
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XII     Cagua, Venezuela     N 175
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                       5 de noviembre de 2007
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                  comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                   literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                      *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~       ~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~               ISSN: 1856-7983
          ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
							 |
La Biblioteca Digital Mundial y la digitalizacin de la | Editorial
cultura, Jorge Gmez Jimnez.                           |
                                                         |
Epistolario digital. / Insecto sonriente. / El hilo de   | Breves
Israel. / Venezolanos actuales. / 4 de Lars. / Letras    |
del Cusco y del Sur. / De la dictadura a la democracia.  |
/ Bocetos de Fuster.                                     |
                                                         |
Wilfredo Carrizales dict en Espaa conferencia sobre    | Noticias
China. / Sacven: reforma de la Constitucin de Venezuela |
no afecta a creadores. / Anunciada creacin de la        |
Biblioteca Digital Mundial. / Chile homenajea a Gonzalo  |
Rojas en sus noventa aos. / Literatura Dramtica e      |
Infantil y Juvenil anuncian premios en Espaa. / Premio  |
Iberoamericano SM para Montserrat del Amo. / Mara       |
Florencia Gattari gana el Premio El Barco de Vapor. /    |
Premio Viaje al Parnaso calificado de fraude por sus   |
finalistas. / Pere Gimferrer recibi el premio Octavio   |
Paz de Poesa y Ensayo. / Jacobo Rauskin gana el Premio  |
Nacional de Literatura de Paraguay. / Blanca Varela      |
recibe distincin del Congreso peruano. / Programa Mi   |
Novela Favorita ser herramienta pedaggica en Per. /  |
Actividades por centenario de Miguel Hernndez anuncian  |
en Orihuela. / El Instituto Cervantes inaugur nueva     |
sede en Marrakech. / Podran declarar Patrimonio         |
Cultural al Festival de Medelln. / Suspenden Feria del  |
Libro de San Juan, en Repblica Dominicana. / Bienal     |
Ramn Palomares se celebr en Venezuela. / Repatriarn   |
mapamundis robados en la Biblioteca Nacional de Espaa.  |
/ Celebran en Mrida el Festival del Cine Venezolano. /  |
Autores iberoamericanos son protagonistas en la Feria de |
Miami. / Narradores de habla hispana se reunirn en      |
Caracas. / Semana de la Poesa de Gurico y Apure        |
recordar a Rodolfo Moleiro. / Tijuana celebrar quinto  |
Festival de Literatura del Noroeste. / Len nombra hijo  |
adoptivo al poeta Antonio Gamoneda. / Foro de Editores   |
de la FIL analizar redes y alianzas del libro. /        |
Realizarn en Costa Rica el primer Festival de           |
Escritores Inditos. / Escritores noveles se reunirn en |
Oviedo. / Jalla 2008 ser en Chile.                      |
                                                         |
Los Garca Lorca desenterraron el cadver del poeta,   | Artculos y
Fernando Guijarro Arcas. / Else Lasker Schler,         | reportajes
malquerida Elsie, Luisa Futoransky. / Memoria e        |
identidad en Jos Len Tapia, Manuel Cabesa. /          |
Sntesis o metempsicosis entre las hembras, Quo vadis,  |
de Jorge Eduardo Eielson, Salomn Valderrama Cruz. /    |
Las voces cubanas de Juan Carlos Romero Mestre, Teresa |
Dovalpage. / Dos novelas, Rafael Rattia. /             |
Conversacin en La Catedral, no una sino muchas voces, |
Jorge Zavaleta Balarezo. / Cuatro notas, Leopoldo de   |
Quevedo y Monroy.                                        |
                                                         |
Marcos Veroes, presencia impalpable y mesurada: La      | Entrevistas
escritura es una forma de vida, Rafael Ortega. /        |
Entrevista en exclusiva con Santiago Montobbio: la      |
potica del descubrimiento, Jorge Sanglard. / John      |
Jairo Junieles: Todo lo que escribo es sobre algo que   |
he perdido, Gustavo Tatis Guerra.                       |
                                                         |
Reflexiones en torno a la literatura, lo esttico y la  | Sala de ensayo
temtica gay, Armando Segura Morales. / La leccin     |
social ante el problema de la globalizacin y la unidad  |
latinoamericana en la obra Guatemala de Jos Mart,     |
Huberto Estrada S.                                       |
                                                         |
Fosas comunes, Oscar Vargas Duarte. / Poesa ntima, | Letras
Luisa Martnez Campos. / Dos relatos de Carolina Lagos   |
Campos. / Poemas de Vernica Delgadillo Vargas. / T lo |
sabes, Daniela Ivonne Gregorio Neria. / Vara de buscar |
agua y Nueve retratos (extractos), Gonzalo Mallarino    |
Flrez. / Juego de mesa, Luis Emel Topogenario. /      |
Poemas de George Reyes. / Aysa Uilca, Carlos Garca    |
Miranda. / Poemas de Flix Leonardo Rodrguez. / Lluvia |
negra, Ana Carolina Corvera. / Poemas de Ulises         |
Varsovia. / Tres cuentos de Claudia Merchn. / Poemas de |
Paula Bianchi. / La materia del sueo, Juan Manuel     |
Prez lvarez. / Poemas de Rebeca Montaez.              |
                                                         |
Jos Zorrilla.                                           | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
	     Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
		     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
			 http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
			  http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
			  http://www.redchilena.cl
===========================================================================
	 Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
		       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
	  Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
			  http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
			 http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
		      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||	 EDITORIAL	|||||||||||||||||||||||||||

=== La Biblioteca Digital Mundial y la digitalizacin de la cultura =======
=== Jorge Gmez Jimnez ===================================================

En das pasados fue anunciado el proyecto de la Biblioteca Digital Mundial
(http://www.worlddigitallibrary.org), que pretende poner a disposicin de
los usuarios de Internet buena parte de la cultura de la humanidad o, al
menos, la que pertenece al dominio pblico en la forma no slo de texto,
sino adems de mapas, grabaciones musicales, pelculas, fotografas y otros
materiales. Se trata de un ambicioso registro cultural que, segn promete
su presentacin, no estar limitado por asuntos tales como el idioma o la
geografa.

El proyecto arranca con un convenio suscrito entre la Unesco y seis grandes
bibliotecas del mundo: de Egipto, la Biblioteca Alexandrina y la Biblioteca
y Archivo Nacional; de Estados Unidos, la Biblioteca del Congreso; de
Brasil, la Biblioteca Nacional y, de Rusia, la Biblioteca Nacional y la
Biblioteca Estatal. Al igual que ha ocurrido con ideas anteriores que van
por los mismos rumbos, es notoria la ausencia de instituciones anlogas de
Latinoamrica, que podran ofrecer al mundo directamente, sin filtros, la
abigarrada riqueza cultural de nuestros pueblos. Pero es sabido que, por
estos lares que los discursos oficiales no dudan en alabar, definindonos
como pases que an estn construyndose, cuando ms bien pareciera que
estn destruyndose en manos del animal poltico, los recursos no salen
con facilidad de los bolsillos de los burcratas.

Es significativo, de cualquier forma, que el proyecto se anuncia como una
iniciativa que tiene entre sus objetivos promover el conocimiento y el
entendimiento intercultural internacional, y expandir en Internet el
volumen disponible de informacin en idiomas distintos al ingls y
provenientes de culturas distintas a la occidental. Ello, y la posibilidad
de que se adhieran al proyecto instituciones pblicas o privadas que tengan
acceso a colecciones de informacin que puedan ser ofrecidas gratuitamente
a los usuarios de la biblioteca tras demostrar, por otro lado, que
disponen de las herramientas tecnolgicas para propiciar tal integracin,
hacen de esta una propuesta ms que interesante.

Es cierto que se trata de la ensima idea que gira en torno a la
digitalizacin de la cultura. La Biblioteca Digital Mundial es una
propuesta de James Billington, bibliotecario del Congreso de Estados
Unidos, presentada por primera vez a la Unesco en el ao 2005, justo cuando
se empezaba a gestar la por nosotros llamada guerra de los libros que
dara paso al nacimiento de la Open Content Alliance (OCA,
http://www.opencontentalliance.org) entre otras iniciativas similares que
intentaban recuperar territorios ganados por la maquinaria digitalizadora
de Google.

Sin embargo, consideramos que la sola existencia de proyectos como estos ya
es un motivo para el optimismo. Por ahora estas iniciativas tienen una
apariencia un tanto dispersa y lucen como esfuerzos parcelados o
redundantes, pero creemos que es importante que esta fase sea desarrollada
tanto como sea necesario para que maduren los procedimientos con los que
traduciremos nuestra cultura al ms maleable y productivo entorno digital.
No es utpico suponer que a mediano plazo estas ideas, cual piezas que se
complementen unas con otras, terminen armando el gran rompecabezas de la
cultura universal. Un rompecabezas que ms temprano que tarde estar en
manos del pblico.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
					     http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Epistolario digital. Hace unos meses fue creado el Centro de Documentacin
Epistolar de Buenos Aires (CDE), entidad que se dedica a la concentracin,
preservacin y difusin del material epistolar que ha circulado en
territorio argentino en las ltimas dcadas, ofreciendo su archivo para la
consulta pblica a travs de Internet. El archivo digital est conformado
por la documentacin epistolar procesada digitalmente, que es donada al
CDE. Junto a esta seccin, que constituye el principal aporte del CDE, el
archivo est compuesto por otras que incluyen la reproduccin de cartas
publicadas, relatos y poemas, noticias y ensayos, as como la presentacin
de novedades bibliogrficas y reseas de libros y filmes referentes a la
temtica epistolar. De esta forma, el archivo digital se propone como
instrumento de difusin del patrimonio epistolar argentino y pretende
contribuir al conocimiento y la investigacin en este mbito.
http://www.cartas.org.ar

Insecto sonriente. El escritor mexicano Adn Echeverra, algunos de cuyos
textos pueden leerse en Letralia, obtuvo a principios de octubre el X
Premio Nacional de Poesa Tintanueva 2008, convocado por el sello
Tintanueva Ediciones. Echeverra se hizo acreedor del premio por su
poemario La sonrisa del insecto, que fue escogido por unanimidad por un
jurado compuesto por Becky Rubinstein, Raquela Vzquez y Alejandro
Ondorica, imponindose sobre otros 48 poemarios provenientes de los estados
mexicanos de Aguascalientes, Chiapas, Tabasco, Chihuahua, Durango, Sonora,
Puebla, Nayarit y Nuevo Len, as como del Distrito Federal. Nacido en
Mrida (Yucatn) en 1975, Echeverra escribe poesa y cuento y es bilogo
de profesin. Integrante del Centro Yucateco de Escritores, A.C., de cuya
revista Navegaciones Zur es editor. Ha publicado los poemarios El ropero
del suicida (Editorial Dante, 2002), Delirios de hombre ave (Ediciones de
la UADY, 2004) y Xenank (Ediciones Zur-PACMYC, 2005). Mantiene una
bitcora personal en http://www.espacioblog.com/adaneslaberinto.
http://www.tintanueva.com

El hilo de Israel. El sello Perifrica acaba de lanzar la novela Hilo de
cometa, del escritor venezolano Israel Centeno, quien realiz una visita a
Espaa para presentar el libro ante el pblico y la prensa en diversos
eventos organizados por la editorial. Hilo de cometa narra al mismo tiempo
los ritos de paso de un adolescente venezolano que vive an de lo
mitolgico (la pelcula Rebelde sin causa, el sexo inicitico, las primeras
borracheras, las motos, el mar en verano...) y la tortura a la que es
sometido su padre, un militar progresista. El libro incluye la nouvelle
indita de Centeno, Retrato de George Dyer, que insiste en algunos temas ya
presentes en Hilo de cometa y en su primer ttulo en Perifrica,
Iniciaciones (2006), al retratar a la Inglaterra de los aos 80, donde
vivi el autor algn tiempo, y en la que el ttulo de un cuadro del pintor
Francis Bacon funciona como clave para entrar a un territorio informalista
y figurativo a la vez. Centeno naci en Caracas en 1958 y es una de las
voces ms interesantes de Amrica Latina.
http://www.editorialperiferica.com

Venezolanos actuales. Gisela Kozak, Antonio Lpez Ortega, Fedosy Santaella,
Sonia Chocrn y Silda Cordoliani se darn cita el prximo martes 6 de
noviembre a las 8 de la noche en la sede del centro Santa Palabra, en el
cruce de las avenidas Trieste y Madrid, en La California Sur (Caracas,
dentro de los espacios de Roberto Mata Taller de Fotografa) para
participar en Narradores venezolanos en el siglo XXI, encuentro moderado
por la escritora Mara Celina Nez y organizado a propsito de la
publicacin la antologa 21 narradores para el siglo XXI, realizada por
Rubi Guerra y publicada por Ediciones B, en la que se recoge textos de
autores reconocidos como Jos Balza y escritores ms recientes como Roberto
Echeto o Gisela Kozak. La invitacin est abierta para todo pblico y la
entrada es gratuita.
http://santapalabra.com.ve

4 de Lars. Este jueves 8 se dar inicio a un ciclo de cine con los filmes
del realizador dans Lars von Traer, coordinado por las agrupaciones El
mARTadero y Cinefilia y auspiciado por el Instituto Cultural Boliviano
Alemn, en Cochabamba (Bolivia). El jueves se proyectar Europa, de 1991;
el viernes, Breaking the waves, de 1996; el sbado, Dancer in the dark, de
2000, y el domingo, Dogville, de 2003. Las funciones sern a las 8 de la
noche y tendrn un costo de 5 bolivianos. La cita es en El mARTadero, en la
calle 27 de Agosto entre Ladislao Cabrera y Ollantay.
http://www.icbacbba.com

Letras del Cusco y del Sur. Entre el 14 y el 16 de noviembre se celebrar
en Cusco, Per, el IV Coloquio Nacional Letras Cusqueas... Letras del
Sur, evento organizado por la Asociacin Centro Cultural Cusco en el que
participarn poetas, narradores, dramaturgos y novelistas de distintas
generaciones, tanto del Cusco como de Tacna, Arequipa y Puno. La actividad,
que tiene como objetivo acercar al pblico en general a los escritores, se
realizar en las instalaciones del Centro de Convenciones Cusco de la
Municipalidad del Cusco, a las 7 de la noche. Entre los escritores que
participarn se encuentran Braddy Romero, Caroline Valdivia Pasten,
Franklin Sequeiros, Pasos Paz, Silvia Soto, Lissette Vera, Jonathan
Alzamora, Julio Perea, Jimmy Vera, Pavel Ugarte, Ral Pacheco, Gloria
Mendoza, Christian Reynoso, Ana Bertha Vizcarra, Carlos Candia y Hugo
Contreras.

De la dictadura a la democracia. El Centre de Cultura Contempornia de
Barcelona (CCCB) inaugurar el prximo martes 20 de noviembre, a las 7 de
la noche, la exposicin En transicin, una aproximacin a un episodio
complejo y denso de la historia reciente de Espaa, que acta como umbral
entre dictadura y democracia y que afecta y se gesta a travs de las
personas que lo vivieron. Precisamente el protagonismo de la exposicin
recae en los individuos y en los colectivos ms que en los actores
principales del proceso poltico, explica el comunicado del CCCB sobre la
exposicin, y relata los cambios que se produjeron a todos los niveles en
la sociedad espaola de las dcadas de los setenta y ochenta. El resultado
es una narracin no unidireccional que vincula las historias personales con
las colectivas y que integra elementos tanto de victoria como de fracaso.
http://www.cccb.org

Bocetos de Fuster. La Editorial Isla Negra anunci recientemente la
publicacin del libro de cuentos Bocetos de una ciudad silente, una
coleccin de 46 microcuentos y relatos urbanos de la escritora
puertorriquea Ana Mara Fuster Lavn (San Juan, 1967). Pinceladas y
cortometrajes, que van de la cotidianidad sanjuanera de Santurce en todas
sus clases sociales hasta los marginados, del realismo a la poesa, de la
ternura al elemento gtico, son los ingredientes de este libro. Este
recorrido por callejones, zaguanes y otros pasadizos citadinos, ha escrito
al respecto la escritora Alinaluz Santiago Torres, nos invita a rescatar
historias ocultas, pero ya en concierto expresa, entre armona y
disonancias, el ruido ajeno y nuestros propios gritos. Con un estilo
igualmente sinestsico, la autora nos lleva a oler la ciudad, a escucharla,
a saborearla, hasta finalmente palparla. La economa de las primeras
narraciones alcanza complejidades insospechadas cuando los personajes de la
oscuridad dialogan intertextualmente con sus antepasados: Poe, Quiroga,
Tolkien.... El libro ser presentado el prximo sbado 8 de diciembre, a
las 7 de la noche, en el Chateau Rouge (La Cava de Tito Colorado), en el
nmero 994 de la avenida Muoz Rivera de Ro Piedras. Habr lectura de
cuentos por escritores invitados, as como venta de libros. La presentacin
estar a cargo del poeta Alberto Martnez Mrquez y de la narradora Yolanda
Arroyo Pizarro.
http://bocetosdeselene.blogspot.com

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||||||||||||||||||||||||||||||	  NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Wilfredo Carrizales dict en Espaa conferencia sobre China

Por invitacin de la Facultad de Humanidades de la Universitat Pompeu Fabra
(UPF, http://www.upf.edu), de Barcelona, Espaa, el poeta, escritor y
sinlogo venezolano Wilfredo Carrizales, dict el pasado 16 de octubre una
conferencia titulada China en transformacin.

Durante la conferencia, Wilfredo Carrizales abord los diferentes cambios
sorprendentes, dramticos y gigantescos que han acontecido en China a
partir de 1979.

El expositor estructur su disertacin en tres aspectos importantes: el
histrico, el sociopoltico y el cultural. Se pase rpidamente por la
China feudal y se centr en la moderna y contempornea hasta hacer una
proyeccin hacia el futuro inmediato y el papel que jugar China en la
geoestrategia mundial.

Posteriormente se refiri a la dinmica sociopoltica de China de los
ltimos cincuenta aos y finaliz su exposicin con la minuciosa relacin
de la aparicin en el escenario chino contemporneo de significativas
transformaciones en el mundo cultural, cientfico y tecnolgico.

Los asistentes a la charla, provenientes del mbito acadmico (estudiantes
y profesores de humanidades), gente interesada en la cultura china y
estudiantes de lengua china, hicieron muchas e interesantes preguntas que
enriquecieron la charla del expositor invitado.



*** Sacven: reforma de la Constitucin de Venezuela no afecta a creadores

La Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven,
http://www.sacven.org) convoc el pasado 17 de octubre a una rueda de
prensa para exponer su postura ante la reforma del artculo 98 de la
Constitucin Nacional de Venezuela.

A raz de la publicacin de la propuesta de reforma al mencionado artculo,
que hace referencia a la propiedad intelectual, el director general de
Sacven, Jos Rafael Farias, dijo que la misma no afectar a los creadores
venezolanos por cuanto se mantiene en la propuesta el principio de que la
creacin cultural es libre, con lo cual se alienta la diversidad en la
creacin de obras de todo gnero, enriqueciendo de esta manera el acervo
cultural del pas.

Tal libertad, segn Farias, est referida al acto de crear, y en ningn
caso debe interpretarse como una libertad para llevar a cabo
comunicaciones, reproducciones o distribucin de obras sin la debida
autorizacin de los autores o de las autoras, cuyos derechos se protegen
constitucionalmente.

El dirigente agreg que en la propuesta de reforma se incorpora un
reconocimiento constitucional a la diversidad cultural, entendiendo por tal
a la multiplicidad de formas en que se expresan las culturas de los grupos
y sociedades, que se manifiesta a travs de distintos modos de creacin
artstica, produccin, difusin, distribucin y disfrute de las expresiones
culturales, cualesquiera que sean los medios y tecnologas utilizados.

En estas condiciones, Venezuela se mantiene en total correspondencia con el
texto de la Convencin sobre la Proteccin y Promocin de la Diversidad de
las Expresiones Culturales, aprobado por la Asamblea General de la Unesco
en octubre de 2005, y por la Asamblea Nacional en enero del ao en curso,
segn inform Farias.

El dirigente explic tambin que en la reforma se hace mencin expresa a
los derechos del autor sobre sus obras, garantizndose la proteccin a sus
derechos morales y patrimoniales tal como lo establece el artculo 27.2 de
la Convencin Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea
General de las Naciones Unidas.

Todo ello va en consonancia con lo que solicitan todos los gremios y
organizaciones de autores y artistas, entre ellas Sacven, entidad con ms
de cincuenta aos de fundada que tiene entre sus miembros a miles de
autores de todos los gneros creativos, agreg.

Farias le dio importancia igualmente al hecho de que la reforma recoge
constitucionalmente la disposicin 27.1 de la Declaracin Universal de los
Derechos Humanos, segn la cual toda persona tiene derecho a tomar parte de
la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el
progreso cientfico y en los beneficios que de l resulten.

Respecto a esta incorporacin, Sacven interpreta que la intencin es
reafirmar el derecho del ciudadano a participar de los beneficios de la
cultura. La cultura se hace con los creadores y con los artistas, pues es
a travs de ellos y sus mltiples modalidades de creaciones artsticas como
se manifiesta la diversidad cultural, de manera que no debe ser entendida
esta redaccin como que el derecho de acceso a la cultura est en
contradiccin con el derecho de los autores, compositores, artistas,
cualquiera sea su modalidad creativa o artstica, sino ms bien que son
derechos que se complementan para hacer posible que haya canciones,
pinturas, esculturas, libros, o pelculas a las cuales acceder y que
disfrutar.

Advirti que la reorganizacin del prrafo que en la propuesta del artculo
98, que hace referencia a otros derechos intelectuales, se lograra de
manera efectiva con una mencin expresa dentro del captulo de los derechos
econmicos, lo cual configurara una sistematizacin ms adecuada, dada la
naturaleza de los derechos involucrados. Esa intencin de preservar otros
derechos de propiedad intelectual, se manifiesta constitucionalmente cuando
se mantiene inalterada la disposicin prevista en el artculo 124, respecto
a la propiedad intelectual colectiva de las comunidades indgenas,
explic.

Farias fue enftico al indicar, dirigindose a los usuarios de obras
correspondientes a autores y compositores venezolanos miembros de Sacven y
de las doscientas diecinueve sociedades de autores del mundo con que la
entidad mantiene relaciones de reciprocidad, que no existe en la vigente
Constitucin de la Repblica Bolivariana de Venezuela, ni en el proyecto de
reforma que se propone, ninguna disposicin salvo las excepciones legales
que legitime o autorice a terceros para hacer uso libre del repertorio de
obras de nuestros autores y compositores, sin la debida autorizacin.

Fuente: Sacven



*** Anunciada creacin de la Biblioteca Digital Mundial

La mayor biblioteca del mundo, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos
(http://www.loc.gov), ha firmado un acuerdo con la Unesco
(http://www.unesco.org) y con bibliotecas de todo el mundo para crear la
Biblioteca Digital Mundial (http://www.worlddigitallibrary.org), que
incluir libros, manuscritos, mapas, grabados, fotos, msica y pelculas, y
se podr acceder a ella a travs de Internet.

Cuando se lance la Biblioteca Digital Mundial, que esperamos sea a fines
de 2008 o inicios de 2009, si usted tiene una computadora podr unirse a la
mayor biblioteca del mundo, dijo el portavoz de la Biblioteca del
Congreso, Guy Lamolinara, quien agreg que tanto la membresa como las
descargas sern gratuitas. Trabajaremos con material de dominio pblico
para no tener problemas de derecho de autor, indic.

La Biblioteca Digital Mundial es una creacin del bibliotecario del
Congreso James Billington, quien present el pasado 18 de octubre un
prototipo del proyecto en la sede de la Unesco en Pars, en el marco de la
34 Conferencia General de la organizacin. Las bibliotecas nacionales de
Brasil, Egipto, Francia y Rusia ya se han sumado.

Lamolinara indic que Billington propuso su idea a la Unesco en junio de
2005. Lo que Billington quera hacer era unir a los pases para que
aporten sus materiales culturales a una empresa global donde seran
accesibles todos en un mismo lugar y en mltiples lenguas, dijo
Lamolinara.

El modelo funciona en las seis lenguas oficiales de las Naciones Unidas,
rabe, chino, espaol, francs, ingls y ruso, adems de en portugus, y
cuenta con un sistema de navegacin y bsqueda por lugar, fecha, tema e
institucin participante. La Unesco anunci en un comunicado que la
iniciativa obedece al propsito de promover el entendimiento entre las
naciones y las culturas, de incrementar la calidad y diversidad de los
contenidos culturales en Internet, y de fomentar la erudicin.

Fuentes: AFP  EFE  Europa Press



*** Chile homenajea a Gonzalo Rojas en sus noventa aos

El poeta chileno Gonzalo Rojas fue recibido el pasado 23 de octubre por la
presidenta de su pas, Michelle Bachelet, en el marco de la celebracin de
sus 90 aos. Las actividades en homenaje al poeta, que se realizaron bajo
el ttulo Nueve dcadas de relmpagos y tormentas, se prolongaron desde el
lunes 22 hasta el sbado 27.

El poeta estar de cumpleaos efectivamente el 20 de diciembre, aunque la
Fundacin Gonzalo Rojas (http://www.fundaciongonzalorojas.cl), que
resguarda su legado, adelant la conmemoracin, pues la cercana de la
fecha con la Navidad poda ser impedimento para los invitados
internacionales.

A la salida de la reunin con la presidenta, Rojas dijo a los periodistas
que haba sido un buen dilogo, con vivacidad, con gracia, con todo el
encantamiento que corresponde. Advirti que no acostumbra halagar a nadie,
y matiz que le haba gustado estar en La Moneda y sentir que Chile
perdura, persiste y est vivo en su pintura, en su palabra, en su juego de
imaginacin y de todo. Sobre sus 90 aos, dijo que la maravilla de
cumplirlos es no tenerle miedo al miedo.

Exposiciones, muestras plsticas, charlas y debates constituyeron los
homenajes a Rojas, Premio Nacional de Literatura 1992, Premio Reina Sofa
de Poesa Iberoamericana ese mismo ao, ganador de los premios Jos
Hernndez y Octavio Paz en 1998 y del Premio Cervantes en 2003. Las
actividades se iniciaron el lunes 22 con una muestra de pinturas del
ecuatoriano Osvaldo Guayasamn y los chilenos Nemesio Antnez, Jos
Venturelli y Roberto Matta en el Centro Cultural de Espaa
(http://www.ccespana.cl).

Rojas tambin ha querido demostrar que su creatividad est intacta y
muestra de ello es el lanzamiento de su nueva obra Del agua, centrado en su
relacin con dicho elemento, presentada en la Biblioteca de Santiago el 25,
da en que tambin se realiz un simposio en la Universidad Andrs Bello
(Unab, http://www.unab.cl), al cual concurrieron 14 invitados chilenos e
internacionales que hablaron de cmo la obra de Rojas ha influido en su
propio pensamiento.

Cristin Warnken, moderador del encuentro, dijo que lo mejor que tenemos
en Chile es la poesa; somos malos para el ftbol, somos malos para bailar,
pero Gonzalo Rojas es grande, pero es un nio, tal como lo fue Mistral o
Neruda.

Aunque nac en Ovalle en 1917, yo soy un animal nutico del sur, de los
caballos, soy de la Provincia de Arauco y vivo en Chilln. Aunque
sanguneamente uno es de todos los rincones, a Chile hay que vivirlo, este
pas es un tesoro, seal Rojas con un excelente sentido del humor.

A la pregunta de qu es la poesa, el escritor indic que se le haba dado
fcil. Yo fui a un internado cristiano en Concepcin, era de pitucos, pero
yo fui con beca. Me acostumbr a convivir con esas personas lindas y ah
aprend a leer en una biblioteca maravillosa. Record que su primer
ejercicio potico lo llev a cabo con uno de sus hermanos, y que realmente
empez a escribir a los 17 o 18 aos.

Al finalizar el poeta se dio tiempo para responder preguntas del pblico y
para recitar uno de sus ms conocidos poemas, Qu se ama cundo se ama?,
entre otros.

El escritor se mostr visiblemente emocionado ante los homenajes realizados
a su figura. Estoy contento de dialogar, todo ha sido grato, el hallazgo
con los pblicos juveniles, un desafo a uno mismo, no?, seal Rojas, al
terminar la lectura de sus obras y dilogos.

Junto a la celebracin en la 27 Feria Internacional del Libro de Santiago
(http://www.camlibro.cl/filsa), el Centro Cultural Estacin Mapocho
(http://www.estacionmapocho.cl) ofrece una muestra de los trabajos de
Rojas, que incluye fotografas y material audiovisual. 

Fuentes: EFE  La Discusin  Radio Cooperativa  Xinhua



*** Literatura dramtica e infantil y juvenil anuncian premios en Espaa

Rubn Ruibal (Ribadeo, Lugo, 1970), dramaturgo gallego en paro, y amo de
casa en la actualidad, gan este martes 23 de octubre el Premio Nacional
de Literatura Dramtica de Espaa con Limpeza de sangue, mientras que el
viernes 26 Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947) se adjudic el de
Literatura Infantil y Juvenil por Kafka y la mueca viajera, publicada por
Siruela.

Dotados con 15.000 euros, estos premios son concedidos por el Ministerio de
Cultura de Espaa (http://www.mcu.es) y distinguen al mejor libro de
literatura infantil o juvenil y a la mejor obra teatral de autor espaol,
respectivamente, y son orientados a autores espaoles cuyas obras
postuladas, escritas en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado,
hayan sido publicadas en Espaa durante 2006.

El reconocimiento a Ruibal se suma al Premio lvaro Cunqueiro de Textos
Teatrales, que Limpeza de sangue, una obra escrita en gallego que no ha
llegado a representarse nunca y en la que el autor reflexiona sobre la
enfermedad y la amistad, obtuvo en 2005.

El premio Cunqueiro, adems de la publicacin del texto, llevaba aparejada
la puesta en escena de la obra, pero esto no se cumpli, porque no le
interes al Instituto Gallego de las Artes Escnicas y Musicales o no les
pareci que la obra tuviera suficiente calidad, dijo el autor.

Ruibal lleva en paro desde que cerraron la compaa Teatro de Aqu, tras la
muerte en 2002 de su director, el dramaturgo gallego Roberto Vidal Bolao,
con el que el premiado haba trabajado durante diez aos.

Por eso, cuando el ministro de Cultura, Csar Antonio Molina, llam al
dramaturgo para darle la noticia, pens que era una broma de unos amigos
del mundo del teatro. No puede ser, no puede ser, se repeta una y otra
vez el escritor, quien se considera un claro ejemplo de lo complicado que
es en Galicia sobrevivir a los autores que escriben en gallego, a no ser
que seas escritor y empresario al mismo tiempo.

En Galicia se representa todo tipo de autores internacionales, pero, al
parecer, los dramaturgos gallegos debemos escribir muy mal porque no
contamos con el apoyo de los organismos teatrales de la Comunidad
Autnoma, aadi.

Publicada por Ediciones Xeris, Limpeza de sangue es un claro homenaje a
Vidal Bolao y a su libro Doentes, una obra sobre la enfermedad, como
tambin lo es la de Ruibal. El libro refleja la experiencia de dos
enfermos, pertenecientes a mundos aparentemente opuestos, que coinciden en
la sala de dilisis de un hospital en espera de sus respectivos
trasplantes, y, forzados por las circunstancias, empiezan a conocerse
hasta que surge una gran amistad entre ellos. Uno es un arquitecto y el
otro un ex yonqui de barrio, y, a medida que avanza la obra, se va
conociendo parte de sus vidas, agrega Ruibal.

Este premio me hace una ilusin tremenda porque a m, en cierto modo, me
echaron del teatro gallego desde que cerraron la compaa donde yo
trabajaba, afirm. Dijo que, obligado por las circunstancias, se qued en
el paro y actualmente es amo de casa, teniendo la suerte de que su mujer
disfruta de un buen sueldo y, as, l se puede dedicar a cuidar de sus
dos gemelos, que tienen dos aos, y a cultivar la huerta junto con su
padre.

Ruibal empez a trabajar en el teatro hace 24 aos como aficionado.
Despus hizo teatro universitario, tanto en A Corua como en Santiago, pero
su experiencia ms importante fue su etapa junto con Vidal Bolao.

En esa poca fue cuando realmente se consolid su vocacin de dramaturgo
y donde tom la decisin de escribir en gallego, convencido de que con
el teatro se puede influir en el mundo que nos rodea. Quiz suene a
pretencioso, pero se fue mi objetivo, asegura el galardonado, quien en
2000 constituy, junto con Carlos Losada, la compaa Teatro Cachuzo, y
actualmente trabaja en un proyecto para el Centro Dramtico Gallego que se
estrenar el prximo mes de mayo.

Sierra i Fabra, por su parte, dijo que el Premio Nacional de Literatura
Infantil y Juvenil era muy ansiado por l, pues ya haba optado al mismo
en siete u ocho ocasiones. La obra premiada se inspira en un hecho verdico
de la biografa de Franz Kafka, y parte de un encuentro entre el escritor y
una nia que llora por haber perdido su mueca.

Autor de 315 libros, Sierra est orgulloso de ser el escritor vivo que ms
obras ha publicado en Espaa, segn consta en el ISBN. Tiene publicadas
ms de 300 obras entre literatura infantil, juvenil, novela negra,
policiaca, ciencia-ficcin, poesa, ensayo, libros biogrficos e historia
de la msica.

El escritor ha obtenido casi todos los premios literarios importantes en
categora infantil-juvenil, as como el Ateneo de Sevilla de novela y el
Nstor Lujn de novela histrica. Adems, ha dirigido algunas de las
principales revistas espaolas de msica rock. En el mbito literario ha
recibido mltiples galardones y, entre sus obras, destacan John Lennon,
Donde est mi corazn, Aydin, Mis hermanos y yo, Diario de los Beatles y El
asesino del sargento Peppers.

Fuentes: EFE  El Pas



*** Premio Iberoamericano SM para Montserrat del Amo

La escritora espaola Montserrat del Amo (Madrid, 1927) se adjudic la
tercera edicin del Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y
Juvenil, dotado con 30 mil dlares, segn se dio a conocer el pasado
mircoles 24 de octubre en el Museo de Arte Moderno en Ro de Janeiro,
Brasil.

Del Amo recibir su premio el prximo 25 de noviembre en la Feria
Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx), luego
de que el jurado, en Brasil, fallara a su favor tras analizar las 16
candidaturas procedentes de Brasil, Chile, Espaa, Honduras, Mxico y
Puerto Rico.

El jurado decidi, por mayora, premiar a la autora madrilea cuya
candidatura fue postulada por la asociacin ibrica Amigos del Libro
Infantil y Juvenil (http://www.amigosdelibro.com) por su amplia y slida
obra de creacin literaria dirigida al pblico infantil y juvenil, iniciada
en 1948 y hasta hoy activa y presente en los catlogos editoriales, y leda
por infantes y jvenes de varias generaciones.

En el acto se destac su honestidad profesional y compromiso permanente
como escritora de literatura infantil y juvenil, lo mismo que sus
contribuciones literarias en estos sectores reconocidos en varias ocasiones
con importantes premios en el mbito nacional e internacional.

El jurado hizo hincapi en su lenguaje sencillo, expresivo, conmovedor,
original, reflexivo y accesible a todos los lectores de habla hispana, as
como a la creacin de personajes que sienten y se emocionan ms all de un
espacio y un tiempo concretos.

Resalt, por otra parte, la brillante trayectoria literaria del finalista
Bartolomeu Campos de Queiros, autor de ms de 40 libros para este tipo de
pblicos, con una trayectoria iniciada en 1974, consolidada y activa hasta
hoy, y reconocida con importantes premios, tanto en Brasil como en el
extranjero.

Fue tomado en cuenta su compromiso con la educacin y la formacin de
lectores, as como la promocin de la lectura, lo mismo que el carcter
altamente literario y potico de su obra que enaltece y dignifica al mundo
de la literatura infantil y juvenil.

El jurado agradeci a los candidatos inscritos su participacin, al igual
que a las instituciones responsables de la presentacin de los mismos,
mostrando su compromiso por la continuidad de este premio.

Montserrat del Amo se titul en 1976 en literatura hispnica en la
Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es), para luego
dedicarse a la docencia impartiendo lengua y literatura, hasta que en 1986
decidi dedicarse a la creacin literaria. Estudi adems en la Escuela
Superior de Comercio el grado de perito mercantil y aprendi el oficio de
cajista de imprenta.

Tiene especial inters por la pintura y es aficionada a la caligrafa. Ha
impartido cursos de narracin oral y tcnicas de animacin a la lectura
para profesores y bibliotecarios; adems de dirigir cursos sobre la
especialidad. Asimismo ha participado en encuentros con escritores de
literatura infantil y juvenil organizados por el Instituto Cervantes
(http://www.cervantes.es) en Nueva York (1993), Toulouse, Francia (1998) y
Chicago (2000).

Ha sido invitada a la Feria Internacional del Libro de Miami
(http://www.miamibookfair.com) en 1991 y a la Primera Feria Internacional
del Libro y a la Comunicacin de Guayaquil (Ecuador) en 2003, participando
en los programas de conferencias y animacin a la lectura. En Alemania
(Colonia, Dortmund, Reimscheid, Solingen y Essen), realiz una serie de
actos para hijos de emigrantes espaoles en 1988 y 1989.

El cuento potico La noche, de su autora, se estren en Madrid en 1994
en un concierto de la Orquesta Sinfnica de Radiotelevisin Espaola
(msica del compositor Jos de la Vega). Su extensa obra incluye
colaboraciones en revistas, ficcin, historia, ensayo, discografa y
numerosas obras traducidas al alemn, ingls, portugus, gallego y cataln.

Fuente: El Porvenir



*** Mara Florencia Gattari gana el Premio El Barco de Vapor

La novela Posicin adelantada, de Mara Florencia Gattari, gan el 6
Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor 2007, que organiza
Ediciones SM de Argentina (http://www.edicionessm.com.ar), segn se inform
a mediados del mes pasado.

Gattari naci en Buenos Aires en 1976. Es licenciada en psicologa por la
Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar) y se dedica al trabajo
clnico, especialmente con nios y adolescentes. En la actualidad, cursa el
profesorado de literatura en el Instituto Superior del Profesorado Dr.
Joaqun V. Gonzlez (http://institutojvgonzalez.buenosaires.edu.ar).
Posicin adelantada es su primera novela publicada.

La obra es protagonizada por Agustn, un adolescente porteo que se define
a s mismo como antiptico, de mal carcter y fcilmente irritable. A l no
le interesa andar con rodeos: le gusta llamar a las cosas por su nombre y
dice todo lo que piensa sin atenuantes.

El personaje detesta a la tutora de su curso, as como mirar partidos de
ftbol rodeado de mujeres, los colores pastel, la gente que habla mucho y
dice poco. Pero llega el verano, y Agustn viaja de vacaciones a las
sierras cordobesas. All conocer a Mora, una chica que se halla a punto de
enfrentar un cambio que no ha elegido y al que se resiste. Este inesperado
encuentro dejar a Agustn en off side y sin palabras....

El jurado estuvo integrado por Andrea Ferrari, escritora y periodista,
ganadora del 25 Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor en
Espaa, con la novela El complot de Las Flores; Carlos Silveyra, docente y
director de escuelas, formador de maestros, periodista y autor de ms de 30
libros para nios y adultos, y Laura Leibiker, jefa de Publicaciones
Generales de Ediciones SM.

En su primera edicin en 2002, el premio fue otorgado a la autora argentina
Mariana Furiasse por su novela Rafaela, que luego se edit tambin en
Espaa y en Brasil. En la edicin 2003 fue ganadora Diana Briones por su
novela El tiempo vuela. En 2004, Norma Huidobro recibi el galardn por
Octubre, un crimen; en 2005 Laura Escudero por Encuentro con Flo, y en 2006
La noche del meteorito, de Franco Vaccarini, fue la novela ganadora.

El acto de entrega del premio que consiste en la edicin del libro y el
adelanto de $15.000 en concepto de derechos de autor se realiz el
mircoles 24 de octubre de 2007 en Ciudad Cultural Konex.

Fuente: Imaginaria



*** Premio Viaje al Parnaso calificado de fraude por sus finalistas

Los tres finalistas del II Premio de Poesa en Lengua Castellana Viaje al
Parnaso, cuyo veredicto fue dado a conocer el pasado 25 de octubre en
Valdepeas, Ciudad Real (Castilla-La Mancha, Espaa), han calificado de
fraude la concesin a Luis Antonio de Villena de ese galardn por una
obra que no era indita, como establecen las bases del concurso, sino que
se haba publicado ya parcialmente.

El jurado del premio, que convoca el Ayuntamiento de Valdepeas
(http://www.valdepenas.es) en colaboracin con la Obra Social y Cultural de
Caja Castilla La Mancha (http://www.ccm.es) y la editorial Visor, design
como ganadora a la obra que De Villena present bajo el ttulo Voces lunas,
y cuyo ttulo real, segn dijo el mismo premiado en la rueda de prensa
posterior a la concesin del galardn, era La prosa del mundo.

Los poetas finalistas, Santiago Trancn, Javier Garca y Esteban Martnez,
han denunciado que en la Editorial 4 de Agosto, de la coleccin Planeta
Clandestino, nmero 38, aparece un libro del mismo autor con el ttulo La
prosa del mundo, con poemas a los que aludi directamente De Villena en esa
rueda de prensa. El comunicado pblico de los poetas finalistas ha sido
publicado ntegramente en
http://www.larepublicacultural.es/articulo.php3?id_article=333.

Uno de ellos, en concreto el titulado Ahorcados, fue glosado incluso en ese
mismo encuentro con la prensa por Luis Antonio de Villena, que explic su
contenido, el cual, segn ha dicho Trancn, es idntico al que aparece
publicado en el libro de la citada editorial.

Trancn ha indicado que las bases del Premio de Poesa Viaje al Parnaso,
dotado con 18.000 euros, especifican claramente que las obras que
concurran deben ser inditas y originales, y que, una semana antes del
fallo del premio, De Villena afirm en una entrevista que estaba
finalizando un libro de poemas en prosa titulado La prosa del mundo, por lo
que si la fecha de entrega de originales para el concurso finaliz el
pasado 30 de mayo, resulta inexplicable que, cuatro meses y medio despus,
diga que est acabando de escribir el libro que result premiado.

Adems, los finalistas han denunciado la confusin respecto a la
composicin real del jurado, el contenido y el gnero al que pertenece la
obra ganadora, la publicacin previa y la fecha de composicin y escritura,
entre otros aspectos que esperan que sean aclarados por el presidente del
jurado, el poeta ngel Gonzlez. Tambin confan en que hagan lo propio el
Ayuntamiento de Valdepeas y la Obra Social y Cultural de Caja de
Castilla-La Mancha, como responsables del premio junto con la editorial
Visor.

Por esta razn han decidido solicitar al Ayuntamiento de Valdepeas que
guarde y custodie el manuscrito, para que no pueda ser alterado. Segn
Trancn, con ello quieren impedir que Voces lunas, el ttulo bajo el que De
Villena present la obra ganadora al concurso, pueda ser cambiado por otro
en el que estn eliminados los poemas ya publicados.

En el escrito que han remitido al consistorio valdepeero y a la Obra
Social y Cultural de Caja Castilla-La Mancha, los finalistas solicitan que
el manuscrito original, despus de comprobar que es el que se recibi
oficialmente antes de que finalizara el plazo de entrega, se guarde y no se
altere ni modifique en modo alguno. Trancn ha afirmado que tanto el
ayuntamiento como la entidad de ahorro estn obligados a ello si no quieren
incurrir en un delito.

Los finalistas exigen que el consistorio proceda de inmediato a guardar y
custodiar, de modo oficial, seguro y ante testigos del servicio de archivo
del ayuntamiento, una copia del libro premiado y de los otros tres
finalistas, por si hubieren de ser requeridos en algn procedimiento
legal.

Tambin reclaman ser informados de si estuvo ausente algn miembro del
jurado que concedi el premio, y si esa persona vot o no y mediante qu
procedimiento. Asimismo, si antes de levantarse la sesin firmaron el acta
del fallo todos los miembros del jurado, y si el Ayuntamiento dispone de
una copia.

Por ltimo, piden que se les confirme si Voces lunas contiene algn poema o
texto titulado Pensin, Inmigrantes, El poeta Ashbery, Charla,
Bonaparte atravesando o Ahorcados, para comprobar que se trata de una
obra indita.

El alcalde de Valdepeas y tambin concejal de Cultura, Jess Martn, ha
manifestado que el ayuntamiento slo se encarg de organizar la cena en la
que se dio a conocer el fallo. No obstante, ha dicho que l no puede poner
en duda el criterio de un jurado de tanta enjundia como el del premio
Viaje al Parnaso, entre cuyos miembros se encuentran los premios Prncipe
de Asturias ngel Gonzlez y Jos Manuel Caballero Bonald.

Fuentes: EFE  La Repblica Cultural  Periodista Digital



*** Pere Gimferrer recibi el premio Octavio Paz de Poesa y Ensayo

El escritor cataln Pere Gimferrer (Barcelona, 1945) destac este 29 de
octubre en la Residencia de Estudiantes (http://www.residencia.csic.es), de
Madrid, al recibir el Premio Octavio Paz de Poesa y Ensayo, la inmensa
deuda que tanto l como varias generaciones de escritores tienen con el
Premio Nobel de Literatura mexicano, que como muy pocos autores encarnaba
la poesa en el mundo coetneo.

La entrega del premio se hizo por vez primera fuera de Mxico, en un acto
en el que el ministro de Cultura de Espaa, Csar Antonio Molina, afirm
que para las personas de su generacin Octavio Paz representa el
magisterio ms alto en el campo de la poesa y el ensayo en lengua
espaola.

Nuestra visin de las tradiciones literarias modernas est marcada por
libros como El arco y la lira o Los hijos del limo, subray Molina en
presencia de Marie Jos Paz, la viuda de Octavio Paz y presidenta de la
fundacin que lleva el nombre del escritor; del crtico Josep Mara
Castellet, de Jos Jimnez, miembro del jurado que concedi el premio y
actual director general de Bellas Artes, y de numerosas personalidades.

Como destac el ministro, el acto tena un simbolismo especial no slo
por entregarse en Espaa, sino adems porque, tambin por primera vez, se
entrega a un escritor que escribe en castellano y en cataln. De Pere
Gimferrer dijo que es uno de los ms destacados amigos de Octavio Paz en
Espaa y uno de nuestros mejores poetas y ensayistas. Su obra potica
supuso, en los aos sesenta, una renovacin del imaginario potico
espaol.

En un discurso titulado Homenaje, el premiado record que su larga
amistad con Octavio Paz ya qued documentada en el volumen de epistolario
Memorias y palabras, que rene las cartas que le envi el escritor mexicano
entre 1966 y 1997, y en su ensayo Lecturas de Octavio Paz.

Gimferrer se refiri a los aos en que an no haba conocido a Paz y a los
transcurridos desde su muerte en 1998, perodo este ltimo en el que la
ausencia fsica de Octavio no empaa la permanecida irradiacin de cuanto
escribi, y en el que sus textos vuelven a ser mi interlocutor.

Cuando el poeta cataln descubri a Paz hacia 1962, el escritor mexicano
era, en la prctica, el nico poeta hispnico de entonces vinculado
esttica y personalmente al movimiento surrealista y nadie como l haca
suyas las premisas estilsticas y morales de lo que no era slo una
tendencia literaria o artstica, sino una actitud ante el mundo.

En Octavio Paz vea Gimferrer la verdadera continuidad de la Generacin
del 27 y vea tambin, al fin, a un poeta hispnico distinto a Lorca,
sin que estas palabras afecten en nada a la admiracin sin lmites que
el autor de Arde el mar siente por el poeta granadino.

La amplia obra de Octavio Paz es, en opinin de Gimferrer, un aguijador y
fecundador bombardeo de propuestas germinativas, que dej una profunda
huella en la poesa y en el ensayo del escritor cataln, como en gran
parte de los escritores hispnicos contemporneos.

Es inmensa mi deuda y la de varias generaciones de escritores para con
Octavio, subray el galardonado, quien en los ltimos cinco aos ha
sentido siempre a Paz como el destinatario de los libros que ha ido
escribiendo.

Gimferrer destac tambin la importancia de que la entrega del premio haya
tenido lugar en la Residencia de Estudiantes, una institucin con la que
tuvo fuertes vnculos el escritor mexicano y en la que vivieron amigos
suyos como Alberti y Buuel.

La entrega del premio tambin sirvi para presentar en Madrid el libro
Octavio Paz y Espaa, 1937, editado por el Fondo de Cultura Econmica (FCE,
http://www.fce.com.mx), que consiste en una recopilacin de ensayos y
poemas sobre las experiencias vitales del Nobel mexicano en los aos de la
Guerra Civil Espaola (1936-1939).

El responsable de la antologa, Danubio Torres Fierro, explic que cuando
Paz llega a ese Madrid bombardeado se encontr con un mundo nuevo para l
y, adems, con la tradicin espaola que lo ha formado. De pronto se
enfrenta a este mundo en conmocin, cuando en aquella poca tiene, digamos,
una ideologa cercana a los preceptos revolucionarios.

Fuentes: EFE  La Jornada



*** Jacobo Rauskin gana el Premio Nacional de Literatura de Paraguay

El poeta Jacobo Rauskin es el ganador de la presente edicin del Premio
Nacional de Literatura de Paraguay, fallado el 29 de octubre por los
miembros del jurado convocado por el Congreso paraguayo, en virtud de su
ltimo libro de poemas, Espantadiablos.

Los otros finalistas para la presente edicin fueron la narradora Raquel
Saguier, con su novela El amor de mis amores, el escritor Carlos Villagra
Marsal, con su reciente libro Poesa congregada y otros afanes, Gloria
Muoz con Madejas de Clo, y Tren de agua, de Elsa Wiesell.

Los miembros del jurado fueron Victorio Surez, Alejandro Gatti, Irina
Rafols, Antonio Moreno Rufinelli y el senador Juan Manuel Marcos, quienes,
tras largas deliberaciones, llegaron a la conclusin de que los finalistas
seran Rauskin y Saguier, lo que motiv nuevas discusiones para finalmente
decidir que el ganador fuera el primero.

El jurado argument coincidentemente que el libro posee la amplitud
temtica suficiente y que el mismo tiene una dimensin esttica
interesante. Mencionaron tambin el estilo altamente potico en su
literatura y que, si bien fue difcil decidir, finalmente Espantadiablos
fue el ganador por decisin unnime.

Se consider el lenguaje potico renovador del texto, acorde a la actual
perspectiva de la poesa latinoamericana, y que entra dentro del contexto
de amplia esencialidad potica, sntesis y profundidad lrica. Despus de
Hrib Campos Cervera, Jacobo Rauskin es el gran innovador de la poesa
paraguaya contempornea, que es luminosa, irnica y social, agreg el
jurado.

Fuentes: ABC  PPN



*** Blanca Varela recibe distincin del Congreso peruano

En una ceremonia celebrada el pasado 29 de octubre, la poeta Blanca Varela
recibi la Medalla Gran Oficial del Congreso de la Repblica del Per, de
manos de su presidente, Luis Gonzales Posada. La autora de Canto villano
lleg en silla de ruedas, acompaada de sus familiares, entre ellos su hijo
Vicente de Szyszlo. Tambin estuvieron presentes amigos como Estuardo
Nez, Max Hernndez, Mara Rostworowski y Jorge Puccinelli, as como el
pintor Fernando de Szyszlo, entre otros.

Gonzales Posada destac la personalidad y obra de la poeta, como una
intelectual que honra la vida peruana. Como es sabido, Blanca Varela se
halla muy delicada de salud, por lo que su hijo Vicente de Szyszlo tom la
palabra para hablar de su emocin y agradecer a las autoridades del
Congreso la distincin otorgada a su madre.

La ceremonia fue breve y la escritora no pudo quedarse para la presentacin
del libro Nadie sabe de mis cosas. Reflexiones en torno a la poesa de
Blanca Varela, cuyas autoras son las poetas Roca Silva Santisteban y
Mariela Dreyfus.

Durante la presentacin del libro, Gonzales Posada reconoci, a nombre del
Estado peruano, que la distincin concedida a Varela haba demorado mucho.

Quienes propiamente presentaron el libro fueron Martha Hildebrandt, Cecilia
Esparza, Max Hernndez, Mariela Dreyfus, Roco Silva Santisteban y Fernando
de Szyszlo. Esparza detall el libro captulo por captulo. Hernndez,
quien dijo que participar en la presentacin era una obligacin de
amistad, ahond en la dimensin humana de la poesa de Varela. Seal que
la poesa de esta autora es producto de un cortocircuito de un cuerpo de
carne y hueso con la escritura.

Hildebrandt salud el libro inslito, especial, diferente y magnfico que
llega a cubrir la vida y la obra de la escritora. Finalmente, De Szyszlo
record la poca en que Varela y su generacin se fraguaron bajo la gua de
Csar Moro, Westphalen, Sebastin Salazar Bondy y otros.

Fuente: La Repblica



*** Programa Mi Novela Favorita ser herramienta pedaggica en Per

El pasado martes 30 de octubre fue suscrito un convenio interinstitucional
entre el Grupo RPP (http://www.rpp.com.pe) y el Ministerio de Educacin de
Per (http://www.minedu.gob.pe) que permitir a todos los maestros de ese
pas hacer uso en el aula de las emisiones del programa Mi Novela
Favorita, de cuya creacin informramos en Letralia 168
(http://www.letralia.com/168/0707peru.htm).

Mi Novela Favorita es un proyecto que consiste en la radiodramatizacin
de 52 clsicos de la literatura universal elegidos cuidadosamente por el
laureado escritor y miembro de la Real Academia Espaola (RAE,
http://www.rae.es), Mario Vargas Llosa.

El documento fue suscrito por el titular de Educacin, Jos Antonio Chang
Escobedo; el presidente del directorio de RPP, Manuel Delgado Parker; el
viceministro de Gestin Pedaggica, Idel Vexler, y el gerente general de
RPP Noticias, Rolando Estremadoyro.

RPP quiere reinventar un sistema que transmita la esencia de las cosas,
queremos plantear obras que lleguen a todos los niveles y eso slo se logra
con la sntesis, sostuvo Delgado Parker. Desde que el programa se inici
el siete de julio de este ao con la transmisin de El ingenioso hidalgo
don Quijote de La Mancha han pasado 17 sbados.

Hemos cumplido nuestro objetivo al convertir al programa en una obra de
arte y eso nos llena de satisfaccin porque la comunicacin es un gran
mecanismo para involucrar a la gente de forma amena en la educacin,
aadi el presidente de RPP.

Por su parte, el ministro Jos Antonio Chang resalt la labor que realiza
RPP en aras de la educacin en el pas. Queremos que la mayor cantidad
posible de nios tenga acceso al programa y llegue a comunidades rurales,
porque se trata de un producto de calidad, agreg.

Seguidamente, firm una directiva que oficializa el uso de Mi Novela
Favorita para complementar el trabajo de los maestros que tengan a su
cargo alumnos de nivel secundaria desde el 31 de octubre, cuando la
resolucin ministerial N 0461-2007-ED fue publicada en El Peruano
(http://www.elperuano.com.pe), diario oficial del Estado peruano.

Fuente: RPP



*** Actividades por centenario de Miguel Hernndez anuncian en Orihuela

La Sala Villanueva del Colegio Diocesano Santo Domingo
(http://www.cdsantodomingo.com) acogi este martes 30 de octubre, 97
aniversario del poeta espaol Miguel Hernndez, el acto institucional para
elevar a pleno la declaracin del ao 2010 como ao del centenario de su
nacimiento, apoyado por todos los grupos del Ayuntamiento de Orihuela
(Espaa, http://www.aytoorihuela.es) que estuvo encabezado por la
alcaldesa, Mnica Lorente.

Lorente se haba reunido semanas atrs con la nuera de Miguel Hernndez,
Luca Izquierdo, con el presidente de la Fundacin Cultural Miguel
Hernndez (http://www.miguelhernandezvirtual.com), Juan Jos Snchez, y con
la concejal de cultura, Pepa Ferrando, para acordar las pautas de la puesta
en marcha de preparativos del centenario del nacimiento del poeta, el
prximo 2010.

En su intervencin del pasado martes, Lorente manifest que Orihuela, las
oriolanas y los oriolanos somos hoy sus herederos universales, le debemos a
l, a Miguel Hernndez, a su vida y a su obra el mejor de los homenajes y
reconocimiento, y agreg que con el acto se pona a la ciudad en el
centro de su universo.

Orihuela es a partir de hoy el centro de la vida y la poesa de Miguel
Hernndez, dijo Lorente. El 2010 ser Ao Hernandiano, as lo han
declarado las Cortes Valencianas y el Congreso de los Diputados, subray
agradeciendo especialmente a los herederos del poeta su respaldo al
proyecto.

Os invito a vivir, a soar, a participar y a trabajar con Miguel Hernndez
para universalizar Orihuela: sus tradiciones, su historia, su cultura, sus
gentes, concluy la alcaldesa para pasar a leer un poema de Hernndez
dedicado al trabajo.

En el mismo sentido se expres la portavoz socialista, Antonia Moreno, a la
hora de expresar la voluntad de realizar un esfuerzo comn, aunque denunci
la actual degradacin de la calle de Arriba donde naci el poeta y pidi
la anulacin de la sentencia que conden a Miguel Hernndez.

Por su parte, el edil Manuel Culinez dijo que desde el 31 de octubre
Orihuela empieza a pagar una deuda de gratitud y reconocimiento a la obra
de quien hace 97 aos vio la luz en la calle de San Juan entre unas paredes
de una casa todava hoy derruida y abandonada.

Tras el pleno, tuvo lugar el acto de presentacin del logotipo oficial del
Centenario, que representa un perfil del poeta, y del plan director de
actividades que se desarrollarn con este motivo, elaborado por la
fundacin y ms de 60 personas relacionadas con el mundo de la cultura.

El acto, presentado por la actriz Enma Surez, cont con la actuacin de un
grupo flamenco y otro de percusin, y recitaron poemas Micky Molina
(actor), Alberto Delegado (actor) y Jorge Bosso (director de la Unin de
Actores).

Igualmente, la fundacin inaugur en su Sala de Exposiciones la muestra
Ramn Sij: La claridad del aire, que hasta el 4 de diciembre exhibe
cartas originales escritas por Hernndez al ensayista Ramn Sij, y
manuscritos de ste. La muestra permitir profundizar en la figura de Sij,
hasta ahora slo conocido por la clebre elega que le dedic el poeta
oriolano.

Entre los materiales expuestos se incluyen una conferencia de Sij titulada
Miguel Hernndez: un retrato y tres parntesis, poemas hernandianos y
veinte cartas y tarjetas postales que el poeta escribi al ensayista y su
familia entre el 12 de diciembre de 1931 y el 21 de diciembre de 1939.

En concreto, hay una carta de Miguel Hernndez manuscrita, firmada y
supuestamente dirigida a Sij, en la que, aparte de dos poemas de Gngora,
el poeta le dice a su amigo que si no estuviera quemado, como consecuencia
de una excursin el da anterior a la Cruz de la Muela, l mismo le
llevara la carta.

La exposicin cuenta tambin con un catlogo de 109 pginas con numerosas
fotografas e imgenes de manuscritos, muchos de ellos inditos o casi
desconocidos. Tambin aporta una breve biografa de Sij, presenta sus
facetas periodstica (1929-1932) y ensaystica (1933-1935), muestra su
relacin con Miguel Hernndez y el homenaje tributado a Gabriel Mir en
octubre de 1932 en Orihuela.

Fuentes: Diario Informacin  EFE  Orihuela Digital  Torrevieja.com



*** El Instituto Cervantes inaugur nueva sede en Marrakech

Los Prncipes de Asturias, acompaados por el Prncipe Muley Rachid de
Marruecos, inauguraron el pasado martes 30 de octubre la nueva sede del
Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es) en Marrakech, el sexto centro
de la institucin en Marruecos, que iguala ya a Brasil con el mayor nmero
de sedes. En el pasado curso acadmico, 16.000 alumnos estudiaron espaol
en alguno de los centros del pas africano.

Marrakech es la tercera ciudad en importancia de Marruecos, por detrs de
Casablanca y Rabat. Se encuentra en una de las zonas ms dinmicas del pas
y cuenta con un milln de habitantes, de los que casi el 40 por ciento es
menor de 15 aos. Tiene el segundo aeropuerto internacional ms importante
y absorbe el 30 por ciento de la oferta turstica de Marruecos.

Con ste son ya cuatro los institutos asentados en ciudades
tradicionalmente de mayor potencial lingstico y cultural francs como
Rabat, Casablanca y Fez, que vivieron hasta 1956 al abrigo de los colonos
franceses. Los otros dos se encuentran en la que fue capital del
protectorado espaol, Tetun, y en Tnger, que fue durante varias dcadas
ciudad internacional y verdadero crisol de culturas en el estrecho de
Gibraltar.

El Instituto Cervantes de Marrakech ocupa un edificio de 800 metros
cuadrados distribuidos en cinco plantas. Est situado en el nmero 14 de la
avenida de Mohamed V, en el barrio de Gueliz, una zona moderna de carcter
residencial y comercial. En la fachada hay una vidriera central, sobre la
cual se ha colocado para la ocasin un gran vinilo multicolor, obra de la
artista Menchu Lamas.

El centro cuenta con ocho aulas para aprender espaol, un aula multimedia,
saln de actos, biblioteca y diversas dependencias administrativas. Las
clases comenzaron hace unos meses, y en el primer trimestre de este curso
se han matriculado 510 alumnos.

Hemos ido bajando al sur, pensando que todo Marruecos est interesado en
la lengua y cultura espaola, explic la directora del Cervantes, Carmen
Caffarel. El prncipe Felipe asegur que este nuevo centro, verdadero
impulso al dilogo, refuerza aun ms las relaciones histricas de ambas
orillas del Mediterrneo y especialmente entre Madrid y Rabat, promoviendo
la convivencia integradora. El espaol, lengua de 400 millones de
personas, es nuestro mayor activo y mejor bien, por eso lo compartimos,
aadi.

Las relaciones de Espaa y Marruecos disfrutan de una vigorosa salud,
dijo el prncipe en su discurso, y expres el deseo de Espaa de hacer de
sus vecinos una sociedad cada vez ms moderna y avanzada as como
comprometida con los derechos humanos.

Los prncipes Felipe y Letizia estuvieron acompaados por el Prncipe Mulay
Rachid, hermano del rey Mohamed VI. Tambin les acompaaron el ministro de
Exteriores de Espaa, Miguel ngel Moratinos, y su homlogo marroqu, Tieb
Fassi Fihri.

Las autoridades espaolas quisieron agradecer, tambin, la presencia de los
dos premios Prncipes de Asturias marroques, Ftima Mernisi, de
Literatura, e Hicham El Guerruj, de Deportes. En la ceremonia ocup un
lugar destacado el escritor Juan Goytisolo, asentado en Marraquech desde
hace una dcada.

Caffarel descart que, por el momento, est previsto abrir un nuevo centro
en el Sahara Occidental, donde el empleo de la lengua espaola se ha
degradado en detrimento del francs, especialmente desde que en 1975
Marruecos ocup la ex colonia.

La biblioteca del centro fue bautizada en homenaje a Jos ngel Valente
(Orense, 1929-Ginebra, 2000), escritor que fue objeto de un homenaje en el
que participaron su viuda, Coral Valente, quien recit algunos poemas del
escritor que se leyeron tambin en rabe. La jornada concluy con un
concierto de msica andalus en el Teatro Real de la ciudad marroqu a
cargo del grupo Zaman Alwasl. Participaron, entre otros, los escritores
Juan Goytisolo, Luis Garca Jambrina y Claudio Rodrguez Fer.

Fuentes: ABC  EFE  Instituto Cervantes



*** Podran declarar Patrimonio Cultural al Festival de Medelln

La iniciativa que busca declarar como Patrimonio Cultural de Colombia al
Festival Internacional de Poesa de Medelln
(http://www.festivaldepoesiademedellin.org), presentada el pasado 23 de
octubre, cont con ponencia favorable para primer debate en el Senado, de
los congresistas Luis Fernando Duque Garca y Guillermo Gaviria Zapata.

Con este proyecto, que est a consideracin de la Comisin Cuarta, se
pretende destinar recursos especficos a la financiacin, ejecucin y
desarrollo del festival, con el fin de promocionarlo y exaltarlo, a travs
de un reconocimiento a los creadores, gestores culturales y participantes
del evento.

Como antecedente fueron mencionadas las diecisis ediciones del Festival
Internacional de Poesa de Medelln, considerado el ms multitudinario del
mundo en su estilo. Dentro del marco del festival se desarrollan otras
actividades culturales y artsticas, como exposiciones de artes plsticas y
fotografa, conciertos y ciclos de largometrajes y documentales.

El festival obtuvo en 2006 el Premio Nobel Alternativo de la Paz, que
otorga anualmente la Fundacin Right Livelihood Award
(http://www.rightlivelihood.org), con sede en Estocolmo. Tal decisin fue
tomada por un jurado internacional de diez personas, en reconocimiento al
coraje y a la esperanza en tiempos de desesperacin.

La iniciativa de consagrar el evento como Patrimonio Cultural de Colombia,
que ya cumpli sus dos debates respectivos en la Cmara de Representantes,
ser anunciada en la prxima sesin de la comisin, para iniciar su
penltimo debate en la Comisin Cuarta del Senado.

Fuente: NOVA Colombia



*** Suspenden Feria del Libro de San Juan, en Repblica Dominicana

La Secretara de Estado de Cultura de San Juan de la Maguana, en Repblica
Dominicana, anunci la suspensin de la IV Feria Regional del Libro San
Juan 2007, que estaba prevista para celebrarse del 30 de octubre al 4 de
noviembre.

Aunque el pasado lunes 29 de octubre la entidad haba anunciado
oficialmente la posposicin del evento a causa de la tormenta tropical
Noel, este 2 de noviembre difundi un nuevo comunicado segn el cual el
mismo sera suspendido debido a la falta de condiciones existentes
actualmente para celebrar este magno encuentro de la cultura y el libro.

Noel afect todo el territorio de Repblica Dominicana, y las provincias
del sur del pas se encuentran en situacin de emergencia, con sembrados y
poblados devastados por el fenmeno atmosfrico, por lo que la
comunicacin interprovincial se encuentra seriamente daada a causa de la
rotura de puentes y carreteras, y en estos momentos, la poblacin necesita
de apoyo material y alimenticio, contina el comunicado.

En vista de que han sido suspendidos todos los eventos pblicos en
Repblica Dominicana, y de que no existen condiciones para relanzar el
evento en estas circunstancias y en las semanas que restan del presente
ao, la IV Feria Regional del Libro San Juan 2007 fue suspendida hasta el
ao prximo. En enero de 2008 se comunicar pblicamente las fechas y el
formato de celebracin del evento.

Fuente: San Juan y su Cultura



*** Bienal Ramn Palomares se celebr en Venezuela

El mircoles 31 de octubre fue instalada con xito en el Foro Bolivariano
de Valera, Trujillo (Venezuela), con una Fiesta de la Diversidad
Tradicional Trujillana, la Tercera Bienal Nacional de Literatura Ramn
Palomares, evento que hasta el sbado 3 de noviembre recorri los veinte
municipios de esa entidad federal.

En la jornada inaugural se presentaron las agrupaciones populares
Chimbngueles de Plata 2, Giros de San Benito de La Puerta, Danzas Nuestra
Seora de las Mercedes, Danzas Contratiempo, Escuela de Ballet Danzas
Gladys Mota y Danzas Valera.

Luego se abri al pblico una exposicin del artista plstico trujillano
Asdrbal Colmenrez, a quien se dedic especialmente esta edicin, por ser
una de las ms importantes figuras artsticas venezolanas contemporneas.
Tambin fueron objeto de homenaje el poeta Jos Pepe Barroeta y el
ensayista Domingo Miliani, ambos nativos del estado Trujillo.

La actividad cont con el respaldo organizativo del Ministerio del Poder
Popular para la Cultura (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve), a travs
de la Casa Nacional de las Letras Andrs Bello
(http://casanacionaldelasletras.blogspot.com), la Red Nacional de
Escritores de Venezuela y la Coordinacin Trujillana de Cultura.

Participaron en el acto de instalacin el viceministro de Cultura para el
Desarrollo Humano, Ivn Padilla Bravo, el gobernador de Trujillo, Glmer
Vitoria, y el coordinador de cultura del estado, Pedro Ruiz. Asimismo,
estuvieron presentes el presidente de la Fundacin Editorial El Perro y la
Rana (http://www.elperroylarana.gob.ve), Miguel Mrquez, y el poeta Ramn
Palomares.

Este tipo de actividades evidentemente hacen crecer a todos los pueblos,
porque finalmente nos estamos encontrando con las diferentes
manifestaciones culturales que permiten acercarnos a lo que somos y
queremos ser, expres Padilla, quien agreg que esta es una bienal que
nos acerca a todos los saberes del pueblo, es una bienal en la calle.

Igualmente, el viceministro coment que esta tercera bienal nos permite
encontrarnos con el mundo de la literatura, pero tambin con el mundo de
todas las artes, al referirse a la inauguracin, en el marco de la bienal,
de la exposicin en honor al artista plstico Asdrbal Colmenares. Estamos
ante una bienal que marca un paradigma diferente con relacin a lo que
fueron las bienales conocidas hasta el presente, que eran generalmente
bienales pautadas para lites, dijo.

El evento tambin sirvi de escenario para recibir la Tercera Feria
Internacional del Libro (Filven), captulo Trujillo, la cual estuvo
igualmente en todos los municipios de la entidad.

En el marco del encuentro, Ramn Palomares, poeta epnimo del evento, el
viceministro Ivn Padilla y los poetas Guillermo Pereira, Miguel Mrquez y
la poeta Laura Antillano ofrecieron al pblico presente un recital de
poesa para dejar su huella en esta gran fiesta de la palabra. 

