
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XIII    Cagua, Venezuela     N 205
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           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
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           ~~~~~~~~~~~                         2 de marzo de 2009
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
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           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~       ~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~               ISSN: 1856-7983
          ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
Un nuevo Fausto. / Memorias del agua. / Rebeldes. / El   | Breves
escndalo de Ibarbourou. / Fin de gira. / Hernndez en   |
el cielo. / Soldado salmn. / Segovia en el club. /      |
Venezia. / Letras de caf. / Mujeres en La Casona. / Los |
actos de Molfino. / Mujeres por mujeres. / Crmer se     |
extiende. / Palabras y dibujos.                          |
                                                         |
Viuda de Cabrera Infante denuncia que La Habana lo      | Noticias
utiliza. / Jos Gabriel Ceballos gana el premio Tiflos  |
de cuentos. / Descartada iniciativa para repatriar       |
restos de Jorge Luis Borges. / Lleg a Rociana la        |
biblioteca de Odn Betanzos Palacios. / Poetas piden     |
declarar Patrimonio Cultural el Festival de Granada. /   |
Realizan en Collioure homenaje al poeta Antonio Machado. |
/ Literaturas.com lanza agencia editorial. / Protestan   |
con poesa estatua en honor a Primo de Rivera. /         |
Menoscuarto presenta coleccin de joyas literarias en    |
pequeo formato. / Juan Hernndez Ramrez recibi premio |
de literatura indgena. / Acusaciones de antisemitismo   |
rodean obra teatral en Venezuela. / Encuentran cartas    |
inditas de Rafael Alberti y Mara Teresa Len. /        |
Casatomada reedita libro del autor peruano Siu Kam Wen.  |
/ Veinte bibliotecas de Jalisco son equipadas para       |
atender a invidentes. / Fotgrafos venezolanos           |
recorrern su pas en quince das. / X Congreso de       |
Periodismo Digital realizarn en Espaa.                 |
                                                         |
Tres circunstancias de la soledad, Mario Amengual. /   | Artculos y
La Habana y los absurdos coletazos a la chilensis,     | reportajes
Ximena Troncoso. / La letra y el garabato. Los oasis de |
la prosa, Alejandro Jos Lpez Cceres. / Un tal       |
Rafael Jos Muoz, Alberto Jos Prez. / Un extrao    |
perfecto, Mara Anglica Franco Fras. / Qu bien      |
suena este llanto, de Margarita Belandria, Gladys       |
Portuondo. / Mary Grueso, almanegra de piangua y mar,  |
Leopoldo de Quevedo y Monroy.                            |
                                                         |
Leandro Daz, el compositor del epgrafe de El amor en   | Entrevistas
los tiempos del clera: La novela de Gabo se iba a      |
llamar La Diosa Coronada, entrevista por Jaime de la    |
Hoz Simanca.                                             |
                                                         |
Hacia la ciudad inllegable: El perro en la niebla de    | Sala de ensayo
Rger Lindo, Mara Eugenia Sez. / El dilema de la     |
apropiacin sinttica del yo indgena. Oscilando entre |
la identidad interna y externa en Huasipungo, Rodrigo   |
Toromoreno. / Primer Congreso de Estudios sobre el      |
Peronismo: la primera dcada. La biblioteca Honor, un  |
ejemplo de continuidad en el cambio ideolgico, Carlos  |
Fos.                                                     |
                                                         |
Un cuento borgiano, Mayke De Freitas Santos. /         | Letras
Sonetos a la vida, Rafael Batista Cceres. / El       |
escondite de Francis Moliver, Mnica Montaa Soto. /    |
Tres poemas de Vernica Bertoli. / Una visita, Jaime   |
Luis Albores Tllez. / Poemas de Luz Marina Almarza. /   |
Clara, Raquel Blasco Snchez. / Poemas de David        |
Rolando Lpez Ambrosio. / La Hechicera de la Puna,     |
Pablo Mendieta Paz. / Pliegos de cordel, Emma          |
Fernndez Lpez. / Ojos verdes, Mara Elvira Gonzlez. |
/ Tres poemas de Idalia Sautto. / La isla de Vlady,    |
Juan Tena Martn. / Cuando llueve en el alma del        |
mundo, Leandro Vinasco A. / La ltima noche con Viki, |
Csar Valdebenito. / Poemas de Fernando Soriano          |
Bensusan.                                                |
                                                         |
Revista de Literatura Hispanoamericana del Instituto de  | El regreso
Investigaciones Literarias y Lingsticas de LUZ.        | del caracol
                                                         |
Man Garca de Prez.                                    | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================
   Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro
                          http://www.cenal.gob.ve
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Un nuevo Fausto. Nora Bengoa es una escritora indita que soporta su
situacin sin mayores problemas hasta que Julin Soraluze se cruza en su
vida y le ofrece la publicacin de su obra a cambio de una
contraprestacin. A partir de ah, su relacin evolucionar desde la
suspicacia inicial hasta la connivencia ltima. Tal es la premisa de A
contraluz, la tercera novela de la espaola Esther Zorroza
(http://www.letralia.com/firmas/zorrozuaegurenesther.htm), que acaba de ser
publicada bajo el sello Hiru y en la que se plasma una reinterpretacin,
desde el siglo XXI, del Fausto que Goethe recre a su vez en el XVII. El
libro tiene 352 pginas y su precio es 20 euros. Zorrozua (Bilbao, Pas
Vasco, 1955) es licenciada en filologa hispnica y doctora en literatura.
Imparte clases de lengua castellana en un instituto de bachillerato.
Relatos suyos han sido publicados en medios digitales e impresos. Ha
publicado antes las novelas La casa de La Galea (2004) y Bilbao, ciudad
abierta (Hiru, 2006).
http://www.hiru-ed.com/COLECCIONES/FICCIONES/A-contraluz.htm

