   de 2005 obtuvo el primer premio internacional del Concurso Narcisista de
   Relato Autocontemplativo, convocado por la Escuela de Escritores, con el
   cuento Me llamo Enrique como yo.



=== Cinco poemas      Dolores Torres Bauls ===============================

*** Amarse en el poema

Me dirn que es surrealista
Inventarse en la penumbra del verso.



*** Tu voz

Hablas,
tu voz vidriosa
suena transparencia.

No escucho palabras.

Cuando te hundes
tu cuerpo ondulante
y tibio.

Metamorfosis
Tacto de lluvia
Callada meloda:

Tu corazn habla
y yo escucho.



*** He permanecido...

He permanecido boca abajo, mucho tiempo
en la parte irreal de la conciencia, esperando
esperando entre la sabana y el aire
desnuda, los pies cubiertos,
el corazn arropado por la espalda, esperando
como gata al acecho de un insecto, esperando
la luz de la pantalla haciendo sombras
esperando la expansin del suspiro
confundindose mi piel con el aire,
con la sabana, con el tiempo.



*** La poesa

Crepitan las piedras y no lloran;
un rumor nace desde la tierra.
En la sombra nace la geometra
un smbolo promete decirnos
lo falso y lo verdadero.
Nada existe, pero un pjaro se debate
contracorriente.
Se fragmenta la palabra como la piedra
queda el silencio, la poesa.



*** La bsqueda

El albatros de Rimbaud
El caballo de Blanca Andreu
Una carta de Rilke
Una estatua de mrmol
O los filamentos de un gata:
Encontrar las palabras
para mi sortilegio.

** Dolores Torres Bauls
   mdolores.torresbanuls@telefonica.es
   Poeta marroqu (Alcazarquivir, 1962). Es asesora de telecomunicaciones.
   Ha publicado Letras sobre tu cuerpo.



=== Gritaba y gritaba      Pablo Mendieta Paz =============================

Viva solo en una pensin. All haba gente de toda condicin y carcter.
Pero al lado de mi pieza aposentaba una extraa mujer de unos 65 aos que
manifestaba una forma de ser muy particular: hablaba sola. La verdad es que
gritaba y gritaba consigo misma sobre diferentes asuntos. En las noches
haca tanta bulla moviendo muebles, golpeando quin sabe qu, y acompaando
a todo eso tan desesperante, profera gritos y gritos haciendo gala de tan
poca discrecin que me era imposible conciliar el sueo. En las maanas,
todo ojeroso, corra a mi trabajo, fascinado por l como nadie quizs en
el mundo, para descansar por un tiempo de los gritos de la dama en
cuestin. Pero regresaba a la pensin temblando, pues yo bien saba que al
entrar a mi pieza escuchara los horrorosos gritos. Ni siquiera cuando
haca sus necesidades dejaba de gritar, y eso que el bao quedaba bastante
lejos de mi habitacin. Una noche, con los nervios crispados en redondo,
esper pacientemente a que se durmiera, y cogiendo mi almohada me deslic
sigilosamente hacia su pieza. Entr a duras penas porque, precavida, haba
afirmado una silla contra la puerta. Sorte el obstculo y me dirig
directamente a su cama. Dorma de espaldas. Posicin propicia para ejecutar
lo que tanto tiempo se me haba cruzado por mi fatigada mente. Me acerqu
con cuidado a ella e, inclinndome, apoy con un movimiento brusco y con
firmeza el almohadn en su cara. Resisti la embestida por un tiempo que me
result eterno, pero finalmente sucumbi. Apart de su semblante sin vida
la almohada, y para cerciorarme de que mi faena haba sido concluida
satisfactoriamente, le tom varias veces el pulso, al tiempo que apoyaba mi
oreja en su corazn. Sal tan subrepticiamente como entr. Ya en mi
aposento, me apoy de espaldas en la puerta: yo no la haba matado. Sus
gritos estallaron en su corazn.

** Pablo Mendieta Paz
   mendipaz@hotmail.com
   Msico, abogado, poeta, escritor y periodista independiente boliviano
   (1955). Reside en La Paz. Tiene estudios en el Conservatorio Nacional de
   Msica y especializacin en Direccin de Coros con el maestro parisino
   Alain Charron, y estudi derecho en la Universidad Mayor de San Andrs
   de La Paz. Ha publicado artculos de derecho financiero y derecho
   constitucional y tiene publicados el libro Actualidad
   jurdico-financiera en Bolivia (1996) y el libro de cuentos La noche
   oscura y otros relatos (Plural; La Paz, 2006). Mantiene un blog personal
   en http://pablomendietapazs.blogspot.com.



=== Tres poemas      Miguel Ildefonso =====================================

*** Jos Mara

Jos Mara vena en bus, por la Oroya, a Lima,
en sus audfonos escuchaba a Lou Reed;
afuera los cerros mojados, la lluvia entrndole por el hueco de la bala.
Esa mezcla de Perfect Day con la cada de la lluvia puso nostalgia
a la visin cristalina de la ventana.
Record entonces cuando chiquillo dorma sobre los pellejos;
aprendi el quechua, canciones ms tristes todava que las de Lou.
Los cerros con sus minas ya no eran morada de mitos.
Cerros como tumbas de Huarochir y humo que sala de las chimeneas.
Un tren fantasma entr a un viejo tnel,
la lluvia sepia como las cuerdas de un arpa le cosquilleaba el hueco de la
      [bala,
entonces se pregunt si en cincuenta aos todava existira este pas.
Esta idea lo avergonz, puso otra cancin, algo de Pastorita,
y casi al empezar a dar vueltas en torno a ello qued dormido.
La carretera daba curvas, lo acurrucaba.
Oye, nio le dijeron, regresa a casa.
Pero su madre muri. Nio, esta no es tu lengua. Pero l cantaba en el bus:
An no veo el cerro de mi pueblo,
soy un forastero,
soy un alma que vaga junto a un ro.
Tengo un revlver al cinto.
Mi corazn, una tinya, un charango y una quena.
Ay mi corazn se lo llev el ro
y an no veo el cerro de mi pueblo.
Jos Mara cantaba en quechua con su guitarra de palo, pero adentro,
en las entraas de su voz, los danzantes ya contaban sus pasos.
La muerte es una herida que se lleva desde el nacimiento,
la muerte es un alma que acompaa: una nostalgia, un pas.
El nio que cantaba en el ro llamaba a su madre para que lo salve.
Ese nio tena miedo que se lleven su corazn,
que en cincuenta aos nadie cante sus canciones en quechua.
Porque el pas tena montaas y cargamentos que llegaban a los puertos,
lo saqueaban todo, se lo llevaban todo.
Ese paisaje de perros famlicos que anunciaba la entrada a la ciudad
iba mezclando la muy dulce meloda de su voz con el fuerte sonido de una
      [bala.
Sus amigos lo queran, pero el resto no entenda el quechua,
ni quera entenderlo, cosas de serranos decan ellos,
ellos que hoy publican sus libros, lo estudian, lo celebran.
Jos Mara, el da que pusiste la pistola en ti,
alguien tocaba su violn en las alturas de Andahuaylas.
Ellos esperaban que lo hicieras para hacer de ti una leyenda:
la gran leyenda cultural del pas. Ellos, que escupan en tus cantos.
Con una mano cogiste el arma, yo naca cuando te despedas.
Tres das antes cantaste en una reunin con amigos,
alguien grab tu voz y aquella grabacin fue una burla a la muerte
que siempre te asech, fue tu victoria
sobre una prole de intelectuales.
Un da antes fuiste a La Parada a comprar discos de huaynos;
nos emborrachamos escuchando a Jilguero;
nos vemos maana, t naces yo muero, cantabas.
Habras tenido un flash back, tu infancia entre los indios,
una clase en la universidad, o algo como una retama
que al comienzo te hiciera dudar,
pero que luego ms bien te impulsara con una fuerza irrefrenable.
Jos Mara, una mujer canta en la esquina de mi calle,
viene de Ayacucho. Estar yo en su canto?
Estarn mis poemas en la palma de esa mano de barro?
Jos Mara, t cantabas en quechua un rock en el fondo de mi tumba.
Yo escribo esto para cantar en ti.



*** La virgen loca. Con final de Edward Norton

Dolores Alanis OConnor
velaba por el cuerpo de Dante que se extraviaba por Florencia.
Los punks y los vampiros se atravesaban por el corazn del poeta,
casi un mnimo verso lo mantena en vilo.
Un sonido cmplice del mar lo rescataba, embarrado ebrio,
hacia su sino desconocido.
Dante saba que Dolores Alanis OConnor velaba su destino
como si no existiera otro mundo que el del internet.
Es el S. XXI, deca, no hay ficcin, ni es la carta XXI del tarot.
Los vampiros del mar corran trayendo mensajes funestos de su pas,
Oh es el exilio, deca, un fro que recorre estos versos.
Pero cuntas veces Dante perdi su inocencia en las nubes,
en la eclosin del sol, tras la ventana de cualquier cantina,
y la segua perdiendo hasta con el bostezo de un cucul.
Podra petrificar su corazn bajo la calamina de su agrietada memoria, un
      [rayo de sol.
Sin embargo, ya no haba poesa en Florencia.
Dolores Alanis OConnor se le present en el bar.
Los punks y los vampiros llenaban de sangre y cido los bosques de humo.
El nhuatl que se funda en el humo se converta en la serpiente
que bailaba en el cuerpo de Dolores, desnuda.
La ciudad de Florencia apestaba,
todos los peces muertos en el mar, todas las aves muertas en el aire.
Y la poesa, como ya se dijo, bajo la tierra agostada de Eliot.
Podra ser que las estrellas an girasen por ese Amor.
Pero ella se desnud frente al poeta, porque la angustia
es del ser que ha abandonado su alma, y porque as era su amor.
Tiempo atrs, un nio se haba comido el corazn de Dante;
entonces ese nio empez a escribir tercetos en italiano, lengua vulgata,
      [profana,
y con su obra se hizo ms nio, porque haba alcanzado,
mediante el amor, ese estado anterior a todos los idiomas.
Ah los vampiros y los punks se fueron con el alba,
dejando las mesas manchadas por la verdad potica.
Florencia segua estallando, pues los anrquicos queran luchar hasta el
      [final.
Dolores Alanis OConnor yaca en la tina, con los vellos
de sus piernas por afeitar, los senos congelados como icebergs.
En los peridicos slo se hablaba de la guerra, se hablaba tanto
que pareca tratarse de una guerra muy lejana.
Dante, en su locura, cay en la esquina, asesinado por la sociedad,
idolatrado por unos cuantos druidas.
Un nio se le acerc, y tras escribir el ltimo terceto, se mir en el
      [espejo
y empez a decir:
Al diablo, Beatrice,
le di mi confianza
y ella me apual por la espalda,
me vendi arriba del ro Rmac.
Maldita, perra.
Fuck you!
Y al diablo t, Dante,
lo tenas todo y lo tiras por la borda.
Maldito idiota!.



*** Miss Emily

Miss Emily descansa bajo el alero de su casa,
tiene ciento & tantos aos apenas es una criatura de dios,
nunca ha dejado de regaar a los nios que hacen escndalo
en la vereda / raperitos que bailan sin parar. Ella lee tranquila.
El sol es como un viejo amante, viejo amante de las ratas,
el nico que la vio mil veces desnuda en el ro Hudson
& en el ro de todas las ciudades de su soledad.
Ella era delgada & elegante la haban soado mil poetas
como un lirio arrancado de esos poemas de amor
tristes de pueblos tristes; pero Emily no tiene tristeza
ni es como esas muchachas amargadas de la otra calle
que fingan ser sus amigas,
as como fingan orgasmos cuando llegaban los soldados
(cuando vivan).

