
	 ~~~~~~~~~~~~~~~	    Ao XII	Cagua, Venezuela     N 181
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	   ~~~~~~~~~~~			   LETRALIA, Tierra de Letras
	   ~~~~~~~~~~~			    http://www.letralia.com
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	   ~~~~~~~~~~~			     18 de febrero de 2008
	   ~~~~~~~~~~~
	   ~~~~~~~~~~~			 LETRALIA, Tierra de Letras, es
	   ~~~~~~~~~~~			  la revista de los escritores
	   ~~~~~~~~~~~			 hispanoamericanos en Internet.
	   ~~~~~~~~~~~			   Usted puede enviarnos sus
	   ~~~~~~~~~~~			comentarios, crticas o material
	   ~~~~~~~~~~~			 literario a info@letralia.com
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	   ~~~~~~~~~~~	      ~~~	  JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
	   ~~~~~~~~~~~	     ~~~~	  Depsito Legal: pp199602AR26
	   ~~~~~~~~~~~	    ~~~~~		ISSN: 1856-7983
	  ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
							 |
El lanzallamas de Robbe-Grillet, Jorge Gmez Jimnez.  | Editorial
                                                         |
Cuntos cunticos. / Caasanta anglo. / Carabobo lee. /  | Breves
Charlan en papel. / Escritores andaluces en comicios. /  |
Asesinos en serio. / Peces al agua. / Cronistas en la    |
mesa. / Fabricantes cerrando. / Santos talleres. /       |
Danzando en Maturn. / Edda y el Rey.                    |
                                                         |
Gioconda Belli gana el premio Biblioteca Breve. / Oviedo | Noticias
bautizar una calle con el nombre de Rubn Daro. /      |
Federico Fernndez Giordano gana el Premio Minotauro. /  |
Desaparece en incendio el teatro Yanuba, en Armenia. /   |
Universidad de Puebla lanza doctorado en literatura      |
hispanoamericana. / Fallece el dramaturgo mexicano       |
Emilio Carballido. / El Instituto Cervantes estrena      |
canal de televisin por Internet. / Poetas piden a       |
Unesco declarar patrimonio de la humanidad a Granada. /  |
Reeditan antologa de poesa cubana compilada por Juan   |
Ramn Jimnez. / Mario Cuenca gana el Concurso Literario |
Pndaro, de Venezuela. / Japn oficializ donacin para  |
la Biblioteca Nacional del Per. / Premio Alfonso X de   |
Novela Histrica para el espaol Julio Murillo. /        |
Fallece el escritor Alain Robbe-Grillet, padre del       |
Nouveau Roman. / Sevilla ser sede de un festival de   |
poesa escnica. / Silvio Rodrguez realizar por        |
primera vez concierto en El Salvador. / Una exposicin   |
reunir lo mejor del arte espaol contemporneo. /       |
Convocan en Per el I Coloquio Internacional de          |
Narrativa Fantstica.                                    |
                                                         |
CervantesTV.es. / elojocritico.net. /                    | Literatura
Siguelahistoria.com. / Imagen digital. / Jos Manuel     | en Internet
Briceo Guerrero.                                        |
                                                         |
Otro Bolvar para la nueva repblica, Harold Alvarado  | Artculos y
Tenorio. / Reseas biogrficas o advertencias morales? | reportajes
Estrategias moralizantes de una editorial catlica       |
argentina en la dcada de 1960, Augusto Gayubas. / Dos  |
notas de Loreto Seplveda B. / Los personajes suturados |
de Oscar Marcano, Fedosy Santaella Kruk. / Literatura  |
de la memoria. A veinte aos del fallecimiento de        |
Marguerite Yourcenar, Ricardo Adrin Steiner. / Rete, |
animal, Miguel Antonio Chvez. / Elegancia, libro y    |
dama, Alejandro Jos Lpez Cceres. / Tarapoto: fuerza |
de mujer, Lucas Jimnez. / Efran Barquero. La piedra  |
del pueblo para el Premio Nacional de Literatura,       |
Sebastin Jess Villalobos. / Victoria en Espaa: el    |
doloroso encanto de la soledad, Jess Alberto Seplveda |
Grimaldo.                                                |
                                                         |
Luca Salerno: La soledad y la impresin arropan mi     | Entrevistas
existencia, entrevista por Alberto Jos Prez. /        |
Octavio Escobar Giraldo: A las historias hay que        |
buscarles el tratamiento que mejor se les acomode,      |
entrevista por Jaime Echeverri. / Juan Martins, un poeta |
prestado a la dramaturgia: Lectores hacen tanta falta   |
como escritores, entrevista por Rafael Ortega.          |
                                                         |
Ideas sobre la ideologa, Pablo J. Fierro C. / Del    | Sala de ensayo
Romancero viejo al moderno: El infante Arnaldos y El  |
prisionero; La loba parda y Los mozos de Monlen,  |
Miguel Dez R. / La misoginia del amor corts en Crcel |
de amor, Rubn Snchez Fliz.                           |
                                                         |
Tres relatos de Jorge Etcheverry. / Ocho poemas de Emma  | Letras
Fernndez Lpez. / El Bar Roco, Carlos Rubio Albet. /  |
Tres poemas de Luca Salerno. / En busca de Jaime       |
Chong, Ana Mara Manceda. / Poemas de Roberto Jos      |
Adames. / El carguito, Javier Snchez Gutirrez. /     |
Poemas de Walter Encinas-Pearanda. / Llanera con       |
poeta. Breve contrapunto, Mara Elvira Gonzlez. /      |
Voces de mujer, Jorge Dvila Vzquez. / Cuentos de     |
Romina Cazn. / Parpadeos del incendio, Gladys Menda. |
/ Diario de lector. Y si no fue Echeverra?, Gabriela |
Urrutibehety. / Ella, Gabriel Mantilla Chaparro. /     |
Crnica, Juan Carlos Hernndez Cuevas. / Adviene,    |
Mara Rosa Perea.                                        |
                                                         |
Poesa Galicia, revista de la Sociedad Artstica       | El regreso
Ferrolana.                                               | del caracol
                                                         |
Juan Terranova.                                          | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
	     Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
		     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
			 http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
			  http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
			  http://www.redchilena.cl
===========================================================================
	 Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
		       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
	  Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
			  http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
			 http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
			  http://www.lomejorde.com
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    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
		      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||	 EDITORIAL	|||||||||||||||||||||||||||

=== El lanzallamas de Robbe-Grillet      Jorge Gmez Jimnez ==============

Al cierre de esta edicin nos ha llegado la noticia de la muerte de Alain
Robbe-Grillet, a los 85 aos, como consecuencia de un infarto; se cierra
as la vida de un ejemplar mitolgico que representaba con extremo vigor el
afn renovador del siglo XX, y que no dudaba en jactarse de haber
sobrevivido varios aos a sus partners de poca: Marguerite Duras, Claude
Ollier, Robert Pinget, Nathalie Sarraute, Claude Simon. Soy un dinosaurio,
pero todava estoy bastante bien, celebraba.

Robbe-Grillet fue, en los aos 50 del siglo pasado, el terico de la
nouveau roman, o nueva novela, una perspectiva del gnero segn la cual
la obra deba prescindir de lo que hasta entonces se tena por sus
elementos definitorios: la ancdota y la psicologa de los personajes. Las
ideas de Robbe-Grillet, que por supuesto puso en prctica en varias de sus
obras, prescriban la ausencia de toda historia como armazn de la novela.

Como consecuencia, explica Jean Bloch-Michel en La nueva novela
(Guadarrama, 1967), esta novela no debe contener ningn personaje, lo
que significa que los seres humanos que en ella figuran no deben ser
tratados como sujetos o protagonistas. Para alcanzar esta objetivacin del
ser humano en la novela, sta debe rechazar igualmente la psicologa. La
aplicacin de esta extraa frmula sera la marca, por ejemplo, de Nathalie
Sarraute, en cuyas novelas, y siempre segn Bloch-Michel, el dilogo se
reduce a un diluvio de lugares comunes, de frases hechas, de locaciones
familiares o presuntuosas, pero tan frecuentemente empleadas que han
perdido ya toda significacin.

Jean-Paul Sartre incide tambin en este tema cuando prologa la novela
Retrato de un desconocido, de Sarraute, destacando el rechazo de la autora
hacia lo que l ha identificado como la mala fe del novelista, la
costumbre de plasmar en la obra no slo la conducta, sino adems los
pensamientos, dudas y otras aristas de la razn implcitas de la psique de
los personajes: la nueva novela sera, de esta manera, la sentencia de
muerte del narrador omnisciente, ubicuo y todopoderoso.

Una conveniente ilustracin del concepto puede hallarse en El ao pasado en
Marienbad, el filme de Alain Resnais a la cual precisamente escribi el
guin Robbe-Grillet. Un hombre y una mujer se encuentran en una lujosa casa
de campo y de su conversacin trasciende que un ao atrs pudieron o no
haber tenido un romance, y que el mismo pudo tener a la poblacin checa de
Marienbad como escenario. Todo es impreciso y los personajes, como en las
indicaciones de Robbe-Grillet para la novela, carecen de psicologa
apreciable. Para los curiosos, est disponible una escena en YouTube
(http://es.youtube.com/watch?v=YtR1LnTz5Bo).

No en otro tiempo que en el siglo XX era posible imaginar una literatura
que rompiera de tal forma con toda la lgica que, hasta entonces, se
entenda como implcita en la novela. El siglo de la revolucin informativa
en la que se inscribe, de manera particular, el cine trajo consigo el
descubrimiento de horizontes literarios que exigan ir ms all de la
simple descripcin lineal de una secuencia de hechos.

Robbe-Grillet no cambi quizs ni siquiera esperaba lograrlo la forma
como escribimos novelas. El gnero no vir indefectiblemente hacia la
derogacin de la historia ni de la psicologa de los personajes. Pero sus
ideas, la mayora de las cuales enmarcadas en una respuesta a la literatura
realista, trascendieron como el lanzallamas que incendiara de
experimentacin formal la novela contempornea, contaminando a multitudes
de escritores que, en aras de la innovacin, produciran ilegibles
adefesios escurridizos a la memoria, pero generando asimismo el impulso
necesario para el renacimiento del gnero en la forma de obras que son
verdaderos desafos al lector, desde la primaria Rayuela hasta la
bulliciosa y postmoderna Los detectives salvajes.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
					     http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Cuntos cunticos. Acaba de salir a la luz un nuevo nmero de la revista
digital norteamericana de poesa Decir del Agua, con una muestra de poesa
y arte cunticos, producto del Grupo de Esttica Cuntica creado en Granada
(Espaa) a finales de los aos 90. La seleccin ha estado a cargo de Javier
Garca Hernndez y Miguel ngel Contreras, e incluye textos de Rafael
Guilln, Gregorio Morales, Fernando de Villena, Pedro Jos Vizoso, Rosario
de Gorostegui, Beln Jurez, Francisco Plata y el mismo Contreras. La
muestra ofrece un dilogo perfecto entre poesa y pintura, pues los
artistas que con sus obras ilustran los poemas (Xaverio, Linda Lowe,
Antonio Arellanes, Mirta Cidra, Ivonne Snchez Barea y Andrs Monteagudo)
tambin son cunticos. Garca Hernndez define la esttica cuntica en la
introduccin: Una poesa y un arte con una nueva vitalidad y unos
presupuestos estticos que reconocen al ser humano como creador de su
universo; la integracin de los opuestos; la materia y la conciencia como
dos caras de una misma moneda; o la necesidad de la individuacin de cada
persona en pro del bien comn, huyendo de totalitarismos y homogeneidades
que hacen de la humanidad un ente gregario. La nueva propuesta esttica
interdisciplinaria, sin conocer una edad o un espacio nicos, se hace
necesaria y a la vez posible, dentro del mundo globalizado en el que
vivimos, en el que la intercomunicacin entre artistas y artes es un
hecho.
http://www.decirdelagua.com

Caasanta anglo. La revista Caasanta (http://www.canasanta.com) est
invitando a todos los escritores hispanoamericanos que tengan sus obras
traducidas al idioma ingls y que deseen publicarlas en la nueva versin de
la revista (http://www.canasanta.ca), slo en idioma ingls y dirigida al
mundo angloparlante, con el objetivo de expandir y promocionar el arte
hispanoamericano en esos mbitos, especialmente en Canad y Estados Unidos.
Esta versin en ingls saldr publicada por vez primera a finales de
febrero. Los interesados debern enviar sus obras (en ingls) a
info@canasanta.ca, adems de una breve ficha biogrfica y foto (opcional)
que se publicara al final del mismo escrito. Se puede enviar textos de
literatura en general: narrativa, relatos, novelas, poesa, opinin,
ensayos. Todos con carcter cultural y educacional. En caso de ensayo y
opinin, Caasanta no admite temas polticos. Los escritos deben ser
enviados preferiblemente en formato Word con un solo tipo de letra. Si el
autor necesita incluir fotos o imgenes, stas deben enviarse adjuntas al
correo y no como parte del archivo de Word. La invitacin tambin est
abierta para quienes deseen publicar en la versin en espaol de Caasanta,
para lo cual debern enviar su material a colabore@canasanta.com.
info@canasanta.ca

Carabobo lee. La Secretara de Educacin y Deportes del Estado Carabobo
(Venezuela) ha organizado un intenso calendario de actividades para los
meses de febrero y marzo, en el marco del Programa de Lectura y Escritura
que esa entidad lleva adelante. Talleres de poesa, de lectura y de
escritura, conversatorios sobre literatura, seminarios de cuento y otras
actividades conforman el calendario. Pueden participar gratuitamente nios,
jvenes y adultos de las diversas comunidades. Destacan la celebracin del
Da de la Poesa, el prximo 11 de marzo, que se desarrollar en la Escuela
Bsica Jos Regino Pea, de la parroquia Miguel Pea, la toma verbal de
la Plaza Las Mercedes, en Montalbn, del 24 al 28 de marzo, y la
celebracin del Da Internacional de la Poesa el 26 de marzo en diversas
comunidades del estado. Adems, los coordinadores en los municipios del
estado estn ofreciendo talleres de promocin de lectura para padres y de
estrategias de lectura a los docentes y a la comunidad en general. La
participacin es gratuita.
niddytcp@hotmail.com

Charlan en papel. Este 4 de febrero hizo su aparicin en Canad y Oxford el
poemario Sueos de Alejandra, del escritor espaol Arthur Charlan
(seudnimo de Manuel Martn Aguado), que bajo el sello Trafford puede ser
adquirido en la Web a travs de diversas libreras. Lo que sea que hace
que el escritor derrame sus versos por doquier, reza el prlogo del libro,
no debemos olvidar que en parte se debe a los parajes por donde atraviesa,
rebosantes de vitalidad. Acercndose con curiosidad y entusiasmo a la
diversin de los pubs, la msica, las gentes, la ms pura teatralidad de
los lugares por donde pasa dejan en l su impronta. Adicionalmente al
libro, se puede ordenar por correo electrnico
(arthurslcharlan@hotmail.com) un disco compacto con los poemas recitados
por el autor y con acompaamiento musical. En Espaa se realizar la
presentacin del libro en varias ciudades espaolas a partir del mes de
marzo.
http://www.arthurcharlan.es/7.html

Escritores andaluces en comicios. El escritor y crtico literario malagueo
Jos Garca Prez fue electo presidente de la Asociacin Colegial de
Escritores de Espaa (Seccin Autnoma de Andaluca) en la Asamblea General
celebrada en Antequera el pasado sbado 16 de febrero. Garca Prez es
tambin el vicepresidente nacional de la ACE. Tambin se han renovado todos
los cargos de la junta directiva, habiendo sido elegidos los escritores
Jos Sarria Cuevas, secretario, y como tesorero Jos Antonio Santano y los
siguientes delegados provinciales: Pura Lpez Corts por Almera, Paloma
Fernndez Gom por Cdiz, Manuel Gahete por Crdoba, Remedios Snchez por
Granada, Manuel Moya por Huelva, Manuel Urbano por Jan, Carlos Bentez
Villodres por Mlaga, Francisco Vlez Nieto por Sevilla. Las secciones
autnomas, caso de la andaluza, se constituyen cuando el nmero de
asociados sea superior a 25 miembros. En el caso andaluz, el nmero de
asociados supera los 300 miembros. Estatutariamente, adems de velar por
los derechos y deberes profesionales de los escritores, los fines
principales de la ACE son fomentar la vida intelectual y la accin de
extensin de las culturas espaolas, y defender la libertad de expresin,
as como organizar actividades de carcter cultural en su mbito
geogrfico.
http://www.acescritores.com

Asesinos en serio. La Universidad del Claustro de Sor Juana, en Ciudad de
Mxico, est invitando al curso El asesino serial en la literatura y el
cine, que se desarrollar desde maana martes 19 a travs de 12 sesiones,
todos los martes de 5 de la tarde a 8 de la noche. A cargo de Doris
Camarena y Ricardo Bernal, el curso tiene el objetivo de analizar la figura
del asesino serial y su repercusin en la cultura contempornea. Est
dirigido a pblico de amplio criterio interesado en el tema y tiene un
costo de 2.900 pesos por participante. Se abordarn aspectos tales como el
perfil psicopatolgico y criminolgico del asesino serial; la mitologa que
rodea a estos criminales; precursores del gnero como el Marqus de Sade,
Thomas de Quince y Edgar Allan Poe; casos legendarios como Vlad el
empalador, Giles de Rais, Erzbet Bathory y Jack el Destripador; asesinos
de culto y, por supuesto, la incursin de estos malhechores en la
literatura y el cine.
http://www.ucsj.edu.mx/cursos/asesino.html

Peces al agua. La editorial Slovento ha organizado para este viernes 22 de
febrero la presentacin del poemario Mis peces vivos, de Ivn Carabao
(Madrid, 1975), cuya publicacin anunciramos en Letralia 173
(http://www.letralia.com/173/breves.htm). La actividad se realizar a
partir de las 7:30 de la noche en la planta 6 de El Corte Ingls del
Portal de lAngel, N 19, en Barcelona (Espaa). Intervendrn el poeta
Agustn Calvo Galn, los presentadores del programa radiofnico Sopa de
poetes (Mariano Martnez, Oscar Solsona y Pep Martell) y el propio autor.
Pediatra y docente, Carabao ha publicado los ensayos Nanas ortodoxas,
nanas peculiares y La muerte de Charlot. Su trayectoria potica ha sido
recogida en diversas revistas, as como en volmenes recopilatorios,
incluyendo otro del sello Slovento, 5+10, en el que aparece como uno de los
ganadores del I Premio de Relato Corto y Poesa.
http://www.slovento.com/largeversion/max_titulos_poesia.html

Cronistas en la mesa. Los cronistas de Indias son los fundadores de la
literatura hispanoamericana porque son al mismo tiempo historiadores y
narradores. Por tanto su obra, que es de una gran diversidad y riqueza, no
slo da testimonio de la realidad del Nuevo Mundo sino que establece las
bases de la prosa tanto analtica como narrativa en lengua espaola. Para
rendirles homenaje, la Casa de Amrica ha organizado el ciclo Los
cronistas de Indias y la fundacin de la literatura hispanoamericana, que
se iniciar este martes 26 a las 7:30 de la noche con la mesa redonda Ante
lo inesperado y lo imprevisto: la crnica. En el mismo participarn Carmen
Boullosa y Teodosio Fernndez, con la moderacin de Esperanza Lpez Parada.
La entrada es libre.
http://www.casamerica.es

Fabricantes cerrando. Este 29 de febrero cierra el plazo de recepcin de
obras aspirantes a ser incluidas en la antologa Fabricantes de Sueos,
que, como cada ao desde 1999, organiza la Asociacin Espaola de Fantasa,
Ciencia Ficcin y Terror, y en la que se incluir relatos aparecidos en
2007 en revistas y fanzines de habla hispana. Los materiales deben ser
postulados por correo electrnico o postal por sus autores, o bien por los
editores o directores de las publicaciones en que aparecieron, y pueden ser
relatos o poemas. Cada editor podr postular un mximo de cinco textos por
cada uno de sus medios, y cada texto que debe circunscribirse a los
gneros o subgneros de la fantasa, el terror o la ciencia ficcin podr
ser de hasta 17.500 palabras de extensin. Los trabajos aparecidos en
bitcoras no sern tenidos en cuenta si no han aparecido editados en una
publicacin profesional o semiprofesional. Como contrapartida a la
publicacin de uno de sus trabajos, cada autor recibir un volumen de la
antologa.
http://www.aefcft.com
http://www.letralia.com/concursos/0802297.htm

Santos talleres. El centro de actividades literarias Santa Palabra ofrece
para el prximo mes de marzo tres talleres para todos los interesados en la
literatura y sus gneros, que se suman al taller de novela que empez a
dictar el escritor Fedosy Santaella Kruk
(http://www.letralia.com/firmas/santaellakrukfedosy.htm) este viernes 15.
El  de marzo, el arquitecto y narrador Ricardo Waale dictar el Taller de
Creacin Literaria Sabatino, que se desarrollar durante seis semanas de
3:30 a 6:30 de la tarde bajo el formato de tertulia. El 4 de marzo, Mara
Celina Nez comenzar su Taller de Cuento, que busca develar las diversas
tcnicas de escritura, tocando temas como la estructura, narrador,
argumento y personajes, y que se dictar en 12 sesiones, los lunes de 6:30
de la tarde a 8:30 de la noche. Finalmente, el 5 de marzo se iniciar el
taller de poesa a cargo de Armando Rojas Guardia, y que tendr una
orientacin eminentemente prctica haciendo nfasis en lo artesanal. Este
taller se desarrollar en 16 sesiones los mircoles de 6:30 de la tarde a
8:30 de la noche. Todos estos talleres sern impartidos en la sede de Santa
Palabra, ubicada en La California Sur, avenida Trieste con avenida Madrid,
dentro de los espacios de Roberto Mata Taller de Fotografa, en Caracas.
santapalabra@gmail.com

Danzando en Maturn. El viernes 28 de marzo se celebrar el I Festival
Magisterial de Danza, Bailes y Diversiones Tradicionales, evento organizado
por el Instituto de Cultura del estado Monagas (Venezuela), a cuya sede en
Maturn, capital de la entidad, deben acudir los representantes de los
planteles de educacin bsica y media, en horario de oficina y antes del 29
de febrero, para formalizar su inscripcin. Las instituciones interesadas
debern presentar piezas propias de sus localidades o de las comunidades
ms cercanas, pues el evento se circunscribir a las expresiones
tradicionales monaguenses. Los grupos no debern exceder los treinta
integrantes, y la muestra no deber superar los diez minutos. Los planteles
participantes optarn por premios que oscilarn entre los 1.000 y los 3.000
bolvares fuertes.
Telf.: (0414) 1915234

Edda y el Rey. El prximo 11 de abril la escritora venezolana Edda Armas
(Caracas, 1955) pronunciar un recital de poesa en el Centro Rey Juan
Carlos I de Espaa, de Nueva York, junto con la escritora peruana Carmen
Oll. Ambas sern presentadas por Alejandro Varderi y Mariela Dreyfus. La
actividad forma parte del ciclo KJCC Poetry Series, que bajo la curadura
de Lila Zemborain est compuesto por varias actividades que se inician este
mes de febrero y se extienden por varios meses. Armas es psicloga social y
ejerce la presidencia del Pen Club de Venezuela. Ha publicado los poemarios
Roto todo silencio (1975), Rojo circular (1992), Armadura de piedra (2005)
y otros, y ha recibido el Premio Municipal de Poesa de la Alcalda de
Caracas por Sable (1994) y el Premio de Poesa de la XIV Bienal J. A. Ramos
Sucre por En bicicleta (2002).
http://www.nyu.edu/kjc/main_spa.php?dnr=

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*** Gioconda Belli gana el premio Biblioteca Breve

La escritora nicaragense Gioconda Belli fue distinguida este 5 de febrero
con el Premio Biblioteca Breve, por El infinito en la palma de la mano, una
obra en la que se mezcla poesa y misterio para fabular sobre los orgenes
de Adn y Eva.

El jurado del premio, convocado por la espaola Editorial Seix-Barral
(http://www.seix-barral.es), acord por unanimidad premiar un texto en el
que resaltan su singular enfoque, su capacidad evocadora y su recreacin
antropolgica del mito de los orgenes.

El jurado de esta L edicin estuvo integrado por los escritores por Jos
Manuel Caballero Bonald, Luis Mateo Dez, Pere Gimferrer, Rosa Montero y
Elena Ramrez. Dotado con 44 mil 450 dlares, el premio Biblioteca Breve ha
sido otorgado en anteriores ediciones a escritores como Mario Vargas Llosa,
Luis Goytisolo y Juan Benet. En 1968 fue ganado por el venezolano Adriano
Gonzlez Len.

Como muchos intelectuales de su generacin, Belli se integr a las filas
del FSLN y milit en esa organizacin desde 1970 hasta 1994, convirtindose
en una de las voces femeninas de la literatura nicaragense pioneras de la
poesa revolucionaria. Nacida en Managua en 1948, sigui a Ernesto Cardenal
y a Claribel Alegra, quienes haban inaugurado una nueva visin de sentir
la poesa y de renovar la letras de su pas.

En su primer libro, titulado Sobre la grama (1974), Belli sorprendi con
sus poemas erticos, una lnea que no abandon pero sus obras siguientes
estn teidas por preocupaciones polticas y sociales, como Lnea de fuego
(1978) o Truenos y arco iris (1982), o en sus novelas Amor insurrecto
(1987), La mujer habitada (1988) y Sofa de los presagios (1991).

Perseguida por la dictadura somocista, vivi en el exilio en Mxico y Costa
Rica. Fue miembro de la Comisin Poltico-Diplomtica del FSLN. En 1978
obtuvo el prestigioso Premio Casa de las Amricas (Cuba) en el gnero
poesa por Lnea de fuego.

Despus del triunfo sandinista y hasta 1986, ocup varios cargos dentro del
gobierno revolucionario hasta que decidi dedicarse a tiempo completo a la
literatura. Fungi como directiva de la Unin de Escritores y fue una de
las fundadoras del suplemento literario Ventana. Desde 1990 alterna su
tiempo entre los Estados Unidos y Nicaragua. En enero de 2001 apareci en
Plaza Jans, su libro El pas bajo mi piel, un testimonio-memoria de sus
aos en el sandinismo.

Fuentes: EFE  Wikipedia



*** Oviedo bautizar una calle con el nombre de Rubn Daro

El pasado mircoles 6 de febrero se cumplieron 92 aos de la muerte del
poeta nicaragense Rubn Daro, mximo representante del Modernismo
literario en lengua espaola. Con motivo de este aniversario, el alcalde,
Gabino de Lorenzo, entreg una placa conmemorativa con el nombre del
escritor a uno de los impulsores de la iniciativa, el abogado y escritor
nicaragense Heradio Gonzlez Cano.

La placa se ubicar en una va en la parte norte del parque del Oeste de la
ciudad asturiana, segn inform posteriormente el concejal de Relaciones
Institucionales, Ivn de Santiago. Tras la entrega, la plaza de
Trascorrales acogi un acto pblico donde tanto Gonzlez Cano como De
Santiago se refirieron a la figura del poeta y su vinculacin con Asturias.

Como record Gonzlez Cano, su iniciativa de incorporar el nombre de su
compatriota al callejero se remonta a hace 42 aos, cuando ingres a la
Universidad de Oviedo (http://www.uniovi.es) como estudiante. Entonces se
enter de que a unos kilmetros, en San Juan de la Arena, haba una casa,
ya derribada, donde el afamado poeta haba pasado unos das de vacaciones.

Gonzlez Cano tambin record que el autor de Azul y Cantos de vida y
esperanza conoci la comunidad autnoma a travs de los escritores Palacio
Valds y de Leopoldo Alas Clarn. Su deseo de viajar a Asturias surgi
tras compartir una estancia en Cuba con un emigrante asturiano. Vino para
satisfacer el envite de un indiano, dijo.

Por su parte, De Santiago destac que Rubn Daro pas por nuestra ciudad
y dej huella en sus pginas, haciendo referencia, entre otras cosas, a la
Cmara Santa de la Catedral de San Salvador.

Tras glosar su figura, los asistentes disfrutaron de un vino espaol. Como
a l le gustaba echarse unos vinitos, la mayor ofrenda ser tomarnos unos,
brome para finalizar el acto el abogado y escritor, que reproch la
ausencia del embajador de Nicaragua en Espaa. Durante el homenaje al
artista se hicieron tambin continuas referencias al recientemente
fallecido ngel Gonzlez, a quien los asistentes dedicaron un aplauso.

A la celebracin acudieron numerosas caras conocidas como el presidente de
la Sociedad Filarmnica, Jaime lvarez-Buylla; el ex alcalde Antonio Masip;
el presidente del Centro Asturiano, Alfredo Cantel; el cannigo de la
Catedral Jos Franco Baizn; el presidente de Caja Rural, Ramn Surez
Blanco; y los ediles municipales Jos Surez Arias-Felechosa y Roberto
Snchez Ramos.

Fuente: El Comercio Digital



*** Federico Fernndez Giordano gana el Premio Minotauro

El escritor uruguayo Federico Fernndez Giordano (1977) se alz este jueves
7 de febrero con el Premio Internacional de Literatura Fantstica y Ciencia
Ficcin, convocado por Ediciones Minotauro
(http://www.edicionesminotauro.com). La obra ganadora en esta quinta
edicin del galardn lleva por ttulo El libro de Nobac.

El jurado estuvo formado por Fernando Delgado, ngela Vallvey, Pere
Matesanz, Olga Rubio, Juan Eslava Galn, Laura Falc, Clara Tahoces
(ganadora de la cuarta edicin) y Jos Lpez Jara, que ejerci de
secretario.

Para Fernndez Giordano, que ha tardado siete aos en terminar su novela,
sta es un homenaje literario a Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y
Edgar Allan Poe, con el que trata de diseccionar la fantasa de lo
cotidiano. El jurado destac las referencias a Jorge Luis Borges y Edgar
Allan Poe, as como la frescura y originalidad con la que el autor rinde
tributo a sus maestros.

En El libro de Nobac, un misterioso anciano contrata los servicios del
escritor de encargo Edgar Pym y de la periodista Lisa Lynch para que
investiguen un libro, en el que se va narrando su propia vida, da tras
da, sin que pueda darle explicacin racional alguna. Desentraar las
claves de ese libro implicar tambin seguir la pista del profesor Nobac,
un excntrico cientfico desaparecido aos atrs. As los protagonistas se
enredarn en una siniestra trama urdida en torno a ellos y en la que nada
es lo que parece ser.

Fernndez Giordano, nacido en Uruguay, reside en Barcelona desde 1980, se
dedica a la msica y a la escritura, y ha cultivado casi todos los gneros
literarios. En 2007 public Los justos, que fue galardonada con el I Premio
de Novela El Andn Express.

El Premio Minotauro nace en 2004 y tiene la vocacin, segn sus
organizadores, de convertirse en el certamen de referencia para la ciencia
ficcin, el terror y la literatura fantstica en lengua castellana, as
como de servir de plataforma de proyeccin para los autores espaoles e
hispanoamericanos. El ganador se lleva, adems de la publicacin de su
novela, 18.000 euros en metlico, lo que lo convierte en el galardn mejor
dotado a nivel mundial dentro del gnero. Ha sido obtenido por Clara
Tahoces con Gtica (2007), Javier Negrete con Seores del Olimpo (2006),
Rodolfo Martnez con Los sicarios del cielo (2005) y Len Arsenal con
Mscaras de matar (2004).

Fuentes: 20minutos.es  ADN



*** Desaparece en incendio el teatro Yanuba, en Armenia

El espacio cultural ms importante de la ciudad de Armenia, en el
departamento del Quindo (Colombia), qued completamente destruido el
pasado viernes 8 por un incendio, que inici con un corto circuito. La
emergencia comenz hacia la 1:20 de la tarde, pero las llamas slo fueron
controladas dos horas despus.

Cerca de cincuenta hombres del Cuerpo Oficial de Bomberos y otros
organismos de socorro combatieron el incendio. En el reporte de las
autoridades no hubo personas lesionadas, pero algunos edificios aledaos s
resultaron afectados.

Inaugurado en 1940, el teatro fue escenario para los principales
espectculos presentados en la ciudad. En octubre de 2007 fue la sede
principal del I Festival de la Palabra
(http://www.letralia.com/174/1012armenia.htm), organizado por un equipo
encabezado por la escritora Samaria Mrquez Jaramillo.

El tradicional Yanuba, con capacidad para cerca de 900 personas, haba
dejado de proyectar pelculas desde el primero de enero de este ao. Segn
explic el propietario, Jair Gutirrez Vierira, la razn fue la poca
asistencia del pblico. De igual forma segua funcionando como teatro. Para
el viernes en que ocurri la tragedia estaba prevista la presentacin del
comediante Andrs Lpez.

Debido al estado en que qued el edificio, las autoridades decidieron
demolerlo, lo que se realizara a partir de la semana pasada en un proceso
que tardara cinco das. La operacin comenzara con el derrumbe de la
fachada, de unos 10 metros de altura, y posteriormente con las paredes que
quedaron en pie. La recoleccin de escombros podra extenderse hasta
finales de este mes.

Fuente: El Tiempo



*** Universidad de Puebla lanza doctorado en literatura hispanoamericana

La Facultad de Filosofa y Letras de la Benemrita Universidad Autnoma de
Puebla (http://www.buap.mx) ofrecer en breve el doctorado en literatura
hispanoamericana, convirtindose en la primera institucin de educacin
superior de Mxico en plantear este programa, que se espera tenga impacto a
nivel nacional porque descentralizar el estudio de la literatura a nivel
de doctorado.

Alejandro Palma Castro, coordinador de la Maestra en Literatura Mexicana
de esta unidad acadmica, destac el pasado 10 de febrero que, a raz de la
consolidacin de este posgrado, a partir de 2005, ha detectado la necesidad
de presentar alternativas acadmicas que cubran la demanda del mercado
profesional.

Explic que, desde hace varios aos, el cuerpo de acadmicos de la Facultad
de Filosofa y Letras ha estado trabajando intensamente en la elaboracin
de este doctorado. En estos ltimos aos hemos estado construyendo un buen
programa, que responda a las necesidades de los estudiosos en esta
disciplina, coment.

Palma Castro puntualiz que en Ciudad de Mxico slo se han ofrecido
doctorados especficamente en el rea de literatura, en tanto que en otras
universidades mexicanas existen extensiones en el campo de las humanidades.

Hasta ahora no hay un doctorado en literatura fuera de Ciudad de Mxico, y
seremos la primera facultad y universidad que estara ofreciendo un plan de
estudios de esta naturaleza, del que estamos seguros tendr buena respuesta
y aceptacin, expres.

Seal que ser en este 2008 cuando la Facultad de Filosofa y Letras
comience a realizar todos los trmites pertinentes para su creacin,
proyecto que deber ser presentado ante el Consejo Universitario para su
revisin, evaluacin y aprobacin.

Prcticamente ya est terminado el proyecto de la propuesta para la
creacin de este doctorado, slo estaremos en espera de los tiempos para
realizar los trmites que se requieren, que de cumplirse en este mismo ao,
podra ser ofrecido para 2009, concluy.

Fuente: Poblaneras



*** Fallece el dramaturgo mexicano Emilio Carballido

El dramaturgo mexicano Emilio Carballido falleci la noche del pasado 11 de
febrero a los 83 aos de edad, en Xalapa (Veracruz), su ciudad natal. El
autor de novelas como Las visitaciones del diablo (1965) falleci de un
paro respiratorio, declar Adn Ramrez Ferret, colaborador suyo.

Carballido naci en Crdoba, en el estado oriental de Veracruz, el 22 de
mayo de 1925, y estudi en la Facultad de Filosofa y Letras en la
Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx), en la
capital mexicana.

Autor de una amplia obra literaria que inclua dos tomos de cuentos, nueve
novelas, ms de cien obras de teatro y cincuenta guiones para cine,
Carballido fue adems fundador y director de la revista Tramoya, editada
por la Universidad Veracruzana (UV, http://www.uv.mx), y director de la
Escuela de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba,
http://www.bellasartes.gob.mx). Entre sus obras, que se representaron en
ms de quince pases, destacan El guila descalza y Macario, Felicidad y
Das de otoo.

Carballido recibi el Premio Nacional de Lingstica y Literatura y fue
Artista Emrito del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fondo de
Cultura y Artes (Fonca) de Mxico. Fue acadmico de la lengua de Mxico
desde 1976. Crticos mexicanos como Christopher Domnguez le consideraban
parte de una estirpe veracruzana muy importante a la que tambin pertenecen
Sergio Pitol, Jorge Lpez Pez, Sergio Galindo y Juan Vicente Melo.

En marzo del ao pasado, Carballido y su compaero sentimental, Hctor
Herrera, se convirtieron en una de las primeras parejas de la capital
mexicana en registrar oficialmente su unin aprovechando la promulgacin de
la denominada Ley de Sociedades de Convivencia. La normativa no es
equiparable a un matrimonio, ni cambia el estatus civil del contrayente,
pero sirvi para formalizar la relacin entre Carballido y Herrera, 44 aos
menor.

El pasado 12 de febrero, el Teatro del Estado, en la capital veracruzana,
fue bautizado a instancias de las autoridades locales con el nombre del
dramaturgo, cuyos restos mortales reposaron en el escenario durante un
homenaje en el que participaron amigos y familiares, y en el que se apreci
la actuacin de los coros de la UV y alumnos de la Facultad de Teatro,
quienes depositaron cientos de rosas rojas a un lado del fretro.

Emilio ya est escribiendo all arriba, delante de Dios, tal vez una obra
que se llamar La Magdalena, dijo el tambin escritor Sergio Pitol, quien
particip en la primera guardia de honor. Las siguientes guardias fueron
realizadas por el coordinador de Teatro del Inba, Ignacio Escrcega; el
rector de la UV, Ral Arias Lovillo, y el gobernador Fidel Herrera.

Fuentes: EFE  La Jornada



*** El Instituto Cervantes estrena canal de televisin por Internet

El Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es) inaugur el pasado 12 de
febrero un nuevo medio para la enseanza del espaol: CervantesTV.es
(http://www.cervantestv.es), un canal de televisin que posibilita el
aprendizaje del espaol desde cualquier punto del planeta, as como conocer
la actualidad de Espaa y de Hispanoamrica, lo que supone un gran paso en
la apuesta de la institucin por las nuevas tecnologas.

Este canal ofrece cada da boletines culturales, entrevistas, reportajes,
tertulias, msica y documentales sobre la cultura en lengua espaola y los
ms de cinco mil actos que se celebran anualmente en los casi 70 centros
que tiene el Cervantes repartidos por el mundo.

Las emisiones de Cervantes TV, el primer canal cultural de televisin en
espaol con cobertura mundial, comenzaron, en directo, en un acto festivo
que cont con la participacin de los ministros espaoles de Asuntos
Exteriores, Miguel ngel Moratinos, y Educacin, Mercedes Cabrera. El
titular de Cultura, Csar Antonio Molina, intervino por videoconferencia
desde Berln.

A partir del prximo mes de septiembre Cervantes TV emitir el curso de
espaol que el Cervantes prepara en colaboracin con Radiotelevisin
Espaola (RTVE, http://www.rtve.es), y se calcula que alcanzar los dos
millones de alumnos en el plazo de cinco aos. El nuevo canal arranca con
cuatro horas de produccin propia, que se irn incrementando con el tiempo
con programas como los dedicados a la enseanza del gallego, euskera y
cataln y a la difusin de las culturas en estas lenguas.

Fuente: Instituto Cervantes



*** Poetas piden a Unesco declarar patrimonio de la humanidad a Granada

Entre el 12 y el 16 de febrero se realiz en Granada, Nicaragua, el IV
Festival Internacional de Poesa, en cuyo marco los ms de cien poetas
participantes, provenientes de cincuenta pases, pidieron a la Unesco que
declare Patrimonio de la Humanidad a esa ciudad colonial, segn inform el
poeta nicaragense Francisco de Ass Fernndez, presidente del evento.

Los escritores, en la proclama leda por De Ass Fernndez, solicitan
respetuosamente (a la Unesco) designar a la ciudad de Granada y a su Gran
Lago Cocibolca, como sitio mixto del Patrimonio Mundial de la Humanidad,
por considerar que la ciudad tiene un gran valor histrico y
arquitectnico. El poeta record que una peticin similar se hizo a la
Unesco en las ediciones anteriores del festival, en 2006 y en 2007, sin
respuesta an.

Entre los poetas que suscribieron la peticin estn Ledo Ivo (Brasil),
Quincey Troupe (Estados Unidos), Manuel Silva (Chile), Carlos Bordini
(Italia), Jos Luis Reina Palazn (Espaa), Ernest Ppin
(Francia-Guadalupe), Milan Richter (Eslovaquia), Yolanda Pantin
(Venezuela), Alex Fleites (Cuba), Eduardo Mitre (Bolivia), Alexis Gmez
Rosa (Repblica Dominicana), Jordi Virallonga (Espaa), Elva Macas
(Mxico), David Rondoni (Italia), Juliate Dobles (Costa Rica) y Luis Garca
Montero (Espaa).

Tambin fue suscrita por la poeta nicaragense Gioconda Belli, ganadora del
premio Biblioteca Breve de Novela 2008, quien inaugur el festival el
martes 12. En su breve discurso de bienvenida la escritora habl de cmo la
poesa contribuye a la esperanza de los pueblos, frente a las adversidades
y el dolor, y cmo sta es fuente inagotable de creatividad y entusiasmo.

Despus de la bienvenida, los poetas iniciaron los recitales en los que
destacaron autores de Noruega, Espaa, Dinamarca, Costa Rica e Italia.
Ilumin el escenario la legendaria poeta Claribel Alegra, a quien el
pblico aplaudi con deleite. La apertura del festival de poesa inici con
la Feria del Libro y Feria de Artesana, al ritmo de los chicheros, marimba
y quema de plvora, en la Plaza de Los Leones.

Participaron ms de treinta editoriales, entre las que destacaron el Fondo
de Cultura Econmica, Hispamer, el Centro Nicaragense de Escritores,
Distribuidora Cultural, Asociacin Nicaragense de Escritoras, y artesanos
provenientes de todo el pas.

Parte de los inicios de esta celebracin fue la presentacin de la
Antologa de poesa centroamericana, que incluye una muestra potica de 54
autores de los cinco pases que integran el rea publicada por la
Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx). Belli
present igualmente Orqudeas salvajes, libro de Francisco de Ass
Fernndez, y editado por la prestigiosa editorial espaola Visor.

En la noche, al finalizar el recital de 40 poetas, el grupo de Danza
Tepenhuatl, de Blanca Guardado, hizo su aparicin, con la majestuosa
presentacin de bailes tradiciones del pas y con la explosin en el cielo
de coloridos cohetes que iluminaron la noche dedicada a la poesa.

Previo a la clausura del festival, cuyo lema fue La poesa es la
esperanza y dedicado al poeta nicaragense Salomn de la Selva
(1893-1959), los bardos participaron en un recorrido, en lanchas de motor,
por las isletas de Granada.

Fuentes: Ansa  BBC  EFE



*** Reeditan antologa de poesa cubana compilada por Juan Ramn Jimnez

La antologa de la poesa cubana que Juan Ramn Jimnez hiciera en 1937 y
que fuera publicada en la isla, ha sido ahora reeditada por la Diputacin
de Crdoba (http://www.dipucordoba.es) y algunos de estos ejemplares se
pusieron a la venta en la Feria del Libro de la Habana, que se inaugur el
pasado mircoles 13 de febrero.

La antologa, titulada La poesa cubana en 1936, rene casi trescientos
poemas de 63 poetas nacidos a finales del XIX y a comienzos del XX, entre
ellos Jos Lezama Lima, autor de Paradiso y considerado un clsico de la
literatura universal, o Dulce Mara Loynaz, reconocida con el Premio
Cervantes meses antes de cumplir los noventa aos, en 1993.

La seleccin efectuada en 1937 por el Premio Nobel onubense supuso la
consagracin de una generacin de escritores que resultara decisiva para
las letras cubanas y para la literatura contempornea en espaol, segn los
responsables de esta nueva edicin, ya que el libro incluye tambin poemas
de Nicols Guilln, Virgilio Piera, Mirta Aguirre, Eugenio Florit y Angel
Gaztelu, entre otros muchos.

Llama la atencin el elevado nmero de mujeres representadas en esta
antologa, un total de 23 sobre el total de 63 antologados, una proporcin
que en esa poca sera difcil de encontrar en cualquier otro pas
hispnico.

De la capacidad crtica de Juan Ramn Jimnez y de su inters por la obra
de los poetas de su tiempo da muestra que este libro fuese concebido por el
poeta onubense cuando slo llevaba un mes en la isla.

Entre los criterios para efectuar esta antologa estuvo una de las normas
inquebrantables del poeta, la de dar amparo a los ms jvenes, exigir a los
maduros y tolerar a los viejos, como recuerda en el prlogo a esta edicin
el profesor de literatura Javier Fornieles, quien tambin destaca que ni en
los peores tiempos del exilio descuid Juan Ramn Jimnez ni su obra ni el
inters por lo que hacan los poetas ms jvenes.

La edicin original de esta antologa se public en agosto de 1937 por la
Institucin Hispanocubana de Cultura de La Habana, dirigida por el
antroplogo Fernando Ortiz y que, por iniciativa de Juan Ramn Jimnez,
convoc en febrero de ese mismo ao una lectura pblica de poemas en la que
podran participar poetas mayores y jvenes que nunca hubieran publicado un
poema.

La lectura pblica, conocida como Festival de la Poesa Cubana, se
celebr en La Habana en febrero de ese mismo ao de 1937 y, en el mismo
acto, Juan Ramn Jimnez mostr su satisfaccin por la variedad de estilos
y corrientes poticas all reveladas.

El Premio Nobel onubense, en el mismo acto, se pronunci sobre la
conveniencia de la oralidad lrica, de escuchar a los poetas recitando sus
propias composiciones y de hacer pblica la voz de muchos poetas jvenes
que haban carecido de oportunidad para mostrar sus obras.

Con motivo de la publicacin de esta antologa en 1937, Juan Ramn Jimnez,
para poner de relevancia la calidad de los poetas seleccionados, escribi
que Cuba es ahora Cuba y que la poesa de la nacin caribea tiene ya
plenitud, debe seguir teniendo acento propio, no debe sonar otra vez a
Espaa especialmente ni a ningn otro pas de Hispanoamrica, aunque se
escriba en espaol.

Fuente: EFE



*** Mario Cuenca gana el Concurso Literario Pndaro, de Venezuela

La narracin titulada Los mrtires del balompi, del escritor cataln
Mario Cuenca, fue la ganadora de la primera edicin del Premio
Internacional de Creacin Literaria sobre el Ftbol Pndaro, que naci con
la Copa Amrica celebrada en Venezuela el ao pasado.

En la lectura del veredicto, realizada este mircoles 13 de febrero, el
presidente de la Casa de las Letras Andrs Bello, y jurado, Luis Alberto
Crespo, dio a conocer que la seleccin de este escritor, residenciado en
Espaa, fue de manera unnime.

Entre los 93 participantes que concursaron con trabajos de poesa y de
narrativa, Cuenca destac por plasmar en su texto sus extensos
conocimientos en materia futbolstica, adems de elementos de su narracin:
Es un profesional, un erudito en el tema y es un excelente cuento,
expres Crespo. Asimismo, destac la posibilidad de la publicacin del
cuento del escritor cataln sea en la Revista Nacional de Cultura, o como
un ttulo del sello El Perro y la Rana.

El concurso promovido por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura
(http://www.ministeriodelacultura.gob.ve) otorga cinco mil dlares al
ganador o su equivalente en moneda nacional, y un diploma, que se
entregarn, en este caso, a travs de la Embajada de Venezuela en Madrid,
explic el vocero del jurado.

Crespo manifest que hubo mucha participacin de escritores de Suramrica,
y que predomin la prosa narrativa en los trabajos enviados. La poesa no
lleg a ocupar un lugar de preponderancia en la decisin final, no figur
mucho, no estuvo a la altura de lo que exigamos. Por el contrario,
destac que la narrativa tuvo una presencia de gran calidad.

En general, el jurado destac que en los textos se resalta la variedad
temtica, la imaginacin y se incorpora el tema deportivo en la ficcin con
muchsima dignidad, textos memorables, el ftbol es un terreno muy frtil
para la creacin literaria.

Igualmente, se abri la convocatoria para la prxima edicin del premio,
que vence el plazo de admisin el 31 de octubre de 2008, y estar dedicado
a todas las disciplinas deportivas en auspicio a las venideras Olimpadas
de Beijing, China.

Fuente: ABN



*** Japn oficializ donacin para la Biblioteca Nacional del Per

El gobierno del Japn oficializ este 15 de febrero una donacin para el
mejoramiento de equipos audiovisuales de la Biblioteca Nacional del Per
(http://www.bnp.gob.pe) por un monto de 36 millones 500 mil yenes (US$
338,000.00). La donacin qued oficializada en la ceremonia en la que el
embajador de la nacin oriental, Hitohiro Ishida, y el canciller Jos
Antonio Garca Belaunde, suscribieron y canjearon las respectivas notas.