Memorias del agua. Este 25 de febrero fue presentada en el Instituto
Jurez, de Villahermosa (Tabasco, Mxico), la antologa Memorias del agua,
un esfuerzo de las socias del Club de Mujeres Periodistas y Escritoras de
Tabasco A. C. para referir la terrible inundacin que devast a casi todo
el estado en noviembre de 2007, y que hasta hoy no termina de superarse; y
a manera de agradecimiento a todas y cada una de las ciudades y pases del
mundo que brindaron su invaluable ayuda para la recuperacin de la regin.
El libro, que fue presentado por el doctor en derecho Jorge Abd, rene una
veintena de testimonios, relatos ficcionados, fragmentos de novela y
dilogos. Las autoras incluidas son Bertha Ferrer, Mara Eugenia Torres
Arias, Sheila Dorantes, Gabriela Gutirrez Lomasto, Edith Matus de
Sumohano, Lourdes Navarrete, Paloma Rives, Felipa Neri Snchez, Mara Elena
Zentella Cantn, Rosa Zetina Bertruy, Claudia Cecilia Gmez del Rosairo,
Irma Fernndez Calles, Luz Mara Armenta, Mara de los ngeles Coria y
Martha Elena Cuevas Gmez, Mari Gonzlez del Castillo, Maru Torres, Mara
Victoria Galn de Cruces y Ruth Prez Aguirre. Adems, contiene una docena
de fotografas de la tragedia tomadas por Huitzil Pedrero y Rigoberto
Navarro. El Club de Mujeres Periodistas y Escritoras de Tabasco es
presidido por la escritora Xochitl Robles Bello, y tiene 33 aos de
trayectoria.
http://www.escritorastabasco.com

Rebeldes. Hasta el sbado 14 de marzo se estar presentando en la Sala de
Cine Celarg 3 de la Casa de Rmulo Gallegos, en Caracas, el ciclo Los
rebeldes en el cine, que rene una serie de producciones cinematogrficas
en las que se ensalza la rebelda social. El ciclo se inici ayer domingo
con El salvaje (Laslo Benedek, 1953), con Marlon Brando, y Cero en conducta
(Jean Vigo, 1953), con Jean Dast, y contina hoy lunes con Thelma y Louise
(Ridley Scott, 1991), con Susan Sarandon y Geena Davis; el martes 3,
Pierrot Le Fou (Jean-Luc Godard, 1965), con Jean Paul Belmondo; el
mircoles 4, Easy Rider (Dennis Hopper, 1969), con Peter Fonda y Jack
Nicholson; el jueves 5, Atrapado sin salida (Milos Forman, 1975), con Jack
Nicholson; el viernes 6, Nido de ratas (Elia Kazan, 1954), con Marlon
Brando; el sbado 7, Espartaco (Stanley Kubrick, 1960), con Kirk Douglas y
Laurence Olivier; el domingo 8, Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955), con
James Dean y Natalie Wood; el lunes 9, Antes de la revolucin (Bernardo
Bertolucci, 1964), con Francisco Barrilli; el martes 10, La leyenda del
Indomable (Stuar Rosemberg, 1967), con Paul Newman; el mircoles 11, Sacco
y Vanzetti (Giulino Montaldo, 1971), con Gian Maria Volont; el jueves 12,
Serpico (Sidney Lumet, 1973), con Al Pacino; el viernes 13, El ltimo tango
en Pars (Bernardo Bertolucci, 1971), con Marlon Brando y Mara Schneider,
y el sbado 14, Michael Collins (Neil Jordan, 1976), con Julia Roberts e
Ian Hart. Las funciones son a las 5 de la tarde y 7 de la noche y las
entradas oscilan entre los 5 y los 10 bolvares.
http://www.celarg.gob.ve

El escndalo de Ibarbourou. El Centro Cultural de Espaa de Uruguay
inaugurar este martes 3 de marzo la muestra Juana, escndalo de luz. Un
homenaje a Juana de Ibarbourou, que rene una valiosa y nica coleccin de
objetos personales, fotos y manuscritos de la poeta uruguaya. La muestra,
que tiene la curadura de Jorge Arbeleche y Andrs Echevarra, se realiza
en conmemoracin de tres aniversarios muy especiales que se cumplen este
ao: los 30 aos del fallecimiento de Juana de Ibarbourou, los 80 de la
publicacin de su obra Lengua de diamante y los 90 de la consagracin como
Juana de Amrica. Y con ese objetivo se conform una valiosa coleccin
con sus manuscritos, las primeras ediciones de muchos de sus libros, fotos
y una serie nica de objetos que acompaaron a la poeta a lo largo de su
vida.
http://www.cce.org.uy/cce

Fin de gira. El guitarrista italiano Flavio Sala realizar su concierto de
fin de gira el prximo martes 3 de marzo a las 8 de la noche en la Sala de
Teatro 1 de la Casa de Rmulo Gallegos, en Caracas. Ganador de la Guitarra
de Oro 2006 en el Encuentro Internacional de Msica en Alessandria
(Italia), como Mejor Talento Italiano, Sala inici su carrera concertista a
la edad de 18 aos, teniendo numerosos conciertos y giras en toda Europa,
Rusia, Estados Unidos y Amrica del Sur. Ha tocado en prestigiosas salas de
concierto (Tchaikovsky Concert Hall y Gnessins Concert Hall de Mosc, Sala
Regia de Palacio Venecia en Roma, Sala del Conservatorio de Viena, entre
otros), como solista, en do con el guitarrista flamenco Juan Lorenzo y con
orquestas (Orquesta Filarmnica de Torino, Orquesta Milan Clsica, Orquesta
Nueva Rusia de Jury Bashmet, Orquesta Sinfnica de Venezuela, entre otras).
Las entradas para el concierto tienen un costo de 30 bolvares para el
pblico en general y de 25 para estudiantes y adultos mayores.
http://www.celarg.gob.ve

