
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XIII    Cagua, Venezuela     N 191
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                        21 de julio de 2008
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
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           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~       ~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~               ISSN: 1856-7983
          ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
Moneda de Oro. / Filsofo y detective. / Poeta en        | Breves
Granada. / Elevados. / Eleonora en la isla. / Colombia y |
Per. / Antgona de Watanabe. / De Alaska a la           |
Patagonia. / Rosario en poesa. / Cantaura en tablas.    |
                                                         |
Ponen en venta casa natal de Jorge Manrique. / Fundacin | Noticias
Pablo Neruda reclama derechos sobre manuscritos. /       |
Anuncian ganadores de premios del Instituto de Cultura   |
Puertorriquea. / BNE y Biblioteca Virtual Cervantes     |
firman convenio de colaboracin. / Estadounidense Norman |
Lee gana concurso de escultura homenaje a Neruda. /      |
Presentadas las Obras completas de la venezolana Hanni   |
Ossott. / Espaa auspicia maestra de lengua y           |
literatura hispnica en Nicaragua. / Anunciados          |
ganadores de los premios Barco de Vapor y Gran Angular.  |
/ Madrileos donan ms de 67.000 libros a Honduras. /    |
Restitucin de directiva del Ateneo de Valencia produjo  |
violencia. / Primera biblioteca pblica de Cuba celebr  |
251 aos. / Semana Negra de Gijn es la ms exitosa de |
todas las ediciones. / Se inicia Feria del Libro de Lima |
superando impasse entre editores. / Fotgrafos           |
venezolanos y brasileos se unen en exposicin en        |
Brasilia. / Publicarn novela pstuma de Oriana Fallaci. |
/ Ccuta ser sede del XVI Encuentro de Escritores       |
Colombo-Venezolano. / Convencin FantasyMereth se        |
realizar en Espaa. / Revistas culturales digitales     |
iberoamericanas se reunirn en Madrid. / Realizarn en   |
Per Mega Encuentro Internacional de Poetas. / El        |
mestizaje ser el tema de la Bienal de Cear. /          |
Realizarn en Lima seminario sobre escritoras del siglo  |
XIX.                                                     |
                                                         |
Biblioteca Ayacucho Digital. / Europa Film Treasures. /  | Literatura
Biblioteca Digital Leonesa. / Teillier Aleph. / Pasin   | en Internet
por la Traduccin. / Alforja Revista de Poesa.          |
                                                         |
Jorge Teillier. El guardin de los manzanos en flor,   | Artculos y
Rolando Gabrielli. / Vetan a editoriales independientes | reportajes
en el Per, Gabriel Rimachi Sialer. / Mi padre no      |
conoci el mar, Leopoldo de Quevedo y Monroy. / Diario |
de Lector. El libro se reserva el derecho de admisin,  |
Gabriela Urrutibehety. / Sobre batallas y vacos:       |
Arturo Prez-Reverte, Marco Aurelio ngel-Lara. / Los  |
fallidos intentos de Miguel Hernndez para asilarse en   |
la Embajada de Chile, Ramn Fernndez Palmeral. /       |
Arthur C. Clarke girando en su rbita, Dixon Moya. /   |
Octavio Paz, las rfagas de una violenta historia de    |
guerra, Daniel Navarro. / Poetas de Atacama. Ariel     |
Santibez, el nio que sonrea y callaba, Arturo       |
Volantines. / Viaje azaroso (ya que por algunas letras  |
viajan los sueos), Francisco Pinzn-Bedoya. /          |
Relectura de El exilio del tiempo, Scrates Tsokonas.  |
                                                         |
Gabriela Cant Westendarp: Entre el escritor y las      | Entrevistas
letras hay una relacin ertica, entrevista por Augusto |
Rodrguez. / dgar Borges, autor de Quin mat a mi     |
madre?: Escribir ficcin es atentar contra la realidad  |
absoluta, entrevista por el Departamento de Prensa de   |
Ediciones Irreverentes.                                  |
                                                         |
El marxismo, entre el poder y la libertad, Julio Pino  | Sala de ensayo
Miyar. / La nueva ola de invasin al lxico, Carmen    |
Malare. / La pesada sombra, Rafael Fauqui. / El     |
mito de Prometeo y el conocimiento humano, Paolo        |
Astorga.                                                 |
                                                         |
Noche y la Ciudad, Lorena Torres. / Poemas de Ana      | Letras
Aguilar. / El cocido de los jueves (sobre textos de     |
Francisco Umbral o sea de Francisco Prez Martnez),    |
Jota Siroco. / Poemas de Andrs Fidel Orlowski. /        |
Proyecto Vuelta a la Manzana (Cartagena): nfulas de    |
una manzana en la periferia (Urbanizacin Los ngeles:   |
Una calle de ida y otra de regreso, y dos atajos: al     |
paraso y al infierno), Juan Carlos Cspedes. /         |
Territorios, Ulisses Paniagua. / Ebriedades          |
(extractos), Gonzalo Fragui. / Preeminencia de la       |
espera (extractos), Jairo Alberto Castillo Romern. /   |
Dos relatos de Luciano Ribero. / Poemas de Patricia      |
Ortiz. / Jakub Smolak, el hombre que vivi a la sombra  |
de Neruda, Ricardo Abdahllah. / Silencio cifrado      |
(extractos), Eustoquio Silva. / Eso no es jabn que se  |
gasta, Anitzel Daz. / Poemas de Andrea Naranjo Merino. |
/ La marca de nacimiento, Gaspar Jover Polo. / Mi     |
otra lengua (extractos), Roco Santillana.              |
                                                         |
Juan Bosch                                               | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================

                   HABLEMOS..., de Octavio Santana Surez

    Redactado a la manera de los clsicos de la filosofa, en el estilo
   caracterstico del espaol Octavio Santana Surez, Hablemos... dibuja
          diversas reflexiones sobre los grandes temas de siempre.

         Un inmenso poema del pensamiento. Antonio Nez Ordez.

       Lelo en Editorial Letralia: www.letralia.com/ed_let/hablemos

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             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Moneda de Oro. Tal es el nombre del nuevo sello editorial que est
impulsando la escritora colombiana Claudia Karim Quiroga, y que pretende
convertirse en una alternativa para, en un primer momento, narradores
colombianos. El primer paso en su andadura es una convocatoria para autores
de cuento y novela. Los manuscritos deben ser inditos, con una extensin
mxima de 100 pginas, a doble espacio, letra Arial en 12 puntos,
incluyendo el nombre y los datos personales del autor al final, as como
una breve presentacin del contenido, a manera de prlogo. Se recibir un
solo ejemplar impreso, numerado, cosido o encuadernado, antes del 20 de
diciembre de 2008. La naciente editorial es un proyecto, dice Quiroga,
basado en mi propia experiencia: siete libros que van conmigo a todas
partes pero que nadie conoce. Moneda de Oro Ediciones le apuesta todo el
oro del mundo a esos proyectos editoriales que requieren algo ms que
esfuerzo, dedicacin y talento. Esta editorial buscar financiar aquello
que conservamos con tanto rigor. Y no dejar de ser una editorial
artesanal, con olor a nacimiento y reproduccin. Por lo pronto, los
interesados en participar deben mantenerse al tanto de la informacin que
se publique en el blog de la editorial o en su grupo en Facebook.
http://monedadeoroediciones.blogspot.com
http://www.facebook.com/wall.php?id=57724275701#/group.php?gid=57724275701

Filsofo y detective. Acaba de aparecer, bajo el sello El Tercer Nombre, la
novela Dorn Benatar y el libro de los nombres muertos, de Ada Berliavsky,
que fue presentado el 9 de junio en el Crculo de Bellas Artes de Madrid,
siendo apadrinado por los periodistas y escritores Juan Cruz y Clara
Snchez y presentado por el alcalde madrileo, Alberto Ruiz-Gallardn. La
novela es protagonizada por el detective privado Dorn Benatar, un doctor
en filosofa que se cansa de hacer suplencias en colegios ricos con
alumnos slo preocupados por su pelo, su ropa y su mvil. Sus primeros
casos son intrascendentes, pero pronto se ve envuelto en la recuperacin de
un ejemplar nico de la versin toledana del Necronomicn del siglo XVII,
robado a la familia Toledano. Inmerso en la investigacin del robo, tendr
que lidiar con los intereses de sectas, sociedades secretas y bandas
callejeras dispuestas a todo por obtener el preciado libro.
http://www.doronbenatar.com

Poeta en Granada. La obra Poeta en Nueva York, con la que la bailarina y
coregrafa granadina Blanca Li, al frente del Centro Andaluz de Danza,
homenajea al poeta Federico Garca Lorca, se presenta en el Teatro del
Generalife hasta el prximo martes 12 de agosto. Segn Li, la obra
adquiere toda su grandeza slo en el Generalife. La obra fue estrenada en
Granada en julio de 2007, luego fue llevada a Pars, donde tuvo gran xito,
y ahora ha regresado al Generalife de Granada, que Li define como el
hbitat natural de este espectculo, un escenario en el que las
sensaciones te envuelven cuando ests mirando, ingredientes que hacen que
el pblico no slo vea algo, sino que lo sienta. La danza, en el
Generalife, adquiere otra dimensin, tiene que ser ms grande, el pblico
est ms lejos, puede haber distraccin, los ojos se van para todas partes,
todo tiene que estar ms estudiado que en un teatro cerrado. Poeta en
Nueva York cuenta con un cuerpo de baile de veinte personas. Est inspirado
en el libro homnimo de Garca Lorca y se compone de msica en directo,
mezclada con la danza contempornea, el flamenco, el jazz y el hip-hop. Las
entradas pueden adquirirse en Centros de El Corte Ingls e Hipercor de toda
Espaa, Teatro Isabel La Catlica y en el nmero de venta telefnica: 902
400 222.

Elevados. Entre el 24 y el 27 de julio se realizar en mARTadero (calle 27
de Agosto entre Ladislao Cabrera y Ollantay), en Cochabamba, Bolivia, el
ciclo de cine Elevation, con pelculas sobre el tema de las drogas,
organizado por el Instituto Cultural Boliviano Alemn, el Nodo Asociativo
para el Desarrollo de las Artes y Efecto Doppler Audiovisual. El jueves 24
se inicia el ciclo con Requiem for a Dream (2000), de Darren Aronofsky, con
Ellen Burstyn, Jared Leto y Jennifer Connelly. El viernes 25 se presenta
Spun (2002), de Jonas kerlund, con Jason Schwartzman, Mickey Rourke,
Brittany Murphy y John Leguizamo. El sbado 26 le toca el turno a
Trainspotting (1996), de Danny Boyle, con Ewan McGregor y Ewen Bremner.
Finalmente, el domingo 27 se presentar Fear and Loathing in Las Vegas
(1998), de Terry Gilliam, con Johnny Depp y Benicio del Toro. Las funciones
sern a las 8 de la noche, con entradas a 5 bolivianos (pelcula y caf) y
a 7 bolivianos (pelcula, caf y sndwich). Informes al 4588778 o al
4257248.
http://www.martadero.org

Eleonora en la isla. Organizado por el grupo 4Gatos, el prximo jueves 24
de julio se realizar una lectura de poesa y tertulia con la escritora
venezolana Eleonora Requena (Caracas, 1968). Ganadora del premio de la V
Bienal Latinoamericana Jos Rafael Pocaterra (1998-2000) con el poemario
Mandados, y Premio Italia 2007 para la Poesa en el certamen Mediterrneo
y Caribe, Requena estudi letras en la Universidad Catlica Andrs Bello
(Ucab) y particip en los Talleres de Creacin de Literaria del Centro de
Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg), en 1995-1996, en virtud
de lo cual public una seleccin de sus poemas en la antologa Voces
Nuevas, en 1999. Es autora, adems, de los poemarios Sed (1998), Es de da
(2004) y La noche y sus ageros (2007), y textos suyos han aparecido en la
Revista Nacional de Cultura (Caracas, 2001), Antologa Potica XII
aniversario de la Editorial La Maja Desnuda (Caracas, 2002), Prometeo,
Revista Latinoamericana de Poesa (Colombia, 2002) y Luna nueva (Colombia,
2003). Particip como poeta invitada en la Bienal de Poesa Jos Antonio
Ramos Sucre (Cuman, 2000), Festival Atempo (Caracas, 2001), III Bienal de
Literatura Elas David Curiel (Coro, 2001), XII Festival Internacional de
Poesa de Medelln (2002) y el II Encuentro Internacional de Poesa de Cali
(2002). La actividad ser a las 7 de la noche en el Taller de Manana,
detrs de la Iglesia del Cristo del Buen Viaje, en la calle San Martn de
Pampatar, Nueva Esparta.
Telfono: (0424) 8005080  E-mail: cuatrogatosenlaisla@gmail.com

Colombia y Per. Entre el 28 de julio y el 2 de agosto se realizar en
Bogot (Colombia) el primer Encuentro Cultural de Colombia y el Per,
evento convocado por el Centro Cultural Colombo Peruano y en cuyo marco se
desarrollarn conferencias magistrales, talleres y una muestra de danza
folklrica de los pases involucrados. El ciclo de talleres se celebrar el
28 y 29 de julio y el 2 de agosto en la Casa de la Cultura Barrios Unidos,
el Saln de Danzas de la Universidad de Bogot Jorge Tadeo Lozano y la Casa
de la Mujer. Habr, previa inscripcin, cinco talleres de tejido a cargo de
un artesano peruano, otros cinco de gastronoma dictados por un chef
peruano y otros cinco de danza folklrica. Del 30 de julio al 1 de agosto
se realizar en la Universidad de Bogot Jorge Tadeo Lozano y en la Casa de
la Mujer el ciclo de cinco conferencias magistrales: Las danzas de los
Andes, manifestaciones del folklore, con Carlos Snchez (director del
Centro Cultural del Folklore de Per); Migraciones y aspectos
socioculturales, con un conferencista de Colombia nos Une (Ministerio de
Relaciones Exteriores de Colombia); El quechua en el Per y Colombia, con
Alberto Pazos (director de la Academia Mayor de la Lengua Quechua, de
Colombia); Vigencia y revitalizacin de la cultura andina, con Ciro
Glvez Herrera (ex candidato presidencial del Per), y Conflicto armado
interno en una sociedad democrtica, procesos de socializacin y propuestas
para la reconciliacin, con Manuel Garca Torres (presidente de Conaplan,
Per). Igualmente, el 30 de julio tendr lugar en el Teatro Colsubsidio la
presentacin Movimientos de los Andes, de 7:30 a 10:30 de la noche, con
entradas a 40.000 pesos.
http://www.centroculturalcolomboperuano.org

Antgona de Watanabe. Del martes 29 al jueves 31 de julio, y el viernes 8
de agosto, ser presentada en Maracay y Valencia la versin libre del
escritor peruano Jos Watanabe (1945-2007) de la obra Antgona, de
Sfocles, interpretada por Dramateatro Agrupacin. En los papeles
principales estarn Yudeixy Sivira (Antgona), Aime Allen (narradora),
Denis Alves (Hemn/Guardia), Jos Chepe Castro (Tiresias) y Carlos Dimeo
(Creonte), quien adems es el director. En la obra participan tambin Omer
Machado y Danilo Gonzlez en la guitarra, e Ivi Torres y Roraima Gutirrez
Moreno cantando. El diseo y realizacin de vestuario es de Iraima
Rodrguez, la asesora artstica de William Escalante, la asesora corporal
de Yacadna Martnez y la asistencia de direccin de Carina Campero.
Antgona en versin del poeta Watanabe fue publicada originalmente en Lima
en 2000 y le vali el reconocimiento internacional como dramaturgo. Fue
llevada a escena por primera vez por el grupo Yuyachkani. Watanabe
contiene esa fuerza interior y el mejor camino que adopt para expresarlo
fue la palabra potica, dice Dimeo. No le conoc personalmente, sino slo
a travs de un par de conversaciones telefnicas aqu en Caracas, y otras
tantas hechas al Per para solicitar la autorizacin del montaje de esta
bellsima pieza, aparte de algunos correos electrnicos suspendidos en el
tiempo de quien no los volver a contestar nunca, al menos en esta vida
terrenal. Las presentaciones, cuyas entradas cuestan 10 bolvares, tendrn
lugar en la sala Garabato Motita (29 de julio y 8 de agosto) y en el Ateneo
de Valencia (30 y 31 de julio). La obra dura 75 minutos y las funciones
sern a las 7:30 de la noche.

De Alaska a la Patagonia. El prximo mircoles 30 a las 5 de la tarde ser
presentada, en la Fundacin Francisco Herrera Luque, en Caracas, la
conferencia Hispanismo desde Alaska hasta la Patagonia, poesa escrita en
espaol en los Estados Unidos, que dictar el poeta argentino Luis Alberto
Ambroggio. La actividad ser presentada por Roberto Lovera de Sola.
Ambroggio (Crdoba, 1945) es poeta y ensayista y reside en Estados Unidos
desde finales de los 60. Miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua
Espaola y del PEN American Center, tiene un postgrado en ciencias sociales
y administracin de empresas por la Catholic University of America
(Washington). Ha publicado los libros Poemas de amor y vida (1987), Hombre
del aire (1992), Oda ensimismada (1992), Poemas desterrados (1995), Los
habitantes del poeta (1997), Por si amanece: cantos de guerra (1997), El
testigo se desnuda (2002), Laberintos de humo (2005) y Los tres esposos de
la noche (2005). Su obra potica ha sido seleccionada para los Archivos de
Literatura Hispanoamericana de la Biblioteca del Congreso de los EUA. La
Fundacin Francisco Herrera Luque est ubicada en el local 2 de la
Mezzanina del Centro Altamira, en la avenida San Juan Bosco de Altamira, a
dos cuadras de la estacin del Metro. La entrada es gratuita.
http://www.luisalbertoambroggio.com

Rosario en poesa. Con el objetivo de producir un intercambio entre
intelectuales y poetas de trascendencia de distintas culturas y lenguas
diferentes, entre el 28 y el 30 de agosto se realizar en Rosario, Santa Fe
(Argentina) la Semana de las Letras y la Lectura, evento organizado por el
Teatro El Crculo con el auspicio de la Asociacin Poesa de Rosario y
Ediciones Juglara. Los actos se llevarn a cabo en el fyer del teatro
(calle Laprida 1235) y contarn con la presencia de los poetas Paolo
Ruffili (Italia), lvaro Mata Guill (Costa Rica) y argentinos de varias
latitudes: Csar Bisso, Luis Francisco Houlin, Graciela Zanini, Florencia
Lo Celso, Guillermo Ibez, Sebastin Riestra, Reynaldo Uribe, Leonardo
Martnez, Humberto Lobbosco, Ana Victoria Lovell, Marisa Chazarreta,
Alejandro Pidello, Lisandro Gonzlez, Hctor Berenguer, Luis Bentez, Ins
Manzano, Vicente Muleiro, Ana Guillot, Jorge Isaas, Roberto Lobos, Gustavo
Caso Rosendi, Nora Hall, Sergio Gioachini, Guido Martnez Carbonel, Ral
Acosta, Eduardo DAnna, Horacio Salas, Ada Torres y Ana Mara Russo.
Disertaciones, lecturas y dilogos son algunas de las actividades que se
realizarn, todas con entrada libre y gratuita.
http://semanadeletrasylectura.blogspot.com

Cantaura en tablas. La organizacin Grupo de Teatro Moriche est
organizando la XXIV Muestra Internacional de Teatro de Cantaura, que se
celebrar en esa poblacin de Anzotegui (Venezuela) el 17 y 18 de octubre.
Los interesados debern suministrar un dossier con fotografas, videos,
resea de la agrupacin y del espectculo con el que se presentar,
cantidad de personas que viajarn con el grupo, ficha tcnica, ficha
artstica, plano de iluminacin y plano escenogrfico, as como otros datos
que pudieran ser de relevancia para el montaje. Estos materiales deben
enviarse a teatromoriche@yahoo.es o a teatromoriche@hotmail.com. El evento,
que es coordinado por Will Meza y Betty Ruiz, se realizar en el Teatro
Municipal Isaas Medina Angarita (antiguo mercado pblico), ubicado en el
cruce de las calles Carabobo y Girardot.
Telfonos: (0282) 5116023  4146023  (0416) 7856444  7818539  (0414)
0838222

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*** Ponen en venta casa natal de Jorge Manrique

La casa donde, segn algunos investigadores, habra nacido el poeta Jorge
Manrique, en Segura de la Sierra, Jan (Espaa), ha sido puesta en venta
por sus actuales propietarios
(http://www.segundamano.es/vi/11444088.htm?ca=23_s&st=a) a un precio de
595.000 euros.

Es comnmente aceptado que Manrique naci en la localidad palentina de
Paredes de Navas, pero en la actualidad existe una tendencia entre algunos
investigadores que afirma que es esta casa, en Segura de la Sierra, el
lugar donde el poeta naci y pas buena parte de su infancia.

De la casa original se mantiene en pie la fachada, donde se puede observar
el escudo de los Figueroa, familia materna de Jorge Manrique, junto con una
Cruz de Santiago, que denotaba la relacin con la orden otorgada por
Rodrigo Manrique.

El anuncio de Internet describe el inmueble como una casa solariega
histrica, data del siglo XV, en ella naci el poeta Jorge Manrique y su
muro lateral es parte de la antigua muralla que rodeaba al pueblo. Situada
en el centro del pintoresco pueblo de Segura de la Sierra (Jan), junto a
la plaza principal, en pleno corazn del Parque Natural de Cazorla, Segura
y las Villas. Interesantes posibilidades de reforma, patio de 60m (con un
horno de lea artesanal), 2 plantas y buhardilla, 2 baos, chimenea,
excelente situacin y vistas.

Hasta hace muy poco tiempo, la casa estuvo habitada por los Lozano, una
familia del pueblo. Somos cinco hermanos y a la muerte de nuestros padres,
se ha quedado la casa vaca, con lo que hemos decidido venderla, explica
Amelia Lozano, quien confirma que an no les ha dado tiempo a contactar con
posibles interesados.

Sin embargo el Ayuntamiento de Segura de la Sierra
(http://www.ayuntamiento-seguradelasierra.com) si hizo contacto con la
familia, aunque la propietaria insina que la corporacin municipal no est
dispuesta a pagar 595.000 euros por el inmueble.

Nos ha costado mucho tiempo la decisin de vender la casa. Nos daba mucha
pena, no slo por el valor histrico que tiene, al ser la casa de Jorge
Manrique, sino tambin por el valor sentimental, ha sido la casa de nuestra
familia desde siempre, cuenta Amelia Lozano.

Fuente: Ideal



*** Fundacin Pablo Neruda reclama derechos sobre manuscritos

La Fundacin Pablo Neruda (http://www.fundacionneruda.org) reclam el
pasado 8 de julio los derechos de los catorce manuscritos descubiertos
recientemente (http://www.letralia.com/190/0704neruda.htm) que
supuestamente fueron escritos por el poeta chileno galardonado en 1971 con
el Premio Nobel de Literatura.

Los documentos que fueron hallados por el abogado y coleccionista
Nurieldn Hermosilla pertenecen al indito lbum de Isla Negra y dan
cuenta de la relacin amorosa de Neftal Reyes, verdadero nombre del autor
de Canto general, con Alicia Urrutia, la sobrina de su esposa, Matilde
Urrutia.

Segn explic Hermosilla en una entrevista con el diario El Mercurio
(http://www.emol.com), no hay duda alguna de que los poemas, que datan de
1969 y estn guardados en una caja fuerte, son autnticos, y pretende
publicarlos.

El director ejecutivo de la Fundacin Neruda, Fernando Sez, en
declaraciones para el diario La Nacin (http://www.lanacion.cl), dijo que
los nuevos poemas son una sorpresa, porque aunque se conoca la relacin
entre Neruda y Alicia Urrutia, no haban quedado seales de la historia.

Los derechos de cartas y poemas de Neruda son de la fundacin y la Agencia
Literaria Carmen Balcells slo ve los derechos en Espaa. Si Hermosilla
desea publicar el libro, tiene que hablar con nosotros. Hay mucho material
no publicado, advirti Sez.

Hermosilla tambin dijo que el libro lo obtuvo a travs de un librero que a
su vez lo compr a una persona, que no identific, por una suma muy alta.

El valor de las obras inditas es muy alto, apunt por su parte Pedro Pablo
Zegers, encargado del legado de Gabriela Mistral, la poeta chilena tambin
galardonada con el Premio Nobel, en 1945. Hay que ser bastante cuidadoso
respecto a la publicacin de materiales sobre los cuales no se tienen
muchos antecedentes, puntualiz.

La fundacin est realizando gestiones para obtener una copia de los
archivos y conservarla en la institucin.

Fuente: EFE



*** Anuncian ganadores de premios del Instituto de Cultura Puertorriquea

El director ejecutivo del Instituto de Cultura Puertorriquea (ICP,
http://www.icp.gobierno.pr), doctor Jos Luis Vega, anunci el pasado
mircoles 9 de julio los ganadores del Certamen de Literatura ICP 2007 en
los gneros de Poesa, Cuento, Ensayo, as como el Premio Internacional de
Cuento.

El Premio de Literatura Internacional recay en Daniel Baruc Espinal, de
Repblica Dominicana y radicado en Mxico desde 1988, con su cuento Poner
la mano en el fuego, mientras que los premios nacionales en la categora
de Ensayo y Poesa fueron otorgados a un mismo autor, Joserramn Melendes,
con las obras Senotafio y El fondo de la mscara, respectivamente.
Literatura Infantil y Dramaturgia fueron declarados desiertos.

El ganador del Premio Internacional de Cuento recibir una dotacin en
metlico de $10 mil y al ganador de los nacionales se le otorgar $5 mil.
En ambos casos el premio en metlico ser equivalente al pago de los
derechos de autor para la publicacin de la primera edicin de las obras
por parte de la Editorial ICP (http://www.icp.gobierno.pr/editorial).

Nacido en 1962, Espinal es sacerdote, ordenado en 1989, licenciado en
filosofa por la Pontificia Universidad Catlica Madre y Maestra
(http://rsta.pucmm.edu.do) de Santo Domingo y licenciado en ciencias
religiosas por el Seminario Pontificio Santo Toms de Aquino
(http://www.seminariosantotomas.org). Tiene adems un diplomado en
guionismo de cine, radio y televisin por la Sociedad General de Escritores
de Mxico (Sogem, http://www.sogem.org.mx).

Ha publicado A imagen y semejanza del fuego (1990), Premio Nacional de
Poesa ngela Figueras Aymerich; Ceremonia en torno a una ausencia (2004),
Espejos del Sur (audiolibro de poesa, 2005), Piedad frutal (2006) y
Cuentos para dormir demonios (2007), as como algunas obras de teatro.

Melendes, por su parte, es natural de Ro Piedras, Puerto Rico (1952), y es
escritor, terico, editor, crtico y organizador cultural. Se le reconoce
como uno de los autores ms importantes e influyentes de su pas. Ha sido
conferencista y panelista en Cuba, Estados Unidos, Jamaica, Rusia, Mxico,
Venezuela, Santo Domingo y Puerto Rico, donde adems ha dictado talleres.
Algunos de sus poemas han sido musicalizados y otros han sido incluidos en
traducciones asiticas y europeas.

Ha escrito libretos teatrales, radiales y para videos; ha expuesto
esculturas, instalaciones y ensamblajes y ha dirigido espectculos y
asesorado proyectos internacionales educativos. Entre sus libros se
encuentran Desimos dsimas (1976), Poesiaoi: Antoloja de la sospecha
(1978), Puo de Poesa (1979), En Borges (1980), Poesa y revolucin de
Corretjer (1981), Primeros libros poticos MatosPaoli (1982), La slaba en
la piel de J. M. Lima (1982), La casa de la forma (1986), La poesa
inebitable: J. A. Corretjer (1989), Primeros libros poticos de Corretjer
(1990), Yerba bruja de Corretjer (1992), Para Delfn (1992), Secretum
(1993), Postemporneos (1994), Borges el espa (1998), Antoloja potica R.
F. Retamar (1999) y Los dobles de Elizam Escobar (2002). El Pen Club de
Puerto Rico le otorg el Premio Nacional de Literatura en 2002.

Unos 96 participantes sometieron sus obras para la edicin 2007 del
Certamen de Literatura del ICP. Vega destac que la calidad de los
manuscritos evaluados por el jurado evidencian la riqueza literaria que
prolifera en la isla.

Durante la conferencia de prensa tambin se anunci la convocatoria de los
Premios de Literatura 2008, que abarcar las categoras de Poesa, Cuento y
Novela, reservndose para este ltimo el Premio Internacional. El plazo de
recepcin de estos certmenes cierra el 31 de diciembre de 2008 y sus bases
completas pueden leerse en nuestro boletn de concursos
(http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm).

Fuente: ICP



*** BNE y Biblioteca Virtual Cervantes firman convenio de colaboracin

La Biblioteca Nacional de Espaa (BNE, http://www.bne.es) y la Fundacin
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com)
suscribieron, el pasado viernes 11 de julio, un convenio de colaboracin
que pretende incrementar la difusin del patrimonio bibliogrfico hispnico
a escala mundial, el aprovechamiento comn de los fondos digitalizados, la
edicin de nuevos fondos y la investigacin para la mejora en el acceso a
los recursos bibliogrficos.

Milagros del Corral, directora general de la BNE, e Ignacio Jimnez Raneda,
rector de la Universidad de Alicante (http://www.ua.es) y vicepresidente
ejecutivo de la fundacin, han representado a sus respectivas entidades en
la firma de un acuerdo que tiene validez de un ao y es prorrogable por
anualidades sucesivas.

El convenio renueva otro anterior rubricado en 2004 por ambas entidades.
Entre sus aspectos ms importantes se encuentra el rediseo y potenciacin
del portal Clsicos en la Biblioteca Nacional
(http://www.cervantesvirtual.com/portal/bne), creado por la fundacin con
fondos de la BNE. Sobresale igualmente el futuro portal del Teatro del
Siglo de Oro, y que, gracias a la riqueza y peculiaridad de los fondos que
lo van a conformar, pretende convertirse en una herramienta fundamental
para la investigacin y comprensin del teatro y la cultura hispnica.

Asimismo, el acuerdo contempla la colaboracin entre ambas entidades en el
proyecto de la Biblioteca Digital Europea y en la organizacin y difusin
de actos de carcter cultural y cientfico.

Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes



*** Estadounidense Norman Lee gana concurso de escultura homenaje a Neruda

El pasado 12 de julio, 104 aniversario del natalicio del poeta chileno
Pablo Neruda, fue anunciado en Santiago de Chile el veredicto del Concurso
Internacional de Escultura Cantalao, un lugar para la memoria
(http://www.concursocantalao.cl), que de entre los 130 proyectos recibidos
dio como ganador al presentado por el escultor estadounidense Norman Lee,
quien en virtud de ello construir el primer memorial en homenaje al premio
Nobel de Literatura 1971.

La ceremonia cont con la presencia de la ministra presidenta del Consejo
Nacional de la Cultura y las Artes de Chile
(http://www.consejodelacultura.cl), Paulina Urrutia, y el senador Nelson
vila, entre otras personalidades del mundo poltico, empresarial y
cultural de la nacin surea.

El concurso, organizado conjuntamente por el Congreso de Chile
(http://www.congreso.cl), la Fundacin Pablo Neruda
(http://www.fundacionneruda.org), la Municipalidad de El Quisco
(http://www.elquisco.cl) y la Fundacin CorpArtes, estipulaba que la obra
deba ser una estructura que resistiera las inclemencias del tiempo, que
fuera innovadora y que, por sobre todo, homenajeara la figura del autor de
Residencia en la Tierra. La pieza se emplazar en Cantalao, nombre dado por
el escritor a la ciudadela que quera construir en la quebrada de Punta de
Tralca, cerca de su residencia en Isla Negra.

Lee, seleccionado de entre 15 proyectos finalistas, recibir un premio de
30.000 dlares, adems de una dotacin de hasta 600.000 dlares para
concluir su proyecto. El jurado concedi un segundo lugar a una obra
presentada por un equipo de artistas chilenos, compuesto por el escultor
Luis Prato Escrate y el arquitecto Ignacio Prieto Ilabaca, quienes
recibirn un premio de 15.000 dlares.

El jurado estuvo integrado por lvaro Saieh Bendeck, presidente de
CorpGroup y de Fundacin CorpArtes; Ral Bulnes, vicepresidente de la
Fundacin Pablo Neruda; Francesca Pietropaolo, historiadora de arte
italiana y curadora ejecutiva de la 52 Bienal de Venecia
(http://www.labiennale.org); Patricio Gross, arquitecto y director adjunto
del certamen; Mara Jos Montalva, curadora en jefe de la Fundacin
CorpArtes; Liliana Porter, artista visual argentina residente en Nueva
York, y Mario Toral, artista visual chileno.

Pese a no conocer mucho de la obra nerudiana antes de decidirse a
participar en el certamen, Lee se convirti en su vido lector. Los jueces
definieron su propuesta como un portal que conecta el paisaje chileno del
presente con el horizonte de su futuro.

Cuando escuch acerca de la competicin comenc realmente a leer su
poesa, con la que qued muy impresionado por su habilidad para hablar
sobre cosas simples en relacin con temas universales as como por el foco
que haca de la naturaleza, el paisaje y el ocano. Todo eso lo quise
llevar a mi trabajo, afirm Lee.

Artista pblico y diseador de exhibiciones en museos, adems de contar con
estudios de psicologa e historia del arte, Lee tiene en su currculo haber
sido uno de los ocho finalistas del concurso World Trade Center Site
Memorial (http://www.wtcsitememorial.org), con el que se homenaje a las
vctimas del el 11 de septiembre de 2001 y en el que participaron 5.201
proyectos provenientes de 63 pases.

Uno de los elementos que llamaron la atencin del jurado con respecto al
trabajo del estadounidense fue la simplicidad con la que logr interpretar
el espritu nerudiano en su obra, tanto a travs de los materiales
utilizados como de las formas concebidas con ellos. Un aspecto que el mismo
Lee reconoce como uno de los grandes desafos que se propuso al elaborar la
pieza.

Sent que la escultura tena diferentes ngulos, al igual que su poesa.
l haca un trabajo que se poda mirar de distintas formas y quise que esta
escultura fuera un poema para Pablo Neruda. Por eso me dije, qu clase de
trabajo le gustara ver si estuviera vivo? Creo que sera una obra simple,
no con muchos elementos hechos por el hombre, algo ms cercano a la
naturaleza, ms en bruto, afirma.

Sobre la figura de la ventana como elemento central de la propuesta, Lee
comenta que surge luego de la lectura de las obras de Neruda, al darse
cuenta de la importancia que el poeta daba a la nocin de la vista puesta
en el horizonte. La idea de la ventana es que te provoca mirar a travs de
ella, no necesariamente te hace mirar al objeto sino que te hace enfocar
ms all de la escultura y mirar el mundo mas all de ella, finaliza.

Fuentes: Concurso Cantalao  La Tercera



*** Presentadas las Obras completas de la venezolana Hanni Ossott

El pasado 13 de julio fue presentada en el Centro Cultural Chacao, en
Caracas, la edicin de las Obras completas de la poeta venezolana Hanni
Ossott, acto que cont con la intervencin del historiador Manuel
Caballero, viudo de la autora.

No era una maquinita de fabricar poemas. Ella no los escriba; los viva
con una intensidad que rara vez he encontrado en otro artista, seal
Caballero al presentar el volumen, que rene todos los ensayos, notas y
poemarios de Ossott, fallecida en 2002.

Caballero record que en 2002, al momento de morir su esposa, tuvo que
disculparse ante los lectores del diario El Universal
(http://www.eluniversal.com), en cuyas pginas escribe cada domingo, para
ceder su espacio de anlisis poltico para hablar de ella. No slo era mi
esposa, sino adems una de las primeras voces de la poesa, dicho por
muchos crticos. Con ese artculo conjur su muerte y celebr su destino de
poeta.

Record adems que las cenizas de la poeta fueron esparcidas en los
jardines de la Facultad de Humanidades y Educacin de la Universidad
Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve), porque era el nico sitio
donde ella era feliz.

La palabra la tom el tambin poeta Rafael Cadenas, quien no escatim
elogios para aludir a la obra de Ossott: Su prosa y su poesa se alumbran
mutuamente. Su contenido es filosfico, pero sigue siendo potico. Se tom
el atrevimiento, incluso, de sugerir que hace falta alguna persona
competente que haga un estudio que ensee a leer a Hanni.

En la actividad tambin particip la poeta Patricia Guzmn, quien citando a
la autora dijo que lo ms importante es cuidar al poeta, rezar por l cada
noche, para que se aparezca con la fuerte voz que da el coraje.

Cerr el ciclo el actor Hctor Manrique, quien ley El pas de la pena,
uno de sus poemas ms emblemticos, que escribi, segn Manuel Caballero,
una noche tras cenar y beber un trago de ron.

La presentacin de las Obras completas de Hanni Ossott culmin con un breve
concierto de msica de cmara ofrecido por sus sobrinos.

Fuente: El Universal



*** Espaa auspicia maestra de lengua y literatura hispnica en Nicaragua

El pasado lunes 14 de julio se inaugur, en el Paraninfo de la Universidad
de Len (http://www.unileon.es), la Maestra en Lengua y Literatura
Hispnica que ofrece la Universidad de Alcal de Henares
(http://www.uah.es) en su casa de estudios hermana en Centroamrica, la
Universidad Nacional Autnoma de Nicaragua (Unan-Len,
http://www.unanleon.edu.ni). Este proyecto de cinco encuentros durante los
meses de julio y febrero de cada ao, finalizar en julio de 2010.

La maestra ofrece una oportunidad para que los docentes nicaragenses de
primaria y secundaria que no pueden salir a estudiar al extranjero,
obtengan las herramientas metodolgicas necesarias para la enseanza de la
literatura y de la lengua espaola.

A tal efecto, varios profesores especialistas en lingstica, fonologa,
gramtica y didctica de la literatura viajaron de Alcal a Nicaragua para
ensear estas disciplinas, necesarias para elevar el nivel del estudiantado
nicaragense.

La direccin acadmica de la maestra corre a cargo de las doctoras Isabel
Molina (Espaa) y Nydia Palacios Vivas (Nicaragua), reconocidas
catedrticas de ambos pases. Las coordinadoras de este proyecto son las
maestras Bernarda Mungua y Ester Marina Vanegas, docentes de la UNAN-Len.

En su primera semana, impartieron sendas conferencias sobre Daro los
doctores Ricardo Llopesa, del Instituto Modernista de Valencia; Pedro
Carrero, de Alcal; Edgardo Buitrago, Nydia Palacios y Manuel Alvar. En los
prximos encuentros los diferentes mdulos sern impartidos por doctores
costarricenses, estadounidenses y nicaragenses, especialistas en
literatura hispanoamericana, y escritoras de este continente.

El prximo martes 22 se presentar la Triloga sobre Rubn Daro, extensos
y eruditos estudios de Azul, Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza,
un extenso libro que se les obsequiar a los asistentes a la maestra y que
contiene estudios sobre el poeta como recurso para la enseanza de estas
tres obras de Daro que escribieron los doctores Llopesa, Carrero y
Palacios, con una introduccin del doctor Edgardo Buitrago.

Fuente: El Nuevo Diario



*** Anunciados ganadores de los premios Barco de Vapor y Gran Angular

Por su acercamiento sin condescendencias y su alto nivel literario, el
pasado 15 de julio fueron elegidos los autores Juan Carlos Quezadas como
ganador del premio Barco de Vapor a la mejor obra para pblico infantil y
Mnica Brozon (http://www.mbbrozon.com) con el Gran Angular de literatura
juvenil, segn se anunci en una rueda de prensa organizada por Ediciones
SM (http://www.edicionessm.com.mx), sello que convoca ambos certmenes
junto con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de Mxico
(Conaculta, http://www.conaculta.gob.mx).

La obra de Quesada, Biografa de un par de espectros, una novela fantasma,
fue elegida por unanimidad, dijo el portavoz del jurado, Nicols Alvarado.
Con un manejo inteligente del humor y un tratamiento novedoso, esta
historia gira en torno a mutaciones: un nio que busca ser fantasma y un
fantasma que deja de ser amante del amor para convertirse en enamorado,
explic.

Segn Alvarado, es frecuente que muchos autores que dirigen sus
publicaciones a los ms jvenes tiendan a ser didcticos, a perder su
calidad literaria y entregar todo muy digerido, menospreciando la capacidad
de los lectores. En el caso de la obra ganadora, nunca hubo una
supeditacin de lo literario, lo que le vali el reconocimiento.

Por su parte, Brozon se destac con su novela Prlogo corto para una larga
pausa por su prosa sencilla y sin pretensiones y por sus personajes
autnticos, algunos incluso entraables. Segn la portavoz del jurado del
premio Gran Angular, la novela, con la amistad como eje de la historia, y
el problema de la anorexia de teln de fondo, explora temas que le
preocupan a los jvenes y los ubica en su entorno ms prximo.

Brozon, quien gan la primera edicin del certamen Barco de Vapor en
Mxico, hace 13 aos, con Casi medio ao!, present en esta propuesta un
libro ameno, divertido, sin moralismos y emotivo, enfatiz Garca.

Quezadas dijo sentirse muy nervioso al conocer la noticia. Aqu me
tienes todava con la voz temblorosa. Era un sueo que por ah tena, fue
muy emocionante. Ganador del Premio Nacional de Cuento Juan Jos Arreola
por Fotografa de la pgina 14 y del Premio Castillo de Novela Infantil por
La videocasetera ya no est a dieta, Quezadas cont cmo escribe sus obras:
Mientras escribo algo siento a mi lado al nio que fui y le pregunto: te
gusta esto? te emociona?. Y si no me emociona o gusta o no me hubiera
gustado en el pasado, no lo meto. Yo creo que vuelco lo que queda de m de
esa etapa de nio.

Seducir a un nio hacia la literatura por medio de un libro es muy
complicado porque ellos estn con el Internet, la televisin y todas esas
cosas que tienen ahora... Tiene uno que pelear con todo eso y de pronto
tienes que inventarte estructuras extraas, personajes que te hablen de una
manera atrayente, detall Quezadas.

Brozon dijo que su obra ganadora le caus mucha felicidad en este caso en
particular (porque) es una novela que para m result muy emocional, ya
que retrata a sus sobrinos y a ella misma. La idea es que los nios se
acerquen a la lectura en su aspecto ldico y placentero, que vivan la
magia que es meterse en las pginas de un libro por gusto y devorrselas,
agreg.

Yo tengo la confianza de que todos estos esfuerzos en conjunto, de
editores que convocan, estrenos de los escritores, los paps, los maestros,
el Estado con algunas iniciativas, tiene que dar como resultado nios y
adultos lectores, dijo la escritora y guionista mexicana.

Los premios estn dotados de 150.000 pesos (aproximadamente 15.000 dlares)
adems de la publicacin del texto bajo el sello Ediciones SM. La ceremonia
oficial de entrega ser el 17 de septiembre y a partir de esa fecha tambin
estarn disponibles ambas obras, cuyos autores nacieron en Ciudad de Mxico
en 1970, para su venta.

El ao pasado la convocatoria al Gran Angular se declar desierta porque
ninguno de los textos tena calidad suficiente, segn determin entonces el
jurado.

Elisa Bonilla, directora de relaciones institucionales de la Fundacin SM
(http://www.fundacion-sm.com), dijo que en comparacin con 2006 ambos
certmenes han tenido un aumento en la participacin de entre 20 y 30%.

El director general de la editorial, Manuel Lezcano, dijo que a pesar de la
influencia de aparatos digitales y juegos de video cada vez ms
sofisticados, la literatura para nios no desaparecer. Seal que hay una
convivencia entre el soporte digital y lo que es el papel, ya que en
muchos casos se crean pginas electrnicas especializadas sobre
determinados libros, haciendo que ambos medios se complementen.

Nuestro gran competidor es el Xbox, la televisin por cable, todos los
estmulos que hay hoy en da para la juventud y los adolescentes que hacen
que no se conecten con la lectura, reconoci. Pero si t empiezas desde
temprana edad a fomentar la lectura, no que lo lean, sino que t como padre
le leas a tus hijos, es fundamental, porque ya le ests creando un hbito y
una relacin con el libro que es mgica.

Fuentes: AP  Ediciones SM



*** Madrileos donan ms de 67.000 libros a Honduras

Recogidos durante la campaa Da del Libro Solidario 2008, celebrada entre
el 2 y el 15 de mayo en Madrid, ms de 67.000 libros donados por ciudadanos
de la capital espaola fueron enviados a Honduras la semana pasada, tras
ser entregados el 17 de julio al embajador de Honduras, Jos Eduardo
Martell Meja, por Santiago Fisas, consejero de Cultura y Turismo de la
Comunidad de Madrid (http://www.madrid.org), y Javier Fernndez-Lasquetty,
consejero de Inmigracin y Cooperacin.

A travs de una carpa que el gobierno local instal en una cntrica plaza
de la capital el 2 de mayo, Da de la Comunidad de Madrid, y,
posteriormente, hasta el 15 de mayo, en la Biblioteca Regional, fueron
recolectados casi 100.000 libros, de los que se seleccion los que estaban
en buen estado envindose finalmente 67.402 volmenes.

Por primera vez en esta campaa, Madrid cont, durante la segunda quincena
de abril, con la colaboracin de otros seis municipios: Alcal de Henares,
Alcobendas, Alcorcn, Fuenlabrada, Mstoles y Torrejn de Ardoz.

El Da del Libro Solidario naci en 2000 con el fin de hacer llegar libros
a Venezuela, pas que acababa de padecer ese ao importantes inundaciones,
adems de la ayuda humanitaria que enviaron las distintas autoridades
espaolas. Desde entonces se ha convertido en actividad habitual cada 2 de
mayo, con un claro enfoque solidario a pases de Amrica Latina.

La novena edicin de esta jornada tena como objetivo dotar de fondos a 53
bibliotecas de Honduras. Con la eleccin de este pas como beneficiario
Madrid ha querido participar en los esfuerzos que realiza el gobierno de
Honduras en la promocin de la lectura y el fortalecimiento de los recursos
bibliogrficos.

Fuentes: Diario del Henares  El Chischil



*** Restitucin de directiva del Ateneo de Valencia produjo violencia

El Ateneo de Valencia (Carabobo, Venezuela), tomado por 29 de sus 35
empleados desde el 18 de junio de 2007
(http://www.letralia.com/167/0618ateneo.htm), deber volver a manos de su
junta directiva, presidida por el escritor Jos Napolen Oropeza, segn la
decisin emitida el pasado mircoles 16 por el Juzgado de Primera Instancia
en lo Civil, Mercantil y Bancario, de la Circunscripcin Judicial del
Estado Carabobo, a cargo de la magistrada Rosa Valor.

Pero un intento de ejecucin de la medida el pasado viernes 18 termin en
una situacin de violencia que dej varios lesionados, por lo que la
directiva acord establecer un lapso de veinte das de dilogo para que las
partes en conflicto lleguen a un consenso y se solucione la situacin
irregular que ya cumple un ao.

Luego de conocerse la decisin del tribunal, un grupo de personas que se
identific como representantes plsticos de izquierda, se concentr a las
afueras del Ateneo, exigiendo la salida de su presidente, Jos Napolen
Oropeza, y del resto de la junta directiva.

En ese momento el juez Jos Gregorio Quintero, encargado de concretar la
medida judicial, asegur que la medida no afectara a los artistas
plsticos, y que slo se trataba de una decisin que devolva a la junta
directiva la potestad de administrar los destinos del centro cultural, as
como su derecho de ingresar y permanecer en sus instalaciones, tratando de
calmar los nimos de los manifestantes.

Pese a esto y en medio de una multitud enardecida, se produjo una situacin
confusa que termin en golpes entre los que apoyaban y rechazaban la
accin, resultando lesionados Ronny Mrquez Surez y Pabel Oropeza,
trabajadores del Ateneo, quienes presentaron heridas leves; y Milagros
Loreto, quien formul la denuncia en la Fiscala, tras recibir, segn dijo,
un golpe de Oropeza.

Paolo Consoni, abogado de los empleados del Ateneo, seal que los
trabajadores son respetuosos de la ley y que acatarn la decisin del
tribunal, pero advirti que la directiva tiene que pagar las deudas,
motivacin principal de la toma.

Con respecto al 64 Saln Arturo Michelena, que fue convocado desde enero
por ambas partes en forma paralela, Consoni inform que el proceso sigue
adelante puesto que han recibido ms de 200 obras. Oropeza tambin confirm
que continuara el proceso de recepcin de obras que cierra el 31 de julio
y que hasta ahora ha reunido ms de 100 obras.

Sobre los hechos violentos que dejaron a varias personas lesionadas,
Consoni insisti en que estas acciones fueron medidas espontneas de la
comunidad de artistas, quienes, pese a que no son empleados de esta
institucin, hacen vida cultural dentro de ella. Son personas que
pertenecen a los grupos de danza, teatro, artistas plsticos, escultores y
ceramistas que estn en desacuerdo en que vuelva una oligarqua a cerrar
las puertas del Ateneo, pero nosotros, los trabajadores, respetuosos a la
ley, acatamos la decisin de este tribunal, agreg.

Al iniciarse la reunin, cuatro efectivos de la Polica de Carabobo se
encontraban en el sitio, pero quiz suponiendo que no se presentara ningn
hecho violento, se les pidi que se retiraran. No obstante, mientras se
registraban los hechos violentos, una patrulla del cuerpo policial observ
la situacin sin intervenir.

Este lunes 21 se hizo pblico un comunicado firmado por Oropeza y los dems
miembros de la junta directiva: Ivn Hurtado, vicepresidente; Jos Pez del
Nogal, director de Artes Visuales; Enma Muoz de Prieto, directora de
Talleres y Extensin; Rafael Caldern, director de Artes Escnicas; Carlos
Rodrguez y Mara Consuelo de Bianchi, suplentes, en el que reiteran su
disposicin a establecer un dilogo serio y constructivo, con el propsito
de llegar a un acuerdo armonioso que permita recobrar el hilo institucional
en un clima de paz entre los miembros de la junta directiva y los empleados
declarados en paro.

La junta directiva reconoce, asimismo, las deudas que tiene con sus
trabajadores, y asegura que har todas las diligencias necesarias para
solventarlas. Deplora, por otro lado, que actitudes de grupos y personas
ajenas al conflicto hayan expresado su desacato a la medida ordenada por el
tribunal y el tono amenazante que pone en peligro nuestra integridad
fsica, como qued debidamente registrado por los medios de comunicacin
social, por lo que llaman la atencin de las autoridades correspondientes.

Tras hacer un llamado a la concordia, a la paz y a que cesen las amenazas
a los miembros de la junta directiva, los firmantes exhortaron a los
empleados a deponer actitudes agresivas y a poner fin a los tratos
injustos a que hemos sido sometidos, a travs de declaraciones pblicas y
actos bochornosos como los suscitados en la sede de la institucin el
pasado 16 de julio y, en consecuencia, permitir que se inicie el dilogo
tan esperado por los miembros de la institucin y la comunidad regional y
nacional.

Fuentes: Directiva del Ateneo de Valencia  El Carabobeo  El Universal



*** Primera biblioteca pblica de Cuba celebr 251 aos

El aniversario 251 de la fundacin de la Biblioteca Pblica Fernando
Ortiz, la ms antigua de Cuba, se festej el pasado 19 de julio con un
reconocimiento a su trascendente labor como preservadora de la identidad
cubana.

La institucin, ubicada en la sede del Instituto de Literatura y
Lingstica Jos A. Portuondo Valor
(http://www.cervantesvirtual.com/portal/ILL), del Ministerio de Ciencia,
Tecnologa y Medio Ambiente de Cuba (http://www.medioambiente.cu), en La
Habana, fue fundada en julio de 1793 por iniciativa de la Sociedad
Econmica de Amigos del Pas, y cont en sus inicios con 77 volmenes, que
un ao ms tarde se haban multiplicado a 1.402.

Se hizo pblica por deseo expreso de don Luis de las Casas, capitn general
de la isla, y desde entonces constituy pilar en la preservacin de la
identidad cultural del pas, pues mantuvo en todas las pocas las mejores
tradiciones cubanas y contribuy a la formacin de la conciencia ciudadana
a travs de la promocin de la educacin e instruccin pblica, la
agricultura, la economa, la ciencia y la cultura.

Su actual fondo bibliogrfico sobrepasa el milln de documentos, en los que
aparecen ocho libros incunables o editados a mano (anteriores al ao 1500).
Tambin atesora casi dos mil libros raros y valiosos desde el siglo XV
hasta la actualidad y una coleccin de publicaciones peridicas cubanas con
ms de 700 ttulos, la ms completa del pas.

La biblioteca ser sede del 3 al 7 de noviembre prximo del Coloquio
Internacional Cuatro Siglos de Literatura Cubana
(http://tinyurl.com/5g42hu), evento con el que se conmemoran los
cuatrocientos aos del Espejo de paciencia, poema escrito en 1608 por
Silvestre de Balboa, escribano del cabildo de Santa Mara del Puerto del
Prncipe, y considerado la primera obra literaria cubana.

Fuentes: Prensa Latina  La Ventana



*** Semana Negra de Gijn es la ms exitosa de todas las ediciones

La Semana Negra de Gijn (http://www.semananegra.org) cerr este domingo 20
de julio su edicin ms exitosa, al registrar la mayor afluencia de
pblico y escritores, que sum ms de un milln de personas, cifra que
supera a las conseguidas en ediciones anteriores.

Durante los 10 das que dur la 21 edicin del festival literario,
dedicado a la novela negra, se vendieron 51.000 libros y la actividad
comercial aument significativamente. As lo pusieron de manifiesto el
director del certamen, el escritor hispanomexicano Paco Ignacio Taibo II;
el presidente del Principado de Asturias (http://www.princast.es), Vicente
lvarez Areces, y la alcaldesa de Gijn, Paz Fernndez Felgueroso.

Taibo II resalt, durante la jornada de clausura, que lo ms notable de
esta edicin ha sido la diversidad cultural que fue posible atestiguar
por la playa de Poniente. Se ha celebrado un festival para la gran
mayora, pero sin olvidar a las minoras, coment. Pude ver el otro da
por la noche a un par de senegaleses que empezaron a tocar tambores, y como
nadie les pidi papeles, se sentan muy seguros escuchando su msica
nativa, aadi Taibo II en el acto de clausura de esta edicin.

El organizador de la Semana Negra destac que se ha intentado mezclar el
festival literario con una fiesta popular que ha dado como resultado una
intensa carga de emociones que harn que esta edicin sea inolvidable
durante muchos aos.

El certamen cont con la presencia de ms de un centenar de escritores, en
su mayora del gnero de la novela negra, pero tambin de ciencia ficcin,
novela histrica y cmic; procedentes de pases como Espaa, Mxico,
Estados Unidos, Argentina, Cuba, Inglaterra, Francia, Colombia, Uruguay,
Chile, Canad y Per. Por su recinto desfilaron autores como el
estadounidense Georges RR Martin, el espaol Jorge Semprn, el mexicano
Jos Emilio Pacheco o el canadiense Scott Bakker.

El presidente del Principado, lvarez Areces, anunci que el prximo ao la
Semana Negra ser trasladada a otro recinto. Sern, casi con toda
seguridad, los alrededores del recinto universitario de Viesques los que
alberguen el certamen. La alcaldesa de Gijn destac los rcords de
asistencia en esta edicin y confes que fuera de la ciudad slo le
preguntan por el Sporting y por la Semana Negra.

El mismo domingo 20 fueron anunciados los ganadores de los premios de
fotoperiodismo del Encuentro Internacional realizado durante el evento. El
12 Premio Internacional de Fotoperiodismo Ciudad de Gijn recay sobre
David Guttenfelder por Guerra afgana; el Premio Especial fue para Walter
Astrada por Violencia post electoral en Kenia y el Premio de Periodismo y
Derechos Humanos para Miguel Dewever (Guatemala) por La verdad oculta bajo
la tierra.

Antes, el viernes 18, haban sido anunciados en el Hotel Don Manuel los
veredictos de los premios literarios que se convocan en el marco de la
Semana Negra, encabezados por el Premio Hammett a la mejor novela policiaca
de 2007 escrita en espaol, que fue concedido en forma compartida al
espaol Juan Ramn Biedma (http://www.juanramonbiedma.es) por su novela El
imn y la brjula, y al argentino Leonardo Oyola por Chamam.

El Premio Espartaco, otorgado a la mejor novela histrica escrita en
espaol el ao pasado, recay en el mexicano Antonio Sarabia, por Troya al
atardecer. Por lo que respecta al Premio Memorial Silverio Caada, a la
mejor primera novela policiaca de 2007 escrita en castellano, correspondi
al autor argentino Carlos Salem por su libro Camino de ida.

El Premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficcin policiaca del pasado
ao escrita en espaol, fue para la mexicana Sanjuana Martnez, por Prueba
de fe, mientras que el Premio Celsius 232 a la mejor obra de ciencia
ficcin o fantasa de 2007 escrita en espaol, fue para el escritor espaol
Javier Negrete, por Alejandro Magno y las guilas de Roma. Adems, en esta
primera edicin del premio, el espaol Jos Carlos Somoza logr una mencin
especial del jurado por La llave del abismo.

La lista de ganadores finaliza con Nacho Padilla, quien con Viaje al
centro de una chistera logr el Premio Concurso de Relatos Ateneo Obrero
de Gijn.

Fuentes: El Pas  Semana Negra



*** Se inicia Feria del Libro de Lima superando impasse entre editores

Del 24 de julio al 3 de agosto, la Cmara Peruana del Libro (CPL,
http://www.cpl.org.pe) realizar la 13 Feria Internacional del Libro
(FIL-Lima 2008, http://www.filperu.com), evento que se ha visto opacado por
el impasse entre los organizadores y las pequeas editoriales que conforman
la Alianza Peruana de Editores (ALPE, http://alpe.wordpress.com), que
denunci haber sido excluida ilegalmente del mismo, aunque a ltimo momento
se supo que se llegara a un acuerdo en pro del xito del encuentro.

FIL-Lima, considerado el mayor evento del rubro editorial y cultural en
Per, transcurrir en el Centro de Convenciones Jockey Plaza, donde el
mismo evento recibi el ao pasado cerca de 200 mil visitantes, y dispondr
de una variada agenda en la que se han programado actividades artsticas,
culturales e infantiles; entre presentaciones de libros, conversatorios,
talleres, homenajes, mesas redondas, lanzamientos de libros y eventos
musicales dirigidos a pblico de todas las edades. Sern ms de 250
actividades que se realizarn ininterrumpidamente los once das de feria en
las salas Varela, Arguedas, Vallejo y en el auditorio Ricardo Palma.

La feria ser visitada por escritores de la talla de Jorge Edwards y
Gonzalo Rojas, ambos ganadores del premio Cervantes, asistir tambin la
escritora nicaragense Gioconda Belli, Cristina Rivera Garza y Mara
Baranda de Mxico; David Unger de Estados Unidos; Juan Sasturain de
Argentina; Imma Turbau, Carlos Castn y Fermn del Pino de Espaa, por
mencionar algunos.

Igualmente asistirn los autores peruanos Abelardo Snchez Len, Rafo Len,
Ral Tola, Percy Galindo, Carlos Germn Belli, scar Colchado, Jorge
Eslava, Jorge Coaguila, Lorenzo Helguero, Teresa Ruiz Rosas, Claudia Ulloa,
Alonso Rab, Jos de Pirola, Csar Rosales, Carlos Caldern Fajardo,
Carlos Lpez Degregori, Hugo Neira, Sebastin Pimentel, Carmen Oll, Jos
Donayre y Ricardo Badani, y se realizar el lanzamiento del libro Busco
novia, del periodista Renato Cisneros.

Como cada ao, las presentaciones artsticas, musicales y culturales son
programadas con personajes que guardan directa relacin con la cultura, la
identidad y el fomento del arte, como el grupo Novalima, que interpreta
temas con influencias y percusiones afroperuanas y latinas fusionadas con
ritmos electrnicos, y Las Chicas del Sol, con una propuesta muy particular
al fusionar la msica folklrica de los Andes con diferentes gneros
contemporneos.

Este ao la FIL-Lima tiene como pas invitado de honor a Chile, cuyo
pabelln, que medir 300 metros cuadrados, exhibir su ms variada
produccin literaria, cultural y artstica, espacios infantiles ldicos y
de encuentro con sus artistas visitantes.