El embajador Ishida dijo en la ceremonia que esta donacin es la segunda
asistencia cultural que se otorga al Per durante el gobierno del
presidente Alan Garca, en el que se viene restableciendo y fortaleciendo
aun ms las tradicionales relaciones con el Per.

Asimismo, el diplomtico destac que la donacin cultural de su pas al
Per empez en 1979 con la finalidad de contribuir con los esfuerzos por
promover el desarrollo cultural, acadmico y educativo. Esa colaboracin,
aadi, alcanza actualmente el monto aproximado de 10 millones de dlares
en equipos y materiales especializados.

Tengo entendido que la prestigiosa Biblioteca Nacional del Per cuenta con
una historia de casi dos siglos, y a pesar de las adversidades que ha
tenido que enfrentar, no ha dejado de ser una fuente de conocimientos para
la poblacin peruana, manifest el embajador.

Fuente: Andina



*** Premio Alfonso X de Novela Histrica para el espaol Julio Murillo

Un thriller histrico basado en el misterio, la intriga y en hechos no
esclarecidos en su da. As define Julio Murillo (Sao Paulo, 1957) el
contenido de su ltima novela, Shangri-La. La cruz bajo la Antrtida, que
en la madrugada del sbado 16 de febrero obtuvo en Toledo el Premio de
Novela Histrica Alfonso X el Sabio en su octava edicin, embolsndose con
ello 50.000 euros.

El jurado de este galardn el ms importante de Espaa en el gnero
literario de la novela histrica, integrado por los escritores Jess
Snchez Adalid, Almudena de Arteaga y Soledad Purtolas, valor la
construccin de su estructura como un reloj suizo, segn Carmen Fernndez
de Blas, de MR Ediciones (http://www.mrediciones.com), editorial que
concede este premio junto a Caja Castilla-La Mancha (http://www.ccm.es).

Shangri-La. La cruz bajo la Antrtida es la cuarta novela de Julio Murillo,
nacido por accidente en Brasil, segn reconoce este escritor de orgenes
familiares aragoneses aunque barcelons de adopcin. La intriga aparece en
su primera pgina: un periodista de The Guardian recibe una fotografa en
blanco y negro en la que puede observarse una imagen perturbadora e
imposible que le lleva a entender que toda la historia de la segunda mitad
del siglo XX se ha construido sobre una enorme mentira, apunta su autor.
La novela, segn su autor, es vertiginosa desde las primeras pginas.

Fuente: La Rioja



*** Fallece el escritor Alain Robbe-Grillet, padre del Nouveau Roman

Alain Robbe-Grillet, el escritor y cineasta francs considerado el padre
del movimiento literario Nouveau Roman, muri hoy lunes 18 de febrero a
los 85 aos de edad en el Centro Hospitalario Universitario de Caen, en el
norte de Francia, segn declar una portavoz de la editorial Fayard
(http://www.editions-fayard.fr), sin precisar la causa de su muerte.

Robbe-Grillet haba sido ingresado en el centro asistencial durante el fin
de semana, a causa de una dolencia cardaca, inform el Instituto para la
Memoria de la Edicin Contempornea (Imec).

El escritor y cineasta, quien adems era ingeniero agrnomo, se impuso en
los aos 50 como uno de los tericos del Nouveau Roman (Nueva Novela)
tras publicar sus primeras obras, Les Gommes (1953) y Le Voyeur (1955), que
rompieron con los cnones literarios de la poca. Su corriente literaria
rene a autores como Michel Butor, Claude Simon o Nathalie Sarraute,
quienes rechazaban la forma de la novela tradicional, la linealidad en el
discurso o el respeto al orden cronolgico.

Su participacin en el cine incluye obras como lAnne dernire  Marienbad
(1961) de Alain Resnais, donde escribi el guin en colaboracin; lHomme
qui ment (1968); o Glissements progressifs du plaisir (1974).

Nacido el 18 de agosto de 1922 en Brest (noroeste), fue encargado de misin
en el Instituto Nacional de Estadstica de Pars entre 1945 y 1948, antes
de ocupar un cargo de ingeniero en el Instituto de Frutas y Ctricos
Coloniales entre 1949 y 1951. Pero en los aos 50 se consagr a la
investigacin innovadora sobre la escritura y se convirti en uno de los
principales defensores tericos de la Nueva Novela.

Al tiempo que escriba, fue consejero literario de la editorial Minuit
(1955-1985) y miembro del Alto Comit para la Defensa y la Expansin de la
Lengua Francesa (1966-1968). Tambin tuvo tiempo de ejercer la docencia en
las universidades de Nueva York (NYU, http://www.nyu.edu) y Washington
(http://www.washington.edu) y dirigi el Centro de Sociologa de Literatura
de la Universidad de Bruselas (http://www.ulb.ac.be) entre 1980 y 1988.

Elegido en marzo de 2004 en la Academia Francesa para sustituir a Maurice
Rheims, nunca fue recibido oficialmente y no ocup ni una sola vez su
asiento. Aos antes, en 2001, habra declarado a la prensa parisina: No es
un gran honor (entrar en este rgano), habida cuenta de la cantidad de
personas que hay all y de las que seramos incapaces de decir los
nombres.

Incansable provocador de fantasmas sadomasoquistas que a menudo
complacieron ms en el extranjero que en su propio pas, el escritor sigui
agitando el mundo de las letras hasta su ltimo libro, Una novela
sentimental, publicada en 2007, en la que daba rienda suelta a historias
pederastas y criminales. La novela, que defini como un cuento de hadas
para adultos, lleg a las libreras envuelta en un plstico que impeda
hojearla.

Estaba casado con la novelista Catherine Robbe-Grillet, autora en 1956,
bajo el seudnimo Jeanne de Berg, de la novela La imagen, que fue
entonces censurada.

Fuentes: AFP  Reuters



*** Sevilla ser sede de un festival de poesa escnica

El I Festival Internacional de Perfopoesa de Sevilla llenar la ciudad de
poesa escnica entre el 21 y 24 de febrero con el objetivo de superar
las tradiciones poticas del pasado y facilitar el advenimiento de la
poesa en clave contempornea, segn explic el fundador de la editorial
El Cangrejo Pistolero (http://cangrejopistolero.blogspot.com) y organizador
del encuentro, Antonio Garca Villarn.

Este festival surge con la intencin de dotar a Sevilla de un evento
internacional de poesa semejante al que existe en Crdoba, Granada, Madrid
o Barcelona y predicar la denominada revuelta surea. Asimismo, se
constituye como la conclusin de las citas semanales que se vienen
convocando en la capital hispalense desde hace dos aos en el Caf Platea,
apunt Garca Villarn.

Teniendo como epicentro de sus actividades el Centro de las Artes de
Sevilla (CAS), este festival aglutinar innovadores recitales,
conferencias y presentaciones de revistas y editoriales que lucharn por
sacar la poesa de la mesa y el flexo del saln de los poetas tradicionales
para llevarla a los bares y ofrecer al pblico la posibilidad de
interactuar.

Con un amplio programa, el evento se inaugurar con una cabalgata de gras
sobre las cuales tres poetas recitarn sus composiciones valindose de un
megfono a lo largo de un itinerario que comenzar en el Ayuntamiento de
Sevilla y concluir en el CAS.

Los protagonistas de este espectculo sern el logros David Moreno, que
trabaja como creativo en la agencia de Publicidad McDiego, ha autoeditado
poemas en La Nada Ediciones y publica en diversas revistas; el madrileo
Gonzalo Escarpa, que dirige la revista Fsforo
(http://www.revistafosforo.com), el boletn Circo de Pulgas y la revista
literaria Nayagua, del Centro de Poesa Jos Hierro
(http://www.ayto-getafe.org/paginas/asp/web.asp?id=1800), donde trabaja
como coordinador y profesor del Laboratorio de Creacin Potica; y el
peruano Peru Saizprez, que trabaja en la agencia de publicidad Delvico,
sirviendo de apoyo y plataforma para los poetas y creadores ms
independientes y renovadores del panorama actual.

A continuacin, tendr lugar en el CAS la presentacin formal del festival
de manos del director del centro, Fernando Roldn, y los editores Antonio
Garca Villarn, Nuria Mezquita y Coral Mrquez. El maestro de ceremonias
de los perfopoetas ser el sevillano Javi Gato. En los siguientes das, se
sucedern por las maanas las conferencias y presentaciones de editoriales
las sevillanas Mono Azul Editora y Point de Lunettes, la valenciana
Ediciones Transhumantes, la cordobesa Bella Varsovia o las madrileas
Arrebato Libros y Bartleby Editores, entre otras y revistas, como la
sevillana Rojo Bossar, Puerto o la madrilea La Ms Bella.

Por la tarde, llegarn los recitales poticos, las lecturas transgresoras,
los happenings, la polipoesa y acciones diversas que tienen su origen en
la nueva poesa joven, a travs de la cual se estn intentando abrir paso
una lite de animales escnicos que tienen en la palabra potica su mejor
arma de futuro, segn Garca Villarn. Por ltimo, la noche es territorio
de la Poesa baretera, la que se hace en los bares, seal.

Estos recitales estarn protagonizados por Gracia Iglesias (Madrid), Jon
Andoni Goikoetxea (Barakaldo), Polipoesdas (Crdoba), el Cangrejo
Pistolero y la Carolain Band (Sevilla), MC El Nio Carajaula (Argentina),
Rodolfo Franco (Brasil) y los Poetas Pluscuamperfectos (Mxico).

Todos estos poetas sern tratados como estrellas, por lo que llenaremos la
ciudad con carteles y postales presentndolos. Adems, pasearn por las
calles en coche de caballo y desfilarn por una alfombra amarilla a la
entrada del CAS, apunt el organizador.

Por otro lado, el CAS acoger los espectculos con una escenografa
diseada para la ocasin e ideada por Iris Muoz y Ana Arcas. sta
consistir en la instalacin de bolsitas de cenizas con obras de poetas del
pasado, unos nichos de plstico que contendrn la poesa del pasado.

Para ello, las escengrafas estn recibiendo en su correo las proposiciones
de los interesados sobre los poetas que pueden quemar. Sin embargo, se
advierte de que no se trata de anular a estos poetas, sino quemar el
pasado para abrir el paso a la nueva y fresca corriente potica que llega.

Fuente: Europa Press



*** Silvio Rodrguez realizar por primera vez concierto en El Salvador

Los boletos para presenciar por primera vez en el capitalino Estadio Jorge
Mgico Gonzlez, de El Salvador, un concierto del cantautor cubano Silvio
Rodrguez, comenzaron el pasado 4 de febrero en lo que se prev una
asistencia masiva el prximo jueves 28, segn los organizadores del evento,
la compaa guatemalteca Extremo Produccin.

Rodrguez haba querido durante aos realizar presentaciones en la nacin
centroamericana, pero su presentacin haba sido vetada por las autoridades
locales. Los boletos son ofertados entre los 15 y 75 dlares en la capital
y en varias regiones del territorio salvadoreo. El cantautor se presentar
tambin en Guatemala y en Nicaragua.

El trovador cubano fue muy amigo del asesinado poeta salvadoreo Roque
Dalton y, tras su muerte en 1975 por un comando guerrillero del Ejrcito
Revolucionario del Pueblo, le dedic canciones como El tiempo est a favor
de los pequeos y El unicornio azul.

Fuente: Notimex



*** Una exposicin reunir lo mejor del arte espaol contemporneo

El ministro espaol de Cultura, Csar Antonio Molina, y la directora del
Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), Carmen Caffarel, presentaron
este viernes 15 de febrero, en el marco de la 27 Feria Internacional de
Arte Contemporneo (http://www.ifema.es/ferias/arco/default.html), mejor
conocida como Arco, la exposicin Espaa 1957-2007: el arte espaol de
Picasso, Mir, Dal y Tpies a la actualidad.

Se trata de una de las mayores muestras de arte espaol contemporneo que
se celebra fuera de Espaa, y con ella se inaugurar el nuevo museo de arte
contemporneo de Palermo (Italia), el Palacio SantElia, que albergar la
muestra del 13 de abril al 14 de septiembre de este ao. En la presentacin
estuvo tambin Demetrio Paparoni, comisario de la exposicin.

Organizada por el Cervantes y la Administracin Provincial de Palermo
(http://www.provincia.palermo.it), con el patrocinio del Ministerio de
Cultura de Espaa (http://www.mcu.es) y el Parlamento Europeo, se expondrn
casi un centenar de obras realizadas por 70 artistas espaoles en el ltimo
medio siglo, desde el nacimiento del grupo El Paso, en 1957, hasta hoy.

Las obras han sido prestadas en su mayora por el Centro Andaluz de Arte
Contemporneo (CAAC), el Centro Atlntico de Arte Moderno (CAAM), el
Centro-Museo Vasco de Arte Contemporneo Artium, la Coleccin De Pictura,
la Fundacin Juan March, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (Ivam), el
Museo de Arte Contemporneo de Castilla y Len (Musac), el Museo de Arte
Contemporneo Unin Fenosa, el Museo Extremeo e Iberoamericano de Arte
Contemporneo (Meiac), el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofa
(MNCARS), el Museo Vostell Malpartida, el Museo de Cceres y el Patio
Herreriano-Museo de Arte Contemporneo Espaol.

Fuente: Instituto Cervantes



*** Convocan en Per el I Coloquio Internacional de Narrativa Fantstica

El 22 y 23 de agosto de este ao se celebrar en la sala de conferencias
del Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar (Celacp,
http://celacp.perucultural.org.pe), en Lima (Per), el I Coloquio
Internacional de Narrativa Fantstica Manifestaciones de lo fantstico
peruano (http://www.cpecperu.org/docs/coloquio_fantastico.html), evento
organizado por el Centro Peruano de Estudios Culturales y la Red de
Investigadores Autnomos.

Segn un comunicado de los organizadores, el evento buscar la
participacin reflexiva en torno a lo fantstico local, y, por extensin, a
lo fantstico de otras latitudes. Podrn participar escritores o
investigadores de cualquier nacionalidad, quienes debern tramitar su
inscripcin antes del sbado 12 de julio.

El coloquio tendr diversos ejes temticos, siendo el primero de ellos el
referido a las teoras de lo fantstico. Tambin se podr participar con
trabajos sobre las relaciones de lo fantstico con modalidades afines;
anlisis de autores y textos en particular, estudios temticos y de motivos
fantsticos; la literatura fantstica comparada, estudios de lo fantstico
peruano y su relacin con lo fantstico latinoamericano y europeo, y
literatura fantstica latinoamericana.

Un eje temtico sobre las manifestaciones de lo fantstico peruano abrir
adems un comps para hablar sobre los orgenes del cuento fantstico
peruano, la obra de Clemente Palma, el Modernismo y sus publicaciones, el
cuento fantstico peruano y su vinculacin con la vanguardia, la generacin
del 50 y la narrativa fantstica peruana contempornea.

Los interesados en participar debern enviar antes del 14 de marzo un
resumen de hasta 250 palabras con el ttulo de la ponencia y el nombre y
apellidos del autor, y, de manera opcional, la institucin de procedencia.
El comit organizador notificar la aceptacin de las mismas antes del 28
de marzo.

Las ponencias de los participantes admitidos sern recibidas hasta el 30 de
mayo y no debern exceder las 15 cuartillas (incluida la bibliografa), en
papel tamao DIN A4 (210 x 297 mm), escritas en Arial 12 y a doble espacio,
en idioma espaol. Tanto los resmenes como las ponencias debern ser
enviadas a las direcciones coloquiofanperu2008@yahoo.com o
coloquiofantastico@cpecperu.org.

El Comit Organizador acusar recibo de esta propuesta, y para garantizar
que su nombre aparezca en el programa, el ponente deber confirmar su
asistencia a ms tardar el da 20 de junio. La extensin de las ponencias
no deber exceder los 20 minutos de lectura oral.

Las cuotas de inscripcin para el coloquio tendrn un costo de US$40 para
ponentes provenientes de entidades europeas y norteamericanas; US$20 para
ponentes provenientes de entidades latinoamericanas, africanas o asiticas;
30 nuevos soles para ponentes provenientes de entidades peruanas, y 15 para
estudiantes. Pblico en general y estudiantes no participantes debern
pagar 25 y 20 nuevos soles, respectivamente, como costos de certificacin.
Los pagos debern ser cubiertos en la sede del coloquio antes de la sesin
inaugural del evento.

Fuente: CPEC



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

CervantesTV.es
http://www.cervantestv.es

Canal de televisin por Internet del Instituto Cervantes, un medio que
posibilita el aprendizaje del espaol desde cualquier punto del planeta,
as como conocer la actualidad de Espaa y de Hispanoamrica. Ofrece cada
da boletines culturales, entrevistas, reportajes, tertulias, msica y
documentales sobre la cultura en lengua espaola y los ms de cinco mil
actos que se celebran anualmente en los casi 70 centros que tiene el
Cervantes repartidos por el mundo. 



elojocritico.net
http://www.elojocritico.net

Publicacin digital sobre cultura y actualidad que ofrece opiniones sobre
los diferentes acontecimientos que configuran la actualidad espaola,
cultural, deportiva e internacional. En sus pginas es posible leer
artculos sobre msica, literatura, cine, cmic y otros temas, as como
entrevistas, reseas editoriales y reportajes. Es dirigida por Matas Cobo
y admite colaboraciones por correo electrnico.



Siguelahistoria.com
http://www.siguelahistoria.com

Web de literatura colectiva. Cada usuario puede continuar historias creadas
por otros desde cualquiera de sus captulos o iniciar sus propias historias
para que otros participen. Tambin se puede escribir versiones de los
captulos ya existentes. Los captulos pueden contener hasta 1.000
caracteres y son revisados previamente para su aprobacin, que es
comunicada al usuario mediante correo electrnico.



Imagen digital
http://www.gusgsm.com

Recopilacin de apuntes y notas de Gustavo Snchez Muoz sobre temas
relacionados con la imagen digital, el diseo grfico y temas afines.
Incluye explicaciones tcnicas, manuales y un pequeo glosario de artes
grficas y materias relacionadas con ellas.



Jos Manuel Briceo Guerrero
http://vereda.hacer.ula.ve/jonuelbrigue

Sitio homenaje al destacado escritor venezolano Jos Manuel Briceo
Guerrero (Palmarito, Apure, 1926). El visitante podr leer su biografa y
conocer su bibliografa, apreciar una coleccin de fotografas o descargar
algunas de sus obras en formato PDF.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Otro Bolvar para la nueva repblica      Harold Alvarado Tenorio =====

Todava se cree que la ms autntica iconografa bolivariana son los
retratos del natural confeccionados entre 1819 y 1830, ao de su muerte,
donde el Libertador aparece de pie o medio cuerpo, con una espada, tres
condecoraciones y la hebilla con sus iniciales. Autores de esas efigies
fueron, entre otros, J. M. Espinosa, P. J. Figueroa, F. D. Roulin, A.
Meucci, J. Gil de Castro y P. Tenerani, cuyo bronce an preside la Plaza de
Bolvar. Un Bolvar a imagen y semejanza de los idearios polticos de
finales del siglo XIX, dignos de las perversas y mezquinas conciencias de
Nez y Caro, cuyo eco aparece en los panegricos de Montalvo, Garca
Caldern, Blanco Fombona o Guillermo Valencia, un arquetipo del hroe con
talante de Julio Csar o Napolen, superior a Washington y San Martn y que
slo la violencia poltica desatada tras la muerte del negro Jorge Elicer
Gaitn y los temores de la oligarqua que destruy la historia y la lengua
con el Frente Nacional, nos permite ver, hoy, al otro Bolvar de carne y
hueso el casi cierto que ya haba retratado tambin Espinosa despus del
atentado septembrino y que Garca Mrquez dej para siempre en El general
en su laberinto, la novela ms bella y humana que haya escrito.

A una miniatura en acuarela sobre marfil de Jos Mara Espinosa (Bogot,
1796-1883) debemos la imagen oficial y alegrica del Libertador. Fue este
gran pintor colombiano quien ms hizo retratos del natural del padre de la
patria. Tenerani us de esa imagen de brazos cruzados, mirada y desilusin
en los labios para la manufactura de la estatua de marras. Dice Espinosa
que la hizo antes del atentado de setiembre de 1828, tras ocho das de
visitas y apenas cuatro horas de trabajo por causa de las mltiples
ocupaciones del Libertador, marfil del cual hizo una copia que conserv y
de la cual hizo otras muchas, una de ellas, de cuerpo entero, que el
general Toms Cipriano de Mosquera recomend al Congreso, donde est
todava, y por la cual el pueblo de Colombia pag mil pesos de entonces.

A pesar de que desde 1821 Santander llamar a la colonial Plaza Mayor,
Plaza de la Constitucin, en 1846, tres lustros despus de la muerte del
Libertador y ya disipado el odio contra el hroe, se inici el culto
oficial a su memoria colocando, en el mismo lugar donde haba estado
siempre la picota, una efigie hecha en Italia por el orfebre Pietro
Tenerani, conocido entonces por sus piezas neoclsicas y porque haba
pasado por estas tierras camino de Brasil donde se desempe como maestro
durante el Imperio de don Pedro II. El encargo fue hecho y pagado por Jos
Ignacio Pars, a la sazn propietario de la casa de Fucha, ltima que
habitara Bolvar antes de su postrer destierro. Desde entonces el pueblo
llama al lugar Plaza de Bolvar, a pesar de las reservas y oposiciones de
los santanderistas. El 20 de julio de 1881, bajo la presidencia de Rafael
Nez, el conjunto escultrico fue rodeado con una verja trada de Europa,
que protega un patio ingls, y una turba enfurecida destruy en 1919.

La estatua, apenas algo mayor de tamao que el natural, muestra a Bolvar
como militar y lleva, sin que sepamos por qu, una medalla de Washington al
pecho. Tiene la cabeza descubierta y viste un suntuoso manto, botas altas,
de caballera, mientras sostiene una espada en su mano derecha y la
izquierda empua un papel a medio enrollar. Ni la postura, ni el traje, con
una capa que es pallio griego, se corresponden con los retratos conocidos y
es obra de la imaginera de un necesitado escultor italiano, afecto a los
monumentos romanos del imperio y cuya fama reposa en efigies sagradas de
las iglesias de San Juan Letrn y Santa Mara, y a la cual van, como anillo
al dedo, las frases que el Libertador escribiera desde Cuzco, en 1825, al
guayaquileo Jos Joaqun Olmedo para rechazar su falso Canto a Junn,
donde pretenda celebrarle:

      Todos los calores de la zona trrida, todos los fuegos de Junn y
      Ayacucho, todos los rayos del Padre de Manco Cpac, no han producido
      jams una inflamacin ms intensa en la mente de un mortal. Usted
      dispara donde no se ha disparado un tiro; usted abraza la tierra con
      las ascuas del eje y de las ruedas de un carro de Aquiles, que no
      rod jams en Junn; usted se hace dueo de todos los personajes: de
      m forma un Jpiter; de Crdoba, un Aquiles; de Necochea, un Patroclo
      y un Ayax; de Miller, un Diomedes; y de Lara, un Ulises. Todos
      tenemos nuestra sombra divina y heroica, que nos cubre con sus alas
      de proteccin como ngeles guardianes. Usted nos hace a su modo
      potico y fantstico, y, para continuar en el pas de la poesa la
      ficcin de la fbula, usted nos eleva con su deidad mentirosa, como
      el guila de Jpiter levant a los cielos a la tortuga para dejarla
      caer sobre una roca que le rompiese sus miembros rastreros; usted,
      pues, nos ha sublimado tanto que nos ha precipitado al abismo de la
      nada, cubriendo con una inmensidad de luces el plido resplandor de
      nuestras opacas virtudes.

Como puede deducirse, Bolvar fue otro. Fue pequeo, huesudo y plido,
tena sangre de negros y facciones de zambo, patillas y bigotes de mulato y
en muy raras ocasiones vesta el traje de los militares europeos y menos el
napolenico. Quienes le conocieron (Hippisley, Proctor, Per de Lacroix) le
retratan las ms de las veces con los largos cabellos atados a una cinta,
pauelos de colores alrededor de su cuello, casacas militares, pantalones
azules de pao tosco, botas con espuelas o alpargatas, corbatas negras,
chalecos blancos, levitas, con sombreros de paja, como aparece en uno de
los magistrales retratos que hiciera del Libertador el mismo Espinosa meses
antes de su muerte. E incluso, como le vio en los campos de batalla un
oficial de la Legin Britnica, empuando una lanza con una banderola negra
y unos huesos en corva con la divisa: Libertad o Muerte.

Entonces, si, como todo parece indicarlo, una nueva repblica puede deparar
el futuro a los colombianos, es nuestro deber dar a las generaciones
venideras una imagen del hroe que se corresponda al menos con ciertas
verdades, de su existencia y efigie, que den testimonio del hombre que fue.
Porque quien conozca un poco de la historia del Libertador sabe que no fue
sino un sabio empujado a la guerra y el ms bello modelo de humanidad que
pudo depararnos la crueldad de la especie. Bolvar merece otra imagen, como
la que nos ofrece la novela de Garca Mrquez, la de un ser de carne y
hueso, como nosotros mismos. Como las vctimas de esta prolongada guerra
que hoy vivimos y de la cual ha sido ese Bolvar que pisa la Plaza de
Bolvar el smbolo.

Porque el Bolvar que deseamos para nuestras descendencias debe ser aquel
que con estas frases memorables exigi en Angostura, en 1819, la libertad
para quienes no la tenan:

      Yo abandono a vuestra soberana decisin la reforma o la revocacin de
      todos mis Estatutos y Decretos; pero yo imploro la confirmacin de la
      Libertad absoluta de los Esclavos, como implorara mi vida y la vida
      de la Repblica.

** Harold Alvarado Tenorio
   alvaradotenorio@telesat.com.co
   Escritor colombiano nacido en Buga (1945). Doctor en Letras de la
   Universidad Complutense de Madrid. Dirigi el Departamento de Espaol y
   las Latin American and Spanish Writers Series del Marymount Manhattan
   College (Nueva York, EUA), as como el Comit de Redaccin de la revista
   China Hoy (Beijing, China). Es profesor titular de la Ctedra de
   Literaturas de Amrica Latina y director del Departamento de Literatura
   de la Universidad Nacional de Colombia. Dirige actualmente la editorial
   y la revista de poesa Arquitrave (http://www.arquitrave.com). Ha
   publicado Summa del cuerpo (2002); Fragmentos y despojos (2002);
   Literaturas de Amrica Latina (1995); Ensayos (1994); Poemas chinos de
   amor (1992); La poesa de T.S. Eliot (1988); Espejo de mscaras (1987);
   Una generacin desencantada: los poetas colombianos de los aos setentas
   (1985); Kavafis (1984) y Cinco poetas espaoles de la Generacin del
   Cincuenta (1980). Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de
   Periodismo Simn Bolvar y el Internacional de Poesa Arcipreste de
   Hita. Su obra ha sido publicada en ingls, francs, italiano, griego,
   chino, alemn y portugus.



=== Reseas biogrficas o advertencias morales? ==========================
=== Estrategias moralizantes de una editorial catlica argentina ==========
=== en la dcada de 1960      Augusto Gayubas =============================

Hace no mucho, revisando la pequea aunque selecta biblioteca de mi abuelo
ante el pedido explcito de mi abuela de que me llevara todo aquel libro
que me interesara conservar, no slo me reencontr con viejos volmenes que
marcaron mi infancia y mi adolescencia (cuando los das festivos nos
reunan en familia en la casa de mis abuelos y uno de mis mayores placeres
era observar los aejos lomos y tomar entre mis manos obras que me
influenciaran decisivamente), sino que tambin descubr algunos ttulos
que en su momento haban pasado desapercibidos ante mi distrada mirada.
Fue as que entre obras completas de Vicente Blasco Ibez, selectas
aventuras de Jules Verne y panfletos republicanos de la poca de la Guerra
Civil Espaola, encontr un librito en octavo que no esconda ningn
misterio ni revesta especial inters, pues no era una edicin antigua, ni
siquiera cuidada, y estaba muy lejos de ser una rareza o un incunable
moderno. Por todo ello, nada me llam la atencin de l en primer lugar.
Aun as, me sent impelido a leerlo.

Se trata, simplemente, de una compilacin de cuentos espaoles cuyo nombre,
como no poda ser de otra manera (de hecho, s poda), es Cuentos
espaoles, correspondiente a una coleccin a cargo de Domingo Lagh (un
autntico buceador del acontecer literario y profesor experimentado, segn
reza una de las solapas interiores), editada por Ediciones Paulinas de
Buenos Aires. El volumen en cuestin fue impreso en abril de 1962, y cuenta
con una simptica portada proyectada y realizada por el Prof. Ignacio
Corbaln, segn se indica en la otra solapa.

Una vez hube trasladado la mayora de los libros de mi abuelo a mi casa, la
portada de Cuentos espaoles y los nombres de Gustavo Adolfo Bcquer y
Benito Prez Galds encabezando el ndice de cuentos seleccionados (sobre
un total de doce), me movieron a comenzar su lectura.

Sabiendo que Ediciones Paulinas es una editorial estrictamente catlica, y
que a comienzos de los aos 60 haba todava una postura bastante ms dura
que hoy de la Iglesia en relacin a temas de sociedad y arte (el Concilio
Vaticano II impulsado por Juan XXIII, que dara comienzo al proceso de
aggiornamento de la Iglesia catlica, no sera inaugurado hasta octubre de
1962, y aun en este proceso, en varios aspectos truncado, los grupos
conservadores locales mantendran un frreo hermetismo en relacin al
cambio), no me sorprendi demasiado leer en la primera solapa interna del
libro que los Autores presentados han sido seleccionados con la mayor
amplitud de criterio esttico (...), salvndose nicamente la moral, que es
la primera e inapelable regla de arte (1).

No me entretuve mucho ms en ello y me aboqu a leer, primero la
Advertencia preliminar de Domingo Lagh (en la cual justifica con cierta
coherencia la seleccin bastante obvia de autores, que se sitan entre el
siglo XIX y comienzos del XX y que varan entre escritores de
reconocimiento nacional y escritores regionales y por ende un tanto
olvidados, la mayora de ellos aficionados a cierta literatura fantstica
e histrica y algunos mejor conocidos por sus novelas [2]), y a
continuacin me dispuse a leer los magnficos cuentos seleccionados.

Sin embargo, no fueron los cuentos en s lo que me llam la atencin de la
edicin que tena entre mis manos, sino las pequeas biografas que reposan
bajo el nombre de cada autor al comienzo de los sucesivos cuentos. En
efecto, lo que resalta en ellas es una fuerte bajada de lnea de la
editorial que parece haber sido realizada con posterioridad a la seleccin
de los textos y ante la inevitabilidad de aceptar dicha seleccin. Como
veremos ms adelante, las biografas parecen cumplir una funcin
aleccionadora dirigida al pblico catlico con el objetivo de dejar en
claro qu autores verdaderamente valen la pena en funcin de su cercana a
la doctrina y la moral cristianas, y quines merecen ser olvidados por
alejarse y oponerse al catolicismo conservador y por cultivar, por ejemplo,
el naturalismo en literatura.

El primer cuento es una pieza magistral y aterradora de Gustavo Adolfo
Bcquer: El miserere. La primera imagen que nos ofrece el relato es la de
una clebre (y antigua) abada en cuya olvidada biblioteca se esconden unos
misteriosos cuadernos de msica. La biografa que acompaa al cuento es ms
bien moderada aun a pesar de que en buena parte de la obra de Bcquer se
trasluce una tibia fe (3) que nada tiene que ver con la fuerte conviccin
catlica que mueve a Ediciones Paulinas. A pesar de esto, pues, a Bcquer
no se lo difama y de hecho se rescata particularmente la tonalidad
potica de su prosa y su renovacin de la lrica espaola.

Un poco menos neutral es la biografa de Benito Prez Galds, de quien se
seleccion El asno y el buey (4), relato que recupera, ms que el
espritu, el clima social de la Navidad para contraponer realidad e
imaginacin y desplegar juntos el drama de la muerte y de la incomprensin
humana, y la inocencia ascendida a estatus angelical. Luego de repasar las
obras ms importantes de Galds y de equivocar el ao de su nacimiento
(1845 en vez de 1843), el bigrafo (si se me permite el uso algo laxo
del trmino) menciona su adscripcin al liberalismo, pero con un nfasis
significativo: Era liberal y anticatlico a ultranza y sus novelas son
novelas de tesis en su lucha de descristianizacin (5). Hasta aqu,
aunque absolutiza y extrema afirmaciones que hacen de todas las novelas de
Galds novelas de tesis, no le falta demasiada razn al autor de la
biografa. Luego agrega: Hasta en Marianela, novelita tan simptica y
potica, se ha de ver tambin uno de los procedimientos de la tcnica de
izquierda, consistente en presentar como extremadamente simpticos y
progresistas a los personajes no creyentes y como odiosos a los catlicos.
Si bien estas afirmaciones pueden ser encontradas hoy en varios fragmentos
biogrficos sobre Galds, el nfasis del bigrafo es llamativo, como
tambin lo es el hecho de que no hable de liberales y progresistas versus
conservadores y tradicionalistas, sino de no creyentes (es decir,
paganos) presentados como extremadamente progresistas y de los catlicos
presentados como odiosos.

La biografa, entonces, parece cumplir ms la funcin de advertencia
sobre el autor que de contextualizacin, destacando que el cuento
seleccionado es algo de lo que puede rescatarse de un autor que en esencia
es anticatlico y, por ende, su obra es poco fiable. Es por eso que en la
biografa se sostiene que ya ha pasado el gran auge de Prez Galds,
aunque reconoce que aun as queda mucho de bueno en recoger en su vasta
obra.

A continuacin se desglosan unos captulos de un libro de narraciones
infantiles de un novelista poco recordado, nacido en Jan hacia 1888 y que
cuando se edit la seleccin de Ediciones Paulinas, era considerado un
autor de la actualidad: Juan Aguilar Catena. La narracin, Un alumno
difcil, plantea una tcnica de aprendizaje que un maestro ejerce sobre un
educando ricachn y caprichoso que se resiste a obedecer rdenes. El
principio que esgrimen el maestro y el autor es que la enseanza es un tipo
de transaccin, que para recibir siempre se tiene que dar algo a cambio.
Con este criterio llevado al extremo, el maestro mantiene una muy estricta
relacin de intercambio con el educando, a quien le niega, por ejemplo,
una silla donde sentarse, agua y pan hasta tanto ste no lo trate con
respeto y cumpla las rdenes y tareas impuestas (entre ellas, memorizar las
tablas de multiplicar y rezar). ste es, de acuerdo con el bigrafo, un
notable caso de pedagoga.

El siguiente texto es una hermosa pieza del brillante escritor Antonio de
Trueba, titulada Jaun-Zuria y que relata con maestra y vitalidad potica
la historia del legendario primer seor de Vizcaya. La biografa nos dice
con orgullo que Antn, el de los Cantares fue catlico a macha martillo,
que fue un paisajista tierno, y, siguiendo a ngel Valbuena Prat, que a
pesar de la gloria que se adjudican para s los escritores de la generacin
del 98, hay que sealar en Trueba el primer descubrimiento consciente del
paisaje de Castilla , afirmaciones que nada tienen de disparatado pero
que resaltan cierto inters por remarcar las virtudes del escritor catlico
por sobre los autores ms ligados a la crtica desde posiciones de
izquierda (la generacin del 98).

La batalla de los cueros es el siguiente cuento, y su autor es el jesuita
Luis Coloma, de quien no se hacen demasiados comentarios: una breve
referencia a sus obras exitosas, su paso por la poltica hasta hacerse
sacerdote y jesuita, su aficin por la historia novelada y los cuadros de
poca y, por supuesto, el carcter moralizador de algunos de sus relatos.
Si bien los escritos de Coloma son de una inapreciable calidad, y es
ciertamente positivo que una editorial haya decidido (como tantas otras)
incluirlo en una compilacin de cuentos, no deja de ser significativo que
una de las ms llamativas caractersticas de este autor natural de Jerez de
la Frontera, sea su fuerte tendencia a hacer de sus relatos, manifiestos
moralizantes (6). Pues si bien es digno de reconocer que Coloma fue un
naturalista (siendo el naturalismo el estilo artstico nacido en Francia de
la pluma de mile Zola y que se propona retratar la realidad social
objetivamente en todas sus dimensiones, y que en Espaa cal hondo entre
los grupos republicanos y anticatlicos), tampoco hay que olvidar que por
sobre todo fue un naturalista cristiano (vertiente del naturalismo que
prescinda del principio atesta y que mantena una ideologa
conservadora). Significativamente, el relato seleccionado narra la historia
de la defensa del Jerez cristiano y caballeresco de la morisma en el
siglo XIV, centrndose en lo que se llam la batalla de los cueros, en la
cual la victoria cristiana fue asegurada por el socorro de Mara Santsima
de las Mercedes.

La biografa ms interesante es, sin ninguna duda, la que toca a Jacinto
Octavio Picn, autor naturalista (del naturalismo llamado radical) cuyos
mritos literarios hoy en da pocos cuestionan. El cuento seleccionado es
La amenaza, la historia de un obrero que sufre un accidente en la fbrica
donde trabaja y pierde el brazo derecho, ante lo cual los directivos de la
empresa no se responsabilizan y el obrero, sin esperanzas de conseguir otro
empleo dada su nueva condicin de manco, se rene con sus antiguos
compaeros y juntos debaten qu hacer: reclamos, huelga, accin directa.
Hasta que el obrero lastimado toma una determinacin: decide pasar sus das
y sus noches pidiendo limosna en la puerta de la lujosa casa del dueo de
la fbrica con un cartel colgado al cuello que reza: Inutilizado en la
fbrica de Don Martn Pealva. All est cuando el rico, nuevo seor del
feudalismo moderno, sale a sus placeres y a sus agios; cuando su esposa
vuelve de rezar, y cuando sus hijas van a saraos envueltas en primorosas
galas. Y concluye: Aquel mendigo en la puerta de aquel palacio, es una
ofrenta (sic) viva... Y es tambin una tremenda profeca. La mano con que
pide, parece que amenaza. La contundencia de las palabras y la maestra
con que a lo largo del relato presenta un cuadro sombramente realista de
la situacin en las fbricas de fines del siglo XIX, parecen no convencer
del todo, sin embargo, al bigrafo de nuestra compilacin. De acuerdo con
l, Picn es atildado acadmico en la frase, superficial en los conceptos
y en la ejecucin. Autor frvolo, de los que nada se pierde con
olvidarlos. Afortunadamente, Picn no fue olvidado (del todo) (7).

El bigrafo, hay que reconocerlo, fue contundente tambin; sin embargo, la
crtica parece exceder el plano literario y desviar su atencin hacia el
pensamiento disruptivo de Picn. Muy ligado a ello est el rechazo que
emerge desde las entraas mismas del catolicismo contra las tendencias
naturalistas en arte, el cual condujo a nuestro bigrafo a arremeter contra
todo signo de naturalismo a la manera de mile Zola, algo que queda patente
en la biografa de Picn, pero ms aun en la siguiente, la de Emilia Pardo
Bazn.

De esta reconocida escritora fue seleccionado un breve relato moralizador
(Desde all) sobre dos hermanos mellizos que, en lugar de pelearse por la
herencia de su difunto padre, deciden compartirla fraternalmente.

Se suele considerar a la literatura de Pardo Bazn como una versin
cristiana del naturalismo que busca analizar la realidad social y sus
conflictos. Y el bigrafo, si bien trata a la autora con cierto desdn en
esta inclinacin, mantiene un respeto religioso por su filiacin cristiana.
Sostiene que es una lstima que haya seguido a la escuela del naturalismo
francs, ms chocante en ella por tratarse de una mujer, sentencia que
nos advierte cierta idea catlica tradicional de lo femenino como aquello
que debe refugiarse en el hogar cristiano y debe cultivar la obediencia,
la discrecin, la decencia, el orden y la maternidad (8) (idea que en
aquel entonces era bastante ms comn, aunque en los sectores catlicos ms
conservadores de la actualidad sigue bastante vigente), e imagina que
desprovista de la fe catlica hubiera sido una Francoise Sagan
cualquiera, donde esta escritora francesa, famosa por su espritu rebelde
y libertino, la liga de rebote. Pero el bigrafo decide ser ms explcito y
nos advierte que eso lo decimos como una mera nota erudita de carcter
retrospectivo, porque qu es el naturalismo de Zola de entonces, si se
lo compara con la pornografa, no digamos del cine actual, sino de los ms
celebrados novelistas de hoy?. Esta anticuada visin del erotismo
literario y cinematogrfico del siglo XX como pornografa, que se
corresponde bastante bien con el uso que se hace actualmente del trmino en
algunas conciencias sexualmente reprimidas del catolicismo
ultraconservador, es probablemente lo que llev al bigrafo a concluir que
lo peor del caso es que stos no escriben siquiera con una intencin
moralizadora, sino simplemente para sentirse ms cmodos en su
especialidad... para escribir de lo que saben y rerse del pblico con ms
ganas.

Tambin Juan Valera, famoso entre otras cosas por su escepticismo en
materia religiosa y por su concepto del arte por el arte, es vctima de los
azotes del cruel bigrafo, en la pequea biografa que acompaa a su famoso
cuento El caballero del azor, el cual narra la historia del legendario
personaje medieval Bernardo del Carpio (9).

De Valera, considerado habitualmente como el prosista espaol ms acabado
del siglo XIX y cuyo inters se alej del realismo en pro de una literatura
esteticista, la biografa nos dice con irona que como acadmico fue
clsico; como catlico, volteriano; como escritor, aristocrtico; como
filsofo, psiclogo y como psiclogo, filsofo. Vale decir que todo se
reduca a un vasto, sofisticado y agudo dilettantismo. Cuando le toca
referirse a la obra ms conocida de Valera, Pepita Jimnez, con un
desprecio malhumorado y aires de escndalo sostiene que es la historia
(suya?) de un seminarista cuya vocacin se pierde ante la cara y las
razones de la primera mujer que topa: todo muy poticamente triste y
tristemente potico, porque es la autodefensa del propio autor a travs de
sus muecos imaginarios (10).

A diferencia de Picn, a quien en compensacin por las duras palabras el
bigrafo le regal un ao de vida (declarando que muri en 1924, cuando en
realidad Picn muri en 1923), con Valera la saa parece ser tal que el
bigrafo decidi incluso quitarle tres aos de vida, indicando que naci
en 1827 (y no en 1824) y que muri a los 78 aos.

Luego de tan frentica embestida, el bigrafo se toma un descanso y,
relajado, pasa a hablar maravillas del siguiente autor de la seleccin:
Ricardo Len (nacido en Barcelona en 1877 y muerto, aunque el bigrafo
sostiene que en 1944, en 1943). Len fue un defensor incondicional del
catolicismo conservador, y sus obras son una fuerte reaccin contra el
naturalismo. Llamativamente, en su pequea biografa slo encontramos
oraciones como la que sigue: Posey el raro talento de expresar el paisaje
y las inquietudes modernas en el lenguaje engolado del siglo de oro
espaol. El criterio empleado para juzgar su obra (de la cual se
seleccion Los tres reyes de Oriente) queda explicitado en la siguiente
frase: Como novelista, sus libros (...), van aumentando en fervor de fe y
consistencia de ideario catlico. Para el bigrafo todo lo que escribi
Ricardo Len es bueno y apreciado.

Del sacerdote sevillano Juan Muoz y Pavn (que en la primera pgina del
cuento se convierte en Muos), no dice mucho; tan slo se enumeran algunas
de sus obras y se destaca el precioso: Romancero del Nio de Nazareth ,
y se nos advierte sobre lo dificultosa que puede resultar la lectura del
cuento seleccionado, Propsito de enmienda, dado que su grafa imita ad
pedem litterae la manera popular del decir andaluz.

Los ltimos dos cuentos corresponden a Eusebio Blasco (La absolucin,
que, como el apellido de Muoz, sufre una ligera transformacin en la
primera pgina del cuento y deviene La solucin) y a Pedro Antonio de
Alarcn (La buenaventura). Del primero no se dice prcticamente nada;
quizs su conviccin catlica queda lo suficientemente manifestada en el
relato seleccionado, el cual narra la historia de una mujer licenciosa que,
cansada de una vida inmoral, decide tomar los hbitos y hacerse monja,
situacin ideal que podra haber determinado a la editorial a titular
errneamente el cuento como La solucin (11). Sin embargo, del segundo lo
primero que se menciona adems de su nacimiento en Guadix, Andaluca, en
1833, es que su conversin al fervor y prctica del catolicismo data de
1866, luego de llevar una vida como revolucionario desde el periodismo y
demagogo frentico (lo que algunos crticos llaman sencillamente una
posicin anticlerical). El bigrafo lo considera uno de los grandes
maestros de la narrativa espaola y no teme admitir que es un puente
entre el romanticismo un tanto pasado de moda entonces, y un castizo
realismo. Aunque evidentemente es el ltimo Pedro Antonio de Alarcn el
que simpatiza al bigrafo, aquel que en el discurso por su ingreso en la
Real Academia Espaola en 1875 habl extendidamente sobre La moral en el
arte, el cuento seleccionado corresponde a la faceta anterior, pues fue
publicado originalmente en 1853. Como cualquiera podra a esta altura
suponer, en la biografa no se pierde ocasin de nombrar a la novela El
escndalo, la cual no slo es la ms famosa de Alarcn, sino tambin la
que ms evidentemente entrelaza la cuestin religiosa y la cuestin social,
siendo al decir de muchos crticos una obra antinaturalista y de tesis,
razn por la cual en su momento se la critic juzgndola una novela
clerical (12). Un cuento de este autor es entonces, sin ninguna duda, el
broche de oro ideal para un libro como el que nos ocup. Y el ejemplo de
esta ltima biografa sirve perfectamente para remarcar el fuerte contraste
que se percibe en dicho volumen entre las reseas biogrficas de los
autores naturalistas y anticatlicos, y aquellas correspondientes a los
escritores clericales y conservadores, y por ende para dar conclusin a
este pequeo artculo.



Notas

 1. Los subrayados son mos.

 2. Domingo Lagh (comp.), Cuentos espaoles, Buenos Aires, Ediciones
    Paulinas, 1962, p. 5.

 3. Russell P. Sebold, Gustavo Adolfo Bcquer. Apuntes caracterolgicos,
    en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2006.

 4. Tal es el ttulo escogido por los encargados de la edicin que nos
    ocupa, aunque el ttulo original de la pieza es La mula y el buey.

 5. De aqu en adelante, todos los subrayados dentro de las citas de las
    biografas discutidas son mos.

 6. Vase Jos Lpez Romero, Jerez y Coloma, en Centro de Estudios
    Histricos Jerezanos, http://www.cehj.org.

 7. Rubn Daro escribi sobre una obra de Picn: Para m, y para todo el
    que tenga el gusto de lo humano y de lo pulcro, aparece como el ms
    preciado fruto de su rbol literario esa Dulce y sabrosa, manzana de
    Garcilaso, novela de maestro, figuracin llena de vida y hechizo
    (Rubn Daro, Los raros  Cabezas (pequeas biografas), Madrid,
    Aguilar, 1945; cit. en Francisco Arias Sols, Jacinto Octavio Picn,
    en http://franciscoarias.blogcindario.com, noviembre 2006). Agradezco a
    Francisco Arias Sols el haberme facilitado cordialmente este dato.

 8. Vernica Gimnez Bliveau, La imagen de la mujer en las comunidades
    catlicas: entre la tradicin y el cambio, ponencia presentada en el
    3r Congreso Virtual de Antropologa y Arqueologa NAyA 2002,
    http://www.naya.org.ar, octubre 2002.

 9. Vase Remedios Snchez Garca,  El Caballero del Azor de Juan
    Valera, modelo vlido de literatura juvenil decimonnica, en Elvira:
    Revista de Estudios Filolgicos, nm. 7, 2003, pp. 29-37 (reproducido
    en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2007).

10. Llama la atencin que en esta biografa, prcticamente se lo acusa a
    Valera de estar contando en Pepita Jimnez su propia vida, lo cual lo
    convertira no slo en el autor de una obra inmoral, sino en una
    persona inmoral. Sin embargo, y a pesar de que Valera curs estudios en
    el Seminario Conciliar de Mlaga (especficamente, estudios de
    filosofa) entre 1837 y 1840, no hay motivos para suponer que la
    historia presentada en Pepita Jimnez sea autobiogrfica, mucho menos
    una autodefensa del autor. Vase Pedro Romero Mendoza, Don Juan
    Valera (estudio biogrfico-crtico, con notas), Madrid, Ediciones
    Espaolas, 1940.

11. sta sera, en aproximacin, la situacin inversa a la que al bigrafo
    le interesa (pero en ese caso para despreciarla) de la historia de
    Pepita Jimnez.

12. Jos Antonio Molero, Pedro Antonio de Alarcn, en Gibralfaro. Revista
    de creacin literaria y humanidades, ao V, nmero 43, septiembre 2006.

** Augusto Gayubas
   augustogayubas@yahoo.com.ar
   Escritor argentino (Buenos Aires, 1980). Cursa estudios en la Facultad
   de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde es
   investigador de un proyecto Ubacyt. Ha publicado y traducido artculos
   de carcter historiogrfico para una revista de divulgacin y para la
   Ctedra de Historia Antigua de Oriente de la Facultad de Filosofa y
   Letras. Es autor de dos radiocuentos ("Sabotaje" y "Crazy Story", ambos
   de 1997) emitidos en una de las, por entonces, ms escuchadas radios de
   Buenos Aires, hasta que uno de ellos fue censurado por las autoridades
   de la emisora tras una serie de disputas ajenas al autor.