Buenos das, Miss Emily,
le saluda el cartero invisible entre los sauces,
el postman jams se detuvo en la puerta de la pelirroja
       (entonces ser solterona en un pueblo as
       era un melodrama),
hasta que esa maana, emocionado, le entregara una carta
a la seorita que l amaba le haban dicho que no la daara,
la primera carta, se dijo, en todos esos cuarenta aos
trabajando de cartero.
Lo recuerda bien: toc la puerta, pero nadie respondi;
volvi a tocar una & otra vez esa maldita puerta,
hasta que cansado de insistir, cansado de repetir su nombre,
cansado de caminar, de rumiar su pan sin azcar,
se march.
Los nios raperitos ahora juegan un poco ms all
de la casa de Miss Emily, hacen todo el ruido posible
& de rato en rato vuelven los ojos hacia el espritu de una ave
que se detiene en una rama del rbol mecido en el viento.

Miss Emily est sentada bajo el alero de su vieja casa,
no espera a nadie, nunca esper a nadie.

Dicen: que ya no hay trabajo para los inmigrantes.

** Miguel Ildefonso
   ildehuan@yahoo.com
   Escritor peruano (Lima, 1970). Estudi Literatura en la Pontificia
   Universidad Catlica del Per (http://www.pucp.edu.pe) e hizo una
   Maestra en Creative Writing en la Universidad de El Paso, Texas (EUA;
   http://www.utep.edu). Ha publicado los libros de poesa Vestigios,
   Canciones de un bar en la frontera y Las ciudades fantasmas. Su poesa
   ha sido publicada en antologas como La generacin del noventa y Poesa
   peruana siglo XX. Codirige la revista literaria Pelcano. Ha sido
   finalista en diversos concursos como: Segundo Premio Poesa Juegos
   Florales Universidad Catlica (1991), finalista Premio Poesa
   Peruano-Japons (1995), finalista Premio Poesa Cop (1995), Cuarto
   puesto en el Premio Nacional de Poesa del diario El Comercio
   (http://www.elcomercioperu.com.pe) Centenario Csar Vallejo (1996),
   Concurso de Poesa Revista Ajiaco, Arkansas Tech University
   (http://www.atu.edu, 2002), Segundo Puesto Poesa Ertica Centro
   Cultural Espaol (2003), Mencin honrosa en el Concurso de Cuento Las
   Dos Mil Palabras de la revista Caretas (http://www.caretas.com.pe,
   2004). Ha ganado los premios: Primer Premio Poesa Juegos Florales
   Universidad Catlica (1995), Primer Premio Cop de Oro Poesa (2002) y
   Concurso de Cuento Alfredo Bryce Echenique (2003).



=== Cuatro cuentos      Carlos de la Hoz Albor ============================

*** El verdugo

                No comprendo el prejuicio de los hombres contra el verdugo.
                                                           Giovanni Papini.

Sangrante an, la cabeza rod unos cuantos metros y fue a dar a los pies de
un espectador. El verdugo la mir de soslayo, sin poner en realidad mucho
inters en los curiosos trazos que la cabeza iba dejando en su recorrido.

Se trataba el pblico pudo apreciarlo con absoluta claridad de una cabeza
de regular tamao, en la que destacaba un rostro imberbe y una persistente
sonrisa, casi una burlona expresin. Este ltimo detalle llam
poderosamente la atencin de un hombre de aspecto grave, semioculto entre
el pblico, quien reflexion en seguida: Por suerte, ahora hay un
escptico menos entre nosotros.

Del pblico surgi tambin un tmido oh! que no alcanz a tener eco y
que el verdugo interpret como producto de una equivocada sensibilidad o
como un recndito complejo de culpa, que lo oblig a dirigir una dura
mirada a quien consider responsable de tan molesta e inoportuna
exclamacin. Sin embargo, el verdugo saba bien qu hacer en estos casos:
no interrumpir ni un pice su rutina, continuar con su labor como si nada
ocurriera. De modo que, siempre con su capucha negra, dio unos pasos,
recogi la cabeza tomndola de los pocos cabellos y la arroj al cesto
dispuesto para tal fin debajo del tronco de las ejecuciones. Momentos
antes, con imperturbable tranquilidad, haba dejado en un rincn la
consabida hacha, de cuyo filo se desprenda un intenso resplandor que por
momentos hera la vista.

De comn acuerdo? No sabra decirles, pero lo cierto es que la gente
comenz a dispersarse en pequeos grupos de a tres o cuatro personas. Por
supuesto, el sordo rumor de pasos que se alejaban dejaba en el lugar una
densa pesadez, un acentuado aire de horror.

El verdugo pens entonces que, solo como quedara, no necesitaba ms de la
capucha que cubra su rostro y, zas!, tir de ella: he ah una cabeza de
regular tamao, un tanto calva, en la que destacaba un rostro imberbe y una
persistente sonrisa, casi una burlona expresin...

A esta narracin le resta un detalle, acaso irrelevante. Resulta que un
espectador, que se haba quedado rezagado, alcanz a mirar de soslayo al
verdugo. El horror se dibuj en su rostro y ni siquiera pudo articular una
palabra para sus acompaantes. Con prisa y sin mirar atrs alcanz la
puerta de salida que le devolvi el aire a sus pulmones.

Pero, de lo que l vio, no son muchos los que se atreveran a dar fe.



*** Episodio del reloj de la plaza

Si se tratara de buscar una razn, tal vez se le podra atribuir a la
costumbre, esa absurda forma de asumir la vida. El hecho es que los
habitantes de aquella poblacin vieron, una maana cualquiera, alterar el
riguroso orden de su existencia. Haba ocurrido que, en la noche y mientras
dorman seguros, alguien haba robado el reloj de la plaza. Ni ms ni
menos: el que desde la alta torre de la iglesia saludaba a campanada suelta
cada acto de sus apacibles vidas.

Fue una sorpresa, digamos, mayscula. Tan habituados estaban al musical
llamado que el pueblo entero tard en dar inicio a su jornada. Al
levantarse (y era visible en el rostro de la mayora un cierto gesto de mal
humor) dirigieron sus pasos a la Plaza Central, dispuestos a indagar en
seguida lo que haba impedido que el reloj lanzara al viento su agradable
sonido. Cul no sera su asombro! En el lugar que por aos haba ocupado
el reloj slo se encontraba ahora un hueco. Era difcil no percatarse de
ello, dadas las dimensiones del mismo y la manera como haba sido abierto.

Digamos tambin, para seguir con el curso de este relato, que aquellos
seres tardaron largo rato en reponerse de su perplejidad. Cuando por fin
lograron poner algo de claridad en sus ideas, casi de manera concertada se
dieron a la tarea de imaginar quin se haba atrevido a lo que alguien, sin
descomponerse siquiera, llam tal sacrilegio. Y en verdad que, por ms
que extremaron sus conjeturas, no pudieron dar con ningn nombre al que
culpar. Por otro lado, puesto que se trataba de un pueblo tan pequeo, en
el que todos se conocan, la posibilidad de que algn visitante ocasional
hubiera podido fraguar y cometer el hurto qued de plano descartada. No
hubo que esforzarse mucho para hallar las razones de esta certeza: haca
mucho tiempo ningn desconocido arribaba a aquel lugar, y tampoco era
empresa fcil ocultarse en sus calles, siempre tan llenas de lugareos que
no dudaban un solo instante en mirar con desconfianza al primer extrao que
descubran sus ojos. As que, no atinando a emprender ninguna accin
efectiva que pudiera remediar tan apreciable falta, se limitaron a cruzarse
de brazos. Sin decirlo, claro est, cada uno en su interior comenz a dar
paso a esa especie de pausado tejido que es la resignacin. Despus de
todo, si se le mira bien, ste es el sentimiento ms cercano al pesar.

Como era previsible suponer, al cabo de un rato la gente de aquel pueblo
colm la plaza. Cesaron todas las actividades. Y sin que hubiera necesidad
de ninguna ley, el asueto fue general. Gobernantes, empleados, escolares y
amas de casa se entregaron al ms completo ocio. Era evidente que no
exista manera alguna de regir los destinos de aquellos seres. Aun si
alguien hubiera hecho algn intento por controlar la situacin, habra
sido posible lograrlo sin horarios que cumplir, sin convencin a la cual
respetar? Sobra explicar que la compra de un reloj de pulso fue siempre
vista por ellos como un acto poco menos que inoficioso, sumidos como
estaban en el culto al que se ergua imponente en la plaza. Privados,
entonces, de aquel instrumento, qu desenlace cabra esperar en aquella
escena?

Pero, a decir verdad, nadie en aquel lugar pareca echar de menos las
bridas del tiempo. Por el contrario, cada quien procuraba disfrutar a su
modo del excepcional momento de libertad. Se dira que apenas ahora
comenzaban a acariciar por fin, tras una larga y fatigante espera de toda
la vida, un anhelado y esquivo sueo.

Ah, a quin le fuera dado asomarse por un instante a este mundo! Sin duda,
el cuadro que vera es el de hombres y mujeres andar sin prisa, despojados
de ese fardo que significa la premura de acabar alguna tarea. Para qu
importunarles, entonces? No tiene objeto elevar una fastidiosa voz de
censura. Mejor es evitar que las aguas de la envidia irrumpan en este
pequeo paraso. Al fin y al cabo, no es ms que felicidad lo que se
advierte en estos rostros, ahora que el Tiempo no puede atenazarlos y que
han alcanzado ya su Tierra Prometida: esta tranquila poblacin que tal vez
talo Calvino alcanz a imaginar.



*** Una mosca que no deja dormir

                                                 Vengan, cumplidas moscas!
                                                           J. Gaitn Durn.

La mosca va y viene, vuela en crculos, planea y se acerca al rostro del
hombre. Revolotea sobre la nariz, se le aproxima a la oreja izquierda, y
all desata un desagradable zumbido. Se posa en el encanecido pelo,
restriega sus alas con las patas traseras y las patas delanteras entre s.
Y, tras unos instantes, levanta el vuelo para en seguida regresar.

El hombre trata de espantarla con repetidos manoteos que le resultan
extraos a la dama que se ha asomado a la ventana y que slo alcanza a ver
a uno que, tendido, agita los brazos de manera exagerada. Cerca de l, una
paloma picotea algo oculto entre el verde pasto.

La mosca, la dama, la paloma y el hombre juntos no seran suficientes para
escribir una historia. Adems, cmo se cuenta la historia de un hombre
cuyo deseo ms vehemente es morir y que, sin embargo, debe resignarse a
seguir en esta vida a la que no le halla sentido, por ms que le da vueltas
y vueltas y se esfuerza en mirarla con los ojos del amor?

Para dar ms detalles, es la historia de un hombre (habitante quizs de uno
de esos barriecitos lbregos de las afueras de la ciudad) que hastiado de
la vida miserable que lleva, decide cualquier da echarse a caminar sin
rumbo, con la idea fija de no detenerse, ni siquiera cuando el cansancio de
sus piernas se torne insufrible, y de no echar la vista atrs, para no
permitir que ninguna de sus queridas cosas le haga torcer el destino que se
ha trazado.

