
	 ~~~~~~~~~~~~~~~	    Ao XII	Cagua, Venezuela     N 180
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	   ~~~~~~~~~~~			   LETRALIA, Tierra de Letras
	   ~~~~~~~~~~~			    http://www.letralia.com
	   ~~~~~~~~~~~		    =======================================
	   ~~~~~~~~~~~			      4 de febrero de 2008
	   ~~~~~~~~~~~
	   ~~~~~~~~~~~			 LETRALIA, Tierra de Letras, es
	   ~~~~~~~~~~~			  la revista de los escritores
	   ~~~~~~~~~~~			 hispanoamericanos en Internet.
	   ~~~~~~~~~~~			   Usted puede enviarnos sus
	   ~~~~~~~~~~~			comentarios, crticas o material
	   ~~~~~~~~~~~			 literario a info@letralia.com
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	   ~~~~~~~~~~~	      ~~~	  JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
	   ~~~~~~~~~~~	     ~~~~	  Depsito Legal: pp199602AR26
	   ~~~~~~~~~~~	    ~~~~~		ISSN: 1856-7983
	  ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
							 |
Autoautores, Jorge Gmez Jimnez.                      | Editorial
							 |
La voz en el espejo, de Rafael Fauqui, en Editorial	 | Anuncio especial
Letralia.						 |
							 |
Parada premiado. / Lpez Urquiza en papel. / Talleres de | Breves
Fuentetaja. / Aprendiendo a actuar. / Latinoamrica	 |
urbana. / Alarcn y las mujeres. / Sacando las obras de  |
la gaveta.						 |
							 |
Falleci la escritora argentina Susana Degoy. / Premio	 | Noticias
Grinzane Cavour para el vasco Bernardo Atxaga. /	 |
Universidad de Chile present adelanto de su biblioteca  |
digital. / Nieta de Juan Gelman pedir que se investigue |
desaparicin de su madre. / Nancy Morejn recibir este  |
ao doctorado honoris causa en Francia. / Gerardo Pia	 |
Rosales a cargo de la Academia Norteamericana de la	 |
Lengua. / Bruno Rosario Candelier gana Premio Nacional	 |
de Literatura dominicano. / Publican libro con cartas de |
la madre de Lorca al poeta. / Presentada edicin china	 |
de La enfermedad, de Alberto Barrera Tyszka. / Vctor	 |
Montoya publicar obras en ingls y sueco. / Declaran	 |
desierto en Mxico el Premio de Poesa Aguascalientes. / |
Anunciados ganadores del 49 Premio Literario Casa de	 |
las Amricas. / Bautizarn biblioteca madrilea con el	 |
nombre de ngel Gonzlez. / Chile despidi al poeta	 |
Volodia Teitelboim. / Dado de alta el poeta Mario	 |
Benedetti. / Telefnica digitalizar fondos de la	 |
Biblioteca Nacional de Espaa. / Australia devolvi a	 |
Espaa mapamundi robado de la Biblioteca Nacional. /	 |
Publican en Nueva York antologa de narradores		 |
dominicanos. / BCNegra homenajea a P. D. James. / IV	 |
Festival Internacional de Poesa celebrarn este mes en  |
Nicaragua.						 |
							 |
Colorn Colorado! / Letras Escondidas. / Isla Negra	 | Literatura
Editores. / Revista Puerto. / Cruzagramas. / La mirada	 | en Internet
atnita.						 |
							 |
El amor en los tiempos de la crtica, Dixon Moya. /	 | Artculos y
Ftbol en la calle Costa Rica, Fernando Sorrentino. /  | reportajes
Literatura gay: autenticidad o marginacin, Jorge	 |
Marchant Lazcano. / Sobre Cuentos de doctrinas y muerte |
de Jos Gregorio Parada, Julia Elena Rial. / Palabras  |
profundas: una lectura a flor de tierra, Teresa	 |
Dovalpage. / Franz Tamayo, el insigne poeta boliviano, |
Vctor Montoya. / John Junieles nos sorprende y nos	 |
atrapa, Lidia Corcione Crescini. / Una sola muerte	 |
numerosa, de Nora Strejilevich, Gonzalo Contreras. /	 |
Palabras para ser entendidas. Philippe Jacottet:	 |
Pensamientos bajo las nubes, Ricardo Martnez-Conde. /  |
El viejo Eguchi, al fin muerto de ganas, Leopoldo de	 |
Quevedo y Monroy.					 |
							 |
Jorge Herralde: El autntico escritor no necesita	 | Entrevistas
consejos, entrevista por Augusto Rodrguez. / Te	 |
sientes bien cuando dices lo que quieres: J. M.	 |
Caballero Bonald, entrevista por Harold Alvarado	 |
Tenorio. / Harry Almela, exiliado voluntario de una	 |
comarca de ausencias: La msica es el espritu de la	 |
poesa, entrevista por Rafael Ortega.			 |
							 |
De la ausencia al testimonio. Reflexiones en torno a	 | Sala de ensayo
las ruinas, Musa Ammar Majad. / Dos hombres y un mito: |
el doctor Fausto y Dorian Gray, Luisa Pastor Martnez.  |
/ Volver a lo ldico, Jorge Arce Hernndez.		 |
							 |
Desnudo y a la intemperie (extractos), Elsa Sanguino.  | Letras
/ El mate te hace pensar cuando ests solo, Rodolfo	 |
Garca Quiroga. / Poemas de Reynaldo Garca. / En las	 |
playas doradas del Beni..., Carlos Duarte Merino. /	 |
Poemas de Simn Fernando Herrera Herrera. / Adivina	 |
adivinador, Daritza Rodrguez Arroyo. / Poemas de Marco |
Giovanni Montenegro La Forgia. / Crnica de un 	 |
diagnstico, Gladys Liliana Abilar. / Cuervos 	 |
blancos, Andrs Matas. / Efecto Cyrano, Marcela	 |
Adaros Rojas. / Ambrosa, Jos Geraldo Neres. / Tres	 |
relatos de Adriana Prieto. / Poemas de Osvaldo Ciezar. / |
Mujeres muertas de amor (extractos), Triunfo		 |
Arciniegas. / Tres poemas de Marcos Segun. / Mar que	 |
ruge cayenas, Arnoldo Rosas.				 |
							 |
Leopoldo Lugones.					 | Post Scriptum
							 |
===========================================================================
	     Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
		     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
			 http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
			  http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
			  http://www.redchilena.cl
===========================================================================
	 Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
		       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
	  Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
			  http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
			 http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
		      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

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|||||||||||||||||||||||||||||	 EDITORIAL	|||||||||||||||||||||||||||

=== Autoautores      Jorge Gmez Jimnez ===================================

En estos tiempos en que la nomenclatura 2.0 est tan de moda y la
interactividad es la orden an cuando no se la comprenda demasiado bien,
abundan las iniciativas que ofrecen facilitar las cosas al escritor.
Descendientes directos de las listas de correo y de los primeros foros en
lnea, los sitios de autopublicacin y los servicios de impresin por
demanda se han ido abriendo sus propios espacios en el ambiente editorial
hasta el punto de que ellos mismos conforman un ambiente editorial
particular: el de los autoautores. Es en estos mbitos donde la
experimentacin est bullendo con mayor fuerza; no nos referimos al aspecto
estilstico, a esa magia de la que un escritor perspicaz y con un buen
manejo de sus herramientas puede dotar a sus textos, sino al aspecto
meramente editorial.

En los sitios de autopublicacin cualquiera puede someter su obra al
escrutinio pblico, que es medido no slo con los comentarios de los
lectores sino con eficientes sistemas de calificacin, lo que los convierte
en una metfora de la vieja costumbre de mostrarle los textos a nuestros
amigos, aunque sin incluir la molestia que esta prctica representa para
quien no est interesado en leernos. Los servicios de impresin por demanda,
por su parte, han logrado un nivel de profesionalizacin tal que hasta se
permiten ofrecer ganancias que seran imposibles en una relacin con una
editorial tradicional.

Por supuesto, tanta maravilla no deja de tener sus bemoles. El ambiente de
la autopublicacin tiende hacia el amateurismo enconado. La discusin de la
obra y generalmente la mera lectura suele estancarse en las cuatro paredes
de la comunidad y para muchos autores nunca saldr de all, algo que est
bien para quienes son sinceros cuando afirman que no aspiran a la fama ni al
reconocimiento, pero que termina por volverse frustrante para quienes no se
conforman con el comentario espordico en el blog o las cinco estrellas en
la calificacin de la comunidad y, como es lcito, tienen aspiraciones ms
concretas. Blogs que se convierten en libros de xito o que saltan a otros
medios, ganancias sustanciales obtenidas de programas de compensacin por
publicidad como AdSense (http://adsense.google.com) y autores que desde el
bullicio de una comunidad en lnea llaman la atencin de editoriales
tradicionales, son an casos espordicos.

La impresin por demanda es un mbito hbrido tiene sus races en el medio
digital y su copa en el mundo real que, por diversas razones, ha tardado lo
suyo en hacerse una alternativa interesante para el autor. Nacidos en la
ltima dcada, estos servicios han sido bombardeados por las dificultades
lgicas que implica la necesidad de ofrecer un producto de calidad al menor
tiempo posible, amn de la falta de credibilidad de una parte del pblico
que ya ha visto demasiados adefesios del tipo antologas cooperativas y
que le teme, no sin razn, a todo lo que requiera el uso en lnea de una
tarjeta de crdito. Se transita en el rea por un proceso de afianzamiento
que ha derivado de la oferta real de ganancias como producto de la venta de
los ttulos que el usuario publique en ellos; con todo, un sitio tan grande
y confiable como Lulu (http://www.lulu.com) ha demostrado que el sistema de
impresin por demanda es ideal al menos por ahora slo para la venta de
autoayuda y material instructivo, por encima de cualquier otra literatura.

Para el mundo real, el inmenso mundo real que an necesita del tangible
papel, estos experimentos no significan an gran cosa. Quienes han logrado
buenos resultados utilizando las herramientas del mundo real siguen siendo
mayora y en no pocos casos desprecian estas iniciativas. Aqu incluimos a
todos los participantes de la cadena: autores, editores y lectores. El papel
goza de un culto fundado en la seguridad, la tradicin y, a no dudarlo, el
dinero. Produce muchos ms beneficios publicar un libro tradicional en una
gran editorial que hacerlo por cualquier otra va; es esa la razn por la
cual acceder a tales beneficios es difcil y suele desmoralizar a quienes lo
intentan.

Sin embargo, no hay que dejarse engaar por este panorama. Hace treinta aos
el nico telfono mvil conocido era el de Maxwell Smart; hace veinte
Internet era un lujo extrao, un territorio desconocido que no terminaba de
sacar los pies del estanque de la ciencia ficcin; hace diez el trmino blog
era una idea recin nacida de la que slo estaban enterados algunos geeks.
Hoy podemos atravesar el ter internutico blogueando desde nuestros
telfonos mviles. El factor que motoriza todos estos cambios es, aunque no
siempre nos demos cuenta o lo admitamos, el bienestar material. Por ello es
posible identificar en el presente, ya sea en la forma de programas como
AdSense o sistemas hbridos como Lulu, las huellas tempranas de una
tendencia que, en esa incertidumbre que llamamos futuro, dar al autoautor
una presencia tangible y rentable en el mundo real.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
					     http://www.letralia.com/jgomez



||||||||||||||||||||||||||    ANUNCIO ESPECIAL	  |||||||||||||||||||||||||

=== La voz en el espejo, de Rafael Fauqui, en Editorial Letralia =========

Desde esta semana es posible acceder a la edicin digital del libro La voz
en el espejo, una recopilacin de ensayos del escritor e investigador
venezolano Rafael Fauqui, en los anaqueles virtuales de Editorial
Letralia, nuestro espacio de difusin del libro digital en espaol.

Ilustrado con obras de la artista mexicana Lilia Lujn (Mxico, D.F.,
1965), el libro contiene seis ensayos agrupados en dos partes: Facciones,
voces y Reflejos de un linaje. A travs de sus pginas, Fauqui se pasea
por el reflejo que del ser latinoamericano se proyecta en su literatura, y
analiza el peso de autores como Pedro Henrquez Urea, Alfonso Reyes,
Mariano Picn Salas, Alejo Carpentier, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz,
Jos Lezama Lima y Jorge Luis Borges.

Adems, en el apndice Razones para la escritura, el autor esboza un arte
potica a partir de la identificacin de lo que l aprecia como sus dos
dimensiones: una, pica; escritura mitolgica del principio de la
historia, inicio de la memoria del tiempo; otra, solitaria e ntima;
escritura como descubrimiento personal del escritor consigo mismo.

Este libro propone, explica Fauqui en una nota introductoria, la
valoracin de ciertas facciones de un rostro latinoamericano. Rostro de
hereja, de juventud (que es no saber an lo que se quiere o no saber an
lo que se es), de marginalidad y desamparo, de ocultamiento e indagacin,
de disimulo, de individualismo, de incertidumbre.

La voz en el espejo fue publicado originalmente en 1993 por el sello
Alfadil y el Instituto de Altos Estudios de Amrica Latina. La versin
digital que hoy presentamos puede ser apreciada en el Web
(http://www.letralia.com/ed_let/voz) y en formato PDF
(http://www.letralia.com/ed_let/pdf/voz.pdf), un archivo de 700 Kb que
puede leerse fuera de lnea y cuyo diseo es idneo para la impresin.



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Parada premiado. Dos libros del escritor venezolano Jos Gregorio Parada
(Bailadores, Mrida, 1968) recibieron recientemente sendos galardones. El
primero es Cuentos de doctrinas y muerte, que se alz con el Premio Augusto
Padrn 2007, convocado el ao recin finalizado en la categora de
narrativa. De este libro ha dicho la ensayista Julia Elena Rial que est
compuesto por dos lneas narrativas: una el presente, los sucesos y sus
personajes que involucran al narrador, otra el misterio que se esconde en
cada relato y concierne al autor. Ambas lneas no se interceptan, tampoco
una es consecuencia de la otra, de ah lo difcil para el lector hacer
deducciones. El segundo es Memorias de un refugiado, novela que comparti
con Yo no he visto a Linda, de Enrique Plata Ramrez, el premio del
Concurso de Narrativa de la Asociacin de Escritores de Mrida 2007, que
encierra una suerte de sucesin de cuadros de pelculas que se proyectan
paralelamente aunque estn alejadas en el tiempo. Una de ellas, de forma un
tanto autobiogrfica, retrata a un venezolano que navega entre la nostalgia
de su Mrida nativa y las maravillas del Viejo Continente. La otra posa sus
lentes en la sencilla figura de un refugiado chileno al que el destino
trasplant en tierras galas despus del golpe militar. Entre el
descubrimiento del mundo del primer personaje y el padecimiento y la
aoranza  por la patria austral del segundo, se cuelan las andanzas de un
tercero, un joven escritor salido de las faldas de la universidad al
tocarle un golpe de suerte en un concurso literario, para imprimirle a la
historia un tono de ligereza y buen humor.

Lpez Urquiza en papel. Publicado por la Sociedad Cultural Miguel Hidalgo,
de Morelia (Mxico), acaba de aparecer el libro Contares y tentativas
poticas, del escritor y abogado mexicano Alejandro Lpez Urquiza. El
volumen, del que publicamos el relato El juego en nuestra edicin 178,
est compuesto por una serie de cuentos y poemas escritos por Lpez Urquiza
en los ltimos aos, en los que el autor apela por igual al relato
costumbrista y a la ms vanguardista experimentacin formal. Adems del
cuento ya mencionado, el libro contiene los textos Recuerdos, Olvidos,
Realpariencias y Carne, as como una serie de poemas. Nacido en
Zitacuaro, Michoacn, en 1976, Lpez Urquiza trabaja en la administracin
pblica y en la procuracin de justicia. Poemas suyos han aparecido en el
peridico Cambio de Michoacn y textos de crtica poltica en la revista
Por Qu, de Morelia (Michoacn).
http://www.letralia.com/firmas/lopezurquizaalejandro.htm

Talleres de Fuentetaja. Este mes dan inicio cuatro de los talleres
literarios de Fuentetaja, de Madrid. El primero arranca maana martes 5 de
febrero y se titula Cmo escribir literatura infantil y juvenil: claves
para dirigirse a los ms jvenes. Tendr una duracin de 6 meses y ser
dictado por Luis Rafael con una sesin semanal de 5:30 a 7:30 de la tarde.
El mircoles 6, Pablo Nacach iniciar su taller Tesis, Tesinas, Tesoros...
Un taller de escritura de no-ficcin, que durar 3 meses y se realizar en
sesiones semanales los mircoles entre 8 y 10 de la noche. Esther Ramn
comenzar el jueves 7 su taller La poesa en el lmite: mirada y msica,
que se realizar los jueves de 5:30 a 7:30 de la tarde durante 6 meses.
Finalmente, el viernes 8 se iniciar Cmo crear una serie de televisin:
la Biblia del guionista, un taller dirigido por Nuria Verde que se
desarrollar a travs de 6 meses en sesiones semanales los viernes entre 8
y 10 de la noche. Todos los talleres cuestan 80 euros mensuales ms 30
euros de inscripcin, aunque estn exentos de gastos de matrcula los
antiguos alumnos.
http://www.fuentetajaliteraria.com

Aprendiendo a actuar. El prximo sbado 16 se dar inicio en Caracas al
Taller de Actuacin y Expresin Corporal para Principiantes, que ser
dictado por el profesor Noel de la Cruz, licenciado en artes escnicas en
La Habana (Cuba). El taller, auspiciado por el Centro de Estudios
Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg), tendr dos modalidades y se
llevar a cabo durante cinco meses. Este proyecto est orientado a la
formacin integral del actor, por lo cual el resultado podr ser til a los
participantes para incursionar en cualquiera de los medios: teatro,
televisin o cine. Tambin se podr cambiar su enfoque atendiendo a las
necesidades del medio al cual se quiera orientar. El taller est dirigido a
personas mayores de 13 aos y aquellas que poseen poca experiencia en la
actuacin, con el objetivo de adentrarlos en el conocimiento de las
tcnicas referidas al cuerpo, la voz y el espacio, imprescindibles para
poder introducirse en el proceso de creacin. En su modalidad regular el
taller ser dictado los lunes y mircoles de 6 de la tarde a 9 de la noche
entre el 18 de febrero y el 16 de julio, en la Sala B del piso 6 del
Celarg. En la intensiva, se dictar los sbados de 9 de la maana a 2 de la
tarde entre el 16 de febrero y el 19 de julio, en la Sala A del mismo piso
6. En ambos casos la inscripcin tendr un costo de 80 bolvares y el
taller completo, de 200 bolvares.
http://www.celarg.org.ve

Latinoamrica urbana. El fotgrafo Jos Antonio Navarrete dictar, del 18
al 22 de febrero, el taller Imgenes e imaginacin urbana en Amrica
Latina (siglos XIX - XXI), que guiar a sus asistentes en torno a cmo la
fotografa representa las dinmicas y problemticas urbanas en Amrica
Latina desde el siglo XIX hasta el presente, les explicar las relaciones
establecidas en Amrica Latina entre los discursos sobre la arquitectura y
el urbanismo y las representaciones visuales de base fotogrfica, y los
ayudar a identificar proyectos creativos importantes de la fotografa
latinoamericana que han tenido a la ciudad y sus modos de vida como eje
temtico. El taller tiene una duracin total de 20 horas y se desarrollar
en sesiones de 3 de la tarde a 7 de la noche en el Museo Rmulo Gallegos
(Casa de Rmulo Gallegos, Av. Luis Roche, Altamira, Caracas). Los
participantes recibirn certificado de asistencia. El costo del taller es
de 100 bolvares que debern depositarse en la cuenta del Celarg, y el cupo
es limitado.
Telfonos: 2852990 / 285 2721 / 2852644 ext. 212  Telefax: 2866571
asistenteav@celarg.org.ve  violettebule@celarg.org.ve
http://av.celarg.org.ve/Eventos/SeminarioImagenes.htm

Alarcn y las mujeres. El prximo 8 de marzo ser presentado, en la
Librera Lectura, (stano del Centro Comercial Chacato, en Caracas), el
nuevo libro del venezolano Francisco Alarcn, Mujer, con el que rinde
homenaje a la mujer en su da. Publicado por Vismar Ediciones, el libro
ser presentado por Amrico Martn, tras lo cual Alarcn firmar
ejemplares. Como mujer, ha dicho Carolina Jaimes Branger en el prlogo
del libro, es emocionante recibir el sentido homenaje que nos hace
Francisco Alarcn con su poesa. Porque a travs de su poesa, que describe
toda la gama de los sentimientos bellos y buenos, apasionados y sublimes
que una mujer suscita en quien la ama, Francisco tiene la generosidad de
desnudar su alma, su corazn y sus sentimientos para compartirlos con
nosotros. La actividad se realizar a partir de las 11 de la maana.

Sacando las obras de la gaveta. Terranova Editores auspicia el primer
Taller Desgavetadero Literario 2008, que se llevar a cabo todos los
sbados desde el 8 de marzo hasta el 21 de junio en las instalaciones de la
editorial, ubicadas en Cuartel de Ballaj, local V, Viejo San Juan (Puerto
Rico). El taller est dirigido a escritores noveles que deseen lanzar a la
luz pblica sus obras literarias en los gneros de cuento y relatos cortos,
y ser dictado por la escritora puertorriquea Yolanda Arroyo Pizarro, una
de las autoras jvenes ms destacadas en Latinoamrica, quien recientemente
public su ttulo Ojo de luna. El Desgavetadero Literario capacitar a sus
participantes en temas fundamentales como derecho de autor, edicin y
manejo conceptual de material editorial. Al final del taller, se lanzarn
las obras en una antologa colectiva que se presentar en las principales
libreras del pas.
http://www.terranovaeditores.com

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



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de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm.
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||||||||||||||||||||||||||||||	  NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Falleci la escritora argentina Susana Degoy

El pasado 18 de enero falleci en Argentina la escritora Susana Degoy, una
destacada ensayista y narradora nacida en Crdoba en 1943.

Docente y doctora en letras por la Universit degli Studdi de Roma
(Italia). Se especializ en la investigacin de temas relacionados con la
sociologa del espectculo, y en particular, en la obra teatral de Federico
Garca Lorca, sobre quien public En lo ms oscuro del pozo. Figura y rol
de la mujer en el teatro de Garca Lorca (1996), obra en la que presenta su
exhaustiva investigacin de las mujeres que pueblan las piezas del autor
espaol, desde Mariana Pineda a La casa de Bernarda Alba.

Degoy form parte del grupo literario El sello, el crneo y la sed junto
con los poetas Osvaldo Pol, Rogelio Pizzi, Leandro Calle, Raquel Garzn y
Rafael Velasco.

La autora tambin public la biografa Nin Marshall, la mscara prodigiosa
(1997), sobre la actriz hija de asturianos y pariente de Degoy; el libro de
relatos Ver bajo el agua; historias de La Para (2005), y el ensayo La
Infanta Doa Urraca de Castilla o la manipulacin de la memoria (2007).



*** Premio Grinzane Cavour para el vasco Bernardo Atxaga

El escritor vasco Bernardo Atxaga fue galardonado este 23 de enero, en la
categora de Narrativa Extranjera de los XXVII Premios Grinzane Cavour, por
su obra El hijo del acordeonista. Ahora el autor asteasuarra participar
junto a otros galardonados para optar al premio especial en la categora de
ganador absoluto de este premio.

Atxaga competir en este premio especial con el alemn Ingo Schulze y con
la rusa Ljudmila Ulickaja. Los premios Grinzane Cavour son promovidos por
la regin del Piamonte (Italia) y la Fundacin CRT, entre otras entidades.

El hijo del acordeonista es la sptima novela de Atxaga, publicada en 2003
por la editorial Pamiela en su versin original en euskera. Un ao despus
sali a la calle la versin en castellano y desde entonces se ha traducido
al ingls, cataln, italiano, francs, ruso y al alemn, entre otros. Desde
el principio la obra ha obtenido una buena aceptacin y las crticas se han
mostrado en su mayora positivas.

El nombre del vencedor del premio especial lo decidir un jurado formado
por 27 personas. La ceremonia de entrega de estos premios tendr lugar en
el castillo Grinzane Cavour, en la zona de Langas, en Piamonte, el prximo
mes de junio.



*** Universidad de Chile present adelanto de su biblioteca digital

En el marco de las Sptimas Jornadas Bibliotecarias de la Universidad de
Chile (http://www.uchile.cl) realizadas en la Casa Central este 23 de
enero, se dio a conocer un adelanto de la nueva biblioteca digital
(http://www.bibliotecadigital.uchile.cl) con que contar esta institucin a
partir de marzo y los objetivos planteados en esta rea para el presente
ao.

En la primera etapa del evento participaron igo Daz, vicerrector de
Asuntos Acadmicos; Gabriela Ortzar, directora del Sistema de Servicios de
Informacin y Bibliotecas (Sisib) de esta casa de estudios; Isabel
Maturana, jefa del rea de Automatizacin del anterior organismo; y Javier
Gimeno, director de Evaluacin y Calidad de la Biblioteca de la Universidad
Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es).

El profesor igo Daz destac que de acuerdo a la mirada que hoy se
levanta sobre la educacin, el verdadero aprendizaje se logra desarrollando
competencias en los estudiantes, y entregndoles una fuerte cuota de
responsabilidad. La implementacin de este nuevo modelo impacta a todos
los mbitos de la actividad universitaria. Y requerir el uso intensivo de
tecnologas y recursos de informacin, por lo que la biblioteca ser un
elemento clave para desarrollar una docencia basada en competencias.

Daz seal que la Vicerrectora de Asuntos Acadmicos a travs del
Departamento de Pregrado, ha aceptado la propuesta del Sisib de realizar en
el segundo semestre de este ao un Curso de Formacin General sobre el uso
de recursos de informacin y apoyo a la docencia, como una forma de apoyar
a nuestros estudiantes que les permita obtener las competencias para
localizar, evaluar y utilizar eficazmente la informacin que les ser
necesaria para toda su vida profesional, y eventualmente para su vida
acadmica.

Gabriela Ortzar, en tanto, deline los desafos planteados para el rea en
2008, destacando la introduccin del concepto de servicios interactivos en
la biblioteca universitaria, promovido por la web social; el
posicionamiento de la nueva biblioteca digital, y la actualizacin del
concepto de plan de calidad para la gestin de bibliotecas
universitarias.

La directora del Sisib agreg que es muy grato constatar que la comunidad
bibliotecaria de la Universidad de Chile, aunque dispersa en los diferentes
campus de la universidad, se encuentra cohesionada trabajando por una causa
comn: entregar ms y mejores servicios que contribuyan al cumplimiento de
la misin de la universidad, aportando a los distintos mbitos del quehacer
universitario: la docencia, la investigacin y la extensin.

Posteriormente, Isabel Maturana present un adelanto de la biblioteca
digital, que ser lanzada de manera oficial en marzo. Se trata de un portal
que integra los distintos servicios ofrecidos por el Sisib. Toda su base de
datos est sustentada en servidores externos y su sistema permitir a los
referencistas de la universidad modificar o actualizar los contenidos
permanentemente, una vez que reciban la debida capacitacin previa, a
travs de talleres gestionados por el organismo.

Esta herramienta lo que hace es entregar todos los recursos de la
Universidad de Chile, ms todos los gratuitos disponibles, a sus usuarios,
y los ordena contextualmente, utilizando tecnologa de punta con una
presentacin grfica atractiva, sostuvo en este sentido la jefa del rea
de Automatizacin del Sisib, agregando luego la importancia que tendr para
investigadores y acadmicos la posibilidad de suscribir una sindicacin
para contar con informacin actualizada sobre los temas de su inters.

Ms adelante, el director de Evaluacin y Calidad de la Biblioteca de la
UCM present en una clase magistral la experiencia de su casa de estudios
en la optimizacin de este tipo de servicios durante los ltimos aos. De
acuerdo al profesor Gimeno, la mencionada biblioteca cuenta con reglamento
y presupuestos propios, y su plan de evaluacin, aplicado entre 2005 y
2007, redund en un considerable mejoramiento del organismo.

Fuente: Universia



*** Nieta de Juan Gelman pedir que se investigue desaparicin de su madre

Macarena Gelman, nieta del poeta argentino Juan Gelman, pedir a la
justicia uruguaya que se reabra el caso de su madre, la argentina Mara
Claudia Garca, desaparecida en 1976 como parte del Plan Cndor de
represin coordinada por los regmenes militares de la poca en Uruguay y
Argentina.

Entre el 10 y el 14 de febrero vamos a presentar lo que ser el primer
pedido a la justicia que firma Macarena para tratar de conocer lo que
ocurri con su madre, dijo este 24 de enero el abogado Jos Luis Gonzlez,
que la representa.

El magistrado destac lo que es un claro cambio de actitud de Macarena,
que hasta ahora estuvo un poco alejada del tema, seguramente haciendo su
duelo y resolviendo temas personales, y ahora est decidida, aport
informacin y datos y quiere ir para adelante, agreg el abogado.

Actualmente la justicia uruguaya est de vacaciones de verano hasta el 6 de
febrero. El caso de Mara Claudia Garca impulsado por Juan Gelman,
actualmente radicado en Mxico, fue archivado en octubre de 2005 al
entender que est contemplado dentro de la denominada Ley de Caducidad,
aprobada tras el retorno a la democracia, en 1986, y que suspendi antes de
su inicio formal los juicios contra militares y policas implicados en
violaciones a los derechos humanos durante la dictadura (1973-1985).

Han surgido nuevos elementos, entre ellos el reconocimiento de parte de la
Fuerza Area Uruguaya (FAU) de vuelos clandestinos trayendo presos
polticos desde Buenos Aires a Montevideo y en uno de ellos pudo haber sido
trasladada Mara Claudia, agreg. La nuera de Gelman fue secuestrada a
mediados de 1976 en Buenos Aires junto a su esposo, Marcelo Gelman, cuyo
cadver fue localizado poco despus. Por entonces Mara Claudia tena 19
aos y un embarazo de 7 meses. Posteriormente dio a luz en el Hospital
Militar de Montevideo una nia (Macarena) y desapareci.

La nia fue entregada a la familia de un polica uruguayo ya fallecido y
localizada por Gelman en marzo de 2000 y luego de una investigacin de
varios aos que en su etapa final tuvo la colaboracin del entonces
presidente uruguayo Jorge Batlle. Tiempo despus Macarena recobr su
identidad legal.

En el caso queda mucho por hacer, no hubo citaciones a declarar y son
varios los nombres implicados, agreg Gonzlez. Por la causa de Mara
Claudia Garca de Gelman fueron investigados los coroneles (r) Antonio
Rodrguez Buratti, que se suicid en septiembre de 2006, Ricardo Arab,
Manuel Cordero, Nino Gavazzo, Gilberto Vzquez, Ernesto Rama, Jorge
Silveira y el ex polica Ricardo Medina.

A excepcin de Cordero que est requerido por la justicia y detenido en
Brasil, el resto estn presos acusados de otros casos de violaciones a los
derechos humanos durante el rgimen militar que gobern en Uruguay.

Fuente: EFE



*** Nancy Morejn recibir este ao doctorado honoris causa en Francia

La universidad francesa de Cergy-Pontoise entregar este ao el doctorado
honoris causa a la poeta cubana Nancy Morejn, asegur el pasado 25 de
enero la profesora Francoise Moulin, decana de la facultad de Lenguas de
esa casa de altos estudios.

La investidura, inform Moulin quien integr el jurado del Premio Casa de
las Amricas 2008, tendr lugar durante el actual ao. Ella est
contentsima y yo orgullosa de que mi propuesta haya sido aceptada por la
universidad y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia
(http://www.diplomatie.gouv.fr/es), coment la ensayista, quien obtuvo su
doctorado en la Sorbonne Nouvelle, Pars III.

Moulin hizo su tesis en 1983 sobre el neobarroco cubano, para lo cual
trabaj la obra de escritores como Alejo Carpentier, Jos Lezama Lima y
Severo Sarduy. En el caso del autor de Los pasos perdidos lo estudi a
fondo durante todo un ao, agreg.

Fuente: Prensa Latina



*** Gerardo Pia Rosales a cargo de la Academia Norteamericana de la Lengua

El acadmico espaol Gerardo Pia Rosales, afincado en Estados Unidos desde
hace tres dcadas, fue elegido el pasado viernes 25 de enero nuevo director
de la Academia Norteamericana de la Lengua Espaola (Anle,
http://www9.georgetown.edu/faculty/irizarry/academia), cargo en el que
sustituye a Odn Betanzos, quien falleci en septiembre pasado
(http://www.letralia.com/173/0924betanzos.htm) y fue uno de los fundadores
de esa entidad a comienzos de los aos 70.

Es una verdadera aventura, un reto, un desafo, seal el nuevo director
de la Anle, quien naci en La Lnea de la Concepcin, Cdiz (Espaa), en
1948, creci en Mlaga y curs la enseanza secundaria en Tnger
(Marruecos). Pia Rosales resalt que la Anle asiste desde dentro a la
evolucin que registra el espaol respecto del ingls, en un pas que
cuenta con ms de 40 millones de residentes de origen hispano.

A pesar de esa importante presencia de hispanohablantes, el espaol se
siente acosado por el ingls, segn Pia, y los cambios e innovaciones
lingsticas que primero se perciben en EUA se vern al poco tiempo
adoptados o rechazados en otros pases, tanto en Espaa como en Amrica
Latina.

Pia curs estudios universitarios en Granada y Salamanca hasta que en 1973
se traslad a Nueva York, donde se licenci en lengua y literatura espaola
y a comienzos de la dcada de 1980 obtuvo una Maestra en Filosofa en el
Centro de Estudios Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York
(Cuny, http://www.cuny.edu). Dedic su tesis de doctorado a la narrativa
espaola del exilio.

El nuevo director de la Anle tiene adems una amplia experiencia en el
mbito docente, que ha desarrollado en diversos centros del sistema
universitario de Nueva York y en el que an trabaja como profesor de lengua
y literatura espaolas en el colegio universitario Lehman.

Manifest su disposicin a que en esta nueva etapa la Anle, adems de la
labor propia que desarrolla en el entorno de la Asociacin de Academias de
la Lengua Espaola (Asale, http://asale.org), colabore con las
instituciones culturales hispnicas en EUA y con los medios de informacin.
Me parece esencial que la Anle colabore estrechamente con esos medios
prensa, televisin, radio, Internet para que el espaol que se utilice
sea, en todo momento, correcto.

Pia Rosales es autor del ensayo De La Celestina a Parafernalia: estudios
sobre teatro espaol (1984), al que siguieron Narrativa breve de Manuel
Andjar (1988), La obra narrativa de S. Serrano Poncela (1999), Presencia
hispnica en los Estados Unidos (coed. 2003), Espaa en las Amricas (coed.
2004) y Escritores espaoles en los Estados Unidos (2007), entre otras
obras.

La eleccin de Pia Rosales coincidi con la concesin a las 20 academias
americanas de la lengua del XX Premio Elio Antonio de Nebrija, que convoca
la Universidad de Salamanca (http://www.usal.es), en reconocimiento a la
labor que han desarrollado a favor del estudio y de la difusin de la
lengua y la cultura espaolas. Las academias premiadas son las de Colombia,
la decana fundada en 1871; Ecuador, Mxico, El Salvador, Venezuela, Chile,
Per, Guatemala, Costa Rica, Panam, Cuba, Paraguay, Bolivia, Nicaragua,
Argentina, Uruguay, Honduras, Puerto Rico, Repblica Dominicana y la
Norteamericana.

Fuente: EFE



*** Bruno Rosario Candelier gana Premio Nacional de Literatura dominicano

El ensayista y crtico literario dominicano Bruno Rosario Candelier fue
galardonado con el Premio Nacional de Literatura 2008, que auspicia la
Fundacin Corripio, organizacin no gubernamental de Repblica Dominicana,
segn se anunci de manera oficial el pasado 26 de enero.

Rosario Candelier es director de la Academia Dominicana de la Lengua y su
actividad intelectual est centrada en su condicin de fillogo, narrador,
educador y promotor cultural. La entrega del premio se celebrar el 19 de
febrero, en el Teatro Nacional.

Al contactar al ganador por la va telefnica, el presidente de la
Fundacin Corripio le inform que estamos aqu, todo el jurado del Premio
Nacional de Literatura, cinco rectores y una vicerrectora, para
participarte que haz sido elegido como Premio Nacional de Literatura. En
aos anteriores pudiste ser uno de los ganadores, pero no hay mal que por
bien no venga, ya que en este ao ha sido dotado de un milln de pesos,
antes era medio milln; a veces llegar tarde tiene sus ventajas.

Para conceder el premio, el jurado consider las cualidades y aportes a la
literatura dominicana y la contribucin a una nueva valoracin del
ejercicio de la crtica literaria desde que en 1977 publicara Lo popular y
lo culto en la poesa dominicana. Tambin se tom en cuenta su tesis de
grado para el doctorado en filologa hispnica por la Universidad
Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es), dice el fallo del tribunal.

Rosario Candelier es miembro correspondiente de la Real Academia Espaola
(RAE, http://www.rae.es), creador del Movimiento Interiorista y presidente
del Ateneo Insular, y ha sido galardonado adems con el Premio
Internacional del Instituto de Cultura Hispnica, de Madrid; el Premio
Siboney de Ensayo (1983 y 1985) y el Premio Nacional de Ensayo.

El jurado del premio estuvo formado por el secretario de Cultura, Jos R.
Lantigua, los rectores de las universidades Autnoma de Santo Domingo
(http://uasd.edu.do), Roberto Reyna; Catlica Santo Domingo
(http://www.ucsd.edu.do), Ramn Alonso; Instituto Tecnolgico de Santo
Domingo (http://www.intec.edu.do), Miguel Escala, y Central del Este (UCE,
http://www.uce.edu.do), Jos Hazim Frappier.

Asimismo, de la Universidad Nacional Pedro Henrquez Urea (Unphu,
http://www.unphu.edu.do), Miguel Fiallo; el director ejecutivo de la
Fundacin Corripio, que patrocina el galardn, Jacinto Gimbernard y Mukien
San Ben, vicerrectora acadmica de la Pontificia Universidad Catlica Madre
y Maestra (http://www.pucmm.edu.do).

Fuentes: Listn Diario  Prensa Latina



*** Publican libro con cartas de la madre de Lorca al poeta

La totalidad de las cartas escritas por la madre de Federico Garca Lorca
al poeta granadino se publican por primera vez en un libro, Cartas de
Vicenta Lorca a su hijo Federico, editado por el periodista Vctor
Fernndez, quien en la presentacin este 28 de enero explic que el
proyecto surgi a raz de un reportaje que escribi sobre el asesinato del
poeta.

La investigacin para aquel reportaje me llev a conectar con la familia
Lorca, sobre todo con Laura Garca Lorca, a la que propuse publicar las
cartas de Vicenta, que permanecan inditas y que custodia el archivo de la
fundacin (http://www.garcia-lorca.org) del autor granadino, que tiene su
sede actual en la Residencia de Estudiantes de Madrid
(http://www.residencia.csic.es).

El volumen incluye las 34 cartas de Vicenta Lorca conservadas, aunque,
segn Fernndez, seguramente hay ms porque, de hecho, hay constancia de
cartas de Lorca enviadas a su familia desde 1910, pero el epistolario
comienza en 1920.

Por una irona del destino, anota Fernndez, la ltima de las misivas de
doa Vicenta fue redactada casi exactamente dos aos antes del asesinato de
Federico, la noche en la que el poeta record por ltima vez que mi madre
me lo ense todo.

El editor recuerda que aunque la Fundacin Garca Lorca haba publicado las
cartas conservadas por los herederos que el poeta envi a su madre y al
resto de su familia, poco se saba de las escritas por doa Vicenta a su
hijo y slo se conocan algunos fragmentos publicados por Mario Hernndez,
Andrew A. Anderson y Christopher Maurer en sus ediciones del epistolario
lorquiano.

Las cartas de la madre han llegado hasta nuestros das porque Lorca
guardaba toda la correspondencia que reciba y, de hecho, se conservaron
dentro del archivo personal junto con los manuscritos de sus obras.
Diferente suerte corrieron las cartas enviadas por Federico a otros
escritores e intelectuales, pues en 1936 tener una carta de Lorca poda
llevarte al calabozo o incluso a una muerte segura, subraya Fernndez.

El editor no pierde la esperanza de que algn da se encuentren las cartas
de Lorca a su amigo Dal, a Rafael Rodrguez Rapn, secretario de La
Barraca y ltimo amante del autor del Romancero gitano, la misma denuncia
presentada contra Lorca que llev a su detencin o la resea que Unamuno
hizo del primer libro de Lorca, que tampoco ha aparecido.

El epistolario retrata tanto a doa Vicenta como a su hijo y su
publicacin ntegra ayudar, segn Fernndez, a precisar algunas cartas de
Lorca, que normalmente no llevaban fecha, as como a seguir el proceso de
escritura de sus obras.

A partir de las cartas se pueden seguir asimismo los viajes de Lorca a
Londres, Pars, su estancia en Madrid en la Residencia de Estudiantes, su
importante viaje a Nueva York en 1929 y posteriormente a La Habana, o en
los aos 30 a Argentina. Abundan tambin las referencias familiares, la
preocupacin como madre por la vida de su hijo, su salud, y un tema que
permanece ausente en los escritos, la homosexualidad del poeta.

Segn el editor de las cartas, Lorca tena pnico de que alguien de su
familia supiera que era homosexual, y de hecho la familia hasta hace muy
poco no hablaba del tema; sin embargo alguna sospecha deba de tener su
madre, pues la cuestin circulaba en los corrillos de la Granada de la
poca, que casi funcionaba como un pueblo.

Vctor Fernndez destaca el papel que tuvo la madre, como primera lectora
de buena parte de la obra de su hijo, sin menospreciar el rol que jug su
padre, que fue quien coste sus dos primeros libros (Impresiones y paisajes
y Libro de poemas), su viaje a Nueva York y la estancia en la Residencia de
Estudiantes.

Fuente: EFE



*** Presentada edicin china de La enfermedad, de Alberto Barrera Tyszka

El pasado lunes 28 de enero fueron presentadas, a las 9:30 de la maana,
las seis novelas ganadoras del concurso anual convocado por la Editorial de
Literatura Popular de China, en una ceremonia realizada en el Saln de
Actos del Hotel de los Chinos de Ultramar, en Pekn.

Como informramos en mayo de 2007
(http://www.letralia.com/164/0522enfermedad.htm), en el grupo de novelas
ganadoras se encuentra La enfermedad, del venezolano Alberto Barrera
Tyszka, que a finales de 2006 haba obtenido tambin el premio Herralde de
novela (http://www.letralia.com/152/1106barreratyszka.htm).

La obra de Barrera Tyszka comparte el galardn, en la categora de novela
latinoamericana, con Pasiones griegas, del chileno Roberto Ampuero. Las
otras obras ganadoras fueron The Emperors children, de la estadounidense
Claire Messud; Ourancia, del francs Jean-Marie Gustave Le Clzio; Melnitz,
del suizo Charles Lewinsky, y Sanika, del ruso Ch. Buliliepin.

Al acto de presentacin de las novelas y entrega de las placas slo
asistieron, por los autores, Le Clzio y Lewinsky, de acuerdo con la
normativa de la Editorial de Literatura Popular de invitar, en cada
ocasin, de manera rotativa por continente, a dos de los autores premiados.

Durante el acto de presentacin de las novelas premiadas hicieron uso de la
palabra cada uno de los traductores de las obras ganadoras, quienes
resaltaron los mritos y las caractersticas literarias de las piezas
escogidas, y los dos autores extranjeros invitados. Asistieron numerosos
periodistas chinos que cubren la fuente cultural, acadmicos, traductores,
especialistas en literatura extranjera y lectores.

El galardn de la Editorial Popular de Literatura se concede anualmente,
desde el ao 2001, a la mejor novela en espaol publicada en Espaa e
Hispanoamrica, y tambin a las mejores en ingls publicadas en Estados
Unidos y Gran Bretaa; en francs publicadas en Francia; en alemn, ruso,
japons y en portugus publicadas en Portugal y Brasil.



*** Vctor Montoya publicar obras en ingls y sueco

El escritor boliviano Vctor Montoya
(http://www.letralia.com/firmas/montoyavictor.htm), radicado en Estocolmo
desde 1977, publicar en los prximos meses tres de sus libros traducidos
al ingls y al sueco, segn inform el pasado 29 de enero.

La norteamericana Elizabeth Gamble Miller, profesora emrita de Universidad
de Dallas y traductora oficial de una treintena de obras de autores
hispanoamericanos, est a cargo de la traduccin del libro Retratos, de
Vctor Montoya; una obra donde se funden el texto literario y las imgenes
del arte visual. El libro, que tendr una edicin bilinge ingls-espaol
para atender a la masiva presencia de hispanos en el pas del norte,
inaugur en diciembre de 2006 la coleccin Crnica de nuestra Editorial
Letralia, y puede ser visitado en la Web
(http://www.letralia.com/ed_let/retratos) o descargado como archivo PDF
(http://www.letralia.com/ed_let/pdf/retratos.pdf).

Asimismo, Mary Harding y Sally Hanlon, ex monjas y activistas de derechos
humanos en Washington, acaban de concluir la traduccin de Cuentos
violentos, que, en su versin inglesa, contar con el eplogo del escritor
e historiador Sandor John. Se considera que este libro, donde se recrea la
represin poltica y los procesos de tortura durante los aos de la
dictadura militar en Bolivia, requiere de una explicacin extraliteraria
destinada al lector norteamericano que desconoce una de las etapas ms
sombras de la historia boliviana. El libro, que est en la fase de
revisin, ser publicado tanto en Suecia como en Estados Unidos, con el fin
de alcanzar a un mayor nmero de lectores, destac Montoya.

Por otro lado, la traductora sueca Yvonne Blank, ponderada por la crtica
tras la traduccin de las obras de Eduardo Galeano, Gioconda Belli y Javier
Salinas, entre otros, tradujo Cuentos de la mina, de Montoya, quien dijo
que este libro, ilustrado con imgenes del To y fotografas de mineros,
ser editado en el curso del presente ao. Aunque anteriormente algunos de
sus cuentos fueron traducidos y publicados en diversas antologas, sta es
la primera vez que se traducen al sueco y al ingls tres de sus obras
ntegras.

El escritor paceo, colaborador asiduo de Letralia, se ha mostrado
satisfecho con este avance significativo de su produccin literaria, no
slo porque con Cuentos de la mina ser el segundo narrador boliviano,
despus de Augusto Cspedes, que ver publicado un libro suyo en sueco,
sino tambin porque la traduccin de sus libros Retratos y Cuentos
violentos lo convertirn en uno de los pocos escritores bolivianos cuyas
obras han sido vertidas al ingls.



*** Declaran desierto en Mxico el Premio de Poesa Aguascalientes

El Premio Nacional de Poesa Aguascalientes 2007 fue declarado desierto
porque, entre los 207 originales recibidos para el certamen, ninguno
presentaba la calidad suficiente para hacerse acreedor a este
reconocimiento, segn se inform el pasado 31 de enero.

Auspiciado por el gobierno de esa entidad
(http://www.aguascalientes.gob.mx), el Patronato de la Feria de San Marcos
y el Instituto Nacional de Bellas Artes (http://www.bellasartes.gob.mx), el
galardn es el ms importante de la nacin azteca en ese gnero literario,
y su dotacin asciende a 250 mil pesos.

El acta correspondiente al fallo del jurado enuncia que, reunidos en la
sala Ladislao Jurez Ponce, de la Casa de Cultura de la ciudad de
Aguascalientes, el 31 de enero de 2008, Jos Luis Rivas, Jorge Esquinca y
Jos Javier Villarreal, consideraron de manera unnime, declarar desierto
el premio.

Lo anterior, debido a que ninguno de los manuscritos cumpli con el nivel
de excelencia indispensable en un concurso con la trayectoria y el
prestigio propios del Premio de Poesa Aguascalientes.

Los integrantes del jurado decidieron dedicar un homenaje al poeta espaol
republicano Gerardo Deniz, en reconocimiento al conjunto de su obra en la
que se cumple una de las voces mayores de la poesa escrita en nuestra
lengua.

Fuente: Notimex



*** Anunciados ganadores del 49 Premio Literario Casa de las Amricas

Los jueces de la 49 edicin del Premio Literario Casa de las Amricas
emitieron este 31 de enero sus veredictos, tras revisar las 472 obras
enviadas desde 24 pases en diez intensas jornadas celebradas desde el 21.
La lectura de los veredictos se realiz en una ceremonia en la sala Che
Guevara de la Casa de las Amricas (http://www.casadelasamericas.com).

En el gnero poesa, en el cual se recibieron 223 obras, el jurado estuvo
integrado por Carmen Berenguer (Chile), Jorge Boccanera (Argentina),
Gustavo Pereira (Venezuela), Juan Manuel Roca (Colombia) y lex Pausides
(Cuba). El premio fue para el poemario La llave Marilyn, de Laura Yasan
(Argentina, http://www.letralia.com/firmas/yasanlaura.htm), por tratarse de
una metfora de la soledad en la ciudad moderna, con un tratamiento
original en el que destaca un lenguaje despojado e irnico, entre la imagen
y el habla cotidiana.