   


=== Dos notas      Loreto Seplveda B. ====================================

*** La maravillosa libertad de escoger

La libertad es uno de los derechos ms emblemticos e intrnsecos en el ser
humano por el que ha tenido que luchar durante siglos, pero ms all de su
connotacin simblica, la libertad es una facultad natural del hombre para
hacer legtimamente aquello que lo conduzca a los propsitos de su vida.

A menudo nos estamos enfrentando a procesos de eleccin entre dos o ms
posibilidades, el escoger desde un yo ntimo y optar por aquello que nos
hace sentir conformes, complacidos y contentos, en otras palabras aquello
que nos acerca ms a la felicidad, nos demuestra el ms profundo sentido de
libertad.

La accin de elegir involucra un conocimiento de las aspiraciones, una
validez de las convicciones, una seguridad de saber lo que queremos y
perseverar por ellas, lo que refleja el grado de responsabilidad que
tenemos frente a nosotros mismos, pues en la medida que nos preocupemos de
brindarnos una buena calidad de vida, as ser el grado de compromiso en la
entrega de los afectos y los afanes del diario vivir.

Somos libres cuando en medio de un universo de posibilidades, seleccionamos
aquello que creemos es mejor para nosotros y tambin cuando habiendo slo
una posibilidad frente a la nada, apostamos igual por ella hasta
alcanzarla, ese es el ejemplo ms fehaciente de que estamos siendo
protagonistas de nuestra vida, no podemos vivir la vida que quieren los
dems o por complacer a los dems. Cada uno vive lo suyo desde su propia
historia y perspectiva en el marco de la libertad con el que nace todo ser
vivo.

Las experiencias son nicas, individuales e intransferibles, en tanto, el
tiempo es lo nico que se pierde de manera irreversible, siendo un elemento
importante al momento de las decisiones.

En esta maravillosa libertad de escoger surgen los derechos y obligaciones
que tenemos frente a este principio, el derecho a pensar libremente y la
obligacin de respetar el pensamiento del otro por distinto que ste sea.
Alguien dijo por ah que nuestros derechos terminan donde empiezan los del
otro, premisa vlida tambin ante la libertad que tenemos de escoger en
donde somos entes activos y protagnicos de nuestra vida.



*** Flexibilidad

En ingeniera, la rigidez es la capacidad de un objeto slido o elemento
estructural para soportar esfuerzos sin adquirir grandes deformaciones o
desplazamientos. La flexibilidad en cambio, quiere decir capacidad que
tienen las cosas para doblarse pero sin romperse acercando sus partes
distales de los distintos segmentos corporales.

Actualmente la flexibilidad es una cualidad no slo fsica sino tambin
emocional, susceptible de mejorar a travs de distintas tcnicas y mtodos
de entrenamiento entre las cuales figura la actitud, el conocimiento, la
prctica y las habilidades, conceptos que pueden transformarse en valiosas
herramientas para desenvolverse en un mundo que cambia constantemente, en
donde la capacidad de flexibilizacin es fundamental para interactuar con
los dems.

Una actitud optimista, abierta, proclive a los cambios, ayuda en la toma de
decisiones, por otro lado el conocimiento respecto a las personas nos ayuda
a ser empticas y entenderlas. Si hacemos de la flexibilidad un ejercicio
permanente, la comunicacin se hace ms expedita y finalmente desarrollar
todas las habilidades cognitivas y emocionales fortalecer las relaciones
con el universo de personalidades que nos toca conectarnos.

Cuando somos flexibles somos dctiles, adaptamos la forma al espacio,
tratamos de sentirnos cmodos en algo que no es de nuestro agrado
manteniendo intacta nuestra esencia, con ello no estamos siendo
inconsecuentes, pues nuestra manera de pensar se mantiene, lo que cambia no
es el contenido sino la forma de observar y asumir los hechos cotidianos.

Las personas menos flexibles son rectas, verticales, rgidas, prcticas,
objetivas, van en una sola direccin y esperan que el medio se adapte a
ellas, en consecuencia que todo cambio debe generarse desde el interior de
cada uno y proporciona por lo dems un extraordinario enriquecimiento
personal.

La flexibilidad camina de la mano de la empata, la generosidad y la
voluntad; elementos necesarios en una relacin o convivencia con las dems
personas. Vivimos en un planeta generoso en diversidades de plantas,
climas, flores, lenguas, culturas, razas, filosofas, cultivos, fauna y
todos ellos viven en una armoniosa convivencia, por qu entonces al ser
humano se le hace tan difcil convivir con los mismos de su especie. La
naturaleza en todo su entorno nos dice cmo vivir rodeados de diferencias
sin perder el sentido de identidad y pertenencia.

Jaime Barylko, en su libro Vivir y pensar, nos relata un fragmento tomado
de J. D. Salinger (Nueve cuentos) en el que un personaje, Teddy, sostiene:
Creo que primero reunira a todos los nios y les enseara a meditar.
Tratara de ensearles a descubrir quines son, y no simplemente cmo se
llaman y todas esas cosas... pero antes, todava, creo que les hara
olvidar lo que les han dicho sus padres y todos los dems. Quiero decir,
aunque los padres les hubieran dicho que un elefante es grande yo les
sacara eso de la cabeza. Un elefante es grande slo cuando est al lado de
otra cosa, un perro, o una seora, por ejemplo. Ni siquiera les dira que
un elefante tiene trompa. Cuanto ms les mostrara un elefante... lo mismo
hara con la hierba... ni siquiera les dira que la hierba es verde.

Qu difcil es pensar! Qu fcil es repetir cosas acerca de elefantes.

Somos flexibles cuando nos damos el trabajo de pensar en los dems.

** Loreto Seplveda B.
   losepulv@mail.udec.cl
   Escritora chilena (Chilln, 1961). Es secretaria ejecutiva en el
   Decanato de la Facultad de Ingeniera Agrcola de la Universidad de
   Concepcin (http://www.udec.cl). Ha publicado Girasoles para ti (2002) y
   es columnista del diario La Discusin, de Chilln, y del Boletn
   Interamericano de Contabilidad, de la Asociacin Interamericana de
   Contabilidad AIC (Miami, EUA).



=== Los personajes suturados de Oscar Marcano      Fedosy Santaella Kruk ==

Alguna vez tuve la fortuna de disfrutar de Millennium, una serie de
televisin magnfica, creada y escrita por Chris Carter, el mismo maestro
que tuvo a bien concebir la saga de los Expedientes secretos X. Mientras
lea Puntos de sutura de Oscar Marcano, pens repetidamente en un episodio
de Millennium que se me antoja supremo. Una vez terminada la novela, esta
referencia toma aun ms fuerza.

En ese captulo de Millennium (titulado Room with no view), tenemos una
reminiscencia de la Irene Adler de Sherlock Holmes, una asesina de origen
ambiguo (algo nos hace pensar que es el demonio mismo) de nombre Lucy
Butler. La Butler reta al serenamente atormentado Frank Black con un
misterio agudamente malfico, que al final se convierte una revelacin
pavorosa. Black descubre que la Butler secuestraba jvenes para encerrarlos
en una casa donde los mantena sometidos a un subibaja emocional donde por
momentos los trataba con suma crueldad y en otros los mimaba con suavidad
de madre buena. A toda hora, para completar el horror, sonaba Love is Blue,
de Paul Mauriat, en los ocultos altavoces sobre las oscuras celdas de aquel
lugar demente. Esta mujer, representacin del mal supremo encarnada en una
especie de hippie hermosa, buscaba trepanar sus mentes con dosis
sobrecargadas de aislamiento, vaco y locura. Es decir, anhelaba anular la
voluntad de aquellos jvenes, que estaban all por ser excepcionales. Pero
he aqu lo ms particular: no se trataba de genios de las matemticas, ni
futuros ingenieros, abogados, mdicos, lderes ecologistas, pacifistas
prometedores o prospectos de sacerdotes o msticos (a todos ellos el diablo
los adora). No, estos jvenes tenan algo que no se puede definir en
palabras, una inteligencia especial, preclara. Digamos que estos muchachos
estaban ms despiertos que el resto de los seres humanos, y esto los haca
ms peligrosos a los ojos del demonio que cualquier otra persona.

Por qu record esta extraa historia cuando lea la novela de Marcano?
Porque creo que el autor est hablando de lo mismo. En Puntos de sutura
contamos con una cantidad de personajes que, en gran medida, son luminosos.
Personajes diferentes, espirituales a su manera, y ms sensibles y humanos
que el resto de los mortales. Estos personajes, y como seala Antenore
sobre yax en su texto de introduccin a la historia de Puntos de sutura,
son hroes perdidos, hroes que alguna vez tuvieron un peso especfico en
su sociedad y que, de pronto, con el golpe de biela de la historia, dejaron
de tener valor e importancia. Los personajes de Puntos de sutura, estos
mltiples yax (que en el fondo son un solo gran personaje), estn
condenados a fracasar en un mundo al que no pertenecen. Nuestro tiempo, ese
que se cuenta en Puntos de sutura, no es el de El enano, ni el de Knidi,
ni el de Sayegh ni, mucho menos, el de Moj y el de Alfonso Gabbani. En cada
una de sus historias historias que ramifican el libro en una delicia de
savia literaria, entendemos que estos personajes son diferentes, que no
pertenecen, que no estn del todo porque quizs son demasiado inocentes,
soadores o idiotas. Simplemente estaban destinados a otro tiempo, a otras
vidas. El choque con la realidad los condena. Su alma ligera (en el mejor
sentido de la palabra, como la entenda Calvino en Seis propuestas para el
nuevo milenio), su alma de hroes destinados a grandes cosas se va llenando
de peso, de contaminacin, de suciedad de mundo. Slo les queda dos vas: o
dejarse llevar y fracasar, o salir de la historia. En Puntos de sutura slo
Alfonso Gabbani decide dejar el juego: pero antes de partir, se hunde en
los meandros propios para contar en parbolas las razones de su muerte.
Juzgo que Puntos de sutura tiene una unidad interna hecha a prueba de
balas, y tengo la certeza de que no son un grupo de cuentos convertidos en
novela, como se pudiera creer, sino una novela convertida en una mirada de
cuentos, cuyos significaciones ms profundas nos llevan siempre al mismo
lugar: al entendimiento de los fracasos heroicos de esta novela. Sus
personajes, como yax, fueron los ms grandes hroes de su preclara
existencia; no obstante, como yax, tambin fueron desterrados del mundo
por ese nuevo tipo de hroe representado en Ulises, el astuto, el pensador,
el pragmtico, el que no tiene tiempo para morir en combate con gloria y
honor, rechazando as la poesa del antiguo guerrero. No es Ulises el
guerrero admirable, sino el padre de este mundo desajustado, de este mundo
cambalache, como el tango. De all que Antenore no termine de entender. El
hijo no comprende que su padre es un hroe perdido que se aleja y se mata
no por egosmo, sino para que su hijo no corra el mismo destino de los
preclaros. Dice Alfonso a su hijo: Giacometti afirmaba que la verdadera
gran aventura era ver surgir cada da algo desconocido en el mismo rostro.
Concede el padre al hijo la entrada al mundo enemigo y yerto, pero lo
sospecha tatuado en la misma luz aeja y condenatoria (la guitarra, su
gusto por la poesa...), y le advierte de sus peligros en el ejemplo de sus
heridas mal saturadas. Alfonso Gabbani busca, como un predicador en el
desierto, que el espritu de su hijo se mantenga inalterable a pesar de la
mediana del mundo. Lo que intento decirte es que no renuncies a la
facultad de la aventura.

Y en el fondo de todo esto est la vida como gnero femenino, la vida
mujer, la vida como Atenea, enemiga de yax, protectora de Ulises; la vida
que es esta vida en la que los personajes luminoso-fracasados no caben. La
vida-hembra representada en las mujeres que recorren la novela, mujeres que
no son como estos hombres las anhelan: su eptome es la mujer alsaciana de
Maigret, el famoso detective de Simenon; una esposa dura, centrada, de otro
tiempo, como de otro tiempo son ellos. Dice Moj: No pretendas tener una
mujer voluble. No se te ocurra tener una mujer voluble. Acaso no es
voluble esta vida? Acaso no son volubles estos tiempos donde las
fidelidades cambian a capricho? No fueron siempre caprichosos los dioses y
las diosas de los griegos, regidores del destino de los hombres? De all
que la imagen de la mujer a lo largo de la novela sea protagnica y vital.
De all que, no por casualidad, hemos comenzado a hablar de Puntos de
sutura desde una asesina torturadora que al mismo tiempo nos recuerda a la
astuta (tan astuta como Ulises), Irene Adler, ms enemiga de Holmes que el
mismo Moriarty. Espejos de espejos resulta la literatura.

Puntos de sutura es una obra compleja, y hay mucho ms que decir de ella.
Por los momentos, me quedo con esto, y no dudo en pensarla una de las obras
ms importantes y poderosas escritas en Venezuela en los ltimos aos.

Salud.

** Fedosy Santaella Kruk
   fedosy@gmail.com
   Narrador venezolano (Puerto Cabello, Carabobo, 1970). Licenciado en
   letras por la Universidad Central de Venezuela (UCV,
   http://www.ucv.edu.ve). Ha publicado los libros de cuentos Cuentos de
   cabecera (2004), y El elefante (2005, premio "Cada da un libro" del
   Consejo Nacional de la Cultura, Conac, http://www.conac.gob.ve), y la
   novela Rocanegras (Ediciones B, 2007). Aparece en Antologa de la
   ficcin breve en Venezuela (2005). Ha sido colaborador de los diarios
   Notitarde (http://www.notitarde.com) y El Universal
   (http://www.eud.com), as como de las revistas Dmente, Rasmia, Cdice,
   Logotipos y Ficcin Breve Venezolana (http://www.ficcionbreve.org). Ha
   participado en los talleres de narrativa y poesa de la editorial Monte
   vila (http://www.monteavila.com.ve).



=== Literatura de la memoria ==============================================
=== A veinte aos del fallecimiento de Marguerite Yourcenar ===============
=== Ricardo Adrin Steiner ================================================

      Historiadora, traductora, ensayista, crtica, poeta y novelista; as
      se autodefina la escritora francesa, autora de obras que ya son
      clsicos.

El pasado mes de diciembre se cumpli el vigsimo aniversario de la muerte
de la escritora francesa Marguerite Yourcenar. Autora de obras que se han
transformado en clsicos como Memorias de Adriano (1951) u Opus Nigrum
(1968), con las que alcanz reconocimiento a nivel mundial.

Fue la primer mujer en ser declarada integrante de la Academia Francesa de
Letras (1980), hecho que termin con ms de tres siglos de escritura
marcada por el gnero. Tambin obtuvo esa distincin por la Academia Belga
de Letras (1970) y el Instituto de Arte y Letras de los EEUU.

Su mundo literario est contagiado del espritu clsico griego, as como la
literatura de India y el Extremo Oriente. Esta influencia se puede ver
desde su primer trabajo literario, El jardn de las quimeras, un libro de
poemas donde hace una lectura de mitos griegos y los adapta al mundo en que
vive. Lo mtico se deja ver tambin en Fuegos (poema en prosa) y, en menor
medida, en Cuentos orientales, all deja volar la imaginacin y la fbula
se confunde con la realidad y los sueos.

Viaj desde muy pequea por el mundo y esos viajes se transformaron en una
constante en su vida. Un movimiento de bsqueda del ser interior, de
bsqueda de lo universal. Todo esto ha sido expresado en su obra de manera
magistral, con una retrica potica y fluida que caracterizan su estilo.

En Memorias de Adriano describe, con forma de una larga carta y desde la
propia voz del protagonista, al hombre capaz de gobernar y estabilizar la
tierra, el mundo conocido entonces.

Yourcenar escribe las memorias del emperador y lo hace en una poca difcil
entre las grandes guerras del siglo XX, con una conciencia plena, casi
denunciante de la problemtica de las desigualdades y la violencia que
marcaron el siglo.

Este libro de ficcin, muchas veces criticado por historiadores, se
transforma en obra precursora de la novela histrica moderna.



Memorias de Adriano, la vigencia de los ideales

Virgilio emprendi el viaje de Eneas para detallar sus vivencias y
descripciones; Yourcenar viaj por el mundo rastreando los esparcidos
pedazos del viejo imperio, adivinando en sus formas las sensaciones del
emperador. Y si Virgilio hizo descender a su hroe al Averno, Yourcenar
vivi el infierno en su propia piel, con las guerras y las posguerras.

Y fue la escritora francesa quien describi magistralmente al hombre solo,
ese hombre que se proyecta en el tiempo: aqul, el emperador; el otro, el
de su tiempo; y ste, el de hoy. En las palabras llenas de poesa que puso
en boca de Adriano est descrita la dura realidad que atraviesa el tiempo y
las fronteras y sigue tan presente hoy en Latinoamrica. Esa voz del
prncipe que nos dice:

      Parte de nuestros males proviene de que hay demasiados hombres
      vergonzosamente ricos o desesperadamente pobres.

Una frase tan actual, tan fuerte y que golpea con dureza. Esa misma
desigualdad y pobreza que Roa Bastos nos cuenta, a travs de Macario, su
selvtico aeda, en Hijo de hombre, donde nace el mito pagano con la fuerza
de la pobreza. Esa idea presente en la obra de Carlos Fuentes, en sus
personajes en conflicto por la tierra, dominados por el poder y la
corrupcin; y en Aureliano Buenda y su mundo, tan reciente, que careca de
nombres, como lo cuenta Garca Mrquez; y Rulfo, en su El Llano en llamas,
y tantos escritores que ven y no miran a otro lado, ven, se comprometen y
cuentan.

La escritora francesa escribi y Adriano dijo, y su voz pareci salir de la
selva paraguaya, de la campia mejicana o del Caribe; sali del mundo, de
ese lado del mundo donde esos hombres viven esa realidad. La voz sali
hecha grito, un grito atravesando el tiempo y el espacio.



Obra

  El jardn de las quimeras (Le jardin des chimres) (1921), poemas.

  Los dioses no han muerto (Les dieux ne sont pas morts) (1922), poemas.

  Alexis o el tratado del intil combate (Alexis ou le trait du vain
   combat) (1929), novela.

  La nueva Eurdice (La nouvelle Eurydice), (1931).

  El denario del sueo (1934), novela.

  Fuegos (Feux) (1936), poema en prosa.

  Los sueos y las suertes (Les songes et les sorts) (1938).

  Cuentos orientales (Nouvelles orientales) (1938).

  El tiro de gracia (Le coup de grce) (1939).

  Memorias de Adriano (Mmoires dHadrien) (1951), novela, traducida al
   espaol por Julio Cortzar, entre otros.

  Electra o la cada de las mscaras (lectre ou La chute des masques)
   (1954).

  Las caridades de Alcipo (Les charits dAlcippe) (1956).

  A beneficio de inventario (1962), ensayos.

  Opus Nigrum (Luvre au noir), Prix Femina (1968).

  Teatro I y Teatro II (1971), obras teatrales.

  Recordatorios (1973), primera parte de la triloga familiar El laberinto
   del mundo.

  Recuerdos piadosos (Souvenirs pieux) (1974).

  Archivos del norte (Archives du Nord) (1977), segunda parte de la
   triloga familiar El laberinto del mundo.

  El cerebro negro de la Piranse (Le cerveau noir de Piranse) (1979),
   ensayo.

  Mishima o la visin del vaco (Mishima ou la vision du vide) (1980),
   ensayo.

  Un hombre oscuro (Un homme obscur) (1981).

  Ana, Soror (1981).

  Como el agua que fluye (1982).

  El tiempo, gran escultor (Le temps, ce grand sculpteur) (1983), ensayos.

  Qu? La eternidad (Quoi? Lternit) (1988), tercera parte de la
   triloga familiar El laberinto del mundo publicada pstumamente;
   inacabada.

  Peregrina y extranjera (1989), recopilacin pstuma de ensayos.

** Ricardo Steiner
   ricardosteiner@gmail.com
   Docente argentino (Buenos Aires, 1973). Profesor de literatura. Ha
   publicado el libro de cuentos policiales El manual de Dmir, los libros
   de cuentos Insomos y Desde los ojos y la novela Decerba.



=== Rete, animal      Miguel Antonio Chvez ==============================

                              Para Gaby y su sonrisa que cura las amarguras
                                         que Patch Addams no me pudo tratar

Veo un episodio de Tarzn en el canal Retro e inmediatamente Chita y sus
saltos, aplausos y risas se roban la pantalla. Sea o no que hayamos
descendido de Chita, ella seguir riendo (dependiendo de las veces que la
saquen al aire) y sus ancestros habrn redo mucho antes de que un puado
de artistas annimos del paleoltico decidieran montar una exhibicin en
las cuevas de Altamira.

Mi madre adora a los chimpancs. Se muere por tener uno. Pero tambin se
muere por esas lmparas de techo, conocidas como araas, que segn ha visto
en el cable, decoran los ms fastuosos teatros de pera como el Coln de
Buenos Aires o el Amazonas de Manaos. Ergo, si tuviramos un chimpanc
agarrndose de la araa, ella chillara peor que Mara Callas o Montserrat
Caball. Para evitar dispararle al mico o a la araa, le he dicho
diplomticamente que prescindamos de ambos.

Pero ojo, los de esta especie no slo son humoristas de circo. Han servido
de inspiracin para historias de accin y drama como la saga de El Planeta
de los Simios, una alegora que cuestiona de manera contundente la
hegemona de nosotros, los homnidos. (Pero aclaro: no me gust para nada
la versin de Tim Burton, por ms que lo admire como director de otros
filmes, redujo esta historia a una guerra gratuita, a un lindo cascarn el
vestuario y maquillaje pero sin yema. Adems, Cira la chimpanc esposa de
Cornelius tiene un perverso parecido con Michael Jackson). Una vez, viendo
un making of de la versin original de 1968, basado en el libro de Pierre
Boulle, pude entender el enorme reto del director para crear personajes
simiescos realistas sin que stos provoquen una hilaridad en los
espectadores que distraiga su atencin de la historia principal, que de por
s no era de humor.

Por qu tenemos que rernos en las fotos? No lo s, pero me ro de que no
he conocido un solo cristiano que est a gusto con su foto en la cdula de
identidad.

Por qu nos remos de la desgracia del otro? Tampoco lo s. Pero si un
beb es capaz de rerse cuando le pega una cachetadita a su mam,
elucubrara que es su mejor forma de vengar el haber sido exiliado de las
comodidades de su burbuja amnitica.

Por qu la pacatera de nuestra intelectualidad suele denostar o pasar
por alto el humor como una fuente de riqueza esttica? Habra que comenzar
revisando grandes obras satricas como Captulos que se le olvidaron a
Cervantes, de Juan Montalvo, para darnos cuenta de este pecado histrico de
omisin.* O se olvidaron de que el Ingenioso Hidalgo es el manifiesto por
excelencia en contra de esa actitud censuradora? El escritor colombiano
Fernando Vallejo escribi al respecto una joyita de reflexin: Al lado de
don Quijote, Hamlet y compaa no llegan ni a la sombra de una sombra.
Cierro los ojos y veo a don Quijote con su lanza, su adarga y su baciyelmo.
Los vuelvo a cerrar para ver a Hamlet y no lo veo. Cmo ser el prncipe
de Dinamarca? No s. Presto entonces atencin y oigo a don Quijote: (...)
Sois un grandsimo bellaco, y vos sois el vaco y el menguado, que yo
estoy ms lleno que jams lo estuvo la muy hideputa puta que os pari.
Eso es hablar, eso es existir, eso es ser! Ay, to be or not to be, that
is the question! Qu frasecita ms maricona!, sentencia Vallejo.

                                    ***

Mientras tanto, una tarde gris de 1327 en la abada-baticueva de fray Jorge
de Burgos, el bibliotecario ciego (pobre Borges!) de El nombre de la rosa
lucha por eliminar todo testimonio viviente de la existencia del antiguo
tratado de Aristteles sobre la risa, aduciendo que en ningn lugar de las
Escrituras se menciona que Cristo ri y que la risa sacude el cuerpo,
deforma los rasgos de la cara, hace que el hombre parezca un mono. A lo
que el gran Sean Connery, otrora seductor de mujeres con su acento escocs
endmico y ahora vistiendo los hbitos franciscanos de William de
Baskerville, refuta: tampoco dice que Jess nunca lo hizo... Pero de nada
le sirvi ser el agente 007 o el pap de Indiana Jones: dicho tratado
aristotlico igual march.

Subestimamos terriblemente el poder de la risa, aquella pulsin tan
primitiva y tan necesaria para remover las placas tectnicas de nuestra
cara endurecida.

Por qu no entender los diversos grados del humor, desde la stira a la
irona, como constructores de verdad, como una forma de reinventar y
encarar el mundo de manera distinta? Aristfanes, Monterroso y Woody Allen
la tenan muy clara: el humor no es un mero recurso estilstico, es una
actitud... La actitud, pequeo saltamones, la actitud.

El que hace rer a sus compaeros merece el Paraso, asegura el profeta
Mahoma en el Corn. Ojal me toque mi terruito junto a Gaby acompandome
en mi senilidad csmica y mi anhelado monito, movindose al son de una
cajita musical. La eternidad durar lo que dure la cuerda.



* No en vano Ernesto Sbato haba reflexionado a fines de los sesenta que
  se extraaba de que, adems del indigenismo, no advirtiera rasgos ldicos
  en nuestra literatura, como s los haba en la de su pas y en otros del
  continente. Pero como dice el dicho, el que no hace goles los ve hacer,
  cito al respecto un fragmento de una novela contempornea, Los
  impostores, del colombiano Santiago Gamboa: Como tal vez ya sabes se nos
  viene encima la semana de estudios sobre Jorge Icaza, y a sabiendas de
  que, en principio, est algo lejos de tu tema, me pregunto si no podremos
  rastrear la influencia de algn romance medieval, transterrado a Amrica,
  en El chulla Romero y Flores, o cualquier otra cojudez de ese tipo. Si se
  te ocurre algo hermanito, avsame y te pongo en la lista. Saludos, Prof.
  Nelson Chouchn Otlora.

** Miguel Antonio Chvez
   miplumalomato@yahoo.com
   Narrador ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Licenciado en comunicacin
   social. Ha publicado el libro de cuentos Crculo vicioso para
   principiantes. Sus microcuentos constan en la antologa internacional
   Microrrelatos en el mundo hispanoparlante (Universidad de Tucumn,
   Argentina). Ha colaborado con diversas revistas literarias, HermanoCerdo
   (http://hermanocerdo.anarchyweb.org), Letras en Rebelda
   (http://www.letrasenrebeldia.galeon.com) (Mxico) y Letras.s5 (Chile,
   http://www.letras.s5.com), entre otras. Miembro fundador del grupo
   cultural Buseta de Papel (http://grupobusetadepapel.blogspot.com). En
   2007 fue escogido finalista en el Concurso Internacional Juan Rulfo, de
   Radio Francia Internacional (http://www.rfi.fr), por su cuento La puta
   madre patria.



=== Elegancia, libro y dama      Alejandro Jos Lpez Cceres =============

      (Nota del editor: el escritor y realizador audiovisual colombiano
      Alejandro Jos Lpez Cceres mantiene en un medio de Cali, desde hace
      algn tiempo, la columna de libros La letra y el garabato. Una de
      sus ms recientes entregas ha sido esta resea sobre El Rey de La
      Habana, del cubano Pedro Juan Gutirrez
      [http://www.pedrojuangutierrez.com], que hoy entregamos a los
      lectores de la Tierra de Letras).

Si me lo pregunts, no sabra decirte a qu horas apareci la seora.
Simplemente yo estaba ah, en pleno caf, tomndome uno de esos tintos
orgnicos que venden ahora, exquisito, leyndome una novela de Pedro Juan
Gutirrez, cuando esta dama cincuentona se me fue sentando al lado.

Se puede?

Por supuesto le dije, traicionado por mi instinto de cortesa.

Qu lee?

El Rey de La Habana.

La mir detalladamente y me di cuenta de que no la conoca. Ni sus gestos
distinguidos, ni su pelo cepillado, ni su rostro embadurnado de afeites se
me hicieron familiares. Debi percatarse de mi desconcierto porque procedi
a explicarse:

Lo que pasa es que alguna vez escuch una conferencia suya y... Me pareci
que es usted alguien de criterio elegante.

Muchas gracias.

Supuse que se refera a mi hbito de usar blazer, en pleno trpico, siempre
que sospecho una ocasin propicia. Con todo, consider innecesario
explicarle que esa costumbre procede de un trauma infantil (mi madre se
neg a botar el saco de mi Primera Comunin: se le haca un desperdicio
haber pagado tanta plata por esa prenda de una sola puesta; as que me la
hizo vestir siempre que pudo y yo termin por adoptar ese destino).

Me qued pensando en el comentario de la dama. La verdad es que no
explicaba su presencia abrupta en mi mesa, de manera que volv a mirarla
inquisitivamente y ella lo not.

Sucede que lo vi muy concentrado en su lectura; y como s de su buen
criterio, no pude evitar la tentacin de averiguarle algo sobre el libro.

Pues ya ve usted: se trata de un narrador cubano contemporneo.

No se imagina cunto le agradezco esa informacin manifest mientras
miraba de modo recurrente y ansioso hacia la esquina del caf. A m me
encanta leer, y hoy da se consiguen muchos libros; pero yo no estoy
dispuesta a perder mi tiempo en cosas burdas u ordinarias.

Al escucharla decir eso, me entr un pudor terrible. Cmo iba a explicarle
a aquella seora que la obra de Pedro Juan, ese Bukowski caribeo, se
inscribe en la esttica que suele ser llamada realismo sucio? Incluso me
apresur a cerrar, sin que se me notara el afn, la pgina que estaba
leyendo. No deseaba correr el riesgo de que la dama pudiera asomarse al
texto, justo ahora que iba en el relato de una faena crudsima y detallada
de Rey, el protagonista, cumplindole a una jinetera mulata en eso que los
cubanos denominan templar.

Claro que no siempre la buena literatura es elegante afirm con el
objetivo de introducir un matiz en la conversacin.

Por qu dice eso? Yo no encuentro una mejor palabra para referirme a lo
que escribi, por ejemplo, Borges.

El punto no era discutir ahora sobre el maestro argentino. En lo que a m
respecta, me interesaba simplemente sealar que la calidad literaria tiene
muchos modos de ser y, de paso, ayudarle a mi inusitada contertulia a
ensanchar su criterio.

Cmo dijo que se llamaba el libro? volvi a intervenir sacando una
libreta de su refinado bolso tejido en macram.

El Rey de La Habana le repet; y, decidido a vencer mi bochorno interior,
continu: no olvide usted que la literatura indaga el alma humana y que en
ella habita desde lo sublime hasta lo infame.

La seora mir una vez ms hacia la esquina y, repentinamente, su garbo se
volvi nerviosismo:

Disculpe que le haya interrumpido su lectura dijo ponindose de pie, y se
march.

Ech un ltimo vistazo a la dama y not que la aguardaba un joven
ostensiblemente apuesto. Sin ms en el horizonte, retorn al libro, a la
procacidad indomable de Pedro Juan.

** Alejandro Jos Lpez Cceres
   alejolopz@hotmail.com
   Escritor y realizador audiovisual colombiano (Tulu, 1969). Ha publicado
   los libros Tierra posible (crnicas, 1999), Entre la pluma y la
   pantalla: reflexiones sobre literatura, cine y periodismo (ensayos,
   2003), y Dal violeta (cuentos, 2005). Reside en Cali, donde dirige la
   Escuela de Estudios Literarios
   (http://estudiosliterarios.univalle.edu.co) de la Universidad del Valle
   (http://www.univalle.edu.co).



=== Tarapoto: fuerza de mujer      Lucas Jimnez ==========================

Marisol, desigual de labios, suelta un nuevo salivazo en el pasillo del bus
que huele a todo. Habla con la seguridad de saberse popular entre choferes
y policas a lo largo de la Interocenica Norte, que une la costa peruana
con parte de la Selva Amaznica. Y sin dar tiempo a que sus vecinos de
asiento le quiten los ojos de encima, se pasa unos dedos gordos por el
labio ms abultado, borra el escupitajo con la planta empolvada de su
sandalia de goma y vuelve a sus relatos de experta en viajes a la selva.

Marisol es mi vecina de asiento, mientras viajo a Tarapoto, esa ciudad del
noreste peruano que en la imaginacin del Per de Lima no es ms que verdor
de bosque, laboratorios de droga y mujeres desteidas explotadas
sexualmente o llevadas con engaos a cantinas populares del norte.

Y qu hay detrs de esa careta color selva? Lo sabr al cumplir 16 horas
de viaje. Esta historia no tiene que ver con prostitucin, pero s con
mujeres de la selva, oriundas o migrantes, como Marisol. Viajo en busca de
la imagen ni rosa, ni mafiosa de la mujer tarapotina la verdadera, la que
escapa a los estereotipos inventados por este pas que gusta mirar a su
interior por debajo del hombro.

Mi vecina es profesora, tiene piel retostada, esmalte negro en las uas y
marido fiel en Jan. Trabajan separados pero ella que hoy viene desde
Sullana siempre est viajando a echarle un ojo, para que no le falte
nada, susurra blanqueando unos dientes de conejo. Sentada en el brazo del
asiento 22, al hablar dibuja con las manos figuras imaginarias entre las
sombras del atardecer. Infla el pecho recordando que hace unos das, a ella
y sus compaeros de viaje, en otro mnibus de Sol Peruano, la lnea verde
que hoy nos lleva de Piura a Tarapoto, la desgracia con llantas de camin
los embisti de da, les destroz el bus, el ms nuevo de la empresa. Ahora
anochece y vamos en uno ms viejo.

Por ese chofer estoy viva. Gir el timn para no chocar con el camin de
un chofer borracho que se nos vena encima. Nos salv a todos los pasajeros
del mnibus, pero a l, el carguero se lo trag, lo hizo pedacitos.

Sigue relatando Marisol, ya menos salivosa. Que gracias a ese salvador del
volante que dio la vida por los dems, hoy ella est llegando a besar a su
hombre que administra un negocio de tragamonedas. Olvida decir que, gracias
a ese inmolado, hay una nueva viuda tarapotina, sola, sin la sonrisa que
ella suelta justo ahora que el Sol Peruano est entrando en Jan.

Mrenlo afuera: ah est, bien sentadito, esperando a su baby.

Anuncia triunfante cuando nos detenemos en una terminal sin oficina, ni
bien descubre en la calle a un trigueo que bosteza. Esta misma mujer que
se ha pasado la tarde aconsejando a sus vecinos de asiento cuando lleguen
a Tarapoto, estar muy atentos al verdor virginal de la selva, a todo amable
que te encargue droga en paquete, a la tentacin rubia y a la carne
blanca..., esta misma morocha de voz raspada y gritona, como de aguerrida
contrabandista, de repente se vuelve romntica. Mientras baja empujando un
maletn deforme, susurra delicada, coqueta:

Es que para l yo soy su beb.



El Sol Peruano vuelve a moverse a las 10 de la noche. Despus de la cena en
Jan, con aire fresco y pasajeros menos bullangueros que acaban de subir,
la calma se anima a llegar. Hay ronquidos interrumpiendo el silencio
tembloroso, pegajoso. El viajero ve una rubia sufriendo, en pantalla de 14
pulgadas, al recordar a su marido derrotado y muerto en un infierno de
balas. La mujer lucha por cuidar a su beb recin nacido, por salir del
desamparo. Por sacar adelante a la familia rota, como muchas tarapotinas,
no de pelcula sino de carne y hueso, que trabajan ms que hombre, pero se
estremecen al ver buitres pasando por el cielo. Traen mala suerte, te
dicen. Y hay quienes llaman Pistaco al mdico que les tome muestras de
sangre (para estudiar las clulas). Pistaco, en la selva, es un ser mtico
que saca la grasa de los cadveres para usarla de combustible en sus
mquinas voladoras. En Relatos de mujeres, vidas de mujeres, un documento
que leer despus, Gloria, residente en las afueras de Tarapoto, una de
esas mujeres a las que se debe en gran medida que esta ciudad sea llamada
foco econmico del Oriente, revela su temor a los calzones y brasieres de
lycra porque dice producen cncer, tanto como tener demasiadas relaciones
sexuales.



A Tarapoto no se entra, se llega. Bienvenido a la Ciudad de las Palmeras,
lees en la calle o alguien te lo dice. Pero ves ms motos que palmeras, y
muchachos de esquina que se ren con agudas carcajadas como de pjaro
salvaje, y las calles tienen nombres de obispo espaol, y no consigues
concentrarte, porque ni bien llegas te marean y ensordecen veinticinco mil
taxis motos y motocicletas lineales, subiendo o bajando por sus calles
empinadas. Hay ruido de pregoneras de masato en el mercado, hay ruido
poltico en las calles, hay ruido de madereras mermando rboles y agua en
zonas que deberan ser intangibles, hay ruido de altoparlantes pregonando
una nueva cerveza. Hay ruido.

Al medioda el sol pesa en las cabezas. En medio de una cacofona sostenida
de clxones, canciones de reggae y 29 grados de sopor, las veredas se
convierten en tablas de salvacin para no morir embestido por multitudes de
fierros ensamblados, con toldo plstico y motor chino. Bienvenidos al
centro de la bulla.

En el hotel Cumbaza he visto botones obedeciendo rdenes de tarapotinas
uniformadas. Da miedo remedarles su acento cantadito de la selva, tan
ridiculizado por la televisin en Lima. Barbies amaznicas atienden en
zapateras, mercados, bancos, tiendas de motos, ropa o telfonos. Lucen
laboriosas y, a la vez, tan fashion, que cuesta creer que en Tarapoto se
siga teniendo ms fe en la medicina tradicional que en la de farmacia y
laboratorio, segn un reciente estudio de la ONG Cies. Hoy jueves, en pleno
centro, al medioda, veo ms trabajo femenino que masculino: justo ahora,
multitudes de mototaxistas toman cerveza regalada, cansados de no encontrar
pasajeros. Hay lquido rubio suavizando gargantas en la calle Raimondi, que
huele a lpulo y levadura. Por la calzada angosta un hombre muy ancho,
barrign como la palmera que dio nombre a Tarapoto, pasa regalando Iquitea
helada, a vaso lleno. Una camioneta lo pasea a l, como a un dios cervecero
en procesin, y un squito de mototaxistas sedientos lo aclama en cada
parada. Si manejas, maneja despus de tomar, es la nica norma que regula
el trnsito alrededor del cortejo bebedor. Tambin los escasos pasajeros
estiran la mano, trago adentro, y a comentar que est buenaza la flaca en
licra que acompaa al dios, y la Iquitea de menos de tres soles la
botella.

Tmate un vaso... un vaso, y esta noche sers un toro.

Dice el gordo de polo tan ancho que parece disfrazado de gordo, y ms
mototaxistas embotellan la calle por un vaso burbujeante.



Aguaje, joven, lleve aguajito.

Esto se come, seora?

No. Primero se pela, despus se lo come riqusimo.

Sonre sin dientes Nelly Gonzales Garca. Abuela de 72 aos, pocas
ganancias, muchas arrugas, pelos de plata, que envejeci a pocas cuadras de
la Plaza de Armas, siempre sentada detrs de un saco de aguaje, esa fruta
selvtica para refresco que sabe a lcuma agriada con limn. 52 aos
pregonando en la vereda de la calle Martnez de Compagn y slo cuatro
hijos ha podido mantener. A otros seis, se los mat la pobreza, las
bronconeumonas, las fiebres. Desde los 20 no ha dejado de levantarse a
comprar de madrugada, en el paradero San Pedro, un saco de frutos que agota
en tres das. En la vereda donde me vende 12 aguajes por un sol, Nelly es
la Nelly, o La ta o Vejez. Ningn apodo, ni los das en que regresa
sin vender nada, ni la noche en que un incendio le borr su casa antigua
con techo de shapagay, pueden sumir a esta vecina del barrio Ramn Castilla
en la esclavitud del desnimo. Nada, ni los kilos que ha perdido Peso
Ramrez, su marido de 75, que siempre est en la casa esperando a que ella
regrese a calentarle el almuerzo.

Le meto un rayn (a la cdula). Nadie nos ayuda. Ellos ganan y uno
sufriendo vive.

Dice Vejez, convencida, resignada pero sonriente, cuando le pregunto por
quin votar en las elecciones municipales. Ningn candidato, slo el
aguaje, va a ampararla contra la olla vaca, repite. Y si escasea el
aguajito, vender pltano, y si no zapote. Y si no se muere y ya.

Y no le da miedo morirse?

Miedo por qu? Morir es descansar. A los vivos les asusta sufrir.



Llevo dos das sin ver boas, plumas, ni la desnudez tarapotina promocionada
en Internet. Ayer me tragaba esa idea equivocada de esta ciudad de 54 mil
581 habitantes, al ver a Ricky Martin pidiendo ayuda contra la trata de
mujeres y nias, desde un afiche brillante, pegado en la oficina de venta
de pasajes a Tarapoto. Record a dos amaznicas adolescentes halladas por
la polica, el ao pasado, trabajando en un bar piurano de Tambogrande. Una
se enamor de un cliente. Y tom raticida con gaseosa cuando supo que no
era soltero. Marisol tambin me cont de una madre descubierta llevando
droga al Ecuador en el paal de su beb, justo el da del Per. Mujeres y
cocana, esta careta equivocada impuesta desde Lima, es la que el
historiador local, Wilson Len Bazn, intenta romper con el libro que acaba
de escribir sobre la regin San Martn. Afuera no saben dice sosteniendo
entre las rodillas el borrador de su libro que editar con ayuda del
gobierno regional que con tanta produccin agrcola, ac no hay pobres y
que para beber en las fiestas patronales la gente todava se mezcla sin
hacer distincin entre ricos, miserables, serranos, costeos, como ocurre
en otros lugares.

Econmica, poltica y culturalmente, la ciudad se ha estado alzando en
forma vertiginosa en menos de medio siglo. Sus mujeres tienen mucho que ver
con este desarrollo, incluso ms que los varones. Y me lo dice un varn, el
historiador Len. Y que, en cuanto al trabajo, el sexo dbil aqu es ms
fuerte que el gnero macho.

El tarapotino no discrimina, es alegre, muy alegre, franco, trabajador,
especialmente la mujer. Ms que el varn (Sorpresa!). El varn es un
poco distrado. No flojo, pero conformista en el trabajo. Ms emprendedora
es la mujer insiste el profesor, mientras escribo en mi cuaderno:
Tarapoto, ms tarea de mujer que poto de calendario.



No s yo de eso. No he sabido nada.

Me responde ahora Olga que debe andar en 18, cuando le pido hablar del
turismo sexual y trata de tarapotinas. Olga es la encargada de recibir
carteras y casacas de quienes cruzan la puerta amarillenta de El Papilln,
la mejor discoteca de la ciudad, pero que entrega boletas a nombre de
servicios tursticos Rapid Foods. Le encantara estar en la pista de baile
que est a sus espaldas, dice, detrs de montaas de humo y olores y gritos
y ms gritos procedentes del primer nivel, donde todo es sudor, pantalones
sin pretina, politos, ombligos, miradas, humedad salada de manos frotando
espaldas atrevidas, saliva entre cuatro labios y deseos alimentados con
Cristal chica de tres por once soles. Le encantara bailar, pero debe
trabajar.

Aqu me visto bien, pero soy de familia pobre. La paso bien, pero mi mam
dice que debo ser alguien en la vida. Ser profesional. Juro que ser. Para
ayudar a mis hermanos.

Modelo por ejemplo?

No s.

Te molesta si te saco unas fotos?

Le digo y al instante lamento mi mal mtodo de entrar en confianza. Pero
ella se entusiasma, como si posara para el jurado que esta noche elige a
Miss San Martn 2006, en otro ambiente del Pailn. Manos a la cintura se
hace disparar, clic, perfil derecho, izquierdo, ahora apoyada en la mesa
donde atiende. Ni idea de alguien que capte chicas para discotecas, jura.
Grita. Grito, para escucharnos. Me pide el celular, busca juegos, escribe
su e-mail, me entrega el papel. Que no deje de enviarle las fotos, pide. Y
quiere saber en qu canal saldr. En ninguno, saldrs en peridico, aclaro.
Y no has pensado en alguna carrera en especial? Una qu? Una profesin,
abogada, mdica, ingeniera. No s, seguramente, dice y sonrisita mediante
dispara un gesto desafiante de labios apretados, como diciendo qu crees,
imbcil, que si pudiera ir a la universidad estara aqu recibiendo
paquetes! Los decibeles le ayudan a ocultar su historia. Me callo. Al rato
llega una gorda vestida de rojo que debe ser duea del Papi. Me mira, la
mira, qu quiere este seor?, le pregunta, la regaa. Deja de reprenderla
slo cuando huyo sin entender nada.



Sigo huyendo el viernes en la maana. No de la gorda. Sino de Armando, un
iquiteo que fue comerciante mayorista, quebr y ahora ayuda a vender
masato a su mujer. Antes de esa fuga, su esposa, Frineth Lpez, ojos
claros, redondez de cara encendida, se resiste a aceptar que ha masticado
la yuca para el balde de masato helado que vende en el Mercado 2 de
Tarapoto. Slo cuando empiezo a beber el lquido color agua de arroz que me
sirve en plato hondo, se sincera: el mascadito fue de veinte bocados,
para llenar el balde, joven. Mastica sesenta bolos por semana, 240 al mes.
Con dientes bien lavados y buena yuca, de San Antonio o de Lamas. Lamas,
silencio, soledad de calles an con huellas del terremoto ahora recuerdo,
hace dos das estuve all. Lamas existi antes que la Ciudad de las
Palmeras. Tarapoto fue un curato suyo. 224 aos despus le sigue ganando en
antigedad. Slo en eso. En todo lo dems, Lamas es menos. Es provincia
pero parece casero. El desarrollo se fue a Tarapoto. La plaza de esa
tierra de buenas yucas es grande, pero se ve vaca. De noche luce muda y en
penumbras. Con una pileta sin agua, que exhibe una mujer de yeso, con una
guagua en la espalda y sin sonrisa.

Ya no puedo seguir divagando sobre Lamas envejecida, porque unos reniegos
airados me regresan al laberinto de puestos de papas, verduras y pollos y
gallinas esperando sacrificio en el Mercado 2. Es la voz cada vez ms
encendida del esposo de Frineth. El cincuentn tiene la frente recogida y
brillante, como el hule de la mesa con gotas de masato. De dnde ac tanta
preguntadera sobre bocados y vergenza o no de su esposa por ganarse la
vida masticando, dice biliar. Por ltimo a ver mustrame tu credencial de
periodista, pide. Y ahora que lo recuerdo olvid el flocheck en el hotel. Y
no hay explicacin que valga. Los ojos de Armando impresionan, asustan como
la oscuridad del cerro Escalera, como todos los misterios de la Selva Alta
o las cataratas de Aguashiyacu que visit ayer. Otra vez huyo.



Por fin llueve en mi ltima tarde en Tarapoto. Una trabajadora del hotel
Cumbaza arrastra un pesado macetero hacia la calle Pimentel. Pasan muchos
varones. Nadie la ayuda. Es una mueca muy flaca para un bulto tan pesado,
pero, sola y experta, pone un helecho de sombra a regarse con agua de
lluvia en la vereda. Hay tristeza en su sonrisa. Se parece a su ciudad que
vive contenta por sus hoteles, tiendas, cataratas, lagunas, turistas, pero
a la vez triste esperando por aos una industrializacin que no llega, ni
siquiera con cuatro universidades y cinco de cada diez sanmartinenses son
pobres. Tarapoto es otra cosa, o eso creen miles de sus varones, para
quienes selva es igual a riqueza y hambre es lo nico que no produce esta
tierra. Y eso que la ciudad terminada en poto parece condenada, sin
remedio, a vivir mirando la tala de sus bosques. Qu han hecho los
tarapotinos por frenar este desastre que ya empieza a mermar el agua en
ros y quebradas, debido a la deforestacin de un milln 300 mil hectreas
de bosque, en toda la regin San Martn, esa huella dejada por 27 aos de
migracin desordenada de serranos y costeos, que si no transforman la
espesura verde en arrozales, ceden el paso a las madereras que se llevan el
eshpingo, la caoba, el cedro y el estoraque de zonas intangibles? Hicieron
lo de siempre: nada, dijo ayer el carpintero Gilberto Grandes Saavedra, sin
haber vendido un solo mueble. Pero la migracin no es problema, mejor que
venga gente a traernos riqueza, dijo sentado en su oficina de la Cmara de
Comercio de Tarapoto, el economista Juan Ros.

Antes de escucharlo hablar dos horas para decirme casi nada, su
relacionista pblica, Nery Saavedra Prez, tras lanzar al jefe una mueca de
cansancio, con manos lentas como de hojas de palmera al viento, fue ms
fra y precisa:

En Tarapoto nos hemos dormido. Ojal despertemos.