Han de saber que este hombre no conoce a Wakefield. Qu va a conocerlo, si
su mundo est hecho apenas de unas cuantas palabras! Por tanto, no es la
suya una determinacin que se pueda contar entre las notables
extravagancias del gnero humano, como la de aquel entraable personaje.
No. Sencilla, llanamente este hombre se ha levantado dispuesto a dejarse
llevar por la vida hasta que sta estire sus brazos cuan largos son y lo
deposite (lo lance, sera mejor decir) en cualquier lugar, como quien
arruga y arroja un papel que ha hallado sobre la mesa y comprueba que no
guarda ningn dato relevante.

El hombre ha pensado en un verde prado. Un prado verde y finamente cortado
ha de ser el escogido lugar en el que acabe sus sufridos das. Por largos
momentos se le ve andar por calles y calles, con una mirada que delata la
honda pena de su alma, resignado a no contar ms para la vida. Calles y
calles que ya son muchas, sin que an le parezcan suficientes.

Cae la tarde, y cuando se detiene frente a un parque, atrado por la
algaraba de unos nios, stos se disgregan poco a poco por el temor que
les produce su inoportuna y sospechosa presencia. Su remota infancia se le
aparece, entonces, con claridad frente a los ojos, y debe hacer un esfuerzo
para no echarse a llorar y correr en busca de los suyos. Al cabo, el lugar
queda en completo silencio, y l se tiende con parsimonia, a la espera de
que se le concrete su deseo.

Entonces, aparece la mosca. Va y viene, vuela en crculos, planea y se
acerca al rostro del hombre. Revolotea sobre la nariz, se le aproxima a la
oreja izquierda, y all desata un desagradable zumbido. Se posa en el
encanecido pelo, restriega sus alas con las patas traseras y las patas
delanteras entre s. Y tras unos instantes, levanta el vuelo para en
seguida continuar fastidiando a aquel afligido ser. Momentos que
transcurren lentos y pesados para el hombre.

Y por ms que intenta cerrar los ojos para siempre, la mosca no lo deja
dormir.



*** El puente

Desde hace mucho tiempo he deseado contar el hecho del que fui cercano
testigo, ocurrido una de las tardes de mi juventud en que, como era
habitual en esos aos, me hallaba sin nada que hacer, y entonces echaba a
andar sin rumbo ni propsito definidos.

Ser capaz de revivir con mis palabras aquella desazn que experiment
cuando los hilos de la existencia se entrelazaban ante mis ojos y me
revelaban una verdad que an hoy me asombra? He ah el interrogante que ha
hostigado mi memoria desde aquel da. Sea como fuere, de aquello no
pretendo ser ms que un asombrado amanuense. Tan solo eso, que es mucho
para alguien que da un enorme valor a los recuerdos. Entonces, soy el fiel
y obligado escribano de cuanto sigue, pues quiz los mismos seres que le
dieron vida ni siquiera se hubiesen percatado de ello.

                                     *

Por uno de los extremos del Puente Bolvar, agarrndose penosamente de sus
barandas, llorando de manera desconsolada, suba esa tarde un hombre. Su
rostro delataba un hondo sufrimiento, y hasta el alma ms insensible se
habra inclinado por un cierto sentimiento de lstima al contemplarle.
Rumiaba una queja inaudible y tropezaba, sin caer, cada tanto. Mis ojos le
siguieron hasta que hubo llegado a la parte media del puente y comenzado,
entonces, un paso menos azaroso, ms firme y confiado, gracias a la cuesta.
Formaban su indumentaria, su rostro y su cuerpo un lbrego conjunto que
hera la vista, sobre todo a esa hora en que el paisaje y la abundante y
traviesa brisa parecan empeados en convencernos de que existir era una
circunstancia grata, de la que no tenan que esperarse sucesos adversos. No
intent palabra, ni el ms mnimo ademn, y ahora que lo medito, concluyo
que nada hubiera sido tan vano ante el cuadro de irremediable tristeza que
esa imagen ofreca.

Lo que an recuerdo con honda intensidad es el estremecimiento que su
desolada presencia me provoc. Era como si la encarnacin misma de la pena
transitara (con forzado paso lento) frente a m, en un inslito ejercicio
de desprecio para quienes todava viven aferrados a la quimera de la
felicidad.

Tal vez sea duro decirlo, mas en seguida agradec a Dios que hubiese sido
el alma de aquel pobre ser y no la ma la escogida para mostrar con cunta
saa y severidad podan las brasas del dolor llegar a arder en una sola
persona. Tan grande eran el desconsuelo y la angustia que reflejaban sus
ojos! Se dira Ssifo cargando su pesado lastre, y con el que de repente me
tocara compartir espacio, por obra y gracia del destino.

Ese destino, sin embargo, mantena intactas las reservas de maravillas de
las que yo sera depositario aquella maana. Pues sucedi que, casi de modo
simultneo y en direccin contraria, pude divisar en el horizonte a un
sujeto que entonaba a voz en cuello una feliz meloda y, sonriente,
saludaba a los transentes que por all circulan en buen nmero cada
jornada. Todos le miraban, no pudiendo hacer menos que rer con gracia ante
el ejemplar de dicha con que se topaban. Aquello pareca ser interpretado
por l como un gesto de aprobacin a su conducta, que ayudaba a que su voz
y su risa fueran aumentando en intensidad, tanto que al pasar junto a m
eran ya un solo grito de rabiosa algaraba, que me ofendi en igual medida
que la anterior visin.

Irrelevante o memorable, esta ancdota recibe su punto final en el instante
que dej de ver la espalda de quienes haban pasado muy cerca de m y ahora
comenzaban a perderse en la distancia. Yo hubiese querido que tambin lo
fueran por el olvido, pero no pude evitar en seguida ceder a la conjetura y
termin por preguntarme qu ocurrira si aquellos dos hombres se
encontraran en algn lugar del puente que, por supuesto y dada mi
ubicacin, se escapaba de mi vista. Qu sentimientos despertara en cada
uno de ellos levantar la mirada y hallarse frente a su antpoda? Tal vez
ninguno de los dos espritus lo aceptara, ya que sabido es que el alma
humana es propensa a negar cuanto le es extrao. Es probable que ningn
recuerdo quedara en la memoria de ninguno de ellos despus de sorprenderse
en la mirada de su contrario.

A pesar de la certeza que me brindaba esa idea, la imagen de los dos
hombres cruzndose en aquel puente ha ocupado mi mente todo este tiempo. En
alguna de mis febriles lucubraciones vea cmo se fundan en un solo cuerpo
frente a mis atnitos ojos, y ste comenzaba a convulsionar y entre
espasmos sucumba. En otra, se me daba por pensar que eran las dos mitades
de un mismo ser que vagaban eternamente sin ninguna posibilidad de
encontrarse y reconocerse. Ambas posibilidades lo confieso me inquietaban
en grado sumo.

Ahora que escribo estas lneas he pensado con un poco ms de calma que el
origen de mi asombro estriba en que aquella maana me fue dado ver de cerca
las dos caras, cercanas e irreconciliables, de una misma moneda que es la
vida.

Y tena que ocurrir justo en ese puente, que sigue ah para la llegada de
unos y la despedida de otros, y cuyas desgastadas barandas empiezan ya a
acusar el paso de los aos.

** Carlos de la Hoz Albor
   cdelahozalbor@hotmail.com
   Escritor colombiano (Barranquilla, 1966). Educador en la asignatura de
   lengua castellana. Ha coordinado talleres literarios y dirige la
   revista-taller Luna y Sol, de Barranquilla.



=== Poemas      Graciela Wencelblat =======================================

*** Cuando

Cuando  atardecer le habla al odo
presiente

la dicha del amor
el posible desayuno
el ceibo en flor
la margarita que diga     s.

Ella llega de la pena
del silencio tajeado
del vuelo que no

espera que  la noche  descuelgue
su misterio
su secreto.



*** Sac

Sac su nombre del otoo

pos sus labios en el abandono
al  que lo haba sometido
en  pocas de  ira

trab la puerta del infierno
 el veneno de las vboras

frente al abismo
la inmensidad de los lmites
 hablaron de pureza

 gemidos de  luz
en la fiesta de las letras



*** Culpo

Culpo a todas las mujeres
         que me habitan
por traicionarme.

Brujas que se atrevieron a borrar
las lneas de mis manos,
y las enjuicio por no cumplir sus promesas.

Sobre todo  sealo a la que re
por no avisar  que no deba  mirar
y  evitar que perdiera mi  inocencia.

** Graciela Wencelblat
   grawen@fibertel.com.ar
   Escritora argentina (Buenos Aires, 1947). Es coordinadora grupal y fue
   presidenta de la Fundacin Mayorazgo para las Artes y Ciencias en Paran
   (Entre Ros). Ha publicado los libros El camino (edicin de autora,
   1980), Por disimular que estoy flotando (Torres Agero Ed., 1989), La
   que dibuja los bordes de los cuerpos (Grupo Editor Latinoamericano,
   1994), Pasaje del signo (Vinciguerra, 1998), Travesa del desierto
   (Vinciguerra, 2002), Itinerarios (Vinciguerra, 2003) y Cotidiana (El
   Mono Armado, 2006). Varios de sus poemas han sido traducidos al francs
   por el lingista canadiense Pierre Leon y al portugus por el poeta
   Antonio Miranda. Textos suyos han aparecido en antologas como Poesa
   argentina de fin de siglo (1997), Letras de la conjura (Dunken, 2002),
   Crculo de poesa 2 (Bianchi ed., 2003) Elegidos 2003 (Aries, 2003),
   Crculo de poesa 4 (Bianchi ed., 2004), Poesa argentina contempornea
   tomo I, parte Decimocuarta (Editorial Fundacin Argentina para la
   Poesa, 2004) y Antologa Premio Valle de Elqui (Centro Cultural
   Gabriela Mistral, 2004). Ha participado en congresos en Mxico, Cuba,
   Uruguay y Argentina. Entre otros reconocimientos, ha recibido el Primer
   Premio de Poesa del Instituto Cultural Latinoamericano (2003) y la
   Primera Mencin Especial de la revista Spaciarte (2004).



=== Cuando sea pequea...      Mara Dolores Torres Salas =================

Anoche entraron por mi ventana tres sapos: uno era verde lechuga, el
segundo rojo tomate y el tercero amarillo cambur. Cada uno traa un
instrumento musical, pero no sabra nombrarlos porque nunca los haba
visto. Solo s que eran instrumentos porque los sapos los manipulaban con
sus patas delanteras y hacan sonar una msica bellsima y especial que
antes jams haba escuchado.

Tiene que ser un sueo pens, o so dentro del sueo. No haca mucho rato
haba estado soando que abra tu espejo en el bao, sacaba un frasco, lo
destapaba y lo ola. Nunca he estado en tu bao ni s si tienes frascos con
aromas. Por eso los sapos tenan que ser parte del mismo sueo, o de otro.

Me sent en la cama, o lo so. Observ maravillada a los sapos que
diestramente interpretaban su meloda a los pies de mi cama. Los invit a
subir cuando terminaron la pieza.

Saltaron graciosamente del suelo a la cama y aterrizaron en mi edredn. En
ese momento pude ver que los colores no eran de ellos sino de los mini
palt levita que llevaban puestos. Unos msicos muy formales.

