
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XII     Cagua, Venezuela     N 176
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
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           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                      19 de noviembre de 2007
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
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           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~       ~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~               ISSN: 1856-7983
          ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
							 |
La lectura y la culpa, Jorge Gmez Jimnez.            | Editorial
                                                         |
Los escritores de La Mancha. / Navarra digital. /        | Breves
Lispector, 30 aos despus. / Musgo en el sol. / Cine    |
europeo en Bolivia. / Cronopio indito. / La cantante    |
calva. / Inditos en Costa Rica. / Poesa en Sabana      |
Grande. / Barquisimeto en corto. / Cotidianos. / La      |
campaa de Egipto.                                       |
                                                         |
Bienal Palomares anunci sus ganadores. / Publican por   | Noticias
primera vez poesa completa y cartas de Carmen Conde. /  |
Chile devuelve patrimonio bibliogrfico a Biblioteca de  |
Lima. / Premio Herralde para el argentino Martn Kohan.  |
/ Gobierno peruano entregar laptops equipadas con       |
bibliotecas virtuales. / Conceden la Presea Cervantina   |
2007 a Antonio Gamoneda. / Licitarn rehabilitacin de   |
casa natal de Miguel Hernndez. / Argentina Norma        |
Huidobro gana el Premio Clarn de Novela. / Ariel Magnus |
obtiene premio de novela breve de Bogot. / Publican     |
edicin ampliada del Cantar de Mio Cid. / Recuperan en   |
castellano novela de juventud de Flaubert. / Escritores  |
colombianos y venezolanos se reunieron en Tchira. /     |
Obra pstuma y centro de estudios en 2008 en honor a     |
Cabrera Infante. / Mxico homenajear a Carlos Fuentes   |
en sus ochenta aos. / Miguel Barnet gana el Premio      |
Iberoamericano de Letras Jos Donoso. / Irn prohbe     |
novela de Gabriel Garca Mrquez. / Instituto Cervantes  |
dot biblioteca en Shanghai. / Nieta de Blanca Varela    |
recibe en su nombre el premio Reina Sofa. / Publican    |
manuscritos filosficos de Antonio Machado. / Pedro      |
Jess de la Pea obtiene el Premio de Poesa Jos        |
Hierro. / Colombia ofrecer su cultura en la FIL         |
Guadalajara. / La argentina Tununa Mercado gana el       |
Premio Sor Juana 2007. / Celebrarn en Repblica         |
Dominicana el Festival de Poesa en la Montaa.          |
                                                         |
La irreverencia vanguardista de Macedonio, Borges y     | Artculos y
Piglia, Mara Eugenia Betancourt. / Peregrinaje en     | reportajes
tierras del poeta, Roberto Bennett. / Arquitrave, una  |
revista de poesa independiente, Harold Alvarado        |
Tenorio. / La comunidad imaginada en El conspirador,   |
Victoria Alca Paniagua. / Algunas consideraciones a     |
partir de la lectura de la novela La enfermedad, de      |
Alberto Barrera Tyszka, Jos Rafael Simn Prez. /      |
Telfonos rotos, invitaciones ficticias, cafs          |
imaginarios, Mara Anglica Franco Fras. / La noche   |
es la madre del da. Eric Johan Stagnelius, Omar Prez  |
Santiago. / Novelas y sexualidad: la madurez de Vargas  |
Llosa, Ren Flores Agreda.                              |
                                                         |
Jaime Manrique Ardila: Las palabras tambin quitan la   | Entrevistas
sed, John Jairo Junieles. / Efrn Barazarte, elemento   |
ldico y persistente: La literatura es la voz del       |
otro, Rafael Ortega. / Mi mayor fracaso es no haber    |
sido msico: Andrs Neuman, Juan Ensuncho Brcena.      |
                                                         |
La voz y el archipilago. Breves consideraciones sobre  | Sala de ensayo
poesa y Latinoamrica, Rafael Toriz. / Del            |
Indigenismo Paternalista al Liberacionista. Modos de ver |
al indio en la literatura peruana, Csar Pancorvo       |
Rosazza. / El ideal de la Filosofa, Julio Pino Miyar. |
                                                         |
La oreja ertica de Van Gogh (extractos), Carlos       | Letras
Vsquez Zawadzki. / La muerte no tiene permiso,        |
Gabriel Rimachi Sialer. / Poemas de Delfina Acosta. /    |
El redondel, Javier Martnez. / Poemas de Daniel       |
Abelenda Bonnet. / Atrapado, Mnica Maud. / Algun da |
no estaremos, Augusto Rodrguez. / Hoy por la tarde la |
enterramos, Carlos Wilfredo Trejo. / Mucho tiempo      |
despus querido Mao Zedong, Gloria Mendoza Borda. / El |
encuentro, Roco Zambrano Morales. / Cuatro poemas de   |
Mara Cristina Pizarro. / ltima reyerta, Sara        |
Martnez. / Mudanzas (extractos), Freddy Borges. / Dos |
cuentos de Marcela Adaros Rojas. / Poemas de Luca       |
Anglica Folino. / Pequeos olvidos, Jorge Arce        |
Hernndez.                                               |
                                                         |
Taller libre de literatura, de Estrella Cardona Gamio. | El regreso
/ Cuentos de amor y naturaleza, de Zenobio Saldivia    | del caracol
Maldonado y Azucena Caballero Herrera.                   |
                                                         |
Jorge Volpi.                                             | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
	     Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
		     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
			 http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
			  http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
			  http://www.redchilena.cl
===========================================================================
	 Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
		       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
	  Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
			  http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
			 http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
		      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||	 EDITORIAL	|||||||||||||||||||||||||||

=== La lectura y la culpa      Jorge Gmez Jimnez ========================

La escasez de lectores siempre ha sido una preocupacin para quienes
estamos involucrados en el hecho literario. Se suele esperar que la
sociedad, en una poca en que los avances tecnolgicos permiten prever un
futuro brillante, est rebosante de buenos lectores, pues la idea de
desarrollo tcnico se asocia al desarrollo cultural. Pero por alguna
extraa razn esto no siempre se cumple: la poblacin de lectores siempre
ser decepcionante, independientemente de factores econmicos o tcnicos.

Ayer fue clausurada en Caracas la III Feria Internacional del Libro de
Venezuela, evento que se vena realizando desde principios de octubre en
todos los estados del pas y que, aparte del intenso contenido ideolgico
de buena parte de la produccin editorial ofrecida a sus visitantes, sirvi
para exponer los primeros pasos que estn dando las imprentas regionales.
Dirigidas por consejos editoriales compuestos por personas de los mismos
estados, las imprentas estn dando a cientos de escritores la oportunidad
de publicar sus obras. Si la iniciativa no sucumbe al asunto ideolgico y
se enfoca en la difusin de la creacin literaria y la investigacin en las
regiones, se habr dado un paso insoslayable en la carrera por desarrollar
un contingente lector en Venezuela.

En el marco de la feria fue distribuido gratuitamente el libro Noam Chomsky
le habla a Venezuela (Cenal/El Perro y la Rana, 2007), en el que se
publican dos entrevistas hechas al lingista por el periodista Rubn
Wisotzki y la abogada Eva Golinger. All, Chomsky compara el estado de la
poblacin lectora en Estados Unidos con el de pases latinoamericanos y
atribuye la escasez de lectores en su pas a la incidencia de los medios de
comunicacin y los videojuegos. Esto es indicativo, agrega, de lo que
est pasando en el mundo. Cuando era nio, leamos libros; mis hijos iban a
la biblioteca y regresaban con ms o menos quince libros y nos bamos a un
rincn a leer. Mis nietos aqu no leen. Tengo, sin embargo, dos nietos que
crecieron en Nicaragua y ahora viven en Mxico y leen todo el tiempo.
Podemos verlo incluso en las estadsticas: hay un declive muy notable de la
lectura y, por supuesto, es un golpe severo a la salud y a la vitalidad
cultural.

Pareciera existir una postura, a estas alturas ya establecida como cannica
y que se refleja en las palabras de Chomsky, que da al lector la potestad
de censurar al no-lector, una suerte de ser despreciable cuya alma hay que
salvar, por su bien y por el bien de la humanidad. El no-lector es un
pecador inocente: ha cometido, sin saberlo, el pecado de no leer. El
lector, y con l los entes que configuran las campaas de lectura, cree que
apelando a la culpa del no-lector se resolver el problema.

Esto es indicativo de lo que est pasando en el mundo, dice Chomsky y
tiene razn: leer es, para la mayora de las personas, una actividad
aburrida, una prdida de tiempo, y eso ha sido as desde siempre. Quienes
nos preciamos de tener entre nuestros placeres el de la lectura, olvidamos
con frecuencia que hay un enorme universo de personas que al ver un libro
piensan en el tiempo que les tomar digerir todas sus pginas, y en todas
esas cosas interesantes, productivas o no, en que pudieran involucrarse en
lugar de sentarse a leer.

Por mucho esfuerzo que se imprima en las campaas por la lectura, siempre
el nmero de lectores ser muy pequeo. Esto no quiere decir que haya que
abandonar esta tarea, pero no valdr de mucho que quienes toquen el tema lo
hagan desde la perspectiva del juez que ve en el no-lector una especie de
drogadicto cuya adiccin es precisamente no ser adicto al libro.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
					     http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Los escritores de La Mancha. Un grupo de escritores espaoles e
hispanoamericanos acaba de abrir La Mancha, un espacio comn que segn sus
propulsores refleja una realidad cotidiana en la que compartimos nuestras
experiencias creadoras y nuestras tradiciones literarias. La publicacin,
que ve la luz en formato blog, rene textos de autores de habla hispana
establecidos en Espaa. En nuestras ciudades, afirman, se hace una
literatura en lengua espaola que ha borrado distancias y que comparte da
a da sus claves. La convivencia actual de escritores espaoles e
hispanoamericanos lo hace posible. Juan Carlos Chirinos, Juan Carlos
Mndez Gudez, Nicols Melini y Ernesto Prez Ziga son algunas de las
firmas de la primera edicin.
http://delamanchaliteraria.blogspot.com

Navarra digital. La Biblioteca Navarra Digital (BiNaDi) es un proyecto que
tiene como objetivo difundir el patrimonio bibliogrfico de Navarra a
travs de las nuevas tecnologas, y que ya cuenta con unas 120 obras
digitalizadas en la red. Los ttulos, que se irn incrementando con el
tiempo, se pueden buscar por el autor, por el ttulo o la materia, y en
cuatro idiomas diferentes. La biblioteca contiene obras literarias y
cientficas navarras, desde las costumbristas hasta las clsicas, pasando
por las de contenido histrico y de derecho foral. A los impresos y
manuscritos de tipo institucional (cuadernos de leyes y agravios,
recopilaciones forales y textos de cronistas oficiales) se ha sumado una
pequea muestra de autores y obras relacionadas con Navarra.
http://www.cfnavarra.es/BINADI/Ventanas/Entrada.aspx

Lispector, 30 aos despus. El pasado 16 de noviembre fue inaugurada la
muestra Pulsaciones; Clarice Lispector, a 30 aos de su muerte en el
Espacio Literario del Centro Cultural Recoleta. En el marco del evento, que
estar abierto al pblico hasta el 9 de diciembre, se presentarn tres
conversatorios con la cineasta Narcisa Hirsch y la poeta brasilea Mara
Lcia Verdi (mircoles 21), la ensayista y psicoanalista yudith Rosenbaum y
la psicoanalista Laura Hana (mircoles 28), y las docentes y ensayistas
Vilma Aras y Florencia Garramuo (mircoles 5). Habr lecturas de textos a
cargo de Mara Lcia Verdi, Laura Hana y Amalia Sato. Adems, se
presentarn las pelculas A hora da estrela, de Suzana Amaral, y O corpo,
de Jos Antonio Garca, as como la instalacin Perdonando a Dios, de
Narcisa Hirsch, y las pinturas de Teresa Poester en el Espacio Living. La
cita es en el Centro Cultural Recoleta (Junn 1930), en Buenos Aires.
http://www.centroculturalrecoleta.org

Musgo en el sol. Tal es el ttulo del libro de poesa en prosa, escrito por
la argentina Susana Cattaneo, que se presentar el martes 20 de noviembre a
las 8 de la noche en la Pea del Colorado, Gemes 3657 (Buenos Aires). Se
trata del 19 libro de la autora y ha sido publicado por Vinciguerra, cuya
editora Lidia Vinciguerra pronunciar unas palabras en el acto. La
presentacin del libro estar a cargo de los escritores Yadi Henao y
Osvaldo Rossi, y posteriormente la autora leer algunos de los textos. El
evento ser amenizado por una cantante de tango. Cattaneo, quien antes de
Musgo en el sol ha publicado otros 18 libros, es psicloga de profesin y
como escritora ha tenido destacada participacin en diversos concursos
dentro y fuera de su pas. Recibi la Faja Nacional de Honor de la
Asociacin de Escritores Argentinos (AEA, 2000) con La mirada en otro cielo
y obtuvo el tercer premio del certamen anual de poesa de la Legislatura de
la Ciudad Autnoma de Buenos Aires con Palomas de la soledad (2005). Obras
suyas han sido traducidas al ingls, francs y portugus. Coordina ciclos
literarios y talleres.
http://www.letralia.com/firmas/cattaneosusana.htm

Cine europeo en Bolivia. Entre el 20 y el 27 de noviembre se celebrar en
Bolivia el 8 Festival de Cine Europeo, actividad que ofrecer proyecciones
en salas de La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Sucre. El evento es auspiciado
por la Fundacin Cinemateca, el Grupo Europeo de Cultura, el Goethe
Institut, la Alianza Francesa y el Instituto Cultural Boliviano Alemn. El
ciclo se inaugurar con Clean, una coproduccin de Francia, Canad y el
Reino Unido y dirigida por Olivier Assayas. Le siguen los filmes La fiebre
(Alessandro DAlatri, Italia), Simn (Eddy Terstall, Pases Bajos), Sleeper
(Benjamin Heisenberg, Alemania-Austria), Nubes pasajeras (Aki Kaurismki,
Finlandia-Alemania-Francia), Cosas que hacen que la vida valga la pena
(Manuel Gmez Pereira, Espaa), Kebab connection (Anno Saul, Alemania),
Noviembre (Achero Maas, Espaa), Nos volveremos a ver (Stefan Hillebrand y
Oliver Paulus, Suiza), Camarn (Jaime Chavarri, Espaa), Strings (Anders
Rnnow Klarlund, Dinamarca) y Serko (Jol Farges, Rusia). Las funciones
sern a las 7:30 y 9:30 de la noche y tendrn un costo de 17 bolivianos.
icba_cultural@yahoo.com

Cronopio indito. Este mircoles 21 de noviembre a las 7:30 de la noche
ser presentada, en la Casa del Escritor de Buenos Aires (Lavalleja 924),
la revista mexicana Posdata, que ofrece a sus lectores una seleccin de
textos de los poetas argentinos contemporneos Daniel Muxica, Andrs
Cursaro, Paulina Vinderman, Ariel Schettini, Ariel Williams, Susana
Villalba, Bea Lunazzi, Ricardo Costa, Laura Yasan, Guillermo Pila, Carlos
Barbarito, Gabriela Pais, Carlos Moneta, Esteban Moore, Eugenia Stoll,
Patricia Severn, Patricia Rondn, Marcelo Silva, Marta Braier, Fabin San
Miguel, Jorge Spndola y Luis Bentez. Como trabajo especial se incluye una
serie de cartas inditas de Julio Cortzar.
http://www.buenosaires.gov.ar/areas/cultura/casa_escritor/?menu_id=17229

La cantante calva. A partir de este jueves 22 a las 8 de la noche se
presentar, en la Sala Experimental Stano 3 de la Casa de Rmulo Gallegos,
en Caracas (Venezuela), la obra de teatro La cantante calva, comedia
universal del autor Eugne Ionesco que en esta oportunidad es representada
por la compaa Sptimo Piso bajo la direccin de Dairo Pieres (1975).
Ionesco consider a su pieza, catalogada como la piedra fundacional del
teatro del absurdo, como una crtica al conformismo y a la hipocresa que
se apoder de la clase media europea despus de la Segunda Guerra Mundial.
Alexander Rivera, Carlos Daz, Luis Vicente Gonzlez, Moiss Berrotern,
Marvin Huise y Morris Merentes son los encargados de darle vida a esta
obra. Las funciones sern hasta el 16 de diciembre, de jueves a sbados a
las 8 de la noche y los domingos a las 6 de la tarde. El costo de la
entrada oscila entre los 16.000 y los 20.000 bolvares.
http://www.celarg.org.ve

Inditos en Costa Rica. Hasta el prximo viernes 23 de noviembre habr
tiempo para inscribirse en el Festival de Escritores Inditos, del que
hablamos en nuestra edicin anterior
(http://www.letralia.com/175/1205ineditos.htm) y que organiza en Costa Rica
el sitio Culturacr.com. La cuota de inscripcin antes de esta fecha ser de
20 mil colones para solventar los gastos propios de los tres das de
eventos y presentaciones. La actividad pretende relacionar y contactar a
los nuevos valores de las letras costarricenses y de extranjeros, as como
dar a conocer la obra de todos y ofrecerles charlas instructivas para el
aprendizaje de la escritura de cualquier gnero, ya sea poesa, novela,
cuento, teatro, literatura infantil, relato fantstico, de terror, de
ciencia ficcin, policial, etc.
http://www.culturacr.com

Poesa en Sabana Grande. El prximo martes 27 de noviembre se realizar en
Caracas, en las instalaciones del Bar El Encuentro de los Artistas, en el
Paseo Cultural Vctor Valera Mora (el conocido Callejn de la Pualada),
un recital de poesa con estudiantes de la Escuela de Letras de la
Universidad Central de Venezuela. La cita es a partir de las 8 de la noche.

Barquisimeto en corto. Entre el 4 y el 8 de diciembre se celebrar en
Barquisimeto, capital del estado venezolano de Lara, el III Festival de
Cortometrajes Barquisimeto 2007, evento que ha sido organizado en homenaje
a los tcnicos cinematogrficos y en conmemoracin de los 110 aos del cine
venezolano. El homenaje central ser para los tcnicos Jos Manuel Funes,
Rafael Nieves y Ral Lpez. Diversos puntos de la llamada ciudad musical
de Venezuela sern los escenarios de este festival, en el que se ofrecer
lo mejor de la cinematografa venezolana en corto, as como una serie de
talleres de formacin para quienes pretenden iniciarse en las lides de la
imagen.
http://www.festivaldecortosbarquisimeto.org

Cotidianos. El viernes 14 de diciembre ser presentado el poemario
Cotidianos, de la escritora argentina Mara Gabriela Abeal. La presentacin
del acto estar a cargo de Mara Anglica Zeballos, y se presentar el
espectculo Homenaje a la palabra, en el que participar la narradora
oral Alicia Mesa Harbin junto a Susana, Gustavo y Keiko, bajo la direccin
de A. M. Harbin y con el acompaamiento, en el piano, de la profesora
Valeria Elmo. La entrada es libre y gratuita. La cita es a las 8:30 de la
noche en el segundo piso del Club General Pueyrredn (Hiplito Irigoyen
1569), en Buenos Aires.

La campaa de Egipto. Zahi Hawass (Damietta, Egipto, 1947), actual
secretario general del Consejo Superior de Antigedades del Gobierno
egipcio, es uno de los ms distinguidos egiptlogos del mundo, y en los
ltimos aos ha adquirido renombre fuera de los crculos arqueolgicos por
sus frecuentes apariciones en documentales televisivos dedicados al Antiguo
Egipto. El marino y escritor malagueo Pedro Munar ha lanzado una campaa
por la candidatura de Hawass para el Premio Prncipe de Asturias de
Investigacin Tcnica y Cientfica en 2008. Una vez recabados los apoyos, a
comienzos de 2008, el propio Munar presentar la candidatura de Hawass de
manera formal a la Secretara de los Premios Prncipe de Asturias. Quienes
deseen manifestar su apoyo a la propuesta debern enviar su firma
electrnica.
http://zahihawass.blogspot.com

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



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||||||||||||||||||||||||||||||	  NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Bienal Palomares anunci sus ganadores

Los ganadores en la categora ditos en los gneros de poesa, narrativa y
ensayo, de la III Bienal Nacional de Literatura Ramn Palomares, celebrada
entre el 31 de octubre y el 3 de noviembre, recibirn una premiacin en
metlico de 4 millones de bolvares, adems de la publicacin y
distribucin, en primera edicin, de las obras por el Fondo Editorial
Arturo Cardozo de la Coordinacin de Cultura del estado Trujillo
(Venezuela), segn anunci la entidad el pasado 3 de noviembre. Por su
parte, la premiacin de los autores inditos en las mismas categoras ser
la publicacin de los libros.

La obra Tu cuerpo es una patria en vrtigo, de Inti Clark, gan el concurso
de poesa de autores inditos, en virtud de que en este libro se evidencia
el logro de una voz propia para mostrar lo cotidiano, con un lenguaje que
se disiente para revelar una intensa y cercana mirada de la realidad,
mirada que hace explcita su filiacin a una tradicin potica
latinoamericana, que expresa preocupacin por el sentido de una historia
colectiva. Menciones especiales recibieron los poemarios Nac en la casa
donde todo se olvida, de Carlos Alberto Aguilar, y Artesanal letra, de
Carmen Sonora Ortega. En poesa dita fue premiado el ttulo El ojo de la
poesa, del escritor larense Antonio Urdaneta.

Por su parte el escritor Hctor Seja ley el veredicto en la categora de
ensayo indito, en el cual result victorioso el libro Orlando Araujo y su
lugar de refugio entre el cuento y la crnica, de Marisol Venegas, decisin
que obedece al rigor y coherencia analtica sobre la obra de tan
importante escritor venezolano. El turbante agnico en algunos cuentos de
Horacio Quiroga, de la escuquea Hironilde Briceo, recibi mencin
honorfica. En la categora de autores ditos fue ganador el libro El
estremecimiento del velo, de Carlos Morn Bastidas, del estado Falcn,
porque la obra constituye un aporte significativo en el estudio del
imaginario mtico venezolano. Fue recomendada para su publicacin la obra
La poesa o la casa del ser, del merideo Eleazar Molina.

En narrativa indita se alz Cuentas farsas, de Soledi del Valle Linares,
por el refinado uso de las tramas narrativas, lo cual evidencia un
acertado manejo de de las tcnicas de estructuracin del gnero cuento. En
narrativa dita estuvieron como jueces Laura Antillano, ngel Gustavo
Infante y Carlos Noguera, quienes otorgaron premio nico al libro titulado
La garrapata de King Kong y otros cuentos, de Julio Romero Farra, escritor
del estado Portuguesa, por su vuelo imaginativo, lo acertado del
tratamiento de sus temas y la riqueza de su estilo.

Fuente: Coordinacin Trujillana de Cultura



*** Publican por primera vez poesa completa y cartas de Carmen Conde

La vida y obra de la escritora espaola Carmen Conde, una gran desconocida
del siglo XX pese a ser la primera mujer acadmica de la Lengua, es
recuperada en el ao del centenario de su nacimiento con la publicacin,
por primera vez, de toda su obra potica y de sus cartas con la poeta
Ernestina de Champourcin, segn se anunci el pasado 4 de noviembre.

Ambas obras, que edita el sello Castalia (http://www.castalia.es) bajo los
ttulos de Poesa completa y Epistolario (1927-1995), se suman a los actos
de celebracin del centenario de la escritora, cuya figura est siendo
recordada a lo largo de este ao con una biografa, un congreso y una
exposicin en su ciudad natal, Cartagena, que luego pasar por Madrid y
Melilla.

El primero de los dos libros, Poesa completa, recoge en un nico volumen
de ms de 1.000 pginas toda la obra potica de Carmen Conde (1907-1996),
que se extiende desde 1929 hasta 1988 y se compone de 37 libros, lo que la
convierte en una de las autoras ms prolficas de su tiempo.

Obras como Brocal, Jbilos, Los hombres mueren, El Arcngel o Una palabra
tuya, se incluyen en esta extensa recopilacin potica de la autora, que
tambin public, bajo el seudnimo de Florentina del Mar varias novelas,
relatos y cuentos infantiles, as como biografas y ensayos.

Conde, que se defina como una muchacha que lleg a la literatura con la
tremenda suerte de almorzar un da con Gabriel Mir y cenar otro con Juan
Ramn Jimnez, fue gran amiga tambin de otros escritores como Miguel
Hernndez, Vicente Aleixandre y Gabriela Mistral.

Otra de sus grandes amigas fue la poetisa de la Generacin del 27 Ernestina
de Champourcin, de quien tambin este ao se cumple el centenario de su
nacimiento y con quien Conde mantuvo una larga correspondencia que ahora
recoge el libro Epistolario (1927-1995).

El libro segn los editores tiene un doble valor: histrico, pues narra
sucesos de la vida cotidiana, cultural y social vistos desde el punto de
vista femenino, y literario, ya que las cartas constituyen en ocasiones
verdaderos poemas en prosa.

Fuente: EFE



*** Chile devuelve patrimonio bibliogrfico a Biblioteca de Lima

Con un cargamento de 3.788 volmenes sustrados por Chile durante la Guerra
del Pacfico, la Direccin de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam,
http://www.dibam.cl) de la nacin surea resolvi este 4 de noviembre la
devolucin de tan importante patrimonio cultural a Per, tras llevar a cabo
un proceso de identificacin de las obras.

Segn cifras entregadas por el organismo, un total de 3.788 textos
constituyen el patrimonio cultural que fue devuelto a la Biblioteca
Nacional del Per (http://www.bnp.gob.pe), en una entrega oficial
encabezada por la directora nacional de la Dibam, Nivia Palma, la
subdirectora de la Biblioteca Nacional de Chile
(http://www.dibam.cl/biblioteca_nacional), Ximena Cruzat, y el director de
la Biblioteca Nacional de Per, Hugo Neira.

Los volmenes fueron identificados por el sello oficial de la Biblioteca de
Lima que haca evidente su origen, luego de un exhaustivo catastro de los
catlogos de la Biblioteca Nacional de Chile y la Biblioteca Santiago
Severin (http://www.bibliotecaseverin.cl) de Valparaso.

El canciller de Per, Jos Antonio Garca Belaunde, manifest que este acto
contribuye a afirmar la agenda positiva que mantienen y desarrollan Per
y Chile, con miras a reforzar su relacin bilateral.

La Dibam justific la medida por tratarse de una accin en concordancia
con la poltica exterior del gobierno, contextualizando adems con el
ejemplo que han dado otros pases respecto a la devolucin de patrimonio
cultural, entre los que se cuentan el legado de Gabriel Mistral que Doris
Atkinson don al pueblo de Chile.

Fuentes: 24 Horas Libre  El Mercurio



*** Premio Herralde para el argentino Martn Kohan

El escritor argentino Martn Kohan se adjudic el pasado lunes 5 de
noviembre, con la obra Ciencias morales, el 25 Premio Herralde de Novela,
dotado con 18.000 euros, mientras el mexicano Antonio Ortuo fue finalista.

El jurado, compuesto por Salvador Clotas, Juan Cueto, Esther Tusquets,
Enrique Vila-Matas y el editor Jorge Herralde, decidi por mayora premiar
la obra de Kohan, que se haba presentado bajo el pseudnimo Miguel Can.
La obra finalista fue Recursos humanos, del mexicano Antonio Ortuo, que se
present bajo el seudnimo Francisco Caldern.

El jurado dijo que, aparte de la calidad de todas las obras finalistas,
caba destacar la amplia presencia de escritores latinoamericanos, una
mayora entre los 201 originales recibidos. A juicio del jurado, el
resultado final confirma los pronsticos.

Ciencias morales trata de una celadora de colegio que extrema una
vigilancia, una custodia que tal vez est siendo aplicada ms all del
recinto de un pequeo mundo escolar. La novela confirma la extraordinaria
madurez narrativa de uno de los autores ms inteligentes, ms estimulantes,
de la reciente literatura argentina, destac la editorial Anagrama, que
patrocina el galardn.

Kohan naci en Buenos Aires en enero de 1967. Ensea teora literaria en la
Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar) y en la Universidad de
la Patagonia. Ha publicado tres libros de ensayos, Imgenes de vida,
relatos de muerte. Eva Pern, cuerpo y poltica (1998; en colaboracin con
Paola Corts Rocca), Zona urbana. Ensayo de lectura sobre Walter Benjamin
(2004) y Narrar a San Martn (2005); dos libros de cuentos, Muero contento
(1994) y Una pena extraordinaria (1998), y seis novelas, La prdida de
Laura (1993), El informe (1997), Los cautivos (2000), Dos veces junio
(2002), Segundos afuera (2005) y Museo de la Revolucin (2006).

En cuanto a la obra finalista, Recursos humanos, el sello patrocinante
indic que el lector se topar, a grandes golpes de estilo, con una cida
exploracin del mundo pesadillesco de una oficina y una mirada irnica y
feroz sobre las relaciones entre jefes, empleados y desempleados, de la
mano de un narrador mayor en la nueva literatura iberoamericana, Antonio
Ortuo, que con esta obra, confirma sobradamente los elogios recibidos por
sus libros anteriores.

Hijo de inmigrantes espaoles, Ortuo naci en Guadalajara, Mxico, en
1976. Desde 1999 colabora con el grupo de prensa Milenio
(http://www.milenio.com), donde ha sido reportero, editor y, actualmente,
jefe de Redaccin del diario Pblico-Milenio. Su primera novela, El
buscador de cabezas (2006), fue unnimemente bien recibida por la crtica
de su pas y fue seleccionada por el diario Reforma
(http://www.reforma.com) como mejor primer libro del ao.

En 2006 apareci en Espaa su libro de relatos El jardn japons. Es
colaborador habitual de publicaciones como Letras Libres, La Tempestad y
Cuaderno Salmn.

Entre los escritores galardonados en las anteriores convocatorias del
premio Herralde figuran lvaro Pombo (1983); Sergio Pitol (1984); Adelaida
Garca Morales (1985); Javier Maras (1986); Flix de Aza (1987); Jaime
Bayly (1997); Roberto Bolao (1998); Alejandro Gndara (2001) o Enrique
Vila-Matas (2002), entre otros.

Fuente: AFP



*** Gobierno peruano entregar laptops equipadas con bibliotecas virtuales

Cada una de las 40.000 computadoras porttiles que, en forma gratuita,
entregar el Ministerio de Educacin de Per (http://www.minedu.gob.pe) a
los nios ms pobres de las instituciones educativas de primaria de las
zonas rurales de ese pas, llevar consigo una biblioteca virtual con
aproximadamente un centenar de libros, anunci el ministro Jos Antonio
Chang Escobedo el pasado lunes 5 de noviembre.

Nuestros nios, sus maestros y padres de familia tendrn, en sus
respectivas escuelas y hogares, y al alcance de la mano, libros organizados
para cada grado de estudio. Se trata de una gran oportunidad que
lamentablemente la educacin actual no puede ofrecer a los escolares de
menores recursos, dijo el ministro Chang Escobedo.

El ministro comprob personalmente los avances y logros del plan piloto
Una computadora un nio, desarrollado por los alumnos del Colegio Apstol
Santiago, de la comunidad de Arahuay, en Canta, donde seal estar
convencido de que el uso de estos equipos contribuir a mejorar la calidad
educativa en Per. 

Esta es una enorme oportunidad de alcanzar la calidad con equidad en la
educacin y darles a los nios de las zonas ms pobres de nuestra patria,
la posibilidad de integrarse a un mundo de modernidad educativa. Se trata
de una potente herramienta, de un libro poderoso y de un gran laboratorio
porttil que los maestros pueden usar las 24 horas al da, remarc el
ministro.

Es una gran herramienta que no reemplaza al profesor. Las laptops por s
solas no van a corregir ni van a dar educacin. El maestro la tiene que
utilizar como la herramienta ms poderosa que existe para alcanzar mejores
resultados en la enseanza y aprendizaje de las futuras generaciones del
pas, concluy. 

La distribucin de estas herramientas tecnolgicas a los nios de las
escuelas de primaria unidocentes y multigrados de las zonas rurales de Per
est prevista para el inicio del Ao Escolar 2008. El Ministerio de
Educacin adquirir 40 mil laptops, en los prximos meses, con un crdito
suplementario aprobado por el Congreso de la Repblica del Per
(http://www.congreso.gob.pe) por ms de 22 millones de nuevos soles. 

Es decir, desde el primer da de clases del prximo ao, 40 mil escolares
que presentan los menores ndices de desarrollo social, asistirn a sus
centros educativos con una laptop y una biblioteca virtual bajo el brazo.

Fuente: RPP



*** Conceden la Presea Cervantina 2007 a Antonio Gamoneda

El poeta espaol Antonio Gamoneda fue galardonado en Mxico, este martes 6
de noviembre, con la Presea Cervantina 2007, que se otorga anualmente a
reconocidos conocedores y promotores de la obra cervantina y de la lengua
espaola en general.

En el marco de la celebracin del XVIII Coloquio Internacional Cervantino
Internacional, el tambin ganador del premio Miguel de Cervantes 2006
recibi el reconocimiento de manos del presidente de la Fundacin
Cervantina en Mxico, Eulalio Ferrer.

Escuch hablar de una sorpresa para m, pero no de algo as, declar
Gamoneda al recibir el premio, visiblemente emocionado; no puedo solamente
decir gracias, aunque debo decir gracias; lo que debo decir es que a
ustedes les ha sido contagiada una parte de la locura y de la generosidad
de don Quijote.

La Presea Cervantina ha sido entregada en siete ocasiones y la han recibido
el novelista mexicano Carlos Fuentes, la brasilea Nlida Pin, el
filsofo espaol Emilio Lled, el rector de la Universidad de Alcal de
Henares, el espaol Virgilio Zapatero, y el propio Eulalio Ferrer, en su
primera emisin.

Antes de la entrega de la Presea Cervantina, Gamoneda dict la conferencia
La pobreza y la obra de Cervantes, la cual se desarroll en el Teatro
Jurez, donde ms de 300 personas entre estudiantes y profesores de 10
universidades mexicanas, una estadounidense y otra italiana, atendieron el
discurso del poeta.

Gamoneda estableci que Miguel de Cervantes fue pobre; acataba y serva a
los nobles y fuertes. Era un hombre de orden, pero nunca fue un trepador,
sino un sufridor. Explic luego que, en Cervantes, la pobreza debe
entenderse como carencia de bienes, pero sobre todo como interiorizacin
del dolor, que l buscaba que no fuera visible, constituyendo una suerte de
pudor o vergenza de la pobreza, vinculada en su vida a una permanente
condicin de inocencia, deseada o no deseada.

Con todo, sugiri el expositor, en el Quijote la pobreza fue buena para la
creacin artstica de Miguel de Cervantes, pues de cierta manera lo llev
al descubrimiento de la poesa. El Quijote es poesa en prosa, lo que no
debe confundirse con la prosa potica, pues la poesa es una emanacin de
la vida del autor y puede estar en cualquier gnero de escritura, no
obligadamente en la escritura versal.

La locura de Alonso Quijano es mucho ms que un recurso retrico o de
composicin; representa la oportunidad de integrar lo cierto en lo
inverosmil, haciendo suya y revelando la verdad increble, la verdad nueva
y desconocida. Increble y cierta es la poesa; como increble y cierta es
la obra de Miguel de Cervantes, concluy.

Fuente: Notimex



*** Licitarn rehabilitacin de casa natal de Miguel Hernndez

La alcaldesa de Orihuela (Espaa), Mnica Lorente, inform este 6 de
noviembre que la Conselleria de Cultura sacar a licitacin el proyecto de
ejecucin para la rehabilitacin de la casa natal de Miguel Hernndez, por
un montante de 600.000 euros, lo que podra ocurrir antes de finalizar este
mes.

Situada en la calle Antonio Pinies, la casa fue adquirida por la anterior
corporacin municipal para crear un centro audiovisual donde exponer la
filmografa relacionada con la vida y obra del poeta, que naci hace 97
aos. La alcaldesa ha indicado que rehabilitar este inmueble supone
recuperar parte de las races del poeta ms universal.

Ha explicado que, en el marco de las actuaciones del plan director
elaborado por el centenario del poeta, en 2010, tambin se quiere
digitalizar parte de la obra del artista y, para ello, se reunir
prximamente con la directora General del Libro, Silvia Caballer. Adems,
la biblioteca municipal contar con una sala que llevar el nombre de
Miguel Hernndez.

Por otro lado, el grupo municipal de Los Verdes pidi que el equipo de
gobierno, del PP, cree una comisin especial por este centenario, en la que
estn representados todos los partidos de la oposicin. Tal peticin viene
motivada, segn el concejal Manuel Culiez, por la falta de informacin
sobre los actos.

En relacin con la celebracin del centenario del poeta, el sbado pasado
la Fundacin Cultural Miguel Hernndez
(http://www.miguelhernandezvirtual.com) y la Sociedad Centenario Miguel
Hernndez, que representa a los herederos del poeta oriolano, suscribieron
un convenio de colaboracin en virtud del cual actuarn de manera
coordinada y de comn acuerdo en orden al mejor aprovechamiento de sus
respectivos recursos para hacer posible, al mximo nivel, la celebracin
del Ao Hernandiano.

La sociedad tambin rubric este acuerdo en parecidos trminos con el
Ayuntamiento (http://www.aytoorihuela.es). Un representante de esta entidad
explic que en esencia estos acuerdos autorizan a la administracin a
explotar la imagen del poeta, a cambio de apoyo financiero y logstico para
los actos que se avecinan.

El documento fue firmado por la consellera de Cultura y Deportes, Trinidad
Mir, en representacin de la fundacin, y Vicente Mora por parte de la
Sociedad Centenario Miguel Hernndez. Tambin estuvo presente la nuera
del poeta, Luca Izquierdo, quien volvi a solicitar que nada ensombrezca
esta colaboracin, y asegur sentir una gran alegra por alcanzar por fin
un consenso en este sentido, adems de pedir la colaboracin de todas las
entidades oriolanas.

Segn la fundacin, en el convenio se determinan los trminos concretos de
una estrecha colaboracin en orden al desarrollo del programa de
actividades previsto para la conmemoracin del centenario del nacimiento de
Miguel Hernndez, y especialmente los referidos a la obtencin de
patrocinios, publicidad, promocin, marketing, difusin y cualquier otro
que sea necesario para producir los eventos, actos y productos que se
determine.

Ambas entidades se comprometen a prestar toda su colaboracin profesional
para cualquier actividad relacionada con la promocin o lanzamiento
publicitario de cualquiera de los eventos, incluidas galas o festivales
internacionales. Las actividades que se programen sern objeto del
correspondiente convenio especfico. Por otra parte, el Ayuntamiento de
Orihuela suscribi otro acuerdo de colaboracin con la sociedad cifrado en
36.000 euros.

Fuente: EFE



*** Argentina Norma Huidobro gana el Premio Clarn de Novela

Composicin, una intrigante historia de la escritora argentina Norma
Huidobro situada en la ltima dictadura militar, gan la dcima edicin del
Premio Clarn de Novela que otorga ese grupo periodstico, segn se anunci
el pasado mircoles 7 de noviembre. Huidobro recibi los 32.000 dlares con
que est dotado el premio durante un acto en el Museo de Arte
Latinoamericano de Buenos Aires (Malba, http://www.malba.org.ar).

El jurado, integrado por el escritor portugus Jos Saramago, la espaola
Rosa Montero y el argentino Alberto Manguel, tambin distingui a las
novelas Yo? Bien, gracias y Brazos de agujas, de los tambin argentinos
Mara del Valle Ledesma y Javier Santiago Pascual.

La obra triunfadora, una novela limpia y afilada como una aguja de
cristal, estremecedora e hipnotizante, segn la describi Montero, ser
editada prximamente por la editorial espaola Alfaguara
(http://www.alfaguara.com). Con un clima opresivo y de suspenso, transcurre
en Jujuy en 1977 y narra un suceso ocurrido en esa provincia del extremo
norte argentino marcado por el trasfondo de las persecuciones polticas de
la dictadura (1976-1983).

Minutos antes de conocerse la decisin del jurado se entreg el premio є
a la trayectoria cultural al dramaturgo argentino Roberto Cossa, autor
entre otras obras de La Nona, Yepeto, El viejo criado, Gris de ausencia,
Los Compadritos y Tute Cabrero.

Las diez obras finalistas, firmadas con seudnimo, fueron seleccionadas
entre 953 novelas originales provenientes, adems de Argentina, de otros
pases de Amrica Latina, Estados Unidos y Europa.

Las nueve novelas que ganaron anteriormente el Premio Clarn fueron Una
noche con Sabrina Love, de Pedro Mairal (1998); Inglaterra, una fbula, de
Leopoldo Brizuela (1999); Se esconde tras los ojos, de Pablo Toledo (2000);
Memorias del ro inmvil, de Cristina Feijo (2001); Las ingratas, de
Guadalupe Henestrosa (2002); Perdida en el momento, de Patricia Surez
(2003); El lugar del padre, de Angela Pradelli (2004); Las viudas de los
jueves, de Claudia Pieiro (2005), y Arte menor, de Betina Gonzlez (2006).

Fuentes: Clarn  EFE



*** Ariel Magnus obtiene premio de novela breve de Bogot

El escritor argentino Ariel Magnus gan el Premio de Novela Breve Juan de
Castellanos, convocado por las autoridades de Bogot, declarada Capital
Mundial del Libro 2007, por su obra Muecas, inform la Secretara de
Cultura de la capital colombiana el pasado jueves 8 de noviembre.

Magnus, de 32 aos, present su novela con el seudnimo de Osvaldo Caracol,
y obtuvo el galardn dotado con 15 mil dlares (161 mil pesos,
aproximadamente), que se entregar en Bogot el jueves 22 de noviembre,
fecha conmemorativa de la muerte de Juan de Castellanos, y despus habr
una presentacin del premio en Sevilla.

El premio fue convocado por la Secretara de Cultura de Bogot
(http://www.culturarecreacionydeporte.gov.co), la Fundacin de Andaluca
(Espaa) y Cajasol (http://www.cajasol.es), en homenaje al cronista y poeta
sevillano nacido en 1552 y que muri en 1606 en la ciudad andina de Tunja
(Colombia).

El fallo fue decidido en Madrid por el jurado presidido por la escritora
hispano uruguaya Carmen Posadas y formado tambin por el espaol Juan Cruz
y el colombiano Daniel Samper Pizano. Fueron declarados finalistas las
obras La biblioteca, de Gonzalo Espaa, y El Nuevo Reino, del periodista
Hernn Estupin, ambos colombianos, quienes recibirn como premio la
publicacin de sus obras.

El jurado destac que la novela ganadora es una obra interesante y que
sorprende tanto al propio lector como a sus protagonistas. Agregaron que
llaman la atencin los monlogos interiores y algunas escenas surrealistas
que llegan a la comicidad y sealaron que, entre los manuscritos ledos
por el jurado, es este el que demuestra un mejor conocimiento y mayor
dominio del gnero de relato o novela breve por parte del autor.

Magnus naci en 1975 en Buenos Aires y entre 1999 y 2005 vivi en Alemania,
donde estudi literatura espaola y filosofa becado por la Friedrich Ebert
Stiftung (http://www.fes.de), al tiempo que trabajaba para la ctedra de
literatura hispnica de la Universidad Humboldt de Berln
(http://www.hu-berlin.de).

Ha escrito para medios de Alemania, Argentina, Colombia y Mxico, y es
autor de la novela Sandra (2005), La abuela (crnica, 2006) y Un chino en
bicicleta, ganadora del III Concurso Hispanoamericano de Novela La Otra
Orilla. Trabaja actualmente en la traduccin del diario de filmacin de
Fitzcarraldo, del alemn Werner Herzog.

El autor participar en la delegacin de Bogot Capital Mundial del Libro
en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que comienza el prximo
24 de noviembre en la ciudad mexicana y en la que Colombia es el pas
invitado de honor.

Fuente: EFE



*** Publican edicin ampliada del Cantar de Mio Cid

El Crculo de Lectores (http://www.circulo.es), en colaboracin con la
Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (Secc, http://www.secc.es),
publica, dentro de su Biblioteca Clsica, una edicin, revisada,
exhaustiva y quijotesca del Cantar de Mio Cid, segn explic el
catedrtico Francisco Rico, encargado del estudio preliminar de la obra, el
pasado jueves 8 de noviembre.

Nunca se haba hecho una edicin de un clsico revisando tan
exhaustivamente todos los aspectos del texto y difcilmente volver a
hacerse, advirti Rico, quien calific la edicin como un monumento
lingstico y literario.

Preparada por Alberto Montaner Frutos, la edicin parte de un riguroso
estudio del nico manuscrito conocido del Cantar reproducido a mano por el
copista Per Abbat en 1207 al que se le ha aplicado una novedosa tcnica
que combina el vdeo y el microscopio para analizar uno a uno los versos,
encontrar nuevas palabras en las pginas deterioradas en muchas ocasiones,
o rasgos que descubren una lectura oculta hasta ahora.

Desde Berkeley, California (EUA), Montaner aleg que este clsico de las
letras se aproxima a las aspiraciones ticas y estticas de Cervantes, y
describi la figura del Cid como un hombre leal, padre de familia, que
supo mantener el tipo en las situaciones ms adversas y capaz de rendirse
si era necesario. Por todo ello, el Cantar de Mio Cid sirve de puente
entre la literatura de la Edad Media y nuestros das, apunt Montaner.

Publicado en el marco de la celebracin del octavo centenario de la obra
fundacional de la literatura castellana, este volumen incluye notas a pie
de pgina que aclaran cuestiones que pudieran dificultar una lectura
fluida, con particular hincapi en muchos supuestos tcitos del poema que
nunca han sido objeto de comentario. Asimismo se adjunta una completa
revisin sistemtica de toda la bibliografa sobre el texto.

El Cantar se compuso entre fines del siglo XII y principios del siglo XIII
por un nico autor, hasta ahora desconocido. Narra las hazaas de un noble
castellano, Rodrigo Daz de Vivar, que lidera la Reconquista. Se divide en
tres partes o cantares: Cantar del Destierro, Cantar de las Bodas y Cantar
de la Afrenta de Corpes.

Se inicia con el destierro del Cid, primer motivo de deshonra, tras haber
sido acusado de robo. Este deshonor supone el ser desposedo de sus
heredades o posesiones en Vivar y privado de la patria potestad de su
familia.

En este sentido, el poeta Luis Garca Montero asegur la historia del Cid
sigue emocionando porque fue un personaje que a pesar de caer en
desgracia por culpa de sus malos consejeros, consigue ser reconocido por
la alta sociedad por su lealtad y honores en el campo de batalla.

Esta edicin demuestra lo importante que es la tradicin humanstica en la
dignidad humana, aadi Montero, para quien el estudio que se hace en esta
edicin sirve de balance o estado de la cuestin sobre el texto
medieval, adems de facilitar la lectura en distintos niveles.

Fuente: Europa Press



*** Recuperan en castellano novela de juventud de Flaubert

La editorial Impedimenta ha recuperado en castellano, segn se anunci el
pasado jueves 8, la novela Noviembre, una obra que Gustave Flaubert
escribi cuando apenas tena 20 aos y que cierra su produccin de juventud
del escritor, marcada por esta obra y Memorias de un loco.

Noviembre es una novela de iniciacin amorosa que explora los sutiles
mecanismos de la atraccin ertica y los remordimientos provocados por las
relaciones adlteras y el lado pasional de las relaciones humanas.

En esta novela, un joven, en el que se puede ver reflejado al propio
Flaubert (1821-1880), medita en el curso de un paseo campestre sobre las
mujeres, incluyendo la figura de la prostituta Marie, que lo inici en el
sexo.

El autor del prlogo del libro, el escritor Llus Maria Tod, seala que la
figura de Marie est inspirada en dos mujeres: Elisa Schlesing, que conoci
en una playa normanda cuando tena 15 aos, y Eulalie Foucaud, que
regentaba un hotel de Marsella y con la que mantuvo relacin.

Noviembre tambin es la crnica de una obsesin amorosa y una diseccin del
mundo amoroso. Flaubert no public en vida esta novela, cuya profundidad
psicolgica presagia el estilo de futuras obras como Madame Bovary y La
educacin sentimental del escritor ya maduro.

Fuente: Europa Press



*** Escritores colombianos y venezolanos se reunieron en Tchira

Entre el 8 y el 12 de noviembre se celebr en San Cristbal, capital del
estado venezolano de Tchira, el XV Encuentro Colombo-Venezolano de
Escritores, actividad que fue organizada por la Asociacin de Escritores
del Tchira y la Asociacin de Escritores de Norte de Santander.

Las actividades se iniciaron el jueves 8 de noviembre a las 7 de la noche
en la sede de la Pea Literaria Manuel Felipe Rugeles, donde se le rindi
un merecido homenaje al poeta tachirense Antonio Mora (Pregonero, 1947),
quien en su intervencin agradeci el gesto.

Los escritores Luis Jos Oropeza y Ciro Prez, presidentes de la Asociacin
de Escritores del Tchira y de la Asociacin de Escritores de Norte de
Santander, respectivamente, intervinieron a continuacin para dejar abierto
el encuentro. Finalmente, el acto inaugural incluy las palabras del
escritor Daniel Surez Hermoso, quien record las personalidades y
circunstancias que a lo largo de 15 aos han hecho realidad esta cita
literaria.

El encuentro se desarroll durante los tres das siguientes a travs de
recitales, ponencias y presentaciones de libros y revistas. Participaron
por Venezuela los escritores William Osuna, Pablo Mora, Alberto Jos Prez,
Marcos Mendoza, Natividad Barroso, Susana Potente, Isabel Rivas, Carmen
Virginia Rodrguez, Jorge Gmez Jimnez y Cruz Yayes, entre otros. Por
Colombia participaron Jaime Echeverri, Luzmary Giraldo, lvaro Miranda,
Winston Morales Chavarro, Jorge Cullar, Rodolfo Ramrez Soto, Sal Gmez y
otros.

Los escenarios principales del encuentro fueron la Sociedad Saln de
Lectura Ateneo del Tchira, la Biblioteca Leonardo Ruiz Pineda, el
Crculo Militar, la Universidad de Los Andes, las Libreras del Sur, la
Casa de la Cultura de Coln y el Saln de Lectura de Rubio.



*** Obra pstuma y centro de estudios en 2008 en honor a Cabrera Infante

La ninfa inconstante, la novela que dej acabada y sin publicar el escritor
cubano Guillermo Cabrera Infante (1929-2005), probablemente se publicar a
principios de 2008, inform el diario espaol El Pas
(http://www.elpais.es) el pasado sbado 10 de noviembre, precediendo al
anuncio, hecho el lunes 12, de que la Fundacin Casa Pintada
(http://www.fundacioncasapintada.com), de Mula (Murcia, Espaa), y la
Universidad de Murcia (UMU, http://www.um.es), pondrn en marcha tambin el
ao prximo, en la primera de las localidades, un centro de estudios
dedicado a la figura del escritor cubano y a la literatura
hispanoamericana.

El autor nacido en Gibara (Cuba) trat de acabarla hasta el ltimo
momento de su vida, segn comenta Miriam Gmez, su viuda. Escribi a mano
cientos de pginas, y lo hizo a mano porque ya no poda trabajar bien con
la mquina. Me iba explicando cmo deban organizarse esos cientos de notas
manuscritas y, desde luego, consideraba que la novela estaba acabada aunque
me insista que si haba algo que no me gustaba, lo rompiera, explica
Gmez.

