
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XIII    Cagua, Venezuela     N 196
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                        6 de octubre de 2008
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                  comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                   literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                      *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~       ~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~               ISSN: 1856-7983
          ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
El paro en un libro. / Jazz en poesa. / Manceda         | Breves
premiada. / Hernndez visual. / Nios musicalmente       |
sensibles. / Manos que ven. / El libro de las tiras. /   |
Leyendo a Neruda. / Narrativa gay. / Los digitales. /    |
Espaol estadounidense. / Ensayando el ensayo.           |
                                                         |
Realizan en Mxico el III Festival de Lenguas de         | Noticias
Amrica. / Anuncian fallo del Premio Nacional de         |
Literatura de Libros y Letras. / Premio Transgenrico    |
para el venezolano Pedro Enrique Rodrguez. / Revistas   |
digitales culturales discutieron problemas comunes. /    |
Herederos de Garca Lorca acceden a que se abra la fosa  |
del poeta. / Carmen Boullosa obtiene el Premio de Novela |
Caf Gijn. / Falleci el fillogo espaol Ignacio       |
Soldevila. / Yolande Villemaire obtiene el premio        |
Sabines-Gatien Lapointe. / Arturo Arias obtiene Premio   |
Nacional de Literatura de Guatemala. / Falleci el       |
escritor colombiano Juan Zapata Olivella. / Crean la     |
Biblioteca Digital Venezolana. / Biblioteca Nacional de  |
Espaa conservar huellas en libros robados. / Otorgan   |
rango constitucional en Mxico al acceso a la cultura. / |
Ingresan manuscritos de Lugones a Biblioteca Nacional de |
Argentina. / Antologa La realidad oculta recibe el      |
premio Qwerty. / Publican novela indita de Guillermo    |
Cabrera Infante. / Presentan en Mxico el Diccionario    |
del Cine Iberoamericano. / Eugenio Chang-Rodrguez       |
recibir doctorado honoris causa en Grecia. / Jean-Marie |
Gustave Le Clzio, Premio Nobel de Literatura 2008. /    |
Inaugurarn Saln Arturo Michelena en Valencia. /        |
Seminario sobre edicin profesional realizarn en        |
Bogot.                                                  |
                                                         |
Janet Frame al margen del alfabeto, Luisa Futoransky.  | Artculos y
/ Paradise Now y Jenin Jenin: ms que cine, Musa Ammar | reportajes
Majad. / Prlogo a Aimarte, de Leonardo Rosiello,      |
Gerardo Ciancio. / El elemento mgico de las minas en   |
la obra de Vctor Montoya, Valeria Murru. / La         |
carretera, Raymundo Gomezcsseres. / La creatividad y  |
la originalidad en la literatura borgeana, Andrs A.    |
Ugueruaga.                                               |
                                                         |
Horace Engdahl, secretario de la Academia Sueca: Las    | Entrevistas
especulaciones son un producto de mentes perezosas,     |
Lilian Fernndez Hall.                                   |
                                                         |
Carlos Fuentes: los laberintos de (la) Constancia,     | Sala de ensayo
Rodica Grigore. / Sobre la muerte en un cuento de       |
Quiroga, Scrates Tsokonas. / Aproximacin a la        |
Francia poltica del siglo XIX y una postulacin actual  |
por el socialismo, Julio Pino Miyar.                    |
                                                         |
Dos poemas de Antonia Blasa Martn Prez. / Madrugada, | Letras
Carlos Castro. / Poemas de C. A. Campos. / Oficio de    |
solterona, Ingrid Cruz Bonilla. / Poemas de Omar        |
Espinosa Cisneros. / Harlem: en vspera del             |
Modernismo, Juan Carlos Hernndez Cuevas. / Poemas de   |
Maritza Aguirre. / Entrevista virtual a Dostoyevsky,   |
Vctor Montoya. / Poemas de Horacio Centanino. / Te     |
estn buscando matador, William Guaregua. / Poemas de   |
Silvina Jatn. / La falsa hiptesis, Judith Godoy. /   |
Poemas de Mara Teresa Miranda. / El fantasma del bar, |
Claudia Andrea Pointet. / Nueve poemas de Cristian       |
Andrs Astigueta. / Dos relatos de Flavia Hein.          |
                                                         |
Nicols Gmez Dvila.                                    | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

Para suscribirse a Letralia, enve un mensaje vaco a:

   letralia-subscribe@gruposyahoo.com

Para desuscribirse, enve un mensaje vaco a:

   letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com

Tambin puede formalizar su suscripcin o su desuscripcin en un formulario
visible en nuestro sitio en el Web:

   http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm

Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

El paro en un libro. La segunda edicin del libro Gas, testimonios del paro
petrolero 2002-2003, del escritor venezolano Roberto Alonzo Figueroa, de
Puerto La Cruz (Anzotegui), fue presentada en mayo pasado en la ciudad de
Anaco, concretamente en las instalaciones de la empresa PDVSA-Gas, firma
que patrocin su publicacin. Alonzo Figueroa ha sido reconocido con
diversos premios literarios, entre los que se cuenta el de la Casa de la
Cultura Francisco Lazo Mart (1979), oportunidad en que el jurado le
concedi el galardn indicando en el veredicto: Por la magia convincente
de su palabra. Despus de una dilatada experiencia por el mundo del
periodismo, donde calz su firma en peridicos y revistas venezolanos como
El Nacional, Letra G de El Globo y Exceso, de Caracas, se ha dedicado a la
investigacin de temas de largo aliento, entre los que destaca esta que
refiere los acontecimientos que tuvieron lugar en Venezuela en 2002-2003,
alrededor del paro y sabotaje petrolero que sacudi a la principal
industria venezolana, en particular a la seccin oriental, donde fueron
recogidos los testimonios de este libro.
altosdesucre@gmail.com

Jazz en poesa. El pasado viernes 5 de septiembre, en el marco de la
inauguracin del dcimo Festival de Jazz y Msicas del Mundo 2008 en
Manizales se present La msica callada. La soledad sonora. Antologa de
poemas al jazz, realizada por el poeta colombiano Federico Daz-Granados en
la que se ofrecen, en orden cronolgico, textos de 39 poetas: los
estadounidenses Langston Hughes, Jack Kerouak, LeRoi Jones, Horace Julian
Bond, Billy Collins y Quincy Troupe, el ingls Philip Larkin, los espaoles
Gabriel Celaya, Jos Mara Fonollosa, ngel Gonzlez, Flix Grande, Manuel
Vzquez Montalbn, Pere Gimferrer y Miguel Iriarte, el argentino Julio
Cortzar, los chilenos Gonzalo Rojas y scar Hahn, los peruanos Javier
Sologuren, Jorge Eduardo Eielson y Alonso Rab do Carmo, los venezolanos
Eugenio Montejo, Armando Rojas Guardia, Mara Antonieta Flores, Ernesto
Romn Orozco (http://www.letralia.com/firmas/romanorozcoernesto.htm) y
Jorge Gustavo Portella, los mexicanos Francisco Morales Santos, Eduardo
Langagne, Vctor Cabrera, Francisco Alcaraz y Carlos Ramrez Vuelvas, los
colombianos Jos Luis Daz-Granados, Daro Jaramillo Agudelo, Juan Carlos
Bayona, Orlando Sierra Hernndez, Gustavo Tatis Guerra
(http://www.letralia.com/firmas/tatisguerragustavo.htm), Winston Morales
Chavarro (http://www.letralia.com/firmas/moraleschavarrowinston.htm), Juan
Carlos Acevedo Ramos y Felipe Martnez Pinzn, y el dominicano Ren
Rodrguez Soriano.

Manceda premiada. El pasado 26 de septiembre le fue concedido a la
escritora argentina Ana Mara Manceda
(http://www.letralia.com/firmas/mancedaanamaria.htm), por su relato
Derrumbe, el primer premio de narrativa del Concurso 2008 de Arte y
Letras. Como parte del premio, Manceda ser incluida en una antologa que
ser presentada el prximo 11 de octubre a las 6 de la tarde en el Hotel El
Virrey (Boulevard Mitre, N 227, Costanera del Ro, Crdoba, Argentina). El
da mencionado habr rondas de lecturas libres de poetas y narradores a
partir de las 9:30 de la maana. Al finalizar el evento est programada una
cena en el hotel para agasajar a los ganadores. Adems de Manceda, la
mencin narrativa tuvo como ganadores a la espaola Salom Chulvi Lle y a
las argentinas Adriana Mercedes Trecco, Adela M. Salas y Martha Efrn. En
poesa, el primer premio recay sobre la argentina Elma Mara Torri de
Jos, y los restantes sobre los tambin argentinos Ral Enrique Frezzi,
Amalia Lateano, Amanda Romero de Puerta e Ins Ramonda de Vlez. Hubo
tambin menciones especiales.

Hernndez visual. Hasta el 31 de octubre es posible visitar la muestra de
poesa visual Miguel Hernndez, poeta, que ha sido instalada en la Sala
de Exposiciones Temporales del Ayuntamiento de Beneixama (Alicante, Espaa)
bajo la coordinacin del Vicerrectorado de Estudiantes y Extensin
Universitaria de la Universidad Miguel Hernndez de Elche, en colaboracin
con el ayuntamiento y dentro del programa Circuit dart. Con esta
exposicin se contina con un proyecto marcado por una voluntad de
aproximacin y canto a la figura del poeta oriolano que se fundamenta en
los territorios de los nuevos lenguajes potico-artsticos. Los poetas que
han intervenido en la muestra son Francisco Aliseda, J. M. Calleja, Manuel
Calvarro, Camacho Molina, Jos Luis Campal, Carles Cano, Corporacin
Semitica Gallega, Juan Lpez de Ael, Pablo del Barco, Eduard Escoffet,
Roberto Farona, Ferrn Fernndez, Bartolom Ferrando, Ral Glvez, Antonio
Gmez, Joaqun Gmez, Ibrico, Isabel Jover, Alfonso Lpez Gradol y Jess
Maestro, entre otros.

Nios musicalmente sensibles. La Coordinacin de Investigaciones de la
Fundacin Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg)
ofrece para el mes de noviembre el taller de sensibilizacin musical Al
Primera, cuyo plazo de inscripcin se extender desde este viernes 10
hasta el sbado 15 de noviembre. El objetivo de este taller es fomentar que
nios y adolescentes desarrollen sensibilidad hacia las expresiones
artsticas, guindolos desde sus primeros pasos en el mbito musical,
despertando no slo el amor por la msica, sino tambin formando ciudadanos
participativos, que disfruten y participen en la creacin de las diversas
manifestaciones culturales del ser humano. El taller est dirigido a nios
de seis aos en adelante. Comprende tres etapas, siendo la primera de
reconocimiento (teora y solfeo, reconocimiento de las notas musicales,
ritmos y compases), la segunda de formacin vocal (voz y escalas vocales,
modulacin, ejercicios de respiracin) y la tercera de lectura de
partituras (lectura, escritura y concepto de una partitura). El facilitador
ser Al Rafael Vsquez y para formalizar la inscripcin slo se requiere
la fotocopia de la cdula de identidad del participante (si ya la posee) o
su partida de nacimiento, junto con la fotocopia de la cdula del
representante. El taller se realizar los sbados de 9 de la maana a 12
del da.
http://www.celarg.gob.ve

Manos que ven. El prximo sbado 11 de octubre, a las 11 de la maana, ser
inaugurada en la Casa de Los Arcos (avenida Las Delicias, Maracay) la
exposicin Las manos para ver, un proyecto creado para los invidentes y
personas con deficiencias visuales del estado venezolano de Aragua. Ana
Nbrega y Aarn Almeida Holmquist estuvieron relacionndose durante cinco
meses con Emilio Delvalle, David Velsquez, Lennys Daz, Argelia Pichardo,
Alcira Baptista, Adrin Nieves, Ana Francisca Girn, Andrena Manrique,
Alfredo Melndez, Wilfredo Snchez, Gustavo Prez y Yaury Montenegro;
quienes con sus relatos y experiencias como invidentes sirvieron de base
conceptual para la creacin de las imgenes grficas y poemas que componen
esta muestra: 24 obras grficas hechas en las tcnicas de colografa, punta
seca y cartonaje; cada una acompaada de un texto potico adaptado al
sistema de lectura Braille. Las grficas podrn ser tocadas para que los
invidentes puedan capturar las imgenes y texturas que all se manifiestan.
En el marco de la inauguracin se realizar asimismo una lectura potica
con los escritores Alberto H. Cobo, Gabriel Morn, Andi Arias y Susana
Potente, y un performance por la artista Blanca Carrero.
http://lasmanosparaver.blogspot.com

El libro de las tiras. El prximo lunes 13 de octubre ser presentado, a
las 6:30 de la tarde, el libro Historietas a diario: las tiras cmicas
argentinas de Mafalda a nuestros das, de los argentinos Hernn Martignone
y Mariano Prunes, con la intervencin de los autores, acompaados por el
caricaturista Rep y el escritor Pablo de Santis. Publicado por Libraria
Ediciones y utilizando como ejemplo ocho de las ms populares tiras
argentinas de diarios y revistas Mafalda, Inodoro Pereyra, Clemente, Rep,
Mujeres alteradas, Gaturro, Macanudo y La Nelly, con una cuidadosa
seleccin de imgenes, el libro propone un estudio crtico sobre las
posibilidades de la tira como medio de expresin, comunicacin y
entretenimiento. A travs de un detallado anlisis de los mecanismos
narrativos, formatos, estilos, temticas y personajes arquetpicos de la
tira cmica, presenta una indita y especfica aproximacin a este gnero
tan especial, matriz de todas las historietas modernas, y ofrece una
reflexin sobre la originalidad y vitalidad de la tira argentina de los
aos sesenta a nuestros das. La actividad se realizar en el microcine del
Centro Cultural Recoleta (Junn 1930, primer piso), en Buenos Aires.
http://www.librariaediciones.com.ar

Leyendo a Neruda. Tal es el ttulo del seminario monogrfico que han
organizado UN, La Librera y la Corporacin Babilonia, y que estar
conducido por Jos Luis Daz-Granados, uno de los colombianos que mejor
conocen la obra del escritor chileno. El instructor hablar de Neruda y su
entorno sociopoltico y cultural, sus inicios en la literatura, su relacin
con sus contemporneos, el exilio, su militancia comunista y otros temas,
dndose por supuesto especial atencin a sus libros capitales. Nacido en
Santa Marta (Colombia) en 1946, Daz-Granados es poeta, novelista,
periodista cultural y profesor universitario. En 1985 fue finalista del
Premio Rmulo Gallegos por su novela Las puertas del infierno, y ha ganado
el Premio Nacional de Periodismo Simn Bolvar por su entrevista al poeta
Luis Vidales (1990) y el Premio Nacional de Novela Aniversario Ciudad de
Pereira, por su obra El muro y las palabras (1994). En 2004 el gobierno
chileno le otorg la Medalla de Honor Presidencial Centenario Pablo
Neruda (2004). Es autor de 28 libros de poesa, novela, ensayo,
periodismo, teatro y para nios. El seminario se desarrollar del 15 de
octubre al 17 de diciembre en sesiones semanales, los mircoles de 6 de la
tarde a 7:30 de la noche. El costo de la inscripcin es de 220.000 pesos
para particulares y 170.000 para estudiantes y personas de la tercera edad.
http://www.corporacionbabilonia.org

Narrativa gay. Del 17 de octubre al 5 de diciembre se realizar en Santiago
de Chile un taller de narrativa gay, en el que el escritor Eduardo Garca,
autor de la obra Feliz cumpleaos, te quiero, dar a los asistentes las
bases para la composicin narrativa en la temtica homosexual. El taller se
dividir en dos partes. La primera se refiere a la identificacin de nudos
temticos relevantes en un cuento de contenido gay, para lo cual se
establecer, previamente a las clases, un tema que ser discutido por los
participantes del taller junto al profesor. La discusin tendr un enfoque
analtico objetivo como tema a ser tratado en una estructura narrativa. La
segunda consistir en la conversacin y anlisis de los cuentos de cada uno
de los participantes. El nmero de cuentos a analizar por sesin ser de
dos, por un perodo de 30 minutos aproximadamente por texto. El alumno
terminar con un cuento (de entre 8 y 12 pginas, a espacio simple, formato
Times New Roman, tamao 12), con al menos 3 correcciones por parte del
profesor, ms una correccin por parte de un corrector de prueba
(ortografa y gramtica). Respecto de los mejores cuentos del taller, se
gestionar su publicacin virtual en algn medio de difusin gay. Las
sesiones sern los viernes de 7 a 9 de la noche. El curso tiene un costo de
$65.000.
http://libroseduardogarcia.blogspot.com

Los digitales. Entre el 18 y el 26 de octubre se realizar en Valencia
(Venezuela) la 9 Feria Internacional del Libro de la Universidad de
Carabobo (Filuc), en cuyo marco se celebrar el conversatorio Literatura
en la Web, en el que los editores digitales venezolanos de mayor
trayectoria dialogarn con el pblico sobre la difusin de contenidos
literarios a travs de Internet. Jorge Gmez Jimnez, editor de
Letralia.com; Daniel Pradilla, de Panfletonegro.com, y Hctor Torres, de
Ficcionbreve.org, todos con ms de diez aos en el medio, darn un paseo
por la historia de las publicaciones literarias en la red, total en
Venezuela como en Latinoamrica y en el resto del mundo. La actividad
tendr lugar el prximo 22 de octubre a partir de las 4 de la tarde en el
Centro Comercial Cristal, ubicado en el sector La Granja, municipio
Naguanagua (estado Carabobo), en los espacios asignados a la Filuc.
http://www.filuc.uc.edu.ve

Espaol estadounidense. El prximo 23 de octubre a las 4:30 de la tarde
ser presentada, en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, la
Enciclopedia del Espaol en los Estados Unidos, un esfuerzo editorial
pionero que, con el aval del Instituto Cervantes, contiene 1.200 pginas
con artculos especializados que cubren aspectos histricos, demogrficos y
legales, y otros que aportan datos sobre la enseanza, la traduccin, la
edicin, los medios de comunicacin, anlisis lingsticos, actividades
culturales y produccin literaria. La actividad ser moderada por Luis
Alberto Ambroggio, de la Academia Norteamericana de la Lengua Espaola
(Anle), y participarn destacados acadmicos de esa institucin, as como
de la Real Academia de la Lengua (RAE), del Instituto Cervantes y de otras
entidades que integraron el proyecto, como Humberto Lpez Morales,
secretario general de la Asociacin de Academias de la Lengua Espaola y
coordinador de la enciclopedia en Estados Unidos; Gerardo Pia-Rosales,
director de la Academia Norteamericana, Carmen Caffarel, directora del
Cervantes, Orlando Rodriguez Sardias (Rossardi) y Emilio Labrada Bernal,
de la Academia Norteamericana.
http://www.academianorteamericana.org
http://www.loc.gov

Ensayando el ensayo. Este sbado 1 de noviembre se realizar en la
Biblioteca Pblica Agustn Codazzi, de Maracay (Aragua, Venezuela), un
minitaller sobre el gnero literario del ensayo a cargo de la profesora
Julia Elena Rial. El Taller pretende dar una comprensin de las ideas y
cambios culturales a travs de importantes ensayos literarios. Se dar un
breve lineamiento sobre las caractersticas del discurso ensaystico con
lecturas breves y significativas de ensayistas latinoamericanos, intentando
desgranar con sencillez y claridad los conceptos a trasmitir sobre la
visin de diferentes tiempos, ideas y los conceptos filosficos:
modernismo, vanguardia, ensayo social, postguerra, existencialismo, crisis
de pensamiento. Ente los objetivos de la actividad se encuentran acercar el
lenguaje ensaystico y sus caractersticas para aquellos que sienten puede
ser la forma de expresar con mayor creatividad sus ideas, facilitar la
aproximacin a las claves culturales de las ideas en Latinoamrica y
Venezuela, sustentar la importancia del ensayo para acceder a
planteamientos socioculturales y valorar la dimensin esttica, creativa e
investigativa del ensayo. La actividad se desarrollar de 8:30 de la maana
a 12:30 de la tarde en la Sala Audiovisual de la biblioteca, ubicada en el
Complejo Cultural Santos Michelena (avenida 19 de Abril).
http://www.juliaelenarial.com

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



=== Le interesa estar informado sobre concursos? =========================

Reciba por correo electrnico los anuncios vigentes de concursos literarios
y artsticos en general suscribindose a nuestra lista de distribucin.
Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vaco a
letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera
de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm.
Si desea enviarnos las bases de un concurso, escrbanos a info@letralia.com



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Realizan en Mxico el III Festival de Lenguas de Amrica

El III Festival de Lenguas de Amrica, un encuentro internacional de poesa
con participacin mayoritaria de autores de lenguas aborgenes, se
celebrar el prximo 10 de octubre en la Sala Nezahualcyotl, del Centro
Cultural Universitario (http://www.centrocultural.org.mx) de la capital
mexicana.

Organizado por los escritores mexicanos Carlos Montemayor y Jos del Val,
el encuentro reunir a una docena de conocidos poetas de diez pases.
Confirmaron ya su participacin Iguaniginape Kungiler (de la etnia kuna, de
Panam), Rayen Kvyeh (mapuche, de Chile), Gaspar Pedro Gonzlez (maya, de
Guatemala) y Jos ngel Fernndez (wuayuunaiki, de Venezuela), junto a
otros creadores de otras expresiones de grupos tnicos mexicanos.

Los grandes idiomas que ms se utilizan en el continente estarn
representados por el poeta argentino Juan Gelman (espaol), la brasilea
Alice Ruiz (portugus), el canadiense France Mongeau (francs) y otros dos
representantes de Estados Unidos y Gran Bretaa (ingls).

Al referirse al contenido del festival, Montemayor declar que lo principal
es acabar con la tradicin equivocada, en trminos cientficos, de creer
que existen lenguas desarrolladas y subdesarrolladas, superiores e
inferiores; las primeras denominadas idiomas y las otras dialectos.

Fuente: Prensa Latina



*** Anuncian fallo del Premio Nacional de Literatura de Libros y Letras

El escritor colombiano Jairo Anbal Nio, uno de los ms destacados autores
colombianos dedicados al pblico infantil y juvenil, fue galardonado con el
VII Premio Nacional de Literatura que entrega la revista Libros y Letras
(http://www.librosyletras.net) por votacin de sus lectores, informaron los
directivos de la publicacin el pasado 12 de septiembre.

Nio, narrador y dramaturgo nacido en Moniquir, Boyac, en 1941, es autor
de Safari en el rostro (poesa, 1965), Las bodas de lata o el baile de los
arzobispos (teatro, 1968), El monte calvo (teatro, 1975), Los inquilinos de
la ira (teatro, 1975), Zoro (cuentos, 1977), El rescate (1977), Puro pueblo
(cuentos, 1977), El sol subterrneo (teatro, 1978), La madriguera (teatro,
1979), Toda la vida (cuentos, 1979), Efran Gonzlez (1980), El manantial
de las fieras (1981), El ltimo asalto (1981) y Caracol de las alas
(1981).

La misma revista premi adems como Mejor Libro Colombiano de No Ficcin a
Siete aos secuestrado por las FARC, del ex senador Luis Eladio Prez y el
periodista Daro Arizmendi, sobre el cautiverio sufrido por el poltico,
liberado en febrero pasado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia.

Este libro, una entrevista de Arizmendi, director de noticias matutinas de
Caracol Radio (http://www.caracol.com.co), al ex congresista, sali en
julio pasado y ha vendido ms de 20.000 ejemplares.

Como Mejor Libro Colombiano de Ficcin fue distinguido en la misma votacin
la novela Justos por pecadores, de Fernando Quiroz, que tambin fue
finalista del premio Planeta-Casa Amrica.

Fuente: EFE



*** Premio Transgenrico para el venezolano Pedro Enrique Rodrguez

La octava edicin del Premio Anual Transgenrico de la Fundacin para la
Cultura Urbana (http://www.fundacionculturaurbana.org) fue otorgado el
pasado 12 de septiembre, por decisin unnime, al libro Oficio de lectores,
del narrador y psiclogo clnico Pedro Enrique Rodrguez, quien se impuso a
ms de un centenar de autores.

Oficio de lectores est conformado por un conjunto de ensayos y reflexiones
sobre el hecho literario, al cual el jurado integrado por Ana Teresa
Torres, Ramn Guillermo Aveledo y Miguel Oso Zamora, destac que la
mirada culta e inteligente de Rodrguez analiza, especula, narra y crea,
ofrecindonos una propuesta novedosa en la literatura venezolana,
especialmente interesante por su singularidad y contemporaneidad.

Rodrguez es psiclogo clnico, profesor de la Ctedra de Psicologa de la
Personalidad de la Escuela de Psicologa de la Universidad Catlica Andrs
Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve), jefe de la Ctedra de Asesoramiento
Psicolgico en la Escuela de Psicologa y profesor e investigador en el
Centro de Asesoramiento y Desarrollo Humano de la misma casa de estudios.

Por otra parte, particip en el taller de Narrativa del Celarg del ao
2000-2001, a cargo de ngel Gustavo Infante. Particip en la I Semana de la
Nueva Narrativa Urbana. Su libro indito Caligrafas salvajes recibi
mencin honorfica en la Bienal de Literatura Augusto Padrn (Maracay,
2003) y ha publicado en varias revistas literarias digitales, como Ficcin
Breve Venezolana (http://www.ficcionbreve.org) y Panfletonegro
(http://www.panfletonegro.com), de la que fue colaborador, adems de
escribir para el blog colectivo Argonuticas
(http://argonauticas.blogspot.com). Tambin estuvo en la lista de 14
finalistas (entre 5.596 textos participantes) de la 24 edicin del Premio
Juan Rulfo de Cuento.

El acto de entrega del Premio y la presentacin del libro se llevarn a
cabo los primeros das del mes de diciembre durante el aniversario del
Grupo de Empresas Econoinvest (http://www.econoinvest.com).

Fuente: Ficcionbreve.org



*** Revistas digitales culturales discutieron problemas comunes

Editores de catorce de las ms importantes revistas digitales culturales de
Espaa y Latinoamrica, as como representantes de otras entidades pblicas
y privadas ligadas a la difusin de contenidos literarios en Internet, se
dieron cita el lunes 15 y martes 16 de septiembre en la Casa de Amrica
(http://www.casamerica.es), en Madrid, para discutir sobre sus problemas
comunes y proponer soluciones orientadas a la integracin.

Presentado con el lema Dos orillas y un ocano digital, el I Encuentro
Internacional de Revistas Digitales Culturales
(http://www.miradamalva.com/revistasdigitales) fue organizado por las
publicaciones espaolas Literaturas.com y mnibus
(http://www.omni-bus.com), el Centro de Estudios Literarios de la
Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx) y la
Asociacin Cultural La Mirada Malva (http://www.miradamalva.com), con el
auspicio del Ministerio de Cultura de Espaa (http://www.mcu.es) y la Casa
de Amrica.

Imma Turbau, directora del Ateneo Iberoamericano de la Casa de Amrica,
salud a los presentes de parte de la institucin anfitriona, durante la
inauguracin celebrada el lunes a las 10 de la maana. A continuacin
tomaron la palabra Ignacio Fernndez, director de Literaturas.com, Mara
ngeles Vzquez, presidenta de La Mirada Malva, y Hctor Perea, de la Unam,
para explicar a los presentes las lneas de discusin de las que se
tratara el encuentro.

En el acto, Fernndez se quej por la falta de ayudas de parte del
Ministerio de Cultura de su pas, con cuya administracin, que siempre
falla en estas cosas, dijo estar disgustado. Queremos ser un pas moderno
y de vanguardia, pero cuando se plantean cosas como sta, las ayudas no
llegan, dijo. Vzquez matiz y asegur que las ayudas econmicas del
gobierno haban llegado, aunque tarde, tardsimo.

En la primera mesa participaron, en representacin de las publicaciones
culturales digitales espaolas, Giselle Etcheverry Walker, venezolana que
coordina los contenidos del blog colectivo El Boomeran(g)
(http://www.elboomeran.com); Fernndez, por Literaturas.com; Joaqun Mara
Aguirre, editor de la revista Espculo (http://www.ucm.es/info/especulo), y
Alexnder Prieto, de mnibus.

Aguirre, profesor de la Facultad de Ciencias de la Informacin de la
Universidad Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es), en cuyos
servidores desde hace casi trece aos est radicada su publicacin,
Espculo, afirm que hoy en da sera impensable que una universidad
brinde apoyo a una revista de este tipo, pues se da primaca a
publicaciones acadmicas con ciertos criterios normativos no compatibles
con una revista literaria moderna.

La tarde del lunes fue el turno para las publicaciones latinoamericanas. La
mesa fue coordinada por Pedro Martnez, editor de la revista
Almiar/Margencero (http://margencero.com), y participaron Jaime de la
Gracia, escritor colombiano radicado en Alemania que dirige la revista Caf
Berln (http://www.delagracia.de); Carlos Morales, director de la chilena
Culturart (http://www.culturart.cl), que tiene versiones digital e impresa;
Federico lvarez Arregui, director de la revista Literatura Mexicana
(http://www.filologicas.unam.mx/indices/litmex.htm), del Instituto de
Investigaciones Filolgicas (http://www.filologicas.unam.mx) de la Unam;
Hctor Perea, coordinador del Centro de Estudios Literarios de la Unam;
Jorge Gmez Jimnez, editor de Letralia.com; Adolfo Pardo, director de
Crtica.cl, y Elena Medel, escritora y columnista de la revista peruana Los
Noveles (http://www.losnoveles.net).

En su intervencin, Gmez Jimnez habl de los procedimientos de seleccin
de material para las revistas literarias y las particularidades que en este
sentido ofrece el entorno digital. Defini al consejo editorial como el
corazn de su revista y asegur que, si bien se puede calificar de
dictatoriales sus decisiones, publicar textos de calidad es la nica
manera de garantizar la calidad de nuestro trabajo.

Est claro que en materia de literatura la calidad es un elemento muy
subjetivo, pero es justamente esa la razn por la que no nos queda ms
remedio que confiar en nuestra experiencia y nuestra intuicin, dijo el
editor venezolano. Slo publicamos lo que satisface nuestra hambre lectora
y si, entre los textos que hemos rechazado en todos estos aos hay una
nueva Cien aos de soledad, asumimos la responsabilidad que nos
corresponda. Claro que hay quien piensa que una revista literaria debera
ser un medio democrtico que publique todo lo que reciba, pero esto sera
materialmente imposible y, por otro lado, desvirtuara el perfil de la
publicacin.

Posteriormente se procedi a la presentacin del libro Latin American
Cyberculture and Cyberliterature, con la participacin de sus editoras, las
britnicas Claire Taylor y Thea Pitman, quienes dedicaron una parte de su
exposicin al captulo que sobre Letralia escribi la tambin britnica
Shoshannah Holdom, destacando la metfora geogrfica de la Tierra de
Letras como un factor decisivo en el xito de esta publicacin venezolana.
Las mismas Taylor y Pitman acompaaron a Mara ngeles Vzquez y a Hctor
Perea en el taller-coloquio La literatura hispanoamericana digital en la
literatura europea, con el que cerraron las actividades del lunes.

El martes en la maana se realiz la mesa dedicada a las instituciones, en
la que participaron la escritora colombiana Consuelo Trivio Anzola, del
Centro Virtual Cervantes, quien habl de los diez aos de la seccin El
Rinconete (http://cvc.cervantes.es/el_rinconete); Trinidad Garca Leiva,
profesora de la Universidad Carlos III Madrid, quien disert sobre revistas
culturales, digitalizacin y polticas pblicas; Vctor Domingo Prieto,
presidente de la Asociacin de Internautas de Espaa
(http://www.internautas.org); Manuel Ortuo, presidente de la Asociacin de
Revistas Culturales de Espaa (Arce, http://www.arce.es); Nacho Fernndez,
presidente de la Asociacin de Revistas Digitales de Espaa (Arde,
http://www.arde.org.es), y Natalia Briones Beneit, del gabinete jurdico
del Centro Espaol de Derechos Reprogrficos (Cedro, http://www.cedro.org).

A continuacin se realiz la mesa sobre innovacin y tecnologa, en la que
intervinieron Luis Collado, de Google Espaa (http://www.google.es), quien
describi el programa publicitario AdSense y sus ventajas para los editores
digitales; Javier Celaya, director de Consultora, Formacin y Marketing de
Dosdoce.com, quien habl sobre la digitalizacin del libro; Francisco
Olivares, director del mster Periodismo y comunicacin digital del
Instituto Universitario de Postgrado (IUP, http://www.iup.es); ngel Mara
Herrera, socio de Evoluziona (http://www.evoluziona.com), quien anunci
nuevas prestaciones del servicio Bubok.com, y Elad Rodrguez, director de
Nitsnets (http://www.nitsnets.com), quien present el servicio de
publicacin de medios digitales GoPress (http://www.gopress.es).

A las 4 de la tarde fue presentado el libro La va digital, de Hctor
Perea, con la intervencin del autor y de Manuel Medina (Universidad de
Louisville, http://louisville.edu), Miguel Maran (Centro Virtual
Cervantes, http://cvc.cervantes.es), y Mara ngeles Vzquez. Los mismos
Perea y Medina participaron posteriormente en el taller Universidad y
educacin: retos digitales, junto con Rufina Moreno Caizares,
coordinadora nacional de Escuelas Asociadas a la Unesco en Espaa. Por
ltimo, Amalia Iglesias e Iria lvarez, redactora jefe y coordinadora de la
edicin digital, respectivamente, de la Revista de Libros
(http://www.revistadelibros.com).

Tras dos das de confrontar experiencias y adelantar iniciativas conjuntas,
los editores se despidieron hasta el prximo ao, cuando realizarn en
Mxico una segunda edicin del evento.



*** Herederos de Garca Lorca acceden a que se abra la fosa del poeta

Un giro radical dio el pasado 17 de septiembre la postura de los seis
herederos de Federico Garca Lorca en su oposicin a que pudiera ser
exhumado el cadver del poeta granadino de la fosa donde supuestamente
yace, cercana al lugar donde fue fusilado y enterrado posteriormente. Los
familiares, tras una reunin celebrada en la Residencia de Estudiantes
(http://www.residencia.csic.es), decidieron aceptar el derecho de las
familias de Discoro Galindo y Francisco Galad a recuperar los restos.

Fuentes prximas a la familia adelantaron que sta reconoce el derecho
legtimo de las familias a recuperar los restos de sus seres queridos.
Laura Garca Lorca, sobrina nieta del poeta, haba mantenido en diferentes
ocasiones que exhumar los cadveres de las personas identificadas ya,
enterradas luego en fosas comunes y de las que se conocen las
circunstancias de su muerte, poda hacer que se falseara la historia.

No lo impediremos. Aunque nos gustara que no se hiciera, respetamos los
deseos de las otras partes implicadas, asegur la sobrina del escritor.
Por su parte, el esposo de la heredera adelant que la familia Garca
Lorca acatar, como no poda ser menos, la decisin que sobre la apertura o
no de la fosa donde reposa Federico adopte el juez Baltasar Garzn.

De igual manera, justific la negativa de la familia a abrir la fosa no en
no querer saber, sino en que hacindolo no se cerrar ni abrir una
herida, si bien mostr su apoyo a las iniciativas de investigar, de abrir
los archivos para saber la identidad y las circunstancias de todos los
asesinados. Lo importante son los datos histricos, mantuvo.

Una de las reservas que mantiene la familia es el miedo a que se convierta
en un espectculo y al morbo del hecho. Para evitarlo solicitarn en el
comunicado que se proceda con mucho respeto, sin publicidad y en la
intimidad.

Familiares de los otros fusilados con Garca Lorca, Discoro Galindo y
Francisco Galad, junto a miembros de la Asociacin para la Memoria
Histrica (http://www.memoriahistorica.org) y el escritor Ian Gibson, se
apersonaron recientemente ante Baltasar Garzn solicitando que ordenara la
apertura de la fosa del poeta.

Laura Garca Lorca asegur no haber podido hablar con la nieta de Galindo,
Nieves Galindo, a quien dej un mensaje en el telfono que no ha sido
contestado y con Francisco Galad, nieto del banderillero, tambin le
mostr su intencin de reunirse, por lo que sigue sin descartar
entrevistarse con ellos.

En cuanto a las posibles especulaciones de que los restos del poeta no se
encuentren en la fosa entre Vznar y Alfacar, una de cuyas teoras fue
publicada en nuestra edicin 175 en una investigacin de Fernando Guijarro
(http://www.letralia.com/175/articulo01.htm), la sobrina del poeta afirm
que es absurdo e impensable que eso pudiera suceder en plena Guerra
Civil.

No tiene importancia, pero s es chocante que se pueda insinuar que
nosotros no queremos abrir la fosa porque no queremos remover la historia o
esa frase tan vaca de no abrir heridas, esa frase que no significa nada
que queremos dejar las cosas como estn cuando no tiene nada que ver con
eso, apunt.

Nuestro deseo y nuestro empeo desde que creamos la Fundacin es que se
estudie y se d a conocer y se investigue la vida y la obra de Lorca que,
por cierto, est muy bien estudiada por otro lado por Ian Gibson, insisti
Garca Lorca, quien consider que sacar el cuerpo no aade nada
importante, satisfacer una curiosidad, pero no una curiosidad justificada.

Fuentes: El Plural  Europa Press



*** Carmen Boullosa obtiene el Premio de Novela Caf Gijn

La escritora mexicana Carmen Boullosa result ganadora, el pasado 18 de
septiembre, del Premio de Novela Caf Gijn 2008, con su obra El complot
de los romnticos. Este certamen literario es uno de los ms antiguos del
panorama espaol y cuenta con una dotacin econmica de 18.000 euros. La
entrega del galardn se celebrar en marzo del ao prximo, en el
Ayuntamiento de Gijn (http://www.gijon.es), una vez publicada la novela
ganadora.

El Premio de Novela Caf Gijn fue instituido en 1949 como rplica del
prestigioso Premio Nadal que se convocaba en Barcelona. La idea provino del
actor Fernando Fernn-Gmez y un grupo de amigos con los que comparta
tertulia en el caf del Paseo de Recoletos, entre los que se encontraban
Camilo Jos Cela, Jos Garca Nieto, Manuel Aleixandre o Eduardo Haro
Tecglen.

Desde 1989, el Ayuntamiento de Gijn es el encargado del patrocinio y la
organizacin de este premio, que cuenta en su nmina de ganadores con
autores de la talla de Carmen Martn Gaite, Eduardo Mendicutti, Luis Mateo
Dez, Luis del Val, Fernando Quiones, Jos Carlos Somoza, Lzaro Covadlo o
Fernando Luis Chivite, ganador de la ltima edicin.

El jurado estuvo presidido por la escritora Rosa Regs. Ediciones Siruela
(http://www.siruela.com) publicar la obra ganadora como ya hizo el ao
pasado con Madre ma, que ests en los infiernos, de Carmen Jimnez. En
esta ocasin se han presentado 575 novelas, el doble que en la anterior
edicin.

El complot de los romnticos es, en palabras de su autora, entrevistada por
Letralia, una novela sobre un encuentro de escritores llamado El Parnaso,
al que slo se invita a los consagrados, todos muertos. En este sentido se
trata, dijo, de una novela de fantasmas. Si es que puedes decir que Dante
encarnado es un fantasma, o Byron.