El ms gordo, el amarillo, dio un saltito ms hacia m e inclinando la
cabeza a forma de reverencia me dijo: Hemos venido a preguntarte qu
quieres ser cuando seas pequea.

Veterinaria respond. Veterinaria de sapos msicos de colores.

En ese justo momento, mi gato Gato, que ya no vive conmigo porque lo
regal, salt inesperadamente sobre la cama y de un solo zarpazo acab con
los tres sapos y sus mgicos instrumentos. Quizs por eso nunca llegar a
ser veterinaria cuando sea pequea.

Cuando me despert esta maana, encontr un objeto extrao a los pies de mi
cama. Al observarlo detenidamente, pues pens que era un botn, me di
cuenta de que era un platillo de metal, seguramente de la batera del sapo
percusionista. Qu lstima, pobres sapos. No haba sido un sueo, o s?

Si me cuesta saber cundo estoy dormida y cundo no, mucho ms me cuesta
saber si an soy grande o si ya soy pequea.

** Mara Dolores Torres Salas
   mdtorres@mac.com
   Psicloga, fotgrafa y escritora venezolana (Caracas, 1959). Actualmente
   reside en Caracas y participa en el Taller de Dramaturgia dictado por
   Ibrahm Guerra y en el Taller de Escritura para TV dictado por Mnica
   Montas en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos
   (http://www.celarg.org.ve), en Caracas. Hasta el momento su obra no ha
   sido publicada.



=== Tres poemas      Gerardo Almada =======================================

*** 1

En constantes sueos
se plantea la idea de la muerte.
En esta fragilidad de los sentidos
el cuerpo se estremece en blanco y negro.



*** 2

Se me ocurre liberar
el fuego que duerme en el madero
la llama que crepita en el incendio.
Lejos estoy de crear 
las formas que improvisa el viento.
Mas tarde estar limpiando objetos.



*** 3

Cuando quiero nombrarte
huyes de mi memoria,
pero quedan fragmentos en los labios.

** Gerardo Almada
   cafepara_2@yahoo.com
   Escritor uruguayo (Cerro Largo, 1972). Ha publicado Fragmentos (Santa
   Cruz de la Sierra, 2004) y Amores (Montevideo, 2006).



=== Minueto      ngel Ruiz Cediel ========================================

Dos meses ya, Dios mo, y segua empeado, dale que le pego, en afianzarse
a su intil existencia. En qu mnimo espacio puede caber un hombre tan,
pero tan grande! Le miraba y le pareca mentira que aquel cuerpo inerme,
que respiraba gracias a la mquina aqulla cuyo pentagrama slo contena
dos notas montonas y machaconas, hubiera pertenecido al ms hermoso galn,
a su galn, un hombre tan vital y dicharacho que apenas si de soslayo caba
su mera sonrisa en el universo.

Qu poca cosa que somos, amor!, soliloquiaba quedamente la mujer,
derramndose en agruras al contemplarle aprisionado entre todos aquellos
mecanismos que mantenan vivo su aliento y rendida su tiesura. Ayer, el
mundo nos concerna por derecho, y hoy..., ya ves en qu hemos venido a
dar. Somos nada ms que polvo armado con forma humana, que barro y suero
aleados para lo baldo, que carne encaramada a un esqueleto y que promesa
de fieros gusanos que han de devorar tanta intil pasin y tanto desvelo.
Te veo, amor, pero no te veo; te contemplo, mas slo tu ajena figura;
siento tu calor, y slo me parece deshabitado hielo usurpado a la muerte
que usufructa una vida aparente de latidos prestados y mecnicos alientos.
stos tus labios, no son tus labios, amor, no; no son aqullos que
tempestivos ensearon a las llamas con fulgurantes versos y ardorosos besos
el poder incontestable del fuego. stas tus manos, no son tus manos, amor,
no; aqullas que como nadie conocieron de las caricias las blanduras
probables de las sedas y sus secretos, aqullas que como pjaros dichosos
eran capaces de trisar entre los ululatos del planeta, levantando un
enamorado festival de enardecidos acordes y de difanos minuetos. stos tus
ojos, no son ya tus ojos, amor, no; no, no son aqullos que contuvieron el
esplendor estelar de los luceros, la espiritosa rutilancia de tu inocencia
de nio viejo en un destello de hombre prendado de la vida..., de m que
estaba yo pensando, de un porvenir que nos ha dejado al pairo en medio del
vendaval en este mundo estragado. No, mi amor; tu cuerpo, no es ya tu
cuerpo. Nada de ti eres t, porque te has ausentado de ti, de m, del amor,
dejndonos hurfanos, baldos, intiles como guioles en el arcn de
nuestra quejumbre, sin la sublime voz que nos anime, como a Lzaro,
empujndonos a la emocin del da o de la noche, de la risa o del llanto y
de la luz y de la sombra. Slo cernidas tinieblas me has dejado, un sordo
eco de ti que rutila en mi alma desesperado sin saber a qu voz responde,
quin fue su dueo y dnde, amor, se esconde tu hlito verdadero. Adnde,
amor, te fuiste?... Qu dichoso paraso te contiene alborozado, que hasta
nos niega el dibujo de tu recuerdo?... Qu Dios egosta te retiene,
tenindolo todo, que hasta tu luz nos niega, que hasta tu presencia nos
resta, que hasta el cimbrado timbre de tu voz asorda, acalla, ahoga?...
Trato de recordar tu sonrisa, y no puedo; me empeo en remembrar tu jbilo
de hombre apasionado, y slo sombras y acbares me encenagan la memoria; me
obstino en trasponer a mi ahora tu msica, y slo hace simienza en m la
tensa nota nica y zumbona del silencio ms cerval y deshabitado. Se apag
la msica de tus manos, de tu alma, aqulla por la que viviste y moriste,
aqulla que nos condujo por la partitura del amor como un bemol de excelsa
armona. Se apag tu meloda y tu mundo, amor, para siempre, y slo ha
sobrevivido este cuerpo tabln, testigo de tan inmenso naufragio, tu
ausente presencia, tu nada y mi nada atiborrndolo todo. Quieren
desenchufarte, amor. Quieren aprovechar de ti tu nada para que sea todo en
otros, una oportunidad de risa o de lgrima, de paz o de guerra o de amor o
de odio. Y he dicho que s. Lo he dicho, amor, porque t ya no eres t,
porque no te reconozco en esos dos arpegios, en esa sstole mecnica y en
esa distole plstica. Nunca cupo en ti una simplicidad tan grande, y hora
es de que me desprenda de ti y te libere, acaso entregndote la armona de
la eternidad o a ese Dios egosta que te reclama para s, porque sin ti,
amor, hasta el mismo Cielo est incompleto: Dios, mi amor, est inconcluso
sin ti! Quieren tus crneas para que sean el nomon de otros hombres o
mujeres, quin sabe si nios!, y a tu travs se zambulla la luz en sus
almas y marque el decurso de sus existencias, descubriendo hora a hora el
perpetuo prodigio de la vida. Quieren tus riones, amor, tu hgado, tu
bazo, tus pulmones, para que otros que no eres t puedan caminar al sol o a
la sombra, descubrir por su propio pie las veredas de la primavera o las
bohemias sendas del otoo, quin sabe si sentir la fatiga del esto o
hundir libremente su huella en lo ms nveo del invierno. Y he dicho que
s. Lo he dicho, amor, porque t ya no eres t, porque no te reconozco
entre todos esos avos y ese revoltijo de cables que te hacen parecer nada
ms que un ingenio de la ciencia, quiz para que retoes en los dems, y no
s si con la esperanza de reconocer en un extrao parte de tu esencia de
hombre vulnerado por la pasin o con la certidumbre de no enterrarte jams
del todo, al menos antes de que la tierra me cubra para enamoradamente ir a
tu lado, en cualquiera que sea el infinito en que te encuentres. Lo quieren
todo de ti, toda tu nada, amor, y he dicho que s. He dicho que s a
todo..., menos a tu corazn. No; a tu corazn, no: jams! Tu corazn,
amor, ha sido y es mi casa, mi refugio, el templo en el que he rezado al
Dios mismo mano a mano. A su ritmo te he escuchado, te he sentido y he
soado, mientras te desgranabas en este afecto imperecedero que nos irgui
sobre el barro y nos hizo hermanos naturales de los ngeles y los pjaros.
No; el corazn, no, amor: jams! Lo dems que se lo lleven, que conviertan
en ripio la cantera vencida de tu cuerpo, que lo dividan como los panes y
los peces para que prolifere en mil vidas; pero tu corazn, no: jams! l,
conmigo, a mi lado y en silencio, como mi alma, como mi vida, como este
porvenir que presiento de obstinada desolacin y de afligidos lamentos. l,
aqu, clavado como un Cristo a mi costado, como este amor que me atraviesa
el pecho y me vaca extasiada, como esta inconsolable soledad a la que me
siento setenada sin posibilidad de redencin. l, aqu, conmigo, cosido a
mis entraas, porque no es tuyo, sino mo. S; mo y bien mo. l, aqu,
amor, aqu, en m como yo estoy a tu lado, que ni Dios ha podido moverme de
este cuarto ni Dios podr quitrmelo, porque aqu me quedo, a tu vera, en
la ribera de tu alma, vigilando, vigilando. l es, amor, cuanto he sido y
soy, ya que todo, todo te lo he dado sin que nada me pidieras, y sin l no
podra ser, sino, acaso, el resto de mi naufragio pstumo, se que la
marejada del dolor arroja a esta yerma orilla de la vida, derrotada,
vencida. Amor, a su lado, donde quiera que est, te esperar cada hora que
me reste, aguardando esa fausta arena final en que ambos latan al unsono,
porque los dos se habrn callado, por fin, para habitar la eternidad
solfeando. Hasta entonces, amor, hasta entonces, es mo y slo mo, y,
entonces, amor, te lo devolver multiplicado.

El doctor entr apresuradamente en la habitacin, reclamado por la
enfermera de la unidad de cuidados intensivos. Sin decir palabra se
precipit sobre la mujer, la tom el pulso, la levant un prpado, pas
ante la pupila su diminuta linterna, y agit la cabeza negativamente.

Djenla orden a las enfermeras que se afanaban en recuperarla, es
intil: al menos lleva dos horas muerta.

El respirador mecnico repeta machaconamente las dos nicas notas de su
pauta y el monitor cardiaco replicaba tediosamente con la suya; pero a
quienes all estaban, por un instante, les pareci que se alteraban sus
acordes y que se entretejan los compases de un minueto suave y abemolado,
como interpretado a luz de gas, que lentamente se iba sofocando en la
desolacin del silencio.

** ngel Ruiz Cediel
   arc@arcgrupo.es
   Escritor espaol (1955). Es experto en comercializacin en mercados
   exteriores en Latinoamrica. Ha sido finalista en el Premio
   Internacional de Novela La Rama Dorada (1986), Premio Internacional de
   Novela Azorn (1996), Premio Planeta de Novela (1999), Premio Ateneo de
   Sevilla (2002) y VII Premio Internacional de Novela Fernando Lara
   (2002). Ha publicado El esplendor de la miseria (1984), Germen de Dios,
   semilla del diablo (1986), La amarga sombra del verdugo (1990), Los
   Luna: una historia gaucha (1997), Una flor en el infierno (1998),
   Recuento (2001), Carne (2002), Sangre Azul (El Club) (2003), El hombre
   evanescente (2004), Los das de Gilgamesh (2005), Crnicas satricas y
   polticas de un eglatra o Donde se cuentan las trgicas aventuras y las
   lgicas desventuras de la vida exagerada de Lucindo Expsito, mal
   llamado el Pastor de las Desgracias (2006) y El autor prodigioso (2006).
   En su pgina personal (http://www.angelruizcediel.com) se pueden
   adquirir sus libros, as como conocer su biografa.