Hernndez en el cielo. La Fundacin Miguel Hernndez colabora con una
exposicin del Centro de Investigacin y Divulgacin Astronmica del
Mediterrneo (Cidam) titulada Perito en lunas, y que ser inaugurada el
prximo 5 de marzo en el edificio Altabix de la Universidad Miguel
Hernndez, de Elche, Alicante (Espaa). Con esta exposicin de carcter
divulgativo, que podr visitarse hasta el 5 de abril y es organizada en
torno a la celebracin, en 2009, del Ao Internacional de la Astronoma, se
inicia la colaboracin de la entidad hernandiana con el Cidam, que se
concretar en otras actividades a realizar en el ao hernandiano de 2010.
Aparte de la exposicin, que refleja la pasin de Hernndez desde sus
inicios poticos por la luna, est prevista la realizacin de una
conferencia del profesor Adriano Campo con el ttulo Cuando se nos viene
el cielo encima: el riesgo de impacto de asteroides sobre la Tierra.
Adems, con motivo de la llegada de la senda del poeta al campus, habr una
observacin astronmica.
http://www.miguelhernandezvirtual.com
http://www.cidam.es

Soldado salmn. La revista venezolana de poesa El Salmn celebra su primer
aniversario con su edicin Soldado, su cuarto nmero, en el que la palabra
y el fusil se entrelazan en un mutuo y violento intercambio de vapores.
Luis Moreno Villamediana explora la obra de Ismael Urdaneta, un casi
desconocido poeta marabino que combati en la Primera Guerra Mundial, tras
alistarse en la Legin Extranjera. Pausides Gonzlez presenta una lectura
de Maquillando el cadver de la revolucin (1977), de Julio Miranda. El
mismo Miranda, por su parte, ofrece una lectura de Fuera del paraso
(1970), de Arnaldo Acosta Bello, en un texto rescatado de su estudio Las
aventuras imaginarias (1991). El dossier viene cargado con poemas de Ismael
Urdaneta, Jos Lira Sosa, Vctor Valera Mora, Lucila Velsquez, Jess
Sanoja Hernndez, Lydda Franco Faras, Vctor Salazar, ngel Miguel
Queremel, Olga Luzardo, Juan Martn Echeverra, Argenis Daza Guevara, Al
Lameda, Julio Miranda y Arnaldo Acosta Bello. Tambin incluye una seleccin
de Nada sobre piedra, poemario indito de Reynaldo Prez S, y un
sorprendente poema del joven Jos Delpino. El recorrido culmina con tres
breves notas sobre poemarios de Jos Antonio Castro, Antonio Urdaneta y
Lucila Velsquez. La presentacin ser el prximo jueves 5 de marzo a las 7
de la noche, en los espacios de la Librera El Buscn, en el Centro
Comercial Paseo Las Mercedes, en Caracas.
http://revistadepoesiaelsalmon.blogspot.com

Segovia en el club. El Club de Lectura de Poesa de Ferrol (Galicia,
Espaa) organiza en la biblioteca local, desde hace ms de un ao, una
serie de lecturas de poesa que tienen lugar cada lunes y en la que
participan tanto poetas y lectores habituales como pblico sin mayor
formacin lectora. Son seguidores variopintos, dice Carlos Gonzlez, uno
de sus organizadores. Gente con la opinin de que la poesa no la
entienden, o que es algo de poetas, y con quienes desde el primer da
comprobamos que nuestro criterio tiene sentido pues percibimos la emocin y
la maravilla que en los que nos escuchan y leen en voz alta los poemas de
los grandes poetas, ocasiona. En el marco de estas lecturas, este jueves 5
de marzo el club ser visitado por el poeta Toms Segovia, quien compartir
con el pblico su palabra y sus vivencias.
http://leyendopoesia.blogspot.com

Venezia. A partir de este jueves 5 de marzo podr apreciarse en la Sala de
Teatro 2 de la Casa de Rmulo Gallegos la obra teatral Venezia, de Jorge
Accame, en versin y direccin de Anbal Grunn. Protagonizada por la
primera actriz Elisa Estela, acompaada en esta oportunidad por Beba Rojas,
Virginia Urdaneta, Malena Gonzlez, Adriana Romero, Marco Alcal, Anthony
Lo Russo y Elisa Stella, la obra narra la historia de una anciana ciega que
espera a un amante italiano de su juventud, quien asegura regresar algn
da para llevarla consigo a Venecia. Las tres jvenes que cuidan de ella se
empearn en hacer el viaje de Venezuela a Italia, hasta que la anciana
encuentre a su amante de antao. Las funciones se extendern hasta el
prximo 11 de abril, los jueves y sbados a las 9:30 de la noche, con
entradas a 45 y 50 bolvares.
http://www.celarg.gob.ve

Letras de caf. La Fundacin Museo de Arte Contemporneo de Maracay Mario
Abreu (Macma), de Maracay, Aragua (Venezuela), presentar el prximo 6 de
marzo a las 6:30 pm la apertura de su espacio literario Caf con Letras,
la palabra y su aroma, con una lectura de textos poticos a cargo de
Rosana Hernndez Pasquier
(http://www.letralia.com/firmas/hernandezpasquierrosana.htm), Efrn
Barazarte (http://www.letralia.com/firmas/barazarteefren.htm), Astrid
Salazar (http://www.letralia.com/firmas/salazarastrid.htm), Jess Morn,
Mohamed Abi Hassan y Aarn Almeida Holmquist. El Museo Mario Abreu est
ubicado en la avenida Constitucin de Maracay, entre la calle Carabobo y la
avenida Ayacucho.
http://www.macma.com.ve