      Luego de dos horas viendo una pelotita que dice DVD, mientras cambia
      de lugar y de color en una pantalla sin imagen, los insomnes esperan
      una comedia o romance. Pero ven terror. La profeca III, acaba de
      poner la terramoza: un zambo sudoroso. A un cura, una madre, un
      esposo, los vemos en escenas tiernas presagiando miedo, hasta que la
      maldicin satnica, entre cenizas y fuego, parece alcanzar tambin a
      la lectora empolvada que chilla y se atasca. Las pifias no parecen
      importarle al zambo. Pienso que tal vez su mal gusto sea reemplazado
      dentro de poco por una de las ms de 27 mil mujeres que en Tarapoto
      (distrito) superan en poblacin a los varones.

** Lucas Jimnez
   salujisa71@yahoo.es
   Escritor y periodista peruano (Ayabaca, Piura, 1971). Editor del diario
   El Tiempo de Piura. Se ha desempeado como reportero y cronista
   independiente. Es profesor del curso de Gneros Interpretativos en la
   Universidad de Piura (http://www.udep.edu.pe). Por su crnica Permiso
   para aterrizar fue becario de la Fundacin para un Nuevo Periodismo
   Iberoamericano (FNPI, http://www.fnpi.org), que preside Gabriel Garca
   Mrquez. Fue alumno del taller de Periodismo y Literatura con la
   escritora puertorriquea Mayra Montero, en Cartagena de Indias
   (Colombia). Sus crnicas han sido publicadas en El Tiempo, suplemento
   Semana, diario La Industria de Trujillo, diario El Comercio
   (http://www.elcomercioperu.com.pe) y en Internet, a travs de la revista
   virtual Per Llacta (Lima; http://www.perullacta.com), dirigida a
   peruanos residentes en el extranjero. Con su columna Cola para Soar
   gan el premio internacional de periodismo Noticia y Subjetividad 2005
   del Centro de Estudios Avanzados en Periodismo Narrativo (Buenos Aires,
   Argentina; http://www.periodismonarrativo.com). Cada semana publica su
   columna Crnicas mal pensadas en la pgina web de El Tiempo. Con sus
   crnicas El caballero se fue; est su sobrina y Viaje para
   solitarios gan por dos aos consecutivos (2005 y 2006) el Premio
   Nacional de Periodismo Norte Turstico organizado por la Red de Prensa
   Turstica del Per (http://repturperu.com). Mantiene una bitcora
   personal en http://blogs.periodistadigital.com/cronicasmalpensadas.php.



=== Efran Barquero =======================================================
=== La piedra del pueblo para el Premio Nacional de Literatura ============
=== Sebastin Jess Villalobos ============================================

A ver, detengmonos un momento: desde hace cunto que no es de poesa de
lo que hablamos, sino de poltica y compadrazgos? Si este acuerdo tcito de
premiar cada cuatro aos a algn vate debe cumplirse este ao, no es
Efran Barquero (http://efrain-barquero.net) el mximo poeta chileno vivo
despus de Nicanor Parra y Gonzalo Rojas?

Si el funesto adjetivo mximo se aplicase a extensin de obra, sus ms de
quince libros de poesa madura avalaran mi afirmacin. Ahora, si el que ya
me parece exiguo adjetivo de mximo se aplicase a calidad, podra
remitirme a cuatro o cinco libros capitales de Barquero: La piedra del
pueblo (con prlogo de Pablo Neruda, 1954), La compaera (1956), Enjambre
(Premio Gabriela Mistral, 1959), El viento de los reinos (1967) y La mesa
de la Tierra (Premio Municipal de Literatura de Santiago, 1998).

A ver, los partidarios de otro candidato al galardn, detnganse un
momento, calmen los nimos, vamos a poner las cartas sobre la letra.



La piedra del pueblo (1954)

Ya algunos crticos del siglo pasado (Hernn del Solar, Jaime Concha, Nan
Nmez) insistieron acerca de las sustancias elementales de la poesa de
Barquero: la tierra y el fuego. Tales crticos, a mi parecer turbados por
la cotidianidad del par, del portento que se desarrolla en el mismo plano
generacional, no han percibido la sabidura de Barquero para transformar
cualquier elemento como el pan, (...) la historia del pan, la triste
historia del pan, / pero el dueo de la hamaca lo muerde con
despreocupacin, / el invitado de honor lo parte con desgano, / y el nio
consentido lo pide en forma de juguete, o la piedra, (...) nuestra nica
arma / con una mezcla de sangraza y de llanto. / La dulce piedra de las
construcciones, o el mimbre, Mimbrero, sentmonos aqu en la calle, / y
armemos con tus hilos blancos y con mis hilos azules / los esenciales
artefactos de uso diario: / la paz, la mesa, la poesa, la cuna, en
materia trascendental de la experiencia humana. Adems, lejos de toda
mtrica heredada, la forma caracterstica de casi la totalidad de su obra
le da un tono personalsimo.



La compaera (1956)

Cualquier exgesis acerca del conjunto de poemas que componen este libro
nos remite inexcusablemente a citar sin mutilaciones el poema que da
nombre al libro y que es, sin duda, uno de los ms bellos poemas de amor de
la lengua espaola, La compaera:

      As es mi compaera.
      La he tomado de entre los rostros pobres
      con su pureza de madera sin pintar,
      y sin preguntar por sus padres
      porque es joven, y la juventud es eterna;
      sin averiguar dnde vive
      porque es sana, y la salud es infinita como el agua,
      y sin saber cul es su nombre
      porque es bella, y la belleza no ha sido bautizada.
      Es como las dems muchachas
      que se miran con apuro en el espejo trizado de la aurora
      antes de ir a sus faenas. As es,
      y yo no s si es ms bella o ms fea que las otras,
      si el vestido de fiesta le queda mal
      o la ternura equivoca a menudo sus palabras,
      yo no s,
      pero s que es laboriosa.
      Como los rboles,
      teje ella misma sus vestidos,
      y se los pone con la naturalidad del azahar,
      como si los hiciera de su propia substancia,
      sin preguntarle a nadie, como la tierra,
      sin probrselos antes, como el sol,
      sin demorarse mucho, como el agua.
      Es una nia del pueblo,
      y se parece a su calle en un da de trabajo
      con sus caderas grandes como las artesas o las cunas,
      as es, y es ms dulce todava,
      como agregar ms pan a su estatura,
      ms carbn a sus ojos ardientes,
      ms uva a su ruidosa alegra.

      Enjambre (Premio Gabriela Mistral, 1959)

Desde el ttulo el autor nos remite a la raz del hombre, la familia, que
como en el rito de la abeja se agazapa para producir la miel de los signos
caractersticos de cada clan, que se endulzan con los aos:

      ...
      Mi abuela era la rama curvada por los nacimientos.
      Era el rostro de la casa sentado en la cocina.
      Era el olor del pan y la manzana guardada.
      Era la mano del romero y la voz del conjuro.
      ....
      Quince hijos dorman con sus sueos de guila.

      (De La miel heredada)

Completan el cuadro Granero, La tierra sola, Detrs de junio,
Fogn, Tierras de Piedra Blanca, Las manos del barro, Inclinacin
del crepsculo, por citar algunos de estos instrumentos del autor para
resonar con lo mejor de su infancia en el odo de las generaciones
posteriores.



El viento de los reinos (1967)

Alguien podra imprecar la connotacin provinciana de los versos de
Barquero. Si se duda de la universalidad de su voz, este libro rene las
experiencias del autor en Oriente Medio y particularmente en China:
Extranjero, detente en mis murallas / contengo tantos muertos que entera
soy de cal y espinas / mi tempestad ser de cenizas extinguidas hace siglos
/ te quemar como al caballo de la estepa (de Puertas de China).

Iconos ancestrales como el tmulo de piedra, los antiguos prncipes, el
gong, la gran campana, el faisn, el laberinto, la vasija, no slo dan
ttulo a cada uno de los poemas, sino que inmediatamente iniciada la
lectura nos trasladan a una dimensin particular y distinta de la producida
a priori. Para muestra, la batahola del Gong:

      El tiempo arda apagando los rostros
      se inmovilizaban los aos para escuchar el grave sonido
      se ordenaban en crculo los animales de piedra
      las puertas se abran con lentitud crepuscular
      yo avanzaba guiado por el centro de m mismo
      por el extrao peso de mi alma
      se apagaban mis pasos como tragados por las aguas
      mi aliento se disolva velozmente
      mis ojos palpaban como manos
      mis odos rechazaban lo exterior
      nada me era ms ajeno que mis pies
      nada me era ms distante que mis brazos
      resonaban slo los espacios comprendidos
      a s mismos se escuchaban los largos aposentos
      los dispuestos utensilios ocupaban otro orden
      las aves emblemticas haban adquirido otro poder
      vivan las cosas un interior de frutas solas.

La superposicin de cada verso con el anterior, sin una puntuacin que los
delimite, supone el efecto de la cacofnica andanada del gong que conquista
todo a su paso: espacios, aposentos, utensilios, aves, casas basta releer
los cinco versos ltimos.



La mesa de la Tierra (Premio Municipal de Literatura, 1998)

Esta obra es, sin duda, la mesa servida de Barquero en donde se ofrece lo
mejor de su poesa. Elemental y hondo, el tono solemne de cada acto limita
una suerte de bsqueda ontolgica pero siempre pagana exenta de cualquier
rito que no sea propio de la tribu, de la gran tribu del hermano
latinoamericano. Cito la leyenda Fuego humano:

      La gente hablaba de la proximidad de su muerte
      y l vio por primera vez la muerte con rostro humano.
      Entirrame en ti misma, le pidi a su mujer.
      Quiero estar al lado tuyo cuando enciendes el fuego,
      cuando soplas la cara dormida de las piedras.
      Al inclinarte me oirs respirar sordamente
      y sentirs calor durante toda la noche.
      El hombre call, ambos se estremecieron
      como dos sombras friolentas en la penumbra.
      Ella obedeci, arrodillndose para hacer el fuego,
      y l comenz a morir desde ese mismo instante.
      Fue como una sombra que oscureca los ojos de su mujer
      quien ya no lo miraba igual que antes
      y comenz a nombrarlo de otra manera.
      Con uno de esos nombres que nos dan y nos quitan de nios.
      Y el hombre slo la reconoca al alumbrar el fuego
      cuando toda ella se converta en ella misma.
      Menos sus ojos oscurecidos por las llamas.

Hasta aqu golpea la piedra del pueblo, o mi defensa de Efran Barquero,
nacido en su Piedra Blanca de Curic de 1931, lanzada a la ventana del
jurado, lamida por el fuego secreto de las manos, / alimentada en el fro
de nuestra certeza, / moldeada en silencio a toda hora / para el sitio
preciso del asalto, en su prstino y propio lenguaje oracular.



P.D. Bibliografa de urgencia para jurados:

  Antologa (357 pginas y ms de 130 poemas del autor), Lom Ediciones,
   2000.

  La mesa de la Tierra, Lom Ediciones, 1998.

** Sebastin Jess Villalobos
   svillalobosm@mixmail.com
   Poeta y narrador chileno (Potrerillos, 1975). Egresado de la Escuela
   Tcnico Profesional (http: / / www.etp.uda.cl) e ingeniero en metalurgia
   por la Universidad de Atacama (http: / / www.uda.cl). En esa institucin
   organiz los Encuentros de Arte y Filosofa y la revista Guelfe. Ha
   publicado Instrumentas (Ediciones Tierra Ma, Santiago, 2002), Antologa
   minscula (SEA Ediciones, Copiap, 2004) y el Diccionario de Trminos
   Mineros de Chile (RIL Editores, http: / / www.rileditores.com, Santiago,
   2006). Ha sido finalista del premio Mara del Villar Berruezo (Tafalla,
   Espaa, 2001) y mencin de honor en los nacionales Letras de Cobre
   (2001) y Dolores Pincheira (2001). Textos suyos han sido incluidos en
   las antologas Homenaje a Neruda (Pegaso Edicin, Argentina, 2001),
   Senderos hispanoamericanos (Altair, Argentina, 2001), Letras de cobre
   (Codelco Chile, Santiago, 2001), Poetas del desierto (La Cfila,
   Valparaso, 2004) y 10 poetas jvenes (SEA Ediciones, 2004), as como en
   la revista Luces y Sombras (Tafalla, Espaa, 2001).



=== Victoria en Espaa: el doloroso encanto de la soledad =================
=== Jess Alberto Seplveda Grimaldo ======================================

Me llamo Victoria Santamara. Tengo cuarenta y dos aos y, la verdad,
siento que la fatiga se apodera de mi vida. Me fastidia la chimenea,
apagada en esta tarde calurosa de verano. Con este prrafo inicial, que
nos atrapa de inmediato y nos envuelve sin concesin alguna en el escenario
perpetuo de la cotidianidad, de la tragedia en que a veces se convierte la
vida, Benhur Snchez Surez nos embarca en un viaje, de pronto sin regreso
hacia los mares inacabables de la soledad.

El autor, escritor y pintor nacido en Pitalito (Huila), finalista del
otrora prestigioso Premio ESSO de Novela en el ao de 1968 con su obra La
solterona (1969), luego de una vasta produccin narrativa que abarca, con
la intensidad de un trotamundos de la palabra, novelas como El cadver
(1975), Venga le digo (1981), Memoria de un instante (1988) y As es la
vida amor mo (1996), y libros de cuento como Los recuerdos sagrados (1973)
y Cuentos con la Mona Cha (1997); incluido en numerosas antologas
nacionales e internacionales del gnero, ensayista y promotor cultural, nos
devuelve la pelcula de la vida de un ser irremediablemente condenado a la
soledad en una novela de 155 pginas en la que el autor y el personaje no
persiguen nada distinto que desentraar una vida de recuerdos,
convirtindonos en los cmplices necesarios de una historia que, de paso,
nos toca muy de cerca.

As, elemental, sin artificios rebuscados, sin sellos de estilos
preconcebidos, el narrador compone pgina a pgina el universo nostlgico
de su protagonista, alejndola adrede de cualquier atmsfera melodramtica.

Y es que Benhur Snchez, luego de tres dcadas de haber publicado La
solterona, novela con la que inauguraba ese mundo tedioso de la soledad,
nos regresa otra vez en Victoria en Espaa (2001) a ese territorio de ecos
interiores, de monlogos, de murmullos evocadores, muchas veces dolorosos,
que creamos de pronto haber olvidado en su palabra. En la primera novela,
como en la ms reciente, el personaje es una mujer solitaria condenada a
ese eterno soliloquio que recrea en primera persona la angustia de la
desolacin que predomina a lo largo de la historia. En Victoria en Espaa,
aunque en el argumento soledad y mujer se hacen de nuevo presentes, se nota
la evolucin narrativa del autor, la presencia de nuevos recursos
literarios: los dilogos, aunque escasos, ubicados con precisin en los
eventos estrictamente necesarios; el juego de la intertextualidad como
excusa vlida para organizar en dos planos simultneos el relato de la
protagonista que lee una novela y el acontecer interior del personaje de la
novela leda. Y es que ahora Victoria nos habla de nuevo corazn adentro.
Otra vez, sentada en un silln mirando y recreando sus recuerdos a travs
de un ventanal desde un pas lejano, inventndose, con la complicidad del
narrador, la lectura tantas veces interrumpida por las nostalgias del libro
de Monserrat Roig, La hora violeta. Es como una especie de novela dentro de
la misma novela. Una historia en la que el autor, gracias a la manera que
expone los hechos, abre un amplio espacio a la imaginacin y a la
sugerencia y en la que el tiempo parece detenerse de golpe con ese ritmo
suave de las evocaciones de quien ha recorrido ya quiz ms de la mitad de
su vida, el tiempo que se paraliza para cavar de nuevo las heridas, para
volverse a interrogar y finalmente avanzar sin esperanzas siempre hacia un
presente resignado.

Uno de los aciertos ms importantes en la novela es, sin lugar a dudas, el
tratamiento del lenguaje. Y as como encontramos una permanente
preocupacin por contar en diversos planos una serie de acontecimientos
cuyo desarrollo va configurando un solo cuerpo narrativo, advertimos una
tendencia multiplicadora de voces, pero que en su totalidad convergen a la
interioridad de un nico narrador. Victoria lee desde Espaa una novela,
Colombia en la profundidad de los recuerdos. Andrs no me mira. Lee El
Pas con tanta dedicacin, que a veces pienso que lo prefiere a tener que
dialogar conmigo. Desde el libro y desde el peridico, Victoria es una
sola. El narrador es uno solo. Desde ese mismo instante Victoria empieza a
reescribir su vida en el pequeo pueblo de Laboyos, en algn valle clido
del ro Magdalena. La remembranza familiar interrumpe su lectura cuando
vuelve a ver a esa madre de su infancia que recorre impaciente la casa a la
espera del padre que llegar, quiz ebrio, en la madrugada. Vuelven
entonces, como fantasmas, los hermanos entraables jugando entre los
rboles a las escondidas. Las tardes juguetonas en el huerto al que Violeta
y el narrador nos llevan de la mano: El guayabo junto a la tapia era el
preferido de Rodrigo para su columpio. Con un buen impulso lograba la
altura suficiente para poder espiar el huerto del vecino y hacerle moneras
a sus hijas. La casa habitada por las pequeas cosas de siempre: Una
moneda por ah, un libro, unos papeles, alguna repisa con santos y
reliquias, en fin, tantos secretos. Aqu, descripciones de hechos y
objetos configuran imgenes que se nos hacen visibles mentalmente, que el
autor los muestra como dotados de presencia fsica y al mismo tiempo nos
empieza a ensear el trasmundo mismo de los personajes. Luego, los primeros
aos en el Colegio de la Presentacin para seoritas; las veladas
culturales y las declamaciones patriticas de esos poemas que recit con la
voz entrecortada; el entusiasmo y el asombro cuando la escogieron de
candidata al reinado de los estudiantes, el baile de su coronacin en el
Club del Comercio y el grato descubrimiento de Sebastin, el estudiante de
la Normal Superior, el primer amor de su vida; mientras Andrs hojea
imperturbable el peridico pensando quiz en la llegada de Manolo y Merche,
un par de amigos, con los que compartirn la cena de la noche, y otra vez
la novela de Monserrat regresndola impune a su presente.

Gracias a los buenos oficios del autor, Violeta es su pasado y su recuerdo;
es la familia de su juventud, es Sebastin, es Norma, la protagonista de la
novela que lee, es ella y es todos al mismo tiempo. As es tambin la
evocacin de su despertar enamorado: Recuerdo que cuando asistamos a misa
los domingos, senta su mirada en mi rostro y no poda evitar buscarlo en
las bancas de la izquierda, donde se formaban los alumnos de la Normal. Lo
miraba de reojo, l me sonrea y me haca moneras... Miraba hacia otro
lado y me senta encendida.

Entre los preparativos para la cena y La hora Violeta, el recurso de la
intertextualidad cobra su importancia grande y su justificacin plena, en
momentos en que los dos episodios parecen tomarse distancia, pero que a la
larga conformarn un solo coro de voces, y aunque cada una guarde su propia
independencia, avanzan siempre hacia un destino comn, asegurndonos
definitivamente la unidad temtica, claramente confeccionada en el
transcurrir de la historia. Entonces, el rompimiento con Sebastin y el
viaje de Victoria a Bogot para terminar su bachillerato; el
deslumbramiento ante la gran ciudad que la seduce aunque ya no queden
orqudeas en los rboles del parque; la familia ausente y esa nueva
soledad en un pequeo apartamento cuidadosamente amoblado por la madre el
da mismo de la visita y la despedida; esa misma soledad que la acompaar
desde ahora y para siempre a pesar de sus amigos de la universidad, de
Clara Ins, la recin llegada destinataria de sus infidencias y de Nati, la
fiel criada que se vino de Laboyos, siempre presente como una sombra en sus
silencios.

En adelante, la historia es como un permanente interrogatorio interior en
el que Violeta intenta descubrir la respuesta esquiva a las posibles
equivocaciones de su existencia. Un nuevo captulo en sus sueos como otro
recurso para continuar, esos sueos que el narrador palabra a palabra pone
al servicio de la imagen potica y que a la larga resultan ser una especie
de aviso, una seal extraa que se convertir luego en su presente: Vi en
sueos profundos desfiladeros, caminos interminables que me producan sed y
en el cielo, extraamente limpio y azul, un guila que haca crculos y
lanzaba carcajadas. El ave desapareci entre la bruma, que ascendi como un
teln sobre mi vista. La trampa onrica como reflejo de su propio
acontecer cotidiano.

Un suceso, aparentemente pasajero, marca luego el sentimiento de Victoria,
condenada al parecer al sino sin tregua de los amores contrariados. Conoce,
casi por accidente, a Salomn, el muchacho del 503 que le hizo latir el
corazn de nuevo, aunque el resultado, a la postre, no fuera lo que ella
habra soado: Comenz a hablarme de belleza, de amor, y me arrincon
junto al ascensor. Me asust con su mirada turbia. Un miedo horrible se
instal en mi cuerpo y me dej paralizada. Me sent perdida. No pude evitar
que me abrazara. Me salv el vigilante del edificio que baj silbando por
las escaleras. Salomn tuvo que soltarme en momentos en que sus manos me
esculcaban y el cosquilleo de mi cuerpo haba desbaratado mis defensas.
Este, un breve acontecimiento que agrandaba ms la soledad de Violeta, una
prolongacin que se sumaba a sus nuevas nostalgias. Una reflexin, un
recuerdo indeleble que pone al lector sobre las pistas de los eventos por
venir.

Guadalupe: aos sin cuenta, en la sala de un teatro en compaa de
cualquier amigo; las cervezas en el Bear House de la 73, la culminacin de
los estudios de bachillerato de Rodrigo, su hermano, y el matrimonio de
Sebastin con una amiga de la infancia por los mismos das en que Jorge
Arturo, el hermano calavera llegaba a Bogot y se instalaba sin aviso en su
apartamento y en su vida.

Agosto del 78 y la noticia dolorosa de la muerte de sus padres en el
accidente de carretera que los llevara a Bogot para visitarla de
sorpresa. La voz precisa del narrador, puesta con el dolorido acierto en el
sitio que le corresponde a las desgracias: Sent que el da se pona gris,
que los desfiladeros de mis sueos se hacan realidad y quedaba entonces
sola, a merced de las ms mnima contingencia. La sensacin de nube de mis
pesadillas qued plasmada all, como una realidad de vacos y carencias.
El llanto inevitable poblando los recuerdos en medio de la pregunta
indiferente de Andrs que parece leer un peridico sin fin y la respuesta
casi mecnica de Monserrat Roig como una excusa posible al sufrimiento que
la visita y que la embarga. Otra vez la cocina en Espaa. Otra vez Bogot
en los recuerdos como un juego de planos y sucesos simultneos en la mitad
de la rutina. El ltimo sorbo de otro caf que Andrs bebe impasible
completamente ajeno a las evocaciones de Victoria que se inicia como
diseadora de interiores en la compaa de Gmez y Asociados, las faldas en
Mireya Fashion, la ropa interior en Tania y una variedad de blusas en el
Pasaje de la Sesenta, antiguo refugio de los hippies; y el compromiso
solemne consigo misma: Te juro que un da tendr mi propia empresa.

En esta multiplicidad de eventos, el autor conserva el hilo de la historia,
tejindola a travs de la articulacin precisa de los captulos, la
continuidad sin altibajos en el ritmo narrativo y la dosificacin exacta de
los efectos que quiere lograr en el lector. Luego, Pedro Jos, un
importante ejecutivo cercano a su nueva condicin profesional como un alto
obligado en su camino entre las confidencias con Clara Ins, los
restaurantes exclusivos, las discotecas, las promesas y quizs de nuevo el
amor. La entrega plena de Victoria como en otro juego de amores
equivocados: Qued a merced de la magia de sus manos. Luego desaboton mi
blusa, su boca clida comenz a recorrer mis senos y un calor que
desconoca se anid en mi vientre. Hice un ltimo intento por detenerlo
pero cuando sus manos enviaron mi falda a la alfombra y sent que sus
mejillas rozaban mis muslos, ya no tuve conciencia de mis actos, las dudas
se perdieron en las fragancias del momento y la puerta abierta del goce
prohibido se abri para conducirme a un xtasis que slo en ese instante
comenc a sentir como real. En fragmentos como este el narrador,
deliberadamente, pone la palabra al servicio de la seduccin; el lenguaje
as cobra intensidad, asegurando, paso a paso el transcurrir pleno de la
eroticidad, descubrindonos entonces los ocultos anhelos de la
protagonista.

Das ms tarde el adis definitivo de Clara Ins, que viajaba al Canad
para casarse con algn arquitecto con el que haba entablado relaciones
desde una agencia matrimonial, la misma que visitara luego Victoria, en
busca quiz de un compaero definitivo cuando se enter por boca del mismo
Pedro Jos de la existencia de un matrimonio anterior, que le borraba de
plano cualquier esperanza de futuro con ese hombre que por momentos le hizo
creer de nuevo en la vida, entre la creencia equvoca de sus sentimientos y
los consejos persistentes de los signos zodiacales. Y otra vez la pregunta
como una herida en la mitad de los recuerdos: Qu voy a hacer sola en
este apartamento?.

La cercana, al final de la novela, es un recurso ms del narrador para
llevar definitivamente a Victoria al tiempo tan presente que la agobia. Las
primeras cartas que se cruzan con Andrs por intermedio de la agencia
matrimonial; el viaje a la Florida donde Andrs le aguardaba y los planes
de residencia en Madrid para iniciar otra vez su vida entre el aroma del
pimentn, del aceite de oliva, la sal y la pimienta para la cena con sus
amigos espaoles; y los secuestros, las masacres y los enfrentamientos
violentos en Colombia llenando algunos titulares del peridico que Andrs
contina leyendo; y el tarot y los recuerdos confundidos en La Hora
Violeta. El encuentro de los cuerpos, otra vez interrumpido por la cena,
por la proximidad de los amigos o el timbre del telfono, para que el
narrador termine, como en una gran burla, inventndose en la voz de Andrs
la remota posibilidad de un embarazo. As descrita la trama de la historia,
y ms all del juego narrativo que se deja leer en la elementalidad de la
palabra, Benhur Snchez Surez, logra, y es quiz otro gran acierto de la
novela, un tratamiento bien inteligente del personaje, enriquecindolo de
agudezas psicolgicas, para ensearnos sabiamente una leccin de vida. El
resto, es una acumulacin de silencios que apenas empieza cuando cerramos
deliciosamente desolados la ltima pgina del libro.

** Jess Alberto Seplveda Grimaldo
   escritorsepulveda@yahoo.es
   Escritor y periodista colombiano (Girardot, Cundinamarca). Ha publicado
   los libros de cuentos Si la muerte me la dieras t y Nunca le recibas
   dulces a Karen; el ensayo Antologa comentada de la poesa tolimense, el
   libro de poemas El que salga ltimo apaga la luz y el libro de crnicas
   y reportajes Pginas de ahora y en la hora de...



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Luca Salerno =========================================================
=== La soledad y la impresin arropan mi existencia =======================
=== Alberto Jos Prez ====================================================

Casi al final de este ciclo de entrevistas a poetas venezolanos y
extranjeros, hoy traemos a la poeta apurea Luca Salerno, ante nuestros
lectores. Licenciada en educacin por la Universidad Experimental Simn
Rodrguez. Duea de una personalidad potica atractiva. Su obra se enmarca
en lo que podramos denominar poesa lrica de vanguardia. Ha publicado dos
libros de poemas: Las cosas ntimas del cielo (Editorial Trazos, Caracas,
1990) y Herbvoro (Editorial Fedupel, Caracas, 1997). Tiene indito El
silencio de las piedras. Obtuvo el Premio Municipal de Poesa Bicentenario
de la Ciudad de San Fernando en 1990 y en el 97 fue mencin honorfica en
la Bienal de Poesa Francisco Lazo Mart; tambin es magster en
evaluacin de los procesos educativos por la Universidad Santa Mara,
Caracas. Enseguida entonces preguntamos y ella, Luca Salerno, responde:

De dnde vienes?

Vengo del ro Apure, Isla de Elba, casa de Juan Salerno. De la mano de mi
madre al primer ao de mi vida conoc el mar. Atraves el ocano. El barco
Marco Polo me llevara a Italia. Terranova de Pollino (el sur), pueblo de
piedra. El monte Pollino, mis abuelos y mi madre. A los seis aos me
llevaron a la ciudad de Torino (el norte) all internaron mi niez y
adolescencia en un colegio. Monjas frreas, rebelda ira de la mano; con
todas sus consecuencias. A los doce aos regreso a Venezuela, estado
Gurico, Puerto Miranda. Vaqueras de Juan Salerno. La soledad y la
impresin arropan mi existencia.

La poesa, cundo entr en tu casa?

La poesa entr en mi casa, una noche de los aos ochenta. Ella silenci
mi grito y despert las voces de mis aos de existencia. Entro para
permanecer en m y sentir la necesidad de descubrir y reaccionar, a travs
de la palabra.

La vida: maana u hoy?

La vida? Hoy brota con el despertar de cada maana, indudablemente
sentirla as envuelve e individualiza hacia un fuero interno, hacia una luz
que habita en el encierro, y solidarizarme con ella es saber que la vida es
hoy.

Cules son tus gustos literarios?

Mis gustos literarios: la poesa, la novela, a travs del poema conozco al
poeta y siento verdadera admiracin por l. Las novelas me dan oportunidad
de relacionar los relatos con muchos aspectos concretos de mi vida.

Cul o cules autores consideras que hayan influido en tu poesa?

En mi poesa tuve influencia de Rilke, Pessoa, Kavafis, Enriqueta Arvelo
Larriva, Gerbasi, Luis Alberto Crespo, Igor Barreto, de alguna u otra
manera me ayudaron a sostenerme. Otros, vendran despus... Hay una (Mara
Inmaculada Barrios) que roz mi corazn a travs de sus Plegarias.

El paisaje interior o exterior, cul es tu preferencia?

El paisaje es la imagen posada en el poder cognitivo de la palabra,
siempre hay una experiencia y una intencin para convertirla en palabra,
a travs de la poesa.

Cuntame un poco de tu regin de origen.

Mi regin de origen es Apure, tierra hermosa, con ros y caminos que en
invierno se hacen aguas. Calurosa y hmeda, a veces de cielo gris y
neblinas efmeras. Tierra de ganado y sabanas, donde la soledad, la
grandeza, el infinito y el ro se confunden con un pueblo que se abandona
en las desorganizadas ciudades.

Una ancdota...

El editor del poemario Herbvoro me llam con la intencin de cambiar el
ttulo del mismo, yo le dije que lo pensara, a los das volvi a llamar
para el nuevo ttulo y yo le dije que lo haba pensado y que el ttulo era
H-e-r-b--v-o-r-o, lo cual le caus risa.

Algo que recuerdes y que te haya marcado...

No recuerdo nada que me haya marcado, quizs con alguna ayuda... En otra
oportunidad. Tal vez muchas cosas me han marcado y no s discernir.

Qu es Dios para ti?

Dios es una voz que sale de mi alma para agradecer, para suplicar, evocar
y una manera de viajar por el camino de la felicidad. Dios es tambin
poesa.

Y el Diablo?

El Diablo tambin es mi voz, indiferente, y una manera de viajar por el
camino de la tristeza.

Desarrollas tu escritura alejada de los crculos intelectuales o
interactas con ellos?

No interacto con crculos intelectuales, mi escritura es personalsima.

Qu opinin te merecen los talleres literarios?

Me parecen provechosos cuando los integrantes tienen la oportunidad de ser
escuchados y no interpretados por los crticos literarios.

La muerte es tema en tu poesa?

La muerte no es tema en mi poesa, en algunos poemas se asoma como
inmortal o continuidad.

Piensas el poema o es aluvional su llegada?

Pienso en el poema ligado a una imagen que me conlleva a desarrollar una
actitud insistente hacia la escritura. Una actitud de mucha concentracin,
incertidumbre y desasosiego. La intencin obsesiva me lleva al poema. No es
fcil escribir con el don del estilo y la inspiracin. En mi caso no lo es,
siento mucha debilidad hacia el hecho potico. No he controlado an esa
pasin obsesiva y con mucha frecuencia me alejo de ella. El aluvin no me
llega, es un proceso mental de mucha intensidad.

Religiosa?

S soy religiosa.

Qu es para ti la oracin?

La oracin es esa voz de la cual te habl, que pide fuerza, luz, perdn,
tesn para vivir da a da.

Lectora de qu: cuento, poesa o novela?

Poesa, novela: en este momento leo Un poeta como yo, de Alberto Jos
Prez, y Oh es l!, de Maruja Torres.

** Alberto Jos Prez
   albertoperez802@hotmail.com
   Poeta, editor y comentarista literario venezolano (El Samn, Apure,
   1951). Ha obtenido reconocimientos por su obra potica entre los cuales
   vale mencionar el Premio nico de Poesa de la Bienal de Literatura de
   la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) por su
   libro Homenajes (1991), y el Premio de Poesa de la Universidad Nacional
   Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (Unellez,
   http://www.unellez.edu.ve), por el poemario El espejo y la memoria
   (1987). Tambin ha publicado los poemarios Los gestos tardos (1975), El
   libro de Barina (1985), Marca (1984), Olor de amor (1995), Como si
   valiera un siglo (1996), Retrato de memoria del corazn de una mujer
   (1997), Un poeta como yo (2006) y la antologa potica El poeta de quien
   les hablo (1999).



=== Octavio Escobar Giraldo ===============================================
=== A las historias hay que buscarles ====================================
=== el tratamiento que mejor se les acomode      Jaime Echeverri =========

El 2007 fue un buen ao para Octavio Escobar Giraldo, uno de los mejores
escritores colombianos. Su novela histrica 1851 (Folletn de cabo roto)
alcanz varias reimpresiones y Perifrica, una joven y exigente editorial
espaola, le apost a Saide, novela que obtuvo hace ms de diez aos el
Premio Crnica Negra Colombiana, y que con la edicin espaola ha ganado
lectores en la pennsula y ha merecido elogiosos comentarios de los
resencionistas de diferentes medios. Escobar es un escritor que toma en
serio su tarea y que ha relegado a un plano secundario su ejercicio mdico
para dedicarse de tiempo completo a la literatura. Su prosa es amena y
ligera en el buen sentido del trmino, exhibe un sutil sentido del humor y
una irona seca que le da un toque especial a su obra toda. Aunque ha
publicado ya varias buenas novelas, uno de sus libros de cuentos (De msica
ligera) mereci el ms importante premio para el gnero otorgado por el
Ministerio colombiano de Cultura. Ante tales resultados lo primero que se
me ocurre preguntarle es si el cuento, gnero que le granje tan justo
reconocimiento, ha quedado atrs.

Claro que no. Es posible que no intente otra vez libros unitarios
temticamente como Hotel en Shangri-L o De msica ligera, que exigen tanto
desde el punto de vista del estilo, pero ya tengo algunas ideas que espero
cristalicen en nuevos cuentos y acaba de salir Todos los cuentos el cuento,
una compilacin de poticas del gnero de la que fui gestor. Tambin
apareci un cuento mo en Al filo de la navaja: diez cuentos colombianos,
la antologa que acaba de realizar Juan Gabriel Vsquez para la Unam.

Da la novela mayor reconocimiento, ms satisfacciones?

Desde el punto de vista editorial, s. Es complicado conseguir que se
publique un libro de cuentos y es aun ms difcil que alguien se anime a
researlo o recomendarlo. Hay un prejuicio o una moda, no s exactamente
cul de las dos cosas, que aleja a los lectores de textos que pueden leer
en el poco tiempo que se supone tienen, y esto obliga a los cuentistas a
buscar la manera de dilatar sus narraciones hasta conseguir la extensin
suficiente para convencer al editor de que tiene una novela entre las
manos.

Lo ha hecho?

No. Hay un cuento que tengo muchas ganas de ampliar porque siento que
cuando lo escrib abus de la tijera para ocultar mi incapacidad para
hacerlo mejor. Espero que la situacin haya mejorado.

Hablemos de Saide. Por qu la novela policaca? Por qu la novela negra?
Tengo la impresin de que hay una tendencia no s qu tan buena hacia ese
tipo de novela, simplemente por creerse que resulta ms comercial...

Esa tendencia existe, por supuesto, pero creo que las posibilidades
comerciales de la novela policaca son importantes en Europa y los Estados
Unidos, no tanto en nuestros pases. A m me atrae por varias razones:
porque el gnero negro es una matriz narrativa que siempre me ha gustado
por su agilidad y su vehemencia, no slo en la literatura, tambin en el
cine; porque est al alcance de una amplia variedad de lectores, y esto va
ms all del aspecto comercial; porque a las historias hay que buscarles el
tratamiento que mejor se les acomode y resulta una manera muy adecuada de
hablar de la violenta realidad colombiana, de las injusticias sociales, la
corrupcin y el crimen organizado sin caer en el lamento, la denuncia
explcita o la desesperacin.

Tiene Saide alguna base real?

S. El espacio fsico y algunos de los personajes de la novela proceden de
mis aos de labor mdica, en particular de los meses del servicio social
obligatorio en una poblacin del Magdalena medio colombiano, una regin muy
infiltrada por el narcotrfico y el paramilitarismo, pero la narracin
principal es pura ficcin.

Una de las reseas aparecidas en Espaa en los meses que lleva el libro de
circulacin, la califica de obra maestra y resalta las calidades del
espaol colombiano. Qu piensas de ese comentario?

Creo que se refiere al hecho de que no intento escribir en ese espaol
supuestamente internacional que se me ocurre no es ms que un espaol de
traductor que adoptan muchos escritores hispanoamericanos cuando tienen
alguna posibilidad de ser publicados en Espaa. En mis novelas y cuentos no
hay bragas ni tampoco tos, o no ser que ese sea el vnculo familiar
especfico entre los personajes.

Hay relacin entre Saide y Rosario Tijeras?

Saide es anterior a la novela de Jorge Franco y est escrita de una manera
distinta, pero creo que en las dos novelas es evidente la influencia del
cine y ambas se ocupan de un mismo momento de nuestra historia reciente, la
ma en una poblacin pequea, la de Jorge en Medelln. Eso tambin genera
diferencias. Lo que s hicimos los dos, apartndonos de una prevencin muy
colombiana, fue reelaborar una realidad conflictiva y violenta en nuestras
narraciones.

Algunos crticos lo consideran a usted un autor postmoderno. Cmo
compaginar esa clasificacin con la novela policaca?

No me parece que haya contradiccin entre una y otra cosa, todo lo
contrario; pero es algo que no me trasnocha. Las clasificaciones obedecen a
la necesidad de la academia de ordenar de alguna manera el mundo y uno sabe
que tarde o temprano termina en una u otra casilla. Mi prxima publicacin
en Espaa tambin ser una novela negra, as que es inevitable que me
empiecen a considerar un autor del gnero. La catalogacin como postmoderno
se debi a mi primera novela, El ltimo diario de Tony Flowers.

Esa novela, El ltimo diario de Tony Flowers, es contempornea de Saide.
Por qu marc tanto la apreciacin crtica con respecto a su obra?

Porque cay en mejores manos. La editorial que hizo la primera edicin de
Saide no supo qu hacer con una novela policaca en una poca en la que en
Colombia no era frecuente que se publicaran, y en el proceso editorial hubo
premura y yerros de todo tipo. En cambio a Tony Flowers lo favoreci el
inters acadmico en la postmodernidad. Es probable que surjan nuevas
clasificaciones ahora que me atrev a jugar con la historia en 1851.

Cul Saide es la real: la misteriosa, la sensual, la contrabandista?

Esa es una decisin de los lectores.

Es posible que reaparezca en otras narraciones suyas?

Es muy tentadora esa posibilidad.

** Jaime Echeverri
   Escritor colombiano (Manizales). Escritor, poeta, ensayista, profesor de
   literatura, siclogo y sicoanalista, autor de novelas (Reina de Picas,
   Corte final) y libros de cuentos (Historias reales de la vida falsa,
   Versiones y perversiones, Actos ajenos, etc.).



=== Juan Martins, un poeta prestado a la dramaturgia ======================
=== Lectores hacen tanta falta como escritores      Rafael Ortega =======

      A veces, uno se sorprende cuando nos dan demasiada importancia y nos
      invitan a foros y conferencias, nos pagan el hotel y nos tratan bien,
      y entonces uno piensa: Cnchale, la escritura como que sirve para
      algo!

Sobre sus inicios en el mundo de las letras, nos confiesa Juan Martins
(Maracay, 1960) que primero fue lector y lleg tardo a la escritura. Desde
joven le atrap la pasin y el oficio de leer las obras de Krishnamurti. De
aquellos textos de visos filosficos pas a la literatura francesa, a
travs de los talleres que coordinaba Harry Almela y all comenz ese
acercamiento a la poesa. Tambin me atraparon las relatos de Jorge Luis
Borges y Julio Cortzar; y en dramaturgia, Gustavo Ott, Isaac Chocrn,
Rodolfo Santana, pero reconozco que mis inicios estn en la poesa y no en
el teatro, por lo cual se considera un poeta prestado a la dramaturgia y
dice no ser el arquetipo del hombre de teatro.

Ests al frente de una editorial alternativa llamada Ediciones Estival,
en qu momento decides dedicarte al trabajo gerencial?

Despus de haber publicado mis textos con la editorial La Liebre Libre y,
ms adelante, a travs de un convenio con una editorial de Nueva York,
empec a desarrollar mi trabajo y entend que hay que organizarse
gerencialmente para editar libros. Por eso, antes de que surgiera todo este
boom de la imprenta y todo este proceso, el poeta Harry Almela y yo, a
travs de La Liebre Libre y Ediciones Estival, logramos editar obras
interesantes por otras vas alternativas y todava se siguen haciendo
cosas, aunque la dinmica ha cambiado porque no hay manera de competir con
el capital del Estado.

Cmo percibes el movimiento teatral en Aragua?

En una ciudad como Maracay, si t no haces las cosas con tus propios
recursos no podrs llegar a nada como dramaturgo. Por muy bien escritas que
estn tus piezas, se quedan en gavetas. Entonces se recurre a otros
elementos, como la produccin, la organizacin grupal; es decir, la
socializacin de un grupo para llevar a cabo un proyecto artstico, que es
mucho ms ambicioso en cuanto a sus factores humanos involucrados.

Consideras que los talleres literarios son fbricas de escritores?

El trmino fbrica de escritores no sera el ms apropiado porque es muy
concreto y delimita una respuesta. Un taller no te va a hacer escritor,
porque si el talento no existe, no lo vas a obtener all, pero, por lo
menos, lo que se logra es que te conviertas en un lector, y creo que los
lectores hacen tanta falta como los escritores. Particip en los talleres
organizados por la Coordinacin de Literatura, cuando estaba a cargo de
Harry Almela, luego concurs para participar un taller en el Celarg y
casualmente quien lo coordinaba era Harry Almela. Por eso, la experiencia
que tengo con el poeta es muy implcita en ese proceso. En una ocasin,
cuando se public mi primer libro, Deseos de casa (1995), le dije a Harry:
Te voy a decir algo que tal vez suene cursi, pero necesito decirlo: es la
respuesta del alumno al maestro y l dijo que no me pusiera tan cursi.
Pero para m era importante porque pas por un proceso de crecimiento donde
hubo voces que me fueron educando, voces que me fueron aprehendiendo, y en
poesa todo est antes y despus de Harry Almela, en lo referente a esa
exquisitez por la literatura, esa pasin por leer. Despus adquir mi
propio perfil, por supuesto, y me desarroll como dramaturgo, como
teatrista trmino que prefiero utilizar de Aragua, pero ms que de
Aragua, lo soy del pas, lo cual es importante subrayar porque la ciudad no
ha sido muy noble con el escritor Juan Martins. Todo lo que el escritor
Juan Martins ha logrado, lo ha hecho fuera de la ciudad y fuera del pas.

Cules temas te motivan a escribir?

Te voy a contar una ancdota de algo que me sucedi cuando montaba una de
mis piezas un destacado director, que trabaja para Rajatabla, cuyo nombre
es Jos Domnguez, mejor conocido en el medio como Pepe. l me confes
que las actrices me consideraban un escritor perverso y me pareci un
trmino interesante, pues nunca imagin que poda ser una persona perversa.
Incluso, las actrices decan cosas como: Este tipo est enfermo!. Claro,
cuando me conocieron se dieron cuenta de que no era as. Por lo general,
los caracteres de mis personajes rayan en lo grotesco y el humor siempre
est presente.

Eres poeta, dramaturgo y crtico teatral, en cul gnero te sientes ms a
gusto?

Me cuesta escribir dramaturgia, me es difcil, pero es el gnero en el que
ms insisto con disciplina y mi trabajo de crtico teatral es el que me
resulta ms placentero.

Aparte de la lectura, de qu otras fuentes te nutres para escribir?

Las artes plsticas me estimulan porque soy un hombre del escenario, de
las tablas, soy un hombre que est metido all de lleno, como dice Rodolfo
Santana: Buscando carne en el escenario. Por eso, las artes plsticas son
fundamentales para m y me permiten crear una ruptura con la conviccin
naturalista de lo que puede ser una escenografa y as comprender el
desarrollo del signo teatral.

A tu criterio, cules escritores venezolanos son fundamentales?

Rafael Cadenas, Eugenio Montejo, Alfredo Silva Estrada, aunque es un poeta
un poco sordo, pues su sonoridad no me agrada, pero sus estructuras
conceptuales me llaman mucho la atencin... y a nivel de nuestra no
ciudad como le llamo, utilizando un trmino del maestro Francisco Rojas
Pozo dira que son destacadas las obras de Alberto Hernndez, Harry
Almela, Efrn Barazarte, Rosana Hernndez Pasquier, entre otras voces
emergentes. Creo que estas personas que nombr ya representan una voz
nacional, a pesar de que hoy sean outsiders, estn fuera de todas las
estructuras, es algo muy curioso y creo que el Estado tiene que revisar qu
es lo que est haciendo porque est dejando en la otra orilla a gente
inteligente y sensible, que tiene toda su vida dedicada al proceso de la
escritura. Y a nivel de dramaturgia, existen dos voces fundamentales en
Aragua: Mariozzi Carmona y Lali Armengol Argem.

A qu atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos en
el exterior?

Tendramos que sentarnos varios escritores y editores en una mesa para
responderte esa pregunta, pero creo que se trata de un problema editorial,
o ser que los escritores venezolanos somos muy aburridos? (risas).

Cules obras o autores de la literatura universal recomiendas?

A veces somos tan arrogantes que no queremos responder con lugares
comunes, pero voy a hacerlo: el Quijote, Borges, la poesa espaola de
principios del siglo veinte, Unamuno, Andrs Eloy Blanco, a quien poco
leemos, lo cual me preocupa porque debemos reconciliarnos con nuestra
lengua.

Cmo percibes la presencia de la mujer en el mundo de la literatura?

Fundamental. Te voy a dar un ejemplo: la dramaturga Jenny Prez, que est
muy cercana a Maracay, acaba de ganar un premio muy importante, organizado
por el Iaem, dejando de segundo y tercer lugar a excelentes dramaturgos,
entre ellos Gustavo Ott. Esto marca una pauta de lo que pueden ser las
voces femeninas dentro de la literatura. Tambin te puedo mencionar a
Xiomara Moreno y otras autoras importantes de esta ciudad, que han hecho un
excelente trabajo, no solamente como escritoras sino como parte de un
movimiento feminista. Han sido mujeres preocupadas, con una sensibilidad
social y literaria.

Cul es la funcin de un escritor?

Esa pregunta me obliga a dar una respuesta que me sirve de catarsis. Voy a
utilizar unas palabras de Alberto Hernndez: Los escritores somos unos
miserables, unos intiles, no s qu es lo que estamos haciendo. Qu le
puede importar a la sociedad que t y yo estemos reunidos en este momento
hablando de literatura? Nada, somos unos completos intiles!. Yo quisiera
saber cul funcin tenemos para ir a cumplirla. A veces, uno se sorprende
cuando nos dan demasiada importancia y nos invitan a foros y conferencias,
nos pagan el hotel y nos tratan bien, y entonces uno piensa: Cnchale, la
escritura como que sirve para algo!

Qu opinas de las nuevas tecnologas?

El problema es cmo se enfoquen; por ejemplo, la manera como se escribe en
el Messenger se est socializando, incluso en profesionales, lo cual
considero que es algo negativo, pero creo que la Internet es un medio
fundamental para dar a conocer lo que estamos haciendo.

Los libros virtuales suplantarn a los libros impresos?

No lo creo, quizs los superen y les ganen en algunos elementos, pero no
suplantarn el placer conceptual que te produce abrir y oler un libro. Algo
parecido sucedi con la aparicin de la fotografa, pues se crey que sta
acabara con la pintura, pero no fue as y ms bien se complementaron.



      La fortuna del escritor

      Escribir es un placer, sobre todo en un pas donde pocos nos leen y
      compran nuestros libros, resulta cuesta arriba dedicarse a la
      literatura. No todos los escritores tienen la misma fortuna de ganar
      premios y ser publicados, pero esa fortuna muchas veces no tiene que
      ver con la calidad.

      Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento cultural
      Contenido, del diario El Periodiquito
      (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, Aragua, Venezuela.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Ideas sobre la ideologa      Pablo J. Fierro C. ======================

Diccionario de la Real Academia Espaola. Segundo significado de la palabra
Ideologa: Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento
de una persona, colectividad o poca, de un movimiento cultural, religioso
o poltico, etc.. Dentro de las muchas definiciones que desde diversas
corrientes del pensamiento puedan drsele a este trmino, asumamos la del
Drae como la ms universal.

Esbozaremos nuestras primeras conclusiones a partir de la palabra Idea,
con abundantes acepciones en los listados de la Real Academia, y que para
nuestro anlisis identificaremos con la primera que aqulla enarbola,
representada as: Primero y ms obvio de los actos del entendimiento, que
se limita al simple conocimiento de algo.

Esto es una manzana, te dicen. El simple conocimiento de la misma; es
decir su conocimiento no complejo (que involucrara cosas como su nombre
cientfico, su origen como especie, su desarrollo histrico, etc.); su
tamao, su forma, su color, su olor, su peso, forjan entonces en nuestra
mente una Idea de lo que es una manzana. Lo que nos hace deducir de un
plumazo y que por supuesto lo sabemos por nuestra experiencia diaria que
no basta el simple conocimiento de algo para utilizar dicho conocimiento
como elemento con el cual sustentar slidos argumentos. Es decir, si al ver
por primera vez una manzana, sta se encuentra picada de pjaros, no iremos
luego pregonando que una manzana es un fruto rojo, ms o menos redondo, con
varios orificios esparcidos en su periferia, a travs de los cuales se
puede ver una pulpa amarillenta. Es decir, las Ideas pueden estar
sustentadas en un conocimiento parcial o superficial, o en un conocimiento
profundo. Es una de las razones por las que en ocasiones observamos
discrepancias entre los hechos y las palabras; otros casos se dan ms bien
por conveniencia, como cuando nos dicen que la burra es calva sin tener
los pelos en la mano, pero ese es otro cantar.

Si con el Drae decimos que: La Ideologa es el Conjunto de ideas
fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o
poca, de un movimiento cultural, religioso o poltico, etc., pudiramos
decir igualmente, basndonos en lo descrito en prrafos anteriores, que es
el acopio de conocimiento, simple o complejo, que de determinadas reas de
lo cognoscible tienen personas, colectividades o pocas, movimientos
culturales, religiosos o polticos, etc.

En este sentido, creo que no hace falta sobreabundar en premisas para
concluir que, de Ideologas e Idelogos parafraseando un refrn sobre
malagradecidos est lleno el mundo.

Aquel libro: Teora y prctica de la ideologa, de Ludovico Silva, nos
permite ahora, tras recordarlo, considerar la cualidad bidimensional de la
Ideologa. sta, como se ve, detenta un nivel intangible, que si mal no
recuerdo, Silva, evocando a Marx, denomin la superestructura, que es lo
que se inscribe dentro del trmino Teora, lo cual abarca el mundo de las
ideas en su claustro cerebro-emocional; y un nivel concreto, o estructura
vertido a lo externo, palpable, tangible y motorizador, que denominamos
prctica.

Dicho todo esto podemos ms o menos determinar que Ideologizar, en el
sentido de percibir ideas y procesarlas en nuestro Yo ntimo, y no como el
ejercicio de adoctrinar, es una condicin inherente al ser humano, ya que
nuestra configuracin psico-fsica ha sido elaborada bsicamente con ese
objetivo. Nuestros Sentidos estn diseados para que conozcamos el mundo y
podamos, de la manera ms armoniosa, desenvolvernos en l, ejerciendo
nuestro rol de Individuo con compromisos personales, y nuestro rol de
Individuo con compromisos colectivos, demarcados en los Deberes y Derechos
que establecen las leyes; las cuales, valga apuntar, pueden obligarnos,
incluso, a actuar de determinada manera, pero no veo forma de que puedan
manejar nuestro pensamiento, por otro camino que no sea la sugerencia, el
dilogo, la orientacin, la persuasin, el engao, entre otros. Para bien o
para mal, los timoneles de nuestro pensamiento somos nosotros mismos. El
famoso slogan de ARS, Permtanos pensar por usted, deba ser ms bien
algo as como: Permtanos pensar a nosotros.

Un ser humano, amante de la democracia, el respeto, la libertad, etc., no
debera, dentro de aquellas cosas que rebasan los lmites de los deberes y
derechos, hacer a otros lo que no quisiera que le hicieran a l. Por eso:
si nos gusta conocer; forjarnos a partir del conocer Ideas, y por tanto
Ideologa; y si adems nos gusta que se nos permita que tambin nosotros
podamos transmitir o no nuestras ideas a los dems (Ideologizar); no
debera molestarnos el que los dems lo hagan; siempre y cuando dichas
ideas se mantengan en el plano de la Teora, y debatidas en los escenarios
adecuados, hasta tanto el colectivo expresado en el conjunto de individuos
o grupos con formacin idnea para autorizar no determine que dichas ideas
se ajustan a Derecho, y en consecuencia pueden ser llevadas a la Prctica.

Por mi parte, no me molesta la Ideologizacin, de hecho, en este texto la
practico; y para hacerlo me valgo de los recursos que me permite mi
condicin existencial: pintor, diseador grfico y escritor entre otras
cosas; con ideas, una computadora y medios en donde puedo difundirlas. La
Ideologizacin de otros(as) me permite ampliar mis referencias para
argumentar. Ms me perturba esto que pudiramos llamar Automatismo: cuando,
como zombis, sin estudiar, ponderar, curiosear, averiguar, investigar,
comprobar, comparar, contrastar, nos vamos a levantar las banderas del
primer Idelogo que diga cuatro palabras en un artculo llamado: IDEAS
SOBRE LA IDEOLOGA.

** Pablo J. Fierro C.
   rmpf@intercable.net.ve
   Pintor, diseador grfico y escritor venezolano (Caripito, Monagas,
   1959). Ha publicado Juann escucha voces. Artculos y relatos suyos han
   sido publicados en los diarios El Carabobeo y El Sol de Margarita, en
   el semanario Tiempo Universitario y en la revista Texto y Color.



=== Del Romancero viejo al moderno: =======================================
=== El infante Arnaldos y El prisionero; ==============================
=== La loba parda y Los mozos de Monlen      Miguel Dez R. ==========

La literatura popular y tradicional

Junto a la literatura culta escrita, inalterable y de autor generalmente
conocido fluye paralela otra literatura llamada popular y tradicional que
muestra, a veces, una extraordinaria calidad artstica. Esta literatura
pertenece al folclore, es decir, al saber tradicional del pueblo que,
adems de las costumbres, los bailes, los juegos, las fiestas, las
creencias, etc., incluye como aspectos destacados los cuentos, las
leyendas, los mitos, las canciones y los romances. Este folclore literario
es una de las ms completas y hermosas manifestaciones de la cultura
hispnica.

Aparte de la brevedad y sencillez, las principales caractersticas de la
literatura popular y tradicional son la transmisin oral, la anonimia y las
variantes.

En nuestros das se ha perdido gran parte del prestigio y la fuerza de la
palabra hablada. Hemos vivido lo que se ha llamado el fetichismo de la
letra impresa, que, a su vez, est cada vez ms desplazado por la
avalancha y la preeminencia de la imagen. Y, sin embargo, durante milenios,
la palabra desnuda fue el nico procedimiento de conservacin y transmisin
de la cultura literaria. El pueblo, que ha considerado estas formas
literarias como algo suyo, las ha transmitido oralmente, de generacin en
generacin, reelaborndolas.

En cuanto a la anonimia, est claro que no se puede hablar de un creador
colectivo como se pensaba en el Romanticismo. Hay un creador inicial, un
individuo especialmente dotado que interpreta y expresa el sentir del
pueblo. Otros individuos a travs del tiempo van rehaciendo la obra que se
considera un bien comn a disposicin de la comunidad y, por esta razn, la
anonimia no es tanto porque se haya perdido el nombre del autor inicial,
sino porque sus autores son cuantos libremente recrean esas composiciones
como cosa propia. Lo realmente importante es ese circuito de la tradicin
en el que la obra ha entrado, y su integracin en la vida cultural del
pueblo.

      El autor se desentiende de su obrilla porque la entrega como annima
      a la comunidad. A este requisito ha de aadirse otro: que la
      comunidad prohje esa obrilla y la considere suya. Cumplidas ambas
      condiciones y cerrado el toma y daca, la obrilla queda ah, como bien
      mostrenco, a la disposicin de todos. Todos pueden usarla,
      manosearla, modificarla, pulirla, deformarla, transmitirla, gastarla.
      Es un ejido potico (1).

Como consecuencia de la anonimia y del carcter oral, aparece uno de los
aspectos ms claramente diferenciadores de la literatura popular y la
culta: las numerosas variantes de un mismo cuento, cantar o romance.
Menndez Pidal deca que la literatura popular es como un ser viviente y la
variante su palpitacin vital que nunca se repite de idntico modo; en
cambio, la literatura de arte personal, la culta, es como un mrmol
definitivamente terminado con el ltimo martillazo sobre el cincel, y la
variante de mano extraa no es ms que un araazo o desconchn de la bien
acabada estatua.

Y a partir de aqu el mismo estudioso introdujo el carcter de tradicional
para designar a este tipo de literatura y distinguirlo de lo puramente
popular, es decir, la simple recepcin o aceptacin por el pueblo sin
ninguna intervencin por su parte de una obra en cuanto que satisface sus
gustos. La palabra tradicional se refiere a la reelaboracin por medio de
las variantes introducidas por muchos individuos, no coetneos sino
sucesivos, que son la forma en que el pueblo como colectividad interviene
en la composicin literaria. El pueblo es autor mediante ese perenne fluir
de las variantes y no tiene nombre porque es el inmenso annimo; su nico
nombre es legin y su fecha son los siglos (2).



El Romancero

      Espaa es el pas del Romancero. El extrao que recorre la Pennsula
      debe traer en su maleta, segn consejo de cierto viajero entendido,
      un Romancero y un Quijote, si quiere sentir y comprender bien el pas
      que visita.

      (Ramn Menndez Pidal)

Se designa con el nombre de Romancero el conjunto de romances surgidos a
partir del siglo XIV. La palabra romance en un principio serva para
designar a la lengua vulgar frente al latn de la que derivaba, acepcin
que an se mantiene en la actualidad. En los siglos XIII y XIV se aplica a
diferentes textos, pero va limitndose progresivamente a unas composiciones
literarias muy concretas, de extensin breve y de carcter pico o
pico-lrico, compuestas annimamente y que los juglares cantaban o
recitaban delante del pueblo al son de un instrumento que acompaaba al
texto con breves y montonas notas. En su forma ms popular los romances
estn formados por un nmero indefinido de versos octoslabos con la misma
rima asonante en los pares mientras quedan libres los impares.

Segn la teora ms admitida, los romances ms antiguos procedan de
ciertos fragmentos de los cantares de gesta, especialmente atractivos para
el pueblo, que los retena en la memoria y despus de cierto tiempo,
desgajados del cantar, cobraban vida independiente y eran cantados o
recitados como composiciones autnomas con ciertas transformaciones. Los
oyentes se hacan repetir el pasaje ms atractivo del poema que les cantaba
o recitaba el cantor o el rapsoda; lo aprendan de memoria y al cantarlos
ellos, a su vez los popularizaban, formando con esos pocos versos un canto
aparte, independiente: un romance. A estos romances se les denomina
pico-tradicionales.

Ms tarde, los juglares, dndose cuenta del xito de los romances
tradicionales, compusieron otros muchos, ya no desgajados de un cantar,
sino inventados por ellos, algo ms extensos y con una temtica ms amplia.
Los autores, como ya hemos dicho, desaparecen en el anonimato, y la
colectividad, plenamente identificada con aquellos textos, los canta,
modifica y transmite. stos se conocen con el nombre de juglarescos.

Los romances tradicionales se caracterizan por su brevedad e intensidad. La
accin y la expresin de los afectos estn muy concentradas. Son, en
general, situaciones estallantes abordadas de forma directa e incluso
brusca, prescindiendo de los pasos que han llevado a ellas y cuya
enumeracin podra diluir el inters del auditorio. Participan, en
diferentes casos, de los tres gneros literarios establecidos por la
preceptiva clsica: la ficcin narrativa, los sentimientos y un conflicto
prximo a lo dramtico. El relato y el dilogo refuerzan esta
caracterstica (3).

En el reinado de los Reyes Catlicos estos romances annimos llamados
viejos, que en un principio, como hemos visto, se difundan oralmente
cantados por los juglares, entraron en la corte donde eran ejecutados con
tonadas ms elaboradas, compuestas por msicos cortesanos y, adems, se
fueron fijando por escrito. Desde comienzos del siglo XVI circularon
escritos en pliegos sueltos hasta ser luego recogidos y publicados en
extensos cancioneros de romances, como el de 1550 (hubo una primera edicin
hacia 1545) o el Romancero general de 1600, recopilados por poetas cultos y
eruditos. Tambin se han conservado en la tradicin oral moderna y por
tanto con nuevas y continuas y numerosas variantes, en la Pennsula,
Hispanoamrica y las comunidades judeo-sefardes.

La fecundidad y el xito que tuvo el Romancero Viejo de los siglos XV y
XVI, hicieron que se bifurcase en una doble direccin. A partir del siglo
XVI hasta finales del XVII, muchos poetas cultos Cervantes, Lope de Vega,
Gngora, Quevedo, etc. componen tambin romances, llamados nuevos o
artsticos, que amplan y renuevan el contenido temtico y los recursos
formales de los viejos romances, pero naturalmente estos nuevos romances
presentan las caractersticas propias de la literatura culta: una marcada
voluntad de estilo y mayor artificio literario, es decir, una forma
literaria cuidada y especfica, esa y no otra, creada por un autor con
nombres y apellidos, y que por lo tanto no puede modificarse, adems de la
mayor libertad en cuanto a los temas y, desde luego, la transmisin por
escrito. Durante el Romanticismo y en los siglos XIX y XX se conocer una
nueva floracin de este tipo de romances cultos, como los pertenecientes,
entre otros muchos autores, al Duque de Rivas, Zorrilla, Antonio Machado,
Unamuno, Gerardo Diego, Garca Lorca, Rafael Alberti, Miguel Hernndez,
etc.

La otra direccin es la de la propia tradicin popular, pues los viejos
romances siguieron transmitindose oralmente, y al mismo tiempo se fueron
creando otros nuevos de tradicin oral ms reciente.

En palabras de Jos Mara Valverde, el Romancero es la columna vertebral de
la historia de la poesa espaola (4) y el profesor Alborg apostilla: El
Romancero constituye la poesa nacional espaola por excelencia: un
inmenso poema disperso y popular, que representa una de esas pocas
cumbres excelsas en la literatura de todos los pases, capaces de llegar al
alma de todo un pueblo sin distincin de clases ni de preparacin
intelectual (5).



Dos romances viejos: El infante Arnaldos y El prisionero

      El infante Arnaldos

      Quin hubiera tal ventura
      sobre las aguas del mar
      como hubo el infante Arnaldos
      la maana de San Juan!
      Andando a buscar la caza
      para su falcn cebar,
      vio venir una galera
      que a tierra quiere llegar;
      las velas trae de sedas,
      la ejarcia de oro torzal,
      ncoras tiene de plata,
      tablas de fino coral.
      Marinero que la gua,
      diciendo viene un cantar,
      que la mar pona en calma,
      los vientos hace amainar;
      los peces que andan al hondo,
      arriba los hace andar;
      las aves que van volando,
      al mstil vienen posar.
      All habl el infante Arnaldos,
      bien oiris lo que dir:
      Por tu vida, el marinero,
      dgasme ora ese cantar.
      Respondile el marinero,
      tal respuesta le fue a dar:
      Yo no digo mi cancin
      sino a quien conmigo va.

Se suelen distinguir dos tipos fundamentales de romances: el
romance-cuento, que desarrolla una accin relativamente extensa con
antecedentes, nudo y desenlace, cercana al relato popular, y el
romance-escena que se centra exclusivamente en una situacin momentnea.
Este ltimo es el caso de los romances de El infante Arnaldos y el de El
prisionero.

Una caracterstica muy frecuente de los romances populares precisamente de
los romances-escena es lo que se conoce como fragmentarismo. El romance se
centra en un momento determinado de la accin que suele comenzar in media
res, ex abrupto, es decir, se entra directamente en materia
prescindiendo de los preliminares o antecedentes porque son conocidos o
porque no interesan. Pero adems, con bastante frecuencia, la narracin se
interrumpe bruscamente en el momento culminante sin que se conozca el
desenlace final. Es evidente que al cantor no le interesa lo ms mnimo ni
lo que pas antes ni lo que pasar despus; se trata tan slo de
quintaesenciar una situacin aislada y particularmente intensa. En el caso
del final truncado, el resultado puede ser de una increble eficacia
potica, al atrapar al oyente o lector en el misterio y la emocin, y
hacerle participar con su propia imaginacin, lanzada a una actividad
creadora personal. Tiene mayor atractivo lo que se deja entrever que lo que
realmente se dice. Es lo que en una frase de Menndez Pidal, que ha hecho
fortuna, se ha llamado saber callar a tiempo.

Un ejemplo muy conocido de este fenmeno es el final truncado o sbito del
romance de El infante Arnaldos que, precisamente en esta versin breve y
fragmentada, alcanza verdadera categora potica y dramtica, y que se
convierte en una de las joyas de nuestro Romancero por el sugerente clima
de misterio y su perfecta estructura. Y aunque los finales en suspenso, a
veces estn ya en la versin primitiva; en otras ocasiones, como es el caso
de nuestro romance, obedecen a un corte posterior dentro de un proceso de
depuracin.

En diferentes versiones de este romance las ms primitivas la historia
contina, a veces de una manera embrollada y absurda, rompiendo la belleza
de la versin truncada, como sucede en una versin del Cancionero
manuscrito conservada en el Museo Britnico, de comienzos del siglo XVI. En
otros casos la continuacin de la narracin logra un sencillo romance de
aventuras y reconocimiento, hermoso, s, pero que no tiene nada de potico
ni de extraordinario. Esto es lo que sucede en una versin muy antigua
conservada entre los judos sefardes, expulsados de Espaa en 1492, y
asentados en Marruecos y que han mantenido en su tradicin, con una
tenacidad y fidelidad incomparables, adems de la lengua, los recuerdos de
coplas y romances que sacaron de su patria, la vieja Espaa, llamada por
ellos Sefarad. Vase cmo contina en este caso la segunda parte del poema:

      [...All habl el infante Arnaldos, / bien oiris lo que dir: / Por
      tu vida, el marinero, / vuelve y repite el cantar. / Quien mi cantar
      quiere or, / en mi galera ha de entrar.]

      / Tir la barca el navo, / y el infante fue a embarcar; / alzan
      velas, caen remos, / comienzan a navegar; / con el ruido del agua, /
      el sueo le venci ya. / Pnenle los marineros / los hierros de
      cautivar; / a los golpes del martillo, / el infante fue a acordar. /
      Por tu vida, el buen marino, / no me quieras hacer mal: / hijo soy
      del rey de Francia, / nieto del de Portugal, / siete aos haba,
      siete / que fui perdido en el mar. / All habl el marinero: / Si t
      dices la verdad, / t eres nuestro infante Arnaldos, / y a ti andamos
      a buscar. / Alz velas el navo / y se van a su ciudad. / Torneos y
      ms torneos, / que el conde pareci ya.

El mximo estudioso de los romances espaoles, Ramn Menndez Pidal, a
quien continuamente tenemos presente en nuestro trabajo, explica
magistralmente las curiosas vicisitudes de este romance de El infante
Arnaldos hasta llegar a la versin cannica y definitiva, que, por cierto,
ya aparece con la forma que presentamos con mnimas variantes en la
primera edicin del Cancionero de romances publicada en Amberes hacia el
ao 1545 y que fue la que vulgariz el romance tal como hoy lo conocemos.

      En El infante Arnaldos es de notar que la misteriosa negativa del
      marinero, as como todos los elementos fantsticos descriptivos, es
      decir, todo lo que hace de este romance un modelo de balada
      universalmente admirado, son extraos a la versin originaria y
      fueron introducidos en varias refundiciones posteriores. El romance
      primitivo es narracin completa de una aventura nada fantstica en
      que el infante Arnaldos es recogido en la galera por el marinero
      cantor, y devuelto a su patria, de la cual estaba ausente haca
      mucho. En versiones sucesivas se ve patente el intento de varios
      recitadores para suprimir en diversas formas esa repatriacin final,
      como no interesante. Un recitador tuvo la feliz idea de dar fin al
      romance en la respuesta esquiva del marinero, y este simple corte fue
      una verdadera creacin potica con virtud para estimular la
      imaginacin de muchos. Otro recitador aadi los versos de la
      descripcin ideal de la galera. Otro, en fin, tom de otro romance
      los dos versos que describen el poder sobrenatural del canto.

      As, rehacindose en la imaginacin de muchos recitadores,
      eliminando lo no interesante, aadiendo algo afortunado, el romance
      abandon el terreno de la aventura ordinaria, para lanzarse a la
      encantadora regin del simbolismo, donde Mil y Lockhart podan
      encontrar un hondo sentido mstico, donde Longfellow perciba todo el
      misterioso encanto de los abismos del ocano, y donde Berchet vea
      cifrada la ms alta belleza de la poesa popular. El Romance del
      infante Arnaldos no es, pues, obra de un vate divinamente inspirado,
      por cuya boca habla el pueblo, segn pensaban los romnticos; pero
      tampoco lo podemos atribuir, como quieren los crticos modernos, a un
      nico autor sobre cuya creacin el pueblo desarrolla un proceso
      deteriorante, sino que es obra de varios autores sucesivos, cuya
      parte respectiva no se puede apreciar aislada (6).

Esta es la historia de este romance tal como ha llegado a nosotros,
despojado de todos los elementos superfluos y banales, y convertido as en
un poema que puede codearse con las ms altas manifestaciones poticas
universales.

Todo sucede en la maravillosa maana de San Juan en la que es posible
cualquier prodigio. Adems de la descripcin de la fantstica galera,
construida con materiales preciosos, es notable el movimiento casi
cinematogrfico con que se describe el entorno de la nave en que viaja un
inquietante marinero: la una y el otro son el centro en donde convergen
todos los elementos dinmicos de la naturaleza mar, vientos, peces y
aves, atrados y dominados por el mgico poder de la misteriosa cancin
que viene cantando el marinero, como un nuevo Orfeo de significado csmico.
Tambin el gran seor se siente atrado, y, autoritariamente, conmina al
navegante a que se la diga de inmediato. Pero, como le responde el
marinero, y no sin arrogancia, la revelacin del mgico cantar exige el
coraje de afrontar el riesgo de una aventura desconocida. Han sido
olvidados, pues, los aspectos anecdticos o novelescos, y todo el poema se
concentra en el enfrentamiento dialgico de dos poderes: el del linaje y
las armas frente al de la experiencia y la sabidura.

Terminamos con esta recreacin literaria de Azorn:

      El conde Arnaldos ha salido en la maana de San Juan a dar un paseo
      por la dorada playa. Ante l se extiende el mar inmenso y azul... El
      conde ve avanzar una galera... Las velas son blancas: blancas como
      las redondas nubes que ruedan por el azul; blancas como las suaves
      espumas de las olas. En el bajel viene un marinero entonando una
      cancin; su voz es llevada por el ligero viento hacia la playa. Es
      una voz que dice contentamiento, expansin, jovialidad, salud,
      esperanza. Qu cuitas ntimas tiene el conde? Por qu, al or esta
      voz juvenil y vibrante, se queda absorto? Una honda correlacin hay
      entre la luminosidad de la maana, el azul del mar, la transparencia
      de los cielos y esta cancin que entona al llegar a la costa quien
      viene acaso de remotas y extraas tierras. Por Dios te ruego,
      marinero, dgasme ora ese cantar exclama el conde. Y el marinero
      replica: Yo no digo esa cancin sino a quien conmigo va. Nada ms:
      aqu termina el romance. A quien conmigo va. Dnde? Hacia el mar
      infinito y proceloso? Hacia los pases de ensueo y de alucinacin?
      (7).

      El prisionero

      Que por mayo era por mayo,
      cuando hace la calor,
      cuando los trigos encaan
      y estn los campos en flor,
      cuando canta la calandria
      y responde el ruiseor,
      cuando los enamorados
      van a servir al amor;
      sino yo, triste, cuitado,
      que vivo en esta prisin;
      que ni s cundo es de da
      ni cundo las noches son,
      sino por una avecilla
      que me cantaba al albor.
      Matmela un ballestero;
      dele Dios mal galardn!

El romance del Conde Arnaldos, con su misterioso final, procede, como
acabamos de comentar, de poemas muy primitivos y ms largos que han sido
fragmentados en su evolucin tradicional hasta conseguir misteriosamente
la forma truncada, sumamente potica. Sin embargo, en el romance de El
prisionero parece haberse dado el proceso inverso. Primero se dio la
versin ms corta, la cannica, la de mayor intensidad potica que ha
llegado hasta nosotros, otra verdadera joya de los romances viejos, tal
como aparece ya en el Cancionero general de 1511. Treinta y nueve aos
despus, en el Cancionero de romances de 1550, se encuentra una de las
versiones largas ms conocidas, cuya continuacin dice as:

      [...Matmela un ballestero; / dele Dios mal galardn.]

      / Cabellos de mi cabeza / llganme al corvejn, / los cabellos de mi
      barba / por manteles tengo yo, / las uas de las mis manos / por
      cuchillo tajador. / Si lo haca el buen rey, / hcelo como seor, /
      si lo hace el carcelero, / hcelo como traidor. / Mas quin agora me
      diese / un pjaro hablador, / siquiera fuese calandria, / o tordico,
      o ruiseor, / criado fuese entre damas / y avezado a la razn, / que
      me lleve una embajada / a mi esposa Leonor; / que me enve una
      empanada, / no de trucha, ni salmn, / sino de una lima sorda / y de
      un pico tajador: / la lima para los hierros / y el pico para la
      torre. / Odolo haba el rey, / mandle quitar la prisin.

Si se comparan los diecisis primeros versos con los veintisis de esta
continuacin se aprecia a primera vista la extrema delicadeza y sutilidad
de la versin corta en contraste con la burda continuacin de la segunda
parte. Se manifiesta tan enorme diferencia de calidad artstica que no es
posible que la misma mano redactara las dos partes. La segunda es
sencillamente una continuacin escrita por un versificador de tan pocas
luces y tan mediocre que no comprenda que la grandeza del romance
consista precisamente en sus misterios y sus silencios, con ese final en
un punto de mxima tensin, sin ms aclaraciones (8).

En cuanto a las mltiples variantes del poema, obsrvese la siguiente tan
distinta recogida por Manuel Alvar entre los judos sefardes de Salnica
(Grecia): De da era, de da / de da y no de noche, / cuando los belos
mancebos / servan a sus amores; / quien los vence con naranja, / quien los
vence con limones, / quien los vence con manzanas, / ques el fruto de los
amores. / Triste lo digo, el mezquino, / que cay en estas prisiones; / ni
s cundo es de da / ni menos cundo es de noche. / Tena tres avesicas, /
me cantaban rojioles, / la una era de prima, / la otra de medianoche, / la
ms chiquitica dellas / me cantaba al albores. / Agora, por mis pecados, /
no se quin me las llev. / Si me las llev el buen rey / tiene mil pares
de razn, / si me las llev la reina, / el Di que sea pagador, / si me las
mat el carcelero, / l que tenga gualadrn (9).

El romance de El prisionero tiene forma de monlogo pues es la queja
desesperada y directa del prisionero, su dolor sin intermediarios. Es,
pues, un romance de un lirismo pattico en el que la accin queda reducida
al mnimo, al ser pura expresin de la intensa emocin del protagonista.

Comienza con la partcula que, sin otra funcin que dar entrada
inmediatamente al romance y se abre con la ubicacin temporal, en el mes de
mayo. Desde El libro de Aleixandre, a mediados del siglo XIII, exista en
la literatura castellana el canto de mayo en el que se describa cmo
despertaba la naturaleza con la llegada de la primavera, y cmo las
plantas, los pjaros y los jvenes se entregan al juego del amor. As, en
la primera parte la mitad justa del texto, se describe ese mundo exterior
perfectamente escalonado: la naturaleza (primavera, nacimiento de las
plantas, flores), el mundo animal (calandria y ruiseor) y el humano (los
enamorados); es decir, la vida que estalla hermosa y floreciente en todas
sus dimensiones y en todo su esplendor. El ruiseor siempre ha sido un
objeto potico, adems de personaje enamoradizo, como la voz melodiosa
del mundo florido y renaciente. Ya Tecrito le llam mensajero de la
primavera. Y es muy frecuente que aparezca junto a la calandria como
cantantes de la pasin primaveral: El rosennor que canta por fina maestra,
/ siquiere la calandria que faz grand meloda (Berceo, Milagros de Nuestra
Seora, estrofa 28) o Chica es la calandria e chico el ruiseor, / pero ms
dulce cantan que otra ave mayor (Juan Ruiz, Libro de buen amor, estrofa
1614).

Con la entrada del mes de mayo comenzaba la estacin del amor que tena
su culmen el da de San Juan; as, el misterioso prisionero de este romance
se lamenta de su aislamiento cuando los enamorados van a servir al amor. De
los primeros escarceos amorosos o enamoramientos en la joven primavera
recurdese que la palabra significa primer verdor, con los calores de
mayo se pasaba al verdadero amor, activo, dinmico, como nos lo recuerda
esta conocida cancin popular: Entra mayo y sale abril / tan garridico le
vi venir. / Entra mayo con sus flores, / sale abril con sus amores, / y los
dulces amadores / comienzan a bien servir.

El aspecto melodioso del verso y la acumulacin de la vocal abierta por
excelencia, la a, parece simbolizar la alegre claridad de ese mundo tan
bello y armonioso. Tambin es de notar en esta primera parte la ausencia de
adjetivos y la concentracin de sustantivo para dar mayor rotundidad a la
descripcin de la armona ambiental, as como la reiteracin del tiempo
verbal de presente que actualiza y vivifica la belleza de la naturaleza
primaveral, frente al imperfecto del primer verso que confiere al romance
la lejana y distancia de los cuentos populares.

Pero esa primera parte se quiebra por la conjuncin adversativa de tipo
restrictivo sino yo..., mediante la cual, y en acentuado contraste, el
prisionero se queja con dolor y tristeza de la oscuridad y soledad de su
encierro, al contemplarse a s mismo como el nico ser excluido del goce de
tanta belleza y felicidad. Hay que destacar el aspecto quebrado del ritmo
de estos ocho versos en contraste con el carcter meldico de los de la
primera parte. Por otra parte, la presencia de los adjetivos triste y
cuitado, los ms importantes y casi en el centro mismo del poema, expresan
con acierto los sentimientos del prisionero. Solamente el canto maanero de
un pajarillo le mantiene de algn modo unido a esa luminosa vida que fuera
se prodiga tan generosamente, y se convierte en su nica alegra y
exclusivo consuelo. Por eso, cuando el ballestero mata a la avecilla, ese
tenue hilo se rompe y el prisionero, hundido moralmente en un sentimiento
de dolor y desesperacin, maldice amargamente al causante de su mal.

El romance de El prisionero, adems de una interpretacin realista,
admite otros significados simblicos, como el relacionado con un tema muy
frecuente en la literatura espaola del siglo XV: el tpico del amor
corts, es decir, el amante como prisionero de amor la crcel de amor.

Y, en fin, el eco de este bello romance resuena en esta canciocilla de
Rafael Alberti: Prisionero de Len, / matronte el avecica / que te cantaba
al albor. / Libre, vendr una maana / en que escuches tu avecica /
cantando de rama en rama (10).



Dos romances modernos: La loba parda y Los mozos de Monlen

Como ya se ha comentado, los viejos romances, adems de ser recogidos por
escrito en numerosas recopilaciones de romanceros, siguieron
transmitindose oralmente con sus correspondientes y continuas variaciones;
y, lo que ahora ms nos interesa, se crearon otros nuevos de tradicin oral
ms reciente. Estos ltimos romances de nueva creacin se caracterizan por
tratar temas costumbristas y locales, casi siempre de ambiente campesino o
rural, y por ser de sencilla invencin. De entre estos romances modernos
escogemos los dos siguientes por el acierto de su composicin y por la
notable difusin que han tenido.

      La loba parda

      Estando yo en la mi choza
      Pintando (11) la mi cayada,
      las cabrillas altas iban
      y la luna rebajada;
      mal barruntan las ovejas,
      no paran en la majada.
      Vide venir siete lobos
      por una oscura caada.
      Venan echando suertes
      cul entrar en la majada:
      le toc a una loba vieja,
      patituerta, cana y parda,
      que tena los colmillos
      como puntas de navaja.
      Dio tres vueltas al redil
      y no pudo sacar nada;
      a la otra vuelta que dio,
      sac la borrega blanca,
      hija de la oveja churra,
      nieta de la orejisana,
      la que tenan mis amos
      para el domingo de Pascua.
      Aqu, mis siete cachorros,
      aqu, perra trujillana (12),
      aqu, perro el de los hierros (13),
      a correr la loba parda!
      Si me cobris la borrega,
      cenaris leche y hogaza;
      y si no me la cobris,
      cenaris de mi cayada.
      Los perros tras de la loba
      las uas se esmigajaban;
      siete leguas la corrieron
      por unas sierras muy agrias.
      Al subir un cotarrito
      la loba ya va cansada:
      Tomad, perros, la borrega,
      sana y buena como estaba.
      No queremos la borrega
      de tu boca alobadada,
      que queremos tu pelleja
      pael pastor una zamarra;
      el rabo para correas,
      para atacarse las bragas (14);
      de la cabeza un zurrn,
      para meter las cucharas;
      las tripas para vihuelas,
      para que bailen las damas.

Nacido en la trashumancia y, por ella, llevado y trado, existen cientos de
versiones de este romance de pura cepa rstica y pastoril. La que aqu
presentamos es la facticia (15) realizada por Menndez Pidal, en 1928.
Los pastores, a la llegada de la primavera, en ciclo anual, repetido
durante siglos, conducan por las caadas reales y conducen todava hoy
sus rebaos de ovejas, en busca de los pastos frescos del norte, desde
Andaluca y Extremadura a la Cordillera Cantbrica y a las sierras de
Soria. All pasaban el verano y, antes de que llegaran el mal tiempo y las
nieves, volvan de nuevo a hacer la invernada en tierras meridionales. Se
encuentra, pues, este romance ampliamente difundido en las dos vertientes
de esta trashumancia y en las regiones por donde circulaban los rebaos o
en tierras prximas es decir, Extremadura, las dos Castillas y Len, hasta
el lmite con Asturias y Galicia.

Al comienzo, se presenta la escena de un yo-pastor, que, en la alta noche,
mientras pica su cayada, oye el rebullir de las ovejas en la majada, la
cercana de los lobos y cmo la loba ms vieja de la manada se lleva la
mejor oveja del rebao. Y, tras el azuzamiento del pastor a los perros,
sigue la persecucin de la loba y el dilogo entre sta y sus
perseguidores. La pica lucha de los pueblos indoeuropeos entre el pastor y
el lobo se presenta aqu desdramatizada, en tono relajado y con ribetes de
humor; y, sin embargo, esta estampa tan viva, tan deliciosa y
autnticamente rstica no fingida ni adornada y costumbrista, se ha
convertido en el ms famoso y difundido de todos los romances pastoriles.

En una versin de este romance, recogida recientemente en la montaa del
noreste leons y que puede considerarse uno de sus ltimos vestigios vivos,
se observan numerosas variantes. Es un texto sin retocar, de llamativa
rusticidad con un final chusco y los esperados vulgarismos,
irregularidades mtricas, etc., por lo que as conserva la espontaneidad,
gracia y viveza de lo autnticamente popular: Estando yo en mi chozuelo, /
picando la mi cayada, / vi venir por sierras negras / una muy grande
lobada. [...] / No queremos la borrega / de tu boca maltratada, / que
queremos tu pellica / pal pastor una zamarra, / pa hacer un zurrn / pa
guardar las cucharas, / los dientes pa azadones / pa escarbar las retamas,
/ los ojos pa candiles / pa ver cmo se acuestan las damas, / el rabo pa
abanicos / pa abanicar las damas, / y el culo para que chupen / los mozos
por la maana.

Y, dada la enorme difusin de este romance, incluso se han encontrado
versiones en asturiano, como la siguiente recogida en el concejo de Lena:
Tando yo en la mio choza, / pintando la mio cayada, / les cabres diben
altes, / la luna rebaxada. / Mal barrunten les oveyes! / Non paren en la
mayada. / Vi venir siete chobos / per una escura caada. / Venen chando a
suertes / cul entrar en la mayada. / Toc-y a una choba vieya, /
patituerta, canosa y parda, / que tena los colmiechos / como puntes de
navaya. / Dio tres vueltes al redil, / y non po sacar n. / A la otra
vuelta que dio / sac la borrega blanca, / fa de la oveya churra, / nieta
de la oreyisana, / la que tenen mios amos / pal domingo de Pascua. /
Aqu, mis siete cachorros! / aqu, perra trujillana!; / aqu, perru el
de los fierros: / correy a la choba parda! / Si me cobris la mio borrega,
/ cenaris leche y fogaza; / y si non me la cobris, / cenaris de mio
cayada. / Los perros tras de la choba, / les ues se esmigayaben. / Siete
cheges la corrieron, / per unes sierres muy agries. / Al xubir un
catanitu, / la choba ya va cansada. / Tomay, perros, la borrega, / sana y
buena como taba. / Nun queremos la borrega, / de tu boca achobadada, / que
queremos tu pelleya, / pal pastor una zamarra; / el rabu, pa correes, / pa
atacarse les calces; / de la cabeza, un zurrn / pa meter les cuchares; /
les tripes, pa vihueles / pa que bailen les dames.

Y tambin se encuentran algunas versiones en lengua gallega, como sta tan
curiosa, cuya protagonista es una mujer que interpela a la loba, pero en la
que falta el dilogo final: No alto daquela loma / unha pastora andaba, / e
a pastora da loba / o seu rebao gardaba. / A loba via s ovellas / e o
rebao devoraba. / Mira, loba, que che sae / a tua fazaa cara; / dixame
a mia ovellia / que  a riqueza da casa, / que teo sete cachorros / e a
mia perra guardiana. / Arriba, sete cachorros / e a mia perra guardiana,
/ que si colledes  loba / boa cena tendes ganada! / Acol naquel arroyo /
e al naquela caada, / al apaou  loba / a mia perra guardiana. [En lo
alto de aquella loma / una pastora se andaba, / la pastora de la loba / su
rebao bien guardaba. / La loba vino a las ovejas / y el rebao devoraba. /
Mira, loba, que te sale / esa tu hazaa muy cara; / djame con mi ovejita
/ que es la riqueza de casa, / que tengo siete cachorros / y mi perra la
guardiana. / Arriba, siete cachorros / y mi perra la guardiana, / que si
cogis a la loba / buena cena tendris ganada! / Por all en aquel arroyo /
y all en aquella caada, / por all agarr a la loba / mi buena perra
guardiana].

      Los mozos de Monlen

      Los mozos de Monlen
      se fueron a arar temprano,
      para ir a la corrida
      y remudar con despacio.
      Al hijo de la veuda (16),
      el menudo (17) no le han dado.
      Al toro tengo de ir,
      aunque lo busque prestado.
      Permita Dios si lo encuentras,
      que te traigan en un carro,
      las albarcas y el sombrero
      de los siniestros (18) colgando.
      Se cogen los garrochones,
      marchan las naves abajo,
      preguntando por el toro,
      y el toro ya est encerrado.
      En el medio del camino,
      al vaquero preguntaron:
      Qu tiempo tiene el toro?
      El toro tiene ocho aos.
      Muchachos, no entris a l;
      mirad que el toro es muy malo,
      que la leche que mam,
      se la di yo por mi mano.
      Se presentan en la plaza
      cuatro mozos muy gallardos;
      Manuel Snchez llam al toro;
      nunca le hubiera llamado,
      por el pico de una albarca
      toda la plaza arrastrado;
      cuando el toro lo dej,
      ya lo ha dejado muy malo.
      Compaeros, yo me muero,
      amigos, yo estoy muy malo;
      tres pauelos tengo dentro,
      y este que meto, son cuatro.
      Que llamen al confesor,
      para que vaya a auxiliarlo.
      No se pudo confesar,
      porque estaba ya expirando.
      Al rico de Monlen
      le piden los bus (19) y el carro,
      para llevar a Manuel Snchez,
      que el torito le ha matado.
      A la puerta la veuda
      arrecularon el carro.
      Aqu tenis vuestro hijo
      como lo habis mandado.
      Al ver a su hijo as,
      para tras se ha desmayado.
      A eso de los nueve meses
      sali su madre bramando,
      los vaqueriles arriba,
      los vaqueriles abajo,
      preguntando por el toro;
      el toro ya est enterrado.

Es ste un romance popular salmantino muy extendido por toda la provincia y
tambin por otras zonas de Castilla y Len, e incluso por Andaluca. La ms
antigua e interesante de las versiones la que aqu presentamos es la
recogida, con la msica con que se cantaba, por un sacerdote de Salamanca,
Dmaso Ledesma, que la public en una obra fundamental para el conocimiento
de la msica popular espaola, titulada Folk-lore o Cancionero Salmantino
(Salamanca, 1907).

Impresionado por este romance, Garca Lorca lo tom de dicho Cancionero y
lo incluy en su coleccin particular de Canciones populares antiguas y,
hacia 1930, lo armoniz musicalmente, cambi algunos detalles de la letra y
abrevi el final. La Argentinita (20) fue la primera cantante que,
acompaada al piano por el poeta, registr en disco Los mozos de Monlen,
en unas grabaciones de La voz de su amo (1931), que incluan diez de las
canciones arriba aludidas, recogidas y armonizadas por el poeta: Los
cuatro muleros, Las tres morillas, Los pelegrinitos, En el caf de
Chinitas, Las tres hojas, Zorongo gitano, Nana de Sevilla,
Sevillanas del siglo XVIII, y Las morillas de Jan. El xito de estas
grabaciones fue inmediato y dieron pie a numerosas versiones recreadas en
diferentes estilos por importantes artistas, pero las interpretaciones de
Garca Lorca y La Argentinita siguen siendo consideradas las versiones
cannicas de estas piezas.

Monlen es un pueblo salmantino que, cercado de murallas y con un castillo
medieval, se levanta sobre un cerro, y est situado en el sureste de la
provincia, en una zona intermedia entre el campo y las Sierras de Francia y
de Bjar. Parece ser que el romance parte de un hecho real acaecido a
mediados del siglo XIX, durante la corrida de toros que tuvo lugar en la
fiesta de algn lugar cercano a Monlen se ha hablado de Monsergal, ermita
prxima al pueblo, y que se difundi, al principio, como un romance o
cantar de ciego; pero, poco a poco, cambi el tono, se modificaron las
expresiones tpicas de aquellos cantares ms vulgares y fue adecundose a
la brevedad, intensidad y sntesis dramtico-narrativa de los romances
tradicionales, transformndose as en una pequea joya de arte popular.

Es un romance sobrio, intenso y bronco, tal vez el ms impresionante y el
ms bello, en su escueto e intenso dramatismo, de los romances populares
modernos, y especialmente apto para una recitacin expresiva. Destaca la
rapidez y concisin narrativa y el acierto en las transiciones y dilogos.
El hecho se narra en tercera persona, sin dar entrada a elementos
subjetivos, y los dilogos sin introduccin, como es caracterstico del
Romancero son los que crean la tensin dramtica.

Tres son los protagonistas de esta oscura tragedia ritual (21): el mozo,
su madre la viuda y el toro. Manuel Snchez es el joven que quiere probar
ante el pueblo su hombra en el rito inicitico de la lucha con el toro,
animal totmico y muy importante en la literatura popular de la llamada
Iberia seca, y en la vida y en las fiestas de tantos pueblos. La
maldicin de la madre seguramente no fue un elemento real del hecho que dio
lugar al nacimiento del poema, sino ms bien una aportacin estrictamente
literaria aadida para enriquecer poticamente el romance.

El final, los seis ltimos versos, que no aparecen en algunas versiones, es
inquietante, al romper el realismo anterior con esta escena tan sorpresiva
por surrealista, aunque narrada escuetamente y con el mismo tono realista
que el resto del romance: la madre, que, por su maldicin, se crey
causante de la muerte del hijo, despus de nueve meses aletargada como
el tiempo que lo tuvo en sus entraas, sale enloquecida, bramando, en
busca del animal asesino, pero el toro ya est enterrado.

                                    ****

Terminamos este recorrido por el romancero popular y tradicional espaol
con el siguiente texto de Azorn:

      Romances, viejos romances, centenarios romances, romances populares:
      quin os ha compuesto? De qu cerebro habis salido y qu corazones
      habis aliviado en tanto que la voz os cantaba? Los romances evocan
      en nuestro espritu el recuerdo de las viejas ciudades castellanas,
      de las callejuelas, de los caserones, de las anchas estancias con
      tapices, de los jardines con cipreses. Estos romances populares, tan
      sencillos, tan ingenuos, han sido dichos o cantados en el taller de
      un orfebre; en un cortijo, junto al fuego, de noche; en una calleja,
      a la maana, durante el alba, cuando la voz tiene una resonancia
      lmpida y un tono de fuerza y de frescura... Los ha compuesto
      realmente el pueblo? Los ha compuesto un tejedor, un alarife, un
      carpintero, un labrador, un herrero? O bien, son estos romances la
      obra de un verdadero artista, es decir, de un hombre que ha llegado a
      saber que el arte supremo es la sobriedad, la simplicidad y la
      claridad? (22).



Notas

 1. Emilio Garca Gmez, Las jarchas romances de la serie rabe en su
    marco, Madrid, Sociedad de Estudios y Publicaciones, 1965, pg. 36.

 2. Ramn Menndez Pidal: Poesa popular y poesa tradicional en la
    literatura espaola, en Los romances de Amrica y otros estudios,
    Madrid, Espasa-Calpe, 1958, pgs. 72-73, y en Castilla, la tradicin,
    el idioma, Argentina, Espasa-Calpe, 1945, pgs. 70-73.

 3. Felipe B. Pedraza Jimnez y Milagros Rodrguez Cceres, Manual de
    literatura espaola, I, Edad Media. Navarra, Cnlit, 1981, pgs.
    552-553.

 4. Breve historia de la literatura espaola, Guadarrama, Madrid, 1969,
    pg. 51.

 5. Juan Luis Alborg, Historia de la literatura espaola. I. Edad Media y
    Renacimiento, Madrid, Gredos, 1972, pg. 431.

 6. Poesa tradicional en el romancero hispano-portugus (1943), en
    Castilla, la tradicin, el idioma, Argentina, Espasa-Calpe, 1945, pgs.
    64-65.

 7. Al margen de los clsicos (1915), Argentina, Losada, 1968. 24-25.

 8. Donald Mcgrady: Misterio y tradicin en el romance del prisionero.
    Actas del X Congreso de la Asociacin Internacional de Hispanistas,
    Barcelona, 21-26 de agosto de 1989; coord. por Antonio Vilanova, vol.
    1, 1992, pg. 281.

 9. El romancero viejo y tradicional, Argentina, Porra, 1971, pg. 217.

10. Cancin 60 de Baladas y canciones del Paran, 1953-54.

11. pintando, aqu, con el sentido de hacer incisiones con la navaja, o
    sea, picando o tallando la cayada para adornarla.

12. trujillana, de la zona extremea de Trujillo; perra adiestrada para
    carear o dirigir el rebao segn las indicaciones del pastor.

13. el de los hierros: se refiere a la carlanca o collar erizado de puntas
    de hierro que preserva el cuello de los mastines de la dentellada de
    los lobos.

14. atacarse las bragas: atarse los calzones anchos y con vuelo, tpicos de
    la antigua poblacin rural masculina del oeste de Espaa.

15. Se denomina versin facticia de un romance o de alguna otra
    manifestacin literaria popular la que se elabora seleccionando y
    refundiendo las distintas versiones conservadas para conseguir as la
    ideal o la mejor posible.

16. veuda: viuda.

17. menudo: por remudo, es decir, la muda o ropa limpia.

18. siniestros o, como aparece en algunas versiones, indiestos, que son
    los estadonios o teleros: palos o estacas de las barandas de los carros
    para sostener la carga.

19. bus: bueyes.

20. Nombre artstico de Encarnacin Lpez Jlvez, famosa cantaora y
    bailaora, compaera sentimental del torero Ignacio Snchez Mejas y,
    ambos, muy amigos de Garca Lorca, que, con motivo de la trgica muerte
    del torero, a ella le dedic el Llanto por Ignacio Snchez Mejas, su
    ms importante composicin potica.

21. Vase el artculo de Jos Luis Puerto: Los mozos de Monlen: oscura
    tragedia ritual, Revista de Folklore, N 95, 1988, pgs. 154-159.