Se concedi una primera mencin a In vitro, de Nelson Simn, Cuba, y
menciones a Todos los cadveres soy yo, de Cristian Avecillas, Ecuador;
Textos de la barbarie, de Juan Cameron, Chile; Traficantes de oxgeno, de
Alexis Daz Pimienta, Cuba y a Exilio en Buenos Aires, de Elena Cabrejas,
Argentina.

En el gnero cuento participaron 148 libros, juzgados por Mario Bellatin
(Mxico), Luis Lpez Nieves (Puerto Rico), Humberto Mata (Venezuela),
Francisco Proao Arandi (Ecuador), y Mara Elena Llana (Cuba). Por
unanimidad el premio fue concedido a La furia de las pestes, de la tambin
argentina Samanta Schweblin, quien alcanza una alta calidad esttica,
tanto por el conocimiento que demuestra de las tcnicas y posibilidades del
gnero, cuanto por la originalidad con que aborda aspectos de la realidad
desde diversos enfoques lo extrao, lo absurdo o lo simplemente
cotidiano, todo ello con un lenguaje al que, ms all de su economa de
palabras, sustentan el intenso ritmo interior y un inexcusable aliento
potico.

Los libros de ensayo de tema histrico social, en total 45 obras, tuvieron
un jurado integrado por Guillermo Castro Herrera (Panam), Ana Esther
Cecea (Mxico), Jorge Mansilla Torres (Bolivia) y Mayra Espina (Cuba), el
cual acord otorgar el premio por unanimidad a El etnotexto: las voces del
asombro, de Hugo Nio, Colombia, en virtud de que proporciona una valiosa
herramienta de incorporacin de la creacin cultural de los grupos, hasta
ahora, subordinados, en el anlisis histrico de los nuevos sujetos
sociales que estn dando forma al siglo XXI latinoamericano. El etnotexto,
generado por los sujetos de raz indgena y afroamericana, es colocado a la
altura de las expresiones lingsticas de la cultura occidental, impuestas
como universales por los dominadores, puesto que no guarda con ellas una
relacin jerrquica sino que es producido por formas de pensamiento de
calidad y genealoga diferentes.

En esta categora se concedi una mencin especial a Hacia una historia de
lo imposible. La revolucin haitiana y el libro de pinturas de Jos
Antonio Aponte, de Juan A. Hernndez (Venezuela), y menciones a Leyendo en
colores. Lecturas racializadas de literatura hispanoamericana, de Maria
Candida Ferreira de Almeida (Brasil) y a Imgenes del Nuevo Mundo en la
Relacin de Viaje (1599-1605) de fray Diego de Ocaa, de Beatriz Carolina
Pea Nez (Venezuela).

En la categora de Literatura Brasilea se recibieron 37 obras. El jurado,
integrado por Jos Luis Jobim, Livia Reis y Ricardo Rezende acord por
unanimidad otorgar el premio al libro A globalizao da natureza e a
natureza da globalizao (La globalizacin de la naturaleza y la naturaleza
de la globalizacin), de Carlos Walter Porto-Gonalves por su anlisis del
impacto de la globalizacin sobre el medio ambiente, en un recorrido que
abarca desde la periodizacin del sistema-mundo moderno colonial hasta
las crticas a las nociones establecidas sobre desarrollo-tecnocracia y
poder, la demografa, el hambre y la geopoltica del neoliberalismo
ambiental, con una argumentacin slida y elaborada en un lenguaje bien
cuidado discursivamente, con una bibliografa actualizada y pertinente.

Hubo tambin menciones para A literatura na poltrona. Jornalismo literrio
en tempos instveis, de Jos Castello y para O ex-leviat brasileiro. Do
voto disperso ao clientelismo concentrado, de Wanderley Guilherme dos
Santos.

En la categora Literatura Caribea en francs o creole el jurado estuvo
integrado por Franoise Moulin (Francia), Rafael Rodrguez Beltrn y
Yolanda Word (ambos de Cuba) y la decisin, por unanimidad, favoreci a la
novela Les dieux voyagent la nuit (Los dioses viajan de noche), de
Louis-Philippe Dalembert, Hait, que el jurado calific como un libro
novedoso en su estructura que funde presente y pasado a travs de una
memoria que transita por espacios diversos. Con un lenguaje intenso e
imaginativo se narra una historia personal marcada por conflictos ntimos
insertos en la realidad haitiana.

Se concedi una mencin de honor a la novela Une heure pour leternit, de
Jean-Claud Fignol, y menciones al libro de relatos Le testament des
solitudes, de Emmelie Prophte y al poemario Caques, de Jol des Rosiers
(los tres de Hait) y a la novela Brisants, de Max Jeanne, Guadalupe.

En otra categora, la Casa de las Amricas otorg, por sptima ocasin, los
Premios Honorficos a libros relevantes de autores de nuestra Amrica o
sobre temas latinoamericanos, en los gneros de poesa, narrativa y ensayo.
Este ao participaron libros publicados en 2005. El Premio de Ensayo
Ezequiel Martnez Estrada lo recibe Elogio de la diversidad. Globalizacin,
multiculturalismo y etnofagia, de Hctor Daz Polanco (Repblica
Dominicana); el de Poesa Jos Lezama Lima, En un abrir y cerrar de ojos,
de scar Hahn (Chile) y el de Narrativa Jos Mara Arguedas, El ejrcito
iluminado, de David Toscana (Mxico).

En el discurso de apertura de las jornadas culturales, el poeta chileno
Gonzalo Rojas aconsej a los poetas: Oficio y ms oficio, mis oyentes, y
no slo iluminacin o inspiracin como dicen los necios por ah. Los poemas
se arman. Oficio y ms oficio. Poe lo saba, Edgar Allan Poe... Oficio y
ms oficio, se es el juego de la poesa, el gran juego incurable:
encantamiento y condena. Nadie se cura de ella si te la dan a la palabra...
Pero gnala, hombre, con imaginacin y con coraje.

Fuente: Granma



*** Bautizarn biblioteca madrilea con el nombre de ngel Gonzlez

Todos los grupos municipales del Ayuntamiento de Madrid
(http://www.munimadrid.es) aprobaron por unanimidad este 31 de enero la
propuesta presentada en el Pleno por el PSOE en la que solicit que se
otorgue el nombre de ngel Gonzlez a una institucin cultural de la
ciudad. La elegida ha sido una biblioteca municipal en el distrito de
Latina, actualmente en construccin.

En la reunin estuvieron presentes como oyentes la portavoz de IU en la
Asamblea de Madrid, Ins Sabans, la artista Rosa Len y las escritoras
Rosa Montero y Almudena Grandes, todas ellas amigas personales del poeta.
La votacin finaliz con aplausos como homenaje a Gonzlez.

El ayuntamiento quiere as reconocer a uno de sus vecinos ms ilustres, ya
que el asturiano vivi en la capital desde su jubilacin, en 1993. Hasta
esa fecha, Gonzlez pasaba la mayor parte del ao en Albuquerque (Nuevo
Mxico, Estados Unidos), donde fue profesor de literatura en la universidad
y donde sigue residiendo su viuda, Susana Rivera.

Fuente: Europa Press



*** Chile despidi al poeta Volodia Teitelboim

Este 1 de febrero el pueblo chileno se volc a las calles a despedir al
poeta y dirigente comunista Volodia Teitelboim, quien falleciera el pasado
jueves 31 de enero a los 91 aos, a causa de un fallo respiratorio derivado
de una neumona. Sus restos fueron velados en el antiguo edificio que ocup
el Congreso en Santiago y posteriormente fueron trasladados a la plazoleta
de avenida La Paz, donde recibieron el homenaje del pblico antes de ser
inhumados en el cementerio general.

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, quien tambin visit a
Teitelboim durante su agona, destac que todo Chile ha reconocido y
recordado con respeto y cario la partida de Volodia Teitelboim, que sin
duda ha dejado un gran vaco poltico, intelectual, segn sus
declaraciones al abandonar el edificio. Estamos ac porque l ha
contribuido mucho en nuestra historia. Es una persona que siempre se
entreg con fuerza a las causas en que crey, agreg la mandataria
socialista.

Entre los asistentes estaban el subsecretario de Relaciones Exteriores,
Alberto Van Klaveren, el senador socialista Juan Pablo Letelier, la
embajadora de Venezuela, Mara Urbanejas, y una comitiva en representacin
del Gobierno cubano, encabezada por el embajador Giraldo Mazola. Entre los
discursos destacaron los del Premio Nacional de Arte 2007 Guillermo ez,
del secretario general del Partido Comunista, Guillermo Teillier, y la hija
del literato, Marina Teitelboim.

Marina fue la ltima en dedicarle palabras de despedida. Vine a despedir a
un padre que no es slo mo, dijo. Con tu fuerte valenta esperaste a que
llegara. Aqu estoy, pap, para rendirte un homenaje de hija, dijo en
referencia a su viaje desde Polonia, para acompaar a su padre antes de que
falleciera.

Tambin agradeci las numerosas seales de apoyo de miles de chilenos y de
personalidades del mbito poltico y cultural. Antes de que el fretro
ingresara al Cementerio General, el coro del Teatro Municipal interpret la
Internacional Comunista.

Teitelboim muri la tarde del jueves 31 en la habitacin 611 del Hospital
Clnico de la Universidad Catlica, tras una agona de casi una semana. Al
momento de su deceso, a las 7:05 pm, Teitelboim estaba acompaado de su
secretaria personal, su hija Marina y de la auxiliar que lo acompa
durante sus horas ms crticas. En 2006 le haba sido detectado un cncer
linftico que, poco a poco, fue menguando sus fuerzas.

Nacido el 17 de marzo de 1916 en Chilln, Valentn Teitelboim Volosky era
hijo de Moiss Teitelboim y Sara Volosky, quienes desde temprana edad le
inculcaron la literatura. A los 16 aos Volodia, como fue conocido
posteriormente, inici su militancia en las Juventudes Comunistas y desde
entonces la actividad poltica marc su vida. Lider por aos la oposicin
a la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Estudi leyes en la Universidad de Chile y fue presidente del centro de
alumnos de la Escuela de Derecho. En 1935 public, en colaboracin con
Eduardo Anguita, la Antologa de poesa chilena nueva, mostrando un nuevo
sendero. Quiz su nico error fue no incluir a Gabriela Mistral, situacin
de la cual se arrepintira, segn sus propias palabras.

Teitelboim fue considerado integrante de la generacin de 1938, pues
ejerci la crtica literaria en distintas publicaciones. En 1952 public
Hijo del salitre, novela que fue descrita por Pablo Neruda como un racimo
asombroso de vida y de luchas cargadas de semillas. Tuvo numerosas
ediciones en su pas y fue traducido a varios idiomas.

En 1954 fund y dirigi en Santiago la revista cultural Aurora, y ms
tarde, durante su exilio, hizo lo mismo con Araucaria de Chile. La revista
fue publicada en Madrid, Espaa, durante 12 aos y fue un instrumento de
resistencia crtica de los intelectuales exiliados.

El golpe de Estado de 1973 lo sorprendi en Europa y de ah en adelante se
traslad de nacin en nacin para asentarse, por 15 aos, en Mosc. All
trabaj en el programa transmitido por onda corta Escucha Chile, de Radio
Mosc, donde junto con otros exiliados polticos denunci los atropellos a
los derechos humanos en su pas.

En 1984 apareci en Espaa su biografa Neruda, publicada tambin en cuatro
idiomas diferentes: ingls, ruso, alemn y francs. Tambin fue bigrafo de
Jorge Luis Borges y Vicente Huidobro. Regres clandestinamente a Chile en
1988, en las postrimeras del rgimen militar, unindose a la lucha por el
retorno a la democracia.

Durante su vida desarroll distintas labores, como escritor, crtico
literario, periodista fundador de El Siglo, abogado, locutor radial,
diputado, senador. Un muchacho del siglo XX fue el libro de memorias que
edit en 1997. En 2000 dio a conocer La gran guerra de Chile y otra que
nunca existi; un ao ms tarde, Noches de radio, que recogen, desde su
perspectiva poltica y social, una gran gama de situaciones y vivencias del
Chile del siglo XX.

En agosto de 2002 recibi el Premio Nacional de Literatura, mismo ao en
que lanz su ltima obra, Ulises llega en locomotora.

Fuentes: AFP  El Mercurio  El Mostrador  Wikipedia



*** Dado de alta el poeta Mario Benedetti

Por suerte ya estamos en casa. Tiene el alta del sanatorio pero es como
una internacin domiciliaria. Ahora tiene que seguir una rutina de
fisioterapia y un rgimen alimenticio, explic Ariel Silva, secretario del
escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti, de 87 aos, quien el pasado
viernes 1 de febrero fue dado de alta de un hospital despus de cuatro
semanas de internacin debido a una infeccin intestinal.

Ahora ya est tranquilo porque est ac con todas sus cosas, aadi el
asistente del autor de Poemas de oficina, una de sus obras ms reconocidas,
que trata sobre la rutina del trabajo.

Tal como informamos en nuestra edicin 179
(http://www.letralia.com/179/0019benedetti.htm), Benedetti ingres el 3 de
enero a un hospital privado de Montevideo con un cuadro de deshidratacin
causado por una enterocolitis y permaneci ms de dos semanas en cuidados
intensivos.

Fuente: Reuters



*** Telefnica digitalizar fondos de la Biblioteca Nacional de Espaa

En 2012, 25 millones de pginas procedentes de la Biblioteca Nacional de
Espaa (BNE, http://www.bne.es) podrn consultarse desde un ordenador, tras
el acuerdo que Telefnica (http://www.telefonica.es) y el Ministerio de
Cultura de Espaa (http://www.mcu.es) han suscrito este 2 de febrero para
impulsar la digitalizacin de los fondos del centro.

Para ello la empresa que preside Csar Alierta invertir 10 millones de
euros. Dentro de unos aos estaremos en el top de las bibliotecas
nacionales en cuestin de digitalizacin, indic la directora de la BNE,
Milagros del Corral.

En la red estarn las obras ms importantes de la institucin: 15.000
manuscritos, 40.000 libros impresos de los siglos XVIII y XIX, 120.000
dibujos, grabados y fotografas y los principales peridicos espaoles e
iberoamericanos que se conservan. Con este proyecto, se quiere constituir
una coleccin digital propia de unas 200.000 obras. Se trata, segn se
inform, del plan ms ambicioso de digitalizacin de fondos emprendido
hasta ahora por la Biblioteca Nacional, que tiene por objeto tanto la
difusin como la preservacin de su enorme patrimonio bibliogrfico.

Una vez digitalizados los fondos, stos se convertirn en una herramienta
fundamental para fomentar la investigacin sobre la cultura hispnica, al
facilitar la consulta de su contenido a los estudiosos e hispanistas de
todo el mundo sin tener que desplazarse a la Biblioteca Nacional.

No obstante, en estos momentos, ya se pueden consultar en Internet 10.000
obras dentro de la pgina web de la Biblioteca Digital Hispnica
(http://www.bne.es/BDH/index.htm), que est recibiendo una media 100.000
descargas diarias, segn indic Del Corral. Esta siendo todo un xito,
coment.

Por otro lado, este nuevo convenio de colaboracin que tendr una vigencia
inicial de cinco aos con posibilidad de prorrogarse contempla tambin una
estrecha colaboracin de ambas entidades en temas relacionados con la
promocin de contenidos culturales en el mbito de la educacin y las
nuevas tecnologas.

Fuente: Europa Press



*** Australia devolvi a Espaa mapamundi robado de la Biblioteca Nacional

El Gobierno australiano devolvi a Espaa este domingo 3 de febrero el
mapamundi de Ptolomeo que fue robado de la Biblioteca Nacional (BNE,
http://www.bne.es), en Madrid, y que fuera luego recuperado por la Polica
de Sydney. Anathony Byrne, jefe del gabinete del primer ministro Kevin
Rudd, entreg la obra al embajador espaol en Australia, Antonio Cosano, en
un acto oficial en la misin diplomtica al que tambin asistieron la
directora de la BNE, Milagros del Corral, y el cnsul espaol en la ciudad,
Enrique Sard.

El documento cartogrfico, impreso en Ulm (Alemania), forma parte de una de
las dos piezas arrancadas en agosto del ao pasado de la obra Cartografa,
un incunable de 1482, y que finalmente fue incautado por la Polica
australiana a un anticuario que lo compr por Internet sin saber que era
robado. La Polica sospecha que el documento, valorado en 160.000 dlares
australianos (unos 145.000 dlares estadounidenses), ha pasado por las
manos de distintos comerciantes de Argentina, Londres y Nueva York.

Byrne destac durante la ceremonia que Australia quiere dar un mensaje al
mundo de que robar patrimonio cultural no ser una prctica tolerada,
mientras Cosano agradeci a Sard su labor en la recuperacin de la obra,
pues el cnsul se comprometi desde el primer momento en la investigacin
policial que finalmente llev a su hallazgo, y subray la importancia de
los acuerdos multilaterales que aceleraron la entrega.

La devolucin se realiz en cumplimiento de la Convencin de la Unesco
(http://www.unesco.org) de 1970 que impide la importacin, exportacin y
transferencia de propiedad ilcitas de bienes culturales, de la que tanto
Espaa como Australia son signatarios. Dos agentes del grupo especializado
en patrimonio histrico de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil
viajaron a Australia y se llevarn el mapa a Espaa en los prximos diez
das.

Por otra parte, Del Corral tiene previsto aprovechar su estancia en el pas
ocenico para firmar un memorando de entendimiento para colaborar con las
autoridades australianas en la digitalizacin de archivos de la BNE.

Fuente: EFE



*** Publican en Nueva York antologa de narradores dominicanos

El Comisionado Dominicano de Cultura en los Estados Unidos
(http://www.comisionadodecultura.com) public, bajo la Coleccin Ultramar
de la Editora Nacional de la Repblica Dominicana, la obra Viajeros del
roco, una antologa de cuentos recopilada por el escritor Rubn Snchez
Fliz (http://www.letralia.com/firmas/sanchezfelizruben.htm), que recoge
las voces de los 25 escritores ms representativos de la narrativa
quisqueyana de la dispora.

La obra, segn se inform en un comunicado este domingo 3 de febrero,
incluye los cuentos La salida de Poughkeepsie, de Julia lvarez; Besos de
mariposa, de Annecy Bez; El traje de novia, de Dinorah Coronado; El
que result no ser Alistair Cooke, de Rhina P. Espaillat; Un abuelo
impropio, de Ligia Minaya; Sabor a mam, de Nelly Rosario, y No me
olvides nunca, de Minelys Snchez.

Adems, los relatos Cuando el mundo me mir, de Jos Acosta; Cojuelo,
de Rey Emmanuel Andjar
(http://www.letralia.com/firmas/andujarreynoldsemmanuel.htm); Mi amigo
Hemingway, de Jos Carvajal; Los malvados, de Santiago Campo Gutirrez;
Cumpleaos, de Jos M. de la Rosa; Boyfriend, de Junot Daz; Gatos,
de Toms Modesto Galn; Gladiolo, de Franklin Gutirrez; Sueo americano
uno, de Eduardo Lantigua; El mismo lobo feroz, de Josidalgo Martnez;
Visa para un sueo, de Otto Oscar Milanese; Historia de mudos, de
Keiselim A. Monts; Las guazbaras, de Leonardo Nin; Quizs soy blanco,
de Vctor Manuel Ramos; La cucaracha cantora, de Juan Rivero; El valor
del sueo, de Luis R. Santos; Alguien vuelve a llenar las tardes de
palomas, de Ren Rodrguez Soriano
(http://www.letralia.com/firmas/rodriguezsorianorene.htm), y Unas tazas de
caf, de Osiris Vallejo
(http://www.letralia.com/firmas/vallejoosiris.htm).

En la contraportada del libro se destaca que la antologa registra 25
narradores dominicanos que escriben desde el extranjero, para quienes la
escritura (la experiencia personal) se convierte en un trampoln hacia la
meditacin del destierro, y ese mapa imaginario los ayuda a exorcizar la
confusin existente en torno a su condicin de emigrantes, separando de
algn modo su propia historia de las dems y definindolos. Estos
cuentistas responden a una necesidad interior y forjan, a travs de sus
textos, una relacin con el pas dejado atrs. Desde tierras extraas, cada
uno con su estilo, edifican sus casas mediante el ejercicio de la
escritura. Aqu, la palabra escrita pasa a ser el hogar imaginario y,
paradjicamente, real del escritor.

Snchez Fliz, el antlogo, es poeta y narrador; tiene un asociado en Artes
Liberales de Hostos Community College (http://www.hostos.cuny.edu) y una
licenciatura en pedagoga de New York University (http://www.nyu.edu). En
2005 public la novela El dcimo da.

El comisionado dominicano de Cultura, doctor Franklin Gutirrez, dijo que
con la publicacin de la antologa Viajeros del roco, la institucin que
dirige contina su plan de promocionar y respaldar a los escritores
dominicanos que residen fuera del pas.

Seal que a travs del Comisionado se han publicado las obras El West End
Bar y otros poemas, del fenecido poeta Carlos Rodrguez; Voces de ultramar:
Seleccin de textos de escritores dominicanos de la dispora; las obras
ganadoras del Concurso Letras de Ultramar, del Comisionado: Saint Domingue,
2044, de Osiris Vallejo; y Reminiscencia, de Keiselim A. Monts. Adems
Cantos de mbar, del poeta Dagoberto Lpez; Los emigrantes del siglo, de
Hctor Rivera (Yamas), Aguas de dos ros, una antologa potica de Rhina
Espaillat; e Hija de Camila, de Daisy Cocco de Filippis.

Fuente: Comisionado Dominicano de Cultura en los Estados Unidos



*** BCNegra homenajea a P. D. James

Una cuarentena de autores, procedentes de una decena de pases,
participarn desde hoy hasta el 9 de febrero en BCNegra
(http://www.bcn.es/cultura/bcnegra), el encuentro de novela negra de
Barcelona, evento en el que se desarrollar mesas redondas, exposiciones,
lecturas dramatizadas y msica, entre otras actividades que tienen por
objetivo dar a conocer, extender y difundir ttulos de la denominada
novela negra.

La escritora britnica Phyllis Dorothy James ser homenajeada el da 8 de
febrero en el Palau de la Virreina, en un acto al que ella no podr acudir
puesto que se encuentra convaleciente de una operacin. Nacida en 1920,
P.D. James se inici en la escritura cuando ya era mayor y no public su
primera obra, Cubridle el rostro, hasta el ao 1962, dando vida al polica
Adam Dalgleish, su personaje ms famoso. En el homenaje participarn los
escritores Alicia Gimnez Barlett, Ana Mara Moix, Rosa Ribas y Daniel
Vzquez Salls.

BCNegra ser trasladada a Madrid el 21 de febrero a travs de una mesa
redonda, moderada por el comisario del evento, Paco Camarasa, con la
presencia de Alicia Gimnez Bartlett, Francisco Gonzlez Ledesma, Andreu
Martn y Lorenzo Silva. En el centro cultural Blanquerna estos escritores
ofrecern su mirada sobre la Barcelona ms negra, de la mano de algunos de
sus personajes, desde el viejo polica Mndez, a la inspectora Petra
Delicado, o el detective ngel Esquius.

Durante los das que dure el evento, por otra parte, se podr visitar en la
biblioteca Jaume Fuster la exposicin El perro de los Baskerville, con
portadas y carteles de esta novela protagonizada por Sherlock Holmes, el
detective de papel ms famoso de todos los tiempos.

Asimismo, el 4 de febrero se emitir nuevamente a travs de de la Cadena
Ser el serial radiofnico Taxi Key, que se emiti a partir de octubre de
1948 y durante los aos cincuenta y sesenta por Radio Barcelona. Camarasa
ha resaltado que se trata de rendir un homenaje a los antiguos guionistas
radiofnicos del gnero negrocriminal, con un programa especial incluido en
La Ventana, de Gemma Nierga.

De las diferentes mesas redondas que se celebrarn durante la semana,
destacan una en la que se debatir sobre el estado de la narrativa policial
en la Galicia de hoy, y otra en la que se tratar sobre el gnero en las
Islas Baleares. Tambin tendr su relevancia una mesa redonda sobre la
corrupcin en el Mediterrneo, con la presencia del juez antimafia Gianrico
Carofiglio, el juez de Roma Giancarlo de Cataldo y el reconocido escritor
griego Petros Markaris.

La ex ministra de Justicia de Noruega y escritora de novela negra Anne Holt
es otro de los autores que estarn en Barcelona en estos das, igual que el
escocs Philip Kerr y los ingleses Andy Oakes, Mark Billingham y David
Hewson.

Fuera de programa, pero muy relacionada con la semana, ser la exposicin
Asesinato en el museo, una propuesta que quiere mostrar cmo trabajan los
profesionales de la criminologa para resolver sus casos, que podr verse
entre el 4 de marzo y el 6 de enero de 2009 en el Museo de Ciencias
Naturales de Barcelona
(http://w10.bcn.es/APPS/wprmuseuciencies/Museu.GeneradorPagines?idioma=2).

Fuente: EFE



*** IV Festival Internacional de Poesa celebrarn este mes en Nicaragua

Poetas y escritores de ms de 50 pases asistirn al IV Festival
Internacional de Poesa que se realizar del 11 al 16 de febrero en la
colonial ciudad de Granada, Nicaragua. El evento, considerado una de las
principales ofertas culturales de la regin centroamericana, ser dedicado
al clebre poeta nicaragense Salomn de la Selva (1893-1958), autor de
prosas, ensayos y versos en ingls y espaol.

El presidente del Festival, Francisco de Ass Fernndez, inform que la
cita de este ao persigue difundir la calidad de la poesa nicaragense y
nominar a Granada, situada al lado del prominente lago Cocibolca, sur de
Nicaragua, como Patrimonio de la Humanidad.

El festival contar, adems, con la participacin de ms de 154 poetas de
50 pases del mundo, entre los cuales se cuentan Colombia, Bolivia,
Ecuador, Brasil, Espaa, Mxico, Honduras, Guatemala y Argentina, entre
otros. Por Estados Unidos han confirmado su asistencia los poetas Quincy
Troupe, Stephen Cushman, Jimmy Santiago Baca, George Evans y Steven White.
Por Mxico asistirn al evento Elva Macas, Jos Vicente Anaya, Marco
Antonio Campos, Lina Zern y Laura Hernndez.

La delegacin ms numerosa que estar en el cnclave cultural ser la de
Nicaragua, con 63 participantes. Otras confirmaciones recibidas por el
comit organizador son de Centroamrica, el Caribe, Amrica del Sur,
Europa, Rusia, Serbia, China Continental e Israel.

El evento tambin expondr al pblico novedades literarias como una
Antologa de la poesa centroamericana editada por la Universidad Nacional
Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx).

Se presentar la vida y obra de Salomn de la Selva, un exponente del
modernismo literario centroamericano, que estudi en Estados Unidos, donde
public en 1918 su primer libro de versos en ingls, llamado Tropical Town
and Other Poems. El poeta, quien pele en la primera guerra mundial al
servicio del rey de Inglaterra, es autor de la obra El soldado desconocido,
publicada en 1922 en Mxico, donde tambin vivi muchos aos. Selva muri
en 1958 en Francia, cuando era embajador de Nicaragua, dejando un legado
literario poco conocido que pretende ser recuperado en la IV edicin del
Festival de Granada.

Fuentes: AFP  El Nuevo Diario



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

Colorn Colorado!
http://www.colorincolorado.org

Sitio bilinge (ingles-espaol) dedicado a familias y maestros que ayudan a
sus nios a leer. Publica materiales de estudio sobre el tema y abundante
informacin bibliogrfica, libros infantiles, actividades, ideas y
estrategias para fomentar el desarrollo de la lectura y escritura en
estudiantes a nivel primaria hasta el doceavo grado.



Letras Escondidas
http://www.letrasescondidas.net

Portal creado para las diversas vertientes del arte y literatura que
existen, como poesa, prosa y fotografa. En los foros del sitio se pueden
exponer textos de creacin, debatir sobre temas diversos (poesa,
narrativa, metaliteratura, cine, artes visuales y otros) y expresar
opiniones constructivas para aprender por medio de la interaccin entre
lector y escritor.



Isla Negra Editores
http://editorialislanegrapr.blogspot.com

Bitcora oficial de la pujante editorial puertorriquea dirigida por Carlos
Roberto Gmez Beras. Publica reseas sobre los ttulos del sello y anuncios
de eventos, entre otros temas.



Revista Puerto
http://revistapuerto.blogspot.com

Revista espaola de crtica literaria que se publica desde Sevilla en papel
y en la Web. Las ediciones digitales estn disponibles gratuitamente en
formato PDF y las impresas se distribuyen gratuitamente cuando el
interesado adquiere un libro de poesa en alguna de las libreras
afiliadas, ubicadas en varias ciudades de Espaa. Adems, la revista se
enva gratuitamente a Espaa y Amrica.



Cruzagramas
http://cruzagramas.blogspot.com

Publicacin virtual del grupo literario del mismo nombre. El sitio contiene
consejos para escritores (algunos en tono irnico, pero siempre con un fin
educativo), textos de los escritores miembros, talleres, comentarios sobre
libros y pelculas, novedades literarias y una agenda de eventos literarios
en Argentina, entre otros temas.



La mirada atnita
http://lamiradaatonita.blogspot.com

Bitcora del escritor espaol Carlos Blzquez, con el texto de la seccin
semanal que se emite en el programa de radio Punt de llibre dedicada a la
literatura. Es la visin personal del autor y, habitualmente con un toque
de humor, de todo lo que rodea al mundo de los libros. Adems, tambin se
pueden escuchar algunas de las ediciones del programa de radio.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== El amor en los tiempos de la crtica      Dixon Moya ==================

La crtica como ejercicio de opinin, puede ser tan demoledora como
aquellas enfermedades legendarias que se renuevan con los tiempos, ayer el
clera, hoy el sida, enfermedades del amor en todo caso. El reciente
lanzamiento de El amor en los tiempos del clera, pelcula dirigida por el
britnico Mike Newell, basada en la monumental obra de Gabriel Garca
Mrquez, ha sido objeto de las ms diversas crticas, desde aquellos que la
han vilipendiado sin derecho a la defensa, como los que han afirmado que se
trata de una de las ms bellas pelculas de los ltimos tiempos. En mi
caso, como simple espectador y lector de la crtica especializada, esbozar
mi particular opinin sobre esta puesta en escena.

Las obras cinematogrficas basadas en las literarias comienzan perdiendo,
por la sencilla razn de que los lectores fieles de las historias
originales han elaborado su propia pelcula mental, han esbozado las
escenas y los personajes, sobre todo cuando son clsicos de la literatura
mundial. La pelcula, como obra de arte, debe ser considerada de manera
independiente; el lenguaje cinematogrfico es diferente al literario, a no
ser que la obra escrita est pensada en imgenes de cine (ahora se vive un
auge de novelas que ms parecen guiones de cine y algunos autores no
ocultan su intencin de perseguir una adaptacin en la pantalla grande).
Por ello ha sido tan difcil llevar las obras de Garca Mrquez al cine,
porque el genio colombiano es ante todo un poeta de filigrana, y un prrafo
de su creacin llevado a la escena puede resultar anodino o absurdo. El
Nobel es consciente de ello y por eso su renuencia a llevar Cien aos de
soledad al cine, porque su mxima creacin es un homenaje a la palabra y no
siempre una imagen es mejor que mil palabras.

Las versiones de las obras de Garca Mrquez han resultado difciles de
digerir para el espectador; quizs las ms destacadas hayan sido las
adaptaciones del mexicano Arturo Ripstein (El Coronel no tiene quien le
escriba, 1999) y del colombiano Jorge Al Triana (Tiempo de morir, 1985),
aunque fueron bien comentadas, nunca fueron xito de taquilla, mientras que
otras como la ambiciosa Crnica de una muerte anunciada (1987), del
italiano Francesco Rosi, naufragaron en medio de dilogos forzados e
interpretaciones poco convincentes. El amor en los tiempos del clera es,
sin duda, la novela ms ntima y querida para el novelista colombiano; es
el homenaje literario a sus padres, pues en la vida real, un modesto,
paciente y constante telegrafista conquist a una mujer de familia
acomodada, dando origen a una numerosa familia, con un premio Nobel
incluido. Podra decirse que esta novela es un largo poema, sobre un
idealista anacrnico que reta al tiempo y la enfermedad antes de lograr su
propsito.

De all que sea meritoria la obra de Mike Newell; de hecho la puesta en
escena es impecable, aprovechando el escenario natural en que transcurre la
novela, logra transmitir algo de la magia que inspira Cartagena de Indias
con su belleza arquitectnica y natural; la fotografa limpia e incluso las
melodas compuestas por Shakira, con nostalgia andina y melancola caribe,
ambientan a la perfeccin la historia. Las fallas tienen que ver con la
actuacin de los protagonistas y paradjicamente no porque sean psimas,
sino porque otros personajes los opacan. En el caso de Javier Bardem,
habra sido un convincente Florentino Ariza si no fuera porque el joven
Unax Ubalde le arrebata la esencia del personaje; es tan intensa la
actuacin de Ubalde que la de Bardem parece sin alma en el momento en que
lo reemplaza; sin embargo, cuando el personaje envejece, Bardem logra
dominarlo. Claro, hay una sutil explicacin para suponer el cambio de
Florentino en relacin a los dems personajes, l es quien se queda, quien
sufre por la ausencia del amor como lo canta Shakira, lo que significa un
deterioro fsico y emocional, pero no es fcil para un espectador normal
hacer ese anlisis y difcilmente puede entender cmo es posible que el
otrora muchachito en un par de aos se convirtiera en un hombre avejentado,
mientras los dems personajes, como su amada y su tirnico padre, no han
cambiado un pice.

En el caso de Giovanna Mezzogiorno, la bella italiana no alcanza a
convencer como encarnacin del amor sublime; en las escenas que comparte
con Catalina Sandino es eclipsada por completo por su compaera.
Posiblemente Sandino pudo haber interpretado con mayor credibilidad a
Fermina Daza aportando un elemento que resulta imprescindible: la feminidad
colombiana, que aunque suene extrao es muy particular, pues en una
sociedad aparentemente machista es evidente el peso matriarcal, mujeres que
combinan belleza, inteligencia, dulzura, picarda y carcter, como lo ha
interpretado Garca Mrquez. Quizs le falt riesgo al director britnico,
haber escogido un elenco menos internacional, aunque en esto fue ms
afortunado que Rosi quien enfrent una verdadera Babel en Crnica de una
muerte anunciada, as como considerar filmarla en espaol. Un director
controvertido con olfato comercial como Mel Gibson ha descubierto que las
historias en sus idiomas originales cobran mayor relevancia.

Sin embargo, resulta muy injusto calificar negativamente la obra en su
conjunto, sobre todo al ver la cartelera del ao 2007, que result tan
deficiente (al menos lo que ha llegado a las salas latinoamericanas), con
una carga excesiva de pelculas comerciales ramplonas, repeticiones,
secuelas, unidas a la moda navidea de imponer historias picas o de
fantasa, queriendo imitar una obra de arte como El Seor de los Anillos.
No resulta extrao que algunas de las mejores cintas del ao sean refinadas
elaboraciones animadas por computador, en donde la parte tcnica suple el
argumento; el drama y la comedia viven su peor momento.

Ante la ausencia o imposibilidad de ver pelculas artsticas e
inteligentes, El amor en los tiempos del clera resulta una refrescante
alternativa para reconciliarse con la industria cinematogrfica, que a
riesgo del fracaso econmico todava le apuesta a historias sobre las
personas y sus circunstancias, el sentido de la existencia, dirigido por la
brjula de la constancia, terquedad o tenacidad, e incluso el amor
verdadero. Ojal todos vieran esta pelcula y elaboraran su propia crtica,
juzgndola en su propia dimensin, sin la constante comparacin con una
gran novela, suficiente para que le fuera otorgado a Garca Mrquez un
segundo premio Nobel.

** Dixon Moya
   dixonm@hotmail.com
   Diplomtico colombiano aficionado a la literatura. Fue cnsul de
   Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente
   desempea un cargo diplomtico en Nicaragua. Ha publicado artculos en
   revistas de su pas.



=== Ftbol en la calle Costa Rica      Fernando Sorrentino ================

Las empresas inmobiliarias ejercen cierta potica de intencin lucrativa.
As, al barrio de Las Caitas lo llaman La Imprenta, y a mi barrio natal,
Palermo Viejo.

Las cinco primigenias repblicas centroamericanas corren desde la frontera
sur (terrapln del Ferrocarril San Martn) hasta la norte (calle Dorrego).
Las calles, aunque arboladas, son irremisiblemente grisceas.

El arco tiene sus postes en un rbol y la pared; el travesao, invisible,
es la altura del brazo vertical del arquero, estirado al mximo. Hay un
arco en cada vereda, y, entre ellos, unos cincuenta metros. El partido,
describiendo su geometra, se denomina cruzado.

Ecunimes como los terremotos y como las epidemias, vandlicos futbolistas
usurpan calzada y veredas, asestan pelotazos en las ventanas, salpican con
el agua de la cuneta, ponen en peligro el fsico de los peatones. La justa
reprobacin, el sacro odio de los vecinos ultrajados es un aceite ominoso
que cae sobre ellos.

Ms all del bien y del mal, a los jugadores la furia circundante los tiene
sin cuidado. Las quejas y amenazas jams consiguen abreviar un solo minuto
el partido. Termina cuando tiene que terminar.

Salvo dos casos de fuerza mayor:

A veces, la pelota cae en una casa hostil. De all puede no volver nunca, y
es como un amigo querido que parte en un viaje sin retorno. O puede volver
acuchillada y cortajeada, y es como recibir el cadver mutilado de ese
mismo amigo.

Otras veces es el advenimiento de la ley bajo la hipstasis de agentes de
la comisara 31 el que provoca la dispersin y la fuga, honorables si se
logra salvar la pelota para prximos partidos.

Hace muchos aos que no hay ftbol en la calle Costa Rica. Yo, vndalo de
aquel entonces, recibo ahora ese recuerdo como si fuera un perfume.

** Fernando Sorrentino
   fs_literatura@yahoo.com.ar
   Escritor; profesor en letras (Buenos Aires, 1942). Ha publicado, entre
   otros, los libros de cuentos Imperios y servidumbres (Seix Barral, 1972;
   reedicin, Torres Agero Editor, 1992), El mejor de los mundos posibles
   (Plus Ultra, 1976; 2 Premio Municipal de Literatura) y El rigor de las
   desdichas (Ediciones del Dock, 1994; 2 Premio Municipal de Literatura);
   la novela Sanitarios centenarios (Plus Ultra, 1979; reedicin, Editorial
   Sudamericana, 2000); la nouvelle Crnica costumbrista (Pluma Alta, 1992;
   reeditada como Costumbres de los muertos, Colihue, 1996); los libros de
   relatos para nios o adolescentes Cuentos del Mentiroso (Plus Ultra,
   1978; Faja de Honor de la Sade; reedicin, Norma, 2002), Historias de
   Mara Sapa y Fortunato (Sudamericana, 1995; Premio Fantasa Infantil
   1996; reedicin, Santillana, 2001), El que se enoja, pierde (El Ateneo,
   1999) y El Viejo que Todo lo Sabe (Santillana, 2001); los libros de
   entrevistas Siete conversaciones con Jorge Luis Borges (Casa Pardo,
   1974; reediciones, El Ateneo, 1996, 2001) y Siete conversaciones con
   Adolfo Bioy Casares (Sudamericana, 1992; reedicin, El Ateneo, 2001).
   Libros suyos han sido traducidos al ingls, al portugus, al italiano,
   al alemn, al polaco, al chino, al vietnamita y al tamil.



=== Literatura gay: autenticidad o marginacin ============================
=== Jorge Marchant Lazcano ================================================

Hace algunas semanas, dos escritores norteamericanos lean fragmentos de
sus nuevos libros en la Mercantile Library, una institucin aparentemente
conservadora, para promover la lectura en Manhattan. Se trataba de David
Leavitt y de Edmund White. Provenientes de distintas generaciones, ambos
han dedicado gran parte de su obra en especial Leavitt, a mostrar la
domesticidad de la vida norteamericana, desde la variante gay. El xito
de Leavitt en los pases de habla hispana (por las traducciones de
Anagrama) se basa en lo que, al mismo tiempo, sera el motivo de su condena
en los Estados Unidos: la exploracin demasiado sexual de sus personajes
homosexuales. Decidido a dar un giro a su carrera literaria, Leavitt lanz
este otoo su novela The Indian Clerk (El empleado indio), una obra
intensa, sesuda e investigativa, sobre un episodio fundamental en la vida
de G. H. Hardy, un brillante acadmico de Cambridge. En 1913, Hardy se
encontraba trabajando en un problema matemtico complejsimo, cuando
recibi una carta de un tal Srinivasa Ramanujan, un pobre empleado de
Madras. Sin ninguna preparacin acadmica, el indio deca haber resuelto la
hiptesis de Riemann. El encuentro entre ambos fue inevitable. Ramanujan
viaj a Cambridge para convertirse en un clebre proteg del matemtico. Al
mismo tiempo, segn contara Hardy, ste habra sido el nico incidente
romntico de su vida. Leavitt logra as abandonar el terreno de la
diversidad norteamericana cercana a l, para incursionar en la historia
inglesa. Al parecer, el sueo de algunos americanos desde Henry James.
Pero, al contrario de su clebre compatriota, sin esconder su cara ms
autntica. Queda as claro que, con su nueva obra, Leavitt no se aleja del
todo de una variante literaria que surge hacia mediados del siglo pasado en
los Estados Unidos, cuando prestigiosos crticos (especialmente desde el
New York Times) piden invariablemente a los escritores homosexuales que
terminen de disimular, mostrando sus propios tormentos psicolgicos a
travs de falsos caracteres heterosexuales. Era lo que suceda con
Tennessee Williams en cuyas obras extraas mujeres parecan ms bien
homosexuales confundidos, y extraos hombres eran definitivamente
homosexuales perdidos. Por qu no mostrar sus propias reales vidas en la
escena o en las pginas de una novela?

Por qu insistir en esos Georges y Marthas luchando con la furia de dos
homosexuales en Quin le teme a Virginia Woolf? Gore Vidal y James Baldwin
dan el paso en la direccin correcta con La ciudad y el pilar (1948) y La
habitacin de Giovanni (1956), respectivamente. No por ello el panorama se
puso ms fcil. Con McCarthy cazando brujas, se lleg a hablar de una
suerte de mafia gay dominando el panorama cultural de los aos 50, en
donde la extrema expresin habra sido West Side Story, creada en 1957 por
cuatro artistas gay (Bernstein-Laurents-Robbins-Sondheim). El mximo
triunfo de la sensibilidad camp.

Todo esto como prembulo para hablar de dos novelas espaolas aparecidas
recientemente, y que dan cuenta de esas mismas necesidades en el mundo
hispano. De cualquier forma, el escenario en la Espaa del siglo XX siempre
fue mucho ms catastrfico del que vivieron los escritores norteamericanos
a pesar de la hipocresa anglosajona. Tuvo que derrumbarse un cruel perodo
de fascismo, avalado por la omnipresente iglesia catlica, para que los
escritores homosexuales mostraran sus verdaderos rostros, sus verdaderas
voces. Contra natura, de lvaro Pombo (Anagrama, 2005) y Como la tentacin,
de Alberto Mira (Editorial Egales, 2007) son dos concluyentes e importantes
obras al respecto. Contra natura es el resultado de una extensa obra
narrativa en torno al develamiento de la homosexualidad en la sociedad
espaola, y sin duda, una de sus obras cumbres. En pleno poder de sus
habilidades narrativas y estilsticas, lvaro Pombo (1939) traza en esta
novela la historia de cuatro caracteres unidos por la obsesin, el deseo y
la necesidad de obtener una recompensa para el vaco de sus vidas. En un
extrao eplogo, Pombo nos seala que ha pretendido un alegato en contra de
la superficialidad de la vida gay de hoy, en oposicin a la autenticidad
con que se habra vivido la homosexualidad en generaciones anteriores (la
suya propia). Pero como l mismo es consciente de que no hay homosexualidad
sino homosexualidades, el alegato resulta mucho ms amplio, porque los
personajes, lejos de convertirse en estereotipos, son a la vez frvolos y
autnticos, entraablemente humanos o perversamente miserables. En efecto,
Javier Salazar es un brillante editor retirado que cree haber encontrado
una cierta paz en su vida. Pero detrs de esa aparente paz, hay apenas una
soledad indescriptible, una falta de amor que se desbaratar por completo
por la repentina presencia en su vida de Ramn Durn, un muchacho atractivo
pero de escasa formacin. Enfrentado a un nuevo juego, cada vez ms
complejo (y que un narrador excesivamente omnisciente dificulta aun ms)
Salazar volver a encontrarse con Paco Allende, otro homosexual de su misma
generacin, educado en el catolicismo franquista, y con Juanjo Garnacho,
antiguo profesor y ex amante de Ramn, formando una compacta red de
relaciones desiguales. Nadie acta contra natura, porque como el mismo
Pombo seala: La naturaleza nica que yo estaba dispuesto a aceptar era
aquella construida por cada uno de nosotros y no la que impona la
historia oficial. La novela es un verdadero tratado de la sensibilidad y la
inteligencia gay, por partes iguales. Pero es a la vez un angustioso espejo
deformante de nuestra misma realidad.

Esto queda claro en un parlamento de Salazar sobre la conexin ontolgica
de la homosexualidad con la marginacin: Nadie nos librar de nuestra
esencial conexin con la marginacin, con el fracaso y con la muerte. La
mayor parte de la gracia que an tenemos los maricas, antes que la
trivialidad y la normalidad nos convirtieran en simples consumidores
pancistas espaoles, mariquitas per cpita que contribuyen con normalidad e
incluso con un muy buen balance anual a los gastos de la hacienda pblica,
antes y despus de toda esa babosa voluntad de normalizacin e identidad
con los comemierdas que siempre hemos envidiado y odiado, nuestra conexin
ms pura es con el fracaso, con la marginacin y con la muerte.

Por una cuestin generacional, el discurso de Alberto Mira (nacido en
Valencia en 1965) en Como la tentacin parece divergir por completo con el
de Pombo. Su novela acaba de ganar el Premio Terenci Moix el maestro
espaol de cierta forma de literatura relacionada con la cultura popular
que Mira ha asimilado muy bien. Sumando a esto su inters en el melodrama
hollywoodense y un doctorado sobre la enunciacin homosexual en el texto
dramtico, centrada en la obra del mismo Williams, Mira va por buen camino.
Estamos frente a un texto de iniciacin, aunque tal como lo ha sealado el
mismo autor, podra ser tambin de tentacin o de corrupcin. Desde el
punto de vista que se mire. Sergio Blanch es un muchachito de diecisis
aos que debe enfrentarse al verano definitivo de su vida. Lograr
asumirse gay alguna vez? Como buen homosexual de comienzos de los 80, tiene
miedo, no sabe lo que quiere, es poco asertivo, y por ltimo parece ir en
contra de lo que manda la mayora. Es en este punto en que Mira rompe con
lo establecido y narra desde la inslita y juguetona voz de un fantasma.
Uno de esos fantasmas corporizados con extensos poderes muy propios de
cierto tipo de comedia americana. A la falta de referencias de Sergio para
convertirse en un buen homosexual, el fantasma venido del mismo cielo,
entrega imgenes inslitas para la transformacin de Sergio. Se le aparece
como Mary Poppins, la niera de Disney que tiene el poder de alterar a
familias disfuncionales. Como si esto fuera poco, luego se convierte en
Richard Gere y como tal intercambia sexo oral con el sorprendido
muchachito. An hay ms: la tercera aparicin es en la forma de William
Holden, esta vez sacado de la pelcula Picnic. Aunque aqu no tenemos a Kim
Novak convertida en reina de belleza pueblerina. Con esas lecciones a su
haber, cualquiera terminara como lo que Pombo ms detesta. Una mariquita
per cpita o la babosa voluntad de normalizacin. Pero Mira es un escritor
que sabe crear un mundo a partir de esas extravagantes aventuras y tal como
dice su narrador, no es que los musicales hagan a la gente gay, pero me
consta que en buenas manos ayudan un montn. (En rigor, Mary Poppins
lograra, de acuerdo al texto de Mira, mejores resultados que Terence Stamp
en Teorema.) La novela de Alberto Mira aporta frescura, liviandad, a una
materia grave. Es probable que a travs de la edicin de Editorial Egales
llegue a un amplio pblico ansioso por reconocer sus propios rostros. En la
lengua espaola, a diferencia de los norteamericanos, hay un amplio camino
an por delante.

** Jorge Marchant Lazcano
   jorgemarchant@hotmail.com
   Escritor chileno (1950). Su novela Sangre como la ma obtuvo en 2007 el
   Premio Altazor, Premio de las Artes Nacionales de Chile.



