
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XII     Cagua, Venezuela     N 178
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                      17 de diciembre de 2007
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
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           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~       ~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~               ISSN: 1856-7983
          ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
							 |
Tragedias sin solucin, Jorge Gmez Jimnez.           | Editorial
                                                         |
Necronomicn 16. / Aponte en Espaa. / Los orales. / La  | Breves
Cervantes de concurso. / Malba entre cuentos. /          |
Actuacin y dramaturgia. / Dos cuentos de Prez Aguirre. |
                                                         |
Equinoccio present su coleccin Papiros 2007. / El      | Noticias
chileno Javier Bello obtiene el Premio Pablo Neruda      |
2007. / Piden juicio oral por el asesinato del hijo de   |
Juan Gelman. / Falleci el escritor venezolano Jos Len |
Tapia. / Piden designar por subasta editorial para obra  |
indita de Mistral. / Lessing critica a Internet y a la  |
sobresaturacin de Occidente. / Premios Juan Rulfo     |
emiten veredictos. / Laura Garca Lorca presidir el     |
centro dedicado al poeta. / Krina Ber gana el Concurso   |
de Cuentos de Sacven. / La mexicana Carmen Boullosa      |
present su primer libro de cuentos. / Biblioteca        |
Vasconcelos no abrir en enero. / Bienal del Ateneo de   |
Calabozo entreg sus premios. / Dolan Mor gana el premio |
Miguel Labordeta. / Poetas rindieron homenaje a          |
Aleixandre en su antigua casa. / John Jairo Junieles     |
obtiene el Premio Nicols Guilln. / Escritores          |
espaoles participarn en seminario en Pekn. /          |
Complutense otorgar doctorado honoris causa a Orhan     |
Pamuk. / Biblioteca Nacional del Per expone libros      |
devueltos por Chile. / Convocan a venezolanos a          |
participar en antologa de ciencia ficcin. / Juan       |
Cameron entrevista a ocho poetas en produccin           |
televisiva chilena. / Escritoras hispanoamericanas se    |
reunirn en Caracas. / Hay Festival Cartagena celebrarn |
en enero. / Expertos en informacin y conocimiento se    |
reunirn en Bolivia.                                     |
                                                         |
Juan Pablo Sojo, pionero de los estudios                | Especial:
afrovenezolanos, Jos Marcial Ramos Gudez. / Juan     | Juan Pablo
Pablo Sojo y el Modernismo latinoamericano, William W.  | Sojo
Megenney. / Juan Pablo Sojo en el centenario de su      |
natalicio, Irma Mendoza.                                |
                                                         |
Testimonios, espejismos y desconciertos (extractos),   | Artculos y
Rafael Fauqui. / La fascinacin por la mirada:         | reportajes
Salvador Elizondo, Daniel Orizaga Doguim. / Las        |
locuras de la memoria, Carmen Malare. / XV Encuentro  |
de Escritores de Colombia y Venezuela, Ana Berta Lpez. |
/ Los buenos modales, Ricardo A. Halperin. / En       |
diciembre llegaban las brisas, de Marvel Moreno: visin  |
irnica como subversin y afirmacin paradjica de la    |
realidad, lvaro Saladn Roa. / Cruz Mara Salmern    |
Acosta: el solitario de la cima de Manicuare, Mara     |
Cristina Solaeche. / Juan Gelman, Premio Cervantes      |
2007: el dolor transfigurado, Leopoldo Cervantes-Ortiz. |
/ A manera de prlogo a Prncipe esquivo, de Ronald     |
Castillo Florin, Leoncio Luque Ccota.                  |
                                                         |
Mara Luisa Angarita, tajante y circunstancial: Si la   | Entrevistas
literatura no se lee, no sirve para nada, Rafael        |
Ortega. / Murcilagos... al natural, Teresa Dovalpage. |
/ Graciela Prez Aguilar: El desafo actual es colocar  |
la literatura infantil en el sitio que merece, a fuerza  |
de buena escritura, Marissa Arroyal Ordeix.             |
                                                         |
La mejor capilla potica de Europa, Harold Alvarado    | Sala de ensayo
Tenorio. / Ensayos sobre el relativismo de la crtica, |
Antonio Jos Rodrguez Soria.                            |
                                                         |
Tatuaje de luna (extractos), Tania Mara Cabrera       | Letras
Prez. / En el andn de Valby, Daniel Dimeco. / Del   |
membrillo a la guayaba, Xesca Almcija. / Olor de      |
libros, Yvette Schryer. / Todo indicio de ti          |
(extractos), Csimo Mandrillo. / El juego, Alejandro   |
Lpez Urquiza. / Desde ese otro lugar (extractos),     |
Gabriela Bruch. / Mi ngela, rika Fernndez. / Poemas |
de Csar Quispe Ramrez. / Epitafio, Pablo Brito       |
Altamira. / Poemas de Carlos Stevens Parra Gmez. /      |
Textos de Mnica Melo. / Servidumbre de paso, Jess    |
Snchez Jurado. / Hoy por la maana, Sandra Becerril.  |
/ Poemas de Eva Ruiz. / Triunfo Popular, o de los       |
Poetas, Juan Carlos Moraga.                             |
                                                         |
Maurice Blanchot.                                        | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
	     Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
		     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
			 http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
			  http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
			  http://www.redchilena.cl
===========================================================================
	 Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
		       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
	  Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
			  http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
			 http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
		      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||	 EDITORIAL	|||||||||||||||||||||||||||

=== Tragedias sin solucin      Jorge Gmez Jimnez =======================

La vida del poeta argentino Juan Gelman ha estado signada por una sucesin
de eventos de signos radicalmente opuestos entre s. La poltica, y con
ella la tragedia como sucede ms frecuentemente de lo que la mayora de la
gente est dispuesta a reconocer, han abordado sus das con una fuerza
slo comparable con la que el xito y el reconocimiento general tambin lo
han hecho. Quizs sea pertinente buscar las claves de la obra de Gelman en
el temple que las adversidades le han obligado a forjarse.

Han pasado ms de treinta aos desde que sus hijos Nora Eva y Marcelo
Gelman, y la esposa de ste, la espaola Mara Claudia Iruretagoyena,
fueran secuestrados por el tornado de la dictadura. Desde entonces Gelman
ha dividido su vida entre la literatura y la investigacin, lo que le ha
permitido reconstruir casi en su totalidad el terrible destino por el que
transitaran sus seres queridos.

Diez aos pasaran entre el descubrimiento de los restos de su hijo
Marcelo, embutidos en un tambor lleno de cemento, y el reencuentro con su
nieta, de quien el poeta tena noticia desde 1978. Slo dispona de datos
muy vagos que no incluan, por ejemplo, el sexo o el paradero de la
criatura, a la que en 1995 le escriba: Ahora tens casi la edad de tus
padres cuando los mataron y pronto sers mayor que ellos. Con temple y
dedicacin, Gelman tuvo su primera reunin con su nieta el 31 de marzo del
ao 2000. Haba pasado por encima de una dictadura, de aos de
desconocimiento y de la negligencia, quizs interesada, del gobierno
uruguayo durante la presidencia de Julio Mara Sanguinetti, que se neg a
ayudarle en las investigaciones.

Hoy, cuando Gelman es reconocido como uno de los mayores poetas de habla
hispana y distinguido con el ms importante reconocimiento de nuestra
literatura, la tragedia cumple con puntualidad, como siempre, su ecuacin.
Si bien es cierto que est cada vez ms cerca el momento en que sean
juzgados los responsables por la prdida de sus hijos, tambin lo es que
ello no mitigar el dolor. Al menos ahora el poeta tiene el respaldo de su
nieta, quien lo acompaa en las gestiones ante la ley.

La justicia es el modo como los hombres intentan en vano restituir el orden
correcto de las cosas. En vano, decimos, porque en casos como el de Gelman
la justicia siempre llegar a destiempo. l mismo lo ha dicho en una
entrevista reciente: hay tragedias personales que por mucho que se haga no
tienen solucin. Me parece importante la justicia, ha dicho Gelman, pero
no es una reparacin. Quin le devuelve a uno un hijo?.

Maurice Blanchot recordaba que el tiempo es una instancia monstruosa que
produce la muerte y la muerte del olvido. Paradjicamente es la conciencia
del tiempo lo que nos hace aferrarnos a la vida, sacando el jugo de cada
segundo que nos ha sido legado. En estos das festivos de los que
regresaremos, si el tiempo lo permite, el prximo 21 de enero, tomemos las
riendas del tiempo con la suficiente lucidez para que nos sea amable y
provechoso.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
					     http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Necronomicn 16. El nuevo nmero de Necronomicn, publicacin venezolana
especializada en literatura de terror, ciencia ficcin y fantasa, ha sido
publicado a finales de noviembre. En Necronomicn 16, el peruano Francisco
Morante recrea con su relato Mi abuelo y yo un dilogo generacional sobre
la vida y la muerte, el venezolano R. R. Mota sugiere en El loto negro el
ms oscuro secreto que consumir a la humanidad y el espaol Francisco
Javier Prez rinde un tributo a Edgar Allan Poe con su cuento La gran
obra. La ilustracin de esta edicin, correspondiente al segundo relato,
es de Juan Raffo (http://juanraffo.blogspot.com). La revista se edita en
lnea desde 2004 y tiene su origen en la publicacin en papel que public
Ubik, club de ciencia ficcin de la Universidad Simn Bolvar (USB,
http://www.usb.ve) a principios de la dcada de los noventa.
http://necronomicon.avcff.org

Aponte en Espaa. Recientemente fue publicada en Espaa, por el sello
Veintisiete Letras y con distribucin en Puerto Rico, la cuarta novela de
la escritora Marta Aponte Alsina (Cayey, 1945), Sexto sueo, en la que la
doctora Violeta Cruz, anatomista de profesin y compositora de boleros,
reconstruye, mientras disecciona su cadver, la vida del embalsamador de
pjaros Nathan Leopold, autor del crimen del siglo segn las crnicas de
entonces, quien pas treinta aos en prisin y fue exiliado a Puerto Rico.
Aponte Alsina reafirma en esta novela su fascinacin por los puntos de
vista poco comunes, por las criaturas marginales y extraordinarias, por las
otras miradas, y lo hace a travs de una escritura brillante, con plena
madurez estilstica y una fuerza expresiva que ya anunci en sus anteriores
obras. Sexto sueo es el segundo ttulo de la coleccin de narrativa Las
eras imaginarias. 
http://www.veintisieteletras.com/titulo.php?id=17

Los orales. La Casa Nacional de las Letras Andrs Bello realiz este jueves
13 la entrega de los premios de Literatura y Oralidad Aquiles Nazoa y
Antonio Jos Torrealba correspondientes al ao 2005. Antonio Trujillo, Sael
Ibez y Lionel Muoz Paz, jueces del premio Aquiles Nazoa, otorgaron el
reconocimiento a la escritora Irma Godoy por su trabajo Los barrios cuentan
su historia, que compila testimonios de tres localidades de la parroquia El
Valle. El jurado del Premio Antonio Jos Torrealba, integrado por dgar
Colmenares, Luis Alberto Crespo presidente de la Casa Andrs Bello y
Antonio Trujillo, otorg el galardn al trabajo titulado Adagios de mi
vida, presentado por la escritora Fanny Ramrez; igualmente se concedi una
distincin honorfica con mencin publicacin al libro Cubanito del Llano,
de Fidelina Manzo Chirivella, y mencin honorfica a La honda superficie de
los espejos: las identidades y los sentidos de la historia, de Arnaldo
Jimnez.
http://casanacionaldelasletras.blogspot.com

La Cervantes de concurso. Con motivo de la celebracin del programa
Alicante hoy por hoy (Radio Alicante, Cadena SER) dedicado a la Biblioteca
Virtual Miguel de Cervantes, se ha organizado el concurso Entretelibros
hoy por hoy, con la colaboracin de varias editoriales espaolas. Se
sortearn cinco lotes de libros entre quienes respondan correctamente a la
pregunta Qu poeta, Premio Cervantes y protagonista del documental Un
brindis por la alegra, de la Biblioteca Virtual, celebrar su 90
aniversario el prximo da 20?. Las respuestas podrn ser remitidas hasta
maana martes 18 de diciembre a la direccin de correo electrnico
comunicacion@cervantesvirtual.com, indicando en el asunto del mensaje
Concurso Entretelibros hoy por hoy e incluyendo una direccin postal en
el cuerpo del mensaje.
http://www.cervantesvirtual.com

Malba entre cuentos. El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
(Malba) arrancar 2008 dictando dos cursos para los interesados en el
cuento. El primero ser Cuentos de ciudad, sexo y dinero y estar a cargo
de Martn Kohan (Buenos Aires, 1967), ganador del premio Anagrama de novela
2007. El curso se centrar en algunos cuentos de Borges, Julio Cortzar,
Rodolfo Fogwill, Abelardo Castillo, Roberto Bolao, entre otros, para
indagar qu mundos se crean cuando la literatura aborda la ciudad, sus
pasiones, sus vicios y sus escenarios malditos. Se dictar los lunes 7, 14
y 21 de enero de 6:30 de la tarde a 8:30 de la noche y con un costo de $90.
El segundo es un taller de cuentos a cargo de Guillermo Martnez (Baha
Blanca, 1962) y est dirigido a escritores interesados en ampliar sus
herramientas y tcnicas de escritura de ficcin. Los interesados debern
enviar antes del 8 de febrero a literatura@malba.org.ar nicamente los
siguientes datos personales, con un mximo de 700 caracteres con espacios:
nombre completo, fecha de nacimiento, profesin o formacin, conocimientos
literarios, telfono e e-mail. Se realizar una seleccin de hasta 30
participantes y los seleccionados debern enviar un relato de ficcin, de
mximo 12.000 caracteres con espacios incluidos. Se dictar los viernes 7,
14 y 28 de marzo de 6 de la tarde a 8 de la noche y la matrcula tiene un
costo de $120. Abonando los dos cursos se obtiene un 15% de descuento.
http://www.malba.org.ar/web/literatura.php?subseccion=cursos

Actuacin y dramaturgia. En el marco del 20 Festival La Alternativa, que
se celebrar del 24 de enero al 23 de febrero de 2008 en Madrid, el actor,
psicodramatista, autor y psicoterapeuta argentino Eduardo Pavlovsky (1933)
impartir un seminario terico prctico de actuacin y dramaturgia que
tendr lugar del 24 al 30 de enero en las aulas del Teatro Tringulo (calle
Zurita, 20). Los participantes sern conducidos por temas como la
diferencia entre el teatro de estado y el teatro representativo; la
concepcin del espacio preextensito; la concepcin del entre y la esttica;
la importancia del cuerpo del actor como transmisor de las intensidades del
personaje; la ruptura de la concepcin del sujeto personaje en teatro; la
multiplicacin dramtica como instrumento de bsqueda de la creatividad del
actor, y la imaginacin radical como potencia de invencin, entre otros.
Para reservar el cupo es preciso telefonear al 650 921 343.
http://pavlovsky.sincensura.org.ar

Dos cuentos de Prez Aguirre. La escritora mexicana Ruth Prez Aguirre
(Mrida, Yucatn, 1954) acaba de publicar su quinto libro para nios, La
mueca de papel y El juego de las letras, de la coleccin Curum del sello
brasileo-uruguayo aBrace (http://www.abracecultura.com), cuya presentacin
se celebrar en la Feria del Libro de La Habana en febrero de 2008.
Ilustrado por nias, el libro incluye dos relatos. El primero narra las
aventuras de una mueca cuya pequea propietaria puede cambiarle el
vestuario a placer; el segundo describe un divertido juego en el que los
nios de un saln de clases aprenden las letras del alfabeto. La autora ha
publicado adems la novela Incompatibilidad-compatibilidad (Buenos Aires,
Argentina), la noveleta Cuadros de vida, los libros de cuentos Cuentos de
la pluma y Personajes de mis sueos uno de cuyos relatos fue publicado en
nuestra edicin 151 (http://www.letralia.com/151/letras14.htm) y el
poemario Arpegio potico, entre otros. Ha recibido dos menciones
honorficas, una en Mxico y otra en Argentina, por las que ha sido
incluida en sendas antologas. Escribe en italiano y espaol para
diferentes blogs, es traductora y colabora semanalmente en la pgina
cultural de un peridico local escribiendo reseas de libros, clsicos y
modernos. Adems, pronto saldr una antologa de cuento infantil en
Npoles, Italia, y otra en Mxico, en las que se incluyen textos suyos.
http://www.letralia.com/firmas/perezaguirreruth.htm

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



=== Le interesa estar informado sobre concursos? =========================

Reciba por correo electrnico los anuncios vigentes de concursos literarios
y artsticos en general suscribindose a nuestra lista de distribucin.
Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vaco a
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de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm.
Si desea enviarnos las bases de un concurso, escrbanos a info@letralia.com



||||||||||||||||||||||||||||||	  NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Equinoccio present su coleccin Papiros 2007

Rafael Cadenas y Diego Rojas Ajmad (ensayo), Antonieta Madrid y Hctor
Torres (narrativa) y Luisana Itriago y Pausides Gonzlez (poesa) son los
autores cuyos libros integran la Coleccin Papiros 2007 de la editorial
venezolana Equinoccio (http://www.equinoccio.cultura.usb.ve), presentada la
noche del mircoles 14 de noviembre en la sede principal en Caracas del
banco Banesco (http://www.banesco.com), patrocinante del sello.

De acuerdo con el concepto de esta coleccin, orientada a promover la
creatividad literaria en los jvenes escritores, en cada serie alterna un
creador de trayectoria con un talento en formacin. La serie Poesa fue
presentada por Lourdes Sifontes y est integrada por El resplandor del
instante, una compilacin de siete poemarios de Luisana Itriago que prologa
Joaqun Marta Sosa, as como por Libro del aire, segundo poemario de
Pausides Gonzlez.

Carmen Vincenti, por su parte, present la segunda edicin de Ojo de pez,
novela de Antonieta Madrid publicada originalmente en 1990 y ganadora del
Premio nico de la Bienal de Literatura Jos Rafael Pocaterra 1984, as
como el volumen de cuentos El amor en tres platos, del narrador Hctor
Torres, editor de Ficcin Breve Venezolana (http://www.ficcionbreve.org).

Finalmente, Ricardo Bello dirigi las palabras de presentacin de la
segunda edicin de Realidad y literatura, el conocido ensayo de Rafael
Cadenas, publicado originalmente por Equinoccio en 1979 y prologado ahora
por Luis Miguel Isava; as como Mundos de tinta y papel: el libro en la
Venezuela colonial, de Diego Rojas Ajmad, ganador en 2006 del Premio Bienal
de Ensayo Enrique Bernardo Nez.

Fuente: USB



*** El chileno Javier Bello obtiene el Premio Pablo Neruda 2007

El chileno Javier Bello fue galardonado este 4 de diciembre con la edicin
2007 del premio Pablo Neruda, que otorga anualmente la Fundacin
(http://www.fundacionneruda.org) que lleva el nombre del poeta chileno
ganador del Premio Nobel de Literatura en 1971, inform el jurado del
certamen.

El premio, destinado a poetas chilenos menores de 40 aos, est dotado de
seis mil dlares, un diploma y una medalla, y ser recibido por Bello
maana 18 de diciembre de manos del presidente de la fundacin, Juan
Agustn Figueroa.

El jurado, presidido por Jorge del Ro Prez, decidi por unanimidad
premiar a Bello, destacando en la fundamentacin que su poesa acontece
slida y bellamente estructurada en los pasajes de la figura de la rima
benjaminiana (por Walter Benjamin) y fluye recordndonos la esencia de
toda poesa que se piensa a s misma y que contiene la poltica de un poeta
que repiensa su poca.

Bello es licenciado en lengua y literatura hispnica de la Universidad de
Chile (http://www.uchile.cl), en la que conform el Grupo Cdice y colabor
en la publicacin del boletn Cave Canem, en la revista Licantropa y en la
antologa Cdices, de la que es coautor.

En 1987 public el poemario La noche venenosa y en 1989 fue antologado en
Las plumas del colibr: quince aos de poesa en Concepcin. Ese mismo ao
public el poemario La huella del olvido; en 1992 fue becario de la
Fundacin Pablo Neruda, y en 1994, con La rosa del mundo, obtuvo el primer
premio en la categora inditos de los Juegos Literarios Gabriela Mistral.

Entre 1997 y 1998 curs un doctorado en literatura espaola contempornea
de la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Este
ltimo ao obtuvo un accsit en el VIII Premio de Poesa Jaime Gil de
Biedma con el poemario Las jaulas, editado por Visor. En 2006 recibi el
XXVI Premio Hispanoamericano de Poesa Juan Ramn Jimnez
(http://www.letralia.com/142/0525bello.htm).

El premio Pablo Neruda ha sido concedido en sus ediciones anteriores a
Gonzalo Milln, Ral Zurita, Diego Maquieira, Clemente Riedemann, Carlos
Trujillo, Teresa Caldern, Erick Pohlhammer, Alicia Salinas, Toms Harris,
Jos Mara Memet, Isabel Gmez, Bernardo Chanda, Rosabetty Muoz, Andrs
Morales, Armando Roa, Jaime Huenn, Vctor Hugo Daz, Germn Carrasco y
Mal Urriola.

Fuente: EFE



*** Piden juicio oral por el asesinato del hijo de Juan Gelman

El fiscal federal argentino Federico Delgado pidi el pasado 4 de diciembre
el juicio oral y pblico de la causa en que se investiga el asesinato del
hijo del flamante Premio Cervantes, Juan Gelman (Buenos Aires, 1930;
http://www.juangelman.com), as como otros crmenes perpetrados en el
centro clandestino de detencin Automotores Orletti.

El representante del Ministerio Pblico hizo la solicitud frente al juez
federal Daniel Rafecas, quien tramita la denominada Megacausa I Cuerpo
del Ejrcito, en la que uno de sus anexos aborda lo ocurrido en el centro
clandestino.

Marcelo Gelman fue secuestrado por los militares en agosto de 1976 junto
con su esposa, la espaola Claudia Garca, quien se encontraba embarazada.
La hija de ambos fue robada a los dos meses de nacida, para luego
entregarla a un jefe de polica de Uruguay. Durante dos dcadas el escritor
llev a cabo una intensa bsqueda y en el ao 2000 logr encontrar a su
nieta en Uruguay, donde fue criada por la familia del polica al que fue
entregada.

Entre la lista de acusados se encuentran el vicecomodoro Nstor
Guillamondegui, el general Eduardo Cabanillas y el teniente coronel Rubn
Visuara, quienes conformaron la cabeza de la Secretara de Inteligencia
durante la ltima dictadura militar. En el listado, tambin figuran los ex
miembros de la Triple A, reconvertidos en agentes de la Secretara de
Inteligencia del Estado (Side), Ral Hctor Guglielminetti, Eduardo Alfredo
Ruffo y Honorio Martnez Ruiz. Este ltimo fue detenido por el robo de
cajas de seguridad en la casa matriz del Banco Nacin.

Adems de Gelman, la lista de vctimas incluye a Carlos Santucho, hermano
de Mario Roberto Santucho, fundador del Partido Revolucionario de los
Trabajadores-Ejrcito Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP). La investigacin
tambin contempla ms de sesenta casos de privaciones ilegales de la
libertad y torturas contra ciudadanos de pases vecinos, exiliados en
Argentina.

El lunes pasado, por otro lado, la nieta de Gelman demand penalmente a los
oficiales argentinos por lo que a ella le ocurri, porque la privaron de
su verdadera identidad, segn explic el poeta en una entrevista en el
marco de la Ctedra Julio Cortzar de la Universidad de Guadalajara
(http://www.udg.mx), en el oeste de Mxico.

El poeta asegur confiar en que la justicia pueda hacer pagar a estos
criminales por los delitos que cometieron, por los asesinatos, las
torturas, todo eso que han hecho, aunque dijo estar consciente de que
estos procesos no le devolvern a su hijo.

Fuentes: Clarn  EFE



*** Falleci el escritor venezolano Jos Len Tapia

El escritor y mdico venezolano Jos Len Tapia (Barinas, 1928-2007)
falleci el pasado viernes 14 de diciembre, a los 79 aos de edad, vctima
de un infarto, mientras se prestaba a abandonar su consultorio en la
clnica El Pilar de la ciudad de Barinas.

Tapia se destac sobre todo como uno de los ms profundos conocedores de
Pedro Prez Delgado, mejor conocido como Maisanta, sobre quien escribi
el libro Maisanta, el ltimo hombre a caballo. Otros de sus libros son Por
aqu pas Zamora, El compromiso de ser mdico, Bajo el sol de los siglos,
Ezequiel Zamora a la espera del amanecer, En el pas de la memoria, Viento
de huracn, El tigre de guaito y La saga de los Pulido.

Sus obras estuvieron dedicadas en su mayora a la revisin histrica. En
2006, Tapia public Tiempos de Arvalo Cedeo, libro del cual expres:
Esta es una ficcin novelesca producto de mis conversaciones reales con un
viejo capitn, como llambamos a don Hilarin Larrarte La Palma. Su nica
intencin es dejar una visin fresca de admiracin por un personaje de vida
trashumante de guerrillero antigomecista, que algunas veces ha sido
maltratado, por las inquinas de algunos hombres de su tiempo.

Tapia ejerci la docencia en la extensin Barinas de la Universidad de Los
Andes (ULA, http://www.ula.ve) y fue miembro correspondiente de la Academia
Nacional de la Historia (http://www.anhvenezuela.org) y de la Sociedad de
Historia de la Medicina.

En 1999 fue postulado por el presidente de Venezuela, Hugo Chvez, para que
representara a Barinas en la Asamblea Nacional Constituyente que redact la
actual Constitucin Nacional. En 2004 renunci al Premio Nacional de
Literatura para salvaguardar sus obras literarias de vnculos con la
poltica.

Fuentes: El Universal  Venezuela Analtica



*** Piden designar por subasta editorial para obra indita de Mistral

Dos diputados chilenos, Maximiano Errzuriz y lvaro Escobar, propusieron
este 7 de diciembre que la eleccin de la editorial que publicar la obra
indita de la poeta Gabriela Mistral, que el da anterior arrib a Chile,
se haga mediante subasta pblica.

Errzuriz y Escobar explicaron en una rueda de prensa que si son muchas
las editoriales que publican la obra de Mistral, es muy difcil recaudar
los derechos de autor que, segn el testamento de la poeta, deben
destinarse a los nios pobres de Montegrande, el pueblo donde ella vivi
de nia. Asimismo, Errzuriz seal que de todas las editoriales que han
publicado hasta ahora la obra de Gabriela Mistral slo una ha pagado
derechos de autor.

Contenido en 168 cajas que pesaban en total tres toneladas, el legado de la
ganadora del Premio Nobel de Literatura 1945 lleg a la nacin surea el
jueves 6 tras permanecer medio siglo en Estados Unidos, y el sbado 8 fue
trasladado a la Biblioteca Nacional de Chile
(http://www.dibam.cl/biblioteca_nacional).

Textos, cartas, objetos, fotografas, libros y cintas magnticas
conformaban el voluminoso cargamento, lo que, segn Errzuriz, equivale a
ms del doble de todo lo que se ha publicado de la poeta hasta el momento.
Los diputados dijeron apostar, adems, por la opcin de la subasta pblica,
porque sera ms fcil controlar la gestin de los beneficios derivados de
los derechos de autor que, de acuerdo con el testamento, est en manos de
la Orden de San Francisco.

La Orden Franciscana tiene el derecho a retener el 10% de los dineros que
recaude para sus propias necesidades, sin embargo durante los 10 aos que
estuvo a cargo de la gestin tendieron a no entregar a los nios pobres de
Montegrande sino muy pocas cosas (concretamente, un televisor y algunos
implementos para la banda de msica), explic Errzuriz.

El material haba permanecido guardado en Estados Unidos hasta ahora con
extremo celo por Doris Dana, albacea de los bienes de Mistral, que en cinco
dcadas se neg a revelar el contenido de su trascendente herencia. Slo
despus de su muerte en 2006, su sobrina y heredera, Doris Atkinson, se
abri a la posibilidad de regresar a Chile los objetos pertenecientes a
Mistral, revelando un sorprendente legado que segn expertos permitir
revalorar ntegramente la obra de la primera y nica latinoamericana en
recibir un Nobel de Literatura.

Entre los cerca de trescientos poemas inditos, que fueron escritos por la
poetisa desde que parti de su patria en 1922, hasta poco antes de su
muerte, en 1957, se encuentran Rayo, Enfermo, Casandra y Ganas tengo
de hablar, donde Mistral expresa el amor de una madre hacia su hijo, que
parecen referirse a su sobrino Yin Yin, de quien se dice sera en realidad
su verdadero hijo.

Tambin hay trabajos como recopiladora de antologas y traductora de
textos, junto a manuscritos sobre feminismo y en favor de la paz. Lucila
Godoy Alcayaga, el verdadero nombre de Mistral, muri el 10 de enero de
1957 en Nueva York, a los 68 aos.

Fuentes: AFP  EFE



*** Lessing critica a Internet y a la sobresaturacin de Occidente

El Premio Nobel de Literatura 2007 (http://nobelprize.org) fue entregado
este 10 de diciembre en Estocolmo a la escritora britnica Doris Lessing,
de 88 aos, quien por motivos de salud no pudo recogerlo en persona y tuvo
que ser representada por su hija y sus nietas. Por ello, y tal como lo
anunci el secretario de la Academia sueca, Horace Engdahl, la autora
recibir su diploma y la dotacin del galardn (1,1 millones de euros) en
una ceremonia privada en su casa de Londres.

El viernes 7, el editor britnico de Lessing, Nicholas Pearson, fue el
encargado de leer su discurso, titulado No ganar el premio Nobel. En l
critic la falta de oportunidades de las personas en los pases pobres y la
sobresaturacin del mundo occidental.

Somos un montn sobresaturado, nosotros en nuestro mundo, en nuestro mundo
amenazado. Somos muy rpidos con la irona y el cinismo, seala en el
texto a la vez que destaca el hambre de lectura y formacin que tienen los
alumnos en pases pobres como Zimbabwe, donde vivi un cuarto de siglo,
hasta 1949. Dado que en una escuela normal de ese pas no hay dinero ni
para tiza, y muchos menos para libros, las consecuencias son previsibles:
No creo que tantos alumnos de esa escuela puedan recibir galardones.

Por el contrario, afirm, se puede estar bastante seguro de que s puede
ser se el caso de una conocida escuela de varones con bonitos edificios en
el norte de Londres, que ella visit en su calidad de escritora conocida.
Segn asegura, all no percibi ningn hambre por saber: Seguramente todo
aquel que da discursos recuerda ese momento en que mira y slo ve rostros
inexpresivos.

En Londres, cuando aparece una escritora nueva slo se pregunta: Es
guapa?. Y en el caso de los hombres: Carismtico? Atractivo?. Hacemos
bromas, pero eso no es gracioso, sostuvo. La autora tambin atac a la red
informtica Internet, sobre la cual dijo que sedujo a toda una generacin
con sus nimiedades, de manera que incluso las personas ms o menos
razonables admiten que es muy difcil desprenderse cuando uno se vuelve
adicto.

La Academia sueca argument su decisin de otorgar el galardn a esta
escritora nacida en la antigua Persia y criada en Zimbabwe en que es una
narradora pica de la experiencia femenina, que se propuso analizar una
civilizacin fragmentada con escepticismo, pasin y fuerza visionaria.
Lessing es la undcima mujer que recibe el Nobel de Literatura, concedido
por primera vez en 1901.

Este ao tampoco pudo asistir, igualmente por problemas de salud, uno de
los ganadores del Nobel de Economa, el estadounidense Leonid Hurwicz, que
fue premiado junto con sus compatriotas Eric S. Maskin y Roger B. Myerson.
El economista y matemtico de 90 aos ley por videoconferencia su
discurso.

Lessing no ha sido la nica distinguida con el mximo galardn literario
que no ha acudido a la celebracin con los reyes Carlos Gustavo XVI y
Silvia de Suecia. Ya en 2004 se ausent la escritora austriaca Elfriede
Jelinek, y un ao despus el dramaturgo britnico Harold Pinter.

Fuente: DPA



*** Premios Juan Rulfo emiten veredictos

El cubano Ren Vzquez Daz gan este 10 de diciembre el premio Juan Rulfo
de novela corta por De pronto el doctor Leal, mientras el espaol Ignacio
Ferrando Prez gan el premio al mejor cuento por su obra Trato hecho, y
el uruguayo Flavio Martn Morante Rodrguez el de fotografa por su serie
Luces de Coyotepe.

El jurado del galardn de novela corta, dotado con 9.000 euros (13.250
dlares), destac el dramatismo con el que Vzquez trata las relaciones
personales y familiares heridas por prejuicios polticos e ideolgicos,
adems de la conspiracin que se refleja en una inteligente novela, la
cual se impuso a otras 441 candidatas.

El premio al mejor cuento, que est dotado con 5.000 euros (7.360 dlares),
recay en la obra de Ferrando, una historia de sustitucin progresiva de
identidad entre un hombre de negocios y un criminal que estn encerrados en
la misma celda. Trato hecho se impuso entre las 5.596 obras candidatas a
este galardn, que es concedido anualmente por Radio Francia Internacional
(RFI, http://www.rfi.fr), el Instituto de Mxico en Pars
(http://www.mexiqueculture.org), el Instituto Cervantes
(http://www.cervantes.es), la Casa de Amrica Latina
(http://www.mal217.org), Unin Latina (http://www.unilat.org), el Colegio
de Espaa en Pars (http://www.colesp.net) y el peridico Le Monde
Diplomatique (http://www.monde-diplomatique.fr).

Por otro lado, el premio Unin Latina-Martn Chambi de fotografa recay en
el uruguayo Morante, quien muestra en su serie los pocos cambios que ha
sufrido la luz en la fortaleza decimonnica de Coyotepe, en Nicaragua, que
el dictador Somoza y los sandinistas transformaron en centro de detencin.
En este apartado, tambin recibieron menciones especiales el chileno Jaime
Patricio Puebla Soto y el venezolano Jess Ochoa.

Fuente: EFE



*** Laura Garca Lorca presidir el centro dedicado al poeta

Laura Garca Lorca, sobrina del autor de Poeta en Nueva York, ser la
presidenta del centro dedicado al poeta en Granada, segn confirmaron
fuentes de la Fundacin Federico Garca Lorca
(http://www.garcia-lorca.org), cuyo patronato se reuni este 11 de
diciembre en Madrid. Segn los estatutos que regirn a la institucin del
poeta, deba ser la fundacin quien propusiera un candidato a ocupar la
presidencia del centro lorquiano.

La propuesta fue aprobada por unanimidad de todos los miembros del
patronato de la institucin. El nombramiento ser refrendado de forma
definitiva tras la firma del consorcio que regir el centro, donde se
ubicar tambin la fundacin, cuya sede actualmente se encuentra en la
madrilea Residencia de Estudiantes (http://www.residencia.csic.es).

Segn fuentes del patronato lorquiano, el consorcio ser ratificado el
prximo 27 de diciembre en Granada, lo que dar el empujn definitivo a las
obras del edificio de la Plaza de la Romanilla, ya que el nuevo organismo
ser el encargado de gestionar todo lo relativo al mismo.

Los patronos lorquianos sealaron que la primera fase de las obras estar
finalizada antes de que acabe el ao, para adjudicar en ese momento las
obras de la segunda fase de construccin del Centro Lorca. Por otra parte,
la fundacin aprob el presupuesto de la institucin para 2008.

Fuente: Ideal



*** Krina Ber gana el Concurso de Cuentos de Sacven

La escritora Krina Ber (Polonia, 1948) gan el VI Concurso Nacional de
Cuentos de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven,
http://www.sacven.org), por su cuento Los dibujos de Lisboa, segn se
conoci este 13 de diciembre.

El jurado del concurso, compuesto por los escritores Ana Teresa Torres,
Mara del Pilar Puig y ngel Gustavo Infante, decidi que la obra merece el
premio por su elaborada estructura narrativa en la recreacin de una
historia familiar a travs de los referentes urbanos, a partir de los
cuales se teje el relato con un lenguaje de alta calidad literaria.

Igualmente decidieron hacer una mencin especial al cuento La isla de
Xisca, de Miguel Hidalgo Prince, en virtud de las destrezas narrativas y
la solvencia formal con las cuales actualiza el eterno tema de las
relaciones amorosas.

De igual manera, fueron reconocidos los cuentos Cuentas pendientes, de
lvaro Trujillo Contreras; Oportunidad no negociada, de Heberto Gamero
Contn; Amor de prepago, de dgar Ferreira Arvalo; Willi, de Oscar
Perdomo; La entrevista de empleo, de Nelson Cordido Rovati; Regresin
elemental, de Rodrigo Cceres Acosta y La princesa triste, de Vivian
Stusser.

Ana Teresa Torres expres que lo ms importante no fue la cantidad sino la
calidad de la muestra, tanto as que tuvimos extensos dilogos entre
nosotros, examinamos muchas posibilidades, lo cual indica que la calidad de
los trabajos participantes era excelente.

Arquitecto y narradora, Ber reside en Venezuela tras un periplo por pases
como Israel, Suiza o Portugal. Comenz a escribir en espaol en el ao 2000
en un taller literario dirigido por Eduardo Liendo. En la actualidad
prepara su tesis de Maestra en Literatura Comparada en la Universidad
Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Ha realizado talleres de
narrativa en la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab,
http://www.ucab.edu.ve), el Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo
Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve) y el Instituto Icrea
(http://www.icrea.org.ve).

Ha obtenido mencin especial en los concursos de cuentos del diario El
Nacional (http://www.el-nacional.com, 2001) y Sacven (2002), adems de
ganar el Concurso de Cuentos para Autores Inditos de Monte vila Editores
(http://www.monteavila.gob.ve) con su libro Cuentos con agujeros (2004).
Tambin fue ganadora de la XI Bienal Literaria Daniel Mendoza del Ateneo
de Calabozo.

Fuente: ABN



*** La mexicana Carmen Boullosa present su primer libro de cuentos

Dedicado a todos los narradores y al arte literario, en general, la
escritora mexicana Carmen Boullosa (http://www.carmenboullosa.net) present
este jueves 13 de diciembre a las 6 de la tarde, en la Cafebrera La Pausa,
su primera incursin en el cuento, el libro El fantasma y el poeta, que
incluye personajes histricos y de la literatura, como santa Teresa de
vila o el escritor Rubn Daro.

Durante la presentacin, la autora de La novela perfecta y Treinta aos
consider que su libro de cuentos es para adultos, para un lector
intelectual que guste del arte de narrar. Indic que el libro contiene dos
tipos de cuentos unos cortos y otros largos, y que stos ltimos tienen
algo en comn que precisamente se juntan diferentes pocas con personajes
histricos y literarios como Rubn Daro y Teresa de vila.

Hay personajes de ficcin que son totalmente imaginarios, pero tambin de
la historia y la literatura, como el que lleva el ttulo del libro, El
fantasma y el poeta, que sita al escritor nicaragense Rubn Daro en una
sesin espiritista en Nueva York. S es cierto que Rubn Daro estuvo en
Nueva York, muy cerca de su muerte, cuando era un borracho con mala salud
mental y deprimido, pensando que l iba a ganar mucho dinero en esa ciudad
estadounidense, dando conferencias, pero nadie le hizo caso, dijo
Boullosa.

Abund que entonces Rubn Daro asista a sesiones espiritistas, por lo que
en su cuento se imagina una sesin de stas y se le aparece otro personaje
histrico, que fue el primer forastero que lleg a esa ciudad y que era un
dominicano.

Publicado bajo el sello de Sexto Piso (http://www.sextopiso.com), el libro
contiene quince cuentos muy documentados e histricos de esta cultura, del
mundo hispanoamericano, y pone a jugar en una situacin de cuentos a estos
personajes. Entonces tenemos dos cuentos de Rubn Daro y otro de una
artista plstica que se relaciona con un cuadro y nos cuenta dentro del
lienzo una historia, mientras que ella est varada en el puerto de Londres,
en el momento en que se descubri que una botella de agua se puede
convertir en una bomba, dijo Boullosa.

La escritora coment que hay un espritu en comn en los cuentos, que es el
placer de narrar algo, por lo que es un homenaje a todos los narradores y
creadores. Tambin dijo que se trata de una obra enteramente narrativa, que
no aborda cosas descriptivas de la ciudad de Nueva York, sino que se dedica
a narrar y todo se vuelve histrico.

Son cuentos para hacer homenajes a los narradores y al arte de la
literatura, a ese arte fabuloso, que tenemos la suerte de poder ejercer en
muchas culturas y es mi primer libro de cuentos en mi carrera, concluy.

Fuente: Notimex



*** Biblioteca Vasconcelos no abrir en enero

La Biblioteca Vasconcelos no ser reabierta en enero de 2008 pese a que as
haba sido anunciado das atrs por las autoridades del Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes (Conaculta, http://www.conaculta.gob.mx), segn
fue aclarado este 13 de diciembre por Sergio Vela Martnez, titular de la
dependencia, al presentar el balance de acciones de su primer ao de
gestin. El funcionamiento pleno de este recinto se retrasar, por lo que
Vela asegur que no pasar de la primera mitad de 2008.

Vela enfrent cuestionamientos de la prensa durante casi dos horas, en las
que el tema central fue la situacin actual de la Biblioteca Vasconcelos,
una edificacin con serias deficiencias en su construccin, heredada por la
administracin de Vicente Fox y Sari Bermdez, como titular del Conaculta.

La obra ha registrado avances, segn Vela; sin embargo, el Comit
Administrador del Programa Federal de Construccin de Escuelas (CAPFCE,
http://www.capfce.gob.mx), instancia responsable de la construccin, no
pudo llevar a cabo este ao las licitaciones para la biblioteca por
cuestiones de procedimiento, por lo que, difcilmente, podramos abrirla
en enero, pero s en el transcurso de la primera parte del ao.

El funcionario insisti en que el Conaculta no ha recibido legalmente la
biblioteca y que se trabaja en una propuesta dirigida a las secretaras de
Hacienda y de la Funcin Pblica para contar con una estructura operativa
regular para ese inmueble que fue cerrado a los 10 meses de su apertura
oficial, por fallas debidas a su precipitada construccin.

Fuente: El Universal (Mxico)



*** Bienal del Ateneo de Calabozo entreg sus premios

El pasado 14 de diciembre fueron entregados los premios de la XII Bienal
Literaria del Ateneo de Calabozo, en un acto especial en el mencionado
centro cultural de Calabozo (Gurico, Venezuela) y con la actuacin
especial del Grupo Vocal DConciertos. Los escritores galardonados fueron
Leonardo Jos Gonzlez Alcal y Carlos R. vila L. en las menciones Daniel
Mendoza de cuento y Francisco Lazo Mart de poesa, respectivamente.

La Bienal del Ateneo de Calabozo se realiza en ejecucin del convenio
Ateneo de Calabozo-Instituto Autnomo de las Artes Escnicas y Musicales
(Iaem).

El pas de los muertos fue el libro con el que Gonzlez Alcal obtuvo el
premio en poesa. El autor es estudiante de derecho de la Universidad
Catlica Andrs Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve), cursa estudios
musicales de guitarra clsica y ha participado en talleres de lectura
dictados por Gabriela Kizer y Edda Armas.

El jurado, integrado por Armando Rojas Guardia, Igor Barreto y Jorge
Gustavo Portella, destac en su veredicto que el libro posee un tono
intimista y un lenguaje equilibrado que sugiere la reflexin sobre los
grandes temas de la poesa universal, a travs de un cuidado uso de la
palabra y las imgenes poticas.

En la mencin cuento, vila result ganador por Morir sin descendencia.
El autor es licenciado en letras por la Universidad Central de Venezuela
(UCV, http://www.ucv.ve) y ha obtenido el primer lugar en el Premio
Nacional Universitario de Literatura, mencin narrativa, con el libro de
relatos Desde el caleidoscopio de Dios, as como una mencin honorfica en
la V edicin del Concurso Nacional de Cuentos Sacven 2005 con el relato
Los sueos de Mara Constanza.

Fue escogido por unanimidad por el jurado integrado por Ana Teresa Torres,
Vctor Bravo y Krina Ber y en su veredicto destacan que el cuento, que
narra el reencuentro de un joven con un padre desconocido, est impregnado
de un desencantado realismo en virtud de la eficacia en su estructura y
la disciplina de mantener una distancia narrativa. Agregaron que el
acertado manejo de los dilogos y descripciones acompaa coherentemente la
propuesta narrativa de exponer el sinsentido de las relaciones familiares
que vive el protagonista.



*** Dolan Mor gana el premio Miguel Labordeta

El poeta cubano, residente en Zaragoza, Dolan Mor (1968) ha sido escogido
este 14 de diciembre ganador del Premio Miguel Labordeta 2007 de poesa. Su
obra, Los poemas clonados de Anny Bould, fue presentada bajo el seudnimo
de Bovary.

El premio, convocado por el Departamento de Cultura del Gobierno de Aragn
(http://www.aragob.es), est dotado con 6.000 euros ms la publicacin del
libro y se otorga a un poemario indito, escrito en lengua castellana.

El jurado ha valorado esta obra por tratarse de un libro compacto y
unitario, serio. Por ser una apuesta interesante, jugando con la
heteronimia.

Juan Jos Vzquez, viceconsejero del Departamento de Educacin, Cultura y
Deporte, fungi como presidente del jurado, del que formaron parte Mara
Sanz (ganadora de la anterior edicin), Ignacio Escun, Joaqun Snchez,
Antonio Ansn, Magdalena Lasala y Jos Lus Acn.

Mor es poeta y narrador y ha publicado algunos textos en Letralia
(http://www.letralia.com/firmas/mordolan.htm). Es licenciado en literatura
y espaol y pertenece a la Asociacin Aragonesa de Escritores
(http://www.aaescritores.com). Ha publicado los libros El plagio de
Bosternag (2004), Las historias de Jonathan Cover (2005) y Seda para tu
cuello (2006). Desde el ao 1999 vive exiliado en Espaa.



*** Poetas rindieron homenaje a Aleixandre en su antigua casa

La casa donde vivi Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898-Madrid, 1984) entre
1927 y 1984, en la antigua calle Velintonia, que ahora lleva su nombre, se
abri este 15 de diciembre, despus de 23 aos, para servir de escenario a
un homenaje al premio Nobel 1977 en el que participaron actores, amigos,
msicos y familiares de Aleixandre, quienes pusieron voz a poemas de
algunos de sus libros, como Historia del corazn o Los encuentros, entre
otros.

Resulta incomprensible que esta casa, nica en Europa por su historia,
agonice habitada por el olvido, afirm, al abrir el acto, Alejandro Sanz,
presidente de la Asociacin de Amigos de Vicente Aleixandre y secretario
del Ateneo de Madrid (http://www.ateneodemadrid.com), agrupaciones que lo
organizaron junto con la Fundacin Cultural Miguel Hernndez
(http://www.miguelhernandezvirtual.com), que edit para la ocasin un
facsmil con el poema que el Nobel dedic al poeta de Orihuela.

