
	 ~~~~~~~~~~~~~~~	    Ao XII	Cagua, Venezuela     N 185
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	   ~~~~~~~~~~~			   LETRALIA, Tierra de Letras
	   ~~~~~~~~~~~			    http://www.letralia.com
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	   ~~~~~~~~~~~			      21 de abril de 2008
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	   ~~~~~~~~~~~			  la revista de los escritores
	   ~~~~~~~~~~~			 hispanoamericanos en Internet.
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	   ~~~~~~~~~~~			comentarios, crticas o material
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	   ~~~~~~~~~~~	      ~~~	  JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
	   ~~~~~~~~~~~	     ~~~~	  Depsito Legal: pp199602AR26
	   ~~~~~~~~~~~	    ~~~~~		ISSN: 1856-7983
	  ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
							 |
Viloria emrito. / Las ninfas de Raquel. / Escritores    | Breves
ocultos. / Conspiranoicos. / Buscando colaboradores.     |
                                                         |
Percy Galindo Rojas gana I Bienal de Novela Cop. /      | Noticias
Novela de Almudena Grandes recibe premios Lara y Libro   |
del Ao. / Legado de Gabriela Mistral expuesto en        |
Biblioteca Nacional de Chile. / Chile declara monumento  |
nacional a la casa de Gabriela Mistral. / Biblioteca de  |
Asturias podra servir de asiento para legado de Clarn. |
/ Muestran en Espaa creaciones de los hermanos Machado. |
/ Premio Juan Ramn Jimnez para el espaol Jos Agudo.  |
/ Miguel de Cervantes homenajeado por Alcal de Henares. |
/ Publican cartas inditas de Octavio Paz a Toms        |
Segovia. / Abre la primera biblioteca alemana en         |
espaol. / Falleci el poeta Aim Csaire. / Orlando: la |
literatura est por encima de gobiernos y de ideologas. |
/ Vctor Montoya invitado especial en Semana del Libro   |
en Aragua. / Realizan en Per el I Encuentro de          |
Literatura Joven. / Sociedad civil latinoamericana       |
participar en jurado del Cervantes. / Jalisco celebrar |
Da del Libro con doce horas de lectura. / Escritores    |
latinoamericanos homenajearn a Octavio Paz en           |
encuentro. / Umbral y Per sern homenajeados en la 41  |
Feria de Valladolid. / Liberarn poesa en el Festival   |
de Granada.                                              |
                                                         |
El poema de la ciudad, Rosana Hernndez Pasquier. /    | Artculos y
Distancias entre baldosas y muros, Hctor Rosales. /   | reportajes
El modernismo literario de Ricardo Jaimes Freyre,      |
Vctor Montoya. / Onetti o el arte de la simulacin (A  |
propsito de Los adioses, una novela contempornea),    |
Antonio Arenas Berro. / El tema del exilio en la obra  |
de Mireya Robles, Anna Diegel. / Emily Dickinson,      |
1830-1886, Leopoldo de Quevedo y Monroy. / Cuando el   |
campanario de la iglesia era la torre ms alta del       |
pueblo, de Reinaldo Chino Romero. Memoria y elega,   |
Manuel Cabesa. / David Martnez y su pervivencia en la  |
poesa argentina de hoy, Oscar Portela. / Currculo    |
educativo: adoctrinamiento y lavado de cerebro, Rafael  |
Rattia. / El retablo de las maravillas, Luisa Pastor   |
Martnez. / El hombre en el castillo, Eduardo          |
Balestena. / Cmo se ven los latinos desde la          |
perspectiva de una novela polticamente incorrecta?,    |
Laura Garca.                                            |
                                                         |
Hctor Torres, de la reflexin a la frase: El escritor  | Entrevistas
rinde cuentas a su conciencia, entrevista por Rafael    |
Ortega. / Washington Cucurto, el creador del realismo   |
atolondrado, desde Nueva York: La literatura debe ser  |
movilizadora, entrevista por Eduardo Corrales. / Carlos |
Orlando Pardo: El escritor de provincia est aislado,   |
lejos de los grandes medios, los cocteles y las roscas, |
entrevista por Jorge Gmez Jimnez.                      |
                                                         |
Sbanas y chocolate: cuerpo, placer y palabra, Jos    | Sala de ensayo
Horacio Rosales Cueva. / El lenguaje del Popol Vuh,    |
Ana Godoy Cosso. / Guaran: lengua maravillosa,        |
valiente y viva, David Galeano Olivera. / La           |
literatura popular como campo de investigacin           |
sociojurdica: imaginarios sociales sobre el control,   |
Gabriela Rodrguez Fernndez.                            |
                                                         |
Acuerdo tcito, Carolina Meneses Columbi. / Desnudez | Letras
de la noche (extractos), Dory Rojas. / En las          |
catacumbas no se baila tango, Ulisses Paniagua. /       |
Geometra corprea, Jess Snchez Jurado. / Tres       |
relatos de Marcelo Pezzotta. / Poemas de Ren Dayre      |
Abella. / Los LatinoTauros y la esperanza perdida,     |
Leonardo Jimnez Quintero y Johanna Anglica Giraldo     |
Correa. / El libro de Epifana (extractos), Roco      |
LAmar. / Gunter, el magnfico, Sandra Becerril. /     |
Poemas de Roco Soria R.. / Hijo de los sueos, Julio  |
Carreras (h). / Llantos, David Romero Raposo. / Del   |
diario ntimo de sir Paul McGear (fragmento), Miguel    |
Antonio Chvez. / El alcohol de los estados             |
intermedios, Gladys Menda. / La ciudad del tac...     |
tac... tac..., Ana Mara Manceda. / Cinco poemas de     |
Goyette Dos Gallos.                                      |
                                                         |
El pescador de cangrejos, Susana Negro.                | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
Ricardo Piglia.                                          | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
	     Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
		     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
			 http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
			  http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
			  http://www.redchilena.cl
===========================================================================
	 Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
		       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
	  Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
			  http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
			 http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
			  http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
			  http://www.lomejorde.com
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    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
		      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Viloria emrito. El escritor, docente y abogado venezolano Enrique Viloria
Vera ha sido designado investigador emrito del Centro de Estudios Ibricos
y Americanos de Salamanca (Ceias), en virtud de que sus directivos, en
reunin celebrada el pasado 7 de abril, consideraron que su prolfica
produccin cientfica y literaria lo acreditan como merecedor de esta
categora. El Ceias publicar, para celebrar tal distincin, un libro de
ensayos de Viloria Vera. Autor y coautor de ms de un centenar de ttulos,
Viloria Vera ha escrito sobre gerencia, administracin pblica, ciencias
polticas, economa, historia, poesa, crtica literaria, artes visuales y
humorismo. Su obra escrita ha sido distinguida con el Premio de la Academia
Venezolana de Ciencias Polticas y Sociales, y con menciones de honor en el
Premio Municipal de Literatura (Mencin Poesa) de Caracas y en la Bienal
Augusto Padrn del Estado Aragua, entre otros reconocimientos.
http://www.eviloria.com

Las ninfas de Raquel. Este mircoles 23 a las 8 de la noche ser
presentado, en la Librera Iberoamericana (Huertas, 40, 28014 Madrid), la
antologa Aqu, ninfas del sur, venid ligeras, de la escritora peruana
Raquel Chang-Rodrguez. En la presentacin participarn el doctor Humberto
Lpez Morales, de la Real Academia Espaola (RAE), un grupo de poetas
jvenes, quienes leern algunos poemas incluidos en la antologa, y la
autora. La actividad se enmarca en el ciclo La Noche de los Libros, la
gran fiesta de la lectura, las libreras y las bibliotecas, organizada por
la Comunidad de Madrid.
http://www.ibero-americana.net

Escritores ocultos. Este mircoles 23 de abril a las 5:15 de la tarde ser
presentado, en el Aula Mxima de Derecho de la Universidad de Cartagena, el
ms reciente libro del escritor y periodista colombiano Winston Morales
Chavarro (Neiva, Huila, 1969): Poticas del ocultismo en las escrituras de
Jos Antonio Ramos Sucre, Carlos Obregn, Csar Dvila Andrade y Jaime
Senz, publicado bajo el sello de Trilce Editores. Segn el escritor
venezolano Jorge Gmez Jimnez, el libro intenta delinear los contornos de
la angustia en la mente profunda, y por lo mismo complicada, del poeta.
Ramos Sucre est convencido del sustrato espiritual de la alquimia y lo
advierte equivalente al de la vida, que sobreviene con la muerte; Obregn
descubre, en el desprendimiento respecto a su entorno, el difuso territorio
de la otredad; Dvila Andrade persigue la destruccin de lo fsico para
solazarse en la contemplacin de la nada; Senz abordar a la muerte, en la
vida y en la literatura, a partir del estoicismo con el que tendr que
absorber su cercana con la desgracia. Cuatro maestros de la destruccin,
como los define el autor, sumergidos en perspectivas no ortodoxas de la
realidad, de la que cada uno emerger slo para entregar al tiempo su
poesa de fuego.
http://wwwwinstonmorales.blogspot.com

Conspiranoicos. El Grupo de Incursiones Culturales y Cientficas Li Po
inicia este 3 de mayo el ciclo de charlas Primavera conspiracional, en el
que se abordar la teora de las conspiraciones en general y algunos de sus
casos ms desdichados y emblemticos. El sbado 3, Jos Carlos De Nbrega
dictar su charla El trpode de la falsificacin, sobre el mito de la
Conspiracin Juda Mundial; se abordar el tema de la Cuestin Juda en la
literatura marxista, partiendo del libro La cuestin juda revisitada, de
Juan Nuo. El 10, Guillermo Cerceau abordar el tema de los Iluminati como
un ejemplo del discurso y la praxis conspiracional de Occidente. El 17, y a
manera de descanso de la escala conspiracional, el ensayista Julio Rafael
Silva ofrecer su exposicin Carlos Noguera: para una lectura personal,
sobre el autor de Juegos bajo la luna. El 24 regresa la conspiranoia, con
Andrs Cerceau, quien hablar de la teora de la conspiracin en el filme
JFK, de Oliver Stone, sobre el asesinato de John F. Kennedy. Finalmente, el
31 habr un foro sobre el discurso y la praxis conspiracional a cargo de
Jos Carlos De Nbrega, Guillermo Cerceau, Julio Rafael Silva y Andrs
Cerceau. Las charlas se dictan a partir de las 10:30 de la maana en las
Libreras del Sur, primer nivel del Centro Comercial Camoruco, avenida
Bolvar norte, Valencia (Carabobo, Venezuela).
http://grupolipo.blogspot.com

Buscando colaboradores. La Revista de Literatura Mexicana Contempornea,
una publicacin trimestral que desde hace 13 aos publican el Departamento
de Lenguas y Lingstica de The University of Texas at El Paso (EUA) y
Ediciones y Grficos En (Mxico), est buscando colaboradores para sus
ediciones del segundo semestre de este ao. La revista publica artculos
crticos (formato MLA) acerca de libros que se juzguen con mritos
relevantes como para ser conocidos en Estados Unidos, Mxico y el resto del
mundo; debern tener una extensin de alrededor de veinte cuartillas e
incluir un resumen en espaol, de 150 a 200 palabras, as como 5 a 7
palabras clave que no estn contenidas ya en el ttulo. Se admitir
material hasta el 7 de julio a travs de la direccin electrnica
revistalmc@yahoo.com, con copia a uteprlmc@gmail.com y laramos@utep.edu.
http://www.utep.edu/rlmc

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||||||||||||||||||||||||||||||	  NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Percy Galindo Rojas gana I Bienal de Novela Cop

El jurado calificador de la I Bienal de Novela Premio Cop Internacional
2007, que se reuni en las instalaciones de Petrleos del Per
(http://www.petroperu.com.pe) la tarde del pasado lunes 14, escogi ocho
obras de un total de ciento cinco, de las cuales result ganadora del
Premio Cop de Oro la novela Como los verdaderos hroes, firmada con el
seudnimo Oso Naranja, cuya plica correspondi al escritor Percy Galindo
Rojas (Huancavelica, 1968), quien recibir la suma de 33.000 nuevos soles y
ver su obra impresa bajo el sello Ediciones Cop.

El autor de la novela ganadora estudi literatura hispanoamericana en la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe).
En 1991 obtuvo una primera mencin honrosa en el Concurso de las Mil
Palabras de la revista Caretas (http://www.caretas.com.pe) y en 1992 el
Trofeo de Bronce en la VII Bienal de Cuento Premio Cop. Trabaja
actualmente en el proyecto de ayuda social Universidad Laboral de
Pachactec, en Ventanilla.

De acuerdo con el jurado, Como los verdaderos hroes presenta una realidad
pocas veces tocada en la narrativa peruana. La novela recrea la realidad
andina con gran riqueza de puntos de vista, con una compleja tcnica
narrativa. El texto no se queda en una dimensin local, sino que se
proyecta a lo universal: entreteje una problemtica sociopoltica nada
localista de manera muy original. Como los verdaderos hroes es una novela
de final abierto que se construye a medida que se suceden los niveles
narrativos.

El ttulo de la novela, explic Galindo Rojas en entrevista con la bitcora
Zona de Noticias (http://zonadenoticias.blogspot.com), se refiere a una
cita de segunda mano (Vila-Matas) de Baudelaire: Los verdaderos hroes se
divierten solos, y, para m, es una historia sobre los juegos de la
soledad, aunque por el ambiente, Huancavelica, un pueblito andino que
todava ostenta el ttulo de mayor pobreza en el Per, y el recuerdo de la
guerra terrorista que vivi en los aos 80, pueda sugerir otros temas de
carcter sociocultural.

El escritor agreg que la novela tiene dos partes, la primera narrada en
primera persona y en tiempo presente, y la segunda compuesta por una serie
de monlogos. El personaje principal, explica Galindo Rojas, es un
sujeto annimo (menudo lo el escribir ms 300 pginas sobre alguien
eludiendo sistemticamente su nombre) que hace un viaje de limpieza o algo
como eso a Huancavelica, un viaje sin sentido en realidad. Por tener una
ocupacin, monta un programa de jazz en la radio local, pero su principal
obsesin consiste en averiguar lo que es el eje estructural de la novela en
clave policial: el asesinato de una mujer apualada 17 veces por su hija de
12 aos, retrasada mental, para ms seas.

Los organizadores de la I Bienal de Novela Premio Cop Internacional 2007
han decidido mantener la reserva de la identidad de los siete finalistas,
salvo que stos decidan hacerlo pblico. Las obras finalistas son No
olvides nuestros nombres, seudnimo Clara Escobar; Purgatorio, seudnimo
Patagn; Segunda persona, seudnimo Bartleby; Tanto penar para morirse uno,
seudnimo Daniel Molina; La montaa roja, seudnimo Rodrigo de Moncada; La
oscura noche de Beethoven, seudnimo Ache-Achi; y Una mujer en espera,
seudnimo Mariano Mnaco.

Los jueces fueron Alonso Cueto, en representacin de Petroper; Edgardo
Rivera Martnez, de la Academia Peruana de la Lengua
(http://academiaperuanadelalengua.org); Eduardo Hopkins, de la Pontificia
Universidad Catlica del Per (PUCP, http://www.pucp.edu.pe); Antonio
Gonzlez Montes, de la UNMSM; y Ricardo Gonzlez Vigil, del Instituto
Nacional de Cultura del Per (INC, http://www.inc.gob.pe).

La ceremonia de premiacin del ganador de Novela as como de los de Poesa
(Roco Castro, Cop de Oro; Juan Carlos Lzaro, Cop de Plata; y Luzgardo
Medina Egoavil, Cop de Bronce), se llevar a cabo en el Auditorio de
Petroper el jueves 24 de abril a las 7 de la noche. Durante la ceremonia
se efectuar la convocatoria a la XV Bienal de Cuento y I Bienal de Ensayo
Premio Cop Internacional 2008.

Fuentes: PressPer  Zona de Noticias



*** Novela de Almudena Grandes recibe premios Lara y Libro del Ao

El corazn helado, novela de la escritora espaola Almudena Grandes, obtuvo
el pasado 8 de abril el VII Premio de Novela Jos Manuel Lara, convocado
por la Fundacin Jos Manuel Lara (http://www.fundacionjmlara.org) y una
docena de editoriales, y este mircoles 16 el Premio al Libro del Ao 2007,
que otorga el Gremio de Libreros de Madrid (http://www.librerosmadrid.es).

Grandes dedic el Premio Jos Manuel Lara, dotado con 150.000 euros, a su
compaero sentimental, el poeta Luis Garca Montero, presente en el acto,
as como con sus amigos y amigas y los editores de ahora y siempre. De
su novela dijo que le ha dado muchas alegras y tambin mucho trabajo.

A este galardn, cuyo fallo se dio a conocer en el transcurso de una cena
en el Crculo de Bellas Artes (http://www.circulobellasartes.com), tambin
aspiraban las novelas finalistas Mundo maravilloso (Mondadori,
http://www.randomhousemondadori.es), de Javier Calvo; La loca de Chilln
(Pre-Textos, http://www.pre-textos.com), de Aquilino Duque; El padre de
Blancanieves (Anagrama, http://www.anagrama-ed.es), de Beln Gopegui; y Los
prncipes valientes (Tusquets, http://www.tusquets-editores.es), de Javier
Prez Andjar.

El 16 de abril, la presidenta de los libreros de la capital espaola, Pilar
Gallego, anunci que la novela tambin haba obtenido el Premio al Libro
del Ao 2007. Gallego destac la capacidad narrativa de la novela de
Grandes, que alcanza densidades importantes a lo largo de sus pginas.

Ms de cincuenta libreras de Madrid participaron en la eleccin de la obra
premiada por este galardn que en aos anteriores ha sido merecido por La
fiesta del chivo, del peruano Mario Vargas Llosa; La aventura del tocador
de seoras, del espaol Eduardo Mendoza, y Los libros arden mal, del
tambin espaol Manuel Rivas.

La novela narra el encuentro de dos jvenes cuyas familias han vivido dos
historias muy distintas durante la Guerra Civil espaola (1936-1939) y la
dictadura del general Francisco Franco. Esta considerada la ms ambiciosa
de las novelas de Grandes, tanto por la articulacin de numerosas
historias, sentimientos, pasiones y emociones en su argumento, como por el
artstico maridaje de tradicin y modernidad.

Fuentes: EFE  Telecinco



*** Legado de Gabriela Mistral expuesto en Biblioteca Nacional de Chile

Un centenar de fotografas, cartas, cintas de audio, pelculas, objetos y
material indito de poesa y prosa de la Premio Nobel de Literatura en
1945, Gabriela Mistral, se exhiben desde el pasado 8 de abril y hasta el
prximo 6 junio en la Biblioteca Nacional de Chile
(http://www.dibam.cl/biblioteca_nacional), en la muestra Chile, o una
voluntad de ser.

El material corresponde a la serie de objetos personales de la poeta que el
6 de diciembre de 2007 lleg a Chile procedente de Estados Unidos, y que
forma parte del legado cedido por Doris Atkinson, heredera de Doris Dana,
la albacea de Mistral.

En el marco del natalicio de Gabriela Mistral, del que se cumplieron 119
aos el pasado 7 de abril, la muestra da cuenta de rasgos, hasta ahora
desconocidos, de la vida, pensamiento y obra de la escritora chilena.

Su cotidianeidad y particular modo de trabajar, su relacin con Yin Yin
(su hijo), su sentido del humor, su amor por la naturaleza y Chile, sus
viajes y la permanente comunicacin con importantes intelectuales de su
poca sern algunos de los temas que se podrn conocer, por primera vez, a
travs de los objetos personales de la Premio Nobel, destac la Biblioteca
Nacional en un comunicado.

Segn explic el organismo, por motivos de conservacin, muchas de las
piezas sern reemplazadas por otras cada diez das, lo que permitir al
pblico tener una amplia visin de este valioso patrimonio.

Junto con la exposicin, la Direccin de Bibliotecas, Archivos y Museos
(Dibam, http://www.dibam.cl) y el Archivo del Escritor de la Biblioteca
Nacional habilitaron tambin un sitio en Internet
(http://www.legadodegabrielamistral.cl) que permitir acceder a material
digitalizado de la autora. Adems, durante este mes se realizar una serie
de actividades gratuitas, entre las que se cuentan presentaciones teatrales
y mesas redondas con estudiosos chilenos y extranjeros.

Otros objetos del legado indito de Mistral, que permaneci en Estados
Unidos los ltimos 50 aos, fueron cedidos al museo de su tierra natal,
Vicua, que lleva su nombre.

Mistral, cuyo verdadero nombre era Luca Godoy Alcayaga, gan su primer
premio literario en 1914 por los Sonetos de la muerte, y posteriormente se
dedic a ensear, escribir y viajar como diplomtica por Amrica y Europa.
Tras ser galardonada con el premio Nobel de Literatura de 1945, termin su
vida en Nueva York, donde muri de cncer a los 67 aos, y Doris Dana, su
asistente y amiga, pas a ser la heredera de su legado.

Fuente: EFE



*** Chile declara monumento nacional a la casa de Gabriela Mistral

La vivienda donde la ganadora del Premio Nobel de Literatura 1945, la poeta
Gabriela Mistral, comenz su carrera en la poesa, ubicada en el sector de
Las Compaas, en la comuna de La Serena, fue declarada monumento histrico
de forma unnime por los integrantes del Consejo de Monumentos Nacionales
de Chile (http://www.monumentos.cl) el pasado 9 de abril.

El consejo, conformado por 15 integrantes, tom esta resolucin
fundamentndose en el valor histrico de la casona donde Mistral cre y
public sus primeras obras literarias, segn inform Oscar Acua Pobrete,
secretario ejecutivo del organismo, quien agreg que ante el inminente
riesgo de colapso de la antigua construccin campesina, la solicitud pas a
formar parte del proyecto Ruta Patrimonial Camino a Gabriela Mistral, cuyo
marco, el programa BID de Puesta en Valor del Patrimonio, permitir
restaurar la casa.

Recordemos que un requisito bsico de este programa es que los bienes que
sean beneficiarios de estos recursos deben estar protegidos a travs de la
Ley de Monumentos Nacionales, en cualquiera de sus categoras, recalc.

En lo inmediato, la declaracin de Monumento Nacional de la casa de Mistral
debe esperar su ratificacin mediante el decreto correspondiente del
Ministerio de Educacin de Chile (http://www.mineduc.cl).

Fuente: Radio Cooperativa



*** Biblioteca de Asturias podra servir de asiento para legado de Clarn

El pasado 10 de abril se reunieron las autoridades culturales de Asturias
(Espaa) y los herederos del escritor espaol Leopoldo Alas, Clarn
(Zamora, 1852-Oviedo, 1901), cuyo legado pudiera pasar a manos pblicas con
la colaboracin de sus propietarios y custodios, los Tolivar Alas.

Los herederos de Clarn han puesto a la orden la coleccin de manuscritos y
la biblioteca de Clarn, adems de los archivos de su hijo, el rector Alas;
la biblioteca de Jos Ramn Tolivar Faes, esposo de la nieta del escritor
Cristina Alas, eminente historiador y mdico, y del escritor y cronista de
Asturias, que tambin fue mxima autoridad de la Universidad de Oviedo
(http://www.uniovi.es), Fermn Canella.

Por su parte, la Consejera de Cultura de Asturias ofrece, en
representacin de la Administracin pblica, la Biblioteca de Asturias
Ramn Prez de Ayala, que, segn sus responsables, rene condiciones
idneas para albergar ese legado. De hecho, esta biblioteca cuenta ya con
una parte del legado de Clarn, adquirido mediante pago a los herederos del
segundo hijo del autor de La Regenta, Adolfo Alas.

Al parecer esta entidad, centro de referencia del Principado para la
bibliografa asturiana, sera la receptora obligada de la herencia
clariniana, atendiendo a la Ley de Patrimonio Cultural de Asturias, siempre
que la frmula que los herederos elijan sea la del depsito
indiscriminado.

As lo explic el bisnieto de Clarn, Leopoldo Tolivar, quien estuvo
acompaado por su hermana Ana Cristina Tolivar en el encuentro con las
representantes de la principal institucin cultural asturiana, la consejera
Encarnacin Rodrguez Caas, y la directora general, Consuelo Vega Daz.

Aceptar que el depsito se realice en dicha biblioteca, con sede en el
palacete de la plaza Daoz y Velarde, no tendra por qu concluir con que
el albergue fsico del legado fuera dicho inmueble. De hecho, los
asistentes a la reunin estudiarn la posibilidad de abrir una va para
articular este depsito como una unidad diferenciada que no se perdiera
entre el ingente material editorial que contiene ya en sus colecciones el
principal centro bibliotecario de Asturias que lleva el nombre de Prez de
Ayala.

Se estudiar, asimismo, segn las responsables de Cultura, una frmula para
definir y tratar el destino de este depsito con una entidad jurdica
abierta a otras instituciones que quieran implicarse en el proyecto y que
permita conservar ntegro el importante fondo.

Sobre este punto, los representantes de la familia Tolivar Alas explicaron
que hay todava mucho que analizar. Tenemos que escuchar a otras
instituciones, aunque estamos convencidos de que el liderazgo de este
asunto lo tiene que llevar la Consejera de Cultura.

De momento, y antes de que se produzcan prximas conversaciones, como la
que se espera con el Ayuntamiento de Oviedo (http://www.ayto-oviedo.es) y
con el futuro rector o rectora de la universidad, los propietarios del
legado de la coleccin que pasara de manos privadas a una gestin pblica
tienen que asimilar la oferta de la Administracin regional. Pero tambin
la Consejera de Cultura, que deber enfrentarse a los vericuetos
tcnicos, tiene por delante estudiar y asumir un declogo de lgicas
condiciones, presentado durante la reunin por los herederos de Clarn.

Se trata en todo caso de un declogo que tiene como nico reto lograr que
el legado no se traspase de un lugar a otro para quedar enterrado en el
olvido, sino que su cesin constituya un impulso hacia adelante en el
fomento de la figura del escritor, promueva la investigacin y el
conocimiento y permita la consulta pblica, adems de su adecuada
catalogacin, conservacin y restauracin en el caso que se requiera.

Si las condiciones son aceptadas, eso se sabr en una futura reunin, que
se ha planteado, pero an no tiene fecha. Ahora se ha dado un primer paso
que ha sido muy grato y esperanzador, pues, por fin define el inters del
Principado, manifestaba en tono optimista Leopoldo Tolivar al trmino de
la reunin.

Por su parte, Rodrguez Caas y Vega Daz empezaron por reconocer el valor
de este legado, no slo por lo que respecta a la importante bibliografa
clariniana, sino tambin porque cuenta con otros fondos de inters que
fueron adquiridos tanto por Clarn como por su hijo, el que fuera rector de
la Universidad de Oviedo Leopoldo Alas Argelles. Las dos, adems,
expresaron su agradecimiento a los familiares por su decisin de conservar
en Asturias los fondos bibliogrficos del autor de La Regenta y por su
deseo de depositarlos en las instituciones asturianas para ponerlos al
servicio de todos los ciudadanos.

Una vez analizadas las necesidades legales, las condiciones impuestas y las
posibilidades reales de mantener en las mejores condiciones la herencia de
Clarn, los representantes de una y otra parte, volvern a mantener una
reunin. En todo caso y a la espera del siguiente paso, ambas partes
insisten en su voluntad de hacer lo posible para que la coleccin
bibliogrfica y de documentos manuscritos pueda convertirse en un
autntico foco generador de investigacin.

Fuente: El Comercio



*** Muestran en Espaa creaciones de los hermanos Machado

Documentos, cuadros y dibujos realizados por los hermanos del poeta Antonio
Machado, Francisco, Jos y Joaqun Machado, se exhiben desde el pasado 10
de abril en Soria, Castilla y Len (Espaa) con la exposicin Los otros
hermanos Machado en la antigua sede del Banco de Espaa
(http://www.bde.es).

La exposicin reproduce la organizada en 2005 por la Embajada de Espaa en
Chile y el Centro Cultural de Espaa en Santiago (http://www.ccespana.cl),
y rene el valioso material que aportaron las hijas de Jos y Francisco
Machado, segn explic en un comunicado de prensa la Comisin Nacional para
la Celebracin del Centenario (http://www.antoniomachadoensoria.com) de la
llegada a Soria del poeta sevillano.

No slo los hermanos ms conocidos, Antonio y Manuel, eran grandes
intelectuales, sino que tambin sus otros hermanos desarrollaron una
importante labor cultural, contina el comunicado. Este conjunto es una
pequea muestra de lo que deba ser la obra de Jos Machado de la que la
mayor parte se perdi cuando tuvo que exiliarse de Espaa y en el incendio
que sufriera en su casa de Chile.

La galera de retratos en la que Jos Machado inmortaliza a toda la familia
tiene especial presencia en esta exposicin, as como algunos paisajes y
motivos de la vida espaola de la poca. Tambin se podr ver durante el
manuscrito original de ltimas soledades del poeta Antonio Machado, escrito
por Jos Machado en 1940, y adems se publicar una edicin facsmil.

Los otros hermanos Machado vuelve a reunir en Soria, la ciudad en la que
Antonio Machado confes haber sido ms feliz, a la familia que se dividi
como consecuencia de la Guerra Civil. Mientras el poeta y su madre murieron
en Collioure, sus hermanos Manuel y Francisco se quedaron en Espaa y Jos
y Joaqun se exiliaron en Chile.

Paralela a esta exposicin el Banco de Espaa acoger otra denominada
Aydanos a recordar la Soria de Machado con ms de cien imgenes tomadas
entre el ltimo cuarto del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX,
periodo de tiempo anlogo al de la vida del poeta (1875-1939), que
reproducen la Soria de aquellos aos.

En este caso se trata de un homenaje que los sorianos le hacen a Machado y
a la ciudad que lo recibi en 1907, ya que los materiales que se exponen
han sido cedidos por los ciudadanos, el Archivo Histrico Provincial, el
Museo Numantino y la Biblioteca Pblica. La exposicin est dividida en
cuatro ncleos temticos: el paisaje y sus habitantes, vida pblica y
social, educacin y lbum familiar.

Fuente: EFE



*** Premio Juan Ramn Jimnez para el espaol Jos Agudo

El escritor espaol Jos Agudo (Frenegal de la Sierra, Badajoz, 1952)
obtuvo el XXVIII Premio Hispanoamericano de Poesa Juan Ramn Jimnez,
organizado por la Diputacin de Huelva (http://www.diphuelva.es), con la
obra Esta frgil cadencia, segn el fallo del jurado, decidido por
unanimidad y publicado este mircoles 16 de abril. Agudo recibir el premio
el prximo 29 de mayo, 50 aniversario de la muerte del poeta moguereo.

La presidenta de la Diputacin, Petronila Guerrero, fue la encargada de
abrir la plica nmero 23, que corresponda a la obra ganadora, dotada con
12.000 euros y su publicacin, como el nmero tres de la II Fase de la
Coleccin Juan Ramn Jimnez, por el Servicio de Publicaciones de la
Diputacin de Huelva.

Por su parte, el presidente del jurado, Ricardo Senabre, destac que la
obra premiada es la perita en dulce que todo jurado quiere encontrar, por
lo que asegur que no ha habido ninguna vacilacin ni discrepancia a la
hora de elegirla, precisando que se trata de un libro y no una coleccin
de poemas, pues tiene la virtud de ser un todo orgnico y una estructura.

Senabre explic que Esta frgil cadencia se articula en torno a dos ideas,
la incertidumbre acerca de uno mismo y la creacin a travs de la
escritura, y resalt la confianza, solvencia y solidez del certamen as
como la excelente calidad de las obras presentadas a esta edicin, un
total de 374 de las que ms de 100 son de fuera de Espaa.

Por ltimo, el comisario del Trienio Zenobia-Juan Ramn 2006-2008, Javier
Blasco, destac que el ganador del premio es un autor con un
extraordinario oficio y una voz muy personal, y aunque reconoci no
conocer nada acerca de la trayectoria del escritor, s asever que no es
la primera vez que escribe poesa. Blasco tambin aprovech para calificar
como muy digna la participacin del premio este ao.

El libro, segn el autor quien se defini a s mismo como el premiado
desconocido, sigue el camino de sus obras anteriores, centradas en una
poesa accesible y asequible, que usa las palabras del sentimiento y
persigue captar los pequeos momentos de la vida cotidiana que a menudo
pasan desapercibidos.

He intentado volcar la sinceridad de la vida cotidiana en el texto, la
incertidumbre y la certidumbre de nuestro da a da. En definitiva, he
aislado los momentos de la vida normal y los he plasmado en el libro; por
eso se trata de un libro que llega a la gente, porque es sencillo y
atractivo, aunque se trate de poemas. Agudo recuerda que hace algn
tiempo, en una antologa sobre poetas de Catalua que escriben en
castellano, alguien describi su obra como la poesa de la meditacin.

Agudo escribe desde muy joven. Actualmente trabaja como funcionario en la
Fiscala del Tribunal Superior de Justicia de Catalua (TSJC). Formado en
la escuela bajo la influencia de clsicos de la literatura, como la
Generacin del 27 y del 36, sera muy influenciado por la lectura de Jaime
Gil de Biedma. S que est muy manido decirlo, pero el primer libro de Gil
de Biedma que le, Coleccin particular un libro censurado que me
recomend un librero, me hizo ver que se abra un gran abanico de nuevas
puertas en la poesa, comenta. Entonces, Agudo contaba con unos 18 o 19
aos.

Agudo fue cofundador de la revista de arte y literatura Alisma (Barcelona,
1977). En 1980 fue premiado en el IV Concurso de Poesa de Primavera de
Palma de Mallorca por su poemario Fragmentos de una noche oscura. En 1993,
fue premiado en el XII Certamen de Poesa Federico Garca Lorca por Diario
apcrifo de Jons. Tambin ha sido incluido en la Antologa de poetas
catalanes en castellano (1980-2003). Por Vivir Aqu, edicin de Manuel
Rico.

Trato de reflejar la emocin; de plasmar el sentimiento; de vomitar las
experiencias. De hacerlo todo con sinceridad, dijo Agudo al hablar de su
poesa. S tengo clara una cosa: lo mejor de mi obra, mi gran obra, est
todava por hacer. Con 55 aos tengo la misma ilusin por escribir que
cuando empec. Y con 80 espero seguir tenindola.

El ao pasado el ganador fue Ivn Cabrera Cartaya, un joven de 27 aos
natural de Taroconte (Santa Cruz de Tenerife) con la obra Caritides
2001-2005.

Fuentes: EFE  El Pas  Europa Press  Huelva Informacin



*** Miguel de Cervantes homenajeado por Alcal de Henares

Este mircoles 16 de abril se inici en Alcal de Henares (Espaa) el
programa Abril de Cervantes, una serie de actividades que se desarrolla
cada ao con motivo de la entrega del Premio Cervantes en la ciudad, y que
se extender hasta el mircoles 30, incluyendo talleres, recitales,
conciertos, libros, exposiciones y conferencias.

Este ao el Ayuntamiento de Alcal (http://www.ayto-alcaladehenares.es) ha
elaborado una extensa programacin en la que se brinda especial atencin a
los menores. El alcalde Bartolom Gonzlez Jimnez explic que la vocacin
de estas actividades est encaminada a inculcar entre los ms pequeos la
personalidad y la literatura de Cervantes.

Tras el inicio de las actividades, con la inauguracin de la Exposicin
Cervantes 33x1, habr cuentacuentos, msica y conciertos en la plaza
Cervantes y en la Catedral Magistral, talleres, exposiciones, conferencias
y la feria del libro, asegur la concejala de Cultura, Dolores Cabaa,
quien aadi que el fin es que todos los ciudadanos de Alcal se acerquen
a la literatura, para que vaya calando que somos la ciudad de los Premios
Cervantes.

El Teatro Saln Cervantes, las bibliotecas municipales de la ciudad
complutense o el antiguo Hospital de Santa Mara La Rica son algunas de las
sedes del homenaje a Cervantes y a los 33 galardonados con el Premio
Cervantes, indic Gonzlez.

Alcal de Henares es la cuna de Miguel de Cervantes y de los premios que
llevan el nombre del autor del Quijote. Desde 1976, el Ministerio de
Cultura de Espaa (http://www.mcu.es) entrega el mximo galardn de las
letras castellanas. El premio, que en esta edicin corresponde al escritor
argentino Juan Gelman, ser entregado el 23 de abril, aniversario de la
muerte de Cervantes y Da del Libro.

Fuente: Madridiario



*** Publican cartas inditas de Octavio Paz a Toms Segovia

El pasado mircoles 16 de abril fue publicado por el Fondo de Cultura
Econmica (FCE, http://www.fce.com.mx) el libro Cartas a Toms Segovia, un
volumen que recoge las cartas que el poeta espaol recibiera, entre 1957 y
1985, del premio Nobel de Literatura 1990, el mexicano Octavio Paz, quien
el sbado 19 cumpli diez aos de haber fallecido.

Se trata de 55 epstolas escritas desde Pars, India, Estados Unidos y
Mxico; en las que Paz comenta con Segovia su visin de lo que ocurra
entonces en Europa, le comenta sobre la gnesis de proyectos como Piedra de
sol, Cuadrivio y Blanco, trasciende su deseo de crear una revista literaria
Plural, que finalmente vio la luz en 1971 y, por supuesto, debaten sobre
literatura.

Este libro es valiossimo desde el punto de vista literario porque son
finalmente pginas suyas, como tambin desde el punto de vista ideolgico,
de documentacin de la historia y la literatura en la segunda mitad del
siglo XX, dijo Joaqun Dez Canedo, gerente editorial del FCE. Aunque el
libro slo recoge las cartas de la mano de Paz y deja fuera las
contestaciones de Segovia, es evidente su riqueza a partir del intercambio,
segn el editor.

La esposa de Paz fungi como editora de los documentos, de los cuales slo
se suprimieron pequeos pasajes, seal. Fue una correspondencia muy
fecunda no tanto por el nmero de cartas, porque son 55, sino por la
extensin... son testimonios de una relacin intelectual, de haberse
encontrado un par, como l mismo lo dice en una de las primeras cartas,
que... es una gente con la que puede hablar el mismo lenguaje, indic.

La primera edicin consta de 5 mil ejemplares, pero Consuelo Sazar,
directora del FCE, dijo que est lista para entrar a la imprenta una
segunda edicin, en cuanto haga falta.

Las cartas creo yo que dan una especie de bitcora, de diario de una serie
de proyectos en los que estuvo metido Octavio Paz desde las cuestiones
personales, hasta los comentarios ms generales sobre la India, sobre la
cultura europea, sobre las circunstancias mexicanas, sobre lo que despus
lleg a ser la revista Plural... y la poesa de l desde luego, resumi.

La amistad entre los escritores naci a partir de la resea que hiciera
Segovia de la obra de Paz, El arco y la lira, publicada en 1956.

Fuente: AP



*** Abre la primera biblioteca alemana en espaol

Mexicanos residentes en Alemania y amigos alemanes de Mxico inauguraron
este mircoles 16 de abril una biblioteca en espaol que forma parte de las
instalaciones de un recinto pblico en Wolfsburg, Baja Sajonia (Alemania).
La inauguracin estuvo presidida por el alcalde de Wolfsburg, Rolf
Schnellecke, quien recibi de manos de mexicanos la biblioteca como un
regalo a esta ciudad, que este 2008 celebra 70 aos de su fundacin.

Los ms de 1.200 ttulos con que se inicia este proyecto provienen de
instituciones mexicanas, espaolas y alemanas. Las universidades de Puebla
(http://www.buap.mx) y Aguascalientes (http://www.uaa.mx), los gobiernos
estatal y municipal de Puebla, los institutos Cervantes
(http://www.cervantes.de) en Alemania y diversas donaciones privadas
permitirn que la poblacin mexicana e hispanohablante de la regin cuente
con una biblioteca en su propia lengua.

Asimismo, la empresa automotriz Volkswagen Mxico (http://www.vw.com.mx)
apoy este proyecto al facilitar el transporte del acervo bibliogrfico de
Mxico a Alemania. En Wolfsburg se encuentra una de las sedes ms
importantes de la empresa automovilstica alemana.

El embajador de Mxico en Alemania, Jorge Castro Valle, entreg a su vez
una dotacin de ms de un centenar de libros aportados por la Secretara de
Relaciones Exteriores (SRE, http://www.sre.gob.mx).

Fuente: La Jornada



*** Falleci el poeta Aim Csaire

Aim Csaire, el poeta y poltico oriundo de la isla caribea de Martinica,
falleci este jueves 17 de abril a los 94 aos de edad tras haber ingresado
el mircoles 9 a un hospital de Fort-de-France, la capital de ese
departamento francs de ultramar. La inhumacin del padre de Martinica en
el cementerio de Fort-de-France el domingo 20, a la que asisti el
presidente francs, Nicolas Sarkozy, fue la culminacin de tres das de
homenaje en la isla, que incluy un velatorio popular en un estadio de la
ciudad.

Es considerado uno de los primeros en acuar el trmino negritud, junto a
Leopold Sedar Senghor de Senegal y Lon-Gontran Damas de Guayana, en los
aos 30 cuando los tres estudiaban en Pars. El trmino, que apareci por
primera vez en su libro de poemas Cahier dun retour au pays natal
(Cuaderno del retorno al pas natal), de 1947, representa una exaltacin a
la belleza y al orgullo de pertenecer a la raza negra.

Nacido en 1913 en Basse-Pointe (Martinica) en el seno de una familia
modesta, Csaire creci rodeado de la miseria de la poblacin rural de una
isla profundamente marcada por dos siglos de esclavitud, que por entonces
tena el estatuto de colonia.

La negritud se desbord rpidamente de los crculos intelectuales
franceses para extenderse por los pases colonizados de frica, el Caribe,
y entre los militantes negros estadounidenses en lucha por los derechos
cvicos. Su mensaje pas entonces a tener carcter universal, reflejado en
su Discurso sobre el colonialismo de 1950.

Adems de haberse desempeado por 56 aos como alcalde de Fort-de-France,
fue tambin el parlamentario de ms longevidad en la Asamblea Nacional, la
cmara de diputados de Francia, donde represent a su isla natal entre 1945
y 1993. De su puo y letra sali la ley que transform en departamentos
franceses las antiguas colonias ultramarinas Martinica, Guadalupe, Guayana
y Reunin, una labor que le vali crticas entre los sectores
independentistas de su isla.

Aunque encabez la lucha anticolonial de los territorios franceses
reivindicando la comunidad martiniquesa, nunca propugn la independencia,
sino una amplia autonoma. Precisamente por estos principios se neg a
reunirse con Nicolas Sarkozy cuando ste era ministro del Interior, en
protesta por una ley que reafirmaba como el aporte positivo que la
metrpoli tuvo sobre sus colonias.

A pesar de esto, tras conocerse la noticia de la muerte del poeta y
poltico, el actual presidente francs rindi un homenaje a Csaire, a
quien calific como smbolo de la esperanza de todos los pueblos
oprimidos. El mandatario calific a Csaire como un espritu libre e
independiente que encarn durante toda su vida el combate por el
reconocimiento de su identidad y de la riqueza de sus races africanas.

Inicialmente miembro del Partido Comunista, el artista y poltico fallecido
lo abandon en protesta por la invasin sovitica a Hungra en 1956 y fund
su propia agrupacin, el Partido Progresista Martiniqus (PPM).

Adems de poesa y ensayo, su obra incluye importantes incursiones en la
dramaturgia, en especial a travs de la adaptacin de obras de teatro,
entre ellas una adaptacin para un teatro negro de La tempestad, de
William Shakespeare.

Sus obras completas fueron publicadas en tres volmenes en 1976. Adems, en
poesa public Les Armes miraculeuses (1946), Soleil cou coup (1947),
Ferrements (1960), Cadastre (1961), Moi, laminaire (1982) y La Posie
(1994), entre otros ttulos, as como las obras de teatro Et les chiens se
taisaient (1958), La Tragdie du roi Christophe (1963) y Une saison au
Congo (1966), y los libros de ensayo Esclavage et colonisation (1948),
Discours sur la ngritude (1950) y Toussaint Louverture, La rvolution
Franaise et le problme colonial (1962).

Tras el anuncio de su muerte, las cadenas de televisin locales
interrumpieron sus programas para difundir msica clsica o imgenes del
poeta.

Fuentes: AFP  BBC  EFE  Wikipedia



*** Orlando: la literatura est por encima de gobiernos y de ideologas

El escritor cubano Antonio Orlando Rodrguez recibi este viernes 18 de
abril de manos del presidente del Grupo Prisa (http://www.prisa.es),
Ignacio Polanco, el premio Alfaguara de novela 2008
(http://www.alfaguara.santillana.es/premio-alfaguara) por su obra Chiquita,
y consider increble que, aunque lleve 17 aos fuera de su pas, la
poblacin de la isla no pueda conocer una noticia que es un galardn a la
literatura cubana.

El autor se declar sin embargo feliz de que un destacado jurado
literario, que estuvo presidido por el escritor nicaragense Sergio
Ramrez, apostara por una narracin que insiste en que los pequeos, sean
seres humanos o sean naciones, tienen derecho a ser escuchados y
respetados, porque a fin de cuentas la grandeza no tiene tamao.

El acto se abri con un video de homenaje a la memoria de Jess e Isabel de
Polanco, padre e hija, a quienes tanto debe la existencia de este premio,
recordaron los organizadores. El video mostr imgenes de ambos en diversos
momentos de su actividad, con autores del sello como Garca Mrquez o
Saramago, y en medio de un emocionado silencio.

Un silencio cortado por las notas al piano del lbum Lgrimas negras, de
Bebo Valds y El Cigala, que escuchaba all presente, junto a otros
miembros de la familia Polanco, escritores, actores, polticos y gentes del
medio editorial y literario.

Sergio Ramrez ley el acta del jurado que otorg el galardn a una novela
que trata de cotejar verdad y exageracin de cada peripecia y cuenta la
historia real e increble de Chiquita, una pequea gran mujer que logr
convertirse en una estrella que deslumbr al mundo.

ngeles Gonzlez-Sinde, miembro del jurado, celebr que Orlando nos haya
dado la oportunidad de entrar en la vida de una persona como Chiquita, de
conocerla por dentro, sus errores o sus torpezas, y de encontrar soluciones
que siempre son para todos muy parecidas.

Orlando, que vive en Miami, dijo que su novela privilegia la fantasa, el
gusto por la peripecia y el humor y, entre los agradecimientos, incluy a
mi querida compatriota Espiridiona Cenda (Chiquita), la mueca viviente,
por entrar intempestivamente en mi vida y permitirme recrear la suya
reinventndola a mi antojo desde la libertad de la ficcin.

El escritor lament el desinters de las autoridades culturales cubanas por
el triunfo de Chiquita. Siento que este galardn no es slo para Antonio
Orlando, sino tambin para la literatura cubana, y es que la literatura
est por encima de gobiernos y de ideologas.

El premio, que cumple su IX edicin, est dotado con 175.000 dlares
(118.150 euros) y una escultura de Martn Chirino, y el jurado, integrado
tambin por Jorge Volpi, Guillermo Martnez, Ray Loriga y Juan Gonzlez,
eligi entre 511 manuscritos inditos una obra que calific de a la vez
elegante y llena de vida.

Una novela con una notable gracia narrativa, seala el acta, y una
imaginacin sin descanso que despliega, como una inmensa partitura de
ejecucin precisa, la poca y la vida de un personaje extraordinario, la
liliputiense cubana Espiridiona Cenda, bailarina y cantante de los teatros
de variedades de principios del siglo XX, llamada en su vida artstica la
mueca viviente.

Por detrs aade ms adelante el acta se deslizan sombras de decadencia,
desengaos o el drama ntimo de una artista que no quiere resignarse a ser
exhibida como un mero fenmeno de circo.

El premio, con vocacin y proyeccin en todo el mbito de la lengua
espaola, logra una difusin internacional de primer orden, apoyado por la
edicin simultnea de las obras ganadoras.

Fuente: EFE



*** Vctor Montoya invitado especial en Semana del Libro en Aragua

Entre el 21 y el 26 de abril se celebrar en la Biblioteca Pblica Agustn
Codazzi, en Maracay, Aragua (Venezuela), la Semana del Libro, en cuyo
marco el escritor boliviano Vctor Montoya dictar una conferencia sobre la
narrativa boliviana contempornea y presentar sus libros Cuentos en el
exilio y Cuentos violentos.

El programa de actividades se inicia este lunes 21 a las 5:30 de la tarde
con el recital de nuevos autores arageos, participantes de los talleres
del circuito licesta y de la comunidad auspiciados por la Casa Nacional de
las Letras Andrs Bello (http://casanacionaldelasletras.blogspot.com), en
su programa Sistema Nacional de Talleres Literarios. Los jvenes licestas,
estudiantes del liceo Sal Albano Moreno, son Nilsa Rangel, Darwin
Cspedes, Meyerlin Tirado, Judith Santana, Lenis Lpez, David Cordero,
Johan Cordero, Francys Camero, Jhan Gonzlez, Lenin Valera, Andy Flores,
Gnesis Morales y Camila Alves. Los participantes del taller a la comunidad
son Carlos Aguilar, Alfredo Ovalles, Noil Silano, Eli Sandino Marn y Aarn
Almeida.

El martes 22 a las 3 de la tarde ser presentado el libro El ensayo:
identidad, memoria y olvido, de Julia Elena Rial. A las 5:30, habr un
recital con los poetas Kira Elena Morales, Paola Restrepo, Marcelo Seguel,
Jos Delpino, Lorena Briedis, Zulema Cendn, Selene Quiroga, Francisco
Catalano, Evelia Eufemia Brito, Elaine Minionis y Luis Carlos Azuaje,
autores participantes del taller de poesa del Centro de Estudios
Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg) 2006/2007 e incluidos en la
antologa Voces nuevas.

El mircoles 23, Da del Libro, a las 5:30 de la tarde, el escritor Jorge
Gmez Jimnez presentar el libro Testigo del siglo XX, de Samuel Eduardo
Qenza. El jueves 24 se realizar un video-foro con el documental Lorca, el
mar deja de moverse, de Emilio Ruiz-Barrachina, con una charla
introductoria a cargo de la profesora Carmen Campos.

La presentacin de los libros de Montoya est programada para el viernes 25
a las 5:30 de la tarde. Los escritores venezolanos Manuel Cabesa, Jorge
Gmez Jimnez y Marcos Veroes servirn de anfitriones para el autor
boliviano. Finalmente, el sbado 26 a las 10 de la maana sern presentadas
las nuevas publicaciones de la Imprenta Regional del estado Aragua, entidad
dependiente de la Fundacin Editorial El Perro y la Rana
(http://www.elperroylarana.gob.ve).

La Semana del Libro es organizada por la Biblioteca Pblica Agustn
Codazzi, la Asociacin Civil Pie de Pgina, la Coordinacin del Libro y la
Lectura del estado Aragua y la revista Letralia, Tierra de Letras.



*** Realizan en Per el I Encuentro de Literatura Joven

Entre el 21 y el 23 de abril, en sesiones a partir de las 6 de la tarde, se
celebrar en el Pabelln Morisco del Parque de la Exposicin, en Lima
(Per) el I Encuentro de Literatura Joven, en el marco del Mes de las
Letras Peruanas y bajo la coordinacin de la Gerencia de Educacin, Cultura
y Deportes de la Municipalidad de Lima
(http://www.munlima.gob.pe/direcciones/DMEC).

Para realzar la actividad educativa con propuestas innovadoras que
optimicen y renueven el pensamiento de los estudiantes limeos, la
actividad reunir a jvenes exponentes de la poesa, la narrativa y la
dramaturgia, como Roco Castro Morgado, ganadora del Premio Cop de Poesa
2008; Milagros Martnez Castellares, poeta, comunicadora social y promotora
cultural; Alexandra Tenorio, periodista del Centro Cultural de la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe) y
autora del poemario Porta Retrato; Marcos Garca Falcn, narrador y autor
del libro Pars personal y Juan Manuel Snchez, reconocido actor y
dramaturgo.

Tambin participarn como ponentes Cecilia Podest, editora de Tranva
Editores y autora de La primera anunciacin; Doris Moromisato, directora
cultural de la Cmara Peruana del Libro (http://www.cpl.org.pe); Javier
Arvalo, editor de Recreo; Kathia Adaui Sicheri, narradora y autora del
libro Un accidente llamado familia y Christian Velasco Alfaro, escritor y
periodista.

Completan la lista los poetas Marcos Chipana, Alfredo Romn y Manuel
Liendo, los narradores Carlos Yushimito y Arturo Valverde Pastor y los
dramaturgos Daniel Dilln, Lucero Medina y Ruth Vzquez.

Fuente: RPP



*** Sociedad civil latinoamericana participar en jurado del Cervantes

Hispanoamrica tendr un peso mayor en la eleccin del Premio Cervantes en
el marco de las novedades anunciadas por el gobierno espaol para este
galardn, el ms importante de las letras castellanas, medidas que se harn
oficiales en el transcurso de esta semana.

Coincidiendo con la concesin del premio de la edicin de 2007 al autor
argentino Juan Gelman este 23 de abril, Madrid detallar los cambios que se
introducirn en la normativa de designacin del jurado del Premio
Cervantes, galardn que se concede desde 1976. Uno de esos cambios
corresponde a la dotacin, que ascender a 125.000 euros (198.750 dlares),
35.000 ms que hasta ahora.

El objetivo principal es que el Cervantes pierda el carcter gubernamental
que tiene ahora y d cabida a representantes de la sociedad civil. Los
prximos jurados estarn formados por el director de la Real Academia
Espaola (RAE, http://www.rae.es) y dos directores de las academias
hispanoamericanas: uno por parte de las de Mxico, Amrica Central y las
Antillas, y otra de Sudamrica, que rotaran.

Tambin formarn parte del colegiado los tres ltimos premios Cervantes,
dos catedrticos de filologa espaola uno espaol designado por la
Confederacin de Rectores de las Universidades Espaolas, y otro
hispanoamericano nombrado por la Unin de Universidades de Amrica Latina
(http://www.udual.org), el presidente de la Asociacin Internacional de
Hispanistas (http://asociacioninternacionaldehispanistas.org) y dos
directores de suplementos culturales, uno de un diario espaol y otro de
uno hispanoamericano, que tambin rotarn cada ao.

Desde la creacin del Premio Cervantes en 1974, de los once miembros del
jurado tres eran de carcter electivo y ocho eran designados por los
distintos departamentos de la Administracin espaola.

Fuente: EFE



*** Jalisco celebrar Da del Libro con doce horas de lectura

Como festejo por el Da Mundial del Libro, los jaliscienses estn listos
para leer este 23 de abril la novela Al filo del agua, de Agustn Yez
(Guadalajara, 1904; Ciudad de Mxico, 1980), en un maratn de doce horas en
las que participarn ms de cinco mil lectores.

A esta celebracin, convocada por la Feria Internacional del Libro de
Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx), el Ayuntamiento de Guadalajara
(http://www.guadalajara.gob.mx) y la Universidad de Guadalajara (UdG,
http://www.udg.mx), se sumarn adems 62 municipios del estado, en los que
organizados por los ayuntamientos, preparatorias o centros universitarios,
se realizarn otros maratones de lectura en diversos horarios.

La lectura en Guadalajara comenzar a las 9 de la maana y se llevar a
cabo en la Rambla Catalua (a un costado del Paraninfo de la Universidad de
Guadalajara) y hasta el momento se han inscrito 280 personas.

Carlos Briseo Torres, rector general de la UdG, inaugurar la actividad y
a su voz se sumarn Alejandro Cravioto, secretario de Cultura de Jalisco,
Miguel ngel Martnez, secretario de Educacin, Miguel Agustn Yez y
Agustn Yez, hijo y nieto respectivamente del autor que ser ledo, as
como el reconocido escritor Fernando del Paso, Premio FIL de Literatura.

Junto con estas voces y las de los ciudadanos que se inscribieron a travs
de Internet, estar tambin la del futbolista Jaime El Tubo Gmez, el
cineasta Ren Castillo, las cantantes Sara Valenzuela y Valentina Gonzlez,
el msico Gerardo Enciso, el locutor Eduardo Orozco El Doc y la actriz
Susana Romo.

Cabe recordar que todas las personas que lean en Guadalajara recibirn un
ejemplar de Al filo del agua. El maratn de lectura se extender hasta las
9 de la noche y, durante la jornada, los visitantes podrn disfrutar de la
venta de libros de narrativa y poesa por parte de las libreras Cervantes,
Cristal, Gandhi, Gonvill y Jos Luis Martnez (FCE). As como Material de
los Sueos, Porra, Universitaria, Arlequn, Santillana, Siglo XXI Editores
y la Editorial Universitaria de la UdG, las que pondrn a la venta
materiales de narrativa y poesa, as como revistas Luvina y Reverso que
tambin estarn presentes con un stand.

Igualmente, Red Radio Universidad de Guadalajara (http://www.radio.udg.mx)
transmitir la lectura con una intervencin de sonidos incidentales que se
har en directo, en sus siete estaciones, tanto al aire como en sus seales
va Internet. La jornada de lectura se transmitir tambin a travs de las
cmaras de la Direccin de Produccin Audiovisual (DIPA,
http://www.dipa.udg.mx) de la UdG.

