
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XII     Cagua, Venezuela     N 179
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                        21 de enero de 2008
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                  comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                   literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                      *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~       ~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~               ISSN: 1856-7983
          ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
							 |
El mapa del Imperio, Jorge Gmez Jimnez.              | Editorial
                                                         |
Letralia publica Salmos compulsivos por la ciudad,     | Anuncio especial
de Jos Carlos De Nbrega.                               |
                                                         |
El manual de Garca. / Poetas de La Matanza. / 8        | Breves
Narrativas. / Espaol prctico. / Pizarnik completa. /   |
La bsqueda de Miosi. / Cine del pasado. / Clases de     |
novela. / Todo el sabor de Arias. / El taller de Cabesa. |
/ Talleres en la Casa Bello. / Ciencia ficcin de papel. |
                                                         |
Publicaron poesa completa del venezolano Juan Liscano.  | Noticias
/ Leve mejora presenta Mario Benedetti. / Entregados en |
Cuba varios premios literarios. / Inauguran en Mxico    |
una biblioteca virtual en un vagn ferroviario. /        |
Falleci el poeta nicaragense lvaro Urtecho. /         |
Editarn en Mxico literatura prehispnica. / Reabren la |
Casa-Museo Zenobia-Juan Ramn. / Cien aos de soledad,   |
ilustrada y policial. / Fallece el escritor y dramaturgo |
mexicano Fernando Snchez Mayns. / Muere el escritor y  |
filsofo hondureo Roberto Castillo. / Falleci el       |
escritor cubano Lisandro Otero. / Muri en Mxico el     |
poeta y escritor Andrs Henestrosa. / Identificados      |
restos del poeta peruano Juan Ramrez Ruiz. / Muri el   |
poeta espaol ngel Gonzlez. / Falleci el escritor     |
venezolano Adriano Gonzlez Len. / Mxico pondr en     |
lnea acervo de su Biblioteca Nacional. / Biblioteca     |
Digital Hispnica brinda acceso a 10.000 obras. / Mario  |
Bellatin obtiene el Premio Nacional de Literatura de     |
Mxico. / Muri el intelectual espaol Fernando Borln   |
Rodrguez. / Publican edicin ilustrada de Poeta en      |
Nueva York, de Garca Lorca. / Compaa venezolana       |
Garabatos-k se presentar en Chile. / Celarg desarrolla  |
actividades con sectores populares de Caracas. / El      |
Festival de Granada homenajear a ngel Gonzlez.        |
                                                         |
Qurum de Revistas. / Biblioteca Digital Hispnica. /    | Literatura
Wikilengua. / Tinta-E. / Poemnimo. / Todos quieren ser  | en Internet
Cary Grant. / Yoescribo.com.ar.                          |
                                                         |
Jos Len, Alexis Mrquez Rodrguez. / Jos Len      | Especial: Jos
Tapia, Leonardo Ruiz.                                   | Len Tapia
                                                         |
Escuela Santa Mara de Iquique: cien aos de una        | Artculos y
masacre, Roberto Bennett. / La vida de Miguel Delibes  | reportajes
en un ao, Jorge Urdiales Yuste. / Ignacio Ramrez, el |
Cronomante, Dixon Moya. / Poeteras (extractos),      |
Gonzalo Fragui. / Retardar sueos del principio. La     |
poesa de San Juan de la Cruz, Salomn Valderrama Cruz. |
/ Recapitulamos la filosofa, Guillermo Cerceau. / El |
V Festival de Poesa en la Montaa o la magia de la      |
metfora, Basilio Belliard. / Tres buitres, Aldo      |
Roque Difilippo.                                         |
                                                         |
Gonzalo Rojas: Yo soy herida, yo soy un poeta           | Entrevistas
fisiolgico, entrevista por Augusto Rodrguez. / Romn |
Funes, el paisaje urbano dentro del arte: La poesa s  |
funciona, Rafael Ortega. / Ral Figueroa Sarti: Si   |
uno no escribe, lo mejor que puede hacer es editar buena |
literatura, Lilian Fernndez Hall. / Julio Lellis,    |
director de cine: La pasin por las palabras me llev   |
al cine, Ramn Alfredo Blanco.                         |
                                                         |
La duda esencial, Ricardo Mena Cuevas.                 | Sala de ensayo
                                                         |
Morir con los zapatos puestos, Julia Elena Rial. / El | Letras
espejo y la memoria (extractos), Gustavo Solrzano      |
Alfaro. / Frente al televisor, Scott A. Garca P. /    |
Poemas de Jos Ramn Huidobro. / Origami para           |
principiantes, Juancarlos Lpez. / De terror, Luis    |
Alposta. / La mujer rubia, Rebeca Montaez. / Tres     |
poemas de Francisco Pinzn-Bedoya. / Dos cuentos de      |
Mercedes lvarez Gutirrez. / Ocho poemas de Cinzia      |
Ricciuti. / Antes de dormir, Sergio Rodrguez. / 5     |
sonetos de amor de Javier Aguirre Ortiz. / Crnicas     |
desesperadas de dos ngeles en Sodoma, Alejandro        |
Maciel. / Cavilaciones, Oscar Ivn Londoo Zapata. /   |
Un sueo en Viena?, Juan Manuel Prez lvarez. / Al  |
final del crepsculo, Mara Alejandra Garca Mogolln.  |
                                                         |
Daro Jaramillo Agudelo.                                 | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
	     Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
		     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
			 http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
			  http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
			  http://www.redchilena.cl
===========================================================================
	 Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
		       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
	  Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
			  http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
			 http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
		      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

Para suscribirse a Letralia, enve un mensaje vaco a:

   letralia-subscribe@gruposyahoo.com

Para desuscribirse, enve un mensaje vaco a:

   letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com

Tambin puede formalizar su suscripcin o su desuscripcin en un formulario
visible en nuestro sitio en el Web:

   http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm

Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm



|||||||||||||||||||||||||||||	 EDITORIAL	|||||||||||||||||||||||||||

=== El mapa del Imperio      Jorge Gmez Jimnez ==========================

Empiezan a hacerse frecuentes las iniciativas que tienen que ver con la
digitalizacin de la cultura, una de las cuales la Biblioteca Digital
Mundial comentamos en este mismo espacio en noviembre del ao pasado
(http://www.letralia.com/175/editorial.htm). Se trata de un proceso
indetenible, justamente por necesario, que impone su propio ritmo sobre la
marcha y del que depender absolutamente el desarrollo futuro de la
sociedad.

Reflexionamos sobre esto a raz de dos nuevos hitos de este proceso: la
creacin de dos colosales bibliotecas digitales que, a ambos lados del
Atlntico, ofrecern a sus usuarios acceso total a las creaciones que han
dado su forma actual a nuestra cultura. En Espaa, ya fue presentada y se
encuentra operativa la Biblioteca Digital Hispnica
(http://www.bne.es/BDH/index.htm), que rene materiales culturales que van
desde el Poema de Mio Cid hasta los cdices de Leonardo. En Mxico, el
anuncio del pronto lanzamiento de la Biblioteca Nacional Digital aunque
las fuentes se resisten an a dar una fecha concreta para su apertura ya
promete el advenimiento de un archivo de cerca de un milln de imgenes y
de cuatro colecciones de invaluables documentos.

Si estos anuncios ya prefiguran perspectivas interesantes en cuanto al
futuro de las fuentes documentales, el hecho de que ambos provienen de las
bibliotecas nacionales de sus respectivos pases contribuye aun ms a
reforzarlas. Se trata apenas de uno de los signos del cambio que se avecina
en la forma como nos relacionaremos con la cultura: la asuncin de la tarea
por parte del sector pblico, que tradicionalmente la ha eludido por no
considerarla una prioridad.

La digitalizacin de la cultura tendr dos flancos, el documental y el
instrumental. El primero se inici hace ya ms de tres dcadas, con los
pioneros de la digitalizacin como Michael Hart y su Proyecto Gutenberg, e
incluye no slo la traduccin de nuestra cultura al lenguaje binario, sino
tambin la construccin progresiva de la cultura contempornea en ese
entorno, pues para el consumidor de informacin la Biblioteca Digital
Mundial tendr el mismo valor documental que, por mencionar un sitio,
YouTube. El segundo no termina de superar la etapa experimental, con sus
dispositivos an torpes y costosos, pero como casi todo en esta vida es
slo cuestin de tiempo para que se conviertan en bienes accesibles que en
su momento sern considerados de primera necesidad.

Para los crticos de este proceso, la conversin de los objetos culturales
al entorno digital es una labor vana, comparable con la paradoja de Aquiles
y la tortuga. Como aquel mapa del Imperio borgiano, cuyo rigor cartogrfico
le haba conferido el tamao del Imperio mismo, la digitalizacin de siglos
de cultura requerira, segn sus detractores, un tiempo equivalente. Es una
crtica inexacta; en cualquier caso, la tarea debe ser acometida aunque se
dude que se pueda llevar a trmino.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
					     http://www.letralia.com/jgomez



||||||||||||||||||||||||||    ANUNCIO ESPECIAL    |||||||||||||||||||||||||

=== Letralia publica Salmos compulsivos por la ciudad, ====================
=== de Jos Carlos De Nbrega =============================================

Editorial Letralia inicia el ao 2008 presentando a los lectores de la
Tierra de Letras el libro Salmos compulsivos por la ciudad, del ensayista y
narrador venezolano Jos Carlos De Nbrega. El 11 ttulo de nuestra
Coleccin Ensayo y el 45 de nuestra editorial contiene una serie de textos
en torno a temas de literatura venezolana, latinoamericana y universal.

La primera parte del libro, titulada igualmente Salmos compulsivos por la
ciudad, est dedicada a la literatura venezolana e incluye un anlisis de
la novela El hombre de hierro, de Rufino Blanco-Fombona; una semblanza de
la obra de Guillermo Meneses; una comparacin de Andrs Mario Palacio y
Salvador Garmendia como representantes del exilio de los autores de
provincia que marchan a la capital, y una revisin del cerro El vila en la
obra de Israel Centeno.

De soledades, pachucos y buenos salvajes es el ttulo de la segunda
parte, en la que De Nbrega analiza el devenir de la literatura
latinoamericana del siglo XX y de este incipiente siglo XXI, desde sus
precursores como Csar Vallejo y Vicente Huidobro hasta los autores
brasileos contemporneos, pasando por el tratamiento de la soledad en
nuestras letras. El libro cierra con un Bonus track compuesto por diez
aforismos sobre potica.

Nacido en Caracas en 1964, De Nbrega es licenciado en educacin, mencin
lengua y literatura, de la Universidad de Carabobo (UC,
http://www.uc.edu.ve). Ha publicado los libros de ensayo Textos de la prisa
y Sucre, una lectura posible, ambos en 1996, y Derivando a Valencia a la
deriva (2006). Fue director de la revista La Tuna de Oro, editada por la
UC. Forma parte de la redaccin de la revista Poesa, auspiciada por la
misma casa de estudios. En 2007 su blog Salmos compulsivos
(http://salmoscompulsivos.blogspot.com) obtuvo el Premio Nacional del Libro
a la mejor pgina web.

Como es costumbre, este nuevo ttulo de nuestro espacio de difusin del
libro digital est disponible gratuitamente y en dos formatos: el
tradicional accesible desde la Web en
http://www.letralia.com/ed_let/salmos, y en un prctico archivo PDF
(http://www.letralia.com/ed_let/pdf/salmos.pdf) de 374 Kb que puede
descargarse para imprimir o para leer sin necesidad de estar conectado.



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

El manual de Garca. En diciembre pasado fue presentado en el Auditorio
Prncipe Felipe, de Oviedo (Espaa), el Manual prctico de escritura
creativa 1, una obra de Rubn Garca Cebollero que se pasea por los
secretos del oficio a travs de la narrativa breve, la hiperbreve y la
novela, as como a la creatividad, su desarrollo, y las tcnicas y
ejercicios que nos permiten narrar historias. El libro recoge un compendio
de la principal bibliografa existente sobre el tema, as como los apuntes,
notas y ejemplos de Garca Cebollero y de la voz de otros escritores, para
animar al lector a experimentar el placer de la creacin. Escritura
creativa, el tono, el final, el personaje, los sentidos, el cuento, el
microcuento, el ambiente, el tiempo, el dilogo, la metaliteratura, la
metfora, el humor, el bloqueo y la novela son algunos de los temas
abordados en esta obra.
http://tinyurl.com/2xpoxx

Poetas de La Matanza. El editor argentino Carlos Kuraiem viene recopilando
textos poticos de autores nacidos o residentes en el Partido de La Matanza
(Gran Buenos Aires, Argentina), con la intencin de ofrecerlos a lectores y
escritores, para un mayor conocimiento de la historia y de la realidad de
uno de los distritos ms poblados del pas sureo. En su tercera entrega,
Poetas de La Matanza incluye materiales de Carmen Carmona, Norberto Corti,
Carlos Carbone, Alicia Chilifoni, Ral Prez rias, Eduardo Dalter, Hayde
Paley y Aroma Ligia. Adems, la edicin incluye una obra de la artista
plstica Natalia Moreyra. Estas antologas virtuales son un trabajo de
Kuraiem para el Boletn Cultural La Bodega del Diablo y renen en total a
26 autores de La Matanza, cuyas obras, ya lo suficientemente consolidadas
en el lenguaje, estn en pleno crecimiento an y viven apartadas, sin
ningn reconocimiento ni fomento oficial.
http://www.redeco.com.ar/labodega/b230707.htm

8 Narrativas. Editada por Magda Daz Morales y Carlos Manzano, la revista
digital Narrativas arrib en diciembre a su octavo nmero. Entre las
novedades de esta edicin se encuentra una entrevista de Ana Solanes al
escritor espaol Enrique Vila-Matas, quien habla sobre Exploradores del
abismo, libro de cuentos que define como el resultado de la bsqueda de
nuevos procedimientos literarios. La edicin abunda tambin en comentarios
crticos sobre esta y otras obras de Vila-Matas, as como otra entrevista
que Sandra Becerril le ha hecho a Anglica Gorodischer, y textos de Blanca
Vzquez, Carlos Montuenga, Rolando Revagliatti, Sergio Borao Llop, Marta
Navarro, Ahmed Oubali, Luis Emel Topogenario y otros. Narrativas se publica
en formato PDF y tiene como objetivo dejar constancia de la diversidad y la
fecundidad de la narrativa contempornea en castellano.
http://carlosmanzano.net/narrativas/narrativas08.pdf

Espaol prctico. La Gramtica prctica del espaol, primer volumen de la
coleccin Guas Prcticas del Instituto Cervantes, fue presentada el
pasado 16 de enero por el mencionado centro y la editorial Espasa Calpe. La
obra tiene como finalidad describir las principales propiedades
gramaticales del espaol de una forma breve, clara y comprensible. Est
destinada a todos aquellos que sientan inters por mejorar su nivel de
competencia gramatical de esta lengua, pero tambin es susceptible de ser
manejada con provecho por cualquier hablante nativo de espaol que desee
una explicacin sobre una determinada cuestin gramatical, en trminos
sencillos y comprensibles para un no especialista, o bien resolver una duda
gramatical, ya sea de tipo descriptivo o normativo. Tambin puede ser
consultada por hablantes no nativos y estudiantes de espaol de distintos
niveles que necesiten soluciones simples para sus  problemas gramaticales.
http://www.cervantes.es

Pizarnik completa. Acaba de aparecer en Madrid el libro Bibliografa
completa de Alejandra Pizarnik, de la investigadora venezolana Patricia
Venti (Maracaibo, 1966). Se trata de la primera bibliografa que se publica
de Alejandra Pizarnik, pero adems es una bibliografa completa que incluye
no solamente los libros de su autora, sino tambin sus participaciones en
volmenes colectivos y revistas literarias, las entrevistas que ha
realizado, sus traducciones, las traducciones de su obra, los libros que se
han escrito sobre ella e incluso el contenido de su archivo personal que
hoy es propiedad de la Universidad de Princeton. Venti estudi letras en la
Universidad del Zulia y obtuvo un master en literatura iberoamericana en la
Universidad de Mrida. Desde 1994 vive en Europa y se doctor en la
Universidad Complutense de Madrid (Espaa) sobre la obra de Alejandra
Pizarnik. Ha publicado dos libros de poesa en Venezuela y colabora en
diversos peridicos y revistas internacionales. El libro puede solicitarse
por telfono o correo electrnico al sello Del Centro Editores.
Telfono-fax: 34-914298363  E-mail: delcentroeditores@telefonica.net

La bsqueda de Miosi. Este 21 de enero ser presentada en Espaa la novela
La bsqueda, de la escritora peruana Blanca Miosi. La novela, que cuesta 15
euros y aparece bajo el sello de Roca Editorial, narra la historia de
Waldek Grodek, cuya entrada en la adolescencia coincidir con el
advenimiento de la guerra. La invasin de Polonia por los nazis hace que se
plantee por primera vez lo que es la libertad y la respuesta a la que llega
le llevar a comprometerse con la resistencia. Despus ser capturado y
encerrado en un campo de concentracin donde sobrevivir a situaciones
extremas. Alejado de su familia y atrapado en el mismsimo infierno,
conseguir a duras penas llegar al final de la guerra y a la liberacin
propiciada por los Aliados. Desde ah, se enfrentar a la infranqueable
cortina de hierro, al vergonzante muro de Berln y a la incertidumbre de no
saber cmo encaminar su vida, hasta que emprenda viaje a Latinoamrica, su
paraso soado, en el que sin embargo se enfrentar a las extraas
hermandades de nazis que van ligadas a fortunas incalculables y oscuros
secretos, para darse cuenta de que nunca podr desvincularse del todo de su
pasado. Nacida en Lima y residente en Venezuela desde 1979, Miosi es hija
de madre peruana y de padre nisei (descendiente de japoneses, nacido en
Per). Estudi dibujo en la Escuela de Bellas Artes de Per y diseo y alta
costura.
http://tinyurl.com/28vkly

Cine del pasado. Petroper y Cine Arte de San Marcos estn presentando el
cine-foro Mirada al pasado, que se iniciar este martes 22 a las 6 de la
tarde con el filme Nosferatu, de F. W. Murnau (Alemania, 1922) y
protagonizada por Max Schreck. Frank Prez Garland hablar sobre este
clsico del ms temprano cine de terror. El mircoles 23 a las 4 de la
tarde le toca el turno a El da en que paralizaron la Tierra, de Robert
Wise (Estados Unidos, 1951), sobre el cual disertar Armando Robles Godoy.
Finalmente, el jueves 24, a las 11 de la maana, se presentar El Mago de
Oz, de Victor Fleming (Estados Unidos, 1939), con charla de Claudia
Makishi. La entrada es gratuita y las funciones son en el Auditorio de
Petroper (Canaval y Moreyra 150, San Isidro), en Lima. El programa
completo se extiende hasta el 28 de febrero e incluye obras como
Metrpolis, de Fritz Lang, El gran dictador, de Charles Chaplin, o 2001:
Odisea del espacio, de Stanley Kubrick.
http://www.petroperu.com.pe/Main.asp?T=3607&S=0&id=21&idA=8920

Clases de novela. El escritor venezolano Fedosy Santaella, autor de
Rocanegras (Ediciones B, 2007), dictar un taller de novela a partir de
este jueves 24 de enero, a las 7 de la noche, en los espacios del centro de
actividades literarias Santa Palabra, en La California Sur (Caracas). El
objetivo de la actividad es hacer que cada participante aborde su propio
proyecto y llegue a comprender las estrategias necesarias para lograr
estructurar y realizar una novela. Los participantes leern obras como
Mientras escribo, de Stephen King; La loca de la casa, de Rosa Montero; La
enfermedad, de Alberto Barrera Tyszka, y No habr final, de Roberto Echeto,
adems de presenciar la proyeccin de filmes sobre el hecho literario.
Telfonos: (0212) 2579745 o 2562587  E-mail: santapalabra@gmail.com.

Todo el sabor de Arias. El prximo mircoles 30 de enero ser presentada,
en el Centro Cultural Benjamn Carrin (Jorge Washington y Pez), de Quito
(Ecuador), la novela Todo el sabor tropical, que bajo el sello Eskeletra
Editorial acaba de publicar el escritor ecuatoriano Ramiro Arias Barriga.
En la presentacin, que se iniciar a las 7 de la noche e incluir un
brindis, intervendrn Luca Lernos, Ral Serrano y Renato Ortega. Un
captulo de la novela fue presentado en exclusiva recientemente en el
nmero 10 de la revista Eskeletra, de la misma casa editorial. Nacido en
Quito en 1954, Arias Barriga fue en los 80 uno de los integrantes del
taller de literatura La Pequea Lulupa. Ha publicado los libros de cuentos
Ocultas bocas de fuego (Quito, 1980), Un ngel entre los hombres (Quito,
1993) y Lo intil de la felicidad (Quito, 1998).
http://www.eskeletra.com

El taller de Cabesa. Teatro, arte y literatura sern los tpicos en los
cuales se enfocar el taller que, a partir del jueves 31 de enero a las 5
de la tarde, dictar el narrador, poeta y ensayista venezolano Manuel
Cabesa (Caracas, 1960) en los espacios de la Biblioteca Agustn Codazzi y
de la Escuela de Teatro en la Casa de la Cultura de Maracay, Aragua
(Venezuela). El taller, que se dictar todos los jueves cada 15 das hasta
el mes de junio, es auspiciado por la Agrupacin Literaria Pie de Pgina.
Cabesa perteneci al Taller de Poesa del Celarg y ha colaborado con las
principales pginas literarias de la regin y del pas. Ha publicado el
poemario Vida en comn (1985), la antologa El acto y el lugar de la
poesa. Una antologa de arte potica venezolana (Maracay, 2002) y el libro
de cuentos Falsificciones (Villa de Cura, 2004).
http://www.letralia.com/firmas/cabesamanuel.htm  piedepagina12@yahoo.es

Talleres en la Casa Bello. Las inscripciones para los talleres de creacin
literaria de la Casa Nacional de las Letras Andrs Bello, en Caracas,
permanecern abiertas hasta el prximo viernes 8 de febrero. Conformados
por cuarenta clases en los gneros de narrativa, poesa, ensayo y
dramaturgia, estos talleres se iniciarn el lunes 18 de febrero y se
realizarn en sesiones de 2:30 a 4:30 de la tarde. El cupo es limitado y
para participar es preciso llenar la planilla de registro en la
Coordinacin General de Programas de la Casa Nacional de las Letras Andrs
Bello, ubicada en la parroquia Altagracia al lado del Ministerio de
Educacin. Igualmente, el aspirante debe consignar una muestra de algn
trabajo realizado, mecanografiado y no mayor a cinco cuartillas. No podrn
participar quienes hayan asistido a otros talleres de Nivel III dictados
por la fundacin.
http://tinyurl.com/2274me

Ciencia ficcin de papel. La Asociacin Espaola de Fantasa y Ciencia
Ficcin (AEFCFT) ha publicado las convocatorias para sus antologas
Fabricantes de sueos 2008 y Visiones 2008. Ambas estn dedicadas a la
ciencia ficcin y la fantasa, pero la primera que cierra el 29 de
febrero est limitada a relatos que hayan sido publicados en 2007 en
alguna revista o fanzine, mientras que la segunda cuyo plazo se extender
hasta el 31 de marzo est abierta a autores que no hayan publicado libros
de manera comercial. Adems, la convocatoria para Visiones 2008 incluye un
apartado para ilustradores que se ofrezcan para hacer la portada. Las bases
de ambas convocatorias pueden revisarse en nuestra seccin de concursos.
http://www.aefcft.com
http://www.letralia.com/concursos/0802297.htm
http://www.letralia.com/concursos/0803317.htm

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



=== Le interesa estar informado sobre concursos? =========================

Reciba por correo electrnico los anuncios vigentes de concursos literarios
y artsticos en general suscribindose a nuestra lista de distribucin.
Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vaco a
letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera
de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm.
Si desea enviarnos las bases de un concurso, escrbanos a info@letralia.com



||||||||||||||||||||||||||||||	  NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Publicaron poesa completa del venezolano Juan Liscano

La Fundacin para la Cultura Urbana (http://www.fundacionculturaurbana.org)
public en diciembre de 2007 el volumen Obra potica completa (1939-1999),
que rene toda la poesa del escritor venezolano Juan Liscano (Caracas,
1915-2001).

Se trata de veintids ttulos, publicados en esos sesenta aos, recogidos
por el tambin poeta Rafael Arriz Lucca, quien se tom la tarea de
realizar un recorrido cronolgico por toda la obra, acceder a una lectura
de su poesa, organizada sobre la base de recurrencias temticas, sesgos
obsesivos y trabajos con el lenguaje.

En esta voluminosa obra de ms de ochocientas pginas, Arriz Lucca destaca
cuatro ejes obsesivos en la obra de Liscano: lo americano, lo
ertico-csmico, lo trascendente y lo apocalptico-ecolgico. Aunque
tampoco su obra se agota en este cuadriltero. Sobre todo si tomamos en
cuenta que la obra de nuestro autor no se consume exclusivamente en el
poema, sino que abarca el ensayo histrico, el poltico, el literario, el
antropolgico, junto al artculo periodstico.

Otro aspecto interesante para considerar en la lectura de la totalidad de
la obra potica de Liscano es que para l era importante mantenerse al
margen de cualquier tipo de grupos literarios, por lo que escribir su obra
desde la soledad fue siempre un modo de afrontar su vocacin y oficio
literario.

De all a que Arriz afirme que el poeta se ha movido por intuiciones, que
se alimentan de fuerzas en cambio permanente, y ha tenido la honradez y la
valenta de dialogar con los vientos de los tiempos que ha visto pasar en
su dilatada existencia. Ms que contradictoria, la obra de Liscano es
mltiple, polimrfica, como una hidra de cabezas que incesantemente buscan
alimento.

Poeta, ensayista, crtico literario y editor, a Liscano suele sitursele
entre los poetas del grupo Viernes (1936-1941), aunque no perteneci a l,
y en la llamada generacin del 42. Su iniciacin acaeci a fines de la
dcada de 1930 con sus 8 poemas. Public tambin Crmenes (1966), Nombrar
contra el tiempo (1968), Fundaciones, vencimientos y contiendas (1991) y
Antologa potica (1993).

En el ensayo destac por su inters en recorrer e iluminar las ms graves
instancias contemporneas. Tal la que examin en El horror por la historia
(1980) y Reflexiones para jvenes capaces de leer (1985). Como crtico,
recorri e ilumin la comprensin del proceso de las letras contemporneas
venezolanas. Volmenes suyos, como Caminos de la prosa (1953),
Espiritualidad y literatura (1976) o Lecturas de poetas y poesa (1985),
constituyen los singulares dentro de estas bsquedas. Como editor, fue
presidente de Monte vila Editores y gestor de las revistas Cubagua (1938)
y Zona Franca (1964-1984). 

Fuentes: El Poder de la Palabra  El Universal (Venezuela)



*** Leve mejora presenta Mario Benedetti

El escritor uruguayo Mario Benedetti experiment una leve mejora en su
estado general pero seguir ingresado en una unidad de cuidados intensivos
de un sanatorio de Montevideo, segn informaron el pasado viernes fuentes
mdicas. El autor de La tregua fue ingresado hace dos semanas por una
deshidratacin a consecuencia de una infeccin gastrointestinal.

Afortunadamente ha habido una leve mejora derivada de un trnsito
digestivo mejor, explic la doctora Mara Brotos, directora tcnica del
sanatorio Impasa, de la capital uruguaya, donde se encuentra internado el
escritor. Brotos agreg que ese mejor trnsito digestivo permite una mejor
hidratacin del paciente y con ello una mejora, leve, pero mejora al
fin, agreg.

Benedetti est lcido, su corazn y pulmones funcionan bien y, adems,
est de buen nimo, destac Brotos, quien el lunes 14 haba hablado de la
preocupacin de los mdicos que atienden al poeta uruguayo por su falta
de evolucin tras permanecer ingresado diez das.

Autor de unos 80 libros, Benedetti ha obtenido innumerables reconocimientos
a su obra, entre los que destacan el Premio Reina Sofa de Poesa
Iberoamericana (1999), el Premio Iberoamericano Jos Mart (2001) y el
Premio Internacional Menndez Pelayo (2005).

El pasado 18 de diciembre fue condecorado con la Orden Francisco de Miranda
en grado de Generalsimo por el presidente de Venezuela, Hugo Chvez,
quien calific al escritor como un incansable y sempiterno caballero de la
batalla y andante Quijote como el Che Guevara, durante la ceremonia
organizada en el Paraninfo de la Universidad de la Repblica
(http://www.universidad.edu.uy), con la asistencia de unas trescientas
personas, entre ellas lderes sindicales y representantes diplomticos.

Benedetti es uno de los indispensables. Nosotros sigamos su ejemplo,
luchemos toda la vida, dijo el mandatario venezolano, de visita en
Montevideo, donde particip de la cumbre del Mercosur (Argentina, Brasil,
Paraguay y Uruguay, con Venezuela en proceso de adhesin).

Esta semana el gobierno venezolano anunci tambin la concesin a Benedetti
del primer Premio ALBA de las Letras, dotado de 75.000 dlares.

Fuente: EFE



*** Entregados en Cuba varios premios literarios

El diario oficialista cubano Granma (http://www.granma.cu) dio a conocer el
pasado 19 de diciembre de 2007 el resultado del Premio Nacional de Msica y
el de Literatura, otorgados a Marta Valds y el escritor Humberto Arenal,
respectivamente. Segn el diario, el jurado decidi de forma unnime
premiar al narrador, dramaturgo, periodista y poeta, por la riqueza y
diversidad de su obra y el peso que ella tiene en la literatura nacional.

Presidido por Leonardo Acosta, el jurado fue integrado por Mara Elena
Llana, Julio Travieso, Guillermo Rodrguez Rivera, lex Pausides, Roberto
Mndez y Alberto Guerra, reunidos en el Centro Cultural Dulce Mara Loynaz.
La entrega oficial ser el 14 de febrero durante la XVII Feria
Internacional del Libro de La Habana.

La compositora Marta Valds, por su parte, fue premiada por la obra de su
vida, tambin por decisin unnime del jurado, presidido por Juan Formell y
conformado por Harold Gramatges y Digna Guerra. La entrega se realiz el
jueves 20 de diciembre durante un concierto pblico celebrado en el Teatro
Auditrium Amadeo Roldn.

El mircoles 19, Vctor Fowler recibi el Premio Nicols Guilln de Poesa
2008, el lauro de mayor significacin en el sistema literario cubano para
reconocer libros de ese gnero, por su poemario La obligacin de expresar.

Aunque Fowler es ms conocido en el mbito literario por su labor
investigativa, ensaystica y crtica de arte, esta incursin potica fue
altamente valorada por el jurado por la sinceridad de su escritura y el
despego hacia la artificiosidad muy recurrente en la actual poesa.

Este galardn anual que convocan la Editorial Letras Cubanas
(http://tinyurl.com/36pdoc), la Fundacin Nicols Guilln
(http://www.fguillen.cult.cu) y el Instituto Cubano del Libro fue
instituido desde 2001, y ha sido recibido por Roberto Mndez, Sigfredo
Ariel, Teresa Melo, Mario Martnez Sobrino, Roberto Manzano, Juana Garca
Abs y Ricardo Alberto Prez.

El jurado de esta edicin estuvo integrado por Pedro de Ora, Luis lvarez
lvarez y Omar Prez, y sesion en el Centro Cultural Dulce Mara Loynaz en
presencia de Edel Morales, presidente del galardn, en representacin de
las instituciones convocantes. La entrega se realizar en febrero en San
Carlos de La Cabaa, como parte del programa de actividades centrales de la
XVII Feria Internacional del Libro de La Habana.

El jueves 20 tambin fue anunciado el veredicto del Premio Uneac 2007 de
Literatura, que dotado con un reconocimiento en metlico y la oportunidad
de publicacin de los trabajos es el ms antiguo y prestigioso lauro que
otorga la Unin de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac,
http://www.uneac.com) en las categoras de narrativa, testimonio, poesa y
teatro.

En la ceremonia de entrega de su 42 edicin, el poeta cubano y fundador
del premio, Csar Lpez, dijo que ese importante lauro convoca al respeto
de dismiles criterios, a la unin de la cultura y al progreso de nuestra
Amrica.

El jurado de poesa premi la obra Hombre de la edad y de la piedra, del
holguinero Manuel Garca Verdecia, y dej constancia de su brillante
elaboracin formal, la amplitud de su registro temtico y la eficacia de su
lenguaje artstico.

En narrativa el lauro fue obtenido por Evelyn Prez Gonzlez con su obra
Supuestas vidas. Tambin obtuvieron mencin Teora del cuarto oscuro, El
jardn de los caminos que se cruzan, Matar al pjaro sentado, Cuentos para
llegar al otro lado e Historia porttil de la literatura cubana, todas
escritas por mujeres.

El escritor habanero Alberto Curbelo se alz con el premio de teatro por su
pieza Huracn, calificada por el jurado de una obra singular que dialoga
armnicamente con el tiempo pasado, presente y futuro. Las menciones de esa
categora, Nevada y Bisbol, fueron propuestas para publicacin.

Memorias para un reencuentro; conversaciones con Santiago lvarez,
testimonio del escritor e investigador avileo Larry Morales, result
ganador en su categora.

Finalmente, el mircoles 26 fue anunciado el veredicto de los premios Alejo
Carpentier, uno de los ms relevantes galardones literarios de la isla
caribea, que en coincidencia con la celebracin del 103 aniversario del
natalicio del autor de El siglo de las luces y ganador del premio Cervantes
en 1978, recayeron sobre Margarita Mateo, Gina Picart y Alberto Garrands.

Reconocida crtica y ensayista, que atesora incluso en esas categoras
premios de la crtica y Alejo Carpentier en otras ediciones, Margarita
Mateo debuta con su primera novela Desde los blancos manicomios, que obtuvo
la distincin en esa categora. Al decir del jurado, destaca su maestra en
el manejo del lenguaje y creacin de un universo de mltiples significados.

Otra sorpresa result que el destacado cuentista Alberto Garrands alcanz
el premio en la categora de ensayo con su obra El concierto de las
fbulas. Discursos narrativos, historia e imaginacin de la narrativa
cubana de los aos 60.

Siempre a partir de la cuentstica y por la originalidad de los temas y
logros del lenguaje, la escritora y periodista Gina Picart se llev el
premio con su cuaderno Oil on Canvas. Picart mantiene la bitcora personal
Hija del Aire en http://hijadelaire.nireblog.com.

Los premios Alejo Carpentier son convocados por el Instituto Cubano del
Libro y la Editorial Letras Cubanas.

Fuentes: AIN  Escambray  Granma



*** Inauguran en Mxico una biblioteca virtual en un vagn ferroviario

El pasado 19 de diciembre fue inaugurado en la colonia Venustiano Carranza,
en Ciudad de Mxico, una biblioteca virtual para la comunidad que funciona
en un antiguo vagn ferroviario. Julio Csar Moreno Rivera, jefe
delegacional, dijo que las autoridades junto con los padres de familia,
tenemos la obligacin de generar espacios que promuevan las actividades
educativas y culturales, no por el hecho de salir en la foto, sino que cada
uno deje huella de haber contribuido en el engrandecimiento de la
comunidad.

Esencialmente, aadi, deben recuperarse espacios pblicos y promover
actividades que mantengan a los jvenes alejados de acciones ilcitas y de
las drogas, mediante los instrumentos necesarios, en este caso, como la
biblioteca virtual.

Coment que su compromiso como funcionario pblico es con la educacin,
principalmente entender el vertiginoso crecimiento tecnolgico. De ah la
razn por la que se puso en servicio la segunda biblioteca en una de las
colonias ms conflictivas, como es la 20 de Noviembre, y precisamente con
un smbolo de la Revolucin, como es el ferrocarril.

As, mediante una inversin total de 605 mil pesos, se traslad el vagn,
que data de 1917, mismo que fue repintado y equipado con 13 computadoras,
para ser instalado en lo que era un parque pblico que estaba en manos de
malvivientes y drogadictos.

Moreno Rivera puntualiz que aunque esto suena sencillo, su meta es que
todos los jvenes y nios tengan acceso a la cultura, as como a las
oportunidades recreativas y laborales para hacer de esta demarcacin un
espacio lleno de igualdad y ms seguro para habitar.

Fuente: El Sol de Mxico



*** Falleci el poeta nicaragense lvaro Urtecho

El pasado 20 de diciembre falleci el poeta nicaragense lvaro Urtecho
Lacayo, en su residencia de Managua, despus de una larga enfermedad. Su
cuerpo fue trasladado a Rivas, donde fue velado en el Museo de la ciudad, y
desde donde parti el domingo 23 el cortejo fnebre.

Distintas organizaciones, como la Academia Nicaragense de la Lengua y el
Centro Nicaragense de Escritores (http://www.escritoresnicaragua.org), as
como intelectuales de todo el pas, expresaron sus muestras de pesar a la
familia del escritor, y coincidieron en que es una gran prdida para las
letras nicaragenses. 

Poeta, filsofo, intelectual y humanista, lvaro Urtecho naci en Rivas el
1 de noviembre de 1951. Estudi filosofa y letras en Madrid y Barcelona,
Espaa; y humanidades en la Universidad Centroamericana (UCA,
http://www.uca.edu.ni), de Nicaragua.

Trabaj, entre 1979 y 1983, en la Universidad Nacional Autnoma de
Nicaragua (http://www.unan.edu.ni) como profesor de filosofa y literatura.
Posteriormente se desempe como investigador literario en el Ministerio de
Cultura de su pas. En la dcada de los noventa imparti docencia en la
UCA.

Desde 1984 se dedic al periodismo cultural. Fue editor y columnista de
peridicos y suplementos culturales en Nicaragua y en pases de
Centroamrica. Tambin dirigi, en la ltima dcada, segmentos culturales
en emisoras radiofnicas nicaragenses.

Fue galardonado en 1999 con el premio Rigoberto Cabezas, otorgado por la
Asociacin de Periodistas de Nicaragua (APN). Public Cantata estupefacta y
otros poemas (1986), Cuadernos de la provincia (1994), Esplendor de Can
(1994), Auras del milenio (1995), Tumba y residencia (2000) y Tierra sin
tiempo (2007), entre otros.

Con la creencia que la poesa se produce con la emocin ms que con la
inteligencia y sin negar que es imposible expresar una emocin potica sin
recurrir a la racionalidad, Urtecho aborda, en su poesa, tanto la
problemtica de la vida como muerte y de la muerte como vida; la
temporalidad y lo csmico relacionado con el hombre, as como la
problemtica del mal y odio humano; la existencia, la maternidad, el amor y
la mujer. Se le ha reconocido como el Poeta del Amor, el Ser y el Tiempo.

Miembro del CNE, particip de manera destacada en diversas ocasiones en el
Lectorado de los Certmenes de Literatura, as como ponente en los
Seminarios Nacionales de Actualizacin Literaria para Profesores de
Secundaria, promovido por el Centro.

En el Da Nacional del Escritor Nicaragense realizado en homenaje al
nacimiento de Rubn Daro el 18 de enero del ao 2002, recibi por parte
del CNE una placa de reconocimiento en homenaje por la calidad de su
destacada vida, labor y obra literaria.

Fuentes: El Nuevo Diario  Prensa Latina  Rebelin



*** Editarn en Mxico literatura prehispnica

Con el objetivo de difundir y promover la enseanza de las ms de 60
lenguas indgenas que se hablan en el Distrito Federal mexicano, la
Secretara de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec)
realiz a finales de diciembre de 2007 un taller dirigido a personas que
hablan o leen alguna de estas lenguas con el fin de darles las herramientas
para que puedan ensearla entre los habitantes de su comunidad.

Uno de los principales problemas con los que se encontr esta secretara, y
que al final motiv la implementacin del taller, fue que al no haber
instructores, algunas lenguas corran el riesgo de perderse
definitivamente. Muchas personas hablan alguna lengua, la pueden leer,
pero no saben escribirla ni ensearla, explic Rosa Mrquez Cabrera,
titular de la Sederec.

Agreg que las clases tienen el propsito de dar a los alumnos herramientas
terico-metodolgicas para que estn en posibilidades de transmitir esta
experiencia y este conocimiento entre sus comunidades.

Este primer taller que se coordin con el Instituto Nacional de Lenguas
Indgenas (Inali, http://www.inali.gob.mx) tuvo una duracin de tres meses
y estuvo conformado por cuatro profesores que instruyeron a 60 alumnos, los
cuales, en suma, son hablantes de 19 lenguas indgenas con sus
correspondientes variantes: mixe, zapoteca, mixtecas, nhuatl, chinanteca,
amuzga, mazahua, chol, mazateco, triqui, tzeltal, tzotzil, purpecha,
popoloca, totonaco, otom suave, zapoteco y tarahumara.

Respecto a la dinmica que se utiliz en las clases, Adolfo Lpez
Villanueva, encargado del rea indgena dentro de la secretara tambin se
encuentran Desarrollo Rural y Migrantes explic que junto con Inali se
seleccion una bibliografa sobre tcnicas de redaccin, gramtica,
pronunciacin, historia y, en menor medida debido a su escasez, textos
literarios.

Con estos conocimientos, los indgenas podrn rescatar va escrita cuentos
y fbulas. Esa es justamente la idea del taller: que se pueda aprovechar la
cultura de estas lenguas a partir de sus relatos y novelas. En el caso, por
ejemplo, de la comunidad Triki, en Oaxaca, es muy numerosa. La mayora lo
habla, pero casi nadie sabe poner ese conocimiento en papel, indic Lpez
Villanueva.

A decir de Fausto Aguilar, uno de los alumnos del taller, otro problema es
el poco inters que hay entre los ms jvenes por aprender estas lenguas.
Siendo honestos, son pocos los interesados. Fausto fue el nico alumno
del taller con conocimientos de la lengua popoloca. Actualmente imparte
algunos cursos, todos a adultos, en los que utiliza los pocos cuentos
tradicionales, fbulas y leyendas que han llegado hasta nuestros das por
la va oral.

Lpez Villanueva confi en que este ser un primer paso para que despus
los alumnos se conviertan en alfabetizadores. El perfil de los alumnos
(uno con maestra, 36 con licenciatura y 17 con bachillerato) nos permite
tener grandes expectativas al respecto, asegur.

Ha dado tan buenos resultados esta primera experiencia, que no slo
repetirn el taller este ao, sino que ya contemplan la idea de iniciar una
serie de publicaciones que rescaten relatos que estaban a punto de
perderse.

Asimismo, la secretara presentar la propuesta para crear el Centro de
Lenguas Indgenas. De aprobarse, el centro tendra una sede especfica. De
lo contrario, se localizara en las mismas instalaciones de la Sederec. Se
apruebe o no, el proyecto ya se va a echar a andar, afirm entusiasta
Mrquez Cabrera, quien habla de su deseo por que no haya ms discriminacin
contra las comunidades indgenas.

Lo que ya es un hecho, dijo, es la publicacin, en nhuatl, del primer
documento oficial que se publica en la Gaceta del GDF. Se trata del
Programa de Desarrollo Oficial del Gobierno del Distrito Federal. Ya nos
solicitaron la traduccin y lo vamos a publicar en la Gaceta. Esto es algo
fundamental e histrico.

Fuente: La Crnica de Hoy



*** Reabren la Casa-Museo Zenobia-Juan Ramn

La Casa-Museo Zenobia-Juan Ramn, ubicada en la calle Nueva de Moguer
(Huelva, Espaa), localidad natal del poeta, reabri sus puertas el pasado
26 de diciembre, despus de culminar el proceso de restauracin iniciado en
abril de 2004 y que ha supuesto una inversin superior a los 1,5 millones
de euros.

El presidente de la Junta de Andaluca (http://www.juntadeandalucia.es),
Manuel Chaves, acompaado por la consejera de Cultura, Rosa Torres,
presidi la inauguracin de este edificio construido en el siglo XVIII y
catalogado como Bien de Inters Cultural con la categora de Monumento. Su
uso como casa-museo se remonta al ao de la concesin del Premio Nobel al
poeta moguereo en 1956.

Chaves destac la importancia de la reapertura de la casa ante la
conmemoracin el prximo ao del cincuentenario de la muerte del Nobel, al
que ha calificado como uno de los poetas ms insignes que ha habido a lo
largo de la historia de Espaa.

Asimismo, resalt el hecho de que el edificio queda para disfrute de
moguereos, andaluces, espaoles y de todos los ciudadanos del mundo que
estn interesados en la obra de Juan Ramn Jimnez (1881-1958) y su esposa
Zenobia Camprub Aymar (1887-1956), y se ha mostrado satisfecho por el
trabajo realizado en el inmueble desde el punto de vista arquitectnico y
funcional.

Adems, la Casa-Museo Zenobia-Juan Ramn Jimnez estrena un nuevo enfoque
al margen del de la difusin de su obra y la profundizacin en la vida del
poeta, el dirigido al turismo cultural, como puntualiz Chaves.

Con respecto a la decisin de aadir a la nomenclatura de la Casa el nombre
de Zenobia, el presidente de la Junta ha asegurado que se trata de un
acierto y un acto de justicia que se reconozca en la labor literaria de
Juan Ramn la colaboracin de su mujer.

Tambin habl Chaves sobre la decisin del equipo de gobierno del
Ayuntamiento de Moguer (http://www.aytomoguer.es), de abandonar la
Fundacin Juan Ramn Jimnez (http://www.fundacion-jrj.es) por la
politizacin que, segn el Partido Popular, el PSOE realiza en torno a
los actos relacionados con el poeta.

En este sentido, y tras precisar que no era da para polemizar, ha
conminado al alcalde a reconsiderar su actitud y posicin pensando en su
pueblo y ha resaltado lo fundamental de la colaboracin de las tres
administraciones. Si algo le ha molestado se pueden dar todas las
explicaciones necesarias en el seno de la fundacin, agreg.

Este centro constituye un espacio de referencia para el estudio de la obra
de Juan Ramn Jimnez, y un lugar destacado para la comunidad literaria
hispana. Su restauracin integral y la puesta en marcha del proyecto
musestico han supuesto una inversin total de 1,5 millones de euros, de
los que la Junta ha aportado alrededor del 50 por ciento, y el resto la
Diputacin de Huelva y el Ayuntamiento de Moguer. En concreto, se han
invertido en la restauracin del inmueble 860.000 euros, y 683.000 euros en
su conformacin musestica.

Las obras de restauracin y redistribucin interior han devuelto al
edificio al estado original en el que se encontraba cuando viva en l Juan
Ramn Jimnez, mientras que el proyecto museogrfico ha dotado a la
vivienda de todas las instalaciones necesarias para que el legado
documental, artstico y personal del Nobel y de su esposa pueda mostrarse
con mayor comodidad y amplitud.

As, el objetivo principal del proyecto es acercar al pblico al Juan Ramn
Jimnez menos conocido, a travs de un recorrido por los objetos personales
que rodearon su vida, sus sonidos, sus textos e imgenes y todo ello desde
una visin didctica, conseguida gracias a la reforma del acondicionamiento
planteada por el nuevo proyecto musestico.

La reforma integral de esta tpica casa seorial andaluza ofrece un amplio
abanico de posibilidades que dinamizan la obra del poeta, ponindola en
valor, y que recrean una etapa de la historia de la comunidad andaluza.

La coleccin de la casa-museo est compuesta por la biblioteca y hemeroteca
personal del poeta, con 3.700 volmenes y 7.500 revistas en ingls, alemn,
francs y espaol, adems de mobiliario y enseres personales y una
importante coleccin de pinturas.

Fuente: EFE



*** Cien aos de soledad, ilustrada y policial

Cuba lanz el mircoles 26 de diciembre una edicin ilustrada de Cien aos
de soledad, la novela del escritor colombiano Gabriel Garca Mrquez, en
homenaje a los 40 aos de su primera publicacin y a los 80 de su autor.

Con el texto, ilustrado por el pintor Roberto Fabelo, el Instituto Cubano
del Libro celebra los 80 aos que en marzo de 2007 cumpli Garca Mrquez,
un escritor imprescindible en la historia de la literatura hispana, dijo
un vocero de la institucin.

Tambin se festejan las cuatro dcadas de una obra que imprimi un nuevo
rumbo a la narrativa y destap el boom de la literatura latinoamericana, en
los aos 60, subray.

Con varias ediciones en la isla, traducida a 35 idiomas y considerada una
obra maestra de la literatura hispanoamericana y universal, Cien aos de
soledad puso en el mapa del mundo a Macondo, un territorio que como la
Yoknapatawpha, de William Faulkner, entr en el doble reino de la realidad
y los sueos, por derecho propio, agreg el vocero.

La novela del Gabo, quien asisti en diciembre al Festival Internacional
del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, del cual es fundador, tiene
una presencia familiar en la isla y estar circulando en la Feria
Internacional de Libro de La Habana, que se celebrar en febrero.

El ministro de Cultura de Cuba, Abel Prieto, inform que Garca Mrquez
haba quedado satisfecho con la edicin. l y Mercedes (Barcha, su esposa)
estaban muy contentos por los resultados, agreg Prieto, quien dijo que
entreg los primeros ejemplares al Gabo cuando estuvo en Cuba a comienzos
de diciembre en el Festival de Cine de La Habana, y que envi un libro a
Castro, amigo cercano del escritor, aunque an no tena sus impresiones de
la publicacin.

La novela tambin haba sido objeto de un homenaje en Mxico,
especficamente en Nezahualcyotl, donde el 16 de diciembre el alcalde
Vctor Bautista Lpez entreg una edicin conmemorativa a los 1.300
elementos de Seguridad Pblica, quienes traducirn algunos de sus pasajes a
clave policial, hecho indito en el mundo. A la ceremonia asistieron el
rector de la Universidad La Salle, campus Nezahualcyotl, Ral Valadez
Garca; el director de la polica municipal, Jorge Amador Amador, y el
escritor Benito Taibo.

Los asistentes escucharon, en voz del comandante Juan Melndez Mecalco, el
inicio del primer captulo en un lenguaje diferente a los 35 a que ha sido
traducida la novela en cuatro dcadas. Muchos alfas posteriores, frente al
grupo que hace 44, el coronel Aureliano Buenda hacia 60 de una tarde
remota en que su progenitor le hace 26 a 62 el hielo. Macondo era un 22
habitacional de veinte 94 de barro y caa 9. Construidas a la orilla de un
ro de aguas difanas que hacia 26 por 22 de rocas pulidas, blancas y
enormes como huevos prehistricos. El mundo era tan reciente que muchas
cosas eran 56 de 62 y para 57 haba que ponerles el dedo. Todas las alfas,
al final del primer trimestre, una familia de gitanos indigentes pona su
94 cerca del 22 habitacional y con fuerte 9 de equipo sonoro daban 62
nuevos inventos.

En relacin a este ejercicio literario, Bautista Lpez seal que es una
manera ldica y diferente de acercarse a la novela. La primera es el Don
Quijote de La Mancha, que en su momento ya fue abordada por el programa
Literatura Siempre Alerta.

Por su parte, el escritor Benito Taibo se mostr sorprendido de estar con
un grupo de policas lectores y pensantes e indic que este ejemplo de
capacitar a la polica debera seguirse en todo el pas.

En su oportunidad, el director de Seguridad Pblica municipal, Jorge
Amador, dijo que se continuar con el esfuerzo de dotar de diversos
instrumentos y herramientas a la polica, a fin de que cumplan de manera
eficaz su labor.

Fuentes: La Jornada  Prensa Latina



*** Fallece el escritor y dramaturgo mexicano Fernando Snchez Mayns

El escritor, dramaturgo, poeta y diplomtico mexicano Fernando Snchez
Mayans, muri el jueves 27 de diciembre a los 82 aos en Ciudad de Mxico,
tras un derrame cerebral que sufri hace unas semanas, inform su familia.
Nacido en Campeche el 1 de mayo de 1923, al intelectual le sobreviven sus
hijas Mnika y Jovanka, y su esposa ngela Torres.

Snchez Mayns naci en la ciudad de Campeche (Yucatn) el 1 de mayo de
1923; estudi letras espaolas y letras francesas en la Universidad
Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx); estuvo becado por
el gobierno de Estados Unidos para estudiar en las universidades de
Harvard, Yale y Nueva York.