La viuda de Cabrera Infante afirma que La ninfa inconstante es una novela
muy personal, muy cubana y muy inglesa al mismo tiempo y que transcurre
entre Tres tristes tigres (1964) y La Habana para un infante difunto
(1979). En ella se narran los recuerdos de la historia de amor de un
escritor maduro con una joven pero, tambin, se estimula constantemente el
juego literario. Yo creo que la protagonista, Estela, no tena 16 aos, era
mayor, aunque, a la vez, es una forma de rendir tributo a Jonathan Swift y
a su joven dama Stella-Esther, relata Gmez.

En la novela, Cabrera Infante escribe sobre mujeres, msica, La Habana, la
literatura y el cine, el universo del autor, sus obsesiones y sus pasiones,
todo aquello que le ha convertido en uno de los grandes escritores en
castellano.

Es verdad, contina Gmez, que el libro tiene muchos puntos
autobiogrficos. Hay muchas situaciones y personales reales del tiempo que
refleja, pero tambin hay mucho juego. Se puede leer como un enorme
flash-back, un ejercicio de memoria.

El propio Guillermo escribi en una de sus notas unas lneas muy
significativas de lo que pensaba sobre la historia de una ninfa, aade
Gmez, compaera del desaparecido escritor desde 1958.

En cuanto al centro de estudios, fue anunciado el lunes pasado por el
director de la Fundacin Casa Pintada, Antonio Parra, y el rector de la
UMU, Jos Antonio Cobacho, quienes destacaron la figura literaria de
Cabrera Infante durante la presentacin del curso Cabrera Infante y el
boom de la literatura hispanoamericana, que se desarroll la semana pasada
en la sede de la fundacin.

Cobacho mostr la disponibilidad de la UMU a colaborar en la creacin de
este centro de estudios con el objetivo de difundir la literatura
hispanoamericana, mientras que Parra seal que la idea es crear un centro
permanente donde amigos y estudiantes analicen la obra de Cabrera Infante.

Fuente: EFE



*** Mxico homenajear a Carlos Fuentes en sus ochenta aos

Un comit ser constituido en Mxico en los prximos meses con el objetivo
de organizar un homenaje nacional al escritor Carlos Fuentes, por sus 80
aos de vida, a los que arribar el 11 de noviembre de 2008. La iniciativa,
que fue anunciada la semana pasada, ser coordinada por la Secretara de
Educacin Pblica (SEP, http://www.sep.gob.mx) de Mxico, el Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta,
http://www.conaculta.gob.mx) y la Comisin para los Festejos del
Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolucin del Gobierno
del Distrito Federal.

De la instancia para festejar a nivel nacional a uno de los ms
importantes escritores hispanoamericanos y una de las mentes ms brillantes
que han iluminado el pensamiento de nuestro tiempo, fue designado como
secretario tcnico el narrador Jorge Volpi, titular de Canal 22, y a
Enrique Mrquez como secretario tcnico adjunto.

Adems, forman parte del ente Consuelo Sizar, directora del Fondo de
Cultura Econmica (FCE, http://www.fce.com.mx) y representante de la SEP;
Mara Teresa Franco, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes y
Literatura (Inbal, http://www.cnca.gob.mx/cnca/buena/inba); Sealtiel
Alatriste, director de Literatura de la Universidad Nacional Autnoma de
Mxico (Unam, http://www.unam.mx) y representante de la rectora de esa
casa de estudios; Aurelio Gonzlez, director del Centro de Estudios
Lingsticos y Literarios de El Colegio de Mxico (http://www.colmex.mx) y
representante del director de esta institucin, Javier Garciadiego.

El Conaculta seal que el objetivo principal del comit ser coordinar la
labor de estas y otras instituciones y organismos culturales y educativos,
con el fin de presentar un programa de actividades conjunto. Con este
objetivo, durante noviembre de 2008 se llevarn a cabo coloquios,
conciertos, obras de teatro, funciones de cine, presentaciones de libros y
muchas otras actividades en relacin con la obra y el pensamiento crtico
de Carlos Fuentes, quien estar presente en el homenaje.

Novelista, ensayista, crtico, guionista y diplomtico, Fuentes, quien
naci en Ciudad de Panam el 11 de noviembre de 1928, es una de las figuras
ms ilustres y el ms prominente de los narradores mexicanos modernos.

En la actualidad, Fuentes colabora en las ms importantes revistas y
publicaciones literarias de Amrica Latina, Estados Unidos y Europa. En
septiembre pasado, el escritor mexicano don a la Biblioteca Nacional de
Mxico un acervo personal de alrededor de 300 libros de su biblioteca.

Fuente: Notimex



*** Miguel Barnet gana el Premio Iberoamericano de Letras Jos Donoso

El escritor cubano Miguel Barnet recibi el pasado martes 13 de noviembre,
en el Campus Santiago de la Universidad de Talca (http://www.utalca.cl), en
Chile, el Premio Iberoamericano de Letras Jos Donoso. Cinco miembros de un
jurado internacional otorgaron el reconocimiento al narrador y poeta cubano
porque aborda el gnero de novela testimonio con excepcional calidad.

Barnet dijo que para l es un alto honor el haber obtenido esta importante
recompensa, cuando muchos escritores tambin lo merecen. El antillano
destaca en el terreno de la novela con publicaciones como Biografa de un
cimarrn (1966), historia que narra la vida de un esclavo cubano que huy
al monte y sobrevivi hasta entrado el siglo XXI.

El premio Jos Donoso est dotado con 20 mil dlares, medalla y diploma.
Desde 2001 hasta el presente, lo han obtenido el mexicano Jos Emilio
Pacheco, la argentina Beatriz Sarlo, la chilena Isabel Allende, el peruano
Antonio Cisneros, el argentino Ricardo Piglia y el portugus Antonio Lobo
Antunes.

Al revelar el veredicto unnime del jurado, Marco Martos Carrera,
presidente de la Academia Peruana de la Lengua
(http://academiaperuanadelalengua.org), destac que Barnet es uno de los
escritores ms reconocidos en Hispanoamrica por su extensa obra,
difundindose en popularidad.

Promotor de cultura, Barnet es presidente de la Fundacin Fernando Ortiz
(http://www.fundacionfernandoortiz.org), institucin cultural cubana de
carcter pblico y civil, y hoy figura entre los directivos de la Comisin
Organizadora del VII Congreso de la Unin de Escritores y Artistas de Cuba
(Uneac, http://www.uneac.com).

Recientemente, Barnet obtuvo el Premio Internacional Juan Rulfo, de Radio
Francia Internacional (RFI, http://www.rfi.fr), por su cuento Ftima o el
Parque de la Fraternidad. Tambin sobresale como poeta con los cuadernos
Carta de noche, Mapa del tiempo, Poemas chinos y Actas del final.

Fuente: Telesur



*** Irn prohbe novela de Gabriel Garca Mrquez

El gobierno iran prohibi el pasado mircoles 14 de noviembre al sello
Publicaciones Niloofar la reimpresin de la novela Memoria de mis putas
tristes, del escritor colombiano Gabriel Garca Mrquez, aduciendo que la
autorizacin inicial haba sido un error burocrtico.

El Ministerio de Cultura de Irn lanz la resolucin tres semanas despus
de que fuera publicada una primera edicin de la obra, de 5.000 ejemplares,
que ya se agot por completo. La prohibicin ha tenido lugar pese a que el
ttulo de la novela fue cambiado, en su traduccin al persa, por el ms
suave Memoria de mis amores tristes, y algunos libreros han informado que
la medida ha generado ms inters en la novela.

El gobierno inform igualmente que el funcionario responsable de la primera
autorizacin fue destituido. La publicacin del libro fue un error,
indic un funcionario del despacho de Cultura, que no quiso ser
identificado. Cosas como esta ocurren cuando 50.000 libros se publican
anualmente en Irn.

La prohibicin impuls un renovado inters en la obra, que al da siguiente
se venda a ms del doble del precio de lista. Fue as como Ahmad Abbasi,
de 28 aos, pag 35.000 riales (unos 3,70 dlares) para comprar el libro en
el mercado negro, mientras el precio de tapa era de slo 15.000 riales. No
s de qu trata el libro, dijo Abbasi. Pero cuando el gobierno prohbe un
libro, siempre tiene algo interesante. As es que estoy comprando el libro
por curiosidad.

Toda publicacin en Irn debe ser aprobada por el Ministerio de Cultura
bajo las directrices islmicas. En el caso de Memoria de mis putas tristes,
el ente gubernamental indic que la prohibicin se originaba en que el tema
de la novela en la que un nonagenario compra la virginidad de una
adolescente va en contra de los valores del Islam.

Los editores se han lamentado de un aumento de la censura sobre los nuevos
libros desde la llegada al poder, en 2005, del presidente Mahmud
Ahmadinejad, quien decidi que toda reedicin de libros cuya publicacin
hubiese sido autorizada en aos pasados sera sometida a una nueva revisin
de la censura.

Otros casos de libros prohibidos en el mundo musulmn en los ltimos aos
son el de la escritora bangladesh Tasmila Nasreen, autora de Lajja (La
vergenza). En Egipto, en febrero de 2007, varios libros, entre ellos Zorba
el griego, de Nikos Kazantzakis, y La insoportable levedad del ser, del
checo Milan Kundera, fueron incautados en la aduana, as como una
autobiografa de la feminista egipcia Nawal al Saadawi.

El escritor colombiano es uno de los autores internacionales ms famosos en
Irn, pas donde ya fueron publicadas algunas de sus obras como Cien aos
de soledad, El amor en los tiempos del clera y Crnica de una muerte
anunciada, si bien la primera estuvo prohibida oficialmente durante aos,
por lo que los lectores recurran al mercado negro, donde era posible
adquirir copias de segunda mano y fotocopias del libro a precios sumamente
elevados.

Para Garca Mrquez la noticia de la censura contra su libro en Irn no fue
causa de sorpresa y tampoco amerit comentarios de su parte. El escritor se
enter del tema a travs de Internet y prefiri guardar silencio al
respecto.

Igualmente, Doris Bravo, editora del escritor, aclar que Planeta es
totalmente respetuosa de la medida gubernamental. Es una decisin de un
gobierno que decidi recoger y prohibir la publicacin de este libro. Somos
totalmente respetuosos de las decisiones que hagan, dijo.

En los pases donde se lleva una religin y un tipo de prohibiciones tan
estrictas es muy difcil que algunos temas, aunque sean escritos por un
gran literato o un premio Nobel como Garca Mrquez, estn autorizados para
que se publiquen y los lea la gente del pueblo, aadi.

Fuentes: AFP  EFE  Fars News



*** Instituto Cervantes dot biblioteca en Shanghai

La directora del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), Carmen
Caffarel, entreg el pasado mircoles 14 de noviembre, en Shanghi (China)
y ante los Prncipes de Asturias, la primera dotacin de fondos con un
total de 4.000 libros a la nueva Biblioteca Miguel de Cervantes en esa
ciudad. El importe de este legado supera los 80.000 euros, abonados
ntegramente por el Instituto Cervantes.

Don Felipe y doa Letizia han presidido el acto de apertura de la
biblioteca, adscrita al Consulado de Espaa (Seccin Cultural) en la mayor
ciudad china, con 13 millones de habitantes y considerada la capital
econmica del pas. La biblioteca, de 125 metros cuadrados, dispone adems
de equipamiento informtico cedido tambin por el Instituto Cervantes.

El Prncipe de Asturias afirm que esta inauguracin evidencia la relacin
de amistad y cooperacin cada vez ms profunda que liga a nuestros dos
pases y que la biblioteca Miguel de Cervantes propicia el mayor
acercamiento entre dos pueblos tradicionalmente muy alejados el uno del
otro. Igualmente ha agradecido a las autoridades chinas su inters y
respaldo para que la lengua y cultura espaolas puedan difundirse, como
medio para fomentar la cercana entre nuestros pueblos.

En opinin de la directora del Cervantes, la nueva biblioteca ser un lugar
para el dilogo de culturas, para la comprensin y para el intercambio de
valores culturales y cvicos. Caffarel considera que los pueblos espaol y
chino, pese a estar separados por miles de kilmetros, sienten simpata
recproca y un inters de primer orden por sus historias y tradiciones.

Los fondos aportados por el Instituto a la biblioteca Miguel de Cervantes
contienen una amplia seleccin de narrativa contempornea en castellano,
as como en las tres lenguas cooficiales en Espaa, y numerosos libros de
lengua y literatura espaola e hispanoamericana. El legado fundacional
contiene, asimismo, ediciones crticas de los grandes clsicos en espaol y
volmenes de poesa de autores espaoles e hispanoamericanos vinculados a
la literatura oriental, como Octavio Paz.

Tambin cuenta con un apartado de literatura femenina que abarca desde la
Edad Media hasta nuestros das; diccionarios, enciclopedias y guas de
viajes, as como numerosos DVD de cine en espaol y CD de msica en todos
sus gneros: clsica, flamenco, cantautores, jazz y pop.

Adems de la coleccin bibliogrfica, el Cervantes ha adquirido para
Shanghi una serie de grabados originales de artistas como Antonio Saura,
Rafael Canogar, Juan Genovs o Lucio Muoz.

La biblioteca est ubicada en el barrio de la Concesin Francesa, antiguo
enclave colonial de la ciudad, en el que conviven edificios de carcter
europeo y otros tpicamente orientales. Es el barrio de la cultura por
excelencia, donde se encuentra, por ejemplo, la Casa de los Artistas, el
Instituto de Artes Dramticas y numerosas galeras, cines y cafs.

Antes del acto, Caffarel se reuni con destacados hispanistas chinos, con
los que se ha analizado la situacin del espaol en la ciudad y cmo
reforzar la colaboracin entre el Cervantes y las 14 universidades que hay
en Shanghi, entre las que destaca la Universidad de Estudios
Internacionales, con la cual el Instituto Cervantes ha firmado un acuerdo
de colaboracin para crear un centro que impulse el estudio del espaol.

En la zona de Shanghi y Nanking se detecta un rpido aumento de la oferta
de cursos: al menos cuatro universidades privadas e institutos han abierto
la especialidad de espaol en los ltimos aos. El espaol se ensea
actualmente en China como licenciatura en 40 centros universitarios
pblicos y privados, frente a las 11 universidades en las que se enseaba
hace apenas cinco aos.

La demanda de espaol crece ao tras ao y actualmente, por cada estudiante
universitario matriculado en la asignatura de espaol hay otros 60
aspirantes que desean inscribirse y que se quedan sin hacerlo, debido
principalmente a la falta de profesores.

Fuente: Instituto Cervantes



*** Nieta de Blanca Varela recibe en su nombre el premio Reina Sofa

La Reina Sofa de Espaa entreg el pasado 14 de noviembre el XVI Premio de
Poesa Iberoamericana que lleva su nombre (Reina Sofa) a la poeta peruana
Blanca Varela (Lima, 1926), quien no pudo acudir a recoger el galardn por
problemas de salud, por lo que fue representada por su nieta, Camila de
Szyszlo, hija de su hijo menor, Lorenzo.

La ceremonia fue celebrada en el Palacio Real de la capital de Espaa,
donde De Szyszlo explic que, sublevada contra el destino y atravesada por
el dolor ms grande del mundo, Varela se ha ido sumiendo en un silencio
deliberado que con los aos ha llegado a convertirse en una condicin
fisiolgica, desde la muerte de su hijo Lorenzo en un accidente areo hace
doce aos.

Dirigindose a la Reina, dijo que Blanca Varela ha perdido el don de la
palabra y el de la escritura pero nosotros hemos ganado, gracias a quienes
como usted creen en la poesa, su obra excepcional.

La antologa Aunque cueste la noche, que se ha publicado con motivo de este
premio, es un regalo de Espaa al futuro, a los nuevos lectores, a los
nuevos escritores, a esos jvenes a quienes Blanca respeta y admira tanto,
a esos nios a quienes alucina, apunt. El libro cuenta con la edicin
conjunta de la Universidad de Salamanca (http://www.usal.es) y Patrimonio
Nacional (http://www.patrimonionacional.es).

De Szyszlo explic que su abuela tiene una forma muy igualitaria y muy
democrtica de tratar a los nios y jvenes, quizs porque, de pequea,
tuvo que ser grande. Una vida llena de dificultades y carencias hicieron
que leyera, escribiera, estudiara y trabajara antes de tiempo. Se exigi
mucho a s misma y les exigi mucho a los dems. Debe ser por eso que yo,
que me he decidido por la literatura, hasta ahora no haya tenido el coraje
de confesrselo, declar la nieta de Blanca Varela.

A la poeta galardonada, prosigui, le gustan desde los buenos partidos de
ftbol hasta las telenovelas brasileas, desde las canciones de Andrs
Calamaro hasta las de Bob Dylan, desde las pelculas de suspenso hasta la
lectura de cuanta revista o receta se le pase por delante. Tambin los
zapatos con las puntas de charol y el vino tinto que ya no bebe ms, al
igual que las extensas y desiertas playas del Per donde concibi El libro
de barro hasta el estrecho espacio donde escribi la mayora de sus poemas.

El semblante de Blanca Varela sigue revelando una mujer curiosa e
incrdula, que se ha mostrado feliz, feliz... segura, segura..., tras
recibir con emocin el anuncio de la concesin del Premio Reina Sofa de
Poesa Iberoamericana, manifest.

Este prestigioso galardn reconoce el conjunto de la obra de un autor vivo
que por su valor literario constituye una aportacin relevante al
patrimonio cultural comn de Espaa e Iberoamrica.

Camila de Szyszlo y su hermana Sabina asistieron el jueves 15, en el
Palacio Real, a la presentacin del libro, en la que participaron el
presidente de Patrimonio Nacional, Yago Pico de Coaa; el rector de la
Universidad de Salamanca, Jos Ramn Alonso; la profesora Eva Guerrero,
autora de la introduccin de la antologa, y el poeta y crtico peruano
Edgar OHara.

El ttulo de la antologa, Aunque cueste la noche, ha sido tomado del
segundo libro de Varela, Luz del da, de un poema que dice: Golpe contra
todo, contra s mismo. Hacer la luz aunque cueste la noche, aunque sea la
muerte el cielo que se abre y el ocano nada ms que un abismo creado a
ciegas.

El libro, en el que la seleccin de los poemas ha corrido a cargo de ngel
Gonzlez Quesada, contiene documentos que aparecen por primera vez, entre
ellos el texto mecanografiado de Puerto supe, nombre original del primer
poemario de Varela que luego se titulara Ese puerto existe, y tambin seis
poemas no recogidos en antologa alguna de la escritora peruana.

Se incluyen adems ilustraciones del artista peruano Fernando de Szyszlo,
esposo de Varela; un indito sin ttulo de la escritora y el manuscrito de
uno de sus poemas de su libro Concierto animal.

Recin llegado de la Universidad de Washington, Edgar O'Hara, gran experto
en la obra de Varela, subray que la poesa solitaria de la galardonada
sigue enseando que la felicidad expresiva puede ser el fruto de una lucha
sin respiro contra el dolor, contra las ausencias.

Las palabras de Blanca Varela, agujas de pedernal, nos repiten que el
vivir debera ser una tarea hermosa y que el canto ms triste slo puede
intuirse desde una luz placentera, dijo OHara.

Fuente: EFE



*** Publican manuscritos filosficos de Antonio Machado

La Editorial de la Universidad de Granada (UGR, http://www.ugr.es) ha
publicado unos manuscritos que el poeta Antonio Machado escribi durante su
estancia en Baeza (Jan), y que muestran la influencia de la filosofa en
su obra, segn inform la mencionada casa de estudios el pasado 15 de
noviembre.

La obra Antonio Machado; apuntes de filosofa ha sido transcrita por la
escritora Filomena Garrido Curiel, fruto de una investigacin sobre la
formacin filosfica de Antonio Machado, bajo la supervisin del profesor
Antonio Chicharro Chamorro, director del Departamento de Lingstica
General y Teora de la Literatura de la Facultad de Filosofa y Letras de
la UGR.

Se trata de la transcripcin del original de Machado, caracterizado por una
escritura enrevesada, de una serie de cuadernos que resumen manuales del
poltico y catedrtico Julin Besteiro, del que Machado fue alumno en la
Universidad de Madrid entre 1915 y 1916. Los manuscritos proceden del
contenido del Fondo Machadiano de Burgos, que se encuentra en el Instituto
Fernn Gonzlez y en la Academia Burgalesa de Historia y Bellas Artes.

Besteiro, que fue presidente de la Comisin Ejecutiva del PSOE y de la UGT,
lleg tambin a presidir las Cortes con Alcal Zamora en la II Repblica.
De ah se extrae la relevancia de estos cuadernos, que surgen de la
asistencia de un joven Machado a las clases de lgica de Besteiro en la
Universidad de Madrid entre 1915 y 1916.

A travs de estas notas el poeta interioriza su formacin filosfica y le
da forma propia, que ser plasmada en su obra posterior cubierta por un
velo de escepticismo y duda, acorde con el momento que le toc vivir. Esto
puede apreciarse en sus apuntes, que incluyen versos suyos como Todo pasa
y todo queda, pero lo nuestro es pasar..., segn ha sealado la
universidad.

Las notas y apuntes muestran, de forma concisa y precisa, los conceptos
bsicos que el poeta extrae del pensamiento de algunos filsofos, entre los
que destacan Descartes, Kant, Leibniz y el Premio Nobel Bergson. Machado
dej constantemente notas filosficas en su obra: referencias al universo,
a la certeza y la verdad, al conocimiento, lo esencial de la palabra, su
temporalidad y trascendencia o el valor de la existencia.

Fuente: EFE



*** Pedro Jess de la Pea obtiene el Premio de Poesa Jos Hierro

El poeta espaol Pedro Jess de la Pea (Reinosa, Cantabria, 1944) obtuvo
este 17 de noviembre el Premio Jos Hierro de Poesa con su obra La zarza
de Moiss. El galardn constituye una tribuna tradicional en la vida
literaria de Cantabria y una referencia a la hora de atender a los valores
de la escritura en la regin.

De la Pea homenajea en su libro a la figura del escritor con un poema
dedicado a su persona. Es un libro y es un tributo a los grandes poetas de
este pas como Rafael Alberti, Antonio Machado..., explic el premiado.
Cuando el jurado me comunic su fallo fue una sorpresa gratificante,
continu.

La zarza de Moiss se impuso a las otras cuatro obras de gran calidad que
se proclamaron finalistas, aunque en esta edicin el segundo premio qued
desierto. De la Pea, an emocionado por el premio, quiso dedicar el
galardn a su abuelo, Adolfo de la Pea, ex alcalde de Reinosa.

El autor, que se presentaba por primera vez a esta convocatoria, se impuso
por encima de ms de 300 poemarios. De la Pea es un escritor y profesor
universitario. Es doctor en filologa y licenciado en ciencias de la
informacin. Desde 1982 es profesor del Departamento de Filologa Espaola
de la Facultad de Filologa de la Universidad de Valencia
(http://www.uv.es), donde imparte asignaturas referentes a la literatura
espaola de los siglos XVIII y XIX.

Es autor de varias novelas y libros de poemas, as como de trabajos
acadmicos sobre literatura. Ha recibido distintos premios por su obra
literaria. Como historiador de la literatura, ha trabajado particularmente
la poesa de los siglos XIX y XX y la obra de diversos escritores
valencianos en lengua castellana: Vicente Blasco Ibez, Miguel Hernndez,
Azorn, Juan Gil-Albert, entre otros. Tambin ha estudiado la obra de Jos
Hierro.

Fuente: El Diario Montas



*** Colombia ofrecer su cultura en la FIL Guadalajara

Todo est listo para la inauguracin de la 21 Feria Internacional del
Libro de Guadalajara, evento que tendr lugar entre el 24 de noviembre y el
2 de diciembre, y que este ao tiene a Colombia como invitado especial, por
lo que se ha preparado una serie de actividades en las que se pondr de
manifiesto la cultura de ese pas.

Entre las actividades programadas se encuentra la participacin del poeta y
novelista colombiano Daro Jaramillo Agudelo (Santa Rosa de Osos,
Antioquia, 1947), quien asiste por cortesa del Crculo de Lectores
(http://www.circulo.es) y Editorial Pre-textos (http://www.pre-textos.com).
Jaramillo Agudelo estar presente en la charla sobre el placer de la
lectura, programada el sbado 24 de noviembre a las 5:30 de la tarde.
Asimismo, ser el encargado de presentar el libro de Seymour Menton del
Fondo de Cultura Econmica (FCE, http://www.fce.com.mx), el domingo 25 a
las 7 de la noche. Finalizar sus intervenciones el lunes 26 en el evento
Los poetas leen, programado para las 5:30 de la tarde.

El viernes 23 ser inaugurado, en el Hotel Hilton de Guadalajara, el
Festival Gastronmico de Comida Tpica Colombiana. El evento estar abierto
al pblico hasta el 2 de diciembre y en el se ofrecer a la hora del
almuerzo un buffet y a la cena una carta fija. Cada da se ofrecern platos
de diferentes regiones de Colombia.

Para la preparacin del men han intervenido el reconocido chef Harry
Sasson y Julin Gmez Simmonds, quien asiste en representacin del Congreso
Gastronmico de Popayn. Tambin formar parte de la delegacin el
prestigioso periodista Roberto Posada Garca-Pea, famoso no slo por su
pluma sino por sus conocimientos en materia gastronmica.

La cultura colombiana tambin estar presente a travs de diversas
exposiciones. Tres de ellas sern presentadas en el Instituto Cultural
Cabaas: Dbora Arango, una revolucin indita del arte colombiano,
Contratextos y Espritus, orfebres y chamanes. Oro de Colombia. Las dos
primeras sern inauguradas el 21 de noviembre y la ltima el 26. Todas se
clausurarn el 15 de febrero del ao prximo. El Museo Trompo Mgico
(http://trompomagico.jalisco.gob.mx), por su parte, presentar entre el 21
de noviembre y el 30 de enero la exposicin Ivar y sus amigos.

Adems, el Museo Regional de Guadalajara ofrecer la exposicin Me gustas
mucho t entre el 22 de noviembre y el 25 de enero. Despus del boom, 40
escritores y 40 poetas colombianos ser la exposicin ofrecida en el
Centro Cultural Casa Vallarta (http://www.cge.udg.mx/cpdc/cv) entre el 22
de noviembre y el 31 de enero.

Finalmente, entre el 23 de noviembre y el 16 de diciembre el Museo de las
Artes (Musa) de la Universidad de Guadalajara (http://www.udg.mx) albergar
la muestra Rogelio Salmona: Espacios abiertos / Espacios colectivos, y el
mismo 23 de noviembre se inaugurar Castillos en el aire, una muestra de
dibujos de Fernando del Paso, en el Espacio Cultural del Hotel Hilton.

Entre las actividades generales de la FIL destacan las que permitirn
adelantar conversaciones de negocios entre expositores, agentes de
derechos, editores, libreros, distribuidores, bibliotecarios, ilustradores,
promotores de lectura, traductores, scouts y escritores.

Ms de 1.600 editoriales y 16.740 profesionales de 39 pases acudirn a
Guadalajara con este objetivo, para lo cual explorarn las novedades del
mercado editorial, realizarn compra y venta de libros al mayoreo,
establecern nuevos contactos comerciales y fortalecern sus relaciones
profesionales, desarrollarn oportunidades de negocio, entrarn en contacto
con autores de todo el mundo y vendern y comprarn derechos en espaol.

Cada una de estas actividades tendr un espacio en la FIL Guadalajara: el
Saln de Derechos, el Saln del Libro, el Foro Internacional de Editores,
el Encuentro de Promotores de Lectura, el Congreso Internacional de
Traductores y el Coloquio Internacional de Bibliotecarios.

El Saln de Derechos ser el espacio al que 64 empresas de 19 pases
asistirn para comprar o vender derechos de autor. En 60 mesas distribuidas
en el rea de profesionales de la FIL se sentarn a negociar las ms
importantes agencias de derechos y editoriales de diferentes pases. En
total participarn quince agencias, dos instituciones de promocin de la
literatura y traducciones, y 47 editoriales. Este ao destaca la
participacin, por primera vez, de la agencia de derechos Red Ink Literary
Agency (http://www.redinkliteraryagency.com), de India, la editorial danesa
Scandinavia Publishing House (http://www.scanpublishing.dk) y el regreso de
los Pases Bajos e Israel. Adems participar la nica agencia de scouts en
Mxico, la recin fundada Lemberger & Spaans.

El Coloquio Internacional de Bibliotecarios, que se realiza desde hace
catorce aos como parte importante de las actividades de profesionales de
la FIL, tiene como objetivo brindar un espacio de encuentro internacional
que propicie la discusin y el anlisis, as como el intercambio y la
expresin de ideas, propuestas y experiencias que conlleven a la reflexin
del quehacer bibliotecario y del profesional de la informacin en nuestros
das.

Durante los tres das de actividades que tiene el coloquio entre el 26 y el
28 de noviembre, se desarrollan tres ponencias magistrales, cuatro meses de
trabajo, dos talleres, dos homenajes; uno dedicado al bibliotecario y otro
al biblifilo. El evento tiene este ao como tema Infodiversidad: la
biblioteca como centro multicultural.

En el V Encuentro de Promotores de Lectura, que se llevar a cabo del 27 al
29, se reunirn expertos y profesionales para abordar el tema Nios y
jvenes, un universo por conquistar. A travs de conferencias magistrales,
mesas de trabajo y un taller especializado en la cadena del libro infantil,
se analizarn las estrategias encaminadas a reconocer la lectura como
detonante de bienestar social y destacar el papel de la literatura en los
procesos creativos y de desarrollo individual.

El 27 y 28, en el hotel Hilton, los profesionales del libro analizarn las
mejores estrategias editoriales para aprovechar las oportunidades, en el
Foro Internacional de Editores, que tiene como tema Redes y alianzas en el
mundo del libro.

El Saln del Libro de la FIL, que este ao llega a su sptima edicin,
ofrece la posibilidad de encontrar los mejores ttulos exhibidos en la
feria reunidos en un mismo espacio, as como verlos, tocarlos y conocer sus
precios sin tener que recorrer pasillos interminables. Creado para
facilitar la compra-venta de libros en espaol a travs de la exhibicin de
ms de cinco mil ttulos seleccionados y recomendados por bibliotecarios
expertos en adquisiciones, es un espacio que beneficia a libreros,
bibliotecarios, distribuidores y editoriales.

El 30 de noviembre y 1 de diciembre, grandes caricaturistas de Mxico y
otros pases se reunirn en el VI Encuentro Internacional de Caricatura e
Historieta, evento que, bajo la organizacin del Centro Universitario de
Arte, Arquitectura y Diseo de la Universidad de Guadalajara
(http://www.cuaad.udg.mx), en coordinacin con la FIL, este ao homenajea a
Helio Flores, quien recibir La Catrina, una escultura de bronce derivada
del famoso dibujo de Jos Guadalupe Posada y que es realizada por el
escultor Rubn Hernndez Guerrero, a partir de un diseo de Sergio
Aragons.

Aragons y Eduardo del Ro Rius estarn presentes en el encuentro.
Tambin asistir un grupo de profesores, dibujantes y gestores de la
caricatura de Colombia y habr sesiones con los integrantes originales de
la mtica revista tapata Galimatas; con miembros de la revista El Chamuco
de la Ciudad de Mxico, y con autores de novela grfica de la Editorial
Caligrama. Todos ellos participarn en charlas, exposiciones y talleres.

En el marco del encuentro se impartirn diversos talleres como El chiste
de dibujar un chiste, por Sergio Aragons; Desarrollo de personajes por
Micro y Tony Sandoval; Netas sobre la historieta y la ilustracin,
impartido por Edgar Clement; La narrativa y la novela grfica, por Bef, y
Juguemos y dibujemos en caricatura, impartido por Nani Mosquera. Tambin
habr revisin de portafolios por Caligrama Editores, a cargo de Sonia
Bartres y Luis Gantus.

Flores naci el 8 de octubre de 1938, en Xalapa, Veracruz. Ha colaborado en
El mitote ilustrado, Novedades, Intervi, Rino, Siempre!, Revista Mira,
Punto, Sntesis, Cmo, El Universal, El pap del Ahuizote y Boletn
Mexicano de la Crisis. Algunos de sus trabajos integran la exposicin
permanente del Museo Internacional del Humor Grfico en Basilea, Suiza. Ha
publicado Aventuras extravagantes del infante Patats (Mxico, Edilin/SEP,
1985); De la caricatura al cuento y Viacrisis, y Un sexenio inolvidable
(Mxico, Tiempo Imaginario/El Universal, 1995).

El trabajo de los caricaturistas se exhibir en diferentes sedes de la
ciudad. El viernes 30 de noviembre a las 8 de la noche se inaugurarn en la
galera Jorge Martnez de la Universidad de Guadalajara, las muestras El
humor de Helio Flores y Gabriel Garca Mrquez y el humorismo mgico. El
11 de noviembre a las 9 de la noche se abre en la Galera Haus der Kunst,
la muestra Por qu las cosas as son, que integra material de la revista
El Chamuco y de la Escuela Nacional de Caricatura de Bogot, Colombia.

Fuente: FIL



*** La argentina Tununa Mercado gana el Premio Sor Juana 2007

Los jurados Angelina Muiz-Huberman, Vernica Grossi e Ignacio Daz Ruiz,
despus de deliberar de manera exhaustiva, decidieron unnimemente, el
pasado 5 de noviembre, otorgar el premio Sor Juana 2007 a la novela Yo
nunca te promet la eternidad, de la autora argentina Tununa Mercado,
publicada por editorial Planeta, que result ganadora entre un total de 71
novelas de doce pases que se presentaron al premio.

De acuerdo con el acta del jurado, la novela enlaza historias provenientes
de la Europa del siglo XX y sus influencias en el continente americano.
Plantea, asimismo, el gran problema de las emigraciones provocadas por las
guerras y persecuciones. El gnero epistolar cuyo tono vara segn el
contexto histrico permite develar problemas vitales y existenciales
desgarradores de quienes son exiliados y su perpetua dislocacin. De
Europa, con la aparicin de Walter Benjamin como personaje, a Mxico y
Argentina, las vidas de los protagonistas constituyen una profunda
reflexin de las pasiones humanas y un cuestionamiento sobre el ser.

Mercado recibir el prximo 28 de noviembre los diez mil dlares con los
que est dotado este premio, convocado por la FIL Guadalajara
(http://www.fil.com.mx), la Sogem (http://www.sogem.org.mx) y la Asociacin
de Clubes de Libro de Guadalajara. Adems del monto en efectivo, el
galardn da la opcin para que la obra ganadora sea traducida al ingls y
publicada por la editorial Curbstone Press (http://www.curbstone.org), as
como la elaboracin crtica por parte de la Editorial de la Universidad
Catlica de Salta (http://www.ucasal.net), en Argentina.

El premio Sor Juana fue concebido y bautizado por la escritora nicaragense
Milagros Palma, para premiar una obra escrita por mujeres. Se ide para ser
entregado al trmino del IV Simposium Internacional de Crtica Literaria y
Escritura de Mujeres de Amrica Latina, que se realiz en el marco de la
FIL, en 1993.

Despus de esa primera entrega, el premio qued integrado a las actividades
de la feria y ha sido otorgado cada ao, con excepcin de 2000 (cuando se
declar desierto), a las escritoras Angelina Muiz-Huberman (Espaa),
Marcela Serrano (Chile), Tatiana Lobo Wiehoff (Costa Rica), Elena Garro
(Mxico), Laura Restrepo (Colombia), Silvia Molina (Mxico), Sylvia
Iparraguirre (Argentina), Cristina Rivera Garza (Mxico), Ana Gloria Moya
(Argentina), Margo Glantz (Mxico), Cristina Snchez Andrade (Espaa),
Paloma Villegas (Mxico) y Claudia Amengual (Uruguay).

Nilda Mercado, nombre de pila de la autora ganadora, naci en Crdoba,
Argentina, el 25 de diciembre de 1939. Hizo estudios de literatura en la
Universidad Nacional de Crdoba (http://www.unc.edu.ar) y en 1964 se mud a
Buenos Aires, donde empez a trabajar en editoriales, dio sus primeros
pasos en el periodismo cultural y escribi su primer libro de retratos,
Celebrar a la mujer como a una pascua, que obtuvo una mencin en el Premio
Casa de las Amricas de 1967.

Por razones polticas estuvo dos veces en el exilio. En Francia, donde
ense literatura en la Universit de Franche-Comt, Besanon
(http://www.univ-fcomte.fr), desde 1967 hasta fines de 1970, y en Mxico
desde 1974 hasta 1987, donde trabaj como periodista, traductora y editora
para publicaciones como Sbado, de unomsuno, La palabra y la imagen, El
Universal, Geografa Universal, Pasaporte 2000, Vogue, Revista de la
Universidad, Mxico en el Arte, Forum, Creacin y Crtica y La Jornada
Semanal. Su libro de ensayos, La letra de lo mnimo, recopila numerosas
impresiones y experiencias, vitales y estticas, de su vida en Mxico.

Las principales preocupaciones de la obra de Mercado han sido los temas de
derechos humanos, exilio, memoria y marginacin de minoras. Las ha
abordado en ponencias, traducciones, artculos periodsticos y conferencias
pero, esencialmente, a travs de textos literarios.

En 1988, al poco tiempo de su regreso a Argentina, recibi el premio Boris
Vian por Canon de alcoba, publicado ese ao. Poco despus public En estado
de memoria, un largo relato acerca del exilio y el retorno. En 1998 obtuvo
la Beca Guggenheim en Narrativa. Otras de sus obras son La madriguera
(Tusquets 1996) y Narrar despus, libro de ensayos y relatos breves
(Beatriz Viterbo Editora 2003).

Fuente: FIL



*** Celebrarn en Repblica Dominicana el Festival de Poesa en la Montaa

El prximo 8 y 9 de diciembre se celebrar la quinta convocatoria del
Festival de Poesa en la Montaa de Jarabacoa (Repblica Dominicana), que
segn inform el Comit Organizador tendr lugar en las instalaciones del
Rancho Baiguate (http://www.ranchobaiguate.com), sito en la comunidad de La
Joya.

El evento es organizado por la poeta y gestora cultural Taty Hernndez
Durn, quien inform que en esta oportunidad el festival cuenta con el
apoyo de las secretaras de Estado de Cultura y de Educacin, el
Ayuntamiento Municipal, el Banco Popular (http://www.bancopopularcr.com) y
el Grupo Baiguate de Turismo Ecolgico, entre otros.

En tal sentido, dijo Hernndez, la actividad tiene por objetivo promover la
poesa dominicana, y de manera especfica, el gnero de la poesa como
alimento del espritu y blsamo, ya que la poesa es la ms pura de las
artes.

El programa, adelant la organizadora, contempla varios recitales de
jvenes poetas, un encuentro con el secretario de Estado de Cultura, Jos
Rafael Lantigua, un taller de poesa, coloquios, conferencias y un Recital
de Alta Poesa en la Montaa.

Escritores galardonados, de trayectoria cultural y ganadores de importantes
premios nacionales de literatura, tanto de Santo Domingo como de diversas
ciudades de Repblica Dominicana, estn invitados y muchos han confirmado
su asistencia a la actividad.

Entre ellos cit a Jos Mrmol, ngela Hernndez, Rosa Silverio, Soledad
lvarez, Fernando Cabrera, Mateo Morrison, Rannel Bez, Jorge Pia, No
Zayas, Marivell Contreras, Pedro Antonio Valdez, Juan Freddy Armando, Oscar
Pea, Miguel Collado, Patricia Minalla, Romina Bayo, Basilio Belliard,
Alexis Gmez Rosa, Rafael Garca Romero, Rafael Peralta Romero, Len Flix
Batista, Toms Castro, Manuel Llibre Otero, Aylan Prez, Yilenia Cepeda y
Tanya Bada.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== La irreverencia vanguardista de Macedonio, Borges y Piglia ============
=== Mara Eugenia Betancourt ==============================================

Macedonio, Borges y luego Piglia (1), sin duda han dejado de manera
significativa su marca en la literatura contempornea. Los deseos de cambio
y renovacin, cada uno en su poca, marcaron, junto a muchos escritores, un
nuevo rumbo en la produccin literaria latinoamericana, para ponerla en
sintona con las nuevas tendencias literarias y con los cambios polticos y
sociales (guerras y postguerras). Esas tendencias deban estar en
concordancia con la actualidad mundial, pero sin subordinaciones. A este
respecto es importante lo que aade Borges que es fundamental, y hasta
presagiador: la posibilidad del escritor sudamericano de innovar en la
cultura occidental, y que le permita manejar todos los temas europeos,
sin supersticiones, con una irreverencia que puede tener, y ya tiene,
consecuencias afortunadas (El escritor argentino y la tradicin). As, el
relato da un giro contrario al sentido realista o costumbrista del siglo
XIX (2), y se anima a las nuevas influencias, que por dems eran
inevitables, y se pone en consonancia con las nuevas propuestas
contemporneas (entre ellas el boom latinoamericano) que permiten entrever
lo local y nacional de las naciones de Amrica, a travs de lo cosmopolita
o universal.

Ante el nuevo estado de cosas y las nuevas corrientes literarias en el
mundo, Latinoamrica no poda permanecer inmune, y surgen muchas voces. De
esa insubordinacin, a la que alude Borges, nacen precisamente Borges,
Macedonio y Piglia, posteriormente. Tienen en comn muchas cosas: son
escritores que operan como lectores que escriben y convierten a la
escritura en una mquina ficcional desde la que se mira al mundo detrs de
su apariencia real. Y precisamente, desde esa sospecha, en Latinoamrica
surgen gneros tales como el realismo mgico, la no-ficcin o la nueva
novela histrica, lo fantstico-maravilloso, en los que se emplean
procedimientos tales como la parodia, la irona, el humor, la denuncia, el
testimonio o la entrevista, entre otros, como base del relato y cuya
lectura en clave simblica que, a medida que se va desentraando, plantea
preguntas y reflexiones sobre el ser humano. En el fondo, es una propuesta
de la comprensin de la nueva narrativa como problematizacin de lo real,
superando la idea tradicional del relato, especficamente la novela, como
un reflejo o distraccin de la realidad. Es decir, en un sentido
vanguardista, se trata de producir un desplazamiento y provocar un
movimiento contra-hegemnico, que desterritorializa los lmites y la
ruptura con los cnones literarios tradicionales establecidos.

Las paradojas de Macedonio, los acertijos y laberintos de Borges y la
inquietud de Piglia, ponen en evidencia esa nueva realidad y una sospecha
sobre lo que es real o no, y lo que es verdad o invencin. Esto conlleva a
que sus obras se vean afectadas en todos los planos que las integran: la
construccin narrativa, los temas, los personajes y las acciones. Piglia
sintetiza esta nueva visin as: La novela reproduce, interioriza y
transforma las ficciones sociales y ese es el modo en que la literatura se
liga con lo social y poltico (Crtica y ficcin: 10). Por ello, Piglia
trabaja la literatura en esa relacin especfica de la ficcin con la
verdad, porque considera que la realidad est tejida de ficciones y Las
relaciones de la literatura con la historia y con la realidad son siempre
elpticas y cifradas. La ficcin construye enigmas con los materiales
ideolgicos y polticos, los disfraza, los transforma, los pone siempre en
otro lugar (Crtica y ficcin: 14) En resumen son propuestas de lecturas
de textos en cortes transversales, fragmentos que el lector debe relacionar
y que promueven la discusin entre varios discursos en busca de una verdad
que se manifiesta y desarrolla justo por sus contradicciones.

La literatura requiere nuevas formas bajo una nueva realidad y el escritor
est obligado a reconocer esos cambios y llevarlos al discurso como una
alternativa contra el discurso dominante, como dice Piglia que, del mismo
modo que existe una mquina de narrar estatal que construye un discurso
dominante, el discurso de poder, es posible identificar una serie de
discursos sociales circulantes, que representan un contra-relato, un
discurso del orden de la disidencia y el escritor es aqul que sabe
escucharlos y transcribirlos, o bien inventarlos y plasmarlos bajo la forma
de la literatura (conferencia Tres propuestas para el prximo milenio y
cinco dificultades, La Habana, 2000) (3).

Con respecto a los discursos sociales circulantes, Borges lee esas seales
y las plasma en sus relatos y ensayos. En Arte de injuriar, por ejemplo,
dice: El polemista no es menos convencional. Por lo dems, ya las recetas
callejeras de oprobio ofrecen una ilustrativa maquette de lo que puede ser
la polmica (OC: 419).

Dentro de ese laberinto social entretejido con el poder y literatura, la
ficcin contempornea, un discurso que no es verdadero ni falso, debe ser,
necesariamente, una apuesta por la irreverencia, las lecturas
deconstructivas, el juego pardico, el rechazo de las versiones oficiales,
la pulsin reflexiva y metaficcional, las nuevas exploraciones en el amor y
el erotismo, as como la duda y el escepticismo, mediante una esttica de
la irreverencia, la desmesura y lo irnico; es un cambio en los modos de
ficcionalizar la memoria colectiva de las concepciones dominantes
establecidas.

A travs del Museo de la novela de la Eterna de Macedonio, de la obra de
Borges, y la obra de Piglia, podemos percibir la irona y la parodia
implacables que comienza a ejecutar el vanguardismo contra los modos
racionales de comportamiento de las representaciones burguesas de lo real,
que se vale de trminos laudatorios para agredir, o verbos burocrticos
y palabras ridas como dira Borges (Arte de injuriar: 420).

Otro modo contra esa racionalidad, es la utilizacin de la incongruencia
como recurso, el cual consiste en la alteracin del orden lgico y temporal
y de los principios de unidad e identidad (Piglia, Ricardo. Diccionario de
la novela de Macedonio Fernndez: 97) que aplican estos tres autores en sus
relatos, que son verdaderos desafos a la racionalidad y que en muchos
casos provocan irritacin y desconcierto (es una lectura de irritacin
dice Macedonio).

Encontramos tambin, la alteracin de la sintaxis (sintaxis de la oralidad
macedoniano), textos que contienen otros textos, los plagios, los
apcrifos, una arquitectura paratextual, como citas y notas al pie de
pgina, el intratexto (registro interior, una invencin del propio texto),
para configurar lo planteado por Piglia, que tambin lo pensaba Macedonio:
la idea de la escritura como versin, como un texto que no es original ni
definitivo, sino una versin como ensayo, como narrativa de cruces, de
falsificaciones, es decir, no hay obra en s, sino versiones. Macedonio
considera que se debe poner atencin es al acto de escribir, y no en el
resultado, porque el arte no est en la obra en s, segn cree, sino en su
proyecto, por lo tanto stos pueden contradecirse.

Mediante esta nueva visin, se propone las versiones alternativas de hechos
y personajes del pasado, y a situar en el centro de la escena narrativa
otras perspectivas y personajes olvidados, la versin de los vencidos, el
sub-mundo de los perdedores, y as, cuestionar por medio de la reflexin,
algunas viejas certezas, y falacias, acerca del conocimiento del pasado (o
sobre el futuro). Con estas propuestas metaficcionales (representando desde
la ficcin) la literatura llega a ser disidente, y presentarnos versiones
alternas respecto de las versiones oficiales o hegemnicas, mediante el
cuestionamiento.

La disidencia en la literatura se presenta como una irreverencia que
representa un caos, un estado de pensamiento animado por el impulso de
transgredir los lmites de los sistemas clsicos y de todo lo establecido,
para invertir los valores tradicionales (4). De all que se aparezca un
Borges que se atreve a contar la Historia de la eternidad, y refutaciones
del tiempo, estereotipos, brjulas, bifurcaciones, inmortales y milagros.
Estas nuevas visiones sobre la realidad generan necesariamente opiniones
encontradas, donde predomina el supuesto propsito desrealizador , dice
Alazraki (La prosa narrativa de Borges: 84) refirindose a Borges, pero que
se puede extender a todo aqul que se atreve a invertir los valores.

El caos en las teoras contemporneas ofrece la posibilidad de escapar de
las estructuras coercitivas de orden que han caracterizado las diferentes
disciplinas cientficas o filosficas y de los cnones establecidos. Pero,
paradjicamente, ha sucedido que el supuesto caos ha sido ms fecundo que
el orden, porque se prefiere la incertidumbre antes que lo predecible; o la
fragmentacin antes que lo acabado y orgnico.

Por ello encontramos la fragmentacin y cortes transversales que utiliza
Macedonio, y en los relatos de Borges y Piglia, y percibimos como si
hubiera una ausencia de un orden coherente, incompatibilidades, y lo que
realmente se propone es la lectura con lupa de la letra pequea, el recelo
hacia toda clase de discurso autoritario o de pensamiento monoltico, en un
deslizamiento constante entre lo culto, lo popular y lo masivo, lo nacional
y lo mundial. Detrs de las aparentes narraciones sin forma, sin
pretensiones de estilo, sin argumentos o personajes, como se les ha
acusado, persiste una reflexin, incluso filosfica, sobre el acto
narrativo, que ya no slo obedece a razones estticas, sino a los procesos
sociales en los que se ve envuelto el escritor.

Para el escritor, narrar ahora, en circunstancias polticas o econmicas
extremas (y las religiosas) son desafos al poder desde el arte y la
literatura (una de las formas en que Piglia denuncia la dictadura es por
medio de la intertextualidad), por ello utiliza recursos como la parodia,
el remedo, la irona, la crtica, la actitud ldica, y la cita de otros
autores para que sus voces resuenen (sin privarse de un final sorprendente
en el que todos los elementos se acomodan) contra la banalidad portentosa
de la censura (5), y que funcionan como medios de resistencias a las
pretensiones totalizadoras.

Por su parte, Piglia propone el ensayo que promueve el debate de ideas,
como hicieran Borges y Macedonio, como medio de producir ficcin, de los
conflictos de posiciones en donde la razn y la pasin se mezclan y
producen una tensin narrativa que permitan hacer unas cuantas reflexiones
sobre las miserias (y grandezas) del ser humano, aunque una vindicacin
elegante de esas miserias puede invocar la tenebrosa raz de la stira
(6). As se van mezclando la tragedia y la irreverencia, como un camino de
indagacin y superacin del dolor, del miedo y el terror, mediante la
irona, la insinuacin o la stira y el humor.

Ante un nuevo orden de cosas, la realidad est siempre bajo cierta
sospecha, del complot, por ello su literatura representa una opcin
antirrealista, que es la irreverencia con respecto a lo cannicamente
esperable.

La nueva utopa americana es ir contra los cnones literarios establecidos,
y en ese proceso se inscriben Macedonio, Borges, y ahora Piglia. Los nuevos
cuentistas se empean en cambiar las representaciones cannicas de la
tradicin literaria (7). Son irreverentes en la medida en que van tejiendo
otra realidad a partir de los desechos de la realidad imperante. La
parodia, la irona, la provocacin, el oxmoron, la alegora, son
utilizados para negar, contradecir y refutar. As, ver al otro en uno mismo
como nuestro doble, cuerpos sin conciencia, laberintos, identidades falsas,
novelas sin fin ni principio, la desidentificacin del ser (8),
caractersticas resaltantes en sus obras, irrumpen en el mbito literario y
crean una nueva forma de ver la realidad que no pasa desapercibida en las
nuevas tendencias (o por lo menos se ofrece como alternativa para la
vindicacin de sus causas).