=== Sobre Cuentos de doctrinas y muerte de Jos Gregorio Parada ===========
=== Julia Elena Rial ======================================================

      (Nota del editor: a finales del ao pasado fue emitido en Maracay,
      Aragua [Venezuela], el veredicto del premio Augusto Padrn de
      Narrativa 2007, que recay sobre Cuentos de doctrinas y muerte, del
      escritor merideo Jos Gregorio Parada. La ensayista Julia Elena Rial
      se pasea por los textos que componen este libro, en el que, dice,
      Parada despliega todo su arsenal simblico).

La experiencia de viajar a travs de los relatos se compara,
metafricamente, con las tendencias naturales que movilizan por el mundo a
las aves migratorias. Jos Gregorio Parada nos revela un impulso, casi
mtico, por cambiar de mundos, por partir. Sus cuentos no se detienen en la
India, Egipto, ni en Ecuador, ni en Espaa, los arropa una necesidad de
sentirse siempre en otra parte. Por eso desde su proyeccin estilstica
crea una argamasa entre lo viejo y lo nuevo, entre lo conocido y lo
extrao. Con gran desplante exploratorio nos lleva, con la tecnologa de un
trasbordador que violenta el tiempo cronolgico, hasta la Espaa de Felipe
II cuando se estaba construyendo El Escorial. En Un viaje a El Escorial,
Eliseo se desfasa del tiempo real gracias a la mquina inventada por su to
Jacobo y vive el perodo inquisitorial con sus graves consecuencias. El
escritor encuentra el elemento creativo en la historia del siglo XVI y
sugiere un gusto, con cierta desviacin de preferencias subjetivas, por
finales desconcertantes y por los conflictos. No existen dones particulares
que prefiguren los acontecimientos, cada personaje se va realizando segn
coordenadas que la vida les presenta.

Siempre regados por el mismo flujo de pensamiento, la vulnerabilidad de los
personajes se revela como obsesin literaria, sobre todo en Triste
recuerdo, episodio sobre la persecucin de una familia juda durante la
segunda guerra mundial o en La Guagua Pichincha, cuya incontenida
naturaleza volcnica arrastra en su erupcin tradiciones, genealogas y
vidas. Se trata de planteamientos emergentes escritos por quien se delata
atento investigador de las transformaciones que sacuden los cimientos
naturales y sociales del mundo histrico. Son los protagonistas quienes
sufren los cambios, a veces por las ironas que la vida les depara. En cada
cuento naufragan en la incertidumbre de un mundo impredecible como en
Polglota, que relata la ilusin de Robert y Le-Ou por dejarle a su hijo
la herencia lingstica, lograda por genealoga familiar, pero el nio, oh
frustrante paradoja!, nace sordo.

Parada despliega su arsenal simblico ya sea para dar cuenta de atrocidades
sociales o para dar el golpe distintivo de su narrativa en la construccin
de personas que se identifican por actitudes y acciones, as el mago Wysler
es Un pobretn. En su vida no haba nada ni nadie... La comida la
consegua en la calle, pedir no le costaba mucho. Se trata de un personaje
cuyo componente vital impreciso, se revierte cuando pone en prctica las
frmulas mgicas de sus lecturas, probablemente apcrifas al estilo Borges,
as se convierte en El afamado mago que pretenda cortar por el medio a
dos seres humanos.

La tensin promueve el devenir psquico de sus criaturas, advierte sobre lo
misterioso, lo no develado de cada ser humano, dicho a travs de un
narrador que calla hasta el final la escena crucial, pero va creando una
atmsfera que, por lo general, coagula en lo imprevisto. Algunas veces ese
narrador intercambia papeles, ya sea que se relate a s mismo, al estilo
La venganza, para realizar un trueque por el espectador de los sucesos,
cambio que coincide con la fragmentacin del relato. Se trata de un
reordenamiento anecdtico para iluminar aquello que en un momento llama ms
la atencin: incluir el diario acontecer como forma narrativa que aflora
para luego esconderse y mostrar el trgico desenlace porque como bien lo
dice: Hoy la curiosidad de ha apoderado de nosotros y seguimos las huellas
hmedas, mojadas en calles desesperadas, para saber lo que est ocurriendo
(o lo que ocurrir): un cadver en la biblioteca.

Dos lneas narrativas se revelan en los cuentos de Jos Gregorio: una el
presente, los sucesos y sus personajes que involucran al narrador, otra el
misterio que se esconde en cada relato y concierne al autor. Ambas lneas
no se interceptan, tampoco una es consecuencia de la otra, de ah lo
difcil para el lector hacer deducciones. Por lo general los resultados se
justifican por la densidad pretrita, por la genealoga simblica que se
trabaja, historia y mitos de otros tiempos. La actividad de relacionar o
presuponer es obligante en la lectura. Parada no permite que el impulso de
la materia narrada se lleve por delante la voluntad de construir su estilo,
la voz propia que permanece como funcin literaria genealgica.

En Cuentos de doctrinas y muerte el autor polemiza sobre realidades,
historia y ficciones, viajes insensatos, mujeres lejanas, bamboleos y
vacilaciones de espritus anodinos o el espejo deformante de la irona,
como manera de plantear inquietudes y estimular lo real para que parezca
distinto, para que lo aparentemente simple se convierta en conflicto;
algunas veces con un humor trgico que se disuelve en la escritura, en
situaciones absurdas, opresivas o de una desmesura que convierte la mentira
de la ficcin en lo real de la vida. En todos los casos el relato se
sostiene por su propia fuerza, como en La maldicin de Osiris, donde la
recreacin del mito lleva a la muerte, segn la maldicin escrita, a todos
los arquelogos que trataron de profanar su tumba.

Los relatos de Parada traen el recuerdo de las palabras de Mark Twain en
Sobre la decadencia del arte de mentir: Creo que es imprescindible
examinar con inteligencia qu tipos de mentiras son las mejores y ms
saludables, dado que todos tenemos que mentir y que todos mentimos. El
escritor merideo inventa historias, cree que la narrativa debe hablar
sobre el mundo y la vida a la cual debe modificar, algunas veces para
hacerla ms real y otras para dar rienda suelta a la fantasa. Jos
Gregorio Parada sabe contar las mentiras, prefiere arropar historia,
religin, mitos y sociedad en el contexto universal. El ltimo Dalai
Lama, El Camino de Santiago, El Taj Majal, La maldicin de Osiris y
Un viaje a El Escorial son, entre otros relatos, prncipes tutelares y
cmplices de su narrativa.

** Julia Elena Rial
   majusa@cantv.net
   Escritora y docente argentina (Tandil, provincia de Buenos Aires).
   Reside en Maracay, Aragua (Venezuela). Profesora de castellano y
   literatura en el Instituto del Profesorado de Buenos Aires. Estudi
   filosofa en la Universidad de Buenos Aires e historia de las ideas
   latinoamericanas en la Universidad de Chile. Se especializ en
   literatura latinoamericana en la Universidad de Chile y curs la
   maestra en literatura latinoamericana en la Universidad Pedaggica de
   Maracay. Ha publicado el cuento "La fbula rota" y los ensayos El
   esperpento en Tirano Banderas de Valle Incln, La poesa social de Jos
   Mart, Las masacres: ortodoxia histrica, heterodoxia literaria (premio
   de ensayo Miguel Ramn Utrera 1998) y Constelaciones del petrleo
   (2002). En publicacin Memoria e identidad en Jos Len Tapia y el
   ensayo Identidad, memoria y olvido (mencin de honor en el premio de
   ensayo Augusto Padrn 2005). Colaboradora de la revista brasilea
   Hispanista. Jurado del premio de ensayo Augusto Padrn 2001 y del premio
   de ensayo Marita King 2005. Dicta talleres sobre narrativa del petrleo
   y ensayo en Maracay desde 2002.



=== Palabras profundas: una lectura a flor de tierra ======================
=== Teresa Dovalpage ======================================================

En el mundo de hoy, donde los secuestros parecen estar a la orden del da,
qu significa ser un prisionero? En los relatos que forman Subterrneos,
Premio Andaluca Joven de Narrativa 2005, se encuentra una respuesta en
clave... para quien la sepa encontrar. Los textos estn unidos unos a otros
como un collar estilo grunge en que todas las piezas tienen algo en comn,
por dismiles que parezcan. Pero no es hasta el final que descubre el
lector el eslabn perdido.

Los escenarios de Subterrneos cambian de una pgina a otra. Van desde un
glaciar en Groenlandia hasta el universo virtual de una computadora en el
ao 2731, pasando por las calles histricas (ay, don Leopoldo Alas!) de
Oviedo. Los subterrneos en que habitan los personajes no estn siempre
bajo la tierra. Hay prisioneros que sobreviven o medio mueren en crceles
extraas, que no saben por qu los han recluido y que tienen una
curiosamente educada relacin con sus verdugos. Y hay otros encerrados en
un campo virtual, que a pesar de estar muertos siguen discutiendo,
debatiendo sobre (y debatindose entre) la fe y la razn. Y cautivos de las
palabras, que son, a fin de cuentas, el hilo de Ariadna de este bien urdido
laberinto semntico.

La estructura de los cuentos vara tambin notablemente. Est la
convencional, con sabor borgiano, de Soltecht, en que un aspirante a
arquelogo perdido en el desierto encuentra huellas de una civilizacin
desaparecida. Hay otros relatos con un muy definido toque postmoderno, como
Psiquia ms noveleta que cuento a secas, y que lo deja a uno con ganas de
buscar la continuacin y enterarse del destino final de los (o el?)
personajes. En Psiquia se da un dilogo computerizado, pero aun as
asoman las orejas Schopenhauer y Unamuno. Y hasta Mircea Eliade hace un
guio desde cierto rectngulo, como para indicar que no nos dejemos
confundir por trminos como microlapsos y conciencia de campo. Aqu hay
mucha tela, y no precisamente virtual, por donde cortar.

Vicente Luis Mora (Crdoba, 1970) ha construido con esta obra una
arquitectura potica formidable. Mora es actualmente director del Centro
del Instituto Cervantes en Albuquerque (New Mexico, USA). Ha publicado
adems la novela en marcha Circular 07. Las afueras (Berenice, Crdoba,
2007), y los ensayos Singularidades. tica y potica de la literatura
espaola actual (Bartleby, 2006), Pangea. Internet, blogs y comunicacin en
un mundo nuevo (Fundacin Jos Manuel Lara, 2006) y La luz nueva.
Singularidades de la narrativa espaola actual (Berenice, 2007). Asimismo,
han visto la luz sus poemarios Texto refundido de la ley del sueo (1999),
Mester de ciberva (Pre-Textos, 2000), Nova (Pre-Textos, 2003),
Autobiografa. Novela de terror (Universidad de Sevilla, 2003) y
Construccin (Pre-Textos, 2005). Ejerce la crtica en marcha en su conocido
blog Diario de Lecturas (http://www.vicenteluismora.com), y es crtico de
revistas como Quimera, Mercurio, Archipilago, Clarn, Animal Sospechoso,
Puerto y Cuadernos del Sur. Acaba de recibir el I Premio Mlaga de Ensayo
por un libro sobre los espacios simblicos entre arte y literatura (prxima
edicin en Pginas de Espuma).

** Teresa Dovalpage
   dovalpage@aol.com
   Novelista e investigadora cubana (La Habana, 1966). Termin una
   licenciatura en lengua y literatura inglesas y una maestra en
   literatura espaola en la Universidad de La Habana (http://www.uh.cu).
   Desde 1996 reside en Estados Unidos. Actualmente vive en Albuquerque y
   estudia el doctorado en literatura latinoamericana en la Universidad de
   Nuevo Mxico (http://www.unm.edu). Ha publicado las novelas A Girl like
   Che Guevara (en ingls, Soho Press, http://www.sohopress.com; 2004),
   Posesas de La Habana (en espaol, PurePlay Press,
   http://www.pureplaypress.com; 2004) y Muerte de un murciano en La Habana
   (Anagrama, http://www.anagrama-ed.es; 2006; finalista del Premio
   Herralde 2006), as como artculos en El Nuevo Herald
   (http://www.elnuevoherald.com), Hispanic Magazine
   (http://www.hispanicmagazine.com), Latina Style
   (http://www.latinastyle.com), Hispanic Culture Review
   (http://www.gmu.edu/org/hcr), Rosebud Magazine (http://www.rsbd.net),
   Latino Today (http://latinotoday.net), Encuentro
   (http://www.cubaencuentro.com), Revista Baquiana
   (http://www.baquiana.com) y La Peregrina Magazine
   (http://www.laperegrinamagazine.com). Mantiene una pgina personal en
   http://www.dovalpage.com.



=== Franz Tamayo, el insigne poeta boliviano	  Vctor Montoya ==========

Escribir una apretada sntesis sobre una de las figuras ms descollantes de
la literatura boliviana parece fcil, pero resulta una tarea difcil,
debido a su personalidad polifactica y a la complejidad de su prolfica
obra que, hasta el da de hoy, sigue siendo motivo de interpretaciones y
controversias.

Sobre la vida y la obra de Franz Tamayo se han escrito libros, pero ninguno
logra atraparlo en su verdadera dimensin, que es la de un genio alzndose
como una cumbre en medio de la planicie intelectual de su medio, donde
algunos lo consideran un simple mortal de carne y hueso, con virtudes y
defectos; en tanto otros lo mantienen en un pedestal, convirtindolo en un
mito y hasta en un tab.

A tiempo de dedicarle estas lneas, quiero dejar constancia de que la obra
de Tamayo es una de las joyas mejor pulidas en el cofre literario de un
pas que, a pesar de la desidia y los cercos de silencio que soport
durante siglos, aprendi a distinguir las luces de la genialidad en medio
de las tinieblas. Asimismo, por razones didcticas y sentido comn, he
optado por dividir su trayectoria en tres facetas: la familia, el poltico
y el poeta.



La familia

Franz Tamayo naci en la ciudad de La Paz el 28 de febrero de 1879 en
pleno conflicto internacional con Chile, y muri en la misma ciudad el 29
de julio de 1956. Fue el primognito del abogado, poltico y diplomtico
Isaac Tamayo Sanjins, quien, despus del desastre de la Guerra del
Pacfico, parti rumbo a Europa con sus propios recursos, como lo hara
aos ms tarde, establecindose en Pars con su familia durante la
revolucin federalista de 1899.

Segn sus bigrafos, Isaac Tamayo Sanjins sirvi al gobierno de Hilarin
Daza y lleg a ser prefecto de La Paz y ministro de Hacienda del presidente
conservador Aniceto Arce. Aunque fue un estudioso entroncado en el
gamonalismo, tuvo certeros atisbos sobre el problema del indio, al que
consideraba, a pesar de las corrientes racistas y antiindigenistas
profesadas por las clases dominantes de la poca, el ncleo fundamental de
la nacin boliviana. Su obra sociolgica Habla Melgarejo (1914), firmada
con el seudnimo Thajmara, explaya la tesis fundamental de que el tirano
fue el producto de la sociedad boliviana, de todos sus vicios y no un hecho
accidental.

Franz Tamayo asimil desde su infancia las ideas y experiencias de su
padre, el mismo que, consciente de la aguda inteligencia y la enorme
capacidad asimilativa de su primognito, le procur una educacin privada
de humanidades, con asignaturas que incluan lecciones de piano, alemn,
ingls y francs.

De su madre, doa Felicidad Solares, se sabe poco y lo poco que se sabe es
que fue una mujer de sangre indgena y dedicada ntegramente a la crianza
de sus siete hijos. Mas por el amor y la admiracin con que Franz Tamayo se
refiere a ella, se deduce que, a travs de sus sentimientos maternales y
hablndole en la dulce lengua de sus antepasados, le transmiti la
sensibilidad para captar las vibraciones de la naturaleza, la belleza del
paisaje altiplnico, la nobleza de una raza injustamente menospreciada por
los colonialistas; pero, ante todo, con ella aprendi a sentir orgullo por
su abolengo aymara y a no tener desdn por los valores culturales de sus
ancestros. No en vano, en un furibundo documento de respuesta a Fernando
Diez de Medina, apunt: Por la lnea materna en mi raza y en mi sangre no
hay birlochaje muchacha proveniente del cruce de la chola y el criollo, y
que ya cambi la pollera por el vestido occidental (...). En mi madre por
ningn lado aparece el mestizo, el hbrido ni la mula (...). En mis venas y
gracias a mi madre, no hay una gota de birlochaje putrefacto (1).

La infancia de Franz Tamayo, que transcurri entre la casa solariega de la
ciudad y las propiedades rurales de su padre, estaba marcada por el amor de
sus progenitores y la grata compaa de sus hermanos, con quienes comparta
los juegos y las fantasas propias de su edad. En su adolescencia entr en
contacto con las culturas, las lenguas y los escritores del Viejo Mundo.
Uno de los que mejor supieron tocar sus fibras ntimas fue Vctor Hugo,
cuyas obras lea en francs y con pasin inusitada.

Franz Tamayo retorn a Bolivia en 1904, pero se ausent nuevamente gracias
al sostn econmico de su padre, quien lo mand a estudiar en La Sorbona de
Pars. En Londres conoci a la joven francesa Blanca Bouyon, con la que
contrajo matrimonio sin el previo consentimiento paterno. Tras vivir un
tiempo en Europa, la pareja se traslad a Bolivia, donde convivi algunos
aos ms, combinando el ambiente urbano con el rural, hasta que la unin se
rompi de manera inevitable, debido, en parte, a desavenencias culturales.
Las dos hijas del matrimonio, Blanca y Anita, fallecieron a temprana edad.
El amor que Tamayo senta por la francesa, segn algunos, inspir el
clebre poema Balada de Claribel, una autntica joya de la lrica
hispanoamericana.

Tiempo despus, al cumplir los treinta aos de edad, Tamayo conoci a Luisa
Galindo, una mujer de singular belleza y carcter afable, que le cautiv el
corazn y le alivi el dolor sentimental de su matrimonio anterior. Y, a
pesar de la oposicin de su madre y sus hermanos, Tamayo, en una actitud
que denotaba su rebelda juvenil, formaliz su relacin con Galindo, sin
necesidad de acudir al registro civil ni a la iglesia catlica. As, y por
varias dcadas, empezaron a compartir los instantes ms felices junto a sus
hijos, pero tambin las adversidades que la actividad pblica le depar al
insigne poeta y pensador fecundo, quien acab siendo admirado por unos y
criticado por otros, sobre todo por quienes en los corredores del poder
poltico se declaraban sus adversarios ideolgicos. Vivi en una casona de
La Paz y en su hacienda de Yaurichambi situada cerca del majestuoso
Illampu y el lago Titicaca, que adquiri en 1910 y donde cre gran parte
de su produccin literaria.



El poltico

De Franz Tamayo, personaje de tendencias liberales en la cultura y la
poltica, se sabe que termin sus estudios secundarios en el Colegio
Nacional Ayacucho de La Paz, que obtuvo su ttulo de abogado en un examen
de excepcin rendido en la Universidad Mayor de San Andrs y que durante su
estada en Europa curs estudios de filosofa, literatura y ciencias
polticas, aparte de que aprendi el griego y el latn.

A partir de 1910, compagin su vocacin literaria con su participacin
activa en la poltica. Fund, junto con otros jvenes intelectuales, el
Partido Radical en 1911, que tuvo existencia efmera por la falta de
experiencia y solidez organizativa. Su pasin por los problemas nacionales
y sus deseos de terminar con el bandidismo gubernativo, lo llevaron a
desempear numerosas tareas en la administracin pblica: presidente de la
Cmara de Diputados, delegado de Bolivia ante la Liga de las Naciones para
presentar y debatir los reclamos martimos, asesor jurdico del Ministro de
Relaciones Exteriores y canciller de la Repblica.

Tanto sus simpatizantes como sus adversarios lo recordaban siempre
protagonizando memorables discusiones con el tambin poeta Ricardo Jaimes
Freyre en el Parlamento y con otros representantes del Partido Republicano
de Saavedra. Sus poses y su retrica, capaces de deleitar, persuadir y
conmover, lo destacaban como a un orador consumado y polemista temible.
Claro que detrs de la actitud del poltico estaban los conocimientos y la
inteligencia de un hombre que supo ganarse el respeto a fuerza de medir sus
argumentos con la mediocridad de sus contrincantes.

Franz Tamayo desarroll una amplia labor como periodista. Fue fundador de
El Fgaro (1913), El Hombre Libre (1917) y director del matutino El Diario.
Asimismo, ejerci la ctedra de sociologa en la Universidad Mayor de San
Andrs de La Paz y colabor con varias publicaciones nacionales y con el
Amauta del peruano Jos Carlos Maritegui, entre otras.

El 11 de noviembre de 1934, en plena Guerra del Chaco, fue elegido
presidente de Bolivia por imposicin de Daniel Salamanca. Y si no asumi el
cargo, a punto de ser investido, fue debido a un golpe militar que anul la
eleccin considerndola ilegtima. De todos modos, aqu surgen las
preguntas obligadas: qu hubiera hecho el poeta desde la silla
presidencial? Hubiera acabado con la oligarqua minero-feudal, que por
entonces ostentaba el poder poltico y econmico del pas? Hubiera
proclamado la justicia social para los desposedos? La incgnita de esa
historia no se llegar a saber nunca, aunque por todos es conocido que
Tamayo no fue pobre sino un seor. Un gran seor feudal, dueo de
haciendas y de indios, como irnicamente lo defini Tristn Marof. Ms
todava: Tamayo fue un burgus liberal (...). Un seor de sombrero de
copa, un conservador de los privilegios de su casta y de su pas (2).

Franz Tamayo, a pesar de las crticas insensatas y los comentarios
malintencionados, ha sido uno de los propulsores del nacionalismo boliviano
que, aos ms tarde, se vio reflejado en la revolucin de 1952; un proceso
que impuls la nacionalizacin de las minas, el voto universal y la reforma
agraria, pero sin resolver plenamente las tareas democrticas burguesas
pendientes.

El poltico en Tamayo se frustr mucho antes de que empezaran las reformas
de la revolucin nacionalista presidida por Vctor Paz Estenssoro. Nadie
sabe exactamente cules fueron las causas que motivaron su alejamiento de
la vida pblica. Probablemente se debi a la desilusin que sinti por los
polticos de turno o al fracaso en su intento por forjar un pas con una
visin que se extenda ms all de la mente chata de sus contemporneos,
quienes tenan la impresin de que Tamayo, acostumbrado a sentir el dolor
metafsico ante los enigmas del mundo y sus asuntos, contemplaba la
realidad montado sobre las nubes, como todo genio que no siempre encuentra
la compresin entre el resto de los mortales.

La prueba de su genialidad aparece citada en el Diccionario de la
literatura boliviana, donde se refiere la siguiente ancdota: En 1954, el
Departamento This I Belive, de una empresa norteamericana de revista y
radio, invit a un grupo selecto de intelectuales y cientficos, entre
ellos a Einstein y Tamayo, para explicar en forma sinttica su pensamiento
filosfico. As, a comienzos de 1955, El Diario de La Paz registr en sus
pginas este acontecimiento, relievando la participacin de Tamayo. Frente
a los hechos de entonces, expona una concepcin vitalista, manifestando
que la inteligencia y la accin del hombre se perdan en un mar de
sntomas y detalles, en el fondo secundarios, pero por otra parte
indispensables para la polmica conduccin de la vida. Pocos se abstenan
del vrtigo de la luna deca, porque abstenerse del todo es tambin
imposible (el Apekhou griego). Pocos tienen la fuerza de alcanzar un plano
superior al plano superficial en que todos vivimos y luchamos, y alcanzar
un plano superior de mejor verdad y mayor realidad (una cosa triste: hasta
en la verdad hay gradaciones) (3).

Apartado del compromiso poltico, y ante la necesidad de seguir
transmitiendo su erudicin a travs de los versos, se recluy en su casa
vetusta y colonial de la calle Loayza y, como su padre, se entreg a la
soledad, rechazando los compromisos sociales y el trato con la gente. Se
cuenta que en las postrimeras de su vida, pasaba los das slo en compaa
de sus seres ms allegados, dedicado a la meditacin filosfica, a su
quehacer literario y a tocar las notas de Chopin en el piano; un
instrumento que am desde nio y a travs del cual aprendi a amar la
msica clsica.

Franz Tamayo, por mucho que haya muerto en la soledad, qued para siempre
en el corazn palpitante de un pueblo que, en honor a la verdad, sabe
reconocer y defender a los hombres cuyas mentes iluminadas son el mayor
orgullo de una nacin en busca de su propio destino. Tamayo fue el poeta
ms grande de Bolivia, un defensor de la raza aymara, un estadista honesto
y un ejemplo para las generaciones de ayer y de siempre. Su incursin en la
poltica, casi en desmedro de su creacin literaria, no impidi que su gran
legado de intelectual trascendiera como una luz brillante en la tierra que
tanto ocup su tiempo y su talento.



El poeta

El modernismo en la poesa boliviana irrumpi con figuras como Manuel Mara
Pinto, Ricardo Jaimes Freyre (con su ya famosa Castalia Brbara), Gregorio
Reynolds y, el mayor de todos, Franz Tamayo; una verdadera revelacin que
sacudi los cimientos de la versificacin castellana junto a casos geniales
como Rubn Daro y Leopoldo Lugones.

Los crticos aseveran que algunas de sus obras, aun perteneciendo al gnero
dramtico, se han analizado siempre como piezas lricas, debido a su gran
carga potica tanto en la forma como en el contenido. De ah que La
Prometheida (1917), al lado de Scherzos (1932), Scopas (1939) y Epigramas
griegos (1945), es una de las creaciones donde ms resplandece el talento
potico de Tamayo, no slo porque representa una grandiosa tragedia humana,
con personajes de la mitologa grecorromana, sino tambin porque constituye
una sinfona lrica en la cual la musicalidad del idioma encuentra su ms
alta expresin, unida a una sinestesia, cuya imagen o sensacin subjetiva,
propia de un sentido, est determinada por otra sensacin que afecta a un
sentido diferente, como una suerte de disco cromtico en el cual las
palabras expresan la diversidad de los colores. Tamayo pretende hablar con
los sonidos de las palabras que emplea, y en ello estriba buena parte de su
originalidad. Por ejemplo, el canto de Melifrn es de una armona
imitativa de tan certeros efectos que demuestra cmo se puede expresar, con
el sonido de las palabras antes que con el sentido de stas, largamente, la
melanclica voz de un ruiseor en el preciso momento en que va a producirse
la muerte de la protagonista (4).

As como su poesa destaca por la cadencia de las palabras y la armona
musical, destaca tambin por las transgresiones literarias y su
deslumbrante dominio del idioma que le permite, adems de desnudar su alma
de manera sabia y profunda, ensayar nuevos giros idiomticos y tcnicas
literarias sin precedentes.

Como todo hombre universal, con un vasto bagaje cultural y una
hipersensibilidad a toda prueba, cultiv la mayora de los gneros y en
todos ellos fue innovador y creativo. Sus libros, escritos en verso y en
prosa, abordan temas con un alto valor tico y esttico. En ellos revela la
fuerza de su inteligencia, su amplio conocimiento de las ciencias
filosficas y las artes en general. Algunos lo consideran el poeta
boliviano por excelencia, mientras otros lo tratan como al vate
iberoamericano digno de ser conocido, ledo y difundido ms all de sus
fronteras nacionales. Nadie pone en duda que fue supremo artfice del arte
de versificar con la precisin de un orfebre.

El crtico literario Nicols Fernndez Naranjo, con respeto y admiracin
ante una obra y un autor de proyecciones universales, afirma en su
comentario: Tamayo es un poeta de extraordinaria dimensin artstica. Su
conocimiento de la lengua castellana asombra; nos deja atnitos su maestra
y culto de la perfeccin. Formado en la escuela de Goethe, habra
preferido una revolucin a un desorden; no se hallan ripios, lugares
comunes ni rellenos, ni tampoco prosasmos en su obra potica (...). Los
metros favoritos de Tamayo fueron el endecaslabo y el heptaslabo. Sus
rimas son ricas, magistrales. Sensorialmente, era colorista: hay en sus
versos derroche de sensaciones de color. Senta atractivo y cultivaba a la
perfeccin las figuras: las aliteraciones, las derivaciones, las
onomatopeyas; en el retrucano no tiene rival; sus metforas son igualmente
ricas, inesperadas, asombrosas (...). Leyendo sus versos, se nota el
trabajo de sntesis: senta predileccin por las frmulas lapidarias, los
pensamientos ms densos expresados en pocas palabras (5).

Por otra parte, es preciso sealar que el poeta andino, aunque empapado de
una sabidura grecolatina, no dej de rendirle homenaje a su ascendencia
escribiendo, a veces con un dejo de melancola y pesimismo, versos que
reflejan el espritu de los habitantes del kollasuyo y la geografa fsica
de una nacin enclavada entre las cumbres nevadas de la cordillera andina,
sin acceso al litoral, rodeado de llanuras y de selvas.

Estaba convencido de que haba una profundidad y grandeza en el espritu
aymara y en los enigmas telricos del altiplano. Por eso mismo, con una
diccin impecable y una intuicin natural para el manejo del lenguaje
figurativo, en su poesa elev un canto sinfnico a las virtudes y
costumbres de su raza, a las imponentes montaas, a las pampas yermas y,
por ltimo, a la belleza de un pas mgico y secreto, que Tamayo supo
interpretar por medio de su inteligencia innata y sus metforas, como quien
posee una personalidad prodigiosa que deja estelas por doquier.

Si bien es cierto que su bsqueda de un lenguaje efectivo, basado en las
lenguas clsicas y modernas, lo convirti en un innovador del arte potico,
es cierto tambin que el manejo excesivo de un vocabulario rebuscado, lleno
de neologismos y voces extraas, lo convirti en un poeta casi impenetrable
para la mayora de los lectores, pues, paradjicamente, siendo uno de los
poetas bolivianos ms renombrados, es uno de los menos ledos.

El hermetismo de Tamayo, de manera consciente o inconsciente, ha
contribuido a que su poesa sea poco conocida en el continente americano y
casi desconocida internacionalmente. Sus obras no han circulado
debidamente, ni siquiera en las bibliotecas pblicas ni acadmicas. Y,
claro est, menos entre los lectores que por razones econmicas no tienen
acceso a la literatura en general, y menos aun a los libros de poesa; un
gnero apreciado apenas por un reducido crculo de lectores acostumbrados a
pasarse los libros de mano en mano, de reunin en reunin, de tertulia en
tertulia.

Sin embargo, valga reconocer que la limitada difusin de la poesa de
Tamayo obedece, por otro lado, a factores socioeconmicos, histricos e
incluso geogrficos. Segn Mariano Baptista Gumucio, por citar un caso, el
desconocimiento de Tamayo tiene que ver con el encierro fsico y
espiritual en que se halla Bolivia y con el menosprecio que los poderes
pblicos y los empresarios del nuevo riquismo vacunado slidamente contra
cualquier expresin del espritu, manifiestan hacia la cultura. Para las
gentes obnubiladas con el nuevo becerro de oro del desarrollo bien poco
importa que la obra de autores como Tamayo, sea divulgada en el exterior.
Si no hay una sola reedicin de sus libros de poemas y hasta ahora no se ha
recopilado sus ensayos y artculos dispersos en diarios y revistas, cmo
podemos imaginar que se le conozca fuera del pas? (6).

De sus trabajos en prosa es necesario citar Horacio y el arte lrico
(1915), Proverbios sobre la vida, el arte y la ciencia (2 vols. 1905-1924)
y, como no poda faltar, su polmica Creacin de la pedagoga nacional
(1910), conformada por una serie de 55 editoriales publicadas en El Diario
de La Paz, y que, contrariamente a lo planteado por Alcides Arguedas en
Pueblo enfermo, aborda con lucidez aspectos de la educacin boliviana desde
una perspectiva indigenista y nacional; se trata de un autntico ensayo
filosfico que, por su trascendencia y por el impacto que tuvo y sigue
teniendo, merece un anlisis profundo y una nota aparte.



Notas

 1. Cita tomada de: BAPTISTA GUMUCIO, Mariano: Yo fui el orgullo. Vida y
    pensamiento de Franz Tamayo, Ed. Los Amigos del Libro, La
    Paz-Cochabamba, 1983, p. 40.

 2. MAROF, Tristn: Ensayos y crticas, Ed. Juventud, La Paz, 1961, p. 161.

 3. CCERES ROMERO, Adolfo: Diccionario de la literatura boliviana, Ed. Los
    Amigos del Libro, La Paz-Cochabamba, 1997, p. 235.

 4. CASTAN BARRIENTOS, Carlos: Literatura de Bolivia, Ediciones Signo, La
    Paz, 1990, p. 105.

 5. FERNNDEZ NARANJO, Nicols y GMEZ DE FERNNDEZ, Dora: Los gneros
    literarios, Ed. Juventud, La Paz, 1973, p. 80.

 6. BAPTISTA GUMUCIO, Mariano: Yo fui el orgullo. Vida y pensamiento de
    Franz Tamayo, Ed. Los Amigos del Libro, Cochabamba-La Paz, 1983, pp.
    21-22.

** Vctor Montoya
   montoya@tyreso.mail.telia.com
   Escritor, periodista cultural y pedagogo boliviano (La Paz, 1958).
   Perseguido, torturado y encarcelado durante la dictadura militar de Hugo
   Banzer, fue liberado en 1977, despus de haber pasado por las prisiones
   de mayor seguridad de San Pedro y Viacha, por una campaa de Amnista
   Internacional. En prisin escribi su testimonio Huelga y represin. Se
   exili en Suecia. Es autor de Das y noches de angustia (1982), Cuentos
   violentos (1991), El laberinto del pecado (1993), El eco de la
   conciencia (1994), Antologa del cuento latinoamericano en Suecia
   (1995), Palabra encendida (1996), El nio en el cuento boliviano (1999),
   Cuentos de la mina (2000), Entre tumbas y pesadillas (2002), Fugas y
   socavones (2002) y Literatura infantil: lenguaje y fantasa (2003)
   Dirigi las revistas literarias PuertAbierta y Contraluz. Ha recibido
   premios y becas literarias y tiene textos traducidos y publicados en
   antologas internacionales. Actualmente escribe para diversas
   publicaciones en Amrica Latina y Europa.



=== John Junieles nos sorprende y nos atrapa	  Lidia Corcione Crescini =

John Jairo Junieles, escritor joven, seleccionado para hacer parte de
Bogot 39, en Bogot Capital Mundial del Libro y Hay Festival 2007, acaba
de hacer el lanzamiento de su libro de cuentos Con la luz que me queda
basta, nueva edicin de Panamericana donde incluye ocho cuentos inditos.

Junieles, antes que escritor, es un monstruo devorador y no precisamente de
galletas como el personaje de Plaza Ssamo, sino de libros. Lector
compulsivo, apasionado por las letras sin excluir su pasin arraigada por
el cine. La lectura y el cine roban quizs gran parte de su tiempo, aunque
l sin proponrselo con sus escritos atrapa a los lectores y a los crticos
de la literatura invitndonos de alguna manera a degustar sus palabras que
se elevan como barriletes en el mes de agosto.

Algo caracteriza a Junieles, su sencillez como ser humano, el lenguaje
entretejido en cada lnea y los personajes hasta finalizar la historia.

Su procedencia, el haber nacido en Sinc (Sucre), lo hacen portador innato
de su narrativa vivencial antes que nada, donde combina la aoranza, la
fantasa y la perplejidad de una niez que indudablemente marca su
literatura fresca, descomplicada, con dejos de suspenso que lo enfrentan a
los recuerdos que penden del lomo de una mariposa con alas irisadas bajo un
sol ardiente o una noche oscura, frente a realidades crudas y aterradoras
que vivimos a diario ante la sangre que corre por nuestra tierra y se
conjuga con los ros que clandestinamente lavan las culpas de los asesinos.

Hombre viejo en un cuarto oscuro, el primer relato de su libro en
mencin, vuelve a la casa de un pueblo con la memoria.

Las palabras haban estado esperando por aos.

El personaje del abuelo, su voz, su mano apretada a la de l, lo mantienen
alerta con las fervientes ganas de quedarse all prendido y pregnado de ese
ser sabio con piel surcada que delira y se debate entre el dolor por esos
hombres que bajo la lluvia huyen de otros hombres, que matan, estn
enfermos, con palabras ponzoosas por esas noticias que llegan desde lejos
y los hacen enemigos mortales.

A la edad del personaje de la historia, ste crea firmemente en las
ensoaciones de su abuelo porque la realidad an no lo ahogaba...

Cruda realidad la que vivimos... El hombre es lobo para el hombre (T.
Hobbes); tal vez eso era lo que el abuelo quera manifestarle, l slo se
limitaba a escucharlo boquiabierto, con la ingenuidad de sus primeros aos.

No podemos descifrar con precisin quin es Junieles, si es l mismo o es
el otro que est en l o si son varios personajes los que habitan en su
interior; cuando rescata el pasado que lo mantiene presente y avanza al
futuro que lo mantiene en pasado, cuando evoca su orilla y cruza los ros y
vuelve la mirada a su interior bajo el espritu de Santiago su hermano que
muere a las pocas horas de haber nacido, siendo Santiago l mismo. Nos
invita a reflexionar sobre el tiempo, lo que sucede atrs, lo que est por
suceder o lo que sucedi.

      Lo que me parece claro y evidente, afirma San Agustn, es que ni el
      futuro ni el pasado son impropiamente, pues, decimos: los tiempos son
      tres: pretrito, presente y futuro. Con mayor propiedad se dira
      acaso: los tiempos son tres: presente del pasado, presente del
      presente, presente del futuro. Estas tres modalidades estn en el
      alma; en otra parte no las veo: memoria presente de lo pasado,
      intuicin presente de lo presente, expectacin presente de lo
      futuro.

El patio en la vida de Junieles jug un papel trascendental; para l, en su
cuento El naranjo, era largo como un callejn al cielo. Haba en ese
patio muchos rboles, pero sobre todos esos guerreros de extensas jornadas
de sol y lluvias esquivas, se destacaba un naranjo dulce, iluminado por una
extraa luz como si el sol anidara sobre l.

Ese rbol tena su historia: un nio que deba ser su hermano mayor y que
muri a las pocas horas de nacer porque el cordn umbilical lo traa
enredado a su cuello; ese hermano jams vio la claridad de un patio ni vio
la tierra sedienta tragarse las gotas de agua que se escurran de la ropa
acabada de lavar que colgaba de los alambres.

Conoci la historia por boca de su abuelo.

Se podra pensar, como manifiesta el escritor en una de sus lneas, porque
quiz yo no sera Santiago, si Santiago estuviera aqu, y se pregunta
quin habra sido l, si no hubiera sido l.

Echemos una mirada. El cuerpo es la crcel del alma, cuando esa chatarra
que la contiene muere, el alma empieza a flotar para llegar a su grado de
purificacin y perfeccin y cuando lo logra se introduce en otro cuerpo.
Seguramente Platn nos hablaba de la inmortalidad del alma, esa, la de
Santiago, la que vino a introducirse en el otro Santiago, l mismo, para
que a travs de ese nuevo cuerpo pudiera percibir todo lo que l siente,
piensa y vive.

La atraccin por el naranjo, su complicidad y calidez, aun antes de conocer
la historia, es para ambos ese cielo que flotaba arriba como un globo de
cumpleaos.

Un da de pesca, otro de sus relatos, nos ensea en las palabras de su
abuelo cmo la pesca es el arte del silencio y la paciencia, por eso el
abuelo y l se haban inventado un lenguaje del silencio y sin gestos y
tactos.

All poda estar con su abuelo horas sin moverse y senta que de l siempre
podra aprender algo. Su relacin con las cosas que lo rodeaban era
armoniosa, el abuelo jams gritaba por alegre, triste, enojado o borracho
que estuviera.

      Lo bello produce alegra y agrado. Pero no todo lo que agrada y
      alegra puede considerarse como bello. Pulcra sunt quaeviso placent
      (Son bellas las cosas que, vistas, agradan, Toms de Aquino).

El agrado es fruto de la belleza, no su causa, y quizs Santiago al
escuchar todo eso que le deca el abuelo lo haca quedar inmerso en esa
belleza espiritual, esa paz y ese sosiego que le trasmita en cada palabra.

Los gritos nunca son necesarios. El mejor cazador del reino animal es el
silencio. Un grito es una ofensa contra uno mismo. Esas palabras tan
sutiles y sabias del abuelo envolvan a Santiago en un mundo mgico y
quizs utpico para ese ser especial en la vida de Santiago.

Luces a lo lejos, inevitablemente esas cosas ocultas que atan a algunos
lugares, en el caso especfico del personaje en el patio. El nio que fue
se halla extraviado en un mundo raudo de horarios, autos y altas paredes,
sus ojos se posan hoy sobre una pantalla de televisin y avisos y luces.

Tena miedo Santiago?

Dejar todo atrs, qu sensacin le producira?

Enfrentarse a otro mundo siendo el mismo mundo donde los duendes de su
fantasa posiblemente se convertiran en demonios?

Y no es que Santiago fuera pesimista, pero de alguna manera, antes de
llegar a la ciudad, un pensamiento le adverta que nada sera igual.

Santiago recuerda su intencin dormida, la de escapar algn da de casa,
pero oyendo a Nazario comprendi que no estaba listo, que an tena que
enfrentar muchas cosas para poder fumarse un tabaco en frente del mundo,
pues de lo contrario se pasara la vida buscando rincones oscuros.

      De qu otro sitio ha tomado Dante la materia para su infierno, si
      no de nuestro mundo real? Y, sin embargo, lleg a conseguir un
      verdadero infierno. En cambio, cuando le lleg la tarea de describir
      el cielo y sus alegras, se encontr con una dificultad insuperable,
      porque nuestro mundo no ofrece ningn tipo de material para ello
      (Schopenhauer).

En su relato Cmo paga el diablo a quien bien le sirve, Nacho le cambi
la vida, le ense la diferencia entre un infierno imaginario y uno
verdadero: la realidad real. Le lav la ingenuidad y puso malicia y
tenacidad en sus acciones, pint su mundo de un color intenso y mand el
azul celeste al desvn del pasado.

Nacho era un verdadero bruto, capaz de arrebatarle al diablo su trinche y
hundrselo en la espalda.

Como una pelota de bisbol, para un desengaado como l, la filosofa no
aportaba mucho, era slo una postura desde la cual se lanzan rayos de
colores que no tienen efecto sobre la realidad, sino que la sobrevuelan
como las golondrinas. Su pensamiento encaja en lo que dijo Kierkegaard: Lo
que dicen los filsofos sobre la realidad es a menudo tan decepcionante
como un cartel colocado en el escaparate de una tienda en la que se dice:
Aqu se plancha ropa. Si llevas tu ropa para planchar, te llevars un
chasco, porque el cartel est a la venta.

Lo narrado por Junieles, en su oficio de periodista, le dio tambin la
oportunidad de descubrir casos extraos, en un mundo donde los seres de
alguna manera somos extraos, ya que la mente humana es indescriptible,
indescifrable y se anida como bandadas de pjaros que arremeten desafiando
el viento en busca de su refugio.

En el caso de Una voz al telfono, donde el asesino a travs de sus
llamadas en el programa Veinte minutos para soar, su frase favorita era:
Ya saben, deben levantar la cara para que no queden mal degollados.

Su vida de transitar, sus amores imaginarios o reales, sin preguntas ni
miedos, cuando prob por primera vez los labios de Nina, y a pesar del
tiempo, ese tiempo inventado en sus das por esa chica que vio alejarse en
un autobs que luego descubre su expresin en las primeras sillas de un
cine, acompaada de un viejo.

En su libro Con la luz que me queda basta, el personaje odia muchas cosas
de l mismo, pero detesta una especial aunque a veces le resulta
conveniente para l: su mana de andar siempre entre dos aguas, de no
concentrarse jams en el presente porque su mente divaga en busca de otros
mundos, como un pez que en su pecera suea con el ocano, lo podramos
encerrar el poema que Borges escribi:

      Descartes

      Soy el nico hombre en la tierra y acaso no
      hay tierra ni hombre.
      Acaso un dios me engaa.
      Acaso un dios me ha condenado al tiempo,
      esa larga ilusin.
      Sueo la luna y sueo mis ojos que perciben
      la luna.
      He soado la tarde y la maana del primer
      da.
      He soado a Cartago y a las legiones que
      desolaron Cartago.
      He soado a Lucano.
      He soado la colina del Glgota y las cruces
      de Roma.
      He soado la geometra.
      He soado el punto, la lnea, el plano y el
      volumen.
      He soado el amarillo, el azul y el rojo.
      He soado mi enfermiza niez.
      He soado los mapas y los reinos y aquel duelo del alba.
      He soado el inconcebible dolor.
      He soado mi espada.
      He soado a Elizabeth de Bohemia.
      He soado la duda y la certidumbre.
      He soado el da de ayer.
      Quiz no tuve ayer, quiz no he nacido.
      Acaso sueo haber soado.
      Siento un poco de fro, un poco de miedo.
      Sobre el Danubio est la noche.
      Seguir soado a Descartes y a la fe de sus
      padres.

	    Jorge Luis Borges (1989), La cifra

Los dejo entonces con este abrebocas de la obra de John Junieles, Con la
luz que me queda basta. Y los invito a leer sus historias porque de alguna
manera se identifican con el vivir cotidiano de cada persona.

** Lidia Corcione Crescini
   licorcione@gmail.com
   Narradora y poeta colombiana (Cartagena). Abogada egresada de la
   Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co). Columnista
   del peridico El Universal (http://www.eluniversal.com.co), de su
   ciudad. Textos suyos han sido publicados en las revistas Unicarta de la
   Universidad de Cartagena; Oxigen (http://www.revistaoxigen.com), de
   Madrid; Revista Literaria Remolinos
   (http://es.geocities.com/revista_remolinos) y Aula Caribe.



=== Una sola muerte numerosa, de Nora Strejilevich	Gonzalo Contreras =

      Una sola muerte numerosa, Nora Strejilevich. Crdoba: Editorial
      Alcin, 2007 (2 reedicin; 1 reedicin 2005; 1 edicin North-South
      1997). Premio Letras de Oro (USA) 1996.

De entrada y sin mayores prembulos tenemos que decir que nos encontramos
frente a un excelente libro poltico, de amplio registro, lo que nos
permite volver y reflexionar sobre temas que en su oportunidad plasmaron
magistralmente Primo Levi y Hannah Arendt sobre los horrores del nazismo en
el viejo continente. Ahora las coordenadas geogrficas son otras, pero la
experiencia infernal obedece a la misma sinrazn; en todo caso lo primero
que se agradece es que el libro nos remite en su lectura a un ejercicio
poltico de primer orden, y nos hace ver con sabia claridad que los
brbaros siempre estn a la vuelta de la esquina.

Desde el comienzo, la primera sensacin que se percibe como lector-testigo
es la de emprender un viaje inicitico por uno de los horrores ms impunes
y persistentes de la Amrica Latina del siglo XX: las dictaduras militares
que con sus siete plagas azotaron sin piedad al continente americano. A
medida que avanzamos nos vamos adentrando lentamente en una especie de
museo viviente del horror-absurdo en que vivieron los argentinos en esos
aos (1976-1983).

En ese macabro recorrido se experimenta en toda su dimensin un cmulo de
emociones encontradas, que en ltimo trmino expresan lo ms ntimo y lo
ms vivo de la condicin humana. En esta vorgine se mezclan la rabia, la
impotencia, el desconcierto, la ternura, el deseo de hacer justicia (y
hasta la vieja tentacin de hacerla por mano propia, segn el lector) y
tambin el deseo de no olvidar jams para no repetir la experiencia, no
permitirla bajo ninguna circunstancia.

El relato funciona como un gran angular, de a poco nos va amplificando la
galera del horror, de a poco nos va mostrando, a la manera de un va
crucis, el proceso, el cruel derrotero que vive un hombre en manos de la
maquinaria de la muerte. Por estas pginas la indefensin del hombre se
transforma en el pan nuestro de cada da y, como dira el poeta Carlos
Pezoa Vliz, tras la paletada nadie dijo nada. Slo el tiempo y la
memoria es capaz de revertir este silencio espurio. Y as, segn pasan los
aos, van tomando cuerpo, van asomando ntidamente los otros culpables: una
clase dirigente cmplice, corrupta y acomodaticia, que de pasada saquea el
pas, y hunde a la Argentina en el peor desastre econmico de su historia,
y lo ms grave; que sigui, y sigue (algo ms debilitada con la asuncin de
Kirchner) enquistada en el poder dndole sustento terico al cambalache.

Ese es uno de los grandes mritos del libro: dejar en evidencia una
traicin poltica kitsch, y que en gran medida, los argentinos obnubilados
por el champn y la pizza apoyaron sin reparos. De esta forma esta
escritura no es slo una catarsis simblica, sino que tambin opera como un
gran ajuste de cuentas con todos los estamentos de la sociedad argentina:
la iglesia, las fuerzas armadas, la clase poltica, la sociedad civil. El
gran contubernio que permiti el infierno dictatorial.