Desempe varios cargos en el Instituto Nacional de Bellas Artes y
Literatura: representante de Prensa, coordinador del Departamento de
Literatura, jefe del Departamento de Danza y subdirector de la Escuela de
Teatro.

Recibi el Premio Fiestas de Primavera del Departamento del Distrito
Federal (1951), el Premio Nacional de Teatro (1951 y 1962), el premio del
diario El Nacional (1959), el premio Juan Ruiz de Alarcn por la mejor obra
del ao de 1960, Las alas del pez; la Medalla de Oro otorgada por la
Asociacin Nacional de Escritores de Mxico (1962), la Medalla de Oro
otorgada por la Asociacin Nacional de Compositores de Mxico (1962), el
Premio Nacional de Poesa (1963), la Medalla Molire de la Alianza Francesa
de Guatemala (1975) y la Medalla de Bellas Artes (2004) por su trayectoria
como dramaturgo, poeta y promotor de la cultura mexicana en el extranjero.

Escribi una treintena de libros en distintos gneros literarios. Parte de
su obra fue publicada en los principales diarios y revistas de Mxico.

Fuentes: El Universal (Mxico)  La Jornada



*** Muere el escritor y filsofo hondureo Roberto Castillo

El escritor y filsofo hondureo Roberto Castillo, ganador en 1984 del
Premio Latinoamericano de Narrativa Plural otorgado en Mxico por la casa
editora y revista del mismo nombre, muri el pasado mircoles 2 de enero a
causa de una enfermedad cerebral que le fue descubierta hace varios aos,
informaron fuentes allegadas a su familia en Tegucigalpa.

Entre sus obras literarias destacan Anita la cazadora de insectos, un
cuento que en 2002 fue llevado al cine por el hondureo Hispano Durn.
Tambin escribi Subida al cielo y otros cuentos (1980), El corneta (1981)
y Figuras de agradable demencia (1985), entre otros.

Castillo, quien naci en 1950, fue catedrtico de filosofa durante ms de
20 aos en la Universidad Nacional Autnoma de Honduras (Unah,
http://www.unah.hn), y estaba dedicado por completo a la literatura.
Estudi filosofa en Costa Rica y deja unas 17 obras inditas.

En 1992 se hizo merecedor del Premio Nacional de Literatura Ramn Rosa,
que otorga el Estado hondureo.

Diversos sectores, incluyendo la Secretara de Cultura, Artes y Deportes
(http://tinyurl.com/2ovmgk), han lamentado la muerte de Castillo. La
entidad gubernamental decret tres das de duelo sin suspensin de labores.

Fuentes: EFE  El Heraldo



*** Falleci el escritor cubano Lisandro Otero

A los 75 aos de edad falleci la noche del jueves 3 de enero, en La
Habana, el escritor cubano Lisandro Otero, Premio Nacional de Literatura
2002 y uno de los narradores de mayor reconocimiento en la literatura
cubana de la segunda mitad del siglo XX.

Aunque entre sus amigos y colegas no era un secreto que padeca de
problemas de salud, su muerte asombr y conmovi al medio literario cubano.
Dos noches antes estuvimos muchas horas juntos y hablando de todo, de la
vida literaria, los proyectos, y estuvo esplndido, estaba muy bien, se
vea muy repuesto, record el novelista Reynaldo Gonzlez. Estaba en
plena actividad, agreg.

En su opinin, fue un hombre significativo para varias generaciones
literarias en el pas, que siempre estuvo en las aventuras culturales ms
destacadas y supo llevar sus experiencias a la literatura en la medida
exacta, sin que los temas eclipsaran la parte creativa, agreg Gonzlez,
quien calific a Otero como el novelista vivo ms importante del pas y un
periodista de punta, con una altsima categora.

Otero naci en La Habana el 4 de junio de 1932 y se gradu en periodismo y
en filosofa y letras en 1954 por la Universidad de La Habana
(http://www.uh.cu), estudios que complet en la Sorbona francesa entre 1954
y 1956.

Mereci el Premio Nacional de Periodismo de Cuba, el galardn que otorga el
Club de Periodistas de Mxico y el Premio de Periodismo Cultural Jos
Antonio Fernndez de Castro, y durante ms de 50 aos colabor con decenas
de peridicos en Cuba, Amrica y Europa. Fue director editorial del diario
Excelsior (http://www.exonline.com.mx) de Mxico y colabor en los
peridicos The Washington Post (http://www.washingtonpost.com) y El
Nacional (http://www.el-nacional.com) de Caracas.

Autor de la triloga novelstica integrada por La situacin (premio Casa de
las Amricas), En ciudad semejante y rbol de la vida, y de otras notables
expresiones en el gnero, entre las que se encuentran Pasin de Urbino,
Temporada de ngeles y Bolero, Otero desarroll una intensa actividad en el
campo del periodismo desde la dcada de los 50 hasta su muerte.

Tambin ocup cargos en instituciones culturales, en la Unin de Escritores
y Artistas de Cuba (Uneac, http://www.uneac.com), de la que fue fundador, y
en el servicio diplomtico. En los ltimos tiempos, como director, estuvo
al frente de la Academia Cubana de la Lengua.

Fuentes: Granma  Reuters



*** Muri en Mxico el poeta y escritor Andrs Henestrosa

El escritor y poeta mexicano Andrs Henestrosa muri de causas naturales en
su domicilio en Ciudad de Mxico, el jueves 10 de enero, a los 101 aos,
inform su hija Cibeles Henestrosa a travs de la estacin de radio Formato
21. Descanse en paz el maestro Andrs Henestrosa, quien est confirmado
por su hija Cibeles Henestrosa, hace unos momentos falleci, indic la
estacin.

Henestrosa se destac por sus aportes al indigenismo. Haba nacido el 30 de
noviembre de 1906 en Juchitn, Oaxaca, donde hasta los 15 aos slo conoci
el idioma indgena de la cultura zapoteca, edad en la que se traslad a
Ciudad de Mxico para iniciar sus estudios y aprender espaol.

En 1929, adems de pertenecer al movimiento vasconcelista, public Los
hombres que dispers la danza. De 1936 a 1938 goz de la beca Guggenheim.
Otras de sus obras fueron Retrato de mi madre (1940), Los cuatro abuelos
(1961), Los caminos de Jurez (1972) y Espuma y flor de corridos mexicanos
(1999).

Entre sus galardones destacan el Premio Internacional Alfonso Reyes (1992),
la Medalla Belisario Domnguez (1993) y el Premio Nacional de Ciencias y
Artes (1994). Das antes de su muerte le fue concedido el doctorado honoris
causa por la Universidad Autnoma Metropolitana (UAM, http://www.uam.mx).
En esa oportunidad la distincin fue recibida por su hija Cibeles, pues el
autor ya tena problemas de salud.

Fonetiz el idioma zapoteco y elabor un alfabeto y un breve diccionario
del zapoteco al espaol. A lo largo de su vida recibi los ms altos
reconocimientos que otorga el gobierno mexicano y el mundo de la cultura.
Tambin particip en la poltica como miembro del PRI, al cual represent
como diputado y senador.

Adn Cruz, quien fuera su bigrafo y una de las personas ms cercanas a l,
autor de Henestrosa, nombre y renombre, calific al autor como uno de los
ms grandes hombres de letras, no slo de Mxico sino de la lengua
espaola. Su obra est hecha de libros, poemas, palabras y canciones, y
ojal y as sea amortajado, con poesa. Escribi obras memorables, y no
dicho por m, sino por un Premio Nobel, Octavio Paz, quien vio en su libro
Retrato de mi madre que se acerc a la perfeccin.

Fuentes: AFP  Proceso



*** Identificados restos del poeta peruano Juan Ramrez Ruiz

El cadver el poeta peruano Juan Ramrez Ruiz, quien se haba dado por
desaparecido desde mediados del ao pasado, fue identificado por sus
familiares el pasado 11 de enero en Vir (Trujillo), segn inform el blog
Pospost (http://tinyurl.com/2rv57b).

Ramrez Ruiz autor de Un par de vueltas por la realidad (1971), Vida
perpetua (1977) y Las armas molidas (1996) haba sido arrollado por un
mnibus de American Express en julio pasado, muriendo instantneamente, y
fue sepultado en el cementerio Los Jardines de la Paz, de Vir, en una
tumba Ningn Nombre (NN) gestionada por la empresa, dado que no portaba
documentos.

Familiares y amigos del escritor haban iniciado una bsqueda en Trujillo y
todo el norte peruano con la ayuda de la Polica Nacional del Per
(http://www.pnp.gob.pe) y de un gran nmero de amigos, quienes difundieron
su bsqueda en diarios y blogs, as como de la Polica de Trujillo y
Chiclayo y el ex congresista Rafael Aita, amigo personal de Ramrez Ruiz.
Un peritaje dactiloscpico realizado por el mayor (PNP) Oscar Zavala
determin que el cadver sepultado en Trujillo coincida con la identidad
del poeta.

Nacido en Chiclayo en 1941, Ramrez Ruiz fue fundador, junto a Jorge
Pimentel, Jos Carlos Rodrguez, Mario Luna, Julio Polar y Jorge Njar,
entre otros, del grupo literario Hora Zero, del que se constituy en su
principal terico. Se le consideraba una de las voces ms notables de la
generacin de poetas del 70.

Fuentes: La Repblica  Pospost



*** Muri el poeta espaol ngel Gonzlez

El poeta ngel Gonzlez muri a la edad de 82 aos en una clnica de Madrid
la madrugada del sbado 12 de enero, como consecuencia de un paro cardaco,
informaron fuentes cercanas a su familia. El escritor haba ingresado a un
hospital de Madrid el jueves 10.

Nacido en Oviedo en septiembre de 1925, Gonzlez era uno de los grandes
vates espaoles del siglo XX. Ha sido merecedor de premios como el Prncipe
de Asturias de las Letras y el Reina Sofa de Poesa Hispanoamericana.
Adems era miembro, desde 1996, de la Real Academia Espaola (RAE,
http://www.rae.es).

El autor estudi derecho en la Universidad de Oviedo
(http://www.uniovi.es), licencindose en 1949. Trabaja para La Voz de
Asturias (http://www.lavozdeasturias.es) como redactor y en 1950 empieza a
estudiar periodismo en Madrid. En 1955 se traslada a Barcelona, donde
trabaja como corrector de estilo y entabla amistad con poetas como Carlos
Barral, Jaime Gil de Biedma, Jos Agustn Goytisolo, Gabriel Celaya o
Caballero Bonald.

Su primer libro, spero mundo, se public en 1956. En 1968 publica su
poesa completa con el ttulo de Palabra sobre palabra, reeditada y
aumentada en varias ocasiones. Uno de sus ltimos libros fue 101+19 = 120
poemas, volumen en el que se recogen 101 poemas de su obra anterior junto a
otros diecinueve inditos.

Desde 1972 trabaja como profesor visitante en la Universidad de Nuevo
Mxico (http://www.unm.edu). En 1979 conoci a Susana Rivera, con la que se
casar en 1993, ao en el que se jubilar de su actividad docente.

El ministro de Cultura de Espaa, Csar Antonio Molina, dijo al conocer la
noticia: Aunque no guste, en poesa hay que hablar de generaciones, y
ngel Gonzlez fue uno de los grandes de la del 50.

El poeta gaditano Jos Manuel Caballero-Bonald ha querido recordarle como a
su amigo del alma. Ahora me importa l, su obra la recordar otro da. El
poeta valenciano Francisco Brines: un poeta con una gran transparencia y
precisin. Su poesa y su persona eran muy paralelas.

Por su parte, el director de la RAE, Vctor Garca de la Concha, le ha
calificado: uno de esos poetas que ejerce magisterio. El poeta granadino
Luis Garca Montero ha querido resaltar la gran calidad humana de Gonzlez:
ms que la prdida de un gran poeta, sentimos la prdida del inmenso
amigo.

El compositor Joaqun Sabina lo defina como un poeta en carne viva y uno
de los seres humanos ms dignos, decentes y ejemplares que han existido y
el poeta y novelista madrileo Luis Antonio de Villena: un poeta que luch
contra el franquismo, porque crea en la libertad.

El poeta valenciano Carlos Marzal ha definido al genial escritor como: Un
ejemplo de actitud ante la vida y ante la literatura y miembro de una
generacin de maestros que ha mantenido encendida la llama de la
tradicin.

Segn la directora del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es),
Carmen Caffarel, renov la poesa y el lenguaje potico, manteniendo el
fondo crtico de la poesa social.

Mltiples homenajes se han anunciado a raz del fallecimiento del escritor.
En Legans (Madrid), el nuevo colegio pblico del barrio Arroyo Culebro
llevar su nombre, segn se haba acordado con el propio Gonzlez cuando
visit Legans en mayo del pasado ao, con motivo del homenaje que los
institutos pblicos de esta localidad madrilea le rindieron editando un
libro con poemas, dibujos e imgenes sobre su obra potica.

Por su parte, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes mantiene la
Biblioteca de Autor ngel Gonzlez
(http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/AGonzalez), como una manera de
rendir tributo a quien fuera uno de los ms importantes poetas de la nacin
ibrica.

Fuentes: Cadena Ser  EFE  El Pas  Servimedia



*** Falleci el escritor venezolano Adriano Gonzlez Len

Este sbado 12 de enero falleci en Caracas el escritor venezolano Adriano
Gonzlez Len, vctima de un infarto que sufriera a las 3 de la tarde
durante un almuerzo en el restaurante Amazonia Grill, de la urbanizacin
Las Mercedes, que frecuentaba en los ltimos meses. Segn el diario ltimas
Noticias (http://www.ultimasnoticias.com.ve), an a las 5 de la tarde se
esperaba la llegada de un paramdico que certificara la muerte y permitiera
el levantamiento del cadver. Los restos de Gonzlez Len son velados hoy
en la Funeraria Valls de La Florida.

Nacido en Valera (Trujillo) en 1931, Gonzlez Len fue el autor de Pas
porttil (Seix Barral, 1968), novela que en 2008 arribar a sus 40 aos, y
en la que narra la pica historia de la familia trujillana Barazarte a
travs de los recuerdos y vivencias del ltimo de sus hijos, Andrs, un
guerrillero urbano que debe atravesar Caracas para cumplir una misin. La
obra obtuvo en 1968 el premio Biblioteca Breve y en 1979 fue llevada al
cine por los realizadores venezolanos Ivn Feo y Antonio Llerandi.

El escritor acababa de ver la edicin en Venezuela de su novela Viejo,
publicada por Alfaguara en 1995, y que recibi elogios incluso de Gabriel
Garca Mrquez, quien asegur era la novela que yo hubiera querido
escribir.

A los 15 aos fue corresponsal del diario El Nacional
(http://www.el-nacional.com) en la zona andina y a los 24, ya graduado de
abogado en la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve),
donde adems fue profesor de literatura, fund con Guillermo Sucre, Edmundo
Aray, Rodolfo Izaguirre, Efran Hurtado y otros el grupo Sardio, que edit
una revista del mismo nombre que difunda escritores de todo origen y de
gran compromiso poltico.

El escritor, quien nunca ocultara su tendencia izquierdista, fue tambin un
activo luchador contra la dictadura de Marcos Prez Jimnez a principios de
los 50. Ms tarde colaborara con revistas como Letra Roja y El Techo de la
Ballena. El Nacional tambin le dio el premio del Concurso Anual de Cuentos
de 1956 por El lago.

Sus primeras incursiones en la literatura fueron como cuentista, con las
obras Las hogueras ms altas (Buenos Aires, Goyanarte, 1959; Premio
Municipal de Prosa 1958), Asfalto-Infierno y otros relatos demoniacos (El
Techo de la Ballena, Caracas, 1963) y Hombre que daba sed (Jorge lvarez,
Buenos Aires, 1967), donde describa ambientes urbanos y campesinos
sombros y dramticos.

Adems public Damas (1979), De ramas y secretos (poesa; Rayuela, Caracas,
1980), El libro de las escrituras (serigrafas de Marco Miliani; Ediciones
de Galera Durban-Arte Dos, Caracas-Bogot, 1982), Solosolo (1985), Linaje
de rboles (Planeta, Caracas, 1988), Del rayo y de la lluvia (crnicas
poemticas; Contexto Audiovisual-Pomaire, Caracas, 1991), Viejo (Alfaguara,
1995), El viejo y los leones (cuento para nios; Rayuela, 1996), Hueso de
mis huesos (poesa; ilustraciones de Manuel Quintana Castillo; Rayuela,
Caracas, 1997) y Viento blanco (Rayuela, Caracas, 2001), as como la
antologa de sus relatos, Todos los cuentos ms Uno, publicada por
Alfaguara en 1998. En 1978 haba obtenido el Premio Nacional de Literatura
y en 2003 el doctorado honoris causa de la Universidad Catlica Cecilio
Acosta (Unica, http://www.unica.edu.ve), de Maracaibo.

En los aos 60 es designado primer secretario de la Embajada de Venezuela
en la Repblica Argentina, se donde adquiere vinculaciones valiosas. De
vuelta a Venezuela trabajar como profesor de la Facultad de Economa de la
UCV. Durante quince aos mantendr en el canal del Estado venezolano
Televisora Nacional (canal 5) el programa Contratema, en el que pretenda,
segn dijo en una entrevista, interesar a la gente por la literatura,
demostrar que no es difcil con cierta malicia.

A mediados de los 90 retornar al servicio diplomtico como agregado
cultural de Venezuela en Espaa, pas en el que volvera a la televisin,
como colaborador y frecuente presentador del espacio Taller Abierto de la
Televisin Educativa Iberoamericana.

En los ltimos aos haba retomado su columna semanal en El Nacional, bajo
el ttulo De ayer, de hoy y de siempre. No dud en compartir su
experiencia con las nuevas generaciones, por lo que fue uno de los
impulsores de la iniciativa Escribas
(http://www.letralia.com/146/0825escribas.htm), en la que dirigi ctedras
literarias junto a otros destacados autores venezolanos.

Como un homenaje a su obra y a lo que representa en el universo literario
venezolano, el PEN de Venezuela (http://www.pendevenezuela.org) cre en
2004, en sociedad con el Grupo de Empresas Econoinvest
(http://www.econoinvest.com) y el Grupo Editorial Norma
(http://www.norma.com), el premio Bienal Adriano Gonzlez Len, con el
propsito de difundir la obra de los novelistas venezolanos. El galardn
fue obtenido en 2004 por Milton Quero Arvalo
(http://www.letralia.com/126/0719quero.htm) y en 2006 por Hctor Bujanda
(http://www.letralia.com/151/1011bujanda.htm).

Para m es inconcebible, dijo en otra entrevista ms reciente, que
muchos compaeros con quienes construimos una idea de la izquierda
venezolana hoy estn tan confusos y no hayan aprendido la leccin brutal
del fascismo, el nazismo, el gran engao del estalinismo y, sobre todo, la
construccin artificial de esas repblicas socialistas, que no fueron sino
pases espantosamente sometidos y vejados.

Este jueves 24 a las 12:30 del da, la Casa Nacional de las Letras Andrs
Bello (http://casanacionaldelasletras.blogspot.com) le rendir un homenaje
al autor de Pas porttil en una tertulia que dirigir Luis Alberto Crespo,
presidente de la institucin. La entrada es libre.

Fuentes: ABN  El Nacional  El Tiempo  ltimas Noticias



*** Mxico pondr en lnea acervo de su Biblioteca Nacional

El acta de proclamacin de la Independencia de Mxico, el archivo epistolar
de Benito Jurez, la correspondencia entre el poeta Carlos Pellicer e
intelectuales y polticos de su tiempo, as como los 26 primeros libros
publicados en el Nuevo Mundo durante el siglo XVI, se podrn consultar
gratuitamente a travs de la Biblioteca Nacional Digital de Mxico, que se
pondr en marcha en los prximos das, segn se inform el pasado martes
15.

Cerca de un milln de imgenes de seis colecciones del Fondo Reservado de
la BNM, institucin que desde 1914 resguarda la Universidad Nacional
Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx), conforman el acervo que
estar en lnea para beneficio de investigadores, estudiantes y lectores
curiosos de Mxico y el mundo, pero tambin para preservar y difundir la
memoria histrica de los mexicanos.

Algunos de los archivos digitalizados por el Instituto de Investigaciones
Bibliogrficas de la Unam (IIB, http://biblional.bibliog.unam.mx), a travs
de la Biblioteca Nacional, fueron declarados en 2002, por la Unesco,
Memoria Regional del Mundo dentro del programa Memoria del Mundo. stos y
otros invaluables documentos convertiran a la Biblioteca Nacional Digital
en la ms completa de Iberoamrica en su carcter de obras bibliogrficas
patrimoniales.

Rosa Mara Gasca Nez, coordinadora de la BNM, asegura que la puesta en
lnea del portal ser un espacio que ofrecer al lector un acercamiento a
la historia y la cultura mexicana mediante el acceso a obras completas y
documentos patrimoniales.

La Biblioteca Nacional Digital incluir cuatro archivos de entre los siglos
XVI y XIX: Coleccin Lafragua, Archivo Benito Jurez, Impresos Mexicanos
del siglo XVI y coleccin Enrique de Olavarra y Ferrari; adems de dos
acervos contemporneos: Carlos Pellicer y Lya y Luis Cardoza y Aragn.

Suman cerca de un milln de imgenes en el portal, que estar a prueba
pero abierto en Internet. La idea es que este proyecto siga creciendo y se
sigan incorporando colecciones para potenciar la consulta en Mxico y en el
extranjero y, al mismo tiempo, preservar todas las obras del Fondo
Reservado, seal Gasca Nez.

El trabajo de digitalizar parte de los archivos del Fondo Reservado inici
en 2004, los primeros resultados fueron con el Archivo Benito Jurez, que
pusieron en lnea en 2006 durante el ao del Bicentenario del Benemrito de
las Amricas; pero ser en unos das cuando los cibernautas puedan tener
acceso a los documentos patrimoniales de Mxico y a su memoria histrica.

Una de las ms emblemticas, por su valor histrico y porque es el acervo
ms consultado, es la Coleccin Lafragua, con alrededor de 800 mil imgenes
del acervo que reuni Jos Mara Lafragua a lo largo de su vida, con lo que
se documenta el siglo XIX. Le sigue el archivo Enrique de Olavarra y
Ferrari, dentro del proyecto Espaoles en Mxico en el siglo XIX y
principios del XX, as como los 26 impresos mexicanos del siglo XVI,
primeros libros publicados fuera de Europa.

De la poca contempornea, slo dos archivos, que en tiempos recientes
fueron donados a la Unam, estn digitalizados al 100%, se trata de las
colecciones Carlos Pellicer y Lya y Luis Cardoza y Aragn; la primera rica
en correspondencia, manuscritos y poesa de Pellicer y sus contemporneos;
y la segunda, una reunin de documentos y fotografas de la cultura
mexicana del siglo XX.

Para la coordinadora del proyecto de digitalizacin que estuvo a cargo de
un equipo comandado por Jorge Arturo Ruedas Mendoza, se digitalizaron las
colecciones ms significativas para el conjunto del Fondo Reservado.

El anuncio fue hecho en el marco de la celebracin de los 140 aos de la
Biblioteca Nacional de Mxico (BNM,
http://www.bibliog.unam.mx/bib/biblioteca.html), resguardo de la memoria
bibliogrfica y mximo acervo de la nacin mexicana.

Recientemente se constituy la Asociacin Civil Amigos de la Biblioteca
Nacional de Mxico, integrada por donadores, intelectuales y acadmicos,
quienes entre otras acciones, apoyarn el desarrollo del acervo digital, y
el fortalecimiento de los trabajos de catalogacin, automatizacin y
conservacin.

Hoy, el acervo de la BNM asciende a ms de 1.250.000 unidades entre libros,
folletos y documentos, y su Fondo Reservado es el ms importante de la
nacin, pues alberga valiosas obras, como los incunables (libros impresos
en Europa en el siglo XV), archivos y manuscritos de personajes como Benito
Jurez, Francisco I. Madero o el doctor Atl. En los ltimos cuatro aos los
materiales de este recinto han sido consultados por 105.581 usuarios.

En dicho periodo, su Fondo Reservado ha sido visitado por ms de 14.240
personas, quienes han examinado aproximadamente 39.900 de los ms de
200.000 volmenes en este espacio. Por su parte, la Sala Mexicana, una de
las zonas donde se encuentran libros de gran vala histrica, como los
relativos a la Independencia de Mxico, atesora unos 1.200 ejemplares.

Como parte de sus funciones, la Biblioteca es receptora del depsito legal;
adquiere las obras sobre Mxico editadas o producidas en el extranjero;
compila la bibliografa nacional y proporciona servicios bibliotecarios y
de informacin.

El acervo se organiza en las colecciones de Fondo Reservado con los
documentos ms antiguos. Tambin figura la Coleccin General, conformada
por obras monogrficas contemporneas; la Sala de Consulta, que ofrece
ttulos en estantera abierta, y las Salas Especiales.

La BNM, junto con la Hemeroteca Nacional, es responsabilidad del IIB,
dependiente de la Coordinacin de Humanidades; ese instituto, como parte de
sus tareas, impulsa y realiza la investigacin bibliogrfica,
hemerogrfica, bibliotecolgica, bibliolgica, de archivos y manuscritos, y
de estudio de fuentes. Asimismo, prepara, edita y difunde inventarios,
guas, ndices, catlogos y otros instrumentos que faciliten la labor en la
materia.

Hija de la Reforma y del pensamiento liberal, la BNM fue fundada el 30 de
noviembre de 1867 por el presidente Benito Jurez en el antiguo templo de
San Agustn, en el Centro Histrico de la Ciudad de Mxico. En ese recinto,
se inici la compilacin de su acervo con los libros de las bibliotecas de
corporaciones religiosas, de la Real y Pontificia Universidad y de
donaciones particulares. Fue inaugurada el 2 de abril de 1884, con
aproximadamente 91.000 volmenes.

No fue sino hasta 1914 cuando qued vinculada a la Universidad Nacional de
Mxico, y cuando sta obtuvo su autonoma en 1929, pas a formar parte de
esta casa de estudios.

Para administrarla y coordinarla, en la dcada de 1960 se cre el Instituto
de Investigaciones Bibliogrficas, y en 1979 se traslad de su antigua sede
al Centro Cultural Universitario.

El IIB, en tanto, tiene como antecedente al Instituto Bibliogrfico
Mexicano, creado en 1899, el cual se form como parte de la Biblioteca
Nacional, con la misin de formar el acervo general del pas, que incluyera
tanto las obras de mexicanos escritas en el territorio y en el extranjero,
as como de autores forneos.

El instituto desapareci en 1909 y fue hasta el 15 de diciembre de 1967,
por acuerdo del Consejo Universitario de la UNAM, cuando se crea el IIB con
la funcin principal de dirigir y coordinar las labores de la Biblioteca y
Hemeroteca nacionales. sta ltima posee ms de cuatro millones de
ejemplares con ms del 60 por ciento de su contenido digitalizado.

Fuentes: El Universal (Mxico)  Unam



*** Biblioteca Digital Hispnica brinda acceso a 10.000 obras

La Biblioteca Digital Hispnica (http://www.bne.es/BDH/index.htm) fue
presentada el pasado mircoles 16 por el ministro de Cultura de Espaa,
Csar Antonio Molina, y el secretario de Estado de Telecomunicaciones,
Francisco Ros.

El recurso, que fue presentado en la Biblioteca Nacional de Espaa (BNE,
http://www.bne.es), pondr a disposicin del internauta, de manera
totalmente gratuita, 10.000 obras, entre las que se incluyen documentos,
libros editados entre el siglo XV y el siglo XIX, grabados, mapas o
primeras ediciones, que atesora la Biblioteca Nacional. Las consultan
podrn realizarse en ingls y en todas las lenguas del Estado espaol.

La Biblioteca Digital Hispnica inici sus actividades con ocho
colecciones. Agrupadas por documento grabados, dibujos, carteles o por
temtica, el usuario tendr a su disposicin obras como el Beato de
Libana, las Cantigas de Santa Mara, el Poema de Mio Cid, dibujos de
Velzquez y de Goya, el Atlas de Sgrooten, los cdices de Leonardo o los
grabados de Rembrandt y Durero.

Las obras digitalizadas son slo una parte mnima para una biblioteca de
esta categora, reconoci Milagros del Corral, responsable de esta
institucin, que tiene en sus fondos 25 millones de tems. El coste de este
proyecto ha sido de 500.000 euros financiados por Red.es
(http://www.red.es) y otro medio milln de euros aproximadamente que salen
del presupuesto de la BNE.

Advirti, asimismo, que existe un coste adicional por mantener y
actualizar los archivos digitalizados que supondr un gasto eterno. Todo
ello para emular la vieja idea de la Biblioteca de Alejandra y para
cumplir el compromiso adquirido con la UE de contribuir a la futura
Biblioteca Digital Europea, que en 2010 deber estar constituida por seis
millones de objetos digitales en lnea.

As, a partir de este ao, la BNE iniciar su nueva estrategia de
digitalizacin masiva con el objetivo de lograr en cinco aos la
digitalizacin de sus obras ms importantes, hasta alcanzar las 200.000
obras, que supondran ms de 25 millones de pginas.

Con estas 200.000 obras ya estamos hablando del nmero que se baraja en
las grandes bibliotecas nacionales, apunt Del Corral, quien puso como
ejemplo la Biblioteca Nacional de Francia (BNF, http://www.bnf.fr), que
espera digitalizar 300.000 obras por ao.

Hay que ser prudentes para poder digerir el proceso, advirti Del Corral,
quien destac que aunque cuantitativamente lo digitalizado es una gota
de agua, cualitativamente estamos a la cabeza de las grandes
bibliotecas.

Para realizar la seleccin de las obras digitalizadas, la BNE cont con la
ayuda de un comit de expertos, coordinados por Jos Manuel Blecua, y
constituido por especialistas de las diferentes ramas del conocimiento.
Este comit eligi los materiales y documentos que consideran esenciales
para el conocimiento de la cultura hispnica: adems de libros impresos y
manuscritos, dibujos, grabados, mapas, partituras, fotografas y carteles,
desde el siglo IX hasta el siglo XX, en todas las lenguas espaolas.

Respecto a la temtica hispanoamericana, se incluyen libros que van del
siglo XV al siglo XX, representativos del perodo colonial y del movimiento
de independencia. Incluye bsicamente crnicas histricas, diccionarios
histricos y biogrficos, descripciones geogrficas y estudios sobre las
misiones de todos los pases de Iberoamrica y sur de Estados Unidos.

Entre las imgenes digitalizadas destaca la coleccin Iconografa Espaola,
compuesta por retratos, en grabados, dibujos y fotografas de personajes
espaoles de los siglos XV al XIX y los grabados alemanes de los siglos XV
y XVI, donde destaca la obra de Durero, junto a los mejores pintores
alemanes de esa poca.

Fuentes: Biblioteca Digital Hispnica  La Nueva Espaa



*** Mario Bellatin obtiene el Premio Nacional de Literatura de Mxico

Por su obra El gran vidrio, el reconocido escritor mexicano Mario Bellatin
obtuvo el pasado 16 de enero el Premio Nacional de Literatura, dotado con
80.000 pesos y convocado por el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y
Arte de Mazatln (http://www.culturamazatlan.com). El galardn le ser
entregado este viernes 25 en el marco del Carnaval, que se lleva a cabo del
31 de enero al 5 de febrero en ese puerto del Pacfico.

La decisin fue tomada por un jurado integrado por distinguidos autores
contemporneos como Vicente Leero, Juan Villoro y Jos Agustn. Editado
por Anagrama en 2007, El gran vidrio relata una fiesta que se realiza
anualmente en las ruinas de los edificios destruidos en la Ciudad de
Mxico, donde viven cientos de familias.

Habitar entre los resquicios dejados por las estructuras quebradas
representa un smbolo mayor de invisibilidad social; quiz por eso, los
protagonistas deciden pertenecer al resto, cuando carnavalizan de alguna
manera su situacin y deciden llamar El gran vidrio a su celebracin. El
galardonado autor recrea tres autobiografas que muestran, a travs de su
hermetismo, lo que una autobiografa tradicional es incapaz de transmitir.

Nacido en la Ciudad de Mxico en 1960, Bellatin es autor de las novelas
cortas Mujeres de sal, Efecto invernadero, Canon perpetuo, Saln de
belleza, Damas chinas, Poeta ciego, El jardn de la seora Murakami, Shiki
Nagaoka: una nariz de ficcin, Flores, La escuela del dolor humano de
Sechun, Jacobo el mutante y Perros hroes. Se han traducido al francs y
al alemn Poeta ciego y Saln de belleza; esta ltima fue nominada al
Premio Mdicis a la mejor novela extranjera editada en Francia en el 2000.

Bellatin gan el premio Xavier Villaurrutia 2001 con la novela Flores, y en
2002 obtuvo la beca Guggenheim. En 2000 fund la Escuela Dinmica de
Escritores, que constituye una forma novedosa de aproximarse al hecho
creativo.

Este Premio Nacional de Literatura le ha sido otorgado en ediciones
anteriores a autores como Octavio Paz, ngeles Mastreta y Elena
Poniatowska, entre otros.

Fuente: El Universal (Mxico)



*** Muri el intelectual espaol Fernando Borln Rodrguez

Fernando Borln Rodrguez, poeta, escritor, catedrtico jubilado de
literatura, ex profesor del IES Brianda de Mendoza
(http://centros4.pntic.mec.es/ies.brianda.de.mendoza) y, ante todo, un
librepensador de profundo espritu crtico y hombre de reflexin, falleci
en Guadalajara (Espaa) este domingo 20 de enero, segn informaron fuentes
allegadas al autor.

Borln padeca una grave enfermedad que en los ltimos aos haba ido
deteriorando su salud. Recientemente fue objeto de un multitudinario
homenaje en el Brianda de Mendoza, y su discpulo y ms estrecho
colaborador, Carlos Alba, junto a la familia, edit un volumen con sus
obras completas.

Alcarreo de adopcin, Borln Rodrguez naci en Galleguillos de Campos
(Len) el 18 de agosto de 1932. De joven ingres en un seminario, y lleg a
consagrarse al servicio de la Iglesia, pero en los aos 50 rompi con lo
religioso y orient su pensamiento hacia una profunda carga poltica de
izquierdas, oscilante por momentos entre la socialdemocracia y los
postulados libertarios. Durante la transicin milit en el extinto PSP de
Tierno Galvn.

Durante el curso 1952-1953 trabaja en el reformatorio vallisoletano
Arzobispo Gandsegui. Al ao siguiente se translada a trabajar al colegio
El Salvador. En ese curso funda con Julio Jimnez, en el colegio mayor de
la Santa Cruz, un Aula de Oratoria, a la cual asisti el poeta Francisco
Pino. Colaboraba tambin con la emisora de radio EAJ47, de Valladolid,
enviando poemas al programa Versos al viento.

En enero de 1954 debe cumplir el servicio militar, por lo que es trasladado
a Colmenar Viejo. Al acabar el campamento le destinan al Cuartel del Conde
Duque para dar clase a los cabos. Licenciado del servicio militar comienza
a trabajar en el diario El Alczar y pocos meses despus colabora con Diez
Minutos. A la vez prepara las oposiciones a agente judicial, las cuales
aprueba y es destinado a Luarca.

El 25 de agosto de 1961 se casa con Lydia Pazos e inicia estudios de
filosofa y letras en la Universidad de Oviedo (http://www.uniovi.es). En
1966 se traslada con su familia a Ferrol, donde sigue trabajando como
agente judicial e imparte clases en el colegio Montefaro. Trabaja como
profesor de francs en el Instituto Concepcin Arenal y establece lazos con
el grupo de teatro de ex alumnos denominado Teatro Estudio, al que
pertenecen figuras clave en desarrollo del teatro gallego como Eduardo
Alonso y Luma Fernndez.

En 1972 crea el cine club Hexgono en el Instituto Esteban Manuel Villegas
de Njera, en La Rioja. Poco antes de la muerte de Franco, se traslada a
San Lorenzo de El Escorial, donde es destinado como secretario al Instituto
Juan de Herrera. En estos meses publica su primer poemario, Por la noche y
en medio de la calle, y se dedica a recorrer las emisoras de Madrid
recitando sus poemas. Es as como contacta con Rafael Montesinos, Octavio
Ua, Manuel Hidalgo, Claudio Rodrguez, Rafael Morales o Luis Rosales.

En 1978 se incorpora al Instituto Eijo y Garay en Madrid, donde conoce a
ngela Bautista y Rosala Vallejo, con quienes funda la revista La
cuadratura del crculo. En 1980 se muda a Las Rozas, donde tiene como
alumno a Benjamn Prado, y en donde frecuenta el Rincn del Arte y la
Asociacin Prometeo de Poesa.

Tras su llegada en 1982 a Guadalajara, donde se establecer de forma
definitiva hasta su jubilacin, se afilia al grupo literario Enjambre y
junto con Alfredo Villaverde realiza una seleccin de poesa castellana
editada bajo el ttulo Y naci la trova en Castilla. En 1985 publica su
segundo poemario, Cntico carnal. Funda con Mariluz Adama y Francisco Nez
el grupo GENS, que mezcla poesa, imagen y sonido, e impulsa la creacin de
una radio en el instituto en el que trabaja.

En 1990 crea con Alfredo Villaverde y Francisco Nez la coleccin El
Semforo Verde, en donde publica su siguiente poemario Taberna de humo y
sueo. La taberna ser tambin el ttulo de la columna de opinin con la
que colaborar en el peridico local El Decano (http://www.eldecano.es).

Regresa a la actividad teatral en 1992, al coincidir en su instituto con
Mara Pedroviejo y Carlos Alba. Al ao siguiente en Sahagn presenta
Clsicos por la calle, un espectculo lrico, y escribe su tercer poemario,
Zlata. En 1996, en la revista literaria Barataria, surge su ltimo
poemario, Derrota de los dolos.

En 1998 escribe su primera novela, El arcn de la Argamasilla. El ao
pasado, Carlos Alba impulsa la publicacin de una edicin de toda su
poesa, bajo el ttulo Poesas completas.

Fuentes: El Decano  Wikipedia



*** Publican edicin ilustrada de Poeta en Nueva York, de Garca Lorca

Poeta en Nueva York (1929-1930), el libro que Federico Garca Lorca nunca
pudo ver publicado, regresa ahora en una nueva edicin conmemorativa
concebida ntegramente, por primera vez, desde el punto de vista de la
ilustracin, segn ha afirmado su editor, Pedro Tabernero.

La ciudad que fascin a Lorca durante su estancia como estudiante en la
Columbia University (http://www.columbia.edu) y que le inspirara una de
sus obras poticas ms famosas, es ilustrada casi ochenta aos despus por
el artista asturiano Alfredo Snchez (1933), ms conocido como Alfredo.

Las ilustraciones de Alfredo son naf y expresionistas, y con sus lpices
de color ha recordado a Lorca sobre una nube encima del Empire State, con
letras que vuelan sobre el puente de Brooklyn en Esa ciudad sin sueo, y
con negros llorando entre paraguas en El rey de Harlem.

El nuevo libro tendr una edicin limitada de 1.000 ejemplares (por el
acuerdo llegado con los herederos del poeta, que han dado su aprobacin al
libro), y ha sido realizada en espaol y en ingls, sta ltima a travs de
un encarte incluido al final del libro.

Poemas como En la cabaa del Farmer o Huida de Nueva York han sido
representados por el mejor ilustrador espaol de ciudades, segn
Tabernero, pues Alfredo ya lo demostr en su libro De Mosc a Nueva York,
que marc un antes y un despus en la ilustracin de ciudades.

Federico Garca Lorca se top en Nueva York con la pobreza y la abundancia,
Harlem y Wall Street, en un momento en el que, para Tabernero, su
sensibilidad estaba vida de paisajes y de paisanajes ms cosmopolitas. La
sensibilidad de Lorca, que en aquellos momentos tena 31 aos, tal vez
estaba cansada de gitanos, subraya en la introduccin del libro el
cantante y escritor Leonard Cohen, tan apasionado por el poeta granadino
que a su hija le ha puesto de nombre Lorca.

Leonard Cohen confiesa que una vez ley unos versos y exclam: Aqu
estaba mi mundo! Aqu estaba mi paisaje! Este poeta me destroz la vida.
Su nombre era Federico Garca Lorca.

La edicin se presentar el lunes 28 en la Casa Hispnica de Columbia
University, donde una placa recuerda la estancia del poeta granadino en
dicha universidad y donde todava se encuentran las habitaciones que ocup
durante dos aos.

Responsable de la edicin y direccin grfica de numerosos proyectos
culturales como los carteles y la mascota de la Expo92, el sevillano Pedro
Tabernero ha destacado que la nueva edicin ilustrada hace de Poeta en
Nueva York un libro ms cercano al pblico en general e invita a
profundizar en sus versos llenos de sugerencias.

Tabernero ha explicado que la idea de hacer esta obra le surgi junto al
actual ministro de Cultura, Csar Antonio Molina, cuando ste era director
del Instituto Cervantes de Nueva York (http://nuevayork.cervantes.es), y
tras buscar una versin ilustrada de este libro descubrieron que todava no
se haba hecho.

A Pedro Tabernero le encantara que esta obra, que inicia una coleccin
titulada Poetas y ciudades, fuera para Federico Garca Lorca, quien dej
una documentacin grfica sobre su estancia en Nueva York, la que a l le
hubiera gustado hacer.

Fuente: EFE



*** Compaa venezolana Garabatos-k se presentar en Chile

Entre el 29 de enero y el 3 de febrero la compaa venezolana de tteres y
teatro Garabatos-k participar en una nueva edicin del Festival
Iberoamericano de Teatro Ovalle 2008 que se celebrar en la ciudad de
Ovalle en el marco del IV Encuentro de la Red Iberoamericana de Artes
Escnicas.

Creada por venezolanos y radicada en las islas Canarias, Garabatos-k cuenta
con el apoyo del programa Canarias Crea que lleva adelante el gobierno de
Canarias para la promocin y proyeccin de las diferentes compaas
artsticas del mencionado archipilago.

Esta compaa en particular ha desarrollado una interesante labor cultural
desde su creacin, acercando a los chiquillos obras entretenidas de gran
contenido tico y educativo, reafirmando de esta manera su premisa
principal: Educar desde el Entretenimiento.

En esta oportunidad Elisa Gonzlez y Rger Vargas, directivos de la
institucin, se han propuesto llevar al referido festival iberoamericano la
obra El burro y su lecherita, original de Elisa Gonzlez, quien recrea en
esta pieza, con ayuda de msica folklrica infantil, la importancia que
tuvo el burro en la ardua labor del campesino canario.

Desde el inicio de sus actividades en Canarias (2003), Garabatos-k se ha
caracterizado por lo peculiar de sus montajes dirigidos ntegramente a los
nios, representando historias divertidas, sencillas y de gran contenido
tico, musicalizadas de tal manera que atraigan la atencin del pblico
infantil.



*** Celarg desarrolla actividades con sectores populares de Caracas

El Proyecto El Celarg y la Comunidad, que desarrolla en Caracas el Centro
de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg,
http://www.celarg.org.ve), abarcar en su tercera etapa, adems de los ya
conocidos talleres de teatro dictados a nios de los sectores populares del
municipio Chacao, talleres de sensibilizacin musical, de iniciacin
musical y de cuatro, con el apoyo de la Junta Parroquial de Chacao
(http://www.chacao.gov.ve/gobiernomunicipal.asp?Id=38) y de la Fundacin
Orquesta Sinfnica Gran Mariscal de Ayacucho, FOSGMA.

El inicio de las actividades est pautado para el mircoles 30 de enero con
el ciclo de talleres de sensibilizacin musical dictado por la FOSGMA.
Estos talleres tienen entre sus objetivos ensear a los asistentes qu es
la msica y para qu sirve, y que adems puedan reconocer la importancia de
este arte como instrumento para afianzar la identidad cultural de los
pueblos. El ciclo proseguir durante los das 31 de enero y 12, 13 y 14 de
febrero, en la Sala A del piso 6 de la Fundacin Celarg.

El sbado 9 de febrero se dar comienzo al taller de teatro para nios,
dirigido a nios y nias de los sectores populares Pajaritos y La Manguera,
con edades comprendidas entre los 6 y los 12 aos. Este taller ser dictado
por la Fundacin Medatia (http://www.medatia.org.ve), de Pajaritos, y
Citlalli Godoy, de La Manguera. Con l se busca desarrollar la creatividad
de los infantes y ofrecerles la oportunidad de reunir informaciones y
experiencias sobre el lenguaje teatral.

Ese mismo da comenzar en el sector San Jos de La Floresta el taller de
iniciacin musical, dirigido a nios y nias con edades comprendidas entre
los 6 y los 12 aos y dictado por la FOSGMA, a travs del Grupo Quitipls.
Ambos talleres sern desarrollados durante 19 sbados culminando el domingo
29 de junio en la Sala de Teatro 2 de la Fundacin Celarg con la
presentacin de una muestra con lo aprendido por los nios.

El 16 de febrero iniciar el taller de cuatro, dictado por Arturo Avils y
dirigido a nios, nias y adolescentes del municipio Chacao, en el piso 4
de la Fundacin Celarg. El curso tendr una duracin de tres meses y
abordar aspectos tcnicos, pedaggicos y tericos de este instrumento que
es referencia clave del acervo musical y cultural venezolano. Todos estos
talleres son completamente gratuitos.

Fuente: Celarg



*** El Festival de Granada homenajear a ngel Gonzlez

El Festival Internacional de Poesa Ciudad de Granada (Espaa;
http://www.festivaldepoesiadegranada.com), que se celebra la segunda semana
de mayo, dedicar su quinta edicin al poeta asturiano ngel Gonzlez como
homenaje tras su fallecimiento la madrugada del pasado sbado 12 en Madrid.

La figura y la obra del autor de spero mundo ser recordada por sus amigos
ms cercanos, entre los que se encuentran poetas, novelistas, periodistas,
polticos, msicos y pintores, entre los que se encuentran algunos de los
autores ya habituales en el festival, como Luis Garca Montero, Benjamn
Prado, Chus Visor o Francisco Brines, que acudir tambin como ganador del
IV Premio de Poesa Federico Garca Lorca.

Adems, el festival tiene previsto cursar una invitacin a otros ntimos
amigos del poeta como Joaqun Sabina, Pedro Guerra que actu junto a
Gonzlez en la primera edicin del festival, Jos Manuel Caballero Bonald,
Almudena Grandes, Juan Jos Mills o Juan Cruz, entre otros.

Los directores del festival, los poetas Daniel Rodrguez Moya y Fernando
Valverde, estn solicitando a las diferentes instituciones que anen
esfuerzos para conseguir que el homenaje que Granada rendir al primer
galardonado con el premio Garca Lorca de Poesa pueda estar a la altura
del poeta, que es su referente, por sus poemas, que como pocos son
capaces de llegar al lector y emocionarle, y por su calidad humana.

El desarrollo del festival ser similar al de ediciones anteriores, con una
importante presencia internacional y actuaciones musicales. Adems, al
igual que en la pasada edicin, la clausura coincidir con la entrega del
premio Garca Lorca.

El Festival de Poesa de Granada cont con la presencia de ngel Gonzlez
en su primera edicin, en mayo de 2004, cuando ofreci un recital en el
teatro Isabel la Catlica de Granada junto al cantautor Pedro Guerra y
particip en una lectura potica en la Huerta de San Vicente junto a otros
poetas de su generacin como Francisco Brines o Jos Manuel Caballero
Bonald.

Del mismo modo, el festival propuso la candidatura del poeta al Premio
Internacional de Poesa Federico Garca Lorca, convocado por el
Ayuntamiento de Granada y que el poeta obtuvo en 2004. En la edicin ms
reciente del festival, en mayo del ao pasado, se repartieron ms de
100.000 tarjetas postales en los domicilios de Granada con el poema Muerte
en el olvido, de Gonzlez.

Fuente: Granada Digital



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

Qurum de Revistas
http://www.quorumderevistas.org

El Portal de Revistas Iberoamericanas fue creado recientemente con el
objeto de convertirse en un espacio de referencia en el que tengan cabida
revistas especializadas de Amrica Latina, Espaa y Portugal. Se trata de
un proyecto acadmico gestionado por el Instituto de Estudios
Latinoamericanos de la Universidad de Alcal (http://www.uah.es), que
cuenta con la colaboracin de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
(http://www.cervantesvirtual.com) y con el patrocinio del Grupo Santander
(http://www.gruposantander.es), de la Agencia Espaola de Cooperacin
Internacional (Aeci, http://www.aeci.es) y de la Universidad de Alcal.

El portal incluye informacin sobre revistas vinculadas al mbito acadmico
y tambin a publicaciones independientes. Ya hay seleccionadas 250 revistas
de ciencias sociales y jurdicas y de literatura y lingstica.

Est formado por cuatro secciones:

  Temas de Portada: dos textos, uno de ciencias sociales y otro de
   literatura, elaborados por la redaccin del portal, que servirn como
   introduccin a un dossier formado por los artculos de las revistas
   relacionados con el tema de portada. Tambin se incluirn documentos,
   bibliografa, entrevistas y otros materiales. Estos temas, que sern
   permanentemente actualizados, se constituirn en lneas temticas del
   portal.

  Artculos recomendados: se incluirn, y destacarn de forma rotatoria,
   los artculos recomendados por las revistas y por el Comit Acadmico
   del Portal y los evaluadores del portal.

  Libros reseados: se incluirn las reseas de libros de las revistas y
   de los suplementos culturales de los principales peridicos de Amrica
   Latina, Espaa y Portugal.

  Noticias: el portal incluir las noticias que enven las revistas a su
   redaccin.



Biblioteca Digital Hispnica
http://www.bne.es/BDH/index.htm

Recurso que ofrece acceso libre y gratuito, para su consulta, lectura y
descarga, de 10.000 obras del patrimonio de la Biblioteca Nacional de
Espaa, entre las que destacan manuscritos, libros impresos del siglo XV al
siglo XIX, grabados, dibujos, carteles, fotografas y mapas, y que se
encuentran organizadas por colecciones y subcolecciones.



Wikilengua
http://www.wikilengua.org

Una wiki sobre el uso del castellano, donde se pueden consultar, con una
orientacin esencialmente prctica, dudas frecuentes y que se puede ir
extendiendo y corrigiendo con la colaboracin de la propia comunidad. La
consulta del sitio, as como la consignacin de observaciones, propuestas y
artculos, es libre y gratuita, y no requiere registro. Est orientada a
autores, traductores, editores, lingistas, correctores, profesores,
estudiantes, periodistas y en general todas las personas interesadas en la
lengua.



Tinta-E
http://tinta-e.blogspot.com

Bitcora del docente espaol Juan Luis Chulilla en torno a la
digitalizacin del mundo del libro y la lectura. Dispositivos, tecnologas
y tendencias en torno a la transicin del libro impreso al digital, con
comentarios orientados al lector no iniciado en jergas tcnicas.



Poemnimo
http://www.poeminimo.com

Herramienta de difusin de bitcoras, pginas personales y obras de autores
literarios independientes. El autor puede publicar un extracto o resumen
del contenido que desea promover, junto con el enlace correspondiente, y
los lectores pueden votar a favor o en contra. Cuando un contenido suma
muchos votos a favor se promueve a la portada principal, donde adquiere
mayor popularidad y genera enlaces hacia la fuente original en la pgina
del autor.



Todos quieren ser Cary Grant
http://todosquierenser.blogspot.com

Novela por entregas de la escritora argentina Susana Salguero. Se trata de
una comedia de enredos, un homenaje a las comedias clsicas hollywoodenses
pero ambientada en el Buenos Aires de fines de la dcada de 1990. La
versin en Internet se corresponde con una edicin de autor que Salguero
publicara en 1999. 