Y en ese proceso tambin contribuye el lector moderno, que ya no es
inocente ni desprevenido, como ya lo pensaba Macedonio, es decir, se
procura evitar que el lector crea, y ste debe estar consciente de que la
obra slo puede cotejarse consigo misma, de modo que todo lo que contenga
es vlido. Pero como dice Piglia: Cada uno es dueo de leer lo que quiere
en un texto. Bastante represin hay en la sociedad, lo que significa que
se debe ser un lector comprometido con lo que lee.

La irreverencia en la literatura de estos escritores es, en resumen, el
trabajo con lo que se supone que no se puede hacer (Crtica y ficcin:
18).



Bibliografa, referencias bibliogrficas y electrnicas

  ALAZRAKI, Jaime. La prosa narrativa de Jorge Luis Borges. Madrid:
   Editorial Gredos, 1974.

  FERNNDEZ, Macedonio. Museo de la novela de la Eterna. Caracas:
   Biblioteca Ayacucho, 1982.

  Obras completas de Jorge Luis Borges. Buenos Aires: Emec Editores,
   1974.

  PIGLIA, Ricardo. Crtica y ficcin. Barcelona, Espaa: Editorial
   Anagrama, S.A., 1986.

   . Diccionario de la novela de Macedonio Fernndez. Buenos Aires: Fondo
      de Cultura Econmica de Argentina, S.A., 2000.



Electrnicas

  CASTILLO, Carolina. UNMP. Manuel Puig y la novela de la conversacin.
   Recuperado de http://www.ucm.es/info/especulo/numero28/narvang.html
   (feb. 2006).

  PACHECO, Carlos. Reinventar el pasado, la ficcin como historia
   alternativa de Hispanoamrica. 1997. Recuperado de
   http://www.ciudadseva.com/obra/2000/cp01/cp01.htm (feb. 2006).

  RODRGUEZ FERNANDO, Mario. Antologa de cuentos hispanoamericanos.
   Chile, Editorial Universitaria, 21 edicin, 1998. Recuperado de
   http://www2.udec.cl/~docliter/biblio/cuentos.htm (feb. 2006).



Notas

 1. El rbol genealgico sera as: Valry engendr a Macedonio, quien
    engendr a Borges, y ste engendr a Ricardo Piglia.

 2. Es una inversin de la propuesta ideolgica dominante en los relatos
    del siglo XIX, cuando lo americano era lo brbaro, lo degradado,
    marcado por la violencia, que deban ser reformados o exterminados por
    el espritu civilizador proveniente de Europa.

 3. Carolina Castillo, UNMP. Manuel Puig y la novela de la conversacin.
    Recuperado de http://www.ucm.es/info/especulo/numero28/narvang.html
    (feb. 2006).

 4. Nietzsche ya haba comenzado a hacer lo propio mucho antes (fines s.
    XIX); luego, muchos otros como J. P. Sartre y Albert Camus.

 5. Borges, OC, Arte de injuriar: 422.

 6. Borges, OC, Arte de injuriar: 422.

 7. Los nuevos cuentistas se empean incesantemente en carnavalizar las
    representaciones cannicas del cosmopolitismo y del americanismo, tal
    como aparecen en la tradicin literaria, histrica y poltica de
    Latinoamrica; en ltima instancia, la tentativa debe entenderse como
    una deconstruccin del poder. Los totalitarismos, las utopas
    esclavizantes, los discursos falaces con que el poder se legitima.
    Pacheco, Carlos. Reinventar el pasado, la ficcin como historia
    alternativa de Hispanoamrica. 1997.

 8. Efecto de desidentificacin de Macedonio. Es contrario al efecto de
    alucinacin o de creencia en el mundo representado que busca la
    literatura realista. Consiste en conmover al lector en su certidumbre
    de ser, de su continuidad personal. (Piglia, Ricardo. Diccionario de la
    novela de Macedonio Fernndez: 36).

** Mara Eugenia Betancourt
   mariae.odisea@gmail.com
   Investigadora venezolana (Caracas, 1959). Tesista de la Escuela de
   Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve).
   Su produccin permanece indita.



=== Peregrinaje en tierras del poeta      Roberto Bennett =================

                                                    Lleg con tres heridas:
                                                               la del amor,
                                                           la de la muerte,
                                                           la de la vida...

                                                           Miguel Hernndez
                                                                (1910-1942)

Ante la primera oportunidad que se me present de visitar tierras
alicantinas, an en tiempos de la dictadura del general Franco, me propuse
que ese peregrinaje inicial deba ser a Orihuela, ciudad natal del poeta
Miguel Hernndez. Surgi a raz de un viaje a la pennsula por motivos
laborales. Mi vida sentimental estaba profundamente enraizada en Palma de
Mallorca con una joven artista plstica chilena, exiliada y vctima de la
furia desatada por los vientos dictatoriales que azotaban el cono sur de
Amrica en aquella dcada. Viuda ella tras el sangriento golpe de estado de
Pinochet y madre de un beb de meses que ni siquiera haba conocido a su
padre, al haber nacido pocos das despus de su brutal asesinato. La poesa
de Miguel Hernndez haba logrado unirnos y nos haca vibrar en las horas
de nuestra intimidad. Quiz por su maravillosa forma de describir los
sentimientos amorosos, a pesar de los eventos violentos que a l tambin le
tocaron vivir. En sus versos descubramos reflejos de nuestra dura realidad
y compartimos las penas y alegras de una pareja de jvenes enamorados,
viviendo en tiempos turbulentos. l era nuestro referente, pero tambin
disfrutamos enormemente con la ingenuidad y pureza de sus palabras. Siempre
tan precisas a la hora de definir el sufrimiento o la tristeza, la alegra
o el amor. Aquel joven de aspecto campesino, que un da apareci por la
Residencia de Estudiantes de Madrid con su tosco traje de pana, sin corbata
y calzando zapatillas esparteas en vez de zapatos, impact con su verbo a
figuras tales como Neruda, Garca Lorca, Alberti y Aleixandre.

Miguel vena de tierra adentro y aun en Madrid vesta como un campesino
pastor de cabras. Pero cunto amor, cunta sinceridad, cunta sensibilidad
sola transmitir aquel poeta humano y profundo. Cunta fuerza en sus
palabras, dichas desde dentro y bien desde dentro de su frgil anatoma! De
esa forma, el poeta fue tallando en versos prodigiosos su propia biografa,
ganndose, en el intento, mltiples adeptos entre los intelectuales del
momento y tambin entre el pueblo llano.

La proximidad de Orihuela con el aeropuerto de Alicante hizo mi decisin
mucho ms fcil. Acercarme hasta all era algo irresistible. Un impulso que
no poda ignorar, una oportunidad que no poda dejar pasar por alto. Era un
sueo largamente acariciado que se haca realidad. Haba odo tantas veces
el disco de Serrat y ledo tantas obras de Miguel Hernndez, que casi poda
imaginarme cmo sera ese mundo rural en el cual se haba formado! Aunque
encontrar en las libreras espaolas en esos aos de la censura franquista
libros suyos no era tarea fcil. No se permita la publicacin de segn qu
poemas, debido a que el nombre de Hernndez era an sinnimo de autor
rojo y por lo tanto, poco aconsejable para las masas.

Llegu temprano a Orihuela una tibia y soleada maana del 1974. Estacion
en la plaza principal, casi eufrico, y ped instrucciones para llegar
hasta la casa del poeta ms famoso de la ciudad. Para mi sorpresa, la gente
me miraba con cara extraada y finga no saber dnde quedaba. Incluso
rehusaban mantener una conversacin prolongada conmigo. Este temor o
desinters inesperado me cay de sopetn. Hasta ese entonces no saba cun
profundas eran las cicatrices dejadas por la espantosa Guerra Civil
Espaola, a pesar de los famosos 40 aos de la paz de Franco.

En Mallorca, donde yo viva por aquel entonces, todo haba sido asimilado
ms rpidamente, quiz por la influencia de tanto extranjero turista que
visitaba sus costas. Pero aqu, en la pennsula ibrica, en la Espaa
profunda, las heridas parecan estar an abiertas y supurantes,
especialmente en los pueblos de provincia. Finalmente un vendedor de
peridicos se me acerc e inquiri intrigado sobre lo que necesitaba. Le
expliqu mi deseo de visitar la calle, la casa y si era posible el huerto
de Miguel Hernndez. Me mir fijo y seguramente al detectar mi acento
rioplatense, se sinti seguro y me dijo:

Aqu la gente no le va a decir nada. Unos no quieren reconocer a los
poetas republicanos, les tienen rabia y otros sienten miedo a ser
catalogados de comunistas...

Pero han pasado tantos aos le respond sorprendido.

No importa, esto sigue siendo una dictadura fascista y Orihuela una villa
muy beata.

Y sin ms prembulo, me explic en breves palabras cmo deba hacer para
llegar a mi destino y despus se alej con el mismo sigilo que haba
llegado, luego de regalarme un peridico local, quiz para fingir el tenor
de nuestro encuentro.

La casa no quedaba lejos y el buen tiempo me permiti ir andando. Confieso
que me impresion mucho el incidente con el vendedor de diarios y a partir
de ese momento aprend a ser ms cauto con ciertos temas. Las viviendas
bajas, de fachadas blancas, bordeando calles angostas y adoquinadas, me
fueron llevando por una leve pendiente hacia la calle de San Juan, con su
arco de la Virgen del Remedio, trepando la cuesta hasta llegar a la calle
de Arriba, en busca del nmero 73. Caminando con paso ligero llegu a su
casa, situada en una esquina, casi al final de la calle y en los lmites de
la ciudad. All descubr que la transversal se topaba con una pendiente y
una colina de grandes piedras y arbustos. Todo el costado izquierdo de la
pequea manzana estaba enmarcado por la pared exterior de la casa y un muro
de piedras que encerraba al huerto de los Hernndez. El huerto de Miguel,
al cual mencion con pasin en varios de sus poemas (Y qu buena es la
tierra de mi huerto!).

Cuntas veces habr vigilado a sus cabras el poeta, vindolas trepar por
estos terrenos ridos y rocosos? pens emocionado. Haba por fin llegado a
descubrir sus rincones ms ntimos e inspiradores. Los orgenes del joven
Miguel, cuando era simplemente un nio cabrero. Todo en l evoca vida,
tierra, amor y muerte, me dije a m mismo. Sus versos parecan sacados de
las mismas entraas. Desde que comenzara a escribir sus primeros poemas a
los 16 aos, pastoreando cabras por los campos, hasta su trgico fin a los
31 aos de edad, un 28 de marzo de 1942, en la enfermera de la crcel de
Alicante.

Estar all, en medio de su mundo familiar, me permitira disfrutar ms
intensamente, si ello era posible, su obra potica. Conociendo el entorno
que le haba inspirado, me ayudara a desvelar sus secretos. Sin embargo,
titube antes de golpear a la puerta de su casa. Algo me retena. Un temor
o quiz una timidez que siempre me ha atenazado en los momentos sociales
importantes. Rozando el pnico escnico, afectado por un supremo respeto al
artista, me par en la puerta por unos minutos que parecieron una
eternidad. Por fortuna, a esa hora no haba nadie ms en la calle.
Finalmente me hice de valor y toqu timbre. Me abri una seora canosa y
regordeta, muy simptica, que me sonrea mientras se secaba sus manos en un
delantal. Sin pensarlo dos veces, balbuce cul era mi deseo. Conocer el
interior de su casa, respirar el mismo aire, tocar sus muros, oler sus
limoneros y sus flores. Penetrar en aquel ambiente sencillo que para mi
semejaba un santuario.

La seora rpidamente me aclar que era la propietaria actual del inmueble
pero no era pariente de los Hernndez. Ellos la haban vendido haca aos.
Sin embargo, al explicarle que vena desde Suramrica y mi profunda
admiracin por el malogrado poeta, me permiti entrar y recorrer su humilde
vivienda. Incluso paseamos por el huerto, que termina en unas grandes
piedras y la colina colindante. Para mayor sorpresa ma, la amable seora
arranc un gajo de un viejo limonero y tom una piedra del tamao de un
puo, que se hallaba incrustada en el tosco muro, obsequindome ambos
objetos como recuerdo imborrable de lo que un da fue el refugio familiar
de mi admirado Miguel Hernndez.

El gajo se perdi, pero an conservo dicha piedra, como una preciada
reliquia que ha viajado conmigo a todas partes y hoy luce serena en un
estante de mi biblioteca en Montevideo...

Mi siguiente escala aquel da fue el cementerio de Alicante, para visitar
la tumba del poeta y depositar all un simblico clavel rojo. Al ser un da
de semana, haba muy poca gente en el campo santo y tuve gran dificultad
para encontrar el nicho. Recorr las largas hileras de tumbas, buscando,
leyendo nombres y ms nombres hasta que por fin un anciano se me acerc y
pregunt qu me suceda. Le dije el objeto de mi bsqueda, no sin cierto
resquemor por la experiencia vivida esa misma maana en Orihuela, pero el
viejecito se sonri y tomndome de la mano me llev hacia el fondo, a la
izquierda del cementerio, a una zona de nichos donde en un segundo nivel
encontr lo que tanto haba buscado. Una lpida blanca con letras de
bronce, que deca simplemente: Miguel Hernndez, poeta. Me detuve a meditar
y observ con profunda tristeza aquella simple inscripcin, que encerraba
tanto sentimiento, tanto dolor, tanta injusticia... El anciano permaneci a
mi lado e inclin su cabeza cana con sumo respeto. Yo me acerqu a la
lpida, apoy mi mano sobre las letras como en una caricia y coloqu un
clavel rojo en un pequeo florero metlico que colgaba de una argolla.
Permanecimos en silencio un largo rato, cada uno en su mundo, ensimismados,
profundizando nuestros pensamientos. Luego gir y me alej, dejando tras de
m al viejito, que segua con su vista perdida en la sencilla inscripcin
que luca aquella humilde lpida del nicho. Cunto penar para morirse
uno..!, repet en voz baja varias veces mientras caminaba hacia la salida.

Muchos aos ms tarde, ya en tiempos de la Espaa democrtica y gobernada
por Felipe Gonzlez, volv a visitar aquel cementerio alicantino. Pero esta
vez no iba solo. Haba decidido que era buena idea llevar conmigo a mi
esposa Anamara y a mis hijos a ver la tumba del poeta, para compartir
nuestro profundo respeto y agradecimiento. Y tambin para que nuestros
hijos supieran que no todo en Espaa y el mundo de donde procedamos (Chile
y Uruguay) haba sido igual de pacfico y tolerante como ahora.

Llegamos en auto desde Madrid y primero visitamos la vieja crcel de
Alicante, donde fue encarcelado y falleci enfermo de tuberculosis Miguel
Hernndez. Ubicada casi en el centro de la ciudad, el viejo edificio
penitenciario ahora tiene sobre sus muros grises y deprimentes, pinturas
multicolores alusivas a la poesa y la lucha por la libertad. Al pie de esa
muralla, Anamara y yo aprovechamos para relatarle a nuestros hijos algunas
detalles de la biografa del poeta, con la intencin de ayudarles a
comprender la trascendencia de su vida y obra, as como el porqu de esta
visita.

Les contamos de sus avatares y de la dignidad con que se neg a firmar un
libro de poemas que l no haba escrito, contrario a su manera de pensar,
rechazando la oferta realizada por las autoridades franquistas y el
cannigo Almarcha, que imponan esa deplorable condicin para salvarle la
vida. As como su forzado casamiento religioso, estando el poeta moribundo
en un lecho de la enfermera carcelaria, el cual se vio obligado a aceptar
(a pesar de estar ya casado por lo civil) para poder ser visitado por su
adorada Josefina y su pequeo hijo.

Luego de esta dura enseanza, nos dirigimos a las afueras de Alicante en
busca del cementerio de Nuestra Seora del Remedio. No haba nada morboso
en nuestro peregrinaje, sino ms bien era un viaje cultural y educativo.
Penetramos en el campo santo y muy decidido fui guindoles hacia el sitio
donde haba encontrado el nicho de Hernndez la primera vez, pero fue
imposible hallarlo. Mi familia miraba extraada e impaciente, pensando
quiz que me estaba fallando la memoria, pero nunca me he rendido
fcilmente ante las adversidades y luego de mucho caminar, decid
preguntarle a un empleado municipal que se encontraba sentado en la caseta
de la entrada. Para nuestra inmensa alegra, el hombre nos explic que el
poeta ahora tena una tumba especial, como corresponda a su fama y
prestigio. Y l mismo nos dirigi hacia el centro del cementerio, donde
encontramos en un cruce de caminos, una sepultura llena de placas de
homenaje, varias flores frescas y una banderita republicana.

Todos nosotros sentimos una profunda alegra por el tardo pero tan
merecido reconocimiento al poeta ms famoso de estas tierras. Y emocionado,
no pude evitar la evocacin de unos dolidos versos suyos, mientras miraba a
mi esposa a los ojos y nos retraamos a nuestro pasado:

      Tres palabras,
      tres fuegos has heredado:
      vida, muerte, amor. Ah quedan
      escritos sobre tus labios....

** Roberto Bennett
   rbennettuy@yahoo.es
   Escritor uruguayo (Montevideo, 1948). Estudi comunicacin de masas y
   marketing en la Universidad de California (1970-73). Trabaj en
   peridicos, radio y televisin en EUA. En 1973 gana una beca a un
   seminario de comunicaciones internacionales en Yugoslavia y
   posteriormente se establece en Palma de Mallorca. All publica su libro
   de cuentos Lo que arrastra el ro y otras historias (Soler, 1986). Luego
   publica dos libros sobre mamferos marinos: Delfines y ballenas, los
   reyes del mar (1989), en coautora con el doctor David C. Taylor, y
   Animales marinos (1990), ambos traducidos al ingls y al italiano. Se
   establece en Chicago, participando del 1r. Encuentro de Escritores
   Latinoamericanos celebrado en esa ciudad, publicando cuentos en
   peridicos y revistas en castellano de EUA. En 1994 publica en Uruguay
   su segundo libro de cuentos El ltimo verano (Editorial Graffiti). En
   1996 se establece en Madrid y contina colaborando con peridicos y
   revistas de Espaa y Amrica. A partir del ao 2000, luego de 30 aos de
   viajes por el mundo, vuelve a residir en Montevideo, donde escribe su
   primera novela. En 2003 se incluyen dos cuentos suyos en la antologa
   Mundo potico, tomo I de poesa y narrativa (Editorial Nuevo Ser, Buenos
   Aires).



=== Arquitrave, una revista de poesa independiente =======================
=== Harold Alvarado Tenorio ===============================================

Arquitrave, la revista de poesa colombiana, impresa y virtual, es una
publicacin independiente que surgi de la necesidad de crear y mantener un
vehculo de difusin del gnero, libre de los contubernios propios de las
dependencias ideolgicas, de gusto y economa, en un pas como Colombia,
tan pobre culturalmente como rico en manipulaciones y servilismos.

Colombia no tiene tradiciones en revistas dedicadas en exclusivo a la
poesa. En el siglo pasado apenas se crearon un par de ellas, de las cuales
Acuarimntima fue la ms notable, creada y salvaguardada por Jos Manuel
Arango y Elkin Restrepo en Medelln, una ciudad afectada por la violencia
del narcotrfico y donde se realiza cada ao un Festival de Poesa dedicado
a la promocin de la violencia guerrillera, convirtiendo la poesa en el
peor enemigo del hombre y pbulo de la empresa familiar de su propietario.
Pero si otras han permanecido en circulacin deben su existencia al
servicio que prestan a instituciones vinculadas con el poder local o de
turno o a la difusin y promocin de la obra de sus apoderados. Ello ha
sucedido, por ejemplo, con la ms antigua de todas, Golpe de Dados, con ms
de cuarenta aos de vida, en incansable intercambio de influencias de sus
secretarios de redaccin y/o la aclamacin consuetudinaria de su
propietario.

Hecha en honor y memoria de Jaime Gil de Biedma y su poema El arquitrabe,
Arquitrave naci en Cali a mediados del ao 2002, durante una larga
convalecencia de su director, luego de una severa intervencin quirrgica
que le mantiene vivo. La revista cuenta con un comit de patrocinadores en
el que figuran, entre otros, Alberto da Costa e Silva, Antonio Caballero,
Jos Prats Sariol, Daniel Balderston, Luis Antonio de Villena, Antonio Jos
Ponte, Ral Rivero, Elkin Restrepo, D. de J. Cordero o Cristina Peri Rossi.

Desde su fundacin se publica gracias a la ayuda desinteresada de un grupo
de amigos que desde diferentes pases apoyan a su director con donaciones
que le han permitido sortear las severas dificultades que publicaciones
como sta sufren en naciones del tercer mundo. Tambin cuenta con un
pequeo pero permanente grupo de suscriptores dentro y fuera de Colombia.

Pero, hay que decirlo, tanto la industria privada como las instituciones
estatales que financian publicaciones culturales han bloqueado
sistemticamente toda posibilidad de que Arquitrave reciba apoyos de dinero
pblico o privado, acusndole de crear estados conflictivos entre la
inteligencia nacional mediante las varias opiniones adversas que su
director o sus colaboradores espordicos ofrecen en la versin virtual.
Arquitrave es considerada, por los detentadores del dinero oficial y los
agentes culturales y gerentes de editoriales y espectculos culturales, un
enemigo notorio.

Arquitrave se publica seis veces al ao y dedica su seccin principal a un
poeta vivo o muerto, habitualmente con un artculo de fondo sobre su obra y
una entrevista y la publicacin de algunos de sus textos preferentemente
inditos. Editada en papel de manera artesanal, diez son los poetas que
incluye en cada nmero.

Arquitrave tiene una edicin permanente en la Internet, que agrega a la
poesa artculos y noticias sobre la cultura, de firmas de todo el mundo y
sobre temas globales. Pero dedica buen espacio a la crtica de eventos que
hoy confunden al respetable y le apartan de la virtuosa senda de hacer de
la cultura un instrumento para la vida en sociedad y el disfrute del arte.

Publicar una revista de esta ndole en una nacin tan conflictiva como
Colombia ms que una aventura es una proeza y un riesgo vital permanente.
En la Colombia que surgi del Frente Nacional de los partidos
tradicionales, quien no est al servicio de los intereses de esos partidos
o quien se oponga a ellos no tiene derecho a existir. Culturalmente
Colombia sigue siendo una nacin medieval, constituida por gildas
ideolgicas, pero principalmente por desfalcadores del erario publico. En
tiempos revueltos como el presente, adems, la cultura se ha tornado
meramente espectculo, y la guerra civil no declarada que viven los
colombianos, es la olla podrida de donde sale toda justificacin y todo el
dinero para la celebracin del jolgorio cultural, donde sea invitada o
donde se requiera otra expoliacin de los dineros del contribuyente. Sin
embargo, en la actualidad Arquitrave tiene mas de veinte mil lectores
virtuales diarios y unos trescientos de la revista impresa y goza de
relativo prestigio entre los aficionados al gnero merced, quizs, a su
inquebrantable bsqueda de la calidad en los textos, de una relativa
originalidad en ellos y al combate entre el carnaval y la cuaresma de las
vanidades humanas. Arquitrave y su director tratan de que cada salida al
aire y a la calle sea una novedad y no un trmite de influencias o pago de
favores solicitados a cambio de promociones que a nada conducen, ms que al
fracaso de las publicaciones y el ridculo de los solicitantes.

Arquitrave ha realizado homenajes a poetas como Gastn Baquero,
Konstandinos Kavafis, Luis Cernuda, Bai Juyi, Hans Magnus Enzensberger,
Antonio Gamoneda, Karin Boye, Jos Emilio Pacheco, Iosip Brosky, Hanni
Ossot, Salvador Novo, Amlcar Osorio, Miy Vestrini, J.G. Cobo Borda, Bei
Dao, Jorge Zalamea, Ary Dos Santos, Pier Paolo Pasolini, Antonio Jos
Ponte, Jaime Jaramillo Escobar o Nuno Judice, y prepara nmeros para
celebrar a Jos Manuel Caballero Bonald, ngel Gonzlez y la poesa
argentina y dominicana.

Arquitrave ha difundido ms de un centenar de nuevos y viejos poetas de
todos los continentes con poemas inditos y traducciones exclusivas.

Algunos de los autores publicados en la Editorial Arquitrave incluyen
selecciones de las obras de Affonso Romano de SanttAna, Bob Dylan, Carlos
Drummond de Andrade, Charles Baudelaire, Du Fu, Elkin Restrepo, Ferreira
Gullar, Jack Kerouac, Manuel Bandeira, Rowena Hill, Ral Rivero o TS Eliot.

Como prueba de la existencia de Dios y la veracidad de esta nota, puedo
afirmar, sin pudor y sin vergenza, que por opiniones como las aqu
expresadas el director de Arquitrave ha sido excluido de todas las muestras
de poesa colombiana confeccionadas en los ltimos treinta aos. En
Colombia, si an se debe la vida por tener la lengua larga, se le acorta la
gloria al atrevido. Para muestra, un botn. Si no, que le pregunten a Chus
Visor.

** Harold Alvarado Tenorio
   alvaradotenorio@telesat.com.co
   Escritor colombiano nacido en Buga (1945). Doctor en Letras de la
   Universidad Complutense de Madrid. Dirigi el Departamento de Espaol y
   las Latin American and Spanish Writers Series del Marymount Manhattan
   College (Nueva York, EUA), as como el Comit de Redaccin de la revista
   China Hoy (Beijing, China). Es profesor titular de la Ctedra de
   Literaturas de Amrica Latina y director del Departamento de Literatura
   de la Universidad Nacional de Colombia. Dirige actualmente la editorial
   y la revista de poesa Arquitrave (http://www.arquitrave.com). Ha
   publicado Summa del cuerpo (2002); Fragmentos y despojos (2002);
   Literaturas de Amrica Latina (1995); Ensayos (1994); Poemas chinos de
   amor (1992); La poesa de T.S. Eliot (1988); Espejo de mscaras (1987);
   Una generacin desencantada: los poetas colombianos de los aos setentas
   (1985); Kavafis (1984) y Cinco poetas espaoles de la Generacin del
   Cincuenta (1980). Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de
   Periodismo Simn Bolvar y el Internacional de Poesa Arcipreste de
   Hita. Su obra ha sido publicada en ingls, francs, italiano, griego,
   chino, alemn y portugus.



=== La comunidad imaginada en El conspirador      Victoria Alca Paniagua ==

En el presente estudio nos proponemos verificar a travs del anlisis de El
conspirador, de Mercedes Cabello de Carbonera, la evocacin de una
comunidad imaginada segn el enfoque de Anderson Benedict, y explorar las
caractersticas que presenta sta.



La comunidad imaginada

Para entender la comunidad imaginada primero debemos tener en cuenta el
concepto de nacin. Benedict parte de la premisa de nacin como artefacto
cultural de un determinado grupo de personas. As, nacin es una comunidad
poltica imaginada como inherentemente limitada y soberana (Benedict,
1997: 23). La define como imaginada porque los miembros de una nacin, por
ms pequea que sea sta, nunca llegarn a conocerse; sin embargo, en la
mente de cada uno est presente la imagen de esa comunin: no se conocen,
pero saben de su existencia. La nacin es limitada porque a pesar de
existir naciones mayores con millones de habitantes, tiene fronteras
finitas y se sabe que despus de sta hay otras naciones. Se la imagina
tambin soberana puesto que las naciones suean con ser libres. La garanta
de esta libertad es el Estado soberano. Finalmente la nacin se imagina
como comunidad porque, independientemente de la desigualdad y la
explotacin que en efecto puedan prevalecer en cada caso, la nacin se
concibe siempre como un compaerismo profundo, horizontal (Benedict, 1997:
25). Es el desinters la esencia de la nacin, justamente por esta razn
puede pedir sacrificios. El hecho de morir por la patria supone una
grandeza moral que no puede tener el hecho de morir por otra causa.

La nacionalidad, seala Benedict, debe entenderse alinendola, no con
ideologas polticas conscientes, sino con los grandes sistemas culturales
que lo precedieron, de donde surge por oposicin (Benedict, 1997: 30). Los
sistemas a los que alude son las comunidades religiosas y el reino
dinstico.

Las comunidades religiosas permitieron imaginar comunidades inmensas a
travs de una lengua y una escritura sagrada; as surgieron comunidades
tales como el Cristianismo o el Islam, entre otros. No obstante, la base en
la que se apoyaban no respondi coherentemente a una integracin; pues en
aquel tiempo slo un grupo minoritario y privilegiado manejaba la
escritura. Por ello, a pesar de toda la grandeza y el poder de las grandes
comunidades imaginadas su coherencia inconsciente se desvaneca a fines de
la Edad Media (Benedict, 1997: 35). El descubrimiento del Nuevo Mundo que
abri nuevos horizontes, nuevas concepciones y la degradacin paulatina de
la lengua sagrada y la imposicin de las lenguas vernculas fueron
decisivos para su fragmentacin.

El reino dinstico constituye otro antecedente de las comunidades
imaginadas. A travs de este sistema se imaginaron los estados alrededor de
un centro elevado cuya legitimidad descansaba en la divinidad de sus
gobernantes. En este tipo de imaginacin las fronteras eran porosas e
indistintas, y las soberanas se fundan imperceptiblemente una con otras
(Benedict, 1997: 39). Este carcter le permita al reino dinstico
controlar poblaciones inmensamente heterogneas, y a menudo ni siquiera
contiguas, durante largos periodos (Benedict, 1997: 40). Al igual que las
comunidades religiosas los reinos dinsticos cayeron durante el siglo XVII.
Un tercer antecedente es la concepcin del tiempo que se tena en aquel
entonces, pues se confunda, en uno solo, la cosmologa y la historia.
Benedict manifiesta que a partir del desmoronamiento de estas tres
figuraciones, se abri una posibilidad de comunin. sta vendra a ser la
nacin en los trminos que plantea el autor.

      La declinacin lenta y desigual de esas certezas interconectadas,
      (...) introdujeron una cua dura entre la cosmologa y la historia.
      No es sorprendente as que se haya comenzado a buscar, por decirlo
      as, una nueva forma de unin de la comunidad, el poder y el tiempo
      dotada de sentido (Benedict, 1997: 62).

El autor sostiene que el capitalismo impreso jug un papel importante en
esa nueva forma de unin, precipitando su formacin. En el siglo XVIII, la
novela y el peridico proveyeron los medios tcnicos necesarios para la
representacin de la clase de comunidad imaginada que es la nacin
(Benedict, 1997: 47).

Una de las tesis que manifiesta el autor es que las comunidades criollas
fueron las que tempranamente concibieron el concepto de nacin, incluso
antes que la mayor parte de Europa. El fortalecimiento del control de
Madrid y la difusin de ideas liberadoras provenientes de la Ilustracin
explicara el temprano concepto de nacin en las colonias americanas. Lo
lgico hubiese sido que las colonias espaolas formaran una sola comunidad
imaginada, pero como se sabe cada unidad administrativa del Virreinato
constituy una patria. Una explicacin de ello sera la forma cmo los
organismos administrativos crearon una significacin que adhera a los
habitantes a sus respectivas unidades. Al respecto, la siguiente cita de
Benedict es muy clara:

      [E]l criollo mexicano o chileno serva nicamente en los territorios
      de Mxico o del Chile coloniales: su movimiento lateral estaba
      constreido como su ascenso vertical. En esta forma, la cspide de su
      ascenso en espiral, el ms elevado centro administrativo al que poda
      ser asignado, era la capital de la unidad administrativa imperial en
      la que se encontraba. Pero en este peregrinaje obstruido encontraba
      compaeros de viaje que llegaban a sentir que su camaradera se
      basaba no slo en esa peregrinacin particular sino en la fatalidad
      compartida del nacimiento transatlntico... el accidente del
      nacimiento en las Amricas lo condenaban a la subordinacin, aunque
      en trminos de lengua, religin, ascendencia o maneras fuese en gran
      medida indistinguible del espaol peninsular. No haba nada que hacer
      al respecto: irremediablemente era criollo (Benedict, 1997: 92).

Aqu se resalta otro aspecto que contribuy a la precocidad de los criollos
en la concepcin de su propia comunidad imaginada: la marginacin por parte
de los peninsulares, quienes consideraban inferiores a los descendientes de
sus compatriotas por el solo hecho de haber nacido en tierras americanas.
El idioma y la cultura no eran factores que los distinguieran, sin embargo,
el lugar de su alumbramiento los condenaba. Este argumento encuentra
fundamento en las ideas de contaminacin biolgica que se propagaron por
Europa a partir del siglo XVI. Los criollos cada vez iban aumentando y,
despus de los peninsulares, formaban un grupo privilegiado respecto a
otros. No obstante, el sometimiento al que estaba expuesto dio origen a
considerarse diferentes de la clase colonizadora y a reivindicar sus
derechos como americanos. Pero las peregrinaciones virreinales, llenas
de obstculos, no tuvieron consecuencias decisivas mientras su alcance
territorial no pudiera imaginarse como una nacin, es decir, mientras no
llegara el capitalismo impreso (Benedict, 1997: 96).

El peridico, como se apunt lneas arriba, fue un factor que contribuy en
la formacin de comunidades imaginadas. En Amrica, estos medios tuvieron
un rol fundamental en la fragmentacin de las colonias espaola en varias
naciones. Un ejemplo es el peridico de Caracas:

      El peridico de Caracas cre, en forma enteramente natural y an
      apoltica, una comunidad imaginada entre un conjunto especfico de
      lectores a quienes interesaban estos barcos, bodas, obispos y
      precios. Con el tiempo, por supuesto, era de esperarse que
      intervinieran elementos polticos (Benedict, 1997: 97).

Por otro lado, los peridicos tuvieron un carcter provincial, pues las
informaciones que contenan slo se referan a sus respectivas unidades
administrativas. Muchas veces las personas se guiaban de ello para formar
su imaginacin de pertenencia a tal o cual lugar. Un criollo podra leer un
peridico de Madrid, pero ste no dira nada de su mundo; contrariamente
muchos peninsulares no lean el peridico de Caracas, de Buenos Aires o del
lugar donde se encontraban, si podan evitarlo, pues su pertenencia era
otra. Este hecho era una situacin repetible en todos los contextos
coloniales. Otro rasgo de los peridicos fue la pluralidad, ya que los
peridicos hispanoamericanos que surgieron hacia fines del XVIII se
escriban con plena conciencia de los provincianos acerca de mundos
semejantes al suyo. Los lectores de peridico de la ciudad de Mxico,
Buenos Aires y Bogot, aunque no leyeran los de las otras ciudades, estaban
conscientes de su existencia. As se explica la conocida duplicidad del
temprano nacionalismo hispanoamericano, su alternacin de gran alcance y su
localismo particularista (Benedict, 1997: 98). Es as que los funcionarios
y los impresores criollos tuvieron una actuacin trascendente en la
formacin de la nacin.



El siglo XIX

El XIX es el siglo de la Independencia, de la formacin de la Repblica,
del apogeo del guano, de la Guerra con Chile y del pensamiento positivista.
Es el siglo del caudillismo, que va a marcar tensiones en la vida poltica,
econmica y social de la joven repblica peruana. Destacan caudillos como
Castilla, Vivanco, Echenique y Pirola, entre otros. Caudillismo que dio
lugar al antimilitarismo en la mayor parte de la poblacin y origin
protestas y movimientos populares a lo largo del pas.

Por otro lado, el XIX es el siglo del surgimiento de la participacin de la
mujer en la vida intelectual del Per. Muchas de las veladas literarias
fueron organizadas por mujeres. El caso emblemtico es el de Juana Manuela
Gorriti, quien durante su exilio en el Per promovi actividades
intelectuales y artsticas tanto en Lima como en Arequipa. Alrededor suyo
se agruparon muchas mujeres que luchaban contra el estigma la mujer como
ser inferior. Destacan entre ellas Clorinda Matto, Mercedes Cabello,
Teresa Gonzlez de Fanning, Elvira Garca, Juana Manuela Lazo de Elspuru,
Manuela Villarn de Plascencia, Manuela Mrquez y muchas ms. Frasine
Masiello manifiesta:

      La participacin de la mujer en esta discusin no se limita al pedido
      de derechos respecto a la educacin laica, como se ha dicho
      comnmente; ms bien los planteamientos alcanzan un amplio espectro
      de propuestas que incluyen una reflexin sobre el acceso femenino a
      la ciencia, su rol en el debate positivista, un ataque contra la
      iglesia catlica y las represiones del convento y una defensa de la
      libertad de expresin femenina. (...) Ponen un ojo crtico sobre las
      prcticas del nuevo estado, denuncian a los polticos corruptos, y
      especulan sobre posibles formas de insercin de la mujer en el
      espacio pblico (Masielo, 1994: 8).

La ideologa dominante despus de la Guerra con Chile fue la del
Positivismo, que predicaba la ciencia como factor de progreso. Pero
aparece tambin la sospecha; la pregunta por el costo de la secularizacin
de la vida; la pregunta por el vaco que implica el reemplazo de lo sagrado
por lo profano, por la muerte de ciertos valores tradicionales, por el
costo de lo nuevo (Foster, 1999:346). Pensamiento que se incorpor en el
discurso de lo nacional. En el aspecto social es el ascenso de la clase
mesocrtica:

      La tragedia de un importante sector de las clases medias durante el
      siglo XIX se deriv de su heroico esfuerzo para acercarse a la
      aristocracia y diferenciarse de la masa obrera o artesanal.
      Estuvieron condenados al estilo de vida y a los ritos sociales de
      aqulla en el vestir y en el presentarse, constantemente superiores a
      sus posibilidades efectivas. Algunos de los hombres provenientes de
      dichas clases se encaramaron, generalmente usando los peldaos de la
      poltica (...). Fue la suya una vida de ntimas angustias,
      celosamente ocultadas. Casas donde slo el saln era accesible a las
      visitas y poda ser considerado como decoroso en contraste con la
      miseria de las habitaciones interiores (Basadre, 1970: 302).

Siguiendo a Foster, este es un siglo paradigmtico, ejemplar; en sus
formaciones ms profundas y significativas podemos ir a buscar nuestra
propia realidad (Foster, 1999: 344). Muchos de los escritores representan
ese mundo y asumen una actitud contestataria sobre su realidad y compromiso
de conciencia nacional.

En relacin a lo literario el siglo XIX estuvo marcado por corrientes
artsticas contradictorias: el Costumbrismo, Romanticismo y Realismo. En el
Costumbrismo resaltan las figuras de Felipe Pardo y Aliaga y Manuel
Ascensio Segura; en el Romanticismo, la figura de Ricardo Palma, y en el
Realismo, Manuel Gonzlez Prada, cuyo discurso crtico propugna ideales del
Positivismo. La mayora de los escritores tenan contacto estrecho, pues
las veladas literarias de Juana Manuela Gorriti y Clorinda Matto y la
conformacin de agrupaciones intelectuales como el Crculo Literario lo
permitan. Los escritores del XIX, en general, tomaban modelos de la
literatura europea, pero ello no significa que los imitaron
irrestrictamente. Los escritores tomaban aqullos que resultaban
convenientes a los proyectos nacionales. Bentez Rojo manifiesta que las
novelas del siglo XIX fueron nacionalizadas, entendiendo aqu por
nacionalizacin la expropiacin de un discurso forneo por sbditos
(escritores) de una nacin con la finalidad de transformarlo para que quede
al servicio de sta (la tradicin literaria) (Bentez, 1993:189). Por otro
lado, en dicho siglo, si bien los escritores se inclinaron por una u otra
tendencia literaria, no haba grupos homogneos que representaran tales
movimientos artsticos. Muchas de las obras de stos reflejaban por ejemplo
rezagos del Romanticismo junto con el Realismo.

      En efecto, los escritores hispanoamericanos, al tomar estos
      fragmentos de aqu y all, de novelas viejas y nuevas, guiadas con
      frecuencia por utilitarismo donde la cuestin nacional guiaba ms que
      el logro esttico, no se ajustaron del todo a los cnones sucesivos
      que ordena la historia artstica de Europa (Neoclasicismo,
      Romanticismo, Realismo, etc.). De ah que Fernando Alegra hable de
      la presencia de un realismo romntico y de un realismo
      naturalista en la novela hispanoamericana (Bentez, 1993: 189).

Es as que muchos escritores del XIX no destacan por sus creaciones
estticas, sino por las significaciones sociales y culturales de sus obras.
Su preocupacin resida en la nacin porque, como manifiesta Vera
Nikolayevna, todos concibieron las letras como un arma de lucha,
instrumento de creacin de sus patrias (Nikolayevna, 1991: 2).



Mercedes Cabello de Carbonera

Mercedes Cabello tena su propia concepcin del quehacer literario, la cual
plantea en su ensayo La novela moderna. Frente a la pugna entre el
Romanticismo y Realismo, la escritora expres su punto de vista eclctico
sobre dichas tendencias:

      Las dos son igualmente imperfectas, por haberse colocado ambas, en
      extremos opuestos a donde se halla el hombre; es decir el objeto
      sobre el cual debe fijar la atencin, para estudiarlo y conocerlo.
      (...) El romanticismo, con aquella superabundancia de vida y calor
      que le fueron propios, idealiz sus creaciones hasta tocar en la
      exageracin. Hijo de la fantasa de ricas y poderosas imaginaciones,
      crase un mundo ideal y superior desdeando mirar el mundo real
      (...). El naturalismo su antagonista, en el odio a su antecesora,
      descomplet al hombre, eliminando de l la parte ms bella y noble
      (...) esto es el sentimiento y la pasin (Cabello, 1892: 4-5).

Se inclina ms bien por la novela social: Siempre he credo que la novela
social es de tanta o mayor importancia que la novela pasional (Cabello,
1892: 5), manifiesta. Su inclinacin se debe bsicamente al carcter
moralizante de sta y porque cree que a travs de su lectura se producira
un cambio en los lectores y, por ende, en la sociedad. Ese cambio estara
apuntado a la enmienda de los males sociales que, segn la escritora, son
susceptibles de corregirse. En el prlogo de la novela Blanca Sol (1894)
seala:

      En el curso de ciertas pasiones, hay algo tan fatal, tan inconsciente
      e irresponsable, como en el curso de una enfermedad, en la cual,
      conocimiento y experiencia no son parte a salvar al que, ms dueo de
      sus impresiones, es casi siempre, vctima de ellas. No sucede as en
      el desarrollo de ciertos vicios sociales, como el lujo, la adulacin,
      la vanidad, que son susceptibles de refrenarse, de moralizarse, y
      quiz tambin de extirparse, y a este fin dirige sus esfuerzos la
      novela social (Cabello, 1894: II).

La produccin literaria de Mercedes Cabello fue abundante si consideramos
que en aquel tiempo el discurso masculino era hegemnico y la mujer estaba
muy limitada en el campo intelectual. Esta escritora naci en Moquegua en
1842 y emigr a Lima cuando tena veinte aos de edad. Su participacin en
esta ciudad fue muy activa. No slo participa en las famosas veladas
literarias de Manuela Gorriti y luego en las de Clorinda Matto, sino que
colabor asiduamente en peridicos y revistas. Pero su voz no era
considerada autorizada. Incomprensin que la condujo a un ostracismo
social que terminando en locura.

Muchos crticos cuestionan su calidad artstica pero reconocen su aporte a
la literatura, como es el caso de Washington Delgado:

      La obra de Mercedes Cabello es importante en el desarrollo de la
      literatura porque contribuy al enterramiento de un romanticismo, que
      nunca fue cualitativamente muy fecundo, y tambin porque abri nuevos
      caminos de aproximacin a la realidad y estuvo sembrada de buenas
      intenciones sociales, polticas y morales. Lamentablemente, en
      relacin a la coordenada que hemos denominado esttica, su aporte fue
      nulo o francamente negativo (Delgado, 1984: 87).

En suma, fue una mujer de vida intelectual intensa que contribuy mucho en
la discusin cultural y social de aquel entonces. Sus obras prcticamente
no han vuelto a ser editadas en el siglo XX. Es lamentable que esta figura
haya sido olvidada por la crtica literaria, su revalorizacin hoy en da
contribuira significativamente a la discusin de la literatura peruana.



La comunidad imaginada en El conspirador

El anlisis de la comunidad imaginada en El conspirador est organizado a
partir de cuatro temas: patria, poltica, prensa y la mujer. Temas que
permiten la caracterizacin de la comunidad imaginada que se presenta en la
obra.

Patria

Como seala Benedict, la nacin est asociada a la patria. Patriotismo es
sinnimo de identificacin con la nacin y el patriota es capaz de dar la
vida por ella sin el menor inters. Esta idea se percibe claramente en El
conspirador, cuando el protagonista-narrador Jorge Bello hace alusin a los
amigos de su to, quien tambin fue un conspirador, aunque en la poca
independentista:

      Los viejos amigos de mi to y contertulios de mis tos, haban sido
      tambin revolucionarios, de aquel tiempo en que este ttulo
      simbolizaba patriotismo, valor y grandeza de miras; cuando se
      conspiraba para conquistar la independencia de la patria, dando fin
      con la dominacin espaola (Cabello, 1892: 22).

No obstante, refiere estos hechos a un pasado, lo cual significa que en el
hoy del personaje el patriotismo ha dejado de ser ese lazo afectuoso y
desinteresado que est implicado en el concepto de nacin. Por otro lado,
la referencia a la independencia de la patria permite observar que a la
nacin se la concibe como soberana y que se lucha por erradicar cualquier
dominacin.

En El conspirador se percibe que la identificacin patria-amor que prim en
la Independencia ha sufrido una seria transformacin en algunos
revolucionarios. La revolucin, que antes se conceba en trminos
patriotas, ahora se la usa para escalar posiciones sociales y obtener poder
en favor de intereses personales y no nacionales:

      Principiaba apenas mi razn a discernir, y ya escuchaba las
      interminables narraciones referentes a ponderar las aventuras
      encantadoras y alucinantes de cuantos revolucionarios haban subido
      por arte de encantamiento, a ocupar altsimos puestos, labrndose la
      ms brillante y segura posicin social. Y estos afortunados mortales,
      salidos de entre los ms arrancados de la clase media, la clase
      revolucionaria, no descollaba ms tarde ni por su talento ni por su
      patriotismo (Cabello, 1892: 18).

Poltica

La poltica en la comunidad imaginada de El conspirador se presenta como
corrupta y los que la integran destacan no por sus dotes de futuros
administradores de la nacin, sino por su inmoralidad a la hora de
ejercer la direccin de sta. La poltica es el camino que se toma con la
intencin de apropirsela. De ah que poltica-Estado estn asociados
estrechamente. El Estado que se presenta est abarrotado por la burocracia,
lo opuesto al proceso de modernidad. Jorge Bello, en sus digresiones
mientras est encarcelado, lo retrata:

      Qu es la autoridad para la industria? Es el fantasma temido que
      siempre la amenaza y jams la protege: es el gigantesco pulpo, que se
      le enrosca, la estruja, la comprime entre sus largas y chupadoras
      manos, hasta extraerle una parte del producto de su trabajo (...).
      Qu es la autoridad para el oficinista o empleado pblico? Es el
      padre tolerante y mimoso, que le perdona todas sus faltas, aun las
      ms graves, eximindolo de impuestos, contribuciones y de cuanto
      pudiera modificarlo (Cabello, 1892: 36).

La oposicin Estado-modernidad se refleja aun ms en la siguiente reflexin
del protagonista:

      En el Per no existe como en Europa la lucha del capital y el
      trabajo; pero s existe la lucha del trabajo de unos, contra la
      holganza de otros (Cabello, 1892: 36).

Los que trabajan para el Estado son vistos como corruptos e ineptos y que
han llegado a ocupar puestos, no por sus mritos sino por conveniencias. El
protagonista rememora su cargo de ministro de Hacienda y reconoce que fue
uno ellos.

      Firm ms de un contrato ruinoso para el pas, sin tener en cuenta
      ms que la utilidad que a m me reportaba (Cabello, 1892: 81).

Pues como seala l mismo:

      Har constar solamente que, ni mis mritos personales, ni mi lealtad
      de poltico, ni aun aquel supuesto valor de guerrero, fueron tomando
      en cuenta por los que me honraron elevndome hasta el Ministerio de
      Hacienda (Cabello, 1892: 78).

Una de las motivaciones por las que los hombres participan en la vida
poltica es precisamente usufructuar ese Estado paternalista que les da
todo a cambio de nada. Tanto el lder como los que lo apoyan actan
interesadamente:

      Un jefe de partido es algo as como un comerciante; necesita dar para
      que le den, y antes que la justicia la conveniencia (Cabello, 1892:
      83).

En El conspirador el prototipo poltico que se imagina est proyectado en
la imagen del conspirador representado por un militar. La existencia de
este personaje da cuenta de que en la comunidad imaginada de la novela se
vive un ambiente de anarqua promovido por el militarismo propio del siglo
XIX que Mercedes Cabello recoge y refleja en su obra. El conspirador que
tipifica la novelista tendra su correlato en Pirola, no obstante, como
seala Edmundo Bendez siguiendo a Basadre, el modelo histrico del
protagonista de la novela, ha quedado muy lejos de la imitacin como una
figura muy grande y compleja para poder ser atrapada por la ficcin de
Cabello (Bendez, 1992: 82).

El papel de conspirador ser asumido por Jorge Bello y por otro personaje
annimo a quien Bello seguir de cerca en sus inicios de aspirante. A lo
largo del relato se conoce la figura del conspirador por boca del mismo
personaje. As se observa que, en el caso del protagonista, la condicin de
conspirador ha sufrido una transformacin: de un querer pasa a un no
querer. Se podra decir que ste ltimo punto es el que prima en la
descripcin del conspirador. De ah la imagen negativa con la que se lo (y
se) retrata y el carcter moralizante que adquiere su discurso. En un
primer momento, el mximo anhelo de Jorge Bello es seguir los pasos de
conspirador. Aqu estaramos frente a un primer estado. Es probable que
este ideal haya primado en los jvenes de aquel entonces.

      Llegar a ser un caudillo como l, adulado por los hombres y mimado
      por las mujeres, era la ambicin ms vehemente de mi alma (Cabello,
      1892: 62).

La transformacin a un segundo estado, el no querer, se da paulatinamente
conforme va describiendo la imagen del conspirador. Bello nos presenta al
conspirador que lo antecedi como un hombre de poco seso y hasta risible,
con el disfraz de la valenta y habilidad del revolucionario verdadero.

      Para dar ideas de los desaciertos del Conspirador, bastar decir que,
      estando frente al enemigo, y en vsperas de una gran batalla, se
      ocupaba, en qu creen ustedes? ...pues se ocupaba en cambiar los
      vivos rojos de los vestidos de los oficiales por vivos azules. Y esto
      cuando faltaba el dinero para forjar balas y vestir a la tropa
      (Cabello, 1892: 64).

En base al anlisis de la imagen del conspirador, el protagonista comienza
a reflexionar sobre su propio rol de caudillo:

      Con mi experiencia juvenil, no supe darme cuenta de que el
      Conspirador era el hombre menos apropiado para tomarlo por modelo, ni
      como militar ni menos como poltico; y si bien l hubiera sido un
      buen artista, no fue jams ni estadista ni poltico de mrito
      (Cabello, 1892: 62).

Por eso manifiesta:

      Toda la admiracin y afecto que antes le tribut, trocronse en
      desprecio desdn por ese vulgar caudillo (Cabello, 1892: 74).

Sus digresiones le sirven finalmente para extraer una leccin que no slo
le sirviera a l, sino tambin a los otros miembros de su comunidad
imaginada a travs de su confesin y arrepentimiento.