Fuentes: ABN  RNV



*** Repatriarn mapamundis robados en la Biblioteca Nacional de Espaa

La repatriacin de ocho mapamundis de 1482 robados de la Biblioteca
Nacional de Espaa (http://www.bne.es) y recuperados en Argentina es
inminente, aseguraron este 1 de noviembre fuentes vinculadas con el caso
despus de que el autor del robo, el espaol Csar Gmez Rivero, confesara
ante las autoridades argentinas.

Esto supone que la autenticidad de los documentos del siglo XV devueltos
por Gmez Rivero tambin fue certificada por un perito argentino, lo mismo
que haba hecho la semana pasada una perita de la BNE que viaj a Buenos
Aires junto a dos agentes de la Guardia Civil espaola despus de que
Fernando Soto, abogado de Gmez Rivero, devolviera los mapamundis
sustrados, que quedaron bajo la custodia del juez federal Ariel Lijo.

Los ejemplares, cuya desaparicin fue detectada en una revisin rutinaria,
se guardaban en la Sala Cervantes, a la que slo acuden los usuarios que
poseen el carn de investigador. Los responsables de la BNE, que informaron
del suceso el pasado 24 de agosto como informamos en nuestra edicin 171
(http://www.letralia.com/171/0824bne.htm), afirmaron que la sustraccin se
produjo burlando las estrictas medidas de seguridad que se aplican en
esta institucin desde los aos noventa.

A finales de octubre, Lijo concedi la libertad bajo fianza a Gmez Rivero,
a quien le retir el pasaporte y prohibi salir del pas, despus de que
ste devolviera ocho mapamundis de Ptolomeo, de un total de diez que
confes haber robado en Madrid.

De 60 aos de edad, Gmez Rivero, espaol de origen uruguayo residente en
Argentina, tambin debe comparecer una vez por semana en el juzgado de
Lijo, otra de las medidas dispuestas por el magistrado. Sin embargo, si
llega una peticin de extradicin de Gmez Rivero deber ser gestionada
ante el juez federal de Buenos Aires, Rodolfo Canicoba Corral, a quien en
su momento le haba llegado una peticin de bsqueda y captura del ladrn,
comentaron los portavoces.

Gmez Rivero asegura que l rob diez mapamundis de Ptolomeo de una edicin
incunable de 1482, de los cuales devolvi ocho en Buenos Aires, mientras
que otros dos han sido recuperados, uno en Nueva York (EUA) y el otro en
Sydney (Australia). El ladrn dice estar muy arrepentido y dispuesto a
colaborar con la justicia.

Por otra parte, se supo que el director general de la Polica y de la
Guardia Civil espaola, Joan Mesquida, recibir esta semana de manos del
FBI (http://www.fbi.gov) el mapamundi recuperado en Nueva York, para lo
cual viajar a Washington, donde se entrevistar con altos funcionarios de
la mencionada entidad y del Servicio Central de Informacin (CIA,
https://www.cia.gov).

Los pormenores de cmo se llevar a cabo la entrega a Espaa de este
incunable as como la forma en la que fueron recuperados por el FBI no se
han hecho pblicos oficialmente.

Fuente: EFE



*** Celebran en Mrida el Festival del Cine Venezolano

Desde ayer domingo 4 y hasta el prximo jueves 8 de noviembre se celebra en
Mrida el Festival del Cine Venezolano 2007
(http://www.festivaldelcinevenezolano.com.ve), evento organizado por la
Fundacin de las Artes y la Cultura de Mrida (Fundearc) con el apoyo de la
Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve) y el Centro Nacional
Autnomo de Cinematografa (CNAC, http://www.cnac.gob.ve).

Como gigantesco catalog al evento Karina Gmez, su productora ejecutiva
y presidenta de Fundearc, quien adems destac la importancia de que este
ao pasen de treinta las pelculas en competencia. Gracias a la plataforma
y a las nuevas polticas del gobierno hacia el cine, este ao tenemos 32
pelculas en competencia, 14 de ficcin y 18 documentales. Como hay ms
presupuesto, hay ms inters por producir cine nacional de altsima
calidad. Noventa y nueve por ciento de la produccin nacional estar
concursando en este festival, seal.

Por alguna razn, cuando arrancamos con el Festival, comenz a haber ms
produccin nacional. Incluso al principio pensbamos hacer el Festival cada
dos aos, para tener ms cantidad de pelculas en competencia, pero cuando
termin el primero y comenzamos a organizar el segundo, nos dimos cuenta de
que haba suficientes para competir y ahora aun ms dijo Gmez, para quien
este realce del cine venezolano llevar a la gente a reconocerse en lo
nacional.

En el marco del festival se presentar el primer Maratn Cine tomo, un
certamen en el que participarn cineastas venezolanos y extranjeros que
tienen el reto de contar en solo un minuto una historia completa. sta
actividad, organizada por Fundearc, es patrocinada por la Alcalda
Bolivariana del Municipio Libertador de Mrida
(http://libertador-merida.gov.ve/portal-alcaldias) y la empresa telefnica
Movilnet (http://www.movilnet.com.ve).

Tras el xito del cine de calle realizado durante la edicin 2006, este ao
el festival proyectar veinte largometrajes en dos plazas de la ciudad de
Mrida. Adems, varias pelculas filmadas en el estado Mrida sern
proyectadas en pueblos distantes de la capital, como Bailadores, Tabay,
Tovar y El Molino. La primera pelcula que visitar los pueblos andinos
ser La ciudad de los escribanos, de Jos Velasco.

La mejor pelcula de ficcin presentada en el festival recibir un premio
de 8 millones de bolvares. Habr premios de 5 millones para las pelculas
que obtengan los premios como mejor pera prima y mejor documental. Los
tres premios de cortometraje Cine tomo ascienden a 6, 4 y 1 milln de
bolvares.

Adems todos los ganadores recibirn una estatuilla realizada en bronce y
resina por el escultor Manuel de la Fuente, que representa al llamado
Rector Magnfico de la ULA, Pedro Rincn Gutirrez, fallecido en 2004.

Para De la Fuente el hecho de que los organizadores del evento
seleccionaran la estatuilla de su amigo Rincn Gutirrez, con la intencin
de institucionalizarla como premio, es un reconocimiento merecido a quien
diera tanto por el desarrollo sociocultural de Mrida, Venezuela y
Amrica.

Uno de los rectores universitarios ms reconocidos de Venezuela por el
impulso cientfico y humanstico que le dio a su labor y por la envergadura
de sus realizaciones materiales y espirituales, Rincn Gutirrez le cambi
la fisonoma a la ULA y a la ciudad de Mrida, en opinin de De la Fuente,
quien agreg, adems, que la estatuilla es el boceto que presentar ante el
Consejo Universitario de la ULA para ser aprobado, elaborado a mayor escala
y colocado en el campus de esa casa de estudios.

Record De la Fuente que comparti junto a Rincn Gutirrez y otras
personalidades del mundo cinematogrfico venezolano la organizacin del
Festival del Cine Nacional, en la dcada de los 80, as como la creacin de
la Escuela de Cine.

Fuentes: ABN  Festival del Cine Venezolano  Ministerio de la Cultura de
         Venezuela



*** Autores iberoamericanos son protagonistas en la Feria de Miami

Este domingo 4 de noviembre se dio inicio a la XXIV edicin de la Feria
Internacional del Libro de Miami (http://www.miamibookfair.com), la mayor
de Estados Unidos y la nica que incluye en su programa, que se extender
hasta el prximo domingo 11, a cerca de 60 autores iberoamericanos.

El evento cuenta con ms de 250 casetas instaladas en el recinto ferial, en
los que se desarrollarn encuentros con escritores, conferencias, mesas
redondas y debates. Miami se ha convertido as en el escenario de la feria
del libro ms importante y grande de Estados Unidos, segn Alejandro
Ros, portavoz de Miami-Dade College (MDC, http://mdc.edu), que auspicia la
muestra.

Ms de doscientos expositores, 420 escritores, 14 salas destinadas a
presentaciones, 3 pabellones culturales internacionales (Brasil, Espaa y
pases francfonos) y 2 escenarios para actuaciones musicales son las
cifras de una feria que acoger cerca de 400 actividades culturales.

Asimismo, esta edicin pone por vez primera la mirada en el mercado de las
traducciones con un encuentro especial entre traductores, editores,
libreros y agentes literarios.

Plinio Apuleyo Mendoza, Luis Leante, Daniel Alarcn, Carlos Alberto
Montaner, Federico Andahazi, Dana Chaviano, Csar Vidal y Juan Jos
Bentez son algunos de los nombres iberoamericanos que participarn en las
actividades y conferencias de esta feria.

Sobre la salud de la narrativa actual latinoamericana, Ros seal que,
afortunadamente, resulta menos obvia en el aspecto poltico y muestra
un vuelo ms imaginativo, aunque con un claro acento en la violencia
que convulsiona la regin.

En cuanto al programa de escritores de habla inglesa han confirmado su
asistencia la controvertida periodista Rosie ODonell, quien presentar su
ms reciente obra, Celebrity Detox: the fame game; los poetas Robert Pinsky
y Nikki Giovanni, y el escritor y guionista Richard Russo, autor de Empire
Falls, libro por el que obtuvo el premio Pulitzer.

Adems asistirn Caroline Kennedy, hija del fallecido presidente de Estados
Unidos, John F. Kennedy, y Jacqueline Kennedy Onassis, quien presentar A
Family Christmas, su ms reciente antologa potica y narrativa, en la que
selecciona poemas y narraciones de sus autores favoritos.

La feria ofrece adems el Rincn de los Libros Viejos, una oportunidad de
obtener libros antiguos y de ocasin. Los ms pequeos, asimismo, podrn
disfrutar del pabelln infantil, denominado Callejuela de los Nios, que ha
preparado una amplia programacin con varios homenajes a los personajes de
la literatura infantil, teatro y actividades en el rea de juegos.

Fuente: EFE



*** Narradores de habla hispana se reunirn en Venezuela

El sello Monte vila Editores (http://www.monteavila.gob.ve), la Fundacin
Casa Nacional de las Letras Andrs Bello
(http://casanacionaldelasletras.blogspot.com) y el Centro de Estudios
Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve) han
organizado para la semana del 5 al 9 de noviembre el Primer Encuentro
Internacional de Narradores
(http://encuentrointernacionaldenarradores.blogspot.com), que tendr lugar
en Caracas y en algunas ciudades del interior de Venezuela.

La instalacin se realizar este lunes 5 en la sede del Celarg. Las
palabras de presentacin estarn a cargo de Roberto Hernndez Montoya,
presidente de la institucin. El ministro de Cultura, Francisco Sesto,
asistir al acto de apertura.

La sede del Celarg, el Centro Cultural Tulio Febres Cordero (Mrida), el
Ateneo de Valencia (Carabobo), el Museo Arturo Michelena (La Pastora,
Caracas), la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV,
http://www.ubv.edu.ve) y la Casa de las Letras Andrs Bello sern los
escenarios en los que se desarrollarn las actividades del encuentro.

Una veintena de narradores venezolanos y cinco narradores latinoamericanos
se darn cita en Venezuela, en un evento que tiene como finalidad abrir
espacios para el dilogo entre los ms importantes narradores
contemporneos de nuestra lengua y los narradores venezolanos de diferentes
generaciones y, a su vez, entre ellos y el pblico lector venezolano.

Los invitados internacionales sern el argentino Mempo Giardinelli, la
espaola Laura Mintegi, el colombiano Oscar Collazos y los cubanos Senel
Paz y Marilyn Bobes. Venezuela estar representada por Luis Britto Garca,
Gabriel Jimnez Emn, Carlos Noguera, Rodrigo Blanco, Gisela Kosak, Eduardo
Mario, Laura Antillano, Julin Mrquez, Eloi Yage, Milton Quero, Vctor
Vegas, Ana Garca Julio, Jos Gutirrez Snchez, Mara Luisa Lzaro,
Alberto Jimnez Ure, Aixa Salas, Pedro Rangel Mora, Raiza Andrade, Amable
Fernndez, Edmundo Aray, Jos Gregorio Parada, Alirio Prez Lopresti,
Judith Gerendas, Armando J. Sequera, Gonzalo Ramrez Cubilln, Antonieta
Madrid, Jos Napolen Oropeza, Julin Mrquez, Nstor Caballero, Jess
Puerta, Jos Manuel Briceo Guerrero, Nuni Sarmiento, Enrique Plata, ngel
Gustavo Infante, Rodrigo Blanco, Humberto Mata, Mara Ramrez Delgado, Rubi
Guerra, Orlando Chirinos, Krina Ver, Luis Laya, Gisela Kosak, Jos Roberto
Duque y Arturo Mora-Morales.

La programacin la conforman foros, lecturas de textos narrativos,
conversaciones con el pblico y talleres. Entre los temas que se abordarn
durante el encuentro resaltan Las poticas del narrador (Qu escribo?,
Por qu escribo?, Cmo lo hago?); Retos, tabes y osadas de la
narrativa latinoamericana; Papel del escritor en el proceso de
integracin latinoamericana; Autor, editor y lector: una relacin
posible?. Participarn como moderadores de los eventos los escritores
Cristbal Deffit, Daniel Molina, Robert Rodrguez, Gonzalo Fragui, Roberto
Hernndez Montoya, Carlos Noguera, Freddy Rojas y Gonzalo Ramrez.

Los narradores realizarn tambin presentaciones de libros publicados por
Monte vila. Las obras que se presentarn en el encuentro, el jueves 8, son
Luminoso amarillo y otros cuentos, de Mempo Giardinelli; Precisiones, de
Carmen Rosa Gmez, y Hotel de antigedades, de Gonzalo Ramrez Cubilln.
Adems se van a realizar dos talleres de narrativa en los museos Jacobo
Borges y Arturo Michelena.

Fuente: Web del encuentro



*** Semana de la Poesa de Gurico y Apure recordar a Rodolfo Moleiro

Entre el 5 y el 8 de noviembre se realizar en las ciudades venezolanas de
San Fernando, Calabozo y San Juan de los Morros la Semana de la Poesa de
Gurico y Apure, evento que este ao estar dedicado al poeta venezolano
Rodolfo Moleiro (Zaraza, 1898-Caracas, 1970).

La inauguracin se realizar este 5 de noviembre a las 10 de la maana en
la Librera Portal Apure.com, en la calle 24 de Julio de San Fernando de
Apure, con una lectura potica a cargo de Arturo lvarez DArmas. A las 4
de la tarde, Jos Gregorio Rivas protagonizar otra lectura potica, que
ser presentada por Wendy Macualo, gerente de las Libreras del Sur de
Apure, en cuya sede frente a la Plaza Bolvar tendr lugar el evento.

El martes 6 a las 4 de la tarde, la Biblioteca de la Universidad Nacional
Abierta (UNA, http://www.una.edu.ve), en San Fernando de Apure, acoger a
los poetas Mariana Gmez, Magdalena Garca, Raday Ojeda, Francisco
Rodrguez y Arturo lvarez DArmas, quienes leern parte de su produccin.

Calabozo, en Gurico, ser el escenario de las actividades del mircoles 7,
cuando a partir de las 9 de la maana se desarrolle un foro y lectura
potica sobre la obra literaria del poeta y cuentista Jos Gregorio Rivas.
Intervendrn los profesores Milagros de Castro (UNA-Calabozo), Luisa Rivas
(UNA-San Fernando de Apure), Adelfo Morillo (Universidad Nacional
Experimental Rmulo Gallegos, Unerg, http://www.unerg.edu.ve; Calabozo) y
Ledys Lima (Unerg-Calabozo). El evento se realizar en el Saln de Usos
Mltiples de la Alcalda de Calabozo.

El jueves 8, Rosana Hernndez Pasquier, Tibisay Vargas Rojas, Edgardo
Malaspina, Adolfo Rodrguez, Arturo lvarez DArmas y Jeroh Juan Montilla
protagonizarn una lectura potica a partir de las 7 de la noche, en el
Teatro de Bolsillo (detrs de la Casa del Artesano) de San Juan de los
Morros, Gurico. En el mismo evento sern presentados los dpticos Llanura,
de Rodolfo Moleiro, y Quin soy?, de Adolfo Rodrguez, as como el libro
Elementos de versoterapia (poesa para mdicos), de Edgardo Malaspina.

Rodolfo Moleiro, el poeta a quien han sido dedicadas estas jornadas, naci
en Zaraza el 4 de septiembre de 1898, y muri en Caracas el 4 de marzo de
1970. Doctor en ciencias polticas de la Universidad Central de Venezuela
(UCV, http://www.ucv.ve), senador por el estado Gurico y diplomtico, fue
tambin uno de los representantes de la Generacin Literaria de 1918. Entre
sus obras se encuentran Reiteraciones del bosque (1951), Poemas (1953),
Nuevos poemas (1955) y Poemas (1961).



*** Tijuana celebrar quinto Festival de Literatura del Noroeste

Con la participacin de ms de 70 escritores se llevar a cabo la quinta
edicin del Festival de Literatura del Noroeste, en el Centro Cultural
Tijuana (Cecut, http://www.cecut.gob.mx), del 8 al 10 de noviembre.

La directora del citado recinto, Teresa Vicencio Alvarez, indic que el
festival, que es organizado conjuntamente con el Fondo Regional para la
Cultura y las Artes del Noroeste (Forca), tiene como fin celebrar la
creacin literaria y reunir a escritores de la regin.

Apunt que durante el festival, en colaboracin con el Programa Creadores
en los Estados, dictarn conferencias magistrales Mauricio Carrera,
Gilberto Prado Galn y Jos Vicente Anaya, quien adems presentar su libro
Peregrinos.

La funcionaria explic que acudirn a esta celebracin literaria autores de
Durango, Tamaulipas, Chihuahua, Baja California Sur, Baja California,
Sonora y Sinaloa.

Entre los escritores que asistirn a esta reunin se cuentan el sinaloense
Jess Ramn Ibarra, Premio Gilberto Owen 2007, y el coahuilense Alejandro
Prez Cervantes, Premio Nacional de Cuento Joven Julio Torri 2007, destac.

Las actividades de este encuentro abarcarn mesas de anlisis, lectura de
poesa y narrativa del Norte de Mxico, as como presentacin de novedades
editoriales, revistas literarias, proyectos literarios y colectivos
independientes.

Expuso que en la ceremonia de inauguracin se entregar un reconocimiento a
Mnica Arreola, ganadora del cuarto Concurso de Diseo del Cartel de este
festival.

Fuente: El Universal



*** Len nombra hijo adoptivo al poeta Antonio Gamoneda

La Comisin de Rgimen Interior celebrada en el Ayuntamiento de Len
(Espaa, http://www.aytoleon.com) el pasado mircoles 24 de octubre dio el
visto bueno al nombramiento del Premio Cervantes Antonio Gamoneda como Hijo
Adoptivo de la ciudad, siendo ratificado el martes 30, segn anunci la
concejala de Cultura, Evelia Fernndez.

La edil considera que esta iniciativa es de justicia, y ha indicado que
supondr un reconocimiento a un esplndido escritor que decidi convertir
a Len en atalaya de su poesa, en alusin al ltimo premio Cervantes,
nacido en Oviedo.

Len tiene una deuda con Gamoneda, un poeta que, desde el silencio de su
casa de Len, ha sido capaz de crear una obra universal y nica, afirm
Fernndez sobre la concesin de una distincin que consigui el respaldo de
la totalidad de los grupos polticos de la Corporacin municipal.

La designacin se oficializar el prximo 22 de noviembre, y tiene como
objeto llevar a cabo un reconocimiento pblico a Gamoneda, tanto por su
valor humano y literario, como por su compromiso con la ciudad.

El expediente para la declaracin del escritor como hijo adoptivo de la
ciudad se abri hace unos meses a propuesta del Grupo Socialista, y
posteriormente, en pleno celebrado el 30 de enero de 2007, se aprob por
unanimidad la mocin presentada por el Grupo de Concejales del Socialistas
por Len y se acord iniciar el expediente para la concesin del Ttulo de
Hijo Adoptivo de la Ciudad de Len a Antonio Gamoneda Lobn.

Len est presente en toda la obra de Gamoneda, segn recoge el expediente
de concesin, que agrega que esa presencia est patente de manera especial
en algunos de sus poemarios ms emblemticos, como Lpidas. A esta tierra,
adems, le dedic expresamente un hermoso libro en 1979, Len de la mirada,
cuyos poemas, escritos muchos aos atrs, se haban convertido para
Gamoneda en el recuerdo de una contemplacin: la de una tierra que me ha
hecho suyo de la nica manera posible y verdadera: en el difcil encuentro
del amor.

Queda pues, a nuestro entender, sobradamente justificado el reconocimiento
que ahora se propone hacer por parte del Ayuntamiento de Len a Antonio
Gamoneda, concluye la argumentacin. Como es preceptivo, el expediente
estuvo expuesto al pblico durante dos semanas sin que se haya presentado
ninguna alegacin al nombramiento.

Fuente: Europa Press  La Nueva Espaa 



*** Foro de Editores de la FIL analizar redes y alianzas del libro

El 27 y 28 de noviembre, en el hotel Hilton, los profesionales del libro
analizarn, en el Foro Internacional de Editores, las mejores estrategias
para que las editoriales aprovechen un mundo globalizado, en el marco de la
XXI Feria Internacional del Libro de Guadalajara (http://www.fil.com.mx),
que se celebrar en la ciudad mexicana del 24 de noviembre al 2 de
diciembre.

El foro se enfocar en las redes que los actores del mundo editorial se ven
obligados a tender para garantizar el xito en el mundo contemporneo,
cuando se tiende a globalizar tanto los procesos de produccin como los de
distribucin. Cules son estas redes, cmo funcionan, cmo crearlas, qu
leyes las regulan, cundo abren oportunidades y cundo no, son algunos de
los aspectos que los editores y profesionales del libro analizarn.

Como cada ao, el foro busca ser un espacio en el que la experiencia se
transmita en forma directa y los editores encuentren un lugar en dnde
pueden poner en comn sus ideas y dudas. El programa de este ao se ha
estructurado a travs de conferencias y mesas de trabajo, en las que podrn
participar todos los que se inscriban.

El conferencista magistral ser Daniel Halpern, actualmente vicepresidente
de Ecco Press, una divisin de HarperCollins Publishers
(http://www.harpercollins.com). Halpern es autor de nueve colecciones de
poesa y ha editado numerosas antologas. Dirigi durante 25 aos la
revista literaria Antaeus, que fund en Tangier, Marruecos, con Paul
Bowles.

Otras de las personalidades que participarn en las mesas de trabajo son
Ofelia Grande, editora de Siruela (http://www.siruela.com); Pablo Harari,
coordinador de la red hispanohablante de la Alianza de los Editores
Independientes (http://www.alliance-editeurs.org/esp); Jorge Vzquez, socio
de Jalife, Caballero, Vzquez & Asociados (http://www.jcva.com.mx);
Patricia Van Rhijn, directora de Editorial Cidcli
(http://www.cidcli.com.mx); Gabriela Adamo, editora y traductora; Paulo
Slachevsky, director de Lom Ediciones (http://www.lom.cl); Carlos Morn,
coordinador de la Red del Libro, Carlos Duque Medina, coordinador del
proyecto Libreras con Huella (http://www.conhuella.com), y Denis Mollat,
director de la Librairie Mollet (http://www.mollat.com), de Burdeos,
Francia.

El Foro Internacional de Editores es organizado por la Feria Internacional
del Libro de Guadalajara, el Centro Regional para el Fomento del Libro en
Amrica Latina y el Caribe (Cerlalc, http://www.cerlalc.org) y la Cmara
Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem,
http://www.caniem.com). El costo de inscripcin es de 450 pesos mexicanos o
45 dlares, antes del 15 de noviembre, fecha hasta la cual la solicitud de
registro podr bajarse de la pgina de la FIL.

Del 23 al 27 de noviembre el acceso al FIE tendr un costo de 600 pesos
mexicanos o 60 dlares, y las inscripciones se realizarn en sitio.

Fuente: FIL



*** Realizarn en Costa Rica el primer Festival de Escritores Inditos

Culturacr.com, sitio de Internet dedicado a la promocin y divulgacin
cultural del arte y la literatura de Costa Rica, est organizando el primer
Festival Costarricense de Escritores Inditos
(http://www.culturacr.com/festival.htm), que se celebrar entre el 5 y el 8
de diciembre con el apoyo de varias entidades culturales como la Casa
Cultural Jos Figueres Ferrer del Banco Popular
(http://www.bancopopularcr.com), Ediciones Andrmeda, el Centro Cultural de
Chile, Manga-K y otras.

El festival, que busca promover la creacin literaria del pas
centroamericano, as como dar a conocer sus nuevos valores, se realizar en
diferentes sedes y contar con recitales poticos, espectculos musicales,
cuentacuentos, tertulias culturales y otras actividades. La nica condicin
para participar de este encuentro es no haber publicado un libro impreso,
por lo que no importar si el interesado ya public en revistas,
antologas, peridicos o cualquier medio de Internet.

Habr cursos y conferencias de escritores reconocidos para los nuevos
escritores en diferentes gneros como la poesa, narrativa, guin,
literatura infantil, entre otros. Los participantes recitarn su poesa o
darn a conocer sus obras en los eventos programados.

Como la organizacin del Festival no cuenta con recursos propios para
llevar a cabo este evento se solicita una necesaria cuota de inscripcin
para quienes deseen participar en este encuentro. Para conocer los detalles
sobre la inscripcin y la cuota, el interesado debe llamar a los telfonos
360-0342 o 235-1045, o bien escribir al correo info@culturacr.com.

Se prev la asistencia de ms de doscientas personas ligadas al medio en
los diferentes eventos. Se realizar adems un encuentro donde todos podrn
compartir sus experiencias en el campo de la escritura y conocer escritores
de trayectoria y nuevos. Adems se publicar una memoria con una muestra de
la obra de los escritores noveles participantes en el festival.

Fuente: Culturacr.com



*** Escritores noveles se reunirn en Oviedo

Entre el 6 y el 9 de diciembre, el Auditorio Prncipe Felipe de Oviedo,
Asturias (Espaa), acoger el I Congreso Nacional de la Asociacin de
Escritores Noveles (AEN, http://www.asociacionescritoresnoveles.es).
Durante cuatro jornadas, los casi cien asistentes participarn en charlas,
conferencias, ponencias, talleres y presentaciones de libros.

El congreso, que cuenta con la colaboracin de, entre otras entidades, los
ministerios de Educacin y Ciencia (http://www.mec.es) y de Cultura
(http://www.mcu.es) de Espaa, abordar diferentes materias relacionadas
con la literatura, como la creacin, la correccin literaria, la edicin,
distribucin y venta de las obras. Autores, correctores, editores,
distribuidores y libreros se reunirn en este evento para abordar, cada uno
desde su perspectiva profesional, las ltimas novedades del mundo
literario.

Habr adems un recital potico, la maana del 8 de diciembre, en el que
participarn varios poetas entre los que destacan Jos Corredor-Matheos
(Premio Nacional de Poesa 2005), Ricardo Menndez Salmn, Gonzalo Moure,
Fernando Beltrn, Manuel G. Rubio y Manuel L. Alonso.

Una de las actividades ms relevantes ser el taller literario coordinado
por Graciela Litvak, en el que se ofrecern los recursos para afinar la
mirada lectora y potenciar la destreza del escritor. Durante este taller,
los asistentes podrn conocer los parmetros para evaluar un relato, y se
elaborar una gua que oriente a cada uno de los participantes en la tarea
de mejorar sus textos.

Y para los acompaantes de los congresistas, se ha preparado un programa de
actividades paralelas en las que se incluyen visitas guiadas a Oviedo y a
diversos puntos de la regin.

Fuente: AEN



*** Jalla 2008 ser en Chile

Las VIII Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana (Jalla), el ms
importante encuentro de americanistas de la regin, se realizarn en
Santiago de Chile entre los das 11 y 15 de agosto de 2008 bajo el lema
Latinoamericanismo y globalizacin, segn informaron recientemente sus
organizadores.

El encuentro coincidir con los quince aos de las Jalla. Iniciadas en el
ao 1993 en La Paz, Bolivia, se han realizado cada dos aos en Tucumn,
Quito, Cusco, Santiago de Chile, Lima y Bogot. La octava edicin ser
organizada por el Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos (Cecla,
http://www.cecla.uchile.cl) y el Departamento de Literatura de la
Universidad de Chile (http://www.uchile.cl).

Adems colaboran el Departamento de Literatura de la Pontificia Universidad
Catlica de Chile (http://www.puc.cl) y los departamentos respectivos de la
Universidad de Concepcin (http://www.udec.cl), la Pontificia Universidad
Catlica de Valparaso (PUCV, http://www.pucv.cl) y la Universidad Alberto
Hurtado (http://www.uahurtado.cl) y la Divisin de Pensamiento y Cultura
del Doctorado en Estudios Americanos de la Universidad de Santiago de Chile
(http://www.usach.cl).

Jalla 2008 incorporar, a su contingente acadmico, la participacin de
otros agentes culturales. Abordar con especial inters las prcticas de la
cultura regional en un momento en que se enfrentan a una alternativa de
alcances planetarios, a un nuevo y debatible proyecto universalizante en
cuya concepcin los latinoamericanos poco o nada es lo que hemos podido
decir. Nos preocupa, en consecuencia, el lugar del quehacer cultural
latinoamericano y de los saberes que se ocupan de ese quehacer en el marco
de un proyecto globalizador cuya meta ltima no es otra que el borramiento
de las diferencias, dicen los organizadores.

Las jornadas se desarrollarn mediante un ciclo de cinco conferencias
magistrales, ponencias y actividades artsticas. Entre estas ltimas, se
cuentan lecturas de poesa y representaciones teatrales. Entre los temas
que se tratarn se encuentran la teora cultural y literaria en Amrica
Latina, la historia cultural y literaria latinoamericana, los saberes
locales, regionales y globales, los estudios indgenas, afroamericanos, de
gnero y culturales, los discursos migrantes, la oralidad y los discursos
preformativos y la memoria y patrimonio.

Las propuestas de mesas y ponencias debern ser enviadas va correo
electrnico a jallachile2008@uchile.cl, las primeras hasta el viernes 14 de
diciembre de 2007 y las segundas hasta el viernes 14 de marzo de 2008. Las
propuestas de mesas debern incluir el ttulo, el nombre y afiliacin
institucional del organizador, ttulos y resmenes de las ponencias (mximo
cuatro ponencias por mesa) y afiliacin institucional de cada uno de los
ponentes. Las de ponencias, por su parte, debern incluir el ttulo, el
resumen (mximo 250 palabras, formato Word) y el nombre y afiliacin
institucional del ponente. La extensin no deber ser mayor a 9 cuartillas
a doble espacio, lo que equivale a 2.500 palabras y 20 minutos de lectura.

Los participantes debern enviar por correo electrnico, antes del 10 de
julio de 2008, un archivo en Word de su trabajo para la publicacin de las
memorias. Dicho trabajo deber atenerse a las normas editoriales
internacionales.

La inscripcin en Jalla tiene un costo de 20 dlares para estudiantes, 60
para ponentes de Amrica Latina, 100 para ponentes del resto del mundo y 40
para asistentes.

Fuente: Noticias Iruya



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Los Garca Lorca desenterraron el cadver del poeta ===================
=== Fernando Guijarro Arcas ===============================================

A todos nos ha extraado ltimamente la insistencia de la familia Garca
Lorca en que no se toque el lugar donde fue enterrado el magnfico
escritor, poeta y dramaturgo granadino. Durante los setenta y un aos que
nos separan de 1936, han sido miles los seguidores de Federico que han
visitado aquel punto, queriendo darle un ltimo homenaje personal. Sin
embargo, la nica explicacin a esa insistencia es muy sencilla: el cadver
del poeta ya no est all.

El rumor lleva tiempo corriendo entre el pueblo llano de la Vega de
Granada, he recogido no menos de seis testimonios personales que as lo
aseguran. Se la llama una leyenda popular. Y lo peor es que numerosas
autoridades granadinas tambin lo saben, y lo dicen en privado, pero no se
atreven a romper el silencio revelando la verdad. Dejan a los familiares
que sean ellos quienes decidan si dan a conocer los detalles del que fue
ltimo viaje del poeta. Pero eso ha conformado un muro de silencio que es
hora de romper, sobre todo cuando Espaa est dando pasos en la
recuperacin de la memoria histrica, incluso con una ley que permita
deshacer los males del franquismo. Lo sorprendente es que sobre sta, la
ms mundialmente conocida de las vctimas de la Guerra Civil espaola de
1936-1939, algunos pretenden mantener el secreto. Concretamente, varios
familiares del poeta, que estn recibiendo adems los grandes beneficios
econmicos de su obra.

Es hora de decirlo: la familia de Federico Garca Lorca, deshechos de dolor
por su trgica muerte que nada poda justificar, desenterr el cadver del
poeta. Lo hicieron dos das despus de su trgica muerte en agosto de 1936,
para trasladarlo a la finca que sigue siendo propiedad familiar, la Huerta
de San Vicente, donde est enterrado an. Pero sobre el hecho del
desentierro, los militares franquistas sublevados contra la Repblica
impusieron un secreto que an dura. Un secreto que, artificialmente, se
mantiene en el momento actual contra todos los rumores.



Cmo brot la historia

El principal problema es que de los hechos ocurridos en 1936 nos separan ya
71 aos. Por pura lgica humana, todos los que haban cumplido los 20 aos
en aquella poca han muerto ya, slo quedan con vida algunos personajes
excepcionales como por ejemplo el llamado Pepn Bello, que fue compaero de
Federico Garca Lorca en la Residencia de Estudiantes de Madrid, por donde
tambin anduvieron Salvador Dal, el cineasta Buuel y tantos otros. El
testimonio de este hombre es ntido y debe ser tenido en cuenta an, pero
queda demasiado lejos de Granada. De quienes en la ciudad de la Alhambra
supieron directamente de los hechos, slo viven an quienes eran muy
jvenes entonces. Entre ellos, la hija de la sirvienta del que fue uno de
los principales militares sublevados contra la Repblica, que supo lo que
estaba sucediendo porque su mam, impresionada por los hechos, se lo
contaba da a da. Ella fue quien habl sacando a la luz la verdad. Pero
como es de suponer, tiene ahora ms de 80 aos, e insiste en mantener su
anonimato, porque quiere morir en paz. Slo cabe respetar ese deseo, si se
tiene un mnimo de humanidad.

Pero al enterarme, esa noticia me hizo salir a la calle y empezar a
investigar. Durante aos, me he movido con datos doble o triplemente
indirectos: tal persona haba odo que otra persona haba dicho que los
hechos fueron de esta forma y no de otra. Y entre los muchos libros
publicados sobre la muerte de Federico, apenas aparece otra referencia que
la del periodista Eduardo Molina Fajardo, que perteneci a Falange, en su
libro Los ltimos das de Garca Lorca (Plaza & Jans, 1983). En l se
recoge el testimonio de un vecino de Vznar, el pueblo a las afueras del
cual mataron al poeta, afirmando que se haba rumoreado insistentemente en
Vznar que una seora que fue all con autorizacin del gobierno [civil],
para retirar unos restos de los pozos, y en la localidad se supuso que eran
los de Federico Garca Lorca. Como testimonio es muy escaso, pero
suficiente como para animarme a seguir investigando.

As lo hice, y me fueron contando novedades. Por ejemplo, un mdico forense
que al morir, le dej dicho a su familia sobre la muerte de Garca Lorca y
el lugar donde est enterrado hay ms, mucho ms. Nuevo obstculo: de
saber la verdad sobre esas afirmaciones me separa el secreto de confesin
de un buen sacerdote amigo mo. De nuevo slo me cabe callar por ah, y
respetar ese silencio.

Por otro lado, el magnfico profesor de derecho poltico que me dio clases
en su momento, Jos Cazorla, me cont que cuando preparaban el homenaje a
Garca Lorca que Granada celebr nada ms muerto Franco, el cinco a las
cinco en Fuente Vaqueros, uno de los concejales de Vznar, persona ya
mayor, bien cenado y tras haber bebido, me dijo una noche que la familia
del poeta haba recuperado el cadver del poeta. As lo coment en clase
un da, me dijo y segn su expresin, le falt tiempo a Laura Garca
Lorca, sobrina-nieta de Federico, para venir a verme y preguntarme qu
saba yo sobre eso. Le dije esto mismo que le estoy diciendo a usted, me
salud muy correctamente y se march. Es decir, esos datos no eran nada,
pero lo bastante para que a un periodista le resulte evidente que algo ms
hay por ah. Lo cual lleva a trabajar y seguir investigando.



Los otros investigadores

Evidentemente, no fui el primero en hacer preguntas sobre aquello. Por pura
lealtad, debo sealar que preguntando en varios lugares me apareci el
nombre de un extranjero que estuvo preguntando por aqu hace aos, a
mediados de los 60, y no era otro que Ian Gibson, quien hizo buen trabajo
investigando. Pero ms raramente, al insistir, me indicaban no, fue un
norteamericano que hablaba buen espaol, all por los aos 50. Supe as de
la existencia de otro investigador anterior, Agustn Penn, nacido en
Barcelona pero nacionalizado estadounidense en Puerto Rico, que fue el
verdadero pionero de la investigacin sobre Garca Lorca, aunque hubo
otros. Slo que el libro de Penn nunca lleg a publicarse en su momento, y
hubo que esperar hasta muy recientemente, cuando Marta Osorio reorganiz el
material recogido por ese hombre all por 1955, y lo public bajo el ttulo
Miedo, olvido y fantasa (Editorial Comares, Granada, 2001). Menos conocido
que las obras de Gibson, aporta material muy importante para esclarecer la
verdad de los hechos. Nada dice de que la familia desenterrase el
cadver... pero se acerca mucho.

El ttulo del libro que recoge el trabajo de Penn est bien escogido.
Porque menciona algo que tambin descubri Gibson cuando vivi en Granada
como estudiante extranjero, condicin que le permiti que muchas personas
se abrieran a l contndole lo que a los locales se nos calla: los
andaluces somos creativos, ocurrentes, y eso funciona a veces en contra
nuestra. Lo que no sabemos, lo inventamos, y si se descubre la falsedad
remos diciendo que era broma, sin ms. Puede que eso sea divertido a
veces, pero para quien intenta ser cientfico al investigar, es un
obstculo tremendamente molesto. Porque adems, aqu todos presumen de ser
el nico que sabe la verdad sobre esto... cuando suele ser slo una nueva
falsedad. Lo seal tambin Marcelle Auclair, francesa que anduvo tambin
preguntando por Granada para su libro Enfances et mort de Garca Lorca
(Editions du Seuil, Pars, 1968), obra de la que se hizo buena edicin
espaola en Mxico (Biblioteca Era, 1972).

En efecto, cuando hablas en Granada con alguien sobre Garca Lorca, todos
dicen saber aunque muy pocos saben hechos concretos comprobables. As
surgen las historias ms inverosmiles. Una de las ms extendidas, por
desgracia, es que la razn de su muerte fue la homosexualidad del poeta.
Por algo en espaol hemos creado la palabra macho, que se reproduce en
varias otras lenguas porque corresponde a un tipo humano desgraciadamente
muy espaol. Esa condicin del poeta apenas aparece mencionada con alguna
amplitud en la obra de Agustn Penn, con escenas y ancdotas muy
concretas, los dems autores se limitan a sealarla muy por encima. No fue
ni mucho menos determinante en su muerte, pero aument la idea negativa que
sobre el autor tenan algunos en Granada.

Lo lamentable es que esa mentalidad de yo soy el nico que sabe sobre
esto ha producido que numerosos documentos importantes hayan desaparecido.
Sealadas personalidades granadinas se han apropiado de documentos
esclarecedores, slo por su valor econmico. Slo recientemente han
comenzado a salir a la luz algunos de ellos, que se subastan por alto
precio en el extranjero. El determinante econmico sigue funcionando,
siglos despus de que Quevedo escribiera sobre el poderoso caballero es
Don Dinero.



Andanzas de granadinos jvenes

Para quienes crecimos en Granada, la muerte de Federico Garca Lorca fue un
mito muy atractivo desde pequeos. Ya en la escuela, al estudiar
literatura, se nos hablaba de la obra del poeta y de sus obras dramticas,
pero se nos transmita el misterio que rodeaba su trgica muerte. Ms que
suficiente para despertar fantasas infantiles. Personalmente, slo cuando
tuve 14 aos y una bicicleta pude pedalear cuesta arriba, duramente, hasta
llegar a Vznar y recorrer los lugares donde fusilaron al escritor. Conoc
as el alambre de espinos que quedaba an en aquellos rincones que se
consideraron frente de guerra y nadie poda tocar... aunque el camino
principal que conduca hasta la vecina localidad de Alfacar y la bellsima
Fuente de las Lgrimas pasa exactamente por all. Pero si uno se detena,
no tardaba en aparecer la Guardia Civil a pedir la identificacin del
curioso.

Ms tarde pertenec a un Club de Montaa, y los amigos usbamos el truco de
planear una excursin por aquella sierra cercana a Granada, y llegar al
lugar por arriba, es decir, por el monte, sin usar el camino habitual.
Conocimos as La Colonia, lugar de vacaciones infantiles que luego fue
usado como prisin por los franquistas, y ya no existe. Pero descubrimos
tambin que los naturales del lugar estaban siempre muy dispuestos a darles
agua a los jovencitos que bajaban sudando del monte, incluso nos dieron de
comer en varias ocasiones, pero se cerraban por completo cuando uno
intentaba preguntar por Garca Lorca. Les haban dado la lata demasiado por
hablar con extraos sobre ese asunto. Y as hasta hoy. Es ms, an nos
cuentan all que a un chico joven que acompa a uno de los visitantes,
conocido como el francs y que debi de ser Claude Couffon, de quien la
argentina Editorial Losada public en 1967 El crimen fue en Granada, las
autoridades lo enviaron al exilio en un pueblo de Almera, donde an
reside. Ese libro fue uno de los primeros cuyas ilustraciones nos hicieron
meterlo en la mochila para usar sus fotos y esquemas al recorrer los
lugares del crimen franquista. El resto de la investigacin, sin embargo,
va bastante desencaminada.

Y por supuesto, en alguna ocasin corrimos cuesta arriba para huir de los
agentes de la Guardia Civil, que en varios momentos aparecieron para saber
quines ramos. Los pocos aos nos fueron muy tiles, sin embargo, para
escapar, y nunca se produjo el hecho siempre temido de que los agentes
usaran sus fusiles para disparar sobre nosotros. Pero todo acrecentaba el
misterio Garca Lorca, en una poca en que la misma televisin acababa de
llegar a nuestros hogares, slo.

Estaba adems el morbo fascinante que rodea el mundillo de los gitanos,
siempre difcil de seguir para los ciudadanos del montn. La danza y cante
flamencos siguen teniendo un atractivo con mucho de mgico, que redondeaba
el deslumbramiento que sigue despertando la obra de Garca Lorca. Y poco
despus de los 20 aos particip en el montaje de la obra Camelamos
naquerar (Queremos hablar), de Jos Heredia, con Mario Maya como bailaor
central, lo que en lo personal me aument an ms el deslumbramiento por
una cultura tan cercana como enigmtica en muchos aspectos.

Por ltimo, para muchos granadinos, especialmente en la primera juventud,
resultaba an ms extrao cmo poda ser posible que un homosexual
escribiera Que yo me la llev al ro / creyendo que era mozuela / pero
tena marido, ms las detalladas descripciones que hace el poeta despus
en La casada infiel. Algunos nos acercamos incluso a la psicologa por
ahondar en esas dimensiones de lo humano. Pero todo ello no haca ms que
aumentar el misterio, mientras la sensualidad siempre presente en las
pginas del autor, sobre todo en el bien conocido Romancero gitano, iba
aumentando la curiosidad sobre qu sucedi en realidad en Granada al
comienzo de la Guerra Civil espaola, conducindole a la muerte. Hay que
decir que gran parte de ese misterio an perdura, incluso para los
investigadores que ms saben sobre este asunto.



El trabajo de Ian Gibson...

En los ltimos aos de vida del general Franco, cuando por muchos detalles
era evidente ya que la situacin pblica iba a cambiar, la revista Triunfo
nos inform de que en la vecina Francia, la editorial de libros en espaol
Ruedo Ibrico acababa de publicarle a Ian Gibson en 1971 su libro La
represin nacionalista en Granada y la muerte de Garca Lorca. Para los
granadinos fue un bombazo. La obra pareca ser definitiva, pensbamos que
all estaba todo. Es ms, para muchos de nosotros, el mtodo cientfico que
usaba Gibson para exponer los detalles y la insistencia que haba
demostrado para hablar con la mayora de las personas, incluso los mismos
militares franquistas afiliados o no a Falange (es cierto que de no haber
sido irlands no habra podido hacerlo) nos abri los ojos a todos los
jvenes granadinos interesados en el asunto Garca Lorca. El libro entr en
Espaa clandestinamente, como tantos otros que nos traan los que cruzaban
la frontera para descubrir el mundo libre fuera de la dictadura franquista.
Yo mismo descubr Pars a los 20 aos, y aquella ciudad, con sus libreras
y bibliotecas sobre todo, sigue siendo hoy para m la puerta al mundo
libre. Pero as lleg a nuestras manos la obra de Gibson, y una amiga ma
conserva an el primer ejemplar al que tuvimos acceso, que sigue forrado de
plstico y con numerosas seales indicando los muchos trotes que le dimos
monte arriba hasta encontrar los lugares mencionados, no lejos de Fuente
Grande, entre Vznar y Alfacar, que escribi un poeta local.

Todo estaba empezando a cambiar por fin, y el trabajo de Gibson nos
descubra que las cosas podan ser dichas abiertamente y con sencillez.
Algunos aprendices de periodista le tuvimos envidia incluso, porque Ian se
nos haba adelantado. Sobamos an con ir a Vietnam o a buscar las huellas
del Che Guevara en la selva colombiana, pero aquel irlands haba ido por
delante descubriendo el gran misterio que tenamos en la misma ciudad donde
nacimos, la bella y difcil Granada. Porque todo pareca estar dicho: si
Gibson publicaba que haba conseguido hablar con el hombre que enterr al
poeta tras ser fusilado, y aos despus dio su nombre, Manolo el Comunista,
nada quedaba por saber ya sobre aquello. A nadie se nos ocurri que el
cadver pudiera haber sido sacado de donde estaba... porque casi nunca se
hace eso con unos restos humanos.

Ian en persona me compens esa pequea decepcin cuando le conoc en
persona, viviendo yo en Madrid con mi esposa por razones de trabajo.
Descubr que era un hombre joven y bastante alegre, gran bebedor de alcohol
como buen anglosajn, y con el que tranquilamente se poda hablar. Es
curioso que en aquellos mismos das habl tambin con el poeta Luis
Rosales, el hombre que sirvi de contacto para que Federico Garca Lorca se
refugiara en agosto de 1936 en la casa de la familia Rosales, algunos de
cuyos miembros eran mandos de Falange en Granada. Fue all donde los
franquistas detuvieron al poeta el 16 de agosto de 1936, y es opinin
generalizada entre los investigadores que precisamente la condicin de
mandos falangistas de los hermanos Rosales result determinante en esa
detencin del poeta. Muy recientemente acaba de publicar Ian Gibson su
ltima obra, El hombre que detuvo a Garca Lorca, en el que repite mucho de
lo que ya haba escrito sobre Ruiz Alonso, hombre de la derechista Ceda,
rival de Falange en la escena pblica espaola entonces, que segn parece
quera escarmentar a los Rosales hacindoles la jugada de detener en su
misma casa a un rojo buscado por la polica franquista. Pero Luis Rosales
ha sido hasta su muerte la persona que ms dignidad y honradez ha mostrado
en relacin con la muerte de su amigo. Es raro que un granadino se sienta
orgulloso de otro, pero Luis Rosales entra para m en ese escaso nmero de
personas profundamente admirables.

Debo decir que tanto para la que fue mi esposa como para m, el trabajo de
Ian Gibson era digno de todos los elogios. Tengo por muy cierto que an no
conoca el trabajo de Agustn Penn, que fue diez aos anterior a l
indagando sobre la muerte del poeta pero nunca public lo descubierto, y el
irlands slo supo de su trabajo cuando ya haba publicado su primera obra.
Doy perfectamente crdito a que si supo de la existencia del enterrador,
Manolo el Comunista, fue por amigos suyos en Granada que le hablaron de ese
hombre... aos despus de que hablase con l por vez primera Agustn Penn.
Si fue Gibson el primero que public sus charlas con ese personaje clave,
no fue quien lo descubri, en puro rigor histrico de investigacin como el
que l mismo usa. Ian tiene otros mritos como investigador, aunque ese no
es el mayor.

Pero trabaj a fondo. Por ejemplo, tras haber estado unas noches antes
tomando copas con l y otros amigos granadinos afincados en Madrid, mi
esposa y yo nos lo encontramos por la calle una maana a eso del medioda.
Estuvimos charlando tomando cervezas, y ms tarde mi seora le dijo que
poda venirse a comer a nuestra casa. La respuesta de Gibson fue: Gracias,
pero ms vale dejarlo para otro da. Tengo an que terminar lo que estaba
haciendo cuando nos hemos visto. Hoy estaba siguiendo el recorrido que
haca el antiguo tranva de Madrid, que ya no existe, para hacerme una idea
de qu rincones de la capital poda ver diariamente Garca Lorca, que
tomaba ese tranva para venir desde la casa de sus padres en la calle de
Alcal hasta la Residencia de Estudiantes. Puede no ser decisivo, pero me
parece una buena muestra de que Ian Gibson trabaj muy a fondo en su
investigacin sobre Garca Lorca, buscando los detalles. Insisto en que,
como investigador metdico, fue todo un ejemplo de rigor anglosajn para
los que siendo del Sur pretendemos hacer lo mismo.



...Que no est completo

Pero no lo dijo todo. Y personalmente, he tardado en darme cuenta de eso.
Entre otras cosas, porque los primeros libros de Gibson, los de Ruedo
Ibrico, siguen siendo mis obras de cabecera cuando hablo de Garca Lorca,
y an los consulto a menudo. Pero varios aspectos de ellos, Gibson parece
haberlos olvidado.

Hablo en plural sobre esos libros. Porque, como he dicho, el primero de
ellos que conoc pertenece an a una amiga ma, nunca lo tuve entre los de
mi biblioteca. Tard an en cruzar la frontera con Francia con los fondos
suficientes para comprarme mi propio ejemplar, y entonces no encontr la
edicin espaola, me compr la que apareci en francs en 1974. Era ya una
segunda edicin de la obra de Ian, y el propio autor escribi en la
magnfica revista Triunfo, que fue alma de aquella poca de la transicin
espaola (puede encontrarse en Internet, http://www.triunfodigital.com, y
es muy buen material de investigacin, teniendo en cuenta la poca), el 31
de mayo de 1975, lo siguiente sobre su obra de 1971: Escrib la primera
redaccin de este libro en ingls, entre 1966 y 1968. Por entonces ningn
editor britnico tuvo inters en publicarlo, y por fin lo mand a Ruedo
Ibrico. Esta editorial acept publicarlo, pero tard dos aos en
traducirlo al castellano. La traduccin result bastante mala, y tuve que
rehacerla yo mismo. Esto podra explicar el que hubiera en el texto unos
lapsus estilsticos y ciertas inexactitudes y confusiones. Claro que
tambin haba en el libro algunos errores factuales. En 1971 visit otra
vez Espaa. Varios amigos granadinos que haban ledo ya mi libro me
ofrecieron crticas, sugerencias, precisiones, nuevos datos. Mucha gente me
escribi. Luego, en 1973, publiqu una edicin muy revisada del libro, en
ingls, titulado The Death of Lorca (Londres y Chicago). Esta edicin es la
que considero ms ma en m, como dijo Rubn.

Aunque esto no seala a la edicin francesa de 1974, pero cabe suponer que
las diferencias existentes entre una y otra, que he comprobado, tienen como
origen esas muchas aportaciones de amigos granadinos tras publicarse el
libro en espaol en 1971. Y ciertamente, como indica la editorial en la
solapa, fueron incorporadas a las sucesivas nuevas ediciones en espaol que
sac Ruedo Ibrico en los aos 1975 (2 ed.), 1975 (3 ed.) y 1978 (4
ed.). Incluso cuando ya exista un comienzo de democracia en Espaa (an no
consolidada del todo, creo), el libro se convirti en uno de los ms
vendidos por la editorial espaola del exilio francs... a pesar de que
public algunos otros de muy alta calidad. La obra recibi en Niza el
Premio Internacional de la Prensa en 1972.

Fue muy buen trabajo para aquel momento. Pero si entonces encontrbamos
perfectamente lgico cierto empeo en culpar a los franquistas
desenmascarando sus muchos errores, aos despus, cuando la democracia se
ha asentado en Espaa aunque an no funcione con limpieza y todo ha
cambiado tanto, estamos en condiciones de ahondar en ciertos aspectos. Y
por ese camino llegamos, por ejemplo, a valorar que el trabajo del
mencionado falangista y hombre de prensa Molina Fajardo tiene grandes
valores muy dignos de tener en cuenta y un magnfico mtodo de trabajo,
aparte de sus ideas polticas. Porque no es en absoluto ocioso que, si
Gibson a menudo se deja llevar de su militancia de izquierda al sacar
determinadas conclusiones, Molina Fajardo llega muy lejos al exponer una
serie de precisos detalles que consolidan un hecho innegable: que no fue la
Falange quien detuvo a Federico, sino un poco al contrario: fue la
presencia del poeta en casa de los Rosales la causa de que Ruiz Alonso le
detuviera all, para usar ese hecho como un grave atentado contra la
Falange y los mismos hermanos Rosales. Aunque hubo ms, sin duda.



Algn significativo error

Por un lado, hombre de izquierda como sigo siendo aunque sin pertenecer a
ningn partido, no es en absoluto mi intencin defender a la Falange ni a
los falangistas, sino que busco la estricta e innegable verdad histrica.
Pero debo sealar que Gibson, al pretender aumentar la culpabilidad de los
sublevados franquistas (que ciertamente la tienen), hace en sus primeros
libros varias deducciones demasiado apresuradas que lo llevan a cometer
varios errores. Mantengo como he dicho mi amistad con el irlands
nacionalizado espaol, pero hay que sealrselo a Ian, con tanta ms
claridad como amistad le tengo y mayor es el respeto que me merece su
trabajo de investigacin. Y por suerte o por desgracia, ese deseo de mximo
rigor me lleva a haber comprobado con toda seguridad que la muerte de
Garca Lorca fue una sucia y rpida jugada efectuada casi a escondidas
contra los mandos ms altos de los franquistas sublevados en Granada. Por
orden de quin? Slo Ruiz Alonso? Queda por saberlo.

En primer lugar, sigue existiendo el misterio de quin fue el que present
la primera denuncia contra Federico Garca Lorca. El ex diputado de la
Ceda, Ramn Ruiz Alonso, la hizo propia, por supuesto, y fue quien la
ejecut, probablemente con gran placer por su parte al fastidiar a los
Rosales. Pero al parecer no parti de l. La orden concreta de detener al
poeta, pas por las manos de Valds? Al parecer s, pero no nos consta ms
que eso, ya que Ruiz Alonso insiste en que cumpli la orden que le dieron
en el Gobierno Civil... lo cual no encaja demasiado con lo que ocurri
despus, pero en fin.

Slo que la detencin se produjo, y eso lo ha explicado con gran precisin
Ian Gibson en sus obras. Se apoya para ello en los relatos de los hermanos
Rosales, uno de los cuales, Jos, llamado Pepiniqui, lleg a enfrentarse
con cierta violencia con el comandante Valds a primera hora de esa misma
noche, justo cuando regresaron del frente l y el gobernador al mando. Jos
Rosales le insisti a Gibson en que tuvo delante de sus ojos la orden
escrita de detener al poeta, documento que sin embargo nunca ha aparecido.
Rosales cuenta que el propio Valds puso esa orden como coartada para no
entregarle a Garca Lorca, a quien el propio Pepiniqui visit fugazmente
al salir, en la habitacin en la que estaba detenido. Pero poco despus,
Federico fue sacado de aquel lugar para conducirlo a Vznar. Y por extrao
que parezca, parece que eso se hizo sin que Valds lo supiera, ya que
probablemente se haba echado a dormir. Fue en el mencionado pueblo donde
se le fusil, al amanecer del da 17, al terminar esa misma noche del 16 de
agosto en que lo detuvieron.

Es lo que han mantenido desde entonces los hermanos Rosales: que Federico
Garca Lorca pas en realidad pocas horas detenido en el Gobierno Civil de
Granada, donde no haba celdas ni los pequeos despachos all existentes
tenan siquiera camastro donde los detenidos pudieran pasar una noche. Como
bien dice Gerardo Rosales Jaldo, sobrino de los hermanos mencionados,
necesitaban despejar las habitaciones pequeas que funcionaban como celdas
donde metan a los detenidos, y dejar sitio en ellas para otros. Es as
como se produjeron los hechos. Y en los mismos libros primeros de Gibson,
el autor recoge frases como una de Jos Rosales mientras reconstruan lo
sucedido. A la maana siguiente de la detencin, dice dirigindose a
Gibson: T piensas que el poeta an estaba all, pero yo pienso que no.
Lo afirma claramente Molina Fajardo en su obra mencionada: Garca Lorca,
tras pasar unas horas en el Gobierno Civil, en un despacho cercano al del
gobernador, fue trasladado a Vznar junto con otros detenidos (pg. 50). Y
en una entrevista de las que se incluyen en el libro, hecha con Julin
Fernndez Amigo, que era agente de polica en esas fechas, ste afirma
primero que estuvo unos minutos hablando con Federico mientras estaba
detenido en el Gobierno Civil, y describe el lugar: La habitacin era
pequea y slo recuerdo que tuviera una mesa de esas antiguas de escritorio
con dos cajones, un silln en la parte de dentro donde l estaba sentado y,
por la parte de fuera, dos sillas corrientes. Hago notar que no describe
mueble alguno, camastro o colchoneta mnima en el suelo donde tumbarse. Es
difcil, por lo tanto, que pasara all siquiera una sola noche, aunque pudo
obligrsele a dormir en el suelo.

Varios de los entrevistados por Molina Fajardo describen el lugar de
detencin, otros cuentan cmo intercambiaron algunas frases con Federico
esa tarde del 16 de agosto. Otros lo vieron salir del edificio ya en horas
nocturnas, y subir a un coche requisado por los militares. El mismo agente
de polica antes mencionado seala que al llegar a la comisara a la maana
siguiente de la detencin de Federico, le dijeron: Sabes que ha
desaparecido Federico (...), que ha desaparecido del gobierno?. Luego
sigue contando: Y ya despus empezamos a or comentarios, que no estaba en
la crcel, que no estaba en ningn sitio, que Valds estaba hecho un
demonio, que no haba quien supiera lo que haba pasado (pg. 236). Poco
despus resume: Federico muri al da siguiente de detenerlo. Bueno, en
esa madrugada. Por la crcel no pas. En La Colonia slo estuvo unas horas.
Y del Gobierno Civil yo creo que sali esa misma noche. (...) ...slo
estuvo unas horas en el gobierno y lo llevaron de all directamente a La
Colonia (pg. 239).

Las razones por las que estaban tan poco tiempo en el Gobierno Civil los
detenidos las aclara otro granadino entrevistado, Miguel Serrano.
Preguntado si retenan en el lugar a los detenidos, responde: No haba por
qu retener a nadie. Estando all siempre puede haber familiares o amigos o
cualquiera que se mueva a favor del detenido. Valds mismo, dentro de ser
un hombre terrible, era una persona con la que se poda hablar. Los mismos
Rosales hubieran intervenido. (...) Adems, en el caso de Federico, todos
sabemos que l no tena ningn matiz poltico, aunque simpatizara con lo
que fuera... Tuvo que ser poqusimo tiempo el que pas all. Ningn
detenido al que se pensaba fusilar pasaba varios das en el Gobierno Civil.
Entonces todo se resolva muy rpidamente. Era cosa de horas, de minutos...
Y eso era lo malo. El carcter de Valds era muy seco, y las cosas se
resolvan con gran urgencia (pgs. 148-149).

El mismo periodista afiliado a Falange, Molina Fajardo, o ms bien su hijo
que es autor del libro recopilando el trabajo de su padre al morir ste
repentinamente, resume lo sucedido en el Gobierno Civil, en la tarde y
noche de la detencin de Federico Garca Lorca: Todos ellos hacen
referencia a la tarde del 16 de agosto, pero ninguno recuerda haberle visto
al da siguiente, o en fechas posteriores, excepto Angelina Cordobilla, la
anciana niera de los Fernndez Montesinos, cuyas declaraciones parecen
poco fundamentadas (pg. 45). Es decir, hay testimonios concretos, con
nombres y apellidos, de la tarde de la detencin, otros que recogen el
momento de su salida y cuando sube al coche que lo llevara a Vznar, entre
las 11 y las 12 de la noche. Otros testigos sealan su paso por la plaza
del pueblo citado, cuando el coche se detiene y uno de los ocupantes baja a
pedir permiso en el puesto de mando de la zona. Despus, se recogen las
horas que pasa el poeta con otros detenidos en La Colonia. De all se sabe
que salen, el total de seis hombres fusilados aquella noche (y no cuatro ni
cinco, como se ha dicho) hacia Fuente Grande, y antes de llegar a ese lugar
se detiene el vehculo para el fusilamiento. Posteriormente, ya en la
maana del 17 de agosto, una patrulla que recorra el camino para sealar
alguna eventualidad militar seala que hay seis cadveres en montn,
encima de los cuales est la muleta de un cojo, sealando as al maestro
de Pulianas, Discoro Galindo, al que faltaba una pierna. A la maana
siguiente, la misma patrulla repite el recorrido y seala que ya han sido
sepultados. Del otro lado, slo el testimonio de Angelina habla de una
permanencia del poeta en el Gobierno Civil de Granada durante varios das
ms. Y es el testimonio que Ian Gibson retiene para basarse en l
deduciendo varios hechos.

Lo que sorprende es que, habiendo seguido paso a paso y con toda
minuciosidad los relatos de los hermanos Rosales, desoiga esos relatos en
hechos fundamentales como que la estancia del poeta en el Gobierno Civil
fue en realidad de pocas horas. Pero el libro de Molina Fajardo, a pesar de
cierto desorden nacido de que quien redact el resumen inicial no fue el
propio autor sino su hijo, tiene una notable credibilidad nacida del cmulo
de datos concretos que aporta.



El testimonio de Angelina

El dato ms fundamental que utiliza Ian Gibson para afirmar que Garca
Lorca pas detenido tres das en el Gobierno Civil se basa nica y
exclusivamente en el testimonio personal de una anciana octogenaria,
Angelina Cordobilla, sirvienta del alcalde Fernndez Montesinos. Pero
tambin en este caso, es til comprobar lo que cuenta Agustn Penn, que
fue el primero que se entrevist con la anciana. La primera vez que la ve
Penn, la Angelina afirma por dos veces que se encontr con Federico un
solo da. Pero poco despus la anciana cuenta su historia, que no se apoya
en el testimonio de nadie ms. Y ahora son ya tres das cuando fue a
visitar a Federico, aunque el tercero ya no estaba en el Gobierno Civil.
Adems, afirma que fue por la maana, como a las once, y Penn seala que
eso no concuerda con lo dicho por los hermanos Rosales. Pero seala tambin
que, en aquella primera entrevista, estaban todas las vecinas aguzando el
odo para no perder palabra.

Lo he comprobado por varios ngulos distintos, contrastndolo con
testimonios de diversas personas, y me parece mucho ms digno de crdito lo
que afirma Molina Fajardo, a quien las declaraciones de la anciana parecen
poco fundamentadas. Manuel Titos Martnez considera tambin que La
relacin de las visitas de Angelina Cordobilla (...) no puede ser
considerada concluyente dadas las evidentes discrepancias de su testimonio
(pg. 59). Es ms, la propia entrevistada pide a Penn que la dispense por
su falta de memoria (pg. 301).

Lamento no haber entrevistado a Angelina, como s lo hizo, por ejemplo, el
periodista granadino que en muchos aspectos concretos fue mi maestro de la
profesin, Antonio Ramos. En Triunfo, N 659, 17 de mayo de 1975, describe
a Angelina como una anciana adorable, que (...) recuerda los das ms
decisivos de su vida de forma increble para su edad.

Tanto por ser periodista como en mi condicin de andaluz prendado de la
gente sencilla de su tierra, me gusta hablar con los ancianos en los
pueblos. Es todo un tesoro el mundo de otros tiempos que evocan. Adems,
apunto con todo cuidado las expresiones populares que utilizan, que en
muchos casos me han aportado giros y comparaciones esplndidas. Pero por la
experiencia que tengo de hablar con personas de edad, s muy bien que
cuando estn ya contemplando la cercana del ltimo viaje, es frecuente
que recompongan su pasado retocando aqu y all, con creatividad andaluza,
aquellos aspectos que les causan dolor o les dejan un vaco. Creo que por
esa lnea se mova Angelina, sobre todo ante otras mujeres del pueblo. Se
alejan de la realidad, s, pero les importa poco porque saben que pronto
esa realidad ya no estar ante ellos, y la reconstruyen a su gusto. A la
anciana sirvienta, como a tantos otros de los que conocieron al seorito
Federico, le dola no haber hecho algo ms por salvar la vida del poeta.
El mismo dolor que les causa la inexplicable muerte del escritor, lo
compensan recomponiendo la historia para morir tranquilos rellenando esa
culpa que an les hiere. Y de la misma forma que he comentado que, en mi
ciudad, todos reinventan la realidad a su manera, creo que la anciana hizo
eso mismo al contar sus entrevistas con Federico. Angelina lo hace con esa
claridad que describe Antonio Ramos... porque la misma vitalidad que an le
queda la lleva a hacerlo as, para quedar en paz consigo misma.

Molina Fajardo recoge el testimonio del mismo hijo del comandante Valds,
que indica: Si a mi madre, por casualidad, no la cacheaban al entrar..!
Y van a dejar que una chica suba a llevarle una tortilla francesa!
Imposible! All haba una guardia continua abajo, que no dejaba entrar a
nadie! (pg. 45). Angelina cuenta que la acompaaron dos guardias armados,
que permanecieron en la puerta de la habitacin mientras hablaba con
Federico. Pero as y todo...

Recientemente, Ian Gibson ha declarado hablando del testimonio de Angelina
en el documental de Barrachina: Todos los detalles que da, eso no se
inventa!. Probablemente no, pero pienso que la anciana recompuso las
escenas semejantes que vivi al llevarle comida y ropa a la persona a quien
ella realmente serva, el alcalde de Granada, Fernndez Montesinos, que
estuvo largos das en la crcel. A l s que le llev a diario una cesta
con comida y mudas de ropa. Con ese material compuso la anciana el relato
de sus visitas a Federico. Y no menta, probablemente era muy sincera al
decirlo, porque ella misma quera creerse que as haba sucedido en
realidad. Es decir, se engaaba a s misma, poniendo al hacerlo tanto
empeo como cario humano le tena a la familia Garca Lorca. De esta forma
podra morir tranquila, algo haba hecho por atender al seorito
Federico. Me duele afirmarlo porque valoro mucho lo que me cuentan los
ancianos de mi tierra, como digo. Pero mucho me temo que, una vez ms, con
frecuencia no aportan datos slidos sobre los que basar una investigacin
cientfica. Lo seala de pasada, marginalmente, la misma Marcelle Auclair,
que indica que fue ella quien le seal a Gibson la existencia y paradero
de la sirvienta, aunque la autora francesa titula un apndice final El
miedo de Angelina. Pienso que se equivocaba. No es que al principio se
negara a hablar por miedo, es que slo en la segunda de las visitas de
Agustn Penn haba recompuesto su experiencia. La actitud es la misma que
utilizan a veces los nios cuando dicen lo que el padre que les regaa
quiere or. Eso no significa que lo que dicen sea cierto.

Pero Gibson sigue considerando determinante ese testimonio de Angelina, y
basa en l su afirmacin de que el comandante Valds menta, cuando dijo a
Jos Rosales que Garca Lorca no estaba ya en el Gobierno Civil a la maana
siguiente. Es decir, prefiere el relato de una anciana de avanzada edad a
la opinin de varios hermanos jvenes que se jugaban la vida al actuar esos
mismos das, y contra los que iba dirigida la detencin de Federico. No
encaja demasiado.



No hubo contacto radial con Queipo

En cualquier caso, Molina Fajardo recoge un testimonio determinante al
afirmar que es prcticamente imposible que el comandante Valds consultara
con el general Queipo de Llano sus dudas sobre la suerte que deba correr
Federico. Queipo no pudo decirle desde Sevilla lo de Dle caf, mucho
caf... por la sencilla razn de que en el Gobierno Civil no haba radio.
Y se apoya al decirlo en el testimonio de Alberto Machado Ayuso, director y
propietario de Radio Granada, radiofonista con buen conocimiento de la
materia, quien afirma que no haba all ningn transmisor en los das del
Alzamiento, puesto que l, que era el tcnico, no lo saba (pg. 49).
Slo haba contacto con Sevilla desde el Gobierno Militar, donde l mismo
haba instalado una emisora radiotelegrfica (no de palabra), que a menudo
transmita en clave, y no es muy probable que Valds se desplazara a
usarla.

Eso no justifica a los falangistas, desde luego, ya que no hay
justificacin para el golpe de Estado contra el poder central de la
Repblica. Pero s que es perfectamente legtimo escuchar los testimonios
aportados por unos falangistas como los hermanos Rosales, que fueron los
nicos cercanos a los hechos. Por eso, habiendo muerto stos, me han sido
muy determinantes los varios contactos mantenidos con Gerardo Rosales
Jaldo, autor de El silencio de los Rosales, relato novelado de buena
calidad de cuanto sucedi en aquellos das (Editorial Planeta, 2002). l me
indica que parte de sus familiares se pusieron contra l por determinadas
afirmaciones contenidas en su obra.