La feria ser visitada por una numerosa delegacin de grandes exponentes de
la literatura de Chile, como los ya mencionados Edwards y Rojas, adems de
Diamela Eltit, Pedro Lemebel, Alberto Fuguet, scar Hahn y Pablo Simonetti,
entre otros adems de diversos expositores quienes exhibirn las mejores y
ltimas ediciones de sus libros.

Para la niez habr un espacio especial, el Mundo Infantil, que estar a
cargo del Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA,
http://www.icpna.edu.pe).

La CPL rendir un merecido Homenaje Literario al poeta Antonio Cisneros, y
un Homenaje Acadmico al crtico literario y catedrtico universitario,
Julio Ortega. Adems, rendir un Homenaje Pstumo al recientemente
fallecido poeta Alejandro Romualdo, autor del inolvidable poema Canto coral
a Tpac Amaru.

Durante los das de feria se dictarn talleres como Guin para comics a
cargo de Carlos Trillo; Ediciones Infantiles por Gabriela Olmos; El
humor en la literatura infantil por Pepe Pelayo y el taller de ilustracin
infantil dirigido por la alemana Nadia Budde.

La FIL-Lima 2008 se realizar en un rea de 8 mil metros cuadrados, tendr
ms de 200 expositores quienes exhibirn alrededor de 150 mil diferentes
ttulos en libros en gneros para todos los gustos y se presentarn ofertas
al alcance de todos los bolsillos.



Editoriales denuncian veto

Las veinte editoriales independientes que conforman la ALPE denunciaron a
los organizadores por no respetar el contrato de alquiler de stands e
impedirles su participacin en el evento.

En una conferencia de prensa realizada el pasado 15 de julio, las editoras
Peisa, Estruendomudo, Matalamanga, Jaime Campodnico, Fondo Editorial de la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Asociacin Cultural Antares,
Sarita Cartonera y otras, sealaron que esta decisin se tom pues el
Consejo Directivo de la CPL calific a esta alianza como una asociacin
informal.

Segn refiri Peisa en una nota de prensa, en un primer momento asumi la
distribucin de las publicaciones de ALPE y alquil un stand dedicado a la
produccin editorial independiente del Per. Sin embargo, pasados ms de
diez das, la CPL decidi unilateralmente despojarlos del espacio alquilado
sin dar formalmente alguna respuesta por los pedidos de restitucin del
stand por ALPE.

Precisa la nota que aparentemente el Consejo Directivo de la CPL siente
recelo ante la existencia de cualquier otra forma asociativa que tenga que
ver con la produccin de libros. La ALPE asegur que esta accin por parte
de la CPL vulnera sus derechos y es totalmente injusta pues siempre respet
el reglamento de participacin en la feria.

En la nota se indic que los editores independientes recibieron muestras de
solidaridad de editoras internacionales como la Alianza Internacional de
Editores y la Asociacin Editores de Chile que han puesto en duda su
participacin en la feria si el Consejo Directivo de la Cmara Peruana del
Libro no restituye los espacios alquilados.

Adems, la ALPE ha recibido el apoyo de connotados intelectuales peruanos,
como el escritor Alonso Cueto, ganador del premio Herralde 2005 con la
novela La hora azul, quien en un artculo publicado el lunes 14 en Per21
(http://tinyurl.com/6ezt9u) dijo que la feria ser un xito, pero que es
una lstima que haya quedado por resolver el problema con los pequeos
editores.

Todos queremos ver en un stand (y no por separado o como apndices) a las
editoriales peruanas de calidad, concluy Cueto su nota. Autores de mucho
inters como Edwin Chvez, Johan Page, Susanne Noltenius, Patricia Mir
Quesada, Giselle Klatic, Christian Reynoso, Alexis Iparraguirre, y muchos
otros, publican en esas editoriales y merecen un lugar atractivo y central
a nombre de la ALPE. La Cmara Peruana del Libro, que ha mostrado buen
criterio en otras ocasiones, tiene an que resolver este tema. Bastantes
problemas tiene ya la circulacin del libro entre nosotros, la verdad.

Por su parte, el escritor Ivn Thays, en su bitcora Moleskine Literario
(http://notasmoleskine.blogspot.com), dijo que la CPL se ha empeado en
enturbiar tercamente la noticia de la prxima Feria Internacional del Libro
de Lima. El problema, de fcil solucin para cualquiera, no podr ser
resuelto mientras lo que, al parecer, son rencillas personales se
convierten en un veto contra una Asociacin de Editores Independientes.

Sin embargo, a ltima hora se pudo conocer que la CPL est dispuesta a
llegar a un acuerdo con los editores independientes, como ha anunciado el
mismo Thays en su blog (http://tinyurl.com/63mkrs). Vanadis Phumpi,
encargada de Comunicaciones de la CPL, convoc a una rueda de prensa a
realizarse este martes 22 de julio a las 4 de la tarde, a fin de anunciar
los avances en las conversaciones entre ambos gremios editoriales.

Fuentes: El Comercio  Moleskine Literario  Per21  RPP



*** Fotgrafos venezolanos y brasileos se unen en exposicin en Brasilia

En el marco de la celebracin de los 225 aos del natalicio de Simn
Bolvar, la Embajada de Venezuela (http://www.embvenezuela.org.br) y el
Fotoclub f/508 (http://www.fotoclubef508.com) inauguran el prximo 24 de
julio en Brasilia (Brasil) el proyecto cultural binacional Latinidades:
una nacin, dos pases y siete artes, patrocinado en su mayor parte por
Petrleos de Venezuela (Pdvsa, http://www.pdvsa.com).

Aunque el objetivo de los participantes fue dar vida a siete artes clsicas
(literatura, pintura, msica, escultura, teatro, cine y danza), la muestra
fotogrfica pretende tambin la comprensin de una Amrica Latina conjunta,
unida y hermanada en sus manifestaciones culturales.

La exposicin est compuesta por catorce fotgrafos: siete venezolanos,
seis brasileos y un venezolano que vive en Brasil. Los fotgrafos
brasileos que participan estn radicados, todos, en Brasilia (DF),
mientras que los venezolanos lo estn en Maracaibo, Zulia.

Segn el embajador de Venezuela en Brasil, Julio Garca Montoya, se trata
de una inteligente manera de situar el arte fotogrfico en el centro de la
lucha por ese ideal de unin suramericana que parte de la valorizacin de
los pueblos y de sus particularidades culturales.

Coordinados por el fotgrafo Humberto Lemos (curador por el lado
brasileo), Janana Miranda, Flora Egcia, Gabriela Freitas, Rodrigo
Dalcin, Rodrigo de Oliveira, Viviane Domnico y Nelson Gonzlez Leal
(http://www.letralia.com/firmas/gonzalezlealnelson.htm) ofrecen su parecer
desde la capital de Brasil. Por el lado venezolano el curador fue el
fotgrafo Audio Cepeda, y los fotgrafos son Adriana Fernndez, Ana Mara
Otero, Marianela Daz, Ramn Castillo, Ernesto Acosta, Fernando Bracho y
Mireya Ferrer.

Temas como el barroco de Aleijadinho, la esttica del hambre de Glauber
Rocha, la preocupacin plstica y crtica de Candido Portinari, el mosaico
racial de Machado de Assis, el samba de Noel Rosa, la dramaturgia de Nelson
Rodrguez, los movimientos del Maculel; u otros como el gesto infinito de
la escultura que nace de la tierra, el instante en que una bailarina pasa,
la mujer que pinta, la batida afrovenezolana de Juan Luis Martnez, el
drama representado en las estatuas vivientes, la foto-fija de una pelcula
y un San Antonio homenajeado en una biblioteca, son algunos de los temas
que los espectadores podrn apreciar.

Fundado en julio de 2005 en el Espacio Cultural Renato Russo, el Fotoclub
f/508 debe su nombre a la ubicacin de esa primera sede, situada en la
cuadra 508 Sul. Idealizado por Humberto Lemos, fotgrafo y profesor de
fotografa, el club tiene como objetivo desarrollar proyectos en el rea de
la fotografa, la antropologa visual y el arte contemporneo, as como
incentivar a los participantes en la investigacin del lenguaje
fotogrfico.

La Embajada de Venezuela, en cuyo saln las obras permanecern hasta el 7
de agosto, est situada en el Sector de Embajadas Sur, Avenida das Naes,
cuadra 803, lote 13, Brasilia. El horario de visitas ser entre las 9 de la
maana y las 12 del da, y entre las 3 y las 5 de la tarde. Pueden
programarse visitas guiadas a travs del nmero de telfono 33473985, entre
las 2 de la tarde y las 7 de la noche. Para informacin general y
entrevistas, pueden comunicarse por el nmero de telfono 33473985 o por el
correo electrnico fotoclubef508@gmail.com.

Fuente: Fotoclub f/508



*** Publicarn novela pstuma de Oriana Fallaci

Una novela pstuma de Oriana Fallaci, la periodista y escritora italiana
fallecida el 15 de septiembre de 2006, saldr a la venta el mircoles 30 de
julio, anunci la editorial Rizzoli (http://rizzoli.rcslibri.corriere.it),
que la publica, el pasado sbado 19.

Definida como una saga por la misma autora, que trabaj en esta obra
durante un decenio, la novela es una pica familiar que recrea ms de un
siglo de la historia de sus antepasados y de su pas, de 1773 a 1889, y se
titula Un cappello pieno di ciliegie (Un sombrero lleno de cerezas), indic
Rizzoli.

Antes de morir, la escritora entreg a su sobrino Edoardo Perazzi, su nico
heredero, a quien dej disposiciones concretas para su publicacin, el
escrito dactilografiado de 648 pginas que ella misma haba pasado a
mquina utilizando una Olivetti Lettera 32.

Nacida en Florencia en 1929, en el seno de una familia sencilla del norte
de frica, Fallaci fue la mayor de tres hermanas, Neera y Paola, ellas
tambin periodistas y escritoras. Su infancia transcurri en la Italia
fascista de Mussolini. Su padre era un activo antifascista y ella misma,
an adolescente, fue partisana durante la II Guerra Mundial, unindose a la
Resistencia contra la ocupacin nazi en su Toscana natal.

Como periodista, Fallaci obtuvo un gran prestigio internacional, en
especial gracias a sus entrevistas a personajes famosos. Vivi sus ltimos
aos en Nueva York, donde mantuvo una larga lucha contra un cncer de mama
al que elev a categora literaria y al que denominaba El Otro en sus
ltimas obras. Ante el agravamiento de su enfermedad regres a Florencia,
donde falleci en 2006.

Fuentes: Ansa  Wikipedia



*** Ccuta ser sede del XVI Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano

Entre el 31 de julio y el 3 de agosto se celebrar en la ciudad colombiana
de Ccuta el XVI Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano, evento
organizado por la Asociacin de Escritores del Norte de Santander, y en el
que participarn, como invitados de honor, destacados escritores y poetas
de Colombia, Venezuela y otros pases del continente.

El encuentro, que se viene realizando desde hace ms de tres lustres en la
frontera entre Colombia y Venezuela, ha sido una firme expresin de
fraternidad, a travs de las letras, entre ambos pases. Cada ao se
alterna su sede entre las ciudades de Ccuta, en el departamento colombiano
de Norte de Santander, y San Cristbal, en el estado venezolano de Tchira,
donde la anfitriona es la Asociacin de Escritores del Tchira.

Como ha sido costumbre el evento consistir en conferencias, ponencias,
talleres y recitales lricos abiertos a la participacin de todos los
asistentes. Destaca la participacin de autores venezolanos como Antonio
Mora, Jos Pisanu, Arnulfo Quintero y Homero Vivas y de colombianos como
Octavio Escobar Giraldo, Triunfo Arciniegas y Rodolfo Carrillo, as como el
conversatorio que sobre novela contempornea venezolana protagonizarn los
venezolanos Alberto Barrera Tyszka, premio Herralde 2006, y Jorge Gmez
Jimnez, editor de Letralia, Tierra de Letras (http://www.letralia.com).

Los asistentes sern alojados en el Hotel Bolvar, donde contarn con todos
los servicios incluida la alimentacin; asimismo, el comit organizador
garantiza el transporte interno dentro del marco del evento, y el
transporte San Cristbal-Ccuta y viceversa, a todos los delegados
provenientes de Venezuela que lleguen por San Cristbal, a quienes esperar
un vehculo en el Ateneo del Tchira (plaza Bolvar de San Cristbal) a las
2 de la tarde del 31 de julio.

El costo de la inscripcin es de 350 bolvares e incluye alojamiento,
alimentacin, participacin en las actividades programadas, material de
apoyo y certificado. Para solicitar informacin adicional, escriba a
aetachira@yahoo.com.

Fuente: Asociacin de Escritores del Tchira



*** Convencin FantasyMereth se realizar en Espaa

Del 14 al 17 de agosto se realizar en Pontons, Barcelona (Espaa), la
convencin de fantasa, ciencia ficcin y terror FantasyMereth
(http://www.fantasymundo.com/mereth), evento organizado por el portal
temtico Fantasymundo (http://www.fantasymundo.com) y que se realiza por
segunda vez este ao, tras una primera edicin durante la pasada Semana
Santa.

La convencin cuenta con el patrocinio de las editoriales Minotauro
(http://www.edicionesminotauro.com) y Timun Mas (http://www.timunmas.com),
as como la participacin de la librera virtual Scyla
(http://www.scyla.com). Estas entidades, junto con FantasyTienda
(http://www.fantasytienda.com), donaron varios lotes de libros para los
asistentes.

FantasyMereth dispone de 116 plazas, y el primer plazo de inscripcin
termina el 1 de agosto. Habr talleres y torneos, como el de fotografa y
de Mlkky (juego fins de bolos), aparte de los habituales talleres y
torneos de Go, Heroquest y videojuegos. Asimismo, habr una Gymkana
multitemtica y rol en vivo, todo bajo la temtica del terror.

Fuente: FantasyMereth



*** Revistas culturales digitales iberoamericanas se reunirn en Madrid

El 15 y 16 de septiembre se realizar en Madrid (Espaa) el I Encuentro
Internacional de Revistas Digitales Culturales Dos orillas y un ocano
digital (http://www.miradamalva.com/revistasdigitales), que reunir a
directores y editores de las ms prestigiosas revistas culturales espaolas
y latinoamericanas que circulan en Internet.

El evento, que se celebrar en la Casa de Amrica
(http://www.casamerica.es), pretende propiciar la reflexin crtica y la
elaboracin de proyectos conjuntos que definan el futuro de la creacin
artstica en general, abordando el desafo de las nuevas tecnologas y la
diversidad cultural con esta nueva realidad.

Otros objetivos del encuentro sern el fortalecimiento de los medios
digitales existentes a travs de canales de comunicacin conjuntos que
incorporen los nuevos soportes y que posibiliten una interaccin con sus
lectores, con la red informtica Internet como un medio dinmico de
estimulacin creativa; establecer acciones conjuntas que promuevan una
conciencia social sobre la reproduccin ilcita y desarrollar y promover
acciones conjuntas estratgicas que potencien la importancia del espaol en
Internet.

La inauguracin se realizar el lunes 15 a las 10:30 de la maana, y estar
a cargo de Imma Turbau, directora del Ateneo Iberoamericano de la Casa de
Amrica, y Miguel Gonzlez Suela, subdirector general de Cooperacin del
Ministerio de Cultura de Espaa (MCU, http://www.mcu.es), con la
participacin de Ignacio Fernndez, director de Literaturas.com; Mara
ngeles Vzquez, presidenta de Mirada Malva (http://www.miradamalva.com) y
Hctor Perea, de la Unam, todos ellos miembros del comit organizador.

El primer panel estar protagonizado por las revistas culturales digitales
de Espaa y se iniciar a las 11:30 de la maana. Participarn, adems de
Fernndez (Literaturas.com), Alexnder Prieto, director de mnibus; Antonio
Polo, director de Ariadna-RC (http://www.ariadna-rc.com); Joaqun Mara
Aguirre, director de Espculo (http://www.ucm.es/info/especulo), y Giselle
Etcheverry Walker, coordinadora de El Boomeran(g)
(http://www.elboomeran.com). La moderacin estar a cargo de Fernando
Ortega, director de Comunicando (http://www.revistacomunicando.com).

A las 4 de la tarde se iniciar el panel de las revistas hispanoamericanas,
en el que participarn los mexicanos Hctor Perea, coordinador del Centro
de Estudios Literarios de la Unam
(http://www.filologicas.unam.mx/cen_est_liter.htm), y Guillermo Chvez,
coordinador de Publicaciones Digitales, DGSCA
(http://biblioweb.dgsca.unam.mx); el venezolano Jorge Gmez Jimnez, editor
de Letralia, Tierra de Letras (http://www.letralia.com); el chileno Adolfo
Pardo, director de Crtica.cl; el mexicano Federico lvarez, director de
Literatura Mexicana (http://revistaliteraturamexicana.blogspot.com), y el
peruano Salvador Luis, director de Los Noveles (http://www.losnoveles.net),
todos con la moderacin de Pedro Martnez, director de Almiar Margencero
(http://margencero.com).

A las seis de la tarde ser presentado el libro Latin American Cyberculture
and Cyberliterature, de Claire Taylor y Thea Pitman, quienes estarn
acompaadas por Alejandro Prez-Prat, editor de Literaturas.com Libros. A
las 7 de la noche se realizar el taller-coloquio La literatura
hispanoamericana digital en la cultura europea, moderado por Hctor Perea
y con la participacin de Taylor, Pitman y Dolores Thion, de la Universidad
de Nantes (Francia, http://www.univ-nantes.fr) y directora de la revista
digital e-crini (http://www.univ-nantes.fr/e-crini).

El martes 16 a las 10 de la maana se realizar un panel con las
instituciones presentes. Participarn Consuelo Trivio, del Centro Virtual
Cervantes (http://cvc.cervantes.es), quien hablar de los diez aos de
Rinconete (http://cvc.cervantes.es/el_rinconete); Trinidad Garca Leiva,
profesora de la Universidad Carlos III Madrid (http://www.uc3m.es), quien
disertar sobre revistas culturales, digitalizacin y polticas pblicas;
Vctor Domingo Prieto, presidente de la Asociacin de Internautas de Espaa
(http://www.internautas.org), Manuel Ortuo, presidente de la Asociacin de
Revistas Culturales de Espaa (Arce, http://www.arce.es), Nacho Fernndez,
presidente de la Asociacin de Revistas Digitales de Espaa (Arde,
http://www.arde.org.es), y Victoriano Colodrn Denis, director tcnico del
Centro Espaol de Derechos Reprogrficos (Cedro, http://www.cedro.org). La
moderacin estar a cargo de Mara ngeles Vzquez.

A las 12 del da se realizar un panel sobre innovacin y tecnologa, con
Luis Collado, de Google Espaa (http://www.google.es); Javier Celaya, de
Dosdoce.com, quien hablar sobre la digitalizacin de libros; Francisco
Olivares, director del master Periodismo y comunicacin digital del
Instituto Universitario de Postgrado (IUP, http://www.iup.es); ngel Mara
Herrera, socio de Evoluziona (http://www.evoluziona.com), quien har una
presentacin del servicio de autopublicacin Bubok.com, y Elad Rodrguez,
director de Nitsnets (http://www.nitsnets.com), quien presentar el
servicio de publicacin de medios digitales GoPress
(http://www.gopress.es), todos bajo la moderacin de Ignacio Fernndez.

A las 4 de la tarde ser presentado el libro La va digital, de Hctor
Perea, con la intervencin del autor y de Manuel Medina (Universidad de
Louisville, http://louisville.edu), Miguel Maran (Centro Virtual
Cervantes), y Mara ngeles Vzquez.

Universidad y educacin: retos digitales es el nombre del taller-coloquio
que tendr lugar ese da a las 5 de la tarde, con la participacin de
Hctor Perea, Guillermo Chvez, Mara Dolores Martnez (coordinadora de
Desarrollo Cultural del Comit Regional Norte de Cooperacin con la Unesco,
de Mxico), y Manuel Medina, con la moderacin de Alexnder Prieto.

Los editores asistentes al encuentro hablarn sobre sus experiencias en el
taller-coloquio Cmo construir una revista digital?, a las 6 de la
tarde, bajo la moderacin de Hctor Perea y Nacho Fernndez. Y, finalmente,
a las 7 de la noche se realizar una mesa-debate en la que los editores
intercambiarn experiencias para desarrollar y promover canales de
comunicacin conjuntos. La moderacin estar a cargo de Mara ngeles
Vzquez y Nacho Fernndez.

La actividad est orientada a directores, editores, redactores, periodistas
que realicen su labor en soporte digital y alumnos de ciencias de la
informacin o comunicacin social de universidades pblicas o privadas. Hay
50 plazas disponibles para asistentes universitarios. Se har una seleccin
entre todas las solicitudes que se hagan llegar a los organizadores
siguiendo las pautas que se pueden leer en el blog del evento,
http://revistasdigitalesculturales.blogspot.com.

El encuentro es organizado por Literaturas.com y mnibus
(http://www.omni-bus.com), revista intercultural, con el apoyo del
Ministerio de Cultura de Espaa y distintas universidades latinoamericanas,
entre ellas la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam,
http://www.unam.mx).

Fuente: Blog del evento



*** Realizarn en Per Mega Encuentro Internacional de Poetas

Organizado por la Casa del Poeta Peruano
(http://www.letrasyartes.com/casadelpoeta) y la Universidad Nacional del
Callao (Unac, http://www.unac.edu.pe), entre el 16 y el 19 de octubre se
realizar en El Callao, Lima (Per), el VII Mega Encuentro Internacional y
XII Nacional de Poetas Leoncio Bueno
(http://www.letrasyartes.com/casadelpoeta/convocatoria.html), evento que
reunir a narradores, declamadores o intrpretes, crticos literarios,
editores, directores de revistas literarias, ilustradores, artistas
plsticos, profesores de literatura y dems especialidades, historiadores,
estudiantes de literatura y pedagoga.

Los interesados en presentar ponencias debern enviar su material antes del
15 de septiembre. De las ponencias que reciba el comit organizador, se
escogern 16 que sern expuestas en asamblea plena. El material debe
enviarse en un CD, en formato de Word Perfect o Page Maker a doble espacio
y con un mximo de seis pginas (incluyendo conclusiones o resmenes),
acompaado del nombre completo del autor, lugar y fecha de nacimiento,
currculum bibliogrfico y fichaje editorial.

La exposicin de una ponencia podr ocupar hasta quince minutos. Las
ponencias en otras lenguas, debern estar traducidas al espaol por los
interesados.

Entre los temas que podrn ser tratados en las ponencias se encuentra la
visin del Per pluricultural y multilinge, la creacin andina y sus
vnculos con los dems pueblos de la regin y de la Amrica Morena, la
poesa y narrativa grafa peruana y latinoamericana, el valor filosfico de
la poesa, la poesa en la pedagoga moderna, tesis confirmadas o avanzadas
en las instituciones de investigacin especializada en poesa infantil y
juvenil, la currcula en la educacin peruana y la presencia de la poesa,
la poesa femenina, las traducciones, las relaciones entre la poesa y
otras artes, la literatura popular y problemticas y soluciones
relacionadas con las publicaciones peridicas en Per y en el mundo.

Adems se hablar sobre la Casa del Poeta como ente de promocin e
integracin, la creacin literaria en El Callao en poesa y narrativa, una
valoracin crtica del aporte de la Unac junto con el Ministerio de
Educacin y dems entes culturales en el desarrollo de la literatura
regional y nacional, teoras hacia una poltica cultural peruana y
latinoamericana o mundial y sicopatologa en el creador, especialmente en
el poeta.

Asimismo, se presentar la antologa mundial ertica Bendito sea tu cuerpo,
que rene los mejores trabajos del primer Concurso Mundial de Poesa
Ertica, con ilustraciones del reconocido fotgrafo internacional argentino
Martn Toye. En el marco del encuentro se inaugurar, tambin, el IX Saln
Internacional de Artes Plsticas Pancho Goyzueta.

Para solicitar mayor informacin es preciso comunicarse por los telfonos
5784179, 4570377 o 92914174, o por el correo electrnico
megaeventopoetas@yahoo.com.

Fuente: Casa del Poeta Peruano



*** El mestizaje ser el tema de la Bienal de Cear

El Centro de Convenciones de Fortaleza (Cear, Brasil) albergar, del 12 al
21 de noviembre de 2008, la 8 Bienal Internacional del Libro de Cear, que
contar adems con destacado espacio fsico de la Universidad de Fortaleza
(Unifor, http://www.unifor.br), ampliando as de manera sustancial la
agenda del ya tradicional evento cearense que se realiza desde hace 16
aos.

El tema de la bienal es La aventura cultural del mestizaje y abarca dos
comunidades lingsticas: la portuguesa y la espaola, con sus
manifestaciones literarias, artsticas y culturales en general, totalizando
30 pases de cuatro continentes: frica, Amrica, Asia y Europa.

El evento tiene entre sus objetivos contribuir a la integracin de las
diversas culturas involucradas, la valoracin mutua de sus rasgos
individuales y la democratizacin y movilizacin del acceso universal al
libro, a la lectura y a la produccin literaria.

Las sesiones literarias incluyen conferencias, debates, lecturas de poemas,
lanzamientos de libros y encuentros especiales. Los debates contemplarn
asuntos como produccin y circulacin de revistas y suplementos literarios,
casas de cultura, poltica cultural de los centros de estudios brasileos
en la Amrica hispana, movimientos contraculturales, circuito editorial
universitario, encuentros internacionales de escritores y otros.

Por su parte, las conferencias tratarn aspectos ligados a los fundamentos
del mestizaje, obras literarias y periodismo cultural, considerando las
particularidades regionales y continentales de los pases involucrados.
Habr tambin una integracin entre numerosos segmentos de la creacin
artstica, produccin cultural y medios de comunicacin.

El evento se desarrollar en nueve salas permanentes: Arena Joven, Arte
Postal y Poesa Visual, Artes y Oficios, Cordel, Grabados, Msica, Radio,
Revistas y Videos. Cada sala tendr su propia curadura, orientada por la
curadura general en el sentido de implantar un sistema de integracin
entre ellas. Tanto la programacin de las salas permanentes como la de
todas las sesiones literarias estarn a la disposicin del pblico en la
Web.

Una de las reas especiales ser la llamada Isla de los Continentes, de
234 m, que se destina a recibir editoriales extranjeras que, en general,
no disponen de condiciones para participar de eventos internacionales.
Brasil participar con instituciones como el Museo de la Lengua Portuguesa
(http://www.estacaodaluz.org.br), el Instituto Moreira Sales
(http://ims.uol.com.br) y la Biblioteca Nacional (http://www.bn.br).

Aunque la bienal no contempla la figura tradicional de un pas invitado,
habr un pabelln especial dedicado a Cuba y a Venezuela, en reconocimiento
a la creacin, respectivamente, de la cubana Fundacin Casa de las Amricas
(http://www.casa.cult.cu) y de la venezolana Fundacin Editorial El Perro y
La Rana (http://www.elperroylarana.gob.ve), proyectos editoriales de
importancia fundamental para la produccin, reflexin y difusin de la
cultura en Amrica Latina.

Tambin habr un destacado homenaje a la creacin, hace cuarenta aos, del
sello venezolano Monte vila Editores (http://www.monteavila.gob.ve), y
hace treinta y cinco, de la Fundacin Biblioteca Ayacucho
(http://www.bibliotecayacucho.gob.ve). Como homenajeado especial estar el
destacado humorista y narrador brasileo Chico Anysio (Cear, 1931).

Anysio es humorista, compositor, dramaturgo, artista plstico, actor,
radiodifusor, entre otros oficios artsticos que siempre desempe con
inconfundible talento. Creador de una extensa galera de tipos (Professor
Raimundo, Coalhada, Azambuja, Bento Carneiro, Gasto, Quem-Quem, Meinha, Z
Tamborim, Justo Verssimo, Tavares, Pantaleo, Painho, etc.), Anysio acta
desde hace cuatro dcadas en teatro y televisin. Por ser considerado,
tambin, un notable escritor, la bienal ser escenario del lanzamiento de
un nuevo ttulo suyo: Trs casos de polcia.

La 8 Bienal Internacional del Libro de Cear tiene como curador general al
escritor, editor y productor cultural Floriano Martins (Brasil, 1957), que
atiende a la invitacin expresa de la Secretara de Cultura del Estado de
Cear (http://www.secult.ce.gov.br) para la concepcin y regencia de la
mltiple configuracin que este ao asume el evento.

Martins es un estudioso de las literaturas en lenguas portuguesa y
espaola. Dirige la revista cultural Agulha
(http://www.revista.agulha.nom.br), publicacin virtual que este ao
recibi el Premio Antnio Bento de la Asociacin Brasilea de Crticos de
Arte (ABCA).

Fuente: Agulha



*** Realizarn en Lima seminario sobre escritoras del siglo XIX

Con ocasin del centenario del fallecimiento de Clorinda Matto de Turner y
Mercedes Cabello de Carbonera, el Centro de Estudios La Mujer en la
Historia de Amrica Latina (Cemhal, http://webserver.rcp.net.pe/cemhal)
est organizando el seminario Escritoras del siglo XIX en Amrica Latina
(http://webserver.rcp.net.pe/cemhal/articulo2.html), que tendr lugar en
Lima los das 24 y 25 de agosto de 2009, segn se inform en un comunicado.

El seminario analizar el contexto histrico en el que, en pleno siglo XIX,
es reevaluado el papel de la educacin femenina, tras los movimientos
independentistas que dieron lugar a las nuevas repblicas, cuando surgen
revistas dirigidas y escritas por mujeres, se conforman clubes literarios
donde se debaten los problemas de la poca y se evidencia una singular
presencia femenina en la literatura.

Entre las autoras cuya actividad ser estudiada en el seminario se
encuentran Gertrudis Gmez de Avellaneda (Cuba, 1814-1873), Juana Manuela
Gorriti (Argentina, 1818-1892), Mara Firmina dos Reis (Brasil, 1825-1917),
Dolores Veintimilla (Ecuador, 1829-1857), Isabel ngela Prieto de Landzuri
(Mxico, 1833-1876), Soledad Acosta de Samper (Colombia, 1833-1913),
Eduarda Mansilla (Argentina, 1835-1892), Mercedes Cabello de Carbonera
(Per, 1842-1909), Lindaura Anzotegui (Bolivia, 1846-1898), Clorinda Matto
de Turner (Per, 1852-1909) y Adela Zamudio (Bolivia, 1854-1928), contina
el comunicado.

Los cambios propulsados por estas escritoras en el canon literario sern
tambin analizados en el evento, as como la ficcionalizacin de la
historia y la labor periodstica de las escritoras del siglo XIX, la
participacin de la mujer en los discursos de construccin de las naciones,
las mujeres decimonnicas a travs de los gneros literarios, las polticas
de representacin en voces femeninas de la narrativa, los escritos
autobiogrficos en la narrativa femenina del siglo XIX, la participacin de
la mujer en los espacios pblicos y privados, y la visin que tuvieron, en
su obra literaria, de la modernidad.

Igualmente, se hablar sobre la traduccin de la obra literaria y
ensaystica de las escritoras del siglo XIX, la representacin de sujetos
marginales, el epistolario y su influencia en el contenido de sus
discursos, el saln literario decimonnico, las escritoras y la educacin
de la mujer, la mujer ensayista y los romances nacionales, entre otros
temas.

Para participar es preciso enviar un resumen de la ponencia antes del 31 de
octubre de 2008. El resumen debe tener una extensin mxima de 2.000
caracteres sin espacios, y debe incluir el ttulo de la ponencia, nombre
completo del autor, direccin y universidad o institucin a la que
pertenece. El texto del resumen debe enviarse en formato Word, en
tipografa Verdana en 10 puntos.

Las ponencias confirmadas se recibirn hasta el 15 de julio de 2009, con
una extensin no mayor de 15 pginas, interlineado simple, en formato Word,
en tipografa Verdana en 10 puntos, de acuerdo a las normas de edicin que
se enviarn una vez aprobada la propuesta de ponencia.

El evento cuenta con la direccin general de Sara Beatriz Guardia, del
Cemhal. La inscripcin tiene un costo de 50 dlares y puede tramitarse
hasta el 1 de julio de 2009.

Fuente: Pgina del evento



|||||||||||||||||||||||    LITERATURA EN INTERNET    ||||||||||||||||||||||

Biblioteca Ayacucho Digital
http://www.bibliotecayacucho.gob.ve/fba/index.php?id=103

Una de las ms importantes de la literatura y el pensamiento de habla
hispana, creada por el gobierno venezolano en 1974, ahora la Biblioteca
Ayacucho ofrece sus libros al pblico en formato PDF. El lector encontrar
buena parte del catlogo de las colecciones Clsica, Claves de Amrica, La
Expresin Americana, Claves Polticas de Amrica, Documentos, Paralelos y
Futuro. Algunos de los libros incluso estn habilitados para ser
interpretados por software de lectura para invidentes.



Europa Film Treasures
http://www.europafilmtreasures.es

Un espacio para cinfilos que desean ver el gran cine europeo de todos los
tiempos. Se trata de una iniciativa en la que participan los archivos y
filmotecas ms prestigiosos de Europa. El visitante puede ver aqu
pelculas de dominio pblico, de todos los pases de Europa (e incluso
algunas de Estados Unidos) con subttulos en espaol, ingls, francs,
alemn o italiano y abundante informacin sobre cada filme. Se puede buscar
pelculas por la filmoteca que las provey, el perodo en el que fueron
filmadas, su nacionalidad, gnero, tipo de copia o de sonido.



Biblioteca Digital Leonesa
http://www.saber.es

Repositorio digital de libros, imgenes y archivos audiovisuales,
principalmente relacionados con la provincia espaola de Len. Tanto los
libros como el resto del material se ofrecen para su descarga gratuita. Se
puede localizar una obra directamente a travs del catlogo, por medio de
un listado alfabtico segn el ttulo, autor o materia, o a partir de una
bsqueda ms directa y avanzada (coleccin, ISBN, depsito legal, editor,
etc.). Incluye un foro para que sus usuarios discutan sobre temas diversos
y, bajo ciertas condiciones, permite que los visitantes suban sus propias
obras. Adems ofrece fuentes RSS para mantenerse al tanto de nuevas
adhesiones al catlogo o de noticias del sitio.



Teillier Aleph
http://teillier.blogspot.com

Bitcora dedicada a la difusin y anlisis de la obra del poeta chileno
Jorge Teillier, creada por el poeta, dramaturgo y ensayista Juan Carlos
Villavicencio. Incluye una nutrida muestra del trabajo creador del autor de
El rbol de la memoria, as como artculos crticos, crnicas, entrevistas,
textos inditos, traducciones y otros materiales.



Pasin por la Traduccin
http://digitaltrad.com/blog

Bitcora del traductor espaol scar Mojn Sa, en la que escribe sobre
arte, cultura, innovaciones tecnolgicas, Internet y otros temas, siempre
desde la perspectiva particular que le brinda su trabajo como traductor.
Incluye una interesante lista de recursos a otros sitios sobre el tema.



Alforja Revista de Poesa
http://www.alforjapoesia.com

Versin digital de esta publicacin impresa mexicana, cuyo tema fundamental
es la poesa, los poetas y el quehacer potico, por lo que est dirigida a
escritores, intelectuales, universitarios, as como a un amplio pblico
interesado en la poesa. Es editada por Hernn Lara Zabala. La web de la
revista permite descargar gratuitamente las ediciones en formato PDF.



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Jorge Teillier ========================================================
=== El guardin de los manzanos en flor      Rolando Gabrielli ============

      (Nota del autor: Jorge Teillier naci un 24 de junio de 1935 en
      Lautaro, Chile, y fue uno de esos raros poetas-Poeta que vivieron el
      oficio y respiraron porque exista el oxgeno de la poesa. Muri en
      Via del Mar escuchando tangos, en 1996, seguramente a Carlos Gardel,
      su favorito. Haba nacido el mismo da que Gardel muri en un
      accidente areo en Medelln, Colombia. Lo conoc, compartimos
      conversaciones y no pocos vinos en Santiago de Chile entre el 68 y el
      73, una bohemia a la medida de la juventud y esos tiempos. En un
      homenaje a este magnfico y esencial poeta chileno y amigo, he
      rescatado esta conferencia indita, pronunciada en la Embajada de
      Chile en Panam el 18 de mayo de 2000. Ocho aos, tiempo suficiente
      para desempolvarla y compartirla con ustedes, amigos).

                                             Y puesto que marchar necesito
                                              y del regreso no estoy seguro
                                                (no soy hombre sin defectos
                                      ni como otros, de acero ni de estao,
                                      y despus de la muerte no hay relevo,
                                                   me voy a un pas lejano)
                                        dispongo los presentes legados....

                                           Franois Villon (Los legados).

Ha muerto uno de los ngeles de la poesa chilena, al menos se nos ha cado
un ala a todos los que le conocimos, quienes practicamos el antiguo oficio
de la palabra en su amasijo diario, en el viejo rincn de la memoria, y
ahora, sobre la pantalla de una PC, rectngulo de luz que slo brilla con
nuestro pobre ingenio.

Jorge Teillier, 40 aos despus de haber publicado su primer poemario, Para
ngeles y gorriones, y advertido de que nuestras sombras movidas por las
llamas / viven ms que nosotros, parti como esas lucirnagas que se
adentran en la penumbra, cuando un desconocido silba en el bosque.

Naci en Lautaro, en la Araucana, tierra mapuche, Chile, y su poesa fue
un viaje permanente, un retorno continuo, entre el mtico pueblo natal y la
urbe capitalina, adonde viaj a los 18 aos de edad para estudiar historia
y geografa.

Ejerci un ao la docencia, cuando ya haba escrito Para ngeles y
gorriones (1956) y El cielo cae con las hojas (1958) y se aprestaba a
publicar El rbol de la memoria (1961).

A los 12 aos se inici como poeta, pero fue cuatro aos ms tarde, segn
nos relata en su ensayo Sobre el mundo donde verdaderamente habito o la
experiencia potica, cuando escrib mi primer poema verdadero, a eso de
los diecisis aos, o sea, el primero que vi, con incomparable sorpresa,
como escrito por otro.

Julio Verne, Knut Hasum y Pannait Istrati, y el primer Poeta, Paul
Verlaine, cuyos versos rimaban con la campana y los pjaros y
posteriormente, Rubn Daro, Lpez Velarde y Luis Carlos Lpez,
provincianos cursis y universales, y tambin los chilenos Vicente
Huidobro, Omar Cceres, Carlos Pezoa Vliz, Alberto Rojas Jimnez y Romeo
Murga, fueron sus primarias influencias.

Jorge Teillier que lea como si le hubiesen dado cuerda, escribi 14
libros, y a pesar de la aparente transparencia de su poesa, de su lrica
lrica (lar = lugar de origen), raizal, fragmentada en la unidad, despojada
de la grandilocuencia, habitada por sus propias y refulgentes imgenes,
trabajaba diaria y sistemticamente, tal y como lo conocimos.

Todo comenzaba a travs de una imagen, una idea, un destello un centro
emotivo y verbal, como dira el propio poeta para ir articulando el texto
con el fino tejido de lo invisible, la telaraa del poema. En sus ltimos
das, confes que haba perdido el centro. Est todo disperso, son (los
poemas) como una bengala lanzada al mar o al cielo, revel en 1990, al
peridico Noreste.

Se es o no se es poeta, porque all no caben nacionalidades, sostena
quien a pesar de que obtuvo varias e importantes premiaciones algunos de
sus poemas fueron traducidos al ingls, francs, italiano, sueco, eslovaco,
rumano y es una voz potica slida e indiscutida en el parnaso chileno, no
obtuvo el mximo galardn, el Premio Nacional de Literatura.

Estuvo en Panam, a principio de los 80, como jurado del Premio Ricardo
Mir. Nos dej unos versos sobre su presencia en el istmo bajo el ttulo
Ancon Inn: Ancon Inn el paraso de los hombres solteros / donde las
noches son verdes y las cervezas azules / hasta ser el paraso de todos los
hombres. (...) Este es el Istmo donde sola desembarcar / John Silver con
su papagayo al hombro. / Ahora los papagayos se desmayan a la hora del
cctel / viendo pasar los ms bellos traseros del mundo. // La nostalgia
parece asomarse en esta jungla de peces. / Cristina se ha embarcado en su
yate de leos.

En su poema Viaje de Invierno, del libro Cartas para reinas de otra
primavera, le recomienda al poeta panameo, Csar Young: Poeta, no dejes de
brindar por m con Herrerano Blanco.



Palabra, tormento, hielo y sangre

Fue un marginado de los crculos oficiales, de la cultura del t, de los
salones y la imagen. Transit los ridos linderos del esfuerzo solitario
del corredor de fondo sostenido por sus propias piernas, muy parecido a
otros grandes de la poesa chilena, como Enrique Lihn, para no irnos tan
lejos y la propia Gabriela Mistral, smbolo del pago de Chile.

Vivi en un pulso constante con la cotidianidad de las cosas, y sobre todo,
de la vida, en un encantamiento que le permiti slo sobrevivir en el
desencantado universo de la ciudad. Fue un errante, aunque predic el
mundo del orden inmemorial de las aldeas y de los campos, en donde siempre
se produce la misma segura rotacin de siembras y cosechas, de sepultacin
y resurreccin, tan similares a la gestacin de los dioses (recordemos a
Dyonisos) y de los poemas.

Su prdica, en vida, fue contra el establecimiento, el clich, la
mecanizacin absurda y deshumanizadora de la tcnica, denuncia que hizo el
lcido, iluminado y desesperado poeta francs, Jean Arthur Rimbaud, en el
temprano 1873.

Quizs uno de los ltimos Poetas Malditos de estirpe de la poesa
chilena, Jorge Teillier, hizo de su vida un acto potico sin lmites,
desafiando siempre el tedio y la monotona de las cosas (donde dialogan,
para no morir de tedio / las alcuzas con el mantel de hule).

A su debido tiempo, sostena Teillier, fijando posiciones, me parece que
todo poeta en esta sociedad se suele considerar un sobreviviente de una
perdida edad, un ente arcaico. La poesa, agregaba a inicios de los
setenta, es una enferma grave, a la que se le toleran algunos caprichos en
espera de su futura muerte y tambin la Cenicienta para editores de los
gneros literarios aun cuando la novela sea la poesa de los tontos,
segn deca el poeta Eduardo Molina Ventura. El chico Molina, a quien
conocimos en la Sociedad de Escritores de Chile (Sech), era una especie de
ayudante ilustrado, un duende de la cultura, de una mitomana angelical y a
quien Jorge consultaba, porque era un lector frentico y de vastos e
inteligentes conocimientos literarios. Escribi, antes de Herman Hesse, El
lobo estepario, cont una vez Teillier, y todo indicaba que era cierto,
porque el chico Molina era un traductor de la realidad y de la literatura,
y al parecer contaba con no pocos recursos.

Nada nuevo bajo el sol de nuestra rica y accidentada historia literaria,
que as como no confundi a la Mistral, tampoco pudo embaucar a Teillier,
ya que l slo quera que le leyeran en los textos escolares. Isidore
Ducasse, el Conde de Lautramont uno de los fundadores de la imaginacin
moderna dice en Los Cantos de Maldoror: quiero que mi poesa sea leda
por una nia de 14 aos.

Despus de todo, la poesa es semilla vertida sobre la tierra para florecer
con las imgenes que cada cual recrea al leer un texto por primera vez.
Teillier alcanz a decir que el poeta es un ministro del silencio.

Su poesa fue un largo ejercicio de la palabra contra el tiempo, la pugna y
confrontacin titnica, de quien sabe que tiene perdida la partida de
antemano, pero que intenta frustrar, sorprender, sortear, la cotidianidad
de las cosas, porque Lo que importa / es estar vivo / y entrar en la casa
/ en el desolado medioda de la vida.

Jugador infatigable del medioda, del tiempo que le fue dado, con unos
pocos ases, a veces marcados, el poeta sobrevive en el espejo borroso de un
estanque, y no es su rostro el que ve, sino el de otro, que pasa y nunca
permanece, porque su nico y verdadero tiempo es el futuro. El presente en
la poesa de Teillier se desintegra, no llega a ser, siempre evoca, es
castigado en medio del fulgor que nace para desaparecer, aunque el poeta
siempre tiene refugio para el pasado en la memoria.



Todos mis recuerdos se abaten sobre m

Aparentemente fragmentaria, hecha a la medida y semejanza de las propias
huellas, del andamiaje del poeta, la poesa de Teillier, encuentra caminos
para sus propios laberintos y medicina es tambin de sus contradicciones,
cuando nos dice: As era la felicidad: breve como el sueo del aromo
derribado.

La felicidad, el amor, son como el tiempo, fugaces, pero temas de una
constante potica, abrumada por la brevedad de las cosas: mientras pienso
que la felicidad / no es sino un leve deslizarse de remos en el agua, nos
dice el poeta, y reitera ms adelante en su poema Bajo el cielo nacido
tras la lluvia: eso fue la felicidad: dibujar en la escarcha figuras sin
sentido / sabiendo que no duraran nada, cortar una rama de pino / para
escribir un instante nuestro nombre en la tierra hmeda, / atrapar una
plumilla de cardo / para detener la huida de toda una estacin.

Teillier tiene el mrito dentro de la potica chilena de haber creado la
Escuela Lrica, que es toda una postura, y est referida al lar, lugar,
origen, y es el propio poeta quien puntualiza y precisa esa tesis cuando
afirma que l sostena en ese entonces un tiempo de arraigo, frente al
desarraigo de la llamada generacin del 50.

Esa fue una pugna que continu con el tiempo y es propia de cada
generacin, con su nueva esttica y visin de mundo. Esta afirmacin es tan
slo un apunte, una llamada de atencin, y no corresponde al fondo y
objetivo de este trabajo, pero forma parte de la historia literaria
chilena, y es caldo y cultivo del tiempo de la potica teillieriana.

Es el hombre junto con su entorno, dice Teillier, lo que llama realismo
secreto, porque el mundo exterior contiene pocas enseanzas, a no ser que
se le mire como un depsito de significados y smbolos ocultos.

Los nuevos poetas, precisa Teillier en su ensayo Los poetas de los lares,
son observadores, cronistas, transentes, simples hermanos de los seres y
de las cosas. Se contrapone su poesa con el yo desorbitado y romntico
de Huidobro, Neruda y De Rokha, cuya potica desbord la propia geografa
chilena. El lenguaje potico de los lricos, sostiene, no se diferencia ya
fundamentalmente de la vida cotidiana, y si bien no desdea la
experimentacin verbal, el lugar comn, pero el poema retorna
estructuralmente a formas ms tradicionales.

Teillier emparenta a su movimiento lrico con Dylan Thomas, Serguei Esenin,
Gerad de Nerval, Milosz y Rainer Maria Rilke, a quien ley desde muy joven
e impact en su obra y concepcin de la vida: De conservar no slo el
recuerdo de las cosas, en declinacin como modo de vida, sino en su valor
humano y lrico.

Responde, desde luego, a la universal bsqueda del Paraso Perdido, y en
opinin del propio poeta lautarino, se empiezan a recuperar los sentidos,
que se iban perdiendo en estos ltimos aos, ahogados por la hojarasca de
una poesa no nacida espontneamente, por el contacto del hombre con el
mundo, sino resultante de una experiencia meramente literaria,
confeccionada sobre la medida de otra poesa.

Mi instrumento contra el mundo es otra visin del mundo, enfatizara el
poeta. Al final de sus das se senta molesto, de acuerdo con sus propias
declaraciones, porque se le etiquetaba como lrico y se restringa el
trmino con simpleza, el cual, en su opinin, tiene connotaciones ms
universales.

Veo a Jorge Teillier atravesando, flotando por los prados del Pedaggico de
la Universidad de Chile. Avanza calzado sobre sus nubes, en medio del roco
y el pasto hmedo de la clara maana. Es 1968, una primavera fresca, con
algunos libros apretados sobre el pecho, va camino al centro de la ciudad.

Lleva en el rostro la huella de la noche y de alguna pugna amorosa marcada
por innegables uas femeninas. Qu te pas, Jorge? Me ca en una
zarzamora.

Santiago gris, en plena democracia (lo ms parecido a la felicidad, dira
Antonio Skrmeta el da que la Junta castrense secuestr el poder por
largos y azarosos 17 aos y medio).

La Casa Central de la Universidad de Chile, a la entrada, la estatua de
Andrs Bello, all trabajaba el poeta como director del Boletn de la ms
alta casa de estudios, junto con el poeta y profesor Waldo Rojas, hoy en
Pars. Caminamos por el centro de la ciudad, entramos a un bar. Es medioda
de un 3 de noviembre de 1968. Jorge escribe sobre mi cuaderno, donde
comienzo a trabajar sistemticamente la poesa, y que an conservo:

      Tantos milagros para nada / Tanta nieve de leyenda / Que hace
      inclinarse las ramas / Cuando omos el nombre Terranova / Tantos
      Jinetes / Y torrentes llenos de castores / al or la palabra Oregn /
      Tantos rostros justos y bellos / como una naranja / En el medioda de
      la mesa / Tantas calles / Donde saltan las nias a la cuerda / Tanta
      lluvia / Que siempre llega a tiempo / Tantos milagros para nada /
      Para ser menos / Que un guijarro abandonado por el sol / Para irnos /
      Hacia un horizonte / Que ni las aves de nuestra ms alta esperanza /
      Pueden jams soar alcanzar.

Los vinos del medioda santiaguino continuaron la charla de quien haca
cada segundo un acto potico, como una zancadilla a la realidad,
transformado en diversos personajes, en ese otro que viviera en su poesa
como una razn de vida, de ser, la nica y verdadera, por lo ineludible. El
bar es nuestro segundo hogar, cantaba a una sola voz con el inolvidable
poeta magallnico Rolando Crdenas. El destino an le deparaba miles de
copas por alzar.



Vamos, pobre corazn mo, vamos, mi viejo cmplice

Amante de las aventuras Verne, Salgari, Stevenson, Alain Fournier Selma
Lagerlof, Carroll y de las novelas policiacas, sobre todo en el ocaso de
su vida, nunca se consider un poeta original, y entre sus deudas
identific a Francis Jammes, Milocsz, Rene Guy Cadou, Antonio Machado,
Edgar Allan Poe, y la lista podra ser mayor, como George Tralk, con quien
tena gran afinidad de visin y mundo potico. Y, desde luego, el italiano
Eugenio Montale.

Aldo Pellegrini, un crtico literario argentino, afirma del poeta austriaco
George Tralk algo que viene como anillo al dedo para Jorge Teillier: Poeta
del apartamiento, de la soledad, de la vida dolorosa, de la existencia
incumplida. Pero tambin es buceador en lo desconocido y habitante de lo
imposible.

De los textos poticos se desprenden otros nombres, citados por Jorge
Teillier, lector incansable, aunque sola decir, casi al final de sus das,
que ms bien relee ms que lee, lo que le parece un signo de precoz
envejecimiento. Actualmente, aada, leo a Nicols Garn, Conrad, Hans
Fallada, Raymond Chandler, Gastn Leroux, Gonzalo Bulnes.

Me cuesta creer en la magia de los versos. / Leo novelas policiales, /
revistas deportivas, cuentos de terror, dice en su poema Notas sobre el
ltimo viaje del autor a su pueblo natal, editado en su libro Para un
pueblo fantasma.

El Poeta comenzaba a presentar una prematura fatiga o simplemente ese era
su mundo potico, desolado, su otro yo, o delineaba un recuento de sus
vivencias en 1978, a menos de una dcada de su partida? Puede ser, pero lo
cierto es que su poesa siempre nos habl de la brevedad de las cosas, de
los instantes, fragmentos de felicidad como un rompecabezas a punto de
derrumbarse, de no poder encontrar la pieza clave, de la fugacidad de las
cosas, del inexorable paso del tiempo como un tic tac sin retorno,
inequvoco, demoledor, inevitable en una palabra.

Era el reloj de arena a punto de estallar mil veces y a volver a empezar,
como el tiempo implacable de sus das. El presente como un reloj que se
adelanta, dice Ernesto Cardenal.

Siempre est presente, en la potica teillieriana, el frescor de la
infancia (Te reconoces en ese nio / que esta maana de escarcha), la
casa paterna y el pueblo como paraso perdido, bsqueda y retorno
permanente, la felicidad como un vidrio roto, como un codo gastado en todos
los mesones, pero, sobre todo, lo pasajero, transitorio, perecedero, breve,
lo fugaz, fugaz, de la vida: Temo no verte ms / cuando las pompas de
jabn / que echas a volar por la ventana / se llevan tu rostro.



Ese tren fugaz como una botella de vino

Uno de los textos que ms definen a Jorge Teillier, que es, dira, una
especie de confesin, su alter ego, en una buena medida, se llama Pequea
confesin, y est dedicado al poeta ruso Serguei Esenin. Teillier
acostumbraba contar la vida de este poeta y su suicidio, esa trgica
desaparicin del bardo por su propia mano, quizs su ltimo acto potico, a
su manera de ver el mundo.

En Pequea confesin Teillier nos dice: Tal vez nunca debiera haber
dejado / El pas de techos de zinc y cercos de madera. / En medio del
camino de la vida / Vago por las afueras del pueblo / Y ni siquiera se oyen
las carretas / Cuya msica he amado de nio.

Son sus propias nostalgias de su Sur amado, Lautaro, desde donde parti a
los 18 aos y retornaba cada cierto tiempo en los viejos trenes ingleses,
en uno de los cuales lleg en 1953 a la capital, cuando como todo
provinciano deb hacer el viaje bautismal de holln de trenes de entonces a
Santiago, atravesando la noche como en un vientre materno hasta asomarme a
la lvida madrugada de boca amarga de la Estacin Central.

Vivira siempre desterrado en Santiago, slo para ganarse la vida, en
repudio a la ciudad, desde su tierra natal el Sur, el lar rechazara la
civilizacin simbolizada en esta especie de sitio de nadie que es la gran
urbe.

(En Crnica del forastero sentenci, en 1968: Ninguna ciudad es ms grande
que mis sueos. Estaba casi todo dicho. De ah en adelante, el Forastero
sera cada vez ms Forastero.)

Es mejor morir de vino que de tedio, cita al propio Esenin. Tal vez
nunca deb salir del pueblo / Donde cualquiera puede ser mi amigo. / Donde
crecen mis iniciales grabadas / En el rbol de la tumba de mi hermana. /
Como de costumbre volver a la ciudad / Escuchando un perdido rechinar de
carretas / Y soar techos de zinc y cercos de madera / Mientras gasto mis
codos en todos los mesones.

Mezcla sus reminiscencias con las del poeta ruso, las hace suyas en una
suerte de pacto comn por la vida, aunque hay muchas maneras de suicidarse,
en esta vida al menos. Esenin escribira sus ltimos versos con sangre.

      Hasta pronto, amigo mo, sin gestos ni palabras, / no te entristezcas
      ni frunzas el ceo. / En esta vida el morir no es nuevo / y el vivir,
      por supuesto, no lo es.

Jorge Teillier sostuvo a principios de los setenta que el poeta es un ser
marginal, pero de esta marginalidad precisa y de este desplazamiento
puede nacer su fuerza. l vivi en el canto, en la orilla, en el filo del
lmite, y su poesa fue el desnudo guijarro del camino, plena de hallazgos,
de imgenes dirigidas por la maestra de un conductor de trenes nocturnos
con la fija estacin de la infancia, iluminada por sus propias lucirnagas.



El fruto es ciego. Es el rbol el que ve

A pesar de dirigir una publicacin universitaria, de ser invitado por
diferentes pases en el marco de la cultura y la poesa, haber obtenido
importantes premios literarios, incluido el de la Revista Paula, donde
compiti con 4.000 trabajos, de ser conocido y apreciado en los medios
literarios, prefiri el trnsito solitario de las calles de su pueblo
natal, el recorrido de los trenes hacia el Sur, ver jugar ajedrez al viento
sur con el viento norte para decidir qu tiempo va a haber, conversar con
un mapuche, ver el gesto de un loco tratando de atrapar un rayo de sol,
buscar la llave para unir la memoria con el olvido.

Dedic su vida (iba a cumplir 61 aos) a escuchar al ruiseor de Keats, que
da alegra para siempre.

Jorge Teillier abraz, con la desesperacin de toda fuerza creadora
verdadera, este oficio poco rentable, pasado de moda para muchos, intil
para otros, y fue plenamente consciente de sus actos, que se confundieron y
fueron convirtindose en luz y sombra en ese intento por integrarse a la
muerte, porque su lucha fue contra su enemigo el tiempo.

Lo que importa / es estar vivo / y entrar a la casa / en el desolado
medioda de la vida, nos dice en su libro Crnica del forastero (1968)
quien vivi siempre a capella (en un black jack permanente contra todo
azar), como un verdadero sobreviviente, ya que para Teillier, la poesa es
una manera de ser y actuar. Mi instrumento contra el mundo, sostena,
es otra visin del mundo, que debo expresar a travs de la palabra justa,
tan difcil de hallar.

Y de nada vale escribir poemas si somos personajes antipoticos, si la
poesa no sirve para comenzar a transformarnos nosotros mismos, si vivimos
sometidos a los valores convencionales, precisaba aludiendo a su visin
potica.

Esta postura frente a la vida se ve reflejada en su poesa, que fue, como
l mismo lo sealara, un solo gran poema que se va repitiendo en diversas
versiones a largo de los aos. No es el nico que piensa de esta manera, ya
que algn crtico dijo en una oportunidad que Hlderlin y Leopardi eran
prisioneros de sus sentimientos, cantaron un solo canto durante toda su
vida.

Teillier, como toda la gran poesa chilena, cree en la palabra, la palabra
exacta, en la universalidad, que fundamentalmente se obtiene por el
lenguaje imperecedero de la imagen. Las palabras, como dice Octavio Paz,
su valor reside en el sentido que esconden. Es palabra, tal vez, que dice
lo indecible, es decir, poesa. Un poema, afirma el propio Paz, no tiene
ms sentido que sus imgenes.



Se me revelan misterios inefables

La imagen es un recurso desesperado contra el silencio que nos invade cada
vez que intentamos expresar la terrible experiencia de lo que nos rodea y
de nosotros mismos.

Con esta definicin, el poeta mexicano da en el clavo.

En poesa, como sostiene Paz, slo hay una manera de decir las cosas,
mientras que en prosa, muchas.

La palabra justa que es tan difcil de hallar, nos recuerda Teillier para
responder al mexicano y a nosotros, ahora y en cualquier poca.

Y t empiezas a sentarte delante de pginas en blanco / condenado a
perseguir palabras / ms difciles de atrapar que moscardones entrando en /
diciembre a la sala de clases / Hay que escribir aferrndose a ello como el
manaco / a la droga, sin pretender recibir siquiera el intil premio de la
eternidad, sentencia y advierte en Crnica del forastero (pg. 38).

El avin descarga. Los pilotos invisibles se deslastran de su jardn
nocturno y luego apuran un breve fuego bajo la axila del aparato para
avisar que ya est. No queda ms que reunir el tesoro disperso. Igualmente
el poeta..., nos advierte Ren Char con el relmpago de su poesa.

Nadie pone en duda que en Teillier existe una suerte de magia potica
desde el ttulo de sus libros: El Cielo cae con las hojas, Poemas del Pas
de Nunca Jams, Para ngeles y gorriones y Muertes y maravillas... (dipso
y mgico hasta el fin entre los ltimos / alerces que nos van quedando,
afirma Gonzalo Rojas en su poema Pacto con Teillier).

Pero, sobre todo, fue un constructor de mitos, y el poeta es el guardin de
ellos, confirmaba. Tuvo la originalidad de no pretender ser original, y si
encontr la aguja en el pajar volva a hundirla para no morir de tedio. Y
como Billy The Kid, repiti: Los tiempos cambian pero yo no cambio.

En la poesa de Jorge Teillier, ms all de su mundo mtico, la infancia,
el lar, el paraso perdido, la vida a retazos levantndose, hundindose,
est el amor, que suele ser tan fugaz como el cometa que vio alguna vez y
espera que regrese algn da antes de partir.

Es preciso sealar que toda poesa como dijo Pellegrini, en alguna medida
secreta, se construye con la esperanza de retorno a la Edad Dorada,
perdida, de la infancia.

