
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XII     Cagua, Venezuela     N 173
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                        1 de octubre de 2007
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                  comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                   literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                      *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~       ~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~               ISSN: 1856-7983
          ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
							 |
Pie de Pgina, Jorge Gmez Jimnez.                    | Editorial
                                                         |
Borges por Sorrentino. / Ramrez Soto impresentable. /   | Breves
Los peces de Carabao. / El periodismo en la pantalla. / |
Taller en oriente. / Poesa y msica. / Guevara por      |
Anderson. / Mujeres en Brasil. / Aprender a redactar. /  |
Laboratorio de lo imposible. / Seis visionarios seis. /  |
Musgo en el sol. / El Sur en el Norte. / Novsimas.      |
                                                         |
Ponen en venta la casa del poeta peruano Jos Mara      | Noticias
Eguren. / Anunciado veredicto de los premios Alfons el   |
Magnnim. / Interliteral: Internet no es una amenaza.  |
/ Premio La Otra Orilla para el argentino Ariel Magnus.  |
/ Pepe Montesern gana el premio Lengua de Trapo. /      |
Centro de documentacin e investigacin propondr        |
Fundacin Machado. / Otorgan premio San Juan de la Cruz  |
a Miguel ngel Curiel. / Muere a los 84 aos el mimo     |
francs Marcel Marceau. / Fallece en Nueva York el       |
escritor espaol Odn Betanzos. / Antonio Jess Ramos    |
Revillas gana premio Salvador Gallardo Dvalos. /      |
Exposicin en homenaje a Joan Brossa inauguraron en      |
Toledo. / Premio Comillas para el espaol Antonio Rivero |
Taravillo. / Artistas de ocho pases debaten sobre       |
vigencia de la poesa oral. / Pelcula venezolana        |
Postales de Leningrado gana en Biarritz. / Poetas        |
internacionales se dan cita en El Salvador. / Ensayistas |
y narradores venezolanos se renen en Maracay. /         |
Festival Internacional de Poesa de Rosario arranca esta |
semana. / Imprenta Regional de Aragua presenta sus dos   |
primeros ttulos. / Cuentos del buen humor tendrn       |
festival en Madrid. / Crearn premio de literatura en    |
honor a Elena Poniatowska. / Realizarn congreso sobre   |
el escritor espaol Victoriano Crmer. / Semana Potica  |
realizarn en Carlisle. / El fotgrafo mexicano Hctor   |
Garca ser homenajeado en Guadalajara. / Literatura     |
fantstica y de ciencia ficcin har congreso en Madrid. |
                                                         |
Kristian Bala: nexos entre la literatura y el           | Artculos y
asesinato, Musa Ammar Majad. / Historia de una         | reportajes
locura, Julio Pino Miyar. / Cotidianos, de Mara     |
Gabriela Abeal, Ana Berta Lpez. / En torno al         |
Paraso, Efi Cubero. / El asistemtico sistema de don  |
Yo, Fernando Sorrentino. / Testimonios, espejismos y   |
desconciertos, de Rafael Fauqui, Almanzor Duarte. /    |
Miguel Hernndez en Francisco Umbral, Ramn Fernndez  |
Palmeral. / El frente inmvil, de Benhur Snchez        |
Surez, Gustavo Barragn Perdomo.                       |
                                                         |
De frente con Camilo Caldern: plasmando en el lienzo   | Entrevistas
su existencia, Lidia Corcione Crescini. / Alejandro    |
Ramrez, entre lo mstico y lo pagano: La libertad es   |
un mito , Rafael Ortega.                               |
                                                         |
Los smbolos y el mito en Novela como nube de Gilberto  | Sala de ensayo
Owen y Return ticket de Salvador Novo, Margarita        |
Hernndez Martnez. / Autores incmodos. Cmo se       |
cuestiona a Occidente desde la literatura                |
latinoamericana?, Claudia Cavalln Calanche.            |
                                                         |
Con olor a sexo, Anitzel Daz. / Haiks de Tarcisio    | Letras
Agramonte Ordez. / Gea de Armore, Rger Vilar. /     |
Bitcora del viento (extractos), Norma Segades-Manias. |
/ La abuela (desalmada y muerta, pero no tan triste la  |
historia), Marianela Cabrera Pineda. / Box day        |
(fragmento), Marcos Arcaya Pizarro. / Bienvenido Mr.    |
Crusoe, Jorge Serra. / Poemas de Wilson Campanella. /   |
ltima parada, rika Fernndez. / Lastimadura        |
(extractos), Marijos Prez-Lezama. / Soledad, Sandra  |
Becerril. / El canto-gemido del pjaro aurora, Juan    |
Pablo Meja. / La cena de los nios, Juan Planas. /    |
Lquidas alas (extractos), Xesca Almcija. / El       |
papalote y la bruja, Odiln Moreno Rangel. / Poemas de  |
Marta Roldn.                                            |
                                                         |
Los versos de Adn que Eva guard, Bettsimar Daz.     | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
Jos Bergamn.                                           | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
	     Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
		     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
			 http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
			  http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
			  http://www.redchilena.cl
===========================================================================
	 Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
		       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
	  Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
			  http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
			 http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
		      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

Para suscribirse a Letralia, enve un mensaje vaco a:

   letralia-subscribe@gruposyahoo.com

Para desuscribirse, enve un mensaje vaco a:

   letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com

Tambin puede formalizar su suscripcin o su desuscripcin en un formulario
visible en nuestro sitio en el Web:

   http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm

Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm



|||||||||||||||||||||||||||||	 EDITORIAL	|||||||||||||||||||||||||||

=== Pie de Pgina      Jorge Gmez Jimnez ================================

Los encuentros literarios, aparte de ser el escenario en que, como suelen
rezar los comunicados formales, se debaten y analizan los temas
relacionados con la realidad cultural contempornea, son una oportunidad
para tender puentes de amistad entre colegas geogrficamente lejanos que
por lo general terminan humanamente muy cercanos.

Este ser el caso, estamos seguros, del encuentro de narradores y
ensayistas que se desarrollar en la ciudad venezolana de Maracay, capital
del estado Aragua desde donde sale la Tierra de Letras, entre el
mircoles 3 y el viernes 5 de octubre, y que organizado por la Asociacin
Literaria Pie de Pgina tendr como sede las instalaciones de la Biblioteca
Pblica Agustn Codazzi, hospitalaria institucin que hoy por hoy alberga
algunas de las ms importantes actividades culturales de la regin y que en
esta ocasin recibir a firmas de la talla de Natividad Barroso, Jos
Gregorio Parada, Alberto Hernndez, Vctor Hugo Bolvar, Ana Teresa Torres,
Carlos Yusti, Carlos Noguera, Csimo Mandrillo y Hctor Torres, adems del
equipo de la organizacin anfitriona.

Durante la instalacin del evento se bautizar la revista cultural Pie de
Pgina, en cuyo primer nmero pueden leerse textos del puertorriqueo Pedro
Lpez Adorno, los colombianos Santiago Mutis y Gabriel Jaime Franco y los
venezolanos Franz Ortiz Castaeda, Tito Nez Silva y Vctor Hugo Bolvar,
todos invitados a los recitales que, como parte del Encuentro de Poesa de
la Universidad de Carabobo, ha organizado Pie de Pgina en 2005 y 2006.

Igualmente se encuentra reflejado en el primer nmero de la promisoria
publicacin el trabajo de los miembros de Pie de Pgina. Marcos Veroes
presenta una serie de estampas fotogrficas con imgenes autctonas
venezolanas; Carmen Campos analiza La ltima tierra, del venezolano Tefilo
Tortolero, y Julia Elena Rial explora el tema del tiempo en el cuento La
lluvia de Arturo slar Pietri. Adems se presentan poemas de Isabel Rivas,
Carmen Alida Mndez, Astrid Salazar, Julia Liendo y Andrea lvarez, as
como relatos de Marina Sandoval, Gloria Dolande, Manuel Cabesa y quien esto
escribe.

Se espera que el encuentro tenga periodicidad anual, mientras que la
revista aparecer cada seis meses y ya se anuncia un segundo nmero que
contendr las ponencias del encuentro. Ambas novedades forman parte del
trabajo que viene realizando, desde hace alrededor de una dcada, un grupo
de escritores y artistas preocupados por el desarrollo de la cultura en el
estado Aragua, y que ya est marcando profunda huella.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
					     http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Borges por Sorrentino. Publicado por primera vez en 1974, Siete
conversaciones con Jorge Luis Borges, del escritor argentino Fernando
Sorrentino, acaba de ver una nueva edicin bajo el sello de Losada. En
aquel momento yo tena veintisiete aos y un entusiasmo literario
ilimitado, ha dicho recientemente Sorrentino en relacin con este libro.
Me dio la sensacin de estar frente a un hombre superior, un hombre con
una inteligencia sideral. Con una asombrosa capacidad de reaccin, de
improvisacin: a veces yo lo contradeca a propsito, para ver qu me
deca, para estimularlo. Y l siempre me daba vuelta con respuestas
ingeniosas, respuestas que, si mis preguntas hubieran sido indulgentes, no
habran resultado tan atractivas. A sus setenta aos, Borges estaba en la
plenitud como poeta, como ensayista y como narrador.
libreria@editoriallosada.com

Ramrez Soto impresentable. Desde mediados de septiembre el escritor
colombiano Rodolfo Ramrez Soto conduce, en las pginas digitales del
diario colombiano El Tiempo, el blog Los impresentables, en el que
escribe sobre lo que se ha dado en llamar literatura emergente, y que
define como esos textos y autores de textos de los que nadie habla o de
los que se habla ms bien poco. De esa literatura que condescendientemente,
o esperanzadamente, llamamos emergente pero que en la prctica no emerge,
no surge, no nace. Ojo, y que esto quede claro, no ando pregonando que esta
sea nueva literatura, ni la que ms me gusta, ni contestataria, ni
transgresora, ni contracultural y, para ser francos, a veces ni siquiera es
buena literatura. Ramrez Soto es colaborador del Boletn Cultural y
Bibliogrfico del Banco de la Repblica, corresponsal en Colombia para la
revista chilena Poetas del Cinco y autor del poemario Tintasangre (2003).
http://www.eltiempo.com/participacion/rodolforamirezsoto

Los peces de Carabao. En las prximas semanas estar disponible al pblico
Mis peces vivos, el ms reciente poemario del escritor espaol Ivn
Carabao Aguado (Madrid, 1975), que aparecer bajo el sello Slovento. La
presentacin del libro define sus textos como recorridos por aletazos de
vida, segn el comunicado de la editorial. De una forma fluida, directa y
brillante el autor nos acerca a la esencia de nuestra existencia, muchas
veces olvidada. Como quien se sienta a disfrutar de la paz que transmiten
las imgenes que pasan ante nosotros en un acuario, Mis peces vivos nos
invita a deleitarnos con las secuencias y smbolos que nos brindan nuestras
propias vivencias, haciendo de lo cotidiano una reflexin totalmente
profunda. El libro tiene cien pginas y cuesta slo diez euros. Puede
solicitarse por correo electrnico escribiendo a info@slovento.com.
http://www.slovento.com

El periodismo en la pantalla. Durante todos los mircoles de octubre a las
6 de la tarde se realizar en el Auditorio de Petroper (Paseo de la
Repblica 3361, San Isidro, Lima) el ciclo Cine y periodismo, con cinco
filmes de entre 1976 y 2003 seleccionados a propsito del Da del
Periodista, que ahondan en las relaciones de poder y la funcin que cumple
la prensa en diferentes contextos sociales y polticos. Antes de cada
proyeccin habr una exposicin a cargo de Jos Mara Chema Salcedo.
Asimismo, este comunicador se encargar de moderar un panel que variar con
cada proyeccin, y que en cada caso estar compuesto por dos hombres de
prensa de reconocido prestigio. El mircoles 3 de octubre se proyectar El
informante, de Michael Mann; el 10, Tinta roja, de Francisco Lombardi; el
17, Todos los hombres del presidente, de Alan Pakula; el 24, Welcome to
Sarajevo, de Michael Winterbottom y, finalmente, el 31, Good night and good
luck, de George Clooney. La entrada es gratuita.
http://www.petroperu.com.pe

Taller en oriente. Est abierto el proceso de inscripcin para el Taller de
Poesa que durante octubre y noviembre se dictar en el Complejo Cultural
de Maturn (Monagas), sede del Instituto de Cultura de Maturn (Icum), al
oriente de Venezuela. El taller ser dictado a partir del 5 de octubre, y
hasta finales de noviembre, por el poeta venezolano Jaime Ramos y sus
asistentes las tcnicas y elementos bsicos para la escritura de poesa. En
primer lugar se realizar una reunin de trabajo para definir el horario en
el que se dictarn las ocho sesiones, de tres horas cada una. El taller es
gratuito y el cupo es limitado, pues slo podrn participar 15 personas, y
para formalizar la inscripcin los interesados debern dirigirse al tercer
piso del Complejo Cultural, donde se les brindar mayor informacin. La
iniciativa es de la Coordinacin de Literatura del Icum y forma parte de su
Programa de Formacin y Capacitacin.

Poesa y msica. Todos los domingos de este mes a las 11 de la maana se
realizar en la Sala Mozart del Colegio Emil Friedman (Urb. Los Campitos;
Caracas, Venezuela) el ciclo Poesa y msica en Caracas, auspiciado por
el Crculo de Escritores de Venezuela. La primera jornada, Eros, ser
este domingo 7 y tendr como poetas invitados a Jos Pulido, Carmen
Cristina Wolf, Ligia Colmenares y Enrique Vitoria, con acompaamiento
musical del guitarrista Enrique Bravo y bajo la presentacin de Eva Feld.
Ciudad ser la segunda jornada, el 14, que ser presentada por Jos Toms
Angola y que contar con la participacin de los poetas Leonardo Padrn,
Magaly Salazar, Alexis Romero y Frank Ziccarelli, con el pianista y poeta
dgar Vidaurre. La tercera jornada, Vida y muerte, el 21, ser presentada
por lvaro Prez Capiello y participarn los poetas Alberto Hernndez,
Cecilia Dulcey, Lidia Salas y dgar Vidaurre, con la flautista Ada Rosentul
en el acompaamiento musical. La cuarta y ltima jornada, Memorias, ser
el 28, y ser presentada por Luis Beltrn Mago, con la participacin de
Edda Armas, Ruth Vidaurre, Ximena Hurtado Yarza, Helena Sassone y Marta
Mosquera, con dgar Vidaurre en el piano.
http://www.emilfriedman.com

Guevara por Anderson. El prximo martes 9 de octubre el periodista
estadounidense Jon Lee Anderson (California, 1957) presentar en Caracas
(Venezuela) su libro Che Guevara, una vida revolucionaria (Anagrama)
invitado por Editorial Alfa y la revista Contrabando y coincidiendo con los
cuarenta aos de la muerte de Ernesto Guevara. A las 11 de la maana dar
una rueda de prensa con los medios de comunicacin venezolanos en la Sala B
del Ateneo de Caracas. En la noche, Boris Muoz presentar el libro en la
Librera Alejandra III del Centro Comercial Chacato. El mircoles 10, a
las 7 de la noche, en la Sala de Conciertos del Ateneo, hablar sobre su
experiencia como reportero de guerra, el ejercicio del periodismo global,
las posibilidades editoriales de la crnica y los perfiles periodsticos,
presentado por Carmen Ramia y con la moderacin de los periodistas Alonso
Moleiro y Edmundo Bracho. Reportero de guerra, Anderson es uno de los
periodistas ms reconocidos de la actualidad. Es profesor de la Fundacin
para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, autor de La cada de Bagdad y
testigo de primera fila de varios de los sucesos ms estremecedores de la
contemporaneidad.
http://www.editorial-alfa.com

Mujeres en Brasil. Entre el 9 y el 11 de octubre se realizar, en la
Universidad Estadual de Santa Cruz (http://www.uesc.br), en Ilhus (Baha,
Brasil), el III Seminario Internacional Mujer y Literatura, actividad
organizada por el Grupo de Trabajo Mujer y Literatura de la Asociacin
Nacional de Post Grado e Investigacin en Letras y Lingstica (Anpoll), y
que se celebra en homenaje a las escritoras brasileas Zlia Gattai, Elvira
Foeppel y Valdelice Pinheiro. El seminario tendr como tema la relacin
entre gnero, identidad e hibridismo cultural, y la conferencia de apertura
corresponder a la escritora e investigadora peruana Sara Beatriz Guardia,
del Centro de Estudios La Mujer en la Historia de Amrica Latina (Cemhal)
quien disertar sobre literatura y escritura femenina en Amrica Latina y
presentar el libro Mujeres que escriben en Amrica Latina (Lima, Cemhal,
2007), una compilacin de actas del Tercer Simposio Internacional Escritura
Femenina e Historia en Amrica Latina, realizado en Lima del 9 al 11 de
agosto de 2006.
http://webserver.rcp.net.pe/cemhal

Aprender a redactar. A partir del 10 de octubre y durante ocho mircoles de
7 a 9 de la noche, Agustn Prado dictar en el Centro de Estudios
Literarios Antonio Cornejo Polar su Taller de Redaccin I, que tiene como
objetivo principal ayudar a los asistentes a corregir los errores ms
frecuentes en la escritura cotidiana. Se revisar los aspectos ms
importantes de la ortografa, empezando por el empleo correcto de las
letras y los signos de puntuacin, las normas para la tildacin y las
estrategias para la planificacin y elaboracin de textos de mayor
extensin y complejidad. Los participantes realizarn ejercicios y leern
textos literarios para comprenderlos y usarlos como posibles modelos de
redaccin. Hay cupo para 20 personas y el costo es de 120 nuevos soles para
estudiantes y jubilados y de 150 para el pblico en general.
celacp@wayna.rcp.net.pe
http://celacp.perucultural.org.pe

Laboratorio de lo imposible. Iliana Gmez Berbes dictar entre el 13 de
octubre y el 1 de diciembre su taller Laboratorio de ciencia-ficcin: un
viaje a travs de lo imposible, cuyos participantes asistirn a
prcticas para rastrear y conocer los ms ingeniosos componentes del
gnero, abarcando desde precursores como Julio Verne, H. G. Wells, Mary
Shelley, Paul Wagener, Karel Capek y Fritz Lang hasta representantes de la
ciencia ficcin contempornea como Ray Bradbury y William Gibson. Se
proyectar escenas de pelculas como Alien, el octavo pasajero, Blade
Runner, Terminador, X-Men y Matrix, y se har un esbozo de un proyecto de
investigacin o creacin sobre un tema o personaje a elegir. El laboratorio
tendr una duracin de 24 horas y se realizar los sbados de 9:30 de la
maana a 12 del da, con un costo de 175.000 bolvares mensuales, en la
sede del Banco del Libro (Av. Luis Roche, Altamira Sur; Caracas,
Venezuela).
Telfs.: (0212) 2655017  2653990  2653136
blibro@bancodellibro.org.ve
http://www.bancodellibro.org.ve

Seis visionarios seis. Durante los das 16 y 17 de octubre el Centro
Cultural Corp Group, en La Castellana (Caracas, Venezuela), abrir sus
puertas a la quinta edicin del Seminario Intensivo Seis Visionarios de la
Comunicacin, 6VC, cuya preinscripcin estar abierta hasta el 5 de
octubre. Seis profesionales venezolanos expondrn sus conocimientos sobre
produccin, creatividad, fotografa, medios alternativos, el arte de
comunicar, las posibilidades de la comunicacin visual y la imagen como
estrategia, entre otros. El seminario reunir a la diseadora grfica y
artista plstica Alexandra Kuhn, el creativo Diego Macellaro, la diseadora
grfica y artista visual Anita Reyna, el escritor y director creativo
Fedosy Santaella, el fotgrafo Gabriel Osorio y el escritor y libretista
Roberto Echeto. Adicionalmente habr una exposicin de las empresas
patrocinantes y la Fundacin Kyoto ofrecer una presentacin de la labor
que realiza en Venezuela a favor del medio ambiente. Participantes de
ediciones anteriores, registrados en la base de datos de 6VC, disfrutarn
de tarifas preferenciales.
http://www.6vc.com.ve

Musgo en el sol. Tal es el ttulo del libro de poesa en prosa, escrito por
la argentina Susana Cattaneo, que se presentar el martes 20 de noviembre a
las 8 de la noche en la Pea del Colorado, Gemes 3657 (Buenos Aires). Se
trata del 19 libro de la autora y ha sido publicado por Vinciguerra, cuya
editora Lidia Vinciguerra pronunciar unas palabras en el acto. La
presentacin del libro estar a cargo de los escritores Yadi Henao y
Osvaldo Rossi, y posteriormente la autora leer algunos de los textos. El
evento ser amenizado por una cantante de tango. Cattaneo, quien antes de
Musgo en el sol ha publicado otros 18 libros, es psicloga de profesin y
como escritora ha tenido destacada participacin en diversos concursos
dentro y fuera de su pas. Recibi la Faja Nacional de Honor de la
Asociacin de Escritores Argentinos (AEA, 2000) con La mirada en otro cielo
y obtuvo el tercer premio del certamen anual de poesa de la Legislatura de
la Ciudad Autnoma de Buenos Aires con Palomas de la soledad (2005). Obras
suyas han sido traducidas al ingls, francs y portugus. Coordina ciclos
literarios y talleres.
http://www.letralia.com/firmas/cattaneosusana.htm

El Sur en el Norte. Bajo este lema ser realizado el 23 y 24 de noviembre
de este ao, en Ottawa (Canad), el IV Encuentro Boreal, que en esta
oportunidad ser en homenaje al poeta chileno Gonzalo Milln, a un ao de
su muerte, y que tendrn como escenario la sede de la Universidad Nacional
Autnoma de Mxico (Unam) en Gatineau, Qubec. Boreal se lleva a cabo todos
los aos en Ottawa bajo la organizacin del Taller Cultural El Dorado,
organismo cultural sin fines de lucro para la promocin, preservacin y
desarrollo en Canad de la cultura latinoamericana, principalmente
literaria, y de sus vnculos con las otras culturas que componen el as
llamado mosaico multicultural canadiense. Ponencias, testimonios y textos
creativos en ingls, francs y espaol sern presentados por sus
participantes. El costo de inscripcin para ponentes, as como para autores
que cuenten con financiamiento institucional procedentes de Canad y
Estados Unidos, ser de 50 dlares canadienses. Para quienes asistan
contando con sus propios medios, el costo ser de 30 dlares canadienses.
Se aceptarn resmenes de propuestas de lecturas y presentaciones hasta el
30 de octubre de 2007. La nmina de los trabajos aceptados se dar a
conocer a partir del 7 de noviembre. Las presentaciones y obras ledas en
Boreal IV sern publicadas como nmero especial de la revista Alter Vox,
conjuntamente publicada por las editoriales locales Split/Quotation y
Verbum Veritas.
borealiv@gmail.com

Novsimas. El 26 y 27 de noviembre a las 7 de la noche se realizar, en el
Auditorio Jos Luis Martnez de Expo Guadalajara y en el marco de la 21
Feria Internacional del Libro de Guadalajara (Mxico), el quinto Foro de
Novsimos Narradores, que en esta edicin estar dedicado slo a voces
femeninas. En esta edicin del encuentro participarn Imma Turbau (Girona,
Espaa, 1974), Lina Meruane (Santiago de Chile, 1970), Mariana Henrquez
(Buenos Aires, 1973) y las mexicanas Eunice Shade (Guadalajara, 1980),
Liliana Blum (Durango, 1974), Mayra Luna (Tijuana, 1974), Magali Velasco
Vargas (Xalapa, 1975) y Vivian Abenshushan (Ciudad de Mxico, 1972). Segn
el crtico y escritor peruano Julio Ortega, coordinador del foro, en cada
una de estas ocho escritoras el cuento despliega la inteligencia de una
seduccin: suplantaciones, ironas, memorias, desapariciones, ceremonias,
conversaciones, parbolas y visitaciones se suceden en escenarios de alta
resolucin, donde la calidad de lo visto y entrevisto se apodera de nuestra
lectura. 
http://www.fil.com.mx

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



=== Le interesa estar informado sobre concursos? =========================

Reciba por correo electrnico los anuncios vigentes de concursos literarios
y artsticos en general suscribindose a nuestra lista de distribucin.
Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vaco a
letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera
de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm.
Si desea enviarnos las bases de un concurso, escrbanos a info@letralia.com



||||||||||||||||||||||||||||||	  NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Ponen en venta la casa del poeta peruano Jos Mara Eguren

El distrito de Barranco ha sido cuna de grandes figuras de las letras
peruanas. Entre sus vecinos ms destacados figuran Martn Adn, Manuel
Beingolea y Jos Mara Eguren. Justamente, la construccin que sirvi de
vivienda a este ltimo ha sido puesta en venta, segn se anunci el pasado
19 de septiembre.

El hogar donde vivi el autor de los poemas Los reyes rojos y La nia de
la lmpara azul est siendo ofrecido desde hace poco por su actual duea,
la diseadora Helga Alarco. Ella indica que posee esta histrica casa desde
la dcada de 1980 y que desde esos aos ha alquilado la vivienda a familias
y empresas. Sin embargo, desea desprenderse de este inmueble para emprender
otros negocios fuera de Lima.

La casa de Eguren (1874-1942) se encuentra ubicada en la esquina de la
calle Coln y la plaza San Francisco, en un tpico barrio barranquino. La
propietaria manifiesta que ha mantenido en ptimas condiciones la vivienda
a pesar de tener de construida ms de cien aos de antigedad y estar hecha
en adobe.

El inmueble es una muestra de arquitectura republicana y es considerado
monumento histrico. Asimismo, indic que el lugar sera ideal para la
instalacin de un centro cultural o galera de arte. Cuenta con cinco
dormitorios, dos patios y una sala amplia, adems de contar con la
tradicional teatina y otros elementos tpicos de las construcciones de
principios del siglo XX.

El precio de la casa, cuyo alquiler estaba en 1.500 dlares mensuales, es
en funcin de su valor histrico de 200 mil dlares. El solar comprende un
rea de 350 metros cuadrados.

Fuente: Andina



*** Anunciado veredicto de los premios Alfons el Magnnim

El escritor de novela policiaca Andreu Martn (Barcelona, 1949) obtuvo este
20 de septiembre, con su novela De tot cor que se enfoca sobre las
miserias del mundo de la prensa rosa, el premio Alfons el Magnnim de
narrativa, convocado por la Diputacin de Valencia (http://www.dival.es,
Espaa).

El galardn reconoce as a una novela de accin cuyo desencadenante es el
asesinato de un famoso periodista del corazn que se encuentra en horas
bajas. El suceso genera un circo y un juicio mediticos de gran
repercusin, paralelos a la investigacin policial en la que los
sospechosos se van acumulando, segn seala la editorial Bromera en un
comunicado.

Mientras la famosa Aurorita Linares centra las miradas por ser la ltima
persona que le vio con vida, la investigacin ir descubriendo cmo la
falta de escrpulos y el pasado del supuesto periodista estn ligados a su
asesinato. El jurado ha reconocido una personalidad y un estilo propios,
adems de una estructura ambiciosa que alterna diversas voces narrativas y
un lenguaje con dilogos mordaces que hacen avanzar la accin con
agilidad. El barcelons Andreu Martn ha obtenido numerosos premios de
novela negra y tambin de literatura juvenil (es creador del detective
Flanagan) y ertica.

El jurado de narrativa estaba compuesto por los miembros de la Acadmia
Valenciana de la Llengua, Artur Ahuir y ngel Calpe, Joan Carles Girbs
(Bromera), y los escritores Francesc Bod y Vicent Borrs.

Adems, el escritor, poeta y presentador de radio y televisin Jordi
Llavina (Gelida, 1968) ha ganado en la categora de poesa en valenciano
con Diari dun leprs. Y la autora alicantina residente en Madrid,
Francisca Aguirre, se ha llevado el galardn de la modalidad de poesa en
castellano por su poemario Nanas para dormir desperdicios.

Del poemario de Llavina el jurado ha resaltado el tratamiento de temas
clsicos como el amor o el paso del tiempo que se combinan con temas de
gran modernidad literaria como la cotidianidad como principio de
sentimiento potico. El jurado, integrado por Josep Ballester, Carles
Duarte, Josep A. Fluix, Santiago Fortuo y Josep Palomero, incide tambin
en el lenguaje coloquial y sencillo de la obra.

De Nanas para dormir desperdicios, el jurado (Antonio Hernndez, Jess
Munrriz, Gonzalo Santonja, Luis Alberto de Cuenca y Ricardo Bellveser)
concluye que Francisco Aguirre mantiene la lnea narrativomeditativa
inaugurada e impuesta por Luis Rosales.

Los dos primeros premios sern publicados por la editorial Bromera
(http://www.bromera.com), de Alzira, y el tercero, en castellano, por la
editorial madrilea especializada en poesa Hiperin
(http://www.hiperion.com). El premio de narrativa estaba dotado con 30.000
euros y los de poesa con 15.000 cada uno.

Fuente: El Pas



*** Interliteral: Internet no es una amenaza

El 20 y 21 de septiembre se celebr en Jan (Espaa) el I Encuentro de
Literatura Digital Interliteral (http://www.interliteral.com), evento que
bajo la organizacin de la Consejera de Cultura de la Junta de Andaluca
(http://www.juntadeandalucia.es/cultura/web/publico/index.jsp), el
Instituto Andaluz de la Juventud
(http://www.juntadeandalucia.es/institutodelajuventud) e ttakus, sociedad
para la informacin (http://www.ittakus.com), se perfil como una
oportunidad para ampliar los espacios de debate y generacin de ideas en
torno al tema de la difusin de literatura por Internet.

Ochenta expertos del sector entre escritores, editores, investigadores,
creadores y periodistas se dieron cita en Interliteral, encuentro que
tuvo como objetivos el debate, anlisis e intercambio de todos los agentes
que intervienen en la creacin, produccin, edicin y difusin de la
literatura digital, sentar las bases para la concrecin del trmino
literatura digital que sirva como referente general, e inaugurar de forma
efectiva una nueva era en la que esta manifestacin literaria se incorpore,
sin exclusiones, al trmino universal de literatura.

Tras dos das de debate en los que han intervenido escritores, editores,
creadores, investigadores, profesores, bibliotecarios y periodistas, fueron
presentadas en un comunicado las conclusiones del encuentro. La primera es
que Internet ha modificado la forma de la escritura, haciendo que el
escritor y el lector se adapten al medio: inmediatez, agilidad, visin
subjetiva y comunicacin con el lector, elemento este ltimo que se
evidencia en que un texto no acaba hasta que el lector finaliza sus
comentarios.

Existe una diferencia entre literatura digital y digitalizada: la
literatura digital es la que nace a partir de medios digitales y slo puede
ser conocida de modo pleno en este contexto. La digitalizada es la que,
concebida para un soporte tradicional, se presenta en un soporte digital.
Hay que fomentar la creatividad especfica de la literatura digital,
agrega el comunicado.

Entre otras conclusiones se destaca la brecha digital en el mbito
tecnolgico y del conocimiento; el protagonismo del lector, que en Internet
puede llegar a convertirse en coautor, dando lugar al wreader, trmino
acuado en el encuentro para definir un ente hbrido que es a la vez autor
y lector, y la necesidad de que las bibliotecas virtuales refuercen su
misin de acuerdo con las nuevas tcnicas participativas y colaborativas
que brinda la red.

El comunicado tambin exhorta a que no se presente en trminos de
confrontacin la relacin entre herramientas, medios y soportes, sino en
trminos de colaboracin, complementariedad, convivencia y
retroalimentacin. Internet no es una amenaza sino una oportunidad para
ampliar los espacios de debate y generacin de ideas, concluye.

Fuente: ttakus



*** Premio La Otra Orilla para el argentino Ariel Magnus

Con la novela Un chino en bicicleta, el escritor argentino Ariel Magnus
result ganador este 20 de septiembre del premio de novela La Otra Orilla
2007, que entregan el grupo editorial Norma y Proartes, y que est dotado
con 30.000 dlares adems de la publicacin de la obra en Amrica Latina y
en Espaa. El escritor recibi la noticia en Cali, Colombia, donde se
realiz el anuncio de premiacin durante el XIII Festival Internacional de
Arte.

Supongo que todas las lecturas nutren mi escritura, aunque ms no sea como
muestras de lo que no quiero hacer. En cuanto a los autores que ms me
conmovieron, son demasiados como para hacer una lista, que siempre va a
presentar olvidos injustos. Resumindonos a los chinos, digamos que me
gusta Confucio, no tanto Lao Tse, sostuvo Magnus luego de conocida la
noticia.

Un chino en bicicleta es una novela disparatada en la que se suceden
predicciones apocalpticas, fuegos artificiales y una gran mayora de
chinos que no andan en bicicleta. Cuenta la historia de Ramiro Valestra, un
joven porteo que es secuestrado por un tal Li, presunto pirmano, despus
de declarar como testigo en el juicio que lo conden por haber incendiado
once locales de la ciudad. A partir de ah, se inicia un forzado exilio
hacia el interior del barrio chino.

Desde Colombia, el ganador recordaba la llamada telefnica con que le
avisaron del premio. La seora que me lo comunic lo hizo con una bonita
frase: Este es el llamado que ms me gusta hacer en el ao. En mi caso
fue uno de los que ms gustaron (y me sorprendieron) en la vida.

La novela, recuerda Magnus, se le apareci en el mismo lugar en que
comienza la accin: en un bao. Luego de escuchar cmo sentenciaban a
Fosforito, me pregunt qu pasara si de pronto l me secuestrara y me
llevara al barrio chino para encontrar al verdadero culpable de los
incendios de los locales. Fosforito fue el nombre con el que se conoci
al ciudadano chino Li Ginz Jong, de 26 aos, que fuera condenado por
piromanaco este ao, tras acusrsele de incendiar varias muebleras de
Buenos Aires.

El autor opina que China es el pas ms importante del mundo, por lo que la
eleccin de un chino como protagonista no debera resultar extraa al
lector. Ms que un chino o la China, el protagonista es nuestra (mi)
visin de los chinos y la China. Desde ah est narrada la novela, que
adems ocurre en el barrio chino de Buenos Aires, que me atrevera a decir
que es el menos importante del mundo.

Nacido en Buenos Aires en 1975, Magnus residi en Alemania. Estudi
literatura espaola y filosofa en la Universidad de Heidelberg
(http://www.uni-heidelberg.de/index_e.html), una de las ms antiguas de
Europa, y trabaj para la ctedra de literatura hispnica en la Universidad
Humboldt (http://www.humboldt.edu), de Berln. Ha publicado las novelas
Sandra, en 2005, y La abuela, en 2006.

Un chino en bicicleta era una de las 230 novelas provenientes de 15 pases
que fueron presentadas a concurso, y fue elegida en forma unnime por un
jurado integrado por el colombiano Santiago Gamboa, la espaola Nuria Amat
y el argentino Csar Aira. ste ltimo defini la novela como una historia
de amor en la cual proliferan las aventuras, los chinos y las mil caras de
la ms feliz de las pasiones argentinas, la amistad.

El premio La Otra Orilla es un reconocimiento a la escritura para hombres y
mujeres de Hispanoamrica y pretende promocionar a los escritores de habla
hispana por medio de una novela indita.

Fuentes: Clarn  La Nacin



*** Pepe Montesern gana el premio Lengua de Trapo

El escritor asturiano Pepe Montesern Corrales (Pravia, 1952) fue
galardonado este 20 de septiembre con el XIII Premio Lengua de Trapo por su
novela, La lavandera, un recorrido por las razones que llevaron al suicidio
al poeta mexicano Manuel Acua a travs de la imaginacin de una lavandera
enamorada de l.

Montesern, colaborador del diario La Nueva Espaa (http://www.lne.es),
donde escribe a diario la seccin La mar de Oviedo, dedic el premio al
peridico, por el apoyo que siempre me presta, y a los lectores a los que
les gustan las historias de amor y los personajes que son ms grandes que
la vida.

El pasado 5 de septiembre, un jurado compuesto por el escritor Rafael Reig,
Eloy Tizn, Luis Garca Montero, Ramn Pernas y el editor Jos Huerta
decidi fallar a favor del novelista praviano-ovetense. Montesern a pesar
de que asegura que siempre que se presenta a algo, confa en su trabajo no
esperaba ganar, porque soy autor de la casa y eso jugaba en mi contra,
refirindose a las cinco novelas que ha publicado con el sello Lengua de
Trapo (http://www.lenguadetrapo.com).

Sin embargo, el escritor praviano pudo con otros 609 manuscritos llegados
de Espaa, Argentina, Mxico, Chile, Cuba, Colombia, Venezuela, Per y
Estados Unidos, y segn el editor Huerta, creador del sello y el premio
Lengua de Trapo, gan por goleada. Dotado con 4.500 euros, el premio es
uno de los ms importantes en la carrera de Montesern. Lo mejor es, sin
duda, la distribucin que tendr la novela, que puede que sea presentada en
Mxico.

La lavandera es una historia de amor no correspondido. La historia me
atrajo desde el primer momento porque yo buscaba a alguien joven, con
talento y del que apenas se conociese algo de las razones de su suicidio,
aclar el autor, quien dio con ese personaje gracias a su mujer. Ella me
record el poema Nocturno a Rosario, de obligado estudio en las escuelas
mexicanas, y a partir de ah comenz mi investigacin, reconoci
Montesern.

En la corta vida de Acua hubo muchas zonas oscuras que Montesern ha
reconstruido dando voz a Soledad, una lavandera criolla e ilustrada,
quince aos mayor que el poeta, y con la que tendra un hijo. A sus
noventa aos, Soledad narra el amor que sinti por el joven Acua. Un
poeta que la desde pero al que conoci tanto por las manchas de su ropa
tanto como por los borradores de unos poemas que la lavandera rescataba de
la papelera.

Manuel Acua es presentado como un provinciano recin llegado a la capital,
donde comenzar una carrera dedicada a la filosofa que le llevar a
conocer a muchos de los escritores y artistas de una ciudad en plena
ebullicin intelectual. Soledad conocer toda su vida y tambin la de
numerosas figuras de la literatura y la poltica del pas a travs de la
ropa que lava.

La leyenda siempre ha narrado que la razn que llev a Acua al suicidio
fue el amor no correspondido de Rosario de la Pea, a quien dedic su poema
ms clebre. Sin embargo, Montesern rechaz esa teora para sealar su
fascinacin por todo lo que encontr en esa ciudad, demasiado exuberante
para l.

El jurado destac el empleo de una lengua adulta, que supone una nueva
etapa en la editorial, segn Pernas, y tambin la invencin de un uso del
lenguaje particular Montesern. La novela estar en manos del lector este
mes de octubre.

Fuentes: Colpisa  La Nueva Espaa



*** Centro de documentacin e investigacin propondr Fundacin Machado

El presidente de la Fundacin Antonio Machado
(http://www.fundacionmachado.org), Manuel Nez Encabo, anunci en Soria
este 22 de septiembre que van a proponer un centro de alta documentacin e
investigacin sobre Antonio Machado para reivindicar la lectura y
traduccin de su obra.

En el marco de la clausura del Congreso Internacional Antonio Machado
Soando Caminos que comenz el mircoles 19, Encabo explic que este
centro podra ubicarse en el edificio del Banco de Espaa
(http://www.bde.es) de Soria, ya que el ministro de Cultura, Csar Antonio
Molina, apoy en la inauguracin del congreso los usos culturales que se
podran llevar a cabo en este centro.

A esta iniciativa se quiso unir tambin la presidenta de la Comisin
Nacional de Celebracin del Centenario de la llegada a Soria de Machado,
Amalia Iglesias, quien destac que seguirn trabajando para homenajear a
Machado y espera que congresos como este se repitan sin necesidad de estar
trabajando en el marco del centenario.

Anunci que las ponencias de los 35 expertos participantes se recopilarn
en un libro que presentarn antes de que acabe la conmemoracin del
centenario en mayo de 2008. As, cualquiera podr descubrir a Machado
desde una perspectiva nueva, destac Iglesias, quien tambin coment que
este era uno de los objetivos del congreso.

En este sentido, subray que interpretar la obra de Antonio Machado es la
mejor manera de acercarlo hasta nuestros das, y en Soria se ha hecho con
ponencias muy diferentes, algunas desde la emocin y otras desde la
profundidad de la teora. Tambin destac que se han descubierto nuevas
maneras de leer a Machado, ya que sus versos se resisten al paso del tiempo
porque son intemporales.

Se ha presentado al Machado total, como pensador y como persona y todos
los matices del poeta inagotable adems de constatar su universalidad,
aadi el presidente de la fundacin que lleva el nombre del escritor.

A este homenaje a Machado tambin se sum el presidente de la Fundacin
Pablo Iglesias (http://www.fpabloiglesias.es), Alfonso Guerra, que se
refiri a cmo fue la llegada de un poeta joven y melanclico a la cuidad
que le arranca de la soledad a travs del paisaje. Por este motivo Guerra
destac que hay dos momentos de alta influencia en la obra de Machado, su
vivencia en Soria y su relacin con gente sencilla y sus recuerdos de su
Sevilla natal.

Despus de estas palabras todos los asistentes, entre los que se encontraba
Leonor Machado, sobrina del poeta, se acercaron hasta el Olmo de Machado,
un rbol frente a la Iglesia del Espino de la capital, al que Machado en
sus poemas comparaba con la enfermedad de su esposa Leonor, para realizar
una ofrenda floral.

Soria todava acoger ms homenajes al poeta, los ms prximos son dos
mesas redondas y dos recitales; un seminario sobre la esposa de Machado,
Leonor Izquierdo; la performance Ouka Lele; la entrega de los Premios
Machado de la Fundacin de los Ferrocarriles Espaoles (http://www.ffe.es)
y el primer Festival Flamenco Antonio Machado, durante este mes de octubre.

Fuente: EFE



*** Otorgan premio San Juan de la Cruz a Miguel ngel Curiel

Miguel ngel Curiel (Korbach, Alemania, 1966) ha resultado ganador este 23
de septiembre del XVIII Premio Internacional de Poesa San Juan de la Cruz
con el poemario Por efecto de las aguas, calificado por el jurado como el
ms original de los ltimos aos. El talaverano, poeta valiente y joven,
segn los miembros del jurado, obtendr los 5.000 euros y la publicacin de
su obra en la coleccin Adonais de Ediciones Rialp (http://www.rialp.com).

De obra de gran vitalidad y saber potico fue calificado el poemario
ganador, segn explic la presidenta del jurado, Clara Jans, quien destac
que el premio ha ido a parar a esta obra por unanimidad de los miembros del
jurado. El poemario, segn el jurado, muestra una gran frescura en la que
se respiran diversas formas, desde prosas poticas a poemas breves y que
contiene una profunda cultura vivida.

Aunque extenso, Por efecto de las aguas es un poemario que mantiene la
tensin hasta el final, gracias a que el autor se siente cmodo con lo
que va escribiendo y muestra una gran naturalidad y frescura, resalt
Antonio Colinas, miembro del jurado. Adems, el jurado destac de la obra
ganadora el que enganche al lector, adems de que se sale de lo que hasta
ahora se recoga en los premios de poesa.

Por otro lado, se destac la calidad de la mayora de las 213 obras
presentadas al certamen y, sobre todo, el incremento de trabajos
presentados, una veintena ms que el ao pasado. Carmelo Guilln, otro de
los miembros del jurado, reconoci que lo que ms ha aumentado ha sido el
nmero de obras extranjeras, que en esta ocasin ha llegado a 21, ocho ms
que en las pasadas ediciones. En concreto, destac que los poetas
argentinos son los que ms han participado aunque tambin se han recibido
trabajos de Estados Unidos, Cuba, Japn, Alemania, Canad y Marruecos.

El premio ser entregado en Fontiveros, lugar que acogi hasta hace algunos
aos el fallo del certamen, previsiblemente en noviembre, segn explic
Guilln quien asegur que para esta fecha se espera que el libro est ya
en la calle.

Este galardn internacional de poesa, organizado por la Obra Social de
Caja de vila (http://www.obrasocialcajadeavila.org) y la Colonia
Fontiverea Abulense, con la colaboracin del Ayuntamiento de Fontiveros y
Ediciones Rialp, es un ejemplo de colaboracin entre diferentes
administraciones, reconoci Jos Manuel Espinosa, director de Caja de
vila, quien asegur que el premio es un homenaje al patrn de los poetas,
una figura unida a nuestras races histricas y literarias, adems de su
significacin espiritual e internacional.

Fuentes: vila Digital  Diario Siglo XXI



*** Muere a los 84 aos el mimo francs Marcel Marceau

Marcel Marceau, la figura ms internacional del mimo, muri a los 84 aos
el pasado 23 de septiembre, tras seis dcadas traspasando fronteras con sus
gestos melanclicos y las historias sin palabras de su clebre personaje
Bip. Fue sepultado en el cementerio de Pre Lachaise.

El genio del mimo, que haba revitalizado este arte del gesto desde finales
de los aos 40, se haba inspirado para ello en los grandes actores del
cine mudo, como Buster Keaton, Harry Langdon y sobre todo Charles Chaplin,
por el que desde nio haba mostrado admiracin y al que le gustaba imitar.

Nacido en Estrasburgo el 22 de marzo de 1923 y en 1944 entr, junto con su
hermano mayor, en la resistencia contra la ocupacin de Francia por los
nazis durante la Segunda Guerra Mundial, despus de que su padre, de origen
judo, fuera detenido y deportado al campo de exterminio de Auschwitz,
donde muri. Fue precisamente durante esa contienda, y para escapar a la
persecucin antisemita, cuando cambi su apellido original Mangel por
Marceau.

Una vez desmovilizado, aunque primero empez una formacin en artes
decorativas en Limoges, pronto se orient al teatro al inscribirse en la
Escuela de Arte Dramtico Charles Dullin, donde estableci una relacin
fuerte con uno de sus profesores, Etienne Decroux, que fue una pieza clave
en su giro hacia el mimo.

Fue en la pelcula Les Enfants du Paradis (1947) de Marcel Carne, donde
Marceu, que interpretaba a Arlequn, se dio a conocer como mimo. En 1948
form su propia compaa, y pronto empezaron las giras por otros pases
europeos, presentando dramas en mimo con su recin creado personaje de Bip,
que le acompa el resto de su vida identificado por su perfil filiforme,
su cara pintada de blanco, los pantalones anchos de payaso, la camisa
marinera y una expresividad corporal en apariencia frgil pero llena de
vivacidad.

Marceau hizo de Bip un ser marcado por la sensibilidad, la melancola y la
poesa de la pantomima que le permiti explorar la sociedad moderna
centrada en su dimensin trgica. Sus espectculos, a medio camino entre el
teatro y la danza, alcanzaron una dimensin internacional a partir de
mediados de los aos 50 y constituyeron una revisin moderna de la
tradicin de la dramaturgia de la Commedia dellArte italiana.

Llev algunas de sus pantomimas al celuloide y tuvo papeles destacados en
Barbarella, de Roger Vadim (1968), y La Dernire folie, de Mel Brooks
(1976). Pronto se hizo tanto o ms famoso que en Francia en pases como
Japn o en Estados Unidos, donde su marcha contra el viento constituy
una de las bases tcnicas del baile de Michael Jackson.

En 1978, cuando estaba en la cumbre de su carrera, cre en Pars una
Escuela Internacional del Mimodrama para asegurar el relevo en su arte del
gesto, al que aada tambin enseanzas de danza y acrobacia de bastn o
teatro con la vista puesta en lo que l mismo calific de la creacin
total. Sin embargo su centro desapareci en 2005 por falta de
financiamiento.

Gracias a su energa y a su constitucin sigui subiendo al escenario casi
hasta el final de sus das, y as en 2000 organiz una gira bajo el ttulo
Les Premiers Adieux de Bip (la primera despedida de Bip), a la que sigui
en 2002 Le retour du mime Marceau (la vuelta del mimo Marceau), e incluso
una nueva gira en 2005 por Latinoamrica con Le meilleur de Marceau (lo
mejor de Marceau).

La gran figura del mimo, que segn cuentan quienes le trataron era un gran
conversador, afirmaba pese a todo que la palabra no es necesaria para
expresar lo que se tiene en el corazn. Haba recibido las mximas
distinciones oficiales en Francia, como la Legin de Honor o las
condecoraciones de la Orden Nacional del Mrito y de las Artes y las
Letras, entre otras. En 1993 fue declarado miembro inmortal de la
Acadmie des Meaux-Arts en Pars. Japn, a su vez, lo declar tesoro
nacional viviente y en 2001 se convirti en embajador para la tercera edad
de la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU, http://www.un.org/spanish).

Fuente: EFE



*** Fallece en Nueva York el escritor espaol Odn Betanzos

El escritor espaol Odn Betanzos director de la Academia Norteamericana de
la Lengua Espaola (Anle,
http://www9.georgetown.edu/faculty/irizarry/academia), falleci el pasado
lunes 24 de septiembre en Nueva York a consecuencia de una enfermedad
cardaca, y despus de haber permanecido hasta el martes 4 en Mazagn
(Huelva), localidad espaola en la que veraneaba cada ao.

Desde all parti Betanzos hacia su residencia de Nueva York pese a la
insistencia de sus colegas de que se quedara en Huelva hasta que estuviese
recuperado. A pesar de su estado de salud, el escritor planeaba asistir a
un encuentro acadmico en Cartagena de Indias y en Venezuela.

El cuerpo de Betanzos llegar este lunes 1 de octubre a Rociana del
Condado, localidad de Huelva en la que naciera en 1925. All, atendiendo a
su ltima voluntad, ser sepultado este martes 2, segn inform el
presidente de la Fundacin Odn Betanzos
(http://www.fundacionodonbetanzos.es), Antonio Ramrez, quien agreg que la
salud del escritor se deterior severamente hace dos aos, cuando fuera
sometido a una operacin de corazn y le fueran posteriormente implantados
cinco by-passes.

Pese a esto, explic, se iba recuperando y no dejaba sus funciones al
frente de la academia ni sus compromisos profesionales, si bien el verano
pasado hubo de someterse a otra intervencin tras una hemorragia gstrica y
este ao, cuando visit Rociana, su localidad natal, pesaba como unos 30
kilos menos y su estado empeor.

Ramrez destac del escritor su enorme fortaleza pese a sus dos grandes
tragedias vitales, como fue la muerte de su padre fusilado en 1936 en plena
Guerra Civil, y la de su nico hijo hace ahora 13 aos. Segn l estos
hechos marcaron a Odn Betanzos personal y literariamente porque ver su
obra es ver un reflejo de su vida, pero insisti su dedicacin al trabajo
y su defensa del espaol en los Estados Unidos.

De la misma forma, destac su calidad humana y su vinculacin permanente
con Huelva, porque l siempre deca que su territorio nunca haba pasado
del Condado, de Mazagn y de Huelva. De hecho, a pesar de que vive en
Estados Unidos desde sus 28 aos, jams le escuch hablar en ingls.

El presidente de la regin de Andaluca, Manuel Chaves, lament el
fallecimiento del escritor y acadmico, que consider una gran prdida
para Andaluca, y para todos los que amamos la buena literatura. Indic a
travs de un comunicado que como ocurre con tantos otros literatos, la
obra de Betanzos es el mejor reflejo de su vida, de la que destaca
especialmente la lealtad a su tierra y su firme defensa de la lengua
castellana en todo el continente americano.

Por otra parte, el Ayuntamiento de Rociana del Condado
(http://www.aytorocianadelcondado.es), ciudad natal de Odn Betanzos, ha
decretado dos das de luto oficial, segn dijo el alcalde, Amaro Huelva,
quien lament la prdida importante de un vecino que logr que el nombre
de Rociana fuera conocido internacionalmente, del que sus paisanos se
sentan orgullosos y que siempre demostr su vinculacin con su ciudad
natal visitndola varias ocasiones al ao.

Betanzos hizo la carrera de Marina Mercante para sacar adelante a su
familia y en uno de sus viajes, se qued en Estados Unidos con el grupo de
exiliados espaoles que se encontraba all, donde empez su carrera
literaria. Era licenciado en Letras por la Fordham University
(http://www.fordham.edu) y recibi el Doctorado en Filosofa y Letras en la
City University of New York (Cuny, http://www.cuny.edu).

Public sesenta y seis libros de poemas, en su mayora recogidos en tres
antologas: Santidad y guerrera (1952-1967), Hombre de luz (1967-1972) y
La mano universal (1972-1976). Otras obras suyas, adems, son Poemas del
hombre y las desolaciones (1986), De ese Dios de las totalidades (1988),
Antologa potica (1995), con estudio, seleccin y notas del profesor Jos
Mara Padilla, Las desolaciones (1999) y Sonetos de la muerte (2000), con
estudio-prlogo de la doctora Estelle Irizarry.

Fue autor tambin de la novela en dos volmenes, sobre la Guerra Civil
Espaola, Diosdado de lo Alto, publicadas en 1980 y 1990. Su extensa obra
ha sido traducida al ingls, portugus, francs, italiano, ruso, chino,
rabe, neerlands, japons, hebreo y macedonio. En 2004, apareci, bajo el
sello del CEPI, el libro-homenaje Odn Betanzos Palacios o la integridad
del rbol herido, editado por Gerardo Pia-Rosales.

Adems de dirigir la Academia Norteamericana de la Lengua Espaola casi
desde su fundacin en 1973, Betanzos era miembro correspondiente de la Real
Academia Espaola (RAE, http://www.rae.es), de la Guatemalteca, Filipina,
Chilena, Colombiana y Nicaragense de la Lengua, as como de la Hispanic
Society of America (http://www.hispanicsociety.org). Tambin presida la
Fundacin Cultural Hispnica de Estados Unidos.

El escritor recibi en vida innumerables galardones y premios, entre los
que se destacan la Encomienda de la Orden de Isabel la Catlica (1979) y la
Encomienda del Mrito Civil, en su grado de nmero (1997), ambas otorgadas
por el Rey de Espaa; la Medalla de la Libertad de la Ciudad de Nueva York
(1986), la Medalla de Andaluca (1989) y el Premio Vasconcelos, de Mxico
(1990), por la totalidad de su obra.

Fuentes: Diario de Amrica  El Universal  Europa Press



*** Antonio Jess Ramos Revillas gana premio Salvador Gallardo Dvalos

El escritor mexicano Antonio Jess Ramos Revillas se hizo acreedor del
Premio Nacional de Literatura Joven Salvador Gallardo Dvalos 2007 por su
libro Sola no puedo, segn inform el pasado 24 de septiembre el Instituto
Cultural de Aguascalientes (http://www.aguascalientes.gob.mx/cultura), a
travs del Centro de Investigacin y Estudios Literarios de Aguascalientes,
Ciela Fraguas (http://cielafraguas.blogspot.com).

El jurado calificador estuvo integrado por los escritores Guillermo
Samperio, Felipe Garrido y Salvador Gallardo Cabrera, quienes tomaron su
decisin por unanimidad en razn de que los relatos del libro de Ramos
Revillas estn muy bien construidos, con diversas estructuras; consiguen
atmsferas convincentes y atractivas; crean personajes con mltiples
dimensiones, nada tpicos, a travs de un lenguaje que combina la prosa
realista con la potica.