=== Tres poemas      Vivian Ximena Rodrguez Lozano =======================

*** Alucinacin

Te bordara el alma con uno de mis cabellos
llenara tu estmago con mi sangre como vitamina a tu cuerpo
redondeara tu silueta con un pual
sacara tu corazn para presentarlo ante la corte
Que digan, soy valiente y premien mi hazaa.

Jugara con tus pies zanjndolos con fino corta papel,
en las articulaciones me detendr para tomar un instrumento
delicado y no te lastimar, los pondr en un museo.
tus pasos quedarn grabados en este mundo
Y el derramamiento viscoso se perder entre el ojo y el vidrio

Qu hermoso eres. Hasta tu falo me servira en provocacin de mi placer
Fascinante sera que el pblico contemple cmo bocadillos
en palillos puntiagudos se enclavan en la piel despegada del msculo,

Quiero que me abrases, sentir el calor de tus dedos,
ya no te siento, ests fro, por qu no te mueves,
cortar entonces tus brazos para que as me puedas abrazar,
no te enojes, es por nuestro bien, slo estaremos t y yo
muchas partes de ti junto a m y slo una parte de m repartida entre todo
      [tu ser.



*** Evocacin

Suburbios son tus deseos.
El placer de lo pecaminoso,
intachable sobre ti,
sobre la piel caliente,
surcando suavemente
la estructura de mis huesos,
derramando lnguida esperanza
en la fortuna del regreso.

En aos, ni un nudillo de tu cuerpo
he contemplado,
pero an afirmo la polucin de mi sexo,
el ardor entre los muslos inflama
los labios de mi boca
rojo se posa el furor en mis mejillas,
en cuanto observo memorias de tus gestos,
al penetrarme la eyaculacin de tu apetito

Se enfra mi cuerpo. Ausente ests.
Perpetuamente perseguir los recuerdos
para hallar la delicia,
de hurgar en los escondites de tus pensamientos,
disfrutarte, palparte y que seamos uno solo ante
la agudeza ambiciosa
de nuestras fogosidades.



*** Palidez

La palidez mecnica decolora mi semblante
incita a mi ser a la hondura de los sentidos,
profanando los recuerdos del amor perdido,
sin un revs vacilante.

La palidez mecnica hace carrillos blanquecinos en la dureza
de mi carne, trabazones en mi pecho,
velan el pnico, menciones sospechosas
de un amor eterniz, guardando
el ensueo que ninguna vez
anduvo por sendas asaltadas,
echndose a la presencia
de numerosas pulsaciones

La palidez mecnica se resiste,
no abandona la desaborida vida,
de utopas, deleites.
La cspide por disiparse
en la oscura realidad,
de la existencia; sin ser fugaz y ser eterno.

** Vivian Ximena Rodrguez Lozano
   prinsecita.ximena@gmail.com
   Poeta colombiana (Ibagu, Tolima, 1986). Es estudiante y docente de
   licenciatura en lengua castellana (Universidad del Tolima,
   http://www.ut.edu.co).



=== La plaza de los poetas      Jos lvaro Clix Rodrguez ===============

                 La soledad significa sentirse solo no de un modo agradable
                                     sino de un modo que atemoriza y vaca,
                           a tal punto que significa exiliarse de uno mismo
                                                           (Thomas Merton).

Recordado profesor. Sospecho que de inmediato va a pensar que algo anda mal
conmigo. S, ya s... que slo lo busco cuando tengo problemas. Disclpeme,
pero no tengo a quien ms contarle. Espero que vayan bien sus asuntos, y
que su hija Emilia est bien. Cmo pasa el tiempo!... Hace casi dos aos
que sal del pas. Creo que para navidad voy a estarme unas semanas en
casa. Ya ve, apenas faltan unos meses para reunirme otra vez con la familia
y, por supuesto, hacerle una visita a usted. Una buena noticia: ya le
consegu el libro que me encarg. Los estudios en la universidad van bien.

Qu es lo que me pasa ahora? Estar usted intrigado. La vida universitaria
en s misma es fascinante; sin embargo, afuera del Campus me siento cada
vez ms extranjero; sobre todo, al olfatear la rutina de la mayora de la
gente que vive aqu. La ciudad me parece, cada vez ms, una fra y gran
altiplanicie con guetos de pobreza y de riqueza cosidos por hilos: desde
amplias autopistas hasta maltrechas calles en las barriadas. Los parques se
colman de locos y mendigos; pero tambin de jvenes y viejos sin empleo,
que en tropeles van de aqu para all, asumen poses y discursos, inventan
posibilidades, maldicen gobiernos y luchan contra el desaire. Los crmenes
estn a la orden del da, si supiera usted. Camiones y tanquetas, repletas
de bisoos soldados, pintan de verde olivo vastas reas de la ciudad. Hay
que andarse con cuidado. El miedo se respira de palmo a palmo y la
desconfianza se nota harto en los semblantes. Qu contraste!... con la
sonrisa retocada de los rostros que exhiben los afiches proselitistas, que
por doquier, irrumpen el espacio de la urbe. Lejos de exagerar, merodea un
pnico indecible, que slo se matiza un poco los domingos, cuando se llenan
los estadios de ftbol... ah, cuando estalla el hincha y se adormece
embriaga el hombre-esclavo.

Desde que apur mis primeras vueltas por las zonas del comercio, me llam
la atencin la gran cantidad de establecimientos defendidos por guardias
privados... La paz de los fusiles, como dice un amigo poeta. No acaba ah
el asunto... Si uno por casualidad anda de visita por alguna zona
residencial y, exhausto por el reflejo del sol en el asfalto, se detiene un
segundo para tomar aire a la sombra de una arboleda, desde ese momento se
le quedan viendo a uno con sospecha y, tras bastidores, los aparatos de
seguridad comienzan a bregar, por si las dudas. No digamos si hay que ir a
realizar alguna diligencia a las villas privadas; andando uno a pie le
ponen una retahla de trabas, interrogatorio cuasi policial de por medio,
antes de obtener si se camina con suerte el permiso para entrar a esas
reas palaciegas. Parece que en la ciudad slo est permitido ver los
escaparates de las tiendas, prerrogativa incluso asequible para los
habitantes de las barriadas, que faltos de espacios, figrese usted!,
visitan por centenares los megacentros, en un ir y venir jubiloso por los
pasillos, para ver, tras los cristales, las impagables mercancas.

Si uno se toma el tiempo para recorrer la ciudad de extremo a extremo, se
da cuenta de que es como estar en varias pocas y en diversos pases al
mismo tiempo. S que all en nuestra ciudad, profesor, es algo diferente,
porque es todo tan angosto que no se puede ocultar la pobreza desde ningn
sitio; parece un mosaico, o quizs mejor valga decir: un collage social. En
cambio aqu... una metrpoli, que se siente uno tan pequeo,
insignificante, vaya!, es como si la ciudad nos engullera hasta
extirparnos la esencia.

No en vano le relato esto. Tal vez no le suceda a todos, pero siento un
desgarramiento, como una enfermedad que carcome el mpetu. La vastedad de
estos lares alienta en m un vaco, un desasosiego que me afixia. Sin duda,
profesor, vivo en un exilio premeditado.

Quizs la gota que derram el vaso, lo que me hizo asumir que estaba
transformndome, sin saber yo en qu direccin, sucedi en los primeros
das de junio. Con algunos compaeros estaba en una sala de estudio,
discutiendo un reporte; de a poco, las voces de mis compaeros se fueron
apagando. Slo poda mirar sus gestos. Observaba risas, expresiones de
reproche, asentimientos, mientras yo quedaba petrificado con la mano
izquierda deteniendo la sien.

Entretanto, mi conciencia se pos en lo alto de la sala y con la mirada fui
ampliando el panorama: la salita, el pasillo, estudiantes que iban y
venan, catedrticos errabundos, y supuse que afuera: trfico, sol,
ciudad-prisin. Quera estar en todas partes, pero no en algn sitio en
particular; no me senta parte de un mundo sino de pequeos mundos cargados
de sinsentido. Me aterr el tener conciencia de mi finitud. Como un
rompecabezas con piezas trastocadas, me vi fragmentado en pequeas partes
que no lograban concordar. Al volver en m not, a juzgar por la ausencia
de extraeza en mis compaeros, que nadie haba advertido mi situacin.
Volvieron las voces, la agitacin en los pasillos y el espeso aire del
medioda. Pero tambin escuch otro sonido en medio del avispero, filas de
pentagramas desfilaban y se balanceaban en el aire, y yo senta que venan
haca m. Sin dar explicaciones, dej el asiento y me march.

Como si fuese arrastrado por un oleaje, fui siguiendo un hilo de msica de
violn que, tenue, provena de alguna de las aulas del edificio de
enfrente. Cuando logr dar con el lugar del que brotaba la msica, me qued
afuera del aula, escuchando la sonata, como quien oye en una playa el
murmullo de las gaviotas. Sentado en el suelo y con la espalda contra la
pared, sin premeditarlo, me qued semidormido varios minutos, con la mente
en calma, en un viaje interior que mucho tena de indito y que,
descombrando mis viejas resistencias, me llevaba hacia una luz envolvente,
cuyo reflejo permita ver mi lado oculto, agazapado, cautivo entre paredes
enmohecidas, arrojando gritos que se apagaban, impotentes, al estrellarse
con los esquemas de la prisin. Pude entonces, durante ese lapso,
reconciliarme con mi yo ms profundo, tomando fuerzas desde las entraas
para llevarlas conmigo a la superficie.

Haba perdido la sensacin corporal, no era consciente de mi propia
densidad, podra decir que flotaba en un espacio indeterminado, hasta que
una joven toc mis hombros, despertndome, y luego pregunt si me senta
bien. S, muy bien, le dije, largando un suspiro de alivio, como si aquella
frugal siesta me hubiese quitado un peso de encima. Despus de aquella
experiencia, varias cosas han cambiado; en cierta forma, estuve a pocos
segundos de enfrentar mi soledad.

Por supuesto que no ha sido fcil superar la pesadumbre. En alguna ocasin
me he dejado arrastrar hasta el lado ms profundo del foso, y, crame, es
el infierno... la tierra del sin-deseo, ni siquiera asoma la rutina, es la
desidia pura, que no se anda con rodeos. En verdad, hay momentos en que me
agobia un tedio inescrutable. No quiero ver a nadie, ni siquiera el reflejo
de mi cara en el espejo. Y si me descuido, despus, aflora en m una
agresividad inusual, un repentino afn por lanzar los objetos contra la
pared y gritar improperios. Empeora la situacin si cedo a la tentacin de
embriagarme al tope con mi amargura, entonces tengo que atarme,
literalmente, para no ir a liarme a golpes con el primero que me lance una
mala mirada.

Mis peores momentos suelen transcurrir despus de la jornada en la
Facultad. Como usted sabe, vivo en el cuarto piso de un modesto edificio de
apartamentos, algo retirado de la universidad. Al llegar al edificio,
fatigado no slo por la jornada de estudio sino tambin por el exasperante
viaje en autobs, siento como si estuviese a punto de ingresar a un foso de
concreto, chato y hmedo.