      Quiero publicar estas memorias. Quiz sean de alguna utilidad para
      mis contemporneos; quiz puedan servir de ejemplo a aquellos que
      fascinados por las riquezas adquiridas fcilmente impulsadas por los
      especuladores que rodean a los hombres pblicos, y extraviados por
      sus propias pasiones, crean como yo crea, que el camino seguro es el
      de los fraudes y las especulaciones, lleno de encrucijadas y
      peligros, y no el camino ancho y luminoso expuesto a todas las
      miradas, y asegurado contra todas las cadas (Cabello, 1892: 286).

Asimismo, se puede observar que el rol mismo de caudillo ha cambiado
respecto al caudillo que luch en la independencia. El conspirador del hoy
es un poltico, pero corrupto y muy distante de la causa que le dio origen.

Tambin el tono apelativo de su confesin hace que se produzca un dilogo
entre el narrador-protagonista y el lector virtual. Dilogo cuyo propsito
es la finalidad moral de su discurso.

      Si quieres y aspiras a llegar a la verdadera grandeza y prosperidad,
      s leal y honrado en la vida pblica, franco y honrado en la vida
      ntima (Cabello, 1892: 28).

En general, en la comunidad imaginada que se representa, la poltica no
est bien dirigida y esta forma implica atentar contra los lazos fraternos
y la soberana de la nacin. Por eso se acude al lector (obviamente del
siglo XIX) para que viva la poltica en su real dimensin: servir a la
sociedad. La autora crea firmemente que este tipo de novelas podran
cambiar las conductas sociales impropias.

      La poltica! ...Has aprendido al fin a conocer lo que es la
      poltica? ...Sabes acaso que sin ser ms que el arte de gobernar, y
      dar leyes y decretos para la seguridad pblica, puede ser tambin una
      lucha noble, sublime, si es que se defiende un ideal o un principio;
      as como es ruin infame si slo simboliza la ambicin de un
      conspirador? (Cabello, 1892: 281).

La prensa

En El conspirador se retrata el papel de la prensa lo cual permite
caracterizar mejor la comunidad imaginada que se plasma en la obra. El
peridico es uno de los medios efectivos que hacen posible la comunidad
imaginada; a travs de ste las personas pueden tener conciencia de la
existencia de los otros miembros de su comunidad y saber incluso qu les
ocurre, tener juicios similares sobre determinados sucesos sin haber
intercambiando ideas, etc. Por ejemplo, Jorge Bello narra el efecto
positivo que le caus la noticia de un peridico. Esa noticia que recibi
con agrado ser compartida con otro miembro de la comunidad imaginada al
que el protagonista nunca conocer:

      Yo, que era uno de los que aguardaban esas conmociones polticas,
      escuch con grande regocijo la nueva dada por los peridicos que
      decan: Revolucin en Arequipa. El conspirador se ha proclamado Jefe
      supremo de la Repblica! (Cabello, 1892: 60).

En el caso de El conspirador el peridico va a estar muy ligado a la
poltica. Este hecho va a significar que muchos de esos medios tomen
partido, sea de oposicin o gobiernista.

      Por aquel entonces, despertbase ya la censura en contra de los
      militares ignorantes e ineptos, que sin ms ttulo que su osada,
      asaltaban la presidencia de la Repblica y se adueaban del poder. La
      prensa haciendo eco de la opinin pblica, daba el alerta previniendo
      los nimos contra los mandones de espada y kep (Cabello, 1892: 93).

Sin embargo, otros medios apoyaban las campaas polticas de los militares.
Se tena conciencia del poder que la prensa ejerca en los miembros de la
nacin, que se fundaban peridicos slo para defender una candidatura
militar, como es el caso de Jorge Bello:

      No necesito decir que fue necesario fundar un peridico. Un candidato
      sin peridico es como santo sin devoto (Cabello, 1892: 132).

El peridico alimenta la comunin de los miembros de una nacin a travs de
informaciones. En el caso del conspirador el peridico va a ser el nexo
entre l, sus seguidores y detractores; muchos que no lo conocen y no
forman parte de su partido van a estar enterados de su existencia y
movimiento e incluso su pensamiento poltico mediante las informaciones del
peridico. En este sentido, la manipulacin a travs de este medio tambin
es posible. Segn confiesa el protagonista, us a la prensa para lograr su
propsito de llegar a la presidencia:

      No hubo reunin poltica a la que yo no asistiera ni periodiquillo de
      oposicin que se fundara, en el que yo me desataba contra ministros y
      perfectos y dems gente palaciega, a quienes detestaba
      convirtindolos en blanco de mis aversiones, tan slo por
      considerarlos impedimentos u obstculos a la realizacin de mis
      ambiciones (Cabello, 1892: 58).

La prensa no mantiene siempre una posicin fija; sta cambia de color
segn las circunstancias, lo que supone que la mentalidad de los miembros
de una nacin, teniendo en cuenta el arraigo de la prensa, la opinin
popular, tambin cambie. As como en un determinado momento apoyaron la
candidatura de Jorge Bello, cuando cay en desgracia lo atacaron. El propio
protagonista lo narra:

      Hasta mis apasionados amores con Ofelia fueron echados a la
      publicidad, para engrosar el catlogo de mis acusaciones. Yo era un
      hombre cnico, corrompido, que ni siquiera mereca ser escuchado en
      defensa propia, y a quien se le deba ejecutar como al ms vil
      malhechor (...) con aquel entusiasmo al que gastaron para aplaudirme
      y adularme, me increpaban e insultaban, hacindome el blanco de sus
      iras (Cabello, 1892: 227).

La misma novela evoca la comunidad imaginada en los trminos que Benedict
plantea, puesto que est dirigida a gente cuya identidad la autora
desconoce. Sin embargo sabe de su existencia y trata de influir en su
actitud sobre todo de los polticos jvenes a travs de la confesin de
arrepentimiento que hace Jorge Bello. En el mundo real la autora es
consciente de esa comunin aunque no tenga la menor idea de la identidad de
sus lectores. Cabe resaltar que la novela como las otras de Mercedes
Cabello se publicaron en folletn; ello da cuenta que los lectores
compartan el mundo representado de la novela y muchas personas estaban a
la expectativa del captulo siguiente.

La mujer

A travs de la caracterizacin de la mujer se puede deducir que Cabello
refleja y critica a la sociedad limea. Sobre todo retrata a las mujeres de
clase media que en su afn de parecer aristcratas viven una vida superflua
e hipcrita. Sin embargo presenta su contrapunto: valores familiares. El
protagonista por estar refugiado en la casa de un amigo suyo, conoce de
cerca a una familia conformada slo por mujeres, quienes ni siquiera podan
cubrir sus necesidades bsicas y ocupaban su tiempo en las modas, en los
noviazgos, en los matrimonios mal avenidos. Su falta de solvencia econmica
no las impulsaba a buscar un medio digno, por vergenza, sino que
recurran a estrategias que eran realmente vergonzosas; por ejemplo para
obtener algo de dinero hacan rifas de joyas o encajes, o demandaban
limosnas pretextando socorrer a los pobres. Su proximidad con las familias
aristcratas las pusieron al abrigo de toda sospecha respecto a estas
estafas (Cabello, 1892:124). Esta situacin se torna ms pattica cuando
esta familia recibe una herencia y en vez de utilizarla gradualmente, la
despilfarran; lo que significa que la apariencia en muchas mujeres y
familias del siglo XIX constitua un valor prioritario.

      Y lo que hay de curioso en la vida de estas mujeres es que, despus
      de haber apurado tan crueles humillaciones y continuadas angustias
      para sostener su falsa posicin social, lleg un da en que por dicha
      suya les cay, como llovida del cielo, una inesperada y regular
      herencia; y entonces en vez de asegurar bajo siete llaves esa
      fortuna, que las pona al abrigo de la miseria, colocndolas en esa a
      la vez feliz tranquilidad mediana; ellas se dieron a la vida
      fastuosa y derrochadora (...) volvieron muy presto a sus atrenzos
      pecuniarios y a sus visitas con los estmagos esculidos (Cabello,
      1892: 125).

Este hecho demuestra que algunas mujeres, en vez de mostrar su vala,
contribuyeron a alimentar el prejuicio masculino que imperaba en el siglo
XIX y aun actualmente en menor medida, la de considerar a la mujer
incapaz de desenvolverse en el campo poltico, intelectual, etc. La
propia Mercedes fue objeto de burla por parte de algunos intelectuales que
vean con malos ojos la participacin de la mujer que se atreva a
incursionar en discusiones, hasta ese momento, reservadas slo a los
hombres. Tamayo cuenta que Juan de Arona satiriz grotescamente a Mercedes
Cabello y lleg a trastocar su nombre y apellidos llamndola Mierdeces
Caballo de Cabronera.

En El conspirador la voz de la escritora es manifiesta a travs de las
constantes digresiones del narrador protagonista. Su posicin frente al rol
de la mujer en la sociedad no se limita a los quehaceres domsticos. Ella
reconoce esas actividades como aspectos femeninos; sin embargo cree que su
accionar no debe ceirse slo a eso, considera que la preparacin acadmica
de la mujer es fundamental para liberarse de los males sociales que sufre.

      El amor es una manifestacin de la actividad del alma, y es posible
      neutralizar su ardor con la actividad corporal o la ocupacin
      intelectual. La mujer siente el amor con mayor vehemencia no tanto a
      causa de su sensibilidad sentimental cuanto a causa de su vida
      inactiva y desocupada (Cabello, 1892: 175).

No obstante, el desarrollo intelectual de la mujer no slo haba de
conducir al mejoramiento de s misma ya que hasta en el destino del hombre
pblico, siempre es la mano de la mujer la que traza la senda que
infaliblemente debe seguir (Cabello, 1892: 149). Aqu se aprecia la
relacin mujer-nacin; puesto que el hombre pblico bsicamente es el
poltico u hombre de Estado y su quehacer es la conduccin de la nacin,
entonces la participacin de la mujer en asuntos nacionales, aunque
indirecta, es decisiva al influir en aqul. Jorge Bello es un ejemplo. En
sus ltimas campaas polticas Ofelia, su compaera de notable
inteligencia, influye en sus decisiones. Ella prcticamente asume la
direccin del partido de Bello conformado por varones a tal punto que la
llaman la Coronela Bella. Pero, en este caso, el fin del caudillo y de
Ofelia ser trgico: ambos haban incurrido en faltas morales. Ofelia era
una mujer casada y se haba unido a Bello rompiendo las reglas sociales y
las religiosas. Ello quiere decir que para Mercedes Cabello la inteligencia
de la mujer tiene que complementarse con la moral. Se defiende la
liberacin de la mujer pero no el liberalismo. De ah que escuchamos
lamentarse a Jorge Bello por haber perdido a Luca, una mujer poseedora de
inteligencia y virtudes quien, adems, estuvo enamorada de l:

      Ah! Ella muri bien pronto, y yo entonces no supe valorizar que pudo
      ser el ngel que deba salvarme; la madre de familia, el centro de un
      hogar que para el hombre pblico es cual frtil rbol, que ahonda
      all sus races para dar ms tarde magnficos frutos (Cabello, 1892:
      45).

As, se presenta un contrapunto de figuras femeninas: una representada por
Ofelia que no tom en cuenta las reglas sociales y morales, y la otra
encarnada por Luca en quien la conjuncin moral-inteligencia se
complementaban ptimamente. Ernesto, el amigo de Jorge Bello, reconoce
estos dos tipos de mujeres y las describe en una conversacin que
sostienen:

      Cuidado, cuidado, seor poltico, que hay mujeres que son como una
      bala de a trescientos atada a los pies de un candidato; lo hunden ni
      ms ni menos que si se hallara en medio del Ocano.

      S, es cierto; pero tambin hay mujeres que elevan al hombre que
      aman y saben identificarse aun con los ms grandes (Cabello, 1892:
      163).

La ta de Jorge Bello tuvo, tambin, un esposo caudillo quien segua sus
consejos casi como una orden.

      Parece que ella, con ese ineludible dominio que la mujer peruana
      ejerce tanto sobre su amante como sobre su esposo, habale planteado
      tirnica disyuntiva, dicindole: La silla o el patbulo esto como
      quien dice: arrostra los peligros y desafa la muerte (Cabello, 1892:
      18).

La mujer entonces ocupa una posicin vital no slo en el seno de la familia
sino tambin en el de la nacin. La escritora, en El conspirador, como en
sus otras obras, promueve el desarrollo intelectual de la mujer sin que
esto implique abandonar la administracin del hogar y el cuidado de los
hijos. Aboga ms bien por la preservacin de una familia constituida por
valores slidos. Por eso que Jorge Bello no ve con buenos ojos su propia
crianza.

      Perdnenme mis buenos parientes; pero yo por experiencia propia creo
      que la mayor desgracia que a un hombre puede acontecerle es el
      haberse educado rodeado de una familia de solterones y mujeres sin
      hijos (Cabello, 1892: 10).

Asimismo, se observa que la crianza familiar determina el futuro de las
personas; por ello se critica a las familias que educan a sus hijos con
excesivo cario. Mercedes Cabello ve en esta actitud la causa de unos de
los problemas de la burocracia:

      La empleomana, esa plaga social, esencialmente peruana, toma su
      origen nico e inevitable, en la psima educacin que en el Per se
      da a los nios. Educados para vivir al calor del hogar, y en las
      blanduras del cario, son inhbiles para arrostrar las rudezas de la
      vida campestre, o las duras tareas de la vida comercial e industrial
      (Cabello, 1892: 11).



A manera de conclusin

La novela efectivamente evoca la nacin como comunidad imaginada cuya
comunin es alimentada bsicamente por la prensa. Asimismo, se la considera
soberana; pero en El conspirador la soberana est constantemente amenazada
por fuerzas militares internas. Tambin los lazos fraternos que definen a
una nacin estn presentes, sin embargo, esa fraternidad en muchos casos se
ha resquebrajado por intereses personales.

Lo anterior significa que la nacin peruana en el siglo XIX viva una
situacin similar, por eso, Mercedes Cabello la retrata en su obra con la
finalidad de criticar y moralizar a la sociedad de aquel tiempo.

Toma a la literatura como su arma de lucha porque crea fervorosamente que
sta influa en las personas, sobre todo, cuando se refera a factores
sociales. Es as que la propia Cabello al publicar sus obras evoca tambin
la comunidad imaginada en la medida en que se diriga a personas (lectores)
que ella no conoca ni los conocera pero era consciente de su existencia y
de una existencia limitada ya que eran lectores del Per.

Es necesario rescatar el discurso de esta escritora, no slo porque una voz
femenina se impuso en su poca rompiendo las limitaciones que la mujer
tena en aquel entonces para expresarse libremente sino porque dicho
discurso tiene mucho vigor y cobra vigencia en el contexto contemporneo.



Bibliografa

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  TAMAYO VARGAS, Augusto (1940). Per en trance de novela. Ensayo
   crtico-biogrfico sobre Mercedes Cabello de Carbonera. Lima, Ediciones
   Baluarte.

** Victoria Alca Paniagua
   vickyalca@hotmail.com
   Docente y escritora peruana (Ayacucho, 1971). Licenciada en educacin
   por la Universidad Femenina del Sagrado Corazn (Unife,
   http://www.unife.edu.pe), con estudios de maestra en literatura peruana
   y latinoamericana en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM,
   http://www.unmsm.edu.pe). Edita la revista de literatura y cultura
   nsula Barataria. Ha publicado los estudios "Don Dimas de la Tijereta:
   una aproximacin narratolgica", "Tres miradas a los ros profundos" y
   "La comunidad imaginada en El conspirador".



=== Algunas consideraciones a partir de la lectura ========================
=== de la novela La enfermedad, de Alberto Barrera Tyszka =================
=== Jos Rafael Simn Prez ===============================================

      Por qu nos cuesta tanto aceptar que la vida es una casualidad?. /
      La enfermedad es una equivocacin, un horror burocrtico de la
      naturaleza, una falta absoluta de eficiencia. / La enfermedad es un
      peaje amargo, una alcabala, tan caprichosa, capaz de convertir a la
      muerte en el objeto de todos los ltimos deseos. / Los dioses
      mueren. No se enferman. sa es su ventaja.

Noviembre de 2006 trajo para las letras de nuestro pas una importante
noticia: por primera vez un escritor venezolano, Alberto Barrera Tyszka,
ganaba uno de los premios literarios ms importantes del mundo
iberoamericano: el Herralde. El 6 de noviembre del ao 2006, para ser ms
exactos, el jurado de dicho premio conformado por Salvador Clotas, Juan
Cueto, Esther Tusquets, Enrique Vila-Matas y el editor Jorge Herralde,
otorg de forma unnime el XXIV Premio Herralde de Novela al texto La
enfermedad, de Alberto Barrera Tyszka. Los miembros del jurado ya citados
valoraron una trama de aparente linealidad que alberga dentro de s una
complejidad temtica interna, adems de una escritura veloz, desolada y
elegante que revela un profundo conocimiento del oficio de escribir por
parte de Alberto Barrera Tyszka, entre otros elementos (Sainz Borgo,
2006). Fue finalista de esta edicin, a la cual concurrieron un total de
172 trabajos de distintos pases iberoamericanos, el libro Muerte de un
murciano en La Habana, de la escritora cubana Teresa Dovalpage. Esta
escritora reside desde hace una dcada en Alburquerque, Estados Unidos, y
ha publicado otras dos novelas: A girl like Che Guevara y Posesas de La
Habana (http://blogs.periodistadigital.com).

Barrera Tyszka se une as a otros iberoamericanos que a lo largo de las 24
convocatorias del premio han resultado ganadores. All estn nombres de la
talla del espaol lvaro Pombo (1983), el azteca Sergio Pitol (1984), el
peruano Jaime Baily (1997), el chileno Roberto Bolao, el mismo de Los
detectives salvajes (1998), el argentino Alan Pauls (2003), otro mexicano,
Juan Villoro, (2004), otro peruano, Alonso Cueto (2005). Por cierto que en
la XXIII edicin del Premio Herralde de Novela, el trabajo La hora azul,
del escritor venezolano scar Marcano, estuvo entre las obras finalistas.
Preludio de lo que vendra en la siguiente convocatoria. Otra acotacin:
con Los detectives salvajes Roberto Bolao gan el Premio Herralde de
Novela en 1998 y tambin el Premio Internacional de Novela Rmulo Gallegos
en 1999. Ambos galardones concedidos de forma unnime.

Pero quin es Alberto Barrera Tyszka?, esa voz que se asoma con fuerza en
el presente y futuro de la literatura venezolana que, rememorando a Roberto
Echeto (2005), parece que no va, como piensan algunos (o muchos,
lamentablemente), detrs del camin de la basura. Trataremos de ofrecer
algunas informaciones de este autor en los prximos apartados de esta
resea.

De Alberto Barrera Tyszka se pueden decir muchas cosas. Entre ellas que
naci en Caracas en el ao 1960 y que es egresado de la Escuela de Letras
de la Universidad Central de Venezuela, en la que ahora se desempea como
profesor. Tambin se puede decir que es poeta (segn Miranda [1998], Lpez
Ortega [2005] y Rivas y Garca [2006] perteneci a Guaire y a Trfico, los
grupos ms representativos y relevantes de la poesa venezolana de los aos
ochenta), narrador, publicista, guionista de cine y de telenovelas en
Argentina, Colombia, Mxico y Venezuela (oficio con el cual se gana la
vida, muy a pesar de las limitaciones del gnero, denigrado por muchos
intelectuales) y columnista o articulista de prensa. De hecho mantiene
desde hace muchos aos, desde 1996 para ser ms precisos, una columna de
opinin que sale cada domingo en el diario El Nacional.

Ms que columnista o articulista, se puede decir que Alberto Barrera Tyszka
es un cronista. No en vano, autores de la talla de Pacheco, Barrera y
Gonzlez (2006) sostienen que este autor se mueve con acierto por los
predios de la llamada crnica poltica, pues cada domingo analiza con humor
e irona la plena actualidad nacional, ofreciendo como resultado final
textos que se convierten en una reflexin til para leer e intentar
comprender el a veces, se trata de un optimista decir, convulsionado pas
en el que vivimos.

Entre sus obras se encuentran la novela Tambin el corazn es un descuido
(Plaza y Jans, 2001), el libro de mini cuentos-poemas en prosa Edicin de
lujo (Fundarte, 1990) y los poemarios Amor que por dems (1985), Coyote de
ventanas (Monte vila Editores, 1993) y Tal vez el fro (Pequea Venecia,
2000). Edicin de lujo es un libro constituido por 61 textos en 62 pginas.
En l se homenajea a distintos escritores. Tal es el caso del guatemalteco
Augusto Monterroso, por razones ms que obvias. Con su segundo poemario,
Coyote de ventanas (1993), se hizo acreedor de una mencin de honor del
Premio Municipal de Poesa de Consucre en 1987.

Sin embargo, hay un ttulo que no se puede dejar de mencionar en este
apartado. Se trata de Hugo Chvez sin uniforme: una historia personal
(2005), la primera biografa documentada del presidente venezolano de la
cual Alberto Barrera Tyszka es coautor junto a la periodista Cristina
Marcano. Hay que sealar que este libro ha alcanzado una importante
repercusin internacional, afirmacin que se sustenta en las diferentes
reimpresiones y ediciones realizadas por la Coleccin Debate de la
editorial Random House Mondadori.

De igual modo, cabe destacar que algunos trabajos de Alberto Barrera Tyszka
han aparecido en medios venezolanos y extranjeros, tales como el
prestigioso diario El Pas de Espaa, Letras Libres, Etiqueta Negra y
Gatopardo. A estas publicaciones hay que agregar la novela La enfermedad,
que ser traducida dentro de poco a la lengua francesa bajo el literal
ttulo de Le malatie y distribuida por el sello editorial Gallimard. Por
cierto, La enfermedad ha sido muy bien recibida en Espaa, donde diarios
como El Cultural, ABC, La Vanguardia y El Punt, entre otros, la han
reseado muy favorablemente (http://www.globovision.com).



Historia(s) de La enfermedad

La novela La enfermedad surgi a finales del ao 2003, cuando Alberto
Barrera Tyszka trabajaba en un volumen de cuentos o relatos cortos, uno de
los cuales creci y se le fue de las manos a su autor, segn l mismo
seala (Sainz Borgo, 2006).

En esta novela, a juzgar por los sealamientos de Mayobre (2006), se pueden
identificar claramente dos historias que tienen sus vasos comunicantes y
que giran alrededor de un mdico internista llamado Andrs Miranda: la de
la enfermedad real, cuyo sujeto es Javier Miranda, quien siempre ha sido un
hombre sano, y la de la enfermedad ficticia o imaginaria, cuyo sujeto es
Ernesto Durn, quien se siente enfermo a pesar de que los exmenes de
laboratorio sostienen lo contrario. Ahondemos al respecto.

En la primera de las historias, Andrs Miranda descubre que su padre,
Javier Miranda, un roble ya jubilado y viudo desde hace muchos aos, padece
de un cncer terminal. Un desvanecimiento en su apartamento fue el
detonante para la realizacin de tomografas y otras pruebas, exmenes que
corroboraron lo que el hijo ya se tema: mltiples lesiones sugestivas de
una enfermedad de carcter metastsico. La mueca del radilogo que le
entreg las placas as se lo indic.

El viejo Miranda se entera algn tiempo despus de lo que le sucede, motivo
por el cual cree que su hijo, a quin l se dedic en pleno desde la muerte
de su esposa, lo enga al ocultarle lo que pasaba. Despus de esto, Javier
Miranda cae en una profunda depresin, lo que lo lleva a leer libros como
Morir con dignidad. La eutanasia discutida: la muerte misericordiosa, de
Hans Kng y Walter Jens, y a buscar ayuda en un taller denominado Aprender
a morir.

Tambin la rebelda se pasea por el apartamento de Javier Miranda.
Consciente de que se est muriendo, le pide a Merny, la muchacha de
servicio: ...no ms dietas, por ejemplo. No quiero volver a comer ms
nunca esa mierda de pollo sin sal y a la plancha. Quiero aceite, quiero
mantequilla, quiero dulces...

No obstante, al final, en el momento definitivo de la separacin fsica, en
la sala de un hospital, padre e hijo se perdonan, se reconcilian y se
acompaan. En ese momento, a lo nico que le teme Javier Miranda, para
quien ya abrir y cerrar los ojos es un dolor, un esfuerzo por encima de la
misma humanidad, es a morir en silencio y solo, ese silencio y esa soledad
que fueron parte de su reaccin al conocer la noticia de ese horror
burocrtico que es la enfermedad, de ese peaje amargo por el que los dioses
no se ven obligados a transitar. Por eso, las manos de uno en las manos del
otro, le dice a su hijo que se quiere ir as, oyndolo hablar. A fin de
cuentas, la vida no es ms que una casualidad, tal y como se empean en
sealar algunos personajes de la novela.

La segunda historia, por su parte, tiene como protagonista a Ernesto Durn,
paciente de Andrs Miranda, pero que ya antes ha pasado por las manos de
otros mdicos y que incluso ha experimentado con las ltimas tendencias de
la denominada medicina alternativa: la homeopata amaznica, la sistmica.
Tambin fue operado sin instrumentos por un chino que se expresaba en
portugus en Maracay, muy cerca de un ro. Y por si esto fuera poco, una
hermana tarbesiana le impuso las manos a la altura del abdomen mientras los
dos estaban inspiradsimos rezando el rosario, todo lo cual revela que en
La enfermedad, a pesar de los temas que se tratan, la muerte para ilustrar
uno, el humor tambin se encuentra en muchas de sus lneas.

Ernesto Durn, quien se ha separado de su mujer y vive solo, es un hombre
que se siente profundamente enfermo, muy a pesar de que el famoso perfil 20
afirme lo contrario. Todo comenz con una supuesta laberintitis, la cual
fue curada por el especialista respectivo. No obstante, Ernesto Durn sigue
sintindose enfermo. A fin de cuentas, quin es el sujeto de la
enfermedad?, se pregunta no sin un asomo de razn. El doctor? O el
paciente?, all sentado en el fro consultorio, conversando de sus males
con alguien que a veces ni siquiera parece prestar atencin.

Una sensacin de fragilidad acompaa a Ernesto Durn. Una sensacin de
debilidad general lo agobia. Un escozor en la garganta es otro de sus
sntomas. Nuseas constantes, vmitos. Prdida del equilibrio, mareos.
Palidez, sbitas bajas de tensin. Sudoracin fra, descenso en la
temperatura del cuerpo. Su enfermedad lo lleva a ser despedido hasta de su
trabajo. Desesperado intenta comunicarse con su mdico, Andrs Miranda. Va
al consultorio y nada, le dicen que no est, que lamentablemente tiene una
emergencia o que est en un congreso y no va a atender a nadie durante los
prximos siete das. Lo llama por telfono y se lo niegan. Vive en la urbe,
mas su necesidad de comunicacin es tal que lo impulsa a buscar
obsesivamente la direccin electrnica de Andrs Miranda y empieza a
escribir distintos e-mails, los cuales son respondidos por la secretaria
del consultorio, de nombre Karina Snchez. Es a travs de la escritura como
medio catrtico y liberador que el personaje de Ernesto Durn logra
combatir su enfermedad imaginaria, la cual va ms all de la mera
hipocondra. Su paranoia, pues. As lo demuestran las siguientes citas:
...Hasta que esta maana, al despertarme, de pronto lo vi todo clarito. Me
hace falta escribirle, doctor. Aunque est decepcionado, aunque usted no me
lea, a pesar de todo me hace falta escribirle. Si me contesta, est bien.
Si no lo hace, tampoco importa. Que yo escriba es lo nico que me hace
sentir mejor, lo nico que en verdad necesito. Antes, yo crea que uno
escriba para los otros, para que otra persona leyera. Ya no estoy tan
seguro...

Al inicio de este apartado, sealamos que las dos historias la de la
enfermedad real y la de la enfermedad imaginaria tienen vasos
comunicantes, uno de los cuales es el mdico internista Andrs Miranda.
Otro es la urbe, la ciudad, ese espacio que es al mismo tiempo alegra y
penuria y que de acuerdo con Lpez Ortega (2005) est presente en buena
parte de la produccin literaria de Alberto Barrera Tyszka; no olvidemos
que se trata de un autor que perteneci, como ya se adelant, a Guaire y a
Trfico. Como tambin lo citadino, lo urbano se halla presente en otro
poeta generacionalmente contemporneo con Alberto Barrera Tyszka: Leonardo
Padrn.

Pero no se trata de cualquier ciudad. No se trata de un espacio geogrfico
impreciso, difuso. Se trata de Caracas, la ciudad capital de Venezuela, la
antigua sultana del vila, la ex ciudad de los techos rojos. Los personajes
de La enfermedad manejan por la congestionada autopista, transitan por la
avenida Francisco Solano y beben en sus clsicas tascas, suben al vila en
telefrico por la estacin de Mariprez o caminando por La Julia, Quebrada
Pajaritos, Cotiza. Suben para meditar sus cuitas. De hecho, hay una parte
en que el narrador seala que ese cerro que distingue a Caracas y que es su
esencia es como una especie de centro comercial al aire libre. En suma, la
ciudad es testigo de esos seres que llegan, pero tambin lo es de esos
seres que se van.

Sin embargo, as como Caracas es real, tambin lo es en cierta forma el
mismo pas. Andrs Miranda y su padre, Javier Miranda, se van hasta Puerto
La Cruz y toman el ferry con destino a Margarita. Pensaba Andrs que la
isla le ofrecera el momento para hablar, pero siempre se termina hablando
cuando uno menos se lo espera. A Ernesto Durn lo opera un chino que habla
portugus en un ro del estado Aragua, en las afueras de Maracay. De manera
tal que puede afirmarse que los personajes de la novela se mueven por
ambientes que existen y que son reales.

Ahora bien, otro elemento interesante del asunto y que se convierte en un
acierto, es que Barrera Tyszka logra intercalar, superponer o alternar
ambas historias de una forma tan natural y sin ningn tipo de rebuscamiento
o tecnicismo, que para el lector no resulta nada difcil ubicarse en los
diferentes momentos de las historias que se relatan y tampoco resulta nada
complejo entender que las dos tramas forman parte de una: la de La
enfermedad.



El dilema de Andrs Miranda

Tal como se ha sealado con antelacin, Andrs Miranda es uno de los
personajes ms importantes de la novela La enfermedad, puesto que sirve de
nexo a las dos historias ya descritas. Es el hijo nico de Javier Miranda,
un hombre de unos 69 aos aproximadamente. Su madre falleci en un
accidente areo cuando era an un nio, lo que motiva la fobia que los
Miranda le tienen a los aviones. Se encuentra casado desde hace casi quince
aos con Mariana, con quien tiene dos hijos.

Adems, es mdico internista de profesin, aun cuando en varios pasajes del
texto cuestiona su vocacin de mdico (...Apenas comenz a estudiar
medicina, Andrs Miranda entendi que su vocacin no era pura. De alguna
manera, siempre se sinti incompleto, no tena l la misma pasin
quirrgica que los otros estudiantes, le interesaban ms las lminas y los
microscopios que las sesiones prcticas, le gustaban ms los pizarrones que
los bisturs. Mientras sus compaeros de estudio se desesperaban, ansiosos,
deseando llegar al momento de la prctica, Andrs slo quera postergar ese
instante...). Podra decirse que su existencia es normal, comn, hasta que
recibe la noticia: su padre tiene cncer, lo cual sucede al inicio de la
novela.

Volviendo al ttulo de este apartado, el dilema de Andrs Miranda es muy
claro y se orienta hacia dos direcciones. En primer lugar, l que siempre
ha sostenido la tesis de que al paciente hay que hablarle con la verdad por
delante, defensor a carta cabal de la relacin de transparencia que debe
establecerse entre el mdico y el enfermo ahora se siente incapaz de
comunicarle o confesarle a su propio padre lo que tiene. Se siente
humanamente impotente, ya que no encuentra ni el momento oportuno si es
que ste existe, ni las fuerzas, ni las palabras para hablar.

Y en segundo lugar, l que siendo mdico internista se ha dedicado a lo
largo de su carrera a salvarle la vida a otros, o al menos a intentarlo,
ahora que sabe que su padre tiene cncer, no puede hacer absolutamente nada
por l. Sabe que es una sentencia que tarde o temprano se ejecutar sobre
la humanidad de su padre, incluso con consecuencias fsicas visibles. En
este punto, vale la pena mencionar que Javier Miranda, al enterarse de su
enfermedad e iniciar el tratamiento respectivo, empieza a ser consciente de
que su cuerpo ya no es su cuerpo, que en todo caso habita una estructura
daada. Por eso siente que las enfermeras, los mdicos y hasta su nuera
...no le hablan a l, conversan con su cuerpo, con ese otro al que hay que
tratar como a un nio idiota, con ese herido que apenas puede mantenerse en
pie, que muy pronto se derrumbar definitivamente....

Esta situacin de la que hemos venido hablando, el dilema de Andrs
Miranda, se refleja en las siguientes citas, tomadas del final de la
primera parte y de la segunda, respectivamente: ...Quizs en el fondo le
indigna verse tan dbil, tan incapaz de manejar la situacin. Lo ha hecho
tantas veces, con tanta otra gente, de maneras crueles, sin ninguna piedad,
adems. Sintiendo que haca lo correcto, que la franqueza deba ser
ticamente una de las armas de la medicina. En cambio, ahora se vea
enredado en un circo de infinitas postergaciones... ...De pronto siente
que la mano le pesa, que le cuesta sostener ese retrato [la tomografa] en
el aire. Cuntas placas como sta ha visto? Demasiadas. Cuntas veces se
ha enfrentado a imgenes tan definitivas? Hace mucho que perdi la cuenta.
Con el tiempo, slo se suman las personas salvadas, las excepciones. Los
muertos llevan su cuenta aparte, se suman solos...

El circo de infinitas postergaciones al que alude uno de los prrafos
anteriores se rompe cuando de regreso a La Guaira procedentes de Margarita,
en el ferry, con las luces del puerto visibles a lo lejos, con el olor de
ese mar que mientan Caribe, Andrs Miranda le confiesa a su padre, Javier
Miranda, que tiene cncer. Lo hace en voz baja, ...porque hay cosas que
slo pueden decirse en voz baja...

En resumidas cuentas, Andrs Miranda ni sabe ni se siente capaz de
enfrentar la situacin y tampoco como mdico puede hacer algo por la vida
de su padre. Esto demuestra que los mdicos no son dioses, que a lo mejor
lo parecen, pero son tan humanos como sus propios pacientes.

De igual modo, el personaje de Andrs Miranda siente miedo porque intuye
que la enfermedad del padre le quitar a los dos el privilegio de la
palabra, de la llamada por telfono, de la conversacin dominguera, de la
comida en el restaurante, de los mismos recuerdos familiares. A este
respecto, esta cita resulta ilustrativa: ...Por primera vez piensa que la
enfermedad puede quitarle a l y a su padre algo que jams pens: la
conversacin, la posibilidad de hablar. La enfermedad tambin est
destruyendo sus palabras...

En otro orden de ideas, tambin hay crtica social y mucha poesa en esta
novela. La segunda, a lo largo y ancho de las 168 pginas que conforman el
texto. Apuntamos algunas muestras: ...El silencio es un cuchillo que se
hunde en el pellejo de la tarde. Ninguno de los dos se atreve ya a abrir
los ojos... La frase ha sido tomada de la segunda parte, cuando ya el
viejo Javier Miranda conoce la verdad sobre su estado y recibe en su
apartamento la visita de su hijo. Otro ejemplo: ...El viejo se qued un
instante en silencio, como si le estuviera dando vueltas a la pregunta,
como si la pregunta fuera el hueso de un durazno bajo su lengua...

La primera, en el drama social de Merny, la muchacha de servicio que
trabaja dos das a la semana en el apartamento de Javier Miranda. Merny, la
que tiene dos hijos de un hombre que los abandon a todos y se regres a su
tierra natal, Barranquilla, en la costa colombiana. Merny, la que ahora
vive con un hombre que no es el padre de sus hijos, Jofre. Merny, la que
para llegar hasta su rancho tiene que subir cuatrocientos veintids
escalones. Merny, la que le coloc a sus hijos nombres que suenan a futuro,
a norte. Nombres nicos: Willmer, Yurber. Merny, la del resentimiento
reflejado en las pupilas. De algn modo, su drama social tambin es un tipo
de enfermedad de cncer presente en el pas y en buena parte de la
geografa latinoamericana.

De hecho, el escritor y el acucioso cronista poltico de cada domingo desde
1996, fundidos en un solo cuerpo y en una sola voz, apuntan: ...Andrs
recuerda ahora claramente esa ancdota (la vez en la que fue a llevar a
Merny a su casa porque uno de sus hijos se encontraba enfermo). Estaban en
plena campaa electoral. De regreso a casa, escuch unas propagandas
polticas en la radio. Haba llegado la hora de los pobres, gritaba el
candidato de turno, mientras arengaba en contra de los viejos partidos
polticos y prometa un nuevo paraso... De manera tal que la crtica
social queda servida, pues.

Para finalizar, me gustara formular una invitacin a los lectores para que
se adentren en el universo de La enfermedad, novela de corte intimista
tanto en su historia como en su lenguaje, que de alguna forma recuerda ese
magnfico relato de Laura Antillano llamado La luna no es de pan de horno,
con el cual esta caraquea gan el Premio del Concurso Anual de Cuentos de
El Nacional correspondiente al ao de 1977 (Rivas y Garca, 2006).

Alberto Barrera Tyszka, as como otros autores de la talla de Juan Carlos
Chirinos (El nio malo cuenta hasta cien y se retira), Juan Carlos Mndez
Gudez (Una tarde con campanas), Milton Quero (el padre de Nectario Medrano
Rodrguez, el viejo corrector de estilo que se enamora de una mujer casada
con un ganadero de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, de nombre
Misleidy Graterol de Urdaneta) y Federico Vegas (con esa expedicin a bordo
del Falke que tena como propsito el derrocamiento de Juan Vicente Gmez),
constituye una muestra fehaciente de que la literatura venezolana s existe
y de que la llamada renovacin de autores nacionales no es un asunto de
mera ficcin. Tampoco lo es la presencia de diferentes editoriales pblicas
y privadas interesadas en dar a conocer lo que aqu se hace en materia de
letras. Es una muestra, adems, de que algunos escritores del patio
empiezan a cosechar logros importantes dentro y fuera de nuestras
fronteras. Bien que vale la pena, entonces, leerlos. Es lo menos que como
venezolanos podemos hacer.



Referencias

  BARRERA TYSZKA, A. (2006). La enfermedad. Barcelona: Anagrama.
   Narrativas hispnicas.

  ECHETO, R. (2005). La literatura venezolana no va detrs del camin de
   la basura. En: Papel Literario de El Nacional. Caracas: Venezuela.

  EDITORIAL ALFA. Alberto Barrera Tyszka ganador del Premio Herralde de
   Novela. Disponible en: http://www.ficcionbreve.org (consulta en lnea:
   2006, noviembre 24).

  PERIODISTA DIGITAL. El venezolano Alberto Barrera Tyszka obtiene el
   Premio Herralde de Novela por La enfermedad. Disponible en:
   http://blogs.periodistadigital.com (consulta en lnea: 2007, marzo 11).

  EDITORIAL ANAGRAMA. La enfermedad. Disponible en:
   http://www.anagrama-ed.es/titulo/NH_402 (consulta en lnea: 2007, marzo
   11).

  GLOBOVISIN. La enfermedad de Alberto Barrera Tyszka ser publicada en
   francs. Disponible en: http://www.globovision.com/news.php?nid-49076
   (consulta en lnea: 2007, marzo 11).

  LPEZ ORTEGA, A. (2005). Novsima cuentstica venezolana: de la
   orfandad a la revelacin. En: Zona Trrida, 38. Revista de Cultura de
   la Universidad de Carabobo. Valencia: Universidad de Carabobo.

  MIRANDA, J. (1998). El gesto de narrar. Antologa del nuevo cuento
   venezolano. Caracas: Monte vila Editores Latinoamericana.

  MAYOBRE, E. (2006). La enfermedad. En: El Nacional, cuerpo A, pg. 8.
   Caracas: Venezuela.

  PACHECO, C., Barrera, L. y Gonzlez, B. (2006). Nacin y literatura:
   itinerarios de la palabra escrita en la cultura venezolana. Caracas:
   Editorial Equinoccio, Universidad Simn Bolvar.

  RIVAS, R. y GARCA, G. (2006). Quines escriben en Venezuela.
   Diccionario de escritores venezolanos (siglos XVIII a XXI). Caracas:
   Venezuela.

  SAINZ BORGO, K. (2006). La enfermedad de Barrera Tyszka lleg a
   Madrid. En: El Nacional, cuerpo B, pg. 10. Caracas: Venezuela.

** Jos Rafael Simn Prez
   tangente@cantv.net
   Docente e investigador venezolano (Altagracia de Orituco, Gurico,
   1972). Profesor, desde 1998, del Instituto Pedaggico de Caracas
   (http://150.187.142.39). Pertenece al Taller Literario Marco Antonio
   Martnez de dicha institucin. Cuentos suyos han sido publicados en la
   revista Para las Telaraas, rgano de publicacin del mencionado taller.
   Adems ha publicado el libro de cuentos Los prisioneros de Masala y
   otros relatos (2000).



=== Telfonos rotos, invitaciones ficticias, cafs imaginarios ============
=== Mara Anglica Franco Fras ===========================================

Me causa curiosidad indagar acerca del porqu de un fenmeno que vengo
experimentando: al recibir una espordica invitacin, de una u otra forma,
termina frustrndose y el compromiso nunca se lleva a cabo.

Aos atrs, una amiga se lamentaba del hecho de haber conocido a un tipo
sumamente encantador, la familiaridad entre ellos iba creciendo
recprocamente toda vez que se cruzaban por casualidad, hasta que un da le
pidi su telfono para invitarla al cine... No le qued ms remedio que
resignarse, luego de largas sesiones de espera, nunca veran una pelcula
en mutua compaa, pues el hombre jams la llam. Se sinti profundamente
desalentada, ya que l realmente le simpatizaba y al menos, crea que ella
tambin contaba en cierta medida con sus simpatas; sin nimos de hacer
castillos en el aire, pues no se conocan muy a fondo que digamos.

Con cierta antelacin, haba sobrellevado algo similar, por lo que me cuid
de otorgar mayor trascendencia tanto a los presuntos anfitriones como a las
invitaciones en s, inmersa en el torbellino de cosas que ataen a la
juventud. Tena tanto por vivir que no me iba a detener a gimotear porque
fulano o zutano no me llamaran. Ya en alguna ocasin haba llorado, al
cancelar una salida con alguien por ir con otro grupo cuyos miembros
masculinos prefirieron emborracharse en otra parte sin importarles que dos
compaeras y yo los esperramos engalanadas. Pese a que sospechaba que la
tal ida a rumbear no era ms que una invencin confabulada de una de las
brujas supuestamente invitadas, en virtud de sus dotes de arpa cuando
buscaba salirse con la suya; pasado el trago amargo, descubr que nadie
muere de pena moral porque lo planten. Como contraataque, la misma amiga
que esper la llamada de su amigo invisible, ide una estrategia adelantada
a esos tiempos: si nos quedbamos esperando a que nos llamaran para salir,
nos daran las mil y quinientas, as que nos bamos para la calle en grupo
de mujeres solas. As lo hacamos, y vaya que nos divertimos!

Durante unas vacaciones en Venezuela, se me devel en buena parte el
misterio relacionado con los nmeros telefnicos. Un popular personaje de
la farndula de la ciudad que visit, era bastante asediado por las mujeres
en sus das de soltero. Esa noche presenci cuando una peculiar mujercita
de cabellera rizada que responda al nombre de Coral (sinnimo de
corroncho en buen barranquillero), le pas un papel con su telfono.
Aclaro, no se si l se lo pidi o, simplemente, ella se lo dio para que la
llamara. Al entrar ambos al edificio donde me hospedaba, sac el papel del
bolsillo de su chaqueta, dicindome:

Ahora vas a saber qu es lo que pasa realmente cuando pedimos el nmero de
telfono... y arroj al depsito de basura a Coral y sus expectativas. Mi
pregunta es: si Coral no le gustaba, o no pensaba llamarla, para qu
represent semejante charada de bailar con ella y prodigarle mil
atenciones? No le hubiera dicho nada y se hubiese ahorrado la pena y las
explicaciones en caso de encontrrsela de nuevo! Cosa que siempre sucede,
es por eso que la gente se hace la loca para evadir a quienes le han
quedado mal. Esos miembros de la agremiacin que hermana a todos y todas
los que nunca cumplen ni aos y no estn en capacidad de comprometerse ni
siquiera a aceptar un vaso de agua por parecerles que tienen mucho que
perder, no siendo capaces de poner la cara y afrontar su incumplimiento,
cambindose de acera cuando se encuentran a la otra persona por la calle.
Esa revelacin me volvi escptica, pero la verdad?, adems de aprender
sobre la marcha que en ocasiones es bueno asegurarse de pedir una misma el
otro nmero de telfono como quien no quiere la cosa, tambin hay
invitaciones de las que una quisiera librarse, dependiendo de las
particularidades del caso y el talante de quienes las formulen.

En la niez y la adolescencia muchas veces se acude de mala gana a partes
donde no se es invitada por una misma, sino como deferencia hacia los
padres y otros familiares. Qued registrado en fotos, testificando la
negativa de asistir vestida de hawaiana a una fiesta de disfraces, a los
seis aos. Luego, cuando todava no tena edad para asistir a fiestas de
quince, logr librarme de un convite al que no slo la cumplimentada y yo
no nos conocamos bien y la mayora de sus invitadas eran ya unas
seoritas, mientras que yo apenas abandonaba los juegos infantiles. Una
emisaria consinti en excusarme aduciendo una repentina enfermedad, al
convencerla de la sinceridad del sentirme cual cucaracha en baile de
gallinas. La madre organizadora no se dio por vencida fcilmente: Dile que
se tome una pastilla todo solucionado, segn ella.

No tuve que tomar ningn remedio y pese a las aleccionadoras palabras
recibidas como parte del sermn acerca del deber de cumplimiento de los
compromisos que conlleva la vida en sociedad, no fui. No me senta lista
an y agradezco no haber sido conminada a hacerlo. Cuando lleg el momento
de ser quinceaera, lo aprovech hasta que me supo a cacho.

En el intento por crear lazos por cuenta propia, es factible encontrarse
con cosas que desconciertan. Un par de aos atrs, conoc a un grupo de
gente con la que se gener una empata bastante profunda. Gente
maravillosa, de esa que no se conoce con frecuencia, porque al vivir
inmersos en nuestras realidades paralelas, es factible que puedan pasarnos
desapercibidos o nos parezcan raros. Cabe anotar que a travs de ellos he
conocido a otras personas que me han aportado a su manera algo
significativo. Desde el principio se presentaron tropiezos, cuando me
invitaban a algo, no poda quedarme. Mgicamente, cualquier acercamiento
posible era torpedeado, llegando a pensar que estaba siendo vctima de un
extrao caso de saladera aguda.

De ah fue donde surgi el primero de una continua racha de cafs
imaginarios, por lo menos, el primero que recuerdo.

Conoc a una fotgrafa parecida a una de mis conos musicales (Andrea
Echeverri) y congeniamos casi de inmediato. Contactndola pasado cierto
lapso prudencial por no habernos tomado el susodicho caf, le solicit la
cotizacin de unas fotos. Habiendo visto su trabajo, lo consider el ms
indicado para mis requerimientos. Concertamos una cita para un viernes
antes del medioda en su edificio. La noche antes sufr un percance en un
pie, pero por encima de ese obstculo, fui a buscar media docena de
brownies para llevar como presente al visitar por primera vez su
apartaestudio fotogrfico.

El pie empeor, obligndome a cancelar la reunin a la que no slo quera
ir, sino que necesitaba encargar el trabajo. Como era de esperarse, termin
quedando sin fotos y con una caja de Patricia Bern llena de deliciosos
brownies cubiertos de almendras a los que no se les hincara diente alguno
por el momento. No obstante, no iban a desperdiciarse, eso s que no.

Hace tiempo no la he vuelto a ver, supongo que se mud de regreso a su
metrpoli, por lo que el cafecito como ella misma le llamaba acompaado
de brownies, qued para una prxima reencarnacin.

El ao pasado recib un valioso consejo de una persona que tuvo un enorme
gesto de gentileza conmigo. Siempre apreciar lo que hizo. Me pareci
razonable corresponderle. Venciendo la timidez que produce la falta de
confianza fundada en la poca continuidad en el trato, le hice una peticin
sin agendas ocultas. Dado que las palabras vuelan y lo escrito permanece,
me atrevo a consignarlo aqu, apoyada en la transparencia de mis
intenciones... Esta persona me simpatiza, con o sin caf de por medio. Slo
intent conocer ms a alguien que siempre fue accesible y en sus acciones
ha primado la generosidad.

Varios meses despus, nos encontramos de improviso y me inform de un
evento al que me habra gustado ir, pero al cruzrseme asuntos de trabajo,
me fue imposible. Estamos a mano pens, no sin un poco de desilusin.
Culpo al bad timing. En pocas en las que la indiferencia y falta de
solidaridad para con el prjimo estn a la orden del da, no deben
olvidarse las amabilidades, mas si las ofensas. Que la vida nos vuelva a
reunir... Por qu no?

Tal vez estos impulsos atiendan al calor del instante, creo que son
atribuibles a dejarse llevar por una naciente ola de simpata momentnea o
de una identificacin circunstancial con el otro. Quizs se dice lo que ese
otro nos transmite que desea escuchar, o buscamos sentirnos bien en nuestro
fuero interno haciendo lo posible por complacer a los dems, sin pensar en
lo que objetivamente implica establecer un vnculo, siquiera de amistad...
imaginen si fuese de otra ndole! Se torna ms difcil allegarse a medida
que se profundiza.

Comprendo que al estar en presencia de lo desconocido, o ante desconocidos,
se presenten las consabidas reservas, pero de otro modo... cmo se llega a
conocer a los dems? Hay que dar segundas oportunidades deca mi amiga
Olga, por complicado y espinoso que parezca. La precisin de las palabras
de Virginia Sirtori Gual, en su artculo Bajo el signo de Eros
(psicoanlisis, tica y cultura), nos lleva a reflexionar sobre la
relatividad de experimentar escrpulos y reticencias al involucrarnos con
otras personas: Una de las grandes causas de dolor para el ser humano, es
su fracaso en el campo de las relaciones humanas. Nuestra decepcin frente
a los perjuicios que comnmente nos causan nuestros congneres, alcanza hoy
niveles considerables, y no es exagerado afirmar que, generalmente, la
desconfianza es la constante en casi todas nuestras relaciones. Refugiados
en crculos cada vez ms pequeos, reducidos a unos cuantos amigos, la
pareja y la familia, notamos que ni aun all estamos a salvo, o que quizs
son ellos, las personas que ms amamos, la fuente de nuestras mayores
preocupaciones en este campo. Triste, pero cierto.

Viendo la situacin desde otro punto de vista, cuando algo va a suceder
para bien o para dejarnos lecciones, sucede sin tanto aspaviento. En enero
tuve una cita sin invitacin formal con un amigo que estaba de paso. Me dio
su nmero de celular para ponernos de acuerdo sobre la hora y el lugar del
encuentro. Aconteci en los das del Festival de Msica Clsica. Esperamos
la hora del concierto al aire libre sentados en una banca en la Plaza de
Bolvar, conversando y rindonos. Al final, no hubo concierto pero
disfrutamos de un buen rato. Pasada la media noche, calabaza, calabaza,
todo el mundo para su casa. Sin duda, fue una buena experiencia.