Ramos Revillas (Monterrey, Nuevo Len, 1977) es egresado de la carrera de
Letras Espaolas de la Universidad Autnoma de Nuevo Len (UANL,
http://www.uanl.mx). Ha sido becario del Centro Mexicano de Escritores
(2002); del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca,
http://fonca.conaculta.gob.mx) en el periodo 2004-2005 y de la Fundacin
para las Letras Mexicanas (http://www.fundacionletrasmexicanas.org) de 2005
a 2007.

El escritor ha publicado los libros Todos los das atrs (Premio Nuevo Len
de Literatura 2003), Necrologas y Dejar esta calle, con el que obtuvo el
Premio Nacional de Cuento Joven Julio Torri en 2005. Mantiene una pgina
personal en http://ramos.intertextualidad.com.

En el acta, los miembros del Jurado sealaron que debido a la elevada
calidad de las obras participantes, se decidi otorgar una especial mencin
honorfica al libro de cuentos El centro de un crculo imaginario, de
Javier Atahualpa Espinoza Magaa (Zamora, Michoacn).

En la edicin de este ao, dedicada a reconocer el gnero de narrativa, el
jurado realiz un reconocimiento, poco usual, a todos los participantes,
destacando la calidad de los trabajos remitidos de veintin estados
mexicanos. El premio distingue a escritores no mayores de 30 aos con la
publicacin de la obra, diploma y un estmulo econmico de 60 mil pesos.

El mircoles 26 de septiembre se realiz, en el marco de la celebracin de
este aniversario del premio dentro la 39 Feria del Libro, una mesa de
lectura con ganadores de ediciones anteriores, en la que participaron Elena
Dreser, Ricardo Esquer, Rubn Chvez Ruiz Esparza, Eduardo Lpez, Ricardo
Bernal, scar Santos, Edilberto Aldn y Luis Armando Corts.

El mismo da, Salvador Gallardo Cabrera, Vctor Sandoval, Salvador Gallardo
Topete y Jess Eduardo Martn Juregui participaron en la mesa redonda
Salvador Gallardo Dvalos: un pentagrama elctrico. Su obra y pensamiento
en el movimiento estridentista. Las actividades con motivo del 25
aniversario de este reconocimiento finalizaron el viernes 28 con la entrega
del premio a Ramos Revillas, evento que se realiz en el Auditorio Anita
Brenner del Museo Descubre (http://www.descubre.org.mx).

Fuente: Organizacin del evento



*** Exposicin en homenaje a Joan Brossa inauguraron en Toledo

La Consejera de Cultura de Castilla-La Mancha
(http://www.jccm.es/cultura/index2.htm) inaugur el pasado 25 de
septiembre, en el Museo de Santa Cruz de Toledo, la exposicin Joan
Brossa, en las alturas y sin red, que estar abierta al pblico hasta el
prximo 4 de noviembre.

La muestra, que resume la obra de este artista y poeta cataln del
movimiento vanguardista del siglo pasado y que responde al objetivo del
ente oficial de promover una oferta cultural de calidad, viajar
posteriormente a otras ciudades de la regin.

La inauguracin cont con la presencia de la comisaria de la exposicin,
Gloria Bordons, y de la directora general de Promocin Cultural, Concha
Vzquez, as como el director general de Patrimonio y Museos, Enrique
Lorente.

Vzquez habl de la satisfaccin, alegra y privilegio, que supone para
la Consejera de Cultura el hecho de poder abrir las salas del Museo de
Santa Cruz a la obra de Brossa. Asimismo, la titular de Promocin Cultural
destac lo importante y fundamental que es para Castilla-La Mancha el
hecho de contar con esta exposicin en sus museos.

Por su parte, la comisaria de la exposicin transmiti su agradecimiento a
la Junta de Comunidades por su gentileza al organizar esta muestra
retrospectiva, ya que tal y como ha explicado, se han realizado muy pocas
exposiciones antolgicas acerca de Joan Brossa fuera de Catalua.

Refirindose a este artista, Bordons lo ha definido como alguien cuya
bsqueda esencial iba ms all de las etiquetas que le demos a las cosas.
Las etiquetas son las palabras y a Brossa le interesaba el objeto en s.

La inauguracin tuvo como colofn una lectura de poemas de Brossa a cargo
de Eduard Escoffet, y un concierto del prestigioso violinista libans Ara
Malikian, acompaado por el guitarrista cataln Jos Luis Montn y la
vocalista Mara Berasarte. Acerca del joven Escoffet, la titular de
Promocin Cultural le calific como un poeta innovador y uno de los
ejemplos de creatividad del siglo XX.

Un centenar de piezas componen la muestra de este artista cataln fallecido
en 1998 (http://www.letralia.com/62/notic062.htm#noti06), quien combin
durante su extensa carrera diversos gneros artsticos, entre ellos la
poesa, la pintura, la msica y el cine, todos ellos reflejados en la
exposicin.

Organizada por la Consejera de Cultura, a travs de la Fundacin Cultura y
Deporte, la exposicin recoge piezas procedentes del Ayuntamiento de
Barcelona (http://www.bcn.es), la Fundacin Brossa
(http://www.fundacio-joan-brossa.org), la Galera Joan Prats
(http://www.galeriajoanprats.com) y el Muse dArt Moderne de Cret
(http://www.musee-ceret.com), en Francia.

Fuente: Mi Ciudad Real



*** Premio Comillas para el espaol Antonio Rivero Taravillo

La biografa sobre Luis Cernuda, uno de los poetas esenciales de la
literatura espaola, escrita por Antonio Rivero Taravillo (Melilla, 1963),
fue la ganadora este martes 25 de septiembre del XX Premio Comillas de
Historia, Biografa y Memorias, convocado en Barcelona (Espaa) por
Tusquets Editores (http://www.tusquets-editores.es). El jurado estuvo
presidido por el escritor espaol Jorge Semprn, a quien acompaaron Miguel
ngel Aguilar, Josep Fradera, Jos Mart Gmez, Josep Ramoneda y Antonio
Lpez Lamadrid.

Fuego con nieve. La vida de Luis Cernuda. Aos espaoles (1902-1938)
representa el rastreo documental y la ordenacin rigurosa de varios
acontecimientos de la vida del poeta, as como la ambicin de ofrecer el
primer tomo de la que ser su biografa definitiva. La obra fue la ganadora
entre un total de 77 trabajos presentados, recibiendo la estatuilla de
bronce diseada por Joaqun Camps y un anticipo sobre derechos de autor de
20 mil euros.

En el libro, Rivero Taravillo fija con exactitud la figura del poeta de la
generacin del 27 en sus aos decisivos, antes de marcharse al exilio para
no volver a Espaa. Narra la historia familiar y ofrece documentacin
exhaustiva de los primeros aos del poeta, hechos desconocidos como el
destino que su padre, militar de profesin, tuvo durante dos aos en las
islas Baleares lejos de la familia.

Tambin detalla el entorno escolar, amistades, inquietudes y los espacios
que frecuent en Sevilla, pasajes inexplorados hasta ahora y que suponen
primicias de la vida de una de las principales figuras de la literatura
espaola del siglo XX.

Rivero Taravillo ha podido recuperar el mundo de la infancia y la juventud
de Cernuda, apoyndose en un conocimiento experto de Sevilla, su literatura
y la poca que evoca. Desfilan por sus pginas personajes que fueron
decisivos en el rumbo de Cernuda como escritor, tales fueron los casos de
Rafael Cansinos Assens o el librero Len Snchez Cuesta, as como otros
ilustres desconocidos como Adriano del Valle y Fernando Villaln. Asimismo,
el trabajo realizado por Rivero Taravillo busca reparar el hueco existente
en la historia de la literatura espaola y la oportunidad de recuperar los
das antes del exilio de un poeta que no regres a su tierra.

El autor inici en los aos 80 estudios de derecho y posteriormente de
filologa inglesa en la Universidad de Sevilla (http://www.us.es),
amplindolos en la de Edimburgo (http://www.ed.ac.uk), donde asisti becado
a cursos de literatura inglesa y escocesa. Posteriormente abandonara la
carrera sin licenciarse para dedicarse de lleno a la literatura. 

Ha publicado Los siglos de la luz: hroes, mitos y leyendas en la pica y
la lrica medieval, Las ciudades del hombre, Viaje sentimental por
Inglaterra, Farewell to Poesy y El rbol de la vida, entre otros. Rivero
Taravilla es adems un reconocido traductor que ha vertido al castellano
novelas de Flann OBrien y Jamie ONeill, lo mismo que poemarios de Ezra
Pound, Alfred Tennyson, William Shakespeare, Robert Graves, Christopher
Marlowe y John Kyats.

Por su labor como traductor ha recibido diferentes reconocimientos y ayudas
de diversos organismos, entre los que se cuentan la Irish Translators and
Interpreters Association (Itia, http://www.translatorsassociation.ie) y el
Irish Literature Exchange (http://www.irelandliterature.com). Su versin de
los Sonetos de Shakespeare fue candidata al Premio Nacional de Traduccin
de Espaa en 2005, ao en que obtuvo el Premio Andaluz a la Traduccin
Literaria por sus versiones de Keats.

Tambin ha sido autor de antologas, director de revistas y de la Casa del
Libro de Sevilla (http://www.casadellibro.com), desde su inauguracin en
2006, donde desarroll una intensa actividad cultural. En la actualidad es
miembro del Consejo Editorial de la revista Trama y Texturas, as como
colaborador de las revistas literarias Clarn, Renacimiento, Sibilia y
Turia.

El Premio Comillas de Historia, Geografa y Memorias ha sido obtenido en el
pasado por Carlos Barral (1988), Jorge Edwards (1990), Javier Tusell
(1992), Enrique Krauze (1993), Manuel Azcrate (1994), Mara Esther Vzquez
(1995), Carlos Castilla del Pino (1996), Alberto Oliart (1997), Adolfo
Marsillach (1998), Juan Luis Panero (1999), Jaime de Armin (2000), Huber
Matos (2001), Isabel Garca Lorca (2002), Jaime Salinas (2003), Jos Ramn
Recalde (2004), Jos Andrs Rojo (2005), Esteve Riambau (2006) y Antonio
Rivero Taravillo (2006). En 1989 y 1991 quedaron desiertos.

Fuente: Notimex



*** Artistas de ocho pases debaten sobre vigencia de la poesa oral

Quince artistas de ocho pases, entre ellos el argentino Juan Gelman y el
uruguayo Luis Bravo, debaten en Ciudad de Mxico, desde el pasado jueves 27
de septiembre, sobre la legitimidad y vigencia de la oralidad de la poesa,
en un festival dedicado a ese gnero literario que se desarrollar hasta el
prximo sbado 13 de octubre. Segn el poeta mexicano Pedro Serrano, uno de
los organizadores de ese foro, en la actualidad existe un desprecio por la
poesa oral. Por ello consider que es importante que poetas de la
trayectoria de Gelman y su compatriota Csar Strocio, artistas que son
actores de sus propias emociones, apoyen esa reunin.

Jos Luis Paredes, director de la Casa del Lago del Bosque de Chapultepec,
el lugar de la capital mexicana en que se realiza el festival, inform que
en el encuentro tambin participan el belga Gwenalle Stubbee, el brasileo
Arnaldo Antunes y el estadounidense Logan Phillips. El pas anfitrin es
representado por Moiss Regla y Carlos Tachisave.

Uno de los objetivos de la reunin es que los exponentes de distintas
tradiciones literarias entren en dilogo, de tal manera que se puedan
escuchar en un mismo espacio poesa clsica, indgena y afroamericana,
tango, hip hop, rap y otros gneros modernos. En el foro, que lleva el
eslogan poesa escnica/poesa con ritmo, tambin se da cabida a la
poesa en lenguas indgenas y expresiones de gran tradicin como el son
jarocho, del estado mexicano de Veracruz.

Paredes agreg que la cita retoma el espritu del Festival de Poesa en Voz
Alta, que se realizaba en ese mismo espacio en los aos 60, en el que
participaban figuras como el premio Nobel 1990, Octavio Paz. Adems de las
lecturas en voz alta se realizan conferencias magistrales.

Hay tambin una sesin especial de slam poetry, una competicin potica
en la que los participantes tienen tres minutos para improvisar, segn el
joven poeta estadounidense Logan Phillips. Sostuvo que este tipo de
encuentro se ha popularizado en Estados Unidos, Europa y Asia y permite dar
nuevos soportes a la poesa.

Fuente: EFE



*** Pelcula venezolana Postales de Leningrado gana en Biarritz

La pelcula venezolana Postales de Leningrado
(http://www.postalesdeleningrado.com), de Mariana Rondn, gan este sbado
29 de septiembre el premio El Abrazo, mximo galardn del Festival de
Biarritz de Cines y Culturas de Amrica Latina
(http://www.festivaldebiarritz.com), celebrado en Biarritz (Francia) del 24
al 30 de septiembre. El guin del filme es de Rondn y los actores
principales son Laureano Olivares, Greisy Mena y William Cifuentes.

La directora venezolana fue galardonada por una obra que rememora de manera
conmovedora y potica la guerrilla de los aos 60 a travs de los recuerdos
de una nia cuyos padres son guerrilleros. Con gran contenido
autobiogrfico, el filme, que est prenominado a los premios Oscar,
reconstituye la memoria fragmentada de una infancia angustiosa con una
opcin formal mestiza: imgenes de archivo y escenas de animacin salpican
la narracin de una trama desarticulada como los recuerdos que van y
vienen.

Estoy feliz con este reconocimiento, declar Rondn a la prensa
venezolana. Es un logro de todos los venezolanos que creen en el cine.
Sigo reinventando la vida a travs del cine. Seguimos en el camino que
hemos escogido que no es otro que atrevernos a contar historias.

La narradora principal de la pelcula es una nia que presenta a cada uno
de los personajes: Teo, su primo, un nio que la ayuda a reconstruir las
historias de la familia; una abuela que lucha entre la locura y la
tristeza; un pap que se transforma en hombre rana; una madre que debe
cambiarle el nombre a su hija; un gringo que filma una pelcula y
finalmente el Hombre Invisible, en el que todos necesitan convertirse para
escapar de la realidad.

El Abrazo tambin fue otorgado a cintas de Cuba, Argentina, Uruguay y Costa
Rica. El Premio Especial del Jurado recay en la pelcula cubana La noche
de los inocentes, de Arturo Sotto. Adems se conoci que el premio del
pblico, otorgado por los espectadores que votan al terminar cada
proyeccin, fue para Matar a todos, del uruguayo Esteban Schroeder.

Diez pelculas de Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Mxico, Uruguay y
Venezuela competan en la seleccin oficial del Festival de Biarritz, que
desde el 24 de marzo ofreci un verdadero maratn de cine latinoamericano
con ms de 80 pelculas (largometrajes, cortometrajes y documentales) en
sus diferentes secciones.

Fuentes: ABN  Panorama



*** Poetas internacionales se dan cita en El Salvador

Este lunes 1 de octubre a las 5 de la tarde ser inaugurado el VI Festival
Internacional de Poesa de El Salvador, evento que tendr lugar en el
Teatro Presidente de la capital, con voces de Brasil, Espaa, Estados
Unidos, Guatemala, Mxico, Per, Taiwn, Venezuela y el pas anfitrin.

La fiesta de los poetas es organizada por la Fundacin Poetas de El
Salvador y se desarrollar hasta el prximo viernes 5 en colegios,
universidades, parques y teatros de San Salvador, Sonsonate y Santa Ana.

Entre las actividades se encuentra una presentacin teatral de Isabel Dada
y el coro del Centro Nacional de Artes de El Salvador (Cenar). La
presidenta de la fundacin, Paulina de Hernndez, indic que habr adems
declamacin de poemas y lecturas de artistas con consolidacin nacional e
internacional.

El objetivo de este ao es llevar la poesa a todos los rincones de El
Salvador, por eso se han implementado los Buses de la Poesa para que todos
tengan oportunidad de asistir a los eventos, afirm De Hernndez. Todas
las actividades, durante los cinco das del certamen, son pblicas y
completamente gratis.

El pas centroamericano recibir a la mexicana Myriam Moscona, el
guatemalteco Rodrigo Carrillo, el hondureo Rigoberto Paredes, el
costarricense Juan Antilln Montealegre y los nicaragenses Douglas Tllez
y Misael Duarte Somoza, as como a la venezolana Edda Armas, el chileno
Floridor Prez, el argentino Luis Ambroggio, el dominicano Plinio Chahn y
el peruano Marco Martos.

Igualmente participarn el espaol Jos Carlos Catao, el estadounidense
Doug Anderson, el brasileo Salgado Maranhao, la francesa Mara Plumier y
el taiwans Xiang Yang. El Salvador estar representado por Amrico Ochoa y
por los jvenes Krisma Manca, Eleazar Rivera y Jorge Galn, quienes
tendrn una participacin especial en la inauguracin.

Fuentes: ElSalvador.com  La Prensa Grfica



*** Ensayistas y narradores venezolanos se renen en Maracay

Entre el 3 y el 5 de octubre se realizar en Maracay, Aragua (Venezuela) el
primer Encuentro Nacional de Ensayo y Narrativa, un evento organizado por
la Asociacin Literaria Pie de Pgina y que tendr como sede las
instalaciones de la Biblioteca Agustn Codazzi, en el Complejo Cultural
Santos Michelena (Casa de la Cultura de Maracay; avenida 19 de Abril).

Entre los objetivos de la actividad estn el anlisis y el debate sobre la
realidad cultural contempornea, as como las mltiples perspectivas desde
las cuales los creadores venezolanos afrontan el hecho literario en los
gneros que abarca el encuentro. Los escritores participantes ofrecern sus
ponencias al pblico y luego conversarn sobre los temas expuestos.

La inauguracin del encuentro ser el mircoles 3 a las 6 de la tarde,
cuando la presidenta de Pie de Pgina, la escritora Julia Elena Rial, dar
la bienvenida a los participantes y al pblico, y acompaada por miembros
de la asociacin presentar el primer nmero de la revista cultural Pie de
Pgina. En el acto intervendr la soprano venezolana Norma Herrera con
varios temas de su repertorio.

La presentacin de las ponencias se realizar el jueves 4 y viernes 5 de
octubre entre las 9 de la maana y las 12 del medioda. El programa del
jueves se iniciar con la escritora Natividad Barroso, quien pronunciar su
ponencia Ajuste de cuentas ms all del tiempo y del espacio; Eros y la
ciberntica para enderezar entuertos. Le seguirn Jos Gregorio Parada con
La literatura al servicio del misterio y del esoterismo: caso Julio verne
y su Clovis Dardentor ligado al tesoro de Rennes-Lechateau y Alberto
Hernndez con la presentacin del libro Todos han muerto, homenaje al poeta
Jos Barroeta.

A continuacin, Julia Elena Rial hablar sobre la obra del escritor chileno
Roberto Bolao, con su ponencia Los no lugares y el desarraigo en Los
detectives salvajes. Carmen Campos pronunciar su ponencia Potica de la
muerte en La muerte del poeta y Vctor Hugo Bolvar cerrar las
actividades del da con Juan de la Cruz en la narrativa de Paraguan.

El viernes 5 se iniciar la jornada con la participacin de la novelista
Ana Teresa Torres, quien hablar de los nuevos cnones de la narrativa
venezolana en su ponencia Emergentes, consecuentes y consagrados. Le
seguir Carlos Yusti con El ensayo sobre la orilla maldita y a
continuacin Carlos Noguera, presidente de Monte vila Editores
(http://monteavila.gob.ve/web), hablar sobre las tendencias en la
literatura venezolana contempornea.

Luego la escritora Gloria Dolande pronunciar su ponencia La ceguera
religiosa, seguida de Csimo Mandrillo con Un pueblo y sus visiones, de
J. M. Villarroel: Pars en el contexto de la poesa venezolana de tema
petrolero. Cerrarn las actividades del da los escritores Jorge Gmez
Jimnez y Hctor Torres, editores de los portales literarios Letralia.com y
Ficcionbreve.org, respectivamente, con una charla sobre difusin de
literatura en Internet. El mismo viernes a las 6 de la tarde se realizar
la clausura con una presentacin musical.

Fuente: Pie de Pgina



*** Festival Internacional de Poesa de Rosario arranca esta semana

Del 3 al 6 de octubre se desarrollar la 15 edicin del Festival
Internacional de Poesa de Rosario (http://www.festpoesiarosario.com.ar),
organizado por la Secretara de Cultura de la Provincia de Santa Fe y la
Secretara de Cultura y Educacin de la Municipalidad de Rosario y
declarado de Inters Nacional, Provincial y Legislativo.

Sern cuatro jornadas en las que Rosario fungir de anfitriona de
destacados poetas del mundo, con invitados de Uruguay, Chile, Brasil,
Colombia, Mxico, Cuba, Venezuela, Bolivia, Guatemala, Per, Ecuador,
Espaa, Rumania, Rusia, Serbia, China, Camern, Nacin Cherokee (Estados
Unidos), y de distintas provincias argentinas.

Entre las actividades del festival est prevista la realizacin de mesas de
lectura, paneles de discusin, charlas y conferencias y una muestra del
artista plstico local Miguel Ballesteros.

Los encuentros se realizarn en la sede del festival, el Centro Cultural
Bernardino Rivadavia (San Martn 1080, http://www.ccbr.gov.ar), as como en
otros espacios culturales de Rosario y diversas instituciones educativas,
con el fin de extender a un porcentaje ms alto de la poblacin la llegada
de los poetas invitados.

Los poetas internacionales que acudirn a la ciudad argentina son Juan
Carlos Mestre y Carlos Ortega, Javier Jover (Espaa), Mara Antonieta
Flores (Venezuela), Eduardo Casar (Mxico), Rmulo Bustos Aguirre
(Colombia), Carlos Eduardo Jaramillo (Ecuador), Nancy Morejn (Cuba),
Allison Hedge Coke (Nacin Cherokee, EUA), Silvia Monros (Serbia), Jorge
Arbeleche (Uruguay), Humberto Akabal (Guatemala), Marcia Mogro (Bolivia),
Guy Nana Merlin Tadoun (Camern), Hai An (Repblica China), Theodore Damian
(Rumania), Viacheslav Kupriyanov (Rusia), ngela Melim (Brasil), Javier
Bello (Chile) y Tulio Mora (Per).

Argentina estar representada por Alicia Genovese, Nilda Barba, Eduardo
Mileo, Teresa Arijn (Buenos Aires), Martn Raninqueo (La Plata), Silvia
Mellado (Neuqun), Claudia Masn (Chaco), Noem Bernardello (Tierra del
Fuego), Jos Campus (San Juan), Javier Foguet (Tucumn), Mora Torres,
Fabin Herrero, Roberto Malatesta (Santa Fe), Graciela Cross (Ro Negro),
Liliana Ancalao (Chubut), Beatriz Vignoli, Concepcin Bertone, Fabricio
Simeoni, Fernando Marqunez, Silvio Gonzlez y Paula Aramburu (Rosario).

Los interesados en recabar mayor informacin podrn dirigirse a la
Secretara de Cultura de la Provincia de Santa Fe (Alem 3084, 5 Piso 5),
llamar al telfono (0341) 4728632 / 8664 o escribir a
coordcult-ctrosur@sede.unr.edu.ar. Tambin pueden dirigirse a la Secretara
de Cultura y Educacin de la Municipalidad de Rosario, en el Centro
Cultural Bernardino Rivadavia (San Martn 1080, Plaza Montenegro), llamar
al telfono (0341) 4802401, interno 223, o escribir a los correos
grafica@ccbr.gov.ar o adgccbr@hotmail.com.

Fuente: Pgina del festival



*** Imprenta Regional de Aragua presenta sus dos primeros ttulos

Este jueves 4 de octubre a las 4 de la tarde, en el marco de la III Feria
Internacional del Libro de Venezuela captulo Aragua (Filven), sern
presentados El hondo pas de los ausentes y Cuarto Festival Mundial de
Poesa Aragua 2007, los dos primeros ttulos de la Imprenta Regional de
Aragua, iniciativa que tiene como objetivo difundir la literatura del
estado, segn inform la escritora Carmen Virginia Rodrguez, coordinadora
en Aragua de la Plataforma del Libro y la Lectura
(http://coordaragualibroylalectura.blogspot.com).

El hondo pas de los ausentes es una antologa que rene textos de nueve
poetas del estado fallecidos en los ltimos veinte aos, presentados por
autores contemporneos. Por su parte, el libro conmemorativo del IV
Festival Mundial de Poesa incluye a los diez escritores que representaron
al estado en la reciente cita literaria.

La Imprenta Regional de Aragua es una entidad dependiente de la Fundacin
Editorial El Perro y la Rana y forma parte del Sistema Nacional de
Imprentas Regionales del Ministerio de la Cultura de Venezuela
(http://www.ministeriodelacultura.gob.ve). Cuenta con un consejo editorial
multidisciplinario que recibe libros de escritores arageos y decide sobre
su publicacin basndose en criterios definidos.

La presentacin de los libros se realizar en la Prgola de la Casa de la
Cultura de Maracay como parte de las actividades de la Filven, evento que
se desarrollar entre el 3 y el 6 de octubre y que tendr como escenarios
cinco de los dieciocho municipios del estado. La sede central estar en
Girardot, municipio cuya capital, Maracay, lo es a la vez del estado, y
adems habr actividades en Cagua (municipio Sucre), San Mateo (municipio
Bolvar), La Victoria (municipio Ribas) y Colonia Tovar (municipio Tovar).
En estos cuatro municipios tambin sern presentados los libros de la
Imprenta Regional.

Filven incluir actividades de formacin y promocin editorial y tendr
como tema central Estados Unidos, una revolucin posible. El pas
invitado es Argentina y se rendir homenaje a la escritora Laura Antillano,
as como a Jos Mart y Simn Rodrguez. En las actividades participarn
asimismo el poeta y dibujante argentino Emiliano Bustos (Buenos Aires,
1972), quien presentar una antologa de su padre, Miguel ngel Bustos; el
narrador cubano Rafael guila (La Habana, 1962), y el venezolano Vladimir
Acosta.

Fuente: Plataforma del Libro y la Lectura - Aragua



*** Cuentos del buen humor tendrn festival en Madrid

Entre el 12 y el 14 de octubre se realizar en Madrid (Espaa) el XI
Festival del Cuento de Buen Humor, en el que participarn veinte humoristas
de Cuba, Espaa, Mxico y Venezuela. El evento se desarrollar en la sala
II del Centro Cultural de la Villa
(http://www.esmadrid.com/ccvilla/jsp/index.jsp) a travs de cuatro
espectculos para adultos y jvenes desde los 16 aos.

Fundado por el escritor y humorista cubano-espaol Francisco Garzn
Cspedes y dirigido ejecutivamente por el mexicano Jos Vctor Martnez
Gil, el evento se inaugurar el viernes 12 a las 10 de la noche con la
funcin Carcajada total, en la que adems de Garzn intervendrn Jos
Vctor Martnez Gil (Mxico), Elena Villarroya, Vivian Watson (Venezuela),
Eduardo Ares y Elena Arribas.

El sbado 13 a las 7:30 de la noche ser la segunda funcin, titulada Slo
hombres para que se ran de ellos, en la que intervendrn Jos Mara de la
Morena, Rubn Ontoria, Csar Fernndez, Jorge Zapata, Jos Luis Rovira y
Jos Vctor Martnez Gil (Mxico). A las 10 de la noche le toca el turno a
Mujeres desesper ja das, con Mara Teresa Martnez, Mara ngeles Lpez,
Mnica Rodrguez, Yolanda Portugal, Isabel Cullar, Elena Villarroya y
Vivian Watson (Venezuela).

La clausura, el domingo 14 a las 7:30 de la noche, contar con Ftima
Martnez, Mara Luisa Aranda y Antonio Fernndez, as como el espectculo
Caperucita Feroz y otros cuentos para adultos, de Eduardo Ares.

Los narradores participantes se han presentado con gran xito en escenarios
como la Sala Ponce del Palacio de Bellas Artes de Mxico, la Sala Artaud
del Gran Teatro de La Habana, el Paraninfo de la Complutense de Madrid y el
Teatro Caldern de la Barca de Valladolid, entre otros muchos espacios.

Fuente: Organizadores del evento



*** Crearn premio de literatura en honor a Elena Poniatowska

El gobierno de la capital mexicana crear el Premio de Literatura de la
Ciudad de Mxico Elena Poniatowska, estmulo de carcter literario que a
decir de Elena Cepeda Len, titular de la Secretara de Cultura del
Gobierno del Distrito Federal (http://www.cultura.df.gob.mx/culturama),
ser el ms importante del pas, incluso en el monto.

De ser as, el galardn creado en homenaje a la autora de La noche de
Tlatelolco y reciente ganadora del Premio Rmulo Gallegos tendra que
rebasar los 100 mil dlares de que est dotado el Premio FIL Guadalajara,
que otorga la Feria Internacional del Libro (FIL, http://www.fil.com.mx) de
esa ciudad. No obstante, los detalles del premio sern revelados el prximo
viernes 12 de octubre, da en que ser inaugurada la sptima Feria del
Libro en el Zcalo de la Ciudad de Mxico, que se desarrollar hasta el
domingo 21.

El premio es una ms de las novedades que presenta en su sptima edicin la
Feria del Zcalo, que aument a 400 el nmero de eventos programados para
esta edicin, entre presentaciones de libros y revistas, conferencias,
talleres, mesas redondas y artes escnicas.

Otras actividades a realizarse en el marco de la feria son el Encuentro
Nacional de Literatura en Lenguas Indgenas, que tendr como sede la Casa
de la Primera Imprenta, y el Curso sobre Derechos de Autor organizado por
el Centro Mexicano de Proteccin y Fomento de los Derechos de Autor
(Cempro, http://www.cempro.com.mx).

La feria se desarrollar en diversos espacios instalados para ese propsito
como el Foro General, el Caf Literario, la Carpa infantil, el Cine, el
Gran escenario principal, la Galera, el Taller de impresin Zcalo y el
Foro joven. El evento tiene el objetivo de apoyar y fomentar a la edicin,
distribucin y venta de libros, as como a la lectura como medio
fundamental para mejorar la calidad de vida y de comprensin del mundo,
seal Cepeda Len.

La actividad ya no estar dedicada a ciudades invitadas sino que se
consagrar a un tema, que este ao ser Voces de mujeres, y como parte de
esta celebracin, en la que estar involucrado ms de un centenar de
escritoras, se conmemorar el 17 de octubre el aniversario del decreto que
reconoci a las mexicanas el derecho a votar y ser votadas.

Entre las actividades del encuentro destacan las mesas redondas que se
realizarn en el escenario principal con la participacin de clebres
figuras como Guadalupe Loaeza, Silvia Molina, Eduardo del Ro Rius, Rafael
Barajas El Fisgn, Helguera y Trino, as como las periodistas Lydia Cacho,
Carmen Aristegui, Sanjuana Martnez y Denise Dresser, adems de la propia
Elena Poniatowska.

Organizada por el Gobierno del Distrito Federal (http://www.df.gob.mx) y la
Cmara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem,
http://www.caniem.com), la feria costar 5 millones de pesos al GDF. Ms de
150 editoriales instalarn sus stands en 23 mil metros cuadrados,
exhibiendo ms de 50 mil ttulos.

Sin proporcionar cifras, Juan Luis Arzoz, presidente de la Caniem, seal
que la Feria del Zcalo es la que ms libros vende en el pas. El carcter
gratuito del encuentro les permite a los organizadores calcular en un
milln de personas el nmero de visitantes en este ao.

Cepeda adelant que uno de los proyectos es nombrar a octubre como el mes
de las ferias del libro en el Distrito Federal, por lo que ya se encuentra
en plticas con los organizadores de la Feria Internacional del Libro
Infantil y Juvenil y con los directivos de la FIL Minera. Agreg que el
GDF firmar en breve un convenio con la Unesco (http://www.unesco.org) para
dotar de indicadores culturales a la ciudad.

Fuentes: El Universal  Telesur



*** Realizarn congreso sobre el escritor espaol Victoriano Crmer

La Obra Social de Caja Espaa (http://www.cajaespana.es/obs) ser el
escenario de la celebracin del Congreso Internacional Victoriano Crmer,
que bajo el lema Cien aos de periodismo y literatura se realizar entre
el 17 y el 19 de octubre, organizado por el Instituto Castellano y Leons
de la Lengua (http://www.ilcyl.com).

El director del evento, el catedrtico Jos Enrique Martnez, explica que
el programa intenta dar relieve al hombre y al escritor, con lo que se
tocar la figura y la obra de Crmer en su conjunto y se discutir sobre su
labor como poeta, ensayista, novelista y hombre de prensa.

Durante esos tres das se abordarn todos y cada uno de los campos en los
que el columnista de Diario de Len (http://www.diariodeleon.es) despleg
su actividad. As, incluso habr una ponencia dedicada a Crmer como autor
teatral, que ser impartida por la profesora Mara Jos Conde, de la
Universidad de Len (http://www.unileon.es). Abrir las jornadas el
periodista Pacho Reyero, que disertar acerca de la faceta periodstica del
autor de Las horas perdidas.

A continuacin, comenzarn las charlas que instalarn al escritor en el
espacio de la poesa espaola. Martnez precisa que sta es la mejor manera
de mostrar hasta qu punto Crmer fue un poeta de relieve durante la
postguerra. Profesores como Jos Mara Balcells, el propio Martnez,
Fernando Presa o Antonio Chicharro realizarn un estudio comparado de la
lrica espaola y la engendrada por el leons. Tambin se hablar del
perfil narrativo del autor de El fulgor y la memoria, tarea reservada al
profesor Carlos Javier Garca, de la Universidad de Arizona
(http://www.arizona.edu), as como a su trabajo como ensayista, que
abordar Ernesto Escapa.

Tras las conferencias habr tiempo para la discusin intelectual, que se
articular a travs de tres mesas redondas. En ellas se acometern temas
como los epistolarios, la literatura temprana de un Crmer juvenil o la
semblanza del columnista. Adems, se celebrar una mesa homenaje en la que
participarn amigos poetas, como Antonio Gamoneda o Juan Carlos Mestre.

Martnez destaca que con este congreso se ha querido abrir la figura de
Victoriano Crmer a toda la ciudad. De ah que se haya buscado dar una
visin lo ms completa posible de su figura y obra. Por eso iniciamos las
jornadas con una charla acerca de su perfil periodstico, porque creemos
que se trata de su faceta ms importante como hombre pblico, manifiesta.

Las jornadas tambin sern, segn Martnez, una manera de reivindicar la
dimensin de Crmer como poeta. No podemos olvidar que fue uno de los
nueve poetas que aparecieron en la Antologa consultada que se public en
1952, recuerda.

Sin embargo, su estrella decay en gran medida a causa del desvanecimiento
que sufri la poesa social en el inters del pblico. El problema
principal de los poetas sociales fue que no hubo un cambio visible hacia un
tipo de poesa ms cuidadosa del lenguaje y con inters por temas ms
propios de la lrica. Adems, llegaron generaciones con otros intereses,
como los novsimos, con una esttica del ornato que de alguna manera dio la
espalda al poema social, explica Martnez.

El congreso tambin presentar la etapa ms desengaada y melanclica de
Crmer, la que surge con el fallecimiento de su mujer, un momento en el que
sus versos se vuelven ms amargos y la muerte est ms presente que nunca.

Fuente: Diario de Len



*** Semana Potica realizarn en Carlisle

Entre el 22 y el 25 de octubre se celebrar en Dickinson College, en
Carlisle (Pensilvania, EUA) la VI Semana Potica, evento organizado por el
Departamento de Espaol y Portugus de esa casa de estudios, en el que se
presentarn lecturas bilinges de poetas de habla hispana, portuguesa e
inglesa.

Durante el encuentro los poetas participantes realizarn lecturas en las
aulas de Dickinson y conversarn con los estudiantes sobre poesa y
traduccin literaria. Textos de estos autores traducidos por los
estudiantes formarn parte de una edicin de la revista Sirena: Poetry, Art
and Criticism.

La inauguracin de la Semana Potica ser el lunes 22 a las 7 de la noche
en el Gran Saln del Centro Stern, con lecturas del brasileo Gilberto
Mendona Teles y el argentino Esteban Moore. El martes 23, tambin a las 7
de la noche y en el mismo escenario, recitarn la puertorriquea Diana
Rivera y el espaol Juan Carlos Mestre.

El mircoles 24 a las 12 del medioda, la poeta estadounidense Anne Boyer
leer muestras de su obra en la Biblioteca Waidner-Spahr, en el rea
Blumberg, donde a las 7 se presentarn el espaol Jos Antonio Mesa Tor y
el estadounidense Brandon Downing. La sesin de clausura, el jueves 25 a
las 7 de la noche, ser en los Estudios Goodyear, y el recital contendr
obras de todos los poetas participantes.

Fuente: Organizadores del evento



*** El fotgrafo mexicano Hctor Garca ser homenajeado en Guadalajara

El Homenaje Nacional al Periodismo Cultural Fernando Bentez, que se
realiza en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara
(FIL, http://www.fil.com.mx), se enfocar este ao en la figura del
periodista y fotgrafo mexicano Hctor Garca (Ciudad de Mxico, 1923),
como informaron los organizadores del evento en un comunicado el pasado
martes 25 de septiembre.

El homenaje a Hctor Garca se realizar el domingo 2 de diciembre, a las 6
de la tarde, en el Auditorio Juan Rulfo de Expo Guadalajara. En este mismo
acto se realizar la entrega del Premio Nacional de Periodismo Cultural
Fernando Bentez.

La fotografa de Hctor Garca, quien ha reconocido a su amigo, Fernando
Bentez, como su formador en el periodismo cultural, es reconocida por su
visin comprometida con la sociedad. Ms all de su labor como reportero
grfico, su obra ha sobresalido como testimonio de la marginacin y el
progreso en Mxico. Garca form en 1945 su propia agencia, Fotopress, y
desde 1960 ha tenido ms de 65 exposiciones individuales en Mxico y el
extranjero. Una parte de su trabajo est registrada en el libro Los indios
de Mxico (Ediciones Era, Mxico, 1970).

Garca estudi en el Instituto de Artes y Ciencias Cinematogrficas, donde
fue discpulo de Manuel lvarez Bravo y Gabriel Figueroa. Desde 1945
trabaj como periodista grfico para diversas publicaciones de Mxico y de
otros pases. Recibi el Premio Nacional de Periodismo de su pas en tres
ocasiones: en 1958, 1968 y 1979. Ha ilustrado numerosos libros como
Mexique, (Editions du Senil, Pars, 1964) y Nueva grandeza mexicana, de
Salvador Novo (Ediciones Era, Mxico, 1967).

Su obra se encuentra en importantes colecciones pblicas y privadas, entre
las que destacan en Mxico la del Museo Nacional de Antropologa e Historia
(http://www.mna.inah.gob.mx) y la del Museo de la Fotografa; en el
extranjero tambin hay colecciones, como la de la Bibliothque Nationale de
Francia (http://www.bnf.fr), la Biblioteca del Congreso de EUA
(http://www.loc.gov) en Washington DC y el Museo del Vaticano
(http://mv.vatican.va/StartNew_EN.html).

Los periodistas que han recibido este homenaje son Fernando Bentez (1992),
Carlos Monsivis (1993), Elena Poniatowska (1994), Jos Emilio Pacheco
(1995), Jaime Garca Terrs (1996), Vicente Leero (1997), Raquel Tibol
(1998), Emilio Garca Riera (1999), Cristina Pacheco (2000), Huberto Batis
(2001), Armando Ponce (2002), Braulio Peralta (2003), Paco Ignacio Taibo I
(2004), Jos de la Colina (2005) y Emmanuel Carballo (2006).

Fuente: FIL



*** Literatura fantstica y de ciencia ficcin har congreso en Madrid

Hasta el 15 de febrero del ao prximo hay plazo para gestionar la
participacin en el I Congreso Internacional de Literatura Fantstica y de
Ciencia Ficcin, evento que se realizar entre el 6 y el 9 de mayo de 2008
en la Universidad Carlos III de Madrid (http://www.uc3m.es), que convoca el
evento junto con la Asociacin Cultural Xatafi (http://www.xatafi.com).

El objetivo del congreso es profundizar en torno a la difusin de la
literatura fantstica y reflexionar sobre lo fantstico en diversas reas,
gneros y disciplinas para generar un punto de encuentro entre
especialistas del tema y un espacio acadmico desde el que trabajar
conjuntamente sobre la literatura fantstica, de ciencia ficcin y terror,
segn indica un comunicado emitido por los organizadores el pasado 20 de
septiembre.

La literatura fantstica funciona con una serie de mecanismos propios y
exclusivos dignos de estudio, contina el comunicado. Por ello, se
fomenta aqu un encuentro entre profesores, investigadores y escritores
sobre literatura fantstica. Proponemos una lnea interdisciplinar, a
partir de la cual tener en cuenta los aspectos sociales, polticos y
culturales que influyen en el gnero de lo fantstico.

La historia de la literatura, la teora de la literatura y la literatura
comparada sern el marco de este encuentro, que se espera presente una
panormica completa, rigurosa y multidisciplinar de un gnero que, pese a
su evidente inters actual, ha recibido escasa atencin por parte del mundo
universitario.

Los participantes podrn abordar reas temticas como la ciencia ficcin y
lo fantstico en el mbito de la literatura latinoamericana y espaola, la
ideologa poltico-social en las literaturas fantstica y de ciencia
ficcin, el feminismo y las literaturas de ciencia ficcin y fantstica,
los discursos de lo fantstico y de la ciencia ficcin desde las teoras
literarias contemporneas, la semitica de lo fantstico y la ciencia
ficcin, la relacin entre sta y el teatro, el cine y la cibercultura, as
como anlisis de textos y de autores del gnero, estudios temticos y de
literatura comparada.

Los interesados en participar debern enviar a
congresoliteraturafantastica@xatafi.com un resumen de su ponencia de entre
200 y 300 palabras, junto al cual se debe adjuntar el ttulo, nombre del
autor, institucin a la que pertenece y datos personales. El comit
organizador acusar recibo de las propuestas y antes del 15 de marzo de
2008 se notificar la aceptacin de las mismas por parte del comit
cientfico.

La lectura de las comunicaciones no deber exceder los veinte minutos y
stas podrn presentarse en francs, ingls, italiano, portugus o espaol.
Se publicarn unas actas con las comunicaciones aceptadas, cuyas normas de
publicacin y plazos se remitirn a los interesados por correo electrnico
tras la celebracin del congreso.

La cuota de inscripcin es de 50 euros para comunicantes y de 20 euros para
asistentes sin comunicacin. El ingreso se realizar tras la aceptacin de
la comunicacin y antes de la asistencia al congreso a una cuenta bancaria
dispuesta para ello. Para mayor informacin, dirjase al Departamento de
Humanidades de la Facultad de Humanidades, Comunicacin y Documentacin, en
la Universidad Carlos III de Madrid (despacho 14.02.01), o llame al
telfono 91-6249215. Tambin puede escribir por correo electrnico a
congresoliteraturafantastica@xatafi.com, tlopez@hum.uc3m.es,
helicefer@gmail.com, fidel@cyberdark.net, gstomas@hum.uc3m.es o
iestella@hum.uc3m.es.

Fuente: Asociacin Cultural Xatafi



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Kristian Bala: nexos entre la literatura y el asesinato ===============
=== Musa Ammar Majad ======================================================

Krystian Bala, nombre literario, si los hay, es un nombre perjudicial para
un sospechoso de asesinato. Es un nombre que denuncia, que juzga y condena,
independientemente de que el condenado sea o no inocente.

Hablemos del juicio por el que, una ingenua novela, Amok, hizo transitar
a su creador. Y es que a Bala, autor del libro, lo juzgaron, en fecha muy
reciente, por asesinato.

Pensar en la pelcula Nido de cuervos es inevitable al momento de hablar de
Bala, un escritor de bestsellers, acusado en su natal Polonia por un
asesinato ocurrido hace siete aos, no esclarecido por la polica y que l,
no obstante, describe a la perfeccin en uno de sus libros. En Amok, Bala
trata de un empresario que es torturado y luego asesinado.

El autor asegura que se inspir en el asesinato de Dariusz Janiszewski,
dueo de una agencia de publicidad, cuyo cadver mutilado apareci,
sumergido en el ro Oder, en diciembre de 2000 en la ciudad de Wroclaw
(cerca de la frontera con Alemania), crimen que la polica polaca no pudo
resolver.

Se sabe que una llamada annima realizada a la polica en el ao 2005
sugiere a sta que dirija su atencin a la novela Amok, publicada tres aos
despus del crimen. La polica encontr tantas similitudes entre el texto y
el crimen que terminaron por arrestar al escritor. Y es que en Amok se
traza un escenario que slo la polica o el asesino podan conocer. Por
ejemplo, el cuerpo de Dariusz Janiszewski fue atado de tal manera que
incluso el ms mnimo movimiento haca que se apretase la cuerda que tena
alrededor del cuello, asfixindolo cada vez ms.

Amok, ttulo del libro, es la palabra clave. En las lenguas centroeuropeas
se usa la palabra amok para referirse a una furia homicida ciega. Escrito
con letras irregulares en la portada del libro, el ttulo acompaa a la
imagen de un macho cabro, que evoca ciertas reminiscencias satnicas
probablemente efectivas en su cualidad referencial en la catlica Polonia.

Las pruebas, ms que circunstanciales, sealan que Bala haba estado en
Corea e Indonesia en la misma poca en que se enviaron, desde esas mismas
geografas, ciertos correos electrnicos, a la redaccin de una televisin
polaca, que hablaban del crimen catalogndolo como perfecto; que cuatro
das despus de la desaparicin de Dariusz Janiszewski, el telfono que
portaba ste apareci en una subasta de Internet y lo puso a la venta un
tal Chris B., nombre que se corresponde con el del escritor y que, segn
sus propias palabras, primero, lo encontr en una cafetera y, despus y
luego de retractarse de lo anterior, lo compr en una tienda de objetos
usados; que la vctima era amigo, quiz amante, de su ex mujer; que el da
en que muri, Janiszewski recibi una llamada desde el mismo telfono
utilizado para llamar a la madre de Bala; que la ex esposa de Bala declar
en el juicio que, tras el divorcio, ste se mostr agresivo ante sus amigos
y conocidos, entre ellos Dariusz Janiszewski; que el corresponsal en
Varsovia de un diario alemn cita, de fuentes policiales, que Bala acept
la prueba del polgrafo y que la mquina dice que menta.

A lo anterior se unen los detalles de su personalidad. El asesino de Amok
es un intelectual aburrido y Bala, que se ganaba la vida escribiendo sobre
sus viajes y fotografiando fondos marinos, se presentaba a s mismo como
filsofo. La grafomana y la petulancia comprobadas del escritor pusieron
nuevas pistas en su contra. Bala se jactaba de controlar sus emociones
hasta neutralizarlas, hecho por lo cual, al parecer, acept someterse a la
prueba del polgrafo. El fiscal Robert Kowalczyk descubri que al autor le
molestaba ser menospreciado pero le gustaba despreciar a otros, por lo que
ese complejo de superioridad, segn los investigadores, lo indujo a
describir el asesinato.

Bala argumenta que toda la informacin de aquel suceso la sac de las
pginas de los peridicos.

Imposible no recordar a Edgar Allan Poe y su desarrollo literario de un
crimen real, a cuyos datos accedi, segn l mismo explica, a travs de las
notas periodsticas. Tambin, en julio de 1841, apareci en el ro Hudson,
en Nueva Jersey, el cadver de una joven morena. Se trataba de Mary Rogers,
quien acababa de cumplir los veintin aos. El cadver tena las manos
atadas a la espalda. Se sabe que la joven, luego de ser violada, haba sido
estrangulada con un trozo de encaje, al parecer rasgado de su propio
vestido. La polica de Nueva York y Nueva Jersey trabajaron seria y
prolongadamente sin resultados positivos y, finalmente, cerraron el caso.
Ms tarde, a los dieciocho meses de la muerte de Mary Rogers, el ya casi
olvidado suceso cobr de nuevo vida.

Y es que estaba llamado a pasar a la inmortalidad literaria (el tiempo dir
si con la novela de Bala sucede lo mismo) con la publicacin de la famosa
novela policaca El misterio de Mary Rogers, que apareci por vez primera
en forma de episodios en la revista Snowdens Ladies Companion. El autor,
Edgar Allan Poe, segua minuciosamente los hechos del caso, aunque haba
trasladado la accin a Pars y cambiado nicamente los nombres y
direcciones de las personas implicadas.

Como con Bala, hay quienes aseguran que el asesino real de Mary Rogers fue
el mismo Poe, quien, segn dicen, el 3 de octubre de 1838, se dirigi a la
tabaquera de Anderson y anduvo rondando a la joven. La fecha es
importante, afirman: coincide aproximadamente con los das de la primera
desaparicin de Mary Rogers. No obstante, a Kristian Bala lo condenaron a
veinticinco aos de prisin. El mvil, segn el juez, fueron los celos.

La escritura y los asesinatos han estado indisolublemente ligados. Pensemos
en Conan Doyle, quien, segn el escritor y psiclogo Rodger Garrick-Steele,
fue amante de la esposa de Bertram Fletcher Robinson, abogado, periodista y
su amigo personal. Y es que a Fletcher Robinson, Garrick-Steele lo cree
vctima de Conan Doyle, al asegurar que ste, convertido en el amante de su
esposa, no tuvo reparo a la hora de inducir a esta dama al envenenamiento
de su marido, el verdadero autor (y en este punto al delito de asesinato se
suma el de plagio), siempre segn Garrick-Steele, de El perro de los
Baskerville.

Pensemos en Trotsky, asesinado el 20 de agosto de 1940 por el estalinista
espaol Ramn Mercader, el cual, segn el criminlogo mexicano Alfonso
Quiroz Cuarn, tena nexos profundos con el muralista mexicano David Alfaro
Siqueiros, quien tambin, meses antes, haba atentado contra la vida de
Trotsky.

Pensemos en William S. Burroughs, quien estaba viviendo a comienzos de los
aos cincuenta en Ciudad de Mxico. Un da, bastante ebrio, tuvo la
ocurrencia de jugar a Guillermo Tell con su mujer, Joan Vollmer. No se
sabe si le coloc una manzana en la cabeza, pero s que all apunt y
dispar, causndole la muerte. El autor de Yonqui siempre la consider una
muerte accidental y algunos investigadores forenses tambin aceptaron esa
versin.

Pensemos en Louis Althusser, quien tambin mat a su mujer, Helene,
estrangulndola en 1980, y tambin sali ms o menos impune: los expertos
psiquiatras dictaminaron que haba cometido el crimen en un estado de
locura y eludi el proceso penal y, en consecuencia, la crcel.

Pensemos en Thomas de Quincey, quien trat en su obra ms clebre al
asesinato como una de las bellas artes.

** Musa Ammar Majad
   musamajad@hotmail.com
   Investigador venezolano (Triba, Tchira; 1977). Licenciado en letras
   por la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Dirige la
   Coordinacin de Eventos Educativos del Museo de Artes Visuales y del
   Espacio (San Cristbal, Tchira), donde ha llevado adelante el Centro de
   Investigaciones Histricas, Artsticas y Culturales y el proyecto de
   registro y catalogacin de la coleccin permanente, entre otras
   actividades. En 2004 recibi la orden Luis Mara Rivas Dvila, de la
   ULA, por su alto desempeo acadmico.



=== Historia de una locura      Julio Pino Miyar ==========================

      Memorias del sanatorio
      Hctor R. Valls
      Novela
      Editorial AuthorHouse
      Bloomington (EUA), 2005
      ISBN-10: 1420812602
      ISBN-13: 978-1420812602
      328 pginas
      La novela se puede adquirir en Amazon: http://tinyurl.com/2c6292.

      (...) alucinaba a Santa Eulalia la de los pies lascivos; no se
      baaba haca meses, e iba adquiriendo una peste apropiada de
      esquizofrnico tipo mstico y se imaginaba a s mismo en una
      peregrinacin hacia Santiago de Compostela.
      Memorias del sanatorio, Hctor R. Valls.

Valls, autor puertorriqueo de la novela Memorias del sanatorio, me
coment, a partir de algunas indagaciones mas en las razones de su obra,
que Sartre, el filsofo existencialista francs, haba escrito que el
msico austriaco de la segunda mitad del siglo XVIII, Amadeus Mozart, era
el ltimo gran talento que fue feliz.

Con la psiquiatra contempornea el problema de la infelicidad humana se ha
reducido a un concepto mdico, que supone la bsqueda de una etiologa del
mal y de una profilaxis del bien que debe aliviar al enfermo, aligerar la
pesada carga de sus das. Para paliar las circunstancias humanas de la
alienacin han aparecido aliengenas, provistos de un determinado saber e
instrumentando una tecnologa, los cuales tratan un problema capital que
las filosofas y las religiones vienen tratando e identificando desde
milenios.

Es el llamado mal de la melancola. El mal del siglo. As se le llam en
el siglo XIX, donde estuvo de moda ser triste, como sentirse un completo
escptico ante las propuestas que nos hace a diario la vida. El problema
era entonces abordado especulativamente por los literatos, los filsofos,
por el pensamiento humanista; devena, el concepto de infelicidad, en un
rasgo sustancial del carcter de ciertos hombres y mujeres sensibles;
predestinados a no ser comprendidos por su tiempo; marginados, en su
altruismo, por esa magia burguesa, funcionalista y eficiente (creadora de
una nueva escala de valores) que comenz, poco a poco, a imperar en todas
partes.

El espacio literalmente concebido para la marginacin social, donde se han
visto alojados por el vrtigo de la nueva poca el hombre y la mujer
melanclicos, el pensamiento y el comportamiento inusual, fue sufriendo las
modificaciones que el desarrollo de la ciencia le propici. El pensamiento
burgus de nuestro tiempo, debido a su connotacin utilitarista y
pragmtica, comenz rpidamente a subvertir el otrora fundamento
existencial de la infelicidad humana y la justificacin tica del fracaso
romntico ante la vida, para parcelarlo, como mxima contribucin
cientfica, en las celdillas de los nuevos hallazgos de la farmacopea y las
ms recientes definiciones mdicas. El concepto mismo de enfermedad ha
perdido con esto su dimensin simblica, alegrica, metafrica que fuera la
manera en que el profesor de Viena, creador del psicoanlisis, Sigmund
Freud, concibiera los males de la mente como complejos culturales
expresados filogenticamente en las relaciones internas (sociales y
psicolgicas) de la familia humana.

Los nuevos paradigmas cientficos y psiquitricos ya no son los complejos
psicolgicos, fundamentados culturalmente por el teatro trgico griego de
los clsicos Esquilo y Sfocles (el complejo de Edipo, el complejo de
Electra etctera) sino los nuevos descubrimientos del comportamiento
bioqumico del cerebro y la qumica teraputica. O sea, para decirlo
filosficamente, las enfermedades, incluyendo las psiquitricas, tienen, en
la nueva concepcin, un basamento esencialmente emprico. Se llega con esto
a la creacin de un paradigma biolgico, en consenso, para la comprensin y
el tratamiento de todas las enfermedades humanas, incluyendo la
infelicidad; el comportamiento anmalo y lo que se conoce
contemporneamente como locura, la esquizofrenia.

