
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XII     Cagua, Venezuela     N 174
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                       22 de octubre de 2007
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
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           ~~~~~~~~~~~          ~                      *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~       ~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~               ISSN: 1856-7983
          ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
							 |
La palabra de Armenia, Jorge Gmez Jimnez.            | Editorial
                                                         |
Poetas por los nios. / Amor y locura de Acosta. /       | Breves
Celebrando a don Gonzalo. / Santos talleres. / Infante   |
siempre jams. / Henrquez Urea reeditado. /            |
Escribiendo en corto. / Gabo x 3. / Venezuela            |
metapotica.                                             |
                                                         |
Cristina Peri Rossi despedida de programa radial por     | Noticias
hablar castellano. / Ballet Dimensin Integral, de       |
Venezuela, se present en Polonia. / Web de la Academia  |
Sueca tendr versin en espaol. / Eloi Yage Jarque     |
gana Premio Nacional del Libro de Venezuela. / Una ley   |
espaola podra acelerar la exhumacin de Garca Lorca.  |
/ Anunciados en Mxico los Premios de Bellas Artes en    |
Literatura 2007. / Garca Valds y Molina Foix ganan en  |
poesa y narrativa en Espaa. / Francisco Brines obtiene |
el premio Garca Lorca. / Doris Lessing gana el Premio   |
Nobel de Literatura 2007. / Festival de la Palabra       |
reuni en Armenia a escritores latinoamericanos. /       |
Jimnez Emn, Lozada y Romn Orozco ganan el premio      |
Solar 2007. / Turqua ser invitada de honor en          |
Frankfurt 2008. / Jos Emilio Pacheco homenajeado en la  |
Unam. / Premio Planeta para Juan Jos Mills y Boris     |
Izaguirre. / Falleci el escritor colombiano Germn      |
Espinosa. / Sale a la luz fotografa indita de Garca   |
Lorca. / Nger Madrigal gana el Premio Hispanoamericano  |
de Poesa para Nios. / Crean formalmente el Premio      |
Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska. / Lanzarn   |
edicin definitiva de Poeta en Nueva York, de Garca     |
Lorca. / Foro Literario Vargas Llosa se centrar en la   |
obra de Jorge Edwards. / Ms de 650 actividades se       |
desarrollarn en la Feria de Guadalajara.                |
                                                         |
Doris Lessing, Premio Nobel de Literatura 2007: Nuestra | Material
historia deja nfimo espacio para la utopa, Edmundo    | especial:
Bracho. / El arte de sorprender, Lilian Fernndez      | Premio Nobel
Hall. / De la manga sueca... Doris Lessing, Rolando    | de Literatura
Gabrielli.                                               | 2007
                                                         |
Los nios de la calle en la obra de Monica Zak, Vctor | Artculos y
Montoya. / Gauchos alfabetizados y lindovinello        | reportajes
lugonese, Fernando Sorrentino. / Los hombres que       |
siguen siendo hombres. Resea para el libro de cuentos 5 |
minutos para ser infiel, de Emilio del Carril, Yolanda  |
Arroyo Pizarro. / Raz y clima del isleo, Mara       |
Eugenia Caseiro. / De Sbato y orugas. Tras resolanas   |
en campo abierto, Pablo J. Fierro C. / 50 aniversario |
de la muerte del escritor chipriota Nicos Nicolaides,   |
Juan Franco Crespo. / Germn Espinosa, tejedor de       |
historias, Dixon Moya.                                  |
                                                         |
Astrid Salazar, lectura cruda de la realidad: El        | Entrevistas
escritor debe dejar huella y marcar su espacio, Rafael  |
Ortega. / Gabriel Mantilla Chaparro: En poesa nada es  |
impune, Alberto Jos Prez.                             |
                                                         |
Los romances de Quevedo: tradicin y renovacin, Nora  | Sala de ensayo
Gonzlez Gandiaga. / El hroe travesti en la narrativa  |
colombiana: Andrs Caicedo y Alonso Snchez Baute,      |
Oscar Ivn Londoo Zapata.                               |
                                                         |
Poemas de Astrid Salazar. / Una loca en casa, Paula    | Letras
Winkler. / Tres poemas de David Omar Jurez. / Un        |
captulo de la novela indita Romance del guerrero      |
olvidado: Orinoco abajo, despus de la campaa         |
perdida, Carlos Bastidas Padilla. / Suma del rbol    |
(extractos), Freddy ez (Chucho). / Venecia en        |
Carnaval, Yvette Schryer. / Poemas de Mara Elena       |
Cerecero. / Tres relatos de Alfonso Navarro. / Poemas de |
Stephanie Carolina Amaro Vans. / Cartas tras las rejas |
(extractos), Mara Celeste Vargas Martnez. / Poemas de  |
Luis Macaya Jimnez. / La orurea, Alejandro Saravia.  |
/ Poemas de lex Morillo Sotomayor. / Retrato con mujer |
desnuda, Bertha Fritez. / Poemas de Ana Mara Manceda. |
/ Pndulo, Adn Echeverra.                            |
                                                         |
Orisha, Carlos Rubio Albet.                            | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
Robert Louis Stevenson.                                  | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
	     Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
		     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
			 http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
			  http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
			  http://www.redchilena.cl
===========================================================================
	 Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
		       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
	  Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
			  http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
			 http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
		      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||	 EDITORIAL	|||||||||||||||||||||||||||

=== La palabra de Armenia      Jorge Gmez Jimnez ========================

El recientemente concluido Festival de la Palabra
(http://www.festivaldelapalabra.org), que entre el 12 y el 15 de este mes
tuvo como escenario a la ciudad de Armenia, en el departamento colombiano
del Quindo, convoc a escritores de diversos confines del continente para
confrontar sus puntos de vista sobre ese hecho maravilloso que es la
creacin literaria.

El Festival de la Palabra es el producto del trabajo de una mujer
incansable: la escritora Samaria Mrquez Jaramillo, una quindiana
preocupada por el desarrollo de la cultura en su regin. Durante los das
que pasamos en Armenia fuimos testigos del esfuerzo y la dedicacin que
esta gestora le imprimi a su idea para convertirla en una feliz y exitosa
realidad, colofn de nueve meses (casi el tiempo de una gestacin, nos
dijo en una entrevista) de insomnios.

Armenia nos depar no pocas sorpresas y todas ellas gratas. Una de las que
recordamos con mayor gusto es la participacin, en el festival, de un grupo
de jvenes de entre 15 y 25 aos que ilustraron a los presentes sobre la
vida y obra del escritor Andrs Caicedo, quien se suicidara hace tres
dcadas en plena ebullicin creativa. Fue realmente auspicioso apreciar el
entusiasmo que la investigadora ngela Rosa Giraldo Cruz ha logrado
inyectarle a los chicos que la acompaan en su centro de estudios sobre el
legado de este autor.

Sin duda alguna, lo mejor fue la intervencin de un pblico que se mantuvo
fiel al desarrollo del festival pese a que el mismo coincidi con
distracciones circunstanciales como las vacaciones de los centros de
estudios, el inicio de las eliminatorias para el prximo Campeonato Mundial
de Ftbol uno de cuyos partidos enfrentaba a la Seleccin Nacional de
Colombia con la de Brasil y las celebraciones propias del aniversario de
la fundacin de la ciudad. La gente de Armenia demostraba as no slo que
poda ser afable y clida, sino tambin que deseaba aprovechar al mximo,
como en efecto lo hizo a travs de sus inteligentes intervenciones y sus
preguntas, la presencia de los escritores participantes.

Durante el evento los escritores participantes debatieron sobre las
diversas aristas del oficio, a travs de conversatorios en los que la
polmica y la camaradera compartieron espacios. Desde las experiencias
personales con el aprendizaje del oficio hasta las obras que los marcaron
de por vida, los autores reunidos en Armenia tuvimos la oportunidad de
comprobar cun parecidos somos dentro de nuestras particularidades.

El Festival de la Palabra, cuya segunda edicin ya ha sido anunciada por su
propulsora, sent en una misma mesa a escritores que han construido su obra
a miles de kilmetros de distancia entre s. Argentina, Cuba, Mxico, Per
y Venezuela se enlazaron en el centro del eje cafetero de Colombia para
corroborar que la palabra de Armenia, la que permitir a los escritores
volver a encontrarse en esta y otras citas continentales en la celebracin
perenne de la literatura, no es otra que unidad.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
					     http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Poetas por los nios. Poetas Solidarios es una iniciativa de corte
humanitario cuyo fin es apadrinar nios del Tercer Mundo, compuesta por
poetas y amantes de la poesa unidos en una asociacin sin nimo de lucro
cuyos ingresos van destinados ntegramente al apadrinamiento de nios y
acciones contra el hambre y la pobreza. La organizacin reparte sus
ingresos entre el mayor nmero de ONGs posible, con la intencin de que
lleguen a la mayor cantidad de comunidades en todo el mundo. Los nios
apadrinados envan sus dibujos y sus cartas, y los impulsores de la
iniciativa les envan cuentos, libretas, lpices de colores, cartas,
poesas, y todo aquello que sea de utilidad y puedan compartir con los
dems nios. La pgina indica cmo participar, cules son los objetivos
concretos del grupo y con qu organizaciones est trabajando.
http://www.poetassolidarios.org/joomla

Amor y locura de Acosta. El pasado 4 de octubre fue presentado el poemario
Versos de amor y de locura, de la escritora paraguaya Delfina Acosta, en un
acto realizado en el Ateneo Paraguayo, con la presencia de la editora
Vidalia Snchez. En la presentacin se refiri a la obra el poeta Jacobo
Rauskin, quien entre otras cosas expres: Me gusta mucho el libro que
presento, ms all de los versos medidos endecaslabos, pues la sonoridad y
la cadencia estn en cada verso de Delfina. En ella se siente el placer de
alcanzar el tono que se puede cantar. La autora agradeci al director del
Ateneo, Manuel Martnez; a la editora Vidalia Snchez y al presentador,
Rauskin, para seguidamente leer algunos poemas del libro. Acosta naci en
Asuncin en 1956, pero su infancia y su juventud pertenecen a su patria
chica, Villeta del Guarnipitn, donde curs estudios primarios y
secundarios. Tiene en su haber varios libros publicados en los ltimos
aos.
http://www.letralia.com/firmas/acostadelfina.htm

Celebrando a don Gonzalo. Nueve dcadas de relmpagos y tormenta es el
nombre de la semana que celebra los 90 aos del poeta Gonzalo Rojas, doctor
honoris causa de la Universidad Andrs Bello y premio Cervantes 2003. Los
actos sern inaugurados este lunes 22 por la ministra de Cultura de Chile,
Paulina Urrutia, y se iniciarn con la presentacin oficial del sitio web
de la Fundacin Gonzalo Rojas (http://www.fundaciongonzalorojas.cl); la
inauguracin de la muestra plstica Los amigos de Gonzalo Rojas celebran
con relmpagos y tormenta, con grabados, dibujos, fotografas y leos
originales de Roberto Matta, Oswaldo Guayasamn, Gonzalo Contreras y Jos
Venturelli, entre otros destacados artistas, y la presentacin, el martes
23 a las 12 del da en la Biblioteca de Santiago (Matucana 151), del libro
Del Agua, del poeta Rojas. En esta ltima actividad participarn la
directora de la Direccin de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile
(Dibam), Nivia Palma, junto a Francisca Aninat, Gonzalo Contreras, ngel
Simn, Roberto Edwards y Paula Carrasco. Los homenajes han sido organizados
gracias al auspicio y colaboracin de la Consejera Cultural de la Embajada
de Espaa, la Universidad Andrs Bello, la Presidencia de Chile, los
ministerios de Cultura y de Educacin, la Dibam, la Biblioteca de Santiago
y las embajadas de Argentina, Cuba, Espaa y Mxico.
http://www.unab.cl

Santos talleres. Desde este lunes 22 de octubre el centro de actividades
literarias Santa Palabra inicia sus actividades acadmicas con una variada
oferta de cursos dictados por reconocidas figuras de la literatura
venezolana actual. Poesa, cuento y novela sern algunos de los gneros
abordados en estos talleres permanentes; al finalizar la temporada, se
editar una antologa de los trabajos desarrollados por los participantes.
Bajo la direccin de la escritora Mara Celina Nez, el centro ofrece
cuatro talleres permanentes dedicados a diferentes modalidades literarias.
La temporada comienza el lunes 22 de octubre con el Taller de Cuento,
dictado por la propia Nez; el martes 23 contina el Taller de Poesa,
tambin dictado por Nez; el mircoles 24, Lectura Literaria, por Ricardo
Waale; y el jueves 25, el Taller de Novela, a cargo de Fedosy Santaella.
Los cursos sern impartidos en la sede de Santa Palabra, ubicada en La
California Sur, Av. Trieste con Av. Madrid (Caracas), dentro de los
espacios de Roberto Mata Taller de Fotografa.
Telfs.: (0212) 257.9745  256.2587
santapalabra@gmail.com

Infante siempre jams. La editorial del Estado venezolano, Monte vila
Editores, presentar este mircoles 24 a las 5 de la tarde, en la Librera
Liberarte del Centro Comercial Los Chaguaramos, en Caracas (Venezuela), el
libro de cuentos Una mujer por siempre jams, con el que el escritor ngel
Gustavo Infante (Caracas, 1959) obtuviera en 2004 el Premio de la Bienal
Latinoamericana de Narrativa Jos Rafael Pocaterra, del Ateneo de Valencia.
La presentacin correr a cargo de Miguel Delgado Estvez y Carlos
Sandoval. Docente-investigador del Instituto de Investigaciones Literarias
de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y profesor
de la Escuela de Letras de la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab,
http://www.ucab.edu.ve), Infante ha publicado el libro de cuentos
Cerrcolas (1987, 1991 y 2003), con el cual obtuvo en 1986 el Premio
Fundarte de Narrativa; la novela Yo soy la rumba (1992) y el estudio
Primeros momentos del pasado crtico: formacin de la crtica literaria
venezolana 1810 -1870 (2002). En 1987 gan el concurso de cuentos del
diario El Nacional (http://www.el-nacional.com).
http://www.monteavila.gob.ve

Henrquez Urea reeditado. Este mircoles 24 de octubre ser presentado el
libro Seis ensayos en busca de nuestra expresin, del humanista dominicano
Pedro Henrquez Urea, quien haba publicado dicha obra en 1928 en Buenos
Aires, Argentina. El acto es organizado por el Centro Dominicano de
Investigaciones Bibliogrficas (Cedibil) y la Facultad de Humanidades de la
Universidad Autnoma de Santo Domingo (UASD, http://www.uasd.edu.do), cuya
Biblioteca Pedro Mir fungir de escenario. La presentacin de la obra
estar a cargo del fillogo y crtico literario Odals G. Prez, reconocido
intelectual y acadmico dominicano con ms de una decena de libros
publicados. En el prlogo del libro, el reputado crtico literario y actual
director de la Academia Dominicana de la Lengua, doctor Bruno Rosario
Candelier, afirma que la vocacin filolgica de Henrquez Urea qued
plasmada no slo en esta obra, sino en sus otros textos que testimoniaron
su magisterio literario, de manera que su obra crtica y ensaystica ampli
el nmero de escritores y fillogos formados bajo su orientacin en todo el
mbito hispnico, donde se le reconoce como a uno de los grandes maestros
de la lengua espaola.
http://www.uasd.edu.do

Escribiendo en corto. A partir de este viernes 26 de octubre ser dictado,
en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, de Lima, el
taller de creacin literaria Crnica, microcuentos, ficciones, a cargo de
Carmen Oll. El propsito del curso es desarrollar habilidades para la
redaccin de crnicas y microcuentos a travs de la lectura, ejercicios
prcticos y el anlisis en clase. Sern analizados textos de Alan Pauls,
Rodrigo Fresn, Karina Vsquez ngel, Assia Djebar, Hunter S. Thompson,
Neal Pollack, Jos Mara Merino, Marcel Schwob y Oswaldo Soriano. Sern
cuatro sesiones, cada viernes, de 7 a 9 de la noche, a un costo de 80
nuevos soles para estudiantes y jubilados y 100 para el pblico en general,
con cupo para veinte alumnos.
http://celacp.perucultural.org.pe/activi1.asp

Gabo x 3. Este viernes 26 de octubre a las 6 de la tarde, el escritor
colombiano Gabriel Garca Mrquez ser homenajeado en el Instituto
Cervantes de Pars, en un evento organizado en conjunto con la Embajada de
Colombia en Francia, y en el cual la obra del autor de El amor en los
tiempos del clera ser analizada y comentada por tres expertos en la
materia: Gerald Martn, Dasso Zaldvar y Heriberto Fiorillo. Moderar el
debate el novelista colombiano Santiago Gamboa. Gerald Martn es
especialista en literatura latinoamericana, y a comienzos de 2008 publicar
una biografa de Gabo. Dasso Zaldvar, escritor colombiano residente en
Madrid, es autor del libro Viaje a la semilla. Heriberto Fiorillo es
periodista de Barranquilla. Antes del coloquio se proyectar el documental
Buscando a Gabo, de Mario Boitia.
http://paris.cervantes.es

Venezuela metapotica. Entre el 8 y el 11 de noviembre se realizar en
Maracay, Aragua (Venezuela) el III Congreso Internacional de Metapoesa,
evento organizado por Luis Gilberto Caraballo, Miriam Mireles y Alfredo
Cedeo, y en el que se homenajear al doctor Ramn Gonzlez Paredes,
individuo de nmero de la Academia Venezolana de la Lengua. Habr
conferencias, ponencias, lecturas, exposiciones metapictricas, recitales
poticos y presentaciones de libros, revistas, peridicos, folletos,
videos, pelculas, CDs, multimedia y objetos literarios. Participarn
autores de Estados Unidos, Brasil, Repblica Dominicana, Cuba, Puerto Rico,
Mxico, Venezuela, Argentina, Per, Chile, Japn, Rusia, Corea, Italia y
Espaa. Hasta el 24 de octubre se pueden enviar a metapoetas@gmail.com las
ponencias, que deben tener una extensin de 2 a 4 cuartillas (Times New
Roman a 12 puntos, 4.800 caracteres a doble espacio) e incluir un resumen
curricular de hasta 4 lneas. La matrcula para participar es de 100.000
bolvares ($25) para miembros del Movimiento Internacional de Metapoesa
(MIM), 20.000 ($10) para estudiantes y 200.000 ($50) para poetas que no
sean miembros del MIM. La entrada a todos a los recitales poticos ser sin
costo alguno para el pblico en general. El evento se realizar en el
ncleo Maracay de la Universidad Pedaggica Experimental Libertador.
http://metavenezuela.blogspot.com

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electrnico a breves@letralia.com.



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||||||||||||||||||||||||||||||	  NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Cristina Peri Rossi despedida de programa radial por hablar castellano

La escritora uruguayo-espaola Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941;
http://www.cristinaperirossi.es) denunci haber sido despedida, en
septiembre pasado, del programa Una nit a la Terra, emitido de 1 a 3 de la
maana en Catalunya Radio, por hacer sus intervenciones en castellano, por
lo que un grupo de intelectuales se ha adherido, en
http://perirossicristina.blogspot.com, a una campaa de rechazo a la accin
de la emisora.

En una carta pblica difundida en su web, Peri Rossi explica que fue por
dos aos, una vez a la semana, tertuliana fija del programa creado por
Gaspar Hernndez. Todos hablaban en cataln, salvo yo, que lo haca en
castellano; nunca fue obstculo para que nos comprendiramos y pareca un
modelo ideal de convivencia lingstica, sin rigideces, sin exclusiones.
Sin embargo, al iniciarse el tercer ao del programa la emisora decidi
prescindir de la participacin de la autora por no hablar en cataln.

Me consta que Gaspar Hernndez y Joan Barril lucharon contra este despido,
haciendo valer motivos de calidad profesional, agrega Peri Rossi. No lo
consiguieron. Se esgrimi como causa la Carta de Principios del 17 de julio
de este ao, fruto del acuerdo poltico entre Esquerra Republicana, CIU y
el tripartito, que recomienda la prioridad de invitados que hablen en
cataln. El programa cumpla el requisito, dado que slo yo hablaba en
castellano, pero una exigencia oral reclamaba hablar slo en cataln.

Catalua es una nacin bilinge, por lo que Peri Rossi ha denunciado ser
vctima de persecucin lingstica, como explica en su carta. Es
paradjico que me ocurra a m, Premio Ciudad de Barcelona de Poesa en 1992
por el libro que se titula precisamente Babel brbara y donde se exalta la
diversidad de lenguas, la Babel mtica.

La manifestacin de rechazo al despido, y de solidaridad a la escritora, ha
recogido firmas de autores de todo el mundo, encabezados por Mario Vargas
Llosa, Fernando Savater, Jos Manuel Caballero Bonald, Mario Benedetti, Ana
Mara Matute y Ana Mara Moix, entre otros.

Fuente: Blog en apoyo a Cristina Peri Rossi



*** Ballet Dimensin Integral, de Venezuela, se present en Polonia

El Ballet Dimensin Integral, agrupacin artstica del estado Monagas
(Venezuela) que cuenta con el respaldo del Instituto de Cultura (Icum) de
esa entidad federal, present en Polonia parte del amplio y rico repertorio
dancstico de esta regin del oriente venezolano, en una serie de
presentaciones celebradas entre el 24 de septiembre y el 12 de octubre,
respondiendo a la invitacin que hiciera la Embajada de Venezuela en dicho
pas.

El escritor Miguel Mendoza Barreto, presidente del Icum, coment que
Dimensin Integral particip como agrupacin invitada de honor en la Casa
de la Cultura y de las Artes de Varsovia. Adems visit el Palacio
Malachowski, en la ciudad de Naleczo, se present en la Concha Acstica del
Parque Skaryszewski, de Varsovia, en la ciudad de Zielona Gora y en el
Gimnazjum 103 de la ciudad de Wawer.

La agrupacin, en cuya direccin general se encuentra Lorena Salazar y en
la direccin artstica Frank Maicn, est conformada por las destacadas
jvenes bailarinas Marialexis Acua, Karla Daniela Grate, Mara Gabriela
Amaya, Adranny Velsquez, Alba Beatriz Russin, Yngrids Castaeda, Elianny
Das, Alexandra Zapata, Helvanys Espaol, Azalea Russin, Andrena
Velsquez, Mara Cecilia Rondn y Laura Daniela Gmez.

Bajo la dinmica de la danza integral, la delegacin monaguense present al
pblico polaco diversos trabajos coreogrficos, como nimas ancestrales,
pieza con la que la agrupacin gan la edicin 2006 del Festival Juana La
Avanzadora; adems de La Burriquita, Gaita del Tambor, la Oracin del
Tabaco, la Cruz de Mayo, entre otras producciones, siendo stas las que ms
cosecharon ovaciones en el pblico que asisti a cada una de las
presentaciones del ballet.

Fuente: Icum



*** Web de la Academia Sueca tendr versin en espaol

La Academia Sueca (http://www.svenskaakademien.se), cuya pgina web hasta
ahora slo puede apreciarse en sueco e ingls, ha acogido una iniciativa
del Instituto Cervantes de Estocolmo (http://www.cervantes.se) para incluir
una versin en nuestro idioma como una seal de respeto a los 500 millones
de personas que hablan el espaol.

La profesora Mara Bernal, de la Universidad de Estocolmo
(http://www.su.se), ser la responsable de controlar que se emplea un
castellano correcto en la nueva versin del sitio, segn se anunci a
principios de este mes.

El Cervantes de Estocolmo ha trabajado, desde su inauguracin en abril de
2005, para que el espaol est presente en las instituciones ms relevantes
de Suecia. As, ha conseguido que obras literarias de Francisco Ayala
quien da nombre a su biblioteca y de Antonio Gamoneda, ambos premios
Cervantes, se publiquen traducidas al sueco en dos importantes editoriales,
Symposion y Tranan.

Adems, la institucin organiz en 2006 un congreso internacional sobre
Mario Vargas Llosa, que reuni a los especialistas ms destacados en la
obra del autor hispano-peruano. Por primera vez se habl espaol en la
Internationela frfattarscen (Escena Internacional de Escritores) de la
Kulturhuset (Casa de la Cultura; http://www.kulturhuset.stockholm.se) de
Estocolmo, el foro literario ms representativo de la capital sueca.

Fuente: Periodistas-ES



*** Eloi Yage Jarque gana Premio Nacional del Libro de Venezuela

La novela Cuando amas deber partir, del escritor y periodista Eloi Yage
Jarque (Valencia, Espaa, 1957), fue premiada el pasado mircoles 3 de
octubre con el IV Premio Nacional del Libro 2006, segn se anunci en
Caracas. La novela ya haba recibido el ao pasado el Premio de Narrativa
Salvador Garmendia 2006, que otorga la Casa de las Letras Andrs Bello.

Calificada por su autor como una novela negra, roja y rosa, y titulada con
un verso del poeta francs Blaise Cendrars, la novela de Yage cuenta la
historia del periodista Fernando Castelmar, y es la primera parte de una
triloga integrada por Las alfombras gastadas del Gran Hotel Venezuela
publicada en 1999 y que en realidad es la segunda entrega y La princesa
flotante, en la que el autor trabaja actualmente.

Castelmar es la figura del antihroe caracterstica en el gnero de la
novela neopolicial latinoamericana, que posee algunas chispas de humor y
otros elementos no tradicionales en la novela negra clsica.

Autor de cuentos de terror, policiales, fantsticos y minicuentos, Yage
explica que lo rojo de la novela consiste en su contexto poltico y social
en el que se desarrolla el movimiento popular del 27 de febrero de 1989,
conocido como El Caracazo, que es el detonante que acelera la crisis de
Castelmar y lo hace retomar sus ideales de izquierda.

La parte rosa de esta novela viene dada por el romance del protagonista con
una joven llamada Ada, un personaje que fue muy difcil de construir y uno
de los mayores retos de la obra, a juicio de su autor, quien la semana
pasada la present en Bogot, Colombia.

Fuente: ABN



*** Una ley espaola podra acelerar la exhumacin de Garca Lorca

El reciente impulso del proyecto de ley de memoria histrica, una norma que
prev una mayor implicacin de la Administracin para facilitar la
recuperacin e identificacin de vctimas de la Guerra Civil y el
franquismo, acerca la exhumacin de los restos del poeta Federico Garca
Lorca, enterrado en Granada (Espaa).

As lo asegur el pasado 8 de octubre el presidente de la Asociacin para
la Recuperacin de la Memoria Histrica de Granada
(http://www.memoriahistorica.org), Francisco Gonzlez, quien apunt que
aunque los familiares del dramaturgo se opusieran a la exhumacin, como han
manifestado en reiteradas ocasiones, los restos de Lorca podran quedar
identificados por descarte.

Es decir, la ley, que, a falta de completar su tramitacin, reconocera el
derecho de las vctimas a un enterramiento digno, avalara a los familiares
de quienes se supone que estn enterrados en una fosa comn junto al poeta,
en las inmediaciones del Barranco de Vznar (Granada), que s son
partidarios de las exhumaciones.

En este sentido, consider que los restos de Lorca, pese a la oposicin de
sus descendientes, seran identificados por exclusin en las labores de
reconocimiento del maestro republicano Discoro Galindo y del banderillero
Francisco Galad, quienes fueron fusilados con Lorca junto al tambin
banderillero Joaqun Arcollas.

Segn Gonzlez, los legtimos herederos de Lorca no tienen razn alguna
para negarse a que se trabaje en esa fosa, puesto que en ella existen otros
cadveres, y algunos de sus familiares, miembros de la asociacin que
preside, se han mostrado partidarios de que se les entreguen los restos
identificados de sus antepasados.

Confi igualmente en que, en caso de iniciarse los trabajos de exhumacin,
que espera que no se demoren mucho tiempo, la familia del poeta no
exprese su oposicin mediante algn tipo de reclamacin o accin judicial.
Al respecto, opin que los restos de Federico Garca Lorca no son
patrimonio exclusivo de sus sobrinos carnales, puesto que su legado
pertenece al pueblo espaol y la humanidad, que es quien debera decidir,
segn dijo.

La recuperacin de los restos de Lorca, que fue fusilado la madrugada del
18 de agosto de 1936 y sepultado en una fosa comn, ha generado en los
ltimos aos un intenso debate sobre su exhumacin, a la que la familia se
opone rotundamente y que distintos sectores defienden.

Fuente: EFE



*** Anunciados en Mxico los Premios de Bellas Artes en Literatura 2007

Estimular el talento de los escritores y promover la literatura mexicana
son los objetivos de los premios Bellas Artes de Literatura 2007, que este
ao recayeron en creadores como Paco Ignacio Taibo II, Mnica Brozon, Pedro
Damin y Ernesto Lumbreras, entre otros, segn se anunci el pasado 9 de
octubre.

Al dar a conocer los ganadores de los 11 premios que entrega el Instituto
Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal,
http://www.cnca.gob.mx/cnca/buena/inba), a travs de su Coordinacin
Nacional de Literatura, Silvia Molina destac que este ao la competencia
fue muy fuerte por la calidad de los escritos.

La titular de dicha coordinacin resalt adems que en esta ocasin se
recibieron entre 25 y 30 por ciento ms de trabajos que los del ao
anterior. Coment que algunos de los ganadores son reconocidos en el mundo
de las letras, mientras que otros apenas comienzan a sobresalir por sus
trabajos.

Precis que el ganador del Premio de Cuento Infantil Juan de la Cabada,
con sede en Campeche, fue Mnica B. Brozon por Memorias de un amigo casi
verdadero, al que el jurado consider un cuento bien tramado, con tema
difcil pero bien abordado, y por su excelente manejo del humor y del
lenguaje.

El triunfador del concurso de cuento de San Luis Potos fue Pedro Damin
Bautista, con La soledad de los grandes establecimientos comerciales, por
su enorme riesgo y la eficacia de su punto de vista, adems de la riqueza
de su universo personal. Molina seal que el jurado, integrado por Mario
Gonzlez Surez, Daniel Sada y Eduardo Parra, consider que se trata de una
obra que es una apuesta significativa en la cuentstica mexicana.

Martn Lpez Bra obtuvo el premio de dramaturgia con sede en Mexicali,
Baja California, por El crimen del hotel Palacio, mientras que el de Ensayo
Literario Jos Revueltas lo gan Lilia Solrzano Esqueda por Anagnrisis:
el territorio de la reconciliacin. En este caso, dijo, el jurado integrado
por Fernando de Ita, Jos ngel Leyva y Liliana Weinberg, consider que el
trabajo del autor propone una lectura cuidadosa de la obra de Toms Segovia
a partir del poema y el concepto de anagnrisis.

Es un texto bien escrito, resuelto de manera eficaz, que permite
aproximarse a los conocimientos y comprensin de la obra, todava poco
estudiada, de ese gran poeta contemporneo. El ensayo premiado, precis,
trata de forma penetrante la relacin entre exilio y poesa.

Respecto al premio Juan Rulfo para Primera Novela, con sede en Tlacala y
Puebla, Molina indic que el ganador fue Manuel R. Montes por la obra De
infinita sangre bajo nuestros tneles, a la cual los jueces calificaron por
su afortunada factura, excelente prosa, vocabulario amplio y potico,
original y eficaz estructura y novedoso tema: el amor de los padres hacia
un octomesino que nace murindose.

El premio Luis Cardoza y Aragn para Crtica de Artes Plsticas fue
declarado desierto por el jurado, por el escaso contenido o perfil crtico
de los escritos participantes, de su deficiente dominio del lenguaje y de
una generalizada falta de rigor en el ejercicio de la escritura, explic
Molina.

En el premio Narrativa Colima para Obra Publicada, con sede en dicha
entidad, el ganador fue Paco Ignacio Taibo II, por Pancho Villa. Una
biografa narrativa, por considerarla una obra excepcionalmente
documentada, con una narrativa inusitada en el gnero y que revela facetas
fundamentales e inditas de un personaje clave en el Mxico moderno,
anot.

El premio de Novela Jos Rubn Romero, con sede en Michoacn, fue ganado
por Issa Lpez, con su obra Lengua muerta, pues de acuerdo con el jurado
integrado por Gaspar Aguilera, Agustn Ramos y David Toscaza, es de
resaltar el diestro manejo del lenguaje y la slida construccin de sus
personajes. Adems, por la pluralidad sugerente de sus diversas voces
narrativas y por el puntual tratamiento de la marginacin de los indios, la
desintegracin de sus culturas y las polticas indigenistas, indic la
funcionaria.

Del galardn Obra de Teatro para Nios, de Torren, Coahuila, el ganador
fue el escritor Jess Antonio Rodrguez Aguirre por El vuelo de Cliseo,
obra que cuenta la adecuada estructura dramtica, temas interesantes,
acertadas metforas escnicas, sentido del humor, rasgos de identidad
nacional y amor a las races patrias.

En Testimonio Chihuahua, el premiado fue Ernesto Lumberas por la obra La
ciudad imantada, por considerarla una obra fresca, as como por su ingenio
y su calidad literaria, adems de la manera en que retrata un aspecto
central de la vida cultural de Guadalajara.

Por ltimo, el Premio Internacional Iberomerica de Poesa Carlos Pellicer
para Obra Publicada, el ganador fue Pedro Guzmn con El hospital de
cardiologa. De acuerdo con el jurado, integrado por Luis Felipe Fabre,
Armando Gonzlez y Nger Madrigal, la obra fue premiada por su gran
tradicin del poema largo en Mxico, con una voz personal y una singular
condicin.

Cabe destacar que cada uno de los autores reconocidos recibir un premio
que va de los 90 mil a los 150 mil pesos, para un total de 1.800.000 pesos
en premios, subray Molina.

Fuente: Notimex



*** Garca Valds y Molina Foix ganan en poesa y narrativa en Espaa

Los premios nacionales de Poesa y Narrativa de Espaa recayeron este ao
sobre la asturiana Olvido Garca Valds (Santianes de Pravia, 1950) y el
alicantino Vicente Molina Foix (Elche, 1949), segn se supo por los
anuncios hechos el 9 y 16 de octubre pasados, respectivamente.

Garca Valds mereci el Premio Nacional de Poesa por su ltimo libro, Y
todos estbamos vivos (Tusquets, 2006). Autora de otros cinco poemarios, ha
escrito, adems, el ensayo biogrfico Teresa de Jess (2001) y traducido a
Pier Paolo Pasolini y, junto con Monika Zgustova, a las poetas rusas Anna
Ajmtova y Marina Tsvetieva.

Es licenciada en filologa romnica y en filosofa y dirige el Instituto
Cervantes en Toulouse (Francia; http://toulouse.cervantes.es). Adems,
coedita la revista potica Los Infolios desde 1981 y es miembro del consejo
editor de la publicacin El Signo del Gorrin. Sus obras, consagradas sobre
todo a la poesa, han sido traducidas a diversos idiomas y aparece en
varias antologas. Exposicin, Ella y los pjaros o Del ojo al hueso son
algunos de sus ttulos ms destacados.

Entre los premios que ha recibido se encuentran el Esquo de Poesa en
Lengua Castellana (1989), el Caro de Literatura (1990) y el Leonor de
Poesa (1993).

Dotado con 15.000 euros, el Premio Nacional de Poesa se concede a la mejor
obra de poesa publicada en 2006 en espaol o en algunas de las otras
lenguas cooficiales habladas en Espaa. El jurado, presidido por el
director general del Libro, Rogelio Blanco, lo integraban tambin Andrs
Sorel, Luis Garca Jambrina, Jon Kortazar, David Jou, Xox Luis Axeitos,
Juana Vzquez, Juana Castro, Francisca Aguirre y Jos Manuel Caballero
Bonald, galardonado el ao pasado.

Molina Foix, por su parte, se hizo acreedor del premio en su mencin
Narrativa por la novela El abrecartas, que recorre la historia espaola del
ltimo siglo en formato epistolar, mezclando personajes ficticios con otros
reales como los escritores Aleixandre, Garca Lorca, Miguel Hernndez,
Eugenio DOrs, Alberti, Fernando Snchez Drag o Jos Mara Castellet. El
libro comienza con unas cartas escritas en los aos 20 por un amigo de la
infancia del poeta Garca Lorca, y termina en 1999 con un correo
electrnico entre otros dos personajes.

Novelista, poeta, dramaturgo y crtico de cine, Molina Foix naci en Elche
(Alicante) el 18 de octubre de 1949. Licenciado en filosofa por la
Universidad Central de Madrid (la hoy Complutense; http://www.ucm.es),
vivi y ejerci la docencia en Gran Bretaa durante ocho aos, y entre 1976
y 1979 fue profesor de literatura espaola en la Universidad de Oxford
(http://www.ox.ac.uk).

Public en 1970 su primera novela, Museo provincial de los horrores, y en
1973 obtuvo con Busto el premio Barral, libro al que le seguiran Tres
cuentos didcticos y La comunin de los atletas. Despus de conseguir en
1983 el Premio Azorn de novela por Los padres viudos, Molina Foix public
en 1985 la pieza teatral Los abrazos del pulpo.

En 1988 public su primer poemario, Los espas del realista, y la novela La
quincena sovitica, por la que consigui el Premio Herralde. En septiembre
de 1990 se incorpor al Centro Dramtico Nacional como director literario,
institucin para la que tradujo y adapt Hamlet y El mercader de Venecia.
Basado en un guin suyo, en junio de 1994 se estren en Barcelona el
espectculo El amor brujo, de Manuel de Falla, que puso en escena el ballet
de Vctor Ullate.

En 1997 public su novela La mujer sin cabeza, y un ao despus se estren
su obra teatral Seis armas cortas. En 2000 public El novio del cine donde
combina la narracin con el ensayo y la crtica cinematogrfica. Un ao
despus public El vampiro de la calle Mjico, por el que recibi el Premio
Garca-Ramos de Novela. Tambin en 2002 estren la obra teatral Lenguas de
plata.

Molina Foix tambin es director cinematogrfico, rea en la que debut en
2000 con Sagitario, y en 2005 present su segundo filme, El dios de madera.
Ha sido colaborador del Diario 16, y desde 1985 escribe en El Pas
(http://www.elpais.es) y en la revista Fotogramas.

Fuentes: AFP  EFE  La Nueva Espaa 



*** Francisco Brines obtiene el premio Garca Lorca

El escritor espaol Francisco Brines (Oliva, Valencia, 1932) fue
galardonado este 11 de octubre con el IV Premio de Poesa Ciudad de Granada
Federico Garca Lorca, el de mayor dotacin econmica (50.000 euros) de
cuantos se conceden en el mbito de habla hispana.

El alcalde de Granada y presidente del jurado, Jos Torres Hurtado, explic
que acordaron conceder el premio al escritor valenciano por la valoracin
del conjunto de su obra potica y su valor literario, que sin duda
constituye una aportacin relevante al patrimonio cultural de la literatura
hispnica, as como por su funcin de enlace entre la Generacin del 27 y
las generaciones poticas sucesivas.

Efectivamente, la figura de Brines es comnmente admirada por los nuevos
valores de la poesa espaola, y en especial por aquellos integrados en la
llamada poesa de la experiencia, como Carlos Marzal, Felipe Bentez
Reyes o Vicente Gallego.

Brines es, despus de ngel Gonzlez, el segundo espaol que recoger la
Luna Lorquiana, galardn al que han concurrido en esta edicin 33
escritores espaoles e hispanoamericanos, propuestos por distintas
academias de la lengua espaola e instituciones vinculadas a la literatura
en castellano. El escritor mexicano Jos Emilio Pacheco y la peruana Blanca
Varela completan la nmina de premiados en este certamen.

Encuadrado habitualmente en la Generacin del 50 junto a poetas como Jaime
Gil de Biedma y Jos ngel Valente, Brines acogi con sorpresa y enorme
gratitud la concesin de este premio, que a pesar de su corta vida goza ya
de un prestigio extraordinario.

Saba que era candidato, pero no me lo esperaba en absoluto, esto es algo
que nunca se piensa, en todo caso se desea, declar el poeta y acadmico,
quien agreg que, por su edad, el galardn le llega en un momento
crepuscular de su carrera.

El escritor expres su deseo por realizar algn otro libro, pues aunque
actualmente no escribe con la misma regularidad de otros tiempos, ello
indicara que estoy vivo y vivo ante la poesa, seal. Es la poesa y
no el poeta la que decide siempre, la que le dice al poeta cundo tiene que
hablar, y cundo callar.

Lorca representa para Brines un poeta absolutamente extraordinario y en
este sentido afirm que si alguna vez se emplea la palabra genial para
calificar a alguien, nadie lo merece tanto como Garca Lorca, autor al que
calific como un poeta dramtico, un poeta hondo dentro del dramatismo de
la vida, y al mismo tiempo gozoso de la vida.

La obra del poeta valenciano, ganador tambin del premio de la Crtica
(1966) y del Nacional de Poesa (1987), se ha reunido en diferentes
antologas, entre ellas Ensayo de una despedida y Poesa completa,
1960-1997.

Fuentes: ABC  EFE



*** Doris Lessing gana el Premio Nobel de Literatura 2007

La escritora britnica Doris Lessing gan este jueves 11 de octubre el
Premio Nobel de Literatura 2007, que viene a recompensar, segn el
veredicto, a la narradora pica de la experiencia femenina, que con
escepticismo, ardor y una fuerza visionaria escruta una civilizacin
dividida. La concesin del premio a Lessing fue madurado mucho tiempo y
muy reflexionado, coment el secretario permanente de la Academia Sueca,
Horace Engdahl, tras anunciar a la ganadora.

Los sorprendimos un poco a todos, no?, coment sonriendo Engdahl, porque
tambin los periodistas reunidos en el edificio de la antigua Bolsa de
Estocolmo estaban anonadados. El da anterior al anuncio, la propia esposa
de Engdahl, la profesora de literatura y abierta feminista Ebba
Witt-Brattstrm, declar pblicamente que el bajo porcentaje de mujeres
entre los ganadores del Nobel de Literatura era una mancha de vergenza en
la bandera sueca.

Lessing, quien cumplir 88 aos el 22 de octubre, es la undcima mujer en
obtener el Nobel de Literatura desde la creacin, en 1901, de esos premios,
que han sido recibidos en cambio por 93 hombres. La escritora conoci la
noticia cuando regresaba de las compras, en la puerta de su domicilio
londinense y vestida con una vieja falda y una chaqueta desteida, donde
era esperada por los periodistas.

La escritora dijo que el galardn se suma a todos esos malditos premios
que ya recibi. Me he ganado todos los premios que hay en Europa, todos
esos malditos premios, que estoy muy contenta de haber ganado, dijo a la
prensa antes de festejar la noticia tomndose un trago de ginebra y tnica
que hizo incluso oler a uno de los reporteros, para que comprobara que no
se trataba de agua.

Finalmente, la escritora, que vive en Londres desde que tena 31 aos, dijo
que estaba muy contenta de haber recibido el premio antes de morirse. No
le pueden dar el Nobel a un muerto, as que creo que probablemente pensaron
que era mejor que me lo dieran ahora, declar. La eleccin fue sorpresiva
puesto que el nombre de Lessing, con frecuencia citado como favorito en el
pasado, ya no pareca ser de actualidad en los crculos literarios suecos.
Los nombres que se barajaban para esta edicin eran los del estadounidense
Philip Roth, y el surcoreano Ko Un, ambos de 74 aos, entre otros.

Nacida en Persia (el actual Irn) en 1919, cuando su padre era capitn en
el ejrcito britnico, Doris May Taylor vivi una parte de su infancia en
frica, lo que marcara su obra. Ex miembro del Partido Comunista
britnico, del que se separ en 1956 tras la represin de la rebelin
hngara, Lessing ha sido comparada frecuentemente por sus ideas feministas
con la francesa Simone de Beauvoir.

Su Cuaderno dorado (The golden notebook, 1962), su libro ms conocido,
cuenta la historia de una mujer escritora de xito en forma de diario
ntimo. Para el Comit Nobel, este libro es considerado como una obra
pionera por el movimiento feminista y pertenece al puado de obras que han
cambiado la forma de ver las relaciones hombre-mujer en el siglo 20.

La escritora ha sabido explorar todos los estilos y no ha dudado incluso en
hacer incursiones en la ciencia ficcin con los cinco tomos de su serie
Canopus in Argos, escrita entre 1979 y 1983, y en la que imagina el mundo
tras un conflicto atmico y habla de los antagonismos entre los principios
femenino y masculino, as como de colonialismo y de catstrofes ecolgicas.

En 1984 Doris Lessing jug una broma a los medios literarios al publicar
Diario de una buena vecina bajo un seudnimo. Su propio editor, que no
conoca la verdadera identidad del autor, se haba negado a publicarlo.

Su juventud, pasada entre varios continentes, le inspir los cinco
volmenes de Nios de la violencia, redactados entre 1952 y 1969. Casada
dos veces y divorciada, la escritora estima que el matrimonio es un estado
que no le conviene.

Entre sus principales obras figuran Going home (Regreso a casa, 1957),
donde denuncia el apartheid en Sudfrica, y The good terrorist (La buena
terrorista, 1985) sobre un grupo de revolucionarios de ultraizquierda. El
trabajo de Lessing comprende desde obras de contenido social o poltico
hasta thrillers psicolgicos o novelas de ciencia ficcin, gnero al que
pertenece su ms reciente obra, The cleft (La hendidura, 2007), en la que
imagina lo que sucede cuando aparecen los hombres en un mundo mtico
habitado tan slo por mujeres.

El Nobel de Literatura est dotado de 10 millones de coronas suecas
(alrededor de 10,8 millones de euros) y ser entregado el 10 de diciembre
en Estocolmo durante la tradicional ceremonia en presencia de la familia
real.

Fuentes: AFP  BBC  DPA



*** Festival de la Palabra reuni en Armenia a escritores latinoamericanos

Entre el 12 y el 15 de octubre se celebr en Armenia, Quindo (Colombia) el
I Festival de la Palabra (http://www.festivaldelapalabra.org), evento que
reuni a diecisiete escritores latinoamericanos, provenientes de Argentina,
Cuba, Mxico, Per y Venezuela, adems del pas anfitrin, quienes
ofrecieron al pblico muestras de su trabajo literario, as como
conversatorios en los que disertaron sobre el oficio.

Entre los escritores visitantes estuvieron el poeta y narrador argentino
Washington Cucurto, director de la editorial Elosa Cartonera
(http://www.eloisacartonera.com.ar); la periodista cubana Mara Grant,
colaboradora de la revista Opus Habana (http://www.opushabana.cu), de la
Oficina del Historiador de la Ciudad; la narradora y poeta mexicana Carmen
Boullosa, ganadora del Premio Javier de Urrutia y una de las impulsoras del
Caf Nueva York (http://www.letralia.com/155/1205cafeny.htm), y el
escritor, editor y arquelogo peruano Gabriel Rimachi Sialer, director de
la Editorial Casa Tomada.

Por Venezuela asistieron la crtica, escritora y promotora de lectura
Marisela Gonzalo Febres, coordinadora de la revista Equis3, dedicada a
jvenes y enfocada en temas de ciencia y tecnologa; el narrador Eloi Yage
Jarque, ganador del premio de cuento Juan Rulfo y del Premio Nacional del
Libro de Venezuela, y el narrador Jorge Gmez Jimnez, editor de la revista
literaria digital Letralia, Tierra de Letras (http://www.letralia.com).

Entre los participantes colombianos estuvieron el novelista y poeta Oscar
Osorio Correa, ganador del Premio Hispanoamericano de Novela Breve Gijn
2007; el socilogo, periodista y escritor Hernn Daro Correa, editor del
Centro de Estudios de la Realidad Colombiana; el dramaturgo y poeta Carlos
Vsquez Zawadzki, profesor de las universidades Tadeo Lozano
(http://www.utadeo.edu.co) y Javeriana (http://www.javeriana.edu.co); la
investigadora ngela Rosa Giraldo Cruz, directora del Centro de Estudios
Andrs Caicedo, y el narrador, poeta y dramaturgo Diego Fernando Montoya,
docente de la Facultad de Teatro de Bellas Artes.

Tambin el narrador Julio Paredes, graduado en filosofa y literatura en la
Universidad de los Andes (http://www.uniandes.edu.co) y con una maestra en
la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es); el poeta y
novelista Gonzalo Mallarino, autor de Segn la costumbre y Delante de
ellas, entre otros; la narradora e investigadora Susana Henao, licenciada
en filosofa de la Universidad Tecnolgica de Pereira (UTP,
http://www.utp.edu.co) con especializacin en literatura por la Universidad
de Caldas (http://www.ucaldas.edu.co) y maestra en literatura por la UTP,
y el poeta, ensayista y abogado Andrs Matas, fundador del Centro de
Estudios Polticos y del Caf Literario de la Universidad de la Gran
Colombia (http://www.ulagrancolombia.edu.co).