En su poema Carta de lluvia, de Poemas del Pas de Nunca Jams, nos
revela y hace referencia en cierta manera a este mundo perdido de la Edad
Dorada (el Paraso) cuando dice que Alguna vez sal al patio a decirle a
los conejos / que el amor haba muerto.

Era una muerte figurada, potica o real? O fue una primera muerte, y
despus junto al amor, a nuevos amores, vendran otras en sucesin de
cascadas como le suele ocurrir a los poetas?



Ella es todos los reinos

No conozco otro texto ms revelador, directo, inequvoco, personal, ntimo
y confesional en materia amorosa dentro de la potica teillieriana, que el
Poema XVI de Crnica del forastero (pg. 40), dedicado a su segunda
esposa, una hermosa amazona que conocimos en su esplendor, Beatriz, de
nuevo, siempre.

Veamos:

      Eres el peso profundo y secreto
      de los granos de trigo
      en la balanza de mi mano.
      El frescor del sorbo de cielo
      que bebe el pjaro marino.
      Por el verano corren los claros esteros
      de tu espalda desnuda.

      Eres un puente entre los marjales de las pesadillas.
      Las madejas de nuestros sueos se entrelazan,
      estrechas desechas en lava.
      T derribas
      los muros coronados por trozos de botellas
      que sitiaban mis das.
      Ya no voy solo por los viscosos corredores
      de los sueos adolescentes.
      Desde la buhardilla que escojo
      para recibir tu cuerpo
      vemos las tardes libres e infinitas
      y caballos marcados slo con estrellas en la frente.

      Tu cuerpo es el frgil latido de flores con ojos de nieve
      que me traen los vientos
      venidos del pas donde nunca se llega.
      Me anunciaron que me estabas prometida
      todos los gallos de las veletas,
      todos los puentes construidos por los antepasados,
      todos los andenes y todos los campanarios.

      T extiendes las sbanas del alba,
      t haces que la noche sea la otra vida.
      Pero si tu sombra aparece en todos mis muros,
      ya no estars ms.
      Soy extrao a toda fiesta para m mismo.

      T sabes que veo el sol y la muerte viajar juntos,
      t sabes que siempre hay un cuarto que no debe
      abrirse
      y que el viento de pronto apenas se atreve a hojear
      los trigales
      por miedo a encontrar un sol ms oculto.

Ah est el poeta en medio de los muros que nunca le abandonaron en sus
pesadillas, envuelto en sus sombras en la propia vida cotidiana. T
derribas, dice el amor, la fortaleza de la amada, los muros coronados
por trozos de botellas que sitiaban mis das. La esperanza estaba del lado
del amor, transitoria como toda posibilidad, firme por momentos, dbil en
el mayor de los tiempos, hasta el naufragio, porque adems ve el sol y la
muerte viajar juntos: vida y muerte, la contradiccin, y tema recurrente de
toda gran potica, en la cual Teillier es un maestro en atrapar instantes,
soplos, relmpagos, fragmentos y dejarlos ir por sus propios laberintos y
en un juego de espejos que se miran unos a otros hasta desaparecer y
reaparecer en el siguiente poema por la magia de los sueos, la palabra y
el futuro que es presente y pasado. El amor y las amadas se van en la
poesa de Teillier, para permanecer real y definitivamente, ms all del
poema.

Pero no olvidemos que siempre est presente la voluntad del poeta y su
palabra. Lenguaje, por ltimo, nos dice el poeta y ensayista Jaime Quezada,
en su intensidad de nostalgia y rescate memorial, que permanece
incontaminado e inamovible, sin pretensiones neorromnticas o posmodernas,
sino aceptador de aquellos valores esencialmente poticos. Poesa,
concluye Quezada citando a Teillier, como una moneda cotidiana y que debe
estar en todas las mesas.



Polvo tambin es la palabra escrita

El crtico Jaime Giordano, quien estudi la obra de Teillier hasta 1965,
nos comenta sobre una mirada desoladora de la realidad presente, que se
define como catastrfica y fracasada. Realidad desintegrada, nos dice
Giordano, ante la cual se produce una bsqueda angustiosa, que espera
conciliar el deseo con la realidad y encontrar el hallazgo que permita
iluminar la cotidianidad. Esta bsqueda, aade, se asienta en el recuerdo
de una realidad perdida en la memoria que guarda las imgenes del origen y
que se recuerdan en el presente.

El tiempo perdido, precisa Giordano, que sobreviene a retazos, se sumerge
en un espacio perdido que accede tambin a travs de ciertas imgenes
secretas que surgen desde el rincn de la provincia, del lar. Pero en el
mismo momento en que se recuperan ese tiempo y ese espacio se destruyen,
porque la conciencia siempre vive escindida y no puede recuperar la
integracin de los dos momentos: el del idilio y el de la realidad
imperfecta del presente. Agrega que la contradiccin, de esa manera, que
permanece irresuelta, es la de asociar el goce y la felicidad slo al
momento del recuerdo, cuando la prdida ya se ha consumado.

Personalmente coincido con opiniones de crticos y poetas, de quienes le
han tomado el pulso a la poesa chilena durante el siglo XX, en cuanto a
que Jorge Teillier fue fiel a su propia historia, invariablemente, y desde
su personal retrica no slo construy un mundo de fulguraciones
calcinadas como dijera en su oportunidad Jaime Concha sino una poesa
original, contraria a las modas o ismos de cualquier poca, mucho ms
compleja que su aparente transparencia y duea de otras fronteras, ms all
de su aldea natal.

Mrito nada sencillo en un pas donde la poesa viaja en Mercedes Benz,
literariamente hablando, desde hace dcadas. La poesa es, sin duda, el
mejor producto de exportacin de esa loca geografa, como la bautizara el
escritor Benjamn Subercaseaux, o largo ptalo, como la llamara en un
poema, en su exilio, Pablo Neruda.

Verso a verso pesa tanto como las uvas y permanece fiel, como las nieves de
la montaa. Es el mar que tranquilo nos baa, la dulce Patria.

Camina hace aos del brazo de la fama esta dama de cien trajes, que puso
por primera vez hace ms de medio siglo en el mapa mundial a la larga y
angosta faja de tierra, firme como un gran remo y ocenica como el
albatros.

Fueron los principales compaeros de viaje de Teillier los poetas Efran
Barquero, Rolando Crdenas, Floridos Prez y como teln de fondo en la
frontera de todas las fronteras del sur mtico, Pablo Neruda, a quien el
poeta le dedica los siguientes versos en su libro Para un pueblo fantasma:
Desbordando el mundo igual que los inviernos / Suea Pablo Neruda que es
Neftal Reyes / Y en el tren lastrero que conduce su padre / Vuelve a
escuchar el plano general de la lluvia.



Superar la avera de lo cotidiano

Jaime Concha dijo, hace ms de dos dcadas, que la poesa chilena tiene
algo de nuestra Cordillera de los Andes. Hay en ella grandes cumbres,
volcanes formndose o en erupcin, lagos y ensenadas, ros e hilillos de
agua cristalina.

Nada ms cierto y exacto que la propia deslumbrante y determinante
geografa chilena. Hay cumbres y volcanes que ya son famosos en el mundo
entero, agregaba Concha. Su fuego ha atravesado de polo a polo y han sido
reconocidos en el otro extremo del planeta.

Jorge Edwards, conocido narrador chileno flamante Premio Cervantes,
seal en la contraportada del libro Cartas para reinas de otras primaveras
que Jorge Teillier es el continuador por excelencia de la tradicin potica
chilena. Es, sostiene Edwards, el que logra la mejor sntesis del orden
literario y de la aventura, despus de largas dcadas de experimentacin
formal. En la poesa de Teillier existe un Sur mtico, la misma frontera
lluviosa y boscosa de Pablo Neruda, pero en este caso desrealizada,
convertida en pretexto de una creacin verbal, donde rboles, montes,
plazas de provincia, se tien de innumerables referencias a la literatura
contempornea, como si el espacio literario y el de la naturaleza se
entrelazaran.

Edwards tambin llama la atencin, en sus observaciones sobre Teillier, que
le comentaron que ste es un poeta reiterativo, como si eso pudiera
implicar una crtica, advierte el novelista, y otros han dicho que es un
poeta pesimista, que no pertenecera a la raza de los constructores de la
patria.

La verdad es que los poetas optimistas apunta Edwards han sido escasos y
las clulas amarillas de la melancola han sido abundantes en la sangre de
Shakespeare, Charles Baudelaire y Julio Laforgue, muerto a los 27 aos de
melancola y aburrimiento. A esa edad se suicid Tralk; Jean Arthur
Rimbaud, que abandon la poesa a los 19 aos, muri a los 37. La lista es
larga, si no que lo digan Isidore Ducasse, el Conde de Lautramont, muerto
en Pars a los 24 aos de edad, Serguei Esenin, a los 30, Dylan Thomas, a
los 37 y Carlos Pezoa Vliz, a los 28 aos de edad.

Lo cierto, como dice Jorge Edwards, es que la melancola de los poetas
construye, paradjicamente, la trama de la cultura de los pases. La verdad
de los poetas es diferente a la verdad de la geografa o de la economa,
concluye.

El poeta Teillier aparece como el sobreviviente de un paraso perdido, como
el soador visionario de una poca dorada de la humanidad que conserva a
travs de los tiempos el mito y la imagen esencial de las cosas: casa,
tierra, rbol, apuntaba el crtico chileno Ignacio Valente en 1975.

Jorge Teillier sostuvo en su manifiesto potico su visin de mundo, a
principio de los setenta, citado en estos apuntes sobre su obra, que la
poesa no puede estar subordinada a ideologa alguna, aunque el poeta como
ciudadano tiene el derecho a escoger la torre de marfil, de madera o
cemento.

l, que se senta culpable, como hijo de un luchador social, por no
escribir poesa comprometida, consideraba que lo que le dictaba su
verdadero yo era lo ms importante y su lucha era superar la avera de lo
cotidiano.



La sangre para ellos son medallas

Debemos ubicarnos en el contexto histrico chileno en que fueron dichas
esas afirmaciones. Es 1970, ao en que comienza a gobernar la Unidad
Popular en Chile bajo el liderazgo de Salvador Allende, el primer
presidente socialista electo en el mundo por el voto directo en eleccin
libre.

Chile tiene una vasta y rica tradicin de luchas sociales y de poesa, que
si bien la social no es la ms trascendente tiene sus cultores, y entre
ellos Pablo Neruda, Carlos Pezoa Vliz y, muy especialmente, Pablo de
Rokha, el ms desamparado de los poetas.

Flua en los 70 una fuerte corriente social en las artes y letras chilenas,
en la cinematografa con El Chacal de Nahueltoro, de Miguel Littin, como
antecedente, pero todo formaba parte de un abanico mayor dentro de la
amplia pluralidad artstica y cultural que siempre existi en el Chile
democrtico.

El 11 de septiembre de 1973, con la muerte de Salvador Allende en el
Palacio Presidencial de La Moneda, en Santiago, triunf una de las ms
violentas contrarrevoluciones del siglo XX, como dijera Ariel Dorfman,
narrador, ensayista y profesor universitario. Y se sobrevino el llamado
apagn cultural. Teillier decidi permanecer, aunque su familia tuvo que
exiliarse. Haba escrito un verso premonitorio diez aos antes.

(El viento y el miedo golpean los muros, dice el verso proftico
teillieriano en 1963-64, Crnica del forastero).

Un medioda de la primavera chilena septiembre de 1973, En el mes de los
zorros / En el mes de los das de sol fro, segn se inicia el poema de
Jorge Teillier, en 1978, no slo se destruy a sangre y fuego el gobierno
democrtico que instal en la primera magistratura de la nacin a Salvador
Allende, sino que se estableci la censura y se puso en marcha la
maquinaria del exilio de cientos de intelectuales. La dispora abra sus
grandes alas negras y volaba sobre el luto de la Repblica Asesinada, como
profetiz Pablo de Rokha, dos dcadas antes, en un libro homlogo en su
nombre a la tragedia. Viviramos por un tiempo, todo el tiempo del
desarraigo, aunque Teillier apostara durante 40 aos por un tiempo de
arraigo y construyera el edificio de su torre potica con la incorruptible
madera del alerce.

Pablo Neruda, 24 horas antes de su muerte, completamente lcido, segn nos
cuenta Jorge Edwards, que recoge en su libro Adis, poeta, testimonios del
pintor Nemesio Antnez, dijo profticamente que los militares se quedarn
mucho tiempo y en el ambiente de la cultura, el arte, de la televisin, en
todo, predominar la mediocridad ms completa. Yo ya he tomado mi decisin:
irme a Mxico, y a ti tambin te recomiendo salir: la atmsfera chilena se
va a volver irrespirable para nosotros.

Neruda morira al da siguiente, y cabe recordar que rechaz los primeros
das del golpe militar un avin que le haba enviado su amigo, el
presidente de Mxico, Luis Echeverra, porque consideraba que su lugar
estaba en Chile.

Despus de contar con una de las editoriales ms formidables de Amrica
Latina y un boom en todas las expresiones artsticas populares, en sus
manifestaciones ms sencillas, Chile se expresara en las carpas de circo
(Nicanor Parra) que se incendiaran, en las calles del Gran Santiago,
con el teatro relmpago, en los microbuses, guitarra en mano y en la ms
absoluta clandestinidad, aquella en que el silencio pareciera ser el sordo
ruido del mar o de las multitudes, cuando nadie ms habla que el fro ruido
de los sables.



El poeta responde con una salva por el porvenir

Jorge Teillier vivi este perodo en carne propia, y el poeta ms fiel a la
vida, a sus actos, a los dictados de su yo, doblemente exiliado en su
propia tierra, se pregunta: Quin nos devolver los amigos muertos / ese
mes de los zorros y los das de sol fro. / Quin nos devolver / esa calle
que ahora los ancianos vigilan airados / porque no pueden extirpar la zarza
de ardientes / races, / porque el viento mueve las hojas del bosque /
predicando esperanza / mientras las hechiceras remueven en sus calderos /
la sangre de sus vctimas que beben friolentas / porque ningn sol cantar
en sus odos.

En el mes de los zorros, ttulo del poema citado, del libro Para un
pueblo fantasma (pgs.35-36), se inicia el texto con un epgrafe muy
sugerente de A. E. Housman, en ingls, y que dice as: Mis sueos son un
campo lejano, sangre, humo, perdigones.

El poema concluye con un mensaje al futuro, a las prximas generaciones, a
los nietos de los ancianos zorros del sol fro, que inclusive ellos slo
se acordarn de nosotros que nunca dejamos de escuchar a los bosques
secretos predicando libertad con cada una de sus hojas.

      Libertad, como dijo Paul Eluard / En la selva y el desierto / En los
      nidos en las ramas / En el eco de mi infancia / Escribo tu nombre.

La poesa de Jorge Teillier utiliza el lenguaje que le es propio, la imagen
y la naturaleza, los cuentos de hadas, los personajes literarios, la
hermana muerta, la memoria, porque lo inventado por la memoria / es lo
nico fiel, la casa-pueblo lar, como una segunda y verdadera naturaleza de
su poesa, fulguracin de fulguraciones que vuelven a su ceniza, tocan como
pequeas campanas de su natal Lautaro, en el odo del lector.

En su texto titulado: Viaje de Invierno, del libro Cartas para reinas de
otras primaveras, dedicado a sus abuelos franceses, a su padre en el exilio
y a sus parientes del sur, alude, a travs de un verso de Neruda, a su
tragedia personal, familiar, relacionada con su casa paterna, el lar,
partida y regreso, pero siempre el retorno, aunque sea en la memoria:
Generales traidores, mirad mi casa muerta. El verso nerudiano (Tercera
Residencia, 1947) condenando el franquismo que aplast la Repblica
espaola, volva al combate casi cuatro dcadas exactas despus, en el
escenario chileno, donde gobernaba uno de los admiradores del Generalsimo.

Es, en todo caso, uno de los poemas ms referenciales a lo poltico que al
menos yo conozca de Teillier, y dice ms adelante: Un da / cuando todos
los sobres sean transparentes / y los hermanos y los parientes no sean
condenados a / morir en el exilio / y todos vivamos en nuestro verdadero
Pas (Y venir de tan lejos en abuelos perdidos, dira el verso
huidobriano).

La realidad le haba impuesto al poeta un nuevo universo de situaciones, un
escenario que explosionaba su mundo ms all del perdido entorno de la
infancia, de la Edad Dorada, que, al igual que Neruda, guardadas las
dimensiones, como dijera Hernn Loyola: ese mundo de la infancia y de la
primera adolescencia atraviesa toda su obra potica.



El sagrado Canelo nos ampara en su sombra

Estn todos los elementos de la Frontera, Lautaro para Teillier, Temuco,
para Neruda, paisaje y ms paisaje, con la lluvia como teln de fondo:
Pero ahora te envo esta carta de lluvia / que te lleva un jinete de
lluvia / por caminos acostumbrados a la lluvia, dice el poeta en Carta de
lluvia, de su libro Poemas del Pas de Nunca Jams.

No, no es Neruda, a pesar de los elementos coincidentes en no pocas
ocasiones, los bosques, los inviernos, los pueblos, las calles, los trenes
en la memoria de ambos poetas, los paisajes del Sur transformado en
leyenda, porque Jorge Teillier es el guardin de sus propios mitos, de la
vorgine de su mundo interior, de sus sueos (Ninguna ciudad es ms grande
que mis sueos), de la tierra donde El trigo inclina su cabeza / antes de
ser torturado como todo salvador, lmpara, a veces, de su propia
oscuridad.

La Frontera es el lar, no slo para Neruda y Teillier, sino para numerosos
poetas nacidos y vueltos a nacer en esa regin peculiarsima de la
geografa e historia chilena. Alonso de Ercilla y Ziga inmortaliza la
gesta heroica de mapuches y espaoles y la regin antrtica famosa, con la
Araucana, Pedro de Oa continuar la potica hispana en su trnsito
colonial con otra versin de la historia de la araucana (El arauco
domado) y Neruda la llevar a todos los confines del planeta con su propio
sello doloroso, profundo, telrico, emancipador, e ir nombrando las cosas,
las gentes y geografa, con su palabra torrencial y definitiva.

La Frontera tena ese sello maravilloso de Far West sin prejuicios. Mis
compaeros se llamaban Schnakes, Schelers, Hausers, Smiths, Taitos,
Seranis. ramos iguales entre los Aracenas, Ramrez, los Reyes... No haba
apellidos vascos. Haba sefarditas. Albalas, Francos, haba irlandeses,
McGuntys, polacos, Yanichewskys. Brillaban con la luz oscura los apellidos
araucanos, olorosos a madera y agua: Melivilus, Catrileos, nos comenta
Pablo Neruda en una de sus descripciones de su infancia temucana, donde
conoci a esa seora alta, con vestidos muy largos y zapatos de taco
bajo: Gabriela Mistral.

Teillier, en Blasn de poetas de la Frontera, del libro Para un pueblo
fantasma, se refiere a cada poeta del sur como parte de un escudo de armas,
linaje de la poesa chilena en la Frontera. Es la semilla sembrada por
Alonso de Ercilla.

Es en Crnica del forastero, sin embargo, donde nos habla del Far West
chileno, la Frontera, sitio al que a fines del siglo pasado llegaron sus
antepasados franceses de Bordeaux, con suizos, italianos, alemanes y
conquistaron por segunda vez la araucana, a sangre y fuego.



Gardel, nacimiento y muerte

La poesa de Jorge Teillier, ciertos libros especficamente, tienen algunas
referencias, verdaderos trazos costumbristas, versos a modo de crnica, que
recogen la presencia indgena en la Araucana, tan venida a menos por el
trato muy prximo al genocidio tnico y cultural que le han dado los
sucesivos gobiernos chilenos, con la excepcin de Salvador Allende.

(Los mapuches vuelven a sus reducciones por la calle del Medio. Los fundos
eran todos antes propiedades mapuches. Los mapuches tenan mucho apego a la
chueca, son algunos de los versos referenciales que recojo de sus libros.
Teillier escribi un texto testimonial sobre su pueblo: Lautaro, cuyo
ritmo, dice, es el que le dan el ro y los trenes. Es la Frontera, mezcla
de mapuches, europeos y espaoles. El pueblo que siempre va conmigo,
testimonia y reafirma el poeta.)

Dejemos descansar al poeta, que se fue en la aristocrtica y orgullosa Via
del Mar, tierra otrora de grandes viedos, en un homenaje secreto al bardo,
que parti escuchando a Carlos Gardel el mes de abril de 1996. Abril es el
mes ms cruel; / engendra lilas de la tierra muerta, / mezcla memorias y
anhelos, nos recuerdan los clebres versos de T. S. Eliot en Tierra
balda.

Teillier nos advirti en unos versos pstumos: Si alguna vez mi voz / deja
de escucharse / piensen que el bosque habla por m / con su lenguaje de
races.

Ya se haba despedido dcadas atrs, con unos versos memorables:

      Me despido de mi mano / que pudo mostrar el paso del rayo / o la
      quietud de las piedras / bajo las nieves de antao. Para que vuelvan
      a ser bosques y arenas / me despido del papel blanco y de la tinta
      azul / de donde surgan los ros perezosos, / cerdos en las calles,
      molinos vacos. / Me despido de los amigos / en quienes ms he
      confiado: los conejos y las polillas, / las nubes harapientas del
      verano, / mi sombra que sola hablarme en voz baja. Me despido de las
      Virtudes y de las Gracias del planeta: / los fracasados, las cajas de
      msica, / los murcilagos que el atardecer se deshojan / de los
      bosques de casas de madera. Me despido de los amigos silenciosos / a
      los que slo les importa saber / dnde se puede beber algo de vino, /
      y para los cuales todos los das / no son sino un pretexto para
      canciones pasadas de moda. Me despido de una muchacha / que sin
      preguntarme si la amaba o no la amaba / camin conmigo y se acost
      conmigo / cualquiera de esas tardes que se llenan / de humaredas de
      hojas quemndose en las acequias. / Me despido de una muchacha / cuyo
      rostro suelo ver en sueos / iluminado por la triste mirada / de
      trenes que parten bajo la lluvia. / Me despido de la memoria / y me
      despido de la nostalgia / la sal y el agua de mis das sin objeto. /
      Y me despido de estos poemas: / palabras, palabras un poco de aire /
      movido por los labios, palabras / para ocultar quizs lo nico
      verdadero: que respiramos y dejamos de respirar.

Haba nacido un 24 de junio de 1935, en Lautaro donde el ro Cautn corta
en dos al pueblo, da en que muri Carlos Gardel, en Medelln, Colombia, y
en que los mapuches celebran la llegada del Ao Nuevo.

La ltima vez que lo vio su asistente, el poeta Francisco Vjar, fue en una
estacin del metro en Santiago. All lo llevaron sus amigos despus de
comprar una maleta porque se aprestaba a viajar a Buenos Aires. Pareciera
que se traslad a la residencia del poeta Lorenzo Peirano, porque alrededor
de las cuatro de la tarde del 12 de abril lleg a su casa. En su
destartalada morada de calle Esperanza, como l la describe en un
testimonio a El Mercurio del 9 de junio de 1996, Teillier record
entraablemente a sus hijos, Sebastin y Carolina, a su nieta, a su hermano
Ivn, a los poetas Volpe y Ruiz. Ya haba chanceado con la imagen de
Rolando Crdenas, que supuestamente acompaaba a Carlos Gardel en la
pantalla, cuando el morocho del abasto cantaba Golondrinas, esa tarde.
Quizs presenta algo, como record Peirano, en su testimonio final.

No logr que el dueo de casa le acompaara a su residencia, ubicada entre
La Ligua y Cabildo. No habr otra vez, respondi Teillier a la negativa
de Peirano. De pronto dijo, poco despus del almuerzo del sbado 13, que
tena que hacer, y lo fuimos a dejar al bar La Unin Chica, continu con su
relato Peirano...

      La muerte ha venido a beber sangre / en el bar de los amigos
      asesinados. / La muerte lanz con desprecio una moneda / al
      mostrador... La muerte ha bebido sangre / y ebria camina / hacia un
      bar que nadie conoce / sino los amigos que sobreviven / y esperan
      reunirse con Ella / y vengar a los amigos muertos.

El bar era un sitio que le gustaba, porque es un lugar de solitarios. Yo
veo el bar como un barco, los concurrentes son la tripulacin, coment en
unas conversaciones que tuvo con el crtico Carlos Olivrez.

(Comparto la tesis del crtico y lingista francs Roland Barthes, que si
bien el barco es un smbolo de partida, el gusto por el navo es siempre la
alegra de un encierro perfecto, de tener a mano el mayor nmero posible de
objetos. De disponer un espacio absolutamente finito. Amar los barcos es,
ante todo, amar una casa superlativa, nos advierte Barthes. El Nautilus de
Julio Verne es, a su juicio, la caverna adorable. Recordemos que Teillier y
Crdenas, entonaban que el bar era su segundo hogar).

Fue su ltima estacin, la definitiva, y ya no se despedira con el
tradicional verso nerudiano de 20 poemas de amor y una cancin desesperada,
y que era su breve himno de despedida: Es la hora de partir, oh
abandonados... Todo en m fue naufragio, dira Neruda para la ocasin.

Pocos saben lo que es un poeta / y cmo debe morir un poeta, revela
Teillier en su poema El poeta de este mundo, dedicado a Ren Guy Cadou.

No habr otra vez, le haba advertido a Peirano, y todo parece indicar
que quera morir en casa rodeado de sus amigos: T moriste en un cuarto en
donde se congregaba toda la / primavera / mirando un cesto de manzanas,
dice en el texto dedicado a Cadou.

Despus vino la agona y la muerte, concluy su relato Peirano.

Quizs, como dijo Teillier a los 23 aos en su poema Edad de Oro (El
Cielo cae con las hojas):

      Un da u otro
      todos seremos felices.
      Yo estar libre de mi sombra y de mi nombre,
      que se irn como perros sin dueo.

Ya Esenn / le habr abierto la puerta alta al gran despiadado / de s
mismo, confa Gonzalo Rojas.

Si las profecas del poeta se cumplirn, no lo sabemos.

Non omnis moriar no me morir del todo, vaticin Horacio hace dos mil
aos.

Despus de todo, ya lo dijo Ren Char: Un poeta debe dejar seales a su
paso, no pruebas. / Slo las seales hacen soar.

Recuerden que un da seremos leyenda. Recuerden, eso nos dijo Teillier.

                                                   Panam, 1996 - mayo 2000

** Rolando Gabrielli
   panglobal@hotmail.com
   Periodista y escritor chileno residenciado en Panam. Poeta, narrador y
   ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile,
   Mxico y Panam. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero
   en Colombia y Panam. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y
   artculos suyos han sido publicados en Amrica Latina y Europa. Es el
   autor de la avenida "Fechado en Panam", en nuestra Ciudad Letralia
   (http://www.letralia.com/ciudad/gabrielli).



=== Vetan a editoriales independientes en el Per =========================
=== Gabriel Rimachi Sialer ================================================

      (Nota del editor: esta semana da inicio la 13 Feria Internacional
      del Libro de Lima, que organizada por la Cmara Peruana del Libro
      reunir a editores, escritores y lectores en la capital del Per. El
      escritor Gabriel Rimachi Sialer, editor del sello Casatomada, narra
      las incidencias del impasse entre el ente que convoca la feria y la
      Alianza Peruana de Editores, en la que estn agrupadas las
      editoriales independientes del pas latinoamericano).

Muchos de los escritores que ahora leemos y que forman parte de los
catlogos de las grandes editoras internacionales nacieron en pequeas
editoras independientes cuya labor ha sido, es y seguir siendo, el
semillero de las nuevas letras en todos los pases, y el Per no es la
excepcin.

La Alianza Peruana de Editores (ALPE) naci el ao pasado como una
asociacin que busca unir esfuerzos para poder participar con sus catlogos
en ferias internacionales, como lo hicieron en Colombia, Mxico o Frankfurt
en 2007. Sin embargo, esta vez la Cmara Peruana del Libro (CPL) ha vetado
su participacin en la 13 edicin de la FIL Lima 2008, aduciendo excusas
irrisorias e incurriendo en un actor arbitrario e ilegal.

ALPE, a travs de Germn Coronado, director de Ediciones Peisa y miembro de
la CPL y ALPE, gestion como distribuidor de las ediciones de ALPE el
arrendamiento de 4 stands en la preventa de los mismos a fines de mayo.
Luego de hacer la cancelacin econmica de los mismos todo estaba listo
para que las 25 editoriales independientes que conforman ALPE exhibieran
sus libros en dichos stands (hay que recordar que muchos de los autores
editados por las casas editoras miembros de ALPE han sido luego editados
por las grandes editoriales, y que muchos de sus ttulos incluyen a autores
de talla internacional, como Mario Bellatin, Csar Aira, Jorge Eduardo
Eielson, entre otros).

Sin embargo, a mediados de junio la CPL liquid el contrato de manera
unilateral, sin comunicacin alguna a la directiva de ALPE y aduciendo que
Peisa estaba subarrendando los stands, lo cual est prohibido dentro del
reglamento de la CPL. Pues bien, Peisa no ha incurrido en subarriendo,
simplemente est asumiendo la representacin comercial de los libros que
edita la ALPE, como lo ha hecho en versiones anteriores de la FIL-Lima con
libros de editoriales europeas o sudamericanas.

Cul es la verdadera intencin de la CPL al cerrarle el paso a la ALPE en
esta edicin de la FIL Lima 2008? Todo parece indicar que las editoriales
independientes estn tomando fuerza y presencia en el medio local, lo que
convertira a ALPE en un organismo paralelo que tal vez en algn momento
les pudiera hacer sombra y rompera as el monopolio que durante 20 aos ha
tenido este organismo privado. Cualquier conjetura se puede elaborar a
partir de un acto de veto y discriminacin como este, y lo nico que
solicita la ALPE es la restitucin de sus stands (entindase: participacin
con exhibicin de sus obras editadas, que suman ms de 600) y el respeto al
contrato que celebraron legalmente hace ms de mes y medio.

ALPE ha recibido el apoyo de las alianzas de editores independientes de
Chile, Espaa, Mxico y otros pases, pues en muchos casos, esta figura se
repite. Este ao, el pas invitado de honor es Chile, y ya la editorial Ojo
Ajeno ha puesto en duda su presencia, debido que en dicho pas, suele
suceder lo mismo con la Cmara Chilena del Libro.

La Alianza de Editores Independientes (red internacional, con sede en
Francia, compuesta por ms de 80 editores de 40 pases y de 7 colectivos
que agrupan en total 249, que lleva a cabo, entre otras iniciativas,
acciones de defensa y promocin a favor de la independencia editorial y la
promocin de la bibliodiversidad) ha expresado su respaldo a ALPE y su
rechazo total a la actitud que ha asumido la CPL.

Esperemos que esta arbitrariedad se solucione a la brevedad posible, pues a
fin de cuentas, los ms perjudicados sern los lectores y asistentes a esta
fiesta del libro, pero desde ya, ALPE est sentando un precedente
inobjetable de que la edicin independiente en todos los pases del orbe,
forma parte de una fuerza que aporta con cada libro, con cada nuevo
escritor, con cada nueva historia, al enriquecimiento de las letras de
nuestros pases.

** Gabriel Rimachi Sialer
   gabrielrs@gmail.com
   Arquelogo y escritor peruano (Lima, 1974). Estudi arqueologa en la
   Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM,
   http://www.unmsm.edu.pe), donde sigui cursos de literatura como alumno
   libre. Ha publicado los libros de cuentos Despertares nocturnos (2000),
   Canto en el infierno (2001), El cazador de dinosaurios (2003) y El color
   del camalen (2005), las antologas de cuento Nacimos para perder.
   Simplemente cuentos (2007) y 14 fantsticos. Cuentos extraordinarios
   (2007). En 2004 fund el sello editorial Casatomada, orientado a editar
   narrativa clsica y contempornea. Ha sido redactor en algunos diarios
   de Lima y colabora con pginas virtuales dedicadas a la literatura.
   Dirige talleres de escritura creativa y el rea de redaccin
   periodstica de un canal de televisin.



=== Mi padre no conoci el mar      Leopoldo de Quevedo y Monroy ==========

Mi padre naci en Pueblo Viejo, una vereda del municipio de Fosca, al
oriente de Cundinamarca. Un nio campesino, hijo de labradores, con casa de
adobe y un campo sembrado de papa y frjol. Lo veo con sus manos grandes,
prematuramente envejecidas, extrayendo esos ricos frutos de la tierra. Su
madre Felisa Garay amasaba el pan de maz que coca en el horno de lea y
caas secas del maz. Agua de panela, papas, arroz, arracacha y carne
eran sus cotidianas comidas. A los 15 aos, a pie debi recorrer el camino
para ir a estudiar pedagoga en la Escuela Normal de Zipaquir con los
Hermanos Cristianos. Termin la carrera de su vocacin y muri en ella sin
otras ambiciones que educar.

No conoci los restaurantes que ofrecen comida internacional, ni habl
jams de viajes a Europa, ni siquiera de ir a Cartagena, Santa Marta o San
Andrs. Sus ojos quedaron sin mirar la inmensidad del mar ni rozar con su
piel el azulado y cristalino lquido de ese prodigio de agua. Prob las
delicias de la arepa de Ubaque y Cqueza y su fritanga famosa, lo mismo que
los proverbiales huesos de marrano de donde Martha en Soacha, o los
desayunos con changua o caldo de papa y carne en el Barrio Restrepo, cerca
de casa en el Quiroga. De mis aos de nio recuerdo los piquetes que
cargbamos en canastos y ollas para llegar a pie a La Chorrera en las
afueras de Villagmez cerca de Pacho.

Yo s tuve la fortuna de ir a conocer el mar en 1970. Mis ojos casi
naufragan cuando por la ventana del avin se queran salir para mirarlo
bien. El mar no es como lo vea pintado en un libro o en un retrato
colgado en una pared. El mar es un monstruo hermoso, vivo, danzante,
coronada su cabeza de mirtos de espuma y lleno de manchas negras y verdes
como un toro miura de lidia. Ruge como el len y encrespa su lomo como para
quitarse ese mundo azul que se le monta encima. Es como una madre de ubres
con agua que da alimento a caballitos, peces grandes y chicos, a ballenas y
delfines, a estrellas y mantarrayas. De da cabalga y lucha con vientos y
enemigos humanos. De noche busca la playa o una ensenada amiga que d
reposo a sus flancos y a sus fauces siempre abiertas.

S. Mi padre no conoci ese bello mar. S conoci los ros. Oh, ros! A
dnde os habis ido? Por qu en muladar os habis convertido? Quin os
rob los musgos y arboledas que te escoltaban antao? Oh mar! En dnde se
perdi tu blancura y verde lozana? Quin te quit la guirnalda, quin
contamin tus aguas, quin puso a sangrar tu lomo y quin te ha llevado
casi inerte a una arena hedionda a dormir en noches sin luna?

Mi padre no era un poeta, ni un planificador, ni lleg a alcalde de pueblo.
No conoci el mar. No era un analfabeta y seguramente cant y bail
canciones al mar. Vivi en la sierra y el campo, viaj en bus y lomo de
caballo, ba su cuerpo en los ros, bebi del agua del arroyo sin miedo a
las amebas. Se fue del mundo con su mundo porque, si volviera, otro mundo
encontrara. Ro Negro ya sera ro seco y Playa Blanca ya sera playa
muerta, llena de escombros y algas ocres, de petrleo y desechos qumicos,
nauseabunda y solitaria. Quin os defiende? Porque sois otros nios
grandes expsitos. De seguro no vendr Bienestar Familiar a examinar
vuestro oscuro ADN.

** Leopoldo de Quevedo y Monroy
   leoquevedom@hotmail.com
   Escritor colombiano. Abogado egresado de la Universidad Libre
   (http://www.unilibre.edu.co) y magster en Docencia Universitaria por la
   Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). Ha publicado
   Confesiones de un cura casado (Corredor, 1999), El anteproyecto y el
   proyecto de investigacin, los poemarios Versos sacros y profanos (Artes
   Grficas del Valle; Cali, 2005) y Cotidianidad en Re-verso (Artes
   Grficas del Valle; Cali, 2006) y diversos materiales en el diario El
   Tiempo (Cali) y la revista Plenilunio. Ha participado en eventos
   literarios como la Hora de la Poesa en la Feria del Libro en Bogot
   (2005), el V Festival Internacional de Poesa en Cali, la XI Feria del
   Libro Pacfico y otros.



=== Diario de Lector ======================================================
=== El libro se reserva el derecho de admisin ============================
=== Gabriela Urrutibehety =================================================

El lector que escribe un diario recibe un obsequio: un libro para nios.
Dicen.

A partir de 11 aos, aclara la contratapa. El lector que escribe un
diario revisa su DNI y se da por admitido: tiene ms de 11. El lector que
escribe un diario se pregunta si hubiera comprado el libro de haberlo
encontrado en el estante de una librera: seguramente frente a semejante
advertencia a partir de 11 aos se hubiera sentido desadmitido, porque
hubiera entendido para gente de alrededor de 11 aos. Y hubiera sido una
lstima. Realmente hubiera, pero no hubo.

El libro es de Fernando Sorrentino, se llama Costumbres del alcaucil y es
se el primer cuento: el lector que escribe un diario considera de buena
educacin seguir el orden de lectura propuesto por el autor o el editor,
sobre todo por tratarse de un libro para nios a partir de 11 aos. El
cuento empieza con una frase que lleva a un lado el pasaje Ohm y sigue
por el latn. De all se dirige a la ms asptica prosa smil libro de
biologa destinado a la secundaria, para, en un momento dado, dispararse
hacia el delirio. La prosa empieza a multiplicarse absurdamente como las
cabezas de los alcauciles y la deriva lleva a remembranzas hercleas e
hydricas (hydrantes? hydrfugas?), botnicas y esperpnticas, lo que sin
posibilidad de retorno desemboca en la palabra mxima de todas las
esdrjulas: cmico. Al volver la vista atrs, se ve la senda por la que se
lleg al punto final: dnde qued el pasaje Ohm? Lstima, piensa el lector
que escribe un diario. Le hubiera gustado conocer algo ms de l. O que se
lo guardaran para otro cuento. Estar en otro cuento?

Existe un hombre que tiene la costumbre de pegarme con un paraguas en la
cabeza, piensa el lector que escribe un diario, es el mejor ttulo, aunque
En defensa propia sea el mejor cuento. En el primer caso, todo el cuento
est contenido en el ttulo que tiene, adems la virtud de desenvolverse en
la boca, palabra por palabra, introduccin/nudo/desenlace. Es un
ttulo/cuento masticable, piensa el lector y trata de memorizarlo entero,
repitindole con placer en voz cada vez ms alta, hasta conseguir
integrarlo en una meloda pegadiza que no lo abandonar en todo el da,
mientras se duche, cocine, mire la tele o repiquetee los dedos buscando
conjurar la maldicin de la musiquita de los contestadores.

La tcnica del encadenamiento perpetuo (deriva semiolgica? principio de
accin-reaccin? cuento de la buena pipa?) deslumbra al lector que escribe
un diario y piensa en la ficcin como un enlace permanente de situaciones a
las que se les puede poner sangra y mayscula para empezar pero no punto
final.

Finalmente, los escorpiones llegan en el ltimo cuento con una esttica de
videojuego. Pero el lector que escribe un diario es viejo y no le gustan
los videojuegos. Quizs porque no los entiende, quizs porque no estn
entre los lmites desde los cuales mirar el mundo, que se le termina ms
all de la ltima letra de una frase, porque, despus de todo, no es ms
que un ser de ficcin fingiendo que escribe un diario. Que viene a ser algo
as como construir un mundo paralelo, con caminos diferentes a los de la
realidad (si es que existe tal cosa), igual que intentan hacer los
videojuegos, las estrategias editoriales para vender libros a chicos o a
grandes difcilmente a ambos y los escritores que nos plantan en una
calle extraa al principio de un cuento.

** Gabriela Urrutibehety
   gurruti@speedy.com.ar
   Docente y periodista argentina (1961). Reside en Dolores, Buenos Aires.
   Ha publicado la novela Caras extraas (2001), y cuentos suyos han
   aparecido en algunas antologas.



=== Sobre batallas y vacos: Arturo Prez-Reverte =========================
=== Marco Aurelio ngel-Lara ==============================================

La pluma de Prez-Reverte ha dado a la literatura escrita en castellano
muchas de sus pginas ms entretenidas. Aunque en la narrativa de este
autor, en general la accin es motor y gua fundamental; en contraste,
cuando se paladea El pintor de batallas (Alfaguara, Madrid, 2006) el gusto
meditativo es esencial. A lo largo de esta novela se encuentran esparcidas
reflexiones diversas sobre la nada y el ser, el amor y la soledad y, claro,
la pintura y el arte, que le otorgan un carcter menos ligero que otros
textos del mismo escritor.

Debe decirse que, desde el punto de vista narrativo, presentar en el flujo
de la trama una serie de momentos filosficos implica una empresa con
muchas complicaciones tcnicas que necesita mucha pericia o mucha osada (o
ambas) para llevarse a cabo. En este sentido, la mano experta de
Prez-Reverte se esfuerza constantemente en construir la tensin que sirva
de sostn a los momentos ms profundos e intimistas de la obra. Como sea,
la ancdota inicial no es, francamente, muy llamativa: un famoso fotgrafo
de guerra retirado, Andrs Faulques, compra una torre abandonada para
pintar un mural en su interior. El tema de su pintura es algo que Faulques
considera esencial en el flujo de la vida: las guerras de la humanidad como
alegora de una misma batalla continua, inacabable. A esto se agrega un
lugar comn existencialista: el artista no aspira a nada con su obra, slo
aislarse para realizar su trabajo sin interrupciones y al final dejarlo
para la ruina o el olvido. Sin embargo, la aparicin de un desconocido
complicar estos deseos.

Un joven de acento extranjero, Ivo Markovic, contacta y vence las
reticencias del pintor de batallas hacindose reconocer de una manera
peculiar: es un ex soldado croata, quien alcanz fama como un rostro de la
guerra debido a una fotografa de Faulques. Podra pensarse que los caminos
de ambos hombres se cruzaron de manera fugaz e involuntaria, que Faulques
de manera profesional es decir, impersonal hizo una toma de Markovic y
que esta circunstancia no constituye un punto de apoyo suficiente para
establecer una relacin; sin embargo, El pintor de batallas intenta mostrar
que la vida no es tan sencilla como la forma en que solemos pensarla.

A lo largo de la novela, los dos hombres traban una relacin conversacional
basada en perspectivas distintas con un punto de coincidencia. Ambos son
testigos personales de la guerra y ambos han meditado mucho sobre su horror
o debido a ste. Faulques ha devenido una especie de creyente de la tesis
cosmolgica heracltea de la lucha de contrarios como principio universal
de todas las cosas. En una escala humana, su experiencia de reportero
parece confirmar que la cosmologa determina la sociologa; de hecho, en
ese sentido, se pueden perseguir cadenas de causas y consecuencias en todos
los recovecos de nuestro modo de vida, verbigracia: a la base del precio
del gas que calienta nuestras estufas o de la gasolina de nuestro
transporte estn las guerras contemporneas por el petrleo; nuestra buena
conciencia de consumidores de energa es un disfraz de nuestra ignorancia:
la comodidad moral se compra en algunas sociedades al precio del olvido de
la guerra que hacen contra las sociedades que las subsidian. La
consistencia con esta manera de ver el mundo establece, para Faulques, la
aceptacin de una consecuencia lgica: la perpetracin inacabable del mismo
horror; por eso escribe Prez-Reverte: Slo los nios muertos no eran
verdugos del maana (270). En contraparte, pero ponindolo en trminos en
algo similares, aunque Ivo Markovic ha sido vctima de los designios de
este determinismo cosmolgico, su perspectiva es otra: l cree en la
responsabilidad de los ejecutores y los provocadores individuales del
destino o dicho de otra manera, cree en la libertad y en la culpa y esto
activar el conflicto principal de la trama.

La creencia de Ivo Markovic lo vincula al pintor de batallas de una manera
imprevisible, pero insospechadamente ntima: cuando el genocidio contra las
minoras tnicas era prerrogativa serbia, por causa de la fotografa de
Faulques, Markovic fue identificado y sometido a torturas ms atroces que
las habituales, y su mujer de ascendencia serbia y su pequeo hijo,
fueron violados, torturados y asesinados como parte del programa de pureza
de sangre y limpieza tnica serbias. Sin aquella foto de Faulques en el
eslabn de causas y responsabilidades especular Markovic, las
consecuencias hubieran podido ser otras. Sin reconocer culpas concretas,
Faulques har una concesin:

      Que fotografiar a personas tambin es violarlas. Golpearlas. Se las
      arranca de su normalidad, o tal vez se las devuelve a ella, de eso no
      estoy muy seguro... Tambin se las obliga a afrontar cosas que no
      entraban en sus planes. A verse a s mismas, a que se conozcan como
      nunca se habran conocido de otro modo. Y a veces se las puede
      obligar a morir (269).

A lo largo de la novela ambas perspectivas se enfrentan en una dialctica
que no es de consecuencias meramente tericas: para Markovic, Andrs
Faulques es culpable y es por eso que lo ha buscado para matarlo.

En algn lugar de la novela, las discusiones de los dos hombres darn paso
a otro sub-texto: Faulques recordar a su mujer, Olvido Ferrara, muerta
fotografiando esa misma guerra. Esta otra historia no ser en El pintor de
batallas, como es lo convencional, vislumbre de una esperanza de redencin
romntica: las nostalgias de Faulques harn repaso de una relacin amorosa
que confirma, en una escala ntima y terrible, sus propias tesis y (en un
bucle inesperado) las de Markovic: Faulques no est libre de culpa.

Cabe aadir que la relacin de Faulques y su amada tambin est cargada con
una profundidad intelectual en la que se espejea la discusin de Faulques y
Markovic. En este sentido, aunque la relacin amorosa de Andrs Faulques y
Ferrara podra agregar una dimensin de intensidad afectiva a la novela,
desafortunadamente la necesidad de crear otro personaje demasiado
intelectual lastra la emotividad. Olvido Ferrara es una joven ex top model
cuya sutileza intelectual supera la de un profesor de Oxford, i.e. un
personaje creado sin mucha preocupacin por estndares de verosimilitud
realista. Pero este no es el hecho que complica la empata con el
personaje, sino que en la narracin (siempre desde el punto de vista de
Faulques), Olvido Ferrara se nos presenta vaca y su nada interior en
sentido existencialista, siendo un enigma, difcilmente ofrece un espejo
para reflejar la humanidad del lector. De manera que es difcil
identificarse con ella: demasiado intelectual, demasiado lcida, demasiado
dark, con poca carga emotiva, cerca del cinismo, inaferrable y
predictiblemente demasiado bella, demasiado sexy. En contraste, aunque el
personaje de Ivo Markovic nos requiere aceptar una complejidad intelectual
poco consistente con su pobre bagaje educativo, su historia avanza sobre
una tensin emocional sostenible. En cambio, la historia de la relacin de
Faulques y su amada requiere de cierto voyeurismo y de cierto inters
incondicional por la reflexin desencantada sobre este mundo de guerras y
vacos. Inters que, seguramente, los seguidores de Prez-Reverte no
dudaremos en otorgarle.

** Marco Aurelio ngel-Lara
   m.lara@uea.ac.uk
   Investigador mexicano (1970). Reside en Norfolk, Gran Bretaa. Desde
   2004 realiza un programa de investigacin doctoral en Critical and
   Creative Writing en la University of East Anglia (http://www.uea.ac.uk),
   Inglaterra. Textos suyos han sido publicados en las revistas Casa del
   Tiempo (http://www.uam.mx/difusion/revista), Tierra Adentro, Universo
   del Bho (http://www.reneavilesfabila.com.mx/universodeelbuho), Temas de
   Ciencia y Tecnologa y Elementos: Ciencia y Humanidades, entre otras.



=== Los fallidos intentos de Miguel Hernndez =============================
=== para asilarse en la Embajada de Chile =================================
=== Ramn Fernndez Palmeral ==============================================

Creo que tras la reedicin del libro En Espaa con Federico Garca Lorca,
de Carlos Morla Lynch en Renacimiento, gracias al patrocinio del Centro
Cultural de la Generacin del 27 de Mlaga y Diputacin de Crdoba (2008),
con prlogo de Sergio Macas Brevis, donde se restituyen numerosos
fragmentos que haban sido eliminados por la censura franquista en la
primera edicin de Aguilar (1957-58). Ms el libro El Madrid de Pablo
Neruda, escrito por el investigador chileno Sergio Macas Brevis y editado
por Tabla Rosa (2004), revela que la Embajada de Chile en Madrid, tras la
Guerra Civil, primero a cargo de Carlos Morla Lynch hasta el 8 de abril de
1939 y despus por Germn Vergara. Morla se contradice en varios textos, en
uno dice que le ofreci asilo, y Miguel no lo acept; en otro dice que
Miguel era un peligro potencial porque haba escrito textos lleno de odio
contra Franco (Memorias del Gobierno de Chile, Berln, 1939) o que la
embajada no era lugar seguro...

Entonces a qu fue Miguel a la embajada entre los das, creo, del 6 al 8
de marzo de 1939?, fecha probable porque entre el 5 y el 6 de marzo el
coronel Casado da el golpe contra Negrn, crea la Junta (donde se excluye a
los comunistas), y Miguel en peligro sale de Madrid para Cox. Qu le pidi
exactamente Miguel a Morla? Miguel escribe dos cartas a Cosso, 14 y 19 de
marzo, donde nada le comenta sobre su conversacin con Carlos Morla, donde
le dice que se va a Sevilla. Josefina Manresa tampoco cuenta nada de este
asunto en el captulo XVI de su libro Recuerdos de la viuda de Miguel
Hernndez.

Porque el asunto del asilo para m no queda claro. Me voy a limitar a
exponer los hechos y tratar de ser lo ms objetivo posible. Cuando un
asunto es evidente no hay necesidad de dar tantas explicaciones. Los
comentarios de Morla aparecen en el libro de Marcelle Auclair, amiga de
Carlos, que coincide con el de Arturo del Hoyo en nsula (1980). Germn
Vergara dio su versin en Los Domingos de ABC en 1978. Juan Guerrero Zamora
en su libro sobre el Sumario 21.001 de 1990. El embrollo lo arma Pablo
Neruda, que estuvo en Madrid entre 1934 y 1936, pero no en el 39; parece
ser que quiso apuntarse el tanto de su liberacin, mediando en Pars con el
cardenal Braudillac, para que le soltaran, cuando en realidad fueron las
gestiones de Jos Mara Cosso y Vergara las que consiguieron su libertad
(Cosso fue a verlo a la crcel de Torrijos el 29 de mayo de 1939). Prez
lvarez dice que gracias al aval de Juan Bellod Salmern y la gestin de
Toms Lpez Galindo consigui la libertad en septiembre. Neruda, en su
conferencia Viaje al corazn de Quevedo, dictada en Santiago de Chile el 8
de diciembre de 1943, dice que fue el propio Miguel quien no acept el
refugio: Miguel Hernndez no quiso aceptar este asilo. Crey que podra
seguir combatiendo. Pero aos despus, Neruda, en la revista Ercilla de
1953 y en Confieso que he vivido de 1972-1974, se desdice de lo anterior y
argumenta que Miguel Hernndez busc refugio en la Embajada de Chile y el
embajador de ese entonces, Carlos Morla Lynch, le neg el asilo al gran
poeta, aun cuando se deca su amigo. Antonio Aparicio es de la misma
opinin que Neruda, y es de fiar porque estaba asilado en la embajada.

Tambin se debe tener en cuenta a Rafael Alberti, quien en la segunda parte
de La arboleda perdida (1987) dice que Morla, amigo suyo, acudi a su casa
(Marqus de Riscal, esquina Ferraz) para advertirle que era intil abrigar
esperanzas de asilo para Rafael y su mujer, pero trasladaron la propuesta a
otros, y en concreto a Miguel, que le respondi: Cmo me voy a meter yo
en una embajada? Si esto terminara me ira andando a mi pueblo. De esta
misma opinin era Vicente Aleixandre, que se lo haba contado a Juan
Guerrero Zamora, sobre la oposicin de Miguel de refugiarse en una embajada
(p. 63, 1990).

Por una y otras versiones, se puede saber que Miguel estuvo dos veces en la
Embajada de Chile, una antes del 9 marzo de 1939 ante Carlos Morla, y otra
segunda vez a finales de septiembre ante Enrique Gajardo Fajardo
(sustituy a Carlos Morla como encargado de negocios el 20 de abril de
1939) con Germn Vergara Donoso como embajador, cuando sali de la crcel
de Torrijos, segn Vctor Gonzlez Gil. Esta vez estaba bastante
desanimado. En Alicante, a travs de la Embajada de Cuba intent conectar
infructuosamente con la embajada de Chile. Cuando pas a Portugal su
intencin era llegar a Lisboa y desde la embajada chilena de esta ciudad
contactaron con la de Madrid.

Julio Glvez Barraza expone sobre la derrota republicana:

      Las desgracias de Miguel Hernndez comenzaron a sucederse una tras
      otra. En febrero de 1939, cuando la derrota militar de la Repblica
      espaola ya era inminente, sus superiores en el Ejrcito
      incomprensiblemente lo destinan a Madrid. A partir de aqu su destino
      estaba tan marcado como el sino de la Repblica que tanto defendi.
      Ah se encontraba al trmino de la contienda. Se haba quedado en la
      capital defendiendo su gobierno hasta el fin, como Alberti, Mara
      Teresa Len y otros escritores de la Alianza de Intelectuales. La
      capital espaola, como es de suponer, era un verdadero caos y an
      haba gente, como el poeta Len Felipe, que se negaba a aceptar la
      derrota y abandonar la ciudad (Me llamo barro aunque Miguel me
      llame, en Foro por la Memoria,
      http://www.nodo50.org/foroporlamemoria/documentos/mellamobarro.htm).

El hoy olvidado Carlos Morla Lynch fue un diplomtico chileno destinado en
Madrid desde 1928 hasta 1930, durante la Repblica y la Guerra Civil.
Convirti la Embajada de Chile en un refugio para perseguidos de ambos
bandos. Cuando el presidente de Chile en 1938, Pedro Aguirre Cerd, acepta
refugiados en la embajada chilena, tiene la idea de reclutar intelectuales
para su pas; por ello los doctores, licenciados, profesores y militares de
alta graduacin eran los ms apreciados y favorecidos, como se puede ver
por la nmina de los 17 famosos exiliados en la embajada de Madrid. Pablo
Neruda dijo que hasta 2.000 personas le debieron la vida, entre ellas el
escritor y falangista Rafael Snchez Mazas o las familias de Manuel Azaa,
Indalecio Prieto y Largo Caballero; sin embargo, Neruda le acus de ser
Morla quien le deneg asilo poltico a Miguel Hernndez, cuando, aos
despus y debido al excelente trabajo de Arturo del Hoyo en Dramatis
personaje: Carlos Morla Lynch y Miguel Hernndez, publicado en nsula, N
400-401 (marzo-abril 1980, p. 11) se ha sabido ms acerca de los asilados.
Y por Guerrero Zamora sabemos que en marzo Miguel se hallaba agregado
accidentalmente al Comisariado del Grupo de Ejrcito de la Zona Central y
autorizado para circular libremente por toda la zona no catalana de la
Repblica; si se asilaba, se converta en desertor.

Comenta Sergio Macas en la pgina 31 del prlogo, que con todo lo que hizo
Morla por los refugiados que acogi bien en los edificios donde ejerci sus
funciones y en su propia casa calle Alfonso XII, no le dedique Madrid una
calle o una simple placa en la casa donde vivi y recibi a tanto poeta de
la generacin del 27.

Quizs no queda an del todo claro, a pesar de lo que se ha odo de las
partes, lo de la propuesta de Morla a Miguel (a pesar de que Miguel no
quera por no desertar). Bien, y si hubiera querido asilarse, lo hubiera
conseguido?, tengo dudas porque Morla tena la orden de reclutar a
intelectuales y que no fueran muy marxistas-leninistas (caso de Rafael
Alberti y Teresa Len), para Morla, Miguel no era ms que el extico
pastor-poeta, nadie interesante.



Breve biografa de Carlos Morla

Carlos Morla Lynch se llama en realidad Carlos Vicua Lynch. Naci en
Santiago de Chile en 1885. Sustituy Vicua por Morla, que no es apellido,
sino la transformacin o cambio de Mara por Morla que haba adoptado su
padre cuando era estudiante del colegio ingls Golsfisher, ya que se
llamaba Carlos Mara Vicua Zalldvar (1846-1901), diplomtico, escritor y
poeta chileno que en 1873 haba sido comisionado por el gobierno para
trasladarse a Espaa e investigar en los archivos oficiales todo lo
relativo a la extremidad austral de Sudamrica. Se trataba de esclarecer
los derechos de Chile a la Patagonia y Tierra del Fuego, cuya posesin le
disputaba Argentina. En la Patagonia existe un canal que lleva su nombre.
Se cas en Londres con Luisa Lynch Solar, tuvieron seis hijos: Nicolasa,
Carmen, Ximena, Wanda y Carlos (falta un nombre). Ministro de Relaciones
Exteriores, estuvo de diplomtico en Argentina, Uruguay, Francia, Japn y
Estados Unidos. Muri en Buffalo (EEUU) en 1901.

Carlos Morla Lynch, adems de diplomtico, era conocido como periodista por
su seudnimo o anagrama Almor. Considerado por todos como una persona de
carcter hospitalario simptico, amable y dialogante.

Lleg a Espaa desde la Embajada de Chile en Pars, un destino forzoso,
casi como castigo, debido a un incidente involuntario, segn comentario de
Servio Macas Brevis:

      ...su retraso en la llegada al funeral de un uniformado. Entonces el
      presidente de Chile, el general Carlos Ibez del Campo, tuvo en esto
      el pretexto para enviarle a Madrid, cuando an no se haba recuperado
      de la muerte en Pars de su hijita de diez aos, Colomba. (Relacin
      literaria entre Chile y Espaa: Carlos Morla Lynch, la Embajada de
      Chile y algunos escritores chilenos en la Guerra Civil, Prlogo para
      En Espaa con Federico Garca Lorca, edicin Renacimiento Biblioteca
      de la Memoria, 2008).

Carlos estaba casado con Mara Manuela Vicua Herboso, conocida como Beb
Vicua.



Amistad de Pablo Neruda y Miguel Hernndez

En el verano de 1934 Neruda se interes por Miguel a raz de la publicacin
del auto sacramental, publicado en Cruz y Raya. Pablo Neruda dio una
conferencia en la Universidad de Madrid el 6 de diciembre de 1934; en el
acto se conocen y coincidirn Miguel Hernndez y Federico Garca Lorca, al
que ya conoca desde que se lo present Raimundo de los Reyes en Murcia (2
de enero de 1933), que no recibe muy calurosamente al ya incordiante
poeta-pastor; sin embargo Miguel, humilde como era, le entreg el Torero
ms valiente (tragedia espaola inspirada en la rivalidad del torero
Ignacio Snchez Mejas y su cuado Joselito) con el ruego de que se ocupara
de la obra. Neruda percibe este rechazo lorquiano y le advertir en una
carta del 4 de enero de 1935 que no se forje falsas esperanza con Lorca. Es
la famosa carta en la que sataniza a Ramn Sij por la revista neocatlica
El Gallo Crisis, cuando escribe: Querido Miguel, siento decirle que no me
gusta El Gallo Crisis, le hallo demasiado olor a iglesia ahogado en
incienso. El 9 de febrero de 1936, un importante grupo de intelectuales
organiza una comida homenaje a Rafael Alberti y a Mara Teresa Len en el
Caf Nacional, a su regreso de Amrica y de la Unin Sovitica, donde
tambin acuden Pablo Neruda, Federico Garca Lorca y Luis Cernuda..., pero
no invitan a Miguel Hernndez, su presencia era incompatible con los dos
ltimos poetas seoritos andaluces, a pesar de la aceptacin favorable de
Pablo en su crculo de amigos. Tampoco invitan a Miguel al mitin poltico
de adhesin al Frente Popular, donde Lorca ley un manifiesto en el mes de
febrero, das antes de ganar el Frente Popular.

Las referencias a la taberna tambin se aprecian en el prlogo de El hombre
acecha, como evocaciones de estas veladas: ...Oigo tus pasos hechos a
cruzar la noche, que vuelven a sonar sobre las losas de Madrid, junto a
Federico, a Vicente, a Delia, a m mismo. Y recuerdo a nuestro alrededor
aquellas madrugadas, cuando amanecamos dentro del azul de un topacio de
carne universal, en el umbral de la taberna confuso de llanto y escarcha,
como viudos y heridos de la luna.... Se refiera Miguel a los paseos con su
amigos y a la tertulia de la Cafetera de Correo en Madrid donde se
reunan con el llamado grupo de Neruda. En el diario de Carlos Morla del 19
de junio de 1935, aparece la siguiente anotacin que lo corrobora, es la
primera anotacin donde aparece Miguel:

      En el Caf de Correos [sic] pasa todas las noches [se refiere a
      Delia del Carril] con el grupo de Neruda, hasta la madrugada: entre
      otros, el msico Cotapos [Acario], el torero Amors [Pepe Amors fue
      matador de toros en los aos 30 y primeros 40; Antonio Mrquez le dio
      la alternativa en la Semana Grande de San Sebastin, en 1930, en
      presencia de Vicente Barrera y Marcial Lalanda], el poeta-pastor
      Miguel Hernndez, el dibujante Caballero [Jos], Isaas Cabezn
      [pintor chileno], el secretario de La Barraca, Rafael Rodrguez
      Rapn [matemtico y estudiante de ingeniera, el amor de Federico al
      que haba conocido en 1933] y, a veces, Federico Garca Lorca.

En su libro En Espaa con Federico Garca Lorca, hace tres veces referencia
a Miguel Hernndez, la ya mencionada del 19 de junio de 1935, la segunda es
del 6 de julio del mismo ao, sobre una velada en casa de Pablo Neruda,
donde tambin estaba el poeta Len Felipe. Y la ltima el 11 de julio de
1935. La reunin de esta noche, que tiene el carcter de un final de
captulo [ese da parte para Ibiza de vacaciones], ha trado a un
pastor-poeta Miguel Hernndez que concibe sus poemas exquisitos cuidando
cabras en la montaa. Andan todos locos con l. De ojos muy claros, de
traje humilde y alpargatas, me produce el efecto de un nio sonmbulo que
viviera en otro plano: espritu ausente. Carlos lo ve como a un personaje
extico, no demuestra por l otro inters.

Tanto era el entusiasmo de Hernndez por Residencia en la Tierra que se
atreve a escribir una resea que public el diario El Sol de Madrid el 2
enero de 1936: Ganas me dan de echarme puados de arena en los ojos, de
cogerme los dedos con la puerta [...]. La cuya voz es un clamor ocenico,
que no se puede limitar.... Hay una carta indita de Miguel a Pablo, del 8
de septiembre de 1938, publicada por Orihuela Digital en
http://www.orihueladigital.es/orihuela/miguel_hernandez_230904.htm, donde
le recuerda velada de vino, alegra y poesa. Miguel escribi a Juan
Guerrero Ruiz pidindole residencia en vacaciones para la familia Neruda y
a Malva Marina, hija enferma en la isla de Tabarca, pero no fue posible.

Existe una carta de Miguel a Neruda de fecha 26 de junio de 1939, que Juan
Guerrero Zamora cree que podra ser apcrifa, donde le escribe: Es de
absoluta necesidad que hagas todo cuanto est en tu mano por conseguir mi
salida de Espaa y el arribo a tu sierra en el ms breve espacio de tiempo
posible. El seor Fajardo [Enrique Gajardo, encargado de negocios de la
embajada chilena], y nuestro amigo Jos Mara Cosso, te pueden escribir
con detalle sobre lo que me sucede (...). Conmigo habran de salir mi mujer
y dos amigos nuestros (el hecho de olvidar nombrar a su hijo es alto
sospechoso, porque Miguel no se hubiera olvidado de mencionarlo, y quines
son esos dos amigos).

Juan Guerrero Zamora escribe en la pgina 71 de su libro Sumario 21.001):

      La carta debi de sortear la criba censura de la crcel y salir de
      ella a manos de Gajardo o de Cosso? clandestinamente: lo indica
      el que Miguel espere la respuesta a travs de la Embajada chilena.
      Pero hemos de ser cautos: la carta pudiera ser apcrifa. Son varias
      las diferencias que la letra ofrece, en algunos rasgos distintivos,
      con la de otros autgrafos del poeta (...). La public Gueraa (sic)
      en su biografa del poeta [Miguel Hernndez, Biografa ilustrada,
      Barcelona, Destino, 1978, p. 153], fascimilndola en formato reducido
      y con transcripcin (...). Lo que es inexplicable, afirma haberla
      tomado de las Obras completas de Hernndez publicadas en la Editorial
      Losada, Buenos Aires, en 1960 (...). Pero en tal caso, cometi
      Guerea fraude o error por intermedio de tercero? En todo caso, cul
      es el paradero del original de esa carta?

En las notas 147 y 148 del referido libro de Guerrero Zamora, ampla que
segn el testimonio personal del librero anticuario Csar Soto (1), de
Santiago de Chile, afirmaba poseer el original de la carta de Miguel a
Neruda, en papel con membrete publicitario de Viento del Pueblo. Esto del
membrete es harto sospechoso, de dnde saca Miguel, encarcelado, un
membrete?, poda alardear de ser el poeta del pueblo?, que es el
verdadero significado de viento en el ttulo de este poemario del 37, y
lo especifica en la dedicatoria a Vicente Aleixandre: Los poetas somos
viento del pueblo: nacemos para pasar soplando a travs de los poros....
Aunque parece ser cierto lo de una carta en este sentido, cuando Neruda
escribe en la revista Ercilla, de 1953: Desde Madrid, M.H. me escribi una
carta en la que me deca, ingenuamente, que quera venir a Chile. La carta
no tiene tono de ingenuo sino de exigencia. Y se pregunta Guerrero: se
refera a la publicada por Guerea o a la que el librero Soto me dice
poseer? Acaso sta y aquella son una misma? Creo que otra posibilidad es
que ante la prdida de una carta de esta importancia y valor filolgico, se
reprodujeran de memoria y venderla.



Carlos Morla en Espaa

Carlos, a su llegada a Espaa en 1928 como encargado de negocios, se
instala primero en la calle Velzquez, luego en Alfonso XII, donde se hacen
tertulias y reuniones, y en la calle Hermanos Bcquer, 8, (la Embajada de
Chile, situada en la Calle del Prado 26, piso 3 4 dch., el Consulado en
Plaza de Salamanca, 3). Tuvo varios embajadores, el primero Emilio
Rodrguez Mendoza, el segundo Enrique Bermdez de la Paz, y el tercero
Aurelio Nez Morgado, quien abri las puertas de la Legacin chilena para
dar refugio a espaoles republicanos y falangistas perseguidos por uno y
otro bando.

Se vieron obligados a alquilar locales en La Castellana, 29, Reforma
Agraria, 3, Santa Engracia, 13, domicilio de la chilena Mara Astoreca,
Alcal Zamora, 4, los hogares de Carlos Morla y del agregado areo,
Humberto Luco. Por ello es raro entender que se hablara tan slo de 17
asilados (ver Francisco Esteve); podemos conocer la lista nominal de los 17
exiliados republicanos colaboradores o pertenecientes a la Alianza y la
revista que publicaban, como el diario El Comenta, hecho a mano (entre
ellos los escritores Antonio Aparicio y Pablo de la Fuente, Ontan),
gracias a un artculo de Francisco Esteve: Luna (1939-1940). Anlisis de
una revista singular (http://tinyurl.com/5847jv).

Mas siguiendo con su costumbre de hacer amigos con los intelectuales (en
Francia conoci a Jean Cocteau, Blasise Cendras, Nadia Boulanger, Juan
Gris, Foujita, Strawinsky, Boris Gregorio y otros), lo hace con
intelectuales y escritores espaoles: Manuel Altolaguirre, Luis Cernuda,
Rafael Alberti, Federico Garca Lorca, Jorge Guilln, Jos Bergamn, Teresa
Len, Luis Rosales, Vicente Aleixandre, Pedro Salinas, Eugenio dOrs,
Salvador de Madariaga.

Tambin conocer a sus paisanos Gabriela Mistral, cuando estuvo de cnsul
en Madrid entre 1933 y 1935. Conoce a sus paisanos Vicente Huidobro,
Juvencio Valle, seudnimo de Gilberto Concha Riffo, Juvencio Silencio,
bautizado as por Neruda; en 1938 viaj a Espaa como corresponsal de
guerra de la revista Ercilla. De regreso a Chile, en 1941, gan el concurso
de la Municipalidad de Santiago, con su libro Nimbo de piedra, dedicado a
los cuatrocientos aos de la ciudad. En 1966 recibi el Premio Nacional de
Literatura. Luis Enrique Dlano, funcionario de la Embajada, Eduardo
Garrido Merino, dramaturgo, cuentista y novelista. Augusto DHalmar,
periodista y escritor, autor de La mancha de don Quijote (1934); Acario
Capatoso, Isaas Cabezn (pintor chileno).

El 18 de julio de 1936, sale en vacaciones desde Madrid a Ibiza embarcando
en Alicante o en Denia. A finales de julio su gobierno le deja libertad de
optar entre salir de Espaa o regresar a Madrid; decide regresar a Madrid,
y tuvo el valor de quedarse como diplomtico durante los aos de la Guerra
Civil, primero ayudando a los de derechas y luego a los de izquierdas, lo
cual es un mrito que nadie le puede arrebatar. Para ello tuvo que
enfrentarse a dos autoridades, la republicana del asedio y la vencedora
franquista.

En cambio, Ricardo Reyes (Neruda) solicit salir de Espaa junto a otros
funcionarios. Segn Sergio Macas (p. 28):

      El poeta del amor y de la lluvia se separa de Mara Antonia Hagenaar
      y de su hija Malva Marina [http://www.todosjuntos.com/nerudahija.htm;
      enferma de hidrocefalia, muri con ocho aos]. La enva a Barcelona,
      donde piensa reunirse con ellas para continuar al extranjero, pero no
      las ve ms. La pasin es ms fuerte y se va con Delia del Carril [a
      Pars] para continuar una vida nueva. Luego en Francia se dedica a la
      ayuda solicitada en favor de los republicanos. Ya cnsul en Pars,
      flet el Winnipeg, donde salieron unos 2.000 espaoles refugiados de
      Francia hacia Valparaso.



Primera visita de Miguel a la Embajada de Chile

Miguel llega a Madrid desde Valencia el 24 de febrero, segn la carta de
Josefina, se entrevista con Vicente Aleixandre y Jos Mara Cosso, que le
aconsejan que abandone Espaa cuanto antes. En la noche del 5 al 6 de marzo
de 1939 el coronel Casado se sublev contra el gobierno de Juan Negrn y
form el Consejo Nacional de Defensa o Junta de Casado, segn el escritor
Gabriel Jackson, representando a todos los elementos no comunistas del
Frente Popular. Por lo tanto Miguel se ve en peligro, por un lado las
tropas franquistas y por otro los hombres de Casado. Tras esta sublevacin
se oculta en la sede de la Alianza, y en casa del escultor Vctor Gonzlez
Gil en calle Garcilaso, 10. Es muy posible que entre el 6 y el 8 de marzo
Miguel busca a Antonio Aparicio, que le pone en contacto con el poeta
chileno Juvencio Valle para ir al despacho de Carlos Morla Lynch, para
pedir salir del pas con Josefina y su hijo hacia Chile. Teresa Len dice
que fueron ellos los que propiciaron la entrevista con Morla (El cuidado
de los recuerdos). Pero como Morla no le garantiza nada, el 9 de marzo
sali de Madrid para Cox (Alicante).

Arturo del Hoyo, en el artculo ya citado, transcribe la versin de Morla,
que coincide con la de Marcelle Auclair en su obra Enfances et mort de
Garca Lorca. Veamos el texto y las contradicciones.

 A. Acompaado de Juvencio Valle Lynch acude a mi despacho el poeta-pastor
    Miguel Hernndez. Lo conozco y aprecio. Ha escrito mucho a favor de
    los leales, un folleto lleno de odio, en extremo funesto para l ante
    la situacin que se avecina, titulado Franco, traidor; es autor,
    adems, de muchas otras publicaciones en contra de los nacionalistas y
    el peligro en que se encontrar en breve es inminente. El general
    Franco ha declarado que dictar leyes en extremo severas para los
    periodistas que en sus artculos han azuzado al pueblo a cometer
    desmanes y las calumnias vertidas sern irrevocablemente castigadas.

 B. Su mujer se encuentra en Alicante y no sabe si irse a su lado o
    permanecer aqu, enrolado en el ejrcito popular. All no hay embajadas
    donde refugiarse en caso necesario. Titubea y sufre violentas
    reacciones: le repugna asilarse en un territorio extranjero. Quisiera,
    ms bien, salir de Espaa; dan pasaportes, pero, naturalmente, las
    autoridades se los niegan a los hombres de edad militar movilizados. Es
    su caso y no debe, a mi juicio, solicitarlo.

 C. Adems, dnde podra irse? Cmo y con qu? No permiten sacar suma
    alguna. En vista de la situacin en que se encuentra le digo que,
    llegado el momento de la hecatombe final, se asile en la Embajada. Das
    despus, preocupado por el muchacho, mando llamar a Juvencio Valle. Me
    dice que Hernndez ha declarado que no se albergar en sitio alguno
    porque lo considera como una desercin de ltima hora. No ha tomado
    ninguna medida de precaucin.

 D. Le envo con l una carta para el gobernador civil de Madrid, seor don
    Jos Gmez Osario, a fin de que le facilite su salida de Espaa en el
    momento oportuno para hacerlo. El gobernador lo recibe unas horas
    despus. Le escribo, asimismo, al comisario general de Seguridad,
    quien est dispuesto a concederle un pasaporte, pero desaparece y no
    vuelvo a verle por ms esfuerzos que hago para dar con su paradero. En
    la hora postrera encargo al joven poeta Antonio Aparicio, que a duras
    penas encuentro figura entre los diecisiete asilados actuales de la
    Embajada, que vea modo de ubicarlo. Esfuerzos sin resultado.

Si leemos con detenimiento este texto vemos que se contradice. Para
examinarlo, lo he dividido en cuatro partes.

En el apartado A expone Morla que Miguel acude a su despacho junto al
escritor chileno Juvencio Valle. Siempre se refiri a l como poeta-pastor,
menosprecindole. Por lo tanto si ha ido a su despacho ser para pedir
algo, parece ser que le plantea la posibilidad de salir del pas con su
mujer y su hijo hacia Chile. Carlos y Miguel ya eran conocidos desde el 13
de junio del 35 en la Cafetera de Correos, a travs de Pablo Neruda.
Luego nos previene sobre los peligros potenciales de Miguel diciendo: Ha
escrito mucho a favor de los leales, un folleto lleno de odio, en extremo
funesto para l ante la situacin que se avecina, titulado Franco,
traidor . Lo que evidencia, en principio, ya de entrada a una persona
non grata.

Arturo del Hoyo comenta en su trabajo ya citado: El propio Carlos Morla
Lynch ha contado en un folleto titulado Memoria del Gobierno de Chile
[Berln, 1939], donde refiere que neg el asilo a Miguel Hernndez porque
haba escrito poemas insultantes contra el general Franco. Desde Madrid,
Miguel Hernndez me escribi una carta [Carlos Morla] en la que me deca
que quera venir a Chile... Se fue desde Madrid a Orihuela, a buscar a su
mujer e hijo. Esto no se ajusta al tiempo de la biografa hernandiana, ya
que Miguel sale el 9 de marzo hacia Alicante, despus de ver a Morla, y
cuando lo detiene el Patagorda en Orihuela es ya el 28 de septiembre
(siete meses despus). Por lo tanto no haba ido en marzo a recoger a su
mujer y a su hijo, que a lo mejor ni lo consigue, ya que Josefina no iba a
dejar desamparados a sus tres hermanas y hermano Manolo, hurfanos de padre
y madre, siendo Josefina la mayor de los seis, y esto Miguel lo saba; por
eso, el 22 de abril sale solo de Cox a Sevilla en tren (ver expediente
militar de Manuel Manresa Palies en
http://www.revistaperito.com/suegro.htm).

En el apartado B expone sus dudas entre ir a Alicante (Cox), al lado de su
mujer y de su hijo, o seguir enrolado en el ejrcito popular. Advirtamos
que no dice asilado en la embajada sino seguir enrolado en el ejrcito
popular, porque tema desertar. Y presintiendo que los asuntos de la
guerra no van bien, piensa que en Alicante no hay embajada para refugiarse.
Y titubea y sufre violentas reacciones?, por qu?, simplemente, esta
reaccin siempre es debida a una negativa. Tras los dos puntos escribe
Morla que a Miguel le repugna asilarse en un territorio extranjero, pero
que quisiera ms bien un pasaporte para salir, aunque pudo salir para
Francia desde Barcelona sin necesidad de pasaporte, en los tres primeros
meses de ese ao sali medio milln de republicanos. De esta misma opinin
son Alberti y Teresa Len.

En el apartado C declara Morla dnde podra irse Miguel con pasaporte, cmo
y con qu, evidentemente Miguel no tiene dinero ni nada que ofrecer a
Chile, y luego lo asevera dicindole que si lo tuviera no podra permitirse
sacar suma alguna (dineros). Pero si tuviera mucha preocupacin por su
vida, le prestara dinero, que no lo hizo. Le dice Morla que se asile en la
embajada, podra ser la palabra de ste nada ms, ya que Miguel no coment
a nadie lo del ofrecimiento del asilo. Quizs, Morla le ofreci asilo
cuando desde el principio saba que Miguel no quera asilarse sino un
pasaporte para salir con su mujer y su hijo a Chile; ante esta negativa se
va a Cox y luego parte hacia Sevilla, en principio, buscando a los amigos:
Pedro Clotet, Romero Morube, Jorge Guilln... (Las huellas de Miguel en
Andaluca,
http://www.revistaperito.com/ramonfernandez/huellasmiguelandalucia.htm).
Cuando estaba ya en Cox escribe una carta a Cosso datada el 14 de marzo:
...le escribo para decirle que haga el favor de decir a Juvencio [Valle]
que mande a Cox los comestibles que tiene en su poder. Sera mejor que los
trajera l mismo cuando viniera a Valencia o Alicante, pasndose por aqu y
dejndolos a mi mujer. Aqu hay algo raro, parece ser que Juvencio tiene
la direccin de Cox. Por qu Juvencio tiene comestibles para l?,
posiblemente porque no le dio tiempo a despedirse, ya estaba todo hablado.

En el apartado B dice: Le envo con l una carta para el gobernador civil
de Madrid, seor don Jos Gmez Osario, a fin de que le facilite su salida
de Espaa en el momento oportuno para hacerlo. El gobernador lo recibe unas
horas despus. A quin recibe el gobernador, a Miguel o a Juvencio? No
sabemos nada de esta gestin, ni con el comisario general de Seguridad.

Cuando Miguel se pone en contacto con Antonio Aparicio, ste estaba ya
exiliado en la Embajada de Chile, haba un total de diecisiete (segn
listado del 20 de abril). No s por qu dice Morla: En la hora postrera
encargo al joven poeta Antonio Aparicio, que a duras penas encuentro, si
lo tena localizado. Escribe Jos Luis Ferris en la pgina 403 de su libro
Miguel Hernndez: Pasiones, crcel y muerte de un poeta (2002) algo muy
esclarecedor:

      Para el diplomtico (Morla), aceptar a Miguel en su lista de
      refugiados era una grave responsabilidad, esencialmente por la
      destacada envergadura poltica que el oriolano haba adquirido a
      travs de sus escritos y de su activa participacin en la contienda,
      y quizs esta sea la razn de que, en un primer momento, no
      derrochara demasiados esfuerzos para convencer a Hernndez de que se
      acogiera a su beneficio. Por otra parte, Carlos Morla haba recibido
      de Alberti una lista de recomendados, compaeros de la Alianza, en la
      que no apareca el nombre de Miguel, aunque s el de su secretario,
      Joaqun Miana, y el de Antonio Aparicio (desconocemos la fecha de
      esta lista).

Por lo tanto, y visto que los argumentos parecen darle la razn a Pablo
Neruda cuando escribe: Miguel Hernndez busc refugio en la Embajada de
Chile y el embajador de ese entonces, Carlos Morla Lynch, le neg el asilo
al gran poeta, aun cuando se deca su amigo, si no directamente, s con
artimaas y engaos propios de los diplomticos. Adems primero habla de
Puerta ancha para los izquierdistas en peligro, con la misma amplitud que
fueron abiertas para los derechistas. Luego se contradice: A todos les
advierto que, dadas las circunstancias del cambio poltico en Chile, no
podamos asegurar que, a la cada de Madrid, fuera reconocida
inmediatamente la entidad triunfante. En este caso, el asilo en nuestra
Embajada, ms que un refugio, poda constituir, quizs, un mayor peligro
(Arturo del Hoy, pg. 83, Escritos sobre Miguel).



Segunda visita de Miguel a la Embajada de Chile

Cuando Miguel fue puesto en libertad, posiblemente por error administrativo
o intercesin de algunos amigos, el 15 de septiembre de 1939, se refugia
otra vez en casa del escultor Vctor Gonzlez; al da siguiente acude a la
Embajada de Chile. Ahora est como embajador Germn Vergara Donoso, Enrique
Fajardo sucedi a Carlos Morla Lynch desde el 20 de abril de 1939, y es
encargado de negocios.

El escultor Vctor Gonzlez, que le dio refugio a Madrid, recordaba:

      Un da fue a la Embajada de Chile y, cuando volvi, estaba bastante
      desanimado, me dijo que haba mucha gente en sus mismas
      circunstancias. Otro da le acompa a dicha embajada, pero no se
      atrevi a entrar por miedo a que le detuviera la polica que haca
      guardia ante la puerta.

Se haba entrevistado con su amigo Antonio Aparicio, que segua asilado en
la embajada; le dio gran alegra verlo de nuevo. Miguel fue testigo de su
boda celebrada el 25 de febrero de 1939. Ambos poetas se presentaron ante
el embajador.

Escribe Juan Guerrero Zamora, pg. 130, Sumario 2.001, 1990):

      Aparicio, segn Vergara, sugiri la posibilidad de que Miguel quedara
      agregado a los diecisiete acogidos [despus de seis meses deban ser
      ms] en la Embajada, pero el diplomtico hubo de rechazar la
      sugerencia porque la nmina de los asilados obraba oficialmente en
      poder del Ministerio de Asuntos Exteriores [era verdad; se entreg el
      20 de abril], no era factible aumentarla y cualquier intento de
      burlar la vigilancia policial significara un riesgo para la suerte
      de aquellos a quienes se haba reconocido y respetado el derecho de
      asilo.

Si, como asevera el testimonio de Mara Ifach, Miguel se entrevist con el
embajador en el Hotel Palace, y que ante el consejo de asilarse
prometindole un posterior traslado de su mujer e hijo, y Miguel se neg
rotundamente (versin de Vergara en 1978) a asilarse, pregunto, entonces,
a qu fue Miguel a buscarle, de qu hablaron en realidad? Lo cierto es que
Vergara, despus de que Miguel fue vuelto a ser detenido le visit y ayud
en la crcel lo que pudo y a la familia.

Escribe Antonio Aparicio:

      La nica salvacin era salir de Espaa y para conseguirlo no haba
      otro recurso que el asilo en una embajada. Por qu este asilo le fue
      negado? Por qu se cerraba a Miguel Hernndez las puertas de una
      embajada que haba asilado, durante la guerra, a ms de dos mil
      falangistas, usando para ello no slo el edificio de la embajada sino
      tambin la casa personal del embajador seor Carlos Morla Lynch
      calle de Hermanos Bcquer, nmero 8 y hasta una o dos casas
      alquiladas con tal fin, a las que se puso bajo la proteccin de una
      bandera chilena? Lo cierto es que Miguel Hernndez, despus de pisar
      por algunos momentos el suelo seguro de la Embajada de Chile, en
      Madrid, debi abandonarla y caer otra vez en la encrucijada tenebrosa
      de la huida constante, sintiendo tras s, un da y otro, los pasos de
      la polica fascista que no tardaran en volver a tenerlo entre sus
      redes. Y as fue. Volvi a caer preso y entonces sobrevino la condena
      a muerte, conmutada ms tarde por la de cadena perpetua, y, dos aos
      despus, tras cruentos martirios, su fallecimiento en marzo de 1942.

      Pero no nos equivoquemos: no esperemos que la simple enumeracin de
      unos datos, con el nombre de varias crceles y la mencin de algunas
      fechas, pueda decirlo todo sobre el horrible crimen que puso fin a la
      vida de un gran poeta. Quien lo conoci saba muy bien que su nimo
      fuerte corresponda a una naturaleza fsica difcil de quebrantar.
      Ah estn sus retratos, ah est el testimonio de familiares y
      amigos. Cmo pudo Miguel ser reducido, con tres aos de crcel, a
      ese espectro sobrecogedor retratado a lpiz por un prisionero que lo
      vio morir? A falta de mejores informaciones, nos queda la que el
      poeta pudo dejar dentro de su obra. Leamos esos poemas y empezaremos
      a saber algo sobre aquellos tres aos mortales. Abandonado por todos,
      ni una sola mano se acerc para recoger las lgrimas de quien deca
      de s:

      ...vuelvo a llorar, desnudo como siempre he llorado.

En el mes de julio de 1958, el semanario Ercilla, de Santiago de Chile,
public un artculo firmado por Victoriano Lillo por Julio Glvez Barraza
(publicado en Sociedad de Escritores de Chile) en el que se acusaba a
Germn Vergara de haber negado el asilo a Miguel Hernndez. El autor se
basaba en un ensayo publicado por el poeta Antonio Aparicio, uno de los
asilados republicanos en la Embajada de Chile. Victoriano Lillo seala que
el ensayo de Aparicio contiene datos que los chilenos desconocan:

Lo que no sabamos, lo que aprendemos ahora, con rubor, era que Hernndez
haba ido a golpear las puertas de la Embajada de Chile en Madrid despus
de haber huido milagrosamente de su ltima prisin. Antonio Aparicio nos lo
cuenta en un documentado ensayo que public hace ya algn tiempo en una
revista centroamericana. Segn Aparicio, nuestra embajada, que haba
asilado durante la guerra a ms de dos mil falangistas, dio un portazo
sobre la frente luminosa del gran poeta que pretendi cobijarse a la sombra
de la bandera chilena.

No tard en contestar el aludido. A la semana siguiente, con el ttulo
Responde Vergara Donoso: Nunca negu asilo al poeta, se public la carta
respuesta. En ella, el diplomtico seala que:

      Con sorpresa me impongo del artculo de Victoriano Lillo, aparecido
      en Ercilla 1.207 (Tribuna), sobre la muerte del poeta espaol Miguel
      Hernndez. Fundado en algo escrito por Antonio Aparicio, se me culpa
      de no haber dado asilo a Miguel Hernndez y, en consecuencia, de ser
      responsable de su muerte en prisin meses ms tarde. Los hechos son
      textualmente diferentes, y bien lo saben el propio Antonio Aparicio y
      todos los que estuvieron asilados en la Embajada de Chile en Madrid,
      en los aos 1939 y 1940.

      Cuando llegu a Madrid, en mayo de 1939, haba terminado ya la lucha
      y Miguel Hernndez se encontraba desde tiempo atrs en prisin. Meses
      ms tarde (no recuerdo con exactitud la fecha), Miguel Hernndez fue
      puesto en libertad a raz de dictarse una medida general que ordenaba
      libertar a todo detenido a quien no se hubiese iniciado formalmente
      proceso. Miguel Hernndez fue entonces a la Embajada de Chile y tuve
      ocasin de conversar con l. Se hallaban asilados en la Embajada 18
      personas, entre ellas el propio Antonio Aparicio. Hernndez estuvo
      con todos ellos. Ms de uno le sugiri que pidiera asilo y me
      hablaron sobre ese punto. Hernndez, sin embargo, no lo pidi, ni
      quiso pedirlo, a toda costa, segn mis recuerdos, deseaba ir a su
      pueblo en Alicante (Orihuela) a ver a su hijo que acababa de nacer y
      al cual tena ansias de conocer. Como es sabido, este hijo le haba
      llegado despus de perder el primero, lo que explicaba la vehemencia
      de su decisin. En su pueblo fue inmediatamente reconocido y lo que
      no haba sucedido en Madrid, se le imputaron hechos ocurridos durante
      la Guerra Civil. Las decenas de miles de procesos iniciados al
      terminar la Guerra Civil impidieron muchas veces que se identificara
      al detenido y se juntara al personal de la Guerra Civil con el preso
      en cualquiera de las crceles repletas. Fue lo que aconteci con
      Miguel Hernndez y por eso qued en libertad. La segunda detencin, a
      raz de su viaje al pequeo pueblo donde viva su familia, hizo
      posible que se le reconociera y fuese concretamente denunciado por
      los hechos que se le imputaban.

      Ya preso por segunda vez, recib avisos, entre otros de Pablo Neruda,
      sobre la situacin de Miguel Hernndez, junto con el encargo de
      ocuparme de l. Hice todo lo que tuve en mi mano por evitar su
      condena.

Julio Glvez Barraza (publicado en Sociedad de Escritores de Chile),
escribe:

      Sobre Miguel Hernndez, supuestamente, ya se ha dicho todo. Eso es lo
      que ms o menos seala una resea literaria a la biografa escrita
      por Jos Luis Ferris. Sin embargo, tambin seala que ninguna
      biografa, por muchos datos que lleguemos a aportar, estar jams
      completa del todo. Creemos que Miguel Hernndez: Pasiones, crcel y
      muerte de un poeta, la magnfica obra de Ferris, tampoco cierra
      completamente el llamado caso Morla, es decir la supuesta negativa
      del entonces encargado de negocios de Chile en Espaa a otorgar asilo
      al poeta oriolano.

Veamos lo que dijo Antonio Aparicio en el captulo IV de su ensayo:

      En la crcel he conocido lo mejor de Espaa.

      Haba salido de la crcel en forma inverosmil. Es necesario tratar
      de formarse una idea aproximada de cul era el grado de
      amontonamiento de presos en las crceles espaolas durante los aos
      que siguieron a la cada de la Repblica, para aceptar que un simple
      error de administracin, tal vez una confusin de nombres, hiciera
      posible que un hombre sometido a larga condena viera abrirse de
      pronto ante s las puertas de la prisin. Miguel mismo no haba
      salido todava de su sorpresa. Haba estado hundido en el fondo del
      cautiverio ms negro.



Las ayudas postreras de Germn Vergara Donoso a Miguel

Detenido Miguel el da de su onomstica de 1939 en Orihuela, es enviado a
la crcel de Toreno en Madrid. Vergara guarda silencio; sin embargo, meses
despus Vergara enva una carta a Miguel (lo sabemos por la carta de 3 de
junio de 1940 que se lo cuenta a Josefina), le deca Vergara que se
interesaba por su asunto ante el ministro Rafael Snchez Mazas, favores que
le deba porque Rafael es apresado en Madrid zona republicana y logra
refugiarse en la embajada de Chile, donde pasar casi un ao y medio.
All se cree que escribi su mejor novela: Rosa Kruger).

Luego le enviar dinero a Josefina, como lo demuestra la carta de Miguel a
Carlos Rodrguez Spiteri (3-06-41): He de decirte que quiero veas a
Vergara, Josefina no recibe el dinero que acostumbra.... Los contactos con
Vergara se hacan a travs de Carlos Rodrguez Spiteri, con domicilio en la
calle Generalsimo, 59. Constantemente le dice Miguel a Josefina que
Vergara y Vicente Aleixandre le enviaran giros de dinero. A veces, Vergara
se olvidaba y otra es que estaba ausente de Madrid.

Miguel escribe a Josefina el da 27-11-1940, le dice que cree que le envan
a Ocaa gracias a las gestiones de Vergara. El 28 de junio de 1941 le
escribe Vergara a Carlos Rodrguez Spiteri que a Miguel le trasladarn
desde Ocaa a San Miguel de los Reyes en Valencia.

En carta de 30 de agosto del 41, le dice a Josefina que Vergara le
escribir, supongo que para enviarle dinero.

Ya en el 42 y cuando la enfermedad de Miguel se agrava, Vergara y otros
amigos de Madrid reclamarn la documentacin al director del Reformatorio
de Adultos de Alicante para agilizar el traslado del enfermo al Sanatorio
de Porta-Coeli (Valencia); cuando el 21 de marzo lleg la autorizacin de
traslado, nadie asumi la responsabilidad de mover aquel cuerpo de la cama
en que yaca (pg. 485, Jos Luis Ferris).



Conclusiones

La cuestin es que por dos veces pidi Miguel ayuda en la Embajada de
Chile, lo hizo aqu porque era amigo de Pablo Neruda. La primera vez que va
a la embajada no se asila, bien porque no quera desertar del ejercito
popular, l era el autor de Viento del pueblo, y permanecer indefinidamente
en la embajada junto a los 17 asilados que ya haba y, por consiguiente,
dejar a su mujer y a su hijo desamparados en Cox, o porque a la embajada no
le interesaba darle asilo a un simple pastor-poeta. Segn la versin de
los Alberti parece cierto que Miguel le dijo: Cmo me voy yo a meter en
una embajada?, sin embargo, cuando fue a la embajada, qu le pidi en
realidad a Morla? No lo sabemos.

La segunda vez que fue a la embajada (mediados de septiembre de 1939),
Germn Vergara Donoso era embajador, Miguel corra peligro de ser
nuevamente encarcelado, seguro que esta vez estaba convencido de asilarse,
no exista otra solucin. Vergara se invent una buena excusa, quizs saba
que no poda dar su nombre al Ministerio de Asuntos Exteriores franquista.
Quizs Vergara, despus, con cargo de conciencia, trata de ayudar al
encarcelado, y a Josefina, envindole dinero. Desconozco los procedimientos
diplomticos de asilo en aquella poca, pero la verdad que no le ayudaron
mucho. Nunca sabremos exactamente qu le pas.



Bibliografa consultada

  DEL HOYO, Arturo, Escritos sobre Miguel, Fundacin Cultural Miguel
   Hernndez, Biblioteca Hernandiana 2. Orihuela, 2003.

  FERNNDEZ PALMERAL, Ramn, Doce artculos hernandianos y uno ms.
   Palmeral, Alicante, 2005.

  FERRIS, Jos Luis, Miguel Hernndez. Pasiones, crcel y muerte de un
   poeta, Temas de Hoy (2002), pg. 490.

  GUERRERO ZAMORA, Juan, Proceso a Miguel Hernndez. El sumario 21.001.
   Dossat, Madrid, 1990.

  GLVEZ BARRAZA, Julio, Me llamo barro aunque Miguel me llame. Foro por
   la Memoria
   (http://www.nodo50.org/foroporlamemoria/documentos/mellamobarro.htm).
   . Por obra y gracia del Winnipeg
      (http://revistaperito.com/drupal/?q=node/1014).

  JACKSON, Gabriel, La Repblica Espaola y la Guerra Civil, Biblioteca
   Historia de Espaa, 2005.

  MANRESA, Josefina, Recuerdos de la viuda de Miguel Hernndez, Ediciones
   de la Torre, Madrid, 1980.

  MARTN, Eutimio. La relacin Miguel Hernndez-Luis Rodrguez Isern. El
   Maquinista de la Generacin, N 11, junio 2006, pp. 27-29.

  MORLA LYNCH, Carlos. En Espaa con Federico Garca Lorca, Renacimiento,
   Centro Cultural Generacin del 27, Mlaga, y Diputacin de Crdoba,
   2008.

  Obras Completas de Miguel Hernndez, RBA. Barcelona, 2006. Introduccin
   y notas de Agustn Snchez Vidal, Jos Carlos Rovira, Carmen Alemany. De
   esta edicin: Espasa-Calpe, S.A.

  RIQUELME, Jesucristo, Antologa comentada (II parte), cronologa,
   Ediciones de la Torre. Madrid, 2002.



Otros artculos de referencias

  Pablo Neruda y Miguel Hernndez: un idilio potico
   (http://www.revistaperito.com/ramonfernandez/pablomiguel.htm).

  Pablo Neruda y Miguel Hernndez: la poesa entre el vino y la sangre
   (http://tinyurl.com/675uwq).

  Artculos sobre la vida y obra de Miguel Hernndez en revista Perito
   (http://www.revistaperito.com/MIGUELHERNAN.htm).



Notas

 1. Csar Soto G. El libro de los libros de Pablo Neruda. Editorial Amrica
    del Sur, Santiago de Chile, 2004, 199 pp. Descrita como una
    recopilacin documental biobibliogrfica y fotogrfica, esta obra
    reproduce con excepcional cuidado un total de 167 impresos
    correspondientes a libros, folletos, cartas, manuscritos y otros
    originales de Neruda, que forman parte de la coleccin bibliogrfica de
    Csar Soto. En nueve captulos cronolgicamente organizados se
    reproducen portadas y pginas de impresos que van desde 1921 con las
    colaboraciones de Neruda a la revista Claridad hasta los ltimos
    ttulos de su obra. En cada captulo, una gua bibliogrfica ofrece
    breves y precisas notas que identifican cada pieza. Otras muchas
    imgenes complementarias y reproduccin de pginas autgrafas terminan
    por entregar la ms amplia visin documental sobre esta materia.

** Ramn Fernndez Palmeral
   ramon.fernandez@ono.com
   Artista plstico y escritor espaol (Piedrabuena, Ciudad Real, 1947).
   Reside en Alicante, donde tiene su estudio. Es coordinador de la revista
   Perito (Literario-Artstico) y de varios portales como Las Lunas de
   Perito y Como el Rayo. Es autor, entre otros ttulos, de La cara atroz
   del Guernica de Picasso, que adems se puede consultar en formato .pdf
   en la red, as como de numerosos artculos sobre arte y ensayos de temas
   literarios. Seis de sus libros se encuentran publicados en la Biblioteca
   Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com). Imparte
   charlas y conferencias sobre arte, colabora con la Fundacin Miguel
   Hernndez (http://www.miguelhernandezvirtual.com), de Orihuela, y con la
   Casa Museo Azorn (http://www.azorin.org), de Monvar. Textos suyos
   pueden leerse en su pgina personal,
   http://ramonfernandez.revistaperito.com/ramon.htm.



=== Arthur C. Clarke girando en su rbita      Dixon Moya =================

Ha fallecido Arthur Charles Clarke en su refugio personal de Sri Lanka,
corrern las tintas indelebles, impresas y virtuales, honrando su memoria y
legado. Clarke fue un neorrenacentista, si se pudiera emplear este trmino
para designar a un hombre de muchos talentos, pero quien deseaba ser
recordado como escritor.

En esta oportunidad, no deseo recalcar las condiciones que ya se han
resaltado del seor Clarke como uno de los principales pilares de la
ciencia-ficcin contempornea, son incontables los ttulos de su
bibliografa, novelas e historias cortas que inspiraron desde series de
televisin, documentales de divulgacin, hasta pelculas clsicas como la
nmero uno del gnero, 2001: una odisea del espacio (1). Aunque resulte
paradjico, deseo destacar la contribucin que hizo el seor Clarke a la
ciencia real, no a la ficcin especulativa.

Como lo anotan los bigrafos, uno de los primeros trabajos que tuvo Clarke
fue especialista en radares, convirtindose en un terico preocupado por
los asuntos relacionados con las comunicaciones. En el desarrollo de sus
investigaciones, Clarke ha pasado a la historia como uno de los cientficos
que promovieron el concepto de la rbita geoestacionaria. Para definirla de
manera sencilla, podra decirse que la rbita geoestacionaria es un anillo
sobre el plano del Ecuador, situada aproximadamente a 36.000 kilmetros de
la superficie de la Tierra, no es una lnea imaginaria y un objeto ubicado
en esta zona, como un satlite, mantendra una rbita geosincrnica, es
decir, girara con el mismo periodo de rotacin del planeta, con indudables
ventajas en materia de comunicaciones y meteorologa.

La rbita geoestacionaria, ms que un concepto terico, se convierte para
los pases ecuatoriales como Colombia, en patrimonio soberano y recurso
valioso. Por ello, no es casual que en Bogot, en 1976, tuviera lugar una
reunin internacional para tratar este tema, convocada por Colombia a los
dems pases que fueran beneficiarios de la mencionada rbita. Fue as como
delegados de Ecuador, Brasil, Gabn, Congo, Indonesia, Kenia, Somalia,
Uganda, Zaire y Colombia, suscribieron la llamada Declaracin de Bogot,
que considera a la rbita geoestacionaria un recurso natural, sobre el cual
los pases ecuatoriales tienen derecho a ejercer soberana. Por lo mismo,
tampoco resulta extravagante que la rbita geoestacionaria aparezca en la
Constitucin Poltica de Colombia como parte esencial del territorio, es
decir una porcin del espacio en donde se ejerce plena soberana. En la
prctica, esta envidiable zona es aprovechada por las potencias espaciales,
siguiendo las disposiciones de la UIT (Unin Internacional de
Telecomunicaciones).

Es posible que la intencin del seor Clarke no fuera pensar en las
ventajas para los pases en desarrollo, ni siquiera en las posibilidades de
las comunicaciones para el Imperio Britnico, sino que se originara en la
curiosidad humanista de la ciencia, en la oportunidad de convertir ideas en
leyes y postulados, con validez para toda la humanidad. En todo caso, si
algn da un satlite colombiano logra aprovechar esta condicin natural,
ser en buena parte gracias al seor Clarke, un hombre visionario en toda
su dimensin. La Comisin Colombiana del Espacio, constituida en el ao
2006, en su pgina en Internet reconoce a Arthur C. Clarke su importante
contribucin cientfica.

Puede que, como suele decirse de los buenos difuntos, el seor Clarke se
haya ido al cielo, literalmente a la rbita geoestacionaria. Quizs, en el
momento de su deceso, el escritor no se haya transmutado en un monolito
impenetrable y misterioso como el descrito en 2001..., sino en una
partcula etrea girando al mismo comps de este planeta. Quizs ahora
tenga mucho ms sentido el nombre de rbita Clarke, que algunos dieron en
su momento a la tan profusamente mencionada rbita sincrnica.

Al menos esta posibilidad, medio cientfica, medio religiosa, medio
abstracta, medio metafsica, fuera la ms atractiva para el mismo Arthur
Charles Clarke, quien prob sus adustos postulados, pero quien seguramente
gustaba ms de las especulaciones literarias, no menos serias, pero con la
ventaja de ser ms entretenidas que las teoras fsicas o matemticas. Esa
siempre ser la ventaja de la ficcin y sus apstoles.



Notas

 1. Afirmacin que no compartirn los seguidores de la saga de La Guerra de
    las Galaxias, la cual en mi concepto no pasa de ser una pomposa y
    rutilante fantasa, una fbula medieval que toma el ancho espacio como
    escenario, pero es ajena al espritu de la ciencia-ficcin.

** Dixon Moya
   dixonm@hotmail.com
   Diplomtico colombiano aficionado a la literatura. Fue cnsul de
   Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente
   desempea un cargo diplomtico en Nicaragua. Ha publicado artculos en
   revistas de su pas.



=== Octavio Paz ===========================================================
=== Las rfagas de una violenta historia de guerra      Daniel Navarro ====

Para alguien como yo, casi todas las cosas aparecen tardamente. Es quizs
una forma de ser, o una cierta intrnseca necedad con la cual he tenido que
pelear toda esta vida. La presencia de Octavio Paz es uno de esos casos que
se lamentan en mi interior no refirindome a lo poco que pudiese quedarme
de existencia, sino al hecho de que lleg demasiado tarde. Y no slo eso,
Paz lleg en forma voluminosa, acarreando una serie de rodajas sangrientas
que todava se deslizan por los caminos colectivos de la patria mexicana.

Su idea poltica no era extraa ni incitadora. El problema era la forma de
plantearla. Su idea potica no es abstracta, sino que toda su forma de ser
es un algoritmo. La sexualidad de un poeta sirvi para terceros abrevando
en el infinito caudal del morbo.

La enfermedad de Paz me lleg un da no s cmo, al escritorio, y le
escrib una carta desendole pronto restablecimiento. Yo viva en un punto
del caribe mexicano. Un desconocido, era impensable que yo me atreviese a
enviarle una nota.

En la geometra intelectual, la izquierda de Paz no existe. No al menos en
el concepto de izquierda mexicana, esa profunda aberracin digna de la
continuacin de la clsica novela de Mary Shelley. La izquierda de Paz es
un adversario intelectual abstracto, filosfico.

Paz se catalog de derecha, por varias razones: porque apareca en
Televisa, porque despreciaba a la izquierda, por sus irritantes
conclusiones acerca de temas simblicos, conos de la izquierda: Cuba y
derechos humanos, democracia en pases de Europa Oriental, y no muchos ms.
Con eso era suficiente para tildarlo de derecha. Adems no hay que olvidar
que se le otorg el Premio Nobel. Eso irrit hasta al ms mesurado. No
obstante, Paz no poda ser de derecha. Abiertamente deca que extraaba a
la izquierda como interlocutor. Esas no son palabras de derecha.
Abiertamente escriba ideas de provocacin.

Paz no puede aparecer con letras de oro en el Congreso de la Unin. En una
extraa iniciativa de algn legislador, se propuso que se fundiera oro y se
construyeran las letras que conforman su nombre. Una vez hecho esto, las
letras se integraran a una lista de personajes que adornan la fachada de
una pared. No obstante, dicha iniciativa no prosper porque se adujo,
despus de un anlisis (profundo anlisis quisiera decir, pero ya sera
especulacin de mi parte), que slo los que contribuyen a la formacin del
Estado pueden estar inscritos ah. Los legisladores dijeron que Paz es un
hombre ilustre, y que para eso est la Rotonda de los Hombres Ilustres.
Punto.

La rfaga de una violenta historia de guerra. No contribuy a la formacin
del Estado. He tenido varias charlas con personas estudiosas del tema
Estado mexicano. Complejo. Hubo algunas voces de intelectuales mexicanos
(pocas) que emitieron su desacuerdo. Yo coincido con los legisladores: Paz
no contribuy con la formacin del status quo, esa malformacin congnita
llamada Estado mexicano. Es ms, creo que a Paz le resultara vergonzoso
que los legisladores mexicanos aprobaran su inclusin. Se manchara su
nombre. Algn da, cuando la patria ma sea verdaderamente venturosa y
justa, seguramente alguien recordar Piedra de sol, y escribir: Un sauce
de cristal, un chopo de agua, alto surtidor que el viento arquea.

A veces pienso que el hecho de que aparezcan tardamente ciertos eventos,
es una forma de que se propaguen en mi existencia, y que apenas estn
surgiendo no slo en m, sino en el universo entero. Si esto es cierto, Paz
estar ahora en Vuelta, escribiendo acerca de La Llama, o Sor Juana, o
acaso est escribiendo algn ensayo sobre pintores franceses. En una
trinchera, malgastando los dientes en discernir lo que en el interior del
pensamiento florece, y la manera de transmitirlo.

El rbol del pensamiento, la arquitectura del pensamiento en cada rama y la
raz en lo profundo del tiempo. Paz es el latido de letras que dieron forma
a una existencia extraa. No se sabe en qu tiempo naci ni el tiempo de su
muerte. Es un espectro, una rfaga en la oscuridad. El recuerdo, su
recuerdo, es la vida traspuesta de la persona con quien se habla, cuando no
se habla con nadie.

** Daniel Navarro
   rei_cancun@hotmail.com
   Escritor y naturalista mexicano. Escribe en el peridico Voz del Caribe
   (Cancn, Mxico) una columna semanal de cuento denominada "Camafeos
   literarios", y ha escrito las series de cuento tituladas Cuentos
   mejicanos, as como De ninfas. Conduce el taller de lectura Al Aire
   Libre en la Casa de la Cultura de Cancn. Aparece en
   http://www.anuariodelarte.com as como en http://www.tulumlanovela.com.
   Mantiene una bitcora personal en http://daniel-navarro.blogspot.com.



=== Poetas de Atacama =====================================================
=== Ariel Santibez, el nio que sonrea y callaba =======================
=== Arturo Volantines =====================================================

Cuando haba terminado de re-construir esta biografa, el poeta Guillermo
Ross-Murray, desde Iquique, me hace llegar otro poemario de Ariel, indito
y desconocido, en hojas de roneo, roto, rescatado de un basurero, fechado
entre diciembre de 1965 y enero de 1966. Estos poemas de amor y toda la
poesa de Ariel son el mejor ments contra los carniceros al tercer da.
Ni con la crueldad ni con la muerte pudieron desaparecer al poeta.

Ariel Dantn Santibez Estay naci el 15 de noviembre de 1948, en
Antofagasta. Es hijo de un telegrafista que llegar a ser alcalde de
Antofagasta, scar Santibez. Su madre se llamaba Berta Rosa Estay. Tiene
dos hermanos: Ingrid y Luis, ex entrenador de la Seleccin Nacional de
Ftbol. Vive cerca de cinco aos en la Estacin Baquedano. Muy joven
edita un diario mecanografiado. Estudia en el Liceo de Hombres de
Antofagasta y cursa el quinto ao, en 1966; donde fue alumno de Mario
Bahamonde. Era un nio que sonrea y callaba, dice el poeta, Luis Moreno
Pozo. Estudia un ao castellano en la Universidad de Chile, sede Arica, en
1968; est a cargo del Departamento Cultural de la Federacin, y es alumno
de scar Hahn. Luego, en la Universidad del Norte, en Antofagasta, completa
sus estudios; y, en esta misma ciudad, en mayo de 1971, realiza y firma una
entrevista a Guillermo Deisler, en la revista Tebaida N 6. Le gustaba
vestir de negro; hablaba poco y escuchaba mucho. Tambin incursion en la
msica. Llegaban a la casa de la familia los poetas Luis Moreno Pozo y
Guillermo Ross-Murray.

Fue dirigente estudiantil, miembro del MIR. A travs de Mxico, entra y
permanece a lo menos 6 meses en Cuba. Fue detenido por 3 das y torturado
en su ciudad natal, en noviembre de 1973, por el Servicio de
Investigaciones. Despus, en la casa de sus padres, intentan nuevamente
detenerlo y escapa ayudado por los vecinos. Luego de 3 meses de
clandestino, viaja a la ciudad de Santiago, a casa de su padrino que era
detective. All, el 13 de noviembre de 1974 es detenido por los esbirros
del SIM (Servicio de Inteligencia Militar). Su hermana Ingrid se informa
que sigue detenido el 22 de diciembre de dicho ao. Ivn Garca Guzmn
testimonia que estuvo junto a Ariel en dependencias para prisioneros en
Villa Grimaldi. Su esposa, Gladys Rojas Segovia, pierde al hijo que lleva
en su vientre por un shock nervioso. De entonces sabemos de l a travs de
su legado literario.

Aunque lanza sus primeros poemas en papel volantn, en 1964; sus primeros
poemas en molde datan del 16 de marzo de 1966, publicados en el texto La
juventud del centenario, antologa potica, auspiciado por la I.
Municipalidad de Antofagasta, cuyo director es Luciano Gaete T., con
portada de Waldo Valenzuela. En este texto aparecen 9 poetas ms; y, entre
ellos, su amigo de generacin: Guillermo Ross-Murray. El poema
Definitivamente aparece en la Coleccin Apuntes N 4 de las Ediciones
Germinal, en Antofagasta, el 16 agosto de 1966, junto a un poema de Luis
Moreno Pozo. Tiene 17 aos. Pertenece al Grupo Germinal.

Gana el Premio Municipal, Arica, 1967, en la Semana de la Ciudad, con el
seudnimo de Gladiador. Fue cofundador de la revista Tebaida (fortaleza
en el desierto), en Arica subtitulada Chilepoesa a partir del N 5,
dirigida por Alicia Galaz, y que deviene del Grupo Tebaida, que empez a
idearse en el verano y otoo de 1966, en el caf Pompeya, en Santiago, y de
las Ediciones Tebaida; y, luego, de la alianza Tebaida-Mimbre y la
confraternidad de Tebaida con Trilce y con Arspice. El primer nmero
es financiado por la Federacin de Estudiantes de la Universidad de Chile,
Arica; donde l es dirigente. Cumple, en ese primer nmero, funciones de
dirigente patrocinante; en el segundo, de encargado de Publicaciones y
Canje; y, a partir del tercer nmero, es secretario de Coordinacin.

La Tebaida N 1, publicada en el segundo semestre de 1968, en Arica,
presenta la base esttica de lo que sera la revista ms importante del
desierto de Atacama y una de las ms importantes que se han editado en
Chile. Su portada tiene una xilografa de Guillermo Deisler, grabados de
Luis Moreno Pozo y trae 4 poemas de Ariel: Estos das, Fotografa de
este tiempo, Descubro oficinas y pasillos transitados y El
espantatriste. En la N 2, publicada en 1969, aparecen 5 poemas: La
corbata del cuello, dolo roto, Esos viejos, Judas disculpndose y
Discorrayado. En la revista N 3 y 4, publicada en 1970, dedicada a
poetas peruanos, norteamericanos y atacameos, aparecen de Ariel: El
ltimo verano del oficinista, Ultimtum, La maleta vaca, El cine
donde todos mantienen cierta complicidad insospechada y El cartel. En
abril de 1971 se publica la Tebaida N 5, donde aparecen los textos A tal
punto, El precipicio, Gato porfiado y Rebelda. En la Tebaida N 6,
fechada mayo-diciembre de 1971, trae una entrevista de Ariel Santibez a
Guillermo Deisler; pero fundamentalmente es un dilogo fuertsimo de
esttica, entre dos poetas unidos por la genialidad y la tragedia, llamada
La visin mgica en la madera / Los gruidos de la imagen actual / El
libro como unidad artesanal / Guillermo Deisler, al paso. La revista N 7
se abre con un texto de Ernesto Cardenal denominado La madre de Camilo
Torres y contiene tres poemas de Ariel: El orden que se mantiene a toda
costa, No me hagas salir de mis casillas y Por oficio, ruego a tu
madre. En la ltima Tebaida publicada, correspondiente a los N 8 y 9,
fechada en mayo-diciembre de 1972, sigue la misma direccin: Alicia Galaz,
Oliver Welden, Guillermo Deisler y Ariel Santibez. Pero no aparecen
textos del poeta. El nmero siguiente est en la imprenta de la Editorial
Nascimento cuando viene el Golpe de Estado. Preparaba, adems, una versin
marxista del Quijote de La Mancha.

Tambin su obra tiene repercusin internacional. Aparece en la revista
Cormorn y Delfn (ao 7, N 23; Buenos Aires, Editorial Losada, 1970). En
este nmero se publica una seleccin sobre poetas de Chile, titulada
Tebaida: Eco del Nortegrande, donde aparecen los poemas de Ariel:
Discorrayado y Esos viejos. Y en la Cormorn y Delfn (ao 8, N 28/29;
Buenos Aires, Editorial Losada, 1972), bajo el ttulo de Testimonio
potico de la revolucin chilena, firmado por Alicia Galaz, aparece el
poema de Ariel: La maleta vaca. Tambin en la revista Nuevo Mundo
(Instituto Latinoamericano de Relaciones Internacionales), N 56; Pars,
ao 1971; Norte Grande, introduccin y prlogo (pp. 57-62), donde aparecen
los poemas de Ariel: dolo roto y Esos viejos. En la Road Apple Review
(vol. iv, N 1, Oshskosh; University of Wisconsin, 1972, Special Issue of
contemporary Chilean Poetry); edicin, seleccin y traduccin de Edward
Oliphant, aparece el poema I discover offices and travelled passageways
(Descubro oficinas y pasillos transitados). Su obra tambin aparece en
esos aos en la revista estudiantil llamada Oclae, en La Habana, sin datos
y es nombrado en el prlogo de La novsima poesa latinoamericana (1968),
de Jorge Boccanera.

Participa en recitales como ese memorable en la Semana Universitaria de
1968, con Oliver Welden, Luis Moreno y Guillermo Ross-Murray y publica
diversos textos, tanto en Arica como en Antofagasta y en La Nacin de
Santiago. En La Defensa de Arica, en la seccin llamada Calidoscopio de
Tebaida que dirige Oliver Welden, aparece una seleccin de poemas
llamados Contrapoemas, en torno a la reforma educacional, el 12 y el 15
de septiembre de 1970, que suman 10 textos incluida la reiteracin del
denominado El sayo. Publica, adems, un sinnmero de artculos referentes
de crtica y comentarios a escritores y artistas plsticos, en los diarios
La Defensa y La Nacin: Miguel Morales Fuentes, Gregorio Berchenko,
Guillermo Ross-Murray, Sergio Hernndez, Jos Guerra Santos, Oliver Welden,
Len Ocqueteaux, Thito Valenzuela, Andrs Sabella, Luis Moreno Pozo, etc.
Comenta la poesa peruana, y hace otros sobre el ser de la literatura, y
participa en el famoso Encuentro de Poesa de Chilln de agosto de 1970,
donde se encuentra con los poetas ms importantes de su generacin. Publica
en La Defensa un cuento titulado El desfile. En el mismo diario, el da
sbado 14 de septiembre de 1968, en la seccin de Calidoscopio, se
publican dos de sus poemas: El espantatriste y Domingos.

De regreso en Antofagasta trabaja muy ligado al poeta visual Guillermo
Deisler. Participa activamente de la vida cultural antofagastina,
promoviendo actos, acciones y debates estticos. Su profesor, Andrs
Sabella, le pone nota 7 en ausencia. Algunos de sus poemarios inditos se
llaman No comulgar (1970), Estacin N 194 (1970), Conquista y asalto
(1970-1971). Preparaba su primer libro llamado Estado de cosas, referente
al momento que estbamos viviendo dice Guillermo Ross-Murray, cuando
empieza a ser perseguido, detenido, torturado y desaparecido.



      Discorrayado

      La vieja vitrola del to, muerto a mediados de siglo,
      todava toca discos de repente, y son 78 giros por minuto.
      Y gir y gira el mundo para todos:
      mi padre le haca escuchar a mi madre
      la voz de Gardel y el verdadero sentido del amor.
      Y soy, yo soy el que toma la manija estas tardes
      de domingo, y doy vuelta y vuelta y te hago
      escuchar Gardel, y t, Gladys, sigues el movimiento
      silenciosamente, pensando, quiz, en nuestro lejano hijo.

            Esta biografa fue preparaba y tomada, por Arturo Volantines,
            desde el Archivo Oliver Welden/bibliotecavolantines; y las
            referencias de Ingrid Santibez, Luis Moreno Pozo, Guillermo
            Ross-Murray, y de los informes Rettig y de la Vicara de la
            Solidaridad.

** Arturo Volantines
   macondolarecova@yahoo.com
   Poeta chileno (Copiap, 1955). Dirigi en Antofagasta el Grupo Salar y
   fue editor de libros y revistas. Desde los aos 80 vive en La Serena,
   donde ha fundado las revistas literarias Lapislzuli y La Servilleta de
   la Poesa, y fue cofundador de la sede regional de la Sociedad de
   Escritores de Chile (Sech, http://www.sech.cl) y otras instituciones
   culturales. Ha publicado Poetas jvenes del Norte (Antofagasta,
   Ediciones Sol y Sal, 1980), Pachamama (Santiago, Editorial Cambio,
   1987), Antologa de la poesa del Valle de Elqui (Antofagasta, Ediciones
   Universitarias Universidad Catlica del Norte, UCN, http://www.ucn.cl,
   2002) y Lo que la tierra echa a volar en pjaros (Antofagasta, Ediciones
   Universitarias UCN; dos ediciones, 2003 y 2004). Ganador de una docena
   de premios en concursos literarios en su pas, ha recibido entre otros
   el Premio Papiro en La Serena, el Federico Varela en Chaaral y la
   Medalla Ciudad de La Serena. Textos suyos aparecen en Poesa de altura.
   Antologa latinoamericana de poesa (La Paz, Bolivia, 2004) y en varias
   antologas de poesa chilena.



=== Viaje azaroso (ya que por algunas letras viajan los sueos) ===========
=== Francisco Pinzn-Bedoya ===============================================

A mi lado se sentaron tantos personajes tan dismiles como mi aleatoria
forma de escogerlos. Una hermosa mujer sin rostro, de espaldas con su
cuerpo desnudo sentada al borde de una baera, me daba la presentacin de
Santiago Gamboa, ese colombiano del mundo, galardonado y casi europeo que
me gritaba desde su Ulises, y alertaba ilusamente mis sentidos. Ana Mara
(Shua) y Alicia (Steimberg) en el mismo paquete me daban un recorrido por
el amor apasionado que se asomaba apenas con un poema de Juan de Encina
(Mejor es sufrir / Pasin y dolores / Que estar sin amores) por lo cual
deriv mi visita hacia tantos y tan variados renglones y aterric en los
amores prohibidos. Y entonces pensaba: cmo se hace para elegir ser un
antologador de un tema como el amor que a todos, por muchas vas y maneras,
nos ha dado por cantar en todos los tiempos? Y la respuesta me la dieron
las autoras: Toda eleccin es dolor: con los textos, los gneros y las
ideas que dejamos a un lado, podra completarse otra antologa, no menos
atractiva... (que) sta.

Quien no desea ser ledo, no escribe y El acto de la escritura presupone
en s mismo una lectura. Entonces pregunt al viento silencioso y esttico
de la biblioteca de la universidad: Para quin sern estas letras
divagantes que progresivamente van describiendo este viaje matutino por las
hojas amarillentas, casi sepias, de estos volmenes cargados de belleza que
nadie mira?. Y no tuve la respuesta. Tal vez por ello, en este camino, me
llevaron de la mano Henry y Anas, a esa poca en que el diario epistolar
daba al amor su velocidad, que en tiempos del e-mail y el Internet son
inimaginables. ...Le escribo... slo palabras sobre su voz, su risa, sus
manos, y l me escribe: Anas, al recibir tu nota... nunca podr expresar
algo que est a la altura de esas palabras . Qu intromiso me siento a
la intimidad de dos seres que se amaron a un ritmo donde el amor tal vez
era hermano gemelo de la paciencia!

Dej de ser el lector por algn instante y capitul ante la epstola, arte
del cual soy amante, para aposentar mi suspiro en todas esas que se
escribieron y que tal vez hoy... ya no se dan. Ojal que en el secreto
altar de muchas parejas siga existiendo el ramito de violetas de cada
uno. S que por manos como las mas han pasado cartas y que en muchas
pocas a ms de un corazn he quedado atado porque ellas han dejado perenne
el rastro de lo que ese otro corazn era cuando las escribi.

Regres. Volv a pasar por Ulises: Djame curiosear tu vida, quiero saber
de ti... Fuimos a un restaurante... Mira, Paula... esos son compatriotas de
Ecuador y Per..., y sin saberlo mi memoria trastorn la lectura y mis
recuerdos fueron tras algn poema de exilio ajeno que tuve a bien hace ya
un tiempo dar a la luz tras las historias que un amigo me cont de su
viaje mochila por Europa, cantando en las esquinas junto a otros
inmigrantes indocumentados con sus quenas y charangos... y no s qu ms
suspiros; as... el viaje segua tras ms letras despus del encuentro con
la pgina 81 de El Sndrome de Ulises.

Luego, ms de amor, de esos que iluminan ese libro antolgico. En un aparte
perdido pero descubierto por mi forma de leer. Simone de Beauvoir
(Castor) escribi a Jean-Paul Sartre en 1938 una carta en que le narraba
cmo se entreg a un ser hermoso que a ella le encantaba despus de
seducirlo y... me prest a tratar de sentir lo que sentan esos dos
amantes especiales. Sobresalen los detalles del fornicio, sin vulgaridad,
sin aspavientos, sin ocultos, sin prevenciones, con despliegue desde el
preludio hasta la entrega con esa hermosa y rara sinceridad de quienes han
logrado ese nirvana del amarse sin poseer, sin ajustar espacios y sin
presiones, sin celos, sin fidelidad, sin hipocresa... y sin embargo, para
siempre. Las formas expresivas de recopilacin y sutileza de Ana y Alicia
seguan sorprendindome gratamente, mientras afuera el tiempo, creo, sonaba
a estar detenido. Slo de vez en cuando el ronroneo de algn motor o el
pito de algn otro que se retiraba del campus parecan hacerme volver a la
realidad de aquel espacio encantador.

Andrea Cote propici cambiar mi camino azaroso hacia la ribera de algn ro
con sus pueblos clidos y ese dejarlo de alguien que busca nuevos
horizontes, con la nostalgia de aorar, de aorarse y pretender que poda
trasladarse con todo su equipaje hacia tierras de buen aire, y ello
mgicamente lo dej reflejado en este fragmento de Un rincn para
quedarse:

      El paisaje no es donde t ests
      y la selva no es tu espesura
      El paisaje no te habla nunca,
      no sabe que ests aqu
      y si le coses paredes
         o flores
      ellas te desconocern
      y apresarn tu paisaje.

De pronto, la calle se rompi y el espectculo era otro. Tal vez las
palabras viven en el pecho de quien las acoge, lo ms seguro es que Andrea
jams pretendi hacerme sentir el exilio en mi piel, pero s lo logr
cuando me asom a sus Calles rotas:

      Si sales a la puerta
      ves la calle que pasa,
      los nios que pasan
      y los pjaros prendidos entre la tela del aire
      pero todo esto es lo que quieres ver,
      lo que quieres dejar atrs
      pero se muere en ti.

Desde su pequeo Puerto calcinado, Andrea Cote me dibuj y estrell en mi
interior esa amalgama de contradicciones de quien se va de su terruo en
busca de mejores horizontes, y entonces... se desgaj dentro de m una
recua de recuerdos, como cuando caminaba hacia un tren que me depositara
lejos de quienes eran los mos, sin querer irme de su lado ni de la brisa
marinera, ni del aliento hermoso de mi padre ni de las manos amorosas de mi
madre, pero con la ilusin de que esos pjaros tambin se fueran conmigo
pegados a la tela del aire que all, en esa estacin, entre lgrimas y
risas el viento alborotaba mi cabello con visos de cometa.

Descans un rato y tal vez hubiera querido saber fumar, enarbolar hasta un
buen habano, transportarme a mi estudio y hacer sonar una msica cubana de
los q.e.p.d., Cachao, Celia y Celina, y echar a andar el odre tras mi
sangre en unos buenos rones, pero de pronto... volv en m y aquella
biblioteca sola, conmigo en alguna mesa y otro estudioso lejano, no era ni
pareca ser el ambiente que ya mis papilas me estaban contando.

Senta nuevamente all la vigencia de la poesa en esos trozos de prosa que
decan en msica algo como si fueran versos. Todo eran giros y ritmos, al
fin... msicas de alas como nos lo leg Silva. Mis manos vidas de ms ya
no eran slo de Ana y Alicia y de Andrea sino que estaban de cacera sobre
aquella mesa que soportaba ms libros. De pronto... un pequeo libro negro
con letras blancas, de la misma coleccin de la de Andrea, me tom por
asalto. Era el director de Ulrika, era Rafael del Castillo, era ese bardo
quien en ese momento se apeaba de su Rocinante para saludarme. Palabras
escuchadas en un caf de barrio me supo a ese ejercicio que yo estoy
haciendo en esta misma mesa como con varios libros que sin ellos saber por
qu se han cruzado en mi camino. Las palabras elegidas por Rafael le
merecieron un poema a cada una. Slo dos ejemplos:

      Abolengo

      del polvo
      de las cenizas turbias
      de los huesos rodos del tiempo
      de la carne que se desle mordida por los venenos de la tierra
      de esos versos que desmenuz Dios
      yo vengo.

      Cctel

      Como el cantante de una orquesta pobre
      que achispado y alegre
      quiere mezclarse con los dueos de la fiesta
      bailar
      rer con ellos
      y es rechazado framente con un
      Usted a lo que vino fue a cantar

      As el poeta en la fiesta del mundo

                         Para mis anfitriones pasados y futuros,
                         a manera de desagravio.

Esos textos me mostraron la imagen de ese bohemio, de ese borracho que en
un Festival Internacional de Poesa de Medelln ley desde dentro del ms
inmenso olor a aguardiente sin ser invitado. Este poema me hizo acordar de
esas pocas en que nos enlagunbamos y terminbamos en lugares non
sanctos, o abrazando a un poste de luz mortecina en cualquier calle
creyndolo una muchacha que se mova al comps de vientos inexistentes
(magrendola, como dira Serrat).

Y Rafael sigui refregndome su casa, su estudio, su hbitat, lleno de
murmullos y de algo ms de lo que guarda como recuerdo de sus viajes,
entre tantos objetos que el olvido va adoptando, y entonces aparecieron
en contraste los olvidos que tengo guardados y apilados en mi biblioteca
para primeras y segundas lecturas, con las expectativas que sobre ellos
tuve y que nunca cumpl. Estarn esperndome ahora para acariciarme y
atraerme para ser en m lo que no han sido? No lo s. Vaya Cadver de
Rafael todo lo que me pone a pensar y hasta a sentir en medio de este
placer de estar al albedro de tanto libro en este encierro tutelar
voluntario y buscado en que existo ms all de m, ms all de todo lo que
soy, pero especialmente en todo lo que quiero ser.

Tras unas horas en aquel santuario, se deriva uno hacia querer decir ms de
lo que puede, a querer escribir ms de lo que es capaz, y a relatar con
enjundia y con amorosa alegra sobre aquellos libros y cantos y versos y
prosas que se me arrimaron en ese viaje instantneo por un tiempo en que no
escog con quien interactuar, sino tal vez un tiempo que me escogi a m.
Ahora divago y quisiera estar en otro lugar y otro tiempo, ms ebrio de
vino y de letras que de todo lo dems, ms ebrio de emociones ajenas mas
y de extraos que se van moviendo pecho adentro acompaado de las
notas de Portabales o de Omara Portuondo con sus compadres de Buena Vista,
pero... la ventana y su cuasiespejo se encargaron de devolverme all, me
reflejaron como un ser casi lcido, sonriente, casi entero; eso s, con mis
manos reteniendo pequeos libros como si fueran pjaros a punto de volar
despus de haber dejado en mis retinas su iridiscencia, entre ellos el de
Rafael. Y mi corazn segua palpitando emotivo como ante el mismo
aguardiente de donde creo haba extrado esos poemas. Qu alegra saber
que, desde sus propios confines, el destino me permite rozarme con poetas
y escribas, ebrio en un tiempo matutino de biblimana lucidez!

Nutricia fuente! He de volver a ti de una manera recurrente, para que me
regales sensaciones, memorias, olores de otros tiempos, para salvarme y
tener a flor de lpiz, las letras y las revelaciones... unas que me sanan,
otras que me acompaan y algunas que hasta logran que el agobio no me dae,
no me doblegue, no me tiente... En fin, que suspendan esta hartura que a
veces me da de no creer que yo sea yo. Este repliegue fantstico en las
letras es vivificante como lo es el sol para las plantas, como lo es el
dulce nctar a la abeja, como esa voz que de alguna manera absurda llega
casi a sustituir a otra... que no se tiene.



Libros:

  Antologa del amor apasionado. Seleccin de Ana Mara Shua y Alicia
   Steimberg. Alfaguara, 1999.

  El sndrome de Ulises, Santiago Gamboa. Seix Barral, sexta edicin,
   2006.

  Puerto calcinado, Andrea Cote. Universidad Externado de Colombia.
   Coleccin El Malpensante, 2003.

  Palabras escuchadas en un caf de barrio, Rafael del Castillo.
   Universidad Externado de Colombia. Coleccin El Malpensante, 2005.

** Francisco Pinzn-Bedoya
   poesia_fpb@yahoo.es
   Poeta colombiano (Lbano, Tolima, 1956). Es docente universitario. Ha
   publicado el poemario Encuentro (1999). Textos suyos han aparecido en
   publicaciones digitales como Poesa en espaol
   (http://www.poesia-inter.net) y Almiar - Margen Cero
   (http://www.margencero.com). Mantiene una bitcora personal en
   http://poesia-letras.blogspot.com.



=== Relectura de El exilio del tiempo      Scrates Tsokonas ==============

La novela El exilio del tiempo propone una manera distinta de mirar el
recuerdo y la nostalgia. Diferentes voces, diferentes narradoras, voces
femeninas diversas que se entrelazan por la habilidad narrativa y creadora
de su autora, Ana Teresa Torres. Se da a El exilio del tiempo cierta nocin
como perdida en el tiempo. No escindida del todo pero s algo solapada
temporalmente. Digamos que la narracin va intrnsecamente conectada a
historias de tiempos casi olvidados. Gracias a la narradora principal
tenemos un probatorio o testamento narrativo de que cada personaje lleva
consigo una historia. Esta historia de los personajes se entrelaza y hasta
se confunde a veces porque el lector pierde de vista a quien narra,
fundamentalmente un personaje femenino.

La historia de cada personaje tiene una ancdota ntima asociada al
recuerdo de la narradora. Los objetos y su funcin dentro de la novela son
fundamentales. Cumplen la tarea de llevarnos a nosotros, los lectores, a un
plano de aoranza y de identificacin con las bien definidas lneas
descriptivas de cada personaje. La funcin descriptiva en El exilio del
tiempo se convierte en elemento presente en cada momento de la narracin.
Sin embargo, privar la narracin por encima de la descripcin.

No es tanto la importancia que revistan para el lector los hechos
rememorados en El exilio del tiempo sino la forma como afloran en boca de
cada personaje. De esta manera, no nos interesa tanto la situacin
econmica, por ejemplo, de una familia venezolana venida a menos, sino ms
bien nos podra interesar aun ms el contenido afectivo que nos es
transmitido en la novela por sus protagonistas. Podemos sentir cmo fue la
decepcin de ta Olga con el ballet o cmo Marisol se convirti en
profesional universitaria y todo lo que esto ltimo representa. Sobre todo,
por provenir ella de una clase social trabajadora o, como dira Rojitas, en
una clase digna del proletariado explotado. Tambin cmo ta Malena se pas
diez aos en un divn en actitud de desapego de s misma por ver su amor
truncado a causa de los padres.

De nuevo, resulta que los objetos estn ligados a nosotros de una manera
tal que apenas conocemos. Nos dan indicios de los gustos, preferencias y
sentimientos de sus poseedores o propietarios. Los objetos descritos en la
novela de Ana Teresa Torres, su primera novela, les proporcionan cierto
espacio terrenal a los personajes. Algo como una raz, un apego, una suerte
de posesin material. Aunque no simplemente material, tal vez dira yo,
material en cuanto a que materia tiene que ver tambin con espritu. Esta
es la idea que yo tengo del uso descriptivo de los objetos y sus derechos y
sus sucesiones. En fin, los objetos como prueba de nuestra existencia
material en el tiempo.

Existe tambin en la trama de El exilio del tiempo una constante
remembranza del pasado. Como si se tratara de tiempos casi olvidados que
surgen por peticin de un personaje, alguien curioso de la historia
familiar. Es como si el narrar fuera una operacin anloga al recordar.
Recuerdos vividos, recuerdos que se van urdiendo como la urdimbre de
genealogas familiares. Yo podra decir que lo que ms percibo de El exilio
del tiempo es la necesidad de historizar y dejar constancia de las
impresiones de los recuerdos. Primero historizar para darle visos de
oficialidad a la historia. Recordemos un poco esa frase que dijo Benjamin:
La historia es escrita por los vencedores. Por otro lado, eso de dejar
constancia es a modo de prueba de existencia, de espacio en nuestras almas,
de fibras sentimentales que dan fe de lo vivido. Por supuesto, cabe tambin
decir que algo en nosotros provoca esa necesidad de ir atrs en el tiempo a
travs de una memoria colectiva.

Con esta novela, El exilio del tiempo, el lector obtiene una especie de
cronologa nacional. Se toca muy a menudo el tema poltico y su acontecer.
As, por ejemplo, en el diario del bisabuelo de la hija de Mercedes se da
cuenta de los finales del siglo XIX venezolano y la entrada del siglo XX en
Venezuela. Se habla de la confrontacin entre liberales y conservadores.
Este aspecto de pugnacidad poltica que encontramos en El exilio del tiempo
refleja un poco la bipolaridad en cuanto a partidos polticos nacionales se
refiere, elemento casi invariable en la historia partidista venezolana. El
diario de este pariente de la hija de Mercedes, su bisabuelo, va incluso a
rememorar la prdida de fincas y propiedades de la familia por causa de la
Guerra Federal a mediados del siglo XIX venezolano. poca sta tan
convulsionada poltica y socialmente en nuestro pas. A pesar de que yo
piense que la novela de Ana Teresa Torres es puramente ficcional tiene
tambin variados aspectos realistas. Realistas y verosmiles, e incluso
histricos, como la traicin de Juan Vicente Gmez a su general Cipriano
Castro, al encaramarse en el poder de la nacin venezolana desconociendo la
majestad de la presidencia republicana e instaurando una dictadura. sta
fue la dictadura ms larga del pas a lo largo de todos sus aos como
repblica. Diramos desde la primera presidencia en 1830 de Jos Antonio
Pez. Asimismo, se habla del caudillismo, otro de los factores imperantes
en la poltica venezolana. De esta manera, el tema poltico es una
constante dentro de la novela de Ana Teresa Torres.

La necesidad de escribir historia va mezclada con la de escribir ficcin.
As, en El exilio del tiempo, por ejemplo encontramos que algunos de los
familiares de la saga familiar se entremezclan con personalidades polticas
importantes, como generales, presidentes o ambos a la vez. Por citar una
muestra, en la conocida fiesta de quince aos el primer vals de la joven se
baila con el presidente, dictador para entonces y general. Asimismo podra
citar otro caso, la cercana entre el bisabuelo de la familia y el general
Castro, quien gana el poder a finales del siglo XIX en Venezuela. En este
caso se cumpli el pronstico del bisabuelo en el plano de la ficcin, dada
su adherencia y preferencia hacia Castro, en contraposicin con la realidad
histrica venezolana o con el plano histrico de la novela, en el que se
espera con ansias el trmino de la dictadura gomecista.

Si nos adentramos en El exilio del tiempo nos percataremos de que el humor
tambin est presente. En este sentido basta con mirar cmo el obrero
italiano emprende la refaccin de la casa familiar de doa Clemencia y
don Antonio y cmo su nieta narra con desparpajo las atrocidades cometidas
por este maestro de obras en la futura residencia de Veroes. En cambio,
se habla de los primeros conserjes de Veroes, Pepe y Sole, ambos espaoles
trabajadores y diligentes. Se da una suerte de crtica hacia los
venezolanos que, a juicio de la narradora, podran aprender de estos
europeos cmo trabajar bien. A propsito de Europa se narra tambin el
escape de la familia de Mercedes en un barco de carga y cmo salen huyendo
doa Clemencia, don Antonio y las nias, del furor de la Guerra Civil
espaola. Una vez establecida la familia en el este de Caracas la hija de
Mercedes ya es una seorita y es aconsejada religiosamente acerca del amor
a Dios y su mandamiento por su abuela doa Clemencia. Tambin se narra la
historia bastante lgubre de ta Malena, quien pierde a sus tres hijos y a
su esposo y finalmente muere ella tambin.

Tal vez el aspecto ms autobiogrfico de Ana Teresa Torres est a la mitad
de la novela El exilio del tiempo, en la que se hace una especie de
exposicin psicolgica acerca de las respuestas que los padres dan a sus
hijos. Por ejemplo, se habla de las respuestas que dan algunos padres a
preguntas como stas realizadas en la novela por la hija de Mercedes:

      Pregunta de la nia:

      Mam, por qu Benita tiene tan poquito dinero? (Benita: la
      cargadora de la nia).

      Respuesta de la mam:

      Porque ella es una floja.

      Contrapregunta de la nia:

      Pero por qu, si ella trabaja y t no?

      Respuesta de la mam:

      Porque ella necesita un trabajo y yo me encargo de las cosas de la
      casa.

      Repregunta de la nia:

      Entonces por qu la ests botando.

      Respuesta de la mam:

      Porque ella ya est muy vieja y no tiene nada que ensearte
      (Parfrasis ma, no son citas directas).

En el caso de Mara Josefina su narracin la podramos leer como un
existencialismo. Ella est indecisa sobre sus races o mejor, tiene una
mezcolanza entre el afrancesamiento, la hispanidad y la indianidad. Por
esta razn, su voz en la novela tiene que ver con alteridad. Porque no hay
nadie como ella en toda la novela que exprese pensamientos ms claros
acerca de sus orgenes tan diversos y, a la vez, tan singulares. Salvo
Marisol, no hay un personaje que cuestione la existencia tanto como Mara
Josefina. Ella elabora una cantidad de ideas acerca de ver el tiempo como
una pelcula en la que su director est divorciado de los actores. O que
cada actor ve su propia pelcula mental y las escenas ms dramticas son
cortadas por la edicin de este director que no es ms que el propio ego de
la persona: la narradora. La narradora que quiere prescindir de algunos
recuerdos y privilegiar otros. Por ejemplo, Mara Josefina quisiera vivir
ms que el recuerdo con Enrique, el pintor de la plaza adonde es llevada
por la ta Enriqueta y su esposo. Tambin quisiera ella borrar de la
pelcula, como ella llama a la vida, aquel amor del muchacho que no quiso
tener nada con ella. Tal vez por una comprensin un tanto extraa de la
caballerosidad o quin sabe debido a qu, lo cierto es que Mara Josefina
es rechazada por este muchacho y all comienza su largo prontuario
sentimental con diversos hombres, con quienes se casa y se divorcia
sistemticamente. As, al principio de la novela, habla la abuela y dice
que Mara Josefina la tiene harta por llevar al novio que, segn doa
Clemencia, debera ser el ltimo. Porque eso de andar presentndole uno
tras otro la tiene un tanto exasperada. Pero recordando un poco por qu
viaja a Francia Mara Josefina, viene a colacin que el Negro Rojitas tena
su relacin amorosa con ella y, por supuesto, la familia de ella se opona
en general a que mantuvieran ambos personajes un noviazgo siendo de clases
sociales distintas y dispares. Este pensamiento de clase predominar aun
cuando doa Clemencia tenga que visitar a sus amigas en casitas pequeas en
el centro de Caracas, familias venidas a menos como la suya propia. Pero un
momento, el orgullo de clase priva sobre lo dems. Adems, no es acaso
Mara Josefina la nia rebelde que escribe cartas a sus padres por medio de
una tercera mientras ella se retiraba del colegio de seoritas en Pars?,
No es Mara Josefina de quien se expresan sus padres diciendo que es una
fracasada? Aqu es cuando ella argumenta en su propia defensa acerca de que
su familia, de manera independiente, probablemente fracase sin saberlo y
nadie dice nada.



Justificacin

La justificacin de este trabajo tiene como objeto comentar de una manera
sencilla algunos aspectos de El exilio del tiempo. No todos, por supuesto,
porque sera como adentrarnos en un mar profundo con apenas un bote de
pescadores. Lo que aqu se plantea es una relectura de El exilio del
tiempo, en donde el tiempo tiene muchas variantes, pues la narracin no
acontece de manera lineal en l sino, al contrario, la historia de los
personajes alterna entre el presente y el pretrito de una forma un poco
indiferenciada.

Los personajes hablan desde su propio tiempo narrativo y desde sus
experiencias ntimas y, por lo tanto, propias. Cada lnea de El exilio del
tiempo nos lleva a una realidad de sentimientos e impresiones vividos, no
obstante ser una novela ficcional o que juega muy bien entre la frontera de
la ficcin y la realidad. Podemos ver en El exilio del tiempo un diario
colectivo en el que cada personaje aporta algo nuevo.

Rememorar un tanto el mundo de cada personaje es tarea que Ana Teresa
Torres le impone al lector. Pero por ser narrados los hechos de una manera
muy circunstancial, el recuerdo se torna difcil. Por esto, una relectura
obliga al lector a confrontar los recuerdos. De esta manera yo he hecho dos
lecturas de El exilio del tiempo, novela que para m tiene un encanto
especial. Primero por ser una novela un poco melanclica y las novelas
melanclicas tienen algo que me gusta, y segundo por retrotraer recuerdos
de otras pocas del pas, como la televisin de los aos sesenta, Renny
Ottolina o ir adentrndose en esa maraa de aos que conforma el tiempo de
la nacin. Nocin sta un tanto emprica y abstracta pero de una
importancia suprema si queremos analizar debidamente la novela de Ana
Teresa Torres, quien sabe muy bien llevarnos al pasado como si estuviramos
siendo nosotros los mismos protagonistas.

** Scrates Tsokonas
   socratestsokonas@hotmail.com
   Ensayista grecovenezolano (Caracas, 1979). Egresado de la Escuela de
   Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve,
   2007). Se dedica a investigar y redactar ensayos con miras a su
   publicacin como libros, en diarios, o revistas.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Gabriela Cant Westendarp =============================================
=== Entre el escritor y las letras hay una relacin ertica ===============
=== Augusto Rodrguez =====================================================

Gabriela Cant Westendarp (http://gabycantuw.blogspot.com) naci en
Monterrey, Nuevo Len (Mxico), en 1972. Es licenciada en Estudios
Internacionales por la Universidad de Monterrey. Ha estudiado diplomados y
seminarios en lenguas, periodismo y literatura en diferentes instituciones
educativas. Ha participado en diversos talleres de creacin potica,
lecturas y encuentros de escritores. Se ha desempeado como periodista y
conductora de noticias para canales de televisin locales y nacionales. Ha
ejercido la docencia en el rea de literatura y lengua inglesa. Sus poemas
y reseas han sido publicadas en algunas revistas especializadas.
Actualmente dedica la mayor parte de su tiempo a la poesa. Fue becaria del
Centro de Escritores de Nuevo Len, generacin 2006. Tiene dos libros
publicados: El efecto (Conarte, 2006) y El filo de la playa (Mantis, 2007).

Gabriela, cundo y por qu empiezas a escribir poesa?

Durante mi infancia escrib algunos poemas de manera espontnea acerca de
las cosas y las personas que tena cerca. En casa siempre haba libros. Mi
padre amante de la historia, mi madre con estudios literarios. En mi
adolescencia hubo tambin algunos versos dedicados al amor. Un encuentro
decisivo con la poesa me ocurri a mis 19 aos, cuando le a Jaime
Sabines. Por entonces estudiaba la licenciatura en Estudios Internacionales
y, aunque Sabines se mantuvo cerca, el camino me llev al periodismo. Fue
despus de varios cambios en mi vida personal y profesional que me sumerg
en las aguas de la poesa.

Qu poetas son tus referentes y cules son tus autores de cabecera?

Dante, San Juan de la Cruz, Gorostiza, Girondo, Vallejo, Temperley, Paz,
Coleridge, Plath, Eliot y Tu Fu.

Eres parte del colectivo Otra Orilla, quines son y a qu se dedican?

El colectivo Otra Orilla es una revista-pster que rene bimestralmente
las inquietudes de un grupo de 7 artistas regiomontanos por expresar sus
acuerdos y desacuerdos ante lo Otro, su visin del mundo, sus anhelos, sus
frustraciones, y su amor por el arte. Es un objeto en donde convergen al
menos tres disciplinas: la literatura, la pintura y el diseo grfico. Cada
nmero es monogrfico y fusiona las aportaciones de los participantes. El
plstico trabaja sobre papel peridico que luego es intervenido
virtualmente con los seis textos. Se tiran 500 ejemplares en serigrafa y
es repartido gratuitamente en centros culturales.

Otra Orilla va hacia las texturas, los olores, lo permanente. El colectivo
se resiste a ser como otros, pero no por eso ignora o rechaza las
tradiciones y el mundo que lo rodea. Es una propuesta de resistencia: el
margen, la orilla, la costa, forman su columna vertebral.

He ledo tus poemarios El efecto y El filo de la playa. Cuntame de estos
trabajos poticos.

El efecto es un libro breve formado por 26 poemas que escrib durante un
periodo al que pertenec al taller de la Casa de la Cultura de Nuevo Len.
El grupo era dirigido por el poeta Jos Javier Villarreal. Lleva un
epgrafe de Marin Sorescu, Con su ola lengua de gata / la poesa arrojome
a alta mar. Estos dos versos me parecieron perfectos para este libro en el
que trato de expresar mi amor a la poesa y mi intento por sobrevivir junto
a ella. El efecto es de alguna manera la maldicin ineludible.

El filo de la playa naci de un poema de dos cuartillas, fue creciendo para
convertirse en un poema-libro. Tiene un contenido amoroso y est dividido
en tres tiempos. El primero tiene que ver con el deseo, el segundo con el
encuentro amoroso y el tercero con la separacin. Sigue una tenue lnea
narrativa. Fue escrito en un periodo corto pero luego hubo regresos para
limar y recortar. Estoy muy satisfecha con este libro y muy agradecida con
la bella impresin de Mantis.

Tu poesa ahonda en la palabra y en el erotismo. Qu es para ti erotismo?

La musa es la lengua. Hay un juego de seduccin que ocurre entre el
escritor y las letras: una relacin ertica. En mi caso hay, por supuesto,
una carga ertica dentro de esa relacin de por s ertica. Creo que
obedece a un dilogo que tengo con mi cuerpo; procuro dejar que hable y
luego trato de traducirlo, ponerlo en un cdigo legible. Es como un cuerpo
dentro de otro cuerpo, dice la poeta Nancy Jeannette Garza, respecto a mi
trabajo.

Me parece que el contenido de un poema, incluyendo el erotismo, ha de
presentarse de manera natural o no sirve. Cuando hay imposiciones el lector
lo reconoce y lo rechaza. No hay grandes temas sobre los cuales se pueda
escribir, slo hay buenos y malos textos.

En tu libro El filo de la playa hay un verso de Jos Carlos Becerra que
dice: Memoria, brusco pez en el alma. Qu es la memoria para ti?

Es un verso bellsimo, pertenece a un poema que se llama Rueda nocturna
de Relacin de los hechos. Me hace pensar que los recuerdos, aun cuando
sean dulces, son dolorosos pues representan un tiempo ya ido. Otro poeta,
Antonio Gamoneda, nos dice que la memoria es lo perdido y que gracias a
ella es posible la existencia fsica del poema. Pienso que gracias a la
memoria, nos construimos da a da, nos sostenemos y nos podemos relacionar
con el mundo y sus habitantes.

Si tuvieras que dar un mapa potico actual para tratar de entender los
procesos y la poesa contempornea de tu pas, quines seran y por qu?

Dibujar un mapa potico de mi pas requiere un arduo trabajo de
investigacin. Me limito a decir que reconozco un nmero importante de
personas escribiendo poemas ahora mismo. Algunos de ellos han recibido
diferentes premios y reconocimientos y publican varios libros por ao. Sin
embargo todo poema escrito, aun aquella pieza que hoy sea llamada poesa,
tiene que esperar la prueba del tiempo.

Me parece necesario reconocer el esfuerzo que hacen las revistas literarias
y las casas editoriales independientes que, contra corriente, publican las
propuestas que se generan hoy da.

Actualmente en qu proyectos literarios est Gabriela Cant Westendarp?

Estoy muy ocupada con mis estudios de maestra. Mi proyecto de tesis tiene
que ver con Hctor Viel Temperley y Hospital Britnico. Adems trabajo en
un libro de prosa potica y en una novela. En archivo tengo un par de
libros en proceso de revisin y correccin, quiz reescritura, slo el
tiempo me dir qu hacer. La poesa requiere reposo.



      El abejorro

      llegas con el hgado en los ojos
      con el rancio sabor
      de un tren que pasa de madrugada
      revoloteando las camas
      de los que intentan morir

      la noche
      una mujer a quien le cortan los pies

      tus dedos suben y bajan
      por los espejos
      los muebles
      las costillas
      la nariz

      clavamos tu sombra
      en las esquinas de la casa
      bajo las patas de elefante del jardn

      ayer volamos las cenizas de un abejorro

      hemos estado planeando tu funeral
      ellos insisten en que la caja
      est forrada de almejas
      dime t qu piensas?

            (De El efecto)



      Primer tempo

      I

      Una lmpara prende, apaga
      me quita las ganas de seguir
      de rondar las esquinas de ese cuarto rosado.

      Noche que me entra.
      Oscuro cuerpo que no cabe en los lmites del ojo.

      Busco el momento
      y pienso:
                todo luz o todo sombra.

      Cmo no pensarlo
      despus de tantos aos
      vistiendo las bragas rojas
      las ojeras, los corchos en el cenicero
      despus de sangrar las sbanas
      de estrellar el auto
      de los higos y la advertencia.

      Terminar antes de que empiece
      mucho antes del encendido
      de que las palomillas viajen hacia la luz
      y las barcas, encendidas
      provoquen esa comezn que no deja dormir.

      Terminar, antes de que se eleve el puente
      para el desfile de las princesas.

      Acabar con l
      antes siquiera de que surja la idea
      que vientre y semen...

      Agotarlo para que no nos agote.

      Situarlo en donde el agua apenas lo roce
      y sea slo un instante
      y no la cada hasta el fondo
      donde el octpodo no tiene piedad
      y aprieta el cuerpo
      y por la boca asoman las entraas.

      Alejarse del agua
      porque furiosas, sus manos oxidan
      y de pronto
      no podemos mover el brazo
      el hombro, el cuello
      y vamos andando caballitos marinos
      un tanto rgidos y delgados.

      Alejarse,
      para no estar con las otras
      que de soar
      no se cansan.

      Pero te atrapa, y te huelen las axilas
      y tu ropa est hmeda
      y te resistes
      deslizndote en la playa.

      Alcanzas a ver que el puente se levanta
      y, ya ves, el desfile comienza.

            (De El filo de la playa).

** Augusto Rodrguez
   elfrancotirador79@hotmail.com
   Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios
   Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004),
   Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos
   aparecen en varias antologas locales y del extranjero. Ha obtenido el
   Premio Nacional de Poesa David Ledesma Vsquez (2005), el Premio
   Nacional Universitario de Poesa Efran Jara Idrovo (2005) y Mencin de
   Honor en el Concurso Nacional de Poesa Csar Dvila Andrade (2005). Es
   el fundador del grupo cultural guayaquileo Buseta de papel.



=== dgar Borges, autor de Quin mat a mi madre? ========================
=== Escribir ficcin es atentar contra la realidad absoluta ===============
=== Prensa Ediciones Irreverentes (http://www.edicionesirreverentes.com) ==

Dos detectives llegan al apartamento de los Rivera para investigar el
crimen de la madre de la familia; los sospechosos son el esposo y los dos
hijos adolescentes. El primer reto ser descubrir al asesino, y el ltimo,
lograr salir de un apartamento que en realidad es un libro. Con esta trama
que alimenta su nueva novela, el escritor venezolano fue finalista del III
Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches. Ediciones Irreverentes publica en
Espaa la obra que, segn palabras del escritor cataln Andreu Martn, me
elev por encima de la realidad para llevarme a un fascinante mundo de
sugerencias, insinuaciones y reflexiones donde no se trata de partir de
enigmas para encontrar respuestas sino que directamente se parte de las
respuestas para perderse entre enigmas.

dgar Borges, escritor y periodista nacido en Caracas, es quiz, uno de los
venezolanos que ms figuran en las bsquedas de Google. Para confirmarlo
bastara con colocar su nombre en el famoso buscador. Contradiccin
evidente para quien haya ledo Aquiles, el ltimo fugitivo de la
globalizacin, relato grfico que el autor public (Alfa Grupo, Caracas) en
2001. En esa obra ambientada en el ao 2017, la realidad cotidiana ha sido
absorbida por la realidad virtual que domina una empresa internacional.
Luego de varios libros, reconocimientos y un intenso trabajo como guionista
de radio dramas, dgar Borges presenta en Espaa su nueva novela titulada
Quin mat a mi madre?

Qu importancia le das a la contradiccin en tu obra?

La misma que le doy a la ficcin o a la supuesta realidad. Para m la vida
no tiene puntos fijos; slo admito un punto de partida que se va
alimentando mientras logra formar una lnea ascendente.

Matemtica, fsica?

S, hay mucho de fsica. En mi obra, y en la literatura en general, es
importante construir tramas asumiendo la existencia de realidades alternas.
Lo que ocurre es que, desde nios, nos ensean a reconocer una realidad
absoluta. Pero eso en realidad es otra ficcin, slo que se trata de una
ficcin econmica que slo le conviene a unos pocos.

Y la literatura ayuda a entender las realidades paralelas?

S, por lo menos a m me ayuda. Aunque sospecho que a los dueos del guin
social no les conviene, porque despus de todo escribir ficcin es atentar
contra la realidad absoluta.

Qu importancia le das a tu trabajo periodstico?

Me gusta el periodismo basado en el trabajo de investigacin y de
produccin. Soy un apasionado del poder que tiene la radio para motivar
imgenes. Para m la radio es tambin un formato literario, como el libro,
el cine o la buena televisin.

Internet?

Por la red se estn moviendo todas las fuerzas ocultas del mundo. Es un
proceso extraordinario y apabullante. La industria cultural ha pretendido
cerrarle el paso a las mayoras y, ahora, las mayoras se expresan en la
Web ignorando lo establecido. Con esto va a pasar algo grande, podramos
estar en presencia de la revolucin de los contenidos. A muchos escritores
ya no les importa la industria del libro, igual ocurre con msicos. Para
difundir su obra tienen a Internet.

Cules son los ttulos de tus libros publicados?

Sonido urbano, calle, salsa y cuentos (crnicas), Sueos desencantados
(relatos), Mis das debajo de tu falda (relatos), La monstrua, la mujer que
jams invitaron a bailar (novela), Aquiles, el ltimo fugitivo de la
globalizacin (relato grfico), El vuelo de Can y otros relatos, Lavoe
contra Lavoe, la tragedia del cantante (Teatro) y ahora la novela Quin
mat a mi madre?, que recin sale en Espaa.

Qu historia cuentas en Quin mat a mi madre?

Quin mat a mi madre? cuenta la historia de unas personas que crean que
estaban viviendo la vida, pero en realidad slo eran personajes de una
novela que ya alguien haba escrito. La madre de la familia Rivera ha sido
asesinada; los principales sospechosos son el esposo y los dos hijos
adolescentes de la vctima. Dos detectives llegan al apartamento de los
Rivera para investigar el crimen. Lo inslito es que la vctima fue quien
contrat a los detectives; la misin de ellos ser descubrir al asesino, lo
difcil ser que logren salir de un apartamento que en realidad es un
libro.

Novela negra?

Me gustan las claves de la novela negra para contar cualquier historia,
pero a la hora de escribir no me fijo en esto de los gneros. El
apartamento como laberinto del ser urbano y el revlver como traicin o
fuga, son claves que estn presentes en varios de mis nuevos trabajos. Me
interesa escribir sobre las consecuencias que ocasiona el encierro, bien
sea en un cuerpo, en un apartamento o en una ciudad.

Cul es la realidad de la literatura latinoamericana? Viene un nuevo
boom?

No s, en literatura no creo en geografas, a menos que estemos hablando
del lugar donde se desarrolla una historia. Yo sigo leyendo a Csar
Vallejo, a Jos Antonio Ramos Sucre, a Miguel Otero Silva, a Julio Cortzar
y tambin leo a Pablo de Santis que es un excelente narrador argentino del
presente; pero leo con frecuencia a dgar Allan Poe, a Franz Kafka, a Paul
Auster y a Fred Vargas. La buena literatura tiene obras y nombres ms que
geografas.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== El marxismo, entre el poder y la libertad      Julio Pino Miyar =======

Con el advenimiento del perodo del Renacimiento en Europa fueron
reabiertos los estudios humanistas; bajo ese signo se refund en Florencia,
Italia, la Academia neoplatnica. Se inici as un histrico camino en el
que se plante la reapropiacin del mundo por el hombre y su razn; un
mundo que durante un milenio haba estado dislocado de su terrenalidad por
los valores transmundanos, fijos y axiomticos de la Religin y la
Teologa.

Fue a la burguesa, como clase revolucionaria en ascenso, que correspondi
el privilegio de ese desempeo de carcter histrico universal: comenzar
el proyecto de terrenalizacin del pensamiento, del arte, la ciencia y el
resto de las instituciones humanas. Desde presupuestos como estos el
espritu del Renacimiento, encarnado en la Modernidad, inici la tarea de
un arte y un pensamiento concebidos a la medida del mundo. Un mundo
representado por medio del arte y un arte, novedosamente naturalista y
ciudadano, construido segn los parmetros de la razn y hecho posible por
las nuevas tcnicas emergidas, las cuales alcanzaran, cientfica e
instrumentalmente, al resto de las formas de vida.

Si colocamos el comienzo del Renacimiento a fines del siglo XV, con el
descubrimiento de Amrica, la primera revolucin francesa y la
consolidacin del poder de la burguesa en el siglo XIX, pareci cumplirse
un trnsito ideo-cultural en el que la burguesa logr hacer efectivo su
proyecto universal de dominacin poltica y econmica.

El Estado moderno obtuvo su primera forma poltica con el absolutismo, el
cual, dotado de un enorme afn centralizador, fue el resultado de la
antigua alianza del despotismo monrquico y la oligarqua del dinero. La
posterior aparicin del parlamentarismo republicano y del concepto
jurdico-moral de autogobierno, consecuencias principales de las
revoluciones francesas y la revolucin norteamericana, determin uno de los
modos en que se expres, en desarrollo, la lgica de la contradiccin en
tiempos de la construccin de la Modernidad burguesa. Por su parte, el
triunfo en los pases ms desarrollados de la propiedad privada sobre la
sociedad medieval, feudal y estamental, determin la lgica de la
contradiccin entre las organizaciones obreras, sus grandes luchas y el
mismo modo capitalista de produccin.

El periplo seguido por el realismo en arte, iniciado en los albores de la
Modernidad, remarc los puntos de una compleja contradiccin que habitaba
en el seno del pensamiento moderno entre el conocimiento de la realidad y
los modos ms adecuados (estticos, ideolgicos) de su representacin. Y
todo esto aparece como parte del ciclo histrico iniciado en Europa con la
llegada del Renacimiento, en el que alcanza su configuracin la Modernidad
liderada por la burguesa, la clase ms revolucionaria que ha conocido la
historia.

El Renacimiento fue originalmente un movimiento de restauracin de los
viejos valores que tuvieron su centro, hace ms de dos mil aos, en la
antigua Grecia y se expandieron por la cuenca mediterrnea. Ideales que no
slo tenan un carcter esttico, sino que hablaban, desde el libre
horizonte de la filosofa especulativa, de restablecer el orden poltico de
la ciudad-Estado ateniense. Es decir, la libertad y la participacin
directa en la gestin poltica por parte del hombre-ciudadano.

Aunque para lograr este giro fundamental de la humanidad estaba
directamente implicada la reorientacin de la psicologa de los individuos
hacia una causa terrenal, la cual hiciera de la razn prctica el mvil de
la readecuacin del hombre al mundo, a sus problemas contingentes y a la
vez reales; los cuales lo condicionaban para prestar mayor atencin a los
temas bsicos de la existencia econmica, la vida poltica, los contextos
sociales e institucionales en los que constantemente se expresa cualquier
actividad humana.

Existe una ancdota, citada en uno de sus ms importantes ensayos por el
marxlogo francs de mediados del siglo pasado, Louis Althuser, que el ocio
de mis das me impide ir a revisar. Por tanto, de esa ancdota slo dir lo
que recuerdo: un antiguo rey de la ciudad de Atenas, una vez vencido junto
a su pueblo por ejrcitos terrestres mucho ms poderosos, propuso a los
atenienses cambiar radicalmente de elemento, renunciar al dominio sobre la
tierra y establecer un gran imperio en el mar. Con esta grfica digresin
Althuser buscaba ilustrar el cambio de orientacin del pensamiento operado
en Carlos Marx. El marxismo era tambin un cambio de elemento pero, en este
caso, de alcance csmico, se trataba de cambiar radicalmente la orientacin
de las investigaciones del hombre, dejar de subordinar su psicologa al
cielo y establecer de un modo eficaz la actividad sobre la tierra.

Aproximadamente a fines del siglo V a.c. Platn, en las pginas finales de
La Repblica, coment que la humanidad de su tiempo estaba entrando en el
pas del olvido, en la Lethe. Estbamos, segn Platn, dejando atrs una
autntica teora del conocimiento. Cul teora pudiera ser esa, si no la
que emana del concete a ti mismo que segn la tradicin haba sido
esculpido en el prtico del templo oracular de Delfos? Tal parece que a
partir del siglo V a.c., colindando con el comienzo de la decadencia de
Atenas, el hombre haba cado paulatinamente en el olvido del hombre. Pero
no slo del olvido del hombre como individuo, como subjetividad y
sensibilidad en particular, sino del hombre como gnero, como ser social,
concretamente como ciudadano del Estado poltico.

La Religin en Occidente, en los primeros siglos que sucedieron a la crisis
de la civilizacin griega, signific el desarrollo progresivo en el hombre
de la abstraccin, la aparicin de un estado de conciencia originado en la
intimidad individual, la subjetividad manifiesta, el descubrimiento
psicolgico del alma y la creacin de la filosofa y la dogmtica
metafsicas. La humanidad en Occidente, con la cristianizacin del Imperio
Romano, se sumergi en un complejo proceso histrico de variada
significacin cultural, en un tipo de sociedad de ideal teocrtico, donde
las fuerzas y tcnicas productivas se mantuvieron por siglos casi
estacionarias.

Indudablemente que la Modernidad representa una transformacin dramtica de
orientacin psicolgica y de actividad gnoseolgica, con respecto a la
realidad y con respecto al perodo anterior: la Edad Media. Aunque un
proceso, un cambio audaz de elemento, que, en cuanto histrico, no
suministr al pensamiento burgus de forma inmediata la teora requerida,
la toma de conciencia necesaria que permitira la actualizacin del
pensamiento con relacin a los eventos que estaban producindose de forma
novedosa en torno suyo, para desde ellos deducir consecuencias lgicas.

La crtica a la Religin, como cuerpo del nuevo pensamiento filosfico que
emerga, apareci en Europa en una fecha relativamente tarda. A fines del
siglo XVIII se inici una interpretacin del cristianismo como fenmeno
histrico; la cual comenzaba por delimitar sus orgenes para situarlo y
comprenderlo dentro de los lmites de lo histrico. Y sobre la base de esa
delimitacin gnoseolgica, establecer y desarrollar su crtica. La historia
se converta as en el espacio terico sobre el cual se poda ejercer
eficazmente la crtica a la Religin. El concepto de Dios dejaba de ser un
concepto ajeno y superior a la historia, que operaba sobre ella de un modo
absolutamente trascendente. Por el contrario, era un concepto determinado
histricamente, sometido a las leyes del devenir y las necesidades
materiales e intereses de los hombres; criatura primognita del pensamiento
especulativo y del dogma de las instituciones eclesisticas.

Sobre la base de la crtica a la Religin se inici el pensamiento del Marx
joven. l ms tarde comprendera que todo cuanto sucede, sucede en la
historia, dominado, por tanto, por la lgica del cambio y el devenir; es
decir por la dialctica. Que por consecuencia la historia se converta en
el espacio providencial en que las cosas podan ser sometidas
convenientemente al anlisis, a la crtica, al proceso intelectual de su
interpretacin. No era posible de otra manera. Las categoras lgicas,
creadas en el pasado por el pensamiento clsico, adolecan de un mal
supremo: eran comprendidas de una manera esttica y axiomtica,
desvinculadas de la experiencia prctica, y, sobre todo, completamente
ajenas a las leyes del desarrollo. Con Marx la historia se convierte en la
ms importante de las disciplinas sociales.

Opino que lo ms irruptor en el marxismo no es tanto la tesis de que la
socioeconoma puede determinar cualquier acontecimiento, como que cualquier
interpretacin, para ser efectiva, debe situar su anlisis dentro de la
lgica del devenir. Estas verdades fueron, en cierta medida, condicionadas
por la crtica a la Religin elaborada por el pensamiento premarxista. Pero
Marx tuvo la capacidad de generalizar el concepto de la historia hasta
convertirlo en producto universal del hombre; de su trabajo; de toda su
actividad sobre la Tierra. Pero a la vez el hombre es el habitante
privilegiado de la historia, sometido por ello a las leyes, en algunos
casos contingentes y en otros esenciales, de su propio desarrollo. Desde la
crtica a la Religin Marx pas a la elaboracin de una teora general de
la historia, la cual debi llamarse con ms exactitud: Materialismo
(dialctico) histrico. Y la parte de len de esta teora fue la Crtica
a la economa poltica (del capitalismo).

Lo paradjico es que Marx, con sus vigorosos y radicales enunciados, se
mantena dentro de la rbita del gran movimiento histrico que la burguesa
en ascenso desatara en el mundo. La elaboracin de una teora histrica,
enfrentada a la filosofa clsica, y la proclamacin de un ateismo
filosfico de corte materialista dialctico, enfrentado a la dogmtica
eclesial, no eran otra cosa que nuevos y revolucionarios elementos puestos
en juego dentro un programa histrico-general de terrenalizacin del
pensamiento y las instituciones humanas, polticas y civiles.

Con la llegada de la Modernidad estamos en presencia de un complejo
proceso, largo, variado y contradictorio, de humanizacin de la vida y la
cultura, el cual tiene como centro al mundo entendido a escala del hombre.
Aunque si lo entendemos dialcticamente podremos entonces considerar que un
proceso positivo de desarrollo mantenido puede, en algn momento, llegar a
engendrar consecuencias opuestas.

La burguesa como clase social en ascenso histrico (portadora en principio
de un proyecto universal de redencin, que implicaba a todas las clases y
capas sociales) no slo alcanz a desatar fuerzas inauditas (intelectuales,
cientficas, tecnolgicas) sino que puso en el crisol de la transformacin
universal su gigantesca voluntad de poder, negando al final su propia
capacidad revolucionaria al pretender conservar el orden por ella misma
constituido, convirtindose de hecho en baluarte de la contrarrevolucin
mundial. Ese doble movimiento, el primero muy visible (la
industrializacin, la expansin del comercio, la mejora sustancial de la
calidad de vida en ciertas reas del globo, las importantes libertades
pblicas...), el segundo, en tiempos de Marx todava parcialmente en la
sombra (la explotacin econmica, la maquinizacin del hombre, la
conversin del hombre en mercanca, la aparicin de extensas reas
geogrficas profundamente empobrecidas y la alianza en el Tercer Mundo de
las transnacionales con las oligarquas polticas y terratenientes),
tendra que arrastrar a la humanidad a un serio conflicto de alcance
universal, a una aguda contradiccin hasta ahora insoluble representada por
la sempiterna oposicin del capital y el trabajo.

Si ilustramos grficamente la llegada impositiva del mundo burgus con el
smil de una gran pleamar histrica que se extendi como un profundo
proceso de cambio, podemos decir que Marx prefiri quedarse del lado
crtico de la marea ascendente. El proyecto sin lmites de la burguesa
pareca continuar, pero los humanistas pensaron que era mejor detenerse
para condicionar crticamente el ingente desarrollo sobre una plataforma
tica y racional.

Por su lado, la crtica marxista a la propiedad privada sobre los medios de
produccin no trata de forzar a ultranza la negacin de este modelo
socioeconmico, aparecido en algn momento del movimiento dialctico de la
historia. De lo que se trata, en primer lugar, es de abrir, en nombre de la
dialctica del materialismo histrico, una investigacin para conocer la
estructura interna de la propiedad como agente esencial del proceso
capitalista de produccin. Y lo que se descubre es un sistema de relaciones
que implica al propietario, al obrero, a los costos de produccin. A la
venta del producto segn los precios que impone en el mercado la
competencia. En segundo lugar, sobre la base de estos anlisis, Marx
desarroll un concepto, tomado previamente de la escuela de economa
inglesa (Ricardo) que puede denominarse teora del valor fundado en la
realidad emprica de la plusvala. Es decir, fundado en el valor que
produce el obrero con su trabajo y del que no es convenientemente
retribuido. Y en tercer lugar, es necesario especificar que la lgica de la
produccin de tipo capitalista (la progresiva reduccin de los costos) es
la que determina que el salario del obrero se encuentre proporcionalmente
invertido al aumento de su trabajo, la produccin y la misma ganancia del
capitalista.

El capital es, segn Ricardo y Marx, trabajo acumulado, cristalizado. Una
crtica efectiva a la economa es desde luego una crtica al capital, y una
crtica al capital es una refutacin de la Modernidad en su sentido
burgus. Libertar al trabajador es, segn Marx, entenderlo como productor
universal, superando con esto los lmites impuestos a su libertad por la
propiedad privada. Y si aceptamos que el trabajo es algo consustancial a la
esencia del hombre, el trabajo que lo obliga a una injusta retribucin
econmica, lo determina negativamente como portador de una esencia
alienada, donde se encuentra separado de los resultados de su propia
produccin, de su propia humanidad; apartado de su verdadero lugar sobre la
tierra y ajeno a una plena gratificacin social. Es como se ve una
vindicacin del hombre que quiere adems reinscribirlo en el devenir
histrico, en el que pueda llegar a ser inteligible, y por ello realizable,
su preterida esencia.

La economa poltica del capitalismo tiende a cancelar en el hombre su
esencia real. Y es que la revelacin de una esencia omitida en el individuo
por el capitalismo deviene histricamente en agente terrenal de su
libertad. Estos son conceptos extrados del Marx joven, del Marx que
entendi la historia y la economa como fundamentos reales e
intransferibles de la actividad y la conciencia humanas. La investigacin
de estas disciplinas se convirti en vehculo terico para una redencin de
la humanidad que pasaba por la emancipacin del trabajo y la toma de
conciencia poltica con respecto a la historia.

Pues Marx, con su crtica, hizo bajar de su sitial cualquier nocin
falsamente trascendente (ahistrica) que fuera correlativa a la
organizacin poltica de los hombres (el Estado) y a cualquier formacin
econmica (la propiedad privada).

La economa poltica mantuvo la tendencia de mantener en sus formulaciones,
en la lgica operativa del capital, en el hecho de ser cuerpo propiciatorio
de la alienacin y enajenacin humana al despojar concientemente al
individuo de los fundamentos de su realidad social e histrica, la misma
capacidad de abstraccin, entendida como factual desterrenalizacin, como
la que padeciera el hombre sometido al mito de la Religin.

El Atesmo Filosfico de Carlos Marx es una subversin declarada de la idea
de Dios. Su planteamiento ms radical fue enunciado por el pensador Ludwig
Feuerbach, en otras ocasiones citado por m y que reza aproximadamente as:
Devolvmosle al hombre aquellos atributos que l le entreg errneamente a
Dios. La terrenalizacin de la idea de Dios significa su subversin, pero
ahora radicalmente explicada por Marx desde los mbitos de la historia, la
socioeconoma y como crtica al capital.

La superacin del dilema del materialismo y el idealismo tiene una
respuesta de orden dialctico, que entrega a la conciencia funciones
extraordinarias donde la realidad se convierte en atributo fundamental de
la condicin del hombre; recreada por el trabajo y la interaccin
comunicativa. Para el joven Marx la realidad no es otra cosa que un sistema
de relaciones propiciado por la actividad incesante de la conciencia, donde
la objetividad adquiere su sentido y configuracin ms real mediante la
idea. Pues lo que sucede es que hay una patente historicidad de las ideas
que estudia el nacimiento y evolucin de las mismas. No son las ideas
figuras intangibles de un principio csmico descendido a la Tierra, por el
contrario, son el resultado privilegiado de la produccin histrica y
socioeconmica.

El Marx joven dej escrito en sus tesis de doctorado que las tesis que han
tratado de demostrar la existencia de Dios, lo que paradjicamente han
hecho es demostrar la existencia omitida de la autoconciencia humana.
Luego, la desmitificacin poltica de la conciencia producto insobornable
del devenir histrico, es la realizacin, en el propio individuo, de su
programa de liberacin. Ya que la historia es el espacio privilegiado donde
el hombre ha sido llamado a develar en desarrollo, como mxima contribucin
social, su verdadera esencia.

                                    ***

En torno a Marsilio Ficino
(http://www.artehistoria.jcyl.es/arte/personajes/6169.htm), protegido de
los Mdicis, tuvo su sede, en villa Careggi, hacia la segunda mitad del
Cuatroccento, la Academia neoplatnica. Uno de los dilogos socrticos
preferidos por los contertulios reunidos en la Villa era El Banquete
donde se expone, por boca de varios personajes, la teora del amor
universal.

Creo que los modernos podemos pensar con J. P. Sartre que uno de los
gravmenes que nos plantea la autoconciencia con respecto a la libertad de
eleccin que aqulla nos provee, es la angustia. La importancia del cdigo
moral y de una inteleccin de la vida que nos haga elegir, actuar y
expresarnos correctamente, representan, en la prctica, un gran vaco para
el hombre moderno. Y uno de los problemas existenciales ms agudos que
plantea el marxismo, es que, en aras de un proyecto universal de redencin,
condena en el hombre su radical individualidad y puede llegar, en el caso
de los comunismos de Estado, a colocar la psicologa del individuo en
manos de la nomenclatura ideolgica.

Pero Marx concibi a la clase obrera como portadora de un programa general
de democratizacin poltica y emancipacin econmica, que renunciara a sus
intereses como grupo humano, se suicidara incluso como clase y convocara
a una reunin universal fundada en el amor y la fraternidad colectiva. La
raz neoplatnica de este planteamiento es inocultable.

Aquello que pensamos no tiene necesariamente porque ser real. Sin embargo,
el espacio de representacin de la realidad, creado milenariamente por la
cultura (el arte, la escritura...) tiende a develar esencias fundamentales
para el hombre y su lugar de insercin sobre la Tierra. Aunque todava no
sabemos hasta qu punto nuestros instrumentos cognoscitivos son fieles, o
no, a la humana aventura de la representacin en nuestras conciencias de la
realidad del mundo. Por tanto, la tarea de la transformacin revolucionaria
lleva consigo un coeficiente tan profundamente subjetivo, que debemos
comenzar a sospechar que esa realidad, que con tanta pasin nombramos, es
porcin intrnseca de nuestro ser, de nuestros sueos, de nuestras ms
caras y hermosas esperanzas.

** Julio Pino Miyar
   isla_59_1999@yahoo.com
   Poeta, ensayista y narrador cubano (Santa Clara, 1959). Radica en
   Estados Unidos desde 1987. Colabora en calidad de ensayista con prensa
   escrita de Cuba, Estados Unidos y Amrica Latina. Ha sido prologuista de
   varios libros de literatura. Escribi las palabras del catlogo del
   Primer Premio Internacional de Pintura de la Bienal de La Habana de
   2001. En 2003 realiz en Tel Aviv una exposicin conjunta de fotos bajo
   el rtulo El libro de los rboles desnudas. En 1995 fund en Miami la
   revista cultural Los Conjurados. Tiene en La Habana tres libros en
   proceso editorial.



=== La nueva ola de invasin al lxico      Carmen Malare ================

El lenguaje es la forma de contacto ms inmediata y natural que posee el
ser humano. Hablamos esencialmente para comunicarnos y cuando nos falta la
expresin verbal o escrita, recurrimos a ademanes y gesticulaciones para
darnos a entender. Charles Darwin, en su estudio de gestos y expresiones
humanas, nos habla de esta facultad universal para comunicarnos mmicamente
saltando por encima de las diferencias culturales (1). No obstante, cada
idioma en su forma verbal y escrita contiene su propio proceso evolutivo
condicionado por factores histricos, econmicos y sociales en el que se
incorporan o eliminan palabras, trminos y expresiones. As por ejemplo, en
latn el dicho esto es un cisne negro, se usaba antiguamente para
significar la imposibilidad de que algo fuese real, expresin que qued
obsoleta con el descubrimiento de Australia, pues el mundo se enfrent a la
especie negra de estos palmpedos. Por otra parte, el proceso contrario
ocurre con ms frecuencia, pero la incorporacin de nuevos trminos es ms
complicada. En ocasiones predomina la fontica, por ejemplo, en castellano
el nombre que damos al Canal de la Mancha deriva del francs La Manche que
significa manga, es decir, una manga de agua. Lo mismo ocurre con el nombre
Cabo de Hornos, derivado del ingls Cape of Horn que significa Cabo de
Cuerno, nombre asignado a l porque su forma se asemeja a un cuerno. Otras
incorporaciones a la lengua tienen su origen en el latn o el griego,
palabras que cada lengua adopta dando a ellas su sonido peculiar. La
palabra cursor, tan utilizada universalmente hoy en da, viene del latn,
pero su pronunciacin vara en cada idioma. Aqu es su significado el que
toma preponderancia en el uso, ya que significa mensajero, o correo: el
cursor nos trae el acceso al mundo virtual.

Otro aspecto importante es el doble significado, a veces ofensivo, que
conllevan algunas expresiones. En nuestra lengua castellana no es tan
fuerte an lo que en ingls se denomina political correctness, expresin
que traducida al castellano aproximadamente sera hablar la lengua libre de
ofensa a las creencias, raza o religin ajenas. En castellano la expresin
esto no est muy catlico, conlleva una significacin negativa del objeto
a que nos referimos, porque a ste le falta el componente catlico. En
ingls eso sera calificado como algo inaceptable ya que la expresin
implica que todo lo que no es catlico no es bueno, discriminando as
contra otras religiones o creencias. Traducir esto en forma literal al
ingls a personas que lo hablan como idioma materno despierta asombro y
desconcierto. En nuestra lengua, en cambio, se sigue utilizando en forma
diaria, aun cuando al lado de la religin catlica, preponderante en los
pases de habla hispana, conviven otros credos.

El proceso de incorporacin de nuevos trminos se ha acelerado en los
ltimos veinticinco o treinta aos. Esto porque el mundo se ha enfrentado a
la espiral vertiginosa del capitalismo global que trae consigo una
innovacin tecnolgica constante cuyo impacto en los medios de comunicacin
ha transformado el entorno a niveles que hasta los aos setenta u ochenta
aunque imaginables parecan inalcanzables. Dicho desarrollo ha
incorporado un nuevo lxico a la vida diaria. Celulares, iPods, cmaras
digitales, Internet, ordenadores, sistemas GPS, en s contienen toda una
jerga necesaria para comprender su funcionamiento. El vocabulario diario se
ha ampliado abarcando un terreno invadido en cada lengua por un lxico cuyo
origen se encuentra en los centros productores de la nueva tecnologa en la
que el ingls es la lengua predominante. Visto as el desarrollo
lingstico, dos opiniones divergentes disputan la verdad de lo que es
aceptable dentro del lxico de un idioma: la acadmica instituida
oficialmente por las academias de lenguas o la consuetudinaria, es decir
la instituida por la persistencia de su uso. En Francia y en Espaa
prepondera la primera ya que existen academias de la lengua que rigen la
validez de una palabra, locucin o expresin idiomtica. En lenguas como el
ingls predomina la forma consuetudinaria ya que es el uso, frecuencia y
persistencia de las expresiones verbales lo que permite su ingreso al
lxico establecido que se manifiesta por la incorporacin al Oxford
Dictionary. Hay ventajas y desventajas en cada una de dichas
aproximaciones. Por una parte la primera es sometida a la crtica por su
rigidez y su criterio arcaico que se niega a aceptar que el idioma es un
elemento vivo dentro de la riqueza social y cultural de todo grupo humano.
La segunda, se dice que es confusa, anrquica e incluso peligrosa ya que
tiende a degenerar el idioma introduciendo trminos impuestos por grupos
cuya influencia en la sociedad es pasajera. En esta carrera se forma un
estrato social, generalmente joven, que va a la vanguardia de este
desarrollo. Dichas expresiones idiomticas, posterior a la dcada de mil
novecientos sesenta, se hacan notar sobre todo en la msica y el argot
juvenil tan desarrollado hoy en Estados Unidos por la inmigracin
hispnica. En pases europeos como el Reino Unido y Francia ocurre algo
similar por la presencia de habitantes de las ex colonias.

Actualmente la forma consuetudinaria por su incorporacin espontnea de
palabras debido a la rapidez con que se desarrollan los medios de
comunicacin, nuevas tecnologas y a la globalizacin est desplazando a
la primera. Ha surgido as un argot tecnolgico conteniendo un sinnmero de
trminos, nociones, siglas, conceptos, que requieren de una comprensin
ardua del uso de computadores, cmaras digitales, iPods, etc. Las
disciplinas tradicionales como la ley, la medicina, la lingstica, las
ciencias econmico sociales, despliegan su propia jerga que facilita la
comunicacin entre aquellos que ejercen en dichos campos de accin, pero el
argot tecnolgico se distingue de aquellos por el radio de accin que
alcanza a nivel de toda la poblacin, ya que el uso de los artilugios
tecnolgicos (denominados gadgets en ingls), por la democratizacin con
que el capitalismo abarata los precios, los pone al alcance de una parte
considerable de la poblacin. Al mismo tiempo, aquellos que no incorporan
esta nueva tecnologa, sea por razones econmicas, rechazo o incapacidad de
adoptarla (especialmente personas sobre cierta edad), van quedando a la
retaguardia del progreso impuesto por esta invasin que se da a todo nivel
en la sociedad.

En esta rpida evolucin del idioma es importante distinguir la forma de
penetracin de expresiones ajenas. La palabra lleva consigo dos elementos
que la distinguen de la letra (elemento mnimo constitutivo del lenguaje):
significacin y sonido. Significacin es un aspecto complicado que contiene
historia, etimologa; por tanto su propia evolucin. La palabra brbaro
sintetiza esta compenetracin entre sonido y significado ya que su origen
es onomatopyico: los griegos y romanos la utilizaban para describir a
aquellos de una cultura ajena que no hablaban su lengua; a sus odos las
lenguas ajenas no sonaban como una lengua propiamente tal, de ah que en
vez de hablar, esta gente, decan ellos, bar, bar, es decir emitan
sonidos de la misma forma que cuando en castellano nos referimos al bla,
bla, bla como expresin de palabras huecas, sin contenido. Que griegos y
romanos no comprendieran lenguas de aquellos que conquistaban, no significa
que los pueblos conquistados no tuviesen una lengua propiamente tal;
significa que esta lengua era incomprehensible a aquellos que no la
hablaban. La etimologa de esta palabra parece reforzar la tesis que
sostiene que la historia la hacen aquellos que conquistan, de ah que
brbaro haya pasado a ser sinnimo de inculto, ajeno a las letras y a la
civilizacin, pero tambin algo cruel, bestial, inhumano. En otros casos,
cuando se ahonda un poco ms en el origen de algunas palabras, el que
conquista recoge de los nativos palabras que incorpora a su propia lengua
sin que en la lengua original stas tengan correspondencia alguna con el
objeto nombrado. Por ejemplo, se cuenta en forma anecdtica que la palabra
canguro en la lengua de los nativos australianos significa no s, pues
cuando los colonos ingleses llegaron a Australia le preguntaron a una
persona originaria de esas tierras el nombre del marsupial. Aquella persona
no lo saba, por tanto respondi no s, que en su propia lengua se dice
canguro. Una ancdota similar se cuenta de la pennsula y Estado mexicano
que conocemos hoy por Yucatn. En el castellano que se habla en Amrica
Latina estn presentes tambin palabras de las lenguas nativas, sobre todo
nombres propios de lugares, ros, montaas, animales. Palabras como coihue,
rbol que se asemeja al roble, se utiliza en Argentina, Chile y Per y
viene del mapuche koiwe. En Chile la palabra laucha es mapuche, lo mismo
chpica que viene del mapuche chepika; coipo del mapuche koipu, adems
de muchsimos nombres de ciudades, como Curic, que significa aguas
negras (2).

El elemento significativo tiene gran importancia en la traduccin de un
idioma a otro. A veces la traduccin literal funciona, pero en otras
ocasiones falla estruendosamente en su significacin cultural. Al respecto,
los proverbios son reveladores ya que contienen un elemento cultural
importante, como la expresin en castellano que dice en casa del herrero
cuchillo de palo, que traducida en forma literal al ingls pierde su
significado pleno. En este idioma lo correcto es decir the shoemakers
children always go without shoes; en sentido literal esto se traduce como
los hijos del zapatero siempre van descalzos.

En la dialctica entre idioma y el acelerado desarrollo econmico
tecnolgico resalta la penetracin constante de la lengua predominante en
el mercado internacional. Esto hoy, debido a la globalizacin, es aplicable
al mundo entero. Tradicionalmente el castellano ibrico ha adoptado
palabras del francs adaptndolas a la lengua castellana; el origen latino
que ambas comparten facilita este traspaso. Pero la cercana geogrfica de
Amrica Latina a Estados Unidos y la influencia econmica que ste ejerce
sobre los pases de la Amrica hispanohablante ha hecho que las palabras
del castellano utilizado en dichas naciones se deriven ms bien del ingls.
La palabra ordenador (del francs ordinateur) es la que se ha usado
tradicionalmente en Espaa. En los pases latinoamericanos se utiliza
computador derivada del ingls computer. No obstante el francs hoy en
da est siendo tambin invadido por palabras inglesas: en el pas galo se
escucha decir constantemente le parking por estacionamiento; faire le
shopping por hacer las compras. Es en este contexto que la posicin
acadmica y la consuetudinaria se disputan la validez de este nuevo lxico.

Ciertamente que en su forma verbal el uso de palabras importadas es
imposible de evitar, y en este sentido la batalla est perdida para
aquellos que defienden la pureza del idioma permitiendo o no la
incorporacin oficial de ellas por decisin de un grupo de expertos. La
situacin es diferente cuando se trata de la escritura porque aqu reglan
ms los formalismos. Es algo que el escritor debe tener en cuenta en el
momento de coger la pluma. Que debamos o no cuidar la pureza del lenguaje
como forma de identificacin con nuestro origen y nuestra cultura es un
planteamiento que nos lleva a una polmica interminable, pero el escritor
poseedor de la virtud de discriminar sabiamente al utilizar el idioma,
tiene como referente primordial ese principio bsico que gua su pluma, es
decir, llegar a tocar con la palabra escrita lo universal de la naturaleza
humana.



Notas

 1. DARWIN, Charles, The Expression of the Emotions in Man and Animals,
    Harper Collins Publishers, publicado por vez primera en Gran Bretaa
    por John Murray en 1872.

 2. DE AUGUSTA, Flix Jos, Diccionario mapuche-espaol, tomo i, segunda
    edicin, Ediciones Sneca 1995.

** Carmen Malare
   cgmalaree@btinternet.com
   Docente chilena (Longavi, 1950). Profesora de francs y espaol en el
   Reino Unido. Ha publicado la novela La voz del silencio (Editorial
   Maranatha; Talca, Chile) y el estudio Development Education in the
   Spanish Classroom, en la revista Vida Hispnica N 30 (otoo de 2004),
   de la Association for Language Learning del Reino Unido.



=== La pesada sombra      Rafael Fauqui ==================================

                                                        Me nutra el calor
                                                 de incansables espectros.

                                              Rafael Cadenas: Inmediaciones

Todo recuerdo histrico puede hacerse influencia. Poseer muchos y, en
ocasiones, opuestos rasgos: ser inspiracin, impulso, vitalidad; o, por el
contrario, ser memoria que oprime o estorba, fantasmagora que se
sobrelleva o se padece. Ciertos recuerdos venezolanos parecieran sugerir,
incesantes, la inevitabilidad en nuestra historia pasada y presente de
hombres providenciales: individualidades extremas y autosuficientes
colocadas mucho ms ac o mucho ms all de la tradicin y la norma. El
culto a la figura del hombre providencial abunda en la memoria y los
rituales venezolanos. Por sobre todas las cosas, se nos ensea a venerar a
Bolvar, el ms providencial de todos los hombres providenciales; y, junto
con l, se nos ensea a idolatrar, tambin, la gesta guerrera que l
protagoniz. El nico recuerdo realmente dignificado de toda nuestra
historia nacional es el de la Emancipacin; idolatra hacia un parntesis
de diez aos dibujado bajo el signo de la espada de Bolvar; apenas una
dcada de tiempo convertida en fetiche nico de todas las referencias, en
centro absoluto de las miradas del recuerdo oficial, en lugar irradiante de
cualquier imaginera patritica.

La memoria venezolana ha hecho de la gesta bolivariana un lugar comn
alrededor del cual giran todas las liturgias. Ceremonias del recuerdo que
no cesan de repetir, incansablemente, lo mismo: la epicidad heroica de la
Emancipacin, desde luego; pero, ms all de eso, su condicin genuinamente
inauguradora, su signo originario y fundador dentro de la historia
venezolana. Con Bolvar y con la Independencia pareciera haber comenzado
una interminable conviccin del tiempo venezolano: la de que para empezar
algo es preciso destruir lo que exista antes; la de que ninguna obra posee
sentido si, primero, no se desvanece hasta la memoria de lo que haba antes
de ella. Algo que ha significado la deshilvanacin del recuerdo de nuestros
propios itinerarios convertidos en un catlogo de interminables restas;
protocolarizada visin del paso del tiempo como un inacabable vaivn de
desolaciones y reinicios, de vacos y renovaciones.

Destruir para construir y olvidar para recomenzar: sobre el imaginario de
la Independencia a los venezolanos se nos ensea a venerar el cambio, a
idolatrar el renacimiento, a identificar los tiempos nuevos como necesarias
construcciones erigidas siempre a partir de las cenizas de pocas dejadas
para siempre atrs. Los venezolanos pareciramos habernos habituado a
despreciar la tradicin, habernos familiarizado con la ignorancia de las
costumbres, haber rutinizado el olvido de lo anterior. No cesamos de
asignar valor a lo que es o luce nuevo, a lo que recomienza, a lo que
renace, a lo inaugural. Nuestra memoria es una memoria de rupturas, de
quiebras, de hiatos, de fragmentaciones. Pareciramos habernos acostumbrado
a creer y a confiar mucho ms, por ejemplo, en las voluntariosas
iniciativas de ciertos iluminados personajes, generalmente percibidos por
encima, muy por encima de la tradicin y de la ley, que en las lentas y
pausadas construcciones colectivas. Identificamos nuestras ms perdurables
huellas mucho ms con los deslumbrantes ademanes de algn carismtico
dirigente que con las slidas hilvanaciones de todos construyendo juntos el
tiempo. Creemos que logros, aciertos y conquistas afortunadas, si acaso
llegan, llegarn desde fuera de las fronteras de la tradicin, al margen de
lo consolidado, lejos de lo establecido. Somos un pas de rompimientos
institucionalizados donde la excepcin prevalece siempre sobre el canon.

Pero, curiosa y contradictoriamente, esa familiaridad con la figura del
hombre providencial y esa cercana ritualizada a las grandilocuentes
memorias guerreras, convive muy estrechamente con perpetuas recordaciones
de fracasos y de errores colectivos. Es la otra cara de la moneda de la
grandilocuencia: la memoria de una historia de muchas vctimas, el
interminable y caricatural recuento que dibuja un pasado venezolano siempre
a partir de los mismos diseos: el despojo, la humillacin, la desolacin,
la injusticia, el desafuero, la inmoralidad, la infamia. Memoria de culpas,
de errores, de desaciertos que no cesa de repetir que la Conquista fue
pillaje, violacin y asesinato; que la Colonia fue el exceso de unos pocos
favorecidos en contra de todos los dems: incontables e imperecederas
vctimas; que el perodo republicano postindependentista fue la desolacin
de casi todos y el aprovechamiento de algunos poqusimos privilegiados; que
la segunda mitad del siglo XX fue la corruptela y la inmoralidad y la
sinvergenzura de una vida democrtica corrompida a manos de unos partidos
polticos que eran el recipiente de todos los errores y abusos imaginables.

Historia de dos colores; recuerdo en tonalidades siempre extremas y
groseramente contradictorias: lo blanco y lo negro; o mejor: lo dorado
junto a lo negro. O sea: la gloria y la miseria, el mximo acierto junto al
mximo error, la presencia de todos los atributos y el desperdicio de todos
los atributos. Tuvimos a Bolvar nos dice la versin de nuestra memoria
oficial y no fuimos dignos de su herencia ni supimos estar a la altura de
sus sueos ni logramos imitar su grandeza. Fuimos ingratos y, sobre todo,
fuimos estpidos. Nuestro es el fracaso de quien pareci siempre empearse
en fracasar, el error de quien pareci predestinado al error. Mucho ms
recientes imaginarios, nos dicen a los venezolanos que no hemos cesado de
purgar todo tipo de extraas penitencias: por ejemplo, la de la pobreza en
medio de la riqueza, la de la desventura vivida por entre la fortuna. Esos
imaginarios no cesan de recordar que, a pesar de ser un pas con un
subsuelo atiborrado de petrleo, no fuimos capaces de lograr nada con esa
inmensa riqueza que sbitamente lleg a nuestras manos. El tema del
petrleo ha reforzado en el recuerdo venezolano viejsimos cdigos de
frustracin y pesimismo. La celebrrima frase de Arturo slar Pietri acerca
de la necesidad de sembrar el petrleo se ha incorporado a las ms
cotidianas referencias colectivas venezolanas como una especie de
interminable admonicin. Los venezolanos vivimos bajo el constante
convencimiento de que, a fin de cuentas, no supimos sembrarlo; de que lo
malbaratamos desaprovechando para siempre las oportunidades que su riqueza
nos brindaba.

Los venezolanos hemos hecho de nuestra memoria colectiva un diseo de
itinerarios que parecieran poseer la forma de un crculo interminable o de
un laberinto sin escapatoria. Crculo o laberinto de trazos y de
movimientos que no dan nunca lugar al avance; slo a la desorientacin, a
la reiteracin, a la inconclusin. Recuerdo a Cioran cuando en su libro
Historia y utopa habla del crculo vicioso de la insatisfaccin. La
insatisfaccin, la autocondena parecieran ser siempre circulares. En el
caso venezolano es la circularidad de resentimientos y acusaciones que no
cesan de repetirse en contra de culpables siempre parecidos: despojadores,
abusadores, deshacedores, oligarcas... Tambin las vctimas son
semejantes: los desposedos, los despojados, los desasistidos, Juan
Bimba, el pueblo... Retahla de culpas y condenaciones que nos ha
arrastrado hacia un laberinto de desconciertos e insatisfacciones.
Circularidad de la memoria y laberinto del movimiento desorientado sin
hilvanacin ni avance; crculo y laberinto de las huellas siempre confusas
y, a la larga, desvanecidas.

Venezuela es, hoy por hoy, ya entrado el siglo XXI, un pas que precisa
otra manera de relacionarse con su pasado. Ni venerarlo ni execrarlo:
conocerlo. Hacer del recuerdo del tiempo vivido un sustento y no una
agobiante deuda. Venezuela necesita erigir nuevas actitudes frente a la
percepcin de sus itinerarios. Actitudes que rehyan, por igual, las
forzadas veneraciones y los impuestos resentimientos, las generalizadas
indiferencias y los naturalizados olvidos. Actitudes que se afirmen mucho
ms en la cercana y respeto a una tradicin que en la incesante
mitificacin de lo que es nuevo o lo que luce cambiante. Creo que un
altsimo nmero de venezolanos no logra ya reconocerse, o est harto de que
lo fuercen a reconocerse, en tantos y tan reiterados cdigos de idolatra y
de resentimiento. (Desde luego es mi caso: personalmente, estoy cansado de
que se me obligue a identificarme con una caricatura que entremezcla el
odio con la ms insensata devocin). Otra Venezuela pareciera haberse ido
conformndose desde mediados de la segunda dcada del siglo XX. Es el pas
heredero de la gran emigracin de la segunda postguerra, al que, por
centenares de miles, llegaron personas provenientes de todas partes del
mundo y se radicaron para siempre en la tierra nueva que los acoga. Seres
que identificaron a Venezuela con otras visiones: la de promesa y
posibilidad, la de oportunidades posibles para todos, la de la inclusin y
la convivencia; en suma: un mundo donde todos podamos caber, un universo
de horizontes tan amplios como los sueos que ellos eran capaces de
albergar.

En estos das los venezolanos nos vemos envueltos en una de las ms graves
crisis de nuestra historia reciente. Se exacerban a nuestro alrededor
diferencias sociales que llegan a convertirse en intolerante negacin de
toda forma de otredad. La inconformidad ante lo otro se vuelve virulenta
condena, y el rechazo a lo distinto se convierte en exaltado repudio. Los
tiempos cambian e imponen diferentes creencias y verdades. Nuestro presente
mundial asigna, con fuerza creciente, una fe en ideales de encuentro, de
solidaridad, de comunicacin. Es no slo el signo de nuestra poca, sino
que fue tambin el signo de la moderna Venezuela. Sin embargo, la divisin
y la incomunicacin se multiplican hoy, dolorosamente, cuando un nuevo
gobierno luce absurdamente empeado una vez ms! en hacer tabla rasa con
el pasado, anunciando su propsito por iniciarlo todo, por reconstruirlo
todo, por rebautizarlo todo; algo que lleg al delirante extremo de
proponer un nuevo nombre para el pas. Absurda imagen del reinicio total,
del absoluto renacimiento: un nuevo nombre para Venezuela.

Muy al principio de la gestin chavecista, se ofrecieron al pas ilusiones
que parecan responder a necesarias rectificaciones colectivas: mayor
justicia social, una ms activa participacin del pueblo en las decisiones
nacionales; y, desde luego, la prdica de una tercera va de poder, alejada
tanto del totalitarismo de la conduccin y la planificacin estatal como de
la libertad injusta y despiadada de un omnipotente Mercado. Pero esos
proyectos iniciales y, sin duda vlidos, rpidamente fueron cediendo y
desdibujndose en beneficio del desmesurado crecimiento de una reiterada
imagen del hombre providencial que, otra vez, volva a hacerse protagonista
de los itinerarios venezolanos. Era la pesada sombra de un pasado que
pareca condenado a regresar. El hombre providencial asomaba su rostro y
vociferaba sus verdades a travs de discursos tremebundos y dogmticos.
Discursos que colocaban de nuevo en el escenario nacional a muy antiguos
culpables e imponan, otra vez, memorias de agoreros lamentos. El exceso
de una retrica que resucitaba imgenes de violencia que se remontaban al
tiempo de la Independencia y al de los aos de la Guerra Federal fue, sin
duda, el peor error del chavecismo. Ya entrando al siglo XXI volvan a
escucharse en Venezuela los antiguos gritos de los seguidores de los
caudillos de la causa federal: Mueran los blancos, los ricos y los que
saben leer!. El discurso divisionista opona, brutalmente, el pas del
nosotros en contra del pas del vosotros.

Exclusin: negacin del otro, desconocimiento de la voz y del rostro ajeno,
indiferencia hacia esa voz y ese rostro; no dilogo sino monlogo.
Exclusin que en algn momento signific, tambin, la instauracin de una
poltica de consciente temor despertado en los opositores que no comulgaban
con el estilo y la gestin del gobierno de Chvez. En algn momento de su
novela La misa de Arlequn, dice Guillermo Meneses: el gobierno se pareca
cada vez ms al miedo de la gente. Son complejos y difcilmente
descifrables los miedos colectivos. Miedo hacia cuanto pueda lucir
vulnerador; miedo hacia lo otro. El miedo es puerta abierta a todas las
debilidades. Paraliza al ser humano en el umbral de sus acciones. Por el
miedo, el rostro colectivo puede convertirse en mueca: cosificado gesto o
caricatura de una faz acartonada en rictus de congelada expresin. Al miedo
hay que dominarlo: vencerlo, expulsarlo, exorcizarlo. El gobierno de Chvez
pareciera haber asentado su fuerza y su capacidad de convocatoria sobre
consignas de temor despertadas en los adversarios. Sin embargo, ese miedo
no ha tardado en dar paso a un abierto rechazo y a un desafiante
cuestionamiento de la gestin gubernamental. Una gran parte de la sociedad
civil venezolana ha ido enfrentndose ms y ms directamente a un Estado
que, paulatinamente, debilitaba sus rasgos democrticos.

Dos cosas pareci entender el pas nacional que adversaba a Chvez: que le
era necesario recuperar la fe en los partidos polticos y que debera
apoyar sus expectativas, sueos y creencias en una ideologa que hiciera
posible canalizarlos. El pas nacional redescubri, tambin, la necesidad
de una mayor participacin en el hecho poltico. Y descubri algo que,
quiz, haba sospechado desde mucho tiempo atrs: que los gobernantes
venezolanos suelen estar por debajo, muy por debajo del pueblo que
gobiernan. Que nuestro pas rarsima vez ha tenido suerte con sus
dirigentes. Que esa mala fortuna, sin duda relacionada con la reiterada y
absurda esperanza en algn imposible hombre providencial, ha vuelto a
cobrar su doloroso impuesto y nos ha arrastrado hacia una nueva
equivocacin.

Evoco una frase de Pas porttil, la novela de Adriano Gonzlez Len: los
venezolanos hemos luchado siempre por mandar y no por ser ms felices.
Qu es mandar? Acaso significa slo mantenerse en el poder? O que cada
nuevo gobernante cumpla con sus ambiciones? Es mandar que un jefe imponga
a todos su voluntad y que todo se supedite a esa voluntad? Es mandar
conservar el poder contra viento y marea? O vencer al contrario valindose
de todas las triquiuelas imaginables? O, por el contrario, mandar
significara, ms bien, esa posibilidad de que todos podamos llegar a ser
ms felices, a la que se refiere Gonzlez Len?

Hoy ms que nunca, los venezolanos necesitamos reconstruir la relacin con
nuestro tiempo. Percibir menos hostilidad en sus itinerarios. Contemplar la
historia nacional como un lugar ms hospitalario en el que la lenta
construccin y la amplitud y ligereza de las memorias puedan hacerse
hechura de nuestro destino. Divisar menos rupturas, menos recomienzos y
menos incomunicacin en nuestros recorridos. Distinguir en el paso de las
pocas ms fluidez y continuidad, mayor hilvanacin. Y, desde luego,
dibujar en nuestra memoria colectiva menos extremas imgenes de fracaso o
idolatra.

Nuestro universo colonial, tan poco y tan mal conocido por casi todos los
venezolanos, fue mucho ms que sopor de misa y de siesta al que lo
condenaron nuestros recuerdos oficiales. Fue, tambin, muchsimo ms que
esa interminable sucesin de rufianeras, bajezas y excesos con que lo
dibuj el novelista Herrera Luque en su clebre obra Los amos del valle. l
fue, sobre todo, una poca de consolidacin; tiempo creado por una sociedad
que naca y que, lenta y trabajosamente, iba hacindose, formndose.
Nuestro siglo XIX fue, aparte de la Independencia, recuerdo que opaca todo
lo dems, mucho ms que slo esa constante evocacin de los muy distintos
caudillos que gobernaron el pas en medio del ms grosero nepotismo. Es,
tambin, mucho ms que la larga sucesin de guerras y alzamientos y
revoluciones y rebeliones que asolaron el pas. Porque junto a tantas
guerras y caudillos, existi otra Venezuela: una nacin empeada en la
bsqueda de un igualitarismo social, un pas impulsado por genuinas
convicciones democrticas y por anhelos necesarios de justicia colectiva.

Y ya en la segunda mitad del siglo XX, durante los cuarenta aos de
democracia, el pueblo venezolano fue, tambin, construyendo, haciendo. Hubo
en esos aos errores, limitaciones y excesos; pero hubo, tambin, la
consolidacin de una vida en comn. Fueron aos que nos acostumbraron para
siempre a los venezolanos que cualquier forma de convivencia en nuestro
pas no podra ser sino democrtica. Y fueron, tambin, los aos que nos
ensearon a creer en una sociedad civil que se fortaleca, que no deseaba
regresar al pasado pero que senta que necesitaba apoyarse en ese pasado.
La sociedad civil venezolana, sa que existe desde siglos atrs, sa que
pareci importar muy poco para las memorias oficiales, sa que se forj a
la sombra del tiempo colonial y protagoniz y padeci la sangrienta
violencia de la Independencia, sa que vivi bajo un siglo XIX plagado de
caudillos y guerras y ms caudillos y ms guerras, sa que llega al siglo
XX y vive los cambios del pas petrolero, sa que junto a los nuevos
partidos polticos crey en ideales de democracia, sa que se fue apartando
de esos partidos cuando comenzaron a fallarle, sa que se encuentra ahora
confusa y dividida en medio de la confusin y la divisin nacional... En
ella encarna cierta esencial continuidad de las cosas en Venezuela, en el
tiempo venezolano. Encarna una tradicin que sera el contrapeso
imprescindible y necesario para la trasnochada imagen del individualismo
mesinico como el nico posible hacedor de la historia nacional.

Nuestro tiempo venezolano, comenzado ya un nuevo milenio, sigue dibujando
trayectorias, urgido por superar los conflictos que, como nunca antes en su
historia reciente, lo envuelven. El peso del hombre providencial es, junto
con la necesaria superacin de una memoria lastrada por paralizantes
lugares comunes, una sombra que los venezolanos deberemos desvanecer. se
es nuestro reto para la construccin de un tiempo por venir muy alejado de
la desorientacin que tantas veces nos condujo hacia el inabarcable
laberinto o hacia el crculo interminable.

** Rafael Fauqui
   rafabes@cantv.net
   Ensayista y poeta venezolano (Caracas, 1954). Licenciado en letras por
   la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve;
   1977), postgrado en sociologa de la literatura en la Escuela de Altos
   Estudios en Ciencias Sociales de Pars (1979) y doctor en ciencias
   sociales por la Universidad Central de Venezuela (UCV,
   http://www.ucv.ve; 1984). Entre 1979 y 1985 dirigi los seminarios de
   literatura venezolana en la Universidad Catlica Andrs Bello. Desde
   1980 es profesor del Departamento de Lengua y Literatura de la
   Universidad Simn Bolvar (USB, http://www.usb.ve), institucin de la
   que es profesor titular y en donde ejerci entre 1989 y 1993 el cargo de
   director de Extensin Universitaria. Ha publicado Espacio disperso
   (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1983),
   Rmulo Gallegos: la realidad, la ficcin, el smbolo (Caracas, Academia
   Nacional de la Historia, col. Estudios, Monografas, Ensayos, 1985), De
   la sombra el verso (poesa, Caracas, Epsilon Libros, 1985), El silencio,
   el ruido, la memoria (Caracas, Alfadil, col. Trpicos, 1991; Premio
   Conac de Ensayo Mariano Picn Salas, 1992), La voz en el espejo
   (Caracas, Alfadil, col. Trpicos, 1993), La mirada, la palabra (Caracas,
   Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1994), Espiral de
   tiempo (Caracas, Fundarte-Equinoccio, 1996), Arrogante ltimo esplendor
   (Caracas, Equinoccio, 1998), Puentes y voces (Caracas, Sentido, 1999),
   El azar de las lecturas (Caracas, Galac, 2001) y Testimonios, espejismos
   y desconciertos http://www.comala.com (Caracas, Comala, 2007).



=== El mito de Prometeo y el conocimiento humano      Paolo Astorga =======

Para intentar una exgesis acertada del personaje de Prometeo (1) dentro de
la cultura mitolgica griega hay que plantearnos en principio la cuestin
formativa de este mito desde una perspectiva griega y en toda su filosofa,
es decir adentrarnos al contexto, al espritu de la poca, no slo con el
fin de comprender la simbologa que conlleva estudiar el mito de Prometeo,
sino tambin lograr una aprehensin de esa simbologa para llevarlo a
nuestro contexto actual que en suma repercute en el acervo cultural de
nuestra modernidad.

Pero hay que recalcar que estamos refirindonos a un mito que es en s una
forma de explicar el mundo o como dice Carlos Garca Gual:

      ...los mitos tienen una funcin significativa en la vida de una
      sociedad primitiva o arcaica: explican el mundo, justifican los
      hbitos y los ritos, ofrecen las causas de las pautas de
      comportamiento y relatan por qu las cosas son de un modo
      determinado (2).

Prometeo, siendo un personaje que se rebela a los dioses para el bien de la
humanidad, tambin se afirma en el hecho de engaarlos (en todo caso a
Zeus) y adems el de crear al hombre, no slo de una naturaleza semejante a
la de los dioses, sino con algo que se le atribuye y lo hace una categora
mayor a la de los animales: la inteligencia (3).

Podemos plantear que hay una relacin significativa dentro del perfil de
Prometeo que tiene una analoga muy estrecha con la modernidad, o en todo
caso el hecho de civilizacin del hombre que parte desde una
desdivinizacin que en cierta medida favorece a la humanidad proveyndola
de ciertos medios por los cuales no slo sistematiza de una manera ms
rpida sus actividades (el fuego, que es un elemento muy importante despus
del agua y que simboliza el adelanto tecnolgico), sino que crea las
primeras ideas acerca de la tecnologa, es decir la creacin y utilizacin
instrumental de un determinado objeto para la facilitacin de los actos
cotidianos vitales. Podemos plantearnos basndose en este elemento
principal (fuego), que cualquier nimo de conocimiento o descubrimiento se
da a raz de una necesidad por la supervivencia y, en ese sentido,
Prometeo, conociendo la necesidad de los humanos, trata de rebelarse ante
Zeus para robar el fuego y por ende su tecnologa en pos de la humanidad:

      En las primitivas condiciones de vida, probablemente nada era ms
      importante y misterioso en la naturaleza que el fuego. Dispersaba la
      oscuridad y produca el calor necesario para enfrentarse al fro...
      Era el emblema de la vida del hombre, en las tormentas descenda del
      cielo y en las erupciones volcnicas surga de las profundidades de
      la tierra. Su presencia estaba en estrecha relacin con los dioses.
      La forma en que el hombre obtuvo su uso estaba explicado en la
      historia de Prometeo (4).

O como dice Ricardo Accurso, profesor de la Universidad Nacional de
Rosario, Argentina, que nos propone una visin muy estrecha entre la
humanidad y el conocimiento que prontamente deslinda una relacin con los
dioses (Zeus) y en este entorno la idea de progreso se ve en un naciente
estado donde los humanos satisfacen sus necesidades sin la necesidad de
dependencia divina:

      En la mitologa griega, la figura de Prometeo est ntimamente
      ligada a la humanidad. Desafiando al dios supremo, el celestial Zeus,
      Prometeo intenta favorecer a los hombres entregndoles el fuego
      robado a los dioses, elemento esencial no slo en el sentido
      material (como punto de partida fundamental para avances ulteriores
      en el desarrollo de la civilizacin) sino tambin en el orden
      espiritual, pues el fuego es el smbolo de la vida, de la energa, de
      la inteligencia que mueve a los humanos.

El mito se caracteriza por centralizar el smbolo de la humanidad al
personaje de Prometeo, esto se puede explicar dado la amplitud que tiende a
tener este titn con relacin a los Olmpicos (es decir a Zeus), l
(Prometeo) trata de ser un benefactor de la humanidad (5), donde no slo
trata de dotarla de vida, sino tambin de darle herramientas que le
permitan liberarse de la dependencia divina.

Acerca del mito de creacin de la humanidad podemos puntualizar que
Prometeo no slo interviene de una forma activa, sino que utiliza elementos
naturales para formar al hombre y as en todo caso obtener una
configuracin humana muy ligada a la naturaleza, ya que no slo hay una
intencin de dar vida a lo inanimado (es decir al barro), sino que la
intencin primordial es la de crear un ser individual y racional, que se
diferencie de los animales u otra clase de seres y que tenga en
consecuencia el poder para sobrevivir ms all de sus instintos: 

      Segn la leyenda, Prometeo descenda de una antigua generacin de
      dioses que haban sido destronados por Zeus. Era hijo del titn
      Japeto (hijo de Urano y Tierra) y de Asia, l saba que en el suelo
      de la tierra (naturaleza) reposaba la simiente de los cielos, por eso
      recogi arcilla, la moj con sus lgrimas y las amas, formando con
      ella varias imgenes semejantes a los dioses, los Seores del Mundo.
      Los Hombres (6).

Con respecto a la idea concreta de creacin y evolucin de los hombres, en
el mito podemos notar que no slo hay una condicin ya de dependencia
divina, sino que tambin existe un patente sometimiento por parte de los
dioses ante los hombres, pues es sabido que el poder que stos tienen (el
conocimiento) y por ende este poder, logra hacer que el hombre no slo se
rebele ante las divinidades opresoras, sino que se independice de ellas y
les robe poder que utilizan para someterlos.

Esta relacin casi dialctica Dios-Humanidad, gira en el mito como una
constante ntimamente ligada al hecho de necesidad y rebelin, que es la
que regulariza todos los actos de engao que Prometeo utiliza ante Zeus,
para robarle poder, con el nico objetivo que es el de proporcionar
libertad a la humanidad. Entre estos actos de engao, podemos diferenciar
dos importantes: el sacrificio a los dioses y el robo del fuego.

En el sacrificio a los dioses, Prometeo demuestra que no slo basta ser
poderoso para obtener el conocimiento, sino que hay que ser muy precavido
en nuestro juicio antes de tomar una decisin:

      ...[Prometeo] urdi un primer engao contra Zeus al realizar el
      sacrificio de un gran buey que dividi a continuacin en dos partes:
      en una de ellas puso la piel, la carne y las vsceras, que ocult en
      el vientre del buey y en la otra puso los huesos pero los cubri de
      apetitosa grasa. Dej entonces elegir a Zeus la parte que comeran
      los dioses. Zeus eligi la capa de grasa y se llen de clera cuando
      vio que en realidad haba escogido los huesos. Desde entonces los
      hombres queman en los sacrificios los huesos para ofrecerlos a los
      dioses pero la carne se la comen (7).

En otro engao a los dioses, Prometeo roba el fuego para entregarlo a la
humanidad y as hacer que sta alcance el grado de civilizacin, partiendo
del control, utilizacin y perfeccionamiento del fuego y todos sus posibles
beneficios, que en todo caso restar poder a los dioses y centrar sus ojos
en el vislumbramiento hacia el conocimiento y la inteligencia, es decir
cualidades humanas por excelencia que sern el eje central del desarrollo
de las civilizaciones a lo largo de la historia:

      El fuego es un smbolo sagrado, dependiendo de cmo se utiliza,
      puede iluminar o quemar. l representa la luz que ilumina a los que
      actan de acuerdo a su conciencia, proporcionndoles elevacin a
      niveles de dimensiones espirituales (de paz interior). No as para el
      curioso, para el inconsciente, para el cual se torna en llamas del
      infierno. Este elemento es tambin el inicio de la evolucin humana,
      fue el elemento determinante para el salto de una estructura
      primitiva a una mayormente evolucionada, estructurada, sociabilizada
      (8).

Pero no podemos olvidar algo importante en el mito y es la contraparte del
progreso y el elemento defensivo de los dioses visto desde el concepto del
castigo que Zeus enva a Prometeo por su rebelda y por haber dejado en
ridculo la hegemona divina. El castigo dentro del mito se denota como una
frustracin del podero divino ante el avance tecnolgico de la humanidad y
por ende el cuestionamiento de parte de los hombres ante la existencia de
los seres etreos. Podemos puntualizar que el mito recrea en s dos grandes
castigos que tiene que suplir Prometeo: el de ser encadenado y torturado
da tras da en el Cucaso por un cuervo que le coma las entraas (9) y un
segundo castigo que tiene relacin con otro mito, el de Pandora (10), y que
tambin simboliza la desobediencia que trae como consecuencia una serie de
maleficios contra los hombres.

Es imposible negar el hecho de ver en Prometeo a un ser parecido al
personaje de Cristo dentro de la religin cristiana. Notamos grandes rasgos
entre los que destacan la inteligencia y la prudencia, pero tambin se
desprende la idea de rebelda ante lo establecido, la utilizacin del mismo
ser como un objeto de sacrificio y por ltimo la creacin de un nuevo
sistema (que visto desde otra perspectiva es lo que denominamos liberacin
de los oprimidos):

      Es curioso sealar que algunos de los principales escritores
      cristianos vieron en Prometeo una imagen semejante a la de Cristo...
      El dios filntropo se sacrifica o se expone al sacrificio no de la
      cruz, pero s de una tortura parecida en la soledad del Cucaso
      (11).

En suma la amplitud que tiene el mito de Prometeo dentro de una conformidad
literaria y mtica dentro de la tradicin antigua griega, no slo nos hace
referencia a la facultad a la que aspira el hombre asombrado de la
naturaleza (conocimiento) sino que parte de una necesidad inherente del
hombre por llevar su vida a un nivel mayor. Cabe rescatar el hecho
importante que conlleva a pensar que es necesario la idea de oposicin para
que haya un cierto desarrollo dentro de las civilizaciones y que a raz de
esta oposicin no slo obtengamos ciertos beneficios, sino tambin la
certeza de que el ser humano es y ser siempre una dualidad inconforme ante
su contexto y con un ansia casi obsesiva por lograr una identidad concreta.
Es decir su esencia primordial proyectada al horizonte del progreso.



Notas

 1. En la mitologa griega, Prometeo (en griego antiguo previsin,
    prospeccin) es el Titn amigo de los mortales (tomado de
    http://es.wikipedia.org/wiki/Prometeo).

 2. GARCA GUAL, Carlos; Introduccin a la literatura griega. 1992, Madrid.
    Pg. 82.

 3. Aqu se puede tambin agregar la caracterstica de poder cuestionar la
    hegemona de los dioses y su relacin para con los humanos.

 4. IRRARTE BRENNER, Francisco; Los griegos. Ed. V.I.G.V., Lima, 2004. Pg.
    126.

 5. Esquilo lo califica como amigo de los humanos, philanthropos
    (Garca Gual; pg. 83).

 6. RIQUELME, Jos; Prometeo, el maestro que rob el fuego
    (http://www.freemasons-freemasonry.com/riquelme_prometeo.html).

 7. Prometeo. En: Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Prometeo).

 8. RIQUELME; Prometeo, el maestro que rob el fuego.

 9. El castigo de Zeus denota concretamente el deseo de venganza de esta
    divinidad contra la inteligencia y prudencia de Prometeo.

10. Conforme lo habamos dicho, Prometeo representa la conciencia, el
    conocedor del pasado y del futuro (sabidura), y justamente por esa
    duda producto del razonamiento genera la desconfianza e intenta
    advertir y recomendar a su hermano Epimeteo que no acepte regalo alguno
    de Zeus. Pero ste, siendo desmemoriado, lo hace (Epimeteo significa
    el que piensa despus), para luego abrir la caja de Pandora seducido
    por los encantos de la doncella, la cual fue creada artificialmente; al
    ser creada de dicha manera no posee alma, representando a la muerte y
    el error. Ya luego se casan ambos; es decir, quedan establecidos
    aquellos vicios y males y el efecto que producen en el ser inconsciente
    y de incapacidad espiritual (Pandora y Epimeteo) (RIQUELME; Prometeo,
    el maestro que rob el fuego).

11. GARCA GUAL; pg. 90.

** Paolo Astorga
   das_adler@hotmail.com
   Poeta peruano (Lima, 1987). Es tcnico en diseo web. Ha publicado el
   poemario Anatoma de un vaco (Lulu.com, 2006). Fue finalista del II
   Premio Internacional de Poesa Desiderio Macas Silva 2006 con su
   poemario Rehenes del silencio. Textos suyos han sido publicados en
   Encontrarte (http://encontrarte.aporrea.org), Ser Poeta
   (http://www.serpoeta.com), Tu Breve Espacio
   (http://www.tubreveespacio.com), Oxigen (http://www.revistaoxigen.com) y
   Liceus (http://www.liceus.com), as como en la antologa Reflejos del
   alma. Mantiene en Internet la revista digital de creacin y opinin
   literaria Remolinos (http://www.remolinos.ar.gs). Es creador de la
   primera antologa digital de poesa La voz del mundo
   (http://www.lavozdelmundo.pe.kz), la cual rene a ms de 24 poetas de
   diferentes pases de Latinoamrica y el resto del mundo.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Noche y la Ciudad
       Lorena Torres

   *** Poemas
       Ana Aguilar

   *** El cocido de los jueves (sobre textos de Francisco Umbral
       o sea de Francisco Prez Martnez)
       Jota Siroco

   *** Poemas
       Andrs Fidel Orlowski

   *** Proyecto Vuelta a la Manzana (Cartagena):
       nfulas de una manzana en la periferia
       (Urbanizacin Los ngeles: Una calle de ida y otra de regreso,
       y dos atajos: al paraso y al infierno)
       Juan Carlos Cspedes

   *** Territorios
       Ulisses Paniagua

   *** Ebriedades (extractos)
       Gonzalo Fragui

   *** Preeminencia de la espera (extractos)
       Jairo Alberto Castillo Romern

   *** Dos relatos
       Luciano Ribero

   *** Poemas
       Patricia Ortiz

   *** Jakub Smolak, el hombre que vivi a la sombra de Neruda
       Ricardo Abdahllah

   *** Silencio cifrado (extractos)
       Eustoquio Silva

   *** Eso no es jabn que se gasta
       Anitzel Daz

   *** Poemas
       Andrea Naranjo Merino

   *** La marca de nacimiento
       Gaspar Jover Polo

   *** Mi otra lengua (extractos)
       Roco Santillana



=== Noche y la Ciudad      Lorena Torres ==================================

Esta noche vol usando mis pies, porque quise, porque no poda dormir,
porque me gusta ir contra lo que suele hacer todo el mundo en la ciudad. El
aire se senta extraamente impoluto, las luces de los postes o de los casi
pronunciables nombres de nen brillaban intensamente donde se dejaban ver.

Debido a la cercana con mi residencia, pronto inici mi recorrido por las
aceras de la arteria aorta vial, que desde los primeros grises del amanecer
y hasta el noticiero nocturno se volva bastante arterioesclertica. Ya, y
tal vez slo por m, pocos autos cruzaban hacia las ramificaciones con
alegra tricolor.

Me top con mujeres desconocidas que tambin caminaban, alguna con voz algo
grave, pero de eso poco pude captar. No hablaban mucho, y yo andaba sin ser
atada. Me pregunt si por algn complejo no mostraba yo mis piernas como
ellas, que vestan prendas menos sueltas y menos blancas, aunque puede que
de blanco ellas quisieran vestirse.

Me re para mis adentros del hoyo en el pavimento que anuncia el paso por
la panadera, pues estaba hecho piscina.

A esa altura mi caminata no cesa, y mis visiones son extensas. En una
esquina, nios inhalan olvido en partculas secas. No pueden brillar como
el fuego que dominan en sus malabares durante los atardeceres de verano o
de invierno, mientras espero el verde sin aspavientos. Supongo que han
tenido ms hierro que aprecio y que la oscuridad los ha parido, esa misma
que no me permitir protegerlos por tiempo efmero en mi vientre, o
vestirlos.

Segn el reloj varias horas haban pasado despus de la media noche. Los
estados de nimo deberan medirse en la escala de Richter, no por ser
impredecibles. Me aventur a un expendio enrejado, en cuyo portal varios
amigos disfrutaban de cierto grupo qumico embotellado y cristalino. No
parecan en la persecucin del prximo trozo de pan.

Palabras sobraron para saber que mis opciones de compra en el lugar eran
reducidas, as que lo abandon. Bastante amargura hay ya rondando para
tambin castigar a la boca, adems, sin calor, definitivamente no provoca.

Pens que all poda estar la clave para que el sueo se enlace a mi cabeza
y me rescate de la misma noche y su odisea, pero es mejor que se d tan
slo en presencia de oxgeno, aunque resulte una pelea. Camin un poco ms,
y por la plaza decid apretar el paso de regreso a casa, tanto como los
cartones y peridicos en el interior de sus habitaciones improvisadas. Una
tmida gara le pidi permiso a la penumbra para enfriar como ninguna.

Otra vez el reloj. Debo ponerme el uniforme y la esperanza de un ascenso,
posibilidades hay de que la realidad no sea ms que un engao gestado en un
puerto lejano, o una teora de metamorfosis sideral que todava no tiene
dueo.

** Lorena Torres
   lorenadjt@hotmail.com
   Escritora venezolana (Maturn, Monagas, 1986). Estudia ingeniera de
   sistemas. Textos suyos han sido publicados en Mundo Prosa
   (http://www.mundoprosa.com). Mantiene una bitcora personal en
   http://la-torre-escondida.blogspot.com.



=== Poemas      Ana Aguilar ===============================================

cada,
como un ngel,
en vertiginoso momento,
adis, hasta nunca,
palabras grandes
que ahora cobran sentido

Cada eterna,
siempre en picada,
hacia el abismo,
hacia la nada,
con la cima como principio
pero el final indefinido

Cada de agua
en la que me sumerjo,
me enjuago el dolor,
la culpa
el alma
torrente en que me ahogo
elemento que me mantiene
purifica mi cuerpo
mi aura

Cada del puente
que me llevaba
a parasos inditos
donde espejismos y verdades
me acompaaban
ya no hay madera
con qu reconstruir
ya no hay manera
de regresar all

Cada de las estrellas
que alumbraban
los rincones
ms oscuros de mi alma,
el cielo se ha quedado
desnudo y sin lmparas
ni promesas utpicas
que se hacen cuando se ama,

La luna brilla
pero se siente sola
no hay quien le haga
esta noche compaa

Cada de mi cuerpo,
desnudo y sin mscaras
ya a nada est sujeto
se desprende de mi alma

Cada por mi sentimiento
que ahora me confunde
se vuelve un tormento me lastima
me aturde...

Soy el eterno poema
que nunca deja de existir
que surge de la penumbra,
del dolor...
no importa el contexto
ni la musa
cada habr de escribir

===

Es acaso el ocaso
Del amor de ocasin?
Mir profundo en tu alma
Trascend tus confines
Amante
por qu te autoexiliaste?
Vestigios de tu piel
Permanecern en mis poros

===

Ella contemplaba
los confines del mar
quera dejarse ir
en la inmensidad.
Sentirse duea
y seora
de todo aquello
que sus ojos
captaban.

Ya no importaba
su sombro pasado
ya no senta fro
ni hondos penares;
su alma
haba resucitado
su cuerpo
estaba inmaculado
su mente
en blanco...

Conoci
despus de su ardua bsqueda,
la felicidad.
Ese instante nico,
Irrepetible,
Imprescindible,
Irracional.
Ella
sobre el arrecife:
sintiendo la violenta
caricia del viento;
y el estruendo,
el movimiento
de las olas azules.

Ms all
del bien o del mal
estaba ya,
en el lmite de su mundo.
Podra morir,
y ofrecer
su marmreo cuerpo
a Neptuno...
Pero no fue as
simplemente
abri sus brazos
y solt a llorar...

===

Tan muerta ests ya,
absorta, ignota, impasible...
a los ojos que te regalan
gotas de felicidad
Con la mejor pose
ests ah,
Sin una lgrima,
o un ltimo deseo,
nada sientes.

===

Mat de una vez
toda esperanza por sobrevivir,
no hay manera de escapar
llegar la hora del final.

Inmersa en la oscuridad,
sin ms iluminacin
que la plida y fra luna
que le abandona al amanecer,
en medio de la nada
y el fro infernal del alba...

Mat de una vez
su esperanza por sonrer,
ya no hay flores,
ni paisajes de color,
todo se vuelve gris,
la niebla, la vida se llev
La gente ya no mira a los ojos,
los corazones
estn abrigados de egosmo,
nada los hace humanos.

Mat de una vez
toda esperanza por hablar,
nadie escucha sus palabras;
perdi
la capacidad de comunicacin,
la ignominia colapsa los odos,
el malditismo ha invadido,
no hay ni amor ni compasin.

===

Te llam destino.
no cruzaste la puerta de la estancia,
fue de mi corazn

Intent definir nuestras coincidencias,
obsesivamente terica:
sincrona metempsicosis, transferencia
neurofeedback
un desfase de hemisferio cerebral.

Innecesaria era a veces la sintaxis
magia haba en los amaneceres
a travs de tu voz
el oasis del contacto
aun si resultase improbable
en el paraso desrtico de lo banal.

Una flor de loto emergi en nuestro trax
La fisura de Silvio te aguard Siglos...
Hipotlamo, limbo, en abstinencia de ti.
Cuatro siglos en universos paralelos
amor sublimado
emergente entre los tulipanes
de tus pasos
an disfruto tu risa ctrica

Te llam destino,
cuado desnuda de mscaras
y estereotipos emocionales
me adentr en tus paisajes
incgnitamente astrales.
la rosa oscura
el inmenso ocano estelar
pocas antiqusimas
misterios insondables
y tus ojos,
el punto de referencia
eternamente.

Perd la tierra al tanto recordar
desaparec...

Ahora, ests frente a m,
en la misma dimensin
mismo contexto espacio temporal
y te atreves a decir
Destino? No.
Construccin humana.
Explica entonces por qu coincidimos
una vez ms...

===

Te has esclavizado
A lo que no te haga sentir
sucumbiendo entre hojas y libros
Abanderando la objetividad
Y mis besos
Dnde los archivars?

** Ana Aguilar
   fridathamon@hotmail.com
   Poeta mexicana (Ciudad de Mxico). Estudia ciencias de la comunicacin
   en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam,
   http://www.unam.mx). Su produccin permanece mayoritariamente indita.
   Mantiene el blog potico Exilio hacia la Luna
   (http://exiliohacialaluna.blogspot.com).



=== El cocido de los jueves ===============================================
=== (Sobre textos de Francisco Umbral =====================================
=== o sea de Francisco Prez Martnez)      Jota Siroco ===================

      (Nota del editor: a principios de junio fue estrenado, en el Ateneo
      de Sanlcar de Barrameda, este espectculo en homenaje al escritor
      espaol Francisco Umbral, fallecido el 28 de agosto de 2007. Jota
      Siroco ha seleccionado textos de Umbral y los ha dispuesto alrededor
      de canciones de su autora, que con la msica y la voz de Juan
      Antonio Gallardo [Huelva, 1968] conforman este trabajo minimalista,
      de pequeo formato, especialmente diseado para espacios escnicos
      reducidos: cafs-teatro, salas de conferencias, casas de cultura,
      bares; y con un velador, dos sillas de caf, un perchero y un teln
      cardenalicio por todo decorado).

Escena I. Introduccin

Cancin

Algo ms que fan y descangallado
y menos que un Don Juan deshabill,
como un borracho voy de lado a lado
jugndome la vida en un traspis.

Cuando era joven, ay, se me rendan
las ninfas una a una ante mis pies,
pensaba yo que fuera la poesa
la que daba calor a su cors.



El bisabuelo, D. Martn Martnez, tena destrozado el piso de cuatro calles
de la ciudad con los cascos de su caballo: Sirio.

Mire usted, D. Martn Martnez, le deca el Alcalde, yo no le digo que
vaya usted a sus fincas andando, pero cuando llegue al centro urbano le
ruego que se baje del caballo.

Con lo que usted me roba en nombre de Cnovas o Sagasta, que para el caso
es lo mismo, tiene suficiente para adoquinar toda la ciudad!

En casa del bisabuelo todos los jueves tocaba cocido, como est mandado, y
a l invitaba a todos los personajes ms ilustres... daba lo mismo que
fuera un liberal o un dictador.

En eso comprend que el abuelo era un frvolo.

Aos ms tarde vi que yo sala a l, lo cual me constern, pero me gust.



Y aunque ahora me la monte de poeta
estoy ms viejo que Mathusalem,
ya no les dicen nada mis cuartetas
y soy un bardo ms que demod.

Ya no se cuelgan, ay, en mi mirada,
cansada como nota de cupl,
no soy ms que una sombra de la nada,
mas que un azucarillo en un caf.



S, ya s que he venido a hablarles de la postguerra, pero permtanme que
les ponga un poco en situacin y por favor no empujen, que para todo hay
tiempo.

...Veamos... rase una vez... o sea.



Hoy se pierden mis ojos en su talle
y en el atlas rosado de su piel,
mas no paso por alto un gran detalle
y es que los suyos a m ni me ven.

No hay marcha atrs,
ni sombra sin maana,
ni brisa sin el mar.
Y an tejes t
esa tela de araa
de eterna juventud.



Escena II

Tiempos de infancia y observacin

Un tal Pablo Picasso andaba por la ciudad haciendo retratos a las seoritas
que se dejaban: la Ta Algadefina se dej y la sac en bolas.

Cuando el Bisabuelo, D. Martn Martnez, vio el desnudo de Ta Algadefina
en un escaparate de la Puerta del Sol, dijo que le gustaba que su biznieta
estuviera tan buena.

Cuando el Abuelo Cayo vio el retrato, dijo que toda la familia estaba
condenada y se recluy en su habitacin con higos secos, varias botellas de
vino de Rioseco y... el Kempis.

Pasados los primeros espantos Ta Algadefina present al joven Pablo a su
grupo de amigas. Picasso se empe en pintar a una de ellas: Sas
Caravaggio.

En su culo, Sas, est el origen del cubismo.

Y qu es el cubismo, Pablo?

Y t me lo preguntas?... El cubismo eres t...

Al da siguiente Picasso comenz a pintar el primer retrato cubista de la
Historia. Le puso a Sas muchas ms tetas de las que habitualmente tena,
confundiendo nalga con carrillo y boca con coo.

La Ta Algadefina pidi explicaciones a Picasso:

Pero...Le ests pintando el culo a esa gorda?

El culo y la cara.

Cre que para culos tenas bastante con el mo.

Lo tuyo es otra cosa. Lo tuyo es el stradivarius de los culos.

Stradivarius! Stradivarius!... Pues no volvers t a tocar este violn.



Ayer por fin me ech la novia gtica,
vestida como virgen del dolor,
me daba gran terror su sombra srdida,
ms negra que la de un inquisidor.
Pero, seor,
aquellas carnes blancas,
cual culo de alemn o de prior,
alzaron su disfraz de conde drcula
y el envoltorio a m se me olvid.



Y as acabaron las cosas. Ta Algadefina comenz a salir con Rubn Daro.
Un indio feo, diplomtico, meloso y borracho.

Rubn viva en el Hotel Pars, junto a la Puerta del Sol. Cuando se pona
su uniforme de Embajador estaba impresionante en su fealdad, pero a
medianoche andaba descalzo por la calle del Arenal, recitando en francs
versos a la luna y declarndole su amor a Ta Algadefina, con la que se
emborrachaba en una cervecera de la calle Hileras.

Mientras paseaba con l por el Retiro, Ta Algadefina principi a
comprender que estaba en un cambio de poca, en un cambio de siglo. El
modernismo la estaba haciendo mujer y quiso escapar a los rosarios en
familia, a las revistas decentes, los novios para toda la vida y las tardes
de mirador. Rubn, como deca Ta Algadefina, era un revolucionario de la
poesa y de la vida.

Pero a Rubn le trasladaron a Pars y a Ta Algadefina le dej un mazo de
cartas y versos, que ella conserv hasta la muerte. Ya en Pars fue
devorado por el alcohol. El se lo haba dicho a Ta Algadefina: Hay poetas
secos y poetas hmedos... Yo soy un poeta hmedo.

...Cuando se fue, mi ta enferm de vulgaridad, aburrimiento, pena y
soledad.

En fin, que decidi ponerse tsica.



Ayer por fin me ech una novia cndida,
una oeneg florida del amor,
escritas en el culo frases lnguidas:
haz el amor, no fumes, guerra no.
Pero, seor,
no tuvo ms fronteras
que las que le marcaba la ocasin
dej regar su flor en primavera
y vaya si el capullo floreci.



Hablando de capullos...

Ta Algadefina siempre estaba invitada en los bailes del Palacio Real y un
da hasta bail con el Rey. Todas las mujeres de ese matriarcado en el que
me cri haban salido un poco ligeras y afrancesadas, muy dadas al cancn y
al ans.

Dicen que el Rey seduce a las modistillas.

Y a las chalequeras.

Y a las pantaloneras.

Por qu nos discrimina a la gente bien?

Al bisabuelo D. Martn Martnez, republicanote viejo, le haca gracia que
su biznieta bailara con el Rey. Al Abuelo Cayo y a la Abuela Elosa aquello
le pareca el final de la familia y de la religin, tras decir esto se
metan a beber tinto pelen en la despensa.



Ayer por fin me ech una novia orgistica,
era en el sexo un cctel molotov,
usando de sus malas artes lbricas
le echaba gasolina a la pasin.
Pero, seor,
esa su risa mrbida
dejme seco cual olmo de Machao,
por ms que hoy lo intento ya no puedo,
pues tengo penduln el coraao.



...Un da en plena crisis tsica de Ta Algadefina, apareci de nuevo en
casa Picasso:

Ustedes disculpen mis ausencias, pero ando de huelga general y...
aprovechando que nadie trabaja, nosotros vamos a trabajar.

As que nos fuimos al Jarama de merienda y bao. Mientras mis tas y primas
se mojaban el culo, l hizo un retrato colectivo.

Y cmo lo va usted a titular, Pablo?

Las Seoritas de Avin.

Por qu?

No lo s... Pero en el arte hay que jugar, putrefaccionar, confusionar...



Ayer por fin me ech la novia sfica,
experta en la soflama antivarn,
me enseaba las leyes de la ertica
mientras que me pona en situacin.
Pero, seor,
qu cosa tan graciosa,
cosquillas tuve hasta en corazn,
no la escuch, que andaba en otras cosas
ms dignas de cumplir que su sermn.

He de vivir
sin novias unos das...
o por lo menos...
hasta que acabe el swing...
pues esa rubia
que pone las bebas
a mi me pone
casi a trescientos mil..
Charleston, Charleston,
Cmo se alegra mi corazn!



Si el charlestn vino a descoyuntar una poca... Miguel Primo de Rivera
vino a descoyuntar a D. Miguel de Unamuno.

D. Miguel y Primo coincidieron en algunos cocidos de los jueves.

General, usted acabar exilindome de Espaa.

Por favor, D. Miguel, una gloria nacional, un hombre de su prosa!

Ustedes los militares, con perdn de las seoras, se pasan la prosa por
los cojones!

Vaya... vaya!... Eso lo va a repensar usted en Fuerteventura.

Claro que lo repens!

Cuando Unamuno volvi del destierro canario, a la cada de Primo, nos dijo:

Lo que Espaa necesita es un Bismark con mano de hierro.

Pero, deca el bisabuelo, usted predica la dictadura.

Espaa, como Rusia, precisa una dictadura. S seor. Cuando se haya matado
el hambre jugaremos a la democracia.



D. Miguel Primo de Rivera era viudo, cuartelero y cachondo. En el cocido de
los jueves se fij en la belleza dibujada e irnica de Ta Algadefina.

Quiere usted, le dijo D. Miguel, trabajar en mi secretara particular?

Soy biznieta de D. Martn Martnez, mi abuelo es liberal y yo no me pongo
al servicio de ningn dictador.

Acceder al menos a venir conmigo a las verbenas de mi amado Madrid.

Ir por las verbenas, no por usted!

Pues s. Ta Algadefina pens que poda tener un tonteo con aquel seor que
mandaba en Espaa...



chotis

La pija del carmn y el chanel cuatro,
recin llegada de la capital,
se vino a la verbena de mi barrio
y se desmelen ante el personal.

No haba en ella nada extraordinario,
pareca una piba muy formal,
llevaba como todo vestuario,
un tanga de tamao natural.



En las verbenas castizas del barrio de Lavapis, del Rastro, de la Cava...
el dueo de Espaa y mi ta bailaban el chotis. En el Retiro tiraban al
blanco y Ta Algadefina siempre ganaba la botellita de ans:

Tira usted muy bien al blanco, seorita. Estoy por alistarla en lo de
Alhucemas.

Slo que yo estara de parte de los moros...

Eso no se le puede decir al hombre que rige los destinos de Espaa!

Pues no vuelva usted a invitarme!

...En fin, Ta Algadefina, se cans pronto del galanteo macho de D. Miguel.



Por drmela de masca de las formas
quise escribirle un rap urbaneo,
quiz por la querencia de sus corvas
fue que sali este chotis agarrao.

Qu noche, s seor, la de aquel da!
lo malo fue cuando me despert
quera dedicarle una poesa
y all no estaban ni ella, ni el parn.



Tambin vena al cocido de los jueves la Condesa de Pardo Bazn.

Pero qu hace usted D. Martn con esa aristcrata vieja y fea?

No crea, cuando se quita la dentadura postiza, no crean ustedes, me las
hace muy bien.

Yo no entenda la frase, pero me daba bastante asco, no s por qu.

Otro da o en el Ateneo a Blasco Ibez diciendo que a la Pardo Bazn se
le estaba poniendo el bigote amarillo de comerle el moo he dicho moo?
a una cmica famosa.



Yo no entenda cmo los mayores eran tan guarros, aunque yo mismo, cuando
me apretaban las ganas, en vez de hacerme una gayola, me beneficiaba a mi
cabra Penlope. Ya entonces iba siendo un nio raro: estaba enamorado de mi
ta Algadefina y era amante de una cabra.



Maldito sea el carmn y el chanel cuatro
que me dej sin blanca en un hostal,
malditas sus caderas su refajo
eplogo cruel de mi historial.



Al bisabuelo le tenan pedido todas las pjaras de la familia que invitara
al cocido de los jueves a D. Ramn del Valle Incln.



(de la Pipa de Kif)

Como un asesino
grazna el bombardino
sacando la nuez
El clarn se irrita
y se despepita
su lengua soez
El seor Serapio
reparte el morapio
con esplendidez



Esto no es una invitacin, dijo no ms entrar el manco del espanto, sino
una obra de caridad, porque yo no como sino muy de tarde en tarde.

Querr usted decir que no come cocido?

Quiero decir, seoras, que no como absolutamente nada!

Un da coincidi Valle en casa con Unamuno.



Lamento, dijo Unamuno, que desperdicie usted su talento, Valle.

Soy el escritor que ms lo aprovecha de Espaa...

Es usted un inmoral, Valle.

Gracias a Dios.

Adems hace slo frases.

La verdad se acua en frases, D. Miguel.

Por qu no lo aplica usted a algo espiritual?

Soy ms catlico que usted!

Su catolicismo es pura esttica, Valle... Yo difundo verdades...

Y yo mentiras, que es mucho ms divertido.

Su cinismo est pasado.

El cinismo, D. Miguel, no pasar nunca, porque viene de los perros y de
los griegos... Y yo soy un cnico callejero de la Puerta del Sol.



Como un asesino
grazna el bombardino
sacando la nuez
El clarn se irrita
y se despepita
su lengua soez
El seor Serapio
reparte el morapio
con esplendidez



En los cocidos de los jueves fui yo diferenciando los grandes espaoles en
hidalgos y seorucos.

Eran Hidalgos: Mi bisabuelo, Unamuno, Rubn e incluso D. Miguel Primo.

Eran Seorucos: Galds, Baroja y Azorn.

Y Picasso?

Picasso era un gitano paragero y genial.

Y Valle?

Valle Incln era tambin un genial hidalgo.



El seor Serapio
reparte el morapio
con esplendidez



Los gobiernos de Primo de Rivera se suceden,

D. Alfonso XIII se pierde tras un faralln de militares,

Pablo Iglesias convoca a las masas y hasta D. Antonio Machado va a
escucharle,

Ta Micaela se abarragana con un primo lejano llamado Luis Gonzaga que,
tras rezar tres avemaras, le rebana el cuello en una fra pensin de
Palencia,

la prima Maena comida por el juego verde del Casino se pega un tiro con una
pistolita de plata en la Puerta del Sol

yo me visto de hombre por primera vez justo cuando Buuel filma El perro
andaluz,

Valle profetiza que los Borbones estn al caer

y Carlos Gardel trae a Espaa el tango porteo y canalla.



Tomo y obligo
mndese un trago
de las mujeres
mejor no hay que hablar.
Todas amigo
dan muy mal pago
y hoy mi experiencia
lo puede afirmar.
Siga un consejo
no se enamore
y si a la fuerza
le toca hocicar
Sufra, canejo,
sufra y no llore,
que un hombre macho
no debe llorar.



Escena III.

Intermedio

La Repblica y la guerra

(OFF: Suenan tenues las notas del Himno de Riego y sobre ellas...)

Tras las elecciones municipales del ao 31, el Rey se retir elegantemente
y el bisabuelo descubri que no era republicano.



Sin embargo a m eso de la Repblica me ayud bastante. Yo, con mis
pantalones bombachos, comenc a animarme... Por fin le met mano en los
cines a Sas Caravaggio, disfrutando as de sus abundancias cubistas.

Yo comprend el arte de Picasso a travs del coo de Sas Caravaggio...
Pero mi alma segua siendo un rehn incestuoso de Ta Algadefina.



Hoy la vida me ha buscao las vueltas,
hoy mi musa se me ha hecho mayor,
ya no soy aprendiz de poeta,
ni te espero los martes al sol.

Ya la noche no me quita el sueo,
es el da quien me hace soar,
me emborracho en palacios de invierno,
me enamoro de la soledad.



La prima Mara Eugenia, por su parte, en la clausura de las Bernardas, hizo
amores con la Priora y tuvieron amores de celda que fueron un tormento.
Desgraciadamente la Priora muri de una sobredosis de licor de pera e
hicieron Priora a una monja vieja que ignoraba el sexo. El nuevo amor de
Mara Eugenia fue el capelln de las Bernardas, D. Marcelino, un castellano
recio, grande y miope.



Yo iba comprendiendo, nio como era, que en los conventos de clausura haba
ms pasin que en la Gran Va, siempre con las mismas putas y los mismos
poetas. A Mara Eugenia bamos a visitarla los domingos y nos dijo que
vena la Repblica y que iban a disolver las congregaciones religiosas.

Cuando los milicianos empezaron a quemar conventos fuimos a salvar a Mara
Eugenia de la quema. D. Martn se puso al pescante del simn de la casa y
al grito de Soy republicano, soy de Azaa, soy liberal nos abrieron paso
hasta las puertas del convento. Mara Eugenia sali de paisano. D.
Marcelino, el capelln, quiso sumarse a la mudanza, pero D. Martn le
rechaz con un golpe de bota: Anda ah, que se joda el capelln que se las
habr fornicado a todas.



La Repblica era una cosa popular, churrera y bonancible hasta que empez a
agriarse. Yo la viva contento de que Espaa fuese el Reino de las putas,
las marquesas rojas y los escritores maricones. Pero el error de Azaa fue
traer un programa europeo a un pas africano. Encarcel a March y March dio
a Franco un cheque en blanco para su Alzamiento: March haba encontrado su
militar y Franco haba encontrado su banquero.



Fue mi vida como una ruleta,
me toc ms perder que ganar,
me cubri con laurel de poeta,
dime t qu te podra dar.



Mi bisabuelo se muri a tiempo. Seis caballos negros llenaron de honra y
mierda la cabalgata hasta el cementerio, donde repos junto al cuerpo de mi
propio padre, un soldado de Galn y Garca Hernndez.

Tras el entierro mi prima Maria Luisa que ejerca de puta en una pensin de
la calle Jacometrezzo y me dijo:

Yo fui amante del bisabuelo, ahora lo quiero ser del biznieto.



Hoy me rompo donde hay que romperse
en recuerdos que llegan del mar,
en canciones que son como peces
que se escapan y no vuelven ms.



De mi infancia quedaban cada vez ms lejos mis nias/coliflor:

Clarita, a la que recuerdo jugando a las tabas durante los bombardeos.

Amalita, de la que recuerdo su tortuga de oro y sus braguitas malva.

Teresita, de la que hablar ms adelante.

Agustinito, a quien se le apareca Pio XII, cuando iba a mear al corral,
para decirle: Ni un rojo en tu santa ciudad, ni un rojo en tu santa
provincia.

Y a Davidito, con el que iba los domingos a magrear criadas: Francesillo,
me deca M de la Plata, eres ms cachondo que la msica de los
caballitos.



bolero

La falsa flaca
que me miraba
como las malas
de un culebrn,
slo se encela
cuando la suea
la magia negra
de una cancin.

Gata de seda,
novia secreta,
ninfa discreta
de mi pasin,
bajo su falda
se dibujaban
las rojas nalgas
de un corazn.



Por lo dems yo segua fornicando con mi cabra Penlope (deba ser esta una
costumbre muy extendida entre los escritores pues, segn he sabido, tambin
Cela tena su cabra... la cabra Petronila) con mi prima M Luisa, que, como
ya he dicho, trabajaba de puta en Chicote, y dedicando los domingos a Ta
Algadefina...

Ya slo te veo una vez por semana, Francesillo.

Ta Algadefina acerc mi cabeza a la suya y me bes en la boca.



Ya no me mira,
la muy felina
se vuelve esquiva
vlgame dios!
Me guia altiva
por las esquinas
deshabitadas
del desamor.



Ya en la Guerra pas por la ciudad Milln Astray.

Le faltaba un ojo, un brazo y... le sobraba media Espaa.

Milln lleg a la ciudad cuando yo acababa de llegar a la pubertad.

Si quieres, me dijo, te firmo una fotografa.

Por la tarde se lo dije a Teresita Rodrguez:

Que he conocido al General Milln Astray y lleva grabado en el pecho un
Corazn de Jess.

Y ms abajo?

Ms abajo?

S, dicen que los moros le volaron un huevo y que es cicln.

Cicln?

...o sea que le falta un testculo. Y t vas para escritor? Pues vaya
diccionario que tienes!

A m me falta un testculo, Teresita?

Tienes dos, Francesillo... No esperaras tener cinco?

Teresita Rodrguez se casara despus con un Cadete de Caballera. Gracias
a eso, gracias a los Cadetes, somos libres.



Ya slo en sueos
digo te quiero,
descorro el velo
de la obsesin.
Como un bolero
me desespero
le pongo freno
a la tentacin



Un da de primavera me sent frente a la tisis bella de Ta Algadefina:

Cmo ha podido Unamuno venderse a Franco, Ta?

No se ha vendido, Francesillo, se ha entregado. Venderse es ms noble.

Ms noble?

Venderse es de grandes traidores. Entregarse de pobres meretrices.

Y Valle, Ta?

El mayor y mejor escritor de Espaa, Francesillo... Anda, leme una
sonata, que tienes buena voz como tu padre!

Hoy, marchitas ya las juveniles flores y moribundos todos los entusiasmos,
divierto penas y desengaos comentando las Memorias amables, que empez a
escribir en la emigracin mi noble to el Marqus de Bradomn, que, como
yo, era feo, catlico y sentimental.

Al concluir mir a Ta Algadefina. La bes en los labios... fros. Estaba
muerta. Haba perdido mi amor, mi gua, mi norte y mi verdad. Me sent
absurdamente traicionado.



Pasa de largo,
se vuelve amargo
el viejo tango
de mi obsesin.
Vaya jaleo!
qu bamboleo!
quiero y no puedo!
qu sinrazn!



Escena IV

La postguerra

Hitler... le haba dicho a Guillermina de Holanda, que, abriendo sus
canales, le inundara las partes... bajas!



Los seores del Casino haban dicho que ganaran la guerra... y
efectivamente la ganaron, pero... la paz no fue mejor que la guerra. En la
postguerra empezamos a pasar fro, hambre... Tenamos que ir a la cola del
pan, de la leche, de los huevos... a todas las colas donde nos mandaban
nuestras madres.



Era tal la escasez de bienes de consumo, que la oferta de uno de ellos
poda considerarse como una declaracin de amor en toda regla:

                                Yo te dar,
                           te dar nia hermosa,
                            te dar una cosa...
                          una cosa que yo slo s.
                                   Caf!

o tambin aquello de

                           El que tenga un jamn
                        que lo cuide, que lo cuide,
                          no sea que venga Abastos
                         y lo requise y lo requise.
                                ... ... ...



A Federico Garca Lorca lo haban matado en Granada, pero Granada estaba
muy lejos y nosotros no conocamos a Federico. Nosotros conocamos Burgos,
Salamanca, Valladolid. Tambin los Poemas de la Falange Eterna de
Federico Urrutia, y el Blanco y Negro.

Para m el recuerdo de la postguerra es el de un largo invierno de varios
aos... sin duda debi de nevar mucho.

... ... ...

S, el hambre se saciaba con canciones. La hambruna creaba sueos musicales
como...

                           Tengo una vaca lechera
                         no es una vaca cualquiera.
                           Me da leche merengada
                         Ay, qu vaca tan salada!
                               Toln, toln.

A pesar de todo iba renaciendo un cierto optimismo en el pas. La gente
empezaba a sacar carbn de las minas de Asturias, sin huelgas ya, y en las
noches del sbado los matrimonios salan a bailar eso de...

                         Arriba con el tirurirur,
                    abajo con el tiruriruriero... (bis)

...y los que podan volvan a veranear pacatamente y a descubrir el eterno
amor en los litorales...

                            El vino en un barco
                            de nombre extranjero
                          lo encontr en el puerto
                              al atardecer...
                           Cuando el blanco faro
                             sobre los veleros
                              su beso de plata
                               dejaba caer...
                    Era hermoso y rubio como la cerveza,
                     su pecho tatuado con un corazn...
                    y en su voz amarga haba la tristeza
                     doliente y cansada del acorden...
                                ... ... ...

HISTORIA DE ESPAA ES LA NARRACIN ORDENADA DE LOS SUCESOS MS IMPORTANTES
LLEVADOS A CABO POR LOS ESPAOLES, DESDE LOS TIEMPOS MS REMOTOS HASTA
NUESTROS DAS.



Resultaba que los espaoles, desde los tiempos ms remotos hasta nuestros
das, nos lo habamos pasado haciendo machadas por el mundo y diciendo
frases a cada paso. Los espaoles tenamos frases para todo:

Ms vale honra sin barcos, que barcos sin honra.

Yo no he venido aqu para luchar contra los elementos...

Llora como una mujer, lo que no has sabido defender como un hombre.

Manos blancas no ofenden!

Estos son mis poderes y a donde no se llega con la mano, se llega con la
punta de la ...espada.

No poda ser. Queramos ir a colegios de hombres y nos llevaban a colegios
oscuros, en patios interiores, con olor a cocinas pobres y corriente de
pasillo, donde hacamos palotes, temblorosas y atormentadas caligrafas,
bajo la mirada miope y dura de unos maestros con mandilones grises, bigotes
negros y regla de pegar en la mano. En aquellos colegios srdidos nos
ensearon a odiar nuestro propio cuerpo y nos obligaron a prender lo de
amor, amor, amor en el lugar del excremento.



Menos mal que para aquella poca exista el guateque ...exacto,
geomtrico, calculado... unas cuantas parejas, unas gaseosas, un pic... a
veces haba sangra. Un baile, una confidencia, un beso perdido, un
perfume, nada. Mejilla contra mejilla. Besos de gaseosa y sentimentalismo
dominical. Por nuestros brazos delgados comenzaron a pasar... mujeres.



                         Y mis manos en tu cintura
                           pero mrame con dulzor
                         porque tendrs la ventura
                       de ser t mi mejor cancin...



Pero claro, la naturaleza adolescente comenz a cansarse de ese leve
escarceo de los sbados... Un da tomamos el camino de aquel barrio de
conventos, meretrices y lagartos. Aquel barrio lejano y oscuro, donde
habamos perderse durante la guerra a los moros y a los legionarios.

All comprendimos que las mujeres honradas no tenan pechos y que las
meretrices, como aprendimos que se llamaban las putas, tenan unos senos
vivientes.

Qu buscas, muchacho? Qu haces aqu?

Y t, quin eres, cmo te llamas?



                                 Bienpag,
                          me llaman la Bienpag,
                          porque tus besos compr
                            y u me quisiste dar
                           por un puao de parn.
                                 Bien pag,
                                 bien pag
                               fuiste mujer.
                                ... ... ...



Tambin nos rondaba el pederasta. El pederasta estaba en todas partes,
aunque entonces no sabamos que se llamaba as y le decamos to bujarrn.
Cuando nos vea nos haca seales, guios, muecas, ofertas, hasta que
consegua tenernos a su lado sobndonos mucho las manos y el pescuezo. Qu
asco de to bujarrn! o Pobre bujarroncito, pederasta, mariconuela
loca!... que un da cogan entre cuatro o cinco golfos y lo tiraban al ro
helado para que se refrescase... y aun as volva a buscarlos por las
esquinas del barrio o a sorprenderlos con sus gafas de miope en los
urinarios de los cines,

... ... ...



La cosa de la postguerra era el piojo verde. A los nios nos pelaban al
cero en nuestras casas, porque el piojo haca nido en la cabeza, como la
cigea en el campanario y con nuestras cabezas rapadas y pelonas andbamos
como ms seguros por las calles, las ideas claras y los pensamientos
transparentes.

... ... ...



Pero la enfermedad terrible era la tuberculosis, nosotros la decamos
tisis. En la postguerra lo peor que se le poda llamar a alguien era
tsico o rojo. La verdad es que, como haban dejado el pas, haba ms
tsicos que rojos.

Los ricos se curaban la tisis con jamn, los pobres con misas y con
cementerios. En caso de muerte los ricos solan morirse los sbados, para
as ser enterrados los domingos con mucha pompa y circunstancia. Los pobres
se moran cualquier da, a lo mejor un viernes. Son ganas de molestar!
Eran especialmente sensibles a la tuberculosis las seoritas que estudiaban
piano, los dependientes de droguera, las mecangrafas, los novios
romnticos de las prostitutas de clase y los carteros urbanos. Como era una
enfermedad muy lrica, alguien le escribi una cancin...



                           Somos los tuberculosos
                                los que ms
                                los que ms
                               nos divertimos
                         echando pollos, gargajos,
                                 en el pl
                           en el plato del cocido
                           y cuando vamos de gira
                                los que ms
                        los que ms sangre escupimos
                          una ensalada de costras
                                 con troc
                          con trocitos de pulmones
                         y un vaso de pus caliente
                              para hacer bien
                      para hacer bien las digestiones



Para terminar les dir que haba dos formas serias de ser espaol: Ser
futbolista o ser opositor. Gainza, Zarra, Ramallets, Campanal, Iriondo...
los peridicos venan llenos de ftbol como antes haban venido llenos de
guerra. Ser futbolista era una de las formas ms serias de ser espaol. El
ftbol era la pica nacional y el ideal patrio hubiera sido un pas con
tantos futbolistas como ciudadanos. El espaol llevaba dentro un futbolista
nato, como antes haba llevado un torero.



Haca ya treinta aos
treinta y un aos y un da
que el Mojn Alto del Duque
en la Liga no venca

Qu equipo, qu podero!
Kingkong en la portera,
Agujetas, Roque, el Tuerto,
Melenas y el Pollafra,
Condoncorcho y el Flemones,
el Aborto, el Avera
y Juaniqui el de la Guarra,
Cualquiera as ganara!



As como el ingls slo nace ingls, y luego con la vida los aos y los
estudios se hace ingeniero de minas o bibliotecario diplomado, el espaol
nace espaol y futbolista, y a ms a ms espaol y opositor. Haba madres a
las que las comadronas, ya nacido el nio, les deca: Seora, ha tenido
usted un opositor. Y eso llenaba de orgullo a las parturientas.

Yo mismo quise ser ejemplar y comenc a preparar las oposiciones de Banca.
No para ser banquero, sino para ser bancario... que a la larga, bien lo
sabe Mario Conde, se ha demostrado ms seguro!



Eplogo

Que me quiten lo bailao

que me pongan lo corro
repeto
en cualquier lao,
que no me den por venco,
ni acabao.
que llevo viento de popa
en la pasin
y an puedo arrancar la ropa
a un corazn!

Que le den aire a la pista,

que permitan el despegue
al que se mueve,
a quien resista
ser el ltimo en caerse
de la lista.
que ya part la careta
a mi dolor,
mi mscara de poeta sufridor.

Yo iba entonces algunas noches al Diario Pinciano a entregar mi
colaboracin, mi tmida colaboracin, y fue all donde por primera vez tuve
fe en que la Literatura era una cosa de verdad.

En aquella sala de mquinas aceitosas decid ser escritor.



Jos M Stampa, era el ms corpulento y el ms brillante alumno de Derecho
de la Universidad de Valladolid. Pasebamos de madrugada a la salida del
Diario y me dijo:

T tienes que ir a Madrid. Tu mundo literario, tu mundo narrativo lo
tienes aqu, pero tu porvenir lo tienes en Madrid.



Me fui del peridico sin despedirme de nadie. En la estacin saqu un
billete de tercera. En un tren tranva llegu a Madrid para siempre, justo
cuando Eisenhower llegaba a la capital para abrazar a Franco.

Ay, Madrid!... Madrid era un chotis bailado por Lara y Conchita Cinton.



Que no me roben el mar,

ni el overbooking de olvidos
consentido
como el mal,
hasta el ltimo latido
he de soar.
Slo el quinto mandamiento:
no matar,
me servir de sustento
hasta el final.



En nuestra memoria de ex nios sigue sonando, organillo triste de
postguerra, la fascinacin pobre, nacionalista, cachonda, de una vida
mejor... que era la vida de Madrid.



Tararea el chotis: Madriz, madriz, madriz / pedazo de la Espaa en que
nac...

Ni poltica de alfombra,
ni bohemia de saln,
ni sonrisa de gioconda...
A hacer puetas, Milord!

                         Mientras cae lentamente el

                                 T E L  N

** Jota Siroco
   malandar@msn.com
   Escritor espaol (Guadalajara, 1949). Licenciado en filologa hispnica,
   es adems profesor de lengua y literatura espaolas, actor y autor
   teatral. Ha publicado Charladramas (Ediciones del Callejn del Gato,
   Sanlcar de Barrameda, 1993), Cuentos de Sanlcar (Forum Libros,
   Sanlcar, 2002), Cuentos de Sevilla (Padilla Editores, Sevilla, 2002) y
   la antologa de poesa ertica Joder con los poetas! (Padilla Editores,
   2003).



=== Poemas      Andrs Fidel Orlowski =====================================

*** X

acrcate
tmame la radiografa,
mi sangre brinca

mi piel se endurece

estalla la ira

como un copo de nieve



*** ...Sin domicilio

Palabra sin domicilio,
palabra que gime,
con genitales

palabra que ignora ser palabra

Roja, tal vez negra,
palabra sin esperanza
palabra dura
como la semilla del aguacate

Vrtigos vitales,
de las vsceras de estas palabras,
vitrales rojos, vaginales,
el sexo de las amapolas francas y empapadas

fraguar, urdir un instante
en el pulmn de esta vida
es abrir realidades
que saben lo que es el tiempo

respiracin,
urgencia,
de cientos de rganos

la luna se refleja sobre la espalda de los montes nevados
su luz rasgada por los cuchillos negros de los pinos
y la asmtica gime como un asno desesperado

el sol que se enrosc y se olvida
dej sombras mortecinas sobre la carretera
que atravesamos a ciento sesenta kilmetros por hora

fumarolas en la boca
el fuego y el sartn de una india
crean un eclipse de tefln
y duplican la neblina etrea de las cumbres

el cncer
con tumores de presencia en la piel
escupe un pedazo de pulmn

y tu mirada siente sumergirse en el saber

palabra que viaja sin saber a dnde

roja la reja de palabras,
palabras que sufren, envejecen,
reumticas, estriles, artrticas,
amarradas a su angustia
Se retuercen
con ojos oblicuos
te miran. Se ren,
risa amarga y sabia,
que sabe e ignora,
risa de palabras
se escapan entre tus manos,
el hueso tergiversado del tiempo
les otorga forma

Sin domicilio
tengo tantos

nuestras vidas
atascadas de domicilios
como la corteza de un rbol
tapizada por mariposas monarcas
antes de partir

calles y nmeros
sabana y sartn
plumaje y piel

la cocina se transforma en el templo de los frijoles

desnudo en el excusado
frente a la ventana
con vista al sol

Llegu a conocer un domicilio en el cual
haba una Jacaranda en la calle
Alejandro se abri la frente ah
y chorre su sangre

nunca dejaban crecer a la Jacaranda
un da desapareci el nio Alejandro,
yo abandon el domicilio
y el rbol se alz sobre el cuarto piso

las cataratas nublaron la mirada de la portera

Conoc jardines donde crecieron los picos blancos
de los alcatraces y graznaron

graznidos erizos,
que araaban las pginas de las noches

en que Pepe, esquizofrnico, se quitaba el pato blanco
que le colgaba a la cintura
y desnudo, velludo como una maleza de bellos,
se defecaba por los pasillos de la casa

Ejrcitos de palabras
y das de paz, porque los hay,
azules,
como el cielo del desierto
el estado de Sonora al sur,
al norte la energa nuclear,
las chimeneas blancas,
la vida con su centro partido
el eructo del patriotismo
de todos los patriotismos
y su ejrcito de palabras

sus murallas de arcilla

Viva lo que no se habla!
lo que otorga forma
a lo que no se habla

Esta raza de palabras
que te estrechan las manos
que empapan tus ojos
y les llamas vida

bajo las calles y avenidas
el metro subterrneo,
la lnea de transporte azul
la verde epazote,
o amarillo crema
atad mvil
con gargantas humanas que ren
y pechos que sudan

por las playas
corre el loco,
se sent a platicarme
y me dijo:
Yo nac del hueco de un rbol,
sin madre ni padre.
Mira mis piernas de pjaro,
mis ojos anmicos
mi plumaje de mentiras.

Le picaba el crneo
un cuervo como si estuviera muerto l
y l simplemente se agitaba
clavndome la mirada

Si digo tu nombre lloro amigo

no tengo domicilio

ven mujer, por un instante,
con tus rizos
y tu risa sana
y tus manos que se hundieron en mi ser
tu voz fecunda,
tus pechos y caderas
de madre,
con tus pginas azules

ven a nuestros tiempos
y destiempo
te espero en la congestin de destinos
de los aeropuertos

Dame una semilla azul
estas palabras de atardeceres fros
llevan vientos que arrancan las letras del invierno

te confesar
algo sobre las residencias azules
de cemento y ladrillo
con actas

no nos conocen
y yo no les hablo de ti

cuando los soles de las tardes se doblan
como hermanas empujadas por el oleaje del tiempo

gota de ausencias
gota de encuentros

Este mercado por la maana
est salpicado por el alba de cientos de voces
de cientos de apetitos
y un hambre con mil bocas
y sobre su dilapidar continuo
tus miradas
y tu brazo como sabia vbora
enredado en la rama de mi brazo
y tu susurro

vive...

Aqu lo sucio
y el derroche continuo
se sientan
en bancas angostas,
rozan la piel,
compiten por espacio
el mueco de plstico
y los pedazos de res,
el miembro fragmentado
y la cabeza de un cerdo sin ojos,
el cuchillo
y el licuado
la hierva
y el maz

Esta palabra tiene sangre
y pensamientos,
aliento,
sabe a olvido y
a escape,
a mugre
y amor

Esta palabra me habl
me hizo
me amarr con sus hilos
un espejo de agua
tiene hijos
tiene hijas
se acomoda entre sus labios
y sus dientes
los que quedan, los que sonren
y los que se van

palabra que duele

nos recoge en sus puos de asfalto
nos da forma
palabra tras palabra,
en la repeticin de las fbricas
en el laberinto del dgito
en las copas de los rboles
y en la raz



*** El T

tu espalda es pgina
que se dobla
tu espalda
arco y cascada
que empuja
el tiempo

tu ropa
se deshace
como la pasta
de un libro

tus senos pintan
el camisn empapado
bajo la regadera
como la bolsa de t
que pinta la servilleta

mis labios que te beben son
un par de canoas
que desembarcan
en las islas de tus pechos

los recuerdos te esculpen
como al templo de piedra
las lenguas verdes de la selva
te estiras como un arco
me sacudiste con desesperacin

aire,
respiracin,
urbe de sentimientos
aovan
bajo tus prpados cerrados

por fin sonres
ante las revelaciones de
nuestro sexo

reverdecido

acostada a mi lado

** Andrs Fidel Orlowski
   aorlows@hotmail.com
   Poeta, docente y pintor mexicano (Detroit, Michigan, EUA; 1973). Hijo de
   madre mexicana y padre estadounidense, se cri en Ciudad de Mxico.
   Reside en el desierto de Nevada. Obras pictricas suyas pueden
   apreciarse en http://www.fineartstudioonline.com/AndresOrlowski.



=== Proyecto Vuelta a la Manzana (Cartagena) ==============================
=== nfulas de una manzana en la periferia ================================
=== (Urbanizacin Los ngeles: Una calle de ida y otra de regreso, ========
=== y dos atajos: al paraso y al infierno)      Juan Carlos Cspedes =====

                          A Enoe, mi madre, una guapa que se llev la vida.

Los Cspedes llegaron al barrio con la lluvia y la mitologa del trueno, en
un camin demasiado grande para los obsoletos chcheres arrastrados por dos
empleados pblicos, que traan colgados de los sueos a su prole. Las pocas
casas que se levantaban estaban sin terminar, puro ladrillo gris y ventanas
que miraban hacia la calle con ojos rasgados de plsticos a falta de
vidrios. No era la Cartagena de los Lemaitre, ni el tringulo cuasiperfecto
de Bocagrande-Manga-Crespo, o las rancias callecitas de San Diego y
Getseman olorosas a plvora todava. Sin embargo, aqu tambin corra
paralela la otra historia, la de los pioneros de la oscuridad y las
viviendas sin agua, la de los mechones en la noche y las sombras de las
manos reflejadas en las paredes con sus conejos risueos y viejitos muertos
de la risa ante el asombro de los hermanos y el cartn de abanicar de la
madre y el radio de las noticias del padre mecindose en la hamaca.

Despus el arte sin matricular de acomodar las cosas, buscarle puesto a las
que sobran, y encontrarles, como siempre, un espacio que quedara olvidado
hasta la prxima mudanza, que quiera Dios no llegue nunca. Pero no
estbamos solos, miradas se filtraban por las puertas buscndole identidad
y posibilidades a esos nuevos vecinos, que despertaron la maana con gritos
y aspavientos y un perro que persegua mariposas, nios invisibles,
albailes y uno que otro vendedor de yuca de un pueblo todava lejano.

Mientras la olla herva en un fogn improvisado en el patio, una pelota de
ftbol haca amigos en la primera cancha creada con los ojos. Esa cosa
mgica que los pelados de Los ngeles nunca haban visto rodar, y vi por
primera vez volar un zapato, zumbar una pierna, los primeros raspones y la
primera sangre inaugurando esta extranjera de un da. Llegaron los
nombres, el reparto de los apodos y las trompadas, ese lenguaje elemental
de todas partes, el poder de la propiedad del baln y el squito de
aprendices de esa ciencia de los pies. De cmo cantar un gol en medio de
reglas que improvisaba al paso de las preguntas y ese ser experto con tan
slo doce aos a cuestas.

En la primera noche el exilio de la luz elctrica, el descubrimiento de la
luna total y su camino verdadero entre el monte (cuando an la poesa no
era una probabilidad). La bienvenida de los grillos y las lucirnagas, esas
estrellas aterrizadas, y el ensaamiento de los mosquitos que nunca leyeron
los derechos de los nios, y esa cuadra inmensa echada a caminar para
conocer a los nuevos vecinos. Muchos guas mostraron los atajos, los
vericuetos que se acuaron en la memoria, la casa de la pelada ms bonita
que tena muchos novios, pero que ella no lo saba, ese desfile
interminable por su frente para verla. Mi padre que no me fuera lejos, que
ir a la tienda lejana a buscar el hielo, el azcar, las velas y la
provisin de cigarrillos infaltables, y nuestro primer cigarrillo entre
tantos, y tosa a ver quin aguanta ms el humo, y pobre pelado, no sabe, y
masque chicle, mi llave, que lo descubren.

A la maana siguiente, despus de repartir el cansancio entre todos, la
algaraba de la gente y corran todos. Un acorden y un seor muy viejo en
una mecedora, muchas arrugas, sin dientes, vestido de pantaln caqui,
camisa que conoci mejores tandas, unas abarcas rudimentarias, la botella
de un ron sin etiqueta, un sombrero sabanero y un ...Alicia adorada, yo te
recuerdo en todas mis parrandas.... Nos burlbamos de cmo mascaba las
canciones y Lucero espiritual eres ms alto que el hombre.... Que se
callen esos pelados que no dejan escuchar. Los dedos toscos apretaban los
botones que soltaban una msica que erizaba el espinazo y haca mover los
pies con un dolor indescifrable por falta de experiencia. El seor tena
los ojos vidriosos y tomaba directo de la botella, entonces sentamos que
nos bajaba saliva por lo sabroso que deba ser el ron. Muchos aos despus
supe que tuve ante m al gran Juancho Polo Valencia.

Luego vinieron la cacera de pjaros que nunca atrapamos, las cerezas
silvestres cercanas a una casa perdida en el monte, y la primera mujer
desnuda que lavaba la ropa en el patio sin saber, creo yo, que ojos
exorbitados miraban, y el regreso puntual por las tardes de siempre, a
correr de nuevo ese velo plegado de la vida, que nos quit parte de la
inocencia. Y corran que hay un ahogado. Tirado en la arena amarilla de
cantera, un joven con los ojos que nunca se cerraron, que nos persigui
durante mucho tiempo por las noches, aun contra los rezos y oraciones y
ngel de mi guarda dulce compaa, nuestro primer muerto y el descubrir que
cualquier da uno podra no levantarse y ser como un palo, o una piedra,
que es peor.

En las noches aburridas nos sentbamos al pie de la Avenida Pedro de
Heredia a repartirnos los carros que pasaban, y ese es mo, y yo lo vi
primero, y t eres un tramposo porque los que van de izquierda a derecha
son los tuyos, s, pero las camionetas son mas. All supimos que las
carreteras te llevan a lugares que no conoces y soamos con viajar
acompaados de la novia, que lo era de todos y de ninguno. Pero el progreso
vena a paso rpido, desyerbando los rituales de la infancia, construyendo
casas que ya no miraban para afuera, de gente rara que no rea, las rejas
se hicieron altas y los perros ms bravos, las pelotas eran chuzadas por
una bruja que se mud a la cuadra, despus vino la revancha de las piedras
en la noche y ella devolvi el golpe con aceite quemado para carros en el
pretil donde nos sentbamos a ensayar los primeros piropos a las chicas.

Una maana llegaron los contratistas con sus cascos de ingenieros y nos
jodieron la cancha de ftbol, se llevaron con sus buldzer las risas y los
goles y yo era Zico sin Adidas. Fueron brotando de la tierra unas casas
pegaditas, sin carcter, iguales. Mira por qu se cambiaron los goles! El
barrio La Floresta era ahora nuestro vecino, y no queramos saber nada de
ellos, los veamos como los responsables de nuestra dispora en busca de
una nueva cancha donde meterle a la vida los pocos goles que an nos
quedaban.

Una noche la primera borrachera me escondi mi almohada y el sol me
sorprendi debajo de la cama, me imagino que buscndola todava. Mientras
sufra mi primer parto biliar una enorme mole se levantaba donde antes
pasbamos las tardes mgicas del barrilete, las cuchillas cruzadas para
cortar los hilos de las cometas de otros barrios y las guerras de pepinos
bastos, con el discurso de un Presidente de la Repblica y su Ministro de
Defensa poniendo la primera piedra de lo que sera el Barrio Tacarigua y el
condominio Conjunto Residencial Tacarigua. Fuimos los primeros extraditados
del progreso. Atrs quedaron los ponches y la primera base, la primera
carrera, el nico hit, el pelotazo en la espalda. Todos fuimos empujados
igual que los animales que antes habitaban la tierra donde ahora estn
nuestras casas. Ya los encuentros eran entre barrios, las patadas iban por
toda la periferia, aprend a saltar y cuidar los tobillos, a cazar
espinillas, a defender mi flacura con los codos. Pero para el segundo
tiempo vino otra constructora que se llev nuestro maracan de cal y arena.
Naca el Centro Comercial Los Ejecutivos.

Fuimos acorralados por los aos y la piedra. El desarrollo nos tendi una
trampa con sus vitrinas alucinantes, sus precios de ofertas y sus maniques
de mirada complaciente. Una maana de mayo me encontr meciendo en mis
brazos a mi hija Yurika, supe entonces que slo la poesa me poda salvar
de esta guerra silenciosa y perdida contra el progreso. Como en el
concierto de Pink Floyd, me fui quedando adentro del muro, mientras el
cemento avanzaba grotesco contra mis sueos. Viene mi hija Michel y me
sorprendo paseando con mis hijas en el Centro Comercial La Castellana,
donde alguna vez hubo un verde como jams lo haba visto en mi vida, donde
reventamos pelotas contra Las Delicias, en esa suerte de finales sin
trofeos, ni prensa, ni gloria, slo el peso de las gevas y las ganas de no
perder nunca.

Ahora no s dnde queda la periferia. Ayer viva en las afueras, pero todo
el ritmo de la ciudad se vino para ac y Los ngeles quedan hoy justo en el
centro de cinco centros comerciales. Y en la Avenida Pedro de Heredia ya
los nios no cuentan carros ni los hacen suyos, un ejrcito de motocicletas
nos grita que lleg el progreso, y que vino para quedarse vestido de
Transcaribe y ruido. Ya nadie eleva cometas, hay demasiados alambres
robando el cielo.

A veces voy por la calle recordando tanto amigo perdido en las esferas del
deber y las responsabilidades, en la desercin de los sueos, en la nia
que no fue de ninguno, en mi baln pinchado por la bruja, en las cerezas
que me llevaron a mi primera desnudez, en los goles que nunca ms
regresarn y se me inundan los ojos, y antes de que alguien me vea llorar,
me paso la mano y le hago a la vida un taquito a lo Falcao con una lata de
cerveza que encuentro en la calle.

** Juan Carlos Cspedes
   siddarthapoeta@gmail.com
   Narrador y poeta colombiano (Cartagena de Indias, 1962). Es abogado y
   periodista. Fundador y editor de la revista virtual La UrraKa
   (http://revistalaurraka.blogspot.com). Miembro cofundador del Movimiento
   Literario Generacin Fallida. Ha publicado los poemarios La lucidez
   del contaminado (2003), La herencia del peregrino (2004), El viajero de
   los pies de aire (2005), Noches de Sidarzia (cuento y poesa, 2006) y El
   Orculo de Sidarzia (2007). Es directivo de la Asociacin de Escritores
   de la Costa (http://asoescritoresdelacosta.blogspot.com), presidente del
   VI Parlamento de Escritores e Intelectuales del Caribe Colombiano
   (http://parlamentocaribe.blogspot.com) y de la Corporacin Cultural
   Cartagena de Indias, miembro de la Fundacin Benkos Bioho y columnista
   del diario La Verdad.



=== Territorios      Ulisses Paniagua =====================================

      Los hombres y mujeres o bien se devoran rpidamente en eso que se
      llama el acto del amor, o bien se crean el compromiso de una larga
      costumbre a do. Entre estos dos extremos no hay trmino medio. Eso
      tampoco es original.

      Albert Camus.



      Hay que hablar de amor y deseo mientras nos queden labios con que
      besar...

I.

Despus de todo slo se trata de la carne, de los amorosos territorios;
de esa fiebre perpetua con que los cuerpos se revuelcan en la tumba.
Despus de todo slo se trata del amor como una gran estafa,
el demonio desnudo que ronda la costra de la sbana
hormiga inarticulada con insomnio

Quiz, en recovecos urbanos donde asoman la timidez y el prejuicio,
en las calles lunares, sin sortilegios y sin ruido,
convoquemos urgentes el placer solitario y milagroso,
ese sueo que todos soamos
quin lo sabe?

Tal vez sea cercana de vahdos en combate de cuerpos,
crucigrama de pieles cicatrizadas a fuerza de besos,
perfume que dejamos en las batallas;
un hombre, una mujer, un ngel compartido...
tal vez:
ese len insatisfecho que nos habita entre los muslos,
ese pretexto necio de compartir cama,
esta pinche necesidad de olvido.



II. Mapas.

Y he aqu que los cuerpos ocultan extraos cdigos,
rutas indescifrables, cercanas y desvelos;
la tersura de piel en brama revelada ante el asombro del viajero;
los parajes adversos, perversos, vidos de descubrimiento;
deleitosas jornadas sin fatiga,
puertos de bravas fragatas,
nuestra mitad de ocano sudoroso.

Don Juan declara:
los territorios son tan inmensos como la posibilidad de nunca recorrerlos;
Yo contradigo:
estas comarcas son infinitas pero mesurables,
como las palabras tuyas que bautizan mi vientre,
como coordenadas de desamparo en nuestro rumbo,
tan hmedas como labios que palpitan al contacto de tu sexo.

Guardo silencio, te busco, nos perdemos,
debiramos al alba conseguir un astrolabio...



III. Lobo y cordero.

De tu cuerpo me gusta todo, porque es tuyo,
porque es nuestro: porque lo compartimos.
Me gusta que sea la hostia que devoro,
me gusta ser lobo.

De mi piel ansiosa, suave y abierta que a ti ofrezco,
exijo sea parte de tu sed, ser alimento.
Preciso habitarte,
recorrer los rincones que guardas,
navegar encima, debajo, detrs de ti,
navegar profundo...

De m en ti y de ti en mi cuerpo me maravilla, me encanta todo;
porque todo lo que somos, porque todo lo que hacemos me gusta;
incluso la delicia con que maltratas y maltrato,
incluso las palabras sucias que retratan la ternura que resguardo;
hasta la candidez de un ambiguo te amo o la impdica caricia,
el abandono de tu almohada cuando te marchas en diciembre,
el escozor que dejas en la entrepierna,
y los rastros olorosos, dolorosos de tu sexo;
y el dolor entre sbanas que tambin te echan de menos.

De tu cuerpo extrao todo, hasta lo que no es tuyo,
hasta mi miembro duro que vela tu ausencia
guardando ardoroso luto a la delicia del momento,
y tu cliz que jugoso se derrama, tu herida que enardecida se desborda,
y el oscuro suspiro en que te entregas;
una presencia animal que culmina en desagarre de dos,
fin de encarnizada lucha: biorgasmo.

Me gusta que aun cuando eres tuya, eres nuestra.
Me gusta penetrarte toda.



IV. Misterios y rarezas.

Siendo adolescente, la muerte y el sexo se cernan sobre m como poderosos
      [misterios.
Hoy por hoy a la muerte la respeto, pero la sacralidad del sexo me mueve a
      [risa:

Que alguien tal vez Dios o un simio
perdone a los cuerpos que no se buscan,
a las entrepiernas que no disfrutan,
los novios que se flagelan en los baos,
a la soledad que frgida y triste muge en el armario.

Que alguien, como se dijo, canonice a algunas putas
(contadas son las que lo hacen bonito),
subaste a las recatadas viudas; psicoanalice a las graves solteronas,
nos regale una cajita de ensueos o una mueca inflable en su defecto,
esa vlvula de fuego que mitigue una tarde de tedio.

Sin mujer no tengo ojos.
Sin mujer la alegra me cuelga en el perchero.
Sin sus besos niebla soy.

Sin su noche mi noche agoniza,
sin sus manos mis manos cerceno,
sin sus labios el limbo, verdugo impotente.
Sin mujer eunuco soy.

Que alguien me desfonde a besos, que su sombra goce entre mis sueos,
que alguien me desborde, me extienda y me inmole.
Que se me derrame el cielo.



V. Breve tratado sobre los amores de paso.

Creo en esos seres que braman por las noches
cuyas paredes transpiran y gimen;
que clidos despiertan ante el acoso de las sbanas furtivas
y se llaman hoteles.

Creo en esas casuales celestinas con nombre de farra irresponsable,
en el encuentro fortuito lejos de lazos y reproches,
en el tlamo clandestino y la noche sin bodas.

Creo en las conquistas en el metro,
en navegaciones ante un kiosco en acecho de bocas,
en las miradas robadas, en los asomos de lumbre,
en los pechos que regalan y que llaman,
que palpitan como bestias furiosas.

Creo y no creo pero creo en el sida, el aborto y la comunin de muslos,
en los grandes amores dentro de las habitaciones 105 y 206.
Confo en la sana insana del deseo.

Tendido en el imperio de esta cama, amplio y ansioso,
escucho este confluir de orgasmos que es el mundo
La urgencia de los amantes estalla en festival de jadeos y caricias;
un clitrico murmullo me adormece /
me despiertan tus manos tibias,
tu lengua que recorre personales territorios:
me conduzco, te conduzco y me dejo conducir,
encuentro tu contacto sobre m,
tu tacto con dulce tacto sobre m, conmigo,
ciego y mudo me entrego a tu misterio;
una suave lascivia invade mis venas
y mi sexo, enhiesto, cada vez ms ansioso,
es cada vez ms tuyo.



VI. Edenes amargos.

Adn y Eva, convulsos,
han demandado a Dios:
culpan a un fruto, a la sierpe
y al intransigente Paraso.

Bajo glidas vitrinas,
ocultas a la ira del creador y a manera de condena
tentadoras manzanas colman el planeta;
urgentes lenguas bfidas aguardan su contacto,
cuerpos fros yacen en los edenes amargos
arrepentidos de tanta ciencia, arrepentidos de su reflejo.

Nada s, salvo que la sed de amar es persistente...

La serpiente sigue as rastrera
busca siempre una excusa, un consuelo,
y ante el primitivo placer que anuncia desconcierto,
Adn castrado encuentra los pechos de Eva;
entonces se produce el milagro:

En el Edn de Adn arde Eva,
Eva arde, y arde el Edn de Adn.
El Edn es una cama enorme que da gusto.

Mientras tanto, mientras el amor sucede,
me pregunto si Dios ya habr conseguido mujer.



VII. A piel abierta.

Est claro, es imprescindible el beso;
es preciso el contacto entre la tersura de las pieles vidas.
Debes saber una cosa:
yo no creo en los sexos obscenos ni en la animalidad en s
(aunque algunas veces...)

Me siento entrar en ti, refugio de carne,
besarte sin prisa desde la nuca hasta el cielo,
saborearte,
perseguir con humedad deleitosa que lubrica, que explora lento;
s cuando permites mi arribo por detrs,
suave y salvaje, abrindome paso entre la maleza de las bragas,
entre el nido pausado de caderas lustrosas, en el hueco gatuno de tu
      [espalda,
entre el ocano que bebo y desfloro cada vez que te reencuentro.
Siento que dentro crezco, que indago;
un afrodisaco vapor inquieta mis venas,
te penetro, te absorbo, te muerdo.
hierven sangre y corazn a tu contacto,
hierve tambin el cabello que yo jalo.

T me pides que apriete, que destruya,
que devore.
Luego me pierdo.
Soy doloroso sabor que embiste, que descarga,
lamento antropfago en tu cuerpo;
compruebo,
entre Sodoma y Gomorra existen muchas virtudes
cmo fluidos no?
entre tu carne y mi carne, linda,
no siempre debe haber amor.



VIII. En busca de Roma.

Dame tu cuerpo, negra, para empezar a vivir.
T, tan llena de bondad,
tan buena de cada parte, de todas partes;
yo, tan siniestramente amoroso,
tan vulgarmente atado a ti esta tarde,
tan seductor y rastrero:
dame tu cuerpo.

Tu boca,
tu cuello floracin de besos,
tus pechos que erguidos se estremecen con mis labios,
esa Roma que arde entre tus piernas.

Djame develar el secreto,
aquel que para m ya no guarda misterio.
Deja que se consuma el verso afable entre mis palabras sucias,
entre tus exigencias y abandono,
deja que se desborde la proximidad, el acercamiento.

Negra, negra jugosa, negra suave,
fresco olor a fruta nueva,
trmula alegra que desborda, que rico flagela,
sabor a tierra y verdad
dame tu cuerpo, que estoy aprendiendo a amar.



IX. A solas.

Me gusta ser animal telrico,
deleitoso,
me gusta ser carne que se abre,
carne que se vuelca sobre carne,
tu cuatrero.

Me gusta ser esos labios que calientes
envuelven tus pezones y deleitan;
me gusta ser esa frgil pendulacin
de mis dedos indagantes en tu entrepierna,
me gusta ser la lengua que derrama,
me gusta sentirte plena.

Entonces la urgencia,
la furia de la sierpe enfurecida,
ver cmo te agitas sobre m, medusa interminable.
Entonces tus caderas lbricas
y la curva de tu espalda que ya dije.

Y entonces, despus de todo
agitado y sudoroso, ardiente,
sobre tu cuerpo como casa
des can sar.



X. Obituario.

Amargo como obituario de memorias,
una masa extinguida en cada beso de olvido,
el Amor, dolorido, se hundi en la noche;
sano ejercicio onrico que apenas ocult el engao:
el destino apuntaba siempre a su condicin de esclavo,
magro y afectivo.

Al final
extraaba el calor de otro cuerpo en el ocano de su cama.
Al final
extraaba la zozobra que comparte, la delicia aguerrida.

Cmo culparlo,
el hmedo fetiche de la nostalgia marchita a cualquiera.

Ay, amor impuro que duermes mordiendo la almohada,
qu sera de ti sin el amor..!



XI. Reunin.

Furtivo te mido,
de mi mirada a la tuya media una promesa,
una colisin, un encuentro.

No s bien cundo tu boca se convirti en este mosto
que imaginario, pero rudo, me devoro.
Te desnudo sin tocar tu ropa,
te gozo, te siento.

Me miras con ojitos claros de gatita:
sonres y levantas la oscura copa.
Pienso que tal vez quieras hacer el amor
a pesar de que ya lo estamos haciendo.
Ahora mismo mi cerebro, y mis dedos, ndice y medio.
Sonres, mira que eres insistente:
te abro, espero.

Siete pasos distan de una reunin de cuerpos,
me estremece la idea, la posibilidad, el desvelo.
Te intuyo, te adivino mojada y completa.
Nos acuchillamos con los ojos.
Bebo un trago, me levanto;
hace rato abandon mi sombra.
Me acerco y me presento.



XII. Apologa del engao.

De tus fervorosos engaos, linda,
slo despojos me llevo,
que ms valdra vetar los labios
cuando nos vencen los miedos.

Roto el corazn
an persiste el deseo;
nos demudan las huellas,
nos acusan los sueos
de azarosas serpientes
est colmado el desierto

(Todos reniegan los tormentos de amor;
mas amor es lo nico cierto,
ahondado, clsico y quieto
Juan Corazn sigue latiendo)

De tus fervorosos engaos, linda,
slo los huesos conservo,
que ms nos valiera ser sabios
y comenzar a entregarnos completos.



XIII. Eplogo.

En ese lugar del que hablas, linda,
la Mantis se provee de maridos;
un alargado gemido ensordece los odos del planeta;
la devastadora soledad se masturba sola,
mientras la joven y noctmbula guardia
se atena con la ayuda de desdentados ventiladores muertos.

Alcnzame tu cintura, que hoy no tengo ganas de lo subjetivo
y quin dice que hacer el amor no es subjetivo?
Las termitas se comieron mis manos,
slo me quedan los labios para perseguirte toda.
Esto es confuso, linda, mi amiga muri de SIDA
y an conservo su neglill como memoria de guerra.
Debes saber que entre un hombre y otro cuerpo
se ocultan las preferencias de cada quien.
Lo mismo ocurre con las mujeres, y con todos.

Y yo aqu sentado bebiendo mundo,
desfilo mis ojos entre tantos cuerpos,
cuerpos y cuerpos por multitudes,
t e r r i t o r i o s,
y todos los cuerpos nocturnos
gustan del mismo nctar
y todos los cuerpos nocturnos
se desbordan en el infierno.
Reglame una indecencia, linda,
que las termitas
ya vienen taladrando mis fronteras, destapando los pozos.
Bsame, reglate:
al final de la trinchera
son los mismos ojos, linda,
siempre los mismos ojos.



XIV. Manifiesto amoroso.

Vendamos amor a los masoquistas,
lbricos juguetes a los castos,
dolor a los dulces,
rudeza fermentada a las castas hembras.
Vendmonos por kilo,
por litro transpirado,
por centmetro de sexo;
vendmonos por nada.

Y es que es tan corto el amor
y aun ms corto el deseo,
que a veces con retazos de deseo
completamos amor.
Y es que del amor al deseo
gobierna una trampa,
y es que las cadas son infinitas, Amor,
y hay un pozo de por medio,
y es que duele,
duele mucho, tanto.

Pero al final,
slo es un pozo:
vendmonos por nada.



XV. De vuelta a los antiguos territorios.

Despus de todo slo se trata de la carne, de los amorosos territorios;
de esa fiebre perpetua con que los cuerpos se deleitan en la tumba.
Despus de todo slo se trata
del prolongado rugido del deseo;
de un hombre, una mujer, y a veces una nueva vida.

Al final quin as lo dispuso? cundo se consum el edicto?
los cuerpos nuestros sean habitables a plazos,
como mudanzas que se repiten sin sentido.
Despus de todo el amor exista...
(creo haberme aventurado demasiado)

Djame alcanzar tu vientre, linda,
hoy no quiero pensar de qu se trata todo esto.
Se extingue la noche, amenaza el alba,
y con la sed de tu piel y de mi piel quedan tantas cosas que escribir.
Hoy slo s que se anuncia, solitaria, la orga.
Orga de dos. Nuestro cobijo,
con este pretexto necio de compartir cama,
con esta constante necesidad de olvido.

Quizs,
despus de todo,
slo se trate de la carne,
de la mordida certera, del desvelo.

Quizs, al final de todo,
slo nos descubramos salvajes y puros
a travs del espejo de los cuerpos.

** Ulisses Paniagua
   sesilu7@yahoo.com.mx
   Escritor mexicano (Ciudad de Mxico, 1976). Es poeta, guionista y
   dramaturgo. Ha publicado en diferentes diarios y revistas literarias de
   su pas. Tiene cuatro libros publicados, en colectivo, con la
   Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx).
   Recibi una mencin honorfica en el Concurso Nacional de Cuento
   Criaturas de la Noche, convocado por el Instituto Coahuilense de
   Cultura (http://www.icocult.gob.mx).



=== Ebriedades      Gonzalo Fragui ========================================

      (Nota del editor: Ebriedades, del venezolano Gonzalo Fragui, no es
      un libro para guardar en las bibliotecas, como dice su autor en el
      prlogo, sino para compartirlo con los amigos. Publicado hace unas
      semanas por la Cooperativa Librera Ifigenia, el libro rene
      ancdotas de personajes histricos o annimos y, sobre todo, de
      escritores amigos, con el denominador comn de que los protagonistas
      participan, directa o indirectamente, de alguna ebriedad de marca
      mayor).

      Ebriedades
      Gonzalo Fragui
      Narrativa
      Cooperativa Librera Ifigenia
      Mrida, 2008
      ISBN: 980-7176-00-2
      250 pginas

*** Antonio Mora

Me encuentro con el poeta Antonio Mora y le digo que por fin conoc a
Pregonero, el pueblo donde naci el poeta.

El poeta se alegra:

Qu bueno! Y viste la placa que pusieron donde yo nac?

Yo le respondo que no porque no s en qu casa naci.

Y qu dice la placa? le pregunto.

Dice: Expendio de Licores N 135.



*** Pancho Massiani y Eugne Ionesco

Una noche el escritor venezolano Francisco Massiani conversaba con un
desconocido en un bar de Pars. La conversacin era de lo ms animada. En
uno de los viajes de Pancho al bao fue abordado por otro venezolano que
tambin estaba en el bar. El otro venezolano le pregunt a Pancho si saba
con quin estaba hablando. Y Pancho respondi sinceramente que no. El
venezolano le inform que se trataba nada ms y nada menos que del famoso
escritor Eugne Ionesco.

Al saber la noticia, Pancho medio se sacudi, sali inmediatamente y
pregunt a su contertulio que si era verdad que l era Ionesco.

A lo que Ionesco respondi:

Es verdad, soy Ionesco, pero vamos a seguir conversando como si no lo
fuera.



*** Fontanarrosa

Uno de los personajes ms conocidos del recientemente fallecido
caricaturista argentino Fontanarrosa es Inodoro Pereyra.

Un da, Pereyra se encontraba tomando tragos y un amigo le reclama:

Es que usted es muy vago.

Inodoro se defiende:

Vago no, quiz algo tmido para el esjuerzo.



*** Erasmo Fernndez

Laura estaba de cumpleaos. Su hermano, Alejandro Oviedo, y los poetas
David Gonzlez Lobo, Leonardo Ruiz Tirado y Erasmo Fernndez queran
regalarle algo pero no tenan dinero. Ezra Mo, como le deca Alejandro al
poeta Erasmo, propuso entonces robar unas flores del cementerio El Espejo,
que quedaba cerca. As lo hicieron.

El Cementerio El Espejo en esos tiempos era un lugar de descanso para los
poetas, de descanso no eterno. Los poetas entraban y salan como si se
tratara de su casa. Era un lugar, digamos, con cierta familiaridad, para no
decir De ambiente familiar porque sera demasiado.

Llegada la noche, el poeta Erasmo escal los altos muros del camposanto y
seleccion con marcado esmero las flores ms bonitas, las ms
resplandecientes, mientras afuera los otros poetas le cantaban la zona.

Luego, los sonrientes poetas llegaron a la casa de Laura con un ramo
gigantesco. Erasmo ni se vea. Entonces Laura y su mam empezaron a buscar
varios jarrones para poner tantas y tan oportunas flores mientras
improvisaban una gran fiesta.

Lamentablemente la cumpleaera descubri pronto la procedencia de tan
magnfico ramo por culpa de una de las flores. Una cala bellsima. La flor
que ms brillaba a la luz de la luna.

Era de plstico.



*** Roque Dalton

El poeta salvadoreo Roque Dalton tena un excelente humor. Algo que no
aceptaba la dictadura y algo que no entendieron sus propios camaradas. Por
su lucha, por su poesa y por su humor lo asesinaron.

Roque contaba este chiste:

Un borracho est en una fiesta y tiene muchas ganas de bailar pero no
encuentra pareja. De pronto divisa a lo lejos a una seora gorda que tiene
un vestido morado que le llega a los pies y un sombrero que le hace juego
con el traje. Se dirige inmediatamente a ella y le pide que le acepte una
pieza. La seora levanta la nariz y le dice que no. El borracho insiste. Le
pregunta que por qu no quiere. Entonces la seora le responde
enfticamente:

No acepto bailar con usted por tres razones esenciales: la primera, porque
usted est muy borracho; la segunda, porque los msicos se fueron hace como
media hora; y la tercera, porque yo soy el Arzobispo de San Salvador.



*** Csar Dvila Andrade

El gran poeta ecuatoriano Csar Dvila Andrade vivi durante un tiempo en
Mrida, invitado por ese otro gran escritor ecuatoriano, Alfonso Cuesta y
Cuesta. Luego Dvila Andrade se residenci definitivamente en Caracas,
donde muri. Sus versos reflejan un gran dolor, el de sus hermanos
indgenas.

Dvila Andrade beba seis meses y pasaba seis meses abstemio. Abstemio
totalmente. Ni un vinito. Sin embargo, sus amigos poetas lo recuerdan
fundamentalmente por los seis meses de trago.

En una oportunidad le publicaron un poemario en Caracas y unos traviesos
editores, que conocan la aficin del poeta por el trago, le cambiaron un
verso que afect profundamente al poeta. Un poema suyo empieza diciendo:

Ahora s que me dieron esta alma en medio de una batalla.

Y los malvados editores le pusieron:

Ahora s que me dieron esta alma en medio de una botella.



*** Floriano Martins

Un da Hermes Vargas fue invitado como traductor de portugus al Festival
de Poesa de Valencia. Adhely Rivero le puso como tarea traducir al poeta
brasileo Floriano Martins.

Una noche de tragos, Hermes se olvid de la tarea y, adems en medio de la
borrachera, empez a hablar en brasileiro.

Entonces, al poeta Floriano, quien habla portool, le toc traducir a su
traductor.



*** Humberto Febres

Un da salen de Barinas, en un Renault, los poetas Humberto Febres y
Alberto Jos Prez, rumbo a Mrida. A la altura de Altamira de Cceres se
detienen y compran dos botellas de brandy Martell.

Por el camino se toman una botella y empiezan la otra. Al pasar por la
Laguna de Mucubaj un camin se les lanza encima y Humberto da un volantazo
hacia el cerro, el carrito sube, se voltea en el aire y cae.

Con el carro patas arriba, los poetas salen con dificultad. Afuera una
asustada viejecita reza arrodillada. Entonces Humberto toca a Alberto Jos
y le pregunta preocupado:

Y la botella?



*** Le Comte Bleu

Un da, Alcides Rivas, Le Comte Bleu, invita a tomar cerveza a los poetas
Avlmar Franco y Arnulfo Quintero.

Empiezan a pedir cerveza y cerveza y como a las tres de la maana el
mesonero les pide que paguen la cuenta porque va a cerrar.

Ninguno de los poetas tena dinero pero esperaban que el Comte pagara
porque era el que haba invitado.

Efectivamente, Alcides se meti la mano en el bolsillo, sac una  piedrita
blanca de ro, se la entreg al mesonero y le dijo:

Tome, buen hombre, este diamante, pguese la cuenta, y qudese con el
vuelto.

El mesonero se molest, llam a la polica y se llevaron presos a los tres
poetas.



*** Luis Beltrn Guerrero

Luis Beltrn Guerrero vivi varios aos en Buenos Aires. All estudi un
doctorado, y tuvo como compaeros de estudio a otros venezolanos, entre
ellos al poeta Carlos Csar Rodrguez.

Una noche Luis Beltrn Guerrero asisti a una cena con escritores
argentinos. Durante la comida nadie habl. El poeta venezolano estaba
extraado pero pens que sera por educacin.

Luego de cenar pasaron a otra sala y all empezaron a repartir vino.
Beltrn Guerrero pens que, con los tragos, aquellos escritores, grandes
luminarias de las letras latinoamericanas, se iban a destapar a conversar.

Sin embargo, a pesar de las copas, los escritores permanecan en silencio.
Luis Beltrn no entenda lo que suceda, as que se fue a la cocina y le
pregunt a un mesonero la razn por la cual los escritores no hablaban.
Parecan mudos. El mesonero le dio una explicacin que no dej lugar a
dudas.

Es que, como todos son genios, todos son intelectuales brillantes, no
hablan porque temen que los plagien.



*** Lira Sosa

En un bar de Pars beban Anbal Nazoa, Guillermo Sucre y otros poetas.
Cuando lleg la hora de pagar se dieron cuenta de que no tenan suficiente
dinero. A alguien se le ocurri buscar al poeta Jos Lira Sosa, quien
tambin viva en Pars y mensualmente reciba un dinerito. Encomendaron a
Anbal Nazoa para que fuera a ver al poeta y pedirle prestado algunas
monedas que les faltaban para pagar la cuenta.

Al llegar al edificio, Anbal empez a gritar:

Poeta Lira Sosa, poeta Lira Sosa...

El poeta se asoma al balcn:

Qu pasa?

Anbal le pregunta:

Mira, cmo ests de dinero?

Y, enftico, el poeta Lira Sosa le responde:

vido.



*** Prieto y el padre Montaner

Un da van en un avin Luis Beltrn Prieto Figueroa y el padre Montaner.
Conversan animadamente y disfrutan del trago que les ha servido la azafata.
El avin de pronto entra en una zona de turbulencia y entonces el maestro
Prieto se persigna.

Al verlo el padre Montaner, quien era muy amigo suyo y de buen humor, le
dice:

Y t, no que eras ateo?

Y Prieto le responde:

S, yo soy ateo, pero all abajo.



*** Andrs Bello

Le le alguna vez esta ancdota a Jos Ignacio Cabrujas. Parece que don
Andrs no se pareca en nada al santn de la biografa que durante muchos
aos pretendi meternos por los ojos el doctor Caldera. Don Andrs, adems
de poeta y fundador de naciones, era travieso.

Un da llega don Andrs a la casa, se toma un par de vinos y se dirige a la
biblioteca. De pronto se percata de que su esposa ha salido de compras y
que la muchacha del servicio, que es muy bonita, est sola. Es conocido que
don Andrs era aficionado al amor de las muchachas que trabajaban en su
casa. El poeta se toma otro vino y se lanza a la conquista. En eso llega la
esposa y los encuentra en la cocina. La esposa molesta le dice:

Andrs, estoy sorprendida...

Y Don Andrs, siempre tan preocupado por la precisin del lenguaje, la
corrige:

No, el sorprendido he sido yo. T ests estupefacta.



*** Pichirre

Un da estn Adriano Gonzlez Len, Mary, su esposa, Salvador Garmendia y
Rodolfo Izaguirre, tomando unos tragos en un bar de Sabana Grande.

A la hora de pagar, que eran como 15 bolvares, todos pusieron algo de
dinero menos Adriano a quien se le engatill el dedo en el bolsillito
pequeo del pantaln.

Mary, al ver que Adriano se est haciendo el polica de Valera, para no
poner dinero, le dice en valerano:

Sac, Adriano, sac.



*** Alfredo Sadel

En una oportunidad Alfredo Sadel se present en la Casa del Escritor. Haba
muy poca gente pero Alfredo cant amorosamente para los asistentes, entre
los que estaba el poeta William Osuna.

Un borrachito que pasaba por el lugar, al ver a Alfredo, se detuvo y entr.
Se restregaba los ojos y no lo poda creer. Cuando regres a la calle se
puso a hablar solo:

Qu arrecho, ese carajo canta como Alfredo Sadel, habla como Alfredo Sadel
y es igualitico a Alfredo Sadel. Me est cayendo mal la bebida.



*** El centenario de Vallejo

Cuando Csar Vallejo cumpli cien aos de su nacimiento, el poeta Gregory
Zambrano, otros amigos y yo organizamos en Mrida una semana para analizar
la obra del poeta peruano. Entre los invitados estaban Luis Navarrete Orta,
Guillermo Rodrguez Rivera y otros escritores latinoamericanos.

En la noche de la clausura, despus de un recital potico, nos fuimos a un
bar donde tocaban son cubano. Se llamaba algo as como el Caribe Sweet. A
medida que avanzaba el ron, nuestra mesa se fue convirtiendo en la ms
bulliciosa y el dueo del establecimiento vino a preguntarnos qu
celebrbamos. Le dijimos que el centenario de Vallejo, y seguimos
conversando entre nosotros.

Al rato, el presentador de la orquesta en vivo salud la mesa donde
estbamos y pidi al seor Vallejo, que estaba cumpliendo cien aos, que se
levantara. Para no hacer quedar mal a nadie, Luis Navarrete Orta, quien era
el ms viejito y el ms bromista, se levant y dijo que l era Vallejo,
razn por la cual recibi el aplauso y la felicitacin de todos los
concurrentes.



*** Club difcil

El narrador Rafael Victorino Muoz cre en Valencia un club donde slo
pueden entrar escritores que adems sean deportistas y abstemios.

Durante diez aos ha sido su nico miembro.



*** Renato Rodrguez

Me invita Renato Rodrguez a su apartamento a cenar. Prepara una pasta
exquisita. Es un especialista. Por ello escribi un libro llamado Viva la
pasta. Enseanzas de don Giusseppe.

Junto con la comida tomamos un vino que continuamos de sobremesa. Renato me
confiesa que se va de Mrida. El apartamento donde vive es muy grande para
l solo. Se toma un trago y me lo dice a su manera:

Qu hago yo con tres baos y un solo culo.



*** Prez Prado

Al final del primer reinado de Carlos Andrs Prez vino a Venezuela Toa La
Negra, Dmaso Prez Prado, Lucho Gatica y otros artistas latinoamericanos.
Carlos Andrs le dio condecoraciones a toda la farndula venezolana.

Enver Cordido no recibi la condecoracin pero se fue a la fiesta en La
Casona. All haba de todo, whisky, champaa, caviar, y el Gocho saludando
a todo el mundo.

Enver estaba con un grupito de cineastas, Mauricio Wallerstein, el Toco
Gmez, Virgilio Galindo y Alfredo Lugo. Conversaban y tomaban trago. Cerca
de all haba otro grupo donde estaban Toa La Negra, Lucho Gatica y Prez
Prado. Enver y el Toco abandonaron a los amigos y se metieron en el grupo
de los msicos.

El Toco se va pero Enver se queda hablando con Prez Prado y con Lucho
Gatica. Les dice que desde muchacho l es un admirador de los dos, y que
adems tiene todos los discos en su casa.

La fiesta fue declinando y los taxis para los invitados haban salido a
llevar a los primeros pero tardaban en regresar para recoger a los dems.
Enver, que tena carro, se ofreci a llevar a Lucho y a Prez Prado al
Hotel Tamanaco. Por el camino, Enver les dijo que si ellos queran podan
tomarse un traguito ms en su apartamento y all les mostraba los discos y
escuchaban un poquito de msica. Los msicos aceptaron encantados y
cogieron para el apartamento de Cordido, que en esos das estaba casado con
la actriz Mara Gracia Bianchi.

Al llegar al apartamento, destaparon una botella y pusieron msica de Prez
Prado, al comienzo con bajo volumen pero a medida que avanzaban los tragos
suba el volumen del mambo.

Al rato, Lucho empez a ponerse un poco triste, confes que estaba quedando
sin voz, y entonces Prez Prado lo tranquiliz:

No te preocupes, t, Lucho, yo te pongo unos ejercicios y vas a cantar
igualito o mejor que antes, la verd.

Entonces propusieron escuchar a Lucho. Enver, efectivamente, tena discos
de los dos y ahora fue la voz de Lucho la que dio la hora en aquella
madrugada de Caracas.

En eso va amaneciendo. Ya algunos vecinos haban llamado por telfono,
molestos. Lucho lloraba escuchndose a s mismo. Echaba el cuento de cada
cancin, dnde la haba grabado, con quin, sin parar de llorar.

Finalmente, como a las diez de la maana, Lucho estaba cansado y quera
irse al hotel. Apagaron la msica y salieron.

Los vecinos que, en contra de su voluntad, haban escuchado msica a todo
volumen desde la madrugada, estaban furiosos y les gritaban improperios.

Desconsiderados, sinvergenzas, borrachos!

Prez Prado, que andaba vestido con un frac plateado, con el sol aquel
traje brillaba como una pantalla y alumbraba todo el edificio. Pregunt qu
suceda, y Enver le dijo que no se preocupara. Prez Prado entonces
adelant una teora sobre la posible razn que tendran los vecinos para
estar molestos.

yeme, t, no ser el traje el que ha molestado a los vecinos tuyos. Qu
t crees?, de verd?



*** Alcohlicos Conocidos

Adriano dej de beber por un corto tiempo y se inscribi en Alcohlicos
Annimos. Se puso antiptico. Se dej el pelo largo en rulitos, andaba con
un bolso que llamaban maricmetro, y unos lentes redondos. Enver Cordido
para fastidiarlo lo llamaba La Pequea Lul.

Entonces llegaba Adriano al Vecchio Molino, con su nuevo look, y empezaba a
caminar por detrs de los amigos que estaban bebiendo. Hablaba en voz alta
para que lo oyeran:

Cmo es posible, perdiendo el tiempo aqu, en lugar de estar escribiendo,
en lugar de estar pintando, en lugar de estar haciendo pelculas...

De todas maneras, los poetas de la Repblica del Este no le hacan caso.

Al finalizar su mitin antialcohlico, peda un piloto, que consista en
aguaquina, amargo de angostura, un limn y hielo, pero sin alcohol.

Un da, Adriano se gan un premio, le dieron un reconocimiento muy
importante, y lleg al Vecchio a pedir licor. Cuando ya tena bastantes
tragos encima llam al poeta Bonafina, el hermano de Doris Wells, quien lo
llevaba y lo traa a todas partes.

Venga ac. Llvame a Alcohlicos Annimos.

Como a la una de la madrugada llegaron. Adriano toc la puerta y sali un
seor medio dormido:

En qu podemos ayudarlo, hermano?

A que me borren de esa mierda.

Cuando los vieron regresar, dijo Marcelino Madrid:

Ms vale borracho conocido que alcohlico annimo.

Entonces los amigos recibieron a Adriano como al hijo prdigo.



*** Ecologista literario

Antonio es un lector voraz. Su vida est en los libros, libros que a veces
tienen una puerta falsa, una salida de emergencia: los bares. Cuando no
est leyendo est tomando, pero nunca ambas cosas porque no le gusta
combinar licores.

Un da lo veo caminar con dificultad. Los postes y las paredes se le
atravesaban con impertinencia. Yo lo alcanzo y, para acompaarlo un rato,
le pregunto qu est leyendo ltimamente. Casi no poda hablar. Su mirada
se perda en la cercana de la acera.

Me puso una mano en el hombro, no s si para agarrarse o para ser ms
enftico, y con preocupacin me dijo:

Los unicornios estn en peligro de extincin...



*** Hctor Seijas

Estaba el poeta Hctor Seijas, con sus tragos, roncando en un recital, y se
le acerc la chica de protocolo para despertarlo amablemente:

Disculpe, poeta, est dormido?

No, seorita, no estoy dormido. Estoy durmiendo.

La nia se queda un poco cortada y le pregunta:

Ah, y no es lo mismo dormido que durmiendo?

Y el poeta, que estaba medio fastidiado porque lo haban despertado,
respondi:

No, como no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo.



*** Nuevo gnero literario

Le preguntaron a Julio Valderrey que si era verdad lo que Fragui contaba
sobre l en las Poeteras y Julio dijo con toda precisin:

Bueno, una mitad es mentira y la otra mitad, la mitad ms grande, es
literatura.



*** Carlos Yusti y Nstor Rojas

Coincidieron un da en Maracay para recibir un premio los poetas Carlos
Yusti y Nstor Rojas.

Luego de la ceremonia los poetas se fueron a un bar. Haba all mujeres de
todos los colores, pero los amigos en ese momento slo queran conversar
sobre literatura.

Las chicas, sin embargo, ante la escasez de clientes, a cada momento
interrumpan que si papito, me das un cigarro, papito, me brindas un
trago, y los poetas no podan conversar con tranquilidad.

Entonces Yusti llam a las mujeres y les dijo algo al odo. Enseguida las
chicas se alejaron soltando una carcajada y no se volvieron a acercar
durante toda la noche.

Nstor sorprendido le pregunt:

Qu les dijiste?

Nada, que nosotros ramos gays y estbamos perdidamente enamorados.



*** Alvar

Un da hay una conferencia sobre la lengua espaola en Madrid y en el panel
estn Alfredo Bryce Echenique y otros escritores. Bryce tiene unos tragos
encima y est dormido.

El presentador dice:

Ahora vamos a darle la palabra al presidente de la Academia de la Lengua,
el doctor Alvar.

Al escuchar que dicen Alvar, Bryce se despierta y sale gritando de la sala:

Al bar, al bar...

** Gonzalo Fragui
   fragui@cantv.net
   Poeta, periodista y editor venezolano (Mucutuy, Mrida, 1960).
   Cofundador del grupo literario Mucuglifo. Magster en Filosofa por la
   Universidad de Los Andes (Mrida). Ha publicado los poemarios De otras
   advertencias, El poeta que escriba en menguante, De poetas y otras
   emergencias, La hora de Job, Viaje a Penlope y Dos minutos y medio, as
   como el libro de autoayuda El manual del despecho y el libro de crnicas
   literarias Poeteras. En 1990 obtuvo el premio de poesa de la Direccin
   de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Los Andes, y en 2001 el
   premio de poesa de la III Bienal Nacional de Literatura Juan Beroes,
   San Cristbal (Tchira).



=== Preeminencia de la espera (extractos) =================================
=== Jairo Alberto Castillo Romern ========================================

*** A ltima la hora

Fluidez alerta
Los prpados abren esclusas
Entre la hora de la costumbre
Y la hora del tedio.
Al centro del miedo
Alquilo tiendas al garete.
No s ms de la esperanza.
Caen pululando
Cadas, losas, piedras como lluvia.
Eliminadas quedan las razones sobre el clima
Polvo que acumula
Un estertor de rabias.
Rizomas, races, anlisis de yedras
Con engrudos de polen tapiando aspas
Ayunos de veletas.
Reviso las llagas y an no hay
Entradas al invierno.
Atravieso inocente
El ajetreo de la hora
Entablo all
Las responsabilidades del da.



*** Aclaracin

No es aqu sino en la voz
Donde perecen argumentos
Ganas tengo por dirimir a cielo abierto
La contricin de las palabras
Lavar
De todas las culpas
La ms llana
Que apareje los caminos.
Devoto de floras
Guardin en la promesa
A mi pesar
Alcanzan las monedas
Para cubrir el campo que revela
Espasmos y sonrisas.
Ato espolones a las verjas
Por si al doblar la hoja se supiera
Que no es aqu sino en la voz
Donde perecen las conquistas.



*** Queda la voz

Queda la voz
Dormitando galernas
All la flor que fue pesadilla
Se amortaja.
Sobre la heredad del silencio
Algunos pasos
Cruzan mudas galeras.
Soberana de postes
En su sombra persisten
Herejas en vela.
En el pretil de un sueo
Esta proclama
Alaridos hondos queman
Dudas y palabras.



*** Labios en la sombra

No todos los labios hacen sombra
Sino virtud de lama
Ereccin de columnatas
Que en la luz disuelven
Latidos de tierra.
Da sordidez o bravura
La porosidad de la espera.
Se desdobla el alba
En la incandescencia de la hora
Termina
Abarcando dbitos y ofrendas.
En otra sombra otros labios condensan
La engreda patria de un gemido.



*** Para lo no dormido

Para lo no desnudo
Extremidad de alma
Algunos ritos vituperan ascuas
Colirios de piel lenta.
Sobre leos anochecidos
Derrotas en la arena
Lerdo amor a paso lento transita
Quemando imprecisiones.
Para lo no dormido
Intransigencia de cuerpo
Victorias en vela.



*** Descensos

Me alejo de las gradas del sendero.

Sin ajenjos
Estos granos seran laureles
Aventados al silencio.

A esta hora de levedad
De angustia
Regresan mis cautos ideales
Con una premonicin adrede
Con gasas de espera atosigada.

All afuera
En los espejos del instante
Reprendo a corte vivo
Los reflejos.

Jams podr deslerse el sueo
Entre los surcos
De mi era.

** Jairo Alberto Castillo Romern
   jcastilloromerin@yahoo.es
   Poeta y docente colombiano (Cartagena de Indias, 1973). Su libro indito
   Tal como l me ve desde el espritu fue finalista del Premio Mundial
   Rielo de Poesa Mstica (2006). Tiene indito tambin el poemario
   Preeminencia de la espera.



=== Dos relatos      Luciano Ribero =======================================

*** Prodigiosa condena

El aire danza con tus cabellos y extiendes los brazos mientras el aura
dibuja tu camino. Tus problemas se dispersan entre las olas de viento y
notas la fra sensacin a seda, al desfilar por aquellas nubes. Amas
demasiado esa pasin de libertad, incentivada por el cantar sublime de las
aves, que marca el ritmo de tus palpitaciones y las sosiega. Sientes como
el repertorio de estos artistas emplumados (tus compaeros en los cielos)
purifica los compases de tu corazn.

Disminuyes la velocidad, aterrizas. Como un ttere eres manipulado de
manera dcil hasta los pies de su cama, la de tu amada. Casi mecnicamente,
comienzas el ritual de todas las noches: te arrepientes de los errores,
acaricias su pelo, la besas en la mejilla. Sientes el salado gusto de tu
llanto y la miras con los ojos inundados en lgrimas. En esos momentos
olvidas la magnificencia de tu experiencia en el aire y recuerdas lo triste
de morir.



*** La Misin Divina

Desde lo lejos le llegan los gritos desgarradores de la persona que ms
am, como un souvenir de su pena, sin saber si son fruto de su imaginacin.
La naturaleza misma, en un estallido de rebelda contra su creador, parece
haber asimilado la tristeza del evento. Se arrodilla sobre el pasto de
aquel lugar desolado en el que se encuentra. Todava siente el calor de sus
propios labios en su mejillas.

Entonces se pone de pie, se dirige hacia el rbol ms grande y lo abraza
entre llantos. Lamenta lo sucedido, pero ms lamenta que la verdad muera
junto con l. Se para sobre una piedra. Enlaza la soga al rbol. La abraza
a su cuello. Relaja los pies sobre el aire. Sus msculos se contorsionan
unos segundos, minutos, quin sabe.

El alma ya se desploma del cuerpo, su puo se abre bruscamente y deja caer
la bolsa que nunca quiso aceptar, pero que recibi para cumplir su promesa.
Las monedas chocan contra el suelo, como en una vil metfora de su antiguo
trabajo.

** Luciano Ribero
   luciano_ribero@hotmail.com
   Escritor argentino (Crdoba, 1992). Ha participado en el
   TallerMinicuentos (http://www.ciudadseva.com/cuento/mini.htm) de Ciudad
   Seva (http://www.ciudadseva.com), moderado por Emilio del Carril, y en
   el taller gratuito de narrativa de La Cultura
   (http://www.lacultura.com.ar/TallerLiterario), moderado por Emilio
   Matei. Textos suyos han sido publicados en las revistas Creatora
   (http://www.creatora.es) y Mis Cuentos (http://miscuentos.iespana.es).



=== Poemas      Patricia Ortiz ============================================

*** El lpiz y el violn

Viva un violn en tu lpiz
que sola reflejarse cual si espejo
en cada papel, en cada lienzo.
En azules crculos
labernticos o concntricos
se repantigaban las notas
a parir sus melodas de grafito.
Cuando empuabas el lpiz
pujaban y geman acaloradas
y de tu mano brotaban
aquellas viejas sinfonas.
Un da plomizo, de relojes dormidos,
el indmito violn se peg al cielorraso
y all qued inerme y silencioso.
El lpiz entristecido bosquej un piano,
reuni a los retoos para un Claro de Luna
y mientras tu mano acompasaba la sonata
se ahorc con una cuerda abandonada.



*** Dcima

No hay cauce para las penas
ni cristal que no se empae
ni cielo que desentrae
tanta lgrima en las venas.
Benditas las magdalenas
que lloran penas de amor
bendita la lluvia en flor
que desemboca en los ros,
benditos los amoros
sin vencido o vencedor.



*** Pintndote

Como si supiera, como si pudiera
a punta de pincel
romper esta estridente distancia
que se ensancha en el lienzo al esbozarte.
Como si supiera, como si pudiera
hacer que mi diestra llore
la tristeza otoal de tu mirada
y mis labios no rompan en un beso
en el contorno perfilado de tus labios.
Como si supiera, como si pudiera
por azar descubrir el color
inventarlo!
para acercarme a vos y decirte que te amo.

** Patricia Ortiz
   lacajadepandora@gmail.com
   Poeta uruguaya. Reside en Buenos Aires (Argentina). Dirige la
   publicacin cultural Ciberperidico La Trastienda
   (http://www.elciberperiodico.com.ar). Conduce, junto a Liliana Varela,
   el programa radial Al borde de la palabra que se emite exclusivamente
   por Internet a travs de ArInfo (http://www.arinfo.com.ar) los martes de
   18 a 19 hs. (hora argentina). Mantiene una bitcora literaria en
   http://lascosasporsunombre.blogspot.com.



=== Jakub Smolak, el hombre que vivi a la sombra de Neruda ===============
=== Ricardo Abdahllah =====================================================

A pesar de haber sido tema de un buen nmero de reseas, artculos de
prensa y estudios literarios en los aos que siguieron a la muerte del
poeta, hubo al menos un viejo asunto que no encontr cabida entre los
recuerdos revolcados y vueltos a la luz a propsito del centenario del
nacimiento de Pablo Neruda. Se trata del libro El motn del Santa Marta,
que segn se dijo en alguna poca, un oscuro escritor polaco de nombre
Jakub Smolak public precisamente gracias a los oficios del poeta nacional
chileno.

Es probable que ya nadie recuerde al francamente mediocre Smolak, que no
slo fue admirador del poeta desde que lo conoci en Batavia en 1930,
cuando Neruda, por entonces de veintisis aos, ejerca como representante
consular de Chile, sino que vivi toda su vida en funcin de los logros del
Nobel, lo persigui hasta atosigarlo y slo recibi dos atenciones de su
parte, una invitacin nunca concretada para visitarlo en su casa de Isla
Negra y una nota, cuya existencia siempre se ha puesto en duda, extendida a
Salvador Allende en favor de la publicacin de su nica novela. Obra que
segn la tesis planteada por algunos acadmicos norteamericanos en los
ltimos aos de la dcada del 70, es de principio a fin un homenaje a
Neruda.

Dicho planteamiento fue mal recibido en Chile y despectivamente se llam
smolaquianos a quienes los sustentaron; segn los intelectuales chilenos,
buena parte de ellos en el exilio por ese entonces, la obra de Smolak no es
ms que un mal libro de aventuras y es absurdo que Neruda, a pesar de su ya
entonces grave estado de salud, influyera para facilitar la publicacin de
una obra tan mediocre. Dicen quienes niegan la intervencin del poeta que
la edicin por parte de la Imprenta Nacional de Chile fue solicitada y
pagada por Smolak de acuerdo a la facultad que tena dicha entidad para
imprimir por encargo a cualquier particular que pagara por ello.

Treinta aos despus el debate parece cerrado. Desde 1982 no se han
publicado textos en defensa de Smolak y el crculo que lo defenda prefiri
desintegrarse antes que continuar arriesgando su prestigio al dudar de la
seriedad de uno de los escritores ms admirados del siglo XX. Sin embargo,
antes de rechazar de plano los argumentos de los que afirmaban que El motn
del Santa Marta era prcticamente una obra escrita para Neruda, vale la
pena revisar algunos detalles del desafortunado libro de Smolak que parecen
demostrar que una discusin doble (el libro como homenaje a Neruda y la
intervencin de Neruda para su publicacin) se convirti en una cuestin
nica atacada por los chilenos que cerraron filas para defender el orgullo
nacional. El silencio final de los smolaquianos dio la razn a los
chilenos que convencieron al mundo de que Neruda nunca intervino para la
publicacin de la novela; pero tambin les sirvi para decir que El motn
del Santa Marta no es un homenaje al poeta y esta ltima afirmacin tiene
mucho de falsa.

Tom la carta y pens en guardarla junto a la ltima foto de Jurek; luego
la quem y al lado de las cenizas dej la nota donde explicaba al Sr.
Mankewitz que parta en un buque rumbo a Amrica del Sur. Ya de camino a
Kolobrzeg Silvia pens que, al encontrar la nota, su padre partira a
buscarla pero Julius Mankewitz ley la carta con frialdad y la arrug
dejndola sobre las cenizas de la carta de Jurek. No dio detalles a su
esposa. Se ha ido le dijo y eso fue todo.

As se inicia la novela. Silvia Mankewitz, hija de un diplomtico polaco en
el retiro, quema la carta donde su prometido, establecido en Tnger, le
anuncia que no regresar a Polonia y desesperada inicia una travesa por
mar hasta Chile donde espera reunirse con su hermano, llamado Jakub como el
autor, que se ha vinculado a un movimiento de resistencia clandestina
contra el presidente Gonzlez Videla. Aunque a lo largo del texto no se
mencionan fechas, los hechos histricos descritos permiten perfectamente
situar la accin de la novela en 1949, precisamente el ao en el que Neruda
desaparece por dos meses luego de huir clandestinamente de Chile. Es
entonces cuando Smolak, que no lo vea desde 1936 (en ese ao, como
respuesta a sus cartas, Neruda le haba concedido una audiencia en Pars),
se reencuentra con su admirado poeta. Cayendo en un abuso de confianza que
francamente disgusta al poeta, Smolak le sugiere regresar a Chile. Neruda
desestima la sugerencia que le representara el destino que la protagonista
de la novela decide seguir.

Despus de viajar hasta Liverpool, Silvia se embarca en el Santa Marta,
un pequeo vapor de carga comandado por un capitn excntrico que, sin
razn aparente, comienza a racionar la comida de la tripulacin, hasta que
los marineros, sufriendo hambre en un barco con las bodegas llenas, deciden
ponerle preso. El ambiente del barco antes de la sublevacin y el carcter
del capitn parecieran de hecho basarse en el poema El fantasma del buque
de carga incluido en Residencia en la Tierra de 1933, mientras la escena
de Liverpool nos remite a Pasajera de Capri de Las uvas y el viento,
libro publicado por Neruda en 1954, cuando Smolak deba estar escribiendo
la obra. La noche antes del motn, cuando Silvia se dirige al capitn
parece calcar algunos versos de Neruda.

      Todo regresa del mar dijo Silvia al capitn Ludwing, todos los
      barcos que se traga sern despojos que regresan a la playa.

La semejanza con el poema XIV del Canto general es obvia:

      Toda tu fuerza vuelve a ser origen
      slo entregas despojos triturados
      cscaras que apart tu cargamento.

Borges deca que una sola lnea magistral justificaba toda la obra de un
autor. Si estamos de acuerdo, la novela se justificara en una de las
escenas que siguen a la detencin del capitn. Hambrientos, los marineros
rebeldes suben a cubierta todos los toneles de vino y una serie de sacos
donde han metido a los animales vivos que el excntrico capitn conservaba
en las bodegas. Para todo mundo, excepto para Smolak, es claro que es poco
prctico llevar animales vivos para sacrificarlos en altamar, pero la
inverosimilitud de la escena no le resta dramatismo:

      Los hombres que haban bajado arrojaron los costales sobre la
      cubierta. Caan algunas gotas de lluvia y el silbido del viento se
      mezclaba con los quejidos de las gallinas y los cerdos que, envueltos
      en los sacos, parecan imaginar su destino. Fue Wyszynsky, quien
      seguramente quedara al mando del barco y decidira si continuaba el
      viaje hacia Amrica, el que asest el primer golpe de cuchillo a los
      costales. Silvia se cubri la cara para no ver la escena y slo
      escuch el horrible chillido de los animales. El resto de los
      marineros se uni a Wyszynsky y, en medio de la algaraba, la sangre
      fue inundando la cubierta. Por varios minutos continu la carnicera
      frentica de los marineros. Cuando Silvia volvi a mirar an algo
      pareca retorcerse con vida dentro del costal. Luego sinti el
      horrible aliento de Wyszynsky que le ofreca, como si fuera del todo
      natural, un pedazo informe de carne cruda y ensangrentada. Por fin,
      tenemos comida, seorita Mankewitz le dijo sonriente y satisfecho.
      Silvia se retir asqueada y vomit toda la noche escuchando en sueos
      los berridos de los animales sacrificados en tan salvaje espectculo
      de coraje y bravura. Sinti repugnancia al ver desayunando a los
      marineros la maana siguiente, pero esa noche cen con ellos y llev
      algo de comida al capitn.

Es a partir de este punto donde lo que podra haber sido una buena novela
con un mal comienzo se transforma en un periplo sin sentido que mezcla
conflictos que parecen sacados de las mejores pginas de Conrad con
reflexiones polticas comunistas para nada pertinentes a la trama. Silvia
Mankewitz sufre una conversin milagrosa y pasa de ser la nia que huye de
casa a una estratega que planea durante el viaje el curso que deber tomar
la revolucin en Chile. Parece obvio que cuando Silvia arribe a Chile el
pas se habr salvado; as ella cumplira en la ficcin el papel que Smolak
quera para Neruda en la vida real. El capitn Ludwing es liberado en
Panam y el barco finalmente llega a Valparaso. La trama suena estupenda,
pero la lectura del libro es insoportable, las parrafadas de la herona
sobre la igualdad de los hombres se hacen repetitivas y extensas y las
descripciones del mar, brillantes en los captulos iniciales, alcanzan una
monotona insufrible conforme se avanza en la lectura. No es fcil terminar
el libro, pero si uno lo hace se dar cuenta de que no slo abundan los
plagios a Neruda (al acercarse a Valparaso, Silvia dice Ola de luz en la
que se asoma la que ser mi patria en clara referencia al poema Mares de
Chile: Mar de Valparaso, ola de luz sola y nocturna, ventana al ocano en
la que se asoma la estatua de mi patria) sino las referencias directas e
indirectas a la vida del poeta. La madre del marinero Kluger, confiesa l
ya en el tramo final del viaje, ha muerto (como la de Neruda) a los pocos
meses de su nacimiento y la hermana de Kortaczyk, otro de los marineros,
lleva inexplicablemente el nombre hispano de Marina, el mismo de la hija
del poeta. La descripcin fsica y sicolgica que se hace de este personaje
corresponde, casi mimticamente, a la que Neruda hizo de su madrastra
Trinidad Canda.

Aparentemente ya en 1957, Smolak envi a Neruda manuscritos de su novela
solicitndole al mismo tiempo consejos y ayuda para su publicacin. An
molesto por la impertinencia recurrente, el poeta contesta con
recomendaciones breves que al parecer Smolak acepta sin mayores
cuestionamientos, quebrantando aun ms la frgil unidad estilstica y
temtica de la obra. Durante la dcada del sesenta, ya con su novela
terminada y viviendo entre Edimburgo, donde su to tiene una pequea
fabrica de calzado, y Cracovia, Smolak contina escribiendo a cartas a
Neruda y recibiendo sus breves aunque usualmente corteses respuestas.
Smolak sigue a Neruda en sus giras por Europa y aunque en muchas ocasiones
no consigue cruzar con l ms que un par de palabras, comienza a escribir
artculos y estudios sobre la obra del chileno. Aunque la mayora de ellos
distan de ser interesantes y se publican en revistas de temas generales
caracterizadas por su falta de seriedad, las traducciones que Smolak
realiza al polaco y al alemn de varias conferencias y discursos del poeta
merecen ser consideradas aparte por su limpieza y profesionalismo. Es en
razn a la traduccin de uno de sus discursos, publicada en medios
acadmicos polacos, que Neruda invita a Smolak a su casa en Isla Negra. Las
razones por las que el polaco nunca realiz dicha visita siempre sern un
misterio.

Intilmente Smolak intenta contactar a Neruda en Suecia luego de que el
poeta recibe el Premio Nobel; el ltimo encuentro se dara dos aos ms
tarde, cuando, acompaando en viaje a su compatriota el empresario
Sebastian Gertsmann, que intenta abrir explotaciones de cobre en Tierra del
Fuego, Smolak, ya casi de setenta aos, logra finalmente arribar a Chile.

Por tierra el polaco se desplaza hasta Santiago. Son tiempos difciles,
corre 1973, ya han pasado los meses de gloria del gobierno de la Unidad
Popular y las presiones internas, apoyadas desde el exterior, resquebrajan
el gobierno de Allende. Cuando recibe a Smolak, Neruda se encuentra enfermo
y a puertas de una intervencin quirrgica. Pocos amigos lo visitan y es el
polaco quien se encarga de l en los das previos a su ingreso al hospital.
Es entonces cuando Neruda probablemente extiende al presidente Allende, la
nota cuya existencia enfrent aos despus a los smolaquianos con los
acadmicos chilenos. Con nota o sin ella, El motn del Santa Marta se
imprime en agosto de 1973. El lanzamiento del libro se prev para el 23 de
septiembre, pero el 11 cuando slo algunos ejemplares han sido entregados a
libreras y peridicos en calidad de cortesa, el gobierno de Allende es
derrocado y las fuerzas militares destruyen toda la produccin existente en
las bodegas de la Imprenta Nacional. La orden verbal fue justificada a
posteriori argumentando que la prctica totalidad de los libros impresos
desde mayo hasta la fecha contena propaganda procubana y prosovitica.

An durante los das posteriores al golpe, Smolak visita a Neruda, un
personaje muy mal visto por el gobierno militar, y hay quien afirma que las
visitas a Neruda fueron la causa de la detencin de Smolak en noviembre de
ese mismo ao. Neruda haba muerto el 23 de septiembre, precisamente el da
previsto para el lanzamiento del libro donde tal vez el Premio Nobel habra
hablado en favor de la obra del polaco. Muchos trabajadores acompaaron los
funerales de Neruda, celebrados casi de manera clandestina y bajo
vigilancia policial; en cambio, pocos amigos lo hicieron. La mayora de
ellos haban abandonado el pas o se encontraban en la clandestinidad.
Smolak pronunci un corto discurso que es recordado como el menos solemne y
el ms honesto de los cuatro que se pronunciaron esa tarde.

En los archivos oficiales puede encontrarse una referencia a Jakub Smolak,
ciudadano polaco deportado en el buque Caridad el da 25 de noviembre,
pero ningn pasajero polaco descendi del buque ni durante su escala en La
Habana ni a su arribo en Portugal. La historia le niega un lugar y fecha de
fallecimiento al hombre que vivi a la sombra de Neruda y fue una de las
personas que lo visitaron en sus ltimos das, cuando pocas cosas eran ms
peligrosas en Chile que visitar a uno de los ms famosos intelectuales
comunistas de Amrica. Nunca se sabr si existi la nota de Neruda a
Allende, pero, en justicia, si a Neruda le importaba ms el hombre que el a
veces banal oficio literario, es bien probable que el poeta nacional de
Chile haya tenido por lo menos una atencin con el nico amigo que le dur
toda la vida.

** Ricardo Abdahllah
   r_abdahllah@hotmail.com
   Escritor colombiano (Ibagu, 1978). Public sus primeros textos en los
   diarios Protexto y Vanguardia Liberal (http://www.vanguardia.com), de
   Bucaramanga, y se dio a conocer en 1999, cuando su libro Noche de quema
   gan el Premio Metropolitano de Cuento de esta ciudad. Fue durante dos
   aos profesor de literatura en la Universidad Industrial de Santander
   (UIS, http://www.uis.edu.co) y elInstituto Caldas
   (http://www2.unab.edu.co/institutocaldas/index.jsp). Residi en Estados
   Unidos (2001) y actualmente en Pars (desde 2005), donde escribe para
   Rolling Stone Latinoamrica (http://www.rollingstonela.com), La Hoja
   (http://www.lahoja.com.co), El Malpensante
   (http://www.elmalpensante.com), Revista Don Juan
   (http://www.revistadonjuan.com) y, ocasionalmente, para Revista
   Credencial (http://www.revistacredencial.com), Puesto de Combate
   (http://www.puestodecombate.com) y Gatopardo (http://www.gatopardo.com).
   Ha publicado los libros de cuentos Noche de quema (1999) y El desierto
   (2003), la novela corta Licantropa (2001) y la biografa Kurt Cobain,
   el rock estaba muerto (2006). Su relato La historia de Elizabet
   Bathory fue llevado al cine por el director Leonardo Carreo.



=== Silencio cifrado (extractos)      Eustoquio Silva =====================

*** El que vive en m

A ratos me abandona
camuflado entre las sombras dice
nutrirse slo de palabras
mientras
en silencio asumo el hbito secular
de alimentar mi cuerpo.



*** Me cobijan sombras

Una alberca peina sus aguas tranquilas
sometido el tropel
slo altera la quietud
el grito inoportuno de un tordo
que festeja algunas migas

Al fondo
la tarde es una dama de ojeras inmensas.



*** Todo es comienzo

Cada palabra nace y termina justo
donde todo es comienzo
cuerpo de peso vacilante el poema
cae
se levanta

Metal sin edades

El que nombra Volver maana?



*** Afloramiento

Bien
juntemos voces
espejo fragmentado
lenguaje
herido del mundo.

** Eustoquio Silva
   eustoquiosilva@cantv.net
   Poeta venezolano (San Felipe, Yaracuy, 1941). Reside en Valencia, Estado
   Carabobo, Venezuela. Licenciado en relaciones industriales por la
   Universidad de Carabobo (UC, http://www.uc.edu.ve, 1970) y docente en la
   misma escuela entre 1976 y 1982, as como en la Universidad Pedaggica
   Experimental Libertador (Upel, http://www.upel.edu.ve), desde 2001. Ha
   publicado los poemarios rbol de siempre (La Tuna de Oro, 2002)
   Variaciones del paisaje y otros poemas (2006) y Silencio cifrado (El
   Perro y La Rana, 2007), as como la plaquette Y se hizo bosque (Viento
   del Sur Editores, 2004). Poemas suyos aparecen en Poesa yaracuyana, de
   Pedro Antonio Vsquez (1978); Antologa de poesa yaracuyana, de Orlando
   Barreto (1983), y Voces del paisaje (Ateneo de San Felipe, 2004).
   Ganador en el Certamen Mayor de las Artes y de las Letras promovido por
   el Consejo Nacional de la Cultura (Conac, http://www.conac.gov.ve, 2004
   y 2006). Ha participado, como invitado, en la IV Feria Internacional del
   Libro Expolibro (UC, 2002), en el II Encuentro Nacional de Jvenes
   Escritores (UC, 2004), en el V Encuentro Internacional de Poesa (UC,
   2006) y en la III Feria Internacional del Libro de Venezuela, Filven
   (2007). En 2002 dict el seminario Imagen y poesa de Vicente Gerbasi,
   auspiciado por el Conac y la Direccin de Cultura de la UC. Su libro
   indito Seal de alguna vez fue reconocido con mencin honorfica en la
   I Bienal de Poesa Eduardo Sifontes (2007).



=== Eso no es jabn que se gasta      Anitzel Daz ========================

La seorita Finita era amante del esposo de la hermana de mi abuela. Era la
nica gracia que se le conoca. Nunca sala de su casa, la gente murmuraba
pero no mucho, nadie saba qu haca ni de qu viva. Dicen que era hija de
uno de los grandes cuando Batista, y que viva del dinero que le mandaban
de fuera, sus parientes, dicen que se qued para estar con l. Cuando yo la
conoc era una anciana hermosa con los dientes postizos perfectos que
mostraba en una linda sonrisa. Recuerdo que usaba unas blusas blancas
vaporosas y unos pequeos pendientes as como los tuyos. Todos en el barrio
sabamos que era la amante de don Rafael Lebrija, pero nadie le haca
muinas, ni la miraba de reojo. Siempre fue la seorita Finita y siempre se
le quiso mucho.

La ta Quiqui, esposa legtima de don Rafael, era una mujerona gorda de
cachetes llenos, siempre con un tabaco en la boca. Malhablada y
pendenciera, siempre supo de la existencia de Finita, pero deca que ella
no se iba a marchitar en eso, que mejor era que se le marchitara el miembro
a Don Rafael por exceso de uso. En ese entonces no saba o no entenda qu
deca la ta, ahora lo s. La ta Quiqui haca melcocha y piruls, tambin
torca tabaco. Yo todos los das iba por mi melcocha, siempre me preguntaba
lo mismo y qu, viste hoy a don Rafael? S, ta, pas a la misma hora
con su garrafa de agua para Finita, no ms resoplaba la ta, ten tu
melcocha y regresa maana, tambin mandaba tabaco para mi abuela.

Don Rafael Lebrija hizo el mismo recorrido de diez cuadras por veinte aos.
Le llevaba agua fresca del filtro de su casa a Finita. Es de barro deca...
el filtro, pobrecita, le llevo su agua. Se pona su sombrero, un poco de
locin, no mucha para que Quiqui no sospechara y se iba. Pasaba en frente
de casa de mi abuela, todos salamos a saludar. Se quedaba los cinco
minutos de rigor, y luego se iba que porque el agua se calentaba. Llegaba a
casa de Finita, ya ella lo estaba esperando, se quitaba el sombrero, miraba
en derredor y entraban los dos tomados de la mano. La ta Quiqui me haca
tomar el tiempo que pasaba don Rafael ah, nunca ms de veinte minutos,
nunca en veinte aos. Regresaba rojo como un tomate y ya sin aire.

Un da escuch a mi abuela preguntarle a la ta por qu no dejaba al
sinvergenza de don Rafael, y la ta Quiqui le respondi, ay, Mima, es que
ese hombre mira que sabe hacer lo suyo, cmo que lo suyo, Quiqui?, mira
que tienes cada cosa, mujer. S, Estela, ese hombre cuando te agarra,
bueno, mira que es bueno en la cama, y como deca mi mam, eso no es jabn
que se gaste y pues a m me gusta que me d lo mo. Es que Quiqui, hay
otros, te pueden dar lo mismo, Mima, mira que aguantar nada ms por eso.
Estela, lo he intentado, te acuerdas de Chicho, el vecino de mi madre?
Pues lo intentamos y Luis, bueno, mira, ni te cuento. Rafael tiene una
manera de tocar, de sobar, de beberte, no s, no logro desprenderme de eso,
no se lo voy a regalar a la Fina, s que por eso no lo deja. Lo nico que
quiero, Estela, es morirme antes que l. Lo quiero ver solo.

Un da Finita no sali ms a recibirlo, se muri dicen que solita en su
casa, con un vaso del agua fresca del filtro de casa de la ta Quiqui, ese
da el agua no estaba tan fresca. La ta Quiqui muri poco despus, sus
ltimas palabras fueron para Don Rafael, ahora va aprender usted a vivir
solo como se lo merece.

** Anitzel Daz
   anitzeld@yahoo.com
   Escritora mexicana (1974). Textos suyos han sido publicados en las
   revistas etctera y Letras Libres (http://www.letraslibres.com).



=== Poemas      Andrea Naranjo Merino =====================================

*** sin ttulo

La vida es el sueo
en el que desplegamos
esta tierra que ya no es de nadie,
el lamento de las hojas
cuando traen de la historia
el tiempo de los imperios que han cado

El sueo
es la manera que tenemos de vivir
encerrados en una torre
de ventanas menguadas
por el mismo pensamiento

La vida es el sueo
del que salimos y llegamos
en un solo instante,
la pesadumbre de la guerra y el arma
que nos dicta en la memoria
lo inolvidable del ro
que recorre al anverso el continente.



*** sin ttulo

La traicion el mar,
se la trag entera
y desvaneci de la playa
los sueos que en forma de luces
haba prolongado con su tiempo.

Esa maana
dej servido el desayuno
y se fue a caminar
por la malvarrosa,
nunca volvi a la mesa
y desde el fondo
se perciba ausente
y senta la soledad de su casa
y vea en las pinturas de su casa,
cmo el mar
se iba tambin desbordando

Ella era como el recuerdo
de los navos en primavera
y en una lgrima
el mundo des-dibujndose,
el recorrido de la palabra
y la pincelada
cuando vuelven eternos los pasos.



*** Desplazados

Descalzo el viento
huye con los desplazados
a una tierra
que ya no es de nadie,
el olor del cansancio
y las papayas
  abandonadas en los cestos,
definen una historia
que ya no toma las mismas calles;
todos,
se dirigen hacia el borde
sin pensar que un da
volvern al atardecer.



*** La misma muerte

Ha vuelto la lira
a tocarle a la muerte,
en un campo
que quiso extender la vida,
cuando menguaban
las esperanzas
y las oraciones a un dios
que se define
ms all del pensamiento.
Es la misma muerte
con otra cara,
con cara de soldado
exiliado a la fuerza,
con cara de madre
extendida en el recuerdo,
con cara de nio
ultrajado por el aire...
y descalzo,
atento al bum
del arma y la locura.

A qu dimensin
pertenece entonces
esta marcha
que nos lleva al fondo,
al fondo, al fondo?

** Andrea Naranjo Merino
   andreanaranjo50@hotmail.com
   Escritora colombiana (Cali, 1974). Es abogada, egresada de la
   Universidad de San Buenaventura (http://www.usb.edu.co), de Cali. Reside
   en Estados Unidos, donde trabaja como instructora de espaol en James
   Madison University (http://www.jmu.edu). Textos suyos han aparecido en
   el diario El Pas (http://elpais-cali.terra.com.co) y en su magazn
   dominical La Gaceta, diarios El Tiempo (http://www.eltiempo.com) y
   Occidente (http://www.diariooccidente.com.co), y en las revistas Magazn
   Dominical del diario El Espectador (http://www.elespectador.com), En
   Contacto y Arena, del diario Excelsior (Mxico), as como en la revista
   Nexus, de creacin propia. Textos suyos han aparecido en los libros I
   Concurso de Crnicas, Cuentos y Poesa para Autores Inditos (Editorial
   Gestores del Cambio, 1993) y Universos (Ediciones Embalaje del Museo
   Rayo, 1996, 1997, 1998 y 2000). Ha publicado el libro Espejismo
   (Ediciones Embalaje Museo Rayo, 1997).



=== La marca de nacimiento      Gaspar Jover Polo =========================

Cuando Nora era muy pequea, pap y mam se quedaban a solas contemplndola
durante horas porque se sentan felices solamente por el hecho de estar
juntos. Pareca un claro indicio de la armona que reinaba en su hogar,
pero, para los amigos de la familia y para los familiares, esta actitud
puramente contemplativa resultaba un tanto extraa. Todos tenan la opinin
de que se desatendan, dentro de la casa, otras actividades importantes y
algunas obligaciones imprescindibles. Los allegados comprobaban con temor
que Nora tardaba en tomar contacto pleno con el mundo sencillo y austero
que la estaba esperando y sentan, tambin con temor, que los padres no
parecan conscientes de ese retraso. Ms bien, al revs, los dos estaban
entusiasmados con la forma de ser de la nia, con su notable
ensimismamiento. Crean detectar en el mutismo de su hija una marca de
singularidad ms que una deficiencia sicolgica.

La nia habl tarde y poco y, cuando ya estaba a punto de terminar su
desarrollo corporal sin otros contratiempos de salud, se quedaba todava
por largo rato pensativa, sin apenas moverse, mientras pap y mam la
contemplaban en un momento ntimo que se prolongaba toda la maana o toda
la tarde. Los dos crean descubrir en la pose distante y ensimismada de su
criatura un modo de ser muy particular, una marca de sensibilidad extrema.
Pap disimulaba e iba al cuarto de bao o al despacho, cuando lo que
deseaba de verdad era seguir adivinando sin interrupciones, ya que no por
sus palabras, por sus siguientes gestos, el camino que la joven iba a
tomar, las ideas que le daban vueltas en la cabeza mientras permaneca en
silencio. Eran momentos en los que la nia pareca llamar a una puerta
desconocida; era el comienzo de algo que poda resultar desconcertante y
que poda surgir de repente de su gesto de pausada concentracin, y los dos
estaban all para reconocerlo en cuanto se manifestara. La admiraban y le
hablaban en un susurro apenas cuando ella estaba delante; intentaban
acercarse con el mayor sigilo a un distanciamiento que resultaba
espectacular. Y, cuando no estaba delante, trataban con gran calor el tema
de hasta dnde podra llegar su pequea.

Pasaron algunos meses ms y Nora fue al instituto despus de aprobar sin
dificultades todos los cursos. Haca en clase lo imprescindible y,
enseguida, regresaba a su mbito familiar. La fascinacin iba creciendo en
los padres, que ya no se ocupaban solamente de seguir mirndola, sino que
iban ms all y atendan tambin a lo que pudiera hacer fuera de casa. Nora
los atraa hacia su rbita cuando se adentraba en esos prolongados
silencios, cuando estaba como detenida a las puertas del gran suceso que no
se podan perder. Pero poda suceder tambin que la manifestacin de esas
posibilidades innatas ocurriese con todo su esplendor en el instituto o en
la calle. Nora tena las manos y el rostro muy blancos; los ojos, en vivo
contraste, negros, por lo que la intensidad de su mirada se acentuaba
debido al color muy oscuro de las pupilas y a una inteligencia natural que
les pareca fuera de toda duda. Pap y mam deseaban que la relacin entre
los tres fuera ms normal, algo ms cmoda, pero quizs slo se sintieran
felices en esos ratos de ocio ajeno a todo lo que no fuera la
contemplacin. Pap dudaba a veces de que la adolescente pudiera encontrar
a un hombre que tuviera la necesaria paciencia para seguirla en su mundo
aparentemente impenetrable, en sus prospecciones especulativas, que
disfrutara con sus excesos de activa meditacin. Y opinaba que, si por una
rara causalidad encontraba al compaero idneo, tendra que ser alguien que
viniera desde ese lado misterioso dentro del que Nora saba manejarse como
nadie.

La observaban con atencin y estudiaban, entre los amigos que la nia
traa, a los posibles candidatos a novio aunque ella no demostrara especial
inters por ninguno de los invitados, ya fuera rubio o moreno, enclenque o
tan desenfrenadamente atltico que se rozara con el marco de las puertas;
ya fuera hombre o mujer. A todos los amigos y compaeros, les brindaba
cobijo espiritual o lo que necesitasen sin hacer distinciones. A cada uno
por un motivo y a todos en conjunto, los llevaba al domicilio familiar y
los atenda con la misma solicitud. Pap y mam no adivinaban preferencia
por alguno de esos invitados que, nada ms llegar, ocupaban con timidez las
sillas ms prximas a la puerta de la calle y que, otro da, tomaban
posesin de un asiento ms cntrico, que se acomodaban de uno de los dos
sillones.

No hubo tampoco momentos culminantes durante el curso de acceso a la
universidad en el que, al contrario que la mayora de los estudiantes, Nora
se sinti reforzada en su inters por los estudios o por algunas
asignaturas en especial. Los amigos que traa a casa eran otros, pero
segua comportndose con ellos de la misma manera exquisita e igualitaria
mientras hacan los deberes. Al parecer, los desconocidos acudan a la vera
de Nora atrapados por el mismo hechizo que padecan los padres. Los padres
intentaban de lejos or las conversaciones, atisbar los pasos de la
misteriosa adolescente, pero, por supuesto, la dejaban hacer a solas con su
amigos la mayor parte del tiempo. Otro cambio de situacin a destacar fue
cuando Nora se march del pueblo para estudiar la carrera, es decir, cuando
tuvo que abandonar la vida en familia. Sin repetir ningn curso, ni
siquiera asignaturas sueltas, haba alcanzado la preparacin necesaria para
acceder a la universidad despus de haber sido, en definitiva, una
estudiante de notable alto. La separacin del entorno que le haba
resultado tan clido la llen de desasosiego; pero, con el tiempo, el
campus universitario constituy para Nora todo un estmulo y ejerci para
ella una determinante atraccin. Los padres recibieron por carta la noticia
de que se senta plenamente acoplada al nuevo hbitat: el csped era
llamativamente verde y regular en los espacios ajardinados, los edificios
de las distintas facultades resultaban a la vez construcciones brillantes y
funcionales dentro de un entorno, sobre todo, armonioso. Por las avenidas
amplias, flua el ro de los jvenes estudiantes mezclados con los
profesores, y todos eran activos, emprendedores, educados. Y en medio de
ese ajetreo estudiantil, Nora se tropez con Jacinto, que estudiaba segundo
curso en la misma facultad.

Mam y pap recibieron la noticia de que la pequea estaba interesada por
un hombre algo mayor, un muchacho formal y buen estudiante, por lo que
sintieron a la vez un profundo descanso y una insatisfaccin honda. Les
pareca lgico que la pequea se enamorara, que ms tarde se casara, pero
tambin les supona un pequeo desengao la confirmacin de esa esperada
contingencia. Lo insospechado y fuera de lo normal no acababa de
producirse; ms bien todo lo contrario; de manera que no pudieron evitar un
fuerte desnimo por separado y a la par, como si hubieran perdido ya para
siempre la oportunidad nica de la revelacin. Nora ya no se consuma
interiormente; la gran promesa se desinflaba y ambos se sentan
desaprovechados, frustrados. La joven estudiante se sent sobre el csped
al lado de Jacinto para hablar de todo un poco antes de entrar a la
siguiente clase. Haca calor en el campus; las tardes eran plcidas bajo un
sol esplndido por el amplio conjunto de edificios nuevos interrumpido por
los numerosos espacios ajardinados. Por el espacio universitario, se notaba
una armona especial, un brillo caracterstico, una luz pletrica, cuando
todas las fuentes sonaban a la vez junto al murmullo de los chopos y de los
sauces que caan sobre el estanque. Ella estaba entregada a la relacin con
el novio y ya no caba esperar que reaccionase en otro sentido, en el otro
sentido. Nora estaba completamente tendida sobre la hierba y Jacinto la fue
a besar all mismo, sobre el csped que cubra el hueco entre dos de esas
monumentales construcciones.

** Gaspar Jover Polo
   joverpolo@hotmail.com
   Escritor espaol (Alicante, 1961). Profesor de lengua y literatura.
   Cuentos suyos han aparecido en revistas digitales y en publicaciones
   impresas de su provincia. Tiene inditas, tambin, varias novelas.



=== Mi otra lengua (extractos)      Roco Santillana ======================

Oxgeno es
el vapor constante de mi sexo

===

Placer
la tinta de mi pluma
mojando el papel de tu espalda

===

maldito t, por no padecer el dolor de mis ovarios.
tu frceps horadando mi tero
y la palpitacin de mi cltoris en tus dedos
balsmica bendicin.
te sientes culpable de no ser yo
arrepentido
de la euforia que te pierdes.

===

Guanahacabibes

lo que queda de una aldea arrasada por el cicln
es un helado al sol de tu lengua
una burbuja flotando en el mar Caribe
somos los dos varados
yo en tu pennsula
t en la espuma de mi vientre
entre las piernas de una sirena
que bail endiablada entre ranas, jejenes y cucarachas.

===

por algo me arrebata esa guapera tuya de murdete el labio, que estoy en
      [candela.
por esa noche de inundaciones bajo una marquesina, donde me besaste tan
      [largo, que corrieron por mis piernas ms ros que por las calles de
      [madrid.
por aquella noche
en que nos follamos
lunas y lunas
sin parar de llover

** Roco Santillana
   rocio.santillana@gmail.com
   Escritora peruana (Lima). Reside en Madrid, donde ha trabajado como
   guionista de series de TV como MIR, Calle Nueva o La sopa boba.
   Actualmente escribe en Lima su primera novela. Mi otra lengua es su
   primer cuaderno de poemas y cuentos.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

Se dice a menudo que el cuento es una novela en sntesis y que la novela
requiere ms aliento en el que la escribe. En realidad los dos gneros son
dos cosas distintas; y es es ms difcil lograr un buen libro de cuentos
que una novela buena. Comparar diez pginas de cuento con las doscientas
cincuenta de una novela es una ligereza. Una novela de esa dimensin puede
escribirse en dos meses; un libro de cuentos que sea bueno y que tenga
doscientas cincuenta pginas, no se logra en tan corto tiempo. La
diferencia fundamental entre un gnero y el otro est en la direccin: la
novela es extensa; el cuento es intenso.

      Juan Bosch, Apuntes sobre el arte de escribir cuentos (1960).



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