Pero me parece ms culpable el testimonio de Ian Gibson al intentar llevar
hasta Queipo de Llano la responsabilidad de la muerte del poeta. La
militancia de izquierda es legtima, pero no hasta falsear la realidad.
Sencillamente, como l mismo ha dicho en los ltimos meses, seguimos sin
saber de quin parti la denuncia primera contra Garca Lorca que ejecut
Ruiz Alonso. Y puestos a encontrar quin pudo ser ese denunciante original,
los que funcionan alrededor de Ian Gibson comienzan a dar la razn a los
franquistas, quienes desde el principio dijeron que los autores del
asesinato haban sido unos incontrolados. Por ah se mueve el documental
del valenciano Borrachina, El mar deja de moverse, aparecido en 2006. Es la
nica respuesta aportada por los familiares del poeta fusilado tras la
publicacin del artculo de EFE que recoga mis afirmaciones de que fue la
familia quien desenterr al poeta, con fecha 2 de enero de 2006. Pero para
ese viaje no hacan falta alforjas, que se dice en Castilla.



El pnico de los padres del poeta, aquella tarde

Mientras sucedan estos hechos, nunca se ha contado apenas nada de qu
haca el padre del poeta, don Federico Garca Rodrguez, aquella tarde. Se
sabe que la madre de los hermanos Rosales, doa Esperanza Camacho, al salir
de su casa detenido Garca Lorca junto con Ruiz Alonso, lo primero que hizo
fue telefonear a don Federico padre. Luego hizo lo mismo con su marido,
quien dej su comercio de ferretera para ir a hablar con don Federico,
aunque no consta que lo acompaara ms tarde. ste, mientras, telefone a
su abogado y hombre de confianza, Jos Manuel Prez Serrabona, y los dos
hombres se echaron a la calle para intentar hacer gestiones queriendo
salvar al detenido. Tanto Gibson como Marcelle Auclair sealan que don
Federico recurri a su abogado creyendo que poda hacerse algo por va
legal. Pero la informacin que he recogido en Granada no indica
exactamente eso. No fueron de tipo legal los pasos que dieron ambas
personas.

Es fcil imaginarse el terror que poda sentir el padre, que no slo tena
noticias de todos los graves hechos que estaban ocurriendo esos das y los
numerosos fusilamientos sin juicio previo que ya se haban producido en la
ciudad, sino que a primera hora del domingo 16 de agosto, el mismo da en
que detuvieron a su hijo, los sublevados haban dado muerte a su yerno, el
alcalde republicano de Granada Manuel Fernndez Montesinos Lustau, casado
con Concha, la hermana del poeta. Es ms, era perfectamente consciente de
que ser detenido por los franquistas significaba que el interesado era
rpidamente llevado al paredn para que lo fusilaran, sin ms trmites.

Nada sabemos de aquellas largas y difciles horas, slo he podido recoger
testimonios poco slidos de que don Federico y Prez Serrabona llamaron a
algunas puertas intentando tomar contacto con personas significadas que
pudieran impedir lo que pareca inevitable. Pero tengo un testimonio de
persona respetable que me parece perfectamente digno de crdito, y he
procurado comprobarlo por varios otros lugares, aunque sin xito en algunos
pasos bsicos. Por fortuna, la verdad de esos hechos se me ha confirmado
por otros caminos indirectos, en nmero suficiente para considerar ese
relato plenamente verdadero.



El capitn franquista que quiso salvar a Federico

Los hechos se desarrollaron, al parecer, en la misma calle Duquesa en que
se encontraba no slo el Gobierno Civil, como antes dije, sino tambin,
puertas ms arriba, la Comisara de Polica, que all sigue an. Todo ello,
a escasos 200 metros de la casa de los Rosales, donde fue detenido Garca
Lorca. Un catedrtico de la Universidad de Granada, que sorprendentemente
insiste en que no revele su nombre, me indica que, muchos aos despus de
la Guerra Civil, habl con el que en 1936 era capitn de Infantera
Gregorio Garnica, que en aquellos aos viva casi enfrente de la puerta del
Gobierno Civil de entonces, actual Facultad de Derecho. El edificio tiene
ahora en la fachada el nmero 23, y la antigedad de la placa numrica
parece indicar que ese mismo nmero tena cuando la Guerra Civil. Segn
este testimonio, que he respaldado con varios otros, eso fue lo ms cerca
del comandante Valds que consigui llegar el desesperado padre aquel
domingo 16 de agosto a primera hora de la noche, tras regresar el capitn
de su puesto en el frente de guerra de la ciudad aislada. El joven oficial
que mandaba el puesto contiguo al de Garnica en dicho frente de guerra, con
el que he hablado, me confirma que en efecto, el capitn tena a su cargo
una posicin de gran riesgo en el Puerto de la Mora, sobre la carretera
principal entre Granada y Guadix, por la que se esperaba un avance de las
tropas republicanas, de lo que ya haba habido un conato de ataque de
cierta importancia en julio, aunque fue rechazado. Al parecer, el contacto
con Garnica le haba sido facilitado a don Federico padre por el mdico de
la familia, conocido de Prez Serrabona. Pese a que el capitn Garnica no
fuera persona determinante entre los ntimos de Valds en el Gobierno
Civil, ambos debieron pensar que la cercana fsica de la vivienda podra
hacer que Garnica interviniese en favor del poeta detenido. Y en efecto,
bien pudo haber sido as, aunque la gestin no funcion de hecho.

El capitn, hombre ntegro segn todos los testimonios que he recogido, se
comprometi personalmente a salvar la vida de Federico Garca Lorca, pero
indic al preocupadsimo padre que si quera obtener la libertad de su
hijo, era necesario que hiciera alguna fuerte donacin econmica a los
sublevados, que andaban sufriendo notables apuros de dinero. As lo indica
el pequeo libro del profesor Manuel Titos Martnez, Verano del 36 en
Granada, que recoge las cartas-informe que haca el gestor del Banco de
Granada al propietario de dicha entidad, Miguel Rodrguez-Acosta, de
vacaciones en la vecina Portugal cuando se produjo el alzamiento de Franco.
Ah se indica entre otras cosas que en los difciles das de ese mes en que
Granada estuvo sitiada y sin contacto con las dems ciudades que haban
secundado el alzamiento, apenas nadie entraba en el banco en todo el da.
Manuel Titos Martnez recoge que, segn el gestor del Banco de Granada, el
comercio, que vende ms de lo que se sospechaba, no ingresa en los bancos
nada (pg. 136).

Segn me informa el catedrtico y otras personas que tambin exigen el
anonimato, don Federico regres a su domicilio ms tranquilo, y esa noche
recogi prcticamente todo el dinero que guardaba en casa para entregarlo a
los franquistas. Recordemos que, segn me confirman quienes han estudiado
el funcionamiento histrico de los bancos en Espaa, en esa poca se
confiaba ms en tener el dinero escondido en casa, en una caja fuerte si
era necesario, que ingresado en los bancos. Para colmo, en los das de la
sublevacin franquista, las amenazas que se cernan sobre la II Repblica
espaola fomentaban la desconfianza de quienes posean cierta cantidad de
dinero, que estaban ms tranquilos de esa forma. Es lo que indican las
numerosas extracciones de capital que se produjeron en esas semanas. (En
muchos casos, eso result contraproducente para numerosas personas, ya que
los franquistas emitieron moneda nueva, con lo que los billetes de uso
legal en la Repblica quedaron sin valor, y los franquistas no los
cambiaban si la ideologa de quien los presentaban no era claramente
cercana a la suya).

Tras marcharse don Federico padre con su abogado Prez Serrabona, siempre
segn el relato que me hizo el catedrtico annimo, Gregorio Garnica pidi
que le trajeran a Federico Garca Lorca a su despacho. Ese dato no encaja.
La situacin de aquellos das en Granada, ciudad militarmente sublevada
contra el gobierno central de la Repblica, en la que se producan
detenciones y altercados con cierta frecuencia, hace muy dudoso que el
poeta detenido saliera del Gobierno Civil, incluso bajo vigilancia armada,
para ir a la casa de enfrente, domicilio particular, pese a la condicin de
militar de Garnica. Adems tenemos el testimonio del hijo de Valds, que
como hemos visto declar a Molina Fajardo que a la propia esposa de quien
tena el mando le era difcil entrar en el Gobierno Civil cruzando la
entrada en la que estaba la guardia. Lo ms probable es que el capitn se
desplazase al edificio de enfrente, slo cruzar la calle, para encontrarse
all con el poeta. Y es probable tambin que, al hacerlo, alardease ante
las autoridades de que estaba en sus manos conseguir que don Federico padre
donase prximamente una alta cantidad de dinero. Hay quien me mantiene que
slo as se le permiti acceder a donde estaba detenido Federico. Tengo un
testimonio que me afirma que alguien, que sigue siendo desconocido a
estas alturas, aceler el que Federico Garca Lorca fuera llevado
apresuradamente a Vznar al saber que pronto poda producirse ese pago por
parte de su padre, lo que lo dejara en libertad. Alguien muy interesado
en que Federico muriera, an no sabemos por qu. Pero de nuevo aparecen por
ah acusaciones relacionadas con la homosexualidad del escritor,
acusaciones que no he podido comprobar.

Segn dicho relato, el poeta, al hablar con Garnica, no sabemos lo que le
dijo ste ni en qu actitud se dirigi a l, pero sufri un ataque de
nervios y se puso a dar grandes chillidos, causando un buen alboroto en el
edificio. El catedrtico me indica que como esto perjudicaba a Garnica,
ste dio por terminada la entrevista en ese mismo instante, dejando otros
contactos para ms tarde. Si recordamos que deban ser las once de la
noche del mismo da en que fue detenido Federico, el 16 de agosto, nadie
poda saber que poco despus el poeta saldra por la misma puerta que da a
la calle Duquesa, para subir al coche que lo llevara a Vznar, de donde ya
no volvera. Es ms, varios testimonios me indican que probablemente, los
gritos de Federico puede muy bien ser que aceleraran su traslado al lugar
de ejecucin, como otro factor que debemos unir al que antes dije.

Sealemos el detalle de que la sirvienta Angelina cont a Agustn Penn que
haba encontrado a Federico muy ronco. Son las tpicas coincidencias
laterales que sirven para reafirmar mutuamente dos informaciones, ya que no
cabe haberlas inventado. Ese dato puede respaldar que, a pesar de las
evidentes dificultades que la anciana tuvo que superar sin duda, se produjo
en efecto una entrevista suya con el seorito Federico. Pero tuvo que ser
en esa primera y nica noche que el poeta pas detenido en el Gobierno
Civil, y la sirvienta niega que fuese a esa hora nocturna. La descripcin
que hace Angelina de la habitacin en que estaba detenido el poeta tambin
encaja. Es de subrayar que no describe la existencia en dicha habitacin de
ninguna cama, camastro o simple colchn en el que dormir. Hay unanimidad en
que los detenidos que entraban en el gobierno eran trasladados rpidamente
a la crcel, o salan rpidamente de all para ser fusilados. No
pernoctaban en el lugar, pues.

ltimo detalle que relativiza aun ms esas entrevistas de Angelina: Gibson
(que confunde el nombre del interesado, llamndolo Benet en la primera
edicin de 1971 en Ruedo Ibrico) y otras fuentes, Molina Fajardo sobre
todo (pg. 44, con nota 15), sealan que Esperanza Camacho, la madre de los
Rosales, haba enviado al poeta unas mantas mediante un joven conocido como
el Bene, en realidad Francisco Benedicto Domnguez Aceitero. Esa ropa de
abrigo pudo servir al poeta para dormir esa noche, aunque fuera en el
suelo, pero los dems testimonios indican que no fue as. Bien pudo ser que
la familia Garca Lorca no lo supiera, y enviase a Angelina con comida y
ropa para cambiarse. Pero siempre a ltima hora de esa tarde. Slo que en
agosto, en Granada hay luz hasta las nueve de la noche aproximadamente, lo
que puede dar pie a la confusin de horas de Angelina para esa nica visita
suya al poeta. Sigue siendo difcil encajar el momento, desde luego.

Pero lo subrayo: Molina Fajardo recoge los nombres completos de varias
personas que, sabindolo o no el comandante Valds, porque pudo ser que lo
ignorase (vase ese testimonio que recoge: Valds est furioso, Garca
Lorca ha desaparecido del Gobierno Civil), vieron salir a Garca Lorca del
Gobierno Civil rumbo a Vznar esa misma noche, para no volver. La noble
intencin de Garnica de salvar al poeta, por lo tanto, qued sin poderse
realizar. Pero es digno sealar que este hombre, entre los franquistas, dio
los pasos que estuvieron en su mano para salvar la vida del poeta, de quien
todos saban su muy escasa definicin poltica.

Debo sealar que esa realidad, el hecho de que Garnica no pudiese cumplir
su palabra, puede ser la razn por la que las hijas de Garnica se negaron
radicalmente a hablar con Gibson, y recientemente lo hicieron tambin
conmigo, pese a lo mucho que insist para conseguirlo. Eran de muy corta
edad entonces, desde luego, y es difcil que recuerden algo directamente.
Pero otras fuentes menos directas me confirman que tanto la promesa hecha
por Garnica como la visita de don Federico padre con su abogado al capitn
de infantera fueron perfectamente ciertas. Me lo sealan como innegable
hecho histrico, quiero decir.



El pago del rescate pagado por don Federico

Al da siguiente, a eso de la maana, el abogado y hombre de confianza de
don Federico Garca Rodrguez, Prez Serrabona, entreg a los franquistas
nada menos que 300.000 pesetas de la poca. He hecho la cuenta segn el
cambio establecido histricamente, y esa cantidad equivale a 28.800.000
pesetas de los ltimos tiempos de la moneda espaola. Como referencia de a
qu equivala ese dinero, Gerardo Rosales Jaldo me informa de que su
familia tena reservadas 50.000 pesetas para comprar todo un edificio de la
calle principal de la ciudad, la Gran Va. Era una verdadera fortuna, s.
Pero encaja en la mentalidad de don Federico padre, que era generoso por
naturaleza. Su dinero le haba llegado un poco por herencia y en parte por
su primer matrimonio, y lo usaba con generosidad dentro de buscar la
rentabilidad de las operaciones, como cualquier financiero que se precie.
Se han contado en varios lugares algunas generosidades suyas precedentes
que encajan con esta alta donacin con motivo tan suficiente como para
salvar la vida de su hijo, y la hacen muy creble.

Nos queda an por saber dnde hizo el pago el abogado y a quin entreg esa
alta cantidad. Tras pretender informarme de ello sin conseguirlo, he estado
especulando con que la entregara al mismo comandante Valds o a su
secretario en el Gobierno Civil, pero hay datos que no encajan. Muy
probablemente, pero insisto en que an est sin confirmar, en lugar de
hacerlo en el Gobierno Civil, Prez Serrabona se desplaz a hacer el pago
en el Gobierno Militar, que sigue estando situado junto al Arco de Elvira,
en un edificio antiguo que fue convento de religiosas. El mando militar de
la ciudad estaba esos das en manos del coronel de Infantera Antonio
Gonzlez Espinosa, enviado desde Sevilla por Queipo de Llano. Sabemos bien
poco de este hombre, pero al menos no se conocen de l las crueldades que
forman parte de la historia del comandante Valds. Cuando Franco lo
destituy el 20 de abril de 1937, Valds pidi incluso disculpas a los
granadinos en el diario Ideal por dicha crueldad, lo que no era frecuente
en los das de la Guerra Civil. No as Gonzlez Espinosa.

En el Gobierno Militar, los fondos eran bienvenidos, por supuesto. Prez
Serrabona era, adems, hombre bien conocido en la ciudad como persona digna
de respeto; es ms, se le consideraba uno de los asesores de Valds. Y, nos
moleste o no, en una sublevacin militar hasta las balas hay que pagarlas,
por no hablar de la gasolina para los vehculos y la alimentacin de los
soldados fuera del cuartel. Los golpes de Estado, pues, tambin hay que
pagarlos, y son caros. Manuel Titos recoge en su libro que el comandante
Valds en persona visit varias veces el Banco de Granada para pedir
prstamos bancarios con que cubrir sus gastos.

Los mandos de los franquistas sublevados recibieron, por tanto, esa elevada
cantidad de dinero con el mximo placer. Se ha sealado que en varias otras
ocasiones, y no slo en Granada, se produjo el hecho de que entregar una
cantidad de dinero permitiera la puesta en libertad de algn detenido cuya
culpabilidad no fuera manifiesta: los rescates funcionaban, pues. Contra
Garca Lorca, sin embargo, actuaba el prestigio que ste tena como
escritor bien conocido ya en ese momento, que se haba movido ya por toda
Espaa y, recordemos, viajado a Norteamrica y Cuba invitado por el mismo
don Fernando de los Ros, embajador de la Repblica espaola en Estados
Unidos.

Slo que en este caso el rescate llegaba tarde: al amanecer de ese mismo
lunes 17 de agosto, Federico Garca Lorca haba sido fusilado cerca de
Fuente Grande, ms all de Vznar. El agradable pueblecito de las cercanas
de Granada quedaba as marcado de luto para siempre en la memoria colectiva
de todo el mundo de habla hispana. Y eso, a pesar de que algunas fuentes me
insisten en que sali del Gobierno Civil sin conocimiento directo de
Valds, que es otro dato que est sin comprobar suficientemente. Porque en
ese caso, de quin vino la orden?

Recientemente, al haber transmitido la agencia de noticias espaola EFE la
noticia de mi investigacin, que fue publicada en numerosos diarios de todo
el mundo el 2 de enero de 2006, semanas despus, y especialmente ese mes de
agosto, al cumplirse el 70 aniversario del fusilamiento del poeta, Ian
Gibson se refiri a esa noticia relativizando la cantidad que yo indicaba y
calificndola de astronmica. Cabe sealar, sin embargo, que esa alta
cantidad aparece reseada en una nota a pie de pgina de la propia edicin
francesa de su libro en Ruedo Ibrico, concretamente la nota 50, pgina 95
de dicha edicin francesa. Esa informacin ha sido recogida en las
posteriores ediciones en espaol de la misma obra en dicha editorial.
Gibson corrigi despus el nombre de Serrabona, completndolo con el primer
apellido, Prez (posteriormente, los hijos aadieron el guin,
convirtindolo en Prez-Serrabona). Ian afirmaba haber confirmado esa
gestin, como hice yo muchos aos ms tarde. Y an me faltan por obtener
algunos datos en esa misma lnea. Por desgracia, en general los andaluces
no somos minuciosos al guardar pruebas de los hechos ni documentos
importantes que respalden nuestras afirmaciones, preferimos confiar en
nuestra imaginacin creadora. Slo eso es lo que me impide presentar ahora
informaciones que existen, pero an no tengo del todo comprobadas.

El resto, todo lo relativo al paso por el mando de Nestares en Vznar, la
breve estancia en La Colonia de quienes iban a ser fusilados, el
desplazamiento final y el momento de la muerte, los describen muy bien
tanto Ian Gibson como Molina Fajardo, pese a que en la obra de ste hay que
recomponer los hechos partiendo de diversas entrevistas que aportan relatos
parciales. ltimos datos bien poco conocidos sobre los fusilamientos,
aportados ambos por Molina Fajardo: al parecer, las vctimas fueron muertas
con pistola, y por tanto desde relativamente cerca, no con los habituales
fusiles. Pero lo que es ms, fue un total de seis los que murieron,
incluyendo a Federico, en contra de lo que se ha venido diciendo. En
efecto, en la maana que sigui a ese amanecer, Molina Fajardo seala que
la vigilancia que exista de noche en aquel sector y que haca el servicio
desde Vznar a Fuente Grande, observa lo que pasa, y por la maana le da la
novedad al capitn Nestares dicindole que han fusilado a seis, que los han
echado a un hoyo y que encima de todos los fusilados hay unas muletas, al
parecer de un cojo. Al da siguiente, esta misma vigilancia vuelve a
informarle de que han sido enterrados (Molina Fajardo, pg. 68, que cita
como fuente el testimonio de Jos Mara Nestares Cullar, nota N 38). Las
muletas eran las del maestro Discoro Galindo, a quien le faltaba una
pierna, y uno de los cadveres era Garca Lorca.

El mltiple fusilamiento se produjo en lugar que por ser medianamente plano
se utilizaba como campo de instruccin, no lejos de Fuente Grande, y los
cadveres se enterraron usando los pozos existentes a un lado, cavados por
haber estado buscando agua. Segn parece, el cuerpo de Federico fue el
segundo por abajo, y encima de ellos se colocaron los dems cadveres.

(La fecha del da 18 que facilita Manuel Titos Martnez slo indica que en
ese da se generalizaba la noticia de la muerte del poeta. No haba
demasiada rapidez en la informacin sobre los fusilamientos, pese a que
algunos de los autores de los mismos se jactaran de haberlo hecho, lo que
hicieron durante varios das).



El dolor de unos padres destrozados

Los esposos Garca Lorca confiaron durante dos das, e incluso despus, en
que se producira la liberacin de su hijo. Haban pagado tanto dinero a
los sublevados, que caba esperar un desenlace favorable. Sin embargo, en
la tarde del mismo da en que haban fusilado al poeta, sin saberlo an los
padres, se produjo la siniestra ancdota de que uno de los asesinos,
miembros de la escuadra negra que haba asesinado al escritor, se
present en casa de los padres para cobrar una cantidad, no hay unanimidad
de si fueron 1.000 o 2.000 pesetas, mostrando una cuartilla escrita a mano
por Federico Garca Lorca, probablemente en La Colonia de Vznar, donde
pas unas horas esa noche antes de ser fusilado. En la nota indicaba, segn
varios testimonios: Pap, hars el favor de darle al dador dos mil
pesetas. Federico. La sirvienta le ense a don Federico la nota, y ste
accedi a drselas, incluso la madre del poeta sali a la puerta a hacer
personalmente la entrega, y habl con el que la haba presentado, creyendo
que su hijo estaba preso en Vznar. Le dijo que si necesitaba algo,
acudieran a ellos. Despus, el mismo asesino habl con el chfer de los
Garca Lorca, Francisco Murillo Gmiz, que estaba en la casa en el momento
de los hechos, para amenazarle gravemente si revelaba algo sobre dicha nota
(Molina Fajardo, pgs 172-175). Los autores indican que se ha perdido ese
documento, pero no lo creo. La familia Garca Lorca debe conservar esa
ltima nota autgrafa escrita en vida por su hijo, a pesar de los traslados
y cambios. Lo contrario sera muy negativo por su parte.

Molina Fajardo es quien con ms claridad seala que en Vznar a veces
retenan a los prisioneros durante meses obligndoles a trabajar haciendo
carreteras y fortificaciones (pg. 298). A eso se acogan los padres para
soportar su dolor. Pese a todo, alguna tranquilidad tenan: haban pagado
como rescate una cantidad tan alta que nadie podra resistirse a recibirla,
y confiaban en que los franquistas actuaran en consecuencia.

La trgica noticia tard dos das en llegar a casa de los esposos Garca
Lorca. Segn indican varios testimonios, al conocer la muerte de su hijo
como un hecho consumado, don Federico se vino abajo por completo. Indican
que lo metieron en la cama y no se levant en varios das. Cabe suponer el
abismo que se abri bajo los pies de ese padre que haba entregado una
buena parte de su fortuna para salvar a su hijo, y no lo haba conseguido.
Segn Agustn Penn, la hermana de Angelina nos dijo tambin que a don
Federico le requisaron todo lo que tena y le dejaron nada ms que lo justo
para que comieran (pg. 298). En esto, como en otros varios momentos, hay
que leer entre lneas lo que dice la testigo y reinterpretar su
afirmacin: no es que se lo hubieran requisado, es que don Federico haba
entregado voluntariamente casi todo el dinero que tena en casa para salvar
a su hijo, sin conseguirlo.

Nada sabemos en concreto, pero debieron de ser horas de dolor extremo para
los padres del poeta, ya que en aquella casa era la segunda muerte de un
familiar que se produca en pocas fechas, tras el fusilamiento del alcalde
de Granada, Manuel Fernndez Montesinos, esposo de Concha Garca Lorca. Por
desgracia, en toda familia se puede comprender lo que significa la muerte
de un hijo, tras haber hecho todo lo humanamente posible para salvarlo.

Sin embargo, la primera que reaccion fue doa Vicenta, la madre del poeta,
quien al parecer se repuso lo suficiente para actuar, aunque hay quien me
afirma que la acompa don Federico. Seguimos sin tener datos directos, y
ms aun en estos aspectos, pero al parecer, la seora acudi al Gobierno
Militar acompaada por Prez Serrabona, pidiendo hablar con el mando ms
alto, el coronel Gonzlez Espinosa. Y ante el mando militar de Granada, al
parecer, doa Vicenta solt su dolor de madre, con las desgarradas lgrimas
que es de suponer, para pedirle lo que en aquellas circunstancias era
normal pensar: que, ya que haban pagado la cantidad que entregaron, les
dejaran al menos recuperar el cadver de su hijo, para que no est tirado
en una cuneta, como un perro, que es la frase que se ha dicho en otras
ocasiones. La familia tena la mnima compensacin de que el alcalde
Fernndez Montesinos tena una tumba en lugar sagrado en el cementerio, y
queran tener algo semejante para su hijo, escritor conocido y ahora
muerto.

Nadie se resiste al dolor de una madre porque todos tenemos la nuestra,
pero el militar se encontr adems con la vergenza personal, como militar
celoso del honor de su causa, de comprobar que haban recibido un pago por
un rescate cuya contrapartida, liberar al detenido, no haba podido
realizarse. Pero por testimonios, repito, doble o triplemente indirectos,
aunque con fuerte apoyo documental sobre el que montar los hechos, podemos
deducir lo que sucedi en los das siguientes, por rdenes del mando del
Gobierno Militar de Granada. Y esta vez s, lo ms probable es que
existiera consulta con Queipo de Llano en Sevilla, dado que en esta
institucin s exista instalacin radiofnica, aunque slo para
retransmitir telegrficamente con ella, con la que tomar contacto con dicha
localidad andaluza.



El mando falangista en Vznar: Nestares

En Granada suele decirse con frecuencia que quien lo saba todo sobre
Garca Lorca era Nestares, ya fallecido. En buena medida es cierto, porque
este eficiente militar afiliado a la Falange era metdico en su
funcionamiento, y conservaba documentos y datos exactos, ya que la
precisin es necesaria para un buen profesional de la milicia. Pero slo en
los das en que tuvo bajo su mando el sector militar de Vznar.

El falangista capitn Jos Mara Nestares Cullar tena a su cargo el mando
de la posicin avanzada de Vznar, que tena asignado el control militar de
las tierras al pie de la sierra de la Alfaguara (actualmente llamada Sierra
de Hutor). sta se alza no lejos de Granada cerrando la Vega y separando
la capital del cercano Guadix, localidad de dimensiones e importancia
considerables que estaba en manos de la Repblica y de donde haban partido
ya varios tmidos ataques contra los sublevados granadinos. Por sus
caractersticas de zona montaosa, era el lugar ideal para cualquier ataque
contra la capital, que sin embargo la Repblica, en aquellos primeros das
de la guerra, dej en simples tanteos de patrulla con escasas fuerzas. Ms
tarde, avanzada la Guerra Civil, en febrero de 1938 se libraron sangrientos
combates para desalojar la posicin llamada Pen de la Mata, una abrupta
colina rocosa en cuya cima se coloc una posicin de artillera rodeada de
pozos de tirador, prcticamente imposible de desalojar ni con ayuda de
aviacin.

Con buena hoja de servicios como militar, de Nestares se han contado muchas
actuaciones, pero es preciso indicar que salv las vidas de numerosos
acusados tomando en consideracin factores humanos de las posibles vctimas
que le enviaban para que fusilara. Entre ellos estuvo el que actu como
enterrador de Garca Lorca, Manolillo el Comunista, Manuel Castilla, que
se libr por lo muy joven que era cuando lo subieron para ser fusilado,
unos 17 aos. Un testigo entrevistado por Molina Fajardo indica que el
capitn (Nestares) era partidario de no fusilar a nadie a cambio de que
prestara servicio con las fuerzas... (pg. 381). La elemental objetividad
obliga a sealarlo, porque adems, esa actitud suya origin un gran
movimiento militar para hacer posible que los Garca Lorca recuperasen el
cadver sin que nadie se enterase, ni siquiera el mismo capitn Nestares.

Durante bastante tiempo consider que, en pura lgica militar, Nestares
debi de saber lo ocurrido tanto con el asesinato de Federico Garca Lorca
como la posterior recuperacin de su cadver por los familiares, ya que era
el responsable militar del sector. Consider que si no haba dicho nada era
debido a que el mando militar le impuso el secreto como orden de un
superior. Sin embargo, una persona de toda mi confianza, que tiene tambin
la de la familia Nestares y puede hablar con ellos sin el menor problema ni
resistencia, me asegur que los hijos del mando falangista no slo no daban
crdito a mis afirmaciones sobre el desenterramiento, sino que lo ignoraban
todo sobre qu hubiera podido suceder en ese sentido. Y repito que esa
persona que me hizo de contacto tiene toda mi confianza. Es ms, al
entrevistarse repetidamente con l Molina Fajardo, de falangista a
falangista adems, es decir, como camaradas, que es la expresin que
utilizaban los miembros de Falange, Nestares le revel numerosos detalles
de cuanto rode al fusilamiento, incluyendo nombres concretos de las
personas que estaban bajo su mando. Y para colmo, se me vino el alma a los
pies cuando le que el capitn Nestares en persona haba acompaado a
Eduardo Molina Fajardo al lugar donde se fusil y enterr al poeta,
afirmndole en rotundo presente: Aqu est enterrado el poeta. Es claro
que si haba habido desenterramiento por parte de la familia, Nestares lo
ignoraba por completo. Y eso derrumbaba de golpe todo el edificio de mi
investigacin. Fue duro para m comprobarlo. Incluso me ech a la calle a
dar vueltas ese da, tratando de encajar mi gran decepcin. De golpe, todo
mi trabajo pareca estar equivocado.

Pero, poco a poco, consegu reordenar los datos de otra forma. Quedaba
abierta una posibilidad de que yo estuviera en lo cierto. Y es la que
mantengo, apoyndome en otros hechos.



Los misteriosos traslados

Gibson termina su obra de 1971 en el momento del fusilamiento del poeta, y
no recoge apenas nada ms de los das posteriores. Otros autores hacen algo
semejante, ya que el hecho que motiva sus respectivas obras es explicar el
inexplicable y criminal fusilamiento. Molina Fajardo, sin embargo,
transcribe con gran precisin, usando su rigor cientfico de investigacin
que dice mucho en su favor como periodista, lo que sucedi esos das
siguientes. Y me parece percibir que los hechos que se produjeron encubren
mucho ms de lo que directamente cuentan.

Recordemos que, si Garca Lorca fue detenido el domingo 16 de agosto y
fusilado, segn mi propia informacin muy apoyada en el libro de Molina
Fajardo, al amanecer del da 17, slo el da 20 se restableca el contacto
de las fuerzas granadinas con las que venan de Sevilla, al producirse los
combates cerca de la localidad de Loja entre las fuerzas franquistas del
general Varela y los escasos efectivos republicanos, muy faltos de mandos.

Pero Molina Fajardo recoge, por un lado, el incidente con el teniente
Morillas, a quien se hizo venir del frente de la Alpujarra cerca de
rgiva, y lleg al lugar preguntando: Dnde est el jefe, que vengo a
hacerme cargo del sector? (pg. 271). Por desgracia, el entrevistado en
esa ocasin no recuerda fechas.

Y contina en las pginas-resumen del comienzo: Casi simultneamente,
llegaron tambin a Vznar un grupo de falangistas sevillanos (...) que
venan (...) con rdenes del jefe territorial de la Falange para hacerse
cargo de la bandera de Vznar (testimonio de J. M Nestares, Molina
Fajardo, pg. 67). Nestares respondi entre otras cosas que la jefatura
del sector no le haba sido confiada por el jefe del provincial (de
Falange), sino por el general Orgaz Yoldi. Su condicin de militar le
impeda entregar el mando sin una orden previa de sus jefes militares, y
por este motivo march a Granada... (pg. 68).

Y el periodista reproduce que en la hoja de servicios del teniente Morillas
figura que el da 18 (de agosto), tambin por orden del gobernador militar
de Granada, se hizo cargo del mando del sector de Vznar-Cogollos,
relevando al capitn Nestares; el 20, y por orden de dicha superior
autoridad, hizo entrega de nuevo al capitn Nestares del sector
Vznar-Cogollos, quedando a las rdenes de dicho capitn (pg. 68).

Sencillamente, en esos das de ausencia de Nestares debi realizarse el
desentierro del cadver de Federico Garca Lorca y su traslado a otro
lugar. Porque adems, en esos das se movi del lugar a todos los que se
encontraban en La Colonia, quiz para que no pusieran en peligro ese
estricto secreto, nacido de la vergenza profesional del gobernador militar
de Granada, coronel Gonzlez Espinosa. Que, obsrvese ese dato en la hoja
de servicios que acabo de reproducir, era de quien proceda la orden al
teniente Morillas de trasladarse desde rgiva a Vznar.

El testimonio de otro de los entrevistados por Molina Fajardo cuenta que,
para protestar por la intromisin de los falangistas sevillanos, Llegamos
a la Jefatura del Movimiento. (...) Nestares entr acordndose de los
muertos de los tres y diciendo que era una charranada que ellos le haban
hecho. Respondieron que sera cosa de los militares, que ellos no saban
nada de eso. Nos fuimos entonces al Gobierno Militar, entrando Nestares y
quedndome yo esperando fuera. No sabemos lo que hablaron all, pero
sigue: Sali encendido, indignado, diciendo: Esto ya est arreglado.
Volvimos a Vznar y all habl de nuevo con Morillas. Yo creo que no
entreg oficialmente el mando. Pero en la hoja de servicios figura lo
contrario. Pas Nestares esos dos das ausente de su puesto en Vznar,
dejando tiempo para que actuaran los Garca Lorca? Creo que s.



La tumba removida

El libro que recoge el trabajo de Agustn Penn es el nico que recoge el
relato que le hizo Emilia Llanos del rumor que Antonio Gallego Burn haba
escuchado en Capitana Militar de Granada: que das despus [del
fusilamiento del poeta], dndose cuenta las autoridades del revuelo que
esta muerte haba causado, vino una orden probablemente desde el Gobierno
Civil, para que el cuerpo de Garca Lorca fuera desenterrado y trasladado a
una de las pozas, una fosa comn donde haba ya sepultadas treinta vctimas
ms. El comentario que se hizo a esta orden fue: Vamos a ver si ahora son
capaces de encontrarlo (Penn, pg. 447).

En mi opinin, este dato encubre una realidad similar. Es decir, transmite
en realidad lo que de hecho fue el desenterramiento del cadver del poeta.
Pero lo retengo porque es otro de los rastros ms cercanos que han sido
impresos sobre lo que en realidad pas. Y de nuevo deseo subrayar que,
lamentablemente y mientras no consiga cerrar otras lneas de investigacin
que tengo abiertas, me es necesario moverme por conjeturas, a partir de
testimonios indirectos de segundas o terceras personas. Pero que otros
testimonios confirman como verdaderos.

Para empezar, no sabemos nada cierto de quin compona el grupo que se
desplaz a realizar la operacin de desenterramiento, ni en qu vehculo lo
hicieron, o si hubo ms de uno, incluyendo o no un camin o camioneta
ligera para transportar el atad. Porque tanto algn testimonio que as me
lo indica como la opinin tcnica del entendido en localizar e
identificar cuerpos sepultados, el catedrtico de Antropologa de la
Facultad de Medicina de Granada, Miguel Botella, me indican que no pudieron
pasar 48 horas. Pasado ese tiempo, dice Botella, nadie, ni siquiera yo
que tengo costumbre, aguanta al lado de un cuerpo que ha entrado en
descomposicin. Me indica que dentro de un coche cerrado, es imposible
que trasladaran el cuerpo. Imposible. Ya te digo, no aguanto eso ni yo. El
coche que tenan entonces los Garca Lorca era un Nash de 1935, segn el
conductor que trabajaba para ellos, que usaba el vehculo para su propio
servicio mientras no lo llamaban. Eso nos indica que probablemente se
utiliz adems un camin o camioneta, con toda probabilidad de los que se
usaban en las fincas que tena en la Vega la familia.

Las tumbas que se cavaban entonces para enterrar a los fusilados eran
bastante de fortuna, la gente de Vznar recuerda an que con frecuencia
solan quedar pronto fuera alguna mano o algn trozo de ropa, especialmente
cuando tras las lluvias, por aquellas torrenteras bajaba agua abundante,
que remova los restos. Fuera quien fuera la seora que pas por all
segn los rumores que corrieron en Vznar y vimos al principio, participara
en el grupo doa Vicenta o no (ya que no creo que, por fuerte que fuese,
aguantara semejante trabajo), las personas enviadas por los Garca Lorca
debieron ser trabajadores de alguna finca suya en la Vega de Granada,
acostumbrados a remover la tierra por su condicin de agricultores. En esa
ocasin, al parecer, segn algunos testimonios sin comprobar de forma
cientfica, las personas enviadas por los Garca Lorca, tras abrir la
tumba, recuperaron los cuerpos que estaban por encima del de Federico,
sacaron el cadver de ste y dejaron los dems en el lugar, marchndose
segn haban pactado con el Gobierno Militar. Otras personas acudieron ms
tarde, y trasladaron esos cuerpos a la fosa comn, situada en lo que Penn
llama el anfiteatro, es decir, la ladera arbolada donde el camino forma
una gran curva, y que el acueducto all existente, probablemente de poca
musulmana, por donde circula la acequia de Aynadamar, acorta camino
salvando la gran curva. Es all donde existen varias fosas, pero sobre todo
una especialmente grande, donde los herederos de unos y otros de los all
fusilados depositan flores con frecuencia. Se cree, y el estudioso Gil
Bracero lo ha sealado con precisin, que hay all ms de 1.400 cuerpos,
ms otros muchos en pequeas fosas alrededor.

En cualquier caso, en la tumba original donde se colocaron los seis cuerpos
de los fusilados aquel amanecer incluyendo a Garca Lorca, actualmente no
hay nada. Ya les coment a algunos de los descendientes de los otros
fusilados, el nieto de Galad en primer lugar entre ellos, que recuperar
sus cadveres ser realmente difcil. Se oponga o no la familia Garca
Lorca a esa operacin, esos descendientes de los otros fusilados tienen
todo el derecho a saber qu pas con sus antepasados. Pero realmente no va
a ser fcil.

Y claro, ese es el rumor que lleg a odos de Gallego Burn y que reproduce
Penn. Vamos a ver si son capaces de encontrarlos. El cuerpo de Garca
Lorca, desde luego, no est all, pero tampoco los dems. Y ese es el
sonido original que produjo esos ecos.



Ceremonia del ltimo adis

Me dicen que el cuerpo de Federico fue introducido en un atad de cierre
suficientemente hermtico para evitar los malos olores lgicos en estos
casos. Es algo que suele ser tenido en cuenta por quienes suministran esos
atades, tanto ms cuanto mayor es el precio. Pero, as colocado, el cuerpo
fue trasladado primero durante 24 horas a una finca en la Vega propiedad de
los Garca Lorca; tengo varios nombres pero no he logrado saber cul.
Mientras tanto, varios trabajadores preparaban el subsuelo de la Huerta de
San Vicente, a puerta cerrada y vigilando que nadie se acercase al or los
ruidos, para lo que se hara a continuacin. Porque, ya de noche segn me
informan para mayor secretismo, cuando el vehculo que transportaba el
atad lleg, se detuvo inmediatamente antes de la puerta de entrada, y
bajaron el objeto funerario. Volvieron a cerrar puertas y ventanas, y ya al
abrigo de todo tipo de curiosos, en el interior de la finca los familiares
pudieron dar rienda suelta a su dolor. Porque debi de ser una escena
realmente dura, si todas las semejantes en estos casos lo son. Pero, si
nadie merece morir, quiz especialmente menos que nadie el poeta del
Romancero gitano, nio grande siempre de broma y de vitalidad proverbial de
la que nos hablan todos los que lo conocieron.

La sirvienta que me dio las primeras noticias me indic exactamente dnde
est enterrado el cuerpo. No lo revelar, para evitar morbos duplicados:
dejo esa labor a la familia Garca Lorca. He visitado el lugar para
comprobar si hay seales. Se han conservado en toda la casa las losetas
antiguas de esa poca, aos 30, y nada parece indicar que hayan sido
movidas para el enterramiento. Pero bien pudieron colocarse nuevas en su
sitio, porque eran las habituales en esos aos. En Granada capital no es
fcil encontrar piedra de construccin ni granito, por ejemplo, como en
otros lugares. Las casas de la Vega no suelen ser de calidad demasiado
sealada, y la Huerta de San Vicente no es una excepcin. No suelen usarse
cimientos demasiado profundos, y se construye aislando la casa de humedad
mediante una acumulacin de piedras gruesas por espacio de metro o metro y
medio de altura, apisonadas. Fue en ese espacio donde se abri el lugar
para que repose eternamente el cadver del poeta que escribi: Si muero,
dejad el balcn abierto. La casa conserva an mucha de la vida que alberg
en otros tiempos, pero... qu nueva dimensin tomara si la familia
decidiera revelar este secreto tan largamente guardado. Si son tantos
quienes acuden a visitar la Huerta buscando las huellas del siempre alegre
y sonriente Federico, cuntas ms no desearan pasar por el lugar si
supieran que es, incluso fsicamente, el escenario de su ltimo viaje...
La familia ha recogido esa frase de otra gran escritora de que el camino
que sale de Vznar y llega a Fuente Grande es el mejor escenario que
escogera un poeta para estar sepultado. Qu decir de la Huerta de San
Vicente, lugar tan cargado de recuerdos familiares, que se vera cien veces
ms resaltado con slo revelar la verdad de lo ocurrido...

Slo cabe recordar, como final, y por reafirmar lo que personalmente me
parece de la mayor evidencia, que voces del Ayuntamiento me indican que
cuando la finca pas a ser patrimonio municipal, la familia estaba
plenamente dispuesta a ceder la propiedad de las tierras, pero insisti
largamente en conservar la de la vivienda. Creo ver con claridad cul era
la razn. Cedieron al final, pero... por qu no revelar la verdad, que los
franquistas los engaaron, que pagaron una fuerte cantidad por conseguir un
hecho irreparable que no pudo ser cumplido? Por qu no funcionar con la
verdad por delante, lo que no dejara malparado en modo alguno el altsimo
mito del escritor? ...Y adems, permitira que conociramos un aspecto ms
del enorme cario que ambos esposos tenan a sus hijos, empezando por el
poeta y dramaturgo tan amado por tantos lectores y espectadores de sus
obras en todo el mundo? Qu ganan mantenindonos a todos en el error
respecto al que fue el ltimo recorrido fsico de sus restos, mientras
afuera atronaba una guerra fratricida, mientras la fama del autor de tantas
escenas hondamente conmovedoras no haba hecho ms que empezar a crecer
hasta la altura inigualable que hoy tiene en todo el mundo de habla
hispana?

Acaso revelar la nica verdad, que Federico no era un militante de
izquierdas sino una persona que quera ser tal cual era, por difcil de
aceptar que fuese su condicin? Quedara mermado en algo el gran nombre de
quien fue su protector, Fernando de los Ros, de su esposa Gloria Giner, de
la hija de ambos Laura de los Ros, figuras tan seeras todas ellas y tan
cantadas por los bigrafos e historiadores?

Lstima que, por terminar evocando la letra de una de las canciones del
argentino Jos Larralde, poema en realidad de Vctor Abel Jimnez, que
cantbamos en Espaa cuando la dictadura franquista, ...y hasta parece
mentira / pero es cosa sealada, / que de una sangre pareja / salga la cra
cambiada. Federico Garca Lorca no merece en modo alguno que su memoria se
oculte por ms tiempo a los ojos de los muchos, muchos miles que beben con
devocin sus obras.



*** Anexos

La mafia rosa granadina

El silencio que existe en torno al asunto Garca Lorca ha sido fomentado,
adems, por un grupo de personas que existe en Granada y llevan aos
funcionando en la sombra con tcticas heredadas de la militancia comunista,
que en la actualidad utilizan an para beneficio propio. Son profesores de
universidad que son conocidos desde poco antes de morir Franco por sus
hbiles conspiraciones para adquirir poder, que cuando el bloque sovitico
se ha deshecho, siguen utilizando los mismos trucos de la clandestinidad,
pero slo para ganar ms poder personal.

Dicen ser poetas la mayora de ellos, y han ganado numerosos premios
literarios, pero fuera de Granada apenas se conoce a ninguno de ellos por
la calidad de sus escritos, y s son nombrados por los trucos que emplean
para aupar a los suyos. En las agencias literarias de Barcelona, por
ejemplo, donde estn las editoriales espaolas ms prestigiosas, se les
conoce por sus tcticas de conspiracin, pero nadie los cita como autores
literarios de verdadera calidad.

El esposo de Laura Garca Lorca, Andrs Soria, pertenece desde sus
comienzos a ese grupo.

Son conocidos, adems, por el control casi exhaustivo que ejercen sobre
varios premios literarios, sobre todo el Ciudad de Jan, que ellos
dominan. Usando sus atribuciones como profesores universitarios de
literatura, han ido ganando premios literarios utilizando bsicamente la
tctica de organizar en Granada y ciudades prximas conferencias y actos
culturales a los que invitan a autores de prestigio, adquieren as
contactos y se ganan el agradecimiento de esas personas, que utilizan luego
en su propio beneficio y el de los suyos. Aunque en cuanto comunistas odian
todo lo relacionado con la religin, su funcionamiento podra resumirse con
la frase del Evangelio: Todo esto te dar si postrado me adorares. Que
podra traducirse: Si agradeces el trato que te hemos dado, haznos en el
futuro otros favores. De esa forma han adquirido un renombre en el mundo
literario, donde el autor casi siempre est necesitado de dinero, y suelen
agradecer con ayudas futuras esos elogios a su obra, sean merecidos o no.
Les aplican, de hecho, el aforismo romano Do ut des, te doy para que des.

Por ejemplo, de esa forma han conseguido ganarse a los periodistas locales.
Les ofrecen tal o cual favor o premio literario, elogian pblicamente sus
escritos lo merezcan stos o no, y juegan con esos favores en el futuro. Lo
cual no es nuevo en el mundillo literario, ya que en todas partes se
funciona de forma semejante con frecuencia, he podido comprobarlo en
Francia.

As han formado lo que en Granada se conoce como Garca Lorca, marca
registrada. Como el profesor que fue origen de esa mafia rosa porque
sta se form entre sus alumnos ms cercanos, Juan Carlos Rodrguez, le dio
a su gabinete universitario el nombre de Ctedra Garca Lorca, parecen
suponer que esa denominacin les autoriza a descalificar por completo a
quien se atreva a hablar de la obra del poeta sin haber rendido pleitesa
al citado grupsculo, que lo llamara Marcuse, ya que hablamos de
comunistas... pese a hacerlo en la fecha actual.

En ese sentido, mediante la buena posicin adquirida por uno de los suyos,
Azpitarte Almagro, en la Diputacin provincial, se han convertido en
prcticamente nicos receptores de las distintas subvenciones que esa
entidad concede a los autores literarios y entidades culturales para
organizar actos, cursillos y dems honores pblicos. Es decir, si se crea
un premio de carteles, o un certamen para premiar obras de teatro, o una
amplia exposicin de obras, o un ciclo de conferencias sobre tal o cual
tema, ya se sabe que los primeros en opinar sobre ese tema o las obras que
se premien o expongan o los primeros conferenciantes cuyas palabras se
escuchen, van a ser alguno de los miembros de la mafia rosa, o aquellos
que elijan los componentes de ese grupo.

Puede imaginarse lo que eso representa en una ciudad como Granada, donde la
universidad es la primera empresa local, sobre todo en el mbito de la
cultura. Si en espaol se dice que de poetas y de locos, todos tenemos un
poco, he podido hablar con numerosos jvenes que tenan aspiraciones
potico-literarias o como pintores o artistas en sentido amplio, y la
actuacin de esta mafia rosa ha actuado sobre sus aptitudes y aficiones
como una apisonadora, aplastndolo todo si no haban dado el paso previo de
serles simpticos al grupo de profesores de que hablamos. Es decir, actan
como examen mximo o centro de control para obtener licencia de actuacin
en el campo de la sensibilidad creadora. Si el joven autor no pasa el
examen, encontrar que le es imposible publicar en la ciudad, en Andaluca
o incluso en Espaa. Porque adems, he padecido en mi propia trayectoria
que algunas editoriales barcelonesas o de Madrid, las ms poderosas de
Espaa, recurren a ellos para conocer la vala o no de tal autor que
procede de Granada. Los telefonean, y si el juicio que emiten sobre la
persona no es favorable, se le cierran las puertas de acceso a las
editoriales ms fuertes, lo que equivale a condenar al abandono la obra en
cuestin, por valiosa que fuera objetivamente hablando. Ya digo, lo padec
en persona con una de mis obras.

Ese mecanismo de poder cultural ha sido utilizado por este grupo en lo
vinculado con Garca Lorca. Es decir, se han hecho depositarios de todo
cuanto est de una u otra forma relacionado con la figura del poeta,
empezando por la gestin de la Huerta de San Vicente, la vivienda de verano
familiar, cercana a la ciudad de Granada, que perteneci a la familia
Garca Lorca antes de pasar a ser propiedad del Ayuntamiento de Granada en
1985. Los miembros de la mafia rosa han sido guas en esa propiedad
lorquiana o se han beneficiado de tal o cual cargo relacionado con esa
institucin, que les ha permitido vivir de ello cuando no tenan un sueldo
como profesores de la universidad. Omitir aqu las numerosas ancdotas que
se conocen en Granada vinculadas a ello.

Lo lamentable es que, con el ocaso del comunismo y la escasa influencia
actual de esas ideas en la escena pblica, los profesores de la mafia
rosa consiguieron el apoyo del partido denominado socialista, el PSOE, que
los respalda desde hace aos como nicos autores cuya opinin debe ser
considerada en el campo lorquiano. Algunos de ellos, como por ejemplo el
poeta Luis Garca Montero, adquirieron as el derecho a escribir una
columna en la edicin andaluza del prestigioso diario El Pas, cuyos
contenidos jams cita nadie, pero se sigue publicando semanalmente. Y otros
profesores del grupo han adquirido trato semejante, pese a haber sido
criticados a veces por instituciones vinculadas al mismo PSOE, como Canal
Sur TV, por ejemplo.

Y lo que es peor, recientemente, al acceder al poder municipal hace unos
aos el PP, representante de la derecha espaola, el hombre que ocup la
concejala de Cultura fue Juan Garca Montero, hermano del antes mencionado
poeta y profesor. Con lo cual, el resultado es que no slo juegan con dos
barajas, Partido Comunista y Partido Socialista, sino adems con una
tercera, Partido Popular, pese a ser de derechas. Es una de las razones por
las que no puede publicarse en Espaa nada que contradiga siquiera
ligeramente la postura de la familia Garca Lorca, ni de la mafia rosa. Y
es parte de cuanto hay detrs del gran montaje que el Ayuntamiento
granadino de derechas ha construido en torno a la figura del poeta
fusilado... por la derecha militar franquista. Sorprendente, pero cierto.
Pero todo es posible en Granada, como suele decirse.

El mismo Ian Gibson escribi durante pocos aos en ese mismo diario El
Pas, antes citado, una columna propia... antes de darse cuenta de lo que
cualquier profesional del periodismo sabe: que esos escritos exigen
trabajar durante toda la semana para darles contenido. El autor irlands,
buen investigador en lo lorquiano pero con sus lmites como pensador
amplio, abandon finalmente esa columna tras haber dejado buen recuerdo de
su paso, a pesar de lo indicado.

En esa columna y en el mismo diario, Luis Garca Montero se pronunci en
contra de que se mueva el lugar donde fue enterrado Garca Lorca, apoyando
a la familia. Sus artculos suelen carecer de contenido, y en este caso
tampoco dio razones claras de por qu esa intangibilidad del sitio, como
nunca las ha dado la familia con la debida solidez. Uno y otros aducen
razones estticas, metafricas, la belleza del escenario y similares; pero
nunca han dado una respuesta clara ni una razn poderosa que excluya esa
solucin, que parece lgica si se tiene alguna duda de si el cadver est o
no en dicho lugar. Es lo que sigue intrigando a los lectores del poeta, es
decir, a los muchos miles de seguidores que la innegable calidad de la obra
de Garca Lorca mantiene en todo el mundo de habla hispana.

Por otro lado, en 1994 el escritor de derechas y premio Nobel de Literatura
espaol Camilo Jos Cela se refiri a Granada indicando lo impensable que
era el que la ciudad no tuviese an ni siquiera un monumento a Federico
Garca Lorca, como tampoco una calle o plaza dedicada al poeta. Los
autodenominados comunistas de la mafia rosa criticaron a muerte ese
comentario, e iniciaron una larga polmica con otro grupo de escritores
largamente excluidos de los favores de las instituciones oficiales
granadinas. Al final de dicha polmica en el peridico local, nico que
exista entonces, Ideal, intervine yo con un doble artculo titulado (de
forma premeditadamente rimbombante), La agarrada escritoril a propsito de
Cela. Apareci publicado los das 10 y 11 de octubre de 1994. En el
primero de dichos artculos sealaba los absurdos en que haban incurrido
los distintos firmantes de la polmica, y en el segundo explicaba con
cierto detalle, pero enorme buena voluntad y diplomacia, la existencia y
funcionamiento de la mafia rosa. Ninguno de los miembros respondi a mis
razones, pero uno de ellos, precisamente Andrs Soria, luego esposo de
Laura Garca-Lorca, se present en el diario Ideal esgrimiendo como
argumento que, segn l, Fernando Guijarro no era nadie para publicar en
dicho peridico. La respuesta que le dio el responsable de las pginas de
opinin fue, pocos das despus, publicarme otro artculo aadiendo bajo mi
nombre, sencillamente, mi profesin: Periodista. Sin ms comentarios.

Andrs Soria actu como respuesta a su manera, es decir, yendo a hablar con
el director de la publicacin, y consiguiendo que destituyesen al
responsable de opinin, que fue relegado a otro puesto. En esa visita,
adems, insisti en afirmar que Guijarro no es nadie para publicar en el
peridico. Y la corrupcin de la prensa local consigui que ya no me
admitiesen ms artculos en ese diario, mientras que los miembros de la
mafia rosa seguan publicando los suyos. Es decir, por leer este asunto
entre lneas, un periodista no es digno de publicar artculos en un
peridico, mientras que un profesor de literatura, al parecer, s lo es.
Como dira el Quijote de Cervantes, Cosas veredes, Sancho amigo, que son
de causar sensacin.

Como es de suponer, estos hechos slo consiguieron aumentar mi motivacin
cuando me encontr por puro azar con el asunto que rodea los restos de
Garca Lorca. Tuve doble inters en descubrir qu haba oculto detrs de
esos hechos. Tras haber salido a la luz en la prensa hace ao y medio los
resultados de mi investigacin sin que nadie me respondiese nunca a ellos,
el hecho debe haber molestado mucho al mencionado esposo de la heredera ms
nombrada del poeta, porque hace unos das me lo cruc por la calle, y
abandon su habitual posicin aristocrtica, exquisita e inalcanzable (muy
propia, como puede verse, de alguien que dice ser comunista) para lanzarse
a una lluvia de improperios contra mi persona, completamente fuera de s.

No tengo nada que decir al respecto, sino exponer lo que son los resultados
de mi trabajo. Investigando la verdad sobre lo sucedido con el cadver del
poeta, slo he ejercido mi profesin, que es la de buscar la realidad de
los hechos. Si algo tienen contra eso, les respondo tambin con frase del
Quijote: Ladran, Sancho, luego cabalgamos.



Principales libros sobre la muerte de Garca Lorca

La calidad de los escritos de Federico Garca Lorca ha merecido
innumerables comentarios de tipo literario o anlisis de contenido, ya sean
los poemas, las obras teatrales o los textos de otro tipo. Pero en lo
tocante a investigacin sobre los hechos que rodearon su muerte, hay varios
autores que merecen atencin en primer lugar.



Ian Gibson

Lo he comentado frecuentemente en el texto, pero sigue siendo el autor que
ms domina el asunto Garca Lorca. Conoc a Ian cuando era un joven con
escasamente los 30 aos, con fuerte acento an al hablar espaol, pero una
explosiva vitalidad y esa alegra de un buen vividor y bebedor que resultan
tan simpticas. Nos hicimos amigos, hemos comprobado a menudo que lo
ramos, y lamento que no me haya llamado desde que apareci la noticia de
mi investigacin, porque sin duda sigue teniendo mi telfono y yo no he
roto con su amistad. Pero, desgraciadamente, ha modificado algunos aspectos
de su trabajo sobre Garca Lorca para adecuarlo a sus propios fines, que
coinciden demasiado estrechamente con los del partido al que se afili, el
PSOE post-franquista, que tiene muy poco que ver, aparte del nombre, con el
de Pablo Iglesias.

Sigo utilizando muy en primer lugar aquellos libros que public en Ruedo
Ibrico, que sin embargo el autor parece haber olvidado en numerosos
aspectos. Uno de los ms sonoros, que Ian reproduca all el artculo
publicado en Italia por el vasco Gabriel Celaya, en el que contaba cmo
Garca Lorca le haba dicho cuando estuvo en San Sebastin: Jos Manuel es
como Jos Antonio Primo de Rivera (el creador de la Falange Espaola). Otro
buen chico. Sabes que todos los viernes ceno con l? Pues te lo digo.
Solemos salir juntos en un taxi con las cortinillas bajas, porque ni a l
le conviene que le vean conmigo ni a m me conviene que me vean con l.
Gibson explicaba a continuacin: El relato de Celaya demuestra que Lorca
no estaba tan comprometido polticamente como quisieran hacernos creer
algunos propagandistas de izquierdas (e incluso de derechas). Jos Antonio
Primo de Rivera era un hombre inteligente y atractivo, de trato agradable,
y parece que l y Lorca llegaron fcilmente a estimarse mutuamente. Este es
el nico significado de su amistad que no implicaba ninguna simpata de
nuestro poeta por el fascismo, aunque los apologistas de la Falange han
tratado de demostrar basndose en ella la inocencia de su partido en la
muerte de Federico, aduciendo que el poeta se orientaba hacia la Falange en
el momento en que fue fusilado por ciertos elementos incontrolados de
Granada.

Otra de las muchas obras de Ian Gibson que tengo, no slo de tema
lorquiano, es la que apareci en Editorial Grijalbo, Granada, 1936. El
asesinato de Garca Lorca (Barcelona, 1979). En esa obra, el primer
captulo se titula Sobre el apoliticismo de Garca Lorca, y comienza:
Durante cuarenta aos los propagandistas de Franco insistieron en que
Federico Garca Lorca era apoltico y que su muerte haba sido o bien un
accidente o el resultado de alguna enemistad personal. Y dedica todo el
resto del captulo primero a enumerar las numerosas firmas que estamp el
poeta en manifiestos de izquierda, para demostrar as su compromiso
poltico... mientras evita volver a nombrar las declaraciones de Celaya.
Sorprendente. Pero creo que queda claro el cambio producido en la posicin
pblica del autor. Que, pese a ello, sigue siendo quien ms sabe sobre este
asunto... y por descontado, estoy seguro de que sabe la verdad sobre el
desenterramiento, por eso repite a menudo que conviene que se mueva aquel
lugar, para que sepamos qu hay bajo tierra. Pero a la vez, el que paga,
manda, y adula al PSOE porque de algo hay que comer.

Ian ha seguido publicando libros, aprovechando en varios de ellos el enorme
caudal de documentacin que reuni sobre el poeta. El ltimo de esos libros
es El hombre que detuvo a Garca Lorca (Editorial Aguilar, Madrid, 2007),
sobre Ruiz Alonso, el diputado de la Ceda. En esa obra y en algunas otras
declaraciones pblicas se comprueba que retrocede claramente en algunas de
sus afirmaciones primeras, y se mueve ahora en la dimensin de dar crdito
a la afirmacin original franquista de que el crimen haba sido obra de
unos incontrolados poco relacionados con el franquismo. Pero es que al
final, eso est resultando ser lo cierto. Y an no sabemos los detalles.



Agustn Penn

Como este autor no lleg a publicar su obra en vida, conocemos slo la
edicin que ha hecho de la misma la profesora Marta Osorio en la editorial
granadina Comares, con el ttulo Miedo, olvido y fantasa. Crnica de la
investigacin de Agustn Penn sobre Garca Lorca. La obra recoge el
magnfico y minucioso trabajo de este autor sobre las huellas del poeta
fusilado, que realiz en fecha tan temprana como 1955, en que visit una
Granada que en algunos momentos se me antoja prehistrica, porque yo nac
en 1950, es decir, que en esas fechas tena 5 aitos. El texto est
claramente sin elaborar, y los captulos que el autor cataln nacionalizado
estadounidense en Puerto Rico iba escribiendo son en algunos casos
prescindibles o necesitan una larga tarea de reduccin y resumen de su
contenido. Pero fue quien primero recorri los caminos que diez aos
despus seguira Ian Gibson, y habl con la mayora de los protagonistas de
los hechos. Es emocionante, por ejemplo, cmo descubre un da que est
hablando con Manolo el Comunista, que fue quien enterr a Garca Lorca. Y
en el texto existen otros muchos momentos llenos de vida y un poco de
intriga que llegan a tener sabor casi policaco o de relato de espionaje.
El resultado es una obra muy atractiva y escasamente conocida fuera de
Granada, por desgracia. La editorial es pequea e, incluso en el caso de
que no conteste a los mensajes, vale la pena que se les insista en
solicitar ejemplares de la obra incluso desde el extranjero, por ver si se
animan a hacer una nueva edicin, que llevan varias. Su direccin
electrnica es comares@comares.com, y la de la pgina web de la editorial
es http://www.comares.com. Animo a los lectores de estas lneas a que
soliciten ejemplares, la obra vale realmente la pena. Adems, como he dicho
en el texto, hay aspectos de la personalidad del poeta que toca como nadie,
por ejemplo la homosexualidad de Federico. Penn se acerca a la misma y
habla con compaeros del poeta que comparten esa manera de ser, de una
forma realmente ejemplar y con mximo respeto.

Supo algo Penn de cuanto he descubierto sobre lo que sucedi despus de
la muerte del poeta? Acaso fue eso lo que hizo que nunca publicase el
resultado de su trabajo? Dudo mucho que consiga saberlo algn da, pero
siempre me quedar como el mayor interrogante abierto.



Eduardo Molina Fajardo

Me queda un poco la mala conciencia de haber abusado quiz en mis citas de
los contenidos de este libro, titulado Los ltimos das de Garca Lorca
(Plaza & Jans, Barcelona, 1983). Pero desgraciadamente pas en su momento
demasiado desapercibido, a pesar de la fuerza y precisin de cuanto en l
se dice. Como tambin indico en el texto, el gran problema fue que el
autor, buen periodista y falangista, tard demasiado en publicar su
trabajo, mientras segua entrevistndose con todas las personas que podan
aportarle algo nuevo sobre el poeta su paisano. Pero s muy bien que una
investigacin no termina nunca, siempre existen nuevos detalles que buscar,
y eso hizo durante aos este gran hombre. Otras personas han criticado su
excesivo empeo en mostrar que la Falange no tuvo nada que ver en la muerte
de Federico... slo que esa fue estrictamente la verdad. Pero como tambin
afirmo, desmonta eficazmente algunas de las ms queridas afirmaciones de
Gibson, y de forma contundente, con slidas razones y testigos bien
identificados con nombres, apellidos, fecha y hora en que se habl con
ellos, que afirman con precisin determinados aspectos. El resultado es un
mosaico de testimonios, unos ms dignos de crdito que otros, algunos de
ellos que divagan, pero otros muy precisos. Y las primeras pginas son un
resumen previo que claramente cost un gran esfuerzo redactar y que de
hecho funciona, pero no llega a eximir de la lectura cuidadosa, aunque algo
difcil de precisar, del resto de las entrevistas. Slo que en ellas se
descubren muchas cosas, y es un aliciente.



Marcelle Auclair

Tard en encontrar su libro Enfances et mort de Garca Lorca (Editions du
Seuil, Pars, 1968), obra de la que se hizo buena edicin espaola en
Mxico (Biblioteca Era, 1972). No fue muy conocido en su momento, pero la
autora, que cont con la amistad de Ian Gibson y visit Granada varias
veces, aporta numerosos matices originales que ilustran sobre los hechos.
Sin embargo, acostumbrados al trabajo minucioso y bien documentado tanto de
Ian Gibson como de Agustn Penn, la obra peca en ocasiones de
excesivamente metafrica, lo que refleja las aficiones de la autora por el
mundo de la mstica, campo en el que ha publicado varios libros. Vale la
pena leerla, desde luego, aunque a estas alturas es difcil de encontrar.



Gerardo Rosales Jaldo

El sobrino de los hermanos Rosales, tan criticados en varios momentos como
que algunos los acusan de haber sido uno de ellos quien denunci a
Federico, public recientemente El silencio de los Rosales (Editorial
Planeta, 2002), para explicar por qu su familia call durante aos. La
obra, en forma de relato novelado, es muy til para recomponer el ambiente
general que se vivi en Granada aquellos das, aunque no contiene
aportaciones muy rotundas. Pero es fcil de leer por la forma en que est
escrita, y desde luego respalda perfectamente la posicin de la familia,
empezando por el papel desempeado por los padres, Miguel y Esperanza. Al
primero, el padre de familia, propietario de una ferretera en la cntrica
plaza Bib-Rambla, se le impuso una multa de 50.000 pesetas por haber
alojado en casa a alguien que era buscado por la polica franquista...
aunque segn nos cuentan los hermanos hubo varios ms en esos das. La
cantidad fue realmente importante, como he comentado, y oblig a la familia
a posponer la compra de un edificio cntrico que deba realizar en esos
das.

Gerardo Rosales ha aparecido en pblico de forma muy digna en determinadas
ocasiones, cargando con algunas de las culpas de su familia y defendiendo
la posicin de sta en otras. Aparece tambin en el documental El mar deja
de moverse, de Emilio Ruiz Barrachina, y se expresa con gran dignidad. En
uno y otro momento, en mi opinin se cie a la verdad y cumple con
perfeccin su deseo de esclarecer la realidad de los hechos, porque
considera que la actuacin de su familia fue globalmente correcta. Es
difcil acusarle de que haya hecho mal, y su testimonio me ha sido
esclarecedor en varios puntos fundamentales.



Jos Luis Vila-San Juan

Sera mejor no referirse a l. A la muerte de Franco, el ministro de
Cultura foment que este hombre publicase Garca Lorca asesinado: toda la
verdad (Editorial Planeta, Barcelona, 1975). Como dijo en su momento en
Triunfo el antes citado Antonio Ramos, la aportacin de Vila-San Juan es
mnima, por no decir nula, ya que incluso metodolgicamente sigue a Gibson
y apenas se aparta de l en la ambientacin propia de cuanto rode la
muerte de Garca Lorca. Se trata de un intento, en mi opinin no logrado,
de apropiarse de la verdad histrica en lo referente a este asesinato y
salvar as la imagen de la derecha. Como digo, no creo que lo consiga, es
decir que comparado con las otras obras es mejor olvidarla en su ridculo
funcionamiento pblico. Apenas descubri nada.



Emilio Ruiz Barrachina

Permtaseme incluir aqu este documental, editado en DVD, aunque no sea
biblo para incluirlo en una bibliografa. Respaldado por varias
televisiones autonmicas espaolas, fue la nica respuesta ms o menos
oficial de la familia Garca Lorca tras aparecer en la prensa la noticia de
mis investigaciones... y no consigue respaldar lo suficiente la posicin
contraria.

Incluye numerosos testimonios de personas notables, pero el guin del
documental es confuso y debe ser visto varias veces para entenderlo en su
totalidad y sacar conclusiones. La imagen es adems superficial y
claramente de relleno en varios momentos, ya que toma edificios histricos
como el hospital granadino de San Juan de Dios, del siglo XVI, para filmar
por sus patios a alguno de los investigadores, o los recoge aproximndose a
la puerta del histrico Colegio Notarial, pero debe hacerlo en da festivo
porque est cerrada. Efectismo visual barato, vamos.

Creo que todo el documental hay que enmarcarlo en las apariciones que hacen
en l los dos herederos ms significados del poeta, Laura Garca-Lorca de
los Ros y Manuel Fernndez Montesinos, hijo del alcalde republicano de
Granada fusilado, haciendo declaraciones en las que repiten lo ya dicho en
otros momentos. Lamento profundamente que al hacerlo, la filmacin los
recoja en la Residencia de Estudiantes de Madrid, centro histrico que
ilustr muy claramente lo que fueron los deseos regeneracionistas de la
Segunda Repblica, cuando ser republicano era una especie de religin o
nueva mentalidad. Lo lamento porque el lugar merece ser recordado de otra
forma, y esas declaraciones desdicen mucho la memoria de su familiar, que
evidentemente no se hubiera movido jams en la rbita en que lo hacen estos
herederos.

Como digo, el documental no cumple las expectativas que despert, ni aclara
mucho. Es ms, esboza de forma confusa algunas pistas de interrelacin de
los sublevados franquistas como Ruiz Alonso, a quien relaciona con el
comandante Valds y con la familia de Bernarda Alba, que fue la base sobre
la que Federico escribi su obra. Pero no apura lo que empieza a exponer.
Uno se queda con el vaco entre los labios tras comprobarlo.

Por ltimo, decepcionan los intentos de Ian Gibson que aparece filmado en
el cementerio de Granada, asegurando enfticamente que era imposible para
Garca Lorca ser apoltico en aquellos momentos... cuando a continuacin
aparece Pepn Bello, que conoci en persona al escritor y comparti incluso
con l habitacin en ocasiones, afirmando que Federico era el ser ms
completamente apoltico que he conocido. Eso queda, pues, plenamente claro
en este documental. Otras cosas no tanto. Pero en fin, vale la pena
intentar conseguirlo, lo que en Espaa es relativamente fcil. Yo compr
varios ejemplares en unos bien conocidos grandes almacenes, que regal a
personas cuya opinin sobre la obra me interesaba conocer.