Yoescribo.com.ar
http://www.yoescribo.com.ar

Sitio sobre el aprendizaje del lenguaje espaol, creado como respuesta a la
necesidad de frenar el constante deterioro del lenguaje a partir de la
expansin incontenible de los medios masivos de comunicacin. Ofrece
recursos y consejos que ayudarn a escritores, correctores y traductores a
mantenerse permanentemente actualizados y mejorar su manejo de la
gramtica, la ortografa y el espaol neutro.



||||||||||||||||||||||||||||||    ESPECIAL    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Jos Len      Alexis Mrquez Rodrguez ===============================

                                                A Nstor Tablante y Garrido

Con Jos Len Tapia (1928-2007) me uni una amistad de seis dcadas. Nos
conocimos en 1947, cuando l estudiaba Medicina en la UCV y yo Pedagoga en
el viejo Instituto Pedaggico Nacional. Desde entonces tuvimos una
camaradera sin sombras ni falencias. bamos con frecuencia a una casa de
la entonces amable parroquia Santa Rosala, de Pinto a Viento 49. All
vivan y tenan una grata pensin familiar dos seres excepcionales, don
Miguel Len Landaeta y doa Felicia Escobar de Landaeta, padres de
Coromoto, quien entonces tambin comenzaba a estudiar Medicina. Los
Landaeta eran de Guanare, pero vinculados con gente de Barinas, y su
afabilidad propiciaba la reunin frecuente de amigos, casi todos jvenes
estudiantes de ambas regiones, amn de algunos de otras partes del pas.

Al culminar sus estudios en circunstancias, por cierto, tormentosas, ya
bajo la dictadura perezjimenista Jos Len regres a su entraable
Barinas. Comenz entonces una etapa fundamental en su vida, en que la
prctica de la Medicina se fue cumpliendo de una manera paradigmtica, con
una profunda sensibilidad social y un acendrado sentido de servicio
pblico, al par que con una constante angustia ante la creciente prdida de
esos mismos valores, sacrificados en aras de un mercantilismo infame, no
slo entre sus propios colegas, sino, en general, en todos los estamentos
de la sociedad en que le toc vivir.

Fue, afortunadamente, esa amargura causada por la descomposicin social lo
que despert en l su otra vocacin, la de escritor, cumplida a caballo
entre la historia y la literatura. Se propuso entonces rescatar algunos
hechos y ciertas figuras de nuestro pasado an no remoto, que de una u otra
manera, con aciertos y errores, lucharon a su modo por el pas y el pueblo
que los vieron nacer.

Uno de sus primeros libros, Maisanta, el ltimo hombre a caballo, en el que
sita al famoso y contradictorio personaje en sus justos trminos
histricos, hizo que a Tapia se acercara Hugo Chvez, descendiente directo
del ospinero Pedro Prez Delgado nombre real de Maisanta, y que entre
ellos se forjara una cordial amistad, mucho antes de la asonada militar del
4 de febrero de 1982. Me consta que, no obstante la simpata despertada en
Jos Len por el joven oficial, ste tambin le produca una cierta
desconfianza, alimentada por su condicin, que ya l conoca, de
conspirador que entonces preparaba, y Tapia lo saba, un anacrnico golpe
de estado.

Alentado por el propio Chvez, y por otros amigos muy cercanos, Jos Len
lanz su candidatura a diputado de la Asamblea Nacional Constituyente
convocada en 1999. Sin embargo, su candidatura no fue apoyada por el
chavismo, que tuvo sus propios candidatos, y de hecho l se lanz solo, sin
respaldo de ningn grupo organizado, contando solamente con su enorme
prestigio en todo el estado Barinas, ganado principalmente por su larga
trayectoria de mdico dotado de una profunda sensibilidad social, y por su
obra histrico-literaria, escrita toda ella con el deliberado propsito de
llegar preferentemente al pueblo ms humilde. La campaa que l realiz sin
la ayuda de nadie, ms all de sus familiares y uno que otro de sus ms
entraables amigos, dio un resultado para muchos inesperado, pero nada
sorprendente: Tapia obtuvo la ms alta votacin en todo el estado.

Su trabajo en la Constituyente fue ejemplar. All mismo comenz su
decepcin frente al gobierno de Chvez, que se mostraba muy distante de lo
que l, ideolgica y afectivamente, hubiese deseado. Ni una vez logr que
Chvez lo recibiese siendo constituyente, deseoso como estaba de darle
algunas opiniones acerca de su gestin presidencial.

Discreta pero firmemente se fue produciendo un alejamiento del novel
caudillo de Sabaneta, hasta culminar en 2004 con su renuncia al Premio
Nacional de Literatura, consciente como estuvo de que se le haba otorgado,
ms que por sus mritos que los tena de sobra, con propsitos de
cobijarse al amparo de su nombre y su obra con fines de proselitismo
oficialista.

Miguel Otero Silva dijo una vez, en uno de sus versos, Cuando muere un
nio yo no puedo entender la misin de la muerte. Ahora, ante este amigo y
compaero que se nos ha ido antes de tiempo, pudiramos parodiar ese verso
diciendo: Cuando muere un hombre bueno, cmo entender la misin de la
muerte?.

** Alexis Mrquez Rodrguez
   grealemar@cantv.net
   Lingista, docente y abogado venezolano (Sabaneta, Barinas, 1931).
   Profesor de castellano y literatura egresado del Instituto Pedaggico
   Nacional (1950) y abogado egresado de la Universidad Central de
   Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) en 1961. Ejerci la docencia durante
   36 aos, 25 de ellos en la Escuela de Comunicacin Social de la UCV, de
   la que fue director, y de la Escuela de Educacin de la misma casa de
   estudios. Ha dictado cursos y conferencias en numerosas universidades de
   Venezuela y de otros pases de Amrica y Europa. Individuo de nmero y
   vicepresidente (2005-2007) de la Academia Venezolana de la Lengua;
   miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua
   Espaola, y miembro correspondiente de Hispanoamrica de la Academia
   Cubana de la Lengua. Presidi el sello estatal venezolano Monte vila
   Editores Latinoamericana (http://www.monteavila.gob.ve; 1996-2001). Ha
   publicado ms de veinte libros sobre teora y crtica literaria, as
   como numerosos ensayos en varias revistas especializadas de diversos
   pases americanos y europeos. Ha ejercido el periodismo por ms de 60
   aos. Mantuvo desde 1985, y por espacio de 17 aos continuos, la columna
   semanal Con la lengua, en el diario El Nacional
   (http://www.el-nacional.com), de Caracas, llevada a la radio desde 2005
   con el nombre Con la lengua en Onda. Actualmente mantiene la misma
   columna en la web (http://www.conlalengua.com) y en el diario vespertino
   Tal Cual (http://www.talcualdigital.com), donde tambin publica
   quincenalmente una columna de opinin sobre aspectos polticos. Es
   colaborador permanente de las publicaciones electrnicas Venezuela
   Analtica (http://www.analitica.com) y WebArticulista
   (http://www.webarticulista.net). De sus trabajos de crtica literaria
   destacan ms de cien, entre libros, artculos y ensayos sueltos,
   dedicados a la vida y la obra del escritor cubano Alejo Carpentier, tema
   en el cual es considerado un especialista de gran autoridad, incluso por
   el propio Carpentier. Ha recibido tres veces el Premio Municipal de
   Literatura de Caracas, el Premio Nacional de Periodismo Mencin Docencia
   y el Premio Nacional de Periodismo Mencin Opinin.



=== Jos Len Tapia      Leonardo Ruiz ====================================

All en 1972, Jos Len Tapia abri, delante de todos nosotros, una ventana
con su libro Por aqu pas Zamora. Aquel libro nos puso a pensar que la
memoria del General del Pueblo Soberano era, como en efecto es, algo vivo
para las mayoras empobrecidas y traicionadas por las lites. Se iniciaba
una escritura febril, concebida para reventar el mundo como dijo poco
despus Orlando Araujo. Y no pudo parar Tapia, el resto de sus das,
aquella experiencia dictada por el dolor.

Autor de numerosas obras narrativas que indagan y registran, a caballo de
la ficcin, la crnica y la prosa memorialstica, la historia menuda de su
Barinas natal desde la poca colonial hasta la actualidad, igualmente Tapia
escribi algunos textos sobre su profesin de mdico, recreando la historia
de la medicina en su regin y avanzando angustiosas consideraciones sobre
la tica mdica en la Venezuela de hoy, sin obviar una soterrada condena a
la oprobiosa circunstancia de la privatizacin/deshumanizacin de la
profesin a que entreg casi 60 aos de su vida.

En casi todos sus libros, Tapia deja or la voz de la gente. l les da la
palabra a sus informantes. Por ello en esa obra hay un muestrario de voces
y visiones encontradas, abismos expresos que, en la conciencia colectiva,
sobreviven como huellas desgarradas de la otra historia. La verdad
histrica oficial ha solido ser distinta, acomodaticia, interesada.

Evoco a Jos Len desde mis doce o trece aos, conversando con mi padre, J.
E. Ruiz Guevara, y con Humberto Febres Rodrguez, siempre sobrio l entre
rones, chim y palabrotas en la babel donde me cri, peleando, discutiendo
como carajitos, rodeados de papeles viejos, cassettes, croquis de batallas,
manuscritos...

Los libros ms importantes de Tapia son, entre otros, en mi recuerdo,
Barinas y su medicina en tiempo pasado y presente, Por aqu pas Zamora,
Maisanta: el ltimo hombre a caballo, Tierra de marqueses, El tigre de
Guait, La msica de las charnelas, La heredad, La casa de los Pulido,
Viento de huracn, Los vencidos, El compromiso de ser mdico, Retazos del
olvido. Relatos de vida y muerte, el libro de memorias El tiempo
indetenible, Bajo el sol de los siglos, La ciudad de las mansiones blancas
y El embrujo de los Palacio. Hay ms. Debe haber ms. Yo llegu hasta ese
ltimo ttulo, especie de sntesis de su mirada histrica sobre Barinas y
sobre s mismo. Que yo sepa, mantiene inditos un volumen sobre su
experiencia como diputado a la Asamblea Nacional Constituyente de 1999 y
otros relatos. Me s de memoria pginas enteras de esas. Siento el orgullo
de haber sido editor de Bajo el sol de los siglos, con el que iniciaba su
mirada de una totalidad que fue suya desde siempre, a su modo, en la
entrecortada sintaxis que era espejo fiel de sus inveteradas desazones.
Como hizo con no pocos amigos y colaboradores, en ms de una ocasin me
concedi el honor de realizar algunas lecturas, crticas o de simple
correccin, previas al envo de sus libros a la imprenta; despus, claro
est, que lo hiciera Carmen Dolores, su eterna lectora y compaera.

Fue poltico muy a su manera. En 1957, finalizando la dictadura
perezjimenista, fue diputado a la Asamblea Legislativa de Barinas; algunos
han querido injustamente oscurecer su condicin poltica con ese paso
efmero por el gobierno de Prez Jimnez aqu en Barinas, presidido por
aquel Garca Monsant que sac a Humberto Febres y Jess Enrique Gudez
varias botellas de vino para atenuar la espera de su huida en las horas
previas a la rabia popular de enero de 1958. En los aos 70, sus libros lo
convirtieron en una referencia poltica, un tanto hacia la izquierda en la
medida que reclamaban aquellos libros cierto lugar de justicia para los
vencidos, como l mismo los llam en el ttulo de una de sus obras. En
realidad, su visin de la historia era ms conservadora de lo que siempre
pareci, y quizs por ello sus amigos Luis Beltrn Prieto Figueroa, Jos
Vicente Abreu, Jos Vicente Rangel u Orlando Araujo, socialistas
incorregibles que escribieron prlogos o notas sobre sus primeros libros
(los ms encendidos e ideologizados en el corpus de su obra), siempre
procuraron conminarlo a mayores compromisos, los cuales Tapia
constantemente sorte. Sin embargo, lo recuerdo acompaando a Jos Vicente
en su campaa electoral de 1973, en una tarima frente a la casa de altos de
la Plaza Sucre en Barinitas, a la que haban subido, entre otros, Juan de
Dios Moncada Vidal, Juvencio Pulgar, mi padre y otras figuras que se
borran.

Algunas de sus obras posteriores a Viento de huracn (novela que pinta el
desdibujamiento de la cultura y la vida tradicional ante la penetracin del
american way of life en Barinas), reflejan precisamente ese su desapego
voluntario y definitivo de cualquier compromiso con las ideas socialistas o
izquierdistas. No es, como dicen algunos, que Tapia se fue de la izquierda
cuando se desilusion del chavismo tras su paso por la Constituyente de
1999, en la que particip convencido por Hugo Chvez, Luis Miquilena y Jos
Vicente Rangel. Tapia haba abandonado todo signo izquierdista diez aos
antes, al aceptar ser homenajeado por el recin estrenado segundo gobierno
de Carlos Andrs Prez en 1989. Fue constituyentista en el 99 (me lo dijo
muchas veces) creyendo que poda incidir en la redaccin de aquellos
artculos relacionados con la aberracin de la medicina privada, la que
conoca desde las entraas mismas del monstruo. Y de la Constituyente
volvi a Barinas tambin horrorizado ante la pretensin de dos o tres
diputados de imponer en la Carta Magna la pena de muerte, pretensin que
gracias a todos los dioses y a Hugo Chvez fue sofocada antes de nacer (me
lo dijo tambin Jos Len muchas veces).

Pero sobre todo, Tapia estaba angustiado por la violencia que supuso
caracterizaba todava al presente perodo poltico venezolano. Y tena
razn. La violencia est ah. Si alguien saba perfectamente quines
fabricaban y fabrican violencia aqu, en Venezuela, ese era Tapia, que la
tuvo como tema vertebral de casi todos sus libros.

No entend nunca su rechazo al Premio Nacional de Literatura. Las cartas
manuscritas que remiti al ministro de Cultura revelan un titubeo. Primero,
quiso recibir el premio si no era de manos de Chvez, e incluso me plante
que fusemos el cronista de Barinas (Alberto Prez Larrarte) y mi persona a
recibirlo en su nombre, a lo cual no se neg en ningn momento el otrora
viceministro Francisco Sesto. Eso es bueno decirlo, porque l saba que ese
mximo galardn siempre lo haban entregado los presidentes de la
Repblica, al menos en las dcadas de la democracia representativa. Ana
Mara Oviedo y yo fuimos correos de aquellas cartas, que despus fueron
manipuladas con insania por la prensa antichavista. Por cierto, las
instituciones y personalidades que postularon a Tapia para el Premio
Nacional de Literatura no eran ni son chavistas, con la excepcin del poeta
Luis Alberto Crespo; lo hacan como un justsimo e inobjetable
reconocimiento a su obra y a su trayectoria de escritor ticamente
intachable; fueron escuchados y el dictamen del jurado fue aceptado sin la
mnima censura de parte de las autoridades culturales. Si Tapia hubiese
querido alzar su voz contra lo que no le gustaba del gobierno de Chvez
(quien por cierto nunca se enter de esa postulacin), pudo tener all una
estupenda tribuna, que descart al expresar no querer que su obra escrita
se asociase a la poltica; aunque a mi modo de ver, su obra escrita era y
es poltica e ideolgica por donde se la lea. Otros, desafortunadamente
tambin y para todos (incluido el propio Tapia), hicieron de eso un festn
politiquero y meditico que a l (me lo confes indignado) le hizo ms dao
que gracia. Finalmente, qu era sino un gesto absolutamente poltico
rechazar el mximo galardn literario que otorga el Estado venezolano?

De cualquier modo, para todos nosotros ac en Barinas y para muchos
venezolanos que supieron leer entre lneas lo que la manipulacin desvirtu
por egosmo o lo que sea, Jos Len Tapia est sentimentalmente premiado
como un escritor de primera lnea si pensamos en su prosa nacionalista y
revolucionaria sin eptetos.

Creo que la vida, los libros, la condicin ciudadana, profesional y la
militancia humanstica de Jos Len Tapia, hablan y hablarn por s solas
siempre. Les rindo tributo con la humildad y el pesar que puede sentir, a
la hora de su partida, quien vino al mundo en sus manos, y quien lo admir
y quiso profundamente.

** Leonardo Ruiz
   leonardo.lgrt43@gmail.com
   Poeta, ensayista y crtico cultural (Barinas, 1959). Sus textos aparecen
   permanentemente en peridicos, revistas y antologas nacionales y
   extranjeras. Fund, junto a Freddy Castillo Castellanos, la revista
   Letra Continua, en Barquisimeto (1981). Fue miembro del grupo Can de
   Mrida a mediados de los 80. En 1995 public la antologa Barinas, 100
   aos de poesa y en 1998 y 1999 respectivamente public los poemarios
   Herclito Can y Libro de muertos. En la actualidad es directivo del
   Instituto de Investigaciones del Llano y los Llaneros (Inllano), fundado
   por el extinto intelectual barins Humberto Febres Rodrguez.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Escuela Santa Mara de Iquique: cien aos de una masacre ==============
=== Roberto Bennett =======================================================

El 21 de diciembre de 2007 se cumplieron cien aos de un luctuoso episodio
que manch para siempre la historia de Chile. Con el paso de las dcadas,
este hecho ignominioso fue quedando sepultado bajo los soles calcinantes y
las speras arenas del desierto de Atacama, hasta que a inicios de los 70,
una cantata popular titulada Santa Mara de Iquique, con texto y msica
de Luis Advis, grabada en un disco histrico por el grupo folklrico
chileno Quilapayn, volvi a poner sobre el tapete esta matanza de hombres,
mujeres y nios inocentes. Cabe destacar que el master original de esta
obra fue destruido durante el golpe de Estado del general Pinochet en 1973.

La tragedia comenz a gestarse el da 15 de diciembre cuando, cansados de
recibir repetidas postergaciones a sus planteos de ajustes salariales y
pedidos de mejoras en las condiciones de vida, los trabajadores de las
salitreras del norte chileno comenzaron un largo viaje a travs de la pampa
desrtica hacia el puerto de Iquique, donde se hallaban las oficinas de las
empresas operadoras de las minas. Casi todas ellas propiedad de capitales
ingleses. Iban confiados en la justicia de sus reclamaciones y tanto es as
que muchos llevaban consigo a sus mujeres e hijos. No haba nimo de
violencia ni intencin de causar disturbios. Es ms, confiaban que el
intendente de Iquique fuese su valedor y capaz de convencer a los
empresarios de que sus demandas eran razonables.

En esos aos, la industria del salitre en Chile estaba prcticamente en
manos extranjeras y entre estos hombres de empresa destacaban dos
britnicos por su inmenso poder econmico, John Thomas North y Robert
Harvey, llamados popularmente los Reyes del Salitre. Ambos se haban
beneficiado con la victoria de Chile en su guerra del Pacfico contra Per
y Bolivia, antiguos propietarios de esas tierras. El 20 de octubre de 1883,
Per oficialmente cedi los territorios de Tarapac al gobierno chileno. A
su vez, el gobierno en Santiago los declar provincia suya el 31 de
diciembre de 1884.

Las fabulosas riquezas que se adquiran con la extraccin del nitrato de
sodio haban comenzado bajo la administracin peruana, antes del conflicto
blico de 1879. Pero el gobierno de aquel pas haba expropiado las
salitreras, emitiendo pagars hipotecarios que denomin certificados y al
no disponer el fisco peruano de fondos suficientes para pagar a las
empresas expropiadas, dichos certificados sufrieron una pronunciada baja,
hasta llegar a cotizar apenas a un 10% de su valor original.

Terminada la guerra, el inters del dinero en Chile descendi de un 12%
hasta un 5%, lo que permiti a los capitalistas convertir sus deudas en
otras que pagaban ms bajo inters. En Santiago se facilit el crdito
bancario y los extranjeros dueos de certificados retuvieron estos
documentos, aguardando la oportunidad que les brindaran los tenedores
peruanos, obligados a vender a causa de las miserias ocasionadas por su
derrota militar. Efectivamente, al final y sufriendo grandes prdidas
econmicas, stos malvendieron a los pocos extranjeros conocedores del
pinge negocio en ciernes. Adems, los britnicos saban que el gobierno
chileno tena el propsito de reconocer dichos documentos. Entre estos
astutos especuladores se encontraban North y Harvey, que as se
transformaron en grandes industriales del salitre.

Una vez establecida la paz, los empresarios extranjeros comenzaron a
imponer sus normas laborales a miles de mineros peruanos, bolivianos,
argentinos y por supuesto chilenos. Estos ltimos venidos desde el lejano
sur, con la vana esperanza de hacer dinero. A ellos se les llamaba
enganchados pero en verdad llegaron engaados a las minas. Con falsas
promesas, se les instigaba para ir al salar a ganar dinero fcil. Una
rpida riqueza que aguardaba en la extrema sequedad de los pramos norteos
a todos aquellos que estuviesen dispuestos a trabajar en el desierto. El
campesino sureo, ilusionado, abandon su hogar, a menudo su familia, sus
amigos, su tierra frtil y se fue a instalar en la spera aridez del norte,
para convertirse en obrero del salar. En un ser casi esclavo, desgraciado
habitante de esas vastas extensiones arenosas donde se encuentran las minas
de nitrato sdico.

All, en las solitarias oficinas, como se llamaba localmente a las
salitreras, bajo un lmpido cielo azul, donde nunca llueve y quema
inclemente el sol en lo alto (al que luego cant Violeta Parra), el sureo
supo con amargura que las empresas contratantes no ofrecan nada de lo
prometido. Las hileras de mseros barracones adonde les alojaban semejaban
un campo de concentracin. No haba casi atencin mdica ni escuelas
suficientes para los que vinieran con sus mujeres e hijos. Sus camastros
eran llamados catres patas de oso y consistan en una plancha de zinc con
un saco de arpillera por colchn, colocada sobre cuatro tarros de parafina
rellenos de tierra. El pago del salario se haca por medio de fichas, que
acuaba la propia salitrera y eran slo canjeables en el almacn de la
empresa, a precios abusivos fijados por el patrn. El mismo que les venda
mercanca cara y alterada en su peso y medidas. El obrero tena prohibido
adquirir objetos fuera de su salitrera. De hecho, cada empresa tena su
propia aduana. Si pedan el cambio de fichas por dinero, se les descontaba
un 30%. En la prctica, la compaa se quedaba siempre con sus mseros
ingresos. En esta condicin, el enganchado no era siquiera un asalariado.
Trabajaba para subsistir y slo le solucionaban sus necesidades ms
bsicas: alimentacin magra, vestuario elemental, un msero techo y
bebidas.

Estaba prohibido el comercio o intercambio de bienes entre mineros de las
diferentes salitreras, el horario de trabajo era de sol a sol (que en la
pampa nortea significa catorce horas o ms), sin descanso dominical ni
vacaciones anuales. Exista un sistema de persecucin policial recompensada
cuando haba que atrapar a un obrero que hubiese abandonado su empresa sin
dejar un depsito de garanta por las herramientas utilizadas en el
trabajo. Adems, la administracin de justicia estaba en manos de la
serena, una guardia policial interna, que a menudo recurra al cepo o el
ltigo para imponer castigos ejemplares.

A las psimas condiciones de trabajo, se sumaba la falta de salubridad en
las pocilgas hechas de chapa y costra de sal donde habitaban los mineros
con sus familias. Poco ms altas que un hombre y techadas con sacos o
latas, verdaderos hornos durante el da y glidas cuando llegaba la
camanchaca (neblina fra propia de las noches en el desierto chileno).
Casuchas malolientes donde proliferaban las epidemias, producidas por un
ambiente malsano, donde las inmundicias de los desperdicios y las letrinas
anexas a los barracones convertan aquellos habitculos en un hervidero de
moscas, grmenes y pestes. Con un hacinamiento aberrante que invitaba a la
promiscuidad casi animal entre sus inquilinos y estimulaba la procreacin
de los roedores que pululaban entre los humanos.

La carencia de sacerdotes en aquella inhspita regin llev tambin a los
pampinos al animismo, como una mstica religiosa necesaria y popular que
les reconfortaba de sus penurias. As surgieron en las soledades
silenciosas del desierto, pequeas capillas de animitas, cientos de ellas
que son visitadas an hoy, adornadas con ofrendas de flores, coronas y
alguna vela, que luego se derrite bajo el sol inclemente del medioda.

Mientras tanto, el podero de los extranjeros dueos de las minas creca.
Si antes de la guerra del Pacfico el capital europeo representaba slo un
13% de la industria, a finales de 1901 su porcentaje haba aumentado hasta
un 85% y el capital chileno se haba quedado con apenas 15%.

Con este panorama preocupante se lleg al ao 1907. Antes haban ocurrido
algunos levantamientos y huelgas, las cuales acabaron en enfrentamientos
sangrientos y fusilamientos de obreros, tal como ocurri en la salitrera
Ramrez el 15 de febrero de 1891, cuando unos 1.700 obreros de diferentes
minas tomaron los trenes de carga y partieron rumbo a Iquique, para
protestar contra las malas condiciones de vida. Las autoridades
provinciales, temerosas de que la movilizacin acabase ocupando el puerto,
obligaron a los trabajadores a detener su marcha en la salitrera Ramrez,
ubicada al sur del pueblo de Huara. De inmediato, hasta all llegaron
tropas con la misin de frenar la marcha, y luego de dialogar brevemente
con los mineros abrieron fuego, sofocando cruelmente la manifestacin. En
la matanza muri un nmero indeterminado de obreros y a los 18 supuestos
cabecillas les fusilaron en pleno desierto.

El descontento fue acallado temporalmente pero las condiciones no mejoraron
y al poco tiempo la agitacin renaci en la pampa salitrera. La
incomunicacin con el resto del pas no fue impedimento para que los
mineros norteos comenzaran a escribir su propia historia de pioneros en la
soledad del desierto pampino. En medio de la bravura del paraje, se
forjaron hermandades solidarias que tomaron conciencia de su significacin
como necesaria fuerza de trabajo y empezaron a erigirse los cuerpos
sociales, las mancomunidades, las mutuales y las federaciones obreras. En
los pueblos del salitre tambin comenzaron a circular peridicos y
folletines de tinte poltico e ideolgico, dedicados al pampino y sus
problemas.

El triunfo de la revolucin de 1891 contra el gobierno del presidente
Balmaceda trajo consigo un fortalecimiento de las fuerzas ms conservadoras
de Chile, apoyadas por los propietarios extranjeros de las salitreras. Tras
el suicidio de Balmaceda y bajo el gobierno de Pedro Montt, la moneda se
devalu considerablemente, lo cual provoc que los artculos de primera
necesidad y otras mercancas bsicas subieran de precio, produciendo un
gran descontento entre los trabajadores asalariados.

Los primeros movimientos de agitacin social comenzaron cuando los
industriales y administradores de las salitreras dispusieron un aumento de
un 40% en los precios de sus almacenes y una rebaja del 25% en los jornales
y las carretadas de caliche. Adems, el canje de fichas por dinero efectivo
desde ese momento tendra un recargo de un 20%. Para colmo de males, las
leyes dentro de los recintos seguan siendo dictadas por los empresarios y
si un obrero iniciaba un reclamo, era expulsado junto con su familia, sin
compensacin por despido y abandonado a su suerte en los lmites
territoriales de la salitrera, generalmente en mitad del desierto.

Estas medidas arbitrarias provocaron la reaccin de los obreros, que
comenzaron a movilizarse y nombraron una comisin negociadora. Dicha
comisin, compuesta por representantes de varias minas, viaj a Iquique
para exponer al intendente y a los dueos o administradores de las
empresas, el sentir de los trabajadores. La comisin fue recibida por la
primera autoridad provincial, quien prometi poner todo de su parte para
resolver el conflicto antes de 15 das. Confiada, la comisin retorn a sus
lugares de origen y explic lo acordado a sus representados, pero pasaron
los 15 das y no hubo contestacin oficial. Entonces escribieron al
intendente y para su sorpresa, la respuesta fue una negativa tajante: no
haba solucin favorable a su petitorio.

Consultadas las bases, se decidi entonces que a partir del 10 de diciembre
de 1907 se paralizaran las tareas en toda la pampa salitrera y se
marchara en masa al puerto de Iquique, para protestar frente al intendente
y los empresarios. A su vez, esta demostracin dara a conocer a la opinin
pblica de la provincia y al pas entero, los abusos que se cometan con
los obreros del salar. Los das 11 y 12, la noticia corri como reguero de
plvora y los trabajadores comenzaron a movilizarse en las distintas
salitreras, pueblos y cantones de la provincia de Tarapac.

Entre las reivindicaciones que figuraban en su petitorio, se solicitaba que
sus fichas se fijaran al cambio de 18 peniques, porque el salitre se venda
al mercado exterior en libras esterlinas y no haba sufrido con la
devaluacin de la moneda chilena (ms bien todo lo contrario), tambin se
peda que se concediese la libertad de comercio para los trabajadores de
las minas, que en el futuro fuese obligatorio un desahucio de 15 das
cuando se pusiese trmino a un contrato laboral y que afuera de las
pulperas o almacenes de las empresas se colocara una balanza y una vara
para comprobar el peso y la medida de la mercadera adquirida.

El sbado 14 los hombres de la pampa nortea, algunos con sus mujeres y
nios, comenzaron su lento andar hacia el puerto. Ese mismo da, la
Alcalda decret la suspensin hasta nueva orden de todos los espectculos
pblicos y la clausura de las cantinas en esa pequea ciudad portuaria de
apenas 40.000 habitantes. Los consulados extranjeros ubicados en Iquique
tambin comenzaron a emitir seales de alerta a sus respectivos gobiernos.

El domingo 15 de diciembre de 1907, los primeros 2.000 obreros llegaron a
los altos de la ciudad y sus dirigentes les solicitaron que abandonasen
all sus palos y barras de hierro, que haban servido como bastones durante
la larga marcha. As se hizo y los trabajadores con sus familias entraron
pacficamente en el puerto de Iquique. De inmediato fueron rodeados por
tropas del Regimiento de Granaderos. Tambin les esperaba el intendente
suplente, el abogado Guzmn Garca, acompaado por algunos destacados
vecinos. El intendente titular, don Carlos Eastman, se encontraba esos das
en Santiago, junto con el jefe de la Divisin Militar, el general Roberto
Silva Renard.

La Municipalidad inicialmente haba ordenado que los manifestantes se
instalaran en el hipdromo y hacia all les enviaron. Tambin se dispuso el
envo de pipas de agua y vveres. Luego una comisin de trabajadores se
dirigi a entrevistarse con el intendente suplente y en nombre de sus
compaeros, solicitaron se diera respuesta a los puntos acordados, dejando
claro que si no se aceptaban sus demandas, ninguno volvera al trabajo.

Guzmn Garca expres su satisfaccin con el orden mostrado por los obreros
a su arribo a la ciudad y dijo que la autoridad tena el deber de escuchar
y poner todo de su parte para satisfacer de una manera conveniente las
presentes dificultades. Los trabajadores manifestaron que en ningn caso el
orden sera alterado. El intendente interino agreg que el clima pacfico
favorecera el estudio de sus peticiones y les recomend que presentaran un
pliego con las mismas, para conversar con los representantes de las
compaas salitreras. Mientras tanto, para dar mayor comodidad a los
obreros del salitre, que junto a sus mujeres e hijos seguan llegando por
centenares, se dispuso un nuevo lugar para darles cobijo: la escuela Santa
Mara, que estaba desocupada porque su alumnado haba salido de
vacaciones. All se les dara el rancho diario, compuesto de desayuno y
almuerzo, ya que los pampinos haban venido slo con lo puesto.

Despus de una nueva reunin, el intendente suplente propuso a la comisin
negociadora una tregua de ocho das para permitir que los industriales se
pudieran reunir, estudiar las demandas y consultar a sus casas matrices en
Gran Bretaa y Alemania. En el nterin, los huelguistas deban retornar a
sus respectivos hogares. Slo quedara en la ciudad una comisin para
proseguir con las negociaciones y se intentara nombrar un rbitro por cada
parte, como haba sucedido en Tocopilla. Este planteamiento solamente era
aceptable por los industriales salitreros si los huelguistas se volvan a
la pampa y a sus labores, porque ellos no queran resolver bajo presin,
deseosos de mantener intacto el prestigio de los patrones.

La masa de obreros se acerc hasta el edifico de la Intendencia y all
escucharon atentamente a sus representantes, que intentaron explicarles la
conversacin mantenida con Garca. Lo que oyeron no les satisfizo en
absoluto. Sonaba a ms de lo mismo. Pese a que la comisin negociadora
procur convencer a los trabajadores, stos, hartos de engaos y dilaciones
indefinidas, se negaron a emprender la retirada y no dieron ms que 24
horas de plazo a los patrones para pronunciarse. El suplente del intendente
intent tranquilizar a las masas, garantizndoles que sus peticiones seran
aceptadas, pero que deban conceder el plazo de ocho das. Y en el caso de
que no fuesen dadas por buenas sus propuestas, les prometi que la
Intendencia pondra los trenes necesarios para que pudiesen retornar a
Iquique. Pero por ahora deban volver a sus lugares de trabajo y retomar
las faenas suspendidas por la huelga. Algunos parecieron estar convencidos
de las buenas intenciones del intendente interino y se dirigieron a la
estacin ferroviaria, donde les aguardaban los trenes dispuestos por la
autoridad para su viaje de vuelta. Sin embargo, luego de embarcados en los
convoyes, compuestos por coches de pasajeros, vagones de carga y carros
planos, surgieron las dudas y los arrepentimientos, y sbitamente todos
desembarcaron, unindose a los dems obreros que les observaban desde los
andenes.

Juntos emprendieron nuevamente la marcha hacia la plaza Prat, en el centro
de la ciudad. All celebraron otra reunin y posteriormente prosiguieron
por la calle Baquedano en direccin a la Intendencia, donde comunicaron a
la comisin negociadora su decisin de permanecer en Iquique hasta que se
resolviera el conflicto. sta les pidi mantener el orden y la compostura,
y esa noche volvieron a dormir en la escuela Santa Mara. Durante todo el
da siguieron llegando ms obreros con sus familias, para unirse a la
huelga.

A primera hora del da 16, los trabajadores enviaron un segundo petitorio a
la Intendencia, tal como les haba sugerido el propio intendente suplente.
Dicho documento reflejaba los puntos antes mencionados y solicitaba que una
vez aceptados los trminos, se elevaran en escritura pblica para mayor
seguridad de ambas partes. Ese da, por primera vez los huelguistas fueron
visitados por dirigentes sindicales de Iquique, que les ofrecieron
cooperacin social, organizativa y econmica. Tambin acordaron crear un
Comit Directivo de la Huelga, formado por dirigentes de la pampa y la
ciudad. A su vez, se nombraron comisiones que recorrieron el comercio
porteo, pidiendo ayuda para alimentar al creciente nmero de personas en
huelga. Los comerciantes en general respondieron generosamente y gracias a
ello se pudo organizar el plato nico diario.

Sin embargo, a medida que pasaban las horas, la situacin se volva cada
vez ms compleja y tensa. Una marea humana, compuesta por miles de
personas, segua llegando al puerto y casi no caban en la escuela, por lo
que debieron alojarse (previa autorizacin de su propietario) en la vecina
carpa del Circo Zobarn, levantada a un costado de la plaza Manuel Montt,
frente a la misma institucin educativa. Cabe destacar que dicho circo
comenz ese da a ofrecer solidariamente funciones gratuitas para
entretener a los hijos de los huelguistas. Otras familias pampinas se
ubicaron en una bodega y edificios de la vecindad, en clubes deportivos,
sedes de sindicatos y casas particulares. El pueblo de Iquique demostr no
temer a esa multitud que haba descendido de los cerros, ofrecindole las
ms amplias muestras de su generosidad. Los gremios de Iquique tambin les
apoyaron. La huelga era prcticamente la culminacin del malestar de los
trabajadores, causado por los abusos y las injusticias que se cometan
desde haca aos en las salitreras. Adems, en adhesin al movimiento de
los pampinos, varios sectores obreros de la ciudad detuvieron sus
actividades, como una inequvoca seal de apoyo.

Pero no todos reaccionaron de la misma forma. Mientras los patrones se
comprometan a dar una pronta respuesta, la extensin de la manifestacin
huelguista en Iquique produjo gran inquietud entre el Cuerpo Consular, cuyo
decano era el cnsul britnico Charles Noel Clarke. ste inform a Londres
que se hallaban ante un movimiento que cada vez tomaba ms impulso. En
vista de estos hechos, el cnsul Clarke dirigi una carta al intendente en
funciones, ofrecindole un contingente de hombres para reforzar y conservar
el orden pblico. En la misma nota, le preguntaba si tena elementos
suficientes para proteger la vida y propiedad de los extranjeros. Guzmn
Garca respondi que efectivamente contaba con los hombres armados
necesarios y tambin inform que venan en camino refuerzos militares para
afrontar cualquier emergencia.

Al da siguiente, el cnsul britnico volvi a insistir, presionndole con
el tema de la seguridad de los extranjeros y Garca respondi que ya haba
llegado al puerto el Regimiento Rancagua y que castigara con toda
energa cualquier acto subversivo. En efecto, las tropas recin arribadas
desembarcaron y rpidamente sustituyeron a la polica local. Ese da,
procedentes de las salitreras de Alianza, Granja, Norte, Centro y Sur
Lagunas, lleg un convoy con ms de 1.000 obreros y stos tambin se
alojaron en la escuela, que ya se haba constituido en el cuartel general
de los huelguistas.

El da 18 ech ancla en la baha el crucero de la armada chilena
Esmeralda, que traa tropas del Regimiento de Artillera de Costa,
procedente de Valparaso. Y el ministro del Interior Rafael Sotomayor,
desde Santiago, dio la autorizacin a Garca para armar al Cuerpo de
Bomberos de Iquique. Mientras tanto, seguan llegando nuevas columnas de
obreros pampinos a la escuela Santa Mara. El Comit Directivo, reunido
dentro del recinto, esperanzado en una pronta resolucin favorable a su
petitorio, mantena el orden entre los manifestantes, que adoptaron la
bandera blanca como su smbolo y estandarte de paz, lo que les ayud a
congraciarse con la poblacin civil, que mayormente no se senta amenazada
por ellos, a pesar de su masiva presencia.

Continuando con su presin, Clarke informaba al encargado de Negocios de su
Embajada en Santiago que las autoridades locales no podan o no queran
adoptar las medidas adecuadas para imponer el orden y le solicitaba que
pidiera al gobierno chileno que tomase las providencias necesarias para
remediar la situacin. El diplomtico britnico, de nombre Ernest Rennie,
se entrevist con el ministro Sotomayor y con el subsecretario de
Relaciones Exteriores, manifestndoles la preocupacin del gobierno de Su
Majestad Eduardo VII por el giro peligroso que estaban tomando los
acontecimientos en el lejano norte. El ministro del Interior intent
tranquilizarle dando cuenta del envo de ms tropas y buques de guerra para
reforzar la guarnicin de Iquique.

El jueves 19 llegaron al puerto el intendente titular Carlos Eastman y el
general Roberto Silva Renard, a bordo del crucero Zenteno. En el mismo
barco viajaba tambin el Regimiento OHiggins. Como primera medida,
Eastman se dirigi a los huelguistas desde el balcn de la Intendencia y
les pidi buena voluntad para solucionar las diferencias existentes entre
patrones y obreros. Declar su intencin de arreglar amistosamente el
conflicto y transmiti a los all reunidos que ese era tambin el deseo del
presidente de la Repblica. Por ltimo, pidi el esfuerzo de todos para
buscar la armona entre los habitantes de la provincia. La multitud estall
en vivas a sus palabras y los trabajadores se retiraron ms confiados y
tranquilos hacia la escuela.

El intendente Eastman comenz a reunirse en forma separada con ambas
partes, buscando un pronto arreglo al conflicto. Oy las demandas de los
huelguistas y convers con los patrones y administradores, que le
expresaron su buena voluntad para resolver las diferencias. Pero stos
tambin le exigieron la retirada de la masa obrera que ocupaba la ciudad,
ya que les era imposible negociar bajo tanta presin. Pactar en esas
condiciones sera para los empresarios una prdida de prestigio y respeto,
que segn ellos es la nica fuerza del patrn frente a sus obreros.

En horas de la maana desembarc un piquete de marinera con 90 hombres del
Esmeralda y 40 ms de la Compaa de Desembarco. Por la tarde, llegaron a
la ciudad otros 2.000 obreros desde las salitreras en huelga. Esta
constante escalada de tensin en el conflicto comenz a preocupar a la
opinin pblica nacional y regional, hecho que se vio reflejado en los
peridicos de la poca.

El 20 de diciembre por la maana llegaron a Iquique en un tren de carga
3.000 huelguistas ms. Ese da, Eastman continu las conversaciones e hizo
saber que la patronal estaba dispuesta a negociar, pero con la condicin de
que los obreros retornasen a sus puestos de trabajo y dejasen en el puerto
solamente una comisin negociadora. El Comit explic lo difcil que les
era aceptar esa propuesta y sugirieron una contrapartida especial,
consistente en un aumento del 60% en los jornales durante el mes que
durasen las negociaciones.

Lamentablemente, por la tarde corri el rumor de un enfrentamiento
sangriento en la estacin de Buenaventura, donde una patrulla militar haba
baleado a una columna de 800 trabajadores, para impedir que llegasen hasta
el puerto, dando muerte a varios de ellos. Esto responda a una orden del
ministro Sotomayor, emitida a la Intendencia por cablegrama, exigiendo que
se procediese como en un estado de sitio, prohibindole a la gente llegar
hasta Iquique. Este suceso trgico hizo precipitar aun ms los
acontecimientos y por la noche, mientras los huelguistas esperaban una
respuesta, el intendente Eastman decret el estado de sitio en la ciudad.
De hecho, esto significaba que no se permitiran reuniones ni circular por
las calles a grupos superiores a seis personas y que toda la gente venida
de la pampa deba concentrarse en la escuela Santa Mara y la plaza
Montt. Se cree que para ese entonces haban bajado a Iquique unas 20.000
personas o tal vez ms.

Los diarios dejaron de ser publicados y se estableci la censura
cablegrfica y telegrfica. La noticia del estado de sitio caus una fuerte
impresin entre los huelguistas e indudable satisfaccin en los patrones.
La llegada de buques y tropas fortaleca su posicin en las negociaciones y
la Ley Marcial marcaba el principio del fin de la revuelta obrera.

Lo nico que persegua la Ley Marcial era impedir la llegada de ms
trabajadores a Iquique pero el ambiente se enrareci, presagiando
acontecimientos inesperados. Mientras tanto, los pelotones de soldados
comenzaron a recorrer las calles, instando a los huelguistas a que se
juntaran en el predio de la plaza y la escuela, donde seguramente se les
comunicara que los patrones haban aceptado sus planteamientos. Sin
embargo, el fin que persegua la autoridad era reunir all a todos para
facilitar las medidas que se iban a tomar con posterioridad. Un comunicado
que envi el cnsul britnico a su Embajada indicaba que se tom esa
medida porque el sofocamiento de los disturbios de Tarapac impedir el
desarrollo de huelgas en la vecina provincia de Antofagasta.

En la maana del 21, el intendente se reuni con los industriales para
informarles de la ltima propuesta de los huelguistas y decirles a su vez
que el gobierno aportara la mitad del aumento de salario que se acordara,
durante el mes que durasen las negociaciones. La patronal recibi esta
oferta con frialdad y volvi a insistir en su exigencia de que los obreros
deban abandonar la ciudad y regresar a las salitreras, porque ellos no
estaban dispuestos a negociar bajo presin. Agregando que hacer concesiones
en esa circunstancia sera tomado por los huelguistas como signo de
debilidad y conducira a promover demandas cada vez ms extravagantes de
los trabajadores. El intendente tambin les propuso un arbitraje, que a
regaadientes aceptaron, pero se mantuvieron inflexibles en que no
aceptaran salarios que fuesen pagados al cambio de 18 peniques.

Eastman, consciente de la poca receptividad de los empresarios, intent
encontrar una salida al problema e invit al Comit de Huelga a otra
reunin en la Intendencia, pero este declin la invitacin, aduciendo que
la orden que decret el estado de sitio les desamparaba por completo y
cercenaba sus derechos. Los dirigentes temieron ser vctimas de una trampa
tendida para detenerles bajo el imperio de la Ley Marcial, con el propsito
de descabezar al movimiento obrero. Y no se equivocaban, porque el ministro
Sotomayor haba mandado un cablegrama con carcter de estrictamente
reservado al intendente, en el cual expresaba que sera muy conveniente
aprehender a los cabecillas, trasladndoles a los buques de guerra.

Mientras por la ciudad corran alarmantes rumores, referidos a saqueos e
incendios y terribles actos vandlicos que planeaban los huelguistas,
transcurran las horas de aquel fatdico 21 de diciembre de 1907. Pasado el
medioda, se comunic a los trabajadores instalados en la escuela Santa
Mara que deban mudarse inmediatamente al Club Hpico, un hipdromo
situado en las afueras de Iquique. Esta disposicin buscaba alejar a los
miles de huelguistas y a sus familias del centro de la ciudad. El
intendente ya haba recibido la autorizacin del presidente Montt para
actuar prontamente y reprimir el conflicto, adoptando todas las medidas
que requiera la cesacin inmediata de la huelga. Y de parte del ministro
Sotomayor, Eastman recibi otro cable indicndole que deba alejar a los
pampinos del puerto, hacindoles regresar a sus lugares de trabajo,
custodiados por la tropa y con rdenes de hacer fuego si se resistan o
intentaban regresar a Iquique.

La tensa espera de siete das haba terminado y las rdenes fueron
transmitidas al mando militar, que ejerca el general Silva Renard. ste
tena a su tropa, pertenecientes a los regimientos Rancagua,
Granaderos, Carampangue y OHiggins, y tambin a la marinera,
reunida en la plaza Prat. Todos portaban fusiles y sus respectivas
ametralladoras de pie. De all marcharon a las 13:45 en punto, rumbo a la
cercana plaza Montt, donde se encontraban la escuela y la carpa de los
huelguistas. De inmediato, las tropas se desplegaron rodeando a ambas, para
evitar la dispersin de los pampinos y as obligarles a dirigir sus pasos
hacia el hipdromo.

En su informe oficial, el general Silva Renard escribi que la escuela
Santa Mara se hallaba repleta de obreros, que portaban banderas y
estandartes de los gremios, agregando que se poda observar que desde
adentro hacia el centro de la plaza, rebozaba una turba de huelguistas que
no caban en el interior de la escuela y que en apretada masa cubra su
entrada y frente. Calcul que en el interior habra unas 5.000 personas y
afuera 2.000 ms, y aadi que aglomerados as oan los discursos y
arengas de sus oradores, que se sucedan sin cesar en medio de los toques
de cornetas, vivas y gritos de la multitud.

Silva Renard comision al coronel Ledesma para que se acercara al Comit y
les comunicase la orden de evacuar la escuela y la plaza. Deban dirigirse
de inmediato al Club Hpico. Pero stos se negaron a cumplir la orden, a
pesar de las palabras de Ledesma, primero conciliadoras, luego enrgicas y
amenazantes. Abandonar la escuela era rendirse, entregar la huelga a los
militares y patrones, capitular la larga marcha por el desierto y
traicionar al movimiento. Ante esta actitud desafiante de los obreros, el
general tom nuevas disposiciones para imponer a los huelguistas el respeto
y la sumisin.

Hizo avanzar las ametralladoras del Esmeralda y las coloc frente a la
escuela. Acto seguido se dirigi al Comit para, segn sus palabras:
suplicarles que evitasen al Ejrcito y la Marina el uso de las armas para
hacer cumplir la ley. Silva Renard decidi que no poda esperar ms. Tema
que si se haca de noche, con la oscuridad la situacin se complicara aun
ms. En esos momentos apareci en la plaza una manifestacin de unas 400
personas, representando a los gremios de Iquique, gritando y apoyando a los
pampinos en huelga. La tropa les dej pasar para que se unieran a los
huelguistas y as evitaron que anduvieran circulando descontrolados por la
ciudad. Mientras tanto, los jefes militares debatan sobre si era mejor
cargar con bayonetas o utilizar las armas de fuego. Finalmente se
decidieron por estas ltimas.

Al mismo tiempo, los cnsules de Per y Bolivia realizaban gestiones
desesperadas para salvar las vidas de sus compatriotas encerrados en la
escuela, pero stos, en un acto de valenta y solidaridad, rehusaron salir,
declarando que: Con los chilenos vinimos y con los chilenos morimos.

Las 15:45 fue la hora sealada. Silva Renard consider que se haban
agotado todas las instancias para lograr el cumplimiento de la orden
gubernativa y segn l: viendo que no era posible esperar ms sin
comprometer el respeto y prestigio de las autoridades y fuerza pblica...,
orden el comienzo de las descargas de fusilera, seguido de las
ametralladoras, generando una matanza indescriptible. La desesperacin y
confusin se apoderaron de la muchedumbre, compuesta por hombres, mujeres y
nios desarmados, que corran intentando salir de aquella balacera
infernal. Pero un cerco de militares con sus bayonetas caladas se lo
impeda. Luego de las primeras descargas de fusiles y rfagas
indiscriminadas de ametralladoras, para ms horror de la gente que gritaba
y lloraba frente a heridos ensangrentados y cadveres que se iban apilando
en su cada, carg la caballera con sus lanzas en punta, aniquilando a
muchos ms en su arremetida. As cayeron otros muchos inocentes,
atravesados por lanzas y bayonetas o golpeados brutalmente por las culatas
de los fusiles.

Cuando hubo concluido la atroz masacre, tanto en la escuela como la carpa
del circo y la plaza quedaron tendidos centenares de muertos y heridos. Los
sobrevivientes fueron evacuados a la fuerza por la calle Barros Arana,
rumbo al hipdromo y los mandos militares calcularon que se llevaron
aproximadamente entre 6.000 y 7.000 personas, que iban custodiadas por los
lanceros. Muchas de ellas se desplomaron y cayeron en el trayecto, a causa
de la gravedad de sus heridas.

El gobierno desde Santiago felicit pblicamente a las autoridades
provinciales y al general que dirigi la operacin. La cifra oficial de
muertos fue de 140 ciudadanos, sin embargo otras fuentes citaron 230
cuerpos apiados slo en la entrada de la escuela.

Los informes de los cnsules acreditados en Iquique discreparon con la
versin oficial. Por ejemplo, el de los Estados Unidos inform a su
gobierno que la escena despus fue indescriptible. En la puerta de la
escuela los cadveres estaban amontonados y la plaza cubierta de cuerpos.
Hasta el cnsul britnico Charles N. Clarke afirm que las ametralladoras
dispararon durante un minuto y medio, dejando tal cantidad de muertos que
es difcil contabilizarlos. El corresponsal de El Comercio de Lima calcul
300 cadveres y el de The Economist de Londres cifr en 500 los cados
aquel da. Innumerables heridos fallecieron posteriormente en el Hospital
de Beneficencia y fueron enterrados rpidamente en una fosa comn, para
evitar su inclusin en las listas de difuntos. Estudios ms recientes
mencionan la cantidad de 2.000 personas ejecutadas durante la masacre en la
escuela Santa Mara y Luis Advis declara 3.600 vctimas en su cantata.
Sea cual fuese la verdadera cifra final, el hecho sin duda constituye una
autntica barbaridad.

As concluy este conflicto sangriento en el norte chileno. Para consolidar
la normalidad en Iquique, el crucero Esmeralda trajo desde Coquimbo al
Regimiento Arica y en el buque de transporte Maipo lleg una fuerza del
Regimiento de Carabineros, con la misin de custodiar las salitreras y la
pampa.

Un dato curioso y a la vez indicativo de la enorme influencia de los
empresarios britnicos, es el hecho de que el 25 de diciembre zarp desde
Montevideo el crucero de la Armada Real Sapho, rumbo al puerto de
Iquique. Los Reyes del Salitre haban logrado que el gobierno de Su
Majestad Eduardo VII enviara un buque de guerra desde el Ocano Atlntico
al Pacfico, con instrucciones de intervenir en caso que las autoridades
chilenas no fueran capaces de proteger las vidas y propiedades de los
sbditos del Imperio Britnico. El crucero arrib a Iquique el 7 de enero
de 1908, lo cual produjo gran satisfaccin y tranquilidad en la colonia
extranjera all instalada. Su llegada tambin fue cordialmente recibida por
las autoridades locales.

Pero la verdad es que los huelguistas no cometieron ningn desorden
importante. No amenazaron a la poblacin, ni a los patrones ni a la
autoridad provincial. Tampoco pretendieron sustituirla. Sus planteamientos
no eran irrazonables y adems iban desarmados.