Amaya Aleixandre, sobrina nieta del escritor; Juan de Loxa, estudioso de su
obra; Jos Mara Gallego, Ricardo Zamorano que ilustr cuentos de
Aleixandre y la viuda de Rafael Montesinos fueron algunos de quienes
acudieron a leer poemas, entre los muchos que comunicaron sus emociones a
los presentes, todos reunidos en una sala vaca y de paredes desconchadas
que fue en su da el saln comedor y donde el 14 de diciembre de 1984 se
instal la capilla ardiente del poeta.

El cantautor granadino Enrique Moratalla, acompaado por un guitarrista,
interpret el poema Instante, que musicaliz junto al desaparecido ngel
Luis Luque; y dos violinistas, Adela y Nstor, de una orquesta de cmara,
tocaron la obra Dos para dos violines, de Campagnoli.

Garca Lorca, Gerardo Diego, Emilio Prados, Cernuda, Dmaso Alonso, Pablo
Neruda, Miguel Hernndez, Claudio Rodrguez y Jos Hierro fueron algunos de
quienes estuvieron en ese espacio, segn record Sanz, quien dijo que
Aleixandre hubiera querido que su casa siguiera siendo lo que fue con l:
la Casa de la Poesa. Sanz tach de insensibilidad, incultura y falta
de voluntad poltica a los gobernantes, en la honrosa tarea de proteger
una casa que debera ofrecer actividades de poesa.

La familia del poeta califica de ridculo el valor catastral de la casa,
que las administraciones pblicas (Ministerio, Ayuntamiento y Comunidad) no
estn dispuestas a pagar.

Sanz evoc a Aleixandre como ejemplo de dignidad y un amigo generoso,
destac su autenticidad y moralidad inquebrantables y record que
permaneci aqu junto a su hermana Conchita pilar fundamental en su
vida, en un doloroso exilio interior. A pesar de lo cual, Velintonia 3,
en la poca de la dictadura, fue tambin, agreg, una isla de libertad
para muchos.

Mencion a los polticos que desfilaron por la casa para hacerse la foto
sonrientes cuando el poeta obtuvo el Nobel, para luego criticar que
algunos de ellos desempeen an cargos de poder sin acordarse de la
generosa hospitalidad de Vicente, ni de lo que sigue representando esta
casa en la historia de nuestra literatura.

Quiz parezca increble que ste sea el nico acto que se vaya a rendir al
poeta en este ao conmemorativo, lo que nos produce una gran decepcin y
tristeza, como el que estn descatalogados los libros de quien ha sido uno
de los mayores poetas del siglo XX, concluy Sanz.

Fuente: EFE



*** John Jairo Junieles obtiene el Premio Nicols Guilln

Con el poemario Metafsica de los patios, el escritor colombiano John Jairo
Junieles (http://www.letralia.com/firmas/junielesjohnjairo.htm) obtuvo el X
Premio Internacional de Poesa Nicols Guilln compitiendo con centenar y
medio de libros procedentes de Venezuela, Colombia, Panam, Costa Rica,
Nicaragua, Guatemala, Honduras, Mxico, Cuba, Puerto Rico, Repblica
Dominicana, Estados Unidos, Europa, Australia, China y Canad.

El jurado de este concurso que convocan la Universidad de Quintana Roo
(http://www.uqroo.mx), de Mxico, la Unin Nacional de Escritores y
Artistas de Cuba (Uneac, http://www.uneac.com) y las revistas mexicanas Ro
Hondo, Confluencias y Tropo a la ua estuvo compuesto por los poetas Ramn
Ivn Surez Camaal
(http://www.letralia.com/firmas/suarezcamaalramonivan.htm), Norma Quintana
y Roger Metri, quienes dijeron haber encontrado en el libro de Junieles
riqueza de lenguaje, unidad de forma, profundidad y emocin.

Junieles (Sucre, 1970) reside en Bogot, donde colabora como periodista con
diversos medios de comunicacin. Ha obtenido importantes reconocimientos
como el Premio Nacional de Literatura Ciudad de Bogot y la Beca de
Residencia Artstica del Banff Centre for de Arts de Canad. Es autor del
libro de cuentos Con la luz que me queda basta (2007), la novela Hombres
solos en la fila del cine (2004) y los poemarios Papeles para iniciar el
fuego (1993), Temer por m al final de estas lneas (1996), Canciones de
un barrio en la frontera (2002) y Viajero con pasaje a tierra extraa
(2007).

Las revistas auspiciantes publicarn textos del libro premiado. Adems,
Junieles ser invitado por la Universidad de Quintana Roo al Seminario
Internacional de Verano, que se realizar en Chetumal (Quintana Roo) en
junio de 2008.



*** Escritores espaoles participarn en seminario en Pekn

Destacados novelistas, autores de relatos, poetas, crticos literarios y
editores se darn cita los das 18 y 19 de diciembre en el Instituto
Cervantes de Pekn (http://pekin.cervantes.es) y el da 20 en la
Universidad de Pekn (http://en.pku.edu.cn), en el seminario Literatura
con . Paisajes literarios del siglo XXI en Espaa, que se enmarca en la
celebracin del Ao de Espaa en China, y cuenta con la colaboracin de la
Embajada de Espaa en aquel pas.

La inauguracin se celebrar maana 18 con la presencia de Tie Ning y Gao
Hongbo, presidenta y vicepresidente de la Asociacin de Escritores de
China, respectivamente; Zhao Zhenjiang, traductor de Antonio Machado,
Garca Lorca y Juan Ramn Jimnez, y el escritor y crtico literario Manuel
Rico, director de Gabinete del Cervantes, entre otros.

Los debates comenzarn con la mesa redonda titulada Paisaje personal de la
narrativa espaola (I), en la que participarn Cristina Fernndez Cubas,
Hiplito G. Navarro y Rosa Montero. Por la tarde, Jos Mara Pozuelo
Yvancos y Luis Garca Jambrina debatirn sobre Crtica literaria y siglo
XXI. El caso espaol.

Esther Tusquets, Jos Carlos Somoza, Jess Ferrero y Paula Izquierdo
dialogarn el mircoles en la mesa redonda Paisaje personal de la
narrativa espaola (II). Asimismo se celebrar el encuentro potico
Poesa y potica en la Espaa actual, con Jenaro Talens, Antonio Colinas,
Miguel Casado y Alfonso Pexegueiro.

El ltimo de los debates, previsto para el jueves, abordar la Literatura
de gnero en la Espaa actual, en la que intervendrn las escritoras
Esther Tusquets, Cristina Fernndez Cubas y Rosa Montero.

Los protagonistas literarios espaoles establecern dilogos con
escritores, hispanistas o traductores chinos como Mo Yan, Bi Shumin, Xi
Chuan o Tang Xiaodu.

Las jornadas se complementarn con la presentacin de las traducciones al
chino de tres antologas de Jimnez, Garca Lorca y Machado. A este ltimo
est dedicada la Biblioteca del Cervantes de Pekn. Adems, se lanzar la
coleccin La mitad del cielo, que rene doce obras escritas
exclusivamente por autoras contemporneas espaolas, ahora traducidas por
primera vez al chino con la colaboracin del Ministerio de Cultura de
Espaa (http://www.mcu.es).

Las autoras son: Adelaida Garca Morales (El silencio de las sirenas),
Beln Gopegui (El lado fro de la almohada), Paula Izquierdo (El hueco de
tu cuerpo), Carmen Martn Gaite (Irse de casa), Maruja Torres (El calor tan
cercano), Elvira Lindo (Una palabra tuya), Marina Mayoral (Recndita
armona), Esther Tusquets (El mismo mar de todos los veranos), Cristina
Fernndez Cubas (El ao de gracia), Dulce Chacn (La voz dormida), Rosa
Regs (La cancin de Dorotea) y Carmen Laforet (Nada).

La edicin corre a cargo de la Editorial de Literatura Popular de China,
que ha obtenido recientemente la cuarta edicin del Premio Casa Asia, ex
aequo con el jesuita espaol Kike Figaredo.

Fuente: Instituto Cervantes



*** Complutense otorgar doctorado honoris causa a Orhan Pamuk

El escritor turco Orhan Pamuk ser investido doctor honoris causa por la
Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es), el prximo
mircoles 19 de diciembre, en una ceremonia que tendr lugar a las 12:30
del da en el Paraninfo (San Bernardo, 49) de la mencionada casa de
estudios y que ser presidida por el rector Carlos Berzosa.

Con su obra, traducida a 34 idiomas y publicada en un centenar de pases,
Orhan Pamuk es una de las mayores figuras de la literatura turca
contempornea. Entre los numerosos galardones internacionales que ha
recibido, destaca el Premio Nobel, otorgado en 2006 en reconocimiento a su
trayectoria literaria y su compromiso con los derechos humanos.

Los interesados en asistir pueden confirmar su asistencia por los telfonos
91 3943500 / 3512 / 3513, del Servicio de Coordinacin y Protocolo. La
entrada ser gratuita previa confirmacin, hasta completar aforo.

Fuente: UCM



*** Biblioteca Nacional del Per expone libros devueltos por Chile

Hasta este viernes 21 de diciembre podrn apreciarse en Lima, en la
Biblioteca Nacional del Per (BNP, http://www.bnp.gob.pe), en la exposicin
Despus de 126 aos volvieron a casa, varias de los casi 3.800 libros que
Chile devolvi a Per el pasado 5 de noviembre, y que haban sido
sustrados durante la Guerra del Pacfico.

El director de la BNP, doctor Hugo Neira, record que con la devolucin de
los libros se ha duplicado el patrimonio bibliogrfico peruano. Son libros
que ya no se editan: en latn, griego, que trataban el tema del Estado, la
Iglesia, la escolstica, el derecho. Esta no es una biblioteca de libros
sobre el Per, sino una biblioteca de libros de todo el mundo en el Per,
indic.

Toda esa riqueza es comparable slo con lo que puede haber de lo mismo en
la Biblioteca del Vaticano o en las de Viena, Oxford y La Sorbona. No en
todas, sino en aquellas especializadas en las humanidades del siglo XVI al
XIX. Cada uno de estos libros posee un valor inconmensurable, precis
Neira, quien agreg que la institucin haba recibido llamadas de
ciudadanos que deseaban ver las joyas bibliogrficas devueltas. Exhibimos
algunos, previamente a su catalogacin, para satisfacer esa curiosidad
normal. Cumplimos con exhibirlos.

Estamos apreciando un tiempo en el que ramos una alta cultura y no
gastbamos en fragatas, pero s en libros. Ese momento resulta irrepetible
para la imprenta, ante la irrupcin de modelos audiovisuales y
tecnolgicos, como la Internet, que se da en la actualidad, manifest en
un momento de su intervencin.

Una vez finalizada la exposicin, esas obras volvern a la bveda y sern
catalogados. Segn indic Neira, posteriormente se abrir una sala de
lectura denominada Fondo Antiguo, en la que, en unos meses, los usuarios
dispondrn de los libros recuperados.

Tambin resalt que el tema de la recuperacin de libros no est cerrado,
pues en caso de hallarse ms libros peruanos en una biblioteca pblica
chilena, se iniciaran los trmites correspondientes para su legtima
repatriacin.

En la exposicin hay obras consideradas incunables, por haber sido impresas
a mediados del siglo XVI, como la Crnica de Aragn, que data de 1499.
Asimismo se encuentran crnicas, disertaciones, diccionarios, sumas de
teologa y derecho y manuscritos, en latn, griego, rabe y hebreo, as
como obras de la Ilustracin, como las de Diderot.

La exposicin est abierta al pblico de lunes a sbado de 8:30 de la
maana a 8 de la noche. La entrada es gratuita.

Fuentes: BNP  RPP



*** Convocan a venezolanos a participar en antologa de ciencia ficcin

Con el fin de elaborar una antologa de ciencia ficcin que sea
representativa de lo que actualmente se escribe en ese gnero en Venezuela,
la Asociacin Venezolana de Ciencia Ficcin y Fantasa
(http://www.avcff.org) ha convocado a los escritores venezolanos, o
extranjeros residentes en el pas, a participar con sus relatos.

Los organizadores de la antologa, Juan Carlos Aguilar, Jorge de Abreu,
Ronald Delgado, Fili Fazzino y Susana Sussmann, quienes a su vez sern los
evaluadores de los relatos participantes, indicaron que el libro ser
publicado bajo el sistema de edicin por demanda de Lulu.com, aunque no se
descarta que se trabaje con alguna otra empresa similar.

Antes del 31 de marzo de 2008, los interesados debern enviar sus
creaciones a la direccin electrnica antologia2008@avcff.org. Los relatos
debern ser inditos, estar escritos en castellano y preparados en un
formato compatible con Word (.doc o .rtf), con una extensin de 3.000 a
10.000 palabras, en Times New Roman a 12 puntos y doble espacio. El tema
ser libre, pero el gnero tendr que ser ciencia ficcin. Se har acuse de
recibo de todas las obras recibidas.

Agregaron que los participantes escogidos debern conservar sus relatos
inditos hasta el momento de la edicin del libro o hasta el 31 de
diciembre de 2008, lo que ocurra primero. Igualmente, los autores cedern
sus derechos sobre sus relatos para la publicacin en una primera edicin
de la antologa. Cada autor seleccionado para la antologa recibir
gratuitamente un ejemplar de la misma.

Fuente: Asociacin Venezolana de Ciencia Ficcin y Fantasa



*** Juan Cameron entrevista a ocho poetas en produccin televisiva chilena

Entrepoetas es el nombre de la produccin televisiva que Canal 13
(http://www.canal13.cl), de Chile, pondr al aire en ocho captulos
semanales de media hora cada uno, a partir del prximo jueves 3 de enero, y
en la que Juan Cameron (Valparaso, 1947) entrevistar a ocho poetas para
hablar en profundidad sobre sus respectivas obras.

La serie fue grabada entre agosto y septiembre de 2007 en el Gran Hotel
Gervasoni (http://www.hotelgervasoni.com), de Valparaso, con
financiamiento del Fondo del Libro y el patrocinio de la Sociedad de
Escritores de Chile (Sech, http://www.sech.cl). Cada captulo ser emitido
el jueves a las 7 de la noche, y el canal los repetir el viernes siguiente
a las 4 y 9:30 de la maana y a la 1 de la tarde, as como el domingo
siguiente a la 1:30 de la maana y 8 de la noche.

El primer programa estar dedicado a la obra de Teresa Caldern (La Serena,
1955) y se emitir el jueves 3 de enero. El jueves 10 se emitir el
programa dedicado a Manuel Silva Acevedo (Santiago, 1942). Le seguirn los
programas dedicados a Cristian Vila Riquelme (Villa Alemana, 1955), el
jueves 17; Gustavo Barrera Caldern (Santiago, 1975), el jueves 24; Jos
Mara Memet (Neuqun, Argentina, 1957), el jueves 31; Jaime Quezada Ruiz
(Los ngeles, Biobo, 1942), el jueves 7 de febrero; Guillermo Rivera (Via
del Mar, 1958), el jueves 14, y Thomas Harris (La Serena, 1956), el jueves
21.

Egresado de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile
(http://www.uchile.cl) en 1971, Cameron es poeta y ha publicado, entre
otros, Las manos enlazadas (Valparaso, 1971), Escrito en Valparaso
(Santiago, 1982), Cmara oscura (Santiago, 1985), Video Clip (Estocolmo,
Suecia, 1989), Cuaderno de Rosario (Valparaso, 1998), Cancin (Concepcin,
2002) y El bolero de los ngeles (2006). Adems ha sido incluido en varias
antologas en su pas y el extranjero y ha obtenido distinciones de la
talla del Premio Gabriela Mistral (Municipalidad de Santiago, 1982), el
Premio Municipal de Literatura (Valparaso, 1996), el Premio de Poesa del
Consejo Nacional del Libro y la Lectura (1999), y el ms reciente, otorgado
a principios de este mes por su libro Cuadernos de retratos, el premio del
Concurso Juegos Florales de Vicua, organizado por la Municipalidad de
Elqui.



*** Escritoras hispanoamericanas se reunirn en Caracas

Del martes 23 al viernes 26 de abril de 2008 se celebrar en Caracas el
VIII Encuentro Internacional de Escritoras, evento que rendir homenaje a
la venezolana Elizabeth Schn (1921-2007), y que ser organizado por la
asociacin Autores Venezolanos (captulo Autoras Venezolanas), el Crculo
de Escritores de Venezuela, The Cove Rincon Corp.
(http://www.thecoverincon.org) y el Pen Club Venezuela
(http://www.pendevenezuela.org).

Este encuentro se inici en Arequipa (Per), en 1998, y se han realizado
sus siguientes ediciones en Arica (Chile, 1999), Montevideo (Uruguay,
2000), Ro Gallegos, Patagonia (Argentina, 2001), San Juan (Puerto Rico,
2003), Guadalajara (Mxico, 2004) y Vigo (Espaa, 2006).

El tema central ser La ecologa interna del ser, en virtud de que la
obra de la homenajeada se circunscribe dentro de la filosofa del Ser.
Otros temas escogidos para ponencias y reflexin en el marco del evento son
la filosofa en la potica escrita por mujeres; la fuerza de lo femenino
como catalizador en los cambios de conciencia; la literatura como ofrenda y
no como presuncin; el pensamiento potico desde la literatura y las
ciencias y el proceso creativo en consonancia con el universo.

Podrn participar escritoras e investigadoras de Hispanoamrica, quienes
debern enviar a escritorasencaracas@gmail.com, antes del 30 de enero de
2008, un resumen de sus ponencias en dos pginas, letra Arial a 12 puntos y
doble espacio, para una exposicin de veinte minutos, indicando
requerimientos tcnicos como videobin u otros, y adjuntando una pgina de
sntesis curricular con nombre y apellido, direccin electrnica, lugar y
ao de nacimiento, profesin, ocupacin actual, obra publicada con datos
editoriales (ttulo, editorial, ao, ciudad) y premios recibidos.

Las escritoras interesadas en hacer presentaciones de libros pueden
participar con libros publicados desde 2006 hasta 2008. Debern enviar,
adjunta a la sntesis curricular, una pgina con el ttulo del libro,
gnero, temtica y datos editoriales (editorial, ao, ciudad).

La inscripcin del encuentro tendr un costo de US$100 y podr tramitarse
igualmente hasta el 30 de enero. El hospedaje ser en el Hotel Paseo Las
Mercedes (http://www.hotelpaseolasmercedes.com), a un costo de US$87 por
noche (el total ser $348 las cuatro noches, desde el martes 23 hasta el
viernes 26 de abril), y el pago de la inscripcin deber incluir la primera
noche para dejar garantizada la reserva; esto es, US$187.

El pago deber consignarse va Western Union a San Juan de Puerto Rico, a
nombre de Mairym Cruz, presidenta del V Encuentro en San Juan y asesora
internacional del VIII Encuentro. Una vez efectuado el depsito se deber
confirmar escribiendo a escritorasencaracas@gmail.com. Las escritoras
interesadas en aprovechar un paseo a la Colonia Tovar, el sbado 27 de
abril, debern pagar una noche adicional en el mismo hotel. La misma
director electrnica podr usarse para solicitar mayor informacin, aclarar
dudas o conocer alternativas de hospedaje ms econmicas.

La escritora homenajeada en esta edicin del encuentro, la venezolana
Elizabeth Schn, fue Premio Nacional de Literatura en 1994, por el conjunto
de su obra, y Premio Municipal de Literatura 1971 por su poemario La
cisterna insondable. Estuvo casada con el libretista, publicista e inventor
Alfredo Cortina (1903-1988), autor de la primera radionovela venezolana y
de la primera serie radial de suspenso.

Public En el all disparado desde ningn comienzo (1962), El abuelo, la
cesta y el mar (1965), La cisterna insondable (1971), Mi aroma de lumbre
(1971), Casi un pas (1972), Es or la vertiente (1973), Incesante aparecer
(1977), Encendido esparcimiento (1981), Del antiguo labrador (1983),
Concavidad de horizontes (1986), Ropaje de ceniza (1993), An el que no
llega (1993), rbol del oscuro acercamiento (1994), Campo de resurreccin
(1994) y La flor, el barco, el ama (1995), entre otros.



*** Hay Festival Cartagena celebrarn en enero

La ganadora del Booker Prize, Anne Enright (Dubln, 1962), y el director de
cine Stephen Frears (Leicester, 1941) estarn en Cartagena, entre otros
reconocidos artistas, del 24 al 27 de enero de 2008, como parte del
programa previsto para el III Hay Festival
(http://www.hayfestival.com/cartagena) de esta ciudad colombiana.

Al evento tambin asistirn Andrew Ruhemann, uno de los genios actuales de
la animacin por computador, quien ha trabajado en videoclips de grupos
como Coldplay y Gorilaz; los periodistas Peter Ho Davies, Joh Gower y
Aminatta Forna, y el historiador Paul Preston.

Este ao la lista de ochenta invitados incluye escritores, periodistas,
poetas, msicos y cineastas que compartirn con el pblico en ms de
cincuenta eventos, entre recitales, exposiciones, conversaciones, debates,
conferencias, conciertos y actuaciones musicales.

Pese a que apenas llega a su tercera edicin se trata de uno de los ms
importantes acontecimientos culturales del pas latinoamericano, y en l se
combinarn, en espacios cerrados y abiertos de Cartagena, adems de la
literatura, el periodismo, la poltica, la msica, el humor e incluso la
gastronoma.

Es una fiesta de la creacin, que se enmarca junto al original, que se
celebra desde hace veinte aos en la localidad galesa de Hay-on-Wye, al de
la ciudad espaola de Segovia, y al prximo a celebrarse por primera vez en
Granada, tambin en Espaa, destacaron los organizadores.

Asistirn los espaoles Beln Gopegui, Enrique de Hriz y Ana Mara Moix,
el editor Jorge Herralde, el chileno Jorge Edwards, los argentinos Pedro
Mairal y Ariel Magnus, el mexicano Jorge Volpi, la cubana Wendy Guerra, los
cantautores espaoles Joan Manuel Serrat y Joaqun Sabina y el msico
senegals Baaba Maal.

Participarn igualmente la sudafricana-norteamericana Alice Walter, los
peruanos Julio Villanueva Chang e Ivn Thays, los mexicanos Alma
Guillermoprieto, Homero Aridjis y lvaro Enrique, los estadounidenses ZZ
Packer y John Lee Anderson, y la libanesa Huda Barakat.

Una innovacin en el encuentro cultural en la edicin de 2008 ser la
programacin dirigida a los nios y jvenes en un denominado Hay
Festivalito, con una serie de talleres creativos de animacin y actividades
recreativas y literarias.

Los boletos para las actividades del festival estarn a la venta hasta el
20 de enero a travs de la pgina web del festival, va telefnica y en las
sucursales de la Librera Nacional (http://www.librerianacional.com). A
partir del 21 de enero se expendern directamente en la taquilla del Teatro
Heredia en Cartagena de Indias. Los precios oscilan entre los 5.000 y los
60.000 pesos. Los estudiantes, aunque tendrn cupo limitado, podrn asistir
gratuitamente.

Fuentes: EFE  El Tiempo



*** Expertos en informacin y conocimiento se reunirn en Bolivia

Del 28 al 30 de mayo de 2008 se celebrar en La Paz, Bolivia, el I
Encuentro Internacional InfoCC
(http://www.documentalistas.org/eventos/infocc08), que organizan la
Fundacin Ciencias de la Documentacin de Espaa
(http://www.documentalistas.org), la Vicepresidencia de la Repblica de
Bolivia (http://www.vicepresidencia.gob.bo), el Ministerio de Relaciones
Exteriores y Cultos (http://www.rree.gov.bo) y la Academia Diplomtica de
Bolivia.

El evento reunir a destacados acadmicos, analistas y polticos de
distintas disciplinas y nacionalidades para debatir en grupos de trabajo
propuestas de soluciones a los desafos que actualmente se encuentran en el
acceso de la ciudadana al conocimiento, a la informacin pblica y a la
produccin cientfica y tecnolgica en sus pases, tanto como en organismos
internacionales multilaterales.

Los grupos de trabajo sern temticos y habr tambin invitados especiales,
mesas redondas y paneles. Entre los objetivos del evento se pretende crear
un foro internacional de reflexin en torno a la participacin ciudadana y
el conocimiento, enfocndose en el acceso, produccin, transformacin y
circulacin del mismo, en un contexto democratizador de la informacin.

Tras el desarrollo de las actividades previstas, las conclusiones de los
expertos en los grupos de trabajo sern difundidas pblicamente por
Internet. Igualmente, sern entregadas a los distintos gobiernos
iberoamericanos para iniciar acciones sociales que permitan una mayor
participacin de los ciudadanos desde un uso efectivo de la informacin que
reciben a diario por diferentes canales, incluidos los gubernamentales.

Fuente: Fundacin Ciencias de la Documentacin



||||||||||||||||||||||||||||||    ESPECIAL    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Juan Pablo Sojo, pionero de los estudios afrovenezolanos ==============
=== Jos Marcial Ramos Gudez =============================================

Nuestro personaje, Juan Pablo Sojo, naci el 23 de diciembre de 1907 en la
poblacin de Curiepe, municipio Brin del estado Miranda, y muri en la
ciudad de Caracas el 8 de octubre de 1948. Durante sus aos juveniles tuvo
como principal maestro a su padre Juan Pablo Sojo B., el Viejo (1865-1929),
quien fue un reconocido msico y recopilador de festividades de origen
africano-catlicas, tanto de su pueblo natal como de toda la subregin de
Barlovento. Adems, Sojo, hijo, a lo largo de su corta vida, increment
como autodidacta sus conocimientos acadmicos en los campos de la
etnohistoria, la demografa, la sociologa, la literatura, el periodismo de
opinin y con mayor intensidad los estudios relacionados con la trata de
esclavizados, el uso de la mano sometida a esclavitud y los mltiples
aportes culturales de los africanos y sus descendientes en el contexto del
continente americano.

Cuando leemos las obras publicadas por Juan Pablo Sojo: Tierras del estado
Miranda, sobre la ruta de los cacahuales (crnicas, 1 ed. Caracas, 1938);
Temas y apuntes afro-venezolanos (ensayos, 1 ed. Caracas, 1943);
Nochebuena negra (novela, 1 ed. Caracas, 1943); Estudios del folklore
venezolano (ensayos, 1 ed. Los Teques, 1986) y numerosos artculos en
peridicos y revistas, los cuales se difundieron en El Pas, La Esfera,
Ahora, El Universal, El Nacional, Revista Nacional de Cultura, El Farol,
etc., y en ellos reivindic los valores culturales de los africanos y sus
descendientes en la formacin etnohistrica y social de nuestra nacin;
todo lo antes dicho, a travs de una visin desde adentro, tomando en
cuenta el modo de ser de los barloventeos y de los otros venezolanos de
origen africano. E igualmente, observamos que conoci a profundidad a
africanistas de su poca, tales como James George Frazer, Arthur Ramos,
Gilberto Freyre, Fernando Ortiz, Maurice Delafosse, Raymundo Nina
Rodrguez, etc. Adems, cit en muchas ocasiones a los cronistas Juan de
Castellanos, Jos Gumilla, Jos de Oviedo y Baos, fray Alonso de Zamora y
Pedro Joseph de Olavarriaga. Asimismo, a los expedicionarios Alejandro de
Humboldt y Francisco Depons. Tambin fueron frecuentes sus mltiples
referencias a autores venezolanos contemporneos: Arstides Rojas,
Francisco Tosta Garca, Lisandro Alvarado, Mariano Picn Salas, Mario
Briceo Iragorry, Amlcar Fonseca, Carlos Irazbal, Enrique Bernardo Nez,
Juan Liscano, Francisco Tamayo, Gilberto Antolnez y muchos otros.

Juan Pablo Sojo, adems, escribi poesas, cuentos y obras de teatro, todas
afianzadas en los numerosos problemas que afectaban a los descendientes de
africanos tanto en Barlovento como en toda Venezuela; por lo tanto,
observamos que tuvo ...un gran afecto por su tierra y el elemento humano
que la habitaba, todava con vivas manifestaciones del contacto entre lo
africano y la naturaleza barloventea... (Sojo Cardozo, Juan Pablo,
Introduccin. En: Sojo, Juan Pablo, Estudio del folklore venezolano, p.
9). E igualmente, tenemos que destacar que fue J. P. Sojo quien por primera
vez utiliz en la patria de Simn Bolvar el trmino afrovenezolano, con
la finalidad de hacer alusin a los componentes tnico-culturales
procedentes del continente africano e incrustrados firmemente en el pas
llamado Venezuela. Asimismo, es bueno sealar que en las veintisis
constituciones que han sido promulgadas en la nacin aludida, nunca se ha
tomado en consideracin los aportes antes mencionados, y la propuesta
relacionada con los afrodescendientes, que fue incluida en el artculo
100 del proyecto de reforma de la Constitucin de la Repblica Bolivariana
de Venezuela, elaborado tanto por el presidente Hugo Chvez Fras como por
la Asamblea Nacional, fue rechazada junto con los otros artculos
propuestos en el referndum efectuado el da 2 de diciembre del ao en
curso.

Con amplitud de criterios y sin desconocer las fallas u omisiones que pudo
haber cometido Juan Pablo Sojo a lo largo de sus obras aludidas, apreciamos
que desde la visin de lo regional-local pudo interpretar tanto nuestra
cultura nacional como una aproximacin a la mundial, lo que hoy llamaramos
globalizacin. Adems, vemos que la obra de este genuino representante
de su pueblo se caracteriza por el acento y la pasin de la tierra
expresados en un lenguaje sin refinamientos ni excelencia estilsticas;
sencillamente recio, descarnado, puro. Juan Liscano ha dicho de l que
escriba por vocacin. Por necesidad de decir una verdad que le ahogaba
frecuentemente. Siguindole pulso de su emocin. Era un instinto. Una
fuerza que brotaba de un medio castigado y de un pueblo sufrido (Lhaya,
Pedro, El escritor y su pueblo. Memoria de Juan Pablo Sojo. En: El
Nacional. Caracas, 19 de octubre de 1955).

Por ltimo, observamos que Juan Pablo Sojo realiz importantes
investigaciones sobre los africanos y sus descendientes en Venezuela y por
tal motivo, denunci y luch contra el racismo y la discriminacin, orient
sus estudios hacia las costumbres, supersticiones, brujeras,
arritualismo, magia, las supervivencias negro-culturales, el rgimen
esclavista, la invocacin a los dioses africanos, la princesa Mara Lionza,
la fiesta de San Juan Bautista, los instrumentos musicales de percusin,
las fulas como canciones de trabajo, los velorios de angelitos o
mampulorio, los velorios de Cruz de Mayo, los sangueos y los luangos, el
culto a San Benito, el negro en la toponimia geogrfica de nuestro pas y
su esfuerzo por elaborar un glosario de afro-negrismo. Toda su actividad
como acucioso investigador fue plasmada en varios libros y artculos de
prensa; por ello tiene todos los mritos para ser considerado el propulsor
de los estudios afrovenezolanos en el contexto del siglo XX.

** Jos Marcial Ramos Gudez
   marcial@operamail.com
   Historiador venezolano. Es doctor en historia por la Universidad Simn
   Bolvar (USB, http://www.usb.ve) y profesor universitario. Ha publicado
   El Negro en Venezuela: aporte bibliogrfico, El Negro en la novela
   venezolana, De la Rvolution Franaise aux rvolutions croles et ngres
   (coautor) y Simn Bolvar y la abolicin de la esclavitud en Venezuela,
   1810-1830,</i> entre otros libros.



=== Juan Pablo Sojo y el Modernismo latinoamericano =======================
=== William W. Megenney ===================================================

Generalmente cuando uno ha hablado acerca del estilo del escritor
barloventeo Juan Pablo Sojo, se ha enfatizado el hecho de su preocupacin
con la persona de color y su lucha contra un ambiente hostil a los
descendientes de los esclavos de origen africano. Jos Marcial Ramos
Gudez, por ejemplo, ha escrito en uno de sus artculos que Juan Pablo
Sojo es el nico escritor de color negro [entre los escritores discutidos
en su artculo], as pues que su obra es la visin y la preocupacin de un
negro por la problemtica de su grupo tnico. El mismo Ramos Gudez, en un
estudio titulado El negro en la novela venezolana (Caracas: 1980,
Universidad Central de Venezuela, Direccin de Cultura), al hablar de la
novela Nochebuena negra, discute los elementos telricos, las leyendas, los
cuentos, los mitos y del acervo de cultura popular tradicional que se
encuentran dentro de esta obra. Todo lo que sea tpico de Barlovento lo ha
incluido Juan Pablo Sojo en su novela, incluyendo el lenguaje tpico de la
regin y los espeluznantes ritmos de los tambores. Lo que no ha mencionado
en todo esto es la presencia de elementos modernistas, los que se ven ms
evidentes en su poesa, reflejo de su entrenamiento cultural en Curiepe
mientras creca bajo la influencia de su padre, tambin intelectual
barloventeo, msico popular, folklorista, poeta y preceptor de una escuela
rural. Al hablar del Modernismo hispanoamericano, queremos hacer referencia
al movimiento que comenz en 1888 y vio figuras tales como Jos Mart, Jos
Asuncin Silva, Rubn Daro, Leopoldo Lugones y Guillermo Valencia. Las
caractersticas modernistas en Sojo se notan especialmente en un poema
titulado Chirimena/Acuarela, que reza as:

      Chirimena
      Acuarela

      Cocales, cocales
      de verdes, preadas cimeras,
      ranchitos dormidos por la brisa buena
      y el canto del mar
      sooliento de espuma y arena,
      eso es Chirimena!

      Barquitos, barquitos
      con sus velas blancas de garzas viajeras
      que las dulces manos de obscuras sirenas
      dejan escapar...
      temblorosos oros la esmeralda rielan
      al pulso sonoro del sol.
      Entre las selvticas algas roqueas
      pececitos grises y rojos que suean
      borrachos del iodo, de luz y paisaje.

      Y boga que boga las naves pequeas
      con sus remos tensos.
      Y anzuelos azules de manos morenas
      en el aire trenzan agonas de plata...
      Eso es Chirimena!

      Mujeres, mujeres
      hermosas, de giles piernas,
      entre los peascos
      recogen mariscos y moradas uvas que parecen gemas.

      Sobre sus cabezas rebosa el canasto
      y el peso las hace cimbreas...
      Y en las noches tibias
      de luna que calma la marina pena,
      el amor desnuda
      desmayados cuerpos de ardorosas hembras
      que dejan su huella en la arena..!

El poema comienza con lo que el lector espera encontrar en las tierras
tropicales de Barlovento cocales pero luego deja caer las palabras
verdes, preadas y canto del mar, las que nos recuerdan el
sensacionalismo del Modernismo, que pretende estimular nuestros sentidos
fsicos, i.e., colores, vistas, sonidos. En la segunda estrofa el autor
contina usando imgenes que recuerdan el Modernismo rubendariesco, tales
como blancas, dulces, obscuras, oros, esmeralda, rielan,
grises, rojos, luz, etc. Esta estrofa pulula con palabras que evocan
toda clase de sensaciones estimulantes, recordndonos poemas como Azul o
Paisaje tropical de Rubn Daro o como Versos sencillos de Jos Mart.
Adems, en la penltima estrofa, hay una joya de imagen, moradas uvas que
parecen gemas, la cual evoca un cuadro multifactico y ubrrimo con
respecto a su poder semntico combinatorio. En fin, aqu Juan Pablo Sojo
nos ha mostrado inequvocamente que sus escritos demuestran una finura de
estilo y de uso de imgenes que es totalmente comparable a los estilos
poticos de los grandes maestros y que ha recibido su estmulo de los
mismos.



Fuentes consultadas

  LHAYA, Pedro. Juan Pablo Sojo, pasin y acento de su tierra. Caracas:
   Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes, 1968. 157 p. (Biblioteca
   Popular Venezolana, N 115).

  RAMOS GUDEZ, Jos Marcial. La novela venezolana sobre el negro. En:
   Semestre Histrico. Caracas: N 3, enero-junio de 1976. pp. 29-76.

** William W. Megenney
   william.megenney@ucr.edu
   Investigador estadounidense. Es profesor de lingstica hispnica y
   brasilea y de literatura egresado de la Universidad de Nuevo Mxico
   (http://www.unm.edu). Ha publicado trabajos sobre la trata de esclavos
   en el Atlntico y sus influencias en la formacin de lenguas autctonas
   como el palenquero de la costa norte de Colombia, as como las
   influencias subsaharianas en la lengua espaola y portuguesa en las
   Amricas. Tambin ha escrito sobre los elementos africanos en la
   literatura brasilea y del Caribe. Ha obtenido, entre otros, el National
   Defense Education Act Fellowships (1962-63, 1965-68), el National
   Endowment for the Humanities (Puerto Rico, 1974; Repblica Dominicana,
   1979) y el Fulbright Senior Research Fellowship (Venezuela, 1987).



=== Juan Pablo Sojo en el centenario de su natalicio      Irma Mendoza ====

Juan Pablo Sojo nace en Curiepe el 23 de diciembre de 1907,1 de manera que
celebramos el centenario de su natalicio. El singular personaje puede
considerarse uno de los pioneros de los estudios de los esclavos de origen
africano y sus aportes a la cultura venezolana. Adems de eximio
folklorista, se destac como escritor y periodista, de manera que para el
momento de su sorpresiva y prematura muerte (8 de octubre de 1948) ejerce
el cargo de jefe de la Seccin de Folklore Literario del Servicio de
Investigaciones Folklricas Nacionales, dependencia de la Direccin de
Cultura del Ministerio de Educacin, creada en 1946, y desempea funciones
de primer redactor en el peridico El Pas.

Nos lega una prolfera obra escrita aun diseminada, en muchos casos
indita, y que clama por su divulgacin. Como articulista escribe en la
prensa nacional, desde 1930 enva cuentos a Fantoches y gana el premio
Tamanaco (1943) auspiciado por ese semanario, con el cuento de contenido
social titulado Hereque. Igualmente publica artculos en El Universal, El
Pas, El Nacional, Ahora, El Heraldo y en revistas especializadas:
Venezolana de Folklore, Cuadernos Literarios de la Asociacin de Escritores
de Venezuela, Archivos Venezolanos de Folklore, Cuadernos Tierras del
Estado Miranda. Su novela Nochebuena negra ser ampliamente difundida
mientras otras obras permanecen inditas: Los abuelos de color (ensayo),
Cantos negros (poesa) y Zambo (cuentos). Incursiona en el teatro con El
rbol que anda (1945) aunque se mantienen inditas Canto malembe, El color
del amor y Santa. En la obra El estado Miranda, su tierra y sus hombres
(1959) se incorporan los siguientes trabajos: All en las cumbres,
Barlovento, una invitacin a la novela, Esquema geogrfico y espiritual
de Barlovento, Notas para un estudio sobre el rgimen esclavista en
Venezuela Algunas supervivencias negro-culturales en Venezuela,
Biografa de la fiesta de San Juan en Venezuela, Blancos y mulatos,
Jos Larito: negro que no quiso ser esclavo y Material para un glosario
de negrismos de Venezuela.2

Asombra su capacidad para combinar los testimonios orales, las
observaciones directas de las manifestaciones culturales y una amplia
consulta de fuentes escritas. Consult prestigiosos autores extranjeros:
Fernando Ortiz, Gilberto Freyre, Arthur Ramos, George Meter Murdock, Rev.
James Jonston, Mauricio Delafosse, Alejandro Lipschtz, A. de Humboldt, F.
Depons, P. Jos Gumilla y nacionales, entre quienes destacan Lisandro
Alvarado, M. Picn Salas, Tosta Garca, Arstides Rojas, Pedro M. Arcaya,
Carlos Irazbal, Gilberto Antolnez, M. Acosta Saignes, Francisco J. Ynez.

No desech las fuentes primarias, de manera que realiz diversas consultas
en el Archivo General de la Nacin, en las secciones Diversos, Real
Hacienda y Reales rdenes, al igual que el Boletn publicado en esa
institucin. De igual manera investig en las Actas del Cabildo de Caracas.
As aport conocimientos sobre el cultivo del cacao y el rgimen esclavista
en la colonia y enriqueci el contenido de su obra escrita.

Hace nfasis en el estudio de las manifestaciones culturales aportadas por
los esclavos de origen africano en el Barlovento nativo, de manera que en
sus escritos incorpora estudios del malembe, la tradicin de los negros
alzados llamados boleros que recorren las calles barloventeas cada 28
de diciembre, y que an hoy sobrevive; mampulorio, la fula concebida como
una cancin de trabajo de la cual seala: ...se ha credo siempre que la
fula slo se canta cuando brillan los luceros en las noches del mes de las
flores. Las coplas se cantan en todas las pocas del ao, en los trabajos
del campo o en las labores domsticas. En las haciendas de caf o cacao, en
la zafra de caameral; acompaa los golpes de piln vernculo, el
pescador de caribes y mojairas, el arriero sudoroso... (Ahora, 17-6-1945).
Pese a este estudio persiste la creencia en vincular exclusivamente la
fula con el velorio de cruz. Describe los tambores y se remonta al origen
en el continente africano, el mina, tambora, congo, quichimba, y llega
hasta la costa lacustre zuliana con el chimbagle.

Extiende el rea de influencia de sus investigaciones a la rica y variada
tradicin popular en el oriente venezolano (El Pas, 22-12-1947); cuentos,
Currumbaco de Canchunch, La Mariposa, El Guarandol, La Culebra, Los
Chichimitos, canto del piln; y, hacia occidente, estudia la comunidad
guajira, los chimbangueles en Cabimas, Ceuta, La Ceiba, Santa Rita,
Bobures, Gibraltar, Lagunillas. La riqueza en la celebracin de San Juan lo
lleva a escribir numerosos trabajos de esta manifestacin en Barlovento,
Choron, Patanemo, costas del Distrito Federal, Carabobo y Yaracuy. Escribe
sobre los sangueos y luangos de Farriar (Yaracuy), el tamunangue (Lara) y
hasta hace referencia al culto de Mara Lionza. Como bien seala Juan
Liscano, Juan Pablo nunca separ la investigacin sistemtica de lo
popular de su obra creadora de escritor... (En la muerte de Juan Pablo
Sojo. En: El estado Miranda, su tierra y sus hombres, p. 23).

Estudi 283 africanismos difundidos en Venezuela e incorporados a nuestro
hablar cotidiano. Entre ellos ya incorpora topnimos como araira, aramina,
birongo, taguaza, carngano.

Permaneci en estrecho contacto con los integrantes del grupo Presente:
Jos Fabbiani Ruiz, Carlos Augusto Len, Juan Beroes, Carlos Eduardo Fras,
Antonia Palacios, Hctor Poleo, Pedro Len Castro, Csar Rengifo. Fue
miembro activo de la Asociacin Venezolana de Periodistas y comparti
amistad con Juan Liscano, Luis Troconis Guerrero, Abel Vallmitjana, Walter
Dupouy, J. M. Cruxent, Gonzalo Plaza, M. Acosta Saignes, Neptal Noguera
Mora, Luis Arturo Domnguez, Ral Agudo Freites, Rhazes Hernndez.

La vida y obra de Juan Pablo Sojo merece ser conocida y difundida!

Fuentes consultadas

  Diccionario de historia de Venezuela (1997), Caracas, Fundacin Polar,
   Tomo 3.

  STRAUSS, Rafael: Diccionario de cultura popular (1999), Caracas,
   Fundacin Bigott, letras Q-Z.

  SOJO, Juan Pablo: Seleccin de algunos trabajos literarios,
   lingsticos y de investigacin folklrica. En: El estado Miranda, sus
   tierras y sus hombres (1959), Caracas, Ediciones del Banco Miranda.

  El acceso al Archivo del Centro de la Diversidad Cultural, Direccin de
   Colecciones, Ministerio del Poder Popular de la Cultura, nos permiti
   revisar los artculos de prensa de Juan Pablo Sojo, publicados en
   distintos peridicos. Agradecemos la colaboracin del hermano-amigo
   licenciado Jos Navas y del diligente funcionario Omar Prez.

Notas

 1. Ante la disparidad de criterios con relacin a la fecha de nacimiento
    de nuestro personaje, hemos tomado por referencia la expresada en la
    biografa autora de su hijo Juan Pablo Sojo Cardoso (Diccionario de
    historia de Venezuela, Fundacin Polar).

 2. No se incorporan los artculos de prensa, por cuestiones estrictas de
    espacio. Pueden ser consultados en el Centro de la Diversidad Cultural;
    Foro Libertador. Caracas.

** Irma Mendoza
   Investigadora venezolana. Trabaja en el Postgrado de Historia de la
   Universidad Nacional Experimental Rmulo Gallegos (Unerg,
   http://www.unerg.edu.ve).
   


|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Testimonios, espejismos y desconciertos (extractos) ===================
=== Rafael Fauqui ========================================================

      (Nota del editor: acaba de aparecer, bajo el sello Comala
      [http://www.comala.com], el libro Testimonios, espejismos y
      desconciertos, una coleccin de aforismos del escritor venezolano
      Rafael Fauqui. Creo que es admirable, dice Fauqui en la
      introduccin a su libro, el esfuerzo de seres de palabras empeados
      en hacer de esas voces que, rpidas los rondan, un texto; o sea:
      espacio literario, a veces anamrfico, a veces ntido y acabado, pero
      siempre forma audible, inteligible expresin por entre el barullo de
      tantsimas vociferaciones o en medio del silencio que suman
      demasiadas soledades. Hoy traemos a los lectores de la Tierra de
      Letras algunos extractos del libro).

Dentro del enigma de mi cotidiano azar avanzo junto a mis ilusiones y
espejismos; tratando de aferrarme a oportunidades y aciertos, y, sobre
todo, rehuyendo la indiferencia: esa negacin del sentido mismo del camino.

===

Ms que de avanzar, de lo que se trata es de convertir nuestros pasos en
aceptadas huellas.

===

Son muchos los errores que podra cometer en mi camino; uno de los ms
graves: interrumpir su fluidez. Estoy obligado a respetar la continuidad
del camino y a cumplir en l, al menos, con dos normas sagradas: ni
eludirlo ni soslayar su linealidad.

===

Me debilito cuando mis pasos contradicen las seales que me muestra el
camino.

===

Distinguir en el camino slo absolutos y guiarnos nicamente por la luz y
el calor de esos absolutos, pudiera significar calcinarnos.

===

Los espacios que constru me estrechan dentro de cada vez ms reducidos
linderos. Avanzo y me limito. Avanzo y me peculiarizo. Cada nueva seleccin
es un descarte: lo que escojo me apartar para siempre de lo que rechac.

===

Estrechamiento de linderos: una manera como cualquier otra de definir los
aprendizajes en el camino.

===

Habitar, caminar: actos que precisan, por igual, del equilibrio y la
armona.

===

Pulsin hacia el deslinde: una forma de acatar esa peculiaridad que somos.

===

Interminables paradojas del camino: en l los aciertos conviven con los
errores y las derrotas nos acercan a victorias que lucan imposibles.

Los fracasos se convierten en impulso hacia genuinos avances.

Vivimos la alegra junto a la tristeza y sabemos de la fortaleza tras
intuir la debilidad.

El tiempo inhspito deja paso a la cotidianidad cobijante y la spera
intemperie llega a transformarse en acogedora morada.

Reconocemos lo deseable tras saber qu nos repugna.

Somos fuertes y, a la vez, dbiles.

Aceptamos eso que somos sabiendo que siempre existirn muchas cosas que no
podramos aceptar de nosotros.