Por qu la falta de nombres de informadores en este artculo

A estas alturas de empezado ya el siglo XXI, en Espaa disfrutamos de una
democracia y un rgimen de libertades pblicas... en apariencia al menos.
Porque si profesas una verdadera independencia, incluso como profesional de
la informacin, y no cuentas con el respaldo de ninguno de los grandes
partidos, en la prctica se alza a tu alrededor un insalvable muro del
silencio. Y para demostrarlo, basta considerar que fue con fecha 2 de enero
de 2006 cuando la prensa estatal espaola y mundial de los pases de habla
hispana reproducan la noticia de la agencia EFE que hablaba de mi
investigacin sobre Garca Lorca indicando lo principal de mis
averiguaciones. Como es fcil suponer, informador como soy, he pretendido
una y otra vez que alguno de los grandes medios de comunicacin de mi pas
me publicara un relato de los hechos que iba descubriendo. Ninguno de esos
medios accedi a hacerlo, y podra dar una larga lista de nombres, tanto de
publicaciones impresas como de medios audiovisuales que, tras leer o
escuchar un resumen de mi investigacin, se negaron a publicarme nada. Es
ms, un sealado diario de Barcelona, tras hacerme escribir todo lo que
supiera, con la mayor amplitud posible, no slo no me public finalmente
el trabajo, sino que me consta de forma indirecta que le hizo llegar a Ian
Gibson una copia de mi artculo. Quede dicho, no slo para que otros pases
de habla hispana sepan que la democracia en Espaa tiene mucho de formal y
de vaca parezca lo que parezca desde lejos, sino que las traiciones de los
profesionales de la informacin a los propios compaeros existen, y de qu
forma. No me hablen luego de eso son las eternas envidias entre
compaeros: aqu tienen hechos innegables. Y puedo decir que he pasado
fuertes apuros econmicos, porque nadie da subvenciones para una larga
investigacin como sta.

Es ms: como indico en el texto, por un lado me llegan referencias de que
en Granada, el que la familia desenterr el cadver del poeta es un
secreto a voces. Todos lo saben, pero nadie quiere hablar. Me consta que
la mayora de las autoridades locales granadinas conocen la realidad, pero
secundan con verdadera complicidad la falsa imagen del poeta fusilado
Federico Garca Lorca como un militante fervoroso de izquierda, y de un
determinado partido histrico adems, a quien el rgimen franquista hizo
desaparecer asesinndolo.

Es lo que hay detrs de hechos que me sorprenden tanto como el que tambin
indico: que todo un seor catedrtico de universidad, con un slido
curriculum detrs e instalado en un confortable despacho acadmico, me haga
revelaciones importantes pero se niegue a la vez a que revele su nombre,
porque me pueden hundir la carrera. Quin?, le pregunto. Sabe usted
perfectamente quines, me responde. Y no ha sido, ni mucho menos, el nico
caso.

Por otro lado, el pueblo llano me ha transmitido los ecos que le han
llegado de los mismos hechos con ms que suficiente credibilidad, pero
nadie ha aceptado tampoco que revele sus nombres. La razn en este caso es
que tienen algo que perder si lo hacen. Y se trata ahora de subvenciones
oficiales de la Administracin, tanto en forma de crditos agrcolas o
ganaderos como cantidades que se cobran por no cultivar determinados
productos para cuyas cantidades la Unin Europea tiene fijado un techo, o
pensiones de jubilacin, o ayudas pblicas por conceptos diversos. Es
decir, que los andaluces de Jan, aceituneros altivos, que deca el
poeta, o de otras provincias, callan porque el poder poltico los compra
con subvenciones varias. Elocuente, como vern.

Y por remitirme al comienzo de mi artculo y de esta larga investigacin,
en el origen tengo el testimonio de una anciana que, siendo el testigo
mximo y casi la nica persona que me proporciona informaciones lo
suficientemente directas, se niega a que revele su nombre porque le pueden
quitar su pensin de vejez. No sirve de nada insistirle en que eso es
imposible, que si se produce podramos explotar ese atentado contra sus
derechos: la anciana slo quiere morir tranquila... y quin con algo de
sensibilidad humana en sus adentros puede romperle ese deseo.

Pero por un lado, hay cierta izquierda que, sin serlo en rigor, ya que sus
componentes son ms bien seoritos trajeados que se mueven sobre
falsedades, pretende mostrar a Federico Garca Lorca como lo que nunca fue:
un militante de su partido e ideologa. Cuando el magnfico poeta,
brillante dramaturgo y escritor enormemente frtil era, ante todo, un nio
grande que jugaba con cuanto caa en sus manos, grandes conceptos
incluidos, y buscaba ms que cualquier otra cosa la libertad. Por eso
firmaba textos que prometan para Espaa una nueva libertad de costumbres
en que todo estuviera permitido. En primer lugar, para l, ansiaba libertad
para ejercer su verdadera condicin sexual sin mantenerla oculta. Y eso fue
lo que percibi claramente quien fue un poco su padrino en lo pblico, don
Fernando de los Ros, cuando lo invit a ir a visitarle en Nueva York y
luego que se desplazase a Cuba: saba que su carcter se abrira
enormemente, y su personalidad madurara, cuando le fuera posible actuar
como verdaderamente era, en su ms profundo interior.

A la vez, la derecha espaola tiene encima an una gran mala conciencia
respecto a la muerte de Federico Garca Lorca, aunque su vinculacin con el
franquismo sea lejana, tericamente al menos. Todo el mundo, incluso los
ms franquistas, intuye o es consciente de que la muerte del poeta fue una
grave injusticia que ninguna razn slida justificaba, e intentan quitarse
de encima las culpas multiplicando sus honores al gran escritor
desaparecido.

Todo ello me ha ido dejando con muy poco entre las manos. En largos aos de
investigacin he cosechado numerosos testimonios, pero muy pocos de entre
ellos pueden aparecer en pblico con un nombre respaldndolo, como hubiera
sido mi deseo. Lo cual, lgicamente, disminuye la importancia de mi
trabajo... siendo ste enormemente claro para darlo a conocer.

La primera justificacin me la dio un guardia urbano de Granada, muy
conocido en la ciudad, que presenci el reportaje que sobre mi trabajo
emiti la cadena autonmica andaluza de televisin Canal Sur, en la misma
fecha antes indicada en que la agencia EFE transmiti la noticia de mi
trabajo. El agente me par por la calle llamndome chaval (lo que me
resulta tanto ms agradable cuanto ms lejos estoy de serlo), para
preguntarme: Cmo llevas lo de Garca Lorca?. Tras contarle que no
consegua publicarlo, me dijo: Sabes lo que te digo? Que esos mismos
meses que han pasado sin que te publiquen son tu mejor respaldo de que es
cierto. Si fuera mentira algo de lo que dijiste, ya te habran despellejado
vivo en pblico de mil maneras. Y no sabe lo que le agradezco que me
dijera aquello. Son los alientos que ayudan a seguir.

Es decir, que puedo asegurarles que mi investigacin ha sido seria al
mximo. Pero las circunstancias, es decir, los distintos partidos que
ocupan la escena pblica espaola y sus polticas concretas, me impiden
respaldarla con los nombres necesarios. Peligran sus carreras, trabajos y
ocupaciones, piensan los informantes. Con lo cual, el periodista se siente
un poco lagartija al sol, vulnerable ante la primera Gran Vulgar Personilla
que quiera darle un pisotn para sentirse autoridad hacindolo...

Pero, como periodista, slo puedo presentar el placer incomparable que
comunica el conocimiento de la verdad. Es dura de alcanzar, pero cuando se
confirma que lo es por uno y otro camino, esa verdad resulta impagable. Con
slo ese consuelo se queda uno, al final. Porque la verdad sigue siendo la
ms fuerte, y antes se atrapa a un embustero que a un cojo, que se dice.
Por descendientes indignos de personaje famoso que fueran los autores de la
falsedad.



Recurso tcnico que indicara tantas cosas

Como suele suceder, existe un recurso de la tcnica actual a la que tan
acostumbrados estamos a recurrir en estos tiempos, y cuyo empleo
esclarecera muchas cosas sobre el misterio Garca Lorca que an existe. Y
el simple hecho de que los familiares del poeta no hayan dado permiso an
para que se emplee esclarece muchas cosas. Es decir, usarlo sera muy til,
pero que no autoricen su uso seala sencillamente muchas verdades no
reveladas.

Es el llamado georradar, aparato electrnico de uso habitual entre los
gelogos e incluso los arquelogos. Como su nombre indica, produce
sencillamente ondas electromagnticas capaces de trabajar bajo el suelo,
que se transmiten a un ordenador en cuya pantalla ofrecen, desde luego no
una imagen con claridad de televisin, pero s una especie de radiografa
del terreno, sealando los bultos que all existen, dnde estn las
formaciones de roca, en qu punto cambia la composicin de la materia, etc.
Para quien tiene costumbre de usarlo, me indican que es sencillo como unos
rayos X para los mdicos, aunque menos claro.

El diario espaol El Mundo, entre otros, ofreci hace aos en su suplemento
Magazine un artculo sobre el uso de este instrumento, que segn indicaban
estaba prximo a ser usado para localizar los restos del poeta granadino.
Aparecan en el artculo varias imgenes del aparato, en una de sus
versiones. Mediante el Google he encontrado algunos otros modelos.

Pero es que preguntando por la Universidad de Granada descubr que existen
al menos tres de esos aparatos, y uno de los profesores me indic que
deben de haber varios ms. Es como los rayos X, que nadie sabe cuntos
hay, porque todos los mdicos suelen tener uno en su consulta....

He hablado tanto con el catedrtico de antropologa a quien nombro en el
texto Miguel Botella, viejo amigo de otros tiempos mos, como con el
profesor titular de medicina legal y forense, que los dos forman parte del
Gabinete de Medicina Legal y Criminalstica del Instituto Andaluz
Interuniversitario de Criminologa, con sede en Granada. Tras tan pomposa
denominacin, resulta que los dos son personas entraables, con esa
sencilla grandeza que tienen los sabios que realmente saben, valga la
redundancia, de su materia respectiva. Por algo dieron cursos en Estados
Unidos sobre identificacin de restos, han viajado por medio mundo,
especialmente Sudamrica, para identificar cadveres sepultados como fruto
de las dictaduras, y el mismo FBI consulta con ellos ocasionalmente para
pedirles su parecer sobre determinados aspectos. Son dos autoridades
mundiales en materia de identificacin, por decirlo brevemente. Y encima,
de trato enormemente agradable, ambos.

Estn de acuerdo en que pasar el georradar por donde se sabe que enterraron
el cuerpo de Garca Lorca es perfectamente factible. El alquiler de la
mquina es costoso por su complejidad, pero existen organismos que estaran
plenamente dispuestos a financiarlo. Utilizar la mquina dejara, todo lo
ms, la huella de una rueda al avanzar sobre el terreno, es decir, nada y
menos. Y estuvimos debatiendo en varias ocasiones por qu no utilizarlo en
aquel lugar. A grandes rasgos, me dijeron que la nica limitacin es legal:
los terrenos donde se sepult a Garca Lorca son ahora propiedad de la
Junta Autonmica de Andaluca, que es la que debe conceder la autorizacin.
De momento no la ha dado, porque quiz esperan a que den su conformidad los
Garca Lorca.

Pero despus de largos debates muy cientficos y con gran seriedad, uno de
ellos me dijo sencillamente: Yo estoy contigo, Fernando. Cuanto ms
empecinamiento pone la familia en que no se toque el lugar donde enterraron
a Garca Lorca, ms claro est que all debajo no hay nada.

As que ya ven: incluso apoyndose en la tcnica, viene a resultar que la
callada por respuesta ya es una respuesta. Que hay pocas cosas tan
elocuentes y habladoras como el silencio de la familia del poeta.

Quiz sea una especie de metfora tcnica, tan propia de los juegos de
palabras que tanto le gustaban a Federico...

** Fernando Guijarro Arcas
   hamra@telefonica.net
   Escritor y periodista espaol (Granada, 1950). Estudi derecho en su
   ciudad natal y periodismo, psicologa, urbanismo y sociologa en
   Barcelona. En 1980 un guin suyo fue premiado para Toutain Editor, de
   Barcelona. Para l elabor numerosos otros guiones, dibujados por
   diversos profesionales de la historieta. Producto de sus viajes al
   Sahara Occidental, donde fue testigo de la guerra del pueblo saharaui
   con Marruecos, es su libro La distancia de cuatro dedos (Barcelona,
   1997). Trabaja desde entonces para la Repblica Saharaui, an no
   reconocida como Estado por el mundo. Ha ganado varios premios literarios
   de cuento, as como por su novela corta Nunca super lo de Beirut
   (Granada, 2000).



=== Else Lasker Schler, malquerida Elsie      Luisa Futoransky ===========

Ser poeta no es fcil en ninguna poca y siendo mujer entre las
postrimeras del siglo XIX y mediados del XX, menos.

Else Lasker Schler nos enfrenta ante un espejo muy difcil de atravesar,
la creacin de mujeres en situaciones lmite.

Hace aos que su figura, sus letras me acompaan. Tiene por separado los
ingredientes de indefensin y arrogancia. Menosprecio por ser
menospreciada. Violencia y sumisin. Y tanta penuria, tanta miseria. El
teln de fondo que constituye su judasmo no es aprehendido sino compuesto
por fulgores brutos y ancestrales. Pero sobre todo Else es voz interna, es
ese hilo rojo, esa cuerda inexplicable, que persigue hasta sus ltimas
consecuencias y es la poesa, su poesa. Un don y un destino.

Todos gustan de mis poemas pero nadie ama mi corazn, sola afirmar
lcida y punzante.

Paradjica suerte la de Else Lasker Schler: en su poca los alemanes
condenan sus libros a engrosar el montculo de los condenados a la pira por
entartete art, arte degenerado. Y eso poco despus de que se le concediera
la ms alta distincin de las letras alemanas, el premio Kleist. Cuando en
el trgico 1933 llega por primera vez a Israel no la quieren bien, es decir
no la leen, porque escribe en la lengua del enemigo, la lengua
anatematizada. Ahora sus malas patrias, Alemania, tierra natal, e Israel,
tierra de su sepultura, se la disputan, rasgndose las vestiduras,
pretendindola su poeta nacional.

A Else, el estado en que encontr el mundo nunca le convino, no le quedaba
otra que modificarlo. A la manera del Que No Se Nombra, fue llamando de un
modo suyo y otro su circunstancia, empezando por ella misma, obvio. Cambi
su edad, la profesin de sus abuelos, el grado social y el nombre de
maridos y amantes. Un versculo bblico dice que a los tibios hasta D.os
los vomita. A Else se la podr calificar con muchos adjetivos; con el de
tibia, jams. Aunque ello no garantice a nadie ser recogido en Su regazo,
ni en otro ms temporal tampoco.

Para ella, Sulamita, Prncipe de Tebas, Prncipe Jussuf, Tino de Bagdad,
para su abuelo Gran Rabino de Wupertal y Renania, fueron algunas de sus
fabulaciones para poblar su rbol de la vida. Las realidades fueron ms
descarnadas, ya que con frecuencia dolor (muerte temprana de un hermano y
de su nico y tan amado hijo, ambos llamados Paul), terror (ascensin del
nazismo), y miseria (su escritura nunca la recompens ni remotamente a la
altura de sus necesidades) hicieron nido en los muros de los subsuelos tan
hmedos donde vivi, precarios siempre.

Por ejemplo, a su segundo marido, el crtico y compositor Georg Lewin, lo
rebautiza Herworth Walden. Es la poca de la revista y galera Der Sturm.
La poca del entusiasmo, con su intuicin infalible, por artistas de la
talla de un Trakl, un Grosz o un Kokotschka. La fuerza para designar los
personajes de su cosmogona es tal que Walden, tras la ruptura, conserv a
lo largo de su vida el nombre con que Else lo bautiz.

Un librero entraable y longevo de Jerusalem, amigo de Gershom Scholem y de
Martin Buber, la recordaba me confi en el nico caf por entonces de los
insomnes de la ciudad, Attara; estrafalaria, casi desarrapada, excntrica
siempre y sin un cntimo para pagar su magra consumicin, extrayendo para
ello papelitos dorados del seno y entregndolos al destemplado camarero
como si fueran joyas o soles. El pulso de la ciudad en 1945 no estaba para
comprender ni aceptar extravagancias tales. Ni hoy tampoco.

Los amores de paso; urgentes, vestidos con harapos ilusorios, nunca
arroparon su desnuda indigencia material ni afectiva.

Ella crey, sabiendo acaso lo imposible de la empresa, que poda modelar su
vida. Que con palabras repetidas como una letana, como un encantamiento,
se podra aniquilar a los tiranos, prodigio ya efectuado por las trompetas
que derribaron los muros de Jeric.

El juicio lento y tardo de la posteridad le fue reivindicatorio.

El 20 de noviembre de 2003, en su discurso de aceptacin del premio Nobel
de Literatura, Elfriede Jelinek rinde homenaje a la poeta, ya en la
escuela ador la extravagante, extica y colorida figura de Else Lasker
Schler. Lo que ms quera era escribir poemas como ella, e incluso si no
hubiera escrito nada, igual me habra marcado y tanto.



Qu hago aqu?

Aceptacin y bsqueda del Graal son trminos clave de la indagacin
emprendida por Else. Pronto supo que slo el Camino existe, el Graal no. De
ah que, naturalmente, ninguna bsqueda pudo saciar a tan exigente
peregrina. Por tres veces, gracias al mecenazgo de una pareja de amigos,
lleg a la Tierra Prometida, hasta que la ltima, en 1939, Suiza ya no le
otorg ms la visa de regreso y qued anclada en esa tierra que se
convirti entonces en el denominador comn de todas las decepciones y
resquemores. Qu hago aqu? es el ttulo con que recogi la
correspondencia mantenida en la poca con la poeta el editor Salman
Shocken, refugiado en Estados Unidos.

Los reproches a la Jerusalem terrestre son bien amargos. Rigor del clima,
rudeza de la gente, falta de cines, de vida literaria, de cafs; de, de,
de...

Freud le hubiera explicado que siempre se ama la prisin de la cual uno se
ha liberado.

En Elsie tambin prima para el desconsuelo la nostalgia por la tierra natal
del expatriado. Su obra mayor, El piano azul, est dedicada a los amigos y
amigas inolvidables de las ciudades alemanas, a ellos que como yo fueron
arrojados y estn dispersos en el mundo. En la mayor fidelidad!.



Estrella o bho?

Else Lasker naci en Elberfeld, Wupertal, el 11 de febrero de 1869 y nos
dej el 22 de enero de 1945 en Jerusalem.

Creci en el ambiente normal para la poca de una familia juda muy bien
asimilada, y se fue en medio de una rotunda pobreza en la ciudad faro de
sus Baladas hebreas.

Entre una y otra fecha la Musa de Berln, la Estrella de Weimar como la
llamaran despus, supo en carne propia de guerras, persecuciones, amoros,
matrimonios y divorcios, un hijo nico dibujante muy talentoso y adorado
que falleci joven de tuberculosis, desarraigo y casi todas las pestes,
pero tambin las exaltaciones que slo la gran poesa suele brindar a sus
ms eximios cultores.

Se saba de figura ingrata. Tenebrosa o bho? Opt por la primera
simplemente porque las realidades del mundo de noche eran algo menos
nefastas que las del mundo de da. Tuvo que ser muy audaz para hacer tanto
con naipes tan marcados. Por efmeros mendrugos ficticios o reales cayeron
sus ropajes y se elevaron imgenes y palabras mientras ella segua
tiritando. Los que la frecuentaron, los poseedores de falsas virilidades,
solan decirse con jactancia, admirados: Y con tan poco ella escribe
poemas mayores! Cmo hace?

El ms destructor de los escritores expresionistas define sin ambages
Pierre Deshusses a Gottfried Benn, uno de sus muy amados. No slo
destructor, sino que durante un periodo de su vida fue nazi y bien
convicto. Triste el amor desmesurado que por una vuelta muy cruel del
destino se convierte, aunque sea a distancia de la historia personal, en
enemigo mayor. Qu pudo haber deslumbrado a Else en este joven mdico a
quien llam Giselheer? Seguro que no la profesin pues era la misma de
Berthold Lasker, el marido de quien acababa de divorciar. Tal vez su
lenguaje de furia, trueno y escalpelo, lo escabroso de sus temas donde la
muerte siempre es protagonista, y por ende, la morgue su trono. As
describe Else a Franz Marc sus sentimientos tras la ruptura con Benn:
Desde que perd a Giselheer ya no s ni rer ni llorar. Me cav un hoyo en
el corazn. No sangra. Est abierto, como el fondo de un ojo arrancado.

Franz Marc, su caballero azul.

La ms fuerte y la ms impenetrable fuerza lrica de Alemania, como la
situ el gran crtico de la poca, Karl Krauss, se la de ntima amistad
con Franz Marc, grande entre los grandes pintores del expresionismo.

Testigo y testimonio de sus lazos afectivos y artsticos es su
correspondencia pictrico-literaria, que comenz a publicarse en revistas
de los aos 1915 para finalmente ser en parte editada con el ttulo de
Botschaften an den Prinzen Jussuf, Mensajes al prncipe Jussuf. Esta poca
de la correspondencia de Lasker Schler, preservada en los archivos de
literatura germnica de Marbach y Neckar, es indispensable para comprender
el turbulento perodo artstico no slo en la obra de Marc, el Jinete azul
y Elsie, su Prncipe Jussuf, sino tambin en la de sus contemporneos.

El captulo, compuesto por una treintena de tarjetas pintadas y textos,
establece parmetros de interaccin entre pintura y poesa.

El vaso comunicante se cuece, transfiere, dilata, en alambiques de azules
infinitos. Como el soplo azul del viento o la escucha de Dios, dir
Elsie. Azul, como el ngel de los cabarets berlineses de Sternberg, como el
perodo ms azul de Picasso, o el de la noche estrellada y final de Van
Gogh.

No puedo obviar decir, sin embargo, quedamente, que no es la plstica lo
que me deslumbra en Else y no slo en ella sino en los escritores que se
aventuran en la azarosa experiencia del dibujo, la pintura y el color.
Algunos llegaron incluso a tener sitial privilegiado en los museos como es
el caso de Henri Michaux o Jean Cocteau.

Alberti, Lorca, Pizarnik tienen en sus dibujos algo en comn con los de
Else que no s definir muy bien: el trazo es similar, y el todo
inconfortable. El resultado no tiene la obsesin ni la densidad de los
exponentes del arte bruto, la ingenuidad salvaje de los nios o la msica
de un Klee. La mano aqu querra sustituirse a la palabra que ya cumpli su
cometido con sanguina ms exacta. Para m este rubro de Lasker no escapa al
sentimiento un poco vergonzante que me provoca el arte de sustitucin
defendido con orgullo y fiereza por ms dbil, por los propios cultores
cuando a todas luces no pasa de ser un mero violn de Ingres.
Afortunadamente de este periodo laskeriano donde consolida un rarsimo
equilibrio entre vanguardia y clasicismo, sobre todo nos queda la palabra.

Y la escena.

Para Else Lasker Schler el teatro es poesa ambulante, concepto que
vierte y defiende con empeo en Ichundich, una de sus ltimas obras de
lirismo ceido, paroxstico, escasamente representada. En francs se
public como Moietmoi (1940-1941), en castellano dara algo como Yoy-yo.
(No existen trazas de si fue publicada o representada en espaol). En esta
obra Else hace tiritar a sus personajes, entre ellos los ms altos jerarcas
nazis, en el guehinom, sinnimo hoy de infierno, de foso del diablo, de
tierra rida de los suplicios, situada geogrficamente en el valle
peascoso de Jerusalem, all donde en algn momento de la historia se
sacrificaron los nios a Moloch y en la actualidad encuentra estancia la
cinemateca jerosolimitana.

Ella descansa en cambio en el Monte de los Olivos.

** Luisa Futoransky
   luisa.futoransky@wanadoo.fr
   Escritora argentina que reside en Pars desde 1981. Ha publicado Son
   cuentos chinos (Planeta, 1991), sobre su experiencia en Asia, Lunas de
   miel (Juventud, 1997) y De donde son las palabras, antologa potica,
   (Plaza y Jans, 1998), entre otros.



=== Memoria e identidad en Jos Len Tapia      Manuel Cabesa =============

En el primer libro que le de Julia Elena Rial, Las masacres: ortodoxia
histrica-heterodoxia literaria (Fondo Ed. Secretara de Cultura, edo.
Aragua, 1999), hay una frase que dice as: La memoria necesita de la
literatura para conocer vidas y comunidades que el olvido ensombrece.

En su ms reciente trabajo, Memoria e identidad en Jos Len Tapia
(Ediciones El Perro y La Rana, 2006), escribe: La memoria literaria exige
salvaguardar las imgenes reales, no siempre por la lgica del relato sino
por el sentimiento del escritor que reclama siempre la presencia del
pasado.

Entre una frase y otra median algunos aos y, sin embargo, ledas en
conjunto son la demostracin de dos verdades irrebatibles: primero, la
coherencia con que la profesora Rial ha venido construyendo su discurso
ensaystico y, segundo, la enorme fe que nuestra amiga ha depositado en los
poderes de la memoria y la palabra escrita.

Entre ambos libros est Constelaciones del petrleo (edicin del autor,
2003), en donde tras el anlisis de una serie de obras narrativas y
teatrales Julia Elena va demostrando cmo la ficcin suplanta la historia
reivindicando lo humano y lo cotidiano en el devenir histrico social.

En el libro que hoy recibimos se ocupa de la obra de un autor cuya
importancia an no ha sido descubierta por los lectores venezolanos;
digamos que se trata de un autor un poco marginado aunque para nada
marginal.

Y quizs la razn de esta marginacin se deba a que Tapia no escribe
pensando en una universalidad impuesta por modas o estilos.

Por el contrario, Tapia escribe desde la aoranza, como lo demuestra la
profesora Rial, escribe desde el terruo, desde su memoria personal y
familiar que, por efecto de la escritura, se convierte tambin en memoria
de un pueblo, de un gentilicio.

La crtica literaria en ningn momento debe suplantar el placer de la
lectura; por el contrario, debe enamorar, convocar, incitar al lector a
realizar nuevos descubrimientos, abrirse a horizontes inditos para
disfrutarlos y confrontarlos en el dilogo abierto de nuestra herencia
cultural.

Creo que este libro de Julia Elena Rial cumple ese cometido: luego de
navegar por estas pginas he sentido sed de conocer ms profundamente la
obra de Tapia, de buscar en ella parte de mis races perdidas.

Ojal que esta edicin llegue a los lectores como buena semilla y germine
en ellos el placer de leer a nuestros autores y de sentirnos nuevamente
orgullosos de ser venezolanos.

** Manuel Cabesa
   hjsherman@hotmail.com
   Narrador, poeta y ensayista venezolano (Caracas, 1960). Perteneci al
   Taller de Poesa del Celarg y ha colaborado con las principales pginas
   literarias de la regin y del pas. Ha publicado el poemario Vida en
   comn (1985), la antologa El acto y el lugar de la poesa. Una
   antologa de arte potica venezolana (Maracay, 2002) y el libro de
   cuentos Falsificciones (Villa de Cura, 2004). Reside en Maracay, Aragua.



=== Sntesis o metempsicosis entre las hembras, ===========================
=== Quo vadis, de Jorge Eduardo Eielson ===================================
=== Salomn Valderrama Cruz ===============================================

      borro palabras nuevamente
      borro pjaros hojas secas viento
      escribo algo todava
      vuelvo a aadir palabras
      palabras otra vez
      palabras an

      Jorge Eduardo Eielson

      Yo, que tambin vine a Comala porque me dijeron que ac viva mi
      padre, uno de mis padres, y te encuentro estudiando retratos de
      Francis Bacon y no los poemas, Azul ultramar de Jorge Eduardo
      Eielson.

      De He salido desde el Mundo por el Mundo

Cada vez que, tornillo, contemplo, cavo, guio y me detengo, ttem flico,
en una hermosa choza negra, himen, palafito, desaparezco, palazn (trepo y
Salto en Venezuela) el antdoto, bicfalo y verde como el dolor del dlar,
dibujo o reino celestial, del principio: Inicio o Fin. Velocidad. Crculo
que arrastrado convoca la esfera, el slido que pensamos nos atrapa.
Belleza que ms da en ms bocas, ms culos y ms tetas, en el Cine:
disecado; lgubre, sueo que me veo un Dios tirado, seo, volante del ano
en que me tiro un pedo, Aldebarn, idolatrado en vez de manumitido, sagrado
en saturnina matemtica, magistrado universal que cobra por ejercicio y
comercio cultural como ecuacin de variable constante, revoloteado,
perdido, asesinado o adltero, por excitado y hlito de virginales
tribulaciones, a una obra de arte, erosionado aun podrido y en ella
encuentro como queja y principio a la mujer, dura pureza, que detiene o
delimita a la yegua del caballo. Sueciadado o florecido surrealismo del
topacio, Concorde, prohibido, calzoncillo, si no fuera marchitado. Sentado
Centauro y parado Minotauro de cabeza dormido, Pishtako, heurstica quilla
subterrnea, en la tramontana: Tres vaginas, vida, para una pudenda maana.
De fctico Abel, canbal, salvador, ruborizado.

Primer Mundo, selva esclavizada, ciudad desarrollada, en Madrid o en Pars,
ausentada o desaparecida, vagina afeitada: se masca imaginariamente, sin
dientes slo como adornos la arcada fra; se inyecta la paz, se sientan
estalagmitas, se escurren, lamen, estalactitas, se consumen pastillas,
poesas; se cela pdicamente hasta la hervida contusin; se monta
robticamente; todo, al final, se atrofia. Segundo Mundo, examina,
reverencia o conmemora la asctica barcaza, heliocentrismo, de la rosa, la
que acosa, la que todava besa y maquilla como nio las mejillas, melosas,
de la custodia: ay memoria, inicua, en que Funes existe y tambin olvida;
recta va en que fagocita la guerra que detiene bestias de luz en vela;
mnimas bellezas, cachadas, que constantes se anulan en el xtasis,
malheridas, en prtesis cabalgadas, sucias ellas, gatas, perras, rojas,
moras, marrones, negras, ricas. Tercer Mundo, concrecin de espacio
arrinconado, expropiado, saboteado, anlogo de las Malvinas por principio,
Atahualpa Yupanqui en Piedra sola: arte en que constante me hallo, me
purifico, retorno de boca a vagina y de vagina a boca en que regreso cmulo
vivo del mar de la saliva que combina el sagrado sexo; donde la muerte no
mata sino que hace creer en dioses que conoces, que eres, la nica
oscuridad que no se perder en la ltima oscuridad, la verdad que sin m ya
no es verdad; Cuarto Mundo, postrimeras de odalisca; Quinto Mundo,
cartulario o matarratas; Sexto Mundo, pastiche, retroceso, seca sangre de
Medusa, involucin y realidad constante del espejo en que la vida se
engaifa.

Enigma de provincia, esquizofrenia, eclecticismo, pasividad atorada en la
construccin de la A: animal, hacendado, asalto, Hait, arsnico, haronear,
Altamira, piedad, acaso rumbo convertido en nave con geografa de mujer,
manufactura o cacofona, xenofobia. Consternacin cuando el Inca Garcilaso
de la Vega no existe en el Olimpo donde, tambin, se cagarn los hijos de
Mahoma, libertad, eielsonizacin, aguardando el antibitico o la bomba
atmica cuando dicen que la poesa ya no anda con vestido largo, sino
calata, para viajar por viajar por la luz, fornculo universal, Tocapus en
abundancia, orognesis, es lo que alberga la belleza despedida, la
insatisfecha, la trazada entre los nfimos maremotos. Pantesta hasta los
ojos, finos, estragos de las tetas. Y todos los cachorros que nacen sin
tetas, ataraxia, hasta cundo nacern los gremios muertos. Recitacin. Que
no escondan la belleza. Dirn: La asquerosa rubia cree que con ser rubia
puede someterme, lo que no entiende ella es que la belleza como la rubia,
robtica, famlica, es invisible asunto de extraa fe en que ella misma se
desnuda embarrada de miel que no sale sino que penetra los paales de la
abeja: Tetas en las playas de la moda. Y si hablamos de belleza, la belleza
que yo vivo, que yo detecto, olfateo y sigo, es aquella que imaginariamente
despide por sus sexos toda la cultura, incaica, nativa o africana, la
mestiza hermosa, la coqueta, la golosa, la salvaje que asemeja a una cosa
que embelesa, embriaga fruicin, ostracismo de cltoris que acosa y que
gozo y goza Ser artista, hasta morir:

      Es convertir un objeto cualquier
      En un objeto mgico
      Es convertir la desventura
      La imbecilidad y la basura
      En un manto luminoso
      Es padecer da y noche
      De una enfermedad deslumbrante
      Es saborear el futuro
      Oler la inmensidad
      Palpar la soledad
      Es mirar mirar mirar mirar
      Es escuchar el canto de Giotto
      El sollozo de Van Gogh
      El grito de Picasso
      El silencio de Duchamp
      Es desafiar a la razn
      A la poca
      A la muerte
      Es acariciar mujer e hijos
      Como si fueran telas y pinceles
      Es acariciar telas y pinceles
      Como si fueran armas de combate
      Es acariciar armas de combate
      Como si fueran tubos de colores
      Es acariciar tubos de colores
      Como si fueran pjaros vivos
      Es pintar el cielo estrellado
      Como si fuera un basural
      Es pintar un basural
      Como si fuera el cielo estrellado
      Es vivir como un prncipe
      Siendo solamente un hombre cualquiera
      Es vivir como un hombre cualquiera
      Siendo solamente un prncipe
      Es jugar jugar jugar jugar
      Es cubrirse la cabeza de azul ultramar
      Es cubrirse el corazn de rojo escarlata
      Es jugarse la vida por una pincelada
      Es despertar todos los das
      Ante una tela vaca
      Es no pintar nada

                     Desde, hasta, El paisaje infinito, 9 de marzo de 2006.

** Salomn Valderrama Cruz
   eljuguetequees@latinmail.com
   Escritor peruano (La Libertad, Chilia, 1979). Ha publicado Adrina,
   Sinfona de flores cruzadas, De Lampa para El Porvenir, Las flores
   negras, La revolucin de las cosas, Los hijos de mi casa hermosa,
   Sonidos de algunos instrumentos tuertos y En el agujero del poncho.



=== Las voces cubanas de Juan Carlos Romero Mestre      Teresa Dovalpage ==

En qu estarn pensando los escalares? El ttulo enigmtico sorprende y
engolosina la imaginacin. Qu tendrn que ver peces con pensamiento, a
ver? La primera novela de Juan Carlos Romero Mestre responde esta pregunta
de ribetes metafricos. Y la responde bien.

Publicada por Visin Net en Espaa, la obra es un complejo tinglado de
voces cubanas que no siempre se hacen or en la literatura islea. En qu
estarn pensando los escalares? no ofrece el ya manido escenario de los
solares, las jineteras y la cumbancha habaneviejera. Uno de los aciertos de
Romero es reflejar un mundo del que se sabe poco el de los hijos
privilegiados del socialismo caribeo.

Los personajes principales son becarios de la Escuela Vocacional Vladimir
I. Lenin, la mayora hijos de dirigentes y acomodados, como se puede ser
acomodado en la Cuba de los 80 y los 90. Disfrutan de casas de descanso
esplndidamente amuebladas para su uso particular, tienen criados, carros,
jamn de importacin... Digamos que una de las protagonistas es Paris
Hilton en versin caribea. Claro que las flamantes socialites cubanas no
se mueven en Bentleys sino en gruidores, renqueantes Ladas y no compran en
Sacks sino en las diplotiendas insulares, pero como todo es relativo en
esta via del Seor... En tierra de camellos cualquier cacharro es rey

Por otro lado se mueve el negro Jos, guardin de la casa de descanso,
buena gente, santero y babalao. Su mundo de dioses juerguistas y burlones
se enlaza con el de los becarios, a quienes protege, aconseja y cuyo futuro
predice por la magia de las orishas. Hay tambin un espa y un millonario
americano, y una muchachuela intrigante y un arquitecto enamorado de
Gaud...

Amores de estudiante, el cambalacheo de un cuadro de Fidelio Ponce, una
pizca de tensin policaca y una mirada futurista al destino de la isla
completan esta obra, de indudable inters para los que quieran hurgar en el
vientre de la Cuba contempornea.

** Teresa Dovalpage
   dovalpage@aol.com
   Novelista e investigadora cubana (La Habana, 1966). Termin una
   licenciatura en lengua y literatura inglesas y una maestra en
   literatura espaola en la Universidad de La Habana. Desde 1996 reside en
   Estados Unidos. Actualmente vive en Albuquerque y estudia el doctorado
   en literatura latinoamericana en la Universidad de Nuevo Mxico. Ha
   publicado las novelas A Girl like Che Guevara (en ingls, abril de 2004,
   Soho Press), Posesas de La Habana (en espaol, PurePlay Press, agosto de
   2004) y Muerte de un murciano en La Habana (finalista del Premio
   Herralde 2006), as como artculos en Hispanic Magazine, Latina Style,
   Hispanic Culture Review, Rosebud, Latino Today, Encuentro y Revista
   Baquiana.



=== Dos novelas      Rafael Rattia ========================================

*** Una novela de Sndor Mrai

La casa de Publicaciones y Ediciones Salamandra de Barcelona, Espaa, ha
decidido lanzar al mercado editorial mundial, en abril de este ao, una
pieza narrativa conmovedora y terrible del prestigioso escritor hngaro
Sndor Mrai. Se trata de La hermana, escrita en 1946, dos aos antes de
marcharse al exilio en seal de enrgica protesta contra la tristemente
clebre ocupacin rusa de los territorios checos.

Varios rasgos caractersticos y singulares acompaan esta edicin
castellana de A nvr; primero su carcter post-mortem, segundo; se trata
de una novela que debi esperar casi veinte aos, desde que su autor se
quitara la vida en San Diego, California, pocos meses antes de la cada del
Muro de Berln. Mrai naci justamente el mismo ao que vio nacer a
Nietzsche, 1900, y supo desde muy joven de los rigores implacables del
exilio, primero elegido, voluntario, en Europa, luego forzoso e inevitable
como emigrante a Estados Unidos. Con la instauracin del rgimen comunista
en la Hungra de 1948 sus novelas fueron prohibidas y su nombre tachado de
los crculos literarios e intelectuales de su ciudad natal (Kassa, pequea
ciudad hngara hoy perteneciente a Eslovaquia). Su prolfico espritu
creador dej para la posteridad novelas igualmente memorables tales como El
ltimo encuentro, La herencia de Eszter, Divorcio en Buda, La amante de
Bolzano, La mujer justa, Confesiones de un burgus y Tierra, tierra! 

La lmpida y pulqurrima prosa narrativa de este extraordinario novelista
centroeuropeo lo llev hasta casi mediados del pasado siglo a ser
catalogado como uno de los ms brillantes escritores de la pasada centuria. 

Un elemento distintivo brota de la exquisita y a la vez terrible escritura
de este endemoniado escritor hngaro; como pocos han sabido hacerlo a lo
largo de toda la historia de la novela universal Sndor Mrai aborda de una
manera magistral las ms urgentes e inaplazables preocupaciones esenciales
del humano ser; su perturbadora prosa narrativa est impregnada de antiguas
y siempre nuevas (renovadas) interrogantes que trascienden las fronteras
geogrficas y los momentos histricos.

Las pasiones humanas, el dolor fsico, los padecimientos psquicos y
corporales, la enfermedad, el xtasis del arte, el misterio insondable de
la muerte (el suicidio) son los temas intemporales que atraviesan las
pginas de esta novela, el ltimo texto narrativo que public en su pas
antes de comenzar a transitar el tortuoso camino del exiliado.

La novela de Mrai reflexiona acerca de la verdadera naturaleza de ese
inefable sentimiento humano llamado amor, y se pregunta: Qu sabemos
sobre la verdadera naturaleza y las intenciones de esa fuerza..? El sabio
afirma que el amor es una de las manifestaciones de la locura, una ataque
de nervios agudo que se supera con el tiempo; la literatura de cada poca
da un sentido distinto a esta pasin, la ennoblece, la califica como la
manifestacin emocional ms sublime o la ms depravada del ser humano. Pero
cul es la realidad?.

La respuesta a esta como a tantas preguntas de similar tenor la encontrar
el lector que se anime a buscar esta magnfica novela y leerla con el
entusiasta regusto que causa su agradabilsima lectura. Por las amenas y
terribles pginas de esta novela se pueden leer frases como la que a
continuacin transcribo para feliz solaz del lector: Escritor, a ver si
aprendes a ser humilde, profundamente humilde, me dije. No sabes nada sobre
los hombres, y tampoco sobre las fuerzas que los mueven y animan a vivir o
morir.

Mrai postula, en La hermana, una sugestiva y slida ars argumentativa
mediante la cual legitima la inexorable pulsin sacrificial puesta de
manifiesto por los seres humanos en su arbitrario afn autodestructivo. El
lector no debe olvidar que esta novela fue escrita bajo los influjos
siniestros de la Segunda Guerra Mundial con toda su carga de desolacin y
muerte; el contexto pues histrico y cultural de una Europa desvastada por
su propio titnico fratricidio qu duda cabe debi condicionar no pocos
prrafos de esta magistral pieza novelesca que Vanity Fair ha comparado con
la monumental, incesante e inacaba Montaa Mgica de Thomas Mann.

Z es en esta novela del hngaro universal un afamado pianista que ha
logrado alcanzar un merecido reconocimiento mundial como intrprete y
compositor de primer orden. En el cenit de su brillante carrera musical, Z
es oficialmente invitado por el gobierno de Florencia a ofrecer un
concierto en la Sala Blanca del Palazzo Pitti de esa histrica ciudad, y
para ello Z toma un tren que cruzar la mitad de Europa; en el trayecto a
Florencia el personaje principal de La hermana nos obsequia a los lectores
reflexiones inslitas de carcter esttico: el placer y disfrute de los
acordes y armonas que le es dado al ser humano por virtud de la msica. El
pathos cultural de los pueblos y civilizaciones antiguas se convoca en las
pginas nicas de esta novela para maravillar al lector hasta niveles de
asombro. 

Una vez ms el viaje es un recurso utilizado por el narrador para
desarrollar estrategias narrativas que envuelven, lentamente pero de modo
insoslayable, al lector en un sobrecogedor y grato clima psicolgico propio
de la novela europea de la ltima mundial postguerra. Cmo no
identificarse con Z cuando nos cuenta detalles tan sinceros que incluso
rayan en la obscenidad por su escandalosa verdad? La quintaesencia, la
columna vertebral de la novela la constituye la idea teleonmica de morir,
la espantosa idea del fin de la existencia. Una extraa enfermedad viral se
aduea de Z poco antes de cruzar la frontera italiana y comienza un
calvario o glgota para Z que lo har pensar en lo peor. Jams en mi vida
de lector esa pretensin poseo haba ledo unas pginas tan
arrebatadoramente conmovedoras ni tan adoloridas sobre el padecimiento
fsico del dolor corporal en un ser humano sometido a la tortura de la
enfermedad. Nos dice Mrai en su proverbial e hiperlcida prosa narrativa
que la enfermedad se instala en el cuerpo humano porque Dios se ha
ausentado del mismo. Que, por otra parte, no existe un tal dolor
insoportable; cuando el dolor se torna pretendidamente insoportable es
que ya hemos dejado de ser, estamos literalmente fallecidos y, obviamente,
no podemos saberlo. Es que nos hemos ido a la otra orilla; son sus
palabras textuales. nicamente en Marcel Proust le una prosa tan minuciosa
acerca de temas tan lgidos y trascendentes sobre lo transitoriamente
humano y terrenal. Consigna Mrai a modo de lacnico aforismo irrefutables
verdades egipcacas como sta: El hombre est ms predispuesto al dolor
que a la alegra. Naturalmente, Sndor Mrai se inscribe en esa saga
narrativa que todo lo puede someter al casi perfecto escrutinio de la
inteligencia narrativa. 

El lector que se gana para s el privilegio de leer esta magistral pieza
narrativa encuentra no pocas joyas de asombro gratificante, como una
singular ancdota que le cuenta el mdico austriaco que trata al personaje
Z en torno a un escritor sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial, que
contrae una mortal enfermedad que lo paraliza durante ocho largos aos y,
no obstante, dicho escritor consigue, con la ayuda de su esposa, hacer
feliz a media humanidad con un titnico esfuerzo creador aun despus de
quedar literalmente paraltico con una esclerosis mltiple degenerativa.
Nuestro novelista se adelant en casi un quinquenio a la admirable gesta
real del britnico fsico terico Stephen Hawking (1942). La hermana es un
manuscrito de poco ms de 250 pginas llenas de aciertos expresivos
inobjetables que no provoca terminar de leer por temor de que se nos acabe
el encanto y la sugestividad de su prosa.

 

*** Notas sobre El corazn de Voltaire

Una inesperada interrogante: dnde estn los restos de Franois Marie
Arouet, llamado Voltaire? (Pars, 1694-1778) Formulada en el umbral de una
cena diplomtica en la embajada francesa en Brasil desencadena una casi
enigmtica trama novelesca que su autor, Luis Lpez Nieves (1950), gusta
denominar historia trucada. Por supuesto me refiero a la excelente novela
El corazn de Voltaire (Editorial Norma, 2005, 228 pgs).

Con un inquietante formato de correo electrnico y basada en una incansable
relacin epistolar, el escritor desarrolla un inobjetable tinglado de
e-mails con sus respectivas respuestas, impecablemente escritos, y consigue
estructurar una historia que, una vez ha cautivado la atencin del lector
entre sus subyugantes pginas, no da tregua ni la pide.

Entre Mathieu Devereux, a la sazn viceministro de Cultura de Francia;
madame Nicole Dugardin, embajadora del pas galo en Brasil; Roger Meurisse,
primer secretario de la Embajada francesa en la nacin carioca, y el
profesor de historia de la Universidad de la Sorbonne, Jrome Batailles,
conjuntamente con el doctor Roland de Luziers, profesor de gentica de la
misma universidad parisina, se entabla un interesantsimo intercambio de
cartas electrnicas para coordinar la resolucin de un asunto de monta
mayor y de delicado inters nacional para Francia: investigar, sin
escatimar esfuerzos materiales de ndole alguna, dnde reposan los restos
del ms grande filsofo que ha dado la historia de Francia desde sus
orgenes como nacin.

Leyendo esta magistral novela inferimos no pocas lecciones de orden tico y
esttico acerca de la mxima valoracin que desde siempre Francia le ha
concedido a la materia prima que conforma su aeja e indiscutible identidad
cultural; icono y emblema orgulloso de Occidente, capaz de hacer cualquier
cosa (hasta lo imposible) por preservarse e irradiar su poderosa influencia
espiritual hasta los ms remotos confines del orbe terrqueo.

En el contexto de las mltiples y sugestivas estrategias discursivas que el
escritor despliega con asombrosa propiedad, el lector podr constatar la
emisin de elementos narrativos provenientes del vasto campo de la novela
policial y de la novela negra que gradualmente van seduciendo con
inexorable atraccin esttica y ganndoselo literalmente para su objetivo
inocultable; cual es no permitir que el lector abandone la lectura una vez
comenzada su grata travesa por el gozoso ocano de sus palpitantes
pginas.

Una pesquisa en torno al paradero de Gabriel Daumart, ltimo pariente vivo
de Voltaire, convoca a todos los miembros del gobierno francs a su
localizacin. Los entretelones y minuciosos detalles de esta bsqueda ponen
en evidencia incontestable la sorprendente capacidad de narrar del autor y
ello, naturalmente, refuerza el gozo esttico del lector en la medida en
que avanza en su sabrosa lectura.

Luis Lpez Nieves debi de leerse todas las biografas del padre
intelectual de la Revolucin francesa que, valga decirlo, son legin. El
autor de esta admirable narracin abunda en datos asaz curiosos sobre la
vida ntima de Voltaire y, por supuesto, obsequia al lector abundante
informacin sobre su errante itinerario de militante revolucionario
antimonrquico, amante y apasionado propagandista de la libertad religiosa
y la tolerancia poltica. A juzgar por las investigaciones histricas del
novelista, el insobornable anticlericalismo radical de Franois Marie
Arouet lo coloc durante toda su vida en el ojo de la tormenta persecutoria
del Ancien Regime y, pese a sus notables bienes de fortuna heredados de su
padre y hbilmente multiplicados por l mediante osadas transacciones
econmicas, vivi una existencia de exilio en exilio sorteando los avatares
de la intolerancia a sus innovadoras ideas poltico-filosficas.

** Rafael Rattia
   rrattia@gmail.com
   Escritor venezolano (Delta del Orinoco, 1961). Historiador egresado de
   la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Fue
   director-fundador del Archivo Histrico del Delta, director de la
   Biblioteca Pblica Central Andrs Eloy Blanco y coordinador de
   Actividades Literarias del Ateneo Internacional de Fronteras Casa de las
   Aguas. Ha publicado el poemario La pasin del suicida y dirige
   Laberintos de Agua, la pgina literaria semanal del diario Notidiario
   (Puerto Ordaz). Textos suyos han aparecido en el suplemento literario
   Verbigracia, el suplemento cultural de ltimas Noticias, El Impulso,
   Frontera y la revista Ateneo de Los Teques, as como en las revistas
   electrnicas El Invencionero (http://web.jet.es/enseres), Casi Nada
   (http://usuarios.iponet.es/casinada) y Slo Texto
   (http://solotxt.freeservers.com). Mantiene una bitcora personal en
   http://rattia.blog.com.



=== Conversacin en La Catedral, no una sino muchas voces =================
=== Jorge Zavaleta Balarezo ===============================================

Conversacin en La Catedral una proeza de arquitectura narrativa de casi
setecientas pginas es la tercera novela de Mario Vargas Llosa, el
brillante escritor peruano que en la mayora de sus obras ha retratado la
miseria y los problemas de la condicin humana, teniendo como teln de
fondo a su propio pas.

Vargas Llosa ha trascendido fronteras no slo idiomticas con un puado de
textos que, efectivamente, cuestionan el autoritarismo y remarcan un
individualismo rebelde, enfrentado a verdaderas pruebas de fuego. En este
sentido estamos ante un creador consciente de su entorno, que practica en
sus ficciones un realismo a veces muy crudo y que ha llegado a declarar que
el escritor se alimenta de la carroa social.



El narrador, un deicida

En Conversacin, al principio, aquella mirada desencajada, triste, sin
amor, de Santiago Zavala, Zavalita, el protagonista, define el tono
general de la obra. Lo que sigue ser no slo un examen de la frustracin
de un periodista autoexiliado de la acomodada clase media limea en los
aos cincuenta, sino tambin una compleja historia sobre el cncer moral
que atraviesa su patria durante la brbara dictadura de un general corrupto
y desalmado y de sus secuaces.

La novela se constituye, asimismo, en un trozo de historia poltica,
crnica de una poca, devenir de espacios y tiempos, comprobacin de las
debilidades humanas y del poco orgullo que, muchos, tienen para aceptar
culpas y errores.

Las cuatro horas del dilogo entre Zavalita y Ambrosio, chofer de su padre
y lo sabremos en determinado momento de la narracin amante accidental de
ste, son tensas, misteriosas, transcurren entre la ansiedad y el temor.
Pero, por igual, revelan secretos, ocultan y a la vez muestran otras
situaciones. Se rigen por una dinmica de crculos concntricos que, en
este caso, dan lugar a una esplndida polifona de voces y ecos, como
siguiendo los dictados tericos de Bajtin. Estas voces y ecos, a su vez,
representan remembranzas, hechos en s, episodios pasados. Y todo ello, el
autor, el narrador, el novelista que teoriza sobre la novela como un
deicidio, lo controla desde su inaccesible torre de marfil sin dejar que
nunca los hilos de tan apremiante y urgida historia se le escapen de las
manos.

As, una vez ms lo haba ensayado ya en La ciudad y los perros, La casa
verde y la nouvelle Los cachorros, Vargas Llosa se propone ir en busca de
sus propios demonios y practicar ese exorcismo del que da cuenta en un
libro sobre la obra de su compaero de batallas en las doradas pocas del
boom, Gabriel Garca Mrquez. Aquel texto, Historia de un deicidio,
propone la prctica artstica, especficamente la literaria, como un reto a
la autoridad divina. El escritor es un dios porque crea su propia realidad.
Un deicida porque suplanta, borrndola, a la divinidad que gobierna el
mundo, su orden y su vida.

Al constituirse en un nuevo creador, el novelista no slo es el rebelde por
excelencia, que burila sus obras como respuesta a su insatisfaccin con el
mundo y la sociedad que lo rodean. Adems, encuentra en su propia actitud
creadora o creativa la forma de liberarse de esos momentos incluso
angustiantes que lo acosan por ser, precisamente, un inconforme. Vargas
Llosa has always claimed that a writers dissatisfaction with society, his
traumas, failures, and humiliations produce unconscious obsessions that are
the stuff of literary creation (Kristal 3).

Esta tesis, pues, est nuevamente presente en Conversacin en La Catedral,
con el aadido de que ya no se limita al escritor sino que se extiende a la
propia obra y a sus lectores, reales o potenciales. La novela, un dramtico
cuadro de una poca negra para el Per, se convertir para s misma y para
sus lectores en un exorcismo. Al leerla, cada lector hallar, a pesar de la
podredumbre moral que gua el argumento, un material suficiente como para
darse cuenta de que las novelas s pueden cambiar las vidas de los hombres
y hacerlos mejores. Es decir, finalmente, la novela tendr una funcin
teraputica, capaz de convocar y comprometer a los lectores en pro de una
sociedad ms justa y libre.

Con el advenimiento de la Revolucin Cubana, los acontecimientos de Pars
en mayo de 1968 y el surgimiento de movimientos guerrilleros en Sudamrica,
este compromiso era patente y se volvi obligado para muchos lectores y
autores de aquella poca. Es en ese contexto que se publica esta novela de
Vargas Llosa, la cual con el tiempo habr de convertirse en el testimonio
ms vvido y realista, pero a la vez cruel y oscuro, de la vida peruana en
el siglo veinte.



Historia de una frustracin colectiva

Por una parte, se le ha denominado a Conversacin una novela clave para
entender ese quiebre moral que surge en el Per en la dcada de 1950, y que
origina la pregunta perpetua de Zavalita, en qu momento se haba jodido
este pas. En base a ella, y considerndose el protagonista tan jodido
como su patria, es que el autor estructura una slida narracin que no va a
buscar las causas de ese fracaso pero que s permitir al lector imaginar
cmo un rgimen disoluto y arbitrario termina castrando a una generacin,
postergndola, y dejando sin races a un pas que, por entonces, quiz an
poda aspirar a la meta del desarrollo econmico y social.

La novela ha servido, con el tiempo, desde su perspectiva gris y su mirada
crtica, como un punto de referencia ineludible para muchos ensayos
sociolgicos y polticos sobre el Per; para estudiar, como dira
precisamente uno de sus ms prestigiados cientficos sociales, las clases,
el estado y la nacin, y comprobar cun coloniales y prejuiciados, en
muchos aspectos, siguen seguimos siendo los peruanos.

Una lectura atenta de las opiniones del narrador nos permitir ver lo que
l siente por la cultura del pas o por alguna de sus manifestaciones.
Cuando pone en boca de Zavalita la pregunta de por qu cada vals peruano
sera tan huevn, est increpando la rmora del criollismo, que no slo
es expresin musical, puramente folclrica, sino un modo de comportarse que
le ha trado muchos problemas al conglomerado social y ha debilitado la
formacin de un slido estado y una sociedad abierta. Junto con la
corrupcin y la inmoralidad que se revelan en la novela, el criollismo es
un mal nacional, el saltarse la valla de lo legal si acaso sta existe,
el pretender vivir a costa de otros, el practicar el ms despiadado
arribismo y el negar valores propios, genuinos, mutndolos por otros que,
aparentemente, son considerados superiores. Al respecto, Luys Dez ha
sealado: El doble elemento de mediocridad y huachafera (cursilera)
tpicas de la sociedad criolla, constituye el ncleo de la intencin
crtica de Conversacin (224).

Estructuralmente, esta ambiciosa novela se despliega a lo largo de cuatro
libros. Es un lugar comn, a estas alturas, establecer que cada uno
equivale a una hora del tenso dilogo en el bar La Catedral, un
establecimiento que realmente existi, hasta hace unos aos, en el centro
de Lima. La conversacin es como una pantalla, un referente. Detrs de ella
o a partir de ella, y a travs de narraciones envolventes y recurrentes, y
de dilogos que pertenecen a diversos instantes de mltiples relatos,
iremos descubriendo varios submundos, el de la prensa roja, el de la
prostitucin ligada a los poderosos, el de los perros con rabia, el de los
prejuicios sociales, clasistas, racistas.



La realidad real

As, la novela se constituye en un todo, capaz de sorprendernos por su
verismo, a veces visceral, otras escatolgico, pero siempre trabajado con
esmero; reproductor, precisamente, de una realidad real como la llamara
el propio Vargas Llosa. Partidario de las novelas vastas, autosuficientes,
autnomas, que crean mundos y personajes a la medida de la vida de cada
da, en Conversacin su autor concreta la difcil operacin de lograr una
obra que funciona tan bien en cada aspecto que correspondera al ideal
clsico.

La trama se extiende, a veces creemos que interminablemente, mientras
desfilan por ella casi un centenar de personajes, los cuales no slo actan
en Lima, la horrible, como la llam alguna vez Sebastin Salazar Bondy, un
prestigioso intelectual peruano, sino en al menos doce ciudades del pas.
En este sentido, la obra es tambin un recorrido geogrfico, guiado por la
urgencia de la poltica y sus negociaciones, por los intereses y las
conveniencias de aquellos que estn apostando por perpetuar sus beneficios.
Pero tambin por los fracasos personales, ya no slo de Zavalita y Ambrosio
sino de otro grupo de personajes, los ms golpeados y los que tienen la
peor fortuna en la obra.

Los padres de Zavalita, Fermn y Zoila; sus hermanos, el Chispas y la Tet;
Amalia, empleada de la familia; sus amigos, Norwin y Carlitos; Becerrita,
el jefe de policiales del diario, y aquellos personajes ms inaccesibles y
un tanto annimos los que estn cerca del rgimen constituyen una galera
que sintetiza, radical y elocuentemente, una radiografa social y moral del
pas. En sus diferencias de clase, en sus conductas, en sus deseos y
negaciones comprobamos el gran contraste de una nacin que siempre est
esperando algo, si acaso esto llega algn da.

El crtico noruego Birger Angvik aporta esta original idea: Sin embargo,
desde el punto de vista de los procedimientos narrativos, a un personaje,
Santiago, se le permite establecer una dictadura literaria, ya que se le
coloca en una posicin privilegiada (162).

La escala social graficada en la novela reproduce aquella que viva el Per
en los aos 50 y que, hoy en da, revela mayores contradicciones debido a
la mayor migracin del campo a la ciudad y la pobreza, que ha aumentado
exponencialmente. As resulta cada vez ms difcil lograr la gobernabilidad
de un pas que en pleno siglo veintiuno no encuentra una identidad que
concilie a todas sus razas y clases. En Conversacin en La Catedral, la
suspensin racial se refuerza y simboliza la separacin de las clases
econmicas, seala James Brown (22).

La ancdota previa a la conversacin en s nos presenta la figura de
Batuque, el perro de Zavalita, que es llevado a un depsito municipal
durante una epidemia de rabia en la capital peruana. Tras este hecho, el
protagonista reconoce a Ambrosio, que trabajaba en dicho lugar. La rabia
canina como sntoma de desmoronamiento social y moral ha sido interpretada
por algunos crticos como un elemento central del retrato gris que describe
la novela.

Esta condicin griscea tiene que ver tambin con Lima, la capital del
Per, pues sta es una ciudad llena de nubarrones y un cielo que en
invierno algunos describen como de color panza de burro. Adems, en esta
urbe nunca llueve, a lo ms una tibia gara cae en las maanas o las tardes
de invierno. Con estas condiciones climatolgicas, que alimentan el
espritu desesperanzado que tematiza la novela, se cierra otro de los
crculos que ella plantea. Incluso, determinsticamente, podra hablarse
del hombre y su paisaje. El paisaje est emparentado, en cierta forma, con
lo oscuro y sucio de la corrupcin gubernamental, social, estatal.

La conversacin en La Catedral ser un frustrado ajuste de cuentas porque,
al final, Zavalita terminar ebrio, confundido, y hasta renegando de su
propia existencia el leit motiv de toda la trama mientras Ambrosio
tratar de calmarlo, a partir de sus propias carencias. This is, in fact,
how Ambrosio and Santiago try to constitute their selves, first by refusing
to become what their fathers are and then by radically breaking with their
fathers life-styles (Franco 73). La tcnica vargasllosiana, entonces,
opera desde este dilogo que parece empezar suave, tibiamente, para
hacernos descender a los infiernos.

En ellos, reina, por ejemplo, Cayo Bermdez o Cayo Mierda, ministro del
Interior del rgimen, un crpula todopoderoso, con un pasado que quiere
ocultar y que dirige el fuerte aparato represivo del gobierno. Odra, el
presidente, quien realmente gobern el Per entre 1948 y 1956, periodo
conocido como el ochenio, nunca aparece directamente. Se le menciona
oblicuamente, se habla de l, pero jams es presentado en un primer plano.

Son los lacayos detrs del trono, aquellos encargados del trabajo sucio,
los que movilizan los pasajes ms srdidos de la novela. Y en sus eternos y
complejos conflictos, en sus ataques de crueldad, en la negacin de s
mismos, es que los vamos conociendo, comprobando, al mismo tiempo, cmo la
poltica en un pas como el Per, pero no slo en l, nuevamente, se
desdibuja, conduciendo a la nacin a un estado de abulia y vaco.



Corrupcin de un rgimen

El protagonista, Zavalita, un hombre de treinta aos, escribe editoriales
para un diario de Lima, pero su frustracin contina. l se pregunta
permanentemente cundo empez esta sensacin de hartazgo. Por eso, cuando a
lo largo de la novela se interrogue: fue all?, estar tratando de hallar
el origen de su infortunio personal. Zavalita est cansado de un matrimonio
que l mismo busc, ante el escndalo de sus familiares burgueses. A la
vez, rompi temporalmente con stos, cuando decidi estudiar en San Marcos,
la universidad estatal, y no en la Catlica, una universidad privada que en
aquella poca se consideraba ms cerrada y selectiva.

Un asunto que le agregar sordidez a la novela, considerando el mundo
machista y conservador que rodea a Zavalita, ser el descubrimiento de la
homosexualidad de su padre, Fermn Zavala. ste es un personaje de la
burguesa limea que hace negocios financieros con la dictadura de Odra.
Es Cayo Bermdez, precisamente, el nexo entre Fermn y el gobierno, el
vehculo que lleva a mejores resultados sus tratos.

La trama se enturbia cuando descubrimos que alrededor de este mundo de
negocios oscuros, hay una red de prostitucin que sirve a los grandes
jerarcas del poder. Los nombres de Hortensia y Queta, las meretrices ms
requeridas, se suman al crculo de vicio y podredumbre descrito en la
novela. En aqul, que es literalmente un submundo, encontramos a don
Fermn, cuyo amante es Ambrosio, formalmente chofer de su casa y con quien,
como ya sabemos, Zavalita mantendr el dilogo que da ttulo a la obra.

Las descripciones del narrador tanto del mundo de la prostitucin como de
las relaciones entre Fermn y Ambrosio estn teidas de una extraa
vocacin voyeurista. El lector puede advertir muy bien que hay una
descripcin minuciosa en cada encuentro, en cada conversacin, en cada
juego de miradas. El narrador no slo hace que los personajes de este
submundo sugieran o propongan sino que se entreguen a sus pasiones, ya sea
por dinero o por compromiso. A Santiago le parece saber que su padre era
pederasta es el acontecimiento decisivo de su frustracin (Oviedo 219).
Resulta ms grave esta situacin para el protagonista a partir de la
certidumbre: No en el momento que lo supiste, Zavalita, sino ah. Piensa:
sino en el momento que supe que todo Lima saba que era marica menos yo
(Vargas 398).

Una de las subtramas de la novela estar vinculada a este tema, pues, al
ser chantajeado don Fermn por Hortensia, a cambio de no revelar su
homosexualidad y su identidad en este submundo, donde era conocido como
Bola de Oro, se producir un episodio oscuro, del cual la novela da, como
en otros casos, informacin fragmentada. As en el disciplinado y a la par
experimental ejercicio de montaje, Vargas Llosa anunciar el asesinato de
Hortensia, conocida como La Musa, en el captulo nueve del primer libro:
Ya s por qu lo hiciste, infeliz dijo don Fermn. No porque me sacaba
plata, no porque me chantajeaba (Vargas 188). La resolucin de este
crimen, que se va convirtiendo en un enigma a lo largo de la novela, as
como su difusin en las pginas policiales de los diarios (de all, entre
otras cosas, la relevancia de Becerrita), cerrar otro de los crculos de
la novela.

Los problemas, las dudas, las incertidumbres abundan en este Zavalita de
estirpe sartreana. l est jodido como el Per, dice el narrador y el
propio Zavalita se lo dice a s mismo. La solucin, pues, nunca llegar.
Santiago is convinced that social success depends on corruption, and he
refuses to seek personal gain in a society that thrives on exploitation
(Kristal 56). Hay, por cierto, una fuerte dosis de masoquismo presente en
la personalidad y el modo de actuar del protagonista. Pero, ms all de
ello, el narrador de la novela quiere hacernos entender que ese masoquismo
es tan slo una variante de los sentimientos encontrados furia, nihilismo,
agotamiento que muchos habitantes del Per entremezclan en su vida diaria.



Tcnicas, estilos, fondos y formas

Formalmente, los dilogos de la novela estn contenidos en secuencias y
escenas, en un esquema directamente deudor del cine, con su multiplicidad
de planos y sus montajes alternos, que a veces se aceleran, con reiterados
flashbacks y flashforwards, buscando un inevitable impacto. Al respecto,
Alan Cheuse ha sealado:

      Nearly twenty pages of linear narrative in the present tense prepare
      the way for the limited montage effects, those sequences in which
      the narrative shifts from present conversation (ostensibly moving
      forward in time present) to the scenes out of the past (various
      levels of the past to be exact) (53).

Existen correspondencias entre el libro uno y el cuatro y entre el dos y el
tres, a la manera de un perfecto contrapunto, y por la cantidad y densidad
de los contenidos. Asimismo, est presente el recurso vargasllosiano de las
cajas chinas o muecas rusas (matriuskas). Es decir, se trata de proponer
una historia que englobe otra ms pequea y sta a su vez una tercera,
igualmente ms breve y as sucesivamente.

Pero no slo se produce una experimentacin de esa clase, sino que, adems,
los datos en la novela estn dispersos y el lector tiene que hacer un
depurado esfuerzo de comprensin como para armar esta suerte de
rompecabezas. En tanto la novela presenta una realidad fragmentada,
copiando, de nuevo, a la realidad real, el lector es invitado a
reconstruir estos pasajes y darles unidad. Slo as se llegar a la
comprensin total de la novela, sin obviar ninguno de los tantos datos,
incluso capciosos, que la obra contiene.

Hay un aspecto de la novela que ha sido estudiado en aos ms recientes
como resultado de la difusin masiva de la narrativa vargasllosiana. Se
trata del elemento autobiogrfico. Ocurre que crticos y periodistas no
slo peruanos, han indagado entre las probables vidas paralelas de Santiago
Zavala y del propio novelista, hallando interesantes puntos de
coincidencia. As, la realidad real invocada por Vargas Llosa ya no slo
se escenifica en el centro de Lima y en sus alrededores, en los aos
cincuenta, sino que la ficcin copia a esa realidad, apropindose de sus
personajes.

Los seres ficticios, que parecen de carne y hueso, como en las novelas de
Flaubert o de Balzac, autores tan admirados por Vargas Llosa, cobran una
vida otra en el gran espacio de la novela de tono hiperrealista. Y es
cuando descubrimos que, como Zavalita, Vargas Llosa tambin trabaj como
redactor de un diario limeo, tambin estudi en la Universidad de San
Marcos y tambin fue parte de una clula poltica, Cahuide, que buscaba
hacer oposicin al rgimen de Odra desde los claustros universitarios.

Este microgrupo poltico, en la ficcin trazada en Conversacin, tiene como
integrantes, entre otros, a Jacobo y Ada. Ada se convierte, a lo largo de
varias pginas, en el febril objeto del deseo de Zavalita, quien sin
embargo slo la mantendr como una ilusin, finalmente perdida, al igual
que otros asuntos en su vida. Sobre este tema Inger Enkvist reflexiona:

      Los pensamientos de Santiago contienen muchas preguntas. Quiere
      entender mejor su propia manera de reaccionar. No se siente a gusto
      entre sus nuevos amigos tampoco por no compartir enteramente sus
      creencias y desde este momento sus experiencias importantes aumentan
      su sentimiento de frustracin (130-131).

El acercamiento autobiogrfico se ha extendido a otros personajes de la
novela. Becerrita, jefe de policiales del diario, ha sido cotejado con la
realidad, as como los compaeros de trabajo y de juerga de Zavalita, como
Norwin y Carlitos. Vargas Llosa siempre ha manifestado que en toda obra de
ficcin se conserva, an al mnimo, un elemento autobiogrfico, un ancla
con la realidad. l mismo ha escrito libros o dictado conferencias sobre el
surgimiento de sus novelas. Quiz el ejemplo ms notorio sea el de Historia
secreta de una novela, acerca de la gnesis de La casa verde.

Conversacin es un lienzo tan grande y su afn tan totalizante que da
cabida a decenas de personajes, entre principales y secundarios. Crticos
especialmente norteamericanos y europeos se confesaron sorprendidos, desde
la aparicin de la novela, por su ambicin y resonancia. Aquel afn
totalizante no slo se descubre sino que se extrava en las voces y ecos ya
aludidos, reinventndose a cada momento. Por ello es que tambin puede
hablarse, como lo plantea Jos Miguel Oviedo, de una pirmide que, as como
establece ciertas jerarquas sociales, polticas y econmicas genera otra
jerarqua, de voces, de autoridades y subordinados. Luis Harss dice:
Still, one must consider Vargas Llosa a social novelist, if only because
of the vast public screen on which he projects his fantasies, but also
because of his highly socialized scale of values (105).

Y es que, casi obsesivamente, todos estn recibiendo o cumpliendo rdenes
en la novela. El ms principista, pese a su frustracin, es Zavalita, quien
las desobedece, quien rechaza el orden social. l piensa desde una ptica
individualista y nunca mide las consecuencias de sus actos. Desobedece a su
familia, la cual ha trazado un mapa en su vida. l es ajeno a ese camino.
Prefiere recorrer su propia vida. Prefiere joderse como le confesar a
Ambrosio en la conversacin marco de la novela.

Mas aun, Zavalita afirma que en el Per uno no se contenta con joderse a
s mismo sino que jode a los dems. Es decir, que el fracaso es una
cadena. Funciona colectivamente. Por ello es que, una vez en el abismo, la
sociedad no encuentra valores ni fuerzas para reincorporarse. Y ese es
precisamente el quid del asunto. Como en otros pases de Amrica Latina, en
el Per los gobiernos militares, pero tambin las democracias que
terminaron como dictaduras, o simplemente las democracias a secas, han
generado una crtica dinmica del fracaso. Asistimos a un mundo confuso, de
desvalores y desrdenes, de un laberinto imposible como el que plantea
Conversacin, donde a veces son tantas las voces y tantos los ecos que el
lector tiene necesidad de releer o incluso volver al captulo anterior.
As, el caos de la sociedad, del pas mutilado y saqueado, se retrata
oralmente desde un discurso con muchos emisores pero en el cual el punto de
emisin est a veces sutilmente borrado o es percibido con dificultad,
donde ya no se sabe quin habla primero o dnde termina una conversacin.
La metfora pero tambin la concrecin del fracaso de un pas, nace,
entonces, en la novela, desde la escritura misma. El texto contiene, desde
su forma y su presentacin, el caos al que va aludir el contenido.

El resultado es un apasionante y valiente libro sobre un pas agonizante y
el desencanto de su gente. Zavalita es smbolo de muchos ciudadanos que,
como en cualquier parte del mundo, reclaman un estado honesto y un juego
democrtico limpio y justo. Aunque cabe la posibilidad, siempre, de que
acaso slo estemos leyendo otra amarga utopa vargasllosiana, o
constatemos, una vez ms, que los personajes de este novelista son
derrotados por la inevitable fuerza del sistema envilecido, salvaje y
corrupto, aquel que sojuzga a los cadetes del colegio militar en La ciudad
y los perros o frustra a los amigos que buscan la felicidad perdida en Los
cachorros. Alberto Oliart juzga Conversacin en estos trminos:

      No hay detrs de esta novela una ideologa poltica formulada a
      travs de un esquema de convicciones, no hay simplemente un intento
      de denuncia o de convertir la novela en un instrumento didctico. S
      hay en cambio una pasin contenida y fuerte por el pas que se
      describe; un sistema de valores coherentes y abiertos para enjuiciar
      la realidad social que se investiga y recrea... (202).

La conclusin a la que arriban crticos y lectores que han o hemos pasado
por la experiencia de leer y releer, una, dos o ms veces Conversacin en
La Catedral, es que ya no slo se trata de una apuesta por una novela
autnoma, totalizante, que practica y pone en evidencia el infortunio de su
protagonista y de su patria. Ms all de todo ello, y ya categorizndola
slo como un producto puramente artstico, liberado de los moldes de la
ideologa y del compromiso, estamos ante una experiencia que modula,
ensaya, mezcla y juega con tcnicas narrativas, puntos de vista, monlogos,
dilogos cruzados, distanciados, telescpicos. No se ha hecho an el
necesario inventario, a la manera de un mapa, para descifrar el verdadero
camino que siguen los personajes o la genealoga de alguno de ellos. No se
ha practicado tampoco una lectura que ensaye respuestas para el Per a
partir de esta obra que, desde su complejidad, las reclama con urgencia.

Con todo, a treintiocho aos de su publicacin, y habiendo confesado el
propio Vargas Llosa que, de todas las que ha escrito, sta sera la nica
de sus novelas que salvara del fuego, queda pendiente ese examen analtico
que siempre estar fundado en la crucial interrogante que la obra plantea y
que hoy sigue implacablemente vigente: en qu momento se haba jodido el
Per?

Se trata, para algunos estudiosos, de una pregunta sin respuesta. La teora
que sugiere que el proyecto de nacin, en el Per, no tuvo xito porque fue
abortado apenas desde su concepcin, cobra fuerza para cierto grupo de
intelectuales. Ellos ratifican que la pesada herencia colonial es,
adems, grande y tortuosa, y que la conquista espaola del siglo diecisis,
y la subsecuente administracin virreinal durante tres siglos, deriv en
una serie de traumas, taras y prejuicios que estn demasiado acendrados en
este pas de Sudamrica.

Cuando hablamos de la funcin teraputica de Conversacin, quisimos
referirnos, tambin, a esa ptica de la obra que, desde la presentacin de
un conflicto, inherente a la sociedad peruana, nos abre los ojos y nos
muestra la dificultad de gobernar y vivir en un pas atravesado por la
violencia y el desengao.

Subyace, entonces, en el texto vargasllosiano, la idea de que, a pesar de
tanta frustracin y tantas muestras de inmoralidad, es posible, como ha
ocurrido en otros pases con problemas similares, levantarse a partir de la
destruccin. Desde fines de los aos ochenta, Vargas Llosa es un convencido
liberal, que admira y postula teoras econmicas extremas, apoya los
conceptos de Milton Friedman y cree que desde la absoluta libertad del
mercado puede ensayarse la construccin o refundacin de una sociedad.
Asimismo, su idea de una sociedad abierta, basada en sus lecturas de Karl
Popper, se conjuga con su propio ideario terico literario: el hombre va a
estar siempre insatisfecho pero tiene un derecho natural a creer en sus
sueos y esperanzas. Y de eso trata, final y contradictoriamente, su obra
literaria.



Bibliografa

  ANGVIK, Birger. La narracin como exorcismo. Lima: Fondo de Cultura
   Econmica, 2004.

  BROWN, James. El sndrome del expatriado: Vargas Llosa y el racismo
   peruano. Mario Vargas Llosa. Jos Miguel Oviedo, editor. Madrid:
   Taurus, 1981. 15-24.

  CHEUSE, Alan. Mario Vargas Llosa and Conversation in The Cathedral: The
   Question of Naturalism. Mario Vargas Llosa: A Collection of Critical
   Essays. Charles Rossman y Alan Warren Friedman, editores. Austin y
   Londres: University of Texas Press, 1978. 52-58.

  DEZ, Luys A. Relectura de Conversacin en La Catedral: otras voces,
   otros ecos. Mario Vargas Llosa. Jos Miguel Oviedo, editor. Madrid:
   Taurus, 1981. 214-225.

  ENKVIST, Inger. Las tcnicas narrativas de Vargas Llosa. Goterna: Acta
   Universitatis Gothoburgensis, 1987.

  FRANCO, Jean. Conversations and Confessions: Self and Character in The
   Fall and Conversation in The Cathedral. Mario Vargas Llosa: A
   Collection of Critical Essays. Charles Rossman y Alan Warren Friedman,
   editores. Austin y Londres: University of Texas Press, 1978. 59-75.

  HARSS, Luis. A City Boy. Mario Vargas Llosa: A Collection of Critical
   Essays. Charles Rossman y Alan Warren Friedman, editores. Austin y
   Londres: University of Texas Press, 1978. 101-108.

  KRISTAL, Efran. Temptation of the word. The novels of Mario Vargas
   Llosa. Nashville: Vanderbilt University Press, 1988.

  OLIART, Alberto. La tercera novela de Vargas Llosa. Mario Vargas
   Llosa. Jos Miguel Oviedo, editor. Madrid: Taurus, 1981. 201-213.

  OVIEDO, Jos Miguel. Mario Vargas Llosa: la invencin de una realidad.
   1970. Barcelona: Seix Barral, 1982.

  VARGAS LLOSA, Mario. Conversacin en La Catedral. 1969. Barcelona: Seix
   Barral, 1986.

** Jorge Zavaleta Balarezo
   jorgez@telefonica.net.pe
   Escritor, crtico de cine y periodista peruano (Trujillo, 1968). Tiene
   estudios de literatura, periodismo, cine, publicidad y anlisis poltico
   en la Universidad Catlica de Lima y en el Instituto Idea, de Caracas
   (Venezuela). Publica artculos en los principales diarios y revistas de
   Lima y ha colaborado con las agencias Notimex (Mxico) y DPA (Alemania).
   En 1998 public su novela Catlicas y particip en el volumen colectivo
   Literatura peruana hoy: crisis y creacin, de la Universidad Catlica de
   Eichsttt (Alemania).



=== Cuatro notas      Leopoldo de Quevedo y Monroy ========================

*** Joven, efebo inmortal

Cant un da Daro: Juventud, divino tesoro, piel tersa y tierna que
nunca quisiramos hubiera cado, cualidad inherente slo a los ofidios.
Edad florida, plena de ilusiones, capullo siempre a punto de abrirse en
alas de colores. Camino llano para recorrerlo desnudos, con lluvia o sol,
de la mano del amor y del viento. Edad de los sueos, de la ensoacin, los
suspiros, enrizando con el ndice y el medio los cabellos y con la vista
flechada a las estrellas. Etapa sin medida para forjar ideales, para
dominar y cambiar el mundo.

Quin no fue joven y quisiera retroceder? Quin no tuvo en su cuarto
msica, afiches de sus conos y detrs de la puerta el retrato grande de su
amada? Quin no guard en secreto el poema, la foto, el mechn de
cabellos, el pauelo enlagrimado?

Nos vestamos a la moda para gustarle a la persona de nuestro corazn.
Cantbamos fuerte al calor de un sorbo de aguardiente o de cerveza hasta
reventar la garganta. Y al viento no le dola la oreja. bamos en camioneta
o camin, echando dedo o en tren o a pie. No importaban la hora ni los
zapatos rotos. No valan las rabietas de mam ni las deudas ni los robos
furtivos. La cita estaba esperando a cuatro esquinas o en el pueblo vecino.
La suerte se echaba y el ansia de cumplirla haca que los pasos volaran
decididos.

En nuestro embrujo juvenil, cuntas gallinas salieron asustadas de sus
nidos y en el colegio cuntos huevos rompimos sobre la cabeza blonda o
ensortijada. Cuntos besos robados, con lengua o sin pausa, cuntos pliegos
de block rotos jurando un amor medioperdido. Cuntas noches de baile hasta
la madrugada, con cocacola y compaa de la novia hasta donde los suegros.
Y cuntas mentiras y cunta imaginacin para arreglar el pastel de la
tardanza. Cmo pusimos alas a un caballo para cabalgar los rboles y el
aire. Cuntas flores deshojadas, cuntas promesas y cuntas lgrimas. El
camino qued regado como un ro, a borbotones cabalgaban los deseos y las
piedras sonaban como msica.

Ah, juventud esquiva! Cmo pasaste tan en puntillas y apenas dejaste el
rastro en los rincones. Miro a los jvenes y no los reconozco casi. Pasan
los jvenes y nos miran y escudrian qu hay detrs, all en el fondo de
nuestras ojeras. Por si algo de ellos encuentran en nosotros. Y salen
corriendo porque la vida es corta y el gozo debe ser largo. No se puede
perder el tiempo contando las arrugas de los das.

Los ojos brillan, el movimiento es rpido, la sed es infinita y la sangre
busca salida como el agua por los diques. Eso es ser joven. Hinchar el
pecho y suspirar sin fondo, mirar el mundo y querer tomarlo a bocanadas,
empezar el rumbo y caminar como el gigante a las zancadas, porque el
porvenir est ms all esperando con afn. No hay tiempo y la reflexin
estorba, un manantial de sorpresas se abre ante la vista y el alma se sale
por la boca a beberlo y agotarlo.

Juventud es abundancia, es salto al abismo, en riesgo extremo, hlito
ilmite, mirada de animal de mil pupilas, voluntad a prueba de noches y
trasnochos, es un apretn eterno de manos y de abrazos, es entrega como
aquella de Julieta con Romeo, que los hizo capaces de beberse hasta el
veneno de la vida.

Juventud es promesa, es realidad, es presente, es flor que llama a las
abejas, es fuente y es delta de ro con ansia de convertirse en mar.



*** Maquiavelo recargado

Nos imaginamos a Maquiavelo de casaca larga, un poco escaso de cabellos, de
nariz afilada, fino, con sonrisa de cnico a punto de lanzar la carcajada.
No conoci las limusinas ni mucho menos el raudo eurotrain que recorre las
campias italianas, pero sus escritos volaron ms veloces por entre
barones, condes, prncipes y tiranos. Fue su pan en todas las comidas y su
moneda en todos los negocios.

De su poca a la nuestra slo hay quinientos aos. Realmente poco para
estar tan vigente. Parece que su obra poltica hubiera salido de prensa
ayer no ms. Me late que nadie nunca ha escrito ni escribir jams una obra
que supere en describir con tanto tino el perfil del gobernante y sus
colaterales. Bien se haba fijado en el modelo a quien admiraba, como el
pintor delante de la dama que desnuda.

El Prncipe fue pensado sobre el molde que gobernaba a la sazn. Csar
Borgia, el de la rica y potentada familia italiana ms corrupta. Hijo de
Alejandro VI y hermano de Lucrecia y Juan. Acumul en s todos los ttulos
polticos de su poca. Fue conde, prncipe, duque, condottiero,
gonfaloniero, capitn general y hasta rezaba y comulgaba como cardenal.
Sabemos de sus gustos y placeres, de sus crmenes y fiestas, de su frialdad
y desenfado. Calculador, autoritario, viajero y amante de la conquista de
ciudades.

A Maquiavelo le quedaba muy fcil apuntar aquellos procederes y hacer un
listado detallado de lo que en adelante sera el manual del gobernante.
Bonaparte lo ley? Quizs Hitler, Mussolini, Idi Amn, Sadam Hussein,
Gadafy, mi tocayo Galtieri en Argentina y Quadros en Brasil?

El Fin supremo del Poder es lo que vale. Todos los dems valores deben
ceder ante el Estado que ostenta la mscara del Poder. Algo as lo haba
prefigurado el Rey Sol, Luis XIV, cuando se proclam con aquel estereotipo:
LEtat cest Moi, el Estado soy Yo, con mayscula y majestad. Como un
kickboxing en los cuadrilteros ms cruentos, la ley es: todo se vale pues
la meta es vencer por la fuerza o por el fraude. Y se acu la suprema
consigna de la poltica moderna: El Fin justifica los medios. Que en
palabras ms simples se reduce a olvidarse de toda moral. Se reduce a decir
que para el prncipe vale ms el Poder y el Dinero que la vida de la gente.

Los que quieran ser prncipes debern tomar este santo catecismo para
hacerse amar o temer de los habitantes, respetar y obedecer por los
soldados, matar a los que puedan perjudicarlo, reemplazar las leyes
antiguas por las que convengan a sus propsitos, fomentar amistad con otros
prncipes que lo favorezcan. No deber explicar sus mandatos y se har
obedecer argumentando razones de Estado. Son las maquiavlicas
recomendaciones de El Prncipe en cuestin.

El brillante Maquiavelo a esta hora debe sentirse feliz pues no cay en el
abismo del Olvido. Un lento paneo de cmara escondida nos permitira vez
los primeros planos de las reuniones del prncipe con sus asesores y
ministros. Las risas y guios a cada una de las ocurrencias para entrabar o
aprobar, segn el caso, un proyecto de ley o una medida econmica o
salarial. Y despus volverlo demacrado a ver cuando se promulguen a travs
de solemnes comunicados.

Si alabamos el oportunismo del famoso Nicols con la descripcin de las
estrategias que aconseja a los prncipes, no podemos irnos orondos sin
maldecirlo por esta obra que no calificaremos de maquiavlica sino de
diablica. El Mefistfeles de Fausto no pudo mostrar ms su cola que cuando
el prncipe alza nios, bendice a manos llenas y habla al odo de las
dulces Margaritas. Pero que confabula adentro en su casa. Prncipe y
Mefisto cruzan miradas y una sonrisa con sabor a insidia se esboza en sus
bocas.

Preciso es decirlo, Maquiavelo fue vctima de su propia frmula. No
obstante haber dado lecciones a su Prncipe fue apresado, torturado, a
cambio. En las luchas con su sucesor el papa guerrero Julio II, los Mdici
lo sumieron en sus prcticas proclives. As paga el diablo a quien bien le
sirve. Lo grave del caso es que la implacable Historia lo repite.



*** Usted las prefiere ardientes?

El fuego, el peligro, el abismo, llaman al pariente del juguetn primate
como a la polilla de alcoba. Como si en las llamas estuviera un genio o un
hada o un misterio nos esperara. Hubo otra frase tambin de publicidad que
dijo que los hombres las prefieren rubias. Eso qued para los cineastas y
los estudiosos de la psicologa. Algo en comn tiene el estereotipo de los
pirmanos que se mueren por imitar a Nern.

Creo que en los tiempos que corren, va siendo un axioma que nadie vende si
afuera la envoltura no dice que encierra algo caliente o tronante. Que es
bebida energizante, que la pila es AAA, que la pepa es de alto vuelo, que
la pastilla te pone a trepar paredes. Eso lo aprendieron muy bien
publicistas y escritores. Ya lo saba el inventor de la plvora y el
huracn Catrina. Nada es mejor para llamar la atencin que el ruido y el
escozor, el estampido y la sangre y las topless sin condn.

S, me replican los jvenes. Los tiempos cambian. Ya no hay Cervantes ni
Dantes. Mucho menos un Neruda o un juglar que vaya por pueblos echando sus
versos como miel en colmenar. El mundo cada vez es como el mar, abierto y
revuelto. Ya es no poca de pulimento ni de hablar de un jogo bonito
como se quejan de su ftbol los cariocas hoy. El idioma es cambiante como
el humano y se parece a quien lo habla. Es zafio y quemante. Atrevido y
burdo, como el de una pelcula de guerra o de droga. El modelo es el matn,
o el traqueto o el portero de antro o burdel. Esa es la moda y est muy
in.

Se quedaron solos el viejo Quijote, el pattico Hamlet y hasta Ernesto se
qued sin nombre. El Cantar de los Cantares o las quejas de Job, las
golondrinas de Bcquer ya no volvern. No hay quien oiga estas voces porque
el corazn se acalla con tanto trepidar y con tanta lea en la puerta del
horno. El odo se qued mudo ante tanto ruido y el silencio se escondi
rendido.

Fuego, fuego!, claman en la TV las cuas como mil sirenas. Miren la
novela y copien las costumbres de ltima moda! Fuego, fuego!, claman los
libreros. Vengan a la feria que el escrito llega! Lean los relatos de
lenguaje cool, calientes, calientes, como pan recin cocido en el phorno!

Cosa es de volverse locos y de no creerla, deca Marroqun. Hoy los
diarios escritos son un bastin extrao de una lengua limpia, aunque sus
autores escriben de carrera. Pero se estn acabando los suplementos
literarios y se han trocado por comentarios de cocina, turismo y
farndula. Sin embargo, an podemos hoy comprar, sin pudor, el humilde
peridico y leer las crnicas de un mundo que pugna por no morir ardiendo
de envidia, bala y porno.

Aclaro. Yo las prefiero a ellas ardientes, o sea, voluptuosas, femeninas,
expresivas, conversadoras, dignas, trabajadoras, tiernas, firmes, coquetas,
ya sea en la cama, en la mesa, en el restaurante, o en la fiesta. Con su
piel tersa, suave, a veces fra para el contraste. Apasionadas, creativas,
echadas para adelante. Mas no agresivas, groseras, machonas, gritonas ni
histricas, ni mucho menos adictas o con revlver al cinto. Ellas tienen
que ser la medida y la flor del mundo.



*** A qu edad maduran las manzanas?

Bilogos, jardineros y agricultores se han preocupado de conocer el proceso
que sigue la semilla o el injerto en el desarrollo de las plantas, segn
como la criatura se programe. Ya sea en tierra, ya sea en invernaderos o en
laboratorio, por mero experimento. La naturaleza ha sido generosa con el
hombre y, por lo general, las plantas que dan frutos para el alimento lo
hacen en relativo corto tiempo. No hay que esperar largos aos para que la
cosecha llegue.

Los manzanos deben ser adultos para empezar a dar su fruto. De ah en
adelante, con abono, mucha agua e higiene profunda el ciclo de vida
productiva puede ser muy largo. Si hay descuido, llegarn gusanos, piojos,
hongos y se daar la floracin y la calidad del fruto. La naturaleza
tambin se rige por mandatos.

La edad de la manzana deviene de la adultez del rbol de que pende. Como
dice el aforismo, no se le pueden pedir peras al olmo, ni a un manzano
joven que nos d cosecha. La calidad de las mismas depender de los
cuidados siguientes.

As el escritor. La naturaleza es sabia y nos da lecciones. Cundo es la
edad en que un texto es sabroso, jugoso, y provoque leerlo? Cuando su autor
se demuestre educado, podado, regado, abonado y listo para dar fruto. Un
rbol grande en frente no sirve para justificar la arboleda que sigue.
Cierto, se cuenta de Juana Ins que a los tres aitos compuso un escrito.
Y, en general, todos podramos contar, inocentes, que a los 15 aos
llevamos un diario o que llevamos un ramo de flores a la novia con un poema
hermoso. Ah pudo estar la siembra. Pero hubo un da en que nos sentimos
grandes, capaces y ofrecimos la primera cosecha. A qu edad?

Como el manzano, llegaron lecturas, borramos errores, ensayamos de nuevo.
Lemos los clsicos, probamos de nuevo, nos miramos al espejo, descansamos
un rato, nos cambiamos de vestido, ajustamos el paso... hasta que
debutamos. Se fue formando un estilo, dejamos a un lado los caprichos de
escribir como otros, y oh!, nos dimos cuenta de que ramos nosotros! Con
la seguridad que da la inversin en lecturas, el ejercicio constante de
redaccin, la correccin idiomtica, buen manejo de la diccin, y dando
odos a la crtica que llega, el escritor consigue su estado de adultez. No
es cosa de un ao, ni producto de publicidad en la prensa. La calidad
literaria no es un fruto espontneo. Ni un producto que se elabora en un
garaje, se envuelve en lujoso empaque y se pone, luego, en venta.

Muchas universidades cortan el paso al saber, limitan el ingreso hasta
cierta edad para maestras y doctorados. Muchas convocatorias para exponer
la literatura exigen determinada edad. Desde cundo y hasta cundo es la
edad productiva para escribir? Cervantes hubiera quedado por fuera a sus 56
aos, si alguien hubiera pensado que despus de tal edad es imposible
imaginar, crear, volar o representar a un pas. O, antes de los 20 nadie
puede procrear o escribir?

Desde y hasta qu edad a los creativos de una empresa los pueden tachar o
aceptar? Es tan importante la edad? O es ms relevante la solidez y la
calidad de la obra?

** Leopoldo de Quevedo y Monroy
   leoquevedom@hotmail.com
   Escritor colombiano. Abogado egresado de la Universidad Libre
   (http://www.unilibre.edu.co) y magster en Docencia Universitaria por la
   Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). Ha publicado
   Confesiones de un cura casado (Corredor, 1999), El anteproyecto y el
   proyecto de investigacin, los poemarios Versos sacros y profanos (Artes
   Grficas del Valle; Cali, 2005) y Cotidianidad en Re-verso (Artes
   Grficas del Valle; Cali, 2006) y diversos materiales en el diario El
   Tiempo (Cali) y la revista Plenilunio. Ha participado en eventos
   literarios como la Hora de la Poesa en la Feria del Libro en Bogot
   (2005), el V Festival Internacional de Poesa en Cali, la XI Feria del
   Libro Pacfico y otros.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Marcos Veroes, presencia impalpable y mesurada ========================
=== La escritura es una forma de vida      Rafael Ortega ================

      Una de las cosas que debe tener presente el creador es que es tan
      efmero y pasajero como cualquier otro ser humano. Esa debe ser parte
      de la percepcin: saber que no somos eternos y no estamos aqu para
      imponernos por encima de los dems.

Tras haber publicado su primer libro de narrativa, titulado Vencedores (La
Liebre Libre, 1993), Marcos Veroes (Barquisimeto, 1965) sinti la necesidad
existencial de expresarse a travs de la poesa. El cuento ya no tena el
asidero lo suficientemente slido como para sostenerse en su construccin,
coment. Fue as como inici un recorrido que lo llev desde los relatos
extensos, con pretensiones de convertirse en captulos de alguna novela,
pasando por los cuentos breves hasta que por cuestiones de vida y por la
dinmica citadina desemboc en la poesa porque la palabra tiene una
contundencia, mientras que en el cuento la contundencia de la palabra no es
tan profunda. En un poema, el ritmo es ms pausado, pues la palabra lo
exige.

Cules fueron tus primeras lecturas?

Las primeras lecturas fueron caticas, pero las que vienen a mi memoria
son principalmente con las cuales tuve contacto en el liceo y, por
supuesto, esas cosas que tambin llegan a travs de la familia. Para m es
inolvidable la imagen de Sherlock Holmes, gracias a mi mam, pues a ella le
gustaba mucho ese gnero policiaco hasta el punto de devorar con saa las
novelas de gatha Christie. De all pas a leer los inevitables poemas de
amor de Pablo Neruda y ms adelante me fui topando con otros autores por
casualidad, como sucedi con Julio Cortzar. Resulta que mientras ayudaba a
un to en una mudanza, me puse a revisar unos libros de los que pensaba
deshacerse y entre ellos estaba Bestiario. Yo ni siquiera saba quin era
Cortzar y al encontrar ese libro empec a leerlo para ver cules eran las
razones para botarlo y finalmente opt por guardarlo para mi biblioteca
personal.

Participaste en algn taller literario?

En varios, en talleres de narrativa y de dramaturgia. Particip en un
taller de narrativa dictado por Orlando Chirinos y de esa experiencia qued
una gran amistad con l y con el resto de los talleristas, y en dramaturgia
estuve con Nstor Caballero, aunque este taller se trunc por problemas de
tipo administrativo, pero ms tarde continu en Caracas, en otra
institucin.

Consideras que los talleres son fbricas de escritores?

No, yo creo que los escritores caen por s solos en esa forma de vida. Al
final, la escritura tanto para los autores no publicados como los
publicados o consagrados, como quiera llamrseles, es eso: una forma de
vida. Hay gente que pasa por un taller literario y al culminarlo ms nunca
tiene que ver con la escritura porque eso no forma parte de su vida. No es
una necesidad orgnica como para otras personas.

Cules temas te motivan a escribir?

Los temas pueden ser muchos, como el del ineludible amor, el tema de la
muerte, el tema de la vejez, pero el mejor tema es la lectura; es decir,
los autores que me agradan son los que me impulsan a escribir. Autores con
los que uno consigue una frase, un verso, una oracin que nos dispara
ideas, que nos hace pensar en otras posibilidades, y te hace arrancar con
ese sufrimiento que es la escritura de algo que tenga forma y sentido, que
tenga algn soporte del cual uno pueda decir: Mira, estoy escribiendo
esto.

Aparte de lectura, de qu otras fuentes te nutres para escribir?

Se me hace difcil relacionarme con otras artes para efectos de la
creacin. Yo parto de un momento de inspiracin en medio de la lectura.
Claro, hay circunstancias, hay hechos, hay palabras que se escuchan en la
calle y uno dice: Esto es poesa. Los personajes se encuentran en la
ciudad, en cualquier calle, en un autobs, quienes sin proponrselo hablan
un lenguaje potico.

A tu criterio, cules escritores venezolanos son fundamentales?

Fundamentales hay muchos, pero entra en juego el asunto de la discusin.
All tenemos a Ana Enriqueta Tern, Vicente Gerbasi, Juan Snchez Pelez,
Eugenio Montejo, Yolanda Pantin, Edda Armas... la lista de escritores
venezolanos en el rea de la poesa es larga; y en el rea del cuento estn
Ednodio Quintero, Oscar Guaramato, Antonio Mrquez Salas, Guillermo
Meneses...

A qu atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos en
el exterior?

Es escabroso este tema porque es algo que puede analizarse desde distintos
puntos de vista: el de los padres y representantes, de los maestros de las
escuelas, de los profesores de los liceos y las universidades, de los
titulares de los organismos del Estado, de los medios de comunicacin,
porque si los escritores venezolanos no son personajes reconocidos ni
tienen representatividad dentro de la sociedad es porque esa figura es
disminuida al 99,99 por ciento. Resulta difcil aceptar que en un pas como
el nuestro, que posee una variedad de medios de comunicacin, la figura del
escritor no tiene el peso ni la espesura que debera tener en cualquier
otra congregacin de seres humanos. Creo que eso parte de all, fjate que
nuestras escuelas tienen un gran defecto: todava se estudia con el texto
de Hurtado, y no es que tenga algo en contra del autor, sino que no es
posible que veinte aos despus de haberme graduado todava se siga
hablando de Doa Brbara como la novela ms representativa, ms actual y
ms moderna de nuestro pas. Tal vez, eso pudo haber sido cierto, pero
despus de Rmulo Gallegos han nacido y han publicado otros autores.
Entonces, el asunto debe ser analizado desde varios mbitos, desde la
promocin, pasando por la escuela, por el hogar, por las editoriales y por
el Estado.

Es difcil ser escritor en un pas de pocos lectores?

Bueno, s. Es casi utpico. Una de las cosas que nos proponemos a travs
de los talleres de literatura es bsicamente la formacin de lectores. Y
cuando hablamos de formacin de lectores no queremos decir lectores
profesionales, sino personas que le dediquen un tiempo al ejercicio de la
lectura, desde el punto de vista de la distraccin. Porque como bien lo
dice Ernesto Sbato en uno de sus libros: La lectura es como el sueo y
eso nos brinda tanto una sanidad mental como un equilibrio psicolgico para
poder soportar la realidad, que muchas veces supera a la ficcin, pero que
nos ayuda a entender.

Las instituciones del Estado ofrecen ayuda al escritor?

ltimamente, se ha querido dar un impulso a la literatura contempornea.
En Guatire se inaugur una imprenta que produce cinco mil libros por hora y
ahora en cada estado hay una, a travs de la Red de Escritores y otras
asociaciones que se han ido creando. Me parece que se es el primer paso.
El Estado est sufriendo transformaciones y una de ellas es que la
educacin y la cultura vayan ms all de un saln de clases o una
biblioteca.

Cmo percibes la presencia de la mujer en el mundo de la literatura?

Sin caer en el tema del machismo y el feminismo, la presencia de la mujer
en la literatura es positiva porque es una manera distinta de ver el mundo,
de apreciar la dinmica humana. Te lo digo porque, por ejemplo, la visin
ertica del hombre, en algunos puntos, es distinta a la visin ertica de
la mujer. Eso si hablamos desde el punto de vista del comn, pero si
hablamos de los escritores, hay ms puntos de encuentro que puntos
divergentes. Entonces, claro est, cuando leemos a Luz Machado, decimos:
Diablos, por qu esto no lo escribi un hombre?. No, porque es una
sensibilidad, que estaba dispuesta para eso en ese mismo momento. Todos
sabemos que Luz Machado no fue una escritora prolfica, pero todo lo que
escribi lo hizo con un buen ojo potico. Lo mismo pasa con Blanca
Strepponi, Yolanda Pantin y con cualquiera de nuestras escritoras que
abordan tanto puntos de encuentro como divergentes.

Cules obras de la literatura universal recomendaras?

Sandokan, de Emilio Salgari; Robinson Crusoe, de Daniel Defoe; Veinte mil
leguas de viaje submarino, de Julio Verne... hay que disfrutar de esas
lecturas que de una u otra forma nos van construyendo como seres humanos.
Tambin los novelistas rusos son ineludibles, Crimen y castigo, de
Dostoievski, una obra que nos confronta con lo que debe ser la moral y la
tica; Emile Zol; en fin, seran tantos que tal vez cometa el ms tpico
acto de injusticia al olvidar alguno de ellos.

Cmo ves el panorama literario actual en la regin?

Lo veo lleno de prepotencia y carente de humildad a la hora de asumir el
trabajo de la escritura porque hay autores en el estado Aragua que creen
que porque les publicaron en una revista literaria o porque les editaron un
libro aqu o en cualquier otro lugar tienen derecho a y pienso que no
debe haber persona ms humilde que los creadores, porque una de las cosas
que debe tener presente el creador es que es tan efmero y pasajero como
cualquier otro ser humano. Esa debe ser parte de la percepcin: saber que
no somos eternos y no estamos aqu para imponernos por encima de los dems.
A pesar de todo, creo que el panorama regional luce optimista, no dira
positivo porque obviamente debe haber un esfuerzo que vaya dirigido a
conseguir bienes comunes, pero yo entiendo que la escritura es un trabajo
solitario y al escritor le cuesta sentarse con otros para hacer un proyecto
comn.

Qu opinas de las nuevas tecnologas?

Es como una Torre de Babel, todo el mundo se encuentra all, en el mismo
lugar. En Internet desarrollamos una conversacin con alguien que est al
otro lado del mundo, pero es tan irreal que despus de que uno se levanta
de la silla surge la interrogante: en verdad era un ser viviente el que
estaba del otro lado? Entonces, las nuevas tecnologas te ayudan, pero
tambin te crean ese sentimiento de ser un personaje ficticio tanto para el
otro como para el computador mismo, porque la palabra virtual es muy rica
en su significado: ahora tenemos una realidad virtual y una realidad real.
Por eso las nuevas tecnologas son como un cuchillo de doble filo.

Piensas que la Internet suplantar la imprenta?

Me parece imposible. Cuando uno est trabajando un texto se necesita del
papel impreso para la revisin, la correccin o para darle el s definitivo
y eso no se cumple frente a la pantalla. El computador no te ofrece esa
calidez que te da la hoja de papel.



Pluma y libreta

Ya no concibo pasar mucho tiempo sin escribir una lnea. Mis compaeras son
una pluma y una libreta. Agradezco a todas las fuerzas divinas de la
creacin por permitirme usar el don de la palabra y pienso que es una ayuda
para vivir. En medio de un dolor, me siento a escribir y cuando me levanto
del asiento lo hago con un peso menos.

      Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento cultural
      Contenido, del diario El Periodiquito, de Maracay, Aragua, Venezuela.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



=== Entrevista en exclusiva con Santiago Montobbio ========================
=== La potica del descubrimiento      Jorge Sanglard =====================

      (Nota del editor: esta entrevista con el escritor espaol Santiago
      Montobbio fue publicada originalmente bajo el ttulo A potica da
      descoberta. Entrevista em exclusivo com Santiago Montobbio en O
      Primeiro de Jaineiro, das Artes das Letras; Porto, Portugal, 10 de
      setembro de 2007; http://tinyurl.com/353gvf).

Octavio Paz define la poesa moderna como tradicin de ruptura. En el
marco de la lrica espaola contempornea, su poesa dialoga ms
intensamente con la tradicin o con la ruptura? O cree que ya no est
vigente tal idea acerca del arte moderno?

Resulta especialmente penetrante y acertado el membrete de Oliverio
Girondo: La poesa siempre es lo otro, aquello que todos ignoran hasta que
lo descubre un verdadero poeta. Porque en poesa esencial es, en verdad,
el hallazgo y la aportacin original de cada poeta, el carcter nico e
insustituible de su voz y, de hecho, si ste no es tal, no hay poeta. Esta
aportacin, este hallazgo, implican siempre un ensanchamiento de la
realidad y de la poesa que la crea, y conlleva una ruptura con la
precedente. As, me parece acertada esta expresin de Octavio Paz: la
ruptura es ya una tradicin, ya que resulta inevitable, y la poesa moderna
se ha constituido as en una tradicin de ruptura. Aunque de una manera
laxa, mis poemas pueden inscribirse en una tradicin, o considerarse que
dialogan con ella. En mi obra potica pueden distinguirse varios tipos de
poemas (unos complementan, explican y hacen posibles a los otros), y stos
dialogan con ciertas tradiciones (de la poesa espaola contempornea o de
la poesa moderna), de las que seran eslabones, a la vez que una ruptura
en ellas, ya que estn marcados por una fuerte personalidad y constituyen
una aportacin original a las mismas. Quiz podra pensarse que mi poesa
dialoga ms esto se me pregunta con la ruptura que con la tradicin, en
atencin a la singularidad de su voz. En todo caso, es un personal punto de
equilibrio entre tradicin y ruptura, y as se constituye como un elemento
caracterstico de esta formulacin que de la poesa moderna hace Octavio
Paz.

Cules son sus principales referentes poticos?

Entre mis lecturas formativas y que contribuyeron a despertar mi amor por
la poesa, puedo destacar la de los grandes poetas del 27, algn gran poeta
cataln (Espriu, Foix), los poetas neogriegos de la generacin de 1930 y
tambin los autores hispanoamericanos, a los que siempre he sentido como
propios y entre los que mencionar, pensando en ese principio, a Borges,
porque otras devociones sern descubiertas mucho ms tardamente, ya muy
adulto, como el gran arte de poeta que hay en las novelas y cuentos de
Augusto Roa Bastos, o la poesa cristalizada de Roberto Juarroz. Junto con
un recuerdo para la delicadeza de la poesa de Manuel Altolaguirre, quiero,
entre los poetas del 27, destacar el nombre de Luis Cernuda. A parte de
estas lecturas iniciales, y las que han seguido y me han prestado ayuda y
compaa, adems de contribuir a despertar, como he indicado ya, mi amor
por la poesa, debo sealar que no he tenido nunca ningn modelo potico a
seguir (si a eso se refiere la pregunta), aunque obviamente s referencias.
Me parece una consecuencia lgica de la naturaleza de la creacin, que
consiste en la expresin profunda y radical de uno mismo. As mi poesa es
ajena a influencias. Pueden haber caminos cruzados de manera natural: si
escribimos poemas narrativos, cabe sealar que fue Cernuda quien abri esta
posibilidad en tiempos modernos en mi lengua. Pero este lenguaje puede
habrsenos impuesto, como a l, por necesidad ntima, de modo por completo
personal. Quiz sea el momento de sealar que mi poesa se ha escrito desde
una profunda soledad, y ha nacido en medio de un gran aislamiento. Y que
puede edificarse un territorio potico que para expandirse y crecer hacia
adentro se alimente sobre todo de s mismo.

Y sus motivaciones para escribir?

Mi motivacin principal para escribir ha sido la de salvarme a m mismo.
He comentado en alguna ocasin que la poesa es una rama civil y laica de
la soterologa, la ciencia de la salvacin, y lo afirmara de nuevo.
Podramos relacionarlo con el antiguo y griego aspecto catrquico del arte,
a travs del cual purgaramos o superaramos las pasiones que nos turban, y
acertaramos: as ciertos poemas sobre el suicidio (sobre los que algn
crtico ha llamado la atencin) pueden haberme ayudado a escapar a la
tentacin de ste, al expresarla (o conjurarla y realizarla de este modo en
el poema), y, ms en general, escribir poemas de indiscutible negrura
pueden haber contribuido a que llevemos una vida equilibrada y que no
traslucira esta tonalidad. As, escribo para salvarme, lo cual significa
expresar lo que ms profundamente soy, cifrarme a m mismo en mi ms
verdadera medida. Escribo por necesidad y desde un profundo amor. Con el
desprendimiento y la conviccin que slo da el amor. Adems de una
exploracin y ahondamiento en uno mismo, escribir es un ejercicio radical
de libertad.

Cmo el estudio del derecho, de la tica y de la filosofa marc su
trayectoria personal y literaria?

Para un escritor, los estudios convencionalmente considerados no tienen
ninguna importancia, y es natural que en tanto que artista tenga una
formacin esencialmente autodidacta. As puedo decir que ha sido en gran
parte en mi caso, en tanto que he sido siempre un lector que lee por
placer, segn los impulsos e intereses del momento, sin programas ni
sistemas prefijados. Para un artista, la pasin intelectual queda colmada
ya con el arte, y desde un punto de vista ntimo puede no desear ni
necesitar cursar estudios reglados. Pero esto puede resultar impensable en
su ambiente familiar y social y tambin una decisin suicida o al menos
equivocada para su incorporacin a la vida. El tiempo que nos toman los
estudios o trabajos ajenos a la literatura y que pueden oprimirnos por
impedirnos dedicarnos ms al arte es el mismo, con independencia de la
materia es igual, en este sentido, estudiar derecho que medicina o
ingeniera. Ancho es el vivir, todo nos nutre y nos conforma, y pienso que
es bueno tener intereses culturales variados, as como una formacin no
exclusivamente literaria. Porque, de algn modo, nada es ajeno a la
literatura. Aun ms necesario que la formacin y los estudios resulta no
sustraerse a las tensiones de la vida, estar prestos a traducir y expresar
las pulsiones que ella suscita y convoca en nosotros, desde el amor y
tambin la abominacin por ella. No es de la formacin acadmica y los
estudios de donde proviene la creacin artstica, sino de la necesidad de
expresin que surge de las contingencias de la vida. Desde ellas y la
misteriosa realidad de la experiencia interior se modula la personalidad
artstica y se produce la madurez de una voz.

El abandono, la muerte y la soledad permean su potica inicial. Escribir
es un acto de desafiar estas cuestiones que envuelven la existencia humana?

Entiendo que s. Es una manera de convocarlas, de explorarlas y ahondar en
ellas, acaso por ver si nos acercamos a su fondo y quedamos ms perfilados
o borrados sobre l: de crecer en ellas hacia adentro. Tambin, de acuerdo
con la vieja raz catrquica que como he comentado tiene mi poesa, de
purgarlas o superarlas. Todo ello es de algn modo tambin desafiarlas.
Escribir es, s, desafiar estas cuestiones.

Hasta qu punto su poesa opera sobre imgenes de cuo surrealista?

Obviamente mis poemas no podran considerarse inscritos dentro del
movimiento surrealista, pero s que puede estimarse que tienen imgenes de
este cariz. Lejos de ser poemas de esta escuela, y no habiendo sido un
especial seguidor de ella, persisten en ellos algunas de sus lecciones, ya
que estas imgenes a las que se refiere provienen del gran ejercicio de
libertad que supuso el surrealismo, de una liberacin y potenciacin de la
imaginacin que ha perdurado. Estas imgenes, a su vez, nacen as de manera
natural en mi escribir, se insertan en l de modo completamente espontneo.
Pervive este aspecto del surrealismo porque al potenciar la libertad en la
creacin no hizo sino ahondar en el sustrato natural de la creacin
artstica: foment y desarroll este aspecto, que est en su raz misma.
Cabra relacionar el modo personal en que estn empleados elementos
imgenes cuya proveniencia podra sealarse en el surrealismo con el modo
en que el movimiento se vivi y emple en Espaa. Luis Cernuda afirm que
era la corriente espiritual de la juventud de una poca ante la que no
quiso, ni pudo, permanecer indiferente y, como sabemos, en efecto
transform su poesa. Podramos completar esta bella aseveracin indicando
que, adems de definir una poca, estaba en el aire, en el ambiente de la
misma. Podra ejemplificarlo la experiencia de Un chien andalou: Luis
Buuel cuenta en sus memorias que, cuando la hizo con Dal, estaban
aislados los dos en Figueras, no conocan a ningn miembro del grupo
surrealista ni tenan contacto con ellos, y no ms que alguna mnima
noticia del movimiento; al conocer en Pars a Man Ray y Aragon, les dijo
que en algunos aspectos su pelcula poda considerarse surrealista, o que
al menos as se lo pareca a l, y tras proyectarla fue aclamada por los
miembros del movimiento como un producto emblemtico del mismo (al hacerlo
fueron, como dice, surrealistas sin etiqueta, y en Espaa haba publicado
ya poesas que podan considerarse tambin surrealistas sin haber odo
hablar nunca de surrealismo, fiel a una llamada que se oy aqu y all).
Tambin Lorca escribi Poeta en Nueva York aislado y lejos de los cenculos
parisinos, y los puentes por los que se abri camino el movimiento en el
pas fueron azarosos y frgiles: as Cernuda recordaba la importancia que
tuvieron para los poetas espaoles los pocos poemas que public en algunas
revistas Juan Larrea, y que fueron suficientes para abrir una puerta hacia
una nueva manera de hacer arte. El surrealismo en Espaa se emple de
manera singular, sin seguir estrictamente las pautas del movimiento, y as
por ejemplo no se utiliz la escritura automtica. En unas declaraciones
que recoge Gabriele Morelli en su edicin de Pasin de la tierra, Vicente
Aleixandre afirma que cada uno de los poetas de su generacin tena su
manera de escribir surrealismo. Este empleo personal del movimiento quiz
produjo frutos ms altos, extremo que podra cifrar el juicio de Cernuda
sobre Aleixandre, segn el cual el surrealismo obtuvo con l lo que no
tena en su tierra de origen: un gran poeta. Podramos decir algo semejante
del uso que del surrealismo hicieron los poetas neogriegos de la generacin
de 1930 y de los resultados que alcanzaron. Corriente espiritual de una
poca y de la que estaba impregnado el aire de la misma, fue utilizado en
Espaa de manera personal, con excelentes resultados. Y su presencia
perdur ms all de su poca y de los limites histricos del movimiento en
algunos aspectos, porque enlazaba con las entraas de la creacin, y dot
de mayor fuerza y libertad a elementos fundamentales de la misma; as, en
alguna medida su manera de expresar y hacer arte potico ha trascendido a
su tiempo, y se ha incorporado a quehaceres poticos no surrealistas, sino
que tienen de l slo estos aspectos. Es por ello que pueden considerarse
algunas o muchas de mis imgenes de cuo surrealista, y siguiendo en esto
la tradicin de mi pas entendiendo el empleo de este modo de hacer de un
modo muy personal.

En muchos de los poemas de El anarquista de las bengalas se presta la voz
al otro, empleando imgenes teatrales y cinematogrficas. Cul es el papel
de las dramatis personae en su escritura?

El conocido verso de Rafael Alberti (Yo nac respetadme!-- con el
cine) cifra una poca, como tambin lo hace aqul con que lo remed Jaime
Gil de Biedma: Yo nac (perdonadme) / en la edad de la prgola y el
tenis. Pero no es mi tiempo aqul en que el cine era una novedad
deslumbrante, y estaba presente, junto con otras, en la poesa de manera
expresa, y por otra parte no he sido especialmente cinfilo (podra
recordarse, a este respecto, el ttulo de un poema muy breve: Tendra que
ir ms al cine). La semejanza que seala de mi poesa con cine o teatro
puede explicarse por la que cabe percibir de manera natural entre las
artes, cmo sus modos de contar y representar pueden recordar a los de otro
arte, sin ser un autor especialmente empapado de ellos, y la presencia de
imgenes de ellas porque la poesa es tambin y fundamentalmente una
representacin. Un poema es una profunda expresin de uno mismo, pero a la
vez, en esa expresin, hay o media cierta distancia, ya que es una
representacin, una voz que se construye, y en este punto puede
emparentarse con los otros dos artes que cita. El papel de los dramatis
personae en mi escritura exige una respuesta ms concreta y detenida.
Dramatis personae es el ttulo de la ltima seccin de mi primer libro,
Hospital de inocentes, vertebrada por largos poemas narrativos, en lo que
podra calificarse de recapitulacin o incluso ajuste de cuentas con uno
mismo. Es un lenguaje nuevo y, sin duda, de modulacin moral (aparte de
que, tras una nueva actitud formal, apunta, claro, un trasunto moral).
Estos poemas de andadura meditativa, de cariz moral, narrativos, estn
presentes en otros libros contemporneos (hay alguno en la ltima seccin
de El anarquista de las bengalas), y tambin pueden encontrarse en otros
escritos ms adelante, con la natural evolucin en el tono. Podra decirse
que en estos poemas se escribe tanto con sabidura como con distancia
(como si a otro viera, dice el primer poema), y que en su postura el
poeta no encierra ninguna impostura. El ttulo de esta seccin est puesto
con el sentimiento de esto es lo que hay, es decir, de que ste y as se
anuncia es todo el teatro de que es ya capaz uno mismo, la voz y el modo
en que puede edificarse. Sera bueno sentir que este personaje que se
construye a s mismo tiene razn, es decir, que su voz vence porque
convence, y puede cumplir por ello con la nica subversin verdadera: que
el lector se la crea y as le exija, acompae y conmine.

Escribiendo sobre el poeta portugus Eugnio de Andrade, el crtico
Eduardo Loureno afirma: La Poesa no tiene nombre. A su imagen, el poeta
es el hombre desconocido. Cmo podra tener un nombre si la Poesa es el
hombre en busca de su nombre? Sin embargo, esa ausencia de s que la
palabra Poesa enmascara, es una llamada a todos los nombres reales del
hombre. En la medida en que, tambin en su poesa, la bsqueda y prdida
del nombre estn presentes, podra comentarlas?

En mi poesa estn presentes, en efecto, la conquista del nombre y tambin
su prdida, y la cuestin de la identidad al crear arte, de un modo tal que
las palabras de Eduardo Loureno me parecen especialmente acertadas y
tambin que no slo pueden relacionarse con mi obra potica sino que de
algn modo casi podran predicarse de ella en este aspecto. Es lo que puedo
afirmar, y sealar esta voluntad de apoderamiento, de conquista y forja de
un nombre que subyace en la escritura de los poemas, y tambin el temor y
la presencia de su prdida as el final del poema Los muertos (Porque
perdido el nombre, el vivir / es un descenso), o Donde tirita el nombre:
La soledad es una frontera donde tirita el nombre, / y detrs de ella no
hay ms que un infierno / donde las yemas de los dedos no guardan dibujos /
que puedan distinguirnos. Al escribir el artista forja, busca y crea su
nombre ms profundo y verdadero, y a la vez en cierto modo ste queda
diluido en su creacin. Es un poco con este sentido que la cuestin de la
identidad est tambin presente de una manera particular en mi poesa (y en
las palabras que me pide comentar). As recordara el primer poema de El
anarquista de las bengalas, Desde mi ventana oscura (La ciudad que nadie
ve, y es la ms grande, / es en la que trabajan y estn condenados / a ser
siempre iguales / todos mis nadies), y otro posterior, titulado
Continuada derrota del sistema decimal y que dice as: Planetario poeta
en tus enigmas: / nadie ser siendo t todos, / todos ser siendo ya nadie.
En ambos queda reflejada esta cuestin, y especialmente en el ltimo: ms
que escribir para todos y para nadie, como quera Nietzsche, al escribir se
es todos y se es nadie. A la vez, o yendo un poco ms lejos, se podra
afirmar que al salvarse a s mismo el poeta salva tambin a todos.

El premiado poeta brasileo Iacyr Anderson Freitas afirma que todo poeta
naci para ser antologado. Para usted, qu significa ser antologado?

Borges afirmaba que el destino de todo poeta era legar unos pocos poemas a
las antologas (y ni ste tendra el protagonista de su dstico Un poeta
menor: La meta es el olvido. / Yo he llegado antes). Puede parecer un
pobre destino, pero que de una obra quede una antologa de la misma me
parece natural: en una obra potica se alcanzan puntos ms altos, hay
poemas especialmente significativos y que resultan muy representativos de
una manera de decir y de crear arte, y es natural, como digo, que de una
obra perdure el conjunto de stos. Octavio Paz deca que las obras breves
resisten mejor el tiempo, y quiz la manera de resistirlo que tienen las
obras ms extensas es quedar cifradas en una antologa. Merece comentarse
la posibilidad que representa para un poeta el poder hacer una antologa de
su propia poesa. He tenido ocasin de hacer una por encargo de la
Universidad de Siena, y me ha permitido tomar en consideracin mi poesa
con la perspectiva de su conjunto, y organizarla de un modo ms orgnico y
fluido, y que resulta ms cercano a como se ha escrito. En algunos de mis
libros he dispuesto de un espacio tasado y reducido, lo cual me ha llevado
a privilegiar algn tipo de hacer; pese a esta limitacin de espacio, he
querido hacer libros, y que tuvieran unidad moral de tales. Una antologa
para la que se disponga del suficiente espacio permite una visin ms
equilibrada de una obra potica: posibilita organizarla de nuevo, y que el
lector pueda acercarse a ella con una nueva estructura, distinta a la que
sera una mera reunin de los libros como tales. Al compilar su poesa
completa, Gerardo Diego decidi que no iba a tocar los libros publicados, y
que los dejara como estaban. Puede sentirse entonces que los libros son
entendidos como algo fosilizado e intocable, aunque a la vez su decisin
resulta en parte comprensible y tiene algo de cierto, porque los poemas ya
han quedado en ellos enlazados y unidos de esa manera, fijados as, y no
podemos ignorarlo. Esas estructuras y organizaciones ya han tomado carta de
naturaleza dentro de una poesa. Es por eso que las he tenido presentes al
realizar esta antologa, pero slo en cierta medida, ya que he combinado
sus estructuras con una nueva ordenacin, respetando en parte los grupos de
poemas ya creados y a la vez ensartndolos y disponindolos entre ellos de
nueva manera, contemplando mi poesa como un todo. Hablo de la posibilidad
que supone para uno mismo realizar una antologa de la propia poesa, y que
permite trazar una visin de conjunto de ella que supere los
condicionamientos que a veces han motivado las estructuras ms impuestas (y
en este sentido ms artificiosas) de los libros, y que stas queden aunadas
en una ordenacin ms natural y fluida, que a la vez las funda y diluya.
Otra cosa es ser antologado por otra persona, destino que como he dicho me
parece natural para un poeta y que puede cumplirse con mayor o menor
fortuna segn el antlogo.

Qu supone para usted que su obra sea seleccionada y traducida al
portugus por otro autor?

Es una gran alegra que mi poesa pueda ser leda en esta lengua hermana,
y tengo en la mayor estima esta labor de seleccin y traduccin que
Fernando Fbio Fiorese Furtado ha llevado a cabo desde su sensibilidad de
poeta, y con gran acierto. Entiendo que las ha realizado desde un
sentimiento de cercana y comunin con mi poesa y entre ambas lenguas, y
que ello se trasluce en su tarea.

Cul es su principal desafo literario?

Vivir es un desafo y, a la vez, lo nico que podemos y debemos hacer.
Algo semejante sucede con el arte. Si es verdadera, la creacin artstica
implica, desde un radical ejercicio de libertad, un desafo: as me parece
que es esencialmente. Pero a la vez no me he planteado nunca mi escribir
como tal de manera premeditada o muy consciente, como programa o ideario,
sino que lo he llevado a cabo con la mayor y ms espontnea y libre
naturalidad. No me he impuesto ningn reto de manera previa o programada, y
escribir no ha tenido para m este sentido: he escrito lo que me ha sido
dado escribir, con pasin e intensidad, y a la vez con sencillez, sin
especiales deseos de alcanzar o transgredir nada. Creo que he cumplido el
destino que me era dado en arte con absoluta honestidad, y que he escrito
con fidelidad y rigor segn el dictado de lo que senta que deba escribir.
As la creacin artstica puedo sentirla como labor cumplida. No s cul
ser mi destino en arte en el futuro, si dar nueva vida a las palabras o
completar las ya escritas con el silencio, pero espero cumplirlo con igual
desinters, pasin y entrega. Porque escribir es y debe ser un desafo,
pero insisto en sealar que lo he llevado a cabo como la actividad ms
natural que pueda concebirse, en indisoluble unin con el vivir, actividad
tan natural e inevitable como podra ser el respirar. Creo que puede
encontrarse una exigencia y apuesta por esta naturalidad por y en el
escribir en el primer verso de mi primer libro (No es bueno apretar el
alma, por ver si sale tinta), y que he sido fiel al mismo en mi labor
potica.

Cmo analiza usted las polticas de fomento de la lectura en Espaa? Y
el papel de la literatura en la escuela?

Las polticas de fomento de la lectura en Espaa han sido siempre
espordicas e insuficientes, y en general no han resultado demasiado
afortunadas, quiz porque tampoco han tenido un enfoque atractivo que haya
ayudado a ello. Algo semejante podra decirse de los escasos programas que
sobre libros se han sucedido en la televisin, en inconveniente franja
horaria, habitualmente tediosos, mal conducidos y sin atractivo, por lo que
no logran despertar inters. No tengo una idea precisa de cul es el papel
reservado actualmente a la literatura en el colegio, pero creo que se le
presta un espacio y una atencin por completo insuficientes. El modo en que
se aborda la literatura en l suele estar aquejado de un mal endmico:
suelen hacerse leer textos de clsicos que difcilmente pueden conectar con
la sensibilidad de los muchachos. Habra que iniciarles en la lectura con
textos ms contemporneos y que les resulten ms prximos ya llegarn a
los clsicos ms tarde. As quiz se despertara su amor por la literatura
y su inters por la lectura, y no se desperdiciara la ocasin de
inculcrselos en una edad decisiva para su formacin, y en la que todo se
absorbe de manera plstica e inmediata. Es lamentable desaprovechar esta
oportunidad de abrirles esta ventana hacia ms vida, pero as suele
suceder. Vicente Aleixandre recordaba que los textos que le haban hecho
leer en el colegio no haban despertado en l ningn inters, y que ste
naci en l al leer a Rubn Daro, cuya poesa le haba facilitado su amigo
Dmaso Alonso en uno de los veranos que pasaban juntos. Si no ya su
vocacin, esta lectura s despert, al menos, su aficin por la poesa. Y
todos somos, en esto, Vicente Aleixandre, porque las lecturas que han hecho
nacer nuestro amor e inters por la literatura no son las que nos han hecho
leer en el colegio sino las que nos ha aconsejado algn amigo, hermano o
persona cercana.

Cul es su relacin con la poesa contempornea brasilea y portuguesa?

No tengo un conocimiento especialmente amplio de ellas, y he ledo algunos
de sus clsicos y autores principales. He procurado leerlos en ediciones
bilinges, que me permitieran poder adentrarme en el texto original, y
sentir as la msica y las palabras en esta lengua hermana, pese a no
haberla estudiado. Pero estas ediciones bilinges han sido tradicionalmente
pocas recuerdo una de los aos ochenta del maravilloso libro de poemas en
prosa de Eugnio de Andrade, Vertientes de la mirada / Vertientes do olhar.
Jean Cocteau afirmaba que un escritor debera tener sus lectores slo entre
las personas de su lengua, y quiero recordarlo porque me parece que es
fundamentalmente cierto. Pero quiz podramos hacer una excepcin entre las
lenguas romnicas y la natural comunidad que forman. As Borges censuraba
que se tradujera la Divina comedia al castellano, porque esto fomentaba la
supersticin falsa de que castellano e italiano eran dos idiomas
distintos. Puede calificarse de boutade, pero tambin reconocer que como
pasa con muchas de ellas encierra una verdad. Porque lo cierto es la
profunda cercana y hermandad que nos une a otra lengua romnica, la gozosa
semejanza que percibimos en su manera de sentir la realidad. As yo he
procurado leer la poesa brasilea y portuguesa en parte en lengua
original, con la ayuda de la traduccin. Confo en poder prescindir en el
futuro de esta ayuda, ya que espero estudiar y aprender pronto esta lengua,
y que ello me permita tener acceso a su poesa en su texto original, y as
poder leerla y apreciarla con mayor profundidad, y aumentar mi disfrute y
conocimiento de ella.

Qu es preciso hacer para romper el cerco que limita la difusin
literaria actualmente? En el caso de la poesa, la limitacin es aun mayor
en Espaa?

Sera preciso que la industria editorial, de periodismo y de libreras
tuvieran ms estimacin por el texto con valor artstico, y no estuvieran
tan plegadas a la voracidad comercial y sus rditos. Nos encontramos con
verdaderas imposiciones y absurdos. El frgil mercado de la poesa est
saturado por libros de poetas sin ningn valor, que publican merced al
amiguismo o las relaciones, y este extremo puede predicarse tambin de gran
parte de la crtica (si es que puede llamrsele de este modo), servil y
mediatizada, dos aspectos de la grosera moral que nos invade. El libro de
un poeta mediocre, y el espacio que le dedica una crtica absurdamente
elogiosa, desplazan y ahogan a autores ms valiosos, cuyas obras estn
inditas o publicadas de manera precaria y a las que el lector no puede
aproximarse. Debera, por supuesto, dedicarse ms espacio a la poesa en
las publicaciones y los suplementos literarios, y tener una mejor
distribucin, para que resultara ms presente para los lectores; as se
contribuira a ensanchar este mercado tan minoritario, viciado por males
endmicos. En Espaa encontramos tambin absurdos que no tienen explicacin
desde un punto de vista de cultura: a una literatura la define su idioma,
la nuestra es la escrita en castellano, pero hay dificultades para disponer
de las ediciones de los poetas hispanoamericanos. Uno debera poder
encontrar en una librera la poesa de Juarroz o Girondo tanto como la de
Machado o Alberti. Pero no es as.

** Jorge Sanglard
   jorgesanglard@yahoo.com.br
   Periodista brasileo (Juiz de Fora, Minas Gerais, 1954). Investigador
   musical, programador visual y productor cultural. Ha producido
   presentaciones para artistas como Egberto Gismonti, Arthur Moreira Lima
   y Clara Sverner. Ha trabajado para medios como Tribuna de Minas, Tribuna
   da Tarde, Movimiento, Em Tempo, O Primeiro de Janeiro y otros. Ha hecho
   proyectos grficos para medios de comunicacin y producciones
   discogrficas. Coordin la antologa potica Poesia em Movimento y
   colabor como investigador en el Dicionrio Houaiss Ilustrado da Msica
   Popular Brasileira del Instituto Cultural Cravo Albin.



=== John Jairo Junieles ===================================================
=== Todo lo que escribo es sobre algo que he perdido ====================
=== Gustavo Tatis Guerra ==================================================

Escribe como si filmara una pelcula. Con la cmara vertiginosa de quien
indaga en el otro lado ms all del paisaje. Sus palabras nos llevan al
lmite de lo inesperado, del absurdo urbano y de las iluminaciones y
decadencias del ser humano. Su obra se enriquece con diversas vivencias que
provienen del cine, la msica, la literatura universal, la cultura popular
y la tradicin oral del Caribe colombiano.

Mientras ms reafirma el patio enlunado de su aldea natal, ms abraza el
universo complejo de aquel nio extraado de llevar el nombre de un hermano
enterrado en el corazn del patio. Cada vez que se acuerda, piensa que su
hermano no ha tenido el privilegio de ver su propia sombra, de contemplar
el cielo bajo la luz de los naranjos. Sus palabras son tambin el reverso
de ese vaco.

Junieles nos dice: Siempre he visto mucho cine, me la paso imaginando
versiones nuevas de las pelculas que veo. Fue el cine lo que me llev a la
literatura. Si Manuel Puig tuvo su Rita Hayworth, Cortzar su Glenda
Jackson, y Cabrera Infante una larga lista, yo tengo las mas: Vanessa
Redgrave y Nicole Kidman. Cuando estoy triste me meto a un cine, y recuerdo
que en alguna guerra un soldado se hace el muerto para seguir viviendo.
Blue Demon fue mi ltimo disfraz de da de brujas en 1978.

Para l todo lo escrito hasta hoy son como dibujos en el agua. Se recuerda
a los seis aos, gritndole desde la ventana, a la gente que pasaba por la
calle. Se recuerda a los siete lanzando cosas por la ventana y a los ocho
lanzndose l mismo por la ventana. Es el mismo nio con cara de viejo
asitico que hace veinte aos vino al peridico con un cuento debajo del
brazo. Pero ms grande y con un ingenio creativo para juntar las palabras
con la intuicin de la msica.

Ese es John Jairo Junieles (Sinc, Sucre). Con siete libros publicados a
sus 36 aos, cuatro poemarios: Papeles para iniciar el fuego (1993), Temer
por m al final de estas lneas (prosa potica, 1996), Canciones de un
barrio en la frontera (2002), Viajero con pasaje a tierra extraa (2007);
una novela, Hombres solos en la fila del cine (2004), la antologa Alfabeto
del fantasma (2007), y su ms reciente libro de cuentos: Con la luz que me
queda basta (2007).

Es uno de los 39 escritores, menores de 39 aos, ms representativos de las
tendencias actuales en la literatura latinoamericana, escogidos entre 200
nombres postulados, a partir de la convocatoria Bogot 39: capital mundial
del libro. Ha vivido en Banff, un pueblo en las montaas de Canad, y en
Nueva York (cuando vi Times Square por primera vez, tuve asombro y miedo,
slo pensaba en lo lejos que estaba del patio de mi casa). En la
actualidad reside en Bogot, y estar en la prxima Feria Internacional del
Libro de Guadalajara.

De qu manera su inclusin en Bogot 39 repercute en su experiencia
personal como escritor? Qu significado tiene en este instante de su vida?

Es un estmulo que conlleva un compromiso significativo. Hay gente que
naci para salvar vidas en un hospital, para otros la vida es construir y
pulir sillas, sembrar la tierra, vigilar la entrada de un banco, cocinar.
Hay quienes eligen obtener dinero a cualquier precio; a costa del dolor
ajeno. Todos esos actos tienen un ntimo sentido para cada quien. Yo, por
mi parte, intento contar lo mejor que puedo las historias que se me
ocurren, y que me siento impulsado a contar. Ojal este proyecto me ayude,
de alguna manera, a tener tiempo para seguir leyendo, ver cine, investigar
temas y personajes que me obsesionan, y escribir, tachar y rescribir.

Creo que Bogot 39 es un reconocimiento a todos aquellos que insisten en
detenerse en medio de la calle a escribir cosas en papelitos, esos
obstinados en poner una palabra detrs de la otra, para contar historias
que tal vez sirvan de compaa o consuelo para alguien, ese alguien que
lee, escucha msica, o ve una pelcula para sentirse menos solo, mientras
hace frente a sus dilemas personales.

Cree que estamos ante una nueva generacin de escritores?, qu
singularidades cree que tienen los 39 escritores escogidos?

Son ms las cosas que unen a estos escritores, que aquellas que los
separan, por eso la categora de generacin, en este caso, me resulta
comprensible, y ojal adquiera ms sentido con el tiempo.

Naturalmente, no conozco a todos los escritores de la lista, pero en
aquellos que he ledo, identifico la preocupacin por contar eficazmente
una historia, como si siguieran la mxima del periodista literario Alberto
Salcedo Ramos: Todos los estilos son buenos, menos el aburrido.

Esta lista no acaba en estos 39 nombres, hay una muchacha a quien acaban de
romperle el corazn, y est encerrada en su cuarto escribiendo una carta
con hermosas lneas que nunca leeremos. Ella no lo sabe, pero tambin hace
parte de los que creen que al contar una historia, algo se est salvando en
este hermoso y horrible mundo.

Qu escritores de Amrica Latina o del mundo siguen ejerciendo en usted
fascinacin, influencia o sencillamente, un punto de referencia en su
formacin?

Son tantas las cosas imperceptibles que influyen en uno: un recuerdo
inesperado, una cancin en la radio, la unin de imgenes sin aparente
relacin, la conversacin con una amiga. Por el lado libresco, siempre
tengo cerca algn ejemplar de Borges, Vargas Llosa, Alfonso Reyes,
Faulkner, Onetti. Toda la poesa de Csar Vallejo y Edgar Lee Masters, el
periodismo de Gay Talese. Captulos de series de la tele como Dimensin
desconocida (The Twilight Zone) y pelculas de Fellini, de Sica, James
Ivory, Woody Allen, Scorsese, Tarkovski, y ltimamente Guillermo Arriaga.

De qu forma ha afectado en su escritura y en sus ficciones, la realidad
tormentosa de Colombia? Qu aspecto de esa realidad del pas le interesa
narrar o poetizar?

Lo que en realidad est en juego aqu es nuestra condicin humana: nuestra
capacidad de compasin hacia los dems, que va ms all de una tradicin
judeocristiana, pues de acuerdo con muchos bilogos, es esa compasin lo
que realmente nos diferencia de los animales.

Esta es una sociedad civil atrapada en medio de una guerra entre violentos
grupos de poder. Todas esas vidas inocentes, atrapadas en esta debacle,
deberan aparecer en nuestros cuentos y novelas, su tragedia y su
esperanza. Pero antes debemos aprender cmo hacerlo sin caer en el
panfleto, cmo contar los dolores ajenos como propios, y las alegras
ajenas como nuestras. Al mismo tiempo no desamparar nuestros fantasmas
personales.

Hay escritores que sienten y piensan que su misin no es solamente
escribir bien, sino trabajar de manera humanstica y activa en un mundo
mejor. Qu piensa de eso?

Aquellos escritores que se pretenden activistas sociales, que apuestan por
relatar lmpidamente situaciones que reflejan directa o indirectamente la
crisis del pas, suelen ser aquellos que escriben sin mucho atractivo. Si
al leer uno de mis poemas o historias, una sola persona se siente
acompaada, y cree que el mundo tiene ms sentido que antes, entonces habr
hecho una revolucin.

Qu experiencia personal, fantstica, extrema o epifnica ha tenido usted
que quisiera narrar?

Casi todo lo que he escrito es sobre algo que he perdido, en ese sentido,
quisiera escribir una historia a partir de mi hermano muerto al nacer, que
se llamaba como yo, y que mi familia sepult en el patio de mi casa en
Sinc, Sucre, en el Caribe colombiano. Ya hay un cuento corto donde me
aproximo al tema, pero espero desarrollarlo todava ms. No es con las
palabras, sino con los silencios que damos forma a lo impronunciable. Es
misterioso este hbito de forjar palabras como espejos, donde los hombres
descubran en otros aquello que se ocultan a s mismos.

Si el mundo acabara en 48 horas y le permitieran llevar 7 libros cules
llevara?

El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald. Luz de agosto, de Faulkner.
Los cachorros, de Mario Vargas Llosa. Antologa de Spoon River de Edgar Lee
Masters. Una antologa potica de Borges, y una antologa personal de
cuentos donde estn: Un lugar limpio y bien iluminado, de Hemingway; La
fuerza humana, de Rubem Fonseca, Adis, hermano mo, de John Chever; y
muchos cuentos de Ribeyro, Bashevis Singer, Ambrosio Bierce, Capote, y el
maestro Onetti.

** Gustavo Tatis Guerra
   gtatis@eluniversal.com.co
   Escritor y periodista colombiano (Sahagn, Crdoba, 1961). Premio
   Nacional de Periodismo Simn Bolvar, 1992. Nominado en tres
   oportunidades a ese mismo premio en 1993, 1995, 1997. Gan en 2003 el
   Premio de Periodismo lvaro Cepeda Samudio. Autor de los poemarios
   Conjuros del navegante (1988), El edn encendido (1994), Con el perdn
   de los pjaros (1996), La ciudad amurallada (Crnicas de Cartagena de
   Indias) (2002), Un secreto prodigioso (Crnicas y reportajes a nueve
   grandes creadores), en coautora con Juan Grisolle (2003) y Alejandro
   vino a salvar los peces, Premio Nacional de Cuento Infantil Comfamiliar
   del Atlntico (2002; publicado por Panamericana, 2003).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Reflexiones en torno a la literatura, lo esttico y la temtica gay ===
=== (Primera de tres partes)      Armando Segura Morales ==================

                                           Shakespeare no nos har mejores,
                                        tampoco nos har peores, pero puede
                                             que nos ensee a ornos cuando
                                              hablamos con nosotros mismos.

                                         Harold Bloom, El canon occidental.

1

La produccin de obras literarias cuya temtica se centra, primordialmente,
en abordar el quehacer de sujetos con orientacin homosexual, se ha
incrementado notablemente, sobre todo, en las ltimas dcadas del siglo XX.
El Movimiento de Liberacin Homosexual y la consiguiente salida del
clset introdujo nuevas variantes en el hacer y decir en las modernas
sociedades occidentales. Por ejemplo, la acepcin: cultura gay y sus
variantes, literatura gay, danza gay, escultura gay, teatro gay, etctera,
son categoras cotidianas que ya forman parte de nuestro acervo lxico y
cultural.

Sin embargo, habra que tomar la anterior aseveracin con sus debidas
reservas. Partiendo de la premisa, en donde se concibe a la dimensin
cultural (1) como el cmulo de estructuras y manifestaciones de ndole
social, religiosa, literaria, artstica, intelectual, etctera, de una
sociedad especfica; valdra la pena cuestionarse si la produccin de
cualquier obra artstica elaborada por un individuo cuya orientacin
sexual sea diferente a la heterosexual, o en su defecto, pensemos en la
creacin de cualquier obra que aborde la temtica homosexual, escrita o no
por un gay, fue pensada, por su creador, para ser apreciada y consumida,
nica y exclusivamente, por el grupo humano que aparece involucrado en la
temtica (mujeres, judos, homosexuales, clrigos, nios, presos polticos,
etctera). Razonar as limita la posibilidad y riqueza que trae consigo la
obra artstica. En este sentido, la propuesta de una obra de arte
(produccin, recepcin y crtica), es una idea que abarca y se dirige a lo
humano, a lo universal, por lo tanto su valor, su clasificacin, su
lenguaje, debe ser juzgado, primordialmente, en funcin de su valor
esttico.

La temtica gay en una obra literaria o cualquier otra temtica forma
parte de una preocupacin humana (como tambin lo pueden ser el aborto, la
violencia, la ignominia, la injusticia, etc.), o incluso, tambin puede ser
un mero pretexto que lleve al poeta a hablarnos de su visin particular de
ese mundo. De cualquier forma, la temtica (el decir) forma parte de la
obra literaria (si as se quiere ver), sin embargo, ello no es un elemento
determinante que permita otorgar per se una categora esttica (el
escribir) a la misma obra. Para que esto ocurra es necesario que se
conjugue una serie de elementos que nos permitan situar el escribir y el
decir en una novelstica especfica (2). Al respecto, Mario Vargas Llosa
(La vida intensa y suntuosa de lo banal, prlogo a La seora Dalloway, de
Virginia Wolf), advierte que: A veces, en las obras maestras que inauguran
una nueva poca en la manera de narrar, la forma descuella de tal modo
sobre los personajes y la ancdota que la vida parece congelarse,
evaporarse de la novela, y desaparecer devorada por la tcnica, es decir,
por las palabras y el orden y desorden de la narracin.

Los razonamientos del autor de La fiesta del Chivo giran en torno al
proceso de estetizar la realidad a travs de la ficcin, es decir, se trata
de emanciparse de la realidad real, imponerse al lector como una realidad
distinta, dotada de unas leyes, de un tiempo, de unos mitos u otras
caractersticas propias e infalibles (idem). De esta manera, los criterios
estticos son la gua que marcar una nueva forma de contar historias sin
importar la temtica que se aborde, de lo contrario, si tratamos de
etiquetar, por encima de los indicadores estticos, a la literatura,
imponiendo ideologas, preferencias sexuales, cuestiones de gnero,
partidismos polticos, tendencias psicolgicas, con el propsito de mostrar
fehacientemente la defensa de la ideologa o el devenir del grupo en
cuestin, seguramente no habremos contribuido al enriquecimiento del
quehacer literario; por el contrario, habremos acudido a una suerte de
ficcin fracasada que pretende reproducir lo real. La literatura es otra
cosa, logra aniquilar lo real, transfigurarlo, en suma, la literatura
nicamente entiende el lenguaje de lo literario.



2

Lneas arriba expres la necesidad de utilizar a lo esttico, como criterio
e indicador nico, a fin de determinar la vala de una obra artstica;
independientemente de la temtica que trate.

En este sentido, la propuesta de agrupar obras artsticas bajo los
criterios de lo cannico nos permitir poner por encima de cualquier
temtica, orientacin sexual, intenciones polticas, etc., su vala
esttico-artstica.

A partir de este momento, nicamente me referir al problema de la
literatura con temtica homosexual, siempre inmersa dentro de la idea de lo
cannico, y a su vez, tratar de evidenciar algunas categoras estticas
que permiten dar continuidad artstica y a su vez enriquecer el discurso
homosexual.

Pero, qu es un canon literario? Qu elementos lo conforman? Quin o
quines deciden la canonizacin de una obra literaria? Finalmente, podemos
hablar de un canon literario dentro de la narrativa con temtica
homosexual?

Harold Bloom (3) insiste en defender la idea de lo cannico, entendindose
sta como sinonmica de autoridades en nuestra cultura occidental, muy
por encima de las diversas propuestas terico-ideolgicas literarias
contemporneas existentes las cuales Bloom identifica como las seis ramas
de la Escuela del Resentimiento: feministas, marxistas, lacanianos,
neohistoricistas, deconstruccionistas y semiticos.

En ese sentido, es conveniente detenernos a observar cuidadosamente las
reflexiones que Bloom hace de la conformacin y socializacin del canon
occidental. l mismo se pregunta: qu hace cannicos a un autor y a su
obra? La respuesta, en casi todos los casos, ha sido indudablemente la
extraeza, sin embargo, al utilizar dicho trmino, Bloom lo entiende como
una forma de originalidad que o bien no puede ser asimilada o bien nos
asimila, de tal modo que dejamos de verla como extraa (4). El ejemplo
exacto para evidenciar la paradoja anterior lo encuentra Bloom en Walter
Pater, el cual defini el Romanticismo como la suma de la extraeza y la
belleza. El smil de Pater, asegura Bloom, no slo se extiende a los
romnticos sino a toda la escritura cannica. En este sentido, al leer una
obra cannica por primera vez se experimenta un extrao y misterioso
asombro y casi nunca es lo que esperbamos (5).

Otro rasgo de lo cannico se reconoce en las obras que tienen la capacidad
de hacerte sentir extrao en tu propia casa. Por ejemplo: El paraso
perdido, Fausto, segunda parte, Hadji Murad, Peer Gynt, Ulises y Canto
general, entre otros. Por otra parte, William Shakespeare, dice Bloom, el
ms grande escritor que podremos llegar a conocer, a menudo da la impresin
contraria: nos lleva a la intemperie, a tierra extraa, al extranjero, y
nos hace sentir como en casa. Su poder de asimilacin y contaminacin es
nico, y constituye un perpetuo reto a la puesta en escena y la crtica
(6).

Para Bloom, la extraeza que nunca acabamos de asimilar, o que se
convierte en algo tan asumido que permanecemos ciegos a sus
caractersticas, es un signo imprescindible de originalidad que no el
nico de toda obra que se precia cannica.

Bloom reconoce en el proceso de influencia literaria o la angustia de
las influencias (7) un intertexto que determina la tradicin potica, a su
vez que observa las relaciones psquicas, histricas y de imgenes que
describen la interrelacin entre textos. En este sentido, la carga de las
influencias determina la originalidad significativa dentro de la tradicin
literaria occidental. sta, a su vez, acude a un proceso dialctico que
supera la idea de un mero amable proceso de trasmisin. Por el contrario,
se gesta una lucha, entre el genio anterior y el actual aspirante, en la
que el premio es la supervivencia literaria y por supuesto la inclusin en
el canon.

Harold Bloom analiza cuidadosamente las etapas por las que atraviesa una
obra literaria antes de ser considerada cannica. Su punto de partida
inicia con la relacin individual de un lector y un escritor; dicho proceso
afirma es vlido siempre y cuando el valor esttico pueda reconocerse o
trasmitirse. Por el contrario, valorar una obra artstica olvidando su
fuerza esttica, o bien, reducirla a una ideologa, a una postura sexual,
al contraste con la veracidad de hechos histricos, a la apologa de una
lectura basada en valores ticos o con fines didcticos morales, nos
llevar, irremediablemente, a un anlisis literario reduccionista, parcial,
pero sobre todo errneo. Bloom insiste, ...el yo individual es el nico
mtodo y el nico criterio para percibir el valor esttico. Pero el yo
individual, admito muy a mi pesar, se define slo en contra de la
sociedad, y parte de su agn con lo comunitario inevitablemente participa
del conflicto entre clases sociales y econmicas (8). Bloom deja clara su
postura con respecto a la supremaca de lo esttico sobre otros
intertextos existentes en la obra literaria. Nos dice:

      Leer al servicio de cualquier ideologa, a mi juicio, es lo mismo
      que no leer nada. La recepcin de la fuerza esttica nos permite
      aprender a hablar de nosotros mismos y a soportarnos. La verdadera
      utilidad de Shakespeare o de Cervantes, de Homero o de Dante, de
      Chaucer o de Rabelais, consiste en contribuir al crecimiento de
      nuestro yo interior. Leer a fondo el canon no nos har peores o
      mejores personas, ciudadanos ms tiles o dainos. El dilogo de la
      mente consigo misma no es primordialmente una realidad social. Lo
      nico que el canon occidental puede provocar es que utilicemos
      adecuadamente nuestra soledad, esa soledad que, en su forma ltima,
      no es sino la confrontacin con nuestra propia mortalidad (9).

Bloom no concibe la cognicin literaria sin la memoria cultural, y sta
descansa en el canon. La idea de la memoria cultural tiene que ver con el
proceso de seleccin ya que sera imposible leer todo lo que se produce en
una poca y tal como hemos observado, dicha acumulacin acude a una serie
de requisitos que directamente enriquece, estticamente e interiormente al
autor y por consiguiente al lector. Autoridades en el tema han llamado a
este proceso como lo sublime cuya pretensin directa es trascender los
lmites, incluso de la literatura, de lo esttico.

Contrario a lo que se piensa, el canon literario no nos sumerge en la
cultura, tampoco nos libera de la ansiedad cultural. Por el contrario,
confirma nuestras ansiedades culturales, aunque ayuda a darles forma y
coherencia (10). Lo cannico, como la piedra angular de un edificio, es
aquello que no puede moverse sin el riesgo de que la estructura se
derrumbe.

La idea de trasmisin del canon, o mejor dicho, la de los responsables de
la eleccin de las obras cannicas, no descansa en la pluma de los
crticos, ni en el poder de los polticos o la sabidura de los acadmicos,
por el contrario, Bloom asegura que los propios escritores, artistas y
compositores determinan los cnones, tendiendo puente entre poderosos
precursores y poderosos sucesores (11). Tomando en cuenta las reglas y
procesos anteriores, la idea de canon deja de ser sinnimo de lista de
obras importantes; por el contrario, su concepcin va ms all, radica en
indagar en la obra literaria su carcter de producto de evaluaciones
sociales, condiciones de legibilidad e ilegibilidad y coyunturas
histricas, que a su vez, fijan las reglas y los lmites de la obra
artstica.

Si Harold Bloom enfatiza y polemiza sobre el proceso de Influencia
literaria o la angustia de las influencias, que se observa en toda obra
literaria, Edward Said encuentra la finura en la idea bloomiana y la
contextualiza en el universo de los grupos marginados.

Said no se limita a estudiar, exclusivamente, los mecanismos de la
influencia de Europa y Norteamrica en Amrica Latina y viceversa, como si
fuera una relacin lineal comunicativa. Observa una rica trasmisin entre
los mecanismos de la relacin de Occidente extendindolos a frica u
Oriente. Reconoce que dicho proceso es una relacin de constelaciones
complejas que va ms all de intercambiar visiones culturales sobre los
distintos mundos. Es decir: el estudio de la relacin entre Occidente y
sus otros, culturalmente dominados por aqul, no constituye nicamente
una manera de comprender esa relacin de desigual entre interlocutores
desiguales, sino tambin un modo de aproximarse a la formacin y el
significado de las prcticas culturales occidentales en s mismas (12).

Dentro de las prcticas culturales occidentales a las que Said se refiere,
se encuentran los grupos marginados o de resistencia. Citar como
ejemplo, el anlisis a una de las obras literarias, que a su juicio,
denotan relaciones de poder enmascaradas, que llevan al personaje a tomar
posicionamiento sobre su condicin de marginado:

En El inmoralista (1920) de Andr Gide, se encuentra el rompimiento y a la
vez la reflexin, de un hombre que llega a reconciliarse con su latente
homosexualidad, permitindose que ella lo separe no slo de su mujer
Marceline y de su carrera, sino hasta de sus propios designios. Said
apunta: Michel es un fillogo cuyas investigaciones acadmicas acerca del
brbaro pasado de Europa le revelan sus propios instintos reprimidos,
apetencias y tendencias. Como en Muerte en Venecia de Thomas Mann, el
paisaje muestra una localizacin extica, justo en los confines de Europa o
ms all; en el inmoralista el paisaje fundamental es la Argelia francesa,
lugar de desiertos, oasis, languidez y nios y nias amorales (13).

Los vasos comunicantes de los personajes van ms all de la denuncia de
prcticas sexuales anormales y la inclusin del poderoso en stas.
Significan el autoconocimiento del individuo y la pertenencia, y lucha
posterior, de un sujeto especfico en grupos minoritarios marginados: el
homosexual. De esta manera, el trnsito del personaje sibarita (Dorian
Gray) de Oscar Wilde cuya homosexualidad es sugerida, a los terribles
personajes de Jean Cocteau o Jean Genet, cuya condicin de homosexual es
totalmente abierta y laureada, recorren la influencia de constelaciones
sugerida por Said y definen un mundo marginado que busca acomodo y
supervivencia en un Occidente marcado por la moral y la homofobia.

La construccin de un mundo y un lenguaje literario que nos remite
cualitativamente a cdigos especficos, a un habla especfica, a
vestimentas especficas, y a prcticas sociales y sexuales, socorridas
frecuentemente por el sujeto homosexual; automticamente nos remite a
reconocer a un individuo con esas caractersticas. Sin embargo, su
inclusin al mundo literario lo despoja de toda malsana intencin, de
formar un ghetto y una cultura paralela, en la que el sujeto se encuentra
inserto. Por el contrario, su propuesta literaria, influenciar si es que
existe una propuesta esttica valiosa y novedosa, a la incipiente
novelstica.

En este sentido, hablamos de un enriquecimiento del fenmeno literario,
gracias a la inclusin de nuevos tratamientos de las temticas, de nuevas
formas de narrar, de nuevas formas de ver el mundo, en fin, de nuevas
propuestas estticas; y no a la creacin de un apartheid gay, que
nicamente se cerrar detrs de la falacias de defender una cultura de
marginados.



Bibliografa general (inicial)

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Notas

 1. La idea de nombrar a toda manifestacin social realizada por el hombre
    como dimensin cultural, tiene que ver con lo que plantea Bolvar
    Echeverra (Definicin de la Cultura; UNAM, 2001): toda reproduccin
    de la sociedad humana presenta una consistencia doble: es un proceso
    puramente operativo o material y es, al mismo tiempo, un proceso
    semitico o espiritual. En ese sentido, la definicin de cultura
    tendr siempre que concebirse bajo esa dada.

 2. Utilizar la acepcin novelstica tomando en cuenta las siguientes
    consideraciones: Alejo Carpentier asegura que: Puede producirse una
    gran novela, en una poca, en un pas. Esto no significa que en esa
    poca, en ese pas, exista realmente la novela. Para hablar de la
    novela es menester que haya una novelstica (A. Carpentier. Tientos y
    diferencias, Montevideo, Arca, 1967, p. 5). Por su parte, Margo Glantz
    (Esguince de cintura, Mxico; Conaculta), advierte que la creacin de
    dicha novelstica es la gestacin de una corriente literaria que se va
    contagiando de influencias cosmopolitas, a la vez que se inspira en la
    tradicin anterior, aunque pretende ser en el fondo una narrativa de
    ruptura.

 3. El canon occidental, Espaa, Anagrama, 1995. 585 pp.

 4. Ibd. p. 13.

 5. dem.

 6. dem.

 7. Harold Bloom utiliz ste termino de manera irnica, al definir la
    postura de la Escuela del Resentimiento frente al proceso de la
    influencia literaria. Al respecto apunta: ...van incluso ms lejos al
    afirmar que se hallan libres de cualquier angustia provocada por la
    contaminacin: cada uno de ellos es Adn al despertarse. No conciben
    ningn momento en que no fuera como ahora, autocreados,
    autoengendrados, su genio es slo suyo (Ibd. p. 17).

 8. Harold Bloom, op. cit. p.33.

 9. Ibd. p.40.

10. Ibd. p. 535.

11. Ibd. p. 530.

12. Edward W. Said. Cultura e imperialismo. Espaa, Anagrama, 1996. pp.
    299.

13. Ibd. pp. 300.

** Armando Segura Morales
   prroust@yahoo.com.mx
   Docente mexicano (Ciudad de Mxico, 1965). Ensea literatura en la
   Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx). Ha
   publicado artculos en revistas del bachillerato universitario.



=== La leccin social ante el problema de la globalizacin ================
=== y la unidad latinoamericana en la obra Guatemala de Jos Mart ========
=== Huberto Estrada S. ====================================================

                                           A la memoria del amigo y hermano
                                                   Franz Galich Mazariegos,
                                       escritor e intelectual guatemalteco.

Los ciclos de la unidad latinoamericana y concepcin del mundo

Uno de los rasgos del capitalismo es su capacidad de adaptacin a otras
formas y tipos de produccin, lo cual de manera directa e indirecta se
manifiesta en la complejidad y versatilidad del andamiaje ideolgico e
institucional del que se hace acompaar, elemento que estar presente en
las diferentes etapas de la historia regional, especialmente en el caso de
Guatemala, generando una acumulacin y lastres de tareas histricas
pendientes de superar para instalar un proceso democrtico.

La afirmacin anterior es una de las conclusiones a las cuales la reflexin
que la lectura de la obra Guatemala, del Maestro Jos Mart, nos permite
arribar. Por otra parte nos permite reflexionar sobre la importancia que,
para su poca, tuvo el rgimen liberal como estructura y sistema en un
momento histrico determinado y como parte del ciclo del liberalismo,
dentro de un proceso ms amplio, de la historia latinoamericana.

La reflexin motivada por la lectura tambin revela al liberalismo, en la
etapa que corresponde al gobierno de Justo Rufino Barrios, como un
resultado, es decir como punto de partida de un proceso que abre mltiples
posibilidades para impulsar el desarrollo del pas y de la regin.

Permanecen en la actual formacin social guatemalteca rasgos semifeudales,
que se manifiestan de mltiples maneras tanto en el sistema social de
produccin como en el sistema jurdico e ideolgico y otras tantas
expresiones de la vida social. Adems la adaptacin al sistema neoliberal
de la economa mundial, entre otros elementos, se caracteriza por
constituir una nueva etapa del proceso latinoamericano, marcado por la
pugna entre los intereses nacionales por el desarrollo, por una parte, y
por otra, el predominio de la alianza de los regmenes oligrquicos locales
y el capital transnacional.

En cuanto a Centroamrica, el proceso de la integracin ha avanzado
formalmente en medio de serios obstculos, pudindose afirmar que ha
logrado sentar ciertas bases, sin embargo y entre otros temas, hay aspectos
esenciales pendientes que es indispensable considerar: a) la necesidad del
desarrollo de un mercado interno y con ello la generacin de resultados
frente a la extrema pobreza que vive cada uno de nuestros pases, b) el
proceso de globalizacin, o mejor dicho, de dominio y control del capital
transnacional de las economas, incluyendo las llamadas pequeas, proceso
que genera una liberalizacin anrquica y deformante, incluyendo a las
fuerzas productivas con nefastos efectos sociales, y c) el problema de la
an pendiente independencia econmica, que sujeta y pone al pas a merced
de la red que resuelve los problemas de la economa dominante (1).
Indudablemente, como deca, hay otros aspectos importantes y consecuencias,
ya que en su conjunto el neocolonialismo y la dependencia generan
subordinacin y estrechez ideolgica, lo que limita la vida social y el
planteamiento de posibles propuestas polticas de solucin a los problemas
nacionales.

Asistimos a una nueva etapa histrica. Para algunos la etapa neoliberal es
un momento de oportunidades para mecnicamente lograr la insercin del pas
y de la regin en la economa mundial. Esto ya esta sucediendo, y en lo que
va del proceso, la pobreza, las desigualdades sociales y los problemas
nacionales se han agravado; problemas similares se viven en todo el mundo,
adems del deterioro del medio ambiente y de las condiciones de vida. Razn
tena Mart al enfatizar sobre la posicin estratgica de Guatemala al
decir: Pueblo sentado en el corazn del continente (2), ya que
histricamente ha sido un eje tanto en el plano econmico como geopoltico
del desarrollo econmico, social y poltico de Amrica Latina, papel
acrecentado en las ltimas dcadas, especialmente, por su posicin
geogrfica. Tal situacin demanda mucha ms responsabilidad, mucho ms
estudio, anlisis y el asumir de alguna manera la vocacin martiana (3).

Mart nos sita en la poca en que el ciclo de las revoluciones liberales
se instalan en Centroamrica despertando entusiasmos, es decir hay
expectativas, y cierta fe, en que el status quo puede cambiar para bien de
la humanidad, en especial para el continente latinoamericano. Se despiertan
las reacciones de las semiderrotadas fuerzas conservadoras, de intereses de
grupos e individuos, aunque lo paradjico, en el caso de la revolucin
liberal guatemalteca, es que descansa sobre la base de la oligarqua
tradicional y comercial, y de facciones liberales en disputa del poder
econmico, lo cual genera un cuadro de contradicciones de los ms diversos
niveles y la limita objetivamente. La inestabilidad poltica regional en
ese histrico momento es profunda: All, en horas perdidas, buscan los
curiosos peridicos de Sur y Centroamrica, por saber quin manda y quin
dej de mandar (4). La regin se caracterizaba por el profundo
desconocimiento y divisionismo sobre su realidad y problemtica.

Es dentro de ese marco de caos centroamericano donde Mart describe
importantes procesos sociales, como el del mestizaje, que podra dar a luz
una soberbia mariposa y por otra parte enfatizando el tema de la unidad
latinoamericana como proceso de construccin a costa de luchas y
sacrificios: Por primera vez me parece buena una cadena para atar dentro
de un cerco mismo a todos los pueblos de mi Amrica! (5). A la luz de la
visin martiana, hoy podemos afirmar que el nivel de unidad latinoamericana
alcanzado no ha sido fcil, como se demuestra en la obra, precisamente
porque como resultado, es parte tambin del esfuerzo nacional y regional,
que implica superar etapas y obstculos histricos, y la agresiva reaccin
a la misma. Prevalecen incomprensiones e ignorancias sobre la historia y la
realidad de Amrica, sobre la vigencia, como es el caso, de las
concepciones de las culturas indgenas como civilizaciones transcendentales
regional y mundialmente (6).

Dcadas ms tarde, la denominada generacin literaria guatemalteca de 1920
(Asturias, Braas, Cardoza y Aragn...) tratar la misma problemtica
frente a las dictaduras y sobre la respuesta de los intelectuales (7).

Tambin es importante destacar que los contenidos y anlisis del libro
Guatemala deben comprenderse en el conjunto de la obra de Jos Mart, y de
esta manera brindar un mejor seguimiento y sistematicidad a los conceptos y
temas tratados en la misma.

La obra Guatemala fue publicada aproximadamente en 1878, concentrndose en
la vida social de Guatemala como punto de partida para verificar lo que
suceda en Latinoamrica, es decir mostrar de manera reiterada las
posibilidades objetivas y subjetivas para realizar transformaciones
sociales, llamando la atencin sobre las dificultades respecto de la unidad
regional, como una de sus principales limitaciones. Como se indica antes,
el problema de la divisin y el aislamiento, como resultado de la situacin
colonial, es destacado por el autor: As nos dejo la duea Espaa,
extraos, rivales, divididos... (8). Sin embargo llama la atencin sobre
los rasgos comunes del continente, partiendo del comentario que sobre el
reino de Guatemala hace el padre Domingo Juarrs (9), mostrndonos una
Guatemala con posibilidades para profundizar en su desarrollo histrico, a
travs de la descripcin geogrfica-histrica, destacando diversos aspectos
de la realidad que est observando, y en un momento histrico en el cual
las concepciones del mundo estaban dominadas por corrientes filosficas
idealistas, y en gran medida metafsicas.

Hay que destacar la profunda capacidad del autor para analizar y sintetizar
de manera amena y contar, como l dice, lo que est ocurriendo en el pas
en una etapa trascendental, como lo fue su despertar al mercado capitalista
por la va de la produccin del caf, proceso de transformaciones, y
advirtiendo paralelamente sobre la deformacin de la estructura productiva
y social. La narracin, sin duda alguna, est matizada por su propia
cosmovisin: Toda muerte es principio de una vida (10).



Cardoza y Aragn, Manuel Galich, Ricardo Estrada, Franz Galich y Mart,
Guatemala como punto de partida

Dice el Maestro: Estudiar a la falda de la eminencia histrica del
Carmen, en medio de las ruinas de la Antigua, a la ribera de la laguna de
Amatitln, las causas de nuestro estado msero, los medios de renacer y de
asombrar. Derribar el cacaxte de los indios, el huacal ominoso, y pondr
en sus manos el arado, y en su seno dormido la conciencia (11). En tales
palabras reconoce en primer lugar el estado en que se encuentran la regin
y el pas, y paralelamente, en el proceso de su exposicin, se refiere a
los medios, o sea la riqueza y posibilidades con las que se cuenta para el
renacer y asombrar de Guatemala.

La coincidencia con la obra Guatemala, las lneas de su mano, de Luis
Cardoza y Aragn, es profunda, tanto en el anlisis como en la vocacin de
los dos maestros: transformar la realidad y generar riqueza social. ...Mi
misin es contar, expresa Mart. Y lo hace con conciencia sociopoltica,
como dira Cardoza y Aragn. Tanto Cardoza y Aragn como Mart encuentran
en La Antigua un lugar universal para sus reflexiones y verificaciones
sobre Guatemala y Amrica. En alguna ocasin, en Managua, comentaba otro
gran latinoamericano, y estudioso profundo de Mart, Manuel Galich, la
importancia de Mart, de su obra, ocasin en que conversamos sobre las
figuras de A. C. Sandino y el general Morazn. Por mi parte coment de un
trabajo suyo, Mapa hablado de Amrica Latina en el ao del Moncada, valioso
estudio que destaca el potencial sociopoltico de nuestra Amrica y el
sistema de contradicciones del momento histrico, y sobre todo, orientador
para el tratamiento de nuestros problemas.

Los lugares de reflexin mencionados han sido tambin puntos de
coincidencia con otros intelectuales guatemaltecos, as el escritor Ricardo
Estrada h., cuando se refera a su amistad con Flavio Herrera y otros
escritores, y sus conversaciones respecto de los problemas guatemaltecos,
comentaba sobre sus visitas a Amatitln (12).

La novela de Franz Galich Mazariegos, En este mundo matraca, se desarrolla
en Amatitln, de fondo aparece el papel econmico de sus lugares dentro del
proceso liberal, y ahora neoliberal, de amaticuaches, como l dira.

La descripcin-anlisis del estado material e intelectual de la Guatemala
de ese perodo, en particular sobre la variedad y nivel de las fuerzas
productivas, hace recordar tambin la hermosa descripcin de Cardoza y
Aragn en el captulo Bengala geogrfica, Mi Guatemala morena y mgica
(13).



La formacin social guatemalteca, las fuerzas productivas, su potencial y
la riqueza humana. Las relaciones de produccin. La renta del suelo, el
trabajo forzado, los derechos de los pueblos indgenas y el ideal liberal

Mart analiza el momento en que se encuentra la formacin social
guatemalteca, partiendo de la descripcin de las caractersticas de los
principales medios y fuerzas de produccin, en sus diversas
manifestaciones; hace referencia a la situacin del movimiento intelectual
y a las condiciones, posibilidades y requerimientos de la ciencia y la
tcnica. Destaca su exposicin a partir de las ciudades, como es el caso de
Quetzaltenango, para generalizar, regin por regin, mientras comenta
acerca de los recursos principales con los que se cuenta: caf, azcar,
trigo, maz, verduras, ganado, madera, cacao, el hule, el maguey y el
tabaco. Metales como el oro y la plata, y la actividad minera; puntualiza
sobre los recursos naturales locales, como es el caso de Palin (14).

Llama la atencin al tema de la calidad del suelo, su riqueza, el
crecimiento de las haciendas en la regin de Pochuta, y al proceso de
entrega de tierras por parte del gobierno y a las limitaciones en cuanto a
disposicin de fuerza de trabajo (15). Y es que la historia de la
explotacin del suelo en Guatemala es referirse al monopolio de la
propiedad sobre la misma, vestigio feudal, versus el concepto de propiedad
en el sentido del capitalismo industrial, de la libre competencia,
monopolio que permite obtener ganancias extraordinarias, pero adems con el
monopolio se concentran y centralizan otros principales medios de
produccin, incluyendo los recursos naturales y, esencialmente,
adscribiendo al campesino y su familia a las grandes fincas, y con ello
generando un proceso de colonialismo y vasallaje derivado de dicho
escenario. Ello genera tambin contradicciones, establece lmites objetivos
para los intereses oligrquicos, por ejemplo, y en desacuerdo con el ideal
liberal, querer extender la enseanza, la educacin, y el acceso a la
ciencia y la tcnica, en abierta oposicin al discurso sobre la democracia.
Los lmites permanecen, es el caso del cumplimiento de los acuerdos de paz
o los convenios internacionales en diferentes materias, no digamos en el
caso que existiese un intento de ir ms all, para una posible
transformacin de la estructura socioeconmica (de te fabula narratur!).

Adelante, acota: La riqueza exclusiva es injusta. Sea de muchos: no de los
advenedizos, nuevas manos muertas, sino de los que honrada y laboriosamente
la merezcan (16).

El afn propositivo de Mart es fundamental, asume la actitud de quien,
pese a las trabas histricas que observa, y que atan al pas, est
comprometido con el impulso hacia posibles transformaciones, as que
insistir en el potencial que debe y puede implementarse y desarrollarse a
travs de la ciencia, la cultura, la educacin y la enseanza.

En la medida en que proyecta sus observaciones y reflexiones, atiende el
tema de la situacin de la poblacin indgena y sus derechos, el derecho al
desarrollo, el derecho a la educacin a mejores condiciones, destacando su
situacin social, y presenta posibles medidas para la superacin de dicha
desigualdad. Recordemos que la desatencin y profundizacin de la
problemtica descrita por Mart fue una de las causas que desataron, por su
carcter histrico, el conflicto armado interno.



El rgimen liberal como etapa del desarrollo y del subdesarrollo. La ley
del desarrollo desigual

En todo caso el rgimen liberal, objetivamente, es un punto de partida del
devenir histrico del pas. Un momento de planteamientos y proyecciones a
partir de lo logrado. Puede el crecimiento econmico sustituir al concepto
integral de desarrollo? Mart hace nfasis en el rgimen liberal como
oportunidad para abrir brecha no slo en los niveles materiales sino
tambin en y a travs de elementos supraestructurales como la ciencia, el
arte, la educacin, la tcnica. Hay un esfuerzo en destacar el papel
dinmico de la dialctica entre las fuerzas productivas y las relaciones
sociales de produccin, el papel clave que desempean los seres humanos en
el mismo, y el proceso de agotamiento de dicha dinmica: Triunfante la
revolucin, estaba como pletrica de buenos deseos. Rebosaba creaciones.
Tendi telgrafos, contrat ferrocarriles, abri caminos, solicit
educadores, subvencion empresarios, fund escuelas. En esto ltimo, su
ardor no se ha cansado todava (17). La afirmacin es clara, exhibe el
agotamiento del liberalismo, en el caso guatemalteco, sujeto en gran medida
a las empresas extranjeras.

El debilitamiento del esfuerzo liberal, determinado en gran medida por las
condiciones objetivas y subjetivas en que se encuentra el sector poltico
dominante, influir en su proyeccin ideolgica; por ello ser interesante,
y adelante nos referiremos al dbil andamiaje ideolgico e institucional
con el que se contaba. Por otra parte, caracterstica de los pases
dependientes y subdesarrollados, desde el punto de vista socioeconmico, es
el desarrollo desigual de sus fuerzas de produccin con profundas
consecuencias en los diferentes niveles de las relaciones sociales, y que
requieren especial atencin en la etapa previa a su posible transformacin,
as como en los procesos de cambio en general, influyente papel por tanto
en la estructuracin de las clases, grupos y subgrupos sociales,
desigualdad que se indica en la obra al realizar el anlisis regional:
Todo se va por el lado del Pacifico; mas muy rica es la tierra, y hecho
camino por el Norte, gran resurreccin espera al afligido lado del
Atlntico (18).

Este problema se expresa y proyecta de diversas maneras, por ejemplo cuando
se refiere a la ciudad de Quetzaltenango, en el anlisis de fuerzas
materiales-sociales, tanto en las regiones como en las fuerzas espirituales
o culturales, y cuando se refiere a la situacin de la fuerza de trabajo,
pues frente a los ricos productores aparecen el campesinado pobre y por
otra parte, los ricos cafeteros (19).

Advierte sobre otro nivel aun ms profundo del contexto feudal-colonial: la
situacin ladino-indgena en Quetzaltenango, Cobn y Salam, en la
sobreexplotacin a la que el campesino indgena se ve sometido, el pago del
tributo a la Iglesia. En la manipulacin religiosa de la situacin;
problema sobreviviente en el presente, y por otra parte, como
complementario al sistema de dominacin, la presencia de las instituciones
coercitivas: la crcel (20).



Politica economica y economia politica del liberalismo feudal. Dependencia
y el intercambio desigual

La obra Guatemala tiene un profundo grado de objetividad y critica. Que
nos ha hecho Escuintla, que la tenemos tan olvidada? (21). Si bien el pas
estructura su vinculacin a la economa capitalista por la va de la
produccin y exportacin del caf, Mart revisa la importancia que el
azcar desempeaba en la economa, tambin como producto de exportacin;
observa la organizacin de su produccin previendo las posibilidades de
expansin que dicho producto desempeara en la economa nacional, como
fuente de riqueza, pero tambin el abandono y falta de inters en el
desarrollo urbano de las ciudades, lo cual implica falta de atencin no
slo a la infraestructura dedicada a la vida ciudadana sino tambin al
desarrollo social, vivienda, salud, educacin, arte, cultura.

Reconoce el proceso de transformacin de las ciudades, es decir, en la
medida en que se expande la explotacin de los recursos materiales y
paralelamente se incorpora la poblacin rural al mercado de la fuerza de
trabajo, es el caso de Cobn, en donde observa el desarrollo de la
estructura social de los propietarios: a) indgenas, b) adinerados
cafetaleros, c) holgados labradores y d) laboriosos extranjeros (22).

Adelante refiere a la poltica econmica del rgimen; refirindose a
inversionistas extranjeros, advierte: Y como da el Gobierno cuanto le
piden, y por ac cede tierras, y por all quita derechos, y al uno llama
con halagos, y al otro protege con subvenciones, Salam y Cobn estn de
fiesta, y ven da a da ms crecida su ya considerable suma de huspedes
(23).

La sobreoferta de tierras se dirige a empresarios nacionales y extranjeros
de una manera en que se mezclan la venta, a precios excesivamente bajos,
con la cesin, la subvencin, casi un saqueo, mientras, por otra parte, se
realizaba el despojo de las tierras comunales de los pueblos indgenas, a
tal punto que el autor compara dicha poltica, la acumulacin y
concentracin de propiedad sobre las tierras, al arrebato y reparto de
tierras del periodo post conquista, y es cosa de hacerse pronto dueo de
ms tierras que la casa de Zichy tuvo en Hungra, y tiene Osuna en Espaa,
y goz en Mxico Hernando Corts (24).

Dicha poltica implic en algunas regiones, y ante la carencia de fuerza de
trabajo suficiente para la sobreexplotacin en condiciones feudales, el uso
de leyes y mecanismos extraeconmicos para su obtencin, como trabajo
forzado, de funestas consecuencias hasta nuestros das.

Destaca cmo la importancia de vas de comunicacin, ferrocarriles y
puertos aumenta, siempre al ritmo de la dinmica ya expuesta, pero tambin
pone atencin el autor a la instalacin del proceso de intercambio desigual
que el pas va asumiendo como parte de la divisin internacional del
trabajo, y que la administracin liberal consolida, as como la dependencia
en productos de agroexportacin; alude a tal situacin en cuanto al Puerto
de San Jos y su creciente papel en la economa nacional: Pequeos y
grandes buques pueden acercarse sin temor. Y se acercan, que aunque a los
ojos humildes como todo lo guatemalteco, crece muy velozmente San Jos
ms caf enva afuera, que mercancas y dinero raro milagro de fortuna!
entra(n) al pas (25).



El desarrollo de la conciencia, la ideologa y sus instituciones

El anlisis crtico de la sociedad y sus instituciones permite entrever que
el Maestro hace de la poltica un arte, un compromiso constructivo,
desglosa los diferentes elementos supraestructurales en el panorama de un
pas sumamente complejo, en un momento de lucha entre lo viejo y lo nuevo
que vena de Europa, pero que cobraba sus propias expresiones. Intentar
reflejar algunos de sus aportes.



Jos Batres Montfar. Los ciclos de las generaciones literarias

La articulacin entre lo descriptivo y el llamado a potenciar los factores
culturales, ideolgicos e institucionales se expresa didcticamente a lo
largo de la obra. El examen de las diferentes expresiones estticas a
partir de valiosos referentes, como el caso de Jos Batres Montfar,
enriquece la explicacin de la vida social y de los sentimientos
encontrados en un ambiente social en donde lo colonial, lo liberal y la
supervivencia del cuasi esclavismo se entremezclaba con el predominio de
una visin feudal del mundo.

No puedo resistir releer a Cardoza y Aragn, ante la referencia de Mart a
Jos Batres Montfar y a otros intelectuales guatemaltecos, precisamente
para ratificar cmo en el mundo del arte se debatan las conductas y pautas
conservadoras en una lucha a muerte por impedir y apagar cualquier
expresin que fuese contra la situacin colonial.

Por otra parte tambin coinciden en el gnero literario de la poesa como
profunda realizacin del Hombre, que para hacer poesa hermosa no hay como
volver los ojos fuera a la Naturaleza y dentro al alma.

Cardoza valor altamente los criterios de Mart, junto a los de Menndez y
Pelayo y Rubn Daro, ya que Jos Batres tuvo que vivir en el medio
asfixiante de una sociedad colonial: Pienso que mucho de la obra se
perdi, como recuerda Mart: Lo que religiosas preocupaciones destruyeron
fue bueno y mucho. Imbcil fanatismo de las familias (26).

La vida y obra del autor de Tradiciones de Guatemala, posiblemente ms su
vida, es vista por ambos autores como la lucha del creador por poder
respirar en el medio ultraconservador de la sociedad guatemalteca de ese
entonces, y que se proyecta a la actual. No ha sido fcil la vida de los
intelectuales guatemaltecos, posiblemente en cada ciclo de la vida cultural
guatemalteca las puertas cerradas de la misma formacin social los han
llevado al aislamiento y a la casi muerte en su vida y obra.



La estructura jurdica como posibilidad de realizacin del justo derecho.
La reforma del sistema de justicia

No cabe duda de que el nuevo rgimen traa consigo el sistema de ideales y
de instituciones democrticas propias de la propuesta liberal, sin embargo
la estructura colonial era y se sigue manifestando frreamente. La
recreacin del nuevo aparato legal y la lucha con lo viejo se mostraran
con la fuerza y vehemencia de los intereses de un nuevo status, pero bajo y
al ritmo del sistema conservador, determinado en gran medida por el eje del
monopolio, centralizacin y concentracin de la gran propiedad sobre la
tierra; ello generara contradicciones del rgimen liberal que superviven
al presente bajo la ola del neoliberal.

Con justa razn, Mart atrae la atencin del lector hacia el derecho y el
sistema de enseanza; por ejemplo la universidad y los institutos de
enseanza. Los decretos revolucionarios fueron manifestacin concreta del
nimo de transformacin que soplaba pese a las resabios por limitar los
relativos logros del liberalismo (liberalismo-conservador). La renovacin
de las instituciones tuvo un periodo sumamente interesante: de junio de
1871 a junio de 1881 (27). Y es que en esencia en el sistema subsista lo
inquisitivo frente a los nuevos criterios. Con decreto de veintiuno de
enero de 1879, artculo 20, se establece: Todo detenido debe ser
interrogado dentro de cuarenta y ocho horas; la detencin no podr exceder
de cinco das... (28).

La propuesta del Apstol es muy clara en cuanto a la valoracin de los
sujetos del derecho: La mujer es persona. El menor es persona. La tutela
no es una granjera. El juicio es rpido. Las penas son ms dignas... Las
excepciones castellanas no aprovechan a los guatemaltecos (29). Pero su
entusiasmo le permite observar la reaccin a los logros, los obstculos
presentes tanto en la esfera nacional como internacional.

Partir de la realidad concreta para dibujar las estrategias de desarrollo
del pas implica elaborar e implementar un aparato jurdico que estimule
mecanismos para alcanzar los objetivos propuestos. Es decir implica definir
una poltica de reaccin ante la problemtica de la criminalidad, por
ejemplo, pero que atraviesa, en primera instancia, por satisfacer las
necesidades sociales y atender, en las circunstancias actuales, a la
problemtica de una juventud y niez que han sido abandonadas.



El papel del arte, la cultura, la ciencia y la educacin popular

Como estrategia en materia de enseanza para el desarrollo propone la
educacin popular, propuesta que, casi sesenta aos despus, la revolucin
de 1944 impulsara. Pero en los pueblos est la gran revolucin. La
educacin popular acaba de salvar a Francia... (30). Explica la
importancia del proceso educativo en sus diferentes niveles, desde la
importancia de la lectura hasta su conjugacin con la ciencia y la tcnica,
el acceso que permite a las mismas y cmo stas, a su vez, inciden en todos
los niveles de las relaciones sociales, incluyendo su papel en la defensa
de los valores sociales.

El sistema de enseanza propugnaba por ser parte de la nueva dinmica que
en sus aspectos positivos pugnaba por establecerse, incluyendo la
denominada instruccin profesional (31).

En cuanto al arte colonial, en especial la pintura y la escultura, son
presentados realizando una valoracin esttico-social como resultado de la
acumulacin de experiencias y de matices, que a juicio de Mart gozan de
independencia creativa, y como es usual en l, adems de describirnos a
varios creadores y su obra, seala el camino: Hay por Guatemala en pintura
y escultura, grandes nombres, y ms que nombres grandes aptitudes (32).

La capilla del Calvario sirve de marco para expresarse de la obra de los
lienzos de Manuel Merlo Pontaza en Santo Domingo, Francisco Villalpando en
San Francisco, hasta la obra de Quirio Catao. En la medida en que va
comentando de imgenes, artistas, iglesias, va destacando de las
apreciaciones, comparaciones de las obras, usualmente con europeos.

Un rasgo satrico: Y como la Virgen de la Piedad tiene en el manto tan
hermosos pliegues quin fuera catlico para en la hora de la tribulacin
ampararse en ellos!

Afortunadamente hay vivas vrgenes (33).



La unidad latinoamericana como mecanismo de solucin. El derecho al
desarrollo. El amor de Mart a Guatemala

Las enseanzas de Mart permanecen vigentes, y cada da de mayor
trascendencia. El Maestro razona sobre las posibilidades y limitaciones de
la situacin concreta del pas. Como lder, educador y filosofo, hace un
resumen de la situacin, sealando los peligros del retroceso y de las
actitudes conservadoras frente al progreso alcanzado, sealando que en tal
contexto la creatividad, la dinmica del impulso libertario, descansa en
los logros mismos, en lo nuevo que se ha creado: un marco de desarrollo en
donde la libertad y la inteligencia son la natural naturaleza del hombre
(34).

Partiendo de la visin dinmica entre lo particular y lo general, a lo
largo de la obra analizada, establece lneas de proyeccin, sealando los
contrastes, las contradicciones y las posibilidades de su transformacin:
De indios y blancos se ha hecho un pueblo perezoso, vivaz, batallador,
artstico por indio... es el hijo de Amrica ardiente y generoso (35). Yo
llegu meses hace a un pueblo hermoso: llegu pobre, desconocido, fuero y
triste. Sin perturbar mi decoro, sin doblegar mi fiereza, el pueblo aqul,
sincero y generoso, ha dado abrigo al peregrino humilde: Lo hizo maestro,
que es hacerlo creador. Me ha tendido la mano y yo la estrecho. Guatemala
es una tierra hospitalaria, rica y franca: he de decirlo (36).

La unidad regional no es la solucin nica al problema del desarrollo
latinoamericano, pero s es un paso importante para la construccin de un
sistema que permita enfrentar las desigualdades creadas por el
subdesarrollo socioeconmico y la dependencia. Tanto los planteamientos de
Mart como los de Cardoza y Aragn hacen referencia a la necesaria
potenciacin de los recursos materiales, humanos y supraestructurales y por
ello, en su obra, asumen tambin el planteamiento de los temas de la
soberana y la autodeterminacin regionales como pasos firmes y necesarios
para determinar pautas en la construccin de estrategias de desarrollo
socioeconmico.

El altibajo que por el mundo intelectual atraviesan actualmente temas
cruciales para la humanidad, como lo son el desarrollo, la soberana, la
autodeterminacin, en la obra humana se manifiestan claramente en la
evolucin y crisis del liberalismo contemporneo, situacin que se expresa
y proyecta dentro del sistema de Naciones Unidas, que en su momento destac
la importancia del desarrollo, y que luego fue abandonando, sobre todo ante
la imposicin de las empresas transnacionales y del neoliberalismo, lo cual
genera problemas, rasgos y peligros no slo en funcin de atender la
problemtica del desarrollo sino tambin en cuanto a la paz y la
estabilidad regional y mundial. Esto se ha vivido de una manera concreta
cuando, al final de los aos 90s, confluyen en la regin centroamericana,
por un lado los acuerdos de paz, y por otra, los programas de ajuste
estructural.

Entre otros aspectos, y por lo expuesto, es que la obra de Mart, sus
aportes, y sobre todo su optimismo, el sueo de la regin unida en pos del
desarrollo, constituye una leccin, especialmente sobre la potencialidad de
cada pas, sobre los lazos vinculantes y la comunidad de esfuerzos,
sealando los problemas pero tambin indicando sobre el cmo atender las
posibles soluciones; adverta sobre la divisin, la rivalidad entre los
pueblos del continente e insistiendo, a lo largo de su trabajo, en el
enfrentamiento, resultado, sobre todo, de la situacin colonial (37).

Frente a las diferencias sealadas, como resultado de los procesos de
conquista y colonizacin, enfatiza las similitudes, las premisas de la
unidad social latinoamericana, equiparndolas a las riquezas naturales de
las diferentes regiones y el impulso decidido de las mismas en funcin de
los valores e ideales, que con entusiasmo se ha de acometer (38). Su
profundo amor a Latinoamrica, y en este caso, a Guatemala, es un legado
que nos orienta, no slo en su anlisis y esfuerzo intelectual, sino
tambin en cuanto a modelo hacia la accin y la prctica social.

Ojal que con este amante libro, haya yo sembrado en l mi planta! (39).



Bibliografa citada

  ALFARO, Jos Miguel. Estado actual del proceso de integracin
   institucional. Seminario La normativa jurdica del Sistema de la
   Integracin Centroamericana (Sica) y la consulta prejudicial.
   Guatemala, 16 de mayo de 2007.

  CARDOZA Y ARAGN, Luis. Guatemala, las lneas de su mano. Editorial
   Nueva Nicaragua. Nueva Nicaragua. 1985.

  GALICH MAZARIEGOS, Franz. En este mundo matraca (novela). Talleres
   Impresa. Guatemala. En la edicin consultada no aparece fecha. Suponemos
   ao 2005.

  ESTRADA SOBERANIS, Huberto. La Generacin de 1920, un ciclo de
   literatura guatemalteca, aproximacin a una interpretacin, en
   Romn-Lagunas, Jorge, La literatura centroamericana, visiones y
   revisiones. Lewinston, New York, 1994.

  MART, Jos. Guatemala. Universidad de San Carlos de Guatemala.
   Editorial Universitaria. Centro de Estudios Martianos. Ao 2000.

  Recopilacin de las leyes emitidas por el gobierno democrtico de la
   Repblica de Guatemala. Tomos I y II. Tipografa de El Progreso. Octava
   Calle Poniente N 11. 1881.



Notas

 1. Alfaro, Jos Miguel. Estado actual del proceso de integracin
    institucional. Seminario La normativa jurdica del Sistema de la
    Integracin Centroamericana (Sica) y la consulta prejudicial.
    Guatemala, 16 de mayo de 2007.

 2. Mart, Jos. Guatemala. Universidad de San Carlos de Guatemala.
    Editorial Universitaria. Centro de Estudios Martianos. Ao 2000. p. 83.

 3. N.A. Es decir, vocacin por el desarrollo, por la solucin autntica de
    los problemas nacionales, regionales y mundiales.

 4. p. 19.

 5. Op. cit. p. 20. N.A.: respeto la ausencia del primer signo de
    admiracin, tal y como aparece en la edicin consultada.

 6. El presidente de Bolivia, Evo Morales, recientemente (inicios de 2007)
    exigi a la Iglesia Catlica de su pas rectificar sobre declaraciones
    del Vaticano al respecto.

 7. Estrada Soberanis, Huberto. La Generacin de 1920, Un ciclo de
    literatura guatemalteca, aproximacin a una interpretacin, en
    Romn-Lagunas, Jorge, La literatura centroamericana, visiones y
    revisiones. Lewinston, New York, 1994 (pp. 107-127).

 8. Op. cit. p. 6.

 9. Op. cit. p. 19.

10. Op. cit. p. 34.

11. Op. cit. p. 18.

12. Ricardo Estrada, escritor, profesor universitario, innovador de la
    narrativa guatemalteca.

13. Cardoza y Aragn. p. 17.

14. Op. cit. p. 38.

15. Op. cit. p. 46.

16. Op. cit. p. 47.

17. Op. cit. pp. 81-62.

18. Op. cit. p. 32.

19. Op. cit. p. 33.

20. Op. cit. p. 42.

21. p. 37.

22. Op. cit. p. 41.

23. Op. cit. p. 45.

24. Op. cit. p. 45.

25. Op. cit. p. 38.

26. Cardoza y Aragn. p. 181.

27. Recopilacin de las leyes emitidas por el gobierno democrtico de la
    Repblica de Guatemala. Tomos I y II. Tipografa de El Progreso. Octava
    Calle Poniente N 11. 1881.

28. Recopilacin de las leyes... Tomo II. p. 232.

29. Op. cit. pp. 69-70.

30. Op. cit. p. 80.

31. Recopilacin de las leyes... Tomo II. p. 378.

32. Op. cit. p. 73.

33. Op. cit. p. 77

34. Op. cit. p. 83.

35. Op. cit. p. 19.

36. Op. cit. p. 17.

37. Hace referencia al estudio de Domingo Juarrs, realizado tres siglos
    antes. Compendio de la historia de la ciudad de Guatemala. p. 19. Op.
    cit.

38. Ver op. cit. p. 19

39. Op. cit. p. 85.

** Huberto Estrada S.
   hubert_estrada@yahoo.com
   Abogado, escritor y ensayista guatemalteco. Ha participado como ponente
   en congresos sobre literatura centroamericana y fue decano de la
   Facultad de Ciencias Jurdicas y Sociales de la Universidad Rural de
   Guatemala (http://www.urural.edu.gt). Postgrado en la Universidad de
   Warwick (http://www2.warwick.ac.uk), en Inglaterra, en la que adems fue
   profesor visitante. Especialista en globalizacin. Ha vivido y publicado
   en Inglaterra, Mxico y Centroamrica. Miembro del Centro Nicaragense
   de Escritores (CNE, http://www.escritoresnicaragua.org), colaborador del
   suplemento El Nuevo Amanecer Cultural
   (http://www.elnuevodiario.com.ni/suplemento/nuevoamanecer) de El Nuevo
   Diario (Nicaragua, http://www.elnuevodiario.com.ni). Ha presentado
   propuestas con enfoque democrtico sobre poltica criminal y temas de
   prevencin del delito. Miembro de la Asociacin Guatemalteca de Juristas
   (captulo de la Asociacin Americana de Juristas).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Fosas comunes
       Oscar Vargas Duarte

   *** Poesa ntima
       Luisa Martnez Campos

   *** Dos relatos
       Carolina Lagos Campos

   *** Poemas
       Vernica Delgadillo Vargas

   *** T lo sabes
       Daniela Ivonne Gregorio Neria

   *** Vara de buscar agua y Nueve retratos (extractos)
       Gonzalo Mallarino Flrez

   *** Juego de mesa
       Luis Emel Topogenario

   *** Poemas
       George Reyes

   *** Aysa Uilca
       Carlos Garca Miranda

   *** Poemas
       Flix Leonardo Rodrguez

   *** Lluvia negra
       Ana Carolina Corvera

   *** Poemas
       Ulises Varsovia

   *** Tres cuentos
       Claudia Merchn

   *** Poemas
       Paula Bianchi

   *** La materia del sueo
       Juan Manuel Prez lvarez

   *** Poemas
       Rebeca Montaez



=== Fosas comunes      Oscar Vargas Duarte ================================

El primer cadver

En la maana durmi suficiente tiempo para olvidar la borrachera que
adquiri a partir del licor que le brindaron los vendedores de ganado en el
matadero. A las tres de la maana llegan los camiones con las reses, muchos
conductores necesitan ayuda para bajar el ganado. Por cada camin se
reciben en promedio cuatro aguardientes, a las seis ya se asegura haber
bebido ms de una botella. En algunas ocasiones, cuando el licor ingerido
no es suficiente para sentir la plenitud de la borrachera, entonces, del
pago por el trabajo se compra la cantidad necesaria para ir ebrio a dormir.
Hubo un tiempo en que borracho se quedaba durmiendo en cualquier andn o
sobre las mesas de los lugares aledaos al matadero, pero desde que el
alcalde nuevo haba sido elegido le haban prohibido dormir en la calle,
bajo amenaza de perder el cargo de sepulturero.

En el comienzo, cuando recibi el trabajo, no haba muchos muertos, lo que
haca que el trabajo fuese liviano, un entierro cada dos meses, cuando ms.
El resto del tiempo se dedicaba a limpiar la hierba que se acumulaba
alrededor de los caminos que circundaban las tumbas, o en mejorar la
apariencia de algunas zonas, cuando los familiares de los difuntos pagaban
por hacer esta labor.

Eran las tres de la tarde cuando vinieron a buscarlo. Un polica y el
sacristn de la parroquia. El tufo lo delat y antes de que pudiera
pronunciar una excusa razonable le echaron en cara el hecho de beber licor
un mircoles.

No te cansas de beber?

Slo unos tragos, pero el tufo se pega como si se tratara de botellas.

Unos tragos despus de cuntas botellas? Debera darte vergenza.

Un gesto de enfado en el rostro del sepulturero le hizo pensar al polica
en el da de su muerte. Es mejor tratar bien a este borracho, no sea que
ya uno sin poderse defender este sinvergenza lo trate sin la cortesa
debida el polica crea en los cultos, en las apariencias, en las reglas
antiguas, en todo aquello que haba visto desde nio. Una de sus
preocupaciones era asegurarse una tumba decente, un funeral adecuado y por
supuesto, toda la discrecin sobre su cuerpo, asunto que en ese momento
quedara en manos de los vivos.

Cmbiese de ropa que debemos ir a donde el alcalde. Arrglese un poco y si
se apura no comentaremos nada sobre el tufo.

Y se puede saber para qu me necesita la autoridad mayor?

El sacristn, quien hasta el momento haba estado observando hacia lo
profundo del cementerio, le dijo que mejor apurara, ya en el camino le iban
contando, uno se entera de las cosas cuando le toca, no antes ni despus.
Cada momento tiene su razn, algunas veces somos sujetos pasivos, otras
agentes activos. Hoy te toca sujeto pasivo. Si sers maricn, bien pasivo
que eres dijo en voz baja el polica, sin que pudiera ser escuchado.

Veinte minutos despus salieron los tres hacia la alcalda. En la entrada
del cementerio alguien haba cambiado la C de Cementerio Municipal por
una S. Los tres vieron al tiempo y uno de ellos dijo, con tanto loco que
viene en la noche al cementerio a tirar, tienen razn en ponerle la S,
esto est lleno de semen. Rieron con gusto, aunque la verdad el chiste
estaba mal logrado, pero se trataba de hacer sentir bien a quien se haba
atrevido a contarlo.

En el camino el sepulturero par una vez en una tienda de vveres, compr
pan y salchichn, un truco antiguo para evitar ser sorprendido con el tufo.
No tardaron mucho en contarle la situacin que los haba obligado a
visitarlo; en el ro, como si se tratase de un pescado, se encontr un
cadver, del cual nadie saba nada. Un ser annimo, sin otra condicin que
la desnudez y la rigidez propia de los cadveres. Lo encontraron en la
maana unos nios que inventaban naves de guerras en la parte baja del ro.

Ya preguntaron ro arriba si se ahog alguien?

No, no se ha hecho nada, lo buscbamos a usted, lleno de sabidura para
que nos oriente. Claro que s! En ningn lugar saben de quin se trata.

Cunto tiempo van a esperar para que alguien venga a reconocerlo?

El cadver ya est descompuesto. Hoy o maana debe ser sepultado.

En la alcalda, la secretaria les notific las rdenes dejadas por su jefe.
Deban conseguir un atad, meter el cadver, llevarlo luego al templo
catlico, en donde el sacerdote ya tena indicaciones de hacer una
ceremonia religiosa sencilla, luego lo enterraran sin que hacer mucho
ruido.

Todos se enterarn de que hubo un muerto. Con las viejas que se la pasan
en la iglesia basta para que se conozca el chisme en todo el pueblo.

Todos los que se encontraban en la oficina miraron al sepulturero de tal
modo que debi disculparse. La secretaria sigui con las rdenes; el
sacristn, quien ya haba informado al sacerdote sobre la hora de la misa,
deba llevar a los ancianos del ancianato a la misa. Todos creern que es
un viejo de esos que nadie va a visitar. El polica y el sepulturero se
encargaran de todas las tareas necesarias en el cementerio. El
sepulturero, Juan Amaya, debera utilizar un atad de los que se guardan al
sacar los cadveres que van para cremacin.

A las nueve de la maana del siguiente da se efectuaron los oficios
religiosos, bajo las condiciones de las creencias catlicas. Los ancianos
llegaron puntuales, no preguntaron mucho sobre el muerto, les dijeron que
era un antiguo visitante del ancianato, de otro pueblo, quien por ltimo
deseo tena estar acompaado en su sepelio por ellos. Las seoras y
seores, visitantes constantes del templo, no pudieron acceder a ms
informacin, el polica les impidi acercarse al atad. Ese da aprovech
para hacer uso de sus habilidades de narrador, a cada pregunta inventaba
una historia que luego encadenaba con otras. Nadie supo identificar al
difunto, todos le rezaron como si se tratase de un gran hombre que haba
colaborado econmicamente para que los ancianos tuvieran todo lo necesario,
eso crean unos, otros que haba estado viviendo en el ancianato pero que
era un hombre rico, a quien su familia habra sacado de ah unos aos
antes. Todas las fantasas ideadas por el polica, Pedro Vargas, las
ayudaron a corroborar el sacristn junto con Juan Amaya, quien a esa hora,
sin haber podido dormir la borrachera de la madrugada, estaba tan borracho
que incluso a l le pareca verdad todo lo que se haba dicho.

Juan Amaya, el da anterior, consigui una tumba abierta, en la que
enterrara al muerto annimo. Hubo suerte ya que haca unas semanas se
haban retirado unos cadveres para ser cremados. Cosas de la fortuna
pensaba mientras marcaba con pintura el lugar a donde llevaran al muerto.
Esa noche fue a donde un amigo a jugar parqus, se bebi varios vasos de
una bebida fermentada. Cumpli la promesa de no hablar acerca del tema,
claro que no haba necesidad de advertirle sobre la confidencialidad del
asunto ya que a l no le gustaba hablar del trabajo que desempeaba. Esa
noche dobleg la espada carnal varias veces, se masturb imaginndose a la
hija de su amigo acompandolo en sus urgencias sexuales, una dormida
sexual con todos los sabores, luego rea de imaginarse que as tendra
gracia aquello de sementerio.

El muerto ocup el lugar seleccionado. Al final de la celebracin religiosa
el sacerdote advirti a Juan sobre la necesidad de mantener esto en
reserva. No haban pasado treinta minutos estando solo en el cementerio
cuando llegaron el jefe de la polica y el alcalde. Se acomodaron en unas
sillas antiguas que ocupaban la sala del lugar que tena como vivienda Juan
dentro del cementerio. La casa tena una puerta de ingreso desde el
cementerio y otra desde afuera, esto slo lo saban quienes haban vivido
en ella y los que hacan visitas a sus habitantes. La entrada de la casa
siempre estaba bien pintada, un azul cremoso como el cielo cuando se
despierta lleno de migajas de nubes, a Juan le gustaba pensar de esta
manera sobre el color de la casa en donde viva, claro que otras veces,
sobre todo cuando llegaba borracho, la imaginaba aterciopelada de rojos,
como si la puerta del infierno se encontrara en ella. La entrada hacia el
cementerio, una puerta semioculta, pintada de blanco y semi cubierta por un
pino, era el lugar en el que extraamente Juan llegaba a dormir algunas
veces borracho. Cosas de locos pensaba al despertar, y se iba directo a
la ducha.

Alcalde y jefe de polica hablaron un rato extenso, a Juan lo enviaron a
comprar aguardiente casero, chirrinchi, del que venda Mara Rosales.
Cuando volvi, encontr al alcalde y al jefe de la polica riendo, ambos
estaban un poco tocados por el alcohol, a primera vista no logr saber
dnde se encontraba el trago, luego vio unas botellas de whisky debajo de
una de las sillas. Preguntaron por el trago que le haban encargado, le
hicieron bromas sobre el estado de la botella que traa, asunto que le
pareci demasiado grosero al sepulturero ya que no se tom un solo trago;
si hubiera sabido que ellos estaban tomando, l se hubiera bebido media
botella en el camino, y seguro habra trado ms. El alcalde le dijo que
ahora todo lo dirigira el jefe de la polica, por si acaso, pero que ellos
no crean que aparecieran ms muertos. La botella de chirrinchi se la
desapareci Juan mientras los otros tomaban whisky, no terminaron la
botella y se fueron dejndole una cantidad suficiente para que se hiciera a
una levedad sustancial. Al siguiente da estaba convencido de que hubo
tiempo para hablar de temas densos y livianos. No recordaba mucho, era
preferible as.



Otros cadveres

Cuatro das despus aparecieron dos cadveres, menos descompuestos. Esta
vez, el alcalde inform a las autoridades judiciales. Se ejecutaron las
obligadas rutinas, llegando a la misma conclusin que sera utilizada en
los siguientes hallazgos: Estas personas no estn identificadas como
desaparecidas. Sus rasgos no corresponden con las personas que habitan la
regin. Es importante tener en cuenta que no hay solicitudes de bsqueda
por desaparecidos, ni bsquedas de personas en la regin. El alcalde,
Julio Rincn, envi una misiva al gobierno central. No hubo respuesta
formal de las entidades centrales, aunque muchas voces le decan que haba
guerra de familias varios pueblos arriba, o que una catstrofe natural
podra haber ocurrido sin que sta se reportara. Julio, acostumbrado a
ignorar ms que a afrontar los problemas, se senta cmodo con la segunda
explicacin.

Una maana aparecieron cuatro cadveres; el alcalde oblig a los policas a
llevarlos ms abajo, en donde se perda la jurisdiccin propia, de esta
manera evit tener que llevar ms cadveres al cementerio, adems de otras
complicaciones burocrticas que lo obligaban a ser parte de las preguntas
diarias en el gobierno central, evento este que no le agradaba ya que de
ah a preguntarle en qu se gastaba el presupuesto del municipio estaban a
un paso; como siempre no tendra cmo explicar la desaparicin de las
partidas presupuestales sin inversiones reales.

En el cementerio las rutinas empezaron a repetirse, de una manera tan
repentina como los besos en los novios recin consagrados. Juan Amaya
visit al alcalde apenas un da antes de que tuviera una reunin con los
pastores de las corrientes cristianas diferentes al catolicismo.

Mire, est bien que yo tenga un sueldo, pero es que cuando yo recib este
cargo, haba apenas un muerto cada cierto tiempo. Claro, como a usted no le
toca, no se da cuenta de que diez muertos por semana cuestan, ni tiempo hay
para otras cosas.

Juan, usted recibe un salario. Es su responsabilidad cumplir con las
funciones de su cargo, no importa si stas son mayores o menores.

Debera ir al cementerio un da y acompaarme. Por cada muerto, toca un
hueco, que se abre y se tapa, adems como nadie da un peso pues tambin
toca buscar un atad, y eso es destapar una tumba de alguien por quien
nadie reclamar. Doble trabajo.

Y?

Mire, yo tena dos trabajos, y adems, era un ldico feliz, ahora ni otro
trabajo ni beber feliz. Imagnese, me la paso entre huecos, unos nuevos,
otros antiguos.

Y por qu no entierra en el hueco que destapa al que va a enterrar?

No se puede, no ve que si hago eso me toca firmar comprobantes de que la
familia del enterrado autoriz hacerlo.

Y si est mal por qu hace eso? esta vez el alcalde elev la voz, como
siempre amenazante.

Pues lo hago porque no hay atades para los muertos, o es que alguien me
los va a dar?

Qu quiere entonces?

Alguien tiene que pagarme, o es que todo es gratis? Ni la secretaria lo
hace con el jefe gratis rieron ambos, una risa que recordaba momentos
antiguos.

Hablaron un rato ms con el alcalde. En algn momento rieron, recordaron
una vieja aventura y se fueron por unos tragos a una finca en donde el
alcalde sola ir abandonado de la cordura. Varias botellas agredieron sus
gargantas, hasta que todo fue madrugada; entonces el conductor de la
administracin municipal los llev a cada uno a su casa, por supuesto, el
sepulturero le advirti al alcalde que alguien debera pagarle por cada
muerto que enterrara.



Los ministros religiosos

El alcalde recibi la visita de varios pastores protestantes, evanglicos,
adventistas. Ellos protestaron por los ritos en los cuales se vean
involucrados los cadveres annimos, Por qu catlicos? Acaso el alcalde
no deba ser de mente abierta? Acaso la Constitucin no consagraba la
libertad de religin?

Exactamente qu quieren? los hubiera matado con tal de poderse tomar
tranquilo los remedios para la resaca; sin embargo, deba escucharlos. Su
esposa perteneca a alguna de las congregaciones de los pastores que se
encontraban en la oficina.

Pues, es evidente. Ya veo que a usted no lo ilumina Dios por ir a no s a
qu cavernas que quieren imitar la casa de Dios los dems repiten lo mismo
y hacen otros comentarios.

El alcalde recuerda las palabras del sepulturero, alguien tiene que
pagarme.

Resolvamos este tema hoy mismo. Voy a llamar al sacerdote catlico. Maana
todos sabremos cul es la manera de actuar en estos casos, con respecto al
rito con el cual se enterrarn los cadveres.

El sacerdote lleg apenas lo llamaron, se salud cortsmente con los otros
religiosos, manteniendo la debida distancia. El alcalde expuso todos los
puntos sobre la situacin, dejando muy en claro los siguientes:

Se har un funeral segn una creencia religiosa. La iglesia que sustente
esta creencia religiosa deber costear atad, derechos de cementerio y, por
supuesto, los derechos del sepulturero.

Todos hicieron la misma protesta. Ninguno de los religiosos asumi gasto
alguno, para ellos esto era una responsabilidad de la administracin
municipal. Partieron todos haciendo un nico grupo; el alcalde es un
irresponsable, pretender que ellos, para quienes la nica existencia real
era la espiritual, se hicieran cargo de entes corporales.



Los voluntarios

El jefe de la polica recibi la llamada del alcalde antes de las siete de
la noche.

Esta noche te haces un recorrido por las zonas pblicas, capturas a todo
el que se vea fuerte, con cualquier excusa, documentos, desorden, cualquier
cosa. Los llevas al calabozo, maana yo te digo qu haces con ellos.

Esa noche capturaron a muchos jvenes que con sus uniformes deportivos no
haban llevado los documentos de identificacin completos. A otros los
llevaron a las dependencias de la polica por ser ruidosos o por estar
donde al polica no le pareca adecuado. Cosas de la libertad democrtica,
mandan las mayoras, y ellas fueron las que llamaron a quejarse al comando,
eso decan los policas cuando les preguntaban los detenidos.

A la maana siguiente, los capturados por la polica debieron aprender a
usar una pala, algunos, y otros una pica. Hicieron un hueco con varios
metros de profundidad, con una amplitud considerable. No pudieron irse sin
antes hacer montones de tierra segregados. Todo esto fue en el cementerio.
Algunos debieron vomitar varias veces, no sin ser objeto de burla por los
compaeros de situacin.

Qu es eso? pregunt el sepulturero al alcalde.

Es una distincin para el sitio que abrieron los presos de anoche. Ya que
te quejas tanto, te consegu ayuda.

Mejor me dice qu debo hacer.

Sencillo, cada nuevo cadver por el cual nadie pague, lo llevas al hueco
que abrieron. No hay ritos, no hay atades, no abres huecos y no me cobras.

El alcalde lo mir sin comprender lo que Juan Amaya expresaba con el gesto
en su rostro. Igual no importaba.



La solucin divina

Dos das despus, el alcalde debi recibir a los religiosos, quienes traan
una propuesta para resolver el asunto. A partir de ahora el primer muerto
que se encuentre ser sepultado en uno de los ritos, el siguiente en otro,
hasta que se completen los tres ms importantes. Catlico, una congregacin
cristiana y los evanglicos. Los otros pastores decidieron participar de
alguno de los ritos con la condicin de que se les permitiera expresarse en
el cementerio con una o dos oraciones, o cnticos de alabanza.

Esa es una manera de integracin de la fe que considero loable, ejemplar.
Seores, si ustedes rigieran los destinos del pas, no existira tanta
injusticia y la diferencia sera un lugar de unin entre todos. Hay tanta
incomprensin en nuestra sociedad que as es inviable la aceptacin del
otro como sujeto vlido para las creencias propias.

El alcalde pens antes de seguir, si no se detena pronto le saldran gotas
de mierda de la boca, y con estos sujetos mejor es ser de pocas palabras
para evitar que encuentren algn vaco o grieta en el discurso, luego,
quin los calla mientras esperan una excusa o explicacin apropiada.

Seores, la decisin que ustedes tomaron resuelve diplomticamente el
problema de ustedes, pero no soluciona el de la administracin. Quin
pagar los servicios de cada sepelio? Quin cubrir las horas de trabajo
del sepulturero? El derecho a la tumba? El atad? Supongo que ya traen
resueltos estos puntos tambin.

Sepa usted que nosotros hemos pensado en todo el pastor evanglico
continu con la exposicin de las reglas, adicionales, acordadas. El atad
y los costos del servicio del sepulturero lo costeamos nosotros. La
alcalda debe ofrecerles a estos hijos de Dios el derecho a la tumba.

No veo ms problemas, ustedes han resuelto todo. Le comunicar al
sepulturero para que marque cada uno de los cadveres segn la regla
definida por ustedes. l les informar los detalles adicionales.



Juan Amaya

Juan Amaya recibi de buena manera el convenio al que el alcalde haba
obligado a llegar a los religiosos. Ntese que cada uno habla segn lo que
le conviene. El trabajo, por supuesto, aumentara pero unas entradas de
efectivo le caan muy bien, sobre todo, pensando en que si quera echarse
al plato a la hija de su amigo debera invitarla a salir algunas veces,
adems de cambiar sus trajes de rutina diaria. Vestirse para la ocasin.
Pensndolo un poco ms incluso hasta tendra que pagar motel porque la cama
en la que dorma no alimentaba un solo pensamiento ertico. En otro tiempo,
en otro tiempo, alcanz a pensar pero cambi rpidamente de idea, mejor no
buscar recuerdos que pueden ser dolorosos.

Antes de terminar el da en la oficina del alcalde haba varias hojas con
los planos del cementerio y la rotacin que hara de los cadveres el
sepulturero, incluso se atrevi a sugerir horario para las celebraciones de
manera que los religiosos se sintieran cmodos en el cementerio sin verse
interrumpidos unos por los otros. En las casas de los dirigentes de cada
religin recibieron las cotizaciones de la funeraria, atades de diferentes
precios, con varias opciones de compra, tambin una cotizacin de un
carpintero quien a bajo costo hara cajas para que los muertos apenas
cupieran. En esta ltima cotizacin haba una sugerencia, escrita por el
mismo Juan, en la que sugera que las liturgias de cada funeral se hicieran
en el cementerio, de manera que no se necesitara transportar los atades,
evitando as hacer evidente la forma rstica y de los atades que hara el
carpintero.

Al siguiente da el sepulturero visit a la hija de su amigo, claro, se
haba desenvainado la espada carnal esa maana pensando en el escote de
ella, en las piernas y los senos. Habl con ella un rato, a la muchacha le
pareci que l se vea extrao, de una manera ms agradable y cercano pero
igualmente como si fuese otro. Soy otro le dijo Juan, siempre soy otro,
t me transformas al mirarme. La palabra estuvo presente todo el tiempo,
un poco ms y las manos hubieran dado inicio a izar la falda de la
muchacha, pero todo a su tiempo, pensaba l. Rosalba haba estado toda la
vida en esa casa, conoca a todos los amigos de su padre porque iban
regularmente a tomar vino y cerveza con l. Juan apareci una tarde, en un
abril que a ella le pareci extenso. Soaba todas las noches con l, se
satisfaca al verlo y por esto acompaaba a su padre hasta que se quedaba
solo. Con los meses, l se fue transformando en uno igual a los amigos que
visitaban a diario su casa, ya haba perdido todo lo interesante que traa
los primeros das.



El negocio

Los religiosos hicieron ir a Juan Amaya a cada una de sus sedes. Le
pidieron ms sugerencias y ste les dijo que todo estaba escrito en los
papeles que haba dejado el da anterior; claro, haba algunas ideas que no
las haba impreso porque sera un atrevimiento. Lo vieron con inquisicin y
entonces l dijo que deberan comprar los atades al carpintero, en su
mayora, y que para el fin de semana cuando tenan mayores feligreses,
entonces compraran atades de las funerarias, ese da haran una marcha
desde el templo hasta el cementerio, por supuesto exhibiendo la humildad
con la cual se sometan para sepultar a un desconocido y la voluntad para
comprar un atad a todas luces de lujo a alguien desconocido. Eso de seguro
invitara a ms fieles.

El de la funeraria le haba ofrecido el 12 por ciento si lograba que le
compraran todos los atades a l; en caso contrario, le dara el 6 por
ciento. Con el amigo carpintero era ms fcil la cuenta, Juan pagara por
hora de trabajo, llevara la madera y todo el material requerido. El
carpintero exiga pagarle por anticipado algunas horas ya que debera
atrasar otros trabajos o hacer la labor en la noche, horas que por supuesto
deberan valer ms pero que nadie le pagara por ese excedente no cubierto.

Esa semana, cada una de las religiones hizo los funerales con atades
comprados en la funeraria, la recomendacin la hizo Juan, para que las
personas supieran que se estaban llevando a cabo estos sepelios y que
adems cada religin haba asumido de sus arcas, con dinero de cada uno de
sus dirigentes, el costo de los atades. Seis muertos aparecieron, de los
cuales obtuvo el seis por ciento por cada venta de atad, ms lo que
recibi por los servicios de sepulturero le permitieron darle suficiente
material al carpintero para que iniciara la construccin de los atades,
adems del adelanto por la cuarta parte de las horas que debera emplear en
hacer cada cajn.

Las tres primeras semanas el negocio de Juan se alimentaba felizmente de la
solidaridad de los religiosos con los muertos annimos, sin embargo, en la
cuarta semana le pidieron descuento y obligaron al alcalde a que llevara a
los presos a hacer algunas de las tumbas, afectando los ingresos de Juan.
No hubo ms remedio que capturar borrachos en la noche para que fueran al
otro da a abrir los huecos para las tumbas. El alcalde, a quien Juan le
daba cierta parte de las utilidades, hizo todo el esfuerzo por oponerse,
pero los religiosos ya haban convencido al jefe de la polica que no saba
de los acuerdos entre el sepulturero y el alcalde.

El carpintero decidi cobrar ms, los religiosos pagar menos, entonces Juan
los present y dej que esa platica se perdiera. Julio Rincn, el alcalde,
lo miraba desconcertado por la manera en que abandonaba el negocio que lo
haba sacado de la aridez econmica en la que estaba. No es que fuese una
economa boyante y fructfera, pero ya haba logrado destornillarse de la
ropa vieja y vesta mejor, segn le decan todos en la calle.

Mire, alcalde, colaboremos con los religiosos, ellos emprendieron una
tarea que ninguno quiere hacer, eso s que en menos de dos meses ya querrn
dejar de enterrar difuntos sin nombre porque a ellos no es que les sobre la
platica; aunque no sea de ellos y sus fieles la paguen sin rechistar porque
los expulsan si no lo hacen.

Qu idea nueva tienes? Juan, te conozco de hace tiempo y s que no dejas
un negocio hasta que lo exprimes por completo.

Solt una risa y le pidi un trago al alcalde.

Pngale cuidado a lo siguiente; aqu todos somos creyentes, usted y yo
como todos, slo que a veces lo olvidamos para poder saltarnos la lnea que
da lugar a los pecados, sin que nos d mucha pena. Lo de religiosos es para
todos, no es que seamos espirituales...

El alcalde lo interrumpi, le exigi que dejara de hablar y le contara
exactamente qu haba que hacer.

Le buscamos padrino a los difuntos. Los religiosos les cobran parte de los
gastos al padrino y nosotros una comisin por permitirles hacer esto. Vamos
a tener que buscar una manera de convencerlos. Yo empec hace un par de
noches, me fui a cuanto lugar iba a beber antes y cuando los borrachos ya
no saban quin les hablaba les deca que esos muertos que no son de nadie
le cumplen milagros a los que les oran. Que yo haba visto a varias seoras
llevarles flores a algunas tumbas de nadie y esas seoras haban empezado a
tener mejor nimo, y claro, las que tenan negocios les iba mejor. Mire, me
fui a donde las putas, emborrach a un par, y esta maana estaban dejando
flores en las tumbas.

Eres el sinvergenza de siempre.

Se anima? Slo es decirle a los que guan cada religin y luego, que
ellos cobren y nos den comisin. Si no quieren drnosla, pues no dejaremos
colocar nada sobre las tumbas de los muertos annimos.



Rosalba

La noche en que Rosalba le cont todo sobre su madre se haba comportado
como una baldosa de mrmol. Ante las preguntas de su novio decidi contarle
todo. Las peleas entre sus padres eran constantes, los golpes en el rostro
de su madre eran rutinarios. Segn le cont una vecina, hubo una noche en
la que la golpiza fue de tal extremo que debi estar en cama por un tiempo.
Esa semana, la madre de Rosalba apenas se dejaba ver para asuntos urgentes,
sin embargo despus de la siguiente semana no volvi a verse.

El padre se volvi devoto de la borrachera diaria, una tras otra. Algunas
veces en las charlas, cuando se le preguntaba por el paradero de la seora,
ignoraba la pregunta o contestaba de manera agresiva, otras, cuando la
ebriedad le poda con la conciencia y la mente, entonces deca que se haba
ido con un seor de otro barrio. Segn contaba, lo haba abandonado de por
vida, se la haba llevado otro hombre.

Una caricia en la boca por parte de Juan no impidi que Rosalba siguiera
narrando los hechos. l hubiera preferido dejar el asunto en el punto donde
iba ya que las lgrimas inundaban los ojos de ella.

Nadie dio aviso a la polica o a la familia de la seora, todos aceptaron
como cierta la verdad dada por el hombre. Durante los aos en que se volvi
una joven, la respuesta de su padre fue la misma. Se fue con otro hombre.
Una vecina, que en paz descanse, antes de morirse le cont a Rosalba la
verdadera historia. Despus de la golpiza su padre debi llevarla a un
hospital en la capital, all la dej abandonada. La madre no tena cmo
pagar la salida del hospital, entonces se hizo la loca, de esta manera no
le cobraron y la enviaron a un sanatorio, ya estando en el sanatorio, la
droga y la debilidad con la que sali del hospital le afectaron la mente.
De esto ltimo se enter ella en un viaje a la capital, la encontr
mendigando en una de las calles. El encuentro no fue el ms oportuno, ella
iba de afn y la madre de Rosalba no estaba vestida como para creer que era
la amiga del barrio. La vecina quera contarle eso para sentirse tranquila,
no podra morir en paz y vagara por el mundo si se llevaba ese secreto a
la tumba.

La vecina adems de contarle la historia le entreg una direccin y un
telfono, segn crea ella ah podran darle razn de su madre. Rosalba
haba llamado a ese nmero regularmente, la respuesta era la misma, su mam
est bien, en la calle consigue lo que necesita para vivir, pero no se le
ocurra venir ac, nia, ella est mal de la cabeza y puede ser peor que la
vea. La fragilidad con la que haba crecido no le permiti ir a buscar a su
madre, aunque pensndolo bien, la situacin en la que ellos estaban no era
para ser envidiada por su madre, que viva en una casa donde la alimentaban
y vestan diariamente, claro que deba mendigar por la calle, pero no deba
sufrir en su casa como le hubiera tocado con su padre. Ahora, en la ltima
semana haba estado llamando y la seora que responda por el paradero de
su madre no saba decirle nada sobre su madre.

Esa maana la seora le insista en que ella le ayudara a buscar porque
seguramente se haba muerto, eso s, nia, a los muertos hay que
enterrarlos, no se pueden dejar por ah como si no hubieran tenido a nadie
en el mundo.

Juan la mir sin poder evitar un temblor en todo el cuerpo. La consol
hasta que ambos durmieron. Al siguiente da Rosalba parti hacia la capital
en busca del cadver de su madre o, peor aun, lo que encontrara de ella.

Durante los siguientes das, despus de la partida de Rosalba, Juan se
dedic a mejorar su condicin econmica. Haba estado huyendo de su
realidad por mucho tiempo y era hora de volver a ponerse al mando de s
mismo. Junto a su amigo, el alcalde, recuperaron viejos contactos y se
dedicaron a obtener utilidades gracias a las habilidades de Juan en los
negocios. Lo del entierro de los muertos sigui igual, sin modificacin
alguna.



El significado de las letras

La maana se le hizo tarde a Juan o sera mejor decir que la tarde le lleg
muy temprano. An estaba desayunando cuando le pidieron ir al cementerio.
Un cuerpo ms.

Cul es el afn?

Hay celebracin especial, no s qu fecha, don Juan, pero le toca alistar
el cuerpo para hoy mismo.

Los vivos y sus prisas, como si a los muertos les sirviera de algo.

El muchacho de los mandados de la polica se fue corriendo sin preguntarle
nada, quiz ni escuch el comentario que hizo al final.

El cadver estaba en la misma posicin que los dems. Dispuesto sobre la
mesa, l simplemente deba meterlo en una caja que alguien ya haba
llevado. No haba mucho que hacerle, a nadie le importaba, slo era meter
en un atad mal o bien hecho y luego al cementerio.

Juan no poda con la sorpresa, primero debi irse a vomitar afuera y luego
al volver sinti la misma necesidad. Su sorpresa se deba a que en la
cabeza del cuerpo muerto estaban las mismas iniciales que descubra todas
las noches debajo del cabello de Rosalba. Cuatro letras consecutivas. No
saba si pensar que era ella pero el cuerpo descompuesto no permita muchas
ideas, claro que esas iniciales eran slo de ella, las iniciales de la
abuela materna, se las haban tatuado cuando ella era pequea, con quin
sabe qu objetivo de necios.

En la alcalda se encontr con su amigo, quien lo salud efusivamente. La
cara de contrariedad que llevaba Juan lo oblig a que cerrara la puerta y
le preguntara con tono de preocupacin sobre lo que le estaba pasando.

De dnde vienen esos cuerpos? Por qu nadie viene a reclamarlos? Quin
investiga su procedencia? Por qu la polica no hace investigaciones? Por
qu el gobierno central no viene a verificar lo que est pasando?

El alcalde dio vuelta a su rostro y con mirada seca y sin expresin alguna
le dijo:

No vienes a cuestionar mi gobierno. Eso que preguntas no te importa, ya
suficiente te doy con lo de las tumbas. No seas idiota, Juan, no preguntes
bobadas, lo que quieres saber a nadie le importa.

Hoy s. Hoy me importa.

Despus de las anteriores palabras se abalanz sobre el alcalde. Dos
policas que estaban en la entrada pasaron por encima de Juan y lo llevaron
a un calabozo. All se calm y pidi que el alcalde lo escuchara
nuevamente. El alcalde apareci con un trago de licor para Juan.

Mira hablaba Juan ya tranquilo, apareci un cadver con una
caracterstica que yo reconozco familiar. Yo pienso que es Rosalba. Ella
estaba por la capital estos das, hace un mes no s de ella. T eres mi
amigo, debes saber qu est pasando, entindeme.

No puedo decirte nada. Yo se quin puede decirme en dnde se queda tu
novia, averiguo y te cuento. Te quedas aqu hasta que yo diga. No voy a
correr el riesgo de que salgas y te vuelvas loco.

Dos das despus aparecieron, frente a la celda, el alcalde y Rosalba. El
alcalde se retir dejndolos solos.

Los besos y las preguntas se conjugaron con lgrimas. Cuando todo era
silencio entre los dos l le cont sobre el cuerpo que debi meter a un
atad, sobre las iniciales que estaban en la cabeza del cadver.

Mi madre las tena tambin, fue una idea de mi abuela. Cuando nac ya ella
las tena, luego a m me las hicieron.

** Oscar Vargas Duarte
   oscarvargas@yahoo.com
   Ingeniero de sistemas y escritor colombiano (Vlez, 1971). Reside en
   Bogot. Se dedica al desarrollo de software y a las letras.



=== Poesa ntima      Luisa Martnez Campos ==============================

Siento tu aliento
disolvente de tmpanos
la perpetua presencia
de tus ojos
como agujas en mi nuca
de tu piel a slo pasos
de mis dedos
de tu mstil
que iza velas en mi vientre.
......lujuria consagrada
en el bunker de mi cuerpo.

===

Te invent
en la soledad ms ntima
en los deseos prohibidos
en la locura cotidiana
del vivir
en los desasosiegos matinales
en los sueos inconclusos.
Desde entonces
te espero
raptor de mi cordura.

===

Ms all del vuelo de las aves
el sol de la maana
traza mapas en la quietud del mar
blancas estelas se diluyen
detrs de las barcas pescadoras
nos concebimos desde lejos
sin conocernos ni hablarnos
sabiendo slo ......que existimos.

===

      Si t dejaras
      sobre el papel
      la blancura de tus manos
      todo estallara.

      Gustavo Pereira

Si t dejaras
en mi piel
el salvaje aroma de la tuya
todo estallara.

Si impregnaras
mi lengua
con efluvios de tu cuerpo.
todo estallara.

Si susurraras
a mi odo
palabras transgresoras
todo estallara.

Si descifraras
en mis ojos
el deseo acumulado
todo estallara.

Si t rastrearas
mi existencia
con todos tus sentidos
todo estallara.

** Luisa Martnez Campos
   martinezcamposl@hotmail.com
   Poeta y docente venezolana (Cuman, Sucre, 1958). Es profesora
   universitaria. Su obra permanece mayoritariamente indita.



=== Dos relatos      Carolina Lagos Campos ================================

*** Mirndola

Claro, y yo estaba all... sentado... mirndola, extraamente mirndola.
Era la sala de siempre, los mismos sitios de siempre, el mismo puesto, el
mismo profe, la misma pizarra y los mismos compaeros. Y all estaba yo...
sentado... mirndola... llevaba ms de la mitad de clase...
desconcentrado... mirndola... y no poda entender qu era lo que haca,
ella tampoco saba lo que hablaba el profe, igual como que a veces lo
miraba con cara de aceptacin... como diciendo s, yo pienso lo mismo y
de pronto se quedaba con la mirada perdida, como cuando uno lee un libro y
se acuerda de algo... y se pasa todo el rato relacionando cosas... menos lo
del libro... pero despus volva a lo mismo... y all estaba ella...
desconcentrada... mirndola... y llevaba ms de la mitad de la clase
desconcentrada mirndola... mirando cmo bajaba por la suave seda de su
hilo y se balanceaba como si estuviese bailando al comps de una meloda...
y se mova de una forma sutil y elegante... ella la soplaba... y mientras
ms soplaba, ella ms bailaba... Es extrao, porque yo una vez convers con
ella y me mencion que le tena terror a las araas, pero ahora... ella la
observaba con admiracin, estaba inmvil... mirndola, miraba cmo sus ojos
brillaban observando aquella araita que bajaba y danzaba en un rincn de
la sala de clases... estaba en el aire... volando, yo la vea volar, no
estaba lo suficientemente cerca para ver el hilo del cual colgaba la
araita, pero aunque estuviese cerca, mis ojos no lo observaran... se
haban quedado inmviles observando los suyos... mirando su rostro, sus
gestos... ella ni siquiera sospechaba que yo la haba observado toda la
clase, que despus de un buen rato saba lo que haca, que ramos un poco
cmplices... cmplices de la araita... de la desconcentracin... pero en
eso, mientras la observaba, mir al profesor y algo cambi... ella dio un
salto que slo yo pude percibir y su mirada cambi... intent fijar la
vista en la araita... pero no la encontr... entonces quise pararme y
acercarme a ver si haba llegado al suelo, pero no poda, ella se haba
levantado de su puesto y se haba acercado al de su compaero... lo tom
del chaleco y lo golpe... todos estbamos desconcentrados... mirndola...
la mitad sin entender que pasaba... el profe se acerc, pero ella sali
corriendo de la sala. No s qu fue lo que pas... pero apenas sali yo fui
tras ella... pero no la encontr, la busqu y no la encontr... entonces
volv donde estaban mis compaeros para saber qu es lo que haba pasado...
aunque poco me importaba en realidad... creo que me levant y sal tras
ella como excusa para poder hablarle... para saber si sus ojos brillaban
an... pero nadie saba lo que haba pasado.

Yo s que usted quiere saber lo que realmente pas y aunque usted sea el
director, va a pensar que estoy loco, que quizs es una excusa o una
justificacin... pero es en serio. S, claro que tengo teoras... puede que
mi compaero le haya dicho algo, pero l sabra por qu ella reaccion as,
o tal vez era media esquizofrnica y le dio un ataque... eso es lo que se
rumorea... pero yo creo que mi compaero aplast a la araita... y por eso
ella se enoj... s, s, s que es absurdo y que no es para tanto... pero
yo lo creo as, y si yo hubiese sido ella, y ella la que me hubiese estado
observando, tambin hubiese reaccionado as si hubiesen matado a la araa.
Creo que yo tambin estoy cansado de que arruinen mis momentos... mis
pequeos, bellos y simples momentos... yo tambin me canso de aguantar que
arruinen las cosas especiales que tengo... los momentos en que me puedo
olvidar de todo y slo ser un poquito feliz... yo creo que ella pens
eso... que ella haba logrado vencer su miedo y haba logrado que
apareciera un momento bello... por eso la entiendo... no s si sus ojos
brillaban de tristeza o de alegra... pero creo que la entiendo... creo que
se senta bien... que estaba un poco feliz... y esa felicidad se arruin.
Por eso... despus de clases... yo tambin fui... y le pegu al Ral.



*** Accin!

Mire, esto es un poco complicado... en realidad es un poco difcil para m
decirlo, pero su hija no est bien... seora, no llore... tranquila, esto
tiene un posible solucin, una lenta, pero posible solucin... s, s, la
entiendo, pero es necesario... no hay otra opcin, su hija debe quedar
internada. Es que entienda, esto no es algo comn... ella es un peligro en
las calles... comprenda, ya hemos hecho todo lo que est a nuestro alcance
para hacerla recapacitar, pero no entiende... Intentamos con pastillas, con
siclogos, intervenimos en su colegio, en su barrio, hasta tenemos
infiltrados en esa organizacin en la que participa, pero no ha servido de
nada... y qu quiere que le diga, los costos que esta situacin nos est
trayendo como institucin son bastante altos, la nica opcin que nos queda
es internarla... No, el tiempo no es mucho... todo depende de cmo vaya
evolucionando, creemos que para empezar un ao est bien... bueno... No
est preocupada por su hija?... entonces considere este plazo como un
tiempo prudente... mire, en primer lugar su hija est convenciendo a ms
gente de lo que nosotros podemos soportar, prontamente tendremos que tratar
a todos sus amigos y vecinos e imagnese si esto se sigue propagando... yo
no quiero ni pensar en lo que pueda pasar. Claro, claro que estamos
preocupados por su hija... preocupadsimos, por eso mismo le digo que debe
dejar este asunto en nuestras manos, confe en nosotros... yo le recomiendo
por el momento que la incomunique, es decir, evite pasarle llamadas
telefnicas, visitas y esas cosas... es importante que coopere con nosotros
para que todo salga bien..y su hija vuelva a ser la misma joven que era
antes... y deje de andar pensando que la vida es una pelcula... seora,
usted ms que nadie debe reprimirle esta conducta, no puede ser que ella
piense que la luz del sol es un foco y que las calles son un escenario...
es que sabe... mucha gente ya est empezando a pedir finales felices... el
otro da tuvimos que atender a una nia que quera un prncipe azul,
imagnese... de dnde le saco un prncipe azul... y con caballo, ms
encima... hasta la profesora del colegio ya est pensando en reformas
educativas y quin sabe cuntas cosas ms... ese joven... el tal Tote...
amigo de su hija, fue sorprendido arriba de un escenario tocando la
guitarra y diciendo cuanto disparate se le ocurra... es que deben entender
de una vez por todas que no viven en una pelcula... que estn en un mundo
real... que los prncipes azules no existen... que no son lideres polticos
ni estrellas de rock... y su hija est propiciando este fenmeno... seora,
yo le ruego que permita que nosotros intercedamos en este asunto... si no
es ahora despus quizs cunta gente va estar pensando lo mismo... creyendo
que viven en un film, creyendo en los finales felices... en los atardeceres
romnticos, pensando que pueden dirigir una historia... No, no estamos
dispuestos a que ms gente siga cayendo en lo mismo... dgame qu piensa...
el lunes a las nueve est bien, cierto?... Bueno, la esperamos entonces...
ah, y recuerde mis palabras... no vaya a ser que despus usted tambin
caiga en lo mismo... recuerde... este es un mundo real... no una
pelcula... bueno... igualmente... hasta el lunes.

Corten!

** Carolina Lagos Campos
   lagoscarolinac@gmail.com
   Escritora chilena (Santiago, 1985). Estudia la licenciatura en
   castellano en la Universidad de Santiago de Chile (http://www.usach.cl).
   Actualmente est dedicada a la investigacin para su trabajo de tesis
   sobre la reelaboracin a travs del cine del libro Sub Terra, de
   Baldomero Lillo.



=== Poemas      Vernica Delgadillo Vargas ================================

*** Alada

Baja por la calle
la mujer del cielo.
Sin gestos.
Su andar va ms all
de las normas,
incluso del sueo.

Las palabras son hurfanas
de su tiempo
de su calma
de sus paredes vacas
de su vocacin despoblada
sin memoria
sin sombra...

Baja por la calle
la mujer del cielo.
Toda desnuda como el ayer,
sin treguas...

Pero es ahora cuando canta.
No ayer, no maana.
Ahora.



*** Boulevard y Linares

Est todo aqu.
Vos, el mundo que desamo,
todo lo que huyo,
lo que busco, lo que espero,
el desorden de la soledad.

Pero vos, entre todo ello, vos...
irrumpes con tus ojos;
y este todo, al final es nada.
Pjaros que vuelan. Otoo.
La grandeza, la distancia,
el resistir, el quedarse.
Tus ojos lejos de m,
de vos,
del alma,
el vivir.

No s por qu ando triste,
el verano estalla en mi piel;
pero estas calles de a pie,
estos balcones que se abrazan
como si fueran recuerdos,
no son vos,
hace tanto fro en este pedazo del pas;
no puedo alzar las manos
para tocar las estrellas,
tus ojos lentos asesinan la ternura,
rostro de amor...

Todo ahora, otra vez.
Intacto, inmortal.
Arrepentido.
Gira. Duerme.
Arde, en m.



*** Des pies

Puedo quererte
sin ser la misma
en cada amanecer.
Quererte
con el calor de muchas,
de las todas que hay en m.
Trrida lluvia
de infinitas gotas
Arcoiris
         Harn
               Yo
                  Mujer



*** De vos III

Tu boca es augurio de das buenos
de das dciles y mansos
de descanso, consuelo
de oasis, de luz...

Qu fuera de tu cuerpo sin tu boca!
Fuera penurias
vaco
desgana
fuera congoja.
No habra
sonidos
canto 
besos
dulzura de palabras...
No habra msica, ni tu risa.

Qu traicin podra yo jugarle a tu boca?
Si al perderla el mundo se hara
hornacina, flagelo...
A qu placeres renunciara en su ausencia? 
Si as no habra ms que abandonar 
el destello
el camino
la huella
de los besos de tu boca
y el sol.

Me pasa esta noche en que no ests,
tu boca se convierte
en mi molino
y mi necedad.



*** De vos VI

Tu voz,
la de ideas claras
la de huellas firmes y realidades divinas
eco de retamas
la que hace esta noche en m,
que la hace tuya de m.

Tu voz,  
soplo de aurora
espuma de nubes
cenizas de cielo
arena
maravilla
pan del da
molino
horizonte.

Tu voz,
cmplice de la vida
en el delirio,
debajo de la noche a contraluz.

Tu voz,
sobre hojas ledas,
sobre hojas en blanco,
desposadas,
papel
nieve.

Sobre mis piernas torpes,
entre dibujos familiares
y mi cama vaca,
con labios atentos 
y manos extendidas,
en el silencio,
he convertido tu voz en letras
te escribo,
con el poder de una palabra:

Vos.

** Vernica Delgadillo Vargas
   vdelgadillo@prefecturascz.gov.bo
   Escritora y comunicadora social boliviana (Santa Cruz de la Sierra,
   1977).



=== T lo sabes      Daniela Ivonne Gregorio Neria ========================

T lo sabes: iba al cerro, por unas flores. Eso era lo que quera; ir al
cerro, por unas flores. Pero primero se puso a acomodarte el cuerpo.

Es un cuerpo pesado, como de ganado, como de bestia. Tu cuerpo es de esa
manera. Es como de animal grande, y lo seguir siendo hasta que acabe con
l la pudricin que tiene adentro.

Es mucha. La pudricin que traes adentro te llena todo: los ojos, la boca,
las narices, las manos... Tu pudricin te llena los rincones, como el polvo
ste que se levanta y que, sin ningn esfuerzo, se nos introduce,
revolcndonos lo poco que nos queda de alma.

T lo sabes, lo sabes todo. Sabes que, ahora, est arrepentido de todas sus
faltas, aunque eso no te sirva de mucho. Sabes bien que est arrepentido de
pecar, lo sabes. Sabes que piensa en lo que se dijo en tu sermn de muerta,
sabes que piensa en el polvo, en que somos polvo y en que pronto nos
convertiremos en un lodazal. Sabes que quera ir por unas flores al cerro.
Que tena necesidad de consegurtelas. Que a lo mejor as su alma
descansaba. Y al menos deba juntar algunas yerbas, o alguna rama de esas
secas. Pero que busc de balde. Que busc para no encontrar nada, que las
lluvias no llegan desde el da del incendio.

El incendio... Era tiempo de secas y te mat a la madre, la adulta Plcida
de la Luz, muerta de muerte provocada, como se le escribi en la tumba. A
veces me acuerdo de otras cosas. De cuando ella y t se dejaron venir por
estos rumbos. Pero entonces la vida estaba diferente. T lo sabes, tambin
el viento era distinto; a l no le volaba el sombrero que se lo regal su
padrino cuando cumpli los diez aos de edad. En esas pocas bien le
quedaba...

Sabes que quiso ir al cerro, por unas flores. Pero que se arrepinti al ver
todo tan empolvado. Que se encontr con la tierra seca, como si fuera
estircol viejo.

La tierra es un polvo blanco, como el de siempre. Al metrsele a uno se
vuelve otra cosa, se vuelve casi sangre. La tierra ha sido siempre la
misma. Y su polvo es igual que el de hace aos, el mismo que te estorb al
respirar cuando llegaste con tu madre, que ahora debe de estar revolcndose
debajo de esta vida.

Llegaron al amanecer. El viento apenas si revolva despacito toda sus
ganas. Y en eso se me pareca, pues ni el viento ni yo tenamos fuerzas
para nada. Yo no quera arrastrar a nadie hacia m, todas las personas que
haba querido me haban abandonado. Estaba solitario, en un mismo sitio.
Como esperando, como esperanzado con algo que no conoca.

Andabas como perdida. De dnde? Eso nunca te lo pregunt aqul. Pero me
deca que parecas perdida de alguna parte. Perdida de tus caminos, perdida
para toda la vida. Y que mirabas todo como si no supieras ni qu cosa es la
tierra. Que as mirabas. Ya despus se enter que no, que no sabas ni qu
cosa era la tierra toda solitaria. Despus se enter que estaba equivocado,
que te haba confundido con la vista.

Ahora, todo se le figura como revuelto en el polvo de los caminos. Y no
puede dar razn alguna. Tiene que responder pero, al abrir la boca, la
lengua no le funciona.

Entonces no haba flores. Pero en el lugar del que venas todo era siempre
verde, y eso haca que tus ojos extraaran los colores. Y te ponas triste.
Me decas: Yo he visto florecer todos los colores. Pero nunca he visto
ninguna flor que se les parezca a tu par de ojos. Y te ponas a llorar
slo de ver que aqu no haba ni una ramita seca para distraer la vista.

Me queras. Eras nia y yo un poco mayor y no sabas ni por qu me queras.
Me tenas cario. Me besabas a escondidas de todos. Tomabas mis manos y te
las ponas en la cara. Y te ponas el vestido que a m me gustaba cmo te
volaba con el viento. Yo te deca: Pareces rehilete o cometa o pjaro. Y
no contestabas. Te deca: Lrgate, no dejes que el sacristn vaya a
vernos, porque dice lo que hago a todo mundo, y luego al que fastidian es a
m. Mejor lrgate.

Todava no hay flores. Sabes que esta temporada no habr ni para ti ni para
otros muertos. Aqu ningn muerto puede tener flores en la tumba; bien
sabes que, aqu, cuando alguien muere, nada florece. Los tiempos de las
flores no son los mismos que los de los muertos. Nunca, nunca. Aqu la
gente se muere en poca de secas, y cuando algo florece a nadie le da por
morirse. Y todava no es poca de lluvias. An el cielo no nos ha hecho la
gracia de mojarnos. Ya las nubes no amamantan a la tierra. Y mucha es la
falta que hace... Cuando tuviste a tu hijo, llova.

Fue solo, con su camisa de salir puesta y con el sombrero aquel que se lo
dieron por su cumpleaos y que no le ha quedado desde hace tanto. Al menos
quiso que lo supieras. Que supieras bien que hizo el intento. Que supieras
que quiso darte al menos una de esas flores marchitas, podridas por tanto
calor.

Si piensas bien esto de que intent conseguir, aunque fuera, flores
podridas por tanto calor, hubiera dado lo mismo si las hubiese hallado
frescas. Lo sabes. Porque a l se le marchita todo lo que tiene en las
manos, y la pudricin se le sale del cuerpo. Ms de los ojos, o creo que de
la vista. Sucede que nunca lo he observado con tanta atencin. O quiz s,
pero jams me he concentrado en saber en dnde se le comienza a descomponer
el alma.

Es posible que tus ltimas palabras le hayan dicho que queras que te
quitara de encima esas flores tan feas. Pero sabes que no hay flores, lo
sabes.

Acurdate. Una vez le rob a su padrino una flor, para drtela, aunque
estaba marchita. Le haba llevado un ramo de esas flores de color pardo. l
se las haba trado de otros rumbos, para su difunto padrino, que acababa
de morirse. se es el nico muerto de por aqu al que le han llevado
flores. Y eran pardas, tradas de rumbos lejanos. Le rob una para ti, para
que te acordaras de tu antiguo pueblo, en donde arrancabas muchas de todos
los colores.

Haba terminado de hablar el Augusto Mayor, el que deca la misa. Haba
dicho: El polvo es el cuerpo, es la carne, es el hambre. Y la tierra es
nuestro ltimo refugio tanto en la vida como en la muerte. Me deca:
Muchacho, memoriza esto y ojal que nunca se te olvide: no le temas al
polvo ni a la tierra. No te aflijas cuando tragues estas nubes blancas de
tierra. Pues la tierra te tragar a ti, tarde o temprano.

Esper a que el Augusto Mayor se largara. Le dije que poda marcharse sin
m, volver al pueblo y que yo me quedara a limpiar algunas tumbas que me
haban encargado. Y Augusto Mayor se fue. Siempre se iba en cuanto
terminaba de hablar. Deca que le daba miedo el camposanto, que le daba
dolores de cabeza y que la muerte lo pona de mal humor. Por eso quera
dejarme este trabajo completo, dar los sermones, echar la tierra y
dedicarme a las tumbas nada ms porque a l no le gustaba.

Mir el racimo. Lo vi solitario, lleno de vida y destinado a su padrino
muerto. Pero ah estaba el ahijado, llorando todava. Y de pronto, las
lgrimas se le acabaron, justo cuando el que deca la misa desapareci
entre los almendros. Se la rob de la propia tumba, slo para regalrtela.
Me esper a que aqul se fuera, a que terminara de llorarle a la lpida,
que deca: Aqu yacen los restos del dueo total, Seor Graciano del
Monte. Muerto de muerte provocada. Esper a que terminara de llorar su
pena, como a diario haca. Porque, a estas alturas, tengo que decirte algo
que, yo creo, ya sabes. Pero si no lo sabes, de todos modos te lo digo: a
l ya se le acabaron las lgrimas, y a ti no te caer ni una sola. Ni una
gota de su llanto ser para ti, y es que sus ojos son lo mismo que la
tierra, estn secos, y su vista se levanta, como el polvo, implorando al
cielo.

Era una flor recin abierta. Se le notaba que enseguida pudo tragarse la
polvareda blanca. Ese da, cuando termin con mis oficios en el camposanto,
fui a verte.

Sabes tambin, como yo, que l no te quera. Si no lo sabas, por lo menos
algo en tus adentros te lo habr dicho. En cambio, desde que llegaste, slo
le gustabas. l quera tocarte las manos y meterte los dedos en la boca.
Pero no te quera, l nunca te quiso.

Llegaste un da, despus de haber caminado otros tantos, adems de las
noches, con todas sus horas del tiempo. Por ese entonces, t cantabas.
Hasta con la boca cerrada cantabas. La tuya era una cancin que deca algo
acerca de que es posible confundir al cielo con la tierra, ver slo unas
cuantas cosas y mirar la vida en pedazos. Cantabas: Quizs te pueda ver de
otro modo, de otro modo, de otro modo... Quizs un da te mire con todos
los ojos.

El tiempo se puede contar; pues de algo nos sirve el cielo para saberlo.
Miro hacia arriba cada vez que me acuerdo de ti. Y t me dices que sigues
aqu, abajo, conmigo. Escucho cmo intentas cantar con la boca llena de
tierra. Y me dices: Llevo quinientos cuarenta y dos das aqu. Y s que
otra vez ests mintiendo, pues t no sabes contar, y mucho menos sabes qu
hay de diferencia entre el da y la noche. Siempre te dio lo mismo. Nunca
te ha importado nada ni nadie.

El tiempo del hambre tambin puede calcularse. Y a ti no te sirvi ningn
cielo, de los muchos que viste, para contar los aos en que aqul te mataba
de hambre. Porque tambin te mataba de hambre. Diario te moras de no
comer, de andar caminando sin destino y sin descanso. Porque cuidabas a los
animales que le dej su padrino. Te los llevabas al cerro, para que algo le
comieran a la tierra. Y los cuidabas como si fueran tus hijos... Caminaban
buscando algo para comer. Y cada da nuevo en que te miraba, te desconoca.
Siempre te me hacas otra, siempre diferente. Tan miserable, muerta de
hambre...

Tus ojos volaban alto. Te gustaba perderte en la blancura del cielo, aunque
hubiera dado lo mismo si te fijabas en la tierra, en la polvareda sta.
Porque hacia ac, hacia abajo, nunca miraste. A m nunca me miraste con
toda la entera vista. Tus ojos preferan quedarse ciegos con el sol. Y eras
una ciega... A tu madre eso no le gustaba. No le pareci que, de pronto, me
trataras mal. Porque comenzaste a mirarme de otro modo, como si te
estorbara. Porque t, a escondidas de tu madre, la adulta Plcida de la
Luz, me corras de tu casa. Y es que te habas enamorado de l. Y, de
pronto, te fuiste a vivir en su casa...

Siendo tan miserable, como dijo su padrino que era antes de morir, l te
haca sufrir slo con la mirada. T lo sabes. Tena en los ojos todo el
fuego de ese incendio que te mat a la madre, la adulta Plcida de la Luz.
Tena en los ojos hasta el humo, y eso no lo dejaba verte bien. Tena en
los ojos la ceguera del pecado, las tinieblas del infierno y su oscuridad
eterna.

Los dos estaban ciegos. l, por el humo tan negro de aquel asesinato, y t,
por la luz del sol. Par de ciegos... Pero yo a ti s te quise, te segu
queriendo al menos en silencio.

Es posible que tus ltimas palabras le hayan dicho que queras que te
quitara de encima esas flores tan feas. Es posible, pero no es cierto, pues
t nunca le dirigas la palabra a nadie. Desde que lo viste, tu boca slo
era para l, para que l te viera florecer los labios cuando le hablabas. Y
solamente podas responderle, pero nunca abrir la boca por tu gusto y
cuenta. Lo que no es posible es que te hayas acordado nada ms de eso, del
ramo de flores. Olvidndote de lo que, creo, nos desgraci, a ti y a m,
toda la vida. Te olvidaste de aquello de lo que, creo, no hablaste nunca
con nadie, ni siquiera conmigo. De tu hijo, de tu hijo te olvidaste.

Es cierto. Alguna vez vimos llover, alguna vez nos mojamos con la lluvia.
Pero no fue en este pueblo. Fue en otro, una vez que acompaamos a tu madre
a averiguar algo sobre tus hermanos. Porque tenas hermanos. Pero tu mala
madre no supo dnde andaban despus de haberlos botado en alguna parte. Se
vinieron, ella y t, a este pueblo. Y de los otros, esa desgraciada se
acord cuando ya era tarde. Por entonces el pelo se te vea ms oscuro
todava, como si tus greas quisieran esconderse ms en sus propias
sombras. Y el vestido azul ya no te volaba, pues se te haba pegado al
cuero.

Si al menos ahora te cayera tantita agua, podras dejar de respirar todo
este polvo que se nos introduce, que se nos revuelve con la sangre y que
nos hace una costra de lodo por dentro. Porque el polvo me revuelca la poca
alma que me queda. Y a ti, ahora que ests ms desaparecida que cualquier
yerbajo, te cuesta tragar toda esta polvareda de la que estamos hechos.

Nunca me dijiste dnde lo enterraste, si es que le hiciste la caridad de
enterrarlo. Tampoco nunca me dijiste nada de l, slo me dijiste que se te
haba muerto. Y no queras que yo sufriera enterrndolo. No queras. Pero
ese hijo era tuyo y mo. Y bien sabes que los hijos son para siempre. Pues
t se lo dijiste a tu madre: Los hijos son para siempre, no se puede
renunciar a ellos.

Y el nuestro est muerto.

A veces pienso en eso. En que era lo nico que tenamos. Lo nico que poda
unirnos en la vida y que, al mismo tiempo, fue lo que nos alej. Porque as
fue. Despus de que se te muri o, mejor dicho, despus de que nos lo mat
aqul, dej de verte. Hasta cre que t, de la tristeza, tambin te habas
muerto. Pero ya vimos que no fue as.

Quiero pensar que, como t, est enterrado debajo de este polvo. Quisiera
pensar que as es. Y que le pusiste algn nombre en la tumba, si es que de
algn modo lo nombraste. Ojal que no le hayan escrito en la tumba de qu
se muri, al cabo que a nadie le puede interesar. No ser noticia saber que
ste, que tengo enfrente, es un asesino. Pero esto no me lo dijiste nunca.
Tuve que averiguarlo durante estos aos, y eso es algo que nadie podr
perdonarte.

Poca gente se habr enterado de su existencia. Cuando tu madre me dijo que
tenamos que casarnos, me puse contento de saber que en mis brazos estaras
cuando quisiera. Y me largu a buscar un sustento que ofrecerte, porque en
el camposanto no ganaba nada. Le ped dinero prestado al Augusto Mayor,
pero deca que no, que slo poda prestarme el libro que le serva de
almohada. l nunca me daba dinero. Me mantena, pues yo siempre fui
solitario. Un hurfano, pues. Y ese hombre que deca misa slo me daba de
tragar. As que tuve que buscar un oficio y conseguir una casa pero, cuando
regres, ya eras imposible para m.

Sabes que flores, en este tiempo, no hay. Slo hay, sembrado en esta
tierra, para ti, un hombre que sabe que se le muri el nico hijo que ha
tenido.

Tambin s de qu se muri ese hijo tuyo y mo, lo s. Pero saber eso de
nada me sirve. Por el contrario, hubiera preferido saber qu nombre le
habrs puesto. O saber, al menos, dnde est enterrado. Al menos tendra un
lugar en este suelo. Al menos sabra que aqu, en el polvo, hay un sitio
para que yo pueda ir a llorar.

A ti te mataron tantas cosas, que no sabe ni de qu te le moriste para
escribrtelo en la tumba. Le pregunto, pues tambin ese es mi oficio en el
camposanto. Le pregunto de qu te moriste, y no responde nada. Slo t
sabes. Slo t.

Ahora, tienes la boca llena de tierra y no te sirve de nada, ni para
decirme de qu te moriste, y mucho menos para cantar.

Te pregunto dnde lo enterraste, y me contesta la tierra que tienes encima,
pues la polvareda se levanta.

** Daniela Ivonne Gregorio Neria
   finisima@gmail.com
   Escritora mexicana (Ciudad de Mxico, 1986). Ha sido ganadora del
   concurso Arturo Trejo Villafuerte de cuento. Ha publicado un cuento y un
   poema en la revista de la Universidad Autnoma Chapingo
   (http://www.chapingo.mx), en donde actualmente estudia. Tambin ha
   participado en publicaciones colectivas. Ahora se encuentra realizando
   una adaptacin de su cuento "Bscalos, Gualterio, bscalos" para el
   cine, que le apasiona demasiado, y trabaja en un libro de poemas que se
   titular Sector del viento.



=== Vara de buscar agua y Nueve retratos (extractos) ======================
=== Gonzalo Mallarino Flrez ==============================================

*** A veces Bogot

A veces en Bogot el sol se queda ms quieto.
Ms segundos sobre las cosas.
Sobre la hierba o sobre las matas
del jardn. Y vuelve el olor.

El lquido de las cosas.

Puede aromar y el sol lo trae entre los dedos.
Lo deja caer despacio sobre todo lo que el alba dispuso
para ese da. O para esas personas que estaban.

De un momento a otro recuperamos una maana. Un rostro
de mil novecientos sesenta.
Cuando la vida era menos oprimente.
Menos un fardo digamos. Y todo gracias al olor.
Al no yacer ms los recuerdos. Al haberse despertado.

A veces en Bogot se llenan las cosas de fragancia.
Como en Cali. Como en la infancia de Cali
cuando olan los patios y las aceras junto al ro.

Hoy huele en Bogot el jardn que estaba quieto.
Que estuvo detenido en la oscuridad. Apesadumbrado
por la lluvia que cay tal vez durante la noche.

Es de repente. Nos hemos puesto a salvo slo por eso.



*** Sin duda

Estoy convencido de que l hubiera
elegido no sentir nada. No haberla visto. Los poros.
Las pestaas naciendo en las mejillas.

Slo la vea all lejos y entristeca.

Estoy seguro de que hubiera elegido
no sentir. Quera golpearse las
manos con piedras. Por no tenerla. Porque no oira
la voz. No sentira el pelo.

Sin duda l hubiera elegido no sentir nada. Cuando ya
se vio en medio de ese dolor tan grande. Cuando ya sinti
ese miedo.

Cmo hay mujeres que...



*** Es dulce esto

La tarde de las manos.
La boca. La inclinacin. La ciudad
recomenzada.

Los rboles. Un piso de adoquines. El pelo
triste. Las resinas del mundo.

Te juro que sent algo movindose en
el bosque. Un ciervo sobre las hojas mojadas.
Bajo las ramas delgadas y grises. Y nosotros ah
sentados. Sobre el piso de Bogot. Cubierto
de hojas carmelitas y de musgo. Yo pienso hoy
en da que es dulce esto hallado en
un cuello. Hallado en el dividirse
el pecho de una mujer.

En una mitad recordars t.
En la otra recordar yo.
O me entristecer yo.



*** Fotograma

Gotas temblando. Agua slo.

Despus la mano. El dedo delgado. La ua
transparente. Y el cielo oscuro.
Las nubes cuando finalmente ella se
puso a llorar delante de la ventana.

La llamara Adelaida. A esa mujer que llora
as. La nariz. Las lgrimas
rosadas. Los poros. Los vellos sobre los
labios. La luz muerta en el pelo.

Apuesto a que los ojos eran grises. Aunque sea para que yo
pueda decir que era una mirada de ojos grises. Una mirada
hacia un parque en que los pinos se estn
llenando de gotas y el silencio se tienda por el pasto.

Un silencio llegando por el pasto hasta donde yo estoy.
Para que pudiera yo mirar y escribir esto.



*** Retrato de Marcos

Marcos Piraquive era de Boyac,
pero compr una finca en el Quindo
para sembrarla de caf.

Era bonita la finca. Tena su fuente de agua
y sus rboles de fruta. En la primera cosecha
Marcos sac ms de veinte cargas.

Todava puedo ver los bultos contra la pared,
ese domingo por la tarde.
Y todos los de la cuadrilla cansados,
tomndonos una cerveza.

Cuando vino por la maana el camin que alz el caf,
Marcos se encaram sobre los sacos.

Se adormeci yo creo, con el olor dulce,
y por all adelante se cay a la carretera
y se golpe contra el asfalto.

Ah, Marcos. Con el embeleco por la agricultura...

Perdi todo lo que tena. Lo que haba conseguido
en diez aos
en el negocio de repuestos en Duitama.

Estuvo un ao en el hospital
y hubo que ponerle una prtesis en la cadera.
Cuando sali estaba tan dbil
que se fum un cigarrillo que yo le di y trat de marearse.

Despus se fue para Cajamarca.
Trabaj en la bomba de gasolina hasta el da
en que conoci a ese hombre gordo. El del sombrero.
l le pag a Marcos plata
para que llevara un carro hasta Medelln.
Pero plata, plata. Slo por subirse hasta Manrique
y entregar el carro y devolverse en flota.

Despus fue a Panam varias veces.
Y a Miami, pensando tal vez
que era lo mismo que lo del carro,
slo que esta vez llevaba un maletn
y se lo tena que entregar a una seorita
en un edificio de vidrios verdes.

Marcos junt plata!

Yo no volv a saber de l, sino que estaba
pensando en hablar con el gordo.
en ver la forma.
Es que a ellos no le gusta que la gente se les abra.
Y es que Marcos sigue pensando
que cuando regrese de su ltimo viaje,
se pone a buscar una finca bonita
para sembrarla de caf.

Ah, Marcos, con su embeleco por la agricultura.

** Gonzalo Mallarino Flrez
   gomaflo58@hotmail.com
   Poeta y narrador colombiano (Bogot, 1958). Es administrador de empresas
   con mster en economa de la Universidad de los Andes
   (http://www.uniandes.edu.co). Sus primeros poemas aparecieron en el
   diario El Tiempo (http://www.eltiempo.com) y en la antologa Se nos
   volvieron aves las palabras (Gimnasio Moderno, 1986). Ha publicado los
   poemarios Carmina (1986), Los llantos (1988), La ventana profunda
   (1995), La tarde, las tardes (2000) y Vara de buscar agua y Nueve
   retratos (2006), as como las novelas Segn la costumbre (2003), Delante
   de ellas (2005) y Los otros y Adelaida (2006), que conforman su Triloga
   Bogot. Ha recibido el premio al Mejor envo extranjero en el concurso
   literario Javiera Carrera (Valparaso, Chile, 1986); Mencin de Honor en
   el Concurso Hispanoamericano de Poesa Octavio Paz (Cali, 1988) y Primer
   Premio en el concurso literario Brantevilla (Bogot, 1993).



=== Juego de mesa      Luis Emel Topogenario ==============================

Rlex. Ojos negros que sobresaltan por cejas bien centradas en cara casi
fea, sentada a una mesa de bar. Bar como de paso. Mira por encima del
hombro derecho de ojos negros de enfrente buscando a uno de los mozos.
Pedir dos maltas ms. Paredes repletas de espejos interminables y
encontrados entre s atestiguarn su sed. Bar en ele. Noche en pleamar. Los
sonidos voz que magulla sobre otra; golpe en el travesao del televisor;
trigo dorndose; chiclines de monedas propinadas; risas de bao gestan
lentamente una vigilia fra y por dems sospechosa. Elevado, tierno, la
noche muestra su lucero roto. Cada tanto la boca de los ojos negros se
sonre frente a esa segunda boca, que devuelve el movimiento pero sin
mostrar los dientes. En mesa contigua dos amantes, estupificadas la una en
la otra, bobean entre sendos vasos vacos de capuchino. Una de ellas
invierte en un beso que la otra costea muy pobremente. Rpido, el beso se
deshilacha en una farsa. Entre choque de canillas y posicin legtima:
primer gol. Apenas dos jarras helantes se tocan para celebrarlo. A dos
pasos (mesa de frente a la barra en ele inversa) algunos colegas,
uniformados con caras de pquer y boinas rojas, peinan, aburridos, sus
discursos y charlas de repuesto. El de boina roja cualquiera paga las
sobras de la cena y la espuma de las cervezas con el desdn de todos. La
atmsfera de la noche pincha las carcajadas hasta deshacerlas. En los
paladares el silencio se amontona con un sabor ms bien crocante, como pan
envasado o como hielo, y tarda mucho en asentarse. El reloj, caracteres
dorados sobre fondito marrn, marca las veintitrs horas. Hace rato. Casi
no sobra tiempo ni para dar bostezos. Los clientes que se van regresan
totalmente transformados: cueros calvos ahora son cabellos coreanos
remojados; nariz de mrmol por pmulos llenos de acn; mocasines de marca
por zapatillas negrirrojas. Se piden las mismas pizzetas y emparedados
calientes con cigarrillos. Una prenda muy sucia da que pensar. No hay
criaturas vendiendo rosas de plstico mesa por mesa. De pronto, en el
estmago de uno de los comensales vino helado y nusea se mezclan.
Alrededor, el fro agarrota las lenguas de los que hablan y tapona las
orejas de los que escuchan. Casi siempre los cocineros conferencian entre
ellos. El reloj marca las veintitrs horas. Mozo ms alto acostumbra pifiar
las boletas cada cinco pesos por cuenta por cliente por vez (diez pesos
para las mujeres solas y veinte por cada pareja menos diez por ciento las
homosexuales). La billetera de los engaados, de ordinario, tolera tales
errores como meros e insignificantes actos de supervivencia. En especial
agentes del Partido. Momento seguido se paga o se arriesga una lucha de
clases sociales. La casa nunca invita, ni a los melanclicos. El mercado ha
visto eliminarse toda la cartera de vipis. La pausa del medio tiempo se
desparrama en el bar como una larga ola de agresividad. Los futboleros se
reducen a mentarse sus queridas y espaas; los mozos se engreen. Pausa bien
empeada por cierto en la mesa de la esquina del fondo: tipejo barbudo,
casi gordo y sin anteojos, solitario esperpento, teje en el plato las
conversaciones de todos los otros. Las luces de setenta wats, menos
amarillas, parchean los focos de grasa en algunos de los espacios; las
penumbras aisladas propagan un toque sensual. Los televisores tres, a
pesar de todo, no intervienen en el proceso de iluminacin. El ruido glub
glub. El gnesis del sonido se precipita como una cscara de plomo sobre
todo el planeta. En los orinales del bao reza Y en el principio Dios fue
sonido, no luz, Estpido, Mamn, Anarka, Ivania chupa pija gratis cero
nueve cinco dos dos cinco siete tres ocho Llam. Otras grandes frases
hilvanadas en el inodoro, o en el trayecto hacia y desde ellos, se
abstienen de comentarse. Ninguna discusin es zanjada antes de tiempo.
Carteras de damas y bolsillos de caballeros guardan sus palabras
aplastantes y frases degolladoras bala en boca. Pelota al medio, silbato y
un Qu bueno. Dos. Despus de un largo anlisis, rostro lleno de muecas en
mesa nmero tres descubre que el vaquero ajustado y nalgn, de mesa
contigua, es una conocida de tercer grado: querida del cuado de un amigo
con derecho (primera hiptesis); novia del hermano de una amiga no bien
mutua (segunda hiptesis). Se comunica, si es que puede, utilizando dos
cejas y varios dedos extendidos de la mano izquierda. El vaquero la
hiptesis en cuestin es incomodado y apenas aporta un manojo de saludos
errticos. Silueta que se desplaza graciosamente por el ventanal que
amuralla la pared de la calle justo les interrumpe. La situacin es trivial
pero fruitiva: la silueta esplndida va hundindose en la vitrina a medida
que la calle desnivelada se alarga hacia atrs. El vaquero y el atado de
muecas aprovechan para escabullirse a sus asuntos. La ignorancia,
inmejorable, es recibida con total caballerosidad. Abundancia de papas
fritas fritndose hace las veces de polucin area. Olor de aceite raspado
en el fondo de la fritera que se soporta, nicamente, por el dulce aroma
del dinero en los pulpejos de los mozos al aproximarse. Ahora todos,
juntos, momentneos, veintitrs horas, ojos negros, vaquero, rostro de
muecas, otros rostros, esperpento, bobas, boinas, mozos y dems son
distrados por el delicado y sensual ronroneo de dos motorcitos japoneses
que oxigenan una pecera. Sesenta litros de tilapitas, dorados, arco iris,
pedros, angelitos y arrayanes ms un bucito de la prefectura naval que
escarba el tesoro. Peces ms bien flacos. Enflaquecidos con cada mirada que
se deposita en ellos. Nada, eso. El reloj, detenido, es ignorado. El tiempo
hurta la sencillez de las cosas. Una mano es alzada, subida, izada,
enhiestada, erguida, alargada, levantada, elevada, levada. Peces que
reaccionan desplazando en el agua sus ictiocabezas rpida y violentamente.
Ms rpido que el mozo ms alto. Ms violento que el fro ms violento.
Reaccin unsona. El servilletero de la mano subida se ha quedado sin
servilletas, por favor. En el brocal de los vasos cerveceros los suspiros
silenciosos se van secando. El esperpento, gil desde su mesa, espa la
conversacin y el servilletero; luego el plato, los peces flacos; luego la
conversacin, el reloj, el plato, los motores nipones, rostro acendrado del
mozo ms alto; luego el servilletero vaco, la conversacin, el plato,
reloj, pez. Su cerebro busca urgente una emocin embriagante que lo
momifique. No lo logra pero no fracasa. Veintitrs. No le extraa. Vuelve
la cara al plato y su barba renegrida bisecta la luz que se precipita desde
el ventanal. Tercer gol (crner derecho con pierna cambiada / frente de
cabeza entre seis codos / red al segundo palo). Indiferencia unnime. Voz
desde la registradora pide el recambio de canal. Codo y palma de la mano
sostienen aburridos la quijada de la voz. El mentn, fresco pero verde por
incansables afeitadas, rasca la mano que lo sostiene. El match es viejo y
repetido. Desde sus espaldas, eviternas papas fritas continan pegamentando
la atmsfera de todo el bar. La saliva ya casi cida de sal sirve para
sosegar el rencor de los comensales expuestos. La orden de la voz en la
registradora, a travs del aire, coapta a la perfeccin con la
lumpenobediencia del mozo ms gordo. Uno a uno los televisores son
cambiados de estacin pero no de servilismo. Mal hadado, el mozo ms gordo
se lerda por una torpeza pulida y cuasi extrema en su tcnica
cambiacanales. Improvisa frente a dos whiskys puros en rocas de hielo azul
para no volcarlos. En el acto llega un cuarto que va directamente a la mesa
del esperpento y all se sienta sin ms trmite. No se dicen nada y si se
miran no se tutean. Pide el peridico de ayer, por favor. Los frites
destien el cristal de la pecera. Rebobinado de clientes idem. Cigarrillos
abrasados levantan una dcil zarabanda gris que empaa las crneas. Uno de
los peces flacos, a contramarcha, da de tropezn con la piernita del buzo.
Tetas enormes entran a pedir el uso del bao, s, cmo no, y el silencio
que se enconcha en ellas es abrumador. Ptredo. Sordo. El vaquero enrojece.
Las bobas se celan. Solamente el esperpento y la quijada aburrida en la
registradora permanecen indiferentes, anestesiados. Tetas enormes: lugar
comn donde enroscarse. Cof, cof, de a poco las conversaciones retornan a
lo habitual. Los mozos, el ms alto, el ms gordo y el ms negro, se
palmean las mangas de los trajes negriblancos, limpindose un poco las
ideologas, el perfume de las tetas enormes, la penetrancia del tabaco
reposado. Mixtura fea esa (el mozo ms gordo). Cof, lo tosido. Otros
comentarios quedan al margen, disueltos por los resultados de la quiniela.
23. Los ruidos, al atravesar el agua, llegan retorcidos hasta el contacto
con los peces; no tocan una sola escama. La pulpa del silencio, aqu y
all, se mantiene intacta. Los rayos lunares son evitados por el edificio
del bar. Dos miradas se entregan el s en una de las mesas cercanas al bao
de Ellas. Cuando una levanta el ojo bueno de la hamburguesa, la otra mirada
pellizca los vasos a medio tomar, la mano sobre la otra mano y los
numeritos de la cuenta que se van acumulando. La mirada original hace un
efecto de bmerang sobre las ropas chillantes de la segunda y luego regresa
a su punto de origen. Muecas s. El silencio espstico es quebrado por un
me gusts dos puntos y el romance rojo, crecido en las mejillas como
grandes ronchas, por fin se instala obliterando la rigidez de los rostros.
El tiempo no es soportado por los objetos. Peinados de muchos rulos
comienzan a aterrizar llenando en rueda la ltima mesa disponible. El bar
est lleno y pronto. Los peinados de rulos se dividen en dos bandos
entremezclados: los que generan alboroto y los que lo consumen,
secundndolo. Se grita a quemarropa, se re de frente, se fuma de costado.
Jarritas curvas de vino tinto se agolpan en fila india y rpido inundan la
mesa. Los objetos se apoyan en los peces simulando definirlos. En el orinal
una boina roja orina haciendo estribillos con el chorro y moja toda la
superficie del cuenco, limpindolo de pelos pbicos cados previamente. Los
teamos se toquetean dorso de piernas con talones descalzos por debajo de la
mesa. El deseo, hecho elipse entre sus manos, les obliga a contornear los
ojos hasta dejarlos blancos. Las bobas pagan, dejndose extorsionar. Dentro
de la pecera el agua se mueve en bloques y por sectores. A cada movimiento,
acompaa otro de peces que se acomodan para evitar ser triturados o
atrapados entre los bloques de agua. El conjunto todo de la pecera dibuja
un ballet bello y normal. La voz en la registradora utiliza lengua y saliva
en el piso de la boca como estricta diversin. Con la mano derecha se
acaricia el cutis grasiento tambin. El mozo ms negro se le acerca con los
billetes aplanados en la larga billetera de terciopelo negro. Entrega,
cuenta, teclas, chiclines, de vuelta y va al sitio anterior. La voz en la
registradora deja escapar un suspiro hondo que cae bajo la barra como se
cae un as bajo la manga del ganador. All es pisoteado junto con las
partculas del polvo. Los cocineros dos, latigados por el calor del
horno, se arremangan aun ms los codos de las gabachas. Sus caras,
inexpresivas, marmolizadas por las frituras en los ollones, intentan rerse
con bromas de corte sexista gastadas como sueldos una y otra y una vez ms.
Con el bar lleno, los mozos, el ms gordo y el ms negro, charlan, caminan
y sirven nerviosamente. El ms alto, en cambio, silabea solo y metdico,
aislado, concentrado. El lector de peridicos se levanta de la mesa y se
dirige al bao de hombres. El tiempo nada. Reloj. Cada minuto ha sido un
sonido abandonado al borde de los objetos. Veintitrs. El esperpento se
alarma sbitamente: cree que una emocin lo ha invadido. Se lleva la mano
al trax y se descubre las tetillas viejas y duras debajo de la ropa. Llama
al mozo. El mozo ms negro lo ignora. El esperpento, ya rebasado por una
tristeza boxstica, se enoja, pnico, se enrarece. Putea hacia adelante y
hacia los costados de su cabeza, en un radio de ciento ochenta grados. Dos
mozos lo ignoran. El otro, cuando pueda, tambin lo ignorar. El escndalo
suscitado empieza a tomar ardor y forma, pero se adormece rpidamente por
el gritero de los peinados rulos. Una de las bobas mecnicamente se dirige
al bao. Se cruza con el lector de peridicos y el arrastre inercial de sus
cuerpos los engulle con desodorantes baratos y feromonas. No se miran, no
se oyen, no se tocan, no se comunican. Se huelen. La otra boba mira la
mesa. Mira la silla. Mira la mesa, la silla, dos de seis galanes de boina
roja, la mesa, la silla, las uas de los anulares, el reloj, la mesa, pez.
Nada. Pestaea. Se inclina un poco a la izquierda y con la mano se toca las
botas de lagarto negro. Se concentra en los calcetines con los elsticos
rotos. Calzn de seis das de pobreza ya. Se acota Impulcra, no, o bueno,
puerca. El tiempo no es soportado por los objetos. No tiene sentido seguir.
La voz en la registradora consulta su rlex. La segundera flota en un mar
de indecisin. No tiene sentido empezar. No tiene sentido seguir. Ballet
bello y normal donde bloques de agua en movimiento logran atrapar un pez en
un descuido. El crneo del pez se asfixia hasta comprimirse. El esperpento,
irrecuperable, se desvanece. Rayo lunar en la barba renegrida. Nada. Reloj.
No tiene sentido empezar. El tiempo no es soportado por los objetos. El
cuerpo del esperpento es momificado por una emocin. Cada segundo es un
sonido abandonado al borde de los objetos. Las bobas se orinan de
calentura. Ms saliva. Trigo dorndose. Rulos. Chicln intil. As de manga.
Rlex.

** Luis Emel Topogenario
   bebopers@gmail.com
   Escritor nicaragense (Managua, 1980). Es estudiante universitario en
   las carreras de medicina y filosofa. Coeditor del medio impreso de
   comunicacin alternativa Gente en Obra. Su trabajo El espejo apareci
   en La Siega Revista (http://www.lasiega.org, febrero de 2007).



=== Poemas      George Reyes ==============================================

*** Si le pintaras el nombre

                                                          ...Pero volvers
                                                          a darme vida....
                                                         David hijo de Isa

  Lanza el bostezo de agona
                 el raudal
                de tiempo
                 enlutado
Se entona la cancin sublime
               compuesta
                 en clave
               de silencio
      Vivira para tus ojos
              coloreando
               de azulino
                 la cima
               en letana.



*** En cancin de los turpiales

Marchar
en la verdeante
amanecida
fronda
de turpiales
a imitar
su sinfona
en voces
clarinadas      Es el himno arrodillado que arrulla tu mirada.



*** Te devuelvo el tiempo

A recoger
las cenizas
del tiempo
se march
el olvido
en su sed de euforia
                 La accin
                del verbo
le abri
la senda
que a dos
quizs a un paso
               estn
               mis pies.



*** Respiro de rosal

                                      En esos das corra tras el viento.
                                                                   Salomn.

No est
a dos
ni a un paso
la euforia
         ma
         del huerto herido

Queda
slo
en su llegada
el vapor
cansado
del perfume
o del dolor de ser.



*** Figuraciones

Ante el miedo al llanto
        de oler a historia
        o volver sobre pasos de nostalgias
alzas
tu  ndice
soplo risueo
diluyendo
        esos ftidos des-pasos.



*** Reloj del alba

El alba
se sent
sobre las horas de la noche
a rer
de nuestro duelo moribundo
Ray
el tiempo
en las rendijas
del pasado
rayando
la alegra
en tu horizonte.



*** El perfume del rosal

Por su rosa terciopelo
cada rosa
inclinada
del rosal
verta
en la Fuente del ensueo
roco
matinal
que al rodar
gota por gota
cuajaba en lgrima

El rosal
ha amanecido
embriagado
de olor a huerto en flor...

Si lo Has pintado
con cada pincelazo
de color vergel!

** George Reyes
   george_reyes@email.com
   Poeta y crtico literario ecuatoriano. Es adems profesor y telogo
   evanglico. Textos suyos han sido publicados en varias revistas
   literarias y teolgicas especializadas y ha escrito tres obras inditas
   de poesa: Filosofa risuea, Signo XXI y En vertical contacto.
   Actualmente reside en Mxico.



=== Aysa Uilca      Carlos Garca Miranda =================================

Mi pasado importa poco. Slo dir que tengo treinta y cinco aos, vivo en
Madrid y trabajo en una empresa turstica. El resto se los dejo a su
imaginacin. Tal vez un par de datos preliminares a esta historia. Arrib
al aeropuerto Jorge Chvez, en Lima, Per, hace varios meses. Deba
realizar un documental sobre un nuevo destino turstico.

Horas despus de llegar, sentado en el bar del Hotel Bolvar, desde donde
disfrutaba de una excelente vista de la plaza San Martn y de un
refrescante Pisco sour, vea la estatua del Libertador General San Martn
montado en un caballo en una pose hidalga, al centro de la plaza. En el
pedestal de dos metros, sobre la cabeza de una ninfa, hay una llama,
auqunido oriundo de los andes. Es un error del escultor. En vez de poner
un pequeo fuego, puso el auqunido, que tiene el mismo nombre. Cada vez
que viajo con amigos no puede evitar mostrarles esa curiosidad.

Alejandro mi ayudante, asesor tcnico, gua nativo y amigo lleg cuando
peda otro Pisco sour. Ped dos copas y una docena de choritos a la
chalaca. Minutos despus, mientras lo vea abrir con las manos el molusco,
aderezado con cebolla, limn y picante, le mencion el objetivo: el Seor
de Cachuy. Era una festividad religiosa celebrada en la sierra de Lima, en
la provincia de Yauyos. Est a tres mil metros sobre el nivel del mar, en
la cordillera occidental andina. Debamos llegar en dos das. Alejandro,
con su Pisco sour en una mano, dijo que si salamos maana temprano,
llegaramos sin problemas. Ambos sonremos, levantamos las copas y
brindamos.

Al da siguiente partimos en una camioneta Cherokee en direccin al sur,
por la carretera panamericana. Alejandro conduca. Mientras revisaba mi
guin de trabajo vea desaparecer los arenales que rodean Lima y poco a
poco surgir los valles de la costa. Al lado, el lomo del Ocano Pacfico,
plateado y enorme, se mostraba en todo su esplendor. Es el ocano ms
antiguo, hondo y grande del planeta. Imagin el rostro de asombro por qu
no estupefaccin? del navegante y conquistador extremeo Vasco Nez de
Balboa cuando con sus 190 hombres y 800 indios, luego de atravesar el istmo
de Panam, un 25 de setiembre de 1513 avist este mar del que haba
escuchado historias fabulosas contadas por indgenas del Darien, y lo
llam Mar del Sur. Debi quedar con la boca abierta, al ver cmo todas esas
historias eran rebasadas por ese inmenso mar de aguas calmas.

Despus de tres horas de viaje llegamos a Mala, un poblado costero. Ah
almorzamos. Probamos el chupe de camarones, un plato regional, hecho a base
de crustceos, leche, fideos, queso, papas y mucho picante. Descansamos una
media hora contemplando el mar pacfico. Entre largos silencios y sorbos de
Inca Kola, Alejandro me repas el itinerario a seguir. No era nada
complicado. En sntesis, se trataba de llegar, grabar la misa, los bailes,
los alrededores, hacer algunas entrevistas y volver. Luego quedaban unos
largos das generalmente madrugadas en la isla de edicin, ya en Madrid.
Ese era el trabajo duro, a pesar de tener terminado el libreto. Empieza con
la historia de su origen: hace unas dcadas un poblador del lugar encontr
la imagen de Cristo crucificado en una cueva. Lo llev al pueblo. Pero a
los pocos das la imagen desapareci de la iglesia, y volvi as dice el
mito a la cueva. Nuevamente lo llevaron a la iglesia del pueblo, y otra
vez regres a la cueva. Los pobladores decidieron hacer una capilla en la
cueva y adorarla en los meses de junio de cada ao. Luego, mientras pasaba
algunas imgenes de la regin, contara alguno de los cientos de milagros
concedidos a sus feligreses. Acompaara este texto con la grabacin de
algn testimonio. Despus, cinco minutos de la celebracin religiosa, luego
otros diez de la fiesta en su honor, y unas seis tomas de la cueva donde
fue encontrada la imagen. An no saba qu poner al final. Podra ser
informacin complementaria para llegar al lugar. Alejandro, como buen
antroplogo, me sugiri poner alguna de las interpretaciones etnolgicas
que se han hecho de la festividad. Segn stas, la celebracin era una
muestra del sincretismo religioso occidental y andino. El Seor de Cachuy,
a pesar de su apariencia cristiana, era una manifestacin de algn Dios
prehispnico de la regin. Se llamaban Apus, y habitaban en montaas que
los antiguos nativos adoraban. El mito de su origen lo demostraba. Cristo
crucificado vuelve a la cueva. El Dios cristiano es incorporado, gracias al
mito, a la tradicin religiosa nativa. Resultaba interesante, pero no
estaba seguro si a los directivos de mi empresa les parecera bien un final
de este tipo. Igual, poda proponerlo.

Poco despus subimos a la cordillera por una carretera de tierra afirmada.
Nuestra prxima parada era Quirman, un pueblito casi abandonado en las
estribaciones. Pasamos por varios pueblitos idnticos, como Omas, Ayauca y
Calacocha, todos con una calle principal y una plaza rectangular, rodeada
por la casa municipal, la iglesia y las casas de los ms ricos. Haban sido
fundados por los conquistadores espaoles en su ruta hacia el Cuzco.

Llegamos a Quirman a la hora prevista. El pueblo estaba habitado por
ancianos y algunos nios, hijos de madres solteras que trabajaban en la
capital. Nos hospedamos en casa de uno de los ancianos, abuelo de un amigo
de Alejandro. Cenamos papas sancochadas, un caf hecho de habas tostadas en
una sartn, y queso fresco. Para dormir, pusimos en el piso de tierra
pedazos de cuero de vaca, y sobre ellos, nuestras bolsas de dormir. En la
oscuridad, lo nico que se escuchaba era el canto de las perdices y las
lucirnagas. Por la maana, desayunamos tortilla de harina, huevos y
verduras, acompaada de papas, queso y leche fresca. Partimos hacia las
nueve de la maana en dos mulas alquiladas, las nicas del pueblo.

Subimos por unos estrechos caminos rocosos y empinados, hasta una zona
llamada Retama. De ah, cruzando dos estribaciones, llegamos a una montaa
en cuya panza estaba Cachuy. A las dos y treinta termin nuestro ascenso.
Vimos un poblado ms pequeo que Quirman. En su angosta plaza, rodeada de
casitas de barro y techo de paja, cientos de personas haban acampado desde
das antes sobre pellejos de carnero y precarios toldos montados en la
plaza. Venan de distintos puntos de la regin. Ms adelante, en la boca de
una cueva, se levantaba una capilla. Dentro estaba la imagen del santo.

Luego de tomar fotos, entrevistar algunos feligreses y beber varias
infusiones de hoja de coca para evitar que nos d soroche mareos
consecuencia de la altura, esperamos sentados bajo uno de los toldos de la
plaza a que se inicie la vspera, primera etapa de las celebraciones. Al
anochecer, mientras Alejandro me serva un vaso de aguardiente llamado
calentito, muy eficaz para soportar el fro de la altura, escuchamos
acercarse la banda de msicos que acompaaba al santo en procesin. Iba
cargado en andas por sus mayordomos los encargados de organizar la
celebracin, iluminado por antorchas y cirios. Lentamente entraron a la
plaza, dieron varias vueltas y regresaron a la capilla. La gente se
arremolinaba, tratando de tocar la imagen. Cuando cerraron las puertas de
la capilla, con la imagen del santo dentro, se escucharon las detonaciones
de los fuegos artificiales. El cielo andino fue iluminado por luces de
colores y figuras maravillosas. Luego la banda de msicos toc huaynos y
comenz la fiesta. Aparecieron mujeres ataviadas con trajes tpicos
polleras negras, pauelos de seda y una bayeta de colores cruzando sus
blusas blancas y otros msicos con violines y flautas dulces. Acabado el
espectculo de danzas, de algn lado salieron cajas de cerveza. Los
feligreses bebieron todo lo que quisieron y bailaron en la plaza hasta la
madrugada. Obviamente, mucho antes de que los ebrios comenzaran a provocar
rias y peleas, Alejandro y yo nos retiramos a un pequeo campamento
montado a la entrada del pueblo. Era para los visitantes extranjeros, y
costaba cinco dlares cada tienda.

Al da siguiente, despus de un desayuno compuesto por una sopa de carne de
carnero, pan y caf instantneo, fuimos a la iglesia a escuchar la misa en
honor al Seor de Cachuy. Como obra de arte, la imagen del cristo
crucificado no tena nada de especial. Lo diferente eran los adornos.
Flores, cirios, velas y dinero monedas y billetes rodeaban al santo.
Tambin haba fotos y paquetes con regalos de los feligreses con quienes el
santo haba cumplido en darles lo que el ao anterior pidieron. Eran
innumerables los testimonios que agradecan por el milagro concedido, la
mayora referidos a enfermedades, deudas, problemas matrimoniales y
familiares. La parte central de la misa lo constitua el sermn del
sacerdote, un aragons de ms de cincuenta aos. Su sermn parti de un
pasaje bblico el Eclesiasts y sigui con una serie de reflexiones sobre
la familia, la iglesia y la situacin del pas, hasta hace poco sumido en
la guerra interna. La violencia engendra violencia, era una frase muy
repetida. La ceremonia dur unas tres horas. Luego la gente se reuni en
una de las casas de la plaza. Los mayordomos, como corresponda, donaron un
almuerzo para todos los asistentes. En largas mesas se sirvieron diferentes
viandas de la regin, la mayora a base de tubrculos y carnes rojas,
acompaadas de cerveza, chicha de jora y otras bebidas aguas gaseosas,
refrescos e infusiones. Por la tarde, un sector de la plaza se convirti en
un mercado de artesanas y productos de la zona. Otro, donde estaba la
banda de msicos, en una pista de baile al aire libre. Hasta la noche
continuaron los festejos. Las celebraciones continuaran dos das ms.

En la noche, Alejandro y yo decidimos regresar al amanecer. Lo registrado
era suficiente. Mientras fumbamos un porrito viendo las estrellas y
escuchando a lo lejos los acordes de un huayno, se nos acerc un turista.
Quera un porrito. Alejandro prepar uno y se lo dio. Luego empezamos a
conversar. Me enter que era antroplogo de la Universidad de Copenhague,
especialista en crnicas indgenas. Habl de sus investigaciones y de lo
que le gustaba de Per haba estado en varias zonas de la cordillera
andina. Desde haca cinco aos asista a las celebraciones del Seor de
Cachuy. Nos dijo que era porque se haba convertido en un devoto del santo,
ya que haba hecho que regrese su mujer. Luego dio otros motivos.
Evidentemente estaba mintiendo. A las dos horas, cuando estbamos por irnos
a descansar a la tienda, nos cont una historia extraa. Dijo que el ao
pasado subi a la montaa sin gua y se perdi. Estuvo deambulando en la
puna varios das. Una tarde, desde lo alto de una ladera vio aparecer un
cortejo de hombres. Eran nativos, algunos parecan ebrios, ya que
trastabillaban al caminar. Se acercaron a la montaa desde donde l los
vea. Subieron y l se ocult, pues pens que podra tratarse de alguna
columna de Sendero Luminoso, grupo terrorista muy activo en la zona. Detrs
de una pea los vio llegar a un terrapln. Cargaban varios sacos. Usando
unas piedras armaron un fogn. Sobre ella pusieron una plancha. Luego, de
los sacos extrajeron cuerpos que parecan de animales despellejados.
Prendieron el fogn y comenzaron a beber de una botella. El humo se
levantaba al comps de sus letanas. Al da siguiente, cuando los hombres
se haban ido, se acerc a ver los restos del rito. Se llen de espanto
cuando vio que los restos no pertenecan a animales, sino a nios. Vio
trozos de bracitos chamuscados, crneos y armazones de costillas. Huy
despavorido del lugar. Por la tarde, unos arrieros lo encontraron tumbado
al lado de un pequeo riachuelo. Lo llevaron al poblado ms cercano, y de
ah a Lima. A las tres semanas estaba en Zurich. Cont el suceso a algunos
colegas. Obviamente, nadie crey en su historia. Tampoco nosotros. Se lo
dijimos. l sonri, nos pidi otro porrito y se levant. Dijo que cada ao
regresaba a buscar el lugar del sacrificio, pero sin resultados. No estoy
loco, esta gente sacrifica nios al cerro, como hace ms de quinientos
aos. Guamn Poma lo dice en su crnica. Incluso, menciona este lugar. Lo
llama Aysa Uilca. Luego se alej en direccin a su tienda.

Al da siguiente, mientras bajbamos a Quirman, nos perdimos. Deambulamos
todo el da buscando el camino. Por la tarde, en un terrapln encontramos
restos de un ritual. Sobre unas piedras haba una plancha de mrmol blanco.
En el suelo hallamos cenizas, que podan ser de humanos o de cualquier
animal. No encontramos crneos ni huesos. Al anochecer, al doblar una
quebrada, vislumbramos una luz. Llegamos a la casa de un campesino. Nos
hosped y a la maana siguiente, previo pago de cinco dlares, nos llev a
Quirman. Tres das despus estaba en la isla de edicin en Madrid,
terminando el trabajo. No us las grabaciones que hizo Alejandro de los
restos del ritual que encontramos. Era innecesario.

Hoy, a las cuatro de la tarde, luego de la siesta, me lleg por correo un
paquete desde Per. Era de Alejandro. Dentro haba un objeto en forma
circular envuelto en una bolsa negra con cinta de embalar, acompaado de
una nota. Deca que viera dentro de la bolsa, y que si estaba interesado lo
llamara inmediatamente. Agregaba una posdata. Pona una cifra: veinte mil
dlares.

** Carlos Garca Miranda
   benke_04@yahoo.es
   Escritor peruano (Lima, 1968). Licenciado en literatura por la
   Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. Ha publicado el libro
   de relatos Cuarto desnudo (Dedo Crtico Editores, Lima, 1996; ganador de
   los Juegos Florales Interuniversitarios de la mencionada casa de
   estudios, 1992) y la novela Las puertas (finalista en el Premio de
   Novela Federico Villarreal 2000). Se dedica a la docencia universitaria
   en la UNMSM. Actualmente reside en Madrid, donde realiza estudios de
   maestra en filologa hispnica, becado por la Fundacin Carolina, de
   Espaa.



=== Poemas      Flix Leonardo Rodrguez ==================================

*** Astillas

Contrariando equilibrios esenciales,
de espaldas a las simples maravillas
el Hombre sigue fabricando astillas
con los ms estupendos materiales.

En bsqueda carente de ideales
no avizora siquiera las orillas
de la felicidad ...y de rodillas
la implora a las regiones celestiales.

Triste animal mezquino aunque gregario
que desprovisto al fin y solitario
clama y llora entre fras pertenencias,

tarde ya, mensurando arrepentido
todo el tiempo de amor que se ha perdido
gestionando minsculas urgencias.



*** Oh ...soledad!

Porque a menudo cuando me repliego
de soliloquio frtil en procura
suelo alcanzar mi mxima estatura
y en ocasiones a poeta llego,

porque mis pocas horas de sosiego
y mis raros momentos de ventura
se concretan en zonas de clausura,
busco la soledad... y a ella me entrego.

Mas tanto crece el dominante apego,
con tal rigor a soledad me amura
que se ha tornado peligroso el juego:

Porque si bien mi produccin madura
en soledad ...en soledad me niego
como poeta y como criatura.



*** Agua viva

Fluye obstinado por angosta grieta
de la montaa que viol el camino,
un curso de agua cantautor hialino
con nfulas de arroyo en la cuneta.

All, un viandante, bajo el sol que aprieta
jadeante llega con andar cansino,
bebe... se baa y al frescor de un pino,
musita, recostado en su maleta:

Esta agua es como el canto del poeta.
Tambin el canto, cuando es ms que un trino,
persiste y ante nada se sujeta.

S ...el canto es agua viva!... si es genuino
y horada la muralla ms concreta
procurando su lrico destino.



*** Frmula

Un verso endecaslabo coloca,
luego un segundo que lo mismo mida,
parale el tercero ...y enseguida
rima el cuarto al primero, pues les toca.

El molde tendrs hecho. Con muy poca
labor tu empresa se ver cumplida:
sigue en orden la rima y la medida
y al segundo cuarteto as derroca.

Para dar feliz trmino al combate
ataca con valor a los tercetos,
disponiendo tus huestes al remate

Y luego de salvar tantos aprietos,
si es que no has cometido un disparate
ya sers ...fabricante de sonetos.

     Pero para ser poeta
     No hay frmula ni receta.



*** Elogio del gato

El gato es un seor ...Merece el gato
mi consideracin y mi respeto.
Hace sus porqueras en secreto
Y exige su pitanza en limpio plato.

Hay quienes creen que es un ser ingrato,
mas yo que lo conozco y lo interpreto,
admiro a este librrimo sujeto
que vive sin arraigo y sin contrato.

Prototipo del antiservilismo,
l jams ejercita la obsecuencia
que es la expresin ms baja del cinismo

Y as, con pertinaz independencia,
sin aceptar ms amo que a s mismo
disfruta siete veces la existencia.



*** El poema que acaso me suceda

Slo un cuarto de vida por delante
segn las estadsticas me queda.
Corto es el lapso... pero quizs pueda
construir un poema interesante.

Un poema no ms ...ser bastante
si vence al tiempo, si perdura y rueda
detrs de m ...vital, sin que lo agreda
la ruin polilla en olvidado estante.

El poema que acaso me suceda
les va a calzar a todos, como guante
de fino encaje hecho en joyante seda;

Ser una pieza breve. Tintineante,
redonda y ecumnica moneda
que he de acuar en un feliz instante!



*** El dilema

Un cambio ...una reforma ...un nuevo esquema!
de nuestra evolucin en todo tramo
siempre estuvo presente este reclamo
frente al imperio de cualquier sistema.

Sigue inmutable el secular dilema,
jams el yugo alivianose un gramo.
oh ...cuntas veces ha cambiado el amo!
y ningn amo se ocup del tema.

Que es tal la condicin que nos conforma,
tan burda la ambicin que nos inflama,
que el hombre, en general, tiene por norma

sediento de poder de oro y de fama
pedir, cuando est abajo, la reforma...
y la continuidad, si se encarama.



*** Casi Clerambard

Araita! ...Me cautivas
con tu destreza en la tela
pero ...si dejo que vivas
pasar la noche en vela.

Y aqu llevo largo rato
cavilando como un loco,
pues bien s que si te mato
no podr dormir tampoco...



*** La ms bella criatura

Me siento en plenitud cuando acometo
(despus que me he ajustado bien el cinto)
dentro de su intrincado laberinto
mi lucha sin cuartel con el soneto.

Y voy de vericueto en vericueto,
no s si por virtud o por instinto,
procurando ser cauto y ser sucinto
por no alterar la gestacin del feto.

Pero no siempre basta mi coraje
para ver consumada esta criatura
que es la expresin ms bella del lenguaje,

Y no admite en su lmpida estructura
ni un lunar, ni la mnima fisura,
ni tolera el ms tenue maquillaje.



*** Maravilla

Maravilla ...sabes cmo
quisiera acabar mis das?...
dicindote poesas
a la sombra de un aromo.
Y que t all, sin asomo
de dudas en el semblante,
segura y total, constante,
me ofrezcas por despedida
todo el amor que la vida
me ha robado a cada instante.

Y... que adems, Maravilla,
sonriendo aunque no se estile
cuando ya mi barca enfile
su rumbo a la incierta orilla,
desde la sombra amarilla
del aromo compartido
me grites ...Adis, querido..!
Y que al fin tu frgil mano
en vuelo corto y liviano
me acompae ...hasta tu olvido!

** Flix Leonardo Rodrguez
   gescar@bbt11.com.ar
   Poeta argentino (Pergamino, 1924-1997). Fue autor, director y actor
   teatral. Public los poemarios Flores muertas, Noches, Agridulce, Agua
   viva y Ligero de equipaje.



=== Lluvia negra      Ana Carolina Corvera ================================

Se mira en la espuma y retoca sus labios adultos. Es noche de umbrales
abiertos, de gente que llega al puerto con una luna en cada fmur. Ella, la
mujer que regresa, toca su rostro y baila. Sus pies son brjulas celebrando
el camino.



      Estaba el cielo con un cigarrillo en las manos. Estaba ella flotando
      en su alma nocturna, cantando una y mil veces desde su piel que fue
      tejida con lluvia negra.



La intencin es hallar un lugar entre las rocas. El punto exacto, el ngulo
desde donde todo se repita y ella pueda obedecer a la memoria: primero dar
tres pasos hacia el pndulo y escuchar un latido con arena blanca; luego
viene la huida, la lejana que nos ensean los besos de la nube.



      Una voz dijo Obedece al fulgor de la tierra. Ejecuta la danza
      secreta de los tres pies. Recupera las notas muertas y dime desde tu
      sangre cmo tocar el Jarabe Gatuno.



Vuelve fugaz el recuerdo, el apego a la baha. La madre la abrazaba contra
el pecho mientras ella recin nacida inventaba uno a uno los compases de su
llanto.

De pronto se aclara: su vida fue siempre un mismo rostro, alumbrado cada
vez en horas distintas. Es la misma nia que naci en la playa. Su mano y
la de sus hermanas sabe a leche de coco, a hechizo, a mscaras de elefante,
a carabelas del norte y fiestas de parroquia.



      En el principio fue la risa, la plegaria imitando al orgullo de las
      flores. Que el mundo conserve al origen; que ella se disfrace de nia
      virgen y nos embruje con los ojos cerrados.



Un pez duerme entre sus vrtebras. Ella se desliza tranquila junto a la
marea y sigue al inquilino. Se despide por un instante del danzn y las
palmas en el fondo. Duerme tambin, esperando a que el silencio acabe la
metamorfosis.



      Un cuerpo en descanso es una historia infinita.



El padre la llama. Apenas comienza a levantarse y a cubrirse de su sueo
cuando alguien la mira desde una puerta con la mano en el rostro. Tiene los
dedos mojados y admira sus propias rodillas antes de salir corriendo hacia
la nada.

** Ana Carolina Corvera
   milenade@gmail.com
   Escritora mexicana (Zacatecas, 1984). Estudi letras en la Universidad
   Autnoma de Zacatecas (UAZ, http://www.uaz.edu.mx). Ganadora dentro de
   la Convocatoria Nacional de Proyectos Artsticos y Culturales en 2004,
   emitido por el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ,
   http://www.imjuventud.gob.mx), con el proyecto Effigies, revista de arte
   y cultura, coordinadora y editora (2004-2005). Ganadora del Primer Lugar
   en el Concurso Estatal de Ensayo Mauricio Magdaleno, convocado por el
   Instituto de la Juventud del Estado de Zacatecas (Injuzac,
   http://www.zacatecas.gob.mx/instjuventud.htm; 2006). Ha publicado en
   diversos medios culturales de su pas, entre ellos La Cabeza del Moro y
   la Revista Mexicana de Fotoperiodismo, as como en el libro Pensamiento
   Novohispano, nmero 7, editado por la Universidad Autnoma del Estado de
   Mxico (http://www.uaemex.mx, 2007.) Actualmente se desempea como
   editora y es becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de
   Zacatecas en la Categora Jvenes Creadores (2007).



=== Poemas      Ulises Varsovia ===========================================

*** De Memoria tribal

1. Reencuentro

Desde la melancola
de los aos vesperales,
atravesando el escalofro
de la desgarradora lucidez,
de sus implacables veredictos,

doloroso, vate, el reencuentro
con todos tus rostros desnudos,
con todas tus mscaras vertidas
a despiadada conciencia de roles
itinerantes en los actos
de un nico, interminable drama.

Detrs de los hmedos prpados
entreabiertos en la penumbra,
un ojo atnito mirndose
hacia adentro sin reconocerse,
un nuevo ser recin construido
llamndose con su clara voz
entre las voces desorientadas.

Quines, quines, desgarrada lucidez,
corazn de la edad vesperal,
quines los que conmigo y sin m,
quines los que silueta en la bruma,
los que huellas sobre mis huellas,
los que tantos en la rota unidad,
quines, quines los que yo y no-yo.

Desde la claridad de la conciencia,
un viajero desde muy lejos
intromisin en los viejos bales,
y seres de gastadas vestes
jugando su papel de nufragos
en la dispersin de actos y roles.

Desde la melancola
de los vesperales aos,
en la despiadada lucidez
de un ojo en la luz reintegrado,
y desgarrndose en su propia luz.



3. Mentira

Mentira la plena lucidez
del entendimiento, el da aquel
en que caballos desbocados
por el filo del precipicio,
y un hombre atrapado en las redes
de las coordenadas del destino,
o inerme en la voluntad de Dios,
enredndose en su grafa.

Mentira su discernimiento
cuando la hora fatal clavada
en todos los fros relojes,
y aviesos agentes infiltrados
en la torre de control, maquinando
sus fechoras con mis propias manos.

Ninguno de mis numerales,
ninguno de mis fijos dgitos
en ese momento, all, ni las claves
de mi conciencia pronunciadas,
cuando ya el hecho sindicado
y borrachos mis cinco sentidos.

Dbil la ofuscada voluntad
cogida en los hilos de emisarios
a galope por brumosos bosques,
por brumosas regiones disleyendo
su lumen vital, su lucidez
diluyndose en las tinieblas.

Y por el filo de precipicios
los corceles interfiriendo
la rectitud del ser doblegado,
su integridad de dcil rehn
siendo por usurpadores sucedido.

Y mentira que en estado de juicio,
mentira que voluntad y albedro
el da aquel, aquellos das
cuando la hora infausta percutida,
cuando el destino sus pesadas redes,
y un hombre sus ajenas fechoras.



4. Siglos de piedra

Siglos errar, siglos de piedra
errar mi perseguida voz
por las calles de Valparaso,
siglos de frenticas espinas
buscar, madre, tu tumba
entre las tumbas, tu lpida
entre las lpidas, tu nombre
entre los nombres que el viento dispersa
por los cerros de Valparaso.

Siglos de ocenica espuma
treparn mis sonmbulos pies
las escaleras de Valparaso,
siglos de difundida sal
indagar a tientas tus huellas
derramadas en la agrietada piel
de las calles de Valparaso.

Siglos de marejada y fragor,
siglos de tempestades girantes
vagar, madre, entre la niebla
tras tu presencia de niebla,
cruzar el vaho fro del mar
en pos de tus dispersos rasgos
por los muelles de Valparaso.

Siglos de calendarios de sal,
siglos de arrecfico sustento
gritar, madre, tu nombre
por los distritos de Valparaso,
siglos de agua de nunca acabar,
siglos de atmosfrico derrame
errarn mis pies desnudos
por los guijarros de Valparaso.

Siglos minerales, siglos ptreos,
siglos de ocenico soplido,
siglos de peces, de crustcea sal,
siglos de indomeable piedra.



6. Elfriede

Elfriede la reencarnacin,
Elfriede el desdoblamiento
de fmina por las edades,
con su brebaje prstino
de difusos zumos agrarios
y ocenicos ungentos.

Elfriede el regreso al nfalo,
Elfriede la rememoracin
de misteriosos ritos
en el trnsito del pber,
en el aprendizaje nocturno
de delirantes senos
sumindole en fiebres viriles.

Ella en la tenebrosa noche
del auriga desbocado
en su proteico trigo vital,
ella en el destello crucial
convocando a los invlidos
en el umbral en llamas.

Fmina la congregacin
de certidumbres dispersas
en la irresoluta edad,
fmina antorcha centripetal
en la reintegracin
de los hijos extraviados.

Elfriede con su brebaje
de prstina luz racimal,
Elfriede con su leche agraria
en la sed del auriga ciego,
Elfriede la reencarnacin,
el desdoblamiento atvico
de una mujer en ti dormida,
de una mujer por las edades
con su misterio impenetrable.



8. Sopor

En el sopor de las existencias,
un ojo por el orificio
de los inextricables sueos,
un ojo por la cerradura
de la trascmara secreta,
un ojo por la trizadura
de tu conmovida reciedumbre.

Entre ser y no ser el gran augur
con sus utensilios de sumo alquimista,
el gran chamn con su mgica danza,
y cuando en la vertebracin del sueo
todas las llaves de pronto reunidas,
entonces ningn auriga muerto,
entonces de regreso los pastores,
y sobre las paredes de las cuevas
los animales en fuga a nuestro travs.

Pero un ojo de custico bho,
un ojo de penetrantes linfas,
un ojo de supremo hechicero,
un ojo febril, un ojo reunido.



9. Escaleras

Mientras mis propios pasos
por la misma, misma escalera,
y en el desvn los antepasados
silenciosos en sus daguerrotipos,
arrancados de cuajo de sus epstolas,

mientras mi mano por la baranda
segura, de memoria deslizada,
y el perro ningn aullido,
inmvil, petrificado en su espanto,
y toda la casona en suspenso
ante el crujido de las tablas gimientes...

Mientras, en fin, el piano ahogado
en su caudal de notas transcurridas,
y los rincones, los dormitorios,
el puente en el aire suspendido,
los cristales araados por las olas,
los muebles gastados en su ejercicio...

S, por la gimiente escalera
mis mismos, mis mismos pasos,
la misma mano deslizndose,
el mismo eco repitindose,

y Madre por las habitaciones,
Madre por el saln abalanzada,
Madre corriendo por los pasillos,
Madre preguntando en la cocina,
gritando mi nombre por la casona.

Yo con mis propios pasos subiendo
sin fin y sin comienzo los peldaos,
yo ascendiendo y permaneciendo,
yo trepando hacia la misma puerta,
acercndome sin alcanzarla,

y Madre enloquecida de espanto,
Madre corriendo por las habitaciones,
gritando intilmente mi nombre.



11. Inmaterialidad

Pura inmaterialidad ma,
pura inefable substancia
de uvas intangibles destiladas,
sigilosa a travs de m,
a tientas por un laberinto
de aedas ciegos all extraviados,
desmesuradamente indefinible,
irreconocible entre los sumergidos.

Tus sutiles labios, a veces,
pjaros ingrvidos en m posados,
y cuando sus alas de luz lunar
un inaudito revoloteo
de espritus mnimos reverberando,
un cosquilleo de plumas rozando
mi pura inmaterialidad dormida,

entonces ebrio de besos insignes,
entonces embriaguez de onricas uvas,
y en m tu danza de pies diminutos,
en m tu danza de doncellas
evaporndose hacia el delirio.

Pura inmaterialidad ma,
pura atmosfrica presencia
en puntillas por mis galeras,
intangible en tu trnsito de alas
apenas perceptibles en la quietud plenaria
de mi ntima intimidad dormida,

ebrio de tu licor inconsistente,
ebrio del roce de tus labios,
detenerme en el tiempo, tambaleante,
descender al trnsito de aedas ciegos,
y extraviarme conmigo en mi subsuelo,
extraviarme contigo en tu inmanencia,
en tu pura inmaterialidad, poesa.



13. Llegar

Llegar alguna vez del tiempo,
llegar algn da de los das
por la niebla marina amortajados,
y abrir mi sorpresiva presencia
en medio de los ausentes congregados,
en mitad del vaco absoluto
habitado por difuntos y viajeros.

Arribar desde lejos, muy lejos,
desde calendarios deshojados,
desde llantos hacia el horizonte,
desde cartas nunca recibidas,
cruzar el umbral como un fantasma,
soplar el polvo de las alacenas,
mirar el mar desde la ventana.

Alguna vez regresar, de pronto,
detenerme bajo el dintel, llorando,
y acostumbrar los umbrosos espacios
a mi presencia largamente ausente,
a mi silencio annimo vertido,
a mi entidad de pasos fugitivos.

Y nada decir en el tumulto
de voces antiguas recriminando,
de pupilas airadas acusando,
de manos heridas por el tiempo
tendidas con el perdn a mi rostro.

Llegar al atardecer, borracho
de enormes distancias apuradas,
de oxgeno marino reverberante,
de aromas lricos reaspirados,

y detener mi atnita presencia
en medio de los ausentes congregados,
en mitad del gastado vaco
habitado por difuntos y mscaras.



22. Memoria tribal

A tientas por la memoria tribal,
a tientas por el difuso ramaje
de tu rbol testamentario,
y pnico en el corazn.

Pnico en las brumosas races
sumergidas en tiempos cronos,
sumergidas en lenguas brbaras,
en latitudes que largos viajes,
que meridianos exhaustos, que climas
de atroz nomenclatura en el rudo
diagrama de vientos ocenicos.

Rastrendote en la genealoga
de un animal contra la luz clavado,
olfateando los pasos primeros
de aquellos que en la maternidad
agudos gritos de bpedo opreso
en el capullo de spero lumen.

De cunta sangre impura, transente,
de cunto hbito desnudo,
de cules divinidades agrarias,
de qu impenetrable follaje?

De dnde tu atroz desarraigo
inscrito en los vientos planetarios,
en el agua nmade diasporada?

Por la memoria tribal gritando
nombres apocalpticos hundidos
en la bruma de tiempos grafos,
de tiempos cronos, de tiempos
sin cmputo en la astronoma
de esferas girando en la eternidad.

A tientas por el follaje en brumas
de un rbol de genes conmocionados,
de un rbol de errantes races
dispersas en los vientos planetarios,
y pnico en el corazn.



36. Ldica

Ldica, juguetona poesa,
en la temprana madrugada
tu cosquilleo de nfimas plumas
sobre mis dormidos prpados,
tus liliputienses dgitos
jalndome de las orejas,
tu sutilsimo aliento
cuchichendome al odo.

Para tu insaciable sed de acordes,
mi vida una lira insomne
en s misma precipitada,
tensa en el trnsito imperceptible
de misteriosos dedos pulsndome.

Por tu extensin estremecida
de cifras mgicas tremolantes,
una mano ma y no ma
en sumo trance recorrindote,
arrancndote cantidad verbal,
fonema astral de acstica euritmia.

En traje nupcial tu desnudez florida
a m desposada, en mi lecho
de enramada silvestre ofrecida
y nunca alcanzada, nunca alcanzada.

Ldica doncella ensimismada,
tu doncellez mi lira jnica
en pltora de alfabetos preada,
deseada por m, y en mi deseo
pdica tu entrega de vibraciones.

Furtiva, juguetona poesa,
antes que el sol su blonda luz temprana
ya tus senos su hidromiel ofrecida,
ya tus labios su sed de cada da.



*** De Racimos

1. Racimos

Desbordada estampida,
desbordado reguero
de patas prfugas el corazn,
de febriles corceles,
de febriles bisontes
por la inmvil pradera
remecida de cascos,
de pezuas, de fechas.

De racimos, esposa,
de una mano oprimiendo
los pezones del otoo,
vaciando en su copa gris
el vino fugitivo,
los fluyentes calendarios,
fluyentes das sin fin,
el tiempo irrecuperable.

Por ese turbio camino,
por ese camino atroz,
con tanto intil vivir,
con tanto impuro equipaje,
asomado amargamente
a las plidas festividades.

Nada en derredor,
nadie en los patios ocres
madurando hacia adentro,
perdindose en su interior
con inconclusos racimos,
con uvas fugitivas
persiguiendo en el tiempo
estos labios febriles,
este febril corazn
en desbordada estampida
remecido de prfugas patas.



8. Rosa

Rosa conflagracin,
rosa hoguera vital
reunida en torno
al follaje carnal.

Al torrencial follaje
en rosa encarnado,
hmedo de lgrimas,
alfajorado.

Rosa redencin,
rosa humedad nacarada,
unidad en ptalos
disgregada.

Entre el follaje a por ti,
a por tu vertiente,
entre tus alas plegadas
en vuelo ardiente.

Ardiente en la magnitud,
rosa conflagracin,
vital hoguera carnal
encendida al azar
para humedad latitud
flameando en rubor.



14. Nada ms

Era una vida, una historia, un pueblo,
una ciudad asomada al mar,
una casa de hmedas paredes,
la lluvia en el techo, y nada ms.

Era una voz de quebrado registro,
una quebrantada voz filial,
y dos vertientes de luz desnuda,
y una mano en la obscuridad.

Era la soledad inmensa,
la casa remecida por la sal,
y un tibio regazo esperando,
y los pasos por la gran ciudad.

Y los gritos quebrados llamando,
y la seca vertiente luminal,
y el destino de los exiliados.
Era una vida, una vida nada ms.



21. Hasta que el agua

Hasta que el agua remezca,
hasta que los domicilios
del prfugo itinerante
remezcan su patrimonio
de lpidas y sepulcros,
de annimas defunciones
sin fin consumndose;

hasta que el agua acrrima,
hasta que el agua filial
cicatrice su dolor
de fugitivo perpetuo
por vidas y utensilios,
por retratos y brtulos
transcurriendo intermitentemente;

hasta que el agua otra vez,
hasta que el agua ecunime
testifique y decrete
un exilio radical
de setas monacales
o lentas estalactitas;

hasta que todas las aguas,
hasta que los domicilios
del fantasmal proscrito
renuncien y capitulen;

hasta que cscara e identidad,
hasta que intimidad y harinas,
hasta que brtulos, vidas, retratos,
hasta que utensilios transcurriendo
y su funeral patrimonio
de annimas defunciones...

Hasta que el agua natal,
hasta que su institutriz
remezca el mbito lunar,
remezca su hogar fugitivo,
estremezca los domicilios.



25. Raz

La raz regresar,
la raz reencuentro
con el ser original,
y no reconocerlo.

No distinguir el eco,
no recordar los rasgos
llamando desde lejos,
no acudir al llamado.

rigo fidelidad,
rigo lazos filiales
con el que en la orfandad,
y bruma sus seales.

Bruma su desolacin
por calles nunca vistas,
por la escala del dolor,
y ninguna herida.

Cara a cara contigo
y nadie en los espejos.
Por los mismos caminos,
y cun polvorientos.

La raz vinculacin,
la raz paradigma.
El ser en tu interior,
y en la otra orilla.



34. Propagacin

Incendiaria propagacin
de inditos sonidos
remeciendo el alfabeto
con registros arrancados
del ms profundo lugar
en los abismos del alma,

la luz del alba
en el estival solsticio
plida ante la luz
de misteriosos tomos
desintegrando su entidad
en el prodigio rfico
de la mera pronunciacin.

A tu trama remota
de slaba oracular
en el sueo entretejida,
a tu armazn de efluvios
mgicos entrecruzados,

a tu sagrado espasmo
de vrgenes taendo
su incendiario instrumento,

mi sonambular ofrenda
de fuego sublime
consumindose sombro
en el dolor de tus llamas.

Incendio de rfagas,
incendio de velocidades
ocurriendo en m,
como un crepitar de idiomas
en la hoguera del alba sonando
sus ms sublimes sonidos.

Por tu espesura de llamas
mi dolorosa bsqueda
de alucinado cazador
tras tus huellas de luz
en la luz enceguecente.



39. Clarividencia

Clarividencia cristal,
cristalina clarividencia
la poesa
envuelta en tnica talar,
huidiza en cadencias
de fugaz meloda.

Lmpara luminosidad,
lmpara luz esplendente
encendida
de misterio oracular,
fluyendo a torrentes
y apenas asida.

Toda su virtud llamear
de desnuda claridad
ofrecida,
y su vuelo parpadear
de alas celeridad
slo sentidas.

Rfaga luz incendiaria,
rfaga lumbre de astros
adormecida
en el espejo del agua,
roto si la sed sus labios,
o apenas decirla.

Clarividencia cristal,
difano ro sonando
la poesa,
y su veloz parpadear
en tu ansiedad un resabio
de melancola.



49. En ti morir

Morir en tus alas abiertas,
dormirme para siempre
oyendo tu zumbido
de misterioso insecto,
misteriosa poesa.

Caer desde la conciencia
a un sueo de vrgenes
extraviadas en el bosque,
a un sueo de doncellas
gravitando en la niebla
de perdidas cosas.

Mi hogar tu nido incierto,
tu guarida en el sopor
de setas destiladas,
de fresas silvestres
transitando por deposiciones,
por translaciones cruzando
el color de la hoguera,
rubicundas de mineral asedio.

En ti morir sabiendo
que nunca lo sabremos,
que el tiempo una categora
de aguas inescrutables,
y al fondo de la memoria
tus propios ojos gastados,
tus ojos de color ceniza.

En ti morir sacudido
de rfagas estelares,
de misteriosa luz astral
pulsando la obscuridad
de mi annimo instrumento.

Morir en tus alas libres,
morir en tu raudo vuelo
de sueos y translaciones,
de setas multiplicando
su prfuga aparicin,
alimentando vrgenes.



53. Novia perpetua

Todos los das la sutil presencia
de atmosfrica resonancia
tintineando a mi alrededor
su inconfundible gorjeo,
su espectro acstico curvado
en un arco de violn nocturno,
sacudido de polen planetario.

Marcial y nupcial, solemne,
erecta en la invisibilidad
del aire desnudo multiplicado,
tmida, frgil de impalpables alas,
y rotunda en tu advenimiento
de nfimas sagitas percutoras,
de moleculares dedos pulsando
los atmosfricos hilos del aire,

ay amor, el sutil cosquilleo
de plumas sutilsimas,
o polen estelar espolvoreado
all donde la trama rfica
su red receptora tendida,
tu misteriosa presencia cada da.

Marcial y nupcial, herido
de aromados pezones exhalando
su lctea maternidad, su trmula
materia impalpable percutida,

qu, si no tu annima presencia,
qu, si no tu danza minscula
de minsculos pies tintineando
a mi alrededor con su adormidera.

Todos los das tu sutil visita
enredada en el aire desnudo
con su hbito de espuma planetaria,
novia perpetua de clara resonancia.

** Ulises Varsovia
   rommel.krieger@unisg.ch
   Escritor chileno (Valparaso, 1949). Es docente de espaol en la
   Universidad de St. Gallen (Suiza). Ha publicado ms de veinte ttulos de
   poesa desde 1974, en forma artesanal, y sus poemas han aparecido en ms
   de sesenta revistas literarias de Latinoamrica y Europa, en espaol y
   en otros idiomas. Textos suyos pueden leerse en su pgina personal,
   http://varsovia.tripod.cl.



=== Tres cuentos      Claudia Merchn =====================================

*** Mari

Mari posa de lunes a viernes de 8 de la maana a 8 de la noche. Mari posa
para todo lo bello y esttico dejando huella de sus movimientos, forma,
genio y figura, pero no hasta la sepultura.

Al iniciar el da, Mari posa y piensa de qu color ser su da. A Mari le
gustara que sus das fueran azules. Hoy es un da importante para Mari.
Mari posa hoy para la foto de sus 15 aos, edad en que todos nuestros das
son azules pero no lo sabemos, los vivimos banos, argentados y pocas, pero
muy pocas veces, soleados.

Mari posa hoy con la frescura de sus quince aos, con su piel color carne
de mamey, con el brillo de su pelo negro, con el almendra de sus ojos, y
con el carmn de sus labios. Mari presiente que hoy ser un da diferente.
Hoy es un da AZUL. Mari posa frente a la ventana y observa a una MARIPOSA
que amablemente se posa sobre su ventana. Mari posa su mano sobre la
MARIPOSA y la bautiza, AZUL MARIPOSA.

Mari invita a AZUL MARIPOSA a adornar la fiesta de sus quince aos, adems
quiere que AZUL MARIPOSA conozca a su amigo Libel Lula. Libel Lula vive en
Brasil pero es de origen francs. Libel vendr para la fiesta de Mari.
Libel y Mari posarn toda la noche junto con AZUL MARIPOSA. Cuando Mari
posa con Libel, sabe que el futuro ya lleg y, con l, el baile de los
destellos salvajes.

Mari sabe que al final de la noche todo pasar y slo quedar el recuerdo.
Mari posa su hermoso y juvenil rostro dejando ver el esplendor de sus
colores, los colores de la juventud, tan inconfundible, tan etreo, que
slo las miradas de los que sienten sorpresa por lo bello gozarn de Mari
al verla posar para la foto.



*** Primavera

Prima es amiga de Vera, se conocieron coincidencialmente en una primavera
de hace ya algunos aos. Prima es algo rgida en su forma de pensar y
actuar segn ella debido a una educacin disciplinada y organizada y Vera
es lo opuesto, es el color, el sabor y por lo tanto el calor; el calor del
color de sus ojos bellos y transparentes. Todo el que tiene cercana con
Vera siente ganas de apapacho de arrunche de relajarse sobre su cuerpo
clido y misteriosamente envolvente. Prima, que lo sabe, mira con recelo a
Vera y trata de ponerla en su lugar dndole consejos algo pasados de moda,
le habla de una moral ya acabada por los rigores de la modernidad, qu digo
de la modernidad, del descaro.

Los mejores momentos son los que Prima pasa con Vera, Vera arrastra a Prima
con su despliegue de color y de verdor y la invita a despojarse de su
disfraz rgido; de su mscara plida de su mirada quebrada y aguada donde
no hay expresin, donde parece que el tiempo y las personas le jugaron una
mala pasada. Qu habr detrs de todo ese amargo sentir? Ser causa de un
mal amor o un amor causa de un mal final? Porque de esos casos s abundan
en el planeta. Prima y Vera se renen una vez a la semana. La cita es;
mircoles a la hora del almuerzo. El mircoles es el da ms esperado por
Prima. Se arregla a su manera, se pone sus mejores galas y alhajas para as
en su negro ritual demostrar cun importante es ese da para ella. Aunque
Prima no admite su rigidez corporal, mental, verbal, pasional, y visual, se
deja llevar por la voz cascada de Vera intentando reconocer en el sonido de
esa voz todo el bullicio que lleva por dentro, todo lo que siempre ha
querido decir y que es en esa voz donde encuentra la voz que nunca aprendi
hablar que nunca se exterioriz y por lo tanto el orden de su mundo y de su
vida se atrofi. Prima no lo sabe con certeza, pero cuando lo descubra se
llevar una gran sorpresa.

Cada mircoles, Prima sin saberlo mira con mucha atencin a Vera, a Vera le
parece que esa mirada atenta, profunda y algo maliciosa es parte del ritual
de rigidez, donde Prima esconde sus ms deseables e indeseables
pensamientos acorazados en su mirada fija, sin demostrar inters en lo que
ve, aguada y casi a punto de llorar.

Al comienzo de la relacin de Prima y Vera era muy complejo saber de qu
lado estaran. Visualicemos, Prima rgida como un bastn de acero, fra y
gris como un da lluvioso y Vera tibia como la primavera, como el primer
da de sol despus de un largo invierno donde todos los mortales esperamos
ansiosos tendernos sobre nuestras espaldas y esperar que el manto amarillo
cubra nuestros cuerpos entumecidos por el invierno.

Despus de un saludo entre Prima Vera y miradas de complicidad. Vera
agitada por la emocin de ver a Prima le cuenta sus andanzas sus conquistas
y por qu no, algunas de sus travesuras en un lenguaje divertido y
atropellado, hay tanto que contarse y tan poco tiempo para verse; pues Vera
siempre tiene sitios a donde ir personas a quien visitar y noches a quien
dedicar. Prima escucha, mueve la cabeza aprueba o desaprueba, no interrumpe
a Vera porque eso la divierte a su manera. Vera le apacigua la curiosidad
de vivir.

Hay tanto que contar dice Vera, y Prima, con mirada de desolacin pero
internamente habitada por amores fallidos, palabras sin destino, habitantes
sin visitantes, slo siente que quiere llorar que quiere enojarse y quiere
encontrar en su rgida atencin el mensaje que aguarda. Primavera de hace
ya algunos aos. Cunto hace que nos encontramos? Hace ya muchos boleros
contesta Prima, y las dos sujetas a la temperatura de su mirada cantan la
estrofa de una de sus favoritas Reloj, no marques las horas, porque voy a
enloquecer, ella se ir para siempre cuando amanezca otra vez... reloj,
detn tu camino porque mi vida se apaga, ella es la estrella que alumbra mi
ser, yo sin su amor no soy nada. Ta, ta, ta....

Prima y Vera se despiden como todos los mircoles, esperando el siguiente,
quedando en Vera como siempre la incertidumbre de si algn da Prima
sucumbir al placer de la desobediencia. Lo que Vera no sabe ni sabr es
que Prima, alentada por los boleros y en su memoria, la cascada voz de Vera
se entrega a sus rgidos placeres en la intimidad de un mundo que no sabe
de olores ni de sabores. Primavera de hace ya algunos aos.



*** Oh qu ser

Oh qu ser qu ser... es la frase de una cancin, quin canta?... no
recuerdo. Oigo la cancin y me hago la misma pregunta. Pero para el tiempo
en que vivimos es una buena frase. Hoy todo es en un interrogante. El mundo
nos sacude cada da al abrir los ojos. Cmo recibimos el nuevo da Yo, T,
l, Ella, Nosotros, Vosotros y OTROS (con los que tengo que convivir
diariamente) y los dems, creera que muy similar.

Primer ruido del amanecer de nuestras conciencias, el que nos sustrae del
apacible viaje de placer por los tneles del inconsciente donde todo es
suave, relajado y adems vivimos momentos importantes, inesperados, como
besar al vecino o vecina, volar sin ayuda, saltar sin esfuerzo, comer sin
llenarse, hacer compras desnudo. Cmo sera la realidad si viviramos lo
que vivimos en sueos? Ya lo averiguare. Ir de compras desnudo, o
intentar volar sin ayuda.

Este ruido tiene nombre como todo; ALARMA algunos de sus sinnimos,
prevencin, sobresalto, susto, temor y es as como recibo el da, no sabra
cmo enfrentarme a las personas, las obligaciones, las responsabilidades,
las que tengo pendientes, y las que adquirir por donacin del nuevo da.
Las emociones tambin me dan susto, me producen temor. Ver a mi pareja cada
da tambin es sinnimo de ALARMA. Pienso en si desde las doce horas en que
dej de verla, algo habr cambiado y esperara que as fuera, no soportara
estar con alguien que no genere cambio en su interior, lo esttico no me
apetece, para eso, sera mejor salir con un gato de porcelana. Pero la
ALARMA no est en sus cambios internos sino de la forma como me ve cada
da. Qu ver en mis ojos para que quiera permanecer a mi lado? Eso me
sobresalta. Mientras doy vueltas en la cama y hago los reglamentarios
ejercicios de estiramiento pienso en cmo me gustara cambiar algo de ese
despertar. Ese algo sera... una voz, una voz calmada, mas no colmada de
problemas, melodiosa mas no melosa, que me dijera la frase perfecta. Buenos
das, no, ya est muy usada y no me gusta lo usado. Algo as como una frase
Shakesperiana: Qu hay aqu? El retrato de lo bello! Qu semidis
duplic as su creacin? Aqu duerme y despierta con sus labios
entreabiertos por suaves suspiros. Ah! Ese sera mi dulce despertar.
Cmo renombrara ALARMA si mi despertar fuera una voz? es entonces cuando
me pregunto. Oh qu ser qu ser?

Las noticias, otro integrante de cmo nos zarandea el mundo al despertar.
Este librillo de terror que afanosamente busco en la maana como si all
fuera a encontrar la respuesta de por qu ALARMA me sac de mis sueos, de
mis besos de amor y de mi desnudez y error, encuentro que mientras dorma,
algunos perecan y otros muchos nacan. Oh qu ser qu ser de estos
nuevos participantes. Si el LITEMA (libro de terror matutino) no trajera
esa avalancha de muertes, desastres, abusos, nacimientos, ofertas,
pelculas, cantantes, pginas sociales, deportes, cmo entonces
saciaramos nuestros bajos instintos? Hay que seguir leyendo el LITEMA. Ah,
olvid dos secciones importantes de este librillo, el crucigrama y el
sudoku, los que nos aseguran la coherencia y no la demencia.

Aquellos que sobrevivieron mientras dorma probablemente tengan mi mismo
interrogante. Oh qu ser qu ser, cuando pase la calle?, cuando llegue
al trabajo?, cuando salga a almorzar?, cuando lleguen las cuentas?,
cuando la nia que me gusta me mire a los ojos?, cuando me paguen?,
cuando me atraquen?, cuando me maten? Oh qu ser qu ser?

** Claudia Merchn
   klausmatiz@yahoo.com
   Escritora colombiana (Bogot, 1964). Su produccin permanece indita.



=== Poemas      Paula Bianchi =============================================

*** Eugenia

Escondido en la espera del olvido piensa.
Ardientes masas coloiformes en la acera se revuelcan.
Los amantes recluidos en suspiros.
Poder conocer sin acabar prometeizndose.
Vendedores de pecados repetidos.

Recuerda la tarde eugeniesca como siempre y
como a veces,
porque vol como su amor desprolijo y errante.
Desde entonces la busca carnvora la esperanza endiablada
porque alguien lo sedujo en su erotismo ms ntimo con redes entraables
      [sculos ennegrecidos por la lujuria de los siglos.
Siempre quiso retornar a sus besos, a su paz, a su guerra
refugiarse en su palabra.
Qu estragos habrn dibujado los aos en Eugenia,
despus de todo
despus de algo
despus de lapidarla.



*** DolorEs

El dolor se va?
No, se queda, PESA.
El dolor lo guarda ella.
El dolor es ella.
La oscura.
La negra cortesana que renace una y mil veces.
La que ataca ms fuerte.
La otra, la ms clara y
menos negra se debilita y
comienza a decaer en una intensa lucha por sobrevivir.



*** Tajos

Algunas escisiones
No mutan en la fresca
Son tormentas que
Quin las podr alentar

Claro cmo vivir
Y no sin estar vivo
Excepto que finjas ser
Tu cruel rufin

Cuntas presencias hoy
Me estn asaltando
demonio atroz

Es mi infiel amor de vidrio
Que se expone y hace aicos
esta noche te podr entristecer ms

Es un inquieto laberinto
Que pas inadvertido
Y que ahora la salida qued atrs

Es intransitable
Repercute tanto desaire
Y una daga en mis huesos
Se hunde ms
Me oxida el tiempo

Es demasiado truhn
Hay que alcanzar estiba
Sino el tiempo sellar
Tu integridad

Siento que estoy mejor
Con tus manos fras
En mi corazn



*** Cuerpos fragmentados

Tironean los cuerpos
Trama frgil,
la incomplitud de un estallido ulterior
Deseo experimentado una caricia diferenciada en la metfora
Objeto cado, crispa el deseo
Vertiente insignificable

Me sujeta encubierta
                  ese excluido
Me atrae hacia all,
declive identitaria, insostenible incandescencia del sexo
                                              Donde se desploma el sentido
Se d e s e n c a d e n a el binarismo
                   Mi correlato proyectado abomina la destruccin deseable

Ofrecida a la mirada fantasmtica,
    Me roza sin la intencin inmanente a la separacin misma
Desvirta la repeticin escnica del destinatario
que entra en el cuerpo a travs de la lengua

** Paula Bianchi
   azuldragonk@hotmail.com
   Escritora argentina (Buenos Aires, 1973). Licenciada en letras y
   doctoranda en la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de
   Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar). Textos suyos han sido publicados
   en medios diversos como (Sic) en el medio (http://www.sicenelmedio.com)
   y Shamra (http://www.shamra.com.mx; con el seudnimo Eugenia Nder),
   as como en las memorias de las III Jornadas de Reflexin sobre
   Monstruos y Monstruosidades (UBA, 2007), las VIII Jornadas de Literatura
   Comparada (Universidad Nacional de Cuyo, http://www.uncu.edu.ar, 2007) y
   la Jornada de Debates sobre Literatura Latinoamericana y Estudios de
   Gnero (UBA, 2007). Fue finalista en el III Certamen de Literatura
   Hiperbreve Pompas de Papel (Espaa, 2006).



=== La materia del sueo      Juan Manuel Prez lvarez ===================

                                     Los hombres estn hechos de la materia
                                          con la que se trenzan los sueos.

                                                                Shakespeare

Descubr la tierra del Plata hace muchos siglos, inmerso en la monotona de
las estaciones. Las olas rompan con estrpito versificado en la playa; en
los confines del azul casi cannico del espacio sobre mi cabeza planeaban
las rpidas ilusiones en forma de aves marinas; el fondo incgnito del
Ocano era fro y tumultuoso, plagado de especies multiplicadas por el
infinito, en secuencias eternas.

Me convenca la placidez del viento impulsando el navo con una caricia
consistente, golpeando el interior de mis venas que presagiaban algo nuevo,
pero confuso an en la bruma como procedente de un lienzo veneciano,
poniendo un signo de interrogacin sobre la sucesiva seguridad del agua.
Tierra? No poda ser que la tierra estuviese tan cerca.

Pero as era. El proyecto haba concluido y se deshaca como una hoja seca.
Nosotros, Espaa porttil que arrastraba el peso de una cultura suspensa en
el destino de la navegacin, el leo de la tecnologa intentando roturar la
vida, llegbamos al dichoso trmino de nuestras aventuras.

Apenas se insinuaba una lnea de carboncillo y fuego sobre el horizonte,
letra indecisa que nadie de los que all estbamos saba interpretar,
cuando nuestros pulmones gritaron al unsono. La promesa del placer puede
ms que el placer mismo. Nunca habamos experimentado una sensacin
semejante a aquella, porque en aquel momento, a pesar de nuestra edad, nos
habamos vuelto nios, nios que tienen el mundo como una pelota en sus
manos, nios que desconocen el literario programa del recuerdo.

La materia de nuestras ilusiones eran las dos paralelas que convergan en
un punto comn. Tan sencillo y sorprendente como eso.

Dej mi huella suspendida sobre el plano meldico de la isla; ante m se
alzaban fortalezas vegetales (palmeras) que hacan ondular sus cabelleras
verdes, esperanzadoras, insinuando un saludo o tal vez un aplauso. Dnde
estaban mis compaeros? No los vea ya. Entre voces de jbilo se haban
desperdigado por el luminoso horizonte sin dejar rastro que los evocase, ni
tan siquiera una sombra.

Escuch involuntariamente la orquesta de los pjaros. Aquello era sin duda
la obertura de un nacimiento. El pasado era una masa de hielo irreconocible
perdida en la lejana, constituida por estatuas de presumidos aristcratas,
fariseos grises del mal tiempo.

Como llevaba demasiada ropa puesta para aquel clima tropical, me
desembarac de mis prendas de vestir al momento me di cuenta de que estaba
renunciando a mis estereotipos sociales y me qued desnudo de la cintura
para arriba, contemplando la playa. Sin preocuparme de arrastrar la pesada
maleta de mi equipaje europeo, camin sin rumbo hacia la selva virgen,
esposa de mi cansancio. Solo y libre en la maternal exhuberancia de la
naturaleza.

Repar en aquel jardn cultivado por una invisible mano bondadosa: los
cocos se bamboleaban con presuncin femenina en las alturas; tambin se
dibujaban peras, dtiles y otros frutos para m desconocidos. En las ramas,
aquellos aprendices del protocolo humano los simios rean y saltaban,
saltaban y rean sin la preocupacin que como un ltigo somete a sus
soberanos evolutivos.

Pero sent un temor repentino ante aquella manifestacin de lo desconocido.
Un relmpago surc de extremo a extremo mi conciencia poniendo en claro de
modo efmero la situacin en la que me encontraba. Y si estaba
definitivamente abandonado por mis compaeros? Porque no daban seales de
vida desde ningn lugar del inslito escenario. Me vera obligado a vivir
durante cunto tiempo como un cclope, como un robinsn que desconociese el
enjambre social, como una gota separada del mar de donde procede?

Aun as, resist acordndome de la Divinidad que gua cada uno de nuestros
torpes propsitos, cuyo lugar es y siempre ser la morada de la luz, e
invoqu una plegaria aprendida en forma de oracin. La textura presente me
ofreca un lecho de irrealidad que me desconcertaba, porque no hay nada ms
irreal que lo desconocido eso creo haberlo aprendido de algn filsofo;
del miedo a lo que se desconoce emergen las pirmides de los mitos.

Llevaba una hora caminando y el paisaje pareca cada vez ms intrincado. La
armadura de mi paciencia resista con frialdad los embates de la
incertidumbre, y mi corazn pensante imaginaba el universo como una
enfermedad de la mente. Necesitaba agua. Me ech de rodillas al suelo con
el fin de descansar o de abandonarme a la ferocidad de los elementos.

Entonces vi una figura humana que avanzaba hacia mi improvisada yacija.
Quiz alguno de mis compaeros, alarmado por mi ausencia, volviese sobre
sus pasos y acudiese a rescatarme. Pero no era como me lo imaginaba. Se
trataba de una mujer adornada con objetos brillantes, morena y totalmente
desnuda. Se detuvo en seco, y al reparar en m dio una especie de alarido
sin que se moviese del lugar donde me encontraba. En ese momento yo era un
Ulises deportado a los confines de la tierra, y aquella Nusicaa feacia,
quien tal vez ignorase el uso de la sal de la palabra tal y como yo la
entenda, era mi nica tabla de salvacin.

Por favor implor, dame agua o morir aqu mismo.

Ella huy despavorida y al poco rato regres acompaada de dos hombres de
su misma raza que deduje eran guerreros por las lanzas que portaban. Se
acercaron a m sin atreverse a tocarme.

Por favor les dije ahora a ellos, soy extranjero, no conozco esta tierra
y he perdido a mis compaeros. Si no me dais agua no podr levantarme.

Creo que no entendieron mi lengua. Pero en todos los idiomas hay algo que
se parece, y as deba ser, pues echaron mano a dos frutos redondos de
corteza dura horadados en un extremo, los cuales llevaban pendientes de
cuerdas en los hombros, y me invitaron a beber su contenido. No saba si se
trataba de una trampa, pero el necesitado no puede ms que aceptar sin
miramientos lo que le ofrecen. As que beb un trago del lquido almacenado
en los frutos. No se trataba de agua, sino de nctar de alguna fruta, o de
varias.

Una vez saciada la sed, me levantaron del suelo tomndome cada uno por una
mano y me condujeron al lugar al que haban determinado llevarme. Daba la
sensacin de que saban con ms o menos acierto de dnde proceda, mi
identidad nacional, porque apenas estaban sorprendidos por mi presencia, y
eso era para m motivo especial de sorpresa. Me turb en mayor medida
cuando tras un camino no exento de inconvenientes llegamos a un poblado
constituido por una edificacin de viviendas de adobe, con techo de paja.
Puados de indgenas se esparcan por aquel indmito proscenio. De entre
ellos surgieron para mi estupor mis compaeros, indumentados con la ropa de
campaa y expresando satisfaccin en sus alegres rostros.

Llevaban en las manos cachivaches de metal brillante.

Me explicaron entre risas inspiradas por el alcohol que se desprenda de
sus alientos que haban llegado a las tierras del Plata as haban
bautizado ellos a la isla por la abundancia de este metal en sus espacios
geolgicos. Incluso me aseguraron que el territorio que pisaba era nada ms
y nada menos que la Atlntida de la que hablaba Platn. No cesaba mi
asombro mezclado a la incredulidad de quien, como yo, se encuentra frente a
una situacin trascendente.

Observ a los indios: confiaban en nosotros. Cmo poda ser as? Confiar
en nosotros, que venamos a conquistar sus tierras? Porque ms tarde o ms
temprano nuestra cultura armamentstica se impondra a la suya como el
aceite se posa sobre el agua, sin diluirse en ella.

No daba crdito a nada de lo que ocurra; la Musa de la inconsciencia haba
embotado mis sentidos.

Me despert al da siguiente en la tienda de los espaoles.

Debemos comenzar la evangelizacin de esos indios deca un fraile
dominico. No es un milagro del Seor que tengan esa confianza en
nosotros? Sin duda sabrn por algn signo celeste que la Iglesia de Cristo
vendra a salvarlos, a ellos, pobres brbaros sin idioma escrito, sin Dios,
sin ley. Si no ha sido notable prodigio digno de los ms precisos anales la
aparicin de esta tierra ante nuestros ojos, de esta isla preada de
riquezas sin medida, cunto ms la intuicin innata de esos salvajes
desconocedores de la autoridad monrquica de nuestro Emperador, as como
del magisterio espiritual del Santo Pontfice; hombres que, aunque desnudos
e indefensos, no han rechazado nuestra llegada.

Al unsono se oyeron voces de aprobacin provenientes de la milicia,
siempre dispuesta a apoderarse del botn que se dispone como seuelo en los
discursos. Me pidieron mi parecer y yo respond de forma ambigua debido al
estado de convalecencia en el que me encontraba, producido por una
infeccin no registrada en nuestros libros de medicina, y la cual me haba
sumido en una forzada austeridad.

A mi tienda acudieron ms tarde con una mujer que haban trado como rehn,
todava virgen y en edad nbil. Me la dejaron al pie del lecho dndome a
entender que poda disponer de ella con fines sexuales. Acto seguido se
fueron. Le pregunt algunas cosas a la indgena pero no supo responderme
nada. No entenda nuestra lengua. Slo aluda continuamente y con gestos a
un idolillo dorado que traa colgado del cuello por una cadena de plata. No
supe qu trataba de decirme. Lo interpret como una sumisin.

Volv a dormirme. Al despertarme de nuevo a la mujer que me acompaaba se
haban unido otras indias que deduje haban trado a mi tienda mis
compaeros. Se esforzaban en ponerme una venda mojada sobre la cabeza
mientras entonaban pantomimas rituales. Afuera se oan gritos y golpes
metlicos de pica, as como truenos artificiales provocados por la plvora.
Se oa la voz de un compatriota: Incendio, incendio!.

Extraje de mis polainas un rosario de cuentas de vidrio y me puse a rezar
unas avemaras. Me fij en los ojos de las mujeres: sus pupilas rutilaban
como fuegos fatuos. Con sus manos oscuras tocaron mi mano blanca intentando
manipular el objeto que tena en ella. Echaron mano a sus ajorcas, collares
y pulseras y me ofrecieron dos de ellos a cambio del rosario. Les respond
negativamente.

Fueron a buscar ms joyas fuera de la tienda y depositaron veinte pares de
brazaletes a mis pies. No se trataba de eso; no poda vender mis creencias.
No comprendieron. Me mostraron sus grvidos senos, como fecundas minas de
placer, y comenzaron a bambolearlos ante m como incentivo, mientras
algunas de sus compaeras me ofrecan ms y ms variedades de metal
precioso. La codicia derroc a mi firmeza y le entregu a mi dios de vidrio
a cambio de sus dioses de oro.

Al asalto! Todos al asalto! gritaron en el exterior, y ca de nuevo en
un profundo sopor que me imagin como preludio de una tragedia.

                                     *

Muchos siglos han transcurrido desde entonces, y cuando como ahora me
encuentro ante la pueril materia del agua adaptada al molde artificial del
vaso por el que voy a beber, rememoro el acto de comunicacin que se
establece entre todos los seres humanos a travs de la infraestructura del
lenguaje, del lenguaje que representa la sumisin de la materia real a la
forma externa, literaria y accidental del sueo.

** Juan Manuel Prez lvarez
   juanmanuelperezalvarez@yahoo.es
   Escritor espaol (Ourense, Galicia, 1985). Es estudiante de Derecho.
   Textos suyos han sido publicados en revistas digitales como Voces. Ha
   publicado los poemarios Azul y oro / Diario suspensivo y Vidrieras.



=== Poemas      Rebeca Montaez ===========================================

*** Comunin

Comulgo
entre tu cuerpo desnudo
pan turgente
hmeda cresta
venero las uvas
siempre dulces de tu sexo
Tu manjar albo
suave entre mis labios
abrasa mi saliva
me aposenta en tu gozo
donde la muerte es un remanso



*** Y soy poeta

Y soy poeta
sin gloria, ni laureles.
Me aferro al humus de las letras
que a veces rasga mi vientre
con la impiedad de fiera sanguinaria,
me coludo con el spero otoo
al ocaso de las lunas,
en mascaradas breves
que tien mi inspida locura,
o el cido fluir de mis riveras.
Hay usura y pavor
en morada umbra de mis huesos.
Cuando estalla la memoria,
regurgitan demonios milenarios,
que crea enterrados en las nsulas leves
de mis cerrados prpados,
de mi gastado sueo,
donde slo el cascajo se presenta
cuando busco la otredad.
Por ms que lo intente
nunca retornar el plpito primero,
la exaltacin del sol en mi pupila,
la sbana de apremios y venturas.
Pero soy poeta
Y todos creen que es galardn inaudito,
panacea de duelos
debo sahumar la peripecia afortunada,
dar voces de contento,
exultar a las musas callejeras,
aunque nadie se entere
del insomnio del cuerpo,
el letargo del alma,
y la mirada opaca, permanente,
adentrada en lagos de ceniza.



*** Uvas cidas

Mi cuerpo olvid su nombre,
comenc a llamarlo nunca,
cada campanada,
cada insomnio.
Mis ojos trenzaron lienzos,
con esa suerte de lgrimas
anudadas a la cpula
turbia y quieta de mi cuarto.
Que so rosas en el desierto?
Es posible,
no saba de nudos corredizos,
ni leyes de Dracn,
slo de manos juntas,
cruda dualidad de amanecer.
Mientras l se persuada
sembraba gardenias en mis labios,
un tordo azul viva entre mi sangre,
mi alma era surtidor de gozo.
Lleg la vigilia,
tiempo de uvas cidas,
ramalazos de fro
estallan en mis huesos.
Todo fenece:
la flor,
el tordo,
el surtidor.



*** Pubis

Es el pubis
la oracin del naufragio
arcano de tormentas
seda entre los dedos
que en desnudez de perla
renace y se desgaja
en labios acuciados



*** El da

El da
amaneci sin ti,
relente y desahuciado,
casi muerto.

(Mis ojos,
perdidos tras las sombras,
te buscan.)

Qu lquido es tu nombre!

En las hojas del rbol,
en las gotas de lluvia,
lo miro y tiembla.



*** brete sxamo

brete sxamo
puerta tallada en cedro
retira pasadores
revoca tus ventanas
nombra al marino
para que surque tu rivera
te corone de espumas
de frente a los apremios
sin omitir un solo poro
hasta que el mstil te alcance
brete sxamo
en un conjuro alevoso
no contengas el bro
que fluye de tu entraa
hmeda orqudea
deja fluir tus mieles
sobre la piel deseosa
y desborda la savia
que rezuma urgencias

** Rebeca Montaez
   rebeca_sw@yahoo.es
   Escritora mexicana (Mrida, Yucatn, 1963). Ha publicado las plaquettes
   de poesa Breve eroticario y Tiempo sin rostro. Adems relatos suyos han
   aparecido en diversas antologas.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

Que el poeta, en su misin / sobre la tierra que habita, / es una planta
maldita / con frutos de bendicin.

      Jos Zorrilla, A la memoria desgraciada del joven literato D.
      Mariano Jos de Larra (1837).



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