
       ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XII     Cagua, Venezuela     N 184
         ~~~~~~~~~~~              =======================================
         ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras
         ~~~~~~~~~~~                    http://www.letralia.com
         ~~~~~~~~~~~              =======================================
         ~~~~~~~~~~~                       7 de abril de 2008
         ~~~~~~~~~~~
         ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
         ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
         ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
         ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
         ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
         ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
         ~~~~~~~~~~~          ~                  *
         ~~~~~~~~~~~          ~~~     JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
         ~~~~~~~~~~~         ~~~~     Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~        ~~~~~         ISSN: 1856-7983
        ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
Andrs en la blogosfera. / Desiertos creativos. / Amor   | Breves
risueo. / Escritoras ganadoras. / Letras en pantalla. / |
Recital en la mezquita. / Hank tiene resaca. / Bennett   |
en Bilbao. / Por Pizarnik. / Con maestra.               |
                                                         |
Aymer Waldir Zuluaga gana el Concurso Mundial de Poesa  | Noticias
Ertica. Letralianos obtienen tres primeros lugares y    |
una mencin. / Publican libro pstumo de Francisco       |
Umbral. / Falleci el escritor britnico Arthur C.       |
Clarke. / Muri la poeta colombiana Matilde Espinosa de  |
Prez. / Fallece el escritor espaol Rafael Azcona. /    |
Letralia nuevamente finalista de los premios Stockholm   |
Challenge. / Buenos Aires declara a Mario Vargas Llosa   |
visitante ilustre. / Casa de Jos ngel Valente ser la  |
Casa de la Poesa de Almera. / Catalina Parra gana      |
Premio Internacional de Poesa Miguel Hernndez. /       |
Sergio Pitol recibi la Medalla de Oro de Bellas Artes.  |
/ Fernando Bez asumi direccin de Biblioteca Nacional  |
de Venezuela. / Jorge Edwards gana el Premio             |
Planeta-Casa de Amrica. / Marisela Guevara Snchez      |
designada presidenta del Cenal. / Recordarn a Jos      |
Watanabe en el primer aniversario de su muerte. / Junot  |
Daz obtiene el Premio Pulitzer. / Arte en pequeo       |
formato se expone en Maracay. / III Semana de la Nueva   |
Narrativa Urbana realizarn en Caracas. / Periodismo     |
digital ser analizado en la Complutense. / Cincuenta    |
novelas colombianas y una pintada presentarn en Bogot. |
/ Ana Enriqueta Tern ser homenajeada por La Librera   |
Meditica. / Novela y cine negro sern debatidos en      |
Salamanca. / Publican ltimo tomo del Diccionario de     |
escritores mexicanos siglo XX.                           |
                                                         |
Hermano Cerdo. / La Porte des Potes. / Sistema Nacional | Literatura
de Talleres Literarios - Aragua. / ArteLista.com. /      | en Internet
Fundacin Prolectura.                                    |
                                                         |
La poesa de Octavio Paz, Harold Alvarado Tenorio. /   | Artculos y
Leyendas feroesas: la foca mujer, Juan Franco Crespo.  | reportajes
/ En escucha de pensamiento, Ernesto Fernando          |
Iancilevich. / Matilde, has partido hacia tierras       |
lejanas, Lidia Corcione Crescini. / Jos Alejando Pea |
en su poesa, Rafael Rattia. / Hay das en que         |
amanezco muerto (O cmo amanecer vivo en una calle       |
muerta), os Fernndez. / En eso estamos, de Wilson    |
Armas Castro, Aldo Roque Difilippo.                     |
                                                         |
Moraima Rodrguez, en comunin con sus fantasmas: El    | Entrevistas
escritor es un trashumante, entrevista por Rafael       |
Ortega. / Jos Eugenio Snchez: Me gusta que la poesa  |
tenga otras posibilidades como el video, la postal, el   |
performance, la danza, entrevista por Augusto           |
Rodrguez.                                               |
                                                         |
Gravitacin del alma. Acercamiento a Las flores del mal | Sala de ensayo
de Charles Baudelaire, Mara Eugenia Betancourt. / La  |
belleza del pensar. La poesa de Alfredo Silva Estrada, |
Lubio Cardozo. / Superficies de escritura, Rafael      |
Fauqui.                                                 |
                                                         |
Poemas de Jemimah Rivera. / Anayan, un sueo antes de   | Letras
morir, Sergio Gelista. / Poeta de utilidad pblica,   |
Manuel Orestes Nieto. / Das de junio (un relato),     |
Manuel Cabesa. / La muerte llevaba vendas en los ojos, |
Jos Geraldo Neres. / Secretos de familia, Marcela     |
Adaros Rojas. / Metamorfosis del silencio, Johanna     |
Rozo. / Coca, papito, coca!, Carlos Duarte Merino. /  |
Poemas de Francisco Wong Matos. / Imagina, Raquel      |
Blasco Snchez. / Poemas de Alejandra Barbery. / Dos     |
relatos de Marianela Cabrera Pineda. / Estampas de      |
nostalgia, Clinia M. Saffi. / El Topo y la Estrella,  |
Marta Jurez. / Monlogo entre dos, Rafael Batista     |
Cceres. / Mensaje a una amiga, Marcial Fonseca.       |
                                                         |
Raymond Chandler.                                        | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
           Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                 http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                   http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                    http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                    http://www.redchilena.cl
===========================================================================
       Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                   http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
        Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                    http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                   http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                    http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                    http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                  http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

Para suscribirse a Letralia, enve un mensaje vaco a:

   letralia-subscribe@gruposyahoo.com

Para desuscribirse, enve un mensaje vaco a:

   letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com

Tambin puede formalizar su suscripcin o su desuscripcin en un formulario
visible en nuestro sitio en el Web:

   http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm

Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Andrs en la blogosfera. El escritor espaol Andrs Prez Domnguez acaba
de dar forma a dos bitcoras mediante las cuales estar en contacto con sus
lectores. El factor Einstein rene reseas, entrevistas y crticas sobre el
libro homnimo de Prez Domnguez publicado este ao por el sello Martnez
Roca. En La separata, por su parte, el autor publica los artculos que
semana a semana desde enero de 2006 lee ante la audiencia del programa
Protagonistas Sevilla, que dirige y presenta Crisrtbal Cervantes en la
emisora Punto Radio. Nacido en Sevilla en 1969, Prez Domnguez es uno de
los autores de Ciudad Letralia. Adems de El factor Einstein, ha publicado
la novela La clave Pinner (Roca Editorial, 2004), las novelas cortas Los
mejores aos (2002) y Duarte (2002), la coleccin de cuentos Estado
provisional (2001), y el relato Ojos tristes (2001). Para finales de este
ao est programada la publicacin de su nueva novela, El sndrome de
Mowgli, que aparecer bajo el sello Algaida.
http://elfactoreinstein.blogspot.com
http://laseparata.blogspot.com

Desiertos creativos. Recientemente fue emitido el veredicto del Concurso de
Minicuentos Los desiertos del angel, organizado por la Secretara
Sectorial de Cultura del estado Aragua, en Venezuela. Los jueces, Marcos
Veroes, Hctor Torres y Manuel Cabesa, decidieron por unanimidad otorgar el
premio al relato Espirales, firmado con el seudnimo Markehim, en
virtud de su concentrada estructura, resolucin de la ancdota, adems del
buen manejo del lenguaje, de la tensin y la voz narrativa. Al abrir la
plica, el autor del relato ganador result ser Jhoerson Yagmour Figuera, de
La Victoria. Igualmente, se concedi menciones honorficas a los relatos
Cuando llegaron los perros, de Isabel Rivas Alecio (Maracay); Aprender a
vivir juntos, de Emilia Catern Miranda Jaimes (Mrida) y Uccello, de
Leo Villaparedes (Cagua). La entrega de los premios ser, conjuntamente con
la de la Bienal de Literatura Miguel Ramn Utrera, el prximo jueves 29
de mayo en la Casa de los Arcos, en El Castao (Maracay), a las 7 de la
noche.

Amor risueo. Con portada de Marina Celeste Mariuzza y prlogo de Carmia
Cndido Daverio, acaba de aparecer bajo el sello El Taller del Poeta y por
iniciativa de Marta Roldn, el libro de relatos Karma Sensual: Amor y
humor, una antologa de relatos erticos que incluye textos de Sara Veiras,
Milena Wetto Yanes, Alice Carroll, Pilar Pedraza Prez del Castillo, Anabel
Consejo Pano, Isabel Al, Ronald Ariel Vargas Ovando, Daro Fernndez Mira,
Oscar Daniel Tartabull y Andy Javaloys. Es la tercera antologa de este
tipo que publica el grupo, que convoca anualmente un concurso bajo cierta
premisa temtica para escoger a los autores. Dice Cndido en su prlogo:
No slo los ojos deleitar el lector, Karma Sensual despierta instintos
clidos en cada lectura. Tenemos una prosa rimada, segn la autora, para
rerse mejor; un relato que es un monumento a la mano y al gerundio;
tenemos proliferacin de ojos verdes, los personajes que se describen en
diferentes relatos y por diferentes autores ostentan estas esmeraldas lo
que dara lugar a un cambio del ttulo del libro, la verdad. Traiciones
disfrutadas sin conocimiento de causa, encuentros y desencuentros, cmaras
ocultas, un elxir como ingrediente secreto de la torta de manzanas, un
otro yo que disfruta por partida cudruple del sexo y muchos, muchos
desentendidos.
http://www.eltallerdelpoeta.com/libros18.htm

Escritoras ganadoras. El 2 de abril fue emitido el veredicto del Premio Ana
Mara Matute de Relatos de Mujeres, convocado por Ediciones Torremozas. Han
resultado ganadoras (ex aequo) la espaola Marta Fernndez Surez, con su
relato Manes, y la cubana Mari Rojas Tamayo, con La cuentacuentos. Las
finalistas son Elisabet Baurier Montmany (Barcelona, Espaa), con Vida
parcial de una maana inslita; Lilian Goligorsky (Uruguay), con
Solingen; Rosa Ribes Molin (Alemania), con La mirilla, y Rosa Gladys
Ruiz de Aza (Tenerife, Espaa), con El canto del yacab. Al premio se
prsentaron 423 originales y el Jurado estuvo compuesto por Mara Dolores de
Ass, Marin Izaguirre, Antonio Porpetta y Manuel Quiroga Clrigo. El
premio tiene una dotacin de 1.200 euros y la publicacin de los relatos
ganadores y finalistas en un libro de la coleccin Ellas Tambin Cuentan de
Torremozas. Fernndez Surez naci en Vigo en 1978 y es licenciada en
filologa hispnica. Es traductora, redactora y ha participado en diversas
actividades literarias. Actualmente vive en Manchester (Inglaterra). Rojas
Tamayo es licenciada en comercio exterior por la Universidad de La Habana.
Tiene tres libros editados y sus relatos y poemas estn incluidos en
diversas antologas. Fue directora de la revista Dos Islas, Dos Mares.
http://www.torremozas.com

Letras en pantalla. El Centro Pedaggico y Cultural Simn I. Patio, de
Cochabamba (Bolivia), inicia este mircoles 9 el taller Literatura y
cine, con el objetivo de reflexionar, analizar e interpretar tanto la
lectura de obras literarias como sus versiones cinematogrficas. El taller
concluir en noviembre con tres sesiones cada mes. Mensualmente se
trabajar una obra literaria con un facilitador que dirigir la lectura y
el anlisis de la pelcula. Entre ellos estn Xavier Jordn, Claudio Araya,
Adres Laguna, Alba Balderrama, Omar Snchez, Omar Salinas y Romeo Marta. El
ltimo mircoles de cada mes estar dedicado a la proyeccin de la pelcula
analizada. El inicio ser el mircoles 9 de abril a las 7 de la noche con
el relato El corazn de las tinieblas, de Joseph Conrad, y el filme
Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola. Este primer mes ser coordinado
por Xavier Jordn.
http://www.fundacionpatino.org/cpycsip.htm

Recital en la mezquita. La Asociacin de la Liga Musulmana en Venezuela
est organizando para el jueves 10 de abril un Recital Lrico Potico
rabe-Venezolano y la presentacin de diversos poemarios en homenaje a la
Universidad Nacional Abierta en su XXX aniversario. Participarn los poetas
Jos Mara Aristimuo, Bokhari Mohammadali Ibrahim, Orlando Campos R., Tere
Casas, Ligia Colmenares, Migdalia B. Mansilla, Lidia Salas, Marcia Revern,
Silene Sanabria y Carmen Cristina Wolf, as como los artistas plsticos
autores de plaquettes: Baldomero Higuera, Orlando Campos, Mara Jos Da
Silva, Ins de Veer, Vidalia Gonzlez, Milagros Marambio, Ana Teresa Pesce,
Marcia Revern, Hugo Rivero y dgar Vegas. La actividad se realizar en la
mezquita Sheik ibrahim Bin Abdulaziz al Ibrahim de Caracas (Calle Real de
Quebrada Honda, Los Caobos) a partir de las 3:30 de la tarde.

Hank tiene resaca. El 11 de abril estar en todas las libreras de Espaa,
publicado en la coleccin Caballo de Troya de Mondadori, la antologa
Resaca / Hank Over; un homenaje a Charles Bukowski, coordinada por Patxi
Irurzun y Vicente Muoz lvarez, que ser presentada en Madrid (23 de
abril), Zaragoza (11 de abril), Barcelona, Len, Pamplona y otras ciudades
espaolas. Con portada del dibujante Miguel ngel Martn, esta Resaca
incluye textos de 37 autores que rinden, mediante poemas y relatos, su
particular homenaje a uno de los poetas y escritores ms influyentes del
siglo XX: Charles Bukowski, el mtico autor de Factotum, Hijo de Satans,
La senda de un perdedor, Escritos de un viejo indecente o Peleando a la
contra y creador del alter ego Hank Chinaski. Los autores reunidos son Eva
Vaz, Hernn Migoya, Miquel Silvestre, Ral Nez, Vicente Luis Mora, David
Gonzlez, Sergi Puertas, Alfonso Xen Rabanal, Karmelo Iribarren, Jos Angel
Barrueco, Jos Daniel Espejo Balanza, Vicente Muoz lvarez, Lluis Pons
Mora, Javier Marroqun, Agustn Fernndez Mallo, Josu Arteaga, Pablo
Casares, Kike Babas, Kike Turrn, Pablo G. Bao, Ignacio Escun Borao, Ana
Prez Caamares, Kutxi Romero, Jos Manuel Vara, Lucas Rodrguez Luis,
David Murders, Manuel Vilas, Roxana Popelka, Sofa Castan, Sor Kampana,
Angel Petisme, Salvador Gutirrez Sols, Nacho Abad, Safrika, Patxi
Irurzun, Abel Debritto, Eloy Fernndez Porta, quienes abarcan edades
comprendidas entre los 25 aos (la ms joven) y los 58 aos (el mayor), que
abarcan desde representantes del Realismo Sucio y la llamada Generacin
Nocilla, hasta cantautores y vocalistas, poetas y escritores.
http://hankover.blogspot.com

Bennett en Bilbao. El cuento Las dos vasijas, del escritor letraliano
Roberto Bennett (Montevideo, 1948) fue seleccionado junto con otros 24
textos para ser incluido en el libro que, como resultado del VI Concurso de
Cuentos Infantiles XXVII Jornadas Infantiles de Otxarkoaga, publicar la
asociacin Txirula Kultur Taldea, de Otxarkoaga (Bilbao, Espaa). El libro
ser presentado y ledo el 13 de abril, a las 11 de la maana, en la plaza
de Ugarte, en el contexto de las XXVII Jornadas Infantiles de Otxarkoaga.
En el concurso participaron 258 cuentos procedentes de 18 pases, 215 en
castellano y 43 en euskera. Sern publicados 6 cuentos en euskera y 19 en
castellano. La edad de las personas participantes oscila entre los 9 y los
72 aos. Bennett ha publicado, entre otros, los libros de cuentos Lo que
arrastra el ro y otras historias (1986) y El ltimo verano (1994), as
como la novela La brisa bajo mis alas (2000) y los libros sobre mamferos
marinos Delfines y ballenas, los reyes del mar (1989), en coautora con el
doctor David C. Taylor, y Animales marinos (1990), ambos traducidos al
ingls y al italiano.

Por Pizarnik. Hasta el 20 de abril se recibirn colaboraciones para la
edicin especial que en mayo de 2008 publicar la revista Herederos del
Caos sobre la escritora argentina Alejandra Pizarnik (Buenos Aires,
1936-1972). Creemos que no hay mejor tributo para un escritor que el de
expresarle todos nuestros sentimientos por medio del gnero que mejor
conoca, en este caso, la poesa; por ello esta convocatoria, expres el
escritor Juan Carlos Vsquez, quien edita esta publicacin digital. Para
participar, basta con enviar a herederosdelcaos@hotmail.com un poema
dedicado a la autora de Los trabajos y las noches. Asentada en San
Francisco, California (EUA), Herederos del Caos es una publicacin sin
fines de lucro que busca difundir la pintura, la fotografa y la nueva
literatura contempornea, as como crear enlaces entre autores y ser un
vnculo de conexin entre diversas formas de pensamiento.
http://herederosdelcaos08.tripod.com

Con maestra. Hasta el viernes 25 de abril ser el proceso de recepcin de
documentos para los profesionales universitarios que deseen iniciar
estudios de postgrado en literatura venezolana en la Universidad de
Carabobo, maestra que iniciar su andadura este ao bajo la coordinacin
de los docentes Mara Consuelo de Bianchi, Roco Jimnez, Gustavo Fernndez
y Wilfredo Illas. Las inscripciones sern del lunes 28 de abril al viernes
2 de mayo; sin embargo, los aspirantes debern consignar sus documentos
antes. Los aspirantes debern presentar, por ante la Direccin de Postgrado
de la UC, fotocopia de la cdula de identidad o partida de nacimiento,
fondo negro del ttulo de educacin superior debidamente certificado,
calificaciones certificadas obtenidas en los estudios superiores de
pregrado, tres fotos tipo carnet, currculum vitae, con copias de los
documentos probatorios (organizados segn baremo); asimismo, debern
demostrar dominio instrumental del idioma ingls, conocimientos de
computacin y comprobante de cancelacin de arancel de solicitud de
admisin, entre otros.
http://tinyurl.com/3qgwa9

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



=== Le interesa estar informado sobre concursos? =========================

Reciba por correo electrnico los anuncios vigentes de concursos literarios
y artsticos en general suscribindose a nuestra lista de distribucin.
Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vaco a
letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera
de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm.
Si desea enviarnos las bases de un concurso, escrbanos a info@letralia.com



||||||||||||||||||||||||||||||        NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Aymer Waldir Zuluaga gana el Concurso Mundial de Poesa Ertica
    Letralianos obtienen tres primeros lugares y una mencin

El poeta colombiano Aymer Waldir Zuluaga, de Medelln, obtuvo el primer
puesto en el I Concurso Mundial de Poesa Ertica, convocado en Per. El
fallo se dio a conocer el pasado 5 de marzo en la Casa del Poeta Peruano.

El jurado, integrado por los poetas Lina Zern
(http://www.letralia.com/firmas/zeronlina.htm), de Mxico, Rosa Tezanos
Pinto, de Estados Unidos y los peruanos Luis Yez Pacheco, Csar ngeles
Caballero y Jos Vargas Rodrguez, tuvo bajo su responsabilidad la
evaluacin de 385 trabajos provenientes de 15 pases.

Zuluaga naci en noviembre de 1967 y es experto en informtica y
sistematizacin de datos. Estudi en el Politcnico Colombiano Jaime Isaza
Cadavid (http://www.politecnicojic.edu.co), en la Universidad de Medelln
(http://www.udem.edu.co) y en la Universidad Eafit
(http://www.eafit.edu.co). Sus textos se han publicado en revistas
literarias de Espaa, Argentina y Venezuela, entre ellas Arena y Cal
(http://www.islabahia.com/arenaycal), Magazine Proyectos, Voces
(http://www.revistavoces.com) y Predicado (http://www.predicado.com).
Varios cuentos suyos han sido publicados en Letralia
(http://www.letralia.com/firmas/zuluagaaymer.htm).

El segundo y tercer lugar del concurso fueron ocupados por las letralianas
Carmen Vscones (http://www.letralia.com/firmas/vasconescarmen.htm), de
Ecuador, y Elsa Levy (http://www.letralia.com/firmas/levyelsa.htm), de
Mxico, quien comparti el tercer puesto con el peruano Pal Torres Arroyo.

Vscones (Samborondn, 1958) es psicloga clnica, ha escrito poesa,
narrativa, crtica y ensayo y ha desarrollado trabajos de investigacin en
el rea educativa. Su libro Memorial a un acantilado gan en 1993 la II
Bienal de Poesa Cesar Dvila Andrade, en Cuenca. Ha trabajado en
instituciones de atencin al nio, familia y comunidad.

Tambin psicloga, Levy es natural de Colima y tiene diplomados en cultura
jalisciense, crtica y fantasa de la literatura hacia el tercer milenio, e
historia de Jalisco en el arte, as como un posgrado en creacin y crtica
literaria por la Sociedad General de Escritores de Mxico (Sogem,
http://www.sogem.org.mx) y un Curso Superior de Pensamiento Latinoamericano
(Casa de las Amricas, Cuba; http://www.casa.cult.cu). Ha ganado el
Concurso Nacional de Cuento Criaturas de la noche (Saltillo Coahuila,
1999) y el Premio Nacional de Cuento Juegos Florales de Lagos de Moreno
(2005), entre otros.

Entre las menciones extraordinarias se encuentra otro letraliano, el
escritor colombiano Dixon Moya
(http://www.letralia.com/firmas/moyadixon.htm), diplomtico de carrera que
ocup el cargo de cnsul de Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz,
Venezuela) y actualmente desempea un cargo diplomtico en Nicaragua. Moya
ha publicado artculos en revistas de su pas.

Tambin recibieron menciones extraordinarias los peruanos Willy Gmez
Migliaro, Francisco Len y Domingo Guzmn Huaman; los chilenos Vctor
Seplveda Carrasco y Daniel Francisco Rojas Pachas, la colombiana Bella
Clara Ventura, los cubanos Saturnino Rodrguez Rivern y Domingo Hernndez
Varona, los mexicanos Obed Gonzlez Moreno y Mario Z. Puglisi, la argentina
Mary Acosta, la boliviana Pilar Pedraza Prez del Castillo, el hondureo
Elvir Lazo y el espaol Sergio Oiarzbal.

El jurado consider oportuno destacar el alto nivel de lenguaje potico,
en juego resaltante con la sugerencia, de las obras que obtuvieron tanto
los tres primeros lugares como las menciones extraordinarias.

Fuente: El Tiempo



*** Publican libro pstumo de Francisco Umbral

El sello Planeta (http://www.editorial.planeta.es) present este 13 de
marzo el libro Carta a mi mujer, la obra pstuma de Francisco Umbral, un
libro ntimo y lrico, que naci de lo mejor y de lo ms hondo de su
persona, ha reconocido su viuda Mara Espaa.

Estas pginas, escritas por Umbral hace veinte aos y que su viuda guard
en un cajn porque estaban dedicadas a ella, completan la triloga lrica
iniciada con Mortal y rosa y Un ser de lejanas. Umbral ha sido un ser
nico, al que yo quise y quiero, y que escribi este libro como homenaje a
m; uno de los ltimos y ms bellos homenajes que poda tener, explic
Espaa.

La viuda de Umbral dijo que Carta a mi mujer fue escrito entre 1985 y 1986,
en la calle Juan Ramn Jimnez, donde vivan, aunque parece escrito el ao
pasado, y no fue publicado antes porque siempre haba un libro ms
urgente y actual que publicar. Poco antes de su muerte, el 28 de agosto de
2007, le pidi a su mujer que le pasara el manuscrito al ordenador, pero
ella slo pudo copiar 13 o 14 pginas porque el escritor enferm y tuvo
que ingresar en el hospital.

A la presentacin del libro asistieron el ministro de Cultura de Espaa,
Csar Antonio Molina; Jaime de Marichalar, gran amigo de Umbral; familiares
y amigos del escritor y un sinfn de personalidades del mundo de la
Cultura.

Segn Molina, el libro se trata de una crnica interior o una confesin
intimista que produce en el lector un asombro similar al de Mortal y
rosa, la gran obra de Umbral, considerada por algunos crticos como una de
las ms importantes de la segunda mitad del siglo XX.

Espaa, protagonista y destinataria de la obra, puede sentirse orgullosa
del amor, la ternura y la gratitud que respiran estas pginas. Ella es el
espejo, la sombra fiel, la compaera de viaje, la inspiracin vital y la
criatura silenciosa capaz de dar un ruidoso sentido al silencio, de
llenarlo y de humanizarlo, seal el ministro.

Carta a mi mujer cabalga entre varios gneros o, mejor dicho, inaugura un
gnero indito, casi experimental, dominado por una manera apasionada de
escribir, afirm Molina, para quien la emocin que provoca esta obra
reside en la ntima confesin del autor sobre la vida, sobre la
importancia de las cosas pequeas que le rodean y sobre la huella de lo
perdido.

Para el poeta Pere Gimferrer, autor del prlogo del libro, Carta a mi mujer
es una obra muy seria y muy pattica, escrita por un hombre que observa
que su vida se termina y lo hace desde el punto de vista de un hombre que
vive con su pareja. El poeta dijo que se trataba de uno de los libros ms
conmovedores e interesantes de Umbral.

El libro, de 173 pginas, trascurre en una casa de campo cercana a Madrid y
tiene una gran carga lrica que Umbral combina tambin con una irona
socarrona en la que la vida real y la inventada se entremezclan. El autor
escribe sobre las prdidas cotidianas; sobre lo efmero del mundo, sobre la
vejez, la amistad, el deseo, e incluso el sexo.

Segn ha explicado Gimferrer, Umbral tena la certeza de que el
decaimiento y la muerte le llegara antes que su pareja y escribi estas
lneas de profunda gravedad. Umbral falleci el 28 de agosto de 2007 en
Madrid a los 72 aos.

Planeta quiere mantener vivo el espritu del escritor y tiene intencin
de publicar la antologa de textos Hojas de Madrid y tambin una seleccin
de poemas inditos, que aparecer el prximo otoo.

Fuentes: CNN+  EFE  Europa Press



*** Falleci el escritor britnico Arthur C. Clarke

El escritor britnico Arthur C. Clarke, cuya obra hizo aportes tanto a la
ciencia ficcin como a los descubrimientos cientficos, falleci a los 90
aos el pasado 19 de marzo, en un hospital de la capital de Sri Lanka,
donde resida desde 1956. En los ltimos tres meses, Clarke haba sido
hospitalizado en varias ocasiones debido a insuficiencias respiratorias.

Entre los ms de 90 libros que escribi en su prolfica carrera literaria,
Clarke que haba recibido el ttulo de caballero ingls en 2000 es autor
de El centinela, el relato que Stanley Kubrick llev al cine como 2001:
Odisea del espacio. Adems, fue matemtico y fsico, sent las bases de los
satlites en rbitas geoestacionarias como centros de telecomunicaciones y
se desempe como comentarista televisivo de las misiones Apolo a la Luna.

Clarke naci en 1917 en Somerset, Inglaterra, y fue desde nio un
aficionado a la astronoma. Su familia se mud a Londres en 1936 y Clarke
se uni enseguida a la Sociedad Interplanetaria Britnica
(http://www.bis-spaceflight.com) que presidi durante dos perodos aos
ms tarde y cuya sede central termin instalada en su casa y comenz a
escribir ciencia ficcin.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Clarke sirvi en la fuerza area
britnica como especialista en radares y particip en el desarrollo de un
sistema de defensa con esa tecnologa. En 1945, en un artculo cientfico,
plante por primera vez la idea de que los satlites podan ser centros de
telecomunicaciones. Estos trabajos le valieron varios reconocimientos,
entre ellos que la Unin Astronmica Internacional (http://www.iau.org)
bautizara Clarke a la rbita geoestacionaria a 36.000 kilmetros sobre el
Ecuador.

Despus de la guerra, Clarke realiz estudios en fsica y matemtica y
simultneamente comenz a escribir ciencia ficcin. Su primer relato,
Partida de rescate, se public en 1946.

Su nutrida obra literaria que destaca el optimismo por el progreso
cientfico, los encuentros con culturas superiores y su inters por los
fenmenos paranormales lo convirti en un gran divulgador. En los 50, sus
obras fueron de tipo humanista-utpico, como El fin de la infancia, La
ciudad y las estrellas y El centinela, de 1951. El xito del film, que gan
un Oscar, fue tan grande que Clarke convirti el relato en una novela que
llam igual que la pelcula. A ese libro le siguieron tres ms de la misma
serie.

En 1969, cuando era considerado el principal profeta de la era espacial,
Clarke se uni a la cadena CBS (http://www.cbs.com) para narrar junto al
astronauta Wally Schirra la llegada del Apolo a la Luna. Aos despus tuvo
el mismo papel en las misiones Apolo XII y Apolo XIV.

En los 70 se destacaron Cita con Rama que abri una serie que tuvo tres
libros ms y Fuentes del paraso, ejemplos de la llamada ciencia ficcin
dura. Una ltima etapa, a fines de los 80 y los 90, se caracteriz por un
perfil ms poltico y social, como en Factor detonante o Sismo grado 10.

Desde 1956, Clarke viva en Sri Lanka, siguiendo su inters por la
exploracin submarina. En 1998, el diario The Sunday Mirror
(http://www.sundaymirror.co.uk) divulg acusaciones de pederastia en su
contra, que nunca se confirmaron. En 1953, Clarke se cas con la
norteamericana Marilyn Mayfield, pero el matrimonio dur slo seis meses.

Fuentes: AFP  EFE  La Nacin



*** Muri la poeta colombiana Matilde Espinosa de Prez

El pasado mircoles 19 de marzo falleci en Bogot, a los 98 aos, la poeta
colombiana Matilde Espinosa de Prez, una de las autoras ms reconocidas de
su pas, donde es considerada una de las fundadoras de la poesa
contempornea.

Espinosa de Prez escribi catorce libros de poesa: Los ros han crecido
(1955), Por todos los silencios (1958), Afuera las estrellas (1961), Pasa
el viento (1970), El mundo es una calle larga (1976), La poesa de Matilde
Espinosa (seleccin, 1980), Memoria del viento (1987), Estacin desconocida
(1990), Los hroes perdidos (1994), Seales en la sombra (1996), La sombra
en el muro (1997), La ciudad entra en la noche (2001), La tierra oscura
(2003) y Uno de tantos das? (2007).

Durante 50 aos de oficio literario recibi varios reconocimientos por su
trabajo literario, como la Condecoracin Gran Orden del Ministerio de
Cultura, por ms de 40 aos dedicados a la poesa y como precursora de la
poesa social en Colombia (Bogot, 1998), o la condecoracin recibida
durante el Encuentro de Mujeres Escritoras (2006), entre otros. Ha sido
incluida en varias antologas y estudios crticos sobre la poesa
colombiana y latinoamericana y su trabajo se ha traducido a varias lenguas.

Espinosa naci en Tierradentro en 1906. En 1929, a los 16 aos, celebr su
primer matrimonio con el pintor Efraim Martnez, matrimonio del que
nacieron sus dos hijos: Manolo (periodista asesinado por un sicario, padre
a su vez de Fernn Martnez Mahecha, periodista y actual empresario del
cantautor Juanes) y Fernando (tambin periodista, muerto en accidente de
trnsito). El matrimonio se terminara, segn Espinosa, por el mal
carcter de su esposo, que fue suficiente para que nos separramos.

En 1948 contrajo segundas nupcias con quien fuera su abogado durante el
divorcio, Luis Carlos Prez. Lo contact a distancia, yo en Cali, l en
Popayn, le di el poder, hace el alegato, gana el pleito, viene a Cali, nos
conocemos y se enamora de m.

La escritora fue, adems, dirigente del Comit Central del Partido
Comunista de Colombia. Con un estilo literario contemporneo se inici en
la poesa en 1955 con Los ros han crecido. En sus escritos abogaba por los
desprotegidos y haca un retrato literario de la violencia individual y
colectiva de Colombia. Su estilo estaba distanciando del lirismo
tradicional de la poesa femenina.

Hablaba y lea francs y estudi a fondo los clsicos de la literatura
universal. Vivi en Popayn, Cali y, en los ltimos 70 aos, en Bogot. Su
casa en los cerros del barrio El Castillo era un refugio para tertulia
literaria de escritores como Len de Greiff, Enrique Uribe White, Carlos
Lpez Narvez, Nicols Guilln y Mario Rivero.

Fuentes: El Tiempo  Proclama



*** Fallece el escritor espaol Rafael Azcona

El cineasta y escritor Rafael Azcona, responsable de los guiones de El
verdugo, Plcido o La lengua de las mariposas, muri en Madrid a los 81
aos a las 7 de la maana del pasado lunes 24 de marzo, vctima de un
cncer de pulmn, y sus restos fueron incinerados en la ms estricta
intimidad.

Susan Youdelman, viuda de Azcona, expres su inmensa gratitud a todos
cuantos admiraban al guionista, de cuya enfermedad se tuvo noticia el
pasado 7 de febrero, cuando fue el gran ausente en la entrega de las
Medallas al Mrito en el Trabajo, que concede el gobierno espaol, acto en
el que la actriz Maribel Verd recogi en su nombre la distincin.

La incineracin de Azcona, nacido en 1926 en Logroo, tuvo lugar la tarde
del 25 de marzo en el Cementerio de La Paz, en la localidad madrilea de
Alcobendas. Antes de la cremacin, a la que asisti un reducido grupo de
familiares, se celebr una despedida civil.

De nio y de joven vivi y padeci las carencias y el rigor de la dictadura
militar que gobern Espaa hasta 1978, con lo que buena parte de su obra
literaria y cinematogrfica se sita precisamente en esa poca. Destacan El
cochecito y El secreto de los hombres azules, o las que hizo junto a Carlos
Saura, como La prima Anglica y Ay, Carmela!, o con Luis Garca Berlanga
(El verdugo o La vaquilla), Fernando Trueba (El ao de las luces, Oso de
Oro en el Festival de Berln, o Belle poque) y Jos Luis Garca Snchez
(La corte de faran y Tranva a la Malvarrosa).

Azcona gan el Premio Nacional de Cinematografa en 1982, la medalla de oro
de las Bellas Artes en 1994 y el Goya de honor en 1998. Por sus guiones
obtuvo cinco Goyas: El bosque animado (1988), Ay, Carmela! (1991) Belle
poque (1993), Tirano Banderas (1994) y La lengua de las mariposas (2000).

El que fuera presidente de la Academia de Cine y amigo durante muchos
aos de Azcona, Jos Luis Borau, tras conocer la noticia, asegur que la
discrecin que ha rodeado su bito encaja perfectamente con el espritu
del fallecido, con su afn de no ser una figura pblica.

Ha sido todo tal y como era l, y encaja con esa resistencia no slo a ser
acadmico de la Lengua algo que el propio Borau propuso en su momento al
entonces presidente de la RAE, Fernando Lzaro Carreter, sino a aparecer
en los festivales, a los que iba slo cuando no quedaba otro remedio,
aadi el director de cine.

El productor y cineasta Jos Luis Cuerda, que trabaj con Azcona en El
bosque animado (1987) y La lengua de las mariposas (1999), declar que era
el mejor guionista de este pas. Cuerda, que trabaja en la postproduccin
de Los girasoles ciegos, pelcula protagonizada por Maribel Verd y Javier
Cmara, y cuyo guin, adaptacin de la novela homnima de Alberto Mndez,
ha sido el ltimo trabajo de Azcona, considera que el cineasta riojano era
el viejo ms joven y ms lcido que ha existido jams.

El escritor Manuel Vicent, muy buen amigo de Rafael Azcona desde haca
aos, afirmaba que era un verdadero creador, muy imaginativo, divertido,
sorprendente, nunca se repeta y siempre vea el lado inesperado de las
cosas. Agreg que Azcona iba regalando su talento por la vida y cont
que de nio ya lea a Azcona en la revista La Cordorniz.

Jos Luis Lpez Vzquez, protagonista de El pisito, de Marco Ferreri y
primer guin de Azcona en 1958, declaraba tras conocer la noticia que era
alguien que no debera desaparecer nunca, aunque en su caso vivir siempre
a travs de su obra, ingenio y talento. De El pisito recuerda que fue una
cinta anrquica porque Ferreri, para quien Azcona tambin escribi El
cochecito (1960), improvisaba muchsimo y dio muchas vueltas al guin.

Para el realizador Jos Luis Garca Snchez, que llev al cine los guiones
de Pasodoble (1988), Tirano Banderas (1993), Suspiros de Espaa y Portugal
(1995), Tranva a la Malvarrosa (1996) o Siempre hay un camino a la derecha
(1997), se ha perdido una joya totalmente insustituible para la literatura
y el cine espaol, porque ha llenado la cultura espaola de la posguerra
y ha dado testimonio de lo que ha ocurrido en este pas durante el
franquismo, la Transicin y el pos-franquismo.

El ministro de Cultura de Espaa, Csar Antonio Molina, considera que
Azcona deja al mundo del cine y de la literatura sin uno de sus grandes
contadores de historias, mientras que la presidenta de la Academia de las
Artes y las Ciencias Cinematogrficas de Espaa
(http://www.academiadecine.com), ngeles Gonzlez Sinde, le defini como un
guionista con un estilo que no se pareca a ningn otro, era un escritor
muy personal, que saba estructurar muy bien las historias, algo que es
fundamental en el cine.

Fuentes: EFE  La Jornada



*** Letralia nuevamente finalista de los premios Stockholm Challenge

Por segunda vez consecutiva, Letralia ha sido escogida finalista en la
categora Cultura de los premios Stockholm Challenge
(http://www.stockholmchallenge.se/spanish/welcome), que cada dos aos
otorga el gobierno de Estocolmo (http://www.stockholmbusinessregion.se),
con el apoyo del Royal Institute of Technology (KTH,
http://www.kth.se/eng), a proyectos que hagan uso de las tecnologas de la
informacin y la comunicacin (TIC) para mejorar la calidad de vida de
grupos humanos especficos. El anuncio fue hecho por Ulla Skidn,
presidenta del comit organizador, el pasado 25 de marzo.

Los 145 proyectos que alcanzaron la calificacin como finalistas
(http://event.stockholmchallenge.se/category) podrn participar en la
llamada Semana del Desafo, entre el 19 y el 22 de mayo, en el KTH, en
Kista, al norte de Estocolmo. All los ms inspirados emprendedores,
investigadores y estudiantes en el rea de las TIC de todo el mundo podrn
intervenir en conferencias, visitas de estudio y encuentros sociales.