22. Al margen de los clsicos (1915), Buenos Aires, Losada, 1968, pg. 23.

** Miguel Dez R.
   pazdiez@mi.madritel.es
   Docente e investigador espaol (Len, 1937). Profesor de literatura
   espaola. Ha publicado, adems de varios manuales y comentarios de
   textos, los libros Ramn del Valle-Incln, Jardn umbro (Madrid,
   Espasa-Calpe, 1993), Antologa del cuento literario (1985) (Madrid,
   Alhambra Longman, 2005) y Antologa de cuentos e historias mnimas
   (Madrid, Espasa-Calpe, 2002). Tambin, en colaboracin con Paz Dez
   Tabeada, ha publicado Antologa de la poesa espaola del siglo XX
   (1991) (Madrid, Istmo, 2004), La memoria de los cuentos. Un viaje por
   los cuentos populares del mundo (Madrid, Espasa-Calpe, 1998) y Antologa
   comentada de la poesa lrica espaola (Madrid, Ctedra, 2005).



=== La misoginia del amor corts en Crcel de amor ========================
=== Rubn Snchez Fliz ===================================================

      Como en todas las congregaciones de los santos, las mujeres guarden
      silencio en las congregaciones, porque no se permite que hablen, sino
      que estn en sujecin, tal como dice la Ley. Pues, si quieren
      aprender algo, interroguen a sus propios esposos en casa, porque es
      vergonzoso que una mujer hable en la congregacin.

      1 Corintios 14:33,34, 35.

La mujer ha sido objeto de menosprecio a travs de los aos. La Historia,
salvo unas que otras excepciones insoslayables, ha participado en esta
sujecin involuntaria. Si nos remontamos al Viejo Mundo vemos que en
Grecia, cuna cultural de la poca, la mujer tena el mismo estatus social
de los esclavos. Por lo tal, no es nada asombroso conocer la visin que
tena Aristteles de la mujer. Aparte de haber escrito alguna vez que la
mujer era un hombre imperfecto, tambin adujo que al hombre le
corresponde gobernar a su esposa y a sus hijos; el varn, segn este
ilustre pensador que nos leg un arsenal de conocimientos, est mejor
dotado que la hembra para el mando. Sobre estos principios se edificaron el
pensamiento y la cultura occidental. Durante los siglos posteriores, la
situacin de la mujer no fue ms alentadora. Podemos encontrar pruebas
fehacientes de esta realidad en la literatura universal. La Biblia, por
ejemplo, est colmada de pasajes vergonzosos que reducen a la mujer a un
objeto y, adems, es la morada de Eva, la maligna, la culpable por
excelencia. Y si bien se pueden sealar varias pocas y textos para
realizar un estudio profundo sobre la misoginia, quiero centrarme, no
obstante, en una poca y en un texto en especfico por ser, segn se cree,
un libro feminista encasillamiento con el que yo, obviamente, discrepo. Me
refiero a la Edad Media y a Crcel de amor, de Diego de San Pedro. Esta
novela, donde prima el amor corts, fue publicada en 1492 y se convirti en
un fenmeno literario; aparte de ser muy leda en toda Espaa, tambin fue
traducida a varias lenguas.

Antes de acercarnos al texto, iniciemos con una breve descripcin del amor
corts, tendencia literaria del Medioevo al que pertenece la obra en
cuestin, donde, generalmente, un caballero enamorado enaltece la figura
femenina y la compara incluso hasta con el propio Dios. Este amor es tan
intenso que la misma vida del enamorado pasa a un segundo plano. Es lcito
decir que, como toda corriente literaria, sta no escapa a las costumbres y
caractersticas del lugar y la poca en que nace, por lo tal, es obvio
observar que entre los cdigos inherentes al amor corts se encuentran,
inevitablemente, el pensamiento del hombre feudal y el catolicismo. Por
ende las constantes alusiones religiosas, la visin del amor como una
relacin analgica del vasallo y el amo, donde se habla de servicio (el
hombre es el vasallo y la mujer el seor) y de galardn. He aqu el
guio, la trampa en la que han cado muchos crticos: por el hecho de que
el hombre se coloque jerrquicamente por debajo de la mujer e incluso le
confiera ciertas perfecciones divinas, ellos han llegado a decir que en
esta novela se ha revaluado positivamente a la mujer y su rol en la
sociedad. Pero la realidad es otra, y me atrevera a decir que muy
distinta. Este amor ejercido por la nobleza si no eres de sangre azul, no
puedes experimentarlo no es ms que otra elucubracin del hombre medieval
para elevar su figura. Por lo tanto, el endiosamiento de la mujer obedece a
un capricho del hombre, cuyo propsito no es privilegiar a la amada, sino
ms bien utilizar la grandeza aludida para luego encumbrar la figura
varonil. Pero, probmoslo; vayamos al texto.

Primero tracemos un brevsimo cuadro de la trama: Laureano, hijo del duque
Guersio y de la duquesa Coleria, se enamora perdidamente de Laureola, hija
del rey Gaulo. Mientras se encuentra en una crcel de amor (alegrica), se
tropieza con un extranjero (el autor) a quien le cuenta sus penas y le pide
ayuda. El autor, tras ponderar sus opciones, preso de curiosidad e
impresionado por el sufrimiento de Laureano, decide ayudarlo y sirve de
mensajero (celestino) entre el enamorado y la princesa. Laureola acepta
por piedad responder a una de las cartas de Laureano, a sabiendas de que
esta accin la puede perjudicar. Lo que acontece despus es un conjunto de
sucesos que incluye el encarcelamiento real de Laureola y que desembocan en
el suicidio de Laureano por amor. Como podemos apreciar, ambos personajes
pertenecen a la nobleza: un elemento indispensable en el amor corts.
Asimismo, Laureano no ceja en su empresa de engrandecer, divinizar a
Laureola, a tal punto que en varias ocasiones seala que si no alcanza el
galardn, si ella no acepta sus servicios, prefiere morir: otro elemento
esencial del amor corts. Pero, la presencia de estos elementos convierte
a Crcel de amor en una novela feminista? Debemos obviar las denigrantes
alusiones mujeriles del mismo Laureano, incluso en su rebatible apologa a
la mujer? Debemos abstenernos de cuestionar la caracterizacin que hace el
autor de la mujer incluyendo a Laureola en la obra?

El rol que juegan las mujeres en esta novela deja mucho que desear. En
primer lugar, Laureola, al enterarse de que Laureano est enamorado de
ella, se ve inmersa en un dilema: si acepta su amor, es condenada porque,
al amarlo, perdera su honra y, a la postre, su vida; ahora bien, si no
accede, tambin es condenada, porque tendra la carga de conciencia por el
pretendiente quien, irremediablemente, al ser rechazado morira de amor. O
sea, que aun sin haber movido un dedo para que el galn quedase enamorado,
la mujer, de todas formas, lleva las de perder, Yo soy entre las que viven
la que menos debiera ser viva. Si el rey no me salva, espero mi muerte; si
t me liberas, la de ti y la de los tuyos: de manera que por una parte o
por otra se me ofrece dolor (21). Hablemos ahora de las madres de los
protagonistas. Creo que sera suficiente con decir que slo aparecen para
llorar por las penas de sus hijos. La madre de Laureola prcticamente se
rebaja ante su esposo, el rey, para que ste libere a su hija. Tras el
intento fallido, la reina aparece otra vez, llorando en la crcel por la
desdicha de su hija. Ni siquiera se queda para escuchar a Laureola despus
de haber abonado su cuota de lgrimas y sufrimiento. La razn que nos da el
autor deja mucho que desear, Como la reina acab su habla, no quiso
esperar la respuesta de la inocente por no recibir doblada mancilla, y as
ella y las seoras de quien fue acompaada, se despidieron de ella con el
mayor llanto de todos los que en el mundo son hechos (25). Lo mismo sucede
con la duquesa Coleria, madre de Laureano. Aparece hacia el final de la
obra. Se nos muestra meramente llorando y lamentando la muerte de su hijo,
Oh muerte, cruel enemiga, que ni perdonas los culpables ni absuelves los
inocentes! (40). Al parecer el autor est ms preocupado en confeccionar
el estereotipo de la madre llorona, en construir a personajes acartonados,
en vez de ir ms all y mostrar a madres que cuestionan, entes de cierta
complejidad, que son capaces de sacudir el universo por salvar la vida de
un hijo o hija.

Como si esto fuera poco, Leriano, el presunto defensor de las mujeres, al
mismo tiempo que enaltece a Laureola y la diviniza de una manera tal que
raya en lo inverosmil, en muchas ocasiones parece olvidar lo que pregona
y, sin reparar en preceptos, denigra al sexo femenino. Esto lo podemos
apreciar de una manera directa en las siguientes frases, Confa en mis
palabras, espera en mis promesas, no seas como las otras mujeres, que de
pequeas causas reciben grande temores. Si la condicin mujeril te causare
miedo, tu discrecin te d fortaleza, la cual de mis seguridades puedes
recibir (20). Es obvio que en este pasaje Leriano describe a la mujer como
un ente asustadizo, incapaz de lidiar con ciertos asuntos debido a su
condicin mujeril. Aqu se refuerza la idea de que la mujer representa el
sexo dbil, cosa que, obviamente, no es ms que una barrabasada. Pero lo
que resulta ms extrao y contradictorio es que estas palabras son
precedidas por una alabanza colosal por parte de Leriano a su amada.
Estamos, indudablemente, ante un caso patolgico.

Por lo explicado arriba me result extrao que Leriano, tras escuchar a su
buen amigo Tefeo hablar pestes de las mujeres, reaccionara refutndolo con
firmeza. Aunque, debo confesar que me aproxim con cierta suspicacia a las
quince causas y veinte razones dadas por Leriano para defender a la mujer.
Veamos, pues, la gran defensa que hace a las mujeres este fiel enamorado.
Iniciemos, respetando el orden cronolgico de la novela, con las quince
causas. La primera dice lo siguiente: Todas las cosas hechas por la mano
de Dios son buenas necesariamente, que segn el obrador han de ser las
obras: pues siendo las mujeres sus criaturas, no solamente a ellas ofende
quien las afea, mas blasfema de las obras del mismo Dios (33).
Detengmonos y reflexionemos sobre este razonamiento. Aqu se plantea que
las mujeres son buenas porque son obra de Dios, no por mrito propio. Vaya
defensa! Veamos la segunda causa:

      Es porque delante de l y de los hombres no hay pecado ms abominable
      ni ms grave de perdonar que el desconocimiento, pues cul lo puede
      ser mayor que desconocer el bien que por Nuestra Seora nos vino y
      nos viene? Ella nos libr de pena y nos hizo merecer la gloria, ella
      nos salva, ella nos sostiene, ella nos defiende, ella nos gua, ella
      nos alumbra: por ella, que fue mujer, merecen todas las otras corona
      de alabanza (33).

Si bien no se puede negar que el hecho de establecer una analoga entre la
Virgen y todas las otras mujeres puede ser halagador por el don divino
que posee la primera, hay que ver, empero, que en realidad la segunda causa
nos deja con el mismo mal sabor que la primera: las mujeres son buenas
porque Nuestra Seora fue mujer. En ese argumento no hay nada que buscar,
como tampoco hay que buscar en las causas subsiguientes que, por razn de
espacio, me niego a transcribir mas no por ello a dejar de mencionar. En
fin, si resumimos todas las causas emitidas por Leriano en defensa de la
mujer, no encontramos una sola que diga: debemos respetarlas porque son
seres humanos igual que los hombres. No. Segn l hay que respetarlas por
leyes absurdas, tanto de la caballera, como las religiosas y de la
nobleza. Tambin por ser madres, por no buscarse enemigos, por los daos y
las consecuencias que la difamacin causa a la mujer (que, dicho sea de
paso, afecta a los hombres), por mantenerse al margen de las murmuraciones
y Porque de ellas nacieron hombres virtuosos que hicieron hazaas de digna
alabanza; de ellas procedieron sabios que alcanzaron a conocer qu cosa era
Dios... (34). Esta ltima causa es de mis preferidas: a las mujeres hay
que respetarlas porque ellas paren a grandes hombres. Qu barbaridad! Si
las causas resultan risibles, en las veinte razones, como para no perder el
tono, el autor se repite. En cada una de las razones hay por lo menos un
hombre y/o un ente divino implicado, ya sea Dios o algunos de sus santos,
ya sea un hijo, un padre o un esposo. Leamos la tercera razn que da
Leriano:

      La tercera, porque de la templaza nos hacen dignos, que por no serles
      aborrecibles, para venir a ser desamados, somos templados en el
      comer, en el beber y en todas las otras cosas que andan con esta
      virtud. Somos templados en el habla, somos templados en la mesura,
      somos templados en las obras, sin que un punto salgamos de la
      honestidad (38).

Cada una de las veinte razones, reitero, tiene que ver directamente con la
figura del hombre. Por lo tanto, hay que descalificar este discurso hasta
que carezca de ese germen ideolgico que an hoy existe: el machismo. Dar
una lista de razones para defender a una mujer donde se encuentren
argumentos como el escrito arriba y otros menos tolerables (que son amas de
casa, por ejemplo; que guardan el dinero que el hombre gana como si fuesen
alcancas; que ellas hacen que los hombres sean galanes...) es inadmisible
y bajo ninguna circunstancia puede ser vista ni tomada como una apologa a
la mujer. En lo absoluto.

Lo que hace Leriano luego de emitir su majestuoso discurso machista empeora
aun ms la situacin. Buscando probar con ejemplos la bondad de las
mujeres, l menciona algunas figuras femeninas y el porqu deben ser
consideradas dignas. Preparados? He aqu el primer ejemplo:

      De las castas gentiles, comenzar en Lucrecia, corona de la nacin
      romana, la cual fue mujer de Colatino, y siendo forzada de Tarquino
      hizo llamar a su marido, y venido donde ella estaba, djole: Sabrs,
      Colatino, que pisadas de hombre ajeno ensuciaron tu lecho, donde,
      aunque el cuerpo fue forzado, qued el corazn inocente, porque soy
      libre de la culpa; mas no me absuelvo de la pena, porque ninguna
      duea por ejemplo mo pueda ser vista errada. Y acabando estas
      palabras acab con un cuchillo su vida (40).

Es este un discurso feminista? Leriano tampoco cambia de tenor en las
otras pruebas que menciona. En todas, las mujeres se suicidan para salvar
la honra de un hombre y, desde su perspectiva, eso las engrandece. Aunque
muchos crticos digan que en esta obra se defiende encarecidamente a la
mujer, yo insisto en que no es as, porque me parece ms que obvio que cada
una de las barras de la crcel que edific Diego de San Pedro est
construida bajo la ideologa machista.



Obra citada

  Crcel de amor, Diego de San Pedro.

** Rubn Snchez Fliz
   elescribidor1@aol.com
   Poeta y narrador dominicano (1973). Emigr a los Estados Unidos en 1986.
   Tiene un asociado en artes liberales y ciencias de Hostos Community
   Collage (http://www.hostos.cuny.edu) y una licenciatura en pedagoga de
   New York University (http://www.nyu.edu). Es miembro de la tertulia
   literaria Aguafuerte. Recibi mencin honorfica en el concurso de
   cuento Virgilio Daz Grulln 2002 con su cuento "La morada de la
   Muerte". Result finalista en el concurso de poesa Abrace 2001, en
   Uruguay. Cuatro de sus poemas aparecen en el libro Letras derramadas,
   uno de ellos traducido al portugus. Est incluido en la antologa de
   nuevos cuentistas hispanos Los magos del cuento. Tiene publicada la
   novela El dcimo da. Sus trabajos han sido publicados en la Internet,
   revistas y suplementos culturales. Actualmente es coordinador de
   Talleres en el Comisionado Dominicano de Cultura en Estados Unidos y
   codirector de la tertulia-taller literario "Nosotros Contamos".



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Tres relatos
       Jorge Etcheverry

   *** Ocho poemas
       Emma Fernndez Lpez

   *** El Bar Roco
       Carlos Rubio Albet

   *** Tres poemas
       Luca Salerno

   *** En busca de Jaime Chong
       Ana Mara Manceda

   *** Poemas
       Roberto Jos Adames

   *** El carguito
       Javier Snchez Gutirrez

   *** Poemas
       Walter Encinas-Pearanda

   *** Llanera con poeta. Breve contrapunto
       Mara Elvira Gonzlez

   *** Voces de mujer
       Jorge Dvila Vzquez

   *** Cuentos
       Romina Cazn

   *** Parpadeos del incendio
       Gladys Menda

   *** Diario de lector. Y si no fue Echeverra?
       Gabriela Urrutibehety

   *** Ella
       Gabriel Mantilla Chaparro

   *** Crnica
       Juan Carlos Hernndez Cuevas

   *** Adviene
       Mara Rosa Perea



=== Tres relatos      Jorge Etcheverry ====================================

*** Suspensin en el aire

La levitacin tuvo lugar frente al vetusto edificio del Parlamento,
llamando la atencin de los escasos transentes de ese da ms bien fro y
nublado. Muchos lo achacaron a un nuevo truco publicitario, a los
charlatanes y juglares premunidos de nuevas tecnologas que parecen capaces
de cualquier prestidigitacin. Algunos turistas chinos de Taiwn tomaron
fotos. Se acerc un par de policas, luego se retiraron a sus vehculos en
espera de rdenes superiores. Poco a poco se form un corrillo. Lleg una
periodista de la televisin local para hacer una nota breve de unos treinta
segundos de filmacin. El hombre, a slo unos cincuenta centmetros del
suelo, le pas una mano que ella al comienzo rechaz con algo de
aprehensin pero luego acept con una media sonrisa. Ambos se elevaron
hasta una altura de dos metros. El inters de la gente aument. Algunos que
se alejaban volvieron sobre sus pasos. Otros que miraban desde lejos, desde
la vereda del frente, se acercaron. Una ligera brisa levantaba la falda de
la periodista. Ahora estaban a unos cinco metros de altura y ella sin
soltar su mano le indic ese hecho, demostr cierto temor. No tardara en
despertarse el inters de servicios de inteligencia, de multitudes y de
adeptos de diversas religiones. El nmero de policas haba aumentado,
estaban notoriamente formando un cerco y se acercaban otros vehculos. El
hombre que levitaba le ofreci a la periodista una entrevista exclusiva
para el da siguiente, en su pequeo departamento del barrio chino. Los
agentes que trataron de seguirlo a l y a ella sentan la imperiosa
necesidad de ir al bao. Si conducan, tenan que estacionar los autos para
echar una siestecita. Si llamaban por telfono, olvidaban repentinamente de
qu estaban hablando.



*** El poeta es un pequeo Dios

Eso no es mo, es de Huidobro. Yo soy ateo, por lo menos ahora. Pero no se
puede negar que hay una pizca de verdad en el lema del insigne vate. En
cada generacin de mi familia se han presentado casos de esquizofrenia,
empezando con mi abuelo, que en paz descanse, y hasta ahora terminando con
una prima ma que sin embargo no ha tenido problemas en casarse, tener dos
hijas preciosas y estar ahora viviendo en Europa. Cuando chico, yo dorma
muy mal, tena pesadillas muy seguido, despertaba gritando. A veces me
pasaba que me pona a conversar con gente que me vena a ver en la noche y
se sentaba en la cama, como el seminarista o las dos nias gemelas, que a
veces abran la puerta del velador y se metan las dos juntitas, una al
lado de la otra. Para m eso era de lo ms normal, luego me he dado cuenta
de que no es tanto. Mi madre me dosific por varios aos bromuro de calcio
bajo una forma que se venda bajo el rtulo de Calcibronat. Cuando le toc
a mi ta, estuvo internada y en ese entonces le aplicaron electroshock.
Pero a lo que vamos. Tengo bastante familiaridad con las enfermedades
mentales, varios amigos y amigas mas se cuentan entre la gente aquejada
que conozco, fuera de mis parientes. En general, son gente muy creativa e
intuitiva, y cuando se dan cuenta de que tienen que hacerse un poco los
tontos para que no los jodan mucho, son bastante tratables y una permanente
fuente de inspiracin.

Pero ninguno como Arturo Mndez, que profesa en la literalidad de Huidobro
y que cree a pies juntillas que en sus sueos est creando un universo en
el que iniciar otra vida una vez que termine con esta. Pero es muy
discreto con esta conviccin. Hasta donde yo s, soy una de las pocas
personas que saben este asunto. Incluso a m me parece a veces que me est
tomando el pelo. La cosa es ms o menos as, en los sueos de los poetas y
los creadores, no de todos, en algunos sueos prcticamente todos los
elementos aparecen realzados, espacios ms grandes, arquitecturas ms
vertiginosas y colores ms vivos. l so esa vez que dice que se le par
el corazn por la diabetes que era un recin nacido y que a su lado yaca
un cuerpo ingente de mujer, se trataba del inicio de su nueva vida. Pero no
se muri y despert. Dice que algunos de los lugares, la misma Batn Rouge
donde vive en Luisiana, adoptan una nueva magnificencia, la flora y la
fauna pueden ser monstruosas y de una materialidad agobiante. Tiene la
impresin de que a veces puede volar, o que se levanta del suelo,
levitando. Yo le digo que todos volamos en sueos, que yo mismo hace
dcadas soaba ser una especie de ave de presa que se abalanzaba sobre
mujeres jvenes que paseaban por las calles y los campos, despreocupadas,
que el vuelo tiene un significado sexual muy claro en el psicoanlisis y
que experimentara para que viera que si se corra una paja no iba a volar
en sueos, a lo mejor ni siquiera iba a soar, es decir que iba a caer como
piedra en el sueo de los justos. Pedimos ms caf, es muy temprano para
empezar a tomar, aunque a m ya me est empezando la tembladera.



*** Importancia del aire

El verano ya se acaba y con l viene no tan slo el otoo, con su gama de
colores increbles, pesadilla del pintor y gloria de los fabricantes de
postales. Se avecinan ya por la ventana de septiembre las actividades
comerciales, polticas y culturales sobre la ciudad como un enjambre de
langostas despertado sbitamente por un hambre insaciable. As es como me
haba visto de nuevo engatusado, como me haban vuelto a hacer pisar el
palito. Me haba dejado ir con el calor y la humedad, el florecimiento
febril de esta naturaleza siempre a medio podrir, la frecuentacin de
terrazas y restaurantes con mi compaera, de bares con mis amigos, hasta la
gastroenteritis reiterada, parece que ya no soporto por ejemplo los
alimentos lcteos. O ser el alcohol, o las frituras, o la cafena. O sin
es que asqueado por la situacin a que aluda recin es mi organismo mismo
el que se rebela iniciando profundas arcadas. Viendo que no s distinguir
bien el nivel de las cosas, que adopto posiciones extremas y me desahogo lo
ms pronto posible esos mismos que otrora llegaron quejndose como cabros
chicos para hacerme incurrir en pronunciamientos pblicos, esos quiltros
otra vez se apresuraban a oler el ano de sus maestros luego de que les
haban pateado las costillas, por otro lado yo ensimismado en una
adrenalina a la vez droga y veneno multiplicaba pronunciamientos morales,
caldos de cabeza, tomas de posicin olvidando que la justicia es la estatua
de una mujer madura, de gris y con los ojos vendados, que vadea un charco.
Entonces es que he descubierto nuevamente al aire. Hincho mis pulmones,
aspiro y expiro, hago que se corresponda a mi sstole y mi distole. Me
yergo en la noche antes de dormir para ejercicios de respiracin, con los
brazos abiertos en cruz frente al espejo, tratando de delimitar a mi cuerpo
el radio del universo conocido antes de dormirme, pensando en que cuando
vaya a ciertas dependencias a buscar el nmero de una revista llegada del
extranjero en que ser poeta invitado me voy a poner una mascarilla. A
mediados de octubre voy a limpiar mi sistema a la manera Hata yoga segn mi
abuelo, ingiriendo una cinta de gnero para luego irla excretando
paulatinamente en un proceso de horas.

      (Publicado en el N 3 de La Bata del Camalen,
      http://tinyurl.com/37y3gt)

** Jorge Etcheverry
   jorgee@magma.ca
   Escritor chileno (Santiago de Chile). Doctor en literatura y traductor.
   Ex miembro del Grupo Amrica y la Escuela de Santiago, agrupaciones
   poticas de los sesenta. En Canad desde 1975, ha publicado The Escape
   Artist / El evacionista (Canad, 1981), La calle (Santiago, 1986),
   Tnger (Santiago 1990; versin inglesa, Canad, 1997), A vuelo de pjaro
   (Canad, 1998) y Vitral con pjaros (Ottawa, 2002), adems de la novela
   De chcharas y largavistas (Canad, 1993) y Northern Cronopios,
   antologa de narradores chilenos en Canad (Canad, 1993). Ha publicado
   prosa, poesa y crtica en Chile, Estados Unidos, Canad, Mxico, Cuba y
   Espaa. En 2000 gan el concurso de nouvelles de Escritores.cl con "El
   diario de Pancracio Fernndez".



=== Ocho poemas      Emma Fernndez Lpez =================================

*** Blancanieves

Quin
dio una hermosa
manzana roja
y envenenada
a Blancanieves?
Su real madre
se la ofreci.

Un escalofro recorre mi espina dorsal

En el primer
original del cuento,
recogido por los hermanos Grimm,
iba la emponzoada poma
en mano
de la malvola madre.

En ciertas ocasiones una sonrisa mata

Escndalo, horror! la santa madre, vil asesina!
Diligente acta el inters
de las fuerzas vivas, as lo le,
e impone a los redactores
trocar a la madre txica
en madrastra cruel.

Nadar entre dos aguas

Prfidas ellas, las mujeres?
Falaz espejo de cuerpo entero,
culpables, siempre culpables,
nunca jams inocentes,
de ser distintas e iguales,
carne y hueso, al otro sexo.

Qu decir de ellos, los hombres?
Verdugos en guerra permanente,
conforman un formidable
y sanguinario ejrcito
sobrecargado de vctimas
y cadveres.

Ellas? Aguantan, espritu femenino
ocupan la extensa geografa de la miseria planetaria, el rcord mundial de
analfabetismo suyo es, cargan con el trabajo de la maternidad. En ciertos
pueblos las consideran punto menos que animales domsticos.
Las estadsticas arrojan que laboran, por menguadas migajas muchas ms
horas que ellos. Y no se libran de obrar miradas de brutales
estupideces...

Ellos? Se arrogan el poder absoluto, espritu masculino
son la medida de todas las cosas e imponen su visin, encarnan la mrbida
sed de dominio, oculta en infinitas mscaras: emperador, sumo sacerdote,
potentado, revolucionario, sabio, proxeneta, cientfico, lder, poeta,
artista, maestro, discpulo, filosofo, hroe, caudillo, sin olvidar al
prncipe, a los siete enanitos, al pap de Blancanieves, ni al lobo de
Caperucita...

Apunte del natural, septiembre de 2006 en Kandahar
El Continente Negro hablaba,
dos pistoleros en moto
disparan,
en la frente
graban su sello
y la silencian.

Cunto dolor baldo asola nuestras vidas. Por qu?

Punto y aparte.

En la plaza del mercado bailan la danza salvaje de la vida,
un corrillo variopinto convoca un safari de cuentos y juegos.
Seoras y seores, siete cuentos en el tintero:

La bala de oro durmiente
Alquimia a flor de piel
El ? de vivir
Un barco de papel en un sombrero
La sal de brujas y hadas cuenta
Monlogo del revolver enfundado
Pastora lee, de la tinta el hierro los hechos canta

Aib. Aib!

Gooooooooooooooooooolllllll!

Continuar...


*** Cctel

Sardinas

plateadas coquetas, sabrosonas.
Mero
exquisito chafardero.
Gambas
miss Roja, rica, rica.
Carabineros
agresivo sabor, sabor y sabor.
Cigalas
delicias de agua clara.
Buganvillas
mediterrneo carmn de mil colores.
Bloody Mary,
Dry Martn
y Belmonte.

Mojacar
Traje de cctel en la terraza.

Dicen que en millones de aos
se vern menos
galaxias en el cielo.

A da de hoy,
Marte soberbio y rojo,
seduce a la Noche.

Maanas de fina piel dorada.
Crepsculos de sal marina.
Un jazmn en el jardn.

Una rosa prpura
y una rosa negra
dan la hora.

Bailan las estrellas fugaces.



*** Agur

Apareci en la lnea del horizonte
un jinete de acero y fuego,
que de cuajo arranc todos los sueos.

Agotado el llanto
secos ojos dej,
clavados en el latir del tiempo.

Sobre la mesa reposan
algunas hojas de papel en blanco.
Azul
la curva del mar.
Azul
la bveda del cielo.
Rojas
las rosas de mi jardn.

De nuevo han llamado
a la puerta de la inocencia,
aqu un nombre propio espera,
nombre que otros han elegido.

Con sus velas blancas al viento,
un velero entra en el puerto.
Suspiro, cierro los ojos y muero.

Cuarenta y tres rosas rojas,
de mortaja una sbana blanca.
A mi cuerpo fro prendedle fuego...
Un puado de ceniza para volar en el viento,
si os place brindad por vos y por m.

Abrir las puertas de armarios ajenos

No poder olvidar
el amargo desgarro de la ausencia
levanta ampollas en carne viva.

Voy a llorar sobre el papel en blanco.

Agur.



*** La rosa de los vientos

Al Norte
luce un sol radiante
de par en par se abren balcones y ventanas
He juntado flores en el prado
y tendido la colada

Al orear una manta de viaje
invisibles alas de aire despliegan
solitarios paisajes de invierno
atravesados por el humo y los agudos pitidos
del viejo Shangai

Por las ventanillas del convoy
cruzan pueblos y ciudades
que habitan entes
distintos e idnticos

Al Oeste
la fugaz visin de un hermoso gato
blanco y negro
Rojean las hojas de los rboles
en pleno crepsculo una coruxa rasga el horizonte

Al Sur
das y das dorados
Cabalgando hacia el cielo
hermtica la Sierra ampara a los Hijos de la Noche
en un silencio sideral

Al Este
en venir la primavera enarbola el viento
el alegre estallido de la Masclet
y vivaz corteja el azahar embriagador
del jugoso sol de las naranjas

Bajo el reloj del andn
una maleta
un hombre y una mujer
El tiempo devorador acelera su marcha
veloz como el rayo parte el tren

Salta una ardilla roja
En la prxima estacin
El Porvenir
espera Pandora



*** Oleadas

La caldera borbotea,
oleadas de sabores
se agolpan, se mezclan,
en clave bullen.

Sinuosas humaredas,
rojo, negro, naranja, violeta,
tien el Cielo.
A ras de suelo avanza
pegajoso polvo amarillo.

Furtivos amores
cruzan la calle excitados.
Bajo la tnica de la pasin, saborean
clandestinos encuentros de invierno.

Celados por las sombras del crepsculo,
abrazados cual gatos regalones,
danzan los amantes y entre risas se retan
a jugar al escondite.

Fiesta en el coso.
El torero da la vuelta al ruedo.
Entre sol y sombra,
oleadas de dolor
trepan por brazos y piernas.

Rabioso viento huracanado atiza
la innombrable angustia de no existir.
El vaco te invita.

Vaporosas gasas
danzan al clarear la maana,
la ventana se cierra,
el aire queda fuera.

Olor a sal, mar abierto.
Rumbean las olas, en la playa dejan
margaritas blancas de tallo erguido y lunar amarillo.
Una sonrisa se abanica entre mis labios,
sosiego, libertad.
Alas de geometra variable surcan el cielo.



*** Extrao

Un cuerpo extrao viene y va,
no acata dominios.
Un poso de tristeza
carga sobre los hombros,
entre paos de alegra
oculta su pesar.
Abriga un sueo,
bailar en brazos de la Noche.
La oscuridad absoluta seorea.
Quin transita por ella?
Alto! Quin va?
Las Estrellas.



*** Palabras

Las palabras se amotinan,
en el cerebro reina el caos,
letras y nmeros arrojan
jeroglficos indescifrables.

La imaginacin vuela,
los frenos chirran improperios
sobre el pavimento
de un maloliente callejn.

Se desata la tormenta,
el manto de la noche se extiende,
el son deja or su rtmica cadencia.
Jazz and rythm and blues.

Deseo a todos los colores
para el amor y el goce
y acuar palabras
con la voz de mis entraas.

Caminar como un espectro,
vagabundear de bar en bar,
vomitar sobre las losas del patio
palabras de arcilla verdes de moho.

Ya ms tranquila,
las palabras recobran una alegre mentira,
cualquier mentira,
escrita sobre un papel en blanco.

A quin pertenecen las palabras?
Por herencia a ti te tocan, aman, hieren, matan.

Le que O es la letra ms antigua. De H
se dice que tiene un terrible rostro negro.
H significa: calor, fuego que se infunde y difunde.
El smbolo de la vida universal, el aliento,
el espritu y el alma humana es H.
Las palabras huyen despavoridas.

Los nmeros nos pasan cuentas,
caen las hojas sobre cantos rodados,
blanca luz corteja a la maana.
Siembran cizaa los poetas con la palabra.

Ojos cazadores.
El misterio de las hojas parlantes.
Tomar el fresco y pescar palabras al vuelo.
Jugar y morder, morder un melocotn.



*** Raudal Lisboa

Raudal

Unas manos malditas
baten el aire
de africano dolor
Angustia
alza sus brazos al Cielo
implorando a la Nada
Alegre el sol evapora la humedad
del perpetuo raudal de lgrimas
vertidas por las calles

Lisboa

Gran seora del ocano Atlntico
Hermosa reina del ro Tejo
Siete colinas suben y bajan los tranvas de madera
Viento Norte cuenta la leyenda de Ulises
Luz blanca beber y beber
La revolucin de los claveles
El caf de Pessoa

Raudal
con tres mil aos de historia

Lisboa

** Emma Fernndez Lpez
   emmafer@eventsbcn.e.telefonica.net
   Experta en organizacin de eventos (Valladolid, Espaa, 1943). Entre
   1955 y 1960 vivi en Caracas y Maracaibo (Venezuela). Reside en
   Barcelona.



=== El Bar Roco      Carlos Rubio Albet ===================================

Ignor, durante mi indolente y licenciosa adolescencia siempre obsesionado
con nimias y efmeras empresas, aquel edificio de aspecto, para mis gustos
an sin definir, demasiado sobrio y recargado en su estilo. Pas, ajeno y
presuroso, incontables veces frente a su augusta fachada churrigueresca de
esculpidos diseos e imbricaciones mareantes que asaltaban los sentidos. El
nico indicio claro y directo de su misin iluminado por los destellos
famlicos de una farola anacrnica era un rtulo sobre el dintel de la
angosta entrada:

                                  BAR ROCO

Nunca me detuve.

Aquella edificacin, segn supe aos despus, fue erigida originalmente en
el siglo XVII. A pesar de la bostezada indiferencia del pblico en general,
el Bar Roco tenazmente haba logrado evitar la quiebra total. Mantena una
fiel y recalcitrante clientela que, si no creciente, era por lo menos
bastante estable. Otros emporios proliferantes, mucho ms modernos y de ms
fcil acceso aunque indudablemente de inferior calidad, ahora me doy
cuenta atraan sin dificultad a las muchedumbres con sus promesas huecas y
sus novedosos pero a la postre pasajeros estandartes. Entre los ms
populares recuerdo uno el cual yo frecuent por algn tiempo, y que
ejerci una gran influencia sobre varias generaciones: El Real Istmo. A
pesar de su actual abandono, todava atrae a nuevos adeptos con los
deslumbrantes manejos y los fciles espejeos de la burda magia a que
ltimamente se han aficionado sus ms notables proslitos.

Una noche estival, agotados mis exiguos recursos intelectuales, o tal vez
impulsado por un olvidado mito o cansancio clsico, abr la puerta
esculpida del Bar Roco. Recorr, de momento perdido todo sentido de la
direccin, las sinuosidades de un zagun que conduca a su saln central.
La inmensa barra remedaba, segn sus complejos y entrelazados talles en la
madera, un elongado plpito destinado a una catedral colonial, desde donde
sus sacerdotes de ms alto rango proyectaran las nocturnas y enrevesadas
homilas. Era aquella magnfica obra, me dije de inmediato, una irrefutable
prueba tangible, exuberante y majestuosa de la expresin americana.

Dada su frentica extensin, la barra estaba atendida por tres hombres,
aparentemente muy distintos en su aspecto y en la manera en que elaboraban
los tragos que consuman los parroquianos.

Tambin haba, atareados en su interminable ir y venir entre la barra y las
mesas, camareros que cuidadosamente trasladaban aquellas elaboraciones a
los clientes sentados a las mesas.

Opt por una de las banquetas de la barra, frente al ms corpulento de los
bartenders. De una lista aparentemente olvidada sobre el mrmol los
nombres y contenido de las bebidas me resultaron desconocidos, hasta
ininteligibles ped un trago cuyo nombre sugera una osada de su
inventor: Paradiso.

Pagu por adelantado.

Rot en la banqueta lentamente, para observar con cuidado el ambiente del
bar. De la vitrola brotaba la msica de un rgano sus vibraciones se
manifestaban en el tintineo de las filas de vasos vacos que
inmediatamente reconoc como Bach.

Las conversaciones eran suaves, soterradas.

Los camareros se desplazaban con ademanes que delataban una confianza
engendrada por la familiaridad.

Cuando me volv, ya me aguardaba el trago. Era una copa amplia, muy
facetada refractaba, vertiginosamente, la luz que brotaba del bar, creando
en mi mano insegura un improbable arco iris fugaz, cuyo contenido me era
desconocido.

Sorb largamente, como siempre lo haba hecho, tratando de asimilarlo de un
tirn.

La abrumadora mezcla de sabores ajenos me detuvo. Intent, en vano,
incorporar aquella bebida poco a poco, permitiendo as que mi paladar se
diera el lujo de la lentitud espaciosa de la extraa absorcin. No logr,
ni siquiera, asimilar la cuarta parte de aquel bebistrajo en el cual,
pens, seguramente haba malgastado mi dinero.

Frustrado y todava con el mal gusto en la boca, sal del Bar Roco.

Transcurri el tiempo.

Regres, ms por hbito que por devocin, a pesar de que no ofrecan nada
nuevo, a los olvidables establecimientos de antao. Eran locales ya lo
dije de acceso desenfadado y de dciles reglas siempre vigentes.

Pero ya yo no era el mismo; subconscientemente haba trascendido aquella
sencillez pueril. Aoraba aunque an lo desconociera o aceptara las
tergiversadas elaboraciones que haba catado en el Bar Roco.

Resueltamente, regres al recndito establecimiento.

Nada haba cambiado.

De nuevo, al igual que durante mi primera visita, me sent a la misma
seccin de la inmensa barra esculpida. O, a mis espaldas, la misma msica
barroca. Tambin me pareci reconocer, aunque no puedo aseverarlo, a varios
de los mismos clientes sentados a las mismas mesas.

Orden un Paradiso.

Esta vez, sin embargo, no trat de diezmarlo de un tirn como era mi
costumbre en otros establecimientos sino que sorb poco a poco, procurando
muy conscientemente no desperdiciar las complejas libaciones e inesperadas
combinaciones que me aguardaban a cada momento y se conjugaban
juguetonamente en mi paladar de una manera sorprendente, inesperada y no
del todo desagradable.

Desde aquel entonces, a pesar de la crtica solapada de algunas amistades,
me convert en uno de los asiduos del Bar Roco. Su elaborada fachada ya no
me pareci excesiva; las de los otros establecimientos se me antojaron
blandas, completamente carentes de una personalidad reglante.

A medida que frecuent el local fui asimilando no slo la actual actividad
que all se desarrollaba, sino tambin su ilustre historia. Como ya
mencion, el Bar Roco abri sus puertas en el siglo XVII. En aquellos
tiempos estaba en manos de un melindroso peninsular cordobs llamado don
Luis. Poco despus, sin embargo, pas a manos de unos mexicanos. Entre sus
ms destacados trabajadores se encontraban Bernardo, Juan y Carlos este
ltimo pariente del dueo original. Tambin se rumoraba que por aquel
entonces una monja mexicana llamada Juana para el desconcierto de sus
superiores haba laborado en el establecimiento. Hubo otros despus, por
supuesto, que no hay necesidad de mencionar.

Cuando yo entr en aquel recinto por primera vez, aunque los tres
elaboradores actuales eran cubanos, su carcter que se reflejaba
plenamente en la mezcla de sus creaciones, aspecto fsico y preferencias
musicales eran bastante distintos.

El primero, llamado Jos, era corpulento y de lentoscasi ceremoniosos
ademanes que con frecuencia suavizaba con las voluptuosas volutas
vueltabajeras de un enorme puro que, como un dolmen estrechamente
enrollado, se incrustaba en la boca.

Sus invenciones, a pesar de lo comedido de sus gestos, adquiran una
reminiscencia de recnditas pociones alqumicas aprendidas del Conde de
Cagliostro. Los camareros, al colocar aquellas bebidas nicas sobre las
bandejas, remedaban a pajes ceremoniosos a punto de distribuir ddivas
reales sobre cojincillos de terciopelo bermejo. Las mezclas de elementos
inesperados por muy duchos que fuesen los clientes siempre engendraban
reacciones de sorpresa en su rostro. Hasta los mismos camareros,
acostumbrados al diario contacto, nunca dejaban de maravillarse ante la
maestra, ingenio y tortuosidad con que preparaba los tragos.

A veces el semblante de Jos sobre todo durante aquellos ataques en que se
le anegaba, como si una estrella fra como la menta le pasara por encima
del rbol bronquial reflejaba sus emociones ms reprimidas. Era vctima
de un enemigo rumor? Lamentaba la muerte de Narciso? Se remontaba a sus
orgenes?

Alejo, otro de los trabajadores ms delgado que Jos y de modales ms
europeos que americanos se caracterizaba por la minuciosidad con que
preparaba sus tragos y por su acento afrancesado cuando hablaba espaol.
Puntual, siempre metdico en su manera, presida sobre su seccin de la
barra con la completa certidumbre de quien es muy dueo de una herencia
transmitida de generacin a generacin. Se apoderaba, desde su discreta
llegada, de todos los licores y vasos de mezcla. Al final de la noche,
despus de innumerables tientos y diferencias, era que permita que se
catasen aquellas tardas elaboraciones un verdadero concierto barroco
infinitamente trabajadas, pero de indiscutible mrito y originalidad en el
acoso implacable de la perfeccin. Aunque experto musiclogo en nuestros
ritmos e instrumentos nativos, siempre sospech que en secreto prefera las
composiciones clsicas europeas ms talladas pero menos espontneas que
nuestra propia msica tropical saturada de ritmos frenticos y abundosidad
de instrumentos percutantes heredados de nuestra rica veta africana.

El tercero y ms joven de los trabajadores del Bar Roco era Severo. De
carcter bsicamente guasn, se desenvolva de una manera distinta a la de
los otros. Cuando lo conoc por primera vez, sobre la barra haba colocado
una cesta de frutas exuberantes realzada por una saludable pia, que como
una fresca corona tropical animaba el aspecto obscuro del local. De la
vitrola, a un volumen que casi ahogaba las conversaciones, brotaba un son
incrustado en el subconsciente colectivo cubano: De dnde son los
cantantes.

Su manera de dispensar las bebidas era tambin en contraste a la forma
metdica y minuciosa de Alejo y Jos completamente original. Sus gestos,
que sincronizaba con la msica de la vitrola, contenan la misma
voluptuosidad tropical, el mismo desenfado criollo de las bebidas exticas
que creaba en el esotrico y facetado vaso de mezcla. Rea con frecuencia,
ilustrando un genuino gozo por todo lo netamente cubano. En tales ocasiones
su semblante se metamorfoseaba en el de un Buda benvolo Maytreya
tropical rodeado de sus adeptos en las riveras del Ganges bajo una lluvia
de diminutas flores.

Una noche lo vi, de soslayo, anotando los complejos ingredientes de sus
elaboraciones con una tinta china en el antebrazo. Era como si para l lo
escrito sobre un cuerpo fuese mucho ms perdurable y sobreviviera la
fugacidad engaosa de la memoria.

Todas estas idiosincrasias de los nocturnos elaboradores la creacin
alcanzaba su pice a la medianoche eran aceptadas implcitamente por los
camareros del Bar Roco.

Este incansable grupo de trasnochados interpretadores de las complejas
mezclas que consuman los patrones del bar tambin tena sus propias
caractersticas.

Algunos trasladaban las elaboraciones de todos los creadores a las mesas de
los parroquianos; otros slo se especializaban en las confecciones de uno
de los esotricos elaboradores.

Al igual que los alquimistas detrs de la barra, todos eran cubanos.

Por supuesto, hubo muchos que de despus de laborar por un intervalo en
aquel singular establecimiento, jams regresaron. Desaparecieron en busca
de lugares ms accesibles y de jefes menos impredecibles. El grupo restante
era tan estable pero diverso como los propios mezcladores: Justo, Leonor,
Roberto, Enrico, Emilio y Ada.

Justo y Leonor casi siempre trabajaban juntos. Se especializaban en las
elaboraciones de Jos y de Severo. (Despus de un tiempo, supe que estaban
casados y que ella haba nacido en Colombia.) Sus incansables
desplazamientos en el Bar Roco estaban reglados por esa confianza
engendrada por la seguridad y el conocimiento profundo del local. Con
frecuencia comparaban los apuntes que guardaban en unas pequeas libretas.

Emilio, Ada y Enrico eran ms especficos en la distancia del Bar Roco que
recorran. Se concentraban exclusivamente en lo elaborado por Jos. Nunca
supe si sera por cuestin de gustos personales o de previo entrenamiento.

Roberto barbudo y de cuello fornido, como los vascos dispensaba a los
clientes lo elaborado por Alejo y por Severo. Conoca holgadamente las
astucias de los dos creadores y sus tendencias inusitadas en gustos de
bebidas.

Una noche ya haba frecuentado el bar durante aos y catado todas las
creaciones de sus influyentes regidores siguiendo un secreto impulso
autgeno, abandon la banqueta y pas al otro lado de la barra.

Mir el local.

Sbitamente sent mi respiracin acezante; precis mis manos temblorosas e
inseguras, a punto de empuar todos aquellos alambicados enseres destinados
a la creacin artstica.

Nada.

El ajetreo en el bar continu como de costumbre; nadie se percat de mi
presencia. O tal vez a nadie le import que yo me hubiera ubicado en tal
posicin.

Esboc un intento de comenzar un trago para los otros trabajadores pareca
siempre tan fcil pero los ingredientes que seleccion (a pesar de tener
disponible el mismo surtido en los pulidos anaqueles) se combinaron en un
bebistrajo intolerable. Sin vacilar, lo tir al vertedero. Nadie, en mi
opinin, hubiera seleccionado conscientemente aquella mezcla confeccionada
por un novato pretencioso.

A la semana siguiente, aunque todava asediado por secretas dudas, regres
al Bar Roco. Pas, sin mirar a nadie, detrs de la barra. Comenc, ya ms
envalentonado, a mezclar los distintos licores en las proporciones que
consider dignas segn haba asimilado de Jos, Alejo y Severo de aquel
establecimiento nico.

Poco a poco, a medida que frecuent el bar, algunos clientes se acercaron a
la seccin de la barra que yo atenda. Cataron sigilosamente al principio,
con ms abandono y gusto despus mis confecciones originales.

En 1976 Jos desapareci sbitamente. Haba cruzado el Estige para reunirse
con Proserpina. Su ausencia cre un vaco indescriptible en el Bar Roco y
simultneamente sacudi hasta el tutano a camareros, patrones y a los que
trabajbamos en la barra. Todos habamos pensado que su estancia sera
indefinida. Me complace saber que su recuerdo no se ha desteido; es ms,
nuevas generaciones que jams lo conocieron exaltan la calidad de sus
creaciones.

Despus de ese suceso, el cual me sobrecogi mucho ms de lo que
sospechaba, me dediqu aun con ms ahnco al exigente trabajo del Bar Roco.
Era como si mis esfuerzos se metamorfoseasen en una silenciosa y reverente
ofrenda a la memoria del que, sin saberlo, tanto me haba influenciado en
mis procedimientos creativos.

Desde aquel entonces me di cuenta que las columnas humanas que sostenan
aquella noble estructura estaban destinadas a desaparecer, pero que su obra
nica los sobrevivira.

En 1980 Alejo abandon el local. Nos dej una rica herencia, repleta de
nuevos procedimientos y enfoques sobre el arte elaborativo que conjugaba
las esencias ms americanas con tradiciones de siglos heredadas del viejo
continente.

Una vez ms aquella ausencia sacudi los cimientos del local, sobrecogiendo
a los que lo frecuentaban. Qued una seccin de la barra abandonada,
solamente habitada por el recuerdo y nutrida por las invenciones de una
vida entera.

Ya para ese entonces me desenvolva con bastante soltura en la mezcla de
los tragos en mi seccin del bar. Haba, poco a poco, desarrollado una
clientela reducida, pero fiel, de gustos un tanto escabrosos y que me
mantuvo siempre ocupado durante aos subsiguientes.

Un da de verano como otro cualquiera junio, 1993 not el inmenso vaco.
La vitrola ya no salpicaba con sus compases criollos; la risuea voz de las
botellas haba cesado. Severo, como un cocuyo al amanecer o un sobresaltado
colibr, tambin haba desaparecido.

Sent, al darme plena cuenta, un fro interior que me cristaliz los
huesos.

Detrs de la barra, como en una saga, tenazmente me acompaan los espritus
de los tres desaparecidos. Por un tiempo formamos un silencioso quadrivium
en el mbito del Bar Roco.

En el bar camareros y patrones esperan que les sirva, que preserve la
herencia centenaria del establecimiento.