Cuando abro el portn, creo dejar atrs, no la universidad, sino un mundo
de rostros cetrinos que dando manotazos finalizan el da. Y luego de
avanzar por un pasaje de gradas, que se abre paso como gusano en la
estrechez, entro a mi pieza con la sensacin de estar sepultndome en un
nicho, en el que las sombras se dilatan con el resplandor mortecino del
bombillo. Le cierro la puerta al mundo, y al mundo no le importa, no tiene
tiempo para m, es ms, no sabe quin soy yo.

En los das que me asalta la depresin, me enervo tanto que enciendo la
televisin y me echo en un mullido y destartalado sof; tiro los cuadernos
a la mesa que hace las veces de comedor y, como loco, hago desfilar los
canales en busca de algo que me aturda y ayude a olvidar el peso de las
horas. A veces, veo un rato los noticieros para tomarle el pulso a las
crnicas del da, o peor, como espectador cmplice, disculpe usted, de ese
teatro con juegos pirotcnicos que nos exhiben para disfrazar la guerra en
Medio Oriente. Muy pronto me harto y busco algo de msica, miro un par de
videos musicales y termino despus embobado con alguna pelcula. Si no me
da sueo, ah se complica ms el asunto, tampoco me dan ganas de leer.
Apuro algn bocado para medio cenar y tomo asiento para aguardar los
regaos de la seora del cuarto de junto, que reprende a su hijo porque
volvi a venir tarde de la calle.

Como no tengo telfono, no le puedo hablar a nadie para pasar el tiempo.
Por lo que, ya hastiado del televisor o de la radio, me acuesto en la cama,
boca arriba, y comienzo a revolver la maraa de pensamientos que me
inquietan, o mejor dicho, comienzo a enfrentarme a m mismo, contra ese
yo relegado pero punzante que me aguarda hasta que alejo la ltima
mediacin. Antes, cuando estaba en el pas, poda recurrir a usted e
invitarlo a caminar linterna en mano por las orillas de la ciudad.
Recuerda que varias veces nos sorprendi el amanecer, mientras
conversbamos hora tras hora sin apercibirnos del tiempo? Bueno, no tengo
con quin hacer algo as por estos rumbos, y caminar solo, durante la
noche, es arriesgado.

En la maana despierto sin desearlo, y el sopor del mundo sobrepesa mis
prpados. Slo el deber de la rutina logra ponerme en pie. Corro la cortina
y observo el amanecer. La ciudad an calla, parece inmvil, sorprendida por
los primeros rayos de luz. Pero, aun dentro de esa quietud, temprano se ve
a hombres y mujeres que, como hormigas, preparan el ritual del nuevo da,
esa repeticin autmata de un mundo que raya en lo absurdo, digo, la
recreacin de un mundo para casi todos jodido.

Perdone si ahora desvaro, pero no puede imaginar usted, a menos que le
haya sucedido, cunto cuesta encontrarle sentido a este permanente abandono
que hacemos de nosotros mismos, a ese refugio manitico en la idiotez,
estirando los momentos cuanto podemos, slo para terminar vindolos
estallar e inundarnos de agona. Confieso que en esos momentos, cuando
pierdo hasta la mnima certeza y me abandona todo propsito, la impotencia
me seca el nimo... Dejo de ser peregrino, me convierto en hombre-ausente,
y mi aliento sabe agrio, como la propia rutina que condeno.

Quizs, a mi favor, soy de los que en la adversidad tratan de buscar la luz
al final del tnel. No s cmo ni dnde buscar, pero trato de moverme a
tientas, siguiendo algn reflejo, o mi propio instinto. Puede sonarle
balad, pero una noche, varios meses atrs, realic un intento que tiene
algo de embrionario, de huella para trazar una senda ms larga. Fui al
cine, a la penltima funcin; al finalizar la pelcula, todava no tena
ganas de irme al apartamento. Pens que si me meta a la otra sala del
cinema, as pasara el tiempo.

Como no me atrajo el filme, sospech que sera un fastidio quedarme. Fue
entonces que por pura maa me acerqu a la taquillera. Ya la conoca,
habamos cruzado algunas palabras, al menos un par de veces, las
suficientes para enterarnos de que vivamos en la misma zona.

El pasillo que da a la ventana, adonde venden los boletos, estaba desolado;
as que luch contra mi usual estado de retraimiento e intent abrirle
pltica para despus invitarla a caminar, porque ya iba a finalizar su
turno de trabajo. Con fro clculo, anticipaba que era poco probable que
aceptase ir conmigo; por eso la abord desprovisto de ansiedad, con tono
gentil, hasta cierto punto desinteresado. No tengo por qu mentirle...
Acept! Afuera, el viento soplaba suave pero fro. Le prest mi suter y
nos internamos en la avenida.

Sin mucho rodeo, le fui hablando de mi estado de nimo, del malestar
reciente que senta con la vida, de mi indiferencia hacia el mundo. Sin
embargo, la not aturdida, sin ganas de nada; me miraba por compromiso,
quizs porque le promet llevarla a su casa. Pronto me cans del monlogo,
y se me ocurri preguntarle si le pasaba algo. Metindose las manos en el
suter, y haciendo ms lento el paso, me cont que su madre estaba enferma
y que necesitaba con urgencia una operacin, entindase que muy delicada.
Dijo, adems, que en el hospital no tenan cupo para operarla sino dentro
de cuatro meses. Las luces de los pocos autos que pasaban en direccin
contraria a nuestra marcha alumbraban por momentos su cara, as que pude
mirar rastros de dolor en su expresin, al tiempo que se esfumaba, sin
retorno, la sonrisa que en su rostro pareca inextinguible. Contrariado,
decid no hablar ms. Ella tampoco lo hizo. Avanzamos varias cuadras en
silencio hasta que la desped enfrente de su casa, muy cerca de mi
apartamento.

Supongo que en apariencia ella y yo fuimos descorteses esa noche; ninguno
reaccion con empata a la pena del otro. Quizs los dos nos sentimos como
tontos luego de nuestras actitudes. No obstante, en el fondo creo que para
ambos signific un desahogo, aunque fuese por un momento, ya que desafiamos
el silencio que impone nuestra annima presencia en la ciudad. Pero bien...
uno va intentando aqu y all, con tal de buscarle alguna salida al letargo
del alma, unas veces resulta, otras no.

Todo lo que hasta ahora le he contado no tendra mayor sentido si omito lo
que an me resta. Profesor!, frente a esa sensacin de extraeza que
siento de m mismo, frente a la idea de que la vida no es ms que un
accidente, encontr algo que me hace lidiar contra la monotona. Vea!,
este quehacer, al que me voy a referir, ha sido reconfortante; s que no es
gran cosa, pero ha venido muy bien, a estas alturas de mi fiebre. Confieso
que... por la pena, me sera difcil hacer esto en mi pas; pero aqu, como
nadie me conoce, no hay problema. Bien, me pongo unas alpargatas viejas y
me voy a una pequea plaza los domingos en la tarde, llevo libros de
poesa, sin olvidar a mis favoritos: Machado, Len Felipe y Vallejo. Cuando
siento que es el momento, comienzo a leer en voz moderada, aunque lo
suficiente alta para que alguien se interese. All va juntndose la gente,
en ocasiones unas ocho personas; en otras, incluso hasta veinte. Leo por
intervalos de quince minutos, a veces, en la pausa, aprovecho para tomar
una taza del caf que vende al aire libre una seora de trenzas largas,
despus reanudo la lectura.

A algunos los he visto asistir ms de algn sbado... ya llevo cerca de dos
meses. Siempre me preguntan si soy extranjero, porque no me notan su
acento. Y preguntan si soy poeta, si tengo poemas propios. Me da tristeza
desilusionarnos, pero les digo que lo mo es leer, no escribirlos. A
algunos les gusta la idea. Hay una jovencita, estudia historia en la misma
universidad a la que asisto, que me acompaa durante la jornada, e incluso
una vez acept mi peticin de que ella misma hiciese la lectura. Fue as
que comenz leyendo una de mis favoritas: Alturas, de Len Felipe... Se
recuerda, profesor... Yo no distingo ya / desde un piso cuarto / un cetro
de oro / de un bordn de palo....

Empero, lo que ms me asombr de la estudiante de historia fue que, al
cuarto sbado, me pregunt si poda ensayar en pblico un monlogo, escrito
de su puo y letra. Por supuesto que no me molesta, le dije, y la anim a
hacerlo. Llam a la gente que estaba cerca y les anunci el acto. Me pidi
una pequea colaboracin: que acurrucara el cuerpo, sin moverlo, y me
dejara poner encima una manta gris. En una suerte de exordio, dijo que yo,
es decir, el cuerpo que cubra la tela, era la verdad, cincelada en
bronce, pero oculta bajo ese trapo decolorado. Dijo que la verdad era la
bsqueda permanente de sentido, y la manta, apuntill, semejaba las taras
de la humanidad, de una humanidad vencida por las falsas convenciones.

No dej de parecerme muy abstracta y comence a preocuparme, pens que iba a
aburrir a los parroquianos. Pero eso jams sucedi, la verdad que no.
Aunque no vi su gesticulacin, not la consistencia que adquiri su voz, y
el silencio del pblico me hizo suponer rostros entre expectantes y
conmocionados. Si bien yo senta un poco de malestar en las piernas,
entumecidas por la posicin, esa circunstancia no fue impedimento para que
se me grabaran las ltimas palabras. Profesor, tras una brevsima pausa de
suspenso, cuando ella hubo lanzado sus frases frenticas, a manera de
eplogo y con el tono de voz ms sosegado, dijo: Un poeta es un pez de
agua dulce lanzado arbitrariamente al mar.

Despus, se desplom. Slo unos momentos ms tarde comprend que aquel
suceso no haba sido fingido. Al parecer, exhausta, se qued sin aliento.
Escuch el rumor de la gente, confundida, supongo, dudando si aquello era
parte del acto o no. Me quit la sbana y vi a un par de mujeres
ayudndola. Me acerqu. Ella tena los ojos abiertos, resplandecientes, en
tanto pulso y respiracin eran normales. En cambio, su expresin distante y
la sonrisa congelada, la hacan ver como si fuese un ser de otro reino,
imbuida del paroxismo de una sinfona. Desde aquel hecho, la plaza adquiri
un aura peculiar, reverdecida por el soplo de una prodigiosa espontaneidad.

No puedo asegurarlo, pero creo que ella experiment algo parecido a lo que
yo viv el da que la conoc en un pasillo universitario, cuando al
quedarme adormilado al influjo de la msica del violn, ella, que pasaba
por ah, me despert para saber si estaba bien. Por discrecin, me abstuve
de preguntarle qu haba sentido una vez concluido el monlogo. Hay
circunstancias en que la observacin basta.

Sabe, he animado a varios compaeros de la Facultad, hombre!, para que se
den una pasada los sbados, pero todava no ha llegado ninguno. Tambin
invit a la taquillera del cine, a la vecina que regaa al adolescente, y a
ste tambin. No me lo va a creer... ellos ya fueron a la plaza. No s
cunto tiempo voy a continuar con las lecturas; por ahora, confieso que me
siento tan comprometido como satisfecho.