Tambin se reunirn en mesas de trabajo sobre temas como financiamiento,
sostenibilidad y desarrollo de sus proyectos, hasta la noche del 22 de
mayo, cuando asistirn a la entrega de los premios, que se realizar al
trmino de una cena en el Saln Azul del Ayuntamiento, el mismo escenario
en el que ao a ao se realiza el Banquete de los Premios Nobel. El ganador
en cada categora recibir el Trofeo Challenge y un premio en metlico de
5.000 euros.

Como mejor que nunca calific Skidn el nivel de los proyectos que este
ao llegaron como finalistas. El criterio para la participacin ha
alcanzado un mayor nivel, comparado con aos anteriores. Este ao los
participantes necesitaron demostrar con mayor claridad el impacto social y
la sostenibilidad de sus proyectos, lo que result en la escogencia de 145
proyectos excepcionales de ms de 50 pases.

Los premios Stockholm Challenge se entregan en seis categoras,
seleccionadas teniendo en cuenta los Objetivos de desarrollo del milenio
de la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU,
http://www0.un.org/spanish), abarcando un amplio espectro de servicios y
actividades para las personas, las comunidades y el medio que los rodea.
Las categoras son Administracin pblica, Educacin, Cultura, Desarrollo
econmico, Salud y Medio ambiente.

Letralia es, como en la edicin anterior en 2006, el nico proyecto
venezolano en alcanzar el rango de finalista. Del mbito de habla hispana
hay otros veinte, adems de dos provenientes de Brasil y uno de Jamaica. En
la categora Cultura los otros finalistas de Iberoamrica son CINeSPACE
(http://www.cinespace.eu), de Espaa; ColArte (http://www.colarte.com), de
Colombia; Comunidad Segura (http://www.comunidadsegura.org), de Brasil;
CulturaGeneral.net, de Espaa; la Red de Bibliotecas Pblicas de Medelln
(http://www.reddebibliotecas.org.co), Colombia; Viva Favela
(http://www.vivafavela.com.br), de Brasil, y Veratur
(http://www.veratur.gob.mx), de Mxico.

Esta edicin del Stockholm Challenge incluy el lanzamiento especial de los
premios Stockholm Challenge GKP, que en sus categoras Cultura, Desarrollo
Econmico, Educacin y Administracin Pblica fueron presentados en Kuala
Lumpur en diciembre de 2007, como un evento paralelo en cooperacin con el
Global Knowledge Partnership (GKP, http://www.globalknowledge.org), una
organizacin que conecta y apoya a las ms importantes iniciativas del
mundo relacionadas con las tecnologas de la informacin.

Fuente: Stockholm Challenge Award



*** Buenos Aires declara a Mario Vargas Llosa visitante ilustre

El escritor peruano Mario Vargas Llosa fue distinguido por el gobierno de
Buenos Aires con el ttulo de visitante ilustre, que recibi de manos del
jefe de gobierno, Mauricio Macri, en un acto que se realiz el pasado 25 de
marzo en la biblioteca Miguel Can, en el barrio de Boedo, elegida para el
reconocimiento por haber sido el sitio donde el escritor argentino Jorge
Luis Borges trabaj como auxiliar desde 1937 hasta 1946.

El autor de La casa verde firm ejemplares de sus libros entre los ttulos
de la biblioteca y luego del acto fue invitado por el ministro de Cultura,
Hernn Lombardi, a conocer el caf Margot, uno de los llamados Bares
Notables de la Ciudad.

Vargas Llosa naci en Arequipa, Per, en 1936. Su primer xito
internacional como escritor fue con la novela La ciudad y los perros
(1962), basada en sus propias vivencias adolescentes como cadete en el
Colegio Militar Leoncio Prado, y con ella obtuvo el Premio Biblioteca Breve
en 1963.

A lo largo de su carrera ha recibido innumerables premios y distinciones,
de las que sobresalen dos de los mximos galardones que se conceden en el
mbito de las letras hispnicas: el Premio Rmulo Gallegos (1967) y el
Premio Cervantes (1994). Es miembro de la Academia Peruana de la Lengua
(http://academiaperuanadelalengua.org) desde 1977, y de la Real Academia
Espaola (RAE, http://www.rae.es) desde 1994.

Fuente: La Nacin



*** Casa de Jos ngel Valente ser la Casa de la Poesa de Almera

La casa donde residiera en Almera el escritor espaol Jos ngel Valente
(Orense, Espaa; 1929 - Ginebra, Suiza; 2000), ser convertida en la Casa
de la Poesa por el Ayuntamiento (http://www.aytoalmeria.es) y El Gaviero
Ediciones (http://www.elgaviero.com), segn se anunci el pasado jueves 27
de marzo en un acto celebrado en la azotea de la vivienda, ubicada en la
calle que lleva el nombre del poeta, entre la Plaza Campoamor, con el
Palacio de los Marqueses, y la entrada a la Iglesia de las Puras.

El proyecto ser una realidad en septiembre prximo, en el marco de una
serie de homenajes a Valente que incluyen los que se celebrarn durante el
Festival del Libro y la Lectura de Almera (Lilec 08), en mayo.

La Casa de la Poesa, segn manifest la concejal de Cultura, Lola de Haro,
estar centralizada en la poesa contempornea y en su investigacin de
tal modo que se convierta en un foco de actividades para toda la ciudad e
incluso para fuera de los lmites provinciales, autonmicos y nacionales.

De Haro precis que la casa, adquirida por el Ayuntamiento, era simplemente
eso, una casa, con el mobiliario y parte de los objetos del poeta, entre
ellos libros. No iban en ese lote documentos que se supone de valor y de
proyeccin futura, pues stos fueron donados a la Ctedra Jos ngel
Valente de la Universidad de Santiago de Compostela
(http://www.usc.es/catedras/valente).

Desde el Ayuntamiento y desde El Gaviero, no obstante, se mantienen
conversaciones y negociaciones con el albacea del poeta y con Claudio
Rodrguez Fer, responsable de esa ctedra. No se descarta, entre otros
resultados, microfilmes de parte de esos fondos as como una relacin entre
la ctedra y la futura Casa de la Poesa.

Se habl tambin de los problemas que representan las caractersticas de la
propia edificacin. El tamao de sus distintas habitaciones, su conexin y
la disposicin general en vertical y no en horizontal impiden reuniones
numerosas y en este adjetivo el lmite superior se coloca en la decena de
personas.

Ana Santos, responsable de El Gaviero, al comentar la disposicin de la
vivienda, apost por hacer de la Casa de la Poesa un faro que irradie
hacia fuera, y cuanto mayor sea el alcance de los haces luminosos mejor,
aunque se llegue casi a olvidar el espacio fsico desde donde se lanzan y
en el mismo se encuentre solamente un farero, que, en algunos momentos,
pueden ser dos para que uno d la alternativa al otro.

Fuente: Ideal.es



*** Catalina Parra gana Premio Internacional de Poesa Miguel Hernndez

La poeta espaola Catalina Parra (Totana, Murcia, 1964) ha ganado el Premio
Internacional de Poesa Miguel Hernndez 2008, dotado con 12.000 euros, por
el poemario Coma idlico, segn anunciaron el 28 de marzo fuentes de la
Fundacin Cultural Miguel Hernndez
(http://www.miguelhernandezvirtual.com), en Orihuela. Un total de 430
trabajos optaban a este galardn.

La ganadora tiene una tienda de golosinas en la localidad murciana de
Totana y es vocal fundadora de los grupos literarios Espartaria y
Jitanjfora, adems de colaborar en prensa y radio. Se presentaba al
concurso por primera vez y dice haber tenido mucha suerte, porque optar a
ganar un premio de esta categora es muy difcil, y se presentan muchos y
muy buenos autores. El poemario ser publicado por la editorial madrilea
Hiperin (http://www.hiperion.com).

En Coma idlico hay temas sociales, amor, desamor, desencanto, en dos
partes. La primera son Posturas imposibles, escrito en tono sarcstico,
algo que no puedo evitar, ya que intento escribir un poema romntico y me
sale as. La segunda se llama Colorn, colorado, donde la autora dice
recuperar paisajes de la infancia, de la adolescencia, y una elega a mi
padre, que falleci hace poco.

El presidente del jurado calificador, Jos Luis Ferris, ha destacado de la
obra ganadora su tono coloquial, cotidiano y fresco, as como el reflejo
de una vida sencilla y marcada por un amor y desgarro. Adems, ha
subrayado que la escritora murciana realiza a lo largo de su obra
frecuentes guios al poeta Pablo Neruda, con canciones de Joan Manuel
Serrat al fondo.

Junto a Ferris, el jurado estaba compuesto por el director de la fundacin,
Juan Jos Snchez; el profesor de la Universidad de Sevilla
(http://www.us.es), Pablo del Barco Alonso, el director del Instituto
Alfonso El Magnnimo de Valencia, Ricardo Bellveser, el representante de la
editorial Hiperin Francisco Castao y el crtico Manuel Cifo.

Parra ha publicado Acordes de soledad, el primer libro que nunca se
debiera publicar; Sntomas de olvido y Espejos para huir hacia otra
orilla. Ha obtenido diversos premios literarios, como el Premio Nacional de
Poesa Rodrigo de Cota Ciudad de Toledo en 2002 y el accsit del Premio
Nacional de Poesa Ciudad de Jumilla en 2000.

Fuentes: EFE  La Verdad



*** Sergio Pitol recibi la Medalla de Oro de Bellas Artes

Por su invaluable aportacin a la literatura mexicana, as como por su
trayectoria en el mbito cultural, el destacado narrador, ensayista y
traductor mexicano, Sergio Pitol, recibi la Medalla de Oro de Bellas Artes
el pasado domingo 30 de marzo, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de
Bellas Artes (http://www.bellasartes.gob.mx).

En el acto, promovido por el Instituto Nacional de Bellas Artes y
Literatura (Inbal), su titular, Mara Teresa Franco, se refiri a Pitol
como uno de los mejores escritores del pas. Ante ms de 400 personas, el
Premio Cervantes 2005, quien fue llamado un escritor de culto y fundador de
una nueva corriente literaria en espaol, apenas ingres a la Sala Manuel
M. Ponce recibi un fuerte aplauso.

Vestido con saco de color beige y pantaln de vestir en color negro, el
autor, quien tambin es conocido por sus traducciones al espaol de novelas
de autores clsicos en lengua inglesa, como Jane Austen, Joseph Conrad y
Henry James, entre otros, expres su beneplcito por la presea. Muchas
gracias a Mara Teresa Franco, gracias a mis amigos, a todos por este
momento, dijo sonriente el laureado escritor.

Por su parte, sus colegas Carlos Monsivis, Margo Glantz, Rosa Beltrn, en
representacin del escritor Jos Emilio Pacheco; lvaro Enrigue y Mario
Bellatn, destacaron la vida y obra de su amigo, con viejas y largas
ancdotas. Se refirieron al poblano por nacimiento prematuro, veracruzano
por destino y viajero incansable del mundo, como un autor que en 2005 se
convirti en el tercer mexicano junto a Octavio Paz, Nobel de Literatura
1990, y Carlos Fuentes en recibir el Premio Cervantes de Literatura.

Tambin destacaron que la constante en la literatura de Pitol ha sido la de
indagar entre personajes que prometen ser creativos, pero que por sus
decisiones de vida terminarn suprimiendo sus deseos e individualidades.
Destacaron que fue la tragedia la que condujo a Pitol al camino de la
literatura; y sta a su vez, la tabla a la que se asira para salvarse.

A nombre de Jos Emilio Pacheco, figura central de literatura mexicana, la
escritora Rosa Beltrn ley cinco dcimas (frases) que el tambin miembro
del Colegio Nacional (http://www.colegionacional.org.mx) envi por escrito.
Por su parte, lvaro Enrigue asegur que, a sus 75 aos, Pitol sigue siendo
el autor del futuro y el emblema de lo que debera ser un escritor.

Por separado, el escritor Jos de la Colina expres su beneplcito por la
medalla a Pitol y agreg que cualquier escritor merece ms lectores que
medallas. Agreg que los premios, en realidad, son para los lectores. Me
parece que la presea es extraordinaria, sobre todo para un escritor que
sigue siendo un autor de culto para algunos de sus lectores, seal.

Segn De la Colina, ya era hora de que Pitol recibiera un homenaje de
este tipo. Siempre se le hacan homenajes en el extranjero y esta vez toc
en Mxico, dijo De la Colina, al tiempo que destac que la obra del autor
contina vigente.

Fuente: El Universal



*** Fernando Bez asumi direccin de Biblioteca Nacional de Venezuela

El escritor e intelectual Fernando Bez asumi el pasado 1 de abril la
direccin de la Biblioteca Nacional (BNV, http://www.bnv.bib.ve) y la Red
de Bibliotecas Pblicas de Venezuela, comenzando un proceso que, segn
dijo, cuenta con carta blanca por parte del presidente Hugo Chvez para
impulsar las acciones necesarias que conviertan a la institucin en el eje
de una lucha, desde el punto de vista de la memoria, contra el
imperialismo cultural de los Estados Unidos.

Bez exhort al personal gerencial de la BNV a cosechar la semilla
sembrada durante la gestin de Arstides Medina Rubio, director saliente
de la BN, a quien ofreci un reconocimiento por haber convertido a la
institucin en una referencia del mundo cultural venezolano que, a su
juicio, tiene que asumir un papel protagnico en Amrica Latina y el
mundo, porque la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos
(http://www.loc.gov) se ha convertido en uno de los ms grandes enemigos de
la historia de las bibliotecas en el mundo.

Anunci que enfrentar la arremetida internacional que trata de imponer la
comercializacin de las bibliotecas, impulsada por la Organizacin Mundial
de Comercio (http://www.wto.org) y el Acuerdo General sobre Comercio y
Aranceles (General Agreement on Tariffs and Trade, Gatt), y formalizada en
acuerdos firmados por Venezuela en 1995, e inform que el pas renunciar a
esos compromisos. El rol social de los bibliotecarios, explic, debe tender
a una gestin de compromiso social revolucionario, con lo que significa el
pas y el proyecto extraordinario que est ejecutando Hugo Chvez.

Destac que se crear la Biblioteca Nacional Digital y se obtendrn
recursos para emprender un amplio trabajo de digitalizacin, as como otros
adelantos que representarn un importante salto tecnolgico. Inform que en
su gestin se convocar a los sectores sociales para emprender un gran
esfuerzo por la promocin de la lectura, mientras que paralelamente se
extender la BN por todo el pas, con la creacin de bibliotecas populares
y comunales en las zonas populares. En el plano internacional se ofrecern
asesoras a las bibliotecas de Amrica Latina y se fortalecern las
bibliotecas de los pases de la Alternativa Bolivariana para las Amricas.

Autor de una obra ensaystica traducida a doce idiomas, Bez es el escritor
venezolano contemporneo ms ledo en el mundo, con ttulos como Historia
universal de la destruccin de libros (2004), La destruccin cultural de
Iraq (2004) y la novela El traductor de Cambridge (2005), entre otras
publicaciones. Trabajos suyos pueden leerse en Letralia
(http://www.letralia.com/firmas/baezfernando.htm).

Fuente: RNV



*** Jorge Edwards gana el Premio Planeta-Casa de Amrica 

El escritor chileno Jorge Edwards fue galardonado este 1 de abril con el II
Premio Iberoamericano Planeta-Casa de Amrica de Narrativa, dotado con
200.000 dlares, por su novela La casa de Dostoievski, anunci el jurado en
la capital argentina.

La novela ganadora est inspirada en el denominado Caso Padilla que
dividi a los intelectuales latinoamericanos frente al gobierno de Fidel
Castro en la dcada del 70. Edwards reconstruye las polmicas y rupturas
originadas por la censura del gobierno cubano al poeta Heriberto Padilla,
quien finalmente redact de puo y letra, antes de exiliarse en Estados
Unidos, una autocrtica que para los opositores a Castro fue forzada.
Algunos como Julio Cortzar privilegiaron entonces la defensa de la
revolucin cubana, mientras que el peruano Mario Vargas Llosa rompi
pblicamente con Fidel Castro.

El finalista del certamen fue el escritor y periodista colombiano Fernando
Quiroz, premiado con 50 mil dlares por su novela Justos por pecadores, una
crtica al Opus Dei basada en sus propias experiencias e investigaciones.

El jurado del premio que deliber y comunic su fallo desde Buenos Aires,
estuvo integrado por la nicaragense Gioconda Belli, los espaoles lvaro
Pombo y Miguel Barroso, director general de la Casa de Amrica
(http://www.casamerica.es), la chilena Marcela Serrano y el argentino
Ignacio Iraola, director editorial de Planeta Argentina
(http://www.editorialplaneta.com.ar).

Pombo destac que la novela premiada se trata de una esplndida recreacin
potica de Chile y de Cuba, porque aqu no se da un retrato de
enfrentamiento con el rgimen cubano; Edwards cuenta de manera brillante el
encanto de La Habana.

Edwards, de 76 aos, celebr el premio a su novela. Me siento muy contento
de recibir un premio joven, nuevo, que comparto con escritores muy jvenes
de Amrica Latina. Yo estoy entrando en la tercera o cuarta juventud, como
pueden ver, declar el escritor en una conferencia de prensa.

La casa de Dostoievski, que fue presentada a concurso con el ttulo
provisional La ciudad del Pingino, es una novela sobre la poesa, los
poetas y las ganas de ser poetas, los que no lo ramos, queramos serlo y
todos los dems pertenecan a un fondo gris que no veamos, resumi
Edwards, ganador del Premio Cervantes en el ao 2000.

La historia se sita en una casa de los aos 50 que se estaba
desmoronando, ocupada por pintores, en una poca en que todos lean la
novela rusa. El protagonista, un escritor chileno que se encuentra becado
en La Habana al estallar el caso Padilla, es deliberadamente indefinido,
parecido al poeta Enrique Lihn, que pasa por la poltica de izquierda de mi
pas, va a Pars, Cuba, y vuelve al Chile de la dictadura.

Edwards fue embajador en Cuba durante el gobierno socialista de Salvador
Allende pero su traumtica experiencia en la isla de donde fue virtualmente
expulsado por Fidel Castro, inspir el relato Persona non grata.

No soy analista poltico, pero considero que hay gestos de (el presidente
cubano) Ral Castro que indican que algo comenz a cambiar en la isla,
afirm Edwards, en su primer contacto con la prensa luego de proclamarse al
ganador del certamen.

En total se presentaron 557 manuscritos de los cuales 164 procedieron de
Argentina, 92 de Espaa, 71 de Colombia y 62 de Mxico.

Fuentes: Ansa  EFE



*** Marisela Guevara Snchez designada presidenta del Cenal

Con dos aos de experiencia en la Fundacin Editorial El Perro y la Rana
(http://www.elperroylarana.gob.ve), la licenciada Marisela Guevara Snchez
fue designada el pasado 24 de marzo presidenta del Centro Nacional del
Libro de Venezuela (Cenal, http://www.cenal.gob.ve), institucin que fuera
dirigida desde julio de 2004 por el licenciado Ramn Medero.

Realizar una revisin de cada uno de los proyectos que se desarrollan para
procurar que su repercusin sea la ms efectiva y eficaz, es parte de lo
que contempla Guevara Snchez para su gestin al frente del Cenal.
Licenciada en letras y con postgrado en literatura latinoamericana,
manifest que espera poder profundizar el objetivo de la democratizacin
del libro, la lectura y la escritura, que implica que todos los programas
lleguen a la gente y las personas se sientan partcipes de un cambio
cultural profundo, inscrito en valores solidarios y revolucionarios.

La presidenta del Cenal anunci que dar continuidad a los proyectos que la
institucin vena desarrollando; sin embargo, se va a pensar ms
estratgicamente en su ubicacin y en su direccionalidad. Remarc como
tareas fundamentales en el cargo profundizar en la lectura, en los
talleres, los cursos, y ofrecer un gran respaldo a la Misin Cultura.

Asimismo, destac que el reto ms importante es la biblioteca de los
Consejos Comunales, que consiste en la publicacin de 5 millones de libros
para estas organizaciones sociales. De esta forma, el Ministerio del Poder
Popular para la Cultura de Venezuela
(http://www.ministeriodelacultura.gob.ve) editar 50 mil colecciones,
llamadas bibliotecas, de 100 ttulos cada una.

Un grupo enorme de autores venezolanos que van a ser editados masivamente,
es uno de los proyectos ms importantes en este momento, expres Guevara
Snchez.

Fuentes: ABN  Consejo Editorial Comunal del Estado Carabobo



*** Recordarn a Jos Watanabe en el primer aniversario de su muerte

El poeta peruano Jos Watanabe, quien falleci en Lima el 25 de abril de
2007 (http://www.letralia.com/163/0425watanabe.htm), es recordado por sus
pares en el ciclo Habit entre nosotros: Jos Watanabe & Poesa Actual,
que se realiza desde el pasado 4 de abril en las instalaciones del Centro
Cultural Peruano Britnico (http://www.britanico.edu.pe), en Jr. Bellavista
527, Miraflores (Lima).

La actividad se inici el viernes 4 con la sesin titulada El huso de la
palabra, compuesta por  un video sobre el poeta y un recital en el que
participaron Ana Mara Falcon, Jos Carlos Yrigoyen, Diego Otero y
Jernimo Pimentel. Este viernes 11 contina con El mes ms cruel, con
videos de Juan Zamudio y Rger Neyra, y un recital en el que intervendrn
Juan Soto, Darwin Bedoya, Luis Pacho, Cecilia Podest, Manuel Fernndez,
Paulo Pea, Denisse Vega Farfn
(http://www.letralia.com/firmas/vegafarfandenisse.htm) y Miguel A.
Malpartida.

El viernes 18, en la sesin De generaciones poticas, habr videos de
Alessandra Tenorio, Josefina Jimnez y Vedrino Lozano, y una mesa redonda
en la que participarn Alfredo Villar, Pal Guilln, Rodolfo Ybarra y David
Abanto. La sesin terminar con un performance a cargo de Giancarlo
Huanpaya.

La sesin final, el viernes 25, se titula Tributo a Jos Watanabe, y se
presentarn en ella un video de Jos Donayre
(http://www.letralia.com/firmas/donayrejose.htm), un recital con Johnny
Barbiery, Arianna Castaeda
(http://www.letralia.com/firmas/castanedaarianna.htm), Salomn Valderrama
Cruz (http://www.letralia.com/firmas/valderramacruzsalomon.htm), Andrea
Cabel (http://www.letralia.com/firmas/cabelandrea.htm), Jos Donayre,
Hctor aupari, Willy Gmez, Matilde Granados, Stanley Vega y Miguel
Ildefonso (http://www.letralia.com/firmas/ildefonsomiguel.htm). Habr
tambin una presentacin musical a cargo de Karen Bernedo.

Los primeros veinte asistentes a las sesiones del evento, que es organizado
por el poeta Miguel Ildefonso, recibirn como obsequio una plaquette en
homenaje al poeta Watanabe y de Poesa Actual.

Nacido en Trujillo en 1945, Watanabe era considerado una de las voces
insulares o marginales entre los Poetas Peruanos del 70. De su padre,
Harumi Watanabe, aprendi la forma potica del haiku. Public El huso de la
palabra (Lima, 1989), Historia natural (Lima, 1994), Habit entre nosotros
(Lima, 2002), Lo que queda (Caracas, 2005, antologa) y Banderas detrs de
la niebla (Lima, 2006), entre otros.



*** Junot Daz obtiene el Premio Pulitzer

El escritor estadounidense de origen dominicano Junot Daz gan este lunes
7 de abril el Premio Pulitzer en la categora de ficcin por The Brief
Wondrous Life of Oscar Wao (La prodigiosa vida breve de Oscar Wao), segn
anunci la Universidad de Columbia (http://www.columbia.edu). El premio
est dotado con 10 mil dlares.

Nacido en Santo Domingo en 1968, Daz es autor del libro de cuentos Drown
(traducido al espaol como Negocios). El libro con el que ha obtenido el
Pulitzer es su primera novela, y describe la dura realidad de los
emigrantes hispanoamericanos en Estados Unidos, bajo el influjo de Juan
Rulfo y Sandra Cisneros.

El escritor lleg a Nueva Jersey a los 6 aos de edad y ha dado clases de
redaccin en la Universidad de Syracuse (http://www.syr.edu) y el Instituto
de Tecnologa de Massachussets (MIT, http://www.mit.edu).

Ha recibido, adems, el premio Eugene McDermott, una beca de la John Simon
Guggenheim Memorial Foundation (http://www.gf.org), el Lila Acheson Wallace
Readers Digest Award, y el premio Roma de la Academia Americana de Artes y
Letras (http://www.artsandletters.org), entre otros galardones.

Muchas de sus historias estn inspiradas en su propia experiencia de crecer
sin un padre, en un ambiente pobre, y en su adolescencia en Estados Unidos.
En septiembre pasado, los estudios Miramax compraron los derechos para
llevar su novela al cine.

Fuentes: AP  Notimex



*** Arte en pequeo formato se expone en Maracay

El prximo domingo 13 de abril a las 11 de la maana se inaugura, en la
galera de La Casa de los Arcos de Maracay (Aragua), la I Bienal
Internacional del Pequeo Formato-Venezuela, evento que rene ms de 500
obras de 372 artistas provenientes de 48 pases.

La bienal es una convocatoria de mail-art, creada y organizada por los
artistas plsticos Annijames Rivero y Luis Valera Escarr, cuyo principal
objetivo es difundir el arte correo en Venezuela, especficamente en el
estado Aragua. Igualmente pretenden fomentar la creacin plstica,
congregando a artistas y aficionados a las artes, compartiendo en un mismo
lugar donde el idioma, lo social y la distancia no son fronteras.

En esta primera edicin se podr apreciar los trabajos de artistas
venezolanos alternando con las obras de artistas procedentes de ms
cuarenta pases, como Japn, Francia, Turqua, Grecia, Brasil, Rusia,
Argentina, Canad, Chile, Holanda, Serbia, Finlandia, Uruguay, Estados
Unidos, Bangladesh, Espaa y Bielorrusia, entre otros. La artista invitada
en esta primera edicin ser Keyla Holmquist, destacada mail artista
venezolana.

La Casa de los Arcos de Maracay est ubicada en la Avenida Principal de El
Castao, sector Camoruco. En el evento se presentarn la Agrupacin Coral
del Colegio de Mdicos del Estado Aragua y los destacados artistas del
cuerpo, Trinidad Inserri, Csar Len, Elio Cedeo, Jeam Bracamonte y Shal
Rivas.

La bienal estar abierta al pblico de martes a domingo de 9 de la maana a
5 de la tarde. La clausura ser el jueves 15 de mayo. En la pgina de la
bienal (http://bienalvenezuela.blogspot.com) hay muestras de las obras que
se podrn apreciar. Para ms informacin es preciso contactar con los
organizadores al telfono (0416) 4391583.

Fuente: Web del evento



*** III Semana de la Nueva Narrativa Urbana realizarn en Caracas

Los escritores Ana Teresa Torres y Hctor Torres
(http://www.ficcionbreve.org), organizadores de la III Semana de la Nueva
Narrativa Urbana, dieron a conocer este 30 de marzo, luego de un arduo
proceso de seleccin, la lista de los quince participantes seleccionados
para formar parte de esta edicin, la cual se llevar a cabo entre el 21 y
el 25 de abril en el auditorio principal del Centro Cultural Chacao, en El
Rosal, Caracas.

Luego de recibir cerca de 110 cuentos provenientes de los estados Mrida,
Trujillo, Tchira, Zulia, Gurico, Lara, Yaracuy, Sucre, Nueva Esparta,
Aragua, Carabobo y Caracas, as como de venezolanos residenciados en
Estados Unidos, Puerto Rico, Espaa, Alemania, Colombia, Inglaterra y
Canad, los organizadores del evento escogieron a quince autores, quienes
leern sus cuentos en sesiones diarias y sern presentados por cinco
destacados narradores venezolanos.

El lunes 21 se presentarn Luis Alejandro Ordez (Boston, 1973), Dayana
Fraile (Puerto La Cruz, 1985) y Gabriel Torrelles (Caracas, 1978), quienes
sern presentados por Ednodio Quintero. El martes 22 tocar el turno a
Rafael Ortega (Maracay, 1969;
http://www.letralia.com/firmas/ortegarafael.htm), Jos Urriola (Caracas,
1971; http://www.letralia.com/firmas/santosurriolajose.htm) y Jorge De
Abreu (Caracas, 1963; http://www.letralia.com/firmas/deabreujorge.htm),
quienes contarn con la presentacin y comentarios de Carlos Noguera. El
mircoles 23, Jorge Gustavo Portella (Lima 1973), Ricardo Romn Marcano
(Maracaibo, 1982) y Olga Colmenares (Caracas, 1980) leern sus textos
inditos acompaados de Alberto Barrera Tyszka.

El jueves 24, los noveles Carlos Russo (Caracas, 1976), Luis Enrique
Belmonte (Caracas, 1971) y Keyla Vall de la Ville (Caracas, 1974) sern los
invitados de la jornada, con la presentacin de Milagros Socorro
(http://www.letralia.com/firmas/socorromilagros.htm). Para el viernes 25,
cierre de la edicin, se presentarn Gabriel Payares Faras (Londres, 1982;
http://www.letralia.com/firmas/payaresfariasgabriel.htm), Javier Domnguez
(Valencia, 1977; http://www.letralia.com/firmas/dominguezjavier.htm) y
Rafael Oso Cabrices (Caracas, 1973), presentados por Jos Luis Palacios.

La Semana de la Nueva Narrativa Urbana, que arriba a su tercera edicin, es
un evento organizado por el PEN Venezuela (http://www.pendevenezuela.org) y
el Centro Cultural Chacao, y tiene por objeto la difusin y promocin de
algunos de los ms sobresalientes perfiles emergentes en el contexto de la
narrativa venezolana.



*** Periodismo digital ser analizado en la Complutense

Este 23 y 24 de abril se realizar en la Universidad Complutense de Madrid
(UCM, http://www.ucm.es) el III Congreso Internacional de Periodismo en la
Red: Foro Web 2.0: Blogs, Wikis, Redes sociales y e-Participacin
(http://www.ucm.es/info/congresoblog), evento que tiene como objetivo
reunir e intercambiar opiniones y debates entre diferentes expertos del
mundo del periodismo digital o ciberperiodismo, tanto desde una perspectiva
profesional como desde una perspectiva docente.

El status quo del periodismo digital y la formacin de los futuros
profesionales de este entorno, as como los nuevos canales y contenidos de
informacin, tendrn especial relevancia en este Congreso, en el que
participarn expertos del mundo acadmico y profesional del periodismo y
las tecnologas de la informacin.

Dirigido a profesores, investigadores, estudiantes de postgrado,
estudiantes de grado, periodistas, bloggers, directivos de la comunicacin,
responsables de gabinetes de prensa y personas interesadas en el contexto
del periodismo, Internet, los medios y las nuevas tecnologas en la
sociedad de la informacin, el congreso se enfocar en temas como el estado
actual del periodismo y su relacin con la red; la expansin del fenmeno
del blog, tanto en el entorno de los medios como en la propia sociedad; las
wikis, redes sociales y la participacin ciudadana en el nuevo entorno de
la informacin; las tendencias del periodismo profesional y las nuevas
tecnologas digitales; los nuevos gneros y las innovadoras codificaciones
que se dan en Internet y la enseanza del periodismo y comunicacin ante
las nuevas tecnologas digitales.

La inauguracin del evento ser el mircoles 23 a las 9:15 de la maana,
con la intervencin del rector de la UCM, Carlos Berzosa, acompaado por
Javier Davara, decano de la Facultad de Ciencias de la Informacin;
Francisco Esteve, director del Departamento de Periodismo II; Sebastin
Muriel, director general de Red.es, y Jess Flores Vivar, director del
congreso.

Luego tendr lugar la conferencia de apertura, a cargo de Jean Franois
Fogel, asesor ejecutivo del diario Le Monde (http://www.lemonde.fr), y a
continuacin se desarrollar el panel cientfico La formacin del
periodista digital en el EEES: Tcnica frente a contenidos, que ser
presidido por la doctora Mara Jess Casals (UCM), y en el que participarn
Antonio Garca Martnez (UCM), Jos Manuel Prez Tornero (Universitat
Autnoma de Barcelona, UAB; http://www.uab.es), Jos Luis Orihuela
(Universidad de Navarra, Unav; http://www.unav.es), Concepcin Edo (UCM) y
Sonia Blanco (Universidad de Mlaga, UMA; http://www.uma.es).

Hacia el medioda se realizar la conferencia plenaria Periodismo
ciudadano, con Gumersindo Lafuente, director de Soitu.es, quien ser
seguido por el panel profesional Web 2.0: blogs, wikis, periodismo
ciudadano y su influencia en la profesin periodstica, presidido por el
profesor Jess Garca Yruela (UCM) y con la participacin de los
periodistas blogueros Jess Miguel Flores (UCM), Jos Cervera (20 Minutos,
http://www.20minutos.es), Rosa Jimnez (Prisacom, http://www.prisacom.com),
Karma Peir (TV3, http://www.tv3.cat, y Catalunya Rdio,
http://www.catradio.cat) y Oscar Espiritusanto (Periodismo Ciudadano,
http://periodismociudadano.com). Finalmente, entre las 4 y las 7 de la
tarde se realizarn las sesiones de trabajo.

El jueves 24 a las 9:15 se iniciarn las actividades con el panel
Convergencia de medios. El nuevo formato informativo y de
entretenimiento, presidido por Fernando Quiros (UCM), con la participacin
de Fernando Morales (Tele Cinco, http://www.telecinco.es), Jaime Estvez
(Europa Press, http://www.europapress.es), Paloma Ruprez (Fundacin EFE,
http://www.fundacionefe.es), Roberto de Celis (ABC.es) y Pilar
Gmez-Borrero (Grupo Zeta, http://www.grupozeta.es).

Luego se realizar la conferencia plenaria El estado del periodismo
digital en Espaa, a cargo del periodista Fernando Juregui, director de
Ociocrtico (http://www.diariocritico.com/ocio), que ser seguida por el
panel El poder de la audiencia: las redes sociales y la e-participacin en
la vida poltica, social y econmica, presidido por Javier Fernndez del
Moral (UCM) y compuesto por Juan Manuel Zafra, director de Comunicacin de
Red.es, Loreto Corredoira (UCM), Juan Luis Snchez (Expo Zaragoza,
http://www.expozaragoza2008.es) y Klibis Marn (Portal G, Venezuela). La
clausura del congreso ser a las 2:15 de la tarde y estar a cargo de
Fernando G. Urbaneja, presidente de la Asociacin de la Prensa de Madrid
(APM, http://www.apmadrid.es).

Las comunicaciones y ponencias sern publicadas en un libro que se editar
posteriormente (en papel o en CD). Los participantes que hayan abonado las
tasas correspondientes recibirn diplomas de asistencia o de presentacin
de comunicaciones, segn el caso. Se puede enviar propuestas de
comunicaciones hasta el 11 de abril de 2008, y los interesados debern
hacer contacto con el coordinador del grupo de trabajo de su inters
(http://www.ucm.es/info/congresoblog/gruposdetrabajo.htm). Para mayor
informacin, puede escribir a congresoblog@ccinf.ucm.es o telefonear al 91
394 71 50.

Fuente: Web del evento



*** Cincuenta novelas colombianas y una pintada presentarn en Bogot

Los sellos Pijao Editores y Caza de Libros lanzarn el prximo 25 de abril,
en el marco de la 21 Feria Internacional del Libro de Bogot
(http://www.feriadellibro.com), la iniciativa Cincuenta novelas
colombianas y una pintada, una coleccin de medio centenar de ttulos que
hacen en total 51.000 ejemplares.

Pijao Editores es un sello creado por los novelistas Carlos Orlando y Jorge
Elicer Pardo y, en sus tres dcadas de existencia, ha publicado ms de 260
ttulos. Su alianza con Caza de Libros, nueva editorial dirigida y fundada
por Pablo Pardo, ha servido para dar forma a estas Cincuenta novelas
colombianas y una pintada, donde la pintada consiste en que todas las
portadas de las novelas tienen obras del joven artista tolimense Daro
Ortiz Robledo.

En la coleccin, cuya direccin editorial y diseo ha estado a cargo del
joven escritor y periodista Carlos Pardo Via, se encuentra un selecto
grupo de escritores que, paralelos a la generacin de Garca Mrquez, pero
particularmente la que lleg despus, ha construido la historia de la
literatura colombiana.

Desde personalidades de las letras como Pedro Gmez Valderrama, Eduardo
Santa, Manuel Zapata Olivella y Eutiquio Leal, pasando por figuras como
Carlos Perozzo, Arturo Alape, Germn Santamara, David Snchez Juliao,
Oscar Collazos, Fernando Cruz Kronfly y el mismo Jorge Elicer Pardo, se
dan cita en esta coleccin de novelas breves.

En su listado figuran tambin creadores consagrados como Fernando Soto
Aparicio, Fanny Buitrago, Gustavo lvarez Gardeazbal, Benhur y Hctor
Snchez Surez, Roberto Burgos Cantor y Jos Luis Daz Granados. Igualmente
se encuentran otros sobresalientes escritores de la costa caribe colombiana
como Alberto Duque Lpez, lvaro Medina, Andrs Elas Flrez Brum, Antonio
Mora Vlez (http://www.letralia.com/firmas/moravelezantonio.htm), Jos Luis
Garcs Gonzlez, Jos Stevenson y Ramn Illan Bacca, mientras que por el
Valle estn Arturo Alape, Fabio Martnez, Fernando Cruz Kronfly, Gustavo
lvarez Gardeazbal, Enrique Cabezas Rher y Alberto Esquivel.

Del viejo Caldas participan Octavio Escobar Giraldo
(http://www.letralia.com/firmas/escobargiraldooctavio.htm), Adalberto
Agudelo, Jaime Meja Duque y Hugo Lpez Martnez, al tiempo que los
santanderes estn representados por Pedro Gmez Valderrama y Carlos
Perozzo.

Los tolimenses son numerosos: Eduardo Santa, Germn Santamara, Eutiquio
Leal, Hctor Snchez, Roberto Ruiz, lvaro Hernndez, Flaminio Rivera,
Boris Salazar, Carlos Orlando y Jorge Elicer Pardo, Jairo Restrepo Galeano
(http://www.letralia.com/firmas/restrepogaleanojairo.htm), Oscar Godoy y
Manuel Giraldo-Magil, extendindose los autores al Huila con Benhur Snchez
Surez (http://www.letralia.com/firmas/sanchezsuarezbenhur.htm) y Humberto
Tafur Charry.