El encuentro representado en la novela se celebra desde hace aos en Nueva
York, pero sus fantasmales propulsores deciden cambiar de sede. Envan a
Dante, la narradora y una joven poeta de moda neoyorkina a explorar si
Ciudad de Mxico conviene para sede. Van por tierra, Dante se enfrenta a la
cultura contempornea, viajan tambin en el tiempo. Pero Madrid gana la
sede.

En El Parnaso se entrega un premio literario a un libro, pero los
romnticos se rebelan contra la decisin del jurado. Es una novela
literaria sobre temas literarios, pero tambin sobre la cultura popular
contempornea y sobre Mxico y sobre Madrid un poco.

Escritores muertos que se renen en Madrid, cunto de irona tiene el
tema?

La tesis de la narradora de la novela es que los escritores no sirven si
no estn en contacto con los muertos. Y que los nicos reconocidos son los
que estn bien parados con los muertos. Es una irona mayor, no como nico
blanco Madrid, sino todos nosotros los del gremio.

De qu forma est estructurada la obra?

Es una novela escrita por diferentes escritores, uno de los cuales trae
un pleito cazado contra Carmen Boullosa. Esto obliga a una forma peculiar.
Adems, como los protagonistas estn muertos, se saltan la lnea del tiempo
continuamente, viajan adelante y atrs en el tiempo sin que les duela. Y
esto tambin obliga a otra forma. Ms que nada, me parece que la novela
tiene forma de risa. No slo porque est llena de humor, sino que es como
una carcajada.

Cmo naci y creci la idea?

Fue una puntada, comenz con la idea de hacer una pequea novela
brooklineta con Dante y otros muertos visitando, pero se fue formando. La
comenc varias veces, pero tuve que suspenderla porque no iba como yo
quera que fuese... S hubo un pleito adentro de la novela, como que la
narradora quera que fuese por otro lado, y la verdad es que ella termin
ganando la partida. Pude escribirla cuando entenda esto, as la tuve
conmigo, el tono, las distintas voces, las pequeas novelas que hay adentro
de la novela... Desde 2006 la tena en hechura, pero confieso que la
entregu a mi agente para someterla al premio cuando llegu de carreras al
final. Y en las semanas subsiguientes le he seguido metiendo un poquito de
mano aqu y all.

Fuentes: Carmen Boullosa (va e-mail)  Europa Press



*** Falleci el fillogo espaol Ignacio Soldevila

El fillogo espaol Ignacio Soldevila Durante falleci en la madrugada del
pasado jueves 18 de septiembre en Montreal (Canad), tras permanecer
hospitalizado durante algunas semanas al agravarse su dolencia. Segn
apuntan fuentes familiares, estuvo tres das en coma. Ignacio en
duermevela pronunciaba versos y evocaba a Machado y tambin recitaba el
romancero, hasta que se apag en la madrugada del 18, indicaron las
fuentes.

Nacido en Valencia en 1929, Soldevila resida desde 1956 en Laval (Qubec),
donde tambin viven sus hijos, uno de ellos mdico, y ha estado rodeado
por la familia hasta el final. Desde 1956 era profesor en la Facultad de
Letras de la Universidad Laval (http://www.ulaval.ca) y se le nombr doctor
en 1970. Dio clases en la Universidad de Alicante (http://www.ua.es) desde
1993 como emrito. Fue redactor del Diccionario histrico de la lengua
espaola, de la Real Academia Espaola (RAE, http://www.rae.es), y
consejero de lexicografa y de electrnica de la misma.

Public los libros de narrativa La mentira. La crisis, y estudios sobre Max
Aub, como La obra narrativa de Max Aub (Madrid, 1973) y Max Aub dramaturgo
(Madrid, 1975). Cuenta en su bibliografa con un Panorama du roman espagnol
(1939-1975), en colaboracin con Monique Joly y Jean Tena.

Hizo contribuciones diversas en Cuadernos Hispanoamericanos, nsula,
Papeles de Son Armadans, Cuadernos Americanos y Revista Hispnica Moderna,
entre otras.

Haba dejado su casa en la playa de San Juan y se traslad a Laval (Canad)
cuando, en 2005, recibi la noticia de que su enfermedad era de carcter
terminal. El ao pasado le escribi a su amigo, el escritor Juan Carlos
Hernndez Cuevas
(http://www.letralia.com/firmas/hernandezcuevasjuancarlos.htm): Por aqu,
sin novedad digna de mencin. Lo de siempre. Ir tirando, en espera de un
eterno descanso, como rezaban las viejas esquelas. Nada me vendra mejor, y
no slo por andar harto de la enfermedad, sino de los tumbos de este sucio
tranva de la especie humana, del que quisiera apearme lo ms pronto
posible. Con lo tranquilo que andaria este mundo sin nosotros.

Fuente: Levante-EMV



*** Yolande Villemaire obtiene el premio Sabines-Gatien Lapointe

La poeta Yolande Villemaire se adjudic el pasado 18 de septiembre el VI
Premio Internacional de Poesa Jaime Sabines-Gatien Lapointe, que otorgan
de manera conjunta el Seminario de Cultura Mexicana
(http://www.culturamexicana.org.mx) y la editora quebequense Ecrits Des
Forges (http://www.ecritsdesforges.com). El jurado estuvo integrado por
Alejandro Alonso, Hugo Gutirrez Vega y Geney Beltrn.

El anuncio fue hecho por Arturo Azuela, presidente del Seminario de Cultura
Mexicana, y por Hlene Oeconomo, agregada acadmica de la representacin
del gobierno de Qubec en Mxico, quienes informaron que el premio, que se
otorga cada ao de manera alternada a un poeta vivo quebequense y a uno
mexicano, consiste en 50 mil pesos y la difusin de la obra en la nacin
azteca. Fue instituido en 2003 y se entrega por trayectoria, no por obras
especficas.

Durante la ceremonia, Alejandro Alonso destac que este ao, para otorgar
el premio a Villemaire, no tuvimos duda por la calidad de su voz
introspectiva y femenina para expresar un mundo propio. Para el jurado, la
autora nacida en Quebec en 1949 posee una voz que se apropia de la figura
que van de lo humano a lo animal y de lo animal a lo humano.

El premio, que ser entregado este mes durante la inauguracin del festival
de poesa de Trois Rivires en Quebec, permite conocer la produccin
potica de Quebec y Mxico, y en este caso, el perfecto equilibrio entre
el mundo real y el onrico de Yolande Villemaire.

Adems de los 50 mil pesos, aportados en partes iguales por ambas
instancias organizadoras, se edita un disco con la voz de cada autor
ganador, que en Mxico aparece bajo el sello del Fondo de Cultura Econmica
(FCE, http://www.fondodeculturaeconomica.com).

Villemaire ha publicado 12 libros de poesa y en 2003 apareci una
antologa de su obra. En 2006 su libro Celeste tristeza fue reeditado en
Francia. Tambin ha publicado Muros de niebla, De mbar y de sombra y El
sueo de la humanidad.

Fuente: El Universal



*** Arturo Arias obtiene Premio Nacional de Literatura de Guatemala

El pasado 20 de septiembre fue anunciado el fallo del Premio Nacional de
Literatura Miguel ngel Asturias 2008, que el Ministerio de Cultura y
Deportes de Guatemala (http://www.mcd.gob.gt) concede ao tras ao y que en
esta ocasin recat sobre el novelista Arturo Arias. El premio es concedido
especficamente a un escritor de relevantes mritos y de importante
trayectoria.

Segn el criterio del Consejo Asesor para las Letras, la obra literaria de
Arturo Arias nos permite identificar eso que comnmente llamamos oficio; a
partir de un estilo nico que se expresa en obras como El jaguar en llamas
o Sopa de caracol, Arias apunta a la innovacin del lenguaje (tanto en los
aspectos formales como de contenido) y se sale, muchas veces, de los
cnones ms transitados y conocidos. En este sentido, quizs uno de los
rasgos ms caractersticos de su particular estilo sea el humor.

Con cinco novelas publicadas, una indita y dos premios Casa de las
Amricas, Arturo Arias es uno de los ms importantes exponentes de la
literatura guatemalteca contempornea. Ha obtenido ms reconocimientos
internacionales que dentro de su pas. Ha vivido desde los 18 aos de edad
en el exterior y naci en la ciudad de Guatemala en 1950. Tiene un
doctorado en sociologa de la literatura en la cole des Hautes tudes en
Sciences Sociales (http://www.ehess.fr), de Pars.

Arias ha desarrollado una amplia labor docente en universidades de Estados
Unidos. Obtuvo el premio Casa de las Amricas en la rama de ensayo por
Ideologas, literatura y sociedad durante la revolucin guatemalteca
1944-1954 (1979) y el de novela por Itzam-Na (1981).

De acuerdo con el boletn informativo del Ministerio de Cultura y Deportes
y la Editorial Cultura, los mltiples ensayos de crtica literaria y
sociolgica sobre la literatura guatemalteca, y su incondicional apoyo a
escritores y escritoras del pas, as como sus diversos reconocimientos,
han sido motivos suficientes para que Arturo Arias reciba este ao el
Premio Nacional de Literatura.

Es un premio muy merecido, Arturo es un narrador serio, de gran calidad.
Ha sido un escritor perseverante y comprometido, sobre todo, con la
narrativa; incluso ha experimentado con el lenguaje de formas muy
originales, opin Ana Mara Rodas, miembro del Consejo para las Letras y
Premio Nacional de Literatura de 2000, al ser consultada acerca del premio
obtenido por Arias.

El acto de premiacin tendr lugar en el Saln de Recepciones del Palacio
Nacional de la Cultura. La fecha an est por confirmarse.

Fuente: El Peridico de Guatemala



*** Falleci el escritor colombiano Juan Zapata Olivella

El pasado 21 de septiembre muri a los 78 aos, en Cartagena (Colombia), el
mdico, poeta, crtico, novelista, periodista, cuentista, historiador y
dramaturgo colombiano Juan Zapata Olivella, quien con sus hermanos Manuel y
Delia fue el iniciador del movimiento reivindicatorio por los derechos de
los negros en su pas, y una de las grandes personalidades de las letras
colombianas en el plano nacional e internacional.

Zapata Olivella, quien fuera candidato presidencial, candidato a la
Alcalda de Cartagena y embajador de Colombia en Hait, vivi sus ltimos
aos en La Cartujita, su residencia ubicada en la Calle del Curato de
Cartagena. El humanista muri con el deseo de promover un museo que
reflejara la cultura de frica en Amrica, con pinturas figurativas de
frica, Hait, Jamaica, Cuba y Trinidad y Tobago, entre otras procedencias,
as como tallas en madera y esculturas en bronce que guardaba con celo en
su casa.

Fue autor de obras de teatro, novelas, poemas y ensayos. Entre sus obras se
encuentran Gaitas bajo el sol, Campanario incesante, Albedro total, Amor
en azul transparente, Bullanguero, Panacea, Cuentos del tercer mundo, Mundo
potico, Pisando el camino de bano, Entre dos mundos, Piar, Petin y
Padilla, La bruja de pontezuela, Los hijos sin regateo y Poemario de
Portugal. Estuvo vinculado como columnista a los diarios El Espectador
(http://www.elespectador.com), Diario de la Costa, El Tiempo
(http://www.eltiempo.com) y El Universal (http://www.eluniversal.com.co).

Mdico de la Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co),
pediatra del Hospital Infantil de Mxico (http://www.himfg.edu.mx), mster
en salud pblica y mdico epidemilogo del departamento colombiano de
Bolvar, Zapata Olivella estuvo casado con Zunilda Bohrquez, con quien
tuvo cinco hijos: Elio, Hugo, Jairo, Zunilda, Patricia y Ariel Zapata
Bohrquez.

Fuentes: Asociacin de Escritores de la Costa  EFE



*** Crean la Biblioteca Digital Venezolana

El pasado jueves 25 de septiembre fue publicada la Biblioteca Digital
Venezolana (http://bdigital.bnv.gob.ve), iniciativa de la Biblioteca
Nacional de Venezuela (BNV, http://www.bnv.gob.ve) que brinda acceso
gratuito, a travs de Internet, al patrimonio bibliogrfico y no
bibliogrfico de la institucin, con el objetivo de facilitar el
conocimiento y la apropiacin colectiva de documentos fundamentales de la
historia venezolana y latinoamericana, preservados en las distintas
colecciones que integran su acervo.

La Biblioteca Digital Venezolana ofrece colecciones de publicaciones
oficiales, publicaciones seriadas, libros raros y manuscritos, archivo
audiovisual, videos, fotografas y orientacin y referencia, que
actualmente renen ms de quinientos documentos, cifra que paulatinamente
ser incrementada con la incorporacin de obras en soporte digital (CD,
DVD, etc.) y otros materiales en soporte analgico y papel que estn siendo
digitalizados.

Uno de los patrimonios incluidos en la Biblioteca Digital Venezolana es la
Coleccin de Fotografa de Latinoamrica y el Caribe del Siglo XIX y
Principios del Siglo XX, compendio del que se seleccion un extracto
dedicado a la zona de las Antillas y que posteriormente abarcar otras
regiones. Esta coleccin forma parte del Comit Memoria del Mundo de la
Unesco (http://www.unesco.org), organismo que la reconoci como una de las
ms valiosas herencias documentales de la humanidad.

Entre los documentos resaltan una serie de partituras musicales manuscritas
de principios del siglo XIX, que representan el movimiento de la cancin
patritica que acompa la Guerra de Independencia, la Constitucin Federal
para los Estados de Venezuela de 1812, la Constitucin del Estado de
Venezuela de 1830, los libros Firme Defensa de la Ley Fundamental de 1825,
Impostura de 1825, Martn Tovar a sus Conciudadanos de 1826, la
Constitucin de los Estados Unidos de Venezuela del ao 1864 y la revista
Horizontes de Ciudad Bolvar de 1899, entre otros valiosos materiales.

La Biblioteca Digital Venezolana aspira a crecer hasta albergar un nmero
aproximado a los diez mil documentos, segn inform el doctor Fernando Bez
(http://www.letralia.com/firmas/baezfernando.htm), director general de la
institucin, quien destac que el proyecto es un esfuerzo independiente por
difundir y preservar su patrimonio documental ms relevante.

Fuente: RNV



*** Biblioteca Nacional de Espaa conservar huellas en libros robados

La directora de la Biblioteca Nacional de Espaa (BNE, http://www.bne.es),
Milagros del Corral, y el restaurador Arsenio Snchez, explicaron el pasado
1 de octubre cmo ser la reparacin de los once libros, entre ellos los
incunables de Ptolomeo, de los que el ladrn confeso Csar Gmez Rivero
sustrajo diecisis lminas durante un periodo de unos dos aos y medio, de
las cuales cinco siguen an en paradero desconocido.

Haba, esencialmente, dos posibilidades: eliminar cualquier rastro de los
daos, considerables en algunos casos, o compatibilizar las necesidades de
conservacin con la historia de los ejemplares, ligados ya para siempre al
expolio que descubri una bibliotecaria en agosto del ao pasado.

Hemos elegido la segunda aunque suponga que el nombre del ladrn de los
libros permanecer ligado a ellos de igual forma que lo est el de quien
atent contra la Piet , detall el responsable de la restauracin,
encargado del Fondo de Impresos Raros e Incunables o, lo que es lo mismo,
de los tesoros de la BNE.

Cuando, como en este caso, el ladrn no slo mutila los originales sino que
adems le estampa sellos con sus iniciales para ocultar el de la
institucin, le pega ex libris falsos y le agrega no menos falsos
certificados de procedencia, todo ello con el propsito de venderlos por
Internet, el problema tico que se plantea en la restauracin es qu hacer
con esos aadidos, dice Snchez. La tendencia en el mundo, indica, es
restaurar el soporte y asegurar su supervivencia respetando la historia del
ejemplar, lo que incluye, lamentablemente, incorporar las huellas del
robo.

Gmez Rivero, el espaol de origen uruguayo de 63 aos detenido en
Argentina tras confesar el robo, utiliz una cuchilla para cortar las
lminas pero en algunos casos, como en el de dos de las que no han
aparecido, tir de las hojas y rasg otras.

Las dos lminas del mapamundi en azul de la Cosmografa de Ptolomeo, de
1482, fueron cortadas con una cuchilla, dobladas para sacarlas ocultas,
luego unidas con celofn, posiblemente retocadas en el color, selladas y
por ltimo pegadas a un ex libris y un falso certificado, datado en 1953.
En otras ocasiones, como en el del mapamundi de la Geografa de Ptolomeo,
de 1508, lleg a tratar con agua el papel y ha desaparecido el color
original y se ha afinado la lmina.

Uno de los que peor parte se ha llevado es el Arte de caballera y
montera, de Alonso Martnez de Espinar, de 1644, pues el saqueador arranc
las lminas y revent la encuadernacin, por lo que tendrn que desmontar
el libro y reconstruirlo entero.

El proceso de restauracin, que tuvo que ser autorizado por el juez porque
los ejemplares estn tcnicamente en depsito en la BNE hasta que se
sentencie el caso, an no ha comenzado por el volumen de trabajo en los
laboratorios, en los que trabajan 22 especialistas, y est previsto que
dure aproximadamente dos meses.

La directora de la BNE indic que en este caso se dan una panoplia de
situaciones distintas y que, tras consultar con colegas de distintos
pases, han optado porque los ejemplares guarden para siempre la memoria
de que esto se produjo.

No se va a falsear nada, queremos que siempre sea visible la mutilacin y
habr una nota en cada una de las obras explicando cules son las
falsificaciones, las intervenciones que se ha hecho y cmo se han llevado a
cabo, aadi.

Fuente: EFE



*** Otorgan rango constitucional en Mxico al acceso a la cultura

La Cmara de Diputados de Mxico (http://www.cddhcu.gob.mx) aprob el
pasado 2 de octubre, por unanimidad de 334 votos, reformas a los artculos
4 y 73 de la Constitucin Poltica de ese pas con el objeto de conferirle
rango constitucional al derecho al acceso a la cultura y su libre
ejercicio. Igualmente, se valid adicionar al artculo 73 Constitucional la
facultad del Congreso para legislar en materia de derechos de autor y
otras figuras de la propiedad intelectual relacionadas con la misma.

Al argumentar en favor del dictamen, el presidente de la Comisin de
Cultura, Emilio Ulloa Prez, record que en las constituciones de 1857 y de
1917, jams se plante como un apartado y de manera especfica el acceso y
el disfrute a la cultura. Es decir, dos siglos despus definimos un tema
que hoy, ante la circunstancia de la violencia, es reflejo de que s
podemos construir acuerdos con principios, y que cada partido mantenga su
identidad y proyecto poltico.

El legislador del PRD sostuvo que para contener la violencia en las calles
de Mxico, no necesitamos ms patrullas ni ms policas. Necesitamos
darles oportunidades a los jvenes: que vayan a una casa de cultura a
convivir, a educarse, a desarrollar el intelecto.

La diputada del PRI Beatriz Pags refiri que se propona al pleno reformar
el artculo 4 constitucional, donde se incluy el derecho al acceso a la
cultura, en un momento que la nacin enfrenta una de las crisis de valores
ms graves de su historia, y cuando la cultura de la muerte nos ha tomado
como rehenes, se ha empoderado para sustituir a la cultura de la vida.

Dijo que el acceso a la cultura es un bien democrtico, pero que este
apenas es un peldao para que la cultura deje ser una mera pieza de museo y
se transforme en instrumento de progreso y desarrollo. Si se quiere ganar
la guerra a la violencia y al crimen organizado; si se pretende combatir
los orgenes de la ilegalidad, de la corrupcin e impunidad; si se pretende
construir un ciudadano diferente al actual, entonces deben fortalecerse,
desde diferentes mbitos, los valores y principios que den arraigo a la
sociedad, dijo.

Plante que la reforma no debe ser vista slo como un acceso libre a
espacios de creatividad, sino una oportunidad de recuperar lo que la
dictadura del libre mercado nos arrebat: la identidad, el sentido de
pertenencia, la solidaridad y compromiso con nuestro destino; nos quit la
unidad y ahond la injusticia social. Por eso hoy Mxico, adems de pobres,
produce muertos. Debemos comenzar a darle viabilidad a un Mxico atrapado
en la cultura del cinismo y del caos.

Fuente: La Jornada



*** Ingresan manuscritos de Lugones a Biblioteca Nacional de Argentina

El pasado 2 de octubre fue presentado un lote de manuscritos de Leopoldo
Lugones (1874-1938), que la Biblioteca Nacional de Argentina
(http://www.bn.gov.ar) compr a la bisnieta del escritor, Tabita Peralta
Lugones. Los manuscritos, en un papel que no oculta el paso del tiempo,
ofrece an con claridad el trabajo del escritor argentino.

En ellos vuelve Lugones a Biblioteca Nacional y eso no deja de ser un
acontecimiento de gran significacin para la institucin, y para la memoria
de Lugones como escritura fundamental de la Argentina, coment Horacio
Gonzlez, director de la Biblioteca Nacional, en la presentacin de los
documentos.

Papeles sobrevivientes, en palabras de Gonzlez, que ahora descansan de
su agotador ajetreo de aos, en las vitrinas del Tesoro en el primer piso
del edificio de la calle Agero de Buenos Aires. Es una maravilla que esto
est aqu, coment Peralta Lugones mientras se paseaba entre los
originales, que ella misma trajo de nuevo a la Argentina.

Residente en Francia, la bisnieta del destacado pero tambin polmico
poeta, ensayista y poltico, ofreci a la Biblioteca Nacional, a travs de
Alejandro Vaccaro, la coleccin de manuscritos, papeles, cartas y archivos
que an estaban en su poder.

Por esos textos, entre los que hay 38 folios del tercer captulo de El
payador, el original del artculo Significacin de Goethe, escritos
parcialmente inditos de El dogma de obediencia y fragmentos del
Diccionario etimolgico del castellano, la Biblioteca Nacional pag 400.000
pesos.

Lugones desat varias polmicas. Pasados los aos y transcurrido un tiempo
de su muerte, esas polmicas no hacen sino fortalecer la idea de que es un
escritor de la vida intelectual argentina en su veta ms profunda, ms
dramtica y ms apasionada. Todo eso aparece en su escritura, marc
Gonzlez.

Sus archivos y papeles, como el propio Lugones, no escaparon a la tragedia
y el drama que sign a toda la familia. Muchos textos fueron destruidos por
su hijo, Polo Lugones jefe de la polica poltica del dictador Uriburu en
1930, quien consider que no deban circular fuera de la familia.

Luego el golpe militar de 1976, y la desaparicin de Piri Lugones nieta
del poeta, volvieron a desdibujar el rastro de los manuscritos. Por ello,
que hayan llegado aqu en esta instancia es casi producto del azar. Todos
estos papeles fueron sometidos a las inclemencias de la dictadura. Son
papeles sobrevivientes, consider Gonzlez.

Tabita Peralta Lugones prefiri no hablar ni dar declaraciones
periodsticas, pero revisit con la mirada, como despidindose de ellos,
aquellos papeles que perfilan parte de la historia de su familia y tambin
parte de la historia nacional.

Estos manuscritos son de la Nacin. El nombre de Lugones, la pasin y el
ejemplo de Lugones, son esenciales para la vida cultural argentina en un
momento particularmente complicado para el intelectual. El modo de asumir
ese papel constituye la gran pasin nacional, sentenci Gonzlez.

El director de la Biblioteca Nacional adelant tambin que parte de estos
manuscritos, que ahora slo son accesibles a los investigadores, en el
futuro podran ser editados en versiones facsimilares. Algunos de estos
textos, como El dogma de obediencia, ya han despertado el inters de varias
editoriales.

Fuente: Clarn



*** Antologa La realidad oculta recibe el premio Qwerty

La realidad oculta; cuentos fantsticos espaoles del siglo XX, una
antologa que rene relatos de este gnero publicada este ao por el sello
espaol Menoscuarto (http://www.menoscuarto.es), ha logrado el Premio
Qwerty 2008 en la modalidad de mejor libro de cuentos en castellano, dentro
de los galardones que concede el programa Qwerty: Libros y argumentos, que
dirige el periodista Joan Barril en Barcelona Televisin
(http://www.barcelonatv.com).

La seleccin de los veinticinco cuentos incluidos en La realidad oculta y
el estudio introductorio son obra de David Roas profesor de la Universidad
Autnoma de Barcelona (UAB, http://www.uab.es) y Ana Casas, investigadora
de esta misma universidad, reconocidos expertos en literatura fantstica.

El programa Qwerty entreg recientemente estos premios durante una gala
celebrada en el Museo de Arte Contemporneo de Barcelona (Macba,
http://www.macba.es) a la que asistieron unas cuatrocientas personas del
mundo de la cultura, entre ellos los miembros de un jurado integrado por
prestigiosos escritores, periodistas especializados, crticos, libreros,
agentes literarios y otros profesionales de la edicin.

Los antlogos Roas y Casas sostienen que cada vez es ms evidente la
existencia de una tradicin fantstica espaola, que surge de forma tmida
con el Romanticismo y se prolonga sin interrupcin hasta el presente. La
antologa demuestra cmo muchos autores del siglo XX considerados cannicos
se han sentido atrados por el gnero, como Po Baroja, Valle-Incln, Juan
Benet, Juan Eduardo Ziga, Jos Mara Merino, Cristina Fernndez Cubas o
Javier Maras. Junto a stos, se rescatan relatos de escritores menos
conocidos (Eduardo Zamacois y Miguel Sawa) y voces tan recientes como
Carlos Castn.

La realidad oculta es el nmero 32 de la coleccin Reloj de arena, serie
dedicada a la narrativa breve que dirige el profesor Fernando Valls para
Menoscuarto, donde ya se han publicado los cuentos completos de autores
como Miguel Delibes y Carmen Laforet, as como todos los textos narrativos
breves de Federico Garca Lorca.

Fuente: Menoscuarto



*** Publican novela indita de Guillermo Cabrera Infante

La viuda del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, Miriam Gmez, ha
sacado a la luz La ninfa inconstante (Galaxia Gutenberg-Crculo de
Lectores, http://www.galaxiagutenberg.com), una de las ltimas novelas del
escritor fallecido en 2005 en la que vuelve a recrear La Habana anterior al
59 con numerosas pinceladas autobiogrficas.

Gmez apunt, en un acto celebrado en Madrid el pasado 4 de octubre, que la
publicacin de este libro ha sido toda una fiesta en la que se le ha
permitido respetar todo lo escrito por Cabrera Infante sin recortes. La
compaera del escritor seal que este trabajo ha sido como montar una
pelcula de cine, ya que Infante dej todas sus novelas escritas a mano
con una letra bastante indescifrable que slo ella entiende.

El director general de Crculo de Lectores, Joan Tarrida, adelant que su
editorial tiene previsto publicar en 2009 las obras completas del escritor
cubano. En principio saldrn siete volmenes que podran acabar
convirtindolos en nueve, tanto de obra indita, como de textos y escritos
en ingls.

La ninfa inconstante relata el encuentro sexual entre Estela, una
adolescente de 16 aos, y ese alter ego del escritor que fue Guillermo
Can, personaje con el que tambin firmaba las crticas de cine que tanto
le gustaban, explic el cineasta y amigo de la pareja, el director
cinematogrfico David Trueba.

Para Trueba, este libro narra el cruce de trenes de estos dos personajes
en los que, como sucede en la pelcula de Elia Kazan, Baby doll [1956], la
tensin sexual es incontenible y su desenlace del todo imprevisible.

Cabrera Infante hizo del placer su varita mgica con la que tocaba todo a
lo que se refera, destac el director, quien reiter que el autor cubano
slo escriba crticas si le producan placer y que esa misma actitud la
trasladaba a la hora de escribir cualquier libro. Trueba destac que su
escritura, como lo fue tambin su personalidad, es del todo impredecible:
Como en un buen bolero, uno nunca sabe cmo va a acabar la frase,
sentenci.

Otras de las caractersticas de su estilo presentes en la novela son, para
Trueba, las continuas referencias cinematogrficas y literarias. El
protagonista, como su autor, se pona gafas de sol para ir por la calle y
las gafas de ver slo cuando entraba al cine, coment Trueba quien matiz
que Cabrera Infante en el refugio del cine y de la literatura encontr la
vida real.

El novelista y crtico de cine Vicente Molina Foix resalt la estupenda
capacidad del Cabrera Infante como narrador oral, siempre asistido por la
ms constante de sus ninfas que fue Miriam. Para Molina Foix, el personaje
seductor de Estela es una de sus ms grandes creaciones. Su mrito es
saber transmitir la fuerza de la trama a travs de historias paralelas.

Fuente: Europa Press



*** Presentan en Mxico el Diccionario del Cine Iberoamericano

Un bosquejo del primer Diccionario del Cine Iberoamericano fue presentado
este 5 de octubre en Mxico, en el marco del Primer Congreso de la Cultura
Iberoamericana. Francisco Galindo, directo de la Fundacin Autor
(http://www.fundacionautor.org), de Espaa, dijo en conferencia de prensa
que el diccionario saldr a la venta a libreras en toda Iberoamrica en
2010.

Tambin se inform que tendr diez volmenes y diez mil pginas, donde se
relata toda la historia del cine iberoamericano, agreg. La obra,
calificada por l como monumental, contar con ms de 25 mil entradas
sobre cineastas y dos tomos ms con ttulos de pelculas. Va a ser la gran
referencia bibliogrfica de la cinematografa iberoamericana en el mundo,
explic.

Para que esta obra sin precedentes se pudiera llevar acabo se invirtieron
dos millones de euros (unos 2,8 millones de dlares) y se acudi a 150
investigadores de 21 pases. Los trabajos de acumulacin de datos y
edicin, que se llevan a cabo desde hace cinco aos desde Espaa, fueron
coordinados con el Instituto Complutense de Ciencias Musicales
(http://www.iccmu.es) quienes ya hicieron un diccionario similar para su
disciplina, la Fundacin Autor y la Sociedad General de Autores y Editores
de Espaa (SGAE, http://www.sgae.es), los dos patrocinadores del proyecto.

En la presentacin se precis que solamente faltan dos tomos con ms de
cien ttulos de pelculas representativas de Iberoamrica, los cuales
estarn listos en noviembre prximo.

La edicin en papel del Diccionario del Cine Iberoamericano ser presentada
en 2010, coincidiendo con las fechas de los Bicentenarios de la
independencia de varios pases de Amrica Latina, entre los aos 2009 y
2010. Posteriormente, inform Galindo, se editar una versin en la red, la
cual tendr un sistema de pagos por derechos por cada cita en el universo
de la Internet.

Fuente: DPA



*** Eugenio Chang-Rodrguez recibir doctorado honoris causa en Grecia

El lingista y crtico literario peruano Eugenio Chang-Rodrguez recibir
el prximo jueves 9 de octubre el doctorado honoris causa de la Universidad
de Atenas (http://uoa.gr), la tercera distincin con ese grado acadmico
que obtendr este prolfico peruano, algunas de cuyas obras han sido
traducidas al ingls, chino, coreano, rabe y griego.

En la ceremonia de entrega de la distincin, la profesora Efthimia Pandis
Pavlakis, catedrtica de filologa hispnica, tendr a su cargo el
laudatio. En su discurso, la escritora trazar la fructfera trayectoria
acadmica de este autor, varios de cuyos veinticinco libros estn entre las
obras de ms circulacin de varias bibliotecas pblicas, segn sus portales
cibernticos.

Su volumen Una vida agnica (2007), publicado por el Fondo Editorial del
Congreso del Per (http://www.congreso.gob.pe/fondoeditorial), fue
presentado por el presidente de su pas, Alan Garca, en el Palacio
Legislativo de Lima. En Estados Unidos, Europa y Per, otros libros suyos
han sido presentados por prestigiosos crticos literarios, filsofos y
cientficos sociales, como Francisco Mir Quesada Cantuarias (ex ministro
de Educacin), Humberto Lpez Morales (Real Academia Espaola, RAE;
http://www.rae.es), Carmen Ruiz Barrionuevo (Universidad de Salamanca,
http://www.usal.es), Nicols Snchez Albornoz (Real Academia de la
Historia, http://www.rah.es), Giuseppe Bellini (Universidad de Miln,
http://www.unimi.it), Fermn del Pino (Consejo Superior de Investigaciones
Cientficas de Espaa, http://www.csic.es) y Edith Grossman (traductora de
Cervantes, Garca Mrquez y Vargas Llosa), entre otros.

Dos tesis sobre la estructura lxica del castellano, sometidas por William
Taylor Patterson y Hctor Norberto Urrutibeheity para obtener el PhD, han
sido aprobadas en la Universidad de Stanford (http://www.stanford.edu).
Ambas tesis se basan en el Frequency Dictionary of Spanish Words (Serie
Estructura de las Lenguas Romances), de Chang-Rodrguez. Financiado por el
Consejo Nacional de Investigaciones de Italia, Ferdinando Roselli y
Alessandro Finzi utilizaron el mismo libro en la elaboracin del
Diccionario de concordancias y frecuencias del lxico potico de Csar
Vallejo.

Catedrtico de la City University of New York (Cuny, http://www.cuny.edu) y
director del Seminario Latinoamericano de la Universidad de Columbia,
Chang-Rodrguez es tambin miembro de nmero de la Academia Norteamericana
de la Lengua Espaola (http://www.academianorteamericana.org) y acadmico
correspondiente de la RAE y de las academias Peruana
(http://academiaperuanadelalengua.org) y Cubana de la Lengua.

Ha sido ministro consejero de la Embajada del Per en Washington (EUA,
http://www.peruvianembassy.us) y presidente de la Asociacin Internacional
de Lingstica. Tambin ha sido laureado con la Medalla de Honor del
Congreso del Per (http://www.congreso.gob.pe), la Orden al Mrito del
gobierno, los doctorados honoris causa de las universidades nacionales
Federico Villarreal (http://www.unfv.edu.pe) y Enrique Guzmn y Valle (La
Cantuta; http://www.une.edu.pe), y el profesorado honorario tanto de la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe)
como de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega (http://www.uigv.edu.pe).

Su bibliografa incluye ttulos como Latinoamrica: su civilizacin y su
cultura (4 edicin, 2008), Entre dos fuegos. Reminiscencias de las
Amricas y Asia (2005), Antenor Orrego. Modernidad y culturas americanas
(2004), Manuel Seoane. Pginas escogidas (2003), Potica e ideologa en
Jos Carlos Maritegui (2 edicin, 1986) y el Collins Spanish-English
Dictionary (1971).

Sus publicaciones lingsticas han sido reseadas en importantes revistas
acadmicas como la Hispanic Review (http://hr.pennpress.org), en la que
Paul Lloyd (Universidad de Pennsylvania, http://www.upenn.edu) escribi:
El Frequency Dictionary es un instrumento inigualable para la
investigacin fontica y morfolgica. Es el mejor diccionario de su clase.
En su resea del Collins Spanish-English Dictionary publicada en The Modern
Language Review (http://www.mhra.org.uk/Publications/Journals/mlr.html), el
lingista ingls Ralph J. Penny concluy: Este diccionario bilinge es el
mejor de todos los que hasta hoy se han preparado.

Fuente: LAWI



*** Jean-Marie Gustave Le Clzio, Premio Nobel de Literatura 2008

El escritor francs Jean-Marie Gustave Le Clzio es el ganador del Premio
Nobel de Literatura 2008 (http://nobelprize.org), inform este jueves 9 de
octubre en Estocolmo la Academia Sueca, que calific a Le Clzio de autor
de nuevos rumbos, de la aventura potica y del xtasis sensual y de
explorador de la humanidad, dentro y fuera de la civilizacin dominante.
El nombre de Le Clzio no estaba entre los favoritos para el Nobel de este
ao.

La Academia seala que, partiendo de los ltimos estertores del
existencialismo y del nouveau roman, Le Clzio ha conseguido rescatar las
palabras del estado degenerado del lenguaje cotidiano y devolverles la
fuerza para invocar una realidad existencial.

Nacido en Niza en 1940, Le Clzio es novelista y ensayista, y tiene el
grado de doctor en letras por la Universidad de Niza. Empez a escribir muy
joven, con 7 aos, inspirado por los paisajes martimos de Isla Mauricio,
donde vivi. En la actualidad reside en Mxico y ha llegado a escribir ms
de 50 libros.

Proviene de una familia bretona emigrada a Isla Mauricio en el siglo XVIII
y ha recibido ya numerosos premios a lo largo de su trayectoria. En 1963
recibi el Premio Renaudot por su primera novela, Procs-verbal, que haba
sido candidata al Goncourt, considerado el galardn ms importante de la
lengua francesa. En 1980 recibi el Premio Paul Morand y en 1994 fue
elegido el mejor escritor francs vivo. 

La fiebre, El xtasis material, Tierra Amada, El libro de las huidas y La
guerra son algunas de las obras del nuevo Nobel de Literatura cuyo ltimo
libro es de este ao, Ritournelle de la faim.

La Fundacin Nobel ya anunci los premios Nobel en las categoras de
Medicina, galardonando al alemn Harald zur Hausen y los franceses
Francoise Barr-Sinoussi y Luc Montagnier, descubridores de los virus del
papiloma humano y del sida. El Nobel de Fsica fue para los japoneses
Toshihide Maskawa y Makoto Kobayashi y el estadounidense de origen japons
Yoichiro Nambu por sus descubrimientos en el campo de la fsica subatmica.
El de Qumica fue para los cientficos Osamu Shimomura, Martin Chalfie y
Roger Tsien, por descubrir y desarrollar una protena fluorescente. La
semana prxima se anunciar el Nobel de Economa.

Los premios Nobel estn dotados, cada uno, con diez millones de coronas
suecas (alrededor de un milln de euros) y se entregan en Estocolmo y Oslo
(Noruega) el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de su fundador,
Alfred Nobel.

Fuentes: AFP  EFE



*** Inaugurarn Saln Arturo Michelena en Valencia

Este domingo 12 de octubre, a las 11 de la maana, ser inaugurada en
Valencia (Venezuela) la Bienal 64 Saln Arturo Michelena, que tendr
como escenarios el Complejo Cultural y Deportivo Don Bosco, el Centro
Cultural Eladio Alemn Sucre
(http://www.el-carabobeno.com/cceas/index.html), el Gabinete del Dibujo y
la Estampa de Valencia (http://www.gabinetedeldibujo.com), la Sala de
Exposiciones del Instituto Docente de Urologa (http://www.idu.net.ve) y
las salas de exposiciones de la Cmara de Industriales del Estado Carabobo
(http://www.ciec.org.ve).

El escritor Jos Napolen Oropeza anunci, en rueda de prensa, que el
musegrafo de la edicin, el artista y arquitecto Alberto Asprino, se
encuentra, junto con el equipo que lo acompaar en el montaje,
distribuyendo las obras en los diferentes espacios, y que lo original de
esta museografa quiz radique en el estudio del entorno social y espacial
que rodea a cada una de las sedes donde se exhibirn las obras, con el fin
de integrar obra, espacio y entorno dentro de una cartografa que guiar a
los visitantes y espectadores por dichos espacios, distribuidos en sitios
que cubren y abarcan los lmites urbanos de Valencia.