Nuestras frustraciones iluminarn posibles futuras alegras, nuestros
presentes extravos podran convertirse en venideras certezas y nuestras
actuales convicciones augurar prximos desconciertos. Lo que ms creemos
saber acaso sea lo que ms groseramente ignoramos, lo que ms nos atemoriza
tal vez sea lo que menos nos desoriente y lo que ms nos exalta pudiera ser
eso que con mayor fuerza nos condene a la confusin.

===

En nuestro camino vamos descubriendo verdades que se hacen parte de nuestra
sabidura personal. Los cuadernos del destierro de Rafael Cadenas, sera
una de las ms hermosas descripciones que yo haya ledo alguna vez sobre
esas verdades adquiridas por un caminante dentro de su tiempo. Cadenas
escribe Los cuadernos... en Trinidad, donde viva tras haber sido expulsado
del pas por la dictadura de Marcos Prez Jimnez. Permanece exiliado en
esa vecina isla de Venezuela entre 1952 y 1956. Lejos del espacio de su
origen, solitario caminante, Cadenas se enfrenta a las mismas preguntas
que, en algn momento, cualquier individuo podra llegar a formularse:
quin soy? Cul es mi lugar? Dnde pertenezco? Cmo aceptarme? Cioran
dijo alguna vez que todos los seres humanos parecamos satisfechos con
nosotros mismos; pero que, en el fondo, ninguno lo estaba realmente. Quiz
el reto esencial para cualquier caminante sea llegar a aceptarse en medio
de todas las desorientaciones que, innumerables y constantes, lo rodean.
Desde la primera lnea de Los cuadernos..., un yo potico va relatndonos
opciones de vida, descubrimientos, propsitos, aprobaciones, rechazos... En
su percepcin y en su memoria transente comienza por evocarse cierto
origen del cual el poeta opt por distanciarse: Yo perteneca a un pueblo
de grandes comedores de serpientes, sensuales, vehementes, silenciosos y
aptos para enloquecer de amor (...). Yo no hered sus virtudes. Se van
dibujando luego, lentamente, las naturales y muy frecuentes paradojas de
toda existencia humana: la alegra que existe junto a la tristeza, el error
que convive con el acierto, la certeza que se hilvana con la duda, la
aprobacin y el rechazo que se entrelazan, lo bello y amable hermanado con
lo aborrecible, la armona y la incoherencia complementndose... El camino
es, as, dibujado como una incesante suma de contradicciones donde el
tiempo presente y el tiempo ya dejado atrs van conduciendo al caminante
hacia esa contundente revelacin final que cierra el texto: He recuperado
mi nombre. Recuperar nuestro propio nombre: aprobarnos, reconocernos,
aceptar nuestros rumbos transitados y no avergonzarnos de vernos reflejados
en ellos...

Rafael Cadenas: caminante y poeta, nos confa a sus lectores una sabidura
que es el genuino legado de un camino recorrido. Como poeta, como
caminante, Cadenas ha aprendido a vivir consigo mismo, y eso es lo que nos
expresa.

===

Contemplo asombrado que lo que por mucho tiempo fue dispersin,
impredecibilidad o desorden, termin por hacerse en mi camino coherencia,
armona y propsito.

===

Me oriento al lado de mis aciertos tratando de no repetir viejsimas
equivocaciones.

===

Rara vez existe la nitidez dentro del camino; se reitera en l lo difcil,
lo complejo, lo inalcanzable. Sin embargo, afortunadamente, son tambin a
veces posibles las metas cumplidas, las felices conclusiones, las fantasas
hechas realidad...

===

Dentro del camino, somos a veces protagonistas y a veces debilitadas
comparsas.

===

A veces, siento como si la vida supiese a poco; por eso me esfuerzo en
cubrirla con mis ilusiones.

===

Me adivino en lo inesperado, me preveo en lo sorpresivo, me predigo en lo
azariento... Propsitos, empeos; eventualmente logros, ciertamente
destinos, metas...

===

No es para m el fruto de la semilla que ignoro haber sembrado.

===

Amargura y autodestruccin: dos laboriosas tejedoras de infiernos; las dos,
consuncin e inconsistencia, decadencia y regresin, sustraccin y penuria;
anuncios, ambas, de lentas e irreversibles agonas.

===

El acto de escribir acepta las sumas, los aadidos, las transformaciones;
permite todos los estilos, todas las expresiones, todos los matices, todos
los nfasis, todas las entonaciones...

===

El ser de palabras se debe a sus verdades y a sus interrogantes. Junto a
ellas, y siempre al lado de sus necesarios espejismos, explora, descubre y
construye.

===

Escribo: establezco un orden en el que descifro significados para mi
camino, apoyndome en un estilo que es impulso, rostro, mscara; fuerza
germinativa, seminal, espermtica; potestad, densidad, asidero, proyeccin;
propsito tanto como conviccin, artificio tanto como necesidad.

Un estilo: mi estilo: ahora y siempre de mis voces. Mi forma de vivirlas y
sentirlas y actuarlas. Construyo mi estilo y, a la vez, l me construye;
permanece junto a m, siempre al alcance de mi mano y junto a mis ahoras:
meta y, a la vez, rutina cotidiana.

===

Escribo lo que me importa: enfrento el silencio de muchsimas cosas mudas y
resisto en mi camino junto a voces que me sostienen.

Escribo desde mis esenciales curiosidades y mis revelaciones, desde mis
das abiertos y mis noches insomnes, desde mis palabras interrumpidas y la
continuidad de mis comprensiones, desde la sombra o la ceniza de tantos
das gastados y el brillo de los das nuevos, desde las esperanzas que no
declinan y las imposibilidades que me circunscriben, desde las fantasas a
las que no podra dejar de acogerme y la opacidad de mis desconciertos,
desde la sonoridad de mis triunfos y la amarga sombra de mis fracasos,
desde la necesaria continuidad de mis pasos y mis abruptas decepciones,
desde mis sueos hechos realidad y tantos das iguales a s mismos, desde
muchas sorpresas imposibles y demasiadas rutinas consabidas, desde la
alegra y la tristeza, desde la esperanza y la desilusin, desde la
tormenta en un vaso de agua y la pulsin por reinventarme a cada paso,
desde la bsqueda de mis horizontes y la claudicacin ante linderos que
necesito sobrepasar, desde la firmeza de muchos actos y la imposibilidad de
actuar, desde mi obsesiva bsqueda de espacios y demasiados vacos que no
s cmo llenar, desde mi amor por la soledad y mi necesidad de compaa,
desde las voces speras y la seductora meloda de los das, desde los
instantes que me abruman y los ahoras que me iluminan, desde la fuerza de
mis fantasas y la banalidad de mis desesperanzas, desde el sueo por
siempre repetido y la ausencia de cualquier sueo, desde los vagos
comienzos que me trajeron hasta este lugar en que me encuentro y mi
esperanza por ir ms all de este lugar en que me encuentro...

===

Proponernos ser felices: tratar de dar un significado de plenitud o de
armona a esos actos y pasos y espacios que construyen nuestra existencia.

===

Uno de los mayores absurdos de la condicin humana: no reconocer la
felicidad. O, dicho de otra manera: grotesca y muy humana actitud de
colocarse ante el paisaje de la felicidad y negarse a contemplarlo.

===

Tratar de ser felices: acaso el ms individualista de todos los propsitos
humanos.

===

Slo podr ser feliz el caminante capaz de moverse libremente en la
bsqueda de su propia plenitud.

===

Reconocido el lugar de mi felicidad, me aferro con todas mis fuerzas a las
relampagueantes intensidades que lo colman.

===

Hay dos cosas que no podran dejar de asociarse con el descubrimiento de la
felicidad. Una: que ella reside slo en nosotros, que nadie est obligado a
hacernos felices. Otra: que lo que significa la felicidad para unos muy
poco o nada tiene que ver con el significado de la felicidad para otros.

===

Esperar que alguien nos haga felices es tan absurdo como esperar que
alguien nos ayude a entender o a vivir o a mirar o a percibir o a conocer o
a disfrutar...

===

El rostro que tenamos a los veinte aos y el que tenemos cuatro o cinco o
seis dcadas despus... Qu mayor triunfo que conseguir que el segundo
pueda an reconocerse en el primero?

===

La felicidad individual se opone drsticamente a cualquier idea de
felicidad convertida en frmula colectiva. No entiendo esas promesas de
felicidad a cargo de Estados, Iglesias, Secretarios, Presidentes o
Santones. Cualquier religin, sistema o utopa que prometa felicidades
multitudinarias y futuras a cambio de ciegas obediencias individuales, ser
una oferta corrompida. La ofrecida felicidad para creyentes, seguidores,
sbditos o borregos, es y ser siempre una promesa falsa o una promesa
vaca. Tampoco hay ni podra haber felicidades decretadas para todos en un
tiempo por venir o en un tiempo que ha dejado de ser humano. La felicidad
existe aqu y existe ahora. A fin de cuentas, se sera uno de los tantos
desenlaces al que nos ha llevado nuestro atosigante presente: ensearnos a
los hombres a ser razonablemente egostas para poder llegar a ser
razonablemente felices.

** Rafael Fauqui
   rafabes@cantv.net
   Ensayista y poeta venezolano (Caracas, 1954). Licenciado en letras por
   la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve;
   1977), postgrado en sociologa de la literatura en la Escuela de Altos
   Estudios en Ciencias Sociales de Pars (1979) y doctor en ciencias
   sociales por la Universidad Central de Venezuela (UCV,
   http://www.ucv.ve; 1984). Entre 1979 y 1985 dirigi los seminarios de
   literatura venezolana en la Universidad Catlica Andrs Bello. Desde
   1980 es profesor del Departamento de Lengua y Literatura de la
   Universidad Simn Bolvar (USB, http://www.usb.ve), institucin de la
   que es profesor titular y en donde ejerci entre 1989 y 1993 el cargo de
   director de Extensin Universitaria. Ha publicado Espacio disperso
   (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1983),
   Rmulo Gallegos: la realidad, la ficcin, el smbolo (Caracas, Academia
   Nacional de la Historia, col. Estudios, Monografas, Ensayos, 1985), De
   la sombra el verso (poesa, Caracas, Epsilon Libros, 1985), El silencio,
   el ruido, la memoria (Caracas, Alfadil, col. Trpicos, 1991; Premio
   Conac de Ensayo Mariano Picn Salas, 1992), La voz en el espejo
   (Caracas, Alfadil, col. Trpicos, 1993), La mirada, la palabra (Caracas,
   Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1994), Espiral de
   tiempo (Caracas, Fundarte-Equinoccio, 1996), Arrogante ltimo esplendor
   (Caracas, Equinoccio, 1998), Puentes y voces (Caracas, Sentido, 1999),
   El azar de las lecturas (Caracas, Galac, 2001) y Testimonios, espejismos
   y desconciertos http://www.comala.com (Caracas, Comala, 2007).



=== La fascinacin por la mirada: Salvador Elizondo =======================
=== Daniel Orizaga Doguim =================================================

Al revisar la obra de Salvador Elizondo nos encontramos con que sus
preocupaciones literarias parecieran poder concentrarse en la semntica de
ciertos verbos que le permiten construir sus relatos. Esta constelacin de
novelas, cuentos y ensayos girara en torno a las acciones de escribir,
leer, recordar, imaginar o mirar, y la posibilidad de que cada uno est
prefigurado en el otro, de que lo supone.

El ejemplo ms claro es el cuento El grafgrafo. Este concentrado de
obsesiones elizondianas (tenemos el escribir, el imaginar, el recordar) cae
en la fascinacin de s mismo en el acto de escribir. Es tal el
ensimismamiento que el sentido se vuelve casi hermtico, casi mstico.

Conjetura y fascinacin son las categoras que mejor se acercan a la
definicin de escritura para Salvador Elizondo y que incluiran a los
dems. Todo autor tiene sus palabras claves, especie de muletillas, que nos
sirven como sea de identidad para remitirnos, inequvocamente, a un
universo cerrado.

Abrir el espacio en blanco, rasgarlo con la pluma o los pinceles, cortarlo
como a un cuerpo con un bistur es la inquietud de Elizondo. El texto, la
novela es el signo total: desentraarlo sacarle las entraas es la cifra
que resuena en su obra.

Para Elizondo, mirar es crear el objeto; describirlo, conjeturar una
ontologa de cada ser redescubierto. Precisamente para redescubrirlo, hay
que matar al objeto tangible, dejarlo en estado de descomposicin y mostrar
framente sus atributos. Tal es el camino el Tao que nos muestra su
novela Farabeuf o la crnica de un instante. La agona llega al paroxismo
cuando revelamos al Yo, en el que el objeto soy yo, que al mirarme, me
conjeturo como escritura.

Conjeturemos aqu, pues, sobre la obra de Elizondo. El plural no es casual.
Entrar en ese universo tiene no poco de hipntico, y por la misma mirada,
nos transformamos en voyeurs, mirones especulares y en connivencia pblica.
Elizondo nos ve que nos miramos que nos miramos que lo miramos que nos mira
que nos miramos en el texto. En la mirada est la conjetura y la
fascinacin.

Esta fascinacin permea la obra de Salvador Elizondo. La separacin
espacial con un objeto permite un nuevo tipo de encuentro hecho slo de
miradas. La enajenacin del objeto, as sea un objeto mental, como Zo del
cuento El retrato de Zo permite el deslinde de lo corpreo, puramente
esttico, frente al resultado de la mirada que es exttica.

Entendamos esto en el cuento mencionado. El narrador, mientras conjetura o
especula y ntese la cercana con speculum, espejo establece una
diferencia sustancial entre Zo y la mujer que tiene al lado, entre lo
corpreo y el ser aquel que se evoca por el recuerdo, el que se construye
por la suposicin como en un juego. El cuerpo cercano no nos fascina,
aunque podemos amarlo. Es el objeto de fascinacin al que queremos acceder,
y al hacerlo, lo vamos conjeturando.



La mirada en Farabeuf

La novela Farabeuf nace de ese ejercicio escriturario que da cuenta de una
mirada a la vez prolongada e instantnea, de una fotografa de un
supliciado chino: captar el momento mismo de la muerte sera el logro del
observador que acciona el obturador del aparato fotogrfico. Tenemos as
una huella de esa mirada de los observadores, que como acto en el texto no
es solitaria onanista sino pblica: el tormento se realiza en la plaza
por su propia intencin, para lograr el mximo de su efectividad disuasiva,
y la composicin de las figuras en el papel nos indica diferentes formas de
mirar o no el suceso. Notemos, simplemente, que alguno mira el cuerpo del
atormentado, pero la mayora vuelve su vista al suelo. A pesar de la
distancia espacial, nosotros como observadores del vestigio, de la
fotografa, somos capaces de mirar de frente, y ms all que quienes estn
presentes en el momento. El acto es pblico, y por lo tanto, el que mira es
tambin mirado, y de la misma forma que el supliciado, est expuesto.
Mirar es el rito, escribe el narrador en Farabeuf.

Nosotros, sin embargo, al observar la fotografa la atraemos al mbito de
lo privado: la soledad en una habitacin o en una biblioteca en la que nos
alejamos como espectadores. Mirar como pblico lo que se realiza en el
espacio privado, adentrarse en esa esfera, tambin, de complicidad: ser un
voyeur, un mirn, un ser fascinado. Un lector.

A todo esto, el filsofo Maurice Blanchot nos seala efectivamente la
dimensin humana del acto con la fascinacin:

      Por qu la fascinacin? Ver supone la distancia, la decisin que
      separa, el poder de no estar en contacto y de evitar la confusin en
      el contacto. Ver significa que, sin embargo, esa separacin se
      convirti en encuentro (1) (1992:25 [1955]).

Encuentro no de cuerpos, sino de miradas, de lecturas. Para Elizondo, la
mirada es lo que constituye no slo el acto, sino el propio objeto. Es
decir, si sabamos que nombrar es dar existencia a un ente al dotarlo de
identidad en el continuo del Ser, Elizondo eleva la actividad visual del
reconocimiento acto previo y necesario para el encuentro con la mirada
que se crea por la propia fascinacin: juego de espejos, pura simulacin
significante sin significado?. Lo concreto son los cuerpos, no los
objetos: es la fascinacin lo que le da existencia, el objeto existe porque
nos fascinamos con la mirada y al estar bajo ese efecto, nos paralizamos,
nos hacemos de piedra.

As como el conocimiento es siempre conocimiento de algo, la mirada es la
fascinacin de la mirada que nos presenta el objeto. Aqu Blanchot nos
responde magistralmente:

      [Al mirar/leer] Alguien est fascinado, puede decirse que no percibe
      ningn objeto real, ninguna figura real, porque lo que ve no
      pertenece al mundo de la realidad sino al medio indeterminado de la
      fascinacin. Medio, por as decirlo, absoluto (1992:26).



Orfeo, Medusa y Narciso

Si escribir una obra comporta la mirada de Orfeo, la mirada de Medusa como
hemos dado en llamarle se revela como mecanismo de la fascinacin para la
lectura, por lo menos en ciertos textos Salvador Elizondo, como los cuentos
La mariposa (Composicin escolar); El grafgrafo, El retrato de Zo,
Abysthoma triginum y por supuesto, en Farabeuf.

La mirada de la medusa implica la triangulacin: as como mirar de frente
al monstruo transforma a quien se atreve en piedra, la mirada desnuda o
ingenua, afecta a la posibilidad de lectura de la obra, contradiciendo su
esencia, que es la de no ser esttica, pero que al estar fascinados por
ella, nos impide concretizaciones alternativas o posibles dadas por el
artefacto verbal. En otras palabras, es mirar al sesgo, es ver el mecanismo
de la obra no de frente, sino reflejada lo que quiere decir, modificada
en una superficie lo que nos consiente un acercamiento. Esto bien puede
funcionar en dos niveles, dentro del espacio ficcional y como mecanismo de
lectura metaficcional o en la retrica.

Volvamos a Farabeuf. El espejo es una variante del motivo del reflejo en la
hoja de la espada de Teseo en el que puede ver a la Medusa indirectamente y
no a los ojos, para protegerse de la mirada petrificadora (2). El motivo
del espejo en Farabeuf es consistente: como los espejos en el pasillo al
que entra el doctor Farabeuf, como la pintura alegrica en el anfiteatro de
la diseccin, incluso en la similitud recordada entre los objetos del
espacio ficcional de la obra, como el cuerpo del supliciado, la estrella de
mar pudrindose y el ideograma chino li. Detengmonos, una vez ms en el
ncleo del relato: la fotografa del supliciado.

Tobin Siebers en El espejo de medusa (1985 [1983]) seala la fascinacin
antropolgica y sostenida en toda cultura, con la fascinacin mgica del
mal de ojo conectada en su trabajo con la mirada de la Medusa. Es decir,
el temor al mal de ojo se presenta con distintas variaciones, pero siempre
reclama una posicin privilegiada en las creencias y supersticiones,
incluso en el mundo moderno. Los griegos, a travs del mito de la Medusa,
seran quienes le dan un tratamiento literario.

La proteccin contra el mal de ojo es una preocupacin ntimamente
relacionada con este temor. Segn se menciona, la defensa ms eficaz contra
el mal de ojo sera otro ojo, una especie de espejo que refleje el efecto
de quien procede.

Esto es pertinente para escribir sobre la fotografa del supliciado y de la
novela en s. Presenciamos la escena como mirones, voyeurs. Aparentemente,
el efecto de la fascinacin del mal de ojo ha sido atenuado: el lente de
la cmara es el espejo reflejante, y nosotros estaramos exentos de ver la
escena directamente a los ojos. La fascinacin al enfrentarnos a la obra,
sin embargo, es ms fuerte que si estuviramos en presencia del acto. Es
que hemos cados en la trampa: el suplicio es la lectura del texto, el
texto mismo es el supliciado. Nos fascinamos por la retrica, por la
palabra. La fotografa del condenado se nos revela como otro reflejo del
mecanismo de fascinacin de la novela: ya no nos fascina la imagen, sino la
escritura. Hemos invertido, por el juego de espejos, el objeto fascinador:
ya no es la escritura la que da cuenta de la fotografa, es la fotografa
la que nos ensea a desvelar el texto.

Vayamos de nuevo a Blanchot:

      Escribir es disponer el lenguaje bajo la fascinacin, y por l, en
      l, permanecer en contacto con el medio absoluto, all donde la cosa
      vuelve a ser imagen, donde la imagen, de alusin de una figura, se
      convierte en alusin a lo que es sin figura... (1992:27).

La figura y la imagen, el objeto y la escritura, todo en una relacin
irresuelta como otro efecto de la fascinacin: el desconcierto.

Para Elizondo, la mirada es el prerrequisito de la escritura y su
presentimiento para la lectura. En el cuento Abysthoma trigynium, la
descripcin del objeto, el ajolote, toma la forma de un reporte cientfico.
La verdadera actividad cognoscitiva, o mejor dicho, ya que la cognicin
como la conocemos se desarticula, la verdadera actividad de penetracin en
el ser es la contemplacin, como lo pensaban los msticos; disciplinan sus
sentidos en busca de un objeto no material, una alusin de una figura
metafrica, y sin embargo, lo que los fascina es la nada pero sobre las que
se permiten conjeturar. La compleja corporeidad de los ajolotes sera no la
razn de la mirada y de la atencin, sino una excusa para que la
fascinacin que esos animales nos causan sea digna de ser mirada, o mejor
dicho penetrada con la vista y que posibiliten el ejercicio mental. Nueva
paradoja: segn Elizondo, es imposible, al ver un ajolote, saber quin
mira a quin. Es la fascinacin que puede fascinarse de s misma,
pensarse.

La fascinacin, o el efecto de la fascinacin en las obras mencionadas,
como decamos, trabaja en varios niveles, y no pretendemos abarcarlos
todos. El estilo de Elizondo no deja de tener algo de hipntico. La
repeticin incesante de palabras, de temas y de motivos tambin es un
estribillo, no por carencia de imaginacin o de inteligencia creadora, sino
como estrategia. Es entrenar la mirada, la vista y el odo interior, es un
juego obsesivo: el mismo hecho de escribir, la escritura, se enajena a s
misma, de ah la inmensidad del sistema elizondiano.

Dice Blanchot:

      La fascinacin est fundamentalmente ligada a la presencia neutra,
      impersonal, el uno indeterminado, el inmenso Alguien sin rostro. Es
      la relacin que mantiene la mirada relacin neutra e impersonal con
      la profundidad sin mirada y sin contorno, la ausencia que se ve
      porque ciega (1992:27).

Nos vemos a nosotros mismos al mirar el texto, o sera ms bien que el
texto es el que se ve en nosotros? No es lo que decan los msticos cuando
se referan al abandono, a la fusin con la nada, con la suprema Voluntad,
la vuelta al Ser? Baste anotarlo aqu, y rescatar la posibilidad que nos
plantea Blanchot de la relacin neutra e impersonal, que tal vez sea la
prefiguracin terminante de las lecturas que hacemos de los textos
literarios.

Finalmente, el texto, la obra es, existe, y poco podremos modificarla,
mejorar o disminuir en su condicin. Pero la obra, como tambin recalca
Blanchot, es gracias al lector. El recurso de la fascinacin podra
entenderse como una forma de la seduccin, un llamado inconsciente aunque
voluntario a dejarnos adentrar en un espacio para darle actualizacin y
como lectores competentes, para descifrarlo conjeturarlo. Para la
literatura, el hombre es un lector, escribi alguna vez Alfonso Reyes. La
mirada literaria es el ejercicio de esa actividad humana principal, y el
develamiento que obtenemos, el resultado de dejarnos fascinar y permanecer
en ella.



Referencias

   Blanchot, Maurice. 1992 [1955]. El espacio literario. Barcelona: Paids
    (Trads. Vicky Palant y Pablo Martn).

   Elizondo. 1994. Obras. Tomo I. Mxico: El Colegio Nacional.
    . 1994. Obras. Tomo II. Mxico: El Colegio Nacional.

   Siebers, Tobin. 1985 [1983]. El espejo de medusa. Mxico: Fondo de
    Cultura Econmica. (Trad. Lorenzo Aldrete Bernal)



Notas

 1. El nfasis nos corresponde.

 2. La mirada en el espejo y la fascinacin del objeto est presente en
    otros textos, como Graffiti del argentino Julio Cortzar y en El gato
    de Juan Garca Ponce.

** Daniel Orizaga Doguim
   emet_d@yahoo.com.mx
   Investigador mexicano (Tampico, Tamaulipas, 1983). Licenciado en espaol
   por la Universidad Autnoma de Quertaro (http://www.uaq.mx). Recibi
   una beca del Programa de Estmulos a la Creacin Artstica otorgada por
   el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes
   (http://www.culturaqueretaro.gob.mx; 20062007). Tiene publicaciones en
   diarios, revistas y suplementos culturales. Miembro del consejo de
   redaccin de la Revista de Literatura Mexicana Contempornea, publicada
   por The University of Texas at El Paso (http://www.utep.edu) y Ediciones
   y Grficos En (http://www.edicioneseon.com). Autor de Minuta: ensayos
   sobre literatura (2007).



=== Las locuras de la memoria      Carmen Malare =========================

Un artculo publicado en el peridico britnico The Guardian el sbado 3 de
noviembre de 2007, sobre un eminente msico ingls, Clive Wearing, me
recuerda ese clich repetido a menudo que nos dice que a veces la realidad
supera la ficcin.

Hace ya ms de veinte aos que Mister Wearing carece de memoria a causa de
una infeccin de encefalitis herptica. El tiempo de retencin de
acontecimientos, imgenes, situaciones, etc., es de unos pocos segundos.
Sufre adems de una amnesia, un borrn total de su vida pasada, salvo que
reconoce a su esposa, a sus hijos y que retiene an la capacidad musical de
interpretacin de partituras completas. A nuestros ojos, la msica se
representa en una sucesin de instantes que forman una totalidad, una
meloda, cancin, etc. desde el principio hasta el fin, en un lapso del
tiempo presente. Para Mister Wearing, lo que cuenta es cada nota aislada
que l lee, interpreta y expresa externamente en sonido, pero que luego
huye disolvindose en su memoria. El sonido desaparece en el instante mismo
en que se emite, para, de inmediato, representar otro. La continuidad de
una nota tras otra constituyendo una pieza musical, Mister Wearing no la
tiene, sino que experimenta cada nota aislada, cada nota en su presente. Su
esposa relata que en una ocasin lo vio observando una barrita de chocolate
que tena sobre la palma de la mano repitiendo todo el tiempo: Mira, es
nueva. Ella le dijo: No, es la misma que tenas hace un momento, pero l
insista que no, que era otra diferente.

Este caso de la vida real es lo opuesto a lo que nos relata Jorge Luis
Borges en un cuento de ficcin titulado Funes el memorioso. El personaje
de Borges, que lleva por nombre Ireneo Funes, es un campesino de una regin
del Uruguay, quien, luego de un accidente en que se cae del caballo,
despierta con una capacidad inacabable para recordar, no pudiendo olvidar
ni un solo instante experimentado en su conciencia. Todo lo que ocurre se
graba en su memoria con una precisin asombrosa. De esta forma, sin saber
ni comprender el latn, con slo mirar las pginas de la Naturalis historia
es capaz de retener en su cabeza todo lo relatado por Plinio. Adems, cada
objeto se representa a sus ojos empapado de su propio proceso de
transformacin; por ejemplo, nos cuenta Borges, para el ser humano normal,
tres copas de vino sobre una mesa son tres copas de vino sobre una mesa. No
para Ireneo Funes, que percibe en esta imagen todos los vstagos y racimos
y frutos que comprende una parra. Agrega Borges que Funes poda recordar
tambin en el ms mnimo detalle todo lo que ocurra en cada da de su
vida, y por tanto, necesitaba todo otro da para contarlo. Posea ms
recuerdos... que los que habrn tenido todos los hombres desde que el mundo
es mundo. El desenlace tiene el sello de Borges y su estilo irnico: Funes
muere abrumado por una congestin pulmonar, destrozado por su capacidad de
memoria que no le deja ejecutar la funcin corporal mnima que es la de
respirar.

Mister Wearing representa el caso contrario al de Funes, pero es real y ha
tolerado la dolorosa situacin por ms de veinte aos. Luego de haber sido
internado en una clnica siquitrica por seis aos, fue mudado a una casa
de reposo en la campia inglesa que se especializa en casos de personas con
dao cerebral. Ahora es capaz de mantener una conversacin, aun cuando lo
que relata se cree que es en su mayor parte apcrifo, ya que posee lo que
se denomina memoria semntica, es decir, la memoria basada en el
conocimiento general. Habr una pelcula de este caso, que muestra a Mister
Wearing conduciendo un coro con sensibilidad, dirigindose a distintos
integrantes de la orquesta instrumental alentndolos en su tarea,
movindose con elegancia, gracia y distincin, porque el protocolo y las
sutilezas sociales Mister Wearing no las ha olvidado. Es ms, es en la
msica donde l puede realizar todo su potencial artstico: aqu el tiempo
fluye y se detiene al unsono, al igual que su vida que existe nicamente
en el tiempo presente, es decir, lo que ocurre en segundos es borrado de su
mente y lo que no existe an es lo actual. Dicho en otros trminos, en su
capacidad de percepcin de la realidad no existe pasado ni futuro.

La historia de Borges nos asombra, remece nuestra imaginacin, pero, puede
uno imaginarse lo que Mister Wearing debe soportar en cada instante
consciente de su existencia? Al comparar un relato imaginario con un caso
de la vida real opuesto uno al otro slo se puede concluir que la ficcin
y la realidad se sitan en un mismo plano y que la primera no hace ms que
preceder en tiempo y espacio esta ltima. Es el poder de la creatividad
humana; si no, baste recordar a dos grandes visionarios de la ciencia y la
tecnologa: Leonardo Da Vinci y Julio Verne.

** Carmen Malare
   cgmalaree@btinternet.com
   Docente chilena (Longavi, 1950). Profesora de francs y espaol en el
   Reino Unido. Ha publicado la novela La voz del silencio (Editorial
   Maranatha; Talca, Chile) y el estudio Development Education in the
   Spanish Classroom, en la revista Vida Hispnica N 30 (otoo de 2004),
   de la Association for Language Learning del Reino Unido.



=== XV Encuentro de Escritores de Colombia y Venezuela ====================
=== Ana Berta Lpez =======================================================

Este ao el Encuentro de Escritores de Colombia y Venezuela arrib a sus,
esperamos, primeros quince aos de existencia. Se celebr en la ciudad de
San Cristbal, estado Tchira (Venezuela) del 8 al 11 de noviembre. La
delegacin colombiana, encabezada por los dilectos Ciro Prez y Rodolfo
Carrillo, lleg al Crculo Militar el jueves 8 a eso de las 5 de la tarde;
hay que destacar que result una delegacin bastante nutrida. En su mayora
venan de participar en la Bienal Gaitn Durn de Narrativa y la Cote Lamus
de Poesa. Los grandes ausentes del encuentro fueron Triunfo Arciniegas
que result ser el ganador de la Gaitn Durn con un libro de cuentos para
adultos sobre amores femeninos, y quien por un viaje a la Feria de la
Guadalajara, en Mxico, hubo de faltar a la cita en San Cristbal y
Octavio Escobar Giraldo quien por compromisos en Bogot pudo slo estar
presente en las actividades de la Bienal en Ccuta. El primer fallo fue el
hospedaje, el hotel del Crculo Militar realmente es psimo, la comida
lamentable: sin sopa, ni postre, ni caf y, por supuesto, ninguna variedad
para escoger.

La inauguracin se realiz en el Tennis Club de San Cristbal. Este es un
club que est cumpliendo en este 2007 ochenta aos y fue creado por la alta
sociedad sancristobalense. All desde hace cuarenta y siete aos se rene
todos los meses la Pea Literaria Manuel Felipe Rugeles, la cual fue creada
por un grupo de intelectuales de la ciudad a modo de homenaje al ilustre
bardo tachirense, y tal vez tambin un poco a modo de desagravio de tantos
sinsabores que el devenir poltico y los radicalismos produjeron en su
nimo y que al fin lo llevaron a la muerte. En ese marco se premi al
ganador del concurso de poesa y se inform el cronograma de actividades de
los das subsiguientes. Esa noche el maestro de ceremonias fue Pedro Jos
Pisanu. Al pblico se dirigi Carmen Teresa Alcalde en representacin de la
pea para dar la bienvenida, luego Luis Jos Oropeza hizo otro tanto en
nombre de la Asociacin de Escritores del Tchira, Ciro Prez por los
escritores colombianos y Daniel Surez Hermoso, dieron sendos discursos muy
interesantes; el primero hizo todo un paseo por la obra de Antonio Mora,
por su significado en las letras regionales, demostrando conocer toda la
obra de Mora; de esta manera se inici el homenaje a este escritor, nativo
de Pregonero. La Asociacin de Escritores de Norte de Santander homenaje y
condecor al siempre diligente Ciro Prez por todos sus aos de dedicacin
con las letras y con el encuentro. No hay palabras para describir la
emocin de Ciro, adems de que todo fue hecho de sorpresa, el hombre no
tena ni idea de ese reconocimiento y la alegra y el estupor se reflejaban
parejas en su rostro. Y nos alegra mucho que la asociacin haya tenido ese
gesto con l pues realmente Ciro parece una hormiguita trabajando siempre
en pro de la literatura y merece ese y ms reconocimientos. En resumen la
noche fue muy grata y animada.

Todas las actividades diurnas se hicieron en la Biblioteca Pblica Leonardo
Ruiz Pineda, la cosa estuvo un tanto tensa el viernes, pues por la 5
Avenida haba una marcha de estudiantes opositores al gobierno y por la 7
estaba una de afectos al gobierno. La biblioteca est en el medio del punto
convergente de ambas avenidas, siendo todo esto centro de la ciudad de San
Cristbal; afortunadamente no pas nada desagradable, slo la tensin
natural que la situacin produca. Ese da entre los ponentes estuvieron
Jorge Gmez Jimnez, por Venezuela, y Luzmary Giraldo, lvaro Miranda y
Winston Morales, por Colombia. Hubo tambin un taller de poesa dictado por
Luis Jos Oropeza. En la tarde hubo varias actividades, unas en San
Cristbal y un recital en la ciudad de San Juan de Coln, que fue a la que
asisti quien suscribe esta nota. Este de Coln fue un evento bien
coordinado, ordenado y organizado, sin altibajos. Se llev a cabo en las
instalaciones de la Casa de la Cultura Pedro Antonio Ros Reyna. Las
lecturas se realizaron en grupos de cuatro para darle oportunidad
cmodamente a todos los invitados, que eran los siguientes, por Venezuela:
William Osuna, Iris Villamizar, Dory Rojas, Arnulfo Quintero Lpez, Amanda
Revern, Susana Potente, Ulrike Snchez, Jorge Gmez Jimnez, Isabel Rivas,
Daniel Surez Hermoso, Natividad Barroso, Gilberto Cedeo, Marco Antonio
Mendoza; por Colombia: un recital potico musical a cargo de Juan Antonio
Durn Mendoza (escritor), Luis Carlos Almeira (declamador) y Rafael ngel
Gelves Contreras (guitarrista). Tambin leyeron lvaro Flores, Margoth
Quintero y Pedro Quintero, de la Universidad Simn Bolvar, y Luis Antonio
Ortega Gelves. Como dicen algunos: un acto muy humilde pero bien hecho. En
la noche hubo una lectura de jvenes poetas en el Ateneo, actividad
organizada por Freddy ez, Chucho, coordinador de la Plataforma del
Libro y la Lectura en el Tchira, y que cont entre otros con la presencia
de los poetas Sal Gmez y Rodolfo Ramrez Soto, ambos de Colombia; tambin
la poeta peruana Cecilia Podest, un poeta argentino y otro ecuatoriano.
Este evento comenz con retraso, cosa que realmente no se entendi pues de
esos chicos no haba ninguno en Coln, lo que haca injustificable la
tardanza. Pero a pesar de esto fue una buena lectura donde se oyeron
trabajos muy interesantes. La accin se inici esa noche con un performance
de la agrupacin dancstica Andanza, encabezada por la excelente bailarina
tachirense Sidy White, y luego se procedi a la lectura de textos.

El sbado 10, en la maana, entre los ponentes por Colombia estuvo el
narrador Jaime Echeverri, y en la tarde estaba pautada la lectura en
homenaje al difunto poeta nortesantanderiano Tirso Vlez, y que estaba
convocada para hacerse en la Plaza Bolvar pero hubo de trasladarse para el
Ateneo, por lo mismo de lo tensas que estaban las cosas en la calle.
Igualmente sucedi con el taller de narrativa que dict Pedro Jos Pisanu
en principio en la Biblioteca Pblica. Tambin estaba pautada una actividad
en la ciudad de Rubio que fue cancelada.

Se supona que este encuentro era en homenaje al poeta tachirense Antonio
Mora y esa noche del sbado era el acto central, durante el cual se hara
mayor nfasis en el homenaje. Pero en realidad eso result ser cualquier
cosa menos un homenaje. Antes de comenzar el acto que por alguna extraa e
inslita razn se efectu en la galera Eugenio Mendoza del Ateneo, donde
en esos das se haba daado el aire acondicionado, lo cual hizo que el
sitio se convirtiera en un pequeo infierno, el poeta Alberto Jos Prez
decidi leer los poemas de un libro indito. Este acto de rebelda le qued
muy bien ya que no lo incluyeron en el programa de la noche (que a todas
estas no se supo jams si realmente exista) y result la nica cosa buena
y una de las nicas dos interesantes de esa noche. El poeta comenz la
lectura con slo tres personas oyndolo y termin con la sala llena y un
muy fuerte aplauso. Luego de esto comenz el homenaje a Antonio Mora.
Luis Jos Oropeza, presidente de la Asociacin de Escritores del Tchira,
dijo algunas palabras referentes a Antonio Mora pero realmente no hubo
nadie que hiciera una semblanza sobre l, como habra sido lo lgico,
porque nosotros aqu en el estado lo conocemos, apreciamos y valoramos pero
las personas de otros estados y los de Colombia no tienen ni idea de quin
es Antonio Mora. Luego el mismo Antonio ley algunos de sus textos y se
supona que varias personas leeran algunas cosas de l, especialmente
algunos de sus compaeros del taller literario Zaranda, entre ellos Marisol
Prez Melgarejo y Luz Marina Sarmiento, cosa absolutamente pertinente pues
ese taller es emblemtico en San Cristbal y un hito en la vida de Antonio.
Pero slo leyeron Oropeza, Elizabeth Valero y Chucho, que ley la Letana
para mechudos de Antonio y dio por terminado el homenaje dejando cortadas
a Marisol Prez y a Luz Marina Sarmiento que iban a leer luego de l. Y...
se acab el homenaje, sin un detalle para el homenajeado, sin orden, sin
nada.

Comentario aparte merece la trifulca entre Natividad Barroso y Pablo Mora.
Este ltimo es un reconocido poeta tachirense que tiene la particularidad
de que cuando lee sus textos se va poniendo frentico, apasionado; grita,
golpea las mesas y lo que tenga a la mano y, en resumen, hace todo un
espectculo, adems de que siempre en la poesa de l hay muchas palabras
soeces, cosa a la que ac ya estamos acostumbrados y no nos sorprende en lo
absoluto, no as las personas provenientes de otros lugares, y esa noche en
el poema que ley Pablo se dedic a llamar putas a las mujeres y cabrones a
los hombres. Natividad Barroso, que es una mujer de un carcter muy vivo y
explosivo, aguant un rato pero varias veces le dijo que ya, que parara, y
Pablo nada; Natividad se puso de pie y lo mand a callar; como es de
imaginar, l no lo hizo. l le gritaba puta a ella y ella le responda
cabrn, forcejeando por el micrfono hasta lograr romperlo. Todo mundo
juraba que Pablo le iba a dar un golpe a ella pero no, Natividad le
arrebat el micrfono y le dijo que mientras en estos pases estemos
pensando que las mujeres son putas y los hombres cabrones no dejaremos de
ser tercermundistas. La lluvia de aplausos fue atronadora... Lo cumbre fue
que los colombianos juraban que aquello era un performance y que Pablo y
Natividad eran fascinantemente multifacticos y excelentes actores, tamaos
ojos pusieron cuando se enteraron de que aquello era la ms cruda y triste
realidad....

El domingo hubo dos ponencias, una de Luz Marina Sarmiento y la otra de
Leonardo Jess Bustamante... y cero entrega de certificados. Porque quien
estaba encargado de los mismos era el coordinador de la Plataforma del
Libro y la Lectura, y no pudo entregarlos a tiempo, segn explicaron ese
da, por falta de tinta. Y se comprometieron a hacerlos llegar a cada quien
en cuanto se subsanara la eventualidad. Pero ya ha transcurrido un mes y
nada se ha sabido de los certificados.

La verdad es que fue muy triste ver cmo la desorganizacin, la
improvisacin, el egosmo de no permitir que otros ayuden de manera
efectiva al correcto desarrollo de esa actividad, se la est llevando al
cao, al menos en lo que respecta al lado venezolano. Un evento que pudo
ser excelente. Un homenaje que ms pareca una burla horrenda. Un
desorden en todos los niveles, una actitud de inexperiencia absolutamente
ilgica en unos personajes que tienen ya quince aos efectuando este
encuentro y que por obvias razones deberan estar ms que duchos en la
realizacin y manejo del mismo. Esperemos que las muchas crticas que
sabemos han recibido les sirvan para entender que deben cambiar la actitud
y la forma de manejar esta actividad, para lograr que repunte y se
convierta (como de manejarla bien sin duda alguna se lograra rpidamente)
en un evento puntual de las letras en Venezuela. La cita es el ao que
viene en Colombia, donde el buen amigo Ciro Prez junto al inseparable
Rodolfo Carrillo han demostrado saber gerenciar muy bien la parte que a
ellos les compete, all estaremos compartiendo y departiendo con los
amigos.

** Ana Berta Lpez
   ablaconsta@yahoo.es
   Fotgrafa y actriz venezolana (Caracas, 1963). Curs estudios en el
   Taller de Actuacin Luz Columba, de Nelson Ortega, en 1986, y en 1990
   curs el Ciclo Bsico de Arte Dramtico en el IFAd y el Taller de
   Elaboracin de Libretos para TV con Mariela Romero. Al llegar a San
   Cristbal, Tchira, donde reside actualmente, tom el Taller de
   Actuacin para Cine y TV con Miguel Ponce, en 1998. En teatro hizo la
   obra Avenida Lecuna, con el grupo Arriba El Teln, en 1989, mientras en
   televisin se desempe en Radio Caracas Televisin como actriz
   destajista en varios programas tales como Selva Mara, Seora, Abigal,
   Mi Amada Beatriz y otros. Desde 1997 ha trabajado como docente
   independiente de actuacin en la Direccin de Cultura y Bellas Artes del
   Tchira, la Unidad Educativa Bolivariana Pramo de La Laja y el Colegio
   Don Bosco, entre otros entes. Como fotgrafa curs los talleres
   Fotografa y cultura popular, dictado por Mariano Daz, y Revelado y
   copiado blanco y negro, con Gustavo Carmona, ambos en la Fototeca del
   Tchira. Ha presentado sus trabajos en la exposicin colectiva
   Creadores del hecho fotogrfico, en la Fototeca del Tchira (2004), y
   en las individuales Capturando egos, en la Casa Steinvorth (1999);
   Ojos de miles miradas, en la Fototeca del Tchira (2004), Aunque sean
   tonteras, escrbeme!, en el Consulado de Venezuela en Ccuta y en el
   Ateneo del Tchira (agosto y noviembre de 2005) y A escena!, en la
   Casa Sindical San Cristbal (2006).



=== Los buenos modales      Ricardo A. Halperin ===========================

As como la de mis padres, mi generacin se forj en la rebelin. Pero un
da cay el muro de Berln, los chinos decidieron dedicarse a fabricar
inutilidades de plstico con las que inundaron el mundo, y la era de la
rebelda termin. Creo que para los jvenes el tiempo pasado fue mejor,
haba montaas que escalar, barricadas que los llamaban, y los una la
ideologa de la esperanza. Hoy el sectarismo, las diferencias raciales y
los extremismos religiosos compiten por reemplazar a las ideas polticas en
el corazn de los jvenes. Cuando tienen xito, ste toma una forma
terrible. En la gran mayora de los casos, sin embargo, los jvenes se han
dado por vencidos y han renunciado a la posibilidad de un ideal. Sin rumbo
para la rebelda, los jvenes de hoy se aburren y aceptan sumisos el
destino de trabajo que sus padres les marcan o huyen de la monotona
montados a una tecnologa que a los mayores nos elude. En otros casos
recurren a la droga.

En un campo, sin embargo, la juventud de hoy supo continuar el camino que
sus ancestros le comenzamos a trazar; me refiero a la aniquilacin de los
buenos modales. No es de descartar que los haya asistido algn psiclogo,
preferentemente francs, que haya vinculado los buenos modales con
mecanismos de control social o alguna otra cosa por el estilo, pero no voy
a explorar ese camino; confieso que apenas chapurreo el francs y en
psicologa: nones. Lo cierto es que el emprendimiento fue exitoso y ha
llegado el momento de proclamar oficialmente que los buenos modales estn
muertos. Muertos de pata estirada y cementerio con florcitas. Se juntaron
en la tumba con el sentido del honor, que en la Argentina fue enterrado en
1965, con Alfredo L. Palacios. En su lpida debera decir: Primer diputado
socialista de Amrica, expulsado del Partido Socialista por batirse a
duelo... O se podra haberle recordado al visitante casual que, siendo
embajador en el Uruguay, don Alfredo serva mate a sus visitantes pues el
pas estaba muy pobre para comprar caf, y corresponda ejercer austeridad.
En fin, valores de un tiempo pasado...

Ya mi generacin tendi a menospreciar los buenos modales, que consider
como una contrasea que los de arriba usaban entre ellos para mejor
identificar a los de abajo. O acaso un ejemplo de frivolidad, imposible de
defender en un mundo plagado de problemas reales, de hambre y de miseria.
Retrospectivamente, me pregunto si la verdadera razn no esconda algo de
comodidad y un inconsciente deseo de provocar; pater le burgeois, creo
que dira el psiclogo francs. En esta nueva visin del mundo, los buenos
modales tenan-tienen la misma utilidad que la corbata. Hoy la corbata an
sobrevive, pero con vergenza, limitada a los lugares de trabajo de los
obreros de camisa blanca, smbolo de sumisin al sistema, que desaparece a
las cinco de la tarde y que pasa los fines de semana colgada de una silla.
Sabe que el tiempo le juega en contra...

Pero si mi generacin acometi contra los buenos modales por razones de
pudor ideolgico, la de hoy lo hace por inercia o porque sus propios padres
se olvidaron de enserselos. Les tengo que confesar que lamento la muerte
de los buenos modales. Cuando un jovencito se desentiende de mis canas y me
tutea, cuando se me olvidan de decir por favor o gracias, cuando
colocan los zapatos sucios sobre la silla o se sientan en el cine con la
gorra puesta, aoro un tiempo hipottico en el que una matrona, imponente
bajo su sombrero, le habra propinado al infractor un merecido carterazo.
Digo hipottico, porque apenas si conoc ese tiempo en el que an
circulaban los sombreros como parte de un atuendo correcto. Usted quizs me
preguntar, por qu esperar a una matrona salvadora? Respondo: la matrona
es simblica, pero no es una imagen freudiana (creo) sino una aoranza de
un tiempo pasado, y yo no enfrento al infractor porque se me reira en la
cara; hoy la infraccin es la norma y el que la cuestiona es el nuevo
infractor.