Luego de la trgica masacre, muchos obreros chilenos se dirigieron con sus
familias de vuelta al lejano sur, de donde haban llegado llenos de
ilusin, abandonando para siempre las soledades calcinantes del salar.
Comenz tambin el xodo de trabajadores de otras nacionalidades. Unos mil
obreros peruanos solicitaron al gobierno de Lima su repatriacin y ste
envi un buque de transporte para cumplir ese propsito. Mezclados con los
peruanos pudieron escabullirse varios cabecillas de la revuelta y miembros
de la comisin negociadora. As, por medio de ellos se escuch la versin
de los perdedores y se supieron ms detalles de esta tragedia que marc
para siempre la historia de Chile.

Hoy, quien visite el puerto de Iquique con motivo de haberse cumplido, en
diciembre de 2007, cien aos de la masacre que hizo trgicamente famosa a
la ciudad, al llegar al edificio que alberga la escuela Santa Mara
(construido en 1936, porque el original se quem en 1928 durante un voraz
incendio), se encontrar con una irnica coincidencia: actualmente tambin
est ocupada por obreros en huelga. Parece como si poco hubiera cambiado
desde entonces. A pesar de la masacre de 1907 y las posteriores
movilizaciones y matanzas de obreros en las salitreras de San Gregorio
(1921), Marussia y Corua (1925), recin en ese momento, 18 aos ms tarde,
las reivindicaciones de los trabajadores del salar se transformaron en
leyes, aunque evidentemente su lucha por mejores condiciones laborales
contina hasta hoy.

Las viejas salitreras dejaron de funcionar hace ya dcadas (la ltima en
cerrar sus puertas fue la Victoria, en diciembre de 1979) y alguna incluso
recientemente fue declarada Patrimonio de la Humanidad, pero sus siluetas
tristes siguen an en pie en medio de la pampa nortea, como cruel
recordatorio de las penurias vividas por miles y miles de infelices, que
dejaron sus sudores y hasta sus vidas, luchando por arrancarle el caliche a
la Madre Tierra, en la sequedad agobiante del desierto chileno.

** Roberto Bennett
   rbennettuy@yahoo.es
   Escritor uruguayo (Montevideo, 1948). Estudi comunicacin de masas y
   marketing en la Universidad de California (1970-73). Trabaj en
   peridicos, radio y televisin en EUA. En 1973 gana una beca a un
   seminario de comunicaciones internacionales en Yugoslavia y
   posteriormente se establece en Palma de Mallorca. All publica su libro
   de cuentos Lo que arrastra el ro y otras historias (Soler, 1986). Luego
   publica dos libros sobre mamferos marinos: Delfines y ballenas, los
   reyes del mar (1989), en coautora con el doctor David C. Taylor, y
   Animales marinos (1990), ambos traducidos al ingls y al italiano. Se
   establece en Chicago, participando del 1r. Encuentro de Escritores
   Latinoamericanos celebrado en esa ciudad, publicando cuentos en
   peridicos y revistas en castellano de EUA. En 1994 publica en Uruguay
   su segundo libro de cuentos El ltimo verano (Editorial Graffiti). En
   1996 se establece en Madrid y contina colaborando con peridicos y
   revistas de Espaa y Amrica. A partir del ao 2000, luego de 30 aos de
   viajes por el mundo, vuelve a residir en Montevideo, donde escribe su
   primera novela. En 2003 se incluyen dos cuentos suyos en la antologa
   Mundo potico, tomo I de poesa y narrativa (Editorial Nuevo Ser, Buenos
   Aires).



=== La vida de Miguel Delibes en un ao      Jorge Urdiales Yuste =========

Cuando Delibes escribe Un ao de mi vida quiere escribir un diario. En l
anota las experiencias cotidianas que le van sucediendo, pero tambin
reflexiones intemporales que sirven para comprender la personalidad del
autor vallisoletano.

Un ao de mi vida es ms importante de lo que nos pudiera parecer a primera
vista: supone una de las mejores maneras de conocer en profundidad a su
autor.

He aqu algunos de sus pensamientos ms personales junto a comentarios
cotidianos que han hecho de Delibes un autor sencillo, natural, cercano a
las gentes del campo.



La gallina cobarde y el gallo pelen y jactancioso

Tenan fama de excelentes y abundantes las truchas de Mave, al norte de
Palencia, no lejos de Aguilar de Campoo. Las aguas del Pisuerga, por all
corran fras y la corriente era rpida. El 7 de agosto se dispone a pescar
truchas Miguel Delibes, en Mave. Cuenta lo que le pas en Un ao de mi
vida, con lo que confirma el convencimiento popular de que las gallinas son
cobardes, pero el gallo es pelen y jactancioso.

      Ayer tarde me atac un gallo, cuando pescaba truchas en Mave en el
      Pisuerga.

            (Un ao de mi vida, Miguel Delibes, Ediciones Destino,
            Barcelona, 1979, 2 edicin, 1986, 7 de agosto, p. 23).

El lenguaje popular compara al cobarde con las gallinas. Las gallinas son
cobardes, huyen, es lo suyo. El Diccionario de la Real Academia da como
acepcin 4, gallina: Persona cobarde, pusilnime y tmida. El mismo
diccionario recoge el sentir popular respecto al gallo y llama gallear, 2
acepcin: Presumir de hombra, alzar la voz con amenazas y gritos, y 3
acepcin: Pretender sobresalir sobre otros con presuncin y jactancia. Como
5 acepcin de gallo da la de hombre fuerte y valiente, y como 6: Hombre
que trata de imponerse a los dems por su agresividad y jactancia.

Miguel Delibes recoge este sentir popular y cuenta lo que le pas a orillas
del Pisuerga, en Mave, Palencia.

      Al hacerlo, las gallinas huyeron, como corresponde, pero el gallo me
      hizo cara y cuando menos lo esperaba se arroj aleteando sobre m y
      me dio un trompazo en el pecho con los espolones (...) en cuanto le
      di la espalda volvi a arrojarse sobre m picotendome el trasero. Al
      alejarme, se encaram en las bardas y lanz un quiquiriqu triunfal.

            (Un ao de mi vida, Miguel Delibes, Ediciones Destino,
            Barcelona, 1979, 2 edicin, 1986, 7 de agosto, p. 23).

La peripecia la comenta Miguel Delibes en Avellanosa de Burgos, donde le
aseguran que los gallos son iguales que los hombres. Delibes concluye:

      La verdad es que yo haba odo hablar de la agresividad de los gallos
      en defensa de su cuartel, pero nunca haba vivido la experiencia.

            (Un ao de mi vida, Miguel Delibes, Ediciones Destino,
            Barcelona, 1979, 2 edicin, 1986, 7 de agosto, pp. 23-24).



Intuicin de Miguel Delibes, certeza cientfica

Una joven brasilea toma como tema de su tesis Cinco horas con Mario. Se
llama Mara Elena G. de Jess. Echa mano de mtodos psicoanalticos y
estructuralistas y llega a la conclusin de que la novela de Miguel Delibes
tiene dos claves que abren su ltimo sentido: la ertica y la econmica. Lo
que ha contado Miguel Delibes en su novela Cinco horas con Mario tiene
perfecta y plena coherencia, por ms que el autor asegure que se puso al
trabajo de escribirla al buen tuntn. Su intuicin es de gran novelista
y, as, la obra sale de una pieza, entera y magna:

      Ella hace ciencia o, por mejor decir, psicologa, sociologa y
      filologa de lo que en uno no es ms que intuicin.

            (Un ao de mi vida, Miguel Delibes, Ediciones Destino,
            Barcelona, 1979, 2 edicin, 1986, 7 de septiembre, p. 39).



Depresiones de Miguel Delibes y letra manuscrita

Un compaero del peridico El Norte de Castilla, Santiago lvarez, le copia
a Delibes artculos y novelas. Est acostumbrado a su letra, es de los
pocos que la entienden. Un da Santiago lvarez le hace una observacin de
psiquiatra:

      Hoy me ha hecho una observacin digna de un psiquiatra: cuando yo
      aprieto letra con letra, como arropndose unas con otras, de forma
      que quepan muchas en poco espacio, mi espritu pasa por un perodo de
      depresin. Y, al contrario, en las temporadas de relativo optimismo,
      mi letra es grande, tendida, prdiga, abierta.

            (Un ao de mi vida, Miguel Delibes, Ediciones Destino,
            Barcelona, 1979, 2 edicin, 1986, 16 de septiembre, p. 45).



Momento relativamente optimista de Diario de un cazador y sombro de Cinco
horas con Mario y Parbola del nufrago

Tras la anterior observacin de Santiago lvarez, Miguel Delibes apostilla:

      Y, al contrario, en las temporadas de relativo optimismo, mi letra es
      grande, tendida, prdiga, abierta. As era, por ejemplo, el
      manuscrito de Diario de un cazador lo he verificado y, en cambio,
      los manuscritos de Cinco horas con Mario y Parbola del nufrago, son
      macizos y tupidos y, por aadidura, estn muy corregidos.



Ms sobre depresiones de Miguel Delibes

      Los temperamentos neurticos pasamos, casi sin transicin, de la
      depresin a la euforia. En mi infancia me suceda otro tanto. Y
      pienso que en los momentos actuales de equilibrio, uno reconstruye
      con fruicin sus momentos felices (El camino, Diario de un cazador),
      y por el contrario, en las fases depresivas, uno rescata aspectos
      sombros y melanclicos del pasado (La sombra del ciprs, Cinco horas
      con Mario, Parbola del nufrago, etc.). En todo caso, para
      encontrarle a uno entero (al menos una aproximacin) habra que
      rastrear entre lo positivo y lo negativo que recatan los personajes
      que uno ha puesto de pie a lo largo de su vida.

            (Un ao de mi vida, Miguel Delibes, Ediciones Destino,
            Barcelona, 1979, 2 edicin, 1986, 9 de junio, pp. 213-214).



Cuidado con proyectar la persona de Miguel Delibes en sus entes de ficcin

Vintila Horia califica de novela sin esperanza a Parbola del nufrago.
Miguel Delibes le da la razn, puesto que dentro de ese libro suyo no hay
esperanza. Pero el autor no la ha puesto precisamente porque piensa en los
lectores, de los que tiene piedad y a los que quiere dejar margen para la
esperanza. El ente de ficcin puede servir de escarmiento en cabeza ajena
de mentira al lector, hombre de verdad.

Esta observacin de Miguel Delibes no habr que perderla de vista frente a
los crticos que quieren encontrar en los personajes de las novelas de
Miguel Delibes con rpida ligereza y facilidad la proyeccin de su creador,
de sus anhelos ms hermosos y de sus posibles frustraciones.

      Y, en efecto, dentro de mi libro no la hay (no hay esperanza). Como
      no hay piedad. Pero si yo no he tenido piedad de Jacinto San Jos,
      criatura de ficcin, es porque la tengo de mis lectores, criaturas de
      carne y hueso. Entonces, mi esperanza (que desde luego est fuera del
      libro) estriba en que los hombres de verdad acertemos a escarmentar
      en una cabeza ajena de mentira.

            (Un ao de mi vida, Miguel Delibes, Ediciones Destino,
            Barcelona, 1979, 2 edicin, 1986, 26 de septiembre, p. 51).



El abuelo francs, Federico, y la abuela Saturna

      Mi abuelo Federico era francs, de Toulouse. Vino aqu a construir un
      tramo de ferrocarril de Alar del Rey a Santander. A las puertas de
      Molledo-Portoln hay un tnel importante, excavado en la roca viva,
      que debi de costar Dios y ayuda perforar. All conoci a la abuela
      Saturna y all se casaron.

            (Un ao de mi vida, Miguel Delibes, Ediciones Destino,
            Barcelona, 1979, 2 edicin, 1986, 1 de octubre, p. 54).



La Castilla rural desaparece

En conversacin con un nieto de Ortega y Gasset, Jos Varela Ortega, que se
ha recorrido muchos pueblos castellanos, mientras estudia su mundo
cerealista, tona nota Delibes de la observacin que ste le hace y la
apostilla:

      Me ha dicho: Apresrate a escribir tus novelas; la Castilla rural
      desaparece. Y es cierto. Y las razones no son exclusivamente
      econmicas. Existe un desdn, una desafeccin creciente por el campo
      a todos los niveles. Hay muchos que escapan de l a conciencia de que
      en la ciudad van a pasarlo peor.

            (Un ao de mi vida, Miguel Delibes, Ediciones Destino,
            Barcelona, 1979, 2 edicin, 1986, 5 de octubre, p. 57).

Miguel Delibes cree que la televisin est destruyendo la personalidad de
una sociedad viva hace diez aos, y se fija en tres cosas en vas de
destruccin: su talante, su orgullo y su idioma.

      Esto encaja, creo yo, dentro de la deshumanizacin general que nos
      envuelve. Las cosas despiertan nuestra codicia hasta el extremo que
      incluso nos llevan a renegar de valores permanentes como la
      Naturaleza. No acertamos a dignificar la vida en los pueblos,
      conservando vivo el amor a la tierra.

            (Un ao de mi vida, Miguel Delibes, Ediciones Destino,
            Barcelona, 1979, 2 edicin, 1986, 5 de octubre, p. 57).

Edicin utilizada: Destino, Barcelona, 1986.

** Jorge Urdiales Yuste
   jurdiales@jorgeurdiales.com
   Investigador espaol (Madrid, 1969). Licenciado en filologa hispnica
   por la Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es, 1992),
   donde obtuvo tambin el Certificado de Aptitud Pedaggica (1995) y el
   doctorado en Ciencias de la Informacin (2004) con su tesis El discurso
   de carcter popular-rural en la narrativa de Delibes. En 2006 public
   el Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes,
   editado por la Fundacin Instituto Castellano y Leons de la Lengua
   (Ilcyl, http://www.ilcyl.com). Ha trabajado como profesor de lengua y
   literatura de ESO y bachillerato. Desde 2001 es colaborador honorfico
   del Departamento de Filologa III de la Facultad de Ciencias de la
   Informacin de la UCM. Artculos suyos han aparecido en diversas
   publicaciones como Noticias SEK, Galicia en Madrid, Revista de Folclore,
   Espculo (http://www.ucm.es/info/especulo), Destiempos
   (http://www.destiempos.com), Leerescrear y Noticias Alicante.



=== Ignacio Ramrez, el Cronomante      Dixon Moya ========================

      (Nota del autor: el presente texto fue publicado hace algunos meses
      por la revista colombiana Libros & Letras
      [http://www.librosyletras.net], siendo ledo y comentado por Ignacio
      Ramrez. Ahora cuando Ignacio ha muerto y quedamos hurfanos de
      palabras y Cronopios, al autor del artculo le queda esa nostlgica
      satisfaccin).

Hubo un Ignacio Ramrez, escritor y humanista, que en su momento fue
pertinaz, cual salmn, le llev la contraria a la corriente fcil, vivi en
el siglo XIX, era mexicano y se haca llamar el Nigromante; por sus ideas
revolucionarias casi fue llevado al paredn, fund peridicos y escribi de
todo un poco, hasta versos de amor:

      El tiempo ms feliz,
      yo supe osado extender mi palabra artificiosa
      como una red, y en ella, temblorosa,
      ms de una de tus aves he cazado.

Entre los siglos XX y XXI, ha vivido, incluso contra pronsticos y
diagnsticos, otro Ignacio Ramrez, colombiano desde y hasta la mdula, que
al igual que su ilustre homnimo ha sido constante, terco, mi madre-abuela
Carmen dira puntilloso, en su misin de llevar la cultura, como bandera,
escudo y lanza. A pesar de tantas semejanzas entre estos dos Ignacios, hay
una gran diferencia, el Ramrez mexicano escogi como nombre de batalla,
Nigromante, es decir, aquel que adivina a travs de los muertos, en cambio
el Ramrez colombiano, ha escogido desde siempre la vida y a ella se ha
aferrado, en contra del discernimiento de especialistas y profanos, para
fortuna de los amantes de la palabra. En lugar de convocar a difuntos,
diariamente invoca a los vivos, mediante el sagrado conjuro de las letras.

Ignacio Ramrez, el colombiano, tom uno de los mejores inventos del gran
Julio Cortzar, para convertirlo en vehculo de la literatura y el arte en
general. Fund un diario virtual bautizado Cronopios, dirigido a mujeres y
hombres de palabra, segn su presentacin. Este diario siempre ha llegado
puntual a nuestros buzones imaginarios, quizs se ha interrumpido en alguna
ocasin por un demonio ciberntico, mutacin contempornea del antiguo
duendecillo de la imprenta de los peridicos del pasado, pero la ausencia
circunstancial slo ha reforzado la importancia de su existencia.

Recibir a diario Cronopios, ese boletn amable e ilustrado, es una de las
justificaciones de empezar cada nueva jornada. Por eso, nuestro Ignacio
Ramrez es un gran Cronomante, lo que tambin podra entenderse como el
amante no slo del tiempo vital, sino de cronopias y cronopios, alguien que
no desea ser fama, ni buscarla, discpulo aplicado del maestro Cortzar,
convertido en apstol al servicio de los dems. Gracias al Ramrez
colombiano y a su cotidiano Cronopios, se puede leer a una serie de
escritores, no slo a los reconocidos, sino tambin a aquellos advenedizos,
como este servidor, por fuera de la corriente oficialmente aceptada.
Ramrez es la voz de quienes no hacemos parte de roscas ni asociaciones
debidamente constituidas, ni quizs jams apareceremos en las antologas de
las letras nacionales, pero no por ello dejamos de aceptar el compromiso
con la palabra, el reto de la pgina o la pantalla en blanco.

Dicen que el nombre Ignacio es de origen latino y significa ardiente.
Aunque su naturaleza de fuego lo emparentara con el infierno, tiene
antecedentes en el santoral como Ignacio de Loyola, fundador de la Compaa
de Jess, quien en su vida tuvo que enfrentar el dilema de la vida cmoda o
seguir el llamado de su vocacin. Ignacio Ramrez, el colombiano, al igual
que su tocayo beato, seguramente tuvo la misma disyuntiva, la que planteaba
una existencia acomodada, con un horario fijo y cheque al final del mes, al
final le apost a otra opcin ms difcil, aunque ms placentera, la que
muchos envidiamos y por nuestra cobarda ante el vaco no tomamos, pero
aplaudimos desde la galera. La opcin de vivir para la palabra, muy
diferente a vivir del cuento.

Algunos pensarn que esta nota es un desvergonzado elogio, una descarada
apologa. Para enfado de quienes as lo piensan, estn en lo correcto.
Aunque en este caso, a diferencia de ciertas lisonjas, este homenaje es
totalmente merecido. Como mi sabia madre-abuela repeta, las flores sirven
para arrancar sonrisas a las personas vivas, no para adornar fras lpidas
vacas. Ignacio Ramrez, el colombiano, adems ha sido un ejemplo de
dignidad, en medio del infortunio, de la fragilidad del cuerpo y los
huesos. Un hombre que no pide generosidad para l, sino que entrega
generosidad a granel, quien no acude a los bolsillos cerrados, sino a las
mentes abiertas. Salud y sonrisas para el cronomante tan profusamente
mencionado en esta nota, pero nunca suficientemente ponderado.

** Dixon Moya
   dixonm@hotmail.com
   Diplomtico colombiano aficionado a la literatura. Fue cnsul de
   Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente
   desempea un cargo diplomtico en Nicaragua. Ha publicado artculos en
   revistas de su pas.



=== Poeteras (extractos)      Gonzalo Fragui =============================

      (Nota del editor: Poeteras es una coleccin de ancdotas sobre
      escritores y artistas, recopiladas por el poeta, periodista y editor
      venezolano Gonzalo Fragui. Publicado por El Perro y la Rana en 2007,
      el libro ofrece a sus lectores la gracia, la aventura y la desventura
      insospechadas de la vida privada de quienes pueblan la historia
      cultural de Hispanoamrica. Hoy presentamos en la Tierra de Letras,
      por una gentileza de su autor, algunos de los textos).

*** Juan Rulfo

Cuenta Bryce Echenique que un da haca una fiesta en su casa de Pars. Uno
de los invitados habituales era el escritor Juan Rulfo. Por su timidez,
Rulfo siempre quera pasar inadvertido, pero no poda. Para colmo de males
una funcionara trepadora se le peg esa noche como un chicle. Rulfo no
saba qu hacer para quitrsela de encima. Consult entonces a Bryce.

A la prxima pregunta respndale con una pesadez fue la recomendacin de
Bryce.

As hizo.

La seora se le acerc de nuevo y con cara de culta pregunt al maestro
mexicano que si ya se haba ledo El capital, de Carlos Marx. Y ah fue que
lleg la oportunidad esperada por Rulfo.

No, pero vi la pelcula fue la respuesta del escritor.

La seora no se le volvi a acercar durante toda la noche.



*** Arguedas

Nunca he visto mayor dolor que el del escritor peruano Jos Mara Arguedas.
Todos saban que se iba a suicidar, pero no podan evitarlo. Un da unos
amigos cercanos se atrevieron a conversar sobre el tema.

Arguedas, qu hacemos para que no te mates? preguntaron los amigos.

Y Arguedas respondi con posiblemente la ms triste de las frases en
lengua castellana:

Eviten la llegada de los espaoles.



*** Gallegos y Carlos Augusto Len

Un da, siendo Rmulo Gallegos presidente de Venezuela, el autor de Doa
Brbara llam al poeta Carlos Augusto Len para confesarle algo y pedirle
un favor. Por esos das el escritor norteamericano William Faulkner haba
ganado el Premio Nobel de Literatura y prometa venir a Venezuela. Gallegos
estaba muy apenado porque, siendo l tambin escritor, no haba ledo nada
de Faulkner. Llam entonces a Carlos Augusto.

Carlos Augusto, t no tendrs por ah algo de Faulkner, quien parece que
va a venir por ah en estos das, y yo no he ledo nada de l.

El poeta Carlos Augusto, comunista y sin complejos, le respondi al otro
lado del telfono.

Y t crees que l haya ledo algo tuyo?



*** Leonardo Gustavo Ruiz

Leonardo Gustavo Ruiz se dio cuenta de que estaba un poco gordo un da que
necesit tomar un taxi. Se dirigi a la avenida y llam al primero que vio.
Se trataba de uno de esos taxis blancos, pequeitos.

El chofer mir a aquel hombrn, lo recorri de arriba a abajo y se neg a
llevarlo.

Disculpe, seor, yo no hago mudanzas.



*** Harold Alvarado Tenorio

El poeta colombiano Harold Alvarado Tenorio dictaba un da una conferencia
sobre la poesa. Mir el auditrium y observ que la concurrencia era
escasa. Apenas unas veinte personas desperdigadas por toda la sala. Con
resignacin agradeci a los pocos presentes. Dijo que posiblemente se deba
a un problema de convocatoria. Y se lanz con la conferencia.

Al cuarto de hora se levantaron unas diez personas y se fueron. Alarmado, y
tratando de que no se le fuera nadie ms, estimul a la concurrencia
diciendo que el tema era difcil. Se requera de esfuerzo, de inteligencia,
de voluntad. Dijo como excusa que la poesa no era para todo el mundo.
Luego salpic su charla con citas bblicas como: Son muchos los llamados y
pocos los escogidos, y otras.

Sin embargo, a los cinco minutos se fueron otras personas. Desesperado, el
poeta ya estaba olvidando hasta el tema de la conferencia, por estar
pendiente del pblico.

Cinco minutos ms y slo qued una persona que estaba en el ltimo puesto
de la sala. Harold no se amilan. Se dirigi al nico presente y le dijo:

Por lo menos hay alguien que conoce de esta vaina. Hermano, dgame quin
es usted.

A lo que el seor respondi:

Pues la verdad es que yo no entiendo nada de lo que usted est diciendo,
pero no me puedo ir porque soy el portero y estoy esperando que usted
termine para cerrar.



*** Iris Tocuyo

La poeta Iris Tocuyo, quien armoniza muy bien la poesa ertica con la
poesa infantil, un da se qued sin aliento al escuchar hablar a algunos
de sus familiares.

Uno de ellos preguntaba, sorprendido, a la madre de Iris:

De dnde le habr salido a Iris esa vena artstica? Desde chiquitica era
as. En la escuela le gustaban los actos culturales, las obras de teatro, y
ahora, miren, la gran poeta que es. Ser de ti?

La madre de Iris inmediatamente se defendi:

De m no ser. Yo he trabajado siempre.



*** Juan Flix Snchez

Tirso Melndez le haba ofrecido un perrito a Juan Flix Snchez. Pasaba el
tiempo pero el perrito no llegaba. Un da, en broma, Juan Flix pregunt a
Tirso por el perro. Tirso le dijo que no se preocupara, que ya la perra
haba parido y que muy pronto tendra al cachorro.

Efectivamente, a los das lleg un nio a la hacienda El Tisure con un
perrito y una nota de Tirso.

La nota deca: Juan Flix, ah le envo el perro prometido. Saludos.
Tirso.

Epifana, la esposa de Juan Flix, se acerc para ver al cachorro, y
pregunt:

Qu nombre le pondremos?

Juan Flix se sorprendi ante la pregunta.

Cmo que qu nombre. Pues Prometido, eso es lo que manda a decir Tirso.

Y as se qued. Prometido.

Prometido dur como 18 aos. Cuando Prometido muri buscaron otro perrito
porque se haban encariado con el animal. Ahora fue Juan Flix quien
pregunt a Epifana:

Ya que Prometido se muri, qu nombre le pondremos a este perrito?

Epifana no dud:

Pongmosle lo mismo.

Y as le pusieron: Lo Mismo.



*** El loco de Pregonero

Cuenta el poeta Antonio Mora que en Pregonero haba un loco, como en todos
los pueblos. En una oportunidad nadie supo de l por varios das, as que
los vecinos del pueblo lo dieron por perdido. Organizaron varios grupos de
voluntarios y salieron en su bsqueda.

Un campesino vio al loco de lo ms tranquilo caminando por el campo y le
inform que en el pueblo lo crean perdido y que lo andaban buscando.

El loco empez a rezar de inmediato:

Virgen del Carmen, que yo aparezca, que yo aparezca!



*** Carlos Yusti

Una periodista le pregunta al escritor Carlos Yusti:

A usted, cmo le gusta el sexo?

Y el poeta le responde sin titubeos:

Oral y por escrito.



*** El embajador

David llam como a las ocho. El bar estaba ruidoso a pesar de que a esa
hora todava no hay muchos clientes. Gustavo sali del bar para atender la
llamada. No poda creer lo que le estaban ofreciendo del otro lado de la
lnea. Regres al bar, se sent de nuevo con sus amigos y estuvo silencioso
por un rato. No saba qu hacer. Finalmente no aguant la tentacin y
decidi contar lo que le acababan de proponer.

Me acaban de preguntar que si quiero ser embajador en Birmania. Yo no s
ni dnde queda, pero dije que s.

Los amigos no caban en su asombro. Cuando al fin uno de ellos pudo
reaccionar lo hizo para celebrar.

Una ronda para la mesa del embajador.

Los brindis empezaron a llegar ahora desde todas las mesas. Unas muchachas
que durante la noche haban permanecido indiferentes asomaron tmidas
sonrisas. La mesa empez a crecer, hubo que poner nuevas sillas.

Pasaron varias horas y en el bar no se hablaba de otra cosa. Todo el que
llegaba se enteraba inmediatamente. Algunos incluso lo felicitaban sin
conocerlo. Gustavo agradeca y saludaba como un candidato en elecciones.

Ya, a punto de cerrar, en la mesa del futuro embajador se hablaba de
convenios. Uno peda ser agregado cultural o de negocios. Otro pidi ser
agregado militar argumentando que era el nico de la mesa que haba ido al
cuartel. Otro se conformaba con ser chofer o jardinero.

El embajador anotaba minuciosamente los compromisos adquiridos. Daba
consejos de cmo deban comportarse. A uno le pidi que se fuera con toda
la familia, a otro que deba seguir estudiando, a otro que aprendiera
idiomas, que no fueran mano suelta con el dinero. Los detalles son del
diablo. Al salir del bar no haba una persona de la mesa que se hubiera
quedado sin trabajo en la lejansima embajada.

A la maana siguiente, Gustavo busc en un mapa dnde quedaba Birmania.
Luego se meti en Internet y se enter un poco de la historia, personajes
famosos, escritores, deportistas y hasta de la gastronoma. Le emocion
saber que el mismsimo Neruda haba sido cnsul all. Eso poda ser una
buena seal.

Pasaron los das y David no llamaba para confirmar. Los nervios atacaron al
embajador. Dej de dormir, coma poco, gastaba parte de sus reservas
econmicas llamando a un celular que nunca responda.

Al cabo de varios meses, Gustavo se convenci por fin de que no lo
volveran a llamar. Regres al bar y se reuni de nuevo con los amigos.
Durante un tiempo le jugaban algunas bromas pero luego hubo un consenso
para no herirlo ms.

Sin embargo, siempre que llegaba, no faltaba alguien que en voz baja
comentara: Lleg el embajador.



*** Pedro Salima

Cuenta Pedro Salima que la Asociacin de Escritores de Margarita tuvo que
tomar un da una difcil decisin. Haba que elegir la nueva Junta
Directiva y entre los propuestos haba una persona de quien no se tena
conocimiento que fuera escritor, pero el personaje tena una licorera que
comparta generosamente con los escritores.

Alguien objet:

Cmo lo vamos a meter en la Directiva si l no escribe nada.

Los dems escritores salieron en su defensa:

No importa, no importa. Nosotros le escribimos.



*** El sistema mtrico de Domingo Miliani

Contaba Miliani que cuando su padre se enter que iba a estudiar literatura
no estuvo de acuerdo. El padre era constructor y deseaba que Domingo fuera
ingeniero civil.

Literatura? le pregunt. Qu es eso? Yo siempre dije que usted no iba
a servir para nada.

Aos ms tarde, ya graduado Domingo, el padre le volvi a preguntar que
para qu servan sus estudios. Domingo le respondi amorosamente:

Para nada, viejo. De no servir para nada, tambin se hace una profesin.
Es una cuestin de sistema mtrico. Usted mide el mundo en metros cbicos
de concreto. Yo aprend a medirlo en versos. Ninguno de los dos es mejor.
Slo que son sistemas mtricos diferentes.

** Gonzalo Fragui
   fragui@cantv.net
   Poeta, periodista y editor venezolano (Mucutuy, Mrida, 1960).
   Cofundador del grupo literario Mucuglifo. Magster en Filosofa por la
   Universidad de Los Andes (Mrida). Ha publicado los poemarios De otras
   advertencias, El poeta que escriba en menguante, De poetas y otras
   emergencias, La hora de Job, Viaje a Penlope y Dos minutos y medio, as
   como el libro de autoayuda El manual del despecho y el libro de crnicas
   literarias Poeteras. En 1990 obtuvo el premio de poesa de la Direccin
   de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Los Andes, y en 2001 el
   premio de poesa de la III Bienal Nacional de Literatura Juan Beroes,
   San Cristbal (Tchira).



=== Retardar sueos del principio =========================================
=== La poesa de San Juan de la Cruz      Salomn Valderrama Cruz =========

                                                     Oh noche que guiaste!
                                      Oh noche amable ms que la alborada!
                                                     Oh noche que juntaste
                                                           Amado con amada,
                                        amada en el Amado transformada! (i)

                                                        San Juan de la Cruz

Los lmites siempre son ahogamientos que trazaron otros. Dios, la eterna
especulacin. Vida, gracia de la materia inerte. Todo encuentro es una
ficcin pura. Semejante entre ver a Dios y pelear con l. La suprema
soledad es lo que nos hace ver a Dios, mezquino de un mundo, de nosotros
mismos. Dios, amor absoluto, nos quiere solo para l. No existe amor por
parte o mitad. Alucinar o predecir. Todo encontrar implica un desafo. Una
violacin. Entonces la poesa debe ser perpetuamente ese encuentro, una
recuperacin, un xtasis, un retorno en la naturaleza siempre impura por
principio. Todo parte de todo. Y todo parti de lo nico. Cardinal
andrgino. En la poesa se observa esto: lo estril y lo frtil son
iguales. Lo inerte y lo vivo indivisibles (ii). Todo est dependiente a una
misma madre. Origen. Idea, blanco inerme. Lo ms importante de una relacin
de objetos debe ser el cortejo, aporte para un mismo plano, y no la,
interrelacin o soporte, culminacin. El proceso para desear poseer, la
ofrenda, la otra cosa, la otra persona, su pureza para contigo. La
exposicin. La primera vez que alguien encuentra a alguien ignorado es como
si fuese una virginidad recuperada, no a manera de exigencia, sino a modo
del fortuito de ser la fruta nueva. Acompaando a la primera palabra /
Apareces desnuda junto a otras / De madera de hierro de arcilla /
Insuflando en su ombligo / La muerte que anida en sus ojos / Despega sin
encontrar bandada (iii). Eres virgen para m porque ninguna vez te he
tocado yo. Las otras no cuentan, actuantes de plano en relacin, las otras
no soy yo. Y si es la primera vez que ests con alguien seguro te violar
porque esto, bueno o malo, jams lo olvidars. Tal el licor ve
preexistencia segura. La poesa nos aterra pero nos gusta.

Lo ms delicado es ser muerto. Olvid estar muerto. No s, me voy curioso,
Cosmos. La poesa est desprovista de todo acto negativo. Ella no habla
nunca de lo que el hombre no puede hacer. El poeta debe ser aquel elemento
neutro que recoge o sistematiza el imposible dado. Y ya sea en estancia
cerrada o abierta, en la cadencia o en la profundidad, su corriente se
disimula acabada. De la vida que reclama en su retorno. Sin forma es la
materia eterna. Su no conocer. Y no importa cuntos de siglos pasen, en
ella ya se habr dado todas las respuestas. Como adelantado en el estrato
humano. Avanzar por buscar lo glido. Es un abismo lo que esperamos
abrazados (iv). Es lo que jungla San Juan de la Cruz, cuando leemos sus
poemas nos evidenciamos cmulos del infinito esperando la retrocesin de
Dios. Todos partimos de l. Todos nos devolvemos a l. Creyentes o no.
Heterodoxos u ortodoxos. Galantes o impos. Escalar lnea oscura del punto.
Todo el conocimiento. Entreme donde no supe (v):

      El que all llega de vero
      de s mismo desfallece;
      cuanto saba primero
      mucho bajo le parece,
      y su ciencia tanto crece,
      que se queda no sabiendo,
      toda ciencia trascendiendo.

      Cuanto ms alto se sube,
      tanto menos se entenda,
      que es la tenebrosa nube
      que a la noche esclareca;
      por eso quien la saba
      queda siempre no sabiendo,
      toda ciencia trascendiendo.

      Este saber no sabiendo
      es de tan alto poder,
      que los sabios arguyendo
      jams le pueden vencer;
      que no llega su saber
      a no entender entendiendo,
      toda ciencia trascendiendo.

Es el hombre una alta luz que re a perdicin. Es el hombre al que todo lo
retira. Deidad por nombre. Amor. Ciencia. Estas tres coplas recitan que no
hay cualidad incipiente por amar fragilidad. Ya que todo tiene un tiempo de
formacin precisa. Empero lo vulnerado debe ser protegido y nadie escapa de
este equilibrio. Por eso lo eterno no tiene forma para adoptar la
cualquiera. La poesa es la muerte que nos acerca al infinito. As la
muerte es el instante ms prximo de la vida. La vida de la muerte que es
el infinito. Se concepta en la esfera que representa a Dios (vi) o en el
viaje del instante, al instante, ilimitado. Aquende, todo lo que he visto y
ha sido dado por muerto no es ms que la reincorporacin de infinitos. El
infinito que todo ente posee. Menos el amante, no velado de hielo humano. Y
el nico capaz de regalar infinidad (vii). Todo lo desconocido. Sol
perfecto que escapas en unidad repetida. Canciones entre el alma y el
Esposo:

      Adnde te escondiste,
      Amado, y me dejaste con gemido?
      Como el ciervo huiste,
      habindome herido;
      sal tras ti clamando, y eras ido.

      Pastores, los que fuerdes
      all por las majadas al otero,
      si por ventura vierdes
      aquel que yo ms quiero,
      decidle que adolezco, peno y muero.

      Buscando mis amores,
      ir por esos montes y riberas;
      ni coger las flores,
      ni temer las fieras,
      y pasar los fuertes y fronteras.

El teatro poemtico debe ser una inmortal celada de vuelo detenido. El
poeta debe poder capturar toda la riqueza hasta ese instante. Alucinar
redondamiento de abarcarlo todo y luego verlo si no a travs de los que
quedan. Debe formularse un nuevo infinito y en tnel persistir para vida
rescatada. En Vida, tiempo no diagramado por perdido de eternidad en luz
estancada. Porque ignorar la oscuridad de la poesa es abundar en luz
intil. Lo tenebroso es una luz ms que oscura. Es la luz de Dios. Poeta:
Heme gigante flor de volver. Perfecto es el primer cuerpo perdido en el
extremo de ser. La nica libertad del poeta es tomar su muerte. Donaire de
su desesperacin su poesa. Leerla, y entenderla, es tocar su infinito,
ponerla en peligro. Temblar sus muchos secretos. Es como si ya no sintiera
nada. Espasmo. Carne muerta. Miseria. Asesinato. Amor. Algo nacer puro o
muerto. Lo que importa es que alguien vivo la vea. Noche oscura:

      A oscuras y segura,
      por la secreta escala disfrazada,
      Oh dichosa ventura!,
      a oscuras y en celada,
      estando ya mi casa sosegada.

      En la noche dichosa
      en secreto, que nadie me vea,
      ni yo miraba cosa,
      sin otra luz y gua
      sino la que en el corazn arda.

      Aqusta me guiaba
      ms cierto que la luz del medioda,
      adonde me esperaba
      quien yo bien me saba,
      en parte donde nadie pareca.

Lo que origin el poema y despus de todo lo que est navegando ya no
importa o importa poco. Lo que provoca est al principio. Lo que despierta
como sagrado en nosotros. La poesa nos vuelve fantasmas del Todo. El poeta
es un fantasma. Un poderoso y peligroso fantasma. Que no tiene lmites, la
vida y la muerte son lo mismo. Los funde como penitencia y adulacin del
mundo. El poeta es un ser reprimido en el escenario fsico, porque no debe
liberar su poder en el vaco. Eso que es impuesto por la Fe, que an no
tienen en l. El poema es un acto de ausencia y su valor est determinado
por la propensin masiva a leerlo en la privacin. Cuando escribe el poeta
se sienta donde sea y lo olvido todo, lo que significa algo o nada para l.
Se olvida del canon o del mtodo y dibuja o hace que le ataque la poesa
pura. Y si sta se deposita en alguna estructura anterior a l es porque
sta ya est contenida en su vulnerabilidad. Se funda en l. Una estructura
cerrada como un planeta involucra aun una ms grande destruccin. Romance
sobre el Evangelio:

      En el principio moraba
      el Verbo, y en Dios viva,
      en quien su felicidad
      infinita posea.

      El mismo Verbo Dios era,
      que el principio se deca.
      l moraba en el principio,
      y principio no tena.

      l era el mismo principio,
      por eso de l careca.

      El Verbo se llama Hijo,
      que del principio naca.

Pero no hay principio y tampoco fin. Nuestra fantasa es la ms segura.
Todo est al otro lado de la vida. Y la poesa igual que todo lo que hace
el hombre para no interrumpir su entidad injustificable es slo un magro
espejismo de lo que es, un ordinario elemento del gran conjunto. Y la
bondad o la legalidad con la cual regimos nuestras vidas no son nada ms
que viejos imaginarios annimos. Estocada del poeta. Slo una cosa no hay.
Es el olvido. / Dios, que salva el metal, salva la escoria / y cifra en Su
proftica memoria / las lunas que sern y las que han sido. / Ya todo est.
Los miles de reflejos / que entre los dos crepsculos del da / tu rostro
fue dejando en los espejos / y los que ir dejando todava. / Y todo es una
parte del diverso / cristal de esa memoria, el universo; / no tienen fin
sus arduos corredores / y las puertas se cierran a tu paso; / slo del otro
lado del ocaso / vers los Arquetipos y Esplendores (viii).

Pero Pandora se siente viva, toco su sudor de luz y me extravo en su
mejilla oscura, vuelo entrando en ella y yo no soy Epimeteo (ix). La poesa
es lo que quedar al final. Y la realidad hasta puede ser El Cristo de San
Juan de la Cruz (x).

      Otras del mismo a lo divino

      Tras de un amoroso lance,
      y no de esperanza falto,
      vol tan alto, tan alto,
      que le di a la caza alcance.

      Para que yo alcance diese
      a aqueste lance divino,
      tanto volar me convino
      que de vista me perdiese;
      y con todo, en este trance,
      en el vuelo qued falto;
      mas el amor fue tan alto,
      que le di a la caza alcance.

      Cuando ms alto suba
      deslumbrseme la vista,
      y la ms fuerte conquista
      en oscuro se haca;
      mas, por ser de amor el lance,
      di un ciego y oscuro salto,
      y fui tan alto, tan alto,
      que le di a la caza alcance.

      Cuanto ms alto llegaba
      de este lance tan subido,
      tanto ms bajo y rendido
      y abatido me hallaba;
      dije: No habr quien alcance!;
      y abatime tanto, tanto,
      que fui tan alto, tan alto,
      que le di a la caza alcance.

      Por una extraa manera,
      mil vuelos pas de un vuelo,
      porque esperanza de cielo
      tanto alcanza cuanto espera;
      esper slo este lance,
      y en esperar no fui falto,
      pues fui tan alto, tan alto,
      que le di a la caza alcance.



Notas

   i. De Noche oscura. En Poesas de San Juan de la Cruz. Centro Virtual
      Cervantes (http://cvc.cervantes.es/obref/sanjuan), estudio de la
      doctora Mara Jess Mancho Duque. Para todas las citas. Ahora
      rememoro algunos versos de los Salmos de Marco Valerio, VII: El alma
      es el mayor robo de la Historia / Ningn corsario o dios griego os
      tanto / Ni hubo romano, asirio, sumerio o zul / Que diga lo
      contrario. En La transformacin de los metales, tRpode Editores
      (Lima, 2005), de Pal Guilln.

  ii. Esto se hace en belleza inocente por prdida. De Macedonio Fernndez,
      Crea yo: No a todo alcanza Amor porque no puede / romper el gajo con
      que Muerte toca. / Mas poco Muerte logra / si en corazn de Amor su
      miedo muere. / Mas poco Muerte logra pues no puede / entrar su miedo
      en pecho donde Amor. / Que Muerte rige a vida; Amor, a Muerte. En No
      todo morir: Los poetas saben que ya podemos conocer la eternidad.
      Vctor Hurtado Oviedo. Revista Libros y Artes de la Biblioteca
      Nacional del Per (N 1 / mayo 2002). Sinesio Lpez Jimnez,
      director.

 iii. De Lilith. En La clavcula de Salomn, Juegos Florales Jorge Basadre
      Grohman, Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima, 2003). De
      Diego Lazarte.

  iv. Esta imagen me recuerda a la desolacin que se estanca en Hctor y
      Andrmaca (1917), de Giorgio de Chirico. La misma que est dada por
      nuestro conocimiento de lo que le sucede a ellos y a Troya. La
      destruccin, hoy, es un hecho ms que romntico. Parece lo ms
      verdadero. Hay un culto fuerte hacia los edificios ms altos, hacia
      las mquinas, que aplastan la masa social.

   v. De Coplas del mismo

  vi. Dios es una esfera inteligible, cuyo centro est en todas partes y la
      circunferencia en ninguna. Consltese La esfera de Pascal, de Jorge
      Luis Borges. En Nueva antologa personal, Editorial Bruguera, S.A.
      (Barcelona, 1980).

 vii. Lo que se aprecia muy bien en el cuadro Los amantes (1928), de Ren
      Magritte. La intimidad, nuestros secretos, estn dados por infinidad.
      Esta dura curiosidad tambin se debe ver en el poema Elogio de los
      navegantes de Juan Ojeda: Pero mirar, surgir gritando / Como rocas,
      rboles, tallos erguidos en la temerosa claridad / Que guardan las
      montaas. Crecer, y no crecimos, no damos, // No despus de mucha o
      tanta eternidad de sombra, / Por sentirnos poco en aquello que sale y
      desteje, / Y abandona cuanto nace, acaba en la mirada. En Arte de
      navegar, antologa, Arteidea Editores (Lima, 2005).

viii. De Everness. J. L. Borges.

  ix. Quiero que se entienda que escribo as porque la poesa no tiene
      justificacin lineal. La poesa no es lineal. Y menos el Universo.

   x. (1951) Inslita obra de Salvador Dal.

** Salomn Valderrama Cruz
   eljuguetequees@latinmail.com
   Escritor peruano (La Libertad, Chilia, 1979). Ha publicado Adrina,
   Sinfona de flores cruzadas, De Lampa para El Porvenir, Las flores
   negras, La revolucin de las cosas, Los hijos de mi casa hermosa,
   Sonidos de algunos instrumentos tuertos y En el agujero del poncho.



=== Recapitulamos la filosofa      Guillermo Cerceau =====================

      Teora de las despedidas
      Guillermo Cerceau
      Universidad de Carabobo
      Octubre de 2007

      (Nota del editor: el pasado 23 de octubre, en el marco de la Feria
      Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo, fue presentado
      en la ciudad venezolana de Valencia el libro Teora de las
      despedidas, del escritor argentino Guillermo Cerceau. De esta
      coleccin de ensayos ha destacado Jos Carlos De Nbrega la capacidad
      del autor para desacralizar el acto de pensar y recrear el mundo por
      va de la palabra firme y reposada de la sobremesa. Hoy traemos a
      nuestros lectores uno de los textos del libro).

Le gustaba decir, remedando el lugar comn de la biologa, que en cada
discusin entre amigos recapitulamos la historia entera de la filosofa. Es
el tipo de cosas que se dicen cuando se posee la inteligencia suficiente
para constatar las afinidades entre las cosas del mundo, pero se carece del
sentido de la irona que, muchas veces, nos recuerda a tiempo cun frgiles
son las metforas.

Lo cierto es que en nuestras conversaciones, todo argumento era trasladado
a una especie de Academia Transhistrica, y de la enumeracin de citas se
pasaba a la sucesiva demostracin de la verdad o falsedad de todo argumento
parecido, de todas sus implicaciones, reales o imaginarias, de tal manera
que el mnimo disenso frente a l poda significar horas de intiles e
informados debates.

Bastaba traspasar la reja que guardaba el jardn de su casa, heredada, como
todos sus bienes, materiales o soados, de sus abuelos, para sentirse
agobiado por un posible debate sin fin, por una necesidad apremiante de
tomar posicin, por una batalla inminente de palabras. Ninguna idea era
despreciable ni haba frase que no mereciera su justa refutacin.
Hablbamos constreidos por el temor de que cualquier afirmacin, por
inocente que fuera, corra el riesgo de desatar una exquisita y bien
encadenada secuencia de afirmaciones que se enfilaban, sin barrera posible,
hacia un triunfo dialctico. Sin embargo, si era inclemente con la palabra,
no dejaba de ser amable y caballero, como corresponda a su mitologa
personal, arduamente alimentada por sus antepasados empobrecidos.

La casa era de noble mampostera y sin duda reflejaba unos aos que nunca
volveran, una clase social desaparecida, unos gestos que ya nadie saba
interpretar. Es posible que como sus salones (en uno de ellos haba un
piano, en otro, un cmodo sof amarillo), la mana de este hombre singular
de ponerlo todo en cuestin, fueran parte de esos tiempos en que los
hombres refinados, para huir de las crueldades de sus contemporneos, se
refugiaban en sus libros y en sus conversaciones. No podan, imaginar, creo
yo, que esa crueldad evitada emergera, como un sntoma, aos despus, en
su desdn por aquellos que no los comprendan.

Ese da tocaba al romanticismo. Los poetas, los filsofos, el nacionalismo,
las influencias en nuestros modernos tiranos o en los cientficos audaces,
todo era cubierto por una conversacin sin fin, conversacin que no careca
de refinamientos, pero de la que estaba ausente toda emocin, como si se
tratara de una mquina recitando y enhebrando respuestas a toda pregunta
posible.

Como sucede a menudo con estas manas de la imaginacin, sus propias
premisas hacen que la realidad corrobore, ya que en efecto, recapitulbamos
todo el pensamiento, l como las voz de la sabidura, yo como el testigo
que escucha y sin el cual (ahora sospecho) no hay pensamiento, original o
recapitulado.

Otra vez en el jardn, un poco mareado por el coac y el humo de las pipas,
me preguntaba si este no era el jardn de Averroes o de Epicuro, si este
momento no lo haba vivido antes y, en fin, todas esas tonteras de las que
nos burlamos cuando estamos lejos de ellas, pero cuyo origen y sentido
podemos comprender y hasta justificar cuando la vida nos juega ciertas
pasadas.

No volvimos a vernos sino cuando ya los aos haban hecho su labor de zapa,
y casi no nos reconocimos, o no nos quisimos reconocer. Fue mejor as, una
fra mirada, una amabilidad genuina pero intil y cada quien por su lado,
en aceras opuestas, refugindonos de una llovizna que amenazaba en
convertirse en aguacero. Fue mejor as. Este hombre que haba pasado sus
aos juveniles castigando las bibliotecas y la paciencia de los amigos, que
haba hecho un culto de la Historia de las Ideas, seguramente sufra ante
este naufragio de las ideas que vivimos hoy.

Por un momento, sin embargo, sent que me hubiera gustado experimentar otra
vez aquella sensacin de una verdad que se escapaba de mis conocimientos
demasiado escolares. Me preguntaba: qu hubiera dicho del post-modernismo?
Cmo se habra enfrentado a las mil peripecias del pensamiento moderno?
Sera tan duro con la Escuela Francesa como lo haba sido con los
neo-kantianos? Afortunadamente no lo vi ms. Unos meses despus un amigo me
cont que al poco tiempo de terminar el bachillerato, se enrol en el
ejrcito, particip en la llamada guerra sucia y fue acusado de crmenes
contra la humanidad. Parece que disfrutaba de torturar a los prisioneros
polticos mientras les lea el Fedn, remedando cruelmente un gesto
clsico.

** Guillermo Cerceau
   guillermo.cerceau@gmail.com
   Escritor argentino (1957). Reside en Venezuela desde 1972. Es autor de
   Las palabras sobre la mesa (indito, 1988), Equivalencias (1998),
   Fragmentos sublunares (1999), Sueo y vigilia (2000), Slo en cuanto
   mortales (2002), Tambin el humo tiene su forma (2000), Muere el
   elefante (2007), Teora de las despedidas (2007) y otros ttulos de
   ensayo y poesa. Ha publicado artculos y reseas de libros en Tiempo
   Universitario (http://www.tiempo.uc.edu.ve), Laberinto de Papel y
   diversos medios regionales y nacionales. Ha dictado conferencias sobre
   temas culturales desde la dcada de los 80. Es miembro fundador del
   Grupo Cultural Li Po (http://grupolipo.blogspot.com), en el cual dicta
   conferencias desde 2004. Mantiene una pgina personal en
   http://www.cerceau.com/guillermo y una bitcora en
   http://gcerceau.wordpress.com.



=== El V Festival de Poesa en la Montaa o la magia de la metfora =======
=== Basilio Belliard ======================================================

Como una romera navidea, un puado de poetas consagrados y noveles
emprendieron la ruta hacia las montaas de Jarabacoa, Repblica Dominicana,
un fin de semana de diciembre de 2007, para leer sus creaciones, en
contacto con la naturaleza verde y fresca. En este evento, que ya es
tradicin, las montaas sirvieron de escenario a los versos y a la palabra
de diversos poetas, quienes compartieron durante dos das en un espacio de
cofrada, jolgorio y pasin.

Decenas de poetas de todo el pas acudieron al llamado de la montaa y los
ros, las mesetas y los valles y compartieron con los poetas del municipio
de Jarabacoa, ms un pblico que se dio cita en la frtil y acogedora
estancia de los salesianos a disfrutar del evento, acaso el ms original de
la regin caribea y que habr de convertirse en modelo a seguir para otras
experiencias similares.

Este Festival constituye un eslabn para expandir la solidaridad, la
esperanza y la fe en el porvenir no slo de la poesa, sino del arte y la
humanidad, que tanto lo necesita en medio de tantos avatares existenciales,
desastres naturales, resentimientos, odios y exclusiones. De ah que este
evento asegure un trampoln para articular acciones de convivencia y
tolerancia que deber crear la conciencia ciudadana, poltica y moral que
demandan los tiempos actuales y que ninguna otra actividad ha podido
lograr. Ojal que sea la poesa el arma que logre cristalizar la utopa que
no hemos podido alcanzar con las armas ni con las ideas.