En la reunin estuvieron presentes tambin miembros de la Junta Directiva
del Ateneo de Valencia y del comit organizador de esta edicin, Cora Pez
de Topel (presidenta), Pedro Douahi Toledo, Guillermo Manosalva, Jos Pez
del Nogal, Jorge Serrano y Aldo Ramos, entre otros.

Luego de la intervencin de Oropeza, Pez de Topel anunci una serie de
actividades diseadas para procurar los fondos con los que se cubrir los
gastos inherentes a la museografa, museologa, edicin del catlogo y
guas del visitante.

Entre tales actividades se encuentra una cena de gala a celebrarse el
prximo jueves 9 en los salones del Country Club de Valencia, as como una
edicin especial de bonos de 500 y 1.000 bolvares para personas
interesadas en colaborar no solamente con la produccin de la Bienal Saln
Arturo Michelena sino con la idea de contribuir a completar los montos de
los Premios Arturo Michelena, que anteriormente otorgaba el gobierno de
Carabobo.

Guillermo Manosalva, en representacin del empresariado carabobeo, expres
que las cmaras de comercio e industriales de Carabobo coadyuvarn en todas
las actividades de la institucin y que, luego de la cena y la venta de
bonos, se organizarn dos subastas de obras de arte, en los espacios de
dichas cmaras.

Fuente: Ateneo de Valencia



*** Seminario sobre edicin profesional realizarn en Bogot

      Jorge Gmez Jimnez, editor de Letralia, participar en un
      conversatorio en torno a las publicaciones digitales junto con Jorge
      Consuegra, de Libros y Letras, el domingo 2 de noviembre a las 3 de
      la tarde.

Del 31 de octubre al 3 de noviembre se celebrar, en el Auditorio del
Gimnasio Moderno (http://www.gimnasiomoderno.edu.co), en Bogot, el II
Seminario de Edicin Profesional para Revistas y Publicaciones Seriadas,
una iniciativa conjunta de la Corporacin Babilonia
(http://www.corporacionbabilonia.org) y la Red Nacional de Estudiantes de
Literatura (Rednel, http://www.rednel.blogspot.com) en la que se
congregarn editores y directores de revistas y otras publicaciones
seriadas de Latinoamrica para hablar sobre temas como la historia de estos
medios, la figura del editor, las revistas acadmicas, la direccin
editorial, el proceso editorial, el diseo del medio y, por supuesto, la
presencia de las revistas en el entorno digital.

El evento se iniciar el viernes 31 a las 10 de la maana con la
conferencia Aproximacin histrica a las revistas y su papel en Colombia y
Amrica Latina, a cargo del historiador Jorge Orlando Melo, ex director de
la Biblioteca Luis ngel Arango (BLAA, http://www.lablaa.org), de Colombia.
A continuacin, Mario Jursich, subdirector de la revista El Malpensante
(http://www.elmalpensante.com), hablar sobre la figura del editor y su
importancia en el desarrollo de la publicacin.

A las 3 de la tarde, rika Ruiz Sandoval, directora editorial de la revista
Foreign Affairs Latinoamrica (http://fal.itam.mx/FAE), de Mxico, y
Guillermo Gonzlez, director de la revista Nmero
(http://www.revistanumero.com), de Colombia, protagonizarn un
conversatorio sobre las revistas acadmicas y las revistas culturales, con
la moderacin de Camilo Jimnez, editor de El Malpensante. Luego se
realizar la mesa redonda La direccin editorial de una revista, en la
que intervendrn Guillermo Osorno, director de Gatopardo
(http://www.gatopardo.com), de Mxico; Daniel Titinger, director de
Etiqueta Negra (http://www.etiquetanegra.com.pe), de Per; Astrid Harders,
editora de Rolling Stone (http://www.rollingstonela.com), de Colombia, y
Marianne Ponsford, directora del suplemento cultural Arcadia, de Colombia.
La moderacin estar a cargo de Alejandro Martn, coordinador de la
Biblioteca Virtual de la BLAA.

El sbado 1 de noviembre a las 10 de la maana, el editor del suplemento
cultural Arcadia, de Colombia, Juan David Correa, dictar una conferencia
sobre la recepcin de artculos y su proceso editorial, desde la evaluacin
hasta la correccin de pruebas. A la 1, John Naranjo, director creativo de
Naranjo Rey Estudios (Colombia), hablar sobre el diseo y la diagramacin
de una revista.

A las 3 de la tarde se realizar el conversatorio Edicin o normatizacin:
sinnimos o antnimos, con Mario Jurisch, de El Malpensante, y el narrador
y fotgrafo colombiano Roberto Rubiano Vargas. A las 5 tendr lugar la mesa
redonda Concepcin grfica de una revista, con Carlos Salas, artista
plstico colombiano, director de la Galera Mundo
(http://www.galeria-mundo.com) y de la revista Mundo; el fotgrafo
colombiano Nicols Achury; Jos Rosero, ilustrador de El Malpensante y
Rolling Stone, e Ivn Corts, director general de la revista Proyecto
Diseo (http://www.proyectod.com). La moderacin estar a cargo de Lucas
Ospina, profesor de la Universidad de los Andes
(http://www.uniandes.edu.co).

Al da siguiente, a las 10 de la maana, se realizar la conferencia
Administracin, gestin y manejo de costos, seguida, a la 1 de la tarde,
por La planeacin estratgica y la gestin editorial en la concepcin de
una revista, a cargo de lvaro Romero, editor y consultor del Centro
Regional para el Fomento del Libro en Amrica Latina y el Caribe (Cerlalc,
http://www.cerlalc.org).

A las 3 de la tarde se desarrollar el conversatorio Las publicaciones
seriadas en el entorno digital, en el que Jorge Gmez Jimnez, editor de
la revista venezolana Letralia, Tierra de Letras (http://www.letralia.com),
compartir espacio con Jorge Consuegra, director de la agencia colombiana
de noticias culturales Libros y Letras (http://www.librosyletras.net).
Ambos hablarn sobre las posibilidades de las revistas digitales, con la
moderacin de Jaime Alejandro Rodrguez, director de la Carrera de Estudios
Literarios de la Pontificia Universidad Javeriana
(http://www.javeriana.edu.co).

Las actividades del domingo cerrarn a las 5 de la tarde con la mesa
redonda Distribucin y comercializacin de revistas, en la que
participarn Emilia Franco, gerente de la distribuidora colombiana Siglo
del Hombre Editores (http://www.siglodelhombre.com); Ana Mara Aragn,
directora de la Asociacin de Revistas Culturales Colombianas (Arcca);
Daniel Titinger, director de Etiqueta Negra, y Alba Ins Arias, librera y
gerente de la librera Lerner (http://librerialerner.com.co). La moderacin
estar a cargo de Nicols Morales, director del Centro Editorial Javeriano
(Ceja), de Colombia.

El lunes 3 a las 10 de la maana, el investigador literario colombiano
Germn Rey y Alba Ins Arias realizarn el conversatorio Revistas,
lectores y no lectores. A las 2 de la tarde tendr lugar el conversatorio
Pblicos singulares y revistas excepcionales, con Carlos Poggi, director
de la revista argentina El Grfico (http://www.elgrafico.com.ar), Elkin
Restrepo, director de la Revista Universidad de Antioquia
(http://revistaudea.webcindario.com) y Karl Troller, codirector de la
revista colombiana Larrivista (http://www.larrivista.com).

A las 4 de la tarde se celebrar un conversatorio con varios de los
editores participantes, quienes dialogarn sobre el proceso completo de una
publicacin. Intervendrn Carlos Poggi, director de El Grfico; Winston
Manrique, editor del suplemento cultural espaol Babelia
(http://www.elpais.com/suple/babelia); Oscar Castao, jefe de redaccin de
la revista colombiana Diners (http://www.revistadiners.com.co), y Hernn
Sansone, director creativo de la revista Semana (http://semana.com) y
director de arte de las revistas Blog y Larrivista. La moderacin estar a
cargo de Marianne Ponsford, directora del suplemento cultural Arcadia. Al
terminar este conversatorio, se realizar un cctel de clausura.

Las inscripciones ya estn abiertas y el formulario de inscripcin puede
descargarse de la web de Corporacin Babilonia
(http://www.corporacionbabilonia.org/descargas/formularioinscrpcion.doc).
El costo de la inscripcin es de 380.000 pesos, o de 340.000 para grupos de
un mnimo de cinco personas. Estudiantes y personas de la tercera edad
pagarn 200.000 pesos. Para solicitar mayor informacin se puede telefonear
a los nmeros 313-4716449 y 315-2457889, o escribir a
seminarioderevistas08@hotmail.com.

Fuente: Corporacin Babilonia



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== Janet Frame al margen del alfabeto      Luisa Futoransky ==============

De pelcula

En los aos cincuenta crean que normalizaban a los perturbados mentales
imponindoles electroshocks. A Janet Frame le efectuaron unos 200. Fueron
practicados por profesionales encarnizados, aplicados o indiferentes. Y ni
con esas impidieron que menguara su pasin por la escritura.

La leyenda de su vida se alimenta de literatura. En 1952 est en la lista
de operaciones inminentes del hospital Seacliff de Otago, Nueva Zelanda.
Diagnstico: (errneo, sabremos ms tarde) esquizofrenia. La cura propuesta
es una lobotoma para facilitarle la normalidad. La madre, confusa y
horrorizada, acept el dictamen y autoriz la operacin.

Pero cuando nadie lo esperaba interviene el hada madrina de la literatura.
Conceden a Lagoon (La laguna y otras historias), su primer libro, el premio
ms prestigioso del pas.

Las autoridades del hospital interrumpieron la proyectada lobotoma. Que el
cirujano Blake Palmer y la burocracia del hospital de Otago leyeran ese da
en los peridicos la concesin del Hubert Church Memorial Prize a la
internada Janet Frame es obra de prodigio.

Los crmenes que empiezan por lo hice por tu bien, porque ofrecen darte
una nueva personalidad suelen ser irredentos por ser argumentos
convincentes que conducirn a que un hombre acepte su propia destruccin,
dir despus.



Para ubicarla en el tiempo el espacio

Naci un 28 de agosto de 1924 en Duneddin y se fue el 29 de enero de 2004,
despus de tanta agua que corriera bajo los puentes, en la misma ciudad.

Un ngel en mi mesa (1990) la pelcula de Jane Campion, basada en los tres
volmenes de su autobiografa, fue premio especial del jurado del Festival
de Venecia y la propuls a la admiracin internacional. A ella le arranc
el siguiente comentario: Hasta la pelcula de Jane Campion me conocan
como la escritora loca. Ahora como la escritora loca y gorda. Su
especialidad, cultivada a lo largo de casi 80 aos, fue desmenuzarlo todo,
sin ahorrarse una sola espina. As, nunca dej de pensar en su amiga de
aquella poca, Nola, y en las otras a quienes no salv de la lobotoma
ningn premio de nada y siguieron convertidas, para siempre, en silenciosas
zombies. ...Fue devuelta al grupo conocido como las leucotomas; les
hablaban; las llevaban de paseo; las arreglaban con maquillaje y pauelos
de flores cubriendo sus cabezas rapadas. Eran silenciosas, dciles; sus
ojos eran grandes y oscuros, y sus caras plidas.

Las retrat en Faces on the Water (Rostros en el agua). All, una vez ms,
cuenta la locura por dentro. La protagonista no se llama ni Janet ni Nola
sino Istina Mavet. Me pregunto: sabra, a la hora de escribir, que en
hebreo mavet es la palabra absoluta que designa la muerte? En esta novela
comprueba que ni la locura definitiva ni la muerte llegan cuando se las
busca ni convoca.



Como los escritores crean que saban sentir y relatar (algunos creen
todava) cunto siente una mujer en el parto o durante el orgasmo, los
profesionales de la locura suelen reducir los casos clnicos a meros papers
de congresos donde alardean sus conocimientos sobre la intimidad de los
colifatos que cayeron en el mejor de los casos bajo sus lupas, y en el peor
bajo sus garras. Experiencias, contraexperiencias, modas por oleadas.
Psiquiatra y antipsiquiatra lo confirman. Frame en cambio instala su voz
en otro mundo, el de los vencidos, en el revs mismo de la trama, detrs de
las rejas, los sedantes, la camisa de fuerza: su testimonio es el de los
cuerpos, del pensamiento encerrado en la prisin que es el loquero.

Los enfermos se dividen, aprender a sus expensas, en buenos enfermos,
tocados y refractarios, que son los que, como ella, no dejan de pensar.

A estos ltimos les tienden el electro, una trampa que se cierra sobre las
tinieblas del abismo.



Eran cinco hermanos...

Verso melodramtico de tango. En efecto, la familia Frame estuvo compuesta
por cinco hijos. Un varn y cuatro mujeres.

El padre, obrero ferroviario, estuvo sujeto a frecuentes traslados. La
madre, antes del nacimiento de Janet, fue durante un tiempo mucama de la
familia de la escritora Katherine Mansfield.

La vida de los Frame qued estigmatizada para siempre por varias tragedias:
dos hijas, con diez aos de diferencia, murieron ahogadas. El hermano fue
epilptico.

En su infancia se la rechaza por su fsico ingrato, de joven la atormentan
por su excesiva timidez. La dentadura, el infierno de las encas, no la
ayuda para nada y el profesor de quien se enamora la convence, tras un
torpe intento de suicidio donde ingiere un tubo de aspirinas, de que
ingrese en el manicomio. As lo hizo, pasando prcticamente ocho aos
internada en instituciones neuropsiquitricas. Antes las llamaban menos
eufemsticamente loqueros.

Esquizofrenia. Nunca se movieron del diagnstico primero. Fueron agregando
peridicamente sellos que corroboraban, tenaces, el error. Una suerte de
pecado original.

Admitmoslo: como Janet era muy pobre fue considerada loca. Si hubiera
nacido rica y en Londres la hubieran admirado y respetado por excntrica.



Ella misma describe el tratamiento: Las seis semanas que pas en el
hospital Seacliff en un mundo que nunca hubiera pensado que pudiera
existir, fueron para m un curso condensado de los horrores de la locura.
Desde mis primeros momentos all, supe que no podra volver a mi vida
normal ni olvidar lo que vi. Muchos pacientes confinados en otros
pabellones no tenan nombre, solo apodo; sin pasado, sin futuro, solo un
Ahora encarcelado; una eterna tierra del presente, sin horizontes que la
acompaen.



De su diario:

      Ellos piensan que voy a ser maestra, pero voy a ser poeta.

      En cuota de miedo, cada electro equivale a una ejecucin.

      Comprend que era soadora porque la realidad apareca tan srdida y
      balda.



Scented Gardens for the Blind, Jardines perfumados para los ciegos, relata
las peripecias de una familia en decadencia que despus se revela como el
delirio de una mujer internada desde hace 30 aos en un neuropsiquitrico.



Segunda destacada intervencin del hada madrina de los escribidores: al
trmino de la pesadilla hospitalaria conoce al reputado cuentista Frank
Sargeson, veinte aos mayor que ella y mentor de la nueva camada de
escritores neocelandeses y precursor de la liberacin gay. Le presenta
gente, alimenta su voracidad sin lmites por la lectura y la persuade de
que debe escribir a tiempo completo. Para que pueda hacerlo la instala en
una cabaa dentro de su propiedad en Takapuna, al norte de Auckland. Al ao
termin su primera novela Owls do cry (Los bhos lloran). No conforme con
todo eso, Sargeson la convenci y ayud a reunir el dinero suficiente para
que viajara a Europa.

A la muerte de Sargeson, cuando se vendi el terreno que contena la cabaa
la casa es hoy da un museo comunal, sta fue destruida pero la colcha de
patchwork que en seal de agradecimiento le confeccion Janet sigue ah,
desflecada, para que otros necesitados y frgiles de espritu abriguen
sueos, alejen y si pueden olviden, las pesadillas.



Volver para contarlo

El barco de Janet finalmente amarr en Inglaterra. Obligada estada en
Pars donde descubre cunto malentendido puede traer consigo un idioma,
aunque sea de prestigio, como el francs. Es hora, piensa, de buscar las
luces del sur. A Barcelona pues. Ejemplo del infierno en que puede
convertirse la traduccin. En la estacin de Austerlitz deposita sus
valijas en la consigna con el lgico deseo, tal como aprendi que se hace
en los aeropuertos, de recuperarlas en destino. Al trasbordar en la
frontera al tren espaol le informan que consigne en el ferrocarril de
Francia es otra cosa, es un mero depsito a trmino. Llega pues a Espaa
como literalmente quera Machado, ligera de equipaje. Sin nadie que la
espere.



Recala una larga estada en la Ibiza de los aos cincuenta, isla de magia y
de pobreza, isla sin cerrojos como los que traa puestos su propia vida.
Aprendi all sobre la guerra civil espaola de boca del campesino que le
alquilaba su casa: El caudillo puso ah en fila a los comunistas y los
fusil, yo lo vi, recogi.

Ruda y cndida admite que tiene 36 aos e ignora hasta qu es masturbarse y
ni hablar de lo sexual. Entonces aterriza en el panorama ibicenco Bernard,
poeta norteamericano segundn. Cuenta, como es ella de rotunda, su primera
noche con l: Supe que haba venido a eso. Qu ms.

Tras un tiempo vuelve sola a Londres donde busca trabajo de enfermera.
Desde el vamos la rechazan por sus antecedentes mentales. De nuevo los
estigmas, de nuevo pide voluntariamente que la internen esta vez en el
hospital londinense De Maudsley. El hada se presenta por tercera vez a su
puerta bajo la forma del mdico Alan Miller, quien cuestiona el diagnstico
inicial afirmando que nunca padeci esquizofrenia. La insta a seguir un
tratamiento psicoanaltico y exorcizar toda su travesa vertiendo con
palabras la experiencia. La convence adems de que ejerza la escritura en
forma absoluta y definitiva.

Como lo exigen la fuerza mgica del nmero y los signos, tras siete novelas
dedicadas a su psicoanalista R. H. Cawley volvi a su pas siete aos
despus. Como debe ser.

A partir de entonces se sucedieron premios, becas, residencias de
escritores, condecoraciones, viajes y doctorados honoris causa pero tambin
controversias sobre su obra y su persona. En suma las peripecias artsticas
de normal administracin.



Al margen del alfabeto

Encontr mi primer libro de la Frame hace ms de cuarenta aos en el
estante de la biblioteca de alguien. Un libro de quiosco de estacin.
Cubierta oscura nada atrayente; un muchacho rubio sentado en una tranquera
con un hatillo al hombro y una oveja al pie. En la contracubierta ms
ovejas. Al margen del alfabeto. Ninguna explicacin. Nada que a uno le
tiente y sin embargo.

Un par de subrayados mos de la poca me explican un poco por qu me
atrap. Releerla fue revivir la cuota de dolor que incluye hasta la
inocencia de la niez. Rasguo sin cicatrizar, indeleble. Ya se trate de la
aureola de sudor en un vestido de fiesta, la codicia por la propina de un
cliente en la mesa que est sirviendo, una visita al dentista. Un arrorr.
Un juego infantil. Balbuceos. El lenguaje corrosivo y compasivo. Nimiedades
pero al lmite de lo soportable. Flor de paradoja.

Hasta hoy. Al margen del alfabeto todas las serpentinas se rompen. Es
difcil vivir aqu.

Tanto.



Postdata

 1. Indispensables: La autobiografa de Janet Frame. Tres volmenes
    agrupados bajo el ttulo de Un ngel en mi mesa, el mismo que la lanz
    al estrellato internacional y la pelcula-culto de Jane Campion de
    1990, que precedi en un ao a otra tambin memorable: Una leccin de
    piano.

 2. Janet Frame tuvo en comn adems del signo astrolgico, virgo, algo
    bien fuerte con Jorge Luis Borges. Se habl de ambos con frecuencia
    como una martingala, una fija para el premio Nobel de Literatura que
    nunca obtuvieron. O s, al margen del alfabeto, en un planeta ms
    benvolo, compasivo y a veces esplndido o divertido, qu tanto.

 3. Todo a fojas cero. El sitio oficial de Janet Frame
    (http://janetframe.org.nz/Home.htm) querella a Wikipedia
    (http://en.wikipedia.org) por si cierto bigrafo que la considera
    autista tiene o no razn. O si tal historiador puede permitirse y con
    qu derecho cierta crtica. Los devotos que no saben encogerse de
    hombros murmurando y eso a quin le importa y hacerse a un lado, no
    rinden servicio alguno a la memoria de la Frame y mucho menos al
    lector, interlocutor nico y responsable detrs del empeo mayor que es
    la pgina del libro que no se puede dejar.

** Luisa Futoransky
   luisa.futoransky@wanadoo.fr
   Escritora argentina que reside en Pars desde 1981. Ha publicado Son
   cuentos chinos (Planeta, 1991), sobre su experiencia en Asia, Lunas de
   miel (Juventud, 1997) y De donde son las palabras, antologa potica,
   (Plaza y Jans, 1998), entre otros.



=== Paradise Now y Jenin Jenin: ms que cine      Musa Ammar Majad ========

Sucedi en el ao 2006. La Academia de Hollywood colocaba a la pelcula
Paradise Now (http://wip.warnerbros.com/paradisenow) como candidata al
premio a la mejor pelcula extranjera, en representacin de Palestina. As
figuraba en la web oficial de los Oscar (http://www.oscar.com).

Paradise Now reclama el derecho a existir, no en un soporte fsico, el cual
ya posea, sino en el imaginario colectivo mundial, contraponindose a las
campaas de descrdito fomentadas por el gobierno israel y diversas
organizaciones judas norteamericanas.

La pelcula fue presentada cuando se anunciaron las nominaciones como
candidata a mejor pelcula extranjera en representacin de Palestina, sin
que la Academia no tomara una decisin definitiva sobre si sera
identificada como procedente de la Autoridad Palestina o de los territorios
palestinos.

La campaa fue algo personal para los judos. Gran nmero de ellos se
sumaron al indudable boicot. Inclusive se buscaron las firmas de familiares
de vctimas de atentados para una carta que exiga a la Academia que
retirara Paradise Now de la lista de candidatas.

A ello tambin se sum la prensa hebrea, la cual puso en marcha distintas
matrices para desacreditar la pelcula. Una de ellas supuestamente
informaba a los miembros de la Academia de los errores de la produccin;
entre ellos, y segn The Jerusalem Post, humanizar a asesinos de masas.

Los que se oponan a la publicidad de la pelcula tenan un secreto
propsito: evitar a toda costa que la gente conociera una realidad que, a
diario, los grandes medios de comunicacin, movidos por distintos
intereses, ocultan. Para ellos, los palestinos, sencillamente, no existen.
No ser una pelcula la que devuelva una patria a los palestinos, pero, de
seguro, las miradas honestas que tratan de comprender el drama de seres
humanos que estn siendo exterminados han de ayudar a que el conocimiento
de la tragedia se profundice en Occidente.

Pienso en otra pelcula: Jenin Jenin. Ya durante el gobierno de Ariel
Sharon, mediante la Operacin Muro Defensivo, tuvo lugar una reocupacin de
Cisjordania en la que las ciudades de Jenn y Nablus fueron especialmente
castigadas y se puso cerco a Arafat en la Mukata en Ramala. A partir de
entonces la destruccin de viviendas con personas dentro, el bloqueo de
ayuda mdica o el uso de palestinos civiles como escudos humanos se
convirtieron en prcticas habituales. El informe de Amnista Internacional
sobre la operacin Muro Defensivo pone de manifiesto la extrema vulneracin
de los derechos humanos.

El 29 de marzo de 2002, las Fuerzas de Defensa israeles emprendieron una
nueva ofensiva, llamada Operacin Muro Defensivo, contra las poblaciones
palestinas. Inici con un ataque contra el cuartel general de Yasser Arafat
en Ramala. Seguidamente las Fuerzas de Defensa entraron en Beln, Tulkarem
y Qalqilya, el 1 de abril, y en Jenn y Nablus, el 3 y 4 de abril;
declararon esas zonas reas militares cerradas y prohibieron el acceso del
mundo exterior, incluidos los servicios de ayuda mdica y humanitaria. La
poblacin de Jenn permaneci aislada entre los das 4 y 5 de abril; el
casco antiguo de Nablus, del 3 al 22 de abril. Las Fuerzas de Defensa
cortaron el suministro de agua y electricidad de las mayora de las zonas,
imponiendo toques de queda a los residentes de las ciudades.

Desde el primer da no se pudieron enterrar los cadveres de las vctimas
ni se pudo dispensar atencin mdica a los heridos en Jenn y Nablus. Los
cadveres permanecan en las calles debido a que los residentes que se
atrevan a salir para asistir a los heridos o recoger a los muertos se
convertan en blancos de los disparos de las Fuerzas de Defensa. Los
tanques, a su paso por las calles estrechas, demolan implacablemente los
muros externos de las casas, causando destrozos en gran parte arbitrarios e
innecesarios. En el curso de una operacin a gran escala, las Fuerzas de
Defensa demolieron con explosivos y apisonaron con mquinas excavadoras una
amplia zona residencial del campo de refugiados de Jenn; ello,
arbitrariamente, pues ya haban cesado los enfrentamientos.

Estos ltimos sucesos se narran en la pelcula Jenin Jenin, prohibida no
slo en Israel, donde se ha censurado su exhibicin comercial, sino tambin
en la cadena franco-alemana Arte, donde por presiones del lobby proisrael
francs se oblig a suspender su emisin programada. En ella el conocido
actor palestino-srael Muhammad Barakha habla con los habitantes de Jenn
poco despus de la incursin y reconstruye los hechos en las ruinas del
campo de refugiados, convertido en una gran explanada tras el ataque.

** Musa Ammar Majad
   musamajad@hotmail.com
   Investigador venezolano (Triba, Tchira; 1977). Licenciado en letras
   por la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Dirige la
   Coordinacin de Eventos Educativos del Museo de Artes Visuales y del
   Espacio (San Cristbal, Tchira), donde ha llevado adelante el Centro de
   Investigaciones Histricas, Artsticas y Culturales y el proyecto de
   registro y catalogacin de la coleccin permanente, entre otras
   actividades. En 2004 recibi la orden Luis Mara Rivas Dvila, de la
   ULA, por su alto desempeo acadmico.



=== Prlogo a Aimarte, de Leonardo Rosiello      Gerardo Ciancio ==========

      (Nota del editor: el sello uruguayo Ediciones de la Banda Oriental
      [http://www.bandaoriental.com.uy], que dirige Heber Raviolo, arriba a
      sus cuarenta aos. Tambin se cumplen treinta de su serie Lectores de
      la Banda Oriental, que viene publicando libros de calidad, sobre todo
      de narrativa, ininterrumpidamente a razn de un libro por mes. Como
      parte de la celebracin de estos hitos, el sello acaba de publicar
      Aimarte. El globo de Garibaldi, novela con la que el uruguayo
      Leonardo Rossiello obtuvo en 2003 el premio lvaro Cepeda Samudio, en
      Colombia, y que hasta ahora no haba aparecido en su pas. Con su
      libro de relatos La sombra del guerrero, a la sazn, Rossiello fue el
      primer ganador del premio anual Lolita Rubial, que convoca la
      editorial desde 1993. Hoy publicamos, para disfrute de quienes
      habitan la Tierra de Letras, el prlogo con el que el investigador
      Gerardo Ciancio presenta Aimarte, en su primera edicin uruguaya).

                                                               La soledad,
                                                          una hidra amorosa
                                                             en el baldo.

                                                                      L. R.

I.

Los lectores de hoy acaso deseen leer historias intensas y breves, ha
escrito Leonardo Rossiello (Montevideo, 1953). Esta nouvelle o novela breve
que el lector tiene hoy entre manos, responde a esa suerte de premisa del
autor uruguayo que reside, desde hace treinta aos, en Suecia. Aimarte es
la culminacin de ese axioma rosselliano: una historia tan intensa como
breve, o mejor, condensada en las secuencias narrativas que apelan al
lector con mayor potencia sugestiva y fuerte sostenimiento de la
expectativa; un relato apuntalado en una discursividad llana, confortable
para el receptor, pero muy cuidada tcnicamente. Hoy por hoy, escribir una
historia entretenida sin caer en la literatura bestsellerista y
olvidable, implica un dominio del oficio de narrar, un temple escritural,
que no es comn, ni es norma. De ah que este relato confirma la destreza
narrativa y la ductilidad en el manejo de un gran repertorio, dentro de las
posibles retricas del relato, por parte de la pluma de Leonardo
Rossiello. Ya en el prlogo a La sombra y su guerrero, primer trabajo del
autor publicado por esta editorial, Heber Raviolo observaba agudamente esta
condicin poligrfica de Rossiello, el carcter proteico de su escritura,
la apertura de recursos y las posibilidades que stos otorgaban a su
variada serie de tesituras narrativas, en donde lo realista y lo
fantstico, la experimentacin con el idioma y el lenguaje llano, el
monlogo interior y el aplogo clsico, coexisten y se alternan (1).
Debido a ello, y a la confirmacin de estos rasgos en su ltimo libro de
relatos Gente rara (2) (estupendo friso de cuentos de un autor maduro que
nos avisa de la potencia proteica del gnero de mayor tradicin y arraigo
en nuestra historia literaria), Leonardo Rossiello se nos presenta en el
horizonte de experiencias lectoras, como el mejor narrador de su promocin.
Me refiero, para acotar este juicio de valor en sus justos trminos, a ese
contingente de escritores que cuando ocurri el golpe de Estado de 1973
(Rossiello ya no estaba en Uruguay, pero eso hoy es anecdtico), frisaba la
edad de veinte aos. Grupo, o conjunto, o configuracin de narradores que
puedo denominar, provisoriamente, como generacin escindida. Algunos
integrantes de esa generacin escindida quedaron escribiendo, con las cotas
y lmites del caso, en lo que se denomin insilio, otros, insiliados
por fuerza en las crceles, insistieron, en medio de las condiciones ms
adversas, en la pasin y el compromiso con la escritura literaria, otros
(dentro de los que ubico a nuestro autor), desde el afuera que supone todo
exilio, fueron formndose, escribiendo, publicando, arrojados a otras
culturas, a otras lenguas, a otras cotidianeidades.



II.

Lo cierto es que la firma autoral Rossiello se instala en el campo
literario uruguayo contemporneo (campo desparramado, topogrficamente, por
la faz del planeta) con nitidez, con una voz y un perfil reconocibles a lo
largo y ancho de su produccin: cinco volmenes de cuentos (3) (cincuenta
relatos incluyen en total esos libros); un corpus de otros cuentos
aparecidos en revistas y antologas de Uruguay y otras partes del mundo
(4); un volumen de poemas en los que el autor decide ponerse a lidiar con
el haik, la tradicional forma japonesa recepcionada en nuestro continente
desde los estertores del Modernismo histrico, y de la que Rossiello sale
muy bien parado; una serie de poemas inditos, de los que afloran algunos
en una ya clsica antologa de poesa uruguaya en Suecia (5); un caudal de
artculos y ensayos de investigacin literaria, particularmente en el
mbito del relato decimonnico uruguayo, zona en la que nuestro autor se ha
especializado con rigor (6), y especialmente, destaco, una novela que
consagra definitivamente a Rossiello en su bsqueda e indagacin
escritural: La mercadera.

Recuerdo haber ledo esta novela de Rossiello (la nica novela extensa
que el autor ha publicado) en el invierno del ao 2000. En ese entonces, la
novela de marras era un mamotreto mecanografiado y encuadernado con un rulo
plstico. Estaba ubicada entre ms de un centenar y medio de textos
narrativos que concursaban por los Premios Anuales en el gnero, categora
inditos, que otorga el Ministerio de Educacin y Cultura. Luego de leer
todos los trabajos, no dud en apartar uno: La mercadera, de autor
inidentificable detrs de su seudnimo.

Qued maravillado, encantado, por la magia destilada en el discurrir
narrado, discurrir que acompa en el viaje de las tres camelleras (en
realidad, montan dromedarios) a travs del desierto; por la intriga
alternada con extensos y giles dilogos sobre una gama de temas muy
variados; por la austeridad de la prosa y el sesgo de humor que la habita
(sesgo, que, por otra parte, est siempre presente en la narrativa
rosselliana); por la humana condicin de esas mujeres, en un mundo
gobernado y estructurado en torno al gnero femenino; por la ternura que el
autor iba mostrando hacia sus criaturas en la estela arenosa de su
escritura, esa empata por sus personajes (otra constante en la produccin
narrativa del autor de Aimarte), as como por la capacidad sinttica del
escritor para maquetear grandes tpicos en breves lneas: en el
desierto, el tiempo y la distancia no eran magnitudes en el papel sino,
ante todo, estados de nimo, actitudes mentales, reflexiona uno de los
personajes (7).



III.

Luego de ms de veinticinco aos de praxis en el oficio de relatar
historias, Leonardo Rossiello nos ofrece Aimarte (8). Para llegar a esta
escritura narrativa despojada, atrapante, cuasi cinematogrfica, pulida en
sus dispositivos tcnicos y en el fluir natural de su prosa, el autor
asumi su dominio poliforme de la metodologa del cuento, su depurada
narratividad a la hora de encarar la novela (me refiero a la ya mencionada
La mercadera), y, particularmente, llev una historia posible a cuestas
durante aos, macerndola, rumindola con paciencia (otra invariante en la
historia de los pre-textos rossellianos).

Este proceso, que se dispara a partir de la lectura de una noticia en un
viejo peridico, recorre un extenso camino para transformarse en la saga de
Volterra atravesando literalmente el mundo para venderle una idea, quiz
no tan descabellada, pero s una idea y un destino que lo obsesionan (ms
all de intentar convencer a su cliente y compatriota, de que un globo
aerosttico es lo mejor para fines militares), al guerrillero y
legendario soldado al servicio del gobierno, instalado en la Troya
montevideana, Jos Garibaldi (el renombrado jefe, se lo califica en la
obra).

En la nota que prosigue a la novela, el autor recrea algunos momentos de su
bsqueda, de su indagacin en las diferentes versiones de la historia, en
la prensa, en las tecnologas de un siglo que apost al progreso y a la
invencin. Destaco, y reproduzco aqu, el hallazgo de lo que podra ser la
proto-nouvelle, o, por lo menos, su representacin embrional:

      Uno de los semanarios de esa poca es La Mariposa. Peridico semanal
      de literatura, costumbres, teatros, modas, noticias, crnica interior
      y variedades. En el nmero 37, del 23 de noviembre de 1851, en la
      columna de Variedades, encontr una noticia titulada Muerte de un
      aeronauta. Se contaba all el fin de un Giuseppe Tardini en las
      afueras de Copenhague. El italiano haba desaparecido en el viento,
      aferrado a su globo, pero no sin antes haber dejado a salvo a su
      hijo de once aos, y una joven artista dramtica.



IV.

Los personajes de Aimarte se mueven en un mundo que se est haciendo, que
est construyndose en torno a una Modernidad incipiente, a una voluntad
tecnolgica y libertaria muy marcadas, a un algoritmo no resuelto en el
imaginario de muchos, tensado entre las polos sarmientinos de civilizacin
y barbarie. Logias, asociaciones secretas, reuniones para conspirar e
imaginar otras realidades polticas y sociales, guerras civiles cuasi
globalizadas (como lo fue, por ejemplo, el conflicto blico desarrollado en
el Ro de la Plata entre 1839 y 1851, al que se le llam Guerra grande,
pero en nuestra escala, podra haberse llamado Gran Guerra). No obstante,
estas criaturas rossellianas arrastran su pathos amoroso, familiar, sus
ideas de realizacin personal, sus obsesiones ms acuciantes, por la faz
del planeta (literalmente, la familia de Volterra viaja desde el extremo
norte al extremo sur del mundo). El ejemplo ms claro, visto en las
siguientes palabras desde la perspectiva de su hijo Franco (quizs
compatible con el foco del propio lector), es el de Luciano Volterra, un
visionario empecinado que ha cruzado el Atlntico hasta Montevideo, en
busca de Garibaldi y de este momento. El protagonista vive y suea en
funcin de concretar la construccin de su globo y la puesta en prctica de
sus ventajas comparativas en un mundo donde la carrera por mejorar los
transportes vena in crescendo:

      Lo cierto es que los vuelos en globo exaltaban su imaginacin de nio
      y so con ser aeronauta desde que tuvo edad para ayudar a mis
      abuelos con la cosecha de aceitunas. Algn da yo mismo me har un
      globo, deca.

Me interesa, adems, destacar otro sesgo de la escritura de Rossiello, en
cuanto a una de sus preocupaciones (y pasiones) como lo es la temtica del
mar (que desborda la cuentstica vinculada a Cabo Fro, esa pequea ciudad
balnearia en la ficcin rosselliana). Incluye este extremo, los motivos de
la navegacin, de los relatos de naufragios, de los diversos tipos de
embarcaciones y sus detalles tcnicos, de la historia nutica. En esta
nouvelle, la minuciosa descripcin y las peripecias (no siempre
auspiciosas) del viaje entre Copenhague y Montevideo (contemplando la
cotidiana vida de la gente embarcada as como los sinsabores y riesgos de
los navegantes), vertebran una gran zona del relato que, no me cabe la
menor duda, captar al lector hasta trasladarlo al interior de este mundo
de ficcin que no descuida la configuracin, a la interna del relato, de
sus referentes histricos.



V.

Luciano Volterra, es, ante todo, un solitario, ya que un hombre atado a una
verdadera pasin, la vive, irremediablemente, en soledad. Ms all de sus
compaeros de ruta, de su familia, de sus amores, de su propio hijo,
Luciano tiene un norte que busca desde una profunda soledad: la comprensin
del otro, por ms esforzada y emptica que sea, no llega a dimensionar un
estado de cosas que es intransferible. Como el mitolgico caro, como en
1851 le ocurri a Giuseppe Tardini en las afueras de Copenhague, como
sucedi con el religioso brasilero que se perdi en la inmensidad del mar
no hace muchos meses, el hroe narrativo de Aimarte recorre el via crucis
de su propia hibrys, de su aspiracin a la desmesura, a la medida que
desborda lo humano.



Notas

 1. La sombra y su guerrero, Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental,
    1993, p. 6. Este volumen de cuentos gan el Premio Nacional de
    Narrativa Narradores de Banda Oriental 1992.

 2. Gente rara, Montevideo, Torre del Viga Ediciones, 2006. La polifona,
    la poligrafa y la ductilidad de recursos de Rossiello, destacan en
    este libro de un cuentista en su apogeo. Me interesa, especialmente,
    atender a su trabajo con la metanarrativa, Eclipses (edicin
    anotada), al formidable relato La lea no se termina, contado en dos
    tiempos narrativos muy bien ensamblados, al emailero cuento La dama
    ubicua, a la contundencia alucinada de El campanero que abre el
    volumen, en fin, al ya conocido La casa de Rasmussen que apareciera
    seleccionado en el volumen Cuentos de inmigrantes, Montevideo, Trilce,
    1997, pp. 99-119.

 3. Solos en la fuente y otros cuentos, Montevideo, Vintn Editor, 1990; La
    horrorosa tragedia de Reinaldo y otros cuentos, Montevideo, Arca, 1993;
    La sombra y su guerrero, Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental,
    1993; Incertidumbre de la proa, Editorial Graffiti, 1997 y una versin
    online en Editorial Letralia (http://www.letralia.com/ed_let/proa),
    1998 (donde no aparece el cuento Cruces zoolgicos, pero en cambio se
    incluye La casa de Rasmussen); Gente rara, Montevideo, Torre del
    Viga Ediciones, 2006.