Siento el peso invisible de la responsabilidad.

Con frecuencia, tengo miedo.

Estoy solo.

** Carlos Rubio Albet
   dbtcarlos@yahoo.com
   Escritor cubano (Pinar del Ro). En 1961 emigr a Estados Unidos, donde
   concluy sus estudios de bachillerato en Wilmington, Delaware. Autor
   bilinge con obras en ingls y en espaol, textos suyos han sido
   publicados en antologas como 20 cuentistas cubanos, Cuban American
   Writers, Distinct Voices, Narrativa y Libertad y Motu Proprio. En 1989
   su novela Quadrivium obtuvo el Premio Internacional de Novela Nuevo
   Len. Adems ha obtenido el segundo lugar en la mencin de cuento del
   concurso literario Sigma Delta Pi (1974) con Xinef, el eterno,
   incluido en su libro Caleidoscopio; ha sido dos veces finalista en el
   premio de novela Letras de Oro (1993 y 1994), as como en el Pirates
   Alley Faulkner (1995), el Independent Publisher Book Award for
   Multicultural Fiction (2004) y el premio al Libro del Ao de Foreword
   Magazine por Recuerdos secretos (2005). Muestras de su obra pueden ser
   apreciadas en su pgina personal, http://www.carlosrubioalbet.com.



=== Tres poemas      Luca Salerno ========================================

*** Yanomami

Amo esa vida,
fraguada en el aroma divino
que fue ceniza en m
y verdor en la corteza milenaria.

Se encantar la luna
con los ritos que hicimos:
yo, desde la casa que esconde mi bruma
t, en la semilla que tienta al crepsculo
baado de dolor.

Amo la nostalgia de ese camino
que resbala en tus espaldas
y te hizo:
bosque
ro
luna
espritu, a imagen de la vida.

Se encantarn los peces sobre la pradera
en las sombras que consumimos:
yo, desde un retrato que desata mi corazn
t (como los otros)
polvo mgico que huye del espanto.



*** El bho

El bho
me aporta los sueos,
en el vrtice de la noche.

Lo he notado,
sobre los cmulos
de la providencia.

Cada noche,
vuelve
y en esos trechos de ausencia,
fecundo mis horas.

Si me pidiera ventilar el alma!
tomara de l
la impavidez y el retorno.



*** La cayena

Es curioso
frotar la cayena.
Vierte sangre,
cancelando prestigios
ms all
de su polen.

La morada
de estas manos
es el invierno
de su capullo.

Caen viscosas
las fibras
de este encuentro.

** Luca Salerno
   lucia-salerno@hotmail.com
   Poeta venezolana (San Fernando, Apure, 1953). Licenciada en educacin
   por la Universidad Nacional Experimental Simn Rodrguez (UNESR,
   http://www.unesr.edu.ve). Ganadora del Premio Municipal de Poesa de su
   ciudad natal y miembro del Crculo de Escritores de Apure. Ha publicado
   los poemarios Las cosas ntimas del cielo (Editorial Trazos, Caracas) y
   Herbvoro (Fondo Editorial de la Universidad Pedaggica Experimental
   Libertador, http://www.upel.edu.ve, Caracas). Reside en Valencia,
   Carabobo.



=== En busca de Jaime Chong      Ana Mara Manceda ========================

Al llegar qued como plantado. Cundo y cmo haba decidido regresar?
Sinti un cachetazo de luz blanca, la belleza de la ciudad penetr todos
sus sentidos, como un autmata comenz a caminar mezclndose entre el
gento. El aire propagaba el olor del chupe con tripas de carne, seguro
estaba cerca de una picantera, decidi buscarla, tena hambre, se le haca
difcil avanzar, el pueblo estaba de fiesta, era la semana de festejos
conmemorando su fundacin, por la noche habra fuegos artificiales en la
Plaza de Armas. El colorido de las ropas de los pueblerinos, la msica, los
bailes espontneos, los estandartes, los iconos religiosos, las
construcciones coloniales y las casas blancas, donde las piedras de sillar
volcnicas reflejaban la eterna luminosidad del lugar, le provocaron un
nudo en la garganta y no pudo evitar las lgrimas. Su cmara fotogrfica
colgaba inerte sobre su hombro, hecho curioso, l que slo viva para el
sonido del flash. Tuvo conciencia de su ser, estaba en el lugar donde haba
nacido. Record qu vientos lo haban llevado a volver a su continente, la
enfermedad de su madre produjo la decisin de regresar a Buenos Aires, dej
su apasionado deambular por el mundo en busca de la imagen perfecta de una
erupcin volcnica, era un irredento cazador de volcanes, s, dej todo y
acompa a Tina hasta el ltimo momento. Luego de tantos aos de silencio
pudieron reencontrarse en las profundas charlas que se deban, la
separacin con su padre la haba destruido, no tuvo el valor para enfrentar
a su familia de origen italiano que rechazaba desde los inicios la relacin
de Tina con un hombre de races indgenas por mdico que fuere, la
constante tensin haba desgastado al matrimonio, ella decidi regresar con
sus padres a Buenos Aires, junto a su hijo, pero Manuel ya era adolescente
y jams olvidara el lugar de los Andes en que haba nacido y criado, esa
tierra lo posea hasta esculpirlo en sus rasgos. El anochecer los
sorprenda con una cierta placidez por las horas de confesiones respecto a
la fuerte historia familiar. Cuando la primavera se anunciaba en los
paisajes porteos, Tina muri y su niez pareci refugiarse en ese
instante. Ocurri todo muy rpido, tuvo necesidad de respirar su tierra
natal, la de los Crdoba Fonseca y ah se encontraba.

Se sinti guiado por los olores pero no pudo evitar mirar hacia donde todo
su cuerpo se lo peda, el cosquilleo lo atravesaba hasta el estmago, ah
estaba el Misti, bello, imponente. Su cono nevado le daba una apariencia de
inocente expectativa, como disimulando su terrible pasado de erupciones
destructoras, l no le crea, saba que estaba alerta, amenazando. Decidi
concentrarse en su hambre, all se vea una banderilla roja, un antiguo
smbolo que denunciaba la presencia de la picantera, entr. El ambiente
estaba habitado por el humo despedido por la cocina de adobe, donde ardan
leas de sauce calentando la olla de barro que cocinaba los guisos y
potajes. Los rayos del sol, penetrando por las claraboyas, jugaban con la
humareda, ennegreciendo aun mas las paredes. Se sent y tuvo la certeza de
que no habra nada que lo hiciera ms feliz en ese momento, estaba en el
templo donde se refugiaban las sustancias y los sabores de las comidas
tpicas que arrastraban una historia milenaria de ese lugar de los Andes.
Comi con deleite el chupe con tripas de carne de res, chicharrn, rocoto,
verduras y tostado. Pidi una cerveza arequipea bien fra, al beberla
sinti como una caricia fresca en su ardiente paladar, el rocoto le hacia
arder la lengua, sonri al recordar que llamaban  Hot a ese pimiento verde
peruano, debido a que picaba lo suficiente pero no tanto como para no
sentirle el sabor. Mientras disfrutaba de la comida vea pasar por las
vitrinas a la gente alborotada por la fiesta, sus caras de tpicos rasgos
indgenas y mestizos le hizo recordar a su casi centenaria abuela, doa
usta Amaru. Entre el gento se mezclaban extranjeros que sacaban fotos
sin cesar, su cmara posaba en la silla de al lado, como la compaera que
era, saba que en esos momentos el silencio deba mitigar el impacto de la
nostalgia. Mir la hora, a las tres de la tarde ira a la Iglesia, no saba
con qu se encontrara. Ni bien haba arribado al hotel le envi una
esquela al viejo, en respuesta le dio la cita para esa hora. Decidi que
recin al otro da ira a la casa de su abuela, por ser la primera jornada
eran suficientes las emociones. Sali reconfortado a caminar por las calles
de su infancia, senta como si su verdadera piel cubra nuevamente su
cuerpo, sumido en sus pensamientos camin por ms de media hora, unos nios
lo atropellaron y lo hicieron volver a la realidad, los recuerdos quedaron
en una noche de ria de gallos que junto a su padre estaba presenciando,
ah fue donde conoci a Jaime Chong.

Dentro de los coliseos arequipeos era uno de los ms humildes pero eso no
evitaba la presencia de ilustres profesionales, polticos, artistas que se
citaban los domingos a presenciar la ria de gallos. stos, de hermosos
colores, siempre prestos para el combate y con sus espolones especiales
diseados para la lucha, enardecan a las multitudes que apostaban
frenticamente por sus favoritos. El doctor Jos Crdoba Fonseca ignoraba
su existencia de mdico, de padre de familia, de conflictuado humano
descendiente de etnias marginadas, slo exista ese momento, su cara se
transfiguraba, su adrenalina lo llevaba al vrtigo, le haca doler las
mandbulas, lo ergua a la mxima tensin, tena que ganar. A su lado en
una actitud supervisora y delirante, con sus prpados oblicuos cubriendo la
mirada sobre todo el espacio y lo que all ocurra estaba su amigo, mestizo
de indgena y chino, Jaime Chong, el gallero. ste al ver al joven con cara
de espanto ante la feroz y sangrienta ria y a la vez de orgullo de
acompaar a su padre en el espectculo que se consideraba slo para
hombres, lo tom del hombro y le dio unas palmadas, su cara de marfil
arrugado le sonri y Manuel supo, con sus catorce aos, que haba
encontrado un amigo para toda la vida.

La pequea iglesia tena el aspecto lgico de una estructura del siglo
diecisiete, pero a pesar de la antigedad, de su evidente cansancio, luca
triunfante sobre el paso de los siglos y las catstrofes ssmicas y
volcnicas propias de la regin. La perenne luz provocaba el resplandor de
sus casi blancos muros pero un amarillento matiz indicaba que el sol recin
se alejaba del cenit. Manuel sinti el impulso de entrar, tena unos
minutos antes de las tres pero para su sorpresa el portn delantero estaba
con candado, rode el lugar buscando alguna puerta lateral, en una de sus
vueltas encontr un pequeo laberinto donde al final se vea una diminuta
puerta de madera la cual se abri fcilmente. La nave de la iglesia estaba
solitaria, la luminosidad que entraba por los vitrales casi lo cegaba,
busc la imagen de Cristo en el altar superior, al bajar la vista se
sorprendi ante la figura de un campesino arrodillado, su actitud era
piadosa y de penitencia. Sobre su sombrero que se pareca al de un
espantapjaros, mgicamente volaban, con una sutil coreografa, una bandada
de golondrinas que parecan desafiar al lugar sagrado, al tiempo detectado
por los humanos, a los sentidos, a la realidad. El campesino volvi su
mirada hacia Manuel, sus ojos oblicuos lo miraban desde su misteriosa
existencia.

Ya fuera de la iglesia se abrazaron, la apariencia casi cmica del gallero
hizo sonrer al fotgrafo, haba algo en l de sobreactuacin, desconfiaba
de su humildad ya que haba sabido por su padre de la riqueza que haba
acumulado con las apuestas de las rias de gallo y respecto a su religin
no dudaba que tena un origen sincrtico personal e intransferible.

Manuel le dijo entregndole un paquete, quera darte esto, se lo olvid
tu padre uno de los domingos cuando estaba en la ciudad, pero con el tiempo
supe que no fue un olvido sino un mensaje para vos.

Caminaron un largo rato, Manuel sinti en su madurez que su vida se
prolongaba en la del viejo, charlaron y se acompaaron con silencios,
quedaron en verse en esos das de su estada en Arequipa, juntos iran a lo
de doa ђusta. Ni bien se despidieron Manuel corri hacia el hotel, al
llegar a su habitacin se tendi en la cama y abri ansioso el paquete,
adentro tena una tela que envolva el contenido, al abrirla le pareci
detectar un olor que haba sentido en una de las excursiones que realizaba
con su padre por los montes. Nervioso abri la tela, quedaron expuestos
ante su mirada emocionada unas hojas secas y casi pulverizadas que
inmediatamente reconoci como de la planta de coca, una pequea botella de
pisco, un pequeo envoltorio que contena un puado de tierra y
apachetas, cmulos de pequeas piedras. En una hoja escrita de puo y
letra de su padre deca, Ama Sua, Ama Llulla, Ama Quella: No robes, no
mientas y no seas perezoso. Manuel supo que era la ofrenda de los quechuas
a las fuerzas de la naturaleza, a los dioses, a la Pacha Mama, su Madre
Tierra, cuando van a iniciar la siembra. Comprendi el mensaje y sinti el
profundo significado de sus races. Una sensacin de paz lo fue invadiendo,
lo haca volver de otras dimensiones, como si fuera saliendo diluido entre
el magma que derramaban los volcanes que l locamente persegua, como si
fuera esculpiendo una nueva geografa de su vida. La paz, quizs pudiera
cristalizarla a partir de ahora, ahora que los volcanes ms amados se
haban apagado.

      (Tercer Premio en el Certamen Internacional Cenediciones; Crdoba,
      Argentina, 2007; y editado en la antologa Mensajeros literarios).

** Ana Mara Manceda
   amtaboada@smandes.com.ar
   Escritora argentina (Tucumn, 1943). Estudi ecologa en la Facultad de
   Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata
   (http://www.unlp.edu.ar). Ejerci hasta su retiro la docencia a nivel
   secundario en geografa y biologa en Neuqun, Patagonia Argentina,
   donde reside desde 1975. Es socia fundadora de la Fundacin San Martn
   de los Andes. Coautora de El libro de los cien aos (Fundacin San
   Martn de los Andes, 1999) y de las obras teatrales Corramos, el
   escrache est a la vuelta (2004), Adelina prende un sahumerio y Los
   llamadores del viento (2005). Fue seleccionada para antologas de poesa
   y narrativa por la Editorial Minerva (Crdoba). Textos suyos han sido
   recogidos en diversas antologas como Analogas (Subsecretara de
   Cultura de San Martn de los Andes, 2005), El ro demorado (Editorial
   Dunken, 2006), Poetas y narradores contemporneos (Editorial de los
   Cuatro Vientos, 2007) y Mensajeros literarios (Centro de Escritoras
   Nacionales; Crdoba, 2007). Recibi el 2 premio en Narrativa del
   Concurso Internacional de Editorial Novelarte (Crdoba, 2006). Ha
   publicado en revistas digitales como Isla Negra
   (http://isla_negra.zoomblog.com), Artesanas Literarias
   (http://www.artesanias.argentina.co.il), Con Voz Propia
   (http://convozpropiaenlared.blogspot.com), El Cuento Nuestro
   (http://www.elcuentonuestro.com) y Azul Arte (Uruguay;
   http://revistaliterariaazularte.blogspot.com), entre otras.



=== Poemas      Roberto Jos Adames =======================================

*** Mas all del tacto: la memoria

Yo   el que se afirma
Mero atributo 
De una memoria al viento
Soy el que en la mudez del ojo
Invierte el horror de otro abismo
Ms profundo que el silencio
All donde el pjaro que me asombra
Hace irreductible el vrtigo
     Y pienso:
Quin desdibuja la forma que presiento?
Entonces descubro que una palabra anula el acto
Lo suplanta 	lo destruye
     Cifrarla es ignorarse
O vivir la invertida inconciencia del espejo
Y contemplar rbitas y retiros
     Lamentndose
Entonces uno alucina
Interroga al ego
Que nos adivina secos
Y se debate en cosas
Que continan extraviadas
En ese corredor difuso de paisajes
Y de infecundas memorias de ausencia
De distancia
Y antes que la distancia fue el vaco
     Luego
Cuerpos    palabras        reloj
Todo edificando    Nada
Como un ocaso arquetpico
Que derriba estos andamios indefinidos
     Reniego
Quin quiere ser el eco del reflejo?
Slo me permito ser su atributo
El que est inexistiendo
El otro andamio del indefinido miedo
Justo entonces
El hado vara
Resuelta la forma
Presiento que voy a perder sus lmites.

      (de Ms all del tacto: la memoria).



*** Partculas fugaces

      A Juan Bravo

Cmo has podido t
Tatuar la edad de lo eterno?

Dnde has podido mirar un paisaje sin imgenes?

Quizs
Entre secretas ciudades inmortales
Robas color a la memoria
     Descifrando sin penumbras crceles
O es que al poblar de nostalgias el recuerdo
Algo derrot la razn
     Y sin injurias ni yerros
Melodas no concebidas abren estos lienzos
En vago espejo del ser
     Como quien canta insinuaciones
     Claves         que el ojo ignora
Ese vulgar ojo negro
Por donde escapa distendida la luz
El ojo de la carne digo
     No el inmortal que nos devela
Una gravitacin o una presencia
Avocado a revelarnos en lo intemporal
Un arquetipo de memoria

Mas
No quiero confiar en lo que fundas
Basta con sentir esa realidad 	
Limpia de voces fatigadas
Basta con sentirla pura en el reloj
     Sin horas de Dal
Basta con sentir el arco iris que desvainas
Cuando inauguras pezones y formas irreales
     Desprovistas de vrtigo
     Formas que alguien colg del mito
     En un rito de presencias diluidas
Que hacen muy insistente esto que veo y siento
Y que a veces niega mi mortalidad
Y descose a destajo mi rodo retorno
            Sin embargo
                      Heme aqu
Situado en el lugar exacto
Donde converge sin traduccin el color de la nada
Heme aqu  slo
     Sin mscaras
A la espera de que se derrame
Mi delirio ya sin bordes



*** Plegaria al infinito

Desde mis sentidos hasta la Palabra
Peces antiguos danzan su extravo
Y entre puertas derretidas
Emergen llantos desde cada rincn
     Y un ro que se bebe su encanto
           Y espejos
                Y espadas
                      Y un remar de breas
     En retorna hacia el crculo
Y justo all
     Detrs del musgo
          Agazapndose
               La nada o la vergenza



*** Eros creatio ex nihilo

      Lo redondo es un ro que sale y que torna
      de nuevo hacia s mismo, hacia la hueca nada
      donde su ser gravita.
      Franklin Mieses Burgo

      A mi esposa
      Mercedes Olalla

No hay inviernos ni flores ni lluvias
Todo reposa en lo ido
Y cifrar tus actos
Es una palabra ms pura que el fuego
Una palabra que anula el suceso en que te entregas
Con suerte de eclipse de distancia
De luz desvelada en el destello
Luz que me implica otro ro
Al que irremediablemente atomizas en la bondad de tus ojos
Y devoras en la mansedumbre de tu arena
     Radiante alba anclada en mis orillas!
Qu importa la nada que me nombra
Si mi yo es parte de tu sed llovida de memoria
Parte de la ventana que clama tu presencia
Mas
Nada detiene el laberinto donde
Todos se buscan
     Todos se pierden
         Todos se encuentran
Sin embargo
Ni te busco ni te pierdo ni te encuentro
     T no ests ni te has ido
Todo lo que apetezco crece y tiende hacia ti
Hacia ti a quien no busco
     A quien no pierdo
           A quien no encuentro
Hacia ti que slo eres mi nihilum
Sin espadas        sin aberraciones     sin filtros ambiguos
Hacia ti que desde el pretrito de la forma y los abismos
Has ganado la consumacin de mi ser
Alojndote en la lquida premura de mi aliento.

** Roberto Jos Adames
   jadames53@hotmail.com
   Abogado criminalista, poeta y escritor dominicano (Constanza). Ha
   publicado textos de su libro Antologa del suicidio en diversos sitios
   de Internet. Ha sido finalista y semifinalista, en 2002 y 2003,
   respectivamente, en el Concurso Internacional del Centro de Estudios
   Poticos (Madrid, Espaa). Ha sido incluido en las antologas Revista
   Antologa Romntica (Argentina, 2003, ao 1, N 23); Editorial
   Atramentum, antologa a los mejores escritores del ao en la editora
   (Argentina 2002); Cuentagotas III (Brasil, diciembre 2002) Antologa
   Latinoamericana Letras Derramadas (Montevideo-Brasilia, 2002), y
   Penumbra y amanecer (Espaa, 2002).



=== El carguito      Javier Snchez Gutirrez =============================

Siempre he sido fiel a los mos. Nadie podr reprocharme haber nunca
vacilado en el cumplimiento de mis deberes con el partido y con la
sociedad. Me he entregado al ejercicio de mi responsabilidad hasta el punto
de haber sacrificado mi vida familiar y mi carrera profesional al servicio
de un ideal, de un hermoso proyecto, de una gran empresa; pero jams me ha
importado porque nuestros talentos valen de poco si no los ponemos a
disposicin de los dems.

Y, en efecto, as sigo despus de tantos aos: disponible. Preparado para,
una vez ms, arrimar el hombro y seguir contribuyendo al progreso de este
pas si es que los electores nos vuelven a otorgar su confianza. Dispuesto
para acometer las tareas que se me encomienden, por arduas que parezcan.
Firme, como siempre, en mis convicciones. Leal con mis superiores y, ante
todo, con los ciudadanos de a pie, de quienes somos simples servidores y
cuya esperanza nunca podemos traicionar. Qu buen pueblo el nuestro cuando
encuentra un buen gobernante!

En estas elecciones vamos a arrasar!



Las campaas ya no son lo que eran en mis tiempos. Pas todo aquello de
pegar carteles, cantar himnos en los mtines con las manitas o los puitos
levantados, hacer pintadas... En fin, se ha perdido romanticismo, pero hay
que reconocer que todo resulta ms tcnico, no s: ms higinico, ms
cmodo. La empresa de imagen que ha contratado el partido es, adems, muy
eficiente; ha diseado un eslogan muy pegadizo, y nos ha dejado al
candidato que parece un chico de Operacin Triunfo: ya sabemos que muchas
seoras votan preferentemente a hombres atractivos, y est comprobado que
un lder demasiado viejo, calvo o intelectual vende ms bien poco, por no
decir nada. Con todo, yo no he participado mucho en la campaa porque, por
algn motivo que desconozco, el partido decidi incluirme en uno de los
ltimos puestos, sin posibilidades de ser elegido. Estuve, cmo no, en el
acto de cierre de campaa, pero no en el lugar de honor, detrs mismo del
lder, en parte porque no me gustan los protagonismos, en parte porque esos
lugares suelen reservarse a jovencitos y jovencitas sonrientes, que quedan
ms lindos en las pantallas (hay que comprenderlo).

Nuestro candidato estuvo brillante, y todo el auditorio vibr con sus
demoledoras alusiones a la oposicin. Los hombres y mujeres de este pas
nos necesitan, y este humilde militante, aun en contra de su bienestar
personal, seguir colaborando con este ilusionante proyecto poltico desde
la responsabilidad que se le adjudique.

Al final hubo bocadillos y bebidas para todos.



Uff, los resultados han sido ms ajustados de lo que pensbamos. Quiz no
hemos sabido transmitir nuestro mensaje y contagiar nuestro entusiasmo; tal
vez no fuimos lo suficientemente pacientes como para reservar para el final
de la legislatura las medidas polticas ms rentables electoralmente: las
rebajas de impuestos, las subidas de las pensiones, las inauguraciones de
obras vistosas y cosas as, ya se sabe, de contenido social. Y eso que hay
que reconocer que los medios afines se han volcado con nosotros y han
mantenido a nuestro candidato a todas horas en el candelabro, como dijo
aquella pobre estpida; adems, la jugada de airear el pasado etlico del
candidato de la oposicin nunca se la pagaremos suficientemente (jeje).
Tambin es cierto que los medios opositores no han ahorrado espumarajo a la
hora de descalificar nuestra tarea de gobierno: lo que hay que aguantar!
Si no estn a gusto, que se vayan a otro pas!

Bueno, agua pasada no mueve molinos. El caso es que podemos seguir
trabajando sin mayores complicaciones, porque gracias a la ley electoral
los partidos pequeos desaparecen y las mayoras slo pueden ser absolutas
(aunque sean por los pelos). Claro que nosotros estamos abiertos al dilogo
permanente y que vamos a gobernar para todos, los que nos han votado y los
que no, pero lo de tener la ltima y definitiva palabra da una soltura y
una libertad cojonudas.

Ahora toca esperar. El partido sabe que, como siempre, estoy disponible,
que no conozco otra forma de vida que estar al servicio de los dems. Quiz
sea slo un pen en esta partida de ajedrez que es la arena poltica, pero
un pen capaz de sacrificarse ciegamente para derrotar al enemigo.



ltimamente no me encuentro demasiado bien. Duermo mal, he perdido el
apetito, me cuesta concentrarme y me noto como hinchado. Mi nombramiento
como Delegado Provincial de Abastos est pronto a vencer; el relevo en las
responsabilidades es inminente, y todo funciona con cierto aire de
provisionalidad. Achaco mis achaques (valga la cacofona, je) a la emocin
que me embarga por ver la prxima culminacin de mi tarea poltica. A fin
de cuentas, han sido muchos aos en la vida pblica. Por otra parte, creo
que me he ganado el afecto de mis subalternos; las puertas de mi despacho
han estado siempre abiertas, y, en fin, alguno de ellos ms de un
favorcillo me debe.

Hasta ahora no me han comunicado mi nuevo destino. No s, algunos de mis
allegados ya me miran con cierta sorna. Me estar volviendo paranoico?



Paranoico o no, pero el caso es que aqu me tienen para vestir santos. Ya
han nombrado a Alfredito, a Gins, y hasta al bobo de Salmern, que todo el
mundo sabe que su nico mrito es ser cuado del Secretario Provincial y
padecer los cuernos en silencio. Encima es que con esto de la paridad de
los cojones y con la mana de, para que no se nos enfaden, colocar a los
trnsfugas y a los nefitos, resulta que los de siempre, los que hemos
estado dando el callo toda la vida, los que sacamos el partido de las
cloacas, ahora nos quedamos compuestos y sin novio. Bien caro vamos a
pagar el voto femenino, y el de los jvenes, y el de las minoras tnicas,
y el de los votantes de centro, y el de la madre que los pari a todos y a
todas!



No debo exaltarme y, sobre todo, no debo ser injusto: el partido siempre ha
sabido valorar mi honestidad y mi espritu de entrega. Ya sabemos que a
veces las circunstancias exigen contencin, expectacin, para al final
sorprender con un golpe de efecto. No me cabe duda de que an me esperan
aos de servicio a la causa. Debe ser la gastritis o el estrs lo que me
hace estar as de irritable. Las noches se me hacen interminables; me las
paso enteras dando vueltas en la cama y levantndome cada cinco minutos,
como un zombi, para ir al servicio y orinar apenas cuatro gotas. Tengo los
ojos enrojecidos, me sudan las manos y me tiembla el pulso igual que a una
vieja. Como mi situacin no se solucione pronto, doblo la bisagra en
cualquier momento.



He ido al mdico, le he contado mis problemas y lo primero que ha hecho ha
sido meterme dos dedos por el culo, hasta las trancas, el muy cabrn, para
hacerme un examen prosttico. Me ha recetado unas pastillas para la dichosa
prstata y me ha recomendado reposo, paseos al aire libre y vida sana. Le
har caso: tengo que recuperarme para dar buena imagen en el destino que,
seguro, ya me tienen asignado! An quedan Industria, Turismo y alguna otra
cosilla vacante. No corras, deca siempre mi abuelo, que tengo prisa.



Ni paseos ni leches! A m me va a dar algo! As me recompensan mi
entrega incondicional al partido! Cundo he discutido yo una consigna?!
Cundo he escamoteado una estrategia?! Cundo he flaqueado en mi apoyo
al aparato?! Cundo he revelado informacin alguna que comprometiese a
nuestros lderes o nuestra estrategia?! Y siempre he trabajado alegremente,
disciplinadamente, sabiendo que para ganar la guerra a veces hay que
retroceder o sacrificar parte de los efectivos. Y siempre poniendo la jeta
para recibir hostias que iban dirigidas a los de arriba, como en el caso
del vertedero, y la macrourbanizacin, y el campo de tiro..., para que
ahora lleguen cuatro advenedizos con el carnet recin plastificado a
lucirse en un despacho que no se han currao. Y mientras tanto un
servidor aqu, a mi edad, a volver al colegio a lidiar con los putos
chiquillos, y con los jodidos padres que han sido incapaces de educarlos, y
con esa mierda de leyes que hemos hecho y que no hay dios que las entienda!
Bien se podan haber esperado hasta la jubilacin para darme una patada en
el trasero!

Esto ha tenido que ser cosa de los del clan de los golillas, que se han
hecho con las riendas del partido y se dedican a colocar a los suyos.



Esta noche he quedado con Manoln a echar unos cubatas, a ver si nos
camelamos algunas pibas y olvidamos las penas. Y, chico, me estn entrando
los gintnic como la seda; se conoce que combinan bien con las pastillas de
la prstata, porque todas las tas me parece que estn buenas y yo me veo
as como muy resuelto y muy bien. Manoln es compaero de fatigas desde los
tiempos heroicos de la transicin, un buen elemento, uno de los que ms
hicieron para convencer a nuestras bases de la necesidad de superar los
viejos conceptos y aceptar todo esto nuevo que tenemos ahora; es decir, un
buen tipo, un buen amigo que soporta pacientemente mis neuras:

Te digo yo que los voy a mandar a tomar por saco: que esto no es forma de
pagar mis servicios, que gente como t y yo merecemos un respeto!

Los tiempos cambian, querido. Estos chicos nuevos saben idiomas, han
viajado por Europa con los Erasmus esos, manejan las nuevas tecnologas...
T y yo somos la prehistoria, somos como los pacomartnezsoria del
partido: representamos el pasado, no el futuro. Lo importante es que las
cosas funcionen y Espaa vaya bien, y, si son otros los encargados de hacer
el trabajo, pues ms tranquilos nos quedamos. Aqu nadie es imprescindible.
Adems, ya no les tienen que quedar despachos... Como no ensanchen las
plantas de las delegaciones construyendo voladizos o algo as!

Venga, no me toques los cojones con el progreso de Espaa, que unos
cuantos mtines he dado yo tambin en mi vida! Esto que nos han hecho no
tiene perdn de Dios. Con qu cara vuelvo yo ahora al colegio? Qu van a
pensar mis compaeros?, que soy un puto fracasado?, un intil del que se
han deshecho porque ya no vale ni para llevar el botijo? Te digo yo que me
paso a la oposicin; vers cmo ellos me valoran y me exhiben como un
trofeo. Tiene que dar un poco corte al principio, pero luego la gente se
acostumbra a verte en otro lado y santas pascuas. Ni sera el primero ni,
seguro, el ltimo. Si quieres, te vienes.

Ests loco. Estar de jefe tantos aos te ha reblandecido los sesos. No te
tomes ms cubatas que no le conviene ni a tu prstata ni a tu cabeza.

Bueno! Yo la semana que viene convoco una rueda de prensa y entrego el
carnet, y luego, poco a poco, ya ir iniciando maniobras de aproximacin a
la otra gran fuerza poltica, el otro gran pilar sobre el que se sostiene
nuestro modlico sistema poltico... A fin de cuentas, tampoco hay tantas
diferencias: aqu todos somos monrquicos, constitucionalistas,
europestas, atlantistas y demcratas de toda la vida.

Que te digo que no soples ms! Que ests desvariando ms de lo normal!

La verdad es que he bebido demasiado. Tengo la vejiga a reventar, pero,
ah!, las ideas claras y el nimo decidido. Este Manoln es buen muchacho
pero un idealista, un huevn: le falta carcter, y en eso a m nadie me
gana, faltara ms! En fin, voy a desaguar y a seguir con la jarana; hay
en aquella esquina unas tas que no hacen nada ms que mirarme. No me
extraa, anda que no me favorecen a m los trajes de Armani!

Coo! Quin me llama a estas horas? Con los gintnic ya ni veo la
pantalla:

Al!, qu pas, mi amor?!... Ah, perdone, don Mariano! No le haba
conocido, don Mariano!... Cmo est usted?... Y su seora?... Cmo no!,
claro que podemos hablar!, siempre a su servicio, don Mariano!... Ya sabe
usted que el partido siempre me ha tenido a su disposicin..., ser para
m un honor!... Ah!, no, no es un simple carguito, cualquier oportunidad
para trabajar por el progreso de mi tierra me hace inmensamente feliz...
Que no le quepa duda de que ejercer mis responsabilidades con total
lealtad y entrega, y con la misma ilusin que siempre... Muy bien, hablamos
el prximo lunes... En su despacho, s seor... Pngame a los pies de su
seora, don Mariano... Un honor, un honor...

Jeje, ya saba yo que no se podan olvidar de m. Era don Mariano. Menos
mal que no poda verme as, con esta pinta, con el cubata en la mano y la
mancha de humedad que poco a poco, a pesar de mis esfuerzos, ha ido
extendindose a ambos lados de mi entrepierna como una marea clida y
placentera. Porque, en fin, quiz no es la imagen ms adecuada para un
nuevo y flamante Delegado para las Relaciones con las Entidades Menores.

** Javier Snchez Gutirrez
   alcantarias@hotmail.com
   Escritor espaol (Albacete, 1965). Es profesor de historia en el
   Instituto de Secundaria Ramn y Cajal. Redacta guiones para
   documentales. Ha publicado algunos relatos y poemas en Madrid (Ateneo
   Cultural 1 de Mayo), Murcia (Certamen Jara Carrillo), Len (Casa de
   Galicia), Cuenca (Biblioteca Pblica de Iniesta), Albacete (Certamen
   Antonio Machado, de Casas Ibez) y en algunos portales literarios como
   Proyecto Sherezade, ElCuento.com y Almiar.



=== Poemas      Walter Encinas-Pearanda ==================================

*** Lenguaje musical

Me encontraba en la soledad
De vividos recuerdos guarnecida
Yo fui donde me llev el destino
Mientras permanecas en la quietud

La ciudad guarda los secretos
Mil veces encontrados y olvidados
Dndose solo al espritu atento
Ahora est all y refulge el solaz

Entrar en un caf observar y sorprenderse
Escuchar historias que no nos ataan
Plasmar en un silencio la esperanza
Y el total convencimiento del progreso

En los espacios en el candor de una risa
Significantes miradas escondan
Las preguntas vidas de encontrar
La formalidad el encanto y candidez

El bullicio repercuta en el entorno
Recomenzaba el murmullo y el decir
Del vocero sometindolo todo
Tenue espacio de clamores y encuentros



*** Magnetismo

Msica inquietante y maravillosa
Trasmisin de la energa
Recuperando la expresin clara
El ritmo preciso y sostenido

Ensoaciones que dan al mbito
Smbolos y formas destacables
Notas amalgamadas en el silencio
Msica suave tangible y real

Dilogo de las musas expresivo
Ritmos enervantes compulsivos
Arpegios nacientes y furtivos
Percepcin de alegra y embeleso

Rondo remarcando el momento
Serena y plcida ensoacin
Formas expresivas transparentes
Y flgidos destellos en la sombra



*** Ilusin

Compases tenues virtuosos
Claridad en el mbito
Ritmos tejiendo melodas
Despertando reminiscencias

Fantasa que convierte en soar
El divagar de la mente cautiva
Vislumbrando en arpegios disonantes
Consonancia en el ritmo sonoro

Msica que desvirta pasiones
Compases giles y sostenidos
Desdeando frgiles entornos
Forjados esperando el retorno

Mazurca de sones espectrales
Nostlgicos Risueos Expectantes
En el claror de la tarde



*** Tango

Sonidos dispersos en pos de la armona
Pensamientos vagos asomando a la mente
Solemne representacin de arpegios
Notas disonantes y encuentro del tono

Melodas prolongadas expresivas
Sangre fluyendo por las venas
Llanura que anida en el puerto
Nostalgia y pauelos al aire

Msica que llega a los sentidos
Barcos zarpando a playas lejanas
Sinfona surgiendo y dominando
Llamando las ideas fundirse en el recuerdo

Comps gil e impresionante
Sensaciones que elevan el alma
Sentimiento pletrico de emociones
Vigilante espera de ilusiones

Mil batutas rompiendo el silencio
En grandes escenarios
Martillando el atril Y en el inicio
Irrumpen los clamores del bandonen



*** Solidez

Vvida expresin de dulces melodas
Serenidad Agilidad Improntus del arpegio
Ritmos que enmarcan febriles sinfonas
Vibrantes sonidos en todo el mbito

Encuentro de la ensoacin tenue y pattico
Despertando reminiscencias sonoras
Vivaz trasfondo de ilusiones
Angustia que se plasma en el silencio

Invitacin al empalme de la msica
Con el pensamiento libre de quimeras
Formas plenas en el entramado de notas
Acordes que alcanzan virtuosos sones

Romances dignificando pasiones
Ilusiones amparadas en el eco
Esfuerzos Desafos Encuentros
Plenitud en el don expresivo y verstil

** Walter Encinas-Pearanda
   wencinas6@yahoo.es
   Poeta boliviano (La Paz, 1931). Constructor civil. Curs estudios en la
   Universidad Mayor de San Andrs (http://www.umsa.bo), de La Paz, y fue
   becado en Francia para realizar estudios en viviendas econmicas en
   1960.



=== Llanera con poeta =====================================================
=== Breve contrapunto      Mara Elvira Gonzlez ==========================

                         Al poeta Wilfredo Carrizales, porque me da la gana

Oye t, muchacha! S, la de rojo. Te ves esplndida, gloriosa en tu verde
caballo. Pareces una generala de bronce, una estatua ecuestre en la plaza
de un pueblo sin rastro. No me mires as, como una estrella de ngulos
precisos, conozco tus violentas crisis de luz y de apagones.

Si te acercas te doy con el fuete en la cara, y despus le digo a mi taita
que me quisiste violar, dizque poeta. Poeta fue mi hermano que muri
improvisando corros, viviendo a su manera, contrapunteando con los grandes
del llano, y eso que no estudi esas letras que dicen que aprendiste en la
universidad.

Ven, acustate aqu conmigo en la sabana, para que nos ilumine la luz de
la conciencia universal y terrena.

Ciencia terrena tendra tu mam, que te pari y se fue, y te dej donde
los Llamoza, para que te criaran como un seorito en Caracas.

Pareces una cayena. Ven para que escuches lo que nos susurran los ngeles
cuando estamos al borde del abismo.

Qu va, poeta, de susurros nada y en el abismo menos. Yo estoy plantada
como el moriche a la orilla de la laguna. Me cimbro pero no me quiebro.

Ven, pues, morena iracunda, acicalada, malcriada. Djame beber en tus ojos
la noche.

Bbase todas las noches que quiera con sus estrellas y sus fuegos fatuos,
all en el aljibe que est afuera, que yo me voy por donde vine en mi
caballo rucio, que no es verde ni es de ningn general, sino mo. Arre,
Raudal, vmonos, por aqu el aire hiede a poeta ajumao.

** Mara Elvira Gonzlez
   mariaelviragonzalez@cantv.net
   Escritora venezolana (Caracas). Reside en El Limn, Maracay (Aragua).
   Fue docente en Maracay y en el Instituto de Lenguas Extranjeras de
   Beijing (China). Ha sido traductora en la Universidad Central de
   Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y en forma independiente para
   diversas publicaciones. Fund y dirigi durante varios aos la revista
   Libros de Venezuela, que circul en el pas y en bibliotecas del
   extranjero. La mayora de sus trabajos estn inditos, aunque dos
   cuentos breves se publicaron en el diario El Periodiquito
   (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, y su cuento Ojos verdes
   fue publicado en la pgina web Escuela de Escritores
   (http://www.escueladeescritores.com) como finalista del concurso Relatos
   Breves con Banda Sonora.



=== Voces de mujer      Jorge Dvila Vzquez ==============================

      (Nota del editor: Jorge Dvila Vzquez es actualmente una de las
      firmas ms destacadas del Ecuador. Su poesa constituye un profundo
      paseo por la percepcin, sin apartarse de un tono fluido y llano,
      sin nada de hermtico, de raro, de retrico, como el mismo autor
      advierte en la nota liminar a su poemario Ro de la memoria,
      publicado en 2004 por la venezolana Universidad de Los Andes
      [http://www.ula.ve] y en 2005 por el diario El Mercurio
      [http://www.elmercurio.com.ec], de su Cuenca natal. De este libro
      hemos tomado una de sus partes, Voces de mujer, para los ojos de la
      Tierra de Letras).

*** Mara

En medio del polvo
de Nazareth
camino por las callejuelas
hacia el mercado.

Miro las uvas
toco la piel dura de las granadas
acaricio al paso
las pequeas cabezas sucias
de los hijos de las vendedoras
y me pregunto si l ser como ellos
si tendr grandes ojos oscuros
y piel aceitunada
si se llenar de tierra
cuando juegue con sus amigos
si amar las pequeas bestias
del Seor
si ser enfermizo
y toser en la noche interminable
o ser sano y radiante
como los campesinos
de los alrededores
si ser dulce con nosotros
o ser lejano
distante
como separado de la tierra
por su pesada carga de ser Dios.

Llevo el mundo en m
y nadie lo sabe
quizs debera estar orgullosa
pero yo soy
para siempre
la voluntaria esclava del Seor.
Una profunda
serena
humildad me posee toda entera.

Qu hermoso y que duro
es saberse duea del Misterio
y no poder comunicarlo
aunque quisiera gritar
a los cuatro vientos
frente a la sinagoga:
Llevo en m al Hijo
del Altsimo.

Pero es mejor callar.
Diran que estoy loca
o que blasfemo.

Silenciosa
sonro continuamente
porque me parece or
de nuevo la voz luminosa
que anuncia la semilla divina
en mi vientre.

A veces
en las noches lloro de soledad
mientras el universo
se agita dulce y violento
en mi interior.

Me duermo
y al despertar
hallo los ojos de Jos
que me miran indefinibles
tristes
sorprendidos
incrdulos
pero amorosos
mansos.

Imaginar l todo lo que
nos espera en el futuro
a causa de este nio suyo
que no es suyo
que lleg hasta m
en una especie de gran rayo
de eternidad?

Tal vez no.
Pero en su gran bondad
se ha puesto
hace tiempo en las manos
del Seor
que ha querido probarle
como a ningn hombre.

Buenos das Mara.
Susurra tiernamente
y su voz es la misma
del ngel emisario.
Quin sabe si desde ahora
l tiene ya algo de eterno
en su silente humanidad.

Afuera el sol
el polvo de Nazareth
las risas de los nios
que juegan bajo las higueras.
Adentro el fuego del hogar
la vida de la vida
que se hace fruto
da a da en mi cuerpo
la discreta sombra
del buen Jos
mi asombro que no cesa.

Y algo en la atmsfera
cerrada de la pequea casa
algo como el anuncio
del da
y tambin la tempestad
algo como el presentimiento
de la dicha
y tambin del dolor.

Por qu?
Pregunto absorta.
Por qu?
Y no hay otra respuesta
que el viento que juega entre las ramas
de las vias y parece decir
Espera, espera, espera...



*** Ana Pavlova

Vengo desde la msica
de Chopin
como una slfide.

Llego desde Saint Saens
soy un cisne
que muere.

Soy la danza
toda
nica
y pura
eterna
inalcanzable

Ni yo misma
he logrado asirme
o comprender
ese aire que sopla
indescifrable
y levanta mi cuerpo
como hoja o como pjaro
y deposita luego
sus cenizas
sus plumas
un jirn
de tules
sobre el escenario
leve
muy levemente.

Vengo
desde la msica
y el Gnesis
desde la Voz que dice
eterna
que sean hechos
la luz, la brisa
el ritmo, el movimiento
y el vuelo de los pjaros.



*** Frida Kahlo

Qu quedar de m
despus de un tiempo?
Mis trajes de poblana
mis joyas
mis recuerdos
irn
en pleno olvido
a otros cuerpos
a otras manos
a otros sueos.

Qu pasar con los cuadros
en los que vert mi sangre
los arroyos secretos
de mis lgrimas
los torrentes de mis sudores
anhelantes
las cataratas silenciosas
de mi desesperacin?

Quedar mi nombre
en alguna memoria?
Me recordarn los que me amaron
u odiaron
los que se detuvieron un instante
en ese camino erizado
de penas y ansiedad
pero tambin inundado de luz
como un lago en el atardecer
que fue mi vida?

Yazgo.
Espero desde hace aos
esa cita
con las pelonas
de Jos Guadalupe Posada.
Ellas vendrn
galopando
a pie
en coche
con sus grandes sombreros
de plumas
con sus abanicos
sus trajes anticuados
de grandes damas
y sus huipiles coloridos
de mujeres del pueblo.
Llegarn
aunque siempre me han estado
mirando con sus ojos sin ojos
desde las vacas cuencas
de sus huesos.
No las temo.
Nunca tem nada.
O quizs s.
La soledad
la falta de amor
el dolor excesivo.
Todo eso fue peor que morirse
y lo he sufrido tantas veces
en vida.
Por qu habra de temerle a la muerte?



*** Mara Duplessis

Alexandre
pronuncio esas slabas
amadas
en medio de la niebla de lo eterno:
Alexandre.

No me contestas.

Me has cambiado de nombre
y has hecho de m
la cortesana inmortal
dicen quienes todo lo saben:
Margarita Gautier.

Ahora ya nadie se acuerda
de la pobre Maria Duplessis.
Te has cambiado de nombre
ya no eres el joven seor
Dumas
hijo del gran Alexandre.
Eres Armando Duval.

Margarita y Armando
un ramo de camelias
dos vidas que se juntan
se separan
y vuelven a juntarse con
la muerte
para siempre jams.

Sabas que el seor
Giuseppe Verdi
a su turno
me ha cambiado
de nombre?
S ya no soy ms Mara Duplessis
ni Margarita Gautier
ahora soy Violeta Valery
la extraviada
que muere
por supuesto
en el ltimo acto.
Y t ya no eres Armando Duval
sino Alfredo Germont.

Qu confusin de nombres
laberinto de imgenes
e identidades
y sin embargo
exacta la pasin
igual dolor
idnticas separaciones
despedidas
altiveces
y ese final tan triste
siempre el mismo

Yo
dama de las camelias
yo
Traviata
Alexandre,
me da risa.

No soy Margarita
ni t eres Armando
no soy Violeta
ni canto
mis desvaros amorosos.
No eres Alfredo
ni cantas tu desprecio
hacia m
ni tus ternuras
verdaderas o falsas.

Soy en la eternidad
sigo siendo
tu plida
y enferma amante
deslumbrada por los oropeles
de Pars
esa Mara tuya
que quiz amaste.
Nada ms
nadie ms
y t continas
siendo el pequeo Dumas
el clido Alexandre
que yo am.

Sabes?
La eternidad no admite mscaras, cheri.



*** Mara Callas

De dnde viene esta voz
que me atormenta
me hipnotiza
me hiere y me fascina
me llena de gozo
me da la paz
o me precipita en la locura?

De dnde sale este
grito
este alarido
este trinar de pjaros
salvajes
este viento que arrasa
y transforma en desiertos
los imperios?

De qu lugar remoto salen
las quejas
los bramidos
los rugidos
de las celosas
las apasionadas
las mujeres terribles
que viven
por mi canto?

Viejos dioses
se encarnan en cada
acento que sale de mi boca
en los sonidos
que en mi garganta nacen
en aquellos
que mi pecho engendra.

Viejos dioses
a los que llamo golpeando
la tierra con mis manos
en Medea
mientras gimo: Numi!

Y entonces por mis labios
hablan las sibilas
de los templos de Apolo
las profetisas desgarradas
por la falta de fe
de sus escuchas
las parcas
las erinis
las medusas
diosas oscuras ce la profunda tierra.
Pero cantan tambin
las sirenas de Odiseo
las magas
las ninfas
las altas diosas
del lejano Olimpo.

Por qu vienen a m?
Por qu buscan el refugio
oscuro de mi sangre
para correr en ella?
Por qu se hacen tan pronto
de luz o de tinieblas?

Nunca me ser revelado
este secreto.
Morir.
Pasarn sobre m
las bandadas del olvido.
Y slo quedar mi voz
para todos los hombres
de esta tierra en la que siempre
fui una extraa.
Quizs la ltima
epifana de los antiguos dioses
que volvieron a vivir
gracias a la agona o la resurreccin
misteriosas
eternas
de mi voz.



*** Fedra

Antiguas rencillas entre los hombres
las mujeres
los dioses
y las diosas...
Todo eso pesa sobre mi corazn solar
de lejana hija de Helios.
Tocio eso abruma mi pobre ser de hembra
torturada.
Lascivia inconfesable.

Afrodita
Afrodita
espantosa Afrodita.
No ests hecha de espuma del mar.
Mentira.
Eres un amasijo de entraas
palpitantes
de oscuros paroxismos
y de semen.
No deberas estar en el Olimpo
diosa temible
sino en el Hades
el mundo de la sombra.
Lo que t desatas est siempre
cercano de la noche
del corazn
de la oscuridad de la razn y el cuerpo.

Afrodita
Afrodita la vengativa
la implacable.
Hallas en m la ltima vctima
de tus viejos rencores.
Yo
la hija de Minos y Pasifae
que dicen los poetas
eternamente agoniza
suda
se retuerce
se arrastra
con su mano en el vientre
gime
atormentada por
el amor imposible
por la pasin impdica
por el deseo oscuro
libdine!
por todas las violencias
que pusiste en su carne y su espritu
formados por las esencias
de los dioses
pero tambin por las semillas de los
hombres.