Estos festivales poticos de la montaa, donde convergen la msica y la
poesa, la conversacin y la pintura, el turismo ecolgico y la palabra,
tienen como ideal la promocin de la poesa como alimento del espritu,
motivar la prctica del turismo cultural, incentivar el cultivo de la
amistad y la solidaridad entre los participantes y los asistentes e
impulsar la poesa para que sirva de canal en la formacin de mentes puras
con ideales sanos, erradicadores de la violencia y de los instintos
permisivos de las bajas acciones, rezan algunos de sus objetivos.

Los recitales y los encuentros poticos sirvieron de teln de fondo en los
que la imaginacin y la creatividad, el humor y la fantasa sentaron sus
reales y sacudieron el verdor de las montaas jarabacoeas, gracias a la
iniciativa, al tesn y la pasin que le impone la maga Taty Hernndez,
inventora de esta fiesta del verso.

Los vasos comunicantes, los cadveres exquisitos, los micrfonos abiertos,
la prosa, el verso, los performances y el teatro, hicieron ecos en las
montaas para constituirse en tcnicas de expresin del cuerpo y la palabra
que llenaron de magia, misterio y asombro este weekend tropical, con la
presencia de voces poticas como las de Soledad lvarez, Jos Mrmol,
ngela Hernndez, Plinio Chahn, Nan Chevalier, Len Flix Batista, Mateo
Morrison, Basilio Belliard, Federico Jovine Bermdez y voces del exterior
como las de Etnairis Rivera de Puerto Rico y Marcelo Morales de Cuba. De
igual modo, pudimos escuchar la frescura de poetas como Oscar Pea, Rafael
Peralta Romero, Rosa Silverio, No Zayas, Lissette Ramrez, Patricia
Minilla, Rafael P. Rodrguez, Pedro Antonio Valdez, Rafael Garca Romero,
Eduardo Lantigua (quien vino de Nueva York) Romina Bayo (de Argentina y
aplatanada en Santo Domingo), Manuel Llibre Otero, Juan Freddy Armando,
Reyson Peralta y poetas provenientes de los talleres literarios de San
Cristbal, Mao, Santo Domingo, Santiago, Jarabacoa y de otros rincones de
la isla potica que ascendieron a la cordillera central en un acto de
convivencia transgeneracional.

Desde el Gran Jimenoa hasta el Seminario de los Salesianos, los das 8 y 9
se colmaron de vino, celebracin, pan, ancdotas, poesa, remembranzas,
narraciones y cherchas cotidianas para hacer ms eucarstico y ameno el
ceremonial literario al que nos convocamos para despedir el ao y vernos,
segn lo anunci su gestora, en agosto de 2008, ya con la creacin de la
Fundacin Festivales de la Montaa, entidad que asumir la organizacin del
VI Festival. Enhorabuena y felicidades a Taty Hernndez por el xito de
este festival potico que, de seguro, se quedar a vivir en la montaa de
Jarabacoa!

** Basilio Belliard
   basiliob@hotmail.com
   Poeta y ensayista dominicano (Moca, 1966). Fue miembro del Taller
   Literario Csar Vallejo. Desde 1990 colabora con artculos y ensayos de
   crtica de artes y literatura para diversos suplementos culturales de su
   pas. ha publicado Diario del autfago (1997), Vuelos de la memoria
   (1999) y Sueo escrito (2002), libro con el que obtuvo el Premio Anual
   de Poesa Salom Urea de Henrquez. Su obra tambin figura en
   antologas nacionales e internacionales. Actualmente ejerce la docencia
   en la Universidad Autnoma de Santo Domingo (UASD,
   http://www.uasd.edu.do) y en la Universidad Catlica Santo Domingo
   (UCSD, http://www.ucsd.edu.do).



=== Tres buitres      Aldo Roque Difilippo ================================

            Tres buitres, Henry Trujillo; Alfaguara, 2007, 195 pgs.

La peripecia de un joven que pretende hacer dinero rpido para emigrar a
Espaa es el pretexto que utiliza Henry Trujillo para contar una historia
de vidas marginales, traiciones y hasta un amor no concretado. Es que a
estas alturas podra decirse que Henry Trujillo domina, ms all de la
trama y los artilugios que utilice, el oficio del novelista que sabe qu
hacer para mantener al lector pegado al texto.

Tres buitres, esta novela con aditivos del gnero policial, se suma a la
trayectoria de este autor nacido en Mercedes en 1965 y que se inici en
1993 con Torquator, al que le siguieron El vigilante (1996), La persecucin
(1999), Gato que aparece en la noche (1998), El fuego y otros cuentos
(2001) y Ojos de caballo (2004).

En ella, como en su inicial Torquator, Trujillo apuesta al juego de los
distintos tiempos narrativos, un recurso que ha sabido explotar y que como
en una pelcula sirven para mantener en vilo al espectador desde el inicio
de la trama.

As nosotros contamos historias, nada ms por ese segundo cuando nos
asomamos a algo que no es lo mismo. Nada ms que para que el prximo da,
el prximo minuto o el siguiente segundo no sea idntico a todos los
dems, reflexiona uno de sus personajes que quizs es el propio Trujillo.

El contrabando de autos parece ser la opcin para Javier Michel (el
personaje central de la novela) para hacer dinero rpido y emprender viaje
a Espaa; y ese submundo delictivo es la opcin elegida por Trujillo para
tejer una trama de negocios ilcitos y traiciones, donde tambin hay
espacio para la solidaridad y el verdadero amor, aunque no sea
correspondido.

Ya desde Torquator y El vigilante Trujillo haba utilizado esos personajes
marginales, o lo que es peor, marginados por la sociedad, para reflejar su
forma de ver la sociedad, y con el correr del tiempo adems refuerza ese
oficio que ha ido forjando en una obra que vista en perspectiva puede
catalogarse como autntica y personal, donde los personajes se mueven a
veces a un ritmo vertiginoso, similar a una secuencia cinematogrfica y
otras detenidos, aplastados por una realidad que no logran sortear, donde
inevitablemente el medio terminar condicionando sus peripecias.

** Aldo Roque Difilippo
   aldodifilippo@adinet.com.uy
   Periodista y escritor uruguayo (Mercedes, 1966). Ha publicado el libro
   de cuentos Verdades a medias (dos tomos, coautor con Wilson Armas) y una
   serie de investigaciones literarias e histricas en el suplemento
   Lecturas de los Domingos del diario La Repblica, y en la revista
   Posdata (Montevideo). Desde 1991 trabaja como corresponsal en Soriano
   para el diario La Repblica de Montevideo.
   


||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Gonzalo Rojas: ========================================================
=== Yo soy herida, yo soy un poeta fisiolgico      Augusto Rodrguez ===

Gonzalo Rojas naci en Leb (Chile) en el ao 1917. Ha recibido numerosos
premios internacionales entre los que se cuentan el Premio Sociedad de
Escritores de Chile por Poesa indita (1946), el Premio Reina Sofa de
Poesa de Espaa, el Premio Octavio Paz de Mxico y el Jos Hernndez de
Argentina, adems del Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992 y del
Premio Cervantes de Literatura 2003. Basta con leerlo para acercarnos a
este poeta que es todos los poetas a la vez. A la iluminacin de su poesa
y a su discurso de piedra inagotable. Esta entrevista pretende conocer un
poco ms a este poeta chileno que es uno de los poetas pilares de nuestra
lengua.

Gonzalo, cunteme de su infancia y cmo empieza a escribir poesa.

Cuando era nio era asmtico y de paso tartamudo, as que se me
dificultaba hablar. No hablaba pero la palabra la senta muy dentro mo
(esto lo digo sin nimo de pretensin). Soy un animal esdrujulario. Todo
empieza por una dinmica personal. Me estimulaba los sonidos, la
iluminacin. Estaban all, en m. Yo me considero un poeta pasable nada
ms. Yo solo vivo la vida y la poesa. Es decir, esta relacin vida y
poesa. Slo que la transfiguro nada ms. Como dice Goethe: un poeta de
circunstancias. La palabra se me encenda, se me mostraba desafiante, me
transportaba. Mire, amigo mo, yo no creo que la palabra tenga que nacer de
mentes srdidas o confundidas que slo confundan la poesa. Y los que estn
confundidos que no escriban y vayan al doctor o al psiquiatra, igual ellos
no te ayudan a solucionar tu problema, me entiende. La palabra debe ser un
ente vivo y slo escribir desde la sinceridad y de lo que te fue dado. No
busquen otras cosas. Hay que ser honesto, sincero, verdadero con uno mismo,
me entiende, real. Yo creo eso, yo no soy brujo ni nada que se le parezca.

Qu me puede decir de su paso por el grupo Mandrgora?

El ao 1938 unos jvenes liderados por Braulio Arenas, pensaron que era
importante un ejercicio literario que tuviera como centro el surrealismo. Y
a partir de ello expusieron y dieron conferencias en el Saln de Honor de
la Universidad de Chile, esto fue en el ao 1938. Yo entr en este grupo en
el mes de septiembre de ese ao. Sin ningn inters surrealista, mas bien
por curiosidad y porque haba ledo en serio a los dadastas. En el ao
1941, es decir aos despus me retir de ese grupo. No me interes. No
tengo ninguna reserva contra ellos. Me fui porque nada tenan que ver con
los movimientos surrealistas de Per con Csar Moro o Emilio Adolfo
Westphalen a la cabeza o de los argentinos, que era liderado por un mdico
y poeta argentino Aldo Pellegrini que s tenan un pensamiento surrealista
de verdad.

Cmo fue su relacin con Teillier, Lihn, Anguita y con los poetas
chilenos de su poca?

Teillier y Lihn son ms jvenes que yo. Anguita que era del 1914 y yo del
1917, es decir somos ms cercanos. Anguita realmente tena talento. Su obra
es a ratos cercana a la ma, pero a la vez distante. Mire, en la poesa
chilena slo hay tres grandes poetas que son: Vicente Huidobro que conoc y
lo quise bastante. Fue el nico que en verdad nos liber. Puso libertad en
nuestras cabezas de jvenes principiantes de 20 aos. El segundo fue Pablo
de Rokha, pueden decir lo que sea de l, que era rudo, cruel, desmedido,
pero fue el nico que puso en marcha los istmos, la vanguardia y sobre todo
la ruralidad como lo hizo el mexicano Rulfo pero en prosa. El otro poeta es
por supuesto Pablo Neruda, que a los quince aos escriba con una cierta
madurez, es el ms precoz de todos; l ley bien a los poetas franceses, no
hay duda. Su gran libro es Residencia en la Tierra, pero escribi cien
libros ms muy malos. A quin se le ocurre escribir 140 libros, por Dios?
Lo que pasa, amigo, es que ac los chilenos somos muy generosos. Todo lo
que es nuestro lo alabamos. Decimos que toda la poesa de este lado del
continente es decisiva pero no es as, somos pasables no ms. Pasables nada
ms, repito, amigo mo. Slo hemos tenido tres grandes poetas y nada ms.

En su poema Carbn se abarca la relacin padre-hijo, que a m
personalmente me interesa mucho Qu me puede decir de esto?

Es un poema que habla de la distancia. Mi padre muere cuando yo tena 4
aos. l vive en mi mente. Y hasta ac sigo oliendo la mina de carbn bajo
el mar. Lo oigo en vilo. Lo oigo a mi padre y por eso escrib ese poema
sobre mi padre, desde la distancia.

Se considera un poeta que escriba sobre erotismo?

Yo no soy un poeta ertico. Yo escribo desde la palabra para exaltar el
cuerpo. El poeta espaol Cernuda escribi una vez: Hay cuerpo, y eso es lo
que hay: Cuerpo. Para m el placer es algo sagrado. El parto es algo
sagrado. El orgasmo es algo sagrado. Pero hay necios que creen otras cosas
sobre el orgasmo, ese minuto bello y hermoso es para m algo sagrado,
repito. Hay otros poetas que escriben sobre erotismo, yo soy un poeta que
escribe sobre el cuerpo.

En uno de sus poemas se repite el mismo verso, todo es herida; Gonzalo,
el mundo sigue siendo una herida?

No es para tanto, amigo mo. Eso lo escrib hace mucho. La vida no es tan
completa, es verdad. Ella es mutilacin y de ah se abre la herida. Yo soy
herida, yo soy un poeta incompleto, como t seguramente, somos incompletos,
aprendices, inconclusos como el resto de los seres humanos.

Usted ha ganado el Premio Cervantes y es eterno aspirante al Premio Nobel.
Qu opina de eso?

Pues que los premios son tonteras, no sirven para nada. No significan ni
deben significar nada, me entiende. Por qu no le dieron el Premio a Kafka
o a Fidor Mijilovich Dostoievski. Debera haber un premio que se llame
Premio Kafka o Premio Fidor Mijilovich Dostoievski pero no lo hay. Son
tonteras que la gente se inventa. Y lo que es peor es un riesgo porque
confunden al lector o al resto. Ya se cree que por ganarlo tal escritor se
es ms importante... eso es mentira. Y claro, a los que no ganan no se los
ve igual, puras tonteras que no sirven para NADA.

En qu proyectos literarios se encuentra Gonzalo Rojas?

Mi ltimo libro se llama Esquizo, que acaba de ser publicado hace pocas
semanas. Yo no soy esquizofrnico ni mucho menos. Aunque s creo que el
poeta escribe como dice Baudelaire para un hipcrita lector. Para m el
poeta es todos los hombres a la vez. Cuando nace tiene esa universalidad.
Despus es maltratado, humillado, descompuesto, desbaratado por eso que
llamamos colegios o liceos que lo echan a perder. Pierde su gracia, que le
fue dada desde del inicio. Por eso yo afirmo que soy un poeta fisiolgico.



      Perd mi juventud en los burdeles

      Perd mi juventud en los burdeles
      pero no te he perdido
      ni un instante, mi bestia,
      mquina del placer, mi pobre novia
      reventada en el baile.
      Me acostaba contigo,
      morda tus pezones furibundo,
      me ahogaba en tu perfume cada noche,
      y al alba te miraba
      dormida en la marea de la alcoba,
      dura como una roca en la tormenta.
      Pasbamos por ti como las olas
      todos los que te ambamos. Dormamos
      con tu cuerpo sagrado.
      Salamos de ti paridos nuevamente
      por el placer, al mundo.
      Perd mi juventud en los burdeles,
      pero dara mi alma
      por besarte a la luz de los espejos
      de aquel saln, sepulcro de la carne,
      el cigarro y el vino.
      All, bella entre todas,
      reinabas para m sobre las nubes
      de la miseria.
      A torrentes tus ojos despedan
      rayos verdes y azules. A torrentes
      tu corazn sala hasta tus labios,
      lata largamente por tu cuerpo,
      por tus piernas hermosas
      y goteaba en el pozo de tu boca profunda.
      Despus de la taberna,
      a tientas por la escala,
      maldiciendo la luz del nuevo da,
      demonio a los veinte aos,
      entr al saln esa maana negra.
      Y se me hel la sangre al verte muda,
      rodeada por las otras,
      mudos los instrumentos y las sillas,
      y la alfombra de felpa, y los espejos
      copiaban en vano tu hermosura.
      Un coro de rameras te velaba
      de rodillas, oh hermosa
      llama de mi placer, y hasta diez velas
      honraban con su llanto el sacrificio,
      y all donde bailaste
      desnuda para m, todo era olor
      a muerte.
      No he podido saciarme nunca en nadie,
      porque yo iba subiendo, devorado
      por el deseo oscuro de tu cuerpo
      cuando te hall acostada boca arriba,
      y me dejaste fro en lo caliente,
      y te perd, y no pude
      nacer de ti otra vez, y ya no pude
      sino bajar terriblemente solo
      a buscar mi cabeza por el mundo.



      Qu se ama cuando se ama?

      Qu se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
      o la luz de la muerte? Qu se busca, qu se halla, qu
      es eso: amor? Quin es?
      La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
      o este sol colorado que es mi sangre furiosa
      cuando entro en ella hasta las ltimas races?
      O todo es un gran juego, Dios mo, y no hay mujer
      ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
      repartido en estrellas de hermosura, en partculas fugaces
      de eternidad visible? Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
      de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
      trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
      a esa una, a esa nica que me diste en el viejo paraso.



      Carbn

      Veo un ro veloz brillar como un cuchillo, partir
      mi Leb en dos mitades de fragancia, lo escucho,
      lo huelo, lo acaricio,
      lo recorro en un beso de nio como entonces,
      cuando el viento y la lluvia me mecan, lo siento
      como una arteria ms entre mis sienes y mi almohada.

      Es l. Est lloviendo.
      Es l. Mi padre viene mojado. Es un olor
      a caballo mojado. Es Juan Antonio
      Rojas sobre un caballo atravesando un ro.
      No hay novedad. La noche torrencial se derrumba
      como mina inundada, y un rayo la estremece.

      Madre, ya va a llegar: abramos el portn,
      dame esa luz, yo quiero recibirlo
      antes que mis hermanos. Djame que le lleve un buen vaso de vino
      para que se reponga, y me estreche en un beso,
      y me clave las pas de su barba.

      Ah viene el hombre, ah viene
      embarrado, enrabiado contra la desventura, furioso
      contra la explotacin, muerto de hambre, all viene
      debajo de su poncho de Castilla.

      Ah, minero inmortal, sta es tu casa
      de roble, que t mismo construiste. Adelante:
      te he venido a esperar, yo soy el sptimo
      de tus hijos. No importa
      que hayan pasado tantas estrellas por el cielo de estos aos,
      que hayamos enterrado a tu mujer en un terrible agosto,
      porque t y ella estis multiplicados. No
      importa que la noche nos haya sido negra
      por igual a los dos.
      Pasa, no ests ah
      mirndome, sin verme, debajo de la lluvia.



      El fornicio

      Te besara en la punta de las pestaas y en los pezones,
      te turbulentamente besara,
      mi vergonzosa, en esos muslos
      de individua blanca, tocara esos pies
      para otro vuelo ms aire que ese aire
      felino de tu fragancia, te dijera espaola
      ma, francesa ma, inglesa, ragazza,
      nrdica boreal, espuma
      de la dispora del Gnesis... Qu ms
      te dijera por dentro?
                         griega,
      mi egipcia, romana
      por el mrmol?
                 fenicia,
      cartaginesa, o loca, locamente andaluza
      en el arco de morir
      con todos los ptalos abiertos,
                                tensa
      la ctara de Dios, en la danza
      del fornicio?

      Te oyera aullar,
      te fuera mordiendo hasta las ltimas
      amapolas, mi posesa, te todava
      enloqueciera all, en el frescor
      ciego, te nadara
      en la inmensidad
      insaciable de la lascivia,
                            riera
      frentico el frenes con tus dientes, me
      arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebrneo
      de otra pureza, oyera cantar las esferas
      estallantes como Pitgoras,
                             te lamiera,
      te olfateara como el len
      a su leona,
               para el sol,
      flicamente ma,
                   te amara!

** Augusto Rodrguez
   elfrancotirador79@hotmail.com
   Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios
   Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004),
   Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos
   aparecen en varias antologas locales y del extranjero. Ha obtenido el
   Premio Nacional de Poesa David Ledesma Vsquez (2005), el Premio
   Nacional Universitario de Poesa Efran Jara Idrovo (2005) y Mencin de
   Honor en el Concurso Nacional de Poesa Csar Dvila Andrade (2005). Es
   el fundador del grupo cultural guayaquileo Buseta de papel.



=== Romn Funes, el paisaje urbano dentro del arte ========================
=== La poesa s funciona      Rafael Ortega ============================

      El lector forma parte importante como un juez, por lo que busco
      identificarme con ese juez-lector para que el poema perdure en su
      memoria sin importar si recuerda al poeta.

El oficio de artista callejero le ense a Romn Funes (Maracay, 1973) a
hurgar en la mirada y en el alma de las personas, quienes transitan
azoradas por las arterias viales, las cosas que sienten y no se atreven a
decir por temor a ser catalogadas como dbiles y anticuadas.

En su poemario nfimo a Coidiz (1996), publicado por el Crculo de
Escritores del estado Cojedes, se observa el grado de importancia que
otorga a la contemplacin de la naturaleza y los hechos cotidianos, como
elemento fundamental en la creacin artstica.

Coincide con la frase de Facundo Cabral que reza: Por cada cantor, hay un
soldado menos y la parafrasea: Por cada artista, hay un soldado menos y
un soldado menos significa una guerra menos en nuestras naciones... un
muerto menos.

Cules obras o autores te motivaron a escribir?

Un poeta que me atrap con su obra fue el doctor Guillermo Ferrer, de
Maracaibo, con su poemario Humos del viento. La lectura de ese libro me
hizo sentir muy bien y desde ese momento comenc a identificarme con lo que
suceda en el ambiente. Tambin Dante Alighieri, con La Divina Comedia, y
Oriana Fallaci, entre otros, aunque vine asumiendo el rol de poeta tras la
publicacin de la antologa Nuevas voces, publicada por el Instituto de
Cultura del estado Cojedes, cuando Luis Felipe Bellorn me dijo que el
compromiso con la palabra es eterno. Y eso lo asum como un compromiso ante
el pblico para ofrecer las cosas que yo pueda dar con respecto al medio.

La publicacin de tus poemas en esa antologa se debe a tu participacin
en un taller literario?

S, en el ao 1992 particip en un taller de expresin literaria conducido
por Carlos Villaverde.

Consideras que los talleres son fbricas de escritores?

No, los talleres son nutrientes para el escritor, sirven para ayudar y
reforzar a ese creador que est all, leyendo poesa, narrativa, ensayos,
para demostrarle que no est solo.

Cules temas te motivan a escribir?

Por lo general, los temas que siempre florecen son el de la mujer, la
naturaleza, soy un tanto simblico en esos aspectos, me valgo de las
metforas para no describirle al lector cmo son las cosas, sino
simplemente hacerlo partcipe de ese acontecimiento que sucede all
mientras lee, pues el lector forma parte importante como un juez, por lo
que busco identificarme con ese juez-lector para que el poema perdure en su
memoria sin importar si recuerda al poeta.

Cmo nacen tus poemas?

A veces me quedo en silencio, un silencio que ni yo mismo entiendo, y es
como si entrara una luz en mi cabeza, en mis pies, en mis manos... y me voy
solo a escribir, es algo que me motiva, una energa que est all, y voy
plasmando las cosas que me han sucedido o las que me pueden suceder. En mis
poemas siempre encontrars elementos de la naturaleza: el amanecer, la
aurora, el ocaso, cuando la tarde se entrega a la noche, bsicamente es
eso: la parte sublime que uno va consiguiendo dentro de s.

Tengo entendido que actualmente escribes una novela, con cul corriente
literaria te identificas?

Con la corriente fantstica, me siento cmodo soando, me gusta hacer
hablar a los animales, hacerlos sentir, mostrar una analoga entre el
hombre y el animal, esa convivencia bien sea en la calle, en el bosque, en
el mar... el animal siempre le va a reclamar al hombre por qu le quit su
ambiente y lo llam medio ambiente.

Aparte de la lectura, de qu otras fuentes te nutres para escribir?

La mujer, la ciudad, la vida diaria, cuando salgo a la calle y observo las
situaciones que ocurren y las traslado a ese silencio que comprende la
almohada, la cama, el lpiz, el cuaderno y el ladrido de los perros.

A tu criterio, cules escritores venezolanos son fundamentales?

Eugenio Montejo, Arturo slar Pietri y Jos Antonio Ramos Sucre, uno de
los ms intensos, entre otros.

A qu atribuyes que nuestros escritores sean poco conocidos en el
exterior?

No puedo decir es culpa de..., creo que cada quien va mereciendo en la
medida en que vaya aportando, porque si yo escribo y tengo cien mil papeles
guardados en mi casa, esa es mi decisin. Ahora se estn dando muchas
oportunidades para participar en talleres literarios, se estn conformando
editoriales que ofrecen publicaciones a los ms jvenes. El hecho de que
los poetas venezolanos no se hayan hecho sentir en el mundo depende de la
condicin de cada uno. Esa responsabilidad la tiene uno como poeta, no se
la atribuyo al Estado ni a las editoriales ni a los peridicos, porque si
yo quiero publicar voy directamente a la fuente.

Pero en Venezuela los niveles de lectura son muy bajos, es difcil ser
escritor en un pas de pocos lectores?

Mi experiencia como poeta y artista plstico, aparte de otras actividades
que realizo en el rea de la docencia en las escuelas, me impulsa a
trabajar con los nios en la creacin de personajes, a los que ellos mismos
van a dar vida para luego leer y dibujar. Siempre tenemos una hora de
lectura para comprender el significado de las palabras, para utilizarlas
como una manera de expresar los sentimientos, independientemente del tema
que el nio quiera escoger. Por lo general los nios siempre escogen temas
del hogar o temas fantsticos como El heladero volador o El perro que
caminaba sobre las aguas; en fin, dentro de mi trabajo como
artista-docente s he notado que ha mermado muchsimo la lectura y el reto
es seguir, tratar de conformar crculos de lectura para nios en las
comunidades, en las escuelas.

Cules autores de la literatura universal recomendaras?

Recomiendo La Divina Comedia, de Dante Alighieri, all est la vida del
hombre terrenal, desde el Paraso, el Infierno y el Purgatorio.

Las instituciones del Estado prestan ayuda necesaria al escritor?

Uno recurre a fundaciones, a amigos, a gente que est en el medio, quienes
te invitan a participar en actividades. Recuerdo que en el ao 1996 fui
invitado por Roberto Santana y Claudia Hernndez a una tertulia potica en
el Ateneo de Maracay, esos eventos se hacan all y se les daba un sentido
real, se respetaba esa oracin que cada poeta expresaba... Ahora, eso se ve
muy poco y uno se pregunta: dnde estn los planificadores? Entonces, de
all deduzco que el Estado no ayuda a los artistas, aunque s reconozco que
se han hecho algunas cosas, como la Feria del Libro en Caracas, el
Encuentro Internacional de Poesa de la Universidad de Carabobo, pero el
deber del Estado es aportar lo ms que pueda a la cultura.

Cul es la funcin de un escritor?

Hacer que el lector, en esa hora, media hora o minuto en que lea una obra,
vea mejor el mundo a como ya lo haba visto, que esa lectura le sirva, le
funcione. Una vez, una mujer se me acerc y me dijo: Estoy perdiendo a mi
esposo, mi matrimonio se va al piso. Saqu un libro y comenc a leerle
algunos textos. Me lo pidi prestado y se lo entregu con plena confianza.
A las tres semanas, ella regres y me devolvi el libro, dicindome: He
salvado mi matrimonio, muchas gracias. Entonces le pregunt qu haba
hecho y me explic: Todos los das le enviaba un texto a su celular. Eso
quiere decir que la poesa s funciona. La funcin es esa: sensibilizar a
la poblacin, que la gente vea un mundo distinto, disminuir el estrs, que
es una de las enfermedades que ms aquejan a nuestras sociedades modernas.

Cmo ves el panorama regional en la actualidad?

Se est haciendo un trabajo, eso lo comprob en el Encuentro Internacional
de Poesa, donde vi varios grupos literarios. Pienso que en Aragua existen
escritores que tienen la suficiente calidad, fuerza y empuje para mostrarse
ante cualquier pblico.

Piensas que las nuevas tecnologas facilitan la promocin de la obra de
un escritor?

Me parece que s, por ejemplo, existen muchas pginas web donde publican
inclusive autores noveles, y hasta pueden ser traducidas a diversos
idiomas. La tecnologa se puede aprovechar al mximo y puede darle
consistencia al trabajo literario. Tendr sus defensores y detractores,
pero la tecnologa forma parte de la realidad del hombre moderno y tenemos
libre albedro para escoger lo que queremos.

Algn da los libros virtuales suplantarn la tinta y el papel?

No creo que el libro vaya a ser borrado, al contrario, pienso que se va a
mantener por muchos aos ms. Una pantalla, unas teclas y un chip nunca
suplantarn al libro.



      Un paso a la inmortalidad

      Escribir es entrar en un espacio donde se da el primer paso hacia la
      inmortalidad. Es quedar en la memoria de un pueblo, hacerse partcipe
      de un legado cultural que sucede a diario en un pas, un pueblo, una
      comunidad... es esa forma de querer vivir para contar....

      Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento cultural
      Contenido, del diario El Periodiquito
      (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, Aragua, Venezuela.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



=== Entrevista a Ral Figueroa Sarti ======================================
=== Si uno no escribe, lo mejor que puede hacer ==========================
=== es editar buena literatura      Lilian Fernndez Hall ================

Ral Figueroa Sarti es editor y actualmente preside el Gremio de Editores
de Guatemala. Es fundador y dirige la reconocida casa editorial F&G
Editores y acaba adems de ser designado Presidente de la V edicin de la
Feria Internacional del Libro de Guatemala (Filgua), que se realizar entre
el 25 de julio y el 3 de agosto de 2008 en el Parque de la Industria en la
ciudad capital.

Figueroa Sarti naci en Mazatenango, Guatemala. Estudi agronoma en la
Universidad de San Carlos a principios de los 80, pero antes de terminar
sus estudios se vio obligado a partir al exilio a Costa Rica, a causa de la
represin que sufrieron los estudiantes durante el gobierno de facto de
Jos Efran Ros Montt. En Costa Rica estudi anlisis de sistemas,
especializndose en anlisis de datos aplicados a las ciencias sociales.
Trabaj para el Instituto de Relaciones Europeo-Latinoamericanas (Irela) en
Madrid y en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en Costa Rica.
En 1993 regres a Guatemala y ese mismo ao fund F&G Editores. Como editor
ha colaborado con la Cruz Roja Internacional, la Fundacin Oscar Arias, la
Fundacin Myrna Mack, la Universidad de San Carlos y otras entidades. Fue
coordinador de la Editorial Universitaria de la Universidad de San Carlos
de Guatemala. En 1997 public una edicin especial del Cdigo Procesal
Penal de Guatemala, que ya lleva 12 ediciones hasta la fecha. Actualmente,
Ral Figueroa Sarti reside alternadamente en Ciudad de Guatemala y en la
ciudad de Nueva York.

F&G Editores publica actualmente unos 15 ttulos al ao y se especializa en
ciencias sociales, leyes y literatura guatemalteca.



Ral, cuntanos un poco sobre F&G Editores: cundo y cmo surgi, cules
son sus metas y cmo sobrevive en una zona tan insegura tanto poltica
como econmicamente como Guatemala y Centroamrica.

Inicialmente F&G Editores surgi como una empresa de servicios editoriales
que en esencia realizaba trabajo de edicin y maquetacin para
instituciones pblicas y organizaciones no gubernamentales. Paulatinamente,
hemos ido construyendo un fondo editorial en ciencias sociales y literatura
guatemalteca, que actualmente llega a poco ms de 60 ttulos vivos.
Afortunadamente, en el momento actual, nuestra mayor preocupacin para la
supervivencia deriva de las dificultades econmicas implcitas en el hecho
de hacer libros en un pas con una alta tasa de analfabetismo. De manera
general se pude afirmar que en Guatemala la inseguridad poltica es cosa
del pasado y ahora, con relativa tranquilidad, uno puede publicar cualquier
tipo de libro sin que con ello se vea directamente amenazada su integridad
personal o la de la editorial. En el momento actual nuestra supervivencia
econmica est garantiza por los servicios editoriales que continuamos
ofreciendo, nuestros textos de leyes de Guatemala y cada vez ms por el
rea internacional (Libros de Guatemala) que en los ltimos aos ha crecido
mucho y cada vez aporta ms recursos para el crecimiento de la lnea
literaria de la editorial.

Cmo es la situacin general de la industria editorial en Guatemala? Qu
otros actores importantes existen y cul es la relacin entre ellos?

La industria editorial en el pas est atravesando por un momento de mucho
crecimiento. Entre el 2003 y el 2007, la cantidad de ttulos registrados en
la Agencia Nacional de ISBN pas de 379 a 1.216 (cifra preliminar). De
acuerdo con cifras del Banco Central tambin ha habido un incremento en el
gasto de los hogares en libros y materiales relacionados. La industria
editorial est conformada por unas 10-15 empresas cuya principal actividad
es la editorial, as como por unas 50-60 instituciones que, como parte de
sus actividades, publican al menos unos 3-5 libros por ao. Entre las
primeras hay que mencionar a Artemis Edinter, Piedra Santa, Oscar de Len
Palacios, Magna Terra Editores y Letra Negra, as como las subsidiarias de
Santillana, Norma, Ocano y el Fondo de Cultura Econmica.

Qu apoyo recibe la industria editorial de parte del Estado? Existe algn
plan de fomento del libro y la lectura en Guatemala?

No existe ningn apoyo del Estado para la industria editorial. En la
segunda mitad de los aos ochenta se aprob una Ley Nacional de Fomento del
Libro que inclua algunos beneficios fiscales. Sin embargo, stos fueron
suprimidos en los aos noventa. Guatemala forma parte de distintos planes
internacionales de fomento de la lectura, aunque personalmente desconozco
en especfico qu se est haciendo al respecto.

Cmo funcionan las bibliotecas pblicas en el pas? Reciben apoyo
municipal? Tiene tu editorial algn tipo de cooperacin con las
bibliotecas del pas?

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadstica, hay en el pas unas
500 bibliotecas, entre bibliotecas pblicas y escolares. Algunas de ellas
son atendidas por organizaciones comunitarias y son muy pocas las que
cuentan con un decidido apoyo de las municipalidades, a pesar de que por
ley la atencin de la biblioteca municipal es una de sus atribuciones. De
manera eventual realizamos donaciones a bibliotecas pblicas. En algunos
casos hemos gestionado recursos de cooperacin internacional para hacer
donaciones de algunos de nuestros ttulos.

En el mbito literario se habla mucho del amiguismo, de algunos crculos
cerrados de escritores y crticos que se apoyan mutuamente e ignoran a
quienes no pertenezcan a su ncleo, haciendo muy difcil para los jvenes o
para quienes no les interesa pertenecer a estos crculos, lograr un espacio
propio. Sucede lo mismo con las editoriales? Cunto influye la amistad,
los conocidos comunes, la pertenencia a un grupo, en la posibilidad de
publicar? Qu debe hacer un escritor para publicar en F&G?

El amiguismo es algo que se suele dar en las editoriales pblicas, mas no
en las privadas, donde la mayor dificultad es de carcter financiero. Sin
embargo, s influye mucho la amistad, los conocidos comunes. Entre un
manuscrito que llega por correo electrnico y uno que es presentado por un
amigo en cuyo criterio el editor confa, tiene ms posibilidades de lectura
inmediata el segundo. En F&G Editores, afortunadamente, los autores no
pertenecen a un mismo crculo. Para publicar en F&G Editores se necesita
pues tener algo interesante que comunicar, comunicarlo bien y, sobre todo,
tener mucha paciencia: recibimos ms manuscritos de los que estamos en
capacidad no slo de publicar, sino de leer.

F&G se especializa en la publicacin de ttulos de derecho, ciencias
sociales y literatura guatemalteca. Por qu justamente estas tres
disciplinas?

En los aos ochenta tuve ocasin de ver lo mal editados que en Costa Rica
donde resida entonces estaban los libros de leyes: sin ndices temticos
y sin referencias a otra legislacin. Al mismo tiempo, son libros con mucha
demanda. Cuando inici el proyecto del fondo editorial propio en Guatemala
tuve claro que, para publicar buena literatura y propuestas interesantes en
ciencias sociales, debera contar con libros que se vendieran fcilmente y
que nos proveyeran de los recursos requeridos por los libros que venden
menos. En Guatemala los libros de leyes estaban peor editados que en Costa
Rica y, al mismo tiempo, el sistema de justicia no funcionaba (y ahora
tampoco funciona) como debiera. Los libros de leyes tienen entonces un
doble propsito en F&G Editores: contribuir al conocimiento de la ley y de
la jurisprudencia y proveer de los recursos necesarios para el desarrollo
de las otras lneas editoriales. Despus de un conflicto armado de casi 40
aos, la armazn intelectual del pas fue totalmente destruida: muchos de
los mejores intelectuales con que contaba el pas fueron asesinados y otros
salieron al exilio. Durante los aos ochenta y noventa, y aun ahora, los
estudiantes universitarios estudiaron haciendo uso de fotocopias de
fotocopias. Ello puede dar una idea entonces de la necesidad que hay en el
pas de literatura de ciencias sociales. Y finalmente... la literatura me
apasiona y si uno no escribe, pues lo mejor que puede hacer es editar o
tratar de hacerlo buena literatura.

Qu relaciones existen entre tu editorial (o tu gremio editorial) y otras
editoriales o gremios centro y sudamericanos? Existe algn tipo de
cooperacin, intercambio o coordinacin de las estrategias de distribucin
de las publicaciones?

Ms all de la relacin formal no hay ninguna cooperacin real.

Por qu? No les convendra a todos un acercamiento?

El acercamiento no slo es conveniente sino que yo dira que indispensable
para lograr distribuir nuestros libros fuera de las fronteras nacionales.
En relacin con Centroamrica me parece que el origen de ello es el escaso
desarrollo de la industria editorial. El otro aspecto que incide
notablemente es que todos buscamos lo mismo: distribuir nuestros libros,
pero nadie tiene una estructura que le permita distribuir los libros de los
dems.

En ese sentido, qu papel puede cumplir la participacin en las distintas
ferias del libro o salones de derechos en distintos puntos de Amrica
Latina?

Las ferias del libro son la oportunidad para dar a conocer nuestra
produccin editorial ms all de nuestras fronteras y en el caso de
Guatemala, donde no hay una desarrollada red de libreras, tambin dentro
de las fronteras. Las ferias del libro nos hacen visibles.

Cmo ha sido tu experiencia en la reciente Feria del Libro de
Guadalajara?

Guadalajara es, para nosotros, la feria ms importante. Nos permite
acercarnos a los bibliotecarios de Estados Unidos que hoy por hoy son los
compradores ms importantes de libros guatemaltecos. Nos fue muy bien en la
feria. Es importante destacar que por primera vez en muchos aos de
asistir, este ao contamos con algn apoyo del Ministerio de Economa, lo
cual nos permiti contar con mayor presencia.

El escritor hispanoargentino Andrs Neumann hablaba de una balcanizacin
de la industria editorial espaola e hispanoamericana, en el sentido de un
aislamiento y un profundo desconocimiento mutuo del trabajo de cada uno,
producto sobre todo del desinters y la desinformacin de los editores.
Qu piensas al respecto?

Ms que derivado de desinters o desinformacin, ello obedece a las
abismales diferencias econmicas entre los editores espaoles y los
latinoamericanos. La industria editorial espaola cuenta con un
incondicional apoyo del Estado espaol, en tanto que en Amrica Latina las
editoriales, con excepcin tal vez de Colombia, carecen de apoyos
gubernamentales. Es una relacin dispar: en tanto que en cualquier librera
de cualquier pueblo perdido de Guatemala se encuentran libros espaoles,
los libros guatemaltecos no se encuentran en las libreras madrileas, ni
siquiera aquellos editados en Guatemala por subsidiarias de editoriales
espaolas.

Cmo perjudica la piratera a la industria editorial de Guatemala? Tiene
este fenmeno algn aspecto positivo?

Principalmente afecta al sector del libro de texto escolar. Ah su impacto
es bastante grande. El principal dao es que afecta el desarrollo de la
industria editorial y desestimula la produccin de textos de alta calidad.
Como editor no le encuentro ningn aspecto positivo, puesto que encarece el
precio de los libros. Adems, generalmente las ediciones piratas son de
muy baja calidad editorial y, si se toma en cuenta que son textos
escolares, tienen un impacto negativo en la generacin de nuevos lectores.

Cmo influyen las cada vez ms populares autoediciones y las ediciones
electrnicas de libros en el tradicional mercado editorial?

En Guatemala las ediciones electrnicas an no tienen mucha incidencia. Lo
que s afecta son las autoediciones. Una de nuestras mayores dificultades
es el amateurismo existente en la produccin editorial. ste puede tener
diversos orgenes, pero las consecuencias son las mismas: un producto
carente de profesionalismo que en ltima instancia afecta a los lectores,
mala distribucin del libro, crea muchas disparidades en el sistema de
precios, etc. En Guatemala es muy utilizado por autores-profesores que
teniendo la posibilidad de comercializar sus libros con sus alumnos, optan
por hacer ellos mismos sus libros, lo cual adems crea problemas de
transparencia en el medio educativo. Adicionalmente existe la idea
equivocada, generada por la produccin de best-sellers, de que la industria
editorial es un gran negocio, y algunos autores no quieren que los editores
se hagan ricos a costa de lo que ellos han escrito y por eso optan por
llevar su libro a una imprenta en lugar de buscar una casa editorial. A la
larga la autoedicin, sobre todo cuando se da en grandes magnitudes como
me parece sucede en Guatemalaretrasa la necesaria profesionalizacin de la
industria editorial guatemalteca.

T eres actualmente presidente del Gremio de Editores de Guatemala. Cul
es tu trabajo concreto en esa asociacin y cules son tus visiones?

Mi trabajo es coordinar las actividades que desarrolla la organizacin
gremial. En un pas como Guatemala, las tareas que tiene una organizacin
gremial son muchas. En principio tenemos dos compromisos: demandar que, de
parte del Estado, se transparente el proceso de seleccin de libros para
las bibliotecas escolares y que, de parte de las autoridades locales, se
apoye el desarrollo de las bibliotecas municipales. Vamos a trabajar en la
actualizacin de la Ley de Fomento del Libro y esperamos que el nuevo
gobierno que tomar posesin en enero del 2008 asuma como propias las
polticas nacionales sobre el libro, la lectura y las bibliotecas.

Cuntanos algo ms sobre la Feria del Libro que se celebrar en
julio-agosto en Ciudad de Guatemala.

La feria se realizar del 25 de julio al 3 de agosto del 2008. Su objetivo
ms general es contribuir a dinamizar la libre circulacin del libro en el
pas. Nos interesa bsicamente ampliar la diversidad de la oferta
editorial, para lo cual esperamos contar con una amplia participacin de
editoriales latinoamericanas cuyos libros no circulan en el pas.
Adicionalmente, la feria pretende ser una vitrina para la produccin
editorial nacional que, debido a la inexistencia de una desarrollada red de
libreras, permanece invisible todo el tiempo. La feria contar adems con
un programa de actividades cuyo pblico sern nios, profesores de
historia, profesores de educacin primaria, etc. Las actividades ms
relevantes son: Encuentro de escritores centroamericanos, Conferencia
Internacional de literatura indgena, taller para bibliotecarios, taller
para libreros, etc.

Mi ltima pregunta: t vives y trabajas en Guatemala, un pas pequeo en
una zona que todava lucha con las secuelas de los aos de guerra, con
catstrofes naturales, problemas de violencia, corrupcin, criminalidad,
con altos grados de analfabetismo y con una gran parte de la poblacin
viviendo en situaciones de extrema pobreza. Estas circunstancias
desanimaran a ms de uno que deseara prosperar propagando la lectura, la
cultura y el libre pensamiento. T, sin embargo, siempre te muestras
positivo y expresas fe en el futuro de la industria editorial guatemalteca
y en la capacidad y el deseo de la gente de leer y reflexionar sobre su
propia historia y su identidad. Cul es tu secreto?

Mi secreto? Confo en la gente, en su capacidad de salir adelante. He
tenido oportunidad de editar libros donde los sobrevivientes del conflicto
armado narran cmo sobrevivieron a los cercos del ejrcito, a la
persecucin, al dolor, cmo vencieron a la muerte y luchan por un futuro
mejor para sus hijos. Cuando conoces esas historias, cualquier barrera te
parece una minucia. Por otra parte, cuando llevas 15 aos haciendo libros y
viviendo de ello, y con una editorial que a pesar de su tamao es una de
las ms relevantes en el pas, pues no puede uno tener espacio para el
pesimismo y debe ser optimista, aunque ello parezca locura.

** Lilian Fernndez Hall
   lilian.fernandez@yahoo.com
   Docente e investigadora argentina residente en Estocolmo, Suecia.
   Egresada de la carrera de Letras de la Facultad de Humanidades y
   Ciencias de la Educacin de la Universidad Nacional de La Plata,
   Argentina. Colabora en varias publicaciones, impresas y digitales, de
   Europa y de Amrica Latina. Corresponsal en Suecia de El Diario de Hoy
   (http://www.elsalvador.com), de El Salvador. Coordinadora de crculos de
   lectura en espaol en Suecia.



=== Julio Lellis, director de cine ========================================
=== La pasin por las palabras me llev al cine =========================
=== Ramn Alfredo Blanco ==================================================

Julio Lellis es un joven cineasta, nacido en el estado de Minas Gerais
(Brasil). Cuando ley a Nlida Pin, dice, se descubri cineasta. Esa
pasin por el lenguaje cinematogrfico de Pin lo llev a Ro de Janeiro,
en su sueo de estar cerca de la gran escritora. Hoy es su asistente
personal y director del largometraje Nlida Pin: o Atlntico e suas
correntes, una produccin hispano-brasilea que indaga en la obra de la
destacada autora, Premio Prncipe de Asturias de las Letras 2005.

Julio, cundo te descubriste cineasta?

Me descubr cineasta leyendo a Nlida. Esta pasin que tengo por la
palabra me llev al cine. Fue a travs del cuento Dijo un campesino a su
amada que percib su lenguaje naturalmente cinematogrfico.

Cmo surgi la idea de realizar un documental sobre Nlida Pin?

Fue la pasin. El entusiasmo que me permiti salir del interior de Minas
Gerais para intentar aproximarme de ella. Recuerdo que le dije a mi madre:
Quiero ir a Ro de Janeiro para estar prximo de Nlida. Quiero hacer
cine. Ella no comprendi muy bien, pero lo acept. Hoy, observando a
Nlida, pienso cun generoso fue el destino conmigo al permitirme esa
aproximacin.

Walter Salles dijo que el cine es lo invisible que complementa lo visible.
De acuerdo a esta afirmacin, qu es lo invisible que le gustara
mostrar en este trabajo?

Dar visibilidad a la palabra de Nlida. Mostrar a los lectores sus
palabras traducidas a la pantalla de cine.

Cree que esta pelcula la ayudar a tener mayor proyeccin?

Nlida tiene mucha visibilidad dentro y fuera de Brasil. Lo que pasa es
que son pocos los lectores... Paulo Coelho, por ejemplo, vendi un milln
de ejemplares aqu en Brasil. No es mucho pensando en un pas que tiene
ciento setenta millones de habitantes. El cdigo Da Vinci, un fenmeno,
vendi veinticinco millones. Lo interesante para el gran pblico es que la
imagen es absorbida ms rpidamente que la lectura, que es solitaria. Si un
adolescente o un adulto se interesara por leer algn libro de Nlida a
partir de mi pelcula, quedar feliz en haber presentado a esta persona
algo tan extraordinario, algo que me conmueve tanto, una escritura tan
real.

En esta pelcula se cuenta con la participacin de la misma Nlida y de
sus amigos, como Mario Vargas Llosa, Maria Bethania, Ligya Fagundes Telles,
Fernanda Montenegro (nominada al premio Oscar como mejor actriz), entre
otros. Supongo que haber trabajo con estas figuran ha sido una gran
experiencia, y rica en ancdotas.

S, por ejemplo, Fernanda Montenegro me llam por telfono dicindome:
Julio Lellis, no me gustara que hubiese un filme sobre Nlida sin mi
participacin.

Cul es el presupuesto estimativo del cortometraje?

Desde 2001 cuando inici mis contactos con la escritora estaba tentando
negociar con algunos productores. No obtuve ninguna respuesta pero continu
insistiendo en mis objetivos. Entonces dos amigos y yo nos unimos y abrimos
Sinos Produoes Audiovisuais para as viabilizar nuestro proyecto. El
financiamiento de la pelcula est en negociacin.

A qu atribuye el resurgimiento vigoroso del documental en su pas?

El Brasil es un semillero de historias, un pas encantador. Vengo de Minas
Gerais, un estado que es conocido por las innumeras aventuras contadas...
El Brasil tiene esa caracterstica de contener tantas historias a ser
escritas, por su tamao geogrfico, con tantos y diferentes pueblos.

Qu papel juega en la actualidad la crtica cinematogrfica?

Soy un cineasta reciente en este mundo de la crtica. Tengo cuatro
cortometrajes y algunos clips, adems de algunos filmes institucionales de
arte. No quiero pensar en crticos en este momento. Quiero transmitir el
fantstico lenguaje de Nlida al gran pblico que todava no la conoce.
Quiero pautar mi carrera y mi vida en intentar ser lo ms fiel a los
recuerdos de aquel nio del interior que vino a Rio guiado por la pasin.

Cmo presentara a Nlida Pin a quien no la conoce?

Nlida un da me pregunt: Julio, todava te conmuevo?. Y yo le
respond: Nlida, cuando usted no me conmueva ms, vuelvo a mi ciudad
natal para buscar a ese nio que sigue atado a sus races de Minas. Una
gran mujer, una extraordinaria escritora.

** Ramn Alfredo Blanco
   blancoramonalfredo@yahoo.com.ar
   Escritor argentino (Paso de los Libres, Corrientes, 1986). Reside en
   Concepcin del Uruguay, Provincia de Entre Ros. Ha ganado premios y
   menciones en el mbito nacional e internacional. Sus trabajos han sido
   publicados en antologas del pas y del exterior, distribuidas en Europa
   y Amrica Latina; en diarios como Clarn (http://www.clarin.com) de
   Buenos Aires, y La Calle (http://www.lacalle-online.com) de Concepcin
   del Uruguay. Integra el Comit Organizador de la 6 Feria del Libro y la
   Cultura del Mercosur y del 2 Encuentro Literario Internacional del
   Mercosur, con sede en Brasil. Corresponsal del Instituto Literario y
   Cultural Hispnico de California (EUA) y de la revista literaria Alba de
   Amrica. Textos suyos han sido publicados en Mundo Cultural Hispano
   (http://www.mundoculturalhispano.com) de Espaa y en la revista digital
   de cultura Archivos del Sur.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== La duda esencial      Ricardo Mena Cuevas =============================

La diferencia entre apariencia y realidad se ha dado en el ser humano desde
que ste tom conciencia de lo absurda que es la vida que perciban sus
sentidos, ya que stos le indicaron a su raciocinio que todo naca, se
reproduca, y mora, siguiendo los dictados de la implacable naturaleza.
Desde el momento en que ese absurdo tom posesin de su existencia,
permiti que su exiguo intelecto claudicara ante su desbordante
imaginacin, aplicando, en consecuencia, esa moderna regla segn la cual,
lo ms siempre es mejor que lo menos, y esa clsica regla segn la cual lo
bello y potico, es preferible a lo feo y prosaico. Parece que del
sentimiento naturalista de la vida que aceptaba el nacer, reproducirse, y
morir, este ser humano pas al sentimiento salvfico de la vida, que
esperaba el nacer, reproducirse, y morir, para vivir en otra vida. Segn
este sentimiento salvfico, era cierto que la existencia poda parecer
absurda, pero que tal parecer no era real, ya que la misma vida natural
esconda un secreto, una promesa, una esperanza en otro mundo mejor.

Para la religin hind toda esta realidad era una farsa, un engao, pues
los sentidos y las pasiones eran una trampa en la que caan los ignorantes;
la salvacin radica en el intelecto, en la contemplacin pura, en aniquilar
los deseos, nica va mstica para escapar, tras el velo de Maya, de la
rueda material del Destino en donde las almas transmigran segn sus
merecimientos. En el caso de la religin rfica que eclosiona con la
escuela pitagrica, se desarrolla con la eleata, y madura en la Academia de
la escuela platnica, se declar que exista esta realidad, este reino del
Devenir (Herclito), pero que este reino era una copia de la vida original
que era el perfecto mundo de las Ideas, el reino del Ser (Parmnides), cuyo
eptome perfecto es la metfora de la caverna de Platn. En el caso de la
religin judeocristiana, se acept esta realidad fsica sin dudas, mas como
paso o purgatorio hacia otra vida eterna feliz (cielo) o miserable
(infierno), dependiendo de la virtud desplegada por cada alma en esta
dantesca selva oscura; como la hind, la religin judeocristiana tambin
tuvo sus ascetas y msticos cuyo xtasis supremo consista en aniquilar el
cuerpo sensitivo, mediante la fusin intelectiva con el fuego divino que es
Dios. El paradigma de este sentimiento de ataraxia, lo ofrecen estos versos
de San Juan de la Cruz sobre el alma y su amado, Dios:

      Gocmonos, amado,
      y vmonos a ver en tu hermosura
      al monte o al collado
      do mana el agua pura;
      entremos ms adentro en la espesura.