La novela Memorias del sanatorio narra la historia de personajes sedados
por los neurolpticos. Es como un largo discurso exteriorizado que nos
lleva de la mano por escenarios cosmopolitas, los cuales se ubican,
indistintamente, en Miami Beach, Nueva York, Madrid y Puerto Rico. La
entiendo como un texto pautado por frecuentes ironas, humor blanco y
negro, curiosos rejuegos intelectuales y dolorosos sarcasmos, que han
logrado hacer del lenguaje con el que fue escrita el personaje principal de
la pieza literaria. Creo que me encuentro ante una obra concebida desde el
placer y para el placer; un texto construido por la fiebre hedonista de
quien manej, desde el principio hasta el final, la enorme pulsin de su
escritura. Un singular autor que busc siempre conjurar los demonios que
asaltaban su precaria paz, segn parece, a alto precio conseguida.

Memorias... es una literatura compuesta de la manera en que el Marques de
Sade quera que se escribieran todos los textos: desde la compulsin del
Deseo. La novela es as la secrecin que comienza en la primera lnea, al
modo de una agotadora, y prolongada en el tiempo, masturbacin genesaca.
Concebida, luego del clmax definitivo, para el nacimiento originario de
una literatura; una acabada expresin que deja, sobre el papel en blanco,
la huella seminal de noches infernales, pero, tambin, de la esperanza
intuida a la luz de una escritura al fin verificada.

A partir de lo antes dicho podramos llegar a plantear un fundamento
biolgico, vitalista de la literatura y el arte. Mas, lo que sucede es que
tanto el arte como el pensamiento son tambin entidades sociohistricas,
sometidas, por tanto, a los procesos temporales del cambio, las mutaciones
y las necesidades materiales. Y del mismo modo que las enfermedades del
cuerpo y de la mente no deben ser aisladas para su interpretacin del
contexto histrico y social (psicolgico y familiar) en que se producen, el
testimonio de nuestras anomalas espirituales, de nuestras ms obscuras
pulsiones y smbolos, poseen un contexto objetivo sobre el cual se
verifican y sobre el cual se expresan literariamente.

El libro del filsofo francs Michel Foucault, Historia de la locura en la
poca clsica, narra la historicidad de la relacin mdico-paciente y las
implicaciones socioculturales que esta relacin tiene dentro de la teora
del conocimiento. Una relacin, pudiramos aadir, que se vuelve histrica
porque es esencialmente hija de un complejo proceso material y humano. Que,
por tanto, evita el conocimiento mdico como formulacin absoluta, al modo
de una mediacin, de raz teolgica, en la que la ciencia descendera al
individuo por medio del chamn moderno, el mdico, y su brujera, el domino
tcnico.

Pienso que Puerto Rico, refirindome al caso literario de Valls, es un
contexto cultural sumamente ubicuo por su doble carcter de semi nacin
islea y nacin desarraigada en los predios del Norte. Por eso es que opino
que toda experiencia mdica debera valorar el factor sociocultural
(existencial) del paciente y entender al conocimiento cientfico como un
devenir, jams como una teora desligada de un proceso real en constante
formacin. El conocimiento es una produccin donde se implica todo, hubiera
dicho Carlos Marx. Por ello el paciente no es slo el objeto de un
conocimiento (el psiquitrico), es tambin coautor, sujeto actuante,
dialcticamente hablando, de ese conocimiento.

Tal vez sea mejor sentirse de un modo en el que no se entienda nada humano
que no sea producto de la historia. Lo ms importante de la historia es su
relativismo, su valor prctico y vivencial. La historia est viva y el
conocimiento cientfico incurre a veces en el error de convertirse en el
suelo de una demarcacin muerta, obscura, reticente, ajena al individuo,
quien, en cierto sentido, lo es todo.

Recientemente Valls me deca textualmente: La novela Memorias... es, como
vista y bien vista por ti, y el discurso, del cual yo y mi historia somos
la fuente, como un personaje de los montes de Lares o Naranjito (Puerto
Rico) que trata de escribir, quizs como Pierre Menard, el Quijote.

Todos los que han ledo con atencin el Quijote pudieron percibir que la
obra sucede en un espacio geogrfico muy bien definido, connotado por una
difana ubicacin localista: el pueblo del Toboso, la regin de La Mancha,
etctera. Lares y Naranjito son, a su vez, localidades puertorriqueas bien
localizadas, las cuales, en su persistente latencia cultural, pueden
auspiciar una expresin artstica y literaria de distinto rango. Lo mismo
puede decirse del Nueva York boricua o del Miami esencialmente latino,
comprendidos como proyectos sociales donde opera el fenmeno histrico de
la transculturacin; las lentas simbiosis de culturas y hbitos.

Pierre Menard, citado ms arriba por Valls, debo aclarar, fue un
personaje literario del siglo XX creado por el escritor argentino Jorge
Lus Borges que, segn l, copi, pgina por pgina, palabra por palabra,
el Quijote de Cervantes en el idioma francs y lo firm con su nombre.

Don Quijote es el clsico moderno que sacude hasta el tutano nuestra
sensibilidad de escritor. Pierre Menard es el gran loco que se propone la
gran obra: estudiar con tal profundidad la poca cervantina que el
hallazgo, en sus archivos, de una copia tautolgica, sometida a ligeras
variaciones (su reescritura en francs del siglo XX), se convierte en la
prueba ms audaz de su originalidad de espritu.

El personaje del escritor psicpata, interpretado por Jack Nicholson en el
filme de 1980 The Shining, del director Stanley Kubrick, narra un caso
parecido de rememoracin tautolgica: construye un libro de cientos de
pginas que se compone de una sola oracin, miles de veces repetida.

El arte conceptual ha sido prdigo en alardes como ste: el pintor Marcel
Duchamp lo llev a cabo con la reposicin pictrica de la Gioconda de
Leonardo da Vinci. Pero, esta vez, sometida a pequeas variaciones, un
mostacho, una perilla y esta notable inscripcin: Ella tiene el culito
caliente. Creo con nfasis que desde el Marques de Sade y Joyce en
literatura, Duchamp, en la historia de la pintura, todas nuestras adorables
majas deben tener el culito en semejantes condiciones. Incluyendo en esto
a los personajes femeninos de Hctor Valls: Santa Eulalia, la de los
seductores pies lascivos; que ms que un personaje literario cobra en
Valls la fuerza irruptora de una invocacin, colmada de simpticos apuntes
y excelentes paralelismos religiosos.

La persistencia humana en modelos de conducta absurdamente repetitivos
puede poner en evidencia un pensamiento anmalo. Pero cuando es la poca
que se vuelve tautolgica, cuando sobre el tapete de las teoras literarias
se realiza la propuesta de reinscribir una antigua obra clsica (el
Quijote, La Divina Comedia, La Ilada) en las sociedades de los siglos XX,
XXI, lo que estamos haciendo es reabriendo una problemtica histrica, la
cual, en su momento, pudo quedar inconclusa. Es tambin como si viviramos
una situacin de agotamiento psicolgico generalizado, donde los antiguos
textos, nuevamente reescritos, sometidos a modernas variaciones de
significado, vendran a reavivar nuestra lnguida memoria cultural.

No quiero quitarle al lector el placer de leer un breve prrafo de Memorias
del sanatorio:

      Cruc ros y llegu a islas. Alertagado, en aquella duermevela, sufr
      el terror de mis das. Vi a los monos amolando los cuchillos aquella
      noche. Yo enjaulado, esperando la decapitacin que ahora se me
      avecina, treinta aos despus entre los abrojos. Los jueyes reptando
      detrs del sanatorio encayado. Mary se lo tomaba de lo ms bien.
      Alegaba que como Juana de Arco se encontrara con Cristo de un
      momento a otro. Ms all de la luna sangrienta.

Luego el propio Valls me vuelve a comentar:

      He ledo partes del libro que mencionas de Foucault. Al ingls creo
      que fue traducido como Madness and Civilization. Sin embargo, lo que
      trato de hacer a mi manera portorra es La montaa mgica, es decir,
      la de la esquizofrenia. Una curiosa tuberculosis. No te parece?

Una de las cosas que se han vuelto privilegio de la locura, en una poca
esencialmente prosaica, es la autenticidad del espritu romntico. La
montaa mgica, de Thomas Mann, es la gran novela romntica del siglo XX.
Sus personajes se mueven dentro del gran conflicto existencial desatado en
Europa por la Primera Guerra Mundial. Dos de sus protagonistas reflejan los
polos de una fuerte contradiccin cultural: Nafta, el miembro de la
organizacin religiosa de los jesuitas, proslito de una cosmovisin
cultural partidaria del totalitarismo de Estado y la dogmtica espiritual;
Septembrini, el idelogo de los derechos del hombre y de una sociedad
econmica liberal. Si nos fijamos con detenimiento, veremos que esta
contradiccin permaneci, con sus epicentros ideolgicos, a todo lo largo
del siglo XX: liberalismo, fascismo, comunismo, social democracia y
neoliberalismo.

En La montaa mgica veremos a hombres, colocados bajo un foco de luz,
disertando sobre su tiempo; especulando sobre el sentido de la poca en
tinieblas y a la enfermedad de la tuberculosis devenida en smbolo cultural
en la cima de una montaa. En Memorias del sanatorio veremos agonizar todos
los discursos y una descentralizacin extempornea de la personalidad
humana, colocada bajo la supervisin de una totalidad mdica y financiera,
legitimada por los ms avanzados descubrimientos neuroqumicos. Mann, en su
espanto, poda tener aun la pretensin de explicar a su tiempo;
Memorias..., en su desconcierto, se vuelve incapaz de aportar una
explicacin vlida. La tuberculosis amenaza al cuerpo y templa al espritu.
La locura, por su lado, amenaza a la mente y disocia al espritu. Ambos, y
es lo que tienen en comn, son, a su manera, males epidmicos que nos
corroen desde abajo, poniendo a prueba la naturaleza de nuestro ser. Sin
embargo, Foucault escribi que el Quijote, como el loco, era el hombre de
las semejanzas perdidas que se propone un nuevo orden cultural; un nuevo
sistema de relaciones interhumanas fundada en la pasin por las analogas.
Un nuevo mundo inscrito sobre la tierra como una reactivacin moral del
trabajo y su sentido social, y, una religin, de raz ecolgica, pueden
indicar al paraso perdido, hasta ahora slo entregado en simblico
usufructo al genio romntico, que, como el loco, lo conserva como su ms
preciado tesoro.

Por ese camino es que se podra explicar especulativamente las razones de
Memorias... La razn de la sinrazn, que con razn le afecta; la
sensibilidad asediada, puesta en la picota por la razn estereotipada de la
ciencia. Cuando Freud habl del malestar de la cultura implic
directamente cosas como estas. Hay algo en nuestra civilizacin que estamos
haciendo muy mal. Hay algo en la locura que nos apunta hacia una claridad
de sentido. Pero, por el momento, a los locos slo los salva la poesa. La
novela de Valls pudo ser tambin una forma de poetizar sobre el
significado de la vida. No lo es exactamente. Hay demasiada desolacin en
esas pginas.

Una potica, no obstante, construida a la manera en que la pintura de los
romnticos del siglo XVIII, William Turner y John Constable, reflejaba los
paisajes de la vieja Inglaterra. Hay mucho de leo con colores y manchas
difumadas, de siluetas humanas emborronadas por el corrimiento del pincel,
en los tranquilos atardeceres de todos los sanatorios del mundo. Muy bien
lo sabe el autor de estas memorias. En las avenidas de los lamos donde
suele batir la brisa, que el alienado percibe, y en la que refresca su
agobiada existencia, puesta siempre en duda por otros; acorralada por
tantos. Los verdaderos locos son los que se salvan de s mismos gracias a
la belleza del mundo y por el bien interior que suele habitar en la
belleza. La inopia de los das slo los hace pensar en madrugar.

Una de las mejores cosas de la novela es la centralizacin de la voz
narrativa como coautora del libro y del mundo que examina, como si en ello
quisiera implicarlo todo. Es decir, como un meta discurso que busca operar
sobre lo humano y lo divino. La agona del loco se vuelve entonces la
agona por el tiempo que se le escapa para emprender con xito la gran
tarea. Qu hacer con el tiempo? Cmo poder escapar a la ansiedad
depositada en la garganta, si no es con un uso verdaderamente humano del
tiempo. Intentar una respuesta existencial, en la que est en juego cuanto
se cree, cuanto se espera, es la metfora del hombre que, lleno de penas,
se mueve sobre el hilo delgado de la vida y a quien un poeta rabe
infaliblemente le recuerda: Caminar el camino de tu salvacin personal te
ser tan difcil como caminar por el filo de una navaja.

Creo que es exactamente as. Las pginas del libro de Hctor R. Valls me
lo confirman.

** Julio Pino Miyar
   isla_59_1999@yahoo.com
   Poeta, ensayista y narrador cubano (Santa Clara, 1959). Radica en
   Estados Unidos desde 1987. Colabora en calidad de ensayista con prensa
   escrita de Cuba, Estados Unidos y Amrica Latina. Ha sido prologuista de
   varios libros de literatura. Escribi las palabras del catlogo del
   Primer Premio Internacional de Pintura de la Bienal de La Habana de
   2001. En 2003 realiz en Tel Aviv una exposicin conjunta de fotos bajo
   el rtulo El libro de los rboles desnudas. En 1995 fund en Miami la
   revista cultural Los Conjurados. Tiene en La Habana tres libros en
   proceso editorial.



=== Cotidianos, de Mara Gabriela Abeal      Ana Berta Lpez ============

Recin saliendo de la imprenta est el primer libro de poemas de la poeta
argentina Mara Gabriela Abeal; su nombre, Cotidianos, llevado a la
realidad de papel en agosto de 2007 por Ediciones de la Revista ICAM, en el
estado Barinas de la Repblica Bolivariana de Venezuela, bajo la tutela del
poeta Alberto Jos Prez. Esta joven autora, nacida en Mar del Plata en
1969, escribe desde la temprana edad de diecisis aos, pero slo
compartindolo con algunos familiares y amigos debido a lo tmido de su
naturaleza. En 2005 se decide a mostrar su trabajo al pblico y es cuando
comienza a participar en revistas literarias de su ciudad natal. Es
incluida en la antologa Los 4 elementos en Misiones y El Dorado. En marzo
de este ao recibe mencin de honor en el Certamen Internacional de Cuento
Breve y Poesa Homenaje a la Poetisa Rosala de Castro.

En Cotidianos nos encontramos con una poesa sencilla. Sin arabescos
complicados para dar sensacin de profundidad o intelectualidad. Son
palabras simples que hablan de valiosos sentimientos, de sucesos cotidianos
que forman la vida diaria de seres comunes pero no por ello exentos de
sentimientos profundos y verdaderos. Y, valga la comparacin, me recuerda
esa manera sencilla de los poemas de Mario Benedetti, que tan profundamente
simples son. As tenemos el poema Capricho, que dice:

      Hoy
      cuando di vuelta
      el colchn
      te busqu
      bajo la cama.
      Corr
      la cortina de la ducha
      como en una
      pelcula de suspenso,
      porque imagin
      que estabas ah.
      Me cambi, revis los placares,
      hasta
      me acerqu al lavadero.
      Cuando fui
      a la heladera
      por un vaso de leche,
      pens encontrarte
      entre el yogur
      y el queso untable.
      Sub al taxi
      para ir al trabajo
      y observ la casa
      como si fuera
      por ltima vez.
      Buscarte
      es la enfermedad
      de mis ojos.

Este poemario conjuga la contundencia, la concrecin de sus frases con una
suavidad y sutileza hasta espeluznantes. En una hermosa armona de colores,
imgenes, metforas y sentimientos, Mara Gabriela Abeal nos muestra la
posibilidad de una poesa hermosa, sabia, intensa, tierna, libre y
profundamente sentida como el alma de los seres humanos. Obviamente no es
un libro para cualquiera, es una lectura para los que no necesitan andar
demostrando sabidura, intelectualidad o cultura, sino que simplemente lo
son. Es un libro para almas sencillas y delicadas que aprecian lo real, lo
autntico. Para almas sinceras capaces de amar y entregarse con todo su ser
a un poema, una meloda o un amor.

** Ana Berta Lpez
   ablaconsta@yahoo.es
   Fotgrafa y actriz venezolana (Caracas, 1963). Curs estudios en el
   Taller de Actuacin Luz Columba, de Nelson Ortega, en 1986, y en 1990
   curs el Ciclo Bsico de Arte Dramtico en el IFAd y el Taller de
   Elaboracin de Libretos para TV con Mariela Romero. Al llegar a San
   Cristbal, Tchira, donde reside actualmente, tom el Taller de
   Actuacin para Cine y TV con Miguel Ponce, en 1998. En teatro hizo la
   obra Avenida Lecuna, con el grupo Arriba El Teln, en 1989, mientras en
   televisin se desempe en Radio Caracas Televisin como actriz
   destajista en varios programas tales como Selva Mara, Seora, Abigal,
   Mi Amada Beatriz y otros. Desde 1997 ha trabajado como docente
   independiente de actuacin en la Direccin de Cultura y Bellas Artes del
   Tchira, la Unidad Educativa Bolivariana Pramo de La Laja y el Colegio
   Don Bosco, entre otros entes. Como fotgrafa curs los talleres
   Fotografa y cultura popular, dictado por Mariano Daz, y Revelado y
   copiado blanco y negro, con Gustavo Carmona, ambos en la Fototeca del
   Tchira. Ha presentado sus trabajos en la exposicin colectiva
   Creadores del hecho fotogrfico, en la Fototeca del Tchira (2004), y
   en las individuales Capturando egos, en la Casa Steinvorth (1999);
   Ojos de miles miradas, en la Fototeca del Tchira (2004), Aunque sean
   tonteras, escrbeme!, en el Consulado de Venezuela en Ccuta y en el
   Ateneo del Tchira (agosto y noviembre de 2005) y A escena!, en la
   Casa Sindical San Cristbal (2006).



=== En torno al Paraso      Efi Cubero ===================================

      (Nota del editor: recientemente fue presentado, en el Consulado de
      Colombia en Barcelona (Espaa), el poemario Desplazados del Paraso,
      del escritor colombiano Antonio Mara Flrez. El artculo que
      publicamos a continuacin contiene las palabras con que la escritora
      espaola Efi Cubero present al libro y al autor, explorando la
      poesa del uno y la personalidad del otro).

Trazar el perfil de un personaje como Antonio Mara Flrez, aunque como en
este caso aparezca revestido de transparente sencillez, no es tarea fcil.
Nunca lo es cuando de un Poeta y aqu aplicamos la mayscula al vocablo
se trata. Los perfiles trazados por el conocimiento, ms o menos profundo
del autor, no son siempre fiables en su totalidad, siempre se nos escapa lo
ms interesante: los espacios de sombra lcidos y secretos que el ser
humano reserva para s.

La parte sustantiva de una vida la recoge la obra. Por eso, para acceder
mejor a este conocimiento del creador y del hombre, yo recomendara leer
despacio sus libros. En los poemas, mucho ms que en las conversaciones, se
hallan siempre las claves ilativas del silencio, del sueo o la memoria.

Hace poco que conozco personalmente a Antonio Mara Flrez, aunque hace
bastantes aos que mantenemos, desde una lejana cercana o al revs, una
slida y sincera amistad sin fisuras. Durante mucho tiempo, desde aquel
primer envo del desplegable El bar de las cuatro rosas y de la antologa
Antes del regreso ms tarde, que un amigo comn me enviara, siempre me ha
acompaado la interna e intensa multiplicidad de sus poemas, articulados
por un solo latido. La impecable exactitud de sus artculos o el gil y
profundo universo imaginario de sus narraciones. Despus supe tambin de su
infatigable tarea en torno a la cultura, de su solidaria coherencia como
ser humano, de su labor como mdico. De su entrega.

As que al conocerle fsicamente, no me sorprendi en absoluto el que
Antonio Flrez contagiara tanta vida y apurara hasta el fondo cada
instante. Pienso que slo quien ha observado tan de cerca la muerte teme
desperdiciar el importante don que poseemos. Por eso mismo Antonio Mara
hace fecundo y hondo su paso por la vida, porque sabe, y es consciente de
ello, que en este tiempo nuestro tan confuso sea tan fcil perderla.

Mucho, como antes apuntbamos, podramos contar de este marquetaliano
dombenitense o de este dombenitense marquetaliano, que para el caso es lo
mismo. Mucho de este largo y completo recorrido a ambos lados del Ocano,
en estas dos orillas donde siempre habr un puente de acercamiento, de
cultura, de una lengua comn y de esperanza; y que l tan magistralmente
simboliza. Mucho sabemos tambin de sus innovadoras propuestas, de sus
largos viajes por las interminables geografas de nuestro vasto mundo y de
sus largas estancias, entre ellas en su Brasil querido, de donde absorbera
parte de los elementos ms audaces de su vanguardista obra. O de su
Manizales al que continuamente se refiere, de la calidad de sus enseanzas
impartidas por diferentes universidades y mucho, en fin, de los merecidos
reconocimientos y galardones obtenidos este libro lo prueba. Desplazados
del Paraso obtendra el Premio de Poesa Ciudad de Bogot, uno de los ms
prestigiosos de la culta Colombia, que acaba de ser nuevamente editado por
la Editora Regional de Extremadura en un sobrio y elegante formato.
Anteriormente lo sera en Bogot.

Podramos hablar largo y tendido de una tan extensa biografa y
bibliografa; pero las biografas y las bibliografas, ya se sabe, vienen
siempre con los puntos puestos y las comas en su sitio sobre los anaqueles
virtuales o fsicos de nuestras bibliotecas. Siempre habr un
analista-desmembrador del verbo; un notario del tiempo; un sesudo erudito
escudriador de cada circunstancia del autor y su mundo. Aqu y ahora
buscaremos slo ese silencio del lector ms solo, que focaliza el alma del
poema y se pone en la piel del que lo escribe ajeno a fechas y a
solemnidades. Desde esa complicidad contempornea, slo el temblor del
recorrido absorto por la pgina, la que un da sobre su inmaculada desnudez
recibi del creador la verdad del secreto. Un lector apasionado y lcido
siempre completa el texto, hace avanzar el tiempo detenido y puede por lo
tanto, iluminar espacios de sombra en lo creado. Desnudamente, completando
mediante la atencin de la lectura, la verdad del poeta.



Confieso que de toda su obra conocida lo que ms me ha impactado ha sido el
itinerario de este libro. Me refiero al impacto profundo, ese que atraviesa
las fibras del propio ser; que obliga a retenerlo en los silencios, que
est, de alguna forma, destinado a perdurar en los estancos de tus
preferencias.

Porque este libro no hace concesiones. Ni siquiera cuando se abre al sueo
puro de la infancia frente a ese idealizado Paraso: el prtico que anuda
la percepcin primera. El nio que lo habita, sabe pronto que aguarda la
ponzoa. Lo que puede fraguar la serpiente del odio. La muerte sienta bases
de infinito dolor en la inocente Arcadia y ni la lluvia, metfora del
llanto o de la redencin en versos magistrales, mucho tiempo despus, no
lavar jams las cenizas de tantos corazones calcinados, ni la sangre que
impregna el dintel de la casa; el umbral de los sueos. El hondo corazn de
la memoria.

No hay tpicos aqu. El justo dramatismo subraya una potica de lmites
vividos, los opuestos valores de la vida y la muerte confrontados.
Alternativamente se ensombrece la imagen para que se ilumine la metfora, y
al contrario. Y, aunque la calidad del verso se halle cercada por la
transparencia, los pasos de la huida articulan un ritmo progresivo y
complejo. Nos inquietan las huellas de ese rastro envolvente que saben
atraparnos sobre el miedo, como los pies de la fotografa que ilustra la
portada en la edicin primera, donde se arraiga el tiempo de la vida y se
concentra el limo del olvido.

La eternidad del Mito o la vigencia eterna de Eros y de Tnatos transita
por las vas de este desplazamiento. Una voz poderosa y contenida los
convoca atravesada por las emociones y por la inteligencia, por la fuerza
moral que nos conmueve.

Cierta vez dej escrito Eliphas Lvi, afirmando: Formado de palabras
visibles / este mundo es el sueo de Dios.

Y Antonio Mara Flrez, frente a la incertidumbre del hombre de nuestro
tiempo, desde la actualidad de su potica, y en el principio de sus
Desplazados..., dudando, escribe: Un da de estos / cuando el tiempo no
pase sobre el tiempo. / Un ao de estos / cuando el tiempo no sea tiempo. /
Un siglo de estos / cuando la nieve no sea invierno / ni el amor la
primavera / entonces podr decir que el Paraso / fue una hermosa ilusin /
en la mente de Dios.

Esta existencial duda centra la pauta en la modernidad de esta poesa. De
compromiso tico y esttico, de cvica denuncia, de dolor que jams
paraliza la ntima rebelda, el testimonio de seguir luchando por un mundo
ms humano y habitable: Alguien tendr que detener esto. / Alguien, no s
quin, / debera abrir alguna puerta de su morada, / su corazn incluso /
y generoso decir, a pesar de sus heridas: / Entra, esta es mi casa, / bebe
de mi agua / y reposa para siempre de la huida.

La historia, a la que vertebran los cinco temas referenciales: el ya
referido Paraso que lo abre, el segundo, La huida; el tercero, La
Muerte; Tocando a las puertas, cuarto y, por ltimo, remarcando la
aniquilacin de los sueos pero con un poso de esperanza flotando en el
vaco, llega la quinta y ltima parte bajo el epgrafe de Perdido amor,
junto a los cuarenta y cinco poemas que componen el libro es, en
apariencia, sencilla. Slo en apariencia. El corpus narrativo lo conforma
una pareja de jvenes que huye de la barbarie y la destruccin de su
ednico escenario (El Campo-Paraso), para alcanzar la Ciudad, lo que
presuponen, llegar a ser para ellos un Edn sin serpiente.

Para este recorrido Antonio Mara Flrez tensa el arma del verso, digo el
arma pero tambin el alma, intenso y dramtico pero sin estridencias,
manteniendo, desde el principio hasta el final, esa expresiva naturalidad
marcada por el tono elegaco e intemporal de la tragedia griega.
Contemporneamente. As, podemos percibir el aliento del miedo en esos
jvenes que sienten a la muerte tan cercana, que intuyen el acoso, el
acecho, y se impregnan de tierra y de esperanza igual que las races, en
una suerte de antropomorfismo: No s cunto tarda un joven en hacerse roca
/ y una doncella en derramarse en lluvia; / seguramente ms de lo que tarda
un ro en volverse silencio / y una mariposa en murmullo.... O, ms
adelante, en otro poema subrayando el emboscamiento: No es posible seguir
el camino de esta manera / y el hombre y la mujer deben incrustarse en un
rbol / y hacerse follaje y naturaleza muerta.

Acabo de incidir sobre el mito grecolatino (tan presente por cierto a lo
largo de milenios, en la cultura extremea o en sus mediterrneas races).

Existe aqu un guio del autor al referente clsico, concretamente a taca
como lugar buscado y a Ulises, el astuto sorteador de peligros. Puede ser
la taca de Homero, la de Cavafis o los Ulises de Jos Antonio G. y Galn y
Antonio Osrio a los que Antonio Mara Flrez cita... O puede ser Colombia.
En realidad supone la nostalgia de la meta soada, reposo del guerrero; el
hogar deseado una vez expulsados los que lo profanaron. El Paraso en suma,
con montaas azules, con el mar como fondo, Penlope la fiel y la
constante, el amado Telmaco, la ternura de Argos el perro que lo ha
reconocido y, frente a la barbarie, la nobleza y la vida.

Bajo la modernidad de los enfoques se repite ese Fatum a travs de los
siglos y la historia. No se alcanza la paz. De hecho, en la parte ms
intensa y dramtica del poemario, el captulo dedicado a la muerte, Antonio
Mara Flrez remarca ese principio. Lo mismo que un moderno corifeo
articula la voz en torno al coro griego. La Muerte se alza en una continua
y constante repeticin infinita. Una negra salmodia. Como un espeso velo
que lo cubriera todo, que interrumpiera el ciclo vital de los deseos, y de
las ilusiones, que no dejara al tiempo respirar ni a la vida expandirse,
que borrara por siempre la alegra... No olvidemos que Antonio Mara, para
conseguir los tonos pretendidos a lo largo del mismo, emplea una serie de
recursos efectivos difciles en su compleja sencillez. Frente a ese juego
estilstico se necesita una gran maestra y un profundo conocimiento; los
cambios de esos ritmos internos y alternos, la sincdoque, las
aliteraciones, la metonimia, los encabalgamientos, saben aproximarnos a lo
que el autor, en todo momento, desea expresar.

Antonio Mara Flrez dice algo que a m me parece de una profundidad
insoslayable. La poesa se nutre de tiempo desde la eternidad del
instante, ese Lo fugitivo permanece y dura, del clsico, llevado hacia
una nueva y honda dimensin. Y ya, por ltimo, cierto da le formul esta
pregunta: Antonio, el centro de tus libros apunta siempre hacia la huida,
a la fuga, cul es para ti la clave del desplazado? Y l me respondi: El
desplazamiento es el sino fatal del ser humano a lo largo de la historia. A
pesar del dolor el desplazado siempre se nutre de sueos y esperanza.
Podramos seguir y seguir hablando de una palabra que no agota nunca su
sentido, pero dejaremos paso a la poesa en la voz ms autorizada: la del
Poeta. Es realmente una suerte la compartida por Colombia y Espaa. Al
cincuenta por ciento. De alguna forma la potica de Antonio Mara que no
sabe de fronteras, siempre nos pertenecer. Y tambin sabemos como l que,
como en el Mito de Pandora, al fondo de la caja nos queda la Esperanza.

** Efi Cubero
   Escritora espaola (Granja de Torrehermosa, Badajoz, 1949). Estudi
   historia del arte, lengua y literatura en Barcelona, donde reside. Ha
   publicado los poemarios Fragmentos de exilio (1992), Altano (1995),
   Borrando mrgenes (2004) y La mirada en el limo (2005). Poemas y relatos
   suyos han formado parte de las antologas Kylix (1992), Estrechando
   crculos. Antologa de escritores extremeos y colombianos (1999), La
   narracin corta en Extremadura. Siglos XIX y XX, T. III (2000),
   Ficciones ERE (2001), Antologa de poetas extremeas (Mrida, 2002),
   Compilacin de relatos y Cuentos ilustrados (2004), entre otras. Es
   corresponsal de la revista Frontera en Barcelona y colaboradora habitual
   de Revistart (Revista de las Artes) y Ventana Abierta, entre otras
   publicaciones. Ha publicado tambin numerosos artculos, prlogos y
   extensas entrevistas (Javier Cercas, J. A. Goytisolo, Joan Brossa, Arnau
   Puig, Jos Mara Valverde, Rafael Moneo, Rufino Mesa y otros). Parte de
   su obra ha sido traducida al francs Peut ce vent, por Alain R.
   Vadillo, al braille y al ingls sobre la obra de Domnech, Chiaroscuro
   y Meditations, editado por Washington Green Fine Art Publishers
   (Birmingham; http://www.washingtongreen.co.uk). Tambin ha participado
   en varias exposiciones de arte contemporneo con la revista objeto
   Lalata, con poemas visuales: Efigrafas, Strangers in the night,
   Pinzamientos, nfalos, presentes en Estampa, Arco, Euskal Erico Poesa
   Esperimentalaren i. Jardunaldiak, Sin.Con.Texto (Espacio Contemporneo
   Arte Toledo), o ArtistaAlbacete en el Palazzo Magnani (Reggio Emilia,
   Italia), en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de
   Madrid (UCM, http://www.ucm.es), entre otras.



=== El asistemtico sistema de don Yo      Fernando Sorrentino ============

Es sabido que, de la enorme y poligrfica produccin de Domingo Faustino
Sarmiento (1811-1888), su obra fundamental es Facundo, o Civilizacin y
barbarie en las pampas argentinas (1845). Libro apasionado y apasionante,
que se lee y se relee con una atencin que jams decae. Oh, prosa de
Sarmiento, a veces gramaticalmente incorrecta, siempre ultrapersonal y
vigorosa! Leer el Facundo equivale a estar oyendo todo el tiempo a un
escritor que hiperblico, arbitrario y eglatra (lo llamaban don Yo) es
dueo de una inteligencia descomunal.

A pesar del profundo respeto que me inspira ese hombre superior, quiero
sealar, con la prudencia del caso, una peculiaridad en que Sarmiento
incurre cuando cita textos ajenos.

El libro consta de una Advertencia del autor, de una Introduccin y de
quince captulos titulados. En cada una de estas diecisiete unidades figura
tributo a la moda romntica un epgrafe.

Algunos de los firmantes que posiblemente hayan tenido relevancia en su
poca resultan ahora casi ignotos. 

He aqu el listado completo:

  Advertencia del autor: epgrafe, en francs, de Fortoul.

  Introduccin: epgrafe, en francs, de Villemain.

  Captulo I: epgrafe, en francs, de Head.

  Captulo II: epgrafe, en francs, de Humboldt.

  Captulo III: epgrafe, en francs, de Head.

  Captulo IV: epgrafe, en espaol, de Victor Hugo.

  Captulo V: epgrafe, en francs, de Alix.

  Captulo VI: epgrafe, en ingls, de Roussel.

  Captulo VII: epgrafe, en francs, de Chateaubriand.

  Captulo VIII: epgrafe, en espaol, de Shakespeare.

  Captulo IX: epgrafe, en francs, de Lerminier.

  Captulo X: epgrafe, en francs, de Shakespeare.

  Captulo XI: epgrafe, en francs, de Shakespeare.

  Captulo XII: epgrafe, en francs, de Malte-Brun.

  Captulo XIII: epgrafe, en espaol, de Coldens.

  Captulo XIV: epgrafe, en espaol, de Lamartine.

  Captulo XV: epgrafe, en francs, de Cousin.

De las catorce personas que firman los epgrafes, slo reconozco sin dudar
a ocho de ellas:

 1. Abel-Franois Villemain (1790-1870).

 2. Head es Francis Bond Head, que fue uno de los tantos viajeros ingleses
    que recorrieron las llanuras argentinas.

 3. Humboldt. No ha de ser Wilhelm, fillogo, lingista y crtico
    literario, sino su hermano menor, Alexander (1769-1859), naturalista y
    viajero.

 4. Victor Hugo (1802-1885).

 5. Franois Ren de Chateaubriand (1768-1848).

 6. William Shakespeare (1564-1616).

 7. Alphonse de Lamartine (1790-1869).

 8. Victor Cousin (1792-1867).

En cambio, confieso mi ignorancia respecto de las identidades de los seis
restantes: Fortoul, Alix, Roussel, Lerminier, Malte-Brun y Coldens (?).

Tengo en casa no menos de diez ediciones del Facundo, entre ellas la muy
prestigiosa que prepar Ral Moglia (Fijacin del texto, prlogo y
apndices) y que, en 1955, public Ediciones Peuser en Buenos Aires. Pues
bien, ninguno de los anotadores acaso seducidos por el discreto encanto de
la molicie crey necesario suministrar la menor informacin sobre aquellos
autores, de los que ni siquiera se consignan los nombres de pila.

Entonces, dejando sin examinar, por imprecisos, los ltimos seis nombres,
vemos que Sarmiento ha realizado sus citas de una manera ms bien extraa:

 1. Con coherencia:

    a. Cita en francs a los franceses Villemain, Chateaubriand y Cousin.

 2. Con incoherencia:

    a. Cita en francs a los ingleses Head y Shakespeare, y al alemn
       Humboldt.

    b. Cita en espaol a los franceses Hugo y Lamartine, y al ingls
       Shakespeare.

Del examen se desprende que, si en los epgrafes de don Yo hubo un sistema,
ste fue el de la carencia de sistema.

** Fernando Sorrentino
   fs_literatura@yahoo.com.ar
   Escritor; profesor en letras (Buenos Aires, 1942). Ha publicado, entre
   otros, los libros de cuentos Imperios y servidumbres (Seix Barral, 1972;
   reedicin, Torres Agero Editor, 1992), El mejor de los mundos posibles
   (Plus Ultra, 1976; 2 Premio Municipal de Literatura) y El rigor de las
   desdichas (Ediciones del Dock, 1994; 2 Premio Municipal de Literatura);
   la novela Sanitarios centenarios (Plus Ultra, 1979; reedicin, Editorial
   Sudamericana, 2000); la nouvelle Crnica costumbrista (Pluma Alta, 1992;
   reeditada como Costumbres de los muertos, Colihue, 1996); los libros de
   relatos para nios o adolescentes Cuentos del Mentiroso (Plus Ultra,
   1978; Faja de Honor de la Sade; reedicin, Norma, 2002), Historias de
   Mara Sapa y Fortunato (Sudamericana, 1995; Premio Fantasa Infantil
   1996; reedicin, Santillana, 2001), El que se enoja, pierde (El Ateneo,
   1999) y El Viejo que Todo lo Sabe (Santillana, 2001); los libros de
   entrevistas Siete conversaciones con Jorge Luis Borges (Casa Pardo,
   1974; reediciones, El Ateneo, 1996, 2001) y Siete conversaciones con
   Adolfo Bioy Casares (Sudamericana, 1992; reedicin, El Ateneo, 2001).
   Libros suyos han sido traducidos al ingls, al portugus, al italiano,
   al alemn, al polaco, al chino, al vietnamita y al tamil.



=== Testimonios, espejismos y desconciertos, de Rafael Fauqui ============
=== Almanzor Duarte =======================================================

      Testimonios, espejismos y desconciertos
      Rafael Fauqui
      Caracas
      Comala ediciones
      2007
      98 pp.

      (Nota del editor: Por estos das ha salido a la venta, bajo el sello
      Comala, Testimonios, espejismos y desconciertos, del escritor
      venezolano, y adems letraliano, Rafael Fauqui. Hoy el crtico y
      poeta Almanzor Duarte nos hace un sucinto esbozo de lo que en sus
      pginas espera al lector).

Entonaciones autobiogrficas y carcter fragmentario de las voces escritas:
dos de los signos en los que Rafael Fauqui identifica algunas
peculiaridades de importantes espacios literarios en nuestro presente.

Alguna vez coment Borges que toda poca posea sus propias supersticiones
literarias, y que, en nuestros das, la de la novela sera una de las ms
significativas. Pero, acaso, esa supersticin se relacione, sobre todo,
con la recepcin del gnero novelesco: el ms ledo, el ms popular, el ms
extendido, y, desde luego, el ms comercial. Supersticin de la novela,
entonces, ms que todo por la recepcin de un pblico que, en ella, fue
acostumbrndose a cierta manera de consumir lo literario.

Este nuevo libro de Fauqui es un reconocimiento y una apuesta suya a otras
supersticiones, relacionadas mucho ms con el acto de escribir y quienes
escriben que con el de leer y quienes leen. Supersticin, por ejemplo, de
cierta pulsin de los seres de palabras por verbalizarse al interior de su
escritura, por mostrarse ante lectores que son, sobre todo, interlocutores.
Y, desde luego, supersticin del creciente desvanecimiento en los lmites
que tradicionalmente separaban a la prosa de la poesa; protagonismo de una
prosa potica que es progresin y ramificacin de imgenes e impresiones,
de vivencias y recuerdos, de fantasas y convicciones, expresados en voces
rpidas y discontinuas que reflejan lo rpido y abrupto de las
revelaciones.

Pero, acaso, por sobre todo, Testimonios, espejismos y desconciertos sea un
testimonio; o mejor: una suma de muchos testimonios relacionados con tres
grandes temas: la existencia humana, la escritura y la opcin de la
felicidad. En relacin a esto ltimo se reitera una y otra vez en el libro
de Fauqui cierta interrogante nietzscheana: Qu sucedera si un demonio
te dijese: esta vida, tal como t la vives actualmente, tal como la has
vivido, tendrs que revivirla... una serie infinita de veces; nada nuevo
habr en ella; al contrario, es preciso que cada dolor y cada alegra, cada
pensamiento y cada suspiro... vuelvas a pasarlo con la misma secuencia y
orden... Si este pensamiento tomase fuerza en ti... Cunto tendras que
amar la vida y amarte a ti mismo para no desear otra cosa sino esta suprema
y eterna confirmacin!. Amar la vida y amarnos a nosotros mismos en ella;
tratar de entenderla aceptndonos dentro de nuestros caminos construidos...
Actitudes necesarias para todo ser humano que, desde luego, no podran
dejar de reflejarse en el esfuerzo de seres de palabras empeados en hacer
de su escritura un sustento de pasos y un impulso con el que apoyar el
apasionante esfuerzo de vivir. Como muy bien dice el propio Fauqui: Estas
pginas (tratan) de la necesaria relacin entre la felicidad y la vida y
entre la vida y la escritura; y, en medio, de las respuestas a las muchas
curiosidades sobre las que, personalmente, he ido apoyando mi propio
esfuerzo de caminante ante el muy difcil aprendizaje o debera llamarlo
arte? de vivir, de saber vivir.

** Almanzor Duarte
   Crtico y poeta venezolano (Caracas, 1950). Estudia letras en la
   Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Realiza
   estudios de postgrado en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias
   Sociales, Pars, en la especialidad Fonctions imaginaires et sociales
   des arts et des littratures (Efisal). Ha publicado los poemarios
   Alrededor de mi mirada y Encuentro de horas y los libros de ensayo
   Tiempos y espacios en tres novelas venezolanas y Reflejos y
   articulaciones.



=== Miguel Hernndez en Francisco Umbral      Ramn Fernndez Palmeral ====

Francisco Umbral (1935-2007) debe mucho a Alicante de cuando era una joven
promesa, gan el Premio de Cuentos Gabriel Mir de 1964, creo que su primer
premio importante en el mundo de las letras. Tena 29 aos, se present con
Tamour, y con seudnimo, pero el jurado supo intuir y valorar el enfoque
sociolgico de la obra, unos chicos pobres en un barrio elegante, una
estampa de autntico lirismo.

A este premio Gabriel Mir siguieron otros premios, desde el Mariano de
Cavia en 1990, Prncipe de Asturias de las Letras en 1996 y el Cervantes en
2001, pero no entr en la Real Academia de la Lengua. El primero de los
premios, el ganado en Alicante, fue la palanca gensica, el empuje inicial
donde se descubri su talento. Es a partir de 1964 cuando en realidad
empieza su labor periodstica, ensaystica, novelista y memoralista.

Tampoco se olvid Umbral de nuestro universal pastor-poeta Miguel
Hernndez, ya que en febrero de 1969 (en el franquismo) public un artculo
titulado Miguel Hernndez, agricultura viva en Cuadernos
Hispanoamericanos (N 230, Madrid). Con este mismo artculo particip en el
libro colectivo Miguel Hernndez; el escritor y la crtica, coordinado por
Mara de Gracia Ifach (seudnimo de Josefina Esclano), publicado por Taurus
Ediciones en 1975. Con este mismo ttulo, Miguel Hernndez, agricultura
viva, pero con diferente contenido, lo public en el libro Palabras de la
tribu: de Rubn Daro a Cela (Barcelona, Planeta, 1994).

Miguel Hernndez, agricultura viva, era el nico ttulo que Umbral
encontr vlido para designar al poeta en una especie de sntesis de poeta
pueblerino. En realidad con este ttulo existen tres versiones, en cuatro
publicaciones distintas (dos de ellos repetidos), a saber:

  Por primera vez aparece, como ya he comentado, en 1969, en Cuadernos
   Hispanoamericanos N 230; empieza el texto: Miguel Hernndez ha pasado
   a la historia de la poesa espaola como el poeta de la rehumanizacin
   de la lrica. Esto supone, y efectivamente se ha supuesto as, que la
   poesa anterior estaba deshumanizada, cosa que todos los poetas
   deshumanizados, los de la llamada generacin del 27, han ido negando
   sucesivamente, uno por otro y cargados de razn....

  Por segunda vez se recopila este mismo artculo de 1969 en el libro
   colectivo Miguel Hernndez; el escritor y la crtica, edicin coordinada
   por Mara de Gracia Ifach, 1975.

  Por tercera vez aparece el artculo en Palabras de la tribu: de Rubn
   Daro a Cela, 1994. Empieza el texto: El hijo natural del 27 es Miguel
   Hernndez, que viene a Madrid, de su Orihuela natal, y triunfa con su
   primer y mejor libro, Perito en lunas, quiz el mayor homenaje al
   gongorismo de aquella generacin....

  El cuarto vez apareci publicado en El Cultural de El Mundo del 12 de
   marzo de 2000. Empieza el texto: Si Cesar Vallejo fue el hurfano de
   todas las generaciones, Miguel Hernndez es el hurfano del 27, adonde
   llega tarde, aunque es muy querido por todos ellos y por los
   posteriores: Leopoldo Panero le encuentra cara de patata. Sala de
   paseo por la universidad, con Aleixandre y los dems, y de pronto se
   suba a un rbol y se quedaba all toda la noche, mordiendo luna y
   recitando a Lope... (Comenta que su esposa se llamaba Josefina
   Vilaseca).

Francisco Umbral nombr al poeta Miguel Hernndez en varios de sus libros,
tambin hizo comentarios sobre el oriolano, como por ejemplo:

  Los olivos estn en los versos de Miguel Hernndez y en la prosa de
   Ignacio Aldecoa.

  Y es hermossimo lo que todos los grandes poetas, los poetas
   contemporneos, han escrito sobre Espaa y sobre todo las cosas que han
   dicho sobre Espaa, Miguel Hernndez por ejemplo, durante la guerra
   civil.

Umbral public un libro que titul Un carnvoro cuchillo (Barcelona,
Planeta, 1988), y dijo: Gracias a eso se vendi bien (Los Alucinados.
Miguel Hernndez, agricultura viva, El Cultural, 2000). Recordemos que
corresponde al primer verso del poema Un carnvoro cuchillo, de El rayo
que no cesa (Hroes, Madrid, 1936).

      Un carnvoro cuchillo
      de ala dulce y homicida
      sostiene un vuelo y un brillo
      alrededor de mi vida

Hay que reconocer que no es Umbral un hernandiano riguroso, que comenta lo
que a su genio le viene a la cabeza, como decir que triunf Miguel en
Madrid con el primer libro Perito en lunas, lo cual no es cierto pues fue
un fracaso; lo de cara de patata lo dijo Pablo Neruda en sus memorias, o
que su esposa se llamaba Josefina Vilaseca, cuando es Josefina Manresa. En
fin, sin embargo, hay que agradecer que un escritor de su talla y, al
menos, con los flecos de su bufanda roja, escribiera sobre nuestro poeta.

Francisco Umbral es el seudnimo de Francisco Prez Martnez, nacido el 11
de mayo de 1935 en Madrid y fallecido en Boadilla del Monte el 28 de agosto
de 2007. Tena un seudnimo como los grandes actores, de esta forma uno se
desdobla en dos personalidades y deja que la pblica diga y haga lo que no
es capaz de hacer la personalidad privada. Paco ha sido un escritor
valiente, y no le import la opinin de los dems. Era considerado, segn
los acadmicos de la lengua, uno de los primeros prosistas de la lengua
espaola del siglo XX. Umbral es uno de los primeros prosistas espaoles
contemporneos. Miguel Garca-Posada, crtico de literatura del diario El
Pas, considera que Umbral es uno de los primeros prosistas de este
siglo. Para el novelista Miguel Delibes, Umbral es el escritor ms
renovador y original de la prosa hispnica actual.

El diario ABC editorializ: Su lenguaje, canalla y sublime, pertenece a
las grandes cimas de la literatura espaola de todos los tiempos. Camilo
Jos Cela lo ha llamado mi relevo. Public ms de 80 libros.

** Ramn Fernndez Palmeral
   ramon.fernandez@ono.com
   Artista plstico y escritor espaol (Piedrabuena, Ciudad Real, 1947).
   Reside en Alicante, donde tiene su estudio. Es coordinador de la revista
   Perito (Literario-Artstico) y de varios portales como Las Lunas de
   Perito y Como el Rayo. Es autor, entre otros ttulos, de La cara atroz
   del Guernica de Picasso, que adems se puede consultar en formato .pdf
   en la red, as como de numerosos artculos sobre arte y ensayos de temas
   literarios. Seis de sus libros se encuentran publicados en la Biblioteca
   Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com). Imparte
   charlas y conferencias sobre arte, colabora con la Fundacin Miguel
   Hernndez (http://www.miguelhernandezvirtual.com), de Orihuela, y con la
   Casa Museo Azorn (http://www.azorin.org), de Monvar. Textos suyos
   pueden leerse en su pgina personal,
   http://ramonfernandez.revistaperito.com/ramon.htm.



=== El frente inmvil, de Benhur Snchez Surez ===========================
=== Gustavo Barragn Perdomo ==============================================

      El frente inmvil, de Benhur Snchez Surez
      Editorial La Serpiente Emplumada
      Coleccin Vestido Rojo
      Bogot, 2007
      197 pgs.

Regres Benhur Snchez Surez con otra novela histrica, apoyado, como de
costumbre, en una muy exigente investigacin documental, por lo dems, poco
conocida.

Se remite al pasado, en este caso, a la guerra limtrofe entre Colombia y
Per, pero permitindose la libertad de hacer una crtica sutil a la
historia del presente, entrelazando de manera estrecha los ms destacados
hechos histricos de esta confrontacin con la vida cotidiana de un puado
de personajes de la saga familiar del propio autor.

Con esta nueva incursin en el gnero, entra Snchez Surez a ocupar un
puesto en la novela histrica colombiana: primero con As es la vida amor
mo, sobre el lder liberal Reynaldo Matiz, y ahora, con la obra que lleva
el irnico ttulo de El frente inmvil.

Para alcanzar tal propsito organiza sus procedimientos narrativos, su
lenguaje y la estructura para reafirmarse en que tal procedimiento es una
manera diferente de acceder al conocimiento histrico y blindarse del
concepto positivista de la historia, tan ligado a la inasible idea de
objetividad. As que irrumpe en la novela con la conviccin de que el
pasado slo es cognoscible a travs del discurso. De tal forma que
constituye una puesta en escena del lenguaje como estructurador de la
realidad. As, nos encontramos frente a varias voces narrativas, que se
expresan en distintos lenguajes, cada uno de las cuales transmite su propia
cosmovisin, donde conviven los recursos propios de la novela con los de la
historiografa. El de la novela, porque es el gnero literario a cuyas
convenciones est sometida, y el de la historiografa, porque con ella
comparte tema y objetivo: la escritura de la historia.

En su preocupacin porque el to (el personaje principal) mire la narracin
como una distorsin histrica, el sobrino-escritor se pregunta: No s si
lo llegarn a descontrolar mis exageraciones pues, en ltimas, haba
decidido que todo aquello fuera una novela, una ficcin, y no saba si l
estaba preparado para escuchar algunos fragmentos de ella o aceptar, por lo
menos, que una novela es algo muy distinto a una biografa o a un libro de
historia. Puede tener rasgos parecidos pero es un invento (pg. 180).

Codifica la realidad del pasado desde diferentes discursos (el de los
indgenas, el de los compaeros de aventura, ex combatientes, el de los
historiadores) que encarnan maneras alternativas y a veces contrarias de
entender dicha realidad, creando por lo tanto versiones propias de la
historia de dicho pasado. A su vez, la orquestacin de todas las voces en
la novela es una propuesta de escribir la historia con todos los lenguajes
que han participado y participan de la aprehensin y estructuracin de la
realidad.

As que el autor desecha el concepto de la historia como un saber
cientfico y la novela como un saber narrativo, puesto que demuestra que la
historiografa, en tanto que narracin, se vale de los mismos mecanismos
que la novela para construir un relato del pasado que nicamente se
constituye en historia en y por su escritura; pues lo narrado est ligado
irremediablemente al narrador y a los intereses e intenciones del mismo,
corriendo los riesgos que conlleva la novela: Era de esperar que aspirara
de su sobrino un libro sobre l o algo parecido. Anhelaba una semblanza.
Una crnica, tal vez. O una biografa (pg. 180).

En El frente inmvil, y como de costumbre, la historia oficial, deseosa por
canonizar y establecer una genealoga de prceres inmaculados, presenta
versiones reductoras y maniqueas del pasado, ms preocupada por consagrar
que por conocer: el hroe Cndido Leguzamo no es tal. Las heridas que
sufri se las causaron sus propios compaeros, en eso que ahora llaman
fuego amigo. Por supuesto que su metaficcin va unida a un inters por la
intertextualidad. La novela dialoga con muchos otros textos (de Lpez
Michelsen, de Juan Lozano y Lozano, Alfredo Vsquez Cobo, Enrique Olaya
Herrera...) para hacer una reconstruccin histrica slidamente
documentada, pero sin que quede la menor duda de que el principal inters
de la trama radica en la recreacin.

De ello el autor es consciente. Por eso el to Julio Csar, veterano del
conflicto contra el Per, y quien narra de primera mano los hechos, queda
decepcionado cuando su sobrino le cuenta que el resultado de sus charlas ha
sido una novela: Una novela me dijiste, sobrino? Pens que era algo ms
serio. Creo que he perdido el tiempo contndote las experiencias de mis
aos mozos por el Putumayo (pg. 187).

El autor aprovecha este marco comn para alternar las trayectorias de la
guerra y de su saga familiar para localizar en el pasado las causas de lo
que sucedi y delinear el proceso por el que estas causas se encaminaron
lentamente hacia la produccin de sus efectos. Hay un equilibrio en la
estructura de la novela donde mezcla en su justa medida la historia con la
ficcin, que hace que las relaciones entre los personajes no oscurezcan en
modo alguno los elementos histricos de la obra. A la vez que se cuida de
que tampoco termine convertida en un ensayo de historia. 

La novela fluye, as, referido a dos bloques temporales que se alternan
regularmente, se tocan, demoran en su contacto, se entretejen, (con las
meditaciones del propio autor?) y los inevitables anecdotarios y la
narracin romntica de la selva del Caquet, el Putumayo y el Amazonas (a
lo La vorgine) que se cruzan, desplegando jirones de diferentes fuentes en
el mismo espacio, siempre en la trayectoria de su antepasado en un lapso
aproximado de sesenta aos, sin caer jams en el proselitismo, y en cambio,
fortalecido con referencias y ancdotas histricas.

En esta novela hay, bsicamente, dos narradores uno enmarcado en la
narracin del otro; uno que le sigue la pista al protagonista y el propio
narrador que le sigue la pista a su alter ego. A primera vista dotado de
cierta autoridad emanada de su apoyo en la documentacin parece el sujeto
exclusivo de la investigacin y su relato, pero muy pronto nos damos cuenta
de que su supuesta solvencia est interferida por otras dimensiones de la
subjetividad del protagonista, de la cual aparece, a veces, como un
inseguro y vacilante sper ego (su sobrino, y escritor en ciernes).