Cierto o no, en mi concepto, todas estas particularidades, entre ellas la
amistad, deben fluir naturalmente. Una tarde en Bogot, mientras iba en una
buseta por el Parque Nacional, son mi celular y me preguntaron: Nos
tomamos un caf? sin ms ni ms. Colette hizo contestar, carente de
malicia y henchida de irreverencia, a la colegiala Gigi, para escndalo de
su madre y abuela quienes consternadas le niegan categricas el permiso por
exponerse a quedar etiquetada, cuando su aspirante a benefactor precedido
por su cuestionable reputacin, Gastn Lachaille, la invita a comer a los
Rservoirs: Pero si es el tito Gastn, no creo que haga falta
desencuadernarse tanto!

Ahora, si se es de aquellos que consideran que s hace falta
desencuadernarse, en adelante, al igual que cuando se va a firmar un
contrato de telefona celular, lea bien la letra menuda antes de cerrar el
negocio, digo, de aceptar la invitacin, aunque no quiera hacer un desaire
a alguien, puede evitar oportunamente caer en la trampa de la costumbre
generalizada de que le pidan cuota para las fiestas y del mal gusto de las
lluvias de sobres cuando su contenido no est destinado a obras benficas;
prcticas causantes de llanto y crujir de dientes en ms de un damnificado.

Estas colectas tienden a distorsionar el espritu de camaradera,
ocasionando vergenzas al tasar errneamente el hipottico valor de quien
realiza el obsequio, poniendo en evidencia su facilidad o estrechez
econmica sobre el desinters que debe primar entre amigos.

La solucin eficaz a la que recurri un ingenioso, fue regalar un solo
billete de 1 dlar. Fue criticado, pero eso fue lo que dio.

Si quien nos invita nos cae en gracia, debemos recordar no tomar la
invitacin literalmente, puede que slo lo estn haciendo por quedar bien;
mas es correcto conservar la buena fe. Si se da, OK, si no, no ha pasado
nada. Entre tanto, propongo dos alternativas para ayudar a materializar
cafs imaginarios:

Cuando se vaya a enviar una encomienda para algn familiar o conocido que
viva fuera, regale caf empacado. Esto obviar la distancia que impide
compartirlo en persona. La otra, visitar el nuevo local de Juan Valdez en
la Plaza de los Estudiantes, hacindose de odos sordos a las protestas de
los contradictores y disfrutar un granizado en la propia compaa,
entretenindose observando la disertacin profesor universitario rodeado de
sus alumnos situados en la mesa contigua, o aguardando el prximo paso de
la airada clienta que se queja de la falta de rapidez en el servicio,
amenazando con escribir un informe poco lisonjero en el libro de
visitantes. Vale la pena hacer espacio para detenerse y oler el caf. A
todas estas... no tomo caf, sino t, queridos! Tiempo para jolgorios y
epifanas, habr de sobra.



Referencia bibliogrfica:

  SIRTORI GUAL, Virginia. Bajo el signo de Eros (psicoanlisis, tica y
   cultura). En: Trans-formacin. Revista de la Facultad de Ciencias
   Sociales y Humanas. Universidad Tecnolgica de Bolvar. Nmero Uno. Mayo
   de 2005. Cartagena. P. 84.

** Mara Anglica Franco Fras
   mfrancofrias@yahoo.es
   Abogada colombiana (Cartagena, Bolvar, 1974). Egresada de la
   Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co). Ha publicado
   relatos y artculos en Semana (http://www.semana.com), Letralia
   (http://www.letralia.com), Destiempos (http://www.destiempos.com),
   Revista Literaria Remolinos (http://es.geocities.com/revista_remolinos)
   y Caasanta (http://www.canasanta.com). Mantiene una bitcora personal
   en http://mariafrancofrias.blogspot.com.



=== La noche es la madre del da. Eric Johan Stagnelius ===================
=== Omar Prez Santiago ===================================================

Malm, esa hermosa ciudad escandinava de viento infame, me adopt, a
comienzos de los aos 80, con su calculado cario y conjeturada frialdad.
La ciudad de mi exilio que yo inicialmente abominara, sin saber que lo que
yo necesitaba era amor.

Inicialmente no me diverta el viento fro y miraba con sospecha la
amabilidad de su gente. En realidad nada me pareca compasivo.

Hasta que la ciudad me present a unas de sus hijas en la antigua taberna
Tv Krgare (http://www.bullen.nu), en la calle Storgatan.

Pasan los aos y pasan los aos y ah cmo aoro esa cantina de barrio,
llamada coloquialmente Bullen.

Y as la ciudad permiti que yo me entendiera con ella.

Un da la mujer me llev de copas por el largo bulevar cosmopolita de
Copenhague. Y aprend que lo aun mejor de Malm es la vecindad con
Copenhague, la luminosa capital de Dinamarca. De vuelta nos sentamos en uno
de los bares del ferry que cruzaban el estrecho, y saboreo un bocadillo de
pescado libado con cerveza, sabiendo que all en la oscuridad se encuentra
el mar helado y gris. Entonces, entend, abrazado a esa sueca linda, que la
vida me haba dado una oportunidad (nueva).

Era ya imposible que yo no me entendiera con esa ciudad.

No haba vuelta atrs.

En eso pienso ahora cuando lectores del diario Expressen
(http://www.expressen.se/kultur/1.727981) han elegido el mejor poema
escrito en sueco. Se llama Amigo, en tiempo desolado y lo escribi el
romntico de Erik Johan Stagnelius (1793-1823).

Sabemos poco de Eric Johan. Vivi slo 30 aos, pero le bastaron para
quedar para siempre en la literatura sueca. Era un bebedor, un consumidor
de opio y lo acusan de haberse comportado como un cerdo. Nada de eso puede
obviar el simple hecho de que Stagnelius es un poeta inmortal y uno de los
poetas clsicos suecos. Es autor de poemas (Vladmir el Grande, 1817;
Lirios en Sarn, 1822) y dramas (Los mrtires, 1822; Las bacantes, 1822).

Amigo, en tiempo desolado es un poema elegiaco, que nadie ha traducido al
espaol, hasta donde yo s. Creo que los suecos eligen este poema, pues en
el fondo, detrs de sus fachadas algo altivas de Ikea y Hennes Mauritz, no
han perdido algo de su popular o campesino romanticismo mstico.

La noche es la madre del da (snscrito div, es decir dios, es decir luz)

      Amigo, en tiempo desolado

      Amigo, en tiempo desolado, cuando tu alma se cubre de sombras
      Cuando en hondo abismo, mueren memoria y sentido
      La idea vacila entre sombras de formas y delirios,
      El corazn no puede suspirar, y el ojo ya no llora;
      Cuando cubierta de tinieblas tu alma cae en alas de fuego,
      Y t a la nada, con miedo, sientes bajar de nuevo,
      Dime, quin te salva entonces? Quin es el ngel amable,
      Que tu alma ordena y da belleza otra vez,
      Que construye de nuevo tu mundo derruido, restaura el Altar
      cado, y enciende all la llama con mano sagrada?
      Slo la esencia potente, que nace de la eterna noche
      Besa de vida al serafn, despiertan a los soles a la danza.
      Slo la palabra sagrada, que grit a los mundos: Existe
      Y cuya viva energa a los mundos an mueve.
      Por eso, algrate, oh amigo y canta en la oscura pena:
      La noche es la madre del da, el Caos es el vecino de Dios.

** Omar Prez Santiago
   omarperez@terra.cl
   Escritor chileno, ha publicado los cuentos Memorias erticas de un
   chileno en Suecia, las novelas Negrito no me hagas mal, Malm r litet
   (Suecia) y Trompas de Falopio junto a Gabriel Calds; tambin ha escrito
   guiones para pelculas, como La novia de Borges y Plikten.



=== Novelas y sexualidad: la madurez de Vargas Llosa ======================
=== Ren Flores Agreda ====================================================

Continuamos con la revisin de algunas novelas del escritor peruano, no
explcitamente erticas, como s lo es por ejemplo, El elogio de la
madrastra.

Se trata de creaciones a las que el literato da vida en su etapa de madurez
vital, poca en que MVLl podra haberse ya documentado y pensado para mejor
acercarse a una de las dimensiones centrales de la naturaleza humana.
Revisemos en seguida las novelas La ta Julia y el escribidor, Quin mat
a Palomino Molero?, Pantalen y las visitadoras y La fiesta del chivo.



La ta Julia: erotismo o ensayo y error?

En la primera parte de la novela, publicada en 1977, cuando el escritor era
un hombre maduro, de 41 aos, cuenta las relaciones entre un individuo
misntropo, marcado por un trauma de la infancia (a su nico hermano se lo
comieron las ratas), Federico Tllez, y la mujer con la que se casa, Zoila
Saravia. La conoce y escoge a travs de una agencia matrimonial y
establecen una relacin de amo y sierva.

De la noche matrimonial de la pareja, Mario Vargas Llosa (MVLl) anota los
problemas de la primera relacin sexual. Extractos: La inexperiencia
ertica de los cnyuges determin que la consumacin del matrimonio fuera
lentsima, una serial en la que, entre amagos y fiascos, por precocidad,
falta de puntera y extravo, los captulos se sucedan, ...
Paradjicamente, ... doa Zoila perdi primero la virginidad (no por vicio
sino por estpido azar y falta de entrenamiento de los novios), heterodoxa,
vale decir sodomticamente" (p. 174).

La experiencia frustrante queda reducida para el narrador al hecho fsico y
no atiende los aspectos emocionales de la situacin. Una serie de sucesos
de gran riqueza afectiva en la vida de los actores y dramtica en la
clnica mdica se resuelve con referencia a hechos puramente mecnicos.

Estos personajes aparecen entonces como seres robotizados, participantes de
un intercambio en que lo que prima es el tiempo, el ensayo y error, la
geometra, pero la experiencia humana no se vislumbra por algn lado.

En otro momento la novela toca el caso de una muchacha que, luego de un
trauma, queda embarazada de su hermano y da lugar a que el joven con quien
aqulla se iba a casar la abrume con su rechazo. A raz de este suceso la
muchacha adopta un comportamiento masculino (juega ftbol con habilidad y
se confunde con los hombres) (ps. 337 y sigs.). Da la impresin de que se
tratara de un cambio de identidad sexual, aunque no describe el caso lo
suficientemente para presumir un diagnstico mdico de rol genrico.

Aparte de la mayor rareza de un cambio mujer-hombre comparada con
hombre-mujer, es seguro que no puede haber un cuadro de modificacin
genrico en esas circunstancias, tal como lo presenta el novelista.

Podra ser un recurso para la ficcin aunque sospechamos que ms parece
merma de instruccin o una manera ligera de administrar lo ertico. El
drama de origen puede ser usual: incesto y rechazo del amante; no as la
reversin de la identidad, y en todo caso el escritor tampoco es un
cronista policial.



Intimidad de la pareja

Lo ms interesante resulta, sin embargo, la confesin autobiogrfica de la
relacin amorosa con la ta Julia. Asistimos a una descripcin de las
peripecias que pasan los enamorados, rica en detalles, pero hurfana de
intercambio personal, conflicto real o poesa (ps. 149 y sgtes.). Aunque
alguna vez se ocupa, es cierto, de las incidencias afectivas de la relacin
entre los enamorados: dudas, celos, clculos, contactos fsicos tiernos y
extremos psicolgicos, entre la ta Julia y el protagonista, Mario (caps.
VII y IX).

Luego sorprende con la descripcin de las caricias ntimas con su futura
esposa el da antes de casarse, cuando l y la novia esperaban en el cuarto
de un hotel. MVLl tena 40 aos y era ya un famoso escritor. El desliz slo
se puede explicar por el deseo de impactar al lector, ya que no agrega nada
al relato, o acaso un intento de respuesta a la visin inicial que tuvo de
la sexualidad: primaca de la fisiologa y descuido de la persona.

Encontramos prrafos inusitados, por tratarse de personajes que se amaron
realmente: mientras bailbamos mis labios se hundan con morosidad en su
cuello, mi lengua entraba a su boca y sorba su saliva, la estrechaba con
fuerza para sentir sus pechos, su vientre y sus muslos, y luego, en la
mesa, al amparo de las sombras, le acarici las piernas y los senos (p.
239) y Medio ciego de felicidad y de deseo, acarici el cuerpo de la ta
Julia con manos inexpertas y vidas, primero sobre la ropa, luego
desaboton su blusa color ladrillo, ya arrugada, estaba besndole los
senos, cuando unos nudillos inoportunos estremecieron la puerta (p. 363).



Desazn evidente

Pero la que fue su esposa, protagonista involuntaria del acceso pblico a
estos pasajes, la seora Julia Urquidi Illanes, en el libro Lo que
Varguitas no dijo, 1983, hace amargas reminiscencias de la vida con el
escritor y declara, respecto al aspecto ms personal de su relacin: Me
hizo mucho dao y me dio mucha clera que Mario en particular escribiera
sobre nuestra ntima y adelantada noche de bodas. Pens que era muy
nuestro, que nadie tena por qu saberlo, no es que me avergonzara, ni
mucho menos, no, nada de eso, el amor no es una vergenza, pero s el
respeto a uno mismo y a lo que se am (p. 294).

Por dems, en carta del 15 de julio de 1977 que la seora Urquidi dice que
Vargas Llosa le envi, ste habra declarado: Muchas veces, en estos aos,
mientras escriba o correga la novela, tuve la tentacin de escribirte,
para comunicarte lo que estaba haciendo, pedirte autorizacin, para hacer
algo que es sin duda, en cierta forma, una profanacin a la intimidad...
Pero no lo hice por una profunda cobarda, pues qu hubiera hecho si
tomabas a mal la idea y me pedas que no perseverara en ella? Estaba ya
demasiado avanzado el libro... (p. 292).



Quin mat? El sexo como reflejo

En Quin mat a Palomino Molero?, MVLl reincide en una libido estancada en
el reflejo gentico. Basta citar los siguientes pasajes: Sus movimientos,
[se est refiriendo a Adriana] rpidos y despercudidos, levantaban a veces
el ruedo de la falda por sobre sus rodillas, dejando entrever el muslo
grueso y aguerrido, y, cuando se inclinaba a recoger la basura, descubran
el comienzo de sus pechos, sueltos y altaneros bajo el ligero vestido de
percala. Los ojitos del oficial no perdan un movimiento de la duea de la
fondita y brillaban con luz codiciosa (p. 25); No s qu hace, pero la
verdad es que cada da est ms rica y ms hembra (p. 26); Sabes cul es
la diferencia entre una gorda y una mujer bien despachada, Lituma? La gorda
es fofa, chorreada, blanduzca. Tocas y la mano se hunde como en un queso
mantecoso. Te sientes estafado. La mujer bien despachada es dura, llenita,
tiene lo que hace falta y ms. Todo en el sitio debido. Est bien
distribuida y proporcionada. Tocas y resiste, tocas y rebota. Hay siempre
de ms, de sobra, para hartarse (p. 72).

Pura experiencia sensorial, estmulos fsicos, provocando el deseo,
descripcin gruesa del cuerpo; es decir superficialidad e imaginacin
disminuida.

Pero, llamativamente, cuando alude a la relacin amorosa, bruscamente el
relato se abrevia: El guardia observaba a la muchacha y trataba de ver, a
su lado, a Palomino Molero. Estaban cogidos de la mano, se decan cositas
tiernas mirndose embebidos a los ojos. Ella, pestaeando como una
mariposa, le susurraba en el odo: Cntame, anda, cntame algo bonito 
(p. 96). Llegado el momento del sexo personalizado, el escritor se inhibe,
la creacin se agota. Detenido en la descripcin fsica no hay lugar para
la duda, esperanza, temor y dems emociones propias del amor.



La fiesta: una violacin genital

La misma posible dificultad de una propuesta de sexualidad integrada se
puede apreciar en el texto de otra de sus novelas: La fiesta del chivo,
2000.

Encontramos las siguientes expresiones: En New York, ya ni los latinos,
dominicanos, colombianos, guatemaltecos, miran as. Han aprendido a
reprimirse, entendido que no deben mirar a las mujeres como miran los
perros a las perras, los caballos a las yeguas, los puercos a las puercas
(p. 18). Su trato sensorial perceptivo es evidente en este prrafo. La
respuesta inmediata al estmulo sensorial despojada de erotismo, la
ausencia de imaginacin que de forma a la reaccin conduce al
empantanamiento del sexo en un mero reflejo mecnico. El trmino
reprimirse, que usa, es significativo de la contencin del impulso y no
de la visin humana del otro.

Algo parecido podemos hallar en situaciones perifricas que tangencialmente
tocan al sexo y donde hace gala de su desenvoltura narrativa. Veamos:

Crees que no he pensado en eso, Manuel?

El embajador alz los hombros.

Se me acaba de ocurrir al ver lo linda que se ha puesto repiti. El jefe
aprecia la belleza. Si le digo: Cerebrito quiere ofrecerle, en prueba de
cario y de lealtad, a su linda hija, que es todava seorita, no la
rechazar. Yo lo conozco. l es un caballero, con un tremendo sentido del
honor. Se sentir tocado en el corazn. Te llamar. Te devolver lo que te
han quitado. Uranita tendr su porvenir seguro. Piensa en ella, Agustn, y
sacdete los prejuicios anticuados. No seas egosta (p. 344). En este
prrafo se nota la falta de refinamiento para profundizar en el tema. La
aberracin de Trujillo no da lugar a ninguna exploracin del atractivo
nbil de la joven y el significado psicolgico del encuentro.

Luego: Te sorprender lo que voy a decirte, Cerebrito exclama Manuel
Alfonso, con dramatismo. Cuando veo una belleza, una real hembra, una de
esas que te viran la cabeza, yo no pienso en m. Sino en el Jefe. S, en
l. Le gustara apretarla en sus brazos, amarla? Esto no se lo he contado
a nadie. Ni al Jefe. Pero, l lo sabe (p. 345). Este prrafo, sobre los
intereses condenables del dictador, incide en lo mismo: cuando veo... una
real hembra... ya no pienso en m, la sexualidad en sus formas ms
exteriores.

MVLl opta deliberadamente por la fragmentacin, en otro prrafo del mismo
libro: De nada, Urania. Eras an una nia, cuando ser nia quera decir
todava ser totalmente inocente para ciertas cosas relacionadas con el
deseo, los instintos y el poder, y con los infinitos excesos y
bestialidades que esas cosas mezcladas podan significar en un pas
modelado por Trujillo (p. 351 ). Slo se trata de infinitos excesos y
bestialidades, que indirectamente el autor desaprueba, pero la historia
queda cercada por el desborde instintivo, ausentes los significados
psicolgicos y espirituales. La desproporcin y la asimetra del encuentro
de la nia y el viejo desbordan en significados que el novelista no percibe
o no sabe cmo abordar. La novela recrea la violacin en su vertiente
genital.



Pantalen

En Pantalen y las visitadoras, 2002, dado el argumento un sistema de
visitas de prostitutas a las guarniciones de la selva hay abundantes
menciones a la cuestin sexual. Son ms bien descripciones parciales de
contactos comunes y/o caracterizaciones con el uso de trminos populares
bien conocidos y/o identificacin de los personajes con actitudes,
creencias o mitos difundidos en la poblacin general.

Algunos ejemplos: A Florcita la agarraron dos uniformados viniendo de la
chacra y se la montaron en plena trocha... (p. 10); Nada, por la maldita
falta de hombres... Entonces los que no se la corren, pierden los estribos
y a la primera copita de anisado se lanzan como pumas sobre lo que se les
pone delante (p. 14). No hay entonces ningn tratamiento novedoso y menos
reflexin original. Tampoco aparece la experiencia humana como un todo. Dos
montaron a una mujer, el erotismo compartido ausente. El impulso liberado
a travs del frotamiento fsico. El sexo es exhibido a travs de la novela
como una necesidad fisiolgica sin carga ertica ni valor espiritual.



Sumario

En los aos de su madurez MVLl descubre con aturdimiento su propia vida
amorosa en La ta Julia y el escribidor. Luego, en sus siguientes novelas
Quin mat a Palomino Molero?, Pantalen y las visitadoras y La fiesta
del chivo se confirma el temor de ciertas limitaciones en la
administracin imaginativa de la sexualidad.

Contina, ms bien, detenido en el substrato fsico: estmulos erticos
universales, respuestas inmediatas sin intermediacin, ausencia de las
implicancias psicolgicas, sociales y culturales.

A qu se debe esta opcin del escritor? Desinformacin? Sospechamos que
algo tiene que ver la seleccin de sus lecturas, Money y Fausto-Sterling,
por ejemplo. En sntesis, en estas novelas, propias de la edad madura del
escritor, se mantiene en lo que toca a la sexualidad una disposicin para
desarrollar el lado biolgico en desmedro del humano y valorativo.

      (Del libro indito Vargas Llosa o la sexualidad menoscabada).



Bibliografa

  URQUIDI ILLANES, J. Lo que Varguitas no dijo, Editorial Khana Cruz, La
   Paz, 1983.

  VARGAS LLOSA, M. La fiesta del chivo, Alfaguara, Madrid y Lima, 2000.
   . La ta Julia y el escribidor, Seix Barral, Barcelona, 1977.
   . Pantalen y las visitadoras, Peisa, Lima, 2002.
   . Quin mat a Palomino Molero?, Peisa, 1996.

** Ren Flores Agreda
   rflores@terra.com.pe
   Mdico psiquiatra peruano (Lima, 1936). Ha publicado trabajos en las
   reas de salud mental, drogas, sexualidad y educacin mdica. Fue
   presidente de la Sociedad Peruana de Sexologa y de la Sociedad Peruana
   de Sexologa Mdica.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Jaime Manrique Ardila =================================================
=== Las palabras tambin quitan la sed      John Jairo Junieles =========

      Entrevista con el escritor colombiano, residente en Nueva York, Jaime
      Manrique Ardila, ganador de International Latino Book Awards 2007,
      con Nuestras vidas son los ros (Novela, Alfaguara, 2007).

Cuando lemos su novela breve El cadver de pap, descubrimos la voz
escurridiza y alucinada de una sombra, que pareca gritarnos desde un avin
en llamas. El tiempo ha pasado, leemos hoy a Manrique, y descubrimos
alguien nuevo, sobreviviente de s mismo, que se redime aporreando teclas;
con la sospecha temblorosa que su vida tambin la escribe alguien, desde
alguna parte.

Su ltima novela, Nuestras vidas son los ros (Alfaguara, 2007), fue
escrita originalmente en ingls bajo el ttulo Our lives are the rivers,
fue galardonada el pasado 31 de mayo como la mejor novela de ficcin
histrica en los International Latino Book Awards 2007. El premio,
concedido en Nueva York durante Book Expo Amrica 2007, la feria editorial
ms importante de los Estados Unidos, fue otorgado por Latino Literacy Now,
una fundacin sin nimo de lucro que promueve la excelencia literaria
dentro de la comunidad de habla hispana en ese pas.

Si Vargas Llosa tiene su Flora Tristn, Manrique Ardila ha descubierto para
nosotros a una insospechada Manuela Senz. Esta novela, ambientada en la
geografa de los Andes, narra la conmovedora vida de Senz, la clebre
amante de Simn Bolvar. En la obra, Manrique muestra todas sus facetas: la
de criolla adinerada, talentosa espa, adltera convencida, atea y
consejera y confidente del Libertador, que con su uniforme de coronel y
botas charoladas con espuelas de oro sigui a su amante en el campo de
batalla.

Manrique ha fraguado en esta novela un inolvidable personaje de ficcin
extrado de la Historia, recordamos entonces a Oscar Wilde: Ser sugestivo
en la ficcin tiene mayor importancia que un hecho. Sin caer en
maniquesmos simplistas y erudiciones histricas prescindibles, Manrique
trastoca la esttica de la novela histrica. En su novela el dato histrico
y la ficcin (lo real que parece mentira, la ficcin que parece real) se
avienen, se complementan, cumpliendo el sueo de Balzac, segn el cual la
novela es la historia privada de las naciones. Esta novela de Manrique
tiene sed de absoluto. Su escritura es un intento por asir algo de lo
absoluto de la experiencia humana; evidenciar las contradicciones de un
alma. Las situaciones narrativas estn organizadas en beneficio de la
lgica literaria persuasiva, y las tensiones dramticas. Hay captulos
donde es notable la progresin inadvertida hacia estados de nimo, en donde
acompaamos a los personajes en su travesa vital, como si fuera tambin
nuestra hazaa: hay belleza implcita en esa experiencia leda.

Nacido en Barranquilla, Colombia, en 1949; Manrique Ardila recibi el
Premio Nacional de Poesa Eduardo Cote Lamus en 1975 por su primer libro,
Los adoradores de la luna. Tambin public Notas de cine: confesiones de un
crtico amateur. En ingls, es el autor de las novelas Colombian Gold
(1983), Latin Moon in Manhattan (1992, Luna latina en Manhattan, Alfaguara,
2003) y Twilight at the Equator (1997). Entre sus poemarios se encuentran
Mi noche con Federico Garca Lorca (1995), Mi cuerpo y otros poemas (1999)
y Maricones eminentes (Alfaguara, 2000). Manrique ha recibido numerosos
premios y honores. En el 2000 le fue otorgada una beca de la Fundacin John
Simon Guggenheim. Reside en Nueva York desde 1980. Ha enseado en New York
University, The New School for Social Research, Mount Holyoke College y
Columbia University. Este es un breve dilogo con el escritor.

Su novela El cadver de pap, as como su traduccin de poetas suicidas
norteamericanos, fue importante para muchos escritores. Su libro abri
ventanas hacia sensibilidades estimulantes, y expresiones de vanguardia.
Qu significado tienen para usted esos trabajos?

El cadver de pap lo escrib cuando tena veinticinco aos; las
traducciones de poesa las haba comenzado unos aos antes. Las
traducciones fueron mi educacin, mi aprendizaje, como poeta. Sin ellas, no
creo que hubiese acabado escribiendo poesa, pues antes de hacer
traducciones mis primeros versos eran horripilantes. Y no exagero.

El cadver fue elogiado por escritores de la talla de Manuel Puig, Severo
Sarduy y Luisa Valenzuela. Fueron las palabras de aliento de estos
novelistas las que reforzaron mis ilusiones de aspirante a novelista.

Qu lecturas han sobrevivido al tiempo, y cuya relectura se ha convertido
en una necesidad?

En los ltimos aos me he dedicado a escribir novelas que exigen
investigacin. As que me toca leer muchos libros de historia y biografas.
Me queda poco tiempo libre para leer ficcin por placer. Acabo releyendo
los libros que enseo; por eso trato de ensear los libros que quiero
re-releer. Las grandes novelas nos exigen ms de una sola lectura. Cada vez
que se presenta la oportunidad releo los clsicos de Dickens, Jane Austen,
Flaubert, Turgenev, Dostoyeski, Tolstoi, Cervantes, Shakespeare, Willa
Cather, Eudora Welty, Melville, Borges, los ensayos de George Orwell,
Virginia Woolf, Susan Sontag, Pauline Kael, Hazlitt. Y releo muchos poetas
especialmente Elizabeth Bishop, y los poetas del siglo de oro espaol, de
quienes nunca nunca me canso. Slo considerara la poesa como una
necesidad personal, como una fuente que siempre me refresca, me quita la
sed y me da fuerzas.

Qu temas, o preocupaciones, considera constantes en su obra, y qu
races u orgenes intuye o reconoce?

La liberacin de las convenciones tiranizantes, el humor, las
preocupaciones sociales, el esperpento, la importancia del entorno en la
vida de mis personajes, la creencia de que la literatura no es un juego de
saln sino un instrumento para llegar a conocernos, la autobiografa, la
sexualidad como una fuerza liberadora, todas esas son constantes en mi
escritura. Las races de mi poesa son ms fciles de detectar: Cavafis,
los poetas del siglo de oro espaol, Sylvia Plath, Keats, Wordsworth,
Cernuda, Delmore Schwartz, esos poetas fueron mi inspiracin cuando empec
a escribir. En los ltimos aos me ha afectado mucho la poesa que el
norteamericano Stanley Kunitz escribi en su vejez.

Su vida fuera del pas, durante tantos aos, ha influido o condicionado
la perspectiva personal sobre su lugar de origen, el Caribe colombiano?

El impacto ms grande de mi permanencia en el extranjero es ms obvio en
el idioma que he escogido para expresarme en los ltimos veinte aos. He
escrito ms en ingls, mi lengua adoptiva, que en castellano. Vivir en el
exterior me dio permiso para no autocensurarme, para hablar sin tapujos, ni
miedo. Creo que Nueva York (donde llevo treinta aos viviendo) me ha dado
una perspectiva universal. Me considero un escritor colombo americano. En
ese sentido, mi destino literario se parece al de Nabokov, Conrad, Dinesen.
Es una condicin tpica del siglo XX y ms aun del siglo XXI.

Cul ha sido la semilla, o el detonante, de alguno de sus libros?

Mis libros surgen de una necesidad psquica y espiritual que no puedo
controlar. Las historias y los personajes me escogen a m, y no al
contrario. Casa libro es una obsesin, un acto de posesin incontrolable e
irracional, y una liberacin de mis fantasmas.

Se dice que el cine y la televisin influyen a la hora de aplicar recursos
narrativos. Qu significado tiene para usted lo audiovisual?

Mi estilo de narrar es esencialmente visual, pictrico. La gran crtica de
cine Pauline Kael dijo acerca de mi primera novela: Colombian Gold se lee
como una pelcula, un filme negro proyectado a una velocidad alucinante.

Tambin dijo que: Luna Latina en Manhattan es como Breakfast at Tiffanys
dirigida por Almodvar. Mis novelas estn estructuradas como pelculas, y
siempre pienso en trminos de escena, secuencia, close up, plano medio,
colores, msica, dilogos algunos de los elementos ms importantes del
lenguaje flmico.

Me interesa mucho la televisin. Norman Mailer dijo hace poco que Los
Soprano era la novela ms importante de nuestra era. Tiene toda la razn.
Yo encuentro ms vitalidad y creatividad en las mejores cosas que se pasan
por la televisin que en gran parte de la novelstica contempornea. Para
ser franco, me aburren a muerte la mayora de las novelas escritas en
nuestro tiempo. Cada vez ms, la novela se convierte en un arte de minoras
como lo es la pera en nuestros das. Leer novelas contemporneas es como
hacer la educacin fsica muy bueno para ti, y te hace sentir virtuoso,
pero un deber ms que un placer. Lo cual no quiera decir que no tengamos
grandes novelistas, que s los hay. Pero la novela (con unas pocas
excepciones) ya no ocupa el lugar de importancia cultural que tena en
siglos anteriores.

Qu nos dice sobre su ltima novela, Nuestras vidas son los ros,
publicada por Alfaguara?

A mis escasos, e hipotticos, lectores, les dira que considero Nuestras
vidas... mi novela ms madura, de la cual me siento ms orgulloso, porque
con esta novela estoy empezando a convertirme en un artista. Les dira que
ms que nada quera crear una herona inolvidable como lo son Emma Bovary,
Anna Karenina, Jane Eyre, Dorothea en Middlemarch, de George Eliot, y la
prima Bette, en la novela homnima de Balzac.

** John Jairo Junieles
   johnjairojunieles@yahoo.com
   Escritor colombiano (Sinc, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e
   investigador de temas literarios. Estudi Derecho y Ciencias Polticas
   en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundacin
   para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en
   la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones
   de un barrio en la frontera (poesa), Temer por m al final de estas
   lneas (prosa potica) y Papeles para iniciar el fuego (poesa).
   Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de
   Literatura Ciudad de Bogot (2002) y ganador de la Beca Nacional de
   Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos
   pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com) o en
   su pgina web
   (http://espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm).



=== Efrn Barazarte, elemento ldico y persistente ========================
=== La literatura es la voz del otro      Rafael Ortega =================

      Los temas de la literatura son complejos. Cuando un joven comienza a
      escribir, lo hace sobre cualquier tema porque est cortejando a la
      palabra escrita (...), pero lo importante no es el tema en s, sino
      la manera de trabajarlo.

Siendo estudiante de bachillerato, un da Efrn Barazarte (Maracay, 1964)
sinti el llamado de la poesa cuando la camioneta de pasajeros en que se
desplazaba pas frente al Teatro Ateneo. Yo estudiaba en el liceo Sal
Albano Moreno y viva en La Pedrera. Un da pas en la camioneta y le un
cartel que deca: Encuentro con la poesa, y qued impactado, aunque
todava no escriba nada.

En la actualidad es un prolfico escritor que aparte de ejercer la docencia
en el rea de castellano y literatura en el Instituto Universitario
Pedaggico de Maracay, se desenvuelve tanto en la poesa como en la
narrativa, as como en el ensayo y, ms recientemente, en el gnero de
opinin.

Cules libros te atraparon como lector?

Esa pregunta siempre nos la hacemos entre amigos. Recuerdo que estaba
nio, entre los diez o trece aos, cuando me atrap un libro que a todo
joven debe atrapar: Los hijos del capitn Grant, de Julio Verne. Lo que me
impact de ese libro es que, desde el punto de vista actual, ms all de
entender o comprender la historia de la novela lo ms importante es la
experiencia recibida, lo que es diferente. El hecho de ir leyendo e ir
conociendo los sucesos totalmente desconocidos para uno, siendo joven,
resulta interesante. Eso es como en Las mil y una noches, cuando el sultn
le deca a Sherezade que quera escuchar una historia jams oda, y cuando
uno lee una historia jams leda es un ejercicio de creacin, siendo uno
lector, y en la medida en que uno va leyendo el texto literario se van
incluyendo cosas o interpretando o buscndole una lectura particular a lo
que se lee y eso es un ejercicio de creatividad. All es cuando uno
comienza a escribir, no de una manera fsica, se empieza a escribir con la
mente.

Comntanos sobre tu experiencia en aquel primer taller literario donde
participaste.

Fue en el ao 1982, cuando Harry Almela organizaba un evento en el Ateneo
de Maracay que se llamaba Encuentro con la poesa, los sbados en la
tarde. All qued asombrado porque, siendo un muchacho de liceo, conoc a
Vctor Valera Mora, a Rafael Cadenas, a Lourdes Sifontes y a Mariela
Arvelo, entre los muchos escritores que asistan. Lstima que esos eventos
no fueron grabados, slo quedaron en la memoria. Creo que ese taller marc
a toda una generacin. All participaron Pablo Acosta Ros, Ana Mara
Oviedo y Carmen Isabel Maracara, entre otros. Paralelamente, en los aos
ochenta, yo comenc a participar en los talleres literarios que organizaba
la Secretara de Cultura, cuando Harry Almela era coordinador de
Literatura. Esos talleres se mantuvieron all hasta entrados los aos
noventa.

Consideras que los talleres son fabricas de escritores?

No creo que sean fbricas, pero s son un lugar de encuentro donde se
conocen personas semejantes. Los enfermos se rejuntan, como dicen. Es un
sitio donde aprendemos a convivir del ejercicio colectivo. A veces, de
forma individual nosotros no podemos resolver algunos problemas de
creacin, pero cuando se lee de forma colectiva, uno acelera ciertos
procesos. Por ejemplo, si un amigo te dice: No me gust tu cuento porque
haces una introduccin muy larga o a tu poema le falt un remate
sustancial, uno va aprendiendo el oficio. En los talleres no se aprende lo
que es la literatura, pero s se aprende lo que no es, y al saber lo que no
es literatura, podemos transitar por un camino ms claro, ms luminoso.

Cules temas que te motivan a escribir?

Los temas de la literatura son complejos. Cuando un joven comienza a
escribir, lo hace sobre cualquier tema porque est cortejando a la palabra
escrita. Luego, cuando el joven escritor se apropia de un lenguaje, as
como los carpinteros manejan las herramientas para trabajar la madera, ste
comienza a crear con voz propia sobre los temas que le atraen, pero lo
importante no es el tema en s, sino la manera de trabajarlo.

Eres poeta, narrador, ensayista y articulista de opinin, en cul genero
te sientes ms a gusto?

La poesa es el gnero inicial, permanece a pesar de muchos tropiezos y de
ausencia de persistencia en la escritura. A veces duro un ao, dos o tres,
elaborando un libro de poesa. Creo que es uno de los gneros ms
difciles. Ojal inventaran una mquina que fabrique poesa. Sera
interesante porque la poesa no se fabrica, lamentablemente. Pero la
narrativa tambin me inquieta mucho. Me parece fascinante el gnero del
cuento breve, el ensayo tambin. Actualmente escribo artculos de opinin y
lo interesante de este gnero es que se acerca al ensayo, a la voz del
otro, y eso es la literatura: la voz del otro.

De qu otras fuentes te nutres para escribir?

Para un escritor es fundamental conocer el discurso de la realidad. La
realidad te nutre de discurso histrico, discurso artstico, discurso de
las ciencias sociales, de las ciencias naturales, del psicoanlisis, de las
ciencias aplicadas, pero las que ms se acercan a la literatura, o de las
que podemos dialogar ms, son las artes visuales.

A tu criterio, cules escritores venezolanos son fundamentales?

Tengo una lista que parece de mercado... me parece esencial leer Elega de
varones ilustres de Indias de Juan de Castellanos, la crtica dice que fue
el primer poeta venezolano porque tena mucho acercamiento a este gnero y
escribi ciento cincuenta mil versos... Sigo el recorrido por el pasado,
Andrs Bello es un hito fundamental, doy un paseo por Jos Antonio Maitn,
Juan Antonio Prez Bonalde; finalizo el siglo veinte, Grupo Viernes,
Vicente Gerbasi, Fernando Paz Castillo, as como dos poetas que considero
que hay que tomarlos muy en cuenta: Miguel Ramn Utrera y Enriqueta Arvelo
Larriva. Pero un poeta fundamental de la modernidad en Venezuela, para no
ser tan acadmico y dar una gran clase sobre esto, es Juan Snchez Pelez,
nacido en Altagracia de Orituco, quien es la imagen del poeta universal.

Por qu los escritores venezolanos no son tan conocidos en el mundo?

Ms all de los gustos literarios, hay otras causas all que tienen que
ver con las polticas editoriales. Los escritores latinoamericanos se
conocieron en el boom gracias a las polticas editoriales que desarroll
fundamentalmente Espaa. Por ejemplo, Seix Barral los public a todos.
Gracias a una buena poltica editorial es que se conoce a los escritores.
Por ejemplo, hace rato te nombr a Miguel Ramn Utrera, quien era
contemporneo con Paz Castillo y Gerbasi, pero conocemos ms de la obra de
Gerbasi y Paz Castillo porque ellos estaban en la capital del pas. Aunque
Utrera vivi dos aos en Caracas, l decidi irse a San Sebastin de los
Reyes. Se ocult all de una manera creativamente potica y desarroll una
obra tan importante como la de Gerbasi.

Cmo influenci el boom latinoamericano a nuestros escritores?

El boom quiz dividi en dos la literatura venezolana. El solo hecho de
destruir las estructuras tradicionales fue un aporte a la literatura
latinoamericana. El antecedente ms importante de la literatura venezolana
fue Dona Brbara, desde el punto de vista de la novela, a pesar de tener a
Cubagua, que fue editada el mismo ao, en 1927. A pesar de los cuentos de
Julio Garmendia en Tienda de muecos, que lo public en Europa, quien no
form parte del boom, pero s de la modernidad en el cuento venezolano y
fue conocido a partir de los aos setenta.

Es difcil ser escritor en un pas de pocos lectores?

Es difcil. Estamos ante un Estado que si bien se preocupa por publicar
libros de escritores jvenes, no existe la misma preocupacin en la praxis
para la distribucin y la difusin del libro. Durante muchos aos en
Venezuela, y esto no tiene que ver con este gobierno, sino con los del
pasado, en cierta forma, no existe una sistemtica poltica de creacin de
lectores, no hay campaas de lectura y escritura en los nios, y la gente
lee como puede. Hace falta crear ms bibliotecas, que los escritores estn
apoyados por una poltica editorial desde el punto de vista de la regin.
Las alcaldas y las gobernaciones tambin deben apoyar a los escritores de
cada municipio o estado, pero existen polticas estatales que dependen
fundamentalmente de la capital, y el problema est en que no se asegura la
difusin de la obra literaria. No existe esa articulacin. Por ejemplo, los
licestas deberan conocer la obra de los escritores de su localidad.

Las instituciones del Estado brindan ayuda al investigador?

Tengo conocimiento de que existe un programa del Conac que se llama El
Perro y la Rana, donde los escritores envan su oferta creativa, sus
libros, y luego son sometidos a consideracin de un comit de lectores y lo
publican. Lo que no s es que si eso ocurre para la investigacin. No creo
que exista ahorita una coleccin para la investigacin. Ojal me equivoque.

Cules autores universales recomendaras?

En un libro de Rafael Arriz, titulado Coro de las voces solitarias,
aparecen reseas de muchos poetas fundamentales de Venezuela. All hay una
carta de Ramos Sucre donde recomienda un conjunto de libros para cualquier
persona que quiera comenzar a leer, pero recomiendo a los lectores que
busquen ese libro para que lean cules libros son porque quiz yo nombre
algunos y no est ni uno de los que l mencion. Pero, a mi criterio,
pienso que todo lector debe comenzar por los clsicos, los griegos, La
Ilada, La Eneida, La divina comedia de Dante, Las mil y una noches no
puede faltar, Don Quijote de La Mancha, Amads de Gaula. Los clsicos de la
literatura espaola. Nuestro lenguaje tiene un gran legado. Los escritores
del Siglo de Oro espaol dejaron un gran legado en poesa, tambin los
ingleses, como por ejemplo Shakespeare, quien le dio un gran empuje a la
lengua inglesa a travs de su obra dramtica. Por eso creo que la lectura
de los clsicos es fundamental. Aquel que nace en la Tierra y no lee los
clsicos creo que no es un ser humano ntegro.

Cul es la funcin de un escritor?

La palabra funcin es difcil, porque si hablamos de funcin es porque
existe toda una estructura donde hay un elemento que si no funciona los
otros se caen. Quiz la palabra ms cercana a funcin sera papel, pero
papel puede significar funcin o rol tambin. Entonces es difcil decir
cul es el oficio que pueda hacer un escritor all. Es bien interesante
plantearlo, pero yo creo que un escritor si los lectores lo reconocen como
escritor, porque uno puede llamarse poeta sin serlo es aqul que le da
brillo al lenguaje del cual es originario, el resto le pertenece al
universo de gustos del lector. Siempre se ha dado a conocer que al escritor
lo identifican con el intelectual y que el intelectual tiene que ser
aquella persona que da grandes ideas hacia los cambios sociopolticos, pero
yo creo que el escritor en s tiene que pulir el lenguaje, darle brillo al
idioma.

Cmo percibes el panorama literario regional?

Desde el punto de vista institucional, recuerdo que en los aos ochenta y
noventa la Coordinacin de Literatura se dedicaba a un proceso de formacin
de escritores en liceos, y eso se daba, no de manera tan masificada porque
no existan tantos recursos humanos, es decir, no exista un escritor por
cada liceo del estado Aragua que diera los talleres, pero s existan
talleres literarios. No vislumbro ahora un proyecto que d a conocer a los
escritores jvenes de la regin. Aqu tenamos el importante concurso
Miguel Ramn Utrera y ste ya fue apagado.

Qu opinas de la Internet?

Uno de los mejores medios para difundir la literatura es la Internet. Para
muestra tenemos la pgina Letralia, de Jorge Gmez Jimnez. All hallamos
informacin sobre concursos literarios. Inclusive, hay talleres literarios
que se dan por Internet y es un mecanismo interesante. La Internet es otra
forma de leer la literatura.

Los libros virtuales suplantarn a los tradicionales?

Por supuesto, uno puede bajar el libro virtual y leerlo de una manera
fsica, es una manera de leerlo, sirve en ese sentido. El otro sentido es
leerlo directamente, pero por razones anatmicas es difcil que alguien lea
un libro de quinientas pginas en Internet. Es un camino ms que no hay que
rechazar de plano.



      Carpintero de las palabras

      El lector hace a los escritores; por eso, cada escritor tiene el
      lector que se merece o viceversa. El escritor tiene un gran
      compromiso con su lengua, con la palabra, debe darle brillo. Tiene
      que hacer el oficio del carpintero, es el carpintero de las
      palabras... como un ebanista, que a travs de su especializacin
      embellece la madera, ms all de lo decorativo. Debe transmitir con
      la palabra una experiencia potica ms all de lo personal e intentar
      que la voz del otro sea tambin la voz del lector, de ese otro que
      est en el lector. Es una experiencia profundamente humana.

      Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento cultural
      Contenido, del diario El Periodiquito
      (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, Aragua, Venezuela.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



=== Mi mayor fracaso es no haber sido msico: Andrs Neuman =============
=== Juan Ensuncho Brcena =================================================

Segn la web oficial del escritor (http://www.andresneuman.com), Andrs
Neuman naci en Buenos Aires en 1977 y es hispanoargentino. Tuve la
oportunidad de conversar con l, despus de uno de los eventos oficiales de
Bogot 39, certamen que reuni en la capital del pas a los supuestamente
mejores escritores menores de 39 aos de Amrica Latina.

Neuman se licenci en filologa hispnica por la Universidad de Granada,
donde codirigi la revista Letra Clara e imparti clases de literatura
hispanoamericana. Actualmente es columnista fijo en diarios como Sur, Ideal
o El Correo, colabora habitualmente en numerosos medios espaoles y
latinoamericanos, y escribe guiones de tiras cmicas para Ideal.

Su primera novela, Bariloche (Anagrama, 1999), fue finalista del Premio
Herralde y elegida entre las diez mejores del ao por El Cultural del
diario El Mundo. Su siguiente novela, La vida en las ventanas (Espasa,
2002), fue distinguida como finalista del Premio Primavera. Con Una vez
Argentina (Anagrama, 2003) volvi a ser finalista del Premio Herralde de
Novela.

Ha publicado los libros de cuentos El que espera (Anagrama, 2000), El
ltimo minuto (Espasa, 2001, de prxima reedicin en Pginas de Espuma) y
Alumbramiento (Pginas de Espuma, 2006). Ha desarrollado adems una intensa
labor de estudio y divulgacin del relato breve: sus libros de cuentos
incluyen apndices tericos sobre el gnero, y es el coordinador del
proyecto Pequeas Resistencias, una tetraloga sobre el cuento actual
escrito en castellano en todo el mundo que est siendo publicada por la
editorial Pginas de Espuma. Neuman fue autor de la edicin del primer
tomo, Pequeas resistencias. Antologa del nuevo cuento espaol (Pginas de
Espuma, 2002), y se encarg de la parte argentina del tercer tomo, Pequeas
Resistencias 3. Antologa del nuevo cuento sudamericano (Pginas de Espuma,
2004). Cabe destacar tambin su prlogo a los Cuentos de amor de locura y
de muerte de Horacio Quiroga (Menoscuarto Ediciones, 2004).

Como poeta ha publicado Mtodos de la noche (Hiperin, 1998, Premio Antonio
Carvajal), El jugador de billar (Pre-Textos, 2000), El tobogn (Hiperin,
2002, Premio Hiperin) y La cancin del antlope (Pre-Textos, 2003). Ha
sido incluido en antologas de nueva poesa publicadas en Mxico, Italia,
Portugal o Bulgaria, adems de numerosas antologas espaolas como La
generacin del 99 de Jos Luis Garca Martn; La Lgica de Orfeo de Luis
Antonio de Villena; Yo es otro. Autorretratos de la nueva poesa de Josep
Mara Rodrguez; o Veinticinco poetas espaoles jvenes de la editorial
Hiperin, entre otras.

Es tambin autor de un libro de aforismos y ensayos literarios, El
equilibrista (Acantilado, 2005), y de dos colecciones de haikus, Alfileres
de luz (Universidad de Granada, 1999, Premio Garca Lorca, en colaboracin
con Ramn Repiso) y Gotas negras (Plurabelle, 2003). Ha traducido el Viaje
de invierno de Wilhelm Mller (Acantilado, 2003) y ha preparado la edicin
de una antologa de Carlos Marzal, Poesa a contratiempo (Maillot Amarillo,
2002).

De Neuman se han dicho muchas cosas importantes y prometedoras. Por
ejemplo, el propio Roberto Bolao escribi: Tocado por la gracia. Ningn
buen lector dejar de percibir en sus pginas algo que slo es dable
encontrar en la alta literatura, aquella que escriben los poetas
verdaderos. La literatura del siglo XXI pertenecer a Neuman y a unos pocos
de sus hermanos de sangre. Por otro lado, Miguel Garca-Posada de ABC ha
dicho: Brillante y desenvuelto. Un escritor muy inteligente y dueo de un
idioma preciso, centelleante. Neuman llega a la literatura con impulso
propio, con energa personal y poderosa. Por ltimo, Lorenzo Olivn de El
Heraldo de Aragn: Andrs Neuman es un escritor torrencial al que nada
relacionado con la escritura le es ajeno: ni la novela, ni el relato, ni la
reflexin ensaystica, ni la traduccin, ni la poesa. Y en todos esos
campos, pese a su pasmosa juventud, ha cosechado ya notables frutos. Neuman
ha demostrado que tiene pulso en todos los frentes, y que hay en l madera
de escritor completo.

Por mi parte, tengo que confesar que no he ledo a Neuman, pero despus de
conocer estas opiniones me surgen ganas de hacerlo. Lo recuerdo como un
tipo de verbo y abrazo fcil, nervioso, fumador inquieto. A mi juicio, el
joven escritor argentino es un hombre sonriente y con buen sentido del
humor a quien le encanta, como a un rock star, estar rodeado de jovencitas
que le preguntan cosas simples. Aprovech un espacio entre un autgrafo y
otro para hacerle mi cuestionario. He aqu las respuestas:

Cul es el defecto propio que aprecias ms?

Dios mo, estoy viejo para esto. Y cansado. (Quin tiene mi fuego? en la
mano. Ves cmo estoy de viejo y cansado?) Te lo voy a decir: la
insistencia. Por lo menos da buenos frutos, a pesar de todo.

Cul es el defecto que ms aprecias en los otros?

El miedo.

Cul es tu estado mental ms extrao?

El desvelo.

Dnde y cmo te gustara haber nacido?

En Londres, a la edad exacta para comprar los discos de los Beatles, en la
adolescencia.

Por qu razn o por quin daras la vida?

Espero que la realidad no obligue a nadie a seguir dando la Vida por
alguien. Es un supuesto que prefiero suprimir. No dara la Vida ni por m
mismo.

Si pudieras matar a un personaje de ficcin, a cul escogeras?

Ja. Al de El perfume, para que no sufra tanto. Le pegara un tiro en la
nuca, higinico, respetuoso y me marchara. Se llama Grenouille, creo.

Cul es tu extravagancia ms estpida?

Todas mis extravagancias son estpidas... estirar el cuello
permanentemente en lugares pblicos. As (inclina su cabeza hacia la
izquierda).

En qu situaciones dices la verdad?

Cuando nadie me mira.

Qu persona viva te inspira ms ternura?

Mis padres.

A qu persona viva desprecias?

Tengo que decir slo una? Ay, Dios mo. Es que elegir entre genocidas,
dictadores... es que esta pregunta le salva la Vida a todos los dems, me
niego a responder.

Qu palabras o frases jams usas?

Una que contenga la palabra inexorable, agrs o librrimo.

Cul es tu idea de la infelicidad perfecta?

Estar vivo.