Ahora que los buenos modales estn bien enterrados, creo que nadie habr
de sospechar de mis intenciones, y suponer que intento darles un nuevo
soplo de vida para que me acusen de reaccionario o, lo que es peor, de
ingls camuflado. Resucitarlos: ese s que habra de ser un milagro! Por
eso, porque estn bien muertos, estimado lector, usted y yo nos podemos dar
el lujo de la honestidad en esta nota necrolgica que en todo caso llega
demasiado tarde. Usted no aora tambin ese tiempo tan lejano en el que se
esperaba que desplegsemos un cierto grado de cortesa hacia nuestro
prjimo? Admito que, en lo que hace a la mujer, eso de cederle el asiento y
abrirle la puerta, quizs reflejaba un prejuicio machista (y adems me
parece razonable quedarme sentado si yo llegu al asiento primero), pero
tendrn que admitir que el no hacer ruido al tomar la sopa no exiga un
esfuerzo tan grande y haca ms agradable la comida para todos los dems...

Dije usted, pero reconozcamos que el usted va por el mismo camino que la
corbata, todos somos vos (o en la Argentina: che), igualados en el mnimo
comn denominador del vocabulario reducido. Los angloparlantes han
sabiamente evitado el dilema entre el t y el usted mediante el uso del
ubicuo you, pero en el espaol no es as, elegir el uno es dejar de
elegir el otro. Elegir el t es una manera de definir la relacin como
entre iguales, aunque uno sea joven y otro sea viejo (se acuerdan del
tango: lo mismo un burro que un gran profesor, todo es igual, nada es
mejor...?). En algunos casos, por ejemplo, al ordenarle la comida al
mesero que an se siente obligado a responder con el usted, el uso del t
(o del vos) adquiere un tono de patronil condescendencia. Es la venganza
del maleducado de clase alta, o nfulas de...

Confieso que mi opinin acerca de cmo deben tomarse los cubiertos es
sesgada y responde, probablemente, ms a razones estticas, que a
consideraciones de peso. Pero quizs de eso se trate. Quizs el tema de los
buenos modales refleje simplemente la necesidad de una esttica en las
relaciones que los seres humanos mantenemos. Como taparnos la boca al
toser. Tildarla de hipocresa sera, creo yo, superficial.

El automvil vino al mundo cuando los buenos modales an gozaban de buena
salud, pero su proliferacin (la del automvil, claro est) es un hecho
moderno. Quizs eso haya inducido alguna confusin en los conductores, que
en su mayora parecen considerar que los buenos modales son un fenmeno
pretrito, estrictamente peatonal.

Y eso me lleva a proponer que los modales, sean buenos o inexistentes,
responden a una visin de cmo encarar la convivencia social. Puede ser que
esto lo haya dicho, o refutado, algn socilogo, pero como yo no lo soy
puedo meterme en el pantano con toda inocencia y decir lo que pienso sin
preocuparme de consultar bibliografa. Los buenos modales son convenciones.
Arbitrarias como toda convencin, puede en general encontrarse que
responden a alguna lgica. As, el cederle el asiento a las damas responda
a la visin del sexo femenino como sexo dbil, y era un reconocimiento
sutil del carcter de dama de la beneficiaria del gesto. El smbolo de la
caballerosidad, don Quijote, nos ensea una leccin que parece haber pasado
desapercibida al tratar con el respeto que merece una dama a la moza
Aldonza Lorenzo. Con tristeza, hoy barrunto que el terrible castigo de don
Quijote fue ser el nico cuerdo en un mundo poblado por locos.

El por favor de antao (lo recuerdan?) era un reconocimiento de que lo
solicitado poda representar una molestia, por pequea que fuese, y
reconocer anticipadamente la generosidad del gesto de acceder. Lo mismo por
las gracias. Abrir la puerta e invitar al otro a pasar primero es un
gesto de cortesa. Entre extraos permite comenzar una relacin en un plano
amable. La consideracin del otro deja en el destinatario del gesto la
sensacin de ser respetado, valorado. En el mundo de los buenos modales las
personas son merecedoras de respeto, no son simples objetos.

Este modo de razonar lleva, inevitablemente, a preguntarse si la muerte de
los buenos modales no es, en buena medida, la muerte del respeto. El
respeto significa el reconocimiento del otro. Mi sensacin es que vivimos
un tiempo de agresiva afirmacin de los derechos propios, y escasa
consideracin de las obligaciones hacia los dems. En ese mundo los buenos
modales son superfluos. Lo confirman aquellos que destruyen nuestros
tmpanos con cacofonas a todo volumen que, con excesiva generosidad,
llaman msica.

Estimado lector, le agradezco el tiempo que me ha dedicado leyendo estas
disquisiciones. Y le pregunto: usted, qu piensa?

** Ricardo A. Halperin
   rhalperin2@verizon.net
   Escritor y docente argentino (Buenos Aires, 1940). Actualmente reside en
   las afueras de Washington (EUA). Se educ en la capital de su pas y en
   Crdoba, y complet estudios de postgrado en la Universidad de Columbia
   (EUA). Fue profesor de economa en la Universidad de Buenos Aires
   (1968-1973). En 1976 se incorpor al Banco Mundial, en la ciudad de
   Washington, DC, donde desempe diversos puestos gerenciales hasta
   jubilarse en 2001. Ha publicado numerosos trabajos sobre temas
   econmicos.



=== En diciembre llegaban las brisas, de Marvel Moreno: ===================
=== visin irnica como subversin y afirmacin paradjica de la realidad =
=== lvaro Saladn Roa ====================================================

I. Coordenadas de lectura

El escritor Ramn Illn Bacca, en una resea del libro En diciembre
llegaban las brisas, de Marvel Moreno (1), publicada en la revista Huellas
(Barranquilla, 1989), consignaba la siguiente apreciacin: Esta novela
amarga, a veces ingrata en su lectura y que no hace concesiones a la
esperanza, es una de las mejores (...) escritas en la ltima dcada por un
autor colombiano (Bacca, 57). Once aos despus de que falleciera la
escritora, el relativo asedio que su obra ha generado por parte de la
crtica pareciera confirmar aquella valoracin.

El objetivo de este ensayo es examinar, desde un enfoque sociocrtico, la
visin del mundo de la obra, resultante de la confrontacin discursiva
latente dentro de sta. Se intenta guardar cierta distancia; es decir,
situarse un poco ms all del examen entusiasta de su obra, intensificado
entre la crtica (y particularmente en el mbito universitario cartagenero)
desde finales del decenio de 1990, en parte a raz del fallecimiento de la
autora (2).

Se intenta sustentar la siguiente hiptesis: En diciembre llegaban las
brisas es portadora de una visin del mundo irnica surgida con la
modernidad, mediante la cual Marvel Moreno cuestiona los valores de la
sociedad patriarcal, que subyacen en la estructura de tensiones de base, y
asimismo aparecen resemantizados en el repertorio del texto.

Antes de iniciar el examen de la visin del mundo de la obra, conviene
delimitar el sentido de ste y otros trminos conceptuales: isotopa y
repertorio.

El concepto de visin del mundo (3) se toma de Wilhem Dilthey y su Teora
de las concepciones del mundo. Segn sta, a partir de un orden vital nacen
los temples universales (cambiantes debido al dinamismo de la vida). En los
individuos siempre predominan ciertos temples vitales, entre los cuales los
ms generales son el optimismo y el pesimismo, particularizados en
mltiples matices. Estos temples vitales, los innmeros matices de la
actitud ante el mundo, forman el estrato inferior del desarrollo de las
visiones del mundo (Dilthey, 44).

      Todas las ideas del mundo, si intentan dar una solucin completa al
      misterio de la vida, implican por lo regular la misma estructura.
      Esta estructura es siempre una complexin o conexin unitaria, en la
      cual, sobre la base de una imagen del mundo, se deciden las
      cuestiones acerca de la significacin y el sentido del mundo, y se
      deducen de esto el ideal, el sumo bien, los principios supremos de la
      conducta en la vida. Est determinada por la regularidad psquica,
      segn la cual la aprehensin de la realidad en el curso de la vida es
      el fundamento para la valoracin de las situaciones y objetos segn
      el agrado o desagrado, placer y disgusto, aprobacin y desaprobacin,
      y esta estimacin de la vida constituye luego, a su vez, el estrato
      inferior de las determinaciones de voluntad (Dilthey, 45).

No obstante lo planteado por Dilthey, al analizar la novela En diciembre
llegaban las brisas se tiene presente la polisemia cuyo resultado es el
sistema del texto. Como advierte Hlne Pouliquen, aunque el texto
literario se construye probablemente a partir de (...) una visin del
mundo, (...) en su seno, en la medida en que es una estructura de
estructuras semntica, (...) los efectos de sentido no son reductibles a
una totalidad monolticamente coherente (38). La misma estudiosa considera
la posibilidad de ordenar dichos efectos en un conjunto estructurado de dos
o ms estructuras elementales de sentido (38). Ahora bien, la visin
irnica no constituye una estructura monoltica, una ideologa o discurso;
constituye toda una actitud frente a la vida.

La estructura de tensiones de base (4) de la novela se determin
rastreando las isotopas que subyacen en la misma. El concepto de isotopa
est relacionado con el de semema y, por extensin, con el de sema. Aqu se
utiliza la definicin de Algirdas J. Greimas (citado por Fernando Gmez
Redondo): Por isotopa entendemos el conjunto redundante de categoras
semnticas que hace posible la lectura uniforme del relato, tal como
resulta de las lecturas parciales de los enunciados y de la resolucin de
sus ambigedades que es guiada por la investigacin [bsqueda] de la [una]
lectura nica (Gmez R., 266).

Respecto al repertorio del texto, trmino acuado por Wolfgang Iser (5),
ste se comprende mejor en relacin con el concepto de espacio intertextual
propuesto por Julia Kristeva.

      El significado potico [literario] remite a significados discursivos
      distintos, de suerte que en el enunciado potico resultan legibles
      otros varios discursos. Se crea, as, en torno al significado
      potico, un espacio textual mltiple cuyos elementos son susceptibles
      de ser aplicados en el texto potico concreto. Denominaremos a este
      espacio intertextual. Tomado en la intertextualidad, el enunciado
      potico es un subconjunto de un conjunto mayor que es el espacio de
      los textos aplicados a nuestro conjunto (66-7) (6).



II. La visin irnica como subversin y afirmacin paradjica de la
realidad

Se plante al inicio que la novela de Marvel Moreno es portadora de una
visin del mundo fundamentalmente irnica. Cules son los rasgos
caractersticos de esa concepcin o actitud ante la vida, los procesos
textuales y los recursos literarios que la concretizan en el texto de
ficcin en general, y en su obra en particular?

Segn Vctor Bravo, en su libro Figuraciones del poder y la irona, sta
tiene bsicamente dos acepciones: una retrica y otra nacida en las
entraas mismas de la cultura moderna (Bravo, 9). Retricamente, la
irona no designa sin un tropo: decir lo contrario de lo que se quiere dar
a entender o decir una cosa para dar a entender otra  (10). Por el otro
lado, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, en el horizonte
abierto por la modernidad, la irona se coloca en una nueva perspectiva:
como visin del mundo en la revelacin de sus ocultas incongruencias (10).

Como bien lo expone dicho autor (87-90), desde Scrates el pensamiento
irnico era una forma de conocimiento. Posteriormente, gracias a las tesis
romnticas de Friedrich von Schlegel, se cuestionan las grandes certezas
del mundo. Ms tarde, los contemporneos ven la irona no slo como una
estrategia retrica, ni slo como una actitud subjetiva de un autor, sino
fundamentalmente como un estado del mundo: (...) si lo real es una
construccin siempre es posible percibirlo desde la negatividad, y desde
esta perspectiva se coloca el pensamiento irnico (Bravo, Ib.). En ese
sentido, la mirada irnica se extender en la permanente refutacin de las
homogeneidades de lo real, en el distanciamiento ante el llamado a la
identificacin con las verdades establecidas, en el escepticismo ante los
valores aceptados, en la negacin de los adoctrinamientos, en la afirmacin
del yo consciente y distanciado (Ib.).

De otra parte, la pregunta por la concrecin en el texto literario de esa
visin del mundo, tambin es formulada y resuelta por el autor antes
citado:

      Cmo se expresa la visin irnica en el tramado esttico de la
      literatura? La expresin literaria ha mantenido desde siempre una
      compleja relacin de fidelidad y/o traicin con lo real: o se
      subordina a lo real para ser su ms prestigiosa propagandista, o
      rompe amarras y muestra sus fulgurantes capacidades de crear propios
      universos: la identidad y la diferencia han acompaado a la
      literatura en su amistad y en su enemistad con lo real. La literatura
      moderna, partiendo de esa dos grandes imantaciones (la identidad y la
      diferencia) ha desarrollado diversos procesos textuales de la irona:
      procesos de la diferencia, como la paradoja y el absurdo que, en su
      capacidad de refutacin de lo real, abren la posibilidad de mundos
      imposibles; y procesos de la identidad, como la parodia y lo
      grotesco, la alegora y el humor, que en una afirmacin paradjica de
      lo real, crean posibilidades expresivas, y reconstrucciones de
      sentido, en el turbin mismo de la negatividad. (...) La irona
      socava, niega y afirma lo real (Bravo, 11-2).

En ese orden de ideas, la novela de Marvel Moreno se ubica en la vertiente
de la identidad, pues la autora intenta desde el exilio socavar una
Barranquilla pretrita su referente ineludible al tiempo que la
ficcionaliza, afirmndola paradjicamente (7).

En efecto, la ciudad novelada como gran referente real se afirma
paradjicamente. Por eso el historiador Eduardo Posada Carb, aunque
reconoce en la obra varias referencias autobiogrficas que permiten
identificar con claridad a Barranquilla (282), le resta valor
historiogrfico a la misma, en un tono de sutil reproche:

      Con todo, Marvel Moreno apenas nos ofrece una Barranquilla a
      pincelazos, meras referencias, alusiones y evocaciones. No hay
      descripciones precisas de esa calles, ni de esos vecindarios, ni de
      esas casas, ni del Country Club que tanto parece obsesionarle (8).
      Tampoco hay un cuadro detallado de su sociedad y sus complejidades.
      No es sta una novela de costumbres. Ni mucho menos una novela
      histrica (9). No lo pretende. Marvel Moreno nos revela s una gran
      pasin por la ciudad, una contradictoria pasin que parecera
      traducirse con frecuencia en un profundo rencor y hasta desprecio.
      (...) Entre los casi rabiosos sentimientos hacia la ciudad una rabia
      identificada a ratos con la nostalgia por una ciudad que va dejando
      de existir, sobresalen las frustraciones del espritu (283-4).

Siguiendo la misma lnea, esa Barranquilla difuminada obedece, segn Blanca
Ins Gmez, a la creacin de un nuevo mundo, imaginario, que desplaza o
remplaza el referente. Ella explica que la escritora

      trabaja dentro de las categoras del realismo pero con la conciencia
      clara de que no se escriben cuentos y novelas para contar cmo es la
      vida, sino para transformarla. Y lo hace con el artificio de la
      palabra y la creacin de un lenguaje imaginario. Partiendo de un
      referente plenamente reconocible: Barranquilla, la ciudad del
      carnaval, el Prado, el Country Club, la burguesa de emigrantes
      cosmopolitas, crea un mundo imaginario propio (Gmez B., 32).

En relacin con los personajes y el espacio narrativo, la parodia y la
alegora mecanismos irnicos de afirmacin paradjica de la realidad
mediante la reconstruccin de sentido hacen presencia en la novela a
travs de figuras como Elosa (de clara filiacin feminista) e Irene
(caracterizada apotesicamente). Sus casas simbolizan, por un lado,
especies de santuarios femeninos en ese sentido, paganos; por otro, una
alegora de la naturaleza misma de la mujer (la Torre del italiano, casa de
Irene).

Esta ltima casa, por ejemplo, es la gran metfora de los sueos y de las
fantasas tan presentes en toda la novela. Habitada de objetos y personajes
fantsticos, (...) remite a ese mundo secreto de pasillos sinuosos y
repetitivos que evoca el gran laberinto mtico cretense (ngel, 11).

En realidad, la casa como objeto simblico femenino del espacio narrativo
estaba presente desde los relatos de Algo tan feo en la vida de una seora
bien. Como bien lo indica Pamela Flrez,

      la casa como objeto y como mbito adquiere una dimensin simblica al
      constituirse en el espacio que estas mujeres conquistan y colonizan
      desterrando de all a los hombres. Oriana y Genoveva se encierran en
      sus casas despus de haber eliminado a su padre y marido,
      respectivamente, e imponen all las reglas que no hubieran podido
      imponer en el mundo de fuera. Tomasa regresa a morir en su casa, y la
      ta Irene de En diciembre llegaban las brisas se instala en la torre
      del italiano como hecho culminante de una historia de desacatos (8)
      (10).

Igualmente Nadia Celis confirma esa transformacin irnica del sentido de
la casa como espacio antes represivo y ahora subversivo, que tiene lugar en
los relatos y en la novela de Marvel Moreno:

      [Su] sentido sola ser el de prisin o jaula, (...) [ahora] es usado
      en la narrativa femenina, y en la de Marvel, tanto para evidenciar el
      lugar de represin, el caso de Laura Urueta encerrada en esa casa
      diseada al gusto de su esposo y de la que nunca se siente parte
      [Algo tan feo en la vida de una seora bien], como para significar el
      refugio en el que la mujer se protege del influjo externo, como en la
      fortaleza en la que se resguarda doa Genoveva en La muerte de la
      Acacia (30-1) (11).

Valga recalcar que esa resemantizacin del espacio domstico permite, a su
vez, fundar (recrear) una nueva realidad irnica a partir de la negacin
de la preexistente (afirmacin paradjica). Mayela Vallejos-Ramrez explica
tal proceso textual: La nueva ideologa femenina busca una propia
identidad. Algunas escritoras encuentran este nuevo estilo literario
precisamente en los espacios y las labores domsticas que irnicamente (12)
la haban relegado a un lugar de segunda categora (49). Y complementa,
acerca de la recodificacin del espacio:

      Este nuevo espacio nacido del antiguo, el cual era asfixiante y
      controlador, produce nuevos cdigos, nuevos significados en donde la
      mujer puede crear y crecer. Podemos observar que el espacio femenino
      se va desmitificando en la medida en que la mujer aprende a
      controlarlo y a aprovecharse de los medios que se encuentran a su
      alrededor. (...) Entonces, el espacio domstico antes visto como
      alienante para la mujer toma nuevos matices (46-7).

Adems de Marvel Moreno, otras escritoras del continente tambin utilizan
lo que Mayela Vallejos-Ramrez denomina estrategias de la economa
domstica como armas de cambio:

      El uso de estrategias nacientes de la economa domstica como armas
      de cambio ocupa un lugar relevante en algunos textos de escritoras
      latinoamericanas de finales del siglo XX como lo son Collar de
      camndulas, de Rosario Ferr; La seora de la miel, de Fanny
      Buitrago, y Como agua para chocolate, de Laura Esquivel. Los espacios
      tradicionalmente asumidos por el gnero femenino, como el cuarto de
      costura y la cocina, les permiten crear una nueva realidad [irnica]
      en donde la mujer puede liberarse de las ataduras ancestrales por
      medio de un conocimiento profundo de su propio medio (46).

Al respecto Laura Esquivel citada por Vallejos-Ramrez explica que ha
sido un error de la mujer buscar su libertad desde fuera, combatiendo con
las mismas armas masculinas. Se ha intentado usar el mismo lenguaje
falocntrico y las estrategias de la economa masculina para lograr un
reconocimiento pblico pero con ello lo nico que se ha logrado es asimilar
las caractersticas del universo masculino sin darse una verdadera
liberacin y sobre todo, sin crear una identidad propia (46).

Ahora bien, en el caso de la novela de Marvel Moreno los espacios
masculinos tambin son recreados con nuevos matices que suponen
subversiones o conquistas femeninas. Por ejemplo, el burdel frecuentado
por lvaro Espinoza se convierte en un campo crucial de la batalla entre
ste y Catalina, cuya estrategia inducira a su esposo al suicidio.
Asimismo, el espacio asfixiante del Country en general negativizado se
transforma (reafirmndolo paradjicamente) en un pequeo oasis de libertad
para Odile Kerouan y su grupito de amigas burguesas.

Por otra parte, en relacin con las diversas representaciones literarias de
la ciudad en Colombia, Luz Mery Giraldo indica tres grandes tendencias:
algunos/as autores/as recrean el pasado de ciudades histricas; hay quienes
la exploran como espacio ideal para la aristocracia intelectual y del
espritu; mientras otros recrean la ciudad como escenario y modo cultural
o social propicio para la irona crtica , la parodia y la burla (13), en
una suerte de desmitificaciones ancestrales (Giraldo, XIV). Evidentemente,
Marvel Moreno se halla entre quienes hacen de la ciudad motivo de
cuestionamiento, objeto de recusacin y revisin del eco del pasado en el
presente (XIV).

En la visin irnica, para subvertir la realidad antes se debe
deconstruirla. Esa de(s)construccin, a su vez, tiene como punto de partida
la identificacin de lo real. Pero, cmo se manifiesta lo real? Vctor
Bravo responde: La forma de manifestarse lo real es a travs del orden,
pues el hombre [tambin la mujer], en su intransferible apetencia de lo
real, no puede vivir, como seala Musil, sino segn un orden (24-5).

Empero, ese interrogante inmediatamente genera otro, de nuevo resuelto por
Bravo: Cmo se manifiesta y se hace posible el orden? Podramos sealar
por lo menos la instauracin de tres procesos: la jerarqua, el sentido, la
exclusin (25). De este modo se comprende que Marvel Moreno ataque por lo
menos dos de esos tres procesos: la jerarqua y la exclusin, a travs de
procesos irnicos de la identidad, como la parodia y el humor.

De otro lado, Vctor Bravo advierte que la visin del mundo irnica
solamente se concreta con la conciencia crtica que posibilita el
distanciamiento y consecuente cuestionamiento del orden establecido. Slo
la distancia producida por la conciencia crtica permite ver la sintaxis de
lo verdadero y lo falso (correlativa de la del bien y el mal) como un
sistema de coacciones que puede ser negado, refutado, parodiado (52-3). La
experiencia del exilio aumenta el distanciamiento de Marvel Moreno, no slo
por la obvia lejana fsica con el entorno novelado, sino adems porque le
ofrece un nuevo referente a partir del cual juzgarlo.

En el mismo orden de ideas, la cuestin del bien y el mal es el ncleo de
toda moral, y sta es uno de los objetivos de ataque favoritos de la
escritora. La moral se concibe como la cohesin del orden, y la crtica a
la moral es la postulacin (o el ansia) de otro orden donde la coaccin se
encuentre subordinada a la libertad y a los derechos, y donde toda
posibilidad de jerarquizacin y verticalidad se encuentre subordinada a la
sintaxis de la solidaridad y la horizontalidad (53).



III. Conclusin

Resumiendo, En diciembre llegaban las brisas su visin del mundo irnica
le permite a Marvel Moreno el distanciamiento crtico necesario para
cuestionar los presupuestos y verdades establecidos en la sociedad
patriarcal en general, y en particular en la clase burguesa barranquillera
de mediados del siglo XX. Su condicin de exiliada, su rechazo al pasado
que ficcionaliza y, al mismo tiempo, su pasin por Barranquilla, la sitan
entre los procesos textuales que materializan la irona desde la identidad.
Se trata de una afirmacin paradjica de la realidad resemantizada a
partir de la deconstruccin de ese referente para intentar crear mediante
la ficcin, un mundo menos verticalizado y ms horizontalizado, ms
solidario.

La visin del mundo configurada en la novela parece constituir un punto de
transicin en la trayectoria evolutiva de la cosmovisin de la autora, la
cual se completa con el libro que precede y el que prosigue a la obra en
cuestin. Al recorrer los dos libros de relatos de Marvel Moreno, el
lector sigue el desarrollo de una experiencia vital: el primero es de
separacin y crisis ante el mundo y el segundo [ms maduro], de aceptacin
del pasado y del presente, no exenta de escepticismo y truculencia
(Giraldo, 204).

En diciembre llegaban las brisas, su visin irnica, resulta de una
conciencia crtica lograda desde la condicin y experiencia de mujer, con
todo lo que ello implica en un entorno ostensiblemente patriarcal. Por eso
Marvel Moreno no elude la realidad, cuya estructura es casi toda de
concepcin masculina. Por el contrario, es a partir de sta, de su
deconstruccin desde la distancia, como logra identificar los pilares de la
dominacin-exclusin, y sealar un posible camino hacia la liberacin.

      (Este trabajo est basado en otra investigacin ms amplia: En
      diciembre llegaban las brisas, de Marvel Moreno: tensiones bsicas,
      repertorio y visin del mundo [2005]).



Textos citados

  ABDAL MESA, Yohainna. El devenir de la creacin. Marvel Moreno:
   escritura, memoria, tiempo (Beca Nacional de Investigacin en Literatura
   2004). Santaf de Bogot: Ministerio de Cultura de la Repblica de
   Colombia, 2005.

  NGEL, Miguel Arnulfo. Barranquilla en las lneas apretadas de En
   diciembre llegaban las brisas: una novela de ciudad de Marvel Moreno.
   Huellas 43 (abr.-ago. 1995): 3-12.

  BACCA, Ramn Illn. En diciembre llegaban las brisas. Resea. Huellas
   25 (abr.-ago. 1989): 57.

  BRAVO, Vctor. Figuraciones del poder y la irona: esbozo para un mapa
   de la modernidad literaria. Caracas: Monte vila; Universidad de los
   Andes, CDCHT, 1997.

  CELIS SALGADO, Nadia V. Escritura femenina en el Caribe colombiano:
   Marvel Moreno. Trabajo de grado (profesional en lingstica y
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  DILTHEY, Wilhelm. Teora de las concepciones del mundo. Barcelona:
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  FLREZ, Pamela. Marvel Moreno: las trampas de la razn. Huellas 69-70
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  GIRALDO B., Luz Mery. Ciudades escritas: literatura y ciudad en la
   narrativa colombiana contempornea. Bogot: Convenio Andrs Bello, 2001.

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   melodrama y la carcajada. Cuadernos de Literatura 1.2 (jul.-dic. 1995):
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  GMEZ REDONDO, Fernando. La crtica literaria del siglo XX. Madrid:
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  ISER, Wolfgang. El acto de leer: teora del efecto esttico. Madrid:
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  ORTEGA, Manuel Guillermo. Ciclos y espejos en la narrativa de Marvel
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  POSADA CARB, Eduardo. El desafo de las ideas: ensayos de historia
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  SOROCK, Margarita. Cartagena y Barranquilla: cmo ramos? Cmo somos?
   Que hablen los escritores! (artculo indito). New York, 2004. Por
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  VALLEJOS-RAMREZ, Mayela. El arte culinario: subversin, erotismo e
   identidad en tres textos de escritoras hispanoamericanas de finales de
   siglo veinte. Con-Textos: revista de semitica literaria 16.33
   (jul.-dic. 2004): 45-55.



Notas

 1. Marvel Luz Moreno Abello naci en Barranquilla el 23 de septiembre de
    1939 y falleci en Pars el 5 de junio de 1995. Desde 1969 fij su
    residencia en la capital francesa, donde redact (curiosamente a mano)
    la gran mayora de sus textos. Casi toda su produccin literaria est
    reunida en los siguientes libros: Algo tan feo en la vida de una seora
    bien (Bogot: Pluma, 1980, relatos; versin francesa de Jacques Gilard:
    Cette tache dans la vie dune femme come il faut, 1983; e italiana, de
    Mnica Molteni y Anna Roberto: Qualcosa di brutto nella vita di una
    signora perbene, 1997), En diciembre llegaban las brisas (Barcelona:
    Plaza & Jans, 1987. Trad. italiana de Mnica Molteni: In dicembre
    tornavano le brezze, 1988; y francesa, de Eduardo Jimnez: Les dames de
    Barranquilla, 1990), El encuentro y otros relatos (Bogot: El ncora,
    1992) y Cuentos completos, volumen pstumo al cuidado de J. Gilard y F.
    R. Amaya (Bogot: Norma, 2001). Adems, dej indita una segunda
    novela: El tiempo de las amazonas (1994). Para ms datos
    biobliogrficos en forma sucinta, vase: Manuel Guillermo Ortega,
    Ciclos y espejos en la narrativa de Marvel Moreno (2001): 75-77; para
    un recuento bibliogrfico exhaustivo: Yohainna Abdala Mesa, El devenir
    de la creacin. Marvel Moreno: escritura, memoria, tiempo (2005): 19-
    37, 140-1.

    Nota: para las citas de la novela, tanto textuales como contextuales,
          solamente se indicar el nmero de la pgina entre parntesis.
          Para el resto de las citas, se incluirn el apellido del autor
          (cuando ste no sea mencionado en el contexto) y, precedido por
          coma, el nmero de pgina/s. En todo caso, las referencias
          completas aparecen al final.

 2. Algo sintomtico de esto ltimo es la realizacin de cuatro trabajos de
    grado en un mismo pregrado de literatura, en el lapso de cuatro aos
    (2000-2003). Entre ellos destaca por su calidad el de Nadia V. Celis
    Salgado, Escritura femenina en el Caribe colombiano: Marvel Moreno
    (2000).

 3. Con algunos matices, el concepto de visin del mundo pertenece a la
    denominada sociologa clsica de la literatura, representada por L.
    Goldmann y G. Luckacs. Cf. Lucien Goldmann, El hombre y lo absoluto
    (Barcelona: Pennsula, 1985) y G. Luckacs, El alma y las formas. Teora
    de la novela (Mxico: Grijalbo, 1975).

 4. Dicha estructura bsica est configurada por la isotopa de la
    Represin y la de la Libertad. stas se reflejan en las voces del
    repertorio, agrupadas en dos polos: discursos Represivos (bblico,
    psicoanaltico, machista y reaccionario), y Subversivos (feminista,
    contestatario, liberal-ilustrado, y los intertextos de la literatura y
    el cine).

 5. La inclusin de determinados discursos en el repertorio implica la
    referencia a los distintos contextos histricos, sociales y culturales
    preconstruidos de los cuales son extrados. ste tambin lo conforman
    las obras literarias y artsticas en general que el texto
    funcionaliza para reaccionar ante sistemas de sentido ms complejos.
    Cf. W. Iser, El acto de leer (Madrid: Taurus, 1987).

 6. A partir de la nocin saussureana de paragrama, Kristeva incorpora la
    de paragramatismo como una particularidad fundamental del
    funcionamiento del lenguaje potico (...) a saber, la absorcin de una
    multiplicidad de textos (de sentidos) en el mensaje potico que por
    otra parte se presenta como centrado por un sentido (Kristeva, 67).
    Ntese la proximidad entre el espacio intertextual y el repertorio.
    Asimismo, gracias al paragramatismo, el texto importa los diversos
    discursos extratextuales, o mejor, contextuales, los cuales interactan
    dando como resultado lo que Iser denomina el sistema del texto (anlogo
    a la visin del mundo particular de ste, gracias a la colaboracin del
    lector).

 7. Al respecto, Posada Carb afirma que las evocaciones de Marvel son en
    parte fruto de una creacin del exilio (280).

 8. Los subrayados son nuestros.

 9. Margarita Sorock parece disentir del historiador barranquillero cuando
    afirma que la novela por un lado puede considerarse una historia de la
    ciudad de Barranquilla (Sorock, 18). En cambio, Consuelo Posada
    tambin distingue la ciudad real de la literaria. Vase: Encantamiento
    y realidad en la Barranquilla de Marvel Moreno: 2-9.

10. Para un anlisis narratolgico de la categora espacio narrativo,
    vase: Mara Teresa Zubiaurre, El espacio en la novela realista:
    paisajes, miniaturas, perspectivas (Mxico: Fondo de Cultura Econmica,
    2000).

11. Apreciacin tambin compartida por Blanca I. Gmez B.: Los tres libros
    publicados por Marvel Moreno (...) tienen elementos recurrentes de su
    universo narrativo: el erotismo, la abyeccin y el enjuiciamiento a la
    sociedad patriarcal y a la clase burguesa (...). La mirada del mundo
    creado se renueva en cada uno, la comprobacin y la denuncia de sus
    primeros relatos se transforma en burla mordaz en la novela donde el
    tratamiento del erotismo, el amor y el juicio irnico de la sociedad
    barranquillera estalla en una amplia carcajada (27).

12. Subrayado nuestro.

13. Subrayados nuestros.

** lvaro Saladn Roa
   aasroa@yahoo.es
   Investigador colombiano (Cartagena de Indias, 1975). Profesional en
   lingstica y literatura egresado de la Universidad de Cartagena
   (http://www.unicartagena.edu.co). Docente catedrtico en la Facultad de
   Ciencias Humanas de la misma institucin; en la Fundacin Universitaria
   Tecnologico Comfenalco (http://www.tecnologicocomfenalco.edu.co) y en la
   Universidad de Bogot Jorge Tadeo Lozano, Seccional del Caribe
   (http://caribe.utadeo.edu.co). Ha sido ponente en la Agenda alterna de
   la Alcalda Distrital de Cartagena durante el IV Congreso Internacional
   de la Lengua (2007) y en el XXIV Congreso Nacional de Lingstica,
   Literatura y Semitica (2006). Actualmente cursa estudios de maestra en
   lingstica, en la Universidad Nacional de Colombia
   (http://www.unal.edu.co).



=== Cruz Mara Salmern Acosta: el solitario de la cima de Manicuare ======
=== Mara Cristina Solaeche ===============================================

      Cruz Mara Salmern Acosta (Manicuare, estado Sucre, Venezuela,
      3/1/1892 - 30-7-1929): el poeta del martirio, el poeta milagroso,
      el paradigma literario de Araya, el Hijo Santo de Manicuare, el
      poeta de la resignacin.

El poeta Cruz Mara Salmern Acosta naci en las ridas y salinas costas
cumanesas del oriente venezolano el 3 de enero de 1892, en Guarataro,
estado Sucre, Venezuela. En una ensenada donde estaba la hacienda de su
padre, a pocos pasos del mar y a unos centenares de metros de Manicuare,
prolongacin de Araya, a orillas del Golfo de Cariaco, desde donde se
divisa Cuman, la capital. Un pueblo muy pobre, colmado de soledad, pescado
y sal, donde las piedras son de ceniza y cal, la mayora de las aves
silenciosas y grisceas y la vegetacin escasa y espinosa; en una poca de
guerras internas y de autoritarismo institucionalizado, durante el gobierno
de Juan Vicente Gmez.

      Manicuare es un puado de mar, un puado de gente y un puado de
      tierra (Vctor Salazar).

All transcurre su infancia, siempre a la orilla del agua o mar adentro,
entre botes, peces y atarrayas. Porque fue eso, un nio y un adolescente
sembrado en el mar, y un hombre a quien le naufrag el mar en la sangre. Un
torturado poeta vctima del mal de Hansen (la lepra), dolencia que lo
consumi desde su plena juventud hasta los 38 aos de edad, cuando muri.

Desde la niez, Cruz Mara se aduea del afecto de su pueblo, que lo supo
comprender en sus juegos de cartas, cada y truco a los que era tan
aficionado, sus cantos de malagueas y corros en las fiestas de la Cruz de
Mayo y sus poesas. De boca de Mano Catire, folklrico personaje de
Manicuare, escucha cuentos y leyendas, lo lleva de su mano a los puestos de
los vigas sobre las colinas que bordean al golfo, le ensea sobre las
peripecias de la pesca, el manejo del arpn, el canalete y el anzuelo, el
garapio y el remo, a manejar el timn, a tejer redes y lanzar atarrayas.
La casa de los Salmern-Acosta est en la calle Arismendi, llamada por el
pueblo la calle margaritea, rememorando su pasado histrico, bordeando
al ro, y terminando en la Boca del Monte. All, de nio, estudia sus
primeras letras como pupilo de las maestras Carlota y Petra Gonzlez, y
despus, en la piragua Santa Ana, llega a Cuman, muy lejos de su Manicuare
(hoy da, a dos horas de un insoportable periplo terrestre), a realizar los
estudios en la escuela de Pedro Luis Cedeo, en Toporo, calle de Cuman hoy
conocida como calle de los telares, calle Cantaura o calle Cedeo;
los ltimos grados los cursa en el Colegio Nacional de Cuman, logrando
culminar la primaria a los 12 aos, en 1904. Estudia la secundaria en el
Colegio Federal (hoy Liceo Antonio Jos de Sucre), a cargo de don Jos
Silverio Gonzlez, obteniendo el ttulo de bachiller en filosofa y letras,
en septiembre de 1910, a los 18 aos de edad.

El mismo ao 1910 ingresa a cursar ciencias polticas en la Universidad
Central de Venezuela y en 1911, a los 19 aos, escribe su primer soneto,
Cielo y mar, cargado de gran intuicin y fuerte premonicin:

      (...)
      Al extinguirse el ltimo celaje,
      Copio en mi alma el alma del paisaje
      Azul de ensueo y verde de aoranza.
      Y pienso con oscuro pesimismo,
      Que mi ilusin est sobre un abismo
      Y cerca de otro abismo mi esperanza

dedicado a su entraable amigo el insigne poeta Jos Antonio Ramos Sucre,
paisano, contemporneo, condiscpulo y compaero en la poesa y la
tragedia. De esta poca es la nica fotografa que deja Cruz Salmern, la
de un joven muy bien parecido, de facciones fuertes y abundante cabellera
oscura.

Su amor es Conchita Bruzual Serra, una mujer nativa de Cuman a la que l
llama Cordera, y para ella son la mayora de sus emocionados poemas

      (...)
      El colibr de tu mirada riela
      sobre el agua enturbiada de mis ojos,
      y de tus clicas mejillas vuela
      un crepsculo rosa de sonrojos.

      Hilo por hilo la ilusin devana
      y urde sueos en fina filigrana
      la araa de mi vaga fantasa.

      Porque cuando me miras y te miro
      sale volando tu alma en un suspiro
      y embriagada de amor cae en la ma.

Colabor en publicaciones como: Satiricn, La U, Claros del Alba, lite y
Renacimiento, en Cuman; El Universal y El Nuevo Diario, en Caracas, y
Broche de Oro en colaboracin con Jos Antonio Ramos Sucre.

En 1912, a los 20 aos de edad, estudiando el segundo ao de la carrera,
comienza a sentir dolencias en los brazos y adormecimiento en las manos,
acude a los mdicos Felipe Guevara Rojas, para la poca rector de la
Universidad Central de Venezuela, y a Juan Iturbe, quienes lo examinan
detenidamente. El diagnstico es fatal, crudo, doloroso, el poeta haba
contrado el que la Biblia llama inmundo mal, el mal de los malditos,
la lepra, y ser leproso era exponerse al asco y al desprecio, a que su
propio pueblo lo execrara con gestos de repugnancia y terror al contagio.

Le aconsejaron los doctores regresar rpidamente a su tierra y que se
escondiese, antes de que las autoridades sanitarias lo aislaran
forzosamente condenndolo al Degredo, isla del Lago de Valencia donde
funcionaba un hospital para enfermos contagiosos y un penitenciario. Segn
testimonio de su amigo Dionisio Lpez Orihuela, Cruz Salmern no se rindi
inmediatamente, sigui estudiando y as complet dos aos de la carrera,
hasta 1913 cuando, cursando el tercer ao, el dictador Juan Vicente Gmez
clausura la universidad, y el poeta forzosamente regresa a su pueblo. El
abanico de la tragedia ya se haba desplegado en su vida; una hermana,
Encarnacin, muere al siguiente da de su regreso, su hermano Antoico es
asesinado por un jefe civil del pueblo, y el poeta, que an no mostraba los
estragos de la enfermedad, afrenta esta muerte y es encarcelado en Cuman,
sufriendo durante un ao los rigores del presidio de entonces.

Pero an le quedaran 15 aos, los ms penosos de su existencia. Y su
aislamiento voluntario durante esos aos ser en Manicuare, en una playa
desolada que se encuentra despus de atravesar las salinas de Araya, donde
la historia mira al mar desde lo alto, con la misma lejana que elige el
pescador para divisar el cardumen.

      Un hombre atrapado en una maldicin con el ocano infinito y libre
      al frente (Ramn Alberto Escalante).

All se refugia el poeta; en una casa construida especialmente para l,
sobre una pequea colina a la orilla de su mar. Una casita-reclusorio, de
un solo cuarto, con una sencilla cama individual y una tina de cemento para
que se bae cuando la invalidez ya no le permita hacerlo en su ocano. A
partir de entonces, toda su potica estar sometida al doloroso marco de su
vida, al mbito de su propio sufrimiento. Ser el lugar de su destierro
fsico y espiritual; hoy, la casa es conservada con esmero por los jvenes
del Centro Cultural Cruz Salmern Acosta, y tiene un museo en el lugar
donde sus padres vivieron, adems, un liceo, una biblioteca, una parroquia,
un municipio y unas canciones de Al Primera llevan su nombre.

      La cancin de Salmern
      el que la vida cambi
      por un da de lluvia
      porque su pueblo mora de sol.

El poeta logra, pese a sus enormes sufrimientos fsicos, a su brutal
aislamiento, a su dolorosa y agobiante soledad, afrontar con resignacin su
desolada realidad, glorificando en vida la desintegracin del cuerpo,
cincelando el patrimonio de la muerte como una lpida en sus poemas. Se
apasionar en los arpegios poticos de su maestro Rubn Daro, de
Nicaragua, en Jos Mart, de Cuba, los sonetos de Villaespesa y
Valle-Incln, de Espaa; la poesa nocturnal de Silva, de Colombia, y
admirar a los grandes estilistas de la literatura, Rod, Daz Rodrguez y
DAnnunzio.

En 1923, cuando Cruz Mara tiene 21 aos, otro poeta cumans, Andrs Eloy
Blanco, regresa triunfal a Venezuela con su Canto a Espaa, entrando al
Golfo de Cariaco en un buque que lo trae desde Madrid. Cruz Salmern, desde
su aislada ribera, le declama en voz alta su poema Bienvenida y se lo
enva con un pescador de la localidad.

      (...)
      Desde mi sombro y eterno retiro,
      Esta tarde, el buque donde viajas, miro,
      Y sufro mirndote ante mi pasar,
      Pues quiero y no logro dar unas palmadas
      Con mis dolorosas manos mutiladas
      Que ya ni la pluma pueden empuar.
      (...)

Mas no es un solitario generacional en la literatura, es un admirador
ferviente de la poesa medieval y de la renacentista castellana. Por ello,
es de esperarse que su creacin literaria no posea las caractersticas
determinantes del movimiento modernista, que ya se iniciaba en Venezuela,
tales como renovacin mtrica, lxico de efecto exotista, referencias a
culturas lejanas, neologismos y la maravillosa orfebrera de la metfora.

Su poesa se enmarca, en Venezuela, en la etapa de la transicin del
clsico a la modernidad. Sencillez con dimensin mstica de la palabra,
recreando la belleza sonora de antiguas tradiciones rtmicas en el verso,
la religiosidad y el imaginario medieval; la ingenuidad, la candidez, y el
hiprbaton tan caracterstico de los perodos cortesanos de la literatura
espaola del siglo XV y del barroco, que trastrueca el orden normal de la
frase, con encabalgamientos frecuentes cortando la frase final inacabada
de un verso y continundola en el siguiente, herencias de la poesa del
medioevo y del clasicismo renacentista. Claridad de estilo, plasticidad
espontnea de las imgenes y fluidez del numen en el lrico estuche del
soneto. Predominio de conceptos como tormento, esperanza, amor, pesimismo y
muerte, lo acercan tardamente con el romanticismo venezolano, siempre con
la bsqueda religiosa como centro. Un dolor sin agresividad, sin irona,
sin sarcasmo, sin desconfianza, sin rebelda y sin reproche, que asoma a
los prerrafaelistas y nos recuerda este annimo espaol del siglo XVI:

      No me mueve mi Dios, para quererte / El cielo que me tienes
      prometido / Ni me mueve el infierno tan temido / Para dejar por eso
      de ofenderte (...) No me tienes que dar porque te quiera: / Pues
      aunque lo que espero no esperara, / Lo mismo que te quiero te
      quisiera.

La sencillez de sus eptetos: claro cielo, dulce madre, tierna mujer
fresca hierba, divina belleza, oscura noche, blanca luna, rosados
sonrojos, verde aoranza... expresados en su elemental contingencia
desvinculada del contingente, convertidos en imgenes msticas, lo
identificarn de nuevo, con la herencia medieval y la tradicin
renacentista, en un deseo de entregarse a la suprema voluntad. Rfagas de
idealismo sobrevuelan en ruiseores, alondras, cisnes... aves muy
difcilmente vistos en Manicuare, en bsqueda de la divinidad, compartiendo
con Rubn Daro sus solitarios rboles, su ocano, su colina... tan vvidas
en su existencia, revistindolos de su animosidad espiritual interior.

      (...)
      Quiero cantar a tanta poesa
      Que habla a los ojos, y a la mente encanta,
      Pero la alondra de la musa ma
      Aun sin querer solloza cuando canta.
      (...)

Para el solitario de la cima de Manicuare, la esencia, la fuente secreta
de vida, el Grial, est en la mirada de la amada, y cuando para ella
escribe, es un rezo para invocarla. La mujer amada, inspiradora de
ensueos, su corazn como emblema de sentimientos

      Mirme ayer una mujer hermosa
      Y su presencia me caus tortura,
      Vi la herida ms honda y dolorosa
      Que he sufrido en mi vida de amargura
      (...)
      Y hoy tengo el corazn ms adolorido
      De vivir vanamente deseando
      Sufrir de nuevo la mortal tortura,
      De ser visto otra vez por la hermosura
      Que con mirarme ayer me dej herido
      Y con no mirarme hoy, me est matando.

Escribir poesa, para Cruz Mara Salmern Acosta, es anhelar amor, orar,
arrodillarse, pedir perdn, dejar de preguntarse el porqu, retumbando su
voz entre las piedras, el papel y la orilla del mar.

Su obra cumbre, y la ms conocida, el soneto:

      Azul

      Azul de aquella cumbre tan lejana
      Hacia la cual mi pensamiento vuela
      Bajo la paz azul de la maana,
      Color que tantas cosas me revela!

      Azul que del cielo emana,
      Y azul de este gran mar que me consuela,
      Mientras diviso en l la ilusin vana
      De la visin del ala de una vela.

      Azul de los paisajes abrileos,
      Triste azul de los lricos ensueos,
      Que me calman los ntimos hastos.

      Slo me angustias cuando sufro antojos
      De besar el azul de aquellos ojos
      Que nunca ms contemplarn los mos.

No hay cabida, en su poesa, para el tiempo vertiginoso, el espacio
limitante, las desazones de la pasin; en ella es el aqu, sin
cuestionamientos complejos, y el all, la vida-no vida, y la muerte-no
muerte. Apostar a abandonar la materia yaciendo en el templo del cuerpo.
Cruz Salmern yace, siempre yace en su templo interior, entre ritos
medievales y ritmos prerrenacentistas, envolviendo su limitado mundo con
mirada agnica y su idealismo con evasin, en la bsqueda de una imagen
nica de la divinidad.