Mujeres en La Casona. El Centro Cultural de San Marcos-La Casona, de Lima
(Per), celebrar este viernes 6 de marzo, a las 6 de la tarde, un evento
artstico cultural gratuito en el marco de las actividades por el Da
Internacional de la Mujer. El homenaje a las mujeres iniciar con el
conversatorio Mujer y derechos humanos, en el que participarn la
sociloga Diana vila y la abogada Pilar Aguilar. Posteriormente, a las 7
de la noche, se inaugurar la muestra colectiva de pintura y escultura Ms
all del silencio. Katia Landauro, Margarita Ninapaytan, Katia Cspedes,
Martn Ferro, Jacques Bartra, Lenin Vsquez y Boris Yupanqui son algunos de
los artistas que presentarn sus creaciones relacionadas al tema del
conversatorio. La muestra estar abierta hasta el 6 de abril en la sala
Vctor Humareda. En la parte artstica se presentar la cantante Sylvia
Falcn. Para mayores informes, es preciso comunicarse con la Oficina de
Prensa al telfono 6197000 anexo 5207.
http://www.ccsm-unmsm.edu.pe

Los actos de Molfino. El prximo sbado 7 de marzo se presentar en el
Circolo Degli Artisti (Crculo de los Artistas) de Torino, Italia, la
traduccin al italiano del poemario Actos mnimos, del escritor argentino
Mario Molfino, realizada por Sonia Piloto di Castri, profesora de lengua
espaola en la Universidad de Torino. El libro, que ya est a la venta en
las principales libreras de Italia y a travs de Internet, contiene
ilustraciones de Domnico La Grotteria, artista plstico italiano, y est
editado en espaol e italiano. La ceremonia de presentacin se desarrollar
a lo largo de un programa de lectura, msica y comentarios sobre el
poemario, bajo la organizacin de la Editorial Angolo Manzoni, e incluir
una teleconferencia desde Italia a la Argentina, al finalizar el acto, en
la que Molfino quien reside en la nacin surea estar respondiendo
preguntas del pblico italiano.
http://www.circoloartistitorino.com
http://www.angolomanzoni.it/libri/leggi/558/actos-minimos

Mujeres por mujeres. El prximo 8 de marzo a las 4 de la tarde, en el marco
de la conmemoracin del Da Internacional de la Mujer, la escritora
argentina Esmeralda Longhi Surez dictar una conferencia sobre el papel de
la mujer en las letras americanas, destacando las obras de sor Juana Ins
de la Cruz, Gertrudis de Avellaneda, Juana de Ibarbourou, Delmira Agustini,
Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Herminia Brumana, Victoria Ocampo y
Gladys C. A. Smith. Habr ilustraciones poticas a cargo de escritoras
locales. Posteriormente, el 22, tambin a las 4 de la tarde, Longhi Surez
presentar la antologa Caminos poticos, edicin XXIII, de la que es
compiladora, con obras de Gabriela Abeal
(http://www.letralia.com/firmas/abealmariagabriela.htm), Mnica Alonso,
Renata Cajelli, Teresita Fernndez, Delfina y Marcelo Madariaga, Beatriz
Monticelli, Aurora Olmedo, Dorita Paredi, Alcira Fernndez Pego y Marta
Vega. Se leern fragmentos literarios con referencias biogrficas. Colabora
en la coordinacin Mara Anglica Zeballos. Ambas actividades, de acceso
libre y gratuito, se celebrarn en la sede del Museo Histrico Roberto
Barili (Lamadrid 3800), en Mar del Plata, Argentina.

Crmer se extiende. La exposicin Manuscritos y garabatos de Victoriano
Crmer, que se exhibe en el Palacio de la Isla de Burgos (Espaa), se
prorroga hasta el 24 de marzo. La muestra, promovida por la Fundacin
Instituto Castellano y Leons de la Lengua y la Junta de Castilla y Len,
fue inaugurada por el presidente de esta entidad, Juan Vicente Herrera, el
26 de diciembre de 2008, y puede ser visitada de lunes a viernes entre 12
del da y 2 de la tarde y de 6 de la tarde a 8 de la noche. Comisariada por
el poeta Adolfo Alonso Ares, la exposicin recoge dibujos y poemas
manuscritos realizados en el ltimo periodo de la trayectoria de Crmer,
quien ya ha cumplido 102 aos de edad. 23 dibujos acrlicos de 42 x 30
centmetros, ms de 30 poemas manuscritos y algunos folios mecanografiados
por el propio Crmer, alguno de ellos indito, son parte de la muestra.
http://www.ilcyl.com

Palabras y dibujos. Del 28 de junio al 5 de julio se realizar en
Anzotegui (Venezuela), en el marco de la I Muestra Internacional de Poesa
Viual y Experimental, la exposicin La Palabra Dibujada / Dibujos desde la
Palabra, en homenaje al venezolano Juan Calzadilla y al uruguayo Clemente
Padn. La muestra incluir trabajos de Enrique Lechuga (Mxico), Len
Ferrari (Argentina), Chema Madoz (Espaa), Antonieta Sosa (Venezuela),
Ximena Bentez (Venezuela), Julia Otxoa (Espaa), Juan Calzadilla
(Venezuela), Linda Phillips (Venezuela), Aldo Alcota (Chile), Clemente
Padn (Uruguay), Alberto Asprino (Venezuela), Bartolom Ferrando (Espaa),
Gustavo Pereira (Venezuela), Ramn Ordaz (Venezuela), Humberto Akabal
(Guatemala), Milagro Haack (Venezuela), Carlos Yusti (Venezuela), Ludwig
Zeller (Chile), Daniel Madrid (Chile), Franklin Fernndez (Venezuela),
Ramn Ordaz (Venezuela), Csar Reglero (Espaa), Pilar Gispert (Venezuela),
Tarek William Saab (Venezuela), Joaqun Gmez (Espaa), Isabel Jover
(Espaa), Keyla Holmquist (Venezuela), Fernando Aguiar (Portugal), Antonio
Gmez (Espaa), Yucef Merhi (Venezuela), Claudio Trindade (Brasil),
Fernando Costa (Espaa), Manel Costa (Espaa), Claudia Quade Frau (Espaa),
Andrea Calzadilla (Venezuela) y Valentn Malaver (Venezuela), entre otros.
La comisara y curadura estar a cargo de Franklin Fernndez. La muestra
se desarrollar gracias a la colaboracin de Tarek William Saab, Juan
Calzadilla, Carla Di Martino, Pilar Gispert, Luis Alberto Crespo, Keyla
Holmquist y Chema Madoz.
http://www.holmquistartecorreo.blogspot.com