El evento fue coordinado por la escritora, dramaturga y periodista
colombiana Samaria Mrquez Jaramillo, ganadora del Premio Iberoamericano de
Novela Mario Vargas Llosa 2004 y columnista del diario La Crnica del
Quindo (http://www.cronicadelquindio.com). Ha publicado La vida en tiempos
de muerte, Por obra de las palabras, Elosa en el umbral del infinito, Esta
no es una novela de amor y Ojos de gata ciega.

Durante la inauguracin, Mrquez Jaramillo agradeci a las autoridades
locales el respaldo que le brindaron al festival. David Barros Vlez,
alcalde de Armenia, dio la bienvenida a los escritores participantes, a
quienes concedi las llaves de la ciudad, que fueron recibidas en
representacin de todos por la escritora mexicana Carmen Boullosa, y el
carcter de huspedes de honor, distincin que tambin les confiri la
Gobernacin del Departamento del Quindo en la persona de su titular,
Amparo Arbelez Escalante. Tras el acto inaugural, los asistentes
presenciaron la actuacin del narrador oral Luis Hernn Arango Gonzlez
(Pirip).

Los conversatorios se realizaron en los teatros Yanuba, Sena y de la Cruz
Roja y abordaron temas como la ecoficcin o narrativa sobre asuntos
ecolgicos, el periodismo narrativo, la prosa potica, la dramaturgia, el
aprendizaje del oficio literario, la novela negra, el mercado editorial, la
poesa del despecho, la novela de gnero, las mejores novelas ledas y la
metaficcin, entre otros. El Centro de Estudios Andrs Caicedo, de Cali,
coordinado por ngela Rosa Giraldo Cruz, ofreci un conversatorio especial
sobre el autor colombiano que se suicidara en 1977 a los 25 aos de edad,
en el cual participaron Cindy Muoz, Mario Baos, Diana Rivera, Katherine
Daza y otros jvenes entusiastas seguidores de la obra de Caicedo.

Mrquez Jaramillo, quien en el marco del evento fue homenajeada por el
Concejo Municipal de Armenia, indic que los escritores que participaron en
esta primera edicin del festival son los ms destacados escritores de
Amrica Latina, y asegur que la literatura que se ejerca en el Quindo
no podr nunca ser igual, cambi totalmente, cambi para bien, y esto es, y
lo dicen los 290.000 habitantes de Armenia, el mayor evento cultural que
hemos tenido.

Agreg que el ao prximo realizar la segunda edicin, para lo cual ya las
autoridades locales garantizaron un sustancial apoyo econmico, y que para
la misma ya estn invitados los escritores que participaron en la que acaba
de terminar. Creo que debemos repetir todos, que debemos hacerlo aqu, y
mejorar muchsimas cosas pero no suprimir ninguna, explic.

Consultada sobre la respuesta del pueblo de Armenia al festival, indic que
como no es ftbol, que es un deporte de masas, ni ciclismo, que transcurre
por la calle, es especializada. Segn ella, todos aquellos que aman la
literatura, sea que la conozcan o la quieran conocer, han estado all, tan
admirablemente que somos nosotros quienes tenemos que levantarnos de la
mesa, somos nosotros quienes tenemos que salir corriendo por encima de
todos, porque ya levantada la mesa nos toman en los pasillos, nos toman del
codo y nos dicen: qu pas, qu ocurri, qu dijo y qu no dijo.

La escritora y gestora cultural, que adems funge como directora de
Gestores Culturales del Quindo, destac la avidez impresionante por
saber que demostraron los habitantes de Armenia, lo que, asegur, la
compromete y apena consigo misma, porque pienso que si les hubiramos dado
ms no tendran tanta hambre, no tendran tantos deseos, no tendran tantas
ganas de saber. Entonces creo que la responsabilidad es toda nuestra de que
nosotros tengamos nuestros lectores tan atrasados. Porque ellos s aportan,
ellos no desaprovechan la oportunidad. Ellos, yo los miraba, y eran con
unos ojotes como bhos, abiertos, poniendo atencin. Entonces creo que es
un compromiso del gobierno, y de los gestores culturales, darles a estos
muchachos y a estos jvenes una oportunidad de integrarse al arte, pero al
arte mundial, al arte de ahora, del siglo XXI, no al arte parroquial,
provinciano, que durante 106 aos se ha hecho aqu.



*** Jimnez Emn, Lozada y Romn Orozco ganan el premio Solar 2007

El pasado viernes 12 de octubre fue emitido, durante la clausura de la III
Feria Internacional del Libro de Venezuela captulo Mrida, el veredicto
del Premio Nacional de Literatura Solar 2007, que fuera convocado en las
menciones Ensayo, Narrativa y Poesa. Rodolfo Quintero-Noguera, director de
la revista Solar (revista-solar@hotmail.com), dio lectura al veredicto, que
arroj como ganadores a Gabriel Jimnez Emn, en Ensayo; Carolina Lozada,
en Narrativa, y Ernesto Romn Orozco, en Poesa.

Jimnez Emn se alz con el premio de ensayo por su libro El espejo lcido,
seleccionado por los jueces Gabriel Mantilla Chaparro, Drina Hocevar y
Hctor Lpez. Igualmente se otorg menciones de honor a los libros Los
umbrales de Rayuela, de Lesbia Quintero de Adrin; La poesa y la casa del
ser, de Gonzalo Fragui, y Cmulo de variables para comprender a Julio Verne
esterico, de Jos Gregorio Parada.

En narrativa el jurado estuvo constituido por Enrique Plata Ramrez, Amable
Fernndez y Alberto Jimnez Ure. El premio a Lozada fue concedido por su
libro Adictos y transentes, y se otorg menciones de honor a Aquellos ojos
tuyos, de Maribel da Silva Rodrguez; Cuentos de la esquina, de Vctor
Vzquez, y Bravo da de fiesta brava y otros cuentos, de Ramn Antonio
Colmenares.

El jurado de poesa, compuesto por Stephen Marsh Planchart, Carlos Danez y
Le Comte Blue, otorg el premio de la categora a Magisterios de la grieta,
de Romn Orozco, una mencin publicacin al poemario Ludano, de Xiomara
Rojas, y menciones de honor a Aventura, de Alexis Vzquez Chvez y Asuntos
domsticos, de Javier Alexander Roa.

El Premio Nacional de Literatura Solar es convocado por la Fundacin para
el Desarrollo Cultural del Estado Mrida (Fundecem), ente adscrito a la
Direccin de Educacin, Cultura y Deportes de la Gobernacin del Estado
Mrida (http://www.merida.gob.ve). Los ganadores recibieron un certificado,
un premio en metlico de tres millones de bolvares y la publicacin de la
obra, en primera edicin, en las Ediciones Solar de Fundecem.



*** Turqua ser invitada de honor en Frankfurt 2008

El escritor mallorqun Baltasar Porcel cedi el testigo de la cultura
catalana a Turqua como invitada de honor de la Feria del Libro de
Frankfurt para el prximo ao, con un discurso en el que destac los lazos
mediterrneos entre ambos, pronunciado en la clausura del evento el pasado
14 de octubre.

Durante su discurso de clausura, Porcel asegur que el Mediterrneo ha
atrado a una multiplicidad de pueblos e idiomas que se han conocido y
entrelazado, y han ocasionado una riqueza de ideales y de creencias, de
belleza casi sin parangn. De esta forma, continu el escritor, cada ser
humano mediterrneo ha existido con su correspondencia y visin mezcladas
con las del otro, de los otros, sea para abrazarse o combatirse.

Tras repasar citas de Empdocles, Protgoras, Horacio, Herclito y Johann
Gottfried Herder, Porcel seal que incluso la filosofa alemana tiene sus
races en el fermento mediterrneo ateniense. Es precisamente, continu,
de estos sabores, perfumes y colores del Mediterrneo, en los que se basa
y extiende la creacin literaria de la cultura catalana y la turca, ambas
frondosas e infinitas.

Antes de ceder el testigo a la escritora turca Elif Shafak, Porcel rebati
a los profetas de los persistentes apocalipsis y manifest su fe en la
literatura, en la incitacin esttica y en el ansia pasional, adems de en
el padre de la literatura mediterrnea, el Ulises de Homero.

La literatura turca se presentar bajo el eslogan Turqua, en todos sus
colores y su logo ha sido diseado por el artista Blent Erkmen. El
programa se iniciar en marzo de 2008 y tendr lugar hasta los primeros
meses de 2009, principalmente en Frankfurt y Berln.

La escritora turca Elif Shafak seal que la presencia de la literatura en
2008 es importante y un honor. Como anticipo a su presencia como
invitada de honor en 2008, un equipo de 50 personas, entre escritores,
agentes, traductores, crticos literarios y artistas estuvieron presentes
en esta edicin de la feria.

Fuente: Europa Press



*** Jos Emilio Pacheco homenajeado en la Unam

Como reconocimiento a su trayectoria literaria, la Universidad Nacional
Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx) rindi el pasado lunes 15 de
octubre un homenaje al escritor Jos Emilio Pacheco, con la develacin de
una placa que lleva su nombre y con el que ahora se conocer el saln de
los candiles de la Casa del Lago Juan Jos Arreola.

En este espacio cultural, donde el poeta pasara varios aos de trabajo
entusiasta y creativo, se le puso su nombre a una de las principales salas.
Ello a pesar de sus mltiples esfuerzos por autosabotearse el homenaje,
como dijera el maestro Jos de la Colina, presente en el reconocimiento.

En el acto, Pacheco estuvo acompaado por el rector de la mencionada casa
de estudios, Juan Ramn de la Fuente, los escritores Margo Glantz e Ignacio
Solares, as como el titular de Difusin Cultural de la institucin,
Gerardo Estrada.

El autor de Las batallas en el desierto, tras recordar entre otras cosas
los usos que se dio a la Casa del Lago antes de convertirse en el ms
importante centro cultural de los aos 60 y de hacer un llamado a revalorar
la figura de Justo Sierra, manifest no merecer tal distincin, ya que si
el recinto con toda justicia lleva el nombre de Arreola, es igualmente
justo que lo acompaen los nombres de Toms Segovia, Juan Vicente Melo,
Juan Garca Ponce o Juan Jos Gurrola.

Record que las actividades de la Casa del Lago no giraron en derredor de
m, no fui ni siquiera una de sus estrellas; me parece que el sentido de
este reconocimiento consiste en dar lugar a un miembro ms de la tropa
annima que con su trabajo colectivo hace posible las empresas culturales.

Una ventaja de aquellos aos, continu el poeta, fue la inocencia total
con la que trabajbamos. Las cosas se hacan lo mejor posible, porque era
necesario hacerlas. Por fortuna no tenamos la creencia de que eran
importantes ni mucho menos de que iban a pasar a la microhistoria de la
cultura.

Agreg que era entonces un simple estudiante de 19 aos cuando fue
llamado por Jaime Garca Terrs para colaborar en Difusin Cultural, y no
s cunto o cun poco de lo que fue y es la Casa del Lago tuvo su humilde
origen en ese plan inexperto que le present.

Desde un principio, reiter Pacheco, mi actuacin fue todo menos estelar.
Era un simple ayudante de Benjamn Orozco, entonces subdirector de Difusin
Cultural, a quien s hay que reconocer como uno de los fundadores. Mi
trabajo en la Casa del Lago dur tan slo unas semanas. Luego de que el
rector Nabor Carrillo encargara la direccin a Arreola; yo pas a ser uno
ms de los redactores, hoy se dira editores, de la revista de la
universidad.

Durante el tiempo en que Toms Segovia estuvo como director, recuerdo nada
ms una conferencia en mayo de 1962, que pudo haber sido de las primeras
ocasiones en que se expuso en Mxico una visin en conjunto de la obra de
Borges, cuando no era todava Borges. Con Juan Vicente Melo, Pacheco tuvo
la oportunidad de impartir dos veces por semana un cursito de iniciacin a
la literatura.

Cuando Garca Terrs se va como embajador a Grecia, en 1965, Pacheco
renunci a su trabajo en Difusin Cultural. Por tanto, coment el
escritor, me salv con dos aos de anticipacin del enfrentamiento de
1967. Hubiera sido insoportable para m la guerra entre mis amigos de la
Casa del Lago y Gastn Garca Cant.

La Casa del Lago, segn destac el poeta tras agradecer la distincin, fue
y es ante todo un escenario. Aparecemos en escena slo un instante y
enseguida llegan otros a poner su espectculo, uno slo es un pequeo
eslabn en la cadena de las generaciones, la verdadera continuidad es el
cambio, una perduracin posible es la que se logra a travs de los dems,
de los que vienen despus. La nostalgia es intil y nociva, lo que importa
es lo que se hace hoy y lo que se har maana.

Para concluir, el rector De la Fuente destac que lo ms valioso que se
tiene en la universidad y en Mxico es su patrimonio intangible, el cual le
da un enorme sentido a lo que somos como mexicanos y a lo que podemos
aspirar a ser. Jos Emilio Pacheco es, en ese sentido, una parte
fundamental de ese patrimonio intangible que hoy nos enriquece.

Igualmente, Ignacio Solares hizo una reflexin acerca de la faceta de
Pacheco como poeta, esa en la que se muestra convencido de que la palabra
es un instrumento capaz de iluminar la sombra, de que la poesa contiene
lo mejor del hombre y es una garanta contra la muerte, contra el
desastre.

Fuentes: La Jornada  Milenio



*** Premio Planeta para Juan Jos Mills y Boris Izaguirre

El escritor espaol Juan Jos Mills (Valencia, 1946) gan el pasado 16 de
octubre el 56 Premio Planeta de Novela por El mundo, de la que dijo que el
ttulo se debe a que un preadolescente explica la historia del mundo. Son
unas memorias de infancia, casi de adolescencia, y cuentan la historia de
un muchacho que vive en una calle y cuyo sueo es escapar de esa calle.

Luego, la encuentra en todas partes porque es una metfora del mundo,
dijo al recibir el galardn, y aadi que son una especie de memorias de su
infancia. Explic que la novela estaba firmada con el seudnimo Tiresias
porque es un personaje mtico y que va surgiendo a lo largo de la historia
de la literatura. Destac de l que es vidente y ciego a la vez.

Mills recibi 601.000 euros tras el anuncio, hecho durante una cena
literaria en el Palacio de Congresos de Barcelona, con la asistencia de un
millar de invitados, entre los que se encontraban el presidente de la
Generalitat (http://www.gencat.net), Jos Montilla, y el ministro de
Cultura, Csar Antonio Molina. El nombre del escritor, guionista y animador
venezolano de televisin Boris Izaguirre son insistentemente como posible
ganador, y su novela Villa Diamante ha quedado finalista.

El libro que he escrito va de mi infancia, dijo Mills al recibir el
premio. La historia de un nio en la preadolescencia, de la calle de la
que siempre quera huir, de mi calle. Pero a todas partes a las que iba
estaba la misma calle, mi calle era el mundo y el mundo era esa calle. El
autor asegur que esta novela, de doscientas pginas, le ha permitido
rehacer aquello que se rompi en una poca remota y record que no pas
una infancia feliz, refirindose a sus primeros aos en Madrid tras
abandonar su Valencia natal, aunque tambin admiti que hasta en las
infancias desdichadas hay momentos de una dicha delirante.

La escritora Soledad Purtolas, miembro del jurado, seal que la novela
nos da el mejor Mills, es su estilo pero no peyorativamente, es el Mills
ms brillante, creo que hace unas memorias personales con una elegancia,
irona y distancia con un final glorioso.

De humildes orgenes valencianos, Mills se traslad an nio con su
numerosa familia a un suburbio de Madrid (1952), ciudad donde ha vivido la
mayor parte de su vida. Curs la mayora de sus estudios de noche mientras
trabajaba en una caja de ahorros. En la universidad franquista empez
filosofa y letras, que dej al tercer ao. Obtuvo un trabajo como
administrativo en Iberia y se consagr a la lectura y la escritura.

Su primera novela estaba influida por Julio Cortzar y posee las lacras
acumuladas del experimentalismo de esa poca y de ser un autor primerizo,
aunque original; la segunda, Cerbero son las sombras (1975), obtuvo el
premio Ssamo y le abri las puertas de la crtica. Gracias a un entusiasta
miembro del jurado, Juan Garca Hortelano, pudo publicar despus Visin del
ahogado (1977) y El jardn vaco (1981) en la editorial Alfaguara. Pero su
novela ms popular fue Papel mojado (1983), un encargo para una editorial
de literatura juvenil.

Simultneamente empez a colaborar en la prensa con un gran xito, nacido
de su imaginacin y su compromiso con los desfavorecidos, de suerte que
dej el empleo en el gabinete de prensa de Iberia y ahora vive del
periodismo y la literatura. Divorciado de su primera mujer, tuvo un hijo
con la segunda, psicloga. En su numerosa obra, de introspeccin
psicolgica en su mayora, cualquier hecho cotidiano se puede convertir en
un suceso fantstico.

Sus columnas en el diario El Pas (http://www.elpais.es) han alcanzado un
gran nmero de seguidores por la sutileza y originalidad de su punto de
vista para tratar los temas de la actualidad, as como por su gran
compromiso social y la calidad de su estilo. Ha ganado varios premios de
periodismo muy prestigiosos, como el Francisco Cerecedo 2005.

En la actualidad est construyendo un glosario con estos relatos logrando
una numerosa participacin. En el mes de mayo de 2006 fue nombrado doctor
honoris causa por la Universidad de Turn (http://www.unito.it). Sus obras
han sido traducidas al ingls, francs, alemn, portugus, italiano, sueco,
dans, noruego y holands, entre otros idiomas. En su ltima novela,
titulada Laura y Julio, plasm sus principales obsesiones: el problema de
la identidad, la simetra, los otros espacios habitables dentro de nuestro
espacio, el amor, la fidelidad y los celos.

Por su parte, el ttulo de la novela de Izaguirre (Caracas, 1965) rinde un
particular homenaje a la obra de Evelyn Waugh, Retorno a Brideshead. El
venezolano dijo que ha sido una aventura absoluta asistir a la cena hasta
conocer el resultado de las votaciones. He escrito esta novela pensando en
Latinoamrica, simplemente por el hecho de que compartimos un idioma.

Explic que el arquitecto Gioponti, en 1957, decidi hacer una casa en
Caracas, casa que ha visto todos los eventos importantes de ese pas.
Describe a dos hermanas que se enamoran de un mismo hombre, y una de ellas
consigue levantar la casa en base al amor. Aadi que ha escrito la
novela ms pensando en cine que en libros, y dedic el libro a Terenci
Moix.

Izaguirre ha publicado las novelas Azul petrleo (Espasa, 1998), 1965
(Espasa, 2002) y El vuelo de los avestruces (Alpha Decay, 2006), as como
los libros de ensayo Morir de glamour (Espasa, 2000), Verdades alteradas
(Espasa, 2001), Fetiche (Espasa, 2003) y El armario secreto de Hitchcock
(Espasa, 2005).

Desde noviembre de 2005 es copresentador, junto a la periodista Ana Garca
Sieriz, del magacn de Cuatro (http://www.cuatro.com) Chanel N 4, adems
de guionista, periodista y escritor. Es el menor de tres hermanos, hijo de
Rodolfo Izaguirre, director de la Cinemateca Nacional de Venezuela
(http://www.cinemateca.gob.ve), y de Beln Lobo, bailarina clsica y de
danza contempornea. Su carrera en los medios comienza con 16 aos en el
diario El Nacional (http://www.el-nacional.com), donde escribe una columna
de crnica social, Animal de Frivolidades.

Como guionista coescribi para Radio Caracas Televisin (RCTV,
http://www.rctv.net), junto a Jos Ignacio Cabrujas, los libretos de las
telenovelas Rub y La dama de Rosa. Tras el xito de esas producciones en
Televisin Espaola (RTVE, http://www.rtve.es) se traslada a Espaa, donde
se radica en Santiago de Compostela. Una vez all colabora en los guiones
de programas de televisin como Inocente, Inocente o El Sper. Apareci
delante de las cmaras en Moros y Cristianos, La noche por delante y Ms
madera, de Telecinco (http://www.telecinco.es), pero su verdadera
popularidad en Espaa llegara con su incorporacin a Crnicas Marcianas,
donde se hizo famoso.

Durante algn tiempo present su programa en Telecinco. Tambin es
articulista en varias publicaciones; entre ellas, el suplemento dominical
El Pas Semanal, la revista de cine Fotogramas, Zero, dirigida al pblico
homosexual, o la femenina Marie Claire, donde escribe una seccin fija
llamada De vuelta al armario. Tambin ha hecho incursiones en la radio,
sobre todo como colaborador en el espacio radiofnico La Ventana,
presentado por Gemma Nierga.

Fuentes: ABC  Europa Press  Ideal



*** Falleci el escritor colombiano Germn Espinosa

El escritor colombiano Germn Espinosa falleci el pasado mircoles 17 de
octubre tras una prolongada enfermedad, informaron allegados al novelista.
De 69 aos, el autor falleci a las 3 de la maana, mientras era atendido
de una neumona en la Clnica Colsnitas, de Bogot. Desde hace un ao
padeca adems un cncer bucal que le impeda hablar.

El escritor, que naci el 30 de abril de 1938 en el balneario histrico de
Cartagena (costa caribe), public su primer libro, un poemario titulado
Letanas del crepsculo, a los quince aos de edad. La temtica ertica del
libro le vali la expulsin del Colegio Mayor del Rosario. Su primer cuento
fue La noche de la Trapa (1965).

Su primera novela, Los cortejos del diablo, apareci simultneamente en
Montevideo y Caracas, en 1970. En 1982 apareci La tejedora de coronas, que
fue recibida con escepticismo en su pas, pero recibi elogiosos
comentarios en sus versiones en italiano y francs.

Esta novela relata la historia de una mujer quemada por bruja en tiempos de
la Inquisicin en la ciudad caribea de Cartagena de Indias, y para
diversos crticos de Colombia y otros pases es una de las ms grandes de
la literatura latinoamericana. Diez aos despus de su publicacin, la
novela fue incluida por la Unesco como una de las obras representativas del
quehacer literario mundial.

El novelista estuvo casado durante 42 aos con la pintora Josefina Torres,
que muri en 2005. Se le sola comparar con Gabriel Garca Mrquez y en
ocasiones se le llamaba el Gabo sin Nobel. Fue autor de unas cuarenta
obras de poesa, cuento, ensayo, biografa y novela. Sus obras han sido
traducidas a varios idiomas, entre ellos el italiano, el francs, el
alemn, el ingls y el chino. Hace algunas semanas se termin de imprimir
en Bogot una nueva edicin de sus Cuentos completos, que rene 75 piezas
que estaban en cinco libros.

Espinosa trabaj como periodista y ocup cargos diplomticos en Nairobi y
en Belgrado. Entre sus obras se encuentran El signo del pez, La balada del
pajarillo, La aventura del lenguaje, Cuando besan las sombras, El
magnicidio y Aitana, novela presentada en abril pasado en la Feria
Internacional del Libro de Bogot (http://www.feriadellibro.com).

El 5 de septiembre de 2002, la revista colombiana Libros y Letras
(http://www.librosyletras.net) le otorg el Premio Nacional de Literatura,
que se decide por votacin de los lectores. En 2004, el Ministerio de
Cultura de Francia lo haba declarado Caballero de la Orden de las Artes y
de las Letras. Segn el crtico y escritor Alfonso Carvajal, Espinosa fue
uno de los momentos cumbres de la literatura colombiana, al que calific de
orfebre de la historia y de la ficcin.

Fuentes: AFP



*** Sale a la luz fotografa indita de Garca Lorca

Personal adscrito al archivo de la Universidad de Granada (UGR,
http://www.ugr.es) identific entre los fondos que conserva una fotografa
indita de Federico Garca Lorca, segn informaron este viernes 19 de
octubre fuentes de la institucin acadmica.

La foto, segn la universidad, muestra a un Federico muy joven, y est
incluida en el expediente acadmico correspondiente a sus estudios
realizados en la Facultad de Filosofa y Letras. Aunque no contiene ninguna
indicacin sobre la fecha exacta en que fue realizada, se estima que debe
corresponder con el inicio de sus estudios en la Facultad, en el curso 1914
a 1915.

En 1914 Federico Garca Lorca tena 16 aos, por lo que resulta extrao en
un primer momento que cursara ya estudios universitarios. El hispanista Ian
Gibson despej ayer esa duda: En aquella poca, explic, era frecuente
que los estudiantes de bachillerato pudieran tambin entrar en la
universidad para irse preparando de cara a la futura carrera que haban
elegido, por lo que no resulta nada extrao.

El expediente no puede ser anterior al ao 1914 dado que en l consta que
se sigue el ordenamiento de un Real Decreto de 23 de octubre de 1914. Se
trata de un registro acadmico de la Facultad de Letras en el que slo
aparece el nombre y la firma de Federico Garca Lorca, aunque sin ninguna
calificacin en sus notas.

Las asignaturas que pretenda cursar eran las de lengua y literatura
espaolas, lgica fundamental, historia de espaa, lengua griega, lengua
rabe, paleografa, lengua latina (primer curso) y literatura espaola
(curso de investigacin), en un primer grupo de estudios. el segundo grupo
inclua lengua y literatura griega, lengua hebrea, historia de la lengua
castellana, lengua latina (segundo curso) y bibliologa. Garca Lorca
decidira finalmente matricularse en la Facultad de Derecho.

El expediente acadmico encontrado con la fotografa indita continuar en
los archivos de la UGR. La institucin tiene intencin de editar en el
futuro un libro con estudios preliminares y la reproduccin en facsmil de
los diferentes expedientes acadmicos de personajes como Garca Lorca,
Elena Martn Vivaldi o Francisco Ayala.

El profesor Andrs Soria Olmedo, uno de los grandes expertos en la obra de
Federico Garca Lorca, publicar en noviembre un estudio sobre el hallazgo
de esta foto y un anlisis sobre el expediente para la revista El Fingidor.
Pese a ser uno de los personajes ms fotografiados de su tiempo, no era
habitual ver una foto de Federico Garca Lorca en su poca de adolescente.

Fuente: Granada Hoy



*** Nger Madrigal gana el Premio Hispanoamericano de Poesa para Nios

El escritor mexicano Nger Madrigal (Crdenas, Tabasco, 1962) gan el
Premio Hispanoamericano de Poesa para Nios 2007 con su obra Rutinario,
segn anunci este 19 de octubre el Fondo de Cultura Econmica (FCE,
http://www.fce.com.mx), organizador del concurso. El galardn otorgado a
Madrigal consiste en 200.000 pesos (unos 19.000 dlares) y en la edicin
del libro en las colecciones lricas para nios del FCE.

El jurado, integrado por el escritor argentino Mempo Giardinelli, el
brasileo Luiz Raul Machado y la mexicana Mara Baranda, determin que el
trabajo de Madrigal, seleccionado entre 191 libros presentados a concurso,
era el de ms valor por su sonoridad y su capacidad de crear imgenes que
pueden ser estimulantes para la iniciacin a la lectura de poesa.

El certamen, convocado conjuntamente con la Fundacin para las Letras
Mexicanas (http://www.fundacionletrasmexicanas.org), tiene como objetivo
acercar al pblico infantil al mundo de la creacin literaria a travs de
la poesa. El premio le ser entregado a Madrigal en una ceremonia
especial el prximo 13 de noviembre en el Centro Cultural Bella poca, en
la Ciudad de Mxico.

Madrigal ha sido coordinador del Taller Literario Juan Rulfo en Tabasco y
fue fundador y director de la revista Parva. En 1990 fue ganador del Premio
de Poesa de los V Juegos Florales de Cunduacn, en su natal Tabasco, y en
1992 obtuvo el Premio Nacional de Poesa Ramn Ivn Surez Caamal, de
Calkin, localidad de Campeche. Otros libros suyos son Amontonamientos y
Tiempos de otros.

El ao pasado el galardn se lo llev el poeta y ensayista mexicano Luigi
Amara por su libro Las aventuras de Max y el ojo submarino, una historia
que escribi cuando su esposa estaba embarazada.

Fuentes: EFE  Notimex



*** Crean formalmente el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska

El jefe de Gobierno del Distrito Federal mexicano, Marcelo Ebrard Casaubon,
instituy el pasado domingo 21 de octubre el Premio Iberoamericano de
Novela Elena Poniatowska de la ciudad de Mxico, con un valor de 500 mil
pesos.

Luego de que se declarara instituido el premio, la escritora Elena
Poniatowska, presente en el acto, agradeci la distincin a Ebrard Casaubon
y, sobre todo, dijo al pblico a ustedes porque finalmente son como la
hierba en la tierra que a m me ha hecho crecer en este pas que amo
profundamente.

Ante el mandatario capitalino, la autora de La noche de Tlatelolco destac
la importancia de cuidar a la gente para que la gente no se pregunte
dnde nos hemos venido a instalar, en qu pas vivimos? quin nos cuida?
qu somos nosotros los mexicanos, por qu nos abandonan, por qu no nos
resuelven muchos problemas como el del agua, el del empleo, es
categrico?.

Poco antes la escritora hizo referencia a los momentos en los que como
periodista le ha tocado atestiguar, entre ellos la huelga de
ferrocarrileros que encabez Demetrio Vallejo, la masacre de 1968, el sismo
de 1985 y finalmente el plantn.

El plantn, yo creo que es una gloria, es la gran estrella de nuestras
vidas, la de todos nosotros, porque durante 50 das aguantamos no slo la
lluvia sino los improperios, y toda la lucha en contra nuestra y todo el
deseo de pulverizarnos, y aqu estamos, nos damos la mano, nos amamos y
vamos hacia delante, agreg la escritora, ganadora del Premio
Internacional de Novela Rmulo Gallegos.

Sobre el premio, la secretaria de Cultura, Elena Cepeda de Len, dijo que
se trata de la ms grande distincin de literatura que se otorgar en la
ciudad de Mxico, y que llevar el nombre de Poniatowska como
reconocimiento a su trayectoria literaria y por contribuir a la formacin
de mujeres actualmente comprometidas con la creacin de novelas, cuento,
crnica y poesa.

Fuente: Notimex



*** Lanzarn edicin definitiva de Poeta en Nueva York, de Garca Lorca

Poeta en Nueva York, el poemario que Federico Garca Lorca elabor durante
su visita en 1929 a la emblemtica ciudad de Estados Unidos y que, por
aos, fue objeto de controversias literarias, ser publicado en 2009 en una
edicin definitiva por la Fundacin Federico Garca Lorca
(http://www.garcia-lorca.org), que compr el original en subasta en 2003,
segn se anunci este lunes 22 de octubre.

Este acontecimiento editorial se celebrar con un simposio en el que
diversos especialistas analizarn la influencia de este libro en el arte
universal y una exposicin de textos y dibujos del poeta junto a obras
inspiradas por l. La sobrina del poeta, Laura Garca Lorca, confirm que
este encuentro se desarrollar tanto en Nueva York como en Madrid y en
Granada. Adems, la ciudad andaluza ser el destino final de este poemario
que Federico jams vio publicado: como el resto de los fondos que posee la
fundacin, se trasladar al Centro Lorca que se construye en la Plaza de la
Romanilla.

El anuncio de la publicacin se produce cuatro aos despus de que los
herederos del poeta adquirieran en una polmica subasta en Londres el texto
original, una especie de proyecto potico compuesto de versos manuscritos,
mecanografiados o impresos en revistas, notas, correcciones e indicaciones
sobre el contenido, el orden y la estructura del poemario. El legajo
recuperado constaba de 26 pginas escritas a mano y 96, en letras de molde.

La familia del poeta siempre ha insistido en que este documento, que l
entregara a su editor y amigo Jos Bergamn semanas antes de morir, no era
un manuscrito, sino un original o, en palabras de Manuel Fernndez
Montesinos, presidente de la fundacin, un mapa del libro, que ser
publicado atendiendo a las voluntades literarias del poeta, gracias al
trabajo de expertos que resolvern las dudas de su estructura o el orden y
procedencia de algunos poemas.

El original de Poeta en Nueva York est siendo estudiado por algunos de los
principales estudiosos en la obra lorquiana, entre ellos el catedrtico de
la Universidad Autnoma de Madrid (UAM, http://www.uam.es), Mario
Hernndez, el profesor de la Universidad de Boston (http://www.bu.edu)
Christopher Maurer o el director del departamento de Literatura Espaola de
la Universidad de Granada (UGR, http://www.ugr.es), Andrs Soria Olmedo.

La directora de la fundacin resalt que el inters del legajo perdido y
encontrado radica en que refleja el dinamismo del proceso de creacin. En
la dedicatoria de uno de los captulos, Federico escribi y tach: A
Vicente Aleixandre (dos veces), A Eduardo Ugarte, y, finalmente, dej A
Concha Mndez y Manuel Altolaguirre. Laura Garca Lorca asegur que este
hallazgo confirma el buen proceder de Jos Bergamn. Se discuta si haba
publicado el libro tal cual lo haba concebido Garca Lorca o haba hecho
una interpretacin del original entregado, explic.

En ese sentido, Mario Hernndez reconoci que el original que el poeta le
dej a Bergamn era un poco anmalo: nadie lleva a la imprenta un libro en
el que dice Este poema est en tal revista; bsquese o Este poema
manuscrito que ni siquiera est a limpio va en tal captulo. Es el clsico
original que se entrega a un editor que es amigo.

Un da de julio de 1936, el escritor se acerc a ver al editor Jos
Bergamn a su despacho de la editorial Cruz y Raya, en la calle de
Bartolom Mitre, 5, de Madrid. Su amigo y colaborador no estaba, as que el
poeta le indic en una nota: Querido Pepe: he estado a verte y creo que
volver maana. Abrazos, Federico. El escritor no regresara, pues parti
hacia Granada, donde a los pocos das del golpe militar, el 18 de agosto,
fue asesinado.

El texto ser publicado con todas las indicaciones del poeta, sin los
cambios que introdujera Bergamn y que dieron lugar a un sinnmero de
especulaciones. Las polmicas que comenzaron en 1940 quedarn zanjadas con
esta nueva edicin.

Tales polmicas surgieron cuando las dos ediciones primeras aparecieron en
Mxico y en Estados Unidos. Una bajo el sello de Norton, y otra con Sneca,
aparentemente salidas del manuscrito en poder de Bergamn, pero muy
divergentes. Hasta el punto de llevar a expertos a pensar que el editor se
haba inventado parte. El silencio de Bergamn multiplic las
inseguridades. Deca que eran todas discusiones bizantinas, apunta Mario
Hernndez, catedrtico de literatura espaola de la Universidad Autnoma en
Madrid.

Durante la Guerra Civil espaola, los embajadores de Colombia y Mxico le
ofrecieron exilio al poeta, porque prevean que poda ser vctima de un
atentado debido a su funcin de funcionario de la Repblica espaola, pero
l rechaz las ofertas y se dirigi a su casa en Granada para pasar el
verano.

Por esos das, cuando alguien le inquiri sobre sus preferencias polticas,
manifest que se senta a la vez catlico, comunista, anarquista,
libertario, tradicionalista y monrquico; de hecho nunca se afili a
ninguna de las facciones polticas y jams discrimin o se distanci de
ninguno de sus amigos por ninguna cuestin poltica; se senta, como l lo
dijo en una entrevista al Sol de Madrid poco antes de su asesinato:
ntegramente espaol.

Fuentes: El Siglo  Ideal



*** Foro Literario Vargas Llosa se centrar en la obra de Jorge Edwards

La obra y la figura del escritor chileno Jorge Edwards, de 76 aos y Premio
Cervantes 1999, centran buena parte de los contenidos de la segunda edicin
del Foro Literario Vargas Llosa, que el Cabildo de Gran Canaria celebrar
los das 25 y 26 de octubre en tres espacios distintos, la Biblioteca
Insular, la Casa-Museo Prez Galds (http://www.casamuseoperezgaldos.com) y
la Facultad de Filologa de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
(ULPGC, http://www.ulpgc.es).

El citado foro literario dedicado al escritor hispano-peruano Mario Vargas
Llosa, pretende arrojar luz sobre la relacin y vnculos existentes entre
las literaturas espaola y latinoamericana, articulando para ello un
programa de actividades que dar comienzo el jueves 25 con un encuentro que
mantendr Edwards con los clubes de lectura de la Biblioteca Insular a
partir de las 6:30 de la tarde, en la sede de dicho centro ubicado en la
Plaza Hurtado de Mendoza.

Ese mismo da, a las 8 de la noche, Edwards pronunciar en la Biblioteca
Insular la conferencia El joven Vargas Llosa visto por el joven Jorge
Edwards, un entraable periplo de ida y vuelta en el que el chileno
avanzar su primigenia relacin con algunas de las claves literarias de los
comienzos de Vargas Llosa.

El viernes 26, los actos de la maana se trasladarn al saln de grados de
la Facultad de Filologa de la ULPGC, en donde a las 12 del da se
desarrollar un coloquio con Edwards sobre narrativa hispanoamericana. En
la tarde, y en la sede de la Casa-Museo Prez Galds, a las 7:30 de la
noche, tendr lugar la presentacin del libro La casa de Shakespeare, acto
en el que participar el propio escritor chileno junto con los editores
Jos Esteban y Jess Egido.

En septiembre de 1889, Benito Prez Galds tom un tren en Newscastle para
realizar un viaje que planeaba desde haca aos: visitar la casa de
Shakespeare en Stratford-on-Avon. La aventura de aquella peregrinacin en
busca de las huellas de uno de los grandes genios de la literatura
universal la incluy en 1906 en el libro Memoranda.

Este breviario recupera tambin, a manera de prlogo, el captulo de sus
memorias dedicado a Inglaterra, donde el gran narrador espaol refleja el
especial inters que siempre sinti por la literatura y la organizacin
poltica de Gran Bretaa, lo que pone de manifiesto su modernidad y
curiosidad intelectual, a la vanguardia de la mayora de los escritores
europeos de su poca.

Seguidamente, a las 8 de la noche, se llevar a cabo la mesa redonda
titulada Los museos de escritores, que moderar el escritor canario Armas
Marcelo, y que contar con la presencia de Jos Luis Correa, Federico
Castro y Cristina Rodrguez Court. Todos los actos organizados son de
entrada libre.

La primera edicin del Foro Literario Vargas Llosa tuvo lugar durante el
pasado mes de febrero con la intencin de analizar la obra del escritor
hispano-peruano y su influencia en muchos de los ms destacados escritores
canarios actuales. Esta segunda edicin, impulsada por el Cabildo
grancanario a travs de la Consejera de Cultura y Patrimonio Histrico
(http://www.grancanariacultura.com) que preside la consejera Luz Caballero,
ha incidido en extender las actividades a otros departamentos relacionados
con la literatura o con la lectura en general, propiciando su fomento.

Dada la vinculacin de Jorge Edwards con la Casa-Museo de Pablo Neruda en
Isla Negra, este ao el foro profundizar en el papel que juegan estos
espacios musesticos en los que se conserva buena parte del espritu de los
escritores a los que estn dedicados.

Fuente: Canarias7



*** Ms de 650 actividades se desarrollarn en la Feria de Guadalajara

La ciudad mexicana de Guadalajara se convertir, del 24 de noviembre al 2
de diciembre, en el corazn del mundo del libro, al realizarse all la XXI
Feria Internacional del Libro (FIL, http://www.fil.com.mx), cuyo programa
fue presentado en conferencia de prensa el pasado 16 de octubre. A lo largo
de los nueve das de feria se realizarn 650 actividades en las que
participarn 300 autores. Adems, visitarn la feria por primera vez
editoriales de pases nrdicos, de Hungra, Blgica y Holanda.

La conferencia de prensa estuvo presidida por Carlos Briseo Torres, rector
general de la Universidad de Guadalajara (UdeG, http://www.udg.mx). Lo
acompaaron Catalina Rey, gerente del proyecto Colombia, pas Invitado de
Honor; Igor Lozada, director de Cultura de la UdeG; Nubia Macas y Ral
Padilla Lpez, directora y presidente, respectivamente, de la FIL.

Padilla Lpez destac la consolidacin de la feria como la ms importante
en el mundo del libro en espaol, con la exhibicin de ms de 280 mil
ttulos en exhibicin y 315 presentaciones de libros, cifra que subray
como un dato rcord y que ubica al evento como la principal plataforma de
lanzamiento de las novedades del mundo editorial iberoamericano.

Esto hace de la FIL Guadalajara, adems de una feria profesional, una que
en s misma se constituye en la mayor exposicin del libro en espaol.
Junto con ello y obviamente para disfrutar de lo que va a ser una autntica
fiesta del libro y un verdadero festn cultural, contaremos con la
presencia de medio milln de visitantes, que es una cifra que se ha
consolidado y ha venido en incremento en los ltimos aos, destac.

La FIL Guadalajara recibir a 16 mil profesionales, representantes de 1.600
editoriales de 39 pases. Habr 21 foros y encuentros, de los cuales 19
forman parte del programa acadmico de la feria, organizado por la UdeG.

Como cada ao, el programa (literario) de este ao consolida a nuestra
Feria como la cita ms relevante con los autores de habla hispana, as como
un espacio que comienza a ser referente tambin para autores de otras
latitudes lingsticas. No existe un evento literario en la regin ni en el
mundo que congregue a tal nmero de escritores que interacten entre s a
la manera de un festival literario, dijo al sealar que en FIL Guadalajara
se realizarn 60 actividades literarias y acudirn ms de 300 autores.

Entre los encuentros acadmicos, destac el Encuentro de Humanistas, en el
que se que se abordar el tema de la violencia y sus efectos en el tejido
social. Para examinar este tema desde diferentes perspectivas estarn
Carlos Castresana, organizador de este encuentro; Javier Zaragoza, fiscal
jefe de la Audiencia General de Espaa; Loretta Napoleoni, periodista y
experta en el tema de financiamiento del terrorismo, adems de asesora de
numerosos gobiernos y compaas privadas en acciones contra el terrorismo;
Sergio Fajardo, alcalde de Medelln (Colombia), reconocido por haber
transformado la vida social de la ciudad a travs de la educacin y la
cultura; Eva Joly, jueza franco-noruega que logr vencer la impunidad en
Francia al destapar el caso de corrupcin de la empresa Elf y autora de la
Declaracin de Pars, y Ernesto Villanueva, vicepresidente de la Asociacin
Iberoamericana de Derecho a la Informacin y de la Comunicacin.

En cuanto a FIL Nios, Padilla destac que se dedicarn quince talleres,
con 1.125 sesiones, a la promocin de la lectura entre el pblico infantil.
En este espacio, los escritores realizarn lecturas especiales para nios y
los pequeos tendrn acceso a una sala de lectura en la que podrn conocer
ms de mil libros de distintos pases, seleccionados para ellos. Este ao
nos complace particularmente que el programa de espectculos infantiles
contemple un cartel internacional, con artistas de Colombia, Brasil y
Venezuela; la participacin del reconocido flautista mexicano Horacio
Franco, quien presentar su interpretacin de El flautista de Hammelin, y
la seleccin de cine infantil con la que estar presente la Academia de
Cine de Nueva York (http://www.nyfa.com/mtv-site/locations.html), dijo el
presidente de la FIL.

Nubia Macas, directora del evento, detall que para los profesionales que
visitan la feria se ha preparado un programa con trece encuentros. Esta
feria es una feria de autores, como ustedes ya lo vieron, pero es, sobre
todo, tambin una feria de lectores. Una feria de autores y lectores debe
tambin tener muchos libros, y los vamos a tener, ms de 300 mil ttulos en
exposicin, dijo durante su intervencin, en la que destac que para que
esta ecuacin nos d resultados, tiene que haber negocio, y por eso a esta
feria vienen ms de 16 mil profesionales, a hacer negocios. 

Que los profesionales de la industria en espaol logren crear un nicho para
la literatura en nuestra lengua dentro del mercado de habla inglesa del
continente americano es uno de los ejes que mueven al Saln de Derechos,
que en su cuarta edicin ofrecer asesora gratuita para orientar a los
profesionales en materia de negociacin de derechos, a cargo de Jos Luis
Caballero, vicepresidente del Instituto Mexicano de Derechos de Autor.

En las sesenta mesas del saln participan editoriales, agencias y agentes
literarios de Alemania, Argentina,  Canad, Chile, Colombia, Dinamarca,
Ecuador, Espaa, Estados Unidos, Francia, India, Israel, Italia, Mxico,
Pases Bajos,  Reino Unido, Uruguay y Venezuela. Macas adelant que para
2008 se preparan programas especficos con Turqua, Polonia, y los pases
nrdicos, lo que permitir que lo que estn escribiendo ellos nos lleguen a
nosotros y lo que nosotros escribimos les llegue a ellos.

Destac tambin el Foro Internacional de Editores, cuyo tema central sern
las redes y alianzas y el Saln del Libro, el Encuentro de Promotores de
Lectura y el XI Congreso Internacional de Traduccin e Interpretacin San
Jernimo, la ms importante reunin de traductores en nuestro continente,
al que se espera que acudan 300 participantes.

Por su parte, Igor Lozada y Catalina Rey dieron detalles de las
exposiciones, conciertos y obras de teatro que presentar Colombia en
Guadalajara como pas Invitado de Honor a esta feria. Se realizarn 31
conciertos (9 en la explanada y 22 en FIL Nios) y habr siete
exposiciones, que irn a los espacios museogrficos ms importantes de la
zona metropolitana de Guadalajara: el Museo de las Artes, el Museo de Arte
de Zapopn, el Instituto Cultural Cabaas, el Centro Cultural Casa
Vallarta, el Museo Regional y el Trompo Mgico.

Por el momento y hasta el 18 de noviembre, la FIL est propiciando un
acercamiento con el pblico a travs de una campaa llamada Presencia
Urbana, consistente en una cabina de karaoke cuyos visitantes pueden,
adems de divertirse cantando el jingle del evento, conocer los avances de
programacin literaria, cultural y musical, as como recibir regalos y
entradas gratis.

La campaa busca propiciar que la mayor cantidad posible de personas sepa
qu actividades habr dentro del programa de la FIL. En total se visitarn
41 lugares, entre escuelas, universidades, centros comerciales y plazas
pblicas. La cabina karaoke estar activa slo por las tardes en los
emplazamientos seleccionados entre semana y el da completo los fines de
semana.

Fuente: FIL



|||||||      MATERIAL ESPECIAL: PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2007      ||||||

=== Doris Lessing, Premio Nobel de Literatura 2007 ========================
=== Nuestra historia deja nfimo espacio para la utopa =================
=== Edmundo Bracho ========================================================

Doris Lessing dice que parte de su rutina diaria es dar de comer a los
pjaros de su vecindario, temprano en la maana. Muy temprano. Cuando son
las 6 am ya ha regresado de su encuentro aviar y comienza a preparar su
desayuno, para iniciar su trance redaccional lo ms prximo posible a las
nueve de la maana. Lo hace de modo sistemtico, y lo ha venido realizando
durante los ltimos 26 aos desde un austero escritorio, en su modesta casa
en el norte de Londres, no muy distante del estadio del mtico club de
ftbol Tottenham Hotspur y del famoso cementerio que alberga los huesos de
Karl Marx.

Sin esa disciplina que raya en mandato, Lessing jams hubiera escrito las
cincuenta novelas y relatos que, a sus 88 aos de edad, la convierten segn
muchos en la escritora (y el escritor) viviente ms relevante de Gran
Bretaa. Casi la totalidad de sus novelas se ambientan en lo que hoy en
da es Zimbabwe, ah donde Lessing se cri y experiment la soledad
infernal como modo de vida. Incluso sus relatos que podran ser tildados
de ciencia ficcin presentan un intenso barniz de esa ntima catstrofe que
conoci desde nia en su entorno de colonos explotadores.

Sus domsticos retratos de desintegracin social, marcados por el
sinsentido de la tensin racial en frica colonial, demuestran su inters
en conjugar la exploracin de la psiquis humana con la crtica poltica. De
hecho, una de las razones principales segn dijera la Academia Sueca para
que le fuera otorgado el ms reciente Premio Nobel de Literatura es su
combativo rechazo de polticas racistas, adems del sostenido vuelo
estilstico de su prosa.

Ha dicho que empez a escribir su autobiografa, Dentro de m, en 1995,
porque vea la inminente posibilidad de que otros lo hicieran por usted...