Fuentes: FIL  Notimex



*** Escritores latinoamericanos homenajearn a Octavio Paz en encuentro

Ms de 40 autores reflexionarn en torno a la figura y obra del mexicano
Octavio Paz (1914-1998), entre el 24 y el 26 de abril, durante el IV
Encuentro de Escritores Latinoamericanos, que a diez aos de su muerte
estar dedicado al Nobel de Literatura 1990 Octavio Paz.

En el evento participarn los mexicanos Rosa Beltrn, Sealtiel Alatriste,
Mario Bellatin, lvaro Enrigue, Ignacio Solares, Eduardo Antonio Parra,
Jorge Volpi; as como escritores de Argentina, Brasil, Estados Unidos,
Colombia, Chile, Cuba, Guatemala y Per.

El encuentro, titulado Pasiones y obsesiones, se llevar a cabo como
parte del 24 Festival de Mxico en el Centro Histrico
(http://www.festival.org.mx), es organizado por la Universidad del Claustro
de Sor Juana (http://www.ucsj.edu.mx) y coordinado por la escritora Sandra
Lorenzano.

Entre sus actividades destaca la inauguracin de la exposicin Los
indgenas mexicanos en la mirada de Octavio Paz en la Coleccin de
Indumentaria Mexicana Luis Mrquez Romay, a la que asistir Marie Jos
Paz, viuda del poeta y ensayista.

Para la apertura del encuentro, los organizadores han preparado la
exposicin La persistencia de la mirada. 25 retratos del rostro de las
letras, del fotgrafo Rogelio Cullar, quien ha fotografiado a varios de
los ms importantes escritores del mundo.

Asimismo, en el marco del Encuentro de Escritores Latinoamericanos, el
maestro Adolfo Castan brindar la conferencia magistral Sobre Ladera
Este y por la noche se presentar el espectculo Blanco, del grupo Circo
Raus, un performance en torno al poema Blanco de Octavio Paz.

En el encuentro participarn adems los escritores Luis Miguel Aguilar,
Geney Beltrn, Pablo Boullosa, Roco Cern, Roxana Elvridge-Thomas,
Bernardo Esquinca, Hctor de Maulen, Jorge Fernndez Granados, Julieta
Garca, Anamari Goms, Sergio Gonzlez Rodrguez, Claudia Guilln, Fran
Ilich y Rafael Lemus.

Por parte de Mxico asistirn tambin Tryno Maldonado, David Medina
Portillo, Mauricio Montiel, Myriam Moscona, Claudia Posadas, Jos Ramn
Ruisnchez y Heriberto Ypez, mientras que de Argentina llegarn Martn
Kohan (Premio Herralde de Novela 2007), Daniel Link y Mara Negroni.

Por Brasil asisten Daniela Abade, Mara Alzira Brum y Alex Vidal-Porto, as
como el estadounidense Santiago Vaquera, los chilenos Lina Meruane y
Nicols Poblete, el colombiano Daro Jaramillo Agudelo, la cubana Wendy
Guerra, el guatemalteco Arturo Arias y el peruano Ivn Thays.

Fuente: Notimex



*** Umbral y Per sern homenajeados en la 41 Feria de Valladolid

La literatura peruana, con algunos de sus nombres ms representativos como
Martn Rodrguez-Gaona, Patricia de Souza y el peruano-venezolano Domnico
Chiappe, ser protagonista en la 41 Feria del Libro de Valladolid, que se
celebrar del 1 al 11 de mayo y homenajear a Francisco Umbral, fallecido
el pasado 28 de agosto.

La escritora Soledad Purtolas, autora de novelas como Todos mienten (1988)
y Gente que vino a mi boda (1998), pronunciar el 1 de mayo el pregn
inaugural del certamen que dirige el poeta hispano-peruano Diego Valverde y
que tambin dedicar un reconocimiento pblico al narrador Gustavo Martn
Garzo.

Un centenar de escritores e ilustradores participarn dentro de una feria
que, con el lema Encuentro en Castilla y Len y un presupuesto de 400.000
euros, fue presentada el pasado jueves 17 por el alcalde de Valladolid,
Francisco Javier Len de la Riva, y la consejera de Cultura del gobierno
regional, Mara Jos Salgueiro.

Antonio Gamoneda, Antonio Colinas, Gustavo Martn Garzo, Fernando Maras,
Juan Manuel de Prada, Javier Tomeo, Olvido Garca Valds, Jess Hilario
Tundidor, Albert Boadella, Flix Romeo y Luis Alberto de Cuenca son algunos
de los nombres anunciados en las mesas redondas, encuentros, presentaciones
y firmas de libros convocadas.

Diversas mesas redondas analizarn la relacin de las letras con la msica,
el cine, la gastronoma e incluso con la diplomacia, y abordarn de forma
monogrfica el cmic, la literatura fantstica y de terror, el cuento, el
canon digital y los puntos comunes entre el periodismo y la novela, segn
explic el director de la feria, Diego Valverde.

El 7 de mayo es la fecha elegida para el homenaje a Francisco Umbral
(1935-2007), cuya infancia y adolescencia transcurri en la ciudad de
Valladolid, y que consistir en la dedicatoria de una calle y en un acto
pblico con la presencia, entre otros, de su viuda, la fotgrafa Mara
Espaa, el escritor Ral del Pozo y el crtico literario Miguel Garca
Posada.

Un da antes se verificar un encuentro cultural entre las ciudades de
Florencia (Italia) y de Valladolid, hermanadas desde 2007, con la presencia
del director de la Biblioteca de los Uffizi, el profesor Claudio di
Benedetto.

El carcter internacional de la 41 Feria del Libro de Valladolid se
acentuar tambin con la presencia de los escritores portugueses Ins
Pedrosa y Joao de Melo; del colombiano Santiago Tobn; del boliviano
Edmundo Paz; del mexicano Homero Aridjis y de la noruega Inger Elisabeth
Hansen.

Por ltimo, entre otros actos programados, el embajador de China en Espaa,
Qiu Xiaoqui, entregar el 4 de mayo al rector de la Universidad de
Valladolid (http://www.uva.es), Evaristo Abril, medio millar de libros que
compendian diversos aspectos de la milenaria cultura de ese pas asitico.

Fuente: EFE



*** Liberarn poesa en el Festival de Granada

Con motivo del V Festival Internacional de Poesa Ciudad de Granada
(http://www.festivaldepoesiadegranada.com), a celebrarse en esta ciudad
espaola del 13 al 15 de mayo, poetas granadinos dejarn olvidados sus
libros en calles y plazas de la capital, en una jornada de bookcrossing en
la que los lectores encontrarn tales ejemplares, los leern y los volvern
a liberar para que otras personas puedan disfrutarlos.

La jornada de bookcrossing se realizar como antesala al festival el sbado
10 de mayo, cuando los poetas saldrn de la Plaza del Carmen para dejar los
poemarios por la ciudad. La mayor parte de las obras que se liberarn
pertenecen a poetas granadinos que se han sumado a la convocatoria, tales
como Luis Garca Montero, lvaro Salvador, Jos Carlos Rosales, Andrs
Neuman, Miguel ngel Arcas, Marga Blanco, Javier Bozalongo, Javier Bentez,
ngeles Mora, Milena Rodrguez, Pedro Enrquez y Trini Gan, entre otros
muchos.

Desde la organizacin se ha realizado igualmente un llamado a todos
aquellos autores que deseen participar y se les ha pedido que depositen un
ejemplar de un libro propio en el caf literario La Tertulia, colaborador
del encuentro.

Los directores del festival, los escritores y periodistas Daniel Rodrguez
Moya y Fernando Valverde, consideran que esta idea ayuda a uno de los
principales objetivos que el festival ha tenido desde su puesta en marcha,
acercar la poesa a la sociedad para que deje de ser un gnero de eruditos
y estudiosos. El programa completo del evento ser publicado el prximo
domingo 27.

La quinta edicin del encuentro potico en Granada tendr como uno de sus
actos centrales y ms emotivos el homenaje al poeta asturiano ngel
Gonzlez, fallecido el pasado mes de enero. Varios escritores y artistas
amigos del autor de Palabra sobre palabra, como Pedro Guerra, Joaqun
Sabina, Miguel Ros, Enrique Morente, Luis Garca Montero y Almudena
Grandes, entre otros, participarn en el mismo, que se celebrar el 14 de
mayo en el Auditorio Manuel de Falla de la capital granadina.

Fuente: Europa Press



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=== El poema de la ciudad      Rosana Hernndez Pasquier ==================

      El poema de la ciudad
      Alberto Hernndez
      Poesa
      Blacamn Editores  Ediciones Estival  La Liebre Libre Editores 
      Ediciones Presagios  Editorial Umbra
      Maracay, Aragua (Venezuela), 2003
      Depsito legal: lf0432003800132
      188 pginas

Este es el nombre que le dio el poeta Alberto Hernndez a su poemario
publicado en el ao 2003. La publicacin exhibe los sellos de las
editoriales alternativas que existen en el estado Aragua y una mexicana. La
edicin, hermosa y bien cuidada, deja ver un esmerado trabajo de las artes
finales que estuvieron a cargo del poeta y editor Harry Almela.

Voy al libro. El primer poema, Regin, trae inscrito el siglo XVII. En la
primera parte estn contenidos el desgaste de la luna, la oscuridad y el
canto de las aves.

En la segunda parte de este primer poema hay animales que cruzan bajo la
llovizna, calaveras y tesoros, aborgenes que fundan otra ciudad, otro
espacio... apresados en la curva de una tinaja funeraria.

Alrededor de la lumbre empezamos a identificar el lugar. La ciudad que
fuimos y que somos, la que arde ms all de la cuenca de los ojos.

El poeta a partir de la pgina nueve hace el rito fundacional (tal vez
este rito nunca se realiz) de la ciudad al recoger los pedazos dispersos,
al nombrar, llamar a todo por un nombre. Funda cuando habla por boca de los
ancestros y profiere conjuros que traen pasos y sombras para ponerlos en
trfico diario de estas calles llenas de olvido y muerte.

El poeta habla y miraron los ojos de aquellos aborgenes a quienes la
tierra guarda. Uno siente a los tigres, a los cunaguaros, hollando por
donde pas la muerte bajo las hojas sagradas de los samanes. El registro de
Hernndez es spero y cierto: Slo huesos cortos y largos, quijadas y
dientes, y hasta oro incrustado / donde haban estado las encas.

Con este poema el poeta establece a la ciudad de Maracay y le da por
territorio el suelo fecundo de la palabra, la frtil tierra de la poesa.

Al leer este poemario de Alberto, las palabras entran en dimensiones
diferentes: ellas comienzan a decir de un brillo nuevo. Es as como
Tapatapa, La Victoria, Gere, dejan de ser palabras escritas en las vallas
verdes de la autopista para convertirse en el camino del ail. O Azul llega
el alma de este valle. Ms adelante, el nombre de una fbrica patrimonial
se convierte en el tiempo que emplaza la aproximacin de una vaca, rumiante
que ms tarde llegar a nuestras mesas para posarse oro en arepas y panes.
Calles, plazas, rincones se truecan en la hombra, un mar que se agosta en
el pecho, toda la muerte o un recado sin voz en plena calle. Vemos estos
nombres y otros y las fotos que arden en el blanco y negro de las pginas y
nos reconocemos en la ciudad que somos todos, en la ciudad que, en la misma
medida en que nos adentramos en la lectura, se adentra en lo ms hondo y se
queda all atarugada entre pecho y espalda. Porque esta ciudad abandonada
es difcil de engullir y la escritura del poeta Hernndez parece que aclara
pero despus se nos nublan el entendimiento y el corazn de nostalgias.
Porque cuando el poeta nos lleva hasta el poema Circunvalacin, leemos:
Honda es la soledad bajo el rbol que deshace la calle. A partir de ese
verso cualquier cosa puede suceder porque no hay calle ni camino. Si la
calle se deshace, todo se desmorona y ese afuera que entra por los ojos
hace migajas nuestro interior. Tendremos que asirnos de las grietas para
poder hacer el viaje, y el poeta, que sabe bien del aferrarse, nos sugiere
las ranuras de las rockolas y dice que stas son dos: una para emigrar
hacia los recuerdos / otra para prolongar la agona en el fondo de los
patios. Hay que apurar una moneda para que la msica amaine la umbra en
este trnsito de la memoria contenida en estos poemas, mientras la
prostituta ms vieja de la ciudad nos mira con sus ojos cansados de tiempo
y promesas de oropel. Alberto Hernndez en el poema Plaza la llam
Girardot y mientras en su seno se agita el vuelo de las palomas, ella se
hace moruna en la escritura... nocturna de sol y luna / rboles de sombra /
una pualada basta, / Girardot cae / y silencia la herida.

La fronda de los rboles, el canto de los pjaros, la belleza del parque
Henri Pittier, que llega hasta Maracay por El Castao o por El Limn,
atenan el reguero que es la ciudad jardn, este espacio gobernado por
brbaros e indiferentes que han condenado a la ciudad sin piedad. Por ello,
el poeta Alberto les enrostra el fuego de la desidia en el poema Cuartel,
en el que se leen estos versos: Ha sabido de golpes de estado, traiciones y
cobardas, proclamas, trompetas desafinadas. / La ciudad se uniforma en los
cuarteles / y se desnuda en las calles. / No hay homenajes, / no hay
vencedores. / Todos hemos sido derrotados.

El poema de la ciudad est lleno de lugares, nombres y voces. Es una
sajadura como el Callejn Girardot, donde alguien es sombra, sobrado de
la noche. Y, quin no ha sido sobrado de la noche alguna vez? Difcil
escaparnos. Imposible la eterna sonrisa en este poema de la ciudad, en esta
ciudad que puede ser cualquier otra del mundo, sin primera o tercera
categora.

Ahora, desde el teatro que cada quien conoce o en ese caso desde el Ateneo,
adems, otro poema de este libro y otra una punzada en cada uno de
nosotros, donde retumban las voces de Cabrujas y Gardel, y la risa de
Enrico se agazapa en los ros silenciosos de Manuelito / el cine mudo
acecha los pasos de Chaplin / el ferrocarril muele el silencio en la
pantalla. Mientras este libro de alta escritura genera una incomodidad que
muele la nostalgia... la pesadilla enciende la ciudad.

** Rosana Hernndez Pasquier
   rouspasquier@hotmail.com
   Escritora y editora venezolana (Villa de Cura, Aragua, 1955). Fundadora
   del Grupo Cultural Zamora. Particip en talleres literarios auspiciados
   por la Secretara de Cultura del Estado Aragua y desempe el cargo de
   directora de Cultura del Municipio Zamora. Textos suyos han aparecido en
   diversos medios de comunicacin regionales y nacionales y en la
   antologa Poesa de Aragua (1966-1996), compilada por Efrn Barazarte.
   Ha publicado los poemarios Ceremonia del horno (La Liebre Libre, 1993) y
   El envs de los das (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2005).
   Dirige el sello Blacamn Editores.



=== Distancias entre baldosas y muros      Hctor Rosales =================

      Ciudad
      Federico Nogara
      Editorial Sirpus
      Barcelona (Espaa), 2008
      90 pginas

Federico Nogara naci en Montevideo en 1948. Luego de una etapa en
Australia, se radica en Barcelona hacia 1984, donde vive y trabaja
actualmente. Desde aqu dirige la revista digital Malabia; es profesor de
ingls y espaol como segunda lengua. Articulista en diarios y revistas,
tambin desarrolla actividades como traductor y coordinador de talleres
literarios.

Anteriormente ha publicado: Desencuentros y bsquedas (Editorial Latina,
Montevideo, 1995), Poemas y relatos desde el Sur (ed. organizada por Aitana
Alberti, Editorial Carena, Barcelona, 2000) y Regreso al desconcierto (Ed.
Carena, Barcelona, 2004).

Ciudad, el relato que abre este nuevo libro y da ttulo al conjunto,
anticipa en sus historias cruzadas, en su galera de sucesos fragmentados,
la intensa fragmentacin del tiempo actual, que luego se ver
individualizada, enfocada, desmenuzada en los textos siguientes.

Con un lenguaje derivado del periodismo y algunos tintes herederos de la
novela negra (que aparecern, con mayor o menor trazo, en todo el volumen),
el narrador, un ser annimo que puede estar paseando por cualquier ciudad
del mundo desarrollado, expone su visin desnuda, precisa e implacable de
lo que est ocurriendo alrededor.

No hay reflexin en voz alta, slo el transcurrir de una crnica donde el
lector toma conciencia de los desencuentros de fondo, del desgaste
inexorable, de ese espacio urbano en el cual, como seala uno de los
personajes, predomina vaco por aqu, nada por all.

Este primer relato destierra por completo cualquier expectativa ecolgica,
rural, naturalista o como quiera soarse; el lector queda instalado en la
ciudad, en sus reglas, en las extraas distancias que amarran al ciudadano
a ese mapa que une baldosas y muros, ilusiones y soledad.

El autor utiliza la primera persona del singular en el segundo relato, La
pasin segn Bermdez, un protagonista que en algn momento le pregunta a
un dios funcionario jugador: Para qu nos despiertas en medio de la
eternidad y nos regalas una cantidad de aos carentes de explicacin lgica
en los que todo termina mal? Surge el pensamiento cuestionador en boca de
los personajes. Cualquiera de ellos podra afirmar con Bermdez: mi
existencia es la misma de millones de hombres sin importancia viviendo en
las orillas.

Esta personalizacin del discurso no excluye la fuerte impresin de
anonimato, sino que la potencia como uno de los comunes denominadores de
las historias de Nogara. Los personajes y el lector participan de una
sociedad annima atrapada en la ciudad, viviendo adentro de aquellas
orillas.

Las dos piezas siguientes, Los restos de la ciudad y La casa asesinada,
inciden en la cada del hombre corriente bajo la maquinaria del destino
urbano. En la primera crnica se intercalan frases y smbolos reconocibles
de otras experiencias lectoras (especialmente Onetti, tan vecino en estos
cuentos).

En la segunda se agudiza el sentimiento de prdida a travs del viaje en la
memoria de un polica fracasado. Se extiende una lnea (la casa como eje)
que lo vincula con diversas separaciones y con su propio desenlace.

La economa de lenguaje, el tono contenido que emplea Nogara, y sus pticas
desprovistas de ornamentos (hay rastros de Carver en su bsqueda de
mesura), rinden en el siguiente relato, En esa ciudad cierran los parques,
un visible homenaje a uno de sus escritores compatriotas, Felisberto
Hernndez. La narracin, tambin en primera persona, incorpora distintas
metforas, desdoblamientos y una mayor polisemia con relacin a los dems
relatos.

La vida como enfermedad, como condena, la esperanza en la (falsa)
enfermedad liberadora (el texto Las manos), dejan lugar a otra esperanza,
ya definitivamente traicionera, en el siguiente La cuenta atrs, que a mi
juicio es el relato que dibuja con ms fuerza a sus personajes centrales:
Fiona y Romero. El autor logra un vehemente realismo para transmitir una
relacin donde la decadencia y la muerte ahogan la dbil expectativa del
amor.

En los tres ltimos cuentos se alternan la frivolidad irritante y sin
futuro de una trepadora (Detrs de la mscara), las rupturas y
elucubraciones de ciertos emigrantes (La hora de tirar para adelante) y el
cierre, titulado Final, una historia que no deja el ms mnimo resquicio
para la risa.

All se dice: Nosotros, usted y yo, somos culpables de estar, de existir.

Para entrar en la ciudad del autor uruguayo, y en este mundo, no hay llave
ms rotunda que esa certeza.

** Hctor Rosales
   hrosales@cafeinternet.es
   Poeta uruguayo (Montevideo, 1958). Desde 1979 reside en Barcelona,
   Espaa. Ha publicado los libros Visiones y agonas (Barcelona, 1979; 2
   ed. corregida y aumentada, New Jersey, 2000), Espejos de la noche
   (Madrid, 1981), Carpeta 1 (Barcelona, 1982), Espectros (Gijn, 1983),
   Desvuelo (1 ed., Montevideo-Barcelona, 1984, 2 ed. corregida y
   aumentada, Barcelona, 1997; 3 ed., 1999, 4 ed. e-book, San Jos de
   Costa Rica, 2001), Alrededor el asedio (tres eds.: Montevideo,
   1989/92/93, Primer Premio 1992, Ministerio de Educacin y Cultura,
   Uruguay), Habitantes del grito incompleto (Montevideo, 1992) y Mientras
   la lluvia no borre las huellas (Barcelona, 2002). Adems ha publicado
   diversos folletos, como El manantial invertido (cuatro eds.: 1994/96,
   1995), y las breves antologas Voces en la piedra iluminada / Diez
   poetas uruguayos (Toledo, 1988) y Chapper, las espinas del verso
   (Montevideo, 2001). Su obra es reseada en antologas, catlogos, libros
   colectivos y publicaciones de diversos pases; algunos de sus textos se
   han traducido al francs, portugus, cataln, gallego, polaco, ingls y
   alemn y ha colaborado en numerosas revistas de arte y literatura. Su
   pgina web en http://www.hrosales.com contiene material literario y
   notas biobibliogrficas del autor.



=== El modernismo literario de Ricardo Jaimes Freyre ======================
=== Vctor Montoya ========================================================

El poeta Ricardo Jaimes Freyre (Tacna, 1868 - Buenos Aires, 1933), hijo del
destacado escritor potosino Julio Lucas Jaimes y de la escritora peruana
Carolina Freyre, naci en el consulado boliviano de Tacna, donde su padre
ejerca como diplomtico. Inici su obra potica en Argentina, pas en el
cual pas gran parte de su vida. En 1901, se instal en Tucumn para
desempear tareas culturales, universitarias y periodsticas por el lapso
de veinte aos. Fue redactor del diario El Pas y dirigi la Revista de
Letras y Ciencias Sociales, una propuesta nica y vanguardista en su poca.

Sus bigrafos aseveran que este hombre de personalidad cautivante, de
mostachos erguidos y melena alborotada, se convirti en un personaje
singular en la vida cultural tucumana no slo porque luca una capa
espaola y un sombrero aln, sino tambin por el timbre de su voz que lo
destacaba como un declamador de primera lnea. Se dice que fue un talentoso
orador, cuya retrica, hecha a la medida de sus dotes de poeta y al
magistral manejo de sus ideas, dejaba pasmados a los hombres de letras y a
los polticos acostumbrados a los debates ms exquisitos en los recintos
parlamentarios.

Su amor por Tucumn lo llev a escribir varios libros historiogrficos de
la ciudad. Su prestigio se acrecent tras la publicacin de su Historia de
la Repblica de Tucumn (1911); un trabajo que todava hoy constituye una
piedra angular en la interpretacin de la realidad argentina, pas que le
extendi su carta de ciudadana en 1917 y donde lleg a ser miembro de la
Academia de Letras y de la Sociedad Sarmiento, gracias a su slida
formacin humanista y al estmulo literario encauzado por su entorno
familiar.

Aos ms tarde, motivado por la actividad poltica, las ideas socialistas y
las concepciones anticlericales, James Freyre retorn a Bolivia dispuesto a
trabajar por el bienestar del pas andino, pues perteneca y pertenece a
esa categora de seres que, adems de tener una alta sensibilidad por los
asuntos humanos, poseen un caudal intelectual que les permite visualizar
los entretelones de la vida social, donde est presente el drama cotidiano
de quienes no tienen acceso a los privilegios de las clases dominantes.

Colabor con el presidente republicano Bautista Saavedra. Ejerci los
cargos de ministro, canciller, diputado y diplomtico en Mxico, Chile,
Estados Unidos y Brasil. En 1926, fue candidato a la Presidencia de la
Repblica; pero, al ser elegido Hernando Siles, con quien estuvo en
desacuerdo sobre el rumbo que deba tomar el pas, renunci a su cargo
diplomtico y volvi a establecerse en Buenos Aires hasta el da de su
muerte. El 8 de noviembre de 1933, sus restos, junto a los de su padre,
fueron trasladados a Potos, para ser depositados en la Catedral de la
ciudad, con los honores que ameritan a los hombres cuyos aportes son
indiscutibles en las naciones iluminadas por sus obras y sus ideas.

Ricardo Jaimes Freyre, dueo de una fulgurante personalidad y un estilo
literario inconfundible, est considerado como el primer poeta boliviano de
relieve continental. Tuvo el mrito histrico de haber sido uno de los
artfices del movimiento modernista en Amrica, pero tambin un maestro en
el manejo del lenguaje rtmico y la mtrica en el arte de la versificacin
castellana.

En Buenos Aires, con la colaboracin del nicaragense Rubn Daro, fund la
Revista de Amrica (1899), publicacin que, a pesar de su fugaz existencia,
impuls decisivamente la difusin de sus teoras enmarcadas en el objetivo
de trabajar por el brillo de la lengua espaola en Amrica y, al par que
por el tesoro de sus riquezas antiguas, por el engrandecimiento de esas
mismas riquezas, en vocabulario, rtmica, plasticidad y matiz.... En
efecto, los versos de Jaimes Freyre, lejos de la embriaguez verbal de los
romnticos, tienen rima, vocablos nuevos y giros inslitos, que resuenen
por mucho tiempo en la mente de los lectores. La musicalidad de sus versos
ha sido admirada por propios y extraos. No es casual que Borges, a tiempo
de citar: Peregrina paloma imaginaria / que enardece los ltimos amores, /
alma de luz, de msica y de flores, / peregrina paloma imaginaria...,
manifest que no entenda el significado de estos versos, pero que stos s
tenan un ritmo y una musicalidad agradables al odo.

No cabe duda de que Ricardo Jaimes Freyre, que saba manejar con maestra
sus conocimientos lingsticos, se esforz en fusionar la forma y el
contenido en la musicalidad de la poesa, consciente de que el ritmo era
ms importante que el significado y tratando siempre de evitar que la
poesa se convierta en un simple hbrido de la prosa y el verso. Aunque
algunos crticos calificaron su poesa de preciosista y excesivamente
meditada, lo cierto es que el vate boliviano, quien no slo fue
considerado el terico del modernismo tras la publicacin de su obra Leyes
de la versificacin castellana (1912), ha dado muestras suficientes de que
los temas universales, inherentes al ser humano y su problemtica social,
pueden expresarse a travs de la musicalidad recndita que conllevan los
versos.

Siguiendo los principios mtricos de Jaimes Freyre, quien tambin us el
hexmetro ymbico que empleaba Daro, se puede constatar que, en su poema
Las Hadas, se repite, a modo de estribillo, el verso inicial de la
primera: Con sus rubias cabelleras luminosas, / en la sombra se aproximan.
Son las Hadas. / A su paso los abetos de la selva, / como ofrenda tienden
las crujientes ramas. / Con sus rubias cabelleras luminosas se acercan las
Hadas. / Bajo un rbol, en la orilla del pantano, / yace el cuerpo de la
virgen. Su faz blanca, / su faz blanca, como un lirio de la selva; /
dormida en sus labios la postrer plegaria. / Con sus rubias cabelleras
luminosas / se acercan las Hadas. En tanto en su poema Los cuervos:
Sobre el himno del combate y el clamor de los guerreros, / pasa un lento
batir de alas; se oye un lgubre graznido, / y penetran los dos Cuervos,
los divinos, tenebrosos mensajeros, / y se posan en los hombros del Dios y
hablan a su odo, los cinco primeros versos de cada estrofa estn escritos
en seis peridicos prosdicos dislabos puros, y el sexto, en tres perodos
prosdicos puros.

Ricardo Jaimes Freyre, como pocos de sus contemporneos, tena una
autntica vocacin por el arte de la versificacin y un amor por las
palabras que denotan belleza en una sintaxis que refleja con coherencia las
vibraciones del poeta, quien es capaz de captar las sensaciones ms sutiles
del alma y verterlas en palabras con una soltura y armona que no dejan
indiferentes al lector acostumbrado al impacto de los versos y al
significado que stos transmiten a travs de las metforas y las figuras de
diccin, donde se alteran en cierto modo las normas del lenguaje en afn de
conseguir giros y expresiones que enriquezcan la expresin potica.

Su afamado poemario Castalia brbara (1899), adems de reafirmar su talento
y sus conocimientos de las estructuras rtmicas del lenguaje, marc un hito
en la poesa iberoamericana por su evidente pasin y su honda emocin
humana. En sus versos, cargados de simbolismos y finas metforas,
trasciende su filosofa, su fantasa y su inters por los mitos de la
tradicin oral escandinava. Leopoldo Lugones, en el meditado prlogo del
libro, confirma la propuesta esttica de su amigo y colega: Todo poema
consta de tres elementos internos o de concepcin: la idea, el sentimiento
y la proporcin; y, de tres externos o de realizacin: la perspectiva, la
metfora y el ritmo (...). Se quiere que cada verso sea un diamante cuyas
facetas produzcan fulguraciones diversas a la vez. Por esto la reforma en
el ritmo, en la perspectiva, en la metfora los nuevos modos de decir
adaptados a los nuevos modos de pensar.

Castalia brbara presenta trece composiciones precedidas por el poema
Siempre. El autor, en su afn de narrar de manera pica las sagas de la
mitologa y el paganismo nrdicos, exalta la violencia y el herosmo en un
Olimpo brbaro; una realidad que, por ser lejana y extraa a su medio, se
torna en fantstica y misteriosa. Es aqu donde el lector, en medio de la
furia y la belleza, se encuentra con paisajes que exhiben mares de olas
encrespadas, noches de hielo, oscuros bosques y tierras envueltas en sangre
y nieve, donde se oyen los aullidos de los lobos y el raudo vuelo de los
cuervos sobre los pinos solitarios. En el paraso o Walhalla, cuya
cosmogona es propia de la invencin popular, aparecen personajes de
cabelleras blondas como los elfos, las hadas y valquirias; hroes con alma
guerrera y montados en negros caballos, blandiendo lanzas y espadas, y
cubrindose el pecho con escudos. Los versos dejan constancia de la
omnipresencia de Odn y sus cuervos, la belleza de Freiya y el herosmo de
Thor, dios del trueno y la guerra, quien, conduciendo una carreta tirada
por machos cabros voladores, se enfrenta en las batallas con su martillo
mgico.

Castalia brbara, junto con Prosas profanas (1896), de Rubn Daro, y Las
montaas de oro (1897), de Leopoldo Lugones, est considerada como una de
las piezas claves para comprender las visiones de un movimiento literario
que coincidi con el pujante desarrollo de algunas ciudades
latinoamericanas que, aparte de tornarse en cosmopolitas, intensificaron
sus relaciones comerciales y culturales con la Europa de principios del
siglo pasado.

Por mucho que su obra potica, a diferencia de su prosa, sea breve en
extensin en el lapso de casi veinte aos public slo dos libros de
poesa: Castalia brbara y Los sueos son vida, nadie pone en duda que sus
teoras planteadas en Leyes de la versificacin castellana han contribuido
a perpetuar la genialidad de Ricardo Jaimes Freyre, considerado uno de los
poetas iberoamericanos ms grandes del siglo XX.



Apuntes bibliogrficos

Entre sus obras ms importantes destacan: Castalia brbara (1899), Leyes de
la versificacin castellana (1912), La lectura correcta y expresiva:
pronunciacin, silabeo, acentuacin, entonacin e inflexiones de la voz,
pausas, respiracin, lectura de versos, consejos a los maestros (1910, 2
ed.), Los sueos son vida (1917), Los conquistadores. Drama histrico en
tres actos y en verso (1918), Poesas completas, con prlogo de Eduardo
Jobn Colombres ( 1944), Poesas completas, con prlogo de Fernando Dez de
Medina (1957). Poemas / Leyes de la vesificacin castellana, con prlogo y
notas de Antonio Castro Leal (1974). De su obra historiogrfica cabe
mencionar: Tucumn en 1810 (1907), Historia de la Repblica de Tucumn
(1911), El Tucumn del siglo XVI: bajo el gobierno de Juan Ramrez de
Velasco (1914), El Tucumn colonial (1915) e Historia del descubrimiento de
Tucumn (1916).

** Vctor Montoya
   montoya@tyreso.mail.telia.com
   Escritor, periodista cultural y pedagogo boliviano (La Paz, 1958).
   Perseguido, torturado y encarcelado durante la dictadura militar de Hugo
   Banzer, fue liberado en 1977, despus de haber pasado por las prisiones
   de mayor seguridad de San Pedro y Viacha, por una campaa de Amnista
   Internacional. En prisin escribi su testimonio Huelga y represin. Se
   exili en Suecia. Es autor de Das y noches de angustia (1982), Cuentos
   violentos (1991), El laberinto del pecado (1993), El eco de la
   conciencia (1994), Antologa del cuento latinoamericano en Suecia
   (1995), Palabra encendida (1996), El nio en el cuento boliviano (1999),
   Cuentos de la mina (2000), Entre tumbas y pesadillas (2002), Fugas y
   socavones (2002) y Literatura infantil: lenguaje y fantasa (2003)
   Dirigi las revistas literarias PuertAbierta y Contraluz. Ha recibido
   premios y becas literarias y tiene textos traducidos y publicados en
   antologas internacionales. Actualmente escribe para diversas
   publicaciones en Amrica Latina y Europa.



=== Onetti o el arte de la simulacin =====================================
=== (A propsito de Los adioses, una novela contempornea) ================
=== Antonio Arenas Berro =================================================

                                                        A Martha y Alfredo.

      Trabajamos en las tinieblas-hacemos lo que podemos-damos lo que
      tenemos. Nuestra duda es nuestra pasin y nuestra pasin, nuestra
      tarea. Lo dems es locura del arte.

No s por qu dicen que Juan Carlos Onetti es un escritor hermtico, a
veces oscuro y difcil de entender. Con l siempre nos asalta la duda y la
idea de interpretar. Onetti no posea formacin universitaria, slo deca
que su arte consista en leer y escribir. Sus temas e historias son como el
lmite de lo impensado. Enfermedades como el cncer, la locura, y la
tuberculosis lo atraan y representaban la autenticidad de la existencia
humana. Cualquier relato suyo aun sea por discrecin procura disimilarse,
vagar el contorno, la espesura, vacilacin y la especulacin. Los adioses
(1954) es una narracin contada a la mejor manera de Henry James por un
narrador exterior, donde el lenguaje de la ambigedad o el punto de vista
juegan un papel fundamental en la historia y el desarrollo del tema. La
ficcin de Los adioses es moderna, con tcnicas actuales, convirtiendo a
Onetti en un excelente escritor contemporneo. Cuando se lee Los adioses,
lo primero que como lectores nos preguntamos es: cul es el tema?, de qu
habla esta ficcin? La narracin es misteriosa, llena de dudas y se puede
creer que, es una novela de amor, con trama policial, con la diferencia
de que no existe un crimen ni inspector alguno que lo investigue. Hay un
muerto y un sargento de polica que finalmente pasan desapercibidos. Lo
definitivo del relato se centra en el almacenero-narrador quien inventa e
imagina develar el enigma a travs de dos cartas y se ve imposibilitado de
contar la verdad. La historia se va volviendo un montn de conjeturas,
rumores que sustituyen las circunstancias cotidianas de un hombre enfermo
que se ha sacrificado. Pero, cul es el enigma?, qu es lo que realmente
ocurri? Un hombre enfermo tiene una relacin con dos mujeres, es la
comidilla del pueblo. Chisme va chisme viene. Horror moral. Por qu muri?
Acaso porque su enfermedad no tena cura. Fue por su imposibilidad de amar
o es simplemente por la falta de voluntad para vivir. Estar no es ms que
subsistir y este hombre no desea persistir. Onetti en la novela Los adioses
lo que trata de crear es lector partcipe. Un lector que imagine el tema.
Un lector que conjeture sobre un hombre solitario, narciso, que ha
elaborado un tringulo amoroso con dos mujeres. Hay un hijo, pero no se
sabe bien si una de las mujeres es su esposa, la otra su hija-amante o
simplemente recuerdos amorosos de un ayer glorioso y eufrico por un
deporte como el baloncesto. El hombre sala en pginas de la revista El
Grfico, era famoso. En Los adioses siempre existir un lector cmplice,
que a la mejor manera del arte, se ve involucrado en la narracin y cree
distinguir lo que el almacenero le relata. El sentido artstico de Los
adioses puede ser la representacin de la vida cotidiana de un pueblo. Un
hombre sin atributos, mrbido, donde la enfermedad es el punto de conexin
principal y el elemento que sirve para reflexionar y profundizar la
existencia. Todo lector deber meterse en la historia, descifrar los gestos
del hombre, las mujeres, el enfermero, la mucama, los mirones. Traducir,
darle sentido a todo. Las dos cartas olvidadas por el almacenero. Merodear,
deducir. El lector es el cmplice de la muerte y del incesto del hombre. Lo
obsceno del relato est en que un hombre enfermo mantiene relaciones con
dos mujeres, una es su hija, la otra tiene un nio y la gente del medio no
soporta est situacin. Los adioses describe la condicin humana de la
derrota y la agona. El final trgico como despedida. Un hombre se
encuentra en la cuerda floja entre la vida y la muerte. Est desahuciado,
aunque claro, nunca se lo dijeron. l no hace nada para curarse. El
tratamiento al que se somete en la ltima etapa en el sanatorio es
irrisorio. Cuando el hombre se da cuenta de todo ya es basura, desperdicio,
tribulacin. Una vida que se escapa y nada se puede hacer. La nada. La
novela Los adioses es espectacular, porque plasma la vida cotidiana y la
manera como se comporta psicolgicamente un enfermo. No es un estudio de su
carcter lo que le interesa a Onetti. No es la variedad psicolgica de los
personajes, sino el tema el que interesa. No son esos momentos rpidos del
hombre donde se manifiesta la conciencia, su yo interior, su destino, la
enfermedad. El tema, es el tema lo que interesa. Es la ruptura de las
condiciones reales de existencia para crear una agona. El hombre enfermo
miente o se miente a s mismo y con esto logra mantener la comunicacin con
el mundo exterior y las dos mujeres. La enfermedad no lo hace lcido,
produce incertidumbre y ambigedad afectiva. El narrador testigo es el que
interpreta su interior. El lector de Los adioses ve con asombro tres
adioses. Un adis a su mujer e hijo, otro adis a la hija-amante y un
tercer adis definitivo a una vida de sufrimientos suprimida por medio de
la muerte. La ambigedad, el punto de vista del narrador, disimulan el
desastre del hombre. La enfermedad falsea el secreto del amor. La
perversin del incesto es la clave nica del relato. Onetti ha logrado
despistarnos y meter al lector en la historia como un personaje ms. Ahora
bien, un crtico como Emir Rodrguez Monegal ha insistido en que la novela
es una historia de amor y no de sexo... lo que une a los personajes en
verdad esencial es el amor. Luego de esta aseveracin, sintetiza la
historia as: Un hombre llega a una ciudad de las sierras, donde hacen su
cura los tuberculosos. Pasiva, pero firmemente, se niega a asimilarse a esa
vida de sanatorio, de adelantada esperanza, que contamina toda la ciudad.
Es taciturno, no acepta. Vive slo para dos cartas (el sobre manuscrito, el
dactilografiado en la mquina de dos tipos gastados) que llegan
regularmente y que son la va por la que contina comunicado con el mundo
exterior. Un da llega la mujer, autora de una serie de cartas... Otro da
distinto, llega la de las cartas a mquina: es una muchacha fuerte,
indestructible, viva: para ella, el hombre ha alquilado un chalet. Con
estas afirmaciones, del crtico uruguayo ya se tendra el tema y la
historia pero no. No dice que la muchacha sea su hija, no seala el
incesto. Da pistas de su fuerza, ella es indestructible y su potencia va a
determinar la condicin del hombre. Pero no creo que el tema sea mencionado
por el crtico uruguayo de una manera determinante. El tema es el arte de
merodear del escritor, su lenguaje de la simulacin y el despiste. El tema
es todo, no importa los efectos de superficie, ni la fuerza y vivacidad de
la muchacha o los rodeos en la escritura fragmentada por Onetti. La duda es
la pasin y la pasin la tarea del escritor. Toda novela con un tema bien
definido es una obra misteriosa y sorprendentemente bella y su belleza
sera el fondo. El tema se identifica por el rigor de la intriga, el poder
fascinante de sus motivos, la capacidad de emocin y la solidez para
entretener al lector. La novela Los adioses posee un antecedente fabuloso:
Otra vuelta de tuerca, de Henry James. ste vivi obsesionado con el tema
al punto de afirmar que el tema es todo, el tema es todo. Otra vuelta de
tuerca tiene la audacia de plantear el tema por medio de un
narrador-exterior. Es la aya la que pervierte a los nios y los hace ver
una historia fantasmal y que el mal est en los nios. Henry James se
plantea la tcnica del punto de vista. Qu ve el lector..? Ella no se
limita a ver los fantasmas que tal vez habiten en los nios, sino que es
ella quien habla de ellos, atrayndolos en el espacio indeciso de la
narracin, en ese ms all irreal donde todo se convierte en fantasma, todo
se hace escurridizo, fugitivo, presente y ausente, smbolo del mal. Henry
James dice, adems, que la historia deber contarla con suficiente
verosimilitud un espectador desde afuera. El narrador es un ser inslito.
Un testigo excluido que se impone por la violencia y fantasea el relato. Lo
inventa, lo descubre, le da fuerza. Nos revela slo la ambigedad. Lo cual
puede decirse que el tema de las novelas Los adioses y Otra vuelta de
tuerca son, simplemente, el arte del escritor. El modo de merodear siempre
un secreto que, segn el lector, podra ser revelado o escapa a toda
revelacin.



Bibliografa

  ONETTI, Juan Carlos: Cinco novelas cortas, Monte vila Editores
   Latinoamericana.
   . Los adioses, Editorial Norma.

** Antonio Arenas Berro
   jesus.arenas@icbf.gov.co
   Narrador y ensayista colombiano. Autor, entre otros, del libro Esa gente
   del barrio.



=== El tema del exilio en la obra de Mireya Robles      Anna Diegel =======

Siempre llevo mis races conmigo, dijo Mireya Robles en una entrevista en
la cual le pidieron que hablara de sus sentimientos hacia su pas natal.
Mireya sali de Cuba para los Estados Unidos en 1957, sola, a la edad de 23
aos. En aquella poca, todava no haba estallado la revolucin cubana.
Normalmente, el exilio se define como un destierro provocado por fuerzas
fuera del control de un individuo. Pero Mireya Robles escogi dejar su
pas, no por presiones polticas (lo que probablemente hubiera sido el caso
unos aos despus), sino por razones personales, pues se senta encarcelada
en un medio ambiente provincial y sofocante. Sin embargo, en su vida
estadounidense, siempre consider su dislocacin de Cuba como un exilio. Al
llegar a los Estados Unidos, Mireya Robles empez a pintar y a escribir
para expresar la desolacin que sufra despus de la separacin de su pas
y su pasado. Creo, dijo en la entrevista citada arriba, que el cubano
nunca se desprende de su tierra, no importa dnde est ni cun amplia sea
la separacin temporal. Es una intimidad telrica indestructible. Es el
cordn umbilical conectado a nuestra tierra (9. Alfonso, p. 35). Cuando,
hace varios aos, en un ensayo crtico, quise describir la novela de Mireya
Robles, Hagiografa de Narcisa la bella, como la historia de una familia
pequeoburguesa en la Cuba pre-revolucionaria, ella me corrigi
vehementemente. Se trata, ella insisti, de la historia de una familia
cubana en los aos cuarenta. La revolucin y la poltica, dijo, no tienen
nada que ver con la emocin que la llev a escribir esta historia. Adems,
esta nostalgia no es estrictamente geogrfica o relacionada a una poca
definida. En su escritura, Mireya Robles, s, procura reconstituir sus
memorias de la topografa de Cuba y describir exactamente la vida cubana
diaria de su infancia y de su juventud. Pero a medida que uno penetra en la
obra de Mireya Robles, se percibe que aqu se trata de un sentido del
exilio ms complejo, de un deseo sin objeto preciso, compuesto de pesar y
de ternura al mismo tiempo. Es un sentimiento estrechamente relacionado con
el ansia de amor. Este sentido de alienacin y de soledad nos recuerda la
saudade lusitana. En la pintura y la literatura de Mireya Robles, esta
nostalgia es la fuente viva de su inspiracin creadora.

Varias veces le pregunt a Mireya Robles, que adora viajar, por qu no
haba ido a Cuba para volver a ver los lugares donde haba pasado su
infancia y su juventud. Temo, ella dijo, que si voy all, pierda las
imgenes de la Cuba de antes, que me acompaaron durante toda mi vida. En
Cuba, las experiencias personales de Mireya Robles no fueron siempre
felices, y por esto dej su pas, voluntariamente, despus de una
desilusin sentimental. Su madre la sigui ms tarde y Mireya Robles,
finalmente, se estableci con xito como profesora de universidad en los
Estados Unidos. Sin embargo, la Cuba de los aos treinta, cuarenta y
cincuenta es el lugar donde Robles recibi su lengua y su forma de ver las
cosas, y por esto ella siempre regresa a sus races en su escritura. Un
exiliado europeo puede volver fsicamente a su pas y sumergirse de nuevo
en los recuerdos de su juventud. Pero en Cuba, como en todos los pases que
sufrieron trastornos violentos, las transformaciones que ocurrieron son tan
drsticas que ahora es difcil reconocer las huellas de la civilizacin
anterior.

Al principio, Mireya Robles expres aquella nostalgia por su pasado en la
pintura, en la poesa y en la narracin corta. Siempre haba escrito
poemas, pero despus de su llegada a los Estados Unidos, empez a pintar
febrilmente, desesperadamente, a veces por noches enteras, impulsada por
una obsesin de salvar algo..., como escribi ms tarde (1. Robles, p.
146). Su desolacin estaba relacionada a su reciente fracaso sentimental,
pero tambin senta la prdida de un modo de vida familiar, desaparecido
para siempre. Los dos temas se confunden en las pinturas. Algunas muestran
caras tristes o cuerpos de mujeres acurrucados en forma de feto, otras
representan paisajes urbanos, de calles desiertas. A veces, el vaco que
siente Mireya Robles se manifiesta en visiones como la del cuadro
Cavernas (5. Robles, p. 25), donde estalagmitas y estalactitas se estiran
unas en direccin de las otras, sin atingirse, y transmiten un sentido de
ruptura entre dos mundos. A travs de su vida, Mireya Robles public varias
colecciones de poemas, y su poesa tambin refleja el dolor de la
separacin y de la prdida del pasado. En uno de estos poemas, por ejemplo,
la voz potica se describe como desarraigada / ciudadana trashumante / de
la piel del mundo (6. Robles, p. 15). En otro poema, Robles alude a su
infancia, en la que tena una premonicin de su condicin dolorosa de
exiliada: Pidmosle silencio al miedo / Que no suene en el cordn de mis
zapatos / cuando digo: nia, corre, el abecedario a cuestas / y en el plano
inclinado se descarna tu muerte / en el dos tan frgil de la tarde /
Jugabas a llorar tempranamente... (7. Robles). Varios cuentos de Mireya
Robles, tambin escritos despus de su salida de Cuba, expresan la misma
idea de exilio y de alienacin, tal como Frigorfico del Este (8.
Robles), en el que la protagonista se encuentra en un mundo desconocido y
deshumanizado, donde los personajes parecen autmatas.

Mireya Robles es conocida en el mundo literario hispnico principalmente
como novelista. Una mujer y otras cuatro, la primera novela que escribi en
los Estados Unidos, aunque no se public hasta 2004, es una busca del
tiempo perdido. La primera parte de la novela describe la vida de una
mujer, un alter ego de la autora, desde su infancia hasta su salida de
Cuba. El epgrafe del libro cita el pensamiento de otra escritora cubana,
Maya Islas: Las memorias nos definen. Este fluir de la vida que tuvimos y
que ya no est como presencia, es lo que nos valida. La narradora de Una
mujer y otras cuatro cuenta su infancia con la voz de una nia que descubre
el pequeo mundo de su aldea, Caimanera. Habla de su fascinacin por unos
vecinos chinos cuya lengua se apasiona en aprender, y el lector re de su
interpretacin ingenua de los chismes de la gente sobre los escndalos
locales. Robles describe en detalle y con ternura, personajes, calles,
casas y muebles, y habla sabrosamente de la comida y de la cocina de su
pas. Ya durante la infancia se manifiesta el sentimiento de destierro. La
protagonista sufre el dolor del exilio cuando debe separarse de su madre
para ir a estudiar en un colegio de Guantnamo, la ciudad vecina. Aos ms
tarde, mujer ahora, ella decide mudarse para los Estados Unidos, y
experimenta este dolor otra vez: en el avin que la lleva a Miami, tiene
una visin que es una casi alucinacin, en la que revive la muerte de su
adorada abuela.

En la segunda novela de Mireya Robles, Hagiografa de Narcisa la bella, el
tema de la soledad y de la alienacin se intensifica. Esta novela trata de
una nia explotada por su familia. La protagonista, Narcisa, tiene ansia de
un mundo ms amplio y bello que en el que vive, a pesar de los esfuerzos
que hace para adaptarse y para ser amada por su familia insensible y de
miradas estrechas. Al final de la novela, el ansia de aceptacin y de amor
de Narcisa da lugar a una simblica escena de canibalismo, en la que su
familia la devora. Aqu tambin abundan los pormenores sobre la vida diaria
en Cuba. Esta vez se trata de Baracoa y, al final del libro, el lector
tiene la impresin de conocer esta ciudad. Se describen exactamente las
calles que recorre Narcisa, la herona, para ir a la escuela, se retratan
las casas, la gente que la nia encuentra, se cuentan las ceremonias de la
iglesia catlica y las fiestas de bautizo o de aniversario. A veces, los
relatos adquieren un tono dulcemente irnico, como en la escena en la cual
el hijo de la familia se re sotto voce de la hipocresa del cura que lo
confiesa. En una de las descripciones, Mireya Robles dedica casi una pgina
entera a la enumeracin de los regalos recibidos por la nia Narcisa el da
de su cumpleaos, regalos que incluyen objetos de aquella poca y ahora ya
desusados, como peines de plstico decorados con la figura de Betty Boop.
En otro pasaje, Mireya Robles describe meticulosamente la arquitectura de
un filtro de tela colgado de un soporte de madera, con el cual su abuela
colaba el caf. En la escritura de Mireya Robles, estos pormenores son una
forma de recuperar un pasado perdido y de fijarlo. Adems, fuera de la
minuciosa descripcin de la vida diaria, en Hagiografa de Narcisa la
bella, Mireya Robles usa la tcnica del realismo mgico, con la que la
novelista ultrapasa las fronteras del mundo tangible. Narcisa tiene la
capacidad de clarividencia, que le permite penetrar en la mente de otras
personas. Tambin tiene el poder de influir la materia por el pensamiento:
en un pasaje de la novela, construye chimeneas mgicas para escapar de su
triste realidad diaria. Finalmente, Narcisa puede volar o transportarse
mentalmente a otros lugares, lo que nos da una perspectiva ms amplia de la
geografa cubana, cuando ella sobrevuela varias regiones de la isla. Ms
que todo, las salidas de Narcisa a un mundo extra-sensorial simbolizan su
ansia de ideal y su nostalgia de una vida ms libre y ms llena de amor.

En la novela La muerte definitiva de Pedro el Largo, la novela ms
inmediata a m, segn una entrevista hecha a la escritora en 1991 (10.
Soto, p. 19), el personaje principal tambin tiene el don de la magia. Esta
novela es la ltima que escribi Robles (y la segunda que se public). En
toda la literatura de Mireya Robles, es la obra que ms intensamente
traduce el sentimiento de alienacin y de nostalgia de un ideal
inalcanzable. Por un lado, la novela contiene una crnica de la vida cubana
diaria: un aspecto interesante de esta obra es la forma en la que la
escritora transcribe y hace revivir la lengua del pueblo, con la ternura
irnica que caracteriza sus recuerdos de Cuba. Aqu tambin abundan los
pormenores realistas. Pero ms que todo, La muerte definitiva de Pedro el
Largo es la crnica de un exilio interior. Pedro el Largo, un viejo que es
una parodia del chamn, un loco visitado por la sabidura, un sabio en
estado constante de locura, segn lo describe Mireya Robles (10. Soto, p.
18), est en busca de la muerte definitiva que lo liberar de su doloroso
sentimiento de alienacin, una alienacin simbolizada por una serie de
reencarnaciones, en las que se ve proyectado de un papel para otro, papeles
masculinos y femeninos, de varias pocas y geografas. Pedro, en muchas de
sus reencarnaciones, est en busca dolorosa de un amor absoluto. Al mismo
tiempo, lo absurdo de la vida errante de Pedro el Largo tiene cierto
elemento cmico, pues los varios personajes que encarna son incongruos e
inslitos. Pedro nace ya viejo, de un retrato de Van Gogh (que Mireya
Robles identificar ms tarde como el dibujo Treuende oude man [Viejo
afligido] de 1882, ahora en el Stedelijk Museum en msterdam), y se va al
ro Guaso, que pasa por Guantnamo, donde se desdobla en una docena de
personajes, desde personas humildes del pueblo cubano de los aos cuarenta
hasta un emperador de la China antigua. Todos estos personajes, algunos
dulcemente irnicos, otros risibles o francamente grotescos, tienen en
comn un sentido de alienacin y de separacin de los dems humanos.

La obra de Mireya Robles nos muestra que su sentido de exilio no es una
simple nostalgia del lar natal, aunque los colores de Cuba componen la tela
de fondo de su obra. Ms bien, se trata de una emocin compleja e inmanente
en la persona, causada por el paso del tiempo y por la memoria de un pasado
irrecuperable. Se parece a las saudades lusitanas, donde el elemento
principal es un ansia por un ideal de amor irrealizable en la vida adulta,
y que se sita en los recuerdos de la infancia. En la obra de Mireya
Robles, estos recuerdos suscitan una tristeza que es, al mismo tiempo,
ternura.

El sentimiento de destierro de Robles no es un pesimismo depresivo de poeta
maldita. En su obra alternan los momentos de melancola y de alegra, la
cual se expresa en forma de un humor suave, particularmente en Hagiografa
de Narcisa la bella y en La muerte definitiva de Pedro el Largo. En la vida
como en la obra de Mireya Robles tambin, a veces, el desgarramiento del
exilio y la alegra soada de la infancia llegan a juntarse. En la ltima
parte de su carrera de profesora, Mireya Robles se mud a Durban, en
Sudfrica, donde ense por diez aos. La estancia de Mireya Robles en
Durban fue una poca positiva para ella, tal vez porque esa ciudad
subtropical le record a Cuba, y porque encontr all mucho calor humano.
Durban aparece en un pasaje de La muerte definitiva de Pedro el Largo.
Pedro, con un escuadrn de amigos cubanos, emprende un vuelo astral que lo
lleva a aterrizar en Durban, una ciudad en la que admiraron todo y se
regocijaron a cada paso (4. Robles, pp. 110-111). Mireya Robles habla
explcitamente de sus sentimientos en una entrevista de 1991, antes de su
regreso definitivo a los Estados Unidos, donde tuvo que regresar para
ocuparse de su madre: Sudfrica es un hermoso pas que amo. Llegu a
Johannesburgo el da 13 de julio de 1985. Al da siguiente, en el avin de
South African Airways que me llevaba a Durban, o La Guantanamera. Sent
que me daban la bienvenida. Sent que una puerta se abra para m. Una
puerta a un mundo en que muchos mundos convergan en uno solo (10. Soto,
p. 19).



Referencias bibliogrficas

 1. ROBLES, Mireya (2004). Una mujer y otras cuatro. San Juan, Puerto Rico:
    Editorial Plaza Mayor, Inc.

 2.  (1985). Hagiografa de Narcisa la bella. Hanover, N.H.: Ediciones del
    Norte.

 3.  (2002). Hagiografa de Narcisa la bella. La Habana: Editorial Letras
    Cubanas.

 4.  (1998). La muerte definitiva de Pedro el Largo. Mxico: Lectorum,
    S.A. Varios pasajes de las novelas de Mireya Robles se pueden leer en
    su sitio web, www.mireyarobles.com.

 5.  (2006). Las pinturas de Mireya Robles, editado por Anna Diegel y Olaf
    Diegel. Auckland: K&L Publishing. Se pueden ver estas pinturas en el
    sitio web de Mireya Robles.

 6.  (1973). Tiempo artesano, poemas. Barcelona: Editorial Campos (vase
    el sitio web).

 7.  (1999). Pidmosle silencio al miedo, en Baquiana, revista
    electrnica (www.baquiana.com), Ao 1, N 3 / 4, seccin Poetas
    cubanas (o vanse en el sitio web de Mireya Robles los poemas de
    Solitarios del silencio).

 8.  (1973). Frigorfico del este, indito. Se puede leer este cuento en
    el sitio web de Mireya Robles.

 9. ALFONSO, Vitalina (2002). Ellas hablan de la isla. Ediciones Unin, La
    Habana.

10. SOTO, Francisco (1991). Mireya Robles: una cubana en Sudfrica.
    Princeton, N.J: Linden Lane Magazine, Vol. X, N 4.

Las citas de los textos de Mireya Robles estn traducidas por Anna Diegel.

** Anna Diegel
   mwadie66@iafrica.com
   Crtica, polglota y traductora suiza (Nyon, 1939). Reside en Durban,
   Sudfrica. Ha publicado traducciones tcnicas y la traduccin inglesa de
   la novela de Mireya Robles, Hagiografa de Narcisa la bella (Hagiography
   of Narcisa the Beautiful), Readers International, Londres, 1996. Ha
   publicado, adems, ensayos crticos sobre escritores hispanos. Realiza
   trabajos en literatura comparada. Ha enseado alemn y espaol.



=== Emily Dickinson, 1830-1886      Leopoldo de Quevedo y Monroy ==========

Desde que o hablar de ella, sent que era una mujer merecedora de una
mirada larga. Oculta bajo la niebla del pueblo gris Amherst, E.U., donde
naci, vivi y muri, nos dej sin testamento ni aspaviento alguno, dos
mil y ms poemas debajo de su cama. Dej su alma escrita con amores no
cumplidos, con la vista puesta en el jardn y en lontananza en busca de la
imagen del amado. Slo su hermana Lavinia Vinnie y su cuada Susan, de
quien ya en sus das hicieron correr malsaneras, fueron las oportunas
confidentes que guardaron sus ternuras hasta su muerte.

Sus biografas sern necesariamente parcas porque la talla de su vida es su
poesa, como ella lo escribiera sin rubor a propsito de su estatura.
Fabric para s el modelo propio de su existencia en el escondrijo de su
Casa e invit all como nicos huspedes a Naturaleza y Eternidad. Para
qu viajar para conocer el mar, ni los pjaros exticos? Los corredores de
la Mente fueron suficientes para efectuar los viajes por el etreo mundo
del Extranjero. Para su contentillo bast con pararse en frente de la
ventana a contemplar el Paisaje: sobre la montaa est el mar, los pjaros
y el cielo y en su jardn las flores. Quien quiera conocer su alma, vida y
sentimientos no deber indagar en mediadores sino leer sus versos en los
que vierte sus sencilleces.

La religin, la educacin y un padre de hierro la mantuvieron amarrada o a
la mansin de la familia o al Seminario para seoritas en Mount Holyoke, en
donde aprendi, a la par de los hombres de su tiempo, botnica, astronoma,
geologa, matemticas, griego y latn, alemn y otros idiomas. Ley la
Eneida de Virgilio en su idioma original. No fue una esclava, ni de ella se
podr decir que sufri con lgrimas la humillacin por su condicin de
fmina. Viaj a Boston, Springfield, Filadelfia y Washington (1). Slo a s
misma si alguien preguntara se debi su eterno encerramiento a partir de
sus 30 aos. En casa todo lo tena. Papel para escribir, pies para correr
tras de su hombre, corazn para amar y manos para dibujar su suerte. De
nada nunca se quej. Slo dej su poesa para llorar con versos un amor
que, callado, el pastor Wasdworth guard entre los almidonados puos de su
camisa blanca.

Sobre el amor o los amores de su corazn alguien pregunta. Le hizo falta
estar casada, tener hijos, ser amada? Fue por ello una amargada? En sus
versos y en sus cartas se transparenta el amor, no se derrama una gota de
hiel ni de tristeza. No le sobraron palabras para cantarle a la desventura.
Todo su haber lo gast en saborear los manjares que la Naturaleza le serva
en la mesa de los Das.

Tuvo amigos? Las colinas, seor, y el atardecer, y un perro tan grande
como yo, que mi padre me compr. Ellos son mejores que los hombres, ya que
saben, pero no hablan, y el ruido del estanque en la noche aventaja mi
piano (2). La abeja con su aguijn guardado y la miel bajo su brazo, el
petirrojo rpido que vuela tras su amada, la tarde con veste prpura que se
esconde en la noche, eran sus acompaantes diarios. Viva con intensidad
las cosas cotidianas. Amaba el rumor del arroyo en sus horas de
recogimiento. La podramos ver recostada sobre la almohada con su oreja
atenta y la sonrisa en la cara llamando con su carmn al sueo.

Mi vida ha sido demasiado sencilla y austera como para molestar a nadie,
dijo de s. Desde que enferm en el Seminario y abandon los estudios
superiores, las gentes de Amherst la vean con un vestido marrn, una capa
ms oscura y una sombrilla del mismo color visitar tiendas, exposiciones y
funciones benficas como cualquier mujer de su rango. Poco a poco fue
retirndose de la vida social, como era la usanza en Nueva Inglaterra (3).
En 1862, cuando resolvi vestirse de riguroso color blanco, entr en una
etapa de reclusin y alejamiento voluntario del trato con personas, aun las
ms cercanas. Sin embargo, su aislamiento no se debi a despechos amorosos,
sino compelida por su afn de dedicarse a la creacin potica (4). En sus
ltimos 15 aos de vida, apenas si se dejaba ver en el jardn y en voz baja
pronunciaba alguna interjeccin. Trabajo en mi prisin y soy husped de m
misma, le respondi al mdico por no haber ido a consulta. Hacia 1864
perdi casi por completo la vista.

En vida slo permiti que le publicaran tres poemas. Su hermana, a
escondidas, le hizo publicar algunos pocos ms. Luego de su muerte encontr
en su habitacin 40 grupos de poemas. Si alguna influencia tienen sus
versos en las obras que ley, se podran mencionar un himnario religioso de
la biblioteca de su padre, la Biblia, a Shakespeare de quien ley su obra
completa, a Keats, su poeta preferido, a Tennyson, Browning y George Sand.
Algunos la encuentran comparable con la fuerza del ingls Blake.

Su obra extensa y profunda, musical, regida por estudiado rigor y con
lenguaje al alcance de cualquier pjaro en la palma de la mano, no ha sido
valorada del todo hoy en da. Hered la medida de los pies griegos y
latinos, imprimi un tono musical que en el siglo siguiente los poetas
seguiran, pero hay una sencillez, una irregularidad y un misterio que
guardan los cuartetos, que jams nadie podra intentar imitar. Es su sello,
el espritu voltil de mujer y la sensibilidad del agua que reciba del
roco de la maana, lo que se transparenta en cada uno de sus versos.

Si intentramos hallar un tema relevante en su obra, tal vez nos podramos
equivocar porque su ser hecho de inmortalidad slo contena un libro: la
Naturaleza y su corazn. Muerte, tiempo e inmortalidad, propone Leticia
Prez Gutirrez (5), sin embargo, Emily misma lo dice: Es todo lo que hoy
tengo / para traer. Esto y mi corazn. / Esto y mi corazn, todos los
campos / y las vastas praderas. / Lleva la cuenta: si me olvidara / alguien
podra hacer la suma. / Esto y mi corazn y las abejas / que habitan el
trbol (6).

Miss Emily fue un ser humano, no un mero cascarn de huevo, hueco y
humilde. Era consciente de su valor y de su peso. Ms que el ojo moribundo
que busca con ansia por la alcoba el objeto que le d sosiego, ella colg
el odo fuera de su castillo y percibi en su espritu el nico Sonido (7).

El 15 de mayo de 1886 una rfaga de alas se llev del jardn de la casa de
su aldea a esta mujer indescifrable. En su ltimo suspiro, tal vez,
encontr el beso del amor que cerrara su boca y diera descanso a sus labios
murmurantes. Hubiera querido repetir la frase: El amor no tiene para m
ms que una fecha: 1 de abril, ayer, hoy y siempre. Se fue con su
independencia femenina intacta, sin amargura. Se fue sola y sin el equipaje
de la compasin que suele acompaar a los mediocres. Se fue consciente de
que la soledad en su vida fue la escondida flor que escogi para cuidar en
su jardn.

      Citas entrecomilladas tomadas de Wikipedia
      (http://es.wikipedia.org/wiki/Portada)



      Morir no duele mucho

      Morir no duele mucho:
      nos duele ms la vida.
      Pero el morir es cosa diferente,
      tras la puerta escondida:

      La costumbre del sur, cuando los pjaros
      antes que el hielo venga,
      van a un clima mejor. Nosotros somos
      pjaros que se quedan:

      Los temblorosos junto al umbral campesino,
      que la migaja buscan,
      brindada avaramente, hasta que ya la nieve
      piadosa hacia el hogar nos empuja las plumas.



      En mi flor me he escondido...

      En mi flor me he escondido
      para que, si en el pecho me llevases,
      sin sospecharlo t tambin all estuvieras...
      Y sabrn lo dems slo los ngeles.

      En mi flor me he escondido
      para que, al deslizarme de tu vaso,
      t, sin saberlo, sientas
      casi la soledad que te he dejado.



      La sortija

      En mi dedo tena una sortija.
      La brisa entre los rboles erraba.
      El da estaba azul, clido y bello.
      Y me dorm sobre la yerba fina.
      Al despertar mir sobresaltada
      mi mano pura entre la tarde clara.
      La sortija entre mi dedo ya no estaba.
      Cuanto poseo ahora en este mundo
      es un recuerdo de color dorado.

            Versin de Eduardo Carranza



      Soy nadie. T quin eres?
      eres t tambin nadie?
      Ya somos dos entonces. No lo digas:
      lo contaran, sabes 

      Qu tristeza ser alguien,
      qu pblico: como una rana
      decir el propio nombre junio entero
      para una charca admiradora.



      A salvo en sus cmaras de alabastro

      A salvo en sus cmaras de alabastro 
      insensibles al amanecer
      y al medioda
      duermen los mansos miembros de la Resurreccin 
      viga de raso,
      y Techo de piedra.

      Final 1.
      La luz se re de la brisa
      en su Castillo sobre ellos 
      murmura la Abeja en un odo imperturbable,
      trinan los dulces Pjaros en cadencia ignorada
      Ah, cunta sagacidad aqu perecida!

      Final 2.
      Solemnes pasan los Aos, Crecientes, sobre ellos
      los Mundos recogen sus Arcos 
      y los Firmamentos reman 
      Se arrojan Diademas y se rinden los Dogos
      tcitos como puntos sobre un Disco de nieve.

            Versin de Miguel Artime



      Ensueo

      Para fugarnos de la tierra
      un libro es el mejor bajel;
      y se viaja mejor en el poema
      que en el ms brioso y rpido corcel.

      Aun el ms pobre puede hacerlo,
      nada por ello ha de pagar:
      el alma en el transporte de su sueo
      se nutre slo de silencio y paz.

            Versin de Carlos Lpez Narvez



Notas

 1. A propsito de Whitman, Dickinson, Williams y su obra. Bogot: Norma,
    Coleccin Cara y Cruz. 1991. Pg 85.

 2. Ib. Pg. 73.

 3. Ib. Pg. 87.

 4. Ib. Pg. 91.

 5. Ib. Pg. 71.

 6. Ib. Pg. 71.

 7. Ib. Poema 733, pg. 85.

** Leopoldo de Quevedo y Monroy
   leoquevedom@hotmail.com
   Escritor colombiano. Abogado egresado de la Universidad Libre
   (http://www.unilibre.edu.co) y magster en Docencia Universitaria por la
   Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). Ha publicado
   Confesiones de un cura casado (Corredor, 1999), El anteproyecto y el
   proyecto de investigacin, los poemarios Versos sacros y profanos (Artes
   Grficas del Valle; Cali, 2005) y Cotidianidad en Re-verso (Artes
   Grficas del Valle; Cali, 2006) y diversos materiales en el diario El
   Tiempo (Cali) y la revista Plenilunio. Ha participado en eventos
   literarios como la Hora de la Poesa en la Feria del Libro en Bogot
   (2005), el V Festival Internacional de Poesa en Cali, la XI Feria del
   Libro Pacfico y otros.



=== Cuando el campanario de la iglesia era la torre ms alta del pueblo, ==
=== de Reinaldo Chino Romero ============================================
=== Memoria y elega      Manuel Cabesa ===================================

I

Hay siempre en la poesa del Chino Romero, un tono eminentemente
evocativo. En su primer libro Piel de chicharra (2005), ya se encuentra:

      Poco a poco voy revisando
      todas las habitaciones
      de mi vida
      sin dejar nada intacto
      sin desempolvar.

Pero no se trata de una evocacin precisamente feliz o celebratoria; es ms
bien una reflexin vital, un ajuste de cuentas con las imgenes del pasado
que persisten en presentarse en los sueos o en las pesadillas.

Nuevamente el poeta inclina su mirada hacia atrs, hacia el camino
desandado y nos entrega Cuando el campanario de la iglesia era la torre ms
alta del pueblo (Premio de Poesa Semana de la Juventud 2007). Ya el
enunciado del ttulo, por lo dems extenso, nos habla de una prdida, de un
espacio visualizado slo a travs de la memoria.

Una primera lectura nos da la sensacin de que se trata de un lamento por
la prdida de la infancia, de la inocencia dejada atrs en las polvorientas
calles de la aldea natal, contraponindola a un presente infame vivido en
cualquier urbe postmodernista, llena de ruidos y soledades. Sin embargo,
aunque a primera vista de eso se trata, en este poemario hay algo ms que
el simple antagonismo campo-ciudad.

Cmo describir la experiencia que estos poemas representan? Podemos
empezar por decir que el autor realiza un viaje al interior de su
conciencia, que ms que buscar el detalle impresionista del paraso
perdido, el Chino Romero busca realmente el nima desaparecida en el
boscaje de la rutina diaria.

Por eso regresa a la aldea, pero este regreso regreso ms introspectivo de
lo que parece lejos de devolverle el bienestar del edn recuperado, no
hace sino agobiarlo:

      No busques sobre el asfalto lo que no hay
      aquellos tiempos se han ido
      ahora las oraciones
      pueden ser ante cualquier taquilla
      da lo mismo
      nuestros corazones
      estn guardados en cajas fuertes
      y el anuncio del frente
      te garantiza la salvacin eterna.



II

Quisiera hacer la observacin de que el campanario de la iglesia al que
hace resea el ttulo, no es slo un referente arquitectnico, para
anunciarnos como dice en el texto homnimo que:

      Ya el campanario
      de la iglesia
      no es la torre ms alta del pueblo
      ahora
      sobresalen torres pretenciosas
      de otros intereses.

Tanto la iglesia como su campanario son tambin el smbolo de una
redencin. Hay algo evidentemente religioso en estos poemas, la bsqueda de
una arcadia precedida por un Dios ausente, sordo ante los reclamos de paz
espiritual que demandan estos versos.

Y ante el vaco que ofrece la divinidad, el poeta se erige como el ltimo
Dios posible, pecador y redentor, humilde y supremo a un mismo tiempo. As
lo expresa en uno de los poemas ms desgarradores del conjunto:

      Soy el hijo de Jos
      olvidado en el tiempo
      que en una noche de la historia
      qued entre bastidores.
      Soy el hermano dejado a un lado
      por conveniencias
      heredero de la nada
      la indiferencia y el silencio.

A lo largo del texto, el hablante se va presentando como el hijo perdido de
todo un linaje que incluye a Job, Abraham, Moiss, el Bautista, tres
Apstoles, entre varios otros incluidos, el Padre y el Espritu Santo,
hasta llegar a confesarnos:

      Soy el hijo invisible del cura
      de una parroquia
      escondido tras la apariencia
      y el silencio cmplice de todos.



III

No poda Romero asumir otro tono para el desarrollo de sus textos que el de
la elega, pues no es sino de esta manera que una vivencia tan profunda
tendra arraigo en el poema.

Cuando el campanario de la iglesia era la torre ms alta del pueblo
mantiene vigente una de las tradiciones ms acendradas de la poesa
venezolana: la del canto de largo aliento en memoria de un pasado
irrecuperable.

Como Vicente Gerbasi, como Ramn Palomares, como Pepe Barroeta, Reinaldo
Romero nos entrega en su poesa el magro sabor de las imgenes perdidas y
la honda tristeza de la memoria inmediata.

** Manuel Cabesa
   hjsherman@hotmail.com
   Narrador, poeta y ensayista venezolano (Caracas, 1960). Perteneci al
   Taller de Poesa del Celarg y ha colaborado con las principales pginas
   literarias de la regin y del pas. Ha publicado el poemario Vida en
   comn (1985), la antologa El acto y el lugar de la poesa. Una
   antologa de arte potica venezolana (Maracay, 2002) y el libro de
   cuentos Falsificciones (Villa de Cura, 2004). Reside en Maracay, Aragua.



=== David Martnez y su pervivencia en la poesa argentina de hoy =========
=== Oscar Portela =========================================================

David Martnez nace en Ca Cat cuna de poetas y se suma a los grandes de
la poesa lrica del cincuenta en Argentina. Vivi en Buenos Aires donde
dedic sus ltimos aos a seguir publicando y realizando comentarios
crticos para el diario La Nacin.

Algunos de sus libros y poemas traducidos a otras lenguas y elogiados por
voces como la de Juan Liscano son Resplandor del olvido, Penltima
estacin, La tierra que fue ma, entre ttulos de este poeta correntino
cuya frgil melancola y cuyos acentos elegacos establecen parmetros de
inaudita ternura hacia el pasado en el cual se declaraba coenterrado
(enterrado junto a la memoria de sus muertos) lo que constituye en nuestros
opacos das de minimalismo y experimentalismos toscos un rico venero para
el aprendizaje de cmo se debe leer y escribir poesa hoy.

Un verso lmpido y frgil hace de esta lrica tan rica en la Argentina de
los cincuenta, una muestra de lo que signific para las generaciones de hoy
el claxon universal de una poiesis que en la dcada del cincuenta invada
con lgubres lamentos la gran tradicin de la poesa occidental.

Podemos admitir con Abel Posse que existieron tentativas refundacionales en
titanes de la poesa moderna, pero desde el mismo Hlderlin a nuestros das
slo el Zaratustra para nosotros y no Hojas de hierba, constituye ese
ejemplo de lo que nosotros preferimos llamar lenguaje fundacional.

Slo en este libro se dice adis a los dioses huidos y se espera otras
constelaciones epocales, y otras galaxias, que digan adis a un mundo que
jams poda ser restaurado.

Mastronardi, Banchs y sus formidables intentos de combinar lo neoclsico
con lo romntico (ste se suicida poticamente con La urna), Sola
Gonzlez, Juan Laurentino Ortiz y muchos otros, como ms tarde lo hara
Horacio Armani, sienten cmo el ominoso eclipse del da adviene y cmo lo
humano cede dbilmente a las potencias de lo subhumano, enterrado ya todo
intento titnico y prometeico de fundar nuevas estaciones.

Las sombras de Rilke, y sobre todo de Milosz (con un triste encanto, / en
un pas de infancia recuperada / entre lgrimas... / Sin embargo, el da
llueve sobre el vaco absoluto) sobrevuelan la poesa argentina ms
genuina del momento axial en el cual George renuncia a los mitos griegos y
Hofmannsthal se despide joven an de la poesa, bajo la influencia de
Caldern, dando forma definitiva al teatro de cmara (kamerspiel), pues que
el hombre es slo una sombra, tal afirmara Pndaro, slo hecho de la
madera de los sueos.

Y los poetas argentinos viven el temprano suicidio de Trakl y luego la
fugaz sombra ominosa del paso de Celan por la tierra, como una muestra ms
de aquello a lo que no se puede tornar.

Slo se puede ya volver a lo que Madariaga llamara pases natales y en
sus ltimos aos tambin renunciar a stos: (ya no tengo pases natales /
slo tengo isletas voladas por el agua, escribira en lo que parece casi
un sollozo).

En ese intento desesperado de tornar coinciden, y slo en eso, Madariaga y
Martnez.

Madariaga es hijo de Rimbaud, hijo extramatrimonial, porque nunca necesit
del razonado desorden de todos los sentidos, dado que un autntico chamn
no necesita de la razn para entrar en trance y ser Pen del Universo.

Como escribe en forma clarividente Abel Posse del inmenso Juan Rulfo (luego
de escrito el texto se haba olvidado de lo escrito): hasta aqu el
paralelo entre estos dos correntinos, uno hermano de Aime Cesaire, y el
otro de P.B. Shelley.

Madariaga es un pagano temeroso, y ms bien se dira, como americano
absoluto, el hombre primitivo que hace del pantesmo la religin primordial
desde Herclito a Schelling, mientras Martnez lleva en su corazn la
apetencia de lo absoluto al modo de Len Bloy.

Uno es un poeta poblano. Otro un poeta de los arrabales de sus brbaras
donde encuentra los mticos animales de la cosmogona griega, trasmutados
nmadas de una cultura heterclita.

Madariaga pertenece al mundo de las utopas bretonianas introducidas por
Pellegrini en los sesenta, cuando la admiracin por Trotsky era comn en
los intelectuales que seguan hacindose eco de Engels, traducido por
Bretn: cambiar el mundo, cambiar la vida.

Las decepciones y las letanas que tocaban las campanas en Loffotten y hoy
cobran vida nuevamente cuando parecan haber desaparecido del horizonte de
la poesa argentina y el mundo.

Pero poco tiempo despus la escuela surrealista se divide mientras aquellos
insignes poetas del cincuenta, silenciados pero activos, nada esperan.

Si la torna es imposible y la historia ha sido confutada y vctima de
fabulaciones propias de las teleologas prometeicas y los salvacionismos
mesinicos, a la poesa no se le debe exigir sino la posibilidad de una
imposible escucha, de una vigilante audicin, porque tambin esta es la
misin de los muertos, como escribiera Ral Gonzlez Tun, rilkeanamente
ya perdido boedo:

      ...esa actividad silenciosa y secreta, como el acompaamiento que
      necesitan los mortales de las sombras que llevamos con nosotros
      tambin sombras. Pero no ms.

Escuchemos esta plegaria:

      He ido lejos con el cansancio de mi cuerpo.
      Hoy podra ser el da de mi primer llanto.
      (Nunca sabr cmo fue el da de mi primer llanto,
      como no sabr del primer da de mi ausencia).

Me atrevera a decir que slo Sola Gonzlez toca el rgano y los bronces de
un campanario como lo hizo nuestro hoy olvidado David Martnez. Y ese
despreciado y buclico sentido de la naturaleza no exaltada sino amada,
activamente contemplada y vivida, por aquello de que el pasado se nos
adelanta siempre.

Por eso vive Corrientes. No el Corrientes del folk, ni de la chatarra, sino
esa otra casi invisible y slo entrevista en los sueos fundacionales de
sus hroes y de sus mrtires.

Y nuestros olvidados poetas son nada ms ni nada menos que la memoria de un
pueblo desde que la historia encontr en el lenguaje la manera de que el
mortal pudiera or uno de otro. Y luego el canto. Slo el canto.



      Cancin del pequeo olvido

      Cierro mi olvido
      sobre una luna gris,
      en un pueblo sin nombre, donde mi voz se apaga
      para no encontrarla.
      Slo viven mi espera
      y una calle sin nadie.

      No estoy ms.

      He ido lejos con el cansancio de mi cuerpo.
      Hoy podra ser el da de mi primer llanto.
      (Nunca sabr cmo fue el da de mi primer llanto,
      como no sabr del primer da de mi ausencia).

      El tiempo se ha detenido en m.

      Puede disolverme la lluvia, amenazarme un relmpago
      prximo a caer sobre mi sien.

      Adnde he ido? Por qu me tiran palomas de las venas
      y me cubren herrumbres y races que echan un agua
      extraa?
      Lo ms exacto es que est enterrado
      con un manoverand de pjaros
      con treinta y dos aos en la voz
      y una fotografa cada del recuerdo.
      Canta, Yeruti:

      l se perdi a orillas de un pueblito lejano.
      Guardadle sobre unos cabellos mustios.

      Si queris, entre dos guitarras sin cuerda.



      El cercado de brillo

      Azul de tardes,
      fuegos,
      de invocaciones
      conmigo vienen,
      vuelven,
      en bogar de canoas
      por estos lagunares.
      Riacho Rincn!
      Desnudo
      junto totoras, juncos...

      Sientan mi mano en paz que mece el agua,
      peina brillos....
      Y Dios mira,
      la virgen canta
      en Ca-Cat!

** Oscar Portela
   portelao@hotmail.com
   Escritor argentino. Ha publicado los poemarios Senderos en el bosque
   (Torres Agero Editor), Los nuevos asilos (Botella al Mar, Buenos
   Aires), Recepciones diurnas, celebraciones nocturnas (Editorial Crisol,
   Corrientes), Auto de fe (Municipalidad de Corrientes), Haba una vez
   (Botella Al Mar), Memorial de Corrientes (Editorial Tiempo, Corrientes),
   Golpe de gracia (Editorial Marymar, Buenos Aires), Seleccin potica
   (edicin bilinge, Ediciones del Correo Latino, Buenos Aires), La
   memoria de Lquesis y Fresas salvajes (1 ed., Ediciones de la
   Universidad Nacional del Nordeste, UNNE; 2 ed., Dunken, Buenos Aires) y
   El maldito asombroso (Editorial Tiempo), as como el ensayo Nietzsche,
   sonmbulo del da (Editorial Tiempo). Obtuvo el Primer Premio Nacional
   Carlos Gordiolla Niella con su poemario Estuario, publicado por la
   Comisin del Cuarto Centenario de Corrientes.



=== Currculo educativo: adoctrinamiento y lavado de cerebro ==============
=== Rafael Rattia =========================================================

      (Nota del editor: el Ministerio de Educacin de Venezuela
      [http://www.me.gob.ve] ha propuesto un nuevo currculo educativo que
      est disponible para su descarga y discusin en
      http://www.me.gob.ve/media/contenidos/2007/d_905_67.pdf [PDF, 390
      Kb], y sobre el cual se puede enviar opiniones a la direccin
      electrnica curriculo@me.gob.ve. Hoy publicamos en la Tierra de
      Letras una reflexin del escritor venezolano Rafael Rattia sobre este
      tema).

Lo sensato, lo tico y responsable; en una palabra, lo racional es leer la
propuesta gubernamental que la revolucin socialista-bolivariana somete a
la discusin para su aprobacin.

Luego de leer y analizar minuciosamente el modelo curricular recientemente
prorrogado por el Presidente de la Repblica en cadena nacional de radio y
televisin, evidentemente por razones electorales, no cabe duda que el
substrato terico que funge como fundamento filosfico o piso
epistemolgico a dicha propuesta curricular est basado en una indigesta
cruza de ideologa anacrnica como lo es el marxismo decimonnico de corte
ortodoxo y autoritario que rinde culto y pleitesa (adoracin idoltrica,
aprobacin acrtica) al Estado docente. Tmese la molestia y lea con la
debida atencin lo que subyace como substrato ideolgico en la nada ingenua
idea de la formacin del nuevo republicano. Esto ltimo no quiere decir
otra cosa que la educacin es el dispositivo psquico y mental
(cerebralizacin pseudoespiritualizante) para vaciar la caja craneana de
los nios, nias y adolescentes de sus contenidos democrticos. La premisa
filosfica y poltica del nuevo ideal nacional bolivariano parte de un
hecho incontestable: donde haya pluralismo de ideas implntese sectarismo
ideolgico. Donde haya diversidad de criterios, implntese dogmatismo
poltico-partidista.

Donde haya individualidad pensante y creadora, impngase el pensamiento
nico de raigambre roja rojita tal como lo dijo ante el pas el ministro
Rafael Ramrez, quien no est de acuerdo con esto se lo vamos a recordar a
carajazo limpio. El currculo bolivariano se cobija con el ideario
mirandino y zamorano pero en nombre de la libertad se violenta el ms
elemental derecho al libre pensamiento y a la libertad de ctedra. Con el
nuevo currculo se pretende premiar la obediencia ciega y la lealtad
incondicional al proyecto socialista y, como obvia contrapartida
dialctica, castigar la mentalidad autnoma, libre y democrtica que se
niega a aborregarse en la lgica aberrante del rebao socialista
compulsivo. La nocin de libertad y crtica es un ardid semntico en el
enunciado filosofemtico curricular. La heterogeneidad es mal vista desde
la ptica del pensamiento obsidional falsamente revolucionario; toda
pulsin terica e intelectual tendiente a reivindicar la pluralidad
criteriolgica y la diversidad epistmica que se salga de los lmites
polticos que impone el cartabn socialista ser severamente castigada y
reprimida como factor indeseable y saboteador de la construccin del ideal
educativo revolucionario. En Cuba se les llam gusanos batisteros; en
Venezuela se tilda a cualquier profesor que desapruebe el diktat pedaggico
de la nomenclatura del PSUV como contrarrevolucionario. En el horizonte
de la educacin homogeneizante, monoltica y educastradora el disenso pasa
a convertirse en delito de lesa patria. En una tal perspectiva
estatocrtica, Kim Il Sung se qued pendejo y pasa a ser un nio de pecho
ante la mefistoflica intencin de implantar el currculo de marras.

La vida me lo dijo; as titula un hermoso libro el viejo combatiente por la
libertad Salom Meza Espinoza: la nica forma de evitar que otros piensen
por ti y decidan heternomamente de modo arbitrario, es resistiendo tica e
intelectualmente a tan inmorales pretensiones del Moloch autoritario y
militarista disfrazado de bolivariano. Quin fue el que dijo: podrn
vencer pero nunca podrn convencer?

** Rafael Rattia
   rrattia@gmail.com
   Escritor venezolano (Delta del Orinoco, 1961). Historiador egresado de
   la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Fue
   director-fundador del Archivo Histrico del Delta, director de la
   Biblioteca Pblica Central Andrs Eloy Blanco y coordinador de
   Actividades Literarias del Ateneo Internacional de Fronteras Casa de las
   Aguas. Ha publicado el poemario La pasin del suicida y dirige
   Laberintos de Agua, la pgina literaria semanal del diario Notidiario
   (Puerto Ordaz). Textos suyos han aparecido en el suplemento literario
   Verbigracia, el suplemento cultural de ltimas Noticias, El Impulso,
   Frontera y la revista Ateneo de Los Teques, as como en las revistas
   electrnicas El Invencionero (http://web.jet.es/enseres), Casi Nada
   (http://usuarios.iponet.es/casinada) y Slo Texto
   (http://solotxt.freeservers.com). Mantiene una bitcora personal en
   http://ratiar.blogspot.com.



=== El retablo de las maravillas      Luisa Pastor Martnez ===============

Vivimos en un mundo en el que el eufemismo y lo polticamente correcto se
imponen sobre la verdad doliente y el espritu crtico. Eres libre de
pensar de cualquier modo, pero no est bien visto que lo manifiestes en voz
alta, mxime si se trata de una crtica, sea de la clase que sea. Te callas
y punto, de lo contrario eres un grosero o alguien falto de entendimiento.
As las cosas, no es de extraar que hoy lo mediocre, e incluso lo vulgar y
deleznable, pase por bueno o, lo que es ms, genial.

Por la calle de la Hipocresa, deca Quevedo, acabamos pasando todos. Tal
vez sea ley de supervivencia en nuestra cotidianidad. Pero hay quienes, por
el papel que desempean en el progreso de una sociedad y una cultura, no
pueden dejarse seducir por la liviandad y el halago. Me refiero al artista
y a quienes hacen de alguien un artista: los crticos y su pblico.

Se habla apocalpticamente, para ir al grano, del destino del teatro. Se ve
poco, se le ayuda poco. La cuestin es echar balones fuera. No es que
quiera yo echar por tierra quejas que llevan algo de razn. Ciertamente,
habr proyectos de vala que se queden en nada por no ser suficientemente
auspiciados. La concisin que yo creo que se debiera hacer en voz alta es
que ayudas se dan, slo que es posible que se destinen de forma ligera, o
sencillamente equivocada.

El artista no puede o no debiera quejarse de falta de reconocimiento; le
sobran aplausos y eso es una realidad que delata cualquier espectador
amante del arte escnico, y lo que encubren esas falsas palmadas es
lamentablemente la agona de la dramaturgia.

Pongo como ejemplo un montaje teatral reciente que lleva por ttulo Beb.
La difcil tarea de ser padre. Consultas la prensa o entras a una pgina
web cualquiera y buscas una resea orientativa. Vamos a poner por caso
sta: Beb es una hilarante pieza del gran Christopher Durang sobre la
paternidad y la infancia. Respecto del autor, de nacionalidad
estadounidense, se aade (1): Uno de los pocos dramaturgos contemporneos
que tienen la capacidad de hacer aicos nuestras creencias e instituciones
para demostrarnos la hipocresa y las insuficiencias de la sociedad.

Entonces estamos salvados. Primera puntualizacin que es inexcusable hacer.
Si el crtico en cuestin va a hacer uso del vocablo hilarante debiera
primero informarse de su significado. ste es: Cmico, que mueve a risa.
As lo entienden los hispanohablantes. Yo asist a este espectculo una
noche del 2007 en un lugar de cuyo nombre prefiero fingir que olvido y no
consigui arrancar una sola carcajada desternillante, ni siquiera una corta
y sincera.

No s si culpar al autor del todo. Es posible que la interpretacin,
llevada al trmino de la afectacin ms extrema, provoque esos estragos en
un texto. Pero no, no voy a pecar yo tambin de exceso de clemencia. Ah no
hay literatura por muy comedia negra que sea, por muy teatro del absurdo
que se pretenda hacer, o por muy de psiquitrico que est el autor, dueo,
al igual que el beb protagonista de la obra, de un pasado infantil
traumtico. Que Kafka rentabilizase literariamente su niez no significa
que eso sea factible para otros tinteros. Desde luego, para apodarse gran
entiendo yo que ha de tratarse de una celebridad, un Monstruo de la
Naturaleza o Fnix de los Ingenios cual Lope de Vega, y no es precisamente
el caso. Favor que le hizo quien habl en esos trminos de su figura.

Un cuento emotivo y mordaz, dice en plena efusividad Rosana Torres. Para
que algo sea emotivo debe emocionar, conmover, y a m lo nico que me
removi fue el culo del asiento. Y si slo se tratase de m quiz pensara
que mi gusto es mo y se acab. Tir 20 euros a la basura. Esas cosas
pasan, puedo asumir la prdida. Me levanto de mi asiento y me largo,
mientras todas las miradas de cordero en matadero se fijan en m, deseosas
de poder aplaudir de una vez para as largarse a casa. Pero hubo una
indignacin tan generalizada con esta obra entre el respetable que creo que
merece su difamacin. Por otro lado, est el calificativo mordaz. Yo creo
que necesariamente la mordacidad ha de ir unida de forma inextricable a la
inteligencia, y quienes deban parecerlo en escena, los personajes
encarnados en los actores, eran seres ms bien cercanos a la mayor de las
idiocias inimaginables.

Una comedia muy teraputica y catrtica. Teraputica? Si an se me
hincha la aorta al recordarla! Catrtica? En qu sentido? En el original
del trmino o en otro que se ha sacado de la manga, en pleno rapto verbal,
la duea de la resea? Si es que ella se siente identificada con lo que se
dramatiza en esas escenas, mi consejo es que acuda a su psicoanalista sin
ms dilacin. Seguro que Durang le puede prestar al suyo. El gran ... de
grandes. De sobra sabemos, gracias al magistral Woody Allen, que bajo toda
almohada de norteamericano burgus, yace un correligionario de Freud.

Es posible que la obra no cuaje a mis ojos porque nuestra sociedad, an en
algo distante de la norteamericana, no ha llegado a esas cotas de
degradacin que se nos retratan en la obra. En tal caso, no ha habido una
feliz adaptacin, amn de otros yerros.

Pues con todo y con eso, descubro, no sin asombro maysculo, ingenua!, que
no slo se le hace una promocin extraordinaria, en carteles publicitarios
y televisin, sino que adems ha sido un montaje galardonado y
subvencionado por la Generalitat Valenciana. Claro que a saber qu calidad
intelectual tendr el responsable de conceder ayudas y premios. A la XII
Muestra de Teatros de las Autonomas, celebrada entre el 6 de marzo y el 1
de abril de 2007, concurre esta compaa valenciana, La Pavana, con su
Beb; en la Muestra de Teatres de la Generalitat Valenciana recibe el
Premio a la Mejor Direccin (Rafael Calatayud), ni ms ni menos, a la Mejor
Adaptacin (Juli Disla, que tambin interviene como actor haciendo de padre
de la criatura, con iguales resultados), una nominacin a Mejor Actriz de
Reparto para Lola Molt, la nani lasciva-neurtica del retoo, una
nominacin tambin al Mejor Diseo de Vestuario (Alejandro Sez de la
Torre) y Premio al Mejor Espectculo. En los Premis Abril, Nominacin a
Mejor Espectculo, a Mejor Actriz Protagonista (Marta Balenguer, la madre
estpida), nominacin de nuevo para Lola Molt por Mejor Actriz Secundaria,
nominacin a la Mejor Versin y a Mejor Vestuario. Todo ello en el 2007. En
el 2008, nominacin a Mejor Director en los Premios Chivas Teln. Y
candidatos a los Max por Mejor Espectculo.

En fin, no era mi objetivo cebarme en concreto con este montaje; lo nico
que pretenda era demostrar cun grande se est haciendo el abismo entre el
pblico y quienes lo representan y promocionan.

Si montajes de este corte son el soplo de aire que el teatro necesita para
existir, yo creo que bien merece que le dejemos suicidarse en paz. De
ninguna manera el teatro puede alentar sin aquel que le da su razn de ser:
el pueblo hecho pblico. Comenta la periodista citada antes en otro de sus
textos que el teatro ha vivido siempre en crisis y que quiz hoy se siente
ms por la aparicin de otros medios de evasin, especialmente la
televisin. Qu fcil! Ya est expedido el certificado de defuncin. Un
teatro para minoras, para una isla de elegidos, que son los artistas y
unos pocos iluminados que entienden los derroteros por los que discurre hoy
en da. Ellos lo guisen y ellos se lo coman. Siempre nos quedan los
musicales.

Yo quiero pensar que existe algn modo en que el teatro sepa hallar la
frmula de hacerse atractivo aun en los tiempos que corren, al menos para
quienes son aficionados a la escena. De momento, la cuarta pared es una
realidad ms cierta hoy que nunca. El propio artista levanta da al da el
muro. Tarde o temprano, como han hecho otros, habr de caer.



Nota

 1. En la revista digital de teatro Entre Bambalinas
    (http://entrebambalinas.net), 7 de febrero de 2008, y en la pgina
    www.guiadelocio.com/madrid/teatro. La resea es de Rosana Torres,
    periodista especializada en informacin teatral del diario El Pas
    (http://www.elpais.es).

** Luisa Pastor Martnez
   luigipastorderegil@yahoo.es
   Docente espaola (Orihuela, 1974). Imparte clases de lengua castellana y
   literatura en el IES Gabriel Mir de su ciudad natal. Textos suyos han
   sido publicados en revistas digitales como El Coloquio de los Perros
   (http://www.elcoloquiodelosperros.net) y Realidad Literal
   (http://www.realidadliteral.net).



=== El hombre en el castillo      Eduardo Balestena =======================

Philip Kindred Dick muri a los 53 aos en 1982, poco antes de que Ridley
Scott llevara al cine Blade Runner, una pelcula de culto (que lo es pese
al rol protagnico de Harrison Ford, lo cual habla a las claras tanto de la
excepcional puesta y direccin, como de la originalidad de la historia)
basada en su relato Suean los androides con ovejas elctricas? (1968).



El libro de los cambios

Pero su novela central es El hombre en el castillo (1962).

Lo mismo que Richard Matheson (1926), cuyas novelas Soy leyenda (1954) y El
hombre menguante (1956) constituyen una indagacin sobre lo humano y sus
lmites, ms que propiamente obras de ciencia ficcin, o en todo caso,
confieren a la especie la funcin de valerse de distintos modos de pensar
lo real, El hombre en el castillo plantea el escenario de unos Estados
Unidos vencidos en la Segunda Guerra Mundial por Alemania y Japn, y
divididos en tres zonas: la costa este ocupada por los alemanes, la costa
oeste, por los japoneses, y una zona en decadencia, entre ambas.

Como el propio Dick al escribirla, sus personajes tienen en comn que
permanentemente consultan el I Ching, el libro de los cambios, esencial en
toda la propuesta.

Las historias de los personajes van entrelazndose, y ese mecanismo plantea
varias cuestiones como realidad e identidad, poder, cultura, y verdad.



Realidad e identidad

En la ficcin, los personajes leen la novela La langosta se ha posado, de
Hawthorne Abendsen, un escritor que, al parecer, vive refugiado en el
castillo al que alude el ttulo. En esta obra, prohibida en todo el pas,
pero posible de encontrar en la zona oste, si bien es Estados Unidos el
pas que ha ganado la guerra, la realidad planteada en el texto dentro del
texto es diferente de la real.

Philip K. Dick, que vivi una vida dura, breve y difcil, tuvo una hermana
gemela que muri (probablemente de desnutricin) a las cinco semanas. El
problema de la identidad, de ser uno y a la vez un fantasma, atraviesa su
obra. En efecto, en El hombre en el castillo, como en Blade Runner, nadie
es lo que pretende ser, y a la vez todos los personajes dudan de la
realidad, refugindose (en la novela) en los hexagramas del I Ching, que
remiten a un orden superior que requiere ser descifrado.

No hay una realidad objetiva, sino distintas percepciones e intuiciones de
las circunstancias externas, y de los propios personajes frente a ellas, y
a s mismos; salvo los inescrutables Betty y Paul Kassoura, una pareja de
japoneses, los personajes siempre estn plantendose cosas, reflejndolas,
o poniendo en tela de juicio lo que sucede, y terminamos por no creer en
las circunstancias reales, o por no saber qu est sucediendo
verdaderamente. El escenario, cuando sobrevienen momentos de crisis, es
planteado de una manera subjetiva, y calles y lugares tienen una funcin
opresiva, y constituyen un indicador de que, fuera de ciertos lmites, la
realidad es absolutamente hostil y extraa.



El poder

El problema del poder se desenvuelve en dos ejes: Hitler, aquejado por una
sfilis, ha sido desplazado de la escena poltica, y Martin Bormann es el
canciller. A su muerte, tras distintas intrigas, ser nombrado Joseph
Goebbels. Una de las facciones del Reich se propone, a su vez, atacar
Japn. Por otra parte, impera la poltica racial, con la consiguiente
eliminacin sistemtica de judos, y la expulsin de eslavos, a punto tal
de comprometer la economa mundial. Los alemanes han exterminado a las
poblaciones de frica y secado el Mar Mediterrneo para ganarlo como
terreno de cultivo.

Dick enuncia, de este modo, las consecuencias que la concepcin nazi del
poder hubiera producido en un mundo (tambin global) donde Alemania
aparece, a su vez, como lder en la tcnica; en esta concepcin no hay
espacio para la democracia, sino para los grupos que lo detentan, y que
luchan entre s, y para las grandes corporaciones japonesas.

El escenario del poder, como un tejido que se produce divorciado de toda
necesidad humana, est cambiando permanentemente: el personaje de Wegener
no sabe si, a la llegada del cohete de Lufthansa que lo transporta de
vuelta a Alemania, ser ejecutado o vivir.

Este escenario, entonces, participa de la idea de irrealidad que todo lo
envuelve, porque en l nunca se sabe en qu creer. Slo se sabe que la
violencia, la segregacin y la muerte, son un absoluto, y que el propio
poder, pese a ser absoluto para quienes lo detentan, es permanentemente
erosionado por las fuerzas que se proponen llegar a l.



Cultura

Los Estados Unidos de la novela no han podido superar la gran depresin, ya
que Franklin Delano Roosevelt fue asesinado en Miami en un atentado en
1933, y tras la fracasada gestin de un presidente demcrata (Garner) que
lo sucede, es elegido un republicano (Bricker) que sostiene una postura
aislacionista. Los japoneses, luego de conquistar el archipilago de las
islas Hawaii, invadieron la costa oeste norteamericana, y la guerra
finaliz en 1947.

La propuesta marca una situacin de inferioridad social y cultural
estadounidense. Los estadounidenses son los nativos sojuzgados, y los
japoneses, que muestran un alto grado de refinamiento, se encuentran
interesados en las antigedades anteriores a la Guerra de Secesin, y a los
productos de la cultura masiva (comics, juguetes y tarjetas) anteriores a
la Segunda Guerra Mundial.

En un mundo tan relativo, dominado brutalmente por quienes detentan el
poder (donde no deja de ser una irona que los japoneses llamen aborgenes
a los estadounidenses), sin embargo adquiere valor lo histrico, y lo
pequeo.

A la vez que es creado un mercado de bienes simblicos, se hace objeto de
l a la cultura, invistindose a los japoneses como colonizadores, pues
son ellos quienes, tanto desde su refinamiento como desde su capacidad
econmica, tienen el poder de reformular los objetos culturales, y
coadyuvar a que sea generado un pasado eternamente en estado de
descubrimiento, ya que cada objeto es supuestamente portador de huellas
remotas, producidas cuando el mundo era diferente (algo semejante podemos
apreciar en un pasaje de 1984, de Orwell). De este modo, un pasado apcrifo
empieza a surgir: el pasado sigue, como la cultura, las leyes de una
realidad elusiva.

Es muy rico el dilogo entre Robert Childan, dueo de la tienda Artesanas
Americanas, con Paul y Betty Kassoura, cuya postura ante las producciones
del arte, Childan considera fra y superficial. En el mundo narrado, los
empresarios japoneses son dueos tanto de los cdigos de la empresa como de
los de la sabidura oriental que encarnan, y es desde esa postura de
superioridad que valoran a todo lo que ven.

A la vez, aparece muy claro el hecho de un presente no productor de
cultura, ya que no parece haber nada propio ni nuevo por plasmar.

Sin embargo dos personajes, Ed y Frank (los nicos, junto a Juliana,
prcticamente rescatables desde un punto de vista humano), comienzan a
hacer una nueva clase de artesanas, objetos pequeos, de formas sencillas.
Es la originalidad lo que los distingue: no remiten a una cultura anterior,
sino a algo nuevo, pero difcil de definir, que es como una pequea luz en
el fondo de un abismo. As, estos objetos sin tradicin simbolizan, por eso
mismo, y por su propia belleza, un sentido diferente que debe ser
descubierto en ellos, y esa cualidad los dota de un estado de armona con
el cosmos.

La novela se convierte, as, en una suerte de lucha entre la aspiracin por
la armona del todo, y la permanente hostilidad y fragilidad de lo real.



La verdad

Ante la alternativa de que las cosas hubieran sucedido como en La langosta
se ha posado, o de cualquier otro modo, surge el problema de que no hay
otra verdad que aquella que pueda surgir del libro de los cambios, y
saberlo es aceptar un destino, que si bien es desconocido, puede ser
descifrado, y del cual no es posible huir. La verdad, dice el personaje de
Juliana, al final, es tan terrible como la muerte.

No obstante, algunos indicios y el final parecen negar esta cosmovisin
fatalista.

Vivimos as entre dos fuerzas, la armona, de la cual son testimonio
algunas cosas (como las artesanas) y la duda sobre lo real, y acerca de
aquello que, dentro de lo real, es asumido como verdad.

Qu actual parece esta formulacin, en un mundo donde nada parece profundo
ni definitivo, cuyo afn desmedido por el consumo, tanto como su
individualismo, sacuden sus mismas bases, y que parece condenado a dos
cosas: la fugacidad y la destruccin.

En este mundo, a la vez tan complejo y elemental, slo nos cabe buscar
aquellos mensajes que provienen de las cosas acaso ms simples, y, como
Luciana, Ed y Frank, simplemente resistir, mientras buscamos nuestro camino
a travs de la oscuridad.

** Eduardo Balestena
   ebalestena@yahoo.com.ar
   Escritor argentino (Mar del Plata, 1955). Trabajador social, ensayista,
   escritor, funcionario judicial en la Cmara Federal de Apelaciones de
   Mar del Plata (CFAMDP) y docente en la Ctedra de Criminologa de la
   Universidad Atlntida Argentina (http://www.uaa-mardeajo.com.ar). Ha
   publicado las novelas Ocurre al otro lado de la noche (Del Castillo
   Editores, Buenos Aires, 1987) y Ana, el interior del fuego (Editorial
   Melusina, Mar del Plata, 2000), la nouvelle El secreto borde de la luz
   (La-Lectura.com, 2001), el poemario La sala China (Red Internacional del
   Libro, Santiago de Chile, 1996) y los ensayos Lo institucional,
   paradigma y transgresin (Espacio Editorial, Buenos Aires, 1996;
   reeditado en 2003), Fiesta y pinturas en la posmodernidad de la
   exclusin (Ente Municipal de Cultura, Mar del Plata, 1997) y La fbrica
   penal, con prlogo del doctor Eugenio Ral Zaffaroni (Editorial I b de
   F, Buenos Aires-Montevideo; Coleccin Memoria Criminolgica), entre
   otros. Ha recibido, entre otros, el Primer Premio de Novela Del Castillo
   Editores (1986); el Segundo Premio del Concurso Nacional de Cuento
   Horizonte de Cultura (Junn, 1992); el Primer Premio del Concurso
   Nacional de Ensayo (Sade, Lans, 1992); el Premio Lobo de Mar a la
   Produccin Literaria 1996 (Fundacin Toledo, 1997), y el Premio
   Alfonsina, del Ente Municipal de Cultura, a la Produccin Literaria
   (1998). Artculos suyos han sido publicados en diversos medios digitales
   e impresos.



=== Cmo se ven los latinos desde la perspectiva =========================
=== de una novela polticamente incorrecta?      Laura Garca =============

Respondo de inmediato: se ven torpes, descuidados, atrasados, locos, raros,
tontos, nfimos, producen hasto. Pero Muerte a los latinos no ha sido
escrita para bendecir la fuerza trabajadora latinoamericana, que da a da
se quiebra la espalda en los Estados Unidos. Tampoco ha sido escrita desde
la visin particular de un latinoamericano adorador de sus races, que
se llena la boca pronunciando cada dos por tres esa frase. La condicin de
latinos, como nos ven y catalogan en Estados Unidos, ha sido puesta tras
un filtro en esta ficcin. Quedaron atrs esos tiempos en que los
inmigrantes latinos lloraban escuchando la cancin Mi tierra de Gloria
Estefan. En esta novela somos otros.

El socilogo y periodista chileno Fernando Villegas vuelve a la carga
literaria con una novela polticamente incorrecta. Una novela aterradora y
agradablemente perversa, que disfraza, tras la locura del protagonista, un
trozo de la cruda realidad de eso que se llama ser latino.

Muerte a los latinos es la historia de un sudamericano que llega a Miami,
con la cabeza atestada de ambiciones. Atencin: ambiciones, no sueos.
Segn sus clculos, el postgrado que cursara en antropologa cultural en
la Universidad de Miami, una de las ms prestigiosas en este campo de
estudio en Estados Unidos, le servira de trampoln para hacer una
brillante carrera. Pero enloqueci. Enloqueci de rabia contra los latinos,
en medio de un proceso de descubrimiento de esa raza, que se mova como
pez en el agua por los rincones de Miami, pero que le caus asco, desazn,
odio. El protagonista, en la bsqueda de demostrar la validez de ese
profundo desprecio a todo lo que se llamase latino y que inundaba su
atmsfera, su ambiente, slo consigui enloquecer, delirar con un solo
objetivo: dar muerte a los latinos, o, como repite a lo largo de la obra,
death to latins. Las situaciones a las que se enfrenta son delirantes:
sostiene una srdida relacin con uno de sus profesores en una extraa
mezcla de amor y odio; se trenza en una relacin puramente sexual con una
enfermera mexicana; casi cae en la tentacin panfletista-revolucionaria de
su compaero de cuarto y hace cosas absurdas por conquistar a la rubia
bonita de su clase. La historia gira en torno a lo que ha sido su vida
durante 4 aos viviendo en Estados Unidos, pero rodeado de latinos.

En esta obra hay aspectos narrativos muy interesantes. De partida, la
historia se narra en retrospectiva a travs de un diario ntimo, que parte
con fecha de 2011. Nunca se sabe el nombre del protagonista, ni de qu pas
de Latinoamrica es originario. Y el relato del diario es combinado con los
apartes de la tesis que prepara para su clase. Este juego de cambios, entre
la confesin ntima y la inquietud acadmica, revela dos aristas que
permiten entender el proceder del personaje y entender un poco, tambin, el
motivo por el cual enloquece: lo latino.

Eso mismo. Ser latino. Estudiar la esencia de los latinos. Verse reflejado
en una suerte de miseria, no precisamente material, no precisamente
econmica. Este hombre vive en lo personal un conflicto con esa esencia
latina que lo persigue por todos lados en Miami; que habita en Pedro, el
barrendero de la universidad, en Marta, su amante mexicana, en Ernesto, su
compaero de cuarto. Que recorre todos los rincones de su entorno
inmediato. Y tambin en la reflexin acadmica est presente esa marca,
que termina enloquecindolo. En los apartados del libro en donde se
reproducen prrafos del ensayo que prepara el protagonista, se encuentran
concentradas importantes ideas o apreciaciones sobre la cultura latina
propiamente tal. Y son esas conclusiones, poco esperanzadoras, las que
llevan al protagonista a plantearse que Latinoamrica no es ms que un
cmulo de ideas fciles, baratas, de dolos de plsticos, de clichs
desagradables.

Es as como el protagonista va enfrentando en todos los rostros de los
latinos que aparecen por su vida su mismo rostro. Uno que dibuja fracaso,
miseria, conformismo, sobre todo conformismo, mansedumbre. El hasto por lo
latino empieza a manifestarse tambin en su cultura, que se confunde y se
hace cada vez menos rica. Dentro de la novela, el estudio de lo latino
que hace su protagonista, a modo de tesis o reflexin acadmica, ahonda en
aspectos relevantes de nuestra cultura: la poltica, la social, la
econmica. Es as como su pensamiento, con todo y lo delirante de su ser,
no deja de reflejarnos exactamente. Cuando el protagonista es invitado por
Ernesto, su compaero de cuarto, a ser parte de un grupo de debate
conformado por estudiantes y, sobre todo, cuando escucha los argumentos que
tiene ste para convencerlo (aludiendo al importante papel de los
estudiantes en el trmino de la guerra de Vietnam), hace la siguiente
reflexin: La cultura latina y adivino que el grupo de debate estaba
lleno de hispanos tiene como uno de sus componentes centrales un grado
delirante de charlatanera poltico-progresista en todas sus formas y
lenguaje, estilos y tonos. Y luego nos traslada a uno de los
planteamientos de su tesis: En Amrica Latina los discursos, la palabra,
el habla en todas sus expresiones tiende a reemplazar los actos. Los
insultos dichos entre murmullos reemplazan la venganza. Las promesas que
jams sern cumplidas reemplazan los compromisos. Los versos de amor
apasionados reemplazan las conductas para cambiarlo o cambiarnos. Los
programas para vencer la pobreza, reemplazan las medidas para vencerla.

De esta seccin del libro (la que comprende todos los prrafos
seleccionados de la tesis que escribe el protagonista), el columnista
armenio radicado en Chile, Armen Koyoudjanm, dijo: Debiera ser texto
obligado en las universidades latinas.

En esta novela, el protagonista enloquece y arrasa por delante con todo lo
que significa latino en su entorno inmediato. Lo hace fsicamente,
produciendo dao, incendiando, matando, pero no como producto de un mera
actitud xenofbica que lo atac de repente, sino como un reflejo de algo
que su mente le peda inconscientemente desde haca tiempo: acabar, por
fin, con esa suma de inconsistencias, con ese todo errneo que hasta hoy
se encierra en un solo concepto an sin decantar: los latinos.

** Laura Garca
   laura.lalita@gmail.com
   Escritora colombiana (Cartago, Valle del Cauca, 1985). Cursa estudios de
   licenciatura en letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA,
   http://www.uba.ar), en donde reside actualmente, despus de vivir en
   Chile entre 1998 y 2003. Mantiene en lnea el blog sobre artes y
   literatura Club de Artes y Letras El ClarLet
   (http://clar-let.blogspot.com) y la revista ArcoLibris
   (http://blogs.clarin.com/arcolibris).



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Hctor Torres, de la reflexin a la frase =============================
=== El escritor rinde cuentas a su conciencia      Rafael Ortega ========

      La matemtica de la literatura se burla de las leyes de la economa.
      Nadie sabe dnde y cundo aparece un autor de talento, ni siquiera un
      cuento memorable.

De sus primeras lecturas, Hctor Torres (Caracas, 1968) recuerda con agrado
los Cuentos de la selva, de Horacio Quiroga; las novelas de Hermann Hesse,
y parece percibir an el sonido de la voz de su madre insuflndole parte de
su aliento vital a los personajes de Oscar Wilde, con lo cual le devel el
maravilloso secreto que guardan los libros.

Sorteando los caprichos de su memoria, el editor de la revista digital
Ficcin Breve Venezolana (http://www.ficcionbreve.org) nos confes que su
primer relato lo escribi en diciembre del ao 1993: Durante esos das, me
sent frente a la computadora y comenc a escribir un cuento que era una
impdica imitacin de Borges. Uno de esos cuentos que posteriormente lo
avergenzan a uno, pero que revelan una vocacin.

Participaste en algn taller literario?

S. Estuve en el taller de narrativa del Celarg, conducido por ngel
Gustavo Infante, entre 1999 y 2000. Particip, adems, en un breve taller
con Marcos Tarre, sobre la novela policial. Eso, en lo formal. Por otra
parte, trato de aprender de cada conversacin, de cada sugerencia, de cada
ventana que me abren los autores con ms experiencia. No dejo de sentirme
afortunado, por ejemplo, de que Oscar Marcano, eventualmente, tenga conmigo
el generoso gesto de hacerme observaciones sobre mis textos, acompaados de
un caf, cuando el tiempo lo permite.

Crees que los talleres literarios son fbricas de escritores?

No, para nada. Los talleres literarios son la prueba fehaciente de que la
matemtica de la literatura se burla de las leyes de la economa. Nadie
sabe dnde y cundo aparece un autor de talento, ni siquiera un cuento
memorable. Los talleres literarios, como suelo decirle a los que me
escriben consultndome sobre el tema, acaso sirven para que las ovejas
negras de la casa descubran que no estn tan solas. Y ese papel s lo
cumplen a cabalidad. Ese y el de estimular la competencia, la tabulacin
ntima e involuntaria cuando calibras la evolucin de tu generacin
expresada en las camadas de cada taller. Aunque no producen escritores, los
talleres constituyen experiencias importantes en la vida del aspirante a
escritor. Es inolvidable la sensacin de sentarse en una mesa y recorrer la
vista con disimulo entre desconocidos que sern, a una vez, tus futuros
contendientes y tus futuros cmplices.

Cules temas te motivan a escribir?

Antes me parecan importantes los recovecos que se asomaban en esas
grietas producidas por el intelecto humano, cuando cuestionaba la comn
percepcin de la realidad. Era leer La mquina del tiempo, o Tln, Uqbar,
Orbis Tertius, por nombrar algunos textos clsicos, y sentir el placer del
desconcierto. Con el tiempo descubr que la realidad es de por s
fantstica y compleja y asombrosa, por lo que en cada pedazo de vida, en
cada situacin imaginada, en cada conversacin escuchada en la calle, puede
estar latente una historia maravillosa que exija perseguirla, buscarla, dar
con ella, desentraarla. Lo que tiene de impredecible la vida, es lo que la
hace interesante.

Cmo nacen tus obras?

Creo que ese es uno de los misterios ms celosamente guardados de la
creacin artstica. Sospecho que el que se topa con la frmula comienza a
producir muchos libros y poca literatura. Fito Pez seal en una ocasin
que para crecer hay que traicionarse, y creo que de eso se trata. Cada
nuevo proyecto es un reto diferente que requiere toda la atencin de
nuestras dudas y de nuestros anhelos: como una nueva novia o un nuevo hijo
o un nuevo empleo. Algo que en principio es la incertidumbre y concluye
slo cuando forma parte de nuestras vidas.

En cul gnero literario te expresas mejor?

Sin duda, en la narrativa. Los gneros literarios son inherentes al
carcter de las personas. Yo slo me concibo dialogando conmigo mismo desde
la preexistencia de unas circunstancias y una trama y unos personajes que
se hospedan en un cuarto de tu vida, y viven all hasta que crees haber
develado el misterio. Y, de hecho, como cada vez esos personajes y esas
situaciones exigen ms espacio, me he visto obligado a mudarme a la casa de
la novela, ms espaciosa que la del cuento, para dejar que se desarrollen a
su gusto y expresen con mayor libertad los conflictos y felicidades que
enfrentan.

Aparte de la lectura, existen otras fuentes de las cuales nutres para
escribir?

La lectura, en todas sus maneras de manifestarse. Ver la vida en su
trnsito cotidiano supone pasar lo que se ve por el filtro del intelecto,
que te pone automticamente a desmenuzar, oler, palpar, cada cosa que cae
all, para ver qu de todo lo que va quedando tiene un potencial valor como
historia independiente. Y ver la vida supone leer literatura, leer la
prensa, escuchar conversaciones ajenas, ver cine, escuchar msica y hasta
recordar conversaciones con seres queridos. La necesidad de entender la
vida que te rodea te lleva al neurtico punto en que todo es materia de la
literatura.

A tu criterio, cules escritores venezolanos son fundamentales?

Es difcil dar una respuesta sistemtica a esa pregunta. Habra que partir
de la advertencia de que la categora de fundamentales la dan nuestros
propios gustos y caprichos. Siendo as, para m son fundamentales Mariano
Picn Salas y Augusto Mijares, algunas de cuyas ideas an no hemos
alcanzado como sociedad; o la sencillez estilstica de Julio Garmendia.
Tambin te podra decir que Rafael Cadenas o Eugenio Montejo. Pero me
inclino a pensar que, desde el punto de vista de la felicidad personal que
nos producen, tambin seran fundamentales algunas lneas, o cuentos, o
ancdotas que nos han edificado como lectores. Y eso incluira cosas tan
poco conocidas como el cuento Maana s ser, de un escritor que nadie
recuerda, llamado Ral Valera. O tantas lneas maravillosas que he debido
leer desde Ficcin Breve Venezolana, escritas por autores desconocidos.

A qu atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos como
los de otros pases?

Seguramente se debe a muchos factores. Uno de ellos podra ser que no
inscribimos nuestro nombre en la poca del boom. Y eso podra deberse a que
la barra y los cargos consulares tenan a nuestros autores sumergidos en
una especie de lquido amnitico. Pero esas son conjeturas no comprobables.
Tambin pueda deberse a que nuestra condicin de pas petrolero que da al
Caribe nos conform un pueblo poco dado a la reflexin y a cultivar
expresiones del intelecto. O quiz incida el hecho de que las grandes
editoriales, y sus vigorosos mercados, estn asentadas en otros pases de
la regin, como Colombia, Argentina y Mxico. O que hasta hace unos aos no
tuvimos una migracin importante (cosa que ha cambiado, ya que nuestra
poblacin en el autoexilio comienza a ser significativa). Sin embargo,
Venezuela tambin posee una tradicin importante, adems de que sospecho
que nuestra literatura, ms necesitada de su propio espacio, de decir
cosas, y con la atencin del mundo en nuestros acontecimientos, ser cada
vez ms conocida fuera de nuestras fronteras.

Cmo influy el boom latinoamericano en la literatura venezolana?

Gener un complejo de inferioridad muy grande, ya que al no tener
presencia en l, vimos nuestra literatura con minusvala, lo cual se
tradujo en reticencia, en falta de fe. Ese complejo tuvo reacciones
diversas: desde los insufribles imitadores de Garca Mrquez, hasta los
que, en falso desdn hacia el pblico, hicieron una obra ilegible. El boom
es un perodo superado y los venezolanos tenemos que concentrarnos en
nuestras posibilidades actuales, en que no tenemos un marco de referencia
que nos ponga en desventaja.

Es difcil ser escritor en un pas de pocos lectores? Cmo asumes ese
reto?

La escritura es un hecho anterior a la edicin del libro y los asuntos
relativos al mercado. Por tanto, esa condicin no debera influir en esa
necesidad impostergable de escribir, y de hacerlo bien. Ahora bien, que
seamos un pas de pocos lectores es responsabilidad de todos, incluyendo a
los autores. Durante dcadas, algunos escritores venezolanos se esforzaron
por hacer una literatura ilegible para el pblico. Eso, afortunadamente,
est cambiando. Los escritores de las nuevas generaciones quieren hacer una
literatura de calidad, pero que llegue al pblico. Y el incremento de las
ventas de los libros de autores del patio slo se puede explicar con la
existencia de nuevos lectores, por lo que creo que los autores comienzan a
hacer la parte que les toca. Ahora le toca a los editores, en generar
mejores polticas de promocin, y al Estado: si haces una Feria
Internacional del Libro en el Parque del Este y en vez de incentivar a la
poblacin a que se acerque, la espantas con discursos cargados de contenido
poltico e ideolgico, no ests ayudando en mucho a esa existencia de
nuevos lectores.

Cmo percibes la presencia de la mujer en el mundo de la literatura?

Como en todas las actividades humanas: cada vez mayor. Hay excelentes
narradoras en la actualidad, incluso dentro de las nuevas promociones, como
el caso, por ejemplo, de Krina Ber, por citar uno de esos nombres femeninos
que se leen con frecuencia en los premios literarios de la actualidad, y
que se ha hecho un nombre a base de constancia. Adems, en una medida
importante, las novelas de reciente publicacin estn firmadas por mujeres.
Pero lo cierto es que nadie te hace las cosas fciles, te catalogues dentro
del grupo en el que te catalogues: mujer, judo, negro, homosexual,
disidente, indio. Todo hay que ganarlo con esfuerzo en una lucha en la que
el otro nunca te har concesiones. En todo caso, depende de cada quien:
refugiarse tras un colectivo mancillado o entender que los resultados que
obtienes dependen bsicamente de tu esfuerzo. Nadie es capaz de negarle su
estatura a Ana Teresa Torres, Mara Fernanda Palacios o Ana Enriqueta Tern
por ser mujeres.

Cules libros o autores de la literatura universal recomendaras?

Es una pregunta difcil. Habra que remitirse a los clsicos y no s si
hay mucha gente dispuesta a leerlos. En todo caso, me parece que no se debe
dejar de intentar leer a Chejov, a Maupassant, a Shakespeare o Cervantes.

Las instituciones del Estado ofrecen la ayuda necesaria al escritor?

No. Ningn gobierno tendr demasiado inters en apoyar el pensamiento
crtico, diga lo que diga. Acaso lo necesario para cuidar las formas.
Asignan algunos presupuestos y ejecutan algunas polticas, unas mejores que
otras, pero se podra hacer muchsimo ms en un pas en el que el sueldo de
un mes de un magistrado, diputado u otro alto funcionario podra financiar
decenas de talleres o becas. Un pas tan rico cuya comitiva presidencial
durante las giras mundiales puede alcanzar la saudita cifra de 300
funcionarios, o ms. Creo que, en lo sustancial, no hemos mejorado mucho. A
lo sumo se les quit a unos, argumentando exclusin, para drselo a otros,
generando igualmente exclusin. En todo caso, creo que es por no ayudar que
el Estado ha producido un beneficio inmenso indirecto, porque el
alejamiento voluntario o forzado de muchos autores de las editoriales
estatales ha provocado una reactivacin de la actividad privada como no se
haba visto en mucho tiempo.

Cul es la funcin del escritor?

Las funciones, los papeles, los asigna la sociedad. Es lo que le toca
hacer a cada quien en el juego colectivo. Una sociedad que no lee y que,
por ende, no es dada a la reflexin, no tiene previsto la presencia de ese
personaje en su trama, por lo que difcilmente le puede asignar un rol, una
funcin. Entonces, al no rendirle cuentas a la sociedad, el escritor le
rinde cuentas solamente a su conciencia, y sta debe obligarlo a ser
honesto con lo que escribe, exigente consigo mismo y a no eludir llegar
hasta el fondo mismo de sus indagaciones, as remueva fantasmas o tropiece
al dolor.

Cmo ves el panorama regional actual?

Partiendo de lo que te coment anteriormente en torno a la relacin entre
ausencia del Estado y desarrollo de la actividad privada, sospecho que la
predominancia de las actividades patrocinadas por el gobierno en detrimento
de las actividades con mayor independencia de accin, no ofrecen un
panorama muy alentador al desarrollo de la literatura en la regin. Un
patrocinante privado difcilmente te marca pauta en tu trabajo creativo. No
podra decirse lo mismo del gobierno.

Qu opinas de las nuevas tecnologas?

Que son inevitables. Que todo buen artista aprovecha las herramientas que
estn a su alcance en pro del desarrollo y la difusin de su obra. Que toda
herramienta tiene el uso que se le d, y si se puede llenar la red de
contenido cultural, estamos haciendo lo que nos toca. Desdear la
tecnologa y los nuevos soportes en defensa de un purismo arcaico te delata
como una persona fuera de tu tiempo, lo cual sera un inmenso
contrasentido, porque los artistas e intelectuales se han caracterizado
siempre por ser la vanguardia de su poca.

Crees que algn da los e-books suplantarn a los libros tradicionales?

Sin duda que s, y es una discusin superada y estril. Ya la pregunta
posible es cundo, y creo que ese cundo est un poco lejos. La literatura
es una actividad espiritual que se ejecuta con las herramientas (pluma de
ganso o laptop) y los medios de difusin (pergamino o e-book) que estn
disponibles en cada poca. Afirmar, como lo hizo Saramago, que no se podra
llorar sobre un disco duro, es una inmensa necedad. Acaso pierde algo una
sonata de Beethoven porque se escuche en un iPod? Uno de los pecados del
artista, del escritor, es volverse reaccionario. Si no ha alcanzado la
poca en la que vive, cmo podra interpretarla?



      Herramienta del pensamiento

      La escritura es una herramienta del pensamiento, y el deber del
      escritor es abordar su oficio con honestidad y con absoluta
      conciencia de que su palabra es la nica cosa que posee, por lo que
      no puede venderla al poder de turno, ni usarla de testimonio de los
      intereses de terceros; porque el escritor debe ser un eterno
      inconforme, alguien que nunca da por hecho nada, que desconfa de
      toda afirmacin tajante.

      Esta entrevista fue publicada originalmente en el suplemento cultural
      Contenido, del diario El Periodiquito
      (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, Aragua, Venezuela.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



=== Washington Cucurto, el creador del realismo atolondrado, ============
=== desde Nueva York ======================================================
=== La literatura debe ser movilizadora      Eduardo Corrales =============

El escritor argentino Santiago Vega/Washington Cucurto, inventor y cultor
del realismo atolondrado, sospecha de la calidad como criterio valorativo
del arte y la literatura, porque a su juicio resulta paralizante. Cucurto
ms bien reivindica el impulso movilizador inherente a la actividad
creativa.

El autor de Cosa de negros (2003) lleg por primera vez a la Gran Manzana
para hablar en la Universidad de Nueva York acerca de su labor literaria
encomiada por muchos y denostada por otros tantos y de su quehacer
editorial.

Cucurto afirma que cuando tom conciencia de que nunca iba a escribir como
Lezama Lima o Csar Aira (tipos con maestra... habilidosos) se pregunt:
Qu pasa con quienes carecen de esa destreza? Cmo construimos algo?.

As cay en la cuenta de que el arte lo podemos hacer todos; no es una
habilidad. No hace falta ser Riquelme para jugar a la pelota.

Cucurto cuestiona el concepto de la calidad en el arte, pero asegura que no
se trata de achatarlo sino de prevenir la parlisis que puede suscitar si
se le toma como un valor absoluto.

Si viene Vargas Llosa a dar un discurso va a hablar de Cervantes y Jorge
Luis Borges. Todos los chicos de los colegios hacen arte, pero si todos van
a escribir como Vargas Llosa o Borges nadie va a hacer arte pues ste tiene
que generar, no ser paralizador, afirma.

En todo caso, Cucurto no pontifica. Yo no tengo mis ideas claras. Son
cosas que siento cuando leo, cuando escribo... No lo tengo muy claro, tengo
una intuicin, admite.



El realismo atolondrado

Sobre el realismo atolondrado, manifiesta que es una mezcla de cosas
malas y cosas buenas, una mezcla de habla oral, popular... cosas de
amigos... un montn de cosas, una mezcla de registros, una cruza de
lenguajes.

Los protagonistas de los relatos y poemas del autor de Las aventuras del
seor maz (2005) no son los argentinos descendientes de los que a su vez
descendan de los barcos.

Sus personajes describen a, y hablan por, esa nueva ola de migrantes
venidos de provincias como Chaco, Jujuy o Salta, junto a los paraguayos,
bolivianos, dominicanos y peruanos llegados por tierra, atrados por la
imponente urbe portea y su dudosa oferta de progreso y modernidad.

En las historias llenas de humor y erotismo, de amor y anarqua,
desmesuradas, exageradas que hilvana Cucurto, esos personajes (la
desdeada negrada), transitan, viven, sobreviven y malviven alrededor de
Buenos Aires; ejercen de repositores en shoppings, obreros, piqueteros,
sirvientas, artistas de provincia, buscavidas, prostitutas y losers dems.

La bailanta suele ser el punto de convergencia de esas vidas y
consecuentemente la cumbia hace de soundtrack en el mundo Cucurto. Es la
msica que yo escuch de chico en los lugares donde iba. Hay mucha cumbia
en Buenos Aires, en los barrios perifricos, comenta.

La msica y los libros que escribe y edita no convierten a Vega/Cucurto en
un cumbiero intelectual, pero tampoco vale tomar al pie de la letra por
su alter ego al Cucurto-personaje protagonista de sus relatos, asiduo a las
bailantas y mucho-macho que en algn pasaje novelesco se define como un
latin lover peronista.



Yo no curto

Santiago Vega se convirti en Washington (porque soy el ms morocho de un
grupo de blancos), y es Cucurto (porque siempre deca yo no curto por
decir no hago esto o lo otro; un da me equivoqu y as qued Cucurto).

El escritor de El curandero del amor (2006), nacido en Quilmes y
descendiente de paraguayos, dice que su obra ofrece una visin muy popular
de cmo la gente habla y dice. Es como lo que se escucha en el bar, las
barrabasadas o algo que all se dicen y de all no salen. Yo tom esa voz
popular y la escrib.

Cucurto adems de escritor es uno de los fundadores junto al diseador
Javier Barilaro de Elosa Cartonera, una singular experiencia editorial
surgida del hoyo en que se sumergi la Argentina hace un lustro, tras el
naufragio de De la Ra, en el crtico momento posterior al corralito, en
el minuto del que se vayan todos.

El equipaje de Cucurto contiene decenas (quizs centenares) de libros con
tapas de simple cartn pintado, sin mayor tratamiento de belleza que unos
coloridos brochazos de tempera, que incluye ttulos de Csar Aira, Ricardo
Piglia o Mario Bellatn junto a los de otros escritores menos expuestos por
ahora.

Cucurto ha llegado a Nueva York, superando pasadas reticencias. Harlem le
ha parecido de pelcula y espera regresar. Mientras tanto sigue adelante
con sus proyectos como escritor y editor, a su manera.

** Eduardo Corrales
   corraleseduardo@yahoo.com
   Periodista y escritor peruano (Lima, 1958). Reside en New Jersey (EUA).
   Estudi comunicacin social en la Universidad Nacional Mayor de San
   Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe). Desde mediados de los 80 ha
   ejercido el periodismo en calidad de reportero, editor, jefe de
   redaccin e informaciones en diarios y revistas. Tambin ha cumplido
   labores periodsticas en la radio y la televisin, adems de tener
   amplia experiencia en materia de imagen corporativa en empresas privadas
   y en el sector pblico. Textos suyos han aparecido en el diario El Nuevo
   Union (NJ, http://www.nj.com/news/elnuevo/union) y en la revista
   electrnica Ciberayllu (http://www.ciberayllu.org).



=== Carlos Orlando Pardo ==================================================
=== El escritor de provincia est aislado, lejos de los grandes medios, ==
=== los cocteles y las roscas      Jorge Gmez Jimnez ===================

Este viernes 25 ser presentada en la Feria de Bogot la coleccin 50
novelas colombianas y una pintada
(http://www.letralia.com/184/0425cincuenta.htm), un vasto emprendimiento
editorial de los sellos Pijao Editores y Caza de Libros en el que estn
reunidos los autores ms representativos de la novelstica colombiana
contempornea, y del que destaca no slo la circunstancia de que se trata
de una iniciativa ajena a la influencia de Bogot como capital del pas,
sino que se han publicado al mismo tiempo los 51.000 ejemplares de que
consta la coleccin: mil de cada novela y mil ms de un libro que contiene
las cincuenta portadas acompaadas por comentarios del artista que las
cre, Daro Ortiz Robledo.

Carlos Orlando y Jorge Elicer Pardo, por parte de Pijao Editores, y Pablo
Pardo, de Caza de Libros, son los tres hermanos que fungieron de artfices
de este gigantesco proyecto. La primera es una editorial con 35 aos y ms
de 260 ttulos de andadura; la segunda es un sello naciente que da cuenta
de la pasin familiar por el libro.

El mayor de los tres hermanos, Carlos Orlando Pardo (El Lbano, Tolima,
1947), autor de ms de 25 libros entre los cuales se pueden contar novelas,
libros de cuentos, ensayos, antologas y otros, es periodista, promotor
cultural, compositor de msica popular y editor. La Oveja Negra lo incluy
en su lista de los cien mejores escritores en su coleccin Biblioteca de
Literatura Colombiana. Conversamos con l sobre este proyecto que sin apoyo
externo el financiamiento provino de las arcas familiares representa
desde ya un hito en el hecho editorial colombiano y latinoamericano.

Cmo nace la idea de publicar al mismo tiempo estas cincuenta novelas?

La posibilidad para el lector es mltiple y mucho ms cuando en trminos
generales se trata de los mejores escritores colombianos que siguen a la
generacin de Garca Mrquez, e inclusive presentando a novelistas de su
poca como Eduardo Santa, Pedro Gmez Valderrama, Eutiquio Leal y Manuel
Zapata Olivella.

De este proyecto sorprende fundamentalmente el que todas las novelas hayan
sido publicadas en forma simultnea, por qu no siguieron el esquema
tradicional de irlas publicando una a una?

Ante la agresividad del mercado que ejercen las grandes editoriales con
todos los medios a su favor, una de las maneras de llamar la atencin es
con una propuesta agresiva. Y la nuestra lo es, hasta el punto que por vez
primera en Colombia y suponemos que en varios pases de Amrica Latina no
se haba presentado.

Es difcil pensar en las dificultades que representan la revisin,
transcripcin, diseo e impresin de 50 novelas, pero si a eso se le aade
el contacto con los autores, e incluso la gestin de los permisos para la
publicacin de los ttulos de los seis autores ya fallecidos Alape, Leal,
Tafur, Zapata Olivella, Gmez Valderrama y Ruiz, lo que ustedes han hecho
es toda una proeza. Cunto tiempo ha transcurrido para hacer de esa idea
una realidad?

Acariciamos el proyecto durante varios aos y veamos como Moiss apenas
de lejos la tierra prometida. Sin embargo, gracias a nuestra vieja amistad
con todos los escritores y con sus familias para el caso de los ya
fallecidos, pudimos llegar a un acuerdo de manera fcil en pocos das. El
trabajo no ha sido fcil y son jornadas esclavizantes de 18 horas buscando
que cada detalle est en su sitio. Y un gran equipo familiar que adems de
jugar un riesgo alto lo hace con placer porque es y ha sido nuestro mundo
desde tiempos tempranos. Realmente fue una tarea de apenas seis meses pero
no improvisando ni con los nombres ni con la obras sino bajo un criterio
definido. Y contamos con asesoras al estilo de la de los escritores Benhur
Snchez y lvaro Medina.

Hblenos de Pijao Editores y Caza de Libros, el sello veterano y el novel
que se unieron para lanzar esta iniciativa.

Por los aos 70 ninguna editorial se lanzaba a publicar libros de
principiantes as hubiesen ganado concursos nacionales de importancia. Tal
el caso de mi hermano Jorge Elicer y el mo. Entonces en vez de irnos de
una parte a otra con el flder debajo del brazo, gracias a nuestro sueldo
de maestros hicimos nuestra publicacin inicial llamada Las primeras
palabras, cuando corran los finales de 1972. Y as hemos seguido sin que
los obstculos, particularmente de dinero, nos metieran pnico. Mucho de
soadores, poco de financistas pero con ello persistimos.

De dnde proviene el financiamiento del proyecto?

Sin la alianza con Pablo Pardo, nuestro hermano menor que para el efecto
fund Caza de Libros, no hubiera sido posible. l y su esposa acaban de
pensionarse como educadores y vino el retroactivo, las cesantas y de comn
acuerdo prstamos (tenemos credibilidad), particularmente entre los
miembros de la familia que es bastante grande. Mam se qued limpia sin sus
pequeos ahorros desde cuando muriera pap hace ya un cuarto de siglo. Y al
final tambin cuentan los agiotistas.

En los ttulos de la coleccin parece haberse cuidado tanto los gneros
como las generaciones. Cmo fueron escogidos los ttulos?

Una generacin cuyo 76% ha obtenido premios nacionales e internacionales
de literatura, que ha sido publicada por las mejores editoriales espaolas,
mexicanas, chilenas, argentinas y desde luego colombianas, empez a quedar
a un lado por la promocin de nuevas y en muchos casos valiosas figuras.
Durante los aos del sueo bajo el plan la lista fue hecha y rehecha hasta
que dejamos la definitiva. Y deba ser novela. Despus vendrn libros de
cuentos, de poesa, de ensayos y nos alienta mucho hacer una edicin con
representantes de Amrica Latina. 

Las portadas de las novelas estn ilustradas con obras de Daro Ortiz
Robledo. Cmo lo seleccionaron? Cunto tiempo le tom hacer las 50
portadas?

El pintor Daro Ortiz Robledo es hijo de un novelista e historiador con su
mismo nombre que ayud mucho a Pijao Editores desde los comienzos. l ha
hecho exposiciones en Estados Unidos, Europa y no menos de tres en Caracas,
por ejemplo. Como el director editorial de la coleccin es mi hijo,
periodista y escritor, l y Daro Jr. son tan hermanos como lo fui yo de su
padre y no slo conoce de memoria su obra sino ha escrito catlogos sobre
su trabajo. De lo conservado por l en su archivo se sacaron las obras,
aunque ilustr varias especialmente como ocurre con Celia Cruz, Reina
Rumba, de Umberto Valverde. As lo escribe el caleo. Daro vive en Nueva
York donde tiene su estudio como antes lo hizo en Florencia y Miami.

Hay una fuerte presencia de la provincia colombiana en la lista de autores
participantes. Hay actualmente oportunidades en su pas para el escritor
de provincia?

El escritor de provincia est aislado, lejos de los grandes medios, los
cocteles y las roscas pero cerca al talento, la disciplina y el oficio de
manera profunda. Por eso despus del tiempo fueron quedando por fuera. Aqu
est la resurreccin. Son autores y libros que merecen ser editados,
reeditados, ledos y reledos.

Tienen en proyecto alguna otra idea del mismo calado para el futuro?

Como editorial regional e independiente pensamos en una serie
latinoamericana tras publicar 50 libros de los mejores cuentistas
colombianos a partir de Toms Carrasquilla.

** Jorge Gmez Jimnez
   jgomez@letralia.com
   Escritor venezolano (Cagua, Aragua, 1971). Editor de la revista
   literaria digital Letralia, Tierra de Letras (http://www.letralia.com).
   Sus textos pueden leerse en su pgina personal,
   http://www.letralia.com/jgomez.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Sbanas y chocolate: cuerpo, placer y palabra =========================
=== Jos Horacio Rosales Cueva ============================================

Es natural que, tanto en las artes como en la vida cotidiana, el cuerpo sea
el escenario original de los padecimientos del sujeto y el lugar de donde
emergen todas las posibilidades de expresin. Los creadores, como los de la
danza, la pintura, el teatro, la msica y la literatura, saben que toda
elaboracin artstica, por sofisticada o abstracta que sea, tiene su ms
profundo origen en la experiencia de un cuerpo vivo que es afectado y que
afecta tambin aquello con lo que entra en contacto. Por esta razn, los
artistas dedican mucho esfuerzo y tiempo a la observacin de s mismos y de
su memoria sensorial y emocional. Las prcticas artsticas hablan de ellos,
de la dimensin humana de sus vivencias y del mundo de sus congneres. Pero
esta condicin corporal de la construccin de objetos mediadores de sentido
no es propiedad de una categora particular de seres humanos; no podemos
afirmar que por no ser artista, por una decisin de estilo de vida, de
disfrute de la sexualidad o de pensamiento poltico una persona no est
sujeta a esta doble vertiente biolgica y simblica de su corporeidad.
Igualmente, todas las personas estamos en condiciones, desde la eficacia de
nuestra afectividad, de nuestra sensorialidad e inteligencia, de valorar
nuestras experiencias, sean de modo negativo (como en el caso del
padecimiento) o sean valores positivos o eufricos (como en el caso del
placer).

Es posible afirmar, entonces, que existe una comunidad humana fundada en el
hecho de que compartimos una corporeidad con similares arquitecturas, con
similares funcionamientos y atravesadas siempre por la manera en que el
grupo social en que vivimos nos ensea a valorar lo sentido y
experimentado. Esta comunidad basada en la semejanza de nuestros cuerpos de
seres humanos, de cuerpos enraizados en una naturaleza comn, es una
condicin para la construccin de las relaciones intersubjetivas, para que
cada uno de nosotros pueda suponer que los propios padecimientos y placeres
son semejantes a los de los otros, tanto de los seres queridos como de los
menos amados. Este supuesto estara en la base de una tica no religiosa,
como afirma Umberto Eco en sus Cinco escritos morales (1), y esta misma
comunidad del cuerpo est implcita en nuestra disposicin para el
disfrute esttico, en la manera en que, al experimentar la obra literaria,
por ejemplo, nos sentimos sacudidos por ella. Es frecuente escuchar que el
lector de un poema, o de una obra narrativa, afirme que sinti una
conmocin corporal suscitada por las palabras. stas, como eficaz
dispositivo de produccin de sentido, no hacen ms que hacer aproximar
ntimamente el cuerpo del lector y el cuerpo de los seres de la ficcin.
Sin embargo, esta forma de padecimiento o de goce dista mucho del contagio
brutal que produce el espectculo violento o la imagen pornogrfica
hiperrealista, pues la reelaboracin de las sinestesias en la literatura,
al igual que en todas las artes, se hace sobre finas elaboraciones
simblicas donde lo que interesa no es un contagio directo de la emocin,
sino una contemplacin inteligente de la misma.

La literatura tiene muchos ejemplos que tratan de la relacin entre el
cuerpo, la experiencia, la memoria y la cultura en la que el sujeto vive y
se debate. Para enfatizar sobre estas ideas, quisiera exponer dos ejemplos
concretos sobre la relacin entre cuerpo, placer y la construccin de un
relato identitario del yo; veremos que en ambos casos hay una relacin
natural de la experiencia corporal con el goce, y de la experiencia
sensible con la inteleccin, pues, como se ha dicho, la produccin de todo
objeto de sentido se construye articulando estas dos dimensiones: lo
sensible con lo inteligible, cada una en grados variables de presencia. El
primer ejemplo es tomado la novela Metafsica de los tubos (2), undcima
obra de la joven escritora belga, nacida en Japn, Amlie Nothomb (1967).
En esta Metafsica, de carcter autobiogrfico, publicada originalmente en
francs en el ao 2000, una nia relata las aventuras de su encuentro con
el mundo que la recibe, desde que nace hasta los tres aos de edad. El otro
ejemplo proviene de la obra autobiogrfica del filsofo marxista Louis
Althusser, libro cuyo ttulo ha sido traducido al espaol, no sin
dificultades, como El futuro tarda mucho tiempo (3). De esta obra
seleccionaremos el mismo fragmento que ha inspirado parte de los anlisis
de la semitica de la vergenza por parte de la investigadora brasilea
Elizabeth Harkot de la Taille (4).



Dios se vuelve nia por gracia del chocolate blanco

En Metafsica de los tubos pareciera encontrarse con ms intensidad esa
vocacin pedante de la que acusan los crticos de la autora, pues en la
narracin autobiogrfica ella es una nia que se considera dios desde el
primer destello de conciencia que ocurre cuando an est en el vientre
materno. Para esta divinidad, el entorno familiar est a su servicio, y
ella nos cuenta que es el tercer descendiente de una familia de
diplomticos belgas con funciones en un pueblo japons. Desde el inicio,
ella nos hace saber que, como dios, en un gnesis personal, es un ser
completo porque no siente ningn vaco, ninguna carencia:

      Al comienzo, no exista nada. Y esa nada no era ni vaco ni vaga: no
      designaba a otra cosa que a s misma. Y Dios vio que estaba bien. Por
      nada del mundo l habra creado cualquier cosa. La nada haca mejor
      que convenirle: la colmaba.

La nia, desde antes de nacer, vegeta cmodamente en el vientre materno. En
la comodidad de ese mundo interior, dentro del cuerpo de la madre, no
aparece la necesidad de pensar ni de actuar con respecto de un mundo
exterior. Luego de nacer, sin sensacin de carencia, cuidada por los suyos,
se hace megalmana y vive como una legumbre durante dos aos, lo que
lleva consigo la razonable preocupacin y resignacin de sus padres. A los
dos aos y durante los seis meses siguientes, la nia se resiste a
cualquier cambio posible y tardamente descubre que el medio en que est
ejerce una influencia sobre ella, como algunos momentos de placer o de
frustracin; frente a sta responde colricamente, esperando la reaccin
inmediata de los adoradores de su divina presencia:

      Dos aos y medio: gritos, rabia, odio. El mundo es inaccesible a las
      manos y a la voz de Dios. Alrededor de l, los barrotes del corral
      para bebs. Dios est encerrado. l quisiera hacer dao, pero no lo
      consigue. Se venga sobre la sbana y la cobija a las que martilla a
      patadas.

      Encima de l, el techo y las grietas que l conoce de memoria. Son
      los nicos interlocutores y es a quienes grita su desprecio; pero,
      visiblemente, al techo no le importa. Dios est contrariado.

Justo aqu sobreviene, como en la teora de las catstrofes, un
acontecimiento que modifica el curso y el ritmo del devenir del sujeto. En
el pasaje que sigue, podemos constatar cmo la nia ha construido una
memoria relacionada con procesos fundamentales de supervivencia, como
nutrirse, pero igualmente podemos observar cmo consumir algo aparece ahora
como un fenmeno dotado de una nueva calidad que transforma no slo el
mismo acto de comer, sino toda la perspectiva que la criatura tiene de s y
del mundo. Se trata del placer:

      De repente, el campo de visin se llena con un rostro desconocido e
      inidentificable. Qu es? Es un humano adulto, del mismo sexo que la
      madre, parece. Pasada la primera sorpresa, Dios manifiesta su
      descontento con un largo gruido.

      El rostro sonre. Dios conoce eso: tratan de halagarlo. Eso no
      funciona. l muestra los dientes. El rostro deja caer palabras de su
      boca. Dios golpea las palabras al vuelo. Sus puos cerrados apalean
      los sonidos y las dejan fuera de combate.

      Dios sabe que despus el rostro intentar tender la mano hacia l. l
      est acostumbrado: los adultos acercan siempre sus dedos a su cara.
      l decide que morder el ndice del desconocido. Se prepara.

      Efectivamente, una mano aparece en su campo de visin, pero,
      estupor!, hay, entre sus dedos un bastn blanquecino. Dios no ha
      visto eso jams y se olvida de gritar.

      Es chocolate blanco de Blgica dice la abuela a la nia con la que
      se encuentra.

      De esas palabras, Dios no comprende ms que blanco: l conoce, ha
      visto eso en la leche y en los muros. Los otros vocablos son oscuros:
      chocolate y, sobre todo, Blgica. Entre tanto, el bastn est
      cerca de su boca.

      Es para comer dice la voz.

      Comer, de eso Dios sabe. Es una cosa que l hace con frecuencia.
      Comer es el bibern, el pur con trozos de carne, la banana licuada
      con la manzana rallada y el jugo de naranja.

      Comer. Eso huele. Ese bastn blanquecino tiene un olor que Dios no
      conoce. Se siente mejor que el jabn y la crema. Dios tiene miedo y
      ganas al mismo tiempo. Hace mueca de asco y va salivando de deseo.

      En un sobresalto de coraje, atrapa la novedad con sus dientes, la
      mastica, pero eso no es necesario, porque eso se funde sobre la
      lengua, eso tapiza el paladar, eso llena la boca y sucede el milagro.

El personaje concentra su atencin en esa experiencia novedosa que le
procura un placer, por llamarlo de alguna manera, multimodal: sensualidad
gustativa y olfativa, fruicin del tacto con esa textura que se deshace en
la boca, asociacin del placer y del regodeo sensorial con el nombre de la
cosa que lo desencadena, el chocolate. No se trata solamente de un gozo que
se convierte en una experiencia diferente a las precedentes en la memoria
de la nia, se trata de algo mucho ms complejo relacionado con el cuerpo
como lugar donde se inicia, desde la sensorialidad, la construccin de la
identidad del yo y del pensamiento. Este momento inaugural del yo que busca
satisfacerse, que se abre a una bsqueda del placer y, en consecuencia, a
la conciencia de la carencia del mismo, aparece no como un acto ligado a
cualquiera de las apetencias sexuales que pueden caracterizar al adulto,
sino a la condicin misma de la constitucin de la personalidad y de la
capacidad de representar al mundo y a s mismo dentro de l.

      La voluptuosidad le sube a la cabeza, le desgarra el cerebro y le
      hace resonar una voz que nunca haba escuchado:

      Soy yo! Soy yo quien vive! Soy quien habla! No soy ni l ni lo
      otro, yo soy yo! No tendrs que decir de nuevo l para hablar de
      ti, tendrs que decir yo. Y soy tu mejor amigo: soy quien te da el
      placer.

      Fue entonces cuando nac, a la edad de dos aos y medio, en febrero
      de 1970, en las montaas de Kansai, en el pueblo de Shukugawa, bajo
      los ojos de mi abuela paterna, por gracia del chocolate blanco.

      La voz, que despus no se ha callado jams, continu hablando dentro
      de mi cabeza:

      Es bueno, es dulce, es untuoso, quiero ms! Enrojeciendo, mord de
      nuevo el bastn.

      El placer es una maravilla que me ensea quien soy. Yo soy el
      asiento del placer. El placer soy yo: cada vez que haya placer, habr
      de m. No hay placer sin m, no hay yo sin placer!

      El bastn desapareca en m, bocado a bocado. La voz gritaba cada vez
      ms fuertemente en mi cabeza:

      Viva yo! Soy formidable como la voluptuosidad que siento y que he
      inventado! Sin m, ese chocolate blanco es un bloque de nada. Pero si
      se le pone en mi boca, se convierte en placer. l tiene necesidad de
      m.

      Este pensamiento se traduca por eructos sonoros cada vez ms
      entusiastas. Yo abra enormemente mis ojos, sacuda mis piernas de
      gozo. Senta que las cosas se impriman en una parte blanda de mi
      cerebro que guardaba trazos de todo.

Metafsica de los tubos nos explica, de manera vivaz, a partir de la
corporeidad, la construccin de la conciencia de s con respecto del mundo.
En el relato, esa voz del yo, que se habla a s mismo, no es la del dios
que se auto-complace con la nada o el vaco, es la voz que nos habla desde
nuestro interior cuando nos dirigimos a nosotros mismos y que nos impulsa a
la bsqueda de los placeres fundamentales que constituyen nuestras
operaciones de supervivencia. En el relato, igualmente, aparece el modo en
que los sujetos apasionados construyen sus apegos afectivos, la valoracin
positiva de las cosas y de aquellos seres con los que se tiene la
delectacin:

      Pedazo a pedazo, el chocolate entr en m. Me di cuenta entonces de
      que al final de la golosina difunta estaba una mano y que al final de
      esta mano estaba un cuerpo que terminaba en un rostro benvolo.
      Dentro de m, la voz dijo: No s quin eres, pero visto que me das
      de comer, eres alguien de bien. Las dos manos levantaron mi cuerpo
      del corral y estuve en esos brazos desconocidos.

El episodio inaugural de la vida como ser humano de esta presunta divinidad
no termina aqu. El placer aparece como el ncleo que desencadena una serie
de transformaciones del sujeto vivo y sensible, el gozo se constituye en
una apertura del yo hacia el mundo exterior, hacia los otros:

      Mis padres, estupefactos, vieron llegar a la abuela sonriente que
      llevaba a una nia juiciosa y contenta.

      Les presento a mi gran amiga dijo ella triunfante.

      Me dej, con bondad, pasar de brazo en brazo. Mi padre y mi madre no
      se reponan ante la metamorfosis: estaban felices y contrariados.
      Ellos interrogaron a la abuela.

      sta se cuid bien de revelar la naturaleza del arma secreta a la que
      ella haba recurrido. Ella prefiri dejar todo en el misterio y se le
      atribuyeron dones de demonloga. Nadie previ que la bestia se
      acordara luego de su propio exorcismo.

Amlie Nothomb ejerce las veces de antroploga, de experta en etologa y de
autoridad en el tema de la autopoiesis o de la capacidad que tiene el
organismo vivo para modificarse y adaptarse al entorno al que tambin
transforma. En el mismo pasaje aparece la siguiente reflexin de la nia,
que es tambin la escritora que predica de su vida porque posee el don de
una memoria despertada por el placer, esa experiencia que encauza el
encuentro de la sensorialidad y la inteligencia:

      Las abejas saben que slo la miel da a las larvas el gusto por la
      vida. Ellas no traeran a los mundos tan ardientes libadoras
      nutrindolas con pur de papas con cubitos de carne. Mi madre tena
      sus teoras sobre el azcar, a la que haca responsable de todos los
      males de la humanidad. Pero es al veneno blanco (as lo llamaba
      ella) a quien le debe el hecho de tener un tercer hijo con un humor
      aceptable.

      Yo me comprendo. A los dos aos, yo haba salido de mi entumecimiento
      para descubrir que la vida es un valle de lgrimas donde se comen
      zanahorias hervidas con jamn. Deb tener el sentimiento de haber
      sido engaada. Para qu matarse para nacer si no era para conocer el
      placer? Los adultos tienen acceso a mil suertes de voluptuosidad,
      pero, para los nios, no hay ms que la glotonera para abrir las
      puertas de la delectacin.

      La abuela me haba llenado la boca de azcar. De golpe, el animal
      furioso aprendi que haba una justificacin para tanto aburrimiento,
      que el cuerpo y el espritu servan para rebosar de alegra y que
      entonces no haba razn para detestar ni al universo ni a s mismo
      por estar en l. El placer aprovecha la ocasin para nombrar su
      instrumento: l lo nombra yo y es un nombre que he conservado.

      Existe, desde hace mucho tiempo, una inmensa secta de imbciles que
      oponen sensualidad e inteligencia. Es un crculo vicioso: ellos se
      privan de la voluptuosidad para exaltar sus capacidades
      intelectuales, lo que resulta en el empobrecimiento. Cada vez ms,
      ellos se vuelven estpidos, lo que los conforta en su conviccin de
      ser brillantes, porque no han inventado nada mejor que la estupidez
      de creerse inteligentes.

      La delectacin nos hace humildes y admirativos hacia aquello que la
      hace posible, el placer despierta al espritu y lo impulsa tanto a la
      virtuosidad como a la profundidad. Es una magia tan poderosa que, en
      defecto de la voluptuosidad, la sola idea de voluptuosidad basta.
      Desde el momento en que existe esta nocin, el ser est salvado. Pero
      la frigidez triunfante se condena a la celebracin de su propia nada.
      Se encuentra en los salones de gentes que se vanaglorian alta y
      fuertemente de haberse privado de tal o cual delicia durante
      veinticinco aos. Se encuentra tambin a soberbios idiotas que se
      glorifican de no haber escuchado jams la msica, de no haber abierto
      un libro o de no haber ido al cine. Estn tambin aquellos que
      esperan despertar la admiracin por su castidad absoluta. Est bien
      que saquen de ah su vanidad: es el nico contento que tendrn en sus
      vidas.

Insistamos en la relacin placer y memoria. As como el espectador recuerda
siempre aquellas escenas de mayor sinceridad afectiva y de mayor dinamismo
corporal por parte del artista del teatro, as mismo las experiencias
placenteras se constituyen en hitos de la memoria del sujeto. Esta memoria
biogrfica constituye ese componente constante y reconocible que hace la
identidad de cada persona. Nothomb, naturalmente, no distancia el mbito de
lo placentero sensorial de la dimensin intelectual del sujeto, sino que
las integra en una relacin indisoluble:

      Dndome una identidad, el chocolate blanco me haba dado tambin la
      memoria: desde febrero de 1970, recuerdo todo. Para qu recordar lo
      que no est ligado al placer? El recuerdo es uno de los aliados ms
      indispensables de la voluptuosidad.

      Ciertamente, no recuerdo las preocupaciones de mis padres, sus
      conversaciones con sus amigos, etc. Pero no he olvidado lo que vala
      la pena: el verde del lago donde aprend a nadar, el olor del jardn,
      el gusto del licor de ciruelas probado a escondidas y otros
      descubrimientos intelectuales.

      Antes del chocolate blanco, recuerdo nada: debo fiarme del testimonio
      de mis cercanos y reinterpretarlo a mi modo. Despus, mis
      informaciones son de primera mano: la misma mano que escribe.

      [...]

      ...mi abuela y sus golosinas se quedaron en Japn slo un mes, pero
      fue suficiente. La nocin de placer me haba vuelto operacional. Mi
      padre y mi madre estaban aliviados: despus de haber tenido un
      vegetal durante dos aos, luego una bestia rabiosa durante seis
      meses, tenan finalmente algo ms o menos normal. Comenzaron a
      llamarme con un nombre.

La obra literaria que relata la experiencia corporal, placentera y de
constitucin de la identidad del sujeto seala una revolucin individual,
ntima y comn a todos: el paso que va de la frustracin del sujeto (cuando
ste aprende que no es el centro todopoderoso del mundo) hacia el trabajo
de composicin de una realidad que puede proporcionarle momentos de
padecimientos, pero tambin de placeres. En esta obra literaria se nos
muestra tambin el poder de la palabra, del lenguaje, que no slo obra como
mediacin para relatar la experiencia del goce, sino para proveer de
sentido a este fruicin en la manera en que el sujeto se la expresa, la
define y la constituye en recuerdo narrable. El lenguaje, entonces, se
constituye desde la experiencia corporal y se convierte en el puente hacia
la propia intimidad y hacia los otros.



Las sbanas manchadas de Althusser

El segundo ejemplo ha servido para ilustrar, dentro de la semitica, la
construccin de un esquema de desarrollo tpico de la vergenza masculina
en obras literarias. En su texto autobiogrfico, Louis Althusser, de una
fuerte conviccin cristiana durante su juventud, nos relata sobre los vivos
y ardientes placeres producidos por sus poluciones nocturnas:

      Nos encontrbamos en Marsella y yo tena unos trece aos. Desde hace
      unas semanas observo con intensa satisfaccin que siento, por la
      noche, vivos y ardientes placeres que provienen de mi sexo, seguidos
      de un agradable apaciguamiento... y que por las maanas hay grandes
      manchas opacas en mis sbanas. Supe que se trataba de poluciones
      nocturnas? No importa: en cualquier caso supe muy bien que se trataba
      de mi sexo. Ahora bien, una maana, despus de levantarme como de
      costumbre y mientras tomaba mi caf en la cocina, aparece mi madre,
      seria y solemne y me dice: Ven, hijo mo. Me arrastra a mi
      dormitorio. En mi presencia abre las sbanas de mi cama, me seala
      con el dedo las grandes manchas opacas y endurecidas en las sbanas,
      me contempla un instante con un orgullo forzado mezclado con la
      conviccin de que ha llegado un instante supremo y que tiene que
      estar a la altura de sus deberes y me declara: Ahora, hijo mo,
      eres un hombre! (5).

La intimidad consiste en el reencuentro del sujeto consigo mismo o con otro
en situaciones de abierta confianza en las que, a su vez, el tiempo parece
detenerse para preservar la eficacia de este trato personal. La base de la
intimidad es un estado afectivo y racional de bienestar en esta situacin
en que el sujeto se abre a s mismo o al otro para mostrarse y observarse
en confianza, con una menor precaucin por el enmascaramiento de las ms
sinceras intenciones. En el caso del pasaje citado, el adolescente, en la
intimidad de sus noches, descubre sensaciones corporales y un nuevo y
natural placer, el propio del despertar de la sexualidad acompaada con las
eyecciones involuntarias. Esto sorprende al sujeto, tal como la primera
degustacin del chocolate blanco que consideramos arriba, y se convierte en
un hallazgo relacionado consigo mismo, un descubrimiento de una parte de
s: En cualquier caso supe muy bien que se trataba de mi sexo. Pero la
intimidad es interrumpida por la intervencin de una observadora que no ha
sido invitada y que, desde las presuposiciones de su deber de adulto (que
debe demostrar que conoce y comprende lo que sucede), expresa sus juicios.
Esta aparicin de la madre, que arrastra al joven a la habitacin para
confrontarlo con las evidencias de los placeres corporales, es un factor
desencadenante de la vergenza. La madre no slo emerge como una intrusa en
la intimidad del narrador, sino tambin como una manifestacin de los
juicios y codificaciones socioculturales. La afirmacin Ahora, hijo mo,
eres un hombre! expresa la expectativa social sobre la hombra orientada,
exclusivamente, a la capacidad reproductora del varn antes que a otras
perspectivas sobre la responsabilidad y la autonoma, dentro de las cuales
se incluye el cuidado y el goce de s desde el cuerpo.

Cuando el adolescente sabe que existe un testigo de sus placeres ntimos,
stos se convierten en un motivo de vergenza que desencadena otros estados
pasionales, como el odio y la sensacin de desamparo:

      Abrumado por la vergenza, sent en m una rebelin insostenible
      contra ella. Que mi madre se permitiera registrar mis propias
      sbanas, en mi intimidad ms recndita, en el recogimiento ntimo de
      mi cuerpo desnudo, es decir, en el lugar de mi sexo como lo hubiera
      hecho en mis calzoncillos, entre mis muslos para coger mi sexo entre
      sus manos y blandirlo (...). No profiero ni una sola palabra, salgo
      dando un portazo, vago por las calles, desamparado y masticando un
      odio desmedido.

La pasin es un estado afectivo, de cierta duracin y con manifestaciones
somticas, que se produce cuando el sujeto que la padece toma conciencia de
que obra arrastrado por un exceso afectivo o por la ruptura de una
expectativa en la que confiaba firmemente. As, el empleado que espera ser
ascendido sufre una frustracin y se siente humillado cuando ese escenario
imaginado queda roto por el hecho de no ser l quien es reconocido y
promovido. En el caso de la vergenza, el sujeto cree poseer un objeto (es
decir, un bien, una virtud, una valoracin positiva de s mismo, sea desde
su propia perspectiva o desde la mirada de los dems), pero en un momento
determinado descubre que esa relacin afirmativa es falsa, no es real o
posible. El avergonzado tiene muchas salidas para resolver, en defensa de
su propia dignidad y ante la mirada de los otros, esta humillacin.

En su Breve anlisis semitico de la vergenza, Elizabeth Harkot de la
Taille afirma que en los diversos casos de vergenza analizados, todos de
la literatura, predominan las caractersticas siguientes: en los personajes
femeninos, la vergenza es vivida como tristeza con evolucin posible hacia
la depresin, lo que conlleva a que no se les atribuya, a los personajes
femeninos, la falta o la responsabilidad del hecho que las conduce la
humillacin. En estas circunstancias, las mujeres optaran por un regreso a
s mismas, al recogimiento y a la huida del opresor. En los personajes
masculinos, la vergenza es vivida como clera, con progresin posible
hacia la furia; el sujeto hace nfasis en las relaciones sociales como
causa de la humillacin y puede distorsionar las circunstancias en que se
desarrollan los hechos, lo que conlleva a la atribucin de la falta o de la
responsabilidad propia a otro; el personaje masculino tiende tambin a la
tentativa de venganza y, como en nuestro caso, a la rebelda o a la huida
hacia otros parajes (6). Las caractersticas mencionadas sugieren que los
personajes femeninos tienden hacia un cierre de su universo, hacia un
retiro, mientras que los personajes masculinos buscan procurarse una
apertura. Tal vez es arriesgado afirmar tajantemente esta diferenciacin en
las soluciones femenina y masculina de la vergenza, pues es posible
conseguir contraejemplos literarios que nos conduciran a establecer
mejores relaciones entre esta pasin con los cdigos y formas de vida de
cada cultura.

Esto aparte, en el relato de Althusser, el adolescente cree que posee una
intimidad a la cual l slo tiene acceso. Pero este imaginario queda roto
con la presencia de la madre. El joven acta as dentro del esquema de una
escena de vergenza masculina en la cual el sujeto humillado no tiene
poder para actuar sobre quien le afrenta. Ante la imposibilidad de actuar
contra el ofensor (la madre), el avergonzado suea un odio desmedido y
experimenta una rebelda insostenible. l se revela, en cierto sentido,
pero es incapaz de dar una salida a su odio.

Esta irrupcin indeseable de un observador en los placeres del yo no nos
habla slo de la pasin de la vergenza, sino en la definicin de brechas y
desencuentros entre las personas cuando una de stas irrumpe y juzga sobre
los goces de alguien o censura las delectaciones que, como hemos visto, son
parte de la comunidad del cuerpo y un fundamento de la constitucin de la
identidad y de la memoria del sujeto, lo que se traducira en un derecho
universal: derecho a la intimidad y al placer. La rebelda y el odio que
aparecen en la persona sometida a la observacin reprobatoria de su
fruicin, a la censura o al impedimento del goce mismo vienen acompaados
de la sensacin de marginacin, de exclusin y de aniquilacin, lo que no
correspondera a las calidades de una intersubjetividad sana y justa.

Afirma Patricia Cardona, en su libro La percepcin del espectador (7), que
detrs de toda gran espiritualidad se esconde una gran animalidad y que
todo espectador queda atrapado en la magia de la obra de arte que emerge de
un respeto hacia las leyes de la naturaleza y de las pulsiones humanas. La
literatura que nos habla de placer y de disforias nos atrapa porque habla
de nosotros mismos y nos invita a un rencuentro con nuestras ms profundas
inteligencias sensoriales, afectivas y simblicas.



Placer y tica

Podramos decir ahora, como nos lo muestran las obras literarias a las que
nos hemos aproximado, que el placer es una condicin natural del cuerpo y
de su supervivencia, de la relacin de la corporeidad con el entorno y que
l es una evidencia del estado saludable del sujeto. Pero de una defensa al
derecho universal del placer se desprenderan unas consecuencias ticas.
Umberto Eco, en su escrito Cuando el otro entra en escena (8) invita a
construir una tica no religiosa y basada en el reconocimiento de los dems
como semejantes; el fundamento de esta similitud es universal: el cuerpo.
Cuando Eco investiga sobre los rasgos universalmente comunes de la
condicin lingstica de la humanidad, encuentra que todos los hombres
construimos, en nuestras lenguas, referencias constantes al cuerpo y que
ste es un centro referencial de la definicin de los campos y rasgos
semnticos. En todos los idiomas tenemos palabras para decir arriba y abajo
con relacin al cuerpo, palabras para hablar de la ingesta y de las
eyecciones corporales, del dolor y del placer. Este cuerpo de goces y
padecimientos sera el lugar primero del ejercicio de una tica, pues no
deberamos coaccionar e impedir sus funciones naturales que, como hemos
afirmado, estn encauzadas sobre la relacin placer/displacer. En todas las
situaciones de inhumanidad, de exterminio, de persecucin, de
irracionalidad o de provocacin, el cuerpo es el primer lugar invadido y
agredido, as sea simblicamente. Los acosados y secuestrados, los
ideolgicamente diferentes, los que encuentran alternativas de placer
diferentes a las codificaciones establecidas, los que aprenden los cdigos
sociales, por ejemplo, ven cmo sus cuerpos se convierten en el blanco de
la violencia y en el primer flanco de censura, de sometimiento a la injuria
y a la humillacin. Aquello que el agresor, el exterminador o el
prejuiciado busca eliminar primero es justamente el placer del cuerpo de su
vctima: le impide alimentarse, evacuar, descansar, tener intimidad, le
impide pensar, le impide moverse, le causa daos fsicos y emocionales,
como el que producen los artefactos explosivos, le impide sentirse a gusto
con su goce y, en consecuencia, este victimario encuentra el modo de
disciplinar a la vctima con grandes dosis de culpabilidad por el hecho de
experimentar placer.

Si el cuerpo y el placer se encuentran en las bases de la esttica, como la
literaria, y de una tica posible, significa que el goce del cuerpo implica
tambin la obligacin de la responsabilidad: no debera alguien disfrutar a
expensas del padecimiento del otro o sin el consentimiento autnomo del
otro; y sin nimos de ser moralista, no debera estimularse el placer sin
un cuidado de s, de modo que el cuerpo propio, esa panoplia viva de piel,
carne, fluidos, huesos y nervios, sea un rgano que se construye y no se
destruye con el goce de existir. Este cuidado de s, este llamado al
derecho de disfrutar de la propia corporeidad para ser ms humano tambin
es el derecho que debe reconocrsele al otro tanto en lo sensorial como en
lo afectivo, lo que no tiene nada que ver con la hipcrita afirmacin segn
la cual las parejas integradas por personas del mismo sexo, por ejemplo,
tienen derecho a disfrutar de su afectividad, pero a escondidas, donde los
heterosexuales no los vean. Una afirmacin de esta naturaleza evidencia que
son muchos los desafos educativos para una sociedad renovada y
equilibrada. Afirmaciones de ese tipo, que pretenden inhibir el placer al
que todos tienen derecho, ahondan las brechas y las marginalidades en una
sociedad a la que urge un reencuentro nuevo con la afectividad y el placer
no trivializados. Afirmaciones de esta naturaleza no son ms que una fuerza
nefasta en el seno de una colectividad que carece de una tolerancia
responsablemente practicada y no slo proclamada.



Bibliografa

  ALTHUSSER, Louis. LAvenir dure longtemps. Paris, Stock, 1992
   [ALTHOUSSER, L. O futuro dura muito tempo. So Paulo: Schwarcz, 1992].

  CARDONA, Patricia. La percepcin del espectador. Mxico: Cenidi, Danza
   Jos Limn, 1993.

  ECO, Umberto. Cinco escritos morales. Barcelona: Lumen, 1998.

  HARKOT DE LA TAILLE, Elizabeth. Bref examen smiotique de la honte,
   en: Nouveaux Actes Smiotiques, N 67. Limoges: Pulim, 2000.

  NOTHOMB, Amlie. Metaphysique des tubes. Paris: Albin Michel, 2000
   [NOTHOMB, Amlie. Metafsica de los tubos. Barcelona: Anagrama, 2001].



Notas

 1. ECO, Umberto. Cinco escritos morales. Barcelona: Lumen, 1998.

 2. Hago la traduccin de los pasajes citados a partir del texto en
    francs: NOTHOMB, Amlie. Metaphysique des tubes. Paris: Albin Michel,
    2000 [NOTHOMB, Amlie. Metafsica de los tubos. Barcelona: Anagrama,
    2001].

 3. El futuro dura mucho tiempo [LAvenir dure longtemps] es el ttulo de
    una obra autobiogrfica del filsofo marxista Louis Althusser (Paris,
    Stock, 1992). El futuro tarda mucho en llegar, sera la traduccin
    libre del ttulo, posiblemente El futuro existe desde hace mucho
    tiempo, o Lo por venir viene desde antao, o ms simplemente: El
    porvenir dura mucho tiempo; stos son los diversos ttulos con que se
    hace referencia, en espaol, a esta obra.

 4. HARKOT DE LA TAILLE, Elizabeth. Bref examen smiotique de la honte,
    en: Nouveaux Actes Smiotiques, N 67. Limoges: Pulim, 2000.

 5. ALTHOUSSER, L. O futuro dura muito tempo. So Paulo: Schwarcz, 1992, p.
    52-53.

 6. HARKOT, op. cit.

 7. CARDONA, Patricia. La percepcin del espectador. Mxico: Cenidi, Danza
    Jos Limn, 1993.

 8. Cf. ECO, Cinco escritos morales, op.cit.

** Jos Horacio Rosales Cueva
   horocue@yahoo.com
   Actor y director teatral venezolano (San Cristbal, 1963). Es licenciado
   en educacin, con nfasis en castellano y literatura (1985), magster en
   estudios semiolgicos (1993), especialista en docencia universitaria
   (2000), master en semiologa de las interacciones culturales (Francia,
   2003) y doctor en ciencias del lenguaje (Francia, 2006). Actualmente es
   profesor de semitica y lingstica en la Universidad Industrial de
   Santander (UIS, http://www.uis.edu.co) en Colombia, donde ha dirigido
   varios trabajos en el campo de la investigacin literaria, la semitica
   y la educacin.



=== El lenguaje del Popol Vuh      Ana Godoy Cosso =======================

Originalmente, el Popol Vuh o Libro del Consejo de los indios quichs se
transmiti por tradicin oral hasta mediados del siglo XVI, en que fue
escrito por un indgena en lengua quich, pero con caracteres latinos.
Posteriormente, el padre Francisco Jimnez, prroco de Santo Toms de
Chuil, antigua poblacin de Guatemala, lo tradujo al castellano. Ms
adelante, fue traducido a otros idiomas europeos por algunos estudiosos de
los orgenes de las culturas indgenas en Amrica.

En el Popol Vuh se narra sistemticamente las etapas del pueblo quich, a
modo de una mito-historia, que abarca desde la prehistoria hasta la edad
ms avanzada. Adems, se reconstruye la mentalidad primitiva, as como el
desarrollo de las ideas, las artes, las ciencias y la cultura en general de
los pueblos autctonos de Amrica.

La riqueza extraordinaria de su prosa potica consiste en esa revelacin
que se produce, a travs de nombres de dioses mayores o menores, que
representan las fuerzas de la naturaleza (el trueno es la huella del
relmpago, el rayo es el esplendor del relmpago, ambos son espritus
del Cielo):

      ...por los espritus del Cielo llamados Maestros Gigantes. Maestro
      Gigante Relmpago es el primero. Huella del Relmpago es el segundo.

Dentro de este marco, centramos nuestra atencin en sealar los aspectos
ms relevantes del lenguaje en el Popol Vuh:

 1. Es un lenguaje simblico, porque oculta una cosmogona que no se dirige
    al pensamiento racional, sino a la mentalidad mgica del hombre. Este
    libro es el primer libro, pintado antao, pero su faz est oculta al
    que ve, al pensador.

 2. Es marcadamente potico, porque est lleno de imgenes, metforas y
    smiles:

    Yo el sol, yo la luz, yo la lana (deca orgulloso el Principal
    Guacamayo). Que as sea. Grande (es) mi luz. Por m andan, caminan los
    hombres. Mis ojos, en metales preciosos, resplandecen de ganas, de
    verdes esmeraldas. Mis dientes brillan en su esmalte como la faz del
    cielo.

    Mi palabra est en mi vientre.

    Oh Pluvioso, qu darn las tribus que vienen a pedir tu fuego?

 3. El lenguaje describe y narra el mundo noolgico o mtico, como una
    explicacin del origen o la causa primera del mundo cosmolgico. En
    esta perspectiva se justifica el tratamiento maravilloso del mundo
    extralingstico, en el que estn presentes los dioses destinadores del
    bien y el mal. Se advierte la pugna constante, la farsa y el engao
    entre dioses.

    A causa del mal que vean en el que se enorgulleca y que l quera
    hacer a la faz de los Espritus del Cielo, aquellos engendrados
    dijeron: No est bien que pase eso; ese hombre no debe vivir aqu, en
    la superficie de la Tierra. Trataremos, pues de tirar con cerbatana
    contra ella, introduciremos en ella una enfermedad que pondr fin a sus
    riquezas sus jadeitas, a sus metales preciosos, a... .

 4. El lenguaje es redundante y explicativo. Es usual el empleo de varios
    sinnimos para cualificarse (por ejemplo: procreadores =
    engendradores). Este tipo de discurso se repite casi a todo lo largo de
    la obra.

    No han podido decir nuestros nombres, de nosotros los Constructores,
    los Formadores.  No est bien, se respondieron unos a otros los
    Procreadores, los Engendradores....

 5. Utiliza la sustantivacin para nombrar a los seres que originan la vida
    sobre la faz de la tierra, los llamados Constructores, Formadores,
    Dominadores, Engendradores, los que traern por primera vez, la
    Palabra.

    Slo los Constructores, los Formadores, los Dominadores, los Poderosos
    del Cielo, los Procreadores, los Engendradores, estaban sobre el agua,
    luz esparcida.

 6. Se apela, con frecuencia, a los elementos enumerativos dentro del
    discurso narrativo.

    De tierra hicieron la carne. Vieron que aquello no estaba bien, sino
    que se caa, se amontonaba, se blandaba, se mojaba, se cambiaba en
    tierra, se funda....

 7. Se alternan los puntos de vista de la narracin que por lo general es
    una voz plural:

    Primera persona:

    Moled solamente nuestro alimento; no deseamos ms que un caldo con
    pimiento.

    Nuestras bocas estn verdaderamente secas.

    Segunda persona:

    Nos hicisteis dao, nos comisteis; os toca el turno; seris
    sacrificados.

    Tercera persona:

    En seguida [lleg] el fin, la prdida, la destruccin, la muerte de
    aquellos maniques [muecos] construidos de madera....

Finalmente, como en todo lenguaje primitivo, el del Popol Vuh es
metafrico, es decir, que se expresa por analogas y no puede explicarse
racionalmente, sino mediante un pensamiento con imgenes. La metfora
aparece, entonces, no como un ornamento del lenguaje, sino como una fbula
o mito. Como en los textos sagrados de las ms lejanas civilizaciones, el
Popol Vuh ofrece las mayores riquezas en el rea de las palabras, en un
lenguaje que es eminentemente significativo.

** Ana Godoy Cosso
   anngs2005@hotmail.com
   Docente peruana (1968). Reside en Madrid, Espaa. Es profesora de lengua
   y literatura y ha publicado una entrevista a Mario Ruiz de Castilla
   (1999), el poemario Amor y luna (2005) y diversos artculos en revistas
   como Gamangensis (Universidad Nacional de San Cristbal de Huamanga,
   UNSCH, http://www.unsch.edu.pe; 2000), Tikanka (Asociacin de Escritores
   de Ayacucho, Per, 2001 y 2003) e nsula Barataria (2007).



=== Guaran: lengua maravillosa, valiente y viva ==========================
=== David Galeano Olivera =================================================

1. Introduccin

A este tercer milenio lograron llegar los ms fuertes, los ms
resistentes, los que mejor se adaptaron a los desafos naturales y
culturales de toda la humanidad. Uno de esos hroes que atravesaron
exitosamente la lnea que separa la vida de la muerte, es el idioma
guaran. Por ello, podemos afirmar que el guaran es una lengua
maravillosa, valiente y viva; lo que no que quiere decir que sea la nica.
Ya s que como suele ser habitual este escrito traer cola a partir de
dicha afirmacin. Lo ms seguro es que se crucen en el camino los pocos
colonialistas y antiguaranstas a intentar vanamente pisotear, retrucar,
romper, tironear o borrar lo que aqu expongo; y como tambin ya se hizo
costumbre, no faltarn quienes me traten de fantico o xenofbico o
nacionalista a ultranza o contrera del progreso y la civilizacin y otros
disparates ms, a los que ya estoy acostumbrado y que dicho sea de paso no
me vienen ni me van.

Creo que la condicin de lengua maravillosa y valiente siempre trajo
problemas al guaran; ya que desde la Colonia lo convirti en esta parte
de Amrica en competencia del imperialismo castellano y portugus. Es
as que durante la poca de la Colonia, el guaran se convirti en el
akrasy (dolor de cabeza) de los conquistadores, particularmente de los
misioneros, que tras mucho insistir por todos los medios, incluidos los
violentos, para imponer el castellano tuvieron que, muy a pesar de sus
intenciones originales, valerse del guaran para reducir fsicamente (no
lingsticamente) al indgena. De hecho, solamente lo hicieron con unos
pocos porque la gran mayora se mantuvo en el monte, en su hbitat
tradicional. No olvidemos que cuando los jesuitas fueron expulsados (seis
generaciones despus = 150 aos), los indgenas abandonaron las reducciones
y ni cortos ni perezosos retornaron a su vida monts, el nico sitio donde
la libertad les fue y les sigue siendo posible. Con el tiempo las
reducciones se convirtieron en ruinas, constituyndose en el derrumbado y
mudo testimonio de la opresin y la represin. Posteriormente, el guaran
lleg a ser la principal preocupacin de la Triple Alianza, durante la
guerra librada de 1865 a 1870. La cuestin esencial era: eliminemos al
guaran para as eliminar al Paraguay: no existe otro camino. Idntica cosa
ocurri de 1932 a 1935, durante la Guerra del Chaco, ya que el guaran, a
no dudarlo, fue el ms valioso aliado de las tropas paraguayas. En el
Chaco, varias batallas se ganaron en guaran.

Pasado el perodo colonial y los dos enfrentamientos blicos, y a pesar de
los pesares, el guaran permaneci firme, heroico y sobre todo victorioso.
Una lengua enclenque o dbil, incompleta, torpe e imperfecta, no hubiera
resistido lo que el avae resisti. El guaran es una lengua soberana,
maravillosa, valiente y heroica, americana. No le falta nada y tiene de
todo y para todos los gustos. Y mi afirmacin subir de tono al sentenciar
que la cultura guaran fue y es una cultura perfeccionista. El solo hecho
de concebir o tener la nocin de lo perfecto o de la perfeccin, ubica a
los nativos guaran en una posicin de vanguardia. La palabra perfecto o
perfeccin existe en guaran y es katu (y su variante ngatu que se utiliza
con las palabras nasales). Esto no es un invento actual o una concesin
graciosa del castellano para enriquecer la cultura guaran. No. La palabra
katu (amva hekokatu) preexisti a la conquista. Es ms, un intento de
borrar ese concepto fue el uso postcolonial de la expresin tekopor (amva
hekopor).

Los guaran aplicaron la concepcin de lo perfecto a muchas circunstancias
de su vida cotidiana, como por ejemplo, al uso de la palabra. Ellos se
consideran engatu; e = palabra + ngatu = perfecta, es decir, emiten
palabras perfectas y, por consiguiente, dicen solamente lo que deben decir,
de manera objetiva. Para ellos, la palabra es sagrada. Solamente hablan
cuando tienen algo que decir. En esencia, el indgena guaran no miente; y
por consiguiente, la lengua tampoco.

El concepto de la perfeccin es algo que les apasiona. Es su razn de ser.
Basta recordar que en el Alto Paran y Kanindeju viven los Ava Guaran o
Avakatu o Avakatuete (donde ete es superlativo), es decir, personas
perfectas o plenas. Debemos aclarar que ellos entre s se autodenominan
de esa manera y no aceptan la denominacin de Ava Chiripa, nombre con el
cual se los bautiz desde afuera. Resulta claro que ellos no vienen a
especular con aquello de que somos perfectibles o que debemos vivir
procurando el camino de la perfeccin. Es por ello que los Avakatu o Ava
Guaran estn obligados moral y ticamente a practicar lo correcto, el
error slo puede ser una casualidad.

La imperfeccin siempre fue una molestia para el indgena. De all tambin
la tradicin del terao (quitarse o cambiar el nombre). Esta notable
prctica se daba y se da cuando la persona comete una infraccin moral.
Ocurrida la imperfeccin, el siguiente paso ser ponerse un nombre nuevo,
con lo que la persona recupera su tekokatu (teko = vida + katu = perfecta).
Pero ojo!, la cuestin no pasa por andar cambiando de nombre a cada rato.
El terao es prcticamente un acto de humillacin social. Por otra parte,
tampoco perdamos de vista que el indgena guaran est seguro de que puede
llegar a la plenitud de la perfeccin: el aguyje (estado de gracia, que
nada tiene que ver con nuestro cotidiano muchas gracias). Estos ejemplos
no son invenciones sino hechos ciertos. As fueron y as son los ya pocos
indgenas que an quedan viviendo intensamente sus tradiciones milenarias y
consuetudinarias. Lo de milenario tampoco es un invento. Los restos fsiles
(enterrados en las tradicionales urnas funerarias guaran llamadas
japepo) encontrados durante las excavaciones de la Represa de Itaip y
analizados con la tcnica del carbono 14, tienen hasta diez mil aos de
antigedad.

Pese a 500 aos de haber sufrido todo tipo de agresiones (una ms violenta
que la otra), la morfologa (estructura) y la sintaxis (funcionalidad) de
la lengua guaran permanecen invariables e incorruptibles, pese tambin a
los varios intentos de degradacin y de destruccin que sistemticamente
sufri. El guaran, en su estructura profunda, sigue siendo guaran. No
existe el jopara. El jopara o jehea es apenas una ilusin. El jopara no es
el cncer ni el sida del guaran... es apenas un susua. El jopara o jehea
es la demostracin de la pereza mental del paraguayo, no del indgena:
dueo y usuario original del guaran, quien aunque no cont ni cuenta con
un sofisticado y moderno soporte acadmico y tecnolgico de transmisin,
supo mantener la esencia profunda de la lengua guaran.



2. Desarrollo

El sueo de cualquier lingista es toparse con el idioma ms sencillo, ms
simple, ms fcil; aquel que resulte menos complicado en su anlisis y en
su definicin. Los idiomas o lenguas complejas son el dolor de cabeza de
quienes nos dedicamos a estudiar las diversas formas de comunicacin.

Contrariamente al pensamiento de cierta gente no conocedora del guaran,
que cree y que dice que el guaran es difcil; nosotros estamos en
condiciones de demostrarle que el guaran es fcil de interpretar y de
usar. Como cualquier otra lengua, el guaran tiene sus claves misteriosas.
Pero, en esencia, el guaran es una lengua muy simple, gil, agradable al
odo, bella y plena. Con el propsito de demostrarlo me remitir a algunos
casos objetivos y sencillos de interpretar:

 1. El guaran pertenece, por su tipologa, a la clase de lenguas
    aglutinantes; es decir, forma sus palabras por aglutinacin, valindose
    por consiguiente de la composicin: palabra + palabra (ak + rasy =
    akrasy) y de la polisntesis: afijos (prefijos y/o sufijos) + palabras
    (a + guata + se = aguatase). Por las dudas, aclaro que akrasy quiere
    decir cefalea (dolor de cabeza) y aguatase significa camino (yo), es
    la conjugacin del verbo caminar, en la primera persona, del
    singular. El castellano por su parte, por su tipologa, es una lengua
    de flexin o flexiva.

 2. El guaran posee todos los recursos lxicos para nominar cualquier
    elemento. No perdamos de vista que, antes de la llegada de los
    conquistadores, todo lo que haba en esta parte de Amrica tena nombre
    en guaran: las personas (kuimbae, kua, mit, ava), sus obras
    culturales: concretas (ga, apyka, japepo, yvyrap) y abstractas (ande
    Ru Papa, tekojoja, tekokatu, tekomar), la naturaleza: plantas (ygary,
    tajy, takua, hya), animales (mainoi, jaguarete, piraju, panambi),
    minerales (juky, itaju, y). Todo ya tena nombre en guaran, hasta el
    ms insignificante elemento del entorno tuvo su nominacin en el
    Avae. No en balde se afirma que el guaran es la lengua que ms
    nombres aport a la botnica despus del griego y el latn.

    La coherencia formal del guaran inclusive se puede percibir en su
    mecanismo de formacin de palabras. As, el guaran siempre dio nombre
    a los lugares por la presencia abundante de algn elemento natural en
    ellos, utilizando los sufijos ty (ndy) para referirse a vegetales
    (aguai-ty, kurupay-ty, kaar-ndy, kyi-ndy) y minerales (juky-ty,
    yvy-ty-rusu, ita-ty); y kua para indicar abundancia de animales y
    personas (jaguarete-kua, guasu-kua, tapira-kua-y, kamba-kua). Us
    asimismo, el sufijo y para nominar las variedades forestales
    (karanda-y, guapo-y, kurupa-y, jata-y, juasy-y, amba-y), y en zonas
    acuticas la y para indicar ros, arroyos o cursos de agua con
    abundancia de determinados peces u otras especies y variedades
    acuticas (pirape-y, jatyta-y, akara-y, javevi-y).

 3. El guaran ni se parece al castellano... es ms que el castellano, en
    muchas cuestiones. As, por ejemplo, el guaran posee 33 fonemas, 9 ms
    que el castellano; que posee 24 fonemas (5 voclicos y 19
    consonnticos). As tambin, el guaran posee un mayor nmero de
    vocales, 12 en total; por su parte, el castellano tiene apenas 5. La
    sexta vocal guaran es la gutural y, y paralelamente a las seis
    vocales orales, se encuentran las seis nasales; que en su uso, generan
    variaciones semnticas (pyta = taln / pyt = rojo // oke = duerme /
    ok = puerta // pytu = hlito / pyt = oscuro // aky = inmaduro / ak =
    hmedo).

 4. El guaran es un idioma de silabacin directa; lo que equivale a decir
    que sus slabas siempre terminan en vocal. El modelo clsico de las
    slabas del guaran es consonante ms vocal (v + a = va) o vocal sola
    (a). En otros idiomas existen slabas indirectas (que terminan en
    consonantes o en consonantes compuestas) y mixtas. La silabacin
    directa es la silabacin ms sencilla. Es por ello que las slabas y
    palabras del guaran son fciles de pronunciar, que no sea por tres o
    cuatro consonantes que no existen o no son comunes en las dems
    lenguas. As: jaguarete = ja / gua / re / te // panambi = pa / na / mbi
    // apykape = a / py / ka / pe.

 5. En guaran la nasalidad tiene un rgimen especial en materia de
    aglutinacin, pues la gran mayora de los afijos (prefijos y sufijos)
    poseen dos formas, unas para ser utilizadas con las palabras orales; y
    otras, con las palabras nasales. As por ejemplo, la palabra nasal ana
    (la n y la  son consonantes nasales) agregar el sufijo ndy, as
    anandy (que significa yuyal: ana = yuyo, y ndy = lugar donde
    abunda). En cambio, una palabra oral como pakova agregar el sufijo ty,
    as pakovaty (que significa bananal o lugar donde abundan bananos:
    pakova = banano, y ty = lugar donde abunda). A modo de muestra
    aqu, brevemente, una mencin de afijos similares: je  e (ajeheka 
    aenup), mbo  mo (amboguata  amoe), pa  mba (oguatapa  osmba),
    kue  ngue (ogakue  akngue).

 6. En guaran existen sustantivos uniformes, biformes y triformes que
    tienen tambin un rgimen especial de uso. Los uniformes tienen una
    sola manera de uso, por ejemplo, jagua que quiere decir perro. Al
    indicar posesin, se dice: che jagua (mi perro), nde jagua (tu perro),
    ijagua (su perro). La palabra jagua no vara. En cambio, en los
    sustantivos biformes las palabras tienen dos formas, as: tara 
    ray que significa hijo (del varn). Al usar, se dir: che ray (mi
    hijo), nde ray (tu hijo), itara (su hijo). Por ltimo, los
    sustantivos triformes tienen tres formas: tesa  resa  hesa que
    significa ojo. Al usar, se dir: che resa (mi ojo), nde resa (tu ojo),
    hesa (su ojo). Cuando no se indica posesin se usa tesa, as: tesa ova
    ojesareko hese (todos los ojos se fijaron en l).

 7. Cosa rara pero interesante: en guaran, los sustantivos indican tiempo;
    a ms del verbo, que por naturaleza lo hace. As por ejemplo, se dice:
    che ao (mi ropa), che aokue (mi ex ropa o la ropa que fue ma),
    che aor (mi futura camisa o la que ser mi camisa), y che
    aorngue, mezcla de presente y pretrito (la que iba a ser mi ropa...
    pero no fue).

 8. En guaran los objetos (inertes o inanimados), por ejemplo, las
    palabras como apyka (silla), ga (casa), korapy (patio), etc. son
    de gnero neutro. En cambio, en castellano silla es de gnero
    femenino, casa es femenino y patio es masculino, pese a ser inertes
    y no estar sexuados. Igual situacin se presenta a la hora de definir
    el gnero de los insectos como tarave (cucaracha), tahi (hormiga),
    y ky (piojo). Estos insectos corresponden en guaran al gnero
    epiceno. En cambio, en castellano y de manera arbitraria, la
    cucaracha es la (todas, sin excepcin, aunque existan de sexo
    masculino); igualmente, la hormiga es la (todas, sin excepcin,
    aunque existan de sexo masculino); y por ltimo, el piojo es el
    (todos, sin excepcin, aunque la mitad sean de sexo femenino).

 9. En guaran a ms de los grados: positivo, comparativo y superlativo
    (que tambin existen en el castellano); existen varios otros ms
    intensos y descriptivos: eterei  iterei: iporiterei; rasa:
    iporrasa; etereirasa  itereirasa: iporitereirasa. Estos tres
    casos ejemplificados de los grados del guaran no existen en el
    castellano; por consiguiente, para la traduccin, hay que hacer magia
    para por lo menos aproximarnos a la significacin de cada uno.

10. El adjetivo posesivo de la tercera persona del guaran, tambin
    denominado ndice de posesin de tercera persona, tiene diferentes
    formas que se usan tomando en consideracin las caractersticas del
    sustantivo al cual se refieren. Ejemplo: Su ropa es Ijao, Su cabeza es
    Iak, Su cara es Hova, Su patio es Ikorapy, Su cabello es Hiva.

    En guaran la ij (ijao) se utiliza con sustantivos orales; que
    empiezan en vocal y tienen acentuacin tnica final. En cambio, la i
    (Iak) se usa con sustantivos nasales; que empiezan en vocal y tienen
    acentuacin tnica final. Por su parte, la h (hova) se utiliza con
    sustantivos triformes. En tanto que, la i (ikorapy) se usa con
    cualquier otro sustantivo que no empiece con la t u o mvil
    inicial. Por ltimo, la hi (hiva) se utiliza con sustantivos orales
    o nasales que empiezan en vocal tnica inicial.

11. Lo siguiente es casi inslito: en guaran apenas existen 6 verbos
    irregulares. Todos los dems son verbos regulares. En el castellano y
    en los dems idiomas existen numerosos verbos irregulares (ser y
    satisfacer, a modo de ejemplos, son dos de los que causan estragos en
    el hablante paraguayo). No perdamos de vista que la presencia de verbos
    irregulares complica las chances de cualquier hablante en el
    aprendizaje de cualquier lengua; por consiguiente, a menor nmero de
    verbos irregulares podramos decir aumentan y mejoran las posibilidades
    del hablante, no solamente para aprender a conjugar; sino y sobre
    todo en el aprendizaje fcil de una nueva lengua.

12. En Guaran, en la conjugacin de los verbos, los afijos que sealan
    nmero y persona ocupan una posicin prefija al verbo; en tanto que, en
    el castellano los morfemas que, entre otros, indican nmero y persona
    ocupan una posicin sufija al verbo.

    Aguata = Camino

    Reguata = Caminas

    Oguata = Camina

    Jaguata = Caminamos

    Roguata = Caminamos

    Peguata = Caminis

    Oguata = Caminan

13. El guaran posee dos pronombres de primera persona (plural). A uno de
    ellos lo denominamos incluyente y es ande; y el otro recibe el nombre
    de excluyente y es ore; ambos equivalen al nosotros del castellano.
    Al conjugar, se dice: ande jaguata, y luego, ore roguata. Ambas
    conjugaciones en castellano correspondern a nosotros caminamos.

14. En materia de concordancia conviene afirmar que los adjetivos
    calificativos del guaran no poseen variaciones ni de nmero ni de
    gnero. Por ejemplo, el adjetivo calificativo yvate, tiene una sola
    forma para su uso; por consiguiente, la concordancia entre el
    sustantivo y el adjetivo calificativo no existe en el guaran. En
    cambio, en el castellano los adjetivos calificativos s poseen
    variaciones de nmero y gnero, as por ejemplo: alto, alta, altos,
    altas, en directa relacin de concordancia con el sustantivo al cual se
    refieren. As:

    Karai yvate = Seor alto

    Karaikura yvate = Seores altos

    Kuakarai yvate = Seora alta

    Kuakaraikura yvate = Seoras altas

15. En guaran, las oraciones pueden tener el verbo elptico o tcito. Por
    ejemplo, el guaran hablante dice Kva che rga ha amva nde rga y
    al analizar encontraremos que kva (ste / a) y amva (se / a) son
    pronombres demostrativos, que che (mi) y nde (tu) son adjetivos
    posesivos; y que rga (casa) es sustantivo. La traduccin: sta es
    mi casa y sa es tu casa. En sntesis, el verbo ser no aparece
    escrito en la oracin, pero est presente sin ninguna duda en la
    estructura profunda de la oracin.

16. En guaran existe la denominada construccin del genitivo, donde el
    poseedor precede a la cosa poseda, al contrario de la construccin
    castellana. Por ejemplo:

    Guaran: Kalo rembireko ohkuri Kaaguaspe

    Traduccin directa: Carlos esposa fue Kaaguasu a

    Castellano: La esposa de Carlos fue a Kaaguasu

17. En guaran existen posposiciones; en el castellano, por su parte,
    existen preposiciones. El hablante del avae dir: che aha gape.
    En este ejemplo se aprecia que pe va pospuesto a la palabra ga. La
    traduccin directa ser: yo voy casa a; lo que en castellano se dir:
    yo voy a casa.

18. En guaran, por ejemplo, existe un saludo cotidiano a la siesta y que
    es Mbaichapa ndeasaje, cuya traduccin sera aproximadamente:
    Buenas siestas o Cmo ests a la siesta; expresin de cortesa sta
    que no existe en el castellano. Lo que demuestra que el guaran es una
    lengua diferente y ms expresiva.

Estos son apenas algunos muy contados casos que demuestran que el guaran
es una lengua singular, viva, completa; con estructura lingstica propia
definida y soberana, distinta a otras lenguas.



3. Conclusin

El guaran es una lengua maravillosa y valiente, hablada por casi diez
millones de personas en Amrica (de las cuales cerca de cinco millones
viven en el Paraguay). El guaran es una necesidad, es nuestra esencia
vital. El guaran sobrevivi a las agresiones. Pese a todo, en la
actualidad quien no habla guaran est prcticamente perdido (gobernante,
abogado, mdico, ingeniero, agricultor, comerciante, periodista,
sindicalista, polica, etc.). Por ejemplo, los polticos incluidos
aquellos que hasta hace poco tiempo renegaban del guaran hoy se ven
obligados a hablar el Avae, a fin de evitar el fracaso o el descrdito
poltico. El nmero de contreras del guaran, comparado a veinte aos
atrs, se redujo notablemente.

Para suerte del guaran esos pocos colonialistas y antiguaranstas cada da
son menos. Algunos en su afn de liquidar al guaran han envejecido ms
rpidamente, hoy usan bastones y ya no les queda mucho tiempo de vida. Creo
seriamente que en unos aos ms morirn todos. En cambio, el guaran,
quebranto de ellos, sigue bien vivo y sorteando todo tipo de batallas que
la vida le presenta. Hasta me arriesgo a decir que el guaran funciona en
base a la premisa: a ms batallas libradas, ms y mejores experiencias
ganadas para enfrentar exitosamente los siguientes desafos.

Cada batalla ganada engrandeci ms y ms al guaran no solamente en el
Paraguay sino que en todo el mundo. Por eso, hoy el guaran es el centro de
atencin de una gran parte del mundo (investigadores, universidades,
Internet, etc.). El guaran ya se hizo pire at (piel dura). Al guaran ya
no le entran balas. Hoy sus defensores y promotores estn esparcidos como
hongos por todas partes. Pensar que tuvo tantos detractores de todos los
colores y pelajes; as como tambin muchos fueron los que vaticinaron su
desaparicin y muerte. Pero, insisto, no pudieron y no podrn con el
Avae. Al guaran no lo van a destruir con meros discursos contreras e
infundados. Para matar al guaran habra que matar a cerca de diez millones
de personas que lo siguen hablando; y que, en la mayora de los casos,
tienen al guaran como nico idioma.

El propio Ministerio de Educacin tendr que rever a corto tiempo su psima
y deplorable actitud hacia la promocin del guaran. No tiene otro camino.
El vano intento del MEC, desde 1999, de aplicar la enseanza del jehea mal
llamado jopara (mezcla de castellano y guaran) en sustitucin del guaran
cay en saco rot, result ser un lamentable fracaso. Hoy, todos nos
quejamos de ese supuesto guaran que el MEC impuso y que est plagado en
todos sus libros. A ellos les recuerdo que los intereses generales estn
por sobre los particulares: todos deseamos la correcta enseanza del
guaran; por consiguiente, debemos volver a ensear guaran. Lo que hoy se
ensea NO es guaran. La necedad no conducir al MEC a ningn puerto
seguro. La enseanza del jopara en sustitucin del guaran se identifica
plenamente con la mediocridad. El jopara es el sinnimo de la mediocridad.
No es castellano ni es guaran. Es la resultante de nuestra pereza mental.
No existe la mentada tercera lengua. Eso es un soberano disparate que
tiene por objetivo desprestigiar al guaran. Lo notable es que los que se
emperran con esa idea, y que lo hacen con premeditacin y alevosa,
solamente ven el jopara en el guaran y no lo ven (y no lo quieren ver)
en el castellano. Es ms, nadie ensea (ni quiere ensear) el castellano
jopara.

Recorriendo la historia, encontraremos que todos los grandes investigadores
del mundo que tuvieron contacto con el guaran quedaron maravillados y
cayeron rendidos ante la exuberancia y la plenitud del Avae, no del
jopara; entre ellos, el ms destacado, respetado y objetivo: Moiss
Santiago Bertoni; quien dedic gran parte de su vida a promocionar, con
profunda conviccin, la cultura y la lengua guaran por considerarla el
reflejo de la milenaria, justa, solidaria, democrtica y evolucionante
civilizacin guaran.

Sin dudas, el Guaran es una lengua maravillosa, valiente y viva...

** David Galeano Olivera
   dgo@paraway.net.py
   Docente universitario paraguayo. Preside el Ateneo de Lengua y Cultura
   Guaran (http://www.ateneoguaran.edu.py). Es profesor y licenciado en
   lengua guaran, escritor bilinge y traductor pblico.



=== La literatura popular como campo de investigacin sociojurdica: ======
=== imaginarios sociales sobre el control =================================
=== Gabriela Rodrguez Fernndez ==========================================

      La eleccin de la literatura popular sobre el control social como
      material emprico de investigacin sociojurdica significa romper con
      las formas habituales de concebir la tarea acadmica, ligada al
      positivismo metodolgico. Cruzada la frontera, un planteo
      metodolgico interpretativo cercano al socioconstruccionismo ayuda a
      advertir que aquello que se lee contribuye a formar los imaginarios
      con los que actuamos; sin embargo, este abordaje, atractivo por su
      aparente idealismo, supone estar dispuesto a una crtica profunda,
      pero tambin abierto a ser objeto de la crtica.

1. Introduccin

La literatura ha sido para muchas de las personas nacidas antes de los aos
80 una compaa constante. Desde las primeras lecturas, a los cuatro o
cinco aos hasta nuestro presente, nos reconocemos como parte de la
categora de homus tipogrficus: las ficciones impresas nos han ayudado a
entender el entorno y nos dieron herramientas para definir cursos de
accin. Tal vez por eso para algunos de nosotros, a la hora de reflexionar
sobre nuestro objeto de investigacin el control social no hay
excepciones a ese acompaamiento. En mi caso, 1984, de George Orwell, y en
menor medida, Un mundo feliz, de Aldous Huxley, surgieron como el sustrato
sobre el que quera contrastar mis ideas en torno al control social en los
aos de transicin entre la sociedad industrial y nuestro presente. Este
deseo se concret en sendos trabajos de investigacin en el marco de la
Especializacin en Sociologa Jurdico Penal del Doctorado en Derecho Penal
de la Universidad de Barcelona, y este artculo refleja parte de esa
experiencia (1). La senda crtica que esta especialidad abre en el mundo en
ocasiones plano de la investigacin jurdica, ha llegado ms all del
cuestionamiento a los mecanismos naturalizados de coercin: alcanza a los
mtodos con los que ese cuestionamiento suele producirse, los del
positivismo cientfico. A este planteo revulsivo del qu la clave
ontolgica, pero tambin del cmo la clave epistemolgica, el Programa
de Doctorado agrega una caracterstica que result fundamental: la
interdisciplinariedad del profesorado (2), y por consiguiente, de las
visiones del objeto que ellos difunden.

As llegu a la configuracin de dos anlisis siguiendo las variables
tiempo/espacio sobre un tipo de literatura inglesa producida en los
primeros 50 aos del siglo XX: las distopas sobre el control social. Que
stas reconocen su origen en las utopas inglesas inmediatamente anteriores
fines del siglo XIX, principios del XX no era un secreto; ello impuso
incluirlas tambin en la indagacin, y con ellas, al perodo histrico en
el que se produjeron.

Al presentar el plan de investigacin se produjo una cierta perplejidad:
cmo unir un estudio sobre literatura, tiempo y espacio con la sociologa
jurdica?; cul sera la reaccin de un tribunal de juristas sobre un
producto tan etreo en comparacin con las realidades del control
social?; cmo conducir el anlisis ms all del ensayo historicista sobre
una expresin literaria?

Surgi entonces la hiptesis que estaba detrs del diseo: la literatura
popular como elemento articulador del imaginario sobre el control.

Esta introduccin pretende mostrar desde el inicio que el camino elegido no
es intransitable, y que la pretensin de profundizarlo tanto en la faceta
de doctorando como en la de investigadora ha cumplido con las expectativas
originales (3). Quisiera ahora explayarme algo ms sobre algunas cuestiones
de metodologa y de contenido que entiendo pueden indicar horizontes si no
enteramente nuevos, s al menos no frecuentemente visualizados por los
investigadores del campo de la sociologa jurdica.



2. El condicionamiento epistemolgico: ruptura con el positivismo
verificacionista y apertura hacia una perspectiva socioconstruccionista

El modelo habitual de investigacin sociojurdica suele ser aqul que
propone unir a un conjunto de herramientas tericas la indagacin de uno o
varios aspectos de la realidad, a fin de contrastar una hiptesis
formulada de antemano. As, el investigador se encuentra frente a la
necesidad de un campo emprico de verificacin; puede encontrarlo en las
estadsticas y encuestas o puede crearlo a partir de algn elemento
objetivo sobre el que indaga: casos judiciales, noticias
publicadas/emitidas, menciones de cierto trmino en la jurisprudencia (4),
etc. El elemento comn a todos estos casos es la conformacin de un testigo
de la realidad, de un campo objetivo sobre el que luego se practican
lecturas.

Ese objeto inanimado e inmutable, esa muestra de la realidad que si parte
de una muestra diseada correctamente se pretende representativo de la
realidad toda suele ser vista como la garanta de seriedad y
sustentabilidad, superadora de meras opiniones. Es esta funcin de garanta
lo que comporta la filiacin frecuente de la tarea investigadora a la
epistemologa positivista, que basa su postura en la existencia de
entidades separadas del sujeto que conoce, con una onticidad inmanente y
cognoscibles por l desde el lugar del observador incontaminado e
incontaminante, suprimida su subjetividad por un acto de voluntad que
practica antes de conocer. En sus versiones ms modernas y moderadas, esa
epistemologa es verificacionista, o lo que es lo mismo, popperiana: toma
la porcin de realidad encerrada entre las variables del investigador como
el banco de prueba de la teora; si la contrastacin es exitosa la teora
se sostiene; de lo contrario cae. No se cuestiona (salvo un error muestral,
que se considera tcnico) que el problema se encuentre en el banco de
prueba construido, precisamente porque no se reconoce su carcter de
construccin.

Sin embargo hay otras opciones. Desde la confluencia de las ideas de Berger
y Luckmann (en el campo de la sociologa), Kuhn (en la filosofa de las
ciencias) y Mead (en el de la psicologa), el socioconstruccionismo plantea
una visin del conocimiento (y por consiguiente, de la realidad)
radicalmente opuesta a la objetivista. En el esquema resultante de esta
confluencia el conocimiento es a la vez el producto y el hacedor: construye
aquello que conoce cuando lo nombra, partiendo como base para el acto de
designar, clasificar, objetivar y legitimar la clasificacin, del bagaje
social de conocimientos, bagaje en el que el sujeto ha quedado emplazado
con su nacimiento. As, no existe conocimiento separado de aquel que conoce
ni del acto de conocimiento, como tampoco existe ser que pueda considerarse
libre de conocimientos previos cuando se enfrenta al objeto de su mirada.
La preexistencia del propio objeto es puesta en duda, al menos puesta en
duda como objeto existente antes de algn primer acto de conocimiento (5).

La idea central es que al acto de saber concurren un sujeto, su historia,
un marco de referencia que provee al sujeto de herramientas para conocer y
de criterios de relevancia (lo importante y lo accesorio, lo til y lo
intil, etc.) y un fenmeno, definido como tal por el sujeto. Si el
fenmeno ha sido conocido ya por otros sujetos la nueva mirada que se
haga de l lo emplazar en un lugar diferente, destacando propiedades que
haban permanecido ocultas, o proponiendo usos hasta el momento no
advertidos. El contexto sociocultural del cognoscente, por lo dems,
proveer de criterios de relevancia para la seleccin de los objetos que
componen el fenmeno y adems ubicar al producto del acto de conocimiento
dentro de una funcin social, asignndole utilidades que, en su interaccin
con otros sujetos, volvern a cambiarlo. Se trata de reconocer que no hay
conocimiento sin mediacin (6) o sea, no hay conocimiento objetivo, libre
de la influencia tanto del entorno sociocultural como de la historia
particular del sujeto que conoce (7).

Foucault (1973) nos ha enseado, interpretando a su vez a Nietzsche, que el
conocimiento no es un acto de descubrimiento de lo que de original tiene la
cosa conocida, sino un acto de creacin dialctico, conflictivo, entre los
elementos del conflicto. Y ha acompaado esta afirmacin con otra tal vez
ms rotunda (aunque no ms significativa): ...la verdad misma tiene una
historia (1973, pg. 14) (8): no solamente hay un marco histrico que
rodea al acto de conocimiento, sino que tanto el sujeto que conoce como lo
que crea con ello estn impregnados de esa historia, y tanto uno como otros
se modifican a causa del conocimiento que crean. La relacin es as, de
espiral, donde el fin y el principio no son identificables, donde no se
puede hablar propiamente de ingredientes, de pcima y de mago como factores
independientes: todos se co-construyen.

Si, como en mi caso, es esta la premisa epistemolgica que sostiene la
investigacin sociojurdica, la cantidad de elementos (que no objetos)
que resultan susceptibles de la mirada se ampla, pero adems, la mirada
misma se modifica. Ya no ser necesario disear muestras representativas
(porque se asume que el valor de representacin siempre es escaso, que la
respuesta, valga la paradoja, siempre se corresponde con aquello que se
pregunta), pero tampoco bastar con encontrar un material sobre el que
aplicar un cuerpo terico. Habr tambin que interpelar ese material en su
historia: saber cmo y cundo fue creado, quin fue el creador y cul ha
sido el contexto social de la creacin (9). Una vez efectuada esa
interpelacin, cabr enfrentarse con el resultado, pero sabiendo que l es
tambin un fruto de la propia historia y del propio contexto del
investigador: una lectura posible de un elemento que tambin fue l mismo
lectura en su da.

Surge entonces la pregunta: qu fiabilidad, y por consiguiente, qu
utilidad puede tener una tarea investigadora de estas caractersticas?
Adelantemos la respuesta, que esperamos ampliar en las conclusiones: la de
proponer una interpretacin que goce de dos caractersticas fundamentales
coherencia intra y extrasistemtica y desarrollo de un potencial crtico
frente a interpretaciones unidireccionales.



3. Realidad y ficcin

3.1. Material real y material ficcional

Como podr sospecharse luego de la toma de postura epistemolgica que acabo
de hacer, no adjudico un valor ntico diferencial a una estadstica y a un
texto literario de ficcin. En lo que ambos tienen de objeto externo a m
como investigadora son por igual productos culturales (Herrera Flores 2003,
pg. 4; Rodrguez Fernndez 2003, pg. 6) con una historia que cabe
discernir (10). Sin embargo hay dos caractersticas a nuestros fines
relevantes que los diferencian: la intencin explcita del sujeto creador y
la mirada social sobre el objeto creado.

Mientras que cabe suponer que el funcionario que compila las estadsticas
carcelarias de Catalua no es consciente ni hace explcita su voluntad de
prefigurar el mundo con su trabajo (11), el autor de un texto literario de
ficcin se piensa a s mismo como un creador, y a su obra como el producto
de una tarea en la que los elementos no estaban reunidos en un todo
coherente antes de su intervencin (12). En este sentido, el tcnico de la
administracin y el escritor en su buhardilla podran ser vistos como dos
extremos de un mismo continuo en el que se midiera la conciencia de
demiurgo: el primero supone que refleja una realidad ajena a su
intervencin, mientras que el segundo entiende a su obra como el producto
casi exclusivo de su genio (13). Una lectura socioconstruccionista
desestabilizara estas auto-imgenes, pero aun as, lo cierto es que
mientras la funcin social tcnico trabaja bajo la metfora del espejo,
la del escritor se adecua ms a la del dios/mago. A causa de esta
auto-imagen y de la consideracin social que la confirma es que las
estadsticas aparecen como una realidad, y los textos literarios como algo
divorciado de ella, como meras ficciones.

No tenemos ahora espacio para abundar sobre las razones por las que esto es
as. Foucault, desde su La verdad y las formas jurdicas, o desde Las
palabras y las cosas podra, con la cercana intelectual/afectiva que
muchos investigadores de este campo le profesamos, darnos pistas para
encontrar algunas ms. Baste decir ahora que es la asuncin del carcter
creativo que est explcito en la literatura de ficcin lo que nos sugiere
su relevancia para investigar la estructura de sentimientos (Williams
2001), el imaginario social que est detrs de ella. As como el escritor
asume su rol creador, sin duda a partir de los elementos de su contexto
social y de su individualidad, tambin asume que esa creacin contiene un
mensaje que desea comunicar, y su energa est puesta en ello. No hay
escritor sin lector, o lo que es lo mismo, no hay actividad creativa
literaria separada de la intencin comunicativa, del intento de empata con
quien leer (Manguel 1999). Por lo dems, no existe en el escritor intento
alguno de objetividad; aun cuando est afiliado a las corrientes realistas
(14), lo suyo contina siendo un acto especficamente creativo, con
personajes y hechos que surgen de la pluma del que escribe.

Y as es tambin percibida la relacin por quien lee: hay conciencia del
hecho creador y de la intencin comunicativa; en el mayor o menor xito de
la conexin intemporal entre quien ha escrito y quien lee est cifrada la
esperanza de supervivencia de un texto literario.

Por eso la literatura de ficcin puede ser propuesta como ndice a partir
del cual interpretar el imaginario social del momento de su creacin, y las
lecturas sucesivas que de ella se hacen pueden tambin aproximarnos a una
inteligencia del imaginario desde el que cada una de ellas se ha hecho.
1984 fue uno en 1948 el ao en que Orwell lo escribi, otro al leerlo
Castoriadis (aprox. 1970 [15]) y probablemente otro en la lectura de
Melossi (1992). Pero si varias lecturas contemporneas coinciden con la
interpretacin de Melossi o con la de Castoriadis, y si alguna de estas
interpretaciones se hizo popular, tenemos material para arriesgar
interpretaciones sobre el imaginario del intrprete y de su sociedad. Y
todo ello, a partir de una ficcin.



3.2. Literatura popular: realismos e idealismos (Francia-Inglaterra)

La apuesta por la conexin pblico-escritor fue, adems, la que debieron
asumir los escritores de ficcin en Europa entre finales del siglo XVIII y
principios del XX: la mecanizacin creciente de la produccin editorial
(Williams 2001; Rodrguez Fernndez 2003) los llev a aceptar nuevas reglas
de produccin, y entre ellas, la de tener en cuenta el gusto, los intereses
y las necesidades de lectura de una poblacin crecientemente escolarizada y
demandante; paralelamente, el nacimiento de un proletariado fabril y urbano
impuls los movimientos polticos y sindicales que se alimentaban de la
crtica a la sociedad industrial. Naci as la literatura popular, dirigida
a un pblico ms amplio y con una mirada crtica sobre el poder; reflejo y
a la vez herramienta de produccin de los territorios imaginarios, aquellos
conforme a cuyos mapas nos movemos con frecuencia en el mundo que nos toca.

Sin embargo, las editoriales no imprimieron lo mismo en todas partes y en
la misma poca. Mientras en Francia el realismo naturalista fue el gnero
popular por excelencia (Dumas, Zola, Sue), en Inglaterra el idealismo
sigui campeando por sus respetos (Wordsworth, Dickens, Arnold); de l
(re)surgi entre fines del siglo XIX y principios del XX, la utopa, y poco
despus, su contracara, la distopa.

El realismo francs constituy la oposicin frontal a las ideas del
romanticismo (Hauser 1969-III, pg. 82) caracterizado por una particular
atencin a los sentimientos de los personajes y a su frustracin respecto
de lo que los rodeaba (una forma de idealismo); frente a este nfasis en el
sentimiento, los franceses partan de la observacin objetiva de lo
externo. La crtica social era construida desde lo que se consideraba la
insatisfaccin de unos mnimos comunes a la humanidad. Este movimiento
estaba ligado de forma directa a la revolucin cientfico-tecnolgica, y
dentro de sta, al positivismo de las ciencias duras (Hauser 1969-III,
pgs. 82/83 [16]); el empirismo como mtodo de construccin de verdad se
trasladaba a las letras escritas. En palabras de Lukcs: Fue un realismo
que signific sed de verdad, fanatismo de realidad (Cit. en Barata 2002,
pg. 326).

El romanticismo ingls era, en cambio, la exaltacin del sentimiento. A
fines del siglo XIX asumi una nueva forma que ...no tuvo slo una
importancia que hizo poca, sino que tena tambin una conciencia de que
haca poca... Desde el gtico el desarrollo de la sensibilidad no haba
recibido un impulso tan fuerte, y el derecho del artista a seguir la voz de
sus sentimientos y su disposicin individual nunca fue probablemente
aceptado de manera tan incondicional (Hauser 1980-II, pg. 341). Pero
ocurra que la prdica smithiana del utilitarismo econmico y racional de
la burguesa triunfante como medio para alcanzar el bienestar (a corto
plazo para los dueos del capital los burgueses, y a largusimo plazo
para el resto) se revelaba entonces en toda su crudeza: propona a quienes
hoy no tenan ningn poder para cambiar sus vidas una pasividad absoluta
(Hauser 1969-III, pg. 133), un dejar hacer (a otros) y un dejar pasar (el
tiempo) que, en medio de la miseria social y del levantamiento popular,
resultaba insoportable tanto para los obreros (que padecan la miseria)
como para los restos de una clase alta a la que se haba arrebatado el
poder poltico, el prestigio social y que ahora tambin vea amenazados los
restos de su capital material. Esto implic una cierta confluencia de
intereses (aunque un tanto efmera) entre el pueblo y la nobleza: basada
ms en el odio a los ganadores que en un proyecto comn, redund en una
nueva introspeccin y una bsqueda de lo compartido entre los dos grupos.
As vuelve a aparecer la naturaleza humana inmanente del idealismo y el
refugio en un pasado mejor. El romanticismo tiene el sentimiento de dj
vu en relacin con el pasado. Recuerda el tiempo antiguo y pasado como una
preexistencia (Hauser 1980-II, pg. 343 el destacado es nuestro); la
comunidad de vivencias, de espritu, liga entonces a estos sorprendidos
compaeros de desgracia en un nueva huida hacia el idealismo. No haba en
los ambientes literarios britnicos apego al positivismo que tenan los
franceses y que permeaba tambin el discurso de la burguesa triunfante
inglesa; aun los textos en los que la revolucin cientfica era encomiada,
la sensibilidad de los personajes y las particularidades de su carcter
eran recogidas.

Rechazo ingls al positivismo realista; evidencia de los sentimientos y de
las percepciones. A estos elementos habran de agregarse las frmulas que
en el pensamiento poltico creaba la agitacin callejera: el marxismo, el
anarquismo y en general, las ideas que surgan de los movimientos obreros
llegaban a la literatura. Y entonces se redescubre que ...si a la idea
extrada de la realidad dada agregamos mediante la lgica de la hiptesis
lo deseado, lo posible, y de tal modo complementamos la imagen, obtenemos
ese romanticismo que est en la base del mito y es altamente benfico, en
cuanto tiende a provocar una actitud revolucionaria frente a la realidad,
una actitud que cambia el mundo de una manera prctica (Maksim Gorki, cita
de cita en Williams 2001, pg. 232). La hiptesis de lo deseado, puesta en
papel impreso, es la utopa; ella, siempre impregnada de las sensaciones y
los sentimientos, se troc despus de la primera guerra mundial en
distopa: los sentimientos se haban vestido de pesimismo.

Esta caracterizacin explica la eleccin de la literatura popular inglesa
de la primera mitad del siglo XX: los sentimientos estaban ah, expuestos
sobre un esquema en el que explcitamente se intentaba mostrar un futuro
temido, el del triunfo de los proyectos de control totalitarios.



4. Control social y literatura

Para los primeros aos del siglo XX la creacin literaria se haba
convertido en una actividad empresarial. La demanda de letra escrita
alcanzaba no solamente a los peridicos y los folletines, sino que el
propio libro se haba vuelto un elemento demostrativo de status social, y
confera as al lector un prestigio que rebasaba y a la vez era distinto
del de los ttulos nobiliarios y del que daba la posesin de bienes
materiales (Rodrguez Fernndez 2003, pg. 12 y sgtes.). La escolarizacin
de grandes capas de la poblacin de clase media y media baja (franjas en s
mismas novedosas en el esquema social) en la mayor parte de las sociedades
occidentales llev la letra impresa de las novelas populares hasta nuevos
destinatarios: el proletariado industrial y los nuevos proletarios
mercantiles.

La novela se distingue de otros gneros literarios por su capacidad
organizadora: la clave de su xito reside no tanto en la similitud de
contenidos entre la vida del personaje y la del lector como en que la
estructura de ambas vidas es percibida por este ltimo como anloga
(Goldmann 1980, pg. 91) (17). As se hace posible la identificacin
emptica entre lector y personaje, y merced a ella, la obra literaria
alcanza, en un movimiento reorganizante, la estructura de significados que
preside la vida del lector, y con ello, su vida misma. Lo que aparece como
verosmil en el relato literario comienza a cuestionar los lmites de lo
posible en la vida de quien lee; la explicacin ordenada de cmo se llega a
una situacin social, de cmo se produce un acontecimiento o cmo se
utiliza una herramienta abre los cercos de la imaginacin a nuevos usos de
ella en el entorno vvido de cada individuo.

Siguiendo estas pautas es que hemos sostenido que el xito de ciertos
autores distpicos estuvo ntimamente relacionado con la verosimilitud que
supieron darle a los ensayos de futuro que sus distopas presentaban. Si
Orwell pervive en la memoria sobre el control social, si su Gran Hermano
funciona an hoy como metfora organizativa de una serie de conceptos sobre
el orden y sobre los medios para lograrlo, es porque consigui conectar con
lo que a los lectores de cada poca les ha parecido susceptible de ser
realizado. Lo que sorprende, sin embargo, es que la poca de cada uno de
esos lectores es, desde el punto de vista de las posibilidades materiales y
simblicas de control, muy distinta. Y sin embargo, el Gran Hermano sigue
presente como smbolo (18). Si se concede esto, entonces habr que buscar
la explicacin de esta pervivencia en algo distinto del valor proftico de
su obra, o dicho de otra manera, en algo diferente de la comprobacin de si
hoy el mundo est dividido o no en tres superpotencias o si existe un
dictador al frente de una de ellas.

Los mecanismos de control social descritos por Huxley y Orwell como parte
de un futuro que al menos en la cronologa es hoy nuestro presente,
expresan parte de los temores de las sociedades occidentales entre la
dcada del 30 y la del 60 del siglo pasado. Son los aos en los que el
funcionalismo, el interaccionismo simblico y las teoras construccionistas
florecieron y se consolidaron, y a la vez, perfilaron sus diferencias.
Estas teoras, cada cual con el valor explicativo que quiera asignrseles
de la estabilidad y el cambio social, contribuyeron a formar un cuerpo
terico que influye en los intentos de ingeniera social. Su influencia
est presente de varias maneras, pero sin duda la atribucin de eficacia a
ciertos mecanismos y la validacin tica (a veces de la mano de la
inevitabilidad, otras de la aprobacin directa) de su utilizacin, se
cuenta entre ellas. As, la convergencia de los procesos de elaboracin de
ambos cuerpos tericos (los literarios y los cientficos) merece ser
estudiada, sobre todo cuando los primeros podran constituirse en una
crtica extrasistemtica de los segundos.

Paralelamente, el contexto desde el que una novela es leda cambia el
producto de esa lectura. Los criterios para definir qu es verosmil y qu
no lo es, as como qu tiene valor explicativo del hoy en una novela
escrita en el pasado, sufren mutaciones que vienen dadas por lo social y lo
poltico que rodean esa lectura. Pero adems luego de producida ella, es
posible que la comprensin de ese contexto haya variado para el lector,
merced a la introduccin de nuevos elementos en su imaginario de lo posible
y gracias tambin a un nuevo reordenamiento de elementos antiguos. Volvemos
a evocar la imagen de la espiral: cada accin modifica la siguiente, a la
vez que esta ltima cambia la evaluacin que hacemos de los resultados del
movimiento anterior.

En esta medida, las lecturas que en la dcada de los 80 se hicieron de las
dos ficciones inglesas sobre el control pueden ser tratadas como expresin
de un estado de sentimientos sobre los problemas que las novelas plantean;
y ese anlisis puede ser repetido para las lecturas actuales.

La mutacin interpretativa que surge de cada visita a un texto es un ndice
de la forma en que el pensamiento social sobre el control ha evolucionado.
Por lo dems, en cada poca en que elementos de las novelas son invocados
en los medios de comunicacin masiva como metfora explicativa de aspectos
de la vida social, esas invocaciones pueden ser tratadas como ejemplo de
los usos dialcticos de una comunidad en ese momento, como muestra de la
evolucin de las sensaciones sobre lo posible y lo deseable, tambin a
nivel de la vida cotidiana. La ficcin y sus repercusiones se convierten
entonces en material interpretativo de la realidad discursiva de una
sociedad, de las formas en que se la controla.



5. Eplogo: la elaboracin de conclusiones

Cuando se elige un camino interpretativo, una mirada socioconstruccionista
sobre los aspectos que cubre la investigacin sociojurdica, el
investigador debe asumir que aquello que incluye en sus conclusiones no es
un producto inamovible, definitivo, sino la muestra de una senda de
anlisis cuya fiabilidad depende de su coherencia y de su capacidad
explicativa de los fenmenos que ha tratado, y que en esa medida, ella
misma se somete a la crtica tanto ontolgica como metodolgica, y que esa
crtica es parte del juego.

El intento de un investigador desde el socioconstruccionismo es el de
aportar un anlisis crtico y cuestionador no slo de la realidad externa a
la actividad investigadora (en mi caso, a los mecanismos de control
social), sino tambin a las propias formas en que esta actividad se
produce. En palabras de Gergen ...debido a que las ciencias humanas son
proveedoras de lenguajes que alteran y sostienen los patrones culturales,
ellas tambin necesitan una evaluacin crtica. Adems de la crtica
social, una perspectiva socioconstruccionista favorece fuertes inversiones
en la crtica interna (Gergen 1997, pg. 173). La consecuencia de esta
postura es que debemos estar dispuestos a que nuestro intento genere la
crtica, porque justamente a ello se dirige: es crtica, pero tambin
pretende despertarla.

Otra vez Gergen: En el modo transformativo, el punto de la investigacin
no es documentar patrones existentes de vida social, sino dar vida a las
posibilidades de nuevos modos de accin (Gergen 1997, pg. 177). Al saber
cmo se formaron las metforas de control que parten de una obra literaria
y cmo se usan en la actualidad puede agregarse la propuesta de otros usos
metafricos a partir de nuevas interpretaciones. Con ello habremos sealado
tambin otros modos de accin materiales y discursivos, modos de accin
que, si son aceptados, pueden contribuir a una visin distinta del mundo, a
una reorganizacin de las precauciones respecto de los intentos opresivos
del control.



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  MELOSSI, Daro (1992). El estado del control social. Ciudad de
   Mxico-Madrid, Siglo Veintiuno Editores.

  RODRGUEZ FERNNDEZ, Gabriela (2003). Utopa y disciplina: tiempo,
   significado y control. Tesina de obtencin del DEA del Doctorado en
   Derecho, Universidad de Barcelona. Indita.

  SCHUTZ, Alfred.
   (1993) [1923]. La construccin significativa del mundo social
   Introduccin a la sociologa comprensiva. Barcelona: Paids Bsica.
   (1974). Estudios sobre teora social. Buenos Aires: Amorrortu Editores.
   (1973). El problema de la realidad social. Buenos Aires: Amorrortu
   Editores.

  WILLIAMS, Raymond (2001) [1980]. Cultura y sociedad. 1780-1950. De
   Coleridge a Orwell. Trad.: H. Pons. Ediciones Nueva Visin, Buenos
   Aires.



Notas

 1. No haba elegido mal el mbito acadmico: la especializacin en
    Sociologa Jurdico Penal de tal doctorado, que dirigen los doctores
    Bergalli y Rivera Beiras, haba aportado ideas, material y, ms en
    general, ambiente para que la intuicin inicial fortificara en un
    proyecto de investigacin.

 2. El programa de Doctorado en Sociologa Jurdico Penal cuenta dentro de
    su grupo docente con un licenciado en ciencias de la comunicacin, un
    psiclogo, dos antroplogos, un historiador, un gegrafo, un filsofo y
    tres juristas. Puntos de vista y experiencias distintas sobre un mismo
    objeto: los mecanismos de coercin/cohesin que utilizan el vocabulario
    y/o las herramientas penales.

 3. Los trabajos fueron conducidos por un historiador (Miquel Izard) y un
    gegrafo (Pedro Fraile) comprometidos con la investigacin de los
    sistemas de coercin, y pasaron con holgura la prueba de fuego: la
    evaluacin por un tribunal de juristas en el mes de octubre de 2003. De
    ambos trabajos fue posible extraer, hasta la fecha, las bases de tres
    artculos publicados; uno de ellos ha sido el elemento fundamental para
    mi inclusin en el equipo investigador de la Universidad de Lleida.
    Paralelamente mi tesis doctoral, que recoge variables similares, ha
    sido aceptada por el Departamento de Derecho Penal de la Universidad de
    Barcelona, quedando inscrita en ese marco acadmico.

 4. Es indudable que la jurisprudencia tambin est presente en otro tipo
    de investigaciones jurdicas: aquellas que persiguen desentraar el
    sentido que los tribunales asignan a un trmino o a un conjunto de
    elementos procesales o dogmticos (as, por ejemplo, un trabajo que
    persiga determinar qu es doble instancia para los tribunales
    espaoles, o la determinacin de en qu consiste el dolo o la
    retrocesin). No me refiero aqu a este tipo de investigaciones, de
    corte netamente jurdico pero que no abrevan en el campo de la
    sociologa, sino a aquellas que pretenden dar cuenta de una lectura
    metajurdica partiendo de las herramientas de las ciencias sociales.

 5. Subyace a esta posicin que, para la comprensin humana, el objeto es
    en tanto puede ser advertido: aquello a lo que no podemos dar contorno
    nos resulta opaco: no existe en nuestra dimensin, se pierde en el
    teln de fondo de lo no diferenciable. El socioconstruccionismo no
    niega la existencia de los objetos ms all del mundo de la cultura,
    sino que intenta mostrar que ese ser no se corresponde con un modo del
    ser determinado. Lo que se sostiene es que no hay inmanencia, aunque s
    haya existencia, fuera de la actividad de conocer (Ibez 2001, pg.
    21).

 6. As, Berger y Luckmann (1999, pg. 113): ...El principio ...es que la
    relacin entre el conocimiento y su base social es dialctica, vale
    decir, que el conocimiento es un producto social y un factor de cambio
    social.

 7. En el acto de conocer el objeto, o ms precisamente su definicin, se
    co-constituye con elementos que provienen de la experiencia cultural
    del sujeto: cuando designamos a alguien como ese desarrapado que
    golpe el cristal, utilizamos no slo conceptos valorativos
    (desarrapado), sino tambin descriptivo-valorativos que vienen de
    nuestra experiencia cultural (cristal), pero a la vez estamos
    escondiendo otras caractersticas del designado, que no aparecen en la
    designacin, por ejemplo, padre de familia, o desempleado, o
    alto, o jubilado. Esto ocurre siempre que se conceptualiza, porque
    la conceptualizacin no escapa, en el fondo, de la categorizacin que
    privilegia elementos y oculta otros (Lakoff y Johnson, pg. 205)
    conforme criterios de relevancia culturales y contextuales (donde el
    contexto aporta las notas de temporalidad y localidad).

 8. Refirindose a la invencin de la indagacin o encuesta, Foucault
    (1973, pg. 72) sostiene que, desde el punto de vista de su evolucin
    histrica, la bsqueda de la verdad per inquisitionem es el producto
    de un sistema que naci en Grecia, pervivi en manos de la iglesia y
    renaci en la sociedad civil sobre fines de la edad media. Este
    sistema, sin embargo, no comenz siendo un puro objeto de poder
    centralizado, como solemos creer: en su inicio se trataba de una
    encuesta que el delegado del poder (eclesistico) realizaba entre los
    notables de un burgo para saber qu haba sucedido durante el perodo
    inmediatamente anterior, qu haba que resolver y cmo se resolva. En
    otras palabras: en este estadio, la indagacin an es una forma donde
    decide el pueblo (sus notables), y no el Soberano, tanto sobre el qu
    cuanto sobre el cmo.

 9. Lo dicho rige tanto para productos expresamente culturales (noticias
    periodsticas, filmes, obras de arte, etc.) como para aquellos que
    tienen la pretensin de reflejar la realidad. Si se trata, por ejemplo,
    de una estadstica carcelaria, cabr al investigador preguntarse por
    qu se han tabulado las variables que tiene frente a s y no otras
    disponibles, saber si en la poca de su elaboracin el gobierno al que
    perteneca la oficina estadstica estaba sometido a controles
    democrticos o no, si la ausencia de un determinado dato puede ser
    explicada por el contexto social, poltico o econmico del pas del que
    se trate, etc. El cuestionamiento de la fuente es ms que una
    prctica saludable a efectos de prevenir distorsiones: es la asuncin
    de que siempre hay algn nivel de subjetividad en la creacin de una
    informacin.

10. En la oportunidad citada arriba hemos caracterizado a los productos
    culturales como aquellos que sirven de signo de un determinado estadio
    histrico-cultural de una sociedad, con la pretensin ms o menos
    explcita de mostrar una realidad concebida como tal por el autor del
    producto sgnico. Cuando decimos que se trata de signos es porque en
    estos elementos no existe una correspondencia entre el vehculo que los
    sustenta (en el caso, el papel, la tinta y los caracteres en los que
    est impreso el libro) y aquello a lo que remiten (la narracin de una
    historia); se trata de objetos en los que lo relevante est
    definitivamente alejado de su materialidad.

11. Alguien podra albergar sospechas sobre la inconciencia de quienes las
    publican o de quienes las disean. No es ahora nuestra esta tarea.

12. De hecho, es esa capacidad de hacer coherente lo que en principio
    aparece como una suma de elementos dispersos lo que confiere valor
    social a la literatura de ficcin, y en particular a la novela
    (Goldmann 1980).

13. Probablemente haya tcnicos y escritores que se encuentren fuera de los
    extremos; sin embargo, la idea que socialmente solemos tener del
    tcnico y del escritor de ficcin si se compadecen con esos mismos
    extremos: asepsia en el primero, genio creativo desde la nada en el
    segundo.

14. Como se explica en el prximo punto, el realismo
    (Francia-Alemania-Rusia, siglo XIX; Espaa ppios. XX) intentaba
    describir la realidad con absoluto despojo de los sentimientos del
    autor; de lo que no lograba despojarse era de su subjetividad: no es la
    misma la realidad de Stendhal que la de Sue.

15. En 1970 se edit por primera vez, en francs, Los dominios del
    hombre..., del que tomamos menciones al texto de Orwell. Desconocemos
    cundo lo habra ledo Castoriadis; otro tanto sucede respecto de
    Melossi. Sin embargo, la utilizacin en el momento de la redaccin del
    libro es lo que cuenta: el valor interpretativo que ambos otorgaron a
    1984 cuando decidieron citarlo es lo decisivo para nuestro argumento.

16. El naturalismo hace derivar casi todos sus criterios de probabilidad
    del empirismo de las ciencias naturales. Fundamenta su criterio de la
    verdad psicolgica en el principio de causalidad; el desarrollo
    correcto de la accin, en la eliminacin de la casualidad y el milagro;
    su descripcin del ambiente, en el pensamiento de que todo fenmeno
    natural tiene lugar dentro de una serie infinita de condiciones y
    motivos; su utilizacin de pormenores caractersticos en el mtodo de
    observacin propio de las ciencias naturales, que no descuidan ninguna
    circunstancia por nimia que sea, y su evitacin de la forma ms pura y
    definida, en la inconclusin inevitable de la investigacin
    cientfica.

17. Frente al carcter multvoco del mundo real, que se presenta al
    individuo como un mapa de difcil interpretacin, la obra literaria es
    un mundo ordenado, unvoco, donde cada pieza encastra perfectamente en
    la otra, donde cada personaje tiene un rol y cada acontecimiento una
    consecuencia; al ofrecerse al lector como espacio conocido, hace
    cognoscible (interpretable) el espacio incoherente, el afuera, el
    entorno cotidiano del lector.

18. La diferencia entre smbolo y signo ha sido explorada por muchos
    autores, entre los que puede citarse a Arendt, Heller, Parsons,
    Durkheim, etc. Ellos coinciden en que mientras un signo representa
    convencionalmente un concepto (sin referencia a la materialidad de la
    cosa representada), el smbolo agrega a esa representacin un valor que
    se atribuye al objeto representado.

** Gabriela Rodrguez Fernndez
   nuevastecnicasgestion@yahoo.es
   Investigadora argentina. Reside en Barcelona (Espaa). Es licenciada en
   derecho por la Universidad de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar).
   Actualmente es responsable del rea de Resolucin de Conflictos del
   Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos (OSPDH,
   http://www.ub.es/ospdh) de la Universidad de Barcelona (UB,
   http://www.ub.es) y miembro del equipo de investigacin Conflicto y
   paisaje ciudadano que mantienen la UB y la Universidad de Lrida (UDL,
   http://www.udl.es). Imparte y ha impartido clases de derecho penal y de
   mediacin en la UBA, en la UB y en otras instituciones pblicas y
   privadas de Argentina y de Espaa. Ha publicado artculos y captulos de
   libros sobre conflicto, literatura, control social y diseo urbano y ha
   sido editora de los libros Resolucin alternativa de conflictos penales;
   mediacin, pena y consenso (Del Puerto Editores) y Dilogos
   apreciativos: el socioconstruccionismo en accin (Dikynson).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Acuerdo tcito
       Carolina Meneses Columbi

   *** Desnudez de la noche (extractos)
       Dory Rojas

   *** En las catacumbas no se baila tango
       Ulisses Paniagua

   *** Geometra corprea
       Jess Snchez Jurado

   *** Tres relatos
       Marcelo Pezzotta

   *** Poemas
       Ren Dayre Abella

   *** Los LatinoTauros y la esperanza perdida
       Leonardo Jimnez Quintero y Johanna Anglica Giraldo Correa

   *** El libro de Epifana (extractos)
       Roco LAmar

   *** Gunter, el magnfico
       Sandra Becerril

   *** Poemas
       Roco Soria R.

   *** Hijo de los sueos
       Julio Carreras (h)

   *** Llantos
       David Romero Raposo

   *** Del diario ntimo de sir Paul McGear (fragmento)
       Miguel Antonio Chvez

   *** El alcohol de los estados intermedios
       Gladys Menda

   *** La ciudad del tac... tac... tac...
       Ana Mara Manceda

   *** Cinco poemas
       Goyette Dos Gallos



=== Acuerdo tcito      Carolina Meneses Columbi =========================

Las noches de los martes y de los jueves, para regresar a casa desde la
facultad, tomo la lnea 124 del tren urbano. Cuando lo abordo ya viene
lleno y tengo que abrirme paso entre la gente hasta dar con el primer
espacio libre donde poder situarme. Ese martes y por puro azar me detuve al
lado de su asiento, uno de los que daba al pasillo. l estaba reclinado
sobre el respaldo y pareca dormir tan profundamente que no reaccion ni
cuando en uno de los estremecimientos del vagn, la cabeza le vino a caer
sobre el costado derecho de mi cadera.

Lo correcto hubiera sido moverme un poquito hacia la izquierda, como vi
hacer tantas veces a otras mujeres en situaciones similares. No se puede
saber qu tan dormido va un hombre si el tren est lleno y le toca una
muchacha al lado. El mes pasado vi a uno que se durmi de pie sobre la
espalda de la chica que tena delante, ella, que result ser de las bravas,
dio media vuelta y con la agilidad de una judoka, le propin un rodillazo
certero entre las piernas. El escndalo se desat en el vagn: algunos
tomaron partido por el agredido, otros por la agresora, los menos
observbamos y los ms cercanos los sujetaban para evitar que se fueran a
las manos mientras las palabrotas iban del uno al otro. No supe en qu
termin la bronca, el guardia de abordo intervino cuando llegbamos a la
estacin donde tena que bajarme.

Pero a m en cambio me haba gustado recibir el peso del hombre. Nunca
antes haba recibido el peso de un hombre en el cuerpo, y como se senta
reconfortante no slo me qued all mismo sino que, con un giro suave de
las caderas, logr acomodarle la cabeza en el centro de mi vientre, donde
permaneci a pesar de las sacudidas posteriores.

Con cada traqueo su pelo entrecano, abundante y ondeado, se agitaba con la
suavidad con que llega la ola de la tarde, convertida en espuma, hasta la
orilla de la playa, y yo era la arena de la orilla recibiendo una y otra
vez la caricia espumante.

De a poco, la grata sensacin se convirti en el deseo irreprimible de que
la cabeza se moviera ms rpido que el ritmo que le impona el tren. Era
cuestin de esperar, saba que estbamos por llegar al tramo de la va con
problemas por el que la Empresa Estatal de Ferrocarriles Urbanos recibe
tantas quejas diarias, y que las sacudidas seran bruscas. No me explico
cmo es posible que el tren no se descarrile de una vez por todas al pasar
por all, se zarandea tanto de un lado para el otro que a uno le da la
sensacin de que se va a volcar.

Me sujet de las agarraderas que cuelgan del techo y separ un tanto las
piernas para no trastabillar. Con las primeras y violentas sacudidas del
vagn, la cabeza rebot varias veces contra mi pelvis al tiempo que los
vaivenes de las personas que tena atrs me empujaban hacia ella. Y su pelo
dej de ser la ola de la tarde y se convirti en la de tormenta.

Sent nacer la palpitacin en el bajo vientre. Apret las agarraderas con
las manos y tens las piernas cuando la palpitacin subi hasta el ombligo,
all estall como la ola cuando rompe contra el acantilado, se dispar en
chorros fros a todo mi cuerpo y me hizo estremecer entera para luego
arrastrarme con ella en su repliegue hacia alta mar.

Podra afirmar que perd la conciencia por varios segundos pues en el
momento en que recuper la nocin de lo embarazoso e inusual del hecho, la
gente ya no se quejaba, como siempre hace en el tramo averiado, y el
casero que indica el fin de la falla ya haba aparecido por las
ventanillas. Me separ rpido del hombre, logr llegar a empujones a una de
las puertas y esper quieta a que el tren se detuviera mientras senta
extinguirse la palpitacin en el lugar de donde haba partido.

Las puertas se abrieron, descend y camin aprisa hacia la salida de la
estacin.



He seguido encontrndome con el hombre. Duerme, o parece dormir, en el
mismo asiento del mismo vagn. Yo voy sin titubeos a situarme a su lado. Si
alguien est ocupando mi lugar, me las ingenio de una u otra manera para
sacarlo, aunque la mayora de las veces no tengo que hacer nada. Basta que
l cabecee para que el inoportuno se vaya y me deje el sitio libre.

l parece no darse cuenta de nada, estoy segura de que podra jugar a
enredarle mis dedos en el pelo y a trazarle caminitos a travs o a hacerle
rizos en cada mecha: no creo que duerma de verdad, no seor. Lo percibo
cuando se me arrellana sobre el vientre aunque simule gestos involuntarios.
Es imposible que no se d cuenta de lo que ocurre cuando pasamos por esos
metros de va. Pero a estas alturas ya no me importa, y es evidente que a
l tampoco.

** Carolina Meneses Columbi
   caromen_2000@yahoo.com
   Escritora cubano-chilena (Santiago de Cuba, 1966). En 1992 obtuvo la
   licenciatura en Informacin Cientfico-Tcnica y Bibliotecologa por la
   Universidad de La Habana (http://www.uh.cu), profesin que ha ejercido
   desde 1993 hasta la fecha en Santiago de Chile. Su cuento El negro del
   bong recibi una mencin en el Concurso Interamericano de Cuentos 2006
   de la Fundacin Avon (http://www.fundacionavon.org.ar, Buenos Aires,
   Argentina). Fue finalista del Premio La Monstrua 2007 (Guadalajara,
   Mxico) con el cuento El retorno y su cuento Menos mal fue incluido
   en el libro Escritores - Antologa 2006 (Ediciones de La Cultura, Buenos
   Aires, Argentina). Mantiene una pgina personal en
   http://www.carolinameneses.cl.



=== Desnudez de la noche (extractos)      Dory Rojas ======================

      Desnudez de la noche
      Dory Rojas
      Poesa
      Instituto Barins de Cultura y Bellas Artes (Inbcyba)
      Barinas (Venezuela), 2006
      Depsito legal: lf403644211
      28 pginas

*** Viaje

Toma el equipaje
recorramos
lo que se olvid
y tommosle viaje a la vida

Celebremos arrodillados calendarios
y revelemos placer
a predicadores incultos
presumidos de nada

Desnudemos al viento
y cubramos al infinito
con el calor de nuestro viaje



*** Oferta

Te invito a resucitar en mis poemas
aquellos
que sin culpa
no pudieron sobrevivir
a la tragedia del verbo equivocado
y leones hambrientos
disiparon
al florecer la aurora



*** Qu sabe nadie

Qu sabe nadie
de tu gusto fundido a mis antojos
del disfrute
de quien no entiende

Qu sabe nadie
de encuentros anticipados
y del adis
que hacemos cotidiano



*** Presencia

      A
      Arnulfo Quintero Lpez
      Hoy como ayer

Alguien
dej olvidado un poco de amor
en sus bolsillos rotos
desde entonces
a su encuentro
de a poco
lo llevo prisionero
en el afn
de pertenencia



*** Husped

Apremia mi rostro en la sombra
y concdeme aliento
en el rincn de tu paso



*** Identidad

Tal vez
tu camino en el calendario prximo

Tu noche
fra y tibia como el vino

Tal vez
montaa errante
sobre tus pasos



*** Plegaria

No prturbes las campanas
que abren paso al exilio
ni detengas esa furia
que enlaza rincones

Atiende la caricia
que cuelga entre nubes
sin desteir el blanco
ni la desnudez

Sacude la impericia
y refugia en mis zapatos
el eco disperso

Ven
y cie los caminos
sin ofertar mi luz,
que la rendija
no presencie el desliz



*** Sueo a color

Sueo
miradas perdidas
corrodas
que vienen
a mi encuentro

** Dory Rojas
   inbcybarinas@latinmail.com
   Poeta venezolana (El Viga, Mrida, 1972). Reside en Barinas, en cuyo
   Ateneo dicta talleres literarios para nios. Ha publicado los poemarios
   Envolviendo colores en ptalos vacos y Desnudez de la noche, ambos en
   la coleccin Palabra al viento del Instituto Barins de Cultura y
   Bellas Artes (Inbcyba).



=== En las catacumbas no se baila tango      Ulisses Paniagua =============

La sentencia cay sobre m, como cae una bestia de rapia sobre la carroa
mutilada:

Sabes bien que la Empresa se rige bajo polticas muy estrictas. Todos los
das llegas tarde y parece que ni siquiera te importa; en definitiva no
tienes remedio. He intercedido ante el Supremo hasta donde mi cargo lo ha
permitido, pero t mismo no te quieres ayudar. No puedo hacer ms por ti.
Ests despedido.

El Jefe cerr el gigantesco libro de registros legajo de pergaminos
amarillentos, gastados con una rabia incmoda para ambos. Los ltimos
vocablos permanecieron estticos en el aire durante algunos segundos,
atrapados entre la desnudez de las paredes. La densa cortina de polvo que
se adue de la habitacin me hizo recordar la noche, el abismo. No quera
regresar all. No quera pertenecer una vez ms a aquella mtica pero
vergonzosa Legin de Desempleados.

Por mi mente desfil una multitud de pensamientos; supongo que es as como
los agonizantes deben ver pasar los recuerdos: jirones macilentos en un
carrusel antes de la hora buena. Llegu a pensar que l, mi otro yo, haba
regresado tras meses de un descanso premeditado para reclamar lo que era
suyo, la silla que nunca haba dejado de pertenecerle. No hubo ms remedio
que contener los salvajes embates de la incertidumbre. No hubo ms remedio
que sobrevivir a la noticia.

El Jefe me condujo ante La Puerta, ese enorme elemento barroco e impersonal
que abri sus hojas mugiendo como un becerro. Seal en direccin al
interior. Descend peldao a peldao la estrecha escalinata que conduca
hacia las catacumbas, calculando metdicamente mis pasos, temeroso ante ese
largo e inquieto sendero custodiado por la oscuridad. Saba bien que a mis
espaldas un arcngel me cerrara el paso ante cualquier intento de fuga,
as que cualquier posibilidad de escapar estaba de antemano descartada.
Dbiles antorchas bosquejaban el recorrido interminable hacia los
infiernos. Poda sentir el salitre aduearse de mi espalda. Las huellas de
los escalones parecan multiplicarse hasta la infinidad entre ms se
descenda al lgubre reino. Desde lo ms oscuro del macabro pozo, una loa
negra destacaba algunas coplas.

Cuando baj, el espectculo me dej aterrado. La Legin se arrastraba,
ajena a todo pudor, sobre el piso de la gran celda enmohecida. La humedad
se tragaba los sueos y un ftido olor a podre se adueaba de todo. Los
cuerpos se hacinaban, se retorcan unos sobre otros en un tango que
cualquiera hubiera confundido con una tremenda orga. Pero en las
catacumbas no se baila tango, por ms triste que ste sea. Las catacumbas
sufren; y sus estertores, sus lamentaciones, resbalan sobre la piel de esos
cuerpos sudorosos, sucios, hasta oxidar el acero de sus pesadas cadenas.

Yo no quera regresar con ellos. Sin embargo, no quedaba otra alternativa
que cumplir los mandatos de las potestades del Cabildo Eterno. Ausente, con
los labios cosidos por la impotencia, me despoj de mis ropas con la
naturalidad de la vctima que sabe cmo colocar la cabeza bajo la
guillotina. El mundo es un circo barato, el show de unos monos histricos
que juegan a la oferta y la demanda para pasrselas despus debajo de las
pelotas, objet. Cuando me di cuenta estaba encadenado y enjaulado,
recibiendo el trato de un perro sarnoso. Los grilletes laceraban mis
muecas; de mis ojos brotaban algunas lgrimas. Me acord de los santos,
yo, que nunca cre en ellos. Me acord de mis padres y mis hermanas. Ahora
slo quedaba esperar. Aguardar esta larga, fatigosa marcha de los das. De
mis labios naci un suspiro. Luego la queja. Luego el dolor ms hiriente;
los lamentos desgarrados del que nada espera. Me mezcl entre esos cuerpos
baados en aceites de carne, baados en castigo. Desde entonces espero
impaciente el fin del suplicio, la ocasin de abandonar, para siempre, este
tormento perpetuo que no merezco.

** Ulisses Paniagua
   sesilu7@yahoo.com.mx
   Escritor mexicano (Ciudad de Mxico, 1976). Es poeta, guionista y
   dramaturgo. Ha publicado en diferentes diarios y revistas literarias de
   su pas. Tiene cuatro libros publicados, en colectivo, con la
   Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx).
   Recibi una mencin honorfica en el Concurso Nacional de Cuento
   Criaturas de la Noche, convocado por el Instituto Coahuilense de
   Cultura (http://www.icocult.gob.mx).



=== Geometra corprea      Jess Snchez Jurado ==========================

*** Itinerario

Cuando ya ms no pueda ensearle,
que el discpulo mate a su maestro.
Como las aguas desbordan su cauce
o, a la mecha que lo sustentare,
agota el triple fuego,
que la verdad sea sometida a prueba
en el nveo crisol de la experiencia.

Cuando la verdad se quede pequea,
bsquese otra nueva.
Que el discpulo haga el camino
sobre lo ya construido,
buscando y adorando
dioses de barro, de cobre y de hierro;
cuando finalmente est preparado,
vendr un nuevo maestro,
con el que las tablas de la verdad
volvern a brillar.
Que siga as hasta que halle en su interior
el reflejo de Dios.

Que aqul que hallar maestro ya no procura,
entre en la noche oscura,
donde sus apetencias lisonjeras
sern puestas a prueba
y sus ideas habr de defender
por medio de la fe.

Que el triunfador conozca a su esposa;
que sus velos descorra
cuidadoso, en el orden debido,
usando mucho mimo,
mientras que la unin se va completando,
uniendo sus dos manos.



*** La rosaleda

Despus de su segundo nacimiento
haber tenido,
como un gozoso vergel floreciendo,
a sus familiares y amigos,
daba sus rosas,
siendo las rosadas las ms hermosas,
sin que las mil espinas, en sus dedos,
rojo teido,
les dejasen en, de partir, la hora.
Dejando tras s todos sus recuerdos,
cruz el ro,
donde, por el asceta, fue ungido
con las aguas que purifican el cuerpo;
mas, en el fuego,
su espritu result elegido
por la belleza del ramo de rosas
que hacan, de su vida, la gran obra.
Lo recibido
lo fue dando a cuantos pedigeos
se iba encontrando por el camino,
dando a cada uno el conocimiento
de su desvo,
de modo que,
asentando su injerto,
la rosaleda fuera, candorosa,
una ofrenda de pequeas obras.



*** Gusto facultativo

En la noche primera,
tras la puesta solar,
el gusto pasa su primera prueba
librado de la apetencia lunar,
en el fuego que eleva la consciencia;
mas tendr que ir a la tierra del fuego
para purificar sus apetencias
y dejar tras s cuanto, como un peso,
an lleve su esencia.

En la noche segunda,
cuando no hay luz de luna ni de estrellas,
el gusto pasa su segunda prueba;
que nada halla que su fe confunda,
que tan slo de ella guiarse quiera.
Entre las dobles fuerzas,
que tanto lo apuran,
tendr vislumbres de su amada esposa,
en la razn que su fe asegura,
en extremo hermosa.

En la noche tercera,
por el gusto, se consuma la unin,
cuando flores matutina estrella.
El esposo ha puesto
tras este empeo, semejante fuerza
y determinacin,
que ha sido recibido con amor
y sabio, prudente recogimiento,
quitndole a su esposa los velos
sin torpe ligereza.



*** Imagen en el espejo

Imagen reflejada en el espejo,
en tu faz me conozco.

Imagen que me traes tantos recuerdos,
como t, cristal roto.

Imagen tintada de sentimientos,
mis cortes dolorosos.

Imagen esquirlada de reflejos,
yo no te conozco.



*** Tres caminos

Tres caminos se ofrecen a mi vista.

Uno, a la derecha, escarpado,
picos y pedregales
son su apoyo constante;
el segundo a  la izquierda, lejano,
se pierde en los valles
con sus sones y bailes;
y un tercero, centrado,
que sin ser uno u otro,
de los dos tiene trozos.

Por cul avanzar de buena prisa?

Para tomar uno, no tengo fuerzas
bastantes para aguantar su medida;
el otro extremo, con sus lisonjas,
podr adormecerme la presteza,
hacindome pernoctar en sus fondas;
el que discurre por el curso medio,
que no tiene lisonjas ni fiereza,
se ajusta mas al vaivn de mi empeo.



*** Geometra corprea

Primera parte

Cuando ya ms no pueda ensearle,
que el discpulo mate a su maestro.
Como las aguas desbordan su cauce
o, a la mecha que lo sustentare,
agota el triple fuego,
que la verdad sea sometida a prueba
en el nveo crisol de la experiencia...

Tras haberse educado
a los pies de su maestro,
aprendiendo, de las plantas del campo,
sus usos y misterios,
del orden animado
como se forma el razonamiento,
y en la tierra y en el cielo,
de lo in manifestado,
los signos que revelan sus secretos;
habiendo demostrado su control
sobre el pulsante deseo,
domesticada su satisfaccin
y con el amor presto,
obtuvo la esperada bendicin
de manos de su maestro,
quien, reconociendo a su sucesor,
le dijo estos versos:

        Aunque tengas fro, que no te importe
        si a quienes te rodean, das calor
        en lo profundo de tu corazn.
        Quizs te reconforte
        saber que tu luz en amor ha prendido,
        como un recin nacido.

              ...despus de su segundo nacimiento
              haber tenido un gozoso vergel floreciendo,
              a sus familiares y a sus amigos,
              daba sus rosas,
              siendo las rosadas las ms hermosas...

y a ponerse en camino lo anim
ya que era el momento
en que, a las puertas del templo del sol,
deba hacer su intento:
      Ante la puerta, modula tu voz:
      debes, con una palabra,
      hacer la triple llamada.
      No creas que es tarea fcil la misin:
      debes conjugar deseo,
      en tu razn, satisfecho,
      con el debido, candoroso amor.



Segunda parte

                  Cuando la verdad se quede pequea,
                  bsquese otra nueva.
                  Que el discpulo haga el camino
                  sobre lo ya construido,
                  buscando y adorando
                  dioses de barro, de cobre y de hierro;
                  cuando finalmente est preparado,
                  vendr un nuevo maestro,
                  con el que las tablas de la verdad
                  volvern a brillar.
                  Que siga as hasta que halle en su interior
                  el reflejo de Dios.

Tras s dej su aldea,
familiares y amigos,
su plcida y fructuosa existencia
y todo cuanto le era conocido;
bajando las laderas,
se dirigi hacia el mar bravo,

              ...cruz el ro,
              donde, por el asceta, fue urgido
              con aguas que purifican el cuerpo,
              mas, en el fuego,
              su espritu result elegido...

por cuyas mil desparramadas islas
fue cosechando nuevas experiencias,
multiplicando sus siete talentos,
enseando la siembra
de las hijas del fruto, las semillas,
en su adecuado tiempo,

       Geogrfico camino
       no es el que t recorres,
       que es, de tus interiores,
       senda de peregrino
       que va descubriendo velados dones
       con los que has nacido
       y con los cuales te vas facultando
       para tareas mayores
       en el silvestre campo.

Luego, sobre una roca se sent,
mezclndose entre cientos
de aspirantes contritos de emocin
y henchidos de anhelos.
A muchos apart el sol radiante,
pues no pudieron ser, como la arena
del desierto, bajo su luz, vibrantes;
a otros, grciles reminiscencias
llevaron de recuerdo
al frescor hogareo;
y otros no encontraron de recibo,
tan sudorosos, no ser acogidos...
por tanto, cuarenta y nueve quedaban
cuando la hora llegaba.

Estando en plenitud la luna nueva,
uno por uno fueron recibidos
con exhortaciones sobre las pruebas
a las que, quizs algo confundidos,
tan seguros haban acudido,
y admoniciones sobre las penas
que conllevaban, de verse cados;
mas ninguno se retir.
Despus fueron obsequiados con bao
y sabrosos refrigerio y bebidas;

             ...tras la puesta solar,
             el gusto pasa su primera prueba,
             librado de la apetencia lunar,
             en el fuego que eleva la esencia...

unos los tomaron de buen agrado,
otros, de una manera comedida;
unos, de piedra, tuvieron salida,
otros, al atrio fueron convocados,
donde vieron la boca de la tierra
abierta en par, con toda su fiereza;
mas ninguno se retir.

Uno a uno, entraron al pasillo,
dispuestos a alzarse victoriosos
por encima de lo desconocido
que los esperaba tan cauteloso.
Con paso seguro, el aspirante
penetr en las sombras acechantes:
nada debo temer
si por este trance ya he pasado;
he sido preparado,
consistente en mi fe,
para afrontar cuanto se me presente,
si tal cosa sucede;
pero, si as no fuere,
nada adelantar
por mucho que temiere.



Tercera parte

                   Que aqul que hallar maestro ya no procura,
                   entre en la noche oscura,
                   donde sus apetencias lisonjeras
                   sern puestas a prueba
                   y sus ideas habr de defender
                   por medio de su fe.

Con la nica luz de una antorcha,
prendida con fuego de su corazn,
atento, avanzo
entre las densas sombras tenebrosas
que llenaban la galera
las puertas a su espalda, atrancadas,
con slo una salida
en la piedra excavada,
negra hambrienta garganta
por la que introducirse deba.
Las hmedas paredes se estrechaban,
el calor, desde el fondo, ascenda
mareando al aspirante
en su descenso a las profundidades,
mientras oye en un eco
trozos de una cancin que habla de espejos,
...en tu faz me conozco...
con la antorcha apagada,
las manos y pies como ojos reptantes,
prosigui su bajada,
...como tu cristal roto...
El sudor lo asfixiaba
y el corazn flojeaba,
perdiendo cinco kilos de peso,
...mis cortes dolorosos...,
mientras invadan su pensamiento
visiones de hallarse en un rojo fuego
que pedazos de su ser le arrancaba,
y el dolor le embriagaba
en la oscura garganta flameante.

                   Mas tendr que ir a la tierra de fuego
                   para purificar sus apetencias
                   y dejar tras de s cuanto, como un peso,
                   an lleve su esencia.

Cuando estaba a punto de desmayarse,
sus manos hallaron una salida
que suba describiendo espirales,
...yo no te reconozco...,
hasta encontrarse en otra galera,
a cuyo fondo un dbil resplandor,
figura daba, tan llena de ira
que todo era temor.
Tom tres respiraciones profundas
y se tranquiliz;
mirando la figura,
comenz a caminar, firme el paso
y continuada la respiracin,
observando cados a ambos lados
a otros que lo haban precedido,
seguros de s mismos,

                  que nada halle que su fe confunda,
                  que tan slo de ella guiarse quiera

mas numerosos, segn avanzaba.
Formas difusas tiraban de l,
por ver hacia qu lado se inclinaba
y caa, a la vez
que firme prosegua avanzando,
recordando las rimas de la espera
que compuso en la arena:

Cuando tu bien yo procuro,
tiran de m hacia abajo,
pretendiendo que no avance
ni permanezca en tu agrado;
aunque con fuertes tapujos
intentan este apao,
mantenerme fiel procuro,
porque, fuera de este trance,
unidos en mayor grado
seremos en adelante.
Luego se sigue una calma
      como ninguna lograda,
      donde ni vientos ni lluvias,
      ni las calores avanzan,
      sino que todo aquietado
      permanece en lontananza.
      Ms prspera que ninguna,
      dichosa asciende mi alma
      por frtil, celeste prado...

La efigie de la diosa
lo observaba con iracundos rasgos,
presta a abalanzarse de su estrado
ante la firmeza tan pretenciosa
de quien se acercaba sin inclinarse;
mas, segn se acercare,
su cara, al trasluz, iba cambiando
de la severidad
a la hermosa magnanimidad.
Llegado hasta ella, pudo observar
la delicadeza de los cinceles
que la haban podido disear
con trazos tan finos y sugerentes
que tantas emociones despertaron
en quienes hacia ella avanzaron
sin estar preparados.
Y en los que estaban a sus espaldas,
pudo leer un grabado
con, de la divinidad, la palabra
que trae la sanacin
en manos del amor,
que pasa por el camino del medio,
entre los dos extremos.

                   ...lo recibido
                   lo fue dando a cuantos pedigeos
                   se iba encontrando por el camino,
                   dando a cada uno el conocimiento
                   de su desvo...

Agrupados sacerdotes salieron
a felicitarle por las dos pruebas
pasadas, y luego lo condujeron
donde deba pasar la tercera.



Cuarta parte

                Que el triunfador conozca a su esposa;
                que sus velos descorra
                cuidadoso, con el orden debido,
           usando mucho mimo,
           mientras que la unin se va completando
           uniendo sus dos manos

      Bendito seas, Oh Seor! que has triunfado
      sobre quienes se enfrentan,
      tirando de su lado de la cuerda,
      a los que adoran al dios contrario;
      estando sobre lo bueno y lo malo,
      en la Casa del Bien
      conservas tu sagrario,
      prendido en tu inagotable fe,

le homenajeaban al aspirante
los sacerdotes que lo conducan,
entre los dos pilares,
a la dispuesta cripta,

       Bendito seas, Oh Seor! que has triunfado
       sobre las ilusiones,
       sabiendo que conoces,
       fruto de tu fe, la sabidura.

Agua del roco, sobre las flores
de alerce, genciana y pasionaria,
cada, tom, con la de lavanda,
para que tranquilas las emociones,
tuviese en s confianza.
De hyperico y de espino blanco,
untado fue con aceites y aromas;
lecho de lino blanco,
tendra esa noche.

       Bendito seas, Oh Seor!, que has triunfado,
       pues habiendo muerto, fuiste enterrado

La mecha se agotaba,
el silencio creca
y la ltima prueba comenzaba,

       y has resucitado

Sus prpados pesaban,
su vista se nublaba,
mientras que, en un profundo sopor,
su cuerpo penetraba
entre imgenes sin ilacin,
y sintise ligero, sobrevolando
el pozo en el que crujan los dientes
y en donde intentaban atraparlo,
sin que poder tuviesen
para haberlo forzado;
entonces, mirando a lo alto,
tomo su decisin
y la oscuridad entr en movimiento,
llevndolo muy presto
hacia la puerta de la intensidad,
quedando todo atrs...

** Jess Snchez Jurado
   jesan.sevilla@gmail.com
   Poeta espaol (Alcal de Guadara, Sevilla, 1957). Textos suyos han sido
   incluidos en diversas antologas.



=== Tres relatos      Marcelo Pezzotta ====================================

*** El hombre de Anaximandro

El sol fue secando las abundantes aguas en que ellos vivan. Al cabo de un
tiempo inmenso en los extensos charcos y en la agrietada tierra los
monstruos que entonces no eran horribles pues no haba quien as los
considerase, balbucan ruidos, arrodillados o medio erguidos. Conocieron
entonces la sed y se lamieron el cuerpo acuoso para saciarla. Pronto sus
caparazones comenzaron a endurecerse y sus miembros se entumecieron. No se
preguntaron nada, ni se asombraron, si pensaron en nada, no podan hacer
ninguna de esas cosas.

Sus partes ms superficiales fueron cayendo de a poco sobre el suelo ya muy
seco y algo parecido ligeramente a la conciencia les hizo percibir con
alguna mnima sorpresa aquellas prdidas. Entonces unos a otros empezaron a
mirarse, a notar con un vagusimo entendimiento que los otros se rompan
extraamente.

No exista quien pudiera medir el tiempo en que aquello termin de suceder.
Lo cierto es que al final, del interior de esos cuerpos, quiz escamados,
quiz verdosos y enormes fueron saliendo, como carozos de una fruta,
hombres y mujeres. Hacia dnde habrn dirigido sus primeros pasos?

Alguno de esos hombres mir a una mujer, sinti arder sus entraas, una
precaria felicidad y una incomprensible angustia. Ella sinti, tal vez,
algo similar. Fueron los primeros amantes.



*** Escolares

Alguien los vio decirse algo por lo bajo. Una ofensa, una respuesta, ya no
haba forma de volver atrs. Corri el rumor entre los alumnos de sexto ao
y se esperaba el final de la jornada con ansiedad y cierto nerviosismo.
Trejo tuvo deseos de disuadir a su compaero Araya pero sinti vergenza,
no habra sido bien considerado por el resto del curso si intentaba
hacerlo.

Cuando lleg el final de la hora, impulsados por un acuerdo que iba ms
all de su voluntad, todos los de sexto se dirigieron lentamente hacia
aquella calle sin salida que quedaba a cinco cuadras del colegio. Sentados
en una pequea fuente, todos eludan la mencin del hecho que all los
convocaba. Tras media hora de espera, los ms evasivos empezaron a buscar
excusas para rehuir aquel encuentro. Y en eso estaban cuando vieron doblar
la esquina al preceptor ngel Di Marco, caminando con lentitud y con
seguridad. Nadie dijo nada desde entonces. Francisco Araya se alis el
pelo, abri la carpeta, acomod unas hojas, y apret sin sentido los
botones de su celular.

El preceptor Di Marco dej sus cosas en un costado, se quit los anteojos,
se pas las manos por los pantalones y se qued mirando dignamente al
frente, hacia donde estaba Araya. Nadie ha estado ms solo que l en ese
instante. Algo pareci inquietarlo cuando mir detrs del grupo que rodeaba
a Araya, entonces uno de los muchachos de aquel grupo se dirigi a unos
nios de primer ao que ramos nosotros mal disimulados tras unos rboles
insuficientes.

Esto no es para pendejos, rajen de ac...

Los nios no se fueron y desafiaron al alumno ms grande que aprovechando
su estatura se acerc para atemorizarlos y hacerlos huir, se fueron
rindose y a la carrera.

Y ms les vale que no buchoneen.

Superado este percance, Araya se par y colocndose frente a Di Marco
empez a medirlo. Ninguno dijo nada, slo se zamarrearon al principio y
tambin al final ya cansados, pero se golpearon con conviccin en el medio.
Sangre en las caras, furia en los golpes. Tras unos minutos de mucha
concentracin en la pelea, Manuel Toledo determin el fin de la disputa y
los separ con gran fuerza.

Mientras las chicas que haban ido componan un poco la ropa y el pelo de
Araya, Melania Gonzlez se separ del grupo y fue hacia donde el preceptor
en soledad levantaba lentamente sus objetos. Acarici en silencio la cara
magullada de Di Marco. Se miraron sin hablar unos instantes. Soledad Benega
que estaba asistiendo a Araya saba todo. Mir de lejos y como si nada
sigui en su tarea. Melania quiso tomar las cosas de Di Marco, pero l la
detuvo.

Tens que ir con ellos... yo me voy solo, ya nos veremos...

Melania Gonzlez tom fuertemente la mano de Di Marco y luego se alej con
sus compaeros, se era su destino inmediato, ya habra tiempo, quiz, para
saber qu era lo que verdaderamente quera.



*** Los olvidos

He vuelto al pueblo despus de muchos aos. En la puerta de la vieja casa
no me asombra escuchar el lgubre silbido del tren a las tres de la maana.
Mi relacin con el tren aqu siempre ha sido ms bien indirecta. Nadie en
mi familia ha sido ferroviario, lo que me liga al tren es su sonido, su
temor, las vas que he recorrido, el puente, los durmientes. 

Durante el da haba buscado las orillas del ro Cruz del Eje, con la
certeza de que los recuerdos me entristeceran. Regres caminando por la
va; cuando de nio vagaba aqu junto a los amigos de la infancia, sola
mirar hacia atrs, por si el tren vena, sin embargo haca tiempo ya
entonces que el tren no pasaba ms que una o dos veces con alguna carga, no
haba trenes de pasajeros.

Cualquier poeta de este lugar recurre a las metforas del tren, pero no por
facilismo sino porque es algo inexorable. El tren, que iba haciendo nacer
pueblos a su paso, al irse fue adormeciendo tambin algunos, como ste.

Vagando por la va llegu a la estacin vaca, muda, me inquiet un
silencio persistente y un fro repentino. Algo pareci cambiar en el
ambiente como si la manera de percibir el sonido cambiara en mis odos y
percib que no estaba solo. Sentado en un banco que alguna vez la gente
haba usado para esperar, un hombre miraba lejos. Me iba a retirar pero me
habl y a pesar de estar a varios metros escuch perfectamente, no necesit
levantar la voz ni dirigi su mirada hacia m al hablarme.

Estoy muy solo me dijo.

Pens que sera un ebrio a quien le acuciaba que alguien lo escuchara.
Aunque deseaba irme algo me pareca familiar en aquel hombre extrao.

Vos cmo ests? me pregunt como si me conociera.

Bien...

Mi alma comenz a deshacerse, no sent miedo ni inquietud, slo piedad y
una leve emocin.

Sos mi hermano dije, y sin creer lo que vea me acerqu a l.

Me sent a su lado, y quedamos los dos en silencio durante largo rato.

Por qu ests solo? pregunt.

Porque estoy muerto hace ms de diez aos me respondi.

Lo s. Por qu aparecs ante m y no ante otras personas?

Porque otras personas no me han olvidado...

Tampoco yo.

Vos intents olvidarme y por cada persona que me olvida estoy un poco ms
solo.

Permanecimos en silencio y el tiempo estaba detenido. La soledad de aquel
lugar se haca casi material. Toqu el cabello de mi hermano muerto y
acarici su cabeza, me mir por primera vez, yo senta una triste alegra.

No s si podra olvidarme de vos aunque lo intentara le dije. Vivs en
mis sueos.

Ya lo s. Soy yo quien te visita en sueos para que no me olvides.

S, pero vivs en mi miedo a la muerte. Aunque tratara de evitarlo, yo soy
tambin tu muerte, soy estas calles vacas, estas vas mudas, estoy hecho
de esta ciudad y de los muertos queridos que hay en ella y de los vivos y
las cosas que alguna vez me han pasado aqu.

Sonri levemente.

Te creo...

Le pregunt por mi padre, por Marta, y por vecinos y amigos que ya no
estaban. Le pregunt tambin si en algn lugar ya estbamos nosotros
tambin muertos.

Tal vez eso sea un sueo tuyo. No vale la pena que indagues me dijo.

Lleg un tren, lleno de pasajeros. Se detuvo y sin que yo notara el
movimiento estbamos ya frente al vagn, mi hermano se despeda de m.

Estar un poco menos solo ahora dijo. Y creo que vos tambin.

Tal vez...

No quise mirar a las caras de los pasajeros que miraban por las
ventanillas. Tuve miedo de encontrar all a algunas personas. Tuve miedo de
ver a seres que haca mucho tiempo que no vea y que daba por vivos. Tuve
respeto quiz, no quise mirar. Mi hermano toc mi mejilla: Quiero que
ests bien, los rencores de la vida se olvidan, me dijo. Sos mi hermano.
Iba a llorar pero no me pareci adecuado. El tren parti; mi hermano antes
de desaparecer levant su mano saludndome. Vi al tren perderse en la
curva. Un polica que pasaba por ah me pregunt si estaba bien, le dije
que s. Me pareci que se trataba de un compaero de secundaria, no me
reconoci. No le dije quin era yo, me habra notado envejecido como l.
Tambin habr fingido. Se esfumaron el silencio y la quietud. Los murmullos
del pueblo regresaron y camin hacia la casa. En el camino, una mujer que
iba con quien imagin que sera su esposo, me salud desde un automvil, no
la reconoc al principio, pero me mir con insistencia y record un fugaz
amor adolescente. Me sigui con la mirada mientras sonrea y el auto se
alejaba. Segu caminando. Alguien me recordaba despus de tanto tiempo y me
sent menos solo.

** Marcelo Pezzotta
   marcelopezzotta@hotmail.com
   Periodista argentino (Cruz del Eje, Crdoba, 1971). Reside en Crdoba y
   es licenciado en comunicacin social. Ensea lengua y literatura en
   escuelas secundarias.



=== Poemas      Ren Dayre Abella =========================================

*** El poema

Se me ocurre imaginarme a este lpiz
como a una larga lombriz.

A esta hoja en blanco como a una sbana
donde hago garabatos.

Noto que el tiempo se detuvo un instante.

Un hermoso corcel dej de galopar
y ahora hace evoluciones de forma elegante
en una plaza.

Un nio ciego ha dejado de tocar el acorden
y extiende sus manos en busca de monedas.

Otro nio dej escapar de entre sus manos una paloma,
despidindose as de su inocencia.

Mi gata me clava sus ojos hmedos y ronronea.

Desde los speakers de mi ordenador
Omara me grita: Si te dicen que te quiero, eso no lo he dicho yo...*
Mientras Yves Thibaudet, en la tele, degrana una a una, melifluas,
cada nota de un nocturno chopiniano.

Una mano deja caer un clavel recin cortado,
empapando con gotas de humedad
el papel donde intento escribir de prisa
una larga fila de palabras
para atrapar a esa criatura recin nacida,
evasiva y traviesa que convenimos llamar:
poema.

Notas al poema:

 * Aludo evidentemente a Omara Portuondo, notable figura de la
   cancionstica cubana, quien cultiva particularmente el gnero llamado
   filinesco.

   Yves Thibaudet es un afamado virtuoso pianista francs, clebre por sus
   brillantes interpretaciones de la pianstica chopiniana.



*** Puertas

Las puertas son
hendiduras abiertas a la noche,
agujeros
jirones deshilachados
en el costado virgen de la tarde
ranuras resquebradas que miran
donde un loco baila jadeante.

Puertas
punto final de un laberinto
acceso definitivo
a la loca vacuidad de cada da
puertas, puertas
lecho improvisado
que aspira el aire de mi aliento.



*** Elogio a la locura

      A Miguel Barco, in memoriam.

El amarillo cadmio se esparce estridente
sobre el lienzo.

Un rostro desdibujado se desparrama
como pisada sobre el vaco
sin dejar huella que lo identifique
o simplemente le recuerde.

La sonrisa retorcida
me asalta desde el cuadro,
manos oscuras se extienden
invitndome al saludo, al dilogo silente.

El Gran Hermano nos vigila, Miguel.
Nunca lo olvides.



*** Sueos

Anoche me so pez
muriendo a pedacitos.
Luego so la luna
escondida en una caja de zapatos.

Una fila de hormigas mova una araa.
Nio, no te manches la ropa, ni los zapatos blancos!

Quise soarme hombre y me so poeta,
un infeliz que suea
escondindose siempre de la Muerte.



*** Bretoniana

me dejo caer
me escurro
me deslizo
me pierdo siempre en el vaco
sin remedio.



*** El equilibrista

Camina despacio sobre las lneas del poema
evitando caer de bruces en la nada.



*** Visiones

      Para lvenix, visto en sueos.

Paseas tu sonrisa con los ltimos rayos de este sol
asciendes y desciendes por frgiles columpios
y escapas con esa monja que te grita maldito
acompaada slo por los acordes de una sonata.

** Ren Dayre Abella
   renedayre@gmail.com
   Escritor cubano (Banes, 1945). Docente egresado del Instituto Pedaggico
   Manuel Ascunce Domenech, en Topes de Collantes, Cuba. En su pas se
   desempe como educador de adultos enseando los cursos secundarios de
   superacin obrera y campesina. Formado adems como tcnico de nivel
   medio en la rama de la industria azucarera, trabaj como qumico
   analista en varios centrales azucareros. Reside en Estados Unidos desde
   1980.



=== Los LatinoTauros y la esperanza perdida ===============================
=== Leonardo Jimnez Quintero y Johanna Anglica Giraldo Correa ===========

      Porque la esperanza es lo ltimo que se pierde y en nuestro pas est
      perdida hace mucho tiempo.

      Propuesta de montaje para teatro de muecos.
      Idea original: Leonardo Jimnez Quintero.
      Dramaturgia: Johanna Anglica Giraldo Correa.

Personajes

Mtico-selvticos:

  Chamn: actor vestido con atavos

  La pacha mama: voz en off o ttere

  Jaguar: Iqui Balam Quitche

  Luc felina: La luc. Fusin gata y mujer

  LatinoTauro: antes Urbanosaurio, fusin hombre y jaguar

  Zeus: voz en off o ttere

  Arges: cclope nio

  Brontes: cclope adulto



Obrerosaurios:

  Urbanosaurio: mitad persona, mitad mquina

  Comunicosaurios: sapo con una oreja de antena

  Vigilosaurios: mquina con muchos ojos



Dirigentes:

  Monstrucrata: ser ciego con peluca de juez

  Necio: centauro

  Monseor Toribio toro: minotauro

  Gargantux: Milicosaurio (medio hombre, medio tanque de guerra)

  Busfalo

  t.v.o.: perro con cabeza de televisor

  Maz: en mata y en enredadera

  Bal o caja de Pandora, jaula, pelota de hilo.

      (Los parntesis son sugerencias, algunos tteres por el desarrollo de
      la obra y condiciones de montaje deben ser de varios tamaos)



Entrada

      (El Chamn entra, camina lentamente, sigiloso, mira al pblico, se
      acerca agachndose junto a un montn de piedras previamente puestas
      para prender un pequeo fuego, se sienta junto a ste, en el
      transcurso de la obra se mueve pero siempre permanece cerca del
      biombo)

Chamn: Hace un poco ms de 500 aos se extravi de nuestras tierras
latinoamericanas la querida esperanza, todo ocurri mientras la pacha mama
devolva a la familia de los jaguares el fuego primitivo que fue robado al
padre jaguar por la mujer y que permiti a los hombres y mujeres cocinar
durante muchas lunas, para que ste fuera escondido en las entraas de la
Tierra, donde ni Prometeo el titn lo hallara y pudiera protegerse de los
invasores que llegaban dispuestos a llevarse todo lo que brillase y
produjese bienestar a nuestros ancestros.

(inicia un conjuro) yo... aqu el temible traga hombres, sombra y guardin
de la selva, hermano primero del gran y ltimo Quetzal, ave sutil que
espera los rayos luminosos del incandescente Sua, he aqu el conjuro, las
palabras del universo natura, naturaleza despierta a la historia, el relato
la magia del corazn, escarlatas tien la aurora, mojan y empaan el suelo,
todo hoy parece ocre, hay tristeza en los rostros mortales, pero nosotros
desafiantes a los dioses tragaremos el mundo para dar libertad definitiva a
la amada esperanza... que dance el jaguar y devore todo mal, es hora de la
magia ancestral y este cuento contar...



Primera parte

Escena 1:

Chamn: En algn lugar del Olimpo vivan dos mticos seres que durante
miles de aos haban trabajado para el gran dios Zeus, del cual se
encontraban cansados por su carcter explotador y la falta de garantas
laborales en el desarrollo de su oficio, crear los rayos con que el dios
dominaba y atemorizaba la tierra.

      (En el Olimpo: fondo negro, se escuchan relmpagos, una luz blanca da
      paso a dos cclopes que hablan entre s)

Arges: Estoy cansado, a Zeus slo le importa tener el poder y no piensa en
los peligros que corremos al manejar la inquieta electricidad de sus rayos,
no quiere encargarse de lo que anteriormente llamaban seguridad en el
trabajo, no tiene idea de lo que es la salud y menos del significado del
cansancio y la necesidad de un descanso.

Brontes: S, slo desea que trabajemos, trabajemos y trabajemos, sin tener
en cuenta ninguna compensacin, ni siquiera lo elemental, tres comidas
dignas y balanceadas.

(En coro, arengando) No queremos trabajar ms, no queremos comer ambrosa,
en este momento declaramos la huelga indefinida...

Brontes: Por la recuperacin de los tres ochos... que viva la huelga
indefinida...

      (Toman herramientas de trabajo y las dejan caer)

Arges: Por el derecho a la vida natural... abajo la fumigacin letal... por
la instauracin de los derechos ciclopescos... que viva la huelga
indefinida...

Brontes: Por la seguridad alimentaria... abajo los transgnicos

      (en coro, arengas)

      (Suenan truenos y relmpagos, Zeus, voz en off, representado por
      relmpagos)

Zeus: Sediciosos, traidores, revoltosos, ahora sabrn lo que es la furia
del poderoso... (Truenos)

Arges: (asustado) Tenemos que huir, es necesario ocultarnos, si no, tiemblo
de pensar lo que podra pasarnos... (Pregunta al pblico) Pero a cul
lugar?

Brontes: Tranquilo, mi pequeo, conozco un lugar en donde el grande no
puede asustarnos.

Arges: Y... dnde queda ese lugar increble donde el grande no puede
vernos?

Brontes: Se llama Urbanpolis y no podr vernos porque all la
contaminacin es tan fuerte que cubre el cielo con una densa capa
maloliente.

Arges: Qu lugar tan horrible (pregunta al pblico), cierto? Cmo viven
sin la luz del sol, no, no quiero ir, el exilio no tiene justificacin.

Brontes: No tenemos opcin, recuerda que Zeus no slo tiene la fuerza y el
ardor, sino tambin la mente del dictador. (El pequeo llora y salen
cantando algo alusivo a la libertad)



Escena 2:

Chamn: Entre tanto, en el ltimo reducto de madre selva que queda en el
mundo, la pacha mama conversa con el mtico jaguar que le comenta los
detalles de su bsqueda.

      (En la selva, suenan tambores, luz negra, voz en off o ttere de
      pacha mama, lentamente luz blanca ilumina al jaguar, hablan entre s)

Pacha mama: Mi querido y mgico jaguar, sombra y guardin de la selva,
cmo te ha ido? Cmo ests? Has hallado algo, acaso una pequea luz, una
pista o aunque sea una pequea cruz?

Jaguar: No, mi amada pacha, he recorrido todos los posibles lugares donde
nuestra hermosa esperanza pudo perderse, pero todo ha sido intil, no hay
ni rastro en este mundo...

Pacha mama: No desesperes, hijo, la esperanza puede estar donde menos lo
imaginas como todo lo perdido en tu casa o en una casa vecina.

Jaguar: Slo falta un lugar en el mundo por recorrer, pero es el ms
horrible, oscuro y peligroso (temeroso), en verdad me da miedo all
aterrizar.

Pacha mama: No temas, recuerda que eres el portador de la magia y tienes
una labor que cumplir, la pobre esperanza est perdida y no hay excusa para
desistir.

Jaguar: No te preocupes, mama, seguir la bsqueda por el cielo y por La
Habana. (Se prenden luces de colores, sale humo y desaparece el jaguar)

Pacha mama: Ve, mi querido y mgico jaguar, regresa con la buena nueva. La
esperanza y el bienestar. (Humo, luces y tambores, sale la pacha)



Escena 3:

      (En Urbanpolis ciudad contaminada, con fabricas, humo, luz tenue,
      aparecen los dos cclopes que se ocultan y conocen la ciudad, cae el
      jaguar del cielo sobre ellos accidentado)

Brontes: Pero qu horror, en esta ciudad caen hasta gatos del cochino
cielo.

Arges: Pero mira, Brontes, es un hermoso animal, podemos quedrnoslo.

Brontes: No, Arges, los seres no tienen dueo, vamos a ayudarlo y l
decidir si quiere venir con nosotros.

Jaguar: (quejndose) Ay, ay, mi colita, qu golpe, esto de viajar despus
de tantos aos sigue siendo difcil (ve a los cclopes); hola, amigos, qu
raro, un solo ojo, qu bellos! Quines son?

Arges: Somos cclopes y estamos... (Es interrumpido por Brontes).

Brontes: Mejor dinos t, quin eres? (con msica se muestra como si se
contaran quines son y por qu estn all).

Jaguar: As que Zeus...

Brontes: As que la esperanza, esto huele a libertad.

Arges: Y huele a aventura, que tal si nosotros te decimos dnde esta la
esperanza y t luego nos llevas a vivir a la selva?

Jaguar: Cmo? Ustedes saben dnde est la esperanza? (celebra, salta,
viva, viva...) La encontr!, si me ayudan a recuperarla, les aseguro que
irn a vivir en la selva, si no pues... tambin...

Arges: Cuntale, Brontes, anda, cuntale...

Brontes: Est bien, la verdad es que... por lo que hemos escuchado all
arriba en el Olimpo, la esperanza no est perdida, nunca lo estuvo, la
pobrecita ha estado escondida en la caja de Pandora que esta aqu en esta
ciudad...

Jaguar: Y dnde est esa caja, en qu parte? Dnde, donde?

Arges: El lugar, no lo sabemos...

Jaguar: Cmo? No lo saben? (enojado). Y entonces, cmo se supone que
vamos a encontrarla? (triste) Qu triste, y yo que estaba tan ilusionado...

Brontes: Pues buscndola.

Arges: (asustado) Ocultmonos rpido... (Se esconden).

Jaguar: Por qu? De quin? (pasa el Comunicosaurio).

Brontes: De los sapos... eh, eh, perdn, de los Comunicosaurios.

Jaguar: De los comunicoqu?

Arges: Comunicosaurio, aqul que se encarga de comunicar al Monstrucrata
todo lo que sucede en esta ciudad.

Jaguar: Monstrucrata? Que es eso?

Brontes: El Monstrucrata es el dirigente de la ciudad, se encarga de que
los Urbanosaurios trabajen, trabajen y trabajen y que piensen que estn
aqu slo para eso y no para jugar, amar y sonrer...

Jaguar: Entonces, qu los mueve, qu los mantiene vivos?

Arges: Slo laboran para conseguir el combustible necesario para vivir,
habitan las viejas canteras de donde saltan para alcanzar un Busfalo que
siempre est furioso y del cual deben lanzarse pues ste nunca se detiene,
trabajan y luego van a recargarse para volver a repetir la historia.



Escena 4:

      (En Urbanpolis, sonido de carros en la calle, entran Vigilosaurio,
      Comunicosaurio y Urbanosaurio que va a casa, parece que dialogan, el
      Urbanosaurio salta al Busfalo, el jaguar y los cclopes lo siguen)

Chamn: Al da siguiente el Urbanosaurio que llegaba a trabajar, seguido
por un Vigilosaurio y un Comunicosaurio, se encontraba muy triste sin saber
lo que es la tristeza, porque su vida no era lo que l hubiera deseado,
recuerda su pasado, tena la sensacin de que su vida estara llena de
vivencias maravillosas que no conoca y que algn da vivira en un lugar
hermoso donde viera el sol todos los das, pero su realidad deca todo lo
contrario.

      (Entra el urbano refunfuando, el jaguar y los cclopes le observan)

Urbano: Otra vez al mismo aburrido trabajo, con los mismos vigilantes
entrometidos siguindome y sin ningn motivo para hacer lo que hago, qu
vida tan solitaria, ojal pudiera escapar a un bello lugar, si es que an
queda alguno, uno donde viera lo que llaman sol, agua, animales, ya casi
nadie sabe lo que son, yo jams he visto uno...

Comunicosaurio: Qu murmuras? Cuntame, prometo no contarlo a nadie.
(Riendo perverso)

Urbanosaurio: Nada, olvdalo.

      (Entra al trabajo y sale en la tarde de inmediato, salta al Busfalo,
      el jaguar y los cclopes colgados lo siguen, casa del Urbanosaurio,
      prende al t.v.o)

t.v.o.: Compatriotas urbanosaurios de todos los rincones, espero que estn
listos a tomar su dosis de combustible para que se levanten llenos de vigor
y nimo, dispuestos a trabajar maana recordando que tienen un compromiso
con sus dirigentes, pues ellos necesitan de su trabajo para vivir como se
lo merecen.

Urbanosaurio: Trabajar (quejndose, furioso), hag!... estoy fastidiado, me
gustara tener otra vida, ser otro... mugre t.v.o, cllate ya, parece que
estuvieras para convencerme de que la horrible realidad es un verdadero...
cmo le llaman? Paraso. Pero no existe, no es real. (Apaga el t.v.o)



Escena 5:

Chamn: Despus de una noche de triste sueo, el Urbanosaurio sali de su
casa al da siguiente y en plena calle con gran asombro fue abordado por el
jaguar y los cclopes, deslumbrado por sus colores vivos y nunca vistos,
perdi el Busfalo y... (Sonido de carros)

Jaguar: (amistoso) Hola, te hemos estado escuchando, estas inconforme y es
lgico viendo como vives... y... ya que has perdido el furioso Busfalo,
ven con nosotros y aydanos en nuestra bsqueda.

Urbano: (Hurao) Y... qu les hace pensar que ira con ustedes?, son raros
y no se parecen a nada que haya visto antes, adems no estn trabajando y
eso quiere decir que estn por fuera de la ley.

Brontes: (despectivo) Vamos, Jaguar, estos tiestos no saben ni lo que
dicen, no tienen conciencia propia.

Urbano: (enojado) Un momento, los dems no lo sabrn, pero yo s, descubr
que puedo pensar por m mismo y aunque no s en que otra cosa puedo pensar
aparte de trabajo, trato.

Arges: No te enojes, cacharrito, mejor acepta, aydanos, s, s.

Urbano: Pues... est bien, igual como no llegue al trabajo ser castigado y
no quiero.

Jaguar: Castigado? Qu es eso del castigo?

Urbano: No lo s, slo s que los que faltan a sus labores no vuelven a
aparecer jams.

      (Salen huyendo, un Vigilosaurio los ve, msica rpida)



Segunda parte

      (En el palacio del Monstrucrata, luz tenue, Toribio habla con el
      Vigilosaurio y el Comunicosaurio)

Chamn: Y como en toda historia fantstica el malvado nunca falta, aparece
monseor Toribio Toro, un minotauro a quien se le comunica la falta de un
urbanosaurio en su puesto y lo peor, que no est solo sino que va
acompaado por un jaguar revoltoso y dos cclopes sindicalistas que atentan
contra la seguridad y el orden de la ciudad.

Escena 1:

Vigilosaurio: Monseor, he visto un urbano por fuera de su puesto, lo ms
grave es que no est solo, se encuentra acompaado por dos cclopes que
segn la red de informantes tienen fama de sindicalistas y un jaguar que
nadie sabe de dnde sali.

Toribio: Cmo puede ser posible?, santo padre, en qu momento ocurri
esto?, de la absoluta normalidad del rebao pasamos al peligro de la
revuelta, no, no, no, esto necesita medidas drsticas, no en vano estoy
aqu para sembrar temor y hacer cumplir la ley, como que me llamo monseor
Toribio Toro, dnde est el Comunicosaurio? (aparece el Comunicosaurio);
llama de inmediato al Nesio Centauro y al milico Gargantux.

      (Aparecen)

Nesio: Dgame, seor...

Toribio: Querido y servil Nesio, sal a buscar a los sediciosos y trelos
ante m, en el acto... es una orden! Vayan con Dios.

      (Sale el centauro y entra el Monstrucrata)

Monstrucrata: (regaando) Monseor, como digno representante de los
minotauros supongo que est en condiciones de explicar lo que sucede, no
olvide quin manda aqu y de lo que soy capaz.

Toribio: Clmate, mi querido Monstrucrata, no he olvidado quin eres y
claro que puedo contarte lo que ocurre, resulta... (Msica corta mientras
cuenta)

Monstrucrata: Ya veo (gritando), y qu espera, reprima, detenga,
controle... haga lo que sea necesario para mantener el orden.



Escena 2:

      (En Urbanpolis, luz negra, msica de suspenso, entran el jaguar, el
      urbano y Arges murmurando, se esconden y entra el milicosaurio)

Chamn: Mientras el jaguar, los cclopes y el urbanosaurio huan se
encontraron al bravo milicosaurio, quien trat de atraparlos y se vio
enfrentado al urbanosaurio quien comenzaba a identificar el sentimiento de
la amistad, la diversin, el juego y la alegra del amor.

Milicosaurio: (gritando al pblico y apuntando con sus armas) Alguien ha
visto a esos metiches, revoltosos!? Pero contesten, no se queden
sentadotes ah... no, s? Con que escondidos... dnde? (los ve, grita);
alto, prfugos, estn detenidos... (El jaguar y los otros corren)

Jaguar: Alto! Nunca, lo que usted quiere son mis uitas! Pues le doy la
de uas (se pone en guardia).

Urbano: (se detiene) Claro que no, aqu el nico detenido debe ser usted
(luchan, lo empuja y escapan celebrando).

Arges: Qu valiente eres, hurra, contigo aqu nada podr pasarnos, hurra.

Jaguar: Eres un buen amigo.

Urbano: Qu es un amigo?

Brontes: Un amigo es aquel que puede darlo todo por ti... solidaridad,
apoyo, confianza.

Arges: Y adems juega contigo, se divierte y re.

Urbano: No s de qu hablan, podran ensearme a jugar, a rer..?

Jaguar: Claro! Jugar es mi especialidad, pero necesitamos una pelota de
hilo.

Arges: No seas menso, hay muchas formas de jugar, mira (juegan algn juego
tpico, como agua de limn).

Chamn: Se divertan, verdad? Pero mientras esto suceda, no eran
conscientes del peligro que corran, por lo que la pacha mama decidi
intervenir, con la mala suerte de ser escuchados por un Comunicosaurio.

Pacha mama: (luz tenue, voz en off desde arriba) Qu haces, mi querido
jaguar? No sabes el peligro que corren? No es momento, cuando esto acabe
podrn jugar el tiempo que quieran, pero ahora no es posible, ocltense, yo
enviar la magia guerrera para que los ayude a encontrar la esperanza y a
protegerse.

Jaguar: (muy contento por or la pacha) Gracias, madre, t siempre tan
lista (salen).

Comunicosaurio: (observa).



Escena 3:

      (En el castillo, hablan Toribio, el Monstrucrata y el
      Comunicosaurio)

Comunicosaurio: Seor Monstrucrata, seor Toribio, he localizado a los
rebeldes...

Toribio: Apresrate, avisa al Nesio centauro, gracias a Dios.

Monstrucrata: Ya era hora.

Chamn: Y por esas cosas de la suerte son apresados y puestos tras las
rejas del palacio mientras les interrogan con el fin de averiguar el motivo
de su presencia en la ciudad, sin conseguir ni una palabra por parte de los
prisioneros, con la suerte de que al encontrarse solos, llega la enviada de
la pacha mama.

      (Luz amarilla sobre la celda)

Monstrucrata: Quines son?, de dnde vienen?

Toribio: Y t, Urbano, por qu los acompaas? Qu buscas?

Monstrucrata: No se preocupe, monseor, ya presos no tienen quin les
ayude, tarde o temprano hablarn.

Toribio: Tienes razn, descansemos y luego vemos qu hacemos con estos.

      (Silencio total, luz negra, aparece la Lucifelina susurrando)

Lucifelina: Shshshshsh... Hola, soy la Lucifelina, hija de la luna y el
gato, enviada de la pacha mama para ayudarlos a encontrar la esperanza
(Abre la reja).

Brontes: Pero yo pens que la mama iba a mandarnos un hroe importante y
fuerte, como Zapata o Hrcules, aunque fuera el Chapuln.

Arges: Qu bruto eres, quin te dijo que los fuertes slo son machos,
acaso no conoces la historia de Manuela la comunera, de Emma la libertaria
o Rosa de Luxemburgo?

Lucifelina: Y si de grandeza y fortaleza se trata, los indgenas no se
quedan atrs, recuerda a Tupac Amaru, la Cacica Gaetana y Quintn Lame.

Jaguar: Bueno, bueno, para esta discusin ya tendremos tiempo, yo no dudo
de tus capacidades, Luc, pero si a ti no te gusta cclope patriarca,
occidental, lo siento, ahora tenemos que irnos...

Urbano: Ya s, en vez de irnos aprovechemos y busquemos aqu, en qu otro
lugar podra estar la caja de Pandora con la esperanza.

Jaguar: Que buena idea, dividmonos, as ser mas fcil (se separan).



Escena 4:

      (En el castillo del Monstrucrata, diferentes cuartos)

Chamn: Lo que estos aventureros no saban es que mientras discutan, un
Comunicosaurio los espiaba y pronto fue a contar a Toribio y el
Monstrucrata lo que haba escuchado.

Comunicosaurio: Jefe, ya s por qu estn aqu, buscan la esperanza y ahora
son ayudados por una gata medio mujer, o mujer medio gata?

Toribio: Las dos, se trata de la Lucifelina, hija de la luna y el gato,
esto debe ser obra de la pacha mama y la selva en la que vive.

Monstrucrata: S, slo en un lugar como ese podra nacer un engendro con
esa forma, tan rara y diferente.

Toribio: Yo le recomendara acabar con el ltimo terreno de selva que
existe, de hecho debi hacerlo cuando tuvo la oportunidad, me cans de
repetirle que ese era un sitio mltiple, donde proliferaba la diferencia y
eso es perjudicial para nuestro sistema.

Monstrucrata: D la orden, monseor Toribio, que destruyan la selva cuanto
antes.

Toribio: Hecho, seor.

      (Toribio y el Monstrucrata salen, entra la Luc, entra el
      Comunicosaurio, deslumbrado)

Comunicosaurio: (mirando a la Luc) Qu bella... Quiero que me disculpe, me
siento muy mal, yo le cont a esos dos lo de la esperanza y sobre su
presencia, lo siento, ahora ellos planean destruir lo poco que queda de
selva en el mundo, lo siento, lo siento mucho.

Lucifelina: No puedo creerlo, tenemos que movernos, no podemos permitirlo.

      (Salen; en otro lugar del palacio, Monstrucrata y urbano se
      encuentran frente a la caja de Pandora)

Urbano: (prevenido) Usted es quin yo creo que es?

Monstrucrata: (persuasivo) Soy el dueo de todo lo que ves.

Urbano: Es decir que es el dueo de la fbrica, el jefe mayor?

Monstrucrata: S lo soy.

Urbano: Y qu, qu me va a hacer..?

Monstrucrata: Nada, si deja de apoyar a los rebeldes y acepta quedarse
aqu, le ofrezco un futuro brillante, todo esto podr ser suyo, ya que ha
demostrado ser ms listo que los otros, podra ser hasta mi sucesor.

Urbano: S, como no, y qu dijo, que le cre, las personas como usted no
son generosas, adems lo que me ofrece no es lo que quiero, o acaso sabe
usted de la alegra, la amistad y el amor? Conoce la libertad? Usted slo
es un ciego de poder que cree que ofreciendo dolor y castigo conseguir
dominar y que los otros le sigan.

Monstrucrata: No sea tonto, qu le espera sin poder, dinero, lujos...

Urbano: (ilusionado) Me espera una hermosa vida llena de colores, en un
lugar donde nadie mande ni atemorice, donde nadie abuse del poder y de la
fuerza, donde todos nos respetemos por lo que somos, s, all quiero vivir,
all me har amigo de las plantas y de los animales como el jaguar, all
voy a jugar y descansar.

Monstrucrata: (furioso) Silencio, basta, esto no es una peticin, es una
obligacin...

Urbano: (valiente) No, no me callo y no me quedo...

Chamn: As un renovado Urbanosaurio abri la caja de golpe, llevndose una
enorme sorpresa pues en ella no haba nada, la caja de Pandora estaba
vaca, la esperanza no se encontraba all, pero el Urbano aprovechando la
ceguera del Monstrucrata lo empuj dentro de sta cerrndola con llave y
en ese momento empez a generarse un cambio que no esperaba, su cuerpo de
lata adquiri color y vida, le nacieron cachos y colmillos, sus ojos
empezaron a brillar... se convirti en un LatinoTauro.

LatinoTauro: (asombrado y alegre) Qu me pasa? Tengo pies y garras, yupi,
hurra, yupi... (Llegan los cclopes, el jaguar y la Lucifelina).

Arges: Eres t, Urbano? Qu raro ests, qu te pas?, te salieron
dientes, pero no me di cuenta de que estuvieras mudando.

Brontes: Por todos los cielos, esto parece un hechizo de Zeus.

      (LatinoTauro y Lucifelina se miran y dan muestras de gusto)

Jaguar: Ningn hechizo de Zeus, no hay magia que pueda cambiar tanto a un
ser como su propia voluntad... y la caja, qu haba en la caja?

LatinoTauro: No haba nada, lo nico que tiene ahora es un monstruo
horrible y malencarado.

Lucifelina: (reaccionando y recordando) Ah, la selva, van a destruir la
selva, ya no tenemos ms tiempo, tenemos que regresar, Jaguar, la pacha nos
necesita.

Brontes-Arges: (en coro) Nosotros tambin vamos.

LatinoTauro: Y yo tambin...

      (Humo, luces de colores que recreen un viaje)



Tercera parte

Escena 1:

      (En la selva, salen Jaguar, Latino, Luc, cclopes y Pacha, va dando
      luz clara)

Chamn: De esta manera los viajeros mgicos llegaron a la selva donde
quedaron deslumbrados por sus mltiples colores y su extraa belleza, pero
a la vez muy asustados por el peligro que este hermoso lugar a causa del
milicosaurio Gargantux y el Nesio centauro.

Pacha mama: Hijos mos, qu bueno que regresan, qu alegra, qu sorpresa.
Cmo les ha ido?, cuntenme, qu les ha sucedido?

      (Todos hablan al tiempo, tratan de contar todo lo que vivieron)

Lucifelina: Ya, calma, la selva ser destruida si no dejan la gritera.

LatinoTauro: Y cmo lo podemos evitar?, los milicosaurios pronto
arribarn...

Jaguar: Pacha, puedes ayudarnos?

Pacha mama: En la medida de mis posibilidades.

Lucifelina: Ya s! Cargo conmigo las semillas mgicas del maz con que
fueron hechos los primeros hombres, sembremos algunas y la pacha las har
crecer sobre su tierra.

Arges: Claro, as se tejer un cerco para que los milicosaurios no pasen.

Brontes: Bueno, manos a la siembra.

Chamn: Trabajando juntos consiguieron sembrar las semillas en muy corto
tiempo y cuando terminaron el Milicosaurio y el Nesio centauro llegaron
dispuestos a destruir la selva, pero fueron enredados por las matas de maz
que crecieron velozmente atndolos a la tierra.

Nesio: (luz roja, gritando) Qu clase de magia es sta; Urbanosaurio, lo
que hace es traicin y rebelin, no olvide de dnde viene, naci en
Urbanpolis y eso no lo podr cambiar...

LatinoTauro: No lo olvido y no lo olvidar, pero eso no impide que quiera
otro mundo, lleno de justicia y libertad.

Nesio: No podr con el sistema de Urbanpolis, es perfecto.

LatinoTauro: El hecho de que ya no quiera vivir en l es un inicio, tengo
la esperanza en el corazn, s que otros querrn cambiar y as sta se
extender por el mundo... mrchate...

Nesio: No me ir sin cumplir con mi deber.

Pacha mama: T lo quisiste... (Crece la enredadera y los consume
definitivamente) Mi querido jaguar, lo has conseguido, gracias a la ayuda
de tus compaeros y la Lucifelina has recuperado la esperanza.

Jaguar: Pero, madre, no la encontr, no estaba en la caja de Pandora, y no
s dnde puede estar. Dnde creen que podra estar? (pregunta al pblico,
el LatinoTauro se seala el corazn)

Lucifelina: Jaguar, hermano mo, es que no lo ves?, la esperanza no es
algo que pueda tocarse, est en todos nosotros, en todos ellos (seala el
pblico) cierto? Est en todos los qu? (se seala el corazn) S, en
todos los corazones...

Arges: Entonces, yo tengo un pedacito de esperanza en mi interior?

Brontes: Qu pregunta, claro que s, no s dnde pero s.

LatinoTauro: Eso entonces quiere decir que yo, a pesar de haber nacido
como Urbanosaurio, puedo tener sueos y esperanza?

Pacha mama: Hijo, t eres la prueba de que la esperanza no ha muerto y de
que podemos confiar en la existencia de un mundo diferente; si no me crees,
observa tu reflejo...

      (Se mira en los ojos de la Lucifelina, quedan solos el Latino y la
      Luc)



Escena 2:

      (Luces de colores, sonido de pjaros, agua, tambores o msica de
      viento)

LatinoTauro: Qu bonito soy, soy diferente, soy hombre y animal, soy hijo
de la tierra...

Lucifelina: Lo eres, mi querido LatinoTauro.

      (Abrazo)

Chamn: El LatinoTauro puede verse en los ojos de la Lucifelina, es
distinto como todos y especial como cada uno de ustedes, suena el ro y los
pjaros cantan, es hora de celebrar la vida y la libertad, hemos encontrado
la esperanza. (Apaga el pequeo fuego y sale)

      (Aumenta el sonido de la msica, salen la pacha, los cclopes y el
      jaguar, msica, festejo, luces de colores, se despiden del pblico,
      bomba de humo, desaparecen)

      (Fin)

** Leonardo Jimnez Quintero
   leonardjq8@gmail.com
   Artista plstico colombiano (Ibagu, Tolima, 1980). Estudiante del
   Programa Profesional en Ciencias Sociales de la Universidad del Tolima
   (http://www.ut.edu.co) y miembro del Colectivo Teatro de Tteres
   Titirituerka. Ganador del Premio Talento Juvenil Universidad del Tolima
   con la obra plstica Masacre.

** Johanna Anglica Giraldo Correa
   florecitaacrata@hotmail.com
   Escritora colombiana (El Lbano, Tolima, 1982). Estudiante del programa
   Licenciatura en Lengua Castellana de la Universidad del Tolima
   (http://www.ut.edu.co) y se encuentra desarrollando su trabajo de grado
   titulado Las relaciones de poder en dos obras de Fernando Vallejo en
   el rea de investigacin del anlisis literario.



=== El libro de Epifana (extractos)      Roco LAmar ====================

*** Subversiones

esta poesa de bocaza de halcn
grantica
huraa
inabordable
hceme espionaje como en una batalla
desde la sombra hacia la sombra
el perfil tuyo y la paranoia son una misma cosa
gnomos escalando por tu lengua
ventanas ocultando el adis
paredes sin sueo
cabeceando acezndonos decapitando ese
olor
a saladura
de nuestros cuerpos
he fabricado apenas unas desaplicadas manos
sin urgencia en el espacio

pinchavas me digo a veces
un poco en broma en mitad del bochinche
este sitio es un snack cosmopolita
donde beber he bebido
dos mil aos apadrinada por el muerto
deshuesada como una nuez
en su termodinmica
coexisto
coexistimos
fuera del curso de todas las escolleras
ningn encierro pervive
y ninguna poesa
dir
demasiado
del poema es mi tosquedad
la granazn del adjetivo es mi nombre
el credo y la arenga son mis hijos ceudos
retratistas sardnicos
nidadas
que he dado
a luz a contracorriente
para hallar el latido matricida.



*** Algo huele mal

l trajo el resuello que sesteaba en el arenal
como los antojos
ora y ahora estomagantes
aliados
ganosos
volcnicos

la agudeza donde me despeina
el huracn es una yegua sin salvoconducto
sin
atascadero
encarrlame por una atmsfera
llena de bocetos
y manchones

igual que a una chiquilla obsequiosa en su desnudez
fanfarroname bajo la luna
ajstame al escao
hndeme en su vrtebra de viaje

all empolla el bho
corretea la palabra
enronquece el arrumaco
sintonizamos en la marejada frescamente

si yo soy o no soy lo otro o la otra
si soy lo suyo all o ac
si no s quin soy o s de m por l yo soy

quien huele mal.



*** Rompecabezas

segn achica la luz entonces hay borrosidad

negrura laberinto somos un incmodo rompecabezas
para los mohines y las agallas
nos engolosinamos, todava ms,
dios
sonre
carcajea
seriamente nos toma el pelo
por todo lo que no hemos sido
es una voz
all y aqu
el da va pasando
ms tarde arrullando ondula en el zumbido

sin
igual
ondula
tamborea

pendular yo tambin mudo el rictus

en mi borboteo de mamba negra impulsndome cuesta arriba
como un solo poema

te llevo me llevas, ser por eso, que jams

he amanecido con un esqueltico

atesmo.



*** Simplemente

soy una alevilla corcovada
entre los adoquines sufro descamaciones
mientras enclueco la muerte en el hermetismo del reloj
desconfo inclusive de m

de la luz sobre los atajos
del nacimiento de las torrenteras
diferentes cosas las tuyas un poco ms anexas a la puncin
que hace la lluvia con el viento

como la luminiscencia a los ojos
y esa viruta que rueda en crculos hasta el polvo
de la ausencia parece desconfiar tambin

de m

no esperes la crnica de maana
no puedo verte sin ningn dolor de cabeza
desmochaste el ltimo sangrado

aunque poco importa

si enflaquezco de sordera

simplemente.



*** Transfiguracin

y sin embargo se volvi trreo
como el estmago de las avecillas
que desoyeron anoche
la avanzada
donde estuve
exageradamente unilateral

y donde
el tacto hizo trizas
ese sistematizado ideario
de turno

pas a la espera

al soslayo

a la encrucijada en un santiamn

con ahnco y chillera

habr arrojado tales araazos

como si fuera veinteaera
otra
vez.



*** Mutismo

y de m
nadie dice nada si elijo echarme una siesta
como un pez a lo largo
soar con el bermelln ms oscuro para mi casa
como un grito descolgndose
cavar los mismos agujeros

ensalivada
por mis propias fieras rezongando
enronqueciendo porque suceda alguna cosa
y sin embargo

soy
un
abrazo
que
desangra

las uas hacia a ti corren libres como una sola jabalina
presto odos

al sonsonete de mis intiles labios

mientras la tarde declina
otra vez en acertijos detrs de una ventanilla

expatriada
por el mundo

atada a lo que ni siquiera ato
entre un absoluto mutismo y discrecin

nadie dice nada.



*** Zoom

liblula
liberta
libo
el ajetreo de la vida que entra en m
como menudsimas hiladas de cenizas para rebalsarme
toda

bajo la ceja sombra el que sal a buscar
me aventaja

mientras sigo mordisqueando una insufrible desazn
y ya no queda ms que un ltimo
zoom

herrumbroso

por cierto

pobre nia ma es una salvaje
calva de pestaas y cuello huesudo
exageradamente atroz como la distancia

seguro que

dejaron de orse

el juego de sombras

en las paredes de mi crneo

una o varias o cada una fantasea

una lindeza con mi blanquinoso cadver

o

soy

yo...



*** guilas

Porque no me permitistis mover los labios
toda una noche gastada de preguntas
y ms aun
astillar
puertas y ventanas
a lo largo del cansancio

soy
una
interminable
metfora
sobre
el tlamo

el sinsabor ondea debajo la oruga
rancia

este parntesis
azuzando mi cuerpo donde una luz cae tristona
de sbado
que no florece como cenobita

dejar guilas
para el desamparo

el desamparo est lleno de guilas dentro de mi boca

obviamente, eso, ya no

es mi tentempi.



*** Anacronismo

el cielo
mi
octubre
la
cruz
mis
labios
la
poesa
que llevo
entre mis piernas

hmeda de sangre

se emponzoaba en el espejo de tu dormitorio.



*** Cronmetro de arena

Y entonces l abri la ventana desvistiendo
la hendidura de mi razn

un cronmetro de arena
que al darse prisa desbord el mundillo
como heridas

no hay palabras que puedan lamerlas

en torno a nosotros
cont insectos
por mis calles
es el da mismo
irguindose en rbita dentro de otra rbita
hasta asestarme contra el fondo de la jaula

de
este hervidero no te fugas
dije en algn lugar de mi testarudez
aun cuando la sesera idealiza
aun cuando yo hubiese estado all.



*** Zo

Ola sutilmente a desolacin la vieja la chola la vida es
larga y
angosta como una avenida de abedules
invariable geometra de siempre
que anida en mi ladera
ofrecindose

en un dantesco juego de ajedrez
yo no puedo con tanta libertad

alineando rostros y ninguno
ha dejado su envoltura corporal

ro y viento
reza un letrero de carretera
ir y volver
apenas un clculo mientras nos respiramos

epifana herldica

en qu frontera sujetars mi reloj
el entusiasmo la herida tan desnuda como eres
esqueleto

en
ton
ce
s
t a m b i  n
y
o

humo llama fuego infierno rozamiento
latidos mordiscos

largo corredor

una jira que se deshace en otras jiras

en el oficio de exhalar el vaco infinito un mundo dual

yerbas
zanjas
paisajito intil pero suelto
oliendo a un chardonais ms afrutado
en las maanas
en que no soy capaz de estirar los brazos
en este traje
terracota
verde
         amarillo

como es el otoo armonizndose

ms all del ojo
difcilmente
soy la nia
que abre la puerta

cuando la noche anochece sola
me hundo en una especie de cautividad

entre

letras
y
palabras
y
grficos
y
figuras

igual que una pirmide
en su domicilio.

** Roco LAmar
   rociolamar@gmail.com
   Poeta y narradora chilena (Concepcin, 1960). Activa gestora, difusora y
   productora cultural en la Regin del Bo Bo. Comentarista de libros en
   espacios radiales y escritos. Fundadora y presidenta de la Sociedad de
   Escritores de San Pedro de la Paz. Ex presidenta de la Sociedad de
   Escritores de Chile (SECH), Filial Concepcin
   (http://www.galeon.com/sechconcepcion), y de la Asociacin de Escritores
   del Bo Bo. Ha creado los concursos literarios Dolores Pincheira y
   Alfonso Alcalde y la 1 y 2 Ferias del Libro en San Pedro de la Paz.
   Su poesa ha sido premiada a nivel regional, nacional e internacional, e
   incluida en revistas, diccionarios de autores de Chile y antologas
   digitales y papel. Ha obtenido la Primera Beca para Escritores
   Nacionales (1994) en la regin del Bo Bo y el Premio Nacional Fondart
   1997 por su obra potica Yo te saludo Mapu, escrita en mapudungn. Ha
   publicado en formato impreso y digital y actualmente dirige talleres de
   literatura para diversos grupos sociales. Mantiene la bitcora Comunidad
   Potica (http://misspubis60.blogspot.com), que difunde poesa de autores
   de todo el mundo.



=== Gunter, el magnfico      Sandra Becerril =============================

Soy Gunter el magnfico! zaz! Nadie podr librarse de mi sper espada
vengadora del futuro! Voy a matar al monstro sin cabeza y librar al
mundo! as jugaba Tito en el amplio jardn de su casa. Su espada era la
tabla de madera filosa que rescat de la basura. l era Gunter, el
magnfico. En eso se asom la sirvienta. Hora de comer.

Tito la mir de reojo, pero hizo como que no. Comer? Hora de comer... en
la cocina alejado de todos... las sobras de Don Jorge... miradas
reprobatorias de mam no mam... verduras cocidas siempre... agua de la
llave... mejor me quedo con Gunter.



Sali la sirvienta a grandes zancos, arremang su enorme vestido que no
lograba cubrir sus flcidas carnes, se tron los dedos y correte a Tito
por todo el jardn. l no reaccionaba a los gritos de su nana, l corri
abriendo los brazos, queriendo volar... soy una gaviota que vuela sobre el
mar... soy un pirata que asalta gente mala como Don Jorge.... El mar... El
mar? No. El pasto amarillento y el fuerte brazo de Chole agarrndolo por el
cuello, su otra mano por los cabellos y su espada en el charco de lodo.



Esa noche, Tito se asom en medio de los barrotes de la escalera para
escuchar mejor.

Seor, cuando usted me contrat para hacer la limpieza de la casa, nunca
me dijo que iba a traer un nio. Hoy lo tuve que corretear para que comiera
y luego casi me pega en la panza de patadas. Habra que regresarlo a su
pueblo.

Eso ni pensarlo, Chole. Le subo el sueldo, de acuerdo? No est de
chismosa y vyase a dormir que maana viene el gobernador. Quiero que est
todo listo temprano, escuch? Fuera de mi vista.



Ante los pasos cansados y maldiciones de la Chole, Tito subi rpidamente
en puntitas a su habitacin, se cubri con las cobijas hasta la cabeza. Las
grutas de Cacahuamilpa se extendieron ante sus ojos pardos. Ms abajo
estaba el ro que cruz la cobija y el colchn. Ahora turistas, bajen,
bajen a ver las enormes grutas donde habitaron... Quin las habit? No
s... donde habitaron monstros de las cavernas con dinosaurios que se los
comieron. No me coman, no me coman! S, te comer! Grrrrrr!

De repente, el juego se detuvo. La imagen de su pap le vino a la mente. El
mejor gua de turistas de las grutas. Slo lo vio trabajar una vez, pero
con esa vez bast para que fuera mejor que Gunter. El juego se acab. Tito
se revolvi en sus cobijas. Tena fro, sin embargo una gota de sudor le
supo a sal cuando resbal por su frente hasta colarse en su boca. Buenas
noches, Gunter.



Buenas noches, Jorge Jssica apag la pequea lamparita del bur. Jorge
la encendi de nuevo. Por qu ella nunca entendi que a l le gustaba
quedarse leyendo por las noches? Jess no dijo nada, avent las finas
sbanas de seda en el papel corriente del peridico de su marido, cubri su
semidesnudez con una bata blanca de encaje, calz unas pantuflas rosas y
sali de la habitacin. Harta no es el adjetivo que le iba mejor. Baj los
escalones, lleg hasta el estudio, encendi el radio a todo volumen. Tito
se despert de un salto, nadie lo consol. Jess se tom un tequila derecho.
Baj las otras escaleras que iban al patio... a la casa del jardinero Jos.



Jorge encendi un cigarro molesto. Por qu Jess deba siempre hacer lo
mismo? No comprendi cmo le hizo caso en adoptar. De cualquier manera, no
conmovi a los votantes, si acaso al pueblo de donde sac a Tito, pero nada
ms. Perdi las elecciones. Pero no las siguientes... las que siguen har
cualquier cosa por un voto... si es necesario, adopto al todo el pueblo
cuando se vuelva a inundar, comparto mi gobernatura con Leonardo, me vuelvo
gay...



Jos se despert. Alguien lama sus manos. Jess las babeaba sin pudor, las
meta a su boca y luego las mordi con suavidad. Ese olor... el sabor... la
perfeccin de las extremidades de Jos era algo que ella nunca haba
contemplado antes.

Por favorm seora. Tiene que descansar. Qu tal si nos cacha su marido?

Jess no se inmut. Despoj a su cuerpo dbil de la bata que lo cubra y
goz de las manos de Jos hasta la madrugada. Hasta que el cd en el estreo
del estudio se termin, Tito tuvo otra pesadilla, Jorge se qued dormido en
medio de la grandeza etrea y Chole rez 53 padres nuestros y 34 aves
maras. Si pudiera, le arrancara las manos. Las conservara en formol
debajo de la alacena donde nadie limpia o debajo de mi almohada para cuando
Jorge me aplasta con su panza, las saque y piense que es una enorme mano de
Jos.

No, seora, no las muerda por favor que luego maana me cuesta trabajo
agarrar las tijeras pa cortar el pasto. Ay, seora! No s qu le ve a mis
manos, pero de veras ya estse... Si baja Don Jorge agarra las tijeras y me
corta la cabeza. Y a uste tambin. Seora, vyase a dormir... Cmo cree
que me meto a la casa con uste! Eso s que no. Ay! Me mordi un dedo.
Parece que me quiere comer. Ja, ja! Su lengua da cosquillas.



Buenos das, espada, hoy vamos a matar al monstro sin cabeza. Antes de que
desayune su rica comida, le enterramos en su panzota que ha de estar llena
de dulces de piata. A lo mejor se comi a mi pap y por eso no me quiere
regresar con l. El pap s cabe en su panzota... de seguro eso pas.

Te comiste a mi pap!

Qutenme a este escuincle mugroso de aqu. Chole! Jos! Llvenselo a la
cocina.

Te comiste a mi pap!

Tu pap esta muerto, tarado. Qu no te acuerdas del huracn? Me lleva la
chingada! Ahora hasta psiclogo voy a tener que pagarle!

Te comiste a mi pap! Djenme! Por eso tienes esa panzota!

Jorge, tal vez Tito tiene razn. Ahora comprendo...

Cllate, Jssica. No estoy de humor. Chole! Llvatelo de aqu y lo
encierras en la bodega de las herramientas hasta que se calme. Y hoy por
malagradecido no desayunas!

Chole arrastr al enclenque nio por los cabellos, mientras Tito iba
gritando y babeando que Don Jorge se comi a su pap. En eso sac su espada
y la avent en la mesa del comedor, justo en la fruta que su padrastro
coma. ste se levant enrojecido de las mejillas, agarr el pedazo de
madera y lo estrell en la cabeza de Tito, quien escuch el seco golpe en
su crneo, no doli, ya no supo ms.



Qu es ese ruido? pens en voz alta como los personajes de las
caricaturas mientras se sobaba su cabeza. El zumbido de los odos lo
lastim a tal grado que se puso a llorar. Los machos no lloran, deca pap.
Pero su pap no estaba viendo, por lo que se tom la libertad de llorar en
la esquina de aquel lugar oscuro y hmedo. Con mosquitos aguijndole los
muslos tostados y una que otra rata chillando en el mismo cuarto. Tito se
hizo bolita, aferrndose a sus piernas, hundi el rostro entre ellas y
llor.

Afuera una intensa lluvia coron la comida de Don Jorge, por lo que sus
invitados tuvieron que entrar a la casa... tanto gasto de carpas y meseros
y msica para nada. Eso me pasa por hacerle caso a la pendeja de Jssica.
Y aparte tena que llover! Me lleva la...



Jorgito! Me muero de ganas de ver al pequeo que adoptaste. Qu buen
gesto el tuyo! A todos nos conmovi! Laura hasta me deca que yo adoptara
uno tambin, pero pues ya sabes... mucha responsabilidad, con los 2 mos
tengo... y adems pues ya estoy viejo palme la espalda de Jorge, quien
apur el trago de whisky. Pero t, mrate! Como en los viejos tiempos...
lleno de vigor pidi al mesero le sirviera ms. Vamos! Ensame al
nio...

Como si nunca vieras visto un indgena. Est enfermo. Ayer andaba
corriendo por el jardn, ya sabes, estbamos jugando, pero sin chamarra y
el condenado se enferm de un gripn. Lstima! Tan feliz que anda! Yo
creo que pronto se olvidar de la desgracia que le pas...

Y es que no es para menos! Pobre... Eso me comentaba Laura el otro da...
pobre gente... sin casa, sin familia, sin comida. Gran gesto el tuyo!
Cambiando el tema: supongo que viste ayer al pendejo de Mndez en las
noticias huyendo con su maletota de dinero... no me canso de repetirlo...
qu pendejo.

Chole se baj incmoda el uniforme que le impusieron para esa ocasin. Se
senta ofendida, disfrazada, con la ridcula cofia color blanco en la
cabeza. Yendo de aqu a all a atender a los tambin ridculos invitados.
Mir con curiosidad a la seora que platicaba con Doa Jssica. Con sus
largos aretes que rozaban sus plidos hombros, el escote tan bajo que
rozaba su ombligo y el vestido tan largo que rozaba el suelo. Chole solt
una sonrisita... y si llegara yo y le pisara el vestido, a que se le cae...



Pues te cuento, Jess, que Carlos anda insoportable con eso del video. Ya
le dije que no es su culpa, que no se puede ver involucrado, pero ya ves
cmo es Jssica llen su copa de vino por dcima vez en la tarde. Laura la
vio, pero hizo como que no, todo histrico. Al rato con otro escndalo, a
los de las noticias se les olvida lo que pas. Como lo de la esposa del
gobernador de all de por el norte! Supiste?

No tengo idea, no veo televisin.

No ves televisin? Ay, Jess! En qu mundo vives? Tendr que venir
diario a informarte!

No es necesario.

Claro que s, amiguis.

Mesero, un vodka si es usted tan amable.

Otro? Bueno, pues resulta que la vieja esta, se enred con el lavacoches.
Un indio venido a menos! Y la cach la sirvienta, ya ves, con lo chismosas
que son...

Mesero! Qu no me escuch? Dos vodkas!



Estoy encerrado en la cueva del dinosaurio mayor... del
hipertirodactilus... est afuera y yo desarmado... pero no dejar que me
atrape, no seor... Gunter, el magnfico no es un cobarde. Pasar por el
pasadizo secreto sin pasar junto al dinosaurio... Tito se tropez con
antiguos vestidos viejos de Jssica. Cadveres! Cuerpos humanos de
hombres destrozados! El dinosaurio me quiere comer como a mi pap! Es hora
de convertirme en... tan, tan, tan, taaaaaan! Gunter! El guerrero!

Quin est aqu?

Jos!

Nio Tito! Qu hace uste ac encerrado? Est rete mojado! Pobrecito!
Qu le pas? Tito no respondi. Agach la mirada, pero la respuesta no
estaba en el piso de tierra. Don Jorge de seguro, verda? Ese hombre no
tiene corazn. Mire que dejarlo ac solito. Tienes miedo? el nio asinti
con la cabeza. Pos cmo no! Venga conmigo a la cabaa pa que se seque.
Pobre nio Tito...



Atravesaron corriendo el jardn en medio de la espesa lluvia. Comenzaron a
rer. Llegaron hasta una carpa instalada para los invitados. Un mesero
olvid ah una charola con canaps. A Tito le brillaron los ojos y se
atasc de comida. No acababa de meter a su boca uno de camarn, cuando ya
le segua otro ms de caviar. Los escupi. Jos pens que era una broma de
mal gusto dejar comida as para un nio de 6 aos. Comida que no le iba a
gustar. Pero a l s. Retac los bolsillos de su pantaln, Tito viendo
aquello, hizo lo mismo apachurrando la comida con sus manos delgadas,
delicadas y mugrosas. Cuando un invitado los vio desde la ventana,
corrieron como ciervos asustados hacia la cabaa.

Oye, Jorgito, no quiero espantarte pero... creo que alguien se meti a tu
casa a robar.

Ese? Es el jardinero.

Tiene hijos? A poco tambin los dejas vivir aqu?

Ejem... pues s. No quedaba de otra.

Pobre escuincle, se ve desnutrido... Hablando de desnutricin, te
enteraste que los de Green Peace llevaron comida a los damnificados con
volantes pegados para que vieran que eran ellos y no el gobierno quien los
ayudaba? Pinches escuincles fresas, ya me tienen harto. Creen que van a
salvar al mundo.

Yo todava lo crea hace unos aos...

No mames. Cuando queras ser escritor? De verdad queras ser un
desempleado?

Lo s. Jssica lo dijo... Pero qu demonios...?!

Su esposa bailaba sobre la mesa junto al piano una danza extica en el pas
de los ebrios. Don Jorge se limpi el sudor con una servilleta que arrebat
a su compaero. Suplicando porque los invitados no se dieran cuenta, baj a
Jssica de la mesa. La carg en sus robustos brazos, pero no aguant ms de
diez pasos y le dej caer en un silln. Los 45 kilos del cuerpo de su mujer
y el cigarro cobraron venganza en las fuerzas y el corazn de Jorge. Un
cosquilleo subi por su brazo izquierdo paralizndolo. De inmediato sinti
cmo su corazn lo traicionaba ahogndolo en un grito de desesperacin y
sin poder hacer nada ms, rod por el suelo hasta quedar junto al silln
donde Jssica tarareaba una cancin infantil. Sus invitados tardaron
algunos segundos en reaccionar. La ambulancia tard un poco ms.

Tito mir todo agazapado en la ventana. Por fuera todo se vio tan
diferente. Le dio risa cuando vio a su madrastra bailndole as al otro
gobernador, pero la risa se convirti en eco cuando Jorge se desmay. La
ventana se empa. Tito se fij ms en eso. Con uno de sus dedos pint una
carita feliz que se evapor al instante. Peg su pequeo rostro al cristal
hasta llenarla de mocos. Le dio fro en la nariz y en las pupilas de los
ojos cuando Laura lo vio, lo seal y pronto, todos se olvidaron del bulto
junto al silln. Tito se asust ante tantas miradas endemoniadas y sali
corriendo hacia la cabaa de Jos. En el camino se tropez con una silla,
dio una marometa que se le figur eterna y cay de espaldas sobre el pasto
mojado. Le punz la cabeza de nuevo, mir cmo las gotas jugaban con su
piel y le gust la sensacin. Pareca que el cielo cay sobre l con todo y
nubes. En seguida, vio los ojos de Jos sobre l, movindolo para que
caminara. Cuando lo vio, pens en la nica vez que vio nevar, cuando tena
3 aos. Los ojos de Jos parecan dos copos de nieve recin separados del
iceberg.



Jssica despert en su suave cama. Sinti cmo se hundi entre los pliegues
del edredn blanco. Lo acarici, trat de levantarse y se cay de espaldas.
Acerc el bote de basura a su boca y devolvi todo el alcohol que ingiri
la tarde de ayer... el bote no fue suficiente. Chole le llev el peridico
con unos apetitosos chilaquiles con crema y un fro jugo de naranja recin
hecho.

No seas estpida. Jugo fro? Quieres que me de una pulmona?

No seora, es que pens que tena sed despus de todo lo que tom...

Criada imbcil. Qu asco! Llvate esto de aqu!

Chole no levant nada y sali de la habitacin dejando un olor a mueble
viejo a su paso. Ese mismo olor se col por las fosas nasales de Jssica,
quien lo pas por su delicada piel, lo sabore, y luego hizo el amor con
l... Cmo es posible que nunca me hubiera dado cuenta de la esencia de
Chole? Cmo seran sus manos?

Chole! Sube! Te necesito!



Un estornudo provoc que Tito regresara a su mundo obligado. Jos se limpi
la prominente nariz con un papel sucio. La lluvia se filtr a sus huesos,
la edad lo castig. Algn da deba pasar. Tito le toc la frente como
tantas veces haba visto a su pap hacerlo con su mam.

Ests caliente. Tienes calentura no saba qu era eso, pero deba
decirlo.

S, nio Tito. Hgame un favor. Vaya a la casa, squele dinero a la
cartera de su mami, llmele al doctor y dgale que venga.

Tito comenz a rer. Se sob la panza como el seor gordo de las
caricaturas y arque las cejas al decir:

Uyyyyy, Jos. La seora Jssica no es mi mam. Que no sabas? Mi mam me
est esperando en la casa con el pap. Y cmo le voy a llamar al doctor
as? Doctoooooor, doctoooooor. Jaja.

Cllese! Lo van a escuchar!

Pues tampoco porque no hay nadie en la casa. Don Jorge se cay hace como
tres das y vinieron por l los doctores. La seora Jssica est como
muerta en su cama, yo la vi. Hasta tiene los ojos as de zombie Tito
volte las pupilas haca arriba hasta que sus ojos quedaran en blanco y
comenz a caminar con los brazos hacia el frente mientras trat de hacer
voz sepulcral. Creo que se muri y es un zombie que te va a comer, Jos...

No lo dudo, nio. Que me quiera comer...



Chole, sintate aqu, junto a m, y cierra los ojos.

Los ojos?

S, mujer. No te voy a hacer nada. Prstame tu mano.

Jssica acarici la mano de Chole. Percibi una sensibilidad como nunca
antes. Sinti las uas largas y mal cuidadas, los nudillos rasposos, el
camino de las venas... la acerc a su nariz y la oli... olor a bosque
enmohecido. Chole le arrebat su mano asustada por los ojos desorbitados de
la seora.

Qu hermosas manos tienes. Nunca las haba observado bien.

Lo que debera observar bien es el peridico, ya vio que su marido est
en el hospital?

Ya. Se lo merece por tomar tanto. Tus manos son nicas. Prstamelas un da
de estos.

Cmo? No seora, creo que sigue ebria, voy a bajar a preparar la comida.

No te vayas. No te vayas! Cunto te paga mi marido semanal? Yo te pago
lo doble! Pero djame...

Hasta aquel momento, Chole se dio cuenta de que sus patrones no eran slo
ricos, sino enfermos tambin, enfermos de hipocresa, lujuria, vanidad y
todos los pecados capitales que el seor cura le explic a detenimiento el
otro da. Se mare al bajar las escaleras con Jssica tambalendose detrs
de ella. Chole necesit aferrarse a los barrotes del barandal para no
resbalar. Le pareci un mal sueo que su patrona la persiguiera como si
quisiera violarla, arrebatarle su orgullo. No poda permitirlo. Al momento
de que Jssica la alcanz y la jal de la mano, Chole volte y le dio un
puetazo en la cara. La esposa de Jorge sali volando hacia atrs y su
cabeza fue a dar contra en filo de uno de los escalones de mrmol. El
blanco material se volvi rojo cuando la sangre escarlata sali en un fino
hilo de entre la rubia y pintada cabellera de su duea.



No se volvi a saber de Chole ni de sus maletas, utensilios de cocina, la
cartera de Jssica o la televisin.



Oye, Jos, le llamo a tu mam para que venga por ti? Contstame! la
nariz de Tito comenz a resoplar como queriendo llorar. Jos! Vamos a
jugar! Levntate...



Jorgito, pobre de ti, mira noms cmo te dejaron.

Las mujeres, cabrn, ellas me dejaron as, pero ya maana salgo. Me urge,
tengo mil asuntos pendientes.

Pues dijo el doctor que no te debes de esforzar ms de la cuenta. Por
cierto, quieres una sorpresita? Adivina quin est en el cuarto de al lado
con una contusin en la cabeza... ni te lo imaginas...



Jos, ya levntate, que tengo hambre. Vamos a robarnos unos panes de la
cocina, s? Si quieres yo voy y te los traigo Tito se enjug las lgrimas
con la manga de su sudadera mugrosa, embarrndose ms la suciedad. Con los
ojos temblando ms de lo normal, abri la puerta de la cabaa y al no ver a
nadie, corri a la casa. Todo cerrado, pero eso no importa, es tan pequeo
que bien pas por la puerta del perro. La cocina reluciente como siempre,
en la mesa metlica se reflej la silueta del desnutrido nio que abri las
alacenas vacas de par en par, parece que a ellas las abandonaron
tambin... pan... pan... Pan!... est muy duro... no me gust... aqu
hay... latas de... (Frunce el ceo en un gesto de persona grande, como si
leyera) frijoles (en realidad era sopa enlatada), ms frijoles (chcharos),
puros frijoles! Esto no me gusta...

Tito subi entonces a la habitacin de Jssica. Con mucho cuidado, abri la
puerta e inspeccion todo el piso, al darse cuenta de que est al fin solo,
brinc sobre la cama hasta convertirse en un astronauta y alcanzar Plutn,
tom un extrao cepillo para alaciar el cabello: una nueva arma.
Extraterrestres! Pum! Pum! Morirn! Porque mi espada de sper ultra
laser los matar Pum! Toma, mam Jssica! Morirs! Ja, ja! Soy malo
como Don Jorge el monstro! Y te comer como al pap!



Jos, ests muerto? Te mat Don Jorge? lo mueve con la punta del
cepillo. Jos! Mira, traje frijoles y pan. Si lo mojas con saliva sabe
ms rico, ves? Jos! Mira tu mano! Est morada! Te la mordi el perro?
Porque mira se alz los pantalones, a m me mordi el otro da, pero lo
mat con mi sper espada que me quit el monstro, pero ya consegu otra...



Me lleva...! Cmo es posible que Chole te hiciera esto? Pues, qu le
hiciste?

No seas idiota. Aparte te vas a poner de parte de ella, no? Nada, se
volvi loca, me empez a pegar en las escaleras. Yo creo que nos quera
robar.

Sabes en cunto va a salir la cuenta del hospital? No te mides,
Jssica...

Es lo que te preocupa, verdad? La cuenta, la cuenta... mejor regrsate a
tu cuarto. No me fastidies. Que no ves que estoy delicada? Que me puedo
morir?

Ja, ja. Dmelo a m. Ni una llamada mientras estuve casi al borde de...

Y t qu? Vete! Nada ms vienes a hacerme sufrir...



El tapiz que la luz dibujaba en diferentes formas se caa con una lentitud
morbosa, como costra mala. El sol no quera entrar por las persianas
sucias, mejor jug con las partculas de polvo, el viento las hizo bailar,
y la luz se reflej en ellas como espejo, espejito, quin es la ms
hermosa de todas?



Un grito provino de una de las habitaciones superiores. Un lamento que
expuls al sol, al viento y marchit las dbiles flores que trataron de
sobrevivir solas. A Jssica le dola la cabeza de nuevo. Jorge la escuch,
pero hizo como que no. Prefiri quedarse en la cocina con un caf
desabrido, un peridico atrasado y una mirada curiosa desde el filo de la
puerta.

Y t qu haces ah? Ve a ver a tu mam, a ver qu quiere.

La seora Jssica no es mi mam. Mi mam est con el pap en...

Otra vez con tus chingaderas? Qu vayas a ver qu quiere! Ya!



La nariz del nio se asom con timidez al ver a la momia enlutada en las
sbanas negras sobre el confortable y moderno atad.

Dice don Jorge que qu quiere.

Dile que venga l. Bueno, mejor no. Sbeme un jugo de naranja, que muero
de sed.

Pero si yo no s...

Si sabes, ndale ve...

Y mi regalo?

Tu regalo? Ni que fuera tu cumpleaos, ndale ve.

Pues s es mi cumple... cumplo 7 aos. El ao pasado el pap me regal un
cochecito que se llev el agua mala y mi mam me hizo un pastel de
chocolate. Hasta los tos me llevaron al cine... Dnde est mi pap?



Y ahora t? Qu tienes? Por qu chillas?

Es mi cumpleaos y extrao a mi pap.

Tu cumpleaos, s, cmo no. Lo que pasa es que eres un berrinchudo. Qu
te dijo Jssica?

Que... que... que.... Ya se me olvid...

Urge contratar a personal... ve por el peridico de hoy. Ten 20 pesos, y
me traes el cambio Eh! Crrele

El aire le peg en la cara como cuchillos sin filo sobre una naranja recin
madura. Tito se cubri lo mejor que pudo con su suter verde bandera que le
quedaba grande, hasta las rodillas. Vio el billete. Luego vio pasar un
autobs. Vio el billete. Otro autobs. Billete. Autobs. Libertad. Billete.
Taxi. Billete insuficiente. Peridico.

Los recuerdos se volvieron agua en sus ojos. Corri de regreso como si algo
lo persiguiera, como si aquellas memorias y su horrible presente se
colgaran de sus hombros como capa de Superman. Devolvi los diez pesos de
cambio y a cambio ni un gracias.

A la siguiente semana ya haba personal nuevo, que por supuesto, tambin
odiaron a Tito porque sus patrones lo odiaban. La vida del don y su esposa
sigui normal. Nada haba pasado.

Nuevas elecciones. Nuevos discursos. Nuevos engaos.

Antes de que Jorge saliera al estrado, pase su lengua cobre la sensacin
pastosa que dan las mentiras acumuladas. Sinti la boca seca de valor, le
dio un trago al whisky. El licor quem su garganta, no su pasado que aquel
da quera salir a flote de entre las entradas de poco cabello en su
sudorosa frente.

La gente le aplaudi como nunca. Vali la pena los acarreados. Todo vali
la pena. Las encuestas suban como espuma en el chocolate caliente que Tito
se rob de la cocina aquel da.

Tito subi corriendo las escaleras con cuidado de no derramar el delicioso
contenido. Jorge y Jssica detrs de l gritndole. Eras un ratero, siempre
lo supe, pero ahora s vas a ver, escuincle del demonio, lo que te va a
pasar. Era mi chocolate. Ahora t vas a ir a comprrmelo de nuevo... pinche
raterito de mierda. Ah! Con que escondido en el armario... ahora s vas a
ver lo que es bueno.



Jssica miraba detrs de la espalda de su marido con una copa en la mano.
Tito quiso salir del clset. Mala hora. Jorge cerr la puerta de un azotn
sin fijarse que los deditos de Tito se aferraban a la puerta. Los deditos
volaron. El cielo call. Tito no pudo gritar. Simplemente se desmay. Jorge
dio un salto hacia atrs... sangre... Qu hice?... Jssica, llmale a un
doctor!



Jssica no respondi... estaba muy entretenida recogiendo los dedos del
suelo y guardndolos en la bolsa de su saco, llenos de sangre, tibios,
tiesos, deliciosos...

** Sandra Becerril
   sbecerril@shamra.com.mx
   Escritora mexicana. Egresada del Centro de Excelencia Educacional, curs
   tambin los siguientes talleres: Fotoperiodismo (Escuela Activa de
   Fotografa), Mdulos Literarios I y II, Teora y prctica del cuento I y
   II, en la Sociedad General de Escritores de Mxico (Sogem,
   http://www.sogem.org.mx). Estudi un diplomado en literatura fantstica
   y ciencia ficcin en la Universidad del Claustro de Sor Juana
   (http://www.ucsj.edu.mx), fue becada por el escritor Marcial Fernndez;
   estudi creacin literaria en la Sogem y actualmente estudia Novela en
   la Universidad Iberoamericana (http://www.uia.mx). Ha recibido menciones
   honorficas en el concurso La Identidad de mi barrio, organizado por
   la delegacin Tlalpan; en el primer Encuentro Estudiantil Fotozoom;
   Concurso Nuevos Talentos, organizado por Foto Regis (2002); concurso
   Juana de Amrica por el texto rase una vez..., y concurso Espejo
   Roto de relatos de terror. Adems fue seleccionada por Fujifilm Mxico
   (http://www.fujifilm.com.mx) para publicacin como profesional de esa
   casa. Textos suyos han aparecido en las revistas Luz Directa, Fotozoom,
   Expansin, Expresin Autnoma, poca, Lneas, Crtica, Voces de la
   Primera Imprenta y Universo del Bho, y en las antologas Escritores
   hispanoamericanos en el mundo, de editorial Bellvigraff; Antes de que
   las letras se conviertan en araas, Palabras sin piel y en la coleccin
   especial para el Festival de Cine Macabro 2007, prximo a editarse. Fue
   corresponsal y redactora de artculos especiales para deportistas para
   el Diario Nacional Deportivo. Ha publicado la novela La calle de las
   brujas (Editorial Justine) y el libro El legado de las abejas (Coleccin
   Especial de Nutricin Deportiva). Imparte diversos cursos de redaccin y
   creacin literaria desde 2004. De estos talleres ha surgido la antologa
   Sueos de tinta, editado por Ediciones Shamra, coleccin de textos de
   diversos alumnos. Mantiene una pgina personal en
   http://www.shamra.com.mx y una bitcora en
   http://sandra-becerril.blogspot.com.



=== Poemas      Roco Soria R. ============================================

Este bocado de oxgeno es el primero: lo respiro con cuidado y me oprime,
me oprime
como si fuera naciendo ntimamente hacia dentro
como un embrin que lo hubiera formado a solas.

Hay un demonio negro
circulndome y detenindose,
circulndome y detenindose,
CIRCULNDOME Y DETENINDOSE,
puedo sentir cuando se detiene a hurgar atajos entre los troncos
      [sanguneos,
es como una aguja caminndome por el cuerpo.

La cabeza se entibia por segmentos
de atrs hacia delante y de abajo hacia arriba.

Queda una idea convulsa dentro,
solamente, una idea que no alcanzo a pronunciar,
una idea de miedo destornillndoseme de entre los prpados.

     No hay palabra que la nombre.

El techo: carncula silenciosa sigue una senda indefinida
el aire pita en mi pecho, puedo sentir cmo se infla mi abdomen,
arao pero no puedo deshacerme de esta convulsin,

las piernas se tensan con piquetes que suben hasta amortiguarse,
las manos se encarrujan entre las sbanas y tiemblan
espasmdicamente.

Quiero un bocado de aire pero la garganta ha estrechado el paso
hay ruidos de gente llegando.

Una sola imagen final,
una slaba atascada que se repite y va acelerndose,
acelerndose,
ACELERNDOSE
  hasta la desesperacin.

No sale.

Se acab,
todo termin por apagarse,
la vaga imagen cuelga de la pecera.

          Punto final



===



Ya nadie quiere cuidar de esta mano
cuyos movimientos involuntarios han pretendido, dicen, ahorcarme.
La envuelvo
la cubro
le doy un beso en la cabecita
le arrullo
me amanezco mecindola pero ella nunca duerme
est vigilante
pendiente
se sobresalta al menor ruido y me araa de desesperacin el pecho.

Quiere llamar mi atencin porque sabe que ya est cerca.
Le digo que sea cautelosa pero ella es muy impulsiva.
Es peor cuando la mquina de los latidos empieza a bombear toda la noche,
sin descanso
y no termina de morirse ese pitido en mis ojos
o se vuelve a una sola hebra
y el hombre de blanco viene con su abulia masculla algn silencio que
  he olvidado
dice algo que no entiendo.
Se acerca
se la lleva
le muele a sondas el cuello.

l no entiende
que ella slo pretenda advertirme.
Se la lleva.
Estoy sola.
Miro por el estrecho agujero del parapeto comn.

El hombre de la pieza seis se ha levantado
y camina descalzo hacia el fondo
agitando la pierna como si quisiera lanzarla.

El hombre de las flores amarillas
se golpea la cabeza contra la pared
repitiendo la misma frase.

El martes araaba con la cuchara el plato vaco
en un ritual interminable de invocacin.

Ya nadie quiere atar estos cordones blancos que me crecen cuando llueve,
nadie quiere cuidar de esta mano
cuyos movimientos involuntarios han pretendido,
dicen, ahorcarme.

La envuelvo

la cubro.

Espero.


===


Las antiguas de m misma
deben haber muerto
en fibras blancuzcas,
en aserrines
tropezndose en sus mismos pies,
ahorcndose en sus propios brazos.

Las otras de m
deben haberse contenido el peso de las pupilas
en los pauelos de sangre,
deben haberse colgado en los muros
a desgajarse el pellejo a piedras.

Encuentro que estoy hecha de fros
como las otras
lo s porque el dolor de vivir
se me ajusta a la espalda
y me circula como un hematoma negro.

Voy oscura, descalza
como si ya me hubiera unido a las sombras para siempre
como si ya hubiera vivido siempre
trago cuchillos,
me deleito sorbiendo agua sal por las ternillas
hasta llenarme el estmago,
hasta volverme ciantica.

El dolor es una especie de xtasis:
lloro detrs de la cortina
y me gusta cmo mis lgrimas se van espesando.
Es como haber ingerido solvente.

Hasta cundo podr rer?
no puede existir un placer tan gratificante
como el dolor que me abunda.
Hasta cunto fuego podr tolerar?

Estoy hecha de eritemas
como quien guarda alacranes en el cajn
y se los traga
y deja que lo piquen hasta hacerse inmune.

No hay pocin, ni raticida para el dolor
slo me queda apretarlo hasta que de tanto apretarlo
me vuelva insaciable.
Sin embargo
hoy no ests y eso s es insalvable
es una nueva mutacin del dolor.
Las otras de m deben haberse colgado en los muros
y despellejado a piedras.

** Roco Soria R.
   rsoria@conesup.org.ec
   Poeta y diseadora grfica ecuatoriana (Quito, 1979). Realiz estudios
   en la Facultad de Comunicacin Social de la Universidad Central del
   Ecuador (UCE, http://www.uce.edu.ec). Ha publicado el poemario Huella
   conceptual, con el que obtuvo el segundo premio en el Concurso de Poesa
   organizado por el Departamento de Cultura de la UCE (2003); obtuvo
   tambin el primer premio en el Concurso Interuniversitario de Relato
   Corto organizado por la Universidad San Francisco de Quito
   (http://www.usfq.edu.ec, 2005), el Premio Nacional de Poesa Fanny Len
   Cordero organizado por la Asociacin Ecuatoriana de Escritoras
   Contemporneas (2005), medalla de bronce en el gnero cuento en el
   Concurso de Poesa, Cuento y Ensayo organizado por la Facultad de
   Filosofa, Escuela de Lenguaje y Literatura de la UCE (2006), y el
   primer premio en el Concurso del Libro y de la Rosa organizado por la
   Unesco (http://www.unesco.org) y la Pontificia Universidad Catlica del
   Ecuador (http://www.puce.edu.ec, 2006). Public tambin el poemario El
   cuerpo del hijo (2008).



=== Hijo de los sueos      Julio Carreras (h) ============================

Jess Bentez era un hombre normal. Martillero, trabajaba en una oficinita
de Rentas durante la semana, desde que cumpliera 22 aos. Cada tanto surga
la ejecucin de un juicio, un remate. Para l era, tambin, una operacin
casi oficinesca. Los juzgados coordinaban sus convocatorias para juntar
varios lotes de objetos secuestrados. De ese modo aumentaban los montos que
ingresaban a las arcas estatales, en concepto del magro porcentaje que
corresponda deducir por uso de local, costas judiciales, papelero.
Etctera.

Se remataban, pues, heladeras, sillas, camas, motocicletas, sillones, cajas
de herramientas, en fin, todo lo que tuviese algn valor de mercado y
estuviera en condiciones de interesarle a alguien.

A veces, se remataban casas. Grandes, pequeas, viviendas populares que sus
adjudicatarios no haban podido pagar y volvan al banco, o al Estado, que
los venda a un precio muy inferior al de la hipoteca para cubrir los
saldos. O grandes propiedades, que sus dueos haban heredado y no podan
mantener, o bien otros haban perdido jugando a la ruleta... millones de
casos, que Jess no se detena a imaginar. Para l eran simples papeles,
que pasaban de una mano a otra, su funcin era estimular a los concurrentes
para levantar los precios hasta donde fuera posible. Despus, cobraba su
comisin, y listo. Su vida segua con la mayor normalidad posible. Se haba
acostumbrado a eso. Lunes a viernes oficina, alguna tarde en medio de las
semanas remates, fin de semana cine, cena con su esposa en un lugar
distinto cada vez, domingo dormir hasta tarde, regar las plantitas de los
balcones, un poco de televisin, radio en la cama al acostarse temprano,
pues el lunes deba viajar cerca de una hora para llegar a la oficina, otra
vez. Desde las siete de la maana.

En el verano, quince das de vacaciones junto al mar. En el invierno,
quince das a Mxico. Iban conociendo el pas azteca pueblo a pueblo,
comenzando por el Norte. Dos meses antes planeaban el prximo lugar de
visitas y lo marcaban en el mapa.

Con su esposa, Imelda, haban construido un mundo previsible, relativamente
modesto, pero lo suficientemente confortable como para sentirse
satisfechos. Vivan en un departamento, en un quinto piso, adquirido en
cuotas y del que les faltaba pagar an 15. Pero jams hubo ni habra
sobresaltos por ello: pequeas, representaban apenas un 5% de lo que Jess
obtena, entre su salario regular y comisiones. Imelda, por su parte, haca
dulces que envasaba primorosamente en frascos de diferentes tamaos. Con
ello, obtena tambin un ingreso relativo, pues se haba hecho una
clientela extendida al barrio y hasta a lugares distantes de la ciudad, con
el paso de los aos. Incluso algunos negocios de comestibles le encargaban
partidas de 10 o 20 frascos, cada tanto. Pero ella no aceptaba demasiados,
pues lo haca principalmente porque le gustaba y no quera quedar pendiente
de ello.

Todo bien. Pero no haban podido tener hijos. Al principio, por previsin.
Quisieron adquirir el departamento, antes de encargar el beb. Y
amoblarlo. Para ello debieron esperar unos aos. Con la misma prolijidad
con que Jess redactaba los informes para sus remates e Imelda
confeccionaba a mano las etiquetitas para los frascos de dulce, respetaron
los das de prescripcin. Y lo lograron. Llegaron a tener el departamento,
bien amueblado, con todo lo que se necesitaba para vivir bien: heladera,
freezer, lavarropas, cocina, televisor, un pequeo automvil para
transportarse con comodidad, accesorios... Ahora estaban listos para
recibir al hijo.

La sorpresa desagradable fue que no podan. Durante dos aos estuvieron
intentndolo, sin obtener resultado. No haba embarazo, a pesar de que, con
la mencionada prolijidad de antes en sentido inverso, se ocupaban
meticulosamente de calcular cules seran los das precisos de mxima
ovulacin. Nada.

Desalentados luego de esos veinticuatro meses, no quisieron consultar a un
mdico por temor a descubrir que uno de ellos era impotente. Se queran, se
respetaban, hubiese sido humillante para quien le tocara. Prefirieron
dejarlo as: resignarse a vivir sin hijos, pero ignorando cul de los dos
era el culpable.

Ambos eran personas sensatas, regulares en hbitos y expectativas. Su vida
no cambi demasiado por esta restriccin. Incluso se volvi,
compensatoriamente, posiblemente ms cmoda y ordenada. No necesitaban de
nadie para estar bien. Ella lleg a saber cada uno de sus pequeos gustos;
l no se olvidaba jams de sus cumpleaos o el aniversario de casamiento.
No tenan amigos. Por una especie de singular designio, sus vidas parecan
haber sido dibujadas para una autosuficiente soledad de a dos. Ambos
provenan del interior aunque de provincias diferentes, eran hijos
nicos, sus padres ya no existan. La lejana comarca donde hicieran sus
estudios primarios y secundarios, haba dejado en ellos slo maquinales
referencias a un tiempo desganado.

Despus de los 58 Jess comenz a tener sueos. Mejor dicho, siempre los
haba tenido, slo que estos eran muy distintos a los vagos remedos, vuelos
o sobresaltos que enseguida olvidaba o a veces ni esforzndose lograba
recordar bien, del pasado. Los sueos de ahora consistan en vivencias
singularmente ntidas, mucho ms emotivas e intensas que la propia
existencia de vigilia, dotadas adems de un ritmo tan vital, que le costaba
creer en la existencia exterior como verdadera, cuando despertaba.

En ellos siempre apareca un hijo. Se llamaba Rodrigo, como haba pensado
ponerle l si era varn. Y le deca pap. Los domingos los visitaban, con
Imelda, en su pequea y florida casa de las afueras, para intercambiar
ideas o simplemente contarse los asuntos de la semana. Rodrigo estaba
casado con Lourdes, una muchacha guapita y feliz. La mujer ideal para l,
que era un joven emprendedor. Pues Rodrigo tena todo lo que l en su vida
se haba encargado muy bien de reprimir: era audaz, no haba querido
estudiar porque nada le gustaba, y a una edad muy joven, haba decidido
ser comerciante, largndose por su cuenta con un pequeo negocio de fruta
envasada y artesanas en la costa. Le haba ido bien. Por eso haba podido
comprarse, pronto, aquel bonito chalet. Y tener un hijo, a los 22 aos.

Si haba algo que le cambiaba la vida a Jess era la sonrisa de ese nio.
Verle extender sus brazos hacia l, y venir corriendo, con sus piernecitas
vacilantes, por el medio de la placita florida, cuando bajaban del auto,
sola llevarlo al colmo de una ternura exttica, jams sentida antes, los
domingos y luego al recordarlo.

Slo que era un sueo. Cierta maana, en que se haba quedado en el lecho
unos minutos ms e Imelda se acercara suavemente para despabilarlo, se
encontr con la sorpresa de su cara.

Ests sonriendo... dijo ella. Fue un sueo lindo?

Qu sueo!... Hermoso! contest l. Estbamos en la casa de nuestro
hijo...

Nuestro hijo? se sorprendi aun ms ella.

Bueno acept l, un tanto a desgano... slo un sueo; un sueo lindo,
pero un sueo...

Y durante el desayuno prefiri olvidarlo.

Pero comenz a existir en vidas paralelas. La comn, que haba llevado
hasta ahora, y la de los sueos. No todas las noches soaba, pero cuando
suceda... eran tan intensos, que sus recuerdos le alegraban por largo
tiempo e iban convirtindose cosa curiosa, tambin, en una memoria
paralela.

Ahora conoca detalles de cmo haba conocido Rodrigo a Lourdes durante
unas vacaciones en Crdoba, que haban decidido irse a vivir juntos luego
de que ella estuviese embarazada, que l haba estado en la droga, por un
tiempo, pero en gran parte gracias a ella y por amor a su hijo, la haba
derrotado... Ahora slo viva para su trabajo y su familia. El nieto? Se
llamaba Jess Sidharta... Igual que l, pero el segundo nombre porque al
conocerse, ambos se haban hecho budistas... Qu chicos estos!, pensaba,
sonriendo, mientras desayunaba...

Otra vez has soado oy entonces a Imelda, que le preguntaba.

S contest l. No te preocupes, vamos agreg, al ver una sombra en su
cara... Es algo inofensivo... slo sueos... pero si sirven para estar
mejor, qu problema con ellos?

Es cierto contest ella, al parecer convencida.

Pero una noche so que Rodrigo haba estado todo el tiempo preocupado,
cuando le visitaran, ese domingo, y no le haba querido decir la causa.
Slo por la tarde, ya cuando se aprestaban a subir al auto, para regresar,
llevndolo un momentito aparte, le cuchiche: Me van a rematar la casa.
l no supo que contestarle, y cuando iba atinar a decir algo, comprendi
que estaba despierto.

Anduvo malhumorado todos los das que restaban de esa semana. El viernes,
27 de agosto, le alcanzaron una notificacin a su oficina: martes, 31 de
agosto, 10 hs., Sala de Remates Judiciales. Propiedad ubicada en Barrio...
Manzana... Helmann & Domnguez, abogados, contra Rodrigo Bentez, por cobro
de pesos...

Rodrigo Bentez! Su hijo!... Se par tan violentamente que todos sus
compaeros le miraron: el impasible Jess!... Nunca, en 35 aos de
compartir la oficina, le haban conocido esos movimientos!

Decidi averiguar de inmediato mayores precisiones, consultando el
expediente. Inusitadamente, tambin sola cumplir rigurosamente sus
horarios pidi permiso al Jefe para salir antes.

Cuando lleg a Tribunales, sin embargo, no pudieron proverselo. La oficina
que lo guardaba se haba cerrado, ya.

Durante ese fin de semana dej de soar en absoluto, pues casi no pudo
dormir. Su angustia se multiplicaba porque haba decidido no contarle nada
de nada a Imelda. Lo tomara por loco. Decidido a cargar solo con su cruz,
pues, esper estoicamente que llegara el lunes para correr a los
Tribunales, con el propsito de constatar si verdaderamente se trataba de
su hijo o era otra persona.

Esto ltimo era casi seguro: no tena hijos. Esa era la realidad. Lo dems,
sueo. Ms intenso o no, pero sueo al fin. A pesar de ello, le cost tanto
fingir displicencia y serenidad durante la tediosa pelcula y la cena del
sbado, a lo largo del interminable domingo!, como si llevase un cilicio
con puntas de acero apretado a su cintura, mordindole furiosamente a cada
instante.

El lunes lleg, por fin, y no fue a trabajar. Imelda se dio cuenta de que
algo gigantesco, extraordinariamente anormal, pasaba, cuando l le dijo:

Telefonea a la oficina, diles que no voy a trabajar, pues estoy algo
resfriado.

En 35 aos no haba faltado jams a la oficina! Aun con resfros, o algo
ms fuerte, iba igual. No le explic nada, sin embargo, y sali apresurado
luego de tomar rpidamente el desayuno.

Por suerte la chica que atenda la oficina estaba, no haba mucha gente,
as que pudo atenderlo rpido y con amabilidad le permiti ver el
expediente del juicio, luego de que se identificara.

Rodrigo Bentez Gondra y Lourdes Sangins Alcntara... ley apenas poco
despus del encabezamiento... eran ellos! Gondra era el apellido de
Imelda y Sangins el de Lourdes, Alcntara deba de ser el de su madre!...
Oh no! Cmo poda ser esto? Y poda Dios ser tan cruel, haber
determinado que fuese l, su propio padre, el verdugo, el encargado de
rematar los bienes de su hijo?...

Pero a ver, a ver..., se dijo para sus adentros: ...mi hijo no existe!
no tengo hijo!.... Esta constatacin detuvo un poco el torbellino de sus
pulsaciones, se qued inmvil, pensativo, con el carpetn en las piernas,
unos instantes, algo tranquilizado, pero con un sudor fro que recin ahora
percibi le caa sobre toda la espalda.

Al volver a mirar el expediente, sin embargo, el corazn volvi a golpear
rpidamente, y la sangre le puso encendida la cara: Calle Magdalena Ruiz
721, Barrio Miraflores.... Era la casa de ellos! No poda haber tantas
coincidencias! Por alguna razn, que l no entenda, el tena un hijo, y
tena un nieto, que se llamaba Jess (Sidharta), a ambos los quera ms que
a su vida... y no podra rematarles la casa!... Antes prefera morir, s,
se iba a suicidar, pero quitarle la casa a su hijo, no, eso hubiera sido lo
ltimo que hara en su vida!...

A ver, a ver, se volvi a decir, para tranquilizarse... Cunto habr
que pagar? Tal vez no sea mucho! Tal vez yo puedo obtener el dinero,
llegar a un arreglo... Aunque despus de emitida la sentencia, es
difcil..., se rectific. El nico camino que le quedaba era adquirir la
casa l, y devolvrsela... pero esto tampoco era fcil...

Generalmente los que adquiran las propiedades, cuando les convena, eran
los propios abogados. Con frecuencia los mismos abogados que decan
defender al rematado. Las cosas se ponan difciles para cualquier
extrao que intentara participar de la puja, en esos casos, pues sola
haber pactos preexistentes que determinaban una suerte de prioridad para
los letrados. Aunque todo era posible, tal vez hablando con ellos, se
dijo, podramos arreglar.

Mir otra vez el expediente. Esta vez su cara no se encendi, sino por el
contrario, debe de haberse puesto plido. La base que se impona era
demasiado alta para sus posibilidades. No tena ese dinero. Aun vendiendo
algo no llegara a la cantidad necesaria. Tampoco tena amigos, como para
pedirlo prestado. Sus ahorros apenas podran cubrir un 20% del depsito
exigido. Y el remate era maana.

Demudado, fro, tembloroso, se levant con las manos extendidas para
devolver la carpeta. La jovencita que atenda el mostrador lo mir por
encima de sus anteojitos, extraada:

Le pasa algo, seor? Quiere que le alcance un vaso de agua?

No, no, est bien contest Jess, estoy bien, muchas gracias.

Y se fue.



Jess Bentez jams volvi a su casa. No se supo desde entonces ningn dato
sobre l. Su esposa, pasadas 48 horas, registr la denuncia ante el comando
policial. Cinco aos despus lo dieron por desaparecido, y la Secretara de
Previsin Social le transfiri el salario que por ley le corresponda.

Despus de esto, vivi sola.

Una noche, cuando apenas recordaba ya a su marido, lo so. Al despertar
sinti la extraordinaria sensacin de no estar despierta, sino de ser, lo
que acababa de abandonar, la verdadera realidad. En ella, haba visto a un
hombre de barba su marido, ms canoso y anciano, a un joven que se le
pareca, y ms all, en la playa, una muchacha con pollera de hippie,
transparente, que jugaba pelota con un nio. De repente el nio dej de
jugar y pareci descubrir al viejo, que le miraba sentado desde la banqueta
junto a una palmera. Fue un solo movimiento csmico, el verse y correr uno
hacia el otro... Abuelito!, grit el nio y al encontrarse, se unieron en
un abrazo. En el sueo, Imelda pudo ver el rostro del anciano. En toda su
vida no haba tenido ante s, antes, una expresin ms perfecta de la
felicidad.

** Julio Carreras (h)
   julio.carreras@gmail.com
   Escritor, msico y pintor argentino (Santiago del Estero, 1949). Estudi
   pintura y msica desde pequeo y en su juventud toc la guitarra
   elctrica en conjuntos de rock. Escribi en el diario El Liberal y
   trabaj como periodista en las revistas Posicin (Crdoba) y Nuevo
   Hombre (Buenos Aires), adems de trabajar como corresponsal en Crdoba
   del diario El Mundo (Buenos Aires). Militante del Partido Revolucionario
   de los Trabajadores, en 1976 fue hecho prisionero por la dictadura,
   junto con su esposa, en San Francisco de Crdoba. Tras siete aos de
   prisin, desempe diversas actividades culturales. Edit la revista
   Quipu de Cultura y fue director del suplemento "Cultura y Educacin", y
   ms tarde jefe de editoriales, de El Liberal. Tras una experiencia
   fallida como impresor dirigi el diario en lnea Pantalla de Noticias y
   fue coordinador general de la Asociacin de Periodistas de Internet.
   Escribe para varias revistas y medios, en papel e Internet. Termin de
   escribir 5 novelas, 2 libros de cuentos, uno de poesa y otros textos.
   Una de sus novelas fue traducida y editada en Italia. Mantiene su blog
   en http://tinkunaku.blogspot.com y una pgina personal en
   http://juliocarreras.galeon.com.



=== Llantos      David Romero Raposo ======================================

*** Llanto por Federico Garca Lorca

En un paredn de olivos
mataron a Federico,
cien gitanos, sombras negras,
acompaan su martirio.

Corren diez balas de ncar
por su cuerpo inmaculado,
su cuerpo inmarcesible
de algodn destrozado.

Que no quiero verlo, que no.

La luna baja al barranco
dejando enlutado el cielo,
fugaces estrellas lloran
de la tierra al firmamento.

Que no quiero verlo, que no.

En la noche rota vuelan
pjaros ciegos de luto,
alforjas de barro esparcen
el dolor por el aire sucio.

Lgrimas suaves de jazmn
tejen un manto en la arena,
con las sierpes y las races,
para recoger su pena.

Que no quiero verlo, que no.



*** Llanto por Miguel Hernndez

Colmenar de barro inerte,
habitculos henchidos
de seres enfermos de muerte,
trajes de huesos vencidos.

En el silencio del alba,
sola la enfermera,
se est rompiendo la calma,
Miguel se mora.

Que no quiero verlo, que no.

Acostado, su pecho abierto,
por donde marcha lentamente
la suciedad que en su cuerpo
rompe su vida y su simiente.

Que no quiero verlo, que no.

Su cuerpo de mrmol blanco
da un ltimo suspiro
se asoma ante el barranco
entre l, su mujer y su hijo.

Dos cebollas son sus ojos
que miran hacia el vaco
escribiendo el ltimo verso
con lgrimas de roco.

Que no quiero verlo, que no.



*** Llanto por Antonio Machado

Rosario de sombras blancas
caminan bajo la nieve,
los pies cubiertos de escarcha
sin calor que los arrope.

Ni el corazn mantiene
el fuego que lo bombea,
ya nada se siente
cuando el fro te rodea.

Que no quiero verlo, que no.

As caminaba Antonio,
lleva a su madre del brazo
y la sola muerte detrs,
la frontera estaba cerca.

Que no quiero verlo, que no.

Siempre llevaba su gabn
lleno de aromas de un patio,
de un huerto, de un limonero
de Sevilla, tierra natal.

Juntos pasaban las noches,
era su estufa vaca,
guarda en l su ltimo verso,
ya nunca se lo quitara.

Que no quiero verlo, que no.

** David Romero Raposo
   havedreams@hotmail.com
   Poeta espaol (Sanlcar de Barrameda, Andaluca, 1982). Su obra, con
   influencias principalmente de la Generacin del 27, permanece mayormente
   indita.



=== Del diario ntimo de sir Paul McGear (fragmento) ======================
=== Miguel Antonio Chvez =================================================

Sucede, querido Langsworth, que en uno de mis viajes a Zamudia descubr una
rara enfermedad venrea de la que muy poco se conoce all en Europa: el
sndrome de Phimeas Nym. Que por qu se llama as? Tu mente culta podra
asociarlo con nombres cientficos como: Phimeasothea Nymphorium o
Phimeasorus Nymaris. Pero la verdad nunca he escuchado esos nombres en mi
vida y no tengo la ms bloody idea. A lo mejor pudiera pensarse que se
debi a algn pobre diablo que tuvo la desdicha de ser el primero en
morirse de esa causa y que por piedad cientfica (oh, Langsworth, mira
qu hermosa frase acabo de acuar) lo bautizaron con su nombre. Cualquiera
se creera ms la segunda opcin porque para qu cuerno sirven los nombres
cientficos? Nadie los puede pronunciar! Conoc el caso de un cientfico
entre comillas porque as lo merece ese bastardo (1) que le puso a su
hija Cocus Nucifera Smith, para insuflar su pedantera. Cocus Nucifera,
cario, baja para presentarte unos colegas... My God!

El caso es, querido y fiel Langsworth, que el sndrome de Phimeas Nym
consiste en una terrible proliferacin de pstulas en el rgano viril, que
se extiende por el abdomen hacia las extremidades inferiores. Puedo agregar
que provoca sudoracin excesiva y flatulencias inesperadas (de hecho son
los mismos sntomas que estoy sufriendo aqu en Zamudia, y que ahora me ha
inhibido de cualquier curiosidad anatmica hacia esos nativos de los que
tanto te he contado). En un caso extremo, si se dejara avanzar, presumo que
el miembro podra afectarse de un modo que no quisiera imaginar.

Ya que soy el primer europeo contagiado del que se tiene conocimiento,
suplico que tomes las medidas necesarias, porque el segundo quiz seas t:
quedas eximido de tus labores domsticas y te declaro en cuarentena hasta
mi retorno. No me escribas, repito, no me escribas. Y quema esta carta lo
ms pronto.

Por el bien de ambos, prefiero despojarle a la ciencia este descubrimiento
que los nobles nos descubran y nos despojen nuestro honor.

Dios salve a la Reina (y a nosotros tambin)

Tuyo,

Paulie

1. El manuscrito original dice cabrn hijo de puta, que se modific para
   no escandalizar a las mujeres de edad.

** Miguel Antonio Chvez
   miplumalomato@yahoo.com
   Narrador ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Licenciado en comunicacin
   social. Ha publicado el libro de cuentos Crculo vicioso para
   principiantes. Sus microcuentos constan en la antologa internacional
   Microrrelatos en el mundo hispanoparlante (Universidad de Tucumn,
   Argentina). Ha colaborado con diversas revistas literarias, HermanoCerdo
   (http://hermanocerdo.anarchyweb.org), Letras en Rebelda
   (http://www.letrasenrebeldia.galeon.com) (Mxico) y Letras.s5 (Chile,
   http://www.letras.s5.com), entre otras. Miembro fundador del grupo
   cultural Buseta de Papel (http://grupobusetadepapel.blogspot.com). En
   2007 fue escogido finalista en el Concurso Internacional Juan Rulfo, de
   Radio Francia Internacional (http://www.rfi.fr), por su cuento La puta
   madre patria.



=== El alcohol de los estados intermedios      Gladys Menda ==============

                se puede decir que una sustancia se quema en una llama gris
               no conozco los colores de las llamas de todas las sustancias

                                                           Alejandro Tarrab

el tiempo est en guerra por violencia pura   por saberse infinito y libre
transmitiendo en todos los canales  simultneamente  el tiempo es dios  es
el asma que arde  s  hay parpadeos en los estados intermedios  el asma es
parpadeo  como eslabones lquidos llovemos  a veces se encuentra miel en
algunos ojos  pero la miel es el alcohol del incendio

en la caverna llueve hacia adentro    las gotas se esfuerzan en ser gotas
pero son lluvia     la lluvia es el alcohol de los estados intermedios
aunque las gotas se evaporan     no hay movimiento   la caverna es el
espacio sin forma   sin forma ni claridad no hay reflejo      pero todo
arde vindose       el incendio es el parpadeo que se ve en el espejo

el instante en que la noche se convierte en da es parpadeo   en los
estados intermedios no hay movimiento    el barco tras la bruma es parpadeo
en los estados intermedios no hay movimiento   los ojos que abrazan son
parpadeo   en los estados intermedios no hay movimiento  el viaje que an
no llega a destino es parpadeo    en los estados intermedios no hay
movimiento

los tartamudeos las compulsiones los excesos    se fermenta la mezcla sin
sabor an     no hay voz en este sistema     pero vibra se expande
suspendida en ondas de letras viaja por el tnel   el alcohol produce
chispas entre la pureza y los matices   la pureza lmite   dolor
los matices abiertos se construyen permanentemente   los matices son el
alcohol de los estados intermedios

en el cdigo original los difuminados son los que se adaptan   los que se
asoman quedando en lneas borrosas al pasar   saben que del metabolismo de
todos los discursos se producir la voz    con  mi  nuestro alcohol    con
mi  nuestra alteridad

me pierdo en los tanteos de la caverna  desgarrando intimidades  siempre
hay testigos informantes jueces   silbidos entre ventana y ventana  por la
ausencia de la voz   es que movemos las intenciones  no llegamos a sabernos
lengua    no sabernos lengua es el alcohol de los estados intermedios

la voz nos esquiva   el mosaico que nos pasaron hace siglos se resiste
generaciones ahora lo expulsan    los desplazamientos se construyen   por
la ventana escucho la cadencia    todos saben que el alcohol es la voz
la voz es el alcohol del incendio

veo la espuma del incendio bajando por ti   la pesadez de la espuma chocar
con las piedras que flotan    voy tan lento que no puedo leer los matices
del tnel   ser que sientes mi dedo ah   desde la ventana estiro mi mano
pero voy tan lento    la pureza me rasgua con su lmite    le incomoda el
asma que arde   el asma que arde es el alcohol de los estados intermedios

y si doy un salto por la ventana     y si dejo mi dedo ah     y si somos
los desenfocados la voz arde sin saber  las manos arden sin saber pero
sienten el alcohol evaporarse        iluminarlo todo en la densidad con
nombres    en el trnsito casi voraz    donde el trnsito casi voraz es el
alcohol del incendio

dentro de la caverna hay un barco   se balancea de miedo  las cuchilladas
del mar desafinan el equilibrio   el barco quiere ser mar pero es caverna
segrega una hormona llamada irse    cuando uno se va lo esconde el tiempo
cuando uno no est es que salt por la ventana     lentamente     como
matices desenfocados

el barco se deforma   oscila entre ventana y caverna   parpadea   se
fragmenta difuminado sin cenizas del incendio   desaparece por siglos y
ahora es lluvia    lluvia como fotografa de la espuma que baja de ti
ser que tambin sientes la voz    lentamente    como gotas entrando por la
caverna

seguimos a la espera del temporal      para que al fin nos empuje por la
ventana del barco     entonces la nieve nos clave sus colmillos goteando
la nieve negra que arde sin cenizas       nosotros los desenfocados   los
nombrados    los borrosos

se escucha el incendio gritar en las hojas de los rboles   el balanceo del
incendio en las hojas de los rboles  el viento sopla para calmar su dolor
y slo hace que se crezca se brille   el viento no lo sabe    el viento es
el alcohol del incendio

a veces me olvido que estoy en el tnel  cuando veo tu dedo ah   separo
los labios       para no herirme    pero ya es tarde dems    ardes en la
lengua sin cenizas    la lengua es dolor cuando la pureza la rodea  el
dolor no es el alcohol de los estados intermedios       ser que el dolor
de los desenfocados es ilusin    ser que el dolor de los borrosos es pura
ilusin

el viaje es la destruccin lenta    es el relmpago de la nieve   que
castiga con ceguera estrellada   nada comienza sin que algo termine  pero
siempre algo comienza en los estados intermedios   algo que se va sin
moverse   burlando el rito   todo arde lgicamente            es el
incendio agridulce          nosotros los mangos derretidos cados como
estrellas fugaces

en el tnel no hay almohada que sostenga la cabeza   no hay ropa que cubra
el cuerpo           no hay golpe que duela  no hay tirano que no reviente
viajar es enterrarse     dar la espalda al cielo

el anhdrido carbnico en los espacios angostos    asfixia a los mangos
cados en el suelo    a los mangos luminosos aplastados   el suelo brilla
las seales de reduzca velocidad son en vano    las seales de evite quedar
en panne son en vano     las seales de evite incendios son en vano

estoy frente al incendio   de espaldas a la voz    la nieve es el mar    es
el aullido   qu es uno sino un aullido que no se escucha    todo arde
calculadamente    qu es la voz sino un efecto corrosivo

las semillas van en clanes con vendas en los ojos  la voz se est
construyendo          lentamente   es la brasa bajo la ceniza   la voz es
lo encendido oculto   lo encendido oculto es el alcohol de los estados
intermedios

no llamo y te digo que soy mo   un extranjero   viudo  hurfano
desfigurado mango cado como una estrella fugaz

somos devorados por la voz   la voz an no existe   nos sobrevive
nosotros los mangos dislocados sin arquetipo la fiebre no es fiebre se
llama incendio     frtil incendio viudo    la tierra  no tiembla    el
pulso de los estados intermedios mueve todo el tnel   nosotros los
temperamentales los desafinados   esperando las vueltas de la voz

vimos un caballo blanco con alas sobre la cordillera    subimos por l y no
lo encontramos                 no encontramos las palabras del incendio
todo arde y se ve tan verde   qu es el incendio sino un efecto exponencial

los murcilagos van de rbol en rbol vuelan como si no estuvieran ardiendo
parecen  vivos pero no saben que son llamas    lo peor est pasando   y no
lo sabemos    todo arde matemticamente   se deja ver un segundo  vibrando
en alcohol se viene encima    tan desenfocado    tan nombrado    tan
borroso

son las rocas ardiendo junto a la cascada ardiendo    me hace llover    me
duele en los ojos            ser que quieres compartir mi lluvia   como
mangos cayendo  lentamente    como mangos desesperados    lentamente

** Gladys Menda
   mendia.gladys@gmail.com
   Poeta venezolana residente en Chile. Ha publicado en revistas literarias
   de Venezuela, Espaa, Colombia, Per, Estados Unidos y Chile.
   Actualmente prepara la edicin de su primer libro El alcohol de los
   estados intermedios. Es directora de la revista literaria
   latinoamericana Los Poetas del 5 (http://www.lospoetasdelcinco.cl), en
   sus dos versiones web e impresa, desde el ao 2004.



=== La ciudad del tac... tac... tac...      Ana Mara Manceda =============

Comenz a escucharse el ruido una noche de primavera. Bah!, es una manera
de decir, en realidad era una noche helada. Se perciba que esa temporada
haba llegado por los cantos de algunos pjaros audaces y los brotes de las
plantas, un hecho casi milagroso esto de los vegetales, de alguna manera
mostraban la fortaleza de su reino. Hasta hace muy poco haban soportado
grandes nevadas y ahora las heladas, pero ellos estaban ah, triunfantes,
mostrando sus retoos.

El viejo Ariel vive en las mrgenes de la ciudad, su cabaa est situada en
una zona ms alta que el centro, justo donde comienza la formacin boscosa.
Debido al intenso fro, ese atardecer entr temprano a su casa, al calor de
la cocina a lea tomaba mate y lea novelas de aventuras, al lado su perro
Don Quijote, pero su gran pasin era la pintura, pasaba meses hasta
terminar un cuadro, siempre eran paisajes que l observaba en sus paseos y
los retena en su memoria. La radio era otra compaera, escuchaba todo tipo
de msica. Cada tanto se paraba, estiraba su cuerpo, el perro lo imitaba,
los dos, flacos y altos se acercaban a la ventana. Don Ariel observaba el
cielo con el ardiente deseo de descubrir algn suceso extraordinario en el
cosmos. Durante el da paseaba con su bastn y su perro por el centro y los
alrededores de la ciudad. Hablaba poco con los vecinos, tena una intuicin
fuera de lo comn, no se le escapaba nada de lo que stos hacan o
pensaban, pero su boca estaba sellada. Todo quedaba en su cerebro y en
algunos casos en su corazn. Esa noche, cerca del amanecer, sinti un ruido
chispeante, corto y repetitivo; tac... tac... tac. Se levant a espiar, los
vidrios de la ventana estaban opacados por la helada, la abri, una brisa
fra choc con el calor de la cabaa. No vio nada. Don Quijote tena las
orejas paradas y mova la cola. El tac... tac sigui escuchndose cada vez
ms alejado, como si bajara hacia el centro del pueblo.

Al otro da, en conversaciones familiares, en el club, en los cafs,
comentaban el persistente ruido que los despert. En su diaria caminata, el
viejo Ariel charl con los vecinos, debi admitir qu l tambin lo haba
escuchado.

El ruido nunca ms par. Lo que al principio fue un raro acontecimiento
comenz a preocupar a los vecinos. Se especulaba que quizs se estuvieran
produciendo temblores de tierra, cosa normal en esa geografa, que
provocaran desprendimientos de rocas y stas se deslizaran desde los cerros
circundantes hacia el valle donde se encuentra la ciudad. Pero entonces
debera escucharse una lluvia de tac... tac! Y no era as, el ruido
provena de un solo objeto que recorra a su antojo la ciudad y todos sus
recovecos.

Algunos grupos de pobladores se organizaron para recorrer la ciudad a la
hora en que se produca el molesto sonido. Nada vieron pero comenzaron a
percibir olores en los alrededores de donde provena el ruido. La ciudad se
convirti en una Torre de Babel, su estructura no era de diferentes lenguas
sino de distintos olores. Los sentan agradables o nauseabundos con todas
sus variedades. A don Ariel se le ocurri hacer una estadstica y como si
tal cosa, indagaba a los vecinos qu tipo de olor haba percibido, luego se
iba a la cabaa y anotaba los datos que recordaba. As todos los das. Con
el tiempo acumul gran cantidad de opiniones, las cuales analizaba y
clasificaba. Le llam la atencin la variedad de olores.

El pnico se fue apoderando de la ciudad. En la intimidad de sus hogares,
los habitantes sentan como si el ruido recorriera sus conciencias. La
primavera pas y el verano se enseore glamoroso entre los turistas y los
aterrorizados pobladores. Lo extraordinario era que los visitantes no oan
el tac... tac... tac, ni olan ms que las hermosas flores de los jardines
y las plazas.

Recin entrado el otoo, cuando el bosque explotaba de colorido, el clima
equilibrado en das ms soleados, como cediendo una pequea tregua antes
que avasallara con sus lluvias y nevadas, el viejo Ariel tom una decisin,
acompaado de Don Quijote se levantara a la hora del ruido y se jur no
descansar hasta descubrir qu o quin lo produca. Ayudado por las
deducciones obtenidas con su estadstica casera, arrib a caractersticas
personales de grupos que sintieron olores similares. Como toda poblacin
humana, la ciudad del ruido tena sus bondades y pecados; amores secretos,
crmenes misteriosos, crueldades, envidias, algn alarido de solidaridad,
odios, rencores, herosmo.

El viejo y el perro volvan al amanecer, agotados, sin descubrir nada. En
ese tiempo no sala por las maanas en su cotidiano paseo. Los vecinos le
preguntaban por su ausencia, pero nada dijo de lo que haca por la noche. A
fines de otoo, en la rutina de su bsqueda, se sent en una inmensa piedra
cercana a su casa, sta estaba partida por un aoso rbol que surga entre
las mitades. Se recost cansado, don Quijote apoy su cabeza en las
rodillas del viejo. El fro de la noche no le permita dormirse, su cuerpo
estaba aletargado, senta una profunda paz. De pronto lo vio, la luz de la
luna iluminaba una pequea cosa que de manera suave y saltarina bajaba
hacia el centro del pueblo. Tac... tac... tac! Se qued quieto, la mano
sobre la cabeza de Don Quijote, como suplicndole que no se moviera. Hombre
y perro eran estatuas bajo el rbol de la piedra partida. Slo los ojos
seguan alucinados al extrao objeto, hasta que lo enfoc. Era un nudo,
opaco, apretado. Desprenda un olor intenso, a vida, a mucha vida. Intuy
que el material del que estaba hecho era una trama de dismiles
sentimientos y acontecimientos que se enredaban de tal manera que sera
imposible deshacerlo. Todo el nudo era un smbolo, una sntesis, era la
suma entretejida del Todo lo que all habitaba. Regres a la casa junto a
Don Quijote, en un silencio abismal, slo se escuchaba en la lejana el
tac... tac... tac.. Nunca ms sali a caminar. Los vecinos decan que se
haba vuelto loco.

Ocurrieron eclipses, el paso de cometas, lluvias de estrellas, como
provocando la mirada del viejo, pero ste haba perdido el inters de mirar
el universo por la ventana. Ahora indagaba con su mirada ese enigmtico
nudo y trataba de plasmarlo en la tela, pintaba y pintaba. Con los meses
termin el cuadro, estaba contento pero no dejaba de correrle un escalofro
cuando lo observaba, era tan cerrado, inexpugnable.

Una noche, mientras realizaba quehaceres atrasados debido a su obsesin por
la pintura, sinti sirenas. Sali de la casa, se sorprendi al ver el
bosque incendiado, los rboles de los cerros parecan envueltos en
llamaradas rojas, como si provinieran del centro de la tierra. Un olor a
incienso impregnaba el aire, se asust, por el camino iban veloces los
coches de los vecinos para ayudar a combatir el fuego. Luego de unas horas
de espera se acerc al camino, los vecinos regresaban.

No sabemos qu sucede, don Ariel, no fue un incendio, es un reflejo rojo
que sale de la tierra.

No pudo dormir, mir el cuadro y sinti la necesidad de pintar de fondo el
bosque en llamas, luego se le ocurri que el nudo no poda quedar tan
cerrado en ese paisaje dantesco, como si emanara un calor que provocara la
apertura del tejido apretado, y lo abri. Qued como una inerte y opaca
flor semiabierta. No lo pudo colgar como sus otras obras, lo envolvi con
mucho papel y por ltimo en una bolsa de tela oscura. Lo guard en el
stano, entre las cosas menos deseables. Su rostro expresaba cierta irnica
perversidad, era una ceremonia secreta, slo Don Quijote era testigo.

Misteriosamente, luego de esa noche, nunca ms se escuch por la ciudad y
sus alrededores el escalofriante tac... tac... tac.

      (Segundo premio en narrativa en certamen internacional y editado en
      antologa Pinturas literarias, de Editorial Novelarte; Crdoba,
      Argentina, 2006).

** Ana Mara Manceda
   amtaboada@smandes.com.ar
   Escritora argentina (Tucumn, 1943). Estudi ecologa en la Facultad de
   Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata
   (http://www.unlp.edu.ar). Ejerci hasta su retiro la docencia a nivel
   secundario en geografa y biologa en Neuqun, Patagonia Argentina,
   donde reside desde 1975. Es socia fundadora de la Fundacin San Martn
   de los Andes. Coautora de El libro de los cien aos (Fundacin San
   Martn de los Andes, 1999) y de las obras teatrales Corramos, el
   escrache est a la vuelta (2004), Adelina prende un sahumerio y Los
   llamadores del viento (2005). Fue seleccionada para antologas de poesa
   y narrativa por la Editorial Minerva (Crdoba). Textos suyos han sido
   recogidos en diversas antologas como Analogas (Subsecretara de
   Cultura de San Martn de los Andes, 2005), El ro demorado (Editorial
   Dunken, 2006), Poetas y narradores contemporneos (Editorial de los
   Cuatro Vientos, 2007) y Mensajeros literarios (Centro de Escritoras
   Nacionales; Crdoba, 2007). Recibi el 2 premio en Narrativa del
   Concurso Internacional de Editorial Novelarte (Crdoba, 2006). Ha
   publicado en revistas digitales como Isla Negra
   (http://isla_negra.zoomblog.com), Artesanas Literarias
   (http://www.artesanias.argentina.co.il), Con Voz Propia
   (http://convozpropiaenlared.blogspot.com), El Cuento Nuestro
   (http://www.elcuentonuestro.com) y Azul Arte (Uruguay;
   http://revistaliterariaazularte.blogspot.com), entre otras.



=== Cinco poemas      Goyette Dos Gallos ==================================

*** Desprecio los besos

Un beso blasfemo
que no se escucha,
no se encuentra,
ni canta al alba.

Si me quito los ojos,
me quedo sin habla,
sin uas qu encajar,
sin mueca para posar.

Un canto es depresivo
cuando no hay luz
con la cual derrumbar
la sonoridad del mar.

Escpeme suave
si me quieres besar,
minteme de espaldas,
si me quieres dejar.



*** Sangrar con mil suspiros o lamer un verso sumergido

Extrao los sombreros
y a las mujeres con medias.
Me lo un cigarrillo
a pesar de mi torpeza.

No deseo un zapato lustrado,
ni mucho menos un sol apagado,
pido el aliento cansado,
de un futuro apartado.

Blasfemo es el compartir la tristeza,
o sentarme junto a ti sin nobleza.
Robarte un beso a nadie lesa,
si con gentileza aparto la mesa.

Pudiera sangrar con mil suspiros,
llorar de entretenido,
desearte en un quejido,
y lamer un verso sumergido.

Si me duele esa estrella
de un deseo fugaz
en medio del fro,
heme aqu tendido.



*** La hija de Sin

Me atrevo a recitar en hebreo,
mordiendo las palabras,
sostenidas por ropajes
y piedras cinceladas.

Es el placer de verte correr,
tras el beso con sabor a
hilos envinados de leche,
en sogas atadas a los muelles.

Muertos abrindoles canales a las
entraas de prfugas perversiones,
ancladas a la virgen de los marineros,
sucios, amantes y carroeros.



*** El legado de feso

La luz no es sol, ni el agua manantial,
buscando la trama de un deseo gutural,
cayndole el granulado hilo menstrual,
lo recuerda encima como un animal.

Filosficamente permanece en el lecho,
ahogando la atmsfera de fluido y ardiente deseo,
pesndole los pechos y cigarrillo entre los dedos,
acaneladas piernas talladas, al jnico legado de feso.

De sus frutos se come sin mesura,
pero junto a ella una serpiente,
que la acecha y le muerde su blancura,
le ha prometido hacerla suya.



*** La trampa de Minos

Hoy tiene que nacer un canto que sea poesa,
ya no ms, mis venas secas de tal agona.
Se desmoronan sangre y barro en pleitesa,
hacia los ojos impos de mi guardada alegra.

Me gusta cuando llueve con olor a Montreal,
porque entonces el amor es cosa de lo paranormal.
Aunque fallaste, lo sabes, a tu promesa,
te lo juro es algo que ya no me lesa.

Ni el tiempo ni t remediaron los errores,
el humo me regala saliva con horrores.
Me quedan muchos besos pinginos,
para no perderme en la trampa de Minos.

** Goyette Dos Gallos
   goyettedosgallos@gmail.com
   Escritor mexicano (Celaya, Guanajuato, 1984). Estudia derecho y es
   activista poltico. Mantiene una bitcora de poesa en
   http://plateaumontroyal.blogspot.com, y una personal en
   http://goyettedosgallos.blogspot.com.



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== El pescador de cangrejos      Susana Negro ============================

      Novela
      Ediciones El Andn
      Barcelona (Espaa), 2008
      ISBN: 978-84-96929-20-3
      264 pginas

Situada en la ciudad de Da Nang, Vietnam del Sur, en la dcada del
cincuenta, El pescador de cangrejos relata la vida de Duong Thai Loan,
desde su infancia hasta su madurez. Su familia ha sufrido el despojo
colonial pero, al tiempo de la narracin, se encuentra nuevamente en
posesin de sus propiedades.

Intentando una revancha, Loan contrata una gobernanta francesa para educar
a sus hijos. l forma parte de una hermandad nacionalista y este capricho
lo pondr en una situacin difcil ante sus cofrades quienes buscarn de
sacar partido.

Loan es un hombre sin pertenencia cierta, sin una ideologa que lo
sustente. El nico apoyo que tiene son sus principios y stos se hallan
ligados a una tradicin atvica tanto como a la sombra de madame Aime
Malard, la mujer francesa que supiera ocupar la mansin perteneciente a la
familia Duong.

La narradora, en primera, es la joven francesa contratada por Loan para
cumplir funciones de institutriz de sus hijos. Adle Dinant, al igual que
Loan, carece de certezas. Se encontrarn ambos jugando un peligroso juego
donde la sensualidad y las mscaras cobran protagonismo.

La novela se apoya en tringulos que se alternan. Hay una fuerte impronta
de voyeurismo tiendo las vidas de los dos personajes principales; aunque
queda flotando la pregunta de cules son los verdaderos personajes.

La estructura alterna los hechos acaecidos en Vietnam del Sur con los
acaecidos en Francia de la Segunda Guerra. Loan es actor de los primeros,
Adle de los otros. Loan mira, espa, desea; crea un universo que no le es
propio. Adle es testigo: mira, escucha, comprende lo que no desea
comprender.

Si bien el planteo inicial es contar la historia de Duong Thai Loan, ya en
los tramos finales el lector comienza a cuestionarse a quin pertenece esta
historia.

Escritora y docente, Susana Negro ha trabajado como profesora de historia
en la Universidad de Belgrano (UB, http://www.ub.edu.ar), as como en
diversos colegios de Buenos Aires. Dirigi el Instituto de Cultura Integral
de Buenos Aires y actualmente est al frente de la web de recursos
literarios La Barca de la Cultura (http://www.labarcadelacultura.com).



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

La literatura es un uso del lenguaje muy complejo, quizs el ms complejo
posible, y me parece que la experiencia de la literatura ayuda a descifrar
y a entender mejor los otros usos del lenguaje que circulan en la
sociedad.

      Ricardo Piglia, en entrevista con Patricia Somoza (La Nacin,
      http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1004588, 19 de
      abril de 2008).



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