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*** Viuda de Cabrera Infante denuncia que La Habana lo utiliza

Miriam Gmez, viuda del escritor Guillermo Cabrera Infante, fallecido en
Londres en 2005, denunci el jueves 12 de febrero que el rgimen castrista,
que hizo la vida imposible a su marido, le est utilizando ahora,
publicando sus obras sin permiso.

Ya dijeron que en cuanto se muriera, Guillermo iba a ser de ellos. Me lo
han robado. Son unos censores y unos ladrones. Le borraron de los
diccionarios y ahora estn publicndole como les da la gana, explic
Gmez, quien denunci en concreto la publicacin del cuento En el gran
ecb en una antologa del cuento cubano titulada La nsula Fabulante, as
como artculos periodsticos fuera de contexto, como uno de opinin que
escribi slo quince das despus de la Revolucin.

l no quera que saliera nada en Cuba hasta que fuese libre, pero ahora lo
han hecho sin autorizacin, los mismos que le censuraron y le hicieron la
vida imposible, insisti. Los cubanos tenan que leer sus obras envueltas
en papel de peridico para que no los descubrieran, o en pedacitos, y
ahora, una vez muerto, le publican. Son gente cnica, unos castrados
morales.

Gmez critic tambin en trminos muy duros a la presidenta de Chile,
Michelle Bachelet, por haberse prestado a inaugurar la Feria Internacional
del Libro de La Habana (FILH), respaldando as a un rgimen totalitario y
censor, y elogi, por el contrario, al poeta Nicanor Parra y a otros
escritores chilenos por haberse negado a acudir.

En relacin con el legado del autor de Tres tristes tigres y Mea Cuba, su
viuda explic que est pasando a limpio actualmente una novela, titulada
Cuerpos divinos, que considera la obra ms importante del escritor, y que
podra salir a finales de ao o a principios de 2010.

Se trata de una obra que, en tres libros, cuenta los dos ltimos aos del
dictador Fulgencio Batista y el primer ao de la Revolucin cubana, dijo
Gmez. Es la memoria histrica de Cuba vista desde la perspectiva de un
periodista, de la prensa, con toda la censura. Es la memoria que ha quedado
borrada de la gente.

l vio el horror ya en el primer ao de la Revolucin, explic Gmez,
quien agreg que slo se publicarn las dos primeras partes, pues la
tercera la dej el escritor en estado bastante inconcluso. No me atrevo
con la tercera parte, no le puedo cambiar una palabra, seal.

Entre los papeles que dej su esposo al morir de una infeccin contrada en
un hospital londinense, donde estaba siendo tratado, hay otra novela
titulada Mapa hecho por un espa. Est inspirada en su regreso a Cuba en
1965. Cabrera Infante la escribi aos ms tarde, pero, debido a su dbil
estado de salud, no se atrevi a revisarla hasta que estuviera mentalmente
ms fuerte, porque era demasiado doloroso recordar la muerte de su madre,
y nunca lleg a hacerlo. Me dijo que la revisara o la rompiera, explic
Miriam, segn la cual el manuscrito est en una caja fuerte y an no lo ha
ledo.

Gmez inform tambin que tiene actualmente un nuevo agente literario, el
famoso Andrew Wylie, que le comunic su gran inters en la obra de su
marido y en quien tiene gran confianza. Dijo adems que le gustara que
Galaxia Gutenberg del Crculo de Lectores, que sac su obra pstuma La
ninfa inconstante, publicara la obra completa de su marido, como est
haciendo con otros escritores como Mario Vargas Llosa o Juan Goytisolo, o
como hizo antes con Vladimir Nabokov.

No me interesa hacer libros inditos, sino que quede toda la obra de
Guillermo, y a m no me va a dar tiempo porque soy mayor, explic Gmez,
quien precis que tiene muchos originales en cajas fuertes de los bancos y
ha hecho fotocopias.

Gmez quiere que los manuscritos vayan un da a la Universidad de
Princeton, en Estados Unidos, donde se guardan ya algunos de Cabrera
Infante, as como los de Vargas Llosa, y de la que est segura de que los
cuidar muy bien.

Fuente: EFE



*** Jos Gabriel Ceballos gana el premio Tiflos de cuentos

El escritor argentino Jos Gabriel Ceballos fue galardonado este martes 17
de febrero con el Premio Tiflos de Cuentos, que la Fundacin ONCE concede
anualmente en Madrid, por su libro indito Entre Eros y Tnatos. La
dotacin del premio es de doce mil euros, adems de la publicacin de la
obra por Editorial Castalia.

En esta XIX edicin del premio, los miembros del jurado han sido Jos
Manuel Caballero Bonald, Ana Rosseti, Juan Manuel de Prada y el editor
Federico Ibez Soler (Castalia). La decisin de conceder el premio a
Ceballos fue adoptada por unanimidad, fundamentndose el fallo en el hecho
de ser un texto curioso, con muy buena prosa y con un gran despliegue
argumental, segn un comunicado de la institucin organizadora.