Antes se esperaba a que la gente se muriera para escribir su biografa.
Ahora, debido a que con la publicacin de biografas se hace mucho dinero,
especialmente si son tremendistas e impudorosas, mucha gente se ha lanzado
al negocio. Ya me haban mostrado dos intentos biogrficos sobre m,
repletos de errores y exageraciones. Mi libro tiene la base factual que
ninguna otra biografa sobre m pudiera tener. Quise adelantarme a posibles
falsedades.

En su autobiografa sostiene el credo de que muchos secretos biogrficos
no deben ser revelados.

Me refera a secretos relacionados con la vida personal de otra gente, no
de mi persona. No creo que sea mi tarea estar abriendo las gavetas de la
vida privada de otros, ms aun cuando no quieren que sus secretos se sepan.
Es pudor y compasin. En mi autobiografa he tratado de ser lo ms
confesional posible, slo he resguardado los secretos de otros. Los mos
estn todos ah.

Usted confes que de nia, cuando viva en Rodesia del Sur (hoy Zimbabwe)
pas muchsimo tiempo fijando momentos en su mente. Cmo fue ese proceso?

Senta desde temprana edad mucha presin por parte de mis padres en ver y
percibir las cosas a su manera. Entonces me esforzaba por preservar mis
sensaciones e impresiones en medio de esa presin. Era una nia que pasaba
mucho tiempo dicindose a s misma: As es que pas esto de verdad, esto
sucedi as, y no dejes que ellos (mis padres) te convenzan de que fue de
otro modo. Constante presin en mi interior. Pero se trata de un modo de
convertir las experiencias en algo ms seductor. Gracias a este doloroso
proceso es que conservo imgenes, emociones y sentimientos vividos durante
mi niez. Los recuerdo en detalle, muy claramente.

No hace mucho dijo que a partir de la dcada de los 80 pareciera haberse
impuesto un dogma que proscribe a todo autor blanco escribir sobre negros,
sobre la negritud y la experiencia cultural africana.

S, es parte de esas imposiciones de la literatura como parte de lo
polticamente correcto, que est por todas partes. Es un juego que se lleva
a cabo en universidades. Es un debate acadmico que a m, como escritora,
me parece ftil. Siento que yo puedo escribir de la experiencia africana
tanto como un autor negro africano, as como un indio, como lo es Rushdie,
puede escribir sobre la experiencia inglesa o Achebe, que es nigeriano,
sobre la experiencia norteamericana. Por otra parte, la lengua inglesa ya
tiene mucho tiempo fuera del uso exclusivo de los ingleses. Una cantidad
considerable de literatura india ha sido escrita en ingls. Tambin muchos
africanos y caribeos escriben en ingls.

En Dentro de m nunca menciona que usted siempre supo que sera escritora.
En qu momento se convirti su vocacin en algo irreversible?

Desde mi adolescencia escriba. Nunca romantic sobre el hecho de
escribir. No creo que haya nada extraordinario en ser escritora. Quizs el
momento ms crucial en mi carrera literaria fue cuando decid irme de
Rodesia, rumbo a Londres, buscando publicar Canta la hierba. Para ello dej
a mi esposo y a mi familia. Fue algo muy doloroso, pero quedarme en Rodesia
era quedarme en el limbo.

Dira que fue especialmente el panorama opresivo que se viva en la
colonia britnica lo que la llev a hacerse militante comunista, a sus
veinte aos de edad?

Me convert en comunista porque por primera vez en mi vida conoc a gente
que pensaba como yo, o que pensaba. As de simple. La sociedad de Rodesia
del Sur era extremadamente filistea y vulgar. Era muy difcil conseguir a
alguien con un pice de inters literario. La gente en el Partido Comunista
haba ledo lo mismo que yo, problematizaba las cosas y deseaba un cambio
social igual que yo. ramos muy crticos con la sociedad blanca, pero
ramos un movimiento muy pequeo y desacreditado por los dems.

Al cabo de un lustro se distancia del activismo comunista y comienza a
seguir la disciplina islmica del sufi. Cules son las razones detrs del
vuelco?

Me resulta muy difcil hablar de eso. Fue, claro est, un cambio radical:
refutar el credo comunista y adentrarme en el sufismo. El sufismo es un
modo de entender la vida... Slo podra decir un par de frases al respecto
y se distorsionara el sentido de lo que a m me interesa del sufismo. La
gente tiende a hacer asociaciones con esta corriente espiritual, un
estereotipo que me desagrada mucho. No es un culto, no es una religin, no
es un dogma, no es una corriente psicolgica.

Quizs pueda hablar de las motivaciones de su vuelco a la lectura bblica
y cornica despus de haber seguido una praxis comunista y atea...

Empec a leer la Biblia y el Corn por pura inquietud literaria, o ms
bien intelectual. No fue el sufismo lo que me condujo a ello...

No he sugerido eso. Me refiero particularmente al prlogo de su novela
Shikasta, donde evoca pasajes bblicos.

La introduccin a Shikasta la escrib a partir de una ancdota. En una
oportunidad, alguien me dijo que nadie lee el Antiguo Testamento, el Nuevo
Testamento y el Corn en secuencia; y que si yo lo hiciera me dara cuenta
de que cada uno representa una etapa diferente de la misma religin. Y eso
fue lo que hice. Me interes mucho en esos textos sagrados y resolv
escribir un libro utilizando las ideas que eran comunes a todos los textos.
Estos son los libros sobre los cuales se edific la civilizacin
occidental. Cre entonces una utopa, un trabajo de ficcin espacial, pero
ms bien de espacio interior en un contexto de ciencia-ficcin. No me
propuse nunca hacer una cosmologa a partir de la Biblia o del Corn.

Considera que la utopa slo puede construirse en el mbito de la ficcin
literaria, de las artes?

Nuestro mundo social y nuestra historia deja nfimo espacio para cualquier
utopa. El hombre no ha dejado de enfrascarse en guerras desde siempre. Y
la guerra trae consigo la mentira. Durante la segunda guerra mundial yo
pertenec a un grupo que se reuna semanalmente para analizar las noticias
sobre la guerra. Creamos tener una idea clara de lo que estaba pasando,
pero al terminar la guerra nos dimos cuenta de que todo lo que habamos
ledo era mentira. Vivimos en un mundo de engao. Aunque a veces, se dan
eventos maravillosos, impredecibles. Como en 1990, cuando recin caa el
Muro de Berln, colaps la Unin Sovitica, se derrumb el apartheid en
Sudfrica. Nadie pudo prever esta serie de eventos. Y pudimos soar un
rato.

Es un tipo de sueo diferente al que tena cuando milit como comunista:
ahora dice que eventos puntuales y sbitos se convierten en cuasi-utpicos
debido a su carcter imprevisible.

S, y la pregunta que me hago desde hace aos es cmo gente inteligente y
lcida crey en esa psicopatologa masiva que es el comunismo. No puedo
negar que fue emocionante ser parte de ese grupo en aquella poca, y que
cuando me reuna con mis amigos creamos estar salvando el mundo. Pero era
pura basura. No tard en darme cuenta de eso. No queramos ver lo que
realmente estaba pasando en el mundo. Nos obsesionbamos con lo que
creamos suceda en la Unin Sovitica. ramos incapaces de ver que, como
todo socialismo, aquello era un desastre, un fracaso.

Estaban, sin querer saberlo, apostando a un fracaso.

Bueno, claro. Y lo triste es que an existe mucha gente que, a pesar de
las evidencias, contina apostando al fracaso, hablando en nombre de un
pensamiento progresista, que no es otra cosa que anti-progresista.

Joyce Carol Oates ha descrito El cuaderno dorado como el ms sofisticado
trabajo literario de liberacin femenina. Cmo ha lidiado con la etiqueta
de escritora feminista?

Es una apreciacin, y los escritores no deberan preocuparse de
apreciaciones crticas. Ni yo soy feminista ni mi prosa es feminista. Si
para Oates esa es una obra de liberacin femenina, pues no me parece mal:
es su apreciacin. No sal a escribir algo sobre liberacin femenina. Mi
idea era escribir un libro que conllevara un comentario sobre s mismo, que
hablara de cmo se fue construyendo. La forma del libro en s era mi
inters central. El cuaderno se escribe a partir de fragmentos, que son los
reflejos de un yo dividido que busca integrarse.

En muchas de sus novelas, en especial La ciudad de las cuatro puertas, se
proyecta la llegada de un holocausto final. Existe un fatalismo recurrente.
Sin embargo, la catstrofe es contrarrestada en su prosa por un sentido de
sobrevivencia excepcional, en personajes de gran estoicismo.

La raza humana es experta en supervivencia, sin duda. Yo misma he visto
cmo determinadas personas subsisten en medio de un desastre continuo. Lo
vi de nia en Rodesia y lo he visto de adulta en muchos sitios. Llevan una
vida miserable, y si mis novelas se ambientan sobre un fondo muchas veces
desastroso, tambin he querido dar espacio a la esperanza en aquellas
personas estoicas, que nadan a contracorriente.

Desde el acto literario, cree que el futuro es esperanzador?

En realidad siento que pertenezco ms al pasado. Observo los nios jugando
con gadgets electrnicos y no siempre comprendo bien qu est sucediendo.
Ya cuando algunos expertos en ciencia ficcin hablaban del futuro que le
espera a la raza humana en los prximos cien aos, entenda apenas la
mitad. Lo cierto es que la tecnologa no est siendo utilizada de manera
adecuada. Esos nios de los que le hablo no pueden articular una frase
larga, mucho menos leer un libro. Siempre buscan ms y ms estmulo visual
y sonoro. Son incapaces de sentirse cmodos en el silencio, y el sentido de
memoria, que es tan importante, pierde cada vez ms relevancia. Eso es muy
grave.

Dijo en una oportunidad creer que el sufrimiento y la tensin que vivi de
nia fueron requerimientos para devenir escritora...

S, creo que la tensin es particularmente importante para el escritor.
Creo que la tensin es algo positivo para un nio que luego vaya a ser
escritor porque desarrolla una capacidad de observacin muy sensible y
precisa. Soy demasiado emotiva para mi propio bien. Muchas cosas del
transcurso de mi infancia en Rodesia, vindolas hoy en da, a distancia, me
dan horror: lo filisteo y obtuso de la sociedad blanca, el sufrimiento que
uno vea alrededor como parte de una otredad, la indiferencia y los
prejuicios de los colonos, incluyendo, lamentablemente, a mi familia. Me
tuve que ir de ah. Volv a recordar ese sufrimiento, esa tensin, a
distancia, en Londres. Lo viv fuertemente cuando llegu a Londres, en
1947. Y es justo en ese entonces que empez mi carrera como escritora.

** Edmundo Bracho
   brachodigital@cantv.net
   Escritor y periodista venezolano (Caracas, 1969). Es autor de las
   colecciones de poemas Hospitalario (1997), La puerta de Lenidas (2000)
   y Orilla revuelta (2003); as como de los ttulos de crnica y ensayo El
   oponente: Encuentros literarios (30 entrevistas a autores de la talla de
   Octavio Paz, Susan Sontag, Mario Vargas Llosa, Paul Auster, Guillermo
   Cabrera Infante, William Burroughs, Carlos Fuentes, Edward Said, entre
   otros; 2000) y Mara Lionza en Venezuela (2004). Publica regularmente
   artculos de opinin, crnica y ensayo breve en varios diarios y
   revistas de Latinoamrica y Espaa. En Venezuela ha sido coordinador
   editorial de Papel Literario, director de la revista dominical del
   diario El Nacional (http://www.elnacional.com), jefe editorial del
   diario TalCual (http://www.talcualdigital.com) y editor de la revista
   Veintiuno. Inaugur en calidad de profesor el primer taller de
   periodismo literario del Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo
   Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve; 200304). Adems de su labor
   como escritor y periodista, ha realizado curaduras de plstica y
   fotografa en Venezuela y el extranjero. Ha traducido al espaol obras
   poticas del ingls y del francs (Seamus Heaney, Ren Char, Henri
   Michaux, Allen Ginsberg, Peter Boyle, entre otros). Desde noviembre de
   2004, dirige diariamente un programa radial en la emisora Ateneo 100.7
   FM (de lunes a viernes, entre 5 y 7:30 pm), desde Caracas.



=== El arte de sorprender      Lilian Fernndez Hall ======================

Una vez ms, la historia termin como suele terminar: la Academia sueca
sorprendi al mundo literario con su decisin. Ni los expertos en
Estocolmo, ni los crticos especializados, ni los libreros, ni los
editores, ni los aficionados a las apuestas, ni mucho menos la mismsima
autora premiada, se imaginaban que Doris Lessing sera la galardonada con
el Premio Nobel de Literatura 2007. Los aplausos en la Brshuset, el
elegante edificio donde la Academia tiene su sede, no queran terminar
nunca luego de haberse odo la declaracin de Horace Engdahl, secretario
permanente de la Academia Sueca. El nombre de Doris Lessing ha figurado en
las discusiones durante varios decenios, pero ya se consideraba improbable
el reconocimiento a esta escritora despus de tantos aos. La Academia lo
lograba otra vez: los presentes en el acto daban una feliz exclamacin de
sorpresa, y por fin una autora apreciada por el pblico en general reciba
el galardn, mejorando al mismo tiempo la estadstica de los premiados, de
los cuales slo el 9% son mujeres.

La autoridad de Doris Lessing como escritora y su renombre como intelectual
honesta, ntegra e independiente son ya reconocidos en todo el mundo.
Probablemente muy pocos puedan cuestionar la eleccin de la Academia. Lo
interesante es la vuelta de tuerca que significa esta decisin. Si algo
estaba claro antes de la eleccin de este ao, era la declarada voluntad de
los acadmicos de darle al Premio Nobel el carcter de estmulo para una
autora en plena madurez, ms que una confirmacin a una carrera ya
consagrada. Sin adelantar ningn nombre que nunca pasara de adivinanza
azarosa esperbamos con una cierta seguridad el nombre de un
escritor/escritora relativamente joven. Y lleg la respuesta como una
confirmacin de lo intil de las predicciones en este campo: Doris Lessing,
de 88 aos en unas pocas semanas, ganaba el Premio Nobel: el escritor/a de
ms edad que alguna vez haya recibido el galardn. Como vemos, el factor
sorpresa es inagotable (curiosamente, el tema de la edad del galardonado y
las posibilidades que abre en el campo de las especulaciones fue la nica
pregunta que Engdahl dej sin contestar en el chat con los lectores del
peridico Dagens Nyheter, que tradicionalmente suele estar abierto unas
horas despus de comunicada la decisin).

Aunque quizs, vista desde otro ngulo, la eleccin no sea tan caprichosa:
hace cien aos se premiaba al escritor ms joven que hasta la fecha
recibiera el Premio Nobel: Rudyard Kipling contaba con apenas 41 aos de
edad al recibir, como primer escritor britnico, el galardn en 1907.
Kipling contaba entonces en su bagaje con la experiencia de haber nacido en
una colonia britnica (India), y de haber dedicado muchos aos de su vida y
muchas pginas de su obra al tema del colonialismo y sus efectos en sus
habitantes. Una centuria despus, el premio recae en otra representante de
la literatura en lengua inglesa: una de las pocas mujeres que se han hecho
acreedoras a este reconocimiento y, hasta la fecha, la de ms edad. Como
Kipling, Doris Lessing naci en un pas del Tercer Mundo (la entonces
Persia, actual Irn) y se cri en una ex colonia britnica: Rhodesia
(actualmente Zimbabwe). Al igual que su compatriota, Lessing ha dedicado
varias de sus obras a la problemtica del colonialismo; aunque a diferencia
de su antecesor, la voz de la escritora ha sido de crtica y denuncia a los
atropellos de un sistema racista y cruel (a tal punto que, ya en 1956,
Sudfrica y Rhodesia prohiban la obra de esta escritora). El tema de la
edad tampoco deja de ser significativo: a una mujer le llevara ms del
doble de tiempo que a un hombre el reconocimiento del valor de su obra
literaria.



Oh, Christ!

No menos sorprendida fue la escritora galardonada, que, como el mismo
Engdahl comentara: no se puede decir que estuviera sentada al lado del
telfono esperando la llamada.... Como sabemos, Doris Lessing fue
sorprendida llegando a su casa despus de una visita al hospital y una
ronda de compras con su hijo Peter, quien presenci la escena mudo, con una
alcaucil en la mano. Apenas descenda la escritora del auto cuando un
reportero de la Reuters le lanz a bocajarro:

Se ha enterado de la noticia?

No.

Ha ganado el Premio Nobel de Literatura!

Oh Christ! Si me han estado mencionando hace ms de treinta aos! Tengo
otras cosas de las cuales preocuparme!

Por su parte, los libreros en Estocolmo tuvieron que hacer a un lado las
pilas de libros que haban preparado con las obras de los autores que ms
se rumoreaban: Philip Roth, Adonis, Amos Oz. Buscaban desesperados y
felices algunos libros de Lessing, autora enormemente productiva y muy
popular. En la mesa de saldos!, gritaba una empleada. En el stano!,
recordaba la otra. Lograron juntar una decena que se agot en pocos
minutos. Las imprentas funcionan a toda mquina y en pocos das seguramente
disfrutaremos de una nueva reedicin de los textos de esta brillante
escritora.

El ao pasado, cuando le preguntaron a la profesora Ebba Witt-Brattstrm,
docente de literatura con especialidad en estudios de gnero, quin era su
escritor favorito para recibir el Premio Nobel de Literatura, respondi:
Doris Lessing. Por haber contribuido como pocas a ese gnero tan
importante que es la novela femenina del siglo XX. Witt-Brattstrm no era
la nica en desear que la escritora britnica recibiera el galardn. Muchos
de los seguidores de Lessing haban manifestado el mismo deseo durante
muchos aos, especialmente escritoras y crticas literarias comprometidas
con la reivindicacin de la funcin de las escritoras en la historia de la
literatura contempornea, pero pocos crean ya en ese reconocimiento. Lo
cierto es que muchas expertas han expresado sus deseos, pero slo una est
casada con Horace Engdahl, el secretario permanente de la Academia Sueca y
arquitecto de las decisiones de la misma: Ebba Witt-Brattstrm. Y quizs
bastaba para los aficionados a las apuestas, fijar la vista en la muy
modesta pero pintoresca lancha a motor que la pareja Engdhal-Witt
Brattstrm utiliza en sus excursiones veraniegas en el archipilago de
Estocolmo. En su proa se puede distinguir el nombre revelador con el cual
han bautizado a la embarcacin: Doris.

** Lilian Fernndez Hall
   lilian.fernandez@yahoo.com
   Docente e investigadora argentina residente en Estocolmo, Suecia.
   Egresada de la carrera de Letras de la Facultad de Humanidades y
   Ciencias de la Educacin de la Universidad Nacional de La Plata,
   Argentina. Colabora en varias publicaciones, impresas y digitales, de
   Europa y de Amrica Latina. Corresponsal en Suecia de El Diario de Hoy
   (http://www.elsalvador.com), de El Salvador. Coordinadora de crculos de
   lectura en espaol en Suecia.



=== De la manga sueca... Doris Lessing      Rolando Gabrielli =============

Ah est la britnica Doris Lessing, sentada frente a la puerta de su
residencia en el nmero 24 de alguna calle del Reino de Inglaterra (oeste
de Hampstead, al norte de Londres) como una duea de casa, asediada por los
fotgrafos y sus flashes inmortalizndola como el Premio Nobel del 2007. No
figuraba entre los favoritos de este ao, pero reuna las condiciones de
poca en que se estn moviendo las decisiones de los acadmicos suecos para
otorgar el mximo lauro de las letras globales. Doris Lessing, una antigua
y destacada activista feminista, tenaz opositora al racismo sudafricano,
nacida en Irn, criada en Rhodesia, desplaz a los grandes favoritos: el
italiano Claudio Magris y el norteamericano Philip Roth.

Con una larga y premiada trayectoria, Lessing de 87 aos de edad, es autora
de las novelas Canta la hierba, El cuaderno dorado, Hijos de la violencia y
otros libros que le han merecido premios importantes, entre ellos, el
Mdicis y el Prncipe de Asturias de las Letras. Los acadmicos han
declarado que es una de las decisiones ms meditadas que hemos tomado jams
y le otorgan el premio por ser una narradora pica de la experiencia
femenina, quien con escepticismo, ardor y poder visionario ha sometido a
escrutinio a una civilizacin dividida.

En poco ms de un quinquenio, el Reino Unido se ha alzado con tres premios
Nobel: Surajprasad Naipaul (2001), Harold Pinter (2005) y Lessing.

Ningn peridico, ni los suecos, tampoco los ms reputados crticos y
conocedores de la filosofa de la premiacin escandinava, tuvieron la ms
remota idea de que Doris Lessing, quien cumple 88 aos este 22 de octubre,
se convertira en la onceava mujer que recibe el Premio Nobel desde que la
chilena Gabriela Mistral abri las puertas a la mujer en 1945. Lessing es
una escritora activa, este ao edit The Cleft (La grieta).

Le han preguntado a Doris Lessing, quien milit en los aos cincuenta en el
Partido Comunista de Inglaterra, qu vea hacia atrs: Todo aquello tan
espantoso que haba cuando era joven ha desaparecido. Todo eso que pareca
permanente: Hitler, Mussolini, la Unin Sovitica, el Imperio Britnico,
todos los pases europeos que eran imperio, el racismo en Estados Unidos,
Franco... Se han ido. Y si mira hacia el futuro? Siempre veo el mundo
con problemas serios... La conclusin es que la especie humana est
totalmente loca. Lo siento por ustedes que son ms jvenes.... Escribe
cada da?, le preguntaron. No, slo los hombres. Por qu?, Porque
tienen una mujer que se ocupa de ellos.

Estamos viviendo una guerra de culturas entre Occidente y Oriente?

No. Pero, de alguna manera, estamos volviendo a las cruzadas. Hay
diferentes pensamientos, diferentes facciones, no un pensamiento nico...
Metemos todo en el mismo saco porque no entendemos, pero no es lo mismo.

Usted ha dicho: Blair es un hombre pequeo en un pas pequeo; Bush es un
hombre pequeo en un pas grande.... Por qu la gente les da el poder?

No s... La gente eligi a Blair para un tercer mandato cuando saba que
es un mentiroso y un incompetente. Los estadounidenses ignoran casi todo.
La gente all es fcil de manipular.

Qu est escribiendo en este momento?

Historias cortas. En enero, quiz, salga un nuevo libro. Le en algn
lugar que la base de la humanidad es femenina y despus llegaron los
hombres. Eso es lo que me inspir para escribir un relato sobre ese asunto.

Estas preguntas las hizo Fernando Mas, corresponsal en Londres del diario
espaol El Mundo. Doris Lessing dijo sentirse contenta, optimista, no
feliz, porque nunca esper nada maravilloso ni la felicidad.

Doris Lessing, de acuerdo con quienes la conocen, sigue escandalizando con
sus ideas y literatura, lo que para m resulta ser su mejor carta de
presentacin y de todo escritor que se aprecie de tal. Una nota de Stuart
Wavell, de The Time, advierte que el lenguaje escabroso de su novela ms
reciente, The Cleft (La grieta), ha ofendido a la correctora de pruebas
hasta el punto de que se ha negado a seguir trabajando en el libro.

La novela de Lessing narra la historia mitolgica de unas mujeres
conocidas como las clefts, que viven sin necesidad de aventuras sexuales ni
de hombres y que slo dan a luz a nias, hasta que su armona salta por los
aires ante el nacimiento de unos descendientes varones, los squirts. Ambos
nombres hacen referencia al aparato reproductivo (cleft significa grieta o
hendidura; mientras que squirt quiere decir mequetrefe o chiquitajo).

Le voy a contar, dice Lessing sin necesidad de preguntrselo, qu es lo
que a esta mujer le resultaba insoportable. Le molestaba la palabra cleft.
Deca que la encontraba repugnante y degradante. No veo por qu. Le
molestaba incluso ms que squirt, la otra palabra. Wavell, quien la visit
en su casa previo al Premio Nobel, dice que sigue teniendo la mente tan
afilada como un cuchillo.

En los dos volmenes de su autobiografa, Under my skin (Bajo mi piel) y
Walking in the shade (Paseando a la sombra), Doris Lessing describe sus
aos de educacin en Irn y el traslado de su familia cuando ella tena
cinco aos al sur de Rhodesia, la actual Zimbabwe.

Y esta es su vida, como la recoge Wavell: Dej de frecuentar la escuela a
los 13 aos y escap de las expectativas agobiantes de su madre. Trabaj
como niera y como operadora en la central de telfonos de Salisbury
(Rhodesia), y a los 19 aos se cas con Frank Wisdom, un funcionario
pblico. Incapaz de aguantar el estilo de vida de las colonias, abandon a
su marido y a sus dos hijos y se larg con un emigrante alemn, Gottfried
Lessing, un comunista acrrimo, con el que tuvo un hijo, Peter. Pero el
matrimonio no dur mucho. Al trmino de la segunda guerra mundial se
traslad con Peter a Londres, donde su primera novela, The grass is singing
(Canta la hierba), la revel como una prometedora estrella en el ao 1950.

Antes de que otros intelectuales se dieran por enterados de los desmanes
violentos de Stalin, Lessing se retract de su decisin neurtica de
afiliarse al Partido Comunista. Desde entonces, se ha referido a los
comunistas como asesinos con la conciencia tranquila .

Doris Lessing ha roto todas las convenciones, narradora, poeta, dramaturga.
Sus lectores se dividen entre quienes sienten pasin por su novela The
golden notebook (El cuaderno dorado), considerado un clsico del feminismo
aunque no por su autora y quienes prefieren sus obras de ficcin
cientfica, de las que se afirma que son responsables de que su nombre haya
desaparecido de la lista oficiosa de candidatos al premio Nobel.

Resulta difcil, sin embargo advierte Stuart Wavell, verificar hasta qu
punto se toma ella misma en serio la idea de una sociedad femenina que se
perpeta sola a s misma. Los cientficos modernos sostienen que, en los
seres humanos, ese tipo de reproduccin es inviable, con la notable
excepcin de Jesucristo. Sin embargo, el nacimiento asexuado de cuatro
dragones de Komodo en el Zoo de Londres ha reavivado el debate acerca de la
forma en la que se ha desencadenado ese mecanismo.

Pues bien, resulta que Lessing se lo toma absolutamente en serio. En mi
opinin, explica, los hombres han sido un invento reciente. Tienen ideas
diferentes, pero son imprevisibles, no se puede contar con ellos. Todava
no se han asentado. Estar usted de acuerdo en que, en las mujeres, hay una
especie de solidez. Tienen un empaque, como que han echado races.

** Rolando Gabrielli
   panglobal@hotmail.com
   Periodista y escritor chileno residenciado en Panam. Poeta, narrador y
   ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile,
   Mxico y Panam. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero
   en Colombia y Panam. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y
   artculos suyos han sido publicados en Amrica Latina y Europa. Es el
   autor de la avenida "Fechado en Panam", en nuestra Ciudad Letralia
   (http://www.letralia.com/ciudad/gabrielli).



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=== Los nios de la calle en la obra de Monica Zak      Vctor Montoya ====

Monica Zak confes que la idea de escribir este libro empez a principios
del 2002, en la capital de Honduras, donde conoci a un nio de la calle,
cuya vida inslita, en compaa de dos perros vagabundos, la impact tanto
que, sin pensar dos veces, decidi acercarse a la realidad de los nios
andariegos de la limosna; una experiencia que dur dos meses y constituy
el tema central de Alex Dogboy. Lo interesante es que no todo termin en
este libro, ya que su obsesin por el tema, como ya le haba ocurrido en
otras ocasiones, con otros libros y otros temas, la impuls a escribir la
continuacin bajo el ttulo de Tredje krleken (El tercer amor), un libro
an indito en nuestra lengua.

Monica Zak, con pasin y estilo depurado, combina los mtodos del
periodista acucioso con el talento del narrador que sabe manejar el hilo
sutil de la imaginacin y la realidad a la hora de tejer el texto y el
contexto de su obra, con personajes y situaciones que existen y respiran
cerca de nosotros; por eso mismo, el libro Alex Dogboy, lejos de toda
consideracin tendenciosa, es una obra que pertenece al llamado realismo
social, que sigue teniendo tanto cultores como lectores en este nuevo
milenio.



La caracterizacin del personaje

El protagonista principal, llamado Alex Dogboy entre amigos y conocidos,
tiene un aspecto fcil de identificar; viste gorra roja de bisbol,
pantalones sucios, suter grande y zapatos de tenis. Es un nio de carcter
taciturno y melanclico que, como todos los mendigos, raterillos
ocasionales y buscadores de desechos, deambula por las calles de
Tegucigalpa, comiendo lo que encuentra a su paso y durmiendo a cielo
abierto en las aceras de la Calle Real, como hijo de nadie, como basura de
la ciudad.

Monica Zak corresponde a esa categora de escritoras europeas que no temen
ingresar en los territorios invadidos por las injusticias sociales,
raciales y culturales. La prueba est en que siempre avanza ms all de lo
folklrico y lo pintoresco de un pas, para escudriar de cerca una
realidad que resulta sugerente y explosiva, sobre todo cuando penetra en el
fuero interno de su personaje para ver el entorno social a travs de los
ojos de l y para sentir las llagas de un corazn angustiado, que palpita
entre el desamparo y el desprecio de una sociedad donde los sistemas de
poder ensean la ley salvaje del slvese quien pueda.



El abandono y la esperanza

Alex Dogboy tiene cuatro aos de edad cuando lo abandona su madre, quien se
marcha a Estados Unidos en busca de mejores horizontes de vida. Desde
entonces vive soando con ella, abrigando la esperanza de volver a verla,
de estrecharla en sus brazos y cubrirla de besos.

Acude cada tarde a la parada del autobs, hasta el da en que la ve llegar
hasta la puerta de la casa. Hay jbilo en la familia, pero la alegra se
esfuma pronto, porque la madre, al cabo de un tiempo, retorna a Estados
Unidos llevndose slo a sus hijos mayores. Ni modo, Alex Dogboy queda
primero bajo el cuido de su padre, un humilde pescador, y luego bajo la
custodia de su ta, una mujer con varios hijos y una modesta casa.

As transcurren los das, los meses, los aos y no vuelve a saber de su
madre, quien parece haberlo puesto en el olvido, a diferencia de l que la
sigue esperando con cario, recordando vagamente la vez que lo llam
orejas de perro, porque naci con las orejas peludas. No pocas veces sus
deseos se proyectan como pelculas en su mente. En sus pensamientos ve a su
madre descendiendo de un taxi, con juguetes trados desde tierras lejanas y
con la promesa de recogerlo y llevrselo vivir a su lado.

Monica Zak, conocedora intuitiva del espritu humano, intenta reflejar en
el libro las aoranzas y esperanzas de un nio de la calle, porque la
esperanza es lo ltimo que se pierde en la vida, luego de haber vivido a
saltos de mata y entre golpe y golpe.



Una vida en la calle

Se sabe que Alex Dogboy no se siente bien en la casa de su ta Ana Luca,
por eso desea huir de una vez y para siempre. En ese trance se cruza en su
camino otro nio, el Rata, quien le comenta que la vida en la calle es lo
mejor, que uno no est obligado a asistir a la escuela y que slo hace
falta pedir limosna para comer a gusto. Estas insinuaciones son suficientes
para que Alex Dogboy tome la decisin de marcharse, tras quemar las
fotografas de sus padres en el patio de la casa de su ta.

As cambia el curso de su vida y comienza la historia de un nio ms de la
calle. Pero muy pronto, mientras vaga sin ms consuelo que la esperanza
pero sintiendo una profunda libertad por dentro, se da cuenta de que la
vida en la calle es mucho ms peligrosa y complicada. Si bien es cierto que
existe solidaridad entre quienes comparten el mismo destino, es cierto
tambin que uno pierde la confianza en los dems, aunque todos comparten
los mismos sueos, incluso el de enamorarse de una persona que ostenta otra
condicin social, como le ocurre a Alex Dogboy, quien se siente atrado por
una muchacha cuyos padres tienen casa, trabajo y dinero.

Los nios de la calle, desde el instante en que piden limosna en afn de
llevarse un mendrugo de pan a la boca, as como aprenden a inhalar
pegamento para escaparse de la realidad y refugiarse en falsas ilusiones,
aprenden tambin que las reglas para sobrevivir son el robo y la velocidad,
ya que ellos, en su condicin de elementos considerados asociales, viven
huyendo de la polica, de los autos patrulla y de los guardias armados y
uniformados, por el temor a que los pillen y los encierren en la celda de
una Cuarta (estacin de polica), donde van a dar los delincuentes, las
prostitutas y los miembros de las maras (pandillas), quienes son
sometidos a un rgimen de maltratos y humillaciones.

Monica Zak, con su estilo particular de contar historias sostenidas sobre
una base real, habla con la voz de ellos, como si formara parte de ese
grupo de rapazuelos que conviven en la calle sin que nadie los acepte, ni
los integre o reintegre a la vida social, donde el respeto a los derechos
humanos es escamoteado por la desidia de propios y ajenos. Aqu es donde la
Declaracin de los Derechos de los Nios se torna en un mero enunciado
lrico, porque una cosa est escrita en los papeles y otra muy distinta es
la realidad que experimentan los nios de la calle, quienes no conocen la
escolaridad, la seguridad social ni la proteccin familiar.

Ellos son hijos de nadie y, por lo tanto, no gozan de los mismos derechos
ni de las mismas oportunidades que los hijos de las familias pudientes. Y,
lo que es peor, las diferencias sociales y el menosprecio hacia los menos
privilegiados se vislumbran en todos los niveles de la vida social. Esto
constatan Alex Dogboy y sus compaeros cuando son llevados a la casa del
gringo George, un ser sin escrpulos que los invita a comer y a dormir en
camas cmodas, con la intencin de abusar de ellos y luego venderlos a los
mercaderes que controlan la red de la prostitucin y la pornografa
infantil. Por suerte, Alex Dogboy y sus compaeros logran huir sanos y
salvos de la casa del gringo George.



Dogboy en el basural

El protagonista del libro, entre idas y venidas, trabaja como pepenador en
una montaa de basura, en medio de olores malolientes y aves de carroa.
Vive bajo un techo de cartones y bolsas de plstico y se alimenta con los
restos que echan los camiones de MacDonalds, Pizza Hut y Burger King.
Trabaja de sol a sol, hasta que un da encuentra a una cachorra moribunda
tirada en una caja de cartn. l la cuida y le entrega su cario. La llama
Emmy y la convierte en su fiel compaera. Con ella, ms que con sus amigos,
comparte sus penas y alegras.

En el basural, a orillas del ro, donde encuentra a la preciosa cachorrita,
encuentra tambin su segundo nombre: Dogboy, el muchacho de los perros. No
es para menos, pues Alex Dogboy conversa en voz alta con la perra, y sta,
con las orejas en alto, parece escucharle el relato de una vida hecha de
dolores y desengaos.

En el libro de Monica Zak, al mejor estilo de Jack London, los perros se
convierten instintivamente en personajes dignos de ser amados y admirados,
no slo porque son los mejores amigos del hombre, sino tambin porque
atesoran un sentimiento ms noble que el de muchos humanos. A pesar de
ello, los perros callejeros, en ciudades como Tegucigalpa, son animales que
sufren el desprecio y el abandono.

En este mismo ambiente, plagado de moscas y deshechos, Alex Dogboy conoce a
una nia llamada Margarita, la misma que, ataviada siempre con un vestido
rojo, camina en medio del basural rodeada por una manada de canes de todos
los tamaos y colores. Se hacen amigos, juegan y conversan en sus ratos de
ocio, compartiendo un inters comn y el amor que sienten por los perros.

Alex Dogboy, con el paso del tiempo, se adjudica un nuevo perro que, como
agradecimiento al trato que recibe, pasa a ser otro de sus mejores
compaeros. No en vano un da les confiesa: Son ustedes los que son mi
madre y mi padre. De este modo, los dos perros, Emmy y Canelo, se
convierten en la nica familia de este nio de la calle, aparte de la mujer
caritativa que, una y otra vez, deja que la ayude en los quehaceres de su
restaurante popular a cambio de un plato de comida y algo de ropa.

En la obra de Monica Zak se funden los perros y el nio en una simbiosis
que les permite sobrevivir a las adversidades, mientras vagan por los
recovecos de la cuidad y husmean en los basurales en procura de encontrar
restos de comida y un rincn donde pasar la noche.



Calidad literaria y compromiso

No cabe duda de que la autora del libro, con la habilidad legtima de una
comunicadora de fuste, deja traslucir el submundo urbano, como quien
deposita su amor y su sabidura en todo lo que escribe, aun a riesgo de
conceder, de manera consciente o inconsciente, demasiada ternura maternal a
sus personajes; algo que los lectores pueden constatar en algunas de las
pginas cargadas de sensaciones slo conocidas por quienes entablan un
contacto estrecho con los hroes y antihroes de una obra literaria.

Se nota, asimismo, que el discurso narrativo fluye como el remanso de un
ro, sin ripios ni descripciones abundantes. Usa un lenguaje sencillo pero
efectivo, y nos conduce de la mano por un mbito que, aunque alejado de la
Inglaterra victoriana, nos recuerda a Oliver Twist y a otros personajes de
Charles Dickens; ms todava, su capacidad de percibir las palpitaciones de
la naturaleza le permite describir con precisin la catstrofe provocada
por el huracn Mitch, el aullido del viento, las lluvias torrenciales, la
belleza salvaje del mar, la exuberancia del paisaje tropical y la forma
como Alex Dogboy y su perra Emmy, que se refugian del huracn entre las
ramas de un rbol, son rescatados por un helicptero de salvacin.

Por lo dems, el libro Alex Dogboy es un regio alegato a favor de los
nios de la calle, un testimonio que adquiere dimensiones verdaderamente
humanas en la obra de una escritora que, desde los primeros atisbos de su
vocacin, ha dedicado su tiempo y su energa a forjar una literatura basada
en hechos reales y documentos de primera mano.



Vida y obra de Monica Zak

Monica Zak es escritora, periodista y productora de documentales para
televisin. Durante diez aos trabaj en la revista Globen (El Globo), como
corresponsal internacional, escribiendo reportajes de frica, Asia y
Amrica Latina. Su preocupacin principal fue siempre el derecho y la vida
de los nios del mundo.

En 1971 escribi sus primeros libros, y desde entonces ha publicado 47
libros, la mayora destinados a los jvenes y nios. Sus libros han sido
traducidos a 15 idiomas.

Durante 2005 termin un guin de pelcula basado en su novela Pojken som
levde med strutsar (El nio que vivi con avestruces), para la compaa de
cine FinalCut de Dinamarca, y public la novela juvenil Tredje krleken (El
tercer amor).

La vida de Monica Zak est hecha de viajes, aventuras e investigaciones. En
1965 dej su trabajo en el peridico Aftonbladet y compr junto con su
marido un viejo barco de pesca, un barco sin motor, slo con velas.
Cruzaron el Mar del Norte y el Atlntico. En la isla Tobago, en las
Antillas, tuvieron un hijo, que se llam Christofer Tobago, y siguieron
viajando. Con el viejo velero visitaron todas las islas del Mar Caribe,
parte de Amrica del Sur y Centroamrica. Durante ese viaje creci su amor
e inters profundo por Amrica Latina. El viaje dur seis aos, y, durante
ese tiempo, Monica Zak public sus primeros libros, uno para nios y otro
para adultos sobre los indgenas cunas de Panam.

Desde entonces ha regresado a Amrica Latina muchas veces y ha publicado
libros con temas concernientes al Per, Panam, Nicaragua, Costa Rica, El
Salvador, Guatemala, Belice, Mxico y Honduras. Sus ltimas novelas
juveniles son Alex Dogboy (2003) y El tercer amor (2005), cuyos temas
abordan las peripecias de un nio que vive con sus perros en las calles de
Tegucigalpa, Honduras.

Su primer trabajo sobre Guatemala fue la novela La hija del puma (1986),
que se adjudic dos premios, uno en Suecia y el otro a nivel internacional.
La novela ha superado los 50.000 ejemplares vendidos en Suecia y ha sido
publicada en Noruega, Dinamarca, Alemania, Mxico y, en 2004, en Guatemala.
La pelcula La hija del puma, basada en la novela, gan un Guldbagge
(Escarabajo de Oro) en Suecia y otros premios internacionales.

Otros libros que reflejan la vida de los nios y jvenes en Guatemala son
Gatubarnsmordet (La muerte de un nio de la calle) y Felix gatubarn (Flix,
nio de la calle), dos libros cortos que cuentan la vida de algunos nios
en la ciudad de Guatemala. En la coleccin de cuentos cortos Tigermiraklet
(El milagro del tigre) hay tambin un cuento de dos nios indgenas de
Guatemala adoptados por una sueca.

Monica Zak, en los ltimos aos, se ha interesado mucho por la literatura
de la tradicin oral; ha reunido cuentos de espanto y aparecidos de varios
pases, y ha publicado tres libros, en cada uno de ellos hay varios cuentos
de Amrica Latina. En el primero, Spken frn hela vrlden (Fantasmas del
mundo entero), figuran, por ejemplo, El Sombrern, La Llorona y otros de
los nahuales. Los nios suecos, gracias a este libro, conocen los espantos
famosos de Guatemala y El Salvador, y hay suecos que juran que El Sombrern
se les aparece ahora en las tiendas del sur de Suecia. Este libro, el ao
2004, fue publicado en sorani, el dialecto ms importante de los curdos.
Segn comenta el traductor, ahora los nios curdos en Turqua, Irn e Irak,
conocen tambin a El Sombrern, a La Llorona y a los nahuales de los mayas.

Las ltimas dos colecciones de cuentos de terror son Vampyrens tunga (La
lengua del vampiro, 2002) y Den sjungande ddskallen (La calavera cantante,
2004), con cuentos orales de terror de Amrica Latina, Suecia, Sahara,
Somalia y Asia.

En 2002, Vampyrens tunga (La lengua del vampiro) gan el premio Bokjuryn
(Jurado del Libro). 16.000 lectores, entre 14 y 19 aos de edad, lo
nominaron como el mejor libro del ao.

Libros publicados en espaol: Salve mi selva (Sitesa, Mxico, 89), Paloma y
el secreto de las pirmides (Sitesa, 91), La hija del puma (Sitesa, 97, y
Piedra Santa, Guatemala, 2004, con nueva traduccin de Ana L. Valds), Alex
Dogboy (Coedicin Nordan, Uruguay, y Piedra Santa, Guatemala, 2005,
traduccin de Ana L. Valds). Durante 2006 sern publicados otros dos
libros, Colin y los monos (Piedra Santa, Guatemala), y El nio que viva
con avestruces (Nordan, Uruguay).

Monica Zak, como productora de documentales, ha filmado en Mxico y en
Guatemala un documental sobre el nio Omar Castillo, quien trat de
proteger la ltima selva de Mxico, y en 1995 tres documentales sobre la
selva de Ixcan de Guatemala, pas al cual retorn con el camargrafo Bo
hln, en 1999, para filmar el trabajo de algunas brujas. Este
documental, Las brujas y San Simn, gan el Premio de Onda de Espaa como
el mejor documental del ao. Al mismo tiempo filmaron cinco documentales
cortos para nios, Lucky en La Lnea, sobre la vida de una nia de siete
aos que vive en La Lnea. Luego regresaron para filmar tres documentales
ms sobre la vida de algunos nios indgenas de Todos Santos y dos sobre
nios mexicanos que ayudan a los cientficos a proteger las tortugas
marinas.

Monica Zak naci en Dresden, Alemania, en 1939, de madre sueca y padre
checoslovaco. La pequea familia logr salir de Alemania para evitar la
Segunda Guerra Mundial. Creci en rebro, donde culmin el bachillerato.
Despus se mud a Estocolmo, donde estudi periodismo en la universidad y
empez su vida profesional. Entre 1994 y 2003 fue miembro de Svenska
Barnboksakademin (Academia Sueca de la Literatura Infantil y Juvenil).
Actualmente vive en Estocolmo, est divorciada y tiene un hijo.

** Vctor Montoya
   montoya@tyreso.mail.telia.com
   Escritor, periodista cultural y pedagogo boliviano (La Paz, 1958).
   Perseguido, torturado y encarcelado durante la dictadura militar de Hugo
   Banzer, fue liberado en 1977, despus de haber pasado por las prisiones
   de mayor seguridad de San Pedro y Viacha, por una campaa de Amnista
   Internacional. En prisin escribi su testimonio Huelga y represin. Se
   exili en Suecia. Es autor de Das y noches de angustia (1982), Cuentos
   violentos (1991), El laberinto del pecado (1993), El eco de la
   conciencia (1994), Antologa del cuento latinoamericano en Suecia
   (1995), Palabra encendida (1996), El nio en el cuento boliviano (1999),
   Cuentos de la mina (2000), Entre tumbas y pesadillas (2002), Fugas y
   socavones (2002) y Literatura infantil: lenguaje y fantasa (2003)
   Dirigi las revistas literarias PuertAbierta y Contraluz. Ha recibido
   premios y becas literarias y tiene textos traducidos y publicados en
   antologas internacionales. Actualmente escribe para diversas
   publicaciones en Amrica Latina y Europa.



=== Gauchos alfabetizados y lindovinello lugonese ========================
=== Fernando Sorrentino ===================================================

En los prolegmenos de la payada que sostendrn Martn Fierro y el Moreno,
ste se muestra receloso. Por un lado, advierte a los circunstantes que su
condicin de negro no lo hace menos inteligente ni menos capaz de
expresarse, ni tampoco menos digno de que se lo escuche con atencin
(Martn Fierro, II, XXX, 4037-4048):

      De lo que un cantor explica
      no falta qu aprovechar,
      y se le debe escuchar
      aunque sea negro el que cante:
      apriende el que es inorante,
      y el que es sabio, apriende ms.

      Bajo la frente ms negra
      hay pensamiento y hay vida.
      La gente escuche tranquila,
      no me haga ningn reproche:
      tambin es negra la noche
      y tiene estrellas que brillan.

Tras estas ponderaciones, le advierte implcitamente a Martn Fierro que no
est dentro de las reglas de la payada formular preguntas sobre cuestiones
de lectura y escritura, ya que l es analfabeto (II, XXX, 4049-4054):

      Estoy pues a su mandao;
      empiece a echarme la sonda
      si gusta que le responda,
      aunque con lenguaje tosco:
      en leturas no conozco
      la jota por ser redonda.

No deja de ser un hallazgo que, en lugar de No s leer ni escribir, diga
en leturas no conozco / la jota por ser redonda. En cambio, se infiere
que Martn Fierro no es analfabeto, pues ms adelante (acaso olvidando la
advertencia del Moreno, acaso con mala intencin) dice (II, XXX,
4371-4378):

      Y te convido a cantar
      sobre cosas de la estancia.

      Ans prepar, Moreno,
      cuanto tu saber encierre
      y, sin que tu lengua yerre,
      me has de decir lo que empriende
      el que del tiempo depende
      en los meses que train erre.

Desde luego, los meses que llevan ere (mejor que erre) son todos, menos
mayo, junio, julio y agosto.

En esta propuesta halla el Moreno el pretexto, que tanto estaba buscando,
para enojarse con Martn Fierro: a su juicio, ste quiere someterlo a una
humillacin al incursionar en el campo de la escritura (II, XXX,
4379-4390):

      De la inorancia de naides
      ninguno debe abusar
      y, aunque me puede doblar
      todo el que tenga ms arte,
      no voy a ninguna parte
      a dejarme machetiar.

      He reclarao que en leturas
      soy redondo como jota;
      No avergence mi redota
      pues con clarid le digo:
      no me gusta que conmigo
      naides juegue a la pelota.

Antes dijo En leturas no conozco / la jota por ser redonda. Ahora
introduce la variante He reclarao que en leturas / soy redondo como jota,
vueltas de tuerca y juegos literarios que corresponden a la inmensa fuerza
creadora de Jos Hernndez.

Sea como fuere, lo seguro es que, hacia 1880, los gauchos analfabetos
fueran la regla, y los alfabetizados (o semialfabetizados), la excepcin.

Sin embargo, Lugones (El payador, 1916) cita una adivinanza que, segn l,
correra entre los paisanos argentinos (VI):

      Los gauchos dicen:

      Pampa blanca (el papel).
      Semillas negras (las letras).
      Cinco vacas (los dedos).
      Y una ternera (la pluma).

Me parece inverosmil que paisanos analfabetos cuya vitalidad estaba
centrada en actividades muy diferentes se detuvieran un solo segundo a
formular esos acertijos y smiles de maestra de escuela primaria. Acenta
este sabor de falsedad el empleo del vocablo pampa, que es un trmino
literario y no oral. Lo ms probable es que aun en el remotsimo caso de
que el paisano jugara con estos modestos enigmas dijera campo y no pampa.

Lugones aporta otra cita:

      He aqu, por ltimo, una adivinanza albanesa que significa la carta:

      Semillas negras en campo blanco. Las siembras con la mano y las
      recoges con la boca.

Algo parecido expresa el Indovinello veronese (Adivinanza veronesa), de
fines del siglo XVIII o comienzos del IX:

      Boves se pareba,
      alba pratalia araba,
      et albo versorio teneba,
      et negro semen seminaba.

Estos versos horrendos que parecen escritos en latn deficiente estn,
sin embargo, en italiano y significan: Se pareca a bueyes, / blancos
campos araba, / y blanco arado tena, / y negra semilla sembraba.
Constituyen el texto conocido ms antiguo en esa lengua.

** Fernando Sorrentino
   fs_literatura@yahoo.com.ar
   Escritor; profesor en letras (Buenos Aires, 1942). Ha publicado, entre
   otros, los libros de cuentos Imperios y servidumbres (Seix Barral, 1972;
   reedicin, Torres Agero Editor, 1992), El mejor de los mundos posibles
   (Plus Ultra, 1976; 2 Premio Municipal de Literatura) y El rigor de las
   desdichas (Ediciones del Dock, 1994; 2 Premio Municipal de Literatura);
   la novela Sanitarios centenarios (Plus Ultra, 1979; reedicin, Editorial
   Sudamericana, 2000); la nouvelle Crnica costumbrista (Pluma Alta, 1992;
   reeditada como Costumbres de los muertos, Colihue, 1996); los libros de
   relatos para nios o adolescentes Cuentos del Mentiroso (Plus Ultra,
   1978; Faja de Honor de la Sade; reedicin, Norma, 2002), Historias de
   Mara Sapa y Fortunato (Sudamericana, 1995; Premio Fantasa Infantil
   1996; reedicin, Santillana, 2001), El que se enoja, pierde (El Ateneo,
   1999) y El Viejo que Todo lo Sabe (Santillana, 2001); los libros de
   entrevistas Siete conversaciones con Jorge Luis Borges (Casa Pardo,
   1974; reediciones, El Ateneo, 1996, 2001) y Siete conversaciones con
   Adolfo Bioy Casares (Sudamericana, 1992; reedicin, El Ateneo, 2001).
   Libros suyos han sido traducidos al ingls, al portugus, al italiano,
   al alemn, al polaco, al chino, al vietnamita y al tamil.



=== Los hombres que siguen siendo hombres =================================
=== Resea para el libro de cuentos 5 minutos para ser infiel, ============
=== de Emilio del Carril ==================================================
=== Yolanda Arroyo Pizarro ================================================

Para crear un altar se necesita poco. Acaso algunos efectos significantes,
un cierto aire de misticismo y algo as como un ritual que concrete el
deseo ceremonial. Yo he preparado mi altar. En l he colocado el efecto
significante: la prosa de Emilio del Carril. El aire de misticismo lo
otorgan las palabras que el autor ha entretejido afanosamente, dejndonos
descifrar el entorno y permitiendo la permeabilidad de otros espacios,
otros entes y mundos; acaso otras eras. El ritual tomar lugar en breve: se
abre la portada, se separan las hojas, se aspiran los aromas de las
pginas, se vierten las sudoraciones causadas por el embeleco de su arte,
por el vaivn de la oracin tras la oracin, por la taquicardia de los
temas cavilosamente expuestos, meticulosamente anejados. No hace falta ms.
Orgasmo de los sentidos es lo que se obtiene mientras se lee, mientras se
dilata el desenlace, se acentan los contornos de esta nueva prosa
emiliana. Cuando se aspiran los aromas del libro, se perciben flores
medievales por todo el precinto, en especial el olor de las orqudeas.

El lector de nuestros das tambin quiere tener su altar, y desea en l
reconocer y conocer el mundo a travs de los ojos de honestidad, de
desparpajo, y de desenvoltura de aquel que nos cuenta y nos hace el cuento.
Descubrir en los conos de la sociedad del macho que estos machos sienten
y padecen, que no son hroes ni villanos, o santos ni mrtires. Es el
propsito colectivo de moda. No hay ngeles ni demonios, no hay melodrama
maniquesta. Rectificar la imagen masculina en lo literario es la tarea a
la que se lanza este prosista, y ya tiene a su pblico esperando. Nos
mostrar que no todos son quijotes, ni don juanes, ni romeos. Y de serlo,
habr que estudiarles de cerca las fisuras, los resquebrajamientos, la raja
por donde se les derraman las pstulas, las imperfecciones, el pus. As
como no existe David de Michelangelo sin Michelangelo, hoy por hoy no
debiera existir el hombre de la actualidad en literatura sin Emilio del
Carril.

Del Carril, primer graduado del programa de maestra en creacin literaria
de la Universidad del Sagrado Corazn, ha creado un rompecabezas entre
historia e historia que nos hace guios de ojos, que nos promete un juego
de los sentidos. Ha redactado una prosa que emite y permite
intertextualidades con otras narraciones y que el lector astuto ir
descubriendo a medida que se adentra en el antiantao del autor, se
antimedioevo que ya no nos tiene restringida la sabidura por la leche de
las celestiales doctrinas de la cristiandad recin nacida. Pronto
descubriremos, mientras se lee 5 minutos para ser infiel, que hay otros
tipos de leche que se entremezclan, conjugan, se endulzan y pudren cortadas
dentro de la maraa de vidas narradas.

Tal como sucedi con la construccin de la torre de Babel, los cdices de
los protagonistas masculinos de nuestro referencial literario dejaron de
entenderse, y necesitaban esta renovacin con rasgos de epifana para que
los representantes del gnero empezaran a comprenderse ms. El hombre que
quiere seguir siendo hombre se enfrenta al paradigma literario de que
muchos han creado una mofa de su esencia. Ya no se reconocen ni a s mismos
en los espejos de estas lecturas; regresan a sus hogares como hombres
distintos, con elevados ideales, con dilogos en su cabeza que nadie les ha
conversado. Este ser lee sobre l y no se registra en las hazaas
navales, heroicas, en las vidas alborotadas, policiales o en los crmenes
que violentamente se han cocinado para ellos. No es hasta que aparecen
escritores como Emilio del Carril, que comienza la desmitificacin
testosternica del emblema masculino. El hombre vuelve a verse reflejado en
los matices de esas funciones cuando el autor nos los muestra en las
acciones de llorar, descorazonarse por la ignominia ajena, deprimirse,
reconciliarse, conformarse, cuando no tiene una ereccin o si guarda el
secreto de que le han puesto los cuernos. Es ahora cuando se habla de que
un hombre tiene complejos por su impedimento de copular, por lo arbitrario
de sus desamores, por el descubrimiento tardo de una sexualidad alterna.
Lo que hasta ese momento representaban, lo que atacaban o defendan, ya no
lo es, es otra cosa. Esos hombres que quieren seguir siendo hombres, viven
en otro mundo. Y es precisamente ese mundo el marco de ambientacin de esta
obra.

Del Carril, ganador de una importante mencin en el Primer Campeonato
Mundial de Cuento Corto Oral y premiado tambin en el Certamen Nacional de
Cuento de la Universidad Politcnica y Letras, nos recuerda la tradicin de
prosa filosa de las ltimas tendencias latinoamericanas, un hombre que en
sus escritos con marco de fondo de un universo desmembrado, dice lo que
siente y como lo siente su ser, sus ojos de hombre, su id. La prosa
masculina se reivindica, no plagada de la testosterona blica, militante,
atropellante y violenta con que textos de caballeras, inquisiciones, y
conquistados alguna vez se convirtieron en la nica opcin para el lector
vido. Ahora tenemos frente a nosotros un escritor que si bien escribe
desde sus instintos ms primigenios y hormonales, lo hace para mostrarnos
referentes de actos cotidianos, de lo que le sucede hoy a un hombre que se
ha quedado para vestir santos, o un hombre que es el zngano de la
colmena, uno que se ha quedado en un matrimonio luego de descubrir la
infidelidad de la esposa, otro enamorado de un mesas, o al que no le
funciona la Yohimbina ni la Viagra. Si Bukowski, el ltimo escritor maldito
de la literatura norteamericana, hubiera ledo a Del Carril, le hubiera
mandado el peor de los castigos por tener el atrevimiento de filtrar estos
secretos de guerra que esconden los hombres para seguir siendo hombres.

Finalmente, el problema del nuevo hombre sealado ya por varios
intelectuales en los inicios del siglo XX y su desmitificacin en
literatura, adquiere hoy toda su importancia. Esto es as porque la
sociedad humana se encuentra ante un umbral desmesurado respecto de la
historia precedente, lo anterior, lo medieval. Por eso sus aromas, retazos
y suculencias todava nos rondan. Nos arropan. Pero no nos identifican, no
nos definen. Lo que nos define es el nuevo rayo de la luz, acaso para una
luna negra, lo que nos define es la prosa emiliana con la que inicia este
cuento: No ha sido fcil descubrir mi homosexualidad cuando recin
incursiono en los setenta aos. Primero porque no estoy preparado para
efectuar cambios en mis ltimos das, diseados para los adioses, las
enfermedades, el desapego paulatino de la vida, el alejamiento de la
realidad, el entumecimiento de las articulaciones, el enmohecimiento de las
ilusiones, la espera lnguida y las cataratas que me ayudan a no verme las
arrugas en el espejo. Estoy listo para la resignacin de sentarme cada da
en la sala de espera de la existencia con la nica encomienda de no
estorbar, y entretenerme con el borroso lbum de recuerdos archivado con
desorden en el cerebro. Segundo, porque despus de manosear el amor por
tantas dcadas, la palabra se ha convertido en una flor de las que se usan
para adornar los sepulcros olvidados. Tercero, y no menos importante,
porque todava estoy unido a la mujer con quien hace cincuenta aos me cas
y que de alguna forma se ha convertido en mi sombra.

Dilaten sus orificios nasales, abran grandes los ojos, acenten todos los
sentidos y dejen entrar el perfume transgresor de las orqudeas medievales
de Emilio del Carril. Permtanle tan slo Cinco minutos. Es todo lo que se
necesita para caer en las garras de su prosa.

      (El libro de cuentos 5 minutos para ser infiel est disponible en las
      principales libreras del pas y en Amazon.com).

** Yolanda Arroyo Pizarro
   yarroyo@vernetwork.com
   Escritora y docente puertorriquea (Guaynabo, 1970). Es instructora
   educativa de tecnologa en la Universidad del Turabo. Ha escrito ensayos
   para la pgina de literatura Ciudad Seva (http://www.ciudadseva.com) y
   columnas para los peridicos El Vocero y La Expresin. Es autora de un
   libro de cuentos, Origami de letras, y una novela, Los documentados.



=== Raz y clima del isleo      Mara Eugenia Caseiro ====================

La mayor parte de mi vida viv rodeada de un clima de isla; clima trrido
en que se habla de fro frente a un plido ensayo del invierno. En mi isla
el clima es sinnimo de eterno verano; uno que entraa dos estaciones: la
de la lluvia y la de la seca. El calor llega a ser tan sofocante que lo
sofoca su propio suceder en el da, lenitivo ante ese impasse en que el
calor alcanza el punto de condensacin en la atmsfera a partir de las
primeras horas de la tarde, entonces se originan capas nubosas ms all de
las copas de los rboles, tapan el sol, se esparce una brisa fresca que ms
tarde acompaar un chubasco para mitigar el fuego de la tierra, aunque a
partir de ese instante la bae de un aroma que todava no es el olor a
hierba que pronostica lluvia, sino el aroma suave que seduce, invita a
salir de las casas para ser aspirado a pulmn lleno en el momento supremo
en que la naturaleza brinda cobijo de madre amorosa y donde quiera que se
est en la isla, se percibe un halo de delicia que luego de un lapso que no
puede medirse en minutos o segundos, trasunta en aguacero y mitiga el vaho
caliente de la atmsfera, la amansa por un perodo no muy largo que permite
reponerse del bochorno y provoca meterse bajo el agua que acaricia con esa
suavidad ingrediente de vida... lluvia que purifica, que limpia el holln
de los centrales azucareros en plena molienda, reguero de negrura sobre las
sbanas blancas de las azoteas y los patios donde las reinas de casa
dejaron medio pulmn para blanquear la noche y perfumarla.

En los meses de lluvia los aguaceros no se conforman con una cuota diaria,
se suceden hasta convertirse en ese aguacero total que no permite salir de
no llevarse consigo, a mostrarlo con orgullo, el estigma del isleo. Los
isleos somos atrevidos, bulliciosos, parranderos, palabreros,
maldicientes... Podemos hablar, hablar y hablar, de lo que sea, tambin del
clima; inigualable a pesar del sudor que suele correr por todo el cuerpo y
convertirse en una capa pegajosa que deja la etiqueta del pellejo pegada en
todas partes. El sudor del hombre es siempre bien acogido por la madre
tierra; ella lo recibe, mezcla, refina, almacena y deja reposar hasta que
fermenta y es absorbido por el sol depositndolo en toneles de nubes que se
encargan de acuarlo como la mejor reserva y devolverlo a la atmsfera en
forma de lluvia. S muy bien de lo que hablo; beb en la lluvia el sudor de
los negros africanos que tanto enriquece el gesto y la palabra; la danza y
la cantata..., mezclado con el de los criollos bravos y el de los hombres
comunes y corrientes. Tambin entr en mi cuerpo, en mi sangre, llen la
vejiga para abonar el inodoro del apego y transformarse en semilla que
reclama tierra colorada para florecer.

El clima de mi isla tiene tambin una seca terrible, los hombres se
agrietan bajo el sol como pasas, o como esa misma tierra colorada;
ennegrecen y mueren como estatuas de bano, o como diablos curtidos que no
tienen voz ms que para renegar de haber nacido isleos. Los pjaros, como
premoniciones, se lanzan al vaco sin jaulas a llorar y no hay un canto que
anime a enderezar el alma frente a la tetera para exprimir el nctar negro
brotado de unas semillas que pueden ser la salvacin del da. Entonces no
vale invocar a los orishas, a las deidades puras o a las metamorfoseadas
por el sincretismo, y una mancha como de polvo se instala sobre las
cabezas, sobre los ojos de todos los mortales, hasta que la propia fecha da
la vuelta en cada uno de los relojes, en cada una de las clepsidras, se
compadece de los hombres, de los cerdos que estn en los chiqueros, de las
gallinas y los gallos en sus corrales, de las vacas, de los gatos, de los
perros y los devuelve a su estado natural. Todo esto y mucho ms puedo
contarles de mi isla, pero el clima de una isla nunca se conforma y sale a
buscar demonios a otras latitudes, se revuelcan sus hembras de verano, sus
machos de lluvias y de secas, con los regentes de las tempestades marinas y
de los vientos ocenicos, revuelven el tiempo, acarrean temporales, ras de
mares, ciclones; ngeles malficos que no entienden lo que es la
destruccin, o puede que sea el inocente isleo quien no ha descubierto los
propsitos de los dioses. As la providencia se aproxima y deja caer su
sombra sobre los pastos secos hasta provocar de nuevo lluvia; una lluvia
inconmensurable, con sed, con hambre de revolverlo todo y arrasar con el
color de los sembrados y hasta con el de la propia gente. Por eso los
isleos somos como las lechuzas, siempre con el ojo detrs de las cortinas,
de las cerraduras, de las mamparas, de las claraboyas, de las mirillas, de
los portones, de cada uno de los ojos de buey, para percibir y
contrarrestar la cercana del brazo del viento y la resaca del tiempo que
llega desde afuera, desde el mar, desde ese padre riguroso y profundo a
quien abrimos la entraa cada ao para sacarle los tesoros, y cada ao su
cpula con el viento deviene en un orgasmo terrible de mareas, que arrastra
a los isleos en espasmos mortales para cobrarse la deuda.

Vayas donde vayas, te perseguir el sudor de tu isla, como viento
entraable, como aguacero, como las olas que la baan y no bastan. La isla
se te mete dentro, echa raz; la ves ante el espejo, al pasar frente a las
vidrieras, de da o de noche, en las luces de nen y en los anuncios. El
isleo tambin lleva el anuncio de su isla apuntalado en cada rincn del
cuerpo. Si viste, si desviste; si habla, si calla; si re, si llora, el
resto puede leer el anuncio aunque hable diferentes lenguas, ver esa raz
anclada en la memoria. La palabra isla no puede ni debe traducirse; se cre
para ser sin adulteraciones. La hemos destilado de todo mineral y fraguado
en la paciencia de la historia.

Ahora que el clima que me envuelve no es de isla, aunque mantiene algunas
semejanzas, la humedad es asesino silencioso que decapita la respiracin y
densa el aire delante de las puertas.

** Mara Eugenia Caseiro
   buhowriter@hotmail.com
   Escritora cubana radicada en Miami. Textos suyos han aparecido en la
   Muestra de Poesa Siglo XXI, de la Asociacin Prometeo de Poesa, y en
   las antologas Famous Poets Society (1997 y 2000), Nueva poesa
   hispanoamericana (2004 y 2005) y Paseo en verso (Mxico, 2005). Fue
   finalista del Concurso Internacional de Poesa Pasos en La Azotea y
   obtuvo mencin de honor en el Concurso Internacional de Poesa y Cuento
   Mis Escritos (Lanuz, Argentina). Participa en Agonia.net y Radio Agona.
   Delegada en Estados Unidos del grupo LCeeE, bajo la directiva de
   Napolen Lizardo. Sus textos estn difundidos en Internet, donde
   colabora con revistas y diarios digitales. Actualmente dirige el grupo
   con inquietudes literarias Los Bhos y Las Lechuzas, con escritores
   profesionales y noveles de habla hispana. Participa en numerosos foros
   de literatura.



=== De Sbato y orugas ====================================================
=== Tras resolanas en campo abierto      Pablo J. Fierro C. ===============

En todo caso haba un solo tnel, oscuro y solitario, el mo. Tal vez
recuerden que es ste el epgrafe de la novela El tnel (1948), de Ernesto
Sbato. Me preguntaba por aquellos aos setenta y lo hago ahora, cuando
por disposicin de mi condicin de licesta incipiente establec conexin
con la mencionada obra, si la voz que enunciaba la dubitativa frase
corresponda a divagaciones del alma del clebre escritor argentino, en
independencia del relato, o a Juan Pablo Castel, oscuro protagonista.
Revisando un poco algunas entrevistas realizadas a Sbato, en diferentes
pocas y por diferentes personajes, he podido notar que este gran literato,
dedicado con aventajadas aptitudes, antes de desviarse a los ocanos de la
pluma, al estudio de disciplinas cientficas como la matemtica y la
fsica, revela en esas palabras que a veces parecieran preferir el
confinamiento en las recnditas esferas del mutismo detentar una
personalidad a media luz, no del todo vertida hacia el pleno descampado;
pisando todava, con vacilante pie, los linderos de un largo y tortuoso
conducto que atraves carnosidades telricas, soterradas en la vasta
extensin de la geografa memorstica. Isabel Allende, en entrevista que le
hizo en junio de 1971, lo cita a partir de Informe sobre ciegos, palabras
que me apoyan en la intencin de representarlo en esa cuasi penumbra donde
se debate en manifiesta turbacin: La astucia, el deseo de vivir, la
desesperacin, me han hecho imaginar mil fugas, mil formas de escapar a la
fatalidad. Pero cmo puede nadie escapar a su propia fatalidad?.

En esa desazn existencial, que a estas alturas de la trayectoria vital del
escritor se me antoja un tanto reposada, Sbato es uno, pero a la vez es
mltiple; su conflicto ntimo, en analoga con aquella campaa
institucional de higiene urbana que rezaba: si alguien tira un papel a la
calle el problema es pequeo... pero somos seiscientos mil habitantes, se
traduce en una masificacin de anomalas, en razn a la similitud de
vivencias que acaso por un asunto de masa crtica repercute en incontables
sujetos, esparcidos alrededor del planeta. En las profundidades de ste se
entrecruzaran, en incontrolable madeja, millones de tneles, habitados por
solitarias orugas espirituales, tendiendo hacia delante la mirada, en
procura de los primeros destellos de un estallido de resolana en campo
abierto.

Habra un slo tnel..., o seran inconmensurables las cavilaciones
atormentadas por mantos de sombras extendidos desde los escenarios del
miedo? Seran conglomerados enteros los seres sumergidos en aquella bruma
a la que se refera el bblico Zacaras padre de Juan el bautista cuando,
recuperada el habla, precisa en su canto la exacta misin encomendada por
Dios a Jess de Nazaret?: Porque nuestro Dios, en su gran misericordia,
nos trae de lo alto el sol de un nuevo da, para dar luz a los que viven en
la ms profunda oscuridad, para dirigir nuestros pasos por el camino de la
paz (subrayado nuestro).

Si por aqu vienen los tiros, entonces no, no habra un slo tnel; Sbato
en su zozobra estara acompaado por todos aquellos habitantes del dolor
que dan cuenta de dos bandos humanos claramente delimitados: los que
venturosamente y para la gloria del Reino gozan de bienestar y paz, y los
que viven para continuar con las referencias bblicas en sombra de
muerte, a quienes el Mesas aludi cuando dijo: Yo no he venido a curar a
los sanos, sino a los enfermos (subrayado nuestro), cados en combate,
seguramente, ante las fauces de el enemigo, que como tambin advierten
palabras del Nuevo Testamento, anda como len rugiente buscando a quien
devorar.

** Pablo J. Fierro C.
   rmpf@intercable.net.ve
   Pintor, diseador grfico y escritor venezolano (Caripito, Monagas,
   1959). Ha publicado Juann escucha voces. Artculos y relatos suyos han
   sido publicados en los diarios El Carabobeo y El Sol de Margarita, en
   el semanario Tiempo Universitario y en la revista Texto y Color.



=== 50 aniversario de la muerte del escritor chipriota Nicos Nicolaides ==
=== Juan Franco Crespo ====================================================

Se ha celebrado el medio siglo de la desaparicin de uno de los ms grandes
escritores chipriotas (Nicosia, 3 de abril de 1884; El Cairo, 24 de febrero
de 1956). Hijo de padres sin recursos, tuvo una hermana (Maria); sus
progenitores murieron cuando apenas tena siete aos, entonces una ta
materna se hizo cargo de ellos. Nicols dej la escuela primaria en el
cuarto grato y comenz a trabajar con un encuadernador que lo acabar
despidiendo porque pasaba ms tiempo leyendo que trabajando, entonces pas
al estudio de un pintor de iconos y ese sera su modo de vida durante
bastantes aos. Algunos de sus cuadros sobreviven todava en aldeas de la
zona de Pitsillia.

En 1907 emigr a Atenas; con este cambio de aires llegaron tambin sus
primeros trabajos literarios escritos en poesa y prosa, aparecieron justo
un ao despus en la revista ateniense AODO (Apo Ola Dia Olous: Todos los
gneros, para todos los lectores). Sin embargo l estuvo estudiando un
semestre en el Departamento de Bellas Artes de la Escuela Politcnica y
simultneamente escribi Galazio Louloudi (La flor azul) y en esa poca
incursiona en el mundo teatral. Sera su tercera ocupacin.

En julio de 1908 march a Alejandra y El Cairo, que seran, junto a
Atenas, las tres ciudades que conformaron su vida y se desplazaba entre
ellas; fueron frecuentes tambin sus viajes por Grecia, Europa y Oriente
Medio. Fueron aos de una gran experiencia viajera y tambin de grandes
conflictos en la regin; en alguna ocasin fue detenido por las autoridades
turcas (Siria, 1914). Visto desde la perspectiva que nos da el tiempo,
podramos calificarlo como una especie de trotamundos en el sentido ms
literal del trmino. Viajaba a pie y se alojaba en albergues que se
proporcionan a gente sin recursos, esta fue una etapa de grandes penurias
en su existencia en donde lleg a alimentarse de las sobras de los
restaurantes por los que pasaba. Tuvo una vida bohemia y ello acab
afectando a su salud. Su principal fuente de recursos fue la pintura que
ejecutaba sobre cualquier trozo de madera que le presentaban, aunque no
descuid su parte literaria en la que fue perfilando historias cortas y una
prosa lrica en las que rpidamente desarroll un estilo personal que le
acabara abriendo los crculos literarios de Atenas y El Cairo.

Entre 1915 y 1919 (I Guerra Mundial) estuvo en Atenas, y entonces se
relacion con Agras, Avregis, Kanzantzakis, Karyotakis, Paraschos,
Papatsonis, Varnalis, etc. Fue uno de sus perodos ms fructferos y sus
trabajos en prosa fueron muy buscados por los peridicos de su tiempo. Sus
historias cortas conocieron grandes tiradas, entre otras, destacan
Skeletheras (El esqueleto), To mystiko (El secreto), I Koukla (La mueca),
Oi Iperetes (Los sirvientes), Metathanato (Despus de la muerte), etc.

En 1919 regresa a su isla natal con el objetivo de impulsar la vida
literaria y publicar sus trabajos. Desgraciadamente no encontr el eco
previsto y en 1924 acabar marchndose nuevamente a Egipto, en donde vivir
prcticamente hasta el final de sus das; sin embargo continu su
colaboracin con Kypriaka Granmata (diario literario chipriota) y ayudando
financieramente a su hermana (pag los estudios de uno de sus hijos en el
Harokopeion de Atenas).

Nicolaides, en fin, vivi en un tiempo de cambios y los tres campos en los
que incursion le sirvieron para generar los mnimos necesarios para la
vida; una vida que para l era ms sencilla de lo que otros colegas
pensaban. Imparti clases, pint, expuso y fue un referente de la cultura
en lengua griega, particip en la democratizacin y la independencia de
Grecia y Chipre y hoy es considerado uno de los ms grandes literatos
modernos. Sus obras principales fueron To Galazio Louloudi (La flor azul,
1919), Anthropines Kai Anthines Zoes (Vida del hombre y las flores, 1920),
Diegemata (Historias cortas, Libro I; 1921), To Stravoxylo (El compaero de
Peevish, 1922), O Skelethras (Historias cortas, Libro II; 1924), I Kali
Syntrophisa (Historias cortas, Libro III; 1929), Anthropines Kai Anthines
Zoes (segunda edicin versin 1920; 1938), O Chrysos Mitos (El mito dorado,
1938), Apo to kalo kai (Ms all del bien y del mal, 1940), To Tria Karfia
(Los tres clavos, 1948) y To Biblio tou Monachou (El libro del monje,
1946).

El sello que le dedic su tierra natal el 16 de noviembre de 2006 fue
diseado por Liza Petridou; a la izquierda aparece un texto manuscrito, una
vieja fotografa en la que nos lo encontramos leyendo, debajo va su firma
manuscrita. El matasellos de primer da lo muestra de perfil (lado
izquierdo), se imprimi en hojas de 20 sellos y se lanzaron 300.000
ejemplares con un facial de cinco cntimos. El Servicio Filatlico de
Nicosia confeccion cinco mil sobres de primer da y se cancelaron en la
Administracin Principal de Correos.

** Juan Franco Crespo
   lacandon999@yahoo.es
   Docente e investigador espaol (Alhama de Granada, 1953). Profesor de
   primaria, licenciado en geografa y estudios de doctorado en historia de
   Amrica. Ha colaborado regularmente desde los aos 70 con publicaciones
   especializadas del mundo de las comunicaciones, como WRTH (Dinamarca),
   DSWC (Dinamarca), Radio Nuevo Mundo (Tokio, Japn), y otras de
   Argentina, Uruguay, Per, Mxico, Estados Unidos y Espaa, entre otros
   pases. Durante varios aos tambin colabor en el mundo de la radio con
   diferentes emisoras internacionales. Actualmente algunos de sus trabajos
   son radiados para Amrica Latina a travs del espacio Frecuencia RM, en
   la emisora La Voz de Rusia. Colabora regularmente con Madrid Filatlico,
   El Eco Filatlico y Crnica Filatlica y mantiene una seccin, sobre
   filatelia alusiva a literatura infantil y juvenil, en la revista
   Educacin y Biblioteca, as como en las publicaciones electrnicas
   OpusMsica (http://www.opusmusica.com) y Naturaleza Educativa
   (http://www.natureduca.com).



=== Germn Espinosa, tejedor de historias      Dixon Moya =================

      (Nota del autor: el presente artculo lo escrib en el ao 2004, en
      fecha reciente a la nica conversacin que sostuve con el maestro
      Germn Espinosa. Por aquellos das tuve la intencin de invitarlo a
      Nicaragua, en donde presto mi servicio diplomtico, pues saba de su
      pasin y conocimiento por Rubn Daro, expresados en un libro que
      podra calificarse de cuento largo, ms que novela breve. En el
      proceso de conseguir sus datos, varias personas me advirtieron sobre
      su personalidad, algunos incluso me dijeron que era arrogante. Sin
      embargo, encontr a una persona muy clida quien me dijo que la nica
      condicin era viajar con su esposa Josefina, no poda separarse de
      ella. En ltimas, la incomprensin burocrtica de no poder justificar
      la compaa de su amada, finalmente impidi el viaje. El artculo
      est escrito en tiempo vivo, el parntesis del cual hablo finalmente
      se cerr, pero su obra seguir ms viva que nunca, alcanzando la
      inmortalidad de los grandes escritores, por eso no lo modifico. Las
      noticias dicen que el maestro muri de cncer; falso, muri por culpa
      de ese inmenso amor que siempre manifest por su esposa, por no
      soportar que ella se fuera primero de este mundo).

Las biografas de personajes clebres comienzan de una forma clsica, al
lado del nombre se dibuja un parntesis para consignar en ese breve espacio
encerrado dos fechas vitales, nacimiento y muerte. En el caso de Germn
Espinosa, para fortuna de Colombia y la literatura universal, el parntesis
todava no se cierra. Espinosa naci en Cartagena de Indias a las ocho de
la noche del da 30 de abril de 1938. Se trata de un prolfico autor, que
ha incursionado con xito en todos los gneros, novela, cuento, teatro,
ensayo, poesa, crnica periodstica.

No es extrao que un cartagenero tenga una imaginacin fecunda. El
Corralito de Piedra o La Heroica, nombres con los que se conoce a la
ciudad amurallada, refleja en sus construcciones y calles las huellas de
fantsticas historias, relatos de romances, brujas, corsarios y hroes de
la independencia. Espinosa public en el ao 2003 sus memorias, tituladas
La verdad sea dicha, en donde plasma los recuerdos de su existencia hasta
el presente. Se narra, entre otras situaciones, su desplazamiento a Bogot,
para continuar sus estudios, en compaa de muchos de los jvenes caribeos
de mediados del siglo XX, por ejemplo un muchacho llamado Gabriel y apodado
por el mundo Gabo.

El descubrimiento de la capital para Espinosa fue definitivo. A diferencia
de Garca Mrquez quien se aterroriz con el fro, Espinosa se deslumbr
con el ambiente cultural. Los cafs! Bogot era una ciudad de cafs,
como Pars!. Germn Espinosa es un rendido admirador de Rubn Daro, a
quien en el ao 2003 convirti en personaje de una breve novela que mezcla
lo mstico y policaco, Rubn Daro y la sacerdotisa de Amn. Su
conocimiento de la obra del vate nicaragense le sirvi adems para
asegurar su ingreso a uno de los colegios ms tradicionales de Bogot, el
claustro del Colegio Mayor de Nuestra Seora del Rosario, gracias a que
impresion al rector en una entrevista de seleccin.

A finales de la dcada de los cincuenta, Germn Espinosa comenz a trabajar
en el peridico El Espectador, no como reportero, sino en el cargo de
fabricante de crucigramas, labor en la cual demostraba su habilidad como
prestidigitador de las palabras. En 1954, public su primer libro de
poesa, Letanas del crepsculo. Once aos ms tarde fue su hora
definitiva, no slo se cas con su gran amor, la pintora Josefina Torres,
una historia digna de contar algn da, tambin public su primera
compilacin de cuentos, La noche de la Trapa; el relato que le da ttulo a
todo el libro es del orden futurista fantstico y aparece en algunas
antologas de ciencia-ficcin.

En 1977, Germn Espinosa se integra al mundo diplomtico, es nombrado
cnsul de Colombia en Nairobi, Kenia, y posteriormente es trasladado a
Belgrado, en la antigua Yugoslavia. Experiencia que le sirvi para
concretar uno de sus mayores retos intelectuales, la elaboracin de la que
sera una de las grandes novelas escritas en espaol durante el siglo
pasado, La tejedora de coronas, publicada finalmente en 1982. Esta novela
ha pasado de ser objeto de culto de un reducido grupo de especialistas para
convertirse en un ttulo indispensable en cualquier biblioteca, hasta el
punto de ser consagrada por la Unesco como obra patrimonio de la humanidad.

La tejedora de coronas, obra fundamental, va de la mano de su protagonista,
una mujer fascinante. Es la historia de Genoveva Alcocer, quien aparece
como la encarnacin del siglo de las luces en el nuevo continente. Acusada
de brujera, perseguida por la Santa Inquisicin al interesarse en la
astronoma en su Cartagena natal, comienza un periplo que la llevar por
diferentes pases durante el siglo XVIII, poca en que las ideas comienzan
a traducirse en revoluciones. Espinosa demuestra no slo su amplia
erudicin, sino que hace gala de la misma habilidad del antiguo
crucigramista, maestro en el arte de disponer de las palabras.

Algunos de los libros de su extensa obra son: Los cortejos del diablo
(1970), Noticias de un convento frente al mar (1988), Sinfona desde el
Nuevo Mundo (1990), La liebre en la luna (1990), La tragedia de Belinda
Elsner (1991), Los ojos del Basilisco (1992), Romanza para murcilagos
(1999), La balada del pajarillo (2000). Aunque La tejedora... es caso
excepcional, personalmente confieso mi admiracin por El signo del pez
(1987), la historia de un perseguidor convertido en perseguido, Paulo de
Tarso, el reverso de la moneda de su vida, nos advierte el autor.

La autobiografa de Espinosa recoge algunas opiniones que valen la pena
destacarse: Los libros son simientes que, en la punta de una flecha,
lanzamos hacia la altura y no sabemos dnde van a caer. De igual manera,
describe su relacin con Gabriel Garca Mrquez: Su personalidad posee
demasiados intersticios y el enorme amor que le profeso como escritor
colisionar siempre con el enfado que suelen producirme algunas actitudes
suyas. El prolfico autor sostiene que todo gnero literario, es por
necesidad, poesa... por poiesis entendan los griegos toda la creacin que
tiene por elemento principal la palabra. Actualmente Espinosa reside en
Bogot, su lugar favorito para la creacin.

La tejedora de coronas se tradujo al francs como La cartagenera, este
ttulo en sus dos versiones, ayuda a definir a Espinosa como un
cartagenero, tejedor de... historias. En el ao 2002, Espinosa obtuvo el
Premio Nacional de Literatura, por votacin popular, una iniciativa de la
fundacin cultural Libros y Letras, demostracin de cmo la democracia y la
escritura son dos mundos que pueden encontrarse en la encrucijada de la
libertad. Es posible que Espinosa pase a integrar la exclusiva galera de
grandes escritores que merecindolo, no les fuera otorgado el Nobel de
literatura.

Ojal el parntesis vital demore bastante en cerrarse.

** Dixon Moya
   dixonm@hotmail.com
   Diplomtico colombiano aficionado a la literatura. Fue cnsul de
   Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente
   desempea un cargo diplomtico en Nicaragua. Ha publicado artculos en
   revistas de su pas.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Astrid Salazar, lectura cruda de la realidad ==========================
=== El escritor debe dejar huella y marcar su espacio ===================
=== Rafael Ortega =========================================================

      Los temas que me motivan a escribir estn relacionados con la
      problemtica social. En toda mi poesa se abordan casos sobre los
      nios de la calle, la prostitucin, la violacin... son las cosas que
      llaman mi atencin.

Una de las voces ms jvenes de la poesa en Aragua es Astrid Salazar
(Maracay, 1984), quien obtuvo el primer premio del Concurso Interlicesta
Sergio Medina en el ao 2001 con el poemario Azules de mi infancia,
publicado en el ao 2004 por la Editorial La Liebre Libre.
Cabalsticamente, tres aos ms tarde, La Espada Rota edit la plaquette
Gloria/Astrid, en compaa de Gloria Dolande, as como El Perro y la Rana
lanz al mercado editorial su ms reciente obra: El octavo pecado (2007).

Su obra est caracterizada por la crudeza y nitidez con que describe la
realidad de manera fiel y sin ambages, que a veces golpea el rostro de las
instituciones y las sociedades retrgradas que maquillan sus defectos para
mantenerlos ocultos bajo varias capas de hipocresa.

Cules fueron tus primeras lecturas?

Cuando le 20 poemas de amor y una cancin desesperada, de Pablo Neruda,
me influenci muchsimo; despus, Csar Vallejo, Jaime Sabines y Rainer
Mara Rilke, se convirtieron en mis pilares y, ms recientemente, lvaro
Mutis.

Piensas que los talleres literarios son fbricas de escritores?

Los talleres son una gua, un camino, no es que te van a convertir en
escritor, sino que te van a ayudar a encontrar ciertos parmetros, ciertas
estructuras...

Cules temas te motivan a escribir?

Los temas que me motivan a escribir estn relacionados con la problemtica
social. En toda mi poesa se abordan casos sobre los nios de la calle, la
prostitucin, la violacin... son las cosas que llaman mi atencin.

De qu otra fuente te nutres para escribir?

De la msica y la fotografa. Escucho alguna cancin y de all puede
partir el tema de un poema.

A tu criterio, cules escritores venezolanos son fundamentales?

Vicente Gerbasi, Eugenio Montejo, Juan Calzadilla y Juan Snchez Pelez.

A qu atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos en
el exterior?

Porque no ha habido apoyo para la publicacin y distribucin de las obras.
Ahora es que est empezando, pero se requiere un esfuerzo mayor y aportar
los recursos necesarios para que eso se cumpla.

Consideras que es difcil ser escritor en un pas de pocos lectores?

No es difcil. Eso nunca ha sido ningn obstculo para m. La razn de que
existan pocos lectores no limita mi capacidad de creacin. Simplemente
escribo y ya. El que lo vaya a leer, que lo lea...

Cmo percibes la presencia de la mujer en el mundo de la literatura?

La mujer siempre ha sido vulnerada ante la figura de los escritores
masculinos. Ahora es que se est fortaleciendo la presencia de la mujer.

Cules libros o autores de la literatura universal recomendaras?

Carta a un joven poeta, de Rainer Mara Rilke; El arco y la lira, de
Octavio Paz; todo lo de Carlos Fuentes...

Crees que las instituciones del Estado prestan el apoyo necesario al
escritor?

Creo que s. Hasta el momento ha sido reconocido mi trabajo y no tengo
ninguna queja hacia las instituciones.

Para qu sirve un escritor?

Para dejar una huella y marcar su espacio en el tiempo en que le
correspondi vivir.

Cmo ves el panorama regional actual?

Se est haciendo un buen trabajo y estn surgiendo nuevos talentos,
algunos provenientes de los talleres literarios.

De qu manera influenci el boom latinoamericano a los autores
venezolanos?

Esos autores que marcaron la pauta influenciaron mucho a nuestros
escritores porque era inevitable no seguir su estructura, su contenido.
Ahora nos toca a nosotros decir lo mismo que dijeron ellos, pero con otras
palabras.

Qu opinas de las nuevas tecnologas?

Son un gran apoyo porque no slo publican tu obra, sino que te puedes
nutrir tambin, ya que los libros a veces son muy costosos y all podemos
encontrar gran variedad de autores.

Pero no crees que tu obra podra correr el riesgo de ser plagiada?

Es un riesgo que hay que correr.

Algn da los libros virtuales suplantarn a los tradicionales?

No. El libro es la obra, la hoja de papel, nada podr suplantar la
presencia de un libro en tu biblioteca. Adems, no todos tienen acceso a la
Internet, lo cual hace difcil la desaparicin fsica del libro.



La necesidad de escribir poemas

Si no escribo me siento incmoda conmigo misma, siento que me falta algo,
me pongo malhumorada cuando no encuentro motivos para escribir un poema. El
oficio de escribir se ha convertido en una necesidad para m.

      Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento cultural
      Contenido, del diario El Periodiquito
      (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, Aragua, Venezuela.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



=== Gabriel Mantilla Chaparro =============================================
=== En poesa nada es impune      Alberto Jos Prez ====================

      Gabriel Mantilla Chaparro
      Cali, Colombia, 1954. Profesor de literatura hispanoamericana y del
      Taller de Poesa de la Escuela de Letras, jefe del Departamento de
      Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Los Andes. Autor de
      libros de ensayo y poesa como Vivir a pulso (obras, autores y el
      hecho creador), Ser filosfico y ser potico en la obra de lvaro
      Mutis (presentacin de Mutis, Briceo Guerrero y Lionel Pedrique;
      prlogo de Gabriel Jimnez Emn), Viaje al poema (Ediciones El Perro
      y la Rana), Hernando Track, el superior de las lmparas, y, en
      prensa, Los hijos de Acten (ensayos; Premio Municipal de Literatura,
      2006, Mrida).

De dnde vienes?

Vengo de lejos y de cerca. De una ciudad a otra, de vivir fragmentos en
uno y otro lugar. Vengo de Cali, de Bucaramanga, de Urea, de San
Cristbal, de Valencia, de Caracas, de Mrida, de Punto Fijo, de Santaf de
Bogot. De por esos lados vengo. Son los hitos que demarcan mi camino, mis
vivencias, mis angustias y mis esperanzas. Cada ciudad me ha dejado algo en
los abisales del espritu. A todas les debo algo. Esa misma cercana aleja,
esa misma lejana acerca. Olores, voces, momentos dignos de haber sido
vividos, seres queridos que se extraviaron por los caminos del tiempo y de
la muerte.

La poesa, cundo entr en tu casa?

Con la poesa fui haciendo mi casa. Una morada sentida y soada en la cual
pudiera recorrer cada cosa vivida como algo extrao, bello, mgico y a la
vez incierto, peligroso, acechante que es todo aquello que uno va viviendo,
todo eso que se ampla en nuestra alma y se valoriza en la medida en que
vamos reflexionando sobre ello. Una realidad imposible de expresar pero con
la poesa uno hace el mejor de los intentos. Slo es necesario ser
verdadero, para poder dignificar hechos, seres y cosas que nos sucedieron,
suceden y sucedern. Es una firme conexin con el corazn de la realidad.
En cierta forma, como dice el Mahavakya o Upanisad, uno es aquello. La
otredad absoluta, entendido como absoluto lo que contiene en s el
corazn de las cosas, lo anterior a ellas y que est por encima de ellas,
en los Brahmanes. La poesa est cubriendo y habitando en mi casa. En todas
las casas que he habitado, que son bastantes.

La vida, maana, hoy?

La vida de hoy es la de maana, porque con ella pensamos trascender.
Debemos entender ese don como algo que requiere de nuestro empeo para no
irse al despeadero. Vivir no es fcil, ni lo ser maana. En todo tiempo
habr gente que teme, que sufre, que asesina, que se suicida, que pasa
hambre, que miente, que lucha. Y eso ocurre en el momento menos esperado,
hay que estar listo para actuar y digno para llegar al final con el talego
lo ms liviano posible. Mientras tanto vivir es lo importante hoy para
maana. Sera muy triste que John Lennon tuviera razn cuando dijo en
Imagine que La vida es todo aquello que nos sucede mientras uno est
ocupado haciendo otras cosas.

Cules son tus gustos literarios?

Me gusta todo lo bueno, como dice el bolero. Lo que lea y me conmueva,
alegre, me haga reflexionar, me sirva de ejemplo, de admirar, me ensee
otro modo de intentar las cosas en literatura, en el desciframiento sin
tregua de este logaritmo de la vida, ya es de por s declarado de mi mayor
gusto. Sea poema, cuento o novela. Sea quien sea el autor, famoso o no o de
cualquiera lugar. La Biblia, la Divina Comedia, El Paraso perdido de
Milton, Kafka, Hesse, Rimbaud, Baudelaire, Whitman, Mutis, Track,
Palomares, Laura Antillano, Alberto Jimnez Ure, De Len Calles, Rafael
Jos lvarez, Wilfredo Machado, Gregory Zambrano, Vctor Bravo, Jos
Barroeta, Jimnez Emn, Guillermo Thiele, Alfonsina Storni, Olga Orozco,
Borges, Bioy Casares, Onetti, Cortzar, Rulfo, Garca Mrquez, Juan Gelman,
Briceo Guerrero, Galeano, Montaigne, Calvino, Kundera, Zweig, Dostoievski,
Cervantes, Brnte, Camus, Zweig, Byron, Shakespeare, Goethe, Cervantes,
Joyce, Homero, etc., son muy especiales para m, entre muchos otros.

Qu autores han influido en tu poesa?

Khalil Gibran, Neruda, Vallejo, Whitman, Rilke, Rimbaud, Baudelaire,
Mart. Veo en ellos equilibrio interior, desesperanza, plenitud,
autoconciencia y esmero en superar los rpidos interiores, rebelda, lo
escatolgico, el reto, la duda esencial y el amor por la infancia y por lo
propio. Cada uno de ellos aporta algo a esa constelacin que es la
conciencia, el imaginario, la filtracin y el afloramiento del sentimiento
potico. Slo nombro los ms inmediatos y para no pecar de inventario.

El paisaje interior o exterior: cul es tu preferencia?

Considero que el poeta tiene bien definidos sus puntos cardinales: por el
norte con lo cenital, la cima, por el este con el afelio, por el oeste con
el perihelio y por el sur con las regiones abisales, all donde los peces
ya son ciegos, bellos y luminosos, rodeado de monstruos nunca imaginados
que hacen temblar las aguas densas durante un largo rato con un solo
alarido. Por eso al poeta yo lo llamo astrobuzo. En astrofsica, cuando
el cometa pasa cerca del sol est en el perihelio y cuando se halla en el
punto ms lejano es llamado afelio. As son, tambin, los puntos cardinales
de la poesa.

Cuntame un poco de tu regin de origen.

Son muchos los sitios del origen. Son tantos los lugares donde uno se mira
un da con la mejor mirada, con la mayor profundidad y lo ms
inteligentemente que puede, quiere o le sale mirarse. Ah est el sitio del
origen. Una vez le preguntaron a Onetti sobre la Patria, despus de largos
aos de autoexilio. Y respondi: La patria de un hombre son las mujeres
que lo han amado a uno. Pasa igual con el origen. Alguna mujer nos da a
luz al comienzo y otra mientras vamos viviendo. Ya en todo caso habl de
las ciudades que me habitaron.

Una ancdota.

Dej los estudios por un tiempo, realmente asqueado de profesores
mediocres, aburridos y autoritarios, reprob el tercer ao y decid viajar
pidiendo cola. La gente era generosa y sana, daban el aventn y uno tena
el placer de conocer gente y lugares interesantes. Lo nico malo es que no
existan cajeros automticos ni la banca estaba desarrollada, era ms bien
tmida y poca gente tena una cultura bancaria, muchos cobraban en sobre.
Una transferencia duraba hasta veinte das. Era terrible, peda uno un
auxilio y cuando llegara ya uno estaba muerto. As que la primera vez que
sal me dio la cola una pareja muy agradable. Me preguntaron adnde iba y
yo les dije que a lo ms lejos que llegaran en cualquier direccin. Me
dijeron que iban a un lugar en Portuguesa. En el camino me brindaron
cerveza y cigarrillos, as como la comida. Tenan una finca hermosa, con
muchas cabezas de ganado y caballos. Mi trabajo era lavar los caballos,
traer el heno, limpiar y llenar los abrevaderos. Empezara el lunes
siguiente, era da viernes. Me ubicaron en un establo con otros seis
hombres pero cada uno cmodo, pues era grande. Abr mi morral y me puse a
leer a Walt Whitman, Canto a m mismo. Era temprano an, y le largo rato.
Cay la noche y me dispuse a descansar. Los hombres no me decan nada pero
me observaban fijamente como con extraeza, desconfianza y atencin sin
disimular. Me acost como a las ocho. En la madrugada escucho un sonido
pesado, seco, amenazante, como de cosas que caen sin interrupcin. Al
principio creo estar soando pero pronto me doy cuenta de que estaba
sucediendo algo extrao. Los hombres salan corriendo hacia fuera del
establo. Uno se acerc y me dijo: Empiece a trabajar desde hoy, compai
erito. Sali corriendo y le segu. Los hombres traan enormes bultos para
el establo. Desde el cielo caan decenas de bultos, casi treinta de algo
que de entrada supuse no lcito y s muy peligroso. No saba de qu se
trataba. Ese da pude ver tanta marihuana como para fumar en cientos de
vidas. Me asust pero me llamaba la atencin que fuera una planta, algo
natural, sin intervencin humana, cosa de Dios, que fue el autor de todo.
De la mujer, de la serpiente y de esa mata extraa que todo lo haca
temerla y anhelarla por parte de mucha gente que conoca. Al da siguiente,
despus de haber dormido con molimiento, el amigo que me trajo me dijo:
Has visto algo que debes mantener en silencio, te quedars por tres meses
mientras se entrega la mercanca y luego podrs irte. Si hablas algo te
matamos. Me hizo jurar que cumplira mi palabra. Fui el mejor recogedor de
heno, lavador de caballos y alimentador del abrevadero que jams haya
trabajado en esa finca. Cuando lleg el momento de irme le entregu el
libro de Whitman a su mujer delante de l y les dije: Para donde yo vaya
ustedes lo sabrn, nunca dir nada, pero si no confiaran en m les ser
fcil encontrarme porque donde yo vaya ir dejando siempre un libro que
haya ledo. Espero que algn da sepan dnde estoy, cuando vean que ahora
escribo algunos. Yo respeto la vida y tampoco voy a dar pie para que me la
quiten. Pero por la Patria no garantizo nada. Tena entonces 17 aos. No
molestaban tanto a los menores las autoridades y cuando suceda algn abuso
contra ellos, casi siempre eran los policas y guardias los culpables.
Segu mi camino. Sal a dar una vuelta pero quera saber que algn da iba
volver a donde mis padres y hermanos, pues am la vida familiar siempre.