Yo
Fedra
a travs de los siglos
sigo siendo el fantasma
de lo prohibido,
Afrodita,
torva madre de la lubricidad.
Muero y no acabo de morir
como una llama amarga y voluptuosa
alimentada por el aceite
del eros y sus insanas fiebres.

** Jorge Dvila Vzquez
   jedavilav@yahoo.com
   Escritor ecuatoriano (Cuenca, 1947). Doctor en filologa por la
   Universidad de Cuenca (http://www.ucuenca.edu.ec), en la que es docente.
   Ha publicado Mara Joaquina en la vida y en la muerte y Este mundo es el
   camino, Premio Espinosa Plit 1976 y 1980, en novela y cuento,
   respectivamente; Los tiempos del olvido (cuentos), premio Casa de la
   Cultura, 1977; Con gusto a muerte y Espejo roto, teatro (premio nacional
   CCE, 1990), De rumores y sombras (novelas cortas), 1991; Cuentos breves
   y fantsticos y Acerca de los ngeles (cuentos, edicin trilinge
   espaol, ingls, francs), 1995; Csar Dvila Andrade, combate potico y
   suicidio (ensayo), 1998; La vida secreta (novela breve) y Memoria de la
   poesa (lrica), 1999; Piripipao (novela breve) 2000; cuatro tomos de
   cuentos: Historias para volar, Entraables, Libro de los sueos (Premio
   Gallegos Lara, Municipio Metropolitano, Quito, 2001) y Arte de la
   brevedad, 2001 y Ro de la memoria (poesa), 2004; y La luz en el abismo
   (antologa de cuentos, Coleccin Cuarto Creciente, Campaa Nacional de
   Lectura Eugenio Espejo). Consta en antologas ecuatorianas y
   extranjeras, con textos traducidos al francs, ingls, alemn, portugus
   e italiano. Colabora permanentemente en El Mercurio de Cuenca
   (http://www.elmercurio.com.ec), Diario Hoy (http://www.hoy.com.ec) y en
   la revista Mundo Diners (http://www.dinediciones.com/diners).



=== Cuentos      Romina Cazn =============================================

*** Me dijeron

Me dijeron que nac cuando el gallo se qued dormido en el fondo de la
casa. La que sera mi abuela tomaba su caf caliente y despus miraba al
cielo. Las hermanas de mi madre jugaban con muecas de trapos para recibir
a la cigea. El viejo recorra lentamente el pasillo como si el aire lo
obligara a no quedarse esttico.

Me dijeron que nac en la ciudad del Seor de las Llaves, en donde las
personas hacen enormes filas para entrar a un lugar que nadie pudo
describir. Yo no s si les han negado el don de la palabra o ya no pudieron
volver, porque eso es otra cosa que nadie conoce.

Me dijeron que nac en marzo cuando el sol est cansado de mojar la piel,
cuando la piel est cansada del sol, cuando los que circulan son
lagartijas, cuando las lagartijas son los hombres. Me dijeron tambin que
marzo es el mes de los muertos, los treinta mil que se aparecen en anuncios
para sealar a su asesino.

Me dijeron que nac cuando mi madre apenas tena diecisiete aos. Pero eso
nunca me dio pnico. A m slo me da pnico las gitanas, los que visten de
azul, los que gritan desde al balcn que viva la libertad, y la dolencia
del lenguaje. A la mujer de diecisiete en efecto, le tengo un amor
desmedido.



*** Padre

Padre, no s qu hace el tiempo con mi vida, pero creo que la ltima vez
que estuvimos juntos fue cuando yo era tu madre. Por las maanas volteo la
cabeza en la habitacin de al lado y me pongo triste por tu ausencia. Fumo
un cigarro lentamente para ver si se me pasa. Y la perra desde el patio
ladra porque ese es el modo que ha encontrado para prohibirme el dolor.
Ciertamente los animales conocen este idioma. Por eso cuando me pasan estas
cosas salgo al patio: all chillo como un cordero cuando se lo sacrifica,
all me despojo.

Padre, no s qu hace la distancia con mi vida, pero creo estar en el
planeta de las hormigas que arrinconan sus hojas para que alguien sepa que
han vivido. Las cosas en este pas estn igual que en el tuyo. Quizs peor
porque aqu no estn los de all y mucho peor porque aqu est la que falta
en su pas. Aunque hablemos el mismo idioma y adoremos al mismo Dios,
todos, los de all o los de aqu somos diferentes: miramos al mundo desde
otro lugar. Y yo no s cmo mirar, ahora uso anteojos y las imgenes me
aparecen dislocadas.

Padre, no s qu hace este pas conmigo o qu hago yo con l, pero desde
que estoy aqu tengo una guerra en la sangre. A menudo cuando amo una parte
de la sangre me ataca y la otra reposa gloriada en su cuna. Cuando camino
una parte de la sangre me cambia el destino y la otra se esfuerza
calladamente para devolverme la direccin. A menudo Padre, me pasan cosas
como estas.



*** Ellos

Todas las noches, del otro lado de la pared, rechina pausadamente la cama
de mis vecinos. Atrados por el amor ocupan el tiempo para saciarse y otras
veces para agrandar su familia.

Mi madre estando en el sur dice que la soledad es una gran fortuna. A ella
le resulta fcil hablar porque nunca apreci el silencio de este lugar. Yo
prefiero creer que el silencio se debe al diminuto tamao de la cama. La
pronta manera de olvidarme es esconder mis manos entre las sbanas,
mientras la cama de mis vecinos se llena de polvo.



*** El telfono

Son los meses del otoo los que matan la memoria de las plantas dice mi
madre. Luego llora con el telfono inalmbrico como todos los lunes desde
su casa. Es mi voz la aterradora de sus das? Son las plantas las que le
impiden el recuerdo? Y quin responder a todas las preguntas cuando pase
el otoo? Ciertamente nosotras seremos incapaces y no por ser hembras sino
por estar en la tierra, estirpe de todos.

Me dices que no sabes lo que la memoria hace con los hombres. Y yo te digo
que ir a visitar a unas amigas. Insistes que no sabes. Acaso soy yo la
indicada para hilvanar tantas palabras? Acaso el otoo no ha pasado por
aqu? Todos los das sentimos muerta a la memoria y no es por el otoo sino
por los hombres. El otoo mata una porcin de memoria, un retazo y slo
eso. Los hombres la matan, la aniquilan y la buscan cuando es tarde.

En la ventana se asom un pjaro dices y yo te pido que llores. Me cuentas
que el pjaro es verde brillante. Afirmas que es un picaflor. Yo no digo
nada porque no s de pjaros, pero s qu llanto lava todas las heridas.
Por eso lloro con el telfono en la mano.



*** Mi madre y el felino

Recib una carta que viene desde el Sur. Me sent y la le. Despus llor
porque la escribi mam. Ella dice que me voy a morir pronto si fumo
demasiado y le creo. Cuando se me olvida fumo. Y al da siguiente me postro
en el lecho para pagar la desobediencia.

Mi madre dice que se pinta el pelo de negro desde mi partida y que encontr
la mejor manera de vivir al sustituirme con un gato gordo. Me pregunto si
es posible que un gato gordo me reemplace. Y si es as pido perdn porque
ya encend un cigarro para elegir el da de mi muerte.



*** Ella y yo

Ella es la que escribe mirando el panorama de los das, yo soy la que
piensa lo que el aura trae consigo desde el Sur: imgenes desteidas por el
viaje y una bandera. De all es que a veces nos surge un poema.       

Ella y yo hacemos largas oraciones, pero no a las hadas, no a las vrgenes,
no a los dioses, sino a la patria, pez andariego que deambula en la sangre.
Tal vez una noche la patria lea nuestras oraciones y nos cumpla el deseo de
morir ah para ahorrarnos la tristeza.

Ella y yo escribimos cosas como por ejemplo, lo que aura sacude en la
memoria muy a menudo.



*** Pjaros domsticos

Laura, mi ta, reniega todas las tardes de su esposo. Me advierte que en
unos das se ir de su casa porque no le gusta vivir mal. Yo le sonro
porque admiro que pueda escapar. Los peruanos que sintieron los escombros
en sus espaldas querran hacer lo mismo, pero saben perfectamente que
cualquiera puede escapar, no de la tierra sino de un lugar de ella. Irak y
el resto del mundo tambin querran escapar. Despus de la masacre llegan
los gritos, los lamentos y al fin la resignacin: somos de aqu y morimos
aqu como pjaros.



*** Extravos

Leticia perdi las llaves de su casa. Al darse cuenta entristeci y
agarrndose de la cabeza pens que no serva para nada. Yo cre que haba
sucedido algo peor y me puse a imaginar la muerte de su padre, la de su
madre, la de alguien. Luego re porque eran las llaves. Pero quin no ha
perdido algo? Mi pas est gobernado por perdedores que aplastan las nalgas
en una silla, cruzan los brazos y no paran de pensar y creen que eso basta.
La derrota les invade los ojos y se defienden orinando en los pantalones e
incluso lloran. As nos hicieron perdedores: y como nada es gratis, lo
pagamos con las Malvinas, con los treinta mil nombres que fueron sepultados
en cajones vacos. Entonces quin no ha perdido? Yo perd un poco de
memoria, tal vez por eso me resulta difcil contar las veces que he
perdido. Acaba de pasar otro minuto y tambin lo perd.

** Romina Cazn
   romina_cazon@yahoo.com.mx
   Escritora argentina (San Pedro de Jujuy, 1981). Reside en Quertaro
   (Mxico). Tallerista de poesa en el Seminario de Creacin Literaria
   coordinado por Luis Alberto Arellano. Alumna del curso de Lrica
   Espaola dictado por Eduardo Milan. Colaboradora de la revista Babel en
   Quertaro. Ha recibido el primer premio en cuento Populoriom
   Progressio (Jujuy, 2001) y mencin especial en poesa en la jornada de
   literatura Palabras Cruzadas (Universidad Nacional de Jujuy, UNJ,
   http://www.unju.edu.ar, 2004). Textos suyos han sido publicados en
   diarios y revistas de Argentina y Mxico.



=== Parpadeos del incendio      Gladys Menda =============================

en el tnel a veces veo la mano    a veces las piernas    y luego salgo a
la nieve negra     parpadeo de luces entre ceguera  y videncia     parpadea
la nieve en las montaas    me encandila el relmpago que salta     me
hiere los ojos como hundindolos en los vapores oscuros     la nieve es el
mar    se le salen los colmillos goteando     quin es uno sino un poco de
nieve    el tnel es el parpadeo en sombras     pero veo todo derretirse en
sombras   pero veo todo derretirse corriendo     en el tnel intermitente
los ojos parecen  girar    dar vueltas de ruleta     las ventanas del tnel
te permiten cosas   asmate a la ventana    qu es uno sino un asomarse
el viaje comenz    hace largo rato que comenz      sin caminar porque
aunque no te muevas el viaje comenz    desde las ventanas veo las semillas
que an no revientan y ya piensan en el fin    el tnel me ensea la voz
aprendo a usarla   cmo ser la voz    es negra   es india   es blanca   el
tnel es la destruccin lenta    el viaje es la destruccin     el viaje es
la mezcla entre sombras y luces    entre paredes y ventanas     no ver el
sol de la voz     pero el viaje ha comenzado



arde el incendio     no sale humo    caen los rboles en silencio    sin
cenizas      la verdad es que todo arde     y se ve tan verde     pero
arder no es una enfermedad      el sueo es la enfermedad     el delirio es
arder con los ojos cerrados      en el fuego est el ritmo      pulso de
tamborcillo crepuscular     todo arde sin saber    las invenciones de la
voz son chispas feroces     derritindose se alza una mano      gesto sin
forma ni color   todo arde framente     la voz es la cuerda floja donde
tambalea el orden    slo la desobediencia puede salvarnos    



los rdenes tericos estn hirviendo    se evaporan    no hay sagradas
escrituras     la voz es un momento que ser sin territorio    sin atuendos
marciales   sin combate cuerpo a cuerpo    sin cdigo de honor   ni orgullo
ni altivez    ni lealtad   ni venganza    destejer        hay que destejer
acabar con el rito    la voz se est construyendo mientras arde framente
el intelecto es caricatura     el viaje se ha iniciado    la desarmona de
las partes    la llama de las partes    la inestabilidad de las partes lo
txico de las partes amamantan a la voz lentamente



slo somos parpadeos con nombres    confinados y finados nombres repitiendo
los mismos incendios     caen los pedazos de piel    mientras caminamos
y conversamos y comemos y dormimos    se nos hace cenizas el nombre
todo arde sin saber      pero a veces uno sabe    o suea que sabe    se
sabe parpadeo     torpe en el viaje    repetitivo  en la caricatura
perdido en las ventanas      enfermo de tanto asomarse 

      (de El alcohol de los estados intermedios)

** Gladys Menda
   mendia.gladys@gmail.com
   Poeta venezolana residente en Chile. Ha publicado en revistas literarias
   de Venezuela, Espaa, Colombia, Per, Estados Unidos y Chile.
   Actualmente prepara la edicin de su primer libro El alcohol de los
   estados intermedios. Es directora de la revista literaria
   latinoamericana Los Poetas del 5 (http://www.lospoetasdelcinco.cl), en
   sus dos versiones web e impresa, desde el ao 2004.



=== Diario de lector ======================================================
=== Y si no fue Echeverra?      Gabriela Urrutibehety ===================

El lector que escribe un diario ama El matadero, pero odia los versos de
Echeverra. El lector que escribe un diario lee una y otra vez ese texto
que las profesoras de literatura de la escuela secundaria le dieron alguna
vez, advirtindole que no se saba si se trataba de un cuento largo, un
cuadro de costumbres u otras calificaciones que nunca lleg a entender qu
importancia podran tener a la hora de leer y gustar (aunque aqu la
palabra gusto debe tener otra acepcin, seguramente) de esa mezcla de
sangre, barro y mierda que apareca frente a los ojos, en letras bien
prolijitas, bien cuidaditas, bien aceptables para una profesora de la
escuela secundaria. El lector que escribe un diario se mete de cabeza en
ese relato que es relato de un odio profundo, y lo compara con los versos
almibarados y altisonantes que la profesora del secundario prefera cuando
les hablaba de La cautiva o Los consuelos. El lector que escribe un diario
refuerza la sorpresa que sinti en ese tiempo cada vez que se sumerge hasta
la garganta en la violencia de los charcos sanguinolentos del matadero del
Alto, en la violencia de esos personajes animalizados que se revuelcan en
el barro y los desperdicios y nadan en ellos como esos seres primitivos de
los que hablan las historias antiguas con que los chicos se asustaban en
tiempos en que se les lea cuentos antes de dormir. Y, mientras goza con la
naturaleza animal, goce que supone cercano a ese purgar las pasiones del
que hablaba el viejo Aristteles, recuerda aquellos versos limpios,
prolijos, bien enjuagados, peinados y perfumados que aparecen cuando es la
tarde, y la hora en que el sol la cresta dora de los Andes. O la imposible
escena en que Brian, herido, despus de haber sido salvado por el coraje y
la fuerza ms que humana de Mara, se detiene y le escupe en la jeta un ya
no eres digna de m, porque al capitn de un Billiken avant la letre se le
aparece la figura del sexo animal de los indios, el apareamiento que piensa
contra natura entre los salvajes y la mujer que fue cautiva, pero antes de
ser cautiva, fue blanca y ahora pretende volver a serlo. El lector que
escribe un diario hubiera preferido una Mara que escupiera la boca del que
pronuncia tal frase, pero el desarrollo posterior de la narracin lo
desilusiona, y le hace cerrar el libro. Mejor dicho, saltear pginas hacia
las que la edicin escolar reserva a El matadero: las ltimas, las
marginales. Las que verdaderamente valen, si se descuenta la inverosmil
intervencin verbal del unitario a punto de ser violado y torturado.

Al lector que escribe un diario le asalta, entonces, una sospecha. Y una
sospecha que se hace certeza imposible de corroborar. Lo sabe de antemano,
nadie lo ha dicho. Conoce la historia de la historia: un borrador
encontrado veinte aos despus en los cajones del poeta esa era su
identidad, no la de escritor de papeles de mierda, barro y sangre por un
amigo diligente y entendido. Presume su asombro, pero la fidelidad lo
obliga a pensar en esbozo, en prueba, en intento fallido, en apuesta
abandonada prontamente. Lo publica, claro, porque se debe al ttulo que
eligi: Obras completas de Esteban Echeverra. Y completas sern, palabra
de Juan Mara Gutirrez, psele a quien le pese. Desde su inicio, papel
escondido, papel olvidado, papel vergonzante, El matadero incomoda. El
lector que escribe un diario supone que incomoda a Gutirrez, pero que
tambin habr incomodado al que todos conocan por poeta exquisito, capaz
de algn exceso civilizado como La apologa del matambre. Pero no hay
comparacin posible, piensa el lector que escribe un diario. La violencia
no est ah, en ese texto diletante, sino en ste, el proscripto. Y la
sospecha aumenta.



Otras voces

El lector que escribe un diario lee a Piglia, insertando teora literaria
en un libro de magnficas historietas: una provocacin (el libro mismo) y
una frase que atribuye a Facundo y a El matadero la fundacin de la
literatura nacional. Sarmiento escribe el Facundo con las vsceras, con
toda la guasada que le permiten su temperamento (dicen los que intentan
adecentarlo) y su origen cercano a aquellos de los que su intelecto le
exige renegar. Pero reniega como slo se puede renegar desde adentro, con
la conciencia de ser parecido y querer diferenciarse a pura fuerza de
voluntad muchas veces dirigida contra uno mismo. Por eso Facundo sale tan
bien en la foto de Sarmiento, tan admirado ms all de lo que su
constructor podra permitirse decir en voz alta. Parecido y con ganas de
diferente, as sale a la luz la violencia, la altivez, el coraje, el miedo:
las formas de acomodarse para vivir en los tiempos que corren (que corran)
mientras Sarmiento escribe. Cada tanto, le salen las explicaciones de
hombre leido (sin diptongo, como dicen en el campo) y explica y racionaliza
y suma y resta y siempre le da lo mismo: civilizacin o barbarie. Sarmiento
sabe escribir sobre la barbarie, porque l mismo es un brbaro. Y escribe
sobre la civilizacin, porque la pudo leer en los libros y, despus, cuando
se le dio vuelta la taba, en los viajes y en la importacin no tradicional
de maestras. Eso siente el lector que escribe un diario, no deja de sentir
que Sarmiento vive en cada captulo del Facundo. Pero, y Echeverra? Vive,
sin dudas en Los consuelos, Elvira, La cautiva... Vive Echeverra en El
matadero? Vive Echeverra en un texto escrito antes que el Facundo, pero
escondido y encontrado cuando ya Sarmiento haba pasado por la presidencia
y se estaban preparando en su contra los versos de otro gaucho rotoso y
melanclico, torazo en rodeo ajeno?



Seguir leyendo

Al lector que escribe un diario le acercan un libro sobre Echeverra: Los
cautivos. El exilio de Echeverra, de Martn Kohan. El lector que escribe
un diario desecha el subttulo por concesin a la coleccin de narrativa
histrica de la editorial Sudamericana. Se queda con la primera parte, como
tambin se queda con la primera parte del libro. Y ah encuentra una feroz
descripcin de los hombres y mujeres de tierra adentro, tan feroz que no
alcanza a ponerles la calificacin de hombres. Vuelve a encontrar en la
primera parte reescrita la violencia de El matadero, pautada cada tanto por
parntesis de un narrador distante y enjuagado, un naturalista que observa
desde lejos y con asco el cuadro que mira como si apareciera en Discovery
Channel. Puede ser omnisciente, como le deca al lector que escribe un
diario la profesora de secundaria, y exponer los pensamientos de un
personaje, pero abrir parntesis para aclarar, por ejemplo, que el magma
gelatinoso de los pensamientos de Maure, que era prelingstico. Los
cautivos habla de los paisanos que viven en la pampa y de un Echeverra que
nunca aparece, porque se encerr en la casa, nunca se dej ver y luego
huy. Lo espan por la ventana, mera silueta, pero slo lo conocen en su
obra: la pigmalizacin de Luciana, la paisana que es su amante y a la que
transforma ensendole a leer y a escribir. La civilizacin, es decir la
letra, transforma la naturaleza brbara y las distancia irreparablemente.

El lector que escribe un diario piensa que se es Echeverra: la letra, la
distancia de la tierra y los seres que ella pare, por lo que no los puede
comprender. Dicen que la escritura cambia radicalmente el pensamiento de
una cultura, que no podr, por la marca indeleble de la huella psquica que
se imprime cuando se aprende, entender otra cultura que no haya pasado por
ese proceso. Slo podr explicarla.

Echeverra puede escribir La cautiva, donde slo pule versos para hablar de
un paisaje sin hombres, no porque no los haya, sino porque no los ve como
distintos de la naturaleza. Otro yuyo ms, otro animal ms, otro charco
ms. Echeverra estuvo en Europa, ley en francs, rim a la moderna:
limpi, fij y dio esplendor. Pero se mantuvo lejos, encerrado como en la
estancia Los Talas que propone Kohan. Sarmiento, para cuando escriba
Facundo, se acercaba tan clandestinamente como los personajes de Roberto
Arlt a la escritura, a la lectura, a la civilizacin. Estaba metido hasta
las verijas en la tierra, sosteniendo diccionarios y enciclopedias.
Queriendo fundar la literatura argentina con una frase en francs, pero
escrita con carbn en una piedra solitaria de un paso cordillerano,
mientras hua hacia Chile. Ambivalencia no resuelta en ese momento que le
permitira escribir el Facundo. (Se podra decir, siguiendo a Kohan, que
Sarmiento an estaba en el perodo de pasaje de lo pre a lo lingstico
propiamente dicho?

Echeverra no. Desde que aparece en el saln de Marcos Sastre, Echeverra
es absolutamente lingstico: ha dejado las tripas olvidadas, para poder
rimar como se debe).



La sospecha

Y entonces? La sospecha crece. El lector que escribe un diario es libre
porque no le debe explicaciones a nadie, excepto a su propio laberinto de
lecturas. No tiene bibliografa que lo ampare y no la necesita para sentir
adentro lo que siente. El matadero es demasiado diferente del El
peregrinaje de Gualpo, de Los libres del Sur y de todos los otros textos
que ha ido recordando. El matadero no puede haber sido escrito al mismo
tiempo que las otras obras. Pero los que saben lo fechan por los
alrededores de la muerte de Encarnacin Ezcurra y las cuentas dan
simultaneidad. Puede alguien, simultneamente, escribir tan distinto? Lo
nico que lo perturba es la voz del unitario: esa s que es genuinamente
impostada. Pero se decide. Y escribe en su libro de la secundaria, pensando
en Sarmiento: este cuento no lo escribi Echeverra. Por eso el olvido en
un cajn, por eso la no atribucin, por eso la sorpresa de Gutirrez, por
eso no lo public nunca, como le haba preguntado la profesora de la
secundaria.

El lector que escribe un diario siente que acaba de descubrir el mayor
secreto de la historia de la literatura argentina. Sabe que nunca podr
probarlo pero no le interesa: la academia y sus protocolos le son ajenos.
Es slo un lector y no tiene a mano documentos, testimonios, opiniones que
lo avalen. No tiene congresos para debatir, ni simposios para exponer. Es
slo un lector que escribe un diario y en su escritura construye, quizs
slo para s, como suele ser el destino de los diarios, una organizacin de
argumentos absolutamente rigurosa y coherente, que desdea las reglas de
comunicaciones y ponencias, porque sigue las que tiene a mano un lector:
las reglas constructivas de la ficcin, esa otra forma de explicar el
mundo.

** Gabriela Urrutibehety
   gurruti@speedy.com.ar
   Docente y periodista argentina (1961). Reside en Dolores, Buenos Aires.
   Ha publicado la novela Caras extraas (2001), y cuentos suyos han
   aparecido en algunas antologas.



=== Ella      Gabriel Mantilla Chaparro ===================================

Ella era fresca, saltaba como loca por la vida
Atravesando jardines de extraos dueos
Con sus senos al aire que eran el tormento de curiosos
Fruta desprendida del rbol del paraso
Tiraba sus redes por la colina,
Seductora, como agua abandonada en el desierto
Corra por el sendero que va al bosque
Dejando huellas de su cuerpo en el follaje
Orgullosa de sus cantos
cubiertos sus pies de hermosas sandalias
Sala siempre con la luz del da
Regresaba a casa slo cuando las tinieblas
Lanzaban sus misterios en la Noche cerrada
Y las sombras se alargaban
Los campesinos dorman con sus manos sufridas
O rendidos por el trabajo y la ebriedad

Ese da, la hora cuando todas las casas
estaban Durmiendo la siesta
en medio del sopor de una tarde aciaga
O su canto ro abajo, un son adolorido
Traa desgarrados sus jvenes pechos,
Como si hubiera salido de una trampa
Ya no era la mujer que conoca el arte de la vida
Sino una ola cansada que llegaba a mi orilla
Como cierva herida vagando por el bosque
Algo haba daado su alegra
Una grave amenaza, un horroroso peligro
Algn mercenario oculto en la maleza
Una serpiente infernal,
Algo la sembr de miedo
y borr de su rostro aquella sonrisa
Estaba como ciega
La vi correr por el medio de la calle bajo el sol ardiente
Rumbo al abismo del final
Corr tras ella para detenerla

Corr tras ella para detenerla
Para que no nos abandonara
Yo la amaba a distancia como una antorcha
Que ve pasar a la princesa en los pasillos del palacio
Mudo, encendido entre el dolor de no tenerla
y el gozo de verla
Siempre cantando y corriendo

Qu cruel combate la hubo herido!
Quin habr de devolverme esa fulgurosa presencia!
Ese rayo perfumado que pasaba a mi lado
Cuando el tedio del da no tena nada que ofrecer
Ha quedado abierta una gran cicatriz en los das pasados
Y una gran duda asalta los que habrn de venir

Ella iba valle arriba y valle abajo
Hacia el ro donde se baaba con su exquisita desnudez
Como Diana, se abran las corolas de las flores
Y el bosque era una espesa cancin

La vi correr hacia el abismo
Traa ausentes los ojos y el pelo desgarrado
Ya no exista esa husped de oro
No pude alcanzarla, se lanz a lo profundo
Esa ha sido su tumba, cada tarde me acerco
Al borde del risco y toco mi flauta
Para que algn da ella entone desde all su cancin

De tanta altura ha cado la mujer que am
Herida por la dura realidad del pantano
Donde habitan demonios ocultos
Quienes odian todo lo alegre, lo que quiere volar

** Gabriel Mantilla Chaparro
   gabrinadja@yahoo.com
   Escritor colombiano (Cali, 1954). Reside en Venezuela, pas del que se
   nacionaliz. Licenciado en letras y magster en literatura
   latinoamericana por la Pontificia Universidad Javeriana
   (http://www.javeriana.edu.co). Es profesor asociado y jefe del
   Departamento de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Los
   Andes (ULA, http://www.ula.ve), en Mrida. Dicta las ctedras de Taller
   de Poesa y Cuento y de Literatura Contempornea. Es autor de los libros
   de ensayo Hernando Track, el superior de las lmparas (1992), Vivir a
   pulso (1995), Ser filosfico y ser potico en la obra de lvaro Mutis
   (2001), Los hijos de Acten (2002) y Viaje al poema (2003), y de los
   poemarios ltimo bosque (1985), Cancin para Mervarid (1985), El velo de
   Maya (1998-2000), Una tumba en el bosque (2000) y Larga es la noche
   (2001).



=== Crnica      Juan Carlos Hernndez Cuevas =============================

I

                                            A don Ignacio Soldevila Durante

Las praderas de Kansas son un inmenso mar poblado de fantasmas indgenas,
cuyos gritos desgarradores se confunden con el eco del viento y los
incesantes gemidos de trenes repletos de mercancas y pasajeros que tratan
de cruzar rpidamente sus temibles pueblos y ciudades semidesrticos Slo
aqu, en Emporia City, perjura el maquinista haber sobrevivido torbellinos
peores, los cuales suelen abortar por doquier algunas de las cosas
atrapadas en cada abrupto e inesperado recorrido. Asimismo y con la
intencin de entretenerme, refiere que hace aos, antes de haber sido
calcinada la ltima estacin de Emporia, los citados Odiln Prez y
Pancracio Ramrez empearon sus exiguas pertenencias con la idea de emigrar
a California. As, las dos parcelitas heredadas, un refrigerador General
Electric y la Juana, engrosaron el arca del cacique. Sin embargo, l
tambin se largara, dizque para olvidar a su ltima adquisicin, quien a
los pocos meses de tratarlo, huy muy desilusionada para adentrarse en el
barrio de La Merced. Desde entonces y aunque la ranchera haya sido borrada
en los mapas gubernamentales, sta ha logrado sobrevivir en la memoria de
los viejos que agradecen a la Juana una tranquilidad rodeada por la
presencia econmica de familiares ausentes, polvaredas e imgenes oxidadas
de los ltimos candidatos, quienes y no obstante al transcurso demoledor
del tiempo, continan sonriendo, como si verdaderamente desearan alegrar
tanta melancola.

Y cmo los conoci? indagu con la explcita morbosidad que los
recorridos largos producen en el viajero inexperto, cargado de
aburrimiento, libros, notas y peridicos.

Solamos emborracharnos en una barra de la Commercial. Por all, pas mis
ltimos cuatro aos de estudiante en ESU. Adems, me he enterado por esta
crnica del Emporia Gazzete.

Cmo eran y qu le contaron? insisti por ltima vez el intelectual que
se diriga a Missouri para ofrecer una conferencia en la Universidad de
Columbia.

Odiln era bajito, ligero como una pluma, poco hablador y antiptico; la
vasta soledad de su cuero cabelludo contribua a exacerbar la aspereza del
rostro. El vientre de Pancracio fue otro cantar: resaltaba desde la
distancia y contina siendo, al final de cuentas, la mejor inversin ante
la adversidad latente de su vida actual.

En Tijuana, entablaron amistad con un coyote que consinti llevarlos a
trabajar a Los ngeles. El trato exclua la labor del agro.

El mejor jale est en las fbricas les confes el pollero con chasquidos
y gestos ininteligibles. Fue una noche de palabras ebrias que reflejaban
toda la razn del mundo, pues la friega del campo est muy mal pagada.
Mire mis manos! La ventaja de trabajar encerrado continu explicndoles
radica en estar alejado de los drsticos cambios de temperatura.

A partir de esa noche, despilfarraron paulatinamente hasta el ltimo
centavo en un tendejn del barrio, ya que su traslado y empleo inmediato
estaban garantizados por la nueva amistad, y la comisin que los gringos
pagaron al coyote. Durmieron las borracheras encima de unos petates
acomodados en el interior de un barracn recubierto con lminas de asbesto,
cartn, plsticos y hermosas corcholatas de Titn, Jarritos, Pepsi, Orange
Crush, Squirt y Coca-Cola. Se acuerda de ellas? Afuera de la suite, los
custodiaba un teporocho expatriado que al lado de su perro y un carrito de
Safeway, portador de toda su hacienda, vislumbraba con desdn el seductivo
resplandor de las luces de San Diego, las cuales y desde cualquier ngulo,
aparecen como si fuesen foquitos adheridos a la sombra de un pernicioso
rbol de Navidad, rodeado por una obscura hilera de bultos silenciosos que
esperan el momento idneo para trepar el muro de alambre, descender e
internarse con vehemencia en las entraas de la tierra prometida.

Los primeros das, les ayudaron gente de Michoacn; los de Guanajuato y
Jalisco hablaron tambin con el mayordomo de la fbrica, quien convencido
del ahorro que representaba deshacerse de los perros guardianes, consinti
que ambos durmieran en el almacn.

Despus de tres prolongados meses, el negocio de muebles se declar en
bancarrota, y tuvieron que desplazarse ms al norte. Aprendieron a vagar
entre la Burnside y el Barrio Chino, pernoctando debajo de puentes con la
finalidad de estar cerca de las esquinas donde se selecciona la mano de
obra que coadyuva a la prosperidad de los ranchos aledaos y el ensanche
urbano que cada da se aproxima ms hacia Beaverton, Oregon City o Hood
River.

I need four strong men! vociferaba ese da, con enfado, un bato desde una
camioneta Ford. Y despus de escupir una mezcla espesa de tabaco encima del
pavimento, prosigui con el dedo ndice: You, you and the other two guys!

Patrn, mister!, gritaron con desesperacin varios paisanos expuestos a
los amenazantes cmulos que ensombrecan El Edn por ensima ocasin. En la
esquina, un autobs desapareci entre el embotellamiento de la maana; el
conductor sonriente salud, a usanza militar, al compaero que aproximaba
otro vehculo hacia la agitada multitud, sobre la cual empez a caer
llovizna glida que se transmutaba en una violenta granizada que oblig a
todos los rezagados a cobijarse debajo de marquesinas de restaurantes y
bares, llenos de oficinistas y burcratas indiferentes a la desgracia
ajena.

Whats up, man?

Nothing much respondi el otro chofer.

Al llegar la noche, las dbiles flamas de una hoguera improvisada cubrieron
con ms holln las inmortales capas de grafito multicolor adherido a la
parte inferior del puente Rose Island. Odiln y Pancracio acomodaron los
improvisados colchones de cartn, e introdujeron al mismo tiempo hojas de
papel peridico por debajo de sus camisas y pantalones de mezclilla.
Observaron con cierta envidia a los vagos que acomodaban sus esculidos
cuerpos dentro de sacos de dormir. Cuando arreci el fro, cenaron tragos
de Mad Dog 20/20, cortesa de los mendigos profesionales que, despus de
haber trabajado por muchas horas en las calles del centro, compartan con
sus colegas e invitados el producto de su faena.

Welcome to America, amigos balbuce uno de ellos, al extender su brazo
tatuado a los dos huspedes que recibieron la botella con regocijo, pues ya
empezaban a entender al pas de acogida. Todo era Rock & Roll!, usar y
desechar, asever el anfitrin beatneak. Lo que en realidad importaba a las
masas, conclua en un espaol aprendido en Mxico, era la acumulacin de
cosas y alimentos que envejecan tambin en amplias cocheras, y
frigorficos colocados en stanos. La ralea al campo, fbricas, cocinas,
hoteles, las guerras y puentes... continu explicando a s mismo durante
toda la noche.

Los das de mala racha hicieron cola en las misiones protestantes donde, y
despus del rezo obligatorio, engaaban al estmago con caldos o sopas de
lata, caf de calcetn y pan blanco de molde relleno de fiambre Oscar
Mayer. Casi siempre descansaban en la Salvation Army, considerada el
Holiday Inn de las misiones del rumbo, y aunque no hablaban ingls, ya
haban aprendido a compartir letrinas y literas con drogadictos,
alcohlicos, ex convictos y veteranos de guerras, con los cuales fingan
estar interesados en los sermones cotidianos.



II

Sin embargo, pudieron observar que, con la llegada del buen clima, el peso
de la fruta doblega los brazos de los rboles. La tierra parece sangrar
entre los arroyos morenos, adyacentes a corredores verduzcos que desvanecen
por debajo de la bveda difana que cubre el campo abierto, atrapado entre
montaas, pobladas con majestuosos pinos, helechos, osos, ardillas y
venados que huyen despavoridos ante la presencia de sierras elctricas y
trileres que se desplazan cuesta abajo, por el camino de la costa. Pese al
intenso calor veraniego, incorporaron su trabajo a infinidad de hbiles e
incansables manos de hombres, mujeres y nios que arrancan los frutos con
desesperacin, ligereza, desconfianza y miedo que slo el color del dlar
logra disipar. Soaron despiertos, y sonrean al imaginar un futuro tan
abstracto como el color, la forma o proporcin de los elementos que les
rodeaban.

No quisieron ir a recoger papas a Idaho, pues deseaban un empleo estable y
mejor pagado.

En Emporia dijo un hombrn de Yakima sobra el trabajo.

Sin pensarlo, se sumaron al heterogneo grupo de indigentes aposentados en
el interior de un vagn y sobre las escalerillas del tren que se diriga a
Chicago. Intuyeron que en aquel lugar podran ahorrar el dinero necesario
para comprar una tarjeta de residente y el nmero de seguro social.

Vagaron a placer por el barrio Pilsner, hasta el da en que encontraron
empleo de lavaplatos en un diner del lago Michigan. Las conversaciones
siempre giraban en torno al mismo tema.

Chicago tiene la ventaja de ser una fuente de jale mal pagado, pero seguro
opin un huichol, ante el reducido grupo que asenta en silencio, moviendo
la cabeza de atrs hacia delante y viceversa, mientras miraba de reojo la
torre Sears para soar en purpecha, nhuatl, quechua y hasta en sioux.

Llegaron a Emporia en el tren de las 8:00 pm, y se hospedaron en la misin
de la calle doce y Merchant, rodeada en ese momento por rboles de cristal
que producan taidos cautivadores.

Una de las ventajas de estos lugares les expliqu consiste en la enorme
demanda de mano de obra ilegal. Sin inmutarse continuaron embelesados por
el resplandor de la nieve, los carmbanos adheridos a techos, y el tendido
recubierto por una capa invisible de agua congelada. El sonido del hielo,
intensificado por el roce del finsimo viento blanco, se perda en la
desmesurada oscuridad de parques y bocacalles.

La entrevista fue rigurosa, pero consiguieron trabajo fijo en un matadero
enorme y lgubre. Por varios aos y sin chistar, Odiln se encarg de
transportar tripas y pezuas ftidas de bvidos a la planta procesadora de
alimento para perros y gatos. Walter de esta manera haban apodado a
Pancracio en Chicago separ las entraas de los corpachones. Impertrrito
y quiz animado por aquel hedor infernal, soaba con la fundacin de un
sindicato.

Los caciques de Kansas son invisibles, pensaba Odiln cada noche, frente a
esa fuerza extraa que emana de las corporaciones, y despierta zozobra
inconsciente. Los dueos del matadero son seres annimos con miles de ojos
sigilosos, responda la inquieta y silenciosa mirada de Walter, cuya imagen
era reproducida simultneamente en pantallas de televisor ubicadas en la
oficina central y la nica retina del capataz ojienjuto, cuyo ojo izquierdo
haba quedado extraviado en el paralelo 38.

La vida en Emporia y sus alrededores es muy distinta. Cada amanecer, el
ganado reaparece desperdigado en los llanos, junto a pozos petrolferos y
enormes letreros de propaganda religiosa que exhorta a los automovilistas
al arrepentimiento, a cambio de la salvacin eterna del alma. Desde las
vas, Odiln y Walter divisaban, al igual que nosotros, pero con una
perspectiva distinta, el edificio que alberga la crcel, el Granada, los
negros cimborios de la iglesia y, al fondo de la calle, el campus
universitario. La sobria atmsfera de la Commercial apareca acompaada de
miradas furtivas que exteriorizan todava una absurda asociacin de ideas
preconcebidas en la estrechez del hogar y las instituciones. La
discriminacin y el racismo eran una realidad que aprendieron a sopesar e
ignorar, ya que ambas situaciones representaban una prolongacin de lo
vivido en Mxico. A pesar de ser tarascos, fueron clasificados legal y
socialmente como Hispanics y, a diferencia de Mxico, hasta los paisanos
mestizos o geros, quedaban etiquetados tambin en una sola casta que los
haca partcipes del mismo desprecio. Les haban gustado los dlares, y se
acostumbraron a vivir confinados en un mundo asignado que permite estar sin
ser. El sistema los convirti en obreros cualificados y les asign la
comunidad ubicada al otro lado de las vas del tren. Apartados de los
anglosajones.

Gracias al influjo y ayuda de algunos religiosos del rea, Odiln decidi
ser abstemio y tuvo nimo para establecer una licorera en el centro de
Emporia. Walter se asoci con unos restauranteros de Topeka. Deseaba huir
del pueblo y volver a empezar.

Un mircoles por la maana, atracaron a Odiln. Durante el funesto
acontecimiento le propinaron una paliza, y el cuerpo fue colocado
deliberadamente encima de una amplia banqueta, para no volver a ser visto
jams. Esa tarde, el sombrero intacto de la vctima reapareci encallado en
la chimenea del hogar de Walter, quien, y sin comprender el porqu, est
por conocer la edad dorada en una celda de la prisin federal de Walla
Walla.

Pero qu crnica tan despiadada y mal escrita!

Si llegamos a Kansas City contesta de repente el maquinista, all tendr
que tomar el expreso a Saint Louis.

El tren contina su diligente e instantneo trayecto circular, y mis
prpados, cegados por el anaranjado violento del horizonte y el impetuoso
viento del sur, que contina creciendo, se cierran como dos ligersimas
cortinas de hierro candente.

** Juan Carlos Hernndez Cuevas
   juancarlos_59@hotmail.com
   Investigador. PhD en estudios hispnicos (literatura latinoamericana)
   por The University of British Columbia (Vancouver, Canad), mster de
   artes por Prtland State University (Portland, Oregon, EUA), licenciado
   en artes y letras (Portland) y minor en estudios africanos (Portland).
   Tiene tambin una diplomatura en educacin primaria por la Escuela
   Nacional de Maestros de Ciudad de Mxico. Ha publicado "Mxico" en Max
   Aub en el laberinto del siglo XX (Ed. Juan Mara Calles; Valencia,
   Espaa, 2003) y "Los cuentos mexicanos de Max Aub" en Actas del Congreso
   Internacional Max Aub: testigo del siglo XX (2003). Becario de la
   Fundacin Max Aub (Segorbe, Valencia, Espaa; 2000-2001), ha trabajado
   como instructor de espaol para Emporia State University (Kansas, EUA,
   2002-2004).



=== Adviene      Mara Rosa Perea =========================================

      Quisiera ser como la paja brava,
      una simple hierba a la vera del camino
      que se inclina antes que sople el viento.
      Pero no puedo.
      Y hoy ms que nunca busco en la poesa un refugio.

*** Adviene

Seales furtivas
acechan el crculo presente
de vidas e historias,
dentro del inconmensurable espiral
de existencias.

Intensa gravitacin.
Fija un instante. Destruye.
Escarpando la tierra inventa una puerta,
rompe la rueda del carruaje,
calcina la gracia.

Sobresalta el vuelo de las aves
las almas al marchar

entre parasos de adobe,
sueos truncos, cuervos y palomas,
y tiramiras de siluetas yacentes
cual sombras fantasmales hundindose
en la inmensidad del stano.

Por donde quiera que vaya
sobrevienen seales oscuras.
Katrina, Dean, tsunamis, temblores,
guerras, hambre, verdades efmeras.
Desdichas acaso inevitables?

Guerra y pobrezas.
Desdichas inevitables?

Hambre! Verdades efmeras.

...la vida se esfuma en la infinita rueda
de ignorancia y ambiciones...

Trazar el hombre
su futuro pasado entre las hojas
del libro de transparencias?

O tal vez perdure en algn nuevo jardn,
embarrotado y solo,
como animal enjaulado y selecto,
para ser domado
por destreza
y hazaa inconclusa.

Ojal queden viajeros!
aunque sea quebrando el paso,
errantes, meditando sobre la nada,
en el polvo sobreviviente
o en la cornisa
de algn otro universo.

Ojal queden viajeros
escudriando los sin misterios
de la propia naturaleza!



*** Ras perdidas del cielo

al lmite de la frontera con la misma muerte
jinetes de sombras rescataron ecos

estrpitos de un violn fantasmal
con cuerdas en fuego y sangre vulnerando
los sonidos del viento

ahuyentando la vida 

y el canto trunco de los pjaros estall
contra el lenguaje perdido de los hombres

y sus alas...
ptalos rotos
prpura intenso derramados
precipitaron el aire
intentando encontrar
una mano abierta
que los contenga

...antes de morir...



*** Brumas

La escarcha comprime las rejas
y agrieta la antigua madera
de lo que alguna vez
fue ilusin.

Ya no le tengo miedo al silencio.
No estoy sola.

*

Huelen las paredes desnudas
lo que queda del territorio
frgil y quemado
de mi memoria.

Una nia herida por la llovizna
me acompaa.

En el canto olvidado
del tiempo
gime
y resbala por la vertiente

cual flor herida
lejos se divisa
errante...

cautiva de un viejo coraje.

*

No le tengo miedo a la locura
yo sola ya no estoy!..

ella vuelve del ayer entre los muros
cuando la luz del da
borra mis pasos

y en la prisin nadie sabe de m.



*** Te alejas...

La niebla lleva con ella
su opaca bruma y te envuelve,
devora en cada paso
todo aquello que auguraste

y lo vuelve aguacero de luces oscuras,
gota de lluvia esfumada
junto a sueos que siempre acaban.

Hombre, hacia dnde vas?

Imposible es guardar las gotas del mar
ni derramar sueos en pedazos.

Intenta que el amor no se quede sin fe
ni se trunque la semilla fraterna
en la desidia del desamor.

Deja ya tu cordial indiferencia
por mantener la apata en esperar
que todo cambie porque s.

** Mara Rosa Perea
   mrperea@gmail.com
   Poeta y narradora argentina-italiana. Reside en Buenos Aires. Estudi
   ciencias de la educacin en la Universidad Nacional. Ha publicado su
   poesa en los libros Letras en levedad (Dunken, 2006), La gran apuesta
   (Dunken, 2005), Poetas y narradores contemporneos (Editorial de los
   Cuatro Vientos, 2005) y Poetas argentinos contemporneos (Argenta,
   1996). Tuvo participacin especial, con una sucesin de haiku y senryu,
   en el libro Prosas compartidas, de Yvette Schryer (Editorial Dorgraf,
   Tel Aviv, 2007). Textos suyos se publican en diversas revistas
   literarias.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Poesa Galicia      Sociedad Artstica Ferrolana ======================

      Revista literaria
      Sociedad Artstica Ferrolana
      (http://www.sociedadartisticaferrolana.es/literatura.htm)
      Ferrol, Galicia (Espaa), enero de 2006
      76 pginas

La Sociedad Artstica Ferrolana edita desde hace un cuarto de siglo esta
publicacin, en la que se rene lo mejor de la poesa gallega contempornea
en gallego y en castellano, as como ensayos, artculos, reseas
editoriales y noticias de actualidad cultural del Ferrol, al noroeste de
Espaa. La revista se inici como un apndice de otra, Arte Galicia, y es
hoy en da una publicacin autnoma y de gran prestigio en la regin.

El nmero que la SAF gentilmente ha puesto en nuestras manos es el 20, cuya
portada viene ilustrada con una obra del artista local Juan Jos Rodrguez
Soto (1949). La edicin incluye tambin ilustraciones de Corn Diego, M.
Surez, Irls Romero, Luis Jaime y otros artistas gallegos.

Xavier Rodrguez Vergara encabeza este nmero con su poema Acgeme,
ganador del primer premio Hernn Esquo. Le siguen un poema de Francisco
Vila Fuentes, un relato de ngel Ruiz de Velasco, dos poemas de Miguel
Dors Lois, una semblanza de Carlos Casares a cargo de Jos Ramn Vzquez
Martnez, una seleccin de poemas de Mara donde Carme Kruckemberg, poemas
de Juan J. Bentez, Mara Isabel Gonzlez Rodrguez, Luis Jaime, Xurxo
Alonso, Remigio Nieto, Vctor Corcoba Herrero
(http://www.letralia.com/firmas/corcobaherrerovictor.htm) y Jos Ramn
Dolarea Calvar.

Luego se puede leer una semblanza de Ricardo Carballo Calero a cargo de
Cristina Amenedo, poemas de Javier de la Rosa, Carlos Bustamante Leira,
Xon Garca, Francisco de Sotavento, Aurora Varela, Arsenio Lpez Morado,
Rosa Mara Martnez Dios, Teresa Arn Trillo, Luis Fernndez Guitin,
Manuel Prez de Arvalo, Ricardo Daz Casteleiro, Diego Romero, Jos Mara
Maiz Togores, Xon Xos Fernndez Abella y Jos Luis Nareo Nez. La
lectura se completa con varias reseas editoriales y noticias que dan
cuenta de la vibrante actualidad cultural de la zona.

Al editar este nmero 20, escribe en el editorial el doctor Ricardo
Daz-Casteleiro Romero, director de la revista, ampliando nuestro equipo
de colaboradores, amigos y simpatizantes, amantes, en principio, todos
ellos, de la poesa, ampliamos el horizonte de nuestras ambiciones y
ponemos en tus manos, lector amigo, una publicacin remozada, con aires
nuevos y prometedores, de mayor difusin y divulgacin, incluso ms all de
nuestras fronteras, en esa pretensin de volcar nuestras inquietudes, si
cabe, con mayor fuerza e imaginacin, en la Poesa.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

El verdadero escritor, el escritor a secas, el falso escritor, no son
conceptos que revistan gran inters. Encierran, en todo caso, una manera de
leer, una aspiracin, una coleccin privada de libros. La verdad de un
escritor, cualquier verdad, en realidad, es demasiado maleable como para
tomarla en serio, para creerla definitiva y objetiva, ms all de los
recorridos personales.

      Juan Terranova, Qu hace de un escritor un verdadero escritor?.
      En: HiperCrtico (7/12/2007,
      http://hipercritico.com/content/view/507/42).



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