El sbado pasado lleg un par de jvenes msicos, los cuales ofrecieron
acompaar algunas de las poesas a ritmo de charango y quena. Poco a poco
fueron acudiendo varios amigos de los msicos y el ambiente se puso bueno.
No slo estaban ya mis libros, sino tambin otros que los muchachos iban
sacando, y mejor aun, hubo tiempo para leer poemas inditos. Por turnos,
fuimos leyendo embelesados hasta que el polica que cuida la plaza se
asust de ver a tanto joven con el pelo largo, camisas de manta y
sandalias. Le aclaramos que no ocupbamos polvo para extasiarnos, que se
tranquilizara, nadie de nosotros iba a causar algn disturbio. Le
compartimos caf con pan; l, mientras tanto, se sent un rato a
escucharnos.

Estoy consciente, reitero, de que esta inquietud a la que he dado alas no
es gran cosa. Cualquiera podra decir: qu significan diez o veinte
personas convocadas por el verso? De acuerdo, no es algo descomunal; no
obstante, es un hlito que mantiene mi ilusin por la vida, una esperanza
para que la ausencia no me despoje. Aun as tengo que luchar contra un
gusanillo que me escarba las ideas, que me hace recordar aquel poema de
Vallejo en el que dice, entre otras dagas, que un albail muere al caer del
techo y ya no almuerza, y se pregunta entonces por el sentido de innovar,
de abstraerse en el tropo, en la metfora...

No tengo respuestas a esa inquietud, pero la intuicin me dice que la
poesa es ms que un alarde. Creo que es antes que nada pasin, y s que
hay de pasiones a pasiones. El verso para m es pulsin, sangre caliente
que me arroja a la vida y me salva del hielo. Es una vertiente, como podrn
sin duda existir otras, que me hace palpar los amaneceres y los
crepsculos, la tristeza y el jbilo de la gente, que me induce a juntar
mis manos y mi voz con otras manos y otras voces. Es por eso que me siento
poeta... aun sin escribir versos.

Con franqueza, no puedo negarle que en este quehacer he encontrado sentido
a mis horas bajas... y le cuento, en confianza, que me entra una tentacin
de leer los poemas en el recorrido del autobs, para ver si se levanta un
poquito el nimo de los pasajeros. Bueno, voy tomando valor, en medio de
esta vorgine de las almas. Yo creo que, al fin, he encontrado un punto de
partida.

** Jos lvaro Clix Rodrguez
   valaroclaxi-americo@yahoo.com
   Escritor hondureo (San Pedro Sula, 1970). Es investigador social y
   analista poltico. Relatos suyos han sido publicados en peridicos
   literarios de su pas y en el sitio argentino EnCaptulos.com. A finales
   de 2006 publicar su primer libro, una coleccin de veintin cuentos.



=== Poemas      Mario Molfino =============================================

*** Transparencia

Estoy cribando
mis carios ms transparentes

desmadjame
destame
desvsteme

Duerme conmigo.
Engastada
mano a mano hasta el aliento.



*** Los tristes

Hoy me falta el coraje de Cioran
escucharlo a Brahms
o tener la cara adecentada
de Modigliani
para ser un triste cabal.

Y no esta imagen bisada y reincidente.

No hay caso.

Hundo el diente en la incertidumbre
jalo de m
digo:
los acontecimientos interiores merecen
todo nuestro amor.

Entonces

reviso mi estatuto de hombre
mi contrato moral
acaricio el lomo de mi perro
y retorno a la especie.



*** Ella

A veces se viste de compromiso
otras de negro
otras veces me abre las piernas.

Y da lo mismo
si yo sigo temblando.



*** Poema insomne

Encebollado,
tiro una piel (tiene Tu nombre)
tiro otra piel (tiene Tu nombre)

Es intil desvestirme.
Ya tengo fro.



*** Presagio

Las noches
sin abrazos.

Nihilismo puro de hombre
solo
frente al sueo,

sin arboladuras
          sin viento
             sin proa a tus orillas.

** Mario Molfino
   miramax53@yahoo.com
   Escritor argentino (Rafaela, 1953). Abogado y productor agropecuario en
   Norte de Santa Fe. Obtuvo el primer premio en el certamen de Poesa
   Hugo Mandn de la Sociedad Argentina de Escritores de Santa Fe (2002),
   el segundo premio del XIV Certamen Literario Provincial Mario
   Vecchioli, gnero Poesa, organizado por el Centro de Estudios de la
   Lengua de Sunchales (2002), y el primer premio y una mencin de honor
   del Quinto Concurso Literario Provincial, gnero Poesa, organizado por
   la Municipalidad de Rafaela (2002). En 2004 edit su poemario Actos
   mnimos (Ediciones del Dock, Buenos Aires), que ha sido traducido al
   italiano y est en proceso de edicin. Particip en la antologa Poemas
   del desamor (Abrace, Montevideo, 2005).



=== Misin Alfa      Roco de Juan Romero =================================

Zinnerman comprendi que algo iba mal cuando oy el llanto del beb.

Su misin le haba sido transmitida aquella misma maana, a las 10:30. Al
igual que otras calificadas como de importancia alfa, el procedimiento
elegido fue la messana inyectada directamente en la cartida. En cuestin
de segundos la sangre llegaba al cerebro, donde las neuronas reciban su
racin de oxgeno, glucosa y el mensaje secreto contenido en la messana. A
Zinnerman no le gust el contenido de la misin cuando sus neuronas lo
leyeron. Pero permaneci sereno e imperturbable, delante del dentista que
le haba puesto la inyeccin. El lugar era una buena tapadera y el
dentista, que lo era de verdad, obtena un buen sobresueldo por su
colaboracin con el Centro de Operaciones y su discrecin.

A las 11:45 abandonaba el transbordador Hispania, que le haba conducido
hasta los lmites de la Confederacin Euroasitica, junto con otra veintena
de turistas, para depositarles cerca del monasterio de San Milln de la
Cogolla, lugar que la tradicin defenda como cuna del castellano. A pesar
de haber sido construido en el siglo XI, las modernas tcnicas
desarrolladas en el XXII haban sabido conservar buena parte del edificio y
recrear el resto mediante imgenes hologrficas.

El castellano era lengua en vas de extincin desde muchas dcadas atrs.
Primero haban desaparecido los libros. Los ltimos editados en papel
databan del 2023, por consenso mundial de frenar su uso debido a la
deforestacin. Se confiscaron todos los ejemplares impresos existentes por
la fuerza o de grado y se informatiz todo. Slo los antiguos papiros,
manuscritos e incunables permanecieron a salvo, fuertemente custodiados.
Sin embargo, nadie estaba preparado para la Batalla Virtual de los hackers
Angloparlantes contra los piratas Hispanoparlantes, desatada tras el debate
por la eleccin de un nico idioma planetario. El resultado favoreci a los
primeros: los potentes virus creados por los hackers-warriors detectaron
todas las palabras castellanas y la consecuencia fue la eliminacin mundial
de todos los ficheros en ese idioma. Sus efectos, adems, permanecieron en
el tiempo. Nadie poda escribir en castellano si no quera ver borrados sus
escritos por algn gusano o tenia informtica, en el mejor de los
supuestos.

A pesar de los aos transcurridos, casi un siglo, la aoranza del
castellano persista. El idioma an se hablaba, pero no se escriba, mucho
menos en papel, material prohibido. Slo en San Milln de la Cogolla se
conservaba todava un libro, se que registraba en sus mrgenes los
primeros balbuceos del castellano escrito. Aquel que Zinnerman deba
destruir para acabar de una vez por todas con la aoranza y la nostalgia,
con ese deseo que slo conduce a la frustracin, y tras la frustracin, a
la rebelin y a la guerra.

A las 12:30 Zinnerman haba logrado su objetivo. Veinte cadveres de
turistas yacan bajo las ruinas de lo que haba sido el monasterio de San
Milln, y el fuego de la explosin devorara en breves minutos el frgil
libro. Esper paciente mirando cmo se consuman los restos.

Entonces oy el llanto del beb. Y record la imagen de uno de los turistas
con un pequeo bulto en brazos. Maldita sea, pens. Lloraba igual que
Fanny, su hija de siete meses. Y Zinnerman, imperturbable, hizo un balance
mental y tom una decisin irrevocable en segundos. Se adentr entre los
restos del monasterio, localiz al beb, rescat el libro a tiempo y huy
para recomenzar su vida en otra parte, con otra hija, con otra lengua.

** Roco de Juan Romero
   rociodejuan@gmail.com
   Escritora espaola (Bilbao, 1977). De formacin empresarial, trabaja
   actualmente en el rea de comercio exterior. Ha recibido varios premios
   y accsits con relatos breves y microrrelatos, casi todos ellos con
   publicacin incluida. Tambin ha colaborado en revistas locales.



=== Poemas      Eugenia Coiro =============================================

*** Imposibilidad

Cuando no queda
espacio entre espacios
 hoja
 tinta

     No puedo
     decir

           Si fueras mo
           Dnde
           te guardara

===

Nos refugiamos
en el umbral
de la distancia

Agotaba
la lluvia
silenciaba

Ojos secos
de palabras

el agua nos tap
los pies

===

*** Intersticios

Pequeo
Fantasma
No digas la palabra
Que inutiliza
Mis manos

No me quemes
Perfecto
Crculo

Empalgame
Lbame
Lbrame
Pequeo fantasma

** Eugenia Coiro
   basyfran@hotmail.com
   Poeta argentina (Buenos Aires, 1978). Ha publicado el poemario 374 (De
   los Cuatro Vientos Editorial, 2007).



=== Tres relatos      Nohem Hinojosa Rivera ==============================

*** Autoestima

Mis padres siempre dicen que muy apenas soy el milsimo borrador del boceto
imperfecto de un psimo intento de la falsa copia pirata del reflejo de una
caricatura apcrifa vista a travs de un empaado espejo, realizada por la
mano derecha de un pintor zurdo que tiene los ojos vendados en plena
oscuridad mientras bailotea un pincel calvo encima de acuarelas
deshidratadas sobre un pasante de papel cebolla reciclado, corriendo de
espaldas en el techo de un tren de alta velocidad que recin entra a un
tnel a desnivel en curva. De tal suerte, que lo nico bueno que he hecho
en toda mi vida ha sido participar del placer orgsmico que provoc la
eyaculacin en la cual fui concebida. Y yo lo creo.



*** Volver a verte

Ayer te vi. Iba en mi coche, t caminabas por la calle. Me pas en mbar
por seguir tus pasos. Una mezcla violenta de miedo, desconcierto y alegra
se aloj en mi pecho. Se me llenaron los ojos de lgrimas y la garganta de
silencio. Toda saliva se fue de mi boca y todo aliento abandon mis
pulmones. Llevabas la misma ropa con la que te vi por ltima vez, ese, tu
uniforme de guapo, como t le decas.

Entraste a una zapatera. T, comprando zapatos? Me estacion para no
perder detalle de tus gestos. Pens que te haba confundido con alguien
ms, pero el tic que aparece en tu mejilla cuando gastas dinero en cosas
innecesarias, tacao irredimible, me confirm que eras t.

El momento ameritaba un cigarro. Busqu en mi bolsa, desviando la mirada de
tu figura. Al volver la vista a la tienda, ya no estabas. Pregunt por ti,
dijeron que no esperaste ni la feria y que aunque pareca que tus pies eran
ms grandes pediste un nmero ms chico y te qued perfecto. Me indicaron
por dnde te fuiste. Di varias vueltas a la manzana pero no pude
encontrarte. Tal vez tomaste el primer taxi que viste. Tal vez cruzaste la
calle.