      Y luego a las subidas
      cavernas de la piedra nos iremos,
      que estn bien escondidas,
      y all nos entraremos,
      y el mosto de granadas gustaremos.

      All me mostraras
      aquello que mi alma pretenda,
      y luego me daras
      all t, vida ma,
      aquello que me diste el otro da:

      el aspirar del aire,
      el canto de la dulce filomena,
      el soto y su donaire,
      en la noche serena
      con llama que consume y no da pena.

Todo esto pareci real mientras la Tierra sigui siendo el centro del
universo. Los nuevos descubrimientos cientficos, no obstante, han
erosionado los cimientos de este sentimiento salvfico, ya que la Tierra
parece que ya no es el centro del universo (Coprnico, Galileo), ni el ser
humano parece que sea ya biolgicamente divino y separado del resto
(Darwin). La razn metafsica parece decirnos que Todo es Uno
(Parmnides), y que todo forma parte de la misma substancia divina (el
Deus sive natura de Spinoza). No obstante, respetar la provisionalidad
sobre qu es apariencia y qu es realidad, es la principal funcin de la
razn cientfica de hoy da, pues sta acepta como realidad fsica lo que
una teora demuestre como tal, segn una comprobacin emprica certera, y
segn sea susceptible, o no, de ser modificada por otras nuevas teoras
cientficas tambin provisionales (Popper).

La esencia del ser humano es su escepticismo (Descartes), ya que la razn
que utiliza el ser humano para comprender la realidad, no es otra cosa que
uno ms de sus atributos o instintos naturales (Hume). Dudamos, luego
existimos.

** Ricardo Mena Cuevas
   ricardomenacuevas@hotmail.com
   Escritor espaol (Mlaga, 1975). Abogado de profesin.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Morir con los zapatos puestos
       Julia Elena Rial

   *** El espejo y la memoria (extractos)
       Gustavo Solrzano Alfaro

   *** Frente al televisor
       Scott A. Garca P.

   *** Poemas
       Jos Ramn Huidobro

   *** Origami para principiantes
       Juancarlos Lpez

   *** De terror
       Luis Alposta

   *** La mujer rubia
       Rebeca Montaez

   *** Tres poemas
       Francisco Pinzn-Bedoya

   *** Dos cuentos
       Mercedes lvarez Gutirrez

   *** Ocho poemas
       Cinzia Ricciuti

   *** Antes de dormir
       Sergio Rodrguez

   *** 5 sonetos de amor
       Javier Aguirre Ortiz

   *** Crnicas desesperadas de dos ngeles en Sodoma
       Alejandro Maciel

   *** Cavilaciones
       Oscar Ivn Londoo Zapata

   *** Un sueo en Viena?
       Juan Manuel Prez lvarez

   *** Al final del crepsculo
       Mara Alejandra Garca Mogolln



=== Morir con los zapatos puestos      Julia Elena Rial ===================

El sentido de querer ms vida le nublaba los ojos y le produca
taquicardia. Mir a ambos lados de la calle, ni un alma! Era lo mismo cada
noche al salir de la facultad. Las sombras nocturnas perturbaban su
tranquilidad, semejaban a un quinqu que slo se encenda para llenar de
fantasmas las siete cuadras que caminaba desde el trabajo hasta su casa.
Haba aprendido a sentirse acompaada con las luces de otros que tambin se
acostaban tarde. Ella evada lo circundante y se refugiaba en lo que
llamaba el camino del costado, un relajamiento que la tornaba al paisaje
de la infancia, a la tierra de sus padres, a las ancdotas de El Pirry,
cuya palabra invocaba para pensar cuntas veces los personajes de sus
cuentos moran de sustos prefabricados.

Ese da no le pareca como todos, el ambiente escamoteaba el color de lo
superfluo, el aire se senta espinoso e incmodo. Empez a caminar apurada
hasta que oy unos pasos junto a su espalda. La tensin la hizo correr.
Quera vislumbrar ya las ventanas de su apartamento, pero ste se
transform en un mvil distante, en un espejismo. Un hombre provisto de un
paraguas cruz la calle y se le acerc a la vez que le deca:

No tema, seorita, no corra, yo la puedo acompaar.

Qu sera peor, aceptar o seguir sola? Mientras pensaba, el hombre
emparej su paso con el de ella y no le qued ms remedio que seguir
nerviosa a su lado.

Reljese, todava no he cometido el primer crimen le dijo sonriendo.
Vive lejos?

Ella titube. No, slo a siete cuadras. Las camino todas las noches, estoy
acostumbrada. Me gusta contemplar el cielo entubado, ver como la noche se
sintetiza en un pedazo de calle donde nada sobra.

Mientras miraba asustada las marchitas luces de los postes trat de seguir
hablando, las palabras le salan pesadas, densas. Ella que le daba vida a
las frases ms simples, que entusiasmaba a su auditorio del taller de
narrativa con expresiones familiares en armona con las literarias, que
representaba el mundo de las novelas como si fueran imgenes vivas,
poniendo en juego su magnfico don verbal, no encontraba ahora las palabras
mgicas. Sus cuentos fantsticos se transformaban esa noche en cuentos de
terror. Ser escritora y andar sola de noche significaba poner dos veces la
cabeza en la misma guillotina.

Le hubiera gustado parafrasear esos temores que no estaban creados por su
imaginacin sino por ese exiguo instante de oscuridad, junto a un
desconocido, en una ciudad de crmenes diarios. Acaso el hombre no se daba
cuenta de que era un incmodo husped? l la miraba esperando, tal vez, un
guio de complicidad, aprovechando las mltiples oportunidades que ofrece
el juego nocturno. Tanto poda tratarse de un Hades, raptor de inocentes,
como de uno de esos ogros compasivos que slo existen en los cuentos de
Andersen.

Lo mir de reojo, su cara era una sombra poco perfilada. El cuerpo informe
bajo una ancha chaqueta de blu yins A pesar de su falta de prejuicios el
primer paso que imagin fue el de la apariencia, es la mejor fbula para el
que la contempla.

Mientras elucubraba qu decirle para descubrir sus intenciones el hombre
inici una conversacin sugestiva y atemorizante.

Hoy en da es peligroso andar sola de noche, ms aun a esta hora mir el
reloj; ya son las once.

Qued callada. Su compaero lograba asustarla, a pesar de la voz pausada y
tranquila. Sera una voz fingida? Quin sabe qu se ocultaba bajo esa
costra de espesa y sedada apariencia. Distrada con sus pensamientos
tropez con unas baldosas sueltas, aunque conoca de memoria sus huecos. l
la tom del brazo, se le solt de un sacudn. Por fin llegaban a la
panadera; se alegr al ver las tazas puestas a secar y las ltimas arepas
recalentadas, bajo un retrato del Gato Galrraga que haba sustituido en
escalas sucesivas al de los presidentes del siglo XX. Casi seguro que el
bisbol le evitaba al panadero confrontaciones polticas entre sus
habituales clientes.

Se sorprendi cuando su acompaante le dijo:

Disculpe, slo quiero ayudarla. Usted sabe, la ciudad es un regazo salvaje
que permite a sus hijos araarse a cada rato. Muchos gozan y otros padecen.
Le aconsejo que siempre mire a lo lejos para dominar el espacio y tambin
cerca para ver a quien tiene a su lado.

La conversacin estaba tomando un giro distinto. Pura retrica, pens, ese
hombre saba codificar la simulacin, sin duda era un representante nato de
este principio de siglo. El simple sonido de sus palabras le hera la
atencin, no lograba cautivarla a pesar de que l apelaba a su
entendimiento, no saba graduar el ritmo ni la seduccin del tono. Despus
de esta noche interminable se prometi a s misma disfrutar el elixir de la
rememoracin, desde luego sin magulladuras literarias.

Deba estar alerta, no le convena contravenir las aparentes reglas del
juego, poda ser fatal desviar su atencin del tipo que tena a su lado.
Poco a poco iba perdiendo la capacidad analtica, sus pensamientos
soslayaban la situacin inmediata. Y si el hombre pretenda acompaarla
para robarle? Cmo no se le haba ocurrido, era da de quincena! Esto
sucedera en el mejor de los casos. Recuper el espacio callejero al or
una voz que le deca: Con quin vive? Tiene parientes aqu? Con mis
padres y varios hermanos minti sin remordimiento. Y usted, vive con su
familia?

Tena que retrucarle, el miedo an no le haba hecho perder del todo la
agilidad mental. Contuvo la respiracin para orlo murmurar: Vivo solo
pero tengo parientes en las afueras de la ciudad.

Dos soledades imagin ella, cada una distinta y nica. La ma es todava
una mochila vaca, no tiene historia, pero s la hormona psquica de la
imaginacin de la que tanto hablaba Ortega un morral abarrotado de
ficciones que inflamaban su pasin latinoamericana.

La sac de su oracin narrativa una lucirnaga que, desde un rbol, prenda
y apagaba su faro amoroso. Trat de llamar la atencin de su acompaante.
Mire el luminoso coleptero, igual que los humanos, disfruta de una luz
efmera. Slo que en nosotros muchas veces lo fugaz es por lo inesperado
que interrumpe el goce de la vida.

El hombre la mir extraado por sus palabras tan sugerentes. Le levant la
voz.

Por favor seorita, no se apure, ya vamos a llegar. El apresuramiento
lleva por mal camino. Mire este negocio. Hay que ver cmo cambia de nombre
a cada rato! Hace unos meses se llamaba El Pabelln de la Arepa, ahora
La Covacha de la Arepa, sin duda que las palabras indican una definicin
cultural.

Pasaron junto a una vidriera iluminada, por primera vez pudo ver bien a su
compaero: piel mate, ojos difanos, algo desgarbado. Aprovech para echar
un vistazo a la izquierda, ms all de su pareja no haba nadie. Se palp
el cuerpo con un ademn de nerviosismo. De pronto record que esa maana,
en medio del apuro, no se haba cambiado la ropa interior.

Qu vergenza si la recogan herida o muerta y la desvestan para hacerle
el reconocimiento mdico! Se mir los mocasines vino tinto, los haba
comprado ayer. Imagin el sortilegio de los zapatos rojos danzantes, los
de ella no bailaban, pero seguiran caminando? La dejara el hombre morir
con los zapatos puestos? En todo caso al recogerla cualquiera se dara
cuenta de que las suelas an no haban perdido el barniz que lucen cuando
estn nuevas. Si la encontraban muerta, por lo menos quera salvar esa
dignidad que entrelaza el vestido con el alma ausente del cuerpo.

Se mir el cuerpo, qu irona! Vesta de amarillo, como el luto oriental.
Era su color preferido. Si el hombre la mataba morira con la solemnidad de
un mandarn chino. Mir el cielo en busca de un pjaro que con su canto
detuviera la mano asesina. No, eso no pasara, ya no hay pjaros en una
ciudad tan contaminada. Qu lejanos le parecan los ruiseores de sus
escritores favoritos!

Luego de la pesadilla imperial se imagin tendida en una camilla de la
morgue, frente a un saqueo de su look. Se repartiran el cinturn de
cabretilla, la blusa de algodn y por fin, con dos dedos, tocaran los
mocasines. Son de cuero diran discretamente para no ser odos, se los
arrancaran sin consideracin. Y ella ah acostada, sin poder hacer nada.
El contacto con el brazo del compaero la trajo a la realidad. Haba
empezado a contar de retro, estaba por llegar y apenas le quedaba su letra
inicial: A. Extraa coincidencia, su prima Alicia y ella Alida, no quera
pensar en finales parecidos.

De pronto sinti un golpeteo en la espalda. Usted sabe, he visto morir a
personas posedas por el miedo, reljese, la noche arropa pero no es
mortaja dijo remarcando el pronombre de un nombre que no le interesaba
averiguar.

Le faltaban dos cuadras y se senta aterrada por tener que morir tan joven
y con tantos proyectos por realizar. Se apoy contra su acompaante. Qu
absurdo buscar proteccin en el enemigo!

Ella nunca haba dejado de ser un poco nia, vea el mundo en cosmocolor,
sola tomar la vida en juego, por eso se entretuvo imaginando que las
negras ventanas y las puntiagudas aristas de los edificios cobijaban a los
personajes del castillo de Kronborg, pero all no estaban ellos para
protegerla, ni Holger, el viejo guerrero de piedra que desde las sagas
imparta justicia. Si lograba salir con vida escribira un cuento con este
mundo de signos oscuros que, a pesar de ser cotidianos, no envolvan su
intimidad.

Trat de decir algo para romper el incisivo silencio. Tal vez el hombre
estaba maquinando los sucesos futuros.

Quiso hablar, al abrir la boca las letras se le confundan con los
significados, las palabras chocaban atoradas unas contra otras y volvan a
caer en un abismo de temores. Senta una fuerte opresin en el pecho, no
era posible que vida y recuerdos se fueran a acabar porque un sdico iba a
matarla! Slo un sdico poda acompaarla siete cuadras hacia la muerte.
Retom la conversacin a pesar de tener la garganta seca. La diccin le
sali confusa al preguntar: Qu hace usted a estas horas de la noche?
Voy a mi trabajo, soy reportero nocturno. Busco noticias y redact
artculos para un matutino, tambin coordino el tele crimen.

Mentira! se dijo, si as fuera no perdera el tiempo conmigo.

El miedo iba en aumento. Trato de pensar en algo agradable. Record haber
ledo que la muerte es slo el ltimo dolor. Eso bastaba para destruir sus
sueos cotidianos. Ella no haba inventado ese mundo de mortandad, ni su
problema provena de conflictos interiores no resueltos. Era mucho ms
grave, se trataba de un desconocido que iba a matarla con premeditacin y
alevosa. Lo peor del caso es que no saba cmo hacerle frente al riesgo, a
pesar de vivir en un lugar y una poca drapeados por peligros y muertes.

Qu haca cada noche sino morir un poco en ese recorrido de siete cuadras?
Probablemente no sera la nica, haba muchos en la ciudad que no moriran
en la cama. Ya, basta de torturarse, y si en realidad se trataba de un
periodista que quera ayudarla? Lo imagin afn con su pensamiento,
seguramente leera no con la curiosidad de mero lector sino componiendo los
rostros que describan las palabras. Cerr los ojos e imagin la pgina
roja, se transformaba en imgenes detrs de sus prpados. Se avergonz al
darse cuenta de que el dolor de otros no llegaba a conmoverla tanto como
este que estaba alterando su rutina diaria.

Mir de reojo a su vecino, los zapatos gastados, caducos. El bolsillo
derecho abultado, deba esconder algo que tanteaba de vez en cuando.
Bastaba un simple cuchillo bien afilado. Un escalofro le invadi el
cuerpo. Pasaron junto a un rincn oscuro; la noche renueva su vida en las
sombras o besa a los que parten para no volver nunca ms. Le flaquearon las
piernas, el miedo se asemejaba a un maleficio inevitable.

Si pudiera correr, huir hacia algn sitio donde una muchedumbre la
protegiera. Su corazn de veintiocho aos lata intermitente, una cuadra y
llegara, aun as no poda esconder el pnico. Percibi una voz lejana: No
me escucha, en qu est pensando? Creo que llegamos.

Lo mir asombrada, l saba cul era su apartamento. S, seguramente la
vena observando desde tiempo atrs, la vigilaba y hoy decidi matarla. El
hombre esperaba tranquilo con la mano en el bolsillo mientras ella hurgaba
nerviosa el pequeo bolso. Tante un lpiz labial y el bolgrafo
descartable. Se ensuci los dedos con la tiza antialrgica, all estaba el
blush y el sobre con la quincena, una miseria! Por fin encontr la
llave, trat de meterla en la cerradura, una vuelta era suficiente para que
al espacio oscuro de la calle le sucediera el iluminado del vestbulo;
otros das abra la puerta en un santiamn, ahora no acertaba, la mano le
temblaba demasiado. El hombre se dio cuenta y le reclam: Vamos seorita,
dme le quit la llave, yo le abro.

El desconocido creaba la urgencia que sus deseos le imponan; pareca
contrariado por la intromisin de ella en su realidad o tal vez en el juego
de sus sueos nocturnos. Mientras l abra los hierros, el terror la llev
a incrustarse la yema del pulgar en la ua del dedo del corazn, el noble
msculo acus el agravio y al instante se contrajo en un movimiento
involuntario.

Mientras tanto el cielo se tornaba tormentoso y a ella se le acababa el
tiempo de jugar con la realidad. Se sinti paralizada, tanto que no
percibi las gruesas gotas que caan en el umbral. Disfrutaba el todava
existir cuando el filo de una hoja de peridico, arrastrada por el viento,
le vel la cara; al instante cay de espaldas sobre el granito del portal.
Todos los sonidos cesaron de golpe.

Rmulo la mir incrdulo. Sinti que los perfiles de los edificios lo
envolvan y asfixiaban. La sacudi, le palp la cartida, nada, estaba
muerta. Se dio cuenta de que ni siquiera saba su nombre. Recogi un zapato
que se le haba salido y se lo volvi a poner.

** Julia Elena Rial
   majusa@cantv.net
   Escritora y docente argentina (Tandil, provincia de Buenos Aires).
   Reside en Maracay, Aragua (Venezuela). Profesora de castellano y
   literatura en el Instituto del Profesorado de Buenos Aires. Estudi
   filosofa en la Universidad de Buenos Aires e historia de las ideas
   latinoamericanas en la Universidad de Chile. Se especializ en
   literatura latinoamericana en la Universidad de Chile y curs la
   maestra en literatura latinoamericana en la Universidad Pedaggica de
   Maracay. Ha publicado el cuento "La fbula rota" y los ensayos El
   esperpento en Tirano Banderas de Valle Incln, La poesa social de Jos
   Mart, Las masacres: ortodoxia histrica, heterodoxia literaria (premio
   de ensayo Miguel Ramn Utrera 1998) y Constelaciones del petrleo
   (2002). En publicacin Memoria e identidad en Jos Len Tapia y el
   ensayo Identidad, memoria y olvido (mencin de honor en el premio de
   ensayo Augusto Padrn 2005). Colaboradora de la revista brasilea
   Hispanista. Jurado del premio de ensayo Augusto Padrn 2001 y del premio
   de ensayo Marita King 2005. Dicta talleres sobre narrativa del petrleo
   y ensayo en Maracay desde 2002.



=== El espejo y la memoria (extractos)      Gustavo Solrzano Alfaro ======

*** Haik para las aves

      El ciruelo florece,
      el ruiseor canta;
      pero yo estoy solo.

      Kobayashi Issa

Sombra del sueo,
caemos hacia el alba:
gil delirio.

Tu nombre canta
las slabas finales
de aquel silencio.

Ahora el aire
parece diminuto:
una mariposa.

Si el viento calla,
la montaa empieza
a cantar en la noche.

Te vi desnuda:
tu mano reposada...
y tu cintura.

Caen las hojas,
el tiempo detenido:
serenidad.

Aunque no muera,
mi camino est listo:
el sueo aguarda.

El fro cae,
mis rodillas lo saben
y desesperan.

Hoy lo presiento,
maanas de verano
y una paloma.

La rama aeja
se desprende en el aire
y tu risa aparece.

Nada es tan fcil
cuando el viento arrasa
tus labios secos.

Las nubes solas,
y tus viejos jardines
rompen el cielo.

Hoy estoy solo:
lejos del aire fro
brilla tu risa.

Busco secretos
en la fugaz tormenta
de nuestros miedos.

Aspiro lienzos
donde pintar el fuego
que nos embriaga.

Las estaciones:
pequeas dagas rojas
inalcanzables.

Si el cielo calla
robar tus silencios
para alcanzarte.

La suave lluvia
amaina los segundos:
todo est en calma.

El rbol roto
es aquella ventana
en la que bailas.

Las verdes ramas
acallan el crepsculo
y nada importa.

Los nidos viejos
son esquirlas hmedas
de liviandad.

La noche viene.
Mis temores empiezan:
la inmensidad.

Cuando descansan,
las aves son espejos
del infinito.

El viento sopla.
El da soleado.
Mis ojos lloran.

Si nadie aguarda,
el tiempo llegar
contra las nubes.

En la maana
observo el cielo oscuro:
la brisa pasa.

Veo pjaros
que en su vuelo inventan
la eternidad.



*** Lugares

La ventana se ladea ante la sombra.
Tu nombre se pronuncia en la distancia.
Dnde podremos llegar si el mundo calla?
Mi mano se posa en tu silencio.

S que hay lugares
para amarte de nuevo y olvidar.



*** El enterrador

Aqu yace la sombra:
all la duda,
all el misterio,
ms all los tejados, las montaas.

Y all, mucho ms all
de donde el tiempo imagina,
las maanas y el espejo
de otros nombres y otras sombras.

** Gustavo Solrzano Alfaro
   gsolorzano9@gmail.com
   Poeta, ensayista, profesor y editor costarricense (1975). Creador de la
   revista de teora y crtica de literatura y artes Fijezas. Actualmente
   es el editor de la editorial Euned. Ha publicado los poemarios Del sudor
   de tus ojos (Lneas grises; San Jos, 1994) y Las fbulas del olvido
   (Euned; San Jos, 2005).



=== Frente al televisor      Scott A. Garca P. ===========================

Veo a travs del umbral de su habitacin, puerta entreabierta, y no slo
veo, mucho ms, en silencio expongo mi rostro y con l mis ojos y mis
sentidos al aire hmedo y melanclico que expele su aposento, habitado slo
por ella, en la ms absurda soledad.

Est parada all, una vez ms y no se percata; los pies descalzos bien
plantados sobre el vapor de su alfombra, sus pequeas rodillas de
adolescente con la prominencia de naranjas cortadas a la mitad. A medio
muslo comienza la onda suave del vestido con que pasa da y noche, su
pijama, puesta a punto para las galas a las que no asiste ni dormida ni
despierta. Subo la mirada hacia sus diminutos pechos, pueriles bajo la
delgada tela, que bien podran pertenecer a una nia como a ella;
seguidamente su cuello, largo y dbil, hundido a la mitad y palpitante; su
aguzado mentn; labios anegados de savia; la maraa de sus cabellos negros
cansados de dar vueltas en la cama con la misma presencia, o mejor, con la
misma ausencia de sus noches y sus das aun ms nocturnos, y, finalmente,
sus ojos, sin ms, hermosos, fijos en un solo objeto donde ella se pierde y
parece no encontrarse cada vez que la observo.

El televisor apagado refleja su rostro. Como fuente de energa utiliza una
aguja de luz que se filtra entre las lminas debidamente cerradas de la
persiana y llega a la habitacin para iluminar lo poco que puede. En la
pantalla negra, innime, sin esttica, ella observa sus facciones borrosas
en tonalidades grises, y vienen stos a ser los grises que le brotan del
alma inundando la pared frontal de aquel aparato cbico que no es ms que
la puerta del mundo en que ella vive. Divisa sus ojos reflejados y cree ver
los de otra persona, no se reconoce en lo que ve, parece pensar que hay
alguien del otro lado de la pantalla que le muestra la tristeza y el
desconsuelo.

Son tales sus pensamientos que no abandona su cuarto en ningn momento. En
la semana que ha transcurrido desde su llegada a la pensin, slo se la ha
visto salir dos veces a recibir llamadas telefnicas de su madre y, cada
vez, luce ms desesperanzada y desarreglada. Nadie sabe por qu est aqu,
slo se le oy la voz el da en que lleg pidiendo un cuarto sin
especificar la fecha de su partida. Tambin se sabe que deja casi toda la
comida que se le sirve, que pasa gran parte de sus horas llorando, con la
evidencia de los gemidos de dolor que escapan de esas cuatro paredes, y que
se mira abobada frente a un televisor apagado.

Han transcurrido dos das. Vuelvo a transitar por el corto corredor de la
pensin. Toco a su puerta, esta vez cerrada, yo, bandeja en mano, sobre
sta pan tostado y jugo de toronjas. Apenas toco, la puerta se abre y
vuelvo a verla, absorta en la contemplacin de s misma en el reflejo
oscuro que le proyecta una televisin a oscuras, y ahora me impresiona
alguien que quiere verse y no verse al mismo tiempo, entonces opta por
verse a medias; con el instinto ardoroso de conocer quin es y qu quiere
de s y, por otra parte, el yugo de lo que le ha tocado vivir que la
reprende. Me hago notar ante ella golpeando sobre el marco de madera,
entonces se da cuenta de que estoy ah con el desayuno y me mira. Ha estado
llorando, o tal vez no ha parado, lo veo en sus ojos notablemente
hinchados. Un simple gesto bastar para que yo deje la comida que no comer
sobre la mesa de noche y me marche.

Estando en la cama no he podido dejar de pensar en ella. Qu le habr
ocurrido en los das previos que la ha dejado as. Recreo escenas en mi
mente: la imagino desgarrndose de pena frente al televisor con la pantalla
en negro y muda, insiste en ver su rostro incansablemente y no lo consigue,
ms bien no sabe si lo quiere; sus pupilas se dilatan ms y ms y, como
musgos, buscan esa gota de luz que les dibuje un mapa de la persona que es
hoy, pero no sabe si tiene el coraje de confrontarse y mantenerse en pie
ante eso. Me he solidarizado con sus cuitas, al punto de no lograr
conciliar el sueo.

La noche me dej una idea, y es sta y no la otra la que busca redimir a
esa mujer, puesto que en su existencia siempre es de noche, por muy
medioda que sea. Emprendo el camino que conduce a su puerta y, trmulo,
latidos desbocados, all estoy, atado en cuerpo y espritu a cada lgrima
que ella llora frente a aquel aparato que no prende. Deslizo por debajo de
su puerta lo que le he trado: carencia de su habitacin, en las pensiones
econmicas puede faltar cada cosa. Golpeo con mi puo sobre la madera para
llamar su atencin y que ella pueda divisar el objeto. Hecho todo esto, me
sorprende mi limitada creatividad para dar solucin a problemas de este
tipo, por mucho que me desvele.

Amanece de nuevo y no hay noticias de ella. Se habr ya dado cuenta de que
su televisor est daado. Creo que la pobre an no ha intentado encenderlo,
y, si lo ha hecho, no se ha tenido parte de su queja. Conmocin universal,
asida con fuerza la maleta, ella sale de su alcoba, ahora vestida ms
apropiadamente, aunque sin esmeros. Se dirige a m y dice que se marcha,
que cancela su cuenta en la pensin. Sus ojos hermosos an no se recuperan,
se los enjuga frente a m; est muy triste todava, pero se va, est
decidida a ello. Yo la despido sintindome impotente, en el fondo, por
verla en tal estado. Entonces ella se da la vuelta, camina un poco hacia la
entrada de la pensin que ahora es la salida, y se detiene. En este momento
slo le quedan su ser y su maleta; seguro que sta alberga el espejo que,
annimamente, le he regalado.

Desorientada, un pie junto al otro en la salida, pero an adentro. Se le
inunda la mirada. Cuando d el primer paso estar afuera, y sentir la luz
y el calor del sol sobre su frente.

** Scott A. Garca P.
   desert_rain7@hotmail.com
   Msico y escritor venezolano (Maracaibo, Zulia, 1983). Mdico graduado
   de la Universidad del Zulia (LUZ, http://www.luz.edu.ve, 2007). Con
   estudios musicales desde la infancia, ha formado parte de la Orquesta
   Sinfnica Nacional Infantil de Venezuela, con la que acompa al Papa
   Juan Pablo II en su visita a Venezuela en 1996, y de la Orquesta
   Sinfnica del Zulia. Junto a ambas instituciones realiz giras por
   varias ciudades de Colombia y Brasil. Durante esos aos se form tambin
   en historia de la msica, lenguaje musical y fundamentos de armona. Ha
   obtenido el primer lugar en el Concurso de Cuentos Las formas del
   Lago, a nivel regional, con el relato Lago de lgrimas, y una mencin
   honorfica en el Concurso Da Mundial de la Francofona con el cuento
   Je voulais seulment trouver les fes.



=== Poemas      Jos Ramn Huidobro =======================================

*** Arcada de tubera

Cuando se mira al espejo
no contempla un poeta
slo un hombre sin afeitar
evita los ojos
se pasa la cuchilla
palpa cicatrices
el desage traga jabn
milimtricos pelos
la corriente de la rutina
arcada de tubera
cuando el espejo le mira
observa a un hombre
frotando el vaco
llagas en los dedos
huellas de grito
chirra un nombre en el cristal
el grifo se desangra
poesa de usar y tirar



*** National Geographic

Hoy vi en el National Geographic
la foto del vuelo de una hoja
su sombra
proyectada en el suelo
silueta del crimen
a punto de cometerse
delata a la Belleza
asesina con estilo



*** Hombra

      Hay que ser muy hombre para
      soportar la belleza

      Antonio Gamoneda

Cunto tiempo puede mantenerse
la mirada fija de un nio
al que se le ha salpicado
con sangre sin mamar
Cmo no fugarse de la amante
repudiada en la habitacin
de las pupilas colapsadas
a punto de explotar
Hay que sacarse los ojos
si alguien deletrea el miedo
a los fantasmas desaparecidos
en noches de claridad
Puede el cielo del atardecer
matar a un ciego
que se defiende del vaco
con un aguijn descargado
Es carnvora la belleza
de las mujeres que cobran
por desnudar en una esquina
con sus sexos cuchillos
Existen los hombres domadores
los pechos fortalezas
manos que calmen el silencio
de una lpida sin llorar



*** El patio interior

Una tela de araa invisible
entre las cuerdas de tender
punto de mira de francotirador
apunta al tanga transparente
de la vecina del primero
tiro errado contra el suelo
se encasquilla la pinza
se le caen de los dientes
calzoncillos exprimidos
pierden el equilibrio
revientan contra las tejas
del patio cementerio
araa arrinconada teje una salida
huye de la polea con dientes
las golondrinas chillan
en el patio interior



*** Valium

Leo las contraindicaciones del valium
no dice nada acerca de la soledad
son comprimidos muy pequeos
nunca los prob
ni siquiera quera que me lo recetaran
hoy no poda dormir
me acord de esas pastillas
en el botiqun de emergencia
me dio por pensar
lo que fui est muy lejos
lo que ser es el vaco
miro la cama vaca
sin olor a mujer conocida
arenas movedizas
que me tragan
en esta noche insoportable
ordeno las capsulitas en fila india
y me pregunto cuntas son necesarias
para el sueo definitivo
maana sera un cadver relajado
vendran amigos a curiosear

** Jos Ramn Huidobro
   jramonhuidobro@telefonica.net
   Poeta espaol (Madrid, 1966). Ha publicado Africano (Coleccin Baos del
   Carmen, Ediciones Vitruvio, 2002), Los amantes de Coriolis (Coleccin
   Helado de Mamey, Ediciones Amargord, 2005), (no slo) palabras para la
   Paz, antologa VV.AA (Ediciones Amargord, 2004) y Sleeping train
   (Ediciones Amargord, 2007). Mantiene una bitcora personal en
   http://sleepingtrain.blogspot.com.



=== Origami para principiantes      Juancarlos Lpez ======================

Sobre el escritorio al lado de la computadora coloc la figura de un pjaro
en origami. En los dobleces del papel no se poda percibir los papeles que
antecedieron, como intentos absurdos y equivocados, tratando de cobrar vida
en las manos del principiante del origami. Quizs en lo arrugado del pico,
en lo manoseado de las alas se poda intuir un cierto desgaste del papel,
si se miraba muy de cerca con la ayuda de una lupa o gafas con bastante
aumento. Pero una persona distrada y con poco inters no se dara cuenta
de que aquel pajarito de papel era el ltimo, o mejor dicho el primer y
nico sobreviviente de una larga cadena de papeles mal doblados, que
llegaron a ser meras bolas arrugadas en el fondo del bote de basura. Las
noches no fueron pocas, los desvelos y la preocupacin fueron ms, pero
finalmente cada doblez qued en su sitio y dieron un pjaro geomtrico,
lleno de ngulos, producto de un diagrama, pero pjaro al fin. No se saba
qu clase, familia o pas de origen, pero la forma triangular del pico y lo
casi rectangular y puntiagudo de las alas, apuntaban a que aquello era
pjaro, sin duda alguna, y no pez, reptil, mamfero, insecto o flor. La
mano no bien dej la pequea figura cuando el temblor de los dedos dej el
disimulo y la frente del hombre babe puntos de sudor. Volte la cabeza en
todas direcciones y el conserje no lo vio. Al fin, despus de todo, la
impresionara, llamara su atencin y probablemente a la hora del
cigarrillo de las dos y media de la tarde, ella le permitira invitarla a
un caf.

Sali de la oficina revisando en su mente cada uno de los pasos del plan
que haba preparado para dejarle el detalle de papel. Primero, esperar que
todos salieran de la oficina; segundo, disimular que estaba trabajando en
algo atrasado e importante; tercero, velar que el empleado de limpieza
estuviera lejos del cubculo de ella; cuarto (a), sacar el pajarito de
papel sin que se rompiera o lastimara alguno de los lados; cuarto (b),
escribir con cuidado su nombre en alguna de las alas, tal vez en la derecha
o en ambas dividiendo el cdigo de rea en una y el resto de los dgitos en
otra; quinto, acercarse al escritorio de ella cuando el empleado estuviera
sacando la basura; sexto, colocar el origami al lado del teclado de la
computadora, con el tringulo del pico en direccin de la taza de caf
vaca; sptimo (a), regresar a su escritorio; sptimo (b) quejarse del
trabajo; sptimo (c) procurar que el empleado de la limpieza escuche la
queja; octavo (a), bostezar; octavo (b) intercambiar algunas palabras con
el ya mencionado empleado; noveno (a), en la conversacin dar seales de
cansancio; noveno (b) comenzar a recoger para salir; dcimo, salir de la
oficina y repasar los pasos anteriores del plan incluyendo el dcimo.

Esa noche, lleg a su apartamento para prepararse su comida congelada en el
microondas. Comi sin gran entusiasmo sentado en la sala con el televisor
apagado. Luego del bao abri una botella de carmnre cosecha 2003, se
sirvi en una copa manchada por sus propios dedos y comenz a beber. No es
que l sea un conocedor de vinos, pero la gan junto con una canasta que
inclua quesos y frutas, en un sorteo que hicieron en la oficina en la
fiesta anual de Navidad. Se baj poco ms de media botella sin saber de
degustacin, aromas o cepas, solamente tuvo deseos de beber y bebi hasta
que el cansancio y el sabor del vino le abrumaron los ojos y entendi que
tena que acostarse. En la cama cuando restaban algunos segundos antes de
cerrar por completo los prpados y entregarse al sueo a todas sus anchas,
lleg a su mente la imagen del instante en que coloc el pajarito de papel
sobre el escritorio. Mierda! Fue lo prximo que dijo. Volvi a recrear en
su mente la serie de sus movimientos al menos cuatro veces ms y cada vez
se haca ms claro, ms evidente el error cometido. Cmo pude fallar
despus de tanto tiempo planificando los pasos, de practicar los gestos?
Perdera, tal vez, la oportunidad de su vida. Entonces como si su mente
tratara de rebelarse en contra de l, apareci en sus odos la conversacin
que casualmente oy en el cuarto de las fotocopias, cuando ella le
comentaba a una amiga lo maravillada que qued por la pequea exhibicin de
origami del periodo del Shogunato Tokugawa en el museo del centro. Hablaron
sobre las manos de aquellos magos y artistas del papel, sobre la paciencia
y la dedicacin que se requera para los dobleces. Tambin comentaron algo
del tiempo libre que debieron haber tenido para hacer todas las figuritas.
Pens y tuvo la idea de comprar un libro sobre origami para principiantes,
hacer alguna de las figuras y regalrsela a ella para conseguir un poco de
su atencin, y por qu no?... una cita aunque fuera un caf.

La mano se alej de las alas de papel, pero los ojos, posiblemente por los
nervios, por el empleado, no se percataron de que las manos haban colocado
el pjaro sin haberle escrito el nmero telefnico, slo su nombre. Ya era
demasiado tarde para regresar a la oficina, cualquier excusa que diera al
guardia de la entrada sera motivo de sospecha. No poda creer que hubiera
cometido tal estupidez. Los deseos de dormir desaparecieron, el origami
apareca en su mente rindose, aleteando sobre su cabeza dicindole lo
intil que fue, lo idiota. Necesitaba descansar; ya maana solucionara el
problema. Quizs ella se dara cuenta y entendera todo el mensaje, pero...
y si no? No era posible continuar de este modo. Fue al bao y en el
botiqun busc unas pastillas para dormir y colocando la boca en el grifo
del lavamanos se trag tres. Regres a su cama y despus de quince minutos
los prpados comenzaron una vez ms a juntarse para llamar a gritos las
uas sucias y rodas de Morfeo. No sabe cundo en la noche sinti un aire
fro que le tocaba la cara y despert, an con el sueo entre los dientes,
y not que su ombligo estaba expulsando aire. Se pas los dedos y sinti el
aire rozarle suavemente la piel. Tuvo la sensacin de que se haca ms
liviano. Creo que me estoy vaciando pens por un instante, pero lo dio
por un sueo, cerr los ojos, se acomod debajo de la sbana y continu
durmiendo.

Estaba soando con algo de su infancia, cuando su cuerpo entendi que
pronto tena que despertar para ir a la oficina. Trat de abrir los ojos y
no pudo. Los brazos, aunque los senta por completo livianos, no los poda
mover. El sueo desapareci; despierto con los ojos cerrados y sin poder
mover su cuerpo, no saba qu hacer. Pens en el historial mdico de su
familia: una ta con epilepsia, una abuela y el padrino con diabetes y
asma, un primo lejano con osteoporosis, un hermano con gonorrea y un
sobrinito con piojos. Pero nada de parlisis o cosa que se pareciera.
Entonces trat de concentrar todas sus fuerzas para abrir los ojos y nada
result. Decidi despus de mil intentos y pensamientos no hacer nada y
esperar que as como apareci aquel ataque de parlisis as mismo
desapareciera.

Sin percatarse cmo, comenz a ver por el ojo derecho, aunque lo nico que
poda ver era la punta de un bolgrafo azul. Crey por un instante que era
algn tipo de visin, sueo o sntoma propio de la parlisis. Pero de
repente dej de ver el bolgrafo y apareci en el ojo izquierdo. Con los
prpados arriba intent de ver ms all pero todo se vea demasiado
borroso. Entre tanta claridad todava poda percibir la silueta oscura de
la punta del bolgrafo como la sombra que se queda cuando se mira directo
al sol. La vista no se acostumbraba a ver despus de tantas horas. Ahora el
problema (como si la parlisis no fuera suficiente) era que no poda
parpadear. Por ms que empujaba los prpados no se cerraban, forzaba todos
los msculos de la cara sin lograr ningn resultado. En uno de esos
intentos la vista se acostumbr a la cantidad de luz y pudo observar las
manos de ella sosteniendo entre los dedos el bolgrafo azul. Con la otra
mano se llevaba la taza de caf humeante a la boca. Y con los ojos perdidos
en todas las direcciones vio el teclado de la computadora, el resto de los
cubculos, la puerta del cuarto de fotocopias, su escritorio vaco y una
vez ms el rostro de ella.

Una amiga se acerc a ella y comenzaron a hablar. l, mirndole la boca,
crey entender algo parecido a su nombre, pero su habilidad para leer
labios era muy limitada por no decir inexistente. Ella lo tom entre las
manos, rindose a todo dar cuando pas delante del monitor, l con el ojo
izquierdo, se dio cuenta que tena pico y alas de papel. Con frustracin y
mirando rpidamente su ala confirm que haba olvidado escribir su nmero
telefnico. Entonces ella lo tom entre ambas manos y comenz a convertir
el pjaro en una bolita de papel arrugado. Despus de varios movimientos
circulares con las palmas de la mano las lneas y la geometra se
contorsionaron en estrujadas insinuaciones esfricas y lo arroj al bote de
basura. Las alas dejaron de ser alas para mezclarse con el pico y el resto
de la anatoma; uno de los ojos qued casi al descubierto detrs de un
doblez defectuoso. As logr ver cmo la amiga se despidi para hacer sus
cosas, ella regres a trabajar con la computadora y l no pudo cerrar el
ojo.

** Juancarlos Lpez
   jotacelopez@gmail.com
   Escritor puertorriqueo (Hatillo, 1979). Estudiante graduado de espaol
   y portugus en la Universidad de Texas en Austin
   (http://www.utexas.edu). Adems de publicar en varias antologas y
   revistas, ha escrito un libro de cuento titulado Bestiario de caricias y
   una novela indita, El ltimo viaje del Buraq.



=== De terror      Luis Alposta ===========================================

*** El extrao caso

El inmortal libro de Stevenson, escrito a fines de 1885, es una alegora
moral narrada como historia de misterio, en la que los dos extremos, el
bien y el mal, se unen en una sola persona. En la de un mdico que descubre
una sustancia qumica capaz de transformarlo, primero a voluntad y despus
incontroladamente, en un monstruo. En un monstruo o una sombra que no es
ms que su otro yo y que termina por destruirlo. Una sombra que asume todo
lo oculto y abominable de su alma.

La atraccin de este pequeo libro est en esa conciencia dubitativa y
vacilante del lector. Cada uno de nosotros es el doctor Jeckyll. Y,
tambin, cada uno de nosotros es mister Hyde.

Y ahora repasemos esa historia en los catorce versos de un soneto:

      El extrao caso...

      Entre alambiques junt experiencia
      y hall el brebaje del bien y el mal.
      Hoy a babuchas de su conciencia
      va el homo sapiens y el animal.

      Ya no es el mismo su consultorio.
      Ya no hay pacientes que visitar.
      Ahora es adicto al laboratorio
      y hay un cadver en el placard.

      Su yo y su sombra se han separado.
      Es el galeno o el depravado.
      Son los dos puntos que lleva adentro

      sin darse bola y ese es el guay.
      Y en la constante del desencuentro
      va el doctor Jekyll con mster Hyde.



*** Jack the Ripper

Extraas e ingeniosas teoras tendientes a esclarecer el enigma de la
identidad de Jack the Ripper o Jack el Destripador, terminan diluyndose
entre las brumas londinenses y las de nuestro Riachuelo, dado que hay
quienes sostienen que el mencionado asesino serial vino a terminar sus das
entre nosotros. En todo caso, no ha sido el nico, ya que la criatura del
doctor Frankenstein tambin baraj la posibilidad de autoexiliarse en estas
latitudes. Ambos, bien podran considerarse hoy como un antecedente ilustre
del tan temido basurero nuclear.

Los crmenes atribuidos a Jack the Ripper ocurrieron en el corto perodo
que va desde el 31 de agosto al 9 de noviembre de 1888, y eso le bast para
ser uno de los asesinos con ms prensa durante todo el siglo XX.

Los hechos ocurrieron en un suburbio londinense en el que vivan
desocupados, inmigrantes indocumentados, prostitutas y curdelas, es decir,
un suburbio habitado por gente enferma porque era pobre y que cada da era
ms pobre porque estaba enferma.

Las vctimas eran prostitutas y, segn los riperlogos, que los hay, no
fueron ms de cinco.

El nombre de la primera fue Mary Ann Nichols, que fue encontrada degollada
y con mutilaciones en el abdomen.

Se dice que Jack the Ripper, en su afn de averiguar la vida interior de
sus vctimas, recurra al bistur sin ms trmite.

      Jack the Ripper

      Soy fino, pulcro y muy ordenado.
      Visto de oscuro y salgo los martes.
      Slo Picasso me ha interpretado:
      yo a las mujeres las quiero en partes.

      Mi gran orgullo es mi maestra
      (que no se dio por casualidad).
      Yo fui ayudante de anatoma.
      Lo mejorcito en la Facultad!

      Por lo que sigue no se me asuste.
      Soy Jack the Ripper pa lo que guste.
      Ya pas un siglo y de cuando en cuando

      si vuelvo al yeite de destripar,
      es porque busco seguir zafando
      y hacerle un corte a la Scotland Yard.

      Soy fino, pulcro y muy ordenado.
      Visto de oscuro y salgo los martes.
      Slo Picasso me ha interpretado:
      yo a las mujeres las quiero en partes.



*** Tango del vampiro

En el lenguaje popular se llama vampiro o chupa sangre al que explota el
trabajo del otro y al mismo tiempo toma sus recaudos para que el otro no
pueda explotar. Viene a ser la otra cara del que labura noche y da como un
buey. La cara oculta o no tan oculta del que vive de los otros, del que
afana y el que curra, y para el que no parece existir la ley.

Pero hoy vamos a referirnos a otro tipo de vampiro. Recordaremos al conde
Drcula, el inmortal personaje de Bram Stoker.

Drcula es una palabra de origen rumano, que tiene dos significados: puede
ser drac, diablo, o dracul, dragn.

Este personaje, desde su nacimiento literario, en 1897, ha originado
numerosos estudios, ha sido llevado muchas veces al cine y ha gozado
siempre de muy buena prensa. A travs de los aos, se ha ido perfilando
hasta lograr una personalidad tan definida que, ms que un espectro, hoy se
nos puede antojar como un viejo conocido. Alguien que se ha ido
metamorfoseando hasta convertirse en un personaje tan digno, dentro de su
desgracia, tan aparentemente real, tan terrorfico y cruel a la vez, que
hasta nos da pie (un pie muy plido, por supuesto) para que lo tratemos con
humor.

La astucia del conde Drcula es proverbial. Si alguna vez se le aparece y
le dice que le amar hasta la muerte, tenga por seguro que se refiere a la
muerte suya y no a la de l. Recuerde que detesta la luz del da y el olor
del ajo.

A Drcula y a Lucy, la ms conocida de sus vctimas, acabo de llevarlos al
tango:

      Tango del vampiro

      Escucho a un fueye que me asegura
      que ya es de noche y es noche oscura.

      Hoy su rezongo suena a sirena
      que est anunciando que hay luna llena.

      ste es el tango que con voz ronca
      le canto a Lucy al salir del jonca.

      Lucy! Mi Lucy! Que no hay collares
      con que se oculten tus yugulares.

      Desde hace siglos no siento el hambre
      y hoy slo quiero beber tu sangre.

            ELLA:

            Conde! Mi conde!
            Mi amor prohibido!

            Ya desde el da en que la has bebido
            mi sangre toda te corresponde.

            Si me has herido,
            mi flor de anemia
            no es esta noche lo que me apremia,
            sino la llama que has encendido.

            Si algo me quieres,
            slo por eso,

            abre la boca con que me hieres
            y hoy dame un beso.

      El mismo fueye, como si hablara,
      me est diciendo que es noche clara.

      Ya no es rezongo, ni es la guadaa.
      Ni es esa historia de Transilvania.

      ste es el tango con voz quebrada
      que ahora le canto a mi enamorada.

      Pero carajo..! Pero carajo..!
      Quin trajo el ajo..! Quin trajo el ajo..!

      Tan justo ahora, que sin collares
      Lucy me muestra sus yugulares!



*** Cuartetos para un ahorcado

      Dicen que fue en el rbol del pasado
      donde colg la soga del recuerdo.
      Filsofo, poeta, loco o cuerdo?
      Nos pregunta su sombra desde el muro.

      Slo s que vistiendo traje oscuro,
      ci a su cuello el lazo, suavemente,
      dej caer el banco del presente
      y le sac la lengua a su futuro.



*** Frankenstein

En la novela Frankenstein, escrita en 1816, cuando la Criatura le pide a su
creador que le haga una novia, lo hace con estas palabras:

      Estoy terriblemente solo, nadie quiere compartir mi vida; es
      imposible que nos separemos sin que prometis concederme lo que os
      pida. Slo una mujer tan monstruosa y deforme como yo estara
      dispuesta a concederme su amor; una mujer que fuera en todo semejante
      a m, que poseyera incluso mis defectos.

      Si aceptis otorgarme lo que os suplico, nunca, ni vos ni cualquier
      otro ser humano, volveris a verme. Me establecer en las enormes
      tierras deshabitadas de Amrica del Sur.

O sea que, si la Criatura, a la que solemos llamar Frankenstein, le ech el
ojo a la Patagonia, bien pudo haber cantado por milonga estos versos:

      Frankenstein

      Entre el horror y el espanto
      hago de mi grito un canto:

      Mi drama es no tener madre
      y ser engendro de un padre
      que ahora reniega de m,
      y aunque sin nacer nac
      sin tener siquiera un nombre
      soy slo un remedo de hombre,
      un mueco desdichado,
      y si fui galvanizado
      por mi padre Frankenstein,
      en tangtico vaivn,
      hoy lo que ms me subleva
      es ser un Adn sin Eva,
      tener prohibido el nosotros
      y ver amarse a los otros.
      Ver cmo comen perdices
      y yo con mis cicatrices!
      Es por mi figura horrible
      que nunca ser querible;
      y hago de mi grito un canto
      entre el horror y el espanto:

      Mi drama es no tener madre.
      compadre!



*** Del diario de Vctor Frankenstein

      En la bulliciosa calma
      de un mundo que ahora es mi celda
      se escucha un trueno que suelda
      la tierra con lo infinito.
      Luego el viento como un grito,
      como un divino reproche,
      pone a la calma su broche
      y anuncia la tempestad
      vejando a la claridad
      que se enluta con la noche.

      Dejo constancia en mi diario
      que en ste, mi consultorio,
      que ahora es un laboratorio,
      hecho de humanos despojos
      acaba de abrir sus ojos
      quien con macabra figura
      naci de una sepultura.
      Mi nombre no le dar.
      De aqu en ms lo llamar:
      La Criatura!

      Escribo esto en una siniestra noche en que mi obra ya est lista y mi
      sueo ha perdido todo atractivo. Una repulsin invencible se apodera
      de m.



*** A una sombra del 1500

Benvenuto Cellini naci en Florencia en el 1500, y se inici como aprendiz
de orfebre a la edad de 15 aos. Fue discpulo de Miguel ngel durante
corto tiempo y lleg a ser un destacado escultor y uno de los grabadores y
orfebres ms importantes del Renacimiento italiano.

A los 16 aos tuvo que exiliarse en Siena a consecuencia de su apasionado
temperamento que lo llevaba a involucrarse continuamente en duelos y
peleas. Sus Memorias no slo ofrecen un retrato valioso de la vida
poltica, social y eclesistica del siglo XVI, sino tambin un ameno relato
de sus huidas, aventuras e intrigas. Considerado como un prototipo del
hombre del renacimiento, Benvenuto Cellini fue alguien que, al mejor estilo
de los cuchilleros de Borges, supo cargar sobre sus espaldas ms de una
muerte. Tena su taller de orfebrera en el Ponte Vecchio, sobre el ro
Arno. Por sus aires lunfardos y a falta de un tango que lo recuerde, valga
este soneto que escrib en Florencia en 1975:

      A una sombra del 1500

      En la ciudad en que la flor del lirio
      es emblema y el Arno la atraviesa,
      creo ver una inmensa fortaleza
      concebida entre el arte y el delirio.

      All perdi el infierno su secreto
      y Boccaccio escribi el Decamern.
      Y sabe Dios al pie de qu balcn
      Petrarca a Laura le ley un soneto.

      Es en esa ciudad, cuando oscurece,
      que sobre el Ponte Vecchio me parece
      ver entre sombras la crispada mano.

      Pero el da me vuelve a la certeza.
      El buril o el cincel ya no interesa
      y hay un pual que est aguardando en vano.



*** ...Que te sacarn los ojos

Cra cuervos y te sacarn los ojos, dice un antiguo refrn. Caracterizado
desde siempre por la rapia y la astucia, el cuervo nos trae,
inmediatamente, la imagen de un ave siniestra revoloteando sobre la presa
indefensa.

El cuervo tiene el triste privilegio de haber iniciado una casta que lleva
sobre sus alas una maldicin divina. La casta de los pjaros de mal agero.

Edgar Allan Poe, en su conocido poema, nos presenta al cuervo como smbolo
de la muerte.

      ...Que te sacarn los ojos

      Yo tambin tengo un cuervo en la sabiola
      revoloteando en ella noche y da,
      que cada tanto y sin pasarme bola
      me dicta alguna negra poesa.