Se recuperan tambin obras de seis autores fallecidos como Arturo Alape,
Eutiquio Leal, Humberto Tafur, Manuel Zapata Olivella
(http://www.letralia.com/firmas/zapataolivellamanuel.htm), Pedro Gmez
Valderrama y Roberto Ruiz, figurando entre los ms jvenes Alberto
Esquivel, Flaminio Rivera, Oscar Godoy y Octavio Escobar cercanos a los
cincuenta aos de existencia. Y desde luego estn las escritoras con la
presencia de Fanny Buitrago, Flor Romero, Cecilia Caicedo y Roco Vlez de
Piedrahita.

La condicin humana tiene en estas obras todos sus matices y est como
teln de fondo y no pocas veces como protagonista la historia del pas en
sus diversas pocas. Desde la llegada de los aventureros espaoles, apenas
pasada la conquista, en obras como El domador de los vientos, de Jos
Stevenson; los temas de los cronistas coloniales y el mundo de la selva en
Los infiernos del jerarca Brown; de Pedro Gmez Valderrama, y el retorno a
la herona por excelencia en Yo, Policarpa, de Flor Romero.

Tambin estn reunidas la vida novelada de Santander en Romance del
guerrero olvidado, de Carlos Bastidas Padilla
(http://www.letralia.com/firmas/bastidaspadillacarlos.htm); los sucesos de
un pueblo que se transforma con la llegada del correo, porque consigue el
manuscrito de la nueva constitucin y con ella la peste, en La reforma, de
Humberto Rodrguez Espinosa; el retrato de las inmigrantes de las guerras
europeas del siglo XX en El jardn de las Weissmann, de Jorge Elicer
Pardo, o los monlogos impdicos para saber si en verdad a uno lo quieren
como ocurre Con las mujeres no te metas o macho abrzame otra vez, de
Roberto Burgos Cantor.

La violencia parece ser el comn denominador de buena parte de las novelas,
como en la ya clsica Cndores no se entierran todos los das, de Gustavo
lvarez Gardeazbal; No morirs, de Germn Santamara, que transcurre en
Armero despus de la tragedia y dentro de ella, o en Narracin a la diabla,
de Jairo Restrepo Galeano, donde un sacerdote asesinado en la violencia de
mitad del siglo XX en Armero cuenta desde la muerte la atmsfera y las
circunstancias de aquellos aos.

Igualmente se retrata la intolerancia religiosa y poltica en Tiempo sin
nombre, de lvaro Hernndez; desplazndose la mirada hacia los llanos con
Capitn Guadalupe Salcedo, de Silvia Aponte, el tiempo de las amnistas, la
guerrilla liberal, los aos de Laureano Gmez y toda su intimidacin. La
indiferencia citadina con toda su crueldad social es examinada por Manuel
Zapata Olivella en La calle diez y Arturo Alape recrea el paisaje de
catstrofe con el genocidio en Cali de la casa liberal en 1949 con Noche de
pjaros.

Tambin la historia es vista desde la miseria de los pescadores en Despus
de la noche, de Eutiquio Leal, e incluso los hechos del movimiento
estudiantil de Manizales en 1976 con Toque de queda, de Adalberto Agudelo,
hasta llegar a los das de hoy con las vidas paralelas, el narcotrfico y
los sicarios al estilo de lo narrado en La cita, de Carlos Flaminio Rivera,
y la crcel misma en La ata y Esteban, de Cecilia Caicedo.

El amor y sus paradojas se palpa en obras como Estas otras palmeras, de
Enrique Cabezas Rher, el hombre adulto y la joven impredecible bajo la
sombra de un conjunto residencial, o El pacto de las dos rosas, de Roco
Vlez de Piedrahita, que interioriza problemas sociales complejos sobre la
igualdad social con todos sus matices.

Y no es menos en Los caballeros las prefieren muertas, de Boris Salazar,
narrando el negocio de vender mujeres solitarias, o algo bajo el toque
romntico de las agencias matrimoniales con Victoria en Espaa, de Benhur
Snchez Surez, e inclusive la pasin arrolladora de los desencuentros
finales en Lolita Golondrinas, de Carlos Orlando Pardo.

A todo esto se agrega una fascinante historia con Falleba, de Fernando Cruz
Kronfly, navegando entre amores, traiciones y delirios o la pasin
profesional de las trabajadoras sexuales en plena semana santa, como pasa
en De putas y virtuosas, de Oscar Collazos, y hasta el desarrollo de
suicidios por amor en el salto del Tequendama con Las mujeres de manosalva,
de Hctor Snchez, y las inmolaciones de amantes de la filosofa y el
bolero en Rosita Milanta, de Eduardo Santa, o la ninfomana en Desierto en
flor mayor, de lvaro Medina.

La creacin misma tiene sus expresiones en La historia imperfecta, de Hugo
Lpez Martnez, que refleja los problemas internos de la escritura, o El
visitante, de Andrs Elas Flrez Brum, la ficcin de quien cuenta la
historia que se encuentra en una novela. Tambin la misma crisis creativa,
en El ltimo diario de Tony Flowers, de Octavio Escobar Giraldo, o el
testimonio de un escritor obsesionado por el sexo en Las puertas del
infierno, de Jos Luis Daz Granados, as como las evocaciones de Jos Luis
Garcs en Isaac, un escritor y su amor mirado a travs de diversos
espacios, y el oficio de un novelista que vive una tragedia En noche de
carnaval, bajo el invierno de Barcelona hace 25 aos, como lo relata Manuel
Giraldo, Magil.

Tambin el mbito de la ciencia ficcin ha sido incluida en la coleccin,
con La ltima guerra, de Fernando Soto Aparicio, que transcurre en un lugar
del mundo donde la guerra ha invadido todos los lugares, y Los nuevos
iniciados, de Antonio Mora Vlez, donde la catstrofe del planeta recorre
su apocalptico paisaje, y hasta el mundo que se rompe bajo el vrtigo del
juego en El giro del zodiaco, de Jaime Meja Duque, y la revelacin humana
y tcnica de un pequeo trotamundos que junto a un grupo de muchachos goza
de aventuras pero tiene la violencia como trasfondo en Mateo el flautista,
de Alberto Duque Lpez, o la radiografa de trashumantes en Europa con
Beeklan 271, de Roberto Ruiz.

La novela negra est presente con La mujer del defenestrado, de Ramn Illn
Baca; Juegos de mentes, de Carlos Perozzo, donde la conjetura es la reina,
y en El fantasma de Ingrid Balanta, de Fabio Martnez, donde el crimen y lo
fantstico, los fiscales, las investigaciones y las masacres hacen su
desfile, como en los desaparecidos y los crmenes de hombres emblemticos
de la justicia, tal como narra Fernando Ayala en La mirada del adis.

Igualmente, la historia de pequeos poblados que se interrumpe con la
llegada de compaas extranjeras bajo la mirada de David Snchez Juliao en
Aqu yace Julin Patrn, o la picaresca de rebuscadores en medio de fiestas
pueblerinas con El desembarco, de Humberto Tafur, generan una radiografa
particular como sucede con El silencio de las cosas perdidas, de Laureano
Alba, la historia de un nio ciego, el inquilinato y el amor. No falta El
legado de Corn Tellado, de Fanny Buitrago, ni la fiesta en Celia Cruz,
reina rumba, de Umberto Valverde, para luego poder dirigir la mirada a
jvenes mujeres que enfrentan su mundo interior en la universidad con
Encierro, de Alberto Esquivel.

Buena parte de los escritores seleccionados han sido ganadores de premios
nacionales e internacionales, como lvarez Gardeazbal, Soto Aparicio,
Snchez Juliao, Duque Lpez, Vlez de Piedrahita, Burgos Cantor, Bastidas
Padilla, Restrepo Galeano, Godoy Barbosa, Rodrguez Espinosa, Flrez Brum,
Escobar Giraldo, Mora Vlez y otros.

La presentacin, que se desarrollar desde las 6:30 de la tarde en el
auditorio Jos Asuncin Silva, estar a cargo de la reconocida crtica Luz
Mery Giraldo.



*** Ana Enriqueta Tern ser homenajeada por La Librera Meditica

El domingo 4 de mayo, la poeta venezolana Ana Enriqueta Tern, una de las
mujeres de mayor relevancia en Venezuela y considerada la poeta viva ms
importante del pas, arriba a sus 90 aos de vida, motivo por el cual el
equipo de La Librera Meditica, la serie de espacios de radio, televisin
e Internet dirigida por la periodista Marialcira Matute
(http://www.letralia.com/firmas/matutemarialcira.htm), transmitir una
programacin especial en su homenaje, y se integrar a los eventos que
desde distintos organismos se preparan en honor de la poeta.

El propio domingo 4 se realizar un contacto telefnico en vivo, desde el
programa El Picadillo del Domingo, en la emisora Mundial YVKE, y se le
entrevistar desde Radio Nacional de Venezuela (RNV,
http://www.rnv.gov.ve), el martes 6 de mayo, en el programa Los libros y
la radio tienen mucho que ver.

Para el jueves 8 de mayo, se repondr el programa especial que con motivo
del Festival de Poesa de 2007 se realiz en la casa de la poeta en
Valencia. En VTV se planifica la reposicin de dicho programa, en su
formato televisivo, en el marco del cumpleaos de Tern. Igualmente, la
edicin de La Librera Meditica de la primera quincena de mayo en la
revista Encontrarte (http://encontrarte.aporrea.org) tendr como tema la
obra de la poeta.

Nacida en 1918, Tern ha publicado Al norte de la sangre (1946), Presencia
terrena (1947), Verdor secreto (1949), Testimonio (1954), De bosque a
bosque (1970), El libro de los oficios (1975), Casa de hablas (1975-1980),
Libro de Jaj (1980-1987), Casa de Paso (1981-1989), y Albatros (1992),
entre otros.

La escritora trabaj en el exterior en varias oportunidades, siendo
delegada ante la Asamblea de la Comisin Interamericana de Mujeres en
Buenos Aires en 1949. En 1952 se retir de la carrera diplomtica para
dedicarse a la poesa. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1989 y se
le concedi el doctorado honoris causa de la Universidad de Carabobo (UC,
http://www.uc.edu.ve) ese mismo ao. En 2007 recibi el homenaje de su pas
en el IV Festival Mundial de Poesa.



*** Novela y cine negro sern debatidos en Salamanca

Entre el 6 y el 9 de mayo se celebrar en la Universidad de Salamanca
(http://www.usal.es) el IV Congreso de Novela y Cine Negro
(http://www.congresonegro.com), actividad organizada por lex Martn
Escrib y Javier Snchez Zapatero, en la que destacados escritores,
directores de cine, estudiosos, libreros y aficionados a lo negro-criminal
debatirn sobre el tema Crimen y ciudad a lo largo de las sesiones que se
realizarn en la Filmoteca de Castilla y Len.

Como lo indica el tema de esta edicin, el congreso estar especficamente
dedicado al estudio de las relaciones entre la ficcin criminal y los
escenarios urbanos. El programa incluir mesas redondas, proyecciones de
pelculas y coloquios con el pblico.

Entre los participantes se encuentran Jos F. Colmeiro, profesor de
literatura espaola del siglo XX en la Michigan State University
(http://www.msu.edu), uno de los ms reputados especialistas sobre novela
negra espaola; Jos Antonio Cordn Garca, profesor de Universidad de
Salamanca y codirector del Mster de Edicin de esta casa de estudios y el
Grupo Santillana (http://www.gruposantillana.com); el director, guionista y
productor cinematogrfico Pedro Costa, uno de los mximos representantes
del gnero cinematogrfico espaol, y Juan Carlos Delgado, El Pera, quien
en los aos 70 fuera un conocido delincuente juvenil espaol.

Tambin intervendrn Francisco Javier Frutos, profesor de la Universidad de
Salamanca y miembro del equipo de la Filmoteca de Castilla y Len como
responsable de fondos flmicos y coordinador de la exposicin permanente
Artilugios para fascinar; el escritor, docente y guionista Joaqun
Guerrero-Casasola; el escritor Luis Gutirrez, autor de Putas, diamantes y
cante jondo (Abada, 2005) y Msica para los muertos (Tropismos, 2007); el
escritor y periodista Antonio Jimnez Barca, redactor del diario El Pas
(http://www.elpais.com) y autor de la novela Deudas pendientes (El Tercer
Nombre, 2006), ganadora del Premio Hammett, y el intelectual y poltico
espaol Joaqun Leguina, autor de las novelas policacas Por encima de toda
sospecha (Tmpora, 2004) y Las pruebas de la infamia (Tropismos, 2006),
protagonizadas por el abogado-investigador Baquedano.

La plantilla de ponentes es completada por el escritor Jos ngel Maas,
autor de Historias del Kronen (Destino, 1994) y El secreto del orculo
(Destino, 2007), entre otras novelas; Ivn Martn Cerezo, profesor de la
Universidad Autnoma de Madrid (UAM, http://www.uam.es) y autor de Potica
del relato policiaco: de Edgar Allan Poe a Raymond Chandler (Universidad de
Murcia, 2006); el especialista cinematogrfico Juan Antonio Prez Milln;
Joan Ramn Resina, catedrtico de Estudios Romnicos y Literatura Comparada
en la Cornell University (http://www.cornell.edu) y autor de La bsqueda
del Grial (Anthropos, 1988), Mythopoesis: literatura, totalidad, ideologa
(Anthropos, 1992) y El cadver en la cocina: la novela criminal de la
cultura del desencanto (Anthropos, 1997), entre otros, y Enric Sull,
profesor de la Universitat Autnoma de Barcelona (http://www.uab.es) y
autor de El canon literario (Arco, 1999), Teora de la novela (Crtica,
2001) y Potica de la narracin (Ampuries, 2001), entre otros.

Fuentes: EFE  Web del evento



*** Publican ltimo tomo del Diccionario de escritores mexicanos siglo XX

El ltimo volumen del Diccionario de escritores mexicanos siglo XX, un
vasto trabajo de investigacin coordinado por Aurora Ocampo, catedrtica de
la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx) y
cofundadora del Centro de Estudios Literarios de esa casa de estudios, ser
presentado en la Casa de las Humanidades el prximo jueves 8 de mayo a las
6 de la tarde.

La obra, que tambin estar disponible en formato de disco compacto, se
ampliar y renovar constantemente en virtud de un monitoreo permanente de
publicaciones y reseas. El noveno tomo abarca de la U a la Z y concluye un
trabajo en el que estn reflejados cerca de 2.500 autores, historiadores y
traductores mexicanos, as como otros iberoamericanos exiliados, y de otras
nacionalidades radicados en Mxico, quienes han influido de tal manera
para que su obra forme parte de la literatura mexicana.

El primer volumen del Diccionario, puesto a circular en 1988, se encuentra
ya en proceso de renovacin y actualizacin. En esta profusin y aparicin
de nuevos escritores es donde surgirn aquellos que se convertirn en
clsicos, dice Ocampo.

Arquitecta de profesin, apasionada de la literatura y docente de la
Facultad de Filosofa y Letras de la Unam, Ocampo explica que la
literatura es la conciencia de un pas y el siglo XX es importante para el
continente iberoamericano, porque es cuando los diferentes pases
alcanzaron la mayora de edad y su literatura y cultura fue reconocida a
principios de los aos 40 en todas partes del mundo.

Cada tomo del diccionario ofrece una biografa del escritor, adems de una
valoracin e informacin sobre su obra. La idea no es juzgar, sino
difundir, contina la investigadora. Por eso se utilizan una serie de
abreviaturas, referencias crticas y abundante bibliografa, as como
material hemerogrfico.

Los nombres de autores y las obras publicadas que se multiplican conforme
trascurren los aos confieren al trabajo realizado en el Diccionario de
escritores mexicanos siglo XX el carcter de toda una labor titnica e
inacabable que ahora podra disponer de una versin digital, ms fcil de
actualizar.

La primera edicin del diccionario se public en 1967 y en ella trabajaron
dos personas. Un compaero recopil la informacin sobre los escritores de
la Colonia y del siglo XIX; mientras que a m, explica Ocampo, me
correspondi la de los autores del XX. Fueron un total de 542 escritores
consignados por ambos, de los cuales 242 eran de la poca del virreinato y
los 300 restantes pertenecan a mi campo de investigacin.

Segn la investigadora, el Diccionario estar siempre vigente y ser una
ayuda para estudiantes, maestros y todos aquellos que se interesen por las
letras mexicanas. La monumental obra ha sido fuente de inspiracin para que
se hayan escrito una cantidad enorme de libros, antologas, tesis y
homenajes. Adems, entre sus pginas los lectores encontrarn quin
escribi tal novela histrica, quin obtuvo el Premio Villaurrutia o qu
autor es un acadmico.

Ocampo, quien se define como una apasionada de la literatura, tambin
public en los aos 70 una serie de antologas sobre las crticas
literarias de las novelas mexicana e iberoamericana, adems de una serie
bibliogrfica sobre los novelistas de Iberoamrica, cuyas obras estn a la
espera de que sean reeditadas.

Fuente: La Jornada



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

Hermano Cerdo
http://hermanocerdo.anarchyweb.org

Revista digital en espaol de literatura y artes marciales, que se publica
con regularidad bimestral desde marzo de 2006. Admite colaboraciones por
correo electrnico (bajo concertacin con los editores) y publica ensayo,
crtica, cuento, crnica, material grfico y textos sobre artes marciales.
Cuenta con colaboradores en varios pases de Hispanoamrica.



La Porte des Potes
http://www.laportedespoetes.com

Sitio de la Association Internationale La Porte des Potes, entidad que
publica en Pars, Francia, la revista La Porte des Potes y difunde la obra
de autores en varios idiomas, entre ellos el espaol. Tambin organiza
actividades como mesas redondas y conferencias, colabora en la traduccin
de poesa y desarrolla talleres literarios.



Sistema Nacional de Talleres Literarios - Aragua
http://sntl-aragua.blogspot.com

Seccin del estado Aragua de esta iniciativa de la Casa Nacional de las
Letras Andrs Bello (http://casanacionaldelasletras.blogspot.com) que lleva
talleres literarios de participacin gratuita a las comunidades de
Venezuela. Es mantenido por la escritora Gloria Dolande y ofrece muestras
del trabajo de los participantes, fotografas, videos e informacin sobre
las actividades del Sistema.



ArteLista.com
http://www.artelista.com

Directorio de arte en el que los artistas pueden promocionar sus obras de
forma totalmente gratuita. Las fotografas de las obras pueden tener
derechos reservados o licencias Creative Commons
(http://creativecommons.org). Ofrece sistemas de calificacin, un foro para
que los artistas debatan sobre temas de su inters y otras herramientas, en
castellano, ingls, francs y alemn.



Fundacin Prolectura
http://www.prolectura.org

Organizacin venezolana que apoya y fomenta programas de estmulo a la
lectura en colegios pblicos y privados, integrando a la familia y la
comunidad educativa, as como en hospitales y otros mbitos. Ofrece
igualmente, a padres y docentes, informacin sobre el fomento a la lectura
en nios de hasta 11 aos de edad.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== La poesa de Octavio Paz      Harold Alvarado Tenorio =================

      Este 19 de abril se cumplen diez aos de la desaparicin del poeta
      mexicano, Premio Nobel de Literatura de 1990.

Octavio Paz (Mixcoac, 1914-1998) declar en varias ocasiones que uno de los
primeros poetas modernos que ley fue a T. S. Eliot, quien le abri las
puertas de la poesa moderna, junto con Rilke, Apollinaire, Cernuda y
Neruda. Eliot le habra mostrado la va de reconciliacin entre el mundo
moderno y la tradicin, ensendole que el pasado est en el presente, el
eterno ahora, donde en un instante confluyen ayer y maana.

Nieto del escritor Ireneo Paz, hizo estudios de leyes y filosofa y letras
en la Universidad Nacional de Mxico, pero desde muy joven public sus
trabajos en revistas y peridicos literarios. En 1936 se traslad a Espaa
para combatir en el bando republicano y particip en la Alianza de
Intelectuales Antifascistas. Al regresar a Mxico fue uno de los fundadores
de Taller (1938) y El Hijo Prdigo. Ampli sus estudios en Estados Unidos
en 1944-1945, y concluida la Segunda Guerra Mundial, recibi una beca
Guggenheim, para, ms tarde, ingresar en el Servicio Exterior mexicano, al
cual renunci en 1968 como protesta contra la poltica del gobierno ante el
movimiento estudiantil. Fue director de la Plural y, despus, fundador y
director, hasta su muerte, de Vuelta.

Durante su vida en Pars fue influenciado por el Surrealismo, donde
encontr un camino para la negacin de la cultura occidental que buscaba
afanosamente al escribir El laberinto de la soledad: independencia de los
sistemas polticos y de las ideologas. El Surrealismo aboli la realidad
opresiva de una sociedad decadente que se crea nica y verdadera, y
permiti expresar las tendencias ms ocultas del ser y la historia mediante
la imaginacin y la poesa. En El amor loco de Bretn y El matrimonio del
cielo y el infierno de William Blake, descubri la identidad que existe
entre el amado y la naturaleza: las palabras, las frases, las slabas y los
astros que giran alrededor de ese centro mvil y fijo que son dos cuerpos
que se aman y terminan por cubrir la pgina donde se escribe, donde por la
existencia del amor existe el poema. El Surrealismo confirm su creencia en
la eternidad del arte, que sobrevive a los imperios, a los partidos, a los
dioses, y que sin servir a nada ni a nadie, es la libertad misma porque el
hombre se crea y se conquista con su ejercicio, acto irrepetible, nico y
total. Paz se hall entonces en el centro de un mundo que siempre haba
buscado con angustia: el erotismo y su otro rostro, el amor. Erotismo que
es el alma del lenguaje, su espina dorsal, porque es, como ste y aquel,
invencin, imaginacin social, relacin con el otro. Erotismo y religin:
la atraccin por la Otra y por lo Otro.

Piedra de sol es uno de los poemas ms notables del siglo XX. No hay duda
de que debe mucho al Surrealismo, y aunque se burle de las abstracciones,
en l subsisten rasgos de los orgenes metafsicos del poeta. Es un poema
al planeta Venus, cuyos 584 das cclicos estn representados por sus 584
endecaslabos. Venus es la Estrella de la Maana (Phosphorus o Lucifer) y
la Estrella la Tarde (Hesperus o Vsper), y segn la mitologa nhuatl,
Ehcatl, una de las encarnaciones de Quetzalcatl, smbolo del sol y el
agua. Asociado a la Luna, a la humedad, al agua, a la vegetacin naciente,
a la muerte y resurreccin de la naturaleza, anota Paz en la nota que puso
a la primera edicin, para los antiguos mediterrneos el planeta Venus era
un nudo de imgenes y fuerzas ambivalente: Istar, la Dama del Sol, la
Piedra Cnica, la Piedra sin Labrar (que recuerda al pedazo de madera sin
pulir del taosmo), Afrodita, la cudruple Venus de Cicern, la doble diosa
de Pausanias, etc..

Es un poema de reconciliacin entre la noche y el da, el amor y la guerra,
el sueo y la memoria, el silencio y el discurso: una voz cae a travs del
tiempo y el espacio, busca contactos, los despojos csmicos de las
catstrofes histricas flotan. El amor surge como la nica salvacin
posible: el deseo de poder encarnar en el presente, donde la carne,
sacindose, pueda dar orden momentneo al caos. Mujer y mundo se hacen un
solo cuerpo para que quien habla o lee recoja sus fragmentos de vida y
avance ya sin cuerpo, a tientas por otros mundos que no son su memoria.
Entonces el espacio detiene el viaje. Paz desciende y recuerda una visin a
las cinco de la tarde, con el sol sobre los muros de piedra volcnica de
que estn hechos los edificios coloniales mexicanos, cuando las jvenes
abandonaban el colegio:

      busco una fecha viva como un pjaro,
      busco el sol de las cinco de la tarde
      templado por los muros del tezontle:
      la hora maduraba sus racimos
      y al abrirse salan las muchachas
      de su entraa rosada y se esparcan
      por los patios de piedra del colegio,
      alta como el otoo caminaba
      envuelta por la luz bajo la arcada
      y el espacio al ceirla la vesta
      de una piel ms dorada y transparente,

y olvidando el nombre de la muchacha, el poeta canta a la mujer en una
serie de letanas metforas. Luego recorre lugares concretos de Mxico y
Berkeley e ingresa en uno de los pasajes ms citados del poema, una escena
de la guerra civil espaola: el bombardeo sobre la Plaza del ngel, en
Madrid, en 1937, donde el amor, nuevamente, permite encontrar la identidad
perdida, derrumbando alambradas y rejas, destruyendo a aquellos que se han
hecho escorpiones, tiburones, tigres y cerdos para el hombre. La pasin, la
locura de amor, el suicidio de quienes aman, el adulterio, el incesto, la
ferocidad amatoria, la sodoma, etc., son preferibles a la enajenacin y a
la aceptacin de una sociedad que nos arruina:

      amar es combatir, si dos se besan
      el mundo cambia, encarnan los deseos,
      el pensamiento encarna, brotan alas
      en las espaldas del esclavo, el mundo
      es real y tangible, el vino es vino,
      el pan vuelve a saber, el agua es agua,
      amar es combatir, es abrir puertas,
      dejar de ser fantasma con un nmero
      a perpetua cadena condenado
      por un amo sin rostro;

En el poema la violencia y el sacrificio son ofrendas a dioses hambrientos
y exigentes. Las mitologas cristiana y azteca brindan el escenario, pero
da tambin cuerpo a figuras como Lincoln, Moctezuma, Trotsky y Francisco
Madero, asesinados en la bsqueda del bien. Incapaz de lograr la totalidad
ansiada, la voz vive en el deseo y la nostalgia por lo sagrado que
brevemente se revela en las antiguas ruinas de las religiones o en los
cuerpos donde el amor tiembla omnipresente, concluyendo:

      la vida, cundo fue de veras nuestra?,
      cundo somos de veras lo que somos?,
      bien mirado no somos, nunca somos
      a solas sino vrtigo y vaco,
      muecas en el espejo, horror y vmito,
      nunca la vida es nuestra, es de los otros,
      la vida no es de nadie, todos somos
      la vida pan de sol para los otros,
      los otros todos que nosotros somos,
      soy otro cuando soy, los actos mos
      son ms mos si son tambin de todos,
      para que pueda ser he de ser otro,
      salir de m, buscarme entre los otros,
      los otros que no son si yo no existo,
      los otros que me dan plena existencia,
      no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,
      la vida es otra, siempre all, ms lejos,
      fuera de ti, de m, siempre horizonte,
      vida que nos desvive y enajena,
      que nos inventa un rostro y lo desgasta,
      hambre de ser, oh muerte, pan de todos,

Algunas de las ideas poticas de Paz fueron consignadas en El arco y la
lira. Uno de sus ms fascinantes captulos es La otra orilla. Esta frase
metafrica, dice Paz, aparece frecuentemente en los escritos de algunos
maestros budistas. El salto mortal mediante el cual alcanzamos la otra
orilla, explica, debe considerarse como la experiencia central del budismo
Zen. Pero no slo de ste. Para el cristianismo, bautizar, comulgar, y los
varios ritos de iniciacin, no son cosa distinta que un trnsito destinado
a hacernos cambiar, a hacernos otros, como sucede con los tabs primitivos,
sagradas regiones ms all del mundo material o la esfera hacia donde
aspira a llegar Juan de la Cruz, tierras de mito, arquetipos y leyendas
donde el hombre trataba de alcanzar la realidad mediante el rito y el
encantamiento, o mejor, donde cada hombre quiere encontrarse con su doble,
su otro. Ese es el significado de la experiencia religiosa, del amor fsico
y las visiones poticas que nos permiten ocasionalmente llegar hasta la
otra orilla: tierra nostlgica de reunin con lo Otro. Para Paz las
experiencias erticas son la llave para realizar esta mstica unin y
descubrir que el ser es una ilusin, una suma de sensaciones, pensamientos
y deseos como sostiene el budismo. Es pues, la doctrina de un poeta
mstico con un fuerte sentido del tiempo, de la muerte y la nada, una
desesperanza muy parecida a la de Eliot en La tierra balda, y que como
aqul busc lo absoluto ms all del poder, a travs del amor, el arte, la
humanidad, Mxico y Dios.

Paz, escribi Claude Lvi-Strauss, fue un espritu universal, tal como
aquellos que existieron en la Edad Media y en el Renacimiento, y que
probablemente no volveremos a encontrar jams.

** Harold Alvarado Tenorio
   alvaradotenorio@telesat.com.co
   Escritor colombiano nacido en Buga (1945). Doctor en Letras de la
   Universidad Complutense de Madrid. Dirigi el Departamento de Espaol y
   las Latin American and Spanish Writers Series del Marymount Manhattan
   College (Nueva York, EUA), as como el Comit de Redaccin de la revista
   China Hoy (Beijing, China). Es profesor titular de la Ctedra de
   Literaturas de Amrica Latina y director del Departamento de Literatura
   de la Universidad Nacional de Colombia. Dirige actualmente la editorial
   y la revista de poesa Arquitrave (http://www.arquitrave.com). Ha
   publicado Summa del cuerpo (2002); Fragmentos y despojos (2002);
   Literaturas de Amrica Latina (1995); Ensayos (1994); Poemas chinos de
   amor (1992); La poesa de T.S. Eliot (1988); Espejo de mscaras (1987);
   Una generacin desencantada: los poetas colombianos de los aos setentas
   (1985); Kavafis (1984) y Cinco poetas espaoles de la Generacin del
   Cincuenta (1980). Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de
   Periodismo Simn Bolvar y el Internacional de Poesa Arcipreste de
   Hita. Su obra ha sido publicada en ingls, francs, italiano, griego,
   chino, alemn y portugus.



=== Leyendas feroesas: la foca mujer      Juan Franco Crespo ==============

Los pueblos nrdicos han legado a la literatura universal gran cantidad de
mitologas, sagas y leyendas que, posteriormente, han permitido a muchos
historiadores reconstruir la visin de estos pueblos de pocas pretritas
de numerosos vestigios de su pasado, gracias a las sagas que han preservado
el rico acervo cultural de sus antepasados. Pueblos marineros por
excelencia, han viajado y dejado sus huellas por doquier, en tiempos de la
gran expansin vikinga fueron temidos por todos los pueblos del mundo
conocido. Con sus naves llegaron a los ms recnditos lugares del Viejo
Continente y dejaron su impronta literaria gracias a sus gestas que a pesar
de los siglos siguen cantando su paso por la historia.

Hoy nos detenemos en la leyenda de la mujer foca, que es comn a todos los
pueblos costeros del Atlntico Norte, aunque sea una leyenda prcticamente
universal que podemos encontrar en muchos pueblos marineros. Los cuentos y
leyendas que los cazadores de alta mar quizs tengan su pica con los
relatos basados en el antao peligroso mundo de los balleneros. La mujer
foca ofrece el misterio, el amor, el diablo, la muerte, la belleza, la
crueldad, etc. En las Feroe, a poco que profundicemos en su historia y
mitologa, encontraremos que hay varios pueblecitos ntimamente ligados a
la leyenda que hoy nos recuerda una nueva emisin postal: Mikladalur (isla
de Kalsoy) es la zona en la que se inspir el escritor V. U. Hammershamb
para su clebre Antologa feroesa (1891), y tambin se recogi en una vieja
balada. Narra la historia de un granjero que ve desaparecer su hijita en el
mar. El granjero lament durante largo tiempo, junto a su esposa, la
prdida de su hijita, que se haba convertido en foca, y se pas la vida
con la esperanza de poder localizarla; por ello acuda a la costa para ver
si la nia regresaba. Los marineros siempre que volvan a tierra narraban
la presencia de la joven mientras ellos estaban faenando en alta mar.
Similar es tambin la versin de los lugareos de las zonas de Hamar y
Sklavk (isla de Sandoy).

La versin de Mikladalur finaliza con una tragedia. El desesperado padre
decide partir, mar adentro, en busca de la foca mujer para poder darle
caza.

      According to this legend, the men of the Village decided to go seal
      hunting. The night before the hunt, the seal woman returns in a dream
      to her husband and begs him to spare her mate and their two born seal
      pups. She tells him where they are sheltering in a breeding cave, so
      that he can recognise them. But instead of sparing them, the man
      finds and kills her mate and the pups. Then he cooks the meal for
      supper and eats it with his Children. The seal woman comes back once
      more, this time in the form of a fearsome she troll, and warns them
      of her terrible revenge. Men will fall from the cliffs as they gather
      birds eggs, or drown while fishing, or die in Otter ways out in the
      wild elements, until Terre are enough of them to reach all the way
      round Kalsoy arm in arm. That number has Siti not been reached to
      this day.

      This terrible ending is not known everywhere, and not in the versin
      from the Village of Sklavk, for instance.

      In the broadest sense, this is a tale of humans and nature. Mother
      Nature gives, and takes back Wat she has given. Human depend on
      nature, and should never defy its power. It is not for them to rule
      over Nature, and if anyone tries to do so, the consecuences may be as
      disastrous as in the legend. It can also ve regarded as a religious
      parable, as a warning not to Challenge God, the creator who holds
      everything in his power.

      The idea of the seal as a person comes naturally to tose who live
      close to seals and are familiar with them. It is easy to imagine a
      human side to such beutiful, graceful creatures. Stories of familiar
      animals leaving their natural surroundings and appearing in human
      form are passed down everywhere in oral traditions and poetry.

      Sadly, the moral of the story applies as much as ever to the way
      humans treta nature in our own time. Not surprisingly, many People
      Siti feel this fable is highly relevant. We are most deeply concerned
      about the tretas of global warming and the climatic changes that will
      follow. The most pessimistic predictions are that natures revegen may
      be far more terrible than the seal woman. Society fighting for a
      cleaner environment and more respectful treatment of nature could
      perhaps make use of this Faroese legend in their campaigns.

La emisin dedicada a esta bella historia se puso en circulacin el 12 de
febrero de 2007, el diseo fue obra de Edward Fuglo, se imprimi en
litografa offset en la imprenta estatal austriaca en minipliegos de 10 por
5,50 coronas (tarifa bsica nacional), tamao 30 por 43 mm (vertical) y
dentado 14.

      (Mayor informacin: http://www.stamps.fo).

** Juan Franco Crespo
   lacandon999@yahoo.es
   Docente e investigador espaol (Alhama de Granada, 1953). Profesor de
   primaria, licenciado en geografa y estudios de doctorado en historia de
   Amrica. Ha colaborado regularmente desde los aos 70 con publicaciones
   especializadas del mundo de las comunicaciones, como WRTH (Dinamarca),
   DSWC (Dinamarca), Radio Nuevo Mundo (Tokio, Japn), y otras de
   Argentina, Uruguay, Per, Mxico, Estados Unidos y Espaa, entre otros
   pases. Durante varios aos tambin colabor en el mundo de la radio con
   diferentes emisoras internacionales. Actualmente algunos de sus trabajos
   son radiados para Amrica Latina a travs del espacio Frecuencia RM, en
   la emisora La Voz de Rusia. Colabora regularmente con Madrid Filatlico,
   El Eco Filatlico y Crnica Filatlica y mantiene una seccin, sobre
   filatelia alusiva a literatura infantil y juvenil, en la revista
   Educacin y Biblioteca, as como en las publicaciones electrnicas
   OpusMsica (http://www.opusmusica.com) y Naturaleza Educativa
   (http://www.natureduca.com).



=== En escucha de pensamiento      Ernesto Fernando Iancilevich ===========

En escucha de pensamiento, el hombre habla, y la palabra es obra de su
escucha y hecho del pensamiento. La expresin el hombre habla indica que
palabra y pensamiento hablan en el hombre bajo el modo de una conversacin.
La conversacin de pensamiento y palabra converge en el hombre y lo
convierte en guardin del habla. El hombre no es guardin de s mismo: el
hombre guarda lo que le ha sido dado. Y lo que le ha sido dado le es
propio, aunque no le pertenece, as como la vida que le ha sido dada le es
propia, pero no le pertenece. Lo propio implica aceptacin de lo dado.
Nadie es guardin de s mismo, como nadie se acompaa a s mismo. Guarda y
compaa aluden a una capacidad de entrega en la apertura como a una
aceptacin en la recipiendez de lo dado. En lo abierto, se da; y en lo
abierto, se recibe: es sta la mxima correspondencia para quien sepa
contemplar y pueda comprender. He ah la plenitud del vaco, la afirmacin
primera en la negacin ltima: la vacuidad del yo negado se transforma en
la vacuidad del espritu afirmado para que el hombre transfigurado supere
la dualidad.

En el habla, meditamos. En el don del habla, meditamos la gracia. La gracia
de ser se agradece en la gratuidad del habla. En ese agradecer la gracia,
el hombre se convierte en el guardin de la palabra. De entre los smbolos
sagrados que nos conectan con lo divino, la palabra es el ms profundamente
religante, y en modo tal que no se puede concebir sin ella la comunin con
los dioses que habitan en Dios.

Meditar significa abrirse al encuentro de lo abierto: no se medita para
rendir, sino para entregarse; es el acto mayor de consentimiento a lo dado,
la mayor aceptacin de lo que hay. Hay lo que se da, como hay lo que se
recibe. El ser est inmerso en ese haber tanto como el no ser: no importa
la distincin, la denominacin, la definicin, la dominacin, eso es el
criterio del mundo, sa es la proposicin gramatical-lgica que el mundo
enuncia por los cuatro costados de su limitacin, y otra cosa no se le
puede pedir, ello constituye su razn de ser, su pequea ser de razn.
Habrselas con el haber de lo que hay es lo otro de la cosa, o lo otro
sin ms. Precisamente, en esa otredad, se abre la posibilidad del meditar,
y en l se abre la necesidad de la entrega recproca, del mutuo darse de
donante y donado.

En el meditar, la gracia sobreabunda bajo el modo del agradecer permanente.

Eso, dijimos, no es el mundo, pero lo sostiene, todava hoy, en el final de
un ciclo, lo sostiene.