Por otra parte, Una sola muerte numerosa no se lee como pura contingencia
del horror, o como una vida, pasin y muerte bajo una dictadura
latinoamericana. Sin duda, es eso, pero tambin es siempre una lacerante
reflexin sobre la marcha, una reflexin filosfica in situ. En este
sentido este relato se entronca con una obra emblemtica de Sartre: La
Repblica del Silencio. En Una sola muerte numerosa se vuelve a una de las
interrogantes centrales del libro de Sartre: Hasta dnde es capaz de
resistir un hombre?, a todo prisionero le preocupa quebrarse, hasta
dnde podr aguantar?, soportar la tortura con dignidad?, valdr la pena
resistir si otros hablan? El dilema tico siempre est presente, como un
gran teln de fondo.

Llama la atencin tambin como este relato funciona a la manera de una
tragedia (post)moderna. Existen en el texto, (y se desarrollan) todos los
elementos de una representacin en forma, pero esta tragedia est matizada
por la irona, y por un humor negrsimo que pone la distancia necesaria que
permite a este testimonio entrar a la categora de un arte maduro que jams
cae en la tentacin de lo obvio o lo panfletario. Es ms, toda esta
neo-tragedia est atravesada por el discreto encanto de una inteligencia
desolada; sin ir ms lejos, muchos pasajes del libro parecen sacados de un
guin de Woody Allen, y eso lo vuelve ms humano, ms universal.

Quienes lean este libro se vern enfrentados a un variado abanico de
lecturas que ofrece y permite el texto. Se puede leer de muchas formas:
puede ser la continuacin de una historia del xodo que comienza con la
persecucin nazi (la historia vuelve a repetirse). Puede ser la historia de
la desaparicin de una familia. Puede ser la vida, pasin, muerte y
resurreccin de un sobreviviente al que dejaron con la palabra en la boca
y vivi para contarlo. O sin ms, tambin puede ser las mil y una noches
de una dictadura a la argentina. Puede ser todo eso, ms la persistencia de
la memoria.

Por ltimo, cabe sealar que en el aspecto formal el relato se desdramatiza
y se contiene continuamente a partir de cortes precisos donde se intercalan
materiales que obedecen al imaginario de la cultura popular: letras de
tangos, de msica popular, canciones patrias del colegio, consignas
polticas, cartas, etc. Este recurso le permite la fluidez necesaria, y
aligera la carga dramtica implcita del texto.

Leer Una sola muerte numerosa resulta una experiencia poltica y de vida
fortalecedora, de fe en ese ser humano que deja su testimonio para los que
vienen, y para que ese dolor no haya sido en vano. Al final la apuesta por
la vida prevalece aun en los momentos ms oscuros y desesperanzadores.



      Nora Strejilevich
      http://www.norastrejilevich.com

      Nora Strejilevich es una narradora argentina cuya escritura elabora
      el legado del terrorismo de Estado a partir de su propia experiencia
      como sobreviviente y exiliada.

      Tras su liberacin del campo de concentracin Club Atltico (1977)
      fue asilada poltica en Canad, donde se doctor en literatura
      latinoamericana en la Universidad de la Columbia Britnica. Se
      desempe como docente en varias universidades de Norteamrica entre
      1991 y 2006, y se dedic sobre todo a la enseanza de derechos
      humanos y literatura.

      Ha publicado prosa, poesa y ensayos. Su libro ms reciente es El
      arte de no olvidar: literatura testimonial en Chile, Argentina y
      Uruguay entre los 80 y los 90 (2006).

      Una sola muerte numerosa (1997, 2006) le ha dado reconocimiento
      internacional. Esta novela testimonial fue galardonada con el Premio
      Nacional Letras de Oro (USA, 1996), traducida al ingls (A Single
      Numberless Death, 2002) y adaptada para teatro (USA, 2002). En
      Italia, la historia inspir la pelcula Nora (2005). El libro se
      estudia en cursos de universidades de Argentina, Mxico, Brasil,
      Alemania, Austria y Francia.

      En estos momentos Strejilevich se dedica a la escritura y la
      investigacin. Su proyecto ms reciente es el estudio de la
      resistencia de las mujeres a regmenes totalitarios a travs del
      arte.

** Gonzalo Contreras
   gonzacon@hotmail.com
   Escritor chileno (Santiago de Chile, 1958). Estudi literatura en la
   Universidad Catlica de Valparaso (http://www.pucv.cl). Ha residido en
   Suecia y Estados Unidos. En 1989 obtuvo la Beca de la Fundacin Pablo
   Neruda (http://www.fundacionneruda.org) y en 2005 la Beca de Apoyo de
   Ediciones del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes
   (http://www.consejodelacultura.cl). Ha publicado el libro de cuentos La
   danza ejecutada (1985), las novelas La ciudad anterior (1991, premio de
   novela de la Revista de Libros del diario El Mercurio,
   http://www.elmercurio.com) y El nadador (1995), el ensayo El fro e
   impersonal mundo de la poesa (1994) y las antologas Poesa chilena
   desclasificada (1973-1990) (2006) y Poticas de Chile / Chilean Poets on
   the art of Poetry (2007). Fue editor de la revista literaria Resea y
   colaborador de los diarios El Mercurio y La poca, adems de la revista
   Apsi. Mantiene en Internet las bitcoras Gonzalo Contreras el Otro
   (http://wwwgonzalocontreras.blogspot.com) y Poticas de Chile
   (http://poeticasdechile.blogspot.com).



=== Palabras para ser entendidas ==========================================
=== Philippe Jacottet: Pensamientos bajo las nubes ========================
=== Ricardo Martnez-Conde ================================================

						       Las vea, y las veo,
					  en el cuerpo glorificado del ro.
							     Seamus Heaney.

Eliot, el sobrio y consciente poeta ingls, recomend, al parecer, a un
joven autor que quera solicitar su opinin respecto de su incipiente obra
potica: Trigame usted un solo poema, con eso es suficiente. Obviando lo
que haya en esta escueta recomendacin de estricta realidad, s existe, a
mi entender, un contenido de verdad. Al menos de unos contenidos mnimos y
esenciales para llegar a definir lo que sea poesa dentro de ese poema y,
acaso, lo que haya de poeta en su autor.

Yo soy como aqul que cava en la bruma, escribe Jaccottet en el primer
verso de uno de estos poemas (muy fiel y delicadamente traducidos, todo sea
dicho*) demorados, reflexivos, naturales en la medida que implica, tantas
veces, al paisaje y sus elementos. La suya es una poesa antigua y nueva,
de un mirar pensante. Pero ahonda con sencillez, y esa condicin, vital en
todo poeta verdadero, capta pronto y con celo la atencin y la voluntad
del lector. El verso integra el cuarteto inicial de un poema largo en la
tercera parte del libro que lleva, como ttulo genrico: La mot joie.

Despus de su manifiesto de identidad, yo soy, hay una voluntad
solidaria, de proximidad, al menos en la intencin: como aqul. Existe
una forma de humanizacin consciente; tal vez una referencia a ese Otro
que es, siempre, nuestro interlocutor omnisciente? Luego viene el acto, el
gesto preciso: que cava. En la expresin van, implcitos, duro esfuerzo
fsico, bsqueda. Bsqueda en lo posible, en lo oscuro, en lo prometido
aludiendo a una promesa primigenia? Y dnde cavar?: en la bruma. Vuelta
a lo primigenio, a la desnudez del origen.

Slo este verso bastara para hallar motivo suficiente de perplejidad y
reflexin como para implicarnos en la lectura potica. Tan es as que el yo
lector hace ofrenda enseguida tal es la virtud potica del contenido del
verso de su voluntad en favor de un significado que, implicndole, le
incita a continuar en procura no ya de una explicacin externa, sino de su
propia implicacin ontolgica. El lector, no en vano, es tambin sujeto que
busca como sujeto de inteligencia.

Pues bien, en busca de qu?: en busca de aquello que escapa a la bruma.
No parece difcil derivar de esta expresin una voluntad de conocimiento,
de claridad en el sentido ms llano. Para escapar a la bruma que no tiene
por qu ser una bruma fsica, palpable, inmediata en el paisaje consciente
del poeta y s una bruma simblica, a saber: duda, incertidumbre de fe, de
destino; una tribulacin espiritual. Digamos ya que el poeta, cualquier
poeta, es un pensador. Un ser ontolgico por definicin empeado en
despejar el camino en procura de una realidad real, en procura de verdad.

Hasta aqu, a mi entender, podramos establecer sucintamente el contenido
de estos dos primeros versos que, eso s, enmarcan y contienen un
significado muy elaborado y profundo. Ellos establecen por s la pauta de
la reflexin general.

Algunos tericos de la poesa han querido resaltar, en ms de una ocasin,
la importancia del primer verso en un poema. Particularmente, por lo comn,
yo he entendido que queran referirse a un efecto sonoro, casi efectista.
Lo cierto es que, en efecto, tambin puede guardarse en ese primer verso el
contenido esencial del poema. Otras veces se va definiendo lentamente y, en
ocasiones, slo al final, de un modo deslumbrante y eficaz, tal vez en una
sola palabra, es cuando el poema adquiere toda su vida propia, todo su
valor.

A la hora de leer, conocer, valorar, degustar y entender la poesa sera
bueno tener en cuenta el poder casi omnmodo de una sola palabra. Qu
decir, qu pensar de un verso donde aparece la palabra amor o la palabra
muerte, esos pilares de la expresin emocin-racional que es el lenguaje,
la comunicacin! Ya se ha dicho muchas veces, el oficio es muy sencillo:
juntar palabras. Ahora bien, cada palabra por s est llena de vida, de
significado. Pero, cules elegir? Cmo juntarlas entre s? Deca Matsuo
Basho, el maestro del haiku, que poda darse por satisfecho aqul que, a lo
largo de su vida, hubiera escrito un buen haiku. Y, a buen seguro, podra
considerarse satisfecho y feliz aqul que hubiera alcanzado a trasladar al
lector no ya un buen poema, sino tan solo un nico verso. A m tambin me
parece que no hay poeta innecesario, y que unos y otros contribuyen a la
confeccin de ese gran poema que se va elaborando en el Tiempo.

Todo lo expuesto hasta aqu viene a querer decir fundamentalmente dos
cosas: de una parte, la exigencia tica por el valor de la significacin
y esttica por el valor de la armona de un poema. De otra, que al lector
de este libro lleno de rigor y exigencia creo le deparar gozo literario el
entrar en unas pginas elaboradas con una capacidad potica trascendente
que avalan un discurso de un rigor inusual; un libro implicador como
deberan ser todos los libros en el sentido de que pronto, quien lee con
todos los sentidos, no podr eludir la alusin a s propio como referente
ltima de todo discurso, del acto de vivir. Un vivir para s y en el
espacio comn de los otros, con lo que ello supone de consciencia, de toma
de postura.

Contribuyen a hacer una lectura ms amena los grandes apartados en que se
subdivide el contenido del libro, algunos de ttulo tan evocador como
Pensamientos bajo las nubes, que constituye el ttulo genrico del libro,
o Lamentos por un compaero muerto. La edicin del libro, impecable, tal
como viene siendo marca de la casa en esta joven editorial, y muy cuidada
la traduccin, fiel esencialmente al contenido, tanto en la labor
inconclusa dejada por Sillero tal como se nos explica en nota adjunta
como por Veyrat bajo el asesoramiento del propio autor.

As llama el poeta: Yo soy aqul que cava en la bruma / en busca de
aquello que escapa a la bruma / por haber escuchado, a lo lejos, los pasos
/ y las palabras que intercambian viajeros (p. 51). Quien leyere que
entienda.

Slo queda, pues, recomendar: lee, amigo lector, lee y lete a ti mismo que
es, en el fondo, el secreto que encierra la Literatura.

      * Editorial Calima, Madrid, 2003.

** Ricardo Martnez-Conde
   csbgfrf@cesga.es
   Escritor espaol (Sanxenxo, 1949). Curs los estudios de filosofa y
   letras y el doctorado en la Universidad Complutense de Madrid
   (http://www.ucm.es). Textos suyos han aparecido en la Revista de
   Occidente, el Boletn Galego de Literatura y las revistas Clarn, Claves
   y Extramundi. Adems ha sido colaborador en diversos peridicos. Ha
   publicado los poemarios en gallego Lento esvaece o tempo (Milladoiro,
   1990), Orballo nas camelias (Sotelo Blanco, 1993), O silencio das
   rbores (Espiral Maior, 1995), A na lentitude (Follas Novas, 2001) y
   Compostela, vella memoria (3C3, 2003); y, en castellano, Los argumentos
   de la tarde (A.G., 1991), Sombras del agua (Endymin, 1993), Evo
   (Calambur, 1997) y Los das sin nombre (Calima, 2000, premio Benasque de
   Poesa). En prosa ha publicado, en gallego, Os simbolos de Galicia (C
   Cultura, 1993) y Debullar (Galaxia, 1998) y, en castellano, Cuentas del
   tiempo (Pre-textos, 1994), La figura del Rey segn Quevedo (Una lectura
   de la "Poltica de Dios") Ed. Endymin-M Cultura, Madrid, 1996, Alusin
   al paisaje (Calima, 2002). Ha recibido diploma de honor en el Concurso
   Internacional de Relatos Breves "Jorge Luis Borges" (California, 1992) y
   el premio Reimndez Portela de Xornalismo (A Estrada, 1997).



=== El viejo Eguchi, al fin muerto de ganas ===============================
=== Leopoldo de Quevedo y Monroy ==========================================

Qu es lo que une al hombre con la mujer? Los estereotipos de niez,
juventud y vejez aplicados al ser humano son tan definidos y separantes?
El joven repulsa al nio que fue, el joven repulsa al viejo que no quiere
ser y el viejo vuelve a mirar el joven que no pudo ser ms? El nio es
considerado un estado amorfo, de pura movilidad en crecimiento, maleable y
objeto de dedicacin y cario. Esa es su esencia. El joven, desde el arte
antiguo y clsico es sinnimo de vida plena, erotismo, idealismo, fuerza e
inspiracin. El viejo ha sido mirado desde ojos de joven con corteza ya
insensible como de rbol rugoso y arrugado, incapaz de amar y de tener
ereccin, inofensivo y decadente.

En efecto, no concebimos al nio en escenas de lances amorosos ni con su
siquis retorcida fijando su atencin en obscenas alucinaciones o alentando
falsos amores con criaturas de su edad. No podemos imaginar al joven con
caminar flemtico y ausente de conquistas amorosas, sin siquiera un papeln
para ahuyentar un moscn intruso. Y tampoco pondremos en la balanza de
Cupido a quienes han alcanzado llegar a la edad cuando todo se ha probado y
ya el pastel servido no sabe a nada. Esto es lo obvio y a ojos vista, es
verdad de Perogrullo.

Ser el amor, esa anguila que mueve entre la sangre, o ser el deseo de
compaa para matar la soledad, o sern las ansias de meter la melancola
que agobia al ser humano en el fondo de la olla, turbina que saca de quicio
a quienes habitamos este valle de hermosas Evas? O ser simple y
llanamente esa fea costumbre que llamamos curiosidad y que aplica el hombre
a sus ms mnimas expresiones?

Llama mucho la atencin la respuesta que Kawabata nos ofrece a los lectores
en su libro donde narra las andanzas del anciano Eguchi. En ms de diez
ocasiones denomina al viejo que busca saciar sus apetitos primigenios
anciano triste. Era, precisamente, la tristeza que fluye por el hgado y
los ojos y pone la piel de verde como el fro sapo de ro el bravo impulso
que llevaba a Eguchi a visitar a las dulces hembras en la noche? O era el
impetuoso torrente de la pasin por Venus la que lo pona en carreras como
atleta olmpico?

A quin hemos de creer? A los folletines de barata tienda que predican
que a los 67 aos ya el macho deja de serlo y que por sus venas slo corre
miel de purga? O a las consejas de falsas hechiceras que fabrican sus
pociones para que el hervor del culto miembro nunca acabe? O habremos de
aceptar que hasta su muerte el masculino ser ser fauno con vigor y podero
para generar inundacin como aluvin de invierno, sin necesidad de
inyeccin de dinamita que d salida a sus instintos?

Kawabata insiste en su delicioso libro en el que invita a realizar con
Eguchi el recorrido de la Casa de las muchachas empepadas, que los
ancianos iban a recostar sus deseos ms recnditos junto a la piel de seda
de aquellas dormitantes exponentes del sexo en vivo, que lo hacan para
alejar la tristeza de sus vidas por una noche. No concede que a los viejos
tambin les invade el cruel deseo sexual en sus vsceras como al joven o al
semental de campo. Es porque es una novela en la que se visten de hadas o
serpientes las verdades o es por disminuir la culpa propia por una infinita
tristeza personal que lo posea?

Siendo uno honorable con el texto escrito cuando el famoso Nobel tena 62
aos, no aparece referencia directa a que el memorable Eguchi programara
las citas que se impona con inveterada frecuencia porque la tristeza lo
llevara en pos de la virginidad de las suaves fminas. Cundo iba l a
suponer, por otra parte, que se suicidara inhalando gas, a la edad de 73
aos, manera muy superficial de imitar al curioso y medroso Eguchi! Debern
ustedes haberlo ledo o, si les pica la roncha, verifquenlo, por favor.

Todo lo contrario. Eguchi llev consigo a la tumba al horno crematorio,
tal vez? la felicidad que sin cinismo construa paso a paso y ni sus
coetneos ni amigos o familia la hubieran podido adivinar por sus desvaros
nocturnos. Slo tuvo por gua y confidente a la Dama de la Casa que a
esta hora todava se pregunta la verdad de lo ocurrido. Toda su vida fue un
continuo gozo, de encuentros sin bsqueda, de mujeres que le alegraron sus
67 primaveras, siempre en flor y con perfumes. Ah s, con gracejo y sorna
desde el polvo y la ceniza, sonreir y dir: Vaya, amigos, qu tristeza
irme en la hartura de la dicha!.

** Leopoldo de Quevedo y Monroy
   leoquevedom@hotmail.com
   Escritor colombiano. Abogado egresado de la Universidad Libre
   (http://www.unilibre.edu.co) y magster en Docencia Universitaria por la
   Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). Ha publicado
   Confesiones de un cura casado (Corredor, 1999), El anteproyecto y el
   proyecto de investigacin, los poemarios Versos sacros y profanos (Artes
   Grficas del Valle; Cali, 2005) y Cotidianidad en Re-verso (Artes
   Grficas del Valle; Cali, 2006) y diversos materiales en el diario El
   Tiempo (Cali) y la revista Plenilunio. Ha participado en eventos
   literarios como la Hora de la Poesa en la Feria del Libro en Bogot
   (2005), el V Festival Internacional de Poesa en Cali, la XI Feria del
   Libro Pacfico y otros.



||||||||||||||||||||||||||||	ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Jorge Herralde ========================================================
=== El autntico escritor no necesita consejos      Augusto Rodrguez ===

      He tenido la suerte de acompaar la carrera de un autor casi
      desconocido (Roberto Bolao) hasta convertirse en uno de los
      escritores ms importantes en lengua espaola en los ltimos
      cincuenta aos.

Jorge Herralde es editor, fundador y director de Editorial Anagrama. Est
considerado el mejor editor literario del mundo hispano despus del
desaparecido y mtico Carlos Barral. Ha recibido diversos galardones por su
actividad editorial: entre ellos en 1994, el Premio Nacional a la Mejor
Labor Editorial Cultural, otorgado en Espaa por primera vez, y el Premio
Targa dArgento La Stampa Tuttolibri de 1999, otorgado por la Associazione
Biblioteca Europea en colaboracin con dicho peridico. En 2000 recibi el
Premio Clarn, otorgado por los libreros de Oviedo, y tambin la Creu de
Sant Jordi por la prestigiosa singladura que ha llevado a cabo al frente
de la editorial Anagrama, renovando nuestra sensibilidad a travs de la
introduccin en Espaa de los principales autores europeos y americanos
contemporneos, en cuidadsimas traducciones. En 2002 fue distinguido con
el Reconocimiento al Mrito Editorial de la Feria del Libro de Guadalajara,
y en 2003, en Italia, con el Premio Nazionale per la Traduzione del
Ministero per i Beni Culturali. En 2005 recibi la distincin de Oficial de
Honor de la Excelentsima Orden del Imperio Britnico y el Premio Grinzane
Editoria. En 2006 fue nombrado, en Francia, Commandeur de lOrdre des Arts
et des Lettres. Como autor, Jorge Herralde ha publicado cinco libros
relacionados con su trayectoria editorial.

Cundo y cmo te interesas por la literatura, es decir por leer, escribir
y editar libros?

Como todos los editores literarios y, naturalmente, todos los escritores,
empiezo como lector. Ya de nio me veo leyendo peridicos, tebeos, prensa
deportiva, libros de todo tipo, y ya en la adolescencia voy encontrando mis
escritores favoritos como Hansum y Huxley, en su da, la generacin perdida
americana, con Faulkner, Hemingway y Scott Fitzgerald a la cabeza, y poco
despus la fascinacin por Kafka y, como tanta gente de mi generacin, con
Sartre. Y empiezo, en buena parte, a editar para compartir entusiasmos.

Cmo nace la editorial Anagrama?

Anagrama nace a finales de los 60, en una poca muy exaltada polticamente
(mayo del 68, guerra de Vietnam, la revolucin cubana, la revolucin china)
y tambin culturalmente. En Espaa se avecinaba el fin de Franco y su
censura (aunque an tard algunos aos). Y en los inicios de Anagrama se
reflejan, sobre todo, tales convulsiones. Aparecen textos de la izquierda
heterodoxa (desde el Che, Mao, Rosa Luxemburg, Trotski, Bakunin o los
situacionistas franceses) as como se incorporan nuevas corrientes de
pensamiento, el estructuralismo, la antipsiquiatra, el pseudomarxismo, se
inicia la biblioteca de Antropologa, la Cinemateca Anagrama y un largo
etctera. Tambin figura, desde el inicio, la literatura, aunque ms
tmidamente. En el 77 aparece la coleccin Contraseas, dedicada a
literatura ms o menos marginal o salvaje, con Bukowski y los ases del
Nuevo Periodismo.

Cmo ves el mundo editorial y del libro en Espaa comparado a Amrica?

En Espaa se ha producido, desde finales de los ochenta, como es sabido,
un fortsimo proceso de concentracin editorial, con grupos como Planeta,
Random o Santillana. Sin embargo, han persistido editoriales independientes
muy rigurosas culturalmente como Tusquets, Pretextos, Siruela y la propia
Anagrama, y han surgido, especialmente en los ltimos aos, nuevas
editoriales con fuerte vocacin literaria. Nunca he sido pesimista al
respecto y tampoco ahora. En cuanto a Amrica, muy significativas
editoriales (Sudamericana, Emec, Joaqun Mortiz, por ejemplo) han sido
adquiridas por los grandes grupos espaoles, por causas de todos conocidas.
Sin embargo, al igual que en Espaa, siguen surgiendo muchas y combativas
editoriales. El mayor problema sera, quiz, el escaso nmero de libreras.

Tengo la impresin que ests apostando ms por literatura latinoamericana,
por ejemplo recuerdo en este momento nombres como Halfon, Zambra o Villoro,
es as y por qu?

En efecto, en los ltimos aos he ido aumentando el nmero de autores
latinoamericanos en nuestro catlogo: actualmente la mitad de los ttulos
de narrativa son de autores espaoles y la otra mitad latinoamericanos. Por
una parte, en muchos pases de Amrica Latina estn surgiendo escritores
muy interesantes, liberados de la angustia de las influencias, de la
resaca del boom, y Anagrama ha afianzado su distribucin y la captacin de
escritores. Por otra parte, el revs que la poltica ms habitual de los
grandes grupos, nosotros publicamos a cada autor en su pas de origen y en
Espaa y distribuimos sus libros por todo el continente.

Qu autores de tu editorial son los ms vendidos?

As, de memoria, como autores: Paul Auster, Patricia Highsmith, Tom
Sharpe, Carmen Martn Gaite, Jos Antonio Marina y Ryszard Kapuscinski. Por
otra parte, los ttulos ms vendidos de la editorial han sido: La conjura
de los necios, de John Kennedy Toole; Seda, de Alessandro Baricco; El dios
de las pequeas cosas, de Arundhati Roy; Brooklyn Follies, de Paul Auster,
y Los girasoles ciegos, de Alberto Mndez.

A qu autores clsicos te hubiera gustado conocer y publicar en tu
editorial?

Muchos. Desde luego me hubiera gustado conocer a Nabokov y a Kafka, aunque
he conseguido publicar obras de ambos autores. Y la curiosidad de conocer,
preferiblemente a media distancia, a Rimbaud.

Es reconocido el premio Anagrama. Qu me puedes decir de este premio?

En la editorial convocamos los premios para manuscritos inditos: el
Anagrama de Ensayo y el Herralde de Novela. Precisamente en 2007 se han
cumplido 60 convocatorias: 35 del premio de ensayo y 25 del de novela. El
de ensayo es el ms veterano de nuestro pas, y en l se han galardonado
novelas de interesantes pensadores (a menudo en los inicios de su carrera)
como, por citar algunos, Fernando Savater, Xavier Rubert de Vents, Antonio
Escohotado y Jos Antonio Marina o los latinoamericanos Juan Garca Ponce,
Rafael Rojas o Carlos Monsivis. En cuanto al premio de novela, los
primeros galardonados fueron lvaro Pombo y Sergio Pitol, entonces casi
desconocidos y que ahora estn en primersima fila de la literatura en
lengua espaola. En los primeros aos fueron galardonados en especial
jvenes escritores de la llamada nueva narrativa espaola como Flix de
Aza, Javier Maras, Vicente Molina Foix, Enrique Vila-Matas (que primero
fue finalista y aos despus lo gan). En los cinco ltimos aos lo han
ganado autores latinoamericanos: Alan Pauls, Juan Villoro, Alonso Cueto,
Alberto Barrera Tyszka y Martn Kohan. Y algo antes, nada menos que Roberto
Bolao, quien con Los detectives salvajes empez su carrera internacional
con tan merecido xito.

Qu conoces de literatura ecuatoriana?

Menos de los que debiera, sin duda alguna. A Leonardo Valencia lo conoc
hace aos en Barcelona, tenemos amigos comunes, como Vila-Matas, y le he
ledo con gran inters como periodista cultural en Lateral y otras
publicaciones.

Es conocido tu libro sobre Bolao, cmo fue esta relacin entre t y
Roberto Bolao, qu me podras decir de l? Cmo fue que Bolao llega a
ti?

En Para Roberto Bolao relato nuestro primer encuentro en la editorial,
as como el segundo con el manuscrito de Estrella distante y, a partir de
ah, una amistad permanente y la publicacin de sus libros. Y he tenido la
suerte de acompaar la carrera de un autor casi desconocido hasta
convertirse en uno de los escritores ms importantes en lengua espaola en
los ltimos cincuenta aos. As lo ha proclamado la ms exigente crtica
estadounidense despus de la publicacin de Los detectives salvajes en su
pas. En tres meses se haban vendido 25.000 ejemplares, segn me dijo
Jonathan Galassy, el editor de Farrar Strauss, una cifra casi impensable en
literatura traducida. Y ms aun si nos atenemos a la literary fiction.

S que has publicado algunos libros de narrativa. Cuntame sobre tu
literatura.

He ido publicando, desde Opiniones mohicanas hasta Por orden alfabtico,
una serie de ttulos todos ellos en torno a mi actividad editorial. Recogen
textos sobre autores de la editorial, sobre colegas cuya labor admiro y
estimo y tambin otros (a menudo en forma de cartas de batalla) en torno a
los problemas de la edicin en nuestros das. Yo dira que son una suerte
de cara B, en trminos discogrficos, del catlogo de la editorial y una
crnica de una manera de entender y practicar la edicin.

Si tuviera que dar un consejo a alguien que recin empieza a escribir y
que desea escribir hoy en da, qu le dira?

El autntico escritor no necesita consejos: tiene que escribir, resistir,
perseverar frente a todo. Est condenado a ello.

** Augusto Rodrguez
   elfrancotirador79@hotmail.com
   Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios
   Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004),
   Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos
   aparecen en varias antologas locales y del extranjero. Ha obtenido el
   Premio Nacional de Poesa David Ledesma Vsquez (2005), el Premio
   Nacional Universitario de Poesa Efran Jara Idrovo (2005) y Mencin de
   Honor en el Concurso Nacional de Poesa Csar Dvila Andrade (2005). Es
   el fundador del grupo cultural guayaquileo Buseta de papel.



=== Te sientes bien cuando dices lo que quieres: J. M. Caballero Bonald =
=== Harold Alvarado Tenorio ===============================================

Poeta, novelista, estudioso del flamenco, terico del vino, productor
musical, navegante, pintor, guionista de teatro y televisin, letrista,
profesor de literatura, editor, subdirector de Papeles de Son Armadans, la
revista de Cela, y presidente del PEN Club en Espaa, Jos Manuel Caballero
Bonald (Jerez de la Frontera, 1926) pudo ser un elegante capitn de barco
por su porte elegante, de aristcrata andaluz afligido de seoro y
nostalgias, yendo y viniendo entre los viedos y pantanos, las serranas y
playas del mar, amando la vida y sus placeres. Quizs por ello goza de un
enorme prestigio entre casi todas las cfilas y catervas de los
intelectuales peninsulares y sudamericanos, que le han celebrado con
numerosas distinciones entre las que figuran el Premio Nacional de las
Letras, Nacional de Literatura, Nacional de la Crtica en tres ocasiones,
Pablo Iglesias, Reina Sofa, Julin Besteiro, Andaluca de las Letras,
Biblioteca Breve, Plaza y Jans, Boscn y el Nacional del Disco por su
Archivo del cante flamenco.

Desde cuando regresaron de Colombia, a comienzos de los aos sesentas, Jos
Manuel (Pepe) Caballero Bonald y Mara Josefa (Pepa) Ramis Cabot, su mujer,
han vivido en la Dehesa de la Villa en el barrio de la Ciudad Universitaria
de la Complutense, jardines donde se defendi la ciudad durante la Guerra
Civil, en violentos combates comandados por Buenaventura Durruti. Un barrio
poblado de pioneros, carrascos, almendros, chopos, fresnos, olmos y
acacias, sobre todo en las calles Francos Rodrguez, donde est una de las
bocas del metro y Mara Auxiliadora, donde queda su piso, en un edificio
que han ocupado Francisco Brines, Fernando Quiones, Jos Ramn Ripoll,
Arcadio Blasco o Carmen Perujo, sus amigos de siempre.

Caballero Bonald ha cumplido el ao pasado sus nicos ochenta aos, y una
batahola de conferencias y exposiciones fueron programadas en la fundacin
que en su ciudad natal lleva su nombre. He conversado con el poeta en su
piso madrileo, este ltimo verano, el mismo da cuando una editorial
catalana puso en venta la ms reciente antologa de su obra: Summa vitae,
preparada por Jenaro Talens. Caballero Bonald conserva ese rostro de modelo
de Velsquez de muchas de sus fotos de juventud, con un habla salpicada de
picardas, medio cubana y colombiana, aparentando estar distrado pero al
borde de una mueca maliciosa que va dando cuerpo a ese lento desdn
prolongado con el cual precisa y dicta los despojos de su prodigiosa
memoria.

Ochenta y un aos, Pepe...

Cuando se mira para atrs se ve de todo. Se ve que cada vez va quedando
ms pasado y menos futuro, y eso no es un episodio como para andar
celebrndolo. La vejez es una cosa atroz, una frontera alarmante; te has
convertido en un viejo y eso te angustia en cierto modo. Has escrito lo que
tenas que escribir, has cumplido con tu propia vida, con tus ambiciones y
te quedas ya como sentado en tu butaca viendo caer la tarde bajo un rbol
en el jardn. Y esa sensacin de acabamiento, de postrimera, produce un
sentimiento de fin de trayecto, y ya no hay ningn nuevo punto de partida.
Todo eso es una cabronada, claro, aparte, claro, del escepticismo, la
desgana, las descreencias... Da para mucho la vida de una persona que ha
vivido 81 aos y se sigue defendiendo de muchas cosas que aparecen cada
maana en la prensa. Basta repasar las noticias del da, esa sarta
espantosa de imgenes, guerras miserables, injusticias, lo que pasa con los
derechos humanos. Yo trato de recuperar la dignidad de vivir. No quiero
convertirme en un viejo cascarrabias, no me gusta, pero cada vez hay una
tropa mayor de majaderos, fantoches y tentetiesos. Me dan ataques de clera
que procuro dominar. Pero no tengo edad de aguantarme. Yo soy un
ciclotmico literario, as que cuando no escribo me ocupo bastante de la
vida cotidiana y de la poltica, y eso me alarma y me sofoca. Siempre me ha
tentado decir lo que pienso, aunque me costara esfuerzos y me proporcionara
algn que otro encontronazo. A m, los aos quiz me hayan hecho ms
temerario en este sentido. Y eso me produce una especie de satisfaccin
digamos de doble filo. Pero de lo nico que estoy plenamente satisfecho
es de mi obra literaria, que he trabajado con ahnco y creo que con
solvencia, y de mi vida privada. Llevo ms de media vida con una mujer que
me ha ayudado mucho a no perder el norte.

Usted naci y vivi hasta bien entrada la adolescencia en Jerez de la
Frontera...

Ser jerezano es una denominacin de origen, una mezcla de buena educacin
y de ignorancia, yo nac en los aos veintes y puedo decir que me gust
nacer entonces. De mi niez siempre recuerdo la azotea de mi casa, desde
donde me asomaba a ese mundo luminoso de Jerez, a las ventanas, las
escaleras y los patios de nuestros vecinos, pero lo que bien recuerdo de mi
niez y primera juventud fueron aquellos veranos en Sanlcar de Barrameda,
donde conoc el mar y viv las primeras excitantes escapadas de las
domsticas, un descubrimiento del mundo... Luego, en mi adolescencia estuve
un ao en cama, reposando, y entonces conoc la literatura; un viejo amigo
de casa, amante de los libros, me prest la antologa de la poesa espaola
que haba hecho Diego y los poemas de Juan Ramn Jimnez, y entonces quise
ser poeta...

Hijo de cubano y francesa...

S, pero sepa usted que no me siento para nada francs, incluso hay algo
que repudio en toda esa cultura francesa, no me seduce ni me siento
identificado para nada con Francia. Me considero ms ligado a mi sangre
cubana. Mi padre, Placido Caballero, era de Camagey. Yo he estado en Cuba
varias veces y me he sentido como reencontrando las races familiares. Uno
de mis cuatro abuelos era andaluz, andaluz de la costa malaguea
mediterrnea, y seguramente, a travs de ese abuelo, me viene esa memoria
rabe que cada vez entiendo ms vigorosa y ms influyente y que desplaza a
cualquier otro asidero espiritual respecto a una u otra cultura. Mi madre,
Julia, era bisnieta del Vizconde de Bonald, un integrista y un reaccionario
de mucho cuidado, pero mi madre era otra cosa, era liberal, extrovertida.
Mi padre se dedicaba a los negocios con el vino y por eso me he interesado
en su elaboracin, su tratamiento, color, pero no desde el punto de vista
industrial o qumico, sino desde la magia, la alquimia, de alguien que ve
cmo la uva se convierte en ese lquido maravilloso que agrada y
perturba...

Juan Ramn Jimnez?

Si, de Juan Ramn he aprendido casi todo, incluidos sus excesos, y no slo
como poeta sino como prosista. Casi nunca ha dejado de decirme cosas
inolvidables. Aunque en alguna ocasin me las haya dicho con escasa
ecuanimidad o con excesiva retrica, que eso importa menos. Entre otras
cosas, porque cada vez estoy ms convencido de que muchas de mis
trastiendas artsticas, y hasta mi gusto por las infiltraciones neurticas
del lenguaje, dependen en parte de ese ya remoto entrenamiento. Lo cual
siempre es muy de agradecer. Desde la Segunda antoloja el primer libro
potico que me dej absorto hasta Espacio uno de los poemas ms
fascinantes de toda nuestra cultura literaria, Juan Ramn Jimnez ha sido
el supremo y egocntrico regente, el gran mentor inflexible de casi todo el
aparato esttico que us y sigue usando la poesa espaola del siglo XX.
Con l se acota una jurisdiccin literaria que an mantiene sus
prerrogativas y en la que incluso se integrarn los ltimos poetas puros o
impuros, qu ms da que ya esperan tumo en el arrabal didctico de los
manuales.

Pero entiendo que fue Jos Ignacio Javier Oriol Encarnacin de Espronceda
y Delgado quien lo hizo hacerse escritor...

Es cierto. En Jerez, en la pequea biblioteca familiar, descubr una
biografa de Espronceda escrita por Narciso Alonso Corts, un historiador
ya olvidado. Qued deslumbrado por el personaje, un hombre que haba hecho
de todo en sus treinta y cuatro aos de vida, haba luchado en las
barricadas de Pars, fundado una sociedad secreta, estado preso, exiliado
por republicano, haba sido diputado, guardia de corps, diplomtico en
Holanda y como si eso fuera poco, se fug a Lisboa con una muchacha de la
que haba estado enamorado desde que ella era una nia, hasta cuando ella
le dej y un buen da, paseando por la calle Santa Isabel de Madrid,
Espronceda se asom a una casa donde estaban velando un cadver y descubri
que la muerta era su ex amante, y entonces escribi su magnfico Canto a
Teresa. Yo quise ser como Espronceda. Quera imitarle, pero como era
imposible emularle en tantas y tan maravillosas facetas y hazaas, lo que
hice fue rivalizar con l en las dos que tena ms a mano: escribir poesa,
cosa que me ha durado hasta hoy, y llevar una vida licenciosa, que en
aquellos aos con la asignacin semanal se limitaba a llegar algn da
tarde a casa... Y as hasta el sol de hoy...

Tambin quiso ser marino...

An ahora sigo siendo muy aficionado al mar. Navego con cierta frecuencia,
en Galicia o en Andaluca. La mar ejerce en m una fascinacin muy
especial, por todo lo que representa: la libertad absoluta, y tambin la
aventura. Creo que me hice escritor porque soy un aventurero frustrado. Esa
aficin procede de mis lecturas de Emilio Salgari y Jack London. Hasta
donde alcanza mi memoria me veo leyendo a Salgari. Siempre fui muy
aficionado a la literatura de aventuras, sobre todo aquellas relacionadas
con el mar. He sentido, siento an, una predileccin especial por todos los
escritores que eligen el mar como escenario para sus historias. Autores
como Stevenson, Conrad, Melville. Todo lo que tuviera que ver con aventuras
en la mar me apasionaba... y cada vez me apasiona ms. Yo quera ser un
aventurero y la nica posibilidad que tena a mano era hacerme marino, pero
luego, como casi todos los muchachos de mi edad de la posguerra, enferm
del pecho, tuve que reposar y ya no estaba en condiciones fsicas de ser
marino y lo cambi por Filosofa y Letras en Sevilla, que fue como
equivocarme de otra manera.

La Guerra Civil, como a sus compaeros de generacin, transform su
vida...

La guerra fue un caos, una barbarie colectiva. La verdad es que creo que
nuestra relacin con la guerra se materializ a travs de la posguerra. En
la posguerra hubo el edicto de persecucin y muerte al perdedor, y eso fue
horroroso. Yo era un nio cuando los acontecimientos, mis recuerdos son muy
vagos, pero es que luego ya ramos adolescentes, y la guerra, aunque haba
acabado, segua estando ah, como una presencia terrible, traumtica, que
afect a todos los espaoles. Y, claro, tambin a nosotros. El ttulo de mi
primer libro de memorias, Tiempo de guerras perdidas, tiene un sentido
figurado, se refiere a las ilusiones que no se materializan, a los sueos
truncados. Pero tambin tiene un sentido real, el de la propia guerra
perdida. Porque, al finalizar la guerra, se supona que yo perteneca al
bando de los vencedores por mis orgenes, por mi familia, pero poco a poco
empec a sentirme del lado de los vencidos. Otro hecho es la censura,
durante mi juventud ech de menos muchos textos. A medida que creca y me
aficionaba a leer, iba teniendo noticias de escritores, sobre todo poetas
del 27... y a esos textos no se poda acceder. Libros de Cernuda, de
Alberti, del mismo Lorca... vamos, todas aquellas pginas maravillosas que
estaban fuera de la circulacin. Entonces, a travs de algn amigo que
haba salvado de la quema en muchas ocasiones, de la quema real yo fui
leyendo aquellos autores prohibidos, falazmente censurados por la censura
franquista. Al principio yo no entenda muy bien por qu aquellos libros
estaban prohibidos. Por aquel entonces yo era todava muy joven, y mis
ideas polticas no estaban lo que se dice definidas. No le daba muchas
vueltas al hecho de que ciertos libros estuvieran fuera de la circulacin.
Simplemente pensaba que, bueno, que eran autores que haban perdido la
guerra, que estaban en el exilio... Me limitaba a soportar esas carencias,
esa falta de determinados libros, pero reconozco que no haca ningn tipo
de crtica. Las crticas vinieron despus.

Y vino el viaje a Madrid...

Llegu a Madrid con mi primer libro, Las adivinaciones, que gan el Premio
Platero y un accsit del Adonais. Fue una llegada muy triste, era una
ciudad con restricciones de luz, medio en penumbra, exista la cartilla de
racionamiento, haba que comer en los restaurantes econmicos. Era un
Madrid muy srdido y muy triste. Gris. Un ambiente muy hostil en la calle.
All, en el Colegio Mayor Nuestra Seora de Guadalupe, conoc a Valente y
Goytisolo y a Hernando Valencia Goelkel, Jorge Gaitn Durn y Ernesto Meja
Snchez, que fueron mis amigos y por quienes conocera buena parte de
Amrica Latina. Fueron esos los aos cuando comenc a tener cierta
conciencia poltica, en la milicia naval universitaria, un perodo que
duraba tres veranos. Fui testigo de tantos disparates en la organizacin
militar... esas jerarquas, ese sentido de la obediencia... Bueno, todo
aquello fue provocndome un prurito de enfrentamiento a una ideologa que
empezaba a encontrar disparatada. A travs de ese encono personal, y
todava sin una conciencia poltica clara, yo me fui enfrentando a toda una
situacin social de la Espaa de la poca. Luego ya el proceso poltico
real se materializ de la mano de Dionisio Ridruejo, que fue un personaje
al que yo quise mucho, y al que estbamos unidos un grupo de personas como
Moreno Galvn, Juan Benet, Fernando Baeza, Pepn Vidal Beneyto, para m fue
como el foco de donde arranc mi actitud poltica antifranquista. Con
Dionisio compart yo muchas cosas... incluso la crcel, en el ao 64. As
me vincul a la lucha antifranquista.

Miembros tambin de la Generacin del 50, a la cual usted pertenecera...

El grupo del 50 fue eso, un grupo. Generacin, de ninguna manera. Slo era
un grupo dentro de una generacin. ramos ocho o nueve poetas y el
correlato de los novelistas: Garca Hortelano, Mars, Grosso, Ziga,
Ferres, etc. El concepto de grupo dentro de una generacin ha tenido una
importancia cada vez ms notoria en la evolucin de la poesa espaola y
adems creo que haba algunos miembros de esa generacin como podan ser
Barral o Gil de Biedma que eran realmente unos hombres cultos, petulantes,
unos eruditos insolentes, crticos de la cultura, personas que hablaban
tres o cuatro idiomas. Un grupo diezmado por la fatalidad y un tanto
autodestructivo, con tendencia a hacer lo contrario de lo que parece
convencionalmente recomendable.

Surgi por complicidad poltica y de eficacia operativa en Collioure,
durante el aniversario de Antonio Machado. Entonces Carlos Barral decidi
que se iba a publicar una antologa recogiendo la actitud del grupo, que es
lo que en cierto modo fue verdad. Yo creo que el grupo surge porque
realmente ramos amigos, unos ms que otros, como siempre ocurre y luego
tenamos muchas cosas en comn. Una actitud moral frente a la dictadura. El
respeto mutuo, ms o menos la misma estatura... Leamos los mismos libros.
Procedamos de un medio universitario y luego nos uni sobre todo la lucha
contra la dictadura. Era un factor de cohesin de innegable importancia.
Era el tiempo de la utopa. Afortunadamente, la utopa se defenda. Luego
fue como una esperanza aplazada. Esa lucha, esa oposicin al rgimen de
Franco fue lo que de verdad nos uni. Porque tenamos muchas cosas en
comn, s, traamos con nosotros una nueva manera de vivir... y de beber,
porque tenamos una tendencia manifiesta al consumo de bebidas alcohlicas.
Pero luego la procedencia universitaria, el origen familiar, la necesidad
de restaurar una realidad cultural que la guerra haba interrumpido... Esos
factores, qu duda cabe, sirvieron para unirnos. Pero sobre todo nos
mantena como una pia el deseo de demostrar nuestra oposicin a la
dictadura, a una situacin que no comprendamos.

Iniciamos el mestizaje, una tradicin hecha de otras tradiciones, espaolas
y tambin en este caso anglosajonas. Pero las afinidades literarias, aunque
en teora iban por el mismo camino, o por caminos prximos, tampoco me
parecen muy destacables. Hubo, eso s, durante algn tiempo, algo comn que
tena una manifiesta justificacin histrica: la pretensin de usar la
literatura como un instrumento de agitacin social. No olvide, Alvarado,
que estbamos luchando y escribiendo en unas circunstancias absolutamente
angustiosas: persecuciones, encarcelamientos. Cultivamos una autntica
literatura de la resistencia, condicionada por las secuelas de la situacin
policaca del franquismo. Haba que sortear la censura con eufemismos,
medias palabras, claves, sin explicar las cosas directamente. Todo eso
repercuti en perjuicio de la propia literatura. Pero todo eso tambin
acab dejndose llevar por la desgana, el escepticismo. ramos muy
distintos literariamente hablando. Gil de Biedma tiene poco que ver con
Barral, o con Valente... Yo nada con Goytisolo. Pero ramos muy amigos, Nos
reunamos con frecuencia, hablbamos... ramos muy aficionados a
trasnochar, ramos noctmbulos, desobedientes, insumisos. Y que Barral
fuera editor y a travs de la editorial canalizara nuestras primeras obras
foment, digamos, una sensacin de solidaridad entre nosotros.

Cules, de ellos, fueron sus ms cercanos?

Mis grandes amigos fueron ngel Gonzlez y Juan Garca Hortelano. Con
Barral, que adems fue mi primer editor, mantuve tambin una relacin de
amistad imperturbable. Con los Goytisolo, muy estrechas, sobre todo con los
dos hermanos mayores, a quienes conoc en la universidad.

Pepe Valente, al que conoc cuando ramos estudiantes, era una persona muy
compleja. Yo lo quise mucho. Anduvimos por medio mundo y nos remos mucho
juntos. En ocasiones, no obstante, era esquinado, y cuando se retiraba a
sus cuarteles de invierno resultaba una persona bastante incmoda. Con l
tuve ms afinidades por el lenguaje. Como a l, nunca me ha gustado la
poesa obvia, explcita, directa, la narratividad que ahora est muy en
boga. Esa poesa no me interesa. Me gusta el riesgo de trabajar con el
lenguaje y en eso Valente ha sido un maestro. Como lo fue tambin en cierto
modo con Carlos Barral, poticamente hablando. Pero tambin con Paco Brines
y Gil de Biedma, cuya obra tiene una eficacia mayor porque adems de hacer
poltica haca buena literatura acusando una serie de episodios de su vida
personal enfrentados a una situacin histrica y eso permanece.

Luego vendran los intensos aos de Colombia...

Tengo la conviccin de que aquellos tres aos pautaron mi futuro y fijaron
los modelos de las despedidas de la juventud y los anticipos de la madurez.
Fueron aos decisivos, tuve mi primer hijo, escrib mi primera novela, me
vincul al grupo que haca la revista Mito, me adentr en el mestizaje, que
ha sido siempre un factor esencial para m. No obstante, veo aquella poca
como muy lejana. Cuando me fui a Colombia quera ser slo poeta, pero una
vez all empezaron a intensificarse mis recuerdos, era la poca del
realismo social, y quise escribir una novela donde se reflejara mi
experiencia en ese mundo de las vias y las bodegas de Jerez que tena muy
cerca por razones familiares y que era un tema que se compadeca muy bien
con la intencin de denuncia... Y quizs influyeran tambin algunos de los
eventos de entonces, como aquella sobremesa cuando Eduardo Carranza, raro
espcimen de falangista colombiano que siempre que beba mostraba una
acusada tendencia a la elasticidad sea y la expulsin de la dentadura,
comenz a alabar a Franco en trminos que parecan emanados de la boca de
Fraga Iribarne, su protector, y yo comenc a endilgarle los ms subidos
improperios que causaron un detallado informe contra m de la embajada de
Espaa en Bogot, considerndome elemento peligroso, porque adems,
escriba yo en El Espectador artculos sobre las campaas represivas del
franquismo. Ni olvido algunas de las mujeres que conoc esos aos, como
aquella espaola, Alicia Baraibar, que estuvo casada con un poeta
diplomtico y gobernador imitador de Eliot, y que como Elvira Mendoza, Rita
Agudelo, Marta Traba, Gloria Zea y Sonia Osorio, con su tono libertario,
predicaban el amor libre, amaban el cine ertico francs de Cofram y les
encantaba divertirse.