      Lo cri de pichn. Flor de gilastro!
      Y ya ves... hoy, metido a poetastro,
      le pido en verso que me deje en paz.

      Y el muy turro, creyndose Allan Poe,
      abre el pico, sabiendo que me jode,
      para slo decirme: Nunca ms.



*** Angiolieri

Cecco Angiolieri naci en Italia en el ao 1260 y muri en el 1313.

Fue un poeta de estilo personalsimo: amargo, burlesco, lapidario. Poseedor
de un humorismo y de una irona que lo llevaban a caer fcilmente en el
sarcasmo. Realista; gustaba de abordar temas profanos. Tan escptico como
talentoso. Fue un hbil sonetista y la contracara del poeta ulico. Se dice
que su amistad con Dante termin de mala manera despus de haberle dedicado
uno de sus sonetos.

A Angiolieri se le atribuyen unos 150 sonetos, de los cuales, el ms
conocido es el titulado Si yo fuera fuego, en el que nos dice que si fuera
fuego quemara el mundo, si fuera agua lo inundara, si fuera viento lo
arrasara, si fuera Dios lo destruira; si fuera Papa le hara la vida
imposible a los catlicos y si fuese emperador le cortara la cabeza a
todos.

Vaya pues, a su memoria, este otro soneto:

      Angiolieri
      (c. 1260-1313)

      Si fuera fuego incendiara el mundo;
      si fuera agua abundara en lodo;
      si fuese viento avivara el fuego;
      si fuese Dios hara bolsa todo.

      De ser Papa, sera un descredo;
      cambiara la tiara por bonete.
      De ser emperador sabs qu hara?
      Cortara sabiolas a rolete.

      Si fuera muerte le huira al jonca;
      si fuera vida engendrara bronca;
      si fuera paz engendrara peleas

      y si fuera el que soy poeta rante
      con las ms bellas jugara de amante
      y a los dems les dejara las feas.

** Luis Alposta
   luisalposta@fibertel.com.ar
   Mdico y escritor argentino (Buenos Aires, 1937). Miembro de nmero de
   la Academia Portea del Lunfardo y acadmico titular de la Academia
   Nacional del Tango. Ha publicado Los bailes del internado (1977,
   traducido al japons), Trece historias a muerte (1982), Antologa del
   soneto lunfardo (1978), Geografa ntima de Villa Urquiza (1981), Acerca
   del dinero (1984), Todo Rivero (1985), Con un cacho de nada (1986), El
   lunfardo y el tango en la medicina (1986, con prlogo del doctor Luis F.
   Leloir), Definitiva Buenos Aires (1986, coautor), El tango en Japn
   (1987), Villa Urquiza; sus orgenes (1989), Entelequias (1994), La
   balanza de hielo (1981, traducido al persa), Lorca en lunfardo (1986),
   La culpa en Martn Fierro (1988) y Otro l (2000). Sus poemas (algunos
   traducidos al francs, ingls e italiano) figuran en numerosas
   antologas, habiendo sido, muchos de ellos, musicalizados y grabados por
   Edmundo Rivero, Rosita Quiroga, Osvaldo Pugliese, Daniel Melingo y Juan
   Carlos Tata Cedrn, entre otros.



=== La mujer rubia      Rebeca Montaez ===================================

Aquel caluroso verano del 70 estar siempre presente en mi memoria. Viajaba
en la segunda clase. El tren se deslizaba ruidosamente pero a m no me
disgustaba aquel estrpito. Despus de estar ms de dos aos en el campo
militar, sin apenas tener contacto con el exterior, aquello me pareca una
fiesta. Viajaba solo, una familia que haba acompaado mi largo viaje haba
descendido minutos antes.

De pronto la puerta se abri. Entro una mujer rubia, algo pasada de carnes,
con una pequea maleta y una bolsa de mano que pareca a punto de explotar.
Salud brevemente, tom asiento frente a m. De inmediato sac un libro de
la atestada bolsa e ignorndome se refugi en l. No obstante, por
momentos, poda sentir su mirada curiosa, discreta, recorrindome.

Al llegar la noche, ella me pidi ayuda. Levant su asiento para
convertirlo en una litera. Agradeci, se recost y sigui en su lectura.
Fuera porque el calor era demasiado, la mujer iba ligera de prendas. Una
blusa azul de tela muy delgada y unos pantalones blancos delineaban su
silueta turgente. Su cuerpo hmedo era un imn para mis miradas.

No s bien a qu hora, el libro cay al piso. La mujer, con los ojos
cerrados, dorma relajada. Entonces pude observarla a mis anchas, labios
carnosos, cejas delgadas, nariz delineada, senos generosos... Las horas
pasaban sin pice de sueo, no poda parar de mirarla. Ella pareca dormir,
me extraaba que no hiciera sonido alguno que lo evidenciara, pero su
cuerpo estaba inmvil.

Lo imagin caliente y sudoroso. Y no pude ms. Me aproxim a ella. Con
movimientos delicados toqu su rostro, senos, abdomen, el tringulo de su
sexo, muslos, pantorrillas... ella segua muy quieta.

Sopes el peligro. Lo ms grave era que despertase y reportara mi falta al
cuidador. Quiz mi uniforme militar me salvara, solamente obtendra una
reprimenda menor y el cambio de vagn. El riesgo lo vala...

Sin pensar ms, mis labios se apoderaron de su boca, de la aureola tibia de
sus senos, mis manos se deslizaron hacia su pantaln para introducirse y
tocar con deleite su pubis y recrear mis fantasas aparcadas.

Gema ella levemente o era mi imaginacin? No poda afirmarlo. Pero el
caso es que la mujer no abra los ojos, su respiracin era ciertamente ms
agitada y nada ms.

Las oleadas de placer estallaron furiosas, ante lo inminente, march al
bao. Retorn minutos despus. Ella segua quieta. Levant mi asiento, la
comodidad de la litera me permiti dormir.

A la maana siguiente, la ruidosa parada del tren en la estacin X puso fin
a mi descanso. Esta vez fui yo quien mantuvo los ojos cerrados,
expectante...

La mujer rubia se levant. Tom su maleta, la atestada bolsa. Se acerc a
m, dej un beso hmedo y leve en mis labios y cerr la puerta tras de s.

Su libro qued olvidado en el suelo.

** Rebeca Montaez
   rebeca_sw@yahoo.es
   Escritora mexicana (Mrida, Yucatn, 1963). Ha publicado las plaquettes
   de poesa Breve eroticario y Tiempo sin rostro. Adems relatos suyos han
   aparecido en diversas antologas.



=== Tres poemas      Francisco Pinzn-Bedoya ==============================

*** Slo queda...

Desde lo alto de mi nube
se vean las formas y sus sombras
La tarde arda entre mis manos
y apenas el lpiz
garabateaba trozos de memoria
Una luz navegaba lenta
por entre los cactus de la ladera
y se extasiaba en los brillos
que iba dejando la marea
Te aparecas como si existieras
clavada en el silencio eterno
que emanaba de mis sueos
Y ni una lluvia
ni unas gotas que lgrimas eran
hacan que la palabra
dejara de navegar en tu piel
y en la discordia que an viva
en el papel secreto
con que tus manos las mas
en otro tiempo recorrieran
Y yo era de la ciudad
y t... sin tiempo ni geografas...
abarcabas y te tomabas todo
todo todo lo poeta que yo era
Y luego se dio el salto
y en medio del milagro
de la nube / slo qued este poema



*** Fugaz...

Como si slo la mitad
de ese sol rojo nos perteneciera...
Como si cada paso cantara
acariciando los dedos con la arena...
Como si en cada tonada
de las olas canoras de mi mar
se levantara un silbo de ilusin...
Como si no hubiera ms gente
ni ms presente ni ms mujer...
Como si todo fuera posible
y las luces slo se te acercaran...
Como si las fantasas cupieran
en uno solo de mis suspiros...

As te vi pasar
       mirando embelesada
            los destellos nocturnos
                  de ese sol que ya se iba
anoche cuando te encontr
       reflejada en la mejor foto
            ...de mi playa



*** Lextura

Yo,
quien paseo mis dedos
por la piel de los poemas
que en noches como esta te he escrito,
adquiero su escozor, su dulzura,
y su inexplicable forma
de entregar ternura...

Yo,
quien navego en noches broncas,
por el camino que me d
la paz que necesito,
llevo en m el ngel del desarraigado,
el tufo estampado por el beso malevo,
la coraza que deben darme mis miedos,
los adioses de otros,
los cantos que no fueron,
los dolores de algn silencio ajeno...
tu irte simplemente al fin de los tiempos...

Yo,
quien estoy atado al color de mis recuerdos,
acudo a la piel de algunos versos
incrustados en la esencia
de los registros de otros que se fueron
y que hago con ellos
un forcejeo a los mos,
a los tuyos, a los nuestros...

Confronto mi todo,
confronto lo que soy y lo que tengo,
y aun as... surgen poemas...
      y sigo y sigo y sigo...
             No dejo de tejrtelos!

** Francisco Pinzn-Bedoya
   poesia_fpb@yahoo.es
   Poeta colombiano (Lbano, Tolima, 1956). Es docente universitario. Ha
   publicado el poemario Encuentro (1999). Textos suyos han aparecido en
   publicaciones digitales como Poesa en espaol
   (http://www.poesia-inter.net) y Almiar - Margen Cero
   (http://www.margencero.com). Mantiene una bitcora personal en
   http://poesia-letras.blogspot.com.



=== Dos cuentos      Mercedes lvarez Gutirrez ===========================

*** Verano

El nio que viva junto al edificio de las palmeras sola jugar todas las
tardes en el patio con aviones de colores. Tena ocho aos y se entretena,
como casi todos los nios de su edad, con cosas que fabricaba l mismo. Su
especialidad indiscutible eran los aviones y los paracadas.

Casi siempre jugaba solo. No tena amigos, ni tampoco hermanos. A pesar de
que su madre haba estado embarazada slo unos meses atrs, y un da le
haban dicho que pronto tendra un hermano, luego nadie se lo haba
repetido. Su madre haba estado ausente un par de das y en la familia no
se haba vuelto a hablar del tema.

A veces, mientras jugaba, su madre y su ta se sentaban en el patio debajo
de la sombrilla y conversaban. l no sola prestarles atencin. Era un nio
solitario y taciturno. Durante algn tiempo sus padres lo haban
considerado una especie de genio probablemente desde el da en que vieron
su primer paracadas hecho con corchos, maderas y bolsas de la compra pero
ms tarde una visita a un psiclogo infantil los haba sacado de su error.

Ese da un da de verano el nio estaba jugando en el patio como de
costumbre con aviones de colores fabricados por l, mientras la madre y la
ta conversaban sentadas en sillas de mimbre, las dos bronceadas y en
vestidos de verano, debajo de la sombrilla a un costado en el patio.

Es terrible lo del casamiento de ese pobre chico deca la madre, mientras
tomaba un sorbo de jugo de naranja artificial de un gran vaso de vidrio
lila donde flotaban dos enormes hielos en forma de estrella. Con esa
chica, de dnde es?

Rusa.

Rusa. Por Dios. Lo nico que le interesa es cunto vale el reloj de su
marido. Incluso se lo pregunt un da.

Cmo? la ta se inclin un poco hacia delante. El escote del vestido se
le desliz hacia abajo dejando ver la franja blanca debajo del bronceado.
Tena finas lneas de arrugas verticales en medio de los pechos.

Me lo dijo Vctor.

Vctor era el padre del pobre chico que acababa de casarse, un amigo
reciente de la madre con el que ella y la ta haban estado tomando un caf
tres das atrs.

Se lo dijo as? Cunto vale tu reloj? pregunt la ta.

Algo as respondi la madre.

Suspir. Tom un trago de su vaso y se acomod en la silla con las piernas
cruzadas.

Bueno dijo. Supongo que cuando se viene de esa pobreza...

Seal el vaso de la mujer que la miraba como asintiendo:

Ms jugo?

La mujer le extendi el vaso enorme, de color rosado:

S, por favor.

La madre lo agarr y desapareci dentro de la casa soleada, sintindose
magnnima. Volvi con el vaso lleno y un bol repleto de enormes hielos en
forma de estrella.

No haca falta dijo la ta. Se van a derretir.

S, pero con este calor... murmur la madre.

Agarr uno de los hielos con sus largas y finas manos donde brillaba el
anillo de casada, se lo pas por los labios y lo dej caer en el vaso. La
otra mujer la mir con envidia: ese tipo de gestos de su hermana siempre le
haban parecido deslumbrantes.

En el patio se escuch un ruido como de hojas agitadas por el viento. Pero
no haba viento. La madre y la ta alzaron los ojos y vieron al nio
trepado a la escalera, con los brazos metidos entre las ramas del ciruelo.

La madre corri, haciendo ruido con los pequeos tacos de sus zapatos
blancos contra las baldosas oscuras.

Juan! grit.

En ese momento el avin de color naranja cay del rbol al piso: una de las
alas se desprendi del cuerpo ovalado. El nio se baj de la escalera sin
siquiera mirar a su madre, recogi el avin y el ala y empez a volver
hacia el centro del patio.

La mujer camin detrs de l y lo oblig a girarse agarrndolo de un brazo.

Que sea la ltima vez que te veo hacer eso le dijo.

El nio la mir.

Cmo recupero mis aviones si se van al rbol? pregunt, poniendo ese
tono de voz entre insolente y corts que imitaba de su padre, y que ella no
poda soportar.

Nos lo decs a nosotras dijo. A tu ta y a m.

No pueden sigui el chico. Con esos tacos no pueden.

La mujer respir hondo. Mir a su hermana. Se dijo que no iba a permitir
que nada ni nadie le arruinaran el da.

Nos los sacamos, si hace falta dijo midiendo cada palabra.

Mir al nio. Ambos se miraron desafiantes. Pero cuando volvi junto a la
mujer haba cambiado por completo de expresin, y otra vez pareca radiante
y muy joven.

Qu voy a hacer con este chico murmur con una sonrisa de comprensin
maternal.

Lo cierto era que Julieta no tena en absoluto instinto de madre. Haba
vivido el embarazo de Juan, y el aborto de haca unos meses tambin, como
si fueran cosas que no le estuvieran sucediendo a ella. Y, finalmente,
despus de un tiempo, haba aceptado ambos sucesos como parte de su
destino, como esas cosas que tienen que ocurrir a pesar de uno, y aunque
uno no las comprenda.

Slo que ella no poda admitirlo, y si le hubieran preguntado no hubiera
sido capaz de confesar que en realidad nada de eso le perteneca.

Le sigue gustando fabricar cosas dijo la ta.

Julieta levant la cabeza.

Qu?

Que le sigue gustando fabricar cosas. A Juan, digo repiti ella.

Ah, s. Siempre dijo la madre.

Y no penss en mandarlo a algn taller?

No quiere afirm ella. Nunca quiere nada.

Por un momento su aspecto radiante se ensombreci como cuando pasa una nube
por encima de un cielo resplandeciente de verano, exactamente igual al que
tenan sobre sus cabezas ese da. Despus tom un trago de jugo.

Ojal todos los das fueran como este dijo. Sonri mostrando una hilera
perfecta de dientes muy blancos.

La mujer sonri tambin, y agreg a su vaso dos hielos en forma de
estrella.

Durante un rato se quedaron en silencio, mirando jugar al nio.

No es rusa, es polaca dijo entonces la ta.

Quin pregunt la mujer.

La chica; la novia del hijo de Vctor. Me parece que dijo que era polaca.

Ah dijo la mujer, con una expresin que dio a entender que para ella
Rusia y Polonia eran ms o menos la misma cosa.

Despus se levant y mir la hora. Comprob con cierto sentimiento de
pesar, que de inmediato se esforz por alejar de su mente, que su marido no
tardara en llegar.

En ese momento son el telfono dentro de la casa.

La mujer camin con el paso ligero, haciendo ruido con los tacos.
Desapareci por la puerta que el nio se qued mirando con los ojos
entornados y la expresin severa.

La ta arrastr su silla al sol y se levant ligeramente el vestido para
que se le broncearan los muslos.

Ahora, sin la conversacin de las dos mujeres, el patio pareca un lugar
vaco y silencioso. El chico segua con la mirada fija en la puerta
mientras ordenaba los aviones. Siempre, cuando se cansaba de jugar, se
pona a ordenar los aviones: era una de las cosas que ms le gustaban. Pero
ahora lo haca casi sin mirar.

Cuando termin eligi un avin verde y lo lanz al aire. El avin describi
una curva contra el cielo azul y cay a los pies de la madre, en el momento
exacto en que sala de la casa para volver al patio. Ella lo recogi y lo
dej sobre la mesa.

Era Ignacio? pregunt la hermana.

S minti ella. Se roz la punta de la nariz con el dedo ndice.

El chico agarr el avin de la mesa y volvi a su lugar de juego. La madre
se sent en la silla de mimbre al sol. Abri un abanico que la hermana no
pudo saber de dnde haba salido y se abanic con energa.

Durante un rato estuvieron as, sin moverse, ocupando cada uno un espacio
determinado en la superficie del patio mientras los hielos en forma de
estrella se iban derritiendo lentamente a la sombra.

En el cielo no haba un solo trazo de nube y el calor segua cayendo
constante, perpendicular al piso de baldosas ardientes.

De pronto dej de escucharse el golpeteo del abanico. La mujer se inclin y
se pas las manos por las piernas largas y bronceadas, de gimnasta.

Se par.

Dio una vuelta alrededor del patio y se detuvo delante del chico. Su cuerpo
proyect una sombra alargada por encima de su cabeza. El nio, que estaba
arreglando el ala del avin naranja, levant la vista.

La madre haba pensado remediar el episodio del rbol con alguna palabra
amable, pero en cambio dijo:

Tu padre est por venir en cualquier momento su voz de registros graves
le imprimi a la frase un tono amenazador.

El chico agarr su avin naranja y encaj el ala en el cuerpo ovalado. Ella
quiso pedirle perdn, pero no pudo. Se agach junto a l y le pas una mano
por el pelo. Sin esperar la reaccin del chico, se incorpor y camin hacia
la sombrilla.

Desde lejos, el hijo la vio detenerse junto a la mesa, de espaldas al sol.
Sigui observndola. La vio agarrar con una mano los dos vasos de colores y
con la otra el bol de los hielos. La vio caminar hasta la puerta con la
espalda erguida y los pies rgidos, haciendo ruido con los tacos contra las
baldosas. Despus, antes de que desapareciera dentro de la casa soleada,
dej de mirar.



*** Vecinos

La pareja no era joven. Tampoco eran viejos. Juntos, ella pareca un poco
ms joven que l, pero era slo una impresin.

l era bajo y fuerte y ella un poco ms delgada y alta. Ambos tenan
cincuenta aos y haban nacido en el mes de febrero.

Al principio, cuando se conocieron, l pens que eran demasiadas
coincidencias y se mantuvo distante, sin prestarle demasiada atencin. Slo
despus de un tiempo que consider prudencial se decidi a acercarse.

El noviazgo haba durado tan slo unos meses. Despus se haban casado. Una
ceremonia simple en el registro civil. Haban tenido una corta luna de miel
de cinco das en un balneario cercano y luego se haban instalado en su
nueva casa. Lo primero que hizo ella al llegar fue ponerse a lavar la ropa.

La mujer trataba su ropa con verdadero cuidado. Sola juzgar a las personas
por su aspecto fsico, y dentro del aspecto fsico la ropa era un elemento
importante. Ms que eso: para ella la ropa era sagrada. Lavar y planchar
su ropa era una de las tareas ms reconfortantes de la semana.

En cuanto a su marido, l tena una idea clara de lo que era sagrado en
la vida.

Consideraba que, aparte de la apariencia fsica, haba otro tipo de
apariencias ms importantes que guardar. No entablar relacin ms all del
saludo con nadie que no hubiera nacido en su propio pas era una de sus
preocupaciones fundamentales. En segundo lugar vena mantener el balcn
limpio y las cortinas bien cerradas.

Ninguno de los dos tena hijos, y como eran firmes ahorradores con los aos
lograron comprarse una casa en las afueras de la ciudad. Era una
construccin modesta pero tena una pileta en el jardn. El lavadero y la
cocina eran grandes.

El verano del mismo ao que la compraron se fueron al pueblo a pasar las
vacaciones. Llenaron la pileta desde el primer da y tomaban largos baos
al sol. La mujer tenda la ropa al aire libre y estaba contenta porque
siempre se secaba muy rpido. De vez en cuando lea novelas. El marido
jugaba a las cartas todas las tardes en el bar y a la noche cenaban en un
restaurante cercano, pero slo los fines de semana, porque de todos modos
haba que seguir cuidando la economa.

Durante un tiempo estuvieron solos en la cuadra. El mes siguiente empezaron
a llegar las familias a las otras casas de veraneo.

Los primeros que se instalaron fueron una pareja de recin casados.
Despus, ms adelante, familias con chicos. Un matrimonio con dos hijos se
mud justo al lado de su casa. Ellos dejaron de ir a cenar a los
restaurantes los fines de semana porque tenan que hacer cola. Se quedaban
en el jardn, y a veces aprovechaban para tomar baos nocturnos.

En general el pueblo se haba transformado en un lugar un poco ms molesto.

Era jueves el da que el chico de los vecinos de al lado apareci en su
jardn.

Deban ser aproximadamente las dos de la tarde y el sol estaba fuerte.
Refulga alto en el cielo cuando la mujer vio la pequea figura del nio
avanzar por el borde de su pileta. Llevaba un fusil colgando de la espalda
y se haba puesto un sombrero de fieltro blanco que haca que gruesas gotas
de sudor le corrieran por las sienes.

La mujer lo observ desde el porche caminar seguro por el borde de la
pileta y vio cmo iba ensuciando el azulejo celeste con las ojotas negras.
Lo vio ir y venir dos veces ms. Entonces se levant y se acerc a l.

No s cmo entraste le dijo. Pero te agradecera que no hicieras eso.
Mejor que vuelvas a tu casa.

El chico la mir con sus diminutos ojos castaos y despus, poco a poco,
fue abriendo una sonrisa que horroriz a la mujer.

Dio una vuelta ms a la pileta terminando de ensuciar los azulejos y salt
la tapia al otro lado del terreno.

La mujer se qued mirando el vaco con una expresin entre sorpresa y
enojo.

Esa noche, mientras estaban leyendo el diario en el jardn despus de la
cena, habl con su marido. El hombre haba encendido uno de los enormes
puros que ella detestaba, y fumaba mientras lea el diario.

Hoy vino un chico dijo ella. Al medioda. Salt la tapia.

Espero que no fuera uno de esos rumanos del barrio de al lado contest el
hombre.

No es rumano, y vive exactamente cruzando esa valla la mujer seal la
tapia con el dedo ndice.

Hizo una pausa. Despus agreg:

Creo que deberamos hablar con los padres.

Es un chico, no creo que por una vez...

Iba armado sentenci la mujer.

Era un arma de verdad? pregunt el hombre.

Yo dira que s.

El hombre volvi al diario en una clara demostracin de incredulidad.

Era un fusil dijo la mujer. De verdad creo que deberamos hablar.

Haba pasado una hora al sol del medioda limpiando meticulosamente el
borde de la pileta.

Deberas haber ido en el momento dijo el hombre soltando una bocanada de
humo encima del diario.

Qu pasa si lo vuelve a hacer?

Entonces les hablamos.

Qu pasa si lo hace cuando nosotros no estemos?

Los ojos del hombre se detuvieron de pronto en una palabra y ya no logr
avanzar en la lectura. El hecho de que alguien pudiera violar su propiedad
en su ausencia era algo que no haba considerado desde su llegada al
pueblo. Durante unos segundos se qued pensativo y no dijo nada.

Medit un rato, y despus decidi que no quera enfrentarse a nadie. Haba
visto a los padres del chico: eran dos gordos con cara de campesinos y una
mirada de total estupidez en sus caras. De manera que finalmente dijo:

Si lo vuelve a hacer, entonces hablamos.

La mujer asinti y retir algunas cosas de la mesa. Esa noche no se
metieron en la pileta.



En los pueblos de veraneo los das transcurren lentos. Cada vecino se
dedica a su propio jardn, a escuchar msica, a recibir visitas.

Ellos no tenan visitas. Pasaban el tiempo viendo la televisin o en la
pileta. De vez en cuando hacan una excursin a un pueblo cercano donde
haba un monte. Sin embargo, poco a poco, el aburrimiento se fue haciendo
cada vez ms patente.

Por esos das el chico de al lado hizo su segunda aparicin en el jardn.

Eran tambin las dos de la tarde cuando salt la tapia. La mujer estaba
sola; el hombre se haba ido a jugar a las cartas como todos los mediodas
y ella se haba metido en la pileta a tomar sol.

No se dio cuenta de la presencia del chico hasta que sinti una sombra
sobre su cabeza. Entonces abri los ojos y lo vio. Esta vez iba desnudo de
la cintura para arriba, pero llevaba puesto el sombrero y tena el fusil
colgando de un hombro. Empez a dar vueltas alrededor del borde. La mujer
lo miraba atnita.

Quiero que te vayas logro articular luego de unos minutos.

El chico la mir burln. Despus levant la cabeza hacia el cielo. Vio
pasar un pjaro y le dio un tiro imaginario con el fusil.

Deberas irte repiti la mujer.

El chico meti una de sus ojotas sucias en el agua.

Sabe? dijo. En casa no tenemos, pero todas las casas deberan tener una
pileta.

No es mi culpa que no tengan replic la mujer.

Tal vez no, pero me puede dejar entrar a la suya.

No puedo dejar entrar a todo el vecindario.

Yo solamente me veo a m por ac dijo el chico.

La mujer no dijo nada. l observ el fusil en sus manos un momento y
asinti. Camin por el borde hasta el otro lado de la pileta y permaneci
ah, sonriente y extrao, frente a la mujer.

No deberas andar con eso dijo ella. Es peligroso.

El chico solt una carcajada. Levant el rifle a la altura de la cabeza de
la mujer y despus lo baj, sin parar de rerse.

Antes de que ella se diera cuenta, peg un salto al otro lado de la valla.



Son mejores los rumanos le dijo esa noche a su marido. Ellos por lo
menos no aspiran a tener una pileta en casa.

Supongo que por lo menos los vecinos no roban le respondi el hombre.

Tampoco lo sabemos dijo la mujer.

Es un chico travieso.

Y tiene un arma. Maana mismo hablo con los padres.

El marido se encogi de hombros y sorbi un trago de su copa de vino de
mesa. La mujer se cruz de brazos.

Esa noche no pudo dormir bien. Tuvo un sueo extrao: iba en un tren sin
rumbo. Pasaban un pueblo tras otro pero ella no saba adnde se diriga el
tren ni en qu lugar le hubiera gustado detenerse. El chico de la casa
vecina estaba sentado frente a ella y la escoltaba con su fusil al hombro.

Se despert sudando. Haca mucho calor y no saba por qu tena miedo.
Tard un rato en volver a dormirse.

Al da siguiente se prepar un caf muy cargado y estuvo de mal humor toda
la maana, pensando en lo que le dira a los padres y ordenando las frases
una y otra vez. Hacia las dos, cuando el marido se fue a jugar a las
cartas, sali de su casa y toc el timbre de la puerta de al lado.

Haba mucho sol, y bajo el fulgor deslumbrante de los rayos la mujer pudo a
duras penas contemplar el pequeo camino de piedras y a los costados el
pasto amarillento, las pocas plantas faltas de riego, algn que otro
juguete roto y abandonado por los nios.

Volvi a tocar el timbre cuando consider que ya haba esperado suficiente.
La puerta tena unos cuantos rayones y en el centro se vea un corazn
atravesado por una flecha: Sara ama a Juan.

La mujer iba a intentarlo una vez ms cuando escuch los pasos que se
acercaban del otro lado. Una mujer gorda con un pelo escaso y rubio pegado
al crneo abri la puerta. Inmediatamente ella le ley en los ojos los
mismos signos de estupidez que el marido haba visto, y supo que las cosas
no iban a ser fciles.

Hola dijo la vecina.

Hola.

Buscaba a alguien?

Vengo por lo de su hijo.

Qu es lo de mi hijo? pregunt la mujer abriendo unos ojos inexpresivos
en su cara gorda.

Supongo que sabr que su hijo se est dedicando a pasearse por mi jardn
con un fusil en la mano recalc la palabra fusil para que la frase tuviera
ms impacto.

Se refiere a su rifle de aire comprimido? pregunt la mujer.

Me refiero a su fusil, ni ms ni menos dijo ella.

Qu hace exactamente?

Ensucia mi pileta y me apunta con el arma.

La mujer levant la ceja derecha. Despus volte la cabeza hacia el
interior de la casa y llam:

Juanito!

Juanito no respondi, pero a los pocos segundos apareci en la puerta y se
puso al lado de su madre. No llevaba puesto el sombrero, tena zapatillas y
medias y pareca recin baado.

La seora se queja de que ests entrando en su jardn. Eso es verdad?

Entr una o dos veces, para ver.

Y de paso apuntarme con un fusil dijo la mujer.

No le apunt neg el chico. Apuntaba a un pjaro que estaba detrs de
usted. Tendra que agradecrmelo: era un cuervo.

Basta dijo la madre.

La mujer se qued mirando al chico con el gesto firme.

Supongo que te habrn enseado lo que es la mentira dijo. Mir de reojo a
la madre: tena serias dudas de que alguna vez le hubieran hablado de la
mentira, o le hubieran enseado a distinguir lo bueno de lo malo.

Verdad? insisti mirando alternativamente a la madre y al hijo.

Sabe lo que es la mentira dijo la madre tajante.

Detrs de ella apareci una nena de pelo rubio y cara redonda como la mujer
pero mucho ms delgada. No se explicaba cmo esos chicos tan flacos tenan
una madre tan gorda.

And para adentro le dijo la mujer.

La nena no se movi. Permaneci detrs. Tena ojeras y se tocaba la nariz
constantemente como si estuviera resfriada. Llevaba un vestido rosa con
rayas verticales verde agua.

And para adentro. Vayan los dos para adentro repiti la madre.

Esta vez obedecieron. La vecina pareca ansiosa por cerrar la puerta de la
casa y dejar a la mujer del otro lado.

Le prometo que no va a volver a pasar le dijo con un malhumor evidente.

Eso espero respondi la mujer.

Se gir y escuch el golpe de la puerta. El sol segua siendo fuerte, sin
embargo ahora, sobre el pasto, distingui la figura de una mueca sin
cabeza.



Ni siquiera son capaces de admitir sus errores le dijo esa noche a su
marido.

Qu errores?

Tienen unos chicos sucios y maleducados, y la ropa de ella, haba que
verla! Pareca una sbana gastada. El vestido de la nena sin planchar, la
puerta rayada...

Bueno, lo importante es que hablaste dijo el marido mientras se fumaba
uno de sus enormes puros en el jardn.

La madre dice que no lo va a volver a hacer, pero no le creo.

Habr que ver dijo l.

Pero lo cierto es que no llegaron a ver nada.

Slo unos das despus salieron de la casa de al lado los vecinos de luto.
Los padres gordos y el hijo flaco vestidos de negro en medio del calor de
las cinco de la tarde. Hasta la noche, en el barrio no se enteraron de que
era la nia la que haba muerto: el hermano la haba encontrado tirada en
la cocina, con un golpe en la cabeza. Se haba cado de la silla al
intentar alcanzar algo de un armario.

Al da siguiente vieron pasar los coches fnebres. Algunos vecinos haban
salido a la vereda y se hacan la seal de la cruz a medida que avanzaba la
caravana.

Fueron das tristes en el barrio.

Al principio la mujer no expres sus opiniones. Slo de vez en cuando
murmuraba pobre nena o qu desgracia. Pero pasada una semana, una noche
que como tantas cenaban con su marido en el jardn, dijo exactamente lo que
pensaba.

Haba luna llena y encendieron unas velas. Soplaba una brisa clida. Se
escuchaba el ruido de la manguera llenando lentamente la pileta.

Esto se vea venir dijo de pronto.

Esto, qu? pregunt el hombre.

Lo de la nena. Saba que poda pasar. Desde que vi la casa, y a la madre,
lo saba.

Lo sabas... murmur el hombre.

S. Y es terrible.

S, es terrible afirm el hombre.

Se quedaron en silencio. En la casa de al lado no haba ruidos ni luces.



La mujer no esperaba que el chico volviera a aparecer en su jardn. Tampoco
que trajera el fusil al hombro y tuviera la misma mirada desafiante de las
tres veces que lo haba visto.

Sin embargo no haban pasado dos semanas de la muerte de la nena cuando lo
vio cruzar la valla.

Estaba sentada en una silla de mimbre, leyendo una novela sobre Alejandro
Magno. Llevaba media hora y estaba al final de uno de los captulos ms
largos. Cuando lo termin hizo una pausa para ir al bao. Volvi a la silla
pensando en la pgina 206. Cerr los ojos y se imagin la batalla contra
los persas, donde Alejandro apareca ms hermoso que cualquier actor de
moda. Despus volvi al libro, pero no haba llegado a la pgina 208 cuando
escuch los ruidos en el jardn, y cuando levant la mirada vio frente a
ella la figura delgada del chico. Tena puestas las zapatillas y las medias
y pareca limpio y baado como la ltima vez que lo haba visto.

La mujer le busc los signos del duelo; sin embargo no vio nada en su cara
que pudiera indicar que estaba triste. Tal vez pens tuviera los ojos un
poco ms duros, un poco ms brillantes, pero era una apreciacin demasiado
vaga como para sacar conclusiones.

Se quedaron mirando uno a otro. La mujer dobl la hoja en la pgina 207 y
dej el libro apoyado sobre la mesita de jardn que tena al lado.

Siento lo de tu hermana dijo.

Por qu? Usted no la conoca.

Quiero decir, que siento que se haya muerto tan joven respondi la mujer
con paciencia.

Baj la cabeza y mir la ilustracin de Alejandro Magno en la tapa del
libro. Iba a caballo y empuaba una espada.

Era muy joven repiti sin saber bien por qu.

Tena cinco aos dijo el chico.

Se dio vuelta y se acerc a la pileta. Empez a caminar por el borde como
otras veces, pero despus pareci cambiar de opinin: se descolg el fusil,
lo dej a un costado y se zambull con toda la ropa puesta.

La mujer se incorpor como un resorte y grit. El chico asom la cabeza por
un ngulo de la pileta.

Hace demasiado calor dijo.

Fue de un lado a otro nadando mientras la mujer lo miraba atnita. Despus
subi la escalera y sali, dejando un rastro de tierra y pequeas piedras
en el agua limpia. Agarr el fusil y apunt a la mujer.

Cree que me parezco a Alejandro Magno? pregunt. Y solt una carcajada.

Despus se dio vuelta, se acerc a los canteros y empez a dispararle a las
flores con el fusil.

La mujer no fue capaz de gritar. No fue capaz de hacer nada. Se qued
mirando sin saber qu hacer. Tena unas ganas terribles de llorar, pero
tampoco poda.

Despus de observarlo durante un rato se dio vuelta y se meti en la casa.
Dej la puerta abierta. Se sent frente a la mesa. Una brisa caliente
entraba y haca el aire pesado. Segua escuchando los tiros en el jardn.

Cuando logr recuperarse un poco se levant y se sirvi un vaso de agua.
Con cada trago senta que se le iba pasando el miedo y la sorpresa, al
tiempo que le creca la rabia a la altura del pecho, del estmago.

Mir hacia fuera: el chico se haba detenido y la contemplaba desafiante.

Ella sali con el vaso en la mano. Ahora la rabia se le haba acumulado
como una piedra en el cerebro.

Dej el vaso en la mesa de jardn y se cruz de brazos frente al chico.

No me extraara nada que a tu hermana le hubiera pasado algo dijo.

El chico abri mucho los ojos y levant las cejas.

Algo como qu? pregunt con la voz ronca.

Como nada. Que tu hermana haya tenido alguna ayuda...

La mujer se detuvo.

De tu parte agreg.

Inmediatamente se arrepinti de lo que haba dicho, pero se dio cuenta de
que ya no poda volver atrs.

El chico la miraba. Se haba puesto plido. Estaba claro que no haba
esperado una frase como esa.

Durante unos minutos ninguno de los dos pudo reaccionar. Se miraron, y lo
nico que ocurri entre ellos fue esa especie de fenmeno de transferencia
por el que el rencor pareci estarse evaporando del cuerpo de la mujer para
concentrarse en el del chico.

No s por qu lo dije... empez ella.

Cllese dijo el chico.

Levant el fusil y le apunt a la cara.

Cllese, vieja.

Es cierto murmur.

Despus, todo sucedi en un momento. El chico dispar y a la mujer le dio
tiempo a saltar: la bala le toc un hombro.

Se qued tirada sobre la tierra, aturdida por el impacto, mirando al cielo
como si todo fuera irreal, como si lo que hubiera pasado no hubiera
ocurrido de veras.

Un hilo de sangre iba regando el pasto de rojo.



Cuando logr recuperarse se levant y busc una toalla. Presion, pero no
quiso mirar. Fue al mdico en un taxi, con la herida tiendo lentamente la
tela.

La curaron con dos puntos y le dieron calmantes. Cuando volvi su marido
todava no estaba en casa. Se tir en la cama con las persianas bajas. Se
senta pesada como si hubiera aumentado de golpe cincuenta kilos. Si se
quedaba muy quieta las manos le temblaban.

Cerr los ojos. Estaba mareada y se durmi casi sin darse cuenta. Tuvo un
sueo horrible donde apareca el chico. La hermana muerta estaba viva y
ambos jugaban y se rean en la pileta de su jardn, mientras cuatro
policas armados con fusiles los custodiaban.

Se despert sobresaltada. Por un momento perdi la nocin del espacio, y
cuando la recuper su marido estaba en la puerta de la habitacin.

Ests bien? le pregunt.

Estoy bien dijo ella. Tuve un accidente en el jardn y me cort en un
brazo.

Decidi en ese momento que por nada del mundo el hombre tena que enterarse
de lo que haba pasado.

Los das siguientes estuvo muy triste. Dej de salir al jardn. No lea, y
con frecuencia se iba a la cama poniendo el pretexto de que el calor la
agotaba. Lavar la ropa ya no le produca ningn placer, de modo que
deambulaba por la casa con un pantaln de gimnasia y una remera vieja.

El hombre estaba preocupado, pero cada vez que intentaba hablar con ella no
obtena ms que respuestas vagas, excusas para evadir las razones
verdaderas de la tristeza. A la mujer, la culpa se le haca una carga
imposible de desplazar.

Dej de comer. Adelgaz. Le dola el cuerpo. Se senta vieja y cansada.
Todos los esfuerzos del marido por sacarla de paseo eran intiles. Cada vez
que cerraba los ojos se le apareca la imagen del chico, y a la noche
dorma mal, slo de a ratos.

Le salieron ojeras, y unas arrugas en la comisura de los labios que nunca
antes haba tenido.



La nica salida que hizo en casi dos semanas fue al hospital para sacarse
los puntos de la herida. Su marido la acompa en el auto y el mdico le
dio dos suplementos de vitaminas para que tomara.

Cuando volvi se senta ms cansada que nunca. Estaba plida. Su marido la
llev al jardn y se sentaron al sol por primera vez en muchos das.

Entonces, ella pidi:

Vmonos.

El hombre la mir con los mismos ojos lastimeros con que la miraba en los
ltimos tiempos.

Dnde te vas a recuperar mejor que en esta casa? pregunt. Te hace
falta tomar sol, estar afuera, ver las plantas.

No te das cuenta de que es esta casa lo que me enferma? respondi la
mujer casi gritando.

El hombre la sigui observando y en su cara creca la sorpresa, la
decepcin. Pero el tono de la mujer no admita rplica.

Est bien dijo por fin. Si es lo mejor, vmonos. Salgamos la semana que
viene.

Ella neg con la cabeza.

Maana dijo.

l guard silencio.

Ambos se quedaron callados recibiendo el sol en la cara en medio de la
tarde calurosa. Haba un ambiente plcido, y el olor de las flores en el
aire pareca calmar a la mujer. Cerr los ojos, y por primera vez en mucho
tiempo tuvo un momento de tranquilidad, hasta que sinti que una sombra se
proyectaba sobre su cuerpo. Cuando abri los ojos, vio al chico delante de
ella. Esta vez no llevaba el fusil.

Mir al costado, pero el hombre se haba ido.

Qu ests haciendo ac? le pregunt.

El chico no contest. No hizo nada. Se qued parado a contraluz y sonri
con la misma sonrisa que haba horrorizado a la mujer el primer da que lo
haba visto.

Ella busc detrs suyo. No vea al marido. El chico segua junto a su
silla, implacable. Ella se par y se volvi a sentar. Se restreg las
manos. De pronto, el chico corri hasta la valla y la salt. El hombre
apareci en el jardn inmediatamente despus, con un vaso en una mano y
unas pastillas en la otra.

Este chico... dijo. Pensaba que haba hablado con los padres.

Habl dijo ella en voz muy baja.

Te traigo tus vitaminas.

No quiero vitaminas dijo ella. Se levant y camin hasta su cuarto.

Permaneci acostada toda la tarde. A la noche sufri un ataque de nervios y
el hombre tuvo que llevarla al hospital.

Dos das despus, salieron hacia la ciudad.

** Mercedes lvarez Gutirrez
   almercedes3@hotmail.com
   Escritora argentina (Tandil, Buenos Aires, 1979). Un relato suyo aparece
   en la antologa del Premio Nacional de Cuentos Haroldo Conti (1998).



=== Ocho poemas      Cinzia Ricciuti ======================================

*** La ltima noche en la Tierra

Pntenle alas
a ver si vuela
Mrquenle el corazn
en el pecho
a ver si siente
Tquenle un acorden
a ver si despierta
Mjenle de sal
a ver si sufre
Cirrenle los ojos
a ver si ve
branle la tierra
a ver si nace
Cntenle una frase
a ver si piensa
Hblenle de lo real
a ver si asume
dienle
a ver si agradece
menle
a ver si se muere



*** Lejos

Viven
intercambiando humores y ansias
compartiendo miserias e infiernos
prometiendo cielos

Se saben viejos
ancianos de experiencias rotas
en la trampa de la esperanza
de sus corazones partidos
de tantos sueos

Intuyen
que la libertad es eso
acercarse cada vez ms
a la ausencia honda
de una realidad nunca esperada
y de un amor inmenso



*** Quietud encendida

Me miro en tu espejo.

Recorrindome en ti
en la mirada expectante
en los libros logrados
en las palabras redondas
en el lxico simple
en la quietud encendida
en la vida recorrida.

Ando
Rellenando carencias
proyectando quimeras
confirmando certezas
experimentando sombras.



*** Carne

Es que te siento
desmitificada,
viva, sedienta.
Es que se te percibe
alegre, exuberante.
Es que se te ve
protagonista, bellsima.
Eres el hermoso lmite de mi alma
que le da sinsentido a mis convicciones.
La que apagando la luz
me adentra en los misterios.
La que me aturde y me vuelve nia.
La que me hace entender el absurdo de la culpa.
La que se mueve incontrolada bajo mi piel,
reclamando espacio,
la que se funde con los pensamientos,
ahora libres, cada vez ms libres.



*** Instantes infinitos

Dejas de ser t
siendo ms t que nunca
te brinca el alma
te desnudas vestido
te deslumbras viendo
lloras riendo.

En tu despierto ensueo 
te afinas
te animas
te fortaleces
te relajas
te alegras
te hueles en la maravilla.

Magnfica congestin.

Todo queda
en ese momento
que no ha empezado,
que no termina.



*** Vas y vienes

A veces te olvidas
a veces te piensas
te agredes
te esterilizas
te adelgazas
te volatilizas
te pones rimmel
para avisarle a las lgrimas que no salgan
los tacones buscando amor/sexo/amor/sexo/amor
barato mental general masivo impersonal rpido falso impotente.

Luego te acuerdas
cuando te duele el vientre
y te retuerces acostada
y te da por llorar
y te mientes que son las hormonas
y te res de ti misma
porque no te respetas.

Pero vuelves
con ganas de mandar todo a la mierda
con una soledad guerrera y robusta
con la falta de un abrazo
con la imaginacin fortalecida.



*** Impulso

Esto es 
irremediable, irrefrenable 
(me descubro sintiendo)
hasta que pase
(me descubro pensando)
ridculo
(me descubro riendo)
y se me van levantando
los vellos de los brazos,
se me desperezan las papilas, 
se ablandan los msculos,
empiezan a fluir las maravillas
y mi cobarda implora
(se puede implorar gritando?)
un seudnimo
que me permita diluirme
en el anonimato 
de esto 
que tambin soy.



*** Sin ttulo

Aqu,
al transmutar besos en versos
latidos en palabras
respiros en lecturas
cuerpos en siluetas, 
descubro lo brutal
de apetecer viceversas.

** Cinzia Ricciuti
   cinziaricciuti@yahoo.com
   Poeta venezolana. Es intrprete pblico, traductora y docente del idioma
   italiano. Curs estudios de derecho en la Universidad Catlica Andrs
   Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve). Ha recitado poemas suyos en
   lecturas pblicas. Su obra permanece indita. Mantiene la bitcora
   http://verdadesqueasoman.blogspot.com.



=== Antes de dormir      Sergio Rodrguez =================================

Tena cinco das para saldar una deuda de veinte mil pesos. Poco dinero, en
realidad, pero no para alguien que est acostumbrado al despilfarro. Mi
trabajo me daba para cumplirme algunos caprichos y, a falta de alcohol,
comer algo slido. En contra de mi voluntad, tambin lograba apartar algo
para pagar la renta, cuyo monto jams saldaba por completo. Lament mi
carcter derrochador cuando supe que, si no pagaba la deuda dentro del
plazo fijado, me haran miembro vitalicio del bur de crdito.

Tras dejarme las uas a la mitad a fuerza de mordidas, cre que me haba
tranquilizado lo suficiente como para buscar una solucin para el problema.
Pas revista a mis opciones. Desde luego que el banco quedaba descartado.
Por otro lado, que no se me ocurriera pedirles ayuda a mis padres, quienes
me haban retirado su cario por mi tendencia a olvidar mis deudas. En
cuanto a mis dos hermanas, me retiraron la palabra cuando transcurra mi
niez, pues mi aficin a ciertas partes femeninas me oblig cierta noche a
usarlas para satisfacerme. Amigos? Eran tan sibaritas e irresponsables
como yo. Me entrevist con un par de ellos en un bar. Les cont mi
predicamento y replicaron que les daba gusto tener un conocido que debiera
ms que ellos.

Se me ocurri tragarme el orgullo y pedirle ayuda a Connie, legendaria puta
cuyos servicios eran solicitados por decenas de fulanos que, al igual que
yo, visitaban asiduamente la casa de Madame Chantel. Me integr a la fila
de clientes que se haba formado en el pasillo alfombrado y, pacientemente,
aguard audiencia. Al recibirme, Connie gesticul mitad con gusto mitad con
fastidio y, tras desnudarse, se tumb cara abajo en el lecho y flexion los
dedos de los pies. Pero mi hambre fetichista se contuvo. Sent a Connie, me
coloqu a su lado y, sin entrar en detalles, le cont mi problema y le
pregunt si poda ayudarme a resolverlo. Aunque yo saba que ella haba
ahorrado lo suficiente como para vivir unas dos vidas sin privaciones,
replic que sus ingresos apenas le alcanzaban para sobrevivir, amn de que
deba mandarle dinero a su madre a California. Comprend que no me tendera
la mano. Tras revelarle cunto me molesta que la gente use circunloquios
para no herirme con la verdad descarnada, la somet de un puetazo y le
hice otras cosas que callar. Huelga decir que no pagu la consulta.

Sal corriendo de la casa porque dos esbirros de Madame Chantel me
persiguieron para escarmentarme por el tratamiento que yo le haba dado a
Connie. Logr escabullirme y, asilado en una cantina, me limit a beber y
lamentar mis infortunios. En cuanto advert que el primer da del plazo que
se me haba impuesto no exista ms, evad como pude un acceso de llanto y
respir trabajosamente. Pesimista empedernido, me resign a no reunir la
suma que me faltaba. De pronto, una parroquiana tom asiento a mi lado y me
pidi que le invitara una copita.

Si acaso, mi reina babe, me alcanza para un chesquito.

Ta bueno.

Pidi un Squirt con popote. Algo sent cuando la vi chupar. No s en qu
momento, ni por qu medios, mi bebida fue adulterada con un narctico. Tal
vez la gentuza que me rodeaba me crey rico, a causa, sin duda, de mi
arreglo en el vestir. El caso es que empec a cabecear; la fulana me tom
por el brazo y, casi a rastras, me condujo a un cuarto ruin. Lo ltimo que
recuerdo es un colchn viejo y percudido.

Despert sintindome mal, y me sent peor cuando not que me haban robado
el reloj, la billetera, el cinturn, la corbata y los zapatos. Nunca sabr
si pose a la puta. Gem al levantarme. Estaba solo. Haba punzadas dentro
de mi cabeza. Trat en vano de abrir la puerta. Comenc a aporrearla y a
demandar que me dejaran salir. La puerta se abri de pronto. Intent tomar
por el cuello a quien hubiera abierto, pero result que no haba nadie por
ah. Pese a la penumbra del derredor, me abr paso hasta lo que consider
que era la salida. Abr sin problemas una puerta apolillada y me encontr
en la calle. El sol me dio de lleno en la cara. Tard en acostumbrar mi
vista a la iluminacin. Los transentes me miraban como si fuera un
apestado. Los ignor y afanosamente hice seas a cuanto taxi apareca ante
mi vista. Muchos me pasaron de largo, quiz porque mi absoluto desalio
prefiguraba complicaciones al momento del pago. Por fin, aprovech un alto
donde el trfico se congestion, abord casi a la fuerza un taxi y amenac
al conductor con matarlo si no me llevaba a mi casa.

El conductor quiso amenizar el viaje. Me pregunt qu me haba pasado. No
pude narrarle nada porque ni yo mismo saba los pormenores del asalto. Me
negu a abrir la boca. El chofer me imit. Ya ante el edificio, llen un
cheque sin fondos y se lo di al chofer, quien se fue sin protestar. Tom un
bao largusimo. Me dolan los pies por haber andado en calcetines. En
bata, con el pelo hmedo, me acab una botella de tequila y ca privado de
conocimiento. Despert y not que mis desgracias eran reales. Segu
cavilando sobre qu hacer para salir del atolladero. Como no tena sueo,
me vest y abandon el departamento, decidido a pasear. Supona que as
podra ordenar mis ideas.

Ahora bien, en cuanto sal de mi humilde vivienda presenta que el casero
me la quitara pronto, escuch un buenas noches pronunciado por una mujer.
Vi hacia la izquierda y encontr a la vecina. Se llamaba Yolanda. Era
bajita, rubia y guapa. Sus ojos claros me contemplaban fijamente, mientras
que en sus labios se dibujaba una sonrisa que me enardeci. Devolv el
saludo con el nimo de no agregar nada. Prefer mantenerme a distancia
porque, en primer lugar, Yolanda estaba casada y tena dos pequeas hijas
preciosas de seis y siete aos y, en segundo, las presiones me impedan
abrazar la lujuria. Con todo, Yolanda tena otros planes para m. Como
advirtiera mi semblante cariacontecido, me pregunt si me ocurra algo.
Lejos de considerar que se meta en un asunto que no era de su incumbencia,
respond:

S. Tengo un problema.

Se lo ha contado a alguien?

En vano.

Entiendo. Pero no todos los odos gustan de hacerse los sordos.

Eso significa?

Que quiero invitarle un cafecito. Llevamos tres aos siendo vecinos y
jams nos hemos reunido.

Es que soy de los que respetan...

Mi marido no est.

Entr en el departamento. Se diferenciaba del mo no en el tamao, sino en
la decoracin. Esa mujer tena gusto. Me sent cmodo en ese lugar, en
compaa de Yolanda. Me condujo a la sala, me indic el love seat. Ella
prepar caf. Le qued delicioso. Le di dos sorbos a mi taza.

Est exquisito jur.

Ella sonri.

A ver dijo. Cunteme.

Previo carraspeo, encend un cigarrillo, acomod algunas ideas en la mente
y, al fin, narr mi situacin con lujo de detalles. Ella me escuch con
atencin y simpata.

A qu me dijo que se dedica?

Vendo seguros no se lo haba dicho, pero qu ms daba?