** Ernesto Fernando Iancilevich
   ernestoiancilevich@yahoo.com.ar
   Poeta y ensayista argentino nacido en Buenos Aires en la dcada de 1950.
   Licenciado en bibliotecologa y documentacin por la Facultad de
   Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde curs
   estudios avanzados de filosofa. Estudi arquitectura en la Facultad de
   Arquitectura y Urbanismo de la misma universidad. Coordin durante diez
   aos el Taller de Creatividad Literaria Aletheia. Integra el equipo
   editor de la revista literaria Palabras Diversas
   (http://www.palabrasdiversas.com), editada en Espaa. Colaborador de
   prestigiosas publicaciones nacionales e internacionales en los campos
   del pensamiento y la creacin. Ha recibido el 1r. Premio de Poesa de la
   Fundacin El Libro-Edenor (1996), el 1r. Premio de Poesa de la
   Direccin de Cultura de la Municipalidad de Avellaneda (1999), el 1r.
   Premio de Poesa del Encuentro de Escritores de Avellaneda-SADE filial
   Sur (2001-02), y el 1r. Premio de Poesa de la Universidad Nacional de
   Crdoba (2005), entre otros. Public Primeros poemas: antologa de
   poetas argentinos noveles (Buenos Aires: Fundacin El Libro, 1996).



=== Matilde, has partido hacia tierras lejanas ============================
=== Lidia Corcione Crescini ===============================================

      Matilde, has partido hacia tierras lejanas, pero tu espritu seguir
      siendo un ngel guardin para nosotros.

Matilde Espinosa, colombiana, naci en Huila, departamento del Cauca. A la
edad de 98 aos, el 19 de marzo de 2008, nos ha dicho hasta siempre. Su
corazn ha dejado de latir pero su sentir en el da a da invade las almas
que transitan por los rincones ms recnditos de la tierra, tierra virgen
que se ha estremecido con su presencia y su ausencia, tierra llena de
nostalgias que la cubri con su manto de brisas perfumadas aliviando, quiz
de vez en cuando, su dolor por las injusticias, la violencia y el
desarraigo, los cnticos de mirlas y gorriones, los gorjeos de pjaros
errantes, las montaas, los campos, los ros y los mares, sirvieron en su
morada para apaciguar su caudal lacrimgeno que inundaba su rostro
entristecido.

Valiente, guerrera, emprendedora, incansable mujer de primavera,
siempreviva flor de los jardines, tu tesn nos ha servido de ejemplo para
continuar en la lucha por esta patria tan sufrida, tan maltratada, vctima
de la violencia sin precedentes que an pulula en el alma de las piraas
que batallan sin sentido por unos ideales furtivos que cubren nuestros
campos de luto.

Siempre abogando por los desprotegidos y su retrato literario se enmarcaba
casi siempre sobre la violencia individual y colectiva de Colombia.

Considerada la precursora de la poesa social, opinan los crticos que
en ella se refleja la realidad del subdesarrollo en la evolucin del mundo
moderno (...) con todas las desigualdades, dependencias e injusticias
(...).

En su poesa siempre permaneci la belleza contenida en los paisajes y la
naturaleza contrapuestos con los problemas y la inequidad de la gente pobre
de su pas, e igualmente defenda a la mujer para liberarla de ese
sometimiento absurdo en el que permaneci por muchos aos.

Public en sus 50 aos de labor literaria 14 libros de poemas: Los ros han
crecido (1955) con el que se inici en la poesa, Por todos los silencios
(1958), Afuera las estrellas (1961), Pasa el viento (1970), El mundo es una
calle larga (1976), La poesa de Matilde Espinosa (seleccin, 1980),
Memoria del viento (1987), Estacin desconocida (1990), Los hroes perdidos
(1994), Seales en la sombra (1996), La sombra en el muro (1997) y La
tierra oscura (2003).

Su ltima publicacin la present el ao pasado, Uno de tantos das?,
pasados sus 97 aos.

De tantos y tantos poemas que escribi, quisiera poder transcribirlos
todos. En cada uno plasma su sello dejndonos su huella invaluable escrita
con los dedos de su alma y la tinta de su corazn puro.

      Multitudes

      No por sonoro este brazo de mar / es ms profundo. Sus violentas /
      espumas derretidas al sol / son el paso primario / de los vientos
      alisios / en cuyos nudos se enreda / el oro de los sueos, el amor, /
      la desnudez y la esperanza / de un nuevo amanecer. / Nada detiene
      este andar / de animal recin venido / a la invasin que slo se
      deshoja / cuando sorprende el rayo. / No hay memoria feliz / para el
      que ingresa al poder uniforme / que derriba las alas y marchita / el
      rosal para quien ama y suea.



      II

      Valga la soledad / cuando despunta el alba / o se inclina / para
      besar la noche. / El mensaje transita y no / es de multitudes / su
      esencia, su intencin, su delirio / slo por un instante / o por una
      eternidad.

      Feb 15, 2004



      Hacia la tarde

      Al poeta Winston Morales Chavarro

      Un desteido sol / Recorre conmigo las estancias / Que ya no tienen
      nombre; / Los pasadizos vueltos hacia la tarde / Solos como los
      nacimientos / Y ausentes como un grito.

      Emergen parecidos distantes / Bajo el ardor de las cenizas. / Se
      conmueven las frondas / Arrebatadas por los vientos / Sin destino
      como los sueos. / Lastiman los escombros / De las primaveras
      enterradas / Y el gemir de los volcanes / En su incandescente agona.
      / Y al fondo la esperanza / Medusa desgarrada en busca / De otro mar
      y otra orilla / Pulsando las arenas / En esta navegacin de los
      olvidos.

En estos poemas podemos sentir su exclamacin lastimera en su lucha
constante por el delirio, el olvido y los gritos desgarrados de los seres
humanos proclamando la libertad, lucha que continu hasta su ltimo
suspiro, suspiro de olor a jazmn esparcido en los tomos del universo en
el devenir de lo que fue para traspasar y seguir siendo y viceversa.

Premiada en repetidas ocasiones, la Consejera Presidencial para la Equidad
de la Mujer, en cabeza de la doctora Martha Luca Vsquez, por decisin
unnime enalteci su labor sobre la base de tres actividades,
significativas en el campo literario y cultural del pas: Matilde Espinosa,
en el II Encuentro de Escritoras Colombianas en su homenaje, en 2005.

La ministra de Cultura en ese entonces, Mara Consuelo Araujo, nos dice:
En la poesa de Matilde Espinosa hace presencia ese dolor secreto y
callado que siembra la guerra entre las madres, hace presencia el olvido de
un pas que se debate entre la miseria y el anhelo del progreso, hace
presencia la voz de la mujer como alma y nervio de una sociedad en que la
muerte y la pobreza conviven con una enorme diversidad cultural que pese a
todo se niega a dejar de respirar y por el contrario cada da nos muestra
nuevos y fascinantes rostros.

      Una voz

      No era una queja / tampoco la voz del caracol / en su playa desierta.
      / Ni el paso de la bestia / por un peasco oscuro. / Era el presagio
      que floreca / los ecos y la rfaga azul / de un juego nio. / Era
      una voz sin fondo / area como el canto. / Si volviera a escucharla /
      entendera mejor el sesgo / de una voz sorprendida / en la noche.

      (De la tierra oscura).

Palabras (algunos apartes) de la poeta Matilde Espinosa en su homenaje:

      Accin de gracias

      Gracias a la consejera de estado Martha Luca Vsquez, por ser una de
      las impulsadoras del evento, que nos honra con su presencia de joven
      mujer , cuya personalidad se proyecta hacia un futuro ms justo por
      las mujeres en las expresiones culturales, que no pueden faltar en
      los pases civilizados. Gracias a Gloria Triana, nuestra Gloria, cuyo
      solo apellido ya es una tradicin en el arte y en las irrepetibles
      manifestaciones culturales. Valga decir que no slo merece admiracin
      sino profundo respeto.

      Un deo gracias especialsimo, con mi gratitud a flor de corazn, a
      la escritora y poeta Gabriela Castellanos quien escribi un libro
      sobre parte de mi vida. Slo una mujer llena de calidad humana ocup
      un tiempo con dedicacin absoluta para exaltar de la manera ms
      generosa e inteligente ciertos aconteceres de mi existencia.

      Gracias a la presencia de doa Lina, la esposa del presidente Uribe,
      para m es un honor la presencia de ella, un grande estmulo no slo
      por ser la mujer del presidente sino por ser ella, exactamente ella,
      yo s que es una criatura, digo criatura porque es una criatura
      humana, tan sencilla, tan modesta que no utiliza nada de todas esas
      cosas que traen las compaeras de los presidentes... eso es cierto!

As de sencilla, cantadora y verstil, es quien hoy nos ha dejado, un ser
indescriptible en mesura, fortaleza y generosidad.

Su casa en los cerros del barrio El Castillo era un refugio para tertulia
literaria de escritores como Len de Greiff, Enrique Uribe White, Carlos
Lpez Narvez, Nicols Guilln y Mario Rivero. Jvenes universitarios iban
a su casa para escuchar sus poemas o presentarle sus obras que ella
comentaba y correga.

Guiomar Cuesta Escobar, su amiga entraable, nos tena una sorpresa a
varias escritoras, Anamara Intili y Atala Matellini (peruanas), Alicia
Haydar Ghisays y Lidia Corcione Crescini (colombianas), quienes fuimos
conducidas en su carricoche por las calles de Bogot hasta llegar a la cita
magistral.

Esa tarde del mes de abril de 2006, en el marco de la Feria Internacional
de Libro de Bogot, Matilde se visti de gala para recibirnos en su casa,
despus de tantos minutos recorridos una mariposa nos indic el camino,
llegamos al encuentro tan inesperado, besos, sonrisas, lgrimas de emocin,
cada una de las visitantes al encontrarnos con esa maravilla no lo podamos
creer. Lemos nuestros poemas y ella con su sonrisa de nia hizo un bello
comentario a cada una, emocionada hablaba como un jilguero y sus lgrimas
de agua pura brotaban al pie de la montaa..., con un buen t compartimos
toda una tarde y nos habl de sus remembranzas, de sus malos ratos y
dolores que llevaba prendidos en su pecho como una estrella de mar
incrustada en la arena.

Nos ley algunos de sus poemas inditos y en vez de ser la homenajeada, la
obsequiada, a todas nos sorprendi con un regalo, quizs presintiendo en el
ambiente que ese momento vivido con sus amigas poetas, tal vez sera un
adis como este que hoy nos aqueja con su partida.

Bella mujer, dulce poeta, grcil porcelana importada de la galaxia, los
ngeles te protejan en ese lugar especial que hoy ocupas en la eternidad.

      Uno de tantos das

      Me sumerjo
      en las claridades nocturnas
      para entender mejor el medio da.
      Umbrosa recojo las pavesas
      de quienes fluye el asombro
      debajo de las frondas crepusculares.
      Alas anglicas o simplemente desvaros
      de una infancia que empez con el tiempo.

      Distrada busco la esperanza
      sobre los pliegues del da lento
      como el vuelo del pjaro que pasa.
      Los rboles se agitan
      y sorprende el mensaje tmido y sudoroso
      del instante.

      Por la insistencia de saber
      que los das se van
      con sus oros deshechos y sus danzas festivas
      donde mueren las rosas.

      Todo magnificando la soledad
      floracin de congojas altiva incertidumbre
      de tener otra vez esas gotas
      de sol entre las manos.

Gloria a ti, Matilde!

** Lidia Corcione Crescini
   licorcione@gmail.com
   Narradora y poeta colombiana (Cartagena). Abogada egresada de la
   Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co). Columnista
   del peridico El Universal (http://www.eluniversal.com.co), de su
   ciudad. Textos suyos han sido publicados en las revistas Unicarta de la
   Universidad de Cartagena; Oxigen (http://www.revistaoxigen.com), de
   Madrid; Revista Literaria Remolinos
   (http://es.geocities.com/revista_remolinos) y Aula Caribe.



=== Jos Alejando Pea en su poesa      Rafael Rattia ====================

Ese largo y espeso parntesis que va de 1984 (con su primigenio libro
Iniciacin final) hasta el poema que se escribe con la luz, intitulado La
vigilia de todas las islas, y que es textura y testimonio de la obra
potica en vertiginosa marcha que no detiene su proceso de verbognesis,
patentiza un quehacer que en nada difiere a lo que se me antoja denominar
el hechizo del ser por el lenguaje potico.

Leyendo la poesa de este insigne poeta de raigambre hispanoamericana pero
de decidida vocacin universal, el lector disipa cualquier atisbo de duda,
si la hubiere, con relacin a la impecable calidad expresiva que signa cada
verso de su indetenible creacin potica que no admite sosiego ni
detencin. La materia prima de esta poesa est concebida en y desde el
autotelismo resignificante de un lenguaje hecho de imgenes perturbadoras
algunas veces; otras de fulminantes giros expresivos que nos devuelven a
una condicin de desnuda incertidumbre y de crudsima verdad irrecusable.

Sumergirse (gozo y placer) en la lectura de la obra lrica de Jos
Alejandro Pea (http://www.joalpe.net) es experimentar la posibilidad real
de habitar un topos linguisticus que no requiere justificaciones de
externalidad alguna: sus semas, sus lexemas, sememas; la torrencial
verbalizacin literaria que exhibe la fastuosa y paradjicamente lacnica
expresin potica de este escritor nos dice a los lectores que tenemos el
privilegio de leerle que el poema antecede todo aquello que humanamente
puede ser pensado por el hombre. Nada, absolutamente nada; puede ser
imaginado si antes no pasa previamente por la inexorable visin plstica de
la imagen potica. Tal aserto pareciera derivarse de la lectura de los
textos poticos contenidos en Obras poticas (1984-2004) (Ediciones El
Salvaje Refinado, Coleccin Obsidiana, West Virginia, Estados Unidos,
2005), y cuyo ejemplar puede adquirirse en Internet accediendo a la pgina
de Ediciones El Salvaje Refinado (http://www.esrefinado.net).

No se lee la poesa de este escritor sin padecer gneos fulgores como
venidos de lejanas pocas conocidas por nosotros a travs de morosas
lecturas o de imposibles sueos despiertos que a la postre nunca se
sucedieron en verdad.

Es ineludible la intrnseca carga emotiva de inevitable desesperacin
ontolgica que exhalan no pocos versos de su inmensa propuesta lrica. La
ansiedad yoica, el quebranto de las fibras ms sensitivas del humano ser,
el suplicio de quien no soporta tanta desgarradora lucidez de estar vivo y
la constatacin de un espanto que no abandona a quien ha vislumbrado la
esencia de todo en la redondez del poema, son rasgos que rielan sobre la
percepcin de quien navega por las aguas enigmticas del texto creador que
proclama nuestro escritor. Un dolor antiqusimo que pareciera provenir de
los ms insospechados socavones de la memoriosa existencia del bardo se
explicita en versos que provoca tatuarse en la conciencia y repetirlos
hasta el final de nuestros das. Todo arde en la voz, o es la voz que
arde en todo y en s misma?.

El mar, la infinitud, la distancia habitndonos el recuerdo, el fragor de
un instante que se prolonga ms all de s mismo para eternizarse en
nosotros, son leit motiv que subyacen en tantos poemas de la hermosa
espiral verbal creadora de este magnfico escritor residenciado en los
Estados Unidos desde hace ms de una dcada. Confieso sentirme subyugado,
como si por halos de embrujos se tratara, cuando el poeta enrostra a la
sensibilidad del lector imgenes que bien pudieran constituir elementos
aparentemente aislados de una majestuosa esttica de la podredumbre cuyas
filiaciones literarias no ocultan su parentesco con Lautramont, por
ejemplo. Verbigracia: Te acuerdas de la piedra con tu crneo bajo la
negra ola que era el cielo?.

En este poeta se logra el milagro donde la vida y la muerte constituyen una
extraa dialctica en la que no se sabe nunca dnde comienza una y termina
la otra. Un sutil amonedamiento que semeja el refugio de lo enigmtico.

He aqu la poesa del futuro que tantos desvelos caus a Hrderlin o al
Nietzsche de los aforismos perdidos.

Vemos una muestra mnima de nuestra afirmatio:

      Esta rabia sola de todo asombro
      No es un jardn de ahogo que la ausencia
      Derrama (?)
      Ni es mi mano fluvial melancola
      Ni es la rosa que alla a la incolora
      Oscuridad siempre uniforme
      Ni es el mar que suea ser espora
      Ni es cosa que pueda ser nombrada
      Sin que arda en el aire la informe soledad
      Del yo consciente
      Pues slo la conciencia otorga al hombre
      Dimensin y pureza.

      Himno fluvial.

Debo apresurarme a consignarlo con enftica conviccin: la poesa
acuatiforme de Jos Alejandro Pea se funda en la evocacin de universos
amniticos y de realidades fluvescentes que adquieren carta de poeticidad
mediante la concepcin de terriblemente bellas imgenes solubles
indisociables de humedades matriciales que nos nombran desde la sopa
prebitica de los albores de la vida. La ternura y la muerte se abrazan o
copulan en una inextricable relacin inslita para dar paso a nuevas
realidades verbales donde un intenso erotismo se erige en figura
emblemtica de un novsimo orden de cosas edificado por la palabra
taumatrgica del bardo.

Me solazo y celebro con inaudito jbilo al reencontrarme en la errabundez
trashumante del poema izado por este creador destinado desde ya a soportar
el inclemente paso de los siglos. Su poesa tiene la consistencia marmrea
de la impoluta calidad literaria y la fuerza persuasiva de su estro posee
la dimensin del Absoluto que tantos ansan y poqusimos alcanzan.

** Rafael Rattia
   rrattia@gmail.com
   Escritor venezolano (Delta del Orinoco, 1961). Historiador egresado de
   la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Fue
   director-fundador del Archivo Histrico del Delta, director de la
   Biblioteca Pblica Central Andrs Eloy Blanco y coordinador de
   Actividades Literarias del Ateneo Internacional de Fronteras Casa de las
   Aguas. Ha publicado el poemario La pasin del suicida y dirige
   Laberintos de Agua, la pgina literaria semanal del diario Notidiario
   (Puerto Ordaz). Textos suyos han aparecido en el suplemento literario
   Verbigracia, el suplemento cultural de ltimas Noticias, El Impulso,
   Frontera y la revista Ateneo de Los Teques, as como en las revistas
   electrnicas El Invencionero (http://web.jet.es/enseres), Casi Nada
   (http://usuarios.iponet.es/casinada) y Slo Texto
   (http://solotxt.freeservers.com). Mantiene una bitcora personal en
   http://ratiar.blogspot.com.



=== Hay das en que amanezco muerto =======================================
=== (O cmo amanecer vivo en una calle muerta)      os Fernndez =========

                                  Uno sabe si un escritor tiene calle o no.
                                                              Rubn Blades.

A finales de la dcada del sesenta un grupo significativo y aislado de
periodistas norteamericanos (encabezado por Tom Wolfe, Gay Talese y Hunter
S. Thompson) empez a experimentar en sus reportajes y artculos con una
serie de novedosas tcnicas literarias. Ellos, que adems se alejaban
concientemente de la supuesta objetividad del periodismo tradicional y se
adentraban en el corazn de la historia, fueron nominados bajo el fardo de
El Nuevo Periodismo. Esta tendencia, que a estas alturas de nuevo slo
tiene el nombre, sembr pautas y mecanismos que siguen teniendo vitalidad
en el momento de contar la realidad.

De esa estirpe de periodistas cojonudos y arriesgados, que en Colombia
gracias al auspicio de algunas revistas como Soho, Horas y Gatopardo ha
tenido una buena cosecha; hace parte el tambin escritor de ficcin
Cristian Valencia. Justamente Valencia echa mano de algunas de sus mejores
crnicas publicadas en estos medios para conformar el volumen de Hay das
en que amanezco muerto.

Lo que sorprende y a la vez conmueve de estas crnicas, ms all por
supuesto de los ambientes lumpenizados, marginales o aislados y de los
personajes mutilados, perturbados o empobrecidos, es la capacidad de
Valencia para transmutarse en ellos, para calzarse sin medias un par de
zapatos rotos y apretados, y recorrer un buen nmero de pginas-calles. Lo
que sorprende es la capacidad de narrar desde el mismo andn desde el cual
capta las historias, ponindose siempre al nivel y no por encima de sus
personajes. Lo que conmueve, finalmente, es la decisin de Valencia para
escribir con los pies y el culo puestos sobre la tierra.

Escribe desde abajo (ya lo he dicho) pero tambin desde adentro: de la
basura, del Cartucho, de una cantina de tangos. Y a veces sube (lo
reconozco): a un burro, a una zorra, a un bus con vendedores, a un camin
de carga. Habla seriamente con un payaso, se convierte en marino (o ya lo
era), atraviesa el pas de copiloto o pierde el tiempo en busca de un
pueblo perdido. Tiene la determinacin del periodista que vivencia la
historia y asume a quemarropa todos los riesgos, pero carece del
egocentrismo, la vanidad y la banalidad de la gran mayora de los
periodistas herederos del Gonzo.

Valencia tiene el olfato, la vista y el odo que le permiten encontrar
detrs de cada vida, por anodina que sea, una historia para llevar al
papel, pero a su vez tiene el tacto y el gusto para no olvidar que detrs
de las palabras plasmadas hay una vida de carne y hueso, ms de hueso que
de carne en el caso de estos personajes.

En el interior de estas crnicas hay cuestionamientos sobre el oficio y
preocupacin por golpear en el centro del problema, pone en evidencia los
mecanismos y las amarras que le ayudan a construir las historias, y expone
una tica que no le permite sacrificar la verdad por la verosimilitud o la
espectacularidad, se enfrenta a los hechos sin un plan preconcebido, se
deja orientar por ellos y confa en sus personajes porque sabe que la
realidad se escribe sola y a menudo escribe mejor que uno.

Cristian Valencia es solidario y compasivo con sus personajes, y generoso
con el lector. Algunas de estas historias son salvadas de la hecatombe con
referentes de la literatura, del cine, de la msica y del arte en general;
que actan como diluentes a travs de metforas empleadas con ingenio y
humor. Pero sobre todo por la msica, letras de canciones puestas, cantadas
por los personajes o por el mismo narrador, que matizan el dolor de las
historias y hacen pensar que una vida con banda sonora quizs no sea mejor
pero s ms soportable.

En las doce historias que contiene este libro el lector no encontrar
retratos de celebridades, ambientes del jet set ni la asuncin de retos
artificiales o intiles, slo calle. Uno sabe si un escritor tiene calle,
Cristian Valencia la tiene, sumada a un talento, un coraje y una bondad
natural sin los cuales le habra sido imposible amanecer vivo en ella.

** os Fernndez
   aquinovivenadie@hotmail.com
   Escritor colombiano (Cartagena de Indias, 1979). Estudi literatura y
   teatro. Ha publicado artculos, cuentos y poemas en medios impresos, as
   como el libro de cuentos El siguiente, por favor, con el que obtuvo el
   Premio Distrital de Libro de Cuento Cartagena de Indias. Textos suyos
   pueden leerse en su blog, Crter de Obs
   (http://aquinovivenadie.blogspot.com).



=== En eso estamos, de Wilson Armas Castro      Aldo Roque Difilippo ======

      En eso estamos, Wilson Armas Castro, edicin de autor, Mercedes,
      noviembre 2007.

Publicar es exponerse, es dejarse ver a trasluz y que sea el otro quien nos
defina; y publicar poesa en estos tiempos de mezquindades y frases
hipcritas, supone un riesgo por lo menos doble, porque la poesa desde
siempre fue una empresa del alma pero no de las finanzas, y precisamente
por eso, es exponerse una vez ms en carne viva. Porque quien escribe se
ofrece desnudo si del otro lado hay un lector atento, dejando al
descubierto verdades, falencias, los ms recnditos secretos, mostrando los
vericuetos sicolgicos y sentimentales.

A eso se expone Wilson Armas con su libro En eso estamos, y aun ms, se
arroja a las fauces del lector, transgrediendo las normas del escribir
bien o respetar las normas acadmicas que las ms de las veces encorsetan
el lenguaje; pero que en l es un desafo al lector, exponindose al
escarnio o la aprobacin pblica.

Para cualquiera esa empresa resulta ms que temeraria pero para un
individuo que ya ha traspuesto la frontera de las ocho dcadas supone una
temeridad poco usual, o mejor dicho nada usual.

Nacido en 1919, Wilson Armas cuenta con una interesante trayectoria como
actor teatral en el ya mtico Teatro del Pueblo (ver Letralia N 150,
9/10/2006, http://www.letralia.com/150/entrevistas01.htm), y con un buen
nmero de libros publicados, y si se lo propone (ya que material escrito es
lo que le sobra) con por lo menos un par de buenos libros de cuentos y una
novela que lo ubicara cmodo como un buen narrador. Una etiqueta que por
otra parte le coloc el lector con la justicia que dan sus buenas obras
narrativas, pero Wilson asumi un nuevo reto y decidi exponerse otra vez.
Empez con el libro Pocacosa, editado en 2005, y no conforme con eso
insiste con este conjunto de poemas bajo el ttulo En eso estamos, algo que
resume precisamente su filosofa como autor.

En eso estamos parece ser la voz constante de este poemario donde Wilson
sigue apostando a la amistad, al amor, a la lealtad, y la indoblegable
tozudez de cuestionar los preceptos y las etiquetas impuestas por esa
sociedad que como creador pretende modificar.

Acepto que emito un juicio parcial y subjetivo, ya que es algo inevitable,
y se convertira en una tremenda mentira intentar expresar cualquier
opinin sobre un hecho artstico desprendindose de los gustos y
predilecciones. Porque todo individuo es por la circunstancia que lo llev
a ser; y por supuesto todo creador es por la circunstancia que lo llev a
crear, que lo moviliz a sentarse frente al papel en blanco, por la
historia que tuvo que recorrer para llegar a ese acto ntimo y solitario,
por las personas que dejaron su huella en su pensamiento, por la vida que
tuvo o que no tuvo. Y eso inevitablemente queda plasmado en lo que escribe,
pinta o compone arriba de un escenario.

En Wilson notoriamente esa influencia, ese bagaje histrico-vivencial se
refleja en sus poemas, que lo movilizan a estar vivo y en constante combate
consigo mismo.

Es que en muchos de estos poemas el autor parece desprenderse del individuo
para interpelarse, para enfrentarse, para confrontar y a la vez obligar al
lector a hacer el mismo ejercicio.

Es como enfrentarse a la obra de dos individuos en puja constante, y de
esas interrogantes planteadas salir a buscar nuevas preguntas ms que las
viejas respuestas que lo han desvelado durante su existencia.

Pero tambin para el lector resulta un ejercicio por momentos
desconcertante: el no saber si se est enfrentando a un autor joven,
escptico y envejecido por la sabidura, o a un autor viejo que ha decidido
olvidarlo todo y se hace las mismas preguntas cargadas de irona porque ya
sabe que no tiene las respuestas.

Precisamente, la irona navega en estos poemas, esa visin cida y mordaz
con que nos ve y se ve. Que se expone y a la vez nos muestra en todo su
materialismo ms liso y llano en las cosas ms trascendentales del
individuo.

Mientras otros poetas han gastado interminables versos y sesudas metforas
para decir que tarde o temprano, inevitablemente, todos moriremos, Wilson
afirma su existencia en el mundo como el mortal ms llano y material que
es: Y patapfate, me borr del suelo!. Pero tambin se afirma en este
mundo como individuo finito y mortal buscando trascender en las cosas
cotidianas de la vida: Cuando yo muera, amigos, / hacedme un homenaje
estricto / de silencio....

En definitiva no dudo que a ustedes les quedarn casi las mismas
impresiones que a m: que estamos frente a un poeta mayor por edad, por
experiencia y por calidad potica, y a la vez estamos frente a un poeta
joven, por vitalidad, por entereza y la manera desafiante de plantarse
frente a las cosas. Pero tambin estamos frente a un notable mentiroso, un
extraordinario e irnico individuo capaz de presentarse frente a nosotros
como un ser apocado y desvalido para abofetearnos sin piedad, obligando a
reconocernos en nuestra pequeez de seres con ms preguntas que respuestas.

A continuacin una escueta seleccin de sus poemas.

      No todo es vejez

      Yo s qu dice tu mirada,
      que brilla con fulgor;
      te veo preocupada
      y te doy la razn,
      porque meter de golpe en tu maleta
      pinta, vejez, impacto y desconfianza,
      no queda en pie la apreciacin concreta.
      Tenas la impresin de que tratabas
      a un tipo muy audaz, parlanchn y poeta,
      pero cuando lo conociste a fondo
      te diste cuenta, que no era tan fiero
      el len como lo pintan.
      Eso es para que veas
      que no todo reluce como el oro,
      que rascando un poquito
      uno encuentra,
      lo que quiere encontrar,
      y se contenta...



      Interrogantes

      Cuntas interrogantes,
      cuntas preguntas me hago!
      El otro yo me las formula
      y yo no las respondo.
      Mi esmirriado morrin, debe llenarse.
      Pero tal vez no llegue ese momento
      por ms que lo desee.
      Debo explicarme con despaciosa calma,
      las mil interrogantes que me asedian;
      mas, nada resulta fcil;
      lo fcil es tramposo, es impostura;
      pero yo no conozco la verdad,
      jams la he visto.
      Cunto debo esperar?
      No hay otra alternativa: Esperar...



      A ver t!

      Cundo se es siempre?
      Contstame bien rpido,
      petulante intelecto...



      Presente

      Sentado en esta silla
      de espaldas al sol que me desle,
      bebo el aire
      el verde del follaje
      y el ocio generoso
      del esto.
      Quiero no dar cabida a la tristeza,
      quisiera convivir sin mi memoria.
      Es cosa intil, digo,
      echar atrs el tiempo:
      al futuro lo pondra de testigo,
      y al presente
      si yo pudiera hacerlo
      lo volvera entelequia inerte.



      Escaleras abajo

      Es difcil asir de un manotn
      un instante feliz de permanencia.
      En regocijo pleno de espritu
      es fcil dar un salto en el espacio,
      escuchar sonidos de violines,
      y coros de ngeles cantando.
      Ya no me queda ni un msero recuerdo
      de mis vagidos nios;
      mis ansias de vivir ya no me asisten:
      se me ha pasado el tiempo.
      Mi instrumento enmudeci de pronto,
      Slo migajas viejas me quedaron
      y estn hechas de angustias.
      Mi pecho ya no canta,
      ni entona melodas mi garganta.
      Rpidamente se me va la vida,
      y ni siquiera mi visin responde...
      Qu es lo que me va quedando?
      Qu es lo que me est faltando?...
      No puedo contestar, no puedo...

** Aldo Roque Difilippo
   aldodifilippo@adinet.com.uy
   Periodista y escritor uruguayo (Mercedes, 1966). Ha publicado el libro
   de cuentos Verdades a medias (dos tomos, coautor con Wilson Armas) y una
   serie de investigaciones literarias e histricas en el suplemento
   Lecturas de los Domingos del diario La Repblica, y en la revista
   Posdata (Montevideo). Desde 1991 trabaja como corresponsal en Soriano
   para el diario La Repblica de Montevideo.
   


||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Moraima Rodrguez, en comunin con sus fantasmas ======================
=== El escritor es un trashumante      Rafael Ortega ====================

      Recurro mucho a los temas de la soledad, el silencio y la muerte, no
      como smbolo nefasto, sino como elemento de transformacin. Me gusta
      observar a las personas que caminan por la ciudad porque de alguna
      manera puedo trasladar a la hoja en blanco a esos seres humanos con
      todos sus conflictos.

Acerca de su infancia, la narradora Moraima Rodrguez (Maracay, 1967) dice
que fue muy especial. An mantiene viva la imagen de su padre leyendo todas
las noches La madre, de Mximo Gorki, lo cual despert su curiosidad por
abordar aquella obra, y a su abuela ensendole las primeras letras con el
diario ltimas Noticias. Luego, a los ocho o nueve aos, la atraparon Cien
aos de soledad, de Gabriel Garca Mrquez; Memorias de Mam Blanca, de
Teresa de la Parra, y los Cuentos grotescos, de Jos Rafael Pocaterra. Aos
ms tarde, tras el divorcio de sus padres, el hbito de la lectura ya
formaba parte de su desenvolvimiento cotidiano.

Has participado en talleres literarios? Piensas que podran ser fbricas
de escritores?

Mis primeros trazos en el papel los di en el taller de Laura Antillano, de
quien aprend que la disciplina es importante, pues la escritura es un acto
de vida. Despus segu con Orlando Chirinos y Oswaldo Trejo, entre otros.
En cuanto a la otra pregunta, creo que ms que fbricas de escritores, los
talleres literarios son lugares de encuentro de muchas voces que vivimos
para la escritura y se da la oportunidad de intercambiar lecturas que nos
guiarn hacia el gnero que pensemos desarrollar.

Cules son los temas que te motivan a escribir?

Siempre he dicho que estamos habitados de muchos fantasmas y a veces
tenemos que exorcizarnos. Recurro mucho a los temas de la soledad, el
silencio y la muerte, no como smbolo nefasto, sino como elemento de
transformacin. Me gusta observar a las personas que caminan por la ciudad
porque de alguna manera puedo trasladar a la hoja en blanco a esos seres
humanos con todos sus conflictos.

Aparte de la lectura, de cules fuentes te nutres?

Sobre todo, la plstica. Recuerdo que en una exposicin a la que asist en
la Casa de la Cultura me atrap un desnudo que estaba all y escrib un
relato, que si lo lees ahora te dars cuenta de que no tiene nada que ver
con aquella obra, pero s me nutri mucho para escribir. Soy ms visual que
auditiva.

A tu criterio, cules escritores venezolanos son fundamentales?

Hay muchos, pero haciendo una lista muy especfica, le tengo fe a la
escritura de Orlando Araujo, pues he conseguido unos textos no solamente
poticos, sino con una conviccin, una militancia a la vida, al ser humano,
y de l aprend que escribir es ser como un ro, como un dios, por lo cual
pienso que los escritores somos unos pequeos dioses porque a travs de la
palabra qu vida no damos. Tambin podra mencionar a Laura Antillano,
Francisco Massiani, Orlando Chirinos, Alberto Hernndez, sobre quien hice
mi tesis de grado; Luis Alberto Crespo, Eugenio Montejo, Stefania Mosca,
entre otros.

A qu atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos en
el exterior?

Lamentablemente, no existe una divulgacin de las obras de los escritores
nacionales como debe ser. No tengo nada en contra de que los escritores
reconocidos sigan llenando las pginas de las revistas culturales y de los
suplementos de los peridicos, pero pienso que tambin se le debe dar
cabida a la extensa variedad de creadores que existimos y an no nos
conocen.

Cmo percibes el panorama regional actual?

Me parece que estamos las mismas voces. No s si me equivoco. Creo que
debera haber un taller permanente para sacar a la luz a las voces
emergentes y revisar el trabajo literario en las comunidades. De repente
hay voces escondidas por all que no saben dnde acudir porque ven la Casa
de la Cultura como un gran monstruo sagrado. Y si seguimos siendo los
mismos, debemos entender que no somos eternos, por lo que debe prestarse
mayor atencin a lo que viene siendo el discurso literario como tal,
llmese ensayo, narrativa o poesa.

Cmo percibes la presencia de la mujer en la literatura?

La presencia de la mujer en la literatura es notoria. All tenemos a
Yolanda Pantin, Laura Antillano, Milagros Mata Gil, entre otras, pero
pienso que no debe confundirse, porque a veces caemos en el clich de la
poesa o la narrativa feminista. Creo ms en un discurso femenino,
inclusive, a veces hay cierta transmutacin, yo pienso como hombre para
asumir un texto escrito por una mujer. No me considero una escritora
feminista ni tampoco manejo un discurso totalmente femenino, presento
muchos rasgos que los defiendo hasta desde una voz masculina, pero la
femineidad en la escritura s es un discurso arraigado.

Cules obras o autores de la literatura universal recomendaras leer a
las nuevas generaciones?

Sin lugar a dudas, Walt Whitman, Oscar Wilde, Virginia Woolf, Jorge Luis
Borges, Julio Cortzar, Mario Benedetti, son autores necesarios para
quienes quieran incursionar en el mundo de la literatura.

Cul es la funcin del escritor?

Pienso que el escritor es un trashumante, que puede tener varios roles:
transformar la sociedad o coadyuvar a que sta sea menos egosta y ms
transparente. El escritor es un habitante ms de esta realidad por la cual
uno subyace cada da y a travs de la palabra, nos convoca a estar dentro
de ella para que nos toque, mas no nos hiera. Es decir, su funcin es
despertar el afecto por las cosas ms sencillas y protegernos del olvido.

Piensas que las nuevas tecnologas son herramientas tiles para
promocionar la obra de un escritor?

Es otra manera de promocionar la lectura y la escritura, pues ya no
seramos voces arageas ni venezolanas, sino latinoamericanas y hasta
mundiales. De alguna manera, la Internet s funciona.

Crees que los libros virtuales suplantarn la imprenta?

Un no rotundo. De verdad que no pienso que eso suceda porque el libro es
como un ser humano de quien no podemos cambiar ese contacto que nos ofrece.
Un libro eres t y soy yo.



      Vivir en la literatura

      En esa pgina en blanco desnuda, cuando comienzo a escribir, he
      conseguido muchas respuestas a mis incertidumbres y trato de mostrar
      el retrato de otros seres humanos igual que yo. Desde que asum la
      literatura como vida, pienso que de ella no se debe vivir, sino vivir
      en ella.

      Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento cultural
      Contenido, del diario El Periodiquito
      (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, Aragua, Venezuela.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



=== Jos Eugenio Snchez ==================================================
=== Me gusta que la poesa tenga otras posibilidades =====================
=== como el video, la postal, el performance, la danza ===================
=== Augusto Rodrguez =====================================================

Naci en Guadalajara, Mxico, en 1965. Actualmente radica en Monterrey. Ha
publicado El mar es un espejismo del cielo, 1990; Tentativa de un sax a
medianoche, 1992; El azar es un padrote, 1998; Physical Graffiti, 1998, y
La felicidad es una pistola caliente, 2004. Es uno de los poetas ms
representativos del Mxico actual.

Jos Eugenio, cundo y por qu empiezas a escribir poesa?

me es desconocido el momento en que empiezo a escribir y tampoco supe por
qu lo hice: cuando era muy chico a muchos les dije que quera ser escritor
y a otros les dije que arquitecto ingeniero futbolista piloto: lo primero
que escrib pudo haber sido unas canciones para una banda que ensay mucho
y nunca toc o un diario donde relat cosas que nunca hice en lugares donde
nunca estuve: probablemente era una cuestin por registrar mi cualidad
involuntaria por imaginar: lo de las publicaciones sucedi totalmente
circunstancial por sugerencias de mis amigos

Qu poetas son tus referentes o tus autores de cabecera?

han sido muchos y en diferentes pocas de mi vida: me gustan blake ginsberg
paz sheppard borges peret apollinaire joyce bob dylan y leonard cohen

He ledo tu poemario Physical Graffiti. Cuntame de este trabajo potico.

ese libro lo escrib en una poca muy padre: se estaban desplomando ante m
todos los conceptos formales de tcnica postura tono actitud que dictaban
los tericos: escriba y reescriba con mucha alegra y terminaba de
escribir antes de ir a la cama

Hablemos de tus posteriores libros. Qu rumbos han tomado?

la felicidad es una pistola caliente (visor 2004) es otro pedazo de lo que
pretendo escribir: a m me gusta como espectador que la poesa trascienda
los lmites del libro y se desenfoque al autor y poder rescribir entre
lneas: supongo que el lector puede jugar a eso con este libro: me gusta
que la poesa tenga otras posibilidades como el video la postal el
performance la danza etctera: y eso ha sido tambin parte del proceso de
este libro: hacer textos para otros lenguajes

Veo que en tu poesa circula en las aguas del humor y la irona, qu es
para ti el humor?

el zapato puesto al revs

Hablando con un poeta que escriba desde el humor, me deca que l no
volvi a escribir en esa lnea, porque el humor se agota, qu piensas de
esto?

no pienso que sea una lnea no creo que sea una frmula y no sospecho cmo
se hace el humor: a m me encantan las obras que tienen sentido del humor:
desde un cuadro hasta una coreografa desde un eje vial hasta una
hamburguesa: realmente yo no pienso que soy un humorista: soy cnico y mala
onda pero al parecer los dems lo ven como un chiste: la historia es humor
el paso del tiempo la poltica la evolucin la fotosntesis: todo es
cruelmente humorstico: pero s: las buenas bromas son menos que las malas

Si tuvieras que dar un mapa potico actual para tratar de entender los
procesos y la poesa contempornea de tu pas, quines seran y por qu?

me gustara creer que octavio paz y jaime sabines y otros marcaron una
divisin esttica generacional: y que se crearon lenguajes convergentes
entre estas lneas poticas: los actuales poetas disfrutamos mtodos de
promocin apoyo y publicacin ms efectivos que las generaciones anteriores
y esto ha hecho que proliferen proyectos poticos de todos los niveles en
los distintos puntos de los casi 2 000 000 de kilmetros cuadrados que
tiene el pas: los antologadores de nuestra reciente poesa no coinciden en
algunos autores pero coinciden en que hay distintas corrientes y puntos de
vista del poema incluyendo a las minoras de seguidores de las poticas
tradicionales: y hay quienes aseguran que no hemos aportado nada desde hace
100 aos a las letras mexicanas: sera muy complicado nombrar a las figuras
y referencias de la poesa mexicana sin excluir a los que siempre se han
nombrado o excluido: pero actualmente hay una buena cantidad de autores
mucho ms jvenes que se irn agregando a esa lista y estn escribiendo la
obra: el pas est viviendo la resaca de haberle suspendido la evolucin al
partido del gobierno para construir otro: tarde que temprano vendrn
momentos que desestabilizarn a la ideologa y/o la economa de la sociedad
y quiz podamos dibujar a partir de eso una lnea generacional para evaluar
el momento actual

Qu conoces de la literatura ecuatoriana?

poco edwin madrid y ivn oate

He escuchado en numerosas ocasiones que supuestamente la poesa slo la
leen y la consumen los mismos poetas, crees que es as? Cmo crear
mecanismos para que la poesa llegue a otros sectores de la sociedad, pero
sin que pierda su parte radical o subversiva?

bueno ya se hace y hay niveles y calidades en canciones tarjetas galletas
slogans promocionales: imagino que quieres referirte a la alta calidad:
conozco mucha gente que lee poesa: creo que los editores son cmodos si
tienen un autor que sea muy conocido o con capacidad para influir o
divertir a los enamorados al empleado la secretaria el locutor el
estudiante o el consumidor no habitual de poemarios: cuando el libro se
vende solo en un estante de la librera o de un centro comercial sin
publicidad hacen a los editores muy felices: creo que el producto de la
poesa (sea libro audio poster etc) puede ser un objeto comercial pero el
hecho de que no lo sea lo convierte en un objeto peligroso y eso me
emociona: el que sea una apuesta rebelde y orgnica y material hace que la
poesa se escabulla de algunas personas

Actualmente en qu proyectos literarios est Jos Eugenio Snchez?

en muchos: estoy traduciendo a uno de mis dolos gringos: sigo con
espectculos poticos que incluyen msica danza teatro instalacin video y
recital y son como shows de bar o cuasiconciertos de rock o msica
electrnica o pelculas con locutor o recitales hilarantes etc: escribo un
par de colecciones en donde se amplan mis parmetros de mis trabajos
anteriores como el underclown y ahora me involucro en el gnero de lo
narcoparanormal: yo escribo acerca de mis hroes y mis referencias son casi
siempre las mismas.



      de pronto new york se qued sin joseph brodsky

                                                          a ana y el mostro

      pasan las risotadas de un carro antiguo
      un tipo tembloroso te ofrece lo que quieras
      las prostitutas en abrigo se cubren el viento entre ellas
      unos uniformados salen de un bar completamente ebrios
      un vagabundo extiende la mano
      al final de la calle se enciende la tortea
      de una patrulla de polica que despacito vira hacia la derecha
      una pareja sale del teatro
      dos negros conversan
      y en el aparador de enfrente
      cuelgan silenciosas
      un par de medias de seda
      que parecen ser ms imprescindibles que nosotros



      tom petty y yo dedicamos a mary janes last dance

      a esa mujer que Miguel ngel dej enterrada por la prisa
      a esa gata caliente de pezones de gomita de mandarina
      a esa estrofa danzante
      que al meterle la mano en el sexo le sale un conejo



      carta de un suicida

      no fue el dardo que dio en el centro
      tampoco el veneno ni la mariposa que traa en la punta
      no fue un golpe de suerte
      quiz un poco de paciencia                 y claro
      un blanco dbil
      no se culpe a esta mujer de haberme volado la cabeza
      de traer hasta mis labios la cancin de su cintura
      no se le tome venganza
      no se me tome cario
      tampoco la detengan es su descarnizada pasin al desnudarse
      slo prendan las velas
      sbanle a la msica
      que no falte queso ni vino
      en invierno
      las catstrofes requieren sutileza
      hoy el asunto es otro: como confiar en el azar si es un padrote

** Augusto Rodrguez
   elfrancotirador79@hotmail.com
   Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios
   Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004),
   Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos
   aparecen en varias antologas locales y del extranjero. Ha obtenido el
   Premio Nacional de Poesa David Ledesma Vsquez (2005), el Premio
   Nacional Universitario de Poesa Efran Jara Idrovo (2005) y Mencin de
   Honor en el Concurso Nacional de Poesa Csar Dvila Andrade (2005). Es
   el fundador del grupo cultural guayaquileo Buseta de papel.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Gravitacin del alma ==================================================
=== Acercamiento a Las flores del mal de Charles Baudelaire ===============
=== Mara Eugenia Betancourt ==============================================

La lectura de los poemas de Las flores del mal nos ofrece la posibilidad de
asistir a uno de los espectculos ms maravillosos del mundo: la existencia
efmera del hombre tal como la fugacidad de una flor, nica e irrepetible.

Y ese espectculo debe ser mostrado con toda su crudeza. El poeta,
Baudelaire, ha debido franquear muchas barreras para explicar lo inefable,
valindose del oxmoron (im)posible de la hermosura de una flor y el lado
oscuro de la existencia. Ver en el alma la bondad y el mal simultneamente
constituye, sin duda, una capacidad que slo el poeta, con su virtud de
vidente, es capaz de percibir, pues su privilegiado estado potico le
permite hacerse de las sombras y penetrar en lo ms recndito del alma
humana. Desde esa postura, la de xtasis idlico, puede percatarse de lo
bello y lo sublime, como lo perenne en lo instantneo un suspiro, una
mirada y lo transitorio en lo perenne una flor, y transcribir en potica
el lenguaje del espritu.

En Las flores del mal, Baudelaire parece decirnos que el mal florece en el
jardn del alma, pues es inherente a la esencia misma del ser. Negarlo
sera asumir una actitud hipcrita frente a una verdad inocultable. Ver
slo una parte de una gran verdad equivale a una conciencia a medias, como
pensar un paraso sin infierno o la vida sin la muerte. Por ello, el poeta
nos encara a esa verdad, incmoda pero incuestionable, del quehacer
(in)humano.

Baudelaire consigue explicar esa verdad a travs del Tedio, que logra
constituirse en el hilo conductor de lectura de los poemas, y no es por
casualidad, sino por el convencimiento del hasto del hombre en una
sociedad incongruente. El gran mrito del poeta es su facultad de no
engaarse en ver slo lo bello, sin percatarse de las pequeas miserias del
ser humano. Es meritorio el hecho de expresar que l tambin forma parte de
ese entorno, es decir, no se excluye, como un ser privilegiado o de poeta
encumbrado, para acusar a los dems.

En los primeros poemas, Baudelaire nos proporciona una lnea de lectura
como clave de acceso a las temticas que aborda en cada sesin, en el que
todos los poemas se van sucediendo y mantienen una unidad coherente, desde
el poema introductorio, Al lector, hasta Rebelin, concluyendo con un final
sobre La Muerte, como nica salida y fin del sufrimiento. En ellos,
Baudelaire nos va paseando por las diversas etapas del hombre, en todas sus
manifestaciones y aspectos, desde lo ms sutil hasta lo ms vil, en los que
dolorosa y gozosamente l es un protagonista: las voluptuosidades, pecados
y virtudes, belleza y fealdad, dolor y tristeza, orgullo y remordimiento,
obsesin, msica, colores y olores; desembocando inevitablemente en el
hasto, sin embargo transformados por el poeta en materia de creacin
potica. Las horas de ocio que pasaba en el bulevar, necesarias para su
perfeccionamiento, observando a las gentes, bien le sirvieron.

Aunque Baudelaire retrata la vida de la bohme de la Pars de la segunda
modernidad, poca que le toc sufrir inconsolablemente, quera romper con
todas las fronteras, pues el mal que observa en su propio entorno,
transgrede las leyes universales de los valores humanos. Es necesario e
impostergable, entonces, cantar su verdad, aunque eso signifique
convertirse en un proscrito en su propia tierra y en un hereje abominable.
Baudelaire lleg a afirmar: Quiero poner en contra m a toda la raza
humana (Benjamn, Walter. Poesa y capitalismo: 27), como un acto de
inmolacin (metafricamente), con el objetivo de demostrar la decadencia
del hombre.

As, en Las flores del mal nos introduce en el ambiente producto de la
situacin sociopoltica de la poca. El trapero parisino (clochard) se ha
convertido en smbolo del pauperismo reinante. Esa situacin la refleja
Baudelaire, por ejemplo, en el poema Abel y Can, donde hace referencia a
los desheredados, como una clase infrahumana producto de un cruce de
ladrones y prostitutas (Benjamn, Walter. Poesa y capitalismo: 34):
Ah!, raza de Abel, tu carroa / abonar el suelo humeante. / Raza de
Can, tu tarea / no est del todo concluida, en ella se debe incluir a
todas las variantes del pauperismo. Entonces, de la estirpe de ambos
hermanos bblicos, seguir resurgiendo esa clase, en un tiempo cclico,
como sntoma de la decadencia y la inutilidad de las luchas del hombre (de
igual modo se puede interpretar el Eclesiasts). Tal circunstancia, ayer y
hoy, generara la pregunta muda: cundo se alcanza el lmite de la miseria
humana? (Benjamn, Walter. Poesa y capitalismo: 32).

En ese mismo sentido, en Al lector, que funciona como introduccin o
prlogo del libro y nos da ciertas reglas para la lectura de todo el
poemario, abarca las temticas que dan cuenta de las miserias humanas y sus
diferentes manifestaciones:

      El pecado, el error, la idiotez, la avaricia, / nuestro espritu
      ocupan y el cuerpo nos desgastan, / y a los remordimientos amables
      engordamos / igual que a sus parsitos los pordioseros nutren.

El pecado son todos los pecados capitales que invaden nuestras almas.
Tras cada remordimiento viene otro pecado, que es lo mismo que
alimentarlos, por ello los engordamos.

      Nuestro pecar es terco, la constriccin cobarde; / la confesin
      hacemos pagarnos con largueza, / y volvemos alegres al camino
      enfangado / pensando que un vil llanto lave todas nuestras faltas.

Acudimos siempre al pecado, tercamente, porque no renunciamos a l, y la
confesin slo permite que volvamos a pecar ya que no hay un
arrepentimiento sincero y honesto. Creemos que con el llanto se pueden
lavar nuestras faltas, pero ese vil llanto, es un llanto hipcrita que slo
quiere una tregua para reincidir. Arrepentirse es muestra de debilidad y
frente a ella, el pecado es fuerte. El camino fangoso es la vida abonada
por todos nuestras faltas, por lo tanto, un camino inestable que no nos
sostiene firmemente. En el verso En la almohada del mal es Satn
Trismegisto, eleva a Satn a un nivel superior al de Dios, pues es Satn
quien domina al hombre, sometindolo, sin embargo, de una manera tierna y
suave, como una almohada. Y esa almohada es la del mal, pues en ella
dormimos cuando no hacemos dao, lo contrario sera el mal que hacemos en
vigilia. Satn es adems un alquimista que transforma el oro de nuestra
voluntad, la que podra, si no fusemos tan dbiles, permitirnos elegir
entre el bien y el mal. Como Satn es hbil y hechicero, encanta nuestro
espritu y doblega nuestra voluntad; entonces el poeta lanza un grito: El
Diablo los hilos que nos mueven sujeta!. Satn, ahora elevado a Dios, nos
mueve a su voluntad, es decir, ya no tenemos el libre albedro que nos
profesa la fe cristiana. Es casi un decreto de la muerte de Dios. Satn es
el confesor de los conspiradores (Benjamn, Walter. Poesa y capitalismo:
35), de los poderosos de la sociedad burguesa, en definitiva, es el dios de
todos, los de arriba y los de abajo, es decir, los cnicos y los rebeldes.
As, notamos que Baudelaire parece atrado con idntica fuerza por lo
divino y lo diablico al mismo tiempo. Encontramos esta misma temtica en
las Letanas de Satn y en otros poemas, casi como una obsesin, pero en
realidad es el convencimiento de que el hombre se encuentra ms cerca de
Satn, quien ms se nos ha mostrado.

Satn nos cambia la forma de ver las cosas y por ello Encontramos encanto
a objetos repugnantes, producto de su influencia, pero tambin por nuestra
debilidad. Y poco a poco nos vamos acercando al infierno: hacia el
infierno damos un paso cada da, a travs de las tinieblas, fsicas y
mentales, pero lo hacemos casi sin la percepcin de su horror, ya que se ha
ido perdiendo la conciencia del bien, y el mal es aceptado como parte de un
destino inexorable, por lo tanto vlido.

En la quinta estrofa establece una comparacin entre el pecho maternal con
el de una ramera: Igual que un libertino pobre que besa y come / el pecho
torturado de una antigua ramera, al cual extrae clandestinamente un placer
pasajero. El seno adquiere aqu dos aspectos: uno de lujuria pecaminosa y
el otro, de ternura, tal vez para aferrarse a la esperanza de un seno puro
en esencia, el de la madre. Y en: robamos al pasar un placer clandestino,
un pobre libertino besa el pecho buscando un placer que no va a encontrar
de otro modo, pues ese placer es pecaminoso e inmoral. El hecho de robar
como un acto natural, es el hombre que ha sido dominado por el mal y que ha
llegado a un nivel de degradacin que ningn placer sano le puede ser
proporcionado, por ello lo hurta, y quizs de ese modo encuentre ms
placer.

En la sexta estrofa hace referencia al pecado como gusanos (helmintos)
bullendo en nuestros cerebros. Son los demonios que se han apoderado de
nuestra razn y han minado nuestro pensamiento:

      Preso y hormigueante como un milln de helmintos / un pueblo de
      Demonios bulle en nuestros cerebros / y cuando respiramos, la Muerte
      a los pulmones / baja, ro invisible, / con apagadas quejas.

La Muerte, en mayscula est personificada por ser trascendente aparece
vigorosa y cruel, la cual respiramos mientras se desciende al infierno,
porque ya no es posible respirar el aire de la vida y estamos ms cerca de
la muerte. Traspone el ro, icono de vida, como smbolo de muerte.

La sptima estrofa: si el estupro (1), el pual, el veneno, el incendio,
es una enumeracin de elementos y formas con los que es posible ejecutar un
crimen. El si condicional indica que si esos elementos no se han
utilizado an para cometer un crimen es porque no se es lo bastante osado
para hacerlo, sin embargo pudiera hacerlo, entonces el ay!, que es una
interjeccin para dar cuenta de que puede ser as, y eso constituye un
motivo de asombro para el poeta, quien se da cuenta de ese hecho.

En la octava estrofa enumera animales feroces que simbolizan los siete
pecados capitales: Pero entre los chacales, las panteras, los linces, /
los simios, las serpientes, los buitres y escorpiones, y son muestras de
nuestras corrupciones. Baudelaire agrega un pecado ms que es aun peor:
hay uno ms malvado, ms inmundo, ms feo!, ese pecado es el Hasto,
devastador para la tierra y el hombre. Es el ltimo pecado al que se puede
llegar despus de haber cometido todos los dems. El Hasto, o tedio,
aparece con carcter humano y adems, al acecho, esperando tranquilo,
fumando su pipa, a que caigamos en l, y, con un bostezo, engullirnos. Es
el pecado de la destruccin porque lleva al hombre al fastidio que produce
el ocio (2), que se opone a la accin y todo acto creativo y benvolo. El
hasto conlleva a que nada nos satisfaga, y busquemos otras formas para
saciar el aburrimiento, por ello siempre caemos en el pecado, ya que
resulta ms atractivo y menos aburrido.

En la dcima estrofa encontramos signos de exclamacin y guiones para
establecer un dilogo directamente con el lector: Lector, t ya conoces a
ese monstruo exquisito, / Mi semejante hipcrita lector, hermano mo!.
Es una acusacin al lector, es decir, todos nosotros, por no reconocerse en
esta descripcin; pero tambin el poeta se incluye en ese gnero. En la
expresin monstruo exquisito nuevamente recurre a la unin de dos
opuestos, tratando de decir que, a pesar de ser horrendo, el Hasto es, a
su vez, atractivo, por ello caemos en l como si una fuerza irresistible
nos atrajera hacia l, pero lo hace en forma delicada y apenas lo
percibimos claramente ya que es engaoso. Tambin pudiera interpretarse
como pecado atractivo, como se acot anteriormente.

La temtica de los siguientes poemas se conecta con los tratados en Al
lector, pues se relacionan con la voluptuosidad, el mal, el vicio y la
fealdad, transformada en algo sublime, las sensaciones, el ideal, el tedio,
la melancola el fracaso y la muerte.

Sus poemas hablan del eterno conflicto entre lo ideal y lo sensual; en
ellos se describen todas las experiencias humanas, desde las ms sublimes
hasta las ms srdidas. La meditacin potica encuentra una unidad profunda
en el poder de la sntesis por la cual las diversas impresiones de los
sentidos son puestas en correspondencia, tal como lo refleja en el poema
Correspondencias. La sensibilidad potica presenta diversas variaciones
que se desarrollan en una perspectiva de vastedad: La Creacin es un
templo de pilares vivientes, / que a veces dejan salir sus palabras
confusas; / el hombre la atraviesa entre bosques de smbolos / que le
contemplan con miradas familiares, las correspondencias abarcan la
inmensidad del mundo y la transforman en la intensidad de nuestro ser
ntimo, ms cercana y familiar. La referencia a los smbolos pudiera
indicar el rechazo por el excesivo realismo, se hace necesario, entonces,
imponer el poder de la palabra y la magia del smbolo. Por ello busca
reinterpretar el lenguaje del entorno como una red de correspondencias que
se conectan con el ser humano y afectan sus sentidos.

Se da importancia a lo sensorial fusionando todos sentidos: Hay aromas tan
frescos como carnes de nios, / dulces tal los oboes, verdes tal las
praderas, contrapuesto a hay otros, corrompidos, ricos y triunfantes,
como dos formas de una misma sensibilidad. Todo lo que hay que apreciar, lo
esencial, est en el mundo, y el poeta es capaz de captar y diferenciar las
diversas formas y establecer las correspondencias. Llega a unificar los
contrarios, la claridad del da y la oscuridad de la noche forman una
tenebrosa unidad: vasta como la luz, como la noche vasta. Luego, con la
luz y la noche se responden sonidos, colores y perfumes. Todas las cosas
tienen su encanto, tanto lo bello como lo sublime tienen su correspondencia
en las diferencias. La realidad no es exacta porque est hecha de
correspondencias mezcladas que impactan y confunden los sentidos sin
embargo conforman una unidad, todo depende de la sensibilidad para saber
captar esas correspondencias.

Por otra parte, los variados poemas de amor, de atormentado amor, fugaz,
pecaminoso, salvaje, tierno y sensual, los podemos encontrar en Sed non
satiata, El vampiro, La cabellera, Perfume extico, La serpiente
que danza, Con sus ropas ondulantes y nacaradas, El balcn, entre
otros, inspirados por sus amores furtivos, apasionados e idlicos (3). Las
decepciones amorosas y el entorno agobiante hacen que el poeta se entregue
al vicio. Cuando se ha probado todo, las cosas se hacen insignificantes y
carentes de sentido creando el malestar, que se manifiesta en tedio.
Entonces, el intento de evadir ese Tedio se torna en fracaso y se cae en el
vaco y la Melancola. Es cuando el Mal se ha apoderado de las almas y slo
puede venir la Muerte. Es un ciclo, convertido en un crculo vicioso, de
donde parece imposible salir. De all la trascendencia de la potica de
Baudelaire, que ha llegado a nuestra poca con el mismo mpetu y vigencia
segn creo pues los hombres pasan y los pecados quedan, ms aun,
pareciera que acumulados, engordados. Y con ello, el hasto.

El malestar al que Baudelaire hace constantemente referencia, pudiera ser
interpretado como el mal espiritual en el que el poeta se siente inmerso,
extraado; sin embargo se extiende al hombre en general. La bsqueda de
respuestas a los misterios de la vida, por una parte, y al absurdo de la
existencia, por otra, se convierten en una quimera, el poeta se siente
condenado al sufrimiento; por ello, slo puede reconocerse en lo ms
ntimo, en medio del misterio y la nocturnidad, como el nico espacio para
la superacin o aceptacin del dolor.

En un ejercicio de imaginacin, Baudelaire pareciera decir ahora, un tanto
irnico, o ms bien desencantado: ...y sin embargo florecen, a pesar de
todo.



Notas

 1. Dicc. Der. Acceso carnal con persona mayor de 12 aos y menor de 16,
    conseguido con engao. Der. Por equiparacin legal, algn caso de
    incesto. Antiguamente, coito con soltera nbil o con viuda, logrado sin
    su libre consentimiento.

 2. El ocio en su aspecto negativo. El ocio creativo fue muy productivo
    para Baudelaire, tal como acota Benjamn en Poesa y capitalismo: 41.

 3. Principalmente por Jeanne Duval, una mulata a la que estara ligado
    casi toda su vida, y a Marie Daubrun, como un amor platnico y a quien
    le dedica el poema Canto de otoo.



Bibliografa

  Baudelaire, Charles. Las flores del mal. Traducc. Lus Martnez de
   Merlo. Madrid: Editorial Ctedra, S. A., 1993.

  Benjamn, Walter. Poesa y capitalismo. Traducc. Jess Aguirre. Madrid:
   Editorial Taurus, 1980.

  Literatura. Recuperado de
   http://monje.tripod.com/espanol/literatura.html (10/7/2007).

** Mara Eugenia Betancourt
   mariae.odisea@gmail.com
   Investigadora venezolana (Caracas, 1959). Tesista de la Escuela de
   Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve).
   Su produccin permanece indita.



=== La belleza del pensar =================================================
=== La poesa de Alfredo Silva Estrada      Lubio Cardozo =================

                                       Liberar el lenguaje de la gramtica
                                para ganar un orden esencial ms originario
                                   es algo reservado al pensar y poetizar.

                                    M. Heidegger, Carta sobre el humanismo.

Cuanto expondr de inmediato no traduce sino una opinin una humilde doxa
de lector amistoso de la poesa de Alfredo Silva Estrada. A lo largo de sus
versos intensos, resplandecientes pareciera percibirse un recndito
dilogo del poeta, desde un altsimo horizonte de exigencia, con su psykh.
Por esas interrogaciones sin interrogaciones se pulsan los tesoros de los
das otorgados al peregrino, las emociones, las revelaciones, el desolvido
la interiorizacin rememorante (Heidegger), los encuentros, los
misterios. Escribe en su poema Movimiento: ...suelo y cielo que a travs
de mi cuerpo / intercambian ecos en un espacio hipottico. Caen esos
ecos en la superficie de la historia convertidos en sus siempre
sorprendentes poemarios.

Usa en uno de sus muchos libros Heidegger la frase la fiesta del pensar,
pensar, pues, es una fiesta, un holgorio del espritu. La aventura de
cruzar por el bosque encantado de cada libro lrico de Alfredo Silva
Estrada coloca al leyente en medio de la belleza del pensar, en la senda
del placer de discurrir. Cuando los vocablos substantivos nucleares en sus
estrofas afloran el poeta no se queda en una descripcin atormentada por el
destino de la tradicin del lenguaje lrico, ms o menos cantados con la
astuta bsqueda de un margen de originalidad, no. Silva Estrada su ser les
escruta, los inquiere en el ya mencionado dilogo. Cuanto de ello saldr
cual una eclosin conformando va el corpus de sus composiciones, aun si no
llegare la revelacin, si no se abriera el corazn de la certitud
vivencial, si permaneciera la ocultacin, queda no obstante la sugestividad
y la nobleza de la bsqueda, la romera por la intrincada selva de la
verdad. Se hallar en medio de un secreto ludismo, hondo espejo de la
realidad de la existencia. Ms perdura la victoria de la cadencia en el
regocijo de la autenticidad desafiante.

      (...)
      por momentos
      franqueamos la niebla conjetural
      y llegamos a ver.

      Acercamientos

Nos arrastra el huracn de la existencia, qu puede ser entonces extrao
al existente? Porta en su sublime cuerpo la Tierra todos los secretos,
depositaria de todos los misterios. De la Tierra venimos, arribamos a la
vida con ella a cuestas. Develamos por eso, a ratos, algunos enigmas.
Jzganse los poetas los ms amados de la diosa Gea, permite ella se hurgue
en sus otras honduras y se saque de esas profundidades algunas voces,
algunas frases, algunos ritmos pensantes, impregnados sin embargo an por
la clarobscuridad. La llamamos poesa, tambin. Entre los mltiples aportes
de la poesa de Alfredo Silva Estrada a la lrica del pas y del continente
latinocaribeo por la ejemplaridad tica de la esttica de su poiesis yo
destacara apenas uno (lo exige as la brevedad de estas pginas): el de la
belleza del pensar. Revelan, en la naturaleza y en la creacin artstica,
significativos estratos cognitivos la complejidad de la kllos, la belleza;
tmese por ejemplo desde la fragante albura majestuosa en su simplicidad
del malabar hasta el sarcstico mirar de reojo de la Nada, desde la
voluptuosa rojez de la flor del granado hasta los prpados cados de la
piedra enmudecida ante el miedo crptico de lo absoluto. Solicitaran los
primeros niveles la complicidad amorosa de las descripciones, mientras los
ltimos estratos rigor de pensamiento conducidos por el eufrico lujo de
los vocablos ensartados en la rtmica encantatoria de los versos. Prevalece
en esta postrera latitud la elocucin dica de Alfredo Silva Estrada. La
riqueza de lo memorioso, paisajes de la infancia y de la vida, la tierra de
afuera y la tierra de la carne, las rocas, la cosa, la muerte, el
intellegere, la existencia, la misma poesa, el arte atrapado en la
oferta de la sorpresa, el lcido y severo ludismo verbal, el mundo, entre
otros matices, aparecen en sus composiciones no desde la perspectiva de
algo colocado enfrente sino l mediante la saeta de la mirada escudria en
las hondas entraas de sus esencias, de la altheia, de su revelacin,
hasta donde lo permita el goce de accionar la inteligencia, la posibilidad
del lenguaje, ese rescatar la verdad del agresivo ocultamiento, ese
acercarse al misterio.

      Resaca de la fiebre,
      el lodo enardecido retoza y la libera.
      De un letargo tiznado como vitela arcaica
      surgen tensos aromas: albahaca balbuciente.
      Contra escollos de moho resisten branquias grrulas.
      Sol de onoto delira en la contienda.

      Integraciones, De la unidad en fuga. 1962. p. 27.

Cuando se lee un poemario el placer de su lectura casi siempre llega por el
reencuentro. Advienen reminiscencias de voces, de fbulas, de un historiar
despertado de repente de su sueo eidtico. Un transitar conocido. Logr
as el autor revelar en el lector la pre-esencia de una andanza. Al
iluminarse lo ya sabido de una antigua comarca del espritu ahora colocada
enfrente, delante, invitante de nuevo al viaje. Significa quizs la belleza
el jbilo, la eufrsine, de toparse con ello; al fin y al cabo refleja un
sentirse en un mbito donde lo puro ha hallado un refugio, aquello sagrado,
aquello protegido, salvado, guardado a costa de todo sacrificio, del rido
fuego de la intemperie. Se descubren entonces las reminiscencias, la
anamnesis, cuando la poesa originaria abre esas ocultas puertas de bronce
de lo eidtico, de la esencia.

      Se abre la ausencia del da sucesivo.
      Voces, voluntades vendrn
      y no seremos ms que esta seal annima
      en el acoso y la serenidad del nombre.

      Literales. 1963. p. 12.

Mantiene siempre Alfredo Silva Estrada su epos lrico en la ms alta
tesitura posible de los planos evocados de los tropos, pocas veces con los
planos lingsticos referentes transige. Slo al travs de esta asctica
escritural puede volcar la energa imaginativa de un autntico trovador.
Corren entonces por esos rieles sus propsitos dicos formales conscientes,
as como el maravilloso torrente subterrneo de cuanto queda de los sueos
en el tiempo de la vigilia relmpagos, fogonazos videnciales, stos
imperantes, indetenibles, inconscientes. Tal libertad de torbellino
impuesta a la condicin de bardo, destinal y envolvente, contribuir a
signar en sus versos esos turbadores relieves donde reposa en buena medida
la poiesis de sus composiciones. Su poesa en el poema, lo potico,
ampliamente nutre las estructuras de su elocucin lrica, el lxico, los
tropos, las figuras, el verso, la estrofa, la sapiente musicalidad.
Comprende lo dico la belleza, la engloba, pero va ms all de ella.
Incorpora el pensar, ideas, visiones, a su entidad; no obstante los subyuga
para ofrecerse fusionados con ellos a la percepcin de la mirada, del odo,
a accionar la inteligencia (interpretando muy libremente una frase de
Plotino se podra decir en este caso: la inteligencia se hace ser de la
poesa y el ser de la poesa se hace a su vez inteligencia. Enada VI. VI,
2). Ocltase entonces lo dico por los opacos pasadizos de lo oracular, o
se devela cual fulguraciones para la percepcin, el sentimiento, la
intuicin; en ambos casos junto al placer de dilucidar se dejan or adems
lejanos repiques del sobrecogimiento.

      que sea la puerta
      entre el cielo y la tierra.

      El libro de las puertas, 4.

Algo de cuanto escrib en una oportunidad de manera general y terica sobre
la huidiza naturaleza del epos lrico hoy lo saco de las viejas carpetas
para apoyar a modo de conclusin lo afirmado a vuelapluma sobre la poesa
de Alfredo Silva Estrada... Nacieron las Musas, para los antiguos griegos,
de la unin ertica de Gea y Urano. Valga decir entonces, de la poderosa
fecundacin de la Tierra por el Cielo brot Erato (Erato), la musa de la
poesa lrica. Porta as en su seno, en su esencia, esta forma
composicional la naturaleza ctnica (terrestre) y la naturaleza urnica
(celeste), dos energas inmanentes del universo apuntadas hacia lo eterno
presentes sin embargo mediante una misteriosa transmutacin en la kllos de
los ritmos lricos. Por eso, frente a la afirmacin heideggeriana de la
vida es inhspita aporta la poesa, para mitigar la aridez de la
existencia, la belleza. Sencilla o compleja, fcil o difcil, asequible o
crptica, realista o abstracta, slo la belleza salva; y en la obra
literaria, sea cual sea el tiempo de la historia, slo place y perdura lo
potico. Por eso, en el poema o en el poemario, lo verdadero trascendente
el autor lo alcanza cuando cristaliza sobre las palabras, con la dignidad
necesaria, el inexplicable nomeno de la poesa.

Si bien posee importancia indiscutible el ludismo de las voces en el todo
de la composicin, en la arquitectnica de la estrofa, proviene no obstante
la carga artstica esencial del emerger en puridad, mediante la ruptura con
el armnico grito del canto, del abisal silencio del mar. Una lrica lo ms
pura posible ms all de toda moda epocal, aceptante del reto de lo
perenne, de lo prstino, para lo cual imprescindible hurgar lo ms hondo en
la roca numinosa de los vocablos hacia la bsqueda de una rtmica absoluta:
la idea de lo rfico. Ello exige sacralizar la escritura: ascesis.

Me place cerrar este breve escrito con un fragmento del poema de Alfredo
Silva Estrada Un da tu esqueleto es la sbita alianza del libro
Integraciones / De la unidad en fuga, muy ledo por m en la dcada del
sesenta.

      (...)
      Entre restos ahogados
      Oh altivas en derrota, cmplica de lo eterno
      an calientas guarida como fluyente holgura,
      como terrn deshecho en bodas de equinoccios
      o broza percatada de sideral molienda.
      (...)

** Lubio Cardozo
   cardozouzcategui@gmail.com
   Escritor venezolano nacido en Caracas en 1938. Poeta, ensayista,
   investigador y crtico literario. Licenciado en Letras en la Universidad
   Central de Venezuela. Postgrado en Investigacin Documental en la
   Escuela de Documentalistas de Madrid. Ha desempeado diversos cargos en
   la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.edu.ve), en el estado
   venezolano de Mrida, donde reside. Coordin la revista Actual de la
   mencionada casa de estudios. Es reconocida su valiosa labor
   investigativa en historia, teora y crtica, con ms de treinta ttulos
   publicados. Adems es autor de los poemarios Extensin habitual (1966),
   Apocatstasis (1968), Contra el campo del rey (1968), Salto sobre el
   rea no hollada (1971), Fabla (1974), Paisajes (1975), Poemas de
   caballera (1983), Solecismos (1986), Poemas (1992), Lugar de la palabra
   (1993), El pas de las nubes (1995), Un verso cada da (1995) y Ver
   (1999). Toda su poesa ha sido reunida en el volumen La cuarta
   escogencia (Ediciones Mucuglifo, 2006).



=== Superficies de escritura      Rafael Fauqui ==========================

Concluido el proceso de la escritura, el tiempo del juego de las palabras,
ser el largo momento de la obra finalizada: de ese libro que ir
alejndose cada vez ms de su creador, convertido en construccin para las
miradas y valoraciones de los otros. Vienen a mi recuerdo unos versos de
Jules Romain: Jai quarante ans. Jai fait beaucoup de livres / ...Ils son
partis. Quelle est leur aventure? / Lexil leur plait. / Le soir les aide 
vivre. Los espacios destinados a conservar las voces humanas no cesaron de
cambiar a lo largo de los siglos: planchas de piedra o papiro, pergaminos o
superficies de seda, lminas de metal u hojas de papel que arman libros:
muy diferentes superficies en las que habit y habita la escritura. Durante
los ltimos cinco siglos, el libro ha sido el territorio natural de sta.
Alrededor de los libros se crearon instituciones y poderes encargados de
decidir todo cuanto fuese necesario en relacin a su edicin,
clasificacin, ubicacin y promocin. Por sobre cualquier otro, dos han
sido y son los poderosos hacedores del destino del libro publicado: un
Mercado editorial y un Estado mecenas. Los dos tratan y han tratado muy
bien al autor exitoso; el Mercado, premindolo cuando el libro vende bien y
genera cuantiosas ganancias; el Estado, aupndolo de acuerdo a una escueta
razn: que l sea capaz de escribir eso que el Estado desea que sea
escrito.

A fin de cuentas, de lo que se trata es de lo mismo que se trata siempre:
de dar algo a cambio de algo, de dar para poder tambin recibir. Por
supuesto que, igualmente, Estados y Mercados reciben de la parte de los
seres de palabras; los primeros, apoyo, imagen, promocin; los segundos,
dinero, mucho dinero. Para el ser de palabras se trata de servir a un dios
o a otro: serle til al Estado o al Mercado; pero para que esta relacin
pueda funcionar debidamente, deber cumplirse una ley de oro esencial: lo
que el ser de palabras escriba deber resultar de inters para otros, para
muchsimos otros. Existen, han existido siempre y existirn por siempre
seres de palabras afortunados, capaces de escribir eso que infinidad de
lectores puedan desear leer; capaces de escribir libros abiertos a la
recepcin de numerossimas lecturas, cercanos a la aprobacin y a la moda,
al gusto y la generalizada curiosidad de todos o de casi todos; autores de
libros de xito, libros-conos, libros smbolos de un tiempo y de una
circunstancia. Frente a ellos existen, han existido siempre y existirn por
siempre los otros: seres de palabras mucho ms subrepticios, casi
clandestinos; no necesariamente malos escritores, slo que hacedores de
pginas colocadas al margen del inters general de un lector promedio.

Pero la comunicacin, desde luego esencial a toda escritura, no es la nica
razn por la cual escribe un ser de palabras. Tambin lo hace para s
mismo: para hablarse y entretenerse, porque le place hacerlo, porque no
puede vivir sin hacerlo, porque est en su destino hacerlo. Y su escritura
se convierte para l en su descubrimiento, en su apoyo, en su juego. Jugar
con las palabras: apasionante entrega a un esfuerzo que se propone extraer
de las voces sus muchos significados posibles y combinar sus sonidos y
relacionar sus texturas; que trata de dibujar y tallar y esculpir esa
materia prima que son las palabras. Ningn escritor, genuino y honesto
escritor realmente merecedor de tal nombre, podra imaginar siquiera
modificar su escritura en beneficio de la atencin de los lectores. De lo
que se trata, de lo nico que podra tratarse para l, ser de vivir para
su escritura y no necesariamente de vivir de ella. Para algunos seres de
palabras, el resultado de su juego lograr, afortunadamente, coincidir con
eso que muchos lectores quieran leer o disfruten leer o necesiten leer.
Ser, entonces, el afortunado hallazgo del libro que logr encontrarse con
el gusto de su tiempo. En general, suele ser la distancia de los aos la
que determina la trascendencia de los libros; pero, a veces, alguno en
particular logra muy rpidamente reconocimiento y xito. Es el libro que
fue capaz de traducir certeramente algn significado particular en las
comprensiones humanas, que logr ejemplarizar alguna forma de referencia.
Fijacin temprana del libro que supo qu decir y de qu manera hacerlo, que
logr expresar algo que lleg a borrar para siempre alguna forma de
silencio; o que descubri entonaciones que, a partir de l, se hicieron
tonalidad reconocible por entre todos los paisajes humanos. En ocasiones,
algunos textos van ms all y llegan, incluso, a coincidir con significados
comprensibles en todos los lugares y en todas las pocas. Ser, entonces,
el caso privilegiadsimo de libros atemporales consagrados por las
infinitas lecturas de los hombres: encuentro perenne entre las voces que un
ser de palabras vivi, concibi y escribi en un momento y un lugar
determinados y las comprensiones que los hombres de todos los tiempos y de
todos los lugares arrojaron sobre ellas. Unos y otros: los inolvidables y
los olvidados, los famosos y los desconocidos, los publicados en tirajes de
millones de ejemplares y los editados en apenas unos cuantos centenares:
todos los libros, si merecen realmente su nombre, si son la consecuencia
del esfuerzo genuino de un ser que crey en su obra y que lo apost todo a
ella, existen. Estn all y forman parte de las visiones humanas. Son un
signo. Poseen un valor.

Ningn ser de palabras podra predecir el juicio que la posteridad reserve
a sus libros; para l, slo cuenta el tiempo de su escritura, el presente
de su juego de palabras. No tiene otra opcin que el compromiso con sus
voces y su potestad para decirlas. Valry dijo que la escritura el juego
de la literatura, como l lo llam no exista jams en estado puro; que
lo acompaaban demasiadas cosas y lo entorpecan muchas intromisiones;
entre otras, sas que el propio Valry defini de infernal combinacin de
sabidura y negocio, de intimidad y publicidad. Alrededor del libro
publicado suele moverse todo un proceso de socializacin literaria que, al
menos inicialmente, interviene muy directamente en el itinerario del libro
recin concluido. Alguna vez dijo Juan Goytisolo amar la vida y amar la
literatura pero detestar cordialmente la reunin de ambas: la vida
literaria: ese proceso de sumados ritos y multiplicados protocolos, ese
pulular de grupos y agrupaciones alrededor de la nueva creacin del ser de
palabras afamado. Pero cambian los tiempos y, junto con ellos, cambian
tambin las herramientas de la escritura y los mecanismos de su recepcin.
Nuestra poca de desasosiegos y de prisas ha conocido la llegada de la
Internet: comunicacin virtual dentro de los ilimitados lugares del
ciberespacio. Para un creciente nmero de seres de palabras, la Red se
convierte en morada posible para sus voces; un sitio dentro del cual
ubicarse o en el que poder desplazarse; un territorio donde permanecer y
donde ser percibidos. Dentro de la Red, las palabras existen para ser
ledas por todo aqul que pueda contemplarlas. Ella funciona, de un lado,
como una colosal imprenta virtual capaz de permitir a todo ser de palabras
publicar inmediatamente cuanto escriba; del otro, como una infinita
biblioteca en la que pueden contemplarse todas las voces, vislumbrarse
todas las imgenes, escucharse todas las ideas. La Red permite que una
parte de la Humanidad contemple eso que dice la otra. Claro que en medio de
esa desmesurada abundancia existir de todo: lo bueno y lo malo.
Desgraciadamente, es el precio a pagar. Siempre habr un precio a pagar.
Pero, a la larga, el costo ser menor que los beneficios. El principal de
todos? Un mundo ms fluido y cercano, ms fructfero en la libertad de sus
voces.

En el terreno literario, la Internet ha significado la libertad de una
escritura que se mueve hacia todos los lugares; ms independiente del juego
editorial de los mercados y de la promocin de libros, ms capaz de darse a
conocer por s misma... Y, a fin de cuentas, no fue se, no debi haber
sido siempre se el propsito esencial de la escritura literaria, la razn
de ser de las voces escritas? Hace poco le un comentario escrito por
Joaqun Mara Aguirre, director de Espculo, una de las publicaciones
virtuales ms importantes en lengua espaola: el eufemismo de que a lo
largo de la historia de la literatura existieron muchos autores que no
fueron reconocidos en su momento porque no eran hijos de su tiempo no se
sostiene. Todo ser humano es siempre hijo de su tiempo. Todos somos
producto de las circunstancias que nos rodean. Y si hubo muchsimos seres
de palabras que en su poca no fueron reconocidos o escuchados fue porque
no existieron los medios para que sus voces pudiesen trascenderlos, porque
no hubo lectores para eso que ellos escribieron.

Desde luego, libros e Internet conviven y seguirn hacindolo por mucho
tiempo; pero es innegable que se han abierto las puertas hacia nuevas
posibilidades en la comunicacin y la creacin. Cuando en el siglo XV
apareci ese nuevo descubrimiento que fue la imprenta, muchos escpticos
descreyeron de l y se lamentaron de la llegada del artefacto de Gutenberg.
Dijeron de l que trivializara el conocimiento porque todos tendran
acceso a las palabras escritas. De la misma forma, existen hoy muchos
recelosos del alcance y las significaciones de la Internet que descreen de
su eficacia y la consideran como incapaz de sustituir al libro impreso.
Pero es un hecho que la Internet permite a cientos de millones de seres
humanos, a lo largo y ancho del planeta, permanecer cerca de las voces que
otros escriben; acaso una manera de contrarrestar, aun sea virtualmente, la
densa viscosidad de tantas soledades como la que caracteriza a nuestros
das. La Internet conjura, de alguna manera, el aislamiento o la desolacin
sin fin de la intemperie. Es un nuevo lugar: sin demarcaciones ni
fronteras. Gracias a ella, nuestro mundo, tan atiborrado de desorientacin,
puede hacerse lugar de reunin de todas las voces: apertura a dilogos,
informaciones, conocimientos. A fin de cuentas, la Internet es una de las
secuelas, otra ms de tantas, de ese invento que transform para siempre la
faz del mundo humano: la computadora, extraordinaria mquina con la cual
los hombres rehicimos por entero nuestros actos y comprensiones; y, claro,
tambin nuestras voces.

Stendhal dijo haber escrito slo para el futuro: para ser ledo, entendido
y apreciado por los lectores del maana. En el futuro est dibujado el
destino de los libros. l los confirma, los consagra o los olvida. Pero
ante el impredecible futuro de las valoraciones; relacionadas, a veces, con
las ms imprevisibles, mercenarias y aleatorias de las razones: moda,
oportunidad, suerte, prestigios creados, existe, muy real y corpreo, el
presente de la escritura: ese tiempo que signific muchas cosas para quien
lo vivi, para quien lo construy: evento, compaa, desahogo,
justificacin, refugio, rescate, juego. Nuestra poca, que bien podra
aceptar para s misma el calificativo de menesterosa que alguna vez
utiliz Hlderlin para definir la suya, acaso encuentre una de sus
expresiones en la vitalidad del juego de las palabras; o mejor: en el
movimiento de una escritura que pareciera existir cada vez ms por s
misma, crecientemente protagonista y abiertamente expresiva de la necesidad
de algunos seres de convertir sus voces en compaa para sus pasos; de
apostar, con su escritura, tanto a la vida como a su humana curiosidad ante
ella; de identificarse y reconocerse a s mismos en medio de silencios y
lejanas y confusin y sinsentido.

** Rafael Fauqui
   rafabes@cantv.net
   Ensayista y poeta venezolano (Caracas, 1954). Licenciado en letras por
   la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve;
   1977), postgrado en sociologa de la literatura en la Escuela de Altos
   Estudios en Ciencias Sociales de Pars (1979) y doctor en ciencias
   sociales por la Universidad Central de Venezuela (UCV,
   http://www.ucv.ve; 1984). Entre 1979 y 1985 dirigi los seminarios de
   literatura venezolana en la Universidad Catlica Andrs Bello. Desde
   1980 es profesor del Departamento de Lengua y Literatura de la
   Universidad Simn Bolvar (USB, http://www.usb.ve), institucin de la
   que es profesor titular y en donde ejerci entre 1989 y 1993 el cargo de
   director de Extensin Universitaria. Ha publicado Espacio disperso
   (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1983),
   Rmulo Gallegos: la realidad, la ficcin, el smbolo (Caracas, Academia
   Nacional de la Historia, col. Estudios, Monografas, Ensayos, 1985), De
   la sombra el verso (poesa, Caracas, Epsilon Libros, 1985), El silencio,
   el ruido, la memoria (Caracas, Alfadil, col. Trpicos, 1991; Premio
   Conac de Ensayo Mariano Picn Salas, 1992), La voz en el espejo
   (Caracas, Alfadil, col. Trpicos, 1993), La mirada, la palabra (Caracas,
   Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1994), Espiral de
   tiempo (Caracas, Fundarte-Equinoccio, 1996), Arrogante ltimo esplendor
   (Caracas, Equinoccio, 1998), Puentes y voces (Caracas, Sentido, 1999),
   El azar de las lecturas (Caracas, Galac, 2001) y Testimonios, espejismos
   y desconciertos http://www.comala.com (Caracas, Comala, 2007).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Poemas
       Jemimah Rivera

   *** Anayan, un sueo antes de morir
       Sergio Gelista

   *** Poeta de utilidad pblica
       Manuel Orestes Nieto

   *** Das de junio (un relato)
       Manuel Cabesa

   *** La muerte llevaba vendas en los ojos
       Jos Geraldo Neres

   *** Secretos de familia
       Marcela Adaros Rojas

   *** Metamorfosis del silencio
       Johanna Rozo

   *** Coca, papito, coca!
       Carlos Duarte Merino

   *** Poemas
       Francisco Wong Matos

   *** Imagina
       Raquel Blasco Snchez

   *** Poemas
       Alejandra Barbery

   *** Dos relatos
       Marianela Cabrera Pineda

   *** Estampas de nostalgia
       Clinia M. Saffi

   *** El Topo y la Estrella
       Marta Jurez

   *** Monlogo entre dos
       Rafael Batista Cceres

   *** Mensaje a una amiga
       Marcial Fonseca



=== Poemas      Jemimah Rivera ============================================

*** Salpicadura

Tu aglutinada esencia deslea turbas
Impregnaba y subyugaba soeces

Tu inmortalidad no gestionada
Siti los escollos del alma
Desgarrando bros
Con versos para los espasmos humanos

Cuya herida dese 
la viva raz del envite

Encubriendo con decoro los infortunios del atavo



*** Exordio sobre maldad

Un Enjambre de discernimientos reprobados
Atisbaron tras tu puerta
Irrumpiendo tu deseo
Y acoplndose en tu carne

*Cmo fue que caste?*

Se enalteci tu corazn
Jactancioso
Poluto
Colmado de sabiduras fatuas
Huecas
Viles
Desordenadas
Corruptas
...Abismadas

Entregado a merced de corrientes fuertes
Confiriendo vuestro cuerpo a la inmundicia
Ahora quin te maneja?

.
.
.



*** Exordio de maldad II

Ser positiva la presencia del mal en el cosmos?
.
.
.

Lo frgil sucumbe ante lo impo, y la manzana podrida gira incansable,
      [atestada de holln, cercada de espritus vacos, lamedores de la
      [codiciada savia

_Insaciable es vuestro apetito!_

Con qu provecho nos suprimes?

Humanos con cuerpos a merced de corrientes fuertes, extirpados desde
      [raz, reprobados por la supremaca......... irrefutablemente
      [libres?...

Oh! finita iniquidad, contaminaste nuestras aguas

_Vuestro fuego es inclemente!_

Hasta cundo malversars la carne?
Acaso alguien sobrevivir?

(y me respondi)

No todo ha sido voluble, y este fuego ha de purificar a lo real
De entre lo vil saldr lo puro
Slo permanecer lo autntico

las joyas
.
.
.

Aprovecha el da!

** Jemimah Rivera
   jemimahrivera@hotmail.com
   Poeta venezolana (Nueva Esparta, 1983). Textos suyos han sido publicados
   en la revista Tropel de Luces y en el diario La Hora
   (http://www.lahora.com), as como en los sitios digitales Predicado
   (http://www.predicado.com) y Delrica (http://www.delirica.com). Su
   relato Bordeando el abismo recibi un premio en la Universidad de
   Oriente (http://www.udo.edu.ve).



=== Anayan, un sueo antes de morir      Sergio Gelista ===================

                                         Espero curarme de ti en unos das.
                            Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte.
             Es posible, siguiendo las prescripciones de la moral en turno.
                                    Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

                                                                 J. Sabines

A veces la vida pasa tan de prisa que no te das cuenta en qu momento ests
enrolado en una de sus tantas facetas.

El asunto es que no creo que exista el amor, por ende menos creo que yo me
pudiera enamorar, y mucho menos, pero mucho menos, que se puedan enamorar
de m. En mis condiciones, en mi situacin, con la vida de borracho que he
llevado hasta ahora, esto slo se les ocurrira a los escritores que
escriben todava sobre los duendes. Pero enamorarse de m, con mis
cuarenta y cinco aos a cuestas, mis veinticinco kilos de ms y mi historia
de diez mil borracheras?, a otro perro con ese hueso!

Jams hubiera credo que eso me pasara, pero cuando empec a sentirlo, a
verlo, no pude ms que sorprenderme y tomarlo con las reservas del caso.
Fue una de esas tantas ocasiones en que iba a tomar caf en ese aromtico
lugar llamado La jungla, lleg la mesera del lugar y se solt pelo
delante de m. Quin se crea?

Poco antes de que ella llegara, haba terminado de leer la pgina
seiscientos veinte de Plexus, estaba emocionado porque lea el momento en
que un visionario hablaba con Henry Miller (que por lo que haba ledo de
l ya lo consideraba magistral). La presencia de la mesera me impact desde
ese momento. No supe qu decir, sin embargo a fuerza de voluntad mis labios
expresaron:

Te ves mejor con el pelo suelto, muchacha, por qu no te lo dejas as?

Ella, sin inmutarse contest: Aqu no me dejan, podra caerle algn
cabello al caf y para qu quiere.

Quiere-quiere-quiere, retumbaba en mi cabeza. Desde ese momento hubiera
querido que me hablaras de t: Para qu quieres.

A partir de ese da tomaba caf como nunca lo haba hecho, dos o tres tazas
al da en el mismo sitio, con tal de estar cerca de ella; pasaba con
cualquier pretexto frente al lugar, con tal de verla y saber que segua
existiendo. Las ms de las veces ella no me vea, pero yo estaba seguro,
por alguna razn extraa, de que ella (como yo) esperaba un mayor
atrevimiento de mi parte, que atravesara la barrera, que tomara la
iniciativa, que me le declarase!

Recin haba ledo un artculo de revista en el que la narradora explicaba
que aunque hubiera mil chicas en un bar solas, era difcil que fueran por
ti. Es probable que s fueran de cacera, pero no por ti, aunque te
pusieras un letrero que dijera se busca una mujer, para ellas pasaras
desapercibido. Para que t fueras el elegido debera haber una seal, un
indicio que te marcara como el que ellas, despus de revisar y analizar, te
haban favorecido, esto, por supuesto, nunca ocurra conmigo.

Quiz lo tom muy a pecho, pero ah estaba, loco y enfermo por esa mesera
(viejo y con viruela). Mis erecciones ya tenan un motivo, mis
eyaculaciones ya no eran al vaco y mis exhibiciones por ese caf eran cada
vez ms frecuentes.

Por ese tiempo un buen amigo, Pepe, me comentaba que nadie puede influirte
para que te conviertas en lo que llegas a convertirte. Es slo que ests
buscando pretextos para hacer lo que quieres hacer y ser y punto. No
necesitaba ms, entenda lo que quera decirme, l no saba lo que pensaba
y pasaba por mi vida y haba dado en el clavo: me senta como me senta
porque me haba convertido en un verdadero pendejo por esa muchacha... eso
es el amor?

Para describirla tal cual es fsicamente recurrir a mi aficin por
comparar a las personas con animales. Era como una pantera de pelo
exageradamente negro, tena movimientos giles, se desplazaba con gran
soltura, adems de poseer un gran brillo felino en sus ojos, siempre al
acecho, vivaces, inteligentes, atentos; brillo indiscutiblemente por el
cual me inclin desde el principio, no tendra ms que decir de ella...

La vida es curiosa, a pesar de que eres un viejo (o medio viejo me deca
ahora), te brinda oportunidades, o situaciones que parecen oportunidades.
Quien como yo haya andado por la senda del perdedor, pensando todo el
tiempo en el suicidio como medio de huida, y de repente encuentre un
pequeo indicio de motivacin para seguir viviendo, sabr que es como si la
propia vida te reclamara. Lo que sigue es como estar agarrado de la brocha
cuando alguien te quita la escalera. Tambin ha habido momentos en que
pienso que mientras sea vivir no importa que sea enfermo! Cosa rara,
porque cuando me enfermo estoy que me lleva la chingada.

Cuando viene a m la palabra suicidio, tan tenebrosa para algunos y tan
coloquial para otros, la mente se me llena de recuerdos, de hechos en los
cuales el nico recurso del que puedes echar mano era el de desaparecer del
planeta. No s si ha sido por falta de valor o de los instrumentos para
hacerlo en el momento de querer hacerlo, pero hasta el momento slo he
recurrido a la muerte lenta, mi aficin desmedida del alcohol. Y as es,
siempre que pensaba en borrarme era despus de una gran borrachera: el slo
hecho de no acordarme de ni madres, era el arma que mi mente aprovechaba
para crearme historias que me hacan perder la cabeza, que me volvan loco.
Quien haya sentido la cruda moral y tenga moral todava, sabr de lo que
hablo. Cuando al da siguiente de una borrachera no quieres ver a nadie ni
saber de nadie con los que estuviste porque sabes que la regaste, tus
nicas dos salidas son desaparecer o volverte cnico y valemadrista, por mi
parte hasta ahora he escogido la segunda.

Por qu ya no haba venido? fue la pregunta que la Anayan de mis
pensamientos me haca en esta nueva cita (supe su nombre porque escuch que
as le llamaban). Insista en tratarme como le dictaban las reglas que me
tratara. Mis gritos eran desesperados: Por qu no me hablas de t, pero
stos slo eran mentales y por ms fuerte que sonaran ella no los oa.

A sus diversas preguntas, mis respuestas se tornaban vagas. Al mirar la
situacin desde las butacas de mi mente, slo me encontraba a un idiota
tartamudo, nunca alcanzaba a balbucear ms all de tres o cuatro palabras.
Ee, este... Nnno he podido... heeee... he tenido mucho trabajo y las
cosas seguan igual.

Sin embargo, yo senta que haba una deferencia especial para m de parte
suya. A decir verdad, ahora lo recuerdo, no fui el nico que lo percibi,
llegu a escuchar comentarios o bromas al respecto de parte de mis
ocasionales acompaantes.

Ya se puso contenta porque llegaste.

O bien,

Est linda, no? esperando ver cul era mi reaccin.

Por supuesto, yo no haca el menor caso, estaba pendiente de sus
movimientos, de sus ires y venires con caf y ms caf.

Hubo ocasiones en que me volv un tanto espa: no llegaba al caf donde
saba que la iba encontrar, me asomaba a distancia para descubrirla, saber
que ah estaba me reconfortaba, me haba convertido en su sombra, claro, a
distancia! Sin embargo, ya para ese entonces me atacaban los celos, saba
que yo no era al nico que percibira su presencia. Ella brillaba con luz
propia y entenda que ms de uno poda intentar acercarse, lo cual me
generaba una rabia interna que me haca volver sobre mis pasos. Ah,
mujeres.

Mis pensamientos eran un caos. Por un lado crea firmemente en que poda
entablar una relacin con Anayan y por otro, pensaba que por qu alguien
como ella haba de fijarse en un tipo como yo. Este menosprecio no era
infundado, yo nunca tuve suerte con las mujeres, de las que tuve fueron
pagadas las ms, oh putas de mi corazn y las otras... las otras que se
cruzaron en mi vida fueron mera casualidad.

De mis remotos recuerdos me viene a mi mente cuando en una reunin con
compaeros de secundaria, un amigo incit a una de las concurrentes a que
bailara conmigo, por respuesta, frente a mis narices nos dio un Ay, no,
est horrible y como si fuera premio de consolacin agreg: Para m, eh.

Cabrona! Si tan slo hubiera sabido que ese recuerdo me brotaba cada vez
que tena una mujer enfrente, y que por el slo hecho de recordarlo, un
caudal de complejos me sobrevenan y me impedan pretender adentrarme al
camino sentimental con cualquier mujer.

El tiempo sigui pasando, y a lo ms que pude aspirar por mucho tiempo fue
a tener relaciones pagadas. As que para m, eso que llaman amor realmente
nunca se me dio, por qu se me iba a dar ahora? y ms con una persona como
lo era Anayan. En fin, creo que he sido un costal de complejos ambulante.

Adems, quiz el doble manejo de las cosas que yo haca: por un lado mis
complejos y por el otro el haberla encumbrado en lo ms alto de mis
pensamientos, me impedan hacerle saber lo que senta por ella so pendejo.

A lo ms que pude aspirar cuando tuve veintids aos fue a eso que llaman
el amor platnico, amor por una chica que slo me utiliz, amor si es que
eso era amor, que me convirti en su esclavo, en su perro, en un perro que
se tira por la ventana. Amor platnico que sigue sindolo hasta ahora, pues
nunca me atrev a nada, nunca pude expresarle lo que senta por ella. Lo
ms cerca que estuve de ella fue cuando viajbamos en el metro y ste se
llen en una de sus estaciones, la gente nos apretuj y pude sentir su
cuerpo, pude sentir su vaho en mi cara, sentir el latir de su corazn.

Algn da le una de esas frases que te dicen que el mundo es de los
atrevidos, hasta este momento sigo en el mundo y es a lo nico que me he
atrevido, desde luego por no tener otra opcin (o por no querer tenerla).
Afortunadamente, cuando le que Nietzsche prohiba este mundo para los
dbiles, mi mente no lo tom a pie de lnea.

Cobarda era la palabra que se me apareca cada vez que pensaba en todo
esto. Palabra fuerte para uno cuando realmente la ha vivido, pero quin no
ha tenido actos de cobarda?, quin no se ha doblegado ante alguna
situacin particular? Yo por mi parte, toda mi vida haba sido un cobarde,
un cobarde para declararme a una mujer, siempre me haba doblegado en el
momento justo en que ellas esperaban que lo soltara, tena miedo, un miedo
con el que haba vivido muchos aos, no volvera a esperar por respuesta un
No, ests horrible!

Sin embargo, ya no quera ser un solitario, un ser aislado, slo un
espectador, ahora quera vivir, porque hasta de la soledad uno se cansa. Al
parecer se me daba una oportunidad y era el momento de hacerla ma, de no
dejarla pasar. Nunca haba pensado en tener un gramo de felicidad, crea no
merecerla, este podra ser el momento, mi momento. Un gran sentimiento se
me aglutinaba en el pecho, ya se me haba olvidado sentir, slo coma
cuando tena hambre y beba... siempre, siempre, siempre. Por ello ahora...

Estaba en mi momento me lo repeta a cada instante y desde ya emprendera
el cambio, no un cambio radical por supuesto, porque pensaba que si ella se
haba fijado en m, era por algo que slo yo tena. Era como la ventana que
pintara Juan Pablo Castell: por fin alguien se haba percatado de mi
ventana, alguien externo me daba valor, me haca sentir que vala y me
haca sentir vivo.

Llegu hasta verme al espejo, cosa que no haca desde hace mucho tiempo, o
bien no lo haba hecho con el ojo clnico con el que lo haca ahora.
Descubr una cara un tanto hinchada, ojos opacos y tristes y la nariz
grande y roja, como la de los tipejos a los que les compraba en la farmacia
cincuenta centavos de alcohol, y me retribuan con diez, cuando yo tena
ocho o nueve aos. Tena una barba que ya pintaba de blanco desaliada y
las entradas en mi cabeza anunciaban mi naciente calvicie. Me haba crecido
el vientre, tena la clsica facha del borracho, era la imagen viva de un
viejo borracho, o ms bien, de un viejo indecente.

Esto va a cambiar me lo repeta hasta creerlo de veras.

Dos meses haban pasado ya desde que la vi por primera vez, momento justo
para hablar de lo nuestro, creo que ya era momento de mencionarlo as:
lo nuestro. Finalmente era algo que nos incumba a los dos. Tena algunos
pesos guardados, suficiente para comprarme una buena camisa y unos
pantalones que le hicieran juego, el resto no importaba, ya vendra
despus, ahora nada me detendra, a ella, mi querido Don Quijote!

Era el tiempo del cambio. Me vea como en aquellos tiempos de juventud en
que el mundo nos queda chico. Tiempo en que...

Fue un da del mes de julio. Me senta radiante, eufrico. Descubra otro
en m. Como lo haba ledo por algn lado, vea la ciudad y a su gente de
un modo diferente, todos parecan disfrutar de mi alegra. El que menos
comparti una leve sonrisa conmigo, un saludo. Iba bien vestido, limpio
como no haba estado en los ltimos aos, haba dejado de ser el hijo de
Satans. Pareca que trajera un letrero en la frente: Mi siguiente parada,
la vida.

De repente me descubr canturreando una cancin, una cancin que por
aquellos tiempos estaba de moda y cuya msica brotaba de las caeras:

      Algunas veces vuelo
      y otras veces me arrastro al ras del suelo,
      algunas madrugadas me desvelo
      y ando como un gato en celo
      patrullando la ciudad
      en busca de una gatita
      a esa hora maldita
      en que los bares a punto estn de cerrar,
      cuando el alma necesita
      un alma que acariciar.
      Algunas veces vivo
      y otras veces
      la vida se me va con lo que escribo
      ...

Era otro, me haba transformado, o ms bien dicho me haban transformado.
Realmente est cabrn a lo que puede llegar una mujer que se proponga
llegar lejos. Lo logra porque lo logra. Anayan era ese tipo de mujer,
seguro estaba de ello. Todava no la conoca del todo y ya participaba
abiertamente en mi vida.

El trayecto fue lento, nada de precipitaciones. Debera tomrmelo con
calma, los nervios no me traicionaran. Haba estado repasando mentalmente
algunas frases con las que iniciara mi conversacin. Buscaba las mejores
palabras de mi vocabulario, no quera verme ordinario, si ella se haba
fijado en m le iba a dar ms elementos para que no se sintiera defraudada.
Por fin esto era real y no lo iba perder nada ms as porque s. Me rea de
los que como yo se quedaron en el intento, ahora se me permita dar el paso
siguiente, ir hasta el fondo. Estaba al borde de la hilaridad, no lo poda
creer, por fin mis pasos eran decididos y mis pensamientos firmes.

Yo nunca he credo en los presagios, pero en el camino sucedi que al
cruzar una calle, subir la acera y haber dado dos o tres pasos sobre ella,
uno de esos pjaros citadinos, de aspecto grisceo y sucio iba directo a
golpearme en un costado de la cara, un segundo bast para esquivarlo, lo
que provoc que se fuera a estrellar en el cristal del establecimiento que
se encontraba en esa esquina. Muri al instante. El velo entre la vida y la
muerte. El solo hecho de vivir nos mantiene tan cerca de la muerte! El
suceso me constern, mas no me intimid. Mi ruta segua libre.

Desde ese momento mi corazn empez a latir con ms fuerza. Eres t,
Anayan? Fue ese maldito pjaro que se cruz en mi camino? No me importaba,
mi destino cada vez estaba ms cerca.

Cuando dobl la esquina lo primero que apareci a mi vista fue aquel lugar
de mis esperanzas cerrado, lo oyen, cerrado! No hay problema me dije,
ya lo abrirn sin embargo, al irme acercando ms y ms, me encontr con un
pequeo letrero que agradeca al gobierno de la crisis econmica por la que
atravesbamos e indicaba que ste era un establecimiento ms que quebraba
ahogado por las deudas, as de sencillo.

Quise patear el lugar, slo un par de cortinas verdes y un jodido letrero.
Vinieron a mi mente palabras como oportunidad, caf, destino, vida. Anayan,
en dnde ests?

Perra vida, otra vez me la hiciste.

Las lgrimas me empezaron a brotar, primero lenta, luego en forma
abundante. No hice ms que sentarme en la banqueta y llorar amargamente por
largo rato. La fuerte lluvia fue la que me rescat de mi letargo.

Perra vida, otra vez me la hiciste.

A unos pasos estaba la cantina de la que haca tiempo me haba hecho
conocido y cliente. Sequ mis ojos y me enfil hacia all, un trago me
dara el calor que necesitaba en ese momento. Iba abatido, haba sido un
duro golpe. Cuando llegu al lugar, vi caras conocidas, los mismos de
siempre. Me reclu en una mesa del rincn y beb. Beb y reflexion. Me
encabron, grit, maldije, insult, todo en silencio... en un silencio que
slo en mi exista, ya que alrededor todo era algaraba.

Finalmente pens: Quin soy yo para tener otra oportunidad?, a fin de
cuentas no era yo el que haba decidido mi destino? No haba sido yo el
que le dio la espalda al mundo? Qu papel jugaba Anayan en esta etapa de
mi vida? Por qu unos cuantos intercambios de palabras y de miradas me
haban hecho creer lo que cre? De veras que uno no deja de ser pendejo ni
aunque la edad se le venga encima.

Pero, por otro lado, no era ella la que me haba impulsado y me haba
hecho entender la vida de un modo diferente, aunque fuera slo por un
momento? Acaso, no tena derecho a soar, a querer ver el lado compasivo
de la vida?

Estuve bebiendo por largo tiempo hasta que, como ya era costumbre, me
corrieron del lugar. Al salir el aire nocturno se me meti por todo el
cuerpo, sent un fro recorrerme desde los pies a la cabeza. A la luz de la
luna y las estrellas trat de recordar el momento en que haba ingresado a
aquel lugar. Camin tambaleante sin rumbo fijo, haba tomado tanto y por
mucho tiempo que slo se me apeteca seguir hacindolo. Al buscar entre mi
ropa algo de dinero, encontr envuelto en mi pauelo el pjaro muerto de
mis sueos, ahora haba entrado en m la duda de si lo que atormentaba mi
pensamiento haba ocurrido realmente o slo haba sido un sueo producto de
mi borrachera, quiz un sueo antes de morir.

      Ella existi slo en un sueo
      l es un poema que el poeta nunca escribi
      y en la eternidad los dos unieron sus almas
      para darle vida a esta triste cancin de amor.

** Sergio Gelista
   sergiogelista@yahoo.com.mx
   Escritor mexicano (1964). Actualmente es secretario de la Asociacin
   Mexicana de Autobiografa y Biografa (Amab,
   http://www.autobiografia.com.mx). Imparte el taller Escribiendo mi
   autobiografa, en el Museo Universitario del Chopo
   (http://www.chopo.unam.mx), perteneciente a la Universidad Nacional
   Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx). Tiene textos
   autobiogrficos publicados en la pgina de la Amab.



=== Poeta de utilidad pblica      Manuel Orestes Nieto ===================

1.

La poesa te escoge, no la escoges.

Te acoge, como un tibio vientre de mujer
en el centro del amor.
Todo lo da en el acto de saber
que todo le debe ser quitado.
No trama, teje para otros. A veces con dolor.
Su principal virtud consiste
en maltratarte lo gratuito.

Acosar la turbiedad de tus das, es su oficio.



2.

Exorcizarte
para que puedan vivir contigo
las vidas que rondan en los dimetros
que es capaz de trazar tu corazn.

Te abandona cuando intentas sortear
sus consecuencias.
Huye de los lugares
donde la imaginacin y el asombro han muerto
y evita pasar por donde cohabitan
los ruines de espritu.
Est hecha de presencias
porque tiene el don de desdoblarse
sin dejar de ser entera.



3.

Hija de la palabra
la han vituperado sin poder tocarla.
Hermana de la historia
ha sido quemada y puesta bajo custodia
de los carceleros.

Con esa cualidad nica de no necesitar
del reposo, no desfallece ni conoce la fatiga.

Falsificados sus textos,
deshonrados sus leales oficiantes,
distorsionada hasta el cansancio,
prefiere la ruta del viajero
antes que vivir en los templos que pudo edificar
por la magnitud de su luz.



4.

Humilde como ella sola,
entra sin ruido en la casa del hombre,
barre sus rincones,
limpia el polvo ms apartado,
repara lo rodo y se encarga de lo roto.

Vidente de los hechos con que se cuenta
el tiempo, la edad y lo pleno
de la conmocin de quienes se renen.

Andamio de lo venidero.
Fragua, constancia, fuelle, criadora.



5.

Ante ti
hay una vergenza confesa que aspira
a su purificacin.
Alguien que ha desenterrado su piedra angular
para rehacer su pirmide
antes de que la maleza la oculte.

Has clamado porque se detenga
el sacrificio irracional
y la rajadura de los brbaros se cierre.
Te has interpuesto
entre la daga y lo indefenso.
Aprendiste que la conmiseracin
tiene sus surtidores
en el ojo de agua
de lo injusto.

A pesar de tus razones,
te toc errar como los despatriados forzosos,
cercados y reducidos a la prohibicin.

Y te han llevado en andas
largas filas de hombres serios,
estremecidos hasta la perturbacin
por lo que puede provocar
la ignominia.



6.

Han querido hacerte madre de la lamentacin
y la desesperanza.

Velada de colorete, gracia de feria.

Te han prendido inciensos y construido
urnas de cristal.
Han difundido, sin cesar,
que naciste para el ensueo y que la vida
poco tiene que ver con tus costumbres.

Han tratado de adornarte
como joya de escaparate
y te han regalado todos los espejos
para no ver en ellos reflejadas sus conciencias.

Y t has sabido decirles que no.



7.

Raz de lo perdurable.

Sonido para la hora amarga
y entusiasmo del peldao.
Irreductible, inquebrantable y fortaleza.

Tus vrtices de agua
y tu anchura de tierra
son, al mismo tiempo, la alabanza y la rebelin.
Original misterio de la cima.
A tu cita con el hombre
llegas envuelta en lo extraordinario de lo imprevisto.
Sorpresa sin aviso ni calibre
en las hazaas de ordenar el mundo y recordarlo.

Milenaria voz de lo nuevo.
Conmocin, viga y soporte de la sacudida.
Abrevadero que se esparce
por los territorios tumbados por aquellos
que enlutecen y degradan la vida.



8.

A tu imaginacin y su vuelo
le ha sido dado el temple de no doblarse
ante lo que has tenido que presenciar,
ante lo que ha sido necesario padecer.
Cauterizada
en el rigor de no quejarte
para no complacer a los verdugos.

Escondida por tus verdades
has sobrevivido a la destruccin
aun en los meandros y las mculas
de quienes te han perseguido a sangre y fuego.
Resguardada en los santuarios del secreto repetido
para resistir la embestida y el tropel.

Temida y odiada. Herida y heroica.
Alimento hmedo de la catstrofe.



9.

Slo a tu corteza de rbol noble
le ha sido concedido crecer
sobre sus hombros cilndricos,
teniendo todo el pasado como presente
y todo el presente como porvenir.

Perla que produjo
el aliento de la marejada.
Sabia y paciente. Aroma para lo duro.
Enemiga de lo descomunal.
Violeta de cielo. Hematoma de lo valiente.
Licuacin interna de la matriz de lo posible.
Defensora tenaz y testigo de cargo.



10.

Seal del camino.

Desmesurado afn de conciliar
lo que late con su tiempo de latir.
Que no se escape
lo que hizo de nosotros una huella,
un gesto, una impenitencia.
Que quede dicho lo que fue nuestro intento
y nuestro empinar.
Y tambin nuestra cada.

Noticia imperecedera de la burla
y los burladores
para que no olviden jams
que hubo quien mirara por encima del aire
y a travs de la muralla,
cunto pudo el sufrimiento ser revuelto
en manos de la arbitrariedad.
Que pueda leerse por siempre
cmo se atrevi el atropello
a romper los diques de lo tolerable
y dnde est amarrado su maleficio.
Devota y honda confesin,
multiplicndose de boca en boca.



11.

He aqu tu rastro y el arco de tu horizonte.

Vienes de todo lo que palpita
y te diriges hacia todo lo que se atreve a vivir.
Hemos amado tu territorio,
hurgado en tu destino, indagado en ti,
como una mana de saber de los hombres.

Antiguo don
de quienes al paso de la realidad
fundaron el rito de su crujir
y desenterraron la cancin
para sobreponerse al olvido
y a la corrosin del tiempo
en los desaguaderos del recuerdo.

Incrustacin
de lo que es capaz de estremecer para siempre.
Orfebrera de palabra y sueo.
Ardor en la memoria
de un mundo a tu nuestro lado.



12.

Nunca fue tu vocacin el aislamiento.
Nunca el huir. Nunca el dar la espalda.
Pblica y entera
a la hora donde lo humano ha tensado su cuerda.

En la orilla de lo que ha cado,
al pie de lo que hemos levantado,
justo en el momento de nuestro salto.

Tu voz est hecha de las veces
en que estall la alegra, de lo que creci
a fuerza de paciencia
y de lo que hicimos con nuestras manos.
De los muros que contuvieron lo que arrasaba
y tambin de las veces
en que no pudimos llorar ni ser solemnes,
sino a duras penas habitantes inconsolables
de nuestra propia vergenza.
De lo que ha muerto a solas
y de todo aquello que nos quitaron.

Peregrina de todos.
Dignidad de resistir.
Y hechura de lo que estamos hechos.



13.

Podrn cerrar las puertas para que no entres.

No querrn saber de tus presagios.
Renunciarn a ver tu rostro. Intentarn borrar
las pisadas y la memoria de quienes
te conocieron.
Colocarn bandos en las calles
anunciando que te buscan y se trasnocharn
para apresarte.
Se enajenarn y blasfemarn de ti,
te maldecirn en su impotencia.

Y siempre temern que reaparezcas.



14.

Todo lo has podido
y lo podrs.



15.

Excepto acometer contra lo humano.