 4. Por ejemplo, sealo, los cuentos Estado de siglo y Cuento para vos
    aparecidos en el volumen colectivo como resultado de un concurso
    literario (junto a un texto de Hebert Abimorad y tres de Mara Espaa
    Corrado) intitulado Desde el exilio, Gotemburgo, Casa del Uruguay,
    1984. Curiosamente, en el primero de los dos cuentos citados ya
    hallamos una breve referencia a Cabo Fro, su balneario inventado como
    referente topogrfico de algunas de sus ficciones.

    Asimismo, en el volumen Contando historia, Montevideo, Cal y Canto,
    1995, se registra el cuento de Rossiello Sangre rota (apuntes para una
    historia de Santiago), pp. 105-122; y en Cuentos fantsticos del
    Uruguay, Buenos Aires, Colihue Sep Edicones, 1999, se incluye Casi
    todos los juegos, pp. 231-240, originalmente en La sombra y su
    guerrero, 1993, cuento que funciona como una potica afantasmada de su
    obra.

 5. Me refiero a 8 antologas personales. Poesa uruguaya en Suecia,
    Montevideo-Estocolmo, Vintn Editor, 1992. Figura aqu una serie de
    poemas del autor de marras escritos en la dcada del 80, pp. 131-145.
    Sealo, incluso, el importante trabajo potico que siguen haciendo en
    Suecia otros dos poetas que figuran en esta antologa, y viven desde
    hace ms de 30 aos en Gotemburgo y Estocolmo, respectivamente: Hebert
    Abimorad y Juan Carlos Pieyro.

 6. Se destacan su tesis doctoral La narrativa breve uruguaya. 1830-1880.
    Formas y direcciones, Gotemburgo, 1990; Narraciones breves uruguayas
    (1830-1880), recopilacin, prlogo y notas de Leonardo Rossiello,
    Montevideo, TAE, 1990; Las otras letras: literatura uruguaya del siglo
    XIX (compilacin de L. R.), Montevideo, Graffiti, 1990. Amn de su
    trabajo sobre narrativa vareliana y sus artculos sobre temas
    vinculados a la prensa, la literatura, la retrica y algunos personajes
    paradigmticos en las narrativas decimonnicas.

 7. La mercadera, Sydney-Montevideo, Cervantes Publishing, 2001, p. 37. Hay
    otra edicin en Torre del Viga, 2004. La novela gan el Primer Premio
    (categora narrativa indita) en el referido concurso del MEC en el ao
    2000.

 8. En 2003 la nouvelle obtuvo en Colombia el premio de Novela Corta lvaro
    Cepeda Samudio, y fue publicada ese ao en dicho pas.

** Gerardo Ciancio
   ciancame@adinet.com.uy
   Investigador uruguayo (Montevideo, 1962). Profesor de literatura
   egresado del Instituto de Profesores Artigas (1985) y master en
   direccin educativa por la Universidad Complutense de Madrid (UCM,
   http://www.ucm.es, 2002). Egresado del Instituto Magisterial Superior en
   la Especializacin Adolescentes con dificultades de aprendizaje
   (1990), tiene adems otros cursos vinculados a temas de literatura,
   lingstica y semitica, entre otros. Es director del Liceo 10 de
   Montevideo, cargo que este ao no ejerce, y se desempea actualmente
   como coordinador de los Proyectos de la Direccin de Formacin y
   Perfeccionamiento Docente y el Programa de Mejoramiento de la Educacin
   Media y Formacin Docente (convenio gubernamental con el Banco
   Interamericano de Desarrollo, BID, http://www.iadb.org) y como profesor
   de lengua escrita en la Licenciatura de Ciencias de la Comunicacin de
   la Universidad de la Repblica (http://www.universidad.edu.uy). Ha
   obtenido diversos reconocimientos, como el Premio Anual de la Academia
   Nacional de Letras (http://www.mec.gub.uy/academiadeletras) por sus
   ensayos literarios (en tres oportunidades), el Premio Csar Vallejo de
   la Biblioteca Nacional de Uruguay (http://www.bibna.gub.uy) y la
   Embajada de Per en Uruguay (http://www.angelfire.com/country/embaperu),
   el Premio Ramn Gmez de la Serna de la Embajada de Espaa
   (http://www.maec.es/Subwebs/Embajadas//Montevideo/es/home) y el
   Instituto de Cooperacin Iberoamericana; el Premio sobre ensayos de
   Jorge Luis Borges por su trabajo Texto y contexto en la epicidad de la
   poesa borgeana (1988), el Premio Anual de ensayo literario dito
   otorgado por el Ministerio de Educacin y Cultura
   (http://www.mec.gub.uy) y el Premio Netzahualcoyotl, en Mxico, por su
   ensayo Espacio y paisaje en la poesa latinoamericana. Ha publicado los
   libros de ensayo La crtica literaria integral (1998) y La ciudad
   inventada, (1998), las antologas Nada es igual despus de la poesa. 50
   poetas uruguayos del medio siglo (2005) y El amplio jardn. Poesa joven
   de Uruguay y Colombia (en coautora con el poeta colombiano Federico
   Daz Granados), el manual para estudiantes de CBU Plan 1986, Entretextos
   (primer premio de la Inspeccin Docente de Literatura del CES, 1993), La
   cultura en el periodismo y el periodismo en la cultura. De Mario
   Benedetti a Maldoror (en coautora con Jorge Olivera, 2007), y otros
   textos. Decenas de artculos suyos han aparecido en revistas literarias
   de Uruguay, Brasil, Argentina, Puerto Rico y Paraguay, y ha participado
   como ponente en congresos y seminarios en Uruguay, Brasil, Espaa y
   Suecia.



=== El elemento mgico de las minas en la obra de Vctor Montoya ==========
=== Valeria Murru =========================================================

Las temticas de la literatura minera son varias y han sido narradas por
medio de distintos estilos. Ah tenemos, por citar un caso, el compromiso
social de Csar Vallejo, quien defini su novela Tungsteno como una obra de
la literatura proletaria.

Augusto Cspedes, en su Metal del diablo, lanz ataques furibundos contra
la poltica boliviana, a tiempo de denunciar la opresin de los
trabajadores y el rol predominante que las multinacionales mineras tenan
sobre los gobiernos.

Los Cuentos de la mina, de Vctor Montoya, se alejan no slo de las
temticas abordadas por los autores mencionados, sino tambin de su propia
produccin literaria. Si en sus obras anteriores analiz y critic las
difciles condiciones de vida en los centros mineros, en Cuentos de la mina
dirige su mirada hacia el mbito de la mitologa minera.

El libro, compuesto por 18 cuentos, recrea con un estilo personal las
leyendas, los mitos y las tradiciones orales de los mineros bolivianos. El
protagonista indiscutible es el To; deidad de la cosmovisin andina, ser
mtico, sagrado y demonaco, que decide la vida y la muerte de los mineros.

As como ocurre en los relatos orales, Montoya describe al dueo de las
tenebrosas galeras sentado en su trono, esperando la pleitesa de sus
sbditos: los mineros. El centro neurlgico de la realidad de los
trabajadores del subsuelo es el mismo diablo, que regula los sentimientos
de los hombres. El To es, a su vez, demonio y energa reanimadora, que
permite la realizacin de sueos y deseos. l determina la produccin de
los minerales, l da y quita la vida.

Cuentos de la mina es una coleccin de relatos, leyendas y mitos que, segn
se lee en la dedicatoria, han sido transmitidos por va oral. No obstante,
es importante destacar que el libro refleja tambin la memoria y los
sentimientos del autor, que se convirti en una suerte de depositario de
los relatos referidos por las generaciones anteriores. De ah que el autor
revela al principio de su obra:

      An recuerdo el da en que mi abuelo me refiri por primera vez la
      leyenda del To: dicen que el diablo lleg a las minas una noche de
      tormenta.

Un elemento fundamental en la obra de Montoya es, por otra parte, su
experiencia personal. Sus orgenes, en el seno de una familia de mineros,
permiten que los cuentos sean ricos en veracidad y tengan un intenso
compromiso con el tema tratado. Montoya es testigo directo de la realidad
minera, como l mismo declara:

      Conozco la miseria de sus hogares, el drama de sus luchas y la
      tragedia de sus vidas.

El autor nos define al demonio en varios mbitos: en su reino natural o
durante las fiestas, describiendo sus caprichos y su relacin con la
poblacin minera.

Cuentos de la mina, sin dejar de ser fiel a las narraciones mineras, se
distancia en cierta medida de la tradicin oral y aade algunas
variaciones: el diablo, que generalmente, en las leyendas, reside slo en
los socavones, en algunos cuentos de Montoya emerge de su reino y toma
apariencia de hombre para hacer gala de sus trampas de seduccin. Por
ejemplo, en uno de los cuentos se afirma que el To entra por el ojo de la
cerradura al cuarto oscuro de las mujeres, las seduce y las penetra sin que
ellas se den cuenta.

En otro cuento, por una apuesta ganada, abandona su reino para acostarse
con la mujer de un minero; en El hijo del To sale de las galeras
dispuesto a hacer germinar su semilla en el vientre de una de las mujeres
ms jvenes y hermosas del campamento minero, para as tener un legtimo
heredero.

El To, aparte de su rol de seductor, es cruel y vengativo con los mineros
que le faltan el respeto y no le rinden tributos. En algunos casos, el To
se disfraza de mujer para atraer a los mineros ingenuos e infligirles
castigos brutales.

En El castigo del To, Montoya nos cuenta la venganza que el To tena
reservada para su abuelo por no haberse despedido debidamente del diablo al
salir de la galera: el To esper a su vctima en la puerta de su casa,
disfrazado de anciano, y lo castig severamente, dejndolo paraltico en la
cama hasta el da de su muerte.

La narracin de los mitos, hechos en forma de los cuentos, nos permite
tambin entender de qu modo las leyendas tomaron forma. En el cuento El
ltimo pijcheo, asistimos al dilogo entre el ltimo minero y el To. El
escenario es una mina abandonada, poco antes de su cierre definitivo. El
ltimo minero se para delante del To, depositando al pie de su trono, por
ltima vez, un puado de hojas de coca. Aqu comienza una larga
conversacin en la que el diablo le revela al minero el origen de su nombre
y su genealoga. As nos enteramos que, en principio, el To representaba a
la divinidad Huari que, segn cuenta la leyenda, era venerado por la
antigua comunidad de los Urus, los mismos que vivan en la regin situada
entre el lago Titicaca y el lago Poop, y cuyas tradiciones han sido
heredadas por los quechuas y los aymaras.

Huari era una de las divinidades ms veneradas, considerado el protector de
los animales silvestres y los rboles. Un da Huari, al darse cuenta de que
los humanos le haban vuelto las espaldas para adorar a otra divinidad,
decidi vengarse desencadenando el fuego de los volcanes y lanzando a las
bestias ms feroces contra los Urus. Sin embargo, a pesar de su actitud
implacable y vengativa, fue derrotado por la divinidad femenina usta Anti
Wara, la cual neutraliz en un solo instante todos los castigos inflingidos
a los hombres, obligndolo a esconderse en las entraas de la tierra. Desde
ese momento el dios Huari es conocido por los mineros como el To, deidad
protectora de las riquezas del subsuelo. El cuento, adems de revelar el
verdadero origen del diablo, menciona algunos elementos histricos, como es
el caso de la crisis de la minera.

De hecho, son varias las minas que en las ltimas dcadas han cerrado sus
galeras, con el inevitable despido de los trabajadores y la dispersin de
las tradiciones relativas al culto del To. Adems, muchos indios prefieren
dejar sus tierras y mudarse cerca de las ciudades, con el consiguiente
decaimiento de la cultura andina.

Cuentos de la mina, aparte de abordar la temtica del To, recoge tambin
otras simbologas. Por ejemplo, es muy interesante la leyenda que nos
cuenta sobre el origen de la planta de coca. Las hojas de coca representan,
para los mineros y los campesinos de los Andes, un elemento esencial que
est vinculado al trabajo. El lquido que extraen al masticarlas, aumenta
la percepcin de fuerza y resistencia, y mitiga la sensacin de cansancio y
de hambre. La leyenda cuenta que, en realidad, la planta de coca se origin
de los restos de una mujer hermosa pero pretenciosa, que sola burlarse del
sentimiento de los hombres que le declaraban su amor.

Entonces los yatiris y amautas de la comunidad, para evitar que los hombres
perdiesen la razn por la mujer y se arrojasen a los precipicios, ordenaron
su ejecucin y dejaron que su cuerpo fuese decapitado. Poco tiempo despus,
en los mismos sitios donde los restos de su cuerpo fueron enterrados,
crecieron unos arbustos verdes que tenan la facultad de dar fuerza a los
cansados, mitigar el hambre de los hambrientos y hacer olvidar la miseria
de los desgraciados.

Por otra parte, son muchas las narraciones relacionadas con el elemento
femenino. Existe la creencia de que el To no soporta la presencia de las
mujeres en las minas por dos razones: una, porque provoca los celos de su
amante Chinasupay (diablesa) y, otra, porque existe la supersticin de que
el flujo menstrual hace desaparecer los filones de mineral en los
socavones.

Otro elemento trascendental en los pueblos mineros bolivianos es, sin lugar
a dudas, el Carnaval; Montoya describe esta festividad que se celebra en la
ciudad de Oruro, una de las ms importantes del pas.

El Carnaval representa la perfecta fusin entre los rituales cristianos y
paganos. Durante la fiesta se rinde culto a las dos imgenes que, ms que
ser antagnicas, se complementan en el Carnaval: la Virgen del Socavn y el
To. En vsperas de la fiesta, hombres y mujeres entran a la mina, adornan
la estatua del To y le dejan diversas ofrendas: comidas, alcohol,
cigarrillos y coca. El To, de acuerdo a la creencia de los mineros, se
disfraza de Lucifer para bailar en el Carnaval, por eso los hombres se
disfrazan de To y las mujeres de Chinasupay. Se baila esta danza como una
forma de homenaje al demonio. En la fraternidad de la diablada, junto al
Lucifer y a otros personajes principales, aparecen tambin los diablos que
representan los siete pecados capitales. Al final de la danza, se
representa de manera teatral la lucha de Lucifer contra el arcngel San
Miguel, quien, luego de salir victorioso en la batalla, procura la cada de
Lucifer hacia las entraas de la tierra o del infierno; ste es el momento
en que la figura del Lucifer y la del To llegan a trocarse en una sola
entidad.

El To, como dice Montoya en una crnica que escribi sobre el tema, es la
expresin ms alta de sincretismo cultural entre la religin catlica y el
paganismo ancestral, no slo porque forma parte de una leyenda que gira en
torno a la mina y sus asuntos, sino tambin porque es un ser mtico capaz
de esclavizar y liberar a los hombres con sus poderes mgicos.

Otro aspecto interesante de la cultura minera de los Andes, que Montoya nos
describe en sus cuentos, es el elemento lingstico. El indio en la mina no
olvida su idioma materno, el quechua o el aymara. De este modo, las
herramientas, los minerales, los lugares de trabajo, as como las
divinidades y los apodos de los mineros, estn en las lenguas originarias
de Bolivia.

Cuando los indios emigran a las ciudades en busca de trabajo, y se
encuentran en un contexto donde el castellano es dominante, siguen
utilizando su lengua materna. Aaden a las palabras espaolas sufijos y
prefijos tpicos de sus idiomas, creando de este modo innumerables
neologismos. En los cuentos de Montoya se advierten interferencias
idiomticas tanto del quechua como del aymara, y de muchos otros trminos
propios del lenguaje minero. Es ms, al final del libro existe un glosario
de palabras, que ayuda al lector a comprender mejor las interferencias
idiomticas durante el proceso de la lectura.

Cuentos de la mina es un libro que, debido a sus descripciones fascinantes,
en algunos momentos poticas y en otros violentas y despiadadas, nos da la
posibilidad de conocer de manera ms amplia no slo los mitos y las
leyendas que desde hace siglos pueblan el mundo de los mineros, sino
tambin los ritos, las ceremonias y el rico lenguaje de la poblacin minera
de los Andes bolivianos: todos estos elementos que, con el tiempo y el
cierre de las minas, probablemente desaparezcan de manera total o parcial.
Por eso mismo, la obra de Vctor Montoya es de vital importancia, porque
registra y mantiene viva una parte fundamental de la cultura minera andina.

** Valeria Murru
   Investigadora italiana. Fue estudiante de la Facultad de Lenguas y
   Literaturas Extranjeras de la Universidad de Cagliari
   (http://www.unica.it), ante la cual present la tesis de licenciatura La
   letteratura nelle miniere: storie, voci e lotte dei minatori. I casi
   della Sardegna, della Bolivia e del Per (La literatura en las minas:
   historias, voces y luchas de los mineros. Los casos de Cerdea, Bolivia
   y Per).



=== La carretera      Raymundo Gomezcsseres ==============================

      Una vez hubo truchas en los arroyos de la montaa. Podas verlas en
      las corrientes ambarinas all donde los bordes blancos de sus aletas
      se agitaban suavemente en el agua. Olan a musgo en las manos. Se
      retorcan bruidas y musculosas. En sus lomos haba dibujos
      vermiformes que eran mapas del mundo en su devenir. Mapas y
      laberintos. De una cosa que no tena vuelta atrs. Ni posibilidad de
      arreglo. En las profundas caadas donde vivan todo era ms viejo que
      el hombre y murmuraba misterio.

      Cormac McCarthy. La carretera.

Fue Einstein quien lo dijo, pero no recuerdo sus palabras exactas. En todo
caso el enunciado era algo como: la tercera guerra mundial se har con
armas nucleares; la cuarta la pelearemos con palos y piedras.

La carretera, penltima novela de Cormac McCarthy, nos muestra el
meta-apocalptico panorama de una cuarta guerra librada entre los escasos
sobrevivientes de una hipottica, previa devastacin nuclear: convertidos
en canbales, armados con trozos de tubera, arcos y flechas; a veces
haciendo fuego como el hombre de las cavernas, deambulando sin rumbo por el
desolado y desrtico paisaje de un mundo sin luz solar (con el cielo a
medioda negro como las bodegas del infierno. Todas las citas son tomadas
de la edicin de La carretera; literatura, Mondadori, Bogot, 2007),
cubierto de ceniza atmica, atravesando parajes con rboles calcinados an
en pie, encontrando personas muertas adheridas al asfalto como carbonizadas
estatuas de hulla que conservan en sus cuerpos el ltimo ademn y en sus
rostros (las bocas aullantes), el postrero rictus facial de la huida
hacia ninguna parte; soportando un implacable invierno nuclear y su
correlato de muerte: la lluvia radiactiva... Cuando menos, cida.

Y siempre la carretera y a sus lados y a lo lejos, ciudades desoladas de
las que nicamente quedan las otrora antissmicas estructuras de acero y
hormign de sus rascacielos, retorcidas como plstico quemado, negro;
enormes, imponentes esculturas, monumentos a la muerte: a lo lejos en la
interestatal largas hileras de coches carbonizados y herrumbrosos. Las
llantas desnudas de las ruedas asentadas en un cieno gris de escombros
derretidos, en negros crculos de alambre. Los cadveres incinerados
reducidos al tamao de un nio y apoyados en los muelles vistos de los
asientos. Diez mil sueos encerrados en el sepulcro de sus recocidos
corazones. Y por todas partes, las cenizas del mundo difunto trajinadas
de ac para all por los crudos y transitorios vientos en el vaco.
Llevadas, esparcidas y llevadas de nuevo. Todo desencajado de su
apuntalamiento. Sin soporte en el viento cinreo. Sostenido por una
respiracin, temblorosa y breve. Gracias a ese desvanecimiento de lo
slido, la fragilidad de todo por fin revelada. Viejos y preocupantes
problemas desintegrados en la nada y la noche. Hasta no quedar nada, ni
siquiera los signos que generaban la existencia: Cunto de ese mundo
haba desaparecido ya? El sagrado idioma desprovisto de sus referentes y
por tanto de su realidad.

Las citas anteriores tomadas al azar de diferentes partes del relato son
apenas una pequea muestra de la expresividad de la vigorosa y magra
narracin de Cormac McCarthy. Detengmonos en eso. La carretera es una
novela que abruma por su sobriedad. La historia est armada con breves
prrafos, algunos de apenas tres o seis renglones; los ms extensos no
superan las dos o dos pginas y media. Gracias a ellos y en sucesivas
elipsis espacio-temporales, as como valindose de movimientos analpticos
y prolpticos bien dosificados, la narracin fluye sin contratiempos
predominando un acontecer diacrnico. No hay en todo el relato un rasgo ms
visible que la sencillez alcanzada (en parte) gracias a la construccin de
fugaces imgenes que impactan por su transparencia y economa retrica. No
hablo de una sencillez rstica, mucho menos simple, sino de la que resulta
cuando se alcanza el ms maduro y depurado manejo de los signos del arte en
el nivel en que ellos esencializan los signos sensibles. Hablo (permtaseme
la paradoja) de la compleja sencillez artstica que espiritualiza la
experiencia desmaterializando los medios fsicos que la determinan, para
traducirlos en la construccin de un mundo original que es el universo de
la digesis obtenido gracias al estilo, considerado aqu como el discurso
en el que se transmuta la materia en esencia, en el cual se condensan y
dilatan (implosiva y explosivamente) arquetipos, palabras, sabores, olores,
ideas, para adquirir una nueva dimensin, una nueva vida que se revela como
la verdad artstica, la nica que vale la pena, la nica verdad
verdadera, pero tambin la menos tenida en cuenta. Desde cundo desomos
la nica voz que podra salvarnos? Cunto hace que ignoramos las alertas
que podran evitar que terminemos en la carretera? Miremos esa capacidad
de C. McCarthy para revelarnos el horror con apenas unas palabras que al
dessubstancializarse devienen en imgenes: Los relojes se pararon a la
1:17. Un largo tijeretazo de claridad y luego una serie de pequeas
sacudidas. Se levant y fue a la ventana. Borges dijo una vez que bastaba
la mencin de la palabra automvil para daar una pgina. No hay guerra ni
razones de guerra, ni ejrcitos en combate, ni edificios cayendo, ni
sunamis, ni terremotos provocados por explosiones nucleares, ni bombas, ni
hongos de bombas atmicas. Todo se reduce a un largo tijeretazo de
claridad y luego una serie de pequeas sacudidas seguidas de un fulgor
rosado en la luna de la ventana. Qu mejor imagen para mostrar el
desastre? Como una implacable seguidilla de jabs esos relmpagos semnticos
inundan el texto aturdiendo gratificantemente al lector. Empieza entonces
el ltimo da de la tierra. Ya no existe pasado y cuando se le evoca es
a travs de traducciones precisas, compactas que son como fogonazos en
medio de la oscuridad. As, ante las ruinas de lo que antao fuera una
mansin surea, el protagonista piensa: Por aquellas tablas haban
transitado esclavos llevando comida y bebida en bandeja de plata. No queda
nada salvo ceniza, oscuridad, fro, desolacin y muerte. El pas es un mapa
en el cual las lneas negras son nuestras carreteras. Las carreteras
estatales. / Por qu son estatales? / Porque antes pertenecan a los
estados. A lo que antes llamaban estados. / Es que ya no existen estados?
/ No. / Qu pas? / No lo s exactamente. Es una buena pregunta.

Dejar para el final lo ms perturbador y logrado de una obra en la que todo
perturba por la perfeccin de sus registros estilsticos, es simplemente un
tic que propone falsas prioridades. En La carretera todo es prioritario. No
hay una sola pieza suelta, no hay nada al azar. Sin embargo, lo que la hace
una novela perfecta, el elemento que cohesiona todos sus niveles semnticos
como una amalgama tan firme como flexible, es el inters humano.

Las escasas 200 pginas de la obra tienen como nicos protagonistas a un
padre (el hombre) que tose y escupe sangre a cada paso con los pulmones
desechos por la radiactividad, y su hijo (el chico) que pareca salido
de un campo de exterminio. Famlico, extenuado, enfermo de miedo. Son
ellos los actantes principales en cuya ruta surgen y desaparecen como
fantasmas (son fantasmas!) los dems escasos personajes. La sola
circunstancia de una novela de 200 pginas con apenas dos protagonistas,
cuya intensidad dramtica no declina, bastara para cerrar con un ligero
comentario y colocar el punto final. Pero eso sera reducir el tema de la
obra a una facticidad ramplona. El hombre y el chico son ms que eso.
Encarnan y representan a toda una especie por fin y de verdad herida de
muerte, condenada, irremediablemente?, a desaparecer. Pero, en qu plano
de la existencia csmica se plantea ese sino si la historia ha
desaparecido atomizada por un cataclismo nuclear? Si ni siquiera hay
estados ni sociedades cuyas historias se relaten? Es ms, en un
deslumbrante episodio el hombre haba estado en las ruinas calcinadas de
una biblioteca donde los libros yacan renegridos en charcos de agua. Los
estantes volcados. Rabia contra las mentiras dispuestas en millares de
hileras sucesivas (negrillas mas).

Desde sus primeras pginas La carretera sugiere, apenas insina el problema
de fondo con seales de lucirnaga que se abren paso a travs de la
oscuridad transapocalptica invitndonos a interpretar sus cdigos. Esas
seales son ms claras de lo que podra pensarse. El lector se ve obligado
a dirigirse a un nivel de dimensin metahistrica: el plano en el cual
desde los orgenes, el bien y el mal se disputan el universo y entre sus
cosas todas, uno de los ms preciados trofeos: el corazn del hombre. El
relato abunda en referencias en ese sentido. La principal preocupacin del
chico, todo su inters se encamina a indagar quines son los buenos y
quines los malos (a la manera del mejor western) y a asegurarse de que
su padre y l pertenecen al primer grupo. Uno de los dilogos ms intensos
de la obra apunta a ese problema: Nosotros nunca nos comeramos a nadie,
verdad? / No. Claro que no. / Aunque estuviramos murindonos de hambre?
/ Ya lo estamos. / T dijiste que no. / Dije que no nos estbamos muriendo.
No que no estuviramos muertos de hambre. / Pero no lo haramos. / No. No
lo haramos. / Pase lo que pase. / Pase lo que pase. / Porque nosotros
somos de los buenos. / S. / Y llevamos el fuego. / Y llevamos el fuego.
As es (negrillas mas). La naturaleza del mencionado fuego queda
esclarecida ms adelante en otro dilogo soberbio entre el padre agonizante
y su hijo desolado: Te pondrs bien, pap. Tienes que ponerte bien. / No.
Lleva siempre encima la pistola. Necesitas encontrar a los buenos pero no
debes correr ningn riesgo. Ninguno. Has entendido? / Quiero estar
contigo. / No puede ser. / Por favor. / No. Tienes que llevar el fuego. /
No s cmo hacerlo. / S que lo sabes. / Es de verdad? El fuego? / S. /
Dnde est? Yo no s dnde est el fuego. / S que lo sabes. Est en tu
interior. Siempre ha estado ah. Yo lo veo. / (...) Dijiste que no me
abandonaras nunca. / Lo s. Perdona. Te llevo en mi corazn. Como te he
llevado siempre. Eres el mejor que conozco. Siempre lo has sido. Aunque yo
no est t puedes seguir hablndome. Puedes hablarme y yo te hablar a ti.
Ya vers. La insignia de los buenos, el fuego-bien est en tu interior.
Siempre ha estado ah y l lo ve. Y antes de morir, en un penltimo
dilogo, recordando a un nio indefenso al que no pudieron ayudar mientras
recorran la carretera, como profetizando lo que sucedera a su hijo, el
padre, refirindose a aquel nio abandonado, insiste, ante los dolorosos
recuerdos de su hijo: Yo creo que estar bien (...). La bondad encontrar
al nio. As ha sido siempre y as volver a ser (negrillas mas).

Metahistoria: suceder arquetipal intangible, invisible a nuestros precarios
sentidos; slo intuible. Bien y mal: arquetipos sincrnicos del rizoma
csmico disputndose (incubados en) el corazn del hombre, que apenas con
su frgil y veleidosa voluntad, mueve el fiel de la balanza para actuar con
arreglo a las mximas (Kant) de uno de ellos. No hay trmino medio. Es
ese corazn humano la arena donde se libra la batalla final. Es el espacio
del suceder metahistrico con sus fuerzas pugnando por la victoria. En los
escasos supervivientes de la carretera esas fuerzas (bien y mal) siguen
vivas y combaten. Es la cuarta guerra. En ella los buenos no pueden ser
dbiles ni correr riesgos. (Recordar las palabras del padre a su hijo).
Ellos saben que Todas las cosas bellas y armnicas que uno conserva en su
corazn tienen una procedencia comn en el dolor. El hecho de nacer en la
afliccin y la ceniza. Esa conciencia los lleva a seguir adelante a pesar
de que nos han ocurrido muchas cosas malas pero todava estamos aqu. Es
una afirmacin de la vida que pasa por el homicidio, asumido por el padre
sin pestaeos cuando tiene que proteger a su hijo. Y acta impulsado por
una mxima de impecable factura moral: Queras saber qu pinta tenan los
malos. Pues ya lo sabes. Podra ocurrir otra vez. Mi deber es cuidar de ti.
Dios me asign esa tarea. Matar a cualquiera que te ponga la mano encima.
Lo entiendes?.

Y como reafirmando esa indeclinable voluntad de supervivencia, nunca
desfallecer: Esto es lo que hacen los buenos. Seguir intentndolo. Jams
se rinden. Y para contrarrestar la presencia y la fuerza corrosiva del mal
que busca impregnar el corazn humano con su viscosa oscuridad...: Cuando
no tengas nada ms, inventa ceremonias e infndeles vida.

Pero falta algo. La llave. La clave para descifrar la cifra propuesta en el
imprecisable mbito de la metahistoria. La respuesta a las preguntas:
dnde est Dios?, nos habla? acta (si lo hace) como juez y parte?, es
slo un arbitro impo? Las referencias a Dios son frecuentes y variadas en
la novela. Considerar nicamente algunas. As, una de las primeras se
encuentra al principio de la obra, apenas en la pgina siete, recin
iniciado el recorrido del hombre y el chico por la carretera. Despus
de un doloroso despertar debido a un agresivo ataque de tos, el hombre
permaneci de hinojos en las cenizas. Levant la cara al plido da.
Ests ah?, susurr. Te ver por fin? Tienes cuello por el que
estrangularte? Tienes corazn? Tienes alma, maldito seas eternamente? Oh,
Dios, susurr. Oh, Dios. Es el silencio de Dios una ausencia de
respuesta, o la forma de un lenguaje que no entendemos? Es el mismo
silencio ante una bengala que, disparada al vaco nocturno por el padre
para divertir a su hijo, suscita en ste la idea de que esa luz artificial
pueda mostrarle a Dios, como una carta que se escribe a los buenos, el
lugar donde se encuentran. Pero, y si no todo fuera silencio? Acaso no
podra ser que Dios nos habla siempre pero no lo entendemos? O mejor, que
no necesita hablar porque est en nosotros habitndonos con una presencia
que ignoramos insensibles a ella? De ser as, cmo saberlo? Lo saba este
hombre-Job, sumiso, indefenso ante los megatones destructivos de la
fuerza del mal? Lo entenda ese hombre-Abraham que resista a cada paso
la pulsin de sacrificar a su hijo y suicidarse despus, cuando senta que
no quedaban salidas? Era as a pesar de su blasfemia deicida? Es posible
que lo supiera desde siempre. Qu otro significado podran tener estas
conmovedoras palabras suyas: slo saba que el nio era su garanta. Y
dijo: si l no es la palabra de Dios, Dios no ha hablado nunca (negrillas
mas). Es esa conciencia de portar La Palabra que en ltimas es Dios mismo,
la respuesta a las preguntas precedentes. Tambin la respuesta a la
pregunta fundamental que cualquier lector debe hacerse ante un texto
literario: qu significa la obra? El interrogante no apunta a esclarecer
el significado semntico, pues quedara limitado al plano de la potica,
dado por el valor expresivo de los signos. Esa pregunta exige una respuesta
que visibilice el objeto significado. Es decir, cul es el qu de la
interrogacin. Esto implica un ejercicio hermenutico que aspira a revelar
una cualidad del mundo (G. Deleuze). Para alcanzar esta revelacin se
debe asumir la lectura como traduccin en el sentido de virtualizar y
des-cifrar la cualidad del mundo. Se trata en este caso de los hermticos
signos del lenguaje de Dios. Enigma que como un iceberg apenas asoma su
punta valindose de primeros planos que se encuentran en las pginas
finales. Vemoslo.

Despus de la muerte del padre el chico permanece tres das con el
cadver antes de reemprender la marcha y casi enseguida se encuentra con un
hombre que llevaba una escopeta con el can hacia abajo (...). Un
veterano de antiguas escaramuzas, barbudo, con una cicatriz en la mejilla y
el pmulo hundido y la mirada extraviada por su nico ojo. Lo primero que
hace el chico es asegurarse: T eres de los buenos? (... dilogo
dilatado.). Y cmo puedo saber que eres uno de los buenos?/ No puedes.
Tendrs que hacer la prueba. / Llevis el fuego? / Cmo dices? / Si
llevis el fuego. Cumplido el proceso de reconocimiento viene un final que
es como una epifana en la que confluyen articulndose los aparentemente
dispersos, errticos smbolos de la metahistoria. En compaa de su nuevo
protector el chico llega al sitio donde acampa la que ser su nueva
familia: La mujer al verle lo rode con sus brazos y lo estrech. Oh,
dijo, me alegro tanto de verte. A veces le hablaba de Dios. l intent
hablar con Dios pero lo mejor era hablar con su padre y eso fue lo que hizo
y no se le olvid. La mujer dijo que eso estaba bien. Dijo que el aliento
de Dios era tambin el de l aunque pasara de hombre a hombre por los
siglos de los siglos (negrillas mas). En otras palabras, el espacio
destruido por la catstrofe nuclear es apenas el reducido mbito en que
(parafraseando a Borges) se encendi esta guerra cuyo anfiteatro es hoy
toda la tierra. Pero la confrontacin decisiva tiene como contrincantes,
por un lado al aliento de Dios, nima y fuego de los buenos y por el
otro, a los malos. Simplemente los malos, sin el fuego que es el
aliento de Dios pasando de hombre a hombre por los siglos de los
siglos. Pero esa liza no se ve porque es el corazn humano. Slo podremos
acercarnos a l sumergindonos en las friables aguas de la metahistoria. Lo
visible y que creemos verdaderamente importante y decisivo son las
mentiras dispuestas en millares de hileras sucesivas en las que se
acumularon durante milenios todas las falacias positivistas, reduccionistas
e historicistas que configuran los relatos legitimadores de la injusticia,
la desigualdad, la violencia y la guerra, que de paso sepultaron las
verdades del arte. La carretera reivindica algunas de ellas. Debe ser por
eso que Cormac McCarthy no gasta mucha tinta describiendo el bombardeo que
arrasa a la especie humana y a todas sus obras. Un largo tijeretazo de
claridad y luego una serie de pequeas sacudidas. (...) Un fulgor rosado en
la luna de la ventana. Basta y sobra para despachar de un plumazo las
mentiras dispuestas en millones de hileras sucesivas y dedicar la
totalidad de 200 pginas de carretera a desarrollar lo espiritual del arte
que lo es de su novela: la cruenta disputa por el corazn del hombre,
pebetero del fuego, del aliento de Dios, pero tambin el deber que
tienen los buenos de defender sin descanso la morada de Dios en la
trinchera de sus corazones.

** Raymundo Gomezcsseres
   avalverde27@hotmail.com
   Escritor colombiano. Autor de la triloga novelstica Todos los
   demonios, formada por Metstasis (1989), Das as (1994) y Espejismos
   (indita). Es profesor catedrtico del Programa de Lingstica y
   Literatura de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad de
   Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co).



=== La creatividad y la originalidad en la literatura borgeana ============
=== Andrs A. Ugueruaga ===================================================

Ya demasiado se ha escrito y hablado sobre la enorme, influyente e
inabarcable obra de Jorge Luis Borges. Sus ensayos, poemas y cuentos cortos
todos tienen un peso similar en la literatura contempornea universal. Su
creatividad es incuestionada, tal como es muy frecuente escuchar respecto
de su obra, es una frase fcil al referirse. Por otra parte su modo de
concebir la literatura, si bien trasunta cualquier frontera gracias a su
originalidad, hay ciertos puntos que seran bastante interesantes de
revisar. Ya que en Borges estos puntos que sern sealados son realmente
nuevos respecto a otros escritores. 

Cabe diferenciar dos trminos que pueden resultar ser sinnimos. Por un
lado impera el tema de lo que solemos llamar creatividad. Y por el otro,
el otro extremo de este ensayo, es el caso de la originalidad borgeana.
Tema en el cual Borges era mucho ms puntilloso y exacto que en la cuestin
de su creatividad. Para l, este termino: originalidad era no como lo que
comnmente se entiende acerca de esta palabra, sino que este trmino lo
llevaba a remitirse al mismo origen, en el sentido ms clsico de la
palabra. Originalidad entonces en el sentido de origen, ms all de la mera
novedad de lo nuevo valga la redundancia... Para Borges la originalidad
es lo que yace en el origen mismo, es lo comn a todos los hombres y a
todos los pueblos, suele ser en su obra la salvacin, suele ser el pasado
que rebasa al hombre, es lo perdido que lo sobrepasa; los espejos que
reflejan lo que somos; el espejismo de la identidad y del mundo; el tigre
que es todos los tigres... Originalidad de este escritor es en este caso,
todo lo que se entiende comnmente por lo borgeano, lo cual es el sello de
la inconfundible originalidad de Borges... Este gran escritor nos ensea
que lo original no es algo que jams ocurri, sino que vuelve a ocurrir,
vuelve a hacerse conocer como alguna vez lo ha hecho. Por lo tanto lo
original es la principal premisa de lo eterno.

Por otra parte cabe decir que Borges no fue uno de los primeros, pero s
uno de pocos en afirmar que dentro del contexto literario, la creatividad
es, en este caso, una lucida cuestin de idiomas (1). Lo dicho en la vasta
obra de Borges tiene una gran tendencia a sacar a luz lo que ya se ha
dicho, incluso en otras lenguas. La repeticin no existe en lo borgeano,
todo lo que Borges exhibe es nico, as como El Quijote no fue el mismo en
el momento de ser escrito, en el momento en que Borges escribi su Pierre
Menard y ahora (2). Nuestro escritor fue el primero en ver claramente que
el comercio e intercambio literario que existe entre los idiomas, ms all
de los pases y corrientes diversas de diversas nacionalidades, son los que
en verdad supieron dar un tinte nuevo y novedoso a la labor literaria, como
hemos ya de ver.

Si leemos y reflexionamos sobre El Quijote de Pierre Menard, nuestro
escritor es implcito al decir que Pierre Menard, un francs del siglo XX,
es justamente quien escribe El Quijote: su innovacin reside entonces en
que El Quijote es nuevamente escrito algunos siglos despus, y que ya no se
trata de un espaol quien lo hace, sino que adems se trata manifiestamente
de un francs. Es bueno enfatizar que Borges no presta atencin tanto a las
nacionalidades como a los idiomas. Se puede afirmar que para Borges el
idioma preestablece un cierto cmulo de palabras que al hombre se lo ha
destinado a decir, y a escribir, parece que a cada uno le est destinado un
idioma o varios, por hablar.

As, Borges ha llevado a otros puntos la creatividad en el terreno de la
literatura universal, pero no es lo que se puede decir la creatividad
propia de Borges, sino ms bien su creatividad, su gran criterio para
escoger obras ajenas y reinterpretarlas, combinarlas con otras obras y
finalmente, hacer una visin propia ciertamente muy personal. Cabe
mencionar por otra parte que Borges era, de ms est decirlo, un buen
polglota.

Sus conocimientos de diversas literaturas no tuvieron par en su poca.
Probablemente Borges fue un secreto traductor y adaptador de ciertos
fragmentos desconocidos, o directamente olvidados, de literaturas
provenientes de distintas partes y de distintos tiempos, para situarlos en
la suya propia, ms all de que se lo haya conocido como una suerte de
arquelogo de prstinas e ignoradas obras del pasado, aunque jams un
plagiador, su labor como escritor era semejante a la de los antiguos
alquimistas, slo que su objeto era la palabra, y su transformacin en algo
diferente.

Este escritor era sutilmente consciente de que la palabra Golem en el
contexto de la vida y obra de Gustav Meyrink, no seran para nada iguales
en la propia vida y obra de Jorge Luis Borges: en Borges pesaron ms las
percepciones que las meras apariencias que irradian los objetos, las
palabras, las frases y los libros como entes variables y conmutables (que
configuran adems un mundo que es en verdad un espejismo).

Probablemente la creatividad de Borges debe haber consistido en ciertas
ocasiones, de transcribir y de adaptar y de inmiscuir ciertos fragmentos ya
sean latinos, germanos, franceses y hasta islandeses, en oraciones
propias... Borges saba que su innovacin iba por otros carriles: en l, la
cuestin puramente idiomtica era la que lograba ese efecto: los fragmentos
vertidos desde algn idioma al castellano, como si una cierta riqueza
pasara a ser valuada de una moneda a otra... esa transmutacin o traduccin
de esa idea, de un idioma a otro, fue indudablemente eso, en algn
sentido, lo que le permita lograr ese milagro?

Salvando las distancias, las enormes distancias, Borges alcanz el feliz
efecto que Virginia Woolf logr dentro de la literatura inglesa, o que la
brasilera Clarice Lispector consigui en la literatura del idioma
portugus. Estas dos escritoras, en sus respectivas obras e idiomas, se
inspiraron e hicieron lo que Marcel Proust haba hecho ya a fines del siglo
XIX y a principios del siglo XX slo que en francs, y a su vez, ste se
haba inspirado en las teoras de Ruskin, un esteta ingls, y en Ludwig
Sterne, un alemn (3). Qu es lo que reflejan Garca Mrquez y Juan Carlos
Onetti si no el modus operandis de William Faulkner! La originalidad de
estos dos, sean bilinges o no, reside en la reinterpretacin de la obra
faulkneriana y su traspaso, su exportacin (si se me permite el trmino) al
espaol.

Borges nos ensea que a veces es una cuestin de idiomas lo que se expresa
en la creatividad, en especial en los quehaceres de la literatura. El gran
escritor argentino nos ensea que en verdad no hay barreras (como entre
pas y pas) en todo esto, sino que hay algo ms inexorable como lo es la
cuestin de las lenguas que a su vez tienen su tiempo de vida y que
finalmente desaparecen. Que la parte ms incomunicada de los hombres es un
problema ms de idiomas que de temores y hostilidades.

As como los poetas saben combinar las diversas palabras, tanto en su
fontica como en su configuracin visual, y poder lograr una armona y un
equilibrio. Borges no slo fue un gran poeta en estos trminos, sino que
tambin logr conjugar, adems, ideas y libros en algunas ocasiones propios
pero la mayor de las veces ajenos. A fin de cuentas, Borges supo notar que
lo ms hermoso que puede reflejarse es el cambio de una palabra, de un
libro, de un corpus de ideas a travs del tiempo, de eso que tanto nos
recuerda a aquel personaje mitolgico llamado Proteo y nos recuerda a uno
de sus ms celebres cuentos: El libro de arena. Su mrito al igual que los
grandes poetas fue entonces su modo de conjugar tan variadas cosas.



Notas

 1. Idioma entendido casi como un mundo, como un todo organizado con sus
    propias reglas, palabras, sinnimos, antnimos, etctera. Los idiomas
    intercambian palabras, una palabra de un idioma a otro implica una
    modificacin, para Borges, mgica.

 2. Borges invoca una idea del pragmatista William James, en que afirmaba
    que el conocimiento de un mismo objeto variaba segn la percepcin.

 3. Sin olvidar que otro gran seguidor de Marcel Proust fue el irlands
    James Joyce. El autor del Ulises us las reminiscencias proustianas
    para recrear sus famosas epifanas.

** Andrs A. Ugueruaga
   andresugueruaga@hotmail.com
   Escritor argentino (Santa Fe, 1973). Textos suyos han aparecido en el
   diario El Litoral (http://www.ellitoral.com.ar), y ha colaborado con
   pginas como Monografias.com. La mayora de su produccin permanece
   indita.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Horace Engdahl, secretario de la Academia Sueca =======================
=== Las especulaciones son un producto de mentes perezosas ==============
=== Lilian Fernndez Hall =================================================

Ocupa la silla N 17 de la Academia Sueca desde 1997 y desde 1999 es su
Secretario Permanente. Lder indiscutido del Comit Nobel, Horace Engdahl
es probablemente el hombre ms poderoso del mundo de las letras.
Curiosamente, poco se sabe sobre l. Cada ao, cuando el eterno ir y venir
de las oficinas de redaccin de los peridicos de todo el mundo se detiene
un instante para escucharlo anunciar al ganador del Premio Nobel de
Literatura, su imagen se reproduce en todas las pantallas para luego,
inmediatamente, olvidarlo hasta el ao siguiente. Quin es Horace Engdahl?

Nacido el 30 de diciembre de 1948 en la localidad de Karlskrona, al sureste
de Suecia, Engdahl es un hombre culto y enigmtico. De una correccin
acadmica impecable, deja de vez en cuando vislumbrar una veta de humor
elegante y muchas veces provocador. Aprendi ruso en el mbito militar,
durante sus aos como alumno de la Escuela de Intrpretes del Ministerio de
Defensa sueco; y el alemn por su amor a la obra del dramaturgo Heinrich
von Kleist. Como la mayora de los acadmicos, se mantiene apartado de toda
actividad social o literaria del pas, y tiene fama de trabajador
incansable. Tuvo tiempo, sin embargo, de concedernos una entrevista.

Alfred Nobel escribi en su testamento que se debera premiar a la
literatura que fuera de mayor provecho para la humanidad. Cmo
interpreta la Academia estas palabras en la actualidad?

Esa es una expresin que se refiere a los premiados en general y no
especficamente a los del campo de la literatura. Surgi principalmente
pensando en las ciencias naturales. Es incmodo razonar en torno a la
literatura en trminos de provecho, y hasta se dira que es imposible
decidir cul de entre dos destacados escritores ha sido de mayor provecho
para la humanidad. Actualmente tenemos que basarnos en otros criterios.

Los acadmicos deben defender continuamente sus decisiones y asegurar que
no tienen en cuenta otros factores ms que los literarios. A pesar de estas
explicaciones, parece siempre existir un recelo por las decisiones de la
Academia. Por qu cree que es as?

Esas especulaciones son un producto de mentes perezosas. Como miembro de
la Academia Sueca s que las discusiones acerca de los candidatos al Premio
Nobel son de carcter puramente literario y que nunca tienen que ver con
puntos de vista polticos o de cualquier otro carcter extraliterario. Pero
para aquellos que tienen que comentar las elecciones de la Academia siempre
es ms fcil especular acerca de falsos motivos ocultos que hacer un
anlisis de la produccin premiada, que la mayora de los periodistas
normalmente no ha ledo.

Por qu es tan severa la regla de informacin confidencial que se le da
a las nominaciones? (son secretas durante 50 aos). No sera mejor darlas
a conocer al pblico, para evitar las especulaciones?

No. El sistema del Premio Nobel no funcionara sin este carcter
confidencial. Quienes envan las nominaciones tienen que estar seguros de
que sus colegas no sabrn a cul candidato prefieren. Y quienes representan
al Comit Nobel deben sentir que pueden hablar con libertad y sin temor a
develar a nadie en sus declaraciones.

En Suecia se traduce casi exclusivamente literatura del mundo anglosajn
al sueco. Cmo influye este hecho en el trabajo de la Academia?

Las traducciones al sueco no significan prcticamente nada para el trabajo
del Comit del Nobel. No podramos nunca llevar a cabo nuestro trabajo si
tuviramos que limitarnos a la seleccin bastante azarosa y actualmente muy
anglfila de las editoriales suecas. Leemos, lo ms posible, en las lenguas
originales de los escritores, y cuando esto no es posible, leemos
traducciones al francs, alemn o ingls (en mi caso tambin al ruso). Los
pases con una larga tradicin cultural tienen una industria editorial ms
amplia. Podra decirse que ellos logran acceder a prcticamente todo
aquello que vale la pena leerse, de todas partes del mundo. Sobre todo las
editoriales francesas hacen un trabajo excelente.

Por razones obvias, los escritores procedentes de pases pobres o menos
desarrollados tienen grandes dificultades para acceder al pblico lector, a
las editoriales y por lo tanto, de llegar a los odos de la Academia. Qu
piensa acerca de este problema?

En lo que se refiere a ambientes literarios a los cuales se es difcil de
acceder, la Academia tiene por costumbre encargar informes confidenciales a
lingistas o investigadores de literatura que posean conocimientos
especficos sobre esos pases. De esa manera, nos mantenemos informados
acerca de la creacin literaria inclusive en las zonas ms marginadas.

Por qu entonces son tan pocos los escritores del Tercer Mundo que han
recibido el Premio Nobel de Literatura?

Nosotros no clasificamos a los escritores de acuerdo a los mundos de que
provengan. En el testamento de Alfred Nobel se puede leer que la voluntad
del donante es que no se le otorgue ninguna importancia a la
nacionalidad. El Premio Nobel es un reconocimiento a un escritor en
particular, no a un idioma, un pas o una parte del mundo. Por lo tanto,
cmo se haya distribuido el Premio geogrficamente, no tiene ninguna
importancia.

Sin embargo, han pasado ya 18 aos desde que el escritor mexicano Octavio
Paz fuera galardonado con el Premio Nobel de Literatura. El mundo de habla
hispana sera muy feliz si algn escritor o escritora espaola o
latinoamericana recibiera el Premio este ao. Qu posibilidades existen de
qu este deseo se convierta en realidad?

Posibilidades existen siempre...

Normalmente, no vale la pena tratar de adivinar quin recibir el Premio
Nobel, las decisiones parecen ser bastante impredecibles. El ao pasado,
sin embargo, muchos se atrevieron a afirmar que probablemente sera un
escritor o escritora relativamente joven (entre los 50 y los 60 aos)
quien recibira el Premio. Pareca que la Academia se orientaba hacia ese
grupo de escritores, teniendo en cuenta las elecciones de los ltimos aos.
Finalmente, la ganadora result Doris Lessing, de 88 aos. Fue una
excepcin o realmente la edad no tiene ninguna importancia?

No, no le damos absolutamente ninguna importancia a la edad del candidato.
Tenemos en cuenta la calidad de sus obras, no la elasticidad de sus
rodillas...

Nicanor Parra y Gonzalo Rojas son dos clebres poetas chilenos que con
frecuencia se mencionan en el contexto del Nobel. Muchos creen, sin
embargo, que ciertos factores influyen en su contra: que dos poetas
chilenos anteriormente ya hayan ganado el Premio Nobel (Gabriela Mistral y
Pablo Neruda) y la edad avanzada de estos escritores (Parra tiene 94 aos y
Rojas 91). Cunto influyen estos factores en el trabajo de la Academia?

Personalmente pienso que es completamente posible discutir candidaturas
aunque los escritores hayan alcanzado esa edad tan avanzada. Quiero
simplemente recordarle que algunos de los miembros de la Academia tienen
una edad similar y son todava muy activos.

Escritores como Mario Vargas Llosa del Per, Ernesto Cardenal de
Nicaragua, Carlos Fuentes de Mxico, Nicanor Parra y Gonzalo Rojas de
Chile, Ernesto Sbato y Juan Gelman de la Argentina, son todos escritores
que, de acuerdo a los medios, han figurado en las discusiones de la
Academia. Nos podra revelar si han aparecido en la famosa lista corta
de candidatos?

No! Sera una violacin flagrante a las reglas si lo hiciera!

Escritores ms jvenes que los mencionados, como ser Andrs Neuman,
Rodrigo Rey Rosa u Horacio Castellanos Moya, deben resignarse a esperar la
vejez para entrar en los clculos de la Academia?

Le recuerdo que Orhan Pamuk tena 54 aos cuando recibi el Premio Nobel.
En aos anteriores se han premiado escritores aun ms jvenes: Albert
Camus, de 44 aos, y Rudyard Kipling, de 41.

Hay algn miembro de la Academia que tenga conocimientos especficos de
la literatura de habla hispana? Hay alguno que domine el espaol? Quines
tienen como tarea dedicarle especial atencin a la literatura de este
idioma?

Nuestro trabajo no funciona de manera tal que ciertos acadmicos tienen la
responsabilidad especfica de cierta zona idiomtica. La Academia lee toda
aquella literatura que le parece valiosa de ser leda, sin que nos importe
mucho de dnde proviene. Tenemos acadmicos que dominan el espaol, pero
nadie est especializado en esa zona.

El da del anuncio, usted lee la motivacin del premio en sueco, ingls,
francs, alemn y ruso, pero no en espaol. Por qu?

Leo la motivacin en los idiomas que manejo ms o menos bien. Si la leyera
en espaol estara dando seales falsas.

Le interesa la literatura latinoamericana? Podra mencionarnos algn
escritor de Amrica Latina cuya obra lo atraiga?

Un autor que yo aprecio mucho, y que muy bien podra haber recibido el
Premio Nobel, es Juan Carlos Onetti.

Finalmente: quin recibir el Premio Nobel de Literatura este ao?

S, eso... usted qu cree?

                                        Estocolmo, 26 de septiembre de 2008

** Lilian Fernndez Hall
   lilian.fernandez@yahoo.com
   Docente e investigadora argentina residente en Estocolmo, Suecia.
   Egresada de la carrera de Letras de la Facultad de Humanidades y
   Ciencias de la Educacin de la Universidad Nacional de La Plata,
   Argentina. Colabora en varias publicaciones, impresas y digitales, de
   Europa y de Amrica Latina. Corresponsal en Suecia de El Diario de Hoy
   (http://www.elsalvador.com), de El Salvador. Coordinadora de crculos de
   lectura en espaol en Suecia.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Carlos Fuentes: los laberintos de (la) Constancia =====================
=== Rodica Grigore ========================================================

      Carlos Fuentes, Constancia y otras novelas para vrgenes. Mxico,
      Fondo de Cultura Econmica, 1989.

                               ...desde su nacimiento hasta nuestros das,
             la literatura hispanoamericana ha sido una incesante invencin
                     de fbulas que son reales aun en su misma irrealidad.

                                                                Octavio Paz

La narrativa latinoamericana contempornea flucta a veces entre el
violento desprendimiento de la tradicin y una muy evidente tendencia de
continuar, al menos en ciertos niveles, las lneas ms caractersticas del
canon occidental, en el sentido que Harold Bloom, por ejemplo, da a dicho
trmino. Adems, la prosa del continente suramericano intent solucionar,
durante el ltimo decenio, todos los conflictos terico-prcticos
determinados por un problema muy debatido en las letras latinoamericanas (y
no slo por aqu): el de la representacin (ms o menos mimtica) y la
cantidad de originalidad que una obra literaria debera afrontar. En
principio, la cualidad ms importante de la literatura latinoamericana
contempornea desde la poca del boom de los aos 60 y 70 y hasta los
escritos del presente, es su capacidad casi milagrosa de trasformar y
subvertir todas las antiguas convenciones, modas y modelos literarios,
empezando, evidentemente, con el realismo mismo. Con el tiempo, escritores
importantes del continente tales como Alejo Carpentier, Miguel ngel
Asturias y Gabriel Garca Mrquez, entre otros, van a utilizar todas las
experiencias estticas o literarias de la vanguardia artstica ponindolas,
quizs paradjicamente pero no difcil de entender en esta parte del
mundo, al servicio de lo real. En este contexto debe ser incluida y
discutida tambin la obra narrativa tan diferente de Carlos Fuentes, un
autor que intenta, desde sus inicios literarios, es decir desde la
publicacin de su primera novela, La regin ms transparente (1958),
reconstruir el antiguo sistema de valores de la civilizacin mexicana,
llenando los vacos de la misma apoyndose en la literatura, y por
consiguiente reestableciendo la comunicacin con una tradicin cultural ms
antigua que posteriormente aparece en cada una de sus obras.

Alejado de las formas expresivas tan conocidas del realismo mgico,
utilizadas por numerosos de sus contemporneos, Fuentes, autor de una obra
extensa y diversa, intenta descubrir por s mismo la esencia del realismo
crtico, ilustrado en su novela La muerte de Artemio Cruz (1962). Tambin
apoyndose en la prosa fantstica que lo fascina igualmente, como sus
lectores bien pueden ver en Aura (1962); o ms recientemente en Instinto de
Inez (2001). Situada casi en la mitad de su obra e integrando todas las
formas retricas y discursivas, est la coleccin de novelas publicadas en
1989, titulada Constancia y otras novelas para vrgenes y compuesta de
cinco textos: Constancia, La desdichada, El prisionero de Las Lomas, Viva
mi fama y Gente de razn. En Constancia, ms que en las otras novelas, el
autor demuestra una vez ms la pasin por las palabras. Constancia no es
solamente el nombre de la protagonista sino, tambin, la cualidad (tener
constancia, ser constante) que necesita el lector que quiere o intenta
interpretar el texto.

La verdad es que Fuentes hace aqu una mezcla muy interesante: establece un
enlace entre la literatura latinoamericana y su evolucin, y la tradicin
de las formas discursivas consagradas. Adems, su texto tambin plantea una
crtica de los modelos tradicionales de interpretacin semejante a la
manera retrica del Quijote; crtica que con el transcurrir del tiempo se
transforma por completo en una crtica de la escritura misma; actitud que
igualmente profesara James Joyce. Slo que hay una diferencia sustancial:
la orientacin general de este tipo de novela es ms una contra-conquista
cultural, para utilizar el trmino propuesto por Lezama Lima. Carlos
Fuentes, ms que nada intenta identificar y, sobre todo, recuperar la
unidad estructural de la multiplicidad de la cultura latinoamericana,
simplemente porque para l, el debate sobre la modernidad es al mismo
tiempo un debate sobre la tradicin. Por lo mismo, el hilo narrativo de la
novela Constancia, la primera novela del libro aparecido en 1990 y
considerada por el autor mismo como una ars potica implcita, no es muy
complicado: el doctor Whitby Hull est casado desde hace ms de cuarenta
aos con Constancia, una andaluza muy guapa que tuvo la oportunidad de
conocer hace mucho tiempo en Espaa. Incapaz de olvidarla o de vivir sin
ella, Hull consigue convencerla de vivir con l en Savannah, Georgia,
Estados Unidos, ciudad donde l ha vivido siempre y a la que siempre ha
considerado como una Andaluca del continente norteamericano.

Constancia lo ha amado muchsimo por mucho tiempo y aun parece amarlo ms
en su edad madura. Pero Hull tiene algunas cosas muy raras. Cosas que no ha
querido entender cuando joven y a las cuales parece haber renunciado
definitivamente. Por ejemplo, los dos viven en una casa con una biblioteca
impresionante (Hull es un lector apasionado), pero Constancia nunca lee un
libro. Con una excepcin: slo le interesa la obra de Kafka, ya que ella
piensa que este escritor es el hijo que ella nunca tuvo con su esposo
Whitby. Tambin se niega a aprender ingls, lo que la convierte en una
extranjera no solamente en el mundo tan diferente para ella de los Estados
Unidos, sino tambin en su misma casa. Toda su vida se organiza segn la
vida del doctor Hull, nica persona con la que ella se comunica. Quizs por
esto Hull se hace amigo de un vecino, un ruso refugiado en los Estados
Unidos que se apellida Plotnikov y que fue actor en sus tiempos de
juventud. Con este personaje Hull se comunica en varias ocasiones, pero
estas conversaciones tienen como distintivo importante un marcado miedo de
parte de Hull; o al menos un nerviosismo muy difcil de explicar. Sus
temores son aun mayores cuando Plotnikov viene a su casa a anunciar su
propia muerte. Entonces Hull entiende finalmente que entre su esposa y
Plotnikov hay una relacin extraa que lo incluye de una manera que l no
puede entender por completo. No es nada semejante al clsico mnage  trois
o tringulo amoroso, porque en el tercer captulo del libro el lector
entiende que la estrategia narrativa de Fuentes se parece a la retrica
policaca de Edgar Allan Poe: es fcil entender despus que la bella
Constancia es una especie de espritu, la esposa de Plotnikov, madre de un
hijo muerto en circunstancias trgicas que llega a Amrica, la nueva tierra
prometida, pero solamente para volver a vivir con los suyos. Cosa que
durante cuarenta aos hace posible el doctor Hull.

Constancia es una buena novela policaca. Las intuiciones del lector slo
se confirman al final. Tambin es un libro con connotaciones muy
importantes y complejas porque todos los elementos que la componen
(acciones, personajes, dilogos) tienen un contenido simblico muy marcado,
profundamente entremezclado con la potica intertextual del postmodernismo.
Igual que en su novela La campana (1990), Fuentes describe a Constancia
como una mujer cuya belleza y sensualidad a veces excesivas la convierten
en una representacin de la naturaleza americana. Por otra parte la pasin
obsesiva que Hull siente por Constancia transforma al texto, en muchos de
sus apartes, en una parodia de la novela de amor o de la novela histrica;
aquella que va desde Dumas hasta Prez-Reverte. El texto puede ser tambin
ledo como una actualizacin de la novela criollista (en la lnea de
Gallegos, Alegra o Revueltas), e incluso como una ficcin muy bien
elaborada, o una metaficcin en relacin directa con lo que implica el
proceso de escribir una novela. Constancia es una novela, que es la
historia de la escritura postmoderna. Adems, Carlos Fuentes incluye en
todos los niveles de su texto la metfora ya tan conocida del mundo visto
como un teatro inmenso y la imagen de lo carnavalesco-indito en conjuncin
con sofisticadas mscaras que los personajes de la novela usan o elaboran
para esconderse o, de vez en cuando, para definirse y mostrarse a s
mismos. Esta es precisamente la situacin de Plotnikov, el viejo actor
ruso, que interpreta el papel de refugiado perfecto solamente para revelar
posteriormente que l ha sido el primer esposo de Constancia. Constancia,
por su parte, tiene poca constancia: ella se transforma muy rpido de rusa
en andaluza, de jovencilla en esposa amable y entregada, y posteriormente
en amante exquisita, lo mismo que la Maga en Rayuela de Cortzar, o como
Aura e Inez del mismo Fuentes. Podemos entonces decir que esta es la
estrategia del autor mexicano para tratar el problema de la identidad,
utilizando a su manera las tcnicas narrativas de la novela francesa (Le
Nouveau Roman) que l conoci y admir en cierto momento de su evolucin
como escritor. Tcnicas narrativas que l combina muy bien con la retrica
elaborada y libresca de la prosa postmoderna.

Por otra parte el epgrafe, tomado de un escrito de Mahmud Daarvish,
Reflexiones sobre el exilio, orienta la novela hacia la potica del exilio;
por eso la abundancia de imgenes de la casa, de la tierra natal, del
espacio privilegiado, de un lugar nico que te llama y con el que te
identificas para y desde siempre. Pero tambin imgenes de un tiempo
privilegiado por lo cual el mismo Fuentes declar: El tiempo es la
preocupacin ms importante de todos mis libros. El tiempo es tratado e
interpretado en esta novela de forma nica: hay en el texto un elemento
definitorio y auto-referencial, perfectamente adaptado a la estructura del
texto. El narrador, mientras ve un video de Anna Karenina ejemplo de
intertextualidad patente con la obra de Tolstoi, por descuido ve una
escena que avanza hacia atrs: en ella, Vivien Leigh, la actriz de la
pelcula, camina rpidamente hacia atrs, huyendo del tren. As que el
accidente que ocurre posteriormente es vivido como revelacin: Vivien
Leigh est muerta, Vivien Leigh vive. La pelcula es una ilustracin de la
novela. La novela se re-hace o re-escribe cada vez que es leda. En el
pasado los lectores estn muertos; en el presente estn vivos y todava no
sabemos qu tipo de lectores nos depara el futuro. Cuando muere Anna
Karenina en la estacin de Mosc, en verdad no muere la actriz que la
interpreta. Ella muere despus de la interpretacin. La interpretacin de
la muerte sobrevive a la actriz. Su reflexin, mediada por el recuerdo de
las discusiones estticas con un actor, Plotnikov, que prefiere lo efmero
de la puesta en escena a la actuacin en cuanto tal, llega a la conclusin
de que las distinciones como forma-contenido, vaso-agua, posada-huspedes
son las que destruyeron a mi vecino exilado y a su generacin de artistas.
Despus, las imgenes de Vivien Leigh que sobreviven se mezclan con el
rostro de Constancia, pero se trata de una nueva Constancia transformada
ahora por completo en Mater Dolorosa, como en la antigua foto de la mujer
de Plotnikov, donde apareca tambin su nio otra representacin de una
nueva Sagrada Familia, puesta en escena nuevamente al final del libro,
pero con otros hroes exilados tambin.

La gran mayora de estas imgenes es mediatizada por las reflexiones del
narrador sobre las consideraciones que Walter Benjamin hace de la pintura
Angelus de Paul Klee, leitmotiv de la novela de Fuentes: Da la cara al
pasado. Donde nosotros vemos una cadena de eventos, l contempla la
catstrofe nica que acumula ruina sobre ruina y luego las arroja a sus
pies. La tormenta es lo que nosotros llamamos el progreso. De esta manera,
el texto se transforma en una inesperada contra-utopa. El American dream
ha sido destruido y todo es dominado por una concepcin llamada por Fuentes
ucrnica: desde la huida en Egipto hasta la fuga de Rusia todos los
exilios son uno; y todo el dolor del mundo es integrado en un nico y gran
dolor: el sufrimiento de las personas amadas por Whitby Hull. Adems, todos
los sueos que Constancia le cuenta de antemano a su esposo son, en
realidad, premoniciones o sueos revelados que hacen que Whitby (o un
lector con poca constancia) se pierda en un laberinto multiplicado al
infinito lleno de espejos y de mscaras que es la atmsfera que esta novela
construye. Un autor puede valerse de mscaras para firmar dentro de su
obra, pero, como seala Maurice Blanchot, en el momento en que la concluye
se ausenta y se convierte en fantasma (como un tipo de padre muerto),
cediendo el lugar al lector. La narrativa de Carlos Fuentes escribe (o
mejor sera decir inscribe) su lectura, en un intento soterrado de
eliminacin de la distancia crtica de lectura que pregona. A manera de
conclusin podra decir que Fuentes intenta y exactamente aqu reside el
gran xito de sus libros repetir lo que Cervantes o Velsquez han hecho:
cambiar un modo de lectura por otro e inventar una nueva perspectiva para
mirar el mundo exterior. Lo que dice Carlos Fuentes sobre Jorge Luis Borges
se podra aplicar perfectamente a s mismo y su obra: l miraba solamente
dentro de s mismo como si esta fuera la nica cosa importante en esta
vida; una mirada al mundo exterior le pareca una cosa sin importancia.

** Rodica Grigore
   rodica_grigore@yahoo.com
   Filloga y ensayista rumana (Sibiu, 1976). Licenciada (1999) y doctora
   (2004) en filologa romnica por la Universidad Lucian Blaga de Sibiu
   (http://www.ulbsibiu.ro/en). Ha publicado tres libros de crtica
   literaria y ensayo: Despre carti si alti demoni (De libros y otros
   demonios, 2002), Retorica mastilor n proza interbelica romneasca
   (Retrica de las mscaras en la narrativa rumana moderna, 2005) y
   Lecturi n labirint (Lecturas en laberinto, 2007). Adems, ha traducido
   al rumano el libro de ensayos de Octavio Paz, Hijos del limo (2003), una
   seleccin de la obra potica del autor colombiano Manuel Cortes
   Castaeda, con el ttulo general Oglinda celuilalt (El espejo del otro,
   2006), el libro de narrativa breve del escritor norteamericano de origen
   rumano Andrei Codrescu, A Bar in Brooklyn (2006), y la antologa de
   textos y las traducciones para el Festival Internacional de Teatro de
   Sibiu (2005, 2006 y 2007). Ensea literatura comparada en la Universidad
   de Sibiu.



=== Sobre la muerte en un cuento de Quiroga      Scrates Tsokonas ========

El hombre muerto nos lleva a la cotidianidad de nuestras existencias.
Quiroga hace por medio de la imagen de la muerte una alegora a lo incierto
de la vida; una advertencia, una exhortacin que despierta aun a la
conciencia ms adormecida. El cuento nos transmite lo irnico y lo efmero
de la vida, en la que no existen cnones ni patrones, es decir, no existe
certidumbre de ningn tipo. Por el contrario, la incertidumbre, siempre
presente, es lo que se deriva de la irracionalidad de la existencia. Es una
consecuencia de sta. Y a su vez, podemos deducir de la incertidumbre una
consecuencia importante: la imprevisibilidad.

Lo imprevisible de la muerte se nos muestra como rasgo esencial de la
muerte real, no ella misma como algo que no se sepa va a ocurrir sino
enmarcada dentro del tiempo y lo perecedero de nuestra vida, es decir,
dentro de lo temporal, el cundo puede llegarnos, cundo nos puede visitar
en medio de nuestra ms absoluta sorpresa; mientras que de la muerte
ficcional en el cuento resalta la muerte como obra, a la vez, macabra y
natural de la vida.

La paradoja que encierra Quiroga en esta parte del relato: ...Qu nos
reserva an esta existencia llena de vigor, antes de su eliminacin del
escenario humano! Es ste el consuelo, el placer, y la razn de nuestras
divagaciones mortuorias: tan lejos est la muerte, y tan imprevisto lo que
debemos vivir an! (1), nos introduce al argumento fundamental que
desarrolla a lo largo del cuento: lo imprevisto y lo incierto de la ley
natural de la existencia.

En alguna parte dir Quiroga: El hombre resiste es tan imprevisto ese
horror! y piensa: es una pesadilla; esto es!... (2).

En el fondo todo el cuento es hasta irnico, colinda con el borde mismo de
la irona. Es justamente la muerte en donde acaba nuestra existencia y a la
vez es parte de la vida, de lo que sucede a diario, de lo cotidiano.

La muerte, como nos la presenta Quiroga, es un acontecimiento natural y,
por consiguiente, un acontecimiento irracional. No est sujeta cabalmente
al anlisis por parte de nuestros razonamientos, siempre tan razonables.
Escapa ella a nuestra conciencia siempre que la pensemos como solemos
hacerlo, es decir, a partir de un supuesto matiz que le atribuimos como
propio y que consideramos sensible a nuestra inteligencia. No en vano,
desde que surgi la escritura y con ella la historia que hoy conocemos, la
muerte sigue siendo an un gran misterio. Quiz por esta razn las
religiones que profesan los hombres y las mujeres de todo el mundo estn
fundadas sobre hechos que, al igual que la muerte, no son comprensibles a
travs de nuestras meras explicaciones, que surgen de capacidades limitadas
propias de todo ser humano.

Tambin podemos concebir la muerte desde una posicin algo ms banal; la
muerte como el simple trmino de la vida. Si conversramos con un bilogo
seguramente nos dira que la muerte es otra de las etapas por las que debe
atravesar cualquier forma de vida y que, lamentablemente para nosotros, lo
que a l le ocupa es el estudio de toda forma viviente y su respectivo
ciclo vital; mas en ningn caso la muerte. Pero como esto constituye una
sencilla suposicin volvamos mejor al asunto que nos interesa.

En condiciones relativamente normales: cuando no somos capaces de situar
algo espacial y temporalmente ni podemos clasificarlo, o sea, etiquetarlo,
tampoco lo somos para aceptarlo. As, creo yo, fue como comenzaron a tomar
forma algunos de los misterios que han ocupado la mente de muchos
pensadores a lo largo de la historia y que, posteriormente, tras una lenta
y casi imperceptible evolucin fueron alimentando lo que hoy en da se
conoce bajo la denominacin de religin. Basta pensar en la cosmogona, por
ejemplo, para imaginar cmo y de qu se nutrieron las sociedades antiguas
cuando paulatinamente fueron asiendo sus vidas y creencias a dolos y
dioses.

Recordemos que en toda religin la muerte merece un trato diferente de
muchos otros estados de la vida. Particularmente se le celebra como un
acontecimiento solemne dentro de cualquier organizacin humana.
Precisamente el acto de enterrar o sepultar a un individuo constituye la
aproximacin ms cercana que tenemos de nuestros antepasados y de las
primeras civilizaciones; fue del mismo modo una de las formas en que
cohesionaron los individuos de una misma sociedad (mediante una creencia
comn acerca de la muerte) pues, junto a otros ritos, stos fueron
adquiriendo eso que llamamos nosotros identidad colectiva, imprescindible
para que exista unidad y una relativa homogeneidad dentro de cualquier
sociedad.

Cuando discurrimos de esta manera lo hacemos nicamente con el fin de ser
conscientes de la faceta ms interesante que nos muestra la muerte (es
posible que la nica). Ya una vez expuesto a la luz este argumento tan
formal y, a la vez, tan pesado acerca de la muerte, aparece el siguiente
fragmento en el que Quiroga se mofa con irona de esa pesadumbre
eclesistica que gira en torno de la muerte y del hombre a quien la muerte
ha tomado por sorpresa:

      Muerto. Puede considerarse muerto en su cmoda postura.

      Pero el hombre abre los ojos y mira. Qu tiempo ha pasado? Qu
      cataclismo ha sobrevenido en el mundo? Qu trastorno de la
      naturaleza trasuda el horrible acontecimiento? (3).

Hay lugar aqu para tratar de lo que para Quiroga es lo risible y, al mismo
tiempo, lo terrible de la muerte cuando refiere que el jornalero: ...Ha
sido arrancado bruscamente, naturalmente, por obra de una cscara lustrosa
y un machete en el vientre. Hace dos minutos: se muere (4).

Por un lado, observamos a travs de la lectura del cuento cmo Quiroga urde
en su mente la muerte del personaje, y cmo sabe retratar con increble
frialdad la absurda muerte del campesino, quien es aleccionado por la
muerte sin que pueda hacer nada, cuando, en un da como tantos, sale
desprevenido a tomar parte en sus labores.

Por el otro, percibimos un tono que hace pensar en lo cotidiano del suceso;
aunque no de la forma tan curiosa como Quiroga lo hace, es decir, por medio
de muerte semejante, sino en lo diario y cotidiano de la muerte y hasta de
lo insignificante que puede llegar a parecer. Esto ltimo es quiz lo que
nos refiere ms a la muerte que nos circunda en lo comn de nuestras vidas
y en la realidad, o sea, nos remite a la muerte real tal y como la vemos en
nuestro da a da.

Qu pesadilla!... Pero es uno de los tantos das, trivial como todos,
claro est!... (5). Esto es lo que dice Quiroga a propsito del momento en
que el campesino escucha la voz de su hijo. As es como se revuelve la
muerte dentro del cuento: en medio de lo fortuito y lo intempestivo.



Referencias

 1. Horacio Quiroga. El hombre muerto. Biblioteca Ayacucho, 1993.

 2. dem.

 3. dem.

 4. dem.

 5. dem.

** Scrates Tsokonas
   socratestsokonas@hotmail.com
   Ensayista grecovenezolano (Caracas, 1979). Egresado de la Escuela de
   Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve,
   2007). Se dedica a investigar y redactar ensayos con miras a su
   publicacin como libros, en diarios, o revistas.



=== Aproximacin a la Francia poltica del siglo XIX ======================
=== y una postulacin actual por el socialismo      Julio Pino Miyar ======

Uno

En 1815 Napolen Bonaparte fue derrotado en la histrica Batalla de
Waterloo, como resultado se restaur en Francia la Monarqua borbnica y el
pas se mantuvo ocupado tres aos por los ejrcitos de una coalicin
poltica y militar de la cual formaban parte Inglaterra, Austria y Rusia.

A partir de estos acontecimientos, Europa qued cubierta varios decenios
por el manto de la reaccin ultra conservadora, puesta en vigor por las
potencias hegemnicas que integraban La Santa Alianza. El propsito era
barrer con todo vestigio de la Revolucin Francesa. Sobre las ruinas del
proyecto napolenico se erigi el diseo europeo elaborado por el prncipe
Metternich, el reaccionario canciller austriaco.

Pero cules fueron las razones que dieron la victoria a las fuerzas de la
reaccin continental frente a Napolen, el privilegiado heredero de la
Revolucin burguesa de 1789?

Federico Engels dijo que los ejrcitos napolenicos que avasallaron a
Europa por varios lustros, estaban compuestos por la flor y nata del
campesinado francs. Como heredero del 1789 revolucionario, Napolen, a
principios del siglo XIX, le entreg la tierra al campesino, haciendo
desaparecer los ltimos vestigios de feudalismo en Francia; en
agradecimiento, el campesinado engros el ejrcito nacional y se convirti
en uno de sus ms firmes baluartes sociales. Pero la prolongacin de la
guerra provoc la ruina de los campos, al quedar abandonados por una
juventud que era reclutada para ser llevada al frente de batalla. Napolen,
con el pasar del tiempo, se hizo ms dependiente de la oligarqua, el
Imperio abandon las medidas populares y permiti que las zonas rurales, la
propiedad de la pequea tierra entregada originalmente por la Revolucin,
quedara embargada por un capital financiero cada vez ms poderoso.

Por eso cuando las tropas de La Santa Alianza invadieron territorio
francs, el pueblo no se jug el todo por el todo en defensa de su
Emperador; el campesinado estaba agotado, y, sobre todo, senta que haba
sido traicionado. Ms all de los consabidos anlisis que explican en
trminos estrictamente militares las razones que llevaron a la derrota de
Waterloo, se precisa el anlisis socioeconmico; una visin de conjunto que
vea en el campesinado un protagonista de extraordinaria importancia.

Curiosamente Napolen al regresar de su destierro forzoso de la isla de
Elba y retomar por alrededor de tres meses el poder en Pars, pudo haber
exonerado a los campesinos del gravamen de impuestos sobre el vino, no lo
hizo. No lo hizo porque en el contexto apresurado de su gestin poltica no
tuvo tiempo, o porque semejante medida significaba recabar el apoyo popular
para la guerra a despecho de los nexos contrados con la oligarqua.
Napolen pudo haber convertido la guerra en territorio francs contra las
potencias invasoras antes o despus de Waterloo en el gran escenario de
la resistencia popular. Tampoco lo hizo, su conservadora situacin de clase
no se lo permiti. En 1815 Napolen no era ya el heredero de una gran
Revolucin; con el decurso del tiempo su gestin poltica lo haba llevado
a pactar con la reaccin.

El historiador marxista sovitico Eugenio Tarle, afirma, en una biografa
tericamente superior a la del clebre bigrafo de origen judo Emil
Ludwing, que los errores de Napolen no fueron militares, sino
principalmente polticos. La alianza del emperador de Francia con los
sectores ms reaccionarios de Europa, su filiacin con la Casa de Austria
(su matrimonio con Mara Luisa, hija del Emperador Francisco I), terminaron
negando el contenido libertario que originalmente encarnara como prometido
emancipador de la sociedad y las clases europeas. Fueron esos errores,
derivados de oportunistas alianzas de clase, los que determinaron sus
derrotas militares.

Por ejemplo: la campaa de Rusia condujo al Gran Ejrcito a las puertas de
Mosc. El general ruso Kutzov, al frente de las operaciones, saba que
militarmente Napolen era imbatible. ste se lanz por la enorme extensin
del imperio ruso buscando una batalla decisiva. Kutzov prudentemente no se
la concedi, se retir con sus tropas dejando a conciencia mucho territorio
por medio. En esa atpica situacin el ejrcito expedicionario comprob
cmo se debilitaba logsticamente, se haca vulnerable por los flancos, al
tener que abrazar la gigantesca extensin de territorio enemigo. Por fin,
en las proximidades de Mosc el ejrcito ruso decidi presentar combate.
Fue la Batalla de Borodino. Napolen qued dueo del campo de batalla y
entr acto seguido en la ciudad de Mosc. Pero el costo militar haba sido
para l enorme. Mosc fue parcialmente incendiada por los patriotas rusos y
el zar Alejandro se refugi en sus cuarteles de invierno de la ciudad de
San Petersburgo. Napolen careca de condiciones logsticas para seguir
avanzando, pronto llegara el invierno que agravara la precaria situacin
de sus tropas, a lo que se sumaba la falta de abastecimiento. Ante esa
situacin a Napolen slo le quedaban dos opciones. La primera, concertar
la paz con el Zar. La segunda, hacer un llamado al campesinado decretando
la abolicin de la servidumbre en Rusia, presentndose como un libertador
ante los mujik convirtindolos en aliados polticos. No lo hizo. Se
empe en buscar la paz con Alejandro, al no obtener respuesta decidi
iniciar la retirada; la llegada del crudo invierno asol a sus tropas en el
largo camino de regreso...

Ante la idea de una revolucin agraria con consecuencias sociales
impredecibles, Napolen se detuvo con temor, l no era ya el Robespierre a
caballo, como una vez lo designara el joven espritu romntico de la
Revolucin, propalador, con sus ejrcitos en Europa, de las ideas y leyes
revolucionarias. El campesinado ruso esperaba a Napolen como el
predestinado que los iba a liberar de la servidumbre, al no ser as las
circunstancias polticas y sociales se revirtieron en favor del Zar.

Despus de los sucesos de la Revolucin republicana en Francia de 1848,
Luis Bonaparte se present a elecciones y result elegido democrticamente
con el apoyo del campesinado. La llegada al poder de un sobrino del
Emperador, quien tiempo despus se convertira en dictador y en 1852
proclamara el II Imperio, frustr el proyecto de la Repblica social que
la pequea burguesa, en alianza con la clase obrera, quera proclamar para
Francia. Carlos Marx fue particularmente enftico en su repudio al nuevo
lder poltico elegido realmente por los intereses del gran capital; su
libro El 18 de brumario de Luis Bonaparte se convirti en el primer estudio
socioeconmico en el que se aplicaban las leyes del materialismo histrico.

Existe una tesis en particular de ese libro sobre la que quiero detenerme.
Marx expone, en ese volumen, una conviccin terica que explicara las
razones del equvoco voto campesino dado a quien ms adelante sera
Napolen III. Segn el pensador alemn, el pequeo propietario rural, es
decir, el campesino aparcero, no configura en s mismo una clase social, ya
que el concepto de clase supone un grupo humano ocupando un concreto lugar
en la organizacin social de las relaciones de produccin, mientras que el
campesinado se encuentra atado, en la prctica, a la particularidad de su
terruo, a la estricta necesidad individual, familiar de su parcela. Por el
contrario, la realidad de la produccin econmica, ejecutada en la ciudad
por los diferentes grupos humanos, como la burguesa, el pequeo
propietario y la clase obrera, s se encuentra implicada al entramado
general de relaciones y necesidades sociales. Y del conjunto de las
relaciones sociales que engendra la produccin, es que la burguesa extrae
su propia posicin como clase, ms la nocin histrica de su universalidad
poltica: ser la clase destinada a liderar, en un momento determinado, una
revolucin social.

Esto es lo que en resumen parece opinar Marx. Por tanto, el pequeo
aparcero es un ser empeado en la soledad de su primitiva organizacin
socioeconmica. Es lo que condujo a Marx a considerar tericamente al
campesino como esencialmente reaccionario, al ser un grupo humano anmalo,
inoperante socialmente como clase. Esto es lo que condujo tambin a Marx a
cuestionar la racionalidad histrica de la entrega de tierras al
campesinado por Napolen, en cumplimento de los ideales de la Revolucin
Francesa, pues ese hecho cre un amplio sector de pequeos propietarios
independientes, envueltos en su egosmo aparcero, quienes, en un momento
dado, podran sumar sus fuerzas en este caso el voto electoral a las de
la oligarqua.

El pequeo productor agropecuario es un remanente social de los tipos de
organizacin econmica de la Edad Media y Antigua... Podra considerarse
incluso un enquiste econmico socio localizado en tiempos de la Modernidad.
Sin embargo, si consideramos el importante papel jugado por el campesinado
decisivo como hemos visto en algunos momentos de la historia, un grupo
humano que luch secularmente por la pequea propiedad de la tierra, la
tesis que sostiene el carcter aclasista del trabajador aparcero no explica
convenientemente su lugar dentro de la historia.

Existe un rea de determinacin social que acta sobre los diversos grupos
humanos que, aparte de ser socioeconmica, es tambin sociohistrica. El
tema de la propiedad de la tierra ha venido gravitando desde milenios sobre
la sociedad, cumpliendo un amplio significado histrico. La pequea
propiedad de la tierra fue la utopa del campesino de la gleba, sometido a
las peores condiciones de servidumbre en la Edad Media. Cuando Napolen le
entreg la tierra a los campesinos estaba cumpliendo, en su concreta
particularidad socioeconmica, con un compromiso histrico, con un ideario
universal; la gran utopa irresuelta de la Revolucin: entregar los
medios de produccin a quienes los trabajan. El campesino arribaba, en
tiempos napolenicos, a la singular consumacin de su propia universalidad
como grupo humano: el fin de la alineacin econmica, entendida, primero,
como la apropiacin del trabajador de sus propios medios de produccin, y,
segundo, como el reconocimiento social de su gestin productiva mediante la
libertad de mercado.

De todas formas parece ser cierto que una revolucin agraria, una vez que
hace entrega de la tierra al campesino, se paraliza y de hecho retrocede,
pues se consuma, en esa forma de propiedad, la razn de su existencia y de
su lucha. Lo que no poda entender el campesinado de principios del siglo
XIX, es que si quedaba intacto el poder del gran capital, ste, a la larga,
conspirara abiertamente contra la autarqua econmica de la pequea
parcela. Fue eso exactamente lo que sucedi: con el movimiento de
centralizacin econmica impuesto por el desarrollo del gran capital,
amplias zonas rurales fueron hipotecadas, lo que convirti a la parcela, en
el mejor de los casos, en simple propiedad nominal, mientras que la
propiedad, su riqueza, en trminos econmicos reales, pasaba a manos de los
banqueros de las ciudades.

En la poca de producirse la Revolucin de 1848 una profunda deuda interna
corrompa las zonas rurales. Y la crisis econmica iniciada en la
industrializada Inglaterra, principal acreedora de Francia, hizo posible el
vaticinio cientfico de Carlos Marx: Francia estaba lista para un nuevo
perodo revolucionario. Ms tarde, cuando Luis Bonaparte se present a
elecciones generales, usurpando con su gestin poltica el contenido
revolucionario de 1848, prometi suspender el impuesto sobre el vino...
para de esta manera ganar en las urnas el mayoritario voto campesino.

El militarismo y el aventurerismo poltico de Napolen III llevaron
finalmente al pas en 1870 a la guerra contra Prusia. El ejrcito francs
fue rodeado en la Batalla de Sedn y obligado a rendirse. El nuevo
Bonaparte tuvo que humillarse fsicamente ante el Kiser Guillermo y el
canciller Bismarck termin proclamando, en el Saln de los Espejos del
palacio de Versalles, el nacimiento del II Reich. Como consecuencia de
estos trascendentales hechos (la aparatosa derrota militar de Francia) se
cre en Pars un espacio poltico de vaco y la clase obrera parisina,
llevada por una accin relativamente espontnea, fiel a las insurrecciones
populares de 1789, 1830 y 1848, aprovech el momento y se lanz a las
calles proclamando La Comuna. El ejrcito profesional francs, que ahogara
en sangre al primer intento genuinamente socialista de la historia, estaba
compuesto por lumpen proletarios, desclasados sociales que haban llegado
a las ciudades provenientes del campo, huyendo de las condiciones
provocadas all por los gravmenes de la usura. A fines del siglo XIX los
ejrcitos profesionales de Europa no estaban formados, como en tiempos de
Napolen I, por la flor y nata del campesinado, sino por la oscura flor
del pantano, al decir metafrico de Federico Engels.



Dos

El escritor Alejandro Dumas, en su archifamoso libro El Conde de
Montecristo, cre un extraordinario personaje de ficcin dotado de un gran
sentido del honor y movido por un poderoso afn de venganza personal,
quien, despus de veinte aos de cautiverio en una mazmorra, reconoce, en
la polmica Francia del siglo XIX, encumbrados a la primera instancia
social, a sus enemigos de siempre. Se cree que el gran escritor tom como
materia de inspiracin la azarosa vida de Luis Bonaparte, condenado tambin
en su juventud, luego de un fallido intento de golpe de Estado, a una
mazmorra de la que se fugara audazmente; habilitando con ello su leyenda
poltica.

Se menciona que los historiadores marxistas que han estudiado el proceso
histrico vivido en Francia tras la proclamacin del II Imperio (1852-1871)
en su primera etapa liberal y, en la segunda, conservadoramente catlica,
no han podido cuadricular convenientemente al Estado napolenico, por ser
una mxima institucin burguesa que, sin dejar de responder a los intereses
en desarrollo del gran capital, cumpla a la vez con un ministerio social.
Se menciona adems que Marx, en los aos finales de su vida, recogi
ndices estadsticos que mostraban que el nivel de vida de los obreros
estaba gradualmente mejorando, siendo esto correlativo al desarrollo en s
de las condiciones del capitalismo en Europa. Hecho que pona en riesgo la
teora que el desarrollo capitalista agudizaba las contradicciones
internas, al determinar la existencia de una clase obrera, vctima de la
explotacin econmica, cada vez ms depauperada.

Habra que valorar el papel jugado por la burguesa histrica, su funcin
como agente global del desarrollo, concretamente en pases como Francia y
Alemania para comprender all la misin poltica y econmica del llamado
Estado-Nacin. En Alemania el Estado y la constitucin resolvan un
conflicto histrico en nombre de la ansiada unidad sociopoltica del pas;
en Francia, como en la Alemania del Kiser, el Estado de Napolen III
estaba puesto al servicio del gran capital y encarnaba un proyecto nacional
burgus varias veces fraccionado a lo largo del siglo por conflictos
intestinos, en debate y contraposicin a los grupos antinacionalistas,
anarquistas y socialistas.

El marxismo ha definido al concepto del Estado como instrumento de
dominacin social; como la expresin jurdica de la clase que est en el
poder. No me parece que sea errnea esa definicin, valdra slo precisar
que el poder de la clase burguesa, su condicin hegemnica, se verifica
esencialmente en el seno de la sociedad civil la sociedad econmica. El
Estado, como mxima institucin poltica, instrumenta los intereses
generales de una burguesa civilmente constituida. La Revolucin Francesa
fue as, en su propia definicin, una revolucin poltica empeada en
construir un Estado poltico que garantizara la expansin sin techo de la
sociedad econmica, grupos e intereses privados. Lo que se vivi en Europa
con el ascenso de la burguesa histrica (siglos XVIII y XIX) fue un
proyecto liberador desarrollado frente a la antigua sociedad estamental de
raz medieval al haber, primero, desvinculado, en lo bsico, la gestin
econmica del Estado, y, segundo, al haber convertido su gestin poltica
en el instrumento jurdico de los intereses privados.

Para los pensadores burgueses del siglo XVIII, el Estado cumple la funcin
de ser el vehculo institucional donde se legisla, se arbitra y se ejecuta
la voluntad general, si como voluntad general se entiende, es muy necesario
aclarar, las prerrogativas de la sociedad econmica. Obviamente, se debe
tener en cuenta que con estas definiciones nos encontramos frente al modelo
ms tradicional y liberal de sociedad burguesa, mientras que el papel que
cumpli en la prctica el Estado en Francia y Alemania, en tiempos de
Napolen I, Napolen III y Bismarck, fue francamente anmalo.

El Estado es un concepto que denomina una institucin histrica, no una
categora terica esttica, una realidad inscrita, por tanto, en el reino
objetivo de las necesidades y eventos materiales y polticos que la
condicionan. En la Francia del siglo XIX, el desempeo del Estado burgus
expres mayoritariamente una proyeccin econmica claramente
centralizadora, la cual priorizaba el inters econmico y dejaba a un lado
el viejo ideario poltico emancipador.

La historia poltica de esa nacin se movi, de esta manera, entre la
herencia ideolgica de la primera gran Revolucin, la organizacin y
desarrollo de la recin emergida clase obrera y una monarqua que, bajo
diversas formas, se negaba a desaparecer. Circunstancias que, en su
conjunto, afectaron el derrotero ideolgico de los lderes polticos de
izquierda y de derecha, redefinieron los programas polticos y las alianzas
de clase.

Enunciemos brevemente los acontecimientos histricos:

La Primera Repblica y la dictadura revolucionaria en 1793, una vez
decapitada la Monarqua... El I Imperio napolenico hasta 1815. La
Restauracin borbnica hasta la proclamacin de la Monarqua constitucional
en 1830. La nueva cada de la Monarqua y la efmera Repblica social de
1848. El II Imperio de Napolen III; la guerra franco-prusiana y el fin del
Imperio. La derrota de La Comuna de Pars en 1871 y la proclamacin de la
Tercera Repblica burguesa sobre la sangre de los comuneros muertos.

La revolucin poltica burguesa fue un fenmeno que se produjo en el
tiempo, abrazando un complejo perodo de casi un siglo; no fue un acto
ideolgico creado por una generacin de iluminados que plasmaran un ideal
clsico; fue, por el contrario, el resultado concreto de una turbulenta
historia poltica que gener, en la paradjica lgica de su desarrollo, sus
grandes contradicciones: el totalitarismo de la gran burguesa, y su
criatura, el sper estado napolenico.



Tres

Juan Jacobo Rousseau defini su concepcin ilustrada del Estado como el
fruto de un pacto en el que intervienen todos los grupos sociales,
establecido mediante la concertacin y el dilogo, en el que se realizara
el ideal social y humano de la igualdad y la fraternidad colectivas.

Pero siempre que la sociedad civil sea construida por la burguesa que,
como clase econmicamente hegemnica, hace del interior de la propiedad
privada el espacio donde se realiza la libertad jurdica del individuo, la
funcin del Estado ser puramente representativa de un orden econmico
previamente constituido.

Inversamente a lo que opina el individuo burgus, la contraccin jurdica
que padece el Estado, en tiempos del capitalismo liberal, no ha sido hecha
para habilitar sus libertades polticas, sino para constreirlas. Pues es
el Estado, como eminente sociedad poltica, el que ha sido limitado por las
prerrogativas sin techo de la propiedad privada. Con el capitalismo liberal
se asiste a la agona sin trmino de la sociedad poltica y al orden
constituido por una sociedad econmica. Poco o nada puede hacer o aportar
el individuo burgus frente a las leyes de lo econmicamente constituido
y lo polticamente mediatizado. Las cinco libertades pblicas que le
asisten (libertad de pensamiento; libertad de expresin; libertad de
asociacin; libertad de movimiento, y libertad de gobierno) hijas del viejo
ideario emancipador de la burguesa histrica, slo le sirven para
habilitar su propio espacio privado frente a una realidad jurdica
francamente hostil que, por un lado, le entrega los derechos indispensables
para su proteccin, y, por el otro, lo condena a la soledad.

Cuando Marx critic abiertamente en el siglo XIX el proyecto poltico de la
burguesa histrica, seal esencialmente la nueva dimensin del problema
aparecido con las libertades burguesas: el apartamiento del hombre con
respecto al hombre, que no es otra cosa que su muerte poltica; el patente
fracaso de su ideario moral.

El proyecto poltico de Estado y sociedad burguesa fue producto de un
complejo trnsito en el que la burguesa pudo finalmente realizar su
contenido histrico. Inglaterra y Estados Unidos representan los modelos
clsicos, liberales, de ese desarrollo, mientras que Francia y Alemania
representan, en el siglo XIX, el lado infrecuente de la evolucin del
capitalismo en Occidente. Con el totalitarismo poltico del II Imperio
francs el capitalismo expres sus propias contradicciones, priorizando,
sin embargo, lo esencial, el desarrollo mismo, la concentracin de capital,
al ideario poltico. Cuando este ideario poltico pudo finalmente
realizarse el nacimiento de la Tercera Repblica en 1871 y la desaparicin
definitiva del Imperio y la Monarqua y la nacin francesa asumi para el
siglo XX el modelo liberal de Estado y sociedad, el contenido objetivo,
subyacente, de la burguesa histrica no tard en revelarse en toda su
crudeza en la crisis del hombre poltico, en el encasillamiento jurdico de
su existencia moral, determinada, en realidad, por el orden econmico
establecido.

Si nos acercramos con un breve anlisis a ese orden econmicamente
establecido que es el sistema capitalista, veremos que posee la tendencia
inherente de favorecer el crecimiento econmico, lo cual resulta
beneficioso para la sociedad en su conjunto, sobre todo si se comprende que
los precios de la competencia tienden a igualarse al precio mnimo del
mercado. Lo que no se debe olvidar es que, si el aumento de la produccin
provoca la cada de los precios, para que la economa capitalista pueda ser
rentable debe reducir al mnimo los cotos, y el costo bsico de la
produccin es el salario del obrero. O sea, reducir al mnimo los salarios
y aumentar al mximo la jornada laboral, representa el sueo cumplido del
capitalista y es la base de la explotacin econmica ms desaforada: fijar,
tasar, utilizando una medida temporal, el valor del trabajo e imponer con
esto el aumento de las extenuantes jornadas que conducen al crecimiento
econmico. Aunque, en realidad, cuantas ms horas trabaja el obrero mayor
ser el valor de su trabajo y, por consiguiente, menos dinero recibir en
proporcin inversa al valor creado y al tiempo laborado. La plusvala,
definida como el valor creado y no convenientemente retribuido, bien
pudiera expresar aqu la lgica infernal de su existencia.

La crtica a la economa poltica del capitalismo realizada por Marx
deviene as crtica al Estado burgus. La muerte de la sociedad poltica se
resuelve, para el individuo privado, en el interior de su propiedad, pues
es all donde quedan suprimidos los nexos polticos del hombre con el
hombre y se manifiesta, en cambio, el instrumental jurdico que liga a los
ciudadanos slo mediante el inters y el peculado. Por lo que se desprende
que el fin de la propiedad privada significara el fin del orden jurdico
burgus y el renacimiento del Estado como sociedad eminentemente poltica.
Mientras que en el interior de la propiedad colectiva, en su constante
gestin econmica, se verificara la propia esencia de la sociedad
poltica: la equidad y la diversidad como usufructos tangibles.

Nuestra Modernidad poltica es la doble heredera del Pars comunero y del
1848 democrtico social. Ambos constituyen alternativamente, en un juego
real de opciones, el cielo y el suelo de la gran utopa revolucionaria. La
Comuna obrera represent la expresin poltica de un contenido universal,
emancipador, testimonio del nuevo sentido que comenzaba a operar en la
historia: la bsqueda de la racionalidad socioeconmica. Mientras que la
revolucin democrtico burguesa de 1848 actu como el ncleo ideo poltico
donde se encontraron, en la espiral del desarrollo, dos fuerzas histricas
la plenamente configurada burguesa y el incipiente proletariado, las
cuales, en un determinado momento, actuaron de consuno e inmediatamente se
separaron, tomando distintos e incluso antagnicos derroteros.

Hay sin embargo una idea de Vctor Hugo la cual enuncia, en su en s
ideolgico, una cosmovisin histricamente integradora. El clebre escritor
(apasionado contemporneo y participante del 1848 poltico y de la Comuna
obrera) defini la postulacin cvica de la primera etapa de la Revolucin
Francesa la etapa eminentemente poltica como la que agit la cuestin
del Derecho; y la segunda etapa la etapa eminentemente socioeconmica
como la que debe agitar la cuestin del Salario. Sin embargo, Hugo aade,
derecho y salario son una misma cosa y acto seguido maximaliza: Salario
es derecho retribuido.

El pensamiento socialista es el que histricamente ha proclamado la
necesidad de aplicar el principio del salario justo en la jornada laboral,
el cual tendra que tener principalmente en cuenta el valor real creado por
el obrero a la hora de tasar el precio de su trabajo. Esto no solamente
implicara superar las enormes desigualdades que engendra el antagonismo
entre el capital y el trabajo, sino que, sobre la base de una nueva
equidad, se reorganizara la estructura interna de la antigua propiedad,
democratizndola, entendida entonces como trabajo y propiedad colectiva.

Hugo vuelve a tener actualidad: el derecho laboral se convierte en la forma
ms importante del derecho jurdico, y el derecho al salario justo deviene
plataforma de la democracia social. Francia es la cuna ms original del
Socialismo como lo es de la gran Revolucin burguesa. Sobre la piedra
angular de esta concepcin es que podemos acercarnos a la esencial
historicidad de la clase obrera que, luchando denodadamente por profundos
cambios sociales, hiciera suya la herencia fundamental de la extinta
Francia poltica.

Es en la complejidad de los procesos histricos que se manifiesta el largo
y accidentado camino de la racionalidad, o de aquello que, en un momento
determinado de la historia, fue racional y ha dejado de serlo. El mundo
burgus representa este tipo de racionalidad acabada; el socialismo, por su
parte, el cercano cumplimento de una esencia universalmente intuida en el
entresijo de las relaciones sociales. El socialismo obrero se vuelve as en
la manifestacin poltica de un contenido sociocultural que pugna, desde
hace dos siglos, por su plena concrecin sobre la tierra, anunciando no
slo un nuevo y superior modo de produccin, sino nuevos y superiores
fundamentos morales para las relaciones interhumanas.

Y si nos atenemos a la lgica del devenir que implic a Francia en la
construccin de un originalsimo proceso histrico, comprobaremos que los
postulados polticos e intelectuales de una Revolucin que dur casi un
siglo, devinieron, en ocasiones, o en el lmite mismo del gran sueo
poltico de la burguesa, o en el particular comienzo de la realidad social
y econmica del comunismo.

En resumen, transformar mediante el salario justo la estructura de la
propiedad econmica, su organizacin interna, significa transformar la
estructura, la organizacin, de la sociedad en su conjunto. Pero sobre
todo, sera ver plasmado, por primera vez en nuestras sociedades, el sueo
utpico ms radical del pensamiento ilustrado; pues significara
reconstruir el significado general del hombre, no como ciudadano privado de
un Estado y una nacin jurdicos, sino como artfice de la soberana
poltica y el autogobierno econmico.

** Julio Pino Miyar
   isla_59_1999@yahoo.com
   Poeta, ensayista y narrador cubano (Santa Clara, 1959). Radica en
   Estados Unidos desde 1987. Colabora en calidad de ensayista con prensa
   escrita de Cuba, Estados Unidos y Amrica Latina. Ha sido prologuista de
   varios libros de literatura. Escribi las palabras del catlogo del
   Primer Premio Internacional de Pintura de la Bienal de La Habana de
   2001. En 2003 realiz en Tel Aviv una exposicin conjunta de fotos bajo
   el rtulo El libro de los rboles desnudas. En 1995 fund en Miami la
   revista cultural Los Conjurados. Tiene en La Habana tres libros en
   proceso editorial.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Dos poemas
       Antonia Blasa Martn Prez

   *** Madrugada
       Carlos Castro

   *** Poemas
       C. A. Campos

   *** Oficio de solterona
       Ingrid Cruz Bonilla

   *** Poemas
       Omar Espinosa Cisneros

   *** Harlem: en vspera del Modernismo
       Juan Carlos Hernndez Cuevas

   *** Poemas
       Maritza Aguirre

   *** Entrevista virtual a Dostoyevsky
       Vctor Montoya

   *** Poemas
       Horacio Centanino

   *** Te estn buscando matador
       William Guaregua

   *** Poemas
       Silvina Jatn

   *** La falsa hiptesis
       Judith Godoy

   *** Poemas
       Mara Teresa Miranda

   *** El fantasma del bar
       Claudia Andrea Pointet

   *** Nueve poemas
       Cristian Andrs Astigueta

   *** Dos relatos
       Flavia Hein



=== Dos poemas      Antonia Blasa Martn Prez ============================

*** Entre la esquina y mi almohada

En una esquina de mi pueblo
  por lejana sin tejado
hago cita con el recuerdo
y es quimera lo que hago.
Me reinvento:
Los amigos del pasado y
los sueos truncados y
los pies cantando descalzos y
la lluvia dibujando los pasos y
los amores deshojando labios y
la mochila rosa sobre el regazo y
las caderas danzando y
los nios arrojando guijarros y
las vecinas murmurando y
los tambores cimbrando y
las rosas besando tallos y
las pupilas contando astros...
Y me pierdo soando
con el roco sobre la cara:
entre la esquina y mi canto
hay un abismo: la almohada.



*** Sueo impdico

En secreta complicidad con la renuncia
la alevosa inocente se esconder bajo la piel;
desgarrar la carne y por los surcos abiertos
se desangrar el amor; clamar a dentelladas
la negacin hipcrita que los labios
nombran olvido.
Fragmentos del concilio desencadenarn aludes
en descenso nveo contenido en quimera;
amanecido, bajo los prpados cerrados
tu cuerpo ser mi abrigo y no sabrs nunca
que me he bebido tu sombra porque
al despertar sedienta degustar con culpa
la ambrosa del tiempo perdido y t...
no estars conmigo.
Ser la violacin sin mcula la promesa
de un pacto infringido;
en la boca retozar el olvido
y en la vertiente de la sangre
habr rebelin de besos prohibidos.
El sueo impdico guardar el secreto
suscrito en pblico y el pacto roto
aparecer completo.
Absolutamente nadie descubrir
la falsificacin del documento
tan slo visible en el polo izquierdo
que queda de lo que fue mi cuerpo.

** Antonia Blasa Martn Prez
   antoniamartin@bellsouth.net
   Escritora cubana. Reside en Miami (EUA). Textos suyos han sido
   publicados en medios digitales.



=== Madrugada      Carlos Castro ==========================================

                                Evoca las formas. Cuando no tengas nada ms
                                      inventa ceremonias e infndeles vida.

                                                            Cormac McCarthy

    En realidad las cosas verdaderamente difciles son otras tan distintas,
  todo lo que la gente cree poder hacer cada momento. Mirar, por ejemplo...

                                                             Julio Cortzar

Desarropada, serena. Extendida en un sueo hondo y lento. Su cuerpo
latiendo, desnudo, clido. S que no est aqu, que cay en el mbito de un
lugar secreto. Una zona a destiempo a la que no tengo acceso. La miro desde
mi trasnocho, silencioso. En esta madrugada suave y profunda. Mi compaera.
Puntual.

Una sonrisa le tiembla en la boca. Mi sombra tambin tiembla sobre la cama.
No puedo dejar de mirar su proximidad, su proximidad ausente, constante,
abismal. Algo ronda en el aire (estas palabras?), una rfaga de nada.
Afuera, el fro de la noche. Adentro, el temor y el deseo.

Otra vez afuera, y las calles y los edificios agonizan de nocturnidad. La
noche le cerr los prpados a Caracas. Cautelosa, la ciudad tambin suea,
se reencuentra con sus horas extraviadas. Migran sus culpas. Tropieza con
sus fantasmas, con las imgenes y las voces de los festines y las hambrunas
que se estremecen en su memoria del da. Descansa de su aptitud para
convulsionar. Su nico trfico es de quietud y de sombras.

Otra vez ella, frgil y hermosa. Su piel tiene un extrao sonido luminoso.
Su piel que imagino reflejada en mis ojos, vibrando en el espejo negro del
lago circular de mis pupilas. Estos ojos que tambin han visto al mundo y
su bruma, que han visto el desamparo, la felicidad, el terror, estos ojos
mos que han visto otros ojos que han visto otras cosas y otros ojos en una
trama interminable de miradas y cosas.

Mirar. Pensar. La miro dormir y es inslita. Con esos senos implacables,
ese vientre preciso, ese cabello inmortal. Me gustara bebrmela. Apagar la
lmpara y abrir la boca y bebrmela con la oscuridad. Pero no, no puedo. Su
encantamiento me sobrepasa.

Qu hora es? Cunto tiempo llevo vindola? S, ya s, esto no tiene ni
una migaja de trama. Esto parece un espacio en el que nada se cumple. Quiz
simples especulaciones delirantes de una imaginacin en vela. Palabras,
palabras. Un sinfn de palabras que se escogen a s mismas, que me
estremecen, me quebrantan, me quiebran. Palabras que hacen y deshacen
situaciones y a m con ellas. Palabras que me dan sentido y me lo quitan.
Palabras invencibles.

Pero es que contar es fcil, haba una vez un muchacho que se senta
observado, constantemente, por algo que no poda ver. Vertiginosa presencia
invisible. Resolvi, a partir de la idea de que eso poda estar en
cualquier parte, encontrarlo. Al azar (o al menos l crey que era al azar)
eligi cualquier cosa: la bombilla de su cuarto, y concentr all todas sus
atenciones. Durante una hora la observ, obsesionadamente, sin descanso.
Todo empez a desvanecerse, lentamente, hasta desaparecer, con l. Fin.

Dnde estoy? Cierta fragilidad me aleja del mundo. Cierta rigidez me
acerca. Parece llover, y quisiera ser la lluvia y caer y caer y caer y
reventarme contra el lomo del suelo, plash. Y si est soando conmigo,
vindola dormida? Todo pasa. En esta noche que se me hace lquida, todo
pasa. Digo lquida porque la soledad y el insomnio son de agua. Limpian,
diluyen (pero tambin pueden sofocar).

Pronto amanecer, y otra vez darle tregua a los gestos del da, a la
muchedumbre de interrogaciones sin responder, a sus enunciaciones trgicas,
a las identidades, a los resabios y las incoherencias, a la secuencia de
los carros, de la gente, al estupor de una ciudad que me envuelve, prisin
de aire, ajena, compartida. Pronto amanecer y ella se ir y yo estar
solo, en una ciudad frentica, otra vez. Pensando. Mirando.

Pronto amanecer, s, pero no ahora, ahora que tengo el coraje de dejar
salir estas cosas, de no contar nada concreto, de estar frente a frente con
este instante hermoso y siniestro, refugindome, amparndome,
justificndome con la contemplacin de esta preciosa mujer dormida, no
dejando morir estas horas, circunscribiendo la forma de mis emociones a
estas palabras que esperan algo que ignoro, que quiz luchan
desesperadamente por dilatar la madrugada para no dejar entrar el da, el
momento de las confrontaciones con un sitio jadeante, iluminado, saturado.
S, est lloviendo. Y ella sigue all, detenida en el fondo de la cama,
indolente, desplegando indiferencia, escondida tras sus prpados cerrados.
Perdida.

Por qu escribo esto? Para definir qu? A m? Una especie de
autocreacin? Para qu? Para llegar a ser? Para trabar un contacto con
qu? Con quin? Una oracin, otra, y otra, en un azar de regadera,
arquitectnico. Si ella estuviera despierta entonces seramos dos cuerpos
desvelados, uno encima del otro, dos cuerpos como dos rimas pronunciadas
por una boca invisible, en la posicin predilecta, abrasante, concebida
para derretirnos, para darnos ritmo y un nuevo sentido, en un movimiento
sin tiempo, dos cuerpos sin espacio, jadeantes, sosteniendo el rumor de la
medianoche, desmoronando los gemidos, estrangulando el silencio, para luego
quedar bien exhaustos, descansando extendidos a orillas de la noche. Pero
no est. Est rendida, soando, e insisto, estar soando conmigo,
vindola dormida? Tambin llover en su sueo?

Caracas tampoco quiere que llegue el da, un da que vendr, ella lo sabe,
con temores, con presiones ruinosas, con resentimientos, impunidades,
crmenes, con la violencia diaria de sus seres. La ciudad quiere permanecer
as, con el reposo circulando en sus entraas, callados los ruidos,
aletargada. Todo est en orden, cada cosa en su sitio, inmvil. No sucede
nada, slo escritura.

Escritura: una manera de interrumpir el dominio del tiempo. Refugio. Una
posibilidad caminante, vaivn asombroso, sorpresivo, certidumbre y azar en
guerra, encuentro y extravo, donde sucede todo lo que nos estuvo esperando
siempre. Como ahora, instante en que ella despierta, y yo desaparezco.
Amanece en Caracas.

** Carlos Castro
   ccastro666@hotmail.com
   Escritor venezolano (La Victoria, 1984). Es escritor, estudiante
   universitario y corrector de pruebas eventual para la editorial Comala
   (http://www.comala.com). Obtuvo el primer lugar en el IX Festival
   Literario de la Universidad Central de Venezuela (UCV,
   http://www.ucv.ve), mencin Cuento Breve, con el volumen de relatos Algo
   es algo (2007).



=== Poemas      C. A. Campos ==============================================

*** Fluvial

      Para que registres
sus ondas en el sueo,
el recuerdo,
la palabra se desnuda,
en el agua se zambulle
del sereno y los ojos.
      Para que con luz,
sombra y silencio
su sonido captes,
su cuerpo de maicena
t puedas aparar
y poner al sol.



*** Otra partitura

      Es el final de una amistad, noviazgo,
de una lectura que como la noche
soaba con no dar miedo,
con ser otra luz

La confrontacin de lo que se dice
con lo que se siente,
de la expectativa con la realidad
ese sismo, memento mori

      El comienzo de otra partitura,
marcha fnebre, de otro dolor
que suea con su amor:
su renacimiento



*** Solo de viento

      Ausencia de presencias, presencia de ausencias, 
entre sta y la otra la cmara un rbol nos seala, 
un rbol que te orienta, empalma la tierra con los cielos 
y suprimiendo el eco a su alrededor, la desolacin,
el nudo en la garganta desamarra,
un rbol que en la fotografa juega el papel de loma,
axis mundi, de signo de exclamacin
haciendo posible la palabra, esperanza, en el agosto
del paisaje, de la soledad,
haciendo posible esa msica, lontananza,
este pianissimo vertical.



*** Diagnstico

      El problema es que no se puede compartir,
que la compaa de otros no la alivia
sino que la intensifica,
que ni vino ni droga ni coito
tampoco pueden su reinado saquear

      Este es el problema de tu condicin, soledad,
de tu proceder que ha dejado de creer
en la inocencia, Adn y Eva,
en la rueda de Ixin

      Esta la razn es por la cual
en la radiografa vemos que tu alma, tumor,
no ha dejado de crecer, sufrir,
de tu yo desmentir

** C. A. Campos
   l_tmartin@hotmail.com
   Escritor dominicano nacido en Santiago. Desde 1984 reside en Nueva York,
   EUA. Escribe tanto en ingls como en castellano.



=== Oficio de solterona      Ingrid Cruz Bonilla ==========================

Desde bien temprano, Gertrudis saba lo que iba a ser cuando fuera grande.
Sus compaeritos del kinder queran ser bomberos, policas, astronautas.
Gertrudis deca que quera ser cientfica, pero su verdadero destino,
trazado por su madre, era ser jamona. Desde tiempos inmemoriales haba una
en cada generacin de su familia, y en su generacin el puesto haba
recado sobre ella.

Sus amigas las futuras secretarias (todava en esa poca las chicas no
soaban con ser ejecutivas) jugaban con maquinillas de juguete y maquillaje
de Walgreens, riendo a carcajadas las tres y burlndose de la vocacin de
Gertrudis mientras modelaban las faldas cortas y tacos de su mam frente al
closet de espejos.

A la verdad que t eres bien pendeja, Gertrudis. A quin se le ocurre
querer ser jamona cuando sea grande? Mira todo lo que te ests perdiendo
decan mientras le mostraban a Gertrudis sus posters y fotonovelas de
Menudo.

Gertrudis no lo tomaba a mal, sus amigas eran ignorantes y no entendan la
fuerza de la tradicin y la importancia de complacer a los mayores.

Es mi destino, chicas; en mi familia hay una larga tradicin de jamonas y
a m me ha tocado el honor de seguir la tradicin.

Secretamente odiaba la idea; le hubiera gustado ser cientfica como deca
en la escuela. Pero alguien tena que cuidar a su mam cuando fuera vieja;
haba que planear para el futuro y la calle estaba dura para los viejos.

Desde bien temprano Gertrudis cultiv las virtudes de la mujer jamona. A
los diez aos aprendi por su cuenta a cocinar leyendo el libro de doa
Carmen. A los doce aos estaba encargada de cocinar la cena para su familia
tan pronto llegara de la escuela. Aprendi a coser con patrones y a lavar
la ropa blanca separada de la de colores. Saba planchar muy bien, pero no
le gustaba hacerlo y le hua como a la peste.

Gertrudis visitaba religiosamente a sus tas del Reparto Metropolitano. Se
sentaba a ver televisin junto a las dos viejitas bajo el retrato de Jess
y estudiaba todos sus manierismos. Mientras las viejitas dorman la siesta,
Gertrudis investigaba todos los rincones de la casa, examinando todos sus
cachivaches y tratando de aprender cmo llenar sus das cuando fuera como
ellas.

Se vesta con ropas anchas y largas, y cultiv un despiste selectivo con
relacin a los hombres. Nunca se daba cuenta de las reacciones que
provocaba en ellos. Se vea a s misma como one of the guys, bromeando
con sus amigos de la escuela a la hora del almuerzo; sirvindoles de
confidente en sus amoros con las futuras secretarias. Las chicas
apreciaban la fidelidad de Gertrudis. Saban que no importara lo que pasara
entre ellas, Gertrudis nunca les iba a quitar los novios. Pero al mismo
tiempo la odiaban porque saban que los chicos la queran y que andaban con
ellas para estar cerca de Gertrudis. Y es que los chicos adoraban a
Gertrudis. Era la nica de las chicas del colegio dispuesta a escaparse de
la escuela para jugar billar en un cafetn de mala muerte en la Ponce de
Len; fumaba con ellos y se rea de sus chistes colorados sin vergenza
alguna. Ninguno nunca se atrevi a ponerle un dedo encima, sin embargo. A
pesar de que ella nunca les cont de su vocacin de solterona, ellos
sentan que Gertrudis estaba off limits.

Dos cosas dificultaban el xito de Gertrudis como jamona en ciernes. En
primer lugar, era una vaga confesa e incorregible. No haba Dios que la
hiciera recoger su cuarto. Despus de cocinar dejaba un reguero en la
cocina que su madre tena que limpiar. Y era imposible lograr que doblara
la ropa despus de lavar y tenderla. De hecho, nunca la recoga del
tendedero, de suerte que la ropa se mojaba en la lluvia y se destea bajo
el sol si nadie ms se encargaba de recogerla.

El otro impedimento era su voraz apetito sexual. El mismo despert un
verano cuando Gertrudis tena trece aos. Estaba en la cama tumbada con un
catarro terrible, y en un momento de aburrimiento abri la gaveta de la
mesa de noche de su pap, topndose con su coleccin de revistas Penthouse
y Hustler. Para Gertrudis fue como ver las puertas del cielo abiertas.
Desde entonces se le hizo ms fcil tolerar sus amores frustrados con los
novios de sus amigas. Gertrudis viva vicariamente a travs de las
revistas, sondose tocada y deseada a la manera de las chicas de los
pictorials.

En octavo grado fue a un retiro del Colegio Bautista, durante el cual
escuch por los altoparlantes que la masturbacin era pecado de Dios.
Gertrudis se ri para sus adentros. Despus de todo, Dios no exista, y si
existiera no iba a ser tan malo como para condenar eso; nada que se
sintiera tan bien poda ser malo. Adems, ella ya haba ledo en la columna
de Penthouse que masturbarse era una necesidad biolgica tan normal como
comer y dormir.

Aos despus, uno de sus mltiples amantes le coment a Gertrudis que nunca
antes haba conocido una mujer tan desinhibida como ella. Acababan de hacer
el amor por tercera vez esa noche y el hombre se hallaba en ese perodo de
vulnerabilidad en que a los hombres les falla el freno verbal. El tipo le
propuso matrimonio, lo cual ocasion un ataque de risa descontrolado que
dur cinco minutos. Al final, Gertrudis se compuso lo suficiente para
decirle al hombre que se fuera al carajo, que ella nunca se iba a casar, y
lo bot de la casa despus de tirar su ropa a la calle.

Todava se mantena en contacto con sus amigas de la infancia. Slo una
lleg a ser secretaria alguna vez, primer peldao en su carrera de
negocios. Otra se cas con un abogado y se dedic a sus hijos y su casa.
Una de ellas era actriz de televisin. Las cuatro se vean una vez a la
semana para tomar caf y recordar los viejos tiempos.

Nunca se casara, pero se acostaba con quien quisiera cuando quisiera. Se
hizo mdico de profesin y se dedic a la investigacin gentica. Y pagaba
a una seora para que cuidara de su madre y mantuviera la casa en orden.
As desempeaba Gertrudis su oficio de solterona del nuevo milenio.

** Ingrid Cruz Bonilla
   ingrid.cruz@att.net
   Escritora puertorriquea (Santurce, 1968). Ha publicado cuentos en la
   antologa El rostro y la mscara (Isla Negra/EDUPR, 1995).  Actualmente
   reside en Houston, Texas (EUA). Escribe un blog personal en ingls,
   Boricua in Texas (http://boricuaintexas.blogspot.com).



=== Poemas      Omar Espinosa Cisneros ====================================

(I)

La noche llega a su mitad. Campanas vuelven.
Te escribo sin saber por qu. Dictado por la fuerza de un impulso que an
      [es sueo.
Soy sin nombre ni ms-cara postiza.
T eres t. Intacta si te pienso.
Sonmbulo recuerdo de un ayer que te halla a la deriva.
Permaneces inmvil. Atenta.
A la espera de una primavera que vendr con flores en tus pies y tus races
      [en extremos que nos resta por nombrar.
Me sabes a recuerdo de un jardn en tierra frtil a punto de sangrar con
      [lunas llenas.
Tiemblas en despertar de nia, cuando es la propia fiebre quien dicta el
      [final de otro indigno otoo.
Vuelves siendo estrella.
Un mar celeste que cubre en su abundancia me aleja hacia otro tinte.
Viento y olas en que navegas, vela.



(II)

Aciaga carga,
Y el viento ya es delirio.
Maana empeo al corazn en ria.



(III)

Aconte/ser vacila
Grcil embriaguez
desliz que atina
Otro fin comienza.



(IV)

Tu nave es cama
Fretro preado
invierno que me mece
polvo en que navego.



(V)

Yacan quedas
Lanzas en el filo
sombras fidedignas
goce que amenaza.



(VI)

Soledad bendita
cruenta amistad
de los afortunados.



(VII)

Tarde que floreces joven
Las calles en que vibras
Las torres de penumbras,
Y un jardn abandonado.

** Omar Espinosa Cisneros
   omar_espinosa@yahoo.com
   Escritor mexicano (Ciudad de Mxico, 1983). Profesor universitario.
   Licenciado en filosofa con mencin honorfica por la Universidad del
   Claustro de Sor Juana (UCSJ, http://www.ucsj.edu.mx; Ciudad de Mxico).
   Actualmente estudiante de la Maestra en Filosofa e Historia de las
   Ideas en la Universidad Autnoma de Zacatecas (UAZ,
   http://www.uaz.edu.mx). Cuenta tambin con estudios en derecho por la
   Universidad Panamericana (http://www.upmx.mx, Ciudad de Mxico). Se ha
   desempeado como investigador adjunto del programa de investigacin
   Cultura y Sociedad en la Amrica Colonial en la Vicerrectora de
   Investigacin y Posgrado de la UCSJ. Textos suyos han aparecido en las
   revistas A Parte Rei (de filosofa,
   http://serbal.pntic.mec.es/AParteRei) y Narrativas (de narrativa
   contempornea, http://www.revistanarrativas.com). Ha participado como
   ponente en varios coloquios de filosofa en Mxico reflexionando sobre
   autores como Hegel, Nietzsche, Heidegger y Cortzar, pero tambin sobre
   actitudes como el skepsis griego y el encierro acadmico de nuestros
   das. Actualmente traduce textos del ingls y el alemn al castellano.



=== Harlem: en vspera del Modernismo      Juan Carlos Hernndez Cuevas ===

                                                    A Clment Akassi Animan

I

La algidez vespertina lo sorprendi cruzando el claroscuro del Brooklyn
Bridge. Solo y por un instante, cuando la neblina empezaba a disiparse,
reflexion en torno a las vidas que haban encontrado su destino trgico en
ese extraordinario abismo gtico de hambre y acero. El desgastado
sobretodo, guantes de piel de cabra y cordobs trataban de amainar el
efecto de rfagas que lograron colarse por las hendiduras de algunas
ventanillas empaadas con un vaho lnguido. La escarcha, enraizada al
endeble cristal, le permita vislumbrar un mar de rescoldos, cubiertos
parcialmente por sombras de agua, extraviadas en la memoria efmera de otro
atardecer neoyorquino. Fatigado por la resaca de muchos aos, sinti
necesidad de satisfacer a plenitud esa terrible sed que el amor vehemente
por la vida es capaz de provocar.

S!, s! Embrutecerme hasta alcanzar el estado sublime. El momento
pleno. Por qu no? dialogaba consigo mismo, humedeciendo sus labios
resecos y enjugando la amplia frente cobriza con un pauelo de seda. Las
naos de China! comenz a recordar nostlgicamente a la Perla del Pacfico.
Poda apreciarse desde aquella ubrrima cordillera, poblada con melenas
baadas de oro, y lluvia plateada que acariciaba a infinidad de seres
mimetizados. En el vagabundeo profundo aparecieron caravanas de muleros,
desfilando bajo un cielo difano y ardiente que intentaba penetrar grutas,
barrancos hmedos e inmensos peascales morados donde los tonos se
protegan de cazadores furtivos. Un conjunto de hombres y bestias
transportaba porcelanas, jarrones, estatuillas y cofres incrustados con
marfil. Entre las veredas y caminos resguardadas por los orichas, perciba
hileras de bales y fardos repletos de jade, joyas, peines y peinetas;
biombos, especias, bisutera fina, telas, esclavos, mantones, alfombras y
grabados. En lontananza, continu soando con el agua turquesa-esmeralda.
Todo, absolutamente todo, era clido y afable.

                              

II

Un cochero de ascendencia caribea, apellidado Schomburg, condujo las
caballeras hasta el borde de la amplia acera del edificio construido con
bloques de piedra pulimentada, madera y ladrillo. El poeta se dirigi hacia
el grupo de hispanohablantes ubicados bajo el sobrio arco de granito. Lola
Rodrguez de To y su marido lo saludaron. Abraz a Gonzalo de Quesada,
quien le sujet el antebrazo para presentarlo a Jos Julin Mart.

Maestro!, es un verdadero honor conocerle expres Rubn. Las delgadas
manos de Mart estrecharon con admiracin la diestra regordeta de Daro.
Ambas miradas se reconocieron en silencio. Al concluir la conferencia, se
dirigieron hacia Harlem. All, explicaba Mart, nadie les negara el acceso
a convivir con decoro.

Qu le parecen mis correspondencias? inquiri Mart.

No hay sobre la tierra quien arriende mejor un perodo, y gue una frase
en un steeplechase vertiginoso, como usted: no hay quien tenga un troj de
adjetivos como la suya, ni un tesoro de adverbios, ni una mnagerie de
metforas, ni un Tequendama verbal como el suyo.

Tiene usted razn. El verso se improvisa, pero la prosa no; la prosa
viene con los aos. Mientras me quede un tomo de vida. Har la prosa
flor. Mi propsito es diseminar ideas y educar al lector.

La elocuencia flua en metforas novedosas; la msica y plstica eran
combinadas en el tratamiento de varios temas. Las aguas del East River
parecan reflejarse en los ojos de Rubn, atento a las sabias palabras que
iluminaban el silencio.

He tratado de que nada se me escape. Mis crnicas norteamericanas son
testimonio que alerta a los pases del sur para que no incurran en los
mismos errores.

El encuentro dur unas cuantas horas, y Mart ya haba decidido conceder a
Daro su fuente de La Nacin. La sorpresa del nicaragense fue
incontrolable, ya que, cada colaboracin representaba el acceso a una
respetable cantidad de dinero. Sin embargo e inesperadamente, sinti un
escalofro terrible en las partes ms ntimas de su ser. As viajara a
Espaa para escribir de 1899 a 1900, las crnicas de Espaa contempornea:
un alimn a destiempo con Mart.



III

La Nacin me ha enviado a Madrid a que diga la verdad, y no he de decir
sino lo que en realidad observe y sienta.

Claro que s, hombre! respondi el humilde y pulcro camarero manchego,
cuyos dientes mostraban el paso implacable de la vida.

El crepsculo permita vislumbrar imgenes de cuerpos opacos que pretendan
avasallar infructuosamente el inefable transcurso del tiempo. Olvidaban o
quiz trataban de ignorar, medit Daro, que el tiempo haba sido ya el
gran protagonista del Barroco. Un extrao trinar emanaba de las copas de
rboles y aceras adyacentes. El zigzag irrumpi la calidez del refugio
efmero. El rechinido y chispazos de tranvas se unan a los pasos y paseos
de transentes y coches tirados por mulas o caballos famlicos que
proseguan embadurnando las calles con heces fecales. La mezcla de
chillidos, humo de cigarro, puros, vaivenes incontrolables y frenes
reaparecan por doquier. Las palomas alzaban el vuelo para resguardarse en
balcones, terrazas, techumbres, prticos, torres, huecos y fachadas
incrustadas con ramas, hojas y retazos de El Imparcial, El Heraldo de
Madrid, Alma Espaola y otros peridicos. Una lluvia de efluvios perme la
atmsfera del caf, invadido asimismo por rostros taciturnos, acompaados
de abrigos deslavados, trajes, sombreros y calzado heredados. La bohemia
renaca alrededor de mesas de mrmol, rodeadas por cristal abigarrado que
transluca una soledad espantosa, equiparable a los cuadros de Ricardo
Baroja, y las opiniones incisivas de su hermano, que hablaba como si
estuviese posedo por fuerzas extraas. La prdida de las ltimas colonias
ultramarinas les dola, y trataban de paliar el desastre con plticas sobre
corridas de toros, cantantes de moda o las bellas artes. Cada uno, a su
manera, resenta la posibilidad de haber tenido una mayor oportunidad
econmica en el imaginario del ex imperio colonial que yaca humillado.
Quiz, reflexionaban, esa angustia haba motivado el suicidio de Ganivet.
El Garbancero, vociferaban algunos, s que haba sabido aprovecharse!

El poeta miraba el espectculo srdido, reflejado en varios espejos. Saba
muy bien que Espaa lamentaba haber perdido el azcar que contribua a
endulzar esos caracteres tan agrios. Pidi otra cerveza, e imagin estar
charlando an con Mart. Sin embargo, la conversacin fue interrumpida
abruptamente por la presencia lejana de Sawa: blasfemando, como siempre,
anticlericalismo.

Me cago en Dios y la leche! repeta la voz en incesante soliloquio,
frente a una mesa del Barrio Latino de Pars. La figura desastrada se
perda en la oscuridad de los mismos callejones donde Baudelaire, Verlaine,
Rimbaud, Wilde y otros solan embriagarse.

Que te casas con mi Rosario, o te meto un tiro entre ceja y ceja!
insisti un segundo eco insolente.

Caballero, gusta probar este aperitivo? replic el camarero.

S, s... muchas gracias. Y tenga la amabilidad de servir ms
consumiciones a los seores reafirm la mirada extraviada por otras
geografas.

Como usted ordene! Valle-Incln y sus corifeos brindaron alegremente.

No, no era fcil pensaba entre sorbo y sorbo deambular de pas en pas,
con un talento a veces incomprensible. Record al joven precoz y
melanclico que recorri angustiado, con un cuadernillo en las manos, las
calles de Santiago en busca de Azul. Desde entonces, ya auguraba la
inmortalidad literaria. Haba nacido con el don de la palabra y, aunque
temblase el pulso, las crnicas tenan que publicarse. Estaba consciente de
que las Prosas profanas lo haban consagrado, y provocaban envidia o
reverencia entre dos generaciones de escritores que aceptaban gustosos las
bebidas que el camarero continuaba sirviendo. se era el verdadero valor
del dinero! Si no, para qu ms lo necesitaba?, prosegua meditando. Se
vea a s mismo africano e indgena, expatriado. Fue despreciado en Chile,
y perciba actitudes anlogas por parte de Unamuno, Po... Qu tena en
comn con la mayora de ellos? Casi nada. Observaba a Juan Ramn: recin
llegado para apoyar al Modernismo. No supo cmo, pero en aquel momento
intuy tambin la muerte de Mariano Miguel de Val. Sonri, ya que l se
ira antes. No obstante, deseaba regresar a Pars con el propsito de
escribir ms crnicas, y dirigir la revista Mundial.

Don Antonio hizo el intento de pagar ms consumiciones y, al abrir su
billetera, cay al piso la imagen amarillenta de la Pilarica. Desde el
fondo y al unsono, dos voces impusieron su tono agreste a la algaraba
reinante.

Dios, Patria y..! el botelln se fragment estrepitosamente a los pies
del cronista que intentaba defenderse con un bastn slido. Zas! Pero
qu... Hijo de..! repeta Don Barbas de Chivo en los brazos de
Villaespesa, atentsimo al cardenal creciente en la mueca de su
contertulio.

Las conversaciones, chillidos y bromas siguieron el curso acostumbrado. Los
comensales continuaron entrando, o saliendo por calles aledaas a la Puerta
del Sol. Casi todos, apresurados e indiferentes, echaban un vistazo al
reloj, antes de desvanecerse bajo la tenue luz de las farolas hmedas y el
escaparate de la librera San Martn. All morira acribillado Jos
Canalejas en 1912, despus de padecer una enfermedad inexplicable, y haber
revisado varias portadas de libros.

** Juan Carlos Hernndez Cuevas
   juancarlos_59@hotmail.com
   Investigador. PhD en estudios hispnicos (literatura latinoamericana)
   por The University of British Columbia (Vancouver, Canad), mster de
   artes por Prtland State University (Portland, Oregon, EUA), licenciado
   en artes y letras (Portland) y minor en estudios africanos (Portland).
   Tiene tambin una diplomatura en educacin primaria por la Escuela
   Nacional de Maestros de Ciudad de Mxico. Ha publicado "Mxico" en Max
   Aub en el laberinto del siglo XX (Ed. Juan Mara Calles; Valencia,
   Espaa, 2003) y "Los cuentos mexicanos de Max Aub" en Actas del Congreso
   Internacional Max Aub: testigo del siglo XX (2003). Becario de la
   Fundacin Max Aub (Segorbe, Valencia, Espaa; 2000-2001), ha trabajado
   como instructor de espaol para Emporia State University (Kansas, EUA,
   2002-2004).



=== Poemas      Maritza Aguirre ===========================================

*** No creo que pudiera

No creo que pudiera mozos mos
encajar de nuevo en la costilla
no lo creo
esta mortal mujer ya no acompasa
al jursico marcar de vuestros das
a los fieles tenaces desempeos
a los desajustados ajustes permanentes
esta mortal mujer que se diluye
no pisa ya la tierra
apenas flota
y se deleita al contemplar el vuelo
de los que van y vienen
y escucha ensimismada
largas notas de sol lejanas en el viento
no creo que pudiera mozos mos
responder al llamado de la selva
y destrozar mi tiempo en vuestros vientres
no lo creo.



*** Amo las islas tibias

Amo las islas tibias que secretean confidencias
los archipilagos que pasan por mis manos
con sombrillas
las calles angostas de las ciudades viejas
el encuentro del mar por las esquinas
los muros de la ermita
la plaza donde habitan las palomas
y tu voz
esa voz que desde un balcn de piedras
nunca me dijo vuelve.



*** Mis amores se van

Mis amores se van
huyen de los tornados
de las lluvias cidas con que a veces amanezco
dicen que no soy un buen planeta
y entre copas
despedazan mis grutas
capitanes
capitanes sin velas
ni mares.



*** Oracin en tiempos de desamor

Devulvele Oh, seor!
el azul de los monarcas
o dale a esta mujer
nueva ceguera.



*** Despertar

Ay amor
cmo hubiera sido
despertar en tu abrazo
esta maana fra
sin gobierno.



*** Hombres

Cuando digo que os odio
pensis que estoy amando
y si digo que os amo
lo tomis para siempre
hombres tontos
hombres fatuos
tan tontos como pollos
tan fatuos como pavos
hombres que estis en todas partes
tantas pginas escritas en vuestro nombre
tanta la razn para un poema
y no volis.



*** Sin palabras

Un da l no pronunci los artculos
ella no hizo comentarios
mas se mantuvo el dilogo a pesar de los cambios
cuando ya fue habitual
l dej de usar los adjetivos
y se acostumbraron
a no aportar demasiadas descripciones
como los sustantivos ya no tenan atractivo
ella comenz a usar los verbos
pero slo algunos
para no abusar de los excesos
al cabo de cierto tiempo
consumidos de tanto masticarlos
quedaron sin palabras
y ya no hubo ms nada que decir.



*** Y le guard a febrero los pedazos

Te pareces a tu padre cuando me hablas
desde ese reposo de voz
esa blandura

noche cuajada de montaas
hombro donde asoma el universo
y le nacen estrellas a febrero

tu mano
cogida de mi mano calle abajo
tu brazo
ro de mi pueblo por mi espalda
tu boca
genocida de todos mis sentidos
el mundo era pequeo por entonces
despus vino el diluvio
y le guard a febrero los pedazos

te pareces a tu padre cuando me hablas.



*** Por los 60

Amigos
vamos a celebrar
brindemos con buen vino espaol
por los 60
que el ngel de los gatos adobe
con polvos de Francia la ausencia de Baco
que el mago calvo corone
La Sonmbula con pelos importados
y eleve los ojos en blanco
cuando el Rey sobre la mesa contorsione
que la maja viuda tararee un tango
al odo de la madre de todas las musas
que el pjaro de Prvert
revuele por la garganta de la nia en Turqua
y un gran turco bajo le baile en el alma
que la vuelta de todas las curvas
nos traiga la magia
que el amor no se acabe
aunque lleve muletas
que la vida nos mate
pero nunca termine
que los hijos cosechen
que sirvamos de abono
que no falten amigos
que nos sobren encuentros
aunque ya ni recuerde
para qu nos reunimos.

** Maritza Aguirre
   maritza2099@terra.es
   Escritora cubano-espaola (1949). Es adems arquitecta, escultora y
   poeta. Reside en Estados Unidos.



=== Entrevista virtual a Dostoyevsky      Vctor Montoya ==================

Todo estaba confirmado. Acordamos vernos en un casino central de San
Petersburgo, una tarde en que las calles parecan flotar en medio de una
lluvia intensa y menuda, mientras el cauce del ro Neva atravesaba como una
flecha por el corazn de la ciudad.

Cuando ingres en el local, que luca espejos empotrados en las paredes,
araas de cristales esmerilados y alfombras uzbekistanas, lo divis sentado
al fondo, tomndose una humeante taza de t. Lo primero que me sorprendi
es que no vesta como Mximo Gorki, con rubashka bordada a mano ni botas de
cuero tosco hasta las rodillas, sino un traje occidental; camisa de
algodn, zapatos de cuero lustroso y un chaquetn algo grande para su
talla. En su aspecto, semejante al del terrible Rasputn, destacaba la
barba ligeramente desgreada, la frente amplia y la mirada penetrante.

Le tend la mano y me present. l se limit a esbozar una sonrisa afable.

Dostoyevsky, Fidor Mijilovich Dostoyevsky dijo luego en un tono muy
fuerte, como golpendome a los odos con cada acento prosdico.

Nuestras miradas se cruzaron por un instante. Me invit a tomar asiento y
pregunt:

Estamos listos para la entrevista?

S contest dubitativo, mientras me serva una taza de t del samovar que
reluca en la mesa de mrmol alabastrino.

Entonces te escucho.

S que eres el segundo de siete hijos, pero me gustara saber algo ms
sobre tu familia dije, an sin salir del asombro de tener frente a m a
uno de los escritores ms clebres del siglo XIX, cuyas obras, adems de
haber influido en los existencialistas como Sartre y Camus, inspiraron las
teoras filosficas de Kierkegaard, Nietzsche y La metamorfosis de Kafka.

Provengo de un hogar de clase media, donde la actitud omnipresente de mi
padre era decisiva en la educacin de los hijos. Claro que su autoritarismo
era compensado con el amor y la proteccin de mi madre, quien, por
desgracias, muri de tuberculosis cuando cumpl diecisis aos. Tras la
muerte de ella, mi padre, que ejerca como mdico de pobres, se sumi en la
depresin y el alcoholismo, y, para deshacerse de m y de mi hermano
Mijal, nos mand a estudiar en la Academia de Ingeniera Militar de esta
ciudad, donde aprend a vivir con cinco rublos al mes, de los cuales me los
gastaba cuatro y medio apostando al parchs; pero tambin aqu naci mi
inters por la literatura, estimulado por las obras de Shakespeare, Pascal,
Vctor Hugo, Hoffmann y Friedrich Schiller, entre otros.

Y cmo muri tu padre, el hidalgo de Darovye?

Muri ahogado en vodka. Sus propios siervos mancomunados, en un intento de
apaciguarlo en uno de sus arranques de violencia provocados por el trago, y
furiosos porque les neg la paga extraordinaria de Navidad, lo
inmovilizaron de pies y manos, le metieron el gollete de la botella en la
boca y lo dejaron morir como a un perro degollado. A m me doli mucho su
muerte, aunque a veces, preso de mis instintos de venganza, le dese la
muerte por dspota y testarudo; con todo, desde ese luctuoso suceso, me
sent acosado por sentimientos de culpabilidad y viv arrepentido como el
detestable Dimitri, el parricida que asesina a su padre en Los hermanos
Karamsov.

Al cabo de estas palabras, pronunciadas con un dejo de autocompasin, lo
not algo nervioso; crisp las manos, cruz los pies y cerr los ojos. Fue
entonces cuando aprovech para preguntarle sobre la epilepsia que padeca
desde los nueve aos de edad. l se acarici la barba, suspir hondo y
contest:

Esa enfermedad de mierda, que cada vez se haca ms convulsiva y
frecuente, me sirvi al menos para describir la epilepsia vivida y sufrida
por el prncipe Myshkin en El idiota y la de Smerdyakov en Los hermanos
Karamzov.

No quise entrar en detalles y pas a la siguiente pregunta:

Despus de culminar tus estudios de ingeniera, con el grado militar de
subteniente, dnde conseguiste trabajo?

En la Direccin General de Ingenieros de San Petersburgo. Compagin mi
trabajo de ingeniero con la de jugador de pquer. Tiempo despus, como
despreciaba las matemticas con la misma fuerza con que amaba la
literatura, abandon el tedioso trabajo con los nmeros para dedicarme al
oficio de las letras, aun sabiendo que de la literatura no se poda vivir
holgadamente, y mucho menos en una poca en que existan ms pobres que
ricos y ms analfabetos que letrados.

De nada sirvi que muy joven te hayas convertido en una celebridad
literaria luego del rotundo xito de tu novela epistolar Pobres gentes?

La celebridad de un autor se desvanece con la misma facilidad con que se
apaga una estrella fugaz, no slo porque mis posteriores obras, desde El
doble hasta La mujer del otro fueron acribilladas por la crtica, sino
tambin porque nunca pude comer de la literatura; es ms, la literatura me
convirti en un deudor moroso de cuantos tenderos e hijos de vecinos se
cruzaron en mi camino. A veces no tena con qu pagar el piso, no dispona
de fondos para invertirlos en el casino ni en los tratamientos de mi
enfermedad. Fue en esas circunstancias, de gran necesidad tanto material
como espiritual, que escrib el autoflagelante monlogo de un funcionario
frustrado, un antihroe enfermizo y vengativo, que constituye Memorias del
subsuelo, y el primer borrador de Crimen y castigo, que es la obra en la
cual desahogu algunos de mis trastornos emocionales producidos por el
fallecimiento de dos de mis seres ms allegados.

A propsito de Crimen y castigo irrump cortndole la palabra, me
puedes explicar por qu se le ocurri al protagonista de la novela, el
pobre estudiante de derecho Raskolnikov, la cruel idea de asesinar a la
anciana Aliona Ivanovna?

Porque padeca de delirios de grandeza. l se senta, en el plano moral y
humano, un ser supremo a ella, quien, siendo una prestamista prspera, era
una vieja usurera; por eso la mat a sangre fra, porque quera robarle el
dinero y porque la consideraba una escoria social, una cucaracha que slo
mereca el desprecio y la muerte...

Al poco rato, me mir a los ojos y pregunt:

T no hubieras hecho lo mismo que Raskolnikov?

No le contest ni s ni no. Y prosegu con la entrevista:

No ser que las acciones de Raskolnikov estaban determinadas por las
teoras socialdarwinistas, cuyos principios ms aberrantes sostienen que
slo los ms jvenes y fuertes tienen derecho a la vida?

No eran esas ideas las que movan las acciones de Raskolnikov, sino las
necesidades existenciales que lo obligaron a obrar de forma irracional. De
ah que, cuando volva a su estado racional, se senta atormentado por la
culpa y, a manera de redimirse espiritualmente, busc el castigo por el
crimen cometido, entregndose voluntariamente a las autoridades.

Ah! dije. Hablando de castigos y condenas, querra saber, slo por
curiosidad, cmo experimentaste tu destierro a Siberia en 1849?

Dostoyevsky se sirvi otra taza de t, mir en derredor y, entre sorbo y
sorbo, replic:

De eso prefiero no hablar. Me acusaron de pertenecer a una organizacin
clandestina y de conspirar contra el zar Nicols I; un personaje que, en
honor a la verdad, nunca me interes por el poder autocrtico que ostentaba
ni por la hermosa mujer que tena a mano; ms todava, podra afirmar que
en esa poca tena ms diferencias con los nihilistas y socialistas ateos,
que con las ideas aristocrticas del zar.

Lo peor es que casi pagas con la vida una falsa acusacin.

As es. Me condujeron a un lugar en que deba ser fusilado junto a otros
prisioneros. Me pusieron frente a un pelotn, maniatado y con los ojos
vendados. Escuch los disparos al aire, pero, por alguna razn hasta hoy
desconocida, mi pena mxima fue conmutada por cinco aos de trabajos
forzados en Siberia, donde pas rodeado de pulgas, cucarachas y silenciado
dentro de un atad. La prisin en Siberia era un sitio endemoniado; en
verano, encierro intolerable; en invierno, fro insoportable. Todos los
pisos estaban podridos. La suciedad en los pisos tena una pulgada de
grosor; uno poda resbalar y caer. ramos apilados como anillos de un
barril. Ni siquiera haba lugar para dar la vuelta. Era imposible no
comportarse como cerdos, desde el amanecer hasta el atardecer. Ahora bien,
si quieres saber ms detalles sobre la compleja conducta de los humanos en
tales circunstancias, te recomiendo leer Memorias de la casa muerta, donde
analizo el sadismo de los carceleros y las condiciones infrahumanas de los
prisioneros condenados a trabajos forzados en lugares donde el diablo
perdi los cuernos.

Siguiendo tus afirmaciones, debo suponer que es menos dolorosa una muerte
instantnea que una condena perpetua, no es as?

En efecto, es preferible una muerte instantnea que el sufrimiento de la
tortura y el destierro afirm seguro de s mismo. Luego prosigui. No es
casual que en El idiota diga que la guillotina se ha inventado para evitar
el sufrimiento del reo. Es menos dolorosa que la tortura y el destierro.
Claro que cuando te anuncian que irs al patbulo, te invade una enorme
angustia, se te derrumba el mundo y el corazn se te acelera como un
caballo al galope. Aun as, es preferible la muerte en la guillotina, donde
lo terrible se concentra en un solo instante, mientras tienes la cabeza
expuesta a la cuchilla y oyes cmo sta se desliza hacia tu cuello...

La frialdad con que describi una decapitacin, me provoc un acceso de
tos, seguido por un estremecimiento inevitable. Acto seguido, en procura de
cambiar el tema, le formul otra pregunta:

Cuando recobraste la libertad, se sabe que te reincorporaste al ejrcito
como soldado raso y que fuiste destinado a una fortaleza en Kazajistn,
donde conociste al primer amor de tu vida. Verdad?

Ni ms ni menos corrobor con la mirada puesta en una de las mesas de
casino del local. All comenz mi relacin con Mara Dmtrievna Isyeva,
quien, antes de meterse en la cama conmigo, fue la esposa y viuda de un
compaero que conoc en Siberia. Con ella contraje matrimonio en febrero de
1857, pero, hablando en pepas, confieso que nunca fui un marido feliz con
ella.

Quizs no slo porque la llama del amor se apag entre ustedes, sino
tambin porque volviste a caer en el embrujo de los juegos de azar.

No voy a negar que soy un ser depresivo y un jugador empedernido de la
ruleta, donde he despilfarrado mis rublos entre copas de vodka y camareras
de vida alegre, hasta verme sumergido en graves problemas financieros,
acorralado por las deudas y por una angustia que no lograba superar ni
siquiera con la ayuda de mi esposa.

Y qu hacas para evitar el acoso de tus acreedores?

Hua al extranjero. Recorr por varios pases de Europa occidental, donde
derroch mucho dinero en los casinos; incluso conoc, en uno de esos
viajes, a la crupier y joven estudiante Paulina Sslova, con quien mantuve
un romance efmero pero apasionado, hasta el da en que ella decidi
abandonarme, segn me dijo, debido a mi adiccin a los juegos de azar y mis
ideas conservadoras que no eran de su agrado.

Se puede decir que los juegos y las mujeres han sido dos de los problemas
que ms atormentaron tu vida?

No los nicos, pero s los que ms me ensearon a comprender que la dicha
y la desdicha son hermanas gemelas, que se atraviesan en nuestras vidas
cogidas de la mano. A todo esto hay que aadirle la muerte de un ser
querido. Por ejemplo, cuando mi esposa Mara Dmtrievna Isyeva muri en
1864, seguida poco despus por la de mi hermano Mijal, quien, adems de su
viuda, me dej un montn de deudas y cuatro sobrinos a quienes dar de
comer, me hund en una profunda depresin y me dediqu obsesivamente a
jugar en los casinos. Perd lo poco que tena y qued en la ruina. Para
recobrar la dignidad y saldar mis cuentas, me vi obligado a recurrir al
prstamo de un editor poco escrupuloso, bajo el compromiso de entregarle
una nueva novela completa en el plazo de un ao. De modo que contrat los
servicios de la mecangrafa Anna Grigrievna Sntkina, la misma que me
ayud a transcribir, en el lapso de slo veintisis das, la novela El
jugador, basada en mi pasin por la ruleta.

En esos das naci tu romance con Anna, a poco de apostar con un amigo
que, a pesar de tu edad, eras todava capaz de conquistar a una jovencita?

As es, era una muchacha tierna y encantadora. Con ella me cas el 15 de
febrero de 1867 y alcanc la felicidad plena. Juntos viajamos a Ginebra,
donde naci y muri mi primognita, como si Dios, que siempre fue muy cruel
conmigo, me la hubiese arrebatado a poco de haber nacido...

Los ojos se le inundaron de lgrimas, la voz se le afloj y se son la
nariz con un pauelo a rayas.

No supe qu hacer, me puse incmodo y hasta me sent culpable de su
repentino malestar. No obstante, a manera de reconfortarlo, se me ocurri
la idea de que poda proponerle otras preguntas ajenas a su vida. Y dije:

Ahora que ya hablamos de tu vida, quizs sea oportuno profundizar sobre el
hilo argumental de algunas de tus obras.

Ahora no! dijo ponindose de pie. Ahora se me hizo tarde y tengo otros
compromisos.

Asent con resignacin, disponindome a pagar la cuenta del t.

Dostoyevsky hizo chasquear la lengua contra los dientes, mene la cabeza y
dijo:

Esta vez invito yo...

Sac monedas del bolsillo de su chaquetn y los puso sobre la mesa, con el
tpico ademn de quien est acostumbrado a apostar y jugar a la ruleta.

Abandonamos el local justo cuando la lluvia se precipitaba como por un cao
roto. Nos despedimos con un fuerte apretn de manos, cual viejos amigos que
se reencontraron para revivir tiempos idos. l se perdi en la esquina
oscura y fra de la ciudad que odiaba y amaba a la vez, mientras yo me
encamin rumbo al hotel, sin dejar de pensar en que los humanos, aun
estando protegidos por un aura de celebridad, somos simples mortales ante
Dios y el Diablo.

** Vctor Montoya
   montoya@tyreso.mail.telia.com
   Escritor, periodista cultural y pedagogo boliviano (La Paz, 1958).
   Perseguido, torturado y encarcelado durante la dictadura militar de Hugo
   Banzer, fue liberado en 1977, despus de haber pasado por las prisiones
   de mayor seguridad de San Pedro y Viacha, por una campaa de Amnista
   Internacional. En prisin escribi su testimonio Huelga y represin. Se
   exili en Suecia. Es autor de Das y noches de angustia (1982), Cuentos
   violentos (1991), El laberinto del pecado (1993), El eco de la
   conciencia (1994), Antologa del cuento latinoamericano en Suecia
   (1995), Palabra encendida (1996), El nio en el cuento boliviano (1999),
   Cuentos de la mina (2000), Entre tumbas y pesadillas (2002), Fugas y
   socavones (2002) y Literatura infantil: lenguaje y fantasa (2003)
   Dirigi las revistas literarias PuertAbierta y Contraluz. Ha recibido
   premios y becas literarias y tiene textos traducidos y publicados en
   antologas internacionales. Actualmente escribe para diversas
   publicaciones en Amrica Latina y Europa.



=== Poemas      Horacio Centanino =========================================

*** Chandleriana

Ms que las palmeras pudieron las luces de nen
y la sordidez de los hoteles
donde la desesperacin se corta con cuchillo
y alguien se muere de unnime soledad.

Ms pudo el saxo deletreando saldos en blue,
bebedores persiguiendo con cerveza la ltima copa de bourbon.

Ms mucho ms la ausencia del amor
ya tan rado por el trillo que lo busca
enredado en sus laberintos
y en sus largos adioses.

Ms la oficina vaca y el telfono intil
los ventiladores de aspa
y el humo constante de los cigarrillos.
los matones de barrio
las putas del Hollywood Boulevard
la serie mundial de 1942
y la voz en off que va nombrando La Brea,
Coldwater Canyon, Seplveda, Idle Valley
como cuentas de una elega.

Las casas de estuco
el siseo del riego bajo el sol inclemente
la tcita lealtad y el valor tcito
el glamour del art deco
el foco suave de la luz matutina en Chinatown
y el enredo de las autopistas
las rubias etreas que bordean el pool-party
la nostalgia de un mundo ms simple
la corrupcin de los poderosos
la invencible tentacin del fracaso.



*** Antemeridiano

Un careo fresco con las cosas me pide la maana
Misterio de la pura claridad
Senda sin lindes
Por donde voy a mis asuntos

Los rboles celebran la brisa
Con espejeo de castauelas

Por un instante cenital
fono y pleno
El cielo fue celeste
Y sereno en su extensin

En el jbilo solar
Las campanas de la iglesia doblan por todos
Y el aire transparenta una liviandad indecible

Fervor de lo acotado en s mismo
Flama de los das que llegan y se van
Fastos del instante donde no caben las palabras



*** Lontananza

No tuvieron los colores otro ensayo semejante
No hubo otro cielo como aquel cielo que dola en las pupilas
Y aquel verdor enmaraado del jardn
Que recaudaba la hojarasca
Y los vecinos quemaban en pequeos montculos de ensueo
Por donde la vida se detena un instante y aspiraba
La acritud del eucalipto y de la pia encendida
Y mi perro venteaba barbacoas
Como yo versos felices
Notaciones de terraza
Bitcora de las prendas de la tarde
Traducidas a poesa
Las arboledas que formaban un tnel sobre la avenida
Los rastrillos y las tijeras laboriosas
Las nubes blanqusimas
Las muchachas en sus lentas bicicletas
Y el martilleo que desde un lejano edificio en construccin
Percuta en el irse de las horas.

Un halo de novias presentidas
Acechaba en las esquinas
Y se poda andar de aqu para all
Con la inminencia del amor en el aliento

Cuntos afanes sublimables
Los de aquella vida deseosa de cantarse

A la terraza llegaba la brisa marina
Valseando cuesta arriba por callejas
Y haba tonadas de acorden en el aire
Y estrenos de impaciencia
Y ganas de sobrevuelo

El mar irrumpa en la casa
Con cofres y leyendas
Revoltijo de naufragios
E invitaciones al viaje

Piedra sobre piedra
Levanto este tinglado
Para que ceda el recuerdo
Y se lo trague el silencio

** Horacio Centanino
   hcenta@gmail.com
   Docente, traductor, periodista y escritor uruguayo. Doctor en
   literaturas hispanoamericanas por la University of California, Berkeley
   (http://www.berkeley.edu, 1998). Artculos suyos han sido publicados en
   medios como Enciclopedia (http://www.henciclopedia.org.uy), Revista de
   crtica latinoamericana y Lucero. A Journal of Iberian and Latin
   Studies, y tiene publicado el libro Modernizacin y cultura en el
   Uruguay. Una lectura teatral (Montevideo: Melibea, 2000).



=== Te estn buscando matador      William Guaregua =======================

Te lo haban dicho, pero t no lo creas. Te vienen a buscar. Te llam por
telfono uno de los pocos amigos que te quedaban en el edificio desde que
salieron a buscarte. Pero t, pobre incrdulo, nunca creste que poda
pasarte algo as. Las botas comenzaron a sonar desde el primer piso, ms
fuertes las del guardia nacional, de uniforme verde oliva, botas para
marcar el comps y fusil ruso colgado del hombro. No se escuchaba otro
ruido, el silencio haba crecido poco a poco dentro de la compaa, las
risas y el buen humor se hicieron sospechosos y el rumor, las voces al
odo, las conversaciones en bajo tono, la sospecha de no saber quin te
denunciara, quin se meta a tu oficina slo para saber lo que opinabas,
t que nunca callabas lo que pensabas, siempre rectilneo, predecible,
mordiste el anzuelo y te denunciaron, alguno que quera un cargo
importante, estar en la buena con los nuevos jefes, ser el invitado
exquisito de las reuniones secretas, y ya no haba vuelta atrs. T que
habas dado los mejores aos de tu vida a la empresa, que varias veces
fuiste reconocido por formar parte del mejor equipo para aumentar la
produccin, que pensaste que con slo trabajar como un animal hacas el
mejor aporte a tu pas por todos los ingresos que llegaban, que llegaste a
soar con jubilarte para disfrutar de todos los esfuerzos. All vienen, los
pasos se confunden con los latidos de tu corazn. Siempre pensando que no
poda pasarte a ti, que vivas en el mejor pas del mundo, donde nadie
poda condenarte por tus pensamientos, que eso slo pasaba en las pelculas
de los nazis, las SS sacando de las fbricas a sus propios hermanos
alemanes que no crean en Hitler, para que luego tomaran interminables vas
de trenes, obligados a emigrar hacia otros pases europeos o a tomar barcos
hacia desconocidos continentes, para no dejar morir de hambre a sus
familias, denunciados pblicamente como traidores de la patria, enemigos
del pueblo que era lo mismo que decir enemigos del Fhrer.

Escuchaste sonar la puerta del ascensor cuando se cerr en la planta baja
porque nadie hablaba, el silencio era espeso, todos alrededor saban que
era a ti a quien iban a buscar, eras el ltimo, ya se haban llevado a
muchos, demasiado habas durado. Lo primero que pensaste fue en los
morochos, apenas haban comenzado en la escuela privada y la casa y el
carro se tragaban casi todo el dinero. Habas escuchado de otras personas
expulsadas, sus comentarios de cmo la plata desapareca de manera tan
rpida, vendan su casa para vivir alquilados, trabajan en oficios que
nunca se imaginaron realizar, chofer de taxi, buhonero, criador de pollos o
cerdos en minsculas granjas, despus de haber estudiado tanto. Nadie les
daba trabajo por miedo a no poder hacer negocios con el gobierno y hacer
negocios con el gobierno era el mejor de los negocios en el pas, a pesar
de las comisiones, las invitaciones y regalos, los pagos de autobuses y
mesadas de gente para mtines polticos. La subida del ascensor pareci
durar una eternidad, un viaje en un agujero negro sin lmites de tiempo,
demasiado espacio para colgar los recuerdos, para buscarle miles de
soluciones al futuro, ecuaciones diferenciales del odio, sumas algebraicas
de la intolerancia, movimientos asintticos del que da la vuelta al rostro
para decir que todo esto es una mentira. Que la sagrada lista del diputado,
entregada con toda la malicia imaginable por el consejo electoral, era slo
un invento para desprestigiar al lder.

Mary te lo haba advertido, quedarse sin empleo no era una buena idea en
aquel momento, despus de aquel tratamiento para ella, que haba reventado
los lmites del seguro, el seno extirpado y reconstruido, las terapias, los
nervios, el pelo perdido, los malos momentos despus de la quimio, hasta
saber que ya estaba a salvo, y tenas que comentar, tenas que decir que
aquello no iba bien, que no cuadraba por ningn lado con el sentido del
humanismo y de la libertad. No podas callarte, hacer como otros
sobrevivientes, simular, dejar hacer, preguntar dnde quieren que vaya para
yo moverme, a quin quiere que aplauda, a quin quiere que insulte y vivir
con una mscara.

All se abri la puerta del ascensor en el piso donde tienes la oficina,
vuelven a sonar los pasos. Pndulo de un reloj descompuesto. Tambor de
hojalata de Gnter reventando tus odos, marcha de los verdugos por el
pasillo de la prisin. Nadie ms que ellos caminaba en el piso, no se
escuchaba ni una tecla de los computadores, ni siquiera un celular sonaba,
menos los telfonos de oficina a los que casi todo el mundo peda que no
les llamaran porque monitoreaban cada palabra que no les cuadrara, que no
caminara en el mismo sentido que ellos queran. Creste escuchar a alguien
llorando por ti pero slo fue un rumor muy fugaz, un trazo ligero en el
inextricable entramado de tu pensamiento momentneo.

Llegan a la puerta y te piden que los acompaes. El guardia no habla, slo
est all como smbolo del poder que llega hasta ti como imagen del terror.
Te habla uno de los vigilantes, aquel que jugaba contigo futbolito en los
torneos de la compaa y se burlaba entre risas de ti por lo mal que hacas
los pases, pero hablaba y miraba al piso, no te miraba a los ojos, haba un
peso enorme tambin dentro de su cabeza. T les dices que vas a recoger tus
cosas: libros personales, el pendrive, un viejo sweater y algunos papeles y
diplomas. El otro vigilante, aquel que siempre te preguntaba que cundo
ibas a venderle la camioneta, dice algunas palabras en voz baja, que no
comprendes, y el guardia le mira inquisitivo hasta que te dice claramente
que no puedes recoger nada, que tienes que salir ahora mismo. Y all
dejaste todo, tambin qued el retrato de Mary y los morochos, sonriendo
los tres, mirndote desde el laminado espacio de algn tiempo feliz
mientras sales por la puerta, detrs los tres extraos personajes de Kafka.
El pasillo brillaba con una luz incandescente hasta la salida hacia el
ascensor. Nadie sali para despedirse de ti y sonreste, como aquellas
veces que solas rerte de ti mismo cuando las cosas no salan bien.
Recordaste al caminar con tus guardaespaldas aquella vieja cancin de los
Fabulosos Cadillacs, te estn buscando matador, matador te estn matando.
Pero claro que no te iban a matar de aquella manera, slo vinieron esta vez
a sacarte hasta la puerta del edificio para que te diluyeras en la nada, en
el vaco, si no te miran no existes, si no tienes espacio para hablar no
eres absolutamente nadie, te perseguirn hasta las compaas privadas
porque las amenazarn con quitarle los contratos si te emplean. Con alguna
suerte conseguirs un trabajo en el extranjero y te largars del pas, y
all quedarn tus recuerdos, la familia que tanto quieres, los espacios
inigualables, el mar, tu antiguo compaero, los viejos amigos que no
encontrars en otras tierras solitarias y que te seguirn recordando con
aprecio, mientras los otros, con el odio sembrado hasta los tutanos dirn:
que se vayan todos a la mierda, que nos dejen tranquilos en el pas,
traidores de la patria, lacayos del imperio, otros que no puedes dejar de
apreciar porque son de tu misma sangre.

All te dejan en la entrada del edificio. Indeciso, no sabes si ir
directamente al estacionamiento y largarte de una sola vez o caminar un
rato para ordenar los pensamientos, para ensamblar las palabras que le
dirs a Mary al llegar a casa. Desde el penthouse del edificio detrs de la
ventana con las persianas abiertas de par en par te mira desvariar en la
acera del frente el presidente de la compaa. Con una mano sostiene el
blackberry y con la otra se acaricia la gruesa cadena de oro entre la
camisa abierta a la mitad del pecho mientras sonre.

Seor ministro, acabo de expulsar al ltimo de la lista. Ahora mismo lo
veo, sin rumbo fijo como todos ellos.

Desde el otro lado de la lnea se escucha una diminuta voz que le dice:

Usted es un patriota. Tenga por seguro que ser gratificado en el prximo
programa del comandante.

** William Guaregua
   waguaregua@cantv.net
   Poeta y narrador venezolano (Barcelona, Anzotegui, 1962). Ingeniero
   egresado de la Universidad de Oriente (UDO, http://www.udo.edu.ve),
   donde fund el suplemento literario estudiantil El Mstil Roto
   (1986-1988). Dirigi por dos aos (1997-1999) el suplemento cultural
   Fragua, del diario El Oriental (http://www.elorientalonline.com), de
   Maturn (Monagas). Ha publicado los libros de poesa Slo piel intensa
   (1990, Editorial La Espada Rota), Cotidianas (1992, Departamento de
   Tecnologa Educativa UDO-Anzotegui), De tanto andar en solitario (1999,
   Fumcultura) y Pentagrama (2003, Litolila). Ha colaborado con diversas
   publicaciones peridicas, incluyendo la Revista Nacional de Cultura y ha
   escrito para diversas exposiciones de artistas plsticos de Venezuela.



=== Poemas      Silvina Jatn =============================================

*** Padre

Sola y mi alma y
Los ruidos de la noche
Que me parten la cabeza.
Ah va el ltimo gato.
Dibujo a mi soledad
Y ella me sonre, despiadada...
No pierdo la esperanza
De ver a ese fantasma
Mirarme...
No puedo creer que no voy a decirle
           Toda esta mierda.
Tiene que saberlo...
Inconcluso sonido.
No hay eco.
No hay nadie
Que responda a mi
Desesperado clamor
De emociones vivas



*** Jazzzzzz

Soy este compendio de
Imperfectas armonas
Musicales.
Sueno como free jazz,
Ese que no todos entienden.
Entre las manos acuno
Una nia perdida,
Una impaciencia de siglos,
La curiosidad ms grande del mundo,
Mi dolor,
Una luz de esperanza
Y esta ansiedad de trascender,
De ir ms all de la ltima
De las puertas cerradas...



*** Alas

Percibo respiraciones,
Como pequeos latidos de
Algn ente herido y
Sangrante.
En mi historia respiran
(y apestan, y muerden)
Anhelos antiguos,
Gritos prehistricos,
Races profundas...
Soy un compendio de ruidos,
Mis ojos me delatan:
Se me reflejan visiones remotas,
Lugares que an no conozco,
Ciudades enteras construidas
Desde la mente de
Un aventurero inmigrante.
Tengo alas.
Aunque a veces me siento caro.
Pero bien en el fondo de
Este montn de pasado
Me admito nica hacedora
De mi destino.
Romper el cristal en caso
De emergencia.
Pegar un salto
(Hacia delante,
Siempre adelante)
Y desplegar las alas
En la esperanza de que no
Sean papel,
O cera.
Me siento Pinocchio,
Aorando que se cumpla
El deseo:
Ser un pjaro de verdad
Y no conformarme con
Este pjaro de madera.



*** Prdidas

Una letana de prdidas,
Las ms profundas.
Pauelos llenos de sangre.
Lgrimas que corren
Como ros de deshielo.
En el fondo de mi cabeza
Un reloj con un tic-tac incesante
Que me marca el destino.
Todos somos papeles a punto
De ser quemados,
Todos vamos al mismo lugar.
El camino se acorta.
Al final, nuestros muertos
Esperan
En su paciencia infinita...



*** Una musa

Si dibujo el continuum de
Mis pensamientos se me
Acaba la hoja y no
Consigo plasmar todas
Las figuras.
Soy el instrumento de alguna
Musa olvidada y harapienta.
Si se le ocurre que recorra
Un desfile oscuro, de personajes
Inservibles o sangrientos,
O si tengo que describir
Un paisaje verde brillante con
Un rbol solitario recortado
Sobre un perfecto cielo azul,
No s, la musa me dicta
Y yo escribo, como una cantaleta
Incesante de imgenes truncas.
Hago entonces una lista interminable
De figuras poticas susurradas
En mi odo:
Paraguas,
Gatos,
Lgrimas,
Notas musicales,
Ojos,
Dibujos animados,
Teclas de computadora,
Mapas,
Papeles quemados,
Letras,
Actores de 2 mano,
Anteojos,
Tinta china,
Sangre...



*** A Alejandra

Me alejo de m misma
En un barco de velas grises,
Me separo de un mundo
Entusiasta y brillante,
Me recluyo en la isla
Desierta
Y apelo a mi
Nostalgia
Para que dibuje en la arena
Lo que me define,
La que transforma los colores
Del viento...



*** Koi

A jirones desmigajo presente,
Pasado y futuro.
Transcurren como ros,
Saltan contra la corriente
Como peces koi.
Soy cclica y vulnerable.
Me admito como tal para
Dejar de pelear conmigo misma.
Cmo hacer para volverme dragn? Cul es
La clave
El secreto?



*** Plagio

Rescato palabras prestadas,
Maremagnums de palabras
Inspiradas por la
Existencia previa
De Julios, Pablos, Alejandras, Jorge Luises...
Soy un rompecabezas.
El compendio de sentimientos
Que no son exclusivos mos y
Que otros ya dijeron antes.
Qu puedo aportar a la
Literatura universal?
Cul es la parte
Que me corresponde
Entre tanto cerebro, tanto corazn,
Tanta tinta/sangre?



*** Instrucciones New Age

Inhalar hasta que los pulmones
Duelan de tanto oxigeno.
Mantener el aire, quemando.
Mientras tanto, bucear en
Recuerdos, en
Nostalgias.
Soltar el aire de golpe,
Saltar... soltar...
Que con el aire quemante
Se vayan los dolores y los
Miedos y las
Tristezas.
Convertir ese momento en
Pura alegra.
Por ser parte de esto,
De esta locura,
De esta belleza.
Saberse hacedor de
Los momentos de felicidad.
Ponerse en movimiento,
Para que la prxima respiracin sea
Perfecto reflejo
De la alegra que nos inunda...



*** One Doubt

Throwing wishes to the air
Hoping to find some kind
Of peace.
High expectations and the eternal
Doubt, ticking in my head:
Am I worthy?
Do I deserve everything I
Wish for?

      Arrojando deseos al aire
      Esperando encontrar alguna clase
      De paz.
      Altas expectativas y la eterna
      Duda, clickeando en mi cabeza:
      Valgo la pena?
      Me merezco todo lo
      Que deseo?

** Silvina Jatn
   silvy_jaton@yahoo.com.ar
   Poeta argentina (Ro Tercero, Crdoba, 1981). Su obra literaria
   permanece indita. Es fotgrafa amateur e incursiona eventualmente en el
   diseo de indumentaria alternativa.



=== La falsa hiptesis      Judith Godoy ==================================

El hombre de la hiptesis indestructible se calz su par de argumentos, los
at firmes con referencias y sali a tirar la basura simblica que haba
acumulado en el fin de semana.

Como era de esperarse, cual hombre de extremo orden, separ su desperdicio
y recicl los smbolos viejos, saba que stos volveran a l. Los
orgnicos, los referentes al cuerpo que son renovables y perfectos para
hacer composta, los deposit con cuidado en la bolsa del fondo. Siempre
sera ms fcil hacerse de una simblica fenomenolgica.

Subi con calma a su departamento, un poco ms libre, un poco ms triste,
pero con la certeza de que los smbolos haban sido puestos en su lugar.

Se desayun un par de artculos y junto a su caf, la nota roja de la
legislatura como postre. Era sano mantener el morbo y ver algunos
cadveres.

Ahora s una vez que lav sus dientes e hizo grgaras de Foucault, era hora
de ir a trabajar. A mostrarle al mundo lo indestructible de su hiptesis.

Se hallaba perfectamente articulado esperando en su eje espacio temporal,
la lnea histrica del metro. Meros desplazamientos horizontales. Qu bien
me sienta mi saco de acadmico! Se dijo, mientras beba un sorbo de su
narciso enlatado.

Anduvo aqu y all con su hiptesis, burlndose de esos hermeneutas que
flotan en el espacio en torno a la modernidad reflexiva con esos trajes
plateados, buscando un punto de anclaje en la gravedad cero.
Equivocistas, los llamaba con desprecio, mientras susurraba el a priori
kantiano como una antigua jaculatoria; al mismo tiempo arroja al pasar unas
citas textuales al sombrero del tragafuegos que escupe logos a mitad del
semforo.

Es un hombre piadoso, nunca le niega una cita a quien le tiende la mano.

Su devenir sgnico ocurre en horas de trabajo, pero nadie sabe que al caer
la noche y volver a su casa, se desnuda de su hiptesis, se descalza sus
argumentos y se pone secretamente su pijama de metforas, prende su mvil
alegrico y se bebe un poema en las rocas, se toma sus promesas para
dormir, y se acurruca junto a un peluche de Freud. Se persigna frente a la
imagen de Lacan, que lo libra de todo mal.

Se entrega al sueo, sin saber que mientras anochece... es de da en otras
realidades.

Ay, el hombre de la hiptesis es tan vulnerable cuando deja de verbalizar a
los otros y se enfrenta con el coco de la ipse, siempre circular y
amenazante, que lo acecha desde el fondo del ropero.

** Judith Godoy
   judith_godoy@hotmail.com
   Escritora mexicana (1976). Estudiante del Doctorado en Letras Modernas
   en la Universidad Iberoamericana (UIA, http://www.uia.mx), Plantel Santa
   Fe, donde adems cursa la maestra en literatura con especialidad en
   poesa mexicana. Colabora con diversas publicaciones y programaciones
   radiofnicas de la UIA y el Instituto Tecnolgico y de Estudios
   Superiores de Monterrey (Itesm, http://www.itesm.mx) como docente,
   cronista, locutora, correctora de estilo y guionista. Un ensayo suyo fue
   incluido en Poticas mexicanas del siglo XX, coordinado por el doctor
   Samuel Gordon para el sello EON-UIA.



=== Poemas      Mara Teresa Miranda ======================================

*** (ovum)

tantos poemas abortados
y otros tantos por salir

pequeos, grandes, vulos medianos
en tiempo frtil
pendientes de la vid

unas veces fecundado y otras tantas no
sol, luz, calor
agua, aire, hervor
ruptura y despliegue
sangra la voz



*** En que da moral censura a una fantasa
    con amor ausente (y a este poema)

Esta tarde mi bien, del vino
y tus recuerdos he libado.
Olor del fruto prohibido queda
todava entre mis manos,
ya secas, ahora crujen el humor tostado.

La carne alerta, tiembla, se estremece.
Suspiro a veces y al sopor me olvido
del amor que a solas he librado.

T te pierdes en las colinas del silencio,
la brisa de tu aliento se oye cerca pero ajena.
Yo me yerto al mar que me encadena a vos...
Tus ojos huyen, niegan, palabras de amor
hundidas en la oscura arena
donde entierras el alma y la ternura.



*** Salmo - Equinoccio de otoo, una luna brilla
    (Con la nariz fra entre las fras rodillas)

Escucha mis palabras

     Oye mis gemidos
     de asmtica.

No seas indiferente a mi voz.

     No seas insensible
     a la calamidad
     de mis pulmones.

Mis msculos estn cansados de expirar.
Mis sienes y quijada cansados
de morder esta noche amarga.

     Una guerra de cidos explota en mis entraas:
     pastillas, teses, jarabes,
     la ciencia encapsulada en la garganta.

Mientras una columnita de aire
     es mi esperanza,
mi seal de humo, mi alianza.

Atrapada en el aqu y en el ahora,
al lado de dos gatos saludables...

Soy el reloj de los que descansan.



*** holln del tiempo

y como ahora,
a veces la tristeza se me cae
junto a un poco de letargo

y entonces los miro ah tendidos

y a veces los recojo juntos

porque as yacen al caer
y no s dnde ponerlos

si echarlos a la taza del inodoro

o esperar a que se sequen
cuando pierden el hedor respectivo
y se confunden

entonces, es cuando decido secarlos al sol
y se encaracolan y cambian de color

as tostaditos, crujen al quebrarse entre mis dedos

o cuando los picotean los pjaros al pasar



*** ascensor

a brief encounter in an elevator is
                   could be
                   as brief as unexpected
for two strangers

and all and nothing happens at the same time as you are
                   could be
                   as you let yourselves be all of you
in that sudden simultaneous moment
                   of that all and nothing happens at
                   the same time-space situation of
a brief encounter in an elevador
for two strangers

** Mara Teresa Miranda
   mmiranda@hostos.cuny.edu
   Docente e investigadora puertorriquea (Guayama). Reside en Estados
   Unidos. Es profesora de lengua y literatura hispnica en la Unidad de
   Lenguas Modernas del Departamento de Humanidades del Hostos Community
   College (http://www.hostos.cuny.edu), de la Universidad de la Ciudad de
   Nueva York (CUNY, http://www. cuny.edu). Su doctorado es del
   Departamento de Estudios Hispnicos de la Universidad de Kentucky
   (http://www.uky.edu) y obtuvo su licenciatura de Rutgers University
   (http://www.rutgers.edu), despus de cursar estudios generales en la
   Universidad de Puerto Rico (UPR, http://www.upr.edu). Ha viajado y
   vivido por varios aos en Espaa y Guatemala, donde estudi teatro y se
   inaugur en las tablas en la Universidad Popular, fundada por Miguel
   ngel Asturias. En Hostos ha tenido la oportunidad de ser parte del
   elenco de la produccin bilinge de Romeo and Julieta en NY. Ha ejercido
   la docencia en varios niveles e instituciones acadmicas de EUA.



=== El fantasma del bar      Claudia Andrea Pointet =======================

Tuve un da duro, largo y montono. Tena un nudo en la garganta.
Necesitaba distraerme. Pas frente a un bar, entr y ped una bebida. Haba
buen ambiente, lindas luces y buena msica. La gente charlaba, rea, fumaba
y beba. Era otro mundo y la mezcla de los olores me invada ms y ms
hasta que mi cuerpo y alma se entreg al ambiente festivo y relajado.

A mi lado se sent un joven. Estaba tan cansado como yo, tan angustiado
como yo y necesitaba distraerse como yo. Su cara irradiaba tristeza, sus
ojos estaban cados y apagados. Lo invit a beber y charlar. Al principio
no hablamos mucho. El alcohol, el ruido y el humo se encargaron de que
nuestra conversacin cambiara y fuera amena. Me cont toda su vida, con
lujo y detalles. No tuve tiempo de contarle la ma, porque su historia era
conmovedora y quise escucharla hasta el final. Su esposa e hija haban
muerto en un grave accidente el ao anterior. Su vida se haba apagado para
siempre. Tuvo una depresin tan grande que perdi el trabajo, sus amigos y
su casa. Estaba muy solo y para aliviar sus penas vena al bar y contaba su
historia a los amigos de la noche. A medida que avanzaba el tiempo me di
cuenta de que no se mova de su asiento, hablaba intacto, sin expresin,
sin gestos y con la mirada fija hacia una luz del bar. Sin embargo, todo lo
que sala de su boca me produca escalofros. En ningn momento me mir a
los ojos, slo hablaba y hablaba. El barman nos serva cuando nuestras
copas estaban vacas. Era un gesto mecnico para l. Conversamos hasta la
madrugada, no sent ni el tiempo ni la cantidad de alcohol en mi cuerpo. Ya
no haba un alma en el bar. Mis ojos apenas podan estar abiertos; el
cansancio me impeda escuchar bien, pero la historia era entretenida y no
pude dejarlo solo. El barman nos pidi salir para cerrar el local; el joven
me dio su mano para despedirse. Estaba fra, seguramente el cansancio y el
ambiente del lugar, pens. Nos despedimos como si nos conociramos de toda
la vida. Quedamos de encontrarnos ms adelante, un da de estos, me dijo.
Cuando sal por la puerta trasera del bar, mi amigo ya no estaba, slo
senta su olor inexplicable.

La semana siguiente fue tan agitada y dura como la anterior. Decid pasar
al bar para encontrar a mi amigo. Entr, me sent y esper largamente. La
gente entraba y sala; las horas pasaban. Al ver que mi amigo no vena le
pregunt al barman si lo haba visto. Me mir sorprendido y me dijo:
Seor, ese joven no vino ni ayer, ni hoy y no vendr maana. Muri en un
accidente el ao pasado. Slo su seora e hija sobrevivieron. Fue una
historia muy triste, porque la seora qued sin hogar y no encuentra
trabajo. Viven en la pieza de un hotel. No supe qu decir, estaba
desconcertado. Me senta seguro de haber discutido durante horas con el
joven y le pregunt si no recordaba que haba hablado toda la noche con
alguien No, no, usted estaba tan cansado que slo tuvo el gesto de tomar y
tomar hasta que le ped que se fuera. El barman quiso consolarme y dijo:
No se preocupe, seor, usted no es el primero que me pregunta por l.

** Claudia Pointet
   andreapointet@yahoo.fr
   Escritora franco-chilena (Concepcin, 1967). Es asistente maternal,
   programadora y escritora. Textos suyos han aparecido en revistas
   infantiles y en un libro colectivo de la Escuela de Escritores
   (http://www.escueladeescritores.com) de Madrid.



=== Nueve poemas      Cristian Andrs Astigueta ===========================

*** m.a.d.e.

deberas saber / cmo he buscado / tu tacto / azul / entre las volutas /
intactas / de la hierba / perdido / rebaso los puentes / veintisiete veces
menos / deberas saber / del sabor / t r a n c e / de mi paladar / i lo
dems / encaramado / (tan lejos de tus tetas) / intentando olerte / lamerte
/ el corazn / deberas saber / cuntas luces / me han encontrado / morado
/ contando insectos i nubes / (bajo los puentes) / imaginando / hacerte
veintisiete nudos / en la lengua / e intilmente el amor



*** adormidera

la parca / descendi / de los cielos / hmeda / no feliz / tan puta / tan
criminal / que todos / imploraban / sus favores / i ella / ida / adormecida
/ los acariciaba / hasta romperlos / hasta llevarlos / a la mandbula nia
de belceb / ... / bendito sea tu mal / parca trmula / i hambrienta /
bendito / el sueo de los creyentes / el sexo dolorido / tu hueco rostro /
en el ltimo plenilunio de julio / bendita la piara (i sus sueos) / las
nubes coaguladas / los ojos abiertos / tu paraso incontenible



*** (( putanoise ))

promet fuego / para tu cuerpo / la muerte freak / por el pasaje eterno /
de tu entrepierna / i slo soy una puta / ruidosa / que no puede rayarte /
una mueca en la cara / (dios!) / post domingo seis a.m. / la paga en los
bolsillos / i la mandbula sangrada / atravieso los hostales / la
pestilencia del amor / derramndose / por la cama rara / sin poder encender
/ las cortinas / o el cuerpo extrao / promet tanto / i slo soy una puta
/ demorando los autos / i el semen / ceremonial / farsa noise



*** antes.meridano.

halada nia / t / que guardas mi carne / (entre las uas) / t que ardes
por dentro / no me dejes amanecer / (no) / jugar en tus pezones / ya no
puedo / a.m. / la radio sin seal / el licor barato / i la necedad /
florecern las vsceras de tu reino celestial / tan diosa t / elevada
despus del coito / brillars como el sol / me matars / me derretirs /
(como la mierda) / nunca  seremos / uno / las estaciones traern nuevos
rostros / ardiendo / sola / en la cada / (enmudecer) / te dejar



*** polvo

polvo / susurro de la tierra / desmenuzando los cerebros / i el arco iris /
beat ofrecida / tiniebla macho / vicio / veo crecer tus brazos / saquear
las profecas / reinar / transito tus dominios: / bienvenido idiota / ... /
soy uno ms / hago mierda lo que quiero / los ngeles no tenemos madre / ni
final / estoy maldito / necesito enfermar / romper los cuerpos / i el
silencio / prorrogar tu santa dulzura / beat / ascender / bellos i
abstractos / como el polvo in maculado / de la muerte 



*** seorita

seorita m i s h i m a / djeme / quitarle / las bragas / i rasurarle / la
cabeza / djeme / observar / dentro / de sus heces / comerme / sus uas /
hacerme / a  i c o s / contra la luna / llena / de algn autobs / djeme
/ coser su lengua / (a la ma) / i djeme / introducir / mis rodillas / en
su sexo / cortarle la respiracin / los brazos / rescatarla / (de la danza
circular) / de los pjaros negros de lima / djeme / huir / huir / huir /
de su carne muda / e interminable / ...djeme 



*** nebulosa

quisiera / regresar a casa / coser mis muecas / virar la lluvia / la
ventana / or el pecho de mam / lamerme el alma / descansar / / pero los
ngeles / echaron abajo el puente / i mis crneas / los ngeles no dormimos
(dijiste) / i el polvo blanco / reptaba / rumbo al cielo / quisiera /
perder mi corazn / en una gran avenida / saturada / de perras / insanas /
quisiera / saber / oh! beat! / cmo te hiciste reina? / t / t que eras
el mejor polvo / del universo / quisiera / olvidar



*** universo

suelo verte / caminando sobre el sol / esquivando los escupitajos / riendo
de dolor / oh amor / dime si an / tus labios / se tuercen / cuando jadeas
/ (as) despacio / dime si an / los pjaros de la noche / se estrellan /
de maana / contra las puertas / para oler tu primer celo / (de temporada)
/ dime si an / rebuscas / la vida / en los peridicos / que cubren / el
crimen / la locura / dime si an / piensas en m / i dejas entrar / el
invierno / a tu vagina / larga (i vaca) / como el universo



*** ceremonia

scate los dientes / i la ropa / de color / (acarciame) / cerca la
tristeza / fiel / de mi abdomen / escarbado / acrcate nia / no dejes de
moverte / (as) / no dejes de llorar / enciende mi dolor / hasta sangrar /
como el agujero / inmisericorde / del stiro / acarciame / con tus labios
/ (hinchados / cuadrpedos) / destruye / me / pmulos i fe / s crimen /
perfecto / v o r a z / adormidera / djame sangrar / pronto / vendr el sol
/ (ser l o ser yo) / asesname

** Cristian Andrs Astigueta
   dioserpiente@hotmail.com
   Poeta y actor peruano (1980). Actor y director del Taller Experimental
   Teatro del Vaco. Integrante del sello LaParcaCelestial Ediciones (i
   Editores) Accidentales. Ha publicado la plaqueta artesanal Tenue final
   de la Reina Beat.



=== Dos relatos      Flavia Hein ==========================================

*** La llorona

Angustias era una nia pobre que viva al borde de la va. Un da se cans
de ser la madre de sus hermanos y la amante forzada de su to y decidi
vender sus lgrimas.

Se fue un domingo antes de pascua, da en que su padre estaba completamente
ebrio tendido sobre la foto desteida de su esposa muerta, llorando.
Angustias empac su ropa en una bolsa de cartn, acost a cada uno de sus
hermanos, los bes en la frente y se march. Se subi de contrabando al
tren que pasaba todos los das a las once de la noche y se dirigi hacia la
libertad.

Tuvo empleo en los velorios, era la llorona ms efusiva y la menor paga. El
secreto para llorar era tomar tres cucharaditas de miel y recordar lo mal
que la haba pasado en su casa paterna.

Visit todo tipo de ceremonias fnebres, llor a ancianos y nios, seoras
y seoritas, prostitutas y puritanas, policas y proxenetas y a todo aquel
que los familiares o allegados crean necesario un buen duelo.

Con una parte del dinero que ganaba se pagaba una modesta pensin y la otra
se la haca llegar a Paco, su vecino de la villa y mejor amigo, para que
les compraran a sus hermanos y a su padre todo aquello que necesitaban.

Dos das despus de navidad Angustias haba sido contratada para llorar en
un velorio que se llevara a cabo en una mansin del pueblo vecino, por lo
que ese da se fue hasta el centro a comprarse un atuendo que estuviese a
la altura de las circunstancias.

Antes de partir tom sus tres cucharaditas de miel y se coloc la mochila
de los recuerdos tristes para que las lgrimas siguieran su curso natural.
Al llegar se encontr con que era un gran palacio, cercado por grandes
rejas cubiertas con enredaderas; al entrar el resplandor del mrmol la
encegueci por unos instantes, un silencio fnebre invada todo el lugar,
una dama de llaves vestida de luto la gui hasta el lugar donde se
encontraba el fretro. El trayecto le pareci eterno. Al llegar ante el
atad realiz el ritual como de costumbre, slo que esa vez no pudo frenar
su curiosidad y llorando se acerc al muerto. Sus lgrimas, que le brotaban
a borbotones, baaron la cara del joven producindole un gran estornudo.
Ella peg un grito con toda la boca abierta que invadi la gran casona e
hizo que todos los all presentes fueran inmediatamente a ver lo que
suceda.

Tras aclarar el equvoco, el joven le agradeci a Angustias su llanto y le
propuso matrimonio. Ella un poco por deslumbramiento y ms por necesidad
acept la propuesta. Ambos aprendieron rpidamente a amarse y cuidarse.
Ella abandon su trabajo; a partir de ese momento cada vez que lloraba lo
haca en su habitacin y de felicidad.

Una noche de verano en la que tres estrellas fugaces se haban sucedido,
Angustias decidi dormir con la ventana abierta, y fue entonces cuando una
abeja perdida en las tinieblas entr y le clav su aguijn en las sienes
matndola de manera sbita. A la maana siguiente su marido se dirigi a la
habitacin con el desayuno servido y se dio cuenta de que su mujer estaba
sin vida. En su desesperacin intent revivirla pero ya era demasiado
tarde, nada funcionaba, su esposa era alrgica a las abejas y no lo saban.

A partir de ese da cada domingo su esposo se embriagaba y se pasaba el da
tendido junto a una foto con la imagen de ella, llorando.



*** Slo necesitaba verlo una vez ms

Slo necesitaba verlo una vez ms, slo una y le confesara todo el amor
que l le provocaba.

Se haban conocido por casualidad, como ocurren las mejores cosas en la
vida.

Ana haba ido a cenar ms por obligacin que por eleccin con su mejor
amiga Carmen, la cual quera probar las pastas que hacan en ese
restaurante porque decan que eran las mejores del lugar. Cuando llegaron
estaba repleto. Carmen alcanz a divisar una pequea mesa en un lateral del
lugar. Ana se sinti un poco ms a gusto cuando vio que haba un escenario.
Pens si la comida no es buena al menos disfrutar de un espectculo, se
sentaron y esperaron.

El mozo lleg en el momento en el que un joven ingres al escenario. Ana,
deslumbrada por la belleza del muchacho, no hizo ms que pedir lo mismo que
su amiga sin saber lo que era.

El adolescente tena la belleza de los griegos renacentistas, una mirada
capaz de derretir el iceberg ms grande del planeta y un canto que logr
cautivarla completamente.

Carmen trat de sacarla de ese ensimismamiento preguntndole si ya haba
entregado todas las invitaciones de su casamiento, Ana respondi
mecnicamente que s mirndose fijamente en los ojos del joven que sin
saber por qu haba posado los suyos en ella. Ambos estaban absortos.

Termin el espectculo, Ciro se fue a su camarn con el pensamiento fijo en
esa mujer de ojos color miel que no ces de mirarlo. Ella se llevaba
grabado en sus ojos aquel adolescente que no pudo dejar de mirar por un
solo instante desde que apareci en el escenario.

A partir de ese da Ana concurra al lugar las noches en que l cantaba. Se
sentaba en el mismo sitio en que se vieron por primera vez y senta que las
canciones de amor iban dirigidas a ella; l las elega, en secreto,
pensando en ella.

Cada noche se miraban, se presentan, se deseaban hasta que l no soport
ms esa situacin y le hizo llegar con el mozo una esquela citndola
despus del espectculo. Ella no dud, se encontraron y se sinti obligada
a serle sincera, le confes que se casara en pocos meses, que lo de ellos
no funcionara por la diferencia de edad, pero l le sell la boca con un
beso y se amaron como nunca haban amado ni amaran jams. Despus de una
hora de placer desmedido Ana se visti y se fue a su casa.

Lloraba, lloraba por lo feliz que haba sido en tan poco tiempo, lloraba
por estar a pocos meses de dar el s ante Dios mientras su corazn le
perteneca a un joven menor de edad, lloraba de amor y de rabia porque la
vida se empeaba en entregarle las cosas tarde.

Esa noche no pudo dormir, su cabeza era un barco sin capitn perdido en
medio de una tormenta. Sin embargo tom una determinacin: le confesara su
amor a Ciro y le pedira que se fueran de ese pueblo a una ciudad donde l
pudiera desarrollarse como cantante y a su futuro esposo le dejara una
carta que se la entregara Carmen cuando ellos ya estuvieran en viaje. El
plan era perfecto.

Ana empac toda su ropa y la puso en la camioneta, pas por la casa de
Carmen, le dej la carta sin darle demasiadas explicaciones y se fue al
restaurante a buscar al joven. Al llegar vio que el dueo pegaba un cartel
en la puerta y que caminaba cabizbajo. Ella baj de la camioneta
rpidamente, ley el cartel cerrado por duelo y lo intercept. Al
escuchar que Ciro haba sido apualado la noche anterior Ana se desvaneci.

Cuando despert estaba dentro del restaurante junto al dueo y Carmen. No
encontraba consuelo, senta que otra vez la vida le haba jugado una mala
pasada y que nunca sentira el amor que sinti por aquel joven.

Un mes despus Ana estaba por dar el s en la iglesia cuando de repente
irrumpi la polica para arrestar a su marido por haber sido el culpable de
asesinar a Ciro Reyes. Al or esas palabras ella se desvaneci y nunca ms
volvi a despertarse.

Record esta historia porque entre las fotos que tengo junto a mi amiga
encontr la carta que me haba dejado para que le entregara a quien era su
novio el da que huira junto a Ciro.

** Flavia Hein
   flaviahein9@yahoo.com.ar
   Escritora argentina (1983). Es correctora literaria y profesora de
   lengua y literatura. Se desempea como docente en la localidad de San
   Pedro (provincia de Buenos Aires).



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

Las frases son piedrecillas que el escritor arroja en el alma del lector.
El dimetro de las ondas concntricas que desplazan depende de las
dimensiones del estanque.

      Nicols Gmez Dvila, Escolios a un texto implicito, Seleccin
      (2001).



=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicacin. Usted puede verlas en el Web en
http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. Si lo prefiere,
puede recibirlas por correo electrnico escribiendo un mensaje a
info@letralia.com, con la palabra "Condiciones" en el subject, o
simplemente dando un doble click de ratn en el enlace siguiente:
mailto:info@letralia.com?subject=Condiciones.



###########################################################################
      El alojamiento de nuestra pgina web en http://www.letralia.com
     es cortesa de Abracaadabra Network (http://www.abracaadabra.net)

                        Letralia, Tierra de Letras,
     es una produccin de JGJ Binaria (http://www.letralia.com/binaria)
      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
###########################################################################

  Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 20 de octubre de 2008