Hablemos ahora de los gneros, de la poesa, la narrativa, las memorias...

Cada da me convenzo y estoy dispuesto a admitir que no existen los
gneros. Creo que lo que llamamos gneros literarios tiene mucho que ver
con el artificio, las estratagemas, las trampas retricas. Un poema es la
mxima temperatura que puede alcanzarse con el manejo de la lengua. La
msica es esencial en la poesa, sin msica no hay poesa. La poesa,
aparte de un hecho lingstico, es una especie de mezcla desigual de msica
y matemticas. Yo me siento identificado con un poema cuando se me abre una
puerta, se rompe un sello y me asomo a un mundo que me descubre algo
emocionante y desconocido. Alguna vez dije que los temas son como el
ingrediente superfluo de un todo fundamentalmente definido por el
tratamiento literario que se le d. O sea, que sigo pensando que la poesa
es un hecho lingstico. El argumento, la verdad de la poesa, se genera a
medida que se hace el poema. Por eso mismo un poema no se termina nunca de
corregir, puede ser corregido cada vez que lo relees.

Las memorias son otro gnero de ficcin, como lo es la poesa y la novela.
Todo el que recuerda se equivoca de algn modo, sobre todo porque resulta
imposible reconstruir lo ocurrido tal como ocurri. Hay lagunas, olvidos, y
hasta recuerdos ajenos de los que te apropias, recuerdos falsos... Y mi
obra debe mucho a la memoria. Si perdiese la memoria no escribira.

La novela, como buena parte la poesa actual, descuida el lenguaje en
beneficio del asunto, del cuento en vez del canto...

Hoy circula por ah una cierta tendencia a depreciar el papel del escritor
en beneficio del papel del informador. Yo detesto radicalmente y por
principio, cualquier tipo de copia de la realidad. A m todo eso me parece
una estupidez, una de esas modas que se inventan los mediocres. Si un
escritor no es exigente y riguroso con el uso del lenguaje, es porque no
tiene ni puta idea de su oficio. Otra cosa es que el escritor deba, sin
olvidar el oficio, ser un crtico de la sociedad, del poder, del signo que
sea. No es que el escritor tenga que proponrselo previamente, es que
traspasar siempre a su obra su propia ideologa. Pero a m lo que me
interesa es la literatura considerada como obra de arte, la prosa narrativa
de alcance artstico. Una palabra bien elegida puede significar
poticamente ms de lo que significa en los diccionarios. La irona, que
depende del estilo, de la forma, incluso de la sintaxis, es para m una
suerte de mtodo de interpretacin de la realidad, y una literatura sin
irona, sin sentido mnimo del humor queda a trasmano, como si fuera para
predicadores...

Vendran luego los interminables das del franquismo...

Durante esa poca he estado bastantes temporadas fuera de Espaa. Estuve
en Colombia, luego he vivido en Francia y Cuba. Cuando yo despert a la
poltica y a la realidad espaola en tiempos de Franco, mi obra se
empobrece, se empobrece incluso deliberadamente porque supona, con
disculpable desenfoque, que era mucho ms importante denunciar algo de lo
que estaba ocurriendo a travs de la literatura. Lo que no publicaban los
peridicos, procur registrarlo de alguna manera en mi obra. Entonces, la
novela que publiqu en tiempos del franquismo ms exacerbado, ms opresivo,
y un libro de poemas, adquieren un valor ms tico que esttico. Yo me
preocupaba por que en mi obra se filtrara la condicin de una persona que
estaba luchando contra el sistema, que estaba en la resistencia, digamos,
con muchos escritores de mi generacin. Fuimos encarcelados, perseguidos,
silenciados. Todo eso naturalmente se refleja en algn libro mo, porque en
ese tiempo cre que era ms honesto acusar literariamente la realidad
espaola que preocuparme de las contradicciones estticas de mi obra. Slo
cuando se supera la etapa franquista, vuelvo a recuperar lo que me haba
sugestionado siempre en literatura.

Vista ahora, con frialdad y sin apasionamiento, veo aquella poca como una
especie de mediocridad ambiental. Todo pareca mezquino y de una hostilidad
soterrada, sobre todo para los que estaban en la lucha antifranquista.
Tampoco hay que negar que, al lado de eso, la libertad interior de
cualquier artista es tanta que puede ms que cualquier control externo. Por
eso pensbamos que nosotros aportbamos a esa mediocridad una nueva forma
de vivir y de beber.

Usted bien puede decir confieso que he bebido...

Porque aparte de la actividad antifranquista, estaba esa especie de
autodestruccin que acab con casi todos los miembros de aquel grupo de
amigos... Ah se filtraban muchas cosas, el aburrimiento, la necesidad de
ir en contra de los convencionalismos, de soliviantar a conciencias
timoratas, de enfrentarse al orden establecido, a la moralina ambiental...
De todo eso haba. Yo he sido muy hedonista, me gustaban los placeres que
alegran la vida, que hacen soportables las desdichas y atropellos de la
historia, me gusta beber, he buscado placeres de stos, pequeos placeres,
que te puede ofrecer la vida cotidiana, enfrentado a un mundo hostil, a un
mundo en guerra, en manos de un ignorante como el seor Bush, peligroso
ignorante, fantico del eje del mal. Todo eso me produce escalofro y
procuro, aparte de tomar partido, contrarrestar los malos efectos de todo
eso con los buenos efectos del hedonismo.

Hablemos de dos de sus libros, primero gata ojo de gato...

Sigue siendo mi novela favorita, creo que logr hacer lo que quera, creo
que es la manifestacin de un mito, de la mater terra que castiga a todo
aquel que pretende ultrajarla y me invent esa historia medio legendaria.
gata es un intento de sustituir la historia por sus presuntas
equivalencias mitolgicas, pero siempre manteniendo esa realidad que
responde a la historia verdica del coto de Doana. Adems con ese libro me
ocurri, y eso s que era mgico no por el mtodo literario sino por sus
consecuencias, que conoc a personajes despus de haber escrito la novela
que eran un reflejo fiel de los que yo me haba inventado y eso es muy
inquietante y muy apasionante. Conocer en la vida real a personajes de
ficcin, tuyos, propios, provoca entusiasmo e inquietud.

En sus libros el Coto de Doana se llama Argnida...

Argnida es para m una referencia humana ineludible, una complicidad
onomstica y buena parte de las memorias las escrib frente a ese paisaje
para m irreemplazable. Es el paisaje natural de buena parte de mi
biografa, de mi educacin sentimental. Ahora me paso medio ao frente a
Doana y eso me ayuda a ir tirando. Cada uno tiene su paraso privado, y
para m ese paraso es Argnida. Me invent ese nombre, con sus deliberadas
resonancias clsicas o mitolgicas, porque quera buscarle a la realidad de
un paisaje, de un mundo concreto, ciertas equivalencias legendarias. A m
no me atraa para nada reflejar la realidad de ese mundo, sino elaborar una
aproximacin artstica, una interpretacin distinta de ese mundo. La
realidad se me antojaba tan obvia, tan insuficiente, que tena que
cambiarla hasta de nombre. Pero las amenazas de deterioro son constantes
por parte de los abanderados del progreso inhumano. Doana siempre ha
estado rodeada de acosos a su integridad, a su equilibrio natural. Yo ando
siempre un poco haciendo las veces de centinela privado, y eso me alivia de
tensiones.

Con Descrdito del hroe echa por la borda la poesa que privilegia el
asunto contra la meloda...

Por supuesto. Hace ya tiempo que procur orientar mi poesa en ese
sentido. Nunca me sent atrado ni por el realismo de vuelo rasante ni por
toda esa tabarra del coloquialismo. Y detesto el costumbrismo, venga de
donde venga. Eso que llaman la posmoderna elega sentimental me suena a
conserva de mermelada. Descrdito del hroe contiene una serie de temas que
yo creo estn en mi poesa de todos los tiempos, vamos, desde que empec a
escribir poesa. Aqu est ms exacerbada la preocupacin por rastrear en
una zona muy concreta de la experiencia, de mi propia experiencia; este
libro tiene algo de memorial nocturno, donde pretendo dar forma literaria a
una serie de fijaciones, de obsesiones crticas. En el fondo, el libro
posee ciertos dispositivos de crtica moral de las instituciones; sobre
todo en lo que se refiere al deseo de desmontar ese crdito tan poco
estable sobre la figura del hroe. En su sentido ms amplio: el hroe tanto
como protagonista de una situacin, como arquetipo de esos dolos de barro
inventados por una sociedad caduca, abolida, como era la sociedad espaola
de los aos sesenta. Yo soy un lector y un gustador inagotable de los
textos clsicos griegos y latinos desde Homero hasta los poetas de la Roma
decadente, pasando luego por muchas zonas de esa cultura mediterrnea que
llega hasta Kavafis. Yo intento, a travs del propio lenguaje, aclararme mi
propia experiencia, ejercer una crtica de ese lenguaje que me sirva a la
vez para investigar en mis fijaciones, en mis fantasmas temticos; en ese
caso el sexo est muy elaborado en el libro; el sexo, la crtica moral y,
en cierto sentido, el deseo de aproximarse a una realidad que desconozco.

Libros que parecen ms escritos por un latinoamericano que por un
peninsular...

Es posible... A lo mejor es un contagio cubano-colombiano. Aparte de
Garca Mrquez y de Jos Eustasio Rivera, me siento muy ligado a dos
escritores cubanos: Carpentier y Lezama Lima, que son muy distintos pero en
el fondo coinciden en algo de esa fascinacin tropical, de ese criollismo
que fermenta en el lenguaje. A pesar de que sus poticas sean muy distintas
me han servido de estmulo fundamental y creo que en ese sentido tambin me
siento muy cubano, me siento heredero de una forma digamos antillana de
trasplantar a la literatura el mundo vivido. Si tuviese que reconocer un
padre literario dira sin pensarlo dos veces el nombre de Alejo Carpentier,
su lectura me emocionaba y contena a la vez, as como en Lezama Lima
encontraba la forma de mi tradicin barroca en medio del presente. La
potica de Lezama est simultneamente incorporada a su poesa y a su obra
narrativa. Paradiso es un libro fascinante. Hay all pginas que son poemas
deslumbrantes, que no creo que se hayan producido en toda la literatura
castellana del siglo XX. A lo mejor en algn recodo de la obra de Valle
Incln pueda descubrirse la misma garanta de invencin, la revitalizacin
de la lengua. Yo he defendido el barroco toda la vida porque reivindico mi
historia, mis tradiciones. Andaluca es barroca desde Gngora hasta la
Catedral de Cdiz, no creo que lo barroco sea algo confundible con la
retrica, con lo ampuloso o artificial. Ya le he dicho que todo lo que no
es barroco es periodismo.

Usted admir mucho la Revolucin Cubana...

Cuando triunf la revolucin, en los aos 1959, 1960 y 1961, Cuba fue un
punto de referencia ejemplar en muchos aspectos. Luego la revolucin cubana
ha dado muchos virajes, muchos bandazos. Hoy es difcil que uno defienda lo
que est ocurriendo en Cuba, la dictadura de Castro, pero en aquellos aos
era un ejemplo de dignificacin social. Las transformaciones en el orden
educativo, en el orden sanitario, eran magnficas; pero, poco a poco, todo
eso fue declinando hacia otro tipo de actitudes. Castro es alguien
absolutamente incapacitado para evolucionar, para dar un nuevo viraje a la
poltica interior cubana. Yo no puedo estar de acuerdo con la actual Cuba,
pero estuve muy de acuerdo con la Cuba triunfante despus de la revolucin.
Ha sido una decepcin para m y para muchos. Me irrita tanto como me
irritan los anticastristas. Me pas media vida en la lucha antifranquista,
pero la dictadura castrista slo la defend en su primera etapa.

Y sigue fungiendo, a su edad, de radical, incluso ha publicado un Manual
de infractores...

S, me considero un radical. Cuando hice el libro de Espronceda me
agradaba todo eso que tena el romanticismo de insumisin, de rebelin
contra una sociedad retrgrada, inmovilizada por el influjo de la
tradicin. Yo detesto a los obedientes, los sumisos, los bien pensantes, a
los gregarios, los curas neofranquistas, los adictos a la intolerancia, a
la mentira, a los fundamentalismos..., a todos esos botarates que aceptan
sin rechistar lo que les mandan y van por ah con la divisa del pensamiento
nico. Para ellos vivir al borde de la vida o es un delito o un pecado...
Escribir bien es una forma de rebelda, un ajuste de cuentas, de
resistencia contra los acosos de una realidad que consideras detestable. A
lo mejor se escribe para que alguien, una persona concreta, se indigne con
lo que dices y tambin para que alguien se alegre compartiendo tus ideas.

Ahora dgame, para terminar, cules son los recuerdos ms recurrentes de
su vida en estos ochenta y un aos cumplidos...

El registro de mi casa por los falangistas. Una atrocidad, gente
maleducada y violenta. Luego, la muerte de mi madre. Yo perd all algo. No
haba cumplido como hijo, eso siempre se piensa. Y, despus, la crcel, la
temporada que pas en Carabanchel. Era el ao 1964, habamos presidido una
asamblea por la amnista de los presos polticos, en la Facultad de
Derecho. Una claustrofobia fatal. Miedo de que se olvidaran de m. Quedarte
all con la barba crecida, envejeciendo, solo...

** Harold Alvarado Tenorio
   alvaradotenorio@telesat.com.co
   Escritor colombiano nacido en Buga (1945). Doctor en Letras de la
   Universidad Complutense de Madrid. Dirigi el Departamento de Espaol y
   las Latin American and Spanish Writers Series del Marymount Manhattan
   College (Nueva York, EUA), as como el Comit de Redaccin de la revista
   China Hoy (Beijing, China). Es profesor titular de la Ctedra de
   Literaturas de Amrica Latina y director del Departamento de Literatura
   de la Universidad Nacional de Colombia. Dirige actualmente la editorial
   y la revista de poesa Arquitrave (http://www.arquitrave.com). Ha
   publicado Summa del cuerpo (2002); Fragmentos y despojos (2002);
   Literaturas de Amrica Latina (1995); Ensayos (1994); Poemas chinos de
   amor (1992); La poesa de T.S. Eliot (1988); Espejo de mscaras (1987);
   Una generacin desencantada: los poetas colombianos de los aos setentas
   (1985); Kavafis (1984) y Cinco poetas espaoles de la Generacin del
   Cincuenta (1980). Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de
   Periodismo Simn Bolvar y el Internacional de Poesa Arcipreste de
   Hita. Su obra ha sido publicada en ingls, francs, italiano, griego,
   chino, alemn y portugus.



=== Harry Almela, exiliado voluntario de una comarca de ausencias =========
=== La msica es el espritu de la poesa	 Rafael Ortega ============

      Existe una sintaxis de preocupaciones temticas, que est como muy
      ordenada, en el panorama de la poesa venezolana en general: la casa,
      la infancia, el amor, los viajes, tratando de establecer una
      conversacin de t a t entre los espacios venezolanos con lo que
      tradicionalmente se consigue en otros lugares.

Una de las referencias obligatorias al momento de realizar un estudio
acerca de la literatura en el estado Aragua es el escritor y editor Harry
Almela (Caracas, 1953), quien ha dedicado su vida a construir un universo
particular, a travs de un exquisito manejo del lenguaje, que convida al
lector a transitar por el camino de las reminiscencias y los campos de lo
onrico.

En reconocimiento a la calidad de sus obras en los distintos gneros, que
ha trabajado con la dedicacin de un orfebre de la palabra, ha recibido
diversos premios que lo consolidan como una de las voces de mayor
proyeccin en nuestro pas.

Cules fueron tus lecturas iniciales?

 Me ensearon a leer a los cinco aos de edad con el libro Poda de Andrs
Eloy Blanco, los cuentos de Andersen y La Pequea Lul. Cuando entr al
segundo grado de la escuela, ya saba leer y escribir. Haber aprendido en
esas tres fuentes me ayud a comprender que no hay mucha diferencia entre
la realidad y la ficcin. En mi niez, adems de leer los textos de Andrs
Eloy Blanco, lo escuchaba recitar en los discos de acetato que salan al
mercado. Luego entr al mundo de la narrativa, leyendo literatura de
aventuras: Alejandro Dumas, Charles Dickens... en casa haba unos libros de
la coleccin Aguilar todava conservan algunos ejemplares all, donde le
por primera vez a Rmulo Gallegos, Mariano Picn Salas, Ramn Daz Snchez,
adems de la novela policial clsica: sir Arthur Conan Doyle, Agatha
Christie...

Entre los aos 1981 y 1982 participaste en un taller literario del Centro
de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos, diez aos despus fuiste
coordinador de un taller de poesa en la misma institucin. Consideras que
los talleres literarios son fbricas de escritores?

No, ms fbricas de escritores son los grupos literarios (risas). Pienso
que ese fue el ltimo gran taller de poesa que se dict en el Celarg,
aunque aos despus dict uno en esa institucin. All participaron
Leonardo Padrn, Eloy Yage, Lourdes Sifontes Greco, Mara Auxiliadora
lvarez, Sonia Gonzlez, Patricia Guzmn, Mara Vsquez y Maritza Jimnez,
entre otros. Fue un grupo que despus sigui, cada uno en su ritmo, con su
voz particular, sus propios derroteros, ya sea en la dramaturgia, en la
narrativa, en la poesa o en la investigacin. El hecho de haber tenido a
un maestro como Luis Alberto Crespo nos marc mucho. Luego empec a
estudiar las fuentes de donde vena Luis Alberto: Paul Celan, Ren Char,
Edmond Jabs... entonces, cuando te encuentras con los maestros de los
maestros y comienzas a entender que esa camisa de fuerza que has heredado
no te permite expresar lo que realmente quieres decir, y en la medida que
vas asumiendo la conciencia ms o menos inteligente de la voz que te toca
asumir dentro del coro, vas apartndote y eso fue lo que sucedi. Yo fui
tallerista, arm y coordin talleres, por lo que creo que una de las cosas
ms importantes es que te brindan la posibilidad de compartir los temores
de la escritura, sobre todo para la gente joven que est comenzando, y son
un espacio para el encuentro con la bibliografa, de los libros que debes
leer en funcin del ejercicio de la escritura.

Cules son los temas que te motivan a escribir?

Lo que me ocurre no deja de ocurrirle al resto de los poetas de este pas.
Existe una sintaxis de preocupaciones temticas, que est como muy
ordenada, en el panorama de la poesa venezolana en general: la casa, la
infancia, el amor, los viajes, tratando de establecer una conversacin de
t a t entre los espacios venezolanos con lo que tradicionalmente se
consigue en otros lugares. Por ejemplo, a la gente no le cuesta mucho
hablar de Pars, pero s le cuesta hablar de Villa de Cura. En un libro
llamado Instrucciones para armar un meccano que espero sea el ltimo que
publique, hay unos poemas que podran tener la marca de municipales.
Esos temas son los que estn ah, siempre presentes, porque en este pas de
ausencias, de exiliados desde el punto de vista del territorio y de la
lengua, el nico sitio donde se puede fijar la memoria colectiva es en
estos espacios. No es casual que en Mi padre el inmigrante, de Vicente
Gerbasi, considerado por algunos como el padre de la modernidad en
Venezuela, se destaque la presencia del padre, de la infancia, de la casa,
de la aldea. Gerbasi construy un Canoabo literario.

Aparte de la lectura, de cules otras fuentes te nutres para escribir?

Desde pequeo siempre tuve una cercana con la msica, con la ejecucin de
los instrumentos y el canto, hasta que comprend que era imposible escribir
poesa sin los conceptos bsicos de la msica: el ritmo, la meloda. Luego,
durante mi formacin acadmica, tuve la fortuna de ver una asignatura donde
se estudia cmo suenan las palabras y eso me ayud a entender la historia
de la poesa en castellano. Entend que la msica no es solamente un tema,
sino que es el espritu mismo de la poesa. Si la msica no est presente
en un poema, t lo sientes. Entonces, el problema consiste en aunar la
msica al tema. Con las artes visuales tuve un acercamiento por cuestiones
laborales, pues me toc investigar sobre el paisaje en la literatura
venezolana y descubr que existe un paralelo, lo que en la poesa se
expresa de una manera, en las artes visuales se expresa de forma parecida.

A tu criterio, cules escritores venezolanos son fundamentales?

Yo dije que no hara ms listas porque eso es pavoso (risas). Podra ser
injusto, pero hay poetas a los que siempre regreso pues considero que son
los que me dicen cosas: Andrs Eloy Blanco, Miguel Ramn Utrera (a quien
pocos leen en este pas), Enriqueta Arvelo Larriva. Con Rafael Cadenas y
Eugenio Montejo me sucede otra cosa porque, adems de leer sus obras,
existe con ellos una amistad personal, y agradezco mucho sus
conversaciones.

A qu atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos en
el exterior?

A m me parece bien, por una parte. En el prlogo de la antologa a Rafael
Cadenas publicada por Visor en Madrid, Ana Nuo dice que la poesa
venezolana siempre se siente en minusvala, lo cual es bueno y estoy de
acuerdo con su criterio porque ha facilitado el hecho de escribir a
contracorriente de los gustos pblicos y de los gustos editoriales. Si en
algn momento la poesa venezolana se va a imponer, se va a reconocer en el
mundo a partir de ese principio. El otro elemento es que el escritor
venezolano se acomod a los registros culturales de las instituciones, pues
a cada uno se le dio y me incluyo en ello su plato de petrleo, traducido
en canonjas consulares y editoriales. Por ejemplo, crearon Monte vila
para publicar las obras. Yo tengo tres libros en esa editorial y no sucede
nada ms all de ciertos espacios.

Las polticas editoriales del Estado han sido efectivas a la hora de
difundir las obras literarias?

No le agradezco a Monte vila haberme publicitado en el extranjero.
Recuerdo que una vez fui invitado a presentar mi libro en la Feria de
Guadalajara en Mxico y cuando llegu all no haba ni un ejemplar. Por
suerte, llevaba algunos para regalrselos a las personas que iba a conocer
y se termin siendo el material con el cual se hizo la actividad. Con esto
te das cuenta de cmo son las cosas. Esa relacin con ese ogro filantrpico
que es el Estado, le ha hecho mucho dao a la poesa venezolana. Pero ha
ocurrido lo que tena que ocurrir, la poesa venezolana empieza a aparecer
en los escenarios acadmicos internacionales. En los casos de Colombia,
Mxico, Argentina y Brasil es distinto porque ellos asumen desde el
principio que uno de los trabajos de la Cancillera es promover sus
productos culturales, pues detrs de ellos viene el resto de la poltica.
Pero como aqu eso de la cultura y las artes es un poco municipal, no se
le presta mucha atencin.

Consideras que la literatura venezolana es material de exportacin?

Bueno. Me invitaron a la Bienal de Mrida porque van a hacer un homenaje a
Pepe Barroeta, quien public y adems grab unos poemas antes de morir para
Candaya (una editorial espaola), lo cual ha sido todo un acontecimiento.
Ya se han agotado dos ediciones, va para la tercera y se han hecho unas
veinte presentaciones en toda Espaa. Qu bueno que la academia y las
editoriales extranjeras se estn preocupando por Pepe. Antes de l, ya
estaban (Jos Antonio) Ramos Sucre, Eugenio (Montejo) y Rafael (Cadenas).
Se est dando un acercamiento de los espaoles, que es verdaderamente
grato, lo que demuestra que en cuanto a calidad y profundidad, la poesa
latinoamericana se lleva en los cachos a la poesa espaola
contempornea. All se unieron las ganas de comer con el hambre. Existe un
gran inters por parte de las editoriales espaolas por publicar literatura
latinoamericana. Actualmente, estoy preparando una antologa de la poesa
amorosa en Venezuela para una editorial espaola. El hecho de que una
editorial internacional se est preocupando por publicar estos ejercicios
poticos, particulares y temticos, es importante, independientemente de
que lo haga Harry Almela.

Cmo percibes la presencia de la mujer en el mundo de la literatura?

En Venezuela, la poesa escrita por mujeres es de antigua data. A
principios del siglo veinte, ya Mara Calcao escriba poesa, as como
Luisa del Valle Silva. Entonces, cuando vino el boom de la poesa escrita
por mujeres en los ochenta (Mara Auxiliadora lvarez, Patricia Guzmn,
Hanni Osott, entre otras), a muchos pareci sorprenderles que las mujeres
sean inteligentes y tambin escriban. El mayor reto que tiene la literatura
escrita por mujeres es pelear contra el discurso masculino. En el caso de
la literatura escrita por hombres, a nosotros nos interesa demostrar que
sufrimos, que paseamos, que miramos y queremos poseer el mundo. A las
mujeres no les interesa demostrar nada, porque si as fuera, sera una
pobre poesa, sera competir en el mismo terreno del discurso de lo
masculino. Entonces les corresponde elaborar un discurso desde la exclusin
con un registro muy particular, lo que lo hace ms interesante.

Cul es la funcin de un escritor?

Tras lanzar una carcajada, el poeta record una frase de Octavio Paz cuando
renunci a la Embajada de Mxico en la India: Mi nico deber es con la
palabra y con la conciencia. Minutos despus, continu:

Creo que en la modernidad, si el poeta no se asume como exiliado, no tiene
la posibilidad de escribir una sola lnea. Si algn deber tiene el escritor
es el de ser, de alguna manera, la conciencia y la voz de la poca y eso lo
obliga a estar siempre a contracorriente, atendiendo las grandes y pequeas
preocupaciones y la preservacin del idioma. No entiendo a los escritores
que se cuadran con regmenes polticos y los defienden a capa y espada. Si
algo nos ense (Charles) Baudelaire, el ensayista, es que el poeta es el
primer exiliado de la modernidad.

Piensas que las nuevas tecnologas son herramientas tiles para la
promocin del escritor?

No s si para promocionar al escritor, pero s lo son para escribir con
ms sosiego. Ahora no puedo escribir si no es frente a la pantalla del
computador. En la medida que ms pases puedan tener acceso a la red, habr
mayor manejo de la informacin, pero una cosa es la informacin y otra cosa
es la cultura.



      Poesa fuera del poder

      La poesa es la ms difcil de todas las expresiones literarias y es
      precisamente ah donde est su aparente debilidad y su enorme fuerza.
      No acompao a Rimbaud cuando dice que la poesa debe ser hecha por
      todos. La poesa no es para cultos ni para inteligentes ni para un
      sector exclusivo de la sociedad, ni para los que se suponen
      excluidos, y en cualquier caso debe mantenerse fuera de los espacios
      del poder.

      Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento cultural
      Contenido, del diario El Periodiquito
      (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, Aragua, Venezuela.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO	 ||||||||||||||||||||||||||

=== De la ausencia al testimonio ==========================================
=== Reflexiones en torno a las ruinas	   Musa Ammar Majad ===============

El ensayista francs Grard Wajcman propone, en El objeto del siglo, libro
publicado en 1998, un concurso interesante: Y si a la hora de soplar las
velas de este siglo centenario se abriera un concurso para designar el
Objeto del siglo XX?. La pregunta parece caprichosa, arbitraria, banal.
Sin embargo, Wajcman se las ingenia para jugar con ella, estirar el
suspenso y finalmente escribir un ensayo contundente sobre el estatuto de
la imagen contempornea.

Primero Wajcman da una serie de opciones: el cohete, la minifalda, la
botella de plstico, el tomo, el comprimido de penicilina, la lnea de
cocana, el Empire State, entre otras. stos, para el autor, no son
objetos; son, simplemente, artculos de celebracin y propaganda. Avanza
entonces sobre una reflexin del filsofo Jean-Christophe Bailly en torno a
las ruinas. Ms all de Bailly, que las circunscribe al siglo XX, Wajcman
se percata de que la ruina, como imagen, aparece a lo largo de toda la
historia.

Y no se equivoca. No es sta una observacin efmera; es profunda y
consistente: las ruinas han existido siempre, siempre asociadas a una idea
de destruccin lnguida y previa; la diferencia estriba en que el siglo XX
es el siglo que invent la destruccin sin ruina.

La solucin final nazi es la prueba de esa paradoja. El extermino de los
judos: la bsqueda del crimen perfecto, el cual no es aqul que queda
impune sino, antes bien, es aqul del que nadie sabr jams que tuvo lugar.
All residi la utopa nazi, en no dejar rastros, huellas, testigos. La
esencia de la solucin final era volver a los judos, y volverse, ella
misma, invisible. Y es que de las cmaras de gas funcionando no hay fotos,
no hay sobrevivientes. El acontecimiento se reconstruye a partir de
testimonios, relatos, indicios. Todo para llenar un vaco, dando sentido a
una ausencia, merodeando alrededor de una falta, rondando la realidad que
nadie ve, perviviendo ms all de la angustia. No en balde en hebreo y en
alemn los trminos referentes al silencio significan tambin calma y
tranquilidad. En alemn, donde stille es silencio, stillen significa
asimismo calmar y amamantar. Paradjico y lamentable. Pues cmo hacer
congruente la realidad con ese lenguaje?

Que estas reflexiones son deudoras de textos como La diferencia, de
Lyotard, o Paroles Suffoques, de Sarah Kofman, es cierto en la medida en
que stos son textos, se perciben como textos, que se preguntan sobre el
momento en que las vctimas se encuentran en la terrible condicin de tener
que probar su condicin de vctima.

Tal es el requisito imprescindible para que un relato sea testimonio:
siempre es un dilogo con lo que no est.

La destruccin del arte implica volver al testimonio. A la afirmacin, a
prueba de todo, siempre constante como una fe, de una existencia. Es, en la
lnea de Wajcman, presentar a la imagen como ausencia, como falta, como
agujero negro. No en balde Wajcman no elige como ganador de su concurso a
un solo objeto, sino a tres: Shoah, documental de Claude Lanzmann sobre el
exterminio; La rueda de bicicleta, de Marcel Duchamp; Cuadrado negro sobre
fondo blanco, de Malevitch.

Tal trada es pertinente. La pelcula de Lanzmann est armada a base de
testimonios, relatos de sobrevivientes y testigos como el guardia de la
estacin donde pasaba el tren cargado de judos o el peluquero; no muestra
los campos de concentracin, no se ven fotos desgarradoras. El horror est
all, en la ausencia que circula en el aire como humo de una enorme y
ftida combustin. Se mira, sin mirar, una cosa no mirada.

Respecto a la obra de Duchamp, la cual es, simplemente, una rueda de
bicicleta sobre un taburete, Wajcman esclarece que el ready-made consiste
en introducir vaco en el objeto. Por qu? Porque los ready-made son
objetos sin. En este caso, una rueda de bicicleta sin neumtico; en
otros, una pala para nieve sin nieve, un escurrebotellas sin botellas. Se
declara una ausencia, una destruccin, una eliminacin, una supresin, para
hacerla arte mostrando eso que no se puede ver, mirando (repito) sin mirar
una cosa no mirada.

En torno al Cuadrado negro sobre fondo blanco de Malevitch, slo hay que
recordar las palabras de Malevitch sobre su obra: Lo que expuse no era un
simple cuadrado vaco, sino ms bien la experiencia de la ausencia de
objeto.

Y es que, como sealara Jean Baudrillard, la desaparicin no significa el
fin, hay un arte de la desaparicin y varias maneras de desaparecer. Ms
all de la desaparicin puede ocurrir algo, y es posible que en esa
ficcin, en esa reinvencin de la ilusin (...), surja algo.... Ese algo
que surge no es una operatividad simblica idntica a la del objeto o
sistema destruido; es, completamente, otra. Muy probablemente ese objeto
otro est determinado en su significante por las pasiones, junto a otras
franjas volitivas (polticas, econmicas, religiosas) que lo enmarcan.

Hablar de pasiones es revelador. Indica en qu medida la destruccin
implica un algo nuevo. Es desechar la idea de que las pasiones no se
estudian. Cmo no intentar estudiar lo que permanece, siempre y a costa de
todo? Las pasiones siempre estn. La destruccin es la materializacin de
las pasiones. La destruccin es la pasin hecha acto. Pienso en Thomas
Nipperdey:

      En este aspecto cabe aqu la historia de las emociones, la historia
      del temor y la esperanza, de la alegra y de la agresin, del llanto
      y de la risa, de la crueldad y la venganza, de la ambicin y la
      magnanimidad, del amor y del odio, de la estabilidad y de la
      ambivalencia de situaciones sentimentales: esos no son campos
      delimitables como objetos histricos, pero son elementos de la
      realidad de la vida, que tienen que ingresar en un anlisis
      sistemtico y que pueden insertarse en campos especiales de la
      investigacin histrica. (...) Por qu son los hombres de un mundo y
      una poca pasados tan diferentes, y de qu manera son diferentes?

Las ruinas nos lo explican.

** Musa Ammar Majad
   musamajad@hotmail.com
   Investigador venezolano (Triba, Tchira; 1977). Licenciado en letras
   por la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Dirige la
   Coordinacin de Eventos Educativos del Museo de Artes Visuales y del
   Espacio (San Cristbal, Tchira), donde ha llevado adelante el Centro de
   Investigaciones Histricas, Artsticas y Culturales y el proyecto de
   registro y catalogacin de la coleccin permanente, entre otras
   actividades. En 2004 recibi la orden Luis Mara Rivas Dvila, de la
   ULA, por su alto desempeo acadmico.



=== Dos hombres y un mito: el doctor Fausto y Dorian Gray =================
=== Luisa Pastor Martnez =================================================

Una fatalidad pesa sobre toda superioridad fsica e intelectual, esa
especie de fatalidad que sigue, a travs de la Historia, los pasos
vacilantes de los reyes. Es mejor no ser diferentes de nuestros
contemporneos. Los feos y los estpidos son los mejor librados desde ese
punto de vista en este mundo.

Estas palabras de Basilio Hallward, pronunciadas a modo de sentencia en el
captulo I de El retrato de Dorian Gray, advierten magnficamente del sino
que comparten los dos personajes sobre los que va a versar este ensayo.
Ambos dramas tienen un origen comn: la soberbia. El joven galn y el
anciano doctor se sienten superiores al resto de la humanidad: el uno, por
su belleza; el otro, por su sabidura. Esas cualidades jugarn,
paradjicamente, en su contra, por ellas acabarn perdindose.

Dorian no soporta la idea de que el tiempo marchite su beldad; a Fausto le
pesa el conocimiento de que, a pesar de su vasta cultura, morir con muchos
interrogantes, como cualquier mortal. Aun siendo superiores, ambos saben
que llegar el momento de equipararse a sus congneres, y no pueden
soportar tal mediocridad.

A la luz de esta idea, el razonamiento de Basilio es muy acertado. Para
Dorian, quizs hubiera sido mejor no ser un Adonis, as la fealdad de la
vejez no le resultara tan extraa y aterradora; y en cuanto a Fausto, el
hecho de ser un hombre erudito e inteligente le lleva a la certidumbre de
que el hombre, en su corta vida, a pesar de su dedicacin, es incapaz por
s mismo de saciar plenamente su curiosidad, de resolver su inseguridad
ante el misterio de la existencia. Esto lo expresa claramente el personaje
al principio de la obra, cuando, desencantado de toda ciencia y repasando
los logros acumulados a lo largo de su vida, finalmente l mismo concluye:
Con todo, t sigues siendo Fausto, slo un hombre (1).

Por su parte, Dios no parece estar dispuesto a calmar la desesperacin de
nuestros protagonistas; no as el Diablo, que acude solcito a satisfacer
sus ruegos. Fausto quiere conseguir lo que en toda una vida de esfuerzo y
dedicacin no ha logrado: fama, riquezas, poder... A cambio de la
consecucin de tales dones est dispuesto a hacer entrega incluso de su
alma: Aunque tuviera tantas almas como estrellas, dice, todas las dara
a cambio de Mefistfeles. Con l ser yo el gran emperador del mundo (acto
I, escena IV). Tambin Dorian condena su alma cuando en el estudio de
Basilio, su amigo pintor y autor del macabro retrato, desesperado ante la
idea de que la imagen del cuadro conservara su belleza y lozana, aun
cuando l acusara el paso del tiempo, pronuncia la splica que propiciar
el maleficio.

Con ecos medievales resuena otra idea en sus odos: La fama! Que admiren
el nombre de Fausto los confines de la tierra mientras perdure su hermosa
estampa! (acto III, escena II), dice el intrpido doctor cuando
Mefistfeles le propone visitar al Papa. Tambin Dorian disfruta de la
fascinacin que su belleza produce en los dems, le gusta ser objeto de
comentario. As lo confiesa en el ltimo captulo de la obra, cuando ya el
personaje est algo hastiado de s mismo y abriga serias intenciones de
rectificar su frvola conducta. Al dar por terminada una velada con Harry
(su particular Mefistfeles, disfrazado de amigo), de vuelta a casa dos
muchachos se cruzan con l: Oy a uno de esos cuchichear al otro: Es
Dorian Gray. Record cmo le gustaba antes que la gente le sealara con el
dedo, le mirase o hablara de l.

En aras del renombre, ambos han dado un terrible paso: sus almas estn
empeadas. La ilusin de contentar su ambicin les llev a no valorar
exhaustivamente las consecuencias del acto en s. Pero cuando Fausto se
queda a solas en su cmara tras la visita de Mefistfeles, el personaje
tiene la oportunidad de calibrar la importancia de la propuesta que ha
hecho al Maligno. El osado erudito pierde entonces la seguridad con que al
principio renegaba de Dios; incluso antes de firmar con su sangre el pacto,
ya necesita darse nimos y cobrar fuerzas para seguir adelante con l. No
retrocedas ahora. nimo, Fausto! / Por qu esos titubeos? Ah, algo me
resuena en los odos! / Abjura de esta magia, vuelve a Dios de nuevo. / A
Dios? l no te ama: / El Dios al que sirves es tu propio apetito / y en l
est trabado tu amor a Belceb (acto II, escena I).

En el caso de Dorian, hay que sumarle el factor sorpresa. Hasta que no hace
su primera fechora (abandonar cruelmente a Sibila Vane) y observa que el
retrato empieza a acusar los estigmas de su pecado, permanece ignorante de
su inslita situacin. Fausto s ha podido meditar sus pasos, siquiera
ligeramente; l, no, y la sorpresa con que descubre el cumplimiento de su
peticin le aturde y le llena de pavor: Seguramente su anhelo no haba
sido escuchado? Tales cosas eran imposibles. Pensar en ellas solamente
pareca monstruoso. Y, no obstante, el retrato estaba ante l, con aquel
rasgo de crueldad en la boca (captulo VII).

Sin embargo, ni uno ni otro se echa a atrs. Fausto piensa: Riquezas! /
Mo ser el seoro de Emden!; Dorian saborea esto otro: Eterna juventud,
pasin infinita, placeres sutiles y secretos, alegras ardientes y pecados
ms ardientes aun... (captulo VIII).

Con todo, sus conciencias no dejarn de atacar, como si en su interior dos
entidades luchasen denodadamente por objetivos opuestos, sin obtener nunca
por completo la plena satisfaccin.

En la obra del dramaturgo ingls, esa lucha aparece manifiestamente a
travs de dos personajes: el ngel Bueno y el ngel Malo.

      NGEL BUENO: Oh, Fausto! Aparta de ti ese libro de perdicin / y no
      pongas en l tu mirada, no sea que tiente tu alma / y atraiga sobre
      tu cabeza la airada clera de Dios. / Lee, lee las Escrituras. Esto
      otro es blasfemia.

      NGEL MALO: Sigue adelante, Fausto, con ese arte eximio / que
      contiene todos los tesoros de la Naturaleza: / s en la Tierra como
      Jpiter en los cielos, / dueo y seor de estos elementos.

La obra de Wilde, menos alegrica, opta por la encarnacin de esas dos
polaridades en dos seres humanos: Lord Henry, la influencia perniciosa, y
Basilio Hallward, su fiel amigo, que, como premio a sus buenos consejos,
recibir la muerte de manos del mismo Dorian. El joven, como Fausto, sabe
distinguir el bien del mal, pero la senda de la beatitud no le resulta
atractiva.

Dorian, Fausto. Podran ser las dos caras de un mismo hombre, que se niega
a aceptar con sumisin su destino: la decrepitud y la incertidumbre.

As es la vida. Una bella meloda suena y, de improviso, el silencio,
aterrador. Los miembros de la orquesta enfundan sus instrumentos, y
desaparecen. Slo los mitos perduran.



Notas

 1. De las versiones del mito fustico, en esta cita y las que suceden a
    ella, hacemos referencia a la obra dramtica The Tragicall History of
    Dr. Faustus, del dramaturgo ingls Christopher Marlowe, contemporneo
    de Shakespeare. Parece ser que esta pieza pudo estar inspirada en otra,
    menos conocida, de un librero llamado Johann Spies, Historia von D.
    Johann Fausten, conocida tambin como Volksbuch, traducida al ingls y
    a otros idiomas al poco de ver la luz (1587), dado el xito de pblico
    que alcanz en su poca, a pesar de que no se le reconozca calidad
    literaria de inters.

** Luisa Pastor Martnez
   luigipastorderegil@yahoo.es
   Docente espaola (Orihuela, 1974). Imparte clases de lengua castellana y
   literatura en el IES Gabriel Mir de su ciudad natal. Textos suyos han
   sido publicados en revistas digitales como El Coloquio de los Perros
   (http://www.elcoloquiodelosperros.net) y Realidad Literal
   (http://www.realidadliteral.net).



=== Volver a lo ldico	    Jorge Arce Hernndez ==========================

      No olvido el paraso,
      ese lugar de la infancia,
      con su felicidad a cuestas
      y tanta luz entre los ojos.

      Mara Mercedes Carranza.



      Que te vas a acordar Isabel
      de la rayuela bajo el mamoncillo de tu patio
      de las muecas de trapo que eran nuestros hijos
      de la baranda donde llegaban los barcos de La Habana cargados de...
	    [en cambio yo sigo tirndole piedrecillas
      al cielo... haciendo y deshaciendo figuras en la piel de la tierra y
	    [mis hijos son de trapo y mis sueos son de trapo.

      Ral Gmez Jattin.

Hablar de lo ldico en el ser humano nos remite a un espacio lejano,
ausente y, en palabras de Humberto Maturana, a un camino desdeado. Alguna
vez jugamos y nos dejamos llevar por el asombro infinito generado por las
hojas acunadas en el viento, por la danza de las mariposas, por la palabra
desconocida, por el descubrimiento diario en medio de la aventura de la
vida. Ahora, frente al espejo, no encontramos ms que hombres y mujeres
serios para los que el juego y lo ldico pasaron a ser parte de la
historia, la de cada uno y la de los otros; algo sin importancia que no
tiene ms lugar que un apretado cajn que nunca abrimos. Es aqu donde
empezamos a perder el sentido de lo cotidiano como construccin permanente,
la posibilidad de reconciliarnos con nosotros mismos y con los dems, la
ruta a los lugares que aoramos, la certeza de la felicidad como algo
permitido.

Lo ldico es aquello que nos lleva al espacio de desarrollo personal
creativo, espontneo y placentero; a la posibilidad de satisfacer
necesidades bsicas; a la construccin individual y colectiva; a la
formacin de la cultura, a una actitud de vida. Mantiene, adems, la
capacidad de asombro, recupera el contacto con lo afectivo, nos permite una
liberacin interna y contribuye a la resolucin de conflictos. Es una
dimensin bsica en el desarrollo de los seres humanos y por eso la
necesidad de devolverle su espacio, ahora ocupado por relaciones
funcionales, actitudes pasivas, modelos estticos y ausencia de
afectividad.

Lo ldico es la dimensin, la actitud, la pasin, las ganas de vivir. Lo
ldico acta, si lo dejamos, en cada instante, en cada mirada al mundo, en
cada respiracin; nos construye y nos resignifica en medio de la esperanza
de alcanzar nuestro proyecto de vida. Esa misma esperanza que parece
perderse cuando olvidamos jugar, en medio del afn de llegar a ninguna
parte y de la racionalidad excesiva que derrumba los sueos, en medio del
abandono de la tierra, de la ausencia de afecto y relaciones
significativas, en medio del miedo a hacer y a ser, en medio de lo
arbitrario y de las socializaciones equivocadas, en medio de la guerra.

Es necesario, entonces, hacer una revisin del origen de la dimensin
ldica y de las caractersticas y condiciones que permiten que se convierta
en una herramienta imprescindible para el desarrollo integral del ser
humano.



La situacin de lo ldico

Lo ldico es una actitud y actividad natural e imprescindible para el ser
humano. Sin embargo, se ha convertido en aquello poco serio y sin
importancia; aquello que es permitido slo como una distraccin sin
sentido, o lo que no es permitido porque es ms importante que un nio se
maquille de tristeza en un semforo, o sea el pap de sus hermanos, o
camine por su pas sin su tierra. Desde este punto de vista el juego, aun
con mayor certeza, es desterrado a un rincn arrugado al que ni nios ni
jvenes ni adultos vuelven a acercar.

Primera pista: nos olvidamos de lo ldico porque tenerlo presente
significara encontrarnos de frente con ese espejo al que tanto tememos,
reencontrarnos con la vida sin disculpas, encontrarnos con nosotros mismos
sin los personajes que hemos actuado para no contactarnos con lo que somos.

Segunda pista: dejamos de lado lo ldico porque consideramos que es lo
menos importante. Lo que vale es que los nios y jvenes produzcan bienes
materiales, aporten dinero, pongan cara de adultos serios e insensibles
ante la vida que pasa con prisa cuando lo que quieren es disfrutarla...
jugarla.

Tercera pista: olvidamos que aprender es divertido y que las aulas estn
para convertirse en espacios alegres, significativos y ldicos porque
separamos el juego del trabajo. Convertimos el espacio de clase en un
recinto de conocimientos que no tienen ninguna relacin con las risas y
las emociones.

Cuarta pista: olvidamos que con el juego y lo ldico, a travs del camino,
hemos resuelto situaciones conflictivas, nos hemos liberado de las
opresiones internas, hemos ensayado la vida.

Quinta pista: olvidamos el juego porque no jugamos.



Nacimiento del juego y la dimensin ldica

Para empezar a recuperar la importancia de lo ldico como elemento de
desarrollo y aprendizaje es necesario dar una mirada a su desarrollo
inicial, desde los primeros momentos de vida.

El primer contacto que un nio recin nacido tiene con el mundo exterior es
su mam. Durante los primeros meses sta hace parte de su mundo interno en
una relacin simbitica de la que ninguno de los dos puede separarse; la
mam y el beb son uno solo. La construccin de un mundo aparte es un acto
de descubrimiento y duelo para el beb. A veces tambin para la madre. Ese
es el primer paso para la construccin de la dimensin ldica.

Pablo tiene un poco ms de un ao, sonrisa contagiosa, manos grandes. Desde
hace unos das anda apegado a una pijama verde-azul de su mam. La abraza
con fuerza cuando ella no est y a la hora de dormir. La llama mamita. Ese
objeto tan simple pero en ese momento tan complejo e indispensable es el
primer paso en la transicin del mundo interno al externo. Representa a su
mam pero no es su mam. En otras palabras, Pablo utiliza un objeto externo
para una representacin interna. Ese objeto es llamado por Winnicott objeto
transicional y representa, aunque de forma rudimentaria, la primera
relacin de objeto de los seres humanos.

A partir de sta, tambin se origina la llamada zona transicional, un
espacio virtual que media entre lo interno y lo externo y que facilita a
los nios el paso de uno a otro, ida y vuelta. Este espacio permanece toda
la vida y es all donde se construyen y desarrollan manifestaciones del ser
humano libres, espontneas y creativas que le permiten la expresin; la
liberacin de contenidos internos molestos, conflictivos o dolorosos y la
construccin interna y del mundo. stas son, para ir ms all de lo
planteado por Winnicott, necesidades bsicas del ser humano. El primer
habitante de este espacio es el juego.

Pablo juega, empieza a descubrir que el mundo es divertido y que vivir es
lindo. Empieza a experimentar, sin saberlo, los beneficios de lo ldico: la
satisfaccin de necesidades, el desarrollo de habilidades, el encuentro con
lo real a travs de la fantasa, la posibilidad de expresin, la capacidad
de asombro, el ensayo de la vida, su propia construccin. Pablo juega y as
logra conectar su mundo interno con el exterior, sus necesidades con las
condiciones del medio, sus deseos con las normas, su pensamiento con la
accin, sus risas con el aprendizaje. Este contacto es posible por la
existencia de ese espacio virtual en el que no cabe el juicio ni la
imposicin, donde es posible ser y hacer.

Cuando Pablo crezca, crecern con el sus necesidades de expresin,
liberacin y construccin. Cuando Pablo crezca y ya el juego no sea
imprescindible en su vida, s lo seguirn siendo, as debera ser, la
dimensin y las actividades ldicas. Y sern stas las que le permitirn
seguir dando satisfaccin a sus necesidades y contribuir a su desarrollo
integral. Sern stas, tambin, las que evitarn que se exprese, se libere
y se construya por caminos equivocados.

Roger Callois, en su libro Los juegos y los hombres (1), habla de la
corrupcin de los juegos para referirse a los caminos equivocados que han
tomado los juegos a travs de los contextos sociales y la historia de la
cultura, actividades que cumplen con algunas de las funciones de stos pero
que pierden su esencia y su verdadero sentido. Podemos partir de esta idea
para reflexionar sobre la importancia de construir vas adecuadas de
satisfacer las necesidades antes mencionadas y el camino que stas pueden
tomar si no encuentran espacios para ello. Dentro de este mismo tono,
Winnicott afirma que cuando el ser humano abandona la infancia contina
encontrando, dentro de la llamada zona transicional, actividades como el
arte y la ciencia que le permiten mantener la esencia de la misma y sus
beneficios.

Lo anterior nos lleva al siguiente ejemplo: un adolescente, en medio de su
identidad y de las mltiples reorganizaciones interiores a las que se
enfrenta, puede expresar sus necesidades, sentimientos y angustias a travs
de actividades ldicas, a travs de la escritura, la pintura, la msica,
etc. Pero tambin, si no encuentra un camino de expresin y liberacin
adecuado, bien puede hacerlo a travs de la violencia, las pandillas, las
drogas y otras actividades que le permiten expresarse y liberarse, aunque
aqu estos procesos slo sean una ficcin equivocada y perjudicial.

El punto de esta reflexin es: si no construimos espacios y actividades
ldicas que permitan la satisfaccin de estas necesidades, encontraremos
otros escenarios que vienen a llenar los vacos... que no conducen ms que
al vaco.



La expresin y resolucin de crisis y conflictos

A partir de lo anterior, es claro que el juego y las dems actividades
ldicas sirven para expresar y muchas veces resolver conflictos internos.
Sigmund Freud ayuda a complementar el concepto. En 1920 presenta las
conclusiones de la observacin del juego de su nieto, el llamado por l
juego del Fort-Da. En ste el nio, en ausencia de su mam, jugaba a
desaparecer y reaparecer un carrete, lanzndolo y atrayndolo con la cuerda
a la que lo tena atado; al lanzarlo pronunciaba los sonidos o-o-o-o y al
atraerlo los sonidos da-da-da. Freud interpret estos sonidos como actos
de lenguaje: fort y da (se fue y est ac). Aqu vuelve a destacarse la
sustitucin de la mam por un objeto que la simboliza y un acto que
representa una situacin que para un nio resulta traumtica: la ausencia
de su mam. De esta manera se est expresando el conflicto interno surgido
del hecho y se maneja mediante la representacin, mediante el juego. Lo que
el nio hace es adquirir control sobre una situacin que le es penosa y, de
esta manera, la resuelve. A travs del juego el nio domina la situacin y
asume un papel activo en ella; con ello se libera de la tensin y el
conflicto que le produce la ausencia de su mam y elabora los sentimientos
que sta le genera.

Cuando los nios, jvenes y adultos jugamos lo hacemos desde nuestras
caractersticas individuales, desde lo que pensamos, sentimos, deseamos y
necesitamos. Las actividades ldicas, situadas dentro de esa zona de la que
habla Winnicott, permiten que nos relatemos a travs de ellas y que
logremos la satisfaccin de las necesidades que se plantearon
anteriormente.

Para concretar lo anterior, es importante recordar que el juego y las
actividades ldicas:

  Permiten reconstruir las situaciones traumticas y revivirlas con una
   menor carga emocional.

  Facilitan la expresin de los sentimientos generados por situaciones
   traumticas y dolorosas.

  Llevan a quien las realiza a desempear un papel activo en la recreacin
   de las situaciones, a diferencia del papel pasivo, de vctima, en el
   momento del suceso.

  Permiten que quien realiza la accin domine las situaciones,
   pensamientos y sentimientos expresados y asuma la responsabilidad sobre
   ellos.

  Generan una toma de distancia necesaria para la comprensin y la
   elaboracin.

  Ayudan a resignificar, desde lo simblico, los contenidos internos a
   travs de ponerlos afuera sin peligro.

  Llevan al efecto de catarsis que puede definirse como la descarga
   emocional lograda a travs de la exteriorizacin de situaciones
   traumticas. Aristteles hablaba ya de esta catarsis para referirse a la
   purificacin que lograban los espectadores asistentes al teatro.

Lo anterior deja claros los beneficios del juego y de las actividades
ldicas para el desarrollo integral y, en especial, para la expresin y
resolucin de conflictos y crisis. Ahora es necesario dar un breve vistazo
a la escuela dentro de este proceso.



Vamos para el aula

La escuela, como agente socializador, debe aportar a la recuperacin del
ambiente y la actitud ldica desde su dinmica interna, las prcticas
pedaggicas cotidianas y la proyeccin hacia la comunidad. Enrique
Buenaventura realiza una comparacin entre el espacio de clase y el de
descanso dentro de la escuela. La campana (el timbre, la sirena, el sonido
que indica la salida y entrada del aula) se ha convertido en la diferencia
entre el placer y el trabajo; entre lo superficial y lo serio; entre el
recreo y la clase. Y de nuevo lo ldico se pierde entre las caras largas y
aburridas de los estudiantes que se encuentran con un espacio carente de
significado, motivacin, espontaneidad y vida. Es necesario, entonces,
regresar a lo ldico su estatuto de seriedad y libertad para que las
mariposas vuelvan a revolotear en los estmagos. Si queremos ver las
sonrisas de nuevo, la escuela debe sonrer.

La escuela debe devolver a los nios, nias y jvenes que la habitan el
trabajo en la dimensin ldica, teniendo en cuenta adems que muchos de
ellos no han tenido tiempo ni aprobacin social para hacer del juego y lo
ldico una fuente de desarrollo.

La escuela debe seguir aprendiendo que a travs del juego y lo ldico se
logra que los estudiantes conecten sus dimensiones, aprendan desde la
cabeza, el corazn, el espritu y el cuerpo; que los ambientes y los
aprendizajes se vuelvan significativos y alegres; que los nios, nias y
jvenes aprendan a convivir consigo mismos y con los dems; el desarrollo
de habilidades y capacidades en medio del estmulo permanente de las
posibilidades de cada uno; logra personas felices.

La escuela, para terminar, debe generar espacios y proponer, al interior de
las aulas y fuera de ellas, juegos y actividades ldicas que ayuden a la
expresin, la liberacin de contenidos internos y la construccin
individual y colectiva; juegos y actividades ldicas que contribuyan a la
recuperacin psicoafectiva de los nios, nias y jvenes que han vivido
situaciones traumticas y dolorosas. De esta manera empezarn a cerrar los
ciclos, a elaborar los duelos, a resolver sus crisis y conflictos para
iniciar un proceso de reconstruccin y resignificacin de sus vidas, un
proceso que los lleve a creer en lo que pueden hacer, a volver a confiar en
la vida y a proyectarse dentro de sta como personas productivas, seguras
de s mismas, con la capacidad de ejercer una ciudadana responsable y con
el derecho a ser felices.



Notas

 1. CAILLOIS, Roger (1986). Los juegos y los hombres: la mscara y el
    vrtigo. Mxico, Fondo de Cultura Econmica.

** Jorge Arce Hernndez
   arcehj@gmail.com
   Escritor y psiclogo colombiano (Bogot, 1972). Su produccin permanece
   mayoritariamente indita. Ha realizado la publicacin de algunos
   documentos educativos y se desempea actualmente como coordinador de
   programas de alfabetizacin.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Desnudo y a la intemperie (extractos)
       Elsa Sanguino

   *** El mate te hace pensar cuando ests solo
       Rodolfo Garca Quiroga

   *** Poemas
       Reynaldo Garca

   *** En las playas doradas del Beni...
       Carlos Duarte Merino

   *** Poemas
       Simn Fernando Herrera Herrera

   *** Adivina adivinador
       Daritza Rodrguez Arroyo

   *** Poemas
       Marco Giovanni Montenegro La Forgia

   *** Crnica de un diagnstico
       Gladys Liliana Abilar

   *** Cuervos blancos
       Andrs Matas

   *** Efecto Cyrano
       Marcela Adaros Rojas

   *** Ambrosa
       Jos Geraldo Neres (traducido por Marta Spagnuolo)

   *** Tres relatos
       Adriana Prieto

   *** Poemas
       Osvaldo Ciezar

   *** Mujeres muertas de amor (extractos)
       Triunfo Arciniegas

   *** Tres poemas
       Marcos Segun

   *** Mar que ruge cayenas
       Arnoldo Rosas



=== Desnudo y a la intemperie (extractos)      Elsa Sanguino ==============

      Desnudo y a la intemperie
      Elsa Sanguino
      Poesa
      El Perro y la Rana
      Caracas, 2006
      Depsito legal lf2212005800713
      ISBN: 980-376-303-2
      42 pginas

Vivir
Esperar el amor
Llega como silbido de metralla
Qu otro oficio tiene una bala?

===

Quieres
a tragos de brandy
poblarme

sin saber que desde siempre
mis palabras son inquilinas
de tu pecho

===

Pagaras
con moneda antigua
verme vestida de harapos
alejarme de la noche
de luna negra
cuando conjuro tu alma
con murmullos que desconoces

Puedes huir con lamentos
y salvarte a tiempo

Pero algo
irremediable
te hace desear
una muerte dulce
para tu gusano de seda

===

Estuve
perpetuada
en la estampa
de un mantel

En la demora
pude ver a mi sombra
desalojar tus palabras
del azucarero

===

Maana estar
en las mangas de otra camisa

Hblame un idioma distinto

Que los gorriones no entiendan

===

S,
soy quien te hizo paria
en el largo silencio
de los granos de arena

Caen
tras el cristal
del reloj

===

No hay billete
de retorno

Hemos esperado demasiado
intercambiando miserias
postales y voces
al borde de la noche
sostenida por agujas

Partes
igual como llegaste
a mi premura

Nada nos redime

===

Muda
aguard
esa rfaga de aire amargo
te arrastr
desbaratando trampas
derribando cercas

Desde entonces
celebro la llegada
de los huracanes

Hacen de mi vestido
una fiesta

** Elsa Sanguino
   hecate106@hotmail.com
   Licenciada en educacin, artista plstica, fotgrafa, escultora y poeta
   venezolana (San Cristbal, Tchira, 1961). Con el libro Equinoccios
   obtuvo el Premio de Poesa de la Direccin de Cultura del Estado Tchira
   en 1987, y con El guardin de la salamandra en 1997. Ha publicado adems
   Piel (2002), Bitcora inconclusa (2004) y Desnudo y a la intemperie
   (2006). Ha realizado exposiciones artsticas en el Museo de Artes
   Visuales y del Espacio de San Cristbal y en otras salas.



=== El mate te hace pensar cuando ests solo	  Rodolfo Garca Quiroga ==

Me parece que fue Ivn Renkine el que lo anunci. A alguien, no me acuerdo
quin como siempre en estos casos, es alguien borroso; digamos: el amigo
de un amigo, lo haban internado en una clnica para tratarlo por una
nueva clase de adiccin. Creo que esa vez ramos varios los que estbamos
reunidos. Una mesa de hombres solos, la mayora de nosotros ludpatas.
Quiero decir, solteros, divorciados o tipos con serios conflictos
conyugales, dedicados a cultivar de modo compulsivo el domin o el ajedrez.
Afuera llova a cntaros esa tarde, de eso s me acuerdo bien. En esa poca
yo todava no tomaba las cpsulas antes de acostarme, as que tena mucha
ms percepcin que ahora; mi cerebro estaba ms despierto. La gente entraba
y sala del club con los paraguas mojados; los baldosones rsticos del piso
estaban llenos de ese barro pegajoso que forma siempre la arena en las
suelas de los calzados. Todos hablaban un poco ms fuerte de lo habitual,
como si quisieran imponerse al mal tiempo o a la contundencia de las
noticias, o alejar el temor a una visita de la polica. Ivn acababa de
decirnos que l y Mariana estaban buscando tener un hijo. Era una noticia
con peso propio y opacaba cualquier otro comentario. Cada uno de nosotros
nos sentamos ms vivos ante la promesa de un beb en el mundo; era un dato
que de algn modo coincida con la potencia del agua todava impoluta
cayendo del cielo y reverdeciendo al campo seco. Cada vez que nos daban
alguna noticia vinculada a la vida, a la vida humana, prestbamos mucha
atencin; aunque nadie estaba dispuesto a confesar esas cosas, porque las
imgenes de la televisin eran tan fuertes que inhiban los dilogos.
Vuelvo a lo que contaba: cuando Ivn mencion aquello de los nuevos
adictos, pens que se trataba de una de esas historias breves con las que
le gustaba sorprendernos cada tanto, como cuando deca que en una poca
haca exhibiciones pblicas domingueras con una iguana gigantesca en San
Isidro o que de tanto en tanto iba a cazar vboras a Entre Ros para
renovar el terrario. Los reptiles le gustaban mucho y por eso en el fondo
de su tienda de diseo independiente, haba instalado un serpentario. Ivn
tiene esas cosas. Antes de irse ese da tena que entrevistarse con una
artesana especializada en platera mapuche, me mir a los ojos y me
amonest con el dedo. Yo s que no me diste pelota, pero haceme caso, no
te olvides de una palabra. Qu palabra?, dije yo. Mateadicto, dijo
l. Tampoco le prest atencin, pens que esa salida coincida con su
sentido del humor. Eso ocurri a mediados del ao, sera en la ltima
semana de junio. En julio del ao siguiente le en un pequeo recuadro de
Clarn que un gendarme haba aparecido degollado en Posadas mientras
investigaba a una secta de fanticos. Fanticos del mate, deca el diario.
Tuve que leer dos veces para convencerme de que haba ledo bien. Esa fue
la primera ocasin en la que mir al mate que tena en la mano de una
manera distinta. Fue justo ah cuando empec a pensar en lo que Ivn me
haba dicho, pero por entonces yo todava no haba visitado la chacra y por
eso ignoraba muchas cosas. En ese momento yo todava no saba nada del
proyecto. Aunque tambin debo decir, por honestidad intelectual, que no
estoy por completo seguro de que eso que se llama el proyecto exista, o al
menos que exista tal como yo lo describo.



Unos das despus de haber ledo ese articulito en Clarn me encontr con
el fiscal Tenzi en una confitera. Era lunes y l estaba muy animado, coma
medialunas dulces almibaradas. Me di cuenta de su buen semblante; lo
percib: se senta satisfecho en la vida y eso, no s por qu, me
entristeci un poco. Muriel justo se haba ido de la casa sin decir nada.
Tengo un caso para comentarle, me dijo Tenzi. En realidad, me parece que
usted es la nica persona capaz de encararlo, estoy en una posicin
delicada porque el defensor de oficio piensa que no se puede intervenir.
Por qu no podra?, dije yo. Es uno de estos fanticos, los kamistas,
dijo l. Enseguida trat de acordarme si exista algn grupo poltico que
llevara esa denominacin, porque tal palabra no me deca nada. El fiscal se
dio cuenta de mi desconcierto. Pero no vio la televisin, doctor? Est en
todos los informativos. No, yo no haba visto los informativos, ni vea
nunca la televisin. En una de sas, por las imgenes a las que me refera
antes; las imgenes de la guerra, las imgenes de la muerte. Not enseguida
que el fiscal se senta un poco indignado. Los profesionales se dice a
cada momento y el fiscal deba compartir ese punto de vista tienen que
estar informados, el mundo es muy cambiante. Estudia. El derecho se
transforma constantemente, record el mandamiento para mi fuero interno.
Si no sigues sus pasos, sers cada da un poco menos abogado. Retomo
ahora una idea simple pero exacta, porque hemos podido comprobarla una y
otra vez: es increble cuntas y cun variadas son las cosas que ignoramos
acerca de lo cotidiano. Lo ms elemental a veces nos es desconocido. Para
destrabar la conversacin le di a entender al fiscal claramente que no
tena ni idea de lo que me deca y entonces Tenzi me explic con cierta
alegra de transmitir su sapiencia, seguro ahora de mi ignorancia que los
kamistas era los adictos al mate. Adictos peligrosos, aadi l, con una
leve tensin en su frente, como si se acordara de algn hecho puntual. Yo
reaccion con sorpresa, claro, porque hasta ese momento la ceremonia de
cebar mate, la bombilla, la pava en el fuego, eran uno de los pocos asuntos
que permanecan en el mbito familiar, en las costumbres cotidianas, ajenos
a la esfera del Estado. En ese momento entr a la confitera un hombre
alto, con el pelo casi cortado al ras. El hombre, que llevaba puesto un
impermeable elegante, me mir con gesto desconfiado y el fiscal tuvo que
aclararle que yo era un abogado. El otro quiso saber en qu defensora
trabajaba y Tenzi le contest que ejerca la profesin de modo
independiente. El individuo de ojos brillantes pareci molesto con mi
presencia. Siempre mirando al fiscal, dijo que nadie haba hablado de meter
en el asunto a un abogado independiente. Tenzi, irritado, dijo: Usted
djeme a m, que yo s bien cmo me muevo, y me dio enseguida unas
fotocopias anilladas. Se excus porque tena que ir a cumplir un
mandamiento de desalojo y me pidi que cuando estuviera listo para visitar
la chacra lo llamase. Qu chacra?, dije yo. La chacra, dijo l, donde
internamos a los adictos. Entonces me acord del gendarme degollado y
empec a preguntarle si haba alguna conexin. Pero Tenzi ya sala, casi
empujado por el hombre alto. Me dijo que me llamara.

Fui enseguida a una computadora y trat de averiguar en el Google quines
eran los kamistas. No tuve ninguna suerte. Incluso hoy no han aparecido
informaciones al respecto. Revis la carpeta anillada: el expediente
trataba de una contravencin, aparentemente nada fuera de lo usual. Un
desocupado de cincuenta aos haba agredido a unos chicos que jugaban en la
calle, bajo los efectos de una sustancia txica. Lo haban aprehendido
durante 48 horas, el informe de antecedes haba revelado que era
reincidente, y despus el juez haba decretado su internacin en el
establecimiento denominado La Chacra. Cuando lo llam a Tenzi y le dije
que quera conocer la chacra, enseguida se excus por la sobrecarga de
trabajo. Finaliz su confusa explicacin dicindome que l no saba nada de
los kamistas, ni tampoco haba nada de especial en la chacra. Pero yo
tengo las fotocopias, le dije. Para qu me las dio, no era que quera
que me hiciera cargo de la defensa del contraventor?. Mire, mejor no se
meta, doctor, yo me equivoqu; ese hombre no necesita un defensor sino un
buen mdico, dijo l. Iba a colgar, porque me pareca intil seguir
hablando, cuando el fiscal me repiti: Por favor, doctor, hagame caso:
olvdese. Olvdese de todo. Trat de percibirlo del otro lado de la lnea;
le not la voz rara, pero l enseguida cort y la comunicacin se perdi.
Que me olvidase, eso me dijo el fiscal Tenzi. Pero yo todava no me olvid,
claro. Ni siquiera el tratamiento me hizo olvidar.

Justo en ese punto, sin embargo, terminan los recuerdos normales. Las
drogas me provocaron una amnesia selectiva. Pero hay fragmentos que s bien
corresponden a la realidad, no al sueo. Otros permanecen en una frontera
dudosa, en un limbo que me es difcil precisar. Tratar de transcribirlos
con cierta distancia, como si estas cosas le hubieran pasado a otro. Los
fragmentos estn un poco grises en mi memoria, permanecen como en un
segundo plano alejado del foco. Pero s bien que estas cosas ocurrieron,
pese a que no puedo probarlas y a que la gente no confa en quienes han
estado internados en un centro psiquitrico.

El primer retazo de recuerdos se vincula a una estacin ferroviaria, creo
que es la que est en la entrada de Pinamar. Ese da pero no s a qu mes
ni a qu ao corresponde estaban all el fiscal, el hombre del impermeable
azul y otro tipo canoso, de mirada huidiza, vestido con un traje de primera
calidad. Llevaba un escudo militar en el pecho. Era un militar o un
poltico, tal vez fuese ambas cosas; hablaba como un argentino que hubiese
permanecido muchos aos en el exterior. La conversacin fue agitada. Yo
repeta que ese tipo de tareas no formaba parte de mis funciones
habituales. Hicimos algn tipo de acuerdo. Me dieron dinero, pero no fue en
billetes sino el cheque de un banco. Era una suma que me permita comprarme
un auto importado. El taln del cheque llevaba impresiones en letras rojas,
pero no me atrevo a mencionar la entidad ni al titular de la cuenta.
Tampoco puedo decir que fuese un asunto oficial. Extend un recibo; simular
que las cosas estn bien, algo comn entre nosotros. Guardo un sentimiento
de indignidad asociado con esa imagen, como si hubiese renunciado a algn
valor moral al sellar el acuerdo con esas personas. Es ms, s que fue as.

El segundo fragmento tiene lugar en el acceso a un barrio privado de
chacras. Hay un tranquern con apertura automtica y el coronel oprime el
pulsador para permitirnos el acceso. Viajamos en una camioneta japonesa
cuatro por cuatro. El coronel nos dice que el gobierno alquil todas las
fracciones; ningn propietario va a molestar al desarrollo del proyecto.
Pregunto qu proyecto es, pero el coronel hace como si no me hubiese
escuchado. La reflexin ms obvia es que se trata de un complejo de chacras
cercano a la estacin ferroviaria de Pinamar, pero lo raro es que he estado
ah varias veces y pienso que es otro lugar. La vegetacin era diferente;
no haba ninguno de los talas que son tan caractersticos de las cercanas
de Pinamar sino rboles de porte elevado. El coronel as le decan al
hombre canoso, aunque no s si era un grado o un simple apodo coment que
era propietario de unos cuantos caballos de carrera en el Hipdromo de
Palermo. Mencionaron el nombre de una yegua famosa y el coronel dijo que
esa yegua era suya. No s por qu hizo ese comentario, pero lo menciono
porque enseguida dijeron que haban probado los efectos de la planta en
animales de competicin. Pregunt qu planta y no me respondieron. Siempre
gana, dice el coronel, y se re. Esa risa todava me persigue. Siempre
gano dice ahora el coronel, en mis pesadillas.



El tercer trozo de mis recuerdos es un informe escrito. Se trata de una
publicacin de la Stanford University Press. Guardo la memoria del esfuerzo
de leer en ingls y quiz gracias a ese esfuerzo yo haya retenido una parte
importante del contenido. Es el fiscal Tenzi quien me dio esa publicacin;
recuerdo que tena resaltadas en amarillo algunas ideas claves. Hay que
remontarse atrs, muy atrs en el tiempo. Cuando los espaoles llegaron al
Paraguay, el mate se consuma ya desde pocas remotas; en la mitologa
guaran haba incluso dioses vinculados a la yerba mate. Los espaoles
advirtieron enseguida que el efecto del consumo de mate en la poblacin
nativa era terrible. La gente se descontrolaba despus de tomarlo y los
efectos fueron comparados por los comentaristas en lenguaje de la poca con
casos de posesiones diablicas. Hay ciertas descripciones acerca de las
consecuencias de la ingesta de la yerba que los guaranes llamaban kaa
tambin entre los conquistadores que se atrevan a probar la infusin.
Recuerdo la trascripcin de un prrafo bastante inquietante, se refera a
ciertos temblores en las mandbulas y a conductas de desenfreno sexual. En
conclusin, las autoridades prohibieron el consumo de mate. Los que
desobedecan sufran azotes en la plaza e incluso se los meta en el
calabozo por veinticinco das. El mate, en los orgenes de la conquista
europea, fue una infusin temida. Sin embargo, est esa sed, esa sed por
saber, que es tan humana. Haba una organizacin de religiosos
intelectuales: los jesuitas. A ellos tambin les impresion la planta, pero
en lugar de mantenerse alejados, se le acercaron, empezaron a estudiarla.
Advirtieron que las semillas de la yerba germinaban despus de pasar por el
estmago de los tucanes, quienes las depositaban en la tierra con sus
deposiciones; fueron tambin ellos los primeros en cultivar la ilex
paraguariensis en sus misiones, a partir de la domesticacin de las
especies silvestres que haban usado los guaranes desde tiempos
inmemoriales. Gracias a las gestiones de los jesuitas, las autoridades
espaolas y portuguesas levantaron la anterior prohibicin de tomar mate y
la costumbre readquiri e incluso intensific su antiguo vigor, hasta que
la expulsin de la Compaa de Jess de Amrica del Sur hizo que los
yerbales fuesen abandonados. El cultivo desapareci por ms de cien aos
hasta que a fines del siglo XIX aparecieron de nuevo superficies cultivadas
en Misiones. Hasta aqu todo resultaba ms o menos conocido. Pero era
realmente as? Es decir, la infusin que todava consumimos, se obtiene de
la misma kaa que enloqueciera a los primeros conquistadores espaoles y a
la que se atribua carcter demonaco? El artculo formulaba tal
interrogante y brindaba una sorprendente respuesta negativa. Los estudiosos
jesuitas haban sido extremadamente hbiles. Seleccionaron unas especies de
las menos agresivas de la yerba mate e iniciaron sus plantaciones en forma
masiva. Precedida por el prestigio de siglos, la demanda enseguida fue
importante y con el tiempo el producido de las ventas de la yerba mate se
convirtieron en la principal fuente de recursos de las misiones. Pero ya
desde entonces, algunas mentes perspicaces haban advertido que el efecto
de las hojas de las plantas domesticadas, si bien estimulante, era bien
distinto al que producan las especies salvajes. Incluso la publicacin
citaba pasajes provenientes de la pluma de un sacerdote dominico, que
documentaba con sorpresa la llamativa inocuidad de la nueva yerba mate.
Las especies ms agresivas, por cierto, no se haban extinguido y todava
crecan silvestres, pese a que su consumo haba sido abandonado desde haca
siglos. A principios de 2007 un grupo de botnicos norteamericanos las
haban identificado en su hbitat y recogido muestras. Las conclusiones del
laboratorio resultaron pasmosas. Las especies recogidas posean
caractersticas que la distinguan tanto de la yerba mate que se
comercializaba habitualmente, que se lleg a la conclusin de que en
realidad se trataba de plantas distintas. Probaron esas yerbas con simios.
Los efectos seguan siendo tan notables como los que haban determinado al
Santo Oficio a calificar al mate de los guaranes como una bebida diablica
y presentaban cierta analoga con las crisis de epilepsia: espasmos
musculares involuntarios, fuertes chillidos, episodios de autoagresin,
repentina rigidez corporal... Hay una imagen que me preocupa. Una voz pero
no s a quin pertenece esa voz repite: Nada de eso es serio, es una
manipulacin de datos. Ellos saben que no es as. Si nunca me hubieran
drogado, asegurara que esa afirmacin corresponde al hombre al cual le
decan el coronel.



La cuarta parcela de mis recuerdos sobre este asunto, se refiere a una
charla. Estoy reunido con el fiscal Tenzi. Hay un retrato de Juan Bautista
Alberdi en el despacho, que lo preside y que me ha ayudado a rescatar ese
segmento de las ruinas de mi memoria, porque es infrecuente que los
fiscales tengan retratos de Alberdi; con posterioridad he visitado esa
oficina y pude constatar que se trata del mismo retrato. El fiscal dice que
el asunto tiene que permanecer oculto porque producira un dao tremendo a
la economa del pas. Todo el mundo toma mate, dice el fiscal, mientras
ceba mate con las piernas instaladas sobre su escritorio. La industria
yerbatera se ira a pique. Lo encuadramos como una contravencin, doctor, y
listo. As casi no hay derecho de defensa, es como cuando usted se
emborracha y hace los en la calle, dice el fiscal. De hecho nunca
decimos con claridad el tipo de sustancia del cual se trata. Despus
hacemos que el equipo forense entregue un informe en el Juzgado en el cual
se indica que por el nivel de concentracin de la droga en sangre se trata
de un paciente con consumo habitual. Y entonces, el Juzgado determina que
esa persona no sufrir pena, sino que se le aplicar una internacin
asistencial adecuada. Ah mismo les explicamos el caso a los parientes y lo
metemos en la chacra. Yo pregunto qu pasa con los parientes, con los
amigos, y el fiscal me dice que se sienten agradecidos, porque los
mateadictos se vuelven incontrolables, mucho ms y ms rpido que los
adictos a cualquier otra sustancia. Yo pregunto cunto tardar en
descubrirse el asunto. El fiscal me contesta que todo est bajo control.
Si no, yo tampoco tomara ms mate, doctor. Pregunto si est seguro de
eso, si est seguro de que no hay problema. A usted qu le parece, dice
el fiscal. Se re debajo del retrato de Alberdi, cuyo gesto siempre me ha
parecido adusto. Pero percibo que el fiscal no est tan tranquilo ni tan
contento mientras sorbe mate. Dira que est preocupado.



Hay un quinto fragmento, que es brumoso y que ondula como una bandera bajo
la luz de mis recuerdos. Mi primera visita a la chacra de internacin, o
quiz han sido varias visitas que se funden ahora en una sola imagen
centrada. Me doy cuenta enseguida de que los internados no son drogadictos.
He estado en granjas de rehabilitacin de drogadictos y son muy distintas a
sta. Hay mucha gente de guardapolvo blanco, algunos aparentan ser
extranjeros. Hay laboratorios mviles, decenas de ellos, de apariencia
sofisticada, con antenas satelitales exteriores. La gente de guardapolvo
blanco entra y sale constantemente de ellos, con gestos y ademanes
nerviosos, casi sin hablar, como si no estuvieran en medio de un tranquilo
paisaje rural. En realidad, el conjunto ofrece el aspecto de un centro
tecnolgico instalado en el medio del campo. Los internos estn bajo
permanente control y casi no se desplazan por sus propios medios, pese a
que se los obliga a permanecer al aire libre. Se extraen muchas muestras
sanguneas, sin ejercer ningn tipo de violencia fsica aparente. Dividira
a los internos en dos grupos. La mayora son gente muy pobre: cartoneros,
linyeras, personas que duermen a la intemperie. Entre ellos, muchos por su
aspecto fsico, parecen inmigrantes. Bolivianos, peruanos, paraguayos. El
encargado de la chacra se refiere al centro de internacin y a las
actividades que all se desarrollan como al proyecto. Habla con gran
respeto y energa del proyecto. Me explica que por casualidad un
cargamento de yerba mate de la especie crtica fue distribuido en un
asentamiento de emergencia de Buenos Aires y que se hizo necesario adoptar
medidas. Es decir, los trasladaron a la chacra por la fuerza. Por
supuesto, aclara el director, el grado de dao neurolgico es importante e
irreversible. Es imposible determinar cundo esas personas podrn salir de
las instalaciones. Pienso en los medallones blancos que unos soldados con
cascos de la Cruz Roja reparten como caramelos entre los internos pobres.
El segundo grupo es bien distinto al primero y mucho ms reducido. Est
integrado por personas que han sido, en su vida anterior es decir, en su
verdadera vida, periodistas, polticos, opositores al gobierno,
sindicalistas. Hablo con ellos, hasta donde pueden hablar. Parecen mucho
menos dopados que los miembros del otro grupo; tambin tienen un
alojamiento diferenciado. Mientras los primeros duermen en contenedores
pintados de blanco y convertidos en viviendas improvisadas, a los del grupo
ms reducido se los ha instalado en las cabaas del complejo. Me queda la
imagen de un hombre que pronuncia sin cesar un discurso, pero en un tono
muy bajo, neutro, que no se compadece con la gravedad de sus denuncias por
corrupcin. Es el hombre de impermeable azul el que se hace cargo de la
vigilancia de este grupo. No les dan la pastilla blanca, pero observo que
de tanto en tanto, los inyectan. A los cabaeros as los llama el hombre
de impermeable azul se les permite usar los botes para pasear por la
laguna, e incluso pescar pejerreyes. Cada tanto tambin les sacan sangre.
Dicen que es para control, en algunas oportunidades advert quejas de parte
de los pacientes. Un hombre macizo con aspecto ucraniano, toca el saxo con
la mirada perdida arriba de un bote. Lo reconozco, es un senador de la
oposicin. Tambin estaba en la villa cuando distribuyeron la yerba
equivocada?, pregunto con intencin. El hombre del impermeable azul me
mira y no dice nada. Despus, cuando ya me subo a un jeep, me toma del
hombro, me lleva a un costado y dice: Esccheme bien, yo no soy el fiscal,
a ver si le queda claro. A usted le pagan por presentar escritos de defensa
y se le paga muy bien. Ojo con lo que dice, mire que yo s lo que les pasa
a los abogaditos que se quieren pasar de vivos.



La sexta de estas piezas es la ms dudosa de todas. Estoy hablando con uno
de los internos. Es un hombre con el crneo pelado por completo. Estamos
los dos arriba de un bote, en la laguna del complejo de chacras. Me dice
que no crea la teora de los jesuitas. Le contesto que parece razonable. Me
dice que el gobierno aprovech la droga para deshacerse de un montn de
indeseables y larga una risa seca y corta. Nada de eso es nuevo, dice. Me
pide que lea a Michel Foucault. Mire cmo me pel, hace notar el hombre,
se toca la cabeza y me produce un escalofro porque su parecido fsico con
Michel Foucault es bastante notable. Despus de un rato de observar el agua
y los juncos con cierta ansiedad, como si esperase la irrupcin de un
animal, lanza una piedrita al aire. Tiro varias piedras el da. Es para
saber si me mantengo fuerte, dice. Despus se sienta otra vez, mira la
juntura de los maderos, dice que va a tener que calafatear. Despus tengo
el recuerdo de un nuevo paseo en bote. El hombre calvo est de pie. Se
sienta. Vuelve a ponerse de pie, toca la lnea, dice que la pesca est
brava, que no hay pique. Me mira: evala si se puede confiar en m. Me dice
si he escrito mucho en mi cuadernito, yo digo que todava no. Tira una
piedrita, vuelve a mirarme. Dice que las semillas de la nueva planta son de
origen extraterrestre. Le digo que s, que seguro, que voy a escribirlo; y
lo escribo enseguida, con letra prolija. l no me hace caso y mira a la
laguna. Tira una piedra, tira otra. Dice que todava est fuerte. Que ponga
atencin, que a m tambin me pueden dar algo. No s si escucharlo o
irme, pero estamos los dos en el bote y se supone que tengo que escribir en
el cuadernito anillado. l dice que las semillas las encontraron en un
plato volador. Una patrulla de gendarmes lo descubri en Corrientes, estaba
semienterrado en una zona despoblada de pastizales altos; al principio
ciertas inscripciones los confundieron y creyeron que se trataba de un
avin chino de ltima generacin. Tambin les llam la atencin que cerca
de la nave, haba un aguar-guaz que se retorca de dolor en el piso y
largaba espuma por la boca; lo mataron de un tiro para evitarle ms
sufrimientos. El gobierno mand un equipo cientfico de Buenos Aires para
averiguar de qu se trataba. Los gendarmes queran llamar a los
norteamericanos, como es lo usual en esos casos, pero el jefe del equipo
dijo que no, que ellos podan arreglarse solos y empezaron a cultivar las
semillas en un laboratorio. Nacieron enseguida unos brotes azules
alargados. Cuando descubrieron que esas plantitas producan una intensa
destruccin neuronal, al ministro de salud se le ocurri darles un uso
poltico. Poda servir para deshacerse de opositores a las nuevas leyes de
seguridad interior, a quienes, de cualquier modo, ya se calificaba de
locos. Para entonces los norteamericanos se haban enterado y exigan al
gobierno que entregase la nave. El embajador de China tambin se ofreca a
enviar a unos cientficos de Shangai para colaborar con la investigacin
al ms alto nivel. El jefe del equipo se mantena firme en no entregar
nada y el presidente empez a dilatar la cosa hasta que los yanquis
mandaron a un grupo comando de la base de Mariscal Estigarribia; los
comandos se llevaron todo el material, incluyendo varias partes de la nave
y a un tcnico que conoca el asunto a fondo. No quiero escuchar ms,
pienso que ha sido suficiente por hoy; estoy cansado. Voy a abandonar el
bote, cuando el tipo se vuelve y me dice: Le ment, no es cierto que usen
la planta para eliminar pobres. Es mucho peor, la planta acta por s
misma. Me siento otra vez; el hombre del impermeable azul nos mira desde
el amarradero. El tipo de las piedritas me dice que nadie sabe cmo, se
produjo flujo gnico, que las plantas extraterrestres que se haban
cultivado en el laboratorio hibridaron a algunos yerbales. Le pido que me
aclare lo que significa eso. Me dice que por accin del viento o de los
pjaros, quin sabe, los plantines azules del laboratorio se cruzaron con
plantas de yerba mate y que esos cultivos quedaron genticamente
modificados. Nadie sabe cmo parar el fenmeno y l personalmente cree que
ya no se puede hacer. Sigue hablando, sin que yo le pregunte nada. Lo de la
villa de Quilmes no fue provocado por el gobierno; lo que pas es que las
hojas de la yerba modificada llegaron a la planta de elaboracin; quienes
consumieron despus ese producto enloquecieron. Ha pasado otras veces, dice
el hombre. Empieza a desplegar los dedos de su mano derecha y sigue con los
de la otra mano. Dos veces en Isidro Casanova, una en Gregorio de
Laferrere, una en la Villa 31, una en La Cava, dos en Fuerte Apache, otras
dos en Rosario. Le pregunto que pas con esa gente. Deja de tirar
piedritas. Los mataron a todos, no podan darse el lujo de dejar que la
plaga se propagase, dice l, como si fuese una explicacin obvia. Y la
televisin, no informa nada?, digo yo. La televisin miente, miente
siempre, dice l. Tira una piedrita ms y agrega que los norteamericanos
usaron herbicidas de gran potencia para matar las plantaciones, les sala
ms barato indemnizar a los productores y a los industriales que permitir
una contaminacin masiva. Le pregunto cmo sabe todo eso, y l tira una
piedrita ms al agua. Dice, como si hablara de otro: Yo fui el tipo que
sac esas semillas de la nave, mi amigo. Yo hice germinar esos brotes, yo
vi cmo crecieron cuando los pasamos a tierra. Yo omit tomar las medidas
de seguridad apropiadas, suponiendo que pudisemos saber qu carajo era lo
apropiado en un caso como se. Yo lo convenc al presidente de que no haca
falta llamar a los norteamericanos; le dije que ya estbamos grandecitos,
que alguna vez tenamos que animarnos a investigar estas cosas nosotros
solos. Yo quera ganar el Premio Nobel, yo quera que se acordaran de mi
nombre. Mire usted si sabr o no lo que pas. En ese momento, llega otro
bote y nos separan. El hombre de crneo pelado no se resiste y mientras me
acerco a la costa, veo que sigue tirando piedritas al agua. En el
amarradero el tipo del impermeable azul me extiende la mano: quiere ver mi
cuaderno de notas.



Hasta ah los recuerdos, pero soy capaz de meditar sobre mi situacin
actual. Hace poco que me dieron de alta del centro de rehabilitacin.
Muriel jams fue a verme y eso que los horarios de visita eran generosos.
Nunca quise leer nada vinculado al caso mientras permanec internado, pese
a que me haban dado libre acceso a la biblioteca y a la computadora. Nunca
me hicieron tomar los pastillones blancos ni me inyectaron, al menos que yo
recuerde. Salvo en una ocasin, pero eso fue ms terrible, porque tambin
usaron electroshock. El coronel estuvo ah ese da y me quiso hacer firmar
un papel, yo me negu y por eso me hicieron electroterapia. Ahora, cuando
vuelvo al club, todos me dan un trato especial. No es por amistad, creo que
sienten algo de temor. Nadie quiere tomarme en serio, supongo que as les
es ms fcil. Cuando observo con cierta aprehensin al mate que circula de
mano en mano, los muchachos se miran entre ellos y se hacen guios de
entendimiento. Todo el mundo toma mate, dijo el fiscal Tenzi en su
momento. Y como todo el mundo toma mate, yo tambin tomo. Aunque lo menos
posible, si tengo que ser sincero.



S que contar la historia, o al menos los fragmentos de la historia que he
referido, no servira de nada porque nadie me creera. Me duele decir que
ni siquiera yo lo creo del todo; es probable que haya desarrollado algn
tipo de fobia a la yerba. Me somet a un tratamiento conductista para
recuperar el hbito de tomar mate, aunque ni siquiera eso ha sido efectivo.
Primero un sorbido, despus dos, despus un mate entero. Ve, mi amigo,
que con un buen cimarrn no pasa nada?!, me deca la psicloga que
consult. Pero todava tengo que vencer cierta resistencia interior al
acercarme a la boquilla de una bombilla. Cada vez que pruebo un mate, me
pregunto si habr algo escondido en la estructura celular ntima de las
hojas de la yerba molida. Me pregunto si ese algo no pasar al agua y del
agua directo a mi garganta. Algo, no s qu; algo como lo que le haca
contraer los msculos a los simios hasta morir, algo cmo lo que enloqueci
a ese aguar-guaz; algo que podra anidar en algn sitio de mi cuerpo, en
el fondo de mis entraas. A los que ms estimo, les cuento algunas cosas
que me han pasado. Y me doy cuenta de que ellos reaccionan conmigo como yo
reaccion en su momento con el hombre calvo de la laguna. Simplemente me
ven como si arrojara piedritas al agua y hablara como hablan los locos.
Nadie me hace caso. As les es ms fcil.

Ivn Renkine jura que l jams me habl de los mateadictos, que ni siquiera
escuch nunca ese trmino. Cuando me le acerco mira a los dems con una
mirada que quiere ser cmplice, pero que es de algn modo, un pedido de
auxilio. No creo que a l lo hayan internado. Siempre ha sido un tipo con
sentido comn. Cuando vio lo que me pas a m, l debi reflexionar. En una
de esas tambin a l lo visit el hombre del impermeable azul y quiz lo
hicieron firmar algo. Tal vez le haya bastado enterarse de la desaparicin
del fiscal Tenzi. Nadie volvi a saber del fiscal y nadie se cree que un
tipo como Tenzi haya dejado a su mujer con sus tres hijos chicos de buenas
a primeras, sin dar ninguna explicacin. A veces, cuando nos cruzamos en el
domin o en el ajedrez, nos miramos a los ojos. Hablamos poco o casi nada,
porque la polica puede estar vigilando, porque nuestras computadoras
personales pueden estar intervenidas, porque puede haber micrfonos en
cualquier lado. Es legal, la ley de seguridad interior lo permite. Hasta
los satlites, all arriba, pueden estar pendientes de nosotros y de las
nuevas plantaciones de yerba. Hasta el interior de nuestros cuerpos podra
estar monitoreado con algn chip. Dnde podramos escondernos del
gobierno? Escrib todo esto porque si bien ya soy un ser marginal, no
quiero ser como el hombre pelado de la laguna, es decir, volverme un hombre
sin nombre. Quiz me hayan envenenado de una manera ms sutil, es probable
que esa horrible planta est haciendo sus efectos en m y yo vaya perdiendo
la razn; recuerdo que a los internos del centro psiquitrico nos daban
mate en lugar de agua para tomar. En los peores das siento que algunos
objetos de la realidad una moneda, una baraja, una tarjeta plstica se
desintegran, como si se fueran deshilachando, hebra por hebra, y despus
noto que cada pieza separada se vuelve lquida, empieza a licuarse, hasta
que esas cosas quedan reducidas a un sinsentido amorfo y casi desaparecen,
hacindome interrogar por la consistencia del resto del mundo circundante.
Por las noches tengo pesadillas, me revuelvo en mi cama de una plaza, sudo.
Sudo mucho. Y en los ltimos das, una imagen vuelve recurrente.



No se si ha ocurrido en algn momento, o si la he soado; me inclino por
esto ltimo, pero eso no la hace menos preocupante. El hombre del
impermeable azul e Ivn conversan y el hombre del impermeable hace un gesto
hacia m y yo comprendo que han estado hablando. Han hablado mucho porque
percibo que los dos estn agotados y en rebelin con su propia conciencia.
Esto no ocurre en el club, es una oficina de la zona de Puerto Madero,
mucho cristal y metal, mucha asepsia; hay una fotografa de Gandhi como la
que estaba colgada en el pabelln de enfermedades infecciosas del centro
psiquitrico. Discuten y discuten y yo veo que en una zona puntual debajo
de la frente, la cara de Gandhi empieza a desmembrarse, a laminarse en
diminutas cuerdas. Alcanzo a escuchar que Ivn dice algo que no puedo
aceptar, que no puede ser cierto. Es como una ola lenta que fluye y
refluye, mientras el mundo se reacomoda: Ojo, que l tambin es uno de los
nuestros. Es el ojo, el ojo derecho de Gandhi lo que ha desaparecido,
dejndolo medio ciego; ahora podra empezar por la retina del otro ojo. Ya
empieza el proceso, cundo ir a terminar? Quiero percibirlos, pero se me
escapan; sus mentes se han vuelto difusas. Ivn camina, camina, parece que
viene de lejos, como si se desplazara a travs de un corredor extenso, casi
interminable. Se me acerca y me dice, moviendo el dedo frente a mi cara:
Yo s que no me diste pelota, pero haceme caso, no te olvides de una
palabra. Pienso que va a decir ojo. Pienso que tambin yo podra empezar a
disolverme en cuerdas caprichosas, en delgados gusanos azules, que se
enrollan sobre s mismos, se estiran y se alargan, cada vez ms fuertes,
cada ms incontrolables. Qu palabra?, digo yo. Chacra, dice l.

** Rodolfo Garca Quiroga
   roquiroga@yahoo.com
   Abogado y escritor argentino (General Madariaga, Buenos Aires, 1967).
   Graduado en 1990 en la Universidad Nacional de Mar del Plata
   (http://www.mdp.edu.ar). Es autor de la novela de ficcin histrica Los
   amores de Sarah Beckett, indita, y de varios relatos. En 2001 obtuvo el
   Premio Jvenes Narradores Bonaerenses.



=== Poemas	Reynaldo Garca ===========================================

*** Este amor

Este amor
Es un cuerpo
De mar o de arena...
Un profeta, un naufrago
sin piel, ni sueos, ni mariposas
Un aborigen extranjero,
Un vendedor de manos y abrazos
Un calendario de recuerdos y cenizas
Un caf con sus pjaros negros
Unas postales manchadas de tristeza
Un candil de la calle con sus ngeles adentro
Y unos rboles de viernes
Arrastrando slabas de viento.
A este amor yo lo conozco
Con su abrigo de invierno
Con sus copas de rboles
Con sus manos vencidas
Es un amor que anuncia
La llegada de la tarde
Con el paso de los trenes
Mirando qu tan lejos queda
La casa del regreso.



*** Cudate patria

Cudate patria del dolor desnudo
De la piedad y sus aguaceros
De los rumores de los mendigos
De la flecha en el corazn adicto a la mentira
de los relojes auspiciando funerales de hroes.
Cudate de ese vicio de quemar las naves
de pronunciar en altas voces
el rumor del verano, la muerte de los pjaros ms tristes y viejos
cudate de las calles de ciudades lejanas
Del petroleum y las amapolas
de los huesos de los patriarcas bautizando la tierra...
Ya te hicieron suficiente dao
Ya te incendiamos varias veces,
Te dejamos hurfana de sol
Y casi ciega
reventamos tus poros con la sangre de las guerras
te trituramos el vientre entre las piedras
Para que no nacieran veranos y unicornios
O lagos tristes donde
Una vez las maanas
Se queden a pastar sus promesas.



*** Hay cierto dolor

Hay cierto dolor que se qued en el rostro
Como una piedra en la esquina de los ojos
Como una espesa llama en el aire
Como una calle olvidada y fra.
Despus de perderte slo quedan
Unos libros ausentes con tus poemas muertos.



*** Tierra adentro

Mi patria?
Ella comparti su silencio con el canto de los pjaros
Se visti de invierno para ensear su locura
Abraz los patios, los geranios y los nios sin padre
deletre la tristeza con gotas de luz de la maana...
Ella es un caracol que guarda el mar entre sus lunas
Un amanecer con alas y esperanzas,
Un puente dentro de un ro y una mano tibia de pedazos de agua
Que alcanza los crepsculos de aquella ciudad
Donde el viento besa
Un reloj que no despierta nunca
Aunque suenen los cristales rotos de la edad de la piedra
Donde nacieron los peces y sus manos...
Cuando la sueo
pienso que el invierno es falso
Falsa la joroba de la tristeza blanda,
el otoo y sus vientos de memorias hurfanas
A veces creo que este rbol no naci para esos pjaros
Mientras el fro palpita en la calle
Como una mariposa o un duende en un planeta helado.
Pero nada cambiar el curso de tu camino
El horizonte est cercado y
tus palomas arribaron a las puertas antiguas
los potros lamieron el sudor de la tierra
Mientras tu pelo hace que la noche siga siendo negra
Unos rboles llegaron a conversar en los sueos
Con las viejas paredes de los amores muertos.
ngela,
Esta inocencia de los peces y ese calor
tuyo
Hacen que el puerto
Sea una ciudad deseable
A pesar de sus muertos
Y sus guardias de sangre.

** Reynaldo Garca
   sntaluciarey@hotmail.com
   Escritor salvadoreo (Santa Clara, San Vicente, 1964). Ejerci la
   docencia y trabaj en la ctedra de literatura y comunicacin de la
   Universidad Estatal y la Universidad Francisco Gavidia (UFG,
   http://www.ufg.edu.sv). Ha participado y ganado algunos certmenes
   literarios de su pas, como los Juegos Florales de Santa Ana, Sonsonate,
   San Vicente y el premio de poesa Salvadoreos en el Mundo (2007).