Cul ha sido tu acto ms valiente?

No huir. A veces.

Cul es tu mayor orgullo?

Mi voluntad.

Cul es la virtud ms subvalorada por la sociedad?

La compasin.

Qu es lo que ms te gusta de tu apariencia?

De mi apariencia fsica? Es que no me veo. No s, es una pregunta para
los dems. Bueno, creo que mi sonrisa, supongo. Que me ro, ponlo as, que
me ro.

Cules son los nombres que menos te gustan?

Los de santos.

Qu talento desearas arrojar a la basura?

Talentos, ninguno, deseara tener algunos que no tengo. Nunca sobran, por
Dios.

Qu es lo que ms te gusta de la vida?

La salud.

Cundo y dnde has sido ms infeliz?

En un hospital.

Si pudieras, qu mantendras de tu familia en el tiempo?

La msica. La mitad de mi familia son msicos.

Cul ha sido tu mayor fracaso?

La msica.

Cul es tu posesin menos valiosa?

Una bicicleta esttica que le regal a una amiga, porque nunca uso. Se la
regal la semana pasada, antes de venir a Bogot. Ya no es mi posesin.

Cul es la manifestacin ms clara de la riqueza?

Qu riqueza? No lo s, no he vivido ese caso.

Dnde quisieras vivir?

En un lugar donde nunca haya una guerra ni una dictadura militar. Ni para
m, ni para mis hijos, ni para mis nietos. Con eso me conformo.

Cul es tu pasatiempo ms estpido?

Tiene qu ser estpido? Mirar pginas de Internet sobre los Beatles. No
porno, porque eso no es estpido. Releer lo que ya s de los Beatles en
Internet.

Cul es la cualidad que ms desprecias en una mujer?

La cualidad? Tengo que hacer preguntas. Porque, tiene que ser de una
mujer? Porque yo te puedo dar una respuesta aplicable a un hombre, tambin.
Porque podra ser que sea estpida... pero que sea un atributo femenino
supuestamente especfico... el remilgo, creo que es un elemento de la
educacin sentimental femenina que por cierto se est perdiendo, por
suerte, pero que es muy malo. Para ellas y para ellos.

Cul es la cualidad que ms desprecias en un hombre?

La prepotencia.

Cul es el hroe de ficcin ms deplorable?

Brave Herat, que no era de ficcin, pero bueno. Y como no es de ficcin...
creo que Superman. Es un error cultural. A Superman habra que suprimirlo.

Cules son tus villanos favoritos de la vida real?

Los ladrones de frutas, los detectives que son unos sinvergenzas y
falta un tercero, casi lo tengo... (Re)... y los editores.

Qu es Buenos Aires?

Un signo de interrogacin.

Y Argentina?

Un lugar al que nunca he sabido si pertenezco.

** Juan Ensuncho Brcena
   juanensuncho@yahoo.com
   Escritor y periodista colombiano (San Marcos del Carate, 1975). A los 14
   aos trabaj para un noticiero infantil de televisin. Hizo radio
   cultural entre los 20 y los 25 aos. En 1997 comenz a escribir para los
   suplementos y revistas literarias de Colombia e Iberoamrica. En 1999
   film un cortometraje, con el cual particip en varios festivales de
   cine. Desde 2002 ha dirigido siete documentales sobre diversos aspectos
   de la cultura del Caribe. En 2004 public el libro El poeta en el hotel.
   Vive en Bogot desde septiembre de 2005.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== La voz y el archipilago ==============================================
=== Breves consideraciones sobre poesa y Latinoamrica ===================
=== Rafael Toriz ==========================================================

        El anlisis cientfico de las condiciones sociales de la produccin
        y la recepcin de la obra de arte, lejos de reducirla o destruirla,
                                      intensifica la experiencia literaria.

                                                            Pierre Bourdieu

La historia de Amrica Latina su gnesis, articulacin y desarrollo, sus
particularidades, fracturas y correspondencias ha sido siempre la
construccin de una imagen, la arqueologa de una sensibilidad y la
posibilidad de una mirada: somos el categrico testimonio de una
contradiccin.

En ese sentido, asumiendo la condicin de las identidades y las ciudadanas
como rasgos nmades y habitando un territorio en permanente obra negra, la
poesa ha sido, como otras tantas narrativas reconfiguradas a partir de la
modernidad, una tentativa por erigir una morada y concebir una historia que
nos justifique, nomine y legitime ante los otros y aun ante nosotros
mismos. La poesa sostuvo Aristteles es ms filosfica y esforzada
empresa que la historia; pues la poesa trata sobre todo de lo universal, y
la historia de lo particular (1). Nuestra historia poltica y social es,
desde luego, la historia de nuestra poesa.

Desde dicha perspectiva, Latinoamrica, como sus poetas, se revela como un
calidoscopio social y esttico en el que conviven, se oponen y superponen
distintas weltanschauungen: habitamos espacios multiculturales, diferidos y
entreverados en los cuales las configuraciones de las identidades son un
proceso de tensin y ruptura ms que de cohesin y continuidad. Ms que
hablar de identidades, estticas, polticas y sociales, ser necesario, en
mi opinin, hablar de identificaciones, es decir, de afinidades
semnticas-estilsticas, de convivencias y conveniencias
esttico-polticas. Resulta perentorio historizar la poesa, ubicarla en su
acontecer social para intentar aprehender su rostro, su rumbo y movimiento.
Ser necesario atender su produccin, reproduccin y consumo para aprender
a mirarla y, con suerte, acaso definirla.



De la poesa latinoamericana como visin de mundo

Es ya viejo el debate al respecto de la posibilidad de filosofa
latinoamericana o de la filosofa en Latinoamrica; una discusin ociosa
pero no del todo que sin embargo ha merecido una atencin sostenida y una
slida argumentacin. No ha sucedido as con la circunstancia de la poesa,
cuya existencia es un hecho palmario e indiscutible (fue Caetano Veloso
quien sostuvo que si tienes una idea increble, es mejor hacer una
cancin. Est probado que slo es posible filosofar en alemn). Irnica
contradiccin: la poesa hecha en Amrica Latina, al comportar una visin
de mundo y ser entre cosas una reflexin sensible se revela, incluso pese
a s misma, como una ratificacin de la capacidad filosfica de los
habitantes de nuestro hemisferio. La poesa es la continuacin de la
especulacin filosfica por otros medios: la pregunta por el ser de la
poesa en Latinoamrica es la pregunta por el Ser de Latinoamrica.

Entre otros Nstor Garca Canclini ha conseguido fotografiar la relacin
entre las identidades latinoamericanas, sus productos culturales y el
espacio simblico en el que ocurren; esa regin inarmnica e inasible en la
que no sin resistencia se forja el cuerpo de la colectividad. (Construir
Latinoamrica es pensar en Televisa y el Globo, Soda Estreo y Los Tres, el
Chapuln Colorado y Floricienta, Pablo Palacio y Emilio Adolfo Westphalen,
Ricardo Arjona y Pablo Antonio Cuadra). Su texto Polticas culturales: de
las identidades nacionales al espacio latinoamericano (2) es una tentativa
por asimilar la integracin latinoamericana a travs de las industrias
culturales y concertar las discrepancias originadas por la influencia y
convivencia de las diversas instancias locales en un escenario compartido.
Encuentros como ste, El Vrtigo de los Aires, son la prueba irrebatible de
que el ciudadano del mundo es, en realidad, el poeta del pueblo.

Por otra parte resultara un ingenuo disparate pensar que podra ofrecerse,
siquiera como caricatura, una visin cohesionada del trabajo literario
hecho en la zona contenida entre el Ro Bravo y la Tierra del Fuego (cmo
entendemos entonces a la literatura chicana?; en qu espacio nacional
ubicamos a la poesa hecha por Saint-John Perse, Derek Walcott o Aim
Csaire?; cul es la esencia latinoamericana de la poesa?; son acaso sus
lenguas, su territorio o sus historias sus sustratos identitarios? De nueva
cuenta slo podemos aventurar una aproximacin a travs de las
identificaciones culturales (se me ocurre pensar, por ejemplo, en el
paradigmtico y complejsimo caso de Severo Sarduy y las implicaciones
estticas y polticas del neobarroco en la actualidad). La poesa
latinoamericana, como la manufacturada en cualquier otro lugar del planeta,
es perpetuamente otra cosa. Por tal motivo considero que para debatir y
analizar la poesa hecha en Latinoamrica ser prudente considerarla y
asimilarla desde sus rasgos formales, econmicos, polticos y culturales.
En circunstancias convulsas como las que aquejan a nuestras naciones pensar
en poticas debera derivar, social y estticamente, en la construccin de
polticas.

Partiendo de dicha concepcin el ejercicio de la literatura debera ser un
tema fundamental en la construccin y desarrollo de los estados-nacin, un
debate de inters para la sociedad en general y un fundamento para la
construccin de polticas pblicas por la simple razn de que, incluso en
sus expresiones menos logradas, mezquinas, vanguardistas, excelentes o
reaccionarias, el tema de fondo su esencia constituyente es la libertad.
No tendremos desarrollo sostenido ni tentativas de democracia verdadera sin
un ejercicio crtico de la literatura, es decir, sin una actitud que
analice el contexto en que se producen, reproducen y se consumen los bienes
culturales y cmo es que stos alcanzan determinados valores al interior de
las distintas sociedades.

Con tal orientacin sera posible, al menos como experimento, insertar a la
sociedad civil en un debate que le pertenece y le compete en la misma
medida que el origen de las instituciones polticas, las orientaciones
econmicas de los gobiernos o la construccin simblica de las ciudadanas.
El debate en torno a la poesa latinoamericana es exigible y obligatorio
porque, pese a las condiciones de su acaecer e incluso pese a los mismos
poetas, es una posibilidad para apropiarse, ensanchar y ejercer la
libertad, es decir, implementar un ejercicio de crtica no circunscrito
nicamente al gremio cuestionable y sobrevalorado de los poetas y los
literatos; para lo cual habr que comprender la poesa latinoamericana
(lo que sea que entendamos bajo dicho concepto) como un recorrido a travs
de los litorales del continente; un reconocimiento de los bordes, uniones y
fisuras que unen y dividen nuestras semejanzas y diferencias; una reflexin
que comprenda que nuestro sino y nuestra imagen es el archipilago: somos
aquello que permanece unido precisamente por lo que lo separa.



Algunos aspectos sobre la circunstancia mexicana

                      En la repblica de las letras pasan las cosas como en
                        la repblica mexicana, donde cada uno no piensa ms
                     que en su provecho y busca la consideracin y el poder
                personal, sin cuidarse para nada del conjunto de la nacin,
                                                      que marcha a su ruina

                                                        Arthur Schopenhauer

En nuestros tiempos la sociologa de la vida literaria nos ha demostrado
que la creacin de los productos culturales responde ms a la necesidad que
al artificio, a la coyuntura y no a la planeacin. Las becas, los premios y
dems estmulos a la creacin han cambiado definitivamente las relaciones
productivas entre el autor, la obra y su pblico. Nos encontramos inmersos
en un escenario simblico en el que no slo se juega un valioso y vistoso
capital cultural (prestigio, experiencia, etctera) sino, concretamente, un
nada despreciable capital econmico y poltico; de all que todo concurso
literario llmense becas, apoyos o premios literarios responda a una
demanda profusa y palpable.

Han sido los juegos florales y la universidad pblica, por lo general, las
principales tentativas (buenas o mediocres, democrticas o amaadas) para
posicionar a un nivel intelectual y poltico a una emergente clase media
por oposicin a una burguesa ilustrada. Si en la segunda mitad del siglo
XX no tenemos en Mxico grupos literarios fortalecidos en la misma magnitud
como, por decir algo, la generacin del medio siglo es, entre otras
causas, por una cuestin econmica; dirimir sobre el talento o el genio
conlleva agudas implicaciones epistemolgicas y neuroetolgicas que por el
momento no me interesa discutir.

Desde luego el factor econmico no es la nica condicin ni mucho menos la
fundamental. En igual medida, o incluso mayor, la construccin del
prestigio que otorgan ciertos premios y dems distinciones reviste la misma
importancia para la edificacin de una carrera artstica. As, en cuanto a
letras se refiere, no ser lo mismo ser becario del Fondo Nacional para la
Cultura y las Artes a nivel nacional que de algn instituto cultural de
provincia; como tampoco lo ser haber pasado por las instalaciones de la
Fundacin para las Letras Mexicanas o del (ahora extinto) Centro Mexicano
de Escritores. La diferencia entre ser un egresado de la Sociedad General
de Escritores de Mxico (Sogem) y otro de la Facultad de Filosofa y Letras
de la Unam ms que una cuestin de capacidad literaria y orientacin
vocacional es un atributo social y poltico.

Al mismo tiempo la escritura de libros por pedido (lase ejes temticos,
nmero de pginas o criterios editoriales) revela que todo genio
literario se encuentra a merced del azar y la necesidad. Hemos aprendido a
construir, por subsistencia o notoriedad, poemarios, novelas, cuentos,
ensayos y piezas teatrales en funcin de becas o concursos. Entre buena
parte de los escritores mexicanos ms que preguntar de qu se tratar un
nuevo libro es frecuente escuchar preguntas orientadas en funcin de las
distintas convocatorias literarias. Un anlisis crtico de la poesa
mexicana reciente me refiero al trabajo potico realizado de unos treinta
o treinta y cinco aos a la fecha conllevara por fuerza un anlisis
crtico del Estado mexicano. En la actualidad ningn pas de Amrica Latina
oferta tantos apoyos a la creacin artstica como el gobierno de la
Repblica Mexicana.

Debo aclarar, para evitar confusiones, que no pienso que dichas polticas
culturales sean una caracterstica en lo absoluto negativa. Por el
contrario, considero que la intencin de democratizar el mecenazgo es una
vanguardia y un acierto en cuanto gestin cultural se refiere en el mbito
latinoamericano. Al respecto me gustara mencionar al vuelo el caso
protagonizado por Emmanuel Carballo hace algn tiempo, personaje siempre
tan dado al comentario ocioso y al refriteo literario que acaso pueda
ilustrar mi punto al respecto.

En alguna ocasin (3) el crtico jalisciense apunt con suficiencia que el
sistema de becas de Mxico no haba redundado en la creacin de un gran
escritor. Al margen de que la provocadora afirmacin, pese a su
grandilocuencia temeraria, es perfectamente rebatible (en todo caso lo
exigible sera la creacin de una gran obra y no de un gran personaje),
lo que Carballo ignora es que la industria de las becas artsticas en el
rea de literatura ha contribuido a la creacin de una sociedad lectora
altamente crtica que, para fortuna del sentido comn y la desmitificacin,
puede desarticular afirmaciones como las suyas y recordarle que incluso la
concepcin magistral de una obra literaria es un hecho debatible y, por
qu no decirlo, hasta impertinente y retrgrada. Lo interesante en la
construccin de una literatura no es el carcter genial de sus autores
sino la capacidad de la obra de seducir a los lectores, innovar o afirmar
la tcnica, romper o perpetuar esquemas, obligar a sentir y a pensar de
distintas maneras, sugerir nuevas ideas o interpretaciones, fundar
discursos o traer a debate algunos otros olvidados. A estas alturas resulta
obligatorio desprenderse de la tarda herencia romntica (en sus aspectos
ms perniciosos) que circunda a los creadores y a su pblico creando
mitosociologas que poco ayudan y mucho confunden.

Por otra parte es indiscutible que la burocratizacin de la vida literaria
(para ser poeta nacional debers cumplir la cuota tnica de publicacin de
Tierra Adentro, coquetear con la Secretara de Relaciones Exteriores y
ganar el premio Aguascalientes) ocasiona mafias y pandillaje literario que
se traducen en inopinadas triquiuelas, golpes bajos y penetrantes
resentimientos, es decir, en franca y llana corrupcin (4). La injerencia
del Estado en la vida cultural ocasiona vicios y virtudes que estamos
obligados debatir y solucionar, perfeccionar y suprimir.

En mi opinin slo podremos erradicar la democracia de la pobreza y la
pobreza de la democracia que asola a Mxico y a los dems pases de Amrica
Latina en la medida en que empecemos por lavar, con los ojos de los vecinos
por garante, la ropa sucia fuera de casa.

      Texto ledo en el marco del Encuentro Latinoamericano de Poetas El
      Vrtigo de los Aires celebrado en la Ciudad de Mxico en octubre de
      2007.



Notas

 1. Conviene recordar aquella frase annima que ayuda a marcar la
    diferencia entre literatura e historia al sostener que en la primera
    todo es verdad salvo algunas fechas y algunos nombres, mientras que en
    la segunda todo es mentira salvo algunas fechas y algunos nombres.

 2. Contenido en el libro Las industrias culturales en la integracin
    latinoamericana.

 3. Mateos-Vega, Mnica; Las becas no han producido un solo gran escritor
    en La Jornada, lunes 18 de septiembre de 2006.

 4. Fue Jos Carlos Maritegui quien sostuvo que de la vanidad de los
    literatos cabe esperarlo todo.

** Rafael Toriz
   gandel@terra.com.mx
   Ensayista mexicano (Xalapa, 1983). Estudi msica y literatura en la
   Universidad Veracruzana (http://www.uv.mx). Ha sido distinguido con
   mencin honorfica en el Concurso Internacional de Ensayo convocado por
   la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU, http://www.un.org/spanish)
   y la Repblica Islmica de Irn (2001). Ha participado como ponente en
   congresos nacionales e internacionales de poesa, filosofa, ciencia y
   literatura. Curs los talleres de composicin dramtica de Emilio
   Carballido. Fue becario en el rea de ensayo de la primera generacin de
   la Fundacin para las Letras Mexicanas (2003-2004;
   http://www.fundacionletrasmexicanas.org). Es ganador del Premio Nacional
   de Ensayo Carlos Fuentes (2004). Textos y traducciones suyas han sido
   publicados en libros antolgicos y revistas especializadas en ciencia,
   literatura, arte y teatro de Argentina, Espaa, Estados Unidos, Mxico,
   Venezuela e Italia. Ha participado como ponente, conferencista y
   profesor invitado en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam,
   http://www.unam.mx), en la Benemrita Universidad Autnoma de Puebla
   (Buap, http://www.buap.mx), en la Universidad de Guanajuato
   (http://www.ugto.mx), en la Universidad Michoacana de San Nicols de
   Hidalgo (UMSNH, http://www.ccu.umich.mx), en la Universidad Veracruzana,
   en la Universidad de Costa Rica (http://www.ucr.ac.cr), en la
   Universidad Catlica Cecilio Acosta (Unica, http://www.unica.edu.ve), de
   Maracaibo, Venezuela, y en la Universidad Nacional del Centro de la
   Provincia de Buenos Aires (http://www.unicen.edu.ar). Coordinador del
   seminario Identidades nmadas: acercamientos tangenciales a la
   circunstancia latinoamericana en la Universidad Veracruzana
   Intercultural (http://www.uv.mx/uvi). Actualmente es becario del Fondo
   Nacional para la Cultura y las Artes (http://fonca.conaculta.gob.mx) en
   el rea de literatura.



=== Del Indigenismo Paternalista al Liberacionista ========================
=== Modos de ver al indio en la literatura peruana ========================
=== Csar Pancorvo Rosazza ================================================

La exclusin sistemtica de las personas nacidas en la sierra del Per
tiene su inicio mucho antes del perodo denominado Repblica
Aristocrtica, se remonta al comienzo de la Era Republicana, en 1821, y ya
exista antes de que se formara la nacin, en la poca virreinal. En la
actualidad, la escisin de la cultura occidental y de la indgena, en el
Per, puede ser observada en los medios de comunicacin, en el campo
laboral e incluso en la poltica; en la literatura, sin embargo, no se ha
dejado de retratar al campesino de los Andes. Los autores peruanos han
escrito sobre estos personajes desde la Emancipacin, y los han plasmado de
formas diferentes.

Ya sea representando a un indio como el jefe de una comunidad campesina,
como un infante que cuenta sus experiencias desde pueblos lejanos, casi
fantasmales, o como una chica serrana arribando a la ciudad, los escritores
peruanos han encontrado formas de incluir a las personas andinas dentro de
sus ensayos, novelas, cuentos y poemas. El gran tradicionista Ricardo
Palma, escritor y periodista peruano, los mencion en numerosas
oportunidades en sus famosas tradiciones sobre todo en las que estn
ubicadas en la poca del Incanato y de la conquista, como La achirana del
Inca, Palla Huarcuna, Los incas ajedrecistas, La Mina de Santa Brbara,
entre otras, y present de manera entretenida e ilustrativa a todos los
elementos de la sociedad peruana. En el siglo XX, durante los 1920s y
1930s, los indigenistas ya trataban de reivindicar la imagen del indio e
iniciaron una tendencia literaria que tuvo al cuento como gnero
substancial. Aos despus, Jos Mara Arguedas no descuid este tema y
tambin expuso acerca de la realidad andina en sus cuentos y novelas, como
Los ros profundos y Yawar fiesta.

Demos un salto a dcadas posteriores. La obra de Mario Vargas Llosa no dej
de mencionar a los provincianos. En la deslumbrante novela Conversacin en
La Catedral tambin se toca el tema del racismo y el problema de los
inmigrantes que llegan a Lima desde otros lugares del pas. Aunque
corresponde a una historia secundaria de la trama principal que, junto a
otras, crea una novela total, en el libro se narra la historia de dos
inmigrantes, Cayo Bermdez y Ambrosio, cuyas vidas, contactos, y ambiciones
personales, los conducen por vas alejadas y contradictorias. MVLl, en su
literatura, tambin menciona el tema andino en otros libros, como, por
ejemplo, en la novela Lituma en los Andes, que tiene como espacio los
misteriosos e inhspitos Andes, y se presenta a un nuevo actor en ese
mundo: Sendero Luminoso. Dadas las consecuencias y los estragos que caus
aquel grupo terrorista, no poda ser dejado de lado en los libros.

En las dcadas finales del siglo XX, los escritores experimentaron nuevas
maneras de personificar al indio, y se valieron de nuevas tcnicas y
artilugios literarios, que se vern ms adelante, para orquestar sus nuevas
historias. Dos novelistas contemporneos, Alonso Cueto y Jaime Bayly, han
presentado al indio peruano de maneras particulares: en su novela La hora
azul, Cueto lo hace centrndose en la nobleza y humildad de una mujer
indgena, enfocndola con una luz positiva y, mas bien, mostrando el lado
bajo y cruel de los militares, y tambin las insensibilidades de algunos
civiles; Bayly, por otro lado, en su estilo portentoso, que se asemeja a la
oralidad, ha usado personajes indgenas o provincianos para hilar algunas
de sus historias como es el caso de Y de repente, un ngel, mostrndolos
desde una perspectiva ms humorstica, aunque sin dejar de lado las
virtudes positivas de algunos y las fallas de otros, y, de alguna manera,
evidenciando el problema de segregacin racial en el Per.

En general, cmo se ha presentado al indio en la literatura peruana? Desde
la conquista y durante toda la Colonia, poetas y prosistas dedicaron
pginas a tratar el tema del indgena. Esto continu hasta despus de la
Independencia. Segn Claudio Bogantes, director del Centro de Estudios
Latinoamericanos y profesor de la Universidad de Aarhus, Dinamarca, al
tratar el problema del indio en la literatura se pueden distinguir tres
actitudes marcadas. La primera es el Indianismo, que glorifica y exalta el
memorable pasado del Tahuantinsuyo. El problema del Indianismo es que omite
el presente, no toma en cuenta la realidad lamentable por la que pasan los
indgenas actualmente. Bogantes tambin explica que ciertos autores
indianistas, en algunos casos, mostraban lstima por la triste situacin
indgena. Tal es el caso de Clorinda Matto de Turner.

El Primer Indigenismo, cuyos principales exponentes fueron una generacin
de escritores, como Enrique Lpez Albjar (autor de Cuentos andinos, De mi
casona, Matalach, por citar algunos) y Ventura Garca Caldern (La
venganza del cndor, Peligro de muerte, Semblanzas de Amrica, etc.), fue
otra actitud que se diferenci. En sta, se va dejando de lado la actitud
paternalista, tpica del Indianismo, y se abandonan las ideas borrosas e
inexactas del indio para pasar a retratarlo de modo real; es una tendencia
vestida de caractersticas propias: se empea en mostrar al indio desde una
visin externa, se puede ver su idiosincrasia, su folklore y su cultura
desde la superficie.

Bogantes explica, adems, que el Primer Indigenismo influenci bastante a
Arguedas, quien lo ley y critic. Ms adelante, conmovido tambin por los
ensayos de Jos Carlos Maritegui, Arguedas se volvi representante de la
ltima actitud: el Segundo Indigenismo. ste trata de retratar al indgena
de una manera innovadora para su tiempo, describindolo desde el interior
de su cultura. Adems, tiene una peculiaridad: vincula el inicio de la
infelicidad de los indgenas a la situacin problemtica de la propiedad de
la tierra. Durante el siglo XIX y el XX, muchos campesinos indgenas
estuvieron subyugados al poder gamonalista y terrateniente. En su
publicacin El rea Cultural Andina: dos Arguedas, dos cuentos, dos
indigenismos: un anlisis comparativo de La muerte de Quilco y de Agua,
Bogantes examina el cuento Agua, de Arguedas. A continuacin, un breve
fragmento de ese anlisis:

      En el relato del Arguedas peruano s [aparece la esperanza], pues
      all se tematiza la oposicin de los oprimidos frente a los que
      detentan el poder, representada por parte de indios, que, al haber
      estado fuera de la aldea, han cobrado conciencia y han entendido los
      generalizados mecanismos de explotacin a que estn sometidos
      (Bogantes 2000).

Como se puede ver, Arguedas el principal exponente del Segundo
Indigenismo manifest notoriamente la situacin de opresin vivida por el
indio, y, al mismo tiempo, mostr cario mesurado hacia ellos.

      Jos Mara Arguedas, quien presenta a los indios con mayor simpata
      [...] no los idealiza, sin embargo, de una forma tan marcada como s
      lo hiciera en sus obras Ciro Alegra, el otro escritor peruano que
      debut en 1935 (Bogantes 2000).

Por lo que explica este especialista, podemos ver que el Segundo
Indigenismo muestra apego sincero por los indgenas, que puede expresarse
puramente como una simpata, como la que muestra Arguedas, o puede llegar a
la idealizacin, como en el caso de Ciro Alegra. Queda claro que el tema
de la opresin nunca se deja de tomar en cuenta.

Nelson Manrique, historiador, socilogo y periodista peruano, doctor en
Historia y Civilizaciones en el cole de Hautes Etudes en Ciencias Sociales
de Pars, tiene una visin que es similar a la de Claudio Bogantes. En
primer lugar, le da bastante importancia a Clorinda Matto de Turner y a
Jos Mara Arguedas, los considera conos del tema y reconoce que innovaron
con sus formas de presentar al indgena en literatura. No usa mucho la
palabra Indianismo, mas bien denomina Indigenismo Primitivo al estilo
de Clorinda Matto de Turner (Aves sin nido sera una obra esencial de esa
clase de Indigenismo) y explica que ste ve al indio como la vctima de una
miserable realidad de explotados y explotadores. Adems, Manrique, como se
puede observar en la siguiente cita, manifiesta que la ambigedad es una
porcin esencial del gnero.

      Aves sin nido no slo fund, pues, un nuevo gnero literario, hace
      cien aos. Plante tambin, en toda su dimensin, la ambigedad
      esencial que constituye un componente insoslayable del indigenismo
      [...] (Manrique 1999).

Este autor tambin se interesa por un subgnero que muestra al indio desde
un punto de vista ms crudo, que ve al hombre andino de una manera ms
lastimera que Clorinda Matto, aunque su objetivo principal no es la burla
(ni tampoco es ese el objetivo de Clorinda Matto, claro est), sino mostrar
las injusticias y barbaridades que se cometen contra ellos. No cabe duda
que este subgnero contrasta con la simpata y cordialidad que muestran
muchos indigenistas.

      [Los ilegtimos, de Hildebrando Prez Huarancca] en su contenido
      manifiesto es un vigoroso alegato contra las injusticias sociales de
      la sociedad peruana, presentadas desde la perspectiva de personajes
      que viven y mueren en una zona pobre y deprimida de la sierra [...]
      (Manrique 1999).

Como podemos notar, con el objetivo de denunciar las injusticias, tambin
se ha plasmado al indio de manera negativa en la literatura, y no slo
mostrando lstima hacia l, sino resaltando su miseria.

Manrique menciona a Jos Carlos Maritegui como uno de los escritores
peruanos trascendentales que innovaron la imagen del indio en la
literatura. Pensamiento similar tiene el doctor Luis Veres, profesor de la
Universidad Cardenal Herrera-CEU de Valencia, quien ha publicado La
narrativa del indio en la revista Amauta, El cielo de cemento, La
retrica del terror: sobre lenguaje, terrorismo y medios de comunicacin,
entre otros. Veres escribe sobre el tema de Maritegui en Panait Istrati y
la literatura rural en Amauta. l explica que, durante los aos veinte, la
literatura que tocaba el tema del indio provena mayormente del sector
conservador, de los hispanistas. Maritegui, y los vanguardistas, rompieron
con esa tendencia y comenzaron a mencionar al indio de una manera mucho ms
positiva, ms autntica. Este nuevo estilo fue una especie de reaccin al
de los hispanistas y buscaba afianzar un Per integral, donde los indios
(que eran la mayora de la poblacin) fueran reivindicados. No obstante,
Veres tambin explica que, dentro del mismo grupo de vanguardistas,
existan muchas ideas acerca de la figura del indio, por lo tanto, nunca
hubo un consenso, aunque la funcin del indigenismo era clara para todos.

      As pues, no es ocioso decir que si el indigenismo cumple la
      trascendente funcin de revelar el mundo andino en sus ms variados
      aspectos, aunque esta muestra se hiciera bajo el prisma de la
      idealizacin y el delirio, el marco de la ficcin era un buen terreno
      donde aglutinar los distintos aspectos del universo indgena [...]
      (Veres 2001).

Juana Martnez Gmez, licenciada en filologa hispnica, doctora cum laude
por la Universidad Complutense de Madrid, asesora cultural de la revista
mnibus y directora de la revista Anales de la Literatura Hispanoamericana,
es la cuarta experta citada para ayudarnos a entender este tema. Ella
analiz el cuento peruano, desde 1970 en adelante, y revela que, en esa
poca, se da un cambio, se introduce una nueva visin y se transforman los
esquemas tradicionales que existan hasta entonces. La especialista tambin
menciona que, en los cuentos y relatos, el ambiente serrano el universo
indgena, como lo llam Veres ha cambiado a partir de esta nueva visin.
En la siguiente cita, ella explica de qu trata esta nueva forma de ver lo
andino en la literatura peruana:

      [...] conviene sealar que los cuentos de ambiente serrano [a partir
      de los setentas, coincidentemente un tiempo que marca el final de la
      oligarqua terrateniente, debido a las acciones de la dictadura
      velasquista] presentan un mundo andino nuevo en la literatura
      peruana. Este mundo es representado a travs de unas sutiles
      indicaciones culturales relacionadas, sobre todo, con la presencia
      viva de la lengua quechua, que incluyen un contenido y dosificado
      lxico en relacin con la toponimia, la flora, la fauna, los oficios,
      la vestimenta, etc. [...] Tambin la msica andina tiene un papel
      importante en la construccin del ambiente [...] y la inclusin de
      canciones en quechua como el yarav y el huayno. Y, sobre todo, son
      los personajes los que contribuyen con mayor originalidad a una nueva
      visin de los Andes [...] (Martnez Gmez 2001).

Como explica la autora, estos nuevos rasgos, la presencia viva del quechua,
la msica, los bailes, los personajes, entre otros, son los que han hecho
que se haya innovado el estilo de describir a los indios y narrar sobre
ellos. Por otro lado, la experta tambin nos revela que hay otro modo de
ver a la comunidad andina, una forma que retrata al indio de una manera
cerril y salvaje, y sta puede ser vista en el conjunto de cuentos Las
huellas del puma (1990), donde se muestra a la sociedad indgena desde los
aspectos ms violentos y rurales. Se observan, cmo no, sentimientos
valiosos como la valenta, pero, finalmente, es lo brbaro lo que triunfa.
Este estilo, ms reciente, es tan slo otra de las formas recurrentes con
las que se retrata a los indios en la literatura peruana.

Hemos podido ver que los escritores peruanos han descrito la realidad del
indgena de distintas maneras. Con las opiniones de los especialistas
presentados, ahora es ms factible responder a la pregunta hecha
previamente en este texto. Cmo se ha presentado al indio en la literatura
peruana? La respuesta de esta pregunta es muy extensa, al igual que la
literatura. Se ha pasado de una visin paternalista a una liberacionista.
Claudio Bogantes nos introdujo la idea de tres actitudes literarias, en
orden cronolgico, con respecto al indio: el Indianismo, el Primer
Indigenismo y el Segundo Indigenismo. La primera engrandece el pasado
incaico, trata de reivindicar al indio y muestra los atractivos de su
cultura, en ciertos casos tambin muestra las injusticias que se cometen en
contra de los indios. El Primer Indigenismo, no obstante, toca el tema de
la realidad indgena a fondo, pero desde la exterioridad, mientras que el
Segundo Indigenismo se enfoca en la realidad indgena desde su misma
cultura, narrando desde el interior.

Nelson Manrique concuerda con algunas ideas anteriores, hablando tambin
acerca de un indigenismo primitivo, que mira al indio de forma lastimera, y
tambin explica acerca de la importancia de la ambigedad en los relatos de
temtica indgena y serrana. Adems, este autor menciona un tipo de
literatura que ve al indgena no slo con lstima, sino de una manera mucho
ms depresiva e inclemente. Ms cruda. Luis Veres, por su parte, escribe
acerca de dos estilos diferentes para mostrar al hombre andino, son dos
formas que estn en las antpodas y que se confrontaron en los aos veinte:
el estilo conservador, hispanista, y el estilo innovador, el vanguardista.
Finalmente, fue el segundo el que perdur. Este mostraba al indio de una
manera positiva y desde su propia cultura andina. Juana Martnez Gmez
propone que se ha renovado la manera de ver al indio. Esta nueva visin se
ha logrado al incluir elementos de su propia cultura. Adems, nos indica
que tambin existe un estilo que retrata al indio de una manera ms rstica
y agresiva.

De igual manera, las maneras de retratar al inmigrante indio, que llega a
la ciudad desde el campo, han sido variadas. Recordemos que, a partir de la
dcada del cincuenta, durante la dictadura militar de Manuel Odra,
demagoga y conservadora al mismo tiempo, comenz la migracin masiva de la
sierra a la costa, la mudanza intensiva del campo a las urbes, y la
literatura no poda dejar eso de lado. De formas positivas, y tambin
negativas, ha sido mostrado ese indio que emigra a la ciudad, ya sea con
compasin, o como un ser de espritu emprendedor y animoso, o de una manera
ms burlesca y jocosa.

Desde Aves sin nido, de Clorinda Matto de Turner, se inici una forma de
ver al indgena como un ser injustamente explotado, y luego se comenz a
dejar de lado el paternalismo y el estilo se desarroll. Paulatinamente,
las formas de narrar fueron adquiriendo ms complejidad, y se termin
mostrando al indgena desde el interior de su propia cultura andina. En
dcadas ms recientes, este modelo ha continuado vigente, pero se le han
aadido ingredientes nuevos a las historias.



Bibliografa

  BOGANTES, Claudio. El rea Cultural Andina: dos Arguedas, dos cuentos,
   dos indigenismos, Dilogos Latinoamericanos, nmero 002, 2000.
   Disponible en http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/162/16200205.pdf (26
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  BAYLY, Jaime. Y de repente, un ngel. Barcelona: Planeta, 2005.

  CUETO, Alonso. La hora azul. Lima: Anagrama/Peisa, 2005.

  MANRIQUE, Nelson. La piel y la pluma: Escritos sobre literatura,
   etnicidad y racismo. Lima: Sur/Cidiag, 1999.

  MARTNEZ GMEZ, Juana. Informe sobre el cuento peruano de finales del
   siglo (1970-2000), El Cuento en Red, N 4, 2001. Disponible en
   http://cuentoenred.xoc.uam.mx/cer/numeros/no_4/pdf/cer4_martinez.pdf (28
   Oct 2006).

  PALMA, Ricardo. Tradiciones peruanas. Editorial Navarrete.

  VARGAS LLOSA, Mario. Conversacin en La Catedral. Barcelona: Seix
   Barral, 1970.

  VERES, Luis. Panait Istrati y la literatura rural en Amauta, Espculo.
   Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid, 2001.
   Disponible en http://www.ucm.es/info/especulo/numero18/panaii.html (29
   Oct 2006).

** Csar Pancorvo Rosazza
   cesar_601@hotmail.com
   Escritor peruano (Lima, 1989). Estudiante de Ciencias de la
   Comunicacin, especializndose en Periodismo, en la Universidad Peruana
   de Ciencias Aplicadas (UPC). Realiz estudios de primaria y secundaria
   en el Colegio Trener de Monterrico y en el Colegio Markham. Publica
   artculos en la web desde los diecisiete aos. Ha escrito dos novelas,
   inditas, y un libro de cuentos.



=== El ideal de la Filosofa      Julio Pino Miyar ========================

El maestro Ludwig Feuerbach, uno de los filsofos ms importantes de la
poca inmediatamente posterior a Federico Hegel, retirado por dcadas en la
pequea y hermosa ciudad alemana de Bruckberg, escribi de s mismo que era
un contemplativo anacoreta, pero no por ello desprovisto de un fuerte
sentido prctico.

Es necesario aadir que el espritu prctico y el espritu contemplativo
poseen toda una serie de puntos vlidos de contacto. La experiencia puede,
sin dudas, revestirse con el ropaje de la reflexin, del mismo modo que la
reflexin puede ejercer mejor su soberana cuando habita en el interior de
la prctica. Aunque es cierto que a veces todo se diluye en la prctica,
del mismo modo que, en ocasiones, no somos capaces de sobrepasar el
horizonte puro de la reflexin. Por eso es bueno no olvidar (arriesgando
con esto una definicin que no es ma) que el hombre es ese ser lgico,
empricamente perceptible, que posee el concepto de su propia existencia.

Las deducciones lgicas de los individuos genuinamente contemplativos
inciden a menudo en la realidad, trayendo con esto depuradas consecuencias
prcticas. Los eventos prcticos se convierten, de esta manera, en
situaciones de partida para la reflexin que debe sucederlos. Pensamiento
conceptual que aparece, como razn inevitable, como consumacin
intelectual, distante y sosegada, de una serie de acontecimientos
prolongados en el tiempo.

En sus famosas Tesis sobre Feuerbach, Carlos Marx plante elevar la razn
prctica al rango de primaca que hasta ese momento haba ocupado la
teora. Pero aunque es cierto que muchos de los problemas expuestos
histricamente por la filosofa, no pueden ser resueltos desde el campo
propio de la filosofa, sino de la prctica, es tambin necesario reconocer
que no ha sido intil que el pensamiento especulativo los planteara y se
preocupara por buscarles una solucin terica. Aunque con esto se remarcara
paradjicamente la insuficiencia de la teora, abriendo paso a la razn
poltica, que vendra a realizar, en el mundo terrenal, las ms genuinas
preocupaciones del antiguo mundo de las ideas: su contenido humanista,
moral y las grandes inquietudes gnoseolgicas del pensamiento clsico.

La realidad prctica, que contiene las acciones de los hombres, implica
adems el tema fundamental de la libertad, como cuestin de valor electivo,
en la que al hombre le es dado poder asumir una opcin en particular, entre
un nmero determinado de opciones. El hombre logra, por tanto, su libertad
cuando tiene la capacidad moral de decidir correctamente y para eso
necesita ser l mismo. Es decir, recuperar, desde su perceptible
concrecin, su universalidad moral y su razn poltica. Pero para eso
necesita habitar una Ciudad poltica, que garantice sus decisiones y en la
que florezcan las instituciones pblicas y privadas. Si hacemos un
seguimiento de las ideas de Federico Hegel, es en la Revolucin Francesa
(1789) donde pudiramos ubicar los prolegmenos modernos al viejo sueo
filosfico de la libertad poltica y econmica, fundada a partir de un
ideal moral.

El Estado, la propiedad, la participacin poltica son, en cuanto tales,
estructuras y eventos de una misma totalidad social que, sometida al cambio
y la transformacin, se vuelve histrica y, por lo cual, es siempre
contradictoria. Es como un gran movimiento, para usar un smil, en el que
el hombre habita en la cima encrespada de la ola, slo segundos antes de
disolverse en el ocano en el que completa su significado vital. Esto es
una verdad hegeliana. Pero tambin es verdad que en ese pequeo
microcosmos, que es el individuo humano, habita la verdad del todo, del
mismo modo que un pedazo de naranja sabe como toda la naranja. Pues se
aprehende en l el rigor de la totalidad empeada.

Es desde consideraciones como estas que se deberan repensar
filosficamente las relaciones de los individuos con el Estado, como
inmanente a la actividad econmica del hombre, al sufragio universal y a
las verdades consensuadas.

No se trata, por tanto, de decretar la muerte de la especulacin
filosfica, sepultada por el devenir concreto de la actividad poltica,
sino de dotar a la experiencia humana de una racionalidad de ndole
filosfica, la cual, utilizando los viejos conceptos, se vincule, con
nuevas herramientas, al proceso de cambio real que la propia filosofa
exige desde milenios del mundo. No es por eso al triste funeral de la
filosofa a lo que debemos asistir; es, por el contrario, a una optimista
reorientacin psicolgica del espritu humano, que resaltando el valor de
la idea frente al mundo puramente emprico concreto, hiciera de la
experiencia poltica la nueva tierra de promisin del pensamiento
especulativo y se planteara pensar tambin lo objetivo, adecuando su lgica
a la tarea de inteleccin, participacin y transformacin del mundo.

A partir de Federico Hegel (la culminacin en l de la Filosofa Clsica
Alemana) y sus inmediatos sucesores intelectuales, Feuerbach y Marx, se
entendi, en parte, la experiencia social y poltica de los siglos XIX y
XX, como una compleja realidad histrica, en la que haba encarnado
polmicamente el pensamiento ideolgico previamente concebido.

Hoy quizs se le impone como misin a los espritus especulativos volver a
pensar a Hegel despus de Marx. O sea, me explico: pensar de nuevo la
Filosofa hegeliana despus de dos siglos de prctica poltica, deducida de
las consecuencias de ese pensamiento y su heterodoxa y bifurcada
continuidad marxista; despus del largo proceso social emancipador que
dibuj el advenimiento del movimiento obrero (que hasta ese momento slo
haba sido la plebe de Pars) con su lder Bafeus en tiempos de la primera
Revolucin Francesa (1789); de la revolucin de julio de 1830 que llev a
una monarqua liberal al poder y entroniz en Francia el mundo de las
finanzas; de la revolucin de 1848 donde una comisin obrera en el palacio
de Luxemburgo elabor la primera legislacin laboral; de la Comuna de Pars
de 1871 que convoc un parlamento obrero; de la Revolucin rusa de 1917 y
sus avanzadas legislaciones en materia laboral y social...

Hoy, a la luz de los trascendentales eventos ocurridos en la historia de
dos siglos, el pensamiento reflexivo debera intentar nuevo dictamen. Digo,
si eso es todava posible; si la filosofa, y el pensamiento especulativo
que la nutre, no han sido finalmente domeados por los impositivos y
triunfalistas dictmenes tericos de una ciencia manifiestamente emprica,
que todo lo mide desde el rasero de su razn prctica, fundamentada en la
estricta observacin objetiva y en el principio cientfico de certeza, en
la acumulacin de datos provenientes de la propia observacin; mediante
aquellas investigaciones tericas que han trado, como inobjetable
resultado, el desarrollo de las tecnologas y la expansin industrial, de
consumo y de mercado que configuran un singular mundo burgus normado por
la tcnica y el trabajo especializados.

El pensamiento contemporneo nos presenta as un mundo cargado de
positividad, donde la estructura material (socioeconmica) ejerce su
tirana sobre los individuos e instituciones civiles y polticas. El viejo
sueo del capitalismo liberal de un mundo erigido desde la propiedad
privada, la libre concurrencia econmica y la democracia representativa, ha
tenido que ceder paso a una realidad colmada por la materia mercantil
indiferenciada y por el endeudamiento financiero que corroe los cimientos
de la propiedad. La propiedad se ha volatilizado del mismo modo que el
capital se ha centralizado, mientras que las instituciones polticas
agonizan ante el impacto de los grandes intereses creados. Nos enfrentamos,
de este modo, a un totalitarismo financiero y a un Estado que es su
representacin fctica. El Estado no es ya lo que peda Hegel que fuera:
esa realidad jurdica y administrativa que representara las aspiraciones
ms generales de la sociedad, dotado de un carcter histrico y misional.

Es que la conciencia crtica se convierte de hecho en una entidad ajena a
las formas ms usuales de pensamiento, porque la dialctica de los
acontecimientos, fundados en el carcter negativo y trasformador que ejerce
la conciencia del hombre sobre las cosas, ha tenido que dejar paso a una
mecnica econmica que impone su enorme actividad sobre la ms completa
pasividad social.

Cuando esto ocurre la filosofa queda desplazada, a la ideologa sucede el
funcionalismo pragmtico, y los universales del pensamiento especulativo
dejan de ser inteligibles.

Como criterio opuesto a este estado de cosas se puede opinar que aun el
pensamiento que pretende un mximo de realismo objetivo no puede evitar las
generalizaciones, a la hora de manifestarse y exponer sus argumentos. El
conocimiento humano no slo tiene su origen en lo emprico sensible, a no
ser que reconozcamos la sensibilidad de la intuicin, de la percepcin
mental fundada en la aprehensin de la idea, como idea del mundo pero que
lo configura, le da forma y lo hace inteligible.

Para Hegel la objetividad era materia inerte. Slo mediante el trabajo
creador se puede despejar el camino que conduce a rehabilitar el mundo
natural, como parte esencial de la experiencia y el hbitat del espritu
cognoscente. Pues si es realmente cierto que es slo de los objetos que el
hombre extrae sus ideas, es tambin cierto que es desde la abstraccin que
el hombre se relaciona con el mundo de las cosas materiales. Luego existe
un primado de las ideas a la hora de relacionarnos con el mundo. El valor
que le otorgamos a la experiencia prctica solamente es comprensible, si se
acepta su inmediata correlacin con el mundo de las ideas. No puede ser de
otra forma.

A partir de esto es que se puede plantear una vindicacin de la filosofa,
como filosofa del mundo y para el mundo. Como premisa que, al interactuar
con la materialidad de los eventos, haga descender a la razn terica de su
antiguo cielo especulativo para que devenga en razn prctica. En razn
filosfico-prctica y replantee con ello el valor virtual de la ideologa.

El gran universal de la filosofa es el hombre mismo, que es la realizacin
concreta de sus propias postulaciones y de las categoras histricas que,
en desarrollo, han aparecido como soporte de su concepcin: La libertad; La
adecuacin moral de la vida; El ideal de igualdad y justicia, etctera.

La propia historia aparece entonces como una mxima generalizacin (un
universal) del comportamiento social del hombre, entendido desde la
mutacin y el cambio en constante devenir. A este universal, que es la
historia, se llega, como a todos, no por el camino de la percepcin
prctico sensible, sino mediante la intuicin mental y la reflexin
terica. Y como todos los universales del conocimiento, es un campo primado
para la especulacin y el contemplativo discernimiento intelectual.

La historia, su inteligibilidad como fundamento del pensamiento filosfico,
tiende a revelar problemas bsicos de la condicin humana y es la principal
forma en que se manifiesta la actividad social, pautada por el desarrollo
de las formaciones econmicas, las instituciones y concepciones que emergen
de su suelo. Hegel conceba la historia como un lento proceso de
humanizacin (hominizacin) fundado en el trabajo conjunto, el dilogo y
las instituciones comunes de cada hombre con el resto de los hombres.

Es en la historia que todo adquiere su mxima realizacin. Y es adems en
la historia que todo cobra un carcter transitivo, relativo, donde todo
puede ser ampliado, modificado. Se trata, por tanto, de comprender en la
historia el valor positivo de la negatividad, como agente de cambio, de
transformacin, de liberacin del potencial humano, que, al negar,
laboriosa y dialcticamente, al mundo, lo afirma a un nivel ms alto. De la
misma manera que el mundo, en su material negatividad, enajena la actividad
humana, derriba sus instituciones, pone en crisis su pensamiento, limita su
libertad o la hace imposible, para obligar al hombre a buscar una solucin
en el terreno de las ideas, la especulacin terica, en la paciente espera
subjetiva que el ciclo de la negatividad culmine en una afirmacin que lo
vuelva a implicar en la trasformacin, no slo poltica y econmica del
mundo, sino tambin moral.

Parafraseando las palabras de Mefistfeles del Fausto de Goethe: La
historia es ese espritu que siempre niega. Entre tanto, el propio Fausto
deviene en la afirmacin que se produce cuando la negacin histrica ha
sido, a su vez, negada por la consciente actividad terica-prctica.

El viejo espritu judo, expresado bblicamente en las ideas del Antiguo y
el Nuevo Testamento, implic, desde sus orgenes, tanto para el poeta
Goethe como para los pensadores Hegel y Marx, el sempiterno tema de la
salvacin como salvacin en la historia; como salvacin individual y
colectiva en el contexto de un proyecto histrico, frente a aquello que el
propio Hegel llamara el Calvario de la historia. Es decir, concebida como
una composicin dramtica, la cual se renueva, de generacin en generacin,
y donde se escenifican las pasiones y razones de los hombres, y donde
nosotros mismos somos, en este momento, sus personajes.

La idea de un mundo mejor es una de las principales formas de que se
reviste la racionalidad histrica. Racionalidad que descansa sobre las
ruinas mitolgicas del paraso perdido; la arcadia buclica; el utopos
filosfico. Razn que nos remite a la reminiscencia de una estructura
social altamente gratificante, que quizs nunca se produjo como tal en el
tiempo de la historia, pero que habita entre nuestros despojos
psicolgicos, como fundamento originario del pensamiento humano, de su
arcano ideal poltico.

Hegel pidi, frente a la dispersin histrica que padeca la nacin
alemana, y como razones de peso de su propio espritu, que el pueblo fuese
hijo de la constitucin y del Estado. Para ello se remiti al bello ideal
griego: la cosa y la razn pblicas y privadas, mas aportando la idea del
compromiso con el bienestar general, teniendo en cuenta, para eso, las
necesidades individuales y colectivas. Es decir, aceptando el valor
socialmente negativo de la interioridad psicolgica de cada persona y sus
especficas opciones (libertades) materiales.

El planteamiento filosfico de Ludwig Feuerbach de devolver al hombre
aquellas nociones trascendentales que le fueron conferidas errneamente a
Dios, trae aparejada la tarea de pensar al hombre esencialmente como
individuo, como personaje insustituible del drama histrico. Y es que la
tarea principal de la Filosofa, para expresarlo en unas pocas palabras,
debera estar dirigida al ideal del mejoramiento progresivo y delicado del
ser humano.

En resumen, la empresa pedaggica de la Filosofa, como la conceban Hegel
y sus clsicos griegos, debe quizs partir de presupuestos como stos. Ya
que la verdad del ser individual es intransferible, aun reconociendo su
constante precariedad; su dolorosa finitud; su frgil relatividad... Tal
vez por eso mismo.