Un encuentro comn, nada digno de comentarse. Te veo, te pierdo de vista y
de ello no hay nada rescatable. As es y as sera, si no fuera porque hace
un ao, cubierto de nardos, en aquel cementerio te dijimos adis,
enterrndote descalzo.



*** Autobiografa

Tener sexo o hacer un rompecabezas, eran las dos opciones que tenan mis
padres esa noche de octubre de 1972. Con diez hijos a cuestas, eligieron lo
segundo; sin embargo nac ocho meses despus. A su edad, les cost trabajo,
pero armaron el contorno. Llegaron mis hermanos y agregaron piezas de
presente. Abuelos y tos le pusieron de pasado.

Algunos primos colaboraron con fracciones de caos. Maestros de diversos
grados hicieron lo propio con el segmento de educacin; destacando algunos
trozos de habilidades e incapacidades. Los amigos y sus valores formaron mi
propia escala. Los amores colocaron lo mismo sonrisas que lgrimas. Mis
sobrinos, con sus manos pequeitas, situaron los milagros. La Muerte ha
llenado mi espectro multicolor con profundos negros e intensos blancos.

Persona a persona se forma mi esencia, pues de cada una que conozco
extraigo una pieza. De aquella inteligencia, de la otra ternura, de alguien
ms neurosis y de aqul paciencia. Entre los fragmentos de ellos va
surgiendo un todo absurdo y polifactico. Pues cada vez soy ms yo, al
mismo tiempo que voy siendo un poco de todos ellos.

Arquitecta, escritora, diseadora, cocinera. Hija, ta, amiga, sobrina,
nieta. Ignorante, desquiciada, sarcstica, soberbia. Creativa, culta,
arrogante, dbil, etrea, imperfecta. Cada da le sumo piezas a mi vida. Y
a mis treinta y tres aos, cada noche duermo con el temor de no encontrar
ms piezas y transitar por la vida eternamente incompleta.

** Nohem Hinojosa Rivera
   arqnhinojosa@gmail.com
   Arquitecta y narradora mexicana (Monterrey, Nuevo Len, 1973). Su primer
   cuento data de 1989; tambin escribe ensayos de arquitectura. Ha
   publicado artculos en las revistas mbito Arquitectnico; artculos de
   opinin en la revista Violeta del Instituto Estatal de las Mujeres en
   Nuevo Len, y poemas en la revista Contexto Grfico. Particip como
   lectora en la Feria del Libro de 2006 dentro de la mesa Das Feriados,
   Escritores de Nuevo Len. Posee un libro de cuentos indito que
   distribuye en edicin artesanal y actualmente trabaja en su primera
   novela. Coordina el taller de escritura Bocetos de Escritores que se
   rene semanalmente en La Garganta. Ha sido tallerista de Patricia
   Laurent, Mario Anteo, Eduardo Antonio Parra y David Toscana. Mantiene
   una bitcora personal en http://bocetodeescritora.blogspot.com.



=== Facetas descriptivas ==================================================
=== Entre vicios y emociones acuciantes      Rafael Prez Ortol ========

Aunque no se trate de historias descomunales, las historietas de cada una
de las vidas son apasionantes.

Vistos los acontecimientos de gran alcance que nos salpican, sera menester
una reconsideracin. Quiz sea cuestin de preconizar las pequeas
historietas.

Los matices personales tienden a quedar engullidos por el magma de lo
grandioso y espectacular.

El vrtigo de la vida contiene las suficientes carcasas, potentes y
cargadas de matices, para inundar de maravillas al firmamento entero.

Entre albaales crueles, vidas corrientes y apasionantes iniciativas, se
impone la mejora sustancial de las historietas de la vida.



*** Albaales

Cuntos nios desaparecen?
Cuntos abusos depravados?
Cuntos asesinatos?

Oaxaca, Darfur, Afganistn, Irak...
Grandes consorcios ideolgicos.
Panoramas de desolacin geogrficamente distribuida.

Corrupciones a escalas desmesuradas y despreciables.
Con asuntos de lo ms inverosmil.
Abusos de toda laa y... con la mayor saa.

Dopaje fsico y mental permanente.
Ocultamiento y ventajismos.
Desnaturalizacin.



*** Historietas decisivas

Chillida

Peinando los vientos, asiendo las rocas y abriendo los ojos; as, as, se
captaron las ondas vitales y las energas incombustibles.



Chasco descomunal

La enorme energa ya no pudo ms, se cans del cosmos fro... y fue a
condensarse en los enzimas de la vida.



Biologa

Primero cre Dios las cigeas, despus se entretuvo con la idea de los
gametos; consigui inventar la probeta... y an no ha descansado.



Resfriados

Fue una vez, y otra, de tanto abrir la ventana se constip, era grave, la
intoxicacin de novedades le obstrua las narices.



Laborioso

Interrogaba a las estrellas, sorba los diferentes aires, con intenso
frenes y delirio; hasta el gran coscorrn en el descampado. No vio el
pedrusco.



Ecologa

Cuando an existan las parras y la cerveza fresca, cuando oamos el croar
de las ranas y la brisa en los caaverales. Es verdad... que existan.



Encuentros

Me aguant la mirada con altanera, tensa y desafiante, impresionado me
detuve; mas, la perdiz escap, cauta.



Metamorfosis

Siempre confi en los dems, mucho, denodadamente fiel; con eso aprend a
volar como el pajarillo desconfiado.



Desarraigo

Volar, vol, s; con escasa compaa, alto, muy alto... y con estruendoso
batacazo final.



Vicio ciudadano

Vot en cada convocatoria, trabaj perpetuamente convocado, mas nunca
particip.



Acaloramientos

Vinieron presurosos, el termo de caf, los superconductores y los tomos
atolondrados, sin que consiguiramos pasar de tibios.



Vboras

Llegaron las bragas de esparto y los calzoncillos con ortigas, son los
protagonistas de la gran picazn social, campan sin otros respetos.



Seguridad total

La batalla contra el miedo era feroz. Un control, un impedimento, una
barrera, un lamento... condujeron a la inmovilidad, sta se impuso
definitivamente.



Inteligencias

Ropajes de fro primero, de calores ...luces y sombras; se superaron con
tcnicas maravillosas, con la consiguiente prdida de control.



Quimeras

Despus de un nacimiento entraable, una vida trabajosa y una muerte
inevitable, pese a sus esfuerzos no consiguieron destapar el sobre de las
respuestas.



*** Vrtigos

Subconsciente inabarcable y presente.
Misterioso laboratorio de elaboracin.
Imprescindible vaso comunicante.

Instintivas vibraciones.
Emociones matizadas y potentes.
Sentimientos silenciables.

Bergman permanece en el recuerdo.
Lo estentreo no domina sobre los susurros.
A veces es necesario el grito.

El IMPERATIVO TICO es crucial
Imaginacin y ensoaciones...
para lanzar la FLECHA a la diana adecuada...

No bastan unos simples fuegos artificiales.
El abanico de colores... embelesa.
El sonido de los cohetes... impresiona.

Es preciso el cohete elegido.
Se requiere una cascada de colores.
Con una armona variada y genial.

DIVERSA y NICA!!

la diana de la
SOLIDARIDAD y el AMOR.

** Rafael Prez Ortol
   rafapzo@wanadoo.es
   Mdico espaol (Pego, Alicante, 1945). Reside en Vitoria, lava. Es
   autor de lava. Geometra sentimental itinerante. Ha publicado artculos
   en La Vanguardia Digital, El Inconformista Digital, Bierzo Noticias,
   Deia y Noticias Mdicas.




|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Gente rara      Leonardo Rossiello ====================================

      Cuento
      Torre del Viga Ediciones (http://www.torredelvigia-ediciones.com)
      Montevideo, 2006
      ISBN: 9974-7979-4-2
      160 pginas

A finales del ao pasado apareci en Montevideo la quinta coleccin de
cuentos del escritor uruguayo Leonardo Rossiello, Gente rara, un libro que
ostenta un notable equilibrio entre la originalidad de sus historias y la
destreza formal con que han sido escritas, dando como resultado la
presencia de atmsferas tangibles que el lector advierte en forma
inequvoca al abordar cada uno de los textos.

El ttulo del libro es preciso. Camuflada bajo la ptina de la coherencia
con el contexto social, la singularidad del protagonista de cada historia
emerge de las sombras para recordarle al lector que todos, de alguna
manera, somos un poco raros, y que nuestra aparente normalidad puede tener,
desde una perspectiva ajena, la silueta de un monstruo.

As, las ficciones que Rossiello ha incluido en Gente rara suelen ofrecer
dos caras ante el lector. Una de las caras es la que comnmente sera
considerada aceptable, la que encaja a la perfeccin con el contexto. La
otra es la cara rara, la pieza averiada del sistema, el personaje que forma
l mismo un conjunto dentro del conjunto y que no siempre est consciente
de ello.

La forma como el libro ha sido organizado es, incluso, una muestra del
carcter de los cuentos que contiene. El primero de los relatos, El
Campanero est construido con la estructura que tradicionalmente se emplea
en este tipo de historias, describiendo la transformacin de un personaje
comn en una singularidad que puede llegar a ser intolerable. Pero conforme
se avanza en la lectura, es fcil percatarse cmo el autor ha evitado
mostrar ambas facetas siguiendo un orden esttico, superponindolas en
algn caso una y otra vez para darle a la historia ms de una situacin
climtica.

El juego de espejos llega al paroxismo, en cuentos como Dama ubicua, de
descubrir ante el lector la rareza en la que en realidad est sumergido el
personaje que previamente se ha ganado nuestra confianza como exponente de
lo normal. Otros cuentos, como Regreso al otro lado del sueo o El
mirador de la isla de enfrente, son experimentos formales en torno a la
nocin del reflejo, que recuerdan al Cortzar de La noche boca arriba.
Mencin especial merece Eclipses (edicin anotada), en el que las notas a
pie de pgina, la intervencin aparentemente catica de los personajes y el
narrador, y la estructura de cuasiensayo con que se desarrolla la historia,
convierten al relato en un ars narrativa y definen a Rossiello como un
autor capaz de asumir riesgos.

Presente en los predios de la Tierra de Letras desde 1998, cuando
publicramos su libro de cuentos Incertidumbre de la proa, Rossiello es
profesor universitario en Uppsala (Suecia), en cuya universidad imparte
clases de texto, teora literaria e historia de la literatura. Nacido en
Montevideo en 1953, lleg a Suecia en 1978 y se hizo ciudadano del pas
nrdico en 1982. Tiene en su haber reconocimientos como el premio
Narradores de la Banda Oriental o el Premio Nacional de Literatura del
Ministerio de Educacin y Cultura de Uruguay, y ha publicado los libros de
cuentos Solos en la fuente (1990), La horrorosa tragedia de Reinaldo
(1993), La sombra y su guerrero (1993) e Incertidumbre de la proa (1997),
las novelas La mercadera (2001) y Aimarte (2003), y el poemario X-2000
(2001).



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

La salud de un poema est en omitir ideas tanto como en expulsar de la
idea la excesiva interioridad.

      Ana Nuo: La poesa. En Sextinario (2002).



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 Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 17 de septiembre de 2007