   Textos suyos han sido publicados en algunos peridicos salvadoreos. En
   1987 fund junto a otro grupo de trabajo la revista literaria Semilla,
   como parte del desarrollo poltico de las comunidades de jvenes
   escritores. La revista fue cancelada a causa de la guerra civil tras
   algunas ediciones. Ha escrito poesa y cuento bajo el seudnimo de
   Salvador Robles y actualmente prepara la edicin de la novela La mujer
   del herrero y el poemario Poemas bajo la sombra, que responden a la
   temtica de la poesa indocumentada que junto a otros poetas est
   impulsando en Dallas, Texas (EUA), donde actualmente reside.



=== En las playas doradas del Beni...	   Carlos Duarte Merino ===========

El extranjero de barba entrecana est echado en la hamaca, en la vera del
ro y a la sombra de los siringales, mecindose suavemente, mientras su
saln calibre 22 descansa en sus brazos nervudos. Mira hacia el ro de
manera soadora y curiosa, esperando ver aparecer la cabeza de un jochi,
tat, u otro animal de monte que le sirva de desayuno. Las aguas lechosas
transcurren mostrando el ondular de su oleaje y de vez en cuando exhiben
triunfantes algn tronco arrastrado de algn turbin ya amainado aguas
arriba. En los siringales y dems rboles se ve el baile bullanguero y
saltarn de los monos manechis y dems simios montaraces, y se escucha su
ulular y chillar entremezclado con los gritos graves y/o agudos de las
grullas, pavitas, loros, y aves del monte. Ese ruido ensordecedor se
escucha todas las maanas, comenzando a las 05 y media, cuando el monte
amaznico comienza a teirse de rojo anunciando que el sol nuevamente
baar toda esa selva y que es hora de comenzar a ganar el sustento del
da. El aire comienza a ponerse espeso por la humedad y los mosquitos y
mariges comienzan a llenarse de la sangre de los brazos, torsos, piernas
y cualquier pedazo de piel descubierto.

Serena y resignadamente piensa en el mundo que dej atrs. En la amada, en
sus hijos, en todo lo vivido. La hamaca acuna sus recuerdos y ayuda a
perfilar sus sueos. Lo nico que enturbia su ensoacin es la picada
fuerte de un marig que lo obliga a abofetearse en la parte afectada. O el
llamado cercano, largo y lgubre de alguna pavita mutn que bien podra
adornar su mesa en esa maana... pero no la ubica en la densa y poblada
poblacin arbrea.

A unos 30 metros, en el ro, los hijos de Mara Tujur se baan, jugando a
lanzarse agua en las caras, zambullndose en las oscuras y lechosas ondas
apareciendo metros ms all para gritar llamando la atencin de los dems.
Son nios y estn jugando. Al frente, en la banda del ro, descansa un
caimn de tamao mediano tratando de captar y acumular el mximo de calor
de un sol que an no termina de despertar y que todava se siente fro. Ms
all, en el vado, se adivinan las piraas por las ondas dispersas en la
superficie y por los chapoteos ocasionales. Todo est normal.

El extranjero, maduro y robusto, mira todo ese entorno y trata de recordar
cmo es que lleg all. Lo trajo la aventura, lo desconocido, el querer
abandonar un mundo que lo apresaba cada vez ms en sus cadenas
superficiales, o lo empuj el querer escapar de un amor que se torn
imposible. Realmente no lo sabe ni lo recuerda. A estas alturas, ya los
motivos fueron olvidados, se los llev el ro y se los engull la selva. Ya
las caras en su mente estn cada vez ms desdibujadas. Ya el olvido
comienza a tender su manto, incluso en el rostro de la amada. Solamente
quisiera... espera! Acaba de aparecer la cara puntiaguda de una londra en
la ladera de tierra del ro. El extranjero apunta cuidadosamente. El
disparo son seco y por un momento la bullanguera animal se detuvo, para
proseguir indiferente momentos despus. La londra es un bello animal, su
carne es muy sabrosa. Ya est ganado el da. Es hora de moverse e ir a
dirigir la siringa y los recuerdos quedan nuevamente guardados en las
gavetas del corazn. La hamaca queda sola, esta vez mecindose por la brisa
matinal que comienza a levantarse. Los nios siguen jugando.

** Carlos Duarte Merino
   carlosduartemerino@hotmail.com
   Escritor chileno (Santiago, 1946). Residente en Santa Cruz de la Sierra
   (Bolivia) y es ingeniero consultor de empresas.



=== Poemas	Simn Fernando Herrera Herrera ============================

*** Descubrimiento

El mundo cruzado por el primer
albor de quien despierta,
el rbol negro de su arcn
dibujado en sus manos,
la dicha quebrada por el susurro
de la aurora,
un centenar de ecos
en la hora doblada de la tarde,
un encuentro areo entre
el pestillo del recuerdo y
la ausencia del follaje en los rostros.

La maquinaria inicia el contoneo
de los vasos, sonidos incendiados
a la espera del camino iluminado por
las lunas impresas al costado,
comienza el deslizar de huellas
sobre el trazado ignoto de la hoja
y la silenciosa madrugada
hurgar en los bolsillos del pasado.



*** Olores

Qu guarda en sus palabras un poema?
Se desliza un rubor de agua por las letras,
almacn de fiebres y desatados cmulos de tierra
qu esconden las sombras de las slabas?
refugio y consuelo de llanto de montaa,
deshielo de la carne,
amplitud de ecos olvidados,
morada y memoria en la boca de tus manos,
atisbo de otros nombres
sobre piedras removidas,
un susurro vuela al instante
que llamea la escritura
qu guarda en sus palabras un poema?



*** En este sitio

Aqu no hay sol
aqu no hay sombra,
no se muestra la mano amable
del extrao,
todo aqu agoniza
y se oculta
sin sol y sin sombra
en la tierra sin nombre
en el trazado de los pasos
sobre das que se apilan,
de altos ojos neblina
y visitas centellas al corazn
de los recuerdos,
en boca de la memoria
en el pecho dormido de las calles
para ser de nuevo
raz y contemplacin
del minuto monumento.



*** Lectura de personas y cosas

Ms que al silencio de la bruma,
ms que las hmedas pisadas de los
pechos
y la pasarela de sombras sobre las huellas,
busco la voz partida de quien despierta,
las luces palpitantes en las manos
a pesar del cuerpo,
el retorno nico de las palabras
presentidas,
el destello en busca de su cauce,
y la lucidez del entorno
entre el vaivn de la memoria.



*** Cardumen

Las paredes son calles
y las calles ilustran los muros,
		  de las casas escurre
		  tristeza de ladrillo,
todo es piedra vencida
bajo el sopor del da.

Hay un urea negra que lastima
el presente,
ms all de la vista
reside tu rostro y tu voz
llameando los recuerdos
en el ocano nocturno de los sueos.

Y me veo multiplicado por tus cien risas
sin tiempo,
sin mirar o tornar el pensamiento
al origen claro de los dardos
baados de tarde,
no habr ya balbuceos de huellas
o una caja de sonrisas,
es el tiempo de la estela erguida
transparente y turbia,
de los pesos de las manos que lloran
y que hablan de los muros y sus
conquistas,
es la hora y el minuto trepando por
los hombros,
tomando la exacta medida de los huesos
y los msculos,
viajando sobre un silencio de notas
y su rojizo firmamento de aventura.

** Simn Fernando Herrera Herrera
   si80n@hotmail.com
   Docente mexicano (Veracruz, 1973). Es profesor de telebachillerato en
   Veracruz. Particip en el taller de poesa de Oscar Wong y ms tarde en
   el de Marianne Toussaint.



=== Adivina adivinador	    Daritza Rodrguez Arroyo ======================

Adivino que la vida en su infinita sabidura nos obliga a la soledad
reflexiva en una especie de preparacin a nuestro inevitable ocaso. Es lo
que pienso mientras marco el comps de las horas con el rechinar de esta
mecedora, mientras observo el ir y venir de cientos de rostros
ensimismados. Pero ya no me perturbo con las absurdas pretensiones de que
la gente y el mundo sean como a m me gusta, ahora simplemente observo y
acepto el flujo natural de todo cuanto acontece ante mi vista. Si esta
actitud me hubiese acompaado tiempo atrs, cuando contaba con
participacin activa dentro del gran drama de lo que llamaba mi vida.
Pero bueno, el ahora es territorio del presente y a ste me suscribo.

Adivino que Lenita cree que me complace el estar ac en pleno saln
principal de cara al balcn y de puertas abiertas como colocado en
escaparate de feria. Antes me molestaban las miradas curiosas e indiscretas
de los nios; ahora las prefiero a esas otras, miradas de adultos mezcla
entre indiferencia y terror. Los nios son sinceros, mientras que esos
pendejos tienen pintado en la frente el mismo miedo a la vejez y a la
soledad que cargu yo durante tantos aos. Por eso los que saben que al
llegar justo al frente se toparn con mi silueta juegan a que van de prisa
y que yo pretenda que no se han dado cuenta de mi presencia. Entonces se me
espantan los deseos de poder hablar y decirle a Lenita que con el asunto de
la sentada, no acierta. Que mejor me siente atrs, en el jardn, bajo algn
rbol frondoso donde escucho los pajaritos y observo las lagartijas. All
donde puedo escuchar el sonido del agua en la fuente y el aire es ligero y
me oxigena el cuerpo y la mente. Pero no hay de otra, debe ser mi ltima
misin hacer de conciencia a cada transente. Tal vez aqu sentado como
monigote reflexiono yo y los hago reflexionar a ellos y as voy expiando
algn pecado o saldando algn karma, total, ya ni siquiera eso me interesa.
Pero prefiero pensar eso antes de creer que todo esto ocurre por simple
capricho de la Lena.

En un tiempo me entretuve adivinando qu tipo de sentimientos poda generar
en cada uno de ellos; lstima, burla, generosidad. Pero no era tan sencillo
mi pasatiempo de adivinador porque a la mayora los miraba de perfil y no
de frente. Tena que emplear un poco de conocimiento, experiencia, y por
supuesto, una gran dosis de imaginacin; pero a la larga conclua que todo
cuanto intua no era ms que una mera proyeccin ma. Entonces me deprima
y gritaba a Lenita tan fuerte como poda para que viniese a socorrerme de
las garras de mis revelaciones, del monstruo de mi verdad. Asumo que por
telepata ella llegaba con la excusa de que me tocaba el bao o la comida,
me limpiaba las babas, me secaba el sudor y con esa voz chillona que tiene
me preguntaba, como queriendo adivinar, que por qu estaba tan azorado, que
si haba visto un muerto. Y s, siempre acertaba la contrallada Lena, haba
visto un muerto, me haba visto a m, muerto en el rostro de todos los que
me pasaban de frente jugando a la indiferencia dentro del drama actual que
insisto en llamar mi vida.

** Daritza Rodrguez Arroyo
   daritzarodriguezarroyo@gmail.com
   Escritora puertorriquea (Bayamn, 1973). Reside en Santurce y es
   trabaja para el gobierno local como inspectora de juegos de azar.
   Mantiene las bitcoras http://caleidoscopia.wordpress.com (cuentos),
   http://blogs.ya.com/saudadeyalma (poesa),
   http://blogs.ya.com/sinremilgos (opinin social) y
   http://pajitasquelecaenalaleche.blogspot.com (ancdotas de humor).



=== Poemas	Marco Giovanni Montenegro La Forgia =======================

*** Il mare

As que esto es solo una carta a travs del tiempo,
Dos personas solitarias con una mirada ms all de este espacio,
Con unas manos que no son del pasado y que tienen una mente ms all de
      [estos aos.

El mar es tan amplio que te hace parecer lejano y pequeo,
Pero eres ms grande que l cuando sabes comprenderlo,
Qu daras por escribir y ser ledo?

Sabemos las cosas que pasaron, pero no las que pasarn,
Si hay una respuesta entre estos mundos tan similares.
Qu daras por escribir y ser ledo?

Mirar lo ficticio, sentir lo inexistente, escribir lo inescribible...
Las manos siempre caen bajo el peso de una pluma,
Y con los prpados cerrados alzas la mirada al cielo
A ver si ves tus pensamientos.

Sentir la brisa marina correr por las venas, como una palabra
Libre que est volando a otros tiempos...

Mira el otro lado... siente el peso, sostenlo y abre tus alas.
Qu daras por escribir y ser ledo?



*** La pelcula

S, una vez ms, otra vez, viene la tristeza...
Por ver lo que veo en estas venas que sienten tu dolor,
Como un pual que es fantasa, pero que en realidad atraviesa
Como una mirada amiga daina como un temblor.

En esta escultura de mil grietas tus palabras se deforman
En una cancin que retumba en mi mente por el recuerdo
Que sin pensar muerdo y estoy lleno, porque mis ojos se forman
En este paraso que no he sabido vivir, porque soy mi siervo...

Pero mi espritu sigue levantndose y mi futuro cayndose,
Ponindome ms plomo en los pies en un camino prieto,
Ponindome una mirada elevada al Sol que mis ojos aclarndose
Mienten, que mi sonrisa aparece... pero no estn ah, estoy en un
Aprieto.

Pero dejo el tiempo decidir... Se pone en blanco y negro mi futuro,
El puente es slido, cuando lo piso es blando, cuando lo toco no existe.
Cul es mi error? Mis labios susurran dandome como un golpe duro
Directo al vaco que nadie sabe que existe o si mi cuerpo lo resiste.

Antes se llenaban copas de vino, ahora se llenan mis penas,
Ahora se va el encanto de las cosas y las rosas serenas
No me invitan a pasear, su aroma desaparece y perece
En un futuro que mi mano pudo tomar hasta que mi vida algn da,
Sintiese.



*** Rayo ancestral

El cielo cae sobre nosotros,
Sobre nosotros cae el cielo,
En la tarde helada mis ojos
Caen de pena en terciopelo.

El tiempo reposa en la calma,
Mi corazn con fuego se quema.
Mi destino con voces suaves se van,
Vuelven, y se van.

La sociedad me sofoca con sus palabras,
Lentamente el cielo baja y se deshoja.
Llueve en un crespn sin flores olorosas,
Vuelven y se van, como las hojas.

En el marco triste de una pared olvidada,
Una mancha tuerce el paisaje que se asoma,
El sol, triste, se pierde en una escena cansada,
Y el perfume de las flores pierde su aroma.

Los ngeles cantan, los ojos se pierden,
El infinito de redes hace lo que cree.

La espumosa y alta mano de dulces movimientos,
Da ms msica y alza su tempestuosa mirada.

En la tierra amarga de llantos y ms sentimientos,
La peste muerta y verde como la silueta de un rbol.

El surco en la tierra se encorva y se agita,
Ms dolor que el tiempo sin sentirse se marchita.

** Marco Giovanni Montenegro La Forgia
   mgiovannim@hotmail.com
   Escritor venezolano (Mrida, 1992). Estudiante de 4 ao de educacin
   diversificada en ciencias.



=== Crnica de un diagnstico	   Gladys Liliana Abilar ==================

Miguel ngel Santos sali del laboratorio de anlisis clnicos taladrado
por una aguda intriga. Obviamente, hasta no saber a ciencia cierta qu
deca el veredicto dentro del sobre, era intil exteriorizar cualquier
clase de sentimientos. El disimulo. Eso era, haba que disimular las mil
conjeturas que se entretejan en su cerebro; aunque la razn titubeara
entre el bien y el mal con imperceptibles posibilidades de xito. Era el
segundo intento. Pero vala la pena. Siempre hay lugar para el error y
Miguel ngel suplic por uno para l.

Se abri camino entre el gento que atiborraba las calles de la ciudad a
esa hora, pasado el medio da, pleno centro. Slo vea bultos que se
desplazaban. No tenan rostros, colores ni expresiones. Eran l y su
destino. Aprisionaba entre sus manos el sobre an cerrado que le entregara
la recepcionista del sanatorio. Lo aprisionaba; dedos como garfios,
prolongaciones de un deseo asesino de querer pulverizar la evidencia,
tambin asesina? Lo mir con ojos enemigos y percibi, al contacto con su
mano, palpitaciones premonitorias, latidos del ocaso, reloj del ltimo
tic-tac. Le pareci que respiraba arriba, en la garganta. No le bajaba el
aire al pecho ni a los pulmones. Lo tena ah, arriba. Como si tuviera
miedo de proyectar el desnimo al resto de su asustada anatoma.

No quiso abordar ningn taxi, ni micro, ni subte, ni nada que acortara
distancias. Lo esperaban, pero l no quera llegar. Necesitaba borrarse
entre la multitud, confundirse, mimetizarse. Desaparecer. Acaso no era
dueo de faltar a la cita? Una cita con su mdico, nada ms y nada menos.
Acaso no era dueo de arrojar el maldito sobre por la alcantarilla que le
bailaba ante sus ojos invitndolo a deshacerse de l? Se detuvo ante el
enrejado de hierro bajo sus pies y mir el fondo negro. Sus ojos no
hallaron el fin. Todo era negro. La nada. Si l arrojaba el sobre por la
rejilla, desaparecera, y con l, el problema. Qu fcil! Solucionar los
dramas de la vida tirndolos por una alcantarilla.

Movete, imbcil! grit un joven desde la ventanilla de su auto. No ves
que quiero estacionar?

Miguel ngel dio un salto y se puso a resguardo. Qu ms da?, que me
estacione encima!, pens. Continu su camino hacia ninguna parte y reley
la cara del sobre inconscientemente:

Seor: Miguel ngel Santos

De pronto su nombre le pareci extrao. Como si fuera la primera vez que se
encontraba con l, que tropezaba con algo desconocido. Es ms, le pareci
cruel. Muy cruel. Llamarse ngel y Santos al mismo tiempo y soportar el
peso de la condena a su edad y sin ninguna consideracin! Tena un
compaero en la facultad cuyo impdico nombre era Martn DUro de la Verga,
que gozaba de excelente salud y mejores concesiones del destino. Ironas!

Se sorprendi de s mismo obsesionado en este extrao cuestionamiento de
nombres, tan fuera de lugar, tan alejado de su ansiedad, tan ajeno a la
circunstancia que estaba viviendo. Escapismo, pens. Cualquier pretexto era
bueno para poner distancia del dolor.

Una joven que avanzaba entretenida observando al payaso que reparta
volantes en la vereda, pas a su lado embistindolo con el hombro. La bolsa
que llevaba en la mano rod por el suelo. Miguel ngel reaccion como si
bajara de la nube en la que estaba flotando.

Disculpame... no te vi al tiempo que ambos se agachaban a recoger la
bolsa.

No, perdoname vos. Yo iba distrada no alcanz a terminar la frase cuando
su magro cuerpo se tambale apoyndose en el joven.

Qu tens? Qu te pasa? tartamude l sujetndola de la cintura.

Ya pas. Fue slo un mareo... gracias.

La chica se recompuso e intent continuar.

No, esper. Vos no ests bien dijo Miguel ngel. Recin descubra la
terrible palidez en el rostro de la joven, apenas una adolescente. Dejame
que te acompae.

No te molests. Gracias.

Hay un caf en la esquina. Vamos, de verdad te veo mal la chica no se
rehus.

Est bien. Acepto porque me siento un poco mareada.

Entraron en la confitera y, sentados junto a la ventana, pidieron un par
de cortados y permanecieron en silencio por unos minutos. En realidad poco
y nada tenan que decirse. De pronto, Miguel ngel comprob que, por un
momento, se haba desprendido de su problema. Desprendido... era slo una
manera de relativizarlo. En realidad, all segua estando. Pegado a su
mano, quemndole la sangre. Le hablaba a la chica espiando el sobre con el
veredicto en su interior. Lo ignoraba? Imposible. Era slo una tregua. Por
algo se haba cruzado con la joven. S, para tomar distancia del homicida.
Miguel ngel tena pendiente una pulseada mortal con el destino.

Cmo te llams?

Cecilia. Y vos?

Miguel ngel.

Bueno, gracias por ocuparte de m. Pero ya estoy mejor. Qu vergenza..!
Perdoname. Nunca me pas esto... de caerme en la calle.

Tranquila, no hay problema. Se dira que no comiste nada. Hay algo de
eso? pregunt con el inters repartido entre la chica y el sobre.

Bueno, ms o menos. Lo que pasa es que me present para un casting en una
agencia de modelos y no quera tener pancita. Ya me rechazaron en la prueba
anterior. As que me vine con un jugo nada ms.

Las mujeres..! Son capaces de suicidarse por unos kilos de menos. Te
pido un sndwich? Dale, te va a venir bien.

No, no! Gracias. Ahora llego a casa y me preparo una buena comida. Pero
vos, supongo que ibas a algn lado, tendrs algo que hacer, o no?

En realidad, iba a algn lado pero con muy pocas ganas.

Ah!, Entonces te libero, as hacs lo tuyo se puso de pie como para
marcharse, alisndose la minscula falda de cuero que dibujaba sus caderas
estrechas.

No, esper! Termin tu caf. Me acompas con un tostado?

Bueno. Est bien, ya que insists. De todas maneras, tengo un viaje hasta
casa.

Dnde vivs? dijo l demostrando un inters que no estaba seguro de
sentir.

En La Plata.

Ah! S que tens un viaje. Pens que eras de por aqu, de Barrio Norte.

Qu te hace pensar que soy de Barrio Norte? pregunt entre graciosa e
intrigada.

Qu s yo, tu aspecto... tpica chica portea. Mi mejor amigo, Esteban,
tambin es de La Plata y somos compaeros en la UBA.

Qu estudis?

Abogaca. Estoy cursando cuarto ao. Mozo, dos tostados de jamn y queso,
por favor! dijo esto ltimo alzando el brazo para llamar su atencin.

En ese instante, Cecilia vio, encima de la mesa, el sobre que acababa de
liberar. Ley el membrete: Laboratorio de Anlisis Clnicos.

Ibas al mdico, no?

S. Pero no tiene importancia. Puedo llegar ms tarde y cubri el sobre
con la mano.

Llegar ms tarde. S, prolongar la agona, nada ms. O no. Quiz era el
renacer. El regreso a la esperanza, a la alegra de descubrir que todo fue
una burda farsa del destino. Una pesadilla, de aquellas que al despertar,
dan por finalizado el tormento.

De hecho, cuando das atrs recibi el sobre con sus primeros anlisis,
comenz a abrirlo con la autosuficiencia y el desparpajo de cualquier joven
que vive con la certidumbre de que el mal se invent para cualquiera menos
para l. Sin embargo, la contundencia de la realidad lo sacudi:
Positivo; hormigas rojas en la sangre; escorpiones en la yugular; piraas
en el cerebro; un iceberg en el pecho a punto de estallar. Y aquella
sensacin de tener los pies en el vaco. Pero el mdico le dijo que era
preciso luchar por un segundo intento. Felizmente los errores existen. Y
Miguel ngel necesitaba uno para l.

El sobre con el veredicto continuaba asfixiado bajo su mano, palpitando su
destino. Ruleta rusa, pens. La vida o la muerte. Una brisa sopl desde la
calle y perfor la melena rubia de Cecilia alborotando su cabello. Recin
se fijaba en lo bonita que era. El perfil de belleza de la chica, daba como
para modelo. Piernas largas y delgadas que se entrelazaban como algas. Su
estilo lnguido y casi felino. La sensualidad de sus gestos. Pelo sedoso,
largo, ondeado. Tal vez resultara seleccionada para el modelaje. Y supo que
el incidente en la vereda poda haber sido cualquier otro que lo arrebatara
de su abstraccin. Un perro, un anciano, un paraltico o un nio hubieran
logrado el mismo efecto: arrancarlo del tormento. Inconscientemente se
aferraba a cualquier factor externo para huir de su pesadilla: postergar,
postergar, postergar. Aunque, en definitiva, no era lo mismo chocar con un
perro que con una linda chica. Por supuesto que en otras circunstancias el
accidente con Cecilia hubiera sido un delicioso desafo.

Ey! Te quedaste callado. Algn problema? cuestion ella retocndose el
maquillaje frente a un espejo de cartera. Deline sus labios con gracia
singular y sac un cepillo del bolso para peinar sus cabellos. La
coquetera era su sello personal.

Disculpame... no, nada. Slo pensaba la mir con ojos negros y sonrisa
ajena.

En qu pensabas?

No s... en que sos muy linda. Vas a ser una gran modelo, supongo repuso
l.

Bueno, gracias. Eso, si me seleccionan.

El silencio se instal de nuevo entre ellos. Miguel ngel tamborileaba los
dedos encima del sobre, la mirada puesta en algn punto indefinido. Quera
posponer la preocupacin que lo atormentaba para disfrutar de ese instante,
pero no poda. Ella, visiblemente aburrida por la falta de dilogo, se
entretena espiando sin disimulo a una parejita que se besuqueaba en la
mesa contigua, olvidados del mundo.

En ese instante, el estruendo provocado por el choque de dos vehculos en
la esquina de Santa Fe y Riobamba, los trajo a la realidad. Cecilia mir la
hora en su reloj pulsera y se inquiet.

Uy! La hora que es. Se hizo re-tarde. Me tengo que ir dijo ponindose de
pie mientras colgaba el bolso sobre su hombro.

No te vayas, por favor! Tengo miedo! dijo l casi gritando.

Cecilia se paraliz. Lo mir y, lentamente, suavemente, se volvi a sentar.
Tirone de su breve falda como para cubrir los muslos y apoy el mentn
sobre la palma de su mano. Lo escudri con ojos grandes, sonrisa trocada
en asombro. Abri la boca, pero de ella no sala ninguna palabra. Trag
saliva y se recompuso.

De qu tens miedo, Miguel ngel? musit bajito, casi deletreando, por
temor a asustarlo.

l titube, avergonzado. No supo qu decir. Haba cometido una necedad y no
saba cmo salir de ella. Entonces eligi el silencio. Escondi la mirada y
se recogi en s mismo. En realidad, no haba demasiados caminos para
escapar. Ella fue ms lista.

El sobre, no? dijo sealando la porcin del mismo que sobresala bajo la
mano de l. Mano delgada, blanca, se dira que plida, con tenues venas
azuladas que divergan sobre las falanges como la desembocadura de un
delta. Un leve temblor, claramente perceptible, denunciaba su descontrol,
el miedo, la angustia. Nunca se haba sentido tan humillado. Nunca se haba
sentido tan infeliz.

Disculpame, no deb ser tan torpe. Ni te conozco y estoy involucrndote en
mi vida. O en mi muerte. Pronunci la ltima frase como si fuera extrada
de un texto teatral, provocando el incuestionable efecto de una sentencia.
Venciendo la timidez y el pudor que le produca el hecho de sentirse
descubierto, tuvo el coraje de mirarla a los ojos sin ocultar su rostro
herido. Casi un rasgo de valenta en medio de tanto miedo.

Miguel ngel se levant, dej unos billetes sobre la mesa y, con el sobre
pegado a su mano, huy hacia la calle y se disolvi entre el gento.

** Gladys Liliana Abilar
   gladys8@fibertel.com.ar
   Poeta y narradora argentina (Chilecito, La Rioja). En 1972 se gradu de
   profesora superior de piano, y en 1980 obtuvo el ttulo de ingeniera
   agrnoma. Asumi la direccin del Instituto de Investigaciones
   Agropecuarias de la Universidad de La Rioja, donde tuvo a su cargo la
   Ctedra de Gentica. Realiz estudios de postgrado en el IAP, de
   Paisajismo. Paralelamente incursion en la Literatura publicando los
   libros: Ecos del corazn (poemas, 1989), Ms all del pecado (novela,
   1993), Eclipse de Lubna (novela, 1997), Pensar sin permiso (aforismos,
   con prlogo de Jos Narosky, 1999), Doce hogueras (cuentos, ilustrado
   por el pintor uruguayo Carlos Pez Vilar y prologado por Eduardo Gudio
   Kieffer, mencin en la Faja de Honor de la Sade, 2000), y Destino
   rabioso (cuentos, Faja de Honor de la Sade, 2003). Particip en el IV
   Encuentro Internacional Literario de Montevideo (2003) y en el IV
   Encuentro Internacional de Escritoras "Ins Arredondo" de Guadalajara
   (2004), donde fue invitada para presentar Destino rabioso a cargo de
   Alicia Steimberg. Con este ltimo gnero integr siete antologas y
   particip en numerosos concursos literarios, obteniendo diversas
   distinciones nacionales e internacionales, tales como el premio
   "Ugarit", otorgado por la sociedad Sirio Libanesa y "Cuentos Aller",
   otorgado por la comunidad Allerana de Espaa, entre otros. Particip en
   la Feria Itinerante del Libro en Chilecito (2004), donde tambin se
   present Destino rabioso. Particip en la edicin y presentacin del
   libro de Hctor David Gatica Integracin cultural riojana (2005).
   Colabor en la edicin del libro La Rioja, de Manrique Zago.



=== Cuervos blancos	 Andrs Matas ====================================

Todos los das va el seor del paraguas a la librera
se va por la calle donde venden frutas y flores
en otras ocasiones camina en medio de las basuras
y juega al ftbol con la cabeza de una nia sin mueca
tambin marcha por el bosque e imagina
y abre su paraguas al regreso de la librera
cuando le dicen que su libro de poemas.
a nadie le interesa.

===

Al frente de mi casa
el sol golpea su amarillo con violencia
los pjaros son asesinados
por las ventanas cerradas
y la oscuridad de la noche guarda
las primeras ausencias de su canto

===

Su nombre no era Gregorio Samsa
y l nunca escribi una carta al padre
tampoco guardaba los sobres del jabn
para ganarse un viaje lejos de los nazis
no era hermano de Grete
ni tena capa de super hombre
lo que s es cierto es que un da
su cuerpo fue transformado

===

Ellas disfrutaban estar juntas
salan a mirar las flores y las tractomulas
amaban el sol cuando haba lluvia

Desde las ventanas las miraban:
las gentes, las moscas y la luna
la luna cantaba para ellas sus mejores noches
las moscas no saben del amor
las gentes tampoco.

===

Heredadme tus besos
esos que nunca fueron cuando estabas
ahora aunque amargos
como la msica que te pudre
no me heredes tus miradas
nunca aprend a coleccionar
cabezas de animales exticos
si puedes heredadme el cielo
en la tierra nunca fuimos.

===

Solamos ser felices
inventbamos flores y caballos
con la piel del cielo
corramos detrs de los carros
o de las mariposas
sabamos deslizarnos con la lluvia
sobre los tejados de zinc
y llegar primero que el olor del caf
a orillas del viento.

===

Abrevi mi nombre de tu cuerpo
ni un solo rastro ni una sola huella
luego te fuiste en una boca sellada
como esas cartas que cruzan nuestros miedos
mientras te amaba te fuiste para siempre
y no hay un Dios que te detenga
nada antes del fuego de tus manos
que amarraban a mi espejo tu deseo.

===

Esos hombres viven desde siempre en una esquina
han cruzado el firmamento muchas veces
y saben hablar solos como si estuvieran felices
toman caf y fuman mucho
hasta la llegada de la oscuridad

** Andrs Matas
   andresmatias78@yahoo.es
   Abogado, poeta y ensayista colombiano. Ha participado en diferentes
   paneles, recitales, simposios y encuentros. Fund y dirigi el Centro de
   Estudios Polticos y el Caf Literario de la Universidad La Gran
   Colombia (http://www.ulagrancolombia.edu.co). Ha publicado Toda flor
   arrancada es un cadver, La casa de un poeta, Versos cmplices, Versos
   impenitentes y Cuervos blancos. Ha sido columnista y analista de temas
   de derecho internacional y geopoltica, as como de crtica de arte,
   historia y humanidades.



=== Efecto Cyrano      Marcela Adaros Rojas ===============================

Al llegar a la Residencia de la Universidad de Alcal, imponente en sus
quinientos aos, lo primero que hizo la recepcionista fue asignarme la
habitacin Chile y de paso una compaera de cuarto entre todos aqullos a
quienes no conoca ms que en las clases, de manera superficial y siempre
polticamente correcta.

Se trataba de Rene, una abogada del Ministerio de Obras Pblicas, a quien
siempre encontr distante y con un aire melanclico nada interesante. Pero
estbamos de viaje, y aunque era de estudios, pens que podra dar alguna
sorpresa.

Y no me equivoqu.

La primera noche abri su maleta y sac una botella de Chivas cuyo dorado
resplandor oscil con su paso rpido. Bebimos, comimos queso manchego y
conversamos animadamente, y despus de unas horas, ya se haba generado una
corriente simptica que nos hizo pensar en cmo era posible que no nos
hubisemos conocido ms en esos tres aos.

Al calor de una copa entramos sin pudor en el plano de las confidencias y
me confes que haba terminado una relacin de un ao con un colega que an
no poda superar. Por eso vino, aunque no estaba en trance de tesis, porque
saba que C.K tambin haba salido de Chile rumbo a Espaa.

Le has escrito alguna vez una carta de amor? le pregunt.

Ella me mir extraada, como si le hablara de algo inslito, seguramente le
pareci anacrnico escribir una carta de amor en tiempos de los mass media.

T sabes que yo escribo y tengo cierta habilidad para eso. Bien, te
propongo poner mi pluma al servicio de tu historia dije, levantndome
teatralmente mientras apuraba un sorbo de agita de Escocia.

As fue como esa noche hicimos una alianza que comenz con la primera carta
que ella envi desde un locutorio al correo electrnico al que nicamente
haba escrito por razones de trabajo.

      C: estoy en Espaa desde hace unos das y veo que la realidad abre
      paso a los sueos, sustancia de la que est hecha la vida para
      navegantes y viajeros. Esos sueos se parecen ahora a Alcal de
      Henares, con sus tejados medievales por los que pasean las cigeas.
      Cuando las observo noto que al atardecer se duermen, y no puedo dejar
      de pensar que en sus enormes nidos guardan algo que no alcanzo.

      R

Das despus en Toledo, terminamos empapados una caminata frente a la
catedral. Celebraban un carnaval, entonces vimos pasar extraos personajes
por el lado, mujeres con largos vestidos de encaje negro, mantilla
cubrindoles la cara y guarecidas bajo un solo paraguas negro. Me pareci
que venan de otros tiempos en que siempre era posible rer de a dos bajo
la lluvia.

      La lluvia en Toledo cae suavemente como queriendo no hacer dao a
      las iglesias, monasterios, grutas, escaleras de piedra y estrechas
      callejuelas llenas de gente. Caminas por ellas y de pronto llegas a
      lo alto y cuando recobras el aliento descubres las colinas
      verde-chilo llenas de cipreses y no parece real, es como si fuera
      parte de un cuadro del Greco y estuviramos all slo para comprobar
      que no existimos realmente si no es dentro de ese cuadro.

      T debieras estar all, para mostrar la eternidad a los amigos del
      Conde de Orgaz.

      R

Antes de volver a Chile, decidimos ir a Barcelona y nos internamos por los
laberintos trasnochados del Barrio Gtico mezclados entre ros de gente
buscando el vino de la casa, y mientras devorbamos raciones de patatas
bravas, concluimos que en Espaa la gente se divierte comiendo, bebiendo
vino, y sobre todo hablando. Recordamos con nostalgia que en Chile de
noche, ms que comer y hablar, se baila, justo lo que Rene necesitaba esa
noche para exorcizar demonios de corbatas grises.

      Barcelona se me antoja como una moderna y sofisticada Babel. Lo que
      menos se escucha es castellano. Suena tan dulce el cataln en sus
      bocas, voz en off con las dems lenguas, guturales, speras, espesas
      articuladas por los miles de turistas e inmigrantes. Me siento lejos,
      ms lejos de lo que alguna vez imagin de la neurtica parquedad de
      Santiago. Se siente bien estar aqu....

As, mientras de da cubra espacios acadmicos y tursticos, de noche
escriba cartas para un sujeto que nunca vi, cartas que Rene despachaba
puntualmente cada da y cada vez ms olvidada de por qu lo haca. En esos
das ocurri tambin que dimos en descubrir que mientras avanzaba la noche,
eran ms abordables las personas y la ciudad. Imaginbamos la cada de las
mscaras slo para ver de verdad, y en esa tarea nos exponamos tambin
nosotras.

      C: En la Barceloneta el mar est muy cerca, creo que me duermo
      escuchando cmo se bate en retirada para luego volver a mi almohada,
      mientras sueo algo que llena con su aroma exasperante la inmensa
      noche de Espaa.

      R

A esas cartas siguieron todas las que escrib para ella en Madrid,
Barcelona y la ltima, enviada desde el locutorio de la residencia de la
Universidad de Valencia. Cartas escritas como si fueran para un hombre
capaz de inspirarme el deseo de hacer de la experiencia magia en las
palabras; cartas escritas secretamente por m, para que Rene las firmara.

      C: Seguramente sabes que Valencia est en la costa de Levante, zona
      tambin llamada Costa del Azahar, el olor que desprende la flor del
      naranjo. Creo que tambin le llaman Costa de la Luz, porque est en
      el Levante espaol, donde dicen que son ms bellos los amaneceres. Si
      a esto le aades que est en el Mediterrneo, donde el mar es azul
      intenso, puedo decirte que estoy en el lugar ms.

      Te cuento esto, porque creo que es la influencia de ese mar la que
      dio origen a la cultura latina que nos define a ti y a m, no slo en
      los rasgos fsicos, sino en la forma de ser y de hacer.

      Exprimiendo y forzando ms el argumento, podra decir que es lo que
      hace que despus de estar un montn de horas escribiendo mi tesis,
      con una Coca Cola al lado, me apetezca contarte estas cosas.

      Tambin puede ser, simple y llanamente, un deseo de averiguar hasta
      dnde se puede llegar a distancia, en el empeo de conocer a un
      hombre como t.

      R

Sin embargo, estoy en este hostal en Madrid, sola. Nuestra incipiente
amistad colaps entre bibliotecas, cansancio y la obligada cercana entre
dos personas extraas y complejas que las circunstancias unen.

Arrglatelas como puedas fueron sus palabras antes de cerrar la puerta.

Y as fue, llegu como pude a Barajas, me sent sobre el carrito con mi
maleta y me dispuse a leer un ejemplar de El Pas del da anterior. De
pronto un hombre me pregunt si viajaba a Santiago, contest
afirmativamente y comenzamos a hablar mientras las horas pasaban sin darnos
cuenta.

Me encanta como hablas, tus palabras tienen el color del agua en el
Levante, ya que estamos en Espaa dijo sonriendo, y yo, medio distrada
con sus ojos, me pregunt: Dnde he odo eso antes?

l viajaba a Chile en otro vuelo, y al despedirnos escribi mi correo
electrnico en una tarjeta y me entreg otra con su nombre y correo
anunciando que me escribira para que nos reuniramos en Santiago.

Escrbeme me pidi, antes de dirigirse a la sala de embarque.

Mientras desapareca, y antes de guardar la tarjeta en el bolsillo, la mir
y le:

      Ministerio de Obras Pblicas
      Christian Klaussen
      Abogado

Dios... en menudo lo me he metido no pude menos que exclamar en voz
alta, mientras vea a Rene y a los otros acercndose por el pasillo del
aeropuerto.

** Marcela Adaros Rojas
   marcelaadaros@gmail.com
   Escritora chilena (Coquimbo, 1963). Profesora de estado en castellano y
   filosofa y doctora en ciencias de la educacin. Acadmica de tres
   universidades de la ciudad de La Serena. Mantiene un blog en
   http://www.atinachile.cl/blog/u33774.



=== Ambrosa	  Jos Geraldo Neres ======================================
=== Traduccin: Marta Spagnuolo ===========================================

sentir el ritmo
y sumergirse en el cntico de las aguas
el grito
revela el paladar-lquido del roco-carne
moldura inclinada sobre un cliz de msica y palabras



I

en la barranca
pintura de miedo
perfume de luna

con trenzas de rbol
tejo un columpio
y bailo en las estrellas
la ronda de los sueos



II

con vestes estelares
dragones en la cintura
las caras de la luna
en el peregrino dorso

en la acuarela
gritos
destrozan
girasoles



III

el sexo grita
los dolores del arco iris
espasmo secular
gotas insanas

relieve sin tramas



IV

con las lgrimas
la cara mezclada
lava otras caras
el mar salvaje
se curva
escultura desnuda
cruda de secretos



V

un pual
onrico
tata en la
pelcula
del
cuerpo
diecisiete piedras

recorren el castillo
en las
sandalias de la luna



VI

el cuerpo sudado
moldura del agua
bebe naturaleza
un acuario solloza

su cuerpo desierto



VII

delirio plateado
protesta callada de una geisha
orqudea con mscara de roco
sentencia despedidas

(temporal de sake)



VIII

cautivos
en sueos verdes
amaru y sade
en versos
cliz  cuerpo
clido	     convexo

guirnalda mtica
cantiga tenue
madrugada
desnuda



IX

busca el cuerpo dentro de s
en actos de salvajera
se rasgan

susurros

en el octavo da semanal
la madrugada extasiada
se baa en el nctar uterino
de la madre tierra



X

fantasmas se entregan a la noche
el da besa
la cara de la madrugada



XI

sus pecados
parto por la mitad
sin ningn esfuerzo
las sobras de sus actos
las dejo para el juicio
de su amada

eso

si an le queda alguna



XII

riacho de la luna guerrera
pez y fuego
en la moldura

el da en el vientre
del centauro negro
flecha humedecida
en la aurora boreal



XIII

cntico en la rbita azul
verbo de tambores
y silencios

agua en la caza
de un sagitario
y laberintos

grito las melodas
del Vesubio

esfinge siembra
el noveno girasol
en el reloj lunar



XIV

Mdula
ser libertino
se mezcla con lquido
en maoso xtasis
el deleite acompasa el desatino
tato un poema en su dorso
manifiesto silente de misterios
la madrugada estimula tramas
estrellas juegan en el espejo del alma
roco
el paladar del amanecer
son versos en papiro inmaculado



XV

rozar arco iris
con dedos cristalinos
susurrar palabras extintas
en el diccionario de la selva carnal
pual aterciopelado
blsamo en cicatriz azul
ingenuo instante
poema bilinge
modela nubes de algodn



XVI

estrella marina
acuario de viento
gota tejedora
suspendida

(ojos-tempestad)

el seno lunar
contornea el roco

piedra de fuego
late en la acuarela-vientre
gnesis



XVII

en el lecho
silueta
sol de labios msticos

en la puerta
el son me llama a bailar

reina-mujer
cabalga y alimenta
tata su mapa
en este peregrino

en la barca-deseo
el sudor de la noche

sin estrategia
sin miedo al maana
me entrego
oh cazadora!

Avaln
se dibuja en la savia
navego



XVIII

Muerdo la noche
y los espejos de luz      mujer
retazos
de palabras carnvoras
en el tiempo de sombras
cuerpo
laberinto de mis ojos
la msica de su vientre
revela las puertas de la muerte
abrazo esa meloda
la savia de una estrella
y siento la cancin del silencio
correr por el cuerpo

un beso
recibe la primera gota de roco

me alimento de su sonrisa
ofrenda de sangre

** Jos Geraldo Neres
   jgneres@uol.com.br
   Poeta brasileo. Cofundador del Grupo Palavreiros
   (http://www.palavreiros.org), en el que confluyen narradores y poetas
   residentes en Diadema, So Paulo (Brasil), y de cuyo sitio en Internet
   es coordinador de Comunicacin y webmaster. Es coeditor de la revista
   Potica Social. Trabajos suyos han aparecido en las antologas
   Alabastros (2002) y Proyecto Cultural Tiempos Perplejos, Potica Social
   (2002), as como en las revistas A Cigarra, Nozarte, Metamorfose
   (Brasil) y Lote (Argentina) y en varios sitios literarios en Internet.

** Marta Spagnuolo
   martaspag@hotmail.com
   Investigadora y docente argentina (Coln, Buenos Aires, 1942). Es
   profesora en Letras por la Facultad de Filosofa y Letras de la
   Universidad de Buenos Aires (http://www.uba.ar). Ha publicado Historias
   de Maizales (cuentos), Paran, Editorial de Entre Ros, 1990; Tres
   visiones del encuentro de dos mundos (ensayo sobre Ruy Daz de Guzmn,
   Bernal Daz del Castillo, Inca Garcilaso de la Vega), Buenos Aires,
   FAIGA, 1992; Fray Mocho, el estilo matrero (ensayo), Paran, Editorial
   de Entre Ros, 1992); El aprendizaje del misterio. Anlisis de Por los
   tiempos de Clemente Colling, de Felisberto Hernndez (Buenos Aires, El
   Arca, 1996); Claro el afn (Poesa), Pergamino, Sopea Hnos. 1995); La
   lectura, recurso bsico para el desarrollo humano, sociocultural y
   econmico (Buenos Aires, ABA, 2005). Varios de sus cuentos y poemas
   integran las antologas Letras de Oro 2003 (Buenos Aires, Honorarte,
   2004); Antologa de la llanura pampeana (Buenos Aires, Colihue, 2000);
   Narradores de la tierra ma (Buenos Aires, El Francotirador,1997);
   Poetas de la Norpampa (Pergamino, 1996). Ha obtenido numerosas
   distinciones, entre ellas: Primer Premio Concurso de Ensayo Fundacin el
   Libro en el V Centenario del Descubrimiento de Amrica (Feria
   Internacional del Libro de Buenos Aires, 1992), Primer Premio IV
   Certamen Internacional de Ensayo Breve 1995 (Banco Mercantil Argentino,
   Buenos Aires), Primer Premio Concurso Anual de Literatura Fray Mocho
   1992-Ensayo (Gobierno de la Provincia de Entre Ros), Primer Premio
   Concurso Anual de Literatura Fray Mocho 1998-Cuentos (Gobierno de la
   Prov. de E. Ros.) y Segundo Premio ABA a la Educacin 2004. Artculos
   suyos han sido publicados en revistas como Variaciones Borges (The J.L.
   Borges Center for Studies and Documentation, The University of Iowa,
   EUA; http://www.uiowa.edu/borges/vares.shtml), Espculo (Facultad
   Ciencias de la Informacin de la Universidad Complutense de Madrid,
   Espaa; http://www.ucm.es/info/especulo) ; La Casa de Asterin
   (Departamento de Idiomas de la Facultad d Humanidades de la Universidad
   del Atlntico; Barranquilla, Colombia;
   http://lacasadeasterion.homestead.com) y Jornal de Poesia (So Paulo,
   Fortaleza; Brasil; http://www.revista.agulha.nom.br/poesia.html). Como
   traductora del portugus al espaol ha publicado sus versiones de los
   poemas de Floriano Martins Por onde cai a linguagem / Por donde cae el
   lenguaje (Online: Triplo V) y Antes da queda / Antes de la cada
   (Online: TriploV y Palabra Virtual). Tambin de Floriano Martins, acaba
   de traducir los libros de poesa Tres estudios para un amor loco, La
   noche impresa en tu piel y Teatro imposible, de prxima publicacin
   (2006), respectivamente por Editorial Alforja (Mxico DF); El Pez
   Soluble (Caracas) y La Rana y El Perro (Caracas). En el rea acadmica
   ha dictado las asignaturas Literatura Argentina; Literatura
   Hispanoamericana; Gramtica y Estructura del Lenguaje; Lengua, y se ha
   desempeado como JTP de Composicin, Teora Literaria y Literatura de
   Europa Meridional.



=== Tres relatos      Adriana Prieto ======================================

*** De no ser por la vena

De no ser por la vena que se sali de su pie, su vida no hubiera cambiado
nada. Vio que poco a poco se sala y sinti que no deba ser mayor
preocupacin para l. Se comenz a alarmar cuando not que sta se inflaba
como un globo, su sangre era casi transparente, mientras ms se inflamaba
la vena ms transparente se haca todo, lleg a convertirse en una tela
invisible que pareca un gran lazo sobre su pie. Caminaba entonces elevando
ese globo que lo sostena, era una sensacin nica, su cuerpo haba
adquirido un ritmo muy particular al caminar; su preocupacin apareci el
da en el que el globo explot, se escuch un gran estallido, y cuando
mir, su pie pareca de un recin nacido, lo cubra un polvo blanco que
pareca talco y sutiles manchas rojas evidenciaban que alguna vez hubo
sangre por all. Al llegar al hospital el mdico le explic que la vena
rechazaba totalmente el pie, por alguna extraa razn su cuerpo haba
decidido no tenerlo ms como acompaante.

El mdico mirndole a los ojos le dijo: Es inevitable, su pie debe ser
cambiado por otro.

De no ser por la vena que se sali de su pie, su vida no hubiera cambiado
nada.