** Manuel Orestes Nieto
   mondi07@hotmail.com
   Escritor y diplomtico panameo (Panam, 1951). Licenciado en filosofa
   y letras. Fue embajador de Panam en Cuba. Dirigi la Biblioteca
   Nacional y fue subdirector del Instituto Nacional de Cultura. Ha
   dirigido publicaciones literarias como Prisma y Extensin; la pgina
   literaria del diario Panam Amrica, Trastienda, y Crtica-Arte, del
   diario Crtica. Fue columnista del diario panameo El Universal y
   miembro del consejo editorial del suplemento literario y cultural
   Tragaluz. Ha recibido el Premio Nacional de Literatura "Ricardo Mir" de
   poesa por sus libros Reconstruccin de los hechos (1972), Panam en la
   memoria de los mares (1983), El Mar de los Sargazos (1996) y Nadie
   llegar maana (2002). Tambin recibi el Premio Casa de las Amricas de
   poesa por Dar la cara (1975) y la Medalla Gabriela Mistral, otorgada
   por el gobierno de Chile, en ocasin del 50 aniversario del Premio
   Nobel de Literatura a la escritora chilena (1996). Ha publicado Poemas
   al hombre de la calle (1970), Enemigo comn (1974), Diminuto pas de
   gigantes crmenes (1975), Oratorio para Victoriano Lorenzo (1976), Poeta
   de utilidad pblica (1990), la antologa Rendicin de cuentas (1991) que
   recoge veinte aos de su produccin potica; El imperecedero fulgor
   (1996); El legado de Omar Torrijos (1997 y 1999); El pas iluminado
   (2001), y Ala grabada en blanco (2001). Textos suyos pueden leerse en
   Badosa.com (Espaa), Elcalamo.com (Mxico) y Mundopoesia.com (Espaa).
   Ha sido traducido al ingls, portugus, ruso, hngaro, checo y polaco, y
   aparece en importantes antologas de la poesa panamea y
   latinoamericana contempornea.



=== Das de junio =========================================================
=== (un relato)      Manuel Cabesa ========================================

Durante aos no he vuelto a saber de Gabriela. Ni siquiera recuerdo los
ltimos momentos que pasamos juntos antes de dejar de vernos
definitivamente. Hace poco, en una reunin, lvaro hizo mencin de su
nombre, y sin querer me volv a escucharlo atentamente mientras le
explicaba a otra persona que la haba visto unos meses atrs, que se haba
casado con un ingeniero y que tena un nio de lo ms serio que se pareca
a ella.

Muchas veces el azar y el recuerdo coinciden en los momentos ms
inesperados dejndonos, sinceramente, perplejos. La reunin donde estbamos
la organizaron viejos compaeros de la Escuela de Letras, aquellos que a
finales de los ochenta entrbamos a las clases de Literatura y Vida
subyugados por la belleza y la inteligencia de Mara Fernanda Palacios,
bebamos cervezas en el bar Amrica, leamos los poemas de Cavafy
traducidos por Francisco Rivera y escuchbamos las canciones de Charly
Garca que recin estaban de moda.

Quizs por eso, porque todos pertenecamos a la misma generacin, sera que
Freddy puso un CD con xitos de Yordano, y en la sala comenz a escucharse
Das de junio justo cuando lvaro haba acabado de mencionarla.

Gabriela y yo participbamos juntos en el seminario sobre Barthes que
dictaba Rafael Castillo Zapata. Yo no era precisamente amigo de la
semiologa, pero necesitaba acudir a esa electiva para obtener los crditos
que me faltaban y cubrir el semestre. Sin embargo, Gabriela s escuchaba
complacida todo lo que explicaba el profesor. Finalmente termin por caer
en el crculo de admiracin que Barthes irradiaba, pero fue gracias a un
libro que Gaby me prest (y que por cierto jams le devolv) llamado La
cmara lcida donde el maestro realiza una lectura afectiva del arte
fotogrfico. Pero no es de Barthes de quien quiero hablar, sino del
recuerdo que acudi a mi mente cuando Freddy, en aquella fiesta, puso la
cancin de Yordano.

Durante aquel seminario Gabriela y yo entablamos amistad. Una tarde
coincidimos en el cine del Centro Plaza para ver El festn de Babette que
estrenaban esa semana; al terminar la funcin bajamos al nivel Avenida para
comer salchichas alemanas, de las que vendan frente a la librera Noctua,
para conversar un rato sobre la pelcula. Desde ese da comenc a esperarla
despus de clases para irnos a travs de la Tierra de Nadie hasta donde
tena estacionado su chevetico rojo.

Cierta vez tuve que realizar un anlisis de la poesa de Hanni Ossott y le
pregunt a Gaby si podamos encontrarnos para que ella me orientara un poco
sobre cmo abordar esos poemas que me parecan tan hermticos. Quedamos de
vernos en el Gran Caf un sbado en la maana. Despus de intercambiar
ideas durante varias horas y de engullir una buena cantidad de croissants y
cafs, la invit a tomarnos unas cervezas en el Gibus.

En esa poca, frente a la barra del Gibus estaba Roberto, quin ms que un
barman era un amigo para todo aquel que frecuentara el local. Conoca a
todos los artistas y poetas que pululaban por el boulevard y era
especialmente generoso con los estudiantes que nos acercbamos por all
para saludar a Antonioni y al Conejo o conversar un rato con Wilfredo
Machado, quien por esos das haba ganado el concurso de cuentos de El
Nacional.

Durante un buen rato estuvimos tomando cerveza Cardenal, comiendo manes y
hablando de mil cosas y de nada. La verdad quera decirle a Gabriela que me
gustaba mucho, pero no encontraba cmo hacerlo. Entonces ella se fue un
momento al bao y aprovechando esos minutos que estaba solo en la barra,
Roberto se acerc para hablarme:

Concho, poeta, como que no puede entrarle a la seorita.

No hall qu responder, solamente pensaba que Roberto conoca tan bien a
sus clientes que era capaz de prevenir sus sentimientos.

Mira, pana continu Roberto, me lleg un disco nuevo que tiene una
cancin del carajo. Si t no aprovechas y te la levantas mientras dure esa
cancin, olvdate, esa jeva no es para ti.

Terminando de decir esto lleg Gaby, y Roberto, luego de ponernos dos
Cardenales ms, fue al pick up, sac el disco de Yordano y puso la aguja
exactamente sobre Das de junio, la cancin que debamos escuchar:

      Con la brisa de la tarde
      vuelvo a entrar en ese instante
      de palabras que se escapan
      de momentos que se abrazan
      y por el balcn se lanzan
      como das de junio al azar...

Motivado por la letra de aquella cancin le dije a Gabriela cunto me
gustaba y, sin previo aviso, la tom de las manos, mientras escuchbamos el
resto de esa balada que Yordano pareca haber escrito para nosotros,
relatndonos la historia de amor que comenzaramos a vivir a partir de
aquel da.

El recuerdo suele jugar con los mecanismos del azar devolvindonos a
ciertos instantes que perduran intactos en lo ms profundo de la memoria.
Aquel rato, mientras dur la cancin de Yordano y las manos de Gaby
permanecan entrelazadas con las mas, no poda sospechar que esos minutos
seran para m, muchos aos despus, el sinnimo de la felicidad.

** Manuel Cabesa
   hjsherman@hotmail.com
   Narrador, poeta y ensayista venezolano (Caracas, 1960). Perteneci al
   Taller de Poesa del Celarg y ha colaborado con las principales pginas
   literarias de la regin y del pas. Ha publicado el poemario Vida en
   comn (1985), la antologa El acto y el lugar de la poesa. Una
   antologa de arte potica venezolana (Maracay, 2002) y el libro de
   cuentos Falsificciones (Villa de Cura, 2004). Reside en Maracay, Aragua.



=== La muerte llevaba vendas en los ojos      Jos Geraldo Neres ==========

I

La muerte llevaba vendas en los ojos. Grandiosa voz domadora de los
desiertos mi corazn combata a los ngeles. Era el nio en su caballo
blanco. Atravesaba los espejos; andaba descalzo sobre las tumbas de las
almas perturbadas; beba la sangre de las sombras en un cliz tomado de la
voz de un cuervo, del lecho profundo de un dios olvidado. La muerte tena
los ojos de ese dios, haca de l su casa. Corra por las venas como
humareda y cruzaba la ciudad y sus torres de sangre; vendedora de milagros.

El deber en los callejones y callejas, un ngel traza una jeringa. En
aquella prisin de vidrio ellos viajan con otros dioses. Descubren el tero
del tiempo. Encuentran el poeta que vive en el abismo.



II

Mara no consigue ms evocar el rostro de su madre. Cuando alguien
pregunta, da siempre la misma respuesta: Mi madre es la calle!

Mara, doce aos. Carga una mueca, regalo de Navidad. Pero la miseria no
le da tregua; el hambre tiene rostro antiguo dentro de Mara. La virginidad
tiene su valor. El sudor de aquel hombre le corre por el cuerpo. El sol es
un pual. Rehace su rostro. Corta el alma. El lloro, el grito, y ningn
ngel para escuchar. Ninguna lgrima.

Hoy ella almorz!

Jos usa la mueca para limpiarla. La sienta a su lado. Llora.

Qu fue? Por qu est llorando? Guard un poco de comida para usted.



III

Un minuto. La encrucijada. rbol de ramas retorcidas y frutos sueltos. A
los pies pedazos de pan, un espejo, una vasija con agua, una madeja de
lana, una victrola. Una pequea con un mazo de naipes en las manos. Ella
cubre el espejo con pequeos pedazos de pan. Toma una carta y la escudilla.
Mira para los dos objetos. Zambulle la carta. Comienza a moverse de un lado
a otro. Gira, gira. Retira la sombra dentro de la sombra, arrastra el
silencio para dentro de la vasija. Eleva las manos, las juega para lo alto.
El agua cae en la madeja de lana. Cada milmetro de la madeja conduce a
otro laberinto. Con un rosario de carnes la pequea coge nios sin sombras.



IV

Est surgiendo un silencio nuevo cada da, y siempre surge ese abismo que
ronda las sombras blancas del papel. El disparo de un ngel sdico quebr
mis alas. Madre; hoy no escuch su bendicin; siento una risotada cortar
el aire.

En el lecho profundo de un dios olvidado la muerte llevaba vendas en los
ojos.



      A morte usava vendas nos olhos

      I

      A morte usava vendas nos olhos. Grande voz domadora dos desertos meu
      corao combatia os anjos. Era o menino em seu cavalo branco.
      Atravessava os espelhos; andava descalo por entre os lotes de almas
      perfuradas; bebia o sangue das sombras com um clice retirado da voz
      de um corvo, do leito profundo de um deus esquecido. A morte usava os
      olhos desse deus, fazia dele o seu lar. Corria pelas veias como
      fumaa e cruzava a cidade e suas torres de sangue; mercadora de
      milagres.

      O dever nos becos e vielas, um anjo traz uma seringa. Naquela priso
      de vidro eles viajam com outros deuses. Descobrem o tero do tempo.
      Encontram o poeta que habita o abismo.



      II

      Maria no consegue mais lembrar do rosto de sua me. Quando algum
      pergunta, d sempre a mesma resposta: Minha me  a rua!

      Maria, doze anos. Carrega uma boneca, presente de Natal. Mas a
      misria no d trgua; a fome  um rosto antigo, dentro de Maria. A
      virgindade tem seu valor. O suor daquele homem corre pelo corpo. O
      sol  um punhal. Refaz seu rosto. Corta a alma. O choro, o grito, e
      nenhum anjo para escutar. Nenhuma lgrima.

      Hoje ela almoou!

      Jos usa a boneca para limp-la. Senta ao seu lado. Chora.

      Que foi? Por que est chorando? Guardei um pouco de comida para
      voc.



      III

      Um minuto. A encruzilhada. rvore de galhos retorcidos e frutos
      soltos. Aos ps: pedaos de po, um espelho, uma cuia com gua, um
      novelo de l, uma vitrola. Uma criana com um mao de cartas nas
      mos. Ela cobre o espelho com pequenos pedaos de po. Apanha uma
      carta e a cuia. Olha para os dois objetos. Mergulha a carta. Comea a
      movimentar-se de um lado a outro. Gira, gira. Retira a sombra dentro
      da sombra, arrasta o silncio para dentro da cuia. Eleva as mos;
      joga-os para o alto. A gua, cai no novelo de l. Cada milmetro do
      novelo, tece um outro labirinto. Com um rosrio de carnes a criana
      colhe meninos sem sombras.



      IV

      Est surgindo um silncio novo a cada dia, e sempre surge esse abismo
      que ronda as sombras brancas do papel. O tiro de um anjo sdico
      quebrou minhas asas. Me; hoje no escutei a sua beno; sinto uma
      risada cortar o ar.

      No leito profundo de um deus esquecido a morte usava vendas nos
      olhos.

      Traduccin: Adolfo Ruiseor

** Jos Geraldo Neres
   jgneres@uol.com.br
   Poeta brasileo. Cofundador del Grupo Palavreiros
   (http://www.palavreiros.org), en el que confluyen narradores y poetas
   residentes en Diadema, So Paulo (Brasil), y de cuyo sitio en Internet
   es coordinador de Comunicacin y webmaster. Es coeditor de la revista
   Potica Social. Trabajos suyos han aparecido en las antologas
   Alabastros (2002) y Proyecto Cultural Tiempos Perplejos, Potica Social
   (2002), as como en las revistas A Cigarra, Nozarte, Metamorfose
   (Brasil) y Lote (Argentina) y en varios sitios literarios en Internet.



=== Secretos de familia      Marcela Adaros Rojas =========================

Era un secreto de familia, por lo tanto, no me pregunten cmo fue a ocurrir
tal cosa, pero 38 aos despus una mujer muri luego de tomar un t de
jazmn y un hombre qued libre a los 80 aos para tomar como legtima
esposa a su compaera de toda una vida.

Yo estuve ah, en la boda del novio homepata, y puedo decir que esa tarde
era ms soleada que otras, ms fragante a jazmines ebrios y ms rotunda que
otras tardes.

Los cuatro hijos fueron los cmplices de una boda perfecta y en una pequea
capilla desde la que se vea el mar, el menor de todos interpret el solo
de corno francs de Das de vino y rosas y despus de la bendicin, ellos
salieron con el paso vacilante de los novios viejos y atrapados para
siempre en la emocin de los deseos cumplidos.

Qu no hara por ti le susurr el novio al odo a su mujer antes de subir
al automvil, y ella sonri con dulzura.

Se tendieron toldos como tiendas rabes bajo los damascos del amplio
jardn, y se haban dispuesto 22 mesas adornadas con flores y manteles
largos.

Los invitados comenzaron a surgir de fotografas en sepia para abrazar a
los novios y desearles larga vida, y se agolparon alborozados para verlos
bailar el vals que seleccion un hijo melmano y excntrico.

Luego vino el banquete, preparado y servido por un pequeo ejrcito de
empleados vestidos de riguroso blanco y dirigido por la atenta y severa
mirada del hijo sibarita, que seleccion de su propia cava el mejor vino de
las vias ms al sur de todo lo que hay en el mundo.

De todo hubo all, Silg bi labane y Tagine de carne de cordero con ciruelas
secas, Keppe, tajin de ternera, shawarma con queso de cabra, aceituna y
tomates y traviesas ensaladas mashwia.

El melmano no les dio tregua a los invitados, y trajo a Duke Ellington,
Tommy Dorsey, Satchmo y Ella Fitzgerald, para el goce del novio, as,
cuando lleg el momento del postre, pastelillos de hojaldre con miel y
pistachos, baklawas de amapola y nueces, saraili y mamul, los invitados
tuvieron repentinos accesos de remembranzas antiguas, y cuando an no
acababan de reponerse tuvieron que beber licor de menta en minsculos vasos
de chocolate amargo.

Creo que fue en ese momento en que comenzaron a caer damascos pea de oro y
a resbalar por los toldos hasta las mesas. Algunos invitados entusiasmados
con el aroma estiraban los brazos para cogerlos al vuelo, otros simplemente
bailaron Sophisticated lady alrededor de la mesa en que los novios
contemplaban la algazara de la boda.

En eso estaban cuando todos se quedaron quietos y son una baladisca,
entonces de la nada apareci la nica hija de los novios, y bail para
ellos entre monedas y velos la msica del desierto.

Finalmente vino la estrella de la noche, pasas de corinto, almbar, huevo
moll y nueces maduras, en una torta que estuvo 38 aos macerando para ser
comida por los novios con los dedos y dndose trocitos por turnos en la
boca con los ojos llenos de gozo.

Cuando los ltimos invitados se fueron, los cuatro hijos se retiraron
discretamente para que los novios bailaran solos entre las mesas vacas,
mientras llovan damascos y la luz se filtraba plida sobre las cabezas
unidas.

Sabas amor que la flor del jazmn puede ser venenosa? pregunt el
recin casado a su mujer mientras bailaban.

Lo s, habibi, lo s le dijo ella, y siguieron bailando sus Das de vino
y rosas.

** Marcela Adaros Rojas
   marcelaadaros@gmail.com
   Escritora chilena (Coquimbo, 1963). Profesora de estado en castellano y
   filosofa y doctora en ciencias de la educacin. Acadmica de tres
   universidades de la ciudad de La Serena. Mantiene un blog en
   http://www.atinachile.cl/blog/u33774.



=== Metamorfosis del silencio      Johanna Rozo ===========================

*** Homenaje a la tristeza

No llegues tarde
Porque tal vez
Los ojos ya estn cansados
De verter su sangre.
No llegues tarde
No esperes a que el tiempo
Cobije a la amargura
Exiliando sin pudor y
Con ambigua sutileza
Al cansado amor.
No llegues tarde
Porque entonces
Los fracasos tendrn nombre
Y las alegras sern
Discretas fotografas
En blanco y negro.
No llegues tarde, muerte,
No llegues tarde
Y si puedes ahora mismo
Adelanta tu reloj
Que ir detrs de ti
Como Eurdice detrs de Orfeo.



*** Peticin

No convoques
Al puerto aciago
Donde slo llegan
Las falsas confesiones.
Ni al miedo turbio
Ni al espanto equivocado.
No invites
Al territorio impune
Donde se acostumbr
A vivir tu voz
Embriagada de dolor.
No convoques
La razn villana
Que recluta nombres
Para dejarlos
Sin remordimiento
A la intemperie.



*** Eterno Can

Prefiero el sigilo
De los acantilados
Y las calles hmedas
Bajo mis pasos
Que los ojos impvidos
Ante el terror del mundo.
Prefiero un lejano verso
En la boca lacerada
De un dios arrepentido
Que las palabras extraviadas
De un amigo que no ha sido.
Prefiero el desconsuelo de la soledad
El acervo de la tristeza y
El sollozo incesante de los huesos
Que la mano que me ofreces
Para llevarme camino al hades.



*** Utilidad del oficio

Para afrontar
La tragedia
De estar siempre
Del lado de la derrota.
Para espantar
A la muerte
Que asoma con cinismo
Su anmico rostro,
A mi abrumado corazn.
Para entender
Que no s morir
De otra manera
Que el poeta sirve solo...
Para descubrir de a poco
La desolacin del mundo.

** Johanna Rozo
   mujerdeniebla29@yahoo.es
   Poeta colombiana (Pamplona, Norte de Santander, 1985). Fund la tertulia
   literaria El Tnel, que bajo su direccin gan en cuatro oportunidades
   el premio de las mejores tertulias literarias del pas segn el
   Ministerio de Cultura (http://www.mincultura.gov.co) y Fundalectura
   (http://www.fundalectura.org). Contadora pblica de la Universidad de
   Pamplona (http://www.unipamplona.edu.co), donde reside y dirige el
   taller literario y el programa radial Rayuela (Radio Unipamplona 94.9),
   desde el cual ha impulsado iniciativas como Al margen de la ruta,
   primer Festival de Poesa de Pamplona, y gestionado el concurso Nuevas
   letras de nuestra ciudad. Poemas suyos aparecen publicados en el diario
   La Opinin (http://www.laopinion.com.co) y en revistas como Contexto y
   rcades, de Medelln. Ha publicado el poemario Al otro lado del asfalto
   (Editorial Java, 2007). Mantiene las bitcoras
   http://johannarozo.blogspot.com y http://lenguajedemujer.blogspot.com.



=== Coca, papito, coca!      Carlos Duarte Merino ========================

Era el ao 1982, octubre ms o menos. Despus de 5 horas, salvajemente
cabalgadas en un jeep de la poca de la guerra infestado de repuestos y
reparaciones de toda marca y origen, y luego de haber solucionado 3
embarrancamientos en las lodosas orillas de la senda (que camino no era),
los 4 cazadores llegamos sanos y salvos, y sobre todo vivos, a las
orillas del madrejn. Un buen lugar para acampar, y asegurar la provisin
de agua (por si nos faltaba) fueron las primeras medidas; un par de
botellas fras de cerveza Pacea al gaznate, la segunda. En realidad, los
cazadores eran 3 porque yo iba de invitado, aprovechando la ocasin
imperdible para conocer esos pequeos submundos de microclima extrao que
son los madrejones en los ros amaznicos. Pese a ello, mi revolver al
cinto, mi pual colocado en la espalda con el mango convenientemente al
alcance de la mano por sobre el hombro contrario, y mi escopeta calibre 16
cargada con plomo hechizo me hacan ver impresionantemente peligroso; me
imagino que las alimaas del monte todava deben estar temblando, pese a
los 20 aos transcurridos, al recordar al chileno aventurero de 40 robustos
aos y pinta amenazadora.

La cacera en la selva no es como en las pelculas. No existe eso de la
excursin con el Gran Cazador Blanco adelante, la nia con ojos romnticos
a su lado, y un montn de indios o negros detrs portando el equipaje. Lo
que existe es una selva tupida, a veces impenetrable, a la que hay que
ganarle espacio a punta de machetazos, y una manada de mosquitos que pican
como si tuvieran espadas en sus picos y columna vertebral en sus espaldas.
Y una constatacin: todos los mosquitos estn enamorados de uno. Por
razones insospechadas, a mis amigos no los molestan; es conmigo la cosa, y
pronto comienzo a comprender el por qu de las ropas gruesas pese al calor
y la humedad: en algn momento de su evolucin han adquirido la capacidad
de traspasar las ropas ms gruesas con sus finos estiletes. A los pocos
minutos de llegado comienzo a reconocer su bienvenida en la espalda, en los
brazos, en la cara, en el cuello, en todas partes. Desesperado le grito a
mis compaeros Y qu hago ahora? Me estn matando estos hijos de puta. Y
en medio de la carcajada gritan al unsono: Coca, papito, coca!.

As no ms haba sido: mascar coca es la solucin. Yo ya conoca la hoja de
coca, la haba mascado en otras excursiones no tan sacrificadas como sta,
y saba de su sabor amargo y salobre por el bicarbonato, y de la energa
que daba a poco de sorber su jugo. Pero ste era un caso desesperado. Ni
siquiera perd tiempo en separar la hoja de su jipur y completita se fue
el puado a la boca junto con otro puado de 2 paletitas de bicarbonato. A
eso una pitada de tabaco negro del ms negro que se poda encontrar, el
Casino, y a esperar mientras los mosquitos seguan con su festn en mi
cuero. Al cabo de unos 15 minutos sent que la boca y los labios se me
dorman (record a mis odiados dentistas y sus agujitas), que la piel se
pona insensible... y que los mosquitos comenzaban a menguar en mi
humanidad. El dolor de las picaduras iba desapareciendo hasta llegar a ser
el triste recuerdo de la llegada. Y como un milagro, me senta vivo y
energtico como nunca. Si me ordenaban dar un salto hasta la punta de aquel
rbol, tengan por seguro que lo haca... y lo lograba. Si se me cruzaba un
elefante... lo estrangulaba.

Como les deca, la cacera en la selva no es caminando, es esperando. El
procedimiento se llama espe, porque consiste en fabricar un barandal de
troncos y ramas en los rboles, a una altura de unos 10 o ms metros, e
instalar un campamento improvisado en ese pequeo balcn, con todo lo
necesario para estar incmodo esperando toda la noche, hasta el clarear
siguiente. La ubicacin normalmente se elige en las sendas de los animales,
reconocidas por las pisadas que forman un caminito bajo esos rboles. Y la
cacera consiste en esperar pacientemente que el ruido delate el paso de
algn animal por debajo del espe para encender de golpe la poderosa
linterna que se amarra al can del arma y enceguecer a la presa. En esos
segundos en que sta queda cegada e inmvil, el cazador debe alojarle la
bala o el plomo directamente en la cabeza; si no lo logra, el animal herido
escapar y difcilmente ser encontrado nuevamente, quedando condenado a la
cruel muerte del desangramiento. Un cazador que se precie de tal debe
evitar hacer sufrir a su presa. Ahora bien, cmo se aguanta esa noche,
arriba en la selva, a veces pasando fro, siempre hmedo, sin moverse ni
hacer el ms mnimo ruido? Con coca, papito, con coca!

Cmo nos fue esa noche? Mal. Muy mal. Sucede que a la hora de estar
espiando, y luego de haber visto pasar unas cuantas presas que no fueron
molestadas por su poco tamao, escuchamos el bufeo grueso y carrasposo del
tigre (leopardo americano), y aunque no lo vimos (porque un tigre no se ve
en la selva, a no ser que est muerto) lo presentimos porque su ruidosa
respiracin nos vena de varios lugares alrededor nuestro. Desgraciadamente
para nosotros, este molesto y peligroso animal tambin quiso cazar en
nuestros dominios e hizo huir a toda la fauna en un par de kilmetros a la
redonda. Quiz por eso nos estuvo rondando durante una hora all abajo,
porque a falta de pan, buenas son las tortas. Varias veces vimos refulgir
el par de bolones verdes de sus ojos, pero nada ms.

A la maana siguiente, ateridos, lanzamos una andanada de disparos hacia el
monte circundante para hacerlo escapar por si nos estaba esperando, y
bajamos de nuestro espe rumbo al campamento para gozar de un buen desayuno
montaraz. Y all encontramos la huella del bruto: nuestras provisiones en
el suelo, las tapas de las cajas destruidas con el araazo de una garra
potente, y ninguna de las piezas que hubieran sido de su gusto estaban
disponibles. Entre ellas, unos jamones brasileros que eran una delicia.

De todas maneras, lo pasamos bien. Unas piraas diestramente pescadas nos
hicieron el honor de darnos nuestra racin diaria de protenas, y el
almuerzo consisti en pavita, certeramente abatida por un disparo de saln
22. Pero... nos quedamos con las ganas de comer y traer antas, ciervos, u
otro animal de caza mayor.

** Carlos Duarte Merino
   carlosduartemerino@hotmail.com
   Escritor chileno (Santiago, 1946). Residente en Santa Cruz de la Sierra
   (Bolivia) y es ingeniero consultor de empresas.



=== Poemas      Francisco Wong Matos ======================================

*** Los atardeceres

El sol ha cambiado de color
Sigue rojo-naranja
Pero no el mismo de mis atardeceres en La Habana
Romntico, seductor, coqueto
Ahora es uno ms indiferente
Fro como pantalla de cristal lquido
Que muestra lo que deba ser
Un bello atardecer sobre Bagdad
Pero sin aclarar si ese rojo-naranja es obsequio
De la arena del desierto
O es sangre-fuego
O llanto-muerte
O dolor-odio
Slo una fra voz (a veces simula sentimientos)
Narra como si fuera un juego de baseball
Y los muertos contaran como anotaciones
Los nativos son nmeros para estadsticas
(daos colaterales anotan los apuntadores)
Los visitantes valen ms
Pero conviene menos anotarlos
Ironas, quizs digan
ironas? No!
Es la muerte!
No importa si visten sencillas telas
O imponentes trajes militares
Es la muerte, coo!
Y ya ni el sol del atardecer de mi querida Habana
Puede cambiar el color de desespero
Mientras el noticiero vespertino relata:
Nueva jornada de muerte en Irak
Tres carros bombas estallan
matando soldados estadounidenses
El alto mando de las tropas de ocupacin
ordena bombardeos en represalia
Mueren cientos de civiles
El General en Jefe, ante las cmaras
lamenta las bajas
Daos colaterales, dice



*** Entre el encanto y el temor

Entre el encanto y el temor me quedo 
Con la razn que tus labios me indiquen 
No importa cul mientras en m se achique 
La ansiedad que prevenir no puedo. 

Decide mi razn y brota 
Cual agua fresca vertiente de mis sueos 
No me resisto desecho mis empeos 
Y planto ante tus pies mi espada rota. 

Consciente que luchar es obra vana 
Ante las armas que tu amor convoca 
Acepto las migajas de tu boca. 

Navego nuevamente entre las rosas 
Desnudo al fin de las razones vuelo 
Y pongo a mi cancin la justa nota.



*** No llegas

Mortal como la lluvia a adagios de pesares 
Es el goteo de segundos en mares ya ausentes 
Presagios de congojas no matan pero quiebran 
Trastocan lumbre mansa en chinescos desvelos 

Suerte de mi nostalgia que ya el dolor no escuece 
Slo inserta remiendos en puentes de horas muertas 
Intil tu afliccin presente en m te empeas 
Seguir el viaje nunca fue sorna del pasado 

Presiento que tus pasos navegan sobre rosas 
No escucho tus adentros cuando en m te adormeces 
Reclamo mi silencio la soledad no llega 
Entre tantas verdades solo s que me anhelas 

Perenne es tu extravo y real tu presencia 
Destrozas mis quebrantos fluyendo en agua buena 
Destilas la cordura me das licor de sueos 
Aejos egosmos me turban y desbordan 

Persigo tu locura me aferro a tus fantasmas 
No te evoco te vivo girando entre siluetas 
Regreso a ti y me alejo hago ronda en tu vera 
Cansado me adormezco y te espero 
No llegas.



*** Fruto de los cielos

Todo sentimiento ahogado en maridajes
Inculpa los requiebros en hebras de quimeras
Poniendo sinrazones al trance de la alquimia
Que mezcla desconciertos argucias de impotencias

Lleva grilletes de ocio el alma que no vuela
Se disfraza el heraldo del amor que no llega
Mas no vale la astucia tras versos y canciones
Detrs de los que aman nunca el sol se adormece

Insulso el sol poniente o la luna agorera
Que traza los caminos de sueos presagiados
En eriales de coplas slo crecen nostalgias
Repletas de oquedades donde anidar anhelos

Amar es ms que un grito lanzado cual vertiente
Nace de los misterios y no pretende dones
El alma que lo engarza enalza sus fronteras
Es fruto de los cielos que retoa en la tierra.



*** Desvelo de amor

Anochece
La luz que imperceptible se atena
Trae al recuerdo la lumbre
Inocente y sutil
Que se enciende en tu interior
En cada encuentro.
El ocaso del da
Siempre coincide
Con el resurgir de los deseos:
Telricos, aquellos que vienen de la carne
Celestiales, los otros nacidos desde el alma.
Ha transcurrido tiempo
Mucho tiempo
Hemos vivido ocasos
Incontables ocasos
Y el resurgir de la magia sigue siendo
Vez tras vez
La maravilla del reencuentro.
No es pasin increble
Quien nos ata
Tu amor
    Y mi amor
Vive del credo
Sobre la tierra entrelazamos las races
Y dejamos espacio a los sueos.
En nuestra historia no hay hadas
Y los prncipes
Siguen buscando princesas en los cuentos
Fuera de ellos t y yo
                somos felices
Compartiendo el pan de nuestros besos.
Hoy no hay luna, amor, que nos observe
Y los astros son lindas frialdades
Me iluminan tus ojos
Y nuestra estrella
Son los hijos que adentro
Ahora duermen.
Miro al negro infinito
Y me da fro
Tomo tu mano
Y su calor parece
La tibia hoguera que mi alma apetece
Y es en tus labios donde mi sed alivio.

Ya es tarde, amor
Durmamos nuestros sueos
En ellos juntos tambin siempre estamos
Maana un beso ser nuestro hasta luego
Y en otro beso tambin nos reencontramos.

** Francisco Wong Matos
   tecnosumavzla@cantv.net
   Escritor cubano (La Habana, 1963). Es ingeniero electrnico. Ha
   resultado semifinalista en los concursos Calma Infinita (2003),
   Momentos Eternos (2003) y Vivir Soando (2004) del Centro de
   Estudios Poticos de Espaa. Uno de sus poemas ha sido incluido en el
   libro Vivir soando, publicado por dicho centro. Textos poticos suyos
   fueron publicados en las revistas digitales Destiempos
   (http://www.destiempos.com) y Remolinos
   (http://es.geocities.com/revista_remolinos), entre otras.



=== Imagina      Raquel Blasco Snchez ====================================

Imagina por un instante este espacio iluminado por la tenue luz de unas
velas situadas en el centro de cada una de sus mesas. Imagina la msica,
que dej de escucharse hace horas, una meloda embriagadora, y las
conversaciones a media voz rotas slo por el tintineo de hielos en el
interior de algunos vasos. Imagina aquel rincn, a resguardo de toda
mirada, ocupado por dos amantes que se besan mientras sus manos emprenden
la bsqueda del cuerpo que ansan bajo las ropas. Ahora, cierra los ojos e
imagina que eres t quien est ah.

Claudia gira sobre s misma para no perder detalle de la magia que llena
hasta el ltimo de los rincones. Sus ojos no dan crdito. Ahora entiende
por qu Daniel haba insistido tanto en sus ltimas llamadas... Pequeas
mesas de madera y metal de forma octogonal, tapices, guadameces, biombos
con bellas estampas impresas, un par de armarios laqueados, relojes de
caja, tallas policromadas dispuestas sobre capiteles a media altura,
retratos de poca, espejos venecianos, vidrieras emplomadas, butacas
tapizadas en terciopelo prpura..., y en el centro, colgada de la cpula
abierta en la cubierta de ms de cinco metros de altura, suspendida sobre
una espectacular fuente de mrmol verde guatemala, una gigantesca araa de
cristal.

Andrs da una nueva calada a su cigarrillo, lo mira con desprecio y lo
lanza a travs del ventanal situado frente a l. Sentado a una mesa repleta
de vasos vacos y pitillos a medio consumir, la incandescencia an prendida
en uno de los extremos lo atrae y no puede resistirse a seguir con la
mirada el arco perfecto que describe antes de desaparecer de su vista. Sabe
que est demasiado borracho, pero no le importa. Se encoge de hombros y
esboza media sonrisa burlona que refleja en la coleccin de vasos que ha
amontonado. Sonre al tiempo que siente que su estado de nimo combina a la
perfeccin con aquel lugar tan lleno de cosas de otros tiempos.

Alba, unas mesas ms all, manosea sin cesar el montn de papeles
esparcidos frente a ella. Es incapaz de dar crdito a la cantidad de textos
incompletos que ha acumulado. Ideas inconclusas, perdidas en el laberinto
de su mente y que no han encontrado una salida. Necesita volver a escribir.
Ser capaz de llenar una hoja en blanco con algo ms que ideas burdas y
baratas. Levanta la vista y una cara all presente se le antoja familiar.

Mario pulsa con suavidad las teclas del piano. La partitura abierta frente
a l es un mero objeto decorativo. Otro ms en aquel lugar tan extrao. Se
sabe la meloda de memoria. No puede ser de otro modo. Las veces
interpretada le han llevado a ello. Los pentagramas, sus notas, estn
impresos en cada uno de los dedos que mueve al ejecutarla. Toca mientras
sus ojos juegan con los destellos que la enorme lmpara, que pende de la
cpula, refleja en el agua que cae de la fuente.

Julia, sentada en un rincn, a resguardo de muchas miradas, recuerda la
primera vez que pis el invernadero de la Casa Seorial, el da que comenz
a soar con hacerlo suyo, a imaginar en qu podra convertirlo. Su aspecto
entonces, aunque lamentable, difcilmente ensombreca la majestuosidad de
la construccin que en otra poca, a todas luces, debi ser esplendorosa.
Orientado al sur, parte de su estructura ejecutada ntegramente en hierro
fundido y cristal, estaba oculta tras la fachada principal de La Casa. Las
paredes, inmensas y transparentes vidrieras, sostenidas por columnas de
hierro sobre las que descansaba una descomunal bveda de cristal, encargada
antao de cobijar las especies de mayor envergadura y que ahora albergaba
una monumental fuente esculpida en mrmol, estaban en un lamentable estado.

Desde nia haba fantaseado con dar otro tipo de vida a ese lugar.
Imaginar, soar y convertir sueos en realidades, era su trabajo. Y ahora
que su ltimo deseo vio la luz, siente que parte de ese espritu impregna
el ambiente y a cada uno de los visitantes que hoy tiene su Invernadero.

Claudia observa a los presentes, ve caras conocidas, entre ellas le
gustara haber encontrado la de Daniel, pero sabe que es imposible.
Daniel..., Daniel y ese lugar que tantas veces visitaron de nios. El lugar
que dio cobijo a su primer amor de adolescencia, en el que soaron con unir
sus vidas. Luego la vida los llev por otros derroteros, a Daniel a una
muerte prematura, a ella a sustituir su amor por otros que no la hicieron
olvidarlo. Un empujn la saca de su ensimismamiento. Un hombre alto,
atractivo y muy borracho ha chocado contra ella. La bebida que lleva en la
mano cae sobre su ropa al tiempo que una sonrisa boba, pintada de efluvios
alcohlicos, adorna su cara. Una torpe disculpa le revela una voz
encantadora.

Andrs se levanta de la mesa a duras penas. Con l un par de vasos y un
montn de colillas caen al suelo. La mujer sentada unas mesas ms all, esa
que no para de manosear un montn de papeles, lo mira y l le sonre. Le
sonre y se re de s mismo. No sabe cmo puede ir esbozando sonrisas, a
diestro y siniestro, cuando se siente tan rematadamente jodido. Hace meses
que no le publican nada. Camina con un cigarro encendido en la boca, un
vaso repleto de whisky en la otra. Siente fija en su espalda una mirada. Se
gira y ve a una mujer morena, vestida de negro, con el cabello recogido en
una cola que cae sobre su pecho, sentada en un lugar casi en penumbra. Le
parece muy bella, da unos pasos sin mirar, algo se interpone en su camino,
el contenido del vaso cae sobre su camisa, se gira y slo es capaz de
musitar una torpe disculpa. Frente a l, Claudia no puede evitar una
pequea exclamacin de sorpresa.

Alba no ha perdido detalle de aquel hombre desde que se ha levantado de la
mesa. Abre su bolso y saca un pequeo libro, lo gira y all, perdida entre
un montn de letras est su cara. Duda por un instante si levantarse a
pedirle un autgrafo, duda el tiempo suficiente para ver cmo el hombre se
gira y se queda mirando a la mujer que ocupa una diminuta mesa cerca de la
barra. Ella es la forastera que pas sus veranos de infancia en la Casa
Seorial y que adquiri el Invernadero cuando estaba a punto de ser
derruido. Es entonces cuando su memoria regresa a su niez, cuando recuerda
a aquella nia con coletas y su mente por primera vez en mucho tiempo se
pone a trabajar en una historia con principio y fin.