      Se le estaba cayendo la carne a pedazos y el alma a versos (Juan
      Santaella).

Durante el mes de julio de 1929, Manicuare sufre los estragos de una fuerte
sequa, el ardiente sol castiga las polvorientas casas, las arenosas
calles, los rboles y sus pjaros.

El poeta lacerado, desgarrando por primera vez en sus versos toda la
dignidad de su rebelda contenida, asfixiada por la enfermedad y su mstica
resignacin, escribe

      Soy hombre porque soy libre,
      Y soy libre porque he decidido
      Someterme al rigor de un dolor interminable.

Y el 30 de julio de 1929, en Manicuare, Cruz Mara Salmern Acosta se
confundi con aquel al que tantas veces le cantara... el azul de su mar...
y ese da llovi en Manicuare; el recuerdo de aquella lluvia an
permanece en esa tierra, en los recuerdos de los ms ancianos y en quienes
anhelan preservar la memoria de este poeta.

      Mas no habr de cantarte, el sufrimiento
      obliga a que mi alma el verso guarde;
      hoy me siento tan triste y tan cobarde
      que ya ni quiero echar mi canto al viento.

Una recopilacin de toda su obra lrica, sus sonetos, Fuente de amargura,
con prefacio de Dionisio Lpez Orihuela, se public por primera vez en
1952, volumen VI de las Ediciones Gratuitas por la Lnea Aeropostal
Venezolana.



Fuentes bibliogrficas

  De Fuente de amargura. Editorial Lnea Aeropostal Venezolana, 1952,
   extractos seleccionados de los poemas Cielo y mar, Mirndonos,
   Bienvenida, Desolacin espiritual, Mirada fatal, El poeta
   lacerado y La cancin recndita.

** Mara Cristina Solaeche
   gsmldcm@yahoo.es
   Docente venezolana (Maracaibo, Zulia, 1948). Licenciada en educacin
   mencin Matemtica, Magster en Educacin y Magster en Matemtica Pura,
   en la Universidad del Zulia (LUZ, http://www.luz.edu.ve), donde es
   profesora titular. Fundadora y miembro de la Biblioteca Teresa de la
   Parra en la extensin Cabimas de LUZ. Miembro de la Sociedad Venezolana
   de Matemticas, la Asociacin de Escritores del Estado Zulia, la Casa de
   la Poesa y la Pea Literaria Csar David Rincn y otras organizaciones.
   Textos suyos han aparecido en diversas publicaciones cientficas y
   literarias, adems de webs literarias como Lgamos, PoeSite
   (http://www.arrakis.es/~joldan/poesite.htm) y Texto Sentido
   (http://www.textosentido.org). Ha recibido, entre otros reconocimientos,
   el premio Vicente Lpez y Planes (Buenos Aires, 2004).



=== Juan Gelman, Premio Cervantes 2007 ====================================
=== El dolor transfigurado      Leopoldo Cervantes-Ortiz ==================

      El acto creador supone un movimiento exlico, una retraccin, una
      distancia y, en la praxis humana, una retirada de los honores y,
      ciertamente, del territorio impuro del poder.

      Jos ngel Valente

I

Desde el dolor, apenas concebible, causado por la muerte de un perro o por
el Atlanta, un club de ftbol descendido a la segunda divisin y despus
desaparecido, hasta los vientos del exilio y la derrota autoasumidos en
varios pases y durante tantos aos, adems de la nostalgia forzada de
hijos y amigos, la poesa de Juan Gelman se ha ido labrando contra todo y
contra todos, incluso contra su autor. Y es que hay que ver cmo el
lenguaje se retuerce y da ms de s ante semejante proyecto, en primer
lugar humano, pero tambin, a qu negarlo, potico. Ni siquiera el Gelman
militante que no ha dejado de escribir contra todo lo que represent la
tirana que se adue de Argentina puede hacernos olvidar que el lamento,
la elega, la endecha en la mejor tradicin bblica, son el mejor vehculo
para lo que ha pasado por su vida. Extraa ternura habita, por ejemplo, en
los poemas de Si dulcemente (1980) o en Carta a mi madre (1984, 1987), y,
por supuesto, el dolorido homenaje de Carta abierta (1980), desgarradora
ciruga cardiaca que va ms all de cualquier compromiso ideolgico. Por
ello tena razn Cortzar cuando escribi: Acaso lo ms admirable en su
poesa es su casi impensable ternura all donde ms se justificara el
paroxismo del rechazo y la denuncia, su invocacin de tantas sombras desde
una voz que sosiega y arrulla, una permanente caricia de palabras sobre
tumbas ignotas.

El crtico uruguayo ngel Rama, autor de un texto ya clsico (La poesa en
el tiempo de los asesinos), resumi muy bien esta trayectoria potica: La
proposicin potica de Gelman ha sido clara y ha venido ajustndose
respondiendo a una necesidad interior. Surgiendo cuando declinaban los ecos
del vanguardismo surrealista, su obra se edifica fuera de su influencia,
recogiendo astillas del populismo de los veinte y el rigor realista y
alucinado de la escuela norteamericana. Su precisin, su sequedad y
laconismo, su medio tono, su emocin bajo cenizas, su exacta relojera, dan
la medida de su madurez. Sobre todo testimonia uno de los ms raudos y
riesgosos vuelos del ave potica, pues la reencontramos mientras atraviesa
el fuego y la carnicera y nos habla desde las llamas y nos dice cmo se
sale de las llamas.

Pars, Ginebra, Roma, Calella de la Costa, Madrid, Zrich y finalmente
Mxico, son los puntos geogrficos del itinerario forzado de una poesa que
ha transfigurado el dolor como tarea ineludible, obligando al idioma a
personalizarse mediante una experimentacin radical que algunos no han
tenido ms remedio crtico que explicar por el sustrato caucsico de su
autor. Nada ms errado y fcil, porque el propio Gelman reconoce cmo bebi
en Vallejo sus dos atmsferas y, aunque no lo hubiera dicho, ellas han
salido a la luz porque no tienen de otra. La indagacin lingstica y la
mirada preocupada por el destino de la sociedad se han trenzado sin
estorbarse, pues al contrario, al no ceder a las tentaciones de uno y otro
terreno, esta poesa levanta aun ms vuelo sin nunca despegarse del piso.
Bien ha expresado Eduardo Miln el triunfo de la poesa en la obra de
Gelman en el prlogo de Pesar todo (FCE, 2001), amplia muestra de este
trabajo literario:

      Aunque atravesada por los afectos, la poesa de Gelman es una poesa
      material, una de las experiencias materiales ms profundas de la
      poesa latinoamericana del siglo. La palabra como signo material
      impregna el mundo de las emociones, contamina el aire de la historia,
      baja de estatura los grandes discursos heroicos. Y ocupa, por esa
      voluntad de raz, de ir al centro del acto donde todo ocurri y
      ocurrir, un preciso lugar en la lengua.

El exilio, en esta poesa, no es slo un tpico, es el lugar desde donde se
escribe. Es posible afirmar que desde sus primeros libros escritos en
Buenos Aires, el tono exlico ya traa su marca de origen, pues el pasado
familiar, aunque no descrito con pelos y seales, ya cobraba sus cuentas en
esos poemas. As, habra que hablar de un doble exilio, consecuente con lo
sealado lneas arriba: el histrico, implcito en lo lingstico, y el
existencial, tan explcito en el compromiso poltico de otras pocas y en
el trnsito de pas en pas. Por eso hay que reprocharle a Elena Tamargo no
haberse sumergido en estas aguas en su libro Juan Gelman: poesa de la
sombra de la memoria (Universidad Iberoamericana, 2000), aun cuando ese era
aparentemente su propsito, y divagar en una teorizacin intrascendente.
Cuando al fin se decide a hablar de Gelman, encuentra la veta mstica de
esta poesa:

      Gelman reconoce el valor de la lengua desde otra experiencia ms, la
      mstica; tiene en el exilio su encuentro de fondo con la cultura
      juda. Relee a los msticos, San Juan de la Cruz y Santa Teresa,
      sobre todo, obsedidos por la presencia ausente de lo amado, y esto lo
      conduce a la Cbala, donde reconoce su propia visin exiliar de la
      vida. Los cabalistas se preguntan si acaso el hombre no est exiliado
      sobre la Tierra, y en esa indagacin de s mismo, a travs del
      fundamento de lo hebreo, encuentra la idea extraordinaria que
      suscribe, en Isaac Luria [siglo XVI, Safed, Palestina], acerca de que
      el gran exiliado es Dios, porque se retira de s mismo para dar
      espacio a su creacin.

La voz gelmaniana no slo habla desde la obviedad territorial del destierro
(o transtierro), sino que discute y pelea, metapoticamente, con l. Acaso
el poeta pens que para esto era necesario escribir en prosa, divagar sin
concesiones sobre su condicin y hacer de la dolor (como ha transgredido
tantas veces la gramtica) un interlocutor visible, con todas sus aristas,
desde la evocacin de sucesos y personas, hasta el dilogo nostlgico con
ese fantasma posmoderno, la patria (Es justo que la extrae. Porque
siempre nos quisimos as: ella pidiendo ms de m, yo de ella, dolidos
ambos del dolor que uno al otro haca, y fuertes del amor que nos
tenemos), como amada inmvil omnipresente en el pensamiento y en la vida.
Ingrata y todo, pero matria al fin, amada siempre: Te amo, patria, y me
ams. En ese amor quemamos imperfecciones, vidas. Y aunque ella tiene
nombre de hijos, nieta, amigos y compaeros, no se funde con ellos, sigue
all, imperturbable como motivo del dolor transfigurado. Carlos Monsivis
advierte: Gelman es un indagador metafsico, un evocador de vidas como
epitafios, un poeta poltico, un poeta amoroso, un enamorado de la
metamorfosis de la tradicin, un dilapidador de Dios... requiere de
lectores con experiencia potica, de seguimiento de su complejidad, del
lector que sepa complementar lo que Gelman deja ah como claves, seas,
puestas, silencia incluso. Gelman cree que cada poema demanda del lector
una respiracin especfica, que el poema es un entramado orgnico de versos
en donde el ltimo ilumina al primero y as sucesivamente en la cadena
interminable.

Admirar esta poesa por su desgarramiento no es sadismo (como se quejaba
Bob Dylan cuando se celebraba el sufrimiento que aparece en Blood on the
tracks), es poca cosa. Porque admirar no es suficiente, apenas es el inicio
de una conexin humana, simpattica, con una obra que, sin una gota de
autoconmiseracin, dice ms que los discursos encendidos: Nosotros
arrastramos los pies en ros de sangre seca, almas que se pegaron a la
tierra por amor, no queremos otros mundos que el de la libertad y esa
palabra no la palabreamos porque sabemos hace mucha muerte que se habla
enamorado y no del amor, se habla claro, no de la claridad, se habla libre,
no de la libertad.

La ajenidad, vivida desde la raz en tierra extraa, se experimenta,
tambin, al compararla con la tierra propia. sta es nica, aqulla apenas
brinda ocasin para saborear la alteridad. Por eso ahora que Gelman ha
hecho pblico su deseo de terminar sus das en Mxico, no queda ms que
agradecer que siga siendo el canal por el cual la poesa ha alcanzado tonos
y nfasis universales por humanos desde esta parte del mundo que, por lo
que se ve, no logra encontrar la brjula que marque su destino propio. La
poesa, con todo, sin ser un consuelo barato ni mucho menos, es un asidero
en espera de tiempos ms favorables. Si alguien ha refutado a Adorno sobre
la posibilidad de escribir poesa despus de las catstrofes humanas, se
es Juan Gelman.



II

Ahora que Gelman ha sido galardonado con el Premio Cervantes, precisamente
cuando acaba de publicar Mundar, estas reflexiones adquieren una nueva
dimensin: el poeta del exilio permanente es reconocido, en primer lugar,
por las virtudes de su obra literaria, pero tambin (hay que decirlo) por
su intransigencia ante la muerte. Acaso se estn premiando ambas cosas en
una o acaso ambas sean una, pero lo cierto es que al leer este nuevo
poemario queda la sensacin, una vez ms, de que se encuentra uno por
primera vez con la ternura gelmaniana, con la forma en que pelea a
palabrazos contra la muerte y la tristeza. Y es que, para quienes lo hemos
seguido, al menos desde los aos ochenta, Gelman sigue dejando constancia
de su batalla experimental contra los resabios del dolor que lo ha agobiado
sin descanso, pero tambin sin queja.

Cmo entender los mltiples pronunciamientos acerca de su poesa, que de
manera casi unnimes repiten los lugares comunes: poesa comprometida,
exilio, guerrilla, luchas populares... En el texto aludido lneas arriba,
Rama sintetiza al respecto: Es comprensible que uno de sus temas sea el de
la supervivencia de la poesa y su legitimidad en tiempo revolucionario.
Confianzas y Hechos persuasivamente reflexionan sobre que ningn
endecaslabo acab con un dictador pero simultneamente reconocen la
fatalidad de una escritura que no cesa ni debe cesar, el empecinamiento de
la funcin potica que aun en los lugares inhspitos, aun constreida, no
deja nunca de brotar, como dice en Poderes: como una hierba como un nio
como un pajarito nace la poesa la torturan y nace la sentencian y nace la
fusilan y nace la calor la cantora.

Haba que estar cerca de sus versos para encontrarlos como epgrafe en
libros tan improbables como el de Leonardo Boff sobre el Padre Nuestro
(Oracin de un desocupado), en los aos ms lgidos de la teologa de la
liberacin, o en la cinta El lado oscuro del corazn, de Eliseo Subiela.
Conmueve, claro est, saber que Mara Macarena, la nieta que encontr en
Uruguay luego de tanto esfuerzo, se congratula por este premio que llega
cuando el poeta se ha expresado a lo largo de su vida con una voz no
solamente inconfundible (otro lugar comn), sino tambin entraable, en
el sentido ms literal, de entraas, esto es, que se ha desgarrado las
entraas para extraer el canto que lo define. Es nuevamente Monsivis quien
de manera inmejorable valora las alturas y profundidades de esta poesa,
pues a propsito del premio, observa que la poesa de Gelman es de una
potencia lrica considerable y, en ltima instancia, [est] regida por una
idea de Dios no afiliada a las religiones. Y afirma: l, escritor con
rabia y desesperanza y denuncia, se da tiempo para reelaborar su
experiencia poltica como poesa, volviendo inconcebible el panfleto, y
dndole a la indignacin moral la dignidad literaria que es, en s misma,
un sentimiento distinto. En el vrtigo de esta poesa, los smbolos y las
imgenes, sin alejarse de su funcin especfica, se extienden
discretamente, e iluminan la abierta oscuridad.

Mundar (2007), obviamente, es un verbo tpicamente gelmaniano, de esos que
brotan en su hablar potico vallejiano, que alude a lo que debe hacerse
siempre con el mundo para vivir: yo mundo, t mundas, etctera. Mundar es
estar en el mundo y dejarse llevar, no por la belleza que se sabe siempre
relativa, sino por las cosas que se encuentran aqu, mudas y silenciosas,
pero tambin trgicas y terribles. En Callar lo dice sin ambages: El
manantial de vos / cae como vino en la copa / y el mundo calla sus
desastres. / Gracias, mundo, por no ser ms que mundo / y ninguna ora
cosa. Amor, desastre y lenguaje se conjugan sin grandilocuencia mediante
una coloquialidad acompasante que avasalla la experiencia y la hace decir
ms de lo que normalmente dice, se dice. El dolor va y viene de la boca
a la calle; la ternura nace, muere y resucita; y el exilio se enreda con el
ritmo de una poesa que celebra todo lo que pasa sin aspavientos: el poeta
munda todo el tiempo y se ancla mediante el lenguaje y el odo atento en
algn lugar de Mxico, D.F.: Unas viejas sentadas en la calle / hacen con
suave nhuatl / el pasado de esta tarde contra / el fro de las casas
desiertas (Tarde).

El sustrato eslavo del idioma potico de Gelman reaparece una y otra vez
para dotar a sus versos de una cadencia inesperada: El cerca lejos de / tu
despego sin alma / resplandece en servicios de tu voz / y la / conciencia
de lo amado (Descubrimientos). Juan Gelman o el arte de hacer preguntas
imposibles: Se hace sola la doble conciencia / donde la huella brilla? /
Por qu no creer en el sencillo / callejn de la espera? (Callejones),
quin podra nombrar al pasado / de este presente seco? (As, as).
Aos y aos de interrogar al lenguaje, a la vida, de hacerles ver su suerte
con todo lo que dan, de hacerles decir, si no lo indecible, s el fulgor de
las dudas que acechan todo el tiempo. Lejos y cerca est la bsqueda en el
misticismo de San Juan de la Cruz (el padre dulce), Santa Teresa y otros
ms. Lejos y cerca tambin la indagacin en un idioma casi muerto (Dibaxu),
traducindose a s mismo, como en los libros de heternimos o Los poemas de
Sydney West, todo un panten variopinto y luminoso. Cerca, ms bien, la
hora de afrontar la muerte en todas sus formas. Aceptar, incluso, quiz a
destiempo, nadie lo sabe, que Dios existe, a duras penas, con un diminutivo
muy mexicano: Te fuiste, no dejaste / que una luz te sacara / de vos a la
luz de tu luz. / Caen estrellas y est triste / Dios, que existe poquito
(Envolturas). Ecos de aquella interrogante sin respuesta: y si Dios
fuera una mujer? (Preguntas, Hacia el sur, 1982).

En suma, para captar algo de este ya vasto universo potico, de esta
sintaxis nica y personalsima, aquejada por tan intensa mundidad, tal vez
habra que or al propio Gelman cuando introduce una antologa personal (En
el hoy y maana y ayer) con estas palabras: Las maravillas y miserias del
amor. Sus oscuros fulgores, sus catstrofes. Caminar por el filo de la
prdida. Dar lo que no se tiene. Recibir lo que no se da. El amor a la
poesa, a la madre, a la mujer, a los hijos, a los compaeros que cayeron
por una esperanza, a la belleza todava de este mundo. Como cualquier
hombre, am y amo todo eso. Algo de todo eso tal vez tiemble en los poemas
que siguen, escritos a lo largo de 40 aos. La muerte me ense que no se
muere de amor. Se vive de amor.

(Vanse el sitio personal de Gelman: www.juangelman.com, y el dossier de El
Mundo [Espaa]:
http://www.elmundo.es/especiales/2007/11/cultura/premio_cervantes).

      Bajo la lluvia ajena (notas al pie de una derrota)
      (Roma, mayo de 1980)

      (Fragmentos)

      III

      Yo no me voy a avergonzar de mis tristezas, mis nostalgias. Extrao
      la callecita donde mataron a mi perro, y yo llor junto a su muerte,
      y estoy pegado al empedrado con sangre donde mi perro muri, existo
      todava a partir de eso, existo de eso, soy eso, a nadie pedir
      permiso para tener nostalgia de eso.

      Acaso soy otra cosa? Vinieron dictaduras militares, gobiernos
      civiles y nuevas dictaduras militares, me quitaron los libros, el
      pan, el hijo, desesperaron a mi madre, me echaron del pas,
      asesinaron a mis hermanitos, a mis compaeros los torturaron,
      deshicieron, los rompieron. Ninguno me sac de la calle donde estoy
      llorando al lado de mi perro. Qu dictadura militar podra hacerlo?
      Y qu militar hijo de puta me sacar del gran amor de esos
      crepsculos de mayo, donde la ave del ser se balancea ante la noche?

      No era perfecto mi pas antes del golpe militar. Pero era mi estar,
      las veces que tembl contra los muros del amor, las veces que fui
      nio, perro, hombre, las veces que quise, me quisieron. Ningn
      general le va a sacar nada de eso al pas, a la tierrita que regu
      con amor, poco o mucho, tierra que extrao y que me extraa, tierra
      que nada militar podr enturbiarme o enturbiar.

      Es justo que la extrae. Porque siempre nos quisimos as: ella
      pidiendo ms de m, yo de ella, dolidos ambos del dolor que el uno al
      otro haca, y fuertes del amor que nos tenemos.

      Te amo, patria, y me ams. En ese amor quemamos imperfecciones,
      vidas.



      VI

      Del espesor de la experiencia. Hay discursos que rozan determinado
      espesor, parecen expresarlo, pero un despegue, una distancia, una
      nota no falsa pero distrada los distingue. La ajenidad de esos
      discursos cualquiera sea su universal aceptacin certifica de nuevo
      esta perra soledad.

      Ser la soledad, que no tiene discursos? Perra que ladra a la luna,
      sorda de su derrota, satlite o muertita?

      En qu lengua podra hablar la soledad? El que perdi sus hijos, su
      msvida, qu piedras escupiera por la boca? Y quin las iba a
      recoger como seal de amor, o a entender, aceptar, recibir, aunque
      sea sentir en la ventana?

      La soledad de la palabra. La lluvia barre los pases del alma. Una
      palabra va por el camino, aterida, temblando, no sabe a dnde. Slo
      sabe de dnde: tanta sangre camina ahora bajo la lluvia nueva,
      limpia, fresca, ignorante.



      X

      Seras ms aguantable, exilio, sin tantos profesores del exilio,
      socilogos, poetas del exilio, llorones del exilio, alumnos del
      exilio, profesionales del exilio, buenas almas con una balancita en
      la mano pesando el ms el menos, el residuo, la divisin de las
      distancias, el 2  2 de esta miseria.

      Un hombre dividido por dos no da dos hombres.

      Quin carajo se atreve, en estas circunstancias, a multiplicar mi
      alma por uno.



      XII

      Mi padre vino a Amrica con una mano atrs y otra adelante, para
      tener bien alto el pantaln. Yo vine a Europa con una alma atrs y
      otra adelante, para tener bien alto el pantaln. Hay diferencias, sin
      embargo: l fue a quedarse, yo vine para volver.

      Hay diferencias, sin embargo? Entre los dos fuimos, volvimos, y
      nadie sabe todava adnde iremos a parar.

      Pap: tu crneo se pudre en la tierra donde yo nac, en
      representacin de la injusticia mundial. Por eso hablabas poco. No
      haca falta. Y lo dems comer, dormir, sufrir, hacer hijos fueron
      gestiones necesarias, naturales, como quien llena su libreta de ser
      vivo.

      Nunca te olvidar, en la oscuridad del comedor, vuelto hacia la
      claridad de tus comienzos. Hablabas con tu tierra. En realidad, nunca
      te sacaste esa tierra de los pies del alma. Pieses llenos de tierra
      como silencio enorme, plomo o luz.



      XVII

      Amo esta tierra ajena por lo que me da, por lo que no me da.

      Porque mi tierra es nica. No es la mejor, es nica. Y los ajenos la
      respetan sin querer, siendo ellos, siendo de otra manera, bellos de
      otra manera.

      En sus bellezas me conmuevo. Nada tengo que ver con su manera de
      llegar a la belleza.

      Esto es hermoso: dndome su belleza, me dan tambin la ajenidad de la
      belleza. La injusticia, el dolor, el sufrimiento, se interponen casi
      siempre.

      Sal, belleza. Somos pedazos del viaje universal, diferentes,
      contrarios, las mismas olas nos arrastran.

      Iremos a parar a cualquier playa. Vamos a hacer un fueguito contra el
      fro y el hambre.

      Vamos a arder bajo la misma noche.

      Vamos a vernos, ver.



      XXVI

      En realidad, lo que me duele es la derrota.

      Los exiliados son inquilinos de la soledad. Pueden corregir su
      memoria, traicionar, descreer, conciliar, morir, triunfar. En este
      ltimo caso, se miraron la cara como si fuese suya: estaba llena de
      traidores, descredos, conciliadores, muertos, y tambin de
      compaeros que murieron con fe y arden bajo la noche y repiten sus
      nombres y no dejan dormir.

      Nadie te deja dormir para que veas las distancias.

      Crujs de huesos, vos.

      As sea.

            De palabra. Madrid, Visor, 1994 (Visor de Poesa, 310), pp.
            312, 315, 319, 321, 326, 337.



      Mundar (2007)

      La camisa

      La luz que toca mi camisa
      nada sabe de m. La recibo,
      pero quin la merece.
      Poner el cielo al fuego es una
      condicin de este tiempo, el almanaque
      finge inocencia en su papel.
      Los brbaros que manejan las penas
      de los dems, espinan
      astros que no vendrn.
      Qu esperan los dolidos en su cueva
      con una cama donde
      espantos, miedos, duermen cada noche?
      El no mundo conversa
      con maanas sin Dios.



      La sed

      En esos prados donde
      dejse y olvidse hoy crecen
      inviernos y el vaco. l vio
      ciervos de aire cruzando
      su sed de amor.
      Esos flujos de sombra que arden
      tan lejos, don San Juan, interrogaban
      lo que no es porque no es.
      Es la nica forma de vivir,
      padre dulce, insaciable.
      El agua que no has de beber
      moja la mano que te escribe.



      Descubrimientos

      Derrota/leo tu libro/
      maestra ntima/ya libre
      de vos/qu ngel cado
      hay en tu espalda?/vos/
      tan siempre/vi tu cara
      un da que volabas
      de vos a m/endemientras
      el deseo levantaba su furia
      en las desgracias del amor.
      El cerca lejos de
      tu despego sin alma
      resplandece en servicios
      de tu voz/y la
      conciencia de lo amado.
      Me recrears en tu flujo
      Donde llors ms que yo.

** Leopoldo Cervantes-Ortiz
   lcervortiz@yahoo.com.mx
   Corrector, editor y telogo mexicano (Oaxaca, 1962). Tiene estudios de
   medicina, teologa y letras hispnicas, y es maestro en teologa y
   pasante de la Maestra en Letras Latinoamericanas de la Universidad
   Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx). Ha publicado
   Sendos placeres; poemas para leer y acariciar, en coautora con Jos
   Manuel Mateo (seleccin y nota introductoria; Mxico, Planeta, 2000); Lo
   sagrado y lo divino; grandes poemas religiosos del siglo XX (seleccin y
   nota introductoria; Planeta, 2002); Sobre ngeles; antologa de poemas
   del siglo XX (seleccin y nota introductoria; Planeta, 2003); el
   poemario Navegacin del fuego (Mxico-Sao Paulo, Obranegra-Callis,
   2003); Series de sueos; la teologa ludo-ertico-potica de Rubem Alves
   (Clai; 2003; portugus, 2005), y El salmo fugitivo, una antologa de
   poesa religiosa latinoamericana (prlogo y seleccin; Mxico,
   Aldus-Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, 2004). Coordina la
   revista virtual elpoemaseminal
   (http://www.elpoemaseminal.lupaprotestante.es) desde 2003.



=== A manera de prlogo a Prncipe esquivo, de Ronald Castillo Florin ====
=== Leoncio Luque Ccota ===================================================

                                   En lo alto del da eres aquel que vuelve
                                 a borrar de la arena la oquedad de su paso
                                  el hroe miserable que escap del combate
                                apoyado en su escudo mira arder la derrota.

                                                       Jos Emilio Pacheco.

I

La poesa es una cuestin de amor y principio, pero tambin de asombro e
inteligencia; ejercicio y prctica de la memoria; principio o gnesis que
da nacimiento a la luz que es vida, y sta ilumina con sus imgenes, un
cuadro verbal y trascendente, complejo y deslumbrante. El mundo es un
universo de imgenes que nos sugiere temas a tratar que el poeta no escoge,
sino, slo escribe como un dictado. Pero adems, la poesa es un espacio
donde se prueban las cosas del mundo (1) y se vive experiencias sensibles
y preocupaciones que slo se despliegan en el mundo interior del ser
humano.

En pleno siglo XXI seguimos hablando de la soledad como integracin, de la
muerte como un acto imaginario y de emergencia, y del amor como existencia
amenazada que nos comunica e incomunica y borra distancia y edades; pero
nunca se extingue, sino vuelve a ser un tema recurrente, el ms grande en
la poesa peruana y universal. Y si parafraseamos a San Agustn; amar ser
primero y despus de amar todo. Pero hoy observamos que el mundo
globalizado excluye al amor como sentimiento de primera necesidad, para
presentarnos imgenes borrosas y confusas, llenas de muerte y violencia que
cargan nuestra memoria de insolidaridad, donde la solidaridad huye de
emergencia y entonces, slo nos toca hablar del amor solitario, para salvar
al AMOR a travs del AMOR que recrea y nos cubre de indiferencia y nos
azota. De esto y otros motivos habla este libro, como un manifiesto
existencial de drama y amor, que concluye como una visin exploratoria a
travs del monculo que todo poeta utiliza para redimirse o mitigarse.



II

Prncipe esquivo, de Ronald Castillo Florin, es un poemario digno de ser
escenificado en una obra de teatro, ya que los personajes construyen un
mundo de ilusiones, frustraciones y esperanzas que se cruzan como fantasmas
en el sueo de los lectores y caminan por caminos separados, pero el amor a
la distancia los UNEN mediante smbolos prefigurados que se abren paso a
paso, bajo el cielo de sus sueos, y que proyecta, adems, una luz que
limpia el camino de la medianoche y sus desgracias, por un espacio de
espera y detencin del mundo.

Es un poemario que se teje en el tiempo y nos ensea a esperar, pero a
detener el tiempo a travs de los ojos del amor que bajo la dicotoma de
algunas palabras, se pierde a veces sin palabras sin sentido, pero al
final, se celebra un encuentro de DOS en UNO para desaparecer ...en la
frontera que aqu no dan libertad. La poesa de Ronald Castillo es un
libro que intenta romper el drama existencial de dos seres separados por el
destino y que a travs de ese destino estigma, se esperan los amantes como
letana en el tiempo, llena de esperanzas y desesperanzas, que nos hace
soar que detrs de estas imgenes hay una historia viva que nos interpela
y nos dice que al final de un tnel oscuro, que parece nunca acabar, existe
una antorcha del amor que siempre nos gua al encuentro.



III

Ronald Castillo Florin (Caete, 1979), poeta insular y mstico, se
presenta en la poesa peruana ltima premunido de ese dominio de la
memoria, imaginacin e inteligencia, donde se vuelve un arquitecto de
imagen totalizador, ya que construye un libro ensoador, diseado en cuatro
visionales partes, para ser escenificado en nuestra imaginacin, producto
de los retratos o sueos irreales, que va tomando cuerpo a partir de la
doncella abandonada pura y encantadora, que se confiesa y enlaza a leer y
confirma que, detrs de esas palabras, hay un abandono y eterna espera. En
la segunda parte del libro el prncipe se confiesa haber recorrido caminos
/ en busca de un sendero y llamadas, hasta el encuentro que se produce en
la tercera parte del acto donde los personajes se confunden ...en un
clido y enfermizo beso..., unido al tiempo como amor de esclavos
pero siempre / lejos / lejos / lejos. Y finalmente, en la ltima parte
del libro hay un verso que nos pregunta, sin hacerlo, qu hay detrs de
esas fronteras que aqu no dan libertad en un pacto sublime. Acaso el
encuentro final es en el limbo o el cielo, que es lo mismo, como un lugar
de descanso y paz?

Prncipe esquivo, de Ronald Castillo Florin, se liga a la emocin, al amor
y a la ternura. Cada lector har su propia lectura, slo me queda decir que
he ledo con emocin, entrega y alborozada pasin y goce, lo que ha sido
escrito con pasin y agona, y palabras explosivas.

A partir de la lectura de este poemario, el amor ha cambiado de rostro
(Emilio Adolfo Westphalen).



Nota

 1. Odiseo Elitys.

** Leoncio Luque Ccota
   leoncioluque@hotmail.com
   Escritor peruano (Puno, Huancan, 1964). Sigui estudios de economa en
   la Universidad Nacional del Callao (http://www.unac.edu.pe, 1985), la
   misma que abandon un ao despus, para seguir estudios de educacin en
   la especialidad de lengua y literatura en la Universidad Nacional
   Federico Villarreal (http://www.unfv.edu.pe). Public los poemarios Por
   la identidad de las imgenes (1996), En las grietas de tu espalda (2001)
   y Crnicas de Narciso (2005). Actualmente estudia la maestra en la
   Universidad Nacional de Educacin Enrique Guzmn y Valle
   (http://www.une.edu.pe, La Cantuta). Mantiene los blogs
   http://noblekaterba.blogspot.com y
   http://cronicaskaterbianas.blogspot.com.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Mara Luisa Angarita, tajante y circunstancial ========================
=== Si la literatura no se lee, no sirve para nada ======================
=== Rafael Ortega =========================================================

      El escritor debe reflejar lo que ocurre en la sociedad, en el lugar
      donde reside. Est bien que hablemos sobre lo que sentimos, lo que
      pensamos, pero tambin hay que mostrar lo que se vive.

Lo que atrajo a Mara Luisa Angarita (Caracas, 1982) al mundo de la poesa
fue la msica. De sus inicios recuerda que escuchaba las canciones y les
cambiaba la letra para darle vida a sus propios textos. En el ao 2000, el
Fondo Editorial de la Secretara de Cultura del estado Aragua public su
primer libro: Mundo ambiguo, el cual obtuvo el primer premio del Concurso
Interlicesta Sergio Medina, mencin Poesa.

En la actualidad ejerce la docencia en el rea de castellano y literatura y
ha escrito cinco libros que an permanecen inditos. En su trayectoria
destaca el trabajo potico, as como la precisin y destreza que emplea
como herramientas tiles a la hora de redactar sus ensayos, los cuales
denotan una lucidez que slo se adquiere a travs de una lectura profunda
del tema a tratar, dndole tonalidades subjetivas que atrapan al lector.

Crees que los talleres literarios pueden ser fbricas de escritores?

Fbricas no. Pienso que el taller literario explota lo que ya traes porque
creo que el poeta o el escritor no se fabrica de ninguna manera.

Cules temas te motivan a escribir?

Es circunstancial, depende del momento.

En cul gnero te expresas mejor?

En la poesa, porque en ensayo lo que hago es hablar sobre lo que he
estudiado, sobre lo que he ledo y doy mi opinin sobre ciertas obras, pero
en poesa me siento mejor, es mi verdadera rea y me permite expresar no
slo lo que siento, sino lo que veo.

Aparte de la lectura, de qu otras fuentes te nutres para escribir?

Primero fue la msica, despus vino la lectura y ahora es lo que observo,
por ejemplo, el poemario que actualmente estoy escribiendo est basado en
una observacin de lo que ocurre a las mujeres.

A tu criterio, cules escritores venezolanos son fundamentales?

De los contemporneos, me parecen fundamentales Eugenio Montejo y Rafael
Cadenas; entre las poetisas, deberamos leer a Yolanda Pantin, Edda Armas,
Ana Enriqueta Tern, Antonieta Madrid...

Y en cuanto al panorama regional actual?

Me parecen interesantes las obras de Alberto Hernndez y Manuel Cabesa.
Tambin deberan leernos a los ms jvenes. Ah estn Gloria Dolande,
Astrid Salazar, Leonardo Maicn...

A qu atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos en
el exterior?

Mercado... el ao pasado estuve en el Simposio de Literatura en Mrida y
se me ocurri preguntar frente a Vctor Bravo y a la supuesta lite de
amigos que ellos tienen: Cmo hacemos los poetas jvenes para publicar?,
y todo el mundo se ech a rer. Nadie respondi. Por qu? Porque es un
mercado. Crearon su propia editorial para publicarse ellos mismos. Y as,
las editoriales que van surgiendo publican gente que paga para estar all o
son conocidos, o son amigos, o son de Caracas, de Valencia, de Mrida, los
que tienen su grupo y se autopublican.

Es difcil ser escritor en un pas de pocos lectores?

Por supuesto, porque terminamos leyndonos nosotros mismos. Leemos a
nuestros amigos escritores, nuestros amigos escritores nos leen, pero
quienes deberan leernos no nos leen. Uno escribe para un pblico y si el
pblico no est, no vale la pena escribir. Si la literatura no se lee, no
sirve para nada.

Cmo percibes la presencia de la mujer en el mundo de la literatura?

Es importante, pero al mismo tiempo se encuentra opacada porque la
literatura siempre ha sido masculina. ltimamente se ha tendido a mitificar
la posicin de la mujer: la mujer escribe desde la casa, desde el trabajo,
desde el oficio, o si escribe del amor le escribe a un hombre o si no es
lesbiana y punto, se acab. Entonces eso afecta porque no slo se escribe
sobre tales temas y no todas las mujeres son lesbianas y las que escriben
sobre otras mujeres no tienen por qu serlo tampoco. Hay mujeres que
escriben desde una voz masculina y lo hacen muy bien, y viceversa.

Cul es la funcin de un escritor?

El escritor debe reflejar lo que ocurre en la sociedad, en el lugar donde
reside. Est bien que hablemos sobre lo que sentimos, lo que pensamos, pero
tambin hay que mostrar lo que se vive. Hay quienes escriben sobre un
pasado que no vivieron, pero lo investigaron. Yo creo que si me toc vivir
en el siglo XXI, pues debera hablar sobre eso, de las cosas que estn
sucediendo, reflejar mi visin en cuanto a eso.

Piensas que la Internet podra ser una valiosa herramienta para
promocionar tu obra?

S podra ser una buena herramienta, pero tambin puede servir para
plagiar, y eso no me convence mucho. No es lo mismo publicar en papel, una
revista, un peridico, un libro, que publicar un texto en Internet que de
repente dentro de dos meses ya no est porque eliminaron la pgina o ya no
la puedes ubicar fcilmente. Es cierto que cualquier persona tiene acceso,
pero slo las personas a que les interesa el rea. El mensaje termina
llegando a un grupo limitado, no a todos.

Los libros virtuales suplantarn la imprenta?

No creo. Puede ser que archives un libro virtual en tu computadora, pero
sera muy difcil leer gran cantidad de pginas frente a la pantalla.

Las instituciones prestan la ayuda que requiere el escritor?

No. Es muy difcil publicar porque las instituciones siguen siendo
manipuladas por el amiguismo, por el compaerismo. Igual sucede con los
concursos, siempre ganan los mismos: los de Caracas, los de Valencia o los
de Mrida. Pareciera que es algo que est predestinado: Olvdalo, t no
tienes chance ni en tu propio estado. Debe haber un cambio en las
polticas, deberan crearse programas diferentes, el Conac debera hacer
algo distinto, ahora que es parte del Ministerio de la Cultura.



      La vida del escritor

      Si una persona naci para escribir, esa ser su vida. Su vida se
      transformar en su trabajo, su trabajo se transformar en su oficio,
      y as sea un ingeniero qumico, buscar reflejar todo lo que haga en
      funcin a la escritura. Es una forma de rescatar la palabra. El poeta
      tiende a reflexionar y a trabajar la palabra. Es un proceso extrao
      porque se empieza coqueteando con la palabra y se termina
      difundindola. Eso, para el escritor, es la vida.

      Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento cultural
      Contenido, del diario El Periodiquito
      (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, Aragua, Venezuela.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



=== Murcilagos... al natural      Teresa Dovalpage =======================

      Gregorio Len es un periodista espaol, autor de El pensamiento de
      los ahorcados (Premio Diputacin de Crdoba). Ha recibido el Premio
      Alfonso Grosso de Relatos (Sevilla, 2004), el Uned de Cuentos
      (Madrid) y ha sido finalista del concurso NH de Relatos, en su ltima
      edicin. Su ltimo premio lo recogi en Huesca (Espaa), por un
      relato dedicado a los crmenes de Ciudad Jurez. Su ms reciente
      obra, Murcilagos en un burdel, fue ganadora del premio Ciudad de
      Badajoz de este ao y ha sido publicada por la editorial Algaida, del
      grupo Anaya.

Cuando empec a leer Murcilagos en un burdel (X Premio de Novela Ciudad de
Badajoz, 2007, publicada por Algaida Editores) tuve la sensacin de haberme
encaramado en una mquina del tiempo. No conoc La Habana de los aos 50,
pero he escuchado suficientes historias familiares como para reconocer
personajes, hechos y lugares. As se abrieron ante m, como antiguas
amigas, las pginas sonoras de la novela del aire, tan famosa que los
dueos de restaurantes la sintonizaban cada noche para que los clientes no
se fueran a casa a escucharla. La voz de Clavelito, el mdium que
aconsejaba a sus oyentes que pusieran su pensamiento en l, me son en los
odos. Y los nmeros cantados de la lotera nacional, y tantos otros
detallitos. Si no hubiera ledo en la contraportada que el autor lleva
veinte aos trabajando de periodista, siempre en Onda Regional, la emisora
autonmica de Murcia habra pensado que este libro era de un habanero.

Pero Murcilagos... es ms que una novela de costumbres. Y ms que un
thriller tambin, aunque tenga de las dos cosas. Cuenta la Historia con
mayscula (la del fallido ataque al Palacio Presidencial, la toma de Radio
Reloj, etc.) y la que, por escribirse con minscula (una sesin de
brujera, las pelculas que se ponan en el teatro Shangai) no es menos
importante. Es la pintura de una poca que, aunque ha quedado atrs, dej
su huella en la Cuba de hoy. Queda a los investigadores averiguar qu ha
sido, tras ms de medio siglo, de aquellos chicos del Directorio
Revolucionario. De los que sobrevivieron, quiero decir. Algunos, como Jos
Antonio Echeverra, murieron en la accin y hoy son slo el nombre de una
escuela. La secundaria donde yo estudi, la de La Habana Vieja, llevaba el
nombre real del gordo Manzanita.

Ahora, lo que ms me gust fue la absoluta ausencia de estereotipos.
Alabao, qu descanso. Porque la mayora de las novelas sobre la Cuba de los
cincuenta transita por dos caminos bastante trilladitos. Por el primero se
contonean aquellas en que los protagonistas son dueos de ingenios, autos
americanos e inevitables casonas en Miramar. Las que suceden en una isla
idlica en que amos y criados, blancos, negros y chinos conviven en
buclica armona y todos los muchachos tienen nanas de piel oscura que los
adoran. Huh? El segundo camino est poblado por los adefesios del realismo
socialista, segn los cuales en La Habana no haba sino hambre, miseria,
prostitutas de a peso, marines zafios y heroicos revolucionarios. (Ay,
Manuel Cofio, que tus pecados de lesa escritura te sean perdonados!).

Murcilagos... huye de los extremos. Batista, el dictador que manda a matar
sin remordimientos, es padre querendn, amn de lector insaciable (el
Soldado Polilla, le llamaban). Los estudiantes que se le oponen no dudan en
enfrentarse a las balas de los policas y en desafiar a la tortura, pero
fuman pitos de marihuana con desembarazo total. Hay delatores entre ellos.
Y, no faltaba ms, sienten miedo y hasta se defecan del susto como
cualquier hijo de vecino. En fin, que se trata de un libro al natural,
libre de afeites. Bienvenido!



Ante todo, por qu Cuba y por qu esa poca? Qu lleva a un murciano de
treinta y seis aos a escribir sobre La Habana de los aos cincuenta?

El chispazo inicial surge en mi primer viaje a La Habana. Nada ms entrar
en el Museo de la Revolucin me encontr con siete agujeritos hechos en el
mrmol de la escalera que da acceso a la primera planta, como siete
picotazos hechos por un pjaro carpintero. Esa imagen creci en m hasta
que me oblig a profundizar en su causa... El episodio de un grupo de
estudiantes intentando matar a un dictador me pareci una materia narrativa
que no poda despreciar, y que se acomodaba perfectamente a mi deseo de
escribir una novela negra. La Habana de los aos 50 era el escenario
perfecto. La trama me la regalaba la Historia con un 13 de marzo diferente
a todos los dems.

Cmo conseguiste recrear tan bien la pintoresca atmsfera de la mitad del
siglo?

Tan bien? T crees? Bueno, al menos lo intent. Sera fcil decir que,
simplemente, escuchando a Benny Mor. Su msica me acompa durante todo el
proceso de escritura de esta novela. Pero no puedo olvidar a los eficientes
funcionarios de la Biblioteca Jos Mart, que pusieron en mis manos nmeros
de la revista Bohemia de los aos 50. Ni a Zo Valds, que puso a mi
alcance mucha documentacin para acercarme a la figura de Batista. Y desde
luego, a Lucy Echeverra, la hermana de Manzanita. Una persona que me ha
fascinado, y que me estremeci con su relato de todos los hechos que
rodearon el asalto al Palacio Presidencial. Espero conocerla personalmente,
en Miami.

Has estado en La Habana? Qu piensas de la situacin actual en Cuba, al
compararla con la poca en que transcurre la trama de Murcilagos..?

S, he estado en La Habana hasta seis veces. Es una ciudad a la que salvan
su historia y los habaneros. No puedo evitar pisar la trampa de la
nostalgia cuando pienso en La Habana de la dcada de los 50, aunque fuera
porque estaba animada por un hervor poltico que echo de menos en la
actualidad. Me gustara imaginrmela sin Fidel y sin Batista. A La Habana
no slo le sobra la basura botada en las esquinas... Y le falta algo ms
que una mano de pintura.

La Habana tiene una historia que jams se ha contado, dice uno de los
personajes. Ests de acuerdo con l?

Tan de acuerdo como que me he atrevido a contar una historia distinta a la
oficial, a travs de Murcilagos en un burdel, pero sin ninguna pretensin
historicista, porque considero que habr fracasado si he escrito una novela
de historia. Murcilagos en un burdel contiene un puado de inexactitudes,
deliberadamente elegidas, para que la realidad se ponga al servicio de la
ficcin. No quera hacer una novela dogmtica, entre otras cosas, porque se
me da bastante mal colocar la etiqueta de malo o bueno. Demonizar a Batista
es fcil, sobre todo si se vive en Cuba, pero al final le dedico una mirada
indulgente. Batista cre a Fidel, pero ni siquiera por eso he querido
ensaarme con l.

Cmo te sentiste al recibir el premio Ciudad de Badajoz?

Me qued mudo de emocin, diez o doce minutos. Luego me acord de los
calores matinales que pas en la Biblioteca Jos Mart, durante quince
das. Este premio es importante, sobre todo, porque lo publica una
editorial como Algaida, del grupo Anaya, que permite que la novela llegue a
todos los sitios. Gracias a Algaida estoy ahora respondiendo a estas
preguntas, porque la editorial se ha encargado de llevarla a Estados
Unidos. Me parece casi sobrenatural que un libro de un murciano, periodista
deportivo para ms seas, se est leyendo ahora mismo en Miami. Ese
fenmeno da, por lo menos, para un cuento.

Qu ests escribiendo ahora?

A m me pasa como a Graham Greene. Fue a Cuba y escribi Nuestro hombre en
La Habana. Visit Mxico y eso fue el germen de El poder y la gloria. El
ao pasado estuve en Mxico, DF, y me encontr con el culto a la Santa
Muerte y el narcotrfico. Mientras intento crear una historia que no se
gane acabar en la papelera (y aviso que est haciendo mritos), seguir
leyendo a Graham Greene, aunque eso me haga preguntarme todos los das qu
diablos hago yo juntando frases con pretensiones narrativas.