*** Ya a punto de caer me agarro de un ala

Ya a punto de caer me agarro del ala de un ave que va pasando. Ella sigue
su camino. Al sentirme ignorado me suelto nuevamente y de inmediato delante
de m veo una nube, me acomodo y me dejo caer plcido en ella, ella, como
si nada contina su leve movimiento. Miro mi cuerpo, me siento ofendido y
me echo a un lado. Sigo mi camino. De repente siento que no hay nada ms,
sigo cayendo sin un ave que me recoja, sin una nube que me busque. Cuando
menos lo pienso, me agarra una mano: Y t, qu haces aqu? me pregunta.
Yo? le respondo: cayendo!



*** Al levantarse cada maana

Al levantarse cada maana senta cmo la gota caa, lentamente, desde la
mitad de su cabeza hasta llegar a la punta y desapareca. Nadie poda creer
que algo le caminaba por la cabeza, que algo se vaciaba gota a gota, que
algo se le escurra por dentro. Ella, en cambio, s lo perciba, cada da
que pasaba senta cmo iba saliendo algo, cmo su cuerpo se iba
debilitando, cmo su delgadez y su tez cambiaban diariamente. Trat de
ignorarse, de hacerle caso a los dems, era imposible que eso le sucediera,
era lo que decan todos. Continu as. Un da se ech a caminar y nadie la
detuvo, nadie la poda detener, no hubo forma de comunicarse con ella,
nadie lo entendi, era como si su ser hubiese escurrido entre la nada, como
si realmente estuviese vaca.

** Adriana Prieto
   adrianasolnegrove@yahoo.com
   Escritora venezolana (Maracaibo, 1981). Licenciada en letras y en
   educacin mencin Castellano y Literatura por la Universidad del Zulia
   (LUZ, http://www.luz.edu.ve). Dicta clases de literatura para nios en
   el Colegio Alemn de Maracaibo (http://www.cam.edu.ve). Forma parte como
   actriz-bailarina del Colectivo Corpus-Teatro. Ha publicado artculos
   literarios en revistas digitales e impresas.



=== Poemas	Osvaldo Ciezar ============================================

*** de ciertos cielos

aqu ni es azul
ni est poblado
es una manta gris
democrticamente aburrida
apenas transitada
por algunas sombras
pero sobre todo
una oleada de melancola
que repite hasta el hartazgo
que slo somos islas
sometidas al lento divagar
		    derivar
de los recuerdos



*** arrebujado

entre dos tiempos
te deslizas bajo las pieles muertas
pues se trata apenas de yacer
de quitarse colores y
calzar los ojos de ciego
desentraar los murmullos
estirar tanta arrugada geografa de la sinrazn
y quedarse quieto
con esa quietud de las esperas
aun a sabiendas
que nada viene despus
que es todo desvaro
este aire
entre dos sensaciones
falsos equilibrios
desnudeces
adonde se cuece el desastre
ms triste que la muerte
esta degradacin
de cada minuto cada hora cada da
tanta desazn
que slo cabe en una sonrisa



*** agujeros de sueo

a fuerza de sollozar ausencias
solsticios ajenos
tantas premuras
apenas siento venir los vientos
los negros vientos
que apuntan desde los primeros pasos
tergiversan
para descolgarse orondos
cuando el aliento se entrecorta
crecen las sombras
y comienzan los tiempos de descuento

voces que apenas disimulan la alegra
inundaciones de optimismo
flujos de suerte
carcajadas
nos llegan desde aquella noche sideral
donde amontonamos sin concierto
temores y chanzas
xtasis y deslumbramientos
rescoldos de ventura
esos rincones donde se acuclillan
los girones de dicha
las sonrisas perdidas
los versos truncos
y tanta vergenza que desborda
quiebra los vasos
y sale a embriagar otras venturas
ajena al dolor
agujeros de sueos
despedazados para siempre



*** inventario

esa mano desprendida
caricia suelta avergonzada
ese flaco rer de circunstancias
fue lo que qued y apenas.

sabamos que no se vuelve
como cosas que no se recomponen
hay excesos ahora nimios
y olvidos circunscriptos
que dejaron de caber en almanaques.

nos costar hablar en pasado
pero ms dolor encima
tendremos en los huecos
esas ideas asesinas
como preguntarnos qu carajo hacemos esta tarde
y las luces iluminen las ausencias
los parques sin paseantes
los pjaros desplumados como cualquier otoo
y no haya tampoco lugar para llantos
ya todos secos y cuarteados
como una bella foto del futuro
que no est, seguro,
pero no faltar a la cita.



*** Despedida

      para epifanio madrid dez

un destello de marfil
sonrisa helada para siempre
un nombre irrepetible
accin un paso delante de las coplas
y un resumen que algunos creen macabro
otros sienten necesario
porque esos viajes son largos
el resuello se corta rpido
y la memoria se impacienta hasta dejar caer detalles
importantes y mustios
como aquella gioconda desvada
con que te fuiste para siempre

de pronto el futuro te cay como una rosa
y nada fue lo mismo
porque eso es la eternidad.



*** sombras

vuelve a pensar que todo est acabado
y slo quedan en escena
sombras de viejas permanencias
muecos rotos
polichinelas
huellas endurecidas
sonrisas desvadas y pretritas
tibiezas derramadas sin concierto
y el vaho dulzn
de alguna atmsfera indisipada
que slo se mantiene a la espera
del sonido final
del estruendo
de una puerta abierta
con su torrente de luz
sus sonidos
su indisciplinado poema del vivir cercano
para cerrar el ltimo captulo
y hacer que
por fin
el astronauta insomne
cierre los ojos para siempre



*** una de alegra

dispara al viento una sonrisa
un rasgo de sol
una caricia
y regresan los tiempos desdeados
las viejas costumbres
de mirarte
en este trasluz de primavera
de olores francos
de suavidades dispersas
entre colores y tactos

siempre hay una madrugada de sueo
guardada en un pliegue bien profundo
lejos del dolor
de decepciones
de olvidos e injusticias
donde el futuro an puede
conjugarse en pasado
los tiempos se cruzan
y uno es nio
ni siquiera el que fue
sino el que quisiera haber sido

hay das as
donde el contento te acribilla a mansalva
tens ganas de rer
sin perder conciencia de
los negros trazos de la historia cotidiana
esa miserable que teje
redes de dolor
paos de amargura
y ausencias
sobre todo ausencias



*** mano

eso fue el comienzo,
luego la mano hizo
porque conoce todos los gestos
los golpes
las caricias
los desprecios
pero sabe sobre todo ofrecer y quitar
desde el fondo inmemorial
su simple oficio

todo lo sabe y lo conjuga
lo trae a tierra y lo redime
descubre y finge
apacigua
pero se arma en golpe
sorprende y consuela
traduce y crea
ventila
muchas veces aspavienta
se retuerce en desvelos
se disfraza
confunde sabiendas y averas
cruje y se desarma
a ratos tiembla
de apretada desde adentro
confusa y solemne
alhajada y cubierta de esfuerzos
que todo deja huella
en su extraa geografa

la mano vive junto a ti
te prolonga
raras veces se aposenta
protagoniza por naturaleza
trasciende y vende
desnuda
sabe hallar mecanismos y efluvios
tantea sin vergenzas ni placeres
hace su mundo
y te lo ofrece

slo hay que dejarla
ponerla en marcha
darle un punto inaugural
       para que todo comience



*** madres

de dnde viene ese deseo
manifiesto de vida
que nos lleva a acabar con todo
hacer tabla rasa
recomenzar
con la fe de un fantico cruzado
y construir de nuevo
sin bases ni proyecto
gimnasia amnesia y ritornello?

qu madre nos infect
con ese virus total
insidioso
irreductible
para demoler y retrazar
sobre las ruinas an tibias
humeantes
idnticos desatinos
inviabilidades
proyectos de miserias
a veces altas y brillantes
meros blancos para otros empecinados
infectados contrario sensu
placenteros nautas de contramano?

desde esta aurora en ciernes
grvida de buenos soles
de vidas compartidas
compartibles
slo nos queda guardar lo que hicimos
en otros pasajes
en otras galaxias
y ampliar
ampliar
desbordarnos de accin
para que estos tmidos tmulos
meras apiladas
montones informes
se ofrezca y relumbre ante los ojos
pero
por encima de todo
sean techo y lumbre
cobijo
sitios de encuentro
conjugacin positiva
y olviden los ritos
las ventajas
las prebendas
las estpidas ambiciones
de alcanzar eternidades
que haga humanos los pasajes
las confluencias,
los abrazos
y hasta los cabreos
por eso de que somos diferentes
discrepamos
pero todos compartimos los viejos cdigos
a pesar de las madres contrabandistas
infectadas
eslabones dbiles de esta aventura
que se llama simplemente
vivir.



*** huesos

de siesta en siesta
esas cosas calientes lineales
que te atrapan
en cada sombra
uno busca los gritos que despierten
recuerdos asesinos
nostalgias
pedazos de rencor
y cosas viejas
simplemente para levantar la vista
y revivir
qu remedio queda
aquella angustia o soledad o desencuentro
donde el tiempo tropez
con huesos ciertos.



*** de pasaje

los ngeles se van
sin mostrar la oreja
y uno queda
diciendo pavadas
de vuelta en su rincn
puro ojos sin boca
canciones falseadas
desafinos
incapaz de entender
los dedos de un almanaque
las brisas desmayadas
y tanto grito
como se oye en estos tiempos

los ngeles se van
sin decirte nada
tal vez para correr
hacia otros plenilunios
y uno ya se olvida
hasta de su existencia

los ngeles se van
ya se fueron
y uno choca contra el muro
hasta ayer ausente
ahora todo debe ser
abrirse paso entre las piedras
reunir lo que quede
sortear las nieblas
sonrer para la cmara
y soar a solas
con mundos poblados de venturas

los ngeles
rebusque de memoria
eran incorregibles
fumaban y beban
muchas veces blasfemaban
decan nombres
sin tacha y en vano
pero llevaban consigo como escudo
el secreto de la risa

los ngeles tenan
la musculatura apropiada
para vivir de alegras
la mano tendida
y esa facilidad de ser amigos
apoyar el hombro donde hace falta
y compartir las miradas
cargadas de nubes y futuros
las ganas de vivir
y la lejana idea de ser algo
de servir para algo
de ser ms que esta bolsa de huesos
de paladar agriado y vagos recuerdos
que emerge entre murmullos y protestas
cada salida de sol
sin ganas de celebrarlo
simplemente porque los sueos te rechazan
te empujan por ocupar demasiado espacio
y hay un celo vertical
que distribuye los humores
nuestros de cada da

los ngeles se fueron
acaso nunca llegaron
pero era dulce el ensueo
de haberlos credo



*** adnde est

es que siempre me pregunto
dnde est la profunda disidencia
que me roba el tiempo de
contar una a una las marcas de tus labios
de tus ojos
de tus manos
porque esa es la manera
de recordarnos juntos
de compartir siquiera aquel pasado
donde la risa y el llanto
brotaban sin pensar en el futuro
donde el gesto prefera la sonrisa
para distenderse en
las dimensiones posibles
del gesto y el alfabeto
donde todas eran marcas en apariencia indelebles
que sin embargo
pasaran factura sin descaro
hasta vernos reducidos a sto
dos que se quieren a travs de los olvidos
los rencores
los gestos inconvenientes
las palabras
que slo saben estar juntos
abrazados bajo los vendavales
tratando de mirar otros maanas
unidos apenas
por las hilachas de estas emociones
que nos arrancan lgrimas furtivas
amapolas virtuales
entre el naufragio y el sueo
y slo se apagan
en las exhaustas madrugadas
pesadillas y dolores mezclados
raras veces sonrisas
cuando palpita todava ese rosceo ocultable
ese candor aromas de caf,
la mesa puesta
y el deseo de prolongar la modorra  confortable
de otros brazos que son apenas textiles
incapaces de calor de tan extraos



*** pedazos

lentamente
con esa parsimonia de almanaques
que cuelgan en desorden
me voy desviviendo a pedacitos
sin buscar ni que me busquen
sentado a la orilla sin mirar
al paso de tanto y tanto peregrino
sin tener tampoco la nocin
de haberme quedado
puro ojos y destellos de contacto
simple enumeracin de desastres cotidianos
sin poder juntar los buenos pedazos de balance
los trozos selectos
los retazos presentables
despeinado de almas
reducido a la pinta y los recuerdos
mientras se prepara
un carnaval de petardos y relmpagos
una orga de espritus
que escaparn inevitablemente
hacia cimas impalpables
cielorrasos fulgurantes
nubes
y el vaco invade
arrasa con brazos y caderas
te reduce implacable
hasta que slo queden gargantas
en cuerda viva
incapaces de gritos
confundidas
entre sordidez y gozos
invariables escombros de lo que nunca
fue ms que ilusin
desvaro de insomne
insomne l mismo
demudado



*** decir

uno sabe que est pero se ha ido
irse es quedarse
pegarse a una imagen
 (volver pero soando
 de tus viajes
      ojos cerrados poros abiertos)
irse es un modo de quedarte
de decir no
de decir a secas



*** odiosos funerales

      para aquel compatriota

inquieto de saber tantas cuestiones
microcosmos de color y calenturas
giro en torno de aspavientos
senderos de color
y otras sanciones
porque hay una emboscada que me aguarda
entre esas matas y aquellas convicciones

el morral escrito me desloma
slo hay que aguantar y aquella apuesta
de que llegue anochecer
y con las luces
equvocas desledas
hasta indiferentes de relieves y gestos
me mantiene vivo aunque encerrado
entre esa falda almidonada de maana
y el crujiente uniforme sanguinario

habr un pizarrn negro
una olvidada
palabra en quechua que
      desdibujada en trazos balbucientes
diga cosas absurdas como respeto
hombre
gente
idolatras y mazmorras
los nuevos rostros de la esclavitud consciente
y se eche a rer cuando uno roza
gesto postrero de dolor
y aviso de impotencias
ensueos de maana
cuando todos sabemos que slo hay una rfaga
de maloliente rencor
de mala chicha
en manos que olvidaron entre discursos
del valor de haber sido diferentes

nadie ignoraba que all haba el hombre
encerrado de incgnitas
hirsuto desenlace de aquella imagen
desnudo hasta el hueso
capaz de toda entrega
simplemente solidario tal vez errado
pero gesto empedernido de hermandad
lobo que opt por otro rebao
por eso perdido en los tumultos
al margen de lo que se debe
ajeno pero nunca extranjero ni intruso
simplemente eso
capaz de mirar pero exento de juicio
un mero hombre
delgado de hambrunas
ahto de pensamientos
lcido y
disgustado por eso de morirse
sin que nadie a su lado
comprenda
   que con la rfaga final volarn en pedazos
   vergenzas
   miedos de despertar
   placeres
   herramientas
   materiales nobles
   sagradas geometras
	amamantadas desde los orgenes
	desde las primeras cadas del sol
	las corrientes esenciales
	el rumor de las aguas bautismales
	los temblores del otoo inaugural
	sensaciones de sentirse en vida
	capaces de situar al hombre
	a la mujer
	a sus frutos

entre las cortezas del rbol de la vida
lejos de las frmicas venturosas
del aparato electrnico
de los simulacros
     que matan desde el extremo de la atmsfera
     pobres robots
     que slo saben repetir
	  memoria electrnica
	  virtual
	  intil
	  inhumana
     lecciones imbciles de cosas viejas
sin tiempo de esperar su propia imagen
apenas cartula
cadavrico presente de los amos
que dejan de jugar
cuando el viento cambia de amuras
y el espectro de la realidad
	  insoportable sino
se echa a morir como una mala reescritura
en ese triste cobertizo de difuntos
miserable
ni siquiera lbrego
bajo un cielo que ser para siempre inhspito
como una maldita traicin
	  como un crimen
como un juicio deshonesto
y perdido
contra la muerte.



*** cantas

cantas a las hojas que fueron
y sin embargo
tambin tengo mis figuras negras
mis amantes ideales
mis amigas que fueron a estrellarse contra una curva arbolada
cuando slo ellas lo esperaban
cantas a las hojas muertas
y tengo an en las manos
el calor de los que se fueron para siempre

cantas
siempre al pasado
cuando un cielo ajeno y limpio me espera
ms all de las playas

cantas
porque el aire se agolpa en tu garganta
y se acumulan las citas
en un espacio inasible
en rincones de viento
all donde soplan los espritus
y las buenas vecinas
se regocijan

cantas
porque nada queda ms que eso
una nota temblorosa entre las sienes
una fugacidad de pasos
una tiniebla
y la nada recomienza suavemente
como en cada madrugada



*** cenizas

      para jos pepe ciezar, i.m.

nadie te pregunta ya
de entresijos ni humores
de silencios ni protestas
de pasares ni penas
bast el fuego final
definitivo
para acabar con esas falsas estructuras
esos huesos de quejumbre
esa inmensa coleccin de amaneceres y sonrisas
habr quien te recuerde
eje secundario del aceitado planetario
silencioso a veces
siempre justo
filsofo a ratos
parado en la dimensin de lo presente
anunciador de tragedias
pero ms aun oasis
en un mundo apaciguado
de gritos dominados
de sangres en reposo
de pasados incapaces de huellas
diferentes a los toscos
amorosos
recios fundamentos
de lo que llaman vida
conjuncin de barro y sueo
la dimensin exacta del dolor
ya no por lo ocurrido
sino por todo el resto



*** de lugares y xtasis

amo aquella crcel de cielo
tan alto y tan azul
donde alcurnia y mierda viven de la mano
donde todo se confunde
la alegra es terminal
el asesinato curriculum
la fortuna robo descarado
donde la piedad
la fe
el desparpajo
dejaron de valer
hace tanto tiempo
lo que se dice un hombre

amo esa sociedad que siempre inventa
los valores despus
y mientras tanto roba
saquea
miente
sin perder candores
hace perpetuo el regocijo infantil
celebra todos los errores
sahuma su cerebro de sndalos y especias
se onaniza creando
parasos  ilusiones  tristes pavadas
salta entre dos adoraciones
con bien domesticada destreza
persigue animales legendarios
corre hacia praderas de solodisney
hipermascope y fantavisin
vislumbra colores de ms all de los espectros
envidia carnes saturnales
prefiere sus mugres interiores
mientras protesta
expulsa
vitupera

a quienes ya olvidaron elegir y buscan
en el punto intermedio
entre gargantas y cloacas
el espacio del simple reposar
donde puedan preparan
el salto final hasta la nada

amo esa tierra de contrastes
virgen habituada a tantas exacciones
tapiz de gente
que murmura improperios
mientras marcha mansa hacia el cadalso
descarga final de tanta vida
malograda porque s
desbaratada entre dos decretos
contratos
acuerdos
connivencias
que grita en el xtasis y calla de dolor
llora a destiempo
e imagina das de ventura
nada ms para seguir imaginando
que puede sonrer
despojada de culpas

amo ese lugar violento
soez
inimaginable
donde se mata sin pensar
como quien juega
donde se piensa sin jugar
como quien mata
donde deslumbra todava
insensata
la flor de la inocencia

** Osvaldo Ciezar
   osvaldo.ciezar@gmail.com
   Poeta y periodista argentino (Buenos Aires, 1937). Reside en Pars desde
   1974. Ha publicado los poemarios Para una despedida (1954/62), Quin
   sabe qu pasados (2001), De ciertos cielos (2002), Que la noche sea
   eterna (2003) y Por toda la cuenta (2004). Ha sido redactor en diarios,
   revistas y agencias de noticias.



=== Mujeres muertas de amor (extractos)      Triunfo Arciniegas ===========

      (Nota del editor: a finales de 2007 fue anunciado el veredicto del
      Premio de Narrativa Jorge Gaitn Durn, de mucho prestigio en
      Colombia y hermano gemelo del Premio de Poesa Eduardo Cote Lamus. El
      jurado, compuesto por Jaime Echeverri, Octavio Escobar y Lina Mara
      Prez, decidi concederle el premio al libro de cuentos Mujeres
      muertas de amor, de Triunfo Arciniegas, del que hoy traemos a
      nuestros lectores dos relatos).

*** La mano en el bosque

1

Lucas Malerba, estudiante universitario y destacado atleta, encontr la
mano mutilada cubierta de moscas en el bosque de sus ejercicios sexuales la
tarde del 13 de noviembre de 1997. Por supuesto, no era la primera vez que
recorra el bosque con la amiga de turno. Lo conoca a profundidad, casi
rbol por rbol, hasta los rincones ms secretos, donde no llegaba la
curiosidad de los nios que burlaban la escuela, e incluso lo haba
recorrido alguna noche desnudo y sin extraviarse, y pretenda el mismo
conocimiento con la hija del doctor Malaver. Haban bailado un par de veces
en El Decamern, haban visto solos una pelcula que la hizo llorar, y
apenas se haban tocado. Las parejas que atraviesan el bosque de la mano,
quedan encantadas, dijo Lucas medio en broma, medio en serio. Ella le
ofreci la mano y l la gui hacia uno de esos lugares secretos. Acababan
de recostarse y encender un tabaco de marihuana cuando descubrieron la mano
mutilada entre los trboles. La hija del doctor Malaver se desmay y Lucas
tuvo ante s dos tareas: despertar a la muchacha y entregar la mano a la
polica. Por suerte no la haban destrozado los perros ni la haban
devorado las hormigas. De pronto, Lucas supo que la mano poda esperar y ni
siquiera espant las moscas. La mano no tena a dnde ir, entre otras
cosas: ningn saludo pendiente, ningn adis, ninguna partida de naipes.
Una mano de hombre con una ua pintada. Lucas fum el tabaco despacio,
regocijado, hasta quemarse los dedos, como dndole tiempo a la muchacha
para que despertara por su propia cuenta. Cuntos cuerpos haba tocado esa
mano, cuntos billetes, cuntas copas de vino? Cuntos sexos hmedos,
cuntas lgrimas, cuntos pies tibios? Y ahora, slo una mano muerta, un
desperdicio. Despus de la ltima chupada y excitado por el lujurioso
pasado de la mano, Lucas acarici el rostro de la bella durmiente, se
atrevi a besarla, le separ los labios con la lengua y hasta la consagr
con un trbol en la frente. Soy un sapo, mi reina de trboles, dijo con
voz ronca. Vas a desencantarme. Baj a su cuello y, una vez abierto el
cierre de la chaqueta, a sus senos. Mordisque los pezones dormidos y luego
recorri con la lengua un vientre plido, suave y salado, y se extasi ante
la profundidad del ombligo. Cit un verso de Neruda: Soy ms pequeo que
un insecto. Estrechndose, aplanndose, la araa de su mano penetr en el
ms bello y profundo de los bosques, de breves, suaves y bien pulidos
rboles, y explor la fuente de los deseos. Luego, con la garganta seca,
Lucas Malerba desliz el pantaln y los calzones por debajo de las nalgas
mientras la muchacha realizaba un movimiento cmplice. Lucas descubri y
separ los muslos, y luego la hizo suya, y la muchacha despert toda
empapada, gritando de pasin. En fin, llevaron la mano a la estacin
envuelta en un pauelo, y un polica con cara de palo registr la
informacin. Qu hacan ustedes en el bosque?, pregunt el polica.
Caminar, dijo la muchacha. A pregunta idiota, respuesta dem. Despus de
la penosa diligencia, se detuvieron en una heladera y, cuando Lucas quiso
saber si se haba desmayado de verdad, ella dijo con cierto placer: Ests
desencantado, lobo feroz?. Lami con regocijo el helado de chocolate y
aadi: Para qu llevan las nias al bosque?.



2

La mano fue depositada en un frasco de alcohol mientras se encontraba a su
dueo. Alguien la fotografi a escondidas. La historia de la mano, cada vez
ms disparatada, hechiz a los lectores de la pgina roja durante tres
das. El nombre de la hija del doctor Malaver fue sabiamente escamoteado
mientras la mala reputacin del atleta corri a mil por hora pero no en su
contra. Las muchachas lo buscaban para que les contara con pelos y seales
la historia de la mano y se excitaban como locas en el sitio del hallazgo.
Qu hacen las nias con una mano en el bosque?, bromeaban. Sobra decir
que el dueo de la mano nunca fue encontrado y el misterio de la ua
pintada se conserv para siempre. Mucho tiempo despus un teniente borracho
cambi el alcohol por ron. La mano se descompuso y fue arrojada a la
basura.



3

La hija del doctor Malaver prefiri gritar en otros lugares: una pensin,
el apartamento de un amigo, un auto. Su vientre se hinch de tantos gritos.
Lucas Malerba, con razn, no se hizo responsable. ltimamente la muchacha
gritaba con quien fuera y donde fuera. Hasta se dijo que entretuvo con su
lengua a dos negros debajo de una mesa en La Gata Coja. Cosas as se
murmuraban en las paredes y los baos pblicos. Alguien le oy a la hija
del doctor Malaver la historia de una mano peluda que la asustaba por las
noches. La pobre amaneca con los pelos en la boca. Escupa, vomitaba,
maldeca. En su honor se compuso una cancin obscena sobre los placeres de
la mano. El doctor Malaver hizo borrar de las paredes los letreros que la
hicieron famosa y la envi de vacaciones a Cartagena, donde su ansiedad no
encontr alivio. Segn se supo, diversas manos la enloquecieron. Despus
del parto, la encontraron desnuda en la playa, con su dedo pulgar en la
boca. No recordaba ni su propio nombre.



4

Lobo feroz? Lucas Malerba se haba sentido en el bosque como un sapo
encantado, como un insecto, como una araa tal vez, pero nunca como un
lobo. Olvid sin dificultad a la hija del doctor Malaver con una estudiante
de matemticas que lo acompaaba acezante por el bosque de sus ejercicios.
Si se rezagaba, la vea como una oveja a punto de perder su lana, y si se
adelantaba, como una perra en celo, mientras l slo era otro de los
tristes animales del deseo.



*** Astilla

La mujer timbr una sola vez y casi de inmediato la muchacha se asom por
la ventana del segundo piso.

Diga.

Elisa?

S.

Vengo a hablar con usted dijo la mujer.

Qu se le ofrece?

Sobre Humberto dijo la mujer.

La muchacha cerr la ventana. La mujer pens que no la vera ms aunque
insistiera con el timbre durante el resto del da. Casi en seguida la oy
descender las escaleras. O le pareci. Oy que alguien giraba el seguro y
apret el bolso contra su cuerpo. Y entonces la vio, desde los pies en
pantuflas hasta su cara morena, sus cabellos breves y negros, sus ojos
grandes, su boca grande, su nariz fina. Una belleza a pesar de la palidez
del susto. Usted me disculpar la molestia, dijo la mujer. Cuando la
muchacha la invit a seguir, la mujer apreci su cintura de avispa, su
culito parado, sus piernas brillantes. No esperaba menos: una pequea y
bien moldeada belleza. Subieron las escaleras. Atravesaron una sala que
serva de comedor y cocina, y entraron a un pequeo cuarto de estudiante.
La mujer se identific como la esposa de Humberto.

Lo adivin al verla reconoci la muchacha. Pero no saba que usted
exista. Se lo juro, seora. Sintese, por favor.

La mujer deposit el bolso en la mesa y se sent en la nica silla del
cuarto. Se haba maquillado y vestido con esmero, sin exageraciones, se
haba juzgado sin piedad frente al espejo. Ms que digna quera verse
hermosa, aunque nada poda hacer una mujer de treinta y siete aos contra
el esplendor de los diecinueve. No poda disimular el maltrato de los aos,
los bultos que comenzaban a dibujarse bajo los ojos, la dureza de la boca.
Supo que acuda al campo de batalla con las armas desgastadas. La muchacha
se pregunt con cierto asombro cmo Humberto se haba enamorado. Por
supuesto, ignoraba que la mujer fue bonita, loca y feliz, y que los aos
llegan atropellados y desmoronan los sueos.

La costumbre que tiene Humberto es esperar a que estn bien enamoradas
para decrselo.

Bien enamoradas?

S. Usted lo quiere?

La muchacha no respondi. En el cuarto apenas haba espacio para la silla y
las piernas recogidas, una cama estrecha, un frgil escaparate para la ropa
limpia y una cesta de mimbre para la sucia. El televisor del tamao de una
caja de bocadillos, junto al telfono, la grabadora y la torre de
cassettes, algunos libros, papeles, lpices, todo encima de la mesa que
serva de escritorio, planchadero y comedor. Afiches de cantantes y actores
semidesnudos en las paredes. Y un letrero: S feliz y no mires con quin.
Caf?, ofreci la muchacha, y la mujer acept. Trat de grabar en su
mente todos los objetos, hasta que la muchacha regres con el pocillo.
Encima de la mesa, tres lpices de madera gigantescos, con las sabidas
frases de amor, adornaban un pocillo de graciosas vacas negras. La mujer
sabore el caf, amargo como sus das, y bebi sin mirarla.

Cundo se conocieron?

En marzo pero slo me convenci hace tres meses. Ya sabr de su
insistencia.

Su lengua es peligrosa.

Ella, la muchacha, lo saba muy bien. Casi se estremeci al recordarlo. Su
lengua. La mujer, por su parte, trat de precisar el tiempo, de limitarlo,
de disminuirlo, de menospreciarlo: noventa das. Suficientes, sin embargo,
para corromper a una tonta e inexperta muchachita. Ya estara toda
encoada, ya tragara tierra por su hombre. Una espina le atraves el
corazn al imaginarla con las piernas abiertas en la estrechez de la cama.

Lo supe hace como una semana. La demora fue encontrar su casa. S mucho de
usted, Elisa Durazno. Hace tercer semestre de filosofa, lee en francs, le
gusta el teatro. Quiere viajar a Canad. S que dej un novio por Humberto.
S que es la hija mayor, que naci en Bogot pero que vive en Piedecuesta
con sus padres y dos hermanos. Su mam se llama Teresa?

Tienen hijos?

Tres. Todos suyos. l sabe con precisin el momento en que los concebimos.

Enamoradas? Han cado muchas?

Usted no es la primera. Le traje unas fotos.

La mujer ense fotos de todas las pocas del hombre, con distintas
mujeres, a veces las mujeres solas, casi siempre ligeras de ropas.

No traje las vulgares explic la mujer. Le gustan las cosas raras. Una
vez me empuj a una iglesia con el propsito de violarme en uno de los
confesionarios. No me pareci decente y le ara la cara. Esa misma noche
se emborrach y me peg por primera vez. Cudese, le digo. Puede que no le
pegue pero no tardar en compartirla con sus amigos. A usted ya la
fotografi?

No saba de su mala fama dijo la muchacha. No saba que fueran tantas.
Por qu no lo deja?

Eso vena a pedirle dijo la mujer. No le conviene. Tiene el futuro por
delante.

A usted le conviene?

Es mi marido. Ya estoy acostumbrada. Pasado maana ser otra.

No debi molestarse entonces. Si pasado maana ser otra significa que me
dejar pronto. Djelo usted, seora. Usted es bonita. Puede conseguirse a
alguien.

Soy mujer de un solo hombre, a la antigua, y una, como mujer, tiene sus
necesidades. Usted me entiende. Las muchachas de ahora cambian de amante
como de ropa: de un da para otro. En fin, quera que supiera algunas
cosas. No es ningn santo.

Ninguno lo es. No he conocido muchos pero ninguno lo es, seora.

Slo quiere aprovecharse de usted.

No quiero saber dijo la muchacha. No quiero ser grosera pero no quiero
or ms cosas.

Est en su derecho. Con permiso.

La acompao a la puerta.

Gracias.

No dijeron nada mientras descendan las escaleras.

Olvid el bolso dijo la mujer.

Voy a trarselo.

No se preocupe dijo la mujer y corri escaleras arriba.

La muchacha corri tras ella y la encontr sentada en la cama, chupndose
un dedo.

Me clav una astilla de la mesa explic.

Djeme ver.

La muchacha tom el dedo de la mujer y presion. Brot una gota de sangre,
luminosa y perfecta. Con un impulso ciego, la muchacha lami el dedo y
dijo:

Voy por una aguja.

Trajo una aguja del cuarto de Jade y extrajo la astilla. La acarici entre
las yemas del pulgar y el ndice.

Tan pequea y todo el dolor que causa dijo la mujer.

No quiero que sufra.

No es su culpa.

La muchacha dej caer la astilla en el pocillo de los lpices. Abri una
caja de cartn repleta de marcadores, lpices de colores, frascos de
perfume vacos que coleccionaba por sus formas raras, y separ la botella
del alcohol. Empap un trozo de algodn y lo restreg en la herida. Por un
momento, a la luz de la ventana, entretenidas en la curacin, se vieron
como dos amigas, como dos hermanas, carne de la misma carne y sangre de la
misma sangre. La muchacha le ofreci una servilleta.

Squese las lgrimas, seora.

La mujer se palp el rostro con ambas manos y slo entonces descubri las
lgrimas. Acept la servilleta. Se recobr en seguida y dio las gracias. La
visita haba concluido. Se levant, tom el bolso y abandon el cuarto.
Pareca haberse olvidado del dedo cuando llegaron a la puerta.

Que pase buen da dijo, con una sonrisa.

Gracias. Lo mismo.

La muchacha cerr la puerta y subi corriendo las escaleras. Se arroj
sobre la cama y maldijo su puta suerte. Llor toda la maana, hasta que
son el telfono.

Ya sabe quin soy dijo la esposa de Humberto. Lo pens mejor. Se lo
dejo. Se lo dejo para el resto de su vida. Se lo regalo.

Colgaron.

Entonces Jade abri la puerta. La muchacha no necesitaba asomarse a la
ventana: slo su amiga tena otra llave. La puerta se cerr de un golpe y
Jade subi las escaleras de prisa. Se desboc al cuarto de Elisa, arroj
los libros sobre la mesa y solt la noticia sin prembulos:

Mataron a Humberto. Ay, Elisa. Lo apualearon en El Danubio Azul.

** Triunfo Arciniegas
   triunfoarciniegas@yahoo.com
   Escritor nacido en Mlaga (Colombia) y residente en Monteadentro, en las
   afueras de Pamplona. Ha publicado El cadver de sol, En concierto, La
   silla que perdi una pata y otras historias, El len que escriba cartas
   de amor, La media perdida, La lagartija y el sol, Los casibandidos que
   casi roban el sol, La pluma ms bonita, Serafn es un diablo, El
   Superburro y otros hroes, El vampiro y otras visitas y las obras de
   teatro El pirata de la pata de palo, La vaca de Octavio, La araa sube
   al monte, Lucy es pecosa, Despus de la lluvia y Mambr se fue a la
   guerra. Con Las batallas de Rosalino obtuvo el VII Premio Enka de
   Literatura Infantil, con Caperucita Roja y otras historias el premio
   Comfamiliar del Atlntico, con La muchacha de Transilvania y otras
   historias de amor el Premio Nacional de Literatura de Colcultura y con
   Torcuato es un len viejo el Premio Nacional de Dramaturgia.



=== Tres poemas      Marcos Segun ========================================

*** Das

Hay das amor que pesan como sacos de serrn en los que callo y me quedo
      [slo en el sendero
das vacos como fuelles en los que no digo ni palabra y me oculto en la
      [vaguada
torcidos das como la planta que busca la ventana en los que callo como
      [callan los que presencian la explosin
Hay das indescriptibles
das largos como semanas en un pozo en los que cuaja mi silencio como nunca
insospechados das en los que para poder dormir como dorma tendra que
      [contarte mi naufragio

Hay das acribillados como el espacio en torno al cactus cargados amor de
      [horas silenciosas
y tambin das blancos al otro lado de los que parecen noches
transparentes das, malos para los indemnes y buenos para los condenados
y das en que me subo a todas las carretas y brinco precipicios sin
      [mirarlos
das en que estoy contento, amor, en que escucho el mar en cada caracola,
      [en que ro en la estela de tu risa
das en que salto de la cama y caigo en el caf, en que todo est por
      [decidir
sorprendentes das en los que para poder dormir como dorma tendra que
      [olvidar cada fracaso

Hay das sin fuerza ni valenta, de fruta sin sabor
das trastornados que parece que discurren al revs, das sin pies ni
      [cabeza, das que me gastan los zapatos y me quitan el color de aquellas tardes de sol en tu toalla
das en que nacen las heridas, se abren las costuras, se anda para arriba,
      [se buscan las seales, se piensa lo impensable
hay das amor que encuentro versos largos y das de pensamientos diminutos
      [como semillas de laurel
das llenos de senderos, hmedos, que me pegan al asiento como a un sello
pero hay das amor en que mis bobadas merecen tus cosquillas
das en que me salvas de mi mismo y la tristeza no pasa la puerta que
      [custodias
das en que me das fuerza para todos los esfuerzos, das que decoras para
      [m, das que me enseas que vivir no es ir tirando
das en que pronunciara para ti todas las palabras
sorprendentes das amor en los que para poder dormir como dorma bastara
      [con esconderme entre tus brazos



*** Elogio de la nada

Que se haba ido vaciando
en el transcurso de la tarde
	(neumtico traspasado por la aguja)
con aquel adagio de lluvia
en la chapa galvanizada
con esa tristeza de ventanas vacas
a medio abrir
esas antenas quietsimas en sus mstiles
el gato aquel adelante y atrs entre los vidrios
	(consumido imaginador de un paraso de ratones que no huyen)
en lo alto de la tapia acicalada
el riesgo de la curva para las bicicletas
el silencio mojado silenciossimo
la corriente entre ventanas
llevndose el olor del caf y de las uvas
negras y cidas de la cesta
	(el invierno libra al ao de un tardo otoo)
el suplemento de peridico calado
en la silla de afuera
esa inmovilidad de cada cosa
esa ausencia de pjaros cerrada
ese sentirse bajo la tapa de la quesera
	(limn apretado criando moho en la despensa)
as fue pero no de repente
se fue vaciando me confes
	con estas palabras
	      u otras similares ms o menos
		   hasta la nada
(reino de tantas cosas!)
		   y sin remedio
		   dijo.



*** Paisaje con ermita

Recuerdas nia lo bien que antes
sabamos callarnos,
volcarnos por ejemplo aquellas tardes
sobre la barandilla fresca
y mirar a la ermita, slo eso

Tanta fue la traicin luego
de los das agotadoramente largos
que nos volvimos charlatanes, locuaces,
alegres bailarines ante el xito de cualquier
insensata labor de vigilancia

Signos del declive ya por entonces
te hablo de los aos amarillos:
una tras de otra las nueces salan negras
los melocotones speros olvidaron oler a melocotn
por esos das se jodi todo nia, eso pas

Se bifurc salivosa la trayectoria
de nuestras paciencias, todo se hizo
pequeo y tropezamos en cada esquina,
denegamos cautos nuestro derecho
a no cerrar los ojos en presencia del otro

Camos alarmados en la cuenta
del mnimo espacio de nuestra soledad
sin rincones ni cerrojos
corrimos a comprar candados e hicimos celosas
en los vanos y arrancamos las aldabas de por fuera

Aoramos subterrneos sin accesos donde
calmar el latido de cada encuentro accidental
(no los haba de otro modo),
celosamente extraos entre extraos
enloquecimos nia, eso pas

Minuciosos escrutadores de nuestras costuras
nos rendimos sin luchar como se suele,
llamamos melancola a lo que era
ya entonces tristeza espesa como azogue
y gritamos ante farmacias sin receta

Nos fuimos nia, eso pas
cada uno por su lado al mismo sitio
ntido, de recintos descuadrados,
vaco de heladas y de tardes
       

       
recuerda aquel entonces como yo
vers que era perpetuo el silencio de los das
que ramos dioses nombrados cada vspera
que tuvimos el infinito entre las manos.

** Marcos Segun
   mseguinsil@yahoo.es
   Escritor espaol (Ourense, Galicia, 1967). Es doctor en geografa e
   historia por la Universidad de Salamanca (http://www.usal.es). Trabaja
   como profesor de ciencias sociales. Ha escrito poesa, cuentos y tres
   novelas: La ciudad retirada, Vi leones en la playa al atardecer y Los
   juicios idiotas. Reside en Santiago de Compostela.



=== Mar que ruge cayenas      Arnoldo Rosas ===============================

						    A Luis Barrera Linares.

Afuera el mar ruge. Sientes el movimiento en el sonido. Te parece estar en
la playa, pisando la arena, descalzo como te gusta; no aqu, entre estas
montaas hmedas por donde la neblina desciende con lentitud de vieja
monja; en esta casa de paredes blancas y rodapis marrones gigantes,
cuartos que se comunican, alcayatas que sobresalen a pesar de los cuadros
que cuelgan intentando disimularlas.

El mar revienta en blanco sobre las piedras oscuras y la brisa salobre
penetra por la ventana. Sin saber por qu, dices: Ysica!, al or pasos en
las escaleras.

La casa es de un solo piso, con un jardn inmenso sembrado de cayenas,
nicamente cayenas. Estiras la mano hacia el vaso de ron que suda fro
sobre la mesa, mojando cuartillas escritas. Resuena una nueva ola en la
distancia y no comprendes cmo el mar ha llegado hasta aqu. Quiz la
vieja: tiene poderes. Maraqueas el vaso mirando hacia las teclas.

Realmente no fue el cadver de Marta el que sacaste chorreando sangre una
noche lluviosa. Un cuerpo demasiado frgil para ser el mismo que se dobla
sobre el coleto y la escoba; demasiado sutil para haber soportado los
golpes de la vieja. Marta no poda morir con esa tensin en los msculos.
Cmo, si siempre fue ternura, caricia. Hablas en pasado y la duda te
asalta. Y? Entonces? Qu ha sido de ella? Ya no recorre los cuartos, no
acomoda los manteles tejidos, no arrima las mecedoras para que se sienten
las visitas y tampoco les prepara caf. Marta se ha perdido.

Enciendes un cigarro a pesar de que no fumas, justo cuando la ola dobla su
cresta espumosa para arrastrarse sobre la arena. Nuevamente siente pasos en
las escaleras. Ysica tiene tiempo que no viene a ti, no atraviesa las
paredes, no navega por el cuarto en su vuelo pausado de fantasma. Ysica,
t tambin te has ido. Golpeas las teclas suavemente buscando el instante
en que Marta se atraves en el camino de la bala.

La vieja en la ventana parece mirar el mar y no las montaas que realmente
se ven. Esa nia es gafa; cara de gafa; se porta como una gafa. Se aleja
por el corredor, la vieja, para adentrarse en el jardn y perderse entre
las cayenas. Ah muchacha pendeja, car.

Ves al cigarro consumirse solitario en el cenicero y bebes un trago del
vaso de ron. A Ysica la atropellaste una noche lluviosa, pero ella regresa
y se sienta all, en la silla de mimbre, y comienza el dilogo con un me
gusta ste tu apartamento en la playa.

Te pasas la mano por la cabeza y te restriegas los ojos. Todas las sillas
son de cuero y en el jardn slo hay cayenas porque as me gusta a m y se
acab, no pregunte tonteras y pngase a cocinar. La vieja coge la correa
amenazante. Ah muchacha pa sala, car.

El sonido del mar no es montono, tiene altibajos, rugidos y voces
apacibles. Marta tom el revlver y se lo llev a la sien, comprendes,
Ysica? Pero Ysica no est en la silla con las piernas cruzadas, jugando
con su pelo. Te levantas cansado y caminas por la sala-estudio, apoyas la
mano en el silln de mimbre, resoplando.

Marta, vaya a comprar. Marta, trigale un caf a. Marta, vuelva a sacudir
el polvo. Marta, aprenda a limpiar. Marta le falta sal a. Marta. Marta.
Marta...

Las piedras estn rodeadas de arena mojada, salpicadas de arena mojada y
pedazos de algas marrones y verdes. De pronto todo qued oscurecido en gris
por la neblina. El disparo son ms profundo por la imposibilidad de ver.
Alguien dijo llueve. Al cadver que no puede ser de Marta lo sacaron a la
carrera bajo la noche. Ysica, ven, te necesito. El mar rugi fuerte,
fraccionndose en mil contra las piedras.

Qu hace, usted, en la ventana? A quin mira as? Esas no son cosas de
muchacha decente. Ah car, ah? se va a meter a puta ahora? Vyase pa
dentro, arregle el jardn, riegue las cayenas, pngase a lavar la ropa,
car. Regresas a la silla, el vaso de ron se ha calentado totalmente.

Me gusta ste tu apartamento en la playa. El rugir del mar, la brisa
fresca, esta semipenumbra que siempre hay en la sala e, incluso, el
desorden. Crean un ambiente para la confesin, el dilogo, no s. Comprendo
por qu huyes a encerrarte aqu cuando te atormenta alguna historia. Me
atropellaste aqu o no hubo problemas para el accidente?

El cigarro es tan slo el filtro marrn unido a una columna gris de cenizas
de donde ya no sale humo. Vas a la cocina en busca de ms hielo y ron.
Regresas campaneando. El movimiento afuera, en las escaleras, contina. Te
sientas frente al escritorio. Te aflojas la correa y, sin querer, miras al
cesto lleno de papeles convertidos en pelotas: pura porquera! Te levantas
y los pisas hasta aplastarlos totalmente.

Es que te enrollas demasiado. Se te nota la desesperacin en cada
movimiento, en la manera que mueves el vaso para hacer sonar los hielos, en
el modo que dejas consumir los cigarros en el cenicero, en la rabia con que
golpeas las teclas, en la forma como marcas las equis para tachar lneas,
prrafos enteros. Eso no puede ser as, no debe ser as. Es enfermizo,
entiende. Debes tomarte las cosas con ms tranquilidad. Deja a las
historias que maduren, que sedimenten. Ysica respira y parece querer ms
ron.

El mar contina repiqueteando ms all de la ventana, chocando contra las
piedras, pero, en vez de gotas, esparce cayenas sobre la tierra del jardn
de la casa en la montaa. Pues miren a la muchachita esa, ah?! Eso s
que no! Marta! Vngase pa dentro de la casa. Qu vaina es! Qu es eso
de estarse besando con ese hombre en la calle? La correa de la vieja silb
abriendo camino en la neblina.

Ysica tena razn, dices, arrancando la hoja en blanco, arrugndola,
tirndola a la papelera. Pero es que no puede ser. Es inconcebible. Su
carcter. Esa dulzura a pesar de todo. A pesar de la vieja. No, no le
corresponde esa muerte. Definitivamente no fue el cadver de Marta el que
saqu una noche de lluvia de la casa de las cayenas. No quiero que lo sea.
Prendes un nuevo cigarro. Bebes un trago ms. Apoyas la cabeza en tu mano
sobre el escritorio. No llores, Marta. No le creas a la vieja de mierda. No
lo pudo haber mandado a matar. Cmo le vas a creer. No, Marta, no, no, no
agarres el revlver...

Pero es la verdad, no? Me lo has contado siempre. Por qu violentar la
realidad. Por qu olvidar que ah est el mar y no las montaas de tu
historia. Por qu no aceptas que s fue Marta la suicida, que as lo
determinaste y que es el nico final. Te encariaste con ella y quieres
que siga contigo? Termina de matarla, deslgala de esa historia de una vez,
y Marta vendr as como yo siempre he vuelto. Te das cuenta que eso mismo
es lo que hace Dios con los que quiere?

Ysica tena razn. Ysica, desde hace un mes!, ven por favor. Caminas
hacia la ventana a ver el mar. Sientes otra vez pasos en las escaleras, te
volteas y, cuando Marta traspone la puerta y te ofrece caf, ves a Ysica
bajo la lluvia, deslizando por el cap de un carro, atravesando el
parabrisas con un tiro en la sien; justo cuando el mar lanza el ltimo
rugido de la noche.

** Arnoldo Rosas
   arosas@labbehrens.com
   Escritor venezolano (Porlamar, Nueva Esparta, 1960). Ha publicado Para
   enterrar al puerto (Pen Club de Venezuela, Caracas, 1985), Igual
   (Guaicamar, Porlamar, 1990) y Olvdate del tango (Fondo Editorial
   Santiago Mario, Porlamar, 1992; 2 ed., Ateproca, Caracas, 1999).
   Obtuvo una bolsa de trabajo del Taller de Narrativa del Centro de
   Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg) para el perodo
   1981-1982. Adems ha obtenido el Premio de Narrativa Rgulo Guerra
   Salcedo (1987) y el Premio de Narrativa Rosauro Rosa Acosta (1988), as
   como una mencin de honor en la Bienal Latinoamericana de Literatura
   Jos Rafael Pocaterra (2000) y menciones en otros certmenes. Relatos
   suyos han sido recogidos en Antologa de narradores neoespartanos
   (1993), Antologa de narratistas orientales (1994) y Recuento, antologa
   del cuento breve venezolano (1994).



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM	|||||||||||||||||||||||||||

Para lo bello, joven cofrade,
Basta una cuerda de violn.
Una fresa en la copa de jade,
Una rima, un beso, un jazmn...

...O una lgrima si tu miseria
Con dignidad la ha de verter.
Mucho espritu en poca materia.
Esto es todo cuanto hay que hacer.

      Leopoldo Lugones, Al joven poeta. En: La copa de jade (1937).



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