No pueden adelantarle algunos meses?

No he acabado de pagar los que me han adelantado.

Ya.

Sobrevino un lapso de silencio. Ella rellen las tazas. Encend un nuevo
cigarrillo. Consider que era hora de retirarme. El marido poda llegar. No
me apeteca aadir un nuevo conflicto al catlogo de mis desdichas. Relatar
mis tribulaciones no me haba tranquilizado, pero decid darle a entender
lo contrario a mi anfitriona.

Creo dijo repentinamente que yo lo puedo ayudar.

Confieso que sus palabras me encantaron. Aguc el odo.

Todo lo que usted tiene que hacer repuso, es venir maana a las nueve de
la noche.

Usted cree que su marido est de acuerdo..?

No le daremos el dinero as como as cort, contundente.

Tragu saliva. Tensin en el ambiente. Qu se propona?

Necesitan asegurar su futuro?

Nada de eso. Ya est asegurado. Adems, mi marido odia a los vendedores de
seguros.

Dudo que mi situacin cambie. De todos modos, de todo corazn...

Por qu se preocupa tanto? interrumpi. Lo nico que tiene que hacer es
presentarse aqu maana. Considere que ya tiene el dinero, pero recuerde
que debe ganrselo.

Estoy tan desesperado que no le pedir detalles.

Su sonrisa me excit.

Maana se los dar anticip.

Me march por fin. Eran las diez de la noche. Quiz por ello no haba visto
a las nias. Con toda seguridad, dorman mientras su madre y yo hablbamos.
Ya no sal a caminar. Me refugi de nuevo en mi cubil y pas la noche
delineando planes de pago para mis nuevos acreedores. Me qued con el plan
que ms me convena, desde luego. Acab pegando el ojo a las seis de la
maana. Por un instante volv en m, llam a la oficina y me report
enfermo. Me aclararon que no me extraaran. Me volv a dormir.

Declinaba la tarde cuando despert. Estaba fresco, descansado. Me duch,
com tanto como el refrigerador me lo permiti. Se acercaban las nueve,
hora de la cita. El edificio estaba en silencio. Antes de que cerraran la
farmacia, logr comprar cigarrillos. Nueve en punto. Me haba vestido de
modo casual camisa con botones en el cuello, saco gris oxford, pantaln
negro pues, a mi juicio, el encuentro con mis vecinos era indigno de
formalidades. Desempolv una botella de vino tinto que se agazapaba en mi
alacena y fui a tocar el timbre del departamento de Yolanda.

Ella me abri de inmediato.

Nada como la puntualidad celebr. Me encantan los hombres puntuales.

Tragu saliva. Su comentario me pareci imprudente, sobre todo porque el
marido estaba justo detrs de ella. Len era un tipo alto, fornido,
semicalvo, de mirada displicente. Jams habamos departido.

Psale dijo.

Prcticamente me arrebat la botella. No dejaba de atraerme el modo en que
Yolanda estaba vestida. Imagin que la pareja gozara al rato. Quise creer
que la entrevista sera breve. Tom asiento y puse cara de circunstancias.
Yolanda se mantuvo a mi lado, de pie, contonendose. Qu estaba pasando?
De soslayo vi que, desganadamente, Len destapaba la botella y serva vino
en una sola copa, que acto seguido dej vaca. Cat el lquido, lo aprob
mediante un asentimiento, volvi a servirse. Me aclar la garganta.

Antes que nada... empec.

Qu brbaro interrumpi Yolanda, cruzando los brazos. Sigues creyendo
que el dinero te caer gratis del cielo.

S que no ser as me puse a la defensiva.

Veinte mil pesos no se le dan a nadie por caridad. Nosotros, por lo menos,
no lo haramos.

Qu debo hacer? fui al grano.

Seguirme dijo, extendiendo una mano hacia m.

Pareja extravagante, pens. Mir fijamente a Len. Continuaba bebiendo,
echado en el sof, acaso esperando que el vino lo pusiera a dormir. Me puse
en pie.

Olvdate de l susurr Yolanda.

Me tom de la mano y me gui a su habitacin. Cruzamos el umbral.

Esto me parece incorrecto me las di de moralista.

Te endeudaste para pagar ciertos servicios, no? me record que, la
vspera, mi lengua haba sido imprudente.

Medio asent. Ella cerr la puerta con llave.

Nada de remilgos de ahora en adelante dispuso. Nos desvestimos el uno
al otro?

Yo nunca dejara que mi mujer se acostara con alguien ms seal, dudando
sobre si desvestirme rpidamente o con parsimonia.

T haras muchas cosas en determinadas circunstancias advirti,
quitndome el saco.

No entend. La dej desnudarme. No me dio vergenza verme desnudo ante
ella. Por qu iba a darme vergenza? Lo que me fascin fue el clset; era
de esos cuyas puertas estn recubiertas por espejos. La cama se ubicaba
ante ese mueble. Yo nunca haba fornicado ante un espejo. Sera
interesante, prev. Yolanda me pidi que la auxiliara con un par de
cremalleras. La serv mecnicamente. Quera acabar con eso de una vez, para
largarme dinero en mano. No me entr remordimiento alguno. Mi posicin era
poco masculina y, sobre todo, poco honorable, pero la necesidad... Por lo
menos, no era Len quien revelaba ante m su desnudez.

El cuerpo de Yolanda era aceptable. La brevedad de su estatura no lo afeaba
en lo ms mnimo. Lo contempl gustosamente durante largo rato. Empec a
acariciarlo. Ella mostr reciprocidad. Nos tumbamos en la cama, comenzamos
a frotarnos.

Ustedes han de ser de esas parejas swingers que abundan ahora, no?
pregunt.

No me gusta que me hablen mientras me lo hacen observ Yolanda, poco
afable el gesto.

Entonces hizo algo que me dej sorprendido. Del cajn del bur sac un
rollo de cinta de embalar, cort un trozo y lo unt sobre mi boca. Ni
tiempo tuve de oponer resistencia. Esas cosas no iban conmigo, pero, si a
la dama le gustaban... Adems, haba miles de pesos de por medio. Pero la
mordaza no sera todo. La infame emple unas medias para sujetarme de
brazos y piernas a las cabeceras de la cama. Sospech que mi vida poda
correr peligro y, sin embargo, opuse la mejor cantidad posible de
resistencia. Lo que no me gust para nada fue que me vendara los ojos. No
poder estar al tanto de sus movimientos me colmara de angustia, lo saba.
Desde luego que no pude impedirle que procediera. Qued cegado. De pronto,
ella se apart de m; haba estado lamiendo mi cuerpo, estimulando mi sexo,
actividades que cesaron de golpe. Sent que se bajaba de la cama. Mientras
no se le ocurriera llamar al crapuloso marido! Me entregu a forcejear, a
gemir a travs de la mordaza. Escuch que una puerta del clset se abra.
Qu se le ocurrira sacar de ah?

Ojal que sus hijas no despierten de pronto, pens, con ganas de espiar
a pap y mam. Me calm que la infeliz no me surtiera de latigazos. Hay
mujeres cuyas manas sobrepasan lo imaginable. Qu bueno que Yolanda no
fuera as. No era as? De sbito volv a ser tocado. Me sorprend en la
misma medida en que me extasi. Sin duda, Yolanda haba pasado un buen rato
untndose crema en las manos. La suavidad de las palmas que emprendieron un
continuo viaje por mi humanidad era absoluta. Me hizo sentir de maravilla.
Penosamente, no podra abandonarme a languidecer. Cierto, una lengua se
dedic a estimular mi entrepierna, pero cmo poda ser que, al mismo
tiempo, otra lengua me ensalivara las tetillas?

Mis forcejeos se desproporcionaron. El tercero tena que ser Len! Me
promet que lo matara a puetazos no bien me liberara. No, los
pulverizara a los dos. Malditos enfermos. Saldar mi deuda haba dejado de
importarme. Ahora, mi fin consista en escarmentar a quienes se haban
burlado de m. Me solt la mano derecha y, en lugar de lanzar un puetazo
al aire, me quit la venda de los ojos. En el proceso fui dejado en paz;
asimismo, atin a escuchar interjecciones peculiares, ciertamente no
proferidas por un hombre. Ya con la vista libre, alcanc a ver dos cabezas
rubias perdindose tras la puerta del clset, que a toda prisa cerr
Yolanda. Me quit furiosamente la mordaza.

Hija de puta dije. Qu fue eso?

Se abri la puerta del cuarto. Entr Len, con la botella en la siniestra y
una .38 en la diestra. Me apunt con el arma.

Se est poniendo pesado? le pregunt a su mujer.

Se sorprendi un poco.

Yo estaba inmvil porque no deseaba que a Len, cuya ebriedad era notoria,
se le ocurriera apretar el gatillo.

Las nias estn satisfechas? prosigui el borracho, antes de darle un
trago a la botella.

Yo estaba horrorizado.

Me parece que no terminaron maldita Yolanda.

Joder. Ahora no se dormirn!

Quin te mandaba que las acostumbraras a dormirse con esa leche?

Len mova negativamente la cabeza.

Vuelve a atarlo dijo, y a rengln seguido prepar el percutor.

Yolanda obedeci. La venda, la atadura, la mordaza regresaron a su sitio.
Nadie necesitaba explicarme nada. Volvi a orse el ruido de la puerta del
clset, deslizndose sobre un carril. Ellas subieron a la cama, me
tuvieron. No opuse resistencia. A Len le dio un ataque de hipo. Los padres
lo veran todo. Me vine. Las hijas bebieron. Diez minutos despus, yacan
dormidas a mis costados. Yo respiraba agitadamente.

Me... dejaron seco... o que deca Len, con la cara para atrs. Me lo
destrozaron... Sus encas desdentadas... Luego les salieron los malditos
dientes...

O un ruido sordo, primero, y uno ms potente, despus. La botella y Len
haban cado. La madre se llev primero a una nia, luego a la otra. El
silencio era sepulcral. Fui soltado. No me atrev a hablar. Yolanda se
haba puesto un camisn. Me ayud a vestirme. Me dio veinte mil pesos en
efectivo. Mis manos temblaron al empuar los billetes. Franque el cuerpo
de Len para alcanzar la salida.

Faltaban tres das para que se venciera el plazo fatal. Tentacin. Cont
muchas veces el dinero. Veinte mil. Lo haba ganado con mucha facilidad.
Tal vez, antes de que terminara el plazo... Al da siguiente visit a
Connie, me disculp con ella por la tunda que le haba propinado la ltima
vez, le di diez mil pesos para que no asumiera una actitud que me chocara.
Pasamos una noche increble. Para que contarla, entonces? La noche
siguiente repet la faena. Us a placer el cuerpo de Connie y me qued sin
un quinto.

Me llamaron de la oficina. Que me haban dejado ir por faltista, que en
absoluto me echaran de menos. Sonre. Me quedaba un da, un solo da!
Sal del departamento, di dos o tres pasos, oprim un timbre. Yolanda
abri. Eran las nueve en punto.

** Sergio Rodrguez
   sarodriguezn@yahoo.com
   Escritor mexicano (Mxico, DF, 1974). Abogado de profesin. Ha publicado
   la novela Intramuros (Edamex, http://www.edamex.com; 2002) y el libro de
   relatos Segunda muerte (Edamex, 2004).



=== 5 sonetos de amor      Javier Aguirre Ortiz ===========================

*** Vida nueva

Quiero nacer hacia la vida nueva,
al corazn que se abre a la ventura,
quiero ser en virtud de tu figura,
quiero quemarme entero mientras nieva;

tu mirar ver donde mi voz se abreva,
tu llama amar donde el no ser se cura
tu tierra arar, porque es la derechura,
la va que al amor del cielo lleva.

Quiero comer tu corazn ardiendo,
caminar en la lluvia deseada,
no quiero dejar nada que no entregue

para que no nos vaya as perdiendo:
la viva luz comparta la mirada,
que no quede una sombra que nos niegue.



*** Lluvia

Naciste en medio del abril lluvioso
naciste en ella y en la lluvia vives
y en el agua de lluvia que recibes
ya todo es esplendor maravilloso

llueves un ancho ro proceloso
con el barro radiante con que escribes
y si una flor en el pasado inhibes
sers maana amanecer gozoso

la lluvia llama ardiente en la ventana
llena de lumbre mi mirada oscura
mis ojos y mi voz mi boca muda

la lluvia sube y en tu mano suda
y salta el corazn de rana en rana
y ardiente lava ignota gota pura



*** Amaneces

eres la luz que alumbra floreciente
mi corazn que canta con la aurora
eres el sol que nunca se demora
la claridad del agua de la fuente

inicias tu pasaje por mi frente
desde la noche en que el silencio mora
no duermes incesante roedora
siempre conmigo cuando ests ausente

amaneces el sol de la palabra
soplo en la niebla faro de la luna
y la lluvia en la luz que dulce brilla

el horizonte ante la luz se abra
las hojas se enternezcan una a una
y el aire mueva su cancin sencilla



*** Necesito tu voz para vivir

Si el sol se nubla, qu ser mi vida.
Habr de anochecer sin tu mirada.
Mi mirada se acuesta enamorada
plidamente, busca una salida.

Qu ser de la senda detenida.
Qu ser de la mar ciega y callada.
Qu habr de ser mi voz, palabra errada,
sombra distante, luz desatendida.

Necesito tu luz para nacer.
Necesito tu voz para vivir.
Necesito tu vida para ser.

Slo contigo empezar a existir.
Slo contigo vuelve a amanecer.
Slo contigo viene el porvenir.



*** Tiemblo

Si el corazn toda su lluvia mueve,
superar la muerte que le encierra?
podr brotar la vida de la tierra?
Ya el sol con toda su esperanza llueve.

Se llevar mi corazn la nieve
o el miedo vencer que todo cierra?,
descansar jams la santa guerra
que agrava al corazn de sangre leve?

La sangre se conmueve amaneciente,
llena mi pecho el canto de la aurora
con su rojo manar de viva fuente.

Todo lo llevar la destructora
luz, arrasando el barro de mi frente,
con su voz que radiante me enamora.



*** Escuche amor mientras el odio suena

Seor, dame tu gracia en esta hora,
djame ver, Seor, djame verte
cmo nos das la vida con tu muerte
y al corazn su llama redentora.

Da luz al alma de la que es seora
tu voz, mi dbil corazn haz fuerte,
haz que sea agua y pan la piedra inerte
y retoma mi ser, que es tuyo ahora.

No se pierda entre piedras mi premura
y escuche amor mientras el odio suena,
no beba sombra, sino sea pura.

Sienta romper el hombre la cadena
que le aferra, mortal. En tu estatura
vuele libre, inmortal: hueco que llena.



*** Viernes Santo

Todo es desolacin, todo amargura,
hoy ha muerto la luz, la luz del da,
hoy lo que era esperanza y alegra
es slo muerte bajo piedra dura.

Ha desaparecido el agua pura,
qu silencio mortal, qu noche fra,
no hay vida, no hay verdad, no hay sol, no hay va,
el da yace bajo sombra oscura.

La tierra cubre toda la esperanza,
muri la vida y en su hueco cierra
lo que estaba en la mano y no se alcanza.

No s qu ms podr decir la tierra,
ni si un viento de bienaventuranza
desarmar la muerte que se entierra.



*** Resurreccin

La semilla ha bajado a los infiernos
y ya nace sin fin la maravilla:
rompe la tierra abierta la semilla
surtiendo un agua o vino o cielo eternos;

la llama enciende luces para sernos,
y brilla, brilla, brilla, brilla, brilla,
y es todo luz el mar de una a otra orilla,
y eterna primavera los inviernos;

la muerte ha muerto derrotada y muerta,
slo cscaras quedan de la tumba,
vence la vida cierta, y desconcierta

con su inmenso fulgor, y amor retumba
desde este Dios con la ventana abierta,
oh amor descomunal, oh sol que zumba!

** Javier Aguirre Ortiz
   jaguirreo@yahoo.fr
   Poeta espaol (Bilbao, 1973). Es licenciado en filologa hispnica por
   la Universidad de Deusto (http://www.deusto.es) y en filologa inglesa
   por la Universidad Nacional de Educacin a Distancia (Uned,
   http://www.uned.es). Es profesor de espaol en el Liceo Internacional
   Montessori de Bailly (Francia). Ha publicado colaboraciones literarias
   en las revistas La Galleta del Norte, Zurgai, Prgola, El Fantasma de la
   Glorieta (http://www.elfantasmadelaglorieta.com), Luke
   (http://www.espacioluke.com), Escner Cultural (http://www.escaner.cl),
   Realidad Literal (http://www.realidadliteral.net) y otras.



=== Crnicas desesperadas de dos ngeles en Sodoma      Alejandro Maciel ==

No es del todo cierto lo que est escrito en un libro tenido por sagrado
donde se nos imputa haber descendido a censar las abominaciones humanas en
un vecindario donde la lujuria corra pareja con su pravedad. Bastante ya
ha sido tratar con los pecados del cielo; ni Dios, que es omnipotente,
poda comisionarnos a la tentacin de conocer la culpa antes que la
infraccin del deseo.

Lo cierto es que bajamos a la tierra con el edicto sagrado para exterminar
a los injustos junto con los aduladores, a los forajidos y a quienes
observan tan escrupulosamente la ley que la convierten en una prisin para
sus cuerpos y un suplicio para sus espritus. La ley se escribi para
igualar a los mortales con los dioses. La misma muerte no es ms que una
ley menor.

Era el atardecer, la hora de la mansedumbre cuando un vapor invisible llena
la hora moribunda de sombras y grises, la hora en que las alhucemas hacen
flotar en ese vapor el gusto cido, opalescente, que recuerda la omisin de
la memoria humana. El sol rojeaba los relieves de las cuestas mientras Lot
se inclinaba a gemir sus plegarias por los justos en el umbral de su casa.

Tambin es cierto que, al entrar en celo la noche, Lot nos convid a su
mesa, nos hosped; atendi nuestras fatigas, la sed y el hambre para
demostrarse a s mismo que todo acto de justicia exige una privacin.

Despus, el escrito sagrado lo consigna con reservas al pudor de sinagogas,
templos y catedrales, vino la horda de los sodomitas, vino el asedio.
Secretamente intuimos la fiesta de la carne que nos amenazaba.

Los hombres y mujeres nada saben de los ngeles; en cambio, nosotros somos
versados en excesos, dolo e indecencias que aprendemos del rebao humano y
por eso, conocemos a la gente. Todos los disidentes del Paraso aprendieron
las maquinaciones humanas antes de entregarse a la estafa y el fraude.

Nuestra fue la idea de instar a Lot a comerciar la castidad de sus hijas
para salvar nuestra honestidad. Nuestra existencia, que precede a la
sucesin del tiempo humano, ya conoca el incesto que el relato describe
mucho despus del exilio de las ciudades condenadas: Gomorra, Sebohim, Adm
y Sodoma. Pero la turba no acept el trato. Colndose por los prpados de
las persianas nuestra pureza esparca un perfume a infancia. Ese aroma
delicado del ptalo exhalando la llamada del germen encendi el fuego de
los nimos; los placeres largamente agostados se sacudieron repentinamente,
un filo de acero pareca brillar en la cabeza de la noche, las chispas de
su refriega bullan en el interior de los sodomitas. Todo era fuerza
escaldada, humo de bufidos, sudores y gemidos. Los hombros de los hombres
arremetan con fuerza contra la puerta. Crujan las fallebas rtmicamente
como la mquina de los sitiadores contra los paos de un muro de piedra que
se desgaja. Decidimos cegarlos: es sabido que la visin es aliada de la
sensualidad; pero ellos seguan insistiendo, aullando de deseo y de odios.
Intentaron arrastrarnos al vicio por medio de promesas pero en el cielo
nunca creci el rbol del deseo, por esa razn, tanto nuestra virtud como
nuestra perversidad no tienen lmites.

Quienes no fuimos amasados de materia en el tiempo, ignoramos por completo
las desesperaciones del porvenir y las acusaciones del pasado. Lot no
pareca entender nuestra misin. Vinimos como mensajeros; para l ramos
simples verdugos, artfices de la catstrofe. Primero implor por cien
justos ofreciendo canjear la ciudad por su piedad pero buscando en su
memoria no hall los cien. Ofreci diez, tampoco los encontr aunque revis
escrupulosamente sus amigos y parentela. Ofreci uno pensando que la sola
existencia de la justicia merece la salvacin; pidi por un justo, pidi
por Lot. Cerca, ms all de la pendiente reseca, grua el Mar Muerto.
Tuvimos que explicarle pacientemente a la mezquina luz de alcuzas que
colgaban de las vigas que ni siquiera un rebao de justos es suficiente a
la hora de limpiar tantas ofensas; que Dios haba creado un mundo generoso
en el que ser justo no exigiera tanto esfuerzo y eximiera de tanto dolor.
Que el Altsmo ya haba sentenciado; que la demolicin y la hoguera no
tardaran ms que nuestras dudas que quizs en las entraas de la oscuridad
el azufre ya brotaba para el exterminio.

Clareaba con tibieza en el naciente cuando salimos de la ciudad confiscada
al mal. A todos advertimos sobre el riesgo de mirar hacia el pasado, pero
la mujer de Lot busc despedirse de sus recuerdos y volvi los ojos hacia
la muralla fulgurante bajo el cielo furioso que estragaban las llamas. Dios
la convirti en sal, materia sagrada, odiosa al demonio porque impide la
corrupcin de la carne. Nadie sabe que la desobediencia, a veces,
santifica. Dios la bendijo premindola con la perpetuidad: los aos y los
siglos rebanarn los riscos, reducirn la piedra al polvo del que est
hecha la criatura humana pero la mujer de sal seguir observando de pie la
dignidad de los exiliados.

Nadie conoce el pensamiento de Dios, que es mortfero. Hemos de confesar
que despus de acompaarlo desde siempre, sin principios, an hoy sus
enigmticos designios consiguen sorprendernos.

Por qu la lluvia de fuego sobre Sodoma y Gomorra cuando sabemos con
certeza que en otros sitios se cometen males mil veces ms aberrantes, se
masacra a los inocentes y se tortura a los justos? Los males, ya lo
aprendimos, son necesarios en el universo desquiciado que, sin ellos, sera
imperfecto. Muchos males prestan valiosos servicios: el crimen ensea a
valorar la vida; por el sendero de los vicios llegamos a la prudencia. El
odio a la guerra mantiene la paz. Muchas veces un exceso de lascivia
conduce a la santidad ms asctica, como la de Thas de Alejandra y
Agustn de Hipona. Por qu destruir entonces Gomorra y Sodoma, futuros
templos de castos?

Hemos de vigilar la historia para descubrir la respuesta. Intuimos que Lot
ya la conoce; por eso se salv del castigo destinado a los fornicadores. Y
tambin sabemos que una larga noche fue amante de sus hijas, y sobrevivi.

No podemos dudar de Dios ni de su justicia; pero s de Lot.

      (De La salvacin despus de No).

** Alejandro Maciel
   alebovino@fibertel.com.ar
   Escritor argentino (Corrientes). Ha publicado diez libros, el ms
   reciente de los cuales es la Culpa de los muertos (nsula Libros,
   Barcelona, Espaa, 2008) Dirige la revista-libro semestral Palabras
   Escritas (Editorial Servilibro). Mantiene una bitcora personal en
   http://alebovino.blogspot.com.



=== Cavilaciones      Oscar Ivn Londoo Zapata ===========================

*** Curva peligrosa

      A Gabriel Peralta

La noche anuncia ecos diferentes,
el camino se teje en redes de miedo,
doblas a la derecha, doblas a la izquierda,
una curva peligrosa silencia tus recuerdos.

Ya otra morada ser tu destino,
no importa lo que fuiste,
hoy viajas en camino silente,
mas en este msero paraje,
tu memoria sigue presente.

Curva peligrosa
que anuncia un peaje a mil metros,
a mil metros de distancia
yace tu cuerpo.

Para... para..!
era el feroz eco de tu mente,
mas el camino indiferente,
arrebat tu fro aliento.



*** Cuerpo alado

No reconoces el espacio,
el tiempo se ha detenido.
Poco a poco la naturaleza se silencia,
deseas dormir pero algo te detiene.
Una voz que en el aire se siente
ha creado unas manos que te mueven,
rozan tu cuerpo de pies a cabeza,
estiran tus manos hacia el infinito,
juntan tus piernas, ya han llegado al fin.
Te acuestan, te sientan, juegan contigo.
Impaciente buscas el rostro del titiritero,
no lo puedes ver.
Te conviertes en cuerpo alado,
aunque sin alas para volar.



*** Voces vacas

      A L.F. porque su voz no hizo eco

Silente camino en la bruma
que tu incertidumbre teje.
Me miras y me hablas
mas no encuentro palabra alguna.

Tu voz vaca es eco de un susurro
que sigiloso vela el engao.
Por qu son ciegas tus palabras?
Por qu se esconden en la bruma?

Bruma eterna que colapsa mis sentidos
y revive el eterno ocaso.
Ser tal vez que mi alma es presa de tu voz,
o ser que tu voz es la ambrosa mortal del cadalso.

Despierta alma ma,
ya las voces no hacen eco,
ya el olvido olvid el amor,
ya eres libre, vuela.



*** Autorretrato

Los caminos se abren
cual centella iracunda.
Voces en ecos lejanos
corroen mi tumba.

Son los sonidos de la muerte,
gritaban sin amparo,
aquellos seres inertes
cual cadveres gastados.

Logro escapar con esfuerzo
de aquel laberinto de hielo,
que absorbe sin cavilaciones,
todo mi anhelo.

La luz se abre a m
como un fnix andante,
ya he derrotado los impos
que en el cadalso arden.



*** La musa

Oh musa del olmpico cuarteto!,
escucha este suplicio en vano llanto,
acude presurosa y con encanto,
has brotar letras para este soneto.

Por qu no respondes a mi llamado?
ser puro de inagotable belleza,
ya no quieres inspirar esta pieza,
o acaso pretendes que muera cansado.

Extrao amigo de un pas lejano,
no te agotes en un ruego demente,
el poder del soneto es ms cercano.

La verdad est en tu infinita mente,
no intentes buscarme simple profano,
ya he desaparecido en el presente.



*** M.

La noche se apaga de un soplo,
la brisa anuncia la llegada del roco.
Los ojos de M. se posan en la piel,
siente ajeno el cuerpo.

Las formas no obedecen a sus recuerdos,
no dice nada, no sabe nada.
La epidermis ha extinguido su verdor,
acompaante cromtico de toda la vida.

Ya el pasto no le sabe igual,
sus papilas son presa de otra ambrosa.
La mirada confunde en el horizonte,
no encuentra su historia.

Camina y reconoce el paraje,
el lugar interminable del pasado.
Bosque eterno que desde esta altura,
s tiene fin.

Sacude su ajeno cuerpo
en busca de aladas membranas.
Pero es intil el esfuerzo,
han desaparecido.

Se recoge con impulso extremo,
intenta dar un salto,
agotado su cuerpo queda,
en el ms rotundo fracaso.

Esttica la mirada,
la boca abierta en desencanto,
despide una onda de miedo,
un grito mudo y desolado.



*** Desgarrados

Tus manos se juntan con las mas,
parecen susurrar.
Ecos lejanos llegan a m y no los entiendo,
te siento distante aunque cerca ests.
Tus labios rozan los mos,
no los encuentro.
Mis sueos te buscan, te ven y huyes de m.
Ya no siento ecos ni besos,
pero an me miento.



*** El juego de la sombra y la luna

Una noche baada en sombras,
sombras que juegan con la luna,
luna plida y serena,
serena voz de la fortuna.

Es el nido la luna,
nido de la sombra,
sombra errante y pequea,
hermoso ser de ternura.

El tiempo pasa iracundo
sin dejar aliento en las manos.
La luna mira su cuerpo,
en pedazos ha quedado.

Sombra... sombra...
juega con la luna,
vuelve pronto sombra,
ella espera por ti.



*** La caja de Pandora

Eterna caja de Pandora,
conocedora de secretos,
muda duermes en la noche,
el sol anuncia tu regreso.

La luz aleja el caos
del que has sido presa.
Los sabios inmortales
desfilan como persas.

Se han metido a tu alma
ofreciendo bellas joyas,
pero con tristeza sientes
que slo son sombras.

Sombras errabundas
anhelando un camino fijo.
Mentes acechantes
de un dbil delirio.



*** Orgasmatrn

Tu maquinaria afecta mis sentidos,
silencia mis palabras y acelera la noche.

Tu maquinaria desprende su savia por mi cuerpo,
aceites tibios buscan un mar de besos.

Tu maquinaria inyecta vida a mi vida,
descargas srdidas que se impregnan en mi piel.

Tu maquinaria se desarma en mis manos,
engranajes que con lujuria estallan de placer.



*** Ofrenda

      A J. E. por su ofrenda de amor...

Ofrend tu perfume a la noche
y jur ante las sombras mi amor,
le ped a la luna palpitante
que en cada tomo de brisa te pudiera encontrar.

Ofrend tu esencia al mar
y jur ante la bruma
que cada amanecer tu rostro estara conmigo,
y que cada anochecer te inventara sin agona.

Ofrend tu alma al fuego
y jur ante las llamas
que as sera mi amor
una entrega total y consumada.

Ofrend tu cuerpo al viento
y en un soplo de amor te trajo a m...
te quedaste por siempre
como una ofrenda a mi amor.

** Oscar Ivn Londoo Zapata
   oscarivan84@yahoo.es
   Escritor e investigador colombiano (Ibagu, Tolima, 1984). Es licenciado
   en lengua castellana de la Facultad de Ciencias de la Educacin de la
   Universidad del Tolima (UT, http://www.ut.edu.co), graduado con la
   modalidad de Excelencia Acadmica y la distincin Grado de Honor.
   Autor del estudio discursivo: Anlisis crtico de los discursos
   evaluativos de los docentes de lengua castellana de los grados dcimo
   (10) y once (11) de algunas instituciones educativas de Ibagu (2007).
   Fue coinvestigador del Grupo de Investigacin de Competencias
   Comunicativas de la misma facultad en el proyecto Caracterizacin y
   evaluacin del desarrollo de competencias en la comprensin y produccin
   textual de los estudiantes de pregrado de la Universidad del Tolima.
   Colaborador en la seccin Facetas del peridico El Nuevo Da
   (http://www.elnuevodia.com.co), de Ibagu. Es miembro de la Asociacin
   Latinoamericana de Estudios del Discurso (Aled) y ha sido ponente en
   eventos nacionales. Textos suyos han sido publicados adems en la
   Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso (Venezuela) Discurso &
   Sociedad (http://www.dissoc.org), Crtica.cl (Chile), Avivavoz UT
   (http://avivavozut.blogspot.com), El Salmn y Cuadernos de Pedagoga de
   la Universidad Pedaggica y Tecnolgica de Pereira (Colombia).



=== Un sueo en Viena?      Juan Manuel Prez lvarez ====================

                           Abr los ojos para asir al impalpable visitante,
                     Cogerlo por el cuello y arrancarle su secreto de humo,
           Mas solo vi una sombra perderse en el silencio, aire en el aire.

                                                                Octavio Paz

Se oyeron dos golpes en la puerta.

Adelante.

Nuevamente otros dos golpes.

S, usted. Puede pasar.

En el umbral se descubre un rostro indeciso cercado por arrugas de sombras,
efecto natural de un lienzo tenebrista del siglo XVII. Pertenece al
organismo de un hombre maduro de reducida estatura, casi ridculo, que
sostiene una chistera de prestidigitador en la mano derecha.

Seor...

Ahora le tiemblan los labios. Siente cmo languidece la elocuencia en su
lengua. Y...

Tenga la bondad de sentarse.

El individuo repara en la habitacin no demasiado espaciosa en la que se
encuentra, iluminada por una ventana abocinada que se despliega en la pared
de enfrente, como un culo velado por una cortinilla de muselina. El tiempo
recita la sentencia cifrada desde un reloj de pared, cuyo ebrio pndulo
describe un surco invisible.

Prisin quiz? Primera impresin.

No se trata de eso. La amarillenta pared est remendada con cuadros y
fotografas, ttulos y diplomas ilegibles. La existencia aguarda en actitud
contemplativa.

Dos ojos oscuros en los que danza una llama lejansima interrogan al
espectador. Todo espera una respuesta.

Quisiera hacer un reconocimiento.

Eso es todo.

Por supuesto... En aqul divn de all, por favor... Reclnese, as...

Un hombre vuelve la espalda y parece manipular objetos sonoros enfundados
en una vitrina.

Sobre una silla reposa un volumen desgastado. El reclinado husped lo
recoge. Lo examina. Comienza a hojearlo.

Petti, nihil me sicut antea iuvat / scribere versiculos amore percussum
gravi. Horacio. Lee usted a Horacio?

Se escucha un ronquido vocalizado.

S, a veces...

Amore percussum gravi. Colgadas del dintel como lmparas magnticas levitan
oleadas de un extico perfume, semejante en olor a cinamomo de Asiria
mezclado con incienso sabeo. En la araa dorada que gravita perpendicular
al techo, los cientos de cristalitos rutilantes como constelaciones parecen
empaarse. La melopea de un recuerdo de diamantina concisin embarga los
sentidos del personaje reclinado en el divn, y su mirada se condensa en
momentos que fluyen hacia el mar ontolgico, en donde forman ondas y
corrientes que armonizan los estados de nimo universales.

Frente a su abstrado icono, un diploma plano y recortado por un marco
ortogonal muestra al curioso su pecho escrito:

                            DIPLOMA ACREDITATIVO
                     D. (no se descifra su onomstica)
                   Licenciado en Medicina Psicoanaltica

El ttulo se difumina como el vapor de una idea en la mente del lector:

                   Licenciado en Medicina Psicoanaltica

A medida que la apacible neblina de la inconsciencia se aduea de las
reptantes facultades del paciente, el doctor (sin duda l es, pues viste
una bata blanca) afila sus moribundos sentidos. Es el momento de actuar.

Un fenmeno inesperado interrumpe el silencio como un presagio. Se trata de
un pesado volumen precipitado por el determinismo de la Conciencia
Universal, inimitable y providente, desde un robusto anaquel de madera
rgida. El nacimiento de lo imprevisto bautiza el movimiento.

El doctor se inclina en necesaria genuflexin para tomar la pieza
astronmica en sus manos.

La interpretacin de los sueos, de Sigmund Freud. Otro experimento de
taumaturgia no ha mucho tiempo ha redimido a la raza de Jos. Populus Dei.
Las Setenta Semanas y la Parusa.

Acto seguido deposita el testimonio en la estantera. Mecnica de los
signos ajenos a la investigacin. Sin duda algo ha querido decir con eso.

Antes de regresar al paciente, como aquella voz que grita en el desierto se
manifiesta a su memoria La flauta mgica de Mozart:

           Espacio reservado para la incorporeidad de las notas

Siempre renace de la ceniza secular.

El pensamiento, hbito de la materia gris, comienza a atar cabos infinitos,
repetitivos y pertinaces como rima alejandrina. El mdico resopla y empaa
sus gafas. Misteriosa humedad visible en el cristal de la ciencia.

Alrededor de la duda instrumental, una mosca recorre el permetro de la
habitacin diseando el perfil de la trascendencia.

Musca vulgaris apunta el doctor.

La rbita sucesiva se cierra en crculos concntricos cada vez ms
prximos. Ms prximos. Eureka! El aeroplano dptero se ha volatilizado.

Musca supersonica rectifica el doctor.

Dnde se encuentra? Ni Aqu ni All. Quiz en otro lugar.

El zumbido persiste en el espacio ovalado y capital, como si la Plaza de
San Pedro en Roma fuese recorrida por un motor cardaco de explosin,
propagador del Mensaje Urbi et Orbi.

Espera en tu crislida, memoria.

La musca vulgaris, recuerda el doctor consultando la Enciclopedia Mental,
clasificada en tomos alfabticos virtuales, es un insecto pteriggeno
perteneciente al orden de los dpteros. Medida aproximada: de 6 a 8 mm de
longitud. Constitucin: insecto de antenas cortas y grandes ojos pardos,
cuyo aparato bucal se compone de una trompa chupadora, que termina en una
masa esponjosa atravesada por unos delgados canalculos, a travs de los
cuales aspira sus alimentos, previamente licuados por la accin de la
saliva.

Con esto es suficiente para una completa ficha tcnica de la Sociedad de
Consumo, la cual desde la Revolucin Neoltica ha manifestado un progresivo
engrandecimiento del Poder Temporal, y que utiliza todas las diversas
acepciones de la cultura inspirada en la moral para absorber esta materia
disforme con la trompa de su desarrollo mecnico, previamente diluida en la
disolvente economa colectiva.

Toda una tesis. Se cierra el volumen en el aire tangible por el gong o
trueno canoro propagado en todas direcciones. Algo as como el aplauso del
vulgo, estandarte del Orden Pblico.

El mdico vuelve al paciente.

Pero ahora existe un nuevo obstculo. Hay un camino intrincado y angosto
que conduce hacia l. Se trata del Laberinto Vertical del Pensamiento.
Debemos atravesarlo.

Un momento, exige la Prudencia Octogenaria, y si alguien nos
observase?. Es intil atormentarse. Nihil et nihil. Espejo del espejo.

Da un nuevo paso al frente. A pesar de todo, los astros siguen su curso. Y
ahora es necesario atravesar el abismo dividido en dos nuevos pasos. Caelus
et Inferos. Adelante, homo sapiens.

Mientras el reloj geocntrico reproduce impresiones plastificadas de
olvido, el doctor toma el pulso al paciente, el cual, recostado en el
divn, duerme hipnotizado con la boca abierta. Al percatarse, el
facultativo pupilo del ofidio Esculapio zarandea su indispuesto organismo
para en palabras de Homero sacudir el sueo de sus vigorosos miembros. El
paciente reacciona al favorable estmulo y vomita fragmentos de palabras
que el doctor anota en un cuaderno.

OBERTURA DEL EXPERIMENTO titula sus anotaciones.

Cmo se encuentra? pregunta al paciente con la mansedumbre del cordero
sacrificado para reivindicar el deber.

...Relativamente atarxico responde el impoluto, suma de cuerpo y alma.

Muy bien. Si hace usted el favor, quisiera que me nombrara al animal que
primero le viene a la cabeza en este momento.

Digamos que el elefante.

Aj!. El e-l-e-f-a-n-t-e. Por qu le llama la atencin ese animal y no
otro?

Por el tamao.

Perfecto. P-o-r e-l t-a-m-a--o. Recuerda alguna ancdota de su vida
relacionada con el elefante?

Vaya si la recuerdo...! Cuando yo era joven sonre rememorando la Edad
de Oro en la escuela nos obligaban a traducir un pasaje de Tito Livio que
trataba de las Guerras Pnicas... Y all conoc por primera vez a ese
animal... Pero yo nunca lo haba visto...

Gu-e-rr-a-s P--n-i-c-a-s.

Nunca se ha montado en un elefante?

No.

Y en un ascensor?

S.

Qu sensacin experiment la primera vez que subi en ascensor?

Una especie de temor extrao, y a la vez vaco...

El mismo temor que cuando le tocaba traducir las Guerras Pnicas?

Hombre... No s hasta qu punto... Hace mucho tiempo de eso... Incluso me
atemorizaba el aspecto que imaginaba de Anbal, pero... Por qu mencionar
esto ahora?

Todava le causa miedo?

Anbal..?

No, el ascensor.

En cierto modo...

El mdico escribe: El temor del hombre por el elefante es directamente
proporcional al experimentado por Anbal planteando la hiptesis de que se
subiera a un ascensor.

La pluma del doctor picotea en el papel del cuaderno como un grajo
hambriento.

Pasaremos a la segunda parte del tratamiento pregona. Le propongo el
ejercicio N 20 del Profesor Incognitus: recite automticamente sin mediar
la conciencia de la reflexin y en una sola frase (puede permitirse
lagunas) la Historia de Roma de cabo a rabo (ab urbe condita) teniendo en
cuenta la versin que prefiera (Salustio, Gelio, Tcito, Mommsen, etc.) y
yo grabar su voz en este reproductor. Dilate lo que pueda el discurso.
Tiempo.

Pulsa el botn on. El paciente comienza:

...Desde hace muchos siglos prevaticanos subsista la Ciudad (Urbs)
fundada por los doce buitres de Quirino bajo los penates, auspicios y
trapaceras de Eneas y sus descendientes venusinos por lnea directa hasta
Augusto Cesar Pater Patriae pasando por Cicern, Varrn, Virgilio, Horacio,
los dos Catones, Julio, Pompeyo, Bruto, Ovidio, Mario, Sila, Plauto y
Terencio entre otros; despus de Augusto hasta Augstulo: Sneca, Nern,
Marco Aurelio, Calgula, Nerva, Trajano, Adriano, Epcteto y San Agustn.

Ya est. Detngase. Ahora hinche los pulmones y cante la Historia de la
Humanidad.

Es un proyecto demasiado ambicioso. Tendr que exponerlo en secuencias.
Insprame un vendaval, oh Musa. Adn - el Pecado - El Diluvio - Sacrificio
de No - Abraham entre brbaros - Moiss libera a Israel - Las doce tribus
de Palestina - Homero y los siete sabios de Grecia - Scrates muere -
Alejandro conquista Asia - Roma en el Mediterrneo - Aristteles en una
vitrina de la Biblioteca de Alejandra - Profetas - Mesas Cristo - Nuevo
Mundo - Guerra entre naciones - Hasta hoy. Se acab.

Disculpe usted. Me llaman por telfono el doctor se acerca a un cajn
dentro del cual suena un timbre. Abre la gaveta con un impulso maquinal y
acerca un auricular al odo derecho. S..? Ah, no faltaba ms..! La
prxima semana le pagar. Adis cuelga. Al paciente:. Estoy con usted.

El mdico se dirige a la estantera y extrae de ella un libro empolvado. Lo
abre por el medio y toma en sus manos una fotografa tamao postal. Se la
muestra al paciente. En ella se representa en blanco y negro a una mujer en
baador.

Qu le sugiere esta imagen? No se avergence de su respuesta.

Pues no s... Placer visual.

Slo visual?

Bueno..., digamos que ertico, si lo prefiere.

Eso es otra cosa.

Durante un intervalo brevsimo de tiempo, se deja escuchar el ntimo gorjeo
de un petirrojo que ha aterrizado en el alfizar de la ventana. Da cuatro
saltitos a modo de despedida protocolaria y se echa a volar.

Tal vez la trompeta del Juicio suene as deduce el mdico mirando al
techo y poniendo el ndice sobre la boca. La ha escuchado alguna vez?

Alguna vez... repite el paciente mirando al suelo.

Sabe? Se me ocurre algo. Podramos fundar usted y yo una empresa de
comestibles para el Ms All. Hasta la segunda venida del Mesas, le quedan
mil aos de espera a los fallecidos inscritos en el Libro de la Vida (segn
Apocal. 20-19). Ya he diseado las siglas fluorescentes:

                                  C.O.S.A.
                  (Comestibles del Orco Sociedad Annima)
                       Todos los Derechos Reservados

Tendramos que aportar un capital inicial. Sera suficiente el 30% de
nuestros ingresos salariales en veinte aos. Espere... calculando la
derivada de... inflacin, contribuciones, tasas e impuestos... o... ser
posible..! coeficiente de... Tiende a infinito!

Djelo musita el paciente saboreando con hedonismo una calada de opio.
Siempre ser el cerdo de Epicuro.

Le convencera mejor si se lo taquigrafiase en verso:

                                Derivada de
                                 Elevada a

En fin, me parece ser el paciente. A usted se lo debo.

Suena el telfono de nuevo. El mdico lo descuelga.

Quis est? Ms All? S, Seor, ya nos vamos ahora cuelga. Al
paciente:. La toman con nosotros. Otra guerra-relmpago.

Se percibe el zumbido estridente de una mosca que cruza la sala. El ruido
aumenta en masa como un globo a punto de estallar.

En otro lejano lugar, un hombre se despierta. Observa a la mosca que ha
aplastado inconscientemente sobre la mesa con una sola mano. Suea que es
la misma mosca que haba visto en sueos.

Debe ser el clima viens... musita.

Y se incorpora para abrir la ventana.

** Juan Manuel Prez lvarez
   juanmanuelperezalvarez@yahoo.es
   Escritor espaol (Ourense, Galicia, 1985). Es estudiante de Derecho.
   Textos suyos han sido publicados en revistas digitales como Voces. Ha
   publicado los poemarios Azul y oro / Diario suspensivo y Vidrieras.



=== Al final del crepsculo      Mara Alejandra Garca Mogolln ==========

*** Abandono

      A Ricardo Contreras

Cierta claridad crepuscular
es atrada por un efecto lunar
dibujndose tenuemente
la constelacin de Orin,
que ha sido plasmada
mgicamente en tu pecho
como en cual cielo infinito
en el que pierdo
y abandono todo...
caigo inevitablemente
en un suspiro casi mortal
y sin tiempo, para retroceder,
pudiendo as,
abandonarlo todo y en ti
lentamente con la Luna
mirando la bveda celeste
idiotizada por la constelacin,
que, aunque desapareciera la noche,
siempre en tu pecho se iluminar.



*** Al final del crepsculo

Al instante del desenfreno,
observo tus pupilas,
aun ms que en el alba
y slo las veo reposar
como al final del crepsculo,
hasta que depositas
tus preciosas gemas vertiginosas
dentro de mi sagrado aposento
de tu heredad.



*** Ausencia

      A Ricardo Contreras

Hoy el alma ya no encuentra
el sosiego que le dan tus besos, pues hoy,
de gris se viste la bveda y cobija de tristeza
la plcida y ausente imagen, ya impenetrable,
en la ms agobiante ausencia.
Ha desaparecido el albor, el suspiro,
hasta las fuerzas,
por la lejana de tu cuerpo,
ya ni la savia tiene sentido,
si tu respiracin no sostiene
un dulce debate con la ma,
en ese hermoso instante de adhesin,
anhelado e ineludible a la vida y a la muerte
se juntan... se aman
para saber que no ha sido
en vano el existir.



*** Viento

En solitario lecho que habito,
implacable encuentro con el viento
dejando slo tu recuerdo
que salpica de tristeza
al cuerpo inocente, entre tus manos
mientras este leve viento
acaricia sin permiso lo que te pertenece.
Anhelamos... nuestra inmensidad
cuando la irrumpe el viento,
en sublime placer al nfimo contacto
pues ese soplo de vida
cualquier fuego aviva
induciendo la explosin al alba
absorbindolo todo
en donde ni el viento
puede habitar.



*** Cautiverio

      A Emmanuel
      (el primer nio nacido en
      cautiverio en Colombia)

Colmada de vestigios de verdad,
ausente para los sedientos de justicia
la luna contagia de tristeza al sol,
Lagrimear de estrellas
Cielos que recubren
Bajo terciopelos de topacio
Fras e inescrutables tumbas
Olvidadas en la soledad de la selva
Lgubres lechos, impunes refugios
De almas devastadas, mutiladas
Por un descomunal arrebato de libertad
Ros de impunidad,
Donde flotan nombres y cuerpos
Que saben a aos de espera
Sueos e ilusiones
De un pas que se contempla
En un juego sin tregua ni fin

Oh esperanza!
Que dibujas tus contornos
En falsos pactos de alta ralea
Permtenos no borrar tu nombre
No acabar nuestros anhelos de verte
Por primera vez
Oh Emmanuel!
Y olvidar tu cautiverio.



*** Sentencia

Aterrador escenario
espigado por la eternidad,
aloja all a las innumerables almas
sin destino y sin fin;
confundidas, atrapadas
con incesante codicia
y abrumadora desesperacin,
albergando en sus recuerdos
pavorosos episodios
de la morada terrenal,
confrontndose entre los confines
del odio y la locura,
la fascinacin y la espera
del acto de redencin
inexistente en el crepsculo,
transitado ya, sin retorno,
mientras Slfide, dulce ninfa,
recorre los bosques con nimia
sutileza y premeditada indolencia,
ignorando
el dulce susurro de sus condenados,
que por un fuego abrasador
son consumidos una y otra vez.
Y as, la sentencia eterna:
lo que en vida
no se logra destruir,
despus de la muerte esgrime
para la dulce satisfaccin
de sus ms temidos verdugos.



*** Impunidad

Sobre fras y hmedas tierras
reposas, inanimado,
cobijado de injusticia
con tu conciencia ausente
abatido por las sombras
van transcurriendo por su cuerpo
el tedio de las horas
mientras un ejrcito de pequeos habitantes
marchan implacables
arrebatando a su paso
lo que dej tu verdugo
sin reclamos, ni sollozos
y tu alma expectante
anhela la victoria
sobre la impunidad.

** Mara Alejandra Garca Mogolln
   metzwey@hotmail.com
   Poeta, cantante lrica y pianista colombiana (Bogot, 1983). Ha
   participado en actividades como Jvenes Futuro para Sucre (Cmara de
   Comercio de Sincelejo, 1998), Diseo Participativo de una Poltica de
   Juventud (Gobernacin de Sincelejo, 1999) y el Congreso Departamental de
   Polticas de Juventud para Personeros y Lderes Estudiantiles
   (Gobernacin de Sincelejo, 1999). Lider actividades en los proyectos
   nacionales Dotacin del Aula de Informtica a Travs del Programa
   Nacional de Informtica y Bilingismo (1999) y en el Grupo Creativo
   Juvenil de Periodismo Regional (Licesta, 1999). Ha recibido clases de
   piano de los maestros Beatriz Acevedo Mesa (en Pamplona), Karol Bermdez
   (en Bogot) y Marino Alviz H. (Sincelejo), de canto lrico con la
   maestra Alexandra lvarez (en Bogot) y el maestro Andrs Pineda
   (director del Coro Institucional de la Universidad Pedaggica Nacional,
   http://www.pedagogica.edu.co), y talleres de canto lrico con los
   maestros Enric Serra (bartono espaol), Detlef Scholz (msico alemn),
   Camilo Mendoza (bartono), Amalia Carrera Duque (mezzosoprano,
   violinista y directora de coros de Bucaramanga). Ha participado en el
   Festival de la Chanson Franaise (Universidad de Pamplona,
   http://www.unipamplona.edu.co, 2003). Se ha desempeado como
   representante del rea artstica de Msica ante el Concejo Municipal de
   Cultura, Pamplona (2006). Ha dictado conferencias para el Centro
   Literario El Tnel (http://eltunelpamplona.blogspot.com). Directora y
   fundadora del coro ngaku (San Jos Provincial, Pamplona; 2006) y del
   coro Kyrie Eleison (Licapeve, Corozal, 2007). Ha participado en la
   publicacin de la antologa potica virtual Por la paz, realizada por el
   Centro Literario El Tnel. Hoy se desempea como poeta, docente de
   msica, directora y fundadora del Centro Cultural El Laberinto
   (http://centro-el-laberinto.blogspot.com, Corozal, Sucre) y subdirectora
   del Centro Literario El Tnel. Mantiene la bitcora
   http://metzwey.blogspot.com.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

Abundan los lectores sutiles, pues la sutileza es un atributo del buen
lector, acomodado, como est, a hallar su placer en distinguir cdigos tan
equvocos como los nombres, los verbos y los complementos, e inclinado a
degustar las palabras que van al ritmo de lo que cuentan y, aun ms, dado a
embriagarse con signos que son lo que dicen, y aqu hablo de odas, a
propsito de una definicin de poesa que le el otro da en un libro sobre
el tiempo. Todo es verosmil. Hay personas, la mayora, que levitan con la
msica. Hay otros que se transportan a otra dimensin emocional con la
contemplacin de una pintura, por qu no habr algunos que alcancen su
efmero cielo con un poema?.

      Daro Jaramillo Agudelo, Memorias de un hombre feliz (2000).



=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicacin. Usted puede verlas en el Web en
http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. Si lo prefiere,
puede recibirlas por correo electrnico escribiendo un mensaje a
info@letralia.com, con la palabra "Condiciones" en el subject, o
simplemente dando un doble click de ratn en el enlace siguiente:
mailto:info@letralia.com?subject=Condiciones.



###########################################################################
      El alojamiento de nuestra pgina web en http://www.letralia.com
     es cortesa de Abracaadabra Network (http://www.abracaadabra.net)

			Letralia, Tierra de Letras,
     es una produccin de JGJ Binaria (http://www.letralia.com/binaria)
      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
###########################################################################

  Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 4 de febrero de 2008