** Teresa Dovalpage
   dovalpage@aol.com
   Novelista e investigadora cubana (La Habana, 1966). Termin una
   licenciatura en lengua y literatura inglesas y una maestra en
   literatura espaola en la Universidad de La Habana (http://www.uh.cu).
   Desde 1996 reside en Estados Unidos. Actualmente vive en Albuquerque y
   estudia el doctorado en literatura latinoamericana en la Universidad de
   Nuevo Mxico (http://www.unm.edu). Ha publicado las novelas A Girl like
   Che Guevara (en ingls, Soho Press, http://www.sohopress.com; 2004),
   Posesas de La Habana (en espaol, PurePlay Press,
   http://www.pureplaypress.com; 2004) y Muerte de un murciano en La Habana
   (Anagrama, http://www.anagrama-ed.es; 2006; finalista del Premio
   Herralde 2006), as como artculos en El Nuevo Herald
   (http://www.elnuevoherald.com), Hispanic Magazine
   (http://www.hispanicmagazine.com), Latina Style
   (http://www.latinastyle.com), Hispanic Culture Review
   (http://www.gmu.edu/org/hcr), Rosebud Magazine (http://www.rsbd.net),
   Latino Today (http://latinotoday.net), Encuentro
   (http://www.cubaencuentro.com), Revista Baquiana
   (http://www.baquiana.com) y La Peregrina Magazine
   (http://www.laperegrinamagazine.com). Mantiene una pgina personal en
   http://www.dovalpage.com.



=== Graciela Prez Aguilar ================================================
=== El desafo actual es colocar la literatura infantil ==================
=== en el sitio que merece, a fuerza de buena escritura ==================
=== Marissa Arroyal Ordeix ================================================

En el marco del 2 Encuentro Internacional con la Literatura Infantil en
Venezuela, en homenaje al escritor Aquiles Nazoa, los das 27, 28 y 29 de
septiembre pasado, se reunieron en la ciudad de Valencia escritores,
ilustradores, docentes y editores nacionales y de varias partes de Amrica
y el Caribe. All tuve la oportunidad de conversar con la escritora
argentina Graciela Prez Aguilar. Lo primero que me sorprendi de Graciela
fue su voz y su forma de hablar. Su manera de expresarse a travs de una
voz profunda, lenta y muy bien modulada. Graciela reflexiona antes de
hablar. Piensa lo que dice y dice lo que piensa de forma serena y
armoniosa. Graciela Prez Aguilar naci en Buenos Aires, en 1947. Es
profesora y licenciada en letras de la Universidad de Buenos Aires. Trabaj
como docente y editora de libros de texto y de literatura infantil para
diversas editoriales. Integr la Comisin Organizadora de la Feria del
Libro Infantil y el Consejo de Direccin fundador de la revista La Mancha,
Papeles de Literatura Infantil. Public la novela El constructor de sueos,
las recopilaciones de relatos tradicionales Los dragones y otros cuentos y
El tigre del espejo, y los libros de cuentos Haba una vez un delfn, El
peludorrinco, Pirateras y La lagartija Amarilis. Actualmente participa en
el desarrollo de proyectos de Internet relacionados con la lectura y la
literatura para chicos, como la Biblioteca Imaginaria y Gua de Letras.

Graciela, por qu literatura infantil?

Nac en un pequeo departamento del barrio de Congreso, en Buenos Aires,
en una poca en que no exista la televisin, pero s la radio. Adems fui
(y sigo siendo) hija nica. Recuerdo que haba una pequea biblioteca al
lado de la cama, convertible en silln, en la que yo dorma. Cuento esto
porque sospecho que all empez todo. No tengo presente el momento en que
me convert en una lectora voraz, pero me imagino que fue cuando entend
que los libros podan transformar las cuatro paredes del living y mi enorme
aburrimiento en una aventura de horizontes interminables. Y le, le y le.
Salgari, Verne, Dumas, Alcott, y todo lo que se me pona al alcance. Ya la
suerte estaba echada. La literatura debe haber sido tan importante para m
en ese momento que, a la hora de escribir, recuper con mucha naturalidad y
alegra ese mundo de la infancia. Supongo que escribo literatura infantil
para seguir contndole historias a la nia solitaria y aburrida que fui.

Qu significa la escritura en tu vida? Cmo se da en ti esa experiencia?

Para m, escribir es como pescar. Me siento en el silln, frente a la
computadora, y lanzo el sedal con la esperanza de que las palabras piquen
el anzuelo. Muchas veces no sucede nada pero, otras veces, el sedal se
agita y pesco algunas palabras que funcionan como inicio de una historia.
Haba una vez un pez llamado Joaqun, La mayor parte de los tripulantes
ignoraba hacia dnde iba la nave Argirium, Hace mucho tiempo, Colombina
viva en una isla de piratas. Todos estos comienzos de historias me
producen una descarga de adrenalina y me gana la curiosidad de saber cmo
sigue el cuento. Como no est escrito, no tengo ms remedio que seguir
escribiendo para saber cmo acaba. En los mejores momentos, el cuento se
escribe solo y yo lo leo como si lo estuviera escribiendo otra persona.
Escribir es una verdadera aventura!

Cmo es tu relacin con los escritores, quines te han influido?

Adems de mis queridos Salgari, Verne y Dumas de la infancia, tengo una
deuda impagable con Michael Ende, el estupendo autor de La historia
interminable, y con Ursula K. LeGuin, la luminosa escritora de la serie de
Los libros de Terramar. Pero he comprobado, a lo largo de mi trabajo como
editora, que la mayora de los escritores y escritoras comparten esta
sensacin de la excepcionalidad de su trabajo. En el fondo, todos saben que
escribir es un compromiso serio y que no tienen ms remedio que zambullirse
en el mundo de las palabras para seguir sacando a la superficie nuevos
territorios imaginarios.

En este comienzo de siglo, qu tendencias observas en la escritura para
nios y jvenes?

Quedan muchos terrenos por explorar en la literatura para nios. Siempre
ha sido un espacio celosamente vigilado por educadores, padres y
editoriales porque nadie quiere exponer a los chicos a las verdades crudas
de la vida. Sin embargo, hay escritores que se animan a relatar historias
speras en un lenguaje adecuado y con metforas que permiten contar lo
incontable de una manera que sea tolerable. Esas tendencias me parecen
muy promisorias siempre que no se pierda de vista la gran diferencia que
significa el trabajo literario. La literatura infantil carga con el lastre
de ser un gnero menor desde hace ms de treinta aos y me parece que el
desafo actual es colocarla en el sitio que merece, a fuerza de buena
escritura.

Qu te dej el II Encuentro de Literatura Infantil? Y Venezuela?

Yo no conoca Venezuela y la visita al II Encuentro de Literatura Infantil
me ha dejado muchos recuerdos incomparables. Fue muy reconfortante
comprobar que lidiamos con los mismos problemas y hallazgos, que
enfrentamos los mismos desafos y nos pegamos contra las mismas piedras del
camino. Despus de haber estado en la ciudad de Valencia durante esos tres
das, siento que mi mapa personal se ha vuelto ms grande y entraable.
Ahora tengo nombres y personas queribles para m en otra ciudad de este
mundo, que a veces me parece tan ancho y ajeno.

Me despido de Graciela con deseos de seguir conversando con ella, con ganas
de escucharle uno de esos cuentos de piratas que, gracias a un padre
marinero, tanto le gustan y tan bien se le dan.

** Marissa Arroyal Ordeix
   urania.gaia@gmail.com
   Escritora y ecologista venezolana (San Jos de Mayo, Uruguay). Ha
   participado en los talleres de creacin potica de la Casa Nacional de
   las Letras Andrs Bello (http://casanacionaldelasletras.blogspot.com) y
   del Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg,
   http://www.celarg.org.ve). Seleccionada para integrar el Taller de
   Literatura Infantil de Monte vila Editores Latinoamericana
   (http://www.monteavila.gob.ve) 2004-2005, coordinado por el escritor
   Armando Jos Sequera. Ha colaborado con la produccin de la Semana
   Internacional de la Poesa, organizada por la Casa de la Poesa J. A.
   Prez Bonalde. Ha publicado los poemarios Vertiente norte (Ediciones
   Actual, 2004; mencin de honor en la V Bienal de Literatura Mariano
   Picn-Salas, de la Universidad de Los Andes, ULA; http://www.ula.ve),
   Guaraira Repano (Premio Certamen Mayor de las Artes y Las Letras 2004;
   edicin del Consejo Nacional de la Cultura, Conac;
   http://www.conac.gov.ve) y Sueo en el templo (XXI Premio
   Internacionzzionale di Poesia Nosside, http://www.nosside.com; Italia).
   Tambin es autora de los libros para nios Bamb y sombrero (junto con
   Juan Ramn Prez), Los Tropitrolls y La montaa que vino del mar (Premio
   nico Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, Monte vila Editores
   Latinoamericana; http://www.monteavila.gob.ve). Form parte del grupo de
   escritores que redact los textos de ficcin de la Coleccin Wepia
   (Alfaguara-El Nacional; http://www.alfaguara.santillana.es,
   http://www.el-nacional.com). Fue seleccionada para una residencia en
   Mxico a travs del Concurso Programa de Residencias Artsticas
   Colombia-Mxico-Venezuela (Pira 2005).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== La mejor capilla potica de Europa      Harold Alvarado Tenorio =======

La llamada Generacin de 1927 toma su nombre del homenaje que un puado de
escritores espaoles hizo a Luis de Gngora con ocasin de cumplirse, en
esa fecha, el tricentenario de su muerte. En Diciembre de ese ao, el
torero Ignacio Snchez Mejas convenci al Ateneo de Sevilla, ante la
negativa de las autoridades acadmicas de celebrar al poeta cordobs, para
que invitase a un grupo de jvenes a pronunciar varias conferencias sobre
la vida y la obra del entonces olvidado poeta, a quien Rubn Daro haba ya
elogiado a comienzos del siglo en el primer nmero de su revista Helios.
Entre quienes participaron estn Rafael Alberti, Federico Garca Lorca,
Juan Chabs, Mauricio Bacarisse, Jorge Guilln, Jos Bergamn, Dmaso
Alonso, Gerardo Diego y Luis Cernuda, que acababa de publicar su primer
libro. La mayora de ellos haba nacido entre 1898 y 1902. Segn Alonso,
el centenario de Gngora fue una explosin juvenil. Los jvenes de
entonces nos sentamos cerca de algunos de los problemas estticos que
haba ocupado a Gngora. Estaba en el ambiente europeo la cuestin de la
pureza literaria: se trataba de eliminar del poema toda ganga, todo
elemento no potico.

La recuperacin del poeta barroco suscit, entonces, una diferencia
sustancial con los movimientos de vanguardia peninsulares que se agruparon
bajo el mote de Ultrasmo, y del cual hicieron parte, de una u otra manera,
prosistas como Ramn Gmez de la Serna, Guillermo de Torre, y poetas como
Jorge Luis Borges y Vicente Huidobro. Mientras los ultrastas propugnaban
por una bsqueda constante de lo nuevo, los admiradores de Gngora
establecen un encuentro con ciertos elementos de la poesa espaola clsica
y la lrica popular. Por eso Alberti lleg a decir que ellos eran
vanguardistas de la tradicin.

No obstante, la gran mayora de sus poetas, Pablo Neruda y Csar Vallejo
incluidos, escribieron los mejores poemas surrealistas del siglo. Esos
fueron los aos cuando se modific, para siempre, la manera de mirar el
mundo. Al poner en primer plano el inconsciente y el azar, los surrealistas
jugaron con todo lo que hasta entonces haba ocultado la creacin
artstica.

El mundo de los sueos, la noche, los vagabundos, el erotismo, la blasfemia
y las denuncias contra la inmutabilidad de las instituciones, hacen parte
de las hiprboles y juegos de libros como Sobre los ngeles, de Alberti;
Los placeres prohibidos, de Cernuda; Poeta en Nueva York, de Garca Lorca;
Residencia en la tierra, de Neruda. Sin que podamos olvidar que la pintura,
el cinematgrafo, la msica y la filosofa tuvieron sus representantes:
Picasso, Gris, Mir, Dal, Buuel, Falla y Ortega, son tambin del 27.

Sin duda la Guerra Civil Espaola (1936-1939), produjo un efecto desastroso
en la cultura y la poesa. Espaa perdi un milln de hombres, mujeres y
nios durante la contienda, y slo pudo recuperar su nivel de crecimiento a
partir de bien entrada la dcada de los aos setentas. En 1939, cuando
Francisco Franco conquist prcticamente todo el pas y asumi la jefatura
del Estado, la gran mayora de los ms notables intelectuales se enfrent
al dilema de abandonar Espaa o guardar para siempre silencio. Garca Lorca
muere asesinado por los falangistas. Miguel Hernndez dej en su poesa
escrita la espantosa experiencia de la crcel, donde muri de tuberculosis
a los 32 aos. Salinas, Alberti, Cernuda, Guilln, Altolaguirre, tienen que
tomar el camino del exilio, como antes lo haban hecho Larra, Unamuno o
Espronceda. Quizs por ello y porque la mayora de esos poetas apostaron a
la Repblica y llegaron a su primera madurez durante esos aos, se les ha
llamado tambin Generacin de la Repblica.



Los poetas de la Generacin de la Repblica

Pedro Salinas
(1892-1951)

Pedro Salinas naci en Madrid, donde estudi derecho y filosofa y letras
en la Universidad Central. Habitual contertulio del Ateneo de Madrid, vivi
en Pars, donde trabaj como lector de literatura espaola en la Sorbona.
En 1918 fue nombrado catedrtico de la Universidad de Sevilla, donde tuvo
como alumno a Luis Cernuda. Al reorganizar, la Segunda Repblica, la
Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de Madrid, en el otoo de
1931, fue nombrado profesor encargado de autores y temas modernos
espaoles. Como consecuencia de la guerra civil, march al exilio,
instalndose en los Estados Unidos, donde ense en la Johns Hopkins
University. En el verano de 1943 se traslad a la Universidad de Puerto
Rico. Falleci en Boston. Su obra potica est reunida en libros como
Fbula y signo (1931), La voz a ti debida (1934) y Poesas completas
(1955).

La de Pedro Salinas es una voz desnuda que insiste en sostener que la
poesa no es un artificio, ni una sombra, sino la ms veraz de las
realidades. Su verso es tenue y ligero pero rtmico. Y sus asuntos,
dedicados en su mayora al amor, escritos en segunda persona, con la amada
por delante. Y sin embargo, all estn, en sus poemas, todos los elementos
que las vanguardias creyeron suyas: relojes, telfonos, calendarios,
espejos, automviles, playas. Cosas y lugares que hacen visible a la amada
y que dan asidero al amor. La mujer es en sus versos un ser de carne y
hueso, nada idealizada, alguien que se necesita en la intimidad y por su
belleza, fuente inagotable de los sentidos y la ternura. Amar es descubrir,
parece ser la divisa del poeta. La lrica de Salinas, dijo Azorn, no es
la lrica de los anteriores poetas. Todo aqu es sencillo, natural,
coherente... Acaso es esta poesa lrica la ms avanzada, la ms fsica, la
ms honda de toda Europa....

Salinas escribi, adems, muchos libros de crtica literaria, en una poca
cuando importaba ms la persona del autor que su obra. Sus trabajos,
reunidos en Literatura espaola siglo XX, La responsabilidad del escritor y
otros ensayos o La poesa de Rubn Daro, fueron resultados de sus
prolongados estudios durante sus aos de enseanza en universidades
francesas, espaolas y americanas.

      A esa que yo quiero

      A esa, a la que yo quiero,
      no es a la que se da rindindose,
      a la que se entrega cayendo,
      de fatiga, de peso muerto,
      como el agua por ley de lluvia,
      hacia abajo, presa segura
      de la tumba vaga del suelo.
      A esa, a la que yo quiero,
      es a la que se entrega venciendo,
      vencindose,
      desde su libertad saltando
      por el mpetu de la gana,
      de la gana de amor, surtida,
      surtidor, o garza volante,
      o disparada la saeta
      sobre su pena victoriosa,
      hacia arriba, ganando
      el cielo.



Jorge Guilln
(1893-1984)

Jorge Guilln naci en Valladolid. Estudi en Espaa, Suiza y Alemania. Fue
catedrtico de literatura espaola en las universidades de Murcia y
Sevilla. A los 45 aos decidi exiliarse en los Estados Unidos, donde
trabaj como profesor en Wellesley College. A finales de los aos setentas
regres a Espaa, donde le fue concedido el Premio Cervantes de 1984. Muri
en Mlaga a los 91 aos de edad.

La obra potica de Guilln se fue reuniendo en diversas ediciones que
acrecan un solo libro de 334 composiciones, recogidas por ltimo bajo el
ttulo genrico de Aire nuestro (1968). Cntico es una ardiente exaltacin
de la perfeccin del Universo el mundo est bien hecho, dice Guilln,
un gozoso voto ante el maravilloso espectculo de la realidad terrestre. Y
si Cntico se subtitula Fe de vida, Clamor lleva por subttulo Tiempo de
historia. Los poemas de este ltimo son un grito de protesta ante las
intensas realidades de nuestro tiempo: guerras, dictaduras, injusticias,
negocios, tiranas, muerte, explotacin, etc. El mundo del hombre est mal
hecho, dice ahora Guilln.

Las contrariedades de la historia, de los ltimos aos de vida del poeta,
no le hicieron abandonar su fe en el hombre y la vida. A Cntico y a Clamor
Guilln sum un tercer titulo: Homenaje Reunin de vidas (1967), un
conjunto de poemas dedicados a diversas figuras de la Historia, las Artes y
las Letras. Y tras las dos ediciones de Y otros poemas (1973; 1979), su
obra completa termina con Final (1981).

En una carta de 1926 Guilln expuso algunas ideas sobre lo que l
consideraba la poesa. No hay ms poesa, dice, que la realizada en el
poema, y de ningn modo puede oponerse al poema un estado inefable que se
corrompe al realizarse y que por milagro atraviesa el cuerpo poemtico.
[...] Poesa pura es todo lo que permanece en el poema despus de haber
eliminado todo lo que no es poesa. Pura es igual a simple, qumicamente.
Lo cual implica una definicin esencial. [....] Cabe la fabricacin la
creacin de un poema compuesto nicamente de elementos poticos en todo el
rigor del anlisis: poesa potica, poesa pura poesa simple prefiero yo.
[...] Como a lo puro lo llamo simple, me decido resueltamente por la poesa
compuesta, compleja, por el poema con poesa y otras cosas humanas. En
suma, una poesa bastante pura, ma non troppo, si se toma como unidad de
comparacin el elemento en todo su inhumano o sobrehumano rigor posible,
terico. Prcticamente, con referencia a la poesa realista, o con fines
sentimentales, ideolgicos, morales, corriente en el mercado, esta poesa
bastante pura resulta todava, ay!, demasiado inhumana, demasiado
irrespirable y demasiado aburrida.

La de Guilln es una poesa de cosas, pretendiendo que ellas, por s
mismas, se tornen en lrica. De tal manera que sus textos son en su casi
totalidad metforas, o cantos, que exigen del lector una particular
atencin para ser comprendidos. Su lenguaje se caracteriza por su
extraordinaria concisin. Atendiendo a lo esencial, elimina, por
innecesarios, los elementos decorativos, con una extremada economa de
medios que convierten al poema en mera emocin, haciendo que su
entendimiento se torne difcil en no pocas ocasiones.

      Plaza Mayor

      Calles me conducen, calles.
      A dnde me llevarn?
      A otras esquinas suceden
      Otras como si el azar
      Fuese un alarife sabio
      Que edificara al comps
      De un caos infuso dentro
      De esta plena realidad.
      Calles, atrios, costanillas
      Por donde los siglos van
      Entre hierros y cristales,
      Entre ms piedra y ms cal.
      Decid, muros de altivez,
      Tapias de serenidad,
      Grises de viento y granito,
      Ocres de sol y de pan:
      Adnde an, hacia dnde
      Con los siglos tanto andar?
      De pronto, cuatro son uno,
      Victoria: bella unidad.



Gerardo Diego
(1896-1987)

Gerardo Diego naci en Santander. Poeta, profesor, critico literario,
cronista, musiclogo, pianista, pintor, estudi filosofa y letras en
Deusto, Salamanca y Madrid. Fue catedrtico de literatura en institutos de
Soria, Gijn, Santander y Madrid. En 1932 public su famosa antologa
Poesa espaola, donde reuni composiciones y testimonios de los poetas de
su generacin. En 1947 ingres en la Real Academia Espaola. Recibi
numerosos premios, entre ellos el Nacional de Literatura y el Cervantes.
Muri en Madrid.

La versatilidad de Diego qued demostrada en su variada obra potica.
Public numerosos libros con estilos y temas que van desde el ms acendrado
vanguardismo creacionista hasta poemas de corte clsico y tradicional, con
un dominio total de las formas, cualesquiera que fuese el verso elegido.
Sus primeros libros fueron de una gran sencillez estilstica, pero de gran
musicalidad, como en Nocturnos de Chopin (1918). Vanguardistas fueron sus
libros de la dcada de los veintes, con textos originalsimos, alejados de
toda lgica o referencia a la realidad. Segn el Diego de esos aos: Creer
lo que no vimos dicen que es la Fe; crear lo que nunca veremos, esto es la
Poesa. Fbula de Equis y Zeda, escrita en pleno fervor gongorino, es una
sucesin de imgenes disparatadas, donde intenta asociar la expresin
tradicional con las audacias de entonces. En los aos cincuentas y sesentas
public varios libros de poesa amorosa, religiosa, musical y taurina.

La extensa obra potica de Gerardo Diego es, como puede verse, una de las
ms variadas. Sus formas, metros y tendencias dieron fe de una concepcin
de la poesa como divertimiento, resultado de una relacin irreal con la
belleza, ligeramente apoyada en las realidades de nuestro mundo. Yo no soy
responsable, dijo Diego, de que me atraigan simultneamente el campo y la
ciudad, la tradicin y el futuro; de que me encante el arte nuevo y me
extase el antiguo; de que me vuelva loco la retrica hecha, y me torne ms
loco el capricho de volver a hacrmela nueva para mi uso particular e
intransferible.

La mejor definicin de la poesa, escribi, es la palabra incorruptible.
Si la poesa verdaderamente lo es, ha de serlo invariable y de una vez para
siempre, gracias al ritmo en el que encuentra a un tiempo [...] su desnudez
y su vestidura.

La poesa de Gerardo Diego es de una belleza que sin tocar los lindes de
las hondas realidades de la vida, exhala una eterna frescura que la hace
una de las maravillas del arte literario.

      El ciprs de Silos

      Enhiesto surtidor de sombra y sueo
      que acongojas el cielo con tu lanza.
      Chorro que a las estrellas casi alcanza
      devanado a s mismo en loco empeo.
      Mstil de soledad, prodigio isleo;
      flecha de fe, saeta de esperanza.
      Hoy lleg a ti, riberas del Arlanza,
      peregrina al azar, mi alma sin dueo.
      Cuando te vi, seero, dulce firme,
      qu ansiedades sent de diluirme
      y ascender como t, vuelto cristales,
      como t, negra torre de arduos filos,
      ejemplo de delirios verticales,
      mudo ciprs en el fervor de Silos.



Federico Garca Lorca
(1898-1936)

Federico Garca Lorca naci en Fuente Vaqueros en la provincia de Granada
en Andaluca. Poeta y dramaturgo, hizo estudios de filosofa y letras y
derecho en la Universidad de Granada, viaj muy joven por toda Espaa y en
Madrid, en la Residencia de Estudiantes, conoci a Juan Ramn Jimnez, Luis
Buuel y Salvador Dal. En 1930 viaj a los Estados Unidos. A su regreso
crea el teatro universitario itinerante La Barraca. En 1933 estren Bodas
de sangre y visit Argentina y Uruguay, donde fue aclamado como uno de los
grandes escritores de su tiempo. En Buenos Aires ofreci conferencias y
asisti a clamorosas representaciones de sus obras de teatro. Conoci a
Pablo Neruda. En mayo de 1934 vuelve a Espaa y un ao despus publica su
famoso poema Llanto por Ignacio Snchez Mejas, su amigo torero que haba
muerto, un ao antes, en la plaza de Manzanares de Ciudad Real. Visita
Barcelona y asiste a las representaciones de Yerma y Bodas de sangre.
Participa en un homenaje a Luis Cernuda y el 13 de julio de 1936 sale de
Madrid hacia Granada, donde es asesinado, tras el levantamiento militar de
Francisco Franco contra la Repblica Espaola, el 19 de agosto de 1936. Su
obra ha sido recogida en varias ocasiones, la primera de ellas, por
Guillermo de Torre, en Buenos Aires, 1942.

La publicacin de Romancero gitano (1928) dio a Federico Garca Lorca
inmediato prestigio, convirtindole en el poeta popular andaluz por derecho
propio, una especie a medio camino entre torero, gitanera, supersticin y
pandereta que termin por atormentarle. Luego de una violenta crisis
emocional decidi viajar a Cuba y Estados Unidos en busca de alivio y
nuevas fuentes de inspiracin. El viaje produjo una obra maestra: Poeta en
Nueva York, libro que hace pendant con algunas de las obras de Eliot,
Pound, Celan y Auden sobre el horror y la muerte en vida de las sociedades
mecanizadas.

Garca Lorca, poeta popular, se encuentra de la noche a la maana
frente a una ciudad y una sociedad de acero y finanzas que muerde el polvo
en la noche negra del anunciado derrumbe del capitalismo. Mientras las
castas imperiales Vanderbilt, Morgan y Rockefeller hacan de las suyas,
millones de inmigrantes italianos, judos, irlandeses y negros del sur
llegaron a Nueva York para padecer, y ser testigos del fracaso de la
democracia celebrada por Whitman.

Entonces las imgenes surrealistas reemplazan las del romancero para
producir con dolor y angustia la viva imagen de caos, violencia y oscuridad
que vio. New York, dijo a Pablo Suero, es algo tremendo, desagradable.
Tuve la suerte de asistir al formidable espectculo del ltimo crac. Fue
algo muy doloroso, pero una gran experiencia... Vi en un da seis
suicidios. bamos por la calle y de pronto un hombre se tiraba del inmenso
edificio del Hotel Astor y quedaba aplastado en el asfalto. Era la
locura... Una visin de la vida moderna, del drama del oro, que
estremeca.

Nueva York: smbolo infernal de la vida en el siglo XX, mquina destructora
de la conciencia, devoradora del ser, partera de la soledad y soledad ella
misma, emperatriz del mundo que separa al hombre debajo de las
multiplicaciones, debajo de las divisiones, donde nadie parece ser y donde
un da todo estar al revs.

      El rey de Harlem

      Con una cuchara
      arrancaba los ojos a los cocodrilos
      y golpeaba el trasero de los monos.
      Con una cuchara.
      Fuego de siempre dorma en los pedernales,
      y los escarabajos borrachos de ans
      olvidaban el musgo de las aldeas.
      Aquel viejo cubierto de setas
      iba al sitio donde lloraban los negros
      mientras cruja la cuchara del rey
      y llegaban los tanques de agua podrida.
      Las rosas huan por los filos
      de las ltimas curvas del aire,
      y en los montones de azafrn
      los nios machacaban pequeas ardillas
      con un rubor de frenes manchado.
      Es preciso cruzar los puentes
      y llegar al rubor negro
      para que el perfume de pulmn
      nos golpee las sienes con su vestido
      de caliente pia.
      Es preciso matar al rubio vendedor de aguardiente
      a todos los amigos de la manzana y de la arena,
      y es necesario dar con los puos cerrados
      a las pequeas judas que tiemblan llenas de burbujas,
      para que el rey de Harlem cante con su muchedumbre,
      para que los cocodrilos duerman en largas filas
      bajo el amianto de la luna,
      y para que nadie dude de la infinita belleza
      de los plumeros, los ralladores, los cobres y las cacerolas de las cocinas.
      Ay, Harlem! Ay, Harlem! Ay, Harlem!
      No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos,
      a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro,
      a tu violencia granate sordomuda en la penumbra,
      a tu gran rey prisionero, con un traje de conserje.



Vicente Aleixandre
(1898-1984)

Vicente Aleixandre naci en Sevilla. Pas su infancia en Mlaga y en 1909
se traslad a Madrid, donde estudi derecho y comercio y vivi toda su
vida. Una tuberculosis renal le alej para siempre de la vida social. En
1933 obtuvo el Premio Nacional de Literatura con La destruccin o el amor.
En 1949 fue elegido miembro de la Real Academia Espaola. Con Poemas de la
consumacin (1968) gan el Premio Nacional de la Crtica. En 1977 recibi
el Premio Nbel de Literatura.

La produccin potica de Vicente Aleixandre es muy extensa. La crtica
suele clasificarla en dos periodos, el primero comprendera los libros
publicados en los aos veintes hasta primeros cincuentas y la segunda,
desde esas fechas, hasta Dilogos del conocimiento, de 1974. Segn el
propio Aleixandre : En la primera parte de mi trabajo, yo vea al poeta en
pie sobre la tierra, como expresin telrica de las fuerzas que le crecan
desde sus plantas [...]. En la segunda parte de mi labor, yo he visto al
poeta como expresin de la difcil vida humana, de su quehacer valiente y
doloroso. Ciertamente, en sus primeros poemas las fuerzas csmicas
elementales la tierra, el mar, el sol, el fuego, el viento, la selva...
son arrebatadas por un fuerte impulso de fusin que persigue la unidad
amorosa del mundo. En esa ambicin de trato amoroso no estn solas, pues
los animales y el hombre de los campos o las selvas, participan de ese
impulso de ardiente solidaridad. Luego la pasin csmica es suplantada por
la solidaridad con la tragedia de vivir.

La destruccin o el amor (1934) y Sombra del paraso (1944) son dos de sus
ms conocidos libros. El primero da testimonio de las ideas que tena de su
poesa en esos aos. Para el poeta, amor y muerte son una misma cosa; la
plena posesin amorosa slo se alcanza fundindose el amante con la
criatura amada, destruyndose en el xtasis amoroso. Con el segundo, el
lenguaje de Aleixandre alcanza las ms altas cimas poticas. El libro
intenta ser un cntico a la aurora del mundo, desde el hombre presente; un
canto a la luz, desde la conciencia de la oscuridad; la visin de la
aurora, como un ansia de verdad y plenitud, desde el estremecimiento
doloroso del hombre de hoy, segn sus propias palabras. Quizs por ello el
Premio Nbel le fue concedido por su gran obra creadora, enraizada en la
tradicin de la lrica espaola y en las modernas corrientes poticas
iluminadoras de la condicin del hombre en el cosmos, y de las necesidades
de la hora presente.

      Unidad en ella

      Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,
      rostro amado donde contemplo el mundo,
      donde graciosos pjaros se copian fugitivos,
      volando a la regin donde nada se olvida.
      Tu forma externa, diamante o rub duro,
      brillo de un sol que entre mis manos deslumbra,
      crter que me convoca con su msica ntima,
      con esa indescifrable llamada de tus dientes.
      Muero porque me arrojo, porque quiero morir,
      porque quiero vivir en el fuego, porque este aire de fuera
      no es mo, sino el caliente aliento
      que si me acerco quema y dora mis labios desde un fondo.
      Deja, deja que mire, teido del amor,
      enrojecido el rostro por tu purprea vida,
      deja que mire el hondo clamor de tus entraas
      donde muero y renuncio a vivir para siempre.
      Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo,
      quiero ser t, tu sangre, esa lava rugiente
      que regando encerrada bellos miembros extremos
      siente as los hermosos lmites de la vida.
      Este beso en tus labios como una lenta espina,
      como un mar que vol hecho un espejo,
      como el brillo de un ala,
      es todava unas manos, un repasar de tu crujiente pelo,
      un crepitar de la luz vengadora,
      luz o espada mortal que sobre mi cuello amenaza,
      pero que nunca podr destruir la unidad de este mundo.



Dmaso Alonso
(1898-1990)

Dmaso Alonso naci en Madrid. Poeta, crtico literario y fillogo,
licenciado en derecho y filosofa y letras, fue discpulo de Menndez Pidal
en el Centro de Estudios Histricos. En la Residencia de Estudiantes
conoci a Garca Lorca, Buuel y Dal. Fue catedrtico de las universidades
de Valencia y Madrid y durante muchos aos director de la Real Academia
Espaola, a la que accedi en 1945. En 1978 recibi el Premio Cervantes.
Fund la coleccin Biblioteca Romnica Hispnica y fue director de la
Revista de Filologa Espaola.

Autor de una ingente obra, fue el editor en versin prosificada de las
Soledades (1927), de Luis de Gngora, sobre quien escribi tambin La
lengua potica de Gngora (1935). Los primeros libros de poemas de Alonso,
publicados en la segunda dcada del siglo pasado, pasaron prcticamente
desapercibidos por los lectores y la crtica. No sucedi lo mismo con Hijos
de la ira (1944), el ms original de sus libros, uno de los ms
trascendentales de la posguerra, donde Alonso rompe amarras con la poesa
esteticista y ajena a la realidad histrica de Jos Garca Nieto y otros
poetas de la llamada Juventud Creadora que viva Espaa. Hijos de la ira
es un claro exponente de la angustia que domina al hombre del siglo veinte,
un mundo donde dominan la crueldad, el odio y la injusticia. Libro de clara
inspiracin religiosa, desgarrado y pattico, una amarga penitencia hace
que Alonso exclame los ms feroces y terribles denuestos de amor a Dios,
con un lenguaje desgarrado y prosaico, sus majestuosos versculos que
recuerdan el ritmo de los salmos bblicos, y las imgenes con influjos
surrealistas hizo que su poesa a la que l mismo lleg a calificar de
desarraigada ejerciera un fuerte influjo en los poetas de los aos
cuarentas, allanando el camino a la poesa dramticamente humana que
escribiran, con un altanero tono de protesta ante las injusticias
polticas, Blas de Otero y Gabriel Celaya.

Alonso distingua dos actitudes entre los poetas de la posguerra: unos
contemplaron el mundo como un todo armnico y ordenado poesa
arraigada, y la de aquellos que sintieron repulsin por un mundo catico
donde slo seoreaba la injusticia poesa desarraigada. Para otros,
dijo, el mundo no es un caos y una angustia, ni la poesa una frentica
bsqueda de ordenacin y de ancla. Pero otros estamos muy lejos de toda
armona y de toda serenidad. Hemos vuelto los ojos en torno, y hemos
sentido una monstruosa, una indescifrable apariencia, rodeada, sitiada por
otras apariencias tan incomprensibles, tan feroces, quiz tan desgraciadas
como nosotros mismos... Y hemos gemido largamente en la noche. Y no hemos
sabido hacia dnde vocear.

      Cmo era?

      La puerta, franca.
      Vino queda y suave.
      Ni materia ni espritu. Traa
      una ligera inclinacin de nave
      y una luz matinal de claro da.
      No era de ritmo, no era de armona
      ni de color. El corazn la sabe,
      pero decir cmo era no podra
      porque no es forma ni en la forma cabe.
      Lengua, barro mortal, cincel inepto,
      deja la flor intacta del concepto
      en esta clara noche de mi boda,
      Y canta mansamente, humildemente,
      la sensacin, la sombra, el accidente,
      mientras ella me llena el alma toda!



Luis Cernuda
(1902-1963)

Luis Cernuda naci en Sevilla en el seno de una familia burguesa
extremadamente conservadora. Su padre, puertorriqueo de origen, era
comandante del Regimiento de Ingenieros y posea un rgido carcter militar
que producira en el nio, de carcter tmido y sensible, una constante
introversin que le marcara de por vida. A los catorce aos comenz a
escribir poemas mientras estudiaba el bachillerato en el colegio de los
Escolapios. Estudi derecho en la Universidad de Sevilla, y luego de
prestar el servicio militar publica su primer libro Perfil del aire (1927).
En Toulouse, donde se desempeaba como lector de espaol, redacta Un ro,
un amor, inspirado en motivos como el cine y el jazz. Luego escribira Los
placeres prohibidos, un libro de marcado carcter surrealista y de un
fuerte erotismo, con violentas y atrevidas imgenes que escandalizan a los
lectores espaoles. Al estallar la Guerra Civil tiene que exiliarse en
Inglaterra donde trabaja en Surrey, Glasgow y Cambridge e inicia el estudio
de las obras de Shakespeare, Blake, Keats, Browning, Coleridge, Elliot,
Kierkegaard, Schopenhauer y Marx. Diez aos despus viaja a los Estados
Unidos donde trabaja en Mount Holyoke Collage y a Mxico donde vivir el
resto de su vida. Su obra potica completa fue reunida, por primera vez, en
1964 bajo el ttulo de La realidad y el deseo.

La realidad y el deseo alude a la idea de la vida como fuerza devorante el
deseo, que se alimenta de s misma pues fuera de ella no hay nada que la
sacie. La vida, tormento sin fin, como lo entendieron los romnticos
alemanes. El mundo ofrece al hombre, por un lado, realidad, y por el otro,
moderacin, convirtiendo al poeta y al lector en la vctima de los
presentimientos, nunca de la realidad. Vivir ser desengaarse, ir
arruinando el encantamiento inicial que ofrecieron niez y juventud.

Se ha dicho que su poesa no brinda un tono hispnico por ser resultado de
influencias inglesas y escocesas. Quiz ni lo uno ni lo otro. Mejor es
decir que su voz, que canta desde la lengua oral, no aspir al tumulto, ni
al culteranismo y la garrulera, tan habituales en nuestras poesas desde
el romanticismo. Su condicin de apartado le confirm la necesidad de
escribir una poesa donde el interlocutor de sus monlogos fuera l mismo,
y quizs alguien ms en igual condicin de desamparo. Est escrita para
conscientes de la soledad. Por eso sus poemas son miradas sobre el mundo,
no reflexiones. All reside la diferencia de esa poesa, en nada
equiparable siquiera con la de muchos de sus contemporneos, tan aparentes
en sus visiones y tan reiterativos en sus asuntos: ellos y Espaa.

Mirar y esperar que la palabra atrape, es el ocio creador, segn Cernuda.
Nada de elucubraciones, nada de intrincados alambiques para terminar
diciendo lo mismo. Ni siquiera en los poemas erticos se deja atrapar por
el pensamiento. La importancia y primaca de su poesa es notoria si
tenemos en cuenta que, mientras la poesa de posguerra insisti en el tema
patritico, estando roto el contacto con el pblico, Cernuda asumi como
definitivo su extraamiento. Se fue convirtiendo, desde Amrica, en la
figura trgica del poeta contemporneo, llevando a cuestas su condicin de
homosexual, de poeta y exiliado.

      Te quiero

      Te lo he dicho con el viento,
      jugueteando como animalillo en la arena.
      O iracundo como rgano tempestuoso.
      Te lo he dicho con el sol,
      que dora cuerpos juveniles
      y sonre en todas las cosas inocentes.
      Te lo he dicho con las nubes,
      frentes melanclicas que sostienen el cielo,
      tristezas fugitivas.
      Te lo he dicho con las plantas,
      leves criaturas transparentes
      que se cubren de rubor repentino.
      Te lo he dicho con el agua,
      vida luminosa que vela en un fondo de sombra;
      te lo he dicho con el miedo,
      te lo he dicho con la alegra,
      con el hasto, con las terribles palabras.
      Pero as no me basta:
      ms all de la vida,
      quiero decrtelo con la muerte;
      ms all del amor,
      quiero decrtelo con el olvido.



Rafael Alberti
(1902-1999)

Rafael Alberti naci en Puerto de Santa Mara. Poeta, pintor y dramaturgo,
descenda de familias catlicas italianas que vinieron a Espaa para hacer
vino. Pas su infancia entre el campo y la mar de Cdiz, estudiando con los
jesuitas. En 1917 fue a Madrid junto a su familia y se dedic a la pintura,
arte que nunca abandonara. En la Sierra de Madrid, mientras convaleca de
una enfermedad, escribi su famoso Marinero en tierra, por el cual recibi
el Premio Nacional de Literatura. Luego publicara Sobre los ngeles,
considerado otro de sus mejores libros. Desde 1931 intervino activamente en
poltica, se afili al partido comunista e intervino como comisario de
cultura de la repblica durante la Guerra Civil. Se exili en Pars y luego
fue a Buenos Aires, donde continu publicando sus libros de poemas y sus
memorias. Viaja por Polonia, la antigua Unin Sovitica y en 1963 se fue a
vivir a Roma, de donde regresara a Espaa quince aos ms tarde. Recibi,
entre otros muchos, el Premio Lenin, el Cervantes y el Andaluca de las
Letras.

La poesa de Alberti, de un aroma enlutado como dijo de ella Neruda,
respira siempre un aire de sensual y pcaro andalucismo. Por ella desfilan
la luz y las sombras, los ngeles y los demonios, las casas, los patios,
los muros, los jardines y los mares de su mundo errante y doloroso. Uno de
sus libros vanguardistas es Cal y canto, donde luego de sostener: Yo nac
respetadme! con el cine, hace un retrato del nacimiento del mundo
moderno, con un desfile de novedades que pasan por el avin, el telegrama,
el automvil, el telfono, los viajes en tren, los tranvas, los
futbolistas, las estrellas de cine, etc. Bares, peluqueras, modistos,
bellas mujeres, Nueva York, Pars, Islandia, Persia, todo un mundo de
turismo se da cita en esos versos.

Poeta de la calle, como gustaba definirse, fue la imagen viva del poeta
comprometido, incluso del poeta panfletario. Pero junto al militante,
existi siempre y termin por superarlo, el poeta refinado y exquisito, el
vanguardista por excelencia que hizo de lo popular la materia de su primer
libro, o el neo gongorista de Cal y canto y el surrealista de Sobre los
ngeles, y aquel nostlgico del ayer y de lo bello de Roma, peligro para
caminantes, uno de sus ltimos libros.

      A Federico Garca Lorca

      Sal t, bebiendo campos y ciudades,
      en largo ciervo de agua convertido,
      hacia el mar de las albas claridades,
      del martn-pescador mecido nido;
      que yo saldr a esperarte amortecido,
      hecho junco, a las altas soledades
      herido por el aire y requerido
      por tu voz, sola entre las tempestades.
      Deja que escriba, dbil junco fro,
      mi nombre en esas aguas corredoras,
      que el viento llama, solitario, ro.
      Disuelto ya en tu nieve el nombre mo,
      vulvete a tus montaas trepadoras
      ciervo de espuma, rey del montero.



Manuel Altolaguirre
(1905-1959)

Naci en Mlaga. Abogado de profesin, autor de obras de teatro,
biografas, poemas, traducciones, ensayos y guiones de cine, desde muy
joven se dedic a la publicacin de libros y revistas literarias. Primero
estableci una imprenta en compaa de Emilio Prados y en 1923 fund su
primera revista potica, a la que siguieron otras como Poesa, en
colaboracin con Jos Mara Hinojosa y Jos Mara Souvirn. En 1932
contrajo matrimonio con la poeta Concha Mndez y juntos publicaron una
nueva revista que Federico Garca Lorca bautiz con el nombre de Hroe
(1932).

A partir de 1926 codirigi con Emilio Prados la revista Litoral. Viaja a
Francia, estableciendo all su propia imprenta privada, que le acompa en
todos sus viajes. Luego fue a Londres, donde sigui editando libros. En
1935 regresa a Espaa y edita otra revista, Caballo Verde para la Poesa,
dirigida por Pablo Neruda. Durante la guerra civil luch al lado de la
Repblica y continu su labor de impresor. Antes del fin de la guerra
abandona Espaa y se traslada primero a Cuba y luego a Mxico, donde
transcurrir todo su exilio. En la dcada de los cincuentas se hizo
productor de cine. Muri en Espaa en un accidente automovilstico. Recibi
el Premio Nacional de Literatura en 1933. Algunos de sus libros de poemas
son Las islas invitadas y otros poemas (1926), Poesas completas (1960),
Poema del agua (1973) y Alba quieta y otros poemas (2001).

Manuel Altolaguirre se inici como poeta con un tono que recordaba a Juan
Ramn Jimnez, pero luego su voz se fue haciendo ms personal, espontnea y
humana, plena de ansias de trascendencia; una suerte de poesa del adentro
del hombre, con la soledad como asunto, pues para l, el mundo era
triste, como correspondera a un romntico. El dolor y la rumia de los
pesares es la principal fuente de inspiracin. Un ngel sombro, hecho de
luto y sombras, entra silencioso en su poesa.

Si es verdad que no hizo de la novedad su fuerte y que tampoco escribi
mucho, ni es de igual valor toda su poesa, Altolaguirre fue un lrico en
el cabal sentido de la palabra, de ntima espiritualidad, dotado de una
meloda para el verso que lo hace inolvidable. La naturaleza, el amor, la
realidad que rodea la existencia del hombre, la fusin del sujeto lrico
con el paisaje, la meditacin sobre el amor y la muerte conforman ese
universo potico de verso limpio y adelgazado. Como dijo Cernuda: En esa
breve obra hay versos y poemas que anidan nuestra memoria, en la que han de
perdurar como lo que son: grandes poemas hermosos y vivos, al par de lo
mejor que sus contemporneos escribieron.

      Viaje

      Su muerte
      Qu golpe aquel de aldaba
      sobre el bano fro de la noche!
      Se desclavaron las estrellas frgiles.
      Todos los prisioneros percibimos
      el descoserse de la cerradura.
      Por quin? Adnde?
      El sol su pgina plisada
      entr por la rendija oblicuamente,
      iluminando el polvo.
      Descorri su cortina el elegido,
      y penetr en los mbitos sonoros
      del Tringulo y la espuma.
      Nos dej la burbuja de su ausencia
      y la conversacin de sus elogios.

** Harold Alvarado Tenorio
   alvaradotenorio@telesat.com.co
   Escritor colombiano nacido en Buga (1945). Doctor en Letras de la
   Universidad Complutense de Madrid. Dirigi el Departamento de Espaol y
   las Latin American and Spanish Writers Series del Marymount Manhattan
   College (Nueva York, EUA), as como el Comit de Redaccin de la revista
   China Hoy (Beijing, China). Es profesor titular de la Ctedra de
   Literaturas de Amrica Latina y director del Departamento de Literatura
   de la Universidad Nacional de Colombia. Dirige actualmente la editorial
   y la revista de poesa Arquitrave (http://www.arquitrave.com). Ha
   publicado Summa del cuerpo (2002); Fragmentos y despojos (2002);
   Literaturas de Amrica Latina (1995); Ensayos (1994); Poemas chinos de
   amor (1992); La poesa de T.S. Eliot (1988); Espejo de mscaras (1987);
   Una generacin desencantada: los poetas colombianos de los aos setentas
   (1985); Kavafis (1984) y Cinco poetas espaoles de la Generacin del
   Cincuenta (1980). Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de
   Periodismo Simn Bolvar y el Internacional de Poesa Arcipreste de
   Hita. Su obra ha sido publicada en ingls, francs, italiano, griego,
   chino, alemn y portugus.



=== Ensayos sobre el relativismo de la crtica ============================
=== Antonio Jos Rodrguez Soria ==========================================

El relativismo en la crtica literaria

La literatura que se perpeta con el paso del tiempo se reconoce en los
atributos del mensaje publicitario: responde a una necesidad concreta ante
el desgaste de una corriente de accin, o bien se apresura a crear una
nueva necesidad y a responderla al mismo tiempo (accin doblemente audaz).
Ambas circunstancias, en los estudios de crtica literaria, reciben el
trmino de apertura del horizonte de expectativas. Esto es, la literatura
que innova generalmente basa su xito en actualizar la imagen del receptor
o en dirigirse a un lector no habitual; a un lector que no responde al
perfil por lo comn aceptado, lo cual es en evidencia un riesgo cuyo xito
o fracaso depende del grado de hartazgo que flote en la atmsfera
literaria.