Es una novela gil, entretenida y bien escrita. Sera interesante que la
volvieran lectura obligatoria en los colegios de Puerto Leguzamo y en
Neiva, en donde uno de los barrios ms grandes lleva precisamente el nombre
de Cndido Leguzamo.

** Gustavo Barragn Perdomo
   (sin email)
   Crtico colombiano (Neiva, Huila). Licenciado en ciencias de la
   educacin, con especialidad en lingstica y literatura, magister en
   educacin, comunicador social-periodista. Ha ejercido la crtica
   literaria en diversos peridicos y revistas de dentro y fuera de su
   pas. Ha sido profesor de lingstica, semntica, lexicologa y
   literatura en prestigiosas universidades de Colombia. Es autor de
   numerosos artculos sobre arte, literatura y pedagoga. Ha sido
   conferencista invitado por el Ministerio de Cultura de Colombia
   (http://www.mincultura.gov.co) y ha dictado conferencias en muchos
   pases de Amrica Latina. Fue director por doce aos de la revista
   bilinge de arte y literatura Tiempo de papel. Es autor del libro Al
   corazn del poema: el comentario potico en el contexto del Bachillerato
   Internacional. Actualmente es examinador de literatura mundial de la
   Oficina de Bachillerato Internacional con sede en Ginebra, Suiza.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== De frente con Camilo Caldern =========================================
=== Plasmando en el lienzo su existencia ==================================
=== Lidia Corcione Crescini ===============================================

      El artista colombiano Camilo Caldern naci en Santaf de Bogot en
      1941 y estudi pintura en la Universidad de los Andes. Su primera
      exposicin individual fue en 1965, en su ciudad natal. Ha redibido,
      entre otros, el premio Saln Estudiantes de Los Andes (1964) y el
      Saln Casa Universitarios (1966). Luego de varias dcadas de trabajo
      como artista plstico, tras introducirnos en las profundidades del
      mar, el juego de los vientos y la realidad inexplorada de nuestros
      territorios, Caldern nos habla hoy de la pintura con una
      tranquilidad casi meditativa, ese quehacer mitificado por el comn de
      las personas que l define y simplifica en una frase: la pintura, es
      un oficio que comunica, una frase que nos abre la puerta a dos
      mundos: por un lado el de sus obras que hoy se nos enfrentan con
      ganas de brincar la pared para llevarnos a su mundo y del otro su
      espritu didctico que lo lleva a la disertacin explicativa por la
      que muchos lo conocen en Cartagena de Indias.

      Lo que s de m

      Qu poco s de m / qu nada s del mundo / qu infame sortilegio me
      atrapa / me avasalla. / Qu fuerza del destino me gua / que tormento
      me apabulla / que el grito de mi corazn / no escucho. / Nacimos para
      vivir / y la muerte nos detiene / qu caverna nos contiene / que a
      tientas apenas aleteamos. / Cundo creemos ver la luz / ya no existe.
      / Entonces / cmo vemos lo visto? / Si ahora son ms claras mis
      imgenes / y ms vivos los colores. / Ms ver la incertidumbre / la
      idea de la lumbre nos ilumina / tan solo soar es viable / Qu ms
      da si la vida es sueo. (C.C.)

Ciento uno es el perfil de su ltima obra, la que expondr en el mes de
noviembre de este ao en el Centro de Cooperacin Espaola en la ciudad de
Cartagena, Colombia. Por qu ciento uno?

Ciento uno es un ciclo que se cierra en principio y fin.

Los materiales utilizados para mi obra son soporte y lona; como material de
pigmento el leo y aceite, incorporo agujas cerbatanas hechas en Macana en
el Amazonas por un chamn, tambin incorporo huesos, que he ido
encontrando, hojilla de oro porque considero que nuestros ancestros tenan
esa afinidad con el oro, era parte de sus rituales, incorporo un hilo
natural de una planta, es con la que coso.

Utilizar para la exposicin una malla de soporte de la instalacin hecha
por los indios de Puerto Carreo, malla de pesca de 7 x 30 metros que va a
contener todos los tambores. El tambor 101 va a girar, ste tiene cara y
espalda, no son dos, es uno que gira.

Por otra parte, existen unos que son ms densos en materia y hay otros que
son un poco ms ligeros porque permite como una sinfona ir ordenando las
notas bajas, las notas ms altas, las medias, todo eso es parte de una
composicin musical.

Hbleme de eso, de la partitura en su obra.

Yo creo que una instalacin como esta tiene que ver como organizar lo que
uno sentira, como una partitura musical, es decir, cmo en un momento
determinado uno puede escribir una partitura a travs de estos elementos,
elementos circulares hechos sobre tambores de bordado en donde se ha
tensado la tela y al tener esta forma puesta en el espacio en esa
estructura de cruces, porque una malla realmente es un cruce y en cada
cruce hay una esquina y esa esquina se puede volver, medianos, paralelos,
elementos compositivos.

De dnde viene su trabajo?

Parte de mi trabajo viene en un caos de la materia que va tomando una
corporeidad en el espacio y luego al atravesarlo e integrar las agujas
cerbatanas organizo una composicin y lo llevo al orden.

      Mis manos / imprimen la materia / funden sus marcas / el cromo lo
      tolera / la divinaciencia en devaneo / aviva el caos / una para
      eludir el orden / la osada / y el desempeo en su circulacin. /
      Fin. / Es como un grito de silencio entre un volcn / es como el
      fragor de la lucha entre opuestos / es ese inquietante instante de
      equilibrio / de espaldas de la noche / es un contra de la muerte / a
      la desesperacin / exterminio / es un devenir predecible e imposible.

Es pictrica su obra?

S, la obra es pictrica porque yo soy un pintor, pero soy pintor porque
tengo el oficio y con ese oficio puedo comunicar; es como un vocabulario
amplio con el que puedo comunicar las ideas, sin embargo, yo no podra
comunicar lo que quiero comunicar sino a raz de la pintura que tiene ese
carcter absolutamente sugerente. Si entramos en la parte descriptiva
tendramos que entrar en el perodo de la Ilustracin y la Ilustracin est
cercano a lo literario..., entraramos a la literatura, cosa que yo no
manejo, me quiero quedar slo en la pintura que es la que me permite
sugerir.

Necesita de alguien ms para ver realizada su obra?

Necesito siempre de un cocreador, el pblico, es quien completa mi
trabajo.

En su obra est implcita la vida y la muerte como una constante?

Siempre. Est en los opuestos: el Eros, el Thanatos, el masculino, el
femenino, el Ying, el Yang, el ms el menos, el positivo, el negativo,
contrapuestos que me permiten crear unas circunstancias.

      Entre devaneos y murmullos / atrapo la imagen / tan esquiva / esa
      sombra de la sombra / siempre vista / siempre ah / Con estratagemas
      de gil guerrero / de cazador de Guinea / de flechero del Vaups / de
      corsario de los infiernos / de hacedor de vientos / de atrapa vientos
      / de asceta u orador. / Con pegajoso lodo de montaa / y nauseabundo
      aroma de arrecife / espero impertrrita la muerte / siempre la
      muerte.

En cada trabajo hay una propuesta de mundos que se separan, se alejan..?

O se funden. Es el ir y venir.

De todas formas en su obra hay un lenguaje de smbolos?

S, pero el hecho de no tener un horizonte, de romper con el lmite del
horizonte en un trabajo hace que el espacio sea amplio y creo que eso se da
por la forma como trabajo. Es como si uno mirara la Tierra desde el
firmamento, (ojo con esto!), es un smil mirar la Tierra desde el
firmamento.

Desde dnde le gustara mirar la Tierra?

Desde m mismo, desde dentro de m. No hay otra manera de verla.

      Anhelo el regreso a la fuente / a lo primigenio / a lo intangible / a
      lo impensable / a lo inasible. / Lo capturamos a araazo limpio e
      impo / esa extraa luz de penumbra / en el que las sombras son como
      la cueva de Platn / nos da vigor para ensoar / para poetizar / para
      amar / para soar / para danzar / para decir / para gritar / para
      llorar / para gemir / cuando la voz no alcanza / deviene / Delirio.

Cmo es que puede trabajar ciento uno en este caso y amarrarse al tiempo
en cada uno de ellos, con secuencia, sin secuencia? Lo atan en s?

Creo que son espacios encadenados, no es ms. Es decir, s hay una
percepcin tiempo-espacio desde luego, pero en estos, el espacio, porque el
espacio es ese que crece, decrece, se ensancha. Si yo hablo de una
gestualidad, se da en tiempo consolidado pero lo que genera bsicamente un
espacio es el plano.

Es una magia lo que lo atrapa cuando se enfrenta a un plano?

Lo que hay que tener en cuenta es esa sensacin de gran libertad para que
ocurra, para que se d.

Plasma all el sentimiento o existe algo de pensamiento? Aunque dice que
no es literario pero sin embargo cada obra puede representar tantas cosas,
en este caso los opuestos, el lenguaje encierra muchas cosas...

Bueno, entonces podramos decir que lo que queda de todas esas
elucubraciones, de todo este pensar, discernir, de la meditacin profunda
de la vida, del lugar, de las cosas, lo que queda es esa esencia y queda en
cada trabajo.

S, lo que t me preguntas es que si hay un resultado...

Yo no puedo escaparme a lo que conozco, sera absurdo, yo no puedo pintar
sino lo que conozco. Lo que s puedo permitir es que el trabajo se resuelva
en unos estadios un poco ms all de lo racional. No me preguntes cmo es
eso porque tampoco lo s. Yo simplemente creo que hay una memoria
universal, uno vibra dentro de unas determinadas vibraciones, por eso uno
captura algunas cosas, de pronto hay en este momento un artista en Nueva
Zelanda pintando algo similar sin saberlo; a m me ha pasado en algunas
pocas de mi vida en que estuve haciendo un trabajo y de golpe despus de
algunos aos encuentro que haba un artista importante en Alemania y
descubro que habamos hecho las cosas similares en la misma poca.

Qu es eso de la memoria colectiva?

Siempre, ese ayer, hoy y maana. Slo existe un falso presente. Para m
futuro y pasado son una misma cosa, ah uno pilla lo que est pasando en el
momento y lo va consignando, no s si es como una antena que va...

Creo que a los poetas les pasa lo mismo.

No cree que la memoria a veces nos juega una mala pasada?

Claro. La mayora de las veces la memoria nos juega todas las malas
pasadas. Hay muchos momentos en que no sabemos si es parte de una memoria
controlada, prestada o ancestral. Creo que a uno se le cuelan una serie de
cosas de la niez, elementos ancestrales y tambin creo en la memoria del
futuro; no tiene lmite, de lo contrario no tendra sentido.

Su obra encierra un mundo fusionado. Usted pinta lo que huele, respira,
ve, toca y siente?

Uno pinta lo que ama. Hay una parte interesante que es la de Platn en la
Alegora de la Caverna, cuando l de espaldas tiene una serie de presencias
de sombras que vienen siendo el mundo ideal y real. Para m, tuvo una
claridad difana en mi pensar. As trabajo yo, de espaldas a una realidad y
la percibo y la transmito, porque no estoy trasmitiendo una naturaleza de
manera clsica, ajustada, estoy dando unos elementos de un mundo para soar
y un mundo que se hace y se deshace. La mayora de mis trabajos se va dando
de una manera espontnea y libre. Alejandro Obregn me hablaba de la buena
cocina y la buena pintura es como saber cocinar.

Simplemente es tener mayor claridad y la claridad es intelectual, producto
de una permanente reflexin.

      Para qu doblar la esquina / si el devenir sigue siendo el mismo / si
      esa luz en tu mirada me condena. / Adis la bajamar / que playones de
      ensueo tapar / adis mi corazn / que en constante palpitar /
      confunde su tan tan con el ruido del tambor. / Ellos dos / nos
      presagian el lento andar / encuentro con los recuerdos / con las
      saudades / con los anhelos / con ese tono dorado de arrebol / al
      final del tnel.

Ya no se trata de pensar en lo puntual, sino una manera de vivir como una
lgica vivencial.

Sus propuestas son siempre diferentes?

Creo que la problemtica es siempre la misma, el hombre, el mundo
deteriorado. En mi trabajo siempre hay una denuncia implcita,
permanentemente estoy cuestionando al hombre y cuando estoy cuestionando al
hombre me estoy cuestionando a m mismo. Nosotros, humanidad, qu estamos
haciendo con el planeta Tierra? Qu hacemos para darle comida a la gente?
Qu hacemos para existir, para permanecer?

Ese trabajo que ves all (en esa esquina) me seala con su ndice es un
rquiem por los desaparecidos, sin entrar a panfletario, son elementos muy
simples. Hay un luto en el color, en la atmsfera, ese elemento que flota
en el espacio, entonces amarra ese luto, porque estamos en un gran
cementerio, estamos viviendo en un lugar donde las muertes, las fosas
comunes, los desaparecidos, abundan. Ese cuadro sali, cuando lo vi dije:
este es un rquiem, pero lo tomo como tal y contino.

En algn momento pienso: es tan fcil morir pero tan dificultoso vivir,
permanecer y hacer... Dar vida es muy complicado, continuar vivo es muy
difcil, engorroso. Morir es facilsimo y ms en un territorio como
Colombia en donde somos inmensamente violentos y existe una violencia como
si estuviramos comiendo lava de volcn.

Cree que nos hemos acostumbrado a eso? Nos estamos deshumanizando en ese
aspecto?

Creo que nos hemos acostumbrado y pienso precisamente que no nos estamos
deshumanizando, justamente nos hemos humanizado hasta el punto de que somos
capaces de vivir con la muerte; somos capaces de recrear en las ltimas
instancias de la muerte, podemos sobrevivir.

Cada trabajo que hago es una cosmogona representada por color, forma,
espacio, en donde llevo el color hasta la ltima instancia, hasta el
lmite.

Usted es un artista? Qu hace un artista?

El artista es una persona que tiene una inmensa necesidad de comunicar,
comunica con un lenguaje apropiado, con una tcnica impecable, con recursos
viables, con un conocimiento que haya acumulado en su vida, no slo
conocimiento ledo sino en vivencias. Es esa persona que hace una gran
reflexin y produce un texto.

Que si soy un artista? Es lo que no he podido saber.

Creo que yo no existo, es una mentira ese cuento de existir. Uno es un
accidente en el tiempo.

Se considera un hombre con genialidades?

No. Un hombre comn y corriente.

Un ser humano ante todo?

S, lo dems sera una mentira grande.

Cmo le llam a esta obra?

Son ciento un espacios y se ha ido volviendo: Espacios de la memoria,
Sobrevuelos, Dolor de piel (tena que ver con las situaciones que se
iban describiendo en el transcurso de la obra), Portal de la memoria,
Vuelos rasantes y, en mi bitcora digo: Dilogos en espejo frente a la
baha de las nimas, Cmplice de elucubraciones y devaneos.

      Un dulce dolor de piel es lo que me queda / es lo que me ataja en el
      abismo / lo que jalona mi espritu. / Dejo mis pieles a la deriva /
      para que un susurro lisonjero detenga mi partida / siempre partida...
      / En la noche trrida / el mago me toma de la mano / me frentea al
      mar / desvanezco y me devengo / otrora / pintor.

** Lidia Corcione Crescini
   licorcione@gmail.com
   Narradora y poeta colombiana (Cartagena). Abogada egresada de la
   Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co). Columnista
   del peridico El Universal (http://www.eluniversal.com.co), de su
   ciudad. Textos suyos han sido publicados en las revistas Unicarta de la
   Universidad de Cartagena; Oxigen (http://www.revistaoxigen.com), de
   Madrid; Revista Literaria Remolinos
   (http://es.geocities.com/revista_remolinos) y Aula Caribe.



=== Alejandro Ramrez, entre lo mstico y lo pagano =======================
=== La libertad es un mito ==============================================
=== Rafael Ortega =========================================================

      Ser un escritor venezolano tiene un gran mrito porque es como nadar
      contra la corriente, es dedicarse a un oficio sin beneficio alguno,
      simplemente por una pasin.

A finales de los aos ochenta, Alejandro Ramrez  (1959) viaj a Caracas a
participar en un taller de narrativa en el Centro de Estudios
Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg) y fue en ese momento cuando se
encontr con la realidad de que el escritor nace y lo importante es la
manera de asumir nuestro rol ante el mundo, dndole la cara al mundo con
nuestra forma de vida. Yo era escritor antes de entrar al taller. Los
talleres no forman escritores.

Confiesa que cuando era estudiante de ingeniera qumica, en Valencia,
comenz a leer a Cortzar y ahora atribuye al mestizaje cultural la razn
por la cual la mayora de los escritores venezolanos empieza a leer de
afuera hacia adentro. Empezamos a leer a Kafka y a Borges para luego
descubrir que existen Ramos Sucre, Guillermo Meneses y Julio Garmendia.

Cules fueron tus lecturas iniciales?

La primera novela que recuerdo haber ledo, a los diez aos, fue El ltimo
de los mohicanos y una de Julio Verne, De la Tierra a la Luna, que fueron
para m fascinantes en ese momento. Las le y me qued la imagen, pero no
segu en el asunto. Mi abuela era lectora de Agatha Christie, y ahora estoy
retomando esas lecturas porque me parece que ella mantena muy bien la
estructura del gnero policial, la figura del suspenso, que nos puede
ensear algunos trucos. Entonces, escrib unos cuentos que tenan muchas
dificultades, en cuanto a la gramtica, la sintaxis, pero eran como un
desborde de la imaginacin.

Cmo nacen tus relatos?

Bsicamente, cuando escribo un relato es para comunicarme con la gente.
Pude haber elegido entre ser pintor, escultor o fotgrafo, pero siento que
no hay nada ms cercano, nada ms sencillo, que la palabra. Es como la
habilidad o el don con que nacemos y aprovechamos eso para dar nuestras
ideas, nuestra manera de ver el mundo.

Aparte de la lectura, de qu otras fuentes te nutres para escribir?

He tomado, como escritor, de todas las fuentes posibles. He consultado
libros antiguos, modernos y postmodernos. Me influencia mucho la msica de
Pink Floyd, Led Zeppelin, entre otras bandas que escucho porque son parte
de ese mestizaje cultural. Soy un ciudadano de todas partes y la msica es
universal. Me considero ms auditivo que visual. La msica para m es algo
que me transmite energa. Aunque hay algunas pelculas que me ponen
creativo, como por ejemplo El Seor de los Anillos, tambin me gustan los
filmes de Alan Parker y Terry Gillian, el que hizo Brazil y 12 monos. Es un
cine fantstico. Me parece interesante porque habla de una sociedad, de una
juventud que se va esclavizando por la tecnologa y el arte es la salvacin
del hombre ante la barbarie y el barbarismo de la tecnocracia y la
burocracia.

En algunos de tus relatos tambin se advierte cierta influencia mstica...

Los personajes de mis cuentos estn ambientados dentro de la ciudad, pero
me llama mucho la atencin el tema referente a que antes de la era
cristiana, algunas religiones paganas consideraban la sexualidad como una
manera de trascender y tener contacto con Dios, donde se despertaban
ciertas facultades dormidas, latentes. El cristianismo borr todo eso como
una hereja, pero se ha mantenido oculto.

Tengo entendido que eres aficionado a las matemticas, qu relacin
tienen las ciencias exactas con la literatura?

La ciencia y la literatura son dos modos de interpretar el mundo, la
realidad, son dos cosas aparentemente opuestas que buscan definir el mundo
y de repente la literatura puede ser un juego matemtico tambin, en el que
las cantidades son palabras. Ciencia y arte se complementan, son dos
maneras de ver el mundo, interpretarlo, reconocerlo.

De qu manera influy el boom de la literatura latinoamericana en los
escritores venezolanos?

Todava hay escritores que no han superado ese boom, por lo menos no
completamente. Muchos han sido influenciados por la obra de Julio Cortzar,
Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes. Creo que fue un momento poltico e
histrico. En ese momento estaba la revolucin cubana en su apogeo, se
miraba con inters en Europa, y la mayora de los escritores del boom
tuvieron tendencias izquierdistas, que algunos cambiaron con el tiempo,
pero ayud mucho el aspecto poltico que se dio en el instante, aparte de
que la mayora tena agentes literarios que promocionaban sus obras, por lo
que creo que la figura del agente literario es muy necesaria en Venezuela.

A tu criterio, cules escritores venezolanos son fundamentales?

Vicente Gerbasi, Juan Snchez Pelez, Jos Antonio Ramos Sucre, la figura
ms universal de la poesa venezolana, quien obvi los localismos, aunque
Tolstoi deca que para ser universal hay que reflejar la aldea; Ednodio
Quintero, Luis Alberto Crespo, Eugenio Montejo, Julio Garmendia, Salvador
Garmendia, Guillermo Meneses, son para m fundamentales.

Es difcil ser un escritor en un pas de pocos lectores. Cmo asumes ese
reto?

El escritor venezolano debe superarse a s mismo para trascender las
fronteras y buscar otros mercados. En cuanto a que Venezuela es un pas de
pocos lectores, una de las cosas que afectan al lector es el precio de los
libros, son exageradamente caros. En Colombia, por ejemplo, los valores
culturales son importantsimos, son valores para exportar. Ser un escritor
venezolano tiene un gran mrito porque es como nadar contra la corriente,
es dedicarse a un oficio sin beneficio alguno, simplemente por una pasin.
Siempre, en todas partes, habr gente que reniegue de los escritores.
Recuerda que Lope de Vega era el escritor encumbrado de su poca, que
decida quin era bueno y quin era malo, y Cervantes nunca le cay bien y
por eso lo execr, pero el tiempo es el que reivindica las cosas y
Cervantes es Cervantes.

Para qu sirve un escritor?

Vivimos en un mundo de tecnologas, informtica, ciberntica, vivimos
inmersos en burocracias y en tecnocracias, el escritor es la persona que
obliga a la gente a detenerse y a mirarse a s misma, a preguntarse cosas
como quin soy y a dnde voy. Y el escritor hace que el hombre reflexione,
se detenga y contemple el infinito. El escritor hoy en da es como el
vocero de la tribu, la voz de los que no tienen voz propia y tambin es un
guardin del lenguaje. Cumple muchas funciones, pero casi nunca para
producir dinero.

Un escritor es un desestabilizador?

Creo que s, muchas vidas han cambiado por una lectura, muchas
revoluciones han surgido a partir de una lectura. Muchas de las
revoluciones en Amrica fueron producto de una serie de lecturas, inclusive
hubo pases donde se publicaban novelas que eran consideradas subversivas.
Los ideales de los libertadores de Amrica fueron inspirados por el
Romanticismo.

Cules libros de la literatura universal recomendaras?

En narrativa: 1984, de George Orwell; Ficciones, de Jorge Luis Borges; la
mayora de los cuentos de Cortzar, es una larga lista... Octavio Paz, El
arco y la lira; Carta al joven poeta, de Rilke...

Cmo ves el panorama literario actual en Aragua?

En la regin hay gente que escribe, pero creo que al escritor arageo le
hace falta armonizar ms con la ciudad. Todava no hay un poeta que le
cante a la ciudad, como ocurre en otras ciudades, por ejemplo Mrida,
Valencia o Caracas. Habr que buscar las razones de por qu esto pasa. Yo
creo que todava no existe la armona ciudad-escritor. A Maracay le hace
falta una Escuela de Letras, una Escuela de Cine... gente nueva, que genere
ideas. Aqu se estn repitiendo muchos vicios anteriores... existen tribus
y clanes que se crean para apoyarse unos con otros... todava hay mucha
exclusin.

Existe distanciamiento entre los artistas locales? A qu lo atribuyes?

Como dicen por all: Pueblo chiquito, infierno grande... Cada uno mira
hacia otra parte, pero no mira lo que est haciendo su contemporneo...
miramos qu se hace en Europa, qu se hace en Estados Unidos... buscamos
leer a los autores extranjeros antes que los nacionales. Tambin puede ser
por cuestiones de vanidad, pues cuando uno se sienta a escribir piensa que
lo que se hace es tan bueno que vale la pena mostrarlo a la gente, entonces
se piensa en la trascendencia, en permanecer en el tiempo, toda esa serie
de cosas que forman parte de la vanidad propia de todo escritor, de todo
autor y de todo artista en general, es la vanidad de trascender.

Cumplen su funcin las instituciones del Estado para facilitar el trabajo
de investigacin de un escritor? 

Las instituciones encargadas de ayudar al investigador no cumplen su
funcin como deberan hacerlo. Estoy trabajando en la idea de retomar el
proyecto de una nueva antologa de narradores regionales, pues la anterior,
publicada en 1997, Narrativa de Aragua (1970-1996), aparece en el catlogo
de la biblioteca del Instituto Cervantes de Nueva York. Ahora debo realizar
una investigacin, pero, lamentablemente, he palpado que en algunas casas
de cultura, bibliotecas virtuales y hasta en bibliotecas pblicas
centrales, algunos funcionarios mantienen una actitud hostil hacia los
usuarios, cuando la atencin al pblico, precisamente, es su razn de ser.
Estos funcionarios ya tienen una raya histrica. Aparte de eso, me enter
del caso de un amigo escritor que fue expulsado de una universidad por usar
el pelo largo y barba poblada. Me sorprende que en el siglo XXI an se
juzgue a una persona por su apariencia, por su forma de vestir y por no
considerarla normal termina siendo excluida.

Qu opinas de las nuevas tecnologas?

La Internet es la punta de lanza de la globalizacin. Se busca un mundo
unificado, las mismas ideas, la misma forma de actuar. Es como un mundo
uniforme. Ese es el lado negativo. Pero el lado positivo es que un escritor
puede proyectarse mucho ms rpido que aos anteriores.

Crees que algn da los e-books suplantarn a los libros tradicionales?

Precisamente, sobre ese tema le en una revista de avances tecnolgicos,
donde haba un artculo que deca que, por lo menos en cien aos, el libro
no va a ser superado por nada. Tener un libro entre las manos es un placer
que la Internet no puede suplantar.

Te sientes un escritor comprometido o escribes con libertad?

La libertad es un mito, es un engao... quin es realmente libre? Habr
que hacer como hizo Digenes, que iba por las calles buscando a un hombre
honesto, en este caso buscaramos a un hombre libre. Nadie es totalmente
libre, somos esclavos del tiempo, de los horarios, de los
convencionalismos. Yo comparo el mundo que describe Orwell en 1984 con el
mundo actual y me doy cuenta de toda esa manipulacin por parte de Big
Brother hacia la gente con su ministerio de amor, que era ms bien el
ministerio del odio. All entend cmo hemos sido manipulados, a travs de
falsos valores. Es como cuando le pones la zanahoria al burro para que
camine. El manipulador te dice cmo pensar, cmo vestirte...



La vida es un combate

Recuerdo los tiempos de Marvin Hagler, Tommy Hearns, Sugar Ray Leonard,
para m esa fue la poca dorada del boxeo y la recuerdo con bastante
nostalgia. Creo que el tema del boxeador es interesante porque es la lucha
de hombre contra el hombre. En El viejo y el mar, de Hemingway, hay una
especie de boxeo entre el hombre contra la naturaleza, contra la soledad,
siempre la vida es una lucha, un combate, que es lo que le da la sal a la
existencia. La trama del suspenso es cmo t combates, cmo enfrentas la
vida, cmo asumes tu rol...

      Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento cultural
      Contenido, del diario El Periodiquito
      (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, Aragua, Venezuela.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Los smbolos y el mito ================================================
=== en Novela como nube de Gilberto Owen y Return ticket de Salvador Novo =
=== Margarita Hernndez Martnez ==========================================

Cultos hasta lo incomprensible, titubeantes entre la prosa y el verso,
ambiguos y, sin embargo, bellos, los experimentos narrativos de los
Contemporneos se ofrecen como ruptura frente a la tradicin romntica
decimonnica y los furores de la bsqueda por la identidad latinoamericana
y la gesta de la Revolucin. Influidos por las corrientes francesas de
principios del siglo XX, inauguran una nueva etapa en la literatura
mexicana, en la cual la construccin ficcional y la originalidad de la
imagen se hermanan con el artificio y la hiprbole, arrojando como
resultado una especie de prosa potica en cuyo interior se entrelazan
emociones e impresiones de movimiento.

Estos rasgos destacan su origen libresco; Juan Coronado, incluso, en su
prlogo a La novela lrica de los Contemporneos, destaca A la sombra de
las muchachas en flor, de Marcel Proust, como la fuente original de la que
manaron estas composiciones. Esta aseveracin deriva en dos peculiaridades
esenciales: el retorno al mito y, por extensin, al smbolo y la poesa; en
consecuencia, el inicio de un tipo de relato en que, paradjicamente, la
accin desaparece a favor de un comportamiento errtico, oscilante entre la
molicie y el sueo.

Con estos antecedentes, analizaremos Novela como nube, de Gilberto Owen, y
Return ticket, de Salvador Novo, dos textos representativos del apogeo y la
disolucin de este periodo artstico. Aunque parecen distantes los
procedimientos narrativos, la conformacin de los personajes, la trama y el
argumento difieren en gran medida, se acercan debido a la presencia de los
mitos y la poesa como hilos conductores del acontecimiento y entidades
renovadoras de su sentido.



Novela como nube: la vanidad y lo inasible

Publicada en 1926, esta breve novela florece bajo la gida del cubismo
pictrico y la tendencia a la trivializacin de la realidad representada,
gestada mediante el cruce entre el realismo y el naturalismo y popularizada
con las vanguardias europeas. Su estructura, en apariencia catica,
responde, no obstante, a las aspiraciones del escritor: Owen, en una de sus
mltiples irrupciones en el plano ficcional, declara que l ha querido
prefigurar una historia vestida de arlequn, hecha toda de pedacitos de
prosa de color y clase diferente. Su relato, en efecto, se constituye por
cuadros plsticos en los que late la posibilidad del rompecabezas y su
presencia, a semejanza de los personajes, parece flotar sobre la atmsfera
del texto. Anlogamente, el lenguaje centrado en el incesante monlogo
interior sostenido por una voz narrativa que subraya la dimensin onrica
del relato se tensa entre metforas: huella de un sueo, nubla la
percepcin de las realidades y las palabras para denominarlas.

Empero, bajo esta mscara de ensoacin, el mito se revela, reencarna,
revive y, en ltimo trmino, se actualiza. De acuerdo con las precisiones
del autor, el punto de partida de Novela como nube radica en la evocacin
de Narciso frente a su reflejo; sin embargo, se tie, tambin, de otras
referencias: la figura de Ixin, aludida en los subttulos del texto,
permite descubrir las orientaciones del mito y justificar la presencia de
aqul. Para comprobarlo, resulta necesario recordar que, tras el
enloquecedor asesinato de su suegro, Ixin, olvidado por los hombres y los
dioses, obtiene el perdn de Zeus, quien lo libera de su demencia y le
permite ingresar en el Olimpo. Ah se enamora de Hera, as que intenta
conquistarla. Zeus, al darse cuenta, da a una nube la forma de su consorte;
Ixin la atrapa, se une a ella y de este abrazo nace un monstruo. Para
castigarlo, Zeus lo ata a una rueda alada y llameante. Despus de haber
volado por los aires, desciende a los infiernos, entre aquellos que han
ultrajado a las divinidades.

A grandes rasgos y sin intervenciones divinas, la historia de Ixin se
reproduce en la de Ernesto, quien se enamora de un ideal inalcanzable: Eva.
Su nombre remite a una mujer primigenia, poseedora del pecado, pero tambin
duea de la salvacin, en quien Ernesto cifra la esperanza de dotar a su
vida de un sentido trascendente: inmerso en el ocio, busca una emocin
frtil, que lo absuelva de la trivialidad. Este prototipo encarna en Elena,
fmina que, desde su aspecto fsico, se muestra como tpico icono
petrarquista de raigambre, adems, platnica: plida, bella, etrea y
limpia de toda tentacin; sus armas seductoras residen slo en su pureza.
Sin embargo, su repentino matrimonio con Enrique la coloca en la esfera de
lo inaccesible; as, se transforma en nube intocable e intocada, puesto
que, como consigna Ernesto, el noviazgo epistolar entre su to y su amada
ha sido pura literatura, y, al parecer, ella permanece virgen.

De este modo, basta observar los nombres y los vnculos entre los
personajes para localizar el influjo del mito en el tramado textual.
Mientras Ernesto y Enrique conservan apelativos tan irrelevantes como sus
personalidades, Elena pese a la mudanza ortogrfica recuerda a Helena de
Troya, famosa por su codiciada hermosura. Al mismo tiempo, se transplanta a
la Hera de Ixin: nebulosa, significa la naturaleza indeterminada del
origen del cosmos; tradicional, protege a la fecundidad y al matrimonio,
aunque, irnicamente, preserva su virginidad, pues concibe sin la
intervencin de su marido. Por ello, simboliza el orgullo y, desde la
ptica de Ixin, el logro de su posesin sexual inclina a la vanidad; no
obstante, en su caso, desata una eternidad de tormento. De idntica manera,
Ernesto se sabe torturado, pues, aunque insiste en volcar su amor sobre
Elena, slo consigue llamar la atencin de su hermana, Rosa Amalia, quien,
dentro del canon de belleza instaurado en el texto, aparece como una
muchacha hombruna: amante de los quehaceres intelectuales, despliega un
temperamento reflexivo y ostenta un atractivo ms sensual que espiritual.
As, Ernesto supone que la joven, a pesar de su nombre romntico, tiene el
diablo metido en el cuerpo: ocupada en pensar y leer, se niega a cumplir
con el convencional destino que guarda su apelativo.

Frente a estas circunstancias, la secuencia en la cual Ernesto cede a sus
atenciones ocurre de modo similar a la transgresin ejecutada por Ixin:
envuelto en la nebulosa presencia de Elena, concierta una cita nocturna con
una sombra semejante a ella. Rosa Amalia aparece en su lugar y Ernesto se
entrega a ella en un abrazo ciego que, si bien no desemboca en la unin
carnal, s termina por unirlos en el matrimonio que constituir su
monstruoso castigo. De este modo, queda condenado a perseguir a Elena es
decir, a rastrear los rasgos femeninos ideales en el cuerpo de su hermana.

Mediante estas observaciones, la conexin entre Ernesto y Narciso resulta
comprensible. Si bien la configuracin del personaje excluye cualquier
razn para sentirse orgulloso de s, la explicacin mtica de la novela
manifiesta la persistencia de su vanidad en la conviccin con que abriga su
amor sublimado. De ah que su fracaso resulte doloroso y asumido con
resignacin: sin el amor ideal, l no es nada. Su cada narcisista en las
aguas de la contemplacin provoca, entonces, un brusco estrpito que
destruye el tono adormilado de la narracin y, en consecuencia, la
suspende: Ernesto como Ixin, quien baja al Hades tras volar por lo ms
alto despierta de manera violenta y, por ende, inaugura una existencia
prosaica.

En este tenor, resulta imperativo destacar que el sueo, primariamente,
conduce a la formulacin de smbolos; por ello, Freud ve en l la va para
acceder al conocimiento del alma. Por otro lado, el sueo permite al
individuo escapar de su voluntad, perder la consciencia de la realidad y
percibir la disolucin de su identidad. Ernesto, al casarse con Rosa Amalia
y diluir, por lo tanto, la densidad de sus sueos, debe renunciar a su
condicin de enamorado; o sea, apagar la presencia simblica de Elena como
encarnacin de Eva, oscurecer sus deseos y asumir la responsabilidad de su
equvoco. De esta manera, su voluntad, supeditada a los dictados del deber
ser, se anula: corre idntica suerte que Ixin, quien pasar la eternidad
atado a la rueda volante a causa de su falta de discernimiento.

Anlogamente, el espejo, amn de las evocaciones narcisistas ya referidas,
desempea, en Novela como nube, un papel adicional: mediante su reflejo,
Ernesto distingue la presencia de un otro que, con sus mismas facciones, se
inclina hacia vivencias desconocidas. El espejo, entonces, simboliza la
revelacin de la verdad, con sus diferentes grados de pureza, as como la
reflexin de la inteligencia y la creacin; empero, ello no lo limita a
mimetizar la realidad: de esta forma, Ernesto no acierta a precisar la
imagen de s mismo; circunstancia que refuerza las inevitables identidades
mticas establecidas a lo largo de este trabajo.

Finalmente, una vez expuesto el mito detrs de las correspondencias, queda
por clarificar las razones para duplicarlo, sin ms innovacin que el
traslado de los nombres y las situaciones a un mbito concurrente a la
poca en que vivi el autor. La novedad, desde mi punto de vista, consiste
en el tratamiento propuesto por Owen, en el cual el monlogo interior y sus
peculiaridades insertan nuevos sentidos en el mito: condensar la voz
narrativa en la representacin de Ixin permite apreciar una perspectiva
distinta a la impersonalidad y distancia con que se refiere el mito desde
la antigedad, puesto que supone el ingreso de la ilusin en un universo
paralizado de erudiciones. Por otro lado, la variacin final critica la
debilidad de temperamento fomentada en el hombre de principios del siglo
XX; asimismo, enfatiza su carcter cobarde y antiheroico, que torna
imposible su interrelacin con ese otro que Ernesto no consigue reconocer
en el espejo.



Return ticket: el viaje boquiabierto

Publicado en 1928, este relato de aspecto autobiogrfico el narrador y el
autor ostentan el mismo nombre y la misma edad resume, en un lenguaje
sencillo, de movimientos vivaces y veloces, las ancdotas de viaje de un
joven profesor de literatura en su trayecto de Mxico a Hawaii, donde se
desarrolla un congreso en torno a la educacin en el mundo.

Para revisar las implicaciones del mito en este texto es necesario, en
primer trmino, dilucidar los diversos aspectos de la voz narrativa, la
cual, en un monlogo interior semejante al aparecido en Novela como nube,
inicia reflexionando sobre su vida y finaliza consignando sus aventuras
tursticas. De este modo, se plantea como un individuo hastiado de habitar
una ciudad montona, ocupado en dar clases sobre una materia que ni l
mismo valora, pues vislumbra en la poesa un artificio destinado a llenar
cabezas ociosamente soadoras. En consecuencia, se asume un joven-viejo: un
hombre cuyo espritu ha vivido lo suficiente y al que, a pesar de su edad,
ya no le sorprende el mundo. Su nica pasin, la incansable labor
editorial, se funda en su idea de embellecer, desde el exterior, la mudable
esencia de la literatura.

No obstante, este fastidio no concuerda, como parece, con una pose snob,
sino que fija su origen en una infancia difcil: la soledad, los recuerdos
difusos de la violencia de la Revolucin y un febril primer encuentro con
las letras determinan su carcter introvertido y melanclico. Sin embargo,
el personaje no culpa a nadie ni indaga en las causas, simplemente las
muestra con el deleite y la repugnancia propios del ser incmodo consigo
mismo. En tanto, se niega a sublimar la melancola mediante el deseo a
semejanza de Novela como nube, pues considera cualquier manifestacin de
afecto como un acto siempre grotesco. De esta manera, aunque prefiere a
la imaginacin frente a la realidad, se mantiene al margen de la ilusin y
se refugia en su erudicin desdeosa.

Sin embargo, durante sus paseos por la cubierta del barco, se identifica
con el mar, fuente simblica de vida e infinitud: as, se configura como
gran inmortal, dotado de miles de ojos capaces de atestiguar todas las
tristezas y todos los triunfos; empero, el narrador no se siente atrado
por este significado, sino que se identifica con su longevidad, y, desde
ese momento, emprende una especie de viaje mtico, inicitico, en cuyo
curso recupera su capacidad de fascinacin. El viaje, entonces, encarna la
bsqueda de la verdad; por otra parte, se entiende como una exploracin
encaminada al hallazgo de riquezas materiales y espirituales.
Paralelamente, en un sentido ms moderno y cercano a la tradicin
romntica, implica, para el viajero, la huida de s mismo, adems de la
inquietud por remediar el tedio provocado por la rutina. En este punto, se
torna una travesa interior que desemboca en una vivencia emblemtica, con
frecuencia post mortem, traducida en la progresin del alma por diversos
estados que aspiran a una meta suprahumana. Por ltimo, en el sentido
inicitico ya apuntado, consiste en una serie de pruebas encaminadas a la
induccin en algn campo de la experiencia espiritual.

El viaje del narrador de Return ticket se circunscribe a estos ltimos tres
aspectos: el fastidio lo empuja hacia la muerte y lo metamorfosea en una
especie de fantasma asido a la Tierra mediante el solo desempeo de sus
funciones orgnicas. Este desprendimiento lo fuerza a mirar dentro de s y
reconocer que el mundo se extiende ms all de lo que sus limitaciones
personales le permiten apreciar. Esta apertura se explicita aun ms con el
arribo del personaje a Hawaii que, al mismo tiempo, marca un cambio
violento en el tono de la narracin. Las reflexiones, que ralentizan la
marcha del discurso, se interrumpen entre el tumulto del desembarco y la
explosin sensorial del destino. As, el narrador inicia una escptica
exploracin de su entorno, que se revela ms profunda y confiada conforme
progresa la trama, hasta llegar a un equilibrio relativo entre lo que se
encuentra dentro y fuera de s. Sin ninguna expectativa prefigurada, el
narrador recoge, poco a poco, impresiones que lo conducen a mirar el
universo de un modo diferente. De esta manera, tal como seala el rito del
viaje inicitico, se convierte en el dueo de los dos mundos y comienza a
establecer relaciones, desde las tradiciones hasta la historia, entre su
tierra natal y Hawaii, de tal modo que supera el hasto. Esto no significa
que el narrador se deje seducir por la exuberancia del ambiente y la
calidez de los festejos, sino que aprende a mirar debajo de ellos y
establecer lazos entre esas observaciones y su interior.

Finalmente, el viaje lo rejuvenece e impulsa hacia una vida diferente: tras
despojarse de los lastres de su pasado, se reconoce humano; en
consecuencia, cumple el propsito de bsqueda del viaje. El personaje
retorna al mar y, en esta ocasin, se identifica con su vitalidad. De esta
manera, su conclusin resulta mucho ms afortunada que la de Novela como
nube, puesto que el personaje se asume como hroe y supera sus limitaciones
a favor de una aspiracin trascendente. Por tanto, el ttulo del relato se
entrevera con su contenido: el viaje representa un boleto de regreso a la
sorpresa, a la belleza, a la vida tras la prolongada muerte supuesta por la
ausencia semntica del mito; corresponde, as, al entero recomienzo del
mundo.



Fuentes de consulta

  CHEVALIER, Jean y Alain GHEERBRANT. Diccionario de los smbolos, Herder,
   Barcelona, 2003.

  CORONADO, Juan (antol.). La novela lrica de los Contemporneos,
   Universidad Nacional Autnoma de Mxico, Mxico, 1998.

  MARTNEZ, Jean-Luc. Les dieux grecs: petit dictionnaire illustr,
   Reunin de Museos Nacionales, Pars, 2001.

** Margarita Hernndez Martnez
   magy_h@yahoo.com
   Escritora, periodista y crtica mexicana (Toluca, Mxico, 1985). Estudia
   letras latinoamericanas en la Universidad Autnoma del Estado de Mxico
   (Uaem, http://www.uaemex.mx). Ha participado como ponente y organizadora
   en diversos coloquios, talleres y festivales literarios. Ha colaborado
   en Molino de Letras, Cuiria, Contribuciones desde Coatepec, Futuro y
   Milenio (http://www.milenio.com), entre otras publicaciones. Fund la
   revista independiente El Crtico. Ha laborado como correctora de estilo
   en el Programa Editorial de la Uaem. Actualmente se desempea como
   periodista para el Instituto Mexiquense de Cultura y es responsable de
   la pgina cultural del semanario El Espectador. Ha sido ganadora de la
   mencin honorfica del Cuarto Concurso Nacional de Cuento
   Preuniversitario Juan Rulfo, organizado por la Universidad
   Iberoamericana (UIA, http://www.uia.mx; 2003) y del primer lugar en el
   Cuarto Concurso Universitario de Poesa, concedido por la Uaem (2007).



=== Autores incmodos =====================================================
=== Cmo se cuestiona a Occidente desde la literatura latinoamericana? ===
=== Claudia Cavalln Calanche =============================================

Una de las funciones del autor contemporneo se refiere a la propiedad que
tiene como intelectual de asumirse como estandarte de un discurso que
enfrenta y cuestiona las caractersticas de su entorno, con mayor fuerza y
agudeza que otros crticos provenientes de diferentes campos. De esta
particularidad del autor nos interesa estudiar la posicin de ciertos
autores latinoamericanos como Armando Ramrez o Luisa Valenzuela, Jos
Revueltas y Fernando Vallejo, frente a lo que podramos denominar la
comodidad occidental: todos aquellos aspectos que, cultivados por
Occidente, se manifiestan en un modo de vida complaciente inherente a la
modernidad.



I

Qu es un autor? para qu sirve un autor? y qu importa quien habla?,
son las preguntas que desencadenan una amplia discusin sobre la figura del
autor contemporneo, sobre todo a raz de que ser autor en este momento
implica adoptar una posicin maleable, fcilmente intercambiable con la de
otros intelectuales del campo, que supera la mera nocin de escritor y
deviene en la existencia de un sujeto productor que ocupa espacios
destinados a la literatura, pero tambin a la poltica, la filosofa, la
crtica, entre otros. Adicional a la percepcin de Michael Foucault de la
funcin/autor como una variante de la funcin/sujeto que permite visualizar
al escritor como un ente del discurso, tenemos a un autor que cumple una
multiplicidad de funciones, no siempre de la mano de la ficcin y muchas
veces ancladas en posiciones metadiscursivas que amplan considerablemente
su radio de accin.

Una de estas funciones se refiere a la propiedad que tiene el autor como
intelectual de asumirse como estandarte de un discurso que enfrenta y
cuestiona las caractersticas de su entorno, con mayor fuerza y agudeza que
otros crticos provenientes de diferentes campos. Esta caracterstica se
desprende de la particular relacin que posee el autor con su realidad
inmediata ya que, al escudarse en la literatura, un autor puede sortear
muchas de las condiciones limitantes que proscriben la emergencia de una
voz disidente.

De esta particularidad del autor nos interesa estudiar la posicin de
ciertos autores latinoamericanos frente a lo que podramos denominar la
comodidad occidental: todos aquellos aspectos que, cultivados por
Occidente, se manifiestan en un modo de vida complaciente inherente a la
modernidad.

Como sealan Buruma y Margalit (2005), lo moderno es algo escurridizo.
Indudablemente, esta categora se asocia con Occidente, pero tambin
Occidente es una representacin heterognea. Algunos, vinculan ambos
conceptos con los modelos de desarrollo que colocan en primer lugar a la
ciencia y a la tecnologa; con el capitalismo, con las libertades
individuales y hasta con el ocio. Para otros, Occidente es sinnimo de una
civilizacin materialista que todo lo envenena, desarraigada, superficial y
colonialista. Los crticos del occidentalismo, tambin diversos, cuestionan
desde la globalizacin, pasando por la separacin de la Iglesia del Estado,
hasta la naturaleza puramente mecnica de las grandes industrias.

Por qu criticar a Occidente? Las razones parecieran no seguir una
tendencia nica. Para el otro lado del mundo Occidente representa, desde
luego, una amenaza al pensamiento oriental y a la lgica de Estado que
proponen las naciones que lo profesan. Pero no todas las crticas provienen
de Oriente, ni todas devienen en ataques terroristas o son producto de
arrebatos de intolerancia. Occidente tambin cuestiona a Occidente y una de
sus voces disidentes, con amplsima resonancia en la actualidad, es la del
autor. Intelectuales como Gissing, Wells y Wyhdham (1) vieron con malos
ojos la aparicin de las modernas sociedades de masas, lamentando cosas
como el hombre comn, los suburbios o el gusto burgus, seala Edward
Said, y aade, para el intelectual el problema no radica tanto, como
parece suponer Carey, en la sociedad de masas en su conjunto, sino ms bien
en los privilegiados, los expertos, los corrillos y los profesionales que,
siguiendo las modalidades definidas al comienzo de este siglo por el
erudito Walter Lippmann, moldean la opinin pblica, la hacen conformista,
estimulan a depositar toda la confianza en un pequeo grupo de personas que
lo sabe todo y que tiene el poder (Cf. Said: 2007:15).

Es esta la sociedad de masas que se asocia con una idiotez elevada de
tendencia conformista. El confort, seala Buruma y Margalit, es una
experiencia mayormente pasiva. Hay algo tedioso en el confort. El placer
tiende a ser ms activo, ms emocionante y, posiblemente, ms espiritual
(61). Por lo tanto, la felicidad en Occidente y segn sus detractores, se
relaciona ms con el Konfortismus que con el placer, hecho cuestionable y
cuestionado por los escritores que analizaremos en este trabajo.

Los autores que revisaremos de una u otra forma atacan a Occidente, desde
su posicin de autor. Interpelan el triunfo del relativismo moral y la
exaltacin del utilitarismo consumista, la ligereza intelectual y otros
aspectos generalmente asociados a la modernidad Occidental. Rivalizan con
el lujo y el individualismo. Apuestan por la barbarie en el apogeo de la
modernidad.

Algunos manifiestan su crtica hacia Occidente a travs de una especie de
hostilidad hacia los smbolos de dicha civilizacin: rechazo a la ciudad y
a su representacin cosmopolita del mundo, desprecio por las ideologas
occidentales, crtica a la burguesa cuya anttesis es la del hroe que se
inmola en el sacrificio (2), aversin por la ciencia y la tecnologa, y
condena al individualismo exacerbado. Otros se enfrentan enarbolando
cuestionamientos igualmente vlidos que si bien defienden de alguna manera
ciertos valores del paradigma occidental, lo destruyen desde adentro,
ridiculizndolo, parodindolo o minimizndolo ante los ojos del lector. Al
primer grupo, pertenecen autores como Armando Ramrez o Luisa Valenzuela,
al segundo, Jos Revueltas y Fernando Vallejo.



II

La primera vez que ella se mira el espejo ve una espalda azotada, una
cicatriz espesa, pero su memoria est bloqueada. El trato que Roque da a
Laura es siniestro y un caso de horror. En la escena titulada Los
espejos, Laura est acostada boca arriba sobre la cama nupcial, donde
Roque ha colocado espejos para prolongar su placer al infinito. Con su
cuerpo estremecido, Laura acepta el ritual de ser moldeada por l. En esta
escena de ultraje y violencia, ella reacciona ambiguamente, en parte con
deleite fsico y en parte con un rechazo total de ese repugnante del acto
de amor, descrito por Valenzuela como todo un estremecimiento deleitoso,
tan al borde del dolor. Mientras l la insulta: Abr los ojos, puta!,
ella grita un No. Esta imagen corresponde al cuento Cambio de armas de
la escritora argentina Luisa Valenzuela. Lo interesante del discurso de la
autora no est en el hecho de describir, de manera cruel y descarnada, un
acto de violencia que refleja aquellos ocurridos en su pas natal entre
1976 y 1983. El valor del texto estriba en que, para el momento de su
publicacin (1982), eran pocos, o casi nulos, los documentos que
registraban con tal exactitud los abusos de poder perpetrados por la
dictadura militar durante uno de los procesos ms sangrientos que registra
la historia Argentina, donde muchas mujeres estudiantes, sindicalistas e
intelectuales fueron secuestradas, asesinadas y desaparecidas.

El autor, en este caso, como seala Mara Julia Daroqui, funciona como un
alertador de incendios, es decir, como productor de un discurso que da
cuenta de una situacin poco o nada registrada desde otras discursividades
presentes en el campo donde se descubre. Paradjicamente, una de las
diferenciaciones ms contundentes entre el sistema occidental y el oriental
consiste en los principios que determinan la posicin de las mujeres en
ambas sociedades. Ruth Woodsmall (3) refera, a comienzos del siglo XX, que
las mujeres en la India eran completamente invisibles ante el espacio
pblico ya que tanto el purdah (velo) como las palizas propinadas por sus
maridos y otros hombres de la familia, las hacan desaparecer.

Tal parece que, en el caso de escritores como Luisa Valenzuela, existe una
alerta, una denuncia que apunta directamente hacia ciertos aspectos de la
comodidad occidental. En el caso de Armando Ramrez, su novela Violacin en
Polanco aborda sin rodeos el tema de la violencia en el barrio de Tepito,
Distrito Federal (Mxico), lugar pionero en el arte de grabaciones
piratas de CDs en las que los cantautores locales invitan,
explcitamente, a desconocer la ley, el orden y, especficamente, la
autoridad de los jefes de gobierno. El texto se enfoca en los espantosos
eventos que ocurren en un solo da y que acompaan a la violacin de una
mujer en Polanco. Los fragmentos de la novela (puesto que no tiene
captulos ni divisiones), se alternan en dos escenarios: el interior de un
teatro y una furgoneta que viaja a travs de la ciudad de Mxico. Mezclando
elementos heterogneos como efectos de sonido, poesa, figuras histricas
como Sahn o Moctezuma, baladas de la radio, jergas y juegos sexuales; la
novela refleja la prdida general de los lazos sociales y discursivos que
se fortalecieron en la consolidacin de las ciudadanas, pero que ahora se
deslustran hasta culminar con un brutal asesinato.

Ramrez es otro de los autores con presencia crtica en su escritura.
Escritor prodigio del barrio, cronista de los gritos en el mercado y de las
fiestas de quinceaeras, utiliza un leguaje calificado de ultracostumbrista
que denuncia, a partir de las formas expresivas de la cultura popular
mexicana, toda una suerte de violencia underground que parece legitimar los
mecanismos de la barbarie entronizada en la modernidad. En palabras del
mismo autor, Violacin en Polanco fue como una premonicin de la violencia
que se comenzaba a gestar en la ciudad y que hoy vivimos de la forma en que
est descrita ah (Ramrez, 2006, entrevista con Carlos Rojas).

Segn Buruma y Magalit, se relaciona casi por completo a Occidente con la
ciudad como smbolo perverso de la codicia, la falta de fe en Dios y el
cosmopolitismo desarraigado. Esta condicin aplica, en mayor medida, a las
metrpolis o grandes ciudades capitales del mundo, en el mejor estilo de
Ciudad de Mxico. Siempre que los hombres han construido grandes ciudades,
les ha obsesionado el miedo a la venganza, ya fuera de Dios, de King Kong o
de Godzilla, o bien de los brbaros que se agolpan ante las murallas de la
propia ciudad. Desde la antigedad, los seres humanos han vivido aterrados
ante la posibilidad del castigo por su afrenta en el desafo a los dioses,
ya sea por haberles robado el fuego, o por haber adquirido demasiado
conocimiento, o por haber generado una riqueza excesiva, o por haber
construido torres que alcanzan el cielo (pg. 25). El problema no radica
en la ciudad per se, sino en las ciudades que merecen ser castigadas.