Mario no puede evitar mirar al hombre que, absorta la mirada en la duea
del local, camina de espaldas hacia la mujer de cabello rojo y rizado que
contempla embobada el recinto, junto a la fuente. En el sobresalto de su
choque, la propietaria del Invernadero queda al alcance de su vista. Es una
mujer bella, mucho, tambin callada. No han intercambiado demasiadas
palabras, las justas para su contratacin. Ella casi nunca est en el
local, pasa las horas en el despacho que hay al fondo, junto a la barra. La
mira y siente un irreprimible deseo de ir hacia ella. Deseo que acalla por
hoy tocando una nueva meloda e imaginando cmo ser su primer encuentro.

Julia fija su atencin, primero en el hombre que tambaleante se dirige
hacia la fuente, despus en el pianista. Lo contrat hace meses porque le
pareci un crimen dejar aquel fabuloso Steinway callado eternamente. Ella a
duras penas s saba tocarlo. Algunos retazos de melodas aprendidas en su
infancia. En cambio l ejecutaba las piezas con tal pasin y maestra que
muchas noches, encerrada en su despacho, tena que dejar lo que estaba
haciendo porque no consegua centrarse en otra cosa que no fuera la msica.
Tal vez, slo tal vez, podra pedirle que... Y con esa idea, dndole
vueltas en la cabeza, se dirige hacia l.

** Raquel Blasco Snchez
   blasco.raquel@gmail.com
   Escritora espaola (Valencia, 1968). Tiene cuentos y minificciones
   publicados en varias pginas web. En la actualidad colabora como
   tallerista en el portal mexicano de literatura Ficticia
   (http://www.ficticia.com).



=== Poemas      Alejandra Barbery =========================================

1

Siete palabras.
Qu dirn?

Una lgrima.
Perdida.
Sin alas,
Casi desierta.

Entre dos lunas.
Una boca
Callada,
Sin ganas.
Postergada.

Una habitacin.
Sin alma
En silencio.

Existe una imagen;
En el espejo:
La ma.



2

Saluda.
Una sombra.
Se presenta.
Extiende la mano.
Alucinacin malcriada.



3

Hay una herida.
Auxilio!
Dnde est?

Corazn.
Desesperado.
Corazn.

Llora.
Llora.

La madrugada.
La muerte de alguien.

Una imagen
Sin tiempo.
Roja.
Sangre.
Envuelta en desvelos.
Loca,
amarra obscuridad.



4

Por cada palabra,
que encierra un verso.
Tres demonios desaparecen.



5

Un ave
Cruza el cielo.
Sobre sus alas,
Se pierde tu sombra.



6

En el cielo,
Un ngel
Arde.
Invisible.
El delirio.
La obsesin
De la luna
Una lnea.

Rasgar paredes.

Desvestirse,
Sin ojos.
Para recordar a los muertos.

En silencio.
Prxima.
Sin crimen.
Sin debate.
Un espritu,
Desfallece.



7

Un hombre
Lagarto.
Se come las uas.
Un nio.
Tatuado de avestruz.
Abre los brazos,
Huye de las horas.

Pedro,
Hijo de Mateo,
Cansado de correr...

Se entreg al fuego.



8

Hay una voz,
Es el olvido.

La bsqueda de un tiempo.
Sin tiempo.
La carne una mquina;
fabrica recuerdos.

Desolacin.
Acariciar el sueo.

Mundo
de laberintos.
Sin salidas.
NO EXIT.

A nadie,
A ningn lugar

** Alejandra Barbery
   brujadelaire2002@yahoo.es
   Poeta boliviana (Santa Cruz, 1973). Estudi derecho y ejerci el
   periodismo para el suplemento Espectculos del diario El Nuevo Da y
   Policiales (Seguridad) para La Razn. Fue columnista de Seccin 100,
   suplemento de anlisis y de opinin del diario El Deber, y miembro del
   consejo editor de la Revista Jurdica del Colegio de Abogados de Santa
   Cruz (2000-2002). Como activista cultural ha participado en diversos
   grupos, como Caraspas y Grupo Arte, entre otros. Poemas suyos han sido
   expuestos en muestras poticas como Expotica (1996) y otras. Integra la
   antologa Poesa joven, editada por la Universidad Privada de Santa Cruz
   de la Sierra (UPSA, http://www.upsa.edu.bo) y la Casa Municipal de
   Cultura Ral Otero Reiche (Santa Cruz, 1998). Recibi el primer premio
   en el Concurso de Lrica UPSA (1994) y public el poemario Tres al hilo
   (Editorial La Hoguera, Santa Cruz, 2003).



=== Dos relatos      Marianela Cabrera Pineda =============================

*** El Instituto

Lo primero que se le vino a la mente cuando la vio pasar, fue la ropa.
Andaba mal vestida, definitivamente fuera de contexto. Y como era la gente
en ese instituto universitario privado, peor. Le iba a ir muy mal cuando le
cayeran encima los comentarios y la diseccionasen como un cadver de la
moda. Tuvo una sensacin de lstima, no por ella en s, sino por lo que la
esperaba.

Ese da, hubo varias confrontaciones verbales entre los alumnos y los
profesores. Si no haban estudiado, lo ms probable era que se dieran
cuenta de ello inmediatamente. No dio tiempo de enmarcar conceptos entre
palabras rebuscadas, saban o no el concepto y punto, nada de irse por las
ramas o ponerse a hablar paja.

Podemos decir que ese da le fue bien. Respondi acertadamente y recibi
buenos puntajes por sus intervenciones. A cierta hora estaba agotada. El
estrs acadmico la haca sudar y permanecer en un estado tenso aun despus
de haber pasado la tormenta. Al final de la noche, se le haba olvidado lo
de la muchacha que atraves el pasillo frente a su aula al principio de la
jornada. La volvi a ver, cruz el patio interior con paso corto y rpido.
La detall mejor. Era alta y delgada, la tez ceniza, sin brillo. Hubo un
momento en el cual sus ojos se vieron. La muchacha la mir con una mirada
derrotada y de profunda melancola. Supo en ese instante que no podra
olvidar jams esa mirada, y s, tuvo lstima de ella, ya no slo por la
ropa extraa y pobre que vesta, sino imaginndola venciendo los obstculos
cuesta arriba para permanecer inclume dentro del Instituto y sus
intolerancias. Se dijo para sus adentros que a la noche siguiente se lo
comentara a sus amigas, no en tono de burla, sino ms bien buscando la
concordia para que el resto de las compaeras no la destrozaran antes de
explicar por qu andaba tan andrajosa, y si acaso ignoraba en medio de
quines se hallaba para ser juzgada.

A veces le molestaban mucho sus propias actitudes. Era fra, calculadora,
prepotente. La palabra humildad estaba execrada de su diccionario
particular. Nunca antes le haba molestado vivir de acuerdo a un lenguaje
propio pleno de contenidos nicos para su goce. Usualmente, la misma
sensacin de ser impenetrables acompaaba el devenir de sus compaeros. La
actitud lo era todo, y en eso, eran profusos. Full actitud.

La tarde del jueves, mientras tomaban un caf la imagen srdida de la pena
asom en sus recuerdos, espero su turno para hablar, antes tuvo que rer de
un comentario tan vacuo como infeliz, pero finalmente habl. En tono bajo,
como un susurro les pregunt si saban de la muchacha horriblemente vestida
y ms aun, si la vieron como ella en aquel estado de miseria de cuerpo y
alma tan severos. El grupo de ella al menos, neg saber algo. Coincidieron
en el hecho cierto de que poda ser una becada y por supuesto no era un
tema para ser mencionado durante la hora del caf. Sin embargo, asom la
posibilidad de lograr algo de comprensin, si, en alguna ocasin, se
encontraban frente a frente con el esperpento casi trgico de esa persona.

Pasaron los das, tanto as, que concluy cosas terribles sobre sus
profesores. El departamento de coordinacin de investigacin era un asco.
Vala ms un anteproyecto copiado de la biblioteca, que tener una asombrosa
o buena idea dentro del rea. Fue un semestre lleno de descubrimientos. Si
eres inteligente, debes terminar de pagar por la licenciatura a ver si te
dejan ser un poco original con los pensamientos. Incluso, del captulo I,
est eliminado el rengln de las limitaciones. El trmino del lapso, aunque
fatdico, no alcanz a ser tan pattico como su tercer encuentro con la
muchacha. Sentada en la terraza del Instituto, cerca de las 9 de la noche,
fumando un cigarrillo que saba a brasa pero no a tabaco, la vio de pie
frente a la baranda.

Su mala pata era recurrente. En cierto modo la incomodaba la consecucin de
su ttulo en medio de tantas artimaas y mediocridad. Desilusionada con el
resultado final del anteproyecto, fumaba con vehemencia, harta, movida en
sus cimientos ms arraigados. De pronto, la mujer abri los brazos en cruz.
El viento de este trpico infernal, le sacudan el vestido leve como un
fuelle roto. Las costillas de su frgil estructura sea se delineaban sin
gracia, apart la mirada. Una sensacin de indiferencia ante la escena que
pareca performance, algo del artificio teatral para terminar un acto sin
mucho aspaviento y poca creatividad, la dejaron presa del desinters.
Regresaron sus prejuicios sobre la miseria del espritu con cuerpo, un
cuerpo roto, indeseable, maltratado y viejo. Agotado por el dolor, parado
erecto, en cruz, desafiante y ahora que lo observaba bien, result
fantasmagrico, imprudente. Lo que sigui despus, ni siquiera le dio
tiempo de creerlo real. La muchacha se balance y a la siguiente venida,
caa por encima de la baranda de la terraza oscura.

Sus gritos histricos tardaron un rato en salir de su garganta, autista,
tambin se balanceaba en el banco frente a la baranda despejada hacia la
noche infinita. Los pocos estudiantes que quedaban en los pasillos cercanos
acudieron hasta ella. Con frases inconexas sealaba el vaco y esperaba que
pudieran ver sobre los mosaicos de la planta baja el cuerpo sin vida de la
muchacha sin nombre.

Al final fue bueno que hubiese tan pocas personas la noche de su ataque.
Los fieles amigos de la tertulia del turno poco a poco le sacaron el culo.
Se hablaba de ello, pero no demasiado. Un ataque de histeria, gritos
despus de un cigarrillo (fue un cacho?) en la terraza, no eran usuales,
pero tampoco hubo mayores comentarios.

En el Instituto no hubo un suicidio. Jams. Ni el da del cigarrillo ni
antes.

Petra Pea, la enfermera de la casa del frente, un da medio ebria con los
muchachos del Instituto, al calor de las ancdotas sobre la vetusta ciudad
de Cagua, record entre soleras verdes, el da, all por el ao 78, en el
cual llevaron al hospital el cuerpo sin vida de la nica hija de la antigua
duea de los terrenos del Cuam. Una anciana medio perra, quien como a una
esclava trat a la infausta criatura fruto de sus veleidades sin fin.

Y... en el fondo... un fantasma, es un fantasma. Un triste recordatorio de
peores momentos que ste, y la simple consecuencia de repetirse por toda la
eternidad.



*** Caf Humboldt

       A Marcelis, quien estimula mi imaginacin y desanda en mi memoria...

Subi al Hotel Humboldt en el ltimo telefrico. Era viernes y an faltaban
muchos meses para abrirlo al pblico. El hotel haba tenido su poca de
esplendor, hoy era una hmeda edificacin redonda amoblada al puro estilo
art dec, con sus alfombras y chimeneas impregnadas de olores remotos.

Nosotros los trabajadores tenamos varios turnos, a veces me tocaba subir
los viernes y bajar los lunes. Mi trabajo era especfico, yo me encargaba
de las obras de reconstruccin en la pista de patinaje. Los otros
compaeros se repartan entre el restaurant, la fuente de sodas y el lobby.
Parece mentira que en los pisos, cada habitacin se conservaba intacta,
como si hubieran dormido por dos dcadas un sueo reparador, envueltas en
una atmsfera detenida y benvola.

El hombre vesta una rada braga con un sello de Suinter en el bolsillo
superior, pas directo a la fuente de soda a instalar la Gaggia, una
hermosa mquina de caf espresso. Nosotros nos alegramos. Un buen caf a la
hora del descanso sera grandioso. El hombre segua un monlogo que no
responda especficamente a ninguna pregunta que se le hiciese, pero en
medio de su discurso venan las respuestas y uno quedaba como satisfecho.
El sbado se llev todo el da frente a la mquina. Ese mismo da en la
tarde tomamos caf reunidos en varias mesas donde hablbamos y discutamos.
El hombre estaba alejado, pero se le vea radiante por su misin cumplida.

Al amanecer del domingo desayunamos igual frente a la Gaggia felices y
orgullosos de nuestros humeantes cafs al estilo y parecer de sus
degustadores. Buscamos al hombre, quien tena una plaquita de metal debajo
del sello de Suinter que deca: Lanz. No estaba en las habitaciones del
primer piso, ni en los baos, tampoco en la pista de patinaje o en los
espacios circunscritos de nuestra obra, ya que el resto de las reas
permaneca bajo gigantescos candados herrumbrosos.

Tres de nosotros salieron a buscarlo, el resto nos dividimos adentro.
Cuando termin de revisar entre el lobby y sus alrededores, me dirig hacia
la terminal de las cabinas del telefrico sin xito alguno debido a que el
ltimo coche que sube, baja y la terminal queda vaca.

Habamos perdido medio da de trabajo del domingo. Infante sugiri que tal
vez baj por la montaa antes del amanecer, cesamos la bsqueda y luego
trabajamos durante horas, sin pensar ms en el asunto. A las ocho de la
maana del lunes, el maestro de obra de los constructores subi en la
primera cabina del telefrico, ms atrs como a las ocho y treinta lleg
lengita, y yo le relat lo del hombre de Suinter, el de la mquina de
caf. Se qued embelesado. Me pregunt dos veces cmo se llamaba el tipo,
le dije que mejor nos bamos a beber caf y me mir desconfiado. Al llegar
a la fuente de sodas, varios all, con las tazas vacas, discutan lo de la
mquina Gaggia.

Estaba desconectada, ningn cableado interno, nada externo que la agarrara
al mundo, ninguna manguerita estaba en su rosca, en general la mquina
segua impecablemente envuelta en plstico y confusin con todos sus
accesorios sueltos.

Lengita se pas la mano por la cabeza, hizo gestos acalorados y se dispuso
a contarnos algo. Su apodo era contrario a lo que sugera, aquel hombre
rara vez abra su boca para conversar. Comenz diciendo que en el segundo
lustro de la inauguracin del hotel, un vigilante que se jubil ms o menos
para la poca en la que l entr, le refiri que en 1966 el dueo de la
fuente de sodas trajo una mquina de caf directo de Italia. Para su
instalacin llamaron a un experto en mquinas de caf Gaggia, y enviaron al
mejor que tena la empresa en ese momento: un tipo de apellido Lanz. El da
que lleg, no trabaj en ello, pero al siguiente da termin la instalacin
cerca de las siete de la tarde. Sin embargo, cuando baj la cuchilla, se
qued pegado con ms de seiscientos voltios de corriente. El olor a cable
quemado dur en el ambiente por muchos das.

Todos nos quedamos pensativos, las tazas oscilaban entre los dedos vacas y
pasmadas. Record la tertulia del sbado en la noche, el caf aromtico,
cremoso, negro y epicreo. Cada uno jug con la Gaggia a su modo, yo fing
ser un expendedor experto y saqu variedades como cappuccino y negro largo,
sent el placer del sonido del vapor cremando la leche. Sono quattro gli
elementi che contribuiscono alla realizzazione di un perfetto caff
Espresso: miscela, macinatura, macchina, manualit. Un corto! Un largo!
Un mediano, un marrn corto! Negro largo! Mediano y leche! En fin, cmo
bamos a contarnos a nosotros mismos que eso haba sido la reunin y el
caf fantasmal ms delicioso de nuestras vidas?

** Marianela Cabrera Pineda
   zcabrerap69@hotmail.com
   Escritora venezolana (Barquisimeto, 1965). Reside en Cagua (Aragua).
   Trabaja en un laboratorio de biomedicina de la Universidad de Carabobo
   (UC, http://www.uc.edu.ve) como asistente para un proyecto del CDCH UC,
   sobre clulas apoptticas. Estudi letras en la Universidad Central de
   Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y ha colaborado en diversos
   peridicos y revistas literarias. En 2006 recibi una mencin honorfica
   en la Bienal de Literatura Augusto Padrn con el poemario Necrolrica
   para Eros despiertos.



=== Estampas de nostalgia      Clinia M. Saffi ============================

*** Estampa 1: Eco glacial

Lo que quiero es trabajar
y que me paguen...
fue la ltima frase
que escuch de tus labios.
Y mi pregunta que no escuchaste
fue y qu del cielo luminoso?
All a lo lejos, se oye un canto lastimero
que hiere las vsceras,
que desmaya el nimo,
que remoza dolores atvicos,
y hay una joven que se retuerce
con la danza del vientre,
y su sombra se proyecta
hacia el desierto,
con el baile ntimo a su amado,
que no la puede ver
porque le robaron los ojos.
Entretanto, al jovencito,
que ha vivido menos que mi hijo,
le tiemblan los labios
porque hoy es el primer da
en que ceg una vida.
Y se halla perplejo,
desencajado,
aislado de su misin
de salvar al mundo.

Lo que quiero es trabajar
y que me paguen...
y tu frase se multiplic en mi mente
al tiempo que los retratos se humanizaron,
desfilaron uno por uno,
sin prisa, sin entusiasmo,
obtusos, exasperados,
torpes de fro.
Abraham, Jesucristo,
Mahoma y Budha,
iniciaron la procesin
cabizbajos,
solitarios,
espaciados.
Hay tantos que se acuestan
con tripas retorcidas,
labios agrietados,
ojos brillantes,
esperanzas perdidas,
desnudos de fe,
pies descalzos.
Tienen ojos rasgados,
torsos oscuros,
mechones dorados,
cuerpos cobrizos.
Hay un futuro incierto.
muertos en vida?

Lo que quiero es trabajar
y que me paguen...
Y qu voy a hacer yo del amanecer perfumado?
Los jinetes apocalpticos
se acercan impetuosos,
con elegancia aterradora.
Y qu voy a hacer yo con las gaviotas
que forman figuras geomtricas
en sus vuelos serenos,
profundos,
imperturbables, ancestrales?
Mientras tanto,
los ngeles esperarn la orden
de soltar los vientos.
Las olas del mar besan la playa.
El sol brilla impetuoso.
La arena se tie
de dorado encanto.
Mis emociones se mezclan,
cambian de matices,
se yuxtaponen.
As,
miro a lo lejos,
respiro profundo,
estoy feliz y triste,
satisfecha y vaca,
ambiciono y renuncio
a tu presencia.

Qu voy a hacer con las notas musicales
que fluyen plcidas,
que recorren el aire que me rodea,
que invaden el espacio de armona,
que me penetran
y traen a flor de piel
tu rostro amado?

Lo que quiero es trabajar
y que me paguen...
Tu voz, poco a poco,
se convirti en eco glacial,
y una fiebre lgida
se apoder de mis huesos.

Lo que quiero es trabajar
y que me paguen...
me dijiste,
y tu mirada hueca
se resbal en mi pecho.



*** Estampa 2: Desatino

Bajo la luna de luz cristalina,
bajo el encanto ntimo,
sooliento,
que brinda la falsa paz,
pierde la barca su norte.
El paisaje cambia bruscamente,
olas negras, gigantescas,
amenazadoras, aviesas,
despiadadamente se le avecinan,
y abren sus fauces como leones hambrientos
y la despojan de ese poco de fe
de al menos estar a la deriva.
Y menguada queda
toda esperanza de salvacin.

Se la ve tan pequea,
y se la ve tan indefensa,
tan desolada,
tan cerca de la ruina,
muda.

No hay ya luna ni nueva ni de plata,
noche terriblemente negra,
agotadoramente negra,
hermtica y misteriosamente negra.
Un silencioso desquiciamiento
increblemente sincroniza
los sentimientos limtrofes,
y suave
gradual
casi imperceptiblemente
se trastrueca el paisaje,
por uno venialmente preferible,
y una aurfera y mansa
emisin fosforescente
muestra cada estrella en su lugar,
una
por
una,
cada estrella en su lugar.

Poderoso, enternecedor y horripilante paisaje.
La barca sigue su rumbo sin rumbo.



*** Estampa 3: A mi padre

Hace varias noches
que el sueo me huye,
y deja a su paso
un tropel de nostalgias
donde tu estampa protectora
se erige firme, persistente
en el enjambre de mis recuerdos.

Te siento bullir, en el palpitar de mi sangre,
y te encuentro en el reflejo
que me devuelve el espejo.
Te veo en la forma de mis ojos,
en la picarda que de tanto en tanto
se incendia en mi sonrisa
al recordar mis travesuras de infancia.
Caminas en mis pasos
porque tenemos el mismo andar lento,
con la cabeza gacha,
los hombros cados
como apabullados por la dureza del tiempo.
Compartimos la misma solidez de nimo
para enfrentar los infortunios,
para impugnar las desventuras.

Te encuentro en mis ansias de justicia,
en la austeridad para desafiar lo irremediable,
y entonces, pap, te recobro intacto,
y de mi sangre se aleja
ese terror que tengo de perderte,
de ya no verte,
de ya no sentarme en tu regazo,
y escuchar de tu voz enronquecida por los aos
mi cancin de cuna,
que con tono cansado y profundo
recorre el espacio y el tiempo
desafiando estos cielos extraos
que me abrigan,
para llegar hasta m,
para arrullarme,
para llenarme,
para disipar mis miedos,
para hacerme fuerte,
para hacerme eterna.

Me jacto de ser tu descendencia,
porque as me inspiran
tu aguda inteligencia encubierta
por esa humildad inigualable,
tu andar taciturno, grave,
tu impertrrito amor por la verdad,
tu aficin a la paz,
tu prudencia incomparable,
tu honestidad intachable,
tu nobleza imperturbable:
el cario simple
que se desprende
de tu frente amplia,
y son para m, pap,
fuente inagotable
de entereza.
Me hacen sentir
que mientras te tengo,
guardo un tesoro
y presumo altiva
de este decidido orgullo
de que seas mi padre.



*** Estampa 4: Seor del bosque

Al indio guaran

Ese vivir tuyo entre parntesis,
se desentiende de tu pasado no lejano.
Slo los bosques desde antao y por siempre
son tus cmplices,
tus protectores comprometidos,
y aunque le ha cedido esos sonidos
de rara belleza a la modulacin
de tu lengua eiret
e imprimieron en tu tiempo
la solemnidad que te compone
ya no estn a tu alcance.
Ahora que te ves relegado a espacios desconocidos,
tu semblante est deshecho,
las murallas de tu arrojo desmoronadas.
En realidad,
te secaste como restos humanos en las tumbas.
Ahora que el tiempo corre ms rpido,
ya no tienes ocasin de reivindicarte,
caminas como si fueras transparente,
no ests porque no quieren verte.
Nadie quiere escuchar el grito del cosmos
que se ahoga lento en tu sangre.
Ese llanto que ms que intenso es infinito,
inagotable recurso de sabidura.

Eres simplemente materia de olvido.
Y este olvido
ms que largo se torna insondable,
eterno,
por cierto.
Es mejor no nacer si se va a tener miedo,
te dices, en ocasiones,
para darle razn a tu existencia.
Y en medio del llanto y la palabra
Seor de la noche, Seor del bosque,
de las profundidades del olvido,
sombro, soberano,
apareces a veces
en el interior de algn verso hueco.
Te atenazan a resquicios
de plidas compasiones,
de lstimas intiles.
Y as,
Los huecos de tu alma, poco a poco
se van llenando
de violencias ajenas,
porque lo que no es justo,
no
es
justo.

** Clinia M. Saffi
   cmsaffi@mail.presby.edu
   Escritora paraguaya. Obtuvo su licenciatura en letras en California
   State University, San Bernardino (http://www.csusb.edu), y su doctorado
   en literatura e historia colonial hispanoamericana en University of
   Miami (Coral Gables, Florida, EUA; http://www.miami.edu). Ha publicado
   artculos de crtica literaria, ensayos, reseas y el poemario De
   soledades y otras cosas. Ha presentado ponencias sobre narrativa, poesa
   y estudios culturales en numerosos congresos y simposios en Estados
   Unidos, Espaa, Canad, Paraguay, Puerto Rico, Cuba y Argentina. Ha sido
   profesora de idiomas y literatura en University of Miami y desde agosto
   del 2006 se desempea como catedrtica e investigadora en Presbyterian
   College (http://www.presby.edu), Clinton, Carolina del Sur.



=== El Topo y la Estrella      Marta Jurez ===============================

Fue para l de noche para ella de da cuando el Topo se encontr con la
Estrella o viceversa. La noche era su espacio comn. (Las estrellas viven
slo por la noche y el topo vive solo en la noche de su cueva). Antes nunca
se haban cruzado o encontrado en ninguna circunstancia, a pesar de
compartir el mismo espacio planetario.

El Topo amaba las estrellas, por eso en las noches sala para poder
admirarlas y amarlas libremente, lejos de la oscuridad y los cerrojos de su
cueva, que aunque era bonita no le alcanzaba para llenar todo el territorio
que anhelaba. S, su cueva era bonita. l la pens, la planific y la
construy, cuando crey que el tiempo haba llegado. Y la hizo a su manera,
la pint con sus colores favoritos, le puso cerrojos y cortinas, y encendi
una llama eterna en el hogar para que el calor no le faltara nunca. En ella
se senta feliz, seguro. Y as transcurra y viva feliz su tiempo,
centrado nicamente en lo que iba construyendo para su cueva cada da.

Una noche ya le picaba el aburrimiento se asom a la ventana del mundo
para observar qu estaba pasando en l, y tropez. Cay y sin querer qued
mirando al cielo. Haca tanto que no lo haca!... Se haba acostumbrado a
cumplir con su tarea y regresar presuroso al calor de su cueva. En ese
trajn olvid las cosas que antes tanto le gustaban, contemplar el
infinito, hincharse los pulmones con el aire puro de la noche, beberse
sorbo a sorbo los rayos de la luna, platicar con las estrellas, correr por
el monte sin sentido slo por el placer de sentir las caricias de la brisa,
escuchar el canto de los pjaros, emborracharse con la fragancia de las
hierbas del campo, gustar de los colores infinitos de las flores, hasta el
sabor de un beso su boca iba olvidando...

Cay y se encontr de golpe con el cielo inmensamente estrellado y qued
encandilado. Mir el espacio infinitamente bello, resplandeciente bajo la
luz azul de la luna llena... Extasiado, no poda despegar sus ojos de aquel
espectculo enmarcado por las notas infinitas que surgan desde todos los
rincones de la tierra saturando el espacio con sus melodas nocturnas. El
Topo no poda quitar sus ojos del cielo nocturno abarrotado de fulgores, y
mirando Mirando el cielo sus ojos se posaron en una estrella que lejos muy
lejos titilaba su luz. Era tal vez la que menos encendida estaba. Tal vez
la vio triste. Tal vez tanto como l lo estaba en ese momento, y le habl
con toda su dulzura, con todo su desconsuelo, y el desencanto que le
produjo mirar su cueva desde esa perspectiva. Y as se hicieron amigos.
Hablaron toda la noche y despus la otra, y as fueron repitiendo la
historia. l se escapaba algunas noches de su cueva slo para verla. Ella
era su consuelo, era ese cielo que l desde su pozo oscuro no poda
alcanzar ni ver ni tener.

El Topo hasta entonces haba sido un cazador furtivo de estrellas y de eso
ella se dio cuenta enseguida. Aquella noche que lo encontr, intuy su
pelaje hermoso oscuro de la oscuridad. Calcul su suavidad y presinti
debajo de su piel el bullir tumultuoso de su sangre caliente, porque sinti
que ya la quemaba. Y tembl. (Las estrellas siempre sienten fro, porque
estn tan alto, tan distante y solas y all arriba es helado. Por eso les
atrae el fuego y su sola sensacin es algo que las conmociona). Lo mir de
nuevo.

Es un buen espcimen de mamfero, un lindo y fuerte animal! se dijo para
sus adentros, imagin sus garras enrgicas, sus uas duras fortificadas en
el duro trabajo de abrir galeras subterrneas y sinti deseos de que esas
garras la aprisionen y se descubri pensando: Sin dudas sera una muy
linda experiencia! Un Topo atrapando entre sus garras a una estrella!
pens riendo. Y se encontr a la distancia con sus ojos, y eso fue fatal.
Eran tan grandes como su cielo, aunque traa en ellos el fro y la
oscuridad de su cueva. Pens entonces: Una Estrella es lo que el Topo
necesita para que la luz vuelva a brillar en sus ojos, acostumbrados a la
oscuridad!

El Topo se dio cuenta cmo lo miraba la estrella; entonces le dijo:

No me ames, por favor, vas a llorar!... y las estrellas estn donde estn
para ser felices y hacer felices a los dems, entonces jams deben llorar!

Pero la Estrella desde su postura ya haba considerado todos los aspectos
por los que ese Topo poda ser bien amado y no lo escuch. Y as lo hizo.
Hasta que una noche al abrir sus ojos en la tierra se dio cuenta de que
segua sola, de que nunca tena a su Topo al lado. Apenas unos instantes,
para permitirle acariciar su piel hecha palabras, un quimrico apretn de
sus garras fuertes y un sacudn del corazn que haca tambalear la tierra.
Entonces la Estrella llor y lo llam. El Topo hundi la cabeza en su cueva
de la oscuridad y no respondi a su llamado. Luego una noche era
inevitable se encontraron y hablaron:

Te haba prevenido dijo el Topo que no me amaras y no me escuchaste!
Sabas que no puedes venir conmigo a mi cueva y que tampoco puedo habitar
tu reino. Yo pertenezco a la tierra, t perteneces al cielo!

Pero... insisti la Estrella si abres una rendija en tu cueva podr
mirarte todas las noches, y t podrs mirarme cuando quieras, slo bastar
con que levantes tus ojos al cielo y all estar presente, podremos estar
juntos para siempre!

El Topo se conmovi, pero como buen Topo subterrneo era su costumbre
guardar todo bajo tierra, entonces hizo como que no escuch y respondi:

En mi cueva no puedo improvisar! Mis mayores me ensearon a construir
cuevas fuertes, slidas, sin rendijas, porque adems si las hago se viene
la tierra encima y se deshace todo! Entiendes?

La estrella no entendi. El Topo por ser de tierra era realista y volvi a
hundir su cabeza para siempre bajo tierra.

** Marta Jurez
   martaolga@arnet.com.ar
   Antroploga y escritora argentina nacida en Tucumn. Ha publicado
   material potico en el libro Trpico femenino, en el suplemento cultural
   del diario El Tribuno y en el peridico literario Horizontes de Cultura,
   as como en otras publicaciones. Tiene una especial inclinacin al
   estudio de las leyendas y creencias populares, y tiene en preparacin la
   novela Kwichaj, igual somos mujeres, sobre una aborigen wich-mataca.
   Mantiene en Internet el sitio cultural Norte del Bermejo
   (http://www.nortedelbermejo.com.ar).



=== Monlogo entre dos      Rafael Batista Cceres ========================

1

En la balanza
Se pesan
Dos almas
Una trmula, seca;
La otra veraz esbelta
Descubrindose
Ambas
Siamesas; se dan la mano a
Tientas, dndose bofetadas
A medias



2

Nos esmeramos
Y ciertamente
Nos vemos por
Dentro.
Ay! De nuestros
Dbiles intentos
Por qu ver
Cualidades
Enterradas,
Cuando
Las mostramos
A corazn abierto?



3

Por qu ver
La tierra yerma,
El rbol seco,
La hoja desprendida
Si a nuestro pie
Se perfila
La cosecha,
El bosque y
La primavera?



4

Cuando el adolescente
Suea, ve que
Dos siluetas
Se le muestran,
Una, un cuerpo nuevo
Sin usar,
Y una tez madura
Por mostrar.



5

Una cara taciturna
Muestra el Joven,
Una expresin de expectativa,
Cunto por andar!
Cunto por amar!
Cunto por luchar!
Tiene caminos avisados,
Mas l mismo
Se venda.



6

Qu gesto ambiguo
Debe nacer para darnos
Cuenta, que
Lo incierto nos
Dona el contrapeso?
Qu sera del ro
Sin rocas que
Erosionar?



7

De poros nacen
Esencias, vapores unidos
Que invocan
La danza primigenia.
Nosotros, las
Bebemos y
Entendemos que
Somos detritus
Bautizado con
Aguas naturales.



8

Somos tierra yerma,
Un sacramento
A la vida.
Nos pasamos la
Vida creyendo
Escuchar,
Cuando ni rastrojos
Somos.



9

Cuando la hora
Llega,
Cuando se sacia
El alma,
Entendemos
Slo all
Que la sed
Es continuacin
Y gnesis de
Nuestra propia
Savia



10

Cuando el tiempo
Reclama, y slo
Alegamos hechos
Entendemos que
Ser humano cogita
En silencio,
Bebiendo arena



11

Lloramos los
Miedos,
Lavndonos las
Manos,
Es que acaso
La dialctica y
La espiral
Nos deben vencer siempre?



12

Parecemos samaritanos
Pero cuando
Vemos
El mendigo,
Ni tnica, ni aceite,
Ni nada.
Y vemos que ni prdigos,
Ni cuatos.
Se nos olvida la leccin.



13

Cuando la simiente
Crece, la reinjertamos
Y la deseamos
Perfecta,
Cunta perfeccin
Cabe acaso en
Una piedra!

** Rafael Batista Cceres
   lexraf@hotmail.com
   Escritor panameo (Panam, 1974). Licenciado en derecho y ciencias
   polticas por la Universidad de Panam (1999). Ha participado en
   diversos cursos relacionados con su carrera y otros intereses.



=== Mensaje a una amiga      Marcial Fonseca ==============================

      Para: latiam...@hotmail.com
      De: Marcial@fonseca.com
      Asunto: Nuestra conversacin de anoche

M., ya estoy en la habitacin del hotel; y an sin desempacar te envo este
correo. Durante el largo viaje he estado pensando en nuestra conversacin
de anoche en el restaurante, o mejor sera decir en mi monlogo porque
aunque t trajiste el tema, como mujer moderna que eres tal como me
dijiste, fui yo quien abri su corazn. Mis deseos sexuales acostarse con
una mujer famosa o hacer el amor con una africana no los he satisfecho y
posiblemente se queden as, entran en la categora de probables; aunque en
verdad las fantasas pueden clasificarse de muchas maneras. Aquellas como
tener sexo en el cine, en el mar, en un avin o con varios participantes
son excentricidades difciles de realizar y nos revelan personas tmidas,
quizs acomplejadas; estn las normales, siempre posibles, con la cuales se
busca satisfacer nuestro ego, y en las que raras veces se piensa en la
pareja.

Ahora, amiga, hay una que ha estado merodeando en mi mente desde que
abandonamos el restaurante y cada quien cogi por su lado, y estoy seguro
de que con ella te mostrar el amor que no me he atrevido a declarar y t,
cun moderna eres. De paso, ser una manera de adorar tu majestad. Te la
describo.

Amada ma permteme llamarte de esta manera, luego de una sesin de
cunnilingus, tu posicin preferida como me confesaste, y cuando tu cuerpo
ya saciado pida descanso y un ligero sopor te haya empezado a invadir, te
acomodars boca arriba; yo, con un paito mojado en agua tibia, humedecer
primero tu colina maravillosa, continuar por los flancos hasta el final de
tu naturaleza y despus embadurnar tu ser con espuma de rasurar. Y
mientras la hojilla de la afeitadora, sumergida en agua, adquiera una
temperatura templada, yo masajear tus partes con cuidado para no despertar
tus instintos.

Mi amor, con gran esmero empezar mi fantasa por tu frente divina; los
movimientos sern tan pausados que no perturbarn tu reposo; para
continuar, abrir ligeramente tus piernas para trabajar los lados de tu
templo; terminada esta parte, mojar un dedo con tu flujo para acariciar tu
capullo, pasados tus temblores y otra vez inmersa en una paz angelical,
vendr la parte ms delicada y con la cual reverenciar tu alma de mujer:
despoblar las cercanas de tu sonrisa vertical. 

Mi C. (supongo que adivinars que significa esta inicial), con dos dedos en
los labios internos y olisqueando, levantar con delicadeza los labios
externos y con la otra mano empezar el lento despojo de tus lirios; los
dedos caminarn despacio hasta llegar al vrtice inferior; a esta altura,
mirar si tus gestos faciales me indican que quieres explosiones en tu
vientre, si no, har cambio de manos y con igual ternura remontar el otro
lado hasta llegar al inicio de tu frente. Antes de terminar, con el dorso
de mi mano y dedos buscar vellos rebeldes para finalizar mi fantasa,
luego me guarecer entre tus muslos y reclinar mi cabeza en ese campo sin
flores. 

Espero tu respuesta...

** Marcial Fonseca
   marcial@fonseca.com
   Escritor venezolano (Barquisimeto, 1948). Es ingeniero electricista de
   profesin. Ha publicado el conjunto de relatos La nube en el cielo
   (Comala, http://www.comala.com, Caracas, 2000), la noveleta Los
   mandamientos de Moiss (Funsagu, Maracay, 2002) y la novela Habitacin
   26 (Aladecuervo, http://www.aladecuervo.net, Caracas, 2006), as como
   artculos en los diarios El Nacional (http://www.el-nacional.com), Tal
   Cual (http://www.talcualdigital.com) y El Mundo
   (http://www.elmundo.com.ve).



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

Pienso que algunos escritores se sienten obligados a escribir en frases
rebuscadas como compensacin por una carencia de alguna clase de emocin
animal natural.

      Raymond Chandler, carta a James Sandoe (1949).



=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicacin. Usted puede verlas en el Web en
http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. Si lo prefiere,
puede recibirlas por correo electrnico escribiendo un mensaje a
info@letralia.com, con la palabra "Condiciones" en el subject, o
simplemente dando un doble click de ratn en el enlace siguiente:
mailto:info@letralia.com?subject=Condiciones.



###########################################################################
      El alojamiento de nuestra pgina web en http://www.letralia.com
     es cortesa de Abracaadabra Network (http://www.abracaadabra.net)

                  Letralia, Tierra de Letras,
     es una produccin de JGJ Binaria (http://www.letralia.com/binaria)
      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
###########################################################################

   Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 21 de abril de 2008