De esta manera, si redujsemos todos los libros a las tragedias de
Shakespeare, el nmero total de lectores a lo largo del planeta se
reducira a un solemne grupsculo. Pero si introducimos a Henry Miller la
diversidad aumenta. Lo mismo si aadimos a Corn Tellado y despus a Santa
Teresa y luego a Joyce y a Fernndez Mallo: la literatura extiende su campo
de accin porque se reconoce con individuos diferentes. Esta idea es
axiomtica y exige que la crtica literaria necesariamente pase por el
relativismo de valores.



La defuncin de la novela

Como muchos otros lectores, la manera en la que yo comprendo la literatura
tiene que ver con una conversacin con el texto; un dilogo que de algn
modo persigue retroalimentar mis cogniciones. Es decir, que si la
perspectiva de mi entorno es gris y dramtica me negar rotundamente a la
lectura de Whitman. Al igual que si la realidad me decepciona por su
intranscendencia, con poca duda recurrir a la evasin que me ofrecen las
tragedias de Shakespeare. En cualquier caso, mi propuesta siempre es la de
una lectura pragmtica. Eficiente. La lectura de un profesional. Una
lectura efectuada tras la conclusin del canon personal. A este respecto,
pienso en la confesin de Steiner en una entrevista en la que admiti que
no pasaba una semana sin releer a Dante, Proust o Hlderlin. Dicho
comportamiento es tpico de quien no espera ya encontrar grandes sorpresas
en cuanto a la expansin de su conocimiento se refiere; tpico de alguien
intelectualmente concluso, porque es evidente que el conocimiento se
anquilosa y queda atrapado en los lmites de la vanguardia cuando es
incapaz de superar un enigma o proponer nuevas problemticas. As pues, si
la madurez del lector acaba desembocando en la literatura fragmentaria,
para qu leer la integridad de una novela de 1.500 pginas si lo que le
satisface al lector es un nico prrafo de la misma en la que texto e
individuo convergen en una misma idea?, para qu crear novelas?, por qu
no desarrollar directamente fragmentos que se identifiquen con arquetipos
de lectores; con distintos estadios emocionales e intelectuales?



Crtica literaria, pero para quin?

La ms extendida de las acepciones que definen al crtico literario es la
de lector profesional (o espectador profesional, extendiendo el trmino
a toda la crtica de arte). En este sentido, parece haberse asumido ya que
la subjetividad sea un rasgo inevitable al comentario de una obra en la
medida en que, por lo comn, la construccin de la crtica suele tener por
mtodo la resonancia del texto y la puesta en relacin del mismo con la
estructura cognitiva del sujeto crtico. Ahora bien, una idea sobre la que
se hace necesario incidir es que dicha estructura cognitiva dentro de la
cual sobresale, evidentemente, el bagaje de lecturas se construye
siempre de manera azarosa, independientemente de su profundidad y
experimentacin; es decir que a lo largo del proceso de formacin del
crtico, del lector profesional, la manera en la que tiene lugar el
impacto de las obras depende de las circunstancias personales y sociales
que envuelvan al lector, o de la sincrona emocional e intelectual que se
establezca entre lector y texto. Es por esto que el crtico se ha
acostumbrado a no respetar los distintos estadios del lector (sera
conveniente hablar de actitudes ms que de estadios, pues no debera haber
ningn summum de lector, por mucho que se empeen los investigadores del
canon): escribe como si su bagaje y disposicin ante la obra fueran los
nicos aceptados, y escribe tambin para aqullos que comparten una
estructura cognitiva similar.

En este contexto surge la siguiente cuestin: de qu manera es posible
aproximarse a la tentativa de objetividad olvidada ya dentro del espectro
de la crtica? Probablemente, una pregunta a la que todo texto crtico
debera responder es: para quin se ha escrito la obra?, ya que, a priori,
parece objetivamente reconocible el lector implcito de un texto. A qu
estadio anmico e intelectual responde o qu bagaje reclama la obra, son
preguntas indispensables para convertir, no slo ya en ligeramente objetivo
sino tambin en eficiente, un texto crtico. De esta manera, cualquier
lector profesional mnimamente lcido que, por ejemplo, denostara de la
desmesurada expresividad en la poesa de Ginsberg, hallara utilidad en su
crtica proyectndola hacia quienes son o fueron elementos marginados en
las democracias tan heterogneas y cuestionables como la estadounidense.
Igualmente, no es de sentido comn que la llamada literatura para
escritores, como la del Ulises de Joyce, sea impuesta por la crtica ante
la totalidad de grupos sociales.

Un ejemplo de lo que, a mi juicio, significa una crtica errneamente
proyectada, se halla en el texto que Martn Schiflino dedica en el nmero
127-128 de Revista de Libros a los libros pstumos de Roberto Bolao La
universidad desconocida y El secreto del mal:

      Bolao lleg a ser un gran escritor del fracaso, pero en sus
      comienzos espaoles no fue un buen escritor fracasado. Ms all de
      cmo la oscuridad, el exilio o la falta de recursos lo afectaran
      personalmente, el problema estriba en que estas carencias aparecen
      reflejadas en una potica de lo banal que no se eleva sobre aquello
      que describe. Considrense estos versos: Es de noche y estoy en la
      zona alta / de Barcelona y ya he bebido / ms de tres cafs con
      leche. O: Escucho a Barney Kessel / y fumo fumo fumo y tomo t / e
      intento prepararme unas tostadas. Qu son sino un simple registro
      del aburrimiento?.

Efectivamente, los versos de Bolao no ensalzan el aburrimiento como valor
sublime, pero por qu habran de hacerlo? A diferencia de Baudelaire,
Bolao no registra el espln desde lo sublime sino desde el propio espln.
Y es precisamente por ello que Baudelaire debe ser ledo desde una actitud
sublime mientras que a este Bolao, al Bolao de finales de los 70 y
principios de los 80, se debe leer desde el propio espln aunque Schifino
recomiende, con ms o menos discrecin, no leerlo.

** Antonio Jos Rodrguez Soria
   rodriguez_soria1908@yahoo.es
   Escritor espaol (1987). Estudiante de periodismo en la Universidad
   Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Habitualmente ha
   colaborado con una publicacin peridica de la UCM, as como con su
   radio. Tambin ha ganado dos premios de poesa regionales y uno de
   relato breve local. Su produccin permanece indita.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Tatuaje de luna (extractos)
       Tania Mara Cabrera Prez

   *** En el andn de Valby
       Daniel Dimeco

   *** Del membrillo a la guayaba
       Xesca Almcija

   *** Olor de libros
       Yvette Schryer

   *** Todo indicio de ti (extractos)
       Csimo Mandrillo

   *** El juego
       Alejandro Lpez Urquiza

   *** Desde ese otro lugar (extractos)
       Gabriela Bruch

   *** Mi ngela
       rika Fernndez

   *** Poemas
       Csar Quispe Ramrez

   *** Epitafio
       Pablo Brito Altamira

   *** Poemas
       Carlos Stevens Parra Gmez

   *** Textos
       Mnica Melo

   *** Servidumbre de paso
       Jess Snchez Jurado

   *** Hoy por la maana
       Sandra Becerril

   *** Poemas
       Eva Ruiz

   *** Triunfo Popular, o de los Poetas
       Juan Carlos Moraga



=== Tatuaje de luna (extractos)      Tania Mara Cabrera Prez ============

Trabaja la luna sobre mi espalda
Dibujando tatuajes lentos y profundos
Sus agujas invisibles puntean la piel como zapateo
Ni mantn de sereno
Ni roco que limpie las lneas platas de su firma
Trabaja la luna sobre mi sombra de carne
Me miro al espejo y veo su risa
Dicindole al tiempo que le preste otro pincel para rematar la huella,
La luna vuelve a pedirme la piel
Y su trabajo es perfecto como ella misma
Al girar la vista destellos de su obra intuyo en mis momentos
Graciosa luna que acompaa los giros de las manos
Que le aplauden,
nica en su labor
De buscar lobos que desordenen los espacios
Vampiros que se visten de frac armani
Para festejar los cuellos que le brindan su esencia,
Trabaja la luna sobre mi espalda
Suelta, fresca, armando la copla de la existencia,
Arrancando segundos sin color ni precio
Dejando la piel muerta para que los cuervos
Escriban la historia bajo el fantasma de Poe
O encima del cabello de Whitman.

===

Compro un tramo de aliento
Envuelto en papel de esquelas viejas,
Acerco el vaso de todas mis fugas
Fugas que acompaaron los balcones de tus ideas
Fugas que slo sirven para que en la hora de la tarde
Vistas un cachemir abriendo la camisa golpeada de caf
Compro este tramo de aliento
Y no hay bhos, ni mariposas
Ni testigos
Ni nios en columpios
Ni casitas de chocolate
Ni brujas malas
Ni el cuento que una vez nos hicieran para creer
Que el mundo volaba tras los renos de santa claus
Y este tramo me ensea una vez ms
Que el camino vuelve una y una, dos, tres
Hasta que las gotas del sueo destien las huellas
Y reanudamos al amanecer con otra marcha
Colgando espantapjaros para el sueo
Sin hojalatas ni paja
Totalmente colgados a la sombra de nuestro porvenir.

===

Nadie dijo que fuera fcil
Tropezamos con la sombra de una nube,
Continuamos acumulando la tristeza tal vez para que un da
Se desentierren los tiestos de la duda,
En un rincn salen los zapatos que
Bailaron al comps de una mirada
Y quizs estn ah para aumentar la nostalgia
Mientras desayuno esta taza de t con la ventana,
Nadie dijo que fuera un cuento
Y los signos continan hacindole la broma al escritor
Saltan como cabras y se duermen donde quieren o donde pueden,
Est llegando el da en que las acuarelas se conviertan en mares
Profundos de senderos
Los bastones terminarn atados a las camisas
Y las rodillas al fin dejarn de ser eternamente ciegas,
Nadie dijo que fuera fcil entablar un susurro con la luna
Sin que ella se d cuenta de que existimos
Slo la sombra en la ventana contina tomando el desayuno
Y el tacn de los zapatos fuma tranquilamente su momento.

** Tania Mara Cabrera Prez
   emiokan@hotmail.com
   Escritora, actriz y directora teatral cubana (La Habana, 1971). Ha
   escrito varias obras de teatro presentadas en Cuba y en Espaa, pas en
   el que reside actualmente. Tiene escritos varios poemarios y cuentos
   para nios.



=== En el andn de Valby      Daniel Dimeco ===============================

Lo que escribo a continuacin me lo cont un amigo, Henrik Clausen.

Cuando lo conoc sus ojos chiquitos y acuosos me transmitieron curiosidad.
Detrs de aquella mirada tena que haber o bien un hombre sin nada que
mostrar o uno con mucho que ocultar.

Un da de comienzos de febrero, cuando cay la noche temprana, fuimos
juntos hasta el barrio libre de Christiania. Luego de muchas cervezas y un
par de porros me narr una historia que, segn afirm, le haba ocurrido a
un amigo de l, treinta aos antes. Se trataba, como en el caso del mismo
Henrik, de un chico llegado a Copenhague procedente de un pueblo perdido en
los confines de la pennsula de Jutlandia.

Una tarde gris de domingo de 1972, el muchacho en cuestin se mont al tren
en la estacin de Kbenhavn H. Se sent y mantuvo la mirada fija en el
cristal, vindose a s mismo reflejado en el vidrio, con el flequillo hacia
un lado y los ojos claros y diminutos.

Dicen que ha muerto el rey, oy que alguien le susurraba cerca del odo,
pero no prest atencin.

Un gran dolor lo apenaba tanto que no ha podido seguir viviendo, volvi a
insistir la misma vocecita aguda y susurrante.

Mir hacia la izquierda y una mujer pequea y totalmente calva, vestida de
negro, lo observaba.

De qu me habla, seora?, le pregunt el amigo de Henrik.

Ella abri los ojos, como si le estuviese preguntando una obviedad, algo
conocido por todos. Sacudi reiteradas veces la cabeza, sin comprender la
estpida pregunta del otro y se volte hacia el pasillo, evidentemente
molesta.

El tren se detuvo en la estacin de Enghave. Descendieron dos chicas con
sus bicicletas. En la siguiente parada deba bajarse el amigo de Henrik.

Se puso de pie y se aferr al cao de hierro.

Tenga cuidado, los secretos de la Corte danesa son muchos y no faltan los
peligrosos. La mujer se haba puesto de pie a su lado y le hablaba de
puntillas, acercndose tanto como poda a su oreja.

Las puertas se abrieron. El joven sinti el aire helado que corra y se
dej envolver con su abrazo. Respir hondo y continu la marcha hasta el
final del andn. No haba nadie all, las taquillas ya haban cerrado al
igual que el estanco. Volte la cabeza hacia atrs, senta que el corazn
le palpitaba a mucha velocidad. Y las piernas le temblaban de miedo. Con
las manos quit el hielo acumulado en un banco y esper sentado,
contemplando las vas que se perdan en la niebla y el portal de su piso,
que se hallaba cruzando la calle. Trat de serenarse, de calmar la
taquicardia.

Sinti las manos agarrotadas y se las llev a los bolsillos.

La imagen en sombra de la misma cabeza calva se fue acercando con lentitud
y le hel el cuerpo. Se dio vuelta y all estaba, mirndole directamente a
los ojos celestes y pequeos.

No tema, pero cudese.

Usted, quin es?

La mujer se limit a sonrer. Una sonrisa que se fue apagando hasta
desaparecer.

La noche de Valby ola agridulce.

El amigo de Henrik cruz la calle y entr en su casa. Subi las escaleras y
se asom a la ventana. Mir hacia el andn de la estacin. La mujer del
tren estaba tendida en el suelo junto al banco del andn y debajo del
reflector de luz, con el cuerpo yaciendo sobre una mancha oscura.

El muchacho se llev una mano al pecho con el puo cerrado y se mir la
otra mano, que empuaba una navaja. Tena los dedos moteados y el abrigo
salpicado de puntos rojos.

Henrik Clausen pidi otra cerveza y enmudeci para el resto de la noche.
Tena unos cincuenta aos, ms papada blanda, menos pelos y los mismos ojos
pequeos y acuosos que durante mucho tiempo me haban intrigado.

** Daniel Dimeco
   daniel.dimeco@yahoo.es
   Escritor talo-argentino (1969). Reside en Madrid desde 2002. Master en
   Gestin Cultural por el Instituto Universitario de Investigacin Ortega
   y Gasset (http://www.ortegaygasset.edu), de Madrid. Licenciado en
   Ciencias Polticas por la Universidad de Buenos Aires (UBA,
   http://www.uba.ar). Ha dirigido la obra de teatro Son los das
   felices?, estrenada en Madrid en 2005. Compilador de las obras de teatro
   breve para la Escuela de Interpretacin Jorge Eines
   (http://www.jorge-eines.com/obras.htm). Ha trabajado en las embajadas de
   Argentina en Copenhague, Unesco y Madrid. Mantiene en lnea la bitcora
   Scoprire (http://scoprire.blogspot.com).



=== Del membrillo a la guayaba      Xesca Almcija ========================

I

Descomunal inocencia
puede ser el horizonte
donde el trino de un sinsonte
aguarda su adolescencia.
Se pierde en la transparencia
de mi sueo peregrino
y por cosas del destino
pongo un santo y una vela,
para que una castauela
le marque el son del camino.



II

Del arte por el que vivo
viaja Espinel en mi verso
en cada rima converso
con el hombre, el poeta vivo.
Entre lneas le revivo
poesa que en mi garganta
desgarra, laza, levanta
entreteje con miradas
deseos, pasiones calladas
brebaje, verso que imanta.



III

Con un pjaro he cantado
en controversia dispar
yo me pongo a improvisar
cuando l lo tiene ensayado.
Muchas veces se ha burlado
de mi rima favorita
y otras cuando necesita
dialogar libera el canto
en su plumaje de llanto
a un nuevo vuelo me invita.



IV

Le dio cabida en su pecho
la historia, a un mambs remoto
llevando en su acero roto
las miserias de su lecho.
Cuido el azul de su techo
cabalgo de frente al sol
y en un tierno caracol
qued grabado el sonido,
en el ltimo estampido
de un arcabuz espaol.



V

El orgullo del cubano
se multiplica a distancia
ajiaco de la constancia
folklrica de un hermano.
Como el humo de un habano
va emigrando la poesa
multirracial en porfa
que la distancia desgrana
entre mi Cuba, tu Habana
y la mgica Almera.



VI

Si adornan la poesa
romances y cascabeles
humedad en los dinteles
de satrica porfa.
Borracha de lejana
en las mieles del idioma
como un arado se asoma
surcando el sur del Caribe.
Esta india que recibe
diez versos de una paloma.



VII

Y pare luces de rima
si la poesa se apaga
blsamo para la llaga,
mientras un virus se anima
a devolverla a la cima
en su estado natural.
Y una tradicin oral
gestora de descendientes,
que en Nahories y valientes
encuentra su pedestal.



VIII

Una estrella es lo que quieras
raro espejo de algn poeta
cartero de otro planeta
que sin conocer lo esperas.
Extraas rimas viajeras
incalculables bombillas
cocuyos en las Antillas
lucirnagas en mi noche
o un espontneo de-Roche
en metforas sencillas.



IX

En la pennsula ibrica
de rabes y romanos
los beros son cubanos
regresando de su Amrica.
Dejo la historia colrica
a una dama prematura
sentada en el mar tan pura
para regresar silente
con aires de un continente
que guarda nuestra cultura.



X

Tengo de Rondn de Luna
de aceite de oliva y miel
de Gngora y de Espinel
Dulcinea y Fuenteovejuna.
Tengo de estirpe moruna
fenicia, cltica, bera
de invierno y de primavera
del otoo y del verano
y de un amigo cubano
tengo tambin su bandera.



XI

En la estrella solitaria
dentro de un tringulo rojo
hay una musa en su antojo
primitiva y milenaria.
Sobre la sangre ordinaria
que se perdi en el camino
una luz de lo divino
a cinco puntas escala
y cada punta es el ala
de un trovador campesino.

** Xesca Almcija
   xescaalmecija@yahoo.es
   Poeta espaola (Almera, 1962). Ha publicado los poemarios Poesya... con
   perdn (1981) y Lquidas alas (Torremozas/Aullidos de Asfalto, 2005), y
   la novela Julia y viceversa (1995). Textos suyos han sido publicados en
   diversas revistas literarias. Hoy en da trabaja en la empresa Mester de
   Juglara, de espectculos y talleres artsticos, que ella misma junto al
   poeta y actor Jos Antonio Roche han formado.



=== Olor de libros      Yvette Schryer ====================================

Blanca me ense a oler los libros.

An hoy, a distancia de tantos aos, me parece verla olfatear los volmenes
que depona en el cajn para despacharlos por barco. Al acercarlos a la
nariz, su rostro asuma una expresin de ternura, de tristeza, o de
enojo... En ese caso, lo descartaba diciendo: No, ste no lo llevo.

Blanca vive en Valencia desde hace muchos aos.

El nico recuerdo olfativo que yo conservaba entonces era el de los libros
del colegio, no tanto por el olor a goma o a tinta de sus pginas, sino por
el de la tela de hule con que mi madre los forraba. Era un hule delgado de
color negro y en las primeras semanas de clase esa emanacin se impona
sobre todas las otras, pero pronto se iba perdiendo por los contactos con
otras cercanas, hasta que el aroma a cosa nueva desapareca.

Cuando ayud a Blanca a seleccionar los libros que llevara consigo a
Europa, me dijo que cada libro, con su olor, le recordaba la poca en que
lo haba ledo, la persona que se lo haba regalado o las noches de estudio
que dejaron en las pginas un tufillo a caf.

Blanca me dio en custodia algunos libros. Le promet conservarlos y que si
extraaba a alguno, se lo enviara por correo.

Nunca los reclam y an estn en un rincn de mi biblioteca. De all viene
un aire que no pocas veces me obliga a acercarme y tomar uno al azar.

El libro con olor a jazmines revela que el origen de su fragancia es el
amor.

La fecha de la dedicatoria es anterior al nacimiento de mi amiga, las pocas
palabras escritas en tinta roja estaban dedicadas a una mujer llamada
Lisette y las firmaba Omar. El libro era Las flores del mal, de Baudelaire.

A ti que has sabido compartir conmigo la magia del pecado, escriba.

El libro aprisionaba un jazmn entre sus pginas y si bien no poda
relatarme la historia de ese amor pecaminoso, abri una puerta a mi
fantasa.

El olor a chocolate provena de un volumen que al hojearlo iba dejando caer
granitos de azcar, miguitas y trocitos que podan ser de nuez. Sus pginas
se vean manoseadas y amarillentas. Era el libro de cocina de Doa Petrona,
regalo obligado para toda joven argentina casadera, hace ms de cincuenta
aos. Las recetas de Doa Petrona recuerdan un mundo que ya no existe, una
poca en la que no importaba estar seis horas en la cocina vigilando un
dulce, o en la que el miedo al colesterol no exista.

Del Demin de Herman Hesse se desprenda un fuerte aroma a tabaco; un papel
entre sus pginas revelaba que haba pertenecido al abuelo de Blanca, pero
quin sabe! A lo mejor se haba impregnado de ese olor por el contacto con
el Sherlok Holmes que tena a su lado. Sera posible que el olor surgiera
de la eterna pipa del famoso detective..?

Entonces comenc a preguntarme si la sensacin olorosa la aporta slo el
lector o quizs provenga del contenido del texto.

Si as fuera, sera interesante saber a qu oleran La Divina Comedia, Los
Tres Mosqueteros, La Biblia o El Principito.

** Yvette Schryer
   ivets@netvision.net.il
   Escritora argentina (1932). Reside en Israel desde 1970. Estudi
   filosofa y letras en Buenos Aires. Public en 2003 el libro de cuentos
   Un ramo de prosas en la editorial ndigo, de Pars. Madre de 2 y abuela
   de 6. Habla italiano, francs y hebreo. Imparte en Israel lecciones de
   castellano y dirige un taller de escritura creativa en castellano.



=== Todo indicio de ti (extractos)      Csimo Mandrillo ==================

El que suea y el que habla no es el mismo
El que suea desbroza de malezas y malicia
El cuerpo nuevo de su mujer
Se dice:
Esta mujer es mi alimento
Mi plegaria de la tarde
Mi taza pintada de azufre y carbn
Ella, entre tanto, cuece su alma
En esa pcima de amor
Que guarda
En la magia terrible de sus piernas

===

Pienso en ti
Como nufrago que mira el mar
Desde la franja de arena
Que le sirve de refugio y crcel
Y es un mar de tal modo suyo
Que no puede sentir sino que se le escapa
Que su mirada en la orilla
Contiene y aleja
El horizonte en el que se mira
Y se ve a s mismo
Como un hombre que parado en la orilla
Contempla un mar
Cada vez ms inmenso
Ms extrao
Y ms suyo

===

Son iguales el despertar y el harakiri
En ambos una inapropiada daga
Perfora intestinos y alma
La carne se retuerce como si fuera sbado
Y una sombra se descuelga de la cama
Donde se pase el amor la noche entera

===

Habr que despedirse
Tomarse del silencio
E irse lento a casa
Buscar estrategias para el olvido
Lavar platos anula el pensamiento
Amarrarse al televisor como tigre herido
Para detener hemorragias
Tiempo para el repaso
Recorrer el cuerpo ausente
Con precisin de bistur
Recrear el sabor de salivas y sudores
La textura buena de piel y lengua

===

No hacer la cama
No alisar las sbanas
Buscar todo indicio de ti
Identificar cada sospecha de tu cuerpo
Determinar rastros de humores, piel cabello
Analizarlos a conciencia
Determinar culpabilidad
Guardar el expediente al fondo del alma

===

Esta mujer duele
Y es como un mar a la espalda
Me sonre con sus hierros
Con sus yerros me mata

===

No es difcil
Si uno quiere
Fumar y mirar el cielo a las cuatro de la maana
Levantarse del suelo como esponja abierta
Y aspirar lo que queda de la noche
Lo difcil es arrancar de otro cuerpo
Este mismo sudor
Este afn de tinieblas
Que recorre febrero como autopista rota

===

Se puede navegar desde una ventana
Con la pura humedad de adentro
O con toda el agua del cielo
Se puede navegar aferrado a una sbana como a una vela
Con el viento del sueo empujando a estribor
Al oleaje de lo oscuro
Lo que no sabemos y nos gusta
Se puede navegar como quien vive
Mansamente hipnotizado
Por lo pequeo del da
Llevado por la corriente

===

Para reconstruir un rostro
Colquese arriba la voz
A un lado la mano que se cruza
Una que otra pregunta
Si nadie lo reconoce
Contine perdido en su cuerpo
Hasta hallarse en la ltima lnea
Como visitante solo

===

Hilo este monlogo de derrota
En la ropa hmeda
En el vapor de urdir la vida
Los sonidos son enanos extraviados
Si nadie interrumpe
Es slo un primer aviso

** Csimo Mandrillo
   cosimomandrillo@gmail.com
   Escritor, docente e investigador venezolano (Taranto, Italia; 1951).
   Licenciado y magster en literatura venezolana por la Universidad del
   Zulia (LUZ, http://www.luz.edu.ve). Doctor en literatura
   hispanoamericana por la Universidad de Iowa (EUA, http://www.uiowa.edu).
   Profesor e investigador de la Escuela de Letras y del Instituto de
   Investigaciones Lingsticas y Literarias del cual fue director, actual
   coordinador de la maestra en Literatura Venezolana de LUZ. Ha
   publicado, entre otros, Vbora y barro: acercamientos a la obra de
   Gustavo Daz Sols; Literatura zuliana siglo XIX; de los inicios a
   Ildefonso Vzquez; Antologa potica de Mara Calcao; Migra; Poemas de
   lengua brava; Parte de guerra; El rbol de jugar; El mundo es una
   piedra; La ciudad de Odn y Todo indicio de ti.



=== El juego      Alejandro Lpez Urquiza =================================

Delfino Flores Mascote no poda creer lo que escuchaba de la boca de
Fidedigno Lpez... tan slo haban pasado veinticuatro horas desde su
ltimo encuentro, todava tena el mal sabor del cigarro y de la cerveza en
la boca, an no aliviaba su cruda, seguramente l tampoco, y ya estaba
traicionndole de esa manera. Estaba mandando al cao la confianza que puso
en l un da antes, toda su confianza. Abiertamente le mostr todo su
pensamiento, lo gui hasta que creyera, lo encamin al saln del
conocimiento y, hoy, a tan pocas horas, ya enseaba el cobre. Cmo no
advertirlo, se le vea inmediatamente que era un traicionero, haba sido
una estupidez hablarle de aquello, fue una tontera decirle precisamente a
l aquellas verdades tan ocultas. Ya se lo haban dicho, ya le haban
hablado de Fidedigno, todos lo conocan menos l y, precisamente l, tuvo
que entregarle todo.

***

Aquel tres de mayo, aquel da que (por Dios!) quera ver lejano y que
haca apenas unas horas atrs llegaba a su trmino, era el desgraciadsimo
tiempo en que dio y perdi todo. Slo iniciaron una conversacin cuando
aqul se ofreci amablemente a destaparle una cerveza, entre todos los
presentes fue el primero y nico en todo el da y parte de la noche que se
arrim con l a disfrutar de la fiesta.

Qu dijo Fidedigno, le destapo una cerveza?

No, gracias, todava tengo algo le respondi cortantemente Delfino,
mientras daba un sorbo a la modelo que, en realidad, ya estaba amarga.

chesela, un trago ms y la suya va a chupar faros. Aqu sta, ust sabr
si quiere seguir tomando esa que segurito ya escalda la lengua.

Bueno, gracias, Fidedigno, ya deca yo que no eras lo que la gente habla
de ti. Te he visto en la obra y eres serio, creo que vas por buen camino,
eres joven y si sigues as, pronto, llegars a maistro de obra.

No quiero ser maistro di obra, la verd slo pienso estar aqu poco
tiempo. Sabe, ya me inscrib a la primaria, dicen que echndole retiartas
ganas uno llega a terminar de estudiar pa empezar una carrera a lo ms en
cinco aos. Quiero llegar a inge.

Eso est bien, Fidedigno, lo vas a hacer, yo s deso y lo vas a ser. Mira,
yo no estudi pos porque mis padres no tuvieron lana pa darme lestudio; no
les reprocho porque yo s que si viera tenido ganas lo viera hecho
haciendo una pausa e inhalando el polvo de la cal don Delfino continu:.
Pero pos yo creo que no se trata de hablar de penas, menos hoy que tamos
tan a todas margaritas.

Sgale diciendo, don Delfi, ya todos sabemos que ust es el mero mero pa
eso de los consejos, dme chanza, toy chavo y necesito alguien como ust pa
alivianarme. Adems siempre andamos en la friega, ust cree que vamos a
tener otra oportunid como la diora.

Es como todo, mi Fide continu Delfino, noms que pus, unos tamos ms
viejos quiotros y eso es lo que hace que la cosa parezca que sabemos ms,
pero s, como te deca, t, echndole ganas llegas a donde quieres.

La neta que s, don Delfi, slo espero terminar la primaria y ya ver,
hasta le voy a dar trabajo porque ust me cai retebien, no es sorna, es la
neta don Delfi, ya ver.

Las horas transcurrieron hasta las tantas de la maana mientras Delfino y
Fidedigno platicaban sin tomar en cuenta a nadie, hablaron de la vida, de
los recuerdos, de la cerveza, la ingeniera, poltica y, por supuesto, de
ftbol; tomaron una cerveza tras otra y llegaron hasta el punto de
hermanarse, no como una cosa de borrachera sino como una verdadera
fraternidad.

Mira, Fide, me caes rebien t tambin, s que eres buena persona... me
cai... yo creo que la vas hacer... mira... me caes re bien... me cai...
bueno... la cosa es que... bueno... como me caes bien... pos... mira ...
pus ya... la verd es que quiero que conozcas a mi hija Eustolia... es bien
chula y la traigo cortita... me cai... esa muchacha es una buena muchacha y
muy decente ... si t quieres es pa ti... bueno... porque me cais bien...

Esa maana amanecieron juntos sobre los bultos de cemento dentro de la obra
negra. Primero el festejo al santo y luego el colado. El interior de la
finca que se levantaba estaba repleto de fichas de cerveza, pedazos de
papel de estraza, las latas y envases de modelo se esparcan como parte de
un performance sobre el suelo del inmueble. Los castillos coronados de
bolsas de chicharrn de harina y las tarimas conservaban an las pisadas
pegajosas de quienes se animaron a bailar sobre ellas algn danzn. Cuando
por fin despert el maestro de la obra, tuvo que levantar a algunas de las
muchachas del barrio que haban llegado a acompaar, fraternalmente, a los
encargados de la construccin. Una botella de salsa botanera derramaba,
gota a gota, su contenido, mientras se tambaleaba de un lado a otro, en un
potico vaivn, decorando las botas de Juan Nepomuceno, primo hermano del
chaln del chaln, quien estaba an inconsciente. Una tortilla endurecida,
con carne seca de barbacoa y un chile jalapeo avinagrado y repleto de sal
despert el olfato de Fidedigno que, animado por el aroma, se levant para
beberse de un solo trago el resto de su caguama Victoria que, si bien
estaba caliente, le alivian la sed. Comenz a enterarse de dnde se
encontraba y record la agradable noche de bohemia que pas junto a su
futuro suegro Delfino. Trataba de recordar si efectivamente haba sido
verdad el ofrecimiento de Eustolia, l ya la conoca, en la obra siempre se
hablaba a escondidas de lo buensima que estaba la hija de don Delfi.
Despert a Delfino y le guard un trago de su caguama.

Delfino se despidi, lleg a su casa donde se encontr con que Eustolia
estaba embarazada... de quin? No supo, no le dijeron... se durmi. Eran
las siete de la tarde en punto cuando abri los ojos y, afortunadamente, la
cruda haba desaparecido, claro, no del todo, el mal sabor y un cierto
golpeteo en las sienes siempre queda por unos das, total, todo con tres
cervezas se relaja. Mientras destapaba su Victoria y daba un sorbo, ese
agradable disfrute se vio interrumpido por el recuerdo matutino...
Eustolia estaba embarazada y no saba de quin! Qu afrenta le
representaba haber estado hablando bien de ella toda la noche, incluso
habindole conseguido un buen partido, cmo lo pudo haber imaginado. La
vergenza que le producira ver a la cara al Fidedigno, quien le haba
demostrado la noche anterior ser de la mejor clase de hombre. No era
posible! Eustolia!

Mientras miraba a su alrededor buscando a alguien, mientras se pasaba el
coraje con un trago de cerveza y la vergenza se le escapaba en la
exhalacin del humo de sus delicados, prendi la tele. Pas uno por uno
los seis canales que se receptaban en su televisin hasta llegar al
noticiero de deportes... Haba un entrevistador que rondaba la zona
peatonal del centro, preguntaba a los transentes su opinin sobre la
seleccin mexicana, nadie saba contestar correctamente a los ojos de
Delfino, nadie de los entrevistados haba hablado de la realidad del
ftbol mexicano. Se alegr al ver que entrevistaban a Fidedigno, ah
precisamente estaba aquel muchacho con el que hoy, debido a las
circunstancias, se senta avergonzado; Delfino sinti una emocin que no
pudo describir al ver precisamente en red nacional a la persona con quien
haca unas horas haba fraternizado. Ah estaba, dando su punto de vista
sobre la seleccin tricolor, la sonrisa de Delfino se fue borrando a medida
que avanzaba la respuesta de Fidedigno. No lo poda creer. Todo menos la
traicin. No era posible.

Qu opina usted de la seleccin mexicana? deca el entrevistador a
Fidedigno.

La verd, pus yo creo que falta realmente una verdadera unin, de los
directivos y los jugadores, no deben pensar noms en el dinero, eso es lo
que lleva a la seleccin a la derrota siempre, deben jugar con el corazn y
olvidarse de lo que les van a pagar. Siempre le rezan a Guadalupe, pero con
una mano en el bolsillo, deben jugar con fe, esto siempre se los digo a
todos y nunca me hacen caso, mire, si me dejaran noms un da con la
seleccin de veritas que haca campeones a los muchachos...

Estas mismas palabras, idnticas, una a una, las haba confesado Delfino a
Fidedigno la noche anterior, el da anterior, hace unas horas, y, hoy, as
como si nada, se las arrebataba de la boca y las pona como suyas en la
televisin... En la televisin! A nivel nacional! A ojos de todos l era
el que lo haba dicho y las palabras le pertenecan! Delfino se qued
pensativo, imaginando lo que hubiera sido de la pobre Eustolia compartiendo
su vida con un traicionero, le dio sentimiento haberla ofrecido como si
fuera una cosa. Ahora tendra un nieto y deba ver por l, sera hombre,
tendra que serlo, por qu no?, lo hara futbolista y por lo que respecta
a Fidedigno que se fuera al demonio.

Fidedigno no regres a la obra, Eustolia termin su embarazo, jams dijo de
quin era el muchacho. S, fue varn. El da del bautismo Delfino grit a
Eustolia (ah junto a la pila de la iglesia, cuando el cura pregunt a la
madre el nombre para el nio), que no permitira que su nieto llevara por
nombre Fidedigno, jams. Eso no!

** Alejandro Lpez Urquiza
   urquiza_al@yahoo.com
   Escritor y abogado mexicano (Zitacuaro, Michoacn; 1976). Trabaja en la
   administracin pblica y en la procuracin de justicia. Poemas suyos han
   aparecido en el peridico Cambio de Michoacn
   (http://www.cambiodemichoacan.com.mx) y textos de crtica poltica en la
   revista Por Qu, de Morelia (Michoacn). Ha publicado Contares y
   tentativas poticas (Sociedad Cultural Miguel Hidalgo; Morelia).



=== Desde ese otro lugar (extractos)      Gabriela Bruch ==================

*** Verano

no quiero un otoo sin haber volado
entonces qu pasa con este verano
qu
que no me trae las sensaciones que espero
que me mata a sol de enero y olas
que me entierra entre las sierras
como una vbora de cascabel
que anaranjea mi piel para nadie
que se desmiente a cada rato
como un amante ladino
que me regala todo a destiempo
que viene bach cuando quiero tocar
un tambor africano
qu mierda pasa con este verano
qu



*** Salvaje

huelo las tormentas desde lejos
me mojo con la lluvia cara a cara
monto ese caballo tan salvaje
y salgo por ah, desbocada, en las noches
de enero y ebriedad
arremeto contra las olas como si nunca
y escucho desde lejos el sonido del tam tam
tambin lo palpo en las maanas
o en las madrugadas de dulzura
cuando me despierta
                   con una palabra
y recuerdo todo el rito, todo el rito

que acaba
        que acaba   blanco

desparramndose sobre el infinito candor
de una piel que se moja toda
               cara a cara con la lluvia



*** Perfume

huele a tormenta, a nube negra
a arena del desierto
a mar
huele a inmenso, a noche
a estrella titilando, a luna llena
huele a profundo, a inalcanzable
a mano dormida, a perfume soado
huele a nada, a hbrido
a gato siams descolorido,
a cuerpo torturado
huele a campo, a flor silvestre
a tabaco rancio
huele a vida, huele a nada
huele a profundo, a inalcanzable
huele a deseado

** Gabriela Bruch
   revlaiguana@yahoo.com.ar
   Escritora argentina (Lomas de Zamora, Buenos Aires, 1971). Ha publicado
   Naturaleza de lo oscuro (2000) y Open door, los poemas del hospicio
   (2006). Edita y dirige la revista La Iguana (http://
   laiguanarevistadepoesia.blogspot.com), que circula en versiones impresa
   y virtual.



=== Mi ngela      rika Fernndez ========================================

No logro entender cul fue mi ofensa, cul mi error, cul terrible fechora
cometida que deba ser castigada de esta manera. Mi cuerpo se resiente ahora
tras largas horas de lucha, cansado hasta para seguir respirando, sucumbo a
una muerte inevitable, me rindo. Despojado de manera tan vil de tu clida
proteccin, busco refugio en este rbol, empapado como estoy tras andar y
andar a travs del fango y el fuerte viento. Y aqu me encuentro, sucio y
exhausto. Tiemblo, tiemblo de fro, de miedo y de desesperacin. No puedo
ver, est todo tan oscuro... Y ese terrible ruido! Qu puede ser si no el
fin del mundo! Suena lejano y se acerca veloz entre la negrura de este
paraje alejado de todo cuanto conozco, cuanto me hace sentir seguro; y una
vez llega a m ese sonido, ese diablico sonido estalla en mis odos y
penetra hasta lo ms profundo de mis entraas. No puedo soportarlo, creo
que voy a volverme loco.

Busco en mi memoria recuerdos de tu amor perdido, pues creo que aportarn a
mi dolorido cuerpo algo de calor y templanza. Cunto aoro, oh querida!,
tus suaves caricias. Retengo en mi mente la imagen de tus delicados dedos
hundindose en mi pelo, mientras tu dulce mirada reposa sobre m sin decir
nada, yo tampoco te digo nunca nada, no hace falta.

Siempre he credo que sabias cunto te adoro, cun fervientemente he
procurado servirte siempre y con qu devocin he permanecido a tu lado.
Deba estar equivocado entonces. Tal vez no he sabido demostrarte mi fiel
adoracin, puesto que nicamente el desconocimiento del amor que te profeso
podra justificar tu abandono esta noche. Y es que un amor como ste no
puede ser correspondido de otro modo que no sea tambin con amor, aunque
slo sea por caridad.

Con esta devastadora duda y el recuerdo de tu imagen para contrarrestar el
dolor, me abandono a lo que esta lgubre noche quiera depararme. Con
seguridad, mi fin...

***

...ngela? No... ngela!... No puede ser, y sin embargo jurara haber
escuchado la ternura de su voz. No, ya no la oigo, ha debido de ser mi
imaginacin. Cunto tiempo llevo dormido? Peor aun, me he dormido? No
ser esto sino el despertar tras la muerte a la que he debido sucumbir
quin sabe hace cunto?

Pero yo me siento vivo, no, deb dormirme presa del horror y el
cansancio... Quiera Dios librarme de tan agnicos pensamientos y arroje
sobre m algo de cordura y claridad!

Trato de serenarme, deduzco de mi cuerpo embarrado que an sigo con vida.
Hay algo familiar en el ambiente, intento agudizar al mximo todos mis
sentidos... y... Nuevamente ella! Mi corazn se acelera, mi cuerpo
experimenta una sensacin tan profunda de regocijo que temo nuevamente por
mi vida. El jadeo entrecortado que surge de mi pecho me impide or con
claridad. Clmate! y la oigo pero no consigo verla. Clmate, clmate,
clmate!

Argos!

Veo una pequea luz a lo lejos, se mueve de un lado a otro. De nuevo su
voz:

Argos! Dnde diablos te has metido?

Y tras la luz... Ella! La veo, s, la veo con toda claridad. Oigo su voz
angustiada tratando de encontrarme. Y como siempre que me llama, acudo a
ella. Corro enloquecido de felicidad al encuentro de quien yo cre me haba
abandonado. Cmo pude? Cmo pude tan siquiera por una milsima de segundo
llegar a pensar, qu digo pensar, llegar a creer, que me haba abandonado?

Ya estoy cerca, tan slo unos pocos metros me separan de ella. Estoy loco
de alegra, corro y salto sobre ella, salto y salto una y otra vez
ensucindola con mis patas embarradas.

Oh, Dios mo, Argos! Qu preocupada me tenas. Ya est, ya est, pequeo.
Con el miedo que te dan los truenos... Ha debido ser fatal para ti estar
perdido tanto tiempo con esta tormenta, verdad?

Venga, vamos a casa.

Vuelvo a sentir sus dedos acaricindome nuevamente. La miro, ella tambin
me est mirando. Me resulta imposible describir el bienestar que siento al
estar otra vez junto a ella. Le digo que siempre estar a su lado, que
nunca dejar de servirle, que le ser fiel hasta el ltimo de mis das. Y
ella me responde que me quiere, lo s, aunque no entienda su lenguaje ni
ella el mo, lo s. Porque la entiendo cuando me mira sin decir nada, y yo
tampoco le digo nada, pues nunca hace falta.

** rika Fernndez
   nena_debod@hotmail.com
   Escritora espaola (Barcelona, 1981). Reside en Madrid. Curs estudios
   hasta el Curso de Orientacin Universitaria (COU) e hizo un curso de
   auxiliar de vuelo, rea en la que trabaj durante dos aos. Actualmente
   labora en el rea administrativa. Mantiene un espacio personal en
   http://www.myspace.com/nena_myspace.



=== Poemas      Csar Quispe Ramrez ======================================

*** Son las cuatro de la tarde

Son las cuatro de la tarde en el lomo fiero del cielo azul
y el pan subyace atravesado por las duras estocadas
que la infame lluvia sabe hacer, en medio de la calle.
El pan, la mesa, son dos amigos que dialogan sin decirse nada.
Las horas llegan lentas, anunciando a un dios
que nos busca navegando en una barca.
Apenas el bastn que me soporta el dbil cuerpo, tambalea
como las hojas de las viejas palmeras que resisten los fuertes vientos.
Son las cuatro de la tarde y mi garganta es una crcel abierta
por donde se escapan todas las palabras para bordear
el mundo en contados segundos.
Hoy, hoy me he inclinado hacia el dilogo monocorde
del pan que intenta encontrar el abrigo de unas manos,
y he sentido todas las espadas,
todos los dolores que se iniciaron
en las duras esquinas donde dorma arropado como un pjaro frgil,
todas las emociones enrojecindose con el aire que mi boca retiene,
he saboreado todos los labios cansados y avasallados
por la interminable fiesta de un puerto.
Y me he quedado, apenas, con los ojos dormitados de una extraa
que en silencio deja caer sus curvados senos
al pie de mi cama,
incrustndome
sus fras races para prolongar su ya promulgada muerte.
He visto caer a los rboles por una mano enemiga,
han luchado el pan, mi garganta, la mesa, la lluvia, la soledad,
mis palabras arremolinadas en las calles,
pero la cuerda, an, no se ha roto.
Hoy, que huele a setiembre navegable sobre el puerto,
desembarcaron los enemigos,
al grito unsono del comandante Lynch,
para llevarse todo,
llegaron a plantar su bandera roja en seal de victoria.
Hoy, que son las cuatro de la tarde,
juego a cruzar las calles
con mi viejo bastn de rbol quemado,
calzo los zapatos oreados al pie de la ventana,
desde esa calle he intentado esconderme de mi peso,
de mis ganas de pjaro,
de mis duras escamas
secndose en la orilla de este mar
donde slo hemos construido el ms extenso silencio.
A esta hora, tu piel tiene un sabor lejano,
un sabor que apenas endulza mi corazn de pjaro.
Slo me queda desatarme la vieja camisa para flamearla en este pueblo,
como las ventanas de tu cuarto donde aireabas los dulces recuerdos
de nuestro amor que se engaaba ser perfecto.
Ven aqu, para ensearte que no he soado,
que todo lo que estuve haciendo lo puedes palpar con tus manos cejijuntas;
ven a este reclamo, a este rompecabezas,
a entregarme tu presencia,
tu olor a diciembre,
tu amor a bandera,
el color amanecido de tus ojos,
mirndome desde aquella distancia sin decirme nada,
ven, sin muro, sin falsear tu risa de gata,
con ese corazn que despeja el cielo.
Cmo dices que no busque el crepitar de tus besos
para cambiar la historia,
que no invoque a la luna
para no encontrar tu mejor secreto,
que te deje con las alas puestas,
que no te recoja el cabello cado en los viejos puertos,
que hoy has empezado a desaparecer mi nombre
grabado en tu piel azul
donde se posaron incontables amores
rehaciendo nuestra triste historia.
Ah, qu dura vida la del hombre y su zapato
donde recoge toda la lluvia,
a las cuatro de esta tarde fra y callada!
Est bien, volvers a ser un sueo en esta comarca,
en este empapelado cuarto
donde un da estrujamos los labios abrazados al mundo
aguardando el brotar de tu vientre.
Te dejar dormida, recostada,
soando puertos, amores,
caminos, destinos an no manchados
con la mano de esta humana tierra.
Mientras yo intento una fuga de esta piel que me reduce,
de esta patria,
de estos puertos que a hurtadillas
me persiguen en los sueos para rehacerlos de nuevo.



*** Cmo quieres que me calle

Cmo quieres que me calle
si soy un ptalo tiritando a un costado de tu vientre,
cmo quieres que de mi boca no nazcan las palabras
si la noche es lenta en su latir de cuervo viejo y ciego.
Cmo quieres que encienda los fuegos,
la ardiente sombra que tu cuerpo trae
a escondidas cuando el puerto duerme.
Cmo quieres que apague todas las velas
si el mar y la arena se alejan al sentir nuestros besos.
Slo djame un instante suspendido en este tiempo
para que mi muerte sea nctar de pjaros.
Djame un instante
para coger mis herramientas y socavar (cabalgar)
tu piel de yegua,
tu risa de yegua,
tus ojos de yegua,
tu epicentro donde nace la tierra,
tu corazn sediento en la orilla del mar que poco a poco florece,
tu vientre donde guardas los grandes tesoros
que nadie ha encontrado,
tu ardiente labio que se retuerce con el tiempo de un reloj-corazn.
Un instante, y nuestro amor sonar lejano
como el cielo azul y la tierra rida,
all donde descansan los huesos de los ancestros
pidiendo un poco de nubes que hagan calmar la sed
que llevan puesta hace miles de aos.
Cmo quieres que no diga una palabra
sin pensar en tu aliento de gata
limpiando el firmamento,
de tus dedos que son como las hojas
que florecen en los troncos secos y desiertos.
Djame recogerte un poco el cabello, que cuelga
como pndulo debajo de esta sbana,
antes de que mi aliento te siga socavando (cabalgando),
te siga floreciendo,
y que desde nuestro corazn retorcindose emerja el cuerpo
de una flor para esta tierra
donde t y yo somos aliento fresco.
Slo un instante, djame sentir la mordida muerte
que brota en el trmino de tu espalda cuando mi piel te socava
con este picocolibr atado a este cuerpo sediento.
Y descenderemos hasta nuestros tobillos
para oler nuestro humano perfume
explotando en el centro de nuestros corazones.
All nos encontraremos con los ojos recin nacidos,
con el brotar de la primera palabra en un idioma
que tan slo tu piel conoce.



*** He despertado sin hojas

He cado arropado en el centro de una piedra
y me he visto como sombra,
como palabra afilada
acechando la piel oscura de la noche;
me he resbalado en sus mejillas
y he encontrado el peso de su interminable tristeza,
sus ojos se han parecido a los mos cuando cruzaba las calles
buscando dnde moldear mi destino,
sus manos, sus manos han abrigado el rostro infante
de aquella mujer que se contempla en el rajado espejo
esperando encontrar el nacimiento de una risa.

He despertado junto a la trascendente piedra,
sin hojas que me cubran esta humana piel.
He pronunciado su nombre como un conjuro
a nuestro atravesado destino,
y se han desatado todas mis emociones,
mi cauce se ha desbordado como un ro que acecha las casas.
He despertado sin hojas
junto a sus pies que se mecan suspendiendo el tiempo,
abreviando los besos de mi mujer cuando se arropa junto a mi pecho.

He despertado
y ahora soy esa piedra lanzada
en medio de la calle esperando una sombra,
una mano que me guarde en su mejor bolsillo
y me exilie de este puerto.
Aqu, en medio de esta calle,
donde las mujeres juegan a venderse la piel,
sueo con el fuego de unas manos esparcindome el cuerpo
cuando cabalga el viento.
Ahora que soy esa piedra, otro ha cado deshojado,
despojado de sus alas, sin lumbre para encender la lmpara
que arda en el centro de mi pecho.
Dime, cmo vamos a alumbrarnos los costados,
cmo dormiremos debajo de esta sbana sin secarnos las escamas,
sin olernos el polen que cuelga de nuestras hojas.
Oh piedra! Oh cada hoja!
Somos dos ojos llorando por el mismo orificio
en medio de la calle, donde las mujeres hacen ronda
para venderse la piel cuando oyen silbar a los barcos.
Oh piedra!
Oh cada hoja!,
Hoy, hemos despertado solos al pie del camino.



*** El vuelo de la mosca

La mosca ha retornado de los pueblos
quebrados en la guerra,
ha vuelto a mostrarme su ltimo vuelo,
su ltimo aleteo en este infierno,
su ltima estratagema para posarse en este msero plato,
su ltima sonrisa quebrada frente a los pueblos,
su corazn oliendo a batalla.
La he dejado descansar en el filo de este plato
como a un hermano de un mismo destino,
y he sentido en su sueo el latido de los rboles,
la meditacin de las piedras en medio del camino,
la risa de los nios jugando encima de los escombros,
el hambre bordeando las orillas de los pueblos.
He dejado que se vista de piel,
de una pesada tristeza,
de huesos, de toda humanidad.
La he dejado pronunciar palabras, al salir a la calle.
He dejado que desde sus ojos caigan los vientos amargos
para restablecer las guerras de los pueblos.
Desde hoy,
aprender a comer en la mesa con su cuchara de palo,
a pagar la cuenta con la tarjeta de crdito.
Pintar paisajes en el centro de los escombros,
no har el menor intento de posarse en los mseros platos.
Buscar visitar bibliotecas para redescubrir su quebrada historia.
Asistir al trabajo sin mover las alas.
Buscar en un abrazo a los nios del mundo
que se esconden detrs de las puertas esperando un destino.
Saldr todas las maanas a mojarse al sol.
Visitar por las noches los salones, los bailes humanos,
antes de abrirse ms la blanca y perfumada camisa.

** Csar Quispe Ramrez
   cesarperez30@hotmail.com
   Escritor peruano (Chimbote, 1977). Estudi lengua y literatura en la
   Universidad Nacional del Santa (UNS, http://www.uns.edu.pe). Es fundador
   de las revistas de literatura Tinta Libre, Eleusis y Gleba. En 2003
   obtuvo el primer lugar en los Juegos Florales de Poesa Juan Ojeda
   Ojeda, organizados por el Instituto Nacional de Cultura de Chimbote y
   la Universidad Csar Vallejo (UCV, http://www.ucv.edu.pe). Integr el
   taller de artes plsticas Palamenco de la UNS. En 2006 public la
   plaquette de poesa El abrigo de mis sandalias. Colabora en las pginas
   culturales de los diarios Correo (http://www.correoperu.com.pe) y La
   Industria (http://www.laindustria.com/chimbote), ambos de Chimbote. Es
   coordinador de la Asociacin Cultural del Santa.



=== Epitafio      Pablo Brito Altamira ====================================

Desde el lecho del hospital, el poeta llama a la enfermera. No hay en la
sonrisa de sta ningn ingrediente de los que adornaron los labios de las
enamoradas y de las admiradoras, porque no quedan versos ni escenas: aqu
no es el gran autor, nadie lo conoce. Es un paciente ms y ella es la que
manda. Qu palabra hara valer los privilegios de quien fue amo y maestro
de palabras? Los lomos de libros donde su nombre estuvo escrito en hoja de
oro y los carteles donde en letras grandes deslumbraba su autora forman
parte de un universo que all nunca ha existido. Un paciente ms, un
paciente terminal como ellos dicen, al que se le da lo justo para que muera
con justicia.

Valdra una escena de sainete al menos? Un escndalo de estertores
fingidos que convirtiera a los otros enfermos en pblico y que hiciera
correr a los internos por los pasillos: se nos muere, corran..! Aqu se
mueren a cada minuto y todos saben que correr no alcanza.

El poeta bebe un sorbo del agua con el que traga la pastilla. Despierte el
alma dormida, avive el seso y recuerde.... Se le permitir una ltima
elega? Para s mismo esta vez, s, una despedida digna al menos. Slo que
las manos no responden, slo que el nico papel es el higinico, slo que
la lengua est atrapada entre dos tubos de plstico. Lo que pienso, eso me
pertenece. No importa que no haya pblico ni lector, har poesa para m
mismo, piensa mientras por la aguja se introduce en la sangre, lentamente,
la morfina.

Lo que sueo... eso... nunca me ha pertenecido..., alcanza a pensar antes
de dormirse.

Yo soy la que manda dicen en silencio los labios de la enfermera mientras
su figura se convierte en la de un guila posada en su hombro que lo
observa con un solo ojo y con el pico reluciente como una navaja. Qu
esperas, que no vienes a volar conmigo? Soy tu amada... recuerdas? Llevo
aqu toda la vida esperando por ti. Ha llegado el momento.

Una sola palabra al menos, replica el poeta, concdeme eso. S, responde
el guila, estaba previsto. Un minuto y un solo verso.



2

Despierta el poeta y sabe ya que es el ltimo da. La palabra ha logrado
escapar antes de la cada del teln del sueo: Previsto. He sido tan
previsto?. Previsto es previsible, ay de m, yo que alardeaba de original.
Pero previsto tambin puede significar deseado; los nios que se buscan y
se aguardan con las colchitas rosas y azules de la cunas. Previsto, visto
antes de que ocurra. Ocurrir y ocurrirse, como se me ocurran las ideas de
las comedias. Eras t quien las susurraba desde mi hombro?

Eres la que llamaba yo Musa? O eres mi duende? Vienes de arriba o de
abajo... o vienes en diagonal, como los esquivos ngeles? Vamos,
descbrete... quin eres...

Esquiva es ms bien la musa y de arriba baja el ngel, corrige el editor.
Con la enfermedad tu estilo flaquea... hace tanto que no escribes nada
bueno....

Y no escribir ya nada, responde la voz; no al menos para ti.

La mujer de ojos del color de la lavanda ha hecho su entrada en la sala y
la escena es digna de la mejor de las tragedias.

Deux ex machina! Es Atenea? Duermo o ya estoy muerto?.



3

Nadie sabe a ciencia cierta cmo encontr el modo de transmitir a la mdico
jefe lo que ahora est inscrito sobre su lpida. Ella no ha dado ninguna
declaracin al respecto, pero se ampar en un artculo olvidado del
reglamento para ejercer el derecho que se otorga al director de servicio
cuando los pacientes no tienen familiares ni amigos y se puso de acuerdo
con los sepultureros antes de que el sudoroso empleado de la asociacin de
escritores llegara con su maletn.

No olvidamos a los nuestros..., comenzaba el pequeo discurso que un
escribiente haba preparado esa maana para que se leyera en el pequeo
funeral que el sindicato ofreca por ley y con cuyos costos se descontaban
impuestos. El obituario estaba incluido en el servicio y la corta esquela
de 2x2 apareci en un diario de provincia.

Viene una que otra vieja amante y a veces los hijos del editor, o algn
librero, le haba comentado su superior cuando le dio las instrucciones.
T slo haces acto de presencia y, llegado el caso, lees el texto.

Llevaba apenas una semana en el cargo y no conoca nada del escritor
muerto, pero aquel era un trabajo como cualquier otro y la tarea no pareca
difcil. Cuando se acerc al lugar donde se reunan las cuatro personas
vestidas de negro se ajust la corbata y baj la vista.

El capelln susurraba casi de memoria el salmo previsto mientras todas las
miradas se dirigan hacia abajo. El empleado record el funeral de su
abuelo, un viejo abogado que lo sentaba en sus rodillas y le deca siempre:
La ley y la justicia no son la misma cosa, Francisco, t recuerda eso y
sers un buen abogado. Francisco no haba terminado la carrera que nunca
hubiera iniciado si su padre y su abuelo no hubiesen tenido todo listo
desde antes de que terminara la primaria. Sinti un gran alivio cuando el
abuelo muri, ya que su padre haba desaparecido en combate un ao antes;
el viejo era el nico depositario de aquella forma fingida de la fatalidad.
Es por eso que la escena me parece familiar, no es un dj vu, se dijo
mientras terminaban de pronunciarse las frases litrgicas... polvo eres...
Polvo en el viento, haba escrito Castaneda para poner en labios de Don
Juan... Extraa manera de continuar con el Don Juan eterno, ahora
convertido en mago tribal..., comentaba su madre, la artista de la
familia como le gustaba decir a su abuelo, mientras tarareaba el Don
Giovanni de Mozart. No supo nunca por qu ese recuerdo lo llev al otro del
captulo final de El lobo estepario de Hesse.

El capelln haba levantado la mirada y ahora todos parecan observarlo a
l. Se dio cuenta con pnico de que le tocaba entrar en escena y record
con alivio el papelito que haba estado estrujando entre los dedos
transpirados sin darse cuenta. Lo haba aprendido de memoria en el tren,
pero supo de inmediato que sera intil intentar recordarlo y que las manos
le temblaran si trataba de leerlo.

Mir hacia arriba en un gesto que a los otros pudo parecer piadoso y
observ un pjaro que cruzaba el cielo. Fue entonces cuando se le ocurri
la idea que ms tarde sera el leitmotiv de su primera novela, la que hara
de l un escritor conocido y comentado. En aquel momento, sin embargo, slo
pudo tartamudear con aspecto sonrojado:

Amigos y amigas, en nombre de la comunidad literaria, en la que el difunto
ocupaba y ocupa ahora para siempre un lugar tan encumbrado, quiero
decirles....

Los dolientes esperaban que concluyera, porque haca fro y el horario del
tren no permita improvisaciones. La anciana de los ojos claros golpe con
su bastn el suelo y l cruz una mirada con ella; los ojos de azul acero
parecan brillar como un pual. Al desviar la vista se top con la lpida
que nadie haba tomado en cuenta, porque estaba tumbada con un pedazo de
trapo encima y la pala del obrero que haba ido a comer mientras llegaba su
turno de colocarla. Se acerc, corri el trapo con un pie y ley la
inscripcin.

Nadie mejor que l mismo para decir la ltima palabra, balbuce.

Entonces todos rodearon el pedazo de piedra y leyeron.

No lloris por m, porque yo me estoy riendo de vosotros.

As lo relat Francisco mucho ms tarde. Pero nunca cont toda la verdad:
pens que era demasiado inquietante.

** Pablo Brito Altamira
   mercurius132003@yahoo.com
   Escritor venezolano (1953). Reside en Francia. Dramaturgo, cuentista,
   poeta, ensayista y realizador cinematogrfico. Ha obtenido, entre otros
   reconocimientos, el primer premio en el certamen literario "Villa de
   Navia" (2005). Ha dirigido varios cortometrajes.



=== Poemas      Carlos Stevens Parra Gmez ================================

*** En m, una mariposa

                                                                   A Roco.

El viento nos trajo hasta aqu
Donde estamos.

Aqu donde la lluvia llega por encargo de
Tu ausencia.

Aqu donde te lloran estos majaderos ojos que te amaron un da.

Mis alas no soplan el viento que necesitas.

La muerte de ti
Ser tambin mi muerte.

En m una mariposa ha venido a posarse y su pupa est colgando de mi
      [ansiedad ciega.

Extiende sus alas,
Policromas...

Pero debo cuidar
Tu membrana del vuelo.
Mariposa del da.
Mariposa nocturna.
Volando por mi cuerpo.

Llevndose mi nctar,
Mariposa ladrona.

El viento me condujo solo.
Y te llen la boca de lastimeras palabras.



*** La muerte abri la puerta

Como es costumbre
La muerte les abri la puerta.

Era tarde,
Y el sol ech sus ltimos suspiros.

Abri la puerta la muerte imprudente.

Y en media hora se march con su barriga llena.

Entraron sin saludo.
110 hombres con metralla.
Capuchas, boinas y sombreros.
Sin ni siquiera un buenas
De estirpe montaera
Tumbaron la losa y los jarrones.

La muerte abri la puerta.
Como es costumbre de ella...

Volcaron la radio,
Tiraron las cosas.
Y en dos minutos la muerte ech cenas.

La madre fue primera
Pues les escupi la cara.
Y el padre fue segundo
Por rogar que no la mataran.

La hermana fue tercera,
Por huir de la sala.
Y al hermano de rodillas
Le mutilaron el alma.

La muerte abri la puerta.
La muerte abri la puerta
Como es costumbre de ella...



*** Momento del beso

                                A Paula, ligera para el amor y la despedida

         Los nervios embistieron la calle donde estbamos prximos al beso.

                                                              Por la calle,
                                   Bajaban los ojos fatigados de los taxis.

                                  Eran una estampida de corceles amarillos.

                                    Debamos suponer que todo estaba listo.

Sus manos carcomidas por los nervios
Y yo, meditando el si debo, no debo...

La ansiedad iba repitindose en las lmparas.

Hasta la aurora verti la luz en su cmplice mirada.



*** Nos quisimos

Nos quisimos cuando no era tiempo.
Pero es cierto, nos quisimos.

De habernos conocido maana,
No existiran ruinas.

Pero es cierto que tus besos
Fueron altos. Estuvieron en el pice.

Los guardbamos en el desvn para los dos.

Recuerdo que ramos una llama hecha de palabras.

La gente nos vea pasar por los cielos ureos, y colarnos por las zanjas
      [que tu voz le haca al viento.

Pero no era tiempo...

Recuerdo que iban las palomas a buscarte, porque t, con una caricia, les
      [motivabas el vuelo.

El viento iniciaba su descenso cerca de la nube que fue el hogar
      [subversivo.

Lavar la losa
Hacer la casa
Ir al mercado.
...es cierto, nos quisimos.

Recuerdo que besabas a la lluvia,
Antes de dejarla caer sobre la tierra.

Recuerdo a tus pupilas
Sembradas de trigo,
Tiritando ante el espectculo de mi sonrisa,
Que fue ms tuya que ma.

Pero no era tiempo...

Nacieron muchos sueos
Muchos, muchos, muchos...

Es cierto, nos quisimos...

Recuerdo que te hiciste amiga de mi pobreza,
Y nunca me dejabas sin abrigo
Cuando eran helados das de cansancio.

Recuerdo que cuando llorabas
Llova todo el invierno.
Pero haba ms colores en tu voz.
Que en el arco iris.

Pero no era tiempo...

Un tifn de miedos
Destruy toda la casa.

Recuerdo bien que eras la
mies con que Dios
Inspir el pan de cada da.

Pero como se guarda el sol
En el cofre de la tarde,
Te guarda mi corazn.

Nos quisimos cuando no era tiempo.
Pero es cierto, nos quisimos.

** Carlos Stevens Parra Gmez
   reporteroconeco@hotmail.com
   Escritor colombiano (Ibagu, 1986). Es estudiante. Ha publicado
   artculos periodsticos en revistas locales.



=== Textos      Mnica Melo ===============================================

*** De mis historias de amor, all, del otro lado

Conejo mo tan desnudo tocarte hocico miedo Todo est mal bendito seas luna
de arlequn bandido Arrimadito a m descalzo por el da que no viste el
trbol que perdimos de agua dulce y estancada lgrima cebra silenciosa tan
sin embargo sin pero pudrindose Ay si supiera yo conejo rabia lo que
escribo con qu narrar si todo es blanco un puo blanco invierno sillas la
escalera caminito luna tibia atroz por m por vos mirar Sentirme historia
de amor Pelusa instinto a tiempo de morderme y jams para vos nunca siempre
digo siempre uno dos tres contar de nuevo No supe no pude no quisimos ste
es el ltimo El que eleg por vos de m Por vos conejo amor

Para nosotros.



*** Del perdn

Si las piedras y el agua, si los truenos sin cayados y sin tnicas. Es por
el sol que cae del alma fiel, bilinge. Por el Cristo que perdona el
corazn sin abrir la tirana en cada falta, sacerdote que hace un cielo de
los ojos. Como no entiende, me escucha. Pone su mano sobre m, Padre
Nuestro, padre de chinos que trabajan en infiernos de una calle sin
andamios, 39 en cada espalda, en barro ests, tripas sin fondo, en pulmones
de su cobre, en las almejas, en los perros que han comido aquellos tres que
ahora se crecen sin salario, Santificado seas. Perdn por lo que no veo y
por lo que s y no conjuro, que tu Nombre sea en nosotros. Y tu Reino se
alce en cuellos que no tengan que romperse. La estola santa, Gloria
Aleluya. En Shanghai no hay estrellas, es fcil deprimirse, tirarse bajo un
subte. No ms paz. Como los viejos comen y no mueren, les dan una escoba de
mimbre y uniforme naranja. Y tu Voluntad se cumpla, as en Almagro como en
la China, como en los sordos, como en la Bolsa. Los pinchos de gorriones,
gusanitos envueltos en canela, ratas hervidas, banquete de la grasa y de
los monos, danos el pan, danos cada da un poco de hambre Seor, la
libertad de los banquetes que nosotros mutilamos. Tengo tu Cuerpo en mi
cuerpo, te como, de mi boca hasta la lengua que te ofende, que tanto deber
aprender a dar a todo lo que sangra y te respira. A los que maltratamos, a
los del cross en la mandbula, al traidor de tanto Hamlet en su Ofelia,
danos la fe de perdonar. Y no nos dejes caer en tentacin. Correr tras esta
nada. Lbranos del mal de ser sin Vos. Amn.



*** Shanghai

Babel de los deseos materiales, Dios la regala y yo lo dejo hacer. La
ciudad de los mil Budas bien saciados, cine, museo, los sabores, los ojos a
lo bello y lo terrible, piedras cultas y piernas depiladas, cuellos
annimos y hermosos, el tono ruso hablado sobre ingls, mujeres, vinos, las
telas frotadas contra fiestas: pieles sudor de nada y lodo, rabia y la
prisa de cultura milenaria, de los das espuma que se quejan a lo Vian
dentro del peso de las horas trabajadas (por los otros). Siempre a lo
chino, claro est.

Comparto mi habitacin 1415 con una japonesa que habla coreano, sabe un
poco de chino, eso nos sirve para la vida cotidiana, aunque casi no nos
vemos. Biblia desagitada de reloj, fin de semana, dnde comer a Cristo, me
pregunto.

En el patio interno, la rubia que no me salud en el ascensor y la boquita
pintada de Toulouse se estn mordiendo a besos mientras los otros
francesitos dan cervezas, diez de la maana. Yo cuelgo mi remera en el
balcn, 39 grados me devuelven hacia el cuarto y la seora fruncida en su
dialecto juzga en mueca, deja las toallas limpias en mi cama y me repite el
nombre abierto de las cosas, etiquetas de Macondo personal. Saludo en
japons, disculpo en coreano, hablo en ingls, estudio chino y bajo al
comedor en ruso. El alemn del caf est tmido de m, se ha corrido de mi
taza con su sombra, tiene pena, pero no s escucharla, su segunda lengua es
el francs, me dice quedo y as se va como Pars Vallejo. Pero algo las
personas siempre dejan.

Imagino el dolor del alemn. Imagino un abandono, lo brutal rpido instante
de silencio breve. Desgastado. Lo imagino tinta roja, cartas, es de
aquellos que regalan gestos y aprendieron a pedir perdn. Ojos nube sabe
qu es melancola. Lo describo ardido abrazo en cierta noche, preocupado
por lo que no existe, sin los dioses catecismo ni la muerte. Desobediente,
olvidadizo, apasionado. Cmo es la ciudad? Me preguntabas. Como el pecoso
lacaniano berlins: tan goce rico, tan mudo bello, diverso, variable,
impersonal. Ideogramas cuando no haya qu decirnos. Dos chicas que se
duermen contra el agua: botellas rotas que no nos lastiman: muro de
almbar. Sueo metlico: siempre a punto de: partir, volar, caerse.



*** Soy tu espejo

Soy tu espejo, lapicito que busca su semilla. Pauelo mo, que jams
lastimes, y que no lo hagan. As, toda en m, roja y nuestra la voz, como
la cal. Ms tarde y tan lejos, hubo un vasto regocijo de espadas, cierta
arena de sangre en la fe. Ahora, una noche esparcida en el fuego. Tenemos
un antiguo dolor que no aprende a sentir ni rezar.



*** (sin ttulo)

                              Viaj durante dos corazones por su vientre.

                                                             Csar Vallejo.

Hay, madre, una fiebre de abrigo donde puedo ser aquello que podran ver
tus ojos. Una cuerda en el tensado mar de aire, todo un ro que se cuece
esta nica habitacin multiplicada donde el fin es ilusorio. Como no ests,
debo tomarlo con el justo peso de su cifra, ajustarme cada duda al
nacimiento, tributarme el sol sin rostro que di bajo mi pena.

Hay madre, en el mundo un sitio, que se llama Tongling. Un sitio muy grande
y muy lejano y otra vez grande.

** Mnica Melo
   monicalibros@gmail.com
   Poeta y docente argentina (1969). Licenciada y profesora en letras por
   la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar). Ha publicado el
   poemario Versin de la noche (Ediciones Extranjera a la Intemperie,
   2005). Desde 2006 imparte clases de espaol en la Universidad de
   Tongling (China; http://www.tlc.edu.cn).



=== Servidumbre de paso      Jess Snchez Jurado =========================

1

La vida siempre
nos pone en nuestro sitio,
aunque de ir contra corriente
hagamos nuestro sino.



2

Como si fuera un cuadro,
mirar mi vida
desde cierta distancia,
para observar esos detalles
que la encauzaron,
hoy puedo.

Detalles,
en apariencia tan insignificantes,
como el torcer un paso
para no chocar con quien avanza de prisa
o no discutir con quien se empea
en alzar su tienda en la va pblica
pero que le dieron su curso
sin que yo lo advirtiese.

Pasos oblicuos
que van dejando la estela
de mi desvo
a la izquierda,
a la derecha,
tejiendo la red
de mis errores.



3

Desdoblar las solapas del tiempo
y dejarlo fluir
sin saltos ni remolinos,
sacudir las arrugas de la memoria
y dejar que la luz llegue
a todos sus escondrijos,
si yo pudiera,
ay, si as fuera,
con el peso vaco
de mil cscaras de huevos
no seguira cargando!

Como un inmenso pajar
es la memoria.
Si no sabes separar
la paja del grano,
rumias mucho
y te alimentas poco.

Lo rumiado
se repite una y otra vez,
deja mal sabor de boca
e impide que se deguste
otra cosa.



4

El rostro envejecido,
con sus arrugas irregulares
y profundas,
que me devuelve el espejo,
lo he ido tallando
con el cincel de mis mentiras
y el martillo de los aos.

Esta mscara
que me deforma
con sus profundos tajos,
quin me la quitar?
Y las llagas que siguen sangrando
debajo de mi piel,
quin las cerrar?

Como la brisa fresca
que sopla a orillas del mar,
llevndose ligera
las goteras de dolor.
As hace tu presencia
con las espinas de sal
clavadas en las puertas
de mi viejo corazn.

Pero no soy capaz
de seguir tus pasos
ni de mantener los mos,
no soy capaz.
no soy,
no...
Me niego y negndome
corto las ramas
del rbol de la vida,
y envejezco
y me voy muriendo
en esta nada.



5

Dicen
que he ledo, sentido, reflexionado y meditado,
pero de todo eso que he,
poco se refleja
en mis ojos,
porque
con tanto cambio de norte,
soy una lnea quebrada,
rota y de incierto destino.
S?
S, puede que sepa algo,
pero a tanta distancia
del hacer
que en m poco se mueve
sabiendo dnde quiere ir
y por dnde se va.

Hoy,
aqu, sentado
en la estacin
de El Puerto de Santa Mara,
descargados mis hombros
de todo eso que dicen,
con el punzante sol
lamiendo la piel de mis sentidos,
mientras aguardo
por si algn tren
supiese llevarme
de regreso
a mi sitio,
vuelvo la cabeza atrs
y miro
el largo otoo
de mi vida...
dnde estoy
y cmo he podido llegar
a tan poco?

Los dulces recuerdos
de cuando persegua
las cambiantes luces ajenas,
como las secas hojas
de mi lejano ayer,
regresan cortantes
a mi paladar,
hacindome sangrar
mientras me las trago...



6

Esta forma de ser sin ser
y de vivir sin vivir,
esta forma de existir
como una arruga
deforme y nudosa
de tiempo malgastado,
es una malla invisible
que me enreda
en mi laberinto,
y de la que salir
no s o no quiero?

Yo soy,
s que yo soy,
pero olvid el atributo
y no sabra pronunciarlo
con la voz de los vientos,
el calor de los fuegos
y la cercana de las aguas.
Olvid quin soy
y me conformo siendo algo,
con el existir deambulante
de una sombra
que ignora quin la proyecta.

Pero una voz
se empea en clamar
como un trueno
en el que se descarga
toda una tormenta,
inquirindome
quin soy.
La oigo,
pero no la localizo,
la siento,
pero no entiendo
por qu la tierra
le responde.

Como un vagabundo
que busca dnde reposar,
as busco mi sosiego.
El laberinto
de las demandas sin salida
y de las pulsiones retornantes
agota mi cuerpo
y acalla la voz
que invoca en el desierto
el recuerdo de lo que fue.



7

Trabajo.
Como, duermo
y trabajo;
tan slo eso.

Un da,
no recuerdo cuando,
dej mi vida
camino del trabajo
tras cualquier esquina,
en cualquier rellano,
y perd de vista
los besos, los abrazos,
y las alegras
que hoy a recuperar no alcanzo.

Porque dej mi camino
por tomar un atajo,
me perd yo mismo
yendo al trabajo.
      Haba un tiempo
      en que el vuelo de las palomas
      serva de reloj,
      dichoso tiempo,
      cuando en cada hora
      anidaba el amor...
Por los andenes de este trabajo,
donde nunca volaron las palomas,
sostengo el reloj en la mano
y miro cmo pasan las horas:
si me quedo sentado,
pasan guardando las formas,
y si estoy paseando,
entre ellas se estorban cedindose el paso.



8

La noche tiene varias plantas,
como esta obra,
porque sobre su sustancia
se disean y levantan
los sueos o las pesadillas
a las que le pone cada cual
los pilares
con los que ansa alcanzar
la consistencia de la determinacin
que palpita en las estrellas,
las plantas,
que sealan la amplitud
de la planificacin
del orden con que crea sus cosas,
y los tabiques,
que muestran la forma de la vida
que les dar sentido.
Y este bloque,
con sus noventa y dos viviendas
de sesenta y ocho metros cuadrados,
tiene las mismas vistas,
tan estrechas!,
como las que me trajeron aqu.

La noche tiene varias plantas,
aunque nadie las conoce todas.
Yo trabajo en su planta baja,
donde slo viven las ratas
porque pocos la hollan,
slo los guardas
de las obras
que nos vamos cada maana
arrastrando la ltima hora,
sin saber dnde sumarla
porque siempre nos sobra.

Cada noche, sentados
a la lumbre de una cerveza,
como siempre charlando
sobre qu empresa
da peor trato
con mayor diligencia
a sus empleados.
Las horas lentas
van pasando
mientras los ojos se cierran.

En ese silencio
que no tiene puertas,
justo en ese momento
en el que una rata se acerca
sin reparos ni miedos
a lamer la cerveza
que se ha cado al suelo,
una voz or se deja
llenando mi silencio:
dnde ests. Cmo has cado
tan bajo;
a semejante sitio,
cmo has llegado?.



9

Mis ojos,
apenas un segundo,
extraviaron las coordenadas
de mi mirar;
lo que antes me era invisible
se me mostr
en medio
de aquel vaco
momentneo de pensamiento,
y vi una estatua
maltratada y rota
del Sagrado Corazn de Jess...
Mis ojos,
apenas un segundo,
dejaron de ver
el engao de mi vida
y vieron el fracaso
que construa con ella.



10

Sigo la rutina:
doy la ronda
controlando las vallas
y observando el exterior,
para volver a sentarme;
nunca pasa nada.
As es esta vida,
como nunca la quise:
rutinaria,

como el erguirse de los pilares
sosteniendo las plantas
y el aporte continuo de materiales
para irles dando contenido,
como mi mente se nutre
de los mismos aportes
sin percatarse del discurrir de las horas;

como los desechos,
que cubren los suelos
y convierten el paisaje
en una ficcin,
como el tiempo
sin noches ni das
en que aqu habito;

como el deambular de las ratas,
que se muestran indiferentes
ante mi presencia,
como si me consideraran
otro desecho,
otra rutina...

Tan tranquila, una rata,
dominando la situacin,
pasa a dos metros,
se da media vuelta,
pasa a un metro
y libra una pelea con otra,
de la que escapa chillando...
La otra ocupa su lugar
sin mirarme
ni prestarme atencin,
sino que sigue a lo suyo.

Y yo sigo con mi rutina:
regreso a casa,
duermo, como
y vuelvo al trabajo,
a ese mundo irreal
donde pago
servidumbre de paso.

** Jess Snchez Jurado
   jesan.sevilla@gmail.com
   Poeta espaol (Alcal de Guadara, Sevilla, 1957). Textos suyos han sido
   incluidos en diversas antologas.



=== Hoy por la maana      Sandra Becerril ================================

Hoy por la maana enjuagu mi plido rostro con el agua fresca del
estanque, tom mi cartera y sal a hacer unas compras. Llegu hasta el
mercado. Compr unas naranjas rojas que se vean saladsimas, unas fresas
azules con sabor a mango y huevos de ornitorrinco. De regreso, mientras la
boca se me haca agua al pensar en el sabor de las naranjas, adquir
tambin un vaso para no tirar baba en la calle y me detuve en el puesto de
peridicos. Una veintena de viejitos encuerados cruzaron corriendo la calle
y desaparecieron en el horizonte. Consegu el peridico de ayer, lo coloqu
bajo mi brazo izquierdo, saqu mi llave maestra y rob un auto negro que
estaba en la acera de enfrente.

Dej el auto estacionado a media calle porque no tengo lugar dentro de mi
casa. Para entonces, mi boca ya era completamente de agua, mis labios se
escurran por mi barba. Me vi en el espejo y me re: mi rostro era un
Picasso. Dej las bolsas sobre la mesa, saqu una de las naranjas, la met
toda en mi boca antes de que patinara hasta mi garganta y en efecto: el
sabor era el ms salado que haba probado jams. Tocaron mi ventana
interrumpiendo mi comida: la vecina fastidiosa. Abr sacando mi lengua que,
para aquel momento, ya llegaba hasta mi cintura. Sarita ro mucho tambin y
me sac una foto instantnea que descubri sus alas y se colg junto con
las dems, en los alambres del telfono. Buenas, Sarita, qu se le
ofrece? dije en voz muy alta para que no escuchara mis pensamientos, fue
intil porque se vean a travs de mi cabeza como letritas provenientes de
un teclado: Ya viene otra vez a fregar. No se dar cuenta de lo poco
deseable que es su presencia? Qu cree? Qu por ser su vecino le tengo
que resolver la vida?.

Buenas su vista fija en mis pensamientos. No lo vengo a molestar.
Necesito su ayuda. Ver, mi abuela est en mi jardn y no puedo meterla a
la casa sola... pues usted que es taaaan fuerte...

Si cree que con halagos me va a convencer.... No es ninguna molestia!
Vamos...

Pero antes, me permitira entrar a su bao? Es que el caimn que habita
el mo, se comi la taza...

Aparte gorrona! No, si eso me faltaba: que se metiera a cagar en mi
casa.

No faltaba ms. Pase Se notar mucho mi risa fingida?.

Mi vecina entr a mi casa meneando su enorme y flcido trasero frente a
mis narices. Quise voltear hacia otro lado pero mecnicamente mis ojos
regresaban como resortes hasta esas bofas, celulticas nalgas. Ni siquiera
pregunt dnde estaba el bao. Sus inquietos ojos brotaron de sus cavidades
y en menos de tres minutos ya haban inspeccionado cada habitacin y
hallado el bao. Los horribles verdi-azules ojos regresaron a su duea
brincando hasta aquellos huecos donde habitaban. Yo fui a la cocina por un
pepto bismol porque despus de aquella visin se me haba revuelto el
estmago.

Lo peor es que hasta donde me hallaba, poda escuchar que Sarita
canturreaba mientras orinaba. Me dieron ganas de vomitar.

Sarita sali con su habitual sonrisa plstica mostrando todos los falsos
dientes de todos colores: rojos, azules, violetas. Toda una gama que se
puso de moda hace mucho pero que ahora ya es obsoleto. Le ofrec algo de
tomar y acept un refresco con aspirinas. Se recarg sobre la mesa vindome
de frente. Su escote tambin me observaba de frente. Sucedi lo mismo que
con su trasero: mis ojos rebotaban sin poderlos controlar.

Por qu no te has casado? inquiri sin delicadeza.

Porque me da pavor que mi esposa se convierta en usted. Estoy ocupado
para pensar en eso... Y yo me pregunto: por qu su esposo no se ha
divorciado de usted?.

Me ama respondi indiferente a mis pensamientos.

Pon tu mente en blanco. As no sabr lo que pensamos de ella ni de su
inmenso trasero y de sus pechos que rebotan como pelotas desinfladas sobre
mi mesa....

Vio por un momento el elefante que se acerc a mi ventana pidiendo limosna
para el zoolgico. Cerr las persianas. Me molestan los pordioseros. Ella
me mir de arriba abajo. No era una mirada despectiva, todo lo contrario.
No s si nadie se haba fijado antes en sus carnes, pero me vio con deseo.
Me lleva la..! Ahora resulta que a la vieja esta se le antoja conmigo!.

Salimos de mi casa dos horas despus. Al dar un paso en la calle, un nio
que lama una paleta me seal con el dedo gritando: Trae abajo el
cierre! despus desapareci en una coladera. Llegamos hasta el patio de
Sarita donde su abuela nos esperaba. Yo no entiendo an por qu la mand
traer del panten, se ve muy descompuesta, ni siquiera la cera logr
arreglarla bien. La cargu, pesaba tanto o ms que las nalgas de su nieta.
La llev hasta la planta alta mientras mi vecina me diriga como si su
abuela fuera un mueble. La colocamos cerca de la ventana, desde afuera
pareca que la seora observaba el cielo con ojos soadores. Ojos de vidrio
porque los verdaderos ya se los haban comido los gusanos.

Mi vecina me agradeci, no s exactamente por qu, y regres a mi cmoda
casa. En mi jardn me encontr con uno de los viejitos encuerados que andan
en las manifestaciones. Estaba en el pasto como muerto, lo mov con una
bota; me acerqu a su pecho. El condenado estaba vivo. Con mi antena
integrada llam a una patrulla que tard horas en llegar (hay cosas que
nunca cambian) y se lo llevaron al matadero.

Justo antes de abrir la puerta de mi casa, un meteorito me cay en el
crneo, me abri la cabeza en dos. Mi lado derecho volte al suelo y
observ al lado izquierdo quejarse. Lo levant, trat de pegarlo. No
coordin bien. Creo que los pegu al revs. Por eso vine al hospital.
Ahora si entiende mi urgencia? O debo esperar cuatro semanas ms para que
me atiendan?

La enfermera lo ve a travs de sus gruesas gafas. Nunca le agradaron los
hombres. Decide que lo dejar esperando dos meses ms, hasta que el cerebro
se le termine de chorrear por el rostro, llegue hasta la boca hecha agua y
se lo coma...

** Sandra Becerril
   sbecerril@shamra.com.mx
   Escritora mexicana. Egresada del Centro de Excelencia Educacional, curs
   tambin los siguientes talleres: Fotoperiodismo (Escuela Activa de
   Fotografa), Mdulos Literarios I y II, Teora y prctica del cuento I y
   II, en la Sociedad General de Escritores de Mxico (Sogem,
   http://www.sogem.org.mx). Estudi un diplomado en literatura fantstica
   y ciencia ficcin en la Universidad del Claustro de Sor Juana
   (http://www.ucsj.edu.mx), fue becada por el escritor Marcial Fernndez;
   estudi creacin literaria en la Sogem y actualmente estudia Novela en
   la Universidad Iberoamericana (http://www.uia.mx). Ha recibido menciones
   honorficas en el concurso La Identidad de mi barrio, organizado por
   la delegacin Tlalpan; en el primer Encuentro Estudiantil Fotozoom;
   Concurso Nuevos Talentos, organizado por Foto Regis (2002); concurso
   Juana de Amrica por el texto rase una vez..., y concurso Espejo
   Roto de relatos de terror. Adems fue seleccionada por Fujifilm Mxico
   (http://www.fujifilm.com.mx) para publicacin como profesional de esa
   casa. Textos suyos han aparecido en las revistas Luz Directa, Fotozoom,
   Expansin, Expresin Autnoma, poca, Lneas, Crtica, Voces de la
   Primera Imprenta y Universo del Bho, y en las antologas Escritores
   hispanoamericanos en el mundo, de editorial Bellvigraff; Antes de que
   las letras se conviertan en araas, Palabras sin piel y en la coleccin
   especial para el Festival de Cine Macabro 2007, prximo a editarse. Fue
   corresponsal y redactora de artculos especiales para deportistas para
   el Diario Nacional Deportivo. Ha publicado la novela La calle de las
   brujas (Editorial Justine) y el libro El legado de las abejas (Coleccin
   Especial de Nutricin Deportiva). Imparte diversos cursos de redaccin y
   creacin literaria desde 2004. De estos talleres ha surgido la antologa
   Sueos de tinta, editado por Ediciones Shamra, coleccin de textos de
   diversos alumnos. Mantiene una pgina personal en
   http://www.shamra.com.mx y una bitcora en
   http://sandra-becerril.blogspot.com.



=== Poemas      Eva Ruiz ==================================================

*** El verdadero miedo al tiempo

no est en los que llevan sus huellas
como quien lleva su nombre,
ni de quien al mirar su rostro encuentra los sucesos.
El verdadero miedo al tiempo
est en nosotros que borramos con pnico
                              sus surcos,
               somos del tiempo, su descaro.



*** Alineacin

Mis pies se baten a duelo con enemigos invisibles y terminan exhaustos,
contemplando inertes el territorio perdido...
Sobre la cama yace, como una hoja encerada, mi blusa nueva,
mientras desde la repisa me saludan, alineados, monarcas mudos.
Todo es grvido.
La lengua declama, entre recuerdos, la simbiosis con un cuerpo
                                                  que me alimenta
y un viaje fantasmagrico en la punta de una lanza.
Busco la mitad de mi microcosmos
apretujada en un aerosttico globo, entre refriegas de iguales.
Es una calma falsa, slo uno de nosotros llegar.
No s si debo esperar que acontezca o tengo que agitar una bandera roja
                                  en cada vibracin de las paredes.
Quiero mi otra mitad, no tengo memoria, slo un suave deseo,
compulsivo,
como un rayo.



*** Copla del quebrado amor

Vena lrica del arte
que en soledad pronto vierte
espinada,
su dolor de convocarte
en feliz gozo convierte
calcinada.
Tan eternos tus calostros,
tan veraz que no se olvida
y se suman
a los huecos y a los rostros
que van siendo nuestra vida
aun presuman.
Fuga para ti vencida,
pavor que es por ti incendiado,
sueo malva,
que da por igual venida
cabellera, credo o hado
rubia o calva.
El tiempo es como una fuente
que al dar vida le das agua
cielo y frutos.
Y que no haya en tierra, puente
ardidos todos en fragua!
impolutos!
Religin encuentra su ayo
cuando son y resplandecen
tras de ti
ao, luz, lluvia y rayo
mejor son y palidecen
tan por ti
que no es como bien tenida
sino como bien amada
lo excelente.
Da septiembre bienvenida
brinda agosto la morada
bien paciente.
Muy de golpe se acrecienta
cuan invisible se amansa
como fuego;
en rojo cuerpo escarmienta,
en azul velo descansa,
como ruego.
Por un quizs de tu ciencia
palpita el cuerpo de barro
convocado
por desigual consistencia
de corazones y carro
es prendado.
Civil cdigo aceptado,
la loca Juana exiliada,
que corra.
Abelardo al ser castrado,
y Camila fusilada,
que mora.
No hay un lmite que encierre
ni dolor en que repares,
tu imposible.
Vena de oro que bien cierre
El corazn que tu pares
No es posible!

** Eva Ruiz
   evaisabelruiz@speedy.com.ar
   Poeta y cuentista argentina (Buenos Aires). Textos suyos han sido
   publicados en diarios y revistas como Caracol Rosarino, Artes y Letras,
   Ronda Literaria y diario El Cndor, entre otros, as como en diversas
   antologas. Obtuvo la mencin de honor en cuento de Ronda Literaria
   (1996-1997), el Premio Nacional de Literatura organizado por la Sociedad
   Argentina de Escritores (http://www.lasea.org.ar) y el Departamento de
   Cultura de la Municipalidad de Tres de Febrero
   (http://www.tresdefebrero.gov.ar; 2003, 2004 y 2006) y otras
   distinciones. Ha sido jurado en los Juegos Florales de Tres de Febrero y
   es colaboradora de la revista Las Letras. Mantiene una pgina personal
   (http://evaruizbarrios.com.ar).



=== Triunfo Popular, o de los Poetas      Juan Carlos Moraga ==============

      (Nota del editor: Rafael Asoli [Slaba Salazar] y Juan Carlos Moraga
      [J. C. Moragaux] son dos escritores argentinos, ambos de 24 aos, que
      hacen discurrir su vida entre los estudios de piano en el
      conservatorio [uno], la sociologa [el otro] y la docencia [ambos].
      El texto aqu reproducido pertenece al libro indito A tres manos
      [tristes silabas]).

Habamos estado bebiendo algunos refrescos tras despus de clases. Ms
tarde habamos pasado por casa a cambiarnos la ropa y ahora tombamos otra
cerveza antes de ir al MalBA, donde nos esperaban algunos amigos. Se nos
acerc un Poeta que llevaba en la mano unas hojas impresas. Nos pregunt si
queramos leer algo de su produccin. Lleg a decir que tenamos cara de
pensantes.

Pensantes? le pregunt. Tal vez haba querido decir pescados.

Gente que piensa ratific.

Ah, no, flaco, nada que ver. Yo hace rato que no pienso. Cundo fue? En
agosto?

Agosto confirm Gabi.

Me quem. Pods creer que estaba haciendo un huevo frito y me quem? Por
pensar. Me puse a pensar y me quem. Despus de ah me dije no pienso
nunca ms.

El tipo me miraba. Tena el tpico aspecto de un intelectual de Palermo.
Probablemente no se haba hecho un huevo frito en su triste vida.

Bueno, pero no quieren leer? ste se llama Crtica de una remera de
Marilyn Manson.

Gabi oje de mala gana la hoja que le alcanzaba el Poeta, y se excus.

No es momento...

Y vos cul quers? me toc el turno. Tengo la Crtica de una remera de
Marilyn Manson, El barrabrava que se volvi lacaniano...

Dame la del lacaniano me interes.

A ver si la tengo...

El Poeta buscaba en una gruesa pila de fotocopias.

Quers la Crtica de una remera de Marilyn Manson?

No, dame la del lacaniano.

Aventuras y desventuras de..?

Quiere la del lacaniano lo interrumpi Gabi, en ese tono un poco
compadrito que suele adquirir con la tercera o cuarta cerveza.

El Poeta hurg un poco ms en el papelero y sac una hoja impresa de ambos
lados.

Ac est.

El barrabrava que se volvi lacaniano... le en voz alta. Supongo que
incluir la rima tectnica y popular: agarrmela con la mano...

No... eso es muy chabacano respondi.

Agarrmela con la mano.

Gabi agarr un man y lo tir en su vaso de cerveza. Era su manera de
anotar: nosotros 1, ellos 0. Despus vaciamos nuestros vasos como poda
haberlo hecho un Lenin o un Rucci: con la satisfaccin de haber hecho
nuestro aporte a la causa popular.

** Juan Carlos Moraga Fadel
   jcmf83@vtr.net
   Escritor, socilogo y docente chileno (1983). Reside en Buenos Aires.
   Ensayos y poemas suyos han sido publicados en diversas revistas.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

La cultura est ligada al libro. El libro, como depsito y receptculo del
saber, se identifica con el saber. El libro no es slo el libro de las
bibliotecas, ese laberinto donde se enrollan en volmenes todas las
combinaciones de las formas, de las palabras y las letras. El libro es el
Libro. Para leer, para escribir, siempre ya escrito, siempre ya transitado
por la lectura, el libro constituye la condicin para toda posibilidad de
lectura y de escritura.

      Maurice Blanchot, Labsence du livre. En: Lentretien infini
      (1969).



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