Algo que recuerdes te haya marcado?

La enfermedad de angina de pecho de mi padre, el asma, forma en que mor
muchas veces, y la noticia en plena madrugada de que haban asesinado al
menor y ms gozoso de mis hermanos. As como la casi prdida de dos de mis
hijos, de mi esposa y mi persona. La salud no ha sido nuestro fuerte.
Estamos sanos la mayor parte del tiempo pero cuando nos enfermamos no es
cualquier cosa, es algo que obliga al cuerpo a tocar la campana. Tremendo
eso. Pero tenemos la oracin y la poesa para ver el camino. Y la mejor
armona posible, tanto interiormente como con los dems. Es lo que los
griegos llamaban ortopraxis, o sea, la eleccin de un bien concreto: la
paz, el amor, la solidaridad.

Dios para ti?

Cuando era muy joven, como aquella poca en que llegu a la finca de que
te cuento, no crea en Dios. Slo me interesaba vivir experiencias,
fundirme a la vida, conocer, explorar, buscar algn sentido. No pensaba en
Dios, no dudaba de l, por tanto. No era mi tema. Cuatro aos despus
conoc a mi esposa Nancy Mervarid y ella me hizo conocer la fuerza de la
idea de Dios, la necesidad de tener a Dios siempre invocado y cercano a
nuestra realidad. Y me ha resultado un hermoso modo de asumir que uno no es
nadie ante todas las cosas creadas, incluso uno mismo. No me interesa el
misterio de la salvacin, sino del dilogo con la idea ms poderosa de toda
filosofa: la presencia de Dios. Pedirle que se manifieste es como querer
meter un mar en un ro. O como el fulgor manifiesto de un instante eterno
en nuestra medida temporalidad. Creo y es bonito tener fe. Adems la Biblia
es un hermoso libro. Me interesa el estudio de las religiones, esos
imaginarios del espritu.

El diablo?

Es el principio, el irracional motor que mueve a la maldad y a los
malignos, aquellos seres que no se acuestan conformes si en el da no han
daado a alguien, si no han invadido algn pas y llevado la desgracia; el
fortalecimiento de la dimensin de lo maligno en una dimensin superior a
la nuestra, por parte de quienes en la realidad ejercen su vida en forma
espuria, cnica, sin escrpulos. Hay muchas formas para conocer el diablo.

Desarrollas tu escritura alejado de los crculos intelectuales o
intercambias con ellos?

Preferiblemente s, lejos de los crculos intelectuales. No me muevo mucho
por ah y lo lamento porque dejo de vivir cosas interesantes, tengo muchos
amigos all, muy talentosos, cuya obra estudio, pero no me interesa el
bullicio, el banquete, el brindis, aunque hago buenas excepciones. Me
disgusta cierta informalidad para incluirlo a uno en los programas que
hacen. Me quejo del mundo cultural, sobre todo literario, en su promocin y
publicacin de obras para especificar y los dirigentes son muy
cuestionados. Eso ocurre en una ciudad como Mrida y es muy lamentable que
as sea.

Cul es tu opinin sobre los talleres literarios?

Son la machera, como diran en Bogot, es una experiencia interesante,
entrar en contacto con otras gentes y con la naturaleza y la fuerza de tus
reflexiones y vivencias, con tu interior y manifestarlo, describir cmo
naci en ti, cmo se transmite, cmo se degusta o se padece, qu nos trae,
qu nos lleva hacia el poema. Conoce uno all una cantidad respetable de
jvenes y no tan jvenes que llevan dentro de s la gran savia de la
poesa, de la narracin. Llegarn a la conclusin de que lo sobrenatural
tambin est inscrito como un tatuaje en la existencia humana. La poesa
parece serlo a veces. Es preciso identificar bien la vivencia potica.

La muerte: tema de tu poesa?

Es inevitable. La vida es pura muerte que anda luciendo, nos dice Borges
en su milonga.

Piensas en el poema o es aluvional su llegada?

Ambas cosas. Observo mucho el escenario donde se mueve mi poema, por mi
tendencia a narrar. Pero lo esencialmente potico, la atmsfera, los tonos,
lo profundo, lo remoto, lo visible, lo presentido, va directo a enriquecer
la hacienda del poema. Siempre tiene que ver cada poema con vivencias muy
inquietantes a nivel de poesa, reflexionadas, sentidas, vividas y vibradas
con intensidad. En poesa nada es impune. Ningn poeta goza de impunidad.

Religioso?

Digo mis oraciones, escribo mis propias oraciones, tengo un libro titulado
Almendra mstica para ese tipo de escritura. Creo en Dios como dije. Nunca
voy a misa; algunas veces con mi esposa, a bodas, bautizos, pero no soy un
asiduo visitante del templo, ni me gusta rezar en pblico ni en coro.

La oracin para ti?

Es toda la poesa que el alma puede expresar para hallar el sentido de la
existencia misma. Son las ms bellas palabras en un solo momento que salen
a volar para unirse a lo absoluto, a Dios.

** Alberto Jos Prez
   albertoperez802@hotmail.com
   Poeta, editor y comentarista literario venezolano (El Samn, Apure,
   1951). Ha obtenido reconocimientos por su obra potica entre los cuales
   vale mencionar el Premio nico de Poesa de la Bienal de Literatura de
   la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) por su
   libro Homenajes (1991), y el Premio de Poesa de la Universidad Nacional
   Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (Unellez,
   http://www.unellez.edu.ve), por el poemario El espejo y la memoria
   (1987). Tambin ha publicado los poemarios Los gestos tardos (1975), El
   libro de Barina (1985), Marca (1984), Olor de amor (1995), Como si
   valiera un siglo (1996), Retrato de memoria del corazn de una mujer
   (1997), Un poeta como yo (2006) y la antologa potica El poeta de quien
   les hablo (1999).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Los romances de Quevedo: tradicin y renovacin =======================
=== Nora Gonzlez Gandiaga ================================================

      Acaso nadie, fuera de su ostensible rival y secreto cmplice, Gngora
      ha paladeado el castellano, el peculiar sabor de cada palabra y de
      cada slaba, como don Francisco de Quevedo y Villegas, caballero de
      la Orden de Santiago y seor de la Villa de la Torre de Juan Abad.
      As le placa presentarse en la cartula de sus libros; as se
      engalanaba de sonidos, que ahora son intiles y le pesan. Ahora es
      Quevedo, para siempre y para nosotros.

      Prlogo de Jorge Luis Borges a la Antologa potica de Quevedo (1).

Haciendo algo de historia

El ttulo de este breve ensayo parece parodiar casi el de aquella obra
magistral de Pedro Salinas: Jorge Manrique o tradicin y originalidad, un
clsico, indispensable para abordar la Elega de J. Manrique, libro de ya
muchos aos, editado en Buenos Aires por Losada, pero la andadura de este
trabajo nos llevar por y a caminos diferentes: la forma romance indagada
tanto en Espaa como en Amrica, incluyendo nuestro pas, por numerosos
tericos y crticos en la materia. Para el estudio de los romances de
Quevedo que es el tema de esta exposicin, resulta imprescindible
retrotraernos a la categora romance en la instancia de la aparicin de
esta forma en el medioevo espaol cuando los registros a los que respondan
estas manifestaciones eran en trminos amplios: discurso pico-lrico con
predominio hegemnico de la serie indefinida, annimos, arcasmos.

Aclaramos que la introduccin sucinta permite una revisin en cuanto a lo
referente a los romances, pero no debe hacernos perder de vista el centro
de esta exposicin que es precisamente el romancero de Quevedo, sus deudas
con la tradicin y sus propuestas renovadoras. Esta puntual lnea de
trabajo nos lleva a indagar en los principales aportes crticos que han
estado a nuestro alcance respecto del romance quevediano.

Est dicho por la historiografa que el nacimiento de los romances en
Espaa implic un proceso de fragmentarismo entendido como la reescritura
de motivos, tpicos que toma el vulgo conforme a sus gustos. Por
consiguiente, el romance es un reescribir libre, de aqu la problemtica
cuestin de las diversas versiones de romances existiendo coetnea y no
coetneamente en el mapa del romancero espaol.

Citando a Mariano de La Campa Gutirrez (2) decimos que Menndez Pidal en
1948, en una conferencia inaugural de los Cursos de Extranjeros en Segovia,
llam a su recopilacin el Romancero Nuevo (3); posicin que sostuvo en
1953 cuando refiere a los romances nuevos y alude entre otros a Lope y
sostiene que no por ser nuevos en su estilo hay que desecharlos como
producciones romances. Sabemos que muchos pensarn que el afn
clasificatorio de los romances es un simple ejercicio de erudicin, sin
embargo no es tan as. No slo don Ramn trabaj en esto sino tambin su
mujer Mara Goyri.

En un recorrido historiogrfico llegando al siglo XVI se recupera el
material de las canciones y del villancico. Francisco Salinas (4) recoge
tambin villancicos que evidencian que hubo variaciones en estas
formaciones discursivas populares. Est muy bien registrado el proceso en,
por ejemplo:

      A quin contar yo mis quejas
      mi lindo amor,
      a quin contar yo mis quejas
      si a vos no?

Asociamos estas composiciones con algunas de las jaryas recuperadas por
Stern y Garci Gmez como formas de una lrica que en su bilingismo era ya
premonitoria de ejes escriturarios del sistema literario de la pennsula.

La lrica popular no pierde su importancia en los inicios del siglo XVI y
glosa romances viejos, orales, con un sinfn de variaciones. Al villancico
y a la cancin sucede el predominio de la seguidilla que evoluciona hacia
el romancero; un romancero al que en un recorrido diacrnico lo llamaran
nuevo o artstico, de autor conocido. Estas formas poticas cobran
hegemona y viven a la par de la naciente poesa culta del Renacimiento. La
problemtica de la prdida de versiones con variantes genera un verdadero
conflicto para los historigrafos y crticos porque adems circula numeroso
material en manuscritos y en pliegos sueltos de los que se alimenta la
imprenta en el siglo XVI. Es un discpulo de Pidal, Jos Fernndez
Montesinos, quien apunta que lo que en un tiempo se llam romancero
artstico se llamara Romance nuevo. Sostiene que el mismo surge a fines del
siglo XVI y se extiende hasta finales del siglo XVII y comienzos del XVIII.
Reconoce la existencia de muchas piezas annimas pero considera que sin
duda seran de autora de poetas cultos (5). Cabe aclarar que siempre
existi un afn clasificatorio de los romances pero no responda a un mero
discurso terico, ya que a medida que iba creciendo el caudal de textos de
la ms variada procedencia (antiguos y modernos, impresos y manuscritos,
tradicionales y cultos, orales o escritos), los materiales romancsticos
recopilados por el matrimonio de Menndez Pidal se hacan inmanejables y se
necesitaba un ordenamiento y clasificacin (6).

El romancero se contamina en este siglo XVI con las cancioncillas. Deja
prcticamente de ser annimo, considero en respuesta a una nueva sociedad
que conoce y usa la imprenta de Gutenberg y a una sociedad antropocntrica
a la que domina el derecho de propiedad de bienes y objetos y de sus
creaciones culturales. Lope rene todas estas formas poticas variables. En
este siglo aparece el Cancionero de romances, s / ao, impreso en Amberes
por Martn Nucio con una segunda edicin en 1550, y la Silva de romances
(7), Zaragoza, de 1550, compilada por Esteban Njera. Son estas recin
mencionadas las dos primeras colecciones de romances de este perodo, segn
asevera Antonio Prieto. En estas instancias el romance se desgaja y busca
su pureza de poesa popular o tradicional. Momentos en los que la poesa
culta trabaja con metros italianos.

Y hemos dicho que hay innumerables pliegos sueltos y manuscritos que se
encuentran en bibliotecas europeas (8) y reaparecen figuras legendarias
como la del Cid que incluso va a romancear Quevedo con un fuerte tono
conceptista (9), octosilbico y tambin hexasilbico que implica que leamos
el metro popular de los romances antiguos.

Muy caracterstica de los cancioneros es la intensidad del conceptismo. De
los provenzales vena el gusto por los juegos de palabras y los contrastes
de ideas. Enhebrando en una sola frase diversos empleos de un mismo vocablo
o diversas palabras de una misma familia, el poeta haca gala de su
habilidad e ingenio; las anttesis y aparentes contrasentidos servan para
hacer patente la contienda interior y la irracionalidad de la pasin.

Desde luego que se cultivan ya en el siglo XVI gneros heredados del mundo
potico grecolatino: glogas, elegas, odas, epstolas, sonetos, jcaras
(atender que se pueden reconocer como romances festivos que ingresan al
texto dramtico en las pausas), todas formas que conviven con la poesa
llamada popular del romancero. En esta confusin de los lmites
estilsticos de los diferentes tipos de romances no slo se mantuvo por los
impresores de los siglos XVI y XVII y ms incluso. Hubo que esperar el
trabajo de Wolf y Hofmann (1856) para excluir todos los testimonios de
romances no tradicionales. Liberado el romancero tradicional del resto de
los dems tipos de romances, se adopt hasta ahora este modelo como
universal dentro de los estudios romancsticos (10).

Mariano de la Campa Gutirrez, ya citado, sostiene que, sin una solucin
definitiva en lo que respecta a su denominacin, podemos por el momento
seguir manteniendo el ttulo de Romancero nuevo para esta etapa de la
generacin de 1580, es decir los romances que surgen a fines del siglo XVI,
y se extiende el perodo hasta finales del siglo XVII y primeros aos del
siglo XVIII, escrito por poetas cultos que en muchas ocasiones y en su
mayora escondieron su nombre en el anonimato. Sin embargo tenemos
representantes importantes como Lope, Gngora y Quevedo que publicitan la
autora.

Los textos incluidos en el corpus del Romancero nuevo se definen por su
estilo, opuestos al de los otros tipos de romances existentes en la
historia del gnero (11). Lo cierto es que todos ellos se ajustan a un
lenguaje y una potica barroquizante, escritos en la segunda mitad del
siglo XVI y del XVII. Algunos se caracterizan por un estilo narrativo,
noticioso y popular que despertaba el inters de un pblico ansioso por
noticias nuevas, casos ejemplares y sucesos espantosos y se acercan al
estilo de barroco del siglo XVII. Desde ya decimos que en la historiografa
se reconocen subgneros. Muchas de las piezas se relacionan con el teatro y
la msica de la poca.

Es precisamente del romance de Quevedo de lo que quiero comunicar a ustedes
mis exploraciones, sobre todo porque este autor ha sido muy trabajado en
sus sonetos, en su obra en prosa pero escasamente en sus romances (12). La
mayora de los que el escritor considera romances no corresponden al canon
de los romances tradicionales, deja su huella personal.

Segn Blecua (13) antes haban aparecido numerosas colecciones de romances
conocidos como romanceros: como el Romancero General de 1600, reimpreso en
1602. El mismo crtico habla de una generacin nueva de poetas barrocos: la
segunda, y en sta reconoce a Quevedo, y atiende a que la seguidilla
aparece muchas veces en sus romances. Refiere que Gngora y Quevedo en esta
etapa tambin cultivan las letrillas de contenido muy diverso, como tambin
las seguidillas que figuran muchas veces en los romances como final lrico,
que a la par con stos llegan hasta el recin finalizado siglo XX, por
ejemplo en la obra de Garca Lorca por citar uno.



Adentrndonos en los romances de Quevedo

Comenzamos citando a Jauralde Pou (14):

      Es un lugar comn en la crtica lamentarse de lo retrasado o
      insatisfactorio de los estudios quevedianos. Sin embargo, lo que ms
      extraa es la desproporcin entre lo que se sabe y se ha documentado
      de su vida (sigue siendo bsica la contribucin de Aureliano
      Fernndez Guerra [1897- 1907], enriquecida con las aportaciones de R.
      Bouvier [1929], Astrana [1945], Gonzlez Palencia [1946], J. M.
      Blecua [1963], Lpez Ruiz [1980]), frente al panorama catico de sus
      obras. Ambas cosas estn en relacin. El gesto escandaloso y agresivo
      con que a veces Quevedo se expresa humana, poltica y literariamente
      engruesa lo biogrfico y da pie a lo legendario, al par que
      convierte en excesivamente mediatizada y circunstancial buena parte
      de su obra, olvidada, perdida o rehecha infinidad de veces por el
      propio autor, para desesperacin del crtico (Crosby [1975], Jauralde
      [1982]).

Quevedo encabeza la segunda generacin barroca para Blecua y tambin
sostiene que nuestro autor no se preocupa por la impresin de su obra, de
aqu la problemtica que generan las diversas versiones que circularon de
toda su produccin.

De ahora en ms trabajaremos sus romances, aunque desde ya advertimos que
el romance quevediano quiebra la tradicin del romance popular y sus
escrituras se contaminan con las marcas individuantes en muchos casos del
barroco.

Como dijimos en un prrafo anterior: debemos reconocer el caos de las
versiones y/o publicaciones de sus obras, en las que encontramos en
referencia a los romances la existencia de diferentes versiones. Leemos que
los problemas textuales han comenzado a ser dilucidados por Crosby
(1959-1966), J. Blecua (1963) y Jauralde Pou (1982). Cabe agregar que
numerossimos escritores posteriores se han vito y se ven atrados por toda
su produccin: don Miguel de Unamuno, Azorn, A. Reyes, Gmez de la Serna,
J. L. Borges, Ayala, Garciasol, P. Umbral, por citar algunos. Sabemos
adems que en su poca circulan manuscritos, opsculos festivos y
burlescos. Blecua recopila obras en su libro de 1963, y desde ya no
queremos dejar de advertir los profundos cruces polmicos con Gngora que
persisten ms all de la muerte del cordobs. El estilo quevediano se hace
incluso ms pardico y de un extremado discurso lrico burlesco del
discurso gongorino que generan opsculos como La culta Latiniparla (1631) y
La aguja de navegar cultos (1631).

La veta satrica y festiva es muy marcada tambin en los romances pero
anotan algunos crticos que aparece el grotesco en algunos de sus Sueos,
grotesco que como dardo apunta a la sociedad espaola derrumbando mitos del
Barroco cristiano. Se re del infierno, de los condenados, la eternidad, la
muerte.

Quevedo es autor de un polmico ensayo: la Espaa defendida en la que
instala por la escritura los males de Espaa hasta que asume su
neoestoicismo. En esta instancia aparece un Quevedo de tensin humana.
Crticos como Mariano de la Campa Gutirrez, citado con anterioridad,
hablan del poeta Quevedo en su originalidad por la recreacin, ms que por
la innovacin. Nosotros aspiramos a hablar de la renovacin en el romancero
quevediano en tanto ingresa en la forma romancero nuevas propuestas que se
detallan despus.

Hay en toda su produccin vetas de un hasto amargo que se acenta al final
de su vida y se reconocen ejerciendo en nuestra funcin lectora dos
pasiones: la literaria y la poltica.

Es arriesgado hacer una clasificacin de los romances quevedianos pero lo
intentaremos aunque en esta lrica hablemos de tres lneas bsicas por su
temtica:

  romances amorosos

  romances metafsicos

  romances burlescos

Corresponde aclarar que la clasificacin es bastante ambigua porque incluso
en los amorosos y metafsicos aparecen marcas, registros burlescos, por los
desbordes de la lengua en el discurso.

En el ttulo hablamos de renovacin de la forma romance en la produccin de
Quevedo. Esta renovacin, a manera de sntesis, se centra en:

  No total seguimiento del metro octosilbico y/o hexasilbico. Es decir,
   si somos puntuales, hay algo de polimetra en algunos de sus romances.
   Sirvan estos ejemplos donde se incorporan otros metros como el
   heptaslabo y el pentaslabo:

      Licin de una ta a muchacha y ella muestra cmo la aprende (15)

      ...

      Y t, porque ella conozca / tu gardua habilidad, / con boca de
      pierna en pobre / empiezas a demandar. / El que slo promete, / mete
      cizaa, / que los prometimientos / son para el alma. /

      Muestro a mis pretendientes / dientes y muelas; / danles alabanzas,
      quieren meriendas.

      Hombre sin talego / lego se queda; / que en mi orden el rico / slo
      profesa. / Slo quien derrama / ama de veras, / que es amar a peste /
      amar a secas. / Mancebito guardoso /

      oso le digo, / pues se lame las manos / para s mismo. / A quien
      guarda el dinero / Nero le llamo, / y a quien da lo que tiene, / un
      Alejandro. / Para m son bolsones y liras. /

      Gaita mejicana / de mi codicia. / Es mi Mariquita / quita pesares, /
      Digo quien quita pesos, / de a ocho reales.

  La rima asonante, en los versos pares y los impares libres, la maneja
   nuestro poeta a su total arbitrio. Vanse como ejemplo algunos versos
   del romance Testamento de Don Quijote (16).

  Se deja de lado el anonimato como respuesta ya a otro perodo de la
   diacrona literaria en consonancia con la sociedad de la poca.

  Conserva la serie indefinida sin introducir el dilogo aunque responde a
   la narratividad del romance tradicional.

  Toma personajes mticos de la tradicin grecolatina pero incorpora
   figuras de estatura mtica en Espaa como el Cid, Rodrigo Daz de Vivar,
   marca que deviene de los romances tradicionales e incluye referencias de
   las novelas de caballera, ejemplo: Belians de Grecia, caballero del
   Febo, Esplandin el de las jergas. Desde ya que estn inscriptos en este
   caso en el contexto del Testamento de Don Quijote del que hablramos ms
   arriba.

  Son objetos de romances elementos naturales y vulgares que no se
   registran en los romances antiguos.

  Procede a emplear la intertextualidad cuando incorpora frmulas
   nemotcnicas de ciertas estructuras que aparecen en el Poema de Mo Cid
   (17):

      ...
      All fabl Sancho Panza,
      Bien oiris lo que dijera.
      ...

  Introduce registros metafricos y cultismos en variadas ocasiones,
   propios del barroco gongorino de modo tal que algunos romances primero
   fueron atribuidos a Gngora pero actualmente se los reconoce como de
   Quevedo, por ejemplo (18):

      Una flota que fue a Indias, / galeno de mil enfermas, / dio salud a
      una muchacha / y desopil a una perla. / Era una Venus de alcorza /
      esta casadilla tierna, / con achaques de marido / y con dolores de
      suegra.

      ...

      Baos de reina mora / acredita su limpieza, / que en emulacin de
      amor / es Manzanares Esgueva. / Con despejada deidad / pega al alma
      ms exenta

      Zaineras de azabache / con el cabello y las cejas. / Trae la nariz
      entre ojos, / porque ha dado su pendencia / entre valientes mejillas
      / amontonada braveza. / En lo que es rubio y azul, / perdnenme los
      poetas, / que he de decir que sus ojos / son dos soles de Guinea /

      Y como nos preste abril / lo servido de sus yerbas, / ni hay clavel
      como sus labios / ni jazmn como sus muelas.

  Ingresa en el discurso temas, tpicos nuevos en relacin al romance
   tradicional como por ejemplo romances a distintos pjaros y a diferentes
   tipos de alimentos.



Trabajando un romance

La mitologa clsica se inscribe en el sistema literario universal si
abordamos tanto la diacrona como la sincrona del sistema, pero primero
haremos alusin sucinta a la leyenda o historia de Hero y Leandro en la
mitologa clsica, este repaso lo hacemos slo para recordar la fbula
bastante lineal porque abordaremos posteriormente el Romance de Hero y
Leandro en paos menores:

      Viva en la antigedad griega en la ciudad Sesto, junto al Peloponeso
      una hermosa doncella llamada Hero, consagrada a Afrodita y cortejada
      por Apolo y Eros. Un da, ocupndose de sus tareas, vio al bello
      Leandro, que humildemente haba llevado sus ofrendas al recinto
      sagrado. A partir de ese momento su corazn slo lata por l, ste
      que tambin haba sido cautivado por la belleza de la joven le
      confes su amor con la alegra de saber que era correspondido por
      Hero.

      Los padres se opusieron al casamiento y sembraron muchas
      dificultades. Pero un da advirtieron muy seriamente a sus
      respectivos hijos que sus visitas deban terminar para siempre.

      Ellos desobedecieron a sus progenitores y siguieron vindose en
      secreto. Por medio de una linterna colocada en la ventana al caer la
      noche, Hero avisaba a Leandro que se encontraba en la orilla opuesta
      del estrecho, de que no haba ningn peligro y el camino estaba libre
      para visitarla. Todos los das al ver el farol, Leandro se arrojaba
      ansioso al Helesponto y lo cruzaba a nado para reunirse con su
      queridsima Hero.

      As gozaron de su amor un tiempo, una y otra vez Leandro desafiaba la
      muerte en las fuertes olas del mar, animada por la recompensa de ver
      a su amada. Pocas horas de la noche podan permanecer juntos, por
      miedo a que los sorprendieran y en cuanto vea el alba Leandro volva
      a su casa, pero con la esperanza de que volvera al da siguiente.

      Hasta que una noche se desencaden un fuerte vendaval que hizo apagar
      la lmpara por la que se guiaba Leandro. Debido a esto impidi que
      regresara, dejando la visita para cuando el temporal se calmara. El
      animoso joven que haca poco haba iniciado la travesa redobl sus
      esfuerzos pero las furiosas olas terminaron con su vida.

      Al amanecer del da siguiente, Hero angustiada, haba acudido a la
      playa intentando recibir noticias de su amado, cuando una enorme ola
      deposit a Leandro a sus pies ante el terror de la muchacha. Hero no
      pudo aguantar aquella prdida, que lo era toda para ella y decidi
      marchar en su busca, arrojndose a las turbulentas aguas que apenas
      se haban amansado y desde luego muere.

La leyenda, el mito de Hero y Leandro, es hipotexto en algunos cuantos
escritores antes de Quevedo. Citamos los principales: Homero, Esquilo,
Eurpides, Virgilio, Ovidio, Sneca, ms tarde Medrano. Antes que Quevedo
la propuesta gongorina de la reinscripcin del mito resulta magistral y
Quevedo toma el hipotexto para un tratamiento burlesco. Los personajes y
sus virtudes ms sublimes se han visto deformados y ridiculizados en el
Siglo de Oro espaol tanto por Gngora como por Quevedo, fundamentalmente
por Quevedo; ambos siempre en ese cruce de esgrima en el que vivieron
siempre. Gngora tambin escribe su fbula como Poema burlesco con este
tpico de la mitologa clsica. La produccin gongorina cuenta con un
romance escrito en 1589 y un Poema burlesco en forma romance. La propuesta
gongorina en cuanto al manejo de registros burlescos resulta genial.

Consideramos que inscribir lo grotesco supone un enriquecimiento para el
sistema ya que da apertura a otros mundos, a otros potenciales lectores en
interaccin con el texto y confiere la alternativa de la comparacin y
reconocer el hipotexto que se parodia, lo cual implica en el caso de
Quevedo renovacin de la historia de Hero y Leandro en forma romanceada.
Quevedo en el siglo XVII atiende a la leyenda con precisin, pero escribe
un romance burlesco que se titula Hero y Leandro en paos menores. De este
romance encontramos dos variantes: una que recoge en las Obras Completas de
Quevedo la Editorial Aguilar (19) y la segunda ofrecida en el Apndice de
las Obras Completas y que es la copia del manuscrito 3.797 folio 92-93 de
la Biblioteca Nacional, que parece tener enmiendas de Gonzlez de Salas. El
romance referido consta de 184 versos en tanto el manuscrito slo de 172.

Cosso (20) sostiene que el grotesco es un tpico del culteranismo (21) y
reconoce que Gngora lo introduce antes que Quevedo. Agrega Cosso que en
el caso de Hero y Leandro se haban producido poemas transidos de pasin,
pese a su verosimilitud: por su ausencia de elementos extraordinarios haba
tenido tratamiento ms humano, era la pareja, por supuesto, smbolo de amor
fatal y pasional.

No es intencin en esta comunicacin ocuparnos de la obra de Gngora, por
eso vamos a Quevedo. Las divergencias entre las versiones a las que nos
hemos referido en prrafos anteriores no son esenciales. Afectan slo a
algunos pasajes breves, y son algo totalmente lateral; podra hablarse
incluso de diferentes manuscritos. El tono pardico de esta obra es
superior a la de Gngora, la caricatura ms cruda, las innovaciones
mayores. Se aparta bastante del tema tradicional. Hero no es sacerdotisa,
ni una joven que viva en su torre; es una moza de una posada, a la que
llaman Torre, y es desde una ventana desde donde presenta su candil para
servir al joven de gua. El desenfado es enorme, las descripciones bajas,
sucias, malolientes, se iteran en el romance con franca actitud burlesca,
grotesca, para producir el efecto buscado: la risa en aquel que conoce el
hipotexto.

El retrato de Hero es muy del gusto de Quevedo: la fealdad y hasta la
deformidad de la muchacha (acordmonos de las Meninas de Velsquez) es
ofrecida con sumo placer por parte de la voz autorial; no hay sublimidad;
la historia es vulgar, seguramente tal como nos la quiso presentar Quevedo.
En el romance quien asume la voz sigue la tcnica de un observador que ve
unos hechos y los cuenta, tal como van sucediendo, pero introduciendo
comentarios personales, imaginando lo que piensan los personajes, lo que l
mismo piensa de lo que ocurre. As Leandro est:

      hecho por la Hero
      aprendiz de rana; vv. 7-8.

y...

      pescado se vuelve
      el hijo de cabra; vv. 9-10.

La descripcin de Hero es mordaz

      corita en cogote
      y gallega en ancas; vv. 29-30.
      ...
      piernas de rampln
      fornida de panza
      las uas con cejas; vv. 33-35.

El narrador prev la tormenta que est en la leyenda y que se avecina y se
dirige a Leandro que en el romance es el nadador:

      mancebito, aguija,
      que los vientos braman
      y la luz dormita
      ya en trmulas pausas; vv. 85-88.

Leandro se est ahogando y Quevedo mediante el yo lrico dice:

      Juega al escondite?; v. 105.
      ...
      Se ahoga de veras?

y la tragedia se vuelve cmica cuando:

      Pero ya dio al traste.
      Hay tan gran gracia
      que a vista del puerto
      no llegue a la playa!
      No habr habido ahogado
      que mejor lo haga
      ni con menos gestos,
      ni con mayor gracia; vv. 113-120.

Nada que ver con las descripciones de los naufragios (no es este
exactamente el caso) de toda la historia de la literatura y menos de la
situacin de aquel nufrago que llega a tierra en la Soledad Primera de
Gngora.

Lo que se nos dice es cmo es posible reaccionar as ante la muerte, pero
es evidente que don Francisco no es precisamente respeto a la actitud
natural del hombre ante la muerte lo que inscribe, que aparece siempre como
un estereotipo en toda la literatura anterior y posterior. Decide quebrar
lo cannico por lo grotesco y deforme, propio del mundo barroco.

Hero, al ver el cadver de Leandro que las olas dejan en la playa, arroja
el candil al mar y decide suicidarse pero el mar se aparta.

      dio sobre el aceite
      del candil, de patas,
      y en aceite puro
      se qued estrellada
      ...

Reiteramos:

      No habr habido ahogado
      que mejor lo haga,
      ni con menos gestos,
      ni con mayor gracia.

No es nuestra intencin hacer una contrastacin y o comparacin con el otro
romance de Francisco de Quevedo Hero y Leandro (22), discurso potico con
el mismo tpico que difiere en su totalidad en su realizacin lrica. Para
verificar lo dicho a continuacin transcribimos algunos versos de este
romance completamente despojado del tratamiento burlesco:

      Esforzse pobre luz
      a contrahacer el Norte,
      a ser piloto al deseo,
      a ser farol una torre;
      Atrevise a ser aurora
      una boca a medianoche;
      a ser bajel de amante.
      y dos ojos a ser soles.
      Embarc todas sus llamas
      el amor en esta joven,
      y caravanas de fuego
      naveg reinos salobres.
      ...

Valga este recorrido de lectura para fehacientemente demostrar la mesura
con que Quevedo da tratamiento a la misma historia a la que nos referimos
ms arriba escrita con desparpajo: la leyenda de Hero y Leandro incorporada
en dos dismiles romances que en el sistema se han reescrito de forma
diferente; ambas se gestaron con elocutio, con admiratio al igual que los
testimonios de otros escritores de distintas lenguas. Quevedo se lanza a la
inventio en el romance burlesco y en la mayora de su romancero para
quebrar la reverencia de escritores hacia temas mitolgicos, costumbres,
actitudes culturales y seres humanos que la mayora culta reverenciara.



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      de Letras, XI. Madrid: 1973, pp. 149-175.



Notas

 1. Borges, Jorge Luis (1982). Prlogo a la Antologa potica de Quevedo,
    Madrid: Alianza Editorial. 2005.

 2. Cf. Mariano de la Campa Gutirrez: Algunas observaciones para la
    revisin de un gnero barroco: El romancero nuevo, en: Anthony Close
    (ed.) (2006) Edad de Oro Cantabricense, Actas del VII Congreso de la
    Asociacin Internacional Siglo de Oro (Aiso). Madrid, Iberoamericana
    Vervuert.

 3. Ibd.

 4. Prieto, Antonio, 1984. La poesa espaola del siglo XVI, I. Andis tras
    mis escritos. Madrid: Ediciones Ctedra. p. 151.

 5. Mariano de la Campa Gutirrez, ob. cit.

 6. Ibd., p. 138.

 7. Ibd., pp. 161-168.

 8. Cfr: Chicote, Gloria (1993). El romancero panhispnico: observaciones
    acerca de la subtradicin americana, en: Martnez Cuitio, Luis y
    Lois, lida (eds.): Actas III Congreso Argentino de Hispanistas, Tomo
    I. Buenos Aires: Facultad de Filosofa y Letras, Universidad de Buenos
    Aires. pp. 442-452.

 9. Lapesa, Rafael (1967). De la Edad Media a nuestros das, Madrid:
    Gredos, 1982. pp. 150 y sigs.

10. De la Campa Gutirrez, Mariano, ob. cit.

11. Ibd., p. 140.

12. Jauralde Pou, P: Francisco de Quevedo (1580-1645), con prlogo de
    Zamora Vicente. Madrid: Castalia, 1999. Y Remedios Morales Raya en El
    Romancero de Quevedo: notas sobre la innovacin barroca de un gnero
    literario, en La Perinola: Revista de investigacin quevediana, N 10,
    Navarra: Griso, ao 2006, pp. 175-194.

13. Cf. Blecua, Jos Manuel: Poesa de la Edad de Oro II. Barroco. Ed.,
    introduccin y notas. Madrid: Castalia. 1985. p. 19.

14. Jauralde Pou, Pablo: (1983) Quevedo en Rico, Francisco: Historia y
    crtica de la literatura espaola, t. 3 Madrid: 1983. p. 534.

15. Quevedo, Francisco de: (1964) en Obras Completas, Tomo II. Edicin de
    Felicidad Buenda. Madrid: Edit. Aguilar. pp. 269-270.

16. Ibd., pp. 280-281.

17. Ibd., Testamento de Don Quijote, p. 281.

18. Ibd., p. 350, atribuido errneamente a don Luis de Gngora en
    Variantes en Poesas varias de grandes ingenios espaoles (Zaragoza,
    1654). En la edicin de las Obras Completas en Madrid: Edit. Aguilar,
    ya citada ms arriba, estn las dos versiones.

19. Este trabajo ha sido escrito sobre la base de la edicin espaola de
    las Obras Completas de Quevedo de Editorial Aguilar. Datos ya citados.

20. Cosso, Jos M. Las fbulas mitolgicas en Espaa,
    http://interclassica.um.es.

21. De mi parte hablara de Barroco espaol.

22. Quevedo, Francisco. ob. cit. Obras Completas, p. 146, rom. III.

** Nora Gonzlez Gandiaga
   noragonzalez@gigared.com
   Investigadora argentina (Santa Fe, 1941). Catedrtica de la Facultad de
   Humanidades de la Universidad Nacional del Litoral (UNL, http: / /
   www.unl.edu.ar). Ha publicado su tesis doctoral Poesa y estilo en las
   Odas de Ricardo E. Molinari (UNL, 1983) y el ensayo Transculturacin
   verbal y resignificacin de discursos (UNL, 2001). Textos suyos han sido
   publicados en los libros Hora actual de la novela hispnica (Ediciones
   Universitarias de Valparaso, Chile, 1994) y Temas del Barroco Hispnico
   (Ignacio Arellano y Eduardo G., eds.; Vervuert, Madrid, Espaa, 2004),
   as como en las publicaciones Revista Chilena de Literatura, Texturas,
   Signos y Celehis, entre otras.



=== El hroe travesti en la narrativa colombiana: =========================
=== Andrs Caicedo y Alonso Snchez Baute =================================
=== Oscar Ivn Londoo Zapata =============================================

      Existe en el mundo vivo una ley de disfrazamiento puro, una prctica
      que consiste en hacerse pasar por otro, claramente probada,
      indiscutible, y que no puede reducirse a ninguna necesidad biolgica
      derivada de la competencia entre las especies o de la seleccin
      natural.

      Roger Caillois (1960).

El travestismo como tema literario ha sido enmarcado en una de las nueve
categoras que Omar Calabrese (1989) ha determinado como definidoras de la
cultura neobarroca: inestabilidad y metamorfosis. La obra de Calabrese es
fundamental para conceptualizar los principios estticos que permiten
comprender el neobarroco y con l fenmenos de la cultura contempornea en
la literatura, el arte, el cine, la televisin y otros medios
audiovisuales. Desde el punto de vista de las conductas y estticas
sociales, el travestismo puede considerarse como una manifestacin del
gusto por la metamorfosis, desde la prdida de los lmites entre una
identidad y otra; de esta manera, siguiendo lo planteado por Severo Sarduy
en su texto La simulacin, los mitos de la metamorfosis y el gusto del
disfrazarse responden al travesti.

El travestismo en la produccin literaria colombiana no ha alcanzado
niveles altos de popularidad como estructura significativa susceptible de
ser abordada en la narrativa; sin embargo, la tradicin literaria ha
aportado algunas obras que presentan diferentes construcciones genricas,
entre ellas referencio el cuento de Andrs Caicedo: Besacalles (1969), y
las obras de Alonso Snchez Baute: Al diablo la maldita primavera y Un
amor eterno (2004), entre otras. A partir de lo anterior, pretendo
desarrollar en este texto una aproximacin al anlisis del hroe travesti a
partir del contraste entre los sistemas de heroicidades presentados en los
cuentos Besacalles, escrito por Caicedo en la dcada de los sesenta, y
Un amor eterno, de Snchez Baute, ms contemporneo.



Entre travestismo y transexualidad: una puesta en escena de lo simblico

A partir de los respectivos anlisis de las obras, planteo que los tipos de
hroes presentados en las narrativas de Andrs Caicedo y Alonso Snchez
Baute poseen rasgos genricos y sexuales travestis, transexuales y
bisexuales, de ah que finalizados los respectivos anlisis, plantee la
construccin y cualificacin de una categora de identidad genrica y
sexual mltiple que permita evidenciar las particularidades heterogneas
genricas y sexuales del hroe travesti.

Iniciar especificando que el travestismo (del latn trans, a travs y
vestis, vestidos), es una prctica genrica y social en la que se establece
la adopcin de las formas de vestir del sexo opuesto y que supera los
lmites impuestos por la sociedad patriarcal entre los gneros femenino y
masculino. Se da en ambos sexos, pero es ms comn entre los hombres.

En esta medida, el travestismo es un comportamiento que se expresa a travs
de la vestimenta, otros consideran que el instinto ertico est orientado
hacia la mujer, objeto de deseo del hombre, que al no poder poseerla se
apropia de su imagen externa. Por su parte, algunos cientficos sociales
ven este fenmeno como un sntoma de fracaso en la socializacin del gnero
y algunos psiquiatras creen que requiere tratamiento si la persona
experimenta conflictos en su vida social o profesional. Para Cristina Peri
Rossi (1991) el travestirse es disfrazarse de lo que no se es, expresando
el deseo de ser del sexo opuesto, el juego, la fascinacin, la fantasa y
sus ambiguas relaciones con la realidad estn presentes en esta puesta en
escena simblica que es el travestismo.

El travesti, segn Severo Sarduy, es la aparicin imaginaria y la
convergencia de las tres posibilidades del mimetismo definidas por Roger
Caillois (1960): travestimiento, camuflaje e intimidacin. El
travestimiento est dado desde la pulsin ilimitada de metamorfosis, que no
se reduce a la simple imitacin de un modelo real nico, sino que se
orienta hacia una irrealidad infinita, yendo ms all de la mujer; de ah
que Sarduy plantee que el travesti no copia: simula, pues no hay norma que
invite y magnetice la transformacin que decida la metfora. El camuflaje,
por su parte, apunta al ocultamiento, desaparicin e invisibilidad del
hombre (o la mujer), a partir de la conversin cosmtica. La intimidacin
se da desde el terror del desajuste o la desmesura de los afeites, lo
visible del artificio y la abigarrada mscara.

El simulacro ofrece proporciones que dan ilusin al modelo, no es una copia
exactamente homloga, primera forma del mimetismo, porque no reproduce el
modelo con proporciones exactas. Se simula. No obstante, reducir el
performance travesti al simple simulacro resulta ser una conjetura
superficial, debido a que no slo buscan no ser percibidos como hombres,
convertirse en apariencia de mujer, sino que su bsqueda va ms all, son,
como apunta Sarduy, hipertlicos, van ms all de su fin, hacia el
absoluto de una imagen abstracta, religiosa incluso, icnica en todo caso,
mortal. Las mujeres vengan a verlo al Carrusel de Pars los imitan.

Considerado en sentido amplio, el travestismo implica una parodia de las
convenciones ortodoxas, que fijan un papel rgido y dogmtico a cada uno de
los sexos, as como de las normas: vestimenta, gestos, comportamientos en
la intimidad y en pblico, que consideran las funciones, los sexos, las
razas y las clases sociales como estructuras cerradas.

La transexualidad, por su parte, en los campos de la psiquiatra y la
sexologa, se define como la identificacin total con el rol de gnero
asociado al sexo opuesto, mujer en el caso del hombre y hombre en el caso
de la mujer, y que conduce al individuo a modificar su anatoma. Los
transexuales adoptan las formas de vestir, las conductas sociales y,
normalmente, las preferencias sexuales tpicas del sexo opuesto; tambin
algunos utilizan hormonas y desean someterse a una operacin de cambio de
sexo para modificar su apariencia fsica; esta ciruga se aplica en ciertos
pases a transexuales masculinos y femeninos, y cada vez son ms las
personas que la solicitan.

La diferencia fundamental entre un travesti y un transexual, desde algunas
posturas de la sexologa y la psicologa, consiste en que el travesti,
cuando se viste como mujer, no deja de saber perfectamente que es un
hombre, pero acta como mujer, as, imita las formas de vestir del sexo
contrario con grados de conocimiento conscientes sobre su accin; en tanto
que el transexual, cuya identidad de gnero difiere de su sexo biolgico,
tiene la clara sensacin de pertenecer al otro sexo, es una mujer atrapada
en un cuerpo de hombre o un hombre atrapado en un cuerpo de mujer, aunque
es ms frecuente en el hombre, que desea borrar toda traza de su propio
sexo. Sin embargo, dejo en claro que la polarizacin de la definicin de
las identidades expuestas resulta limitante porque existen casos, como en
los analizados en las obras literarias, en los que stas se combinan, de
ah la necesidad de formular y cualificar una identidad heterognea y
multisexual del hroe travesti.

A partir de lo anterior, considero necesario la construccin de una
categora de identidad genrica y sexual que pueda extender el espectro
genrico y sexual, y que incluya las otras formas de identidad como el
travestismo, la transexualidad y la bisexualidad, esto porque la cultura
patriarcal tiende a polarizar las identidades de gnero para hacerlas
coincidir con las dos formas biolgicas de nuestra especie: hombre = pene;
mujer = vagina; por tanto, es preciso tener en cuenta que la identidad es
un fenmeno socio-sexual complejo no reductible, en modo alguno, a dos
nicas existencias: hombre y mujer, y a una sola identidad:
heterosexualidad.



El hroe travesti caicediano

El hroe travesti en la obra de Andrs Caicedo (1952-1977), Besacalles,
se define y cualifica desde una serie de estructuras sociales y axiolgicas
que determinan su rol de identidad, comportamientos, conductas y visiones
de mundo; dichas estructuras involucran las dinmicas sociales del entorno
urbano del hroe en las que ste se ve inmerso, as como los sentimientos
que desarrolla, aspectos que influencian las formas con las que el hroe
travesti se relaciona con los hombres, las mujeres y el mundo.

El hroe se presenta como un individuo que busca accin sexual: Entonces
corro hacia la esquina, y si hay una verja por alguna parte, apoyo un pie
en ella y me pongo una mano en la cintura, acomodando bien la cartera con
la otra mano, y as los espero, esta bsqueda y espera est enmarcada
dentro de un juego ertico que se dinamiza a partir de la dualidad
inters-desinters: cuando pasan frente a m, aguardo que me miren con
inters para lanzarles la sonrisa. Despus de todo eso alcanzan a dar dos
pasos, mximo tres. All es cuando se deciden; de esta manera, el hroe
llama la atencin del hombre, a partir de un juego de insinuacin, y ste
acta; dicho juego se determina como una accin de seduccin femenina
tpica de la concepcin de la mujer que no es directa en su deseo sino que
lo insina.

Culminada la etapa sensorial del juego el hombre interacta: Voltean
primero la cara; despus se me acercan muy lentamente. Entonces pueden
decir qu tiene mamita o qu ms hermana o pa dnde va mija; capturada la
atencin del hombre el hroe realiza una accin de evasin: All yo me
hago la poco interesada y los miro como de reojo, s, como de reojo, y me
alejo caminado ni muy despacio ni muy rpido; con ello, el hroe muestra
desinters desde el plano de la apariencia, pero, desde el plano de la
realidad es verdadero deseo e inters el que siente.

Aunque el juego ertico se establece desde la dualidad de estos dos planos
el hroe no permite que el hombre se aleje: Si el muchacho es tmido, pues
dar la espalda muy avergonzado; en este caso yo me vuelvo, y medio le
grito qu se va ya? l se asombra ahora y sonre y puede decir eso depende
de usted, no?, sto si el hombre es tmido, pero, si es entrador el
muchacho, cuando yo me haya alejado un poco, l no perder an las
esperanzas y se pondr a seguirme a una distancia de diez metros o diez
pasos, pero, eso s, acercndose cada vez ms. El propsito del hroe es
seducir al hombre, empleando el juego de insinuacin que genera una tensin
ambigua de la no certeza.

Aceptada la atraccin en forma mutua (hroe-hombre), el hroe vuelve a su
etapa de desinters: y ya en una parte bien oscura y bien sola doy media
vuelta y me le acerco y le digo muy lentamente qus lo que usted sest
creyendo joven, esta accin produce, como el hroe mismo lo indica,
reacciones interesantes; aunque lo que importa es que a estas alturas ya
estamos muy cerca y yo solamente espero a que l acabe de explicarse para
mandarle la mano con mucho estilo. Es por ello que el juego ertico que se
da a partir de las lgicas de inters-desinters, en los planos de
apariencia y realidad, es la estructura ritual urbana de seduccin empleada
por el hroe travesti para atraer a los hombres que provocan gusto en l.

El juego, entendido en su acepcin ms amplia y dinmica como espacio
privilegiado de libertad, es una idea comn desarrollada a partir de
Friedrich Schiller en diversas perspectivas; partiendo de las dos
caractersticas fundamentales del concepto kantiano de juego: libertad y
subjetividad, Schiller formula el concepto de juego como la puesta en
prctica de la libertad, todo el predominio exclusivo de uno de sus dos
impulsos fundamentales es para el hombre un estado de coaccin y de
violencia; y la libertad se encuentra nicamente en la accin conjunta de
sus dos naturalezas (Schiller, Carta XVII), en el impulso del juego.

Por su parte, el historiador holands Johan Huizinga define el primer rasgo
esencial del juego como una actividad libre que permite la conservacin de
un lugar de libertad para ser, ejecutado dentro de un determinado tiempo y
espacio, dando origen a asociaciones que propenden a rodearse de misterio o
erotismo. Desde esta perspectiva, el objetivo de Huizinga es demostrar que
la cultura humana brota del juego ...no se trata... del lugar que al juego
corresponda entre las dems manifestaciones de la cultura, sino en qu
grado la cultura misma ofrece un carcter de juego.

De esta manera, la nocin de juego se ampla ms all de la niez, hasta el
conjunto de las manifestaciones humanas relacionadas con las mscaras, los
intercambios, las metamorfosis y las simulaciones, y es desde estas
relaciones que el juego de seduccin del hroe travesti, un travesti
ludens, en mi concepto, no slo se significa desde el deseo de seducir y
atrapar, sino desde el deseo mismo de libertad, de ser. En su juego l es
lo que quiere ser, y es libre.

La ambigedad que plantea Huizinga al conceptualizar el juego como accin
libre sometida a reglas, inspira a Roger Caillois (1960) para afirmar que
el juego tiene una estructura propia y que su fin ltimo es el juego mismo.
El autor describe la estructura de la actividad ldica configurada por
cuatro formas: agn, alea, ilinx y mimicry. El hroe travesti realiza la
forma mimicry del juego porque predomina la simulacin de una segunda
realidad, el jugador-hroe escapa del mundo hacindose otro,
complementndose as con el disfraz, con el vestido.

Este juego conforma la ocupacin principal del hroe: seducir jvenes: hay
noches en las cuales todo me sale a las mil maravillas: puedo llevar hasta
cinco muchachos al ro y quien quita que entre ellos haya uno que comprenda
todo de la mejor manera, como uno del viernes pasado, que quiso terminar
las cosas como Dios manda, de ah que desee encontrar un hombre que
entienda su forma de ser y actuar, es decir, que entienda que aunque
biolgicamente es un hombre siente como una mujer, y es una mujer en su
simulacin y su juego.

La construccin femenina asumida por el hroe travesti desarrolla los roles
tradicionales de la mujer, naturalizados y reproducidos por las sociedades
y culturas patriarcales; de tal forma, conserva la funcin, definida desde
la ideologa patriarcal, como objeto sexual que sacia el deseo y el placer
en el hombre: no mamita, no se vaya que mire que ni siquiera hemos
empezado, comprenda, nada ms mire en el estado que me deja, ah?, as
como la definicin laboral secundaria: Mi hermano mont despus un negocio
de verduras y de granos para que lo administrramos mi mam y yo, aspecto
que se consolida con su ocupacin actual: buscapollos. Por ende, el hroe
travesti no es presentado como una persona con una profesin acadmica
relevante, ni con un trabajo consolidado de importancia (como se presenta
en la obra de Alonso Snchez Baute), ni con un gran conflicto que resolver
en su confrontacin con el mundo.

Por su parte, el hroe se ve inmerso en dos grupos sociales que determinan
conductas y visiones especficas en l: la familia y la gallada o pandilla.
Referente a su familia el hroe relata: Llegu a Cali cuando tena 11
aos. Mi pap consigui un empleo en una agencia de repuestos Ford, y all
dur siete aos hasta que se muri de tuberculosis. Mi hermano mont
despus un negocio de verduras y de granos para que lo administrramos mi
mam y yo; teniendo en cuenta lo anterior, la conformacin familiar
corresponde a una familia nuclear, integrada por un grupo biolgico bsico:
esposa/madre, esposo/padre e hijos (as), con roles de gnero patriarcales
muy bien definidos.

De esta manera, el padre asume los roles masculinos paterno y proveedor,
Mi pap consigui un empleo en una agencia de repuestos Ford, y all dur
siete aos; el hermano asume algunas caractersticas del rol paterno y el
proveedor al morir el padre, Mi hermano mont despus un negocio de
verduras y de granos; la madre y el hroe administran el negocio. Por tal
motivo, el personaje se desarrolla en una familia clsica o nuclear
portadora de una serie de valores y visiones ortodoxas y moralistas que
evalan en forma negativa la manera de ser y actuar del hroe travesti:
comprendieron que yo sala los sbados era a buscar muchachos, de modo que
si te encontramos en esas, palabra que te matamos, y yo saba que si me
encontraban cumplan la amenaza.

Por su parte, el hroe travesti caicediano se desplaza muy joven con su
familia a una ciudad; adems, por la misma historia, se puede evidenciar de
una manera detallada las conductas, comportamientos y formas de interactuar
que establece el hroe en la ciudad, espacio en el que, siguiendo lo
planteado por William A. Lpez (1994), se desarrolla la propuesta
ideolgica del escritor valluno, la vida de Andrs Caicedo est
fuertemente marcada por este proceso (urbanizacin masiva) y a travs de su
narrativa habla de manera especialmente obsesiva sobre los diferentes y
violentos efectos de la modernidad en la ciudad.

Las conductas familiares represivas y autoritarias contribuyen a que el
hroe huya del grupo familiar y se una a la gallada: Entonces conoc a
Frank, y l fue el que me convenci para que entrara en su gallada, y me
volara de la casa y todo eso para que pudiera batir a la gente de da y
noche, as, encuentra en este grupo conductas y visiones que aparentemente
aceptan la forma de ser y actuar del hroe, Pasbamos muy bien al
principio; yo crea que Frank me tena cario porque cada vez que iban a
hacer una cagada me invitaban a m de primeras.

En esta medida, el hroe travesti encuentra un grupo al que asimila como
una nueva familia, esto desde la necesidad de conservar vnculos afectivos,
que aunque no son consanguneos, brindan estabilidad al hroe. Los
integrantes del grupo guardan tambin una dinmica patriarcal de roles: un
lder o figura dominante masculina, Frank, y los dems integrantes que ven
a la mujer (Marta) y al hroe como objetos de placer.

En este grupo el hroe realiza algunas prcticas de vandalismo: cuando
quemaron la tienda a Morales dejaron que yo tirara la primera molotov de
las que haca El Merrengue, as, se ve inmerso en las prcticas violentas
de la gallada a quienes todo el mundo en Cali les tena... terror, fsico
miedo. Por tal motivo, el hroe experimenta diversas situaciones
determinadas desde la lgica urbana de la poca. Al respecto, Lpez (1994)
plantea, refirindose a la obra de Caicedo, que en esta narrativa la
ciudad es el espacio de la aventura, de la violencia, de la muerte, es el
lugar en donde chocan ciertos lenguajes y sus visiones del mundo.

Por su parte, la inclinacin sexual del hroe travesti se orienta tambin a
una curiosidad heterosexual y por ende bisexual: Marta era de ojos verdes
y muy bonita... y como era tan bonita a m tambin me comenzaron a entrar
ganas de hacerle alguito a mi manera; lo anterior evidencia una tensin
entre las dualidades: hombre-mujer, masculinidad-feminidad,
travestismo-masculinidad-bisexualidad, de ah que la polarizacin de las
identidades resulte limitada por la complejidad y ambigedad del ser.

La bisexualidad es la atraccin sexual por ambos sexos. Las personas
bisexuales son capaces de tener fantasas y disfrutar tanto de las
relaciones fsicas heterosexuales como de las homosexuales, aunque algunos
muestren mayor preferencia por uno de estos dos tipos de relaciones. La
bisexualidad no debe confundirse con el travestismo, que consiste en
vestirse y actuar como una persona del sexo opuesto, ni con la
transexualidad, que consiste en la identificacin con los caracteres
sexuales del sexo opuesto y la modificacin anatmica. Sin embargo, esto no
quiere decir que los transexuales o los travestis no puedan ser bisexuales.

Por otro lado, hay un hombre que genera especial inters al hroe travesti:
lo conoc por intermedio de un amigo suyo y desde esa noche me gust
cantidades y comenc a seguirlo siempre que sala del Conservatorio, con
l aplica tambin sus tcticas y estrategias de seduccin desde los planos
de inters-desinters; la relacin con el joven, y en general con los dems
hombres, gira en torno al acto sexual y no a una relacin amorosa
clsicamente definida como autntica, heredada de la tradicin romntica:
caminamos sin conversar hasta que llegamos al la orilla del ro Cali, y
all fue donde me bes por primera vez, y yo tuve que atajarlo para que no
fuera tan rpido porque poda venir gente.

Lo anterior se debe no slo a la forma como es visto el hroe por los
hombres sino tambin a la manera como l se relaciona con el mundo y a su
pasin por buscar slo momentos de placer: cmo que rpido, si antes es
que nos estamos demorando mucho, y diciendo eso me besaba en la nuca y este
era el momento que haba esperado y comenc a acariciarle el estmago como
yo nicamente lo s hacer... me meti una zancadilla del tamao de Cali, y
fui a dar al suelo.

La resolucin del encuentro no es favorable:

      todo iba muy bien y muy rico hasta que l meti la mano debajo de mi
      falda sin que yo pudiera evitarlo. Entonces qued paralizado. Pero
      antes de que yo reaccionara me levant agarrndome de los hombros y
      me arranc la blusa y me sac los papeles y los algodones gritando
      que su vida era la ms puta de todas las vidas, y dndome patadas en
      los testculos y en la cabeza hasta que se cans. Cuando se fue no s
      si estaba llorando o se estaba riendo a carcajadas (Caicedo, 1969).

Ante tal descubrimiento el hombre acta con indignacin y violencia, y
aunque el hroe travesti es golpeado, esto no le afecta del todo: como ya
dije, mi vida est lo suficientemente organizada para que venga l a
estropearlo todo, esto determina que no hay un conflicto con su identidad,
por lo que no hay arrepentimiento ni dolor por no ver consolidado el acto
sexual o la relacin. Lo anterior evidencia sus especiales formas de
relacionarse con los hombres. Por tanto, al descubrir el componente
sexual-biolgico masculino del hroe travesti, ste es rechazado y
agredido, hecho que permite denotar las diferentes ideologas sexistas de
identidad genrica de la poca; de tal manera, aunque el hroe travesti
pretenda ser como una mujer, no lo puede realizar del todo y esto es
evaluado en forma negativa por la sociedad sexista patriarcal.



El hroe travesti actual

El hroe travesti presentado en la obra de Alonso Snchez Baute, Un amor
eterno (2004), se dinamiza a partir de aspectos como el desplazamiento del
hroe del pueblo a la ciudad, el concepto de trabajo consolidado, la
nostalgia y el recuerdo del pasado y las lgicas familiares, estructuras
que cobran importancia en la medida en que permiten evidenciar de una
manera ms amplia el modus vivendi as como la visin de mundo del hroe
travesti ms contemporneo.

El nombre del hroe travesti en esta obra s es especificado: Paula; al
contrario de la obra de Caicedo en la que no aparece el nombre del hroe,
esto es ndice de un mayor nivel de orientacin hacia la asimilacin de la
identidad femenina travesti, y por ende, una mayor caracterizacin
transexual: Paula se despert por la conmocin, los gritos, los
susurros... Paula se levant de su asiento y mir por el vidrio del frente
y por el trasero, de ah que se pueda estructurar una visin ms
particular y concreta del hroe travesti; el desarrollo de la historia
desde un narrador extradiegtico contribuye a esa acepcin de mayor
especificidad genrica femenina; por su parte, la visin del hroe travesti
caicediano es menos particularizada.

Este aspecto se consolida en la medida en que aparece una descripcin
detallada del hroe: Sea este el momento para comentar que Paula es una
mujer impresionantemente hermosa, de esbelta figura (sin tacones, mide ms
de un metro ochenta), obsidiana como una noche oscura, de largos cabellos
ensortijados, profundos ojos miel y un tumbao desaforado por el que todos
moriran; adems, se referencia su edad aproximada: treinta y pocos;
teniendo en cuenta lo anterior, el hroe es asumido en una primera
instancia como una mujer: Paula es una mujer, de ah que se establezca
una identidad entre los dos hroes travestis, aunque el hroe travesti
actual desarrolla aun ms cualidades transexuales como la alteracin de su
anatoma, referente a los senos, sus tetas trgidas, ya que no altera su
pene, y la clara sensacin de pertenecer al otro sexo.

Por otro lado, se establece un desplazamiento progresivo del hroe travesti
del pueblo de origen a la ciudad: De all (el pueblo natal) sali muy
joven, a los 15, buscando las luces de la capital y el anonimato eterno,
as, el hroe travesti es un homoviator.

Este recorrido se presenta con un especial sentido, el hroe no sale de su
pueblecito natal, perdido en la nada a mil kilmetros de distancia de la
realidad, con una intencin pragmtica de ascenso social arribista, sino
que lo hace para huir: se fue sin despedirse, fugada. Sabiendo, con
Chejov, que el inters al visitar nuevas ciudades no es conocerlas, sino
apenas escapar de alguna, de ah que despus de llegar a Bogot viajara a
Nueva York y a Pars: entr a Nueva York, donde vivi un par de aos hasta
que se cans de la estupidez gringa. Un da cualquiera, sin darse cuenta,
amaneci en Pars.

Teniendo en cuenta que el hroe travesti, al desplazarse a la ciudad,
realiza un proceso de confrontacin con el mundo, motivado por su deseo de
huir y querer ser, se puede plantear que ste pasa por varias etapas de
aprendizaje en su recorrido de confrontacin, en las que va consolidando su
heterognea identidad travesti-transexual, aspecto que guarda estrecha
relacin con la categora de novela de aprendizaje trabajada por Gyrgy
Lukcs (1999).

Otro aspecto que determina las cualidades del hroe travesti actual es el
concepto de trabajo reconocido: En Bogot consigui empleo en una
peluquera chic como acostumbraba decir de cada cosa que gustaba; de
esta forma, la ocupacin del hroe es consolidada e importante debido a que
no haba quien le ganara en el uso de las tijeras y el secador; esto en
contraposicin al hroe travesti caicediano que no posee un trabajo
consolidado de importancia. Por tanto, con referencia al trabajo, los
hroes travestis oscilan entre las actividades de inters (buscapollos en
Caicedo) y la profesin consolidada de importancia (peluquera y belleza en
Snchez Baute).

Por su parte, el empleo de la partcula discursiva chic (elegante,
gracioso), del ingls, no slo evidencia la asimilacin de estructuras
lingsticas de una segunda lengua, aspecto que tambin es producto de su
confrontacin y aprendizaje por el mundo, sino que permite develar la
hiperbolizacin femenina del hroe travesti, que se asume como una persona
elegante y a la moda; hiperbolizacin porque no es una expresin tan
recurrente en las mujeres, as, el hroe en su naturalizacin femenina
lleva a un punto extremo dicha identidad, de ah que sea una identidad
caricaturesca e hiperbolizada de la mujer. Al respecto, Cristina Peri Rossi
(1991) plantea que el travesti exagera hasta tal punto la caricatura de
los roles tradicionales... que difcilmente es un objeto de identificacin
para otra mujer. Se establece entonces el concepto de hiper-mujer, segn
Gallia, un travesti citado por Sarduy.

La nostalgia y el recuerdo tambin son aspectos que caracterizan al hroe
travesti: Pero el tiempo pasa rpido y una Navidad alegra obligada, se
encontr con que la nostalgia le empaaba el corazn, Los ojos se le
encharcaron ms de una vez, recordando la casa donde naci, las flores de
su infancia, los olores caseros, la ternura de una mam que aprendi con
ella a escribir, a contar, a leer.

Por tanto, el hroe travesti no es slo un homoviator que huye sino tambin
un hroe que regresa debido a un sentimiento de nostalgia,

      como todas las decisiones de su vida, esta tambin la tom en un
      santiamn (aspecto que deja ver la rapidez del hroe al momento de
      tomar decisiones) y al da siguiente aterriz en Bogot. Dos das
      despus, tom un avin a la capital de su departamento. No conoca la
      Central de Transporte y le pareci hasta bonita, al igual que los
      buses que cada hora partan hacia la profundidad del trpico,
      haciendo una breve escala en aquel pueblito que desde nia jur
      diluir en su memoria.

La familia tambin se ve inmersa en este proceso de nostalgia y recuerdo:
se durmi imaginando reacciones, pensando si podra contener las lgrimas
al encontrar los ojos de su madre. En su padre prefera no pensar. Estara
muerto?, se pregunt un par de veces, luchando por creer si acaso sera
mejor; lo anterior permite determinar las lgicas familiares del hroe
travesti: es nacido en una familia nuclear clsica: madre-padre-hijo, que
no posee la caracterstica de unin ntima, porque se evidencia un sentido
de evasin hacia el padre.

Por su parte, el hroe travesti caicediano no siente nostalgia por su niez
o su familia debido a que la dinmica social y sus visiones de mundo no lo
especifican como hroe nostlgico, su modus vivendi es progresivo, lineal,
no se detiene a evocar su pasado. Al igual que el hroe travesti actual se
ve inmerso en una familia nuclear y se aleja de ella, de este modo se
establece un punto de encuentro entre los hroes desde el alejamiento de
sus casas y familias.

En la historia de Snchez Baute hay un hombre que se enamora del hroe:
Para entonces saba que sus captores no pertenecan al ejrcito sino que
se trataba de un grupo paramilitar. Se lo cont el mismo hombre que se
enamor de ella al verla, al que le decan Comandante; adems, expresa las
intenciones de establecer con el hroe (sin saber que es un travesti) una
unin ms comprometedora, en relacin con la que asume el hroe caicediano
con los hombres, pero que tambin se enmarca dentro de la visin machista
patriarcal: el hombre que cada noche la cortejaba con mirada inquietante y
frases floridas, el mismo que aseguraba que no necesitaba su voluntad para
hacerle lo que quisiera; que la deseaba como su mujer, para que fuera su
compaera. Quera, se lo dijo, que fuera la madre de sus hijos.

El hombre logra seducir al hroe, aspecto que en el hroe travesti
caicediano sucede a la inversa porque es el hroe quien busca seducir al
hombre: Sucedi el noveno da: su cuerpo de modelo cansado de tanto
caminar, se dej vencer. Le dijo s al odo y lo bes en la boca con tanto
desenfreno que pareca querer extraer los rganos del otro con su propia
lengua. Era hambre, sed, soledad, miedo, dolor, venganza, sexo, sabor,
pasin, ganas, sufrimiento, angustia, desconsuelo. A partir de este acto
el hroe travesti hace catarsis y libera con agresividad y pasin todos sus
sentimientos que se encuentran y contradicen, as, deja ver la naturaleza
del ser, experimentando emociones que oscilan entre la alegra, la angustia
y el miedo.

El hombre ama al hroe con pasin y ternura: El comandante la abraz con
ternura; pein sus cabellos con delicadeza, como lo habra hecho un hombre
enamorado... le bes su cuerpo lentamente, sus tetas trgidas, su abdomen
plano, sus caderitas de Adriana Ricardo, y pas de largo hasta las piernas,
siguiendo con su lengua hacia el sur. Qu pies tan grandes tienes, coment
mientras meta cada dedo en su boca. Y aunque aparentemente la resolucin
del encuentro no sera favorable: l... estaba inmerso en el ms puro
xtasis de amor y gloria. Fue cuando subi su mano derecho metindola bajo
la falda. Pucha, qu es esta mierda?, palideci el Comandante, y ella le
dej ver que no era del todo mujer, la resolucin de la historia denota lo
contrario:

      Esto sucedi tres aos atrs, antes de convertirse en su amor
      eterno. Hace un par de semanas, el Comandante y los hombres bajo su
      mando entregaron las armas. Desde entonces, la bella Paula anda
      tirada a la pena sin saber dnde diablos cantar la msica de plancha
      con que alegraba en las noches a sus soldados.



Hacia una definicin de la multisexualidad travesti

Teniendo en cuenta el anlisis literario realizado planteo la categora de
la multisexualidad travesti para establecer las diferentes identidades:
genrica y sexual que presenta el hroe travesti de la literatura
colombiana. La multisexualidad travesti, en su sentido ms amplio y
dinmico, permite concebir al travesti, en este caso el hroe travesti
literario, como una construccin sexual y sociocultural definida desde
identidades como el travestismo, el transexualismo y el bisexualismo, que
conviven y se encuentran en una sola personalidad.

Los gneros, femenino y masculino, fueron definidos por la divisin sexual
y social del trabajo; surgen por la necesidad ideolgica patriarcal de
especificar los roles para los hombres, orientados hacia el trabajo y las
labores de los espacios pblicos, y los roles de las mujeres referidos a la
reproduccin y las funciones del hogar; as, ante este panorama, el gnero,
concebido desde las funciones biolgicas del sexo, defina dos nicas
identidades sexuales: masculina (superior) y femenina (secundaria).

En la actualidad, muchos de los nuevos trabajos
histrico-deconstructivistas, segn lo planteado por la antroploga y
periodista mexicana Marta Lamas (2003), siguen los pasos de Michel
Foucault: desencializar la sexualidad, mostrando que el sexo no slo se
define desde lo biolgico sino que tambin est sujeto a una construccin
social y cultural, a una socio-sexualidad. Al respecto, Lamas (2003)
plantea que hoy se acepta que la sexualidad no es natural, sino que ha
sido y es construida: la simbolizacin cultural inviste de valor, o
denigra, al cuerpo y al acto sexual. Bajo el trmino sexo se caracterizan y
unifican no slo funciones biolgicas y rasgos anatmicos, sino tambin la
identidad sexual. No slo se pertenece a un sexo, se tiene un sexo y se
hace sexo.

Ante esta resemantizacin de sexo, que supera el determinismo biolgico y
se orienta tambin a la identidad y diferencia sexual, es posible insertar
dentro del espectro de las identidades ya definidas: m/f otras que aparecen
determinadas desde el homosexualismo, el travestismo, la transexualidad y
el bisexualismo; dicha insercin se especifica a nivel de identidades y no
a nivel de gnero, debido a que las categoras ya se han definido y a que
las identidades aparentemente diferentes a las de los hombres y a las de
las mujeres no evidencian construcciones sociales y culturales propias y
originales, que determinen otra categora de gnero, sino que han
naturalizado y articulado, en algunos casos, las ya existentes, es decir,
las de los hombres y las mujeres. Es por esto que los gays, lesbianas,
travestis, transexuales y dems, no seran el denominado tercer gnero.
Tendran otras identidades que articulan, y en algunos casos hiperbolizan,
de manera especial, comportamientos, visiones, experiencias, sensaciones,
deseos, pasiones de hombres y mujeres.

El rechazo a la perspectiva que define el gnero desde lo natural, es
decir, desde lo biolgico o de una sola esencia masculina (macho) o
femenina (hembra), se fundamenta en el reconocimiento de que no hay cuerpo
que no haya sido marcado por la cultura y la sexualidad; de ah que las
identidades diferentes a la m/f tambin hagan parte del sexo, la sexualidad
y, por ende, la cultura y la sociedad.

Marta Lamas (1995) inicia su artculo Cuerpo e identidad con la pregunta:
cmo se conforma la identidad de los seres humanos que son, a la vez,
cuerpos sexuados y seres socialmente construidos? Realizando una
transposicin semntica orientada al anlisis literario desarrollado en
este trabajo, podra formular el siguiente interrogante: cmo se conforma
la identidad del hroe travesti (presentado en las obras, especficamente),
que es a la vez cuerpo sexuado y ser socialmente construido? La respuesta
gira alrededor de una concepcin socio-sexual fundamental: las anatomas de
los cuerpos, de hombre y mujer, no bastan como referencia para establecer
los procesos identificatorios: feminidad y masculinidad. En esta medida, el
hecho de poseer un cuerpo de hombre o mujer no determina del todo que los
procesos de identidad sean homlogos al sexo especfico; es por ello que en
la construccin de la identidad participan elementos del orden psquico y
social.

Teniendo en cuenta lo anterior, desde la propuesta de Lamas (1995) se
estructura la identidad a partir de dos espectros: el genrico y el sexual.
La identidad genrica es el sentimiento de pertenencia al sexo femenino o
masculino, y la identidad sexual es el posicionamiento de deseo de una
persona: homosexual, bisexual o heterosexual.

Desde este concepto, el hroe travesti caicediano posee una identidad
genrica travesti, un sentimiento de pertenencia al sexo femenino que puede
caracterizarse como no total, es decir, aunque se asuma y sienta como
mujer, la asimilacin femenina no es total, debido a que posee grados de
conocimiento conscientes sobre su condicin biolgica masculina (rasgo
travesti).

Por su parte, el hroe travesti actual posee una identidad genrica
travesti total ms femenina (rasgo transexual), de ah que posea una
conciencia plena de su ser femenino, es decir, una clara y concreta
sensacin de pertenecer al sexo opuesto; aunque es necesario determinar que
la feminizacin del hroe es hiperbolizada por l mismo, dando paso con
ello a un concepto de hiperfeminidad (hipermujer) que extremiza el
sentimiento de pertenencia al sexo femenino as como sus prcticas sociales
y discursivas.

La identidad sexual travesti o el posicionamiento del deseo del hroe
caicediano se orienta hacia el gusto por los hombres, pero tambin por las
mujeres (rasgo bisexual), es por ello que un travesti con rasgos
transexuales puede ser bisexual. El hroe travesti actual de Snchez Baute,
por su parte, tiene un posicionamiento de deseo por los hombres.



A manera de conclusin

A partir de la valoracin axiolgica transgresora que hace Andrs Caicedo
de la realidad, construye un hroe travesti que desarrolla juegos erticos
dados a partir de las lgicas de inters-desinters en los planos de
apariencia y realidad, prctica que resulta ser una estructura ritual
urbana de seduccin, semantizada de rasgos femeninos; de ah que el hroe
desarrolle los roles tradicionales de la mujer como los referidos a la
concepcin de objeto sexual de placer. Adems, el hroe no es presentado
con un trabajo consolidado de importancia, ni con un gran conflicto que
resolver en su confrontacin con el mundo, pues tiene definida su identidad
genrica y sexual, y esto no es problema para l.

Por su parte, Alonso Snchez Baute construye un hroe travesti con un mayor
nivel de orientacin hacia la asimilacin y pertenencia de la identidad
femenina, sta se hace ms concreta en la obra y se significa de rasgos
transexuales; aunque es preciso plantear que dicha identidad genrica se
estructura desde la hiperfeminidad. De igual manera, el hroe es presentado
con un trabajo consolidado de importancia que se posiciona en su
confrontacin con el mundo. Por tanto, aunque el hroe travesti actual
posea rasgos transexuales (pertenencia a la identidad genrica femenina,
transformacin anatmica: senos), oscila entre el
travestismo-transexualismo, porque no modifica completamente su cuerpo
(conserva el pene).

Desde este punto de vista, la visin de mundo que presentan los autores,
visionaria y transgresora en Caicedo y reveladora en Snchez Baute,
referida a la multisexualidad travesti, en pocas histricas y sociales
diferentes, es un ejercicio de valoracin axiolgica del contexto
importante debido a que muestran realidades sexuales que la sociedad y la
cultura patriarcal, ortodoxa y hegemnica han definido y excluido,
desechndolas de los discursos y las prcticas oficiales. Dicho ejercicio
de creacin privilegia y da relevancia a un prototipo de condicin humana
marginal y es por este proceso que las obras alcanzan niveles interesantes
de universalidad.

De esta manera, he establecido la aproximacin de un perfil de cada hroe
que involucra componentes sociales como las lgicas familiares, las formas
de interaccin humana, las relaciones de atraccin sexual, los juegos
erticos de seduccin, el trabajo, las galladas o barras, que a su vez
determinan las visiones de mundo y las ideologas de los hroes; as,
aunque he intentado presentar un cuadro de comportamientos, conductas,
cualidades, identidades multisexuales y valores de heroicidad travesti, el
proceso de la estructuracin del hroe no se agota debido a que la
categora no es cerrada y por ello acepta ms propuestas literarias y
lecturas crticas.



Bibliografa de referencia

  CAICEDO, Andrs. Calicalabozo. Grupo Editorial Norma.

  CAILLOIS, Roger. Mduse et Cie. Pars. NRF. Gallimard. 1960.
   . Los juegos y los hombres.

  CALABRESE, Omar. La era neobarroca. Traduccin de Anna Giordano. Madrid:
   Ctedra. 1989.

  HUIZINGA, Johan. Homo Ludens. 1991.

  LAMAS, Marta. Usos, dificultades y posibilidades de la categora de
   gnero . En: El gnero. La construccin social de la diferencia
   sexual. Compilacin e introduccin de Marta Lamas. Universidad Nacional
   Autnoma de Mxico, Coordinacin de Humanidades, Programa Universitario
   de Estudios de Gnero, Pueg, Mxico. 2003.
   . Cuerpo e identidad. En: Gnero e identidad. Ensayos sobre lo
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  LONDOO ZAPATA, Oscar Ivn. La literatura gay y lsbica al aula de
   clase!. En: Facetas. El Nuevo Da: abril 15 de 2007.
   . La literatura gay y lsbica al aula de clase!. En: Avivavoz.
      Peridico estudiantil. Universidad del Tolima. Abril 2007. Ao 3. N
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  LPEZ, William A. La ciudad en la narrativa de Andrs Caicedo. En:
   GIRALDO B., Luz Mary (coordinacin y compilacin), La novela colombiana
   ante la crtica 1975-1990. Bogot: Centro Editorial Javeriano, Ceja,
   Cali: Editorial Facultad de Humanidades, Universidad del Valle, 1994.

  LUKCS, Gyrgy. Teora de la novela. Biblioteca Universal del Crculo de
   Lectores. 1999.

  MESALLES, Jordi. Travesti: gesto y deseo.

  PERI ROSSI, Cristina. Fantasas erticas. Ediciones Temas de Hoy. TH.
   Madrid, 1991.

  SNCHEZ BAUTE, Alonso. Un amor eterno. Seleccin de cuentos de la
   revista Cambio, diciembre 27 de 2004.

  SARDUY, Severo. La simulacin.

  SCHILLER, Friedrich. Cartas sobre la educacin esttica del hombre.

** Oscar Ivn Londoo Zapata
   oscarivan84@yahoo.es
   Estudiante de ltimo semestre de Licenciatura en Lengua Castellana de la
   Facultad de Ciencias de la Educacin de la Universidad del Tolima
   (http://www.ut.edu.co). Integrante del Grupo de Investigacin en
   Competencias Comunicativas de la Facultad de Ciencias de la Educacin.
   Coinvestigador del proyecto Caracterizacin y evaluacin del desarrollo
   de competencias en la comprensin y produccin textual de los
   estudiantes de pregrado de la Universidad del Tolima. Autor del estudio
   discursivo Anlisis crtico de los discursos evaluativos de los
   docentes de lengua castellana de los grados dcimo (10) y once (11) de
   algunas instituciones educativas de Ibagu. Colaborador en la seccin
   Facetas del peridico El Nuevo Da (http://www.elnuevodia.com.co), de
   Ibagu. Miembro de la Asociacin Latinoamericana de Estudios del
   Discurso (Aled).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Poemas
       Astrid Salazar

   *** Una loca en casa
       Paula Winkler

   *** Tres poemas
       David Omar Jurez

   *** Un captulo de la novela indita Romance del guerrero olvidado
       Orinoco abajo, despus de la campaa perdida
       Carlos Bastidas Padilla

   *** Suma del rbol (extractos)
       Freddy ez (Chucho)

   *** Venecia en Carnaval
       Yvette Schryer

   *** Poemas
       Mara Elena Cerecero

   *** Tres relatos
       Alfonso Navarro

   *** Poemas
       Stephanie Carolina Amaro Vans

   *** Cartas tras las rejas (extractos)
       Mara Celeste Vargas Martnez

   *** Poemas
       Luis Macaya Jimnez

   *** La orurea
       Alejandro Saravia

   *** Poemas
       lex Morillo Sotomayor

   *** Retrato con mujer desnuda
       Bertha Fritez

   *** Poemas
       Ana Mara Manceda

   *** Pndulo
       Adn Echeverra



=== Poemas      Astrid Salazar ============================================

      ...no te escog porque fueras santo
      o con madera de futuro santo
      santos he tenido demasiados
                te escog para variar.

      Ernesto Cardenal

      a Egbert Lpez

Vamos a romper los paradigmas
arruguemos la hoja y el papel sellado
no le paguemos a nadie por su firma.
Quebremos estos clices llenos de normas
en donde ya no existan altares
ni traje de novia sin fiesta ni protocolo.
Que por esta vez no haya
un cura alabando entre aleluyas.
Seamos sinceros y acabemos
con tanta farsa.
Qu puede saber un cura de matrimonio
si no le permiten casarse y formar
lo que t y yo ya somos; una pareja
sin simulacros
los cuales hacen el amor
desde el alma hasta los huesos.
Vamos a romper con estos paradigmas
caminemos al azul de nuestra montaa
no invitemos a amigos ni a familiares
respiremos el aire
miremos el amanecer
saludemos al sol entre las nubes.
Estemos all con nuestros
zapatos de goma y jeans favoritos.
Arruguemos las complejas tradiciones
dejemos atrs la unin a vox populi
y ammonos a lo lejos de todo
y de todos
a fin de cuentas el amor es improbable.

===

Si estamos en mesa servida
alrededor de gente falsa
realizar mis modales
de buenas costumbres
        afuera los codos
        espalda recta
        la servilleta en mis piernas.
Si estamos en mesa servida
en un restaurante
donde se debe dejar el sueldo del mes
con personas que ni saben
tu segundo nombre o apellido
realizar mis modales
de etiqueta y protocolo
(tan bien aprendidos)

del resto djame en paz
en mi mesa de cartn.

===

      (ars amatoria)

Descanso el alma
en tu piel
vino blanco.

Apaga las luces

respiro tu aire

cierro mis ojos
calmo mi sed

y t
quieto       mirndome
rezndome
en un credo eterno.

===

Aunque
la sangre nos arrope
la sed invada al pas
y el hambre llame
al telfono de muchos.

Aunque
Bagdad sea siempre
el centro de los misiles norteamericanos
y la ciudad se llene de cadveres
y almas calcinadas.

Aunque
los almuerzos sean de batallas
y las cenas de lutos.

Aunque
algunos
multipliquen a la muerte
en nombre de una religin
y muchos
sean vctimas
de los grmenes fanticos.

Aunque se entremezclen
los llantos
con la putrefaccin de los cuerpos.

Aunque el infierno
se mude a casa
presos en el hambre
atados a la miseria
sujetos a la quema.

Aunque el mundo
est baado de sangre
y la sangre pudra al ser humano
y el ser humano muera
en el mundo
baado de sangre.

Aunque
el nio de la esquina
me siga extendiendo la mano
a pesar de saber
que no le dar nada.

Aunque
al prender el televisor
slo escuches ideas escatolgicas
con cercana apocalptica.

Aunque
la libertad
slo impere
para mancharnos de mierda
vertiendo nuestras copas
de ella.

Aunque
salga a la ventana
y una bala atraviese mi alma.

Aunque
maana cuando amanezca
lgrimas negras

rieguen el universo



yo te amo.

** Astrid Salazar
   aixa_astrid27@hotmail.com
   Escritora venezolana (Maracay, 1984). Estudiante de educacin en la
   Universidad Pedaggica Experimental Libertador (Upel,
   http://www.upel.edu.ve), en la especialidad de castellano y literatura.
   Ha publicado los libros Azules de mi infancia (La Liebre Libre, 2004),
   Gloria/Astrid (con Gloria Dolande; La Espada Rota, 2007) y El octavo
   pecado (El Perro y la Rana, 2007). Textos suyos han sido publicados en
   el diario El Periodiquito y otros medios. Ha recibido el primer premio
   de poesa del Concurso Interlicesta "Sergio Medina" (2001), y el primer
   lugar de las I Olimpadas Departamentales de Ortografa en la
   Universidad Pedaggica Experimental Libertador. Colabora de manera
   permanente con los principales peridicos del estado y ha participado en
   diversos talleres literarios. Pertenece a la Agrupacin Pie de Pgina y
   se desempea como miembro activo del Fondo Editorial de la Secretara de
   Cultura del estado Aragua.



=== Una loca en casa      Paula Winkler ===================================

Me tom algn tiempo componer los vestidos que, contenta, arrojaba Andrea
sobre la cama cuando volva de algn baile, ir colocando los libros, cada
uno en su lugar, despus de haber sido hojeados hasta el cansancio por
ella.

Poner orden en ese caos que fuera su vida no era una tarea fcil, no,
seor. Nadie parece darle a los objetos el espacio que merecen. Pero qu
espacio merecen ciertos objetos? Andrea acumulaba vestidos, pelculas,
discos, revistas y libros. Y tambin, de vez en cuando, con las fotografas
de la familia armaba unos lbumes espantosos y hasta veladores. Las manos
de Andrea, precisas en la labor de crear baratijas, siempre andaban
inventado algo: con papel mach, un joyero; con las fotocopias de postales
antiguas impresas en la tela, unas remeras. Con discos antiguos lleg a
construir una mesa de apoyo para el comedor, como si hubiramos sido tantas
las personas convocadas para el almuerzo diario. As era Andrea.

Siempre pens que las cosas que nos acompaan a lo largo de la vida merecen
la dedicacin con que se atesoran las piezas de un museo. Adems de ser
testimoniales, aceptan su destino sin chistar, alegran la existencia, y nos
permiten reverberar el pasado con misericordia. Sin embargo, como nada
parece suceder ordenadamente en esta via del Seor, Andrea iba sumando
objetos, sin advertir que stos ocupan algn espacio y que requieren de
cuidados. En definitiva, todas sus cosas quedaron a mi cargo. Me viene a la
memoria aquel vestido que le regalara pap. A m me hubiera durado aos con
sus mangas largas de terciopelo, un cors apretado del color de las
ciruelas y pollera prevista para el vuelo de una reina. Ese vestido, yo lo
habra lucido en varias galas; Andrea, en cambio, lo arruin en una puesta.
Pero lo recuper la semana siguiente entre sus trastos, y lo enviamos con
mam a limpiar. Hoy luce donde debe: en un vestidor improvisado, bajo una
luz blanda.

Cmo se puede vivir en el caos? Para conocer el abecedario se debe
comenzar por la a y, lentamente, llegar a la z. En el diccionario
cientos de misterios son develados ante los ojos impacientes del lector. A
m siempre me gustaron las reglas. Cmo evitar la legalidad? No se puede,
ni en la lengua. Es saludable el hbito de reconocer y respetar a nuestros
maestros y sus ideas. Andrea, en cambio, prefera andar desafindoles, sin
decencia alguna y con preguntas extraas. Cmo va a existir Dios despus de
Darwin, explquenmelo, exiga durante los cumpleaos familiares fechas,
todas, propicias para su rebelda. Nuestro padre, con la paciencia de un
santo, se limitaba a la espera de las pruebas concretas de la anunciada
inexistencia. Como esas pruebas, naturalmente, no se aportaban, venan los
nuevos disensos de Andrea, y nos atacaba ora con gestos vulgares, ora a
gritos. De qu les sirve tanta confianza deca, rabiosa, y continuaba.
Primero, en la zaga de crticas, caa mam: Andrea odiaba su aficin por la
cocina. Despus, yo porque no le gustaba mi pelo corto, sos una aburrida, a
ver si te avivs de una buena vez, y tal.

Pas el tiempo, nuestros padres murieron, y slo ella y yo quedamos en la
casa. No nos fue fcil convivir, ahora que lo pienso ni a ella. Atribuyo el
milagro de la mutua adaptacin, sin embargo, a que, fallecidos nuestros
padres, se haba extinguido entre nosotras la causa de las discordias. Los
celos ese sostn emocional que nos mantuvo alertas hasta entonces de a
poco fueron diluyndose, y aprendimos: cada una en su lugar, fuera y dentro
de la casa.

Es bello y tranquiliza coleccionar objetos. Tenamos poco dinero, sin
embargo comenc a comprar algunos juguetes, nuevos y antiguos. Y, a medida
que les encontraba un lugar adecuado, senta que, lentamente, yo iba
creciendo en cuerpo y alma a travs de esa arquitectura improvisada de
objetos que hilaba nuestras vidas.

Pap encarg construir la casa cuando nias. Consta de tres habitaciones,
una gran cocina, dos recepciones y un bao. Llev unos cuantos aos
terminarla. Si mi hermana hubiera sido ms decorosa, el espacio nos habra
sobrado. Dicen que hay estilos de vida a travs de los que pueden
adivinarse distintos modos de ser o pensar. Debe de ser cierto porque slo
quien se siente ahogado necesita expandirse tanto, y las pertenencias de
Andrea ocupaban hasta el cuarto de bao.

Aquellos juguetes que yo compraba casi a diario deban permanecer en la
repisa, pues rememoraban los tiempos de ocio de sus antiguos dueos, y a
los nuevos, los vea como a una conquista: el haber salido de la casa para
ir hasta la juguetera, charlar con el vendedor y comprarlos. Andrea no les
prestaba atencin y como tem que esos juguetes la amenazaran con su
presencia, con el tiempo termin por ir deshacindome de ellos, pero en
lugar de agradecrmelo, mi hermana ocup ms espacios. De a poco, me
invadi con sus enseres y prendas. Llegu a contar diez pares de guantes de
lana y treinta de zapatos. Entremedio, toda clase de agujas de tejer se
mezclaba, sin recelo, con anteojos de sol, lpices labiales, cajas con
pestaas postizas, collares, anillos, libros de hojas rotas y amarillentas
o con sus textos tachados, tapas de botellas, cajitas de fsforos, o con
alguna peluca.

La tarde que, al acomodar la caja de sombreros, vi la peluca de pelo
acerado y corto, me asombr ms all de lo acostumbrado. En realidad, el
pnico me invadi de pies a cabeza. Parece que una tuviera varios cuerpos,
uno que baila, otro que colecciona, uno que sufre y escribe, otro que
piensa... quizs, el nico es el que muere. Y Dios sabe que cre morirme
esa tarde lnguida de otoo al ver la peluca, idntica a mi peinado.

Andrea sala mucho debido a su trabajo, adems de que siempre frecuent
muchos amigos. Yo me fui quedando en casa, donde an me siento segura.
Limpiaba, y los bronces, refulgentes. Me detena horas para mirar los
ceniceros, estuches, portarretratos, o los pies de las cmodas trabajados
en forma de trenzas inacabadas. Tambin, cada rincn de las repisas, y esos
recovecos que suelen formarse entre libro y libro eran cuidadosamente
revisados para actuar all donde el ojo comn no alcanza a ver el polvo del
tiempo. Me enorgulleca mi tarea soterrada de limpieza. Descubr tambin
que los libros, despus de haber sido ledos atentamente, se olvidan y slo
reaparecen por el contacto con la vida, cuando es necesario contestar a
alguien con un pensamiento ilustre que vaya a saberse quin escribi, o
cuando algn nio reclama por el saber abandonado en la vieja biblioteca.

Andrea, siempre alegre, volva a casa a altas horas de la noche. Rara vez
la acompaaba alguno de sus festejantes. Extenuada, con el maquillaje
corrido, lanzaba al aire sus zapatos de taco. Nunca se ocup de dejar su
cartera a buen resguardo. No es que yo fuera a revisarla debo confesar que
no me faltaron las ganas, pero me parece que la cartera, por encerrar esa
intimidad que se trasporta con una, requiere de cierto control o cuidado.

A veces nos quedbamos charlando frente a la salamandra hasta ver consumido
el ltimo leo. Otras, sobre todo cuando ella pareca preocupada, apenas
nos saludbamos y cada una se iba a dormir sin intercambiar palabra. Nunca
supe a qu atribuir esos silencios. Durante unos segundos en que
intercambibamos nuestras miradas, sin quererlo, se entrometa algo como
suspendido y angustiante.

Andrea, desde la muerte de pap, descubri reas nuevas como el canto.
Pasaba horas los domingos de descanso ensayando esas vocalizaciones
insoportables, que a m me sonaban como una rutina descarada y mediocre.
Raro en ella comenzar por lo que se debe, pero de a poco y no s por qu
razn milagrosa, el canto la disciplin.

Con los aos casi no nos veamos. Andrea se acostaba tarde o se iba a
trabajar temprano. Mi refugio mi interlocutor fue mi casa. Las paredes
oan mis quejas a diario, pues una se va haciendo grande y el escobilln no
llega a donde debe. Mis huesos rechinaban por la artrosis, pero mis ojos
continuaban contemplando con idntico desagrado la coleccin interminable
de prendas desordenadas y de objetos extraos de Andrea, o alguna tela de
araa en la parte recndita de la biblioteca, entonces fuera del alcance de
mi mano.

Nadie dira que ramos hermanas a no ser por algunos gestos comunes que nos
denunciaban. Ahora que lo pienso, nuestros ojos, del mismo color glauco,
eran sensibles a la luz. Por eso siempre se cerraban las celosas en las
horas de mucho sol, no tolerbamos la agresividad de esa luz que se
filtraba hasta el silln, cuyo tapizado solemne y vetusto se iba
reemplazando a medida que lo permita el dinero.

A casa llamaban unos cuantos de sus festejantes, pero no s bien cundo
dejaron de hacerlo. Andrea regresaba a casa inexplicablemente rendida y,
pese a que yo me desviva por cobijarla, le preparaba su comida preferida,
e intentaba no tocar ninguno de sus objetos, continuaba ensimismada, como
si algo anduviera dndole vueltas en la cabeza. Por las noches, no haca
ms que deambular con su camisn largo, y comenc a pensar que me haba
convertido en invisible para ella.

Para pap, yo era la invisible y, pese a que comparta tareas en la cocina
con mi madre, tampoco que recuerde, ella me vea con ojos amorosos. Por
eso, tal vez, me he ocupado tanto de ordenar la casa. Un modo de devolverle
su espacio a los objetos, o a m. Andrea siempre tuvo el suyo, hasta
conmigo. Pero, como nada es justo en esta vida, aunque se apropiara del
bargueo de nuestros padres para su dormitorio y de las mejores sbanas y
tuviera la dicha de salir y trabajar, siempre gozosa, tena un secreto que
nadie hubiera imaginado.

A las dos nos perturbaba un poco la luz. El sol no era potente aquella
tarde de otoo, as que dej abierto el cortinado del comedor. De repente,
sent un ruido en la habitacin de Andrea. Corr y sostuve la respiracin
por temor a que alguna cosa se hubiese salido de lugar. Vi, entonces,
cada, una caja de sombreros. Redonda y perfecta, no s por qu, de
inmediato, la asoci a la luna. El papel floreado, con el diseo de unos
jazmines mustios que intentaban animar unas largas hojas vertebradas. Pens
en dnde colocarla. Una extraa supersticin en la familia aconsejaba no
hacerlo en la cama, as que estir el otro brazo para acercar una silla, y
la caja se abri. La tapa mostraba lo suficiente, aunque yo no hubiera
querido curiosear: una peluca de pelo acerado y corto, idntica a mi
peinado. La dej en la silla por un rato. No alcanc a comprender los
hechos hasta despus de pasado el tiempo. Y me mir al espejo, eso
recuerdo. Luego, dej la caja con la peluca en su lugar. No investigu,
prefer quedarme con la angustia. Yo limpiaba y pona todo en orden, esa
era mi tarea habitual.

La vida continu despus del hallazgo de la peluca, pero Andrea comenz a
agitarse por las noches. Adems de deambular, tosa como si algo que fuera
a gritar estuviera atrapado en su garganta. Fui considerando razonable su
encierro: Andrea cada vez sala menos, se ve que no le interesaba
disfrutar, y me concentr en sus objetos. Trataba de acomodarlos con
desespero.

Trascurridos los aos, mi hermana prefiri aferrarse a su dormitorio, slo
dejaba el cuarto para tomar un bao o cuando la tos la obligaba a tomar el
aire. Cuando mejoraba, de vez en cuando, se atreva a intercambiar alguna
palabra.

El misterio creca como el pasto... hasta que una noche me atrev y mir
por entre la puerta de su dormitorio, que apenas abr, avergonzada por mi
curiosidad. Vi la caja de sombreros con que haba tropezado antes. Andrea
la conserv todo ese tiempo y se probaba, feliz, la peluca ante el espejo.
Vesta distintas prendas, todas parecidas a las mas.

Durante esas noches, Andrea era yo... como aqullas, cuando la encontr
tirada en el piso y balbuceando algo referido a nuestro padre.

** Paula Winkler
   paula_winkler@fibertel.com.ar
   Escritora argentina (Buenos Aires). Doctora en derecho y ciencias
   sociales y magster en ciencias de la comunicacin. Ensayista y
   cuentista, ha publicado el libro de cuentos Los muros, la nouvelle
   Cartas escritas en silencio para el viento y el libro-objeto Cuentos
   perversos y Poemas desesperados, adems del ensayo El discurso argentino
   de la mentira, del cual es coautora. Ha recibido el premio Jorge Luis
   Borges de la Fundacin Givr (1989), el premio publicacin categora
   cuento de Ediciones Nuevo Espacio (2003), y el mismo premio en la
   categora cuento breve (2005). Textos suyos han aparecido en revistas
   como Hbrido Literario, El Escribidor, Letras (Buenos Aires), Everba
   (Universidad de Berkeley), Turia (Aragn, Espaa), Hontanar-Cervantes,
   (Meulbourne, Australia), Brjula Compass (Instituto de Escritores
   Latinoamericanos de Nueva York), y en la revista del Lake Forest
   College, (Departamento de Literatura y Lenguas Extranjeras de Chicago).
   Su cuento "Esperando instrucciones" ha sido traducido al alemn por la
   escritora y traductora Lilith Tetzner.



=== Tres poemas      David Omar Jurez ====================================

*** Funmbula

una enorme sombra me camina las costillas de los sentidos
abro la ventana y se levanta
con la noche atada
a la calle / las brujas y los duendes se elevan
cruzados en sus piernas

en el aire camina
goza
se diluye / se posa en los rostros
salva un pas
revolotea
explota como una luz
duerme sobre el volcn / llega
trota sobre una almohada oscura
funde
quema la mirada
se desmenuza / vive

y yo que me hago llamar hombre y poeta
me siento tan pequeo / observndola
en la lnea de los duelos ancestrales
contra la mitologa
y ella tranquila
se acuesta de lado para olvidarse de olvidar...

cuando la observo / tan pequeo
y poeta?



*** Hacedor de obituarios

cuando termina el da
cuando se te escapa la noche
sospechosa la voz que no suena
la rama que no se estremece
en el vapor de la calle
el corazn que no bulle
con los trozos del milenio

pongan un precio a la palabra
a ese breve y transparente
vnculo de las cosas
y descansen en paz
en el ocano del silencio.



*** Rbricas

      Mi invidia ciento a ciento
      cont, dichosas aves,
      vuestros besos suaves.

      Gngora

con los das
            dirn que nos conocieron
que saban nuestro santo y sea
que contaron nuestras vctimas civiles
que leyeron con hondura nuestras manos
que apostaron nuestros nombres en la ruleta...

con los das
            aparecern nuevos cuerpos
salvndose de la lluvia en nuestra topografa /
o en la boca del refrigerador
diciendo / ingenuos / que tambin saben leer
la desvelada mirada del pasado
como una tropa lista a embarcarse
en una misin suicida

re / re en ese momento
        re como una hiena torcida
como una trtola en el fuego
como un cazador que ha sido cazado

re / yo no tengo que pedrtelo
escuchar tu risa con el odo
que germina en los malabares de lo eterno

Buscarn pistas en nuestras paredes
en nuestros cuadernos
en tus anillos y en mi barba
en las huellas que dejamos en el camino a la puerta
en el epgrafe que cosecha nuestra nica frente
en la espesa fragancia de los cuerpos

pero nuestra historia la escribimos con signos
con rbricas ilegibles en nuestra pieles
donde slo vos y yo sepamos leerla
donde slo vos y yo sabemos tocarla

Tendrn que mordernos
quemarnos
arrancarnos la piel
para escribir en la carne.

** David Omar Jurez
   juarezquintanilla@hotmail.com
   Psiclogo y escritor salvadoreo (Apopa, 1978). Ha publicado algunos de
   sus textos en el suplemento cultural Tres Mil, de Diario CoLatino
   (http://www.diariocolatino.com, San Salvador), en la revista Divisadero
   de la Universidad de San Francisco (http://www.usfca.edu), y en la
   revista Lucero de la Universidad de Berkeley (http://www.berkeley.edu),
   ambas de California, as como en las revistas virtuales de arte y
   literatura La Puerta Azul (http://www.lapuertaazul.com.ar),
   Destiempos.com y Los Noveles (http://www.losnoveles.net). Tiene inditos
   los poemarios Ciudad donde el olvido es fiel y Diario del mes que se
   repite en el calendario.



=== Un captulo de la novela indita Romance del guerrero olvidado ========
=== Orinoco abajo, despus de la campaa perdida ==========================
=== Carlos Bastidas Padilla ===============================================

      (Nota del editor: el docente y escritor colombiano Carlos Bastidas
      Padilla nos ha cedido, para disfrute de los lectores de la Tierra de
      Letras, un captulo de su novela indita Romance del guerrero
      olvidado, en la que describe la desastrosa campaa de 1818, en la que
      Francisco de Paula Santander particip como jefe de Estado Mayor de
      Simn Bolvar).

Nota introductoria a este captulo y que no hace parte de la novela

El resumen de la campaa del 1818 la hace el general de divisin F. J.
Delgado Velasco (1860-1914) en los preliminares de su libro 1818. La
campaa de 1818 se divide naturalmente en tres partes: los preparativos de
la invasin, la invasin de los llanos y la serrana, y la lucha por las
antiguas fronteras (...). En noviembre la concentracin premeditada se
retarda por la operacin loca que termina en la jornada de La Hogaza; en
diciembre se trabaja por recuperar el tiempo perdido, sin que falten
choques aislados; en enero, como lo haba soado Piar, el Orinoco se
convierte en gigantesca lnea de operaciones (...); en febrero los
patriotas invaden las altas llanuras con ejrcito crecido, sorprenden a
Morillo y dejan escapar la victoria de entre las manos por descuidos
inexplicables; en marzo avanzan sobre la serrana con ceguedad de bruto, y
el fantasma de Caracas torna a arrebatarles la victoria; en abril se lucha
sin concierto por conservar la llanura; en mayo los ltimos encuentros
dejan las cosas como estaban, salvo en aquello que era obra del hijo de
Curazao, el mulato Piar, y contribuye, como se comprende, al xito de las
operaciones de 1819.

Ya de regreso a Angostura, Simn Bolvar reconoci los servicios prestados
durante la campaa, como jefe del Estado Mayor, al granadino Francisco de
Paula Santander; lo ascendi a general de Brigada, lo condecor con la
Estrella de los Libertadores y lo comision a los Llanos Orientales a
preparar el ejrcito de vanguardia con el que habr de decidir favorable y
definitivamente la suerte de las armas republicanas, el 7 de agosto de
1819.

El captulo de mi novela histrica Romance del guerrero olvidado, sobre la
vida romntica, aventurera y heroica de Francisco de Paula Santander,
recrea el regreso del Libertador a Angostura siguiendo el curso del
Orinoco; derrotado otra vez y enfermo, pero no vencido. El hombre con el
que conversa y que lo ha sacado a nado de las olas del Orinoco, como el
Libertador mismo le dir desde Arequipa el 7 de junio de 1825 le abrir
las puertas de la gloria.

      C.B.P.



Orinoco abajo, despus de la campaa perdida

El 24 de mayo de 1818, enfermo, derrotado, sin prestigio entre sus hombres,
Simn Bolvar se embarc haciendo rumbo a la Guayana. El ejrcito
republicano haba desaparecido y de oriente a occidente Venezuela estaba en
poder de las fuerzas de Morillo.

El barco en que viajaba Bolvar y su Estado Mayor se llamaba Gaviota. Era
un buen velero que por el Orinoco pareca un pececito navegando empujado
por la brisa que le daba en el velamen inflamado y blanco. Atrs venan los
otros del convoy que se le parecan; pero sta era la capitana, con su
borda redondeada y su caseta de proa con faroles y ventanas.

En la cmara donde Bolvar convaleca, Santander sentado en un taburete
conversaba con el enfermo de cara alargada, amarillenta y ojos vivos, que
segua en su empeo de planear nuevas campaas libertadoras, as se las
llevara el diablo (como siempre ocurra con l). Santander saba que ese
hombre si tena que ir al Cielo, ira aunque tuviera que chamuscarse al
pasar por el Infierno.

Ahora estaba de nuevo chamuscado y el Cielo estaba lejos.

Tal vez no tanto... tena un contacto conversndole al odo.

...s, general, podramos emprender la campaa por los lados de la Nueva
Granada. Libertndola aprovecharamos sus inmensos recursos para libertar
su patria y los dems pases de Amrica que sufren la opresin de Espaa.

Yo s de sus recursos, coronel Santander, con ellos libert a mi patria en
el 13; y, por cierto, que usted no quiso acompaarme...

Por esos tiempos, general, yo tena otros deberes con mi patria.

La patria... la patria nos escuda.

Y nos justifica, si somos victoriosos.

Espero que al final lo seamos contest Bolvar suspirando hondamente y
haciendo ademn de levantarse de su camastro. Aydeme, coronel; acompeme
un rato arriba. Quiero gozar del aire y del paisaje maravilloso y alentador
del Orinoco.

Subieron a cubierta y en silencio se dirigieron al puente de mando desde
donde pudieron observar, acariciados por la fresca brisa vespertina, las
verdes y boscosas orillas del ro. Loros, tucanes, papagayos y mil aves ms
de esplndidos colores encantaban el paisaje que cruzaba la nave serena y
alada.

Estoy pensando en su propuesta dijo de pronto Bolvar mirando al
horizonte. La guerra se hace con dinero. Qu puede ofrecernos la Nueva
Granada? Qu podra darnos un pas al que le han sacrificado en el
patbulo a sus mejores hombres y que vive bajo el rgimen del terror
impuesto por Morillo? De dnde sacara hombres y recursos econmicos?

Los hombres, de la desesperacin; los recursos s que seran abundantes e
inagotables: las salinas de Zipaquir, las de Chita, Sacama y Muneque ya
sabe, sin sal no hay ejrcito; las minas de esmeraldas de Muzo y los
yacimientos de oro de Supa y Marmato nos proveern de cuantiosas riquezas
y los podramos ofrecer como garanta a los banqueros europeos, si
precisramos de emprstitos para cubrir los costos de la independencia.

Viviremos de emprstitos, coronel, y no acabaremos de pagarlos nunca.

Y continu Santander, como si no hubiera odo a su interlocutor:

Nuestros tejedores de la provincia del Socorro asegurarn vestidos a la
tropa que gozar de la abundancia de productos agrcolas y ganaderos; los
dos ocanos nos permitirn desplazar soldados a cualquier nacin y adquirir
armas, municiones, vituallas de pases extranjeros. Miles de granadinos se
unirn a la causa de la libertad y tendremos un ejrcito de hombres
aguerridos y heroicos, como el que usted llev a su patria en el 13.

Bolvar, que lo haba escuchado con suma atencin, comprendi que no se
haba perdido del todo la campaa, y que ese da se le haba revelado su
lado positivo: haber descubierto que Santander era hombre mesurado,
inteligente, valeroso, hbil, y que poda confiar en l que, a diferencia
de la casi totalidad de sus oficiales, haba sido su compaero fiel en los
das de afliccin que haba pasado. La fortuna lo haba puesto al lado del
hombre que decidira su propio destino y el de Amrica.

Coronel Santander le dijo, djeme pensar en su propuesta. Algo me dice
que el futuro de la libertad de Amrica est en la Nueva Granada y que
usted y yo vamos a ser sus artfices.

Algo ms, general Bolvar: como ocurre en Venezuela, en la Nueva Granada
no hay guerra de castas, ni caudillos ambiciosos; esto nos permitir
unificar nuestras fuerzas y encaminarlas a combatir al enemigo comn: el
gobierno espaol. Por otra parte, la Nueva Granada est desguarnecida; no
pasarn de 5.000 las fuerzas realistas; en Venezuela, en cambio, Morillo ha
concentrado el ejrcito del Rey; lograr reunir dentro de poco entre 10.000
y 15.000 hombres bien armados, bien uniformados, provistos de los recursos
que a manos llenas le llegan de La Habana.

Coronel Santander le respondi Bolvar, con voz risuea, no me hable ms
de su proyecto, que me va a hacer cambiar de rumbo y ahora necesito estar
en Angostura, debo instalar el Congreso... Pero mire. Mire Esto es
magnfico!

El granadino mir hacia el lugar sealado.

Una bandada alharaquienta de monos capuchinos segua la embarcacin
saltando de liana en liana y de rbol en rbol; a su paso delirante se
espantaban los tucanes de enormes y pintados picos y las guacamayas y los
dems pjaros, y una mirada de mariposas de esplendorosos colores que
tendieron el vuelo hacia la nave, y se apoderaron de ella revoloteando y
ondulando entre las cosas del barco y los hombres que suavemente tendan
las manos para que se posaran en ellas, como si fueran pompas de jabn, de
tan leves e iridiscentes a la luz del sol.

Qu hermosas son! exclam Bolvar.

Son buena seal, general; indican prosperidad y cartas de amigos ausentes,
como en los sueos arguy Santander, como el hombre de Caracas rodeado de
mariposas que, de un momento a otro y como obedeciendo a una seal,
abandonaron el barco y tornaron a la selva ostentando la fantasa de su
vuelo y sus colores esplendentes.

El capitn del buque les hizo pasar dos sillas a los dos jefes que
charlaban en el puente, y un ayudante de cocina lleg a servirles limonada.

Y qu cosas no alcanzaban a ver con los anteojos desde el puente los
maravillados capitanes: caimanes perezosos zambullndose al paso de la
nave; manates paciendo en las orillas; manadas de gamos nadando en los
remansos, indiferentes a la panteras y jaguares que, tal vez desde la
espesura, los estaran observando con ojos maliciosos; islas de asombrosa
vegetacin donde bandadas de pelcanos esptulas y garzas blancas se
dedicaban a pescar. De un bejuco chorreaba un lquido que al ser tocado por
el Sol pareci un reguero de diamantes; un tigre manchado, de espinazo
cimbreante, que se deslizaba cauteloso entre los rboles y que se par a
mirarlos mostrndoles sus fauces fieras; alcaravanes picoteando en el lodo
de la orilla...

El aire estaba perfumado con el aroma de la selva, cuyos verdes claros
brillaban con el sol, y los oscuros se retraan hacia su corazn y se
iluminaban con las rojas, blancas y amarillas flores de las parasitarias.

Mire all...

Y all...

Cuando los tonos dorados de las aguas se volvieron cobrizos al caer la
noche, y las flores nocturnas y los sarrapiales soltaron sus perfumes,
Santander y Bolvar ya no estaban en el puente.

Anocheca, y era como si naciera un nuevo mundo.

Cruzaban sombras, leves unas, otras densas. Volaban oscuras formas. En la
espesura refulgan ojos de fuego y eran otras voces las que resonaban en
los dominios srdidos de los pantanos.

Obediente a la diestra mano del timonel que no dorma, el barco continu su
crucero hacia el oriente, hendiendo el cielo en sombras con sus velas
blancas, y las aguas del rumoroso ro que los cucuyos con sus candiles
verdes haban vuelto un camino de brillantes.

** Carlos Bastidas Padilla
   tantalia@latinmail.com
   Docente colombiano. Es profesor en la Universidad del Cauca
   (http://www.unicauca.edu.co/ucauca). En 1975 obtuvo el Premio Casa de
   las Amricas con el libro de cuentos Las races de la ira. Entre otros
   libros, ha publicado El intrpido Simn, novela histrica juvenil sobre
   Simn Bolvar; La cancin del haragn, novela juvenil; rase una vez el
   libro. La historia del libro contada a los nios como un cuento; La casa
   de Tntalo, mitologa griega, y Permtame que la muerda, seorita,
   cuentos humorsticos.



=== Suma del rbol (extractos)      Freddy ez (Chucho) =================

*** Leccin de canibalismo

EL HOMBRE est desnudo
(como ese pan a las puertas del horno)

por la misma razn que el agua moja.

Ella quiere morderle por el mismo motivo
que no hay lluvia en el desierto
Y punto.

(Desestimo cualquier otro argumento)

Para afirmarnos, ya ven,
no apelo al mito

(El amor, es una cuestin Atmica
ms bien Gastronmica,
siempre que sea)

Oh mundo de las partculas...
Majestad del fuego lento...

Ingobernable vapor!:

Estar en ella de la misma manera
que el pan est en la carne
Que en las legumbres hay pan
Que el agua es la casa de la sed

(Slo esto conjuro)

Que ella resida en m del mismo modo
Que todo est en todo

Y vivir feliz impunemente

COMO EL HAMBRE... ENTRE CANBALES



*** Examen al yo profundo

      ...ha entrado a mi pecho con un palo en la mano
      Hablar luego de Scrates al mdico?

      (Csar Vallejo)

Dnde estoy?
Quin eres?
me pregunto a veces

En qu momento... Por qu gritar...
respondo

Esto de aludir mi quintaesencia
cada vez,
resulta necio.

A dnde vas?
Cul es el motivo?
no dejo de indagarme

Quin le dijo... por quin pregunta

Hacer un inventario de este modo
a cada rato, es cosa recia

en la soledad todo se duplica,
se remueve, se desborda

Cmo le va?
Qu hora es?
y si tengo alguna duda

(Antes de replicar me muerdo el nimo,
pero sucumbo...)

cul inconveniente... en qu coincido
o si tan mal va la proeza...

Lo he dicho.

Esto de llenar el cuestionario
sabiendo erradas las preguntas

(y para colmo perder
Luego
la cuenta de lo acertado)

es ms que fracasar.

Es como no haber ganado nunca.



*** caro

HAY UN hombre cayendo
constantemente
en el ascenso del pjaro.

Es cierto

Hay, en el canto del pjaro,
en su aleteo infatigable,
un hombre tocando fondo

Pero nunca ocurre lo contrario

Cuando el pjaro
expande
su
ausencia
y
como
puo
cerrado
encuentra
el
polvo
o
se detiene de golpe
para siempre en su sombra

Nadie sube
Nadie cae
otra vez

Todo se porta inmvil
                                  como la
                                     V
                                     E
                                     R
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                                     I
                                     C
                                     A
                                     L
                                     I
                                     D
                                     A
                                     D

      a Javier Bosch

** Freddy ez (Chucho)
   torredetimon@gmail.com
   Msico, titiritero, editor y poeta venezolano (1976). Reside en San
   Cristbal (Tchira) desde 1988. Miembro fundador del grupo de rock Los
   Residuos y de Nadie Nos Edita Editores. Editor del peridico Sujeto
   Almado (http://www.sujetoalmado.com.ve). Ha publicado los poemarios
   Todos los instantes (Nadie Nos Edita Editores, 2000), Un milln de
   pjaros muertos (El rbol Editores, 2003) y Suma del rbol (El rbol
   Editores, 2006), entre otros. Coordina en el Tchira la Plataforma del
   Libro y la Lectura.



=== Venecia en Carnaval      Yvette Schryer ===============================

Quisimos intentar una reconciliacin bajo el sortilegio de Venecia, pero
fue un error pensar que volveramos a ser las personas de entonces por el
slo hecho de volver al mismo lugar.

En veinte aos de matrimonio el deterioro de nuestra relacin era
comparable al envejecimiento; un desgaste, una opacidad de los sentidos, un
desgano que nos obligaba a interrogarnos sa soy yo? esos somos nosotros?

Venecia nos recibi con una lluvia hostil. Tratamos de restarle
importancia, as como tampoco comentamos que el hotel, remodernado, ya no
era el que recordbamos.

Salimos a caminar y para no perdernos en el laberinto de las callejuelas,
elegamos en los escaparates algo que nos recordara que habamos pasado por
all; unas botas rojas, un mantel a cuadros, un arreglo floral, una vasija
de terracota... El mtodo funcionaba; Pulgarcito lo saba.

La calleja desierta se anim de pronto de risas y cantos. Nos rode un
grupo de enmascarados que vena envueltos en maraas de serpentinas.
Alguien tom mi mano con fuerza, otro me puso un sombrerito de cartn.
Busqu a Dino con la mirada pero la turba lo haba engullido. Avanzaba
contra mi voluntad, arrastrada por esa mano, pero consegu zafarme y
encontr refugio en un portn oscuro. Esper hasta que se alejaron los ecos
de las voces y cuando la calle qued desierta, sent alivio y angustia;
estaba desorientada.

Slo despus de mucho andar divis el muelle. El mar fue mi gua.

Una rfaga de viento arranc de mi cabeza el sombrerito y el cono de cartn
de brillantes reflejos, cay entre las gndolas amarradas dibujando
piruetas. Borracho de agua naufrag. El tacn de mi zapato se quebr entre
dos adoquines. Segu caminando descalza.

Comprend lo absurdo de nuestras intenciones de reconciliacin
interpretando como smbolos de un final inevitable: nuestra separacin
provocada por los enmascarados, mi deambular sola y descalza y el
sombrerito de cartn hundido en el canal...

Cuando me reun con Dino no tuvimos necesidad de hablarnos. A l deba
haberle sucedido algo semejante... comprendimos con una mirada que nuestro
intento de reconciliacin en Venecia, haba fracasado.

** Yvette Schryer
   ivets@netvision.net.il
   Escritora argentina (1932). Reside en Israel desde 1970. Estudi
   filosofa y letras en Buenos Aires. Public en 2003 el libro de cuentos
   Un ramo de prosas en la editorial ndigo, de Pars. Madre de 2 y abuela
   de 6. Habla italiano, francs y hebreo. Imparte en Israel lecciones de
   castellano y dirige un taller de escritura creativa en castellano.



=== Poemas      Mara Elena Cerecero ======================================

*** He llegado a creer que nac pjaro

      a Gaby

He llegado a creer que nac pjaro
no he visto mi color
ni alcanzo a or mis trinos
pero viaja conmigo un ruido de alas.

El pjaro que soy
persigue nubes clandestinas
se sumerge en abismos, fascinado,
fabrica nidos sin temor al aire
cierra los ojos al tocar la noche.

El pjaro que soy
lo ignora todo
sabe slo de soles y de lunas
bebe el cristal que cae sobre las hojas
con el amanecer en la garganta.

Por eso es que yo creo que nac pjaro
no he visto mi color
ni alcanzo a or mis trinos
pero viaja conmigo un rumor de alas.



*** ngel de papel

Eres el ngel que toc a mi puerta
en tiempos de aves rojas
en mis ojos de abismo te escondiste
echaste negros rezos a mis venas.

Con un lazo juntaron nuestros cuerpos
a mi enero en solsticio amurallado
y tus alas en medio de la bruma
son hojas sueltas que remonta el viento.
Son alas de misterio aquellas manos
mariposas nocturnas, flores muertas.

Amor oscuro
hmeda esperanza
me despido de ti, lamo blanco,
adis al azabache y al sabino
adis a la razn, a la cordura,
a mi ngel de papel,
a mi hermosura.



*** Mi padre

Mi padre no vivi, no muri,
no invent nada.

Supe que caminaba con botas
con chamarra y pantaln de cuero
en medio de los bosques;
que al tocar su corteza
conoca la edad de los encinos.

Y sin embargo s
que no vivi mi padre
porque de mis cumpleaos
mis quince o mis cuarenta,
l no conoci nada.
No acarici mis hojas
no toc mi corteza
no escuch mi primera crinolina.

Me dijeron que pisaba aserrn,
que en una noche fra
me trajo una cobija,
que construy una banca para el parque
donde dej su nombre aprisionado
(eso decan los labios de mi madre
mientras miraba no s a dnde y sonrea),
pero yo s que mi padre no vivi, ni muri.
No invent nada.

** Mara Elena Cerecero
   mcerecero@hotmail.com
   Poeta y narradora mexicana (Zitcuaro, Michoacn). Ha publicado los
   poemarios Las lluvias rojas, Los caprichos del agua, Apago luces y ngel
   de papel, adems del libro de cuentos Las horas vacas. Obtuvo primer
   lugar en el concurso de Abrace en Uruguay y Brasil de poesa mexicana
   contempornea e imparte talleres literarios en varias instituciones.



=== Tres relatos      Alfonso Navarro =====================================

*** S que todava me quieres

S que todava me quieres, vuelve a casa.

Despus de la dcima vez que esa frase se escuch en su cabeza en un idioma
que casi no entenda ya pareca una miserable mentira.

Todos los das arreglaba la habitacin, colocaba los pijamas, el suyo y el
de ella, bajo la almohada, y esperaba una llamada. El reloj entonces era
esa clase de amigos que a uno nunca le apetece llamar, pero cuando te
llaman siempre contestas.

S que me quieres, vuelve aqu conmigo.

Se puso el pijama, era de noche, cogi el de ella y se lo acerc a la cara,
no saba si prefera olerlo o sentirlo, tampoco vea demasiadas diferencias
entre uno y otro.

Luego se durmi. Luego so y al poco se despert. Mir a su derecha y
pens en el fro. Pronto lo padeci.

Da igual qu pienses de m, vuelve.



*** En la tetera

Pones una tetera al fuego. Vamos a hacer una infusin de pasado. Deberemos
buscar algo que anule el sabor amargo de la sal de algunas lgrimas que
aprovechando la inevitable gravedad escaparon de tus pupilas para ir justo
al centro de gravedad de tus labios. Ese punto exacto que mantiene mi vida
en pie.

El punto del equilibrio.

Nico, sentada en el sof del comedor, canta All Tomorrow Parties. Est
afectada. O es mi percepcin de la realidad soada.

Me sacas una taza de t. Bebes primero de ella para hacerme ver que todava
no vaciaste todo el cianuro. Yo me ahorro decirte que nunca me dars veneno
sin antdoto. Luego me comentas que slo comprobabas que no estaba
demasiado caliente. Yo te creo, por necesidad, por comodidad, tambin quiz
por algo de amor.

Slo el llanto de Nico corta el silencio ante una conversacin pendiente,
de hace ya demasiados das. Nos miramos. Hacemos como que sonremos.

No me importa todo lo que hicieras en el pasado.

Pas la semana pasada.

He decidido vivir, cada segundo que dejamos atrs slo es un recuerdo, un
lugar que se sita en el tercer vrtice, tras el presente y el futuro.

No es justo para ti.

La vida no suele serlo, pero he decidido vivirla.

Me quemo los labios con el t, pero hago como si eso no hubiera pasado.
Tampoco.



*** Debi ser el da del Apocalipsis

Debi ser el da del Apocalipsis, yo estaba tumbado en el sof viendo
cualquier pelcula de sas que a ti no te gustaban y que hacan que yo me
tuviera que hacer el dormido para evitar que se notara que el
estremecimiento brotaba de mis ojos.

El Sol explot y todo ante m se desintegr. T la primera. Parpade y ya
no estabas. Quise soar y ya no exista el sueo.

As que no me qued ms que vagar por la Tierra, en busca de alguien sin
tener realmente claro que quisiera encontrar a nadie.

Llor por ti la mayor parte del tiempo.

El hambre era un amigo que nunca calla ms que una necesidad insufrible. El
Sol no volvi, ech de menos algunas canciones, otra vez tus besos. La
humanidad ya no exista y nunca ms volv a probar uno de aquellos helados
que compartamos algn martes por la noche desde que decretamos se como el
da que podemos dejar de adelgazar. Me encantaba morder tus costillas sin
tener que perforar carne.

Estaba solo.

Y lo ms que pude hacer por resucitarte fue releer algunos poemas que
escrib entonces.

Comprend el significado entonces de aquella frase del gran Ildefonso Irua
en la que deca me importa muy poco la humanidad cuando alguien te lleva
tan dentro.

Pero t estabas tan muerta como todos los dems.

** Alfonso Navarro
   jdepedro10@yahoo.es
   Escritor espaol (Burriana, Castelln, 1979). Textos suyos han sido
   publicados en revistas digitales como Oxygen
   (http://www.revistaoxigen.com) y en impresas como Voces. Tiene dos
   libros inditos.



=== Poemas      Stephanie Carolina Amaro Vans =============================

*** La puerta condenada

Qu dara por las manchas de la pared
sobre tu boca,
sobre el invierno que me dan tus gritos.
Qu dara por la humedad tranquila
que acaricia el tiempo.
El papel rasgado quisiera
ver florecer sobre tus ojos
y en tu grieta soplar cal
y sentir verdadera la eternidad. 
Ahora
que las noches enceguecen 
que las plantas 
del pasillo allan a la luna.
Ahora que la extraa 
parsimonia de los das me fatiga.
Qu dara por las manchas de la pared
sobre tus labios.
El hotel de cuento se vuelve irrepetible
y anciano, se vuelve
para orme en tus gritos inventados.



*** Otros ojos

Suspiran las puntas de los dedos
en la ociosa tarde: el laberinto
de la ceguera es a veces predecible.
Esconde una rosa en su amalgama oscura
y esgrime la espada del miedo.
Alimenta las cadas de pelo en otoo
y algunos gestos de ternura.
Las yemas de los dedos se escurren
tras la vida
y una piel.
Una continua espera.



*** Sentencia

I

El da es dueo de mi cuello,
de mis ojos pardos.
Mi cuello escupe gritos
que borran su hueco,
la sombra que me arde.
La ausencia que cae sin saberlo,
como arena en un reloj,
imparable.



II

El hijo espera en la curva,
en la oscura antesala de la vida.
A veces sabe lo que las voces dicen
al otro lado del muro.
El hijo bebe tierra
y letras servidas
en las pginas de un libro.
Come lpidas
de gente que no conoce.



III

El temporal
corre en puntas de pie por la casa.
Susurra el trueno,
dispara el cielo
y el temor del hijo,
al otro lado del muro,
se cuela en gritos desde su cuello.
Imparable, ajeno, su cuello.



*** Transferencia de bienes

Mi da empieza y termina,
sucede y muerde.
Me taladra el filo de la splica
y llega el trueno con su dulce voz.
Debajo de mi frente alla el sueo
y las sienes moradas de la duda,
mientras canta el grillo, elocuente y vengativo.
Mi da es nada ms que la compra al contado
de una soledad inmueble.



*** Espero

Espero el mudo susurro de la lluvia
y el eco de mis pisadas por las desiertas calles.
Atardecer maana, una vez ms,
y nadar de nuevo en el ro
que me llena tu cmulo de versos.
Espero la contagiosa neblina
que envuelve mi voluntad de respirar futuro,
y la prohibida sensacin de despertar.
Trgate el sarcasmo, la lmpara rota,
la alfombra manchada, el espejo de la sala,
el saco apolillado, el polvoriento libro,
la oscura ventana, el miedo.
El miedo.



*** Elega a un loco

En qu torcido abismo he de buscar su sombra
que se escapa de mis manos temblorosas?
En qu podrida ciudad he de llorar sus huesos,
la extraa suerte de haberle tenido
y ya no respirar su espejo ahora?
En qu agujero se empozar mi llanto,
el dolor ambiguo del misterio,
la certeza de tenerle enfrente
y mirar al vaco si miro sus ojos?
Ahgame, tiempo, cruel destino, fiera
incontenible de la memoria.
Ahgame, tierra, bancos y cemento
que guardan nuestras tardes
en su anonimato.

El loco sigue, como uno ms,
en su extraa resignacin
de ser la minora.

** Stephanie Carolina Amaro Vans
   streclipse@gmail.com
   Escritora uruguaya (Montevideo, 1988). En 1999 gana, con el cuento La
   luna de los ratones, un concurso organizado por el grupo Fbulas.
   Tambin gana en noviembre de 2006 el segundo premio de poesa Rubn
   Lena, organizado por una ONG uruguaya. Actualmente cursa la Licenciatura
   en Diseo Grfico y paralelamente su segundo ao en la Escuela Nacional
   de Bellas Artes (http://www.enba.edu.uy). Mantiene el blog personal
   Connotaciones, en http://connoteclipse.blogspot.com.



=== Cartas tras las rejas (extractos)      Mara Celeste Vargas Martnez ==

*** Carta de un murcilago a su primo ratn

Entraable primo:

Te escribo esta carta porque nuevamente la tristeza me ha invadido. S que
me has dicho una y mil veces que debo superarla, y en ocasiones lo logro.
Sin embargo, llega un humano y todo el trabajo arruina. De verdad, ya no
quisiera estar triste ni llorar ni pasarme todo el da y la noche colgado
de este, en ocasiones, fro y solitario techo. Por qu no puedo superarlo?
Para ti es fcil decir: Ve siempre adelante. S! Como t no sufres la
ignorancia del ser humano. T puedes dormir tranquilo en tu casa, hurgar en
los rincones y hacerte de la comida sin que nadie te moleste. Slo una que
otra mujer loca que grita despavorida con slo verte. Pero yo? Qu puedo
hacer yo? Cuando salgo de mi casa, llamada por ellos escondite,
inmediatamente hay alguien que observa, me vigila, me odia. Nunca falta
nadie que me vea! Y cuando me tiene, si es hombre dispara, si es mujer
algn trasto lanza y si es nio la piedra en mi cuerpo se estrella. Todos
tienen la estpida creencia de que por la noche me posar en su cuello,
sacar mis afilados y largos colmillos y su sangre beber hasta dejar sus
ojos sin brillo. Si tan slo me dejaran explicarles que la sangre no es mi
alimento, pues slo los frutos apetezco.

Slo unos cuantos hermanos beben sangre y cuando lo hacen se inclinan por
animales y no seres humanos. Los dems, los otros, somos vegetarianos y a
nadie queremos hacer dao. Pero a ellos no les importa y cuando me ven
tratan de matarme. Entonces regreso triste a mi cueva... ni siquiera tengo
qu comer (aunque al menos yo lo puedo hacer, otros no han tenido la misma
suerte).

En verdad, querido primo, no s qu hacer para superar tanta ansiedad y
tristeza que me invade cuando mis hermanos regresan y entre ellos faltan
ms de tres.



*** Respuesta del ratn a su primo murcilago

Estimado primo:

No sabes cmo lamento tu historia. Imagino tu dolor al ver caer a tus
hermanos, pero no creas que mi vida es tan sencilla. No! Yo tambin sufro
de la persecucin de los humanos. A veces me corretean por toda la casa
sosteniendo una escoba entre sus manos. En cuanto me ven, pegan un grito, y
van en busca de cualquier objeto que pueda terminar con mi existencia. En
las madrigueras colocan alimento, pero impregnado de veneno y mis hermanos,
sin saberlo, lo comen y despus los encuentro en cualquier lugar tirados y
retorcidos de tan horrible muerte. Otras veces colocan trampas... No sabes
cun espantosas son! Caminas tranquilo por cualquier habitacin y de
repente, cuando tratas de mover un pie... Sorpresa! El pie y todo tu
cuerpo est pegado a esos horribles objetos. Y entre ms te mueves ms te
pegas y cuando ellos se dan cuenta de tu presencia corren felices y a la
basura te echan. Entonces ya no hay otro camino que el de la muerte. Vas
desfalleciendo poco a poco. El hambre llega y t pegado ah.

Y qu me dices de los experimentos? Quines si no nosotros somos los ms
solicitados para esos menesteres. No les importa el dolor, el sufrimiento,
los cambios en nuestro cuerpo. Ellos slo quieren resultados y no importan
los medios.

Ah, querido primo! El ser humano acaba con todo y los animales somos tan
indefensos. Pero imagino que su conciencia no est del todo tranquila pues
los animales somos fuente de inspiracin de miles de cuentos, pelculas,
fbulas y hasta caricaturas. Nos toman a nosotros para hablar de su vida,
nos colocan ropas, nos visten de frac, usamos zapatos, vivimos en casas,
manejamos carros y hasta comemos con cubiertos. Horrible visin para
nosotros si fuera real! En pantalla nos ven simpticos y adorables y dicen:
Mira qu bello ratn. Pero cuando nos tienen a la vista tratan de acabar
con nuestra vida a como d lugar.

Por ello, querido primo, no pienses que mi vida es mejor que la tuya...
sufro, slo que de diferente manera. Cualquier animal que viva cerca de los
humanos enfrentar la misma suerte que nosotros y ms tarde que temprano
morir.

      Cartas tras las rejas, de Mara Celeste Vargas Martnez, es una serie
      de relatos para nios.

** Mara Celeste Vargas Martnez
   tete_c27@yahoo.com.mx
   Escritora y periodista mexicana (Mxico, DF, 1976). Es licenciada en
   periodismo y comunicacin colectiva por la Universidad Nacional Autnoma
   de Mxico (Unam, http://www.unam.mx), Campus Acatln. Actualmente es
   especialista en estudios sobre animacin. Tiene inditos los libros
   Animando un siglo... Historia mundial del dibujo animado y Hecho en
   Mxico, historia de la animacin mexicana. Ha impartido conferencias
   sobre animacin, cmic y literatura en diversas universidades. Textos
   suyos han sido publicados en Ciberayllu (http://www.ciberayllu.org),
   Ariadna (http://www.ariadna-rc.com), Destiempos
   (http://www.destiempos.com), Remolinos
   (http://es.geocities.com/revista_remolinos) y Caminos Abiertos
   (http://www.revistacaminosabiertos.blogspot.com), as como en la revista
   Visin Universitaria (Mxico, 2006), entre otras.



=== Poemas      Luis Macaya Jimnez =======================================

*** Al pasar

El bus que pasa y que me lleva
de regreso a casa.

La gente extraa
en horas del ocaso
que lo ve pasar.

La parada innecesaria
que clav tu mirada
en el pasado de mi vida.

El bus que se aleja
y yo mirando
al nio que paseabas con amor.

Tus ojos en mi mente
se van conmigo viajando
y yo queriendo saber de tu vida
y de ese hijo que no es mo.

Yo te vi parada all
con mis ojos y tus ojos
asesinando recuerdos.

Tus ojos y mis ojos
sus flechas disparadas
que no matan y hacen dao.



*** Yo te dije

Yo a ti te dije:
Eres mi vida!
y no me creste nada
fue una mentira?

T me dijiste entonces:
te quiero tanto!
y yo me qued en silencio
pensativo, pensando.

Los dos nos miramos, luego,
y fuimos por la calle abrazados.
T me pediste un beso
y yo te regal un abrazo.

T y yo en un mundo aparte
creyendo que nos amamos.



*** Qu he de hacer ahora

Qu he de hacer ahora.

Satisfacer el alarido sordo
de mi estmago vaco
o aniquilar mi soledad
con tu mano y tu beso.

Ir despacio
rondar tus huesos
y apagar mi hambre
con un morder discreto.

Despacio, lento, seguro y cierto
pensando en ti
har todo eso.

Qu he de hacer despus
despus del ltimo beso
me rascars la espalda
y atormentars mis sesos.

Querindome tener
exprimiendo mi tiempo
secndome los versos
que fluyen medio presos.

Algo as, medio apretados
exigidos, fatigados,
escapndose a tu lazo
que cercena la intencin.

** Luis Macaya Jimnez
   lmacaya@hotmail.com
   Escritor chileno (Coquimbo, 1955). Cofundador de la revista de poesa
   Aauca (http://lmacaya.fortunecity.com), de La Serena, que circula
   desde 1984. Creador y mantenedor del sitio Poesa y Literatura
   (http://www.angelfire.com/nj/poesia). Ha publicado La otra vida y Dnde
   est el amor.



=== La orurea      Alejandro Saravia =====================================

Mara Isabel bail tanto una tarde de carnaval en Oruro, que sus zapatos
acabaron perdiendo el uno un taco y el otro la suela. Ante la sorpresa del
accidente en plena fiesta, sus amigas estallaron en la ms jovial de las
risas, mientras seguan elaborando en el saln unos giros de medialuna al
comps de la cancin Istanbul (Not Constantinople), de los Four Lads de
Toronto. En cuestin de minutos apareci a su lado Sonia, la hija de la
duea de la casa en la calle 6 de octubre, trayendo en la mano un par de
zapatos de reemplazo. Prubalos!, seguro que te quedan bien, le dijo.
Mara Isabel se los puso. Le quedaban bien. Sonri, le dio las gracias y
volvi al ruedo del baile. Cuando la aguja del enorme animal sonoro
Telefunken lleg al ltimo surco, los invitados a la fiesta dejaron de
bailar y se acercaron a la mesa a servirse un vaso de ponche de frutas sin
alcohol, mientras otros se sentaban en el saln en conversaciones llenas de
algaraba. Al otro lado de la gran habitacin se encontraban los adultos
sentados en una ronda de sillas, algunos menos festivos, discutiendo sobre
los pasados das de 1952, cuando la ciudad se llen de cadveres de
soldados y milicianos destrozados por la dinamita y la metralla. Los
hombres beban de rato en rato sus vasos de singani y las mujeres hablaban
entre ellas tejiendo y destejiendo las posibilidades que deparaba el futuro
a cada uno de los muchachos y muchachas que bailaban ms all. Por Dios,
esa msica, hija!, de dnde la sacan?, dijo una de las mujeres. La trajo
uno de los jvenes ingenieros, uno que dizque quiere casarse con mi Sonia,
le respondi la madre. Viene de Toronto. Y dijo Toronto como si dijera
Marte. Jah, Toronto, donde los toros son tontos! meti la cuchara el
padre. Qu es eso de querer venir a casarse con mi hija?, si ni siquiera
conocemos qu clase de gente ser su familia! Los dems patriarcas
asintieron con la cabeza la justeza de la observacin.

Si no hubiera sido por los inmensos depsitos de estao, ni la llegada de
ingenieros ingleses, alemanes, estadounidenses y uno que otro canadiense,
adems de los prstamos y las maquinarias, ese disco de los Four Lads,
grabado por Columbia Records en Estados Unidos en 1953, jams habra
llegado en las maletas de un desorientado canadiense a aquella fiesta en
Oruro en ese lluvioso mes de febrero de 1954. Haban llegado tantas cosas a
la pequea ciudad andina. Mara Isabel tena 16 aos cuando vio en algunas
esquinas de Oruro cmo los vecinos limpiaban los escombros que dej la
Revolucin Boliviana del 52. Tapndose la nariz para protegerse de los
hedores, los hombres recogan un brazo por aqu, un torso por all, pedazos
de soldados que las explosiones de dinamita, lanzadas por los mineros a
hondazos, haban desparramado por las calles. Desde la ventana de su casa,
ella vea cmo esos enormes pedazos de carne y cogulo negro formaban poco
a poco pequeas pirmides que luego un camin militar capturado por los
milicianos iba recogiendo de calle en calle.

Dos aos ms tarde, la ciudad de Oruro, rodeada de sus montaas desnudas de
rboles y cargadas de metales que atraan a los rayos, dejaba escuchar
entre el canto del viento y la pajabrava el rumor lejano de sus bandas de
msica ejecutando morenadas y diabladas. Y los mineros, esos dulces y
violentos indgenas y mestizos de corta vida, vestidos ya de diablos, ya de
morenos, entraban bailando a la plaza frente a la catedral orurea y luego,
de rodillas, ingresaban a la iglesia, a rendir su fe al pie de la Virgen
del Socavn. Los sacerdotes venidos del exterior miraban con absoluta
estupefaccin el descabellado espectculo. Hordas de satanases rtmicos,
postrados a los pies de la madre de Cristo. Bloody pagans!, thats what
they really are, murmuraban los que comerciaban almas con Dios en ingls.
Maudits hypocrites! rezongaban los que hablaban con Dios en francs. Y los
que tenan uno en espaol suspiraban y se decan resignados que, al final,
hay de todo en estas vias del Seor. Pero en quechua y en aymar, otros
eran los dioses y otras las divinidades veneradas entre la niebla del
alcohol, el humo de los sahumerios y la intensa celebracin andina.

Moments to Remember era otra de las canciones que Mara Isabel recordara
de sus 20 aos, cuando la escuch por primera vez en 1956. Sobre todo
porque, mientras aprenda ingls, esa frase, Momentos para recordar, la
despert una noche de febrero de 1976 en La Paz porque se acord de golpe
de la letra, que deca The ballroom prize we almost won We will have these
moments to remember, una cancin que le haca pensar en los pequeos
concursos de baile organizados en los salones de fiesta de su antiguo
Oruro. Tambin record de golpe por qu haba dejado de tocar el piano. En
algn momento de su infancia, mientras practicaba el piano, un gallo
surgido de la nada le dio un picotazo en la frente. Sus dedos flotaban
sobre el teclado cuando sinti el impacto. La msica se par de golpe y un
dolor creciente la recorri como el oleaje de un mar helado. Un gallo de
plumas coloradas la miraba con ojos iracundos desde lo alto del piano
mientras la nia se levantaba del taburete huyendo de la sala, en busca de
su madre.

Una semana despus un grupo de agentes de mal aliento y peor facha
allanaron su casa en el barrio de San Pedro en La Paz. Mara Isabel tena
40 aos ya cuando se la llevaron en un carro del Ministerio del Interior
por las calles silenciosas de la ciudad y la encerraron en una celda del
Departamento de Orden Poltico, que se encontraban en un costado de lo que
fue la Asamblea Popular de 1970. Para entonces imperaba en Bolivia el
orden, la paz y el trabajo de la dictadura de Banzer. Su marido haba sido
desterrado y sus cinco hijos se quedaron con Rosita, la abuela siempre
vestida de negro, quien al ver a los chicos tan solos, lloraba y no deca
nada. Encerrada en la semioscuridad de su celda, Mara Isabel supo que en
una de las celdas vecinas se encontraba Graciela Arts. Los carceleros la
llamaban la gaucha. Supo que ella tena una hija que se llamaba Libertad.
Lo que no supo sino dcadas ms tarde fue que la Polica Federal Argentina
se encarg de que esa mujer, con quien slo pudo compartir el silencio, no
vea la luz del ao nuevo de 1977. Para vencer el poder del miedo en esos
momentos, que no fueron los nicos, ella se acordaba de sus amigas de
juventud, de su ciudad natal, de su familia, y, sin querer, de las fiestas,
mientras tarareaba despacito algn bolero de Los Panchos, cantado por el
orureo Ral Shaw Moreno, cuyo padre le haba enseado las artes de la
taquigrafa. Y entre memoria y memoria, surga de pronto alguna cancin de
Paul Anka, el Paulino Huanca boliviano y a veces, pero slo a veces,
escuchaba en los corredores de la memoria el tema Istanbul de los Four
Lads.

Como una mazorca de maz que la vida va desgranando, poco a poco sus hijos
fueron embarcndose en los aviones, hasta que algunos echaron races en
Toronto. Los trajeron los malos recuerdos, la fatiga de vivir bajo tanto
militar, tanto civil neoliberal; el canibalismo de los grandes bancos, el
refrigerador vaco, la amenaza de la pualada annima, gratuita, al pasar
una esquina. As, Mara Isabel lleg a esta ciudad casi a los 70 aos de
edad. Toronto. Urbe henchida, polglota. Por sus calles corran los
tranvas como musculosos caballos de metal. Ciudad de las mil y una lenguas
y cocinas. Olor de leones en el metro. Mexicanos que cocinan como
italianos. Ecuatorianos que ensean el tango. Peruanos que bailan el
flamenco en los restaurantes espaoles de dueos rusos. Cocineros chinos
que carajean en espaol a sus paisanos. Y el verano, ese intenso animal de
fuego que se trasmuta en el ntimo silencio del invierno y sus esplendores
de hielo. Though summer turns to winter And the present disappears. Mara
Isabel pregunta Cmo se pronuncia el nombre de esta ciudad? Mil respuestas
en su clase de ingls llena de inmigrantes del interior y el exterior de
Canad. Uno dice Thronah. Otro dice no, es Tourontou, mejor Tront, o
Tronto. Oiga, le dice finalmente una nueva amistad mexicana, no se preocupe
seora por eso de los acentos, que ni nosotros en Amrica Latina hablamos
como los madrileos, ni los toronteos hablan como los londinenses. Y no
hay problema cuando uno tiene un acento fuerte?, pregunta Mara Isabel
desde sus gafas. La mexicana le responde seria: Aqu todos tienen acento,
doa Mara, y si a usted le dicen algo, pues usted noms me los manda a la
chingada y ya!

Un ao ms tarde, en el 2006, a fin de mejorar su ingls, Mara Isabel tom
un anuncio escrito en un papelito colocado a la entrada de una farmacia de
su barrio. El texto solicitaba la asistencia de una persona para conversar
unas horas por semana con un anciano que sufra de Alzheimer. Se fij en la
direccin. Estaba a dos cuadras del metro Bathurst. Ella viva en una
pequea habitacin alquilada a diez minutos de distancia del metro
Dufferin. Visitaba a menudo a sus hijos, pero opt por no vivir con
ninguno. A su edad, sus das y sus noches eran slo para ella. Poda
entregarse al sueo en cualquier momento, salir a la calle sin prevenir a
nadie, hacer de su vida un poncho. Cantar en la maana, roncar por la
noche. Comer un paquete entero de helado de cerezas Cherry Garca, sin el
menor sentimiento de culpa. Salir del cine y entrar a la biblioteca. Bailar
sin que nadie la vea. Esto no tiene precio. Cmo explicar a sus hijos ya
adultos un repentino ataque de ganas de bailar sola aquella cumbia de la
orquesta Swingbali, Caballo Viejo, o cantar a medianoche Volver a los 17...
despus de vivir un siglo es como descifrar signos sin ser sabio
competente? Mejor no intentarlo.

El viejito estaba sentado en un sof. Sus manos descansaban en la
empuadura de un bastn. Here he is, his name is James le dijo una
enfermera filipina en el hogar de ancianos. l deba ser ms o menos de su
misma edad. Pero se vea como un perro labrador muy viejo y muy frgil.
Esta dieta de primer mundo es capaz de acabar con cualquier Tarzn, pens
Mara Isabel. What is your name? le pregunt el hombre. Mara Isabel
respondi ella. Ah! Mara Isabel, repiti el anciano y empez a cantar
Mara, Mara de West Side Story. And who are you? remat el hombre al
acabar su improvisada cancin. Por dnde empezar? se pregunt, notando que
pese a sus aos, aquel hombre an tena dejos de musicalidad en la voz.

Con un diccionario ingls-espaol en la mano, ella empez a contarle su
historia, cosa que no hara con cualquier persona. En este caso, dos
razones la movieron, primero, la necesidad de practicar su ingls, y
segundo, que James sufra de Alzheimer, lo cual tena ventajas y
desventajas. Una ventaja era que l sin duda olvidara lo que ella le iba
contando. La desventaja se resuma en saber si su nuevo amigo sabra o no
cmo corregirle la pronunciacin.

Poco a poco se instal una rutina semanal en su nueva vida torontea. Mara
Isabel iba a visitar a James los martes y jueves por la maana. Estas
visitas continuaron porque, pese a todo, l le haca repetir algunas frases
y palabras, lo cual mejoraba su diccin y, para su sorpresa, l era capaz
de recordar algunas cosas de lo que ella le iba contando, aunque James no
poda contar mucho sobre su vida porque prcticamente no recordaba nada. Un
da le pregunt: Mahrie, how was the music in Oruro in your youth? Mara
Isabel le respondi preguntndole si alguna vez haba escuchado hablar del
gran cantante boliviano Paulino Huanca. Con sus vocales irremediablemente
inglesas James repiti el nombre. Phaolinou Wanka?, never heard of that
lad. Its Paul Anka!, from Ottawa respondi triunfalmente Mara Isabel.
Ah!, todava sigue cantando?, pregunt James en ingls. S, claro,
respondi ella. El buen hombre sigue llenando teatros. And what other songs
do you remember? Me acuerdo de una que se llamaba Momentos para recordar y
deca as (y aqu ella repiti la frase tarareando, casi cantando la
cancin en su nueva lengua inglesa, que ahora se abra como una flor
secreta, como un prisma que le permita ver el mundo desde otro planeta):
The quiet walks, the noisy fun, the ballroom prize we almost won, we will
have these moments to remember. Al escuchar estas frases, ocurri algo al
interior de James. Cruji una puerta hasta abrirse, entr un torrente de
agua, de imgenes y voces, atravesndole brevemente de sien a sien.
Entonces sus pupilas se dilataron y de pronto su voz salt en el aire como
un tigre gil, atrapando la cancin al vuelo y continu con las dems
lneas: Though summer turns to winter and the present disappears the
laughter we were glad to share will echo through the years. Y continu as,
en un torrente meldico. Cuando dej de cantar James le tom de las manos y
le dijo con dos pedazos de cielo iluminado en la mirada You know?, I wrote
that song! Mara Isabel no entendi lo que el hombre le deca. James le
dijo de nuevo en ingls: Yo escrib esa cancin! La luz de febrero de 1954
volvi a los ojos de Mara Isabel cuando finalmente comprendi a quin le
estaba contando su vida. En su ingls ms exquisito y apuntndole con la
incredulidad de su ndice Mara Isabel le pregunt Are you?... are you one
of The Four Lads? Yes, Mahrie, yes, I am, le respondi el anciano,
apretndole la mano.

Esta podra ser una historia de amor, pero no lo es. (Al final, aun el amor
tiene sus lmites). Pero ella sigue visitando a sus hijos y saliendo al
cine con sus nietos. Y los martes y jueves por la maana ella va a platicar
con James, quien va perdiendo ineluctablemente la memoria. Ella va
contndole cmo era Oruro again and again. A veces le cuenta cmo es la
vasta ciudad de Toronto que ella va inventando en su nueva lengua. Y James
va hacindose orureo a fuerza de pasear por las mismas calles, los mismos
lugares, el Liceo Dalence en la calle 6 de octubre, el Hotel Edn en la
plaza principal, el Teatro Imperio, el gran escenario al estilo francs del
Teatro Palais Concert, donde ahora se presentan The Four Lads, y James sale
en primer plano ante el aplauso del pblico, vestido con un elegante tuxedo
negro, micrfono en mano, siempre joven los martes y jueves, explicando en
espaol cmo se origin su grupo musical en una escuela catlica de
Toronto. l sabe que Mara Isabel est entre el pblico. Y ella, mientras
camina hacia el metro Bathurst a visitar a su cantante, sabe que aquella
cancin Moments to Remember ya no es solamente la iluminada puerta de
escape de su celda en el Departamento de Orden Poltico. Y cuando escucha a
James tarareando antiguas canciones saliendo palabra a palabra de la niebla
del olvido, ella puede imaginar a su amiga Graciela Arts, la gaucha,
sentada tambin en una butaca del Palais Concert de Oruro, escuchando
canciones antiguas.

** Alejandro Saravia
   alejandrodemontreal@yahoo.ca
   Escritor boliviano (Cochabamba, 1962). Hizo algunos estudios en
   comunicacin en la Universidad Catlica de La Paz y luego de literatura
   en la Universidad de Montreal, Canad, donde vive desde 1986. Ha
   publicado Rojo, amarillo y verde (Artifact Press / Las Ediciones de la
   Enana Blanca, 2003); Habitante del dcimo territorio (Artifact Press,
   2000); Oilixes helizados (Artifact Press, 1998); La brjula
   desencadenada (Hispanos, 1996) y Ejercicio de serpientes (Hispanos,
   1994). Textos suyos han aparecido en diversas antologas y revistas
   literarias y en 2004 obtuvo una mencin honorfica en el II Concurso
   Iberoamericano de Poesa Neruda 100 aos 1904-2004, convocado por la
   Municipalidad de Temuco, en Chile.



=== Poemas      lex Morillo Sotomayor ====================================

*** ltima estacin

      Dame tu mano entonces:
      Quiero morir tocando
      El extremo ms dulce de la tierra...

      Juan Gonzalo Rose

Esprame donde el mar se convierte en un animal invertebrado,
puedes ir jugando con las olas
slo as todo el que te vea pensar que eres una mariposa de sal
cuyas alas cambiarn de color cuando las escamas de la tarde
caigan sobre los parientes que no te miran porque temen saludarte,
esprame, aunque te hayan atrapado las gaviotas
o la ballena perezosa que ha quedado varada,
esprame aunque hayas donado
la ltima luz de tu vientre a los pescadores.

Y si no deseas ser poseda por la orilla que tanto y tanto temes
seguramente las nuevas olas sern la ltima versin del horizonte
recuerda que si ves asomarse algunas hojas con los bordes calcinados
coagulando la marcha justo a tus pies
lo poco que quede de m estar cerca.



*** pastor de retazos

Desde ese momento saba
lo que tena que hacer.
Los retazos maduros
no se iran por s solos,
haba que removerlos
y sacudir sus fijaciones circulares
teniendo en cuenta una exploracin cuidadosa.

Hay que saber frotarse
en tus dominios,
porque me lo advertiste tmidamente:
la cubierta slo es un pretexto
para ajustar mis yemas
en tu impalpable realidad.

De esta forma me declaro
el pastor de tus retazos
y el nico modo de apaciguar mi instinto de siembra
es con un riego de besos
en cada uno de sus detenimientos
que no siguen el curso natural
porque prefieren acompaarte un buen tiempo.

Un da entend
la razn de los retazos acompaantes:
es difcil aceptar la condicin de la distancia contigo,
por este motivo a veces paso a ser
de pastor a retazo
de retazo a pastor.

Mi vocacin artesanal consiste
en no distinguir la pasin de esa dependencia.



*** palimpsesto

La clida locura que produce la ausencia
tiene diversas versiones:
desde los cigarrillos manchados con las ganas de fumar,
el deseo que quema las cosas lejanas como un pretexto repentino
para reemplazarlo todo
hasta el rosario cido que perfora las glndulas de los dbiles.

Pertenecemos despus de todo a estas versiones
porque hace mucho que ya no se nos permite la inocencia
tan fcilmente,
como cuando nos sujetbamos de los cabellos que llegaban
hacia nuestros dedos como seales en espirales
o cuando alguien besaba sin miedo alguno
el borde aparentemente clausurado
de nuestros escritos sencillos
      y por ratos muy parecidos
      a modo de un palimpsesto inconfundible.

Pero habr que esperar que esta locura sea pasajera
cuando el ms decidido entre nosotros logre preguntarse:
qu hacemos con los corazones enjaulados
mientras nos dejamos morir de esta manera?,
y entonces ya no nos dedicaremos
a sonrerle de memoria a una pared desgastada
o a treparnos a las palabras
como si nos libraran de una extincin eminente.
            Nuestro nico pasatiempo ser
jugar con la transpiracin para volver a ensuciarnos
y en medio del renovado estrago
sentirnos como nunca hemos debido dejar de hacerlo.



*** quisiera

Quisiera adelantarme algunos das
para espiar los bordes de los hechos que an no suceden
y poder finalmente enroscarme tranquilo.

Quisiera creer un poco ms en m
y apretar con ms fuerza mis barandas,
mi cinturn de seguridad,
      si es esta la justa razn que no depende tanto
del pronstico del clima.

Quisiera no hundirme en los sillones
y jugar con el castillo de baba que ha edificado el sobrino
o en todo caso ser menos cobarde
y levantarme ms temprano para el desayuno.

Quisiera evitar las peleas que nunca tengo con mi mujer
y decirle que hemos aprendido con el tiempo,
a pesar de que cada vez que nos tocamos
es el comienzo de todo.

Quisiera saber de qu se trata el misterio
de iniciar esta escritura continua
donde se desea tanto. O por lo menos
      sospecharlo.



*** dimensin desconocida

      Hay esa vacilacin inexplicable
      Cuando el espritu acerado
      Recupera las formas del innombrable
      Caos.

      Rodolfo Hinostroza

Todo hace suponer que me encuentro atrapado.
El lugar es lo de menos
desde que los colores ya no vienen a reemplazar
la transparencia impalpable.
La velocidad ya no es para el encierro un sustento necesario
porque al detenerme
las cosas que desfilan circularmente tambin se han detenido,
ser el ltimo en la habitacin y olvidar cmo se cierra una puerta
me ha llevado a la nica respuesta posible:
soy un parroquiano del umbral.

Bajo estas circunstancias
la memoria se convierte mansamente en un cuerpo cncavo
donde las lneas convencionales cambian de rostro sin aviso
ni remedio, de all nace entonces
el deseo de donar el comienzo de los poemas
con la condicin de no seguir escribiendo.

Pero no todo se encuentra perdido
ni encerrado, slo hay que saber calcular
cundo las pastillas son parcialmente exitosas
sobre los tumores que el corazn hereda
y cundo la nueva invencin de mis contornos
necesita de una oracin compartida.
Las manos cruzadas pueden asumir esta labranza pendiente
      y ms aun las tuyas
que construyen alegremente la mezcla,
la calma de los das anteriores
y la sencilla porcin de nuestras plidas carnes cuando las ponemos a secar
con la ltima coordenada de los soles.

Todo hace suponer que me encuentro atrapado.
El lugar es lo de menos
desde que las huellas familiares dejaron de circular.
      Perdona el desorden
pero necesito saber si tus pecas seguirn pastando sobre mi espalda
cuando comience verdaderamente el da.

** lex Morillo Sotomayor
   alex_morillo@hotmail.com
   Escritor peruano (Lima, 1984). Estudiante de literatura en la
   Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM,
   http://www.unmsm.edu.pe). Form parte del comit organizador de las
   Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana (Jalla) en 2004. Ha
   publicado textos crticos y poticos en diversas revistas, peridicos y
   blogs de su pas. Forma parte de la muestra potica Generacin 2000? Es
   miembro del grupo cultural Nudo de Voces y del comit editorial de la
   revista peruana de literatura Tinta Expresa. Es el representante de la
   coleccin de narrativa peruana Diamantes y Pedernales, de la editorial
   San Marcos.



=== Retrato con mujer desnuda      Bertha Fritez =========================

Desde hace un tiempo, en vista de que la musa no llega a m, me he
propuesto a buscarla. Visito museos, veo los lbumes de mis amigos, veo
revistas, fotos de peridicos. Escojo una imagen, y en base a ella me
invento una historia. He aqu lo que ocurri el da que me consegu en un
museo el retrato de la mujer desnuda que a continuacin describo:

Era grande, muy grande el retrato (no esperen algn anlisis del mismo, no
tengo idea de cmo hacerlo. Me limito slo a describir lo que veo, lo dems
lo invento, lo imagino). En primer plano se apreciaba una mujer joven, de
piel blanca, cabello negro y suelto. Caminaba desnuda por la calle,
cubierta slo por un abrigo de piel. Sus pies, en zapatos negros, un poco
altos. En su mano derecha llevaba un portafolio. Su otra mano, aunque
libre, apretaba su lado del abrigo, como aferrndose a l, como si el
abrigo fuera quien llevara a esa joven mujer a su destino. No se dejaban
ver los senos, pues los cubra ese punto en que el abrigo se cierra a la
altura de su pecho. En cambio su vulva se vea completamente. Bueno, no
completamente, pues era velluda, como deben ser las vulvas. As era el
retrato. No tena nada ms. Slo esa joven mujer que caminaba desnuda,
cubierta por un abrigo de piel. Me sent frente al cuadro. Lo mir todo,
sin detallar mucho en un primer momento. Luego empec a mirarla a ella, con
detalle. Mir sus ojos, mir sus piernas. Eran delicadas, delgadas,
elegantes, bellas como para mostrarlas en un baile de tango. Observ bien
el abrigo, su portafolio negro, su reloj de cadena, su cabello suelto,
libre, como si recin se levantara de su cama, desordenado, pero hermoso.
Trat de descubrir si estaba feliz, si estaba triste, si vena a un paso
rpido cuando le hicieron el retrato o ms bien si vena a un paso lento.
Detall sus zapatos, su abrigo. Me preguntaba qu haca una hermosa mujer
como ella caminando desnuda en la calle. Necesitaba hacerme su historia.
Tom mi lpiz, mi libreta de anotaciones y quise empezar a escribir. De
pronto voces internas y contradictorias comenzaron a apoderarse de mi
lpiz, de mi mano, de mi historia.

La robaron, seguramente la robaron! solt una carcajada y le contest a
la voz: es posible. Pero sera absurdo, quin la robara y le dejara el
reloj y sobre todo el abrigo.

Bueno, seguramente la ropa era de Versace, adems fjate que no tiene
cartera. Dnde est la cartera? s, bueno, puede ser, le dije. Pero
igual, no quisiera hablar de la inseguridad, de los robos. No quiero
escribir para recordarle a la gente lo que vive a diario. Lo que ve a
diario. Al contrario.

Es una prostituta desesperada me dijo una segunda. Una prostituta?
Claro, qu hace una mujer desnuda en la calle a esta hora? me dice.
Pero, por qu salir desnuda? Le pregunto. Tengo entendido que mientras ms
insinuadora sea la vestimenta resulta ms atractivo el cuerpo de la mujer
para los hombres, no precisamente un desnudo total es lo ms atractivo. A
los hombres les gusta descubrir el cuerpo de las mujeres, y antes de
hacerlo imaginar cmo sern tras los trapos que las cubren. Bah!
Tonteras! me contesta. Hablas como si fueras de otra poca, ahora las
cosas son distintas: tetas, tetas, tetas!, culos, culos, culos! Mientras
ms grandes mejor. Mientras ms se vean mejor. Mientras ms rpido vayamos
al grano mejor.

Interrumpe una tercera voz. De otra poca pareces t, si ella fuera de
esta poca mnimo se afeitara la que te cont. Desde cundo no te
acuestas con una mujer? Desde cundo no te afeitas? La moda es afeitarse.
No dejarse ver ese bojote e pelos que lo que dan es asco. Tanto en mujeres
como en hombres la ley ahora es depilarse. Penes y vulvas descubiertas,
lisas, cual penecitos y vulvitas de bebs. Cero vellos en el cuerpo.
Brazos, piernas y pechos de lampios es la moda del momento. Mi hermano por
ejemplo se depila hasta las nalgas, si no, las chicas no se acuestan con
l. Y los pelos en el jabn? Ya son parte del pasado. As que sta no
puede ser trabajadora sexual, como ahora se llaman. Y si lo es, le debe ir
muy mal pues no complace las preferencias de los clientes.

A esta voz le respond: tienes razn en que existe una moda, pero cada
quien es como es, adems eso de pelarse completamente no me gusta, no te
parece antinatural? A m no me parece mal el hecho de que no se afeite
completamente, lo que me parece ilgico es que sea una trabajadora sexual y
ande en la calle con un portafolio, para qu le servira?

Una porttil! contesta otra voz diferente, ahora vienen en unos modelos
chiquiticos, que hasta te caben en el bolsillo. Estas seoritas son
organizadas, de seguro lleva digitalizada su cartera de clientes.

Bueno, en todo caso no es de eso de lo que quiero hablar tampoco. Adems no
me parece que ella sea una prostituta. Trabajadora sexual me corrigi una
de las voces un poco molesta. Como sea!, ella no me parece una. Hay algo
en ese tipo de mujer que sta no tiene. Miren su mirada. Miren sus labios,
relajados, entreabiertos. Ms bien parece una mujer con una vida grata.
Adems su piel no se ve maltratada.

Basta! No sigan hablando as de m se escuch de pronto una voz
femenina. La verdad es que esa noche llor, llor, llor mis voces y yo
nos quedamos atnitos. Llegu tarde, como siempre que vengo de mi trabajo.
Pasaba el da entero all. En esa oficina, frente a esa computadora.
Tratando de hacer algo que valiera la pena. Nada all vale la pena. Ni
siquiera mi sueldo vala la pena. Detrs de m siempre los comentarios de
todos: Me dijeron que la nueva jefa es una ogra, Mejor era el anterior,
Viste cmo se puso de flaca Mariela?, Mataron a un malandro de un tiro
en la cabeza, mralo!, Amiga, revisaste si depositaron? (cuando es
25), Viste cmo Ana le est jalando a la nueva jefa?, No pasen por aqu
que estoy limpiando (cuando son las ocho de la maana, hora de llegada de
todos), Jos se escap el viernes, viste qu abuso?, apenas pagan siete
das de tu sueldo como bono de vacaciones. La lista es inmensa, se
cansaran de escucharme. Me agobian, me atormentan todos. Y mis jefes.
Creo que deberas darnos una propuesta para mejorar el trabajo, cambia
esto y aquello de la propuesta, busca otros precios, mejora la
propuesta!, mejora la propuesta!, mejora la propuesta!. La propuesta
lista, impecable, perfecta: Ya no hay dinero para algo como lo que
propones.

Segundos, minutos, das. Se repiten, se repiten, se repiten.

Llegu a casa, me recibi la soledad, el silencio, slo me acompaaba el
sonido de los autos que se cuela por mi ventana. Y el de mi televisor una
vez lo enciendo. Nadie con quien hablar, nadie con quien discutir, nadie a
quien contarle mi frustracin, mi alegra, si la hubiera. Empec mi rutina.
Preparar mi cena, botar basura, lavar mi ropa, etc. Sent de pronto unas
incontrolables ganas de escuchar msica. Como si mi alma me lo pidiera.
Como si no pudiera aplazar esa necesidad. Me pareci adems buena idea, as
poda distraerme mientras terminaba. Era msica de la radio, instrumental.
Suave, muy suave. Haca contraste con la fuerza que usaba para lavar mis
ropas y con el ritmo con el que lo haca. Poco a poco mi ritmo al mover mis
manos fue bajando. Hey! Ser que la matamos? Cllate!, le grit a la
voz imprudente, ella continu como si no hubiera sido interrumpida. Sent
un gran agotamiento, dej de lavar y me dediqu a terminar de hacer mi
cena. No pude comerla. Terribles ganas de llorar se apoderaron de m, mi
cuerpo me llev a mi cama, me abraz a mi almohada. Llor, llor, llor,
llor, llor, no poda parar. Todo me empez a molestar, la ropa que
llevaba, la peineta que me sostena mi cabello, mis anillos. Me despoj de
todo, segua llorando. Creo que estuve as durante muchas horas. Mis
sbanas terminaron mojadas, empapadas de lgrimas y sonadas de nariz. Mis
ojos dolan, costaba abrirlos, pesaban, mi nariz no me permita respirar,
se sec mi garganta de usarla como nariz. Me dorm. Cuando despert mi
nariz segua sellada. Mi visin estaba nublada. Mi cuerpo pesado, enrollado
como si tuviera mucho fro. En pocos minutos sonara mi despertador,
siempre suena a la misma hora, siempre me despierto antes que l. Duermes
con alguien? Ya dijo que est sola. Calla por favor. Y el mismo impulso
que me llev a mi cama me levant. Me hizo incorporarme, salir, andar. Tom
mi abrigo, mis zapatos, mi reloj, mi portafolio, sal.

Al llegar a la calle comenc a sentir las miradas pesadas de la gente sobre
m, comentarios detrs de m. No entenda lo que decan, slo escuchaba
voces que rumoraban, susurraban, las senta lejanas. Yo s las oa dijo
el fotgrafo. Est loca!, Qu asco!, Qu vulgar!, Debe haber
robado a alguien!, Polica!, Polica!. En mi mente haba un agradable
silencio. Me dominaba una extraa tranquilidad, por primera vez no me
importaba si era de m que hablaban. Slo quera andar en libertad. Segu
caminando y all estaba l. Me vio pasar y no poda perder la oportunidad.
Tena su cmara en mano y la us en m. El flash me sorprendi. Fue como si
an estuviera dormida y ese pequeo relmpago silencioso me despertara
realmente al da, o a la noche. Segu caminando, ahora despierta, de pronto
sent mucho fro. Las voces de todos, que antes escuchaba lejanas, comenc
a escucharlas muy cerca de m, me aturdan. Las cornetas de los autos las
sent todas dirigidas a m. El silencio termin. Un grupo de seores
uniformados se acerc a m. Tambin l se acerc, pero detrs de los
primeros.

Detngase, seorita me dijo una voz con mando. Me detuve. Me puede
explicar por qu est caminando por las calles de esa manera? No entenda a
lo que se refera. No entenda nada. Me senta recin sacada de un sueo.
Le dije: No le entiendo seor, a qu se refiere? Est desnuda, seorita.
O es que eso le parece normal? No se da cuenta de que est alterando el
orden pblico? Desnuda? pregunt. Y en seguida me mir. Me asust
muchsimo, deseaba estar dormida y despertar en cualquier momento. Deseaba
hablar y mi voz no lograba salir. Deseaba cubrirme pero mi cuerpo estaba
detenido, inmvil.

Es mi modelo dijo el fotgrafo. La hice desfilar desnuda para tomarle la
foto que enviar al concurso nacional. Tengo derechos de tomar fotografas
en esta zona. Mientras sacaba una serie de permisos y papeles no se
preocupe, dijo el fotgrafo. Uno de los otros uniformados mir los
papeles, asinti con la cabeza mirando al que se dirigi a m. Devolvieron
los papeles. Se fueron.

Yo en cambio mir al fotgrafo, cubr el resto de mi cuerpo con el abrigo y
le sonre.

La voz se qued callada.

Mis otras voces y yo preguntamos al unsono: Y qu pas luego?

Ya tienes la historia de cmo llegu hasta aqu...

** Bertha Fritez
   berthafreitezpulido@gmail.com
   Escritora venezolana (Barquisimeto, Lara, 1977). Es ingeniera en
   informtica. Textos suyos han sido publicados en peridicos de su
   ciudad.



=== Poemas      Ana Mara Manceda =========================================

*** Buceando en el infinito

El excntrico millonario lo rapt.
El poeta encerrado jugaba a descubrir el sol
en la ostentosa pintura de las paredes de la crcel,
sus lgrimas brillaban con el reflejo.
El cuaderno y una lapicera eran sus nicas posesiones,
ni un libro, tremenda tortura.
En las pginas deba escribir todo lo que saba del infinito.

Escribi sobre pjaros, sobre vientos. Hasta dnde llegaban sus sonidos?
El amor rozaba sus fronteras? Existiran los arco iris en ese sinfn?
Se expandi con su conciencia y con el universo.
Escal montaas virtuales para observar desde la mgica altura
la pequeez real de la existencia.
Se sumergi en las entraas de la tierra para viajar junto al magma
que se desplazaba sobre la superficie,
buscando en cada partcula algn indicio del misterio.
Slo descubri las rocas que engendraban el planeta.
El sueo era bendecido cuando su mente agotada dejaba de pensar.
El tiempo dado para explicar lo abstracto llegaba a su fin.
Crey estar cerca de terminar su obra cuando se compenetr en la violencia,
en el sufrimiento de las madres ante la prdida de sus hijos,
ante la injusticia social que vea en el mundo, sufri tanto que no pudo
      [escribirlos.

El da del ltimo encuentro lleg. El secuestrador entr en su celda, era
      [repugnante,
su abdomen promiscuo se adelantaba soberbio a su cuerpo.
Sus ojos eran dos huecos vacos si no fuera que dispersaban algunos
      [destellos inciertos.
El poeta saba de su muerte, se acercaba, estaba sentenciado.
Ante la pregunta si haba llegado a la explicacin del infinito respondi.
S, pero no tengo una sola respuesta, una est en la bsqueda que he vivido
      [en estos das de encierro, la otra en su ignorancia, en su triste e
      [infinita ignorancia.



*** El aleteo de la mariposa

Cre que estaba en reposo la nostalgia,
pero en algn lugar del universo
alete una mariposa.
Como un ro viajando por su cauce,
la mente esculpida a cada instante
timonea emociones en la rutina.
El caos acecha transparente,
lo simple se vuelve complejo
lo equilibrado comienza el desorden,
lo invisible se presenta inexorable.
Porque la nostalgia es perversa, parsita, seductora.
Omnipresente, se mezcla con el flujo de la sangre,
con el aire que inspiramos.
El bello paisaje se cubre de neblina,
la msica escuchada proviene desde
las sombras
y pinta las caras extraas que deambulan por las calles.
entonces...
El poema es incipiente y el temido llanto asoma.
Cre que estaba en reposo la nostalgia,
pero en algn lugar del universo
alete una mariposa.



*** Gaia (Diosa tierra)

T
que vas navegando en el espacio
Gaia, dime,
Podremos curar tus heridas
nosotros, que las infligimos?

S de tu fiebre, tu ahogo
producido
por la ingobernable
codicia humana;
El gas carbnico,
la lluvia cida,
la tala indiscriminada
de nuestros bosques,
la llaga gigante
de la capa de ozono,
la fatuidad nuclear,
la destruccin
del delicado equilibrio
que sostiene el tejido
de la biodiversidad.
Sobre todo Gaia
la insustentable
poltica ambiental.

Nacen muchos nios Gaia
que sern pobres,
eso es hambre, eso es enfermedad
ya no harn falta las guerras Gaia
la extincin ser natural.

T sigues navegando en el espacio
azul y magnfica
herida de muerte.

Tu venganza no es dulce
nos arrastras con tus vientos
tus huracanes,
tus ros enfurecidos.
Tus otrora cristalinas aguas
invaden los pueblos
con nuestras propias pestilencias.
El  infierno ntimo quema los
frondosos bosques.
IGNORANCIA!
Arden la belleza y el oxgeno
arden las esperanzas
mueren especies inocentes.
No vale nada la vanidad
de nuestra intelectualidad.

Y t sigues Gaia
tu majestuoso viaje
por el universo en expansin
sigues entre el polvo csmico
junto a la Va Lctea
tras el Sol,
por la oscuridad de la nada
hacia un destino iluminado
herida de muerte.



*** Para cacho de tango

Cacho...
escuchando a Dolina hablar de tangos
record tus letras y tus cuentos.
No dejes de tramar tus fantasas,
la nostalgia tanguera tiene un ritmo
que nos hace bailar la humedad portea
mientras cae la nieve en primavera.

Dale! No te quedes!
cre tus personajes en dos por cuatro,
habl de musetas y de mims,
de esquinas rosadas y calles empedradas,
As soamos todos...
Que es cierto que Dios habita en Buenos Aires
que Gardel canta mejor
y que Borges
desde un laberinto de nubes, soando espejos,
describe a feroces malevos
que miran despiadados a Piazzola
y se tocan el sombrero ante Discpolo.

Un farol, un hombre, una mina, el burdel,
el humo, el pernot, madreselvas en el patio
y un buln mistongo refugiando a los amantes.
Dale Cacho! No te quedes...
El Sur est tan lejos!
recordanos el agridulce sabor de la nostalgia
y ese olor a tango... ese olor a tango
que nos llega desde el puerto.



*** Soy transparente

Soy transparente
no porque sea bella
etrea, luminiscente,
soy transparente
porque soy mama
de un hijo adolescente.

l vaga por la casa
repartiendo de forma dadivosa
calzones, medias, zapatillas.
soberbia juventud sonmbula
no me ve, no me oye
pasa a mi lado
de figura de fantasma
dejndome la estela
del perfume a esperanza.
y se prende, mi amor
en ese aroma.

Yo s
que estoy sembrando semillas
que germinaran
cuando l sea padre,
mientras tanto
desde mi transparencia
armo todo los das
este hogar de plantas
perros y gatos.

Soy transparente
tengo un hijo adolescente
pero s
que en la historia de mi vida
esto es slo un rato.

** Ana Mara Manceda
   amtaboada@smandes.com.ar
   Escritora argentina (Tucumn, 1943). Estudi ecologa en la Facultad de
   Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata
   (http://www.unlp.edu.ar). Ejerci hasta su retiro la docencia a nivel
   secundario en geografa y biologa en Neuqun, Patagonia Argentina,
   donde reside desde 1975. Es socia fundadora de la Fundacin San Martn
   de los Andes. Coautora de El libro de los cien aos (Fundacin San
   Martn de los Andes, 1999) y de las obras teatrales Corramos, el
   escrache est a la vuelta (2004), Adelina prende un sahumerio y Los
   llamadores del viento (2005). Fue seleccionada para antologas de poesa
   y narrativa por la Editorial Minerva (Crdoba). Textos suyos han sido
   recogidos en diversas antologas como Analogas (Subsecretara de
   Cultura de San Martn de los Andes, 2005), El ro demorado (Editorial
   Dunken, 2006), Poetas y narradores contemporneos (Editorial de los
   Cuatro Vientos, 2007) y Mensajeros literarios (Centro de Escritoras
   Nacionales; Crdoba, 2007). Recibi el 2 premio en Narrativa del
   Concurso Internacional de Editorial Novelarte (Crdoba, 2006). Ha
   publicado en revistas digitales como Isla Negra
   (http://isla_negra.zoomblog.com), Artesanas Literarias
   (http://www.artesanias.argentina.co.il), Con Voz Propia
   (http://convozpropiaenlared.blogspot.com), El Cuento Nuestro
   (http://www.elcuentonuestro.com) y Azul Arte (Uruguay;
   http://revistaliterariaazularte.blogspot.com), entre otras.



=== Pndulo      Adn Echeverra ==========================================

El grito de Leticia permanece en la garganta creciendo en espirales sobre
el cadver que cuelga del travesao. Se ha animado a retirar el cabello del
rostro, y al hacerlo, le sobresalta el movimiento estertreo que an
recorre las piernas, y ese ronquido apenas audible del ahorcado.

El cuerpo pesa. Por ms que hace para descolgarlo no lo consigue. A qu
correr a la calle y asustar a los vecinos. l ah colgado, esttico en el
tiempo, y ella sentada en el rincn mirando el vaivn del cuerpo que pende
de la soga. Y es que era insoportable la bsqueda de abandono a que su
esposo se dedicaba.

Leticia intentando escapar de la cotidianeidad recalcitrante y ajena. Los
sueos pretritos de esa historia que juntos decidieron ir construyendo,
sepultando el dolor en ambos pechos, las traiciones, quiz nunca consumadas
en lo fsico pero si dentro, en el sentimiento, en la memoria, en la mente.
Pusieron barreras infranqueables. Las palabras hiriendo los cuerpos hasta
adentrarse como saetas envenenadas que ya no tendran oportunidad de sanar
la lepra que haban inoculado.

Todo fue transportado a la rutina de las ltimas semanas: un rostro de ira
que giraba por la noche dentro de la casa, de una habitacin a otra,
persiguindola. Leticia tratando de sonrer y abandonar la angustia en su
hogar, que se paseaba por los rincones y las sbanas. No haba sitio para
esconderse, no quedaba espacio para la ternura y los recuerdos del
noviazgo, todo se haba consumido en el fuego de las pequeas venganzas.

El mirar de ella hacia otros varones que reconocan en su maternidad a una
mujer completa, y luego, al llegar la tarde, mientras sirve la cena, caer
en el rostro siempre tenso de su esposo, esperando arreglar las cosas,
recuperar lo que se ha perdido.

Leticia comenz a ver a dgar en casa de una ta, cerca del cementerio. Se
las ingeni para estar con l los jueves, durante un ao, por las
prohibiciones de su padre que a tantos novios le haba espantado.

La noche comenz a mostrar sus frutos en los brazos de este hombre, y el
placer creci tanto que decidieron transitar la eternidad con la presencia
de un hijo para alimentar la vida. Tuvieron que casarse.

Construyeron un hogar ms que cmodo, ante el escndalo de la pobreza del
pueblo y sus ejidatarios. Qu importaba ms, si no la felicidad completa?
Pero cuando el nio cumpli los siete aos sucedi que dgar no pudo
asimilar la violenta muerte de su padre en una noche de pelea de gallos, y
la tragedia se amarr a su cuello como un grillete de odio, y no quiso
soltarle ms, en cambio, apretaba, apretaba y el nudo era cada vez ms
fuerte.

dgar se hundi en una depresin que lo pona meditabundo. Nadie del pueblo
poda hablarle sin recibir improperios de su parte. Su odio le caus las
llagas que ostenta en los puos.

Poda vrsele gatear por el jardn de la casa devorando hormigas venenosas
o subir al techo a dispararle a las iguanas que tomaban el sol sobre el
muro. Los ojos en blanco se hacan una visin normal para su rostro, no
poder controlar el vrtigo de la mirada. Y el hablar solo, tan recurrente.

Sola llevar a su hijo al interior del cementerio, entre los dos se
encargaban de mantener impecable la tumba del abuelo, la pintaban de
colores, siempre adornada con rosas y flores de la regin, recogan los
recuerdos por medio de fotos, que luego, juntos iban pegando en la pared
del cuarto del nio, como armando un rompecabezas a la muerte, una ofrenda
a la memoria, con esa entrega vital que dgar le iba enseando.

Leticia cuenta que dgar se pasaba las horas mirndola dormir. En ocasiones
cuando ella despertaba para ir al bao, dgar estaba desnudo en la ventana
con la escopeta cargada, al acecho. Muchas veces ella lo cubri con una
colcha para esconderlo del fro amanecer, mientras aqul permaneca
acurrucado en un silln de la terraza con el arma cada a un costado.

dgar dej de hablarle a Leticia. La ausencia del abuelo haba convertido
la casa en un altar, y el insomnio fue tragndose la cordura de este
hombre, antes acostumbrado a luchar, ahora slo luchaba contra ella, contra
sus salidas a trabajar, sus llegadas tarde.

Se supo que dgar decidi no separarse ms de su hijo, rehuyendo la
compaa de la esposa. Hasta se mud al cuarto del nio, y ella los
escuchaba durante las madrugadas hablando de temas intrascendentes: el
color de los pjaros, la heladez del agua de los cenotes, de los eclipses
que dejan caer la mitad de su luz sobre las hojas de los rboles, del sabor
de la sangre de los venados, del olor de la plvora hmeda durante la
cacera, los recuerdos de una infancia que dgar quera recrear en su hijo.

Leticia comenz a sentirse sola en medio de su familia, ajena a esta
historia que circulaba de los solares a la plaza, de la milpa al atrio de
la iglesia. Todos pendientes de dgar. Todos culpando a Leticia por la
cordura de un hombre. Mujer hermosa, de carnes amplias, acab por inundar
de celos la cabeza de dgar, tan trabajador y dedicado, ahora lo miran
desaliado, con los ojos invadidos de tristezas, sumido en la pesadumbre, y
ella siempre afuera: slo dgar se encarga de Adriancito.

Leticia estaba sola con el recuerdo de aquella piel de su marido que ya no
se acostaba en su lecho, que se la pasaba por las maanas acompaando al
nio, y por las noches como un guardin que defenda la fortaleza de su
honor. Vigilndola, asustndola, y poniendo a Adriancito en su contra. El
nio creca robando la pasin de sus aos.

Aquel anhelo de una vida juntos se qued escrita en el templo, la noche en
que se consagr a dgar, y ahora esas mismas fibras que tejieron su destino
la asfixiaban, tena que soltarse. Cmo un ritual arcaico puede cambiar
los nimos? Es acaso la muerte social una complicidad del matrimonio?

El cuerpo de su esposo an se balanceaba. Trepando sobre un banco, Leticia
logr cortar la soga y el bulto cay. Aquella mirada, la boca manando
sangre, la trquea rota, y esa marca alrededor del cuello, amoratndole la
piel. Algo deca entre labios: que ella era la culpable de dejar al nio
sin padre. Qu importaba, si haba muerto. A fin de cuentas, slo ella lo
haba visto. Si l hubiera querido ver la falta que le haca en las noches,
para abrazarla y sentirse protegida. Por qu la culpaba si l haba
decidido largarse sin consultarlo con ella?

Conforme los das se agrietaban, el color de la mirada de su esposo fue
adquiriendo tonalidades amarillas y rojas, negras de odio, palpitando en su
cerebro, sobre los msculos de la cara, pero para el nio la sonrisa de
siempre, intacta.

La casa se tapi de infierno con la desesperacin de saberse vigilada,
insomne a pesar de las pastillas, ignorada.

dgar jugaba y se diverta con el nio, y cuando Leticia quera acercarse,
el juego o la broma terminaban.

Leticia no pudo acostumbrarse a despertar con el sobresalto de ver a su
marido en cuclillas sobre la cama, observndola: Soy capaz de cualquier
cosa, le deca al odo mientras le tiraba del cabello.

Luego se levantaba y sala a la terraza, escopeta en mano, caminaba por el
jardn, se arrodillaba sobre los hormigueros con la mirada perdida entre
los helechos, dejaba que los hormigones hicieran una fila sobre su torso
desnudo; suba a los techos, y se quedaba fijo, ah, como una grgola,
dejando a Leticia con la garganta comprimida por el miedo.

Tal vez deba acabar con esta situacin, le dijo en muchas ocasiones para
rematar alguna ria, y se llevaba al nio, mientras ella se encerraba en el
cuarto y el llanto la aventaba sobre las paredes de su prisin.

En la fiesta de cumpleaos de la madre de Leticia, se les vio bailar juntos
sin despegar los cuerpos, y todos recordaron aquellos das de
enamoramiento.

Leticia nunca estuvo dispuesta a rendirse, haba decidido no dejar pasar
los ardores de su piel, quera consagrarse de nuevo a su esposo:
reconquistarlo. Si pudiera saber cmo lograrlo, si pudiera saber contra
quin tena que luchar. El recuerdo de su suegro, la marejada de celos, la
rivalidad del nio.

Durante la fiesta, dgar tena la mirada penetrante de siempre para ella,
mirada de ojos fijos; que se iba transformando mientras se deslizaba hasta
el rostro de su cro.

Dijo que iba a la casa a darse un regaderazo. Abraz a Adriancito hasta que
el nio estall en risa, y media hora ms tarde Leticia lo encontr colgado
de un madero.

Sus pies no tocaban el piso, y en la mirada el rencor se vea puro,
disecado; colgaba del travesao de la cocina, mecindose ante los sueos
inconclusos de su esposa; los ojos fijos en el vaivn, como un pndulo que
con cada movimiento arranca la amargura del rostro de Leticia y destella en
los instantes prximos de la muerte.

Ella siente enormes impulsos de correr atravesando el pueblo hasta perderse
en las milpas. Ajena a todo y a todos. Sabe que tardar en acostumbrarse a
los silencios que inundarn la casa.

Ahora teme por Adriancito. En los ltimos das la mirada del nio se ha
vuelto amarilla-roja, negra de odio. Quiz tambin le rehuya y guarde esa
mana de ir al cementerio a visitar la tumba de su padre y platicar con l,
como dgar lo haca con el abuelo. Acostumbrado a su trato con la muerte,
la vida podra significar solo una lamentacin, una sala de espera.

Tiene que evitarlo, por eso nadie debe encontrar el cadver. Arrastra el
cuerpo hasta el bao; lo desnuda pensando en qu lugar su esposo ha
guardado los serruchos.

** Adn Echeverra
   adanizante@yahoo.com.mx
   Escritor mexicano (Mrida, Yucatn, 1975). Escribe poesa y cuento.
   Bilogo con Maestra en Produccin Animal Tropical por la Universidad
   Autnoma de Yucatn (Uady, http://www.uady.mx). Integrante del Centro
   Yucateco de Escritores, A.C., de cuya revista Navegaciones Zur es
   editor. Ha publicado los poemarios El ropero del suicida (Editorial
   Dante, 2002), Delirios de hombre ave (Ediciones de la UADY, 2004) y
   Xenank (Ediciones Zur-PACMYC, 2005). Participa en los libros colectivos
   Litoral del relmpago: imgenes y ficciones (Ediciones Zur, 2003),
   Venturas, nubes y estridencias (ICY-INJUVY, 2003) y Los mejores poemas
   mexicanos; edicin 2005 (Fundacin para las letras mexicanas y Joaqun
   Mortiz-Editorial Planeta, 2005). Textos suyos han aparecido en las
   revistas Abisal (Instituto Quintanarroense de Cultura), Luna zeta
   (Oaxaca), Acequias (Universidad Iberoamericana de Torren, Coahuila),
   Tierra Adentro (Conaculta), Alforja de Poesa (Universidad Autnoma
   Metropolitana, UAM), El Universo del Bho (Instituto Ren Avils
   Fabila), Molino de Letras (Texcoco, estado de Mxico), Fandango (Oaxaca)
   y SIC y Los Otros Errores (Distrito Federal), as como en el suplemento
   Arena del peridico Exclsior (Distrito Federal) y en las revistas
   digitales Prometeo Digital (http://www.prometeodigital.org), Proyecto
   Sherezade (http://home.cc.umanitoba.ca/~fernand4), Ficticia
   (http://www.ficticia.com) y El Otro Mensual (EOM,
   http://www.eldigoras.com/eom/umbral.htm). Coordin el taller de creacin
   literaria del Injuvy (2003-2004) y el Taller Literario Grietas
   (2004-2005), participa en el taller del CYE y coordina la Catarsis
   Literaria El Drenaje. Ha obtenido diversos reconocimientos en su pas,
   como el primer Certamen de Poesa Joven Jorge Lara (2002) y el Premio
   Nacional de Poesa Rosario Castellanos, donde obtuvo el segundo lugar.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Orisha      Carlos Rubio Albet ========================================

      Novela
      Xlibris
      Tinicum, Pennsylvania, 2007
      ISBN: 1-4257-6000-7
      166 pginas

Acaba de aparecer en Estados Unidos la ms reciente novela del escritor
cubano Carlos Rubio Albet, Orisha, que enfocada en el tema de la santera
es, en palabras de su autor, su obra de sustancia ms cubana. Algo que se
puede apreciar ya en la imagen que ilustra la portada, un cuadro de Yolanda
Fundora (http://www.yolandafundora.com) que representa a Yemay, la
potencia que controla las aguas.

Un orisha es una divinidad, hija y manifestacin directa de Olodumare, dios
supremo de la religin yoruba. Partiendo de este tema medular de la
tradicin afrocubana, Rubio Albet ha vuelto a sus races con este libro
que, a juicio de la profesora y crtica literaria colombiana Leonor A.
Ulloa, dibuja una elipse que magistralmente enlaza el mbito primigenio de
la isla con el contemporneo.

Orisha narra el desenlace del vaticinio de un babalao lucum que anuncia
con detalles el nacimiento y futuro de Ignacio Bentez, alias Agua Dulce,
un mulato de ojos azules descendiente de yorubas, desenredador de enigmas,
despejador de conjuros malignos, hijo del espaol Jorge Ferragut con una
apasionada e indmita cubana. Dos veces por semana, sin prembulos
escabrosos, narra Rubio los encuentros furtivos de la pareja, se
entregaban a un placer sin inhibiciones y repleto de mordidas, araazos y
hasta que una que otra imprecacin al no lograr alcanzar esa regin tan
cotizada, pero inasible, a la cual los conduca el conducto carnal.
Ignacio ser el elegido sucesor del brujo lucum y el encargado de
ratificar la veracidad del pronstico de los caracoles cours sobre su
propio destino.

Desplazndose desde la Cuba originaria hasta la revolucin fidelista de
1959 y el subsiguiente xodo a tierras floridanas, agrega Ulloa, la
novela describe y recoge sensualmente la riqueza del paisaje guajiro, el
sabor de su tierra tostada y suculenta, el mundo alucinante y fogoso de la
zafra, la decadente vida nocturna de la capital cubana y el Miami
comercializado de la emigracin.

Rubio Albet aprovecha los mbitos mgicos por los que se interna en su
historia para desarrollar una narrativa florida que Ulloa no duda en
calificar de barroca. Por otro lado, el autor hace gala de un conocimiento
minucioso de los ritos y leyendas asociados a la religin yoruba, y su buen
hacer se pone de manifiesto en la relacin de tales procedimientos, que
discurre de manera natural, sin producir en el lector la impresin de estar
ante un ensayo sobre el tema.

Orisha se revela como parte de un plan literario de su autor, en el que se
cruzan personajes y situaciones de otros de sus libros. No sin justicia la
novela ha sido descrita por Ulloa como un ldico experimento artstico que
mantiene el inters del lector de principio a fin al mismo tiempo que lo
reta a explorar los diversos vnculos que la unen a la polifactica cultura
cubana.

Oriundo de Pinar del Ro, Rubio Albet es un autor bilinge, con obras en
ingls y espaol, que reside en Estados Unidos desde 1961. Ha publicado el
libro de cuentos Caleidoscopio y las novelas Saga, Quadrivium, The
Neophyte, Dead Time/Tiempo muerto (bilinge), Orpheus Blues, Bullwhip y
Secret Memories/Recuerdos secretos (bilinge). En su sitio web
(http://www.carlosrubioalbet.com) es posible adquirir Orisha y los otros
libros que conforman su produccin literaria.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

Muchos artistas, a la vista de los resultados, viven su vida totalmente en
vano: artistas a millares y ni una sola obra de arte. Recuerde, a su vez,
que la mayora de los hombres son incapaces de hacer algo razonablemente
bien, y entre otros cosas, arte. El artista intil no habra sido un
panadero del todo incompetente. Y el artista, incluso si no divierte al
pblico, se divierte a s mismo; al menos ese hombre ser ms feliz gracias
a sus horas de vigilia.

      Robert Louis Stevenson, Carta a un joven que se propone abrazar la
      carrera del arte (1888).



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 Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 5 de noviembre de 2007