Violacin en Polanco es la venganza de los brbaros ante la modernidad.
Ciudad de Mxico mereca ser castigada, por sus excesos, por su abundancia,
por su confort ilimitado. Encarnada en la mujer, la ciudad es violada
repetidamente. Esta asociacin no es casual pues la ciudad ha sido vista,
desde la perspectiva moderna, como reflejo de la sexualidad femenina, tan
temida y aborrecida por quienes se oponen a Occidente (como, por ejemplo,
los extremistas islmicos) (4). La ciudad exuda una sexualidad ilimitada
que raya en la promiscuidad. En la ciudad, concebida como gigantesca plaza
de mercado, todas las cosas y todas las personas estn a la venta. Los
hoteles, los burdeles y los grandes almacenes ponen a la venta la fantasa
de la vida muelle. El dinero permite a las personas comportarse de toda
clase de maneras para las cuales no han nacido (...). La figura ms
simblica de las relaciones humanas mercantilizadas, relaciones basadas en
la adulacin, la ilusin, la inmoralidad y el dinero, es la prostituta
(...). La prostituta, en su dimensin profesional, es desalmada, por lo
cual no es realmente humana (...). Esa condicin desalmada se entiende como
consecuencia de la hybris metropolitana (Buruma y Magalit: 2005, 28-29).

Es importante sealar, adems, otros casos de autores que se enfrentan a
Occidente desde los principios y antivalores instaurados por la misma
cultura occidental, como la secularizacin, la violencia o la
individualizacin. Aqu ubicaramos a Jos Revueltas, con su obra El
Apando, publicada desde la crcel en 1969. Esta historia contiene claves
importantes para ilustrar el problema de la violencia como reaccin
incmoda a los rdenes de la modernidad. Desde esta perspectiva, podramos
leer esta obra como una alertadora de incendios que vislumbra la crisis
de los valores modernos que la inspiran (como la tensin entre el orden y
el caos, la emancipacin de las minoras y, a grandes trazos, la idea de
una revolucin en contra de las instituciones de poder). Sabemos que la
crisis de la modernidad, y su caracterstica exacerbacin del
individualismo (5), encara hoy algunos problemas sociales de difcil
solucin, entre ellos la posibilidad de que sea en los mrgenes del caos, y
no en los confines de La Ley, donde se consolide la posible existencia.
El Apando denuncia, desde principios de los sesenta, lo que hoy en da es
el ncleo de la violencia en las sociedades occidentales. Constituye una
crtica descarnada que despliega algunos de los inconvenientes ms
dramticos de la incomodidad del otro con respecto a una de las ventajas
de los procesos de modernizacin de Amrica Latina: el mantenimiento del
orden a travs de la imposicin de la ley y el confinamiento de las
crceles.

La modernidad, para los sujetos situados al margen del poder, puede
presentarse como algo innecesario puesto que sus estrategias como la
industrializacin, la sociedad de consumo, el progreso, la tecnificacin
son posibilidades negadas para la mayora de ellos. Como seala Vattimo
(6), son condiciones huecas, que no se traducen en una accin que pueda
modificar la condicin de vida de los sujetos marginales. Dadas estas
condiciones, El Apando representara, desde el inicio, una afrenta a las
institucionalidad y un quiebre total entre este espacio y la centralidad
del poder establecido por la Ley.

Este tipo de orden, impuesto por la Ley, responde a aquella mentalidad
occidental que, ante los ojos de los crticos, sirve para hallar la mejor
manera de alcanzar una meta determinada, pero que resulta absolutamente
inservible para hallar la manera justa. Su aspiracin a la racionalidad es
una verdad a medias y es la mitad que menos cuenta. Si mediante
racionalidad nos referimos a la razn instrumental, al adaptar los medios a
los fines, Occidente dispone de muchos medios, pero de muy pocos fines.
Segn esta ptica, el hombre occidental es un metomentodo hiperactivo, que
en todo momento halla el medio adecuado para la finalidad errnea (Buruma
y Margalit: 2005,82).

Ms dramticos y violentos son los textos de Fernando Vallejo, La Virgen de
los Sicarios (1994) y La puta de Babilonia (2007), donde claramente se
cuestionan dos tinturas indelebles con las que suele colorearse la cultura
Occidental: la religin y la violencia. En La Virgen de los Sicarios un
gramtico regresa, despus de aos de exilio, a una Medelln azotada por el
narcotrfico, e inicia una relacin amorosa con un sicario. En las primeras
partes del relato, el gramtico se esmera por explicar el lenguaje de los
sicarios, por marcar una diferencia. Poco a poco, va adoptando el reducido
vocabulario de su amante y su instrumento de expresin: la ametralladora. A
la mano, el gramtico y el sicario recorren la ciudad eliminando los
enemigos del ms viejo: taxistas que escuchan vallenatos y seoras
embarazadas que siguen reproduciendo una raza degenerada. Por supuesto, no
es el gramtico quien empua el arma, pues l se encarga nicamente de
legitimar con argumentos de exclusin la eleccin de sus vctimas. El
sicario las mata sin importarle quines sean o por qu han de morir. A este
clima de violencia se unen, como partes integrales, consecuencias o causas
lgicas de la situacin, la devocin a la Virgen de los Sicarios y las
fuertes lealtades familiares de la cultura antioquea.

La puta de Babilonia es, ms bien, una extensa confesin del autor a la par
que un documento histrico que calcula, suma y multiplica las innumerables
faltas de la Iglesia Catlica (la puta), a las que suma algunos otros
pecadillos cometidos por las dems religiones y cultos, para culminar en un
manifiesto descredo y desacralizado, que se burla de la fe y ridiculiza a
todos sus representantes, a quienes slo les concede mritos, por gracia y
afinidad con los pensamientos del autor, en la seduccin de jvenes
masculinos y en la abundancia del placer.

En primer lugar, la figura del sicario es una afrenta a Occidente porque
cuestiona su actitud ante la muerte. La cultura del confort es una cultura
longeva, destinada a fomentar la plenitud de la vida y, ms all, el
retiro, la comodidad de la vejez. El sicario apenas vive diecisis aos,
cuando llega. La muerte no es vista con buenos ojos por un pensamiento
occidental que rinde culto al cuerpo, al presente y a la vida; amo de los
ms sofisticados recursos tecnolgicos y cientficos destinados a preservar
la salud y combatir el paso de los aos. Aunque el cristianismo la
religin emblemtica de Occidente apuesta por una vida ms all de la
muerte, desprecia el suicidio, penaliza el aborto y condena el asesinato.
As, dentro de la lgica occidental, el irreverente culto del sicario a la
muerte no tiene cabida.

Vallejo se burla de esta circunstancia y hace nfasis en todos los detalles
sangrientos que puede acumular en un relato tan pequeo, por un lado, para
ilustrar vvidamente la actitud de estos nios de la muerte en Medelln,
por otro, para dejar claro la magnitud de la afrenta: existe en Colombia un
grupo de nios dispuestos a prostituirse, a matar y a morir por las causas
menos nobles y s, son modernos y occidentales. Esta cachetada a nuestra
racionalidad no puede menos que paralizar al lector.

Ivan Morris seala, en su texto, la siguiente reflexin de un piloto
kamikaze, momentos antes de lanzarse como torpedo humano: Pens en mi
edad, diecinueve, y en ese dicho: Morir cuando haya todava gente que
llore tu muerte, morir mientras uno todava es puro (...). Mi nimo
rebosaba de lo que dijo el teniente Fujimira Sadao, lo que tantas veces me
dijo: No te encojas, afronta la muerte. Si tienes la duda de vivir o
morir, siempre es mejor morir  (1975:320). No esta la lgica del
sicario?

Con igual sarcasmo, y quizs con mayor fuerza, el autor critica a la
Iglesia Catlica desde la experiencia de un hombre criado en el catolicismo
en el seno de la oligarqua colombiana. Recordemos que Vallejo es hijo de
un ex senador y ex ministro colombiano, el abogado conservador Anbal
Vallejo lvarez.

En Occidente, la fuerte identidad entre modernidad y una actitud
anticatlica puede ser la que genere si no una resistencia, por lo menos
una indiferencia ante las ideas liberales y modernizadoras. Vallejo
aprovecha este resquicio para colar su lengua mordaz y desacralizar
cualquier smbolo del cristianismo (desde el engendro llamado Cristo
hasta el Papa Benedicto XVI), reforzando, quiz, la visin radical de
aquellos occidentalistas que alegan que Occidente adora la materia, mas
carece de alma; pero desde un ngulo que proclama una liberacin de los
abusos de la fe, del fanatismo religioso y de la intolerancia que se genera
debido a la adoracin a Dios.



III

Desde que Michel Foucault postulara su famosa interrogante Qu es un
autor? (1970) (7), pareciera que toda respuesta que privilegie al autor en
primer plano, debe pasar por definir al autor con base en su funcin (8).
Es decir, cabra preguntarse para qu sirve un autor? La respuesta
podramos encontrarla, ya no en los estudios sobre el autor meramente
creador o fundador de un canon, sino en la nocin de un autor como sujeto
de la accin (que divulga o denuncia un pensamiento) al punto que puede,
desde su escritura, anticiparse a las crisis de los modelos hegemnicos. Se
trata del estudio de un autor que se presenta como un sujeto que est
sujetado al devenir histrico, que discute con una tradicin y cuestiona
su campo cultural, enfrentando, desde la escritura, diversos pensamientos
para transitar, finalmente, por la visin de un autor crtico de la
modernidad y de algunos de sus artefactos, como las leyes, las
instituciones, las teoras, que se atreve a disentir desde su discurso y
que da cuenta de la incomodad de el otro.

Para un estudio del autor contemporneo, consideramos relevante la posicin
de autor (es decir, cmo se relaciona ante los diferentes tipos de
discursos) (9), pues no se forma fortuitamente la atribucin de un discurso
a un individuo; se trata, como seala Bourdieu, de un proceso de
intercambio de capitales simblicos en donde la posicin del autor (y ya no
hablaramos de espacio, sino de lugar), dentro de la jerarqua del campo
cultural, enfrenta a otras, y se mueve de acuerdo a ciertas reglas del
juego. En el campo literario un autor con estas dimensiones, como los
autores ya mencionados, tendra como funcin proponer nuevos discursos que
no necesariamente lo convierten en un sujeto meramente discursivo, pues
segn Bourdieu sera ms bien actor comprometido con el campo al cual
ingresa, que se atreve a proponer un espacio para la disidencia y que
sobrevive en su campo gracias a su capacidad de lucha y enfrentamiento con
ciertas prcticas, pero no debido exclusivamente a condiciones
concernientes a la originalidad, la maestra o a una autoridad legitimada
por la academia.

Valenzuela, Revueltas, Ramrez y Vallejo conforman un cuarteto de
escritores responsables de una moralizacin narrativa, a travs de textos
que critican algunos de los paradigmas de Occidente en una suerte de
occidentalismo que devela, por ejemplo, el reverso de la individualizacin,
cuando el derecho a las diferencias se distiende hasta los confines de la
barbarie o, dicho en otras palabras, los autores presentan los resultados
de la individualizacin descarnada, potenciada y barbarizada.

Igualmente, estos autores proponen un discurso disidente al asumir la
barbarie como estrategia y considerar la violencia como el nico
dispositivo que garantiza un mnimo de convivencia. De esta forma
cuestionan abiertamente algunos de los principales postulados de la
modernidad; modernidad que en nuestros pases latinoamericanos nunca fue
asumida de manera cabal, puesto que amn de haber ingresado de manera
tarda, reprodujo sistemas que en ocasiones fueron implementados fuera de
contexto, sin tomar en cuenta las diferencias particulares que las
sociedades latinoamericanas posean con respecto a los pases del primer
mundo.

Esta actitud legitima una de las funciones ms importantes del autor
contemporneo, desde el espacio legtimo de quien publica y vende libros,
el convertirse en canalizador de esas otras voces que constituyen
identidades abstractas que se rebelan ante el proyecto de la modernidad
occidental, que en principio, garantizara el desarrollo histrico, pero
que fracasa ante la posibilidad de existencia de situaciones en las que se
apuesta por la barbarie. Los valores de moralidad, sabidura y
productividad, implcitos en la cultura moderna y herederos de una
tradicin encaminada hacia el progreso, son satirizados al confrontar las
narrativas de estos autores con los discursos que los sustentan.

Como la crisis de los valores de Occidente, es tambin la crisis de los
artefactos culturales que la acompaan, entre ellos, las teoras, este
discurso del autor no slo se enfrentara a otros textos literarios sino,
adems, a mltiples discursos. As, estos autores superan la nocin clsica
del authoritas y se convierten en sujetos de un discurso, ms all que
escritores de textos, como seala Foucault: ...resulta fcil ver que, en
el orden del discurso, se puede ser autor de otras cosas adems de un libro
de una teora, de una tradicin, de una disciplina, en el interior de la
cual otros libros y otros autores podrn ocupar a su vez un lugar. En una
palabra dira que estos autores se encuentran en una posicin
transdiscursiva (Foucault, 1999:344).

Son autores que, desde una mirada benjaminiana, cepillan la historia a
contrapelo, es decir, tienen la capacidad de leer su presente para
anticiparse al futuro, de tal forma que lo que sera la interpretacin
lineal de los acontecimientos se invierte para privilegiar una lectura
inversa del tiempo que permite prever lo impredecible. Dice Benjamn: Y
ste deber ser el aspecto del ngel de la historia. Ha vuelto el rostro
hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una cadena de datos, l
ve una catstrofe nica que amontona incansablemente ruina sobre ruina,
arrojndolas sobre sus pies. Bien quisiera l detenerse y despertar a los
muertos y recomponer lo despedazado. Pero desde el paraso sopla un huracn
que se ha enredado en sus alas y que siendo tan fuerte el ngel no puede
cerrarlas. Este huracn lo empuja irresistiblemente hacia el futuro, al
cual da la espalda, mientras que los montones de ruinas crecen ante l
hasta el cielo (Benjamn, 1999:54).

Nuestros alertadores de incendios latinoamericanos, crticos de Occidente
desde Occidente, anuncian la decadencia del sentido moderno como verdaderos
ngeles de la historia. Al leer el presente, intuyen la crisis que se
avecina en la civilizacin, en donde todo ordenamiento parece intil ante
la emergencia del caos pero, adems, recrean nuestra incapacidad de pensar
en trminos de diferencia y en posicionarnos en el lugar del otro y, en
conclusin, deslustran en su totalidad el proyecto de modernidad a travs
de una funcin particular que merece ser estudiada.



Bibliografa consultada

  BARTHES, Roland (1968): La muerte del autor, en El susurro del
   lenguaje, Barcelona: Paids (1987).

  BENJAMIN, Walter (1934): The Author as Producer, en Reflections.
   Essays, Aphorisms, Autobiographical Writings, Schocken Books, New York
   (1978).

  BERMAN, Marshall (1999): Todo lo slido se desvanece en el aire. La
   experiencia de la modernidad. Mxico: Siglo XXI Editores.

  BLANCHOT, Maurice (1955). El espacio literario. Barcelona: Paids
   (1992).

  BURILA, Ian, y Avishai MARGALIT (2005): Occidentalismo. Barcelona:
   Ediciones Pennsula.

  CAMPS, Victoria (1999): Paradojas del individualismo. Editorial Crtica.
   Barcelona.

  CARRERA DAMAS, Germn (1993): De la dificultad de ser criollo. Grijalbo.
   Caracas.

  CHARTIER, Roger (1995): Conferencia pronunciada en el marco del Programa
   de Maestra en Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad
   Nacional de Mar del Plata, Argentina, septiembre.
    (1999): Cultura escrita, literatura e historia. Coacciones
     trasgredidas y libertades restringidas. Conversaciones con Roger
     Chartier. Mxico: FCE.

  DAROQUI, Mara Julia (2002): Desaparecido. Cuerpo forastero de la
   memoria cultural argentina. En: Estudios. Revista de Investigaciones
   Literarias y Culturales. N 20/21. Caracas, agosto de 2002-junio de
   2003. pp.33-35.

  DERRIDA, Jacques (1989): Cmo no hablar (y otros textos). Barcelona:
   Proyecto A. Ediciones (1997).

  FERNNDEZ, Hugo (1999): Acerca de Foucault y las prcticas sociales.
   Revista Sincrona. Primavera/Spring. ISSN: 1562-384X. Jalisco: Mxico.
   Universidad de Guadalajara. http://www.fuentes.csh.udg.mx. Fecha de
   consulta: marzo de 2004.

  FOUCAULT, Michel (1999): Los Anormales. Curso en el Collge de France
   (1974-1975). Fondo de Cultura Econmica. Mxico.
    (1969): La arqueologa del saber. Mxico. Siglo XXI (1998).
    (1970): Qu es un autor?, en: Literatura y conocimiento. Mrida:
     Ediciones de la Universidad de Los Andes (1999).
    (1996): De lenguaje y literatura. Barcelona: Paids.
    (1966): Las palabras y las cosas. Mxico: Siglo XXI (1968).
    (1973): El orden del discurso. Barcelona: Tusquets (1999).

  MORRIS, Ivan (1975): La nobleza del fracaso. Londres: Secker and Warbug.

  PREZ MELGAREJO, Ramn (2002): La crisis de la autora: desde la muerte
   del autor de Barthes al renacimiento de la anonimia en Internet, en
   Revista Espculo. N 26. Universidad Complutense de Madrid (2004).

  RAMREZ, Armando (1996): Violacin en Polanco. Mxico (DF): Grijalbo.

  REVUELTAS, Jos (1999). La palabra sagrada. Prlogo y seleccin de Jos
   Agustn. Mxico. Ediciones Era.

  SAID, Edward (2007): Representaciones del intelectual. Bogot: Debate.



Notas

 1. George Gissing (1857-1903): Workers in the Dawn, The unclassed;
    Herbert George Wells (1866-1946): The invisible man; Jhon Wyndham
    (1903-1969): The Crysalids.

 2. Cf. Buruma y Margalit.

 3. Ruth Woodsmall (1936). Las mujeres musulmanas entran en el mundo nuevo.
    Citada por Buruma y Margalit.

 4. Cuando Mohamed Atta, joven egipcio que estrell el Boeing contra la
    torre norte del World Trade Center el 11 de septiembre, dej claro en
    su ltimo testimonio lo siguiente: Quien haya de lavar mi cuerpo
    deber ponerse guantes, de modo que no toque mis partes pudendas. No
    deseo que una mujer embarazada o una persona que no est limpia se
    acerque a decirme adis, porque no lo veo con buenos ojos.

 5. Entre los elementos que definen la relacin del hombre con respecto a
    la sociedad, el individualismo puede definirse como la primaca moral
    de la persona, frente a cualquier colectivo social.

 6. Vattimo: 1994:15.

 7. En 1970 Foucault pronunci por segunda vez esta conferencia, en la
    Universidad de Bfalo (Nueva York) anexndole un prrafo y
    estableciendo algunas modificaciones. Esta versin, ms completa, es
    tomada a menudo como referencia en las investigaciones ms recientes.

 8. La funcin/autor, como la define Foucault, sera una variante de la
    funcin/sujeto que permite visualizar al autor como un ente del
    discurso. Confrntese la conferencia pronunciada por Michel Foucault:
    Qu es un autor? (1970).

 9. Foucault: 1999, 104-111.

** Claudia Cavalln Calanche
   ccavallin@gmail.com
   Docente, periodista e investigadora venezolana. Profesora de lengua y
   literatura en la Universidad Simn Bolvar (USB, http://www.usb.ve) de
   Caracas. Es licenciada en comunicacin social, mencin desarrollo
   humanstico (1996), egresada de la Universidad de Los Andes (ULA,
   http://www.ula.ve), donde fue profesora en la Escuela de Comunicacin
   Social, dictando ctedras como Periodismo Cultural y Teora de la
   Comunicacin, entre otras. Es Magster Scientiae en Literatura
   Latinoamericana y del Caribe (2000). Actualmente es candidata a doctora
   en letras en la USB.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Con olor a sexo
       Anitzel Daz

   *** Haiks
       Tarcisio Agramonte Ordez

   *** Gea de Armore
       Rger Vilar

   *** Bitcora del viento (extractos)
       Norma Segades-Manias

   *** La abuela (desalmada y muerta, pero no tan triste la historia)
       Marianela Cabrera Pineda

   *** Box day (fragmento)
       Marcos Arcaya Pizarro

   *** Bienvenido Mr. Crusoe
       Jorge Serra

   *** Poemas
       Wilson Campanella

   *** ltima parada
       rika Fernndez

   *** Lastimadura (extractos)
       Marijos Prez-Lezama

   *** Soledad
       Sandra Becerril

   *** El canto-gemido del pjaro aurora
       Juan Pablo Meja

   *** La cena de los nios
       Juan Planas

   *** Lquidas alas (extractos)
       Xesca Almcija

   *** El papalote y la bruja
       Odiln Moreno Rangel

   *** Poemas
       Marta Roldn



=== Con olor a sexo      Anitzel Daz =====================================

Recuerdo el colchn en el suelo, nada es mas dulce que una habitacin para
dos, el pollo cocinndose, las flores en la mesa y tu mirada.

La hamaca en la sala, esa toalla de Coca puesta en un silln para tapar los
hoyos, las paredes despintadas, carcomidas. Un departamento viejo de la
Narvarte, arriba de un mercado, con todos los olores, ruidos y sabores de
ste. Toco el timbre y me recibes desde la ventana del bao con una sonrisa
que ilumina tu cara. Te ests afeitando. Me estas haciendo saber que ests
recin baadito. Sube, me gritas y me lanzas las llaves. Te veo y lo
disfruto, ese hombre es mo.

Subo, vengo de un largo da de trabajo en una tediosa oficina, con la peste
a responsabilidad todava pegada en mi vestido. Enumero todos mis
pendientes en la subida. Maana tengo que tener los presupuestos, llamar al
diseador, revelar las fotos, contratar a las edecanes, hacer el sper,
pasar a la tintorera, hablarle a mi abuela, pero qu alto vive este
hombre, y sin elevador, pienso. Llevo puesto ese vestido de cuadritos que
s que te gusta tanto, me lo puse fantaseando que te vera ese da y debajo
aquello que me diste un da con una nota que deca para cuando te haga
falta, mi negra. No estaba muy segura de verte ese da, tena tanto qu
hacer, pero qu cojones por qu no?, me mereca el descanso. Sub por las
escaleras, un olor dulzn envolva el ambiente.

Pollo a la manzana, pens... probablemente unos tostones y el siempre
presente arroz congris. Los Van Van de fondo.

Eres tan diferente a m, qu hago aqu? qu significa esto? Traes el olor
y el sabor de la isla dentro. Eso fue lo que ms me gust de ti. Ese gusto
a sal y libertad que tienes. Esa falta total de prejuicios, ese calorcito
que tienes cuando bailas. Ese fuego que desprende la msica, la comida, el
arte cubano. T traes todo eso impreso en ti. En tus ojos est el candor,
la desesperacin, el ansia de algo ms y la paz de saberlo todo. En tus
manos est la creacin, la pintura, el arte. Eres tan diferente a m y me
has enseado tanto. Y ese no te demoro ms cuando hablamos por telfono.

Entro y sale corriendo ese espaol desarrapado y apestoso que es tu
compaero de departamento. Chao, guapa!. Y arriba, me dice. Sonro,
desaparece. Entro y te veo con la toalla puesta, ya termino, me dices,
ponte cmoda, srvete un vinito; hay algo en la cocina, y de paso podras
mover un poco el pollito no sea que se pase.

Desde que entr al departamento lo supe. Todo ola a sexo y yo lo saba,
iba dispuesta. Habamos estado jugando demasiado tiempo al gato y al ratn,
y a m la virginidad me pesaba. Aunque me haca la difcil mora por ti.
Saliste del bao y me besaste, dejndome un sabor dulzn el la boca,
albaricoques?, nos miramos, sonremos. Platicamos de cosas sin sentido.
Comimos, bebimos, alargamos la espera. Bailamos un poco, respiro dentro de
ti, siento tu dureza, me marean tus ojos, me derriten tus manos. Buscas
debajo del vestido, encuentras humedad y deseo. No puedo parar, no quiero
parar, no voy a parar, no esta vez. Siento tus dedos reconocer mi cuerpo,
tu boca, tus labios encuentran la miel, lames, sorbes. Tiemblas de deseo,
te detienes en mis tetas, las gemelas las llamas, las quiero para m,
quiero que sean mas para siempre, me dices perdido en ellas. Yo estoy
perdida y muerta de miedo, qu sigue? qu sigue?

Me tomas primero con toda la ternura de la que es capaz un hombre que ama,
con ansias despus. Lgrimas de saber algo perdido, despus risa
desenfrenada. Lamentos ninguno. Rumores, sonidos, tremenda felicidad.
Cansancio sin sentido. Al final estallo puta, puta, deliciosamente mujer.

Al otro da me puse unas bragas limpias y fui por ms y me encontr un
cuadro de una mujer rbol, mis ojos, mi pelo, mi boca, mi cuerpo.

** Anitzel Daz
   anitzeld@yahoo.com
   Escritora mexicana (1974). Textos suyos han sido publicados en las
   revistas etctera y Letras Libres (http://www.letraslibres.com).



=== Haiks      Tarcisio Agramonte Ordez ================================

Piedras en calma
Del ro. De qu, entonces,
Huye el agua?

                                       Silencio y quietud.
                                       Imperturbable como el mar,
                                       La luna clara.

Abismo
Del pramo. Una Cometa.
Quieta en lo alto.

Entre montaas,
La luna. Ostia del mar.
Y silencio.

                                       En la proa
                                       De la barca, se mecen
                                       Farol y llama.

Ces la tormenta.
Lmpido el cielo del mar.
La luna, clara.

Cascada. Sonoros
Yunques de piedra, dbil martillo
De agua.

                                       Medio da
                                       De verano. Un trueno.
                                       Solo. Seco.

Ojos de la rana.
En el nenfar, esmeralda.
Punteada de mbar.

Nio y nia,
Desnudos. La barca, al arbitrio
Del agua.

                                       Luna en la tarde.
                                       Y florece, en liblulas,
                                       El viento.

El ro.
Se despide hacia el mar,
Y llora el agua.

Caracolillos
Del ro. Tan lejos del mar,
...y lentos.

                                       Negra su falda,
                                       La noche. La luna pasea.
                                       Fru-fr del bosque.

Cortejo.
En la campia, campanadas
Dobles. Lentas.

Brillante,
La superficie del mar.
Lejos, un barco.
                                       Firme, musgosa,
                                       La piedra. Corre, cantarina,
                                       El agua.

Lloviznas
Al medio da. Y se coronan, de pramos,
Los lirios.

Laderas
Del cerro. Auriga del trueno,
El viento.

                                       Una cascada.
                                       Gemidos. Llora, en la noche,
                                       El agua.

Colibr. Grcil
Zumbido de luz, en burbuja
Del mar, que vuela.

Furruginosa
La escarpa. Al fondo, quebradas.
Dulzura del agua.

                                       Solitario
                                       Estanque. Corona de luces
                                       Trmulas, la tarde.
Arrogante
Palmera. Transparencias del agua.
Fina arena.

Campanadas
Graves. Sisean a la luna
La flor, el sauce.

                                       Encadenado,
                                       Galeote de la ola, se curva
                                       Y gime, el mar.

Risa. En la tarde,
Como bandadas de pjaros
Marinos.

Acezante
Hlito del mar.
Pescado fresco.

                                       Todo silencio.
                                       Escarcha, en la noche
                                       Helada.

Luna clara.
El fantasma del viento
Mueve las jarcias.

Al arroyuelo
Las flores. Pastor de aguas
Y ptalos, el ro.

                                       Oyes, hermano
                                       Silencio, de pjaros, sonoros,
                                       Los murmullos?

Afiladas espinas.
La brisa inclina las zarzas.
Flores blancas.

Ay, marinero
Cantar... Silbar del viento
En las jarcias.

                                       Frailejn. Oracin
                                       De la niebla, sobre el viento
                                       Del pramo, murmura.

La danza del pez,
Admira, quieta, la garza.
Luego, picotea.

Montaa de nubes,
La noche. La luna asciende.
Trabajosamente.

                                       Vorgine.
                                       Fiesta del abismo. Ensimismado
                                       Crculo de agua.

Azul el cielo.
Melanclica tarde.
Leve, el viento.

Llanura sola.
En el rbol seco,
Quietud del viento.

                                       Velas sueltas.
                                       Quebradas alas del pjaro
                                       Del mar. Tormenta.

Sonora flauta.
Melodas sobre el viento.
Pinar en calma.

Cielo rojo.
En mi cabaa, leve crepsculo
Del mar.

                                       Distante
                                       El nido de plumas. La garza,
                                       Dentro del agua.

Amorosa dama,
La lluvia, derrama sobre el mar
Su cntaro de agua.

Ah, viejos tiempos
Del mar... La barca, destrozada
En la playa.

                                       Hacia el Gran
                                       Abismo, llevas, estrella fugaz,
                                       Mi sueo.

Albufera.
Entre dulce y salada,
Duda el agua.

Patos flotando.
Inviolada y tersa,
Quietud del agua.

                                       Sur. De la Rosa
                                       De los Vientos, desprendido
                                       Ptalo.

Sol.
En el crepsculo, ecumnica
Lmpara del mar.

Playa desierta.
La ola rueda, tubular
y Lenta.

                                       Hmeda noche
                                       Del mar. Estrellas, sobre
                                       La playa tersa.

Azul del cielo
Y del mar. Descansa el viento
En las jarcias.

      (De Haikus de la aldea sonora; Editorial Skla, Bogot, 2005).

** Tarcisio Agramonte Ordez
   navarglad@hotmail.com
   Escritor, socilogo, periodista y analista poltico internacional
   colombiano. Ganador de dos premios iberoamericanos de Literatura.
   Diplomado en derecho internacional humanitario. Botn de Honor de la
   Comisin Colombiana del Ocano (http://www.cco.gov.co). Miembro de la
   Asociacin de Escritores del Caribe y de la Academia Colombiana de
   Letras y Filosofa.



=== Gea de Armore      Rger Vilar ========================================

                                             Alguien se atrever a amar al
                                                  Rey de las Manos Plidas?

I

Slo la belleza de Gea de Armore me impulsa a exhumar esta historia ahora
que nadie la recuerda ni cree en sus poderes. Su cadver yace en tierra de
lobos, pero cuando sus padres la vendieron a Pierre Menjouin tena la edad
de una flor espiritual. Menjouin era un viudo de sesenta aos que compraba
sedas, porcelanas y tapices a los strapas del Oriente. Sola pasar largos
meses con sus amigos de Bizancio, en las cortes de Palestina; y en otras
mucho ms lejanas, donde se vive en el boato, en la desvergenza y en los
pecados carnales. Aunque esto se rumoraba desde haca largo tiempo, la
Iglesia y su Santo Tribunal de la Inquisicin nunca llamaron a cuentas a
Menjouin, pues en este siglo impo se puede comprar la santidad por menos
de las 30 monedas que recibi Judas Iscariote.

En el rostro del viejo las arrugas repugnantes eran el signo de las noches
de lujuria, rodeado de hures, complacindose con aquel agujero de la mujer
del que no puede salir el fruto de una nueva vida. Menjouin brindaba su
viejo instrumento a aquellas desvergonzadas para que le propiciaran
placeres que no debo mencionar, y, quizs, peor aun, despus que el vino
haba hartado su barriga de asno, se introduca entre los eunucos
cometiendo el pecado de varn con varn.

Sin embargo, cuando el espritu es pobre no ve los tesoros de la inocencia
ni los guarda bajo siete llaves. Siendo hombre de baja estofa, vil por
naturaleza, Sidanius de Armore y su mujer Acrilia prefirieron el oro de
este mundo y entregaron a la dulce Gea a aquel pecador de Menjouin. Bajo
las grandes cpulas de la Iglesia, aplastada por las notas lgubres de
rgano, escondidos sus ojos tras el velo blanco, Gea escuch con terror la
orden del sacerdote. Ahora usted puede quitar el velo y ver el rostro de
su esposa. Aquellos dedos, rugosos y ftidos, semejantes a las viejas
ramas que nadan en los pantanos, levantaron el velo de la doncella. Ella
continuaba mirando el suelo. Menjouin estir el labio inferior, dej rodar
baba por l, y apret la barbilla de Gea hasta poner su rostro frente a
frente. l tena varias papadas que se repartan desde las orejas hasta
ocultarse en las vestiduras. Segua escurriendo baba. Quera echarla en los
labios rojos, en las mejillas rosadas y tersas. El sacerdote y toda la
congregacin contemplaban la fuerza que ejerca sobre la faz que se negaba
a complacerlo. Resbalaron los dedos de Menjouin, bajo ellos la piel de Gea
haba quedado desgarrada, en algunos sitios, de las excoriaciones, salan
pequeas gotas de sangre. Pens el novio que se vengara al llevrsela a su
casa. Prosiga, padre, pidi Menjouin. El sacerdote present ante los
novios la hostia y el vino, la carne y la sangre de Jesucristo. La
Presencia Viva de Dios en este mundo. Gea de Armore mir el pan circular y
blanco y se estremeci ante ese dios que tena enfrente y que se dispona a
adelantarle el infierno en la tierra. Come, hija, le dijo el sacerdote
con esa dulzura de los que brindan una fruta envenenada. Slo las brujas
rechazaban los sacramentos, no beber la Sangre del Cordero ni comer su
Carne la conduca a la hoguera de inmediato. Empez a tragrsela mientras
el viejo Menjouin la imaginaba tragando otras cosas que l se encargara de
obligarle a comer. Fluidos de su cuerpo corrompido que caeran sobre la
blancura y la pureza de Gea. No tena mayor placer el comerciante que
pensar en esto. Sola orinar sobre espejos de plata, sobre plantas recin
nacidas, defecaba sobre las flores, y echaba cuerpos agusanados en los
nidos de los halcones y las guilas. Siempre tena una buena provisin de
mariposas de alas blancas para matarlas con sus escupitajos llenos de
flemas.

En los salones cubiertos de alfombras persas fue la fiesta. Gea de Armore
vestida con otras ropas, ya sin velo, no se atreva a hablar, no lograba
levantar la cabeza. Estaba sentada al lado del viejo Menjouin que beba
como una caverna tragndose a un pantano, soltaba malos olores de su
trasero, tiraba los platos de comida al piso, y gritaba junto con sus
amigos, comerciantes tambin, barbaridades en todos los pedazos de idiomas
que conoca. Otras mujeres, sudorosas, se acercaban y la felicitaban por
todo el dinero del que iba a disponer. Sin duda, su padre, el curtidor, le
haba buscado un buen marido. Ellas eran viudas ricas que tambin fueron
vendidas en la doncellez a ancianos. Ahora, con muchos dientes de menos
pero con la fortuna de los maridos, pagaban mancebos para que las regalaran
cada noche. Borrachas, describan los jugosos troncos de aquel bosque, y
sus savias, que recogan en copas para beber y brindar.

Gea temblaba cuando vea que algn invitado se iba. Cuando la casa quedara
vaca el viejo Menjouin reclamara sus derechos de marido, y ella no tena
ningn argumento ni fuerzas para negarle su blancura. La Iglesia le daba
todos los derechos a Pierre. Era algo malvado. Sin embargo, le haban dicho
que nada superaba en crueldad a Lucifer. Cunta sera la sevicia de aquel
ngel cado para superar a la del Sumo Pontfice que avalaba matrimonios
como el de ella?

Qued la casa sola. Menjouin vio a Gea inclinada sobre la mesa, como si la
entrada imprevista de nuevos invitados pudiera salvarla. La entenda y su
miedo le provocaba latidos de placer. Saba que cuando la desnudara vera
una nia con un poco de senos y algo de vello en el pubis. Pero quera
demorar ese momento, extender el terror de Gea. Se sent frente a ella y
grit. Las esposas tienen deberes sagrados para con sus maridos!. Gea
tom un hueso de pollo y empez a mordisquearlo. Dame eso, imbcil! No
tienes derecho a comer si yo no te lo ordeno! Una mujer no tiene voluntad
propia!. Y de un manotazo tir el hueso al piso. Gea extendi su mano
temblorosa hacia una bandeja de pan. Quera tener algo, infinitamente algo
que hacer para nunca enterarse de cules eran aquellos deberes sagrados.
Menjouin tir los panes al suelo. Recgelos con la boca, perra. Algo que
hacer, algo que hacer que no fueran los deberes sagrados; algo que hacer,
cualquier cosa; y Gea se lanz al suelo aliviada. Apoyada en las rodillas y
en las palmas de las manos tomaba con los dientes los panes y los volva a
depositar en la bandeja. Pero ahora tuvo ms miedo. Menjouin abandon su
silla, se puso detrs de ella, se agach. Ella iba a darse vuelta, pero se
lo impidi el grit. Termina de recoger el pan, perra!. Se inclin hacia
un mendrugo, era tan pequeo que no lo poda asir con los dientes. Menjouin
haba tomado los bordes de su falda. Perra, con la lengua!. Y Gea estaba
pasando la lengua por el piso, en un vano intento de que el fragmento de
pan se le pegara a las papilas gustativas, cuando Menjouin, de un tirn, le
arranc la falda y esta vez murmur. Oh, maravilla... Oh, maravilla... Qu
dulces han de ser tus orines. Gea, desnuda de la cintura para abajo, huy
a gatas. No se atreva a ponerse en pie. Cuando chocaba con alguna pared,
cambiaba de rumbo en busca de la puerta. Durante un minuto, quizs, no
escuch a Menjouin. Vea ante s las patas de la mesa y se dispona a
esconderse cuando un latigazo en sus partes ms tiernas la acalambr y cay
de bruces. Menjouin le puso un collar de perro. Tiraba de la correa. La
llev hasta una escalera. Sinti otra vez el ltigo en sus glteos, y a
Menjouin ordenndole que subiera las escaleras para cumplir el sagrado
deber, o es que ...acaso su puta madre no le haba dicho las cosas que le
hace un hombre a una mujer, las cuales son pura basura entre los seres del
universo, y cuyo nico uso es el que disponga de ellas el marido.

Sigui blandiendo el ltigo y Gea fue a dar a un lecho donde Menjouin entr
y cerr las gasas. Desde adentro salan sus gritos. Ese, ese soy yo, ese
soy yo, esa cara blanca, esas teticas de puerca recin nacida, esa soy yo,
me estoy viendo como soy. D que t eres el espejo donde me reflejo,
puerca!!. Yo soy el espejo. Maldito espejo, me robaste mi verdadera
imagen. Yo era esa doncella tierna, maldito espejo, maldito espejo, yo era
esa doncella tierna, maldito espejo, yo era esa doncella tierna, maldito
espejo.... Salieron volando los pantalones de Menjouin, y se escuch un
gran chorro de orine, pestilente, como si el hombre tuviera la vejiga
podrida. Menjouin salt fuera de la cama desnudo, sostenindose la enorme
panza, fue hasta su jardn de margaritas, escogi con una lmpara de aceite
los brotes ms tiernos y sobre ellos defec llorando, pues se dijo que
haba perdido su imagen de doncella lozana, pues un espejo humano que
estaba en su habitacin se la haba robado.

Pierre Menjouin se durmi sobre las margaritas, junto a sus deyecciones. A
medida que el sol suba llegaban las moscas. Lo despert el zumbido. Uno de
los insectos se haba posado en su nariz. En la cercana la cabeza se vea
enorme, los ojos amenazadores, la trompilla dispuesta a romperle la piel.
Pierre intent chillar como una jovencita asustada, pero slo le sali un
sonido de toses y flemas. Se tap la boca, como si por su propio esfuerzo
no pudiese sujetar aquellos carraspeos. Escuch un llanto que vena de la
casa, probablemente del lecho matrimonial. Supuso que la muchacha
continuaba all. Record lo que haba pasado con el chorro de orine y se
ro a carcajadas, pero luego empez a sentir su propio cuerpo pegajoso,
pestilente, los labios y la garganta sucios, la tierra en que caminaba
empapada de meados y llena de pliegues como una sbana mojada. Pierre
intent, otra vez, gritar y gemir como una muchacha, pero las toses y las
flemas eran lo nico que sala de su cuerpo. Corri haca uno de los
corredores del patio interior, se sujet a una columna, llam a gritos a
los criados. Lo vistieron y cuando se le pas aquella sensacin de que todo
estaba inundado de fetidez a orines, mand a que mataran y desollaran una
cordera blanca, joven. A la piel, como es costumbre, no dej que le echaran
sal y la abrieran hacia el sol para que empezara el proceso de desecacin,
sino que el mismo la enroll y la puso en un rincn de la cocina llena de
moscas, donde seguramente se agusanara pronto.

Subi hasta la alcoba. El olor a orines era muy fuerte. Detrs del
mosquitero de gasa vio la figura de Gea, refugiada en un rincn del lecho
donde quizs los meados no calaron. Pierre Menjouin pens que deba comer,
iba a llamar a los criados para que la alimentaran, pero cerr la boca. Le
gustaba estar all, vindola, con movimientos torpes, buscar algn lugar
donde esconderse. No se atreva a saltar fuera de la cama, hasta que por
fin se hizo un ovillo, como si esto pudiera ocultarla de Menjouin. l
imaginaba la mordida del hambre en el estmago de Gea. Esa vaguedad en los
pensamientos que produce el dficit de alimentos. Como si la sangre
escurriera de los sesos en forma de gotas de plomo. Plas, plas, plas... Y
en cada sonido se oscureciera un pensamiento. El crepsculo de la razn,
pens Menjouin, y tuvo miedo de que en cualquier momento su propio cerebro
no pudiera encadenar los hechos de manera coherente.

Por las ventanas de arcos ojivales entraban los ltimos esplendores del
sol, tocaban el lecho matrimonial donde Gea haba dejado de moverse. Su
figura era una mancha un poco ms oscura, la sensacin de su presencia
dejaba de tener contornos humanos. Menjouin volvi a pensar en el hambre:
destrua los pensamientos, pero concentraba las emociones, las cerna,
desechaba las menos importantes y slo dejaba la esencial. Un miedo
vaporoso y sin forma flotaba entre los dolores de cabeza de Gea de Armore.
Un terror que le impeda recordar bien la identidad de Pierre Menjouin. Era
como una forma errante en la oscuridad, babosa, grasienta, expulsora de
deyecciones pestilenciales. Pierre se movi hacia la cama. En la oscuridad
flotaba aquel fantasma que recin imaginado. Ahora tampoco l poda
nombrarlo. Tuvo miedo de que el fantasma lo mancillara a l, de que le
convirtiera la vida en un lugar donde ni siquiera los pensamientos son
posibles, donde slo brota el miedo a que ensucien algo que quieres guardar
oculto a todas las miradas. Tom el ltigo y llen a Gea de Armore de
grandes verdugones que empezaron a abrirse y a soltar sangre. Perra,
acustate en el suelo!. Y l puso su trasero sobre su espalda, descargando
los intestinos mientras recordaba sus mariposas de alas blancas, las
mariposas que tambin haban escapado de su alma y ya nunca tendra. En
realidad no tena nada adentro. Padeca la soledad que surge cuando del
alma escapan las cosas puras y no hay un lugar interno a donde dirigir la
mirada porque todo es asqueroso. En su mentalidad de mercader slo flotaba
una palabra: He sido robado, he sido robado.... Y fuera de l los espejos
de plata, los ptalos blancos, las mariposas, la doncella que crea haber
sido seguramente estaban sufriendo las porqueras de este mundo. Lastimadas
por ese fantasma vicioso, lleno de deseos obscenos, gordo y grasiento, que
vagaba en las noches y lo segua paso a paso. Dnde estaba la doncella que
fue? Y llor Menjouin con abundantes lgrimas, porque seguramente ella se
estaba deseando la muerte, y empezaba a odiar todas las cosas, desde su
madre, su padre, el marido. Y sobre todo, las flores y las mariposas,
porque una doncella, al ser embarrada de mierda, seguramente empieza a
odiar todo lo que es perfumado y bello. Al levantarse sinti la sombra del
ser monstruoso siguindolo. No ya a un paso, no ya a un milmetro de su
piel, sino encajado perfectamente en su cuerpo, cada clula de la piel del
bicho empotrada en sus clulas, el corazn agusanado latiendo en su
corazn, las uas sucias de los pies metidas en las suyas, el cerebro
estaba dentro de su crneo, los pensamientos eran los del sapo espectral
que siempre lo segua, con la garganta atascada de araas, mosquitos y
piojos, una garganta sedienta de alcohol. Y baj a las cavas, bebi tarro
tras tarro. Despert con la cabeza adolorida, no saba cunto tiempo haba
pasado. En los primeros minutos no record nada de Gea de Armore. Su mano
tanteaba telaraas, una barrica haba derramado todo su contenido sobre el
piso. Las tablas olan a vino y sus ropas tambin. Empez a subir los
peldaos de madera casi en total oscuridad. La trampilla lo llev a la
cocina. All un olor nauseabundo apag el del vino. Era la piel de cordero
que haba guardado. Ayer? Haca tres das? La semana pasada? No saba.
De sus pliegues caan grandes gusanos blancos. Quera ponrsela a alguien.
Or chillidos de asco. Pues tena que vengarse. No poda soportar que la
pureza que tuvo cuando era un mancebo la hubiera suplantado y succionado
aquel bicho horroroso que llenaba cada una de sus clulas. Tena que
vengarse de la vida, no importa contra quin. Lo importante era vengarse y
hacerles sentir a otros la suciedad de la cual l era vctima. Subi dando
tumbos a la recamara nupcial. Tanto vino, tanta falta de comida, tanto
tiempo habitado por aquella presencia extraa lo debilitaban. Abri las
cortinas del lecho, pero all no estaba Gea de Armore. Slo quedaba el vaho
de las deyecciones del mercader. Ahora el demonio que lo habitaba se
enfureci. Gritaba como slo se puede hacer en las grutas ms profundas del
Averno. Y l, Pierre Menjouin, corri de un lado a otro. Asustado como una
doncella. Llevando en su mano la piel blanca y podrida del codero. Hasta
que choc con un bulto suave. Era Gea de Armore, junto a una ventana, bella
y perfumada, lavada de las inmundicias, con una soga en la mano, dispuesta
a fugarse. Estaba bella como nunca. Y Pierre quiso ser as. No saba por
qu Dios lo haba castigado dndole el aspecto de un feo mercader y no el
de una joven hermosa. O quizs as fue l, y ella se iba robndose su ser.
Quera ponerle la piel a Gea. Mas, no fue tan fcil, Gea de Armore sac de
su vestido una espada curva, uno de los sables que Menjouin guardaba de sus
viajes al Oriente, e hiri las manos del mercader. Las gotas de sangre
creaban nuevos estampados sobre los dibujos de las alfombras persas, que en
realidad son jardines que el musulmn teje mientras mira el desierto y
aora las fuentes, los pjaros y las flores. El mercader hubiera podido
dominar a su esposa con el ltigo, como las veces anteriores, pero le
insinu otra cosa. Sali de su casa enfurecido y sangrando y lleg al
Tribunal de la Santa Inquisicin. Desde lo profundo donde moro, percib la
gran agitacin que se produca entre los oscuros muros de piedra ante la
perspectiva de poder llevar otra bruja a la hoguera. Menjouin acusaba a Gea
de Armore de haberle robado el alma, por lo cual no haba tenido erecciones
en toda una semana de casados, cosa que podran comprobar fcilmente, pues
ella segua siendo virgen. La mesnada de los perros de dios, los domini
canes, los dominicos, con sus hbitos blancos y sus capas negras, parti en
busca de la presa. Hallaron la piel agusanada, rodeada de manchas de
sangre. No haba mejor argumento para alegar brujera, pues sabido es que
se debe tomar algo santo y mancillarlo. El cordero blanco es uno de los
smbolos del Seor, y aquella pecadora haba dejado que se pudriera como
para pudrir el rostro divino y llenarlo de alimaas. La sangre lo
confirmaba todo. Eso dijeron los domini canes. Menjouin ocult las heridas
de sus brazos y manos en guantes y mangas. Una monja clarisa verific la
virginidad de Gea de Armore. Y entonces la cargaron de cadenas y la
trajeron hacia ac. A pesar de toda la tierra que est sobre m, de los
sucesivos muros de templos y salones ignorados que me cubren, pude or cmo
se iba aproximando la marcha de los buitres. Alborozados con la perspectiva
de lacerar aquella carne fresca. Si no la podan poseer, por lo menos
sentan grandes erecciones al torturarla y destruirla. Algunas voces se
escuchaban claras, otras confusas, algunas nunca las pude descifrar.
Menjouin repeta sin cesar que le haba robado el alma y lo haba dejado
impotente como varn. Los inquisidores preguntaban cmo haba sido su
contrato con el demonio, ya que era virgen por delante, aventuraban la
hiptesis de una relacin sodomita, acto del que el cerdo de los infiernos
gusta ms que de cualquier otro. Quin le haba enseado la brujera de la
piel de cordero agusanada y rociada de sangre? Ella negaba con balbuceos
que no pude entender. En qu lugar se encontraba con el demonio? Hija ma,
confiesa de buena voluntad para que no sufras los tormentos del potro y
podamos salvar tu alma quemando tu carne. Gea negaba. Quizs dijo que el
autor de la piel agusanada era el propio Pierre Menjouin, pues o sus
chillidos de rabia y de protesta. Seguramente los dominicos se
encolerizaron al escuchar que una mujer osaba poner en duda la palabra de
un hombre, pues como haban ledo en el Malleus Maleficarum, compuesto por
hermanos de su propia orden, peor es convivir con una mujer que con un
len, y ella es semejante a una quimera de vientre nauseabundo. La bajaron
a la mazmorra ms fra y profunda, donde haba un potro destinado a
descoyuntar los huesos. Aquel aparato, bien lo saba Gea, zafaba las
articulaciones y la gente quedaba como una masa informe, con todos los
cartlagos, las venas y los nervios reventados. En la cama, llena de
ganchos, grilletes, ruedas dentadas y palancas, estaban las marcas de las
uas de quienes presa del dolor haban intentado romper la madera con sus
dbiles dedos. Ms all haba una especie de horca, pero no estaba
destinada a matar. Al rprobo se le ataba un gran bloque de hierro a los
pies, quizs ms pesado que l mismo, y luego se dejaba caer, con la
consecuencia de que separaba todas las vrtebras, y el reo quedaba invlido
para siempre. Toda aquella maquinaria estaba destinada a salvar las almas,
a obligarlos a confesar los pecados para que pudieran recibir la absolucin
y luego quemar la carne pecadora. Pero si no bastaban esos artilugios,
quedaba otra cosa. El cuerpo descoyuntado, tan laxo como un manto de seda
era encerrado en una pequea caja de metal que no tendra ms de medio
metro de altura y lo mismo de ancho. Puede caber una persona ah? No, no
una persona normal, pero si el amasijo de msculos, venas, nervios y
cartlagos confusos y caticos de los endemoniados, que con frecuencia
moran dentro, pues el dolor en aquella caja de Dios jams termina ni da un
segundo de reposo. Todo esto vio Gea de Armore. Bajo las sombras de la
bveda de piedra y el fro de los hilillos de agua que corroan los muros,
empez a llorar. Su cabeza le dola. No quera morir, pero tampoco poda
mentir, porque entonces aquellos tormentos temporales se prolongaran por
toda la eternidad en el infierno, ya que ese es el destino de los que no
dicen la verdad. Santa Gadea se dej rebanar ambos senos antes que
traicionar a Cristo. Pero ahora no eran los paganos, sino los ministros del
Seor quienes se empecinaban en no creerla a ella y s a Pierre Menjouin,
tampoco poda suicidarse, el suicidio es un pecado sin perdn, el alma se
queda por toda la eternidad en el estado de angustia, deseos de morir sin
morir, sentir que se est muriendo y ya no poder evitarlo, del momento en
que se est ejecutando tal acto. Un grito rasg la noche. En otra mazmorra
empezaban a estirar los miembros de un condenado. Era un hombre acusado de
predicar la existencia de otro Dios y de otra Iglesia. Era un hombre que se
deca, perfecti, iluminati, frente a la Iglesia de Satans, que era la del
Papa. Deca que en la lucha eterna entre la luz y las tinieblas la sombra
estaba triunfando, pero slo momentneamente, y que el dios en el cual l
crea acabara lanzando al lago de fuego a sus torturadores. Se oa cmo
sus coyunturas traqueaban. Luego uno de los frailes pidi que lo inflaran
de agua. Con un embudo en la boca empezaron a echar balde tras balde.
Despus de cada dosis le preguntaban si se arrepenta de sus doctrinas
herticas. l responda que no, luego balbuceaba, y casi al terminar la
madrugada, en esa hora que es ms negra que todas, el hombre call para
siempre. Para Gea de Armore la mencin de otro Dios y otra Iglesia distinta
a aquella que la haba apresado fue toda una revelacin, una esperanza de
consuelo. Si haba otro Dios le pedira que la salvara y comenz a rezar de
manera confusa mientras lloraba. Fue entonces cuando empec a mover mi
cuerpo. Estaba sentado en un trono de piedra, en un saln muy profundo, en
tinieblas, y haca siglos que no emprenda ninguna accin. Tard un poco en
que mis dedos y mis brazos recobraran el vigor. Not que sobre mi rostro,
sobre todo mi cuerpo las araas haban tejido una especie de velo, una
gruesa mortaja cubierta de polvo y alimaas. La sacud y escuch cmo
salan volando cientos de murcilagos. Al levantarme del trono pens que
iba a tropezar y a caer, pero no importaban las tinieblas, durante mucho
tiempo yo haba andado y desandado aquellos caminos, poda oler la
presencia de los muros, lo compacto de las piedras, el vaco de los huecos,
el polvo ascendente de la escalera, y empec a subir. Escuchaba cmo los
restos de telaraa, adheridos a mi manto, barran el polvo. Mis manos
palpaban otra vez la escritura que cubra cada centmetro de las piedras,
signos que ya nadie sabe leer, y que encierran secretos ms antiguos que la
Iglesia, Roma, los frailes, sus guerras teolgicas contra los sabios moros
y los herejes; historias que cuentan guerras ms viejas que la de los
cruzados contra los musulmanes y las incursiones de los csares en el
norte. Aqu he seguido, viendo el mundo pasar. Hasta que Gea comenz a
llorar, y segua llorando, pidindole al desconocido dios del retador
difunto. Empuj con mis manos hacia arriba y mov un artilugio slo por m
recordado. No s qu cara pone la gente ante los milagros, supongo que Gea
de Armore pens que el otro dios empezaba a actuar, casi dej de respirar,
cuando ya mis manos estaban afuera le dije, y mi voz seguramente son al
moho de las viejas cavernas, que se volviera contra la pared y cerrara los
ojos, pues todo aqul que me mire de frente muere. Pero previendo que la
muchacha fuera curiosa, sal con la cara tapada por la capucha y me puse
contra una de las paredes. Qu ves, Gea?. Nada, tengo los ojos
cerrados. Ya puedes abrirlos. Ah, es muy alto. Y est muy sucio. Su
capa est rasgada. Por qu las uas de las manos son tan largas? Por qu
la piel es tan blanca? Y su pelo, es tan rojo... Cmo es su cara?. Ah,
no la puedes ver, moriras. Eres el otro dios que deca aquel hombre?.
Vmonos. Ya empieza a amanecer y llegarn los verdugos a romperte los
huesos. Baja por esa escalera. Ella meti su pie indecisa en el hueco.
Est muy oscuro. Qu hay abajo?, me pregunt. Los frailes llegaban a la
puerta, la abran. Gea mir el potro, el embudo de cuero que colgaba de la
pared, la horca para descoyuntar, y baj dando traspis los viejos
peldaos. Yo me volv hacia los religiosos, escrut sus rostros, estaban
asombrados, se haban llevado la sorpresa ms grande de sus vidas. La piel
se les comenz a agrietar, pronto tuvieron cientos de heridas de las que no
brot sangre, sino el fuego que consuma sus huesos, y se derrumbaron
muertos. Baj tras Gea de Armore. Las piedras se cerraron. Estbamos en
total oscuridad. Se haba detenido dos o tres peldaos ms abajo. Senta el
miedo expandirse en ella. El sentimiento de la perdicin. Palabra que en
una educacin como la de ella significaba presentir la cercana del
infierno, imaginar que se comete algn pecado, aunque no se pueda
identificar, ni nombrar, pero la sombra de la sospecha contra uno mismo es
peor que cualquier castigo. Gea tena que vivir la perdicin, pero una
perdicin ms completa, un abandono de todos los caminos que haba
transitado, convertir su alma en un vaco tenebroso en el que slo resonase
su voz preguntando a gritos quin soy y el eco entonces responde nadie, no
eres, no hay nada. Para ella, que por los gritos del hereje y el aspecto de
las mquinas s pudo imaginar lo que le pasara, mi presencia ya no origin
ninguna cosa nueva, pues si su destino era el infierno ya haba entrado en
l y no habra mucho que descubrir. Cay en una lasitud donde nada le
importaba y se sent en la oscuridad. La cargu y segu bajando. Al llegar
al saln del trono la deposit sobre una gran mesa de piedra, la despoj de
su ropa, y me sent. Vea su cuerpo blanco esplender como el hielo, todas
las cosas fras estaban entrando a ella. Ahora, que no saba qu estaba
sucediendo, si haba sido salvada por el otro dios o por un loco peor que
Menjouin, ahora que estaba tan triste que no le importaba lo que le
sucediera, se soltaron las formas vagas, los fantasmas prisioneros que la
habitaban, y empez a imaginar que torturaba a Menjouin de mil maneras, de
formas lentas, hasta reducirlo a polvo, a ceniza, pero pretenda que
aquella ceniza siguiera teniendo vida, recuerdos, sentimientos, para que su
penar jams acabara cuando el viento la dispersase y la arrastrase por los
mil caminos del mundo. En cuanto a ella se senta como una piedra en una
noche llena de mil lucirnagas. Caa en un abismo y dentro del mineral que
la constitua no haba sentimientos, slo una tranquilidad vaga, sin
recuerdos, sin ambiciones, sin sufrimientos, sin amores, viendo solamente
los insectos multicolores que inundaban la gran caverna, disfrutando la
sensacin fsica de la velocidad, con los sentidos ms despiertos que
nunca, perciba el girar del mundo, de las esferas csmicas, el susurro de
los ngeles que gobiernan cada planeta, ngeles buenos, y ngeles cados,
galaxias enteras dominadas por demonios de formas imposibles de visualizar,
mas, presentes de alguna forma misteriosa. Al final del precipicio estaba
la cama de piedra de mi saln, y sobre ella se desmadej. Entonces comenc
a prender las antorchas en los muros, y Gea de Armore vio los cuatro
grandes rboles tallados en la cpula, cuyas races se convertan en los
cabellos de cuatro mujeres sentadas. Una en el norte, otra en el sur, una
en el este, y otra en el oeste. Las ramas de los rboles se entrelazaban en
el centro de la cpula y all estaba posado un pjaro llameante, cuya
posicin coincida con una serpiente de piedra en el piso.

Me acercar a ti, le dije desde el trono. Recuerda que no debes mirarme
el rostro. Y as la tom por una mano y la llev (era tan suave como un
ngel de nieve), hasta la serpiente. Ella miraba mi manto negro, an
cubierto por telaraas, iba subiendo la vista, recorra los bordes de mi
capucha, desviaba las pupilas unos milmetros, se encontraba con mi cuello
blanco y terso, suba a la barbilla. No, no... Morirs. Nadie puede ver mi
rostro. Pens Gea de Armore que deba de ser una cara horrenda, que
infundira un pnico mortal, y lanz su vista hasta la cspide de mi
capucha, la cual est ceida por una corona de metal negro y brillante,
desconocido en el mundo, y en el centro del tringulo ms alto, el cual
concuerda con la mediana de mi frente, hay un gran rub rojo que siempre
destella. Eres un rey?, me pregunt Gea. Tal vez soy un rey. Y cmo
se llama tu reino?. No quieras saberlo. Te debe bastar con que te he
salvado. Ella no habl ms y la sent sobre la serpiente. Fui hasta el
altar de los sacrificios, la mesa de piedra estaba cubierta de una gruesa
capa de polvo. La sacud con mis manos. Aparecieron los signos y las
palabras, pero no haba ninguna vctima. Antes, muchos siglos antes, o
quizs miles de aos, cuando hombres que ya son polvo en los caminos y en
los cementerios, construyeron este templo, siempre hubo sacerdotisas que
traan a la criatura. Pero si sacaba a Gea del eje en que la haba
introducido entre el Fnix y Tiamat se retrasara mucho su iniciacin.

Yo buscara a la vctima. Recorr un largo pasillo en cuyas paredes
empezaron a abundar los nichos. Toscos hoyos en las piedras donde asomaban
crneos amarillentos, mandbulas con grandes colmillos, falanges resecas
que aferraban espadas herrumbrosas o partidas. Una raza de hombres que no
se enterraba con ningn atributo cristiano, porque nunca conocieron tal
religin. En algunos crneos de mujeres crecan todava largas cabelleras
rojas. Ellas sostenan entre sus manos cadavricas dagas ensangrentadas o
pequeos crneos de nios. Las ratas jugaban entre los huesos con olor a
viejo, a humedad abismal, a cadveres de gusanos. Salan grandes y enormes,
engordadas por un roer continuo, pero se apartaban con miedo ante m. Luego
el tnel empez a ascender, haba un montn de huesos que llegaba hasta el
techo. Con una vieja viga de hierro los fui apartando hasta abrirme paso
nuevamente. Ahora los nios tenan cruces y palabras en latn que hablaban
de la vida eterna junto a Cristo. Era la parte ms reciente del cementerio.
Me introduje por una de las criptas y sal a una capilla subterrnea donde
el atad de un noble estaba destrozado y sus huesos esparcidos. Pero encima
tena una puerta de hierro, la abr y el viento me golpe la cara. Estaba
rodeado de tumbas. La forma oscura de la iglesia se recortaba contra las
estrellas y ms all ardan los candelabros en las ventanas del pueblo.
Tom por la calle principal. Mi manto rozaba el suelo produciendo un leve
siseo. Entonces los perros empezaron a ladrar al unsono y rompieron la
quietud de la noche. Dentro de las casas las mujeres se persignaban y los
hombres permanecan alerta. Lechuzas y bhos volaban del bosque hacia la
villa. Un lobo subi a lo alto de una colina y cuando se dispona a aullar
llegu a la casa de Pierre Menjouin. Percib sus sollozos. Lamentaba que le
hubieran robado para siempre su belleza, su virginidad, su blancura, su
pureza, pues aquella bruja de Gea se la haba llevado al centro del
infierno. All estaran quemando y torturando todo lo que le perteneci, y
Menjouin prorrumpa en gritos y chillidos, pues imaginaba que unos demonios
horrendos machacaban sus dedos grciles en lo profundo de una gruta en
llamas. Un sacerdote estaba junto a l recitando oraciones en latn para
sacar los maleficios que Gea de Armore haba, supuestamente, dejado en l.

Dej la calle principal y tom por un callejn. Los perros callaron por un
momento y se escuch ntido el aullido del lobo. El pueblo entero temblaba.
Nadie se atreva a salir. Se empezaba a correr el rumor de que era el
espritu de la bruja Gea de Armore que se transmutaba en animales salvajes.
Una mujer aseguraba que en forma de un puerco le haba comido la pierna a
un nio. Eran susurros que provenan de chozas pobres, hechas con pedazos
de piedras, troncos mal cortados, puertas tapadas con pieles de animales.
Los hongos, el musgo, los lquenes, las hierbas, las hiedras, crecan en
las paredes semipodridas de estas chozas de techos de paja donde anidaban
murcilagos y pjaros de todas clases. Las ratas cruzaban frente a m
perseguidas por gatos negros. Una gallina enloquecida cantaba como si fuera
un gallo. Las casitas disminuan, los rboles aumentaban. El lobo call por
unos momentos y escuch el llanto de un nio recin nacido y los quejidos
de una parturienta.

Mi sombra negra se acerc a la choza. Una mujer solitaria acababa de dar a
luz. No haba junto a ella comadrona ni sacerdote para bautizar a la
criatura. Me acerqu a la puerta y empuj. Eres t, Bernard?, pregunt
la mujer con voz dbil. Con otro empujn ech abajo la puerta y entr. Una
antorcha alumbraba el nico recinto donde un montn de heno serva de cama
a la madre. Todo era pobreza y miseria. Ella vio una sombra negra acercarse
y unos brazos extenderse hacia su hijo. Desde entonces se convirti en la
loca que deambula por el pueblo da y noche preguntando por su criatura;
Bernard, su marido, la ata con cadenas, pero ella saca unas fuerzas
inusitadas y rompe el metal, y sale a gritar, con una voz que hiela los
huesos, quita el sueo, y trae pesadillas de horror. Ay, mi hijo!. Ay,
mi hijito, pobre de mi hijito!.



II

Gea continuaba sentada sobre la Serpiente Tiamat, debajo del Ave Fnix,
cuando regres a esa noche eterna que es mi morada. Sobre el agua y bajo
el fuego, en eso debes meditar, le susurr. Y las llamas envolvan sus
cabellos espirituales mientras el agua sin fondo sostena sus caderas, sus
muslos, sus pies. Fui hasta el altar de los sacrificios, y si ella hubiera
tenido los ojos abiertos, hubiera visto la espada de mango rojizo y hoja
centelleante, como un trueno, entrando en un cuerpo blando, de formas
confusas. Era el llanto del que nada sabe del mundo, pero intuye el horror
que jams llegar a comprender. Y acaso no es una bendicin no comprender
nunca? Morir al nacer? Beb su sangre en un cliz de oro y prob su carne.
Consagr el resto y lo llev en una bandeja hasta Gea de Armore. Recibe el
fruto amargo de la tierra, recibe el dolor de la tierra, recibe a la tierra
misma. Y cuando ella hubo terminado de comer sopl mi aliento glido en su
boca. El aire y la tierra, el fuego y el agua, ahora empezarn a revelarte
sus secretos. Sin moverte viajars a las cuatro casas de la sabidura, a la
Casa del Aire, a la casa del Fuego, a la Casa de la Tierra, a la Casa del
Agua. Me sent en el trono para vigilar su cuerpo, su alma y su vida en el
largo viaje que emprendera para hablar con todos los poderes ocultos.
Desde La Gran Circe yo no haba iniciado personalmente a ninguna mujer en
la brujera. Gea de Armore sera poderosa entre las poderosas.



III

Gea senta que bajaba en un ocano sin fondo y sin vida. El silencio era
total. Contra un fondo azul oscuro se movan formas confusas parecidas a
grandes nubes de niebla. Pero nada de ello estaba vivo. Conoci el miedo de
no poder regresar jams, pero lo domin, o ms bien lo super, pues dej de
importarle el regreso, a dnde fuere que la condujera aquel abismo estara
bien. Segua bajando en el agua y divis lo que pareca la cima nevada de
una montaa. Cmo poda haber nieve all? Y no era nieve, sino la cabeza
enorme de un reptil, cuyo cuerpo enrollado formaba las laderas de la
montaa y segua bajando en circunferencias cada vez ms amplias formando
los valles y las crcavas submarinas, las playas y las tierras roturadas,
que no eran ms que su sudor de millones de aos. Ella era el fundamento de
la tierra, ella era la Serpiente Tiamat, la Serpiente Antigua de que habla
el Gnesis, y el Libro de Job nombra a los hechiceros como aqullos que se
atreven a despertar a la serpiente. Gea tendra que despertarla para que
le transmitiera los conocimientos acumulados en un tiempo ms largo que el
infinito. Toc con sus manos uno de los grandes prpados coriceos. ste se
abri y dej ver un ojo negro, sin expresin alguna, sin destellos, como si
detrs de su superficie slo hubiera muerte. Ensame tu sabidura, dijo
Gea. Como si ocurriera un terremoto submarino, empez a abrirse una gran
grieta en las rocas. Era la boca de Tiamat. Te atreveras a entrar a mi
boca y a dialogar con mi alma?, pregunt la serpiente. Desde Merln nadie
se ha atrevido a entrar, por eso l fue un gran mago, y los otros
mercachifles, pero antes de l entr el Gran Nimrod, el primer hombre que
fue famoso y obtuvo poder. Los sacerdotes antiguos tambin venan a m,
pero ahora nadie viene, los hombres olvidaron el fundamento del agua, creen
que estoy vencida, y en realidad lo sostengo todo. Te atrevers a entrar,
Gea de Armore? Quieres el poder y la gloria?. Y Gea se lanz a la gran
boca del ofidio, la cual permaneca en tinieblas y en silencio absolutos.
Las fauces se cerraron hermticamente y durante tres das y tres noches la
aprendiz estuvo dentro del monstruo dialogando con aquella alma arcaica
sobre secretos acerca de la fundacin del universo y de ritos que
practicaron seres monstruosos anteriores a los hombres. Y Gea se hinch de
orgullo por saber todas aquellas cosas, y quiso volver al mundo para
practicarlas, pero la boca de la serpiente no apareca por ningn lado.
Estaba dentro de un gran tubo hecho de rocas, tal vez su estmago, donde de
cuando en cuando corran fuertes cidos que deshacan colinas enteras. Ella
se llen de desesperacin, y despus de furia, slo senta los deseos de
destrozar, de matar, de atacar, aun a Tiamat, pues haba perdido la razn,
y no era ms que una depredadora enjaulada. La piel le herva, la sangre le
espumeaba, y pronto se convirti en una hoguera, las llamas se movieron
como alas y atraves la bveda de rocas derritindola, subi por el ocano
sin apagarse, y ascendi hasta los cielos donde vio un pjaro enorme de
fuego que le dijo: Soy el Ave Fnix. Has llegado hasta m porque ya tienes
la suficiente furia para salir de Tiamat. Ahora, adems del poder del agua,
tienes el poder del fuego. Pero no como yo. Nunca intentes arder hasta
convertirte en cenizas, pues de las cenizas slo el Ave Fnix vuelve a
nacer. Y los ojos de Gea de Armore se nublaron, ante ella aparecieron
bosques, pastizales, viedos, trigales. Bati sus brazos y los rboles
gigantescos ardieron. Lloraba cada hoja. Humeaba hasta consumirse el jugo
de la vida. Y esto le provoc a la bruja una euforia tan grande que todo su
ser temblaba, senta que estaba fuera del espacio y del tiempo, que se
perda para siempre en el sufrimiento vegetal. Bati otra vez sus alas de
llamas, con desesperacin, pues le pareca que el fuego iba demasiado
lento. Empez a gritar, como si esto pudiera hacer que de su interior
salieran ms llamas. Se le incendi el corazn. Voce ms alto. Eran
sonidos ininteligibles, y aunque hubiera querido decir algo no hubiera
podido pues slo senta el deseo obnubilante, ciega la razn, de
incendiarlo todo. Ardieron tambin los pastos, los trigales, se consumieron
las vias. La tierra apareci ante sus ojos, calcinada, humeante y
destruida. Entonces sinti una paz agradable, un gran deseo de dormirse. El
fuego se apag lentamente en su cuerpo y fue arrastrada por los vientos.
Continuaba durmiendo, pas por una tormenta con lluvia y granizos, atraves
un huracn, se vio envuelta entre relmpagos que la rodearon como un velo
de novia. Senta un dulce cansancio cuando escuch una voz con timbre de
idiota, de retrasado mental. Abri los ojos y no vio a nadie. Flotaba en el
aire, tan alto que el suelo era slo una mancha verde. Despus del gran
viaje en el fuego y en las tormentas, ahora despertaba a una sensacin de
idiotez tan vaga como la voz que haba escuchado. Su escape espiritual no
haba conducido a ninguna alegra permanente, sino a aquella sensacin de
cretinismo, de que todo, al final, es insulso y re con la risa de los que
no tienen cerebro, de esos nios que nacen acfalos y su mirada se pierde
en el sinsentido. As, como una tonta, como el ser ms estpido del
universo comenz a caer hacia la tierra. La voz idiota y sin rostro
balbuceaba. Ja, jaaaaaa... Los misterios de la Casa del Aire. Y sigui,
hasta que slo fue un murmullo. Gea cay suavemente en un saln circular
hecho de piedra. Haba un trono oscuro, vaco, la luna brillaba arriba. Se
escuchaban gritos de un nio. Vio que se acercaba una procesin de seres
con caras de pescado y cuerpos de hombre o de mujer. Las hembras llevaban
una alta tiara de la que colgaba un velo negro, de encaje, que les llegaba
ms debajo de la cintura, y los machos una mitra, como de obispos. El que
encabezaba la procesin cargaba a un recin nacido humano en uno de sus
brazos, y en el otro llevaba un gran bculo que terminaba en un cuerno de
macho cabro. Lleg ante el trono, puso al nio en el suelo y lo empez a
pisotear hasta matarlo. Entonces una de las sacerdotisas trajo un gran
cuenco de oro, y all recogieron la sangre que sala por las decenas de
desgarraduras en la carne macerada. El nio muri al echar la ltima gota
de sangre. Los seres con cabeza de pescado hicieron tres reverencias ante
el trono, se volvieron hacia Gea y le dijeron Bebe, esto es lo nico que
hay en la Casa de la Tierra. Sangre, dolor, impiedad y sacrificios para
lograr el poder y la gloria. Sacrificios a aqul que todo lo da. La bruja
bebi la sangre del recin nacido y a medida que la tragaba empez a ansiar
el poder. Se vea subyugando a todos con lo que haba aprendido, torturaba
a Pierre Menjouin, y tambin alcanzaba la fama en las cortes ms opulentas.
Miraba sin horror la cara de los pescados bpedos. Sus bocas chorreaban
sangre. Ahora deglutan al nio. Tuvo la certeza que ellos eran una raza
ms antigua que los humanos. Una civilizacin que ya sucumba cuando los
primeros hijos de Adn comenzaban a pisar la tierra. El resplandor lunar se
opac hasta desaparecer. Ya no vio ms a aquellas criaturas. Poco a poco
unas antorchas empezaron a prenderse. El crculo de piedras ahora tena una
bveda con el relieve del Ave Fnix. Ella segua sentada sobre la escultura
de la Serpiente Tiamat. El trono ya no estaba vaco. Aquel monarca de manos
blancas estaba en l. Tena la cabeza agachada y nicamente se le vea la
capucha. Gea le bes los pies. Ahora eres una de las ms grandes
hechiceras que han vivido sobre la tierra. Maana saldrs en la noche a
probar tus fuerzas, dijo l. La bruja asinti y se qued dormida sobre las
botas de cuero.



IV

Gea despert con hambre. Yo continuaba en la misma posicin, con mis manos
sobre mis rodillas, la cabeza inclinada, de mi capucha negra brotaban
largos mechones de pelo rojizo. Las araas empezaban a hacer otra vez sus
telares sobre ste, el polvo cubra mi gran tnica oscura. La hechicera oa
mi respiracin profunda, como si fuera el viento circulando en hondas
grutas. Tena deseos de ver cmo era mi rostro, pero el miedo a morir la
contuvo. El rey de las manos plidas, mi salvador. Cunto diera por ver el
rostro de mi salvador, escuch que murmuraba. Me baj la capucha hasta la
barbilla y levant la cabeza para decirle. No lo hagas, Gea, morirs. He
estado mucho tiempo solo en esta cripta. No me dejes solo otra vez. No,
mi rey, no te dejar solo nunca. Me gusta que me llames el rey de las
manos plidas. Es que no s su nombre, seor. Y nunca debes saberlo, yo
tendra que abandonarte. Entonces no lo quiero saber nunca, me contest
Gea y comenz a subir por la misma escalera de piedra por la que yo la
haba trado haca una semana. Pronto sobre su cabeza estuvo la trampilla.
Empuj y sali a la mazmorra. Otro prisionero haba ocupado su lugar. Lo
tenan all por hereje. Haba predicado por toda la zona que Jess fue una
mujer y Jos un ngel carpintero que haca las sillas tan slo soplando
sobre los clavos y maderos. Los apstoles eran animales salvajes con
apariencia de hombres. Cuando el hombre, Boniphas Luturium, vio que el piso
se abra, pens que El Mesas en persona vena a salvarlo. Y rpidamente
prepar un discurso para decir que quera morir all por su fe, pero al ver
que se le aproximaba una loba supuso que se trataba del apstol Pedro.
Extendi la mano haca el hocico de Gea de Armore, pero slo tuvo tiempo
para ver cmo se la destrozaba a mordidas, pues luego la bruja le salt al
cuello y le arranc las venas, los cartlagos, rompi las vrtebras, y la
cabeza de Boniphas Luturium qued colgando de su cuerpo unida slo por un
pellejo. El chorro de sangre todava sala cuando los guardias abrieron la
celda para ver qu pasaba. De atrs del hereje inane salt la loba gris,
ms grande que todas las que haban visto, y huy por la puerta abierta.
Los guardias se quedaron estupefactos, sin poder tomar ningn arma, cuando
aquel animal lleno de sangre, la lengua roja como fuego, el pelo hirsuto,
pas corriendo por todas las escaleras y pasillos del Tribunal de la
Inquisicin y sali a la calle, donde sembr el pnico entre los que
vendan verduras y especies en el mercado. Dos dominicos recin llegados de
Espaa, fray lvar Fez y fray Jernimo de Sahagn, inquisidores,
intentaron en vano conjurar a la bestia, pero su reaccin fue tarda, pues
ya Gea se internaba en las callejuelas ms olvidadas e inmundas de la
villa. Encontr una arboleda cerca de un grupo de chozas y all se escondi
a esperar la noche. Entretanto fray lvar Fez y fray Jernimo entraron al
Tribunal de la Inquisicin, revisaron el cuerpo del hereje y no dudaron que
all estaba la huella del maligno, por lo que organizaron una tropa,
montaron ellos mismos a caballo, y llevando en una mano una gran cruz, y en
las alforjas agua bendita, las Sagradas Escrituras, y el ritual del
exorcismo, partieron al galope siguiendo el rastro de sangre. Al llegar a
la arboleda empezaron a revisar choza por choza. En una haba un cadver
carcomido por las ratas, en otra un leador dormido, y en la ltima, la ms
pobre, una vieja vestida con harapos y una larga cabellera blanca coca
races del bosque en una olla, pues era lo nico que tena para comer. Los
inquisidores vieron una seal satnica en sus manos como garfios, en sus
huesos que casi rompan la piel, en los dientes podridos y filosos. No
dudaron que confeccionaba alguna pocin venenosa y que ya haba abandonado
el aspecto de loba. La amarraron y cargaron con ella a las mazmorras de la
Inquisicin donde sera sometida a largas torturas e interrogatorios.

Gea continuaba agazapada detrs del tronco de un gran roble. Sus sentidos,
aguzados al mximo, escuchaban todas las conversaciones, llantos y
murmullos de la villa. Repasaba casa por casa, buscaba los sonidos de
Pierre Menjouin. El comerciante estaba desnudo en la alcoba matrimonial y
haba embarrado todo su cuerpo de excremento para castigar al monstruo que
haba devorado su cuerpo de doncella. Tena la prueba de que l fue una
doncella. En los armarios continuaba toda la ropa de Gea de Armore. Pierre
las acariciaba pensando en el hermoso cuerpo que le haba sido arrebatado,
pero ms lamentaba la prdida del alma. Ahora no recordaba nada de sus
hermosos senos, ni de su piel tersa, ni de sus muslos blancos, todo lo que
fue se haba ido de su memoria, pensaba Pierre, y lloraba con desconsuelo,
mucho ms al ver el rgano horrible que le colgaba entre las piernas.

Anocheci y l continu llorando en la oscuridad mientras miles de moscas
se posaban en su cuerpo apestoso. Algunas ya haban puesto sus huevos,
pequeos gusanos empezaban a crecer, en algn momento querran lacerar su
carne, y l esperaba ese momento con ansias, pues el cuerpo, el cuerpo...
Era el cuerpo del monstruo que haba suplantado a la doncella y deba ser
torturado, sobre todo en aquella parte que le colgaba entre las piernas y
que l se haba atravesado con alfileres para que sobre la sangre y el pus
los gusanos empezaran a trabajar y la devoraran. Le haba dolido, le dola
mucho, pero en el dolor experimentaba un gozo del que no poda prescindir.
Lo apartaba de sus ideas de desesperanza, le quitaba los recuerdos propios
del monstruo, siempre en la estril tarea de vender, comprar y acumular
dinero. El dolor le dejaba muy pocos pensamientos, slo los necesarios para
tratar de reconstruir la imagen de la doncella que l crea haber sido.

Una luz diferente empezaba a crecer dentro de la habitacin. Pierre alz la
cabeza y vio que provena de ms all de la ventana. Era una mujer en
llamas, que arda y no se quemaba. Era tan bella como aquella adolescente a
la que el monstruo le pegaba y la humillaba. Ella, en realidad, era el alma
de Pierre, pero el monstruo siempre la odio. Regresaba a l como
oportunidad nica de recuperar su verdadero ser. El comerciante se lanz
por la ventana y se rompi las entraas al caer. Mientras agonizaba, pens
que ese era su viaje a ser una hermosa mujer.

Gea contempl unos segundos cmo se deshaca en tripas, sangre y excremento
y luego vol sobre el pueblo envuelta en llamas y lanzando truenos y
relmpagos. Un ray cay sobre la torre de la iglesia. La campana son por
ltima vez mientras se derrumbaba envuelta en piedras y nubes de polvo. La
gente sala de sus casas. Una bruja castigaba al pueblo. Quizs la misma
que, segn los rumores, haba salido del Tribunal de la Inquisicin. Tal
vez aquella Gea, que desapareci misteriosamente de su celda. Los
sacerdotes dejaron sus camas. Fray lvar y fray Jernimo vieron aquel
prodigio que se alej hacia los campos provocando granizadas. El hielo
arruin las cosechas. A la villa le esperaba una gran hambruna. El amanecer
lleg entre las lgrimas de los vecinos.

A esa hora fray lvar y fray Jernimo liberaron a la vieja sospechosa de
brujera y fueron hasta la mazmorra donde la loba haba destrozado al
hereje y a los guardianes. Escudriaron el suelo y vieron que un rastro de
sangre seca iba desde el centro hasta la pared norte. Al parecer Boniphas
Luturium, con las ltimas fuerzas, intent huir del animal. La puerta de
hierro estaba cerrada. La nica probabilidad era que la loba hubiera
entrado por otra parte. Ya que no haba ventanas, quizs haba alguna
trampilla en el suelo. Ambos frailes golpearon con bculos durante largo
tiempo hasta descubrir un lugar donde sonaba a hueco. Como no encontraron
ninguna fisura trajeron diez hombres para que cavaran all. Entonces
provoqu un derrumbe y la escalera qued totalmente cegada por piedras. Al
escuchar los ecos fray lvar y fray Jernimo hablaron del Prncipe de las
Tinieblas. Los hombres se persignaron y no quisieron seguir cavando. Unos
soldados los amenazaron con lanzas en el cuello, pero un gesto de los
dominicos hizo que retiraran las armas. Vyanse, les dijeron a los
excavadores, quienes huyeron. All quedaron tirados los picos y las palas.
Fray lvar mir el hueco que haban hecho, apart algunas piedras y llam a
fray Jernimo para que viera uno de los escalones. Mandaron a cerrar la
celda, derramaron agua bendita en la entrada y pusieron un rosario en la
puerta. Despus se marcharon a sus celdas y comenzaron una meditacin,
oracin y ayuno que durara tres das ininterrumpidos. Buscaban la
iluminacin divina para actuar en este caso, pues estaban convencidos de
que haban hallado una de las bocas del infierno.



V

Gea entr por una de las tumbas hasta donde yo estaba. Viva la euforia del
poder, pero tambin la fascinacin por las sombras. La pertenencia a un
mundo donde las cosas hace mucho tiempo que se pudrieron y slo quedan sus
fantasmas ciegos. Los maxilares rotos de las calaveras, con sus dientes
amarillos y partidos, el mundo secreto de las ratas, las satisfacciones de
la crueldad, el abandono del temor a la senda ms fcil: la del crimen.
Por qu no tomar lo fcil que yo ofrezco? Mis mtodos son sencillos:
ambicionar, matar o ultrajar, o cometer cualquier clase de felona, con tal
de conseguir lo que uno quiere. El mundo espiritual es como un embudo, en
la parte ms ancha esta Aqul cuyo nombre no menciono, en la parte ms
estrecha estoy yo, todo humano est en el medio. Las fuerzas espirituales,
al igual que el agua, fluyen de la parte ancha a la parte estrecha, por eso
es tan difcil llegar a Aqul que tanto ha prometido a los hombres; sin
embargo, la propia corriente arrastra a los hombres hacia m. Es fcil,
slo hay que seguir el ro de la vida, aceptar mi salvacin como Gea la
acept. El embudo es infinito y eterno, tanto hacia la parte ancha, donde
est Aqul, como hacia la parte estrecha, donde estoy yo. Pero acaso lo
estrecho no acaba por unirse y terminar? No. Separa de los otros seres
humanos y va hundiendo a la hechicera en su propio ser, que tambin es
infinito, pero infinito en tinieblas, en inmundicias, en malos
pensamientos, en placeres que slo tienen que ver con daar a sus
semejantes. Es una mstica tambin. Y si alguien totalmente ajeno se parara
en la cima de una montaa y mirara el embudo, acaso podra decir que es
mejor la mstica de Aqul porque lleva al ampliamiento, a que el iniciado
pueda desbordarse en amor hacia los dems? Los hombres, desde una montaa
ajena a esta vida, son como paja que se lleva el viento, un momento, una
chispa que se enciende y apaga en medio de la eternidad. Qu importa si la
chispa fluye hacia el lado ancho, o hacia el estrecho, hacia s misma,
donde tambin podr exultar en los placeres religiosos del mal? Tienen
algn significado el bien y el mal? No. Slo est Aqul en la parte ancha y
yo en la parte estrecha. S quin es Aqul, pero no lo dir. Aqul tambin
sabe quin soy yo. Algunos creen que ha revelado mi esencia a los hombres,
pero entre Aqul y yo hay vnculos cuyo misterio no cabe en la mente de un
humano. No, no somos amigos ni nos queremos, se trata de otros asuntos. Sin
embargo, hay un gran riesgo para los que viajan por la parte estrecha y
fcil, impulsados por la corriente que tan fcil los lleva a m. Ejerzo una
fascinacin peligrosa. No contiene riesgos la fascinacin que ejerce
Aqul? Claro que s, pero prefiero hablar de m, de la terrible atraccin
que genero. Y lo primero que sucede a una hechicera es que despus de
probar sus poderes quiere saber cmo es el que se los dio. Nunca muestro mi
rostro, mas ellas quieren verlo. Y Gea estaba ante m, con su vestido
desgarrado por las ventoleras del cielo, con el pelo rojo desparramado, con
las uas creciendo en forma de garras, con una fiereza extica, producida
por la marca del odio en un rostro tan joven y bello. Sus ojos buscaban
develar mi faz, pero adems de la capucha negra que siempre la cubre yo
estaba recostado contra el trono, y no pareca ms que una sombra dentro de
las sombras. Mis tinieblas anuncian que hay un gran peligro en m, y ni
siquiera una hechicera puede dejar de percibir que cuando avanza se est
acercando al sol, al sol subterrneo que ilumina con rayos tenebrosos, y
cuyo centro puede deshacer hasta a los ms grandes astros. Gea lo perciba,
pero poco a poco, arrastrndose (empujada por esa sed de conocimiento que
es tambin un ansia secreta del ms grande de los crmenes, el crimen
contra s mismo, el deseo de autodestruccin), lleg hasta mi mano
izquierda, plida, de piel casi transparente, puesta sobre los brazos del
trono, y la bes. Estaba congelada y seguramente fue como un hielo en sus
labios. Es la pasin ms fra de todas, y sin embargo, quema. Esta
muchacha, esta muchacha tan bella no haba dejado de ser inocente a pesar
de los asesinatos que haba cometido. Acaso no atinaba a vislumbrar que
los poderes que la haban movido por el cielo y por la tierra eran ms de
lo que ella vea? Qu yo no era simplemente la figura seductora y oscura
sentada en el trono? Como del murcilago en la noche tenebrosa slo se oye
su revoloteo, pero nada se ve de su cuerpo monstruoso y amenazante, as soy
yo para Gea, y mi chillido, al igual que el de este cazador nocturno, lo
lanzo yo y slo yo lo puedo escuchar. Pero mi hechicera, la ms dulce y
joven de mis hechiceras, empez a besar mis manos, y lloraba con pasin
sobre ellas. Dime tu nombre, seor, dime tu nombre, porque no puedo vivir
sin saberlo, muero cada instante, y lo nico que quisiera pronunciar sera
tu nombre. Algo extrao haba pasado con Gea, despus de pasar por la
Iniciacin de las Cuatro Casas haba perdido toda compasin hacia los
dems, no poda amar a ninguno de sus semejantes, era de hielo para ellos,
pero mi gelidez derreta la de ella y la haca arder. Nunca haba pasado.
Nunca una de mis hechiceras haba sentido esas extraas perturbaciones por
m. Deba alejarla, quizs se le pasara. Debes regresar a la villa. Busca
una doncella y trela. Alimntame con su sangre, le dije. Pero cul es
tu nombre, seor?, insisti. La gente lo dice todos los das. Basta con
que escuches las oraciones de algn clrigo y lo sabrs. Ese es el nombre
que el vulgo te ha dado, quiero saber tu nombre verdadero. Desde el
principio te dije que moriras si veas mi rostro y sabas mi nombre. No
digas una sola palabra. Vuela en la noche. Treme a la joven que ped. Y
Gea call, dorma a mis pies esperando que el sol dejara de alumbrar a los
hombres. Yo disfrutaba la suavidad de sus cabellos que como serpientes
enamoradas se enrollaban alrededor de mis piernas.



VI

Gea sacudi sus cabellos y vol por galeras, criptas, catacumbas, cruz
pesadillas que fueron soadas hace miles de aos, muecas de terror dejadas
por seres que nadie puede ya imaginar, agonas de envenenados, pasiones
perversas, dientes apresando huesos, atades cada vez ms recientes, menos
desvencijados, hasta que sali al cementerio, levant la lpida, adopt la
forma de un caballo negro y cabalg por toda la villa. Al ruido de sus
cascos despertaron soldados y frailes. Fray lvar y fray Jernimo vieron
pasar al corcel. Cargaron agua bendita, rituales de exorcismos, cruces,
biblias y salieron a la noche. Daban el aviso de que la bruja recorra otra
vez las calles. Los nios se orinaban sin entender las palabras de adultos.
Un fuerte olor a cinaga brot de la tierra, el polvo se sacudi cuando
cientos de dedos cadavricos crecieron como pasto, agitados por un viento
que no era de este mundo.

A pesar de que cientos de personas haban salido a las calles, Gea, llena
de soberbia, creda en sus poderes, sedienta de que vieran su forma
sobrecogedora, no cesaba de cabalgar. En una esquina se encontr con fray
lvar y fray Jernimo, quienes estaban acompaados por una tropilla de
ballesteros. Antes de que pudiesen esgrimir las santas armas de la conjura,
los pate con los cascos delanteros, y tanto religiosos como soldados
quedaron en el suelo ensangrentados. Ella sigui su cabalgata, sintiendo
por primera vez el peso de un gran falo entre sus piernas. Vio una casa
seorial, salt la barda, y empez a subir las escaleras. Suaves perfumes
de loe se esparcan por all. La noche estaba tranquila sobre azucenas y
muros. Una doncella cantaba en lo alto de una torre. Gea se sinti
magnetizada por la belleza de la voz. Subi las escaleras cabalgando, y al
llegar a la puerta atisb por una grieta de la madera. La muchacha se
baaba en una tina de agua caliente, a la luz de muchos candelabros,
mientras una criada frotaba su cuerpo con perfumes y aceites olorosos.
Aquello que le colgaba entre las piernas traseras se ergua, tomaba la
forma de un ariete de acero, casi tena una personalidad propia, peda a la
muchacha, a la muchacha que tambin yo deseaba para satisfacerme con sus
perfumes, con sus cabellos, con su hgado fresco, con su corazn inocente,
con su sangre pura. No cre que Gea, a pesar de las apetencias del caballo
en que se haba transformado, osara desafiarme. Cuando derrib la puerta
con sus cascos Gea se puso al lado de la tina, su piel brillaba ante la
luz. La criada baj llena de pnico. Sus gritos inundaron la calle. Fray
lvar y fray Jernimo volvieron a encontrar la pista. Corran hacia los
alaridos de miedo. Gea deba apurarse. Pero nada de esto suceda. Berna
estaba sumida en una contemplacin de la belleza del caballo negro. Este le
pas su cuello aterciopelado por los senos y la doncella se llen de
placer. Osara Gea a desafiarme, a tomar para s una vctima que yo haba
pedido? Y el amor que Gea senta por m?, pens. Si no la detena el
miedo, la detendra el amor que senta por m? Podra albergar ms amor
por Berna, a la que acababa de conocer? Pero esas ideas tenan un nombre:
celos. Se supone que los celos son inconcebibles en un ser de mi
naturaleza. Qu estaba pasando? Qu turbulencia ocurra en las ms
secretas esferas csmicas para que yo tuviera celos? Qu cambios estaban
operando los ngeles que rigen los astros para que yo sintiera celos? Era
algo nuevo y totalmente imprevisto en los miles y miles de aos de mi
existencia. Era algo, a pesar de la furia me di cuenta de que tena que ver
con todo el destino de la humanidad. Con los caminos de la creacin, las
fuerzas sagradas estaban a punto de confluir.

Fray lvar haba logrado prender uno de los incensarios y corra agitndolo
delante de s, ya fray Jernimo prenda el otro. Los soldados alumbraban
con antorchas. El humo del incienso se alzaba como una neblina de
responsos, salmos y oraciones, envolva el cuerpo de los dos frailes y se
confunda con los amplios pliegues de sus hbitos blancos. Corran, corran
con todas sus fuerzas rumbo a la casa de Berna. Ya tena a la vista a la
vieja que gritaba. Gea deba tomar a la muchacha y cabalgar hacia mi trono,
pero no fue as. Reciba los besos de la doncella desnuda, se preparaba
para poseerla. Berna acababa de descubrir que la seducan las bestias
hermosas. Experimentaba unas ansias y un ardor incontrolables. Cay sobre
el lecho y el corcel se precipit sobre ella. Los frailes suban por la
escalera. Me mora de rabia y de dolor, surgieron en m los deseos de
destruir a Gea de Armore. Fray lvar y fray Jernimo entraron al aposento y
vieron la cpula monstruosa. Eran signos del anticristo, dijeron, y
comenzaron a conjurar a la bruja. Gea introduca con placer su enorme falo
en Berna. Cuando termine, me dije, se ir a los montes con esa manceba y
vivirn juntas en completa felicidad. Jams se acordar de m. Extend mi
mano y quebr por unos instantes el eterno dilogo de emanaciones divinas
entre la Serpiente Tiamat y el Ave Fnix. Fray lvar pronunci el vade
retro, los incensarios humeaban ms que nunca, Fray Jernimo aplic un
crucifijo a la piel del caballo, que se desvaneci entre relinchos y coces,
ante sus ojos tuvieron a una Gea desgreada y sucia, que frotaba su vientre
contra el de Berna. Es la viuda del seor Menjouin!, exclamaron los
soldados. Prndanlas por brujas, crguenlas de grilletes, hndanlas en el
ms profundo calabozo. Hoy ha sido un da grande para el Seor
Todopoderoso, de quienes somos sus ms humildes siervos, clam fray lvar
y ambos religiosos cayeron al suelo en plegaria. Los guardias hicieron como
les haban ordenado, y yo cerr los ojos en medio de la oscuridad.




VII

Gea de Armore fue descoyuntada en la misma celda donde yo la haba
rescatado. En vano rog una nueva reaparicin ma. No tolero las
traiciones. Berna era para m. No fue para nadie. La propia Gea la vio
morir cuando le introdujeron un hierro al rojo vivo en la garganta. lvar y
Jernimo prolongaron ms la vida de mi iniciada. Saban que el camino hacia
m ella lo haba recorrido y pretendan que los guiase. Qu soberbia la de
estos frailes! Pretendan la cruzada que ni siquiera el pescador de
hombres ha emprendido! Convirtieron a Gea en una bolsa de carne llena de
huesos rotos. Sentan el dolor de la bruja, lo lamentaban, hubo momentos en
que quisieron huir de los calabozos, en que se sintieron asquerosos, pero
pensaron que aquel dolor era como una espina ms de la corona de su amo,
que ellos estaban destinados a que dicha espina se les clavara en la
frente, se dijeron que su salvador seguramente habra sufrido ms cuando
predijo la ruina de Jerusaln y no la salv, y con estos pensamientos le
dieron un descanso a Gea para mantenerla con vida y al cabo de una semana o
dos continuar con las torturas.

La muchacha apenas tena algunos momentos lcidos en medio del inmenso
dolor que era su tiempo. Ya no peda que la rescatara, peda ver mi rostro,
y dijo lo que siempre sospech. Que me amaba. Un sentimiento completamente
ajeno a mi ser. Ajeno? Ajeno hasta ese momento. Mi cambio empez cuando me
compadec de su pasin. Inmediatamente me di cuenta de que el universo
entero, el tiempo y la eternidad iban a variar, pues una alteracin en mi
esencia supone la metamorfosis del todo. Tambin en Aqul que Es? El que
me mira desde la parte ancha del embudo? No lo s, nunca lo he sabido.

El caso es que estuve tentado de ascender y destruir los artilugios de
dolor y muerte. Yo poda restituir el cuerpo de Gea a su primigenia
belleza. Lo deseaba pero no lo haca, pues no poda olvidar que me
traicion con Berna. Eso, entre los humanos, se llaman celos. Ser humano:
ser pasional: ser dbil: eso era yo? No, yo no soy humano. Estaba
convirtindome en humano? Haba perdido mis poderes? No, la tercera parte
de los poderes espirituales, los ngeles rebeldes, me obedecan como
siempre. Tuve que aceptar que algo estaba cambiando en las fluctuaciones
sobrenaturales, y que estaba escrito desde que en la nada se plasm la
orden de producir criaturas, pues lo que pasa en el mundo divino se defini
una sola vez y para siempre. Quin dio la indicacin? Aqul que Es? El
que permanece para siempre? Siempre ha dicho que es anterior a m, que me
invent, pero yo no lo s, pues cuando abr los ojos el momento de la
creacin ya haba pasado. Y si hay un Tercero que nos invent a los dos?
A m, que estoy en la parte estrecha del embudo; y a l, que est en la
parte ancha? El Tercero defini que en un momento de mi existencia
experimentara pasiones? Parece que s. Pues no poda soportar el dolor de
Gea. Quera verla bella como al principio. Tal vez era el principio de una
prdida de mis poderes, o tal vez no. Lleno de dudas y sufrimiento me
encog en mi trono de piedra.



VIII

Fray lvar y fray Jernimo dieron la orden de reiniciar las torturas, pero
ya Gea agonizaba. Ni siquiera reaccion cuando el verdugo le clav largas
agujas en los senos. La Inquisicin determin que haba suficientes pruebas
para quemarla por bruja. La subieron en una carreta y la ataron a los
barandales para que no cayera durante el trayecto. El pueblo entero sali a
insultarla. Todos los que haban tenido alguna prdida o alguna enfermedad
se la achacaron. La bombardearon con huevos podridos y piedras. Su rostro,
sanguinolento y ftido, era irreconocible. Cuando le preguntaron si se
arrepenta de sus pecados no pudo responder. Tena los tmpanos reventados.
La lengua quemada por hierros al rojo vivo sala entre los dientes como una
serpiente desollada. La ataron al poste y prendieron fuego a la lea,
mientras fray lvar y fray Jernimo pronunciaban letanas y conjuros. Las
llamas empezaban a crecer, el humo ocult a Gea de Armore. Se le escuchaba
toser. En el cielo se movieron las nubes. Pronto todo estuvo negro. Cay un
rayo e hizo pedazos la cpula de la iglesia. Los dominicos y los pobladores
se persignaron. La lluvia torrencial se desat. Era un aguacero como nunca
antes visto. Las zonas bajas se transformaron en lagunas, y un torrente
caudaloso apag la hoguera, desprendi el poste, y junto con l arrastr a
Gea de Armore rumbo a un bosque. Fray lvar y fray Jernimo lograron
ponerse a salvo subindose sobre la carreta. La gente y los soldados huan
diciendo que toda la furia del infierno se haba precipitado contra ellos.

En medio de grandes robles y hayas recib el cuerpo maltrecho, desfigurado
de Gea de Armore. Estaba cubierta de hojas secas, semidesnuda,
inconsciente, con las piernas y los muslos a medio quemar, pero viva an.
La arrastr hasta una vieja tumba en medio del bosque, una cripta cuya
entrada estaba cubierta por musgos, hiedras, hongos, tierra. All estaban
los restos del terrible sacerdote que me haba invocado seis milenios
atrs. Su espritu resguardaba la cueva y causaba la muerte de todos los
que entraran en ella si tenan la increble fortuna de encontrar el
sepulcro.

Puse a Gea sobre el atad y la desnud. Tambin yo me qued sin ropa. La
iba a fecundar. Era la nica manera de que pudiera salvarse. Slo que yo
ira desapareciendo a medida que mi esperma creara otro ser dentro de ella.
Porque en realidad no iba a crear otro ser, yo me iba a trasladar a sus
entraas, tomara carne de ella y volvera a nacer al cabo de cinco siglos.
Entre en su virginidad jams profanada por el cerdo de Menjouin. Yo era el
primero y sera el nico. Sent el placer, el inefable placer, y empec a
perder la conciencia, slo aspiraba el suave perfume de la primavera que
llegaba a travs de las grietas de la tumba.

** Rger Vilar
   fernands47@hotmail.com
   Escritor cubano (Holgun, 1968). Reside en Mxico. Licenciado en
   educacin artstica por el Instituto Superior Pedaggico E. J. Varona
   (La Habana). Tiene adems un diplomado en creacin literaria por la
   Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de Mxico. Ha
   publicado los libros de cuentos Corceles en la pradera (Holgun, 1986) y
   Aguas de la noche (Holgun, 1987), ambos editados por el Ministerio de
   Cultura de Cuba, y La era del dragn (Edamex, 1998). Cuentos suyos
   aparecen en las antologas Los ltimos sern los primeros (1993) y
   Anuario de narrativa 1994 (1994), ambas de la Editorial Letras Cubanas.
   Ha publicado material ensaystico en revistas y medios mexicanos. En
   2004 fue finalista del premio internacional de cuento "Almafuerte",
   convocado por la editorial argentina Bellvigraf, con "Asterius", por lo
   que este cuento apareci en la antologa Escritores hispanoamericanos en
   el mundo. En Mxico ha trabajado como reportero, guionista y asesor de
   produccin y ha ocupado cargos gerenciales en medios de comunicacin.



=== Bitcora del viento (extractos)      Norma Segades-Manias =============

      (Nota del editor: la escritora y editora argentina Norma
      Segades-Manias public recientemente en Internet varios de sus
      poemarios bajo un sello editorial comn creado por ella: Alebrijes
      [http://editorialalebrijes.blogspot.com]. De uno de sus libros hemos
      tomado los textos que presentamos a continuacin para disfrute de los
      lectores de la Tierra de Letras).

*** Palabras bautismales

A orillas de la nada,
durante la inquietud de los presagios,
vagaron densas hordas de tinieblas desplegando una esencia inescrutable
      [urdida en los telares de la noche por arcngeles ciegos.
De pronto,
la palabra
estall en lo profundo del abismo.
Desnudos silabarios encendieron los hachones flamgeros del alba
y derrotaron huecos en jaura con su aliento de fuego.
El cosmos fue distancia.
Alz la arquitectura del oxgeno rotundos arbotantes que erizaron
      [nervaduras de agrestes transparencias
hasta alcanzar las altas soledades
ms all de los truenos.
Se reunieron las aguas en una antologa de frescura
que estrell la obediencia de su espuma contra la voluntad del arrecife
donde el tenaz asedio del oleaje golpeaba a contrafreno.
El mundo fue ordenado segn el albedro de la magia.
Geografas de arcilla contundente surgieron desde el fondo de la ausencia
      [ocultando
en compactos corredores
sus grmenes secretos.
Estatuy la hoguera el susurro nacido de s mismo.
Los rituales quemantes de la vida escanciaron
a fuerza de reflejos
el mosto primitivo de los soles desde alambiques negros
mientras la luna andaba su intemperie de escarcha cenicienta
entre constelaciones infinitas laceradas por rfagas de eclipses
antes que naufragaran las lloviznas sobre el musgo sediento.
Despus rept la escama bajo el regazo roto de las cinagas
y en el advenimiento de los saurios
detonaron membranas las anteras
poblando los recodos de la tarde con vestigios de helechos.
Hubo un rumor de alas
horadando las vastas lejanas hacia la inmensidad del horizonte
que para los signos del crepsculo entre los muslos tensos.
Derrot la memoria el torpe cautiverio de la greda
expulsando los msculos precarios, la osamenta, los cogulos fugaces,
la obstinada nostalgia de un destino
a espaldas del silencio.
Bajo la sexta lmpara
la piel nacida inaugur los pactos,
esa alianza de luz acantilada donde las hierbas propagaban trboles y el
      [sonoro lenguaje de los pjaros taladraba el sosiego.
Creca la esperanza entre las madrigueras vegetales.
No existan fronteras, patrimonios, amarras, inventarios, apetencias.
Todo era una implacable mansedumbre en la orilla del tiempo.
La Tierra Prometida.
En la consumacin de las arenas
ese extrao espejismo inalcanzable fraguado por
descalzas inocencias
celebraba los das del origen.

Entonces... lleg el viento.



*** Quetzalcoatl

      Canto de luz por el retorno del Gran Dios Quetzalcoatl en extraos
      navos a la orilla del mar de los aztecas.

Mucho ms adelante de la arena sumisa
que acarician que lamen las ternuras ocenicas
bajo un cielo que escancia su calostro de luna
las yeguas del espanto cabalgan en la angustia de ojos a contrasueo
vaticinando siglos de injurias desolladas y traiciones sin tregua.
Cuculkan-Quetzalcoatl
la Serpiente con Plumas que gobierna los vientos
empua los presagios como si fuesen fiebres sedientas de venganza
como si fuesen hoces decapitando ruegos en riberas de ultraje
como si fuesen puos como si fuesen picos como si fuesen crestas
mientras el escarmiento ruge entre las mazorcas se deleita a hurtadillas
mientras andan los miedos trepndose al instinto
y un resplandor fugaz desbarata las sombras para poblar el llanto
tal vez porque comprende que los dioses son crueles desde el odio a las
      [fauces babeantes y sangrientas.
Cuculkan-Quetzalcoatl
Amo de la Liturgia que obstruye inexorable las jcaras de piedra a golpes
      [de tributo
que derrama espesuras de hebras apasionadas donde an pulsa la vida
todava profunda
todava ligada a su lujuria roja
todava perfecta
con squito de furias viene a tensar distancias
viene a alzar en el aire su azul cosmogona:
un vendaval de cruces que vulnera la carne y quebranta los huesos
y profana las voces heredadas del trueno cuando el mundo era
apenas
el alma del roco encendiendo las hierbas
y el hombre mucho ms que esta llaga doliente expiando sus infiernos
mucho ms que una pena perseguida entre helechos por dientes asesinos
mucho ms que aluviones de orfandades ardientes crepitando en las pieles
y el Dador del Aliento un fantasma sin nombre un ramaje de ausencia.
Cuculkan-Quetzalcoatl
Protector del Ayuno
Gran Seor del Silencio
ha regresado en busca de la memoria larga que sustentan los fuegos en mitad
      [de la noche
ha regresado en busca del sagrado misterio oculto en las Anhuac
ha regresado en busca de sus antiguas huellas.



*** Malintzn

      Canto de sombra por la princesa Malintzn que traicion a su raza a
      cambio de un puado de caricias.

Malintzn
la traidora
piel de lunas bravas degradada por hordas de besos extranjeros
cabalga junto al viento desciendo
salvaje
su larga cabellera de demencias prolijas
mientras la noche cae sobre el agua esmeralda sobre espectros de sauces
      [sobre piedras hostiles.
Mientras cae la noche sobre dulces nopales sobre templos sin fuego
y suea Moctezuma presintiendo los sordos pasos del exterminio
y Mxico es la madre la tierra dolorosa que teme gime llora
que cobija con furia la ansiedad de los hombres temblando en sus races.
Malintzn
la traidora
sucia de amores sucios
establece en el tiempo su amor sin horizontes
su trgico destino de repudio encrespado
esboza en la distancia perfiles de patbulos junto al lecho culpable
funda los precipicios donde el odio despea la unidad de su estirpe.
Capturada en la urdimbre de jadeos exhaustos de caricias violentas de
      [miradas impuras
permite a la serpiente penetrar sus misterios con vrtigo de estambres
y niega los indicios
y oculta que los dioses son un fraude muriente aferrado al encono a resecas
      [matrices a insomnios impiadosos a miedos desbocados
a oscuras pesadillas donde abordan navos para huir de la peste de miserias
      [y hambrunas de gusanos feroces devorando intestinos
de la amarga pobreza que olfatea sus huellas con los belfos tenaces de
      [tenaces mastines.
Su pecado es amarlo
su imprudencia es amarlo ms all del presagio que ultraja filiaciones de
      [pjaros silvestres
su condena es seguirlo como una loba en celo sin preguntas ni treguas
porque ella es una pena
un gesto apasionado repetido en el viento que agosta los jazmines.
Malintzn
la traidora la infiel la renegada
la que entreg en Tabasco su nombre y su vergenza
la que arroj al silencio su sangre en rebelda su dignidad hirsuta su
      [castidad de espino
alzando silabarios de lenguas amarillas
desnuda
deshonrada
cabalga entre los buitres.



*** La ciudad en el lago

      De cmo fue que las pupilas espaolas se enfrentaron por vez primera
      con la ciudad mayor de los aztecas a las orillas del lago Texcoco el
      8 de noviembre de 1519.

En su presencia cesa la nostalgia,
el crepsculo escancia,
        despacioso,
una llovizna de frescura agreste
como la esencia espesa del olvido,
se exilia la razn,
        sucumbe el miedo,
la espada es un silencio desnucado
que entra a saco en antiguas decepciones
con hordas de estupores adventicios
y ya no alcanza el gesto de un vocablo
para nombrar la luna
        hecha insolencia,
el pulso imperceptible de la piedra,
el ardiente desvelo de los grillos,
las corolas,
        los mticos plumajes,
leves guios de luz,
        verdes mazorcas,
los olores,
        el fuego en las terrazas,
las cimeras solemnes,
        los hechizos.
Slo el viento conoce.
        El viento sabe
que hay seales,
        hay sueos,
        hay presagios
oteando en las estrellas
        una estrella
que pronuncie el sangriento veredicto,
el tiempo en que el Seor de las Tinieblas
sale a cazar la vida,
        impunemente,
con sus perros de noche,
        sus mastines
de morros pestilentes,
        asesinos;
el tiempo en que la sangre,
        a borbotones,
obstruye cada jcara de cuarzo,
cada acequia que aguarda,
        codiciosa,
raciones de feroces sacrificios.
Junto a la hondura sacra del Texcoco
exhibe sus orculos,
        sus templos,
sus cclicas ofrendas,
        sus esfinges,
sus ddalos de urgentes desvaros.
Ella es Tenochtitln,
        sibila insomne,
ojos de sombra,
        garras de obsidiana,
cabellera de polen desgreado,
arquitectura de guila y solsticio.
El viento la contempla.
        El viento.
        El viento
borracho de maguey
        que embiste,
        injusto,
amarrando,
        mordiendo,
        profanando
centurias de retoos encendidos;
que no tiene piedad,
        que avanza,
        ciego,
sobre hierbas,
        insectos
        y fulgores,
sobre cortejo de ayes y sollozos
en el alba,
        primera,
        del castigo.



*** Guerreros

      Canto de luz por los poderosos guerreros que cosechan corolas
      palpitantes para el hambre del fuego.

Estos son los guerreros
los abastecedores del tributo que exige
el Dios de las Mazorcas y de los Acueductos por donde salta y rueda la
      [pureza del agua
hijos del Desollado Bebedor de la Noche
amantes de conquistas de marchas polvorientas de regresos triunfales.
Su honor es la batalla
su vida es la batalla.
Suyas son de la tierra las flores que entreabren
las corolas de sombra al temblor del roco
suyos los estertores de la carne yacente
suyos los tristes cantos de pjaros oscuros
suyo el llanto que cae sobre el verde follaje.
Su valor no se mide sino con el peligro sino con la bravura
sino con los trofeos andando su destino de gloria y holocausto
para cuando la noche sofoque antiguos fuegos
para cuando las manos del Sumo Sacerdote restablezcan los pactos a travs
      [de la sangre.
Estos son los guerreros,
hermanos de los cndores
de mirada precisa de pico taladrante de garra encarnizada
hermanos de los tigres que caminan la selva con sigilo armonioso
en busca de gargantas arterias sin sospecha flancos desamparados pieles
      [agonizantes.
La dignidad estalla en las secas insignias izadas a su espalda en augustas
      [cimeras de arrogancia precisa
domina los telares de mullidas texturas
construye los colores de mantos que conservan la memoria del vuelo
agitando en la brisa el plumaje encendido de encendidos quetzales.
No temen al olvido ni temen al silencio.
Embriagados de muerte
se beben el coraje de las copas talladas en crneos enemigos
hunden sus dentelladas en las vsceras tibias
cumpliendo la liturgia de saquear pulso a pulso la bravura encerrada en el
      [dolor salvaje.
Altiva la mirada
avanzan a pie firme detrs de los escudos que establecen urdimbres de
      [camo prolijo
protegidos por clavas de obsidiana temible
arrojando al vaco sus golpes erizados
honderos prodigiosos
heraldos de la furia
seores del combate.



*** Tiempo

      Canto de luz por los hombres sagrados que entienden el idioma del
      tiempo y los eclipses.

Junto a hierbas y orqudeas y humedades de musgo
y tristezas de cantos repitiendo agonas en la orilla del ara
los que saben recitan en el quich sagrado
las ciencias de la vida de las vegetaciones de los partos celestes
de presagios secretos de ciclos que no cesan.
Los que saben descifran antiguos calendarios donde la luna regla la edad de
      [las simientes
examinan seales que delaten la lluvia o reclamen tributos al Dios de la
      [Desdicha
para que encienda el fuego en los das vacos
cuando el mundo sucumbe entre hordas de tinieblas
y un sol sin atenuantes se extingue en la mandbula de espritus siniestros
que trituran los flancos a secas dentelladas.
Das en que el orculo marque el fin de los tiempos
das en que se alcen emboscadas sabuesos armaduras espadas
codicias que destrocen el pubis de la selva.
Los que saben cincelan en la piel de los templos las hazaas las voces
la memoria del hombre que habit cada choza cada rastro en el suelo cada
      [raz posible
los que saben inscriben los relieves tallados los cdices del viento
para que nadie ignore las huellas de esta pena
que desnuca los sueos saquea dinastas incinera la magia desamarra la
      [sangre y libera demonios
las huellas de esta pena que no cabe en las pieles ni cabe en las liturgias
porque vaga entre sombras con su aliento de sombra
con sus manos de sombra sofocando colmenas.
Los que saben registran solsticios equinoccios flagrantes homicidios
como si el mismo cosmos fuera a desmoronarse
sobre cada defensa
como si alguna historia fuera a ser revelada por las ciegas araas
que cruzan y entrecruzan la urdimbre deslumbrante de sus viscosas hebras.
Los que saben escriben quebrantando las mazas las piedras los cansancios
      [los filos del misterio
antes que llegue el odio
antes que llegue el alba donde mora la muerte
y claudiquen los dioses ante oscuras palabras
injusticias salvajes
desgreadas tragedias.



*** Maz

      Canto de luz por los altos labriegos que tributan plegarias y sudores
      a la antigua memoria del maz.

Memoriosos de surcos liturgias siderales
estacas que roturan las secas sementeras
alucinan promesas de harinas amarillas mientras crece el agobio sobre sus
      [soledades
mientras curvan la frente hacia la esencia madre que les niega el secreto
      [vital de sus matrices.
Los hombres de la tierra
sombras desfallecientes entre hostiles guijarros
all donde la atmsfera es un puma al acecho y el guila un escorzo de
      [furia encarnizada
trazan con manos anchas
los caminos de piedra que conducen el agua hacia la sed oscura de infinitas
      [races.
Los hombres de la tierra
sumisin alfarera estableciendo sueos de presencia esmeralda
donde slo los vuelos alcanzan la estatura bautismal del roco
donde slo el silencio responde a los enigmas
donde slo el crepsculo inmola la lujuria del sol tras los pretiles
desgranan su cansancio de das cenicientos
estableciendo ciclos destinos calendarios
lunas donde se engendra la hechura de la vida
cavan hoyos de olvido en las entraas mismas de la diosa preada
para enterrar un da los ecos de sus nombres
sin llantos ni proclamas ni penachos ni efigies.
Amarrados al polvo
cumplen con el mandato de los dioses ocultos en el fondo del tiempo
los dioses constructores
los que agitan sonajas mientras cae la lluvia hechizando los muslos de
      [violadas semillas
propagando las claves de las germinaciones en el desnudo idioma de desnudas
      [urdimbres.
Los hombres de la tierra
huella fugaz del hambre
aristas de fatiga desgarrando horizontes
hebras de muerte espesa bajo heladas fisuras de cielo desvelado
cuidan el rojo grano que nutre a las aldeas
con ansiedad de sombra con ternura escarpada con msculos febriles.
Y cuando estalla el parto en los altos recintos de hogueras sin cerrojos y
      [viento encabritado
nace de sus sudores el Seor del Maz
Amo de las Mazorcas
Guerrero Poderoso pintado con la sangre de sagradas serpientes
Dador del Alimento
Padre de las estirpes.



*** En el nombre del padre

      De cmo fue que los hombres de la Iglesia debieron doblegar la
      voluntad de los naturales para cumplir con su misin evangelizadora y
      salvarles de credos y costumbres paganas.

Lejos qued el repique de los bronces,
los pulcros pebeteros,
        las ojivas,
los sillares,
        las grgolas monstruosas,
el idioma,
        los cdices,
        las claves
para encender metforas celestes,
anatemas,
        urgentes exorcismos,
purgatorios,
        flagelos,
misereres,
solemnidad de manos celebrantes.
Lejos
        maitines,
        mortificaciones,
cilicios,
        ciegas llagas,
        penitencias,
ascetismos rotundos,
        misticismos,
nazarenos,
        baslicas,
        rituales.
Lejos estn.
        Aqu nace el olvido
y nace la extensin del desamparo
y Dios escupe su silencio enorme,
su silencio magnfico,
        salvaje,
exigiendo,
        tenaz,
        las agonas,
los diezmos de castigo,
        las hogueras,
autos de fe,
        bautismos,
        conversiones,
apneas de dolor indispensable
que alcen la eternidad de su Palabra
en esta obscenidad donde el pecado
se aferra a su hereja irreverente
sin proclamas,
        sin truenos,
        sin arcngeles.
En el nombre del Padre,
        huella a huella,
una sobrepelliz de absoluciones
patrocina atropellos que destruyen
las delgadas compuertas de la sangre
cuando estalla el desprecio
        o la lujuria
recorre con falanges minuciosas
las membranas viscosas,
        las abyectas
regiones de la piel y su paisaje
tornando imprescindible alzar su signo,
instituir la verdad,
        el Santo Oficio,
la furia de los justos,
        el garrote,
la sedienta impiedad de los puales.
Porque el viento no puede con la sombra
ni se atreve al fracaso
        ni consiente
cayados inseguros
        ni cuestiona
evangelios de amor inexorable...
pero en el bosque duro,
        en las umbras
donde la luz llovizna cada ausencia
solloza
        el alma
        su pulida pena
lejos de las antiguas catedrales.



*** Todo nace a la muerte

      De cmo fue sometido Atahualpa el rey de los incas a consejo de
      guerra, sentenciado de muerte, bautizado y estrangulado en la prisin
      de Cajamarca el 29 de agosto de 1533.

Agosto se desnuda en Cajamarca.
En la escarpada soledad andina
galopan los caballos de la nieve
sobre aras
        y verdugos
        y venenos.
El inca.
        El inca.
        Apenas una sombra,
un escozor,
        una fatiga larga,
una esperanza frgil,
        confinada
a la tribulacin del cautiverio,
entra en la longitud de la distancia
para asumir un resto de horizonte
que lo exima de cruces,
        servidumbres,
rescates compulsivos,
        odios,
        miedos.
El inca.
        El inca.
        Apenas una huella
en los tembladerales de la duda,
obstina empalizadas,
        patrocinios,
pertinacia de asilos,
        manifiestos
contra el rostro elocuente de la furia
oculto entre solemnes contadores,
frailes de poca monta,
        juicios,
           preces,
asechanzas,
        cuchillos,
        evangelios.
El inca.
        El inca.
        Apenas un olvido,
un insomnio de lunas amarillas,
solloza,
        a tientas,
        junto a las almenas,
suministra las llaves del saqueo
y acepta su racin de veredictos
mientras,
        por la espesura de la noche
se amartillan tragedias,
        delaciones,
srdidas imposturas,
        parlamentos,
testimonios de agreste idolatra,
rebeliones,
        amores incestuosos,
potestad arbitraria,
        fratricidio,
sospechas de cenculos secretos.
Cuando Valverde:
        oscuro,
        enajenado,
bendice el agua,
        expulsa a los demonios
y escoge,
        entre los nombres,
        el que nombra
esa mscara azul que est naciendo
de la cuerda,
        del palo,
        del suplicio,
de agonas sin tregua,
        de emboscadas,
de jauras de luz catequizantes,
azuzadas a edictos por el viento...
en la pulcra quietud de la tristeza
alza
        Atahualpa
        su perfil de abismo
consintiendo en parir su propia muerte
desde heladas matrices de silencio.



*** Ciudadela

      Canto de luz por las bellas ciudades ocultas a los ojos de los
      conquistadores entre el altivo mar de cordilleras.

Morada de las guilas.
Bastin donde el crepsculo reproduce naufragios de proas quebrantadas
      [contra flancos de estrellas
mientras la voz del aire inscribe sus aullidos entre grietas oscuras como
      [fauces de noche
como fauces salvajes devorando sin tregua las pisadas desnudas.
Regin donde los vientos tallan las soledades los rostros del sigilo los
      [pmulos terrestres al ritmo de sus rfagas
donde el polen esculpe la memoria fundante de doradas anteras
y cincela el helecho su reptar armonioso bajo la tolerante mirada de la
      [luna.
Refugio de jaguares.
Punto donde los hombres nacidos del Aliento
tatuaron la promesa de su arcilla inocente sobre el pellejo duro de los
      [duros peascos
tensando hacia las crestas los telares azules donde el alma entrelaza
las msticas urdimbres de su esperanza pulcra.
Sitio donde los dioses excavaron a pulso la tajante intemperie de los
      [despeaderos
establecieron ritos liturgias extendidas altares en la piedra
calendarios labriegos para que el hambre calle
para que calle el hambre ante follajes plenos de panojas maduras.
Recinto de los soles.
Ciudadela dormida en la cuna del trueno
en ti el Ande salmodia solemnes alabanzas
a las cumbres que expulsan la pureza del da entre los muslos difanos
en ti el Ande custodia las gradas triangulares las sonoras acequias la
      [dulce agricultura
de los ojos malvados de los picos sangrientos de las garras atroces
detrs de las neblinas.
Aqu es lejos la muerte la luz del infortunio los crueles horizontes.
Aqu es lejos el odio y es lejos la desdicha
la vida derramada el humo de la ausencia los filos de la injuria.
Aqu slo la selva conoce los senderos los rodeos precisos el paso en los
      [breales.
Slo el musgo conoce las slabas del pacto.
Slo el agua domina el idioma escarpado que estatuye las claves en medio de
      [la aurora
muy cerca del silencio
ms all de la lluvia.



*** Apenas una lgrima

Despus lleg el despojo.
Despus el mundo tuvo nombre y dueo.
Despus,
avergonzadas golondrinas bordaron relicarios amarillos
entre los bastidores donde el viento tensaba la nostalgia.
Despus cubri el sigilo migraciones de crtalos tajantes,
turbas de intolerancia a contrafuria empecinadas en ceder indultos a
      [codicias rastreras como hierbas,
a apetencias compactas.
Despus lleg la ausencia,
esa yerma orfandad sin atenuantes que hunda los colmillos impiadosos en la
      [mdula intacta del silencio,
en la seca sustancia de la angustia,
en la pulpa del alma.
Y a veces
el espanto derramaba ceniza en los rincones para ocultar los rastros de la
      [muerte
que se alejaba,
ahta de estertores,
embriagada de cogulos morenos,
largamente saciada...
Sobre el lento exterminio
extendieron murallas los secretos,
sofocaron gemidos moribundos con la complicidad del disimulo
como si nadie nunca hubiera sido testigo de la infamia;
como si nadie nunca
hubiera encadenado los sollozos al tributo fatdico de un hambre que
      [atraves la piel del desamparo a paso de abandonos compulsivos,
a vuelta de mordaza;
como si nunca nadie hubiera denunciado cicatrices entre las soledades
      [agraviadas por tanta cacera inexcusable,
por tantos espinosos latrocinios,
por tanta empalizada.
As se delinearon
las duras coordenadas del olvido en esta longitud de la deshonra,
en esta latitud de la desdicha donde la dinasta de la tierra obtuvo sus
      [hilachas;
donde el reino vencido recibi su racimo de escorbuto,
su cuota de sermones desdentados, su alfabeto descalzo, su infortunio,
sus mendrugos de vida a la intemperie,
su urgencia de cucharas.
As lleg a mi mundo este agreste cuaderno de bitcora
apenas un susurro acongojado desciendo su voz sobre los nombres,
las fechas, las leyendas, los caminos,
los sueos, la esperanza;
apenas un susurro,
un ademn de pena redentora congregando las voces espectrales que se dejan
      [or en la alta noche
donde espesos murcilagos de sombra despliegan su acechanza;
apenas un susurro,
una actitud de fraternal congoja por tantas injusticias a destajo,
por tanto apasionado desencuentro,
por tanta hipocresa vindicando la sangre derribada;
apenas un susurro
perdido en la espesura de los tiempos
como en enmaraados laberintos de nocturnas cavernas palpitantes
apenas un desnudo balbuceo...

apenas una lgrima.

** Norma Segades-Manias
   segadesmanias@uolsinectis.com.ar
   Escritora argentina (Santa Fe, 1945). Educadora, escritora, guionista
   radial y codirectora de la Gaceta Literaria de Santa Fe. Ha publicado
   Ms all de las mscaras (1989), Mi voz a la deriva / Habitantes del
   Paisaje (1990/91), El vuelo inhabitado (1990), Tiempo de duendes (1991),
   El amor sin mordazas (1992/95/2004), Crnica de las huellas (2000/04),
   Un muelle en la nostalgia (2001) y A espaldas del silencio (2002). Ha
   recibido, entre otros, el Primer Premio Provincial Alfonsina Storni
   (1988), el Segundo Premio Nacional Plaza de los poetas: Jos Pedroni
   (1989), el Primer Premio Regional Edicin Rosalina Fernndez de Peiroten
   (1990), el Primer Premio Internacional Edicin Villa de
   Martorell-Barcelona-Espaa (1992), Diploma y Medalla Distincin
   Internacional Alicia Moreau de Justo por su actitud de vida (1999), y el
   Primer Premio Nacional a la Excelencia Humana por su meritorio aporte a
   la cultura (1999).



=== La abuela (desalmada y muerta, pero no tan triste la historia) ========
=== Marianela Cabrera Pineda ==============================================

                                               Dedicado a Mardonia Lpez M.

Lourdes no dorma. Se pasaba la noche en vela, cuidando los sonidos que
salan del cuarto de su madre. Un quejido, poda significar que deba
voltearla hacia el lado derecho, un estertor, meterle las almohadas desde
la cadera hasta la nuca. Un llanto parejo sin hipos, representaban usar el
urinario porttil, y los gemidos entrecortados, eran para girarla completa
sobre s misma y quedar boca abajo durante pocos minutos, para lo cual se
quejaba profundamente ahogada en sus carnes, para volver a la posicin
inicial. Todas esas posturas las haca Lourdes, su hija, en el transcurso
de la madrugada, y era increble sentir las horas cumplirse insomnes y
rpidas, para darle paso al alba y a los gallos cantores, y pasar el da
haciendo exactamente lo mismo que la noche anterior.

Aparte de rsele la vida atendiendo a su madre invlida y moribunda desde
haca 27 aos, ella preparaba las camas de todos, arreglaba el cuarto de
ella y su esposo, barra la sala, montaba una olla sobre la hornilla,
alimentaba y aseaba a los pjaros, reparta caf antes del alba, bendeca a
sus dos hijos y trenzaba la crineja de su sobrina quien viva dos casas ms
arriba. Sin tiempo para baarse, entraba a la ducha y mientras esparca
detergente, el agua helada lavaba su cuerpo, y a veces, apresurada en la
faena, olvidaba la pastilla de jabn de olor y su piel se resecaba con la
espuma de fregar pisos.

Su hija mayor le coment un da que deseaba seguir estudiando una profesin
despus de que saliera del liceo. Esa primera educacin la pagaba ya una
beca ganada con sus excelentes notas. En vez de alegrarse, en su rostro se
dibuj una mueca intraducible. De desesperanza, sin anhelo, un gesto triste
y desmesurado. La chica sali y dej a Lourdes, postrada, literalmente, en
la silla del comedor. Si su hija deseaba hacer una carrera universitaria,
quin era ella para impedrselo? Lo nico que saba era sobre la cruel
realidad de sus tragedias, y que sera ella sola quien apaara la nueva
resolucin, ya que su esposo, empleado del Puerto, apenas ganaba para pagar
las cuentas y beber sus pcimas, que de su propio decir, no eran
alcohlicas, sino medicinales.

Faltaban pocos das para el acto de graduacin en el liceo. Acto al cual
ninguno asistira, ni siquiera la graduando. Retirara su ttulo de
bachiller en ciencias, y luego se iran a Caracas a legalizar la
inscripcin en la Universidad Central en la carrera de medicina. En esa
poca no exista el examen de admisin. Una vez terminada la inscripcin,
deban rezar por salir en el ciclo bsico de la carrera, all por Sebucn.

Ya por ese lado, Lourdes tendra que pensar en el pasaje ida y vuelta hasta
Caracas, y desde el terminal, hasta el fin del mundo, en un Este pegado al
cerro del vila, que en vez de calles eran pendientes y enrevesadas cuestas
sin beneficio as subieras o bajaras de ellas.

En su casa eran delgados. La abuela atesoraba su dinero en un banco del
Puerto y ellos coman poco, y para vestir iban igualmente ligeros, gastando
un par de zapatos cada ao, ms o menos, y limitando los lujos a una vez
casi nunca. Los medicamentos de la anciana eran pagados por el seguro
social, para lo cual Lourdes, antes con sus nios pequeos, deba hacer
largas colas para cobrar la pensin y luego cambiarlos por tickets y
despus por las medicinas. Un promedio de tres filas interminables, durante
un da o dos.

El marido de Lourdes se meti a santero, en el barrio era preferible pasar
por cualquier cosa que ser un hombre desquerido y abandonado en su propia
cama por su mujer. Su ropa blanca, que ella lavaba hasta romperse los
nudillos, se adornaba con collares de colores y un discurso recurrente
sobre el celibato y los espritus. De cualquier modo, su marido destea, y
lo que era blanco en la maana se converta en marrn caf por las noches.
Aparte de los jeans del muchacho, la ropa de cama, los manteles, los
tesoros de la abuela, incluyendo su traje de novia de principios del siglo
XX, la de su hija, las batas de laboratorio, y a veces la ropa ajena de los
vecinos.

Las horas se consuman con una rapidez extraordinaria. En medio de los
estertores de la abuela para ser cambiada de posicin en la cama, curarle
las escaras y darle de comer, Lourdes se invent un nuevo oficio, que ni
siquiera el hijo intil la ayudara a ejecutar, mucho menos salir con el
invento a la calle a venderlo. Comenz a hacer suspiros con clara de huevo,
a amasar la difcil textura de la polvorosa, a conseguir el tutano para
los aliados, con el dinero de unos invertir en el papeln de otros, la
manteca blanca y los frutos verdes para las conservas abrillantadas con
azcar y los leos para las hogueras, porque el gas era un lujo para
gastarlo en esa dulcera criolla, la industria que ya todos vean con
horror. La poca solidaridad hizo que Lourdes saliera, entre un gemido y
otro, a vender los dulces en diferentes bodegas, donde dejaba las bandejas
y se regresaba a veces sin contar el nmero. El dinero lo recolectaba a los
tres das, inverta y le sobraba el pasaje y los libros de medicina, unos
ms caros que otros, y a veces se sentaba en la mesa y aprovechaba el
descanso para amontonar las monedas en grupos de 10. El hijo intil dio
cuenta de sus ganancias ms de una vez, por lo que se invent un arca de
caudales la cual esconda bajo una tabla del piso.

As como se le fueron las horas pasaron los aos. Su hija, mdico graduada,
dej de visitarla por muchos meses, se le vea distinta, con ropas de marca
y cortes de cabello, zapatos y maletines de cuero. Cuando la empez a
frecuentar, Lourdes notaba su incomodidad. Ya no se senta a gusto en su
cuarto y jams entraba a ver a su abuela, quien seguramente agradecera sin
decirlo, otro diagnstico a su enfermedad tan larga y viciosa. Su madre
jams rog ms de dos veces, luego insista y a mitad del da no le deca
nada ms.

Una noche de julio, con el calor pegajoso adhiriendo las ropas al cuerpo
salado por los vapores del mar en calma, su hija mdico vio a Lourdes
plida y destruida. Su espalda encorvada por el peso de la abuela, las
manos ajadas como su rostro, los ojos hondos y una antigua tristeza. Le
dijo entonces a su madre que descansara esa noche, y ella se ocupara de
voltear a su abuela, adems de explicarle que saba el significado de cada
gemido, porque all, oyndola, se les haba pasado la mitad de la vida.

Tena ms de siete aos que no entraba a esa habitacin, el olor acre y
dulzn le alborot el estoicismo. Las muecas de porcelana viejsimas, el
dosel de la cama casi fnebre, el espejo cubierto con un pao negro, le
parecieron recargados, anacrnicos, igual que el enorme bal, contentivo de
reliquias jams usadas. Y, tendida, en el centro, hundida o tragada por el
rado colchn, estaba la abuela, con la nariz ganchuda y una sonrisa
espectral, mientras dorma. El concierto de gemidos no se hizo esperar.
Ella, con su escuela de medicina detrs, comenz su trabajo. Quieres que
te voltee, abuela?... A ver... este es para la derecha. Listo... Ah,
este para el otro ladito, abuela, no es as?... De pronto, sin gemidos,
sin la abuela pedirle movimiento, la tom de los brazos y la volte una y
otra vez, con ms fuerza, con furia. Una vez a un lado y la dejaba caer
desde su altura. Y otra vez, y otra. Los ojos de la abuela la miraban
interrogante, no le daba tiempo de sucumbir a sus estertores porque ya no
salan de su garganta. Y la gir de posicin en la cama, muchas veces.
Agotada, por el peso, el que soportaba su madre desde haca un siglo, se
desmadej sobre la silla. La abuela se qued quieta y silenciosa toda la
madrugada.

En la maana, entr Lourdes azorada, con el tazn de avena temblando entre
sus manos. Su hija la mir y le dijo: Mam, la abuelita est muerta. Creo
que quera verme y despedirse de m. Anot la hora de su fallecimiento,
eran las 3:34 am... y... no lo creers!... me mir, sonri y se qued
quieta para siempre.

** Marianela Cabrera Pineda
   zcabrerap69@hotmail.com
   Escritora venezolana (Barquisimeto, 1965). Reside en Cagua (Aragua).
   Trabaja en un laboratorio de biomedicina de la Universidad de Carabobo
   (UC, http://www.uc.edu.ve) como asistente para un proyecto del CDCH UC,
   sobre clulas apoptticas. Estudi letras en la Universidad Central de
   Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y ha colaborado en diversos
   peridicos y revistas literarias. En 2006 recibi una mencin honorfica
   en la Bienal de Literatura Augusto Padrn con el poemario Necrolrica
   para Eros despiertos.



=== Box day (fragmento)      Marcos Arcaya Pizarro ========================

                       Porque an tenemos patria y los hombres no lloran.
                        Floridor Prez, Canto a la derrota de Arturo Godoy.

*** 07

los recios sudan GOLPE TRAS GOLPE
y su juego carcome en el soplo de
su respiracin que todo lo inunda
un batir de alas fibrosas engarzando el
espectculo
con el tibio aire que
viene en mi boca a latir



*** 23

sangraron TANTO de mi cara
lo aseguro
SANGRARON TANTO
de mi cara en el ir y
venir de sus caricias
a puo cerrado enguantado el amor de
sus nudillos



*** 14

sobre ese campo santo
fueron bronce y gloria pero no
y bailaron mis guapos
estrellados de flashes
bailaron
constelaciones enteras bailaron
a labio partido se movieron
y en su ruda gracia me tocaron



*** 05

cuerpo a cuerpo
chorreado aquella noche
leve pena su danza en el rito
por lo bajo/nocturno de sus alas
POR LA CHUCHA
el alma les dola y me dolieron
mtico histrico y macho nacional

** Marcos Arcaya Pizarro
   linguaquiltra@yahoo.es
   Escritor chileno (La Ligua, 1979). Es miembro coordinador del Colectivo
   Lingua Quiltra. Estudia la Licenciatura en Pedagoga en Castellano en la
   Universidad de Santiago de Chile (Usach, http://www.usach.cl) y el
   Diplomado en Filosofa en la Universidad de Chile
   (http://www.uchile.cl), donde en 2004 obtuvo un Diplomado en Estudios de
   Gnero. Particip en el Primer Congreso de Estudiantes de Postgrado en
   Comunicacin, llevado a cabo en la Universidad Austral de Chile (UACH,
   http://www.uach.cl; 2006). Obtuvo una mencin honrosa en concurso de
   relatos de la Asociacin Pro Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericanos
   (Yage) de Austria (2006) y el primer lugar (mencin poesa) en el
   concurso literario Usach 2006, organizado por la Oficina de Extensin y
   Cultura de la Federacin de Estudiantes de la Usach (2006). Sus escritos
   han aparecido en distintas revistas virtuales y en papel como Rilttaura,
   de la Universidad Nacional de Colombia (Unal, http://www.unal.edu.co),
   Esperando a Godoy, de la Universidad de Buenos Aires (UBA,
   http://www.uba.ar) y Elefante Rosa, de Granada (Espaa), entre otras.



=== Bienvenido Mr. Crusoe      Jorge Serra ================================

Casi las seis de la madrugada. Un choque arranc al multimillonario de sus
dulces sueos. Menudo folln! Fue lo primero que pas por su mente
atontada. Al despejarse vio que el suelo del camarote iba cuesta abajo.
Acaso se estaban hundiendo? Se lanz al puente, orientado ms por el
tinglado que por su conocimiento del barco y ech un vistazo alrededor: la
cubierta era un vaivn de tripulantes liados. La nave, por su parte,
pareca estar a punto de zambullirse, con la proa casi rozando el agua. No
soplaba nada de aire; un bochorno sofocante pesaba por encima de todo cual
capa que asfixiara el barco y el mar, justo un momento antes de que
asomaran los primeros rayos del Sol. Delante de ellos, tras casi un
kilmetro de agua mansa, se perfilaban los contornos irregulares de una
isla .

Su barco. El yate que le haba costado un dineral acababa de naufragar,
coo! El adinerado maldijo todo lo que se meneaba. Por cierto, alguien le
deba explicaciones, enseguida. Fue a por el capitn, que se encontraba en
el puente de mando, dando rdenes a diestra y siniestra. Tena ese aire
decidido que suelen ostentar los que estn acostumbrados a hacer frente a
situaciones graves. Adelant la pregunta obvia con una respuesta seca.

Un banco de arena, seor Crusoe. Estamos bien encallados sigui un
instante de silencio; luego el capitn tuvo el espritu de agregar: Era lo
ltimo que nos esperbamos por esta zona. Y todo porque la marea alta
esconda el fondo.

A Crusoe le pareci haber escuchado bastante.

Por su bien, capitn, espero que usted sepa cmo sacarnos de este lo.

Pues... la buena noticia es que la quilla no parece estar daada, no nos
vamos a ir a pique. La mala es que nos hemos embarrancado en profundidad.
Tendrn que remolcarnos para sacarnos de aqu; puede que pase todo el da
antes de que vengan a socorrernos desde Caracas.

O sea, que puedo decir adis a mi negocio en Brasil concluy Crusoe, y
continu refunfuando:Mierda! Justo lo ltimo que me faltaba.

El capitn no se tom demasiado en serio los berrinches de su jefe y,
quizs para quitrselo de en medio, pens proponerle tomar tierra.

Ya que nos tendremos que quedar varias horas, igual vale la pena visitar
la isla. A lo mejor hay algo interesante, o alguien que pueda ayudarnos,
que con lo mal que vamos...

Visitar la isla... replic instintivamente Crusoe. Es que somos
turistas? pero al cabo de un momento la idea de explorar l solo la isla
le instil cierta curiosidad; comenz a alimentar su ego, sintindose
importante. Pero bueno, si esto es lo que hay ms vale echarle un vistazo
a la maldita isla un par de mozos prepararon una chalupa para la
excursin. Mientras tanto qudese usted aqu, que ya bastante ha hecho
metindonos en esto. Encrguese de arreglarlo, si no quiere acabar con su
carrera de capitn.

Robert Crusoe, treinta y nueve aos, cientos de millones de dlares
repartidos en varios bancos de todo el mundo. Su familia, residente en
Nueva York desde tiempos inmemoriales, lo haba educado como el medio
burgus que era. Pareca ser, aunque no se tuvieran noticias seguras, que
sus antepasados eran originarios de Gran Bretaa. Se deca que uno de ellos
habra conquistado enormes riquezas gracias a unos negocios no bien
definidos en Amrica del Sur. De todas formas las cosas no debieron de irle
muy bien a los Crusoe, ya que en un dado momento la familia se traslad a
Nueva York para escapar de las deudas. Robert era un chico mimado
cualquiera, sin embargo la pasin por el comercio, el dinero fcil y los
estudios de econmicas le haban convertido en un trepa sin alma. La boda
con la hija de un gigante de la inmobiliaria hizo lo dems: ahora era un
coloso, la octava persona ms rica del mundo, segn afirmaban las revistas.
No era precisamente un lobo de mar, pero para sus negocios le gustaba
viajar con toda calma y cmodo. Por eso se haba comprado un gran yate para
l solo, incluida la tripulacin completa. Uno de esos yates con el puente
de madera, los mrmoles de Carrara y un comedor digno de una villa seorial
romana; esa misma nave que ahora estaba detrs de l, hincada en la arena.

Ya amaneca cuando la barca se acerc a la tierra. La isla no tena buena
pinta; al mirarla de cerca ofreca un paisaje lunar. No haba signos de
vida: nada de rboles, ningn ruido de seres vivientes ni rastros de
presencia humana. Una sensacin extraa, casi un escalofro, fulmin a
Crusoe mientras pisaba la playa blanca. Sin saber cmo ni por qu, tuvo la
impresin de tener algo que ver con aquel lugar. Slo fue un momento y no
le prest especial atencin. Eran seis y decidieron formar dos grupos:
Crusoe, con dos marineros, exploraran un tramo de la costa; los tres
restantes echaran un vistazo tierra adentro.

La arena era de un blanco cercano al gris, tan fina que pareca polvo de
cemento, casi impalpable. Una especie de mineral estril arrancado de las
entraas de la tierra. Muertas se vean tambin las dunas y los relieves
rocosos: a la que destacaba como la montaa ms grande de la isla le
faltaba una parte del flanco, aparentemente devorado por algn tipo de
excavacin, que como una fiera que arrancara bocados de carne de su presa,
se haba cebado en la piedra inanimada. El lugar en su conjunto, cuyas
dominantes iban del beige al gris pardo, recordaba un paisaje primordial
que todava desconociera la vida. Lo nico que llam la atencin de Crusoe
fue algo parecido a un canaln, un cauce pedregoso y rido. Todo dejaba
suponer que ah, alguna vez, haba habido agua. S, seguramente aquello era
el antiguo lecho de un manantial de agua dulce; pero sta debi de
agotarse, as como toda la isla. No tardaron en volver al sitio donde
haban desembarcado para juntarse con los dems, que se haban aventurado
camino al interior.

Aunque usted no se lo crea, esta isla una vez estuvo habitada dijo de
entrada uno de los marineros. Hemos encontrado las ruinas de un pueblo, a
ni siquiera media milla de aqu. Pero yo creo que lo abandonaron har cosa
de un par de siglos.

Quiero ir a ver! exclam Crusoe sin ms, sorprendiendo con su inters a
todos los presentes. Su indiferencia hacia todo lo que no supusiera dinero,
negocios o lujo era tpica de su personalidad. Nadie se atrevi a llevarle
la contraria. Recorrieron un breve tramo de un valle baldo hasta que
llegaron al pueblo. Lo nico que quedaba eran los restos de unos cincuenta
edificios de ladrillos de clara realizacin europea. Ninguno de ellos
estaba entero o reconocible, y nada ms que guijarros redondeados
testificaban la antigua presencia de una calle principal. Cualquier cosa
hubiese ocurrido ah se lo haban perdido. Definitivamente la isla estaba
desertificada, hecha estril por una explotacin indiscriminada: se haban
talado todos los rboles; una agricultura llevada a cabo de forma poco
sabia haba sangrado el suelo y chupado hasta la ltima gota de agua.

Qu asco de sitio concluy Crusoe. Su mirada dio con un sendero que suba
por una altura. Sin pensarlo, fue a ver hasta dnde llevaba. Alcanz un
claro que limitaba, de un lado, con lo que pareca ser la entrada de una
cueva obstruida por unos escombros. Sin embargo lo que le result ms
interesante fue entrever en el suelo la base de una valla. Tambin vio
algunas tablas de madera cuidadosamente recortadas y aplanadas, que tal vez
antao haban sido mesas. Deba de ser otro asentamiento, aun ms antiguo
que el anterior.

No tuvo tiempo de continuar con sus observaciones; de nuevo le acuchill la
mente aquel presentimiento tan absurdo. Porque l, en algn recodo de su
cerebro, senta que algo le una a esa tierra. Pero por qu l? Y por qu
a un lugar tan intil? No saba nada de la isla, nunca haba estado ah
antes. Pero una voz retumbaba en su cabeza, desde lejos.

Qudate aqu, Rob Crusoe! Esta es tu isla la voz no le llamaba con su
verdadero nombre, no le hablaba de usted. No. Esa descarada le hablaba de
t, como si le conociera de toda la vida. Y ahora pareca quedarse con su
nombre. Rob Crusoe! Poor Robin Crusoe! Dont leave! This island is
yours!.

Que esta isla es ma? Claro, cmo no replic l en voz alta.

Seales acsticas procedentes del mar llamaron su atencin. Trep a un
montculo de piedras y pudo ver los remolcadores que trabajaban para
desencallar su nave. Ya era hora de que me marchara!, dijo entre s,
vagamente aliviado. Mientras se diriga hacia la playa pensaba en qu hara
con esa isla que ya tena por suya. Pensaba en algn nuevo negocio para
compensar su mediocridad. Ese poda ser un lugar ideal para llenar de
hoteles de cinco estrellas, de casinos y, por supuesto, montar un gran
parco de diversin. Las playas y los valles baldos quedaran genial con
palmeras y cspedes artificiales. La ciencia y el dinero hacen milagros.
Oh s! Crear un paraso de diversin; un oasis de relax en el ocano,
para quienes tengan ganas de viajar y mucha pasta para gastar. Pronto se
acabar con ser una mierda de sitio: este ser mi reino. Y mientras haca
sus planes, se despidi de la tierra que se alejaba con una sonrisa pcara.

** Jorge Serra
   donjorgeserra@yahoo.es
   Escritor e investigador literario italiano (Sssari, 1979). Su nombre
   civil es Giorgio Serra. Licenciado en lenguas y literaturas extranjeras
   en su ciudad natal, en la actualidad es doctorando en literatura
   hispanoamericana y teora de la literatura en la Universidad de Alicante
   (http://www.ua.es). Ha adoptado el castellano como lengua de uso y de
   creacin.



=== Poemas      Wilson Campanella =========================================

*** I

Como pegado al cielo, un gran afiche de bordes gastados, arrugados,
desprendindose por los bordes humedecidos y amarillentos.
Sobre ese lienzo inmenso, corren senderos como venas polvorientas,
con minsculos aerosoles humeantes entre cobrizos y canosos,
explotando de las gentes y de los autos que se cruzan a lo lejos.

Todo parece irse hacia la tela amarillenta
como momificndose a la distancia,
disimulando fcilmente los halos celestes de cielo
que parecen adornar los bordes de un cuadro al fondo,
y de un espectculo vivo al frente, pero que se va anestesiando,
como atrado por el inmenso lienzo, hundindose entre los pliegues
de los aos en la tela.
A su lado: JUNIO 2006
Sobre la mesa de trabajo y casi como llamndome,
el motivo pintado en un calendario.



*** II

Como anoche, la Luna y su escote al oeste,
dan la espalda al diminuto Jpiter.
Sus halos serenos parecen tocarse,
jugueteando entre las nubes, acariciando
a lo lejos, la inmensa y glotona
fisura del horizonte.
Como desde hace varias noches,
el lucero agobiado coquetea acercndose
a la hermosa menguada, 
y al infinito se entregan en baos de soles plateados,
cayendo en las fauces del occidente,
casi tocndose, casi besndose,
frente a un enjambre de tiritantes lucirnagas.



*** III

Bocanadas de angustia jadeante
Acompaan tus pasos sobre la
Viscosa escarcha del camino aquel.
El de tu casa. Cartn y tablas.
Los nios jugando, la humedad y el
Fro, pegoteando papeles en
El piso calmo.
Que la comida no alcanza y la 
Ambivalente certeza, madre,
De asir aun ms lo imposible, con tu 
Vientre nuevamente besado en 
Estigma en flor para un nuevo invierno.
Siempre has sido as vida ma y
Escenario cruel de mi pobreza,
Ortiga en flor que no has de dolerme
slo cuando de respirar deje.

** Wilson Campanella
   campanellaelectric@gmail.com
   Escritor y mdico uruguayo (1959). Es mdico psiquiatra. Su produccin
   literaria permanece mayoritariamente indita.



=== ltima parada      rika Fernndez ====================================

No evocar mi memoria este captulo de mi vida ms que en esta ocasin,
recuerdo que quedar despus enterrado en lo ms profundo de la mente de
esta desventurada.

Las puertas del vagn se abrieron, y como cada maana, me apresur a buscar
un asiento libre entre empujones de gente que entraba y sala.

Un olor dulzn, rozando lo empalagoso, me llam la atencin al instante.
Curiosamente, y lejos de molestarme, se me antoj agradable aquel aroma.
Busqu su procedencia y mis ojos toparon con otros de color gris. Era un
hombre, y me estaba mirando. Tranquilo, observndome mientras yo le
observaba a l, sin que eso pareciese turbarle de ningn modo. Incmoda,
retir la mirada, consciente de que mis mejillas adquiriran un tono rojizo
de un momento a otro.

Quise adoptar una pose distrada y dirig mi atencin al libro que llevaba
conmigo. Pero, curiosa, no pude evitar mirar de reojo. Y all estaban de
nuevo sus ojos, segua mirndome, segua sereno. Me hubiera parecido una
actitud del todo maleducada por parte de ese desconocido, si no fuera
porque observ que era endiabladamente guapo. Vesta un traje negro,
corbata del mismo color y camisa blanca, lo que le otorgaba un aspecto
brutalmente atractivo. Yo me senta incapaz de mantener la mirada, pero el
hecho de que l siguiera hacindolo provoc que entrramos en una especie
de juego, un coqueteo que se mantuvo mientras dur el viaje.

Seis estaciones ms tarde aquel hombre pareci llegar a su destino. Y
apartando su mirada de m, tom posicin frente a las puertas del vagn,
an cerradas. Le el rtulo: La Laguna. Cuando stas se abrieron, y con un
gesto del todo despreocupado, tom la mano de una anciana que estaba a su
derecha. Me result curioso, pues no me haba dado cuenta durante el
trayecto de que ambos fuesen compaeros de viaje, ya que ninguno de ellos
actu como tal. Por supuesto, como cabra esperar de cualquier persona en
mi situacin, no dediqu ms que ese instante de pensamiento a un acto que,
aunque curioso, careca de toda importancia. Y sin ms sali con ella. Mis
ojos le siguieron hasta que ya no pude verle. No se volvi ni una sola vez,
no me regal una mirada de despedida.

Al poco, se detuvo el tren en mi parada. Entrando en casa, me di cuenta de
que volva a cobrar conciencia de mis actos. Y es que tan absorta iba en
mis pensamientos sobre ese hombre, por quien debo decirlo, y esto me
abochorna me haba sentido tan atrada, que no recordaba nada del trayecto
desde que le vi bajarse en La Laguna hasta que llegu a mi pequeo
apartamento de Ciudad Universitaria.

A la maana siguiente el mismo aroma cargante me alert de su inequvoca
presencia en el vagn. No tard en localizarle sentado a poco ms de un
metro de donde me encontraba yo. Iba acompaado de un chiquillo de unos
seis o siete aos, con una carita encantadora, sobre cuyo hombro reposaba
l su brazo en seal de proteccin. Me hizo saber que tambin me recordaba,
y le devolv la sonrisa como muestra de un saludo cmplice. De pie y sujeta
a la barra tena una perspectiva cmoda que me permiti observarle con
tanto descaro como l lo haba hecho un da atrs.

Los ojos grises destacaban en una tez ligeramente bronceada. Y el cabello
corto y oscuro pero graciosamente revuelto en su parte ms alta, le
atribua una edad prxima a la ma, lo que contrastaba de modo muy
interesante con cierta apariencia ms madura reflejada en su semblante.
Volvimos a dar inicio a un divertido intercambio de miradas, tan infantil e
inocente como travieso y provocativo, que ces en el momento en que, junto
con el pequeo al que acompaaba, se baj en Sol de Rey.

Qu caprichoso el destino! A lo largo de todo un mes, da tras da, fui
encontrndome con ese desconocido que ya dejaba de serlo, en un lugar u
otro del metro. Daba igual que vagn eligiera yo, l siempre apareca. Y
que agradable me resultaba esa coincidencia. Pero no cruzamos una sola
palabra, ni absurda ni coherente, ni tmida ni osada. Como si todo sobrase
tras la mirada, una mirada realmente encantadora. Y aunque esta situacin
haca las delicias de mi yo romntica, por otro lado me impacientaba, pues
no percib en l la ms ligera pretensin de disponer un acercamiento.

Cierto da de esos en que me top con l, sent la tentacin de ir tras sus
pasos cuando vi que nuestro juego llegaba a su fin, cuando le vi ponerse en
pie para alejarse de m. No s con qu propsito, ni s si me hubiese
atrevido, en caso de haberle seguido, a acercarme a l. Pero cuando me hube
armado del valor suficiente para llevar a cabo la accin, algo, o ms bien
alguien, se interpuso. Observ, en un estado mezcla de sorpresa y
decepcin, cmo de manera clida, pero a la vez distante, colocaba la mano
alrededor de la de un hombre de pelo cano y cuerpo encorvado por la edad,
para abandonar el vagn. Un hombre con el que no tuvo otro gesto que ese, y
slo ese, durante los diez minutos que transcurrieron de una estacin a
otra. Lleg a irritarme la situacin, la fastidiosa casualidad de que nunca
le encontrara solo.

Y as se eternizaron mis das. Cuanto ms tiempo pasaba, cuanto ms le
vea, ms ansiaba yo conocer el sonido de su voz, ms jugaba a imaginar el
sabor de su boca en un beso cruel que no me dara. Qu fuerza imbatible
provoc que la atraccin de un principio empezara a transformarse en
necesidad, y esta necesidad se viera dirigida hacia ese invicto sentimiento
llamado amor?

Ya una tarde, que recuerdo como la ms terrible de las vividas, el
desconocido me brind el presente de sus palabras y as la revelacin de su
identidad. Aciaga tarde de dolor y espanto!

Sentada entre la multitud mis ojos buscaban ansiosos la imagen de aquel que
deba aparecer. En la boca una sonrisa, y en los ojos mi reflejo. All
estaba. A su lado, una mujer muy bella. Me llam la atencin el aire feliz
que sugera su rostro, el de ella. La impresin responda seguramente a la
errnea costumbre de tender a creer que quien va a morir no puede sentirse
dichoso. Llevaba un pauelo cubriendo la cabeza y bajo l podan
vislumbrarse restos de lo que haba sido en otro momento una cabellera sana
y posiblemente bella. Mi madre haba muerto de cncer unos aos atrs, y no
pude remediar compadecerle al ver los estragos que la quimioterapia haba
provocado en una mujer tan bonita.

Deslic la vista hacia l que, como siempre, no dejaba de observarme. Sent
estremecerme ante la sonrisa pcara y la forma abrumadora en que me miraba.
Rec para que el tren sufriera algn tipo de avera y quedramos atrapados
juntos. Rec para que esta vez fuese mi mano la que le acompaase a la
salida. El tren no se averi, hizo la parada que tena prevista en Puente
de las Acacias. Y yo, viendo que se levantaba, y que adems esta vez estaba
completamente slo, me dirig hacia l. Sin pensarlo, me puse en pie y
avanc decidida. Las rodillas me temblaban, no lo tena previsto, no saba
qu iba a decirle, pero mis pasos nos acercaban cada vez ms. l se haba
quedado inmvil frente a m, observando cmo me acercaba, consciente sin
duda de mis intenciones, esperndome. El corazn me lata con fuerza. Le
mir fijamente, le sonre tmida, y esper. All, ms cerca de lo que nunca
habamos estado, frente a frente, su peculiar olor se hizo irresistible,
esper. Entonces, con un gesto que me hizo flojear, se inclin hacia m.
Lentamente y sin dejar de mirarme, fue encorvndose ligeramente y
aproximando su cara a la ma. Cuando estuve a punto de cerrar los ojos para
saborear el beso que estaba convencida que iba a recibir, desliz sus
labios con suavidad hacia mi mejilla, recorrindola casi sin tocarla hasta
llegar a rozarme el pelo con ellos. Y entonces me susurr estas palabras al
odo:

Tesoro, delicia y tentacin hasta para el alma ms fra que es la ma. No
vuelvas a mirarme, no cometas el error de volver a acercarte a m. O no
sabes pequea, que cometes pecado al desear a la Muerte?

Un zumbido penetr en mis odos, punzante, que me impeda escuchar los
sonidos a mi alrededor. Incapaz de reaccionar, con la vista perdida al
frente, dej brotar una lgrima que l recogi con su mejilla, enjugando
as la ma, y volvi a mirarme. Es bien cierto lo dicho acerca de ella: la
muerte es clida, es hermosa, es calma, y en algunos momentos, s, la
muerte es tentadora.

Elegante hasta para destrozarme el corazn, se dio la vuelta y volvi junto
a la bella mujer del pauelo, que pareca esperarle para no salir sola de
aquel vagn. Unieron sus manos sin mirarse y yo les observ perderse entre
la gente.

** rika Fernndez
   nena_debod@hotmail.com
   Escritora espaola (Barcelona, 1981). Reside en Madrid. Curs estudios
   hasta el Curso de Orientacin Universitaria (COU) e hizo un curso de
   auxiliar de vuelo, rea en la que trabaj durante dos aos. Actualmente
   labora en el rea administrativa. Mantiene un espacio personal en
   http://www.myspace.com/nena_myspace.



=== Lastimadura (extractos)      Marijos Prez-Lezama ====================

*** Zalema (entreds)

      ...la vida es bella, aunque sea fea.
      Oriana Fallaci

Primero fue el agua
dulce
y
eterna

luego
la certeza de tus brazos
allegados al fuego
mis pezones que flechan tu pecho

hoy
el tiempo de mi cuerpo
entre tus labios
(mi religin
mi patria)
sierpe bruna
entre muerte
y
muerte



*** Orculo

Forastero
por esta desnuda
sola a sol

y

viento que no besa

i
n
i
c
i
a
d
a

en el destino de un tapir amoroso
imposible hasta tu dolor
que no le duele



*** Malabar

Loco de nubes

(escondido
en la trtola
oscura)

de labios viejos

profetas
del
malabar

vividor

de polvorosas
crudas
recin nacidas
del aire

zarandas
de viaje
a la ms noche
de tus aguas



*** Redorada

      Dios no perdona al hombre
      que abandona a una mujer....
      Zorba, el griego

Si ests
recordado que fuiste
en un sapo
y
otro
que ya no son
y
se mueren
en mi garganta
[insaciable
del cuchillo
preludiado en la carne]



      Lastimadura

Entrao tu corazn furtivo
erizado en mi cintura
g
o
t
e
a
n
d
o

memorias sangrientas
y
me enveneno de turquesas
sin retorno
noche a noche
boca abajo
en la lumbre
y
el fro de tus escorpiones flemticos
en la guerra ms ntima
de mi refugio en el viento
boca arriba por un da
(agua y arena el resto)



*** Eglantinas

Me tientas all
y
ac con almendras
y
~~~~agua encendida
de sombra libertina
/////// quemando
la ms bruja de mis ganas
con eglantinas verdes
indiferentes a mi aire
a morir

** Marijos Prez-Lezama
   mcperez@la-cadena.com
   Escritora venezolana (Ciudad Bolvar, 1959). Es licenciada en letras por
   la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab) y editora de textos y
   publicaciones educativas y recreativas en las reas de educacin,
   publicidad y arte. Ha realizado estudios de especializacin en artes y
   museologa en el Museo de Bellas Artes de Caracas (MBA) y en el Museo de
   Arte Contemporneo de Caracas Sofa mber (Maccsi); de literatura en la
   Ucab, el Ateneo de Caracas y el Instituto de Mejoramiento Profesional
   del Magisterio; de historia poltica de Venezuela en la Universidad
   Santa Mara (USM) y en el Instituto Pedaggico de Caracas (IPC), y de
   filosofa en la Universidad Simn Bolvar (USB). Particip en el diseo
   del programa de la Ctedra de Lenguaje y Comunicacin para las reas del
   curso propedutico, ingeniera, arquitectura y educacin en la
   Universidad Jos Mara Vargas (UJMV), en el Colegio Universitario
   Monseor Talavera y en el Instituto Universitario de Nuevas Profesiones.
   Es autora del libro Juegalecturas (La Cadena Tricolor, 2003).



=== Soledad      Sandra Becerril ==========================================

Antes de que la guerra comenzara, sola caminar por las tranquilas calles
de mi ciudad, fumando... acostumbraba reunirme con mis amigos en el bar
flotante de ta: algunas veces nos invitaba tragos azules de miel. Ahora
que lo recuerdo con claridad fue precisamente en aquel ahora destruido
lugar donde la conoc: entr sacudiendo su ndigo melena, agitada por el
viento que soplaba a aquellas madrugadoras horas. Se sent justo frente a
la banda virtual que tocaba rock clsico sobre la pantalla de plasma. La
mir fijamente como troll de las montaas. Mi quijada se fue hasta el piso
cuando me sonri. Mi ta me dio un codazo impulsndome a acercarme a tal
visin, porque eso era: una visin. Era probable que viniera de un planeta
lejano, o al menos de otra galaxia, porque nunca en mi corta vida haba
visto tal belleza. Despus su asiento vol hasta mi lado. Ella hizo como
que no me vea, sin embargo yo saba que de reojo me observaba. Quise
hacerme el interesante haciendo bromas estpidas a mis amigos. Ella rea
como si las entendiera tambin. Le invit una cerveza roja con mucha
espuma. Brindamos, encend su cigarro: las manos me temblaron, no logr
controlar mi pulso y la quem. Meses despus bromebamos acerca de que
aquella era la marca de mi amor.

Hace algunas semanas me la arrebataron y ya me parecen siglos. No le veo
caso continuar viviendo aqu, sin ella, sin nadie, en este planeta
solitario, sin vida, con los bluptones persiguindome todo el tiempo. Estoy
cansado de esconderme en estas cavernas. Siento que retroced en el
tiempo... milenios atrs. Desde aqu puedo apreciar los restos de mi
ciudad. Tengo hambre, mas no queda ningn vegetal comestible, tendra que
volar hasta las ruinas... demasiado peligroso. En el bolsillo de mi pecho
guardo an la cpsula con las cenizas de ella... Cuando la abro, se
materializa su holograma frente a m: sus mejores momentos, no me canso de
verlos. En algunos aparezco yo. Tal vez, si me viera en un espejo, hoy no
me reconocera...

Sale danzando ante m en el lago de cristal. Un da donde los cuatro soles
nos quemaban la plida piel y opacaban a las lunas. Su falda de pieles se
empap de lluvia cida y se deshizo... traa otra debajo y se burl de m.
Entramos a una caverna muy parecida a esta y me cont la historia de la red
que serva para pescar los sueos. Mientras hablaba, se morda las uas...
la red para cazar sueos no era invencin suya, sino de un cientfico loco
que la cre para el gobierno. Para tenernos controlados, porque sin
nuestros sueos... qu somos? Despus de eso la bes. Me bes. Bailamos
con el sonido que emerga de las ramas disecadas. Seguramente si yo hubiese
muerto en su lugar, en mi cpsula tambin vendra el mismo da, la misma
imagen.

Cierro el diminuto estuche, la guardo cerca de mi corazn. La gente por
aqu no crea en el amor, sin embargo yo era de los rebeldes... por los
cuales estall la guerra contra la monarqua. No admito an la idea de que
el amor no exista... Por eso me la arrebataron: aquel da cuando entraron a
su casa a desollar a sus compaeros de cuarto, s que la buscaban a ella.
Huimos juntos. Los bluptones nos buscaron tanto que no conformes con
destruir la nica montaa real que quedaba, arrasaron tambin con los
habitantes, que sin saber la razn encontraron por fin un pretexto para
rebelarse. Yo los apoyaba y me senta apoyado tambin. Me di cuenta de que
algunos humanos an crean en lo mismo que yo...

Qu equivocado estaba. De que sirvi todo el sacrificio? Han muerto. Si me
qued ms solo que antes de conocerla. Ya no hay naves que salgan de aqu,
estoy atrapado, solo, muerto en vida...

Espero que algn da alguien reciba mi seal... a travs del espacio.
Escchenla!

Abro de nuevo la cpsula, me arropo con las rocas lquidas y vuelvo a
soar...

** Sandra Becerril
   sbecerril@shamra.com.mx
   Escritora mexicana. Egresada del Centro de Excelencia Educacional, curs
   tambin los siguientes talleres: Fotoperiodismo (Escuela Activa de
   Fotografa), Mdulos Literarios I y II, Teora y prctica del cuento I y
   II, en la Sociedad General de Escritores de Mxico (Sogem,
   http://www.sogem.org.mx). Estudi un diplomado en literatura fantstica
   y ciencia ficcin en la Universidad del Claustro de Sor Juana
   (http://www.ucsj.edu.mx), fue becada por el escritor Marcial Fernndez;
   estudi creacin literaria en la Sogem y actualmente estudia Novela en
   la Universidad Iberoamericana (http://www.uia.mx). Ha recibido menciones
   honorficas en el concurso La Identidad de mi barrio, organizado por
   la delegacin Tlalpan; en el primer Encuentro Estudiantil Fotozoom;
   Concurso Nuevos Talentos, organizado por Foto Regis (2002); concurso
   Juana de Amrica por el texto rase una vez..., y concurso Espejo
   Roto de relatos de terror. Adems fue seleccionada por Fujifilm Mxico
   (http://www.fujifilm.com.mx) para publicacin como profesional de esa
   casa. Textos suyos han aparecido en las revistas Luz Directa, Fotozoom,
   Expansin, Expresin Autnoma, poca, Lneas, Crtica, Voces de la
   Primera Imprenta y Universo del Bho, y en las antologas Escritores
   hispanoamericanos en el mundo, de editorial Bellvigraff; Antes de que
   las letras se conviertan en araas, Palabras sin piel y en la coleccin
   especial para el Festival de Cine Macabro 2007, prximo a editarse. Fue
   corresponsal y redactora de artculos especiales para deportistas para
   el Diario Nacional Deportivo. Ha publicado la novela La calle de las
   brujas (Editorial Justine) y el libro El legado de las abejas (Coleccin
   Especial de Nutricin Deportiva). Imparte diversos cursos de redaccin y
   creacin literaria desde 2004. De estos talleres ha surgido la antologa
   Sueos de tinta, editado por Ediciones Shamra, coleccin de textos de
   diversos alumnos. Mantiene una pgina personal en
   http://www.shamra.com.mx y una bitcora en
   http://sandra-becerril.blogspot.com.



=== El canto-gemido del pjaro aurora      Juan Pablo Meja ===============

    y cada vez me asemejo ms a un pjaro en forma de pez que nunca volar.
                                                              metamorphosis

*** el canto-gemido del pjaro aurora

hechiza suspiro el teatro de mis brazos
enamora los rostros de la noche
que crecer la humedad-vientre en mujeres de papel
para encender miradas de vidrio enojadas

la erecta humedad dilata tu silueta
eleva honras / explota temores

surge sudor del horno-madriguera
gira hermosa superficie lquida
que recorriendo tupidas geografas
el canto-gemido del pjaro aurora
inundar la noche virgen con acero.



*** lo artificial estremece la emocin violeta

pequeo cuerpo
muestra la sonrisa de tu rgida armona
y hunde en el placer de la carne a la creatura
para encender en tu inocencia la culpa de la desnudez

extravate demonio en sus muslos-pecado
deslzate lengua-navaja por los caminos de la lujuria
abandona pureza la nia-gusano de su angustia
que la belleza de su sexo escupir a la bestia
sobre el altar de mi poesa.



*** en las cortinas de la lluvia crecern sonidos

por ti las flores despiertan
y consagran sus colores al amanecer de tu mirada

corre locura
             desata los botones de mi fealdad
que en tu equilibrio se refugia
el asesino tejedor de maanas

expulsa tristeza la infancia del mausoleo
utiliza la seduccin para retener el calor de mi cuerpo
juega silencioso guardin al ritmo del mar
que las joyas de piedra soarn flores
y en las cortinas de la lluvia crecern sonidos.



*** pequeo cuerpo calor-primavera

mujer calor-primavera
sucumbe ante el sonido potencia de los cuerpos
descubre tus bordes    cintura de plata
plida centella
               ubica la rosa-deseo de mi centro
recorre angustia el vaco del curvo silencio
desplaza el sueo por el movimiento
sonre en tu desnudez a los ojos conjuncin de espejos
sangra hermosa mquina heroica
esconde tu corazn de nido en el viento
besa el cuerno-estrella de la orqudea
que hiere el ojo divino de la tormenta

vive canto-poema en los laberintos de la muerte
que slo existir cuando regreses.



*** encierra pupila-misterio el trajn de la noche

encierra pupila-misterio el trajn de la noche
descifra el trance   refugio de mi cuerpo
que en el desnudo sudor permanece
el esperma marchito de la calle

ahoga muchacha la embriaguez de la botella
limpia el ruido de mis ojos centinelas
esparce tu sombra en la obscenidad-belleza de tu boca
recupera la esencia de mis diferentes rarezas
y asesina al hombre-esperanza de la fatiga ajena
para surgir inocencia de los (re)trazos de la palabra.



*** la huida relmpago del viajero entre las aguas

canta ilusin
esprcete madrugada
                       sobre las arenas de todos los desiertos
anochece otoo bajo la luz de los febreros calcinados
que tu boca detendr el silencio carcelero de mis huesos

huye    potro amanecer
                        incendia su adolescencia
resplandece vrtigo-marea en la angustia del misterio
que en la metamorfosis de los rostros de tu espejo
se perder la belleza compulsiva de la culpa.



*** las miradas tradicionales inundan la lluvia

bajo tu sombra
los versos envenenados se maquillan
y el rostro de la pena huye de tu canto-sonrisa

ah donde la luz recoge sus pasos
la flor de los bares denuncia la tertulia de los locos
y el canto-eclipse
                   madruga de murmullos la maana de tus ojos
entonces brota el silencio en tus vestidos
la palabra se apaga
y publica a colores la ternura de un delirio
pero tus sueos purgan condenas publicitadas
en las paredes de la ciudad
mientras el viento gira en los cabellos de la risa.



*** la reina salv la cabeza del amante enjaulado

sufre descuartiza pinceladas
queda mucho por qu vivir

el pasado volver de los talones del profeta
encerrar las viejas cartas de la muerte
para que el nuevo crneo de la princesa
incendie los anillos de la lluvia

ni un paso atrs estrella musical
que la reina salv la cabeza del amante enjaulado
agredi a la locura
y abort el bistur de la esperanza.

** Juan Pablo Meja
   jp_mejiag@yahoo.es
   Escritor y periodista peruano (Lima, 1983). Egresado de la Escuela de
   Comunicacin Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
   (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe). Es cofundador y director de la revista
   de creacin El Jinete de la Tortuga y del sello editorial Paracadas.
   Form parte del Comit Organizador del I Encuentro de Poetas y Editores
   Sanmarquinos y del Concurso Anual de Poesa Prima Fermata Literaria
   2006. Ha publicado poemas en diversas revistas electrnicas y blogs de
   literatura. Mantiene las bitcoras http://jpmejia.blogspot.com y
   http://eljinetedelatortuga.blogspot.com.



=== La cena de los nios      Juan Planas =================================

Chicos, coman la cena, para crecer sanos y fuertes.

Est fea la comida, abuela!

No est, fea, Andrs.

Andrs tiene razn, abuela! Esta comida est sucia, tiene pelusitas!

La comida est limpia, Rosa, no tiene pelusitas, y si no la comes, vas a
ser una chica pequeita y fea.

Asomada a la ventana, abierta pese que la noche era bastante fresca, la
madre escuchaba la discusin.

El tranquilo vecindario suburbano se vea desierto. Del otro lado de la
calle, se distingua la sombra de un hombre en la nica ventana iluminada
de un bonito chalet con terraza. La madre observaba atentamente la oscura
silueta del hombre, y cada tanto levantaba su vista hacia la luna llena que
iluminaba el barrio.

No quiero esta porquera!

Andrs haba comenzado una furiosa rabieta. Tras alejar su plato de un
empujn, chillaba y pateaba el piso, mientras la abuela procuraba
apaciguarlo.

No voy a comer! No voy a comer!

El hombre desapareci de la ventana, que un momento despus se oscureci.

La mujer se acod en el alfizar de la ventana y reconcentr su atencin,
ahora dirigida a la terraza de la casa de enfrente. Ambos nios se haba
unido en una rabieta mancomunada y la abuela se mostraba impotente para
dominarlos.

No voy a comer! No voy a comer!



                                   * * *



El hombre haba subido a la terraza. Resisti cuanto pudo, pero la
irresistible llamada de la luna lo haba vencido, como siempre. Otra vez
triunfaba la maldicin. Mir angustiado a la luna. Quiso gemir su congoja,
y lo que brot de sus labios fue un spero gruido. Pas su mano por el
rostro, mojado por el sudor pese a lo fro de la noche; estaba terso,
recin afeitado.

Todava soy humano, pens.

Se apoy en el parapeto y mir hacia abajo. La amplia ventana del comedor
de la casa de enfrente estaba abierta y el hombre vea claramente a la
madre asomada mientras la abuela se ocupaba de la cena de los nios,
sentados a la mesa. El hombre pens en los nios y se estremeci.

Carne! Necesitaba carne fresca, sangrante! Necesitaba sentir los ayes
aterrorizados de una vctima mientras le clavaba sus agudos dientes!

Mir otra vez a la casa de enfrente. Sus sentidos se haban agudizado y
ahora percibi el tierno olor de los nios. Como las otras veces, la
metamorfosis, lentamente anunciada por ciertos sntomas, se haba consumado
de golpe.

El lobizn alz la vista a la luna y emiti un prolongado y terrorfico
aullido.



                                   * * *



Los nios haban quedado paralizados y silenciosos al or el aullido.

Con una radiante sonrisa, la madre cerr el vidrio y los slidos postigos
de la ventana. Antes de darse vuelta, asumi un semblante severo.

A cenar, que el lobizn se lleva a los chicos que no comen.

Los nios se pusieron a comer, ahora sin protestas. La madre y la abuela
los miraban, sonrientes. Cuando los nios terminaron el plato, la madre
dijo:

Y ahora, la fruta... El que no come la fruta se lo come el lobizn.

Mientras serva la fruta, la abuela exclam, dichosa:

Qu suerte tener un vecino como el seor de enfrente!

Por la ventana cerrada se filtraba el pavoroso aullido del lobizn.

** Juan Planas
   sanalpar@yahoo.com.ar
   Escritor espaol (Barcelona, 1944) residente desde su infancia en el
   barrio de San Telmo, Buenos Aires (Argentina). Se dedica a tareas
   relacionadas con la edicin de libros y revistas. Ha publicado diversos
   relatos en las revistas electrnicas Letralia, Proyecto Sherezade,
   Ficticia, Almiar, EOM (Eldigoras), y Parole Con. Su pgina, Galeradas
   (http://ar.geocities.com/sanalpar/galeradas.htm), incluye enlaces a sus
   escritos en la red.



=== Lquidas alas (extractos)      Xesca Almcija =========================

*** Dentelladas

Perra que en tu ausencia ladra
mientras clava en las llagas el colmillo
entre el gorgojeo del desprecio que me amputas
los galopantes compromisos que allan sobre el sol.

Dentelladas de rabia     contra m
impotencia       la meftica herida.

Enmohecido el mosaico de los sentimientos
donde queda la smosis del oxidado coexistir.
Entre el sculo del deseo la rabia por las comisuras
anaglifo del amargo brindis
en los silenciosos aullidos del adis.

Controversia de las rodas palabras
tarascada al moroso deseo
las fauces se cierran paliadas por la agona
mordisqueando la morfologa del ayer.



*** Polvo de sueos

Una gota se desliza por el cristal de las verdades a medias
mientras t eres el inspirador de los senderos creativos.

Cantando en silencio
inundando de aroma los recuerdos de la sombra
llorando entre desconocida gente
las horas que entre ellos vivimos.

Polvo de sueo en el amanecer de lejanos das
primaveras con sabor a vainilla.

Recorridos que se cruzan en el viento
mientras estas manos te dibujan una vez ms
una vez ms entre dioses y bestias
te pierdes en la nublada mente.

No hay miedo a la nada    la nada no existe
slo temo al olvido
ese olvido.



*** Calzado de goma

Ojos que alumbran recorridos.
fijos en la blanca lnea del camino
micheln         calzado de grandes gomas
radios que circundan y mueven tu paso
en este andar y venir del humano.

Mquina al servicio del tiempo
tiempo que se hace ms rpido con tus zapatos
rodos en los viejos caminos andados.

Vida quemada en las jvenes auto vas
bajo el bro de las piezas que te arman.

Cercanas donde antao solo llegabas con oro.
Metal      habitculo con asientos y mandos
luces indicadoras del movimiento en el espacio
espacio que recorre la mirada tras un cristal
biselado en el iris de la sentada mirada.

Alvolo del cuerpo viajero en su fachendear
como lisonja para el viejo asfalto desgastado
rueda
y ruedan
la rueda
en el empaste del abarloar de la vida
maroma en la prisa de lo mundano
in extremis de las agujas del tiempo.
al filo de la cotidiana velocidad
ruedan
y ruedan
la rueda.

Rueda en el astracn del mundo adoquinado.

** Xesca Almcija
   xescaalmecija@yahoo.es
   Poeta espaola (Almera, 1962). Ha publicado los poemarios Poesya... con
   perdn (1981) y Lquidas alas (Torremozas/Aullidos de Asfalto, 2005), y
   la novela Julia y viceversa (1995). Textos suyos han sido publicados en
   diversas revistas literarias. Hoy en da trabaja en la empresa Mester de
   Juglara, de espectculos y talleres artsticos, que ella misma junto al
   poeta y actor Jos Antonio Roche han formado.



=== El papalote y la bruja      Odiln Moreno Rangel ======================

Junio se estaba yendo, eran sus ltimos resoplidos. El viento furioso se
empeaba en acelerar su partida. El ventarrn caracoleaba gil por todos
los espacios de la ciudad. Se descolgaba con fuerza inusitada desde la cima
de los cerros y no bien se haba esfumado una corriente de aire cuando ya
venan detrs otras.

Senta el aire y la polvareda arremeter contra la piel de su cara. Un sol a
tres cuartos de su viaje diario, cerca de iluminar otros lugares, penda
del cielo. No supo por qu, pero volte hacia arriba y los mir. No era la
primera vez que los vea, pero si fue la ocasin en que se quedaron
grabados en su mente por toda su vida. Una sonrisa sin menor pena floreci
en su rostro, corri hacia la barda que limitaba el terreno de su casa. La
trep gilmente, se sent con una calma que contrastaba con la alegra que
retumbaba dentro de su cuerpo. Ni por un momento los haba dejado de
observar. Se le figuraba que haba cientos de ellos culebreando en el
cielo. Todos eran de diferentes colores, con distintas combinaciones.
Danzaban gilmente, murmuraban por unos instantes y por otros se alzaban
furiosos dejando or un ruido que atemorizaba.

Era un espectculo fascinante, un cielo multicolor que se agitaba
constantemente. Luego volte hacia abajo y los mir. La mayora tendra la
misma edad que l. Otros eran mucho mayores. Los que eran sus pares,
algunos de ellos iban con sus padres. Le llam la atencin un seor rollizo
de piel blanquecina que de momento se tornaba roja por la algaraba de
jugar. Se diverta l ms que sus hijos.

La alegra y la emocin le corveteaban en los ventrculos del corazn. Sus
desfallecimientos y las risas nerviosas que se le encimaban en su cuerpo,
iban al comps de los movimientos de todas esas manos que abarrotaban el
baldo que se extenda frente a l: un terreno vivo en polvareda rojiza,
hierbas y piedras, y con unos cuantos, pero exuberantes, rboles de pirul.

No sinti pasar el tiempo, el tiempo no duraba lo que deba. No era como
cuando iba a la escuela y se le haca inagotable. Quera que la maestra ya
terminara de hablar porque entre tanta palabrera sin ton ni son, las horas
y los segundos y todas las dems fracciones que componan los segundos se
atascaban, el aire se enviciaba y senta que ya no haba el suficiente
oxigeno como para respirar plcidamente y le entraba la modorra y el
bostezo escandaloso por el que siempre lo regaaban.

Una vez que se desvaneci por completo el sol junto con los nios y nada
ms qued el murmullo de un terrenal solitario, mecido tiernamente por la
noche joven, decidi meterse a su casa. Miles, millones, infinitas
descargas infinitesimales de alegra hacan que su interior se coloreara
como todos esos juguetes que haba visto menearse altivos, sonoros,
traviesos en el cielo. Con la sonrisa trmula en el rostro entr de prisa a
su casa, busc a su mam y a la carrera que lleva la sorpresa, le cont
todo lo que haba visto esa tarde de fines de junio. La mujer mir a su
criatura como si fuera una flor que enseoreaba el lugar. Contempl las
mejillas de su chamaco como ptalos de rosas, aterciopelados y colorados
por el azote del sol y el viento. Lo mir y mir su niez difcil
endulzarse por el recuerdo de sus hermanos.

Le platic que sus tos, los hermanos de ella, hacan unos papalotes
hermosos, pero los fabricaban para vender. Le dijo que sus tos tenan un
cuarto lleno de estos juguetes. Los hacan su to Felimn y su ta Natalia.
Hasta le platic de cuando, encorajinada. la ta Natalia le fue a romper
todos los papalotes que haba hecho su hermano Felimn, nada ms porque l
le haba pegado, segn por desobediente. El chamaco escuchaba atentamente,
se imaginaba lo que le deca su mam, escuchaba y tomaba la leche tibia que
ella le haba servido. Y ya que la escuch por mucho tiempo, se anim a
decirle que le enseara a hacer los papalotes. Pero ella le contest que
no, que otro da porque iba a ver la televisin y no le daba tiempo.

El nio le suplic que en ese momento le enseara. La mujer no se quit de
la negativa. El nio ech mano de sus mejores lgrimas, se tir al piso,
patale y grit, pero no consigui lo que deseaba, al contrario su
progenitora le propin dos arremetidas de manazos en sus nalgas acompaadas
de un No entendiste que luego?.

Se llamaba Sergio, tena ocho aos. Era moreno, de rostro anguloso, los
ojos negros en forma de almendra y el cabello grueso e hirsuto. Al otro da
se haba encontrado en un incmodo mesabanco, evocando lo que le aconteci
la tarde anterior. Estaba sentado all por mero compromiso. En realidad l
no quera estar all, pero no haba de otra que aprender en contra de su
voluntad y no saba a razn de qu. El nico argumento eran las manos de su
madre revoloteando en lo alto mientras le deca es por tu bien. Si no
estudias no vas a ser alguien. Pues si l ya era alguien no?; no haba
razn para ir a la escuela, pero la saba elocuencia de su madre siempre
terminaba por convencerlo.

Esa maana no fue tan larga como las otras, se entretuvo pensando en que su
mam le iba a ensear a hacer papalotes. Y los que l elaborara iban a ser
los ms hermosos que se tuviera memoria por muchos aos. Se alegr de su
pensar y se sinti orgulloso de s mismo porque estaba seguro de que nadie
iba a disear, hacer y volar papalotes como l. Lo vendran a ver de otros
lugares para reconocerlo, le daran premios y reconocimientos a su ingenio.
Todo mundo iba a admirar su arte para volar los papalotes. Nadie como l
para llevarlos por el cielo. Su imaginacin que volaba sin la menor
restriccin de pronto cay a suelo duro cuando su maestra lo increp y le
dijo ya terminaste?.

Mucho tiempo despus del que hubiera considerado necesario, sali de la
escuela. Camin a prisa, no le interesaba nada, ni el juego de canicas o el
juego de pelota en la polvorienta calle sin pavimentar a espaldas de la
escuela, quera llegar lo ms pronto posible a su casa para insistirle a su
madre que le enseara a hacer los papalotes.

La emocin del deseo incontenible, de la ilusin que iluminaba la mirada,
no lo dejaba quieto. Caminaba a prisa, casi corriendo. Cuando lleg a su
casa encontr a su mam platicando con la abuela.

Te digo que fue la bruja dijo la anciana, segura de lo que hablaba.

No mam, cmo crees? Esas cosas no existen. Son puros cuentos.

Cul bruja abuela? intervino Sergio.

Yo las vi la abuela volte a mirar a Sergio, estaban brincando ac
atrs, en el cerro, en el San Cristbal. Eran unas bolas de fuego...

Ay, hijo! dijo la madre de Sergio mirndolo a l severamente. Es que se
muri el chamaquito, el hijo de Berta. Y dice tu abuela que fue la bruja,
pero de seguro la chamaca sonsa se qued dormida, aplast al nio, lo ahog
y ahora dice tu abuela que fue la bruja.

No, hijo, de verdad que fue la bruja aleg la vieja.

Ay! Que no, mam! Bueno, yo qu estoy discutiendo contigo. Mejor me voy
a ver la televisin. Ya va a comenzar la comedia.

La mujer se fue a la sala y prendi el televisor.

No, mi hijo continu hablando la abuela, yo te voy a decir... esto que
me pas all en Necaxa cuando tu abuelo me llev para all... porque en ese
lugar se estaba haciendo una construccin, nos toc lidiar con una bruja.
Esa noche, los seores, los hombres se fueron a trabajar, nada ms nos
quedamos en esa casa las mujercitas con los nios. A lo lejos, en los
cerros se vean muchas luces como que bailaban en el cerro. Entonces les
dije a las seoras que estaban all, las que traan a sus nios chiquitos,
que eran las brujas las que brincaban en el cerro; les ped que se
enrebozaran bien con sus nios y que les pusieran sal en su cabecita y en
sus piecitos y que regaran en todo su alrededor. Pero una seora que le
gustaba bastante el pulque, estaba ebria y no me hizo caso... Entonces yo
traa a tu ta Josefina, la tena recin nacida, entonces, ya le puse a
ella la sal en los pies y en la cabecita y la enreboc bien... porque
tambin se les pone la, este... que te gusta comer a ti, cmo se llama...
la mostaza, se pone mostaza, el grano de la mostaza o sea semilla... y
segn que hasta que acaban de comer ese grano es cuando pueden atacar a los
nios; tienen que estar comiendo uno por uno.... y ya en la madrugada,
escuch as como aletazos, pero no poda despertar y lloraba un nio, pero
yo inconscientemente tocaba a mi hija y la senta junto a m, pero as con
trabajos pude despertar, entonces la seora que estaba borracha estaba bien
dormida y el animal ya haba jalado a su beb. Lo tena por los pies de la
seora, ya lo haba jalado, pero en ese momento iban llegando los seores,
los trabajadores. Uno de ellos avent su sombrero al piso, y abri su
cuerpo en cruz y el animal ya no se pudo mover. Las patas de la bruja
estaban en la azotea. Otro seor las agarr e hicieron fuego, ah las
aventaron. El animal se fue arrastrando hasta donde estaban ardiendo sus
patas, chill bien feo. Pero como que ya no pudo volar porque nada ms se
caa; ya no poda porque el seor le ech el sombrero y se puso en cruz y
eso es como sortilegio para que ya no caminen o no sigan haciendo mal.
Total que la agarraron y la quemaron. Cuando entraron a ver al nio, ya lo
haba desangrado, ya se haba muerto ese beb, y yo tena a mi nia bien
embrazada y estaba viva, pero la seora que estaba tomada, la bruja le mat
a su hijo. As fue, hijo, por eso te digo que fue la bruja. Quin si no
ella? Pero ya no quiere creer tu mam. Antes, cuando era de tu edad, crea.
Ahora ya no porque es grande y como ha ido a la escuela, ya no cree. Las
brujas son cosas malas, son de la noche.

Hasta despus de varios minutos de cuando la abuela hubo terminado de
hablar, Sergio sigui pensando en el relato de la anciana. Imagin los
lgubres aletazos del animal tronar en la oscuridad para hacer su fechora.
Un temblor glido, doloroso, le serpente por la columna. Se le hizo china
la piel. Sinti que se entuma y no poda moverse. Trajo a la mente un
animal furioso que se acercaba amenazante a l. Quera moverse pero no
poda. Slo detuvo sus pensamientos y sali del trance cuando su madre les
habl a l y a su abuela para que fueran a comer. La abuela lo tom por los
hombros y se dirigieron a la mesa. La madre encendi el televisor que
estaba all. Ninguno de los tres habl, ya no se platic de las brujas. Mas
despus, cuando terminaron de comer, el muchachito le insisti a su mam
que le enseara a hacer papalotes. Ella le contest que s, pero que ms al
rato que por ahora la dejara mirar la televisin.

Sergio no quiso ponerse necio. Saba que no le convena. A su mam la tena
que tratar con pincitas y ser paciente porque de otra manera la poda pasar
muy mal y nada que le ensearan lo que l quera. Mejor se fue a trepar a
la barda de su casa, mir cmo el cielo se fue tupiendo de papalotes.
Observ a los nios divertirse con los juguetes. Mir que dos papalotes de
esos que despus se enterara que son de veinticuatro cocoles, se agitaban,
se enfrentaban, se estaban disputando. Uno de ellos era rojo, con unas
largas y finas barbas del mismo color, le pendan dos largas colas de
trapo, una un poco ms larga que la otra. El otro papalote era azul marino,
y sus barbas tambin finas del mismo color que el lienzo principal. Al
vaivn de las rfagas parecan dos medusas que se agitaban con la corriente
marina. El fulgor del sol de la tarde se fue a reflejar en la navaja de
afeitar que traan al final de la cola ambos papalotes. Los dos papalotes
se enfrascaban, se zarandeaban furiosos. Eran como si bailaran con delirio.
Uno haca crculos y bajaba, el otro se ergua y repeta lo que el otro
haca. Luego uno de ellos se alz hasta el techo del cielo y luego
descendi como desmadejado, como si estuviera muerto, sin fuerza. El otro
se sacudi de izquierda a derecha. Sergio se deleitaba en la batalla,
quin ira a ganar de los dos jugadores? Los dos eran buenos. Los juguetes
parecan una extensin de su cuerpo. No se poda predecir quin iba a ser
el vencedor. Sergio segua el movimiento de los jugadores, ningn detalle
se le escapaba. Observaba cmo deba desplazarse y mover los brazos para
que el juguete hiciera lo que el jugador deseara. Y as estuvieron los
papalotes hasta que uno de ellos descendi acuitado, como lo haba hecho
antes, pero esta vez ya no se recuper, ya no se irgui, se fue. Le cort
el hilo la navaja del otro papalote. El papalote perdedor se fue a enroscar
all con los cables de luz. Estaba otra vez oscuro. Casi no haba papalotes
en el baldo. El nio que haba ganado gritaba: Te venc la coleada!.

Sergio dej escapar un largo suspiro. La tensin del juego sin solucin
haba desaparecido. Tambin haba dejado de apretar las manos y las
mandbulas cada vez que alguno de los jugadores estaba por ganar. Luego
Sergio volte hacia el cerro San Cristbal y mir unas bolas rojas que
aparecan en un lado y luego en otro. Pens en lo que le haba contado la
abuela ltimamente, se asust, se meti corriendo a su casa. Le fue a
contar lo que vio a su mam y a su abuela.

Son las brujas, hijo le dijo la abuela santigundose.

No, hijo, qu van a ser las brujas, son los pobres leadores que van
bajando del cerro, vienen del otro lado, de la Estanzuela. Se vienen
caminando y pues prenden una antorcha para irse alumbrando, pero qu brujas
ni qu nada, esas cosas no existen, son leadores.

El chamaco mir a la vieja, la vieja a su hija y nada ms chasque la
lengua en seal de desaprobacin, como pensando por ms que le explicara lo
de la bruja, nunca lo iba a creer porque era una necia. La madre se
escabull hacia uno de los cuartos de la casa. La abuela la mir hasta que
desapareci y luego reanud su pltica.

Pues ahora, mi hijo, las seoras, las mams, las que acaban de tener a sus
criaturas, los chamaquitos que no estn bautizados, tienen que ser cuidados
porque corren peligro, estn indefensos.

Cmo los cuidan, abuela?

Ay, hijo!, pues no te dije ayer que se ponen granos de mostaza en la
azotea para que el animal se entretenga comiendo. Igual te dije que hay que
poner las cruces de sal en la ventana y las tijeras abiertas en forma de
cruz debajo de la almohada del nio.

Para qu las tijeras, abuela?

Para que se corte la baba que echa la bruja por el techo, la que se va a
incrustar en la mollera del chamaquito, es como la lengua del animal, por
ah le chupa la sangre al chiquillo; entonces hay que cortrsela, para eso
son las tijeras.

Cada vez que la anciana abordaba el tema de la bruja Sergio era toda
atencin. Le fascinaba que su abuela le contara esas historias. Senta
miedo y curiosidad a la vez. Siempre se sorprenda de todas las cosas que
saba la abuela. Se deca a s mismo que la abuela no poda estar diciendo
disparates como sostena su mam. Ella haba vivido ms tiempo y saba ms
de la vida que cualquier otra persona incluso su mam. Adems no tena por
qu mentir y una prueba de lo que ella deca era cierto eran las bolas de
fuego que volaban de un lado a otro del cerro.

Sergio interrumpi a la vieja y le dijo que luego le siguiera contando ms
de la bruja porque iba a ver a su mam, porque adems de la bruja otra cosa
que ocupaba su mente era lo del papalote. Se levant y fue con su mam, le
rog que ya le enseara a hacer los papalotes. La seora le contest que en
esos momentos estaba tejiendo una carpeta de mesa chica, que se esperara.
El nio se sent junto a su madre que tambin estaba viendo un programa de
televisin. Ya hasta que termin el programa, le dijo que ya le iba a
ensear. Tambin le dijo que nada ms una vez lo iba a hacer, que otra vez
no, as que se fijara bien porque no se iba a repetir. Ya seran como las
doce de la noche cuando empezaron a trabajar. En realidad la mam de Sergio
no saba muy bien cmo se hacan los papalotes, nada ms le iba a mostrar
lo que vio que hacan sus hermanos, pero eso de hacer los papalotes no era
cosa suya, nunca le gust hacerlos.

El chamaco pensaba que el juguete se llamaba papalote por ser un papel muy
grande, pero su madre le explic que papalote era una palabra de origen
nhuatl y significaba mariposa. Luego le dijo cmo preparar el engrudo,
cmo cortar los popotes y dnde comprarlos, cmo deba cortar el papel y
pegar los popotes segn fuera el tamao y forma del papalote. Esa noche
hicieron varios diseos. La mam as lo quiso para que el chamaco viera y
conociera de todo lo que ella saba. Hicieron muchas combinaciones de
colores hasta que los agarr fuerte el sueo y mejor se fueron a acostar
porque ya no podan ms. El que ms le gust al chamaco fue el de
veinticuatro cocoles, se le haca fuerte, imponente. Senta que l deba
ser as.

Durante el horario de clases de esa maana, Sergio, con su desvelo y
emocin de lo que haba aprendido apenas algunas horas antes, en lugar de
poner atencin a lo que le enseaban haba estado pensando en la forma en
que iba a hacer un papalote por s solo. En la parte posterior de su
cuaderno dibuj esbozos del papalote que deseaba. Cuando regres de la
escuela, encontr como de costumbre discutiendo a su madre a y a su abuela.

Ya se llev a otro chamaco la bruja, te lo dije que iba a regresar.

Que no, mam. El chamaco de la Juana de seguro ella lo aplast. Se ha de
haber quedado bien dormida y se le olvid que ah juntito tena a su
criatura.

No. Qu dormida ni qu nada, ese sueo es el vaho de la bruja... de seguro
la jovenzuela no puso sal ni las tijeras, por eso le pas lo que le pas.

Ay, mam! Mejor me voy a mirar la televisin porque contigo es imposible
hablar luego mir a su hijo y dijo:. Al rato les hablo para que comamos.

Esos animales nada ms salen de noche, de da no se atreven termin de
decir la abuela.

Luego de la comida el muchachito le pregunt a su madre cmo le poda hacer
para elevar el papalote que haban hecho. Ella le pregunt que si no se
haba fijado cmo le hacan los dems nios. Tambin le dijo que ella ya
haba cumplido con ensearle a fabricarlos, de lo dems que l se
encargara. Por ltimo le dijo que fuera al tanque, al baldo, a fijarse
cmo lo hacan los dems chamacos y as aprendera. El nio le contest que
estaba bien.

La madre de Sergio pens que as era mejor. No haba otra manera de hacer
que su hijo se hiciera independiente. Ella no siempre iba a estar con l.
Desde chico tena que hacerle entender que nadie iba a hacer las cosas por
l. l tena que esforzarse por s mismo.

Sergio agarr al papalote de veinticuatro cocoles que haba hecho en la
madrugada, lo prepar como le haba dicho su mam. Le puso el tirante, la
rezumbadera, la cola y al final de sta la navaja. Quera disputar con
alguien, echar coleadas. Seran las seis de la tarde cuando ya estaba
Sergio en el terreno del tanque. All fue a hacer lo que mir que hacan
los dems chamacos para elevar su papalote. Avent hacia delante el
papalote con la mano derecha, pero tomando el hilo, tambin sujetaba el
hilo con la otra mano, pero manteniendo el brazo hacia atrs. Dej ir el
hilo, a cierto tramo detuvo el hilo con la mano izquierda y volvi a
aventar la mano derecha, dej ir ms hilo. Sinti cmo se trep el papalote
en una corriente de aire, jal el hilo con ambas manos, una despus de la
otra, lo que le dijeron que era cobrar hilo, y el juguete rugi soberbio.
Se emocion, se le fueron a poner de punta los pelos de los brazos. Luego
otra vez ech ms hilo y tirone hacia atrs el hilo con la mano derecha y
el papalote ya estaba muy cerca del sol, casi verticalmente. Senta el hilo
tenso. Agit el brazo y el juguete hizo lo que su brazo. Hizo crculos con
el papalote, medias vueltas, etc.

Un chamaco del mismo barrio se le acerc y le dijo retador que si echaban
coleadas. Sergio le contest que s. Empez la disputa y ya se retorcan
los dos juguetes por el cielo, como dos serpientes y se daban de lanzadas
con las navajas que traan en la cola. Los dems nios se estaban retirando
del lugar, nada ms estaban quedando ellos dos. La noche estaba llegando y
no haba quien ganara. En una de esas que se viene el viento ms violento.
Los papalotes dieron de vueltas impetuosamente, los chamacos apenas los
pudieron controlar. Otra vez se solt una fuerte rfaga de viento. Los
papalotes se fueron a picada. El otro chamaco, el que haba retado, se
alcanz a recobrar y se hizo para arriba; elev el papalote en lnea recta
y le pas la navaja por el hilo del papalote de Sergio. Sergio nada ms
mir cmo se le fue el papalote, se iba desmadejado, sin fuerzas, como si
hubiera muerto la serpiente. Ya se sent en el suelo terroso, haca fro.
El otro chamaco se rea, se burlaba de l. Le deca que le haba ganado
fcilmente, que lo esperaba otro da para darle la revancha, a ver si poda
con l. Sergio se levant y le dijo que s, que se veran otro da, a ver
qu pasaba. Luego camin hacia su casa. Antes de llegar a atravesar la
calle, mir al San Cristbal. All venan las bolas de fuego, estaban
saltando de un lado a otro a mitad de cerro.

Entr a su casa. Le cont a la abuela otra vez lo de las bolas de fuego que
bajaban del San Cristbal.

S, hijo, es que hay mucho nio recin nacido por la colonia y no los han
llevado a bautizar, pero si les pusieran su sal y las tijeras los
protegeran en lo que los bautizan.

Abuela continu el chamaco, qu crees, hoy jugu con el papalote, jugu
las coleadas con otro nio y casi gano, nada ms porque se vino un viento,
pero ya lo tena...

S, te vimos por la ventana interrumpi la mam, pero no te preocupes ya
vendrn otras oportunidades y ya ganars.

S te vimos, hijo intervino la abuela; no te dejes, no te acostumbres a
perder porque por eso la gente se amarga.

Otra vez Sergio fue a la escuela, y ese da tampoco le puso atencin a lo
que deca la maestra. Estaba dibujando en el cuaderno, la figura que quera
hacer en su papalote. La maestra lo sorprendi, lo rega, le escribi una
nota para citar a su mam para recomendarle que reprendiera a su hijo, para
que estuviera ms atento en la escuela, no perdiendo el tiempo en cosas que
no le servan para la vida.

Termin el da de clases. Y el chamaco se fue a su casa. En el camino
arranc la hoja en que la maestra haba escrito el recado y lo tir. Lo
mir llegar la abuela.

S, hijo, era la bruja. Ya se chup otro chamaquito, el de la muchacha esa
que vive all por la tortillera. Ahora el que peligra es el hijo de
Justina, la que vive por la zanja.

Ya van a empezar con sus cosas, otra vez, mejor ya vnganse a comer dijo
la mam de Sergio.

El chamaco, despus de la comida, se fue a mirar la papaloteada en el
baldo. Todava estaba un buen sol. Mir el astro, bien anaranjado, con sus
lenguas de color rojo all por el occidente relamiendo los cerros. Le
gust, y ya se decidi cmo iba a ser su papalote. Se meti a su casa, sac
los papeles de los colores que haba elegido: negro, anaranjado y rojo.
Tambin se hizo del manojo de popotes, los que su mam fue a comprar al
mercado Barreteros, y prepar un posillo de engrudo. A la media noche
termin de hacer el papalote de veinticuatro cocoles, con un sol de color
anaranjado en el centro y lenguas de color rojo, el fondo negro. Lo adorn
con unas enormes barbas muy finas con los colores rojo y anaranjado
entreveradas. Lo dej secar toda la noche.

Al otro da, cuando lleg de la escuela, le compuso el tirante, la
rezumbadera y la cola con la navaja. Le puso tambin el papel para que
rezumbara.

La abuela y la mam estaban platicando del cuarto nio que haba fallecido
en la colonia. La abuela insisti en que era la bruja, la madre en que se
trataba del descuido de las inexpertas madres.

Seran cerca de las nueve de la noche cuando el chamaco quiso salir a
elevar el papalote, ya los nios del baldo se haban ido. La madre
consinti en que saliera a jugar su artefacto, pero le recomend que
regresara no muy tarde. Sergio plane ir a elevar el papalote donde estaba
antes la asta bandera. All todava se ve la base y el tubo de metal que
sostena la bandera. Se acomod la chamarra, luego el papalote en la
espalda y se fue hasta las peas, as se le nombraba en donde estaba el
asta bandera. All tambin es donde se tiene por costumbre la
representacin de la crucifixin de Jesucristo en Semana Santa. Hasta all
fue a llegar; nada ms vea las sombras de los rboles y el viento
estrellndosele en la piel. Avent el papalote para adelante y lo comenz a
elevar, dej que se fuera a lo lejos. No cole, ni se miraba frgil. Lo
haba hecho resistente. Mir las casas que empezaban para abajo de la
zanja, o sea el cinturn de seguridad que se haba construido para evitar
que se inundara otra vez Pachuca. Luego volte para arriba, para el San
Cristbal. Mir parte del lomo del cerro y ms arriba los puados de
estrellas reverberando en la oscuridad. Luego se dej ver una bola de fuego
echando brincos. El chamaco se sobresalt. Quiso empezar a bajar el
papalote. Pero la bola de fuego en breve dio cinco saltos y fue a llegar a
las primeras casas. Se fue a parar all encima del poste del alumbrado
pblico, pero no quem los cables, no hizo lumbre. Se fue a hacer un
guajolote que le sala humo de las alas. Sergio no sinti miedo, le dio
curiosidad. Mir al animal, al guajolote sombro. El animal salt en forma
de bola de fuego al techo de una casa y fue a detenerse como guajolote.
All como que inspeccion el lugar, como que se vea que buscaba algo.
Luego se fue a buscar a otro techo. El chamaco se acord de la Justina, ni
cinco das que haba trado a su beb. Mir al animal irse para el tercer
techo. Ya le faltaban dos casas para llegar a la de la Justina. Se puso a
pensar que si bajaba corriendo no le iba a dar tiempo para avisarle a la
Justina que tuviera cuidado, que por all andaba la bruja, que pusiera la
sal y las tijeras debajo de la almohada de su chilpayate. El animal busc
en la cuarta casa, la otra casa era la de Justina y su hijo. El chamaco se
acord de que la abuela le haba dicho que las tijeras eran para cortar la
baba, la lengua de la bruja y pens que tal vez la navaja del papalote
servira. Era la nica manera que poda intentar para detener a la bruja.
Recobr el hilo, acerc el papalote, se escuchaba el rezumbar sordo. Lo
dej descender suavemente, lo puso para atrs de donde estaba la bruja. El
chamaco jal el hilo, el papalote rugi furioso en la oscuridad del cielo.
La bruja mir el papalote, percibi en la oscuridad el brillo de la luz
artificial reflejado en la navaja de la cola del papalote. Brinc y se
acomod en casa de la Justina. Haba fallado Sergio. El chamaco solt hilo
al papalote, el juguete qued detrs de donde estaba la bruja. El animal se
encaram justo en el pedazo de techo que quedaba arriba de donde dorma
Justina con su hijo. Solt el vaho a la mam, ya no la dej despertar. La
Justina escuchaba ruidos, escuchaba que su nio lloraba, pero no se poda
levantar a consolarlo. El animal comenz a soltar la baba. Sergio cobr
hilo del papalote hasta que ste qued erguido, luego lo dej descender el
papalote vertiginosamente. La bruja mir otra vez la navaja, se hizo bola
de fuego y salt, le quem las barbas al papalote. Le iba a dar otra
arremetida, pero el chamaco hizo dar una pirueta al papalote y lo elev.
Fall la bruja. La bruja se fue a acomodar otra vez sobre donde estaba la
Justina y el nio. Solt la baba una vez ms. La Justina se arremolinaba en
la cama por los chillidos de su hijo, pero no se poda mover. La baba de la
bruja atraves el techo, iba para la mollera del nio. Sergio dej
descender el papalote. La bruja lo mir, quiso alzarse para esta vez
quemarlo por completo, pero el chamaco alz el juguete a tiempo, agit la
mano derecha y el papalote se hizo de lado y la navaja pas por la baba de
la bruja, le cort la lengua. El animal fue a chillar horrible, se revolc,
ya no se transform en bola de fuego, nada ms estaba revolcndose. El
chamaco supo que haba ganado. La Justina despert y corri a mirar a su
hijo. Lo carg y lo arrull, lo content. Le grit a su marido:

Alfonso, qu no escuchas el alboroto! Ve a ver qu hay en el techo que no
deja dormir orden la mujer.

Pero qu va a haber, Justina. Han de ser los gatos que se estn peleando
dijo molesto el joven.

Pues que vayas a ver, que no oste.

Fue el marido de Justina al techo y se fue a encontrar a un guajolote
aleteando y que le sala un chorro de sangre por el pico.

Era la media noche, el chamaco baj el papalote, se lo acomod en la
espalda y se fue a su casa. Iba feliz: le iba a decir a su abuela y a su
mam que haba ganado.

** Odiln Moreno Rangel
   ueuetezca72@hotmail.com
   Escritor mexicano (Pachuca, Hidalgo). Trabaja como profesor de la
   Escuela Normal Rural Luis Villarreal (El Mexe, Hidalgo). Estudia la
   licenciatura de historia de Mxico. Ha realizado algunas ponencias y
   publicado material de corte acadmico.



=== Poemas      Marta Roldn ==============================================

*** La memoria del espejo

Guarda entre sus recuerdos de mercurio
el espejo tu espalda contorneada
y las redondas lneas de tus muslos
junto a la cascada negra de cabellos
que cae sobre cuello, hombros, brazos
de mi cuerpo a gatas delante de tu sexo.
Conserva entre dos gotas, el espejo,
una gota de sudor que has hospedado
y, por repetir la realidad a contramano,
se dej una filmacin de tu lter ego.
Retiene entre las partculas de vidrio
su envidia hacia el calor que provocamos
y no le alcanz su extensin para encontrar
a estos amantes en cada espacio de la casa.
Pobre sordo, se ha perdido los jadeos.

      (de Gujuria).



*** Amor descartable

Caminar entre las llamas habituales
de mi casa: segundo estrato del averno.
Llevar en la piel hasta hundirme en el infierno
el peso de los cuerpos, sus rituales.

El ritual de lamer entre los pechos,
el recuerdo candente de unas manos
que sujetan mi cintura y otras manos
resbalando por mi espalda en tantos lechos.

La castidad se santigua y ruboriza
al verme con un hombre a cada lado.
No servir ni un estigma en mi costado
para cambiarme el futuro de ceniza.

Si soy objeto de placer yo para algunos,
ellos son mis juguetes fervorosos,
animales, autmatas golosos,
en la cama maremotos de Neptuno.

Huidizos trozos de mi alma trasplantada
entre las piernas de los cuerpos que he tenido.
Para reunir cada pedazo ya perdido
ahora es tarde, morir sacia y desalmada.

      (de Gujuria).



*** La receta

Segu tu huella al chocolate
y, embadurnada en mermelada de frutillas,
me calent a bao mara
para resbalar untable entre tus pelos.

Embebiste en mi leche azucarada
tu vainilla de los reyes de Savoia
y cocimos lentamente en el almbar
de dos bocas, de los poros de dos cuerpos,
el insaciable deseo de comernos.

      (de Gujuria).



*** Vigilia

Si se afirma despierta
multiplica el ahora
en un hoy infinito.
El futuro implacable
no la alcanzar nunca.
Tampoco habr un pasado.
El momento presente
ser un nico tiempo
o mejor
dejar de ser tiempo
para ser permanencia.
Los crepsculos tien
el orbe inmensurable,
se suceden sin pausa
y buscan, agotados,
el alba subsiguiente.
Ella sigue despierta
ignorando la luna
elimina el maana.

      (de ntimos de lectura rpida).



*** Sers ms feliz sin m

Me zambullo en la pelusa envenenada de tu ombligo
para morir uno o dos das,
ser raro verme adentro
del recoveco redondo de tu panza.
Voy a tirarme a dormir sobre las piedras
de ese ro ms verde que unos ojos
con el vil objetivo de evitarte una noche.
Si te extra veinte horas
me arrepiento
ya que no valen los dos centavos de alma
gastados por pensarte.

      (de ntimos de lectura rpida).

** Marta Roldn
   fama@friulinelweb.it
   Escritora argentino-italiana (Rosario, Santa Fe, 1969). Reside en
   Codroipo (Italia). Usa el seudnimo literario Carmia Cndida Daverio.
   Ensea espaol en bibliotecas y asociaciones italianas. Ha participado
   en diversos talleres literarios como el de tcnicas de escritura de la
   agrupacin Coeli, con el profesor Carlos Italiano, el taller virtual de
   narrativa breve de Roco Uchofen (ambos en 2002) y el Taller de
   Escritura Creativa de la Biblioteca Pblica de Codroipo, a cargo del
   escritor Vincenzo Sarcinelli (2003). Textos suyos han sido publicados en
   revistas literarias como la del diario La Nacin
   (http://www.lanacion.com.ar), la Gaceta Literaria de Santa Fe
   (http://gacetaliterariasantafe.blogspot.com) y La Hoja (Conservatorio
   Literario), entre otras. Ha publicado el poemario Amar es verter sudor y
   sangre (Homo Sapiens, 1993; El Taller del Poeta, 2004, reedicin). Ha
   sido incluida en ms de 25 antologas, como Letras de seda (Editorial
   Mis Escritos), Las siete claves de la felicidad (Editorial Publicaciones
   Latinas, Baha Blanca) y Los ngeles tambin cantan (Per). Textos suyos
   han sido publicados en las revistas Grupobho (http://www.grupobuho.com)
   y La Fuente de las 7 Vrgenes (bilinge;
   http://lafuentedelas7virgenes.spaces.live.com). Coordina el grupo de
   poesa Crearpoesa y modera los foros Literatura ertica, Tus
   escritos y Tus poemas en la zona literaria de Foroarte.com. Desde
   2005 organiza el concurso anual e internacional de relatos erticos
   Karma sensual, as como los encuentros de poetas Un modo di dire
   (Lignano, 2006 y 2007) y las noches temticas de poesa, danza y video
   en Codroipo con Pierina Gallina (2007 y 2008). Ha coordinado las
   antologas Karma sensual I, II y III; Pareceres de Crearpoesia; Un
   modo di dire y La saga de los silencios, de Foroarte.com. Tiene el
   ttulo provincial de conductora de talleres literarios (1990) y condujo
   varios talleres en vecinales locales y en el Conservatorio Literario de
   Rosario, donde tambin ofici como jurado en dos de sus concursos de
   poesa anual. Su libro Perfiles y roles fue finalista en el VI Concurso
   YoEscribo.com (http://www.yoescribo.com). Mantiene una pgina personal
   en http://www.friulinelweb.it/crearparaleer.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Los versos de Adn que Eva guard      Bettsimar Daz =================

      Poesa
      Rayuela Taller de Ediciones (rayuelaediciones@cantv.net)
      Caracas, 2006
      Depsito legal: If1320068001928
      ISBN: 980-6406-64-8
      60 pginas

El mito de Adn y Eva no deja de ser seductor e inspirador. Bettsimar Daz
(Caracas, 1965) ha retomado la historia de la pareja primigenia que observa
maravillada el mundo recin creado, y que habita el Edn sin ms patrimonio
que su candidez hasta que sta se convierte en la causa de su desgracia, y
la ha convertido en un canto de amor y dolor.

El libro se inicia con una nota, atribuida a un testigo imposible, en la
que se explica que antes de salir del Paraso, Eva cubri su cuerpo y el de
su amado con hojas de los rboles que pronto dejaran atrs. En esas
hojas, cuenta el testigo, estaban grabados los poemas con los que Adn
renda a diario la vida del jardn. Y en la pgina siguiente es Eva quien
da las indicaciones previas a la lectura: En la nervadura de las hojas
estn las palabras, debajo de las hojas, como si fuese una sombra que se
deshace lentamente, est la vieja vergenza, pero debajo de ella, mucho ms
profundo e inmenso, est el corazn vivo y perfecto de sus poemas.

Poemas que presentan a un Adn intacto, virgen de todo, que por sobre todas
las cosas ama a su padre, quien le ha dado el poder de nombrar: No hubo
lugar a salvo de las palabras. / Y mi Padre dijo: / Ordena, Adn, como
creas, / Y reparte a cada cual su nombre. Es as como nace
inadvertidamente la poesa: Vi cmo ro tambin era canto / y cmo de
canto eran los grillos, / vi al trigo volverse abrazo, / y al aire, aroma
beso manantial / vi en los ojos luna nueva.

El nacimiento de Eva, que le es presentada por su padre como un buen
amigo, es recibido por Adn con un canto de amor. Te ped / no seas ms
del barro / ni del silencio / levntate y / s de m // S mi amor. Tu
cuerpo de mi cuerpo / se levanta / y nacen versos y nacen alas, le
responder ella; Por ti yo me trenzo entre jazmines / y dilato la
madrugada.

Apenas se entreve la tragedia cuando Eva regresa de conocer las
Serpientes, seres tan elegantes como misteriosos de los que la mirada de
la primera mujer se queda prendada. Son tan bellas que slo miran a sus
cuerpos / lucen sus pieles / y se les va la luz dibujando lentos caminos en
la arena. El castigo del padre los sorprender y el dolor ser
insoportable: Estoy desnudo Padre / tengo fro tengo sed, escribe Adn,
Estoy desnudo Padre / estoy desnudo / Estoy sin ti.

El libro est bellamente ilustrado con los grabados de Dor dedicados a la
pareja que protagoniza el Gnesis. Con rigor recuerda, en su contraportada,
el novelista Adriano Gonzlez Len: Pocas palabras msticas, en la
tradicin venezolana, registra nuestra crnica dispersa. Pero conmueve que
alguien como Bettsimar Daz, de la nueva generacin, busque con
originalidad las honduras de una poesa de la duda y la esperanza.

Abogada de profesin, locutora y pianista, Daz desarroll estudios
avanzados en religiones del mundo en New York Universiy. Public su primer
libro, Patio interior, bajo el sello de Monte vila Editores, en 1998.
Desde hace ms de diez aos trabajo como directora artstica de
espectculos, conductora de imagen artstica y como productora ejecutiva y
musical de producciones discogrficas. Actualmente conduce el programa
radial La Vuelta al Mundo, a travs de La Radio del Ateneo de Caracas,
100.7 FM.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

No dejes de escuchar el canto oscuro que es cadencioso eco de la palabra,
dilatada sombra que cobija al silencio. Porque el decir de amor de la
poesa, antes de trasmutar el pensamiento en sueo, es una msica que
lleva otra msica dentro. Toda forma es la forma de otra forma que escapa
de s misma para serlo y acompasa su paso con el paso huidero del tiempo.
Por eso el corazn, con el latido de la sangre, a tu verso le da el ritmo
sonoro y luminoso de tu estremecimiento.

      Jos Bergamn: Arte potica (1972).



=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicacin. Usted puede verlas en el Web en
http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. Si lo prefiere,
puede recibirlas por correo electrnico escribiendo un mensaje a
info@letralia.com, con la palabra "Condiciones" en el subject, o
simplemente dando un doble click de ratn en el enlace siguiente:
mailto:info@letralia.com?subject=Condiciones.



###########################################################################
      El alojamiento de nuestra pgina web en http://www.letralia.com
     es cortesa de Abracaadabra Network (http://www.abracaadabra.net)

			Letralia, Tierra de Letras,
     es una produccin de JGJ Binaria (http://www.letralia.com/binaria)
      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
###########################################################################

  Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 15 de octubre de 2007