** Julio Pino Miyar
   isla_59_1999@yahoo.com
   Poeta, ensayista y narrador cubano (Santa Clara, 1959). Radica en
   Estados Unidos desde 1987. Colabora en calidad de ensayista con prensa
   escrita de Cuba, Estados Unidos y Amrica Latina. Ha sido prologuista de
   varios libros de literatura. Escribi las palabras del catlogo del
   Primer Premio Internacional de Pintura de la Bienal de La Habana de
   2001. En 2003 realiz en Tel Aviv una exposicin conjunta de fotos bajo
   el rtulo El libro de los rboles desnudas. En 1995 fund en Miami la
   revista cultural Los Conjurados. Tiene en La Habana tres libros en
   proceso editorial.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** La oreja ertica de Van Gogh (extractos)
       Carlos Vsquez Zawadzki

   *** La muerte no tiene permiso
       Gabriel Rimachi Sialer

   *** Poemas
       Delfina Acosta

   *** El redondel
       Javier Martnez

   *** Poemas
       Daniel Abelenda Bonnet

   *** Atrapado
       Mnica Maud

   *** Algun da no estaremos
       Augusto Rodrguez

   *** Hoy por la tarde la enterramos
       Carlos Wilfredo Trejo

   *** Mucho tiempo despus querido Mao Zedong
       Gloria Mendoza Borda

   *** El encuentro
       Roco Zambrano Morales

   *** Cuatro poemas
       Mara Cristina Pizarro

   *** ltima reyerta
       Sara Martnez

   *** Mudanzas (extractos)
       Freddy Borges

   *** Dos cuentos
       Marcela Adaros Rojas

   *** Poemas
       Luca Anglica Folino

   *** Pequeos olvidos
       Jorge Arce Hernndez



=== La oreja ertica de Van Gogh (extractos) ==============================
=== Carlos Vsquez Zawadzki ===============================================

      La oreja ertica de Van Gogh
      Carlos Vsquez Zawadzki
      Poesa
      Ediciones Dad
      Cali (Colombia), 1999
      ISBN: 958-33-1324-6
      112 pginas

       Quin eres, de qu gente y pas?
      Dnde son tu ciudad y tus padres
      y por qu maravilla bebiendo el
      brebaje no fuiste hechizado?
      Circe y Homero

TE ENCUENTRO en su voz nocturna:
Msica de labios y miradas.
Viajas con Ulises desconocido,
inclinada hacia el agua tierna
en sus ojos hmedos de Amor.
Viajas y chapoteas tu vida
en este charco de nuestro canto.
Viajas hasta tus orillas
y me invitas a su eternidad.
Viajas alrededor de un punto
sobre el diario placer imposible.
Y me encuentro nocturno en tu voz.
Labios y miradas de msica.

===

Y TODO QUEDA ATRS
                 como la sal
de las mticas estatuas
adormiladas
que slo corrompen dioses perversos
en las noches de Walpurgis
que terminaron de morir
asociados a la disolucin
              del Alfabeto del Amor...

===

I

ENCUENTRO tus palabras en mi garganta
yhablo de realidades memoriosas



II

Adivino fuego y cicatriz del presente
en tus miradas que sostienen mis ojos



III

Adelanto tu libertad ya madura
como la prisin azucarada de la uva



IV

Alcanzo a beber el resto de caricias
en el pico de botella de tu boca



V

Coincido con el giro del trompo blanco
en los dedos cifrados del deseo



VI

Levntome sobre tu piel elevada
de pasiones y siento habitar mi cuerpo



VII

Acumulo precipitudes y decisiones:
el Amor justifica sus consecuencias



VIII

Sealo un punto dentro de tu piel
que luego alcanzo a dibujar y borrar



IX

Rimo la risa de tus palabras
que siempre ren de ltimo y mejor...

===

      Libro, djame libre.
      P. Neruda

NO ACEPTO el silencio de los libros
tu cuerpo escrito
                 por hipcritas juglares
y deseo leerte
                en el bullicio del Amor cantado
cantado por todos los poetas del olvido
que viven
          arrinconados
arrinconados viven en tus secretos
y girando
y girando alrededor
                  de tu cintura
y cayendo
y cayendo como guerreros vencidos
y muriendo
y muriendo de leerte en mis manos
mis manos que te piensan
mis manos que te dibujan sin huellas

===

      ...il est lapprobation de la vie
      jusque dans la mort.
      G. Bataille

EN LA INTERSECCIN
                            ertica
cruce enigmtico
              de todos los caminos
nos encontramos...
                ...hasta la Muerte!

===

ROBO TUS IDENTIDADES FABULOSAS,
         intimidades
del placer posedo en el presente.
Robo tesoros de muerte ignorada.
Robo piel y palabras y realidades.
Robo la pasin, y toda prdida.
Robo el saco roto de tu cuerpo!

===

IMPLSAME hasta la insensatez,
desde las superficies de tu cuerpo,
hacia el silencio de los ceros,
rozndome presente, puntendome,
apoyndote sin pies de verso,
en el estallido del lenguaje.

===

IMPLSAME hacia el presente
                totalizante
Amor rezagado
Amor retenido
                   en la Moral
donde no logre alcanzarnos la Idiotez,
el ser unido en cualquier Apocalipsis!

===

PULSA
en mis deseos
de tu cuerpo abierto
interminable
            despunteado
sueos y locura.

===

ALREDEDOR DE TU CUERPO
     de tu boca que afirma
la negatividad palpitante de la muerte,
como en un crculo
                  respirable
giro en el silencio
de las palabras escandalosas del placer sentido
        me rodeo de tus labios sonoros
en mi nombre
        sonoros en el estallido de mi piel,
        sonoros en los gestos habitados
de mis manos
        sonoros en el estruendo de mi cario,
        sonoros del oro
del presente necesario...

===

HOY
terminan mis silencios futuros
hoy
soy boca delirante que muerde
las palabras
encerradas
en la Torre de Babel de tu cuerpo.

** Carlos Vsquez-Zawadzki
   cvasquez_z@cable.net.co
   Escritor, dramaturgo y poeta colombiano. Fundador, director y editor de
   las revistas Poligramas, CaliArtes y Plumadas, as como del grupo Teatro
   Abierto. Ha publicado los libros Diario para Beatriz, La oreja ertica
   de Van Gogh, Tercer laberinto, Ensayos de teora literaria, Trabajos
   poticos, El reino de los orgenes (ganador del Premio Internacional
   Manuel Cofio), Estanislao Zawadzki, Voces y diferencias, Cartografas
   culturales y Pas de memoria dilogos con Arturo lape. Tiene una
   maestra doctorado en la Universidad de Tolouse
   (http://www.univ-toulouse.fr). Es profesor titular de la Universidad del
   Valle (http://www.univalle.edu.co), donde cofund los estudios de
   comunicacin social en compaa de Jess Martn Barbero,  la Escuela de
   Artes Escnicas con Enrique Buenaventura y la Escuela de Literatura, y
   fue el primer director de Estudios de Postgrado en este campo.



=== La muerte no tiene permiso      Gabriel Rimachi Sialer ================

Van a despedir a alguien ms.

Cmo sabes?

Mira la ventana del jefe. Van a despedir a alguien ms.

El murmullo se extendi como una ola por sobre nuestras cabezas. Pens de
inmediato en los pagos atrasados al seguro, la cuota de la casa, la luz, el
telfono, los colegios de los chicos, los anticonceptivos de Chaz (tan
rica, tan tetona). Qu hara en la calle? Volver a vender tapetes y
plumeros casa por casa? Soportar otra vez el sol en la nuca, en los
hombros, en los testculos que se sancochan al medioda en el asfalto?
Volver a la angustia de los cincuenta centavos para el pan de todos los
das?

Julio se acerc y me pas la voz, tena los ojos vidriosos y los prpados
hinchados, la boca reseca.

Vengo de la dilisis murmur, si me despiden me muero. Ya sabes quines
se van?

No respond. En un rato seguro los llamarn pero no te preocupes, no nos
botan por la antigedad. Adems las cosas estn cada vez peor. Chaz ya no
sabe qu inventar para el almuerzo, este trabajo es todo lo que tenemos y
las ventas de Oriflame, nada ms... y digamos que las amigas de Chaz no son
de gastar mucho en cremas... T ests mejor?

Algo dijo tocndose el bajo vientre. Se palp. T qu crees? Creo que
lo mejor sera irme a los Estados Unidos, hacer plata y volver para poner
un negocio, una bodeguita, qu-s-yo. Al menos si un da me muero...

No digas eso, an te falta hacer un milln de cosas. Ven a casa el
domingo, Chaz preparar estofado, trae a Ximena contigo.

Qu llevo para tomar?

Nada. Ya debes tener muchos gastos con la dilisis.

Muchos... suspir Julio. A veces pienso que debera morir de una vez, al
menos as Ximena podra cobrar el dinero del seguro y vivira mejor y los
chicos...

Ya cllate o te golpeo los riones con la llave inglesa, ok?

Ok, creo que te llaman.

Era cierto. Desde la ventana del jefe una mano se agitaba invitndome a
subir. El mundo se me vino encima. Todos detuvieron sus labores por unos
segundos, algunas veces era as: te llamaban para que leyeras una lista con
despedidos o para que hagas el trabajo sucio de hacerlo t mismo e invitar
a que pase por caja el desdichado. El pabelln estaba lleno. Algunos
fumaban despacio. Una seora venda caf y snguches de pollo y luego
anotaba los nombres del cliente en su libreta. A fin de mes nos esperaba a
todos en la puerta con sus hijos. Al que no le pagaba ellos lo acompaaban
hasta la esquina. Entre nosotros sabamos que esos tres haban sido
policas. En fin, cada quien se gana la vida como puede.



Las seas continuaban y ya algunos mostraban una incomodidad por mi demora.
Pero es que realmente no quera ir. Tena miedo de perder el trabajo. Quin
no le teme a eso. Gir y camin entre mis compaeros. Hace menos de dos
aos ramos ochocientos. Hoy apenas quedamos doscientos cincuenta. Las
computadoras hacen el mismo trabajo y sin errores, no les pagan sueldo, ni
seguro mdico ni nada de nada. Tengo ocho aos en esta fbrica. Ocho largos
aos que se han pasado volando... mientras me hago ms y ms viejo y siento
que el calor de las calderas ya me afecta los intestinos.



Al llegar a la oficina del jefe me persign, ya todo est en tus manos,
Seor.

Seor Becerra, vengo como mand ust.

Sintese, por favor, tenemos que conversar.

Tom asiento.

Mire, seor, para m esta situacin es espantosa, cada vez que vengo a
trabajar encuentro un memo con alguna orden que un cojudo dicta a su
secretaria para que me joda todas las maanas destap un anticido y lo
ech en su vaso con el estampado de una vaca, lo bebi de un sorbo. Hoy es
un da de esos, me entiende? Ac ustedes me mientan la madre como si yo
fuera el responsable de los despidos y no es as. Yo tambin soy una
vctima en este asunto se llev un dedo a la nariz y empez a buscar algo
en ella por eso es que lo llam. Ve ese sobre?

S, seor... el sobre estaba algo grueso, a lo mejor ya tenan lista mi
liquidacin, un fro de muerte se apoder de mi nuca.

Bueno, pues, en ese sobre est una carta de despido con la orden de cobro
de los das adeudados y del trmite que haga el contador para sus
beneficios de ley.

Entonces... dije mecnicamente estoy... despedido?

El jefe me mir directamente a los ojos. Habamos ingresado al mismo tiempo
y ramos parte del grupo de antiguos de la fbrica. Creo que alguna vez
almorzamos juntos y mi record de asistencia era impecable. No era justo
salir as.

Por el tiempo que nos conocemos ser franco con usted. Hemos revisado la
produccin de nuestra fuerza de trabajo y vemos que algunos han reducido
terriblemente su record. Como sabe, no podemos hacernos de esos costos que
pueden daar aun ms la fbrica. Usted ha bajado mucho su produccin...
igual que su amigo Julio.

Puedo esforzarme, seor Becerra, le prometo que... slo no me bote... este
trabajo es todo lo que tengo.

Slo entienda que yo no lo estoy botando... la produccin se mide, usted
sabe, pero mire: slo hay una solucin. La orden dice O usted o el seor
Julio.

...

Usted decide.

Pens por un rato que esto era una broma. No poda ser as. Julio era amigo
mo desde haca 23 aos, su familia era como mi familia y pasbamos las
navidades juntos. Y se estaba muriendo. No poda hacerle eso. Cmo
quedaran sus hijos? Y los mos? Qu me dira Chaz cuando llegara a
contarle que escog entre Julio y yo? Acaso entendera?

Seor Becerra, ust me pone en una situacin muy complicada... Julio es mi
amigo desde hace muchos aos y ust sabe que se est muriendo... no podra
decidir algo as, yo tambin necesito trabajar...

Lo lamento, amigo... pero esas son las rdenes. Tome el sobre y pinselo.
Si decide por Julio, dle el sobre a l. Y si no, slo llene sus datos.
Tiene hasta la salida para decidir. En verdad lo lamento mucho pero as son
las cosas. No depende de m.



Yo tom el sobre pero senta que jams podra hacerle algo as a Julio. Y
mis hijos? Y mi mujer? Y mi vida? Al menos estaba sano pero... y los
colegios y las pldoras y si alguien se enferma y si algo sucede y... Por
otro lado Julio se estaba muriendo, gastaba ms de lo que ganaba en
medicinas y esa maldita dilisis, los exmenes... tanto trabajar para no
tener nada, carajo, qu decidir... a veces la vida no es ni siquiera como
en las pelculas...



Julio se acerc rpido, estaba preocupado.

Y? Qu te dijo?

Nada respond. Parece que hoy no hay despidos ni nada, slo era para
entregar estos papeles en una agencia, un mandado.

Ah... bueno, me voy a trabajar. Ya nos vemos el domingo, no? Hoy salgo
temprano porque tengo chequeo.

Ya. Est bien. El domingo entonces. Temprano. Nos vemos.

Nos vemos. Gracias por el estofado, me gusta mucho el estofado.

Julio se alej caminando como en un bailecito de Cantinflas. No poda
hacerle eso, decidir entre l o yo. Pedirle a la muerte permiso para
ejecutar su labor y no tener remordimientos.

En uno de sus bailecitos, Julio se llev las manos al ombligo, exager en
un movimiento, creo. Sonri, me hizo una sea y se alej. No me atrev a
decirle nada. Sera demasiado cruel. Pero las computadoras no entienden de
emociones, ni los jefes, ni los jefes de los jefes. Quise levantar el brazo
para despedirme pero al ver que se iba no pude hacerlo. Nadie se despide de
un cadver que se aleja.

** Gabriel Rimachi Sialer
   gabrielrs@gmail.com
   Arquelogo y escritor peruano (Lima, 1974). Estudi arqueologa en la
   Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM,
   http://www.unmsm.edu.pe), donde sigui cursos de literatura como alumno
   libre. Ha publicado los libros de cuentos Despertares nocturnos (2000),
   Canto en el infierno (2001), El cazador de dinosaurios (2003) y El color
   del camalen (2005), las antologas de cuento Nacimos para perder.
   Simplemente cuentos (2007) y 14 fantsticos. Cuentos extraordinarios
   (2007). En 2004 fund el sello editorial Casatomada, orientado a editar
   narrativa clsica y contempornea. Ha sido redactor en algunos diarios
   de Lima y colabora con pginas virtuales dedicadas a la literatura.
   Dirige talleres de escritura creativa y el rea de redaccin
   periodstica de un canal de televisin.



=== Poemas      Delfina Acosta ============================================

*** Mi reino

Mi reino es de los astros misteriosos,
del fuego que susurra en el ocaso.
Se me figura milagrosa tela
el cielo con su azul iluminado.
Conmigo no es el hombre sino el ngel.
Su sombra se hace mies en mi costado.
l busca de mi luz el santo norte
como la brisa cuando es mi rebao.

Mi reino es de las olas de la mar
que nunca al pensamiento dan descanso,
de las estrellas fijas en los ojos
pues son criaturas de un querer muy manso.
Si llueve es porque lluevo lentamente
y si amanece es porque ya me aclaro.
Cuando anochece y no aparece el cielo
el viento de mi reino est callado.



*** La puerta

Cualquiera llama a mi pequea puerta.
Cenar suelo con reyes y mendigos.
Ay, cmo me atareo en repartir
en dos iguales partes lo servido.
Y es entre gente que a mi casa llega
contndome unos casos divertidos,
cuando me acuerdo yo de tu anunciada
visita, bienamado, y ahorro el vino.
Mi hogar aseo da a da y pongo
sobre la mesa aroma de jacintos.
Mientras te aguardo, quin tambin te aguarda?
Y si t llegas, cena quin contigo?
Seor, que me confundes o enterneces
con tus palabras puestas en mi odo.
Las cosas que me dices son las mismas
que oyen las otras y les da lo mismo?



*** Poesa

Slo tu voz es dulce, poesa,
porque por ella he sido yo narrada.
Con tierna obstinacin tus ojos pones
donde clav, vencida, mi mirada.
Ya te mandaron a morir, mas t
como una flor del campo te levantas.
La hoguera preparada para ti
en tus lozanos ptalos se lava.
Porque eres mustia entre las bestias todas,
garza de invierno, yo te siento hermana.

Vestimos un amor desesperado,
que nos desnuda el pecho y las espaldas.
Debajo de borrascas vas y vienes
como una cabellera de palabras
y enferma caes de capullos nuevos,
de aroma fresco y pena enamorada.



*** El verdadero mundo

Recuerdo el viento claro de otras tardes.

Tocando castauelas prodigiosas
le daba larga cuerda a mi niez.
Yo le pasaba alegre mis cabellos,
mi falda, y l, jugando, se los daba
al perro que ladraba tras de m.
Correr, rer, morir de golpe sobre
el liso pasto, la colina aquella,
el verdadero mundo a la intemperie
en donde el sol echaba mil monedas.
Despus, de flores sucia todava,
volver a la casona mansamente.

Mi voz qued colgada de las ramas.
Mis ojos se vaciaron en garas.
Tambin perd mi nombre. Nada! Nadie!
Soy yo sin la niez de mi alegra.

** Delfina Acosta
   delfina@abc.com.py
   Poeta paraguaya (Asuncin, Paraguay, 1956). Su primer poemario, Todas
   las voces, mujer..., obtuvo el Primer Premio Amigos del Arte. Integr
   el Taller de Poesa Manuel Ortiz Guerrero, dando a conocer algunas
   obras en publicaciones colectivas. Public el poemario La cruz del
   colibr, con prlogo de la poeta Gladys Carmagnola; reuni en el libro
   El viaje sus cuentos que obtuvieron premios y menciones en concursos
   literarios. Su obra Romancero de mi pueblo mereci el segundo premio
   Federico Garca Lorca y su poemario Versos esenciales, dedicado a
   Pablo Neruda, obtuvo el Premio Pen Club del Paraguay. Su ltimo libro,
   Querido mo, obtuvo el premio Roque Gaona (2004). Sus obras (cuentos y
   poemas) estn incluidas dentro de numerosas antologas nacionales y
   extranjeras. Es columnista del diario ABC Color (http://www.abc.com.py).
   Dirige el Taller de Poesa de la Manzana de la Rivera.



=== El redondel      Javier Martnez ======================================

                                                         Para Manuel Cabesa
                                       y Erick Lugo, amigos recin creados.

                                                  Nadie lo vio desembarcar
                                                   en la unnime noche....
                               (Las ruinas circulares, Jorge Luis Borges)

An poda escucharse el retozar de las aves en las plazas de la ciudad. Los
grandes almacenes permanecan cerrados. El trfico comenz a despertar. Un
auto se pas una luz roja dejando a su paso una estela pestilente. Un bulto
alargado de peridicos y cartones se agit en la acera. Del extremo menos
pensado asom un par de ojos trastornados por los rigores de la noche. A su
lado, dos perros saqueaban un contenedor de basura. No lejos de all,
acodado en una mesa del bar El Redondel, Manuel, bibliotecario de la
Agustn Codazzi, balbuce desde su undcima cerveza:

La hipocresa... Te digo que es sta, y no otra, la base de la sociedad.
Todo su complejo sistema se sustenta en este cimiento, tan slido, que es
casi imposible escapar a su influjo... A no ser que te conviertas en asceta
y te confines a una ermita...

Aunque lo acompaaba Javier, diriga sus palabras a una silla vaca que
tena en frente. Eran los nicos clientes a esa hora de la maana. El sol
se colaba inofensivo entre los resquicios, caa con una luminosidad suave
sobre los disecados animales amaznicos que decoraban las paredes, y que
an conservaban el frescor de la madrugada reciente. Javier, sentado a su
diestra, lo escuchaba con una expresin exasperada. Haca rato que Manuel
haba desatado un inexorable monlogo.

Se maneja la irona en distintos niveles prosigui Manuel. De ah que el
argumento del filme...

Pero, con quin diablos ests hablando? lo interrumpi Javier, tambin
desde su undcima cerveza. Manuel lo mir con sorpresa.

Cmo? No lo ves? dijo Manuel, un tanto molesto. Ya te he hablado de mi
amigo cinfilo.

Ah... Entiendo...

Javier se inclin hacia la silla vaca, escuchando con atencin. Apur su
cerveza hasta el fondo, se sec la boca con el dorso de la mano, encendi
un cigarro y se movi inquieto en su asiento. Mir a Manuel y solt una
bocanada de humo.

Erick est aqu, verdad? dijo al fin.

S contest Manuel.

Vaya con los amigos imaginarios de uno, pens Javier, no contentos,
crean los suyos propios y, a fuerza de mencionarlos, hay que admitirlos. Se
presentan sin invitacin y encima tienes que brindarles. Dej el cigarro
en el cenicero, se volvi para buscar al propietario, que le decan Figura
y haba llegado al pas desde algn lugar del remoto Sur. Viva all, y
rara vez abandonaba el local, salvo cada fin de mes para cambiar todas las
bombillas de afuera sin que stas estuvieran fundidas. Era un hombre de
mediana estatura y tez plida. Tena los ojos deslumbrados y el cabello
blanco por completo. Cuando lo encontr, Javier le mostr tres dedos de su
mano derecha.

Ahora pide tres cervezas y lleva rato solo dijo Figura a un hombre
entrado en aos que acababa de sentarse a la barra y beba su primera
cerveza. El hombre escriba en un papel. Levant la cara. Tena un prpado
cado y la mirada como de invidente. Las cejas pobladas y canosas,
alborotadas como por un viento fuerte. El cabello, con algunas hilachas de
canas, relamido hacia atrs. A pesar de la asimetra, su rostro era sereno.
Vesta traje negro y corbata amarilla con lunares marrones. Si bien por la
barra de El Redondel desfilaba todo tipo de personajes, era raro ver entrar
a alguien trajeado de modo tan impecable. Figura pareca no darle mucha
importancia a esto. Crea no conocerlo, pero le resultaba familiar.

Por lo que habla tiene como amigo a un fantasma bibliotecario, o algo as
continu Figura, sealando con la boca la mesa que ocupaba Javier. Pobre
movi la cabeza de un lado a otro. Est loco, pero es un buen muchacho,
un aspirante a escritor. Lo conozco de hace poco. Paga sus deudas. Siempre
que pague, no tengo problemas en complacerle los desvaros etlicos y
soportarle los delirios literarios.

Figura sac las cervezas del congelador, las destap y sali de atrs de la
barra. El hombre lo sigui con la mirada. Sorte algunas sillas y deposit
las botellas sobre la mesa que haba sealado. sta se hallaba desocupada,
pero repleta de cervezas sin consumir. Dijo algo que el hombre no alcanz a
or por el volumen de la rocola. Tom el bolgrafo que llevaba en una oreja
y anot en una libreta que luego guard en el bolsillo de la camisa. Apoy
la mano en el respaldo de una silla, se inclin un poco, solt una
carcajada y regres a la barra.

Figura levant la botella del hombre y pas un trapo para secar la
superficie. La botella estaba casi vaca.

Quiere otra? Pregunt Figura.

Si es tan amable contest el hombre.

Figura sirvi la cerveza. l hombre sonrea. Se adverta cierta irona en
esa sonrisa, como si conociera algn secreto.

Nos conocemos? indag Figura.

Es muy probable repuso el hombre.

Cmo dijo que se llama?

An no le he dicho mi nombre, pero si usted quiere, puede llamarme Borges.
Mis amigos me llaman as.

Con que Borges, eh?

El hombre dio un sorbo a su cerveza, se inclin sobre el papel y sigui
escribiendo. Figura no hizo ms comentarios y se puso a ordenar unas
botellas vacas detrs del mostrador.

Al terminar su bebida, el hombre dobl el papel y lo guard en un bolsillo
interno del saco. Se puso de pie, busc la cartera, extrajo un billete y lo
dej sobre la barra. Se despidi de Figura y camin hacia la salida. Se
detuvo en el umbral pero no se volvi. Una enigmtica sonrisa se dibuj en
sus labios, sali y Figura lo perdi de vista al fundirse con el resplandor
matutino.

Mientras tomaba el billete Figura se sinti traslcido, ingrvido. No se
alarm. Era una conocida sensacin de la niez, aunque, pensndolo bien, no
conservaba recuerdos concretos de esa poca, slo sensaciones, como la de
un temor inveterado al fuego. Luego de un rato la sensacin se desvaneci y
la existencia recobr su peso habitual.

** Javier Martnez
   jmllerena@gmail.com
   Escritor venezolano (Barranquilla, Colombia, 1975). Reside en Maracay,
   Aragua. Textos suyos han sido publicados en medios de comunicacin de la
   regin, aunque su obra permanece mayoritariamente indita.



=== Poemas      Daniel Abelenda Bonnet ====================================

*** Morir en Montevideo

      Montevideo, tus calles con luz de patio.
      J. L. Borges.

Un atardecer cualquiera
Invierno adentro lo s
La lluvia golpeando la ventana
Ya sin luz las calles
Rodeado de libros,
Estar demudado y solo
Escuchando por ltima vez
Las viejas canciones.

Morir en Montevideo
ser tiempo entonces
Ya habr dicho mis versos
Casi nada he guardado
En el cofre del tiempo;
Acaso algn abrazo amigo
Partido por la distancia
Acaso, apenas!,
alguna amarillenta carta de amor.



*** Galileo, siglo XXI

      A Luis A. Carro

El poeta apoya su pluma
Sobre la hoja virgen
hasta que sangre
tinta negra, palabras blancas
Y el Planeta vuelve a girar
Sobre su eje de sueos
Que ya han recorrido
Ms de media rbita

El poeta escribe aunque sabe
Que no est en Pisa
Ni tribunal alguno
Se tomar la molestia
De exigir una retraccin
O quemar sus libros en la hoguera
(la Indiferencia es arma de los Poderosos)

Duro destino el mo piensa
Slo un puado de amigos
Esparciendo al viento
Mis mejores versos
Para atestiguar que intent
Mover al Mundo.



El otro lado del da

      Constantly risking absurdity / and death.
      Lawrence Ferlinghetti.

   Cual acrbata de circo
     El poeta se balancea
        Peligrosamente en las alturas
          Al filo de la realidad
           Sus manos aferradas
              a una escala de versos,
               el poeta prueba el aire
                desafiando el vaco
                   (de la vida?)
                   Y vuelve a saltar sin red,
                    intentando caer de pie
                      al otro lado del da.



*** El alfarero

      Como el barro en las manos del alfarero, as eres t en mi mano.
      Jeremas 18:6.

De greda parecen los dedos
El torno gira rpido
Entre los fuertes muslos
Es hmedo el taller del artesano
All abajo, a solas con Dios,
sentir crecer el da
Mientras su sudor cae
Sobre la arcilla hmeda.
Moldea, redondea una vasija
O se quiebra antes del horno
Y entonces, el alfarero
Volver a empezar.

** Daniel Abelenda Bonnet
   smeineke@adinet.com.uy
   Docente, periodista y escritor uruguayo (Salto, 1962). Desde 1970 vive
   en Colonia. Es politlogo, profesor ayudante de historia de las ideas y
   ciencia poltica en la Universidad de la Repblica (Udelar,
   http://www.universidad.edu.uy) y docente de idioma ingls en la
   Universidad ORT (http://www.ort.edu.uy). Se inici muy joven (1977) en
   el periodismo escrito de ese departamento. Fue corresponsal de medios
   como La Maana y El Diario, y actualmente es columnista de Prensa
   Rosarina, la revista La Voz de la Arena y Revista Internacional Abrace.
   Ha publicado Historia de Tarariras (Editorial La Imprenta, Rosario,
   2000) y Hombres de accin (La Imprenta, 2003). Cuentos suyos han sido
   incluidos en las antologas Nueva literatura argentina (Editorial de los
   Cuatro Vientos, Buenos Aires; 2006) y Cuentogotas VI (Bianchi Editores,
   2006). Fue finalista del Certamen de Narrativa de la IMM con
   Manodepiedra y otros cuentos (2004). Su novela Secretos de Estado fue
   ganadora de una mencin en el Concurso Anual de Literatura del MEC
   (2003). Su novela de aprendizaje en idioma ingls Cleveland (2005) y su
   poemario Ciertas canciones (2006) pueden leerse, junto con otros textos
   suyos, en Letras Uruguay (http://letras-uruguay.espaciolatino.com).



=== Atrapado      Mnica Maud =============================================

Cuando decid regresar, ella ya haba desaparecido de mi vista. En su
lugar, una imagen despavorida me contemplaba; fatigada. Inflamados los
prpados; rojos. Retroced, con asombro.

Acaso no me reconoces? escuch una voz, queda.

Esa voz!; me volv para mirarla. Tan afectada en mis mdulas no poda
emerger de aquella figura desquiciada, maloliente. No obstante:

No ves, querido, ya mis atributos? insisti; la insolente.

Volv a retroceder... hasta tropezar con indefinida frialdad. A mis
espaldas. Ella sigui mis pasos, uno a uno. Restregu mis ojos, para
alejarla. Con desesperacin. La figura me embosc.

Sin respiro, sin tiempo, sin espacio rod por la negrura de sus ojos.
Enfrente de mi faz. No hubo ms remedio que descubrirlos, sin parpadear, en
la sequedad. Tembl; el derredor bambole bajo mis pies. Esas pupilas,
hondas, encrespadas, transformadas: una agona ausente despertaba.

Era ella, lo advert, sin evocarla. Era ella, hacia quien habra de
retornar. Tras la locura. Me rebel, entonces. Esa deformidad de zarpas
grises, de semblante surcado, de sangrante torso no poda ser mi amada!

Te asustas? exclam furibunda ante mi intento de despertar. Slo sabes
escapar! Y esta noche... te asustas? e imponiendo rencor en su
expresin. Las maravillas humanas revuelven las aguas ftidas de la
infinitud! Cada cual, querido, responder en este pilago de obscenidades,
incluso vos, tambin, yo remarc con cierta ronquera lastimosa. Vos...
asustado? ri. Forzada.

Quin sos? me exalt. Sos quien persigue mis vigilias? Sos quien
pellizca mis manos en medio de las noches? dije casi silabeando mis
palabras. Djame, quiero despertar, no me oyes?, voy a despertar!

Ella ri. A carcajadas. Sonoramente.

Soy, mi querido, tu obra de arte, la que pincelaste con da a da, trazo a
trazo. Yo soy vos. Te sorprendes? Yo soy vos; tu ms perfecta
prolongacin, tu continuidad, y tambin, tu pasado, tu memoria, tu destino
call repentinamente. Inhal de la espesura negra del incienso nocturno.
Me orden:. Da la vuelta!

Como nio, le obedec. El espejo se alzaba implacable. Me distraje en el
escrutinio de mis mejillas, plidas; de mis ojos. Nada hall en ellos.
Sent alivio, confieso.

Me veo tal cual le dije a la que esperaba, desenmascarndola, a travs
del reflejo del cristal. No hay nada en m resolv.

As es, querido, nada hay... ninguna otra visin ms que un yo, que desde
el cercano amanecer, ya no logrars atrapar hizo una pausa, gacha la
cabeza. Ponte de lado y repite la mirada exhort fijndome los ojos,
desafiante. Y te vers. Desnudo, por ltima vez.

Un atisbo de curiosidad todava quedaba en m. As lo hice, livianamente.
Era un juego, una distraccin. Convencido de que al final, vencedor, no
vera ms que un ojo, media nariz y un pmulo saliente.

Qu es esto que se desprende de mis espaldas!? grit espantado.
Qutate! Qutate de encima de m! Te advert que me dejaras sacudindome
con torpeza, alc el tono de voz.

Ella volvi a rer. Lejana.

No estoy sobre de tu cuerpo, querido.

La vislumbr en penumbras, a metros de distancia.

No te he rozado con mi piel, ni me apoyo ya en tus hombros. Helados
irguindose hasta levitar. se sos vos, parte del monstruo que escondes
por las maanas; yo soy slo una parte de l. Inexorablemente y sonriendo
diablicamente:. Si te pulverizaras ahora mismo. Tus carnes y las mas,
manchadas; yo seguira tu sendero. El fango sepultado...

Ya no escuchaba. Me revolv. Deba despertar.

Qu dices? retom el aliento. Mujer presa del demonio! con
arrogancia.

Has vivido entre humanos, y apenas un humano sos su irona me enfureca.
Te has arrogado la perfeccin y has olvidado el fuego sagrado. En la
ambicin terrenal, te has perdido. Las tinieblas del olvido has
conquistado. Deja ya de soar, no despertars concluyente, con gozo. Te
has condenado. Nadie lo ha hecho en tu lugar.

Corr. Corr alocadamente. Por callejas sin salidas, en crculo, a oscuras,
al tanteo. Maldije el haber regresado, maldije mi mana de regresar. Corr
y cada tanto, la tnica infernal me dibujaba, a ciegas.

Ella ascendi; jadeante mi pecho; y me atrap. Extrajo del combo de mis
ojos, los tejidos tan besados. Los mastic. Con lentitud, saborendolos,
mientras explicaba:

Ya no lo habrs de necesitar. Ya has visto lo que debas.

No volv a ver, obviamente... las montaas, las laderas, las gigantescas
olas del mar. Los soles no se distinguieron nunca ms de las noches, las
pginas de mis libros se igualaron. Sobreviv quinientos solitarios aos
esclavo de la visin. Solo, vaco de m.

De vez en cuando despierto, y ella, despiadadamente real, me sirve el
desayuno.

** Mnica Maud
   monicamaud@arnet.com.ar
   Escritora argentina (Santiago del Estero, 1962). Es docente y
   comunicadora cultural y educativa. Ensea crtica literaria y dicta
   talleres de escritura a jvenes. Tambin es responsable de un suplemento
   semanal de literatura en su provincia y est a cargo de una revista
   dirigida a los docentes. Ha colaborado con numerosas revistas digitales.
   Ha publicado el libro de cuentos Yo, sacrlega.



=== Algun da no estaremos      Augusto Rodrguez =========================

                        Somos la escritura rebelde que el agua no se lleva.
                                  Las cuatro vides que conforman la pgina.
                              Los das encabritados. Algn verso encendido.
                                        Sabes adnde vamos? Me recuerdas?

                                                       Luis Armenta Malpica

I

Algn da no estaremos. Ellos vendrn a recoger las cscaras, las frutas
mordidas, el odio a la urbe, los espejos rotos de la ira. Las pginas en
blanco donde se escribieron los mejores poemas a nadie. Mirarn subir y
bajarse de autobuses a decenas de hombres que habrn perdido sus manos de
tanto acariciar los cuerpos (de los muertos). Nos mirarn en viejas fotos
amarillas con los filos quemados, con la misma extraeza con que nosotros
miramos en la noche a un bicho que se eleva en el jardn. Sabrn muy poco
de nosotros, ms que somos polvo en algn cementerio de la ciudad que nadie
sabe dnde queda, ni tiene idea dnde est.



II

Ellos tratarn de rastrear nuestros pasos, descubrir las huellas digitales
en tanto cuerpo amado y tratarn de descifrar cartas o manuscritos de
nuestro vagabundo paso sin pena ni gloria por este mundo hombres que se
impusieron el milagro de ser felices pero que no pudieron ni siquiera
llegar a sus orillas y ahora slo descansan varios metros bajo tierra.
Hombres-calaveras, hombres-zoolgicos, hombres-chimpancs, hombres-jaulas;
seremos productos de investigacin etnogrfica y de publicidad en alguna
percha al final de los supermercados.



III

Quin nos oir? Los odos del viento, el mar de leche o un pjaro que se
anida en una nube? O los nios que no saben qu es la muerte pero que, con
sus lpices de colores, pintan a la muerte de sus escasas pesadillas?



IV

Qu dir Dios despus de tanto bullicio? O Dios estar enterrado en otro
cementerio que nadie sabe dnde queda, ni tiene idea dnde est?



V

Nuestro corazn fro latir de vez en cuando, slo por angustia o por
capricho, nunca lo sabremos; pero lo cierto es que latir con suma fuerza,
tantas veces que lo oirn en todas las esquinas de la urbe.



VI

Qu pasar con nuestros ojos, a qu ciegos se los donarn. Qu harn con
nuestros recuerdos. Qu harn con nuestras manos que encendieron inviernos
y sirvieron como rutas para los caminos del amor turbulento. Qu pasar con
nuestras rodillas que slo supieron en este mundo suplicar a los dioses
das mejores en este mundo. Qu harn con nuestra voz, acaso se las darn a
los mudos para que aprendan a gritar enloquecidos, como sus miserables
dueos.



VII

Tal vez seremos la escritura rebelde que el agua no se lleva. O tal vez
estemos condenados para siempre a vivir comos locos de remate entre las
cuatro paredes de este mundo.



VIII

Viviremos al fondo del precipicio de nuestras camas. Viviremos con camisas
de fuerza y en coma, amarrados a los vidrios de las horas. Tan slo
galoparemos con nuestros deseos en lugares parecidos al purgatorio. Seremos
ngeles decapitados, ngeles asesinos, ngeles rufianes que slo anhelan
dialogar con nuestros muertos.



IX

Ellos buscarn en nuestras manos los ltimos indicios o rastros de
humanidad que nos quedan. Pero ya ser tarde.



X

Dnde quedarn nuestros signos o nuestras pocas seas particulares?

** Augusto Rodrguez
   elfrancotirador79@hotmail.com
   Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios
   Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004),
   Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos
   aparecen en varias antologas locales y del extranjero. Ha obtenido el
   Premio Nacional de Poesa David Ledesma Vsquez (2005), el Premio
   Nacional Universitario de Poesa Efran Jara Idrovo (2005) y Mencin de
   Honor en el Concurso Nacional de Poesa Csar Dvila Andrade (2005). Es
   el fundador del grupo cultural guayaquileo Buseta de papel.



=== Hoy por la tarde la enterramos      Carlos Wilfredo Trejo =============

Mi amigo sostiene entre los dedos un cigarro. Lleva la corbata floja, el
saco arrugado y los zapatos llenos de lodo. Tiene los prpados
entrecerrados, como si estuviera esperando alguna seal para revivir.
Visitar el panten nos ha dejado rendidos. Le doy unos golpecitos a la mesa
y digo.

Entonces?

Qu te estaba diciendo? despierta. Al fondo suena la rockola. Msica
tropical. El ventilador del techo apenas y espanta el calor. Es una de esas
noches pegajosas de verano a la orilla del mar.

Me estabas platicando de tu chica.

En serio? parpade algunas veces. Qu dije? En qu parte me qued?

Dijiste que le gustaba sacarse sangre.

Ah, eso! contesta dando otra bocanada a su cigarro. S, le gustaba
cortarse la lengua y besarme. As, todo loco. Me besaba hasta que la herida
se le cerraba. Tienes idea de a qu sabe la sangre? Tiene un sabor extrao
si la mezclas con saliva y tabaco. Al principio sabe buena, pero despus de
un rato sientes ganas de vomitar. Deberas probarla algn da.

Tal vez digo.

Luego ella y yo hacamos el amor hasta quedarnos dormidos. Grandes noches
da otra bocanada al cigarro y lo aplasta contra el cenicero.

Afuera, las olas chocan contra las rocas, reflejando la luz de la luna.
Tomamos Coca Cola con hielos porque el hombre del restaurante no quiso
darnos cerveza. No quiero tener problemas con la polica, dijo.

Cmo se llama? le pregunto.

Quin?

Ella.

Ella? contesta. Rosario.

En realidad no dice Rosario. Mi amigo no puede pronunciar la letra erre
correctamente. Nunca ha podido hacerlo. Lo que en verdad dice es Gosagio,
arrastrando la g.

Tambin le gustaba dormir sin calzones y pedorrearse bajo las sbanas
saca un nuevo cigarro y lo enciende. Muchas veces tena que olerlos
completos, uno tras otro. Ella slo se rea de esa forma que siempre me
pareci vulgar.

Una fina persona digo.

Una fina persona sonre.

Sus ojos se van apagando, como un hacha que desciende en cmara lenta sobre
la cabeza del condenado. Me parece que va a quedarse dormido sobre la mesa,
as que le doy un ligero puntapi.

Me deca que su sueo era trabajar en un teibol abre los ojos grandes,
que soaba con ponerse un par de tacones de plstico transparente y
menearse sobre el escenario. Ya hasta haba pensado en la cancin que iba a
bailar. Esa de vientos de cambio. Yo le deca que no hiciera eso, que ni
lo pensara.

Levanto la mano y le pido al mesero que nos traiga unos chilaquiles y otras
Cocas. Luego me aflojo la corbata.

Dnde la conociste?

En su fiesta de quince aos. Un amigo me la present. Yo iba vestido as
como me ves... bueno, un poco ms limpio.

Veo la tierra de sus uas, sus pantalones hmedos, su traje negro. Todo l
doblado sobre la silla. Parece que estuviera cargando al mundo entero.

Al terminar su presentacin y todas esas cosas sonre cansado me acerqu
a ella y la invit a bailar. A los veinte minutos nos estbamos besando, a
los treinta nos perdimos en el bao. Puedes creer que Rosario pensaba que
esa noche era obligatorio que perdiera su virginidad?

Qu suerte que estuvieras ah, no?

Pues alguien ya haba tenido esa suerte antes que yo, muchas semanas
atrs.

El mesero se acerca y pone los platos en la mesa. Sirve las Cocas en los
vasos y nos da una a cada quien. Afuera, los camiones pasan.

Me pidi que la enseara a manejar dice. Puedes creerlo? Ni siquiera
tena la edad suficiente para que le dieran un permiso y ya quera
conducir.

Mujer al volante...

Tuve que hacer milagros para que mi madre me prestara el carro; ensearle
buenas calificaciones en matemticas, portarme bien en casa, ayudarle con
el quehacer. Hasta que por fin me lo solt.

No me digas que fue con Rosario con quien..?

S. La carretera estaba muy mojada esa noche. Un segundo estbamos en el
camino y al siguiente todo el mundo se puso de cabeza. Los vidrios
explotaron al tocar tierra. Las luces pasaban de un lado para otro.
Recuerdo haber apretado los dientes y, una vez en el fondo de aquel
barranco, mirarla con su boca abierta, como si estuviera gritando. No poda
escucharla. Quise tomarla de la mano, decirle que todo iba a estar bien,
pero no me pude mover.

Me quedo en silencio. Ese accidente fue hace algunos meses. Recuerdo que
los tuvieron que sacar con una de esas mquinas para cortar metal. La
noticia del ao en el pueblo. El auto se perdi por completo. Nunca antes
habamos hablado de esto.

Tres costillas rotas y una pierna. Diecisis clavos de platino en la
derecha, trescientas puntadas desde aqu dio una calada a su cigarro.
Tuve suerte. Fue ella quien se llev la peor parte.

No saba dije. Qu sucedi?

No me gusta hablar de eso contesta. An me hace sentir culpable.

Me termino el resto de los chilaquiles sin decir palabra. l apenas y los
toca. Se lleva dos bocados y los mastica con lentitud, como si le doliera
hacerlo.

Me quedaba junto a su cama dijo sin apartar la vista de las ventanas. Me
gustaba mirarle los dedos de los pies y hablarle al odo. Me pasaba las
horas contando las gotas que caan de su suero, rezando por que ella se
pusiera bien. Sabes cuntas gotas caen de una bolsa?

Le digo que no con la cabeza.

Seiscientas. Como si fueran lgrimas que van a parar directo al corazn.
Ese tipo de cosas te cambian, sabes?

Se detiene. Guarda silencio. Recarga el codo sobre la mesa y veo el humo
del cigarro serpentear por sus dedos, bailar en el aire, subir y
desaparecer en alguna parte del techo. l sigue mirando hacia los autos que
pasan a toda velocidad por la carretera. La msica de la rockola ha dejado
de sonar.

Te sabes el chiste de por qu los abogados no ponen su foto en el reverso
de sus tarjetas de presentacin? dije, intentando cambiar de tema.

Ahora no, por favor. No me siento de humor.

Lo siento.

Miro su corbata floja, su saco arrugado y sus zapatos llenos de lodo. Se me
atoran las palabras en la garganta.

Qu vas a hacer ahora? pregunt despus de un rato.

Me voy para la capital. Ya no soporto seguir en este pueblo. Me asquea el
mar. Soy joven, seguramente habr algo para mi all.

Y la Prepa?

Tampoco importa. Nada importa. Quiero largarme de aqu.

                                    ***

l y yo nos conocimos una tarde que el mar estaba picado. l nadaba en lo
profundo, alzando la mano para que sus amigos lo vieran. Yo miraba las
nubes negras que comenzaban a cerrarse en el cielo.

Sus amigos gritaron en el momento que ya no lo vieron. Se acercaron al agua
pero no se animaron a entrar. Las olas brincaban como caballos. Lo que me
hizo ir por l fueron las lgrimas de su madre, la manera en que ella se
agarraba del delantal y lo estrujaba con fuerza. Por favor, es mi nico
hijo, deca en direccin a ninguna parte. Alcanc a escucharla. Me quit
la camisa y sin pensarlo me ech al mar. La seora me recordaba a mi madre.

El agua lo arrastraba hacia lo profundo. l mova las manos hacia delante,
pero no lograba avanzar. En su rostro haba cansancio. Lo tom de la
garganta y volvimos a la orilla. Nos tom un poco de tiempo, pero lo
logramos. Su madre no dejaba de darme las gracias.

Lo hubiera hecho yo, me dijo ella. Pero no s nadar.

                                    ***

Qu hora tienes? pregunta mi amigo.

Van a dar las diez contesto, despertando de mis recuerdos.

Ya no tarda en llegar.

Las personas en el restaurante platican, beben cerveza, chocan los
cubiertos con la vajilla, se ren, mueven las manos, fuman. A pesar de que
ambos, mi amigo y yo, estamos llenos de lodo hasta las rodillas, nadie nos
presta atencin.

Mira seala hacia la puerta. Por fin.

Una mujer entra. Es como mirar una mala copia de Salma Hayek. Lleva puesta
una blusa blanca y un pantaloncillo rosa muy corto. No s por qu lo usa.
Las dems personas en el restaurante la miran y luego apartan la vista.
Fingen seguir con sus asuntos. Estoy seguro de que sienten asco.

Miro esas piernas deformes, una de ellas casi sin msculos, ambas torcidas
hacia afuera. Las dos llenas de cicatrices, como si alguien les hubiera
dejado caer cera caliente. Camina hacia nosotros, rengueando. Nos sonre.
Sabe que su apariencia resulta como una cachetada en el rostro. Quiero
voltear, pero eso no sera correcto. Camina apoyada en un bastn. Sobre su
hombro cuelga una pequea maleta. Pienso en su accidente automovilstico y
la miro. Imagino las tardes que ella tuvo que pasar en rehabilitacin.

Ahora comprendo por qu su sueo de bailar en un teibol ya no podra ser.

La mujer se acerca y le da un beso a mi amigo. Luego, l me la presenta. Y
por fin, despus de tanto tiempo, conozco a Gosagio.

Listo? dice ella.

Todo listo contesta mi amigo.

Te espero afuera. Ya llega el camin.

Ella me da la mano otra vez, vuelve a sonrer y da media vuelta.

Pues ha llegado el momento de decirnos adis dice mi amigo. Cuando
llegue a la capital y encuentre un sitio en donde quedarme, te llamo. Ya
sabes que puedes visitarnos cuando quieras.

Se pone de pie y se sacude el lodo del pantaln. Se coloca nuevamente el
saco y aprieta el nudo de su corbata. Yo hago lo mismo. Busco con la mirada
al mesero para pedir la cuenta.

Sabes? dice. Creo que despus de todo s quiero escuchar tu chiste.

Su peticin me toma por sorpresa. La gente ha comenzado a levantarse de sus
lugares y a caminar hacia el camin que se ha estacionado afuera. Algunos
ya llevan el boleto en la mano. Despus de unos segundos, digo.

Sabes por qu los abogados no ponen su foto en el reverso de sus tarjetas
de presentacin?

l niega con la cabeza.

Porque si lo hicieran, los clientes no sabran en cul de los dos lados
escupir.

Y, por primera vez en todo el da, escucho su risa.

Muchas gracias dice. Lo voy a recordar ahora que contrate uno sonre
con amargura.

Guardamos silencio. Haba llegado el momento de despedirnos. Lo miro unos
segundos y lo abrazo.

Una vez ms le digo en voz baja, mi ms sentido psame. Todos vamos a
extraar a tu mam.

Qu le bamos a hacer? solloza. Ya estaba muy enferma.

Luego se cuelga la maleta en el hombro y camina en direccin a la salida.
Lo hace con lentitud, mirando al suelo. Rosario lo espera.

Vas a estar bien? le grito antes de que atraviese la puerta.

Yo creo que s contesta cansado.

Y lo miro desaparecer tras la puerta.

** Carlos Wilfredo Trejo
   sol32_99@yahoo.com
   Escritor mexicano (Mxico, D.F., 1977). Trabaja como encargado de
   compras en una compaa fotogrfica. Su obra permanece indita.



=== Mucho tiempo despus querido Mao Zedong      Gloria Mendoza Borda =====

      Rita Puma no aparece en muchos documentos como la mxima figura
      femenina de la Sublevacin del 23, todo por falta de investigacin y
      estudio, los cargos contra ella son muy claros. Fue acusada de ser
      agitadora, propagandista, organizadora de los campesinos de Moho,
      sobre todo de ser una revolucionaria y haberse enfrentado
      valientemente...
      (Julio Mendoza Daz)

      Hace tiempo que abrigo el ideal de sobrepasar las nubes
      y heme aqu subiendo las montaas Ching-Kang.
      (Mao Zedong)

Mi querido poeta Mao Zedong
en otro tiempo
me vest como t
di una lectura
de poesa
en Cuzco
tu verde olivo
se prendi
de mis aos
de adolescente
colgu un cuadro con tu rostro
en mi cabecera

mucho tiempo despus
querido Mao Zedong
no pensaba escribirte
en esta nueva ficticia
Revolucin Cultural

un enjambre de abejas
salidas
de los panales
nos condenaron
nos empapelaron
pero no pudieron juzgarnos
somos la banda de las cuatro
a lo Chiang Ching
las santas de la historia
las amordazadas
en la miel
de los dedos
las aniquiladas
las mticas
las gitanas
desde el fondo del dolor
la poderosa
Chiang Ching
nos sonre
actriz y poltica
acompaa nuestra vorgine
internacional / Premio Nobel / famosa
no lectora / fabuladora / ilustre
con una inspiracin a borbotones
lejos de las moscas
cerca de los grillos
que reclaman
un nuevo canto
un invento
un invento
oh sagradas diosas
lejos del origen primitivo

una de las cuatro
toma el nombre de Edith Lagos
nos habla de Dora Oyague
la joven desaparecida
en tiempos de dictadura
la otra tiene el coraje
de hablar en la voz de Micaela
sobre Rosala de Castro
o su madre actriz
y la otra
es la que lleva el nombre
de Bartolina Sisa
habla del destierro
de la hipocresa
no al descaro
Bartolina Sisa
herona aymara
si vieras
estas nuevas contiendas

y la otra
y la otra soy yo
miradme
hablo en nombre de Rita Puma
fabulosa revolucionaria andina
me descubro sin temor
mi nombre
es Isadora Tipula Quispe
me cambio de lentes
para que las frutas
de diosas
bajadas
de la memoria
de los pueblos
me pongan la medalla santsima
reflejada
en Santa Colonia
la marginal
smbolo enigmtico
y con un espejo lago
de fondo

importa que se reafirme
el nombre de Edith Lagos
importa que se reafirme
el nombre de Micaela Bastidas
importa que se reafirme
el nombre de Bartolina Sisa
importa que se reafirme
el nombre de Rita Puma
l a s    l e g e n d a r i a s
l a s    l e g e n d a r i a s
l a s    l e g e n d a r i a s
las que cambiaron
la historia de las mujeres
en las montaas
como Tania
las que no claudicaron
las que no hicieron panfleto
de la palabra
como la pasionaria
como Frida Kahlo

compaeros
compaeras
del panal
de mala fe
de buena fe
los recibimos
con un texao florecido
en la maana azul
no importan
los mensajes que nos envan
la mano derecha osa silenciar
con ojos piadosos
en el clamor de los pobres
de mundo adentro
prendamos el fogn
que la paz de trinchera turquesa
nos aguarda
vamos a cantar
la verdadera victoria
de contar nuevas historias
en la lectura
y en la creacin permanente
dejar florecer cien flores*
dejar florecer cien texaos
dejar florecer cien kantutas
brindemos a la mamapacha
la luna con nosotras
la luna
somos cuatro las de la banda
dejemos crecer cien palabras
                terminemos con la fantasa
de cuenta cuentos modernos
que la posmodernidad
abri puentes en los ros
de una nueva inteligencia
y una nueva historia se construir
sin nombres
como lo quera Borges
entonces se borrarn los nombres
entonces se borrarn personalismos
sin repertorio tradicional
sin incendios
estallar el globo
y sus parcelas
pareceremos desflorados
hurfanos
florecidos
en la copa de los rboles
junto a los pjaros

quedar una literatura poderosa
con santas y con santos
sin santas y sin santos
con guayabas y repollos
con lechugas y duraznos
con cerdos y sin cerdos
con uvas y sin uvas.

* Mao.

** Gloria Mendoza Borda
   gmendozaborda@yahoo.es
   Escritora peruana (Puno, 1948). Estudi letras en la Universidad del
   Cuzco y educacin en Huamanga. Es tambin profesora en la Escuela
   Superior de Arte Carlos Baca Flor, de Arequipa. Ha publicado Dulce
   naranja dulce luna (2001), Mujer mapa de msica (2004) y Qantati
   deshojando margaritas (2006).


=== El encuentro      Roco Zambrano Morales ==============================

Hola... dijo l...

Hola... Por Dios..! Cunto tiempo ha pasado?, quince aos? Qu se
supone que debo decir?

No lo vio venir. Cuando finalmente estuvo frente a l la ciudad era una
esquina... y tuvo que enfrentarlo. Despus de muchas vidas. Hace tantas que
ya ni recuerda. Y l le dice hola con aquella serenidad tan suya que
tanto la irritaba... hace tiempo... mucho tiempo. Y de nuevo sinti el peso
de la prdida en su mitad ilesa, aquella que pudo salvar despus del gran
desprendimiento. Ser un lisiado espiritual no es fcil. Pierdes un pedazo
de tu ser y no se ve, nada falta a simple vista, pero el alma se recuesta
sobre el cuerpo como quien usa muletas para arrastrar la vida. Ahora,
posiblemente, el ciclo se cerrara y la carga se hara ms ligera. As que
decidi parecer risuea... hasta ocurrente, quizs. Parada nuevamente ante
aquel hombre, nada pareca haber cambiado; los mismos sentimientos
(contradictorios, como siempre), la misma emocin por la cercana fsica...
, aunque, no; esto no era del todo cierto. En realidad, todo pareca
magnificado, la escena toda haba ganado en intensidad y pareca flotar en
otro plano, en una dimensin en donde nada ms exista; y de ellos, se
desprenda una emanacin que los envolva y que semejaba el renacer de dos
almas sumidas en un largo letargo.

l interrumpi sus pensamientos:

Por qu no empiezas dicindome cmo ests? Hace mucho que no nos vemos...

Ya no la conoca; hace algunos aos no hubiese necesitado preguntarlo. Lo
sabra con slo mirarla. No pudo evitar pensar, entonces, que siempre supo
el camino a los secretos de su corazn y, aun as la haba perdido. Ahora,
despus de algunas canas y un poco de sabidura ganada con mucho esfuerzo,
segua intentando descubrir cmo y por qu haba perdido su imperio sobre
aquella criatura que llegara a abrirse el pecho con las manos slo para que
l reposara sobre su alma clida. Se sinti un guerrero vencido y el
cansancio de las muchas batallas libradas sin ella se reflej en su rostro.
Afortunadamente, la frmula salvadora estaba andando; ese inexpresivo cmo
ests que nos ayuda a mantener las distancias y garantiza los segundos
precisos para elaborar la siguiente frase inteligente que nos ponga en
control de la situacin y demuestre lo equilibrados y mesurados que podemos
ser, a pesar de todo.

Estoy muy bien, gracias respondi ella con un poco de torpeza, le
pareci. Y a ti, cmo te va?

Como si le importara. Total, le va sin ella. A ella, por su lado, le va
sin l. Cmo se puede explicar la inmensa desolacin de perder lo que
nunca se tuvo. l nunca le habl de amor, jams le ley un poema, no le
jur un futuro juntos. Pero a falta de palabras, que no siempre reflejan la
verdad, ella escuchaba su silencio mientras la miraba fijamente con esos
profundos ojos negros cargados de un amor que l nunca acept. Cmo poda
no amarla y pasar tantas horas slo mirndola, perplejo y fingiendo que la
escuchaba hablar, cuando en realidad slo se meca al ritmo de su voz.
Cmo pudo no amarla? Si slo con ella pudo sumergirse en los abismos ms
profundos del alma femenina, sin miedo a la cada porque siempre lo llevaba
de su mano. Ahora quiere que le diga cmo est, claro que est bien!
Despus de todo la vida no es pozo de tristeza sin fin donde se bebe sin
parar. Tomamos nuestro sorbo de cicuta y seguimos el camino. El que se
detiene pierde; el veneno corre por sus venas y lo sumerge en una
postracin emocional de la que difcilmente conseguir salir. S... claro,
estaba bien. Tambin l, por lo visto.

Bueno... ya sabes cmo es. Mucho trabajo y poco tiempo para cualquier otra
cosa. Pero no queda ms... as es la vida...

... As es la vida..., Tono casual, justo el que buscaba. Ahora estaba
listo para controlar su tempestad; aquellos torrentes de energa nerviosa
que se iniciaban en los dedos de sus manos y le recorran todo el cuerpo
hasta estallar en su cabeza, dejndolo aturdido. No importa, soy un
jugador de pker. Era un hombre de xito; estaba en el mejor momento de su
vida. Tena que saber manejar un fugaz encuentro casual con alguien que se
haba ido haca mucho de su vida. Slo era eso, un encuentro casual y sin
importancia. La razn era su fuerte, su guarida; gracias a eso estaba en la
cspide. Los sentimientos slo nublan el entendimiento, amarran al suelo e
impiden el vuelo cercenando las alas. Aquella mujer, por ejemplo, haba
sido importante para l en su momento, pero se haba ido, quin sabe por
qu? Despus de todo l nunca le prometi nada; entonces... Qu demonios
le haba hecho para que lo abandonara de aquella manera tan absurda cuando
ms la necesitaba! Era su amiga, su compaera de tertulia, su refugio ms
ntimo, la que ms haba penetrado en los escondrijos de su ser. Bien.
Ahora ya no la necesitaba, poda seguir de largo sin mirar atrs, pero
antes y, por slo un momento, djame tatuarte en m para impregnarme de tu
ser una vez ms. Estaban tan cerca el uno del otro! Slo tena que
levantar su mano para percibir su piel una vez ms y delinear el contorno
de su rostro lentamente: su frente, su pequea nariz, sus labios, y sentir
el aliento hmedo... suave... cerrando los ojos para leer con su piel sin
tocar, slo sentir y redescubrir ese lenguaje secreto, cmplice, jams
olvidado a pesar de la prolongada ausencia. Ausencia... Dios... cunta
ausencia! cunta lejana! cunta nada!

As es. Parece que siempre estamos corriendo, con los minutos contados
para todo. Si no nos tropezamos no te veo.

Claro que no lo vio. De lo contrario no estara all, parada sin saber qu
hacer con sus manos. Habra desviado la mirada hacia la primera vidriera en
su camino para fingir que se interesaba en el precio de artculos que nunca
en su vida comprara. Pero no haba nada que hacer, su vida se haba
detenido, en aquella esquina, en aquel instante... y haba que hacer lo
imposible para empujarla, para obligarla a andar nuevamente. Dara mis dos
brazos por saber lo que ests pensando, lo que ests sintiendo ahora. Dara
cualquier cosa por que por una vez en la vida... shhh... sin que nadie
escuche... muy bajito, en mi odo... me dijeras lo que realmente fui para
ti. Pero no lo har. No l. Podra decir, quiz: me doli que te fueras
as, de esa manera y sin explicaciones. Me heriste. An no logro entender
por qu me exiliaste de esa forma de tu vida. Eras mi mejor amiga.

Como era su costumbre, l interrumpi el curso de sus pensamientos:

Tengo una reunin de trabajo, pero an es temprano, me aceptas un caf?

Acepta, por favor, acepta, acepta... nunca te resistas a mis pedidos. Por
qu debera ser diferente ahora. No te vayas an. No todava. No sin
haberte tocado siquiera la punta de los dedos con cualquier excusa, sin
haber rozado sin querer tu brazo... sin.... Estaba vacilando, estaba
perdiendo el dominio de la situacin. De qu podran hablar en un caf.
Algn tema superficial, claro. Acaso del mal tiempo que se acercaba, de los
amigos comunes que hace tiempo no vean. Calma. l era un hombre centrado.
Seguro de s mismo. Slo quera ser gentil. Por otro lado, despus de
tantos aos no haba asuntos trascendentales que discutir. Haban sido
amigos y estaban contentos de verse... mentiroso.

Disclpame pero no puedo. Estoy apurada. Tengo que recoger a los nios,
buscar a mi esposo... dej el carro en el estacionamiento slo un momento
porque tena que hacer unas compras.

Vulvemelo a pedir. Una vez ms. Slo una vez ms... no me dejes ir as...
no de nuevo. No se engaaba; estaba consciente de que si se quedaba ceda
el alma y la postraba a las plantas de aquel hombre tan fascinante como
despiadado. Estoy indefensa. Bebo del aire todo lo que tiene de ti,
tratando de atrapar tu esencia, y si me tocas me convierto en sal. No me
dejes ir. Slo tcame, me esparcir en el viento y caer como un suave
roco sobre tu piel para quedarme por siempre en ti. Deba marcharse, lo
saba; tambin l. Ella al norte, l al sur. Pero unos minutos ms qu dao
podran causar. Uno no iba a devorar al otro. Era slo un caf, en un sitio
pblico, uno a cada lado de la mesa y... , los pies muy juntos... las manos
se encuentran para tomar el azcar... las bocas exhalan un leve vapor de
deseo que se confunde con el humo del caf... los pechos laten acompasados
a un mismo ritmo... los rostros se aproximan bajo el imperio de la
inexorable ley de la afinidad... los ojos de uno buscando su verdad en la
mirada del otro... no se puede... hay prisa. Y nunca dijiste que me
amabas. Tampoco yo lo dije. Su esposo la espera. Sus hijos la esperan. El
tiempo acab. Clava tus uas, mujer, en las palmas de tus manos y
entrgalo. Su camino no es el tuyo, su presente no es el tuyo, ni su futuro
tampoco... djalo ir... djalo ir... djalo ir..!

Ah... no... s... claro. No te preocupes. La hora es un poco complicada
para ambos. Ser otro da... verdad?

La frustracin y la derrota subieron desde su estmago y le aprisionaron el
corazn. Ya conoca esa sensacin, pero crea haberla olvidado. Por un
momento pens que estaba ante una mujer orgullosa y resentida que saba muy
bien dnde y cmo golpearlo: la crueldad tiene tu rostro, mujer. Un solo
no y lo dej sin palabras. Sin poder pensar. Pero, bueno, despus de todo
tambin l tena prisa. Lo esperaban para asuntos importantes. Ella no
tena tiempo. l tampoco. No insistira. Eso slo la incomodara y no
deseaba importunarla. En una poca muy lejana de sus vidas conoci la
eternidad al contacto con sus labios hmedos. Nadie me bes como t,
acaso lo sabes? Supongo que no. Y no lo sabrs. Ya no te detendr....
Ella, que haba sido su mejor amiga; la ms suave criatura que haba
conocido hasta que... l nunca lo entendi. Nunca entendi por qu haba
sido irremediablemente lanzado al desierto del olvido.

S... otro da... ya sabes, me debes un caf.

Djalo ir... djalo ir... djalo ir.... Qu fcil fue convencerlo.
Siempre fue as. Quera llorar, pero no se vera bien. Tu presencia me
hace nia y tengo ganas de llorar. Me consolars si lo hago? Qu hars,
hombre perfecto, si me quiebro ante tus ojos? Me tomars en tus brazos y
me dirs que me amas? Dime que me amas... dmelo bajito... al odo... para
que nadie ms escuche... entonces mrchate y no me importar. Habr bebido
mi gota de ambrosa. Lleg el momento de seguir. Ella al norte, l al sur.
Con prisa ella, tambin l. Pero antes de dejarlo atrs quiso mirarlo una
vez ms, sin pausas ni miedos, y lo mir: segua siendo un hombre
interesante, muy atractivo... pudo notar una pequea gota de sudor
deslizarse lentamente desde una de sus sienes y bajar por su mejilla hasta
llegar al mentn... Nervios? Calor? Cmo saberlo. Su rostro luca
imperturbable, aunque... sus ojos... Qu le decan? Parecan sonrerle con
ternura y un leve dejo de tristeza. No. Slo fue impresin suya. Acaso se
vea ella tan impasible y serena como aquella pieza de mrmol que tena
delante? Cmo poda estar tan calmado? La ira largo tiempo adormecida
comenz a acelerar su pulso. No pierdas el control. Slo sigue tu camino.
De nada sirve patear una roca atravesada en el camino, se rodea y se deja
atrs. Mirndolo bien, no es sudor, es agua... slo agua.... De repente
pareca ms bajo, ms estrecho. Aquella magnfica estatua de hielo pareca
derretirse ante sus ojos. Si espero un poco te ver convertido en nada,
slo un poco de agua... un pequeo charco en mi camino.... El
resentimiento, las viejas amarguras parecan no haberla abandonado an. Y
ya no lo haran.

Claro. Hasta otro da... fue bueno verte...

Estaba sudando a mares. Ella de seguro no lo haba notado, pero l se
senta hmedo de pies a cabeza Dios! En realidad hace tanto calor?! No
importaba. Ya nada importaba. Ella se ira y l terminara recuperando su
andar recto y elegante, paso a paso... no sera difcil... se ayudara
siguiendo la unin de las losas en la acera, una a una, y pronto estara
casi corriendo como de costumbre. Te ver de nuevo?... quiz aceptes un
beso en la mejilla... no, mejor no. Cuntas milsimas de segundo hay entre
tu mejilla y tu boca?. No. No era prudente. Era una extraa. Era distinta.
No lograba encontrar en aquella mujer, rastros de aquella profunda devocin
que le lleg a demostrar... antes... mucho antes. Tampoco haba rabia.
Estaba tranquila y le sonrea. Era ella feliz? Por qu no habra de
serlo? l lo era. Haba tomado concienzudamente cada una de las decisiones
de su vida, incluso dejarla ir sin dramas ni escenas. Pero, aun as... Si
escucharas el lamento que nace de las cavernas ms oscuras de mi ser no te
iras de nuevo. Mas no lo pedir... nunca.

Adis, extrao... cudate mucho...

Qu ms. Slo vete... adelante. Nunca volviste la cabeza por m. No hubo
encrucijada para ti antes. No la habr ahora... pero, no te atrevas a
ofrecerme tu mano. No estrechar tu mano jams!... no besar tu rostro, no
palmear tu espalda... prefiero sellar mis labios con un hierro candente y
cortar mis manos si fuere preciso... no me des la mano....

Adis... que tengas un buen da...

** Roco Zambrano Morales
   rociozambranom@yahoo.com
   Escritora venezolana (Cuman, 1968). Es tcnico superior universitario
   en relaciones industriales. Actualmente es secretaria en la Red de
   Atencin Inmediata al Ciudadano (Raic) de Proteccin Civil-Cuman.



=== Cuatro poemas      Mara Cristina Pizarro =============================

*** Quin es esta mujer

Quin es esta mujer que se angustia
ante el vaco
Por qu el sufrimiento paraliza el quehacer de cada da
Dnde est esa sombra
que quebranta la luz y destruye todo el amor del mundo

Cmo poder soportar el dolor
inevitable
        que pesa en nuestras vidas.



*** Al borde de la maana eterna

Ir maana a la casa del edn perdido

para yacer en calma.

Me esperar el asombro de la infancia dorada,
me esperar la mesa
         con el pan caliente
y el agua clara.

Seor,
esta muerte inmortal
que navega mi sangre
recorre las caritides de mis huesos
oye el jadear del pjaro.

Oh, tiempo.
      Tiempo de verano.
Como la felicidad
         se esconden las cigarras
cortejan a la luz
las mariposas.

Por qu a la noche
se me acaba la vida.

Llega ahora la maana blanca
en la danza espiralada
de los pjaros.

Cuando se pierde la luz
siento el espanto del crepsculo.

Quiero estar
al borde de la maana eterna.



*** El fin

      Pon la mano en el corazn,
      all est la respuesta. C.P.

En tus sueos
           veas las naves de velas blancas
recorran ro arriba
cargando especias y oro
El olor de la pimienta y el azafrn incitaba
                                       los sentidos
y en el deseo
             el coral y las gatas jugaban entre los dedos.
Pisar la arena
            y
             a lo lejos
                      vislumbrar al conductor de los camellos
que retornaba entre las borrascas
detenido  ante la sombra de un rbol
                                para sorber un t.

En el caos inconsciente y tenebroso
el desierto se ilumina.

Las cpulas del Islam
las mujeres veladas
cadveres y esqueletos
sumidos en la tierra rida
se alzarn en bsqueda de la palabra

Sin arrepentimiento  ante el mal
la condena anunci
                el Fin.
Entregado y dueo del destino,
te unas al pasaje de la otra vida.



*** Escenario

Recuerdo la casa blanca de mi infancia,
el patio donde el sol
tena iridiscencias de presente,
y azulejos con gorriones
que esperaban el florecer de los naranjos.

Y como si trepara una cansada pared
he llegado a una terraza
donde veo crecer olvidos.

Dnde estarn
       aquellos pinos
que me ensearon a mirar hacia arriba.



*** En cada espacio recorro una vivencia

I

Pjaro azul de la maana,
te oigo cantar
y me estremezco.
Tus patitas danzarinas
me anuncian la llegada del pan
                          recin horneado.

Y a la vera,
el Dios del maz cuece el alimento.

Peces
    caracoles
            zigzaguean por el tiempo
como un tallo que busca su verdor.
Palpitan los geranios y amapolas
entre mscaras y espejos.

Y ms all de las penumbras
descubro los jeroglficos
que guardan el secreto.

Slo esa nica clave:

Una vasija de barro
y un berimbau
           en su interior.

Huir acaso del fantasma de la Guerra
                                en el desierto.



II

Frisos de metal
            con avenidas infinitas
encuentran
        damiselas elegantes.

El muelle de la soledad
con piedras y torreones
se viste de fiesta el Domingo de Ramos
cuando suenan las campanas
y la nia con mantilla blanca
ofrece una plegaria.

** Mara Cristina Pizarro
   cristinapizarro@fibertel.com.ar
   Escritora argentina (Banfield, Provincia de Buenos Aires, 1949). Es
   profesora en letras y licenciada en educacin. Coordina talleres de
   escritura con tcnicas psicodramticas. Ha publicado los poemarios
   Poemas de agua y fuego (1993), La voz viene de lejos (1995),  Lirios
   prohibidos (1998), Jacarandaes en celo (2003) y Confesiones de Gertrudis
   Glauben (2006), as como los libros de ensayo El taller de juegos
   literarios (1994) y El taller de juego dramtico (1996). Obtuvo el
   Primer Premio Gente de Letras en 1996. Fue distinguida con una mencin
   en el III Concurso de Literatura Xicoatl (Salzburgo, Austria, 1996). Ha
   participado con ponencias en congresos literarios dentro y fuera de su
   pas. Colabora con diversas revistas literarias con poemas y artculos
   literarios y textos suyos han aparecido en diversas antologas y sitios
   de la Web. Fund en 1991 el grupo Actividades de Lectura y Escritura
   Grupales para la Revelacin e Integridad de los Afectos (Alegra). Ha
   sido directora del Centro Cultural Indo-Argentino de Calcuta, en Buenos
   Aires. Desde 2004 es directora de la Indo Hispanic Society de Calcuta en
   Buenos Aires.



=== ltima reyerta      Sara Martnez ====================================

Si quieres morirte, murete y ya, fue el ltimo consejo de mi madre.
Paradjicamente, tambin fue la primera vez en mis veinte aos que la
escuch. Por qu comenzar entonces? No lo s. Siempre fui duea de mis
pasos. A mi madre le produca dolores de cabeza cuando en mi tierna
infancia hua de casa. Quizs no nac para vivir recluida, y no hay mayor
prisin que el cuerpo humano.

De pequea soaba con volar, ser como los pjaros que tienen sus nidos en
el nogal frente a mi ventana. Sin embargo, nunca quise ser una paloma. Me
parecen demasiado sucias y algo tontas con su arrullo. Yo soaba cantar
como los cenzontles.

Las nias de mi clase siempre me llamaron loca, he de admitir renuente mi
escasa popularidad. Pero yo tampoco las comprenda. A ellas, sus bucles,
sus zapatitos de charol y los trajecitos perfectos. El
no-me-toques-porque-me-ensucias cuando yo saltaba sobre los charcos
persiguiendo ranas y cazando lombrices que terminaban convertidas en
dragones. Y qu decir de las profesoras cuando me sealaban como ejemplo a
no seguir. La primera vez que la profesora Conchita lo sugiri me pareci
muy extrao. Existir un ejemplo a no seguir? Pero no importa, si exista,
yo lo era.

Ahora que ya no estoy, quin ocupar mi lugar? Me pregunto qu persona
ser la que se encargue de dirigir un ejrcito de chiquitines armados con
canicas hasta los dientes, o cucarachas para lanzar al almuerzo de las
nenas esas que nunca me aceptaron en su mesa. Y las ranas, me extraarn?
Seguro que no, han de estar agradecidas. Ya no hay quien les arranque las
patas y les saque los ojos.

Aunque llegu a la bendita adolescencia, nunca dej atrs mis costumbres.
Peleonera, desafiante y aguerrida. Ms dolores de cabeza nunca pude
producir. Hasta me echaron de casa y me sent un poquito gorrin. Si
entonces mis ojos hubieran visto el futuro reflejado en algn estanque,
habra permanecido en el vientre de mi madre, o buscando entre los nidos
pidiendo que algn ave me adoptara. No se pudo. Las aves me picoteaban y
cada vez deseaba estar ms lejos del vientre materno. Mi destino en una
noche, y 9 meses despus un beb, ahora, yo cmo lidio con l?

Mi hijo recordar las noches frescas de noviembre y el cantar de los
grillos cuando piense en m. Maldicin, de los grillos! Por qu no cant
un ave a la hora de mi muerte? El destino de las personas se marca de
tantas maneras, mi hijo adorar las noches en que la luna no asome y falten
estrellas. En la completa oscuridad se sentir junto a m, y yo ya no
escuchar sus berridos. Ser todo un hombre. Extraar verlo crecer. Pude
haberlo ayudado tanto, ser su capitn en los tiempos de guerra, su
consejera cuando se trate de ellas. Lo habra hecho rer hasta que le
doliera la panza. No lamento mi accin, no me dejaron otra opcin. De
recuerdo tendr en mi habitacin la tinta carmes que moja mi cuerpo. Las
venas chorreando. Mi madre se sorprender cuando encuentre el cadver
tirado en la cama.

El rojo decan que no me favoreca. Vlgame Dios, y lo evit tantos aos.
Esta noche, sin embargo, no. Los crticos de moda seguramente tacharn mi
ser cubierto en sangre, vaya usted a saber. Dicen que no me esperan grandes
cosas en el ms all, as es que muchas ilusiones ya no llevo. Una cerveza,
mi cigarrito y alguna foto de mi hijo.

** Sara Martnez
   sara.mg86@gmail.com
   Escritora mexicana (Nuevo Laredo, Tamaulipas, 1986). Estudia comercio
   internacional.



=== Mudanzas (extractos)      Freddy Borges ===============================

Reclamo
la nada
ese pedazo de miseria
que no tengo
para viajar as
Sonmbulo

===

La maldicin del poeta lleg
por destierro y exilio

l por venganza
jur permanecer eternamente
por los siglos de los siglos

===

Nos estamos
acostumbrando a nosotros

A stanos de disfraces

===

Cada vez que hago inventario
me da por existir

Entonces es justo
que la casa se levante
y me persiga

===

Me mudo a diario
no de casa ni ciudad

Me mudo a diario

De esta habitacin en mi cuerpo

===

Cuando se hace el embalaje
uno que otro objeto se rompe
Cajas y hojas de peridicos
van ocultando las piezas

Eso se siente extrao en una casa
ir haciendo un espacio vaco
donde abundaron tantas cosas

Uno pendiente de las llaves
del nuevo nmero en la puerta
de lo que no se debe dejar y se olvida

Uno por entero
metido dentro
de esas valijas

===

Despus de disipar cada derrota
sin mediar palabras
algn rayo de sol
siempre me toma el descuido

Y como una encarnacin
el patio de la casa
se me llena de vida

** Freddy Borges
   ariday294@hotmail.com
   Escritor y msico venezolano (Maracay, 1967). Ha participado en
   diferentes talleres de creacin literaria y publicado en diferentes
   pginas literarias de la regin. Como narrador obtuvo una mencin
   honorfica en el Concurso Estmulo a la Creatividad, convocado por la
   empresa Vencermica (1994). Como poeta fue distinguido con una mencin
   especial en el V Concurso Pedro R. Buznego (El Consejo, 1995) y en el
   V Concurso Literario Semana de la Juventud (La Victoria, 1996). Ha
   publicado los libros de cuentos El habitante del maizal y El luntico.
   Adems, textos suyos aparecen en la antologa Muestra de minificcin
   aragea (1979-2000) (Maracay, Fondo Editorial de la Secretara de
   Cultura del estado Aragua, 2001).



=== Dos cuentos      Marcela Adaros Rojas =================================

*** Sos una diosa

Fueron das y das de silenciosa preparacin, aguardaba obstinada e
inmvil, como cuando se espera a alguien que no se sabe si vendr.

Y una tarde lleg.

Florencia se qued absorta mirando en el espejo un rostro que no era el
suyo, mientras oa una voz anglica bendicindola.

Vos sos la Ungida declar uno al que slo le faltaban las alas, con sus
ojos de ngel fijos en ella. Y Flor le crey, porque nadie que tuviera un
Reino en este mundo, podra estar tanto rato mirndola sin parpadear.

Sali del bao sonriendo, pensando que era la seal que esperaba para dejar
de ser una annima bibliotecaria, enterrada en vida en un antro de ratones
somnolientos y libros infectados de caros, y una risa demente sacudi sus
hombros, sobresaltando a los pocos lectores.

Al salir a la calle, se sinti liviana, duea de una energa sobrenatural,
atraves todo Buenos Aires caminando hacia su casa y al pasar por la
agencia de la Lotera, supo cules seran los nmeros ganadores. Poda
verlos parpadear en nen por todas partes, en los basureros de la calle, en
las paredes de la Catedral y en la punta del Obelisco.

Cuando lleg a casa no salud a Moira y se encerr en su cuarto. Al pasar
las horas concluy que alguien como ella no poda realizar una actividad
tan humana como dormir, y se sent frente a la ventana a vigilar una
estrella ms al sur que la del norte.

As la encontr Moira en la maana.

Pobre Moira. Es tan simple, tan poca cosa pens con desdn cuando vio su
rostro perplejo.

Al salir a trabajar, slo vea ojos. Ojos por todos lados, ochenta en el
microbs, cuatrocientos en la calle, de todos colores, miel, negros como
carbones encendidos, glaucos, y todos fijos en ella.

Seguramente sospechaban su beatitud.

Fue una maana agotadora, pues a ltima hora decidi no ir a la biblioteca,
y en cambio, quedarse en una Plaza repartiendo su colacin a las palomas.
Slo al atardecer, cuando temblaba de fro, y ya haba dado cuatrocientas
veintids mil vueltas y media al permetro de la plaza, se fue a su casa.

Pero ya no poda ms con su secreto, y descendi del Nirvana con gravedad
para contarle a Moira. Ella la mir con tristeza, barruntando lo que
pasaba, y comenz a hacerle preguntas.

Flor pens que Moira no era tan tonta despus de todo, pues se daba cuenta
que ella poda hacerla millonaria.

Qu automvil quers? Te gustara un Porsche? Yo te lo regalar le
ofreci en un arranque de olmpica generosidad.

S, bueno, un Porsche estar bien... Pero, hay que contarle tu secreto a
Goyo. Algo tan importante para el mundo tiene que ser compartido le
propuso Moira.

Y quin es Goyo? pregunt Flor.

Otro como vos contest Moira en un susurro.

Cuando llegaron, Goyo practicaba Tai Chi con un paciente, remaban descalzos
y sincrnicos en el agua del lago cristalino, y luego, acariciaban
lentamente la cola del ave. Cuando solt por fin su enorme y reluciente
Esfera de Jade y el paciente la suya, tan pequea y llena de abrasiones, se
dirigi hacia Flor.

Flor, contale el secreto, lo que me dijiste ayer le pidi Moira cuando
ella entraba a la consulta con Goyo.

Despus de esa tarde Flor estuvo segura de que Moira haba enloquecido,
simplemente no poda entender su actitud tan extraa.

La obligaba a tragar un medicamento que llamaba vitaminas, para qu?, se
preguntaba Flor, si para las diosas est la ambrosa. Pero las trag. Deba
contemporizar con los mortales.

Entonces durmi muchos das, y slo despertaba para ver cmo Moira le
introduca otra ms en la boca. Alcanzaba a ofrecerle con la lengua traposa
sacos de dinero ocultos en el estante de Literatura Hspanoamericana de la
biblioteca, el velo de la Reina Mab, y hasta una cita clandestina con
Antonio Banderas, antes de caer en un psicotrpico sopor.

Unas semanas despus se arrastraba por la casa como una lombriz solitaria.
A veces se acercaba al espejo, vida de bendiciones y profecas, pero slo
vea un rostro macilento, el suyo.

Entretanto, haba arribado su hermana, para llevarla de vuelta a Santos
Lugares, y el da lleg, en que se despidi de Moira con una sea desde el
autobs en marcha.

Mientras Buenos Aires desapareca de su vista, record su inmensa soledad,
el desamparo de esos aos en la capital federal, la angustia de su annima
existencia, ignorada y prisionera de sueos imposibles.

No saba cmo interpretar lo que haba ocurrido ese mes en su vida, pero de
algo s estaba segura, todo haba sido tan absurdo, tan extrao, y sin
embargo, lo vio.



*** La otra historia

La noche del 23 de noviembre de 1520, Malinche sigui decidida la luz de la
antorcha levantada por el nio indio que la guiaba hasta las habitaciones
de Corts en el sometido Palacio de Tenochtitlan.

La mole blanca de la ciudad, que alguna vez fue llamada Corazn del nico
Mundo, se ergua mancillada por la bota del conquistador y el silencio
navegaba espectralmente por sus calles como negro bergantn con sus velas
desplegadas.

Slo se oa en el palacio el rumor apagado de los faldones de la mujer, y
sus pasos leves, por los amplios espacios vacos en los que un ao antes
Moctezuma y su corte vivieron los ltimos das de un imperio que no pareca
tener fin.

Malinche... Malinche... susurr ululando el viento que empujaba un negro
bergantn.

Ella no escuch al viento, slo oa el sonido oscuro de su pecho, y el
viento, abrindose paso por las galeras, slo consigui agitar sus largos
cabellos tan negros que la noche envidiaba.

Cuando el nio se desliz con apuro por el pasillo dejndola frente a la
puerta entornada que filtraba la luz mortecina del interior, Malinche tuvo
un instante de vacilacin.

Tal vez record algo perdido para siempre, otros tiempos en el que no haba
caballos piafantes y las Guerras Floridas llenaban de corazones hmedos las
bocas de los dioses en la Gran Pirmide.

Corts la esperaba con impaciencia, y sin ceremonias que nunca aprendi en
Extremadura, se acerc a ella con mirada turbia y la tom por el talle
superndola en tamao y fuerza. Malinche se apart como de un perro rabioso
y Corts comenz a extraar el perfume a selva que la mujer traa en el
cuerpo.

Esper anhelante, desconcertado el soldado de tantas batallas frente a esa
mujer extraa que se le antoj como el agua. Sinti sed. Se midieron en la
distancia como enemigos formidables antes del asalto final, ella lo
contempl recelosa; l deseando con vehemencia la presa desconocida.

De pronto una mano hbil desprendi de la ropa el oculto alfiler de plata
del Urubamba, destinado a cruzar de lado a lado el corazn del usurpador y
descubri el cuerpo que en realidad era Mxico conquistado y an desafiante
en toda su oscura e inquietante belleza.

Malinche... Malinche... crey escuchar la mujer decir al viento.

Entonces Corts sinti que su sangre se levantaba en olas como las que vio
en esos mares que lo llevaron diecisis aos antes hasta La Espaola, y
comprendi que su vida sin paz se suspenda en ese instante para encontrar
la tregua que las guerras de las que vena le pedan con la urgencia de un
desertor.

La tom suavemente, en una segunda y ms sabia embestida, y ella se dobleg
esta vez, murmurando palabras que el conquistador no entendi, porque eran
ensalmos que las mujeres en Espaa no conocan y que Malinche aprendi de
su madre y de su abuela y stas escucharon de sus madres y abuelas para
hechizar a los hombres.

Los cuerpos se enfrentaron rotundos. Sus lenguas buscaron con el hambre de
muchos siglos el territorio compartido y palpitante de dos mundos lejanos
colisionando en un ngulo perfecto, emitiendo un sonido ahogado, que a
ratos pareca ser el lamento de tantos muertos levantndose entre lluvias
de plumas multicolores, y en otros se pareca al rugido de enormes ros
soando con permanecer perdidos a los ojos del vido espaol.

Malinche... Malinche... escuch la mujer claramente decir al viento que
lloraba traicionado.

Algo con el brillo de la plata esperaba pacientemente en la oscuridad,
mientras la mujer cabalgaba con su cabello suelto sobre la ibrica palidez
del cuerpo del conquistador, que desde la profundidad del lecho contemplaba
con asombro la aceitunada piel que lo converta en el dios que ambicionaba
ser, un dios que gozaba de aromas, sabores y sensaciones que en todos sus
aos nunca presinti siquiera.

Ya haba avanzado la noche cuando Malinche descans complacida sobre el
pecho sin armadura y sin cota, y repentinamente, al escuchar el corazn del
hombre sonar como tambor de guerra, record que los sacerdotes la haban
elegido entre muchas para ejecutar una misin que alterara el curso de la
historia que los escribas an registraban en largos y coloridos pliegos.

Corts era un hombre y en el fondo de sus ojos metlicos brillaba la
lujuria. Los sacerdotes apagaron muchos en la piedra del sacrificio, y
reconocieron en ellos la debilidad del halcn espaol. Entonces, buscaron
una mujer inteligente, astuta, conocedora del arte de complacer a un hombre
en el lecho y vulnerar su fuerza lo suficiente como para hacer lo que
feroces guerreros no podran lograr. Corts morira infamemente en el
lecho, vencido por una mujer.

Malinche sinti otra vez el dulzn olor de la sangre que surga de los
cuerpos macilentos de los sacerdotes que le entregaron solemnemente el arma
hecha para destruir al centauro.

El viento dir tu nombre y se oir por siglos, profetizaron.

Incorporndose con cuidado observ alrededor como un gato, y adivin el
alfiler de plata que la aguardaba. Era tan fino, agudo y brillante; una
joya letal, hecha por un artesano perverso.

Le dio una vuelta ms a algo que vena pensando, luego lo dej caer y se
desliz entre las mantas para trenzar sus piernas con las del hombre que
despertaba. Una nueva batalla se inici entonces, una sin la ansiedad de la
primera, pero intensa, porque uno de ellos sin saberlo se mova entre la
vida y la muerte.

Las bocas se mordieron buscndose pertinazmente en la oscuridad, y las
manos speras del espaol recorrieron a gusto el territorio hmedo de la
mujer, como si fuera una fruta que insidiosamente le ofrecan los dioses
paganos que crea haber destruido.

Malinche... Malinche... se lament el viento.

No quiso escuchar, pensaba en la alianza de secreto y poder cuyos trminos
ya poda adivinar: ella le contara secretos estratgicos a Corts y ste
graciosamente la elevara de su condicin de sumisin a duea absoluta de
sus secretos.

Al amanecer, antes que el Quetzal levantara su vuelo buscando intilmente a
los antiguos habitantes del Corazn del nico Mundo, una mujer cruz
furtivamente los jardines colgantes del palacio del arrogante Moctezuma. El
alfiler de plata sostena nuevamente con gracia sus vestidos y Corts
dorma en su habitacin.

El conquistador soaba con Serpientes Emplumadas que acechaban en la
oscuridad y en su sueo, exasperantemente lento, envolvente y pegajoso,
resonaba la misma voz delirante que le orden dos aos antes quemar las
once naves que lo llevaron a Mxico, esta vez murmurando una y otra vez una
palabra en una lengua nueva que haca retroceder a las serpientes...
Malinche... Malinche... Malinche...

** Marcela Adaros Rojas
   marcelaadaros@gmail.com
   Escritora chilena (Coquimbo, 1963). Profesora de estado en castellano y
   filosofa y doctora en ciencias de la educacin. Acadmica de tres
   universidades de la ciudad de La Serena. Mantiene un blog en
   http://www.atinachile.cl/blog/u33774.



=== Poemas      Luca Anglica Folino =====================================

*** Oda a la lavadora automtica

Oh, diosa del Olimpo de la Casa.
Noble chicharra.
Luchadora incombustible.
La Brigada de Mujeres Impacientes
te saluda
y da las gracias,
con voz trmula y vergenza
por tu Linterna mgica.
No sea cosa,
que el lrico poeta
emblemtico y brillante
diga ominosa
esta oda de amor y reverencia.
Centinela en metal,
libertaria de "zngaras"
en la siesta.
Si es lcito compararte
al fiel cordero,
al marido amante,
te comparo
y que engulla el mezquino piletn
sus miserias,
su eco de pavor.
La libre expresin de
las paganas
femnidos grumetes manifiestos,
sea el Numen,
que el servicio que prestas
nos regala
a la grotesca inercia
de gaviotas
de avatares cotidianos
y laureles.
Te redimo y corono,
humilde bienhechora,
dispuesta a acompaarnos
en el tramo bizarro
de las vidas,
que cncavas en tu tambor
se exhalan.



*** Mujer con megfono

      Gran Tiranosaurius Rex.
      ltimos das de marzo del 2006.

      ...quisiramos saber qu piensa
      esa chica inmvil trepada a un ceibo.
      Estar arboreciendo..?
      Silvina Ocampo.

No s si debiera contarlo.
En la tarde, casi noche,
ella, la mujer funambulesca
inaugura este cuento
hurfano de fobias y clera
y se pronuncia:

El teatro abovedado acaba de morir.
De la vscera galopera de una mujer furtiva
nace un dragn ontolgico,
se transforma en culebra purulenta,
envuelve aquel cuello, tres veces,
y escupe filamentos de plasma y fuego.

Ruptura definitiva de arte y pavimento
en la costra untuosa de la Avenida Corrientes.

Las columnas tiemblan por el estrpito.
Se agitan las hormigas de la acera.
Las apcrifas estrellas del cielo del pera
escapan
y cruzan la calle
en busca de malos ageros,
martillando con penachos
la incipiente madrugada.

Los policas uniformados,
vestidos como crueles civiles,
reprimen y golpean con violenta ferocidad.

Tras las horas,
muellemente,
la voz de la mujer se aquieta.
El castor flota en el aire.
La vbora desanudndose se repliega
y vuelve a acurrucarse
en la regin abdominal.

El teatro ha perecido.
Derrotada cae su legendaria mscara.
Los ciempis de la noche lo velan en silencio.

Ministros y funcionarios negarn los sucesos.

Desde hoy,
queda prohibido,
en cualquier rincn de la patria,
hablar de seoras con altoparlantes,
de trombas,
de estrellas partidas en dos,
de caballos desbocados,
de dragones lanzallamas en teatros muertos.

Y niegan, y reniegan con necedad.
Insisten en negar que se oye,
desde lejos,
aunque se los oye hocicando
que la serpiente dej un nido de huevos
en cada foco de luz
y crecern nuevos pichones
que espolearn viejos venablos,
porque la mujer se transform
en tronco de rbol
y de sus insignificantes ramas
cuelgan
parapetados megfonos vesnicos.

nb: Gran Rex: famoso teatro porteo donde se presentan cantantes y
    conjuntos internacionales o nacionales de primera lnea.



*** Fedra

      Ho ogni furia damore...
      Racine.

Sola ante m misma,
Impropiamente desnuda,
seca y astillada en piel,
desalbergada
en trazos del tiempo fenecido,
microscpica,
almacenada
en la infausta turbulencia de los aos,
segmentada dentro de un orden,
exange y fragmentaria en la arrogancia,
subrogada en tiranas umbrosas,
cursi hipoptamo annimo,
escptica,
resumen crucial
de novelista deplorable
y trituradora de asquerosidades mundanas,
escalpelo del bosquejo,
hilacha de perezas y furores,
padeciente de injurias denostadas,
con mi santo y sea a cuestas,
centinela imperdonable,
remolona que se condena
en enredaderas liliputienses,
incognoscible, suicida,
brava a tumbos,
edificio en ruinas con visillos de mal gusto,
doblegado sauce llorn,
quebradiza, demudada,
heme aqu,
como Fedra,
sola.

** Luca Anglica Folino
   luciangelicafolino@gmail.com
   Abogada, docente y poeta argentina (Avellaneda, Buenos Aires, 1956). Ha
   publicado los poemarios Retablo de duelos (Editorial Dunken) y Acuario
   plateado por la luna (edicin de autor). Mantiene una bitcora personal
   en http://premioparalucia.blogspot.com.



=== Pequeos olvidos      Jorge Arce Hernndez ============================

Al abrir los ojos lo haba olvidado. Una sombra alcanz a escurrirse por
debajo de la puerta. Siempre iba detrs, esperando, aguardando, vigilando.
El olor a tabaco todava rondaba entre los hilos de aire. Su respiracin
profunda y sosegada no acab nunca de acostumbrarse. As como nunca se
acostumbr del todo a verlo frente a ella todas las maanas, como un espejo
del que no tena escapatoria. Y en l, un reflejo guardado para toda la
vida, una mujer vieja y ansiosa esperando un milagro: ser feliz.

Definitivamente lo haba olvidado. No porque no recordara los tres aos
juntos; o la primera vez que lo vio en la clase de baile; o las cartas
puestas con delicadeza debajo del tapete de la entrada; o las miradas a
pesar de los invitados a las comidas en casa de su hermana; o la primera
vez que se dio cuenta que ya no era indispensable. Ese da empez a
olvidarlo.

Lo primero que sucede cuando se empieza a olvidar a alguien a quien se le
ha jurado que nunca va a ser olvidado es el cambio, casi imperceptible, en
la forma de respirar. El tiempo que tarda el aire desde que entra hasta que
sale es cada vez menor, ya no hay ningn paisaje para contemplar; la vida
se hace angosta y apretada. Despus cambia la forma de mirar, los olores se
mudan y las manos se vuelven ermitaas por eleccin, se esconden entre los
bolsillos o alucinan.

Ahora se preguntaba si no haba empezado a olvidarlo desde el primer da.
Despus de todo, la idea de confirmar la derrota antes de la batalla
siempre daba buenos resultados. La profeca y la rendicin al mismo tiempo.
l empezando a vivir, ella muerta desde el comienzo.

** Jorge Arce Hernndez
   arcehj@gmail.com
   Escritor y psiclogo colombiano (Bogot, 1972). Se desempea como
   coordinador de programas de alfabetizacin. Su produccin literaria
   permanece mayoritariamente indita. Ha publicado algunos documentos
   educativos.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Taller libre de literatura      Estrella Cardona Gamio ================

      Ensayo
      C. Cardona Gamio Ediciones
      (http://www.ccgediciones.com/libros/taller.htm)
      Barcelona (Espaa), 2006
      ISBN: 978-84-935329-0-1
      84 pginas

Estrella Cardona Gamio es una muy activa escritora, editora y columnista de
nuestra Ciudad Letralia (http://www.letralia.com/ciudad/cardonagamio), que
ha dedicado parte de su tiempo a responder las preguntas que sobre el
aprendizaje del oficio literario le han formulado durante los ltimos aos
los visitantes de CCG Ediciones (http://www.ccgediciones.com), el sello que
mantiene con su hermana Concha.

Escribir no es todo, hay que tener vocacin de escritor, y esa vocacin
significa el escribir contra viento y marea, sin desmayo aunque no nos
editen nada, aunque nos rechacen constantemente los originales, aunque nos
digan que no valemos, aunque nos publiquen en medios modestos que no pagan
porque no son empresas financieramente fuertes, aunque nos tengamos que
costear la edicin nosotros mismos y muy pocos nos lean. As responde la
autora a la primera de las preguntas del libro, sobre los pasos a seguir
para convertirse en escritor.

Primera publicacin impresa de una editorial que hasta hace poco slo
editaba en Internet, Taller libre de literatura aborda justamente los
asuntos que preocupan al aprendiz de escritor, convirtindose en una
excelente gua para quienes comienzan en el oficio. Autores a leer,
patrones de vida del escritor, temas, valoracin de la propia obra, vicios
literarios, principio y final de una novela, bloqueos de escritor,
literatura de gnero y otros son los vericuetos a travs de los cuales
fluyen las respuestas de Cardona Gamio.

Un libro necesario, huelga decirlo en un medio tan difcil como
competitivo, que como valor agregado ofrece sus respuestas en el lenguaje
de Cardona Gamio, que sin dejar de ser llano deja patente la experiencia de
la autora.



=== Cuentos de amor y naturaleza ==========================================
=== Zenobio Saldivia Maldonado / Azucena Caballero Herrera ================

      Cuento
      Bravo y Allende Editores
      Santiago de Chile, 2006
      ISBN: 956-307-015-1
      82 pginas

Estos dos escritores chilenos unieron el ao pasado sus talentos para
producir este hermoso volumen en el que se evidencian los particulares
estilos y temticas de cada uno. Cuentos de amor y naturaleza rene
precisamente relatos de Zenobio Saldivia Maldonado autor letraliano desde
2005 (http://www.letralia.com/firmas/saldiviamaldonadozenobio.htm) y
Azucena Caballero Herrera en los que se internan en las relaciones humanas
y en la defensa del medio ambiente. El libro contiene tres relatos y un
ensayo breve de Saldivia, y cuatro relatos de Caballero.

De Saldivia es posible leer La Chabela, El da que desaparecieron los
avisos carreteros y Un hombre discreto, as como el ensayo Sinopsis de
una pasin, sobre Jean Piaget. Los relatos de Saldivia demuestran un
oficio solvente, que describe con igual maestra, al estilo de la vieja
narrativa costumbrista, las circunstancias en las que se involucra expresa
o silenciosamente el amante, tanto como la incidencia que la actividad
humana tiene sobre el entorno tema este ltimo que es abordado en el
segundo de los cuentos, que recuerda en algo a La autopista del Sur, de
Julio Cortzar.

Caballero, por su parte, ha incluido en el libro sus cuentos La mujer del
prendedor, El arribista, Como la espuma y La vieja bicicleta, en los
que se ocupa del amor desde diversas perspectivas, no limitndose al de
pareja. El amor de la familia, el amor robado, el amor por el legado son
tambin parte de estos relatos en los que la autora hace patente su
conocimiento del alma humana.

El libro fue prologado, poco antes de morir, por el escritor Hermelo
Arabena, acadmico chileno al que los autores agradecieron su vieja
impronta de escritor imbuido del clsico tringulo: papel, lpiz y mquina
de escribir. Arabena presenta el libro, cuyos relatos describe
acertadamente, acotando que para l, que ha dedicado su vida a la
literatura y a la bsqueda de la belleza en el mundo de los conceptos y de
la prosa en general, es un verdadero agrado poder prologar un trabajo que
emerge gracias al esfuerzo de dos figuras que ya tienen una trayectoria
propia en la regin y en el pas.

Investigador y poeta, Saldivia es profesor en la Universidad Tecnolgica
Metropolitana de Santiago. Diversos artculos suyos, sobre historia de las
ciencias y epistemologa, han aparecido en publicaciones de su pas y del
exterior. En 1995 obtuvo el premio de la Unin de Universidades de Amrica
Latina de apoyo a la investigacin. Ha publicado, entre otros, el poemario
Lirios de septiembre (Santiago, 1990) y los trabajos de investigacin En
torno a los albores de la ciencia (Santiago, 1994), Claudio Gay y la
ciencia en Chile (Santiago, 1995), Lgica (Santiago, 1999), y La ciencia en
el Chile decimonnico (Santiago, 2004).

Caballero es una reconocida narradora y poeta. Textos suyos aparecen en
diversas antologas y ha publicado, adems, Inconclusos itinerarios
(Valparaso, 1987), Plegado de El Gorrin de Amrica (Guatemala, 1987),
Equvoco silencio (Santiago, 1994), Las nforas del tiempo (Concepcin,
1997), La conspiracin de las estatuas (1998), Con el sol equivocado (2000)
y Cuando el morir no es slo una palabra (2003).



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

La literatura es una especie de utopa ntima que permite revivir el ideal
renacentista de un conocimiento unificado. Slo el novelista puede fundir
disciplinas y materias tan dispares y, lo que es ms importante, descubrir
cmo afectan la vida de personas concretas. Frente a la
hiperespecializacin de nuestra poca, la novela es capaz de unir lo
disperso y de ofrecer una visin ms general y al mismo tiempo ms humana y
concreta de los grandes problemas de nuestro mundo.

      Jorge Volpi, entrevista con lectores del diario El Pas (20 de
      septiembre de 2006,
      http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?encuentro=2333).



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