El relato que encabeza el volumen trata sobre la historia de Melchora
Cabur, concubina del cacique Andrs Guacurar, durante su invasin a la
ciudad de Corrientes en 1818. La entrega de la distincin y presentacin
pblica del libro se har en la primera mitad de este ao en la capital
espaola.

Los trabajos participantes provinieron de pases de todo el mundo:
Argentina, Colombia, Mxico, Costa Rica, Venezuela, Ecuador, Estados
Unidos, Japn, Nueva Zelanda, Portugal, Francia, Italia, Alemania, Israel y
Espaa.

El premio Tiflos en poesa, asimismo, fue para Jaime Siles Ruiz, con
residencia en Valencia (Espaa), por su libro Desnudos y acuarelas,
mientras que otro espaol, el madrileo Juan Manuel Muoz Aguirre, obtuvo
el premio en novela por Un alma aparte, por mayora del jurado. 

Con ste ya son cuatro los premios internacionales que Ceballos (Alvear,
Corrientes, 1955) conquista en Espaa. Ha sido ganador del Ciudad de Alcal
(con su novela Vspera negra) y del Alberto Lista (por cuento individual,
en Sevilla), habiendo obtenido el ao pasado el segundo premio en el
concurso Gabriel Sij de la Caja de Ahorro del Mediterrneo (CAM), en
Alicante (por su novela corta Confesiones de un extrao demiurgo).
Anteriormente, en 1997, gan en San Jos, Costa Rica, el Premio Educa, de
la Editorial Universitaria Centroamericana (por su libro de cuentos El
patrn del Chamam).

Fuente: Fundacin ONCE



*** Descartada iniciativa para repatriar restos de Jorge Luis Borges

Una iniciativa para repatriar a la Argentina los restos del escritor Jorge
Luis Borges, que reposan desde su muerte en Ginebra, Suiza, en 1986, fue
descartada este 19 de febrero por el abogado de su viuda, Mara Kodama,
quien indic que legalmente no es viable tomar una decisin diferente a la
adoptada por el escritor y mantenida por su viuda.

El abogado Fernando Soto explic que el supuesto proyecto de ley para
repatriar los restos de Borges nunca existi, y aclar que en realidad
fue una idea acercada por un grupo de personas a la diputada Mara Lenz,
que sta desech ya que su intencin era homenajear y no generar una
polmica como pas, segn nos explic a Mara Kodama y a m.

Lenz, que impulsaba el proyecto para que el Parlamento argentino reclamara
la repatriacin de los restos mortales de Borges, abandon la idea tras una
conversacin que durante hora y media sostuvo con Kodama el 13 de febrero.

Nunca quise plantear la eventual repatriacin de los restos de Borges como
un hecho traumtico, que diera origen a una polmica ni que causara
angustia a nadie, asegur Lenz. Mara Kodama es la heredera universal de
Borges y pretender hacer algo en contra de su voluntad es absurdo. Sera
ponerme en contra de la institucionalidad, asegur. No se trata de
retirar ningn proyecto, porque nunca llegu a presentarlo formalmente en
la Cmara, pero s de decir que abandono la idea.

Soto, por su parte, se propuso transmitir las palabras de su apoderada y
poner fin a la controversia generada luego de que el diario Perfil
publicara la noticia de un supuesto proyecto de ley con el objetivo de
traer al pas los restos del autor de El Aleph, quien descansa en un
cementerio de Ginebra desde su fallecimiento, en 1986, proyecto rechazado
por su viuda.

La repatriacin ya haba sido definitivamente superada y resuelta tanto en
Argentina como en Suiza, cuando se rechaz una intencin que hubo en la
dcada del 90 de repatriar a Borges con un documento que, se supo luego,
era falso, afirm Soto.

Tanto la justicia argentina como la suiza, recalc el abogado, decidieron
entonces que no corresponda decidir sobre eso porque era una cuestin que
solamente le atena a Kodama, legtimamente reconocida como su viuda.
Entonces es una cuestin que legal y judicialmente ya est superada.

Agreg que Borges est enterrado en Ginebra no porque muriera all
accidentalmente o porque nunca pudiera volver, sino que fue su intencin
ir all para morir, algo que est sobradamente documentado y acreditado,
insisti. Mi intencin es comunicar las palabras de Mara Kodama: no hay
ningn litigio judicial, hubo pero ya fueron resueltos hace muchos aos,
tanto en Argentina como en Suiza, y la decisin siempre fue que Borges
permaneciera en Suiza.

La voluntad de la diputada Lenz, segn nos dijo, era homenajear a Borges a
los 110 aos de su nacimiento, que se van a cumplir en agosto de este ao,
as que estamos colaborando con ella para hacer un homenaje diferente que
la repatriacin, que no era su voluntad, continu.

De cara al aniversario del nacimiento del autor, la Fundacin Internacional
Jorge Luis Borges, presidida por Kodama, aspira a concretar un museo y
hacer una muestra con una coleccin documental de originales, objetos y
recuerdos del autor de Fervor de Buenos Aires.

La idea es que estos objetos integren una muestra pblica y se est
buscando el apoyo oficial en este proyecto. Sera un gran momento para
abrir un museo, an no se sabe dnde, para mostrar en forma permanente a la
comunidad estos objetos que pertenecieron al escritor, concluy.

Fuentes: El Pas  Tlam



*** Lleg a Rociana la biblioteca de Odn Betanzos Palacios

La biblioteca del escritor y acadmico Odn Betanzos lleg el pasado
viernes 20 de febrero a su localidad natal, Rociana del Condado (Huelva,
Espaa), desde Nueva York, y su catalogacin se iniciar de forma
inmediata, segn indic el delegado de Cultura de la Junta de Andaluca en
Huelva, Juan Jos Oa.

La viuda del escritor y presidenta de la Fundacin Odn Betanzos Palacios,
Amalia Mgues, seal que esta biblioteca ser un referente muy importante
de lo que ocurra en estos momentos en la comunidad hispana, a lo que
aadi que l est contento en estos momentos, al igual que cuando le
hicieron hijo predilecto de Rociana, Onubense del ao y cuando recibi la
Medalla de Oro de la Universidad, por lo que Betanzos senta que su
pueblo le quera.

La biblioteca del escritor est formada por 13.000 volmenes y todo tipo de
documentos, entre los que se encuentran los personales y recortes de
peridico de la poca. La catalogacin est siendo desarrollada por un
equipo tcnico y, cuando sea completada, el centro se convertir en un
espacio de investigacin que servir para conocer la vida y obra del
escritor, que permitir que pueda difundirse mejor.

En este sentido, el diputado de Cultura, Juan Serrato, apunt que el sueo
de Betanzos se ha hecho realidad ya que su biblioteca y bibliografa ya
estn en su fundacin en Rociana al cuidado de su viuda. Por su parte, el
alcalde de Rociana, Amaro Huelva, agradeci la labor de la Junta y de la
Diputacin Provincial, destacando al mismo tiempo el papel de su viuda, por
su empeo y generosidad en todo el proceso.

La Consejera de Cultura, la Diputacin Provincial de Huelva y la Fundacin
Betanzos suscribieron el 21 de mayo de 2008 el protocolo para el traslado
de la biblioteca y el archivo del escritor y acadmico, de Nueva York a su
localidad natal.

Fuente: Europa Press



*** Poetas piden declarar Patrimonio Cultural el Festival de Granada

Ms de 100 poetas de 55 pases que participaron en el V Festival
Internacional de Poesa de Granada, en Nicaragua, pidieron a la Asamblea
Nacional local declarar ese evento Patrimonio Cultural Intangible de la
Nacin, segn informaron sus organizadores.

La peticin fue suscrita por cientos de escritores que participaron en ese
festival, celebrado entre el 16 y 21 de febrero, dijo el poeta nicaragense
Francisco de Ass Fernndez, presidente del evento. En una proclama leda
por la poeta nicaragense Blanca Castelln, los poetas participantes
reiteraron su solicitud a la Organizacin de las Naciones Unidas para la
Educacin, la Ciencia y la Cultura, Unesco, de designar a Granada, y a su
Gran Lago Cocibolca, como sitio mixto del Patrimonio Mundial de la
Humanidad.

Los poetas consideran que Granada, por su valor histrico y arquitectnico,
tambin debe ser declarado Patrimonio Cultural y Ecolgico de la Humanidad.
De Ass Fernndez record que una peticin similar se hizo a la Unesco en
las ediciones anteriores del festival, desde 2006, sin respuesta an.

Ubicada en el Pacfico, a 45 kilmetros al sureste de Managua, Granada es
uno de los principales destinos tursticos de Nicaragua y con mayor riqueza
histrica y cultural del pas. La ciudad conserva el toque arquitectnico
colonial y fue de las primeras en ser fundadas por el espaol Francisco
Hernndez de Crdoba, a inicios del siglo XVI.

Entre sus riquezas naturales posee el Gran Lago de Nicaragua, con varias
isletas y sus tiburones de agua dulce, sobresaliendo las paradisacas islas
de Ometepe y de Zapatera, con sus volcanes Concepcin y Maderas.

Fuente: EFE



*** Realizan en Collioure homenaje al poeta Antonio Machado

Al cumplirse los 70 aos de la muerte del poeta espaol Antonio Machado en
Collioure, Francia, un grupo de jvenes poetas andaluces, con la presencia
de la consejera de Cultura, Rosa Torres, y la presidenta del Parlamento de
Andaluca, Fuensanta Coves, le rindi homenaje este 22 de febrero,
rememorando su breve estancia en la pequea localidad francesa, donde yacen
sus restos.

El acto, promovido por el Centro Andaluz de las Letras, sirvi de unin
simblica de las ciudades que vieron nacer y morir al autor de Soledades en
forma de arrayn, el que procedente del Palacio de las Dueas de Sevilla,
donde Machado naci en 1875, ha sido depositado en su tumba junto a un ramo
de flores.

Tras la lectura, en la Casa de la Cultura de Collioure, de una seleccin de
poemas de Machado a cargo de poetas procedentes de las ocho provincias
andaluzas, la delegacin revivi la llegada, el 28 de enero de 1939, del
autor sevillano junto a parte de su familia su madre, su hermano Jos y la
mujer de ste, a esta pequea localidad francesa de unos 3.000 habitantes.

Con Monique Alonso, promotora de la Fundacin Antonio Machado de Collioure,
como gua, el recorrido se inici en la estacin a la que aquel lluvioso
da llegaron el poeta y su familia desde Barcelona, en la que fue la ltima
etapa de su penoso periplo hacia el exilio huyendo de la Guerra Civil por
sus ideales republicanos.

Acompaados por el periodista y escritor Corpus Barga, los Machado se
dirigieron, por recomendacin de un ferroviario, hasta el cercano hotel
Bougnol-Quintana, tras un corto pero difcil recorrido a pie y en taxi en
el que la madre de Machado, exhausta y desorientada, preguntaba cundo
llegaran a Sevilla.

Tras una breve parada en un comercio de lencera masculina (hoy tienda de
vinos) para reponerse del trayecto, los Machado se instalaron en el hotel,
donde el poeta, con apenas dinero y ya gravemente enfermo de neumona,
muri apenas un mes despus, y tres das antes que su madre.

La pensin, ubicada en una calle que hoy lleva su nombre, conserva intacta
la habitacin en la que ambos pasaron sus ltimos das y en la que
probablemente Machado escribi uno de sus ltimos versos, el que a su
muerte encontr su hermano en el bolsillo de su abrigo Estos das azules
y este sol de la infancia, y que rememor en el acto su sobrina nieta,
Mercedes Lecea, quien adems pidi a las jvenes generaciones de poetas
andaluces que extiendan el mensaje de compromiso, integridad moral y
tolerancia que leg Machado con su obra, su vida y su muerte.

Durante el acto, en el que tambin participaron los escritores Antonio
Rodrguez Almodvar y Aurora Luque, entre otros, la consejera de Cultura
subray la complejidad de la obra del que ha considerado una de las voces
ms lcidas de la lrica andaluza y el compromiso de un hombre de ideas e
ideales.

Por su parte, la presidenta del Parlamento andaluz, Fuensanta Coves,
resalt la valenta de Machado por elegir decididamente la luz ante los
agresores de las libertades, y abog por rememorar a este miembro tardo
de la Generacin del 98 en tiempos de incertidumbre.

El homenaje, que se inici con una visita al Ayuntamiento de Collioure,
donde la delegacin andaluza fue recibida por el alcalde, Michel Moly,
concluy en el cementerio donde yacen los restos de Machado y de su madre,
que, como cada 22 de febrero, recibi numerosas visitas, entre ellas la del
cantautor Paco Ibez, que interpret Proverbio y cantares a los pies de la
tumba.

Fuente: EFE



*** Literaturas.com lanza agencia editorial

Con la premisa Nuestros clientes estn donde est la gente, el portal
Literaturas.com lanz la semana pasada su agencia Comunicacin Internet Web
2.0, que ofrece identidad digital, promocin en Internet y visibilidad en
redes sociales para autores y editoriales.

Los lectores y autores confluyen en las redes sociales, explica Nacho
Fernndez, director de Literaturas.com. A partir de ah se genera un
dilogo atractivo que se multiplica en las pantallas de una nueva
generacin de consumidores de la cultura que ya no precisan una resea
crtica o campaa promocional para saber en vivo y en directo qu se est
publicando.

La agencia crear perfiles informativos del cliente, sea este un autor
particular o una editorial, en las ms importantes plataformas digitales y
redes sociales masivas (Facebook, Myspace, Tuenti y otros) y en sectores
especializados donde se informan los lectores (blogs, webs, foros y otros).

Segn Fernndez, el objetivo es dar a organizaciones e instituciones
culturales, empresas editoras y autores las herramientas tiles para estar
donde est la gente dentro de los espacios participativos de la Web 2.0.
Para ello, explica, se requieren dos fases. La primera es la creacin de
perfiles en redes sociales, apertura de blogs y activacin de herramientas
de seguimiento y promocin. La segunda consiste en el mantenimiento activo,
optimizacin de los perfiles y promocin continuada.

Las principales ventajas de la Web 2.0, segn Alejandro Prez Prat,
director de Marketing de Literaturas Comunicacin, son la efectividad del
boca-oreja, la gratuidad de uso de la mayora de las redes, la
interactividad entre los usuarios (que generan sus propios contenidos), el
potente efecto viral que poseen todos estos sitios gracias al uso de feeds,
friends-inviters, widgets y herramientas similares, as como el rpido
posicionamiento en Google, que parece priorizar la indexacin de los
contenidos de las redes sociales y los blogs.

Literaturas.com est a punto de cumplir el dcimo aniversario con su
revista literaria en Internet, y sirve asimismo de altavoz para editoriales
y autores a travs de su agencia de noticias, actualizada diariamente con
la batera de informacin generada por editoriales, autores, instituciones
y otras fuentes. Edita en el suplemento digital de poesa Pata de Gallo,
dirigido por Miguel ngel Gara y mantiene la red social especializada Mi
Literaturas!, en cuyo primer ao ha alcanzado la cifra de 2.100 usuarios.
Es hoy da punto de referencia en la blogosfera como lugar de encuentro de
los profesionales de la edicin.

Fuente: Literaturas.com



*** Protestan con poesa estatua en honor a Primo de Rivera

Este martes 24 de febrero fue presentado, en la sede de la Fundacin
Eurorabe, en Granada, Espaa, el libro Un rbol en lugar de una estatua,
en el que los escritores Luis Garca Montero, Justo Navarro, Andrea
Perciaccante, Mariano Maresca, lvaro Salvador, Jos Carlos Rosales, Javier
Bozalongo, Andrs Neuman, Rafael Espejo, rika Martnez, Trinidad Gan,
Rogelio Lpez Cuenca, Daniel Rodrguez Moya, Fernando Valverde y ngeles
Mora, entre otros, protestan la permanencia de una estatua en honor a Jos
Antonio Primo de Rivera.

Publicado por sus autores y Amnista Internacional, el libro representa el
renacimiento de la Coleccin Romper el Cerco, un sello utilizado por la
izquierda espaola en la Transicin para luchar contra los rebrotes
franquistas.

Los autores reclaman al Ayuntamiento de Granada que debata la conveniencia
de mantener en la plaza de Bibataubn una estatua que, glorificando el
saludo nazi saludo bajo el cual fueron asesinadas millones de personas en
Europa, ofende cada da la conciencia de la sociedad civil, granadina,
espaola y europea. En el acto estuvieron presentes Garca Montero,
Salvador, Perciaccante, Maresca, Martnez, Gan y Lpez Cuenca.

La estatua fue creada por el escultor Francisco Lpez Burgos en 1972. Sobre
un pedestal, cinco brazos atlticos hacen el saludo fascista con el brazo
en alto. Sobre ellos, unas alas que pretenden ser un guila mantienen el
equilibrio. Ese saludo a la romana, copiado de los nazis y de las milicias
de Mussolini, fue el saludo oficial del franquismo desde que un decreto del
general Franco as lo estableciera en abril de 1937, en plena Guerra Civil.
Ha llegado el momento de quitar esa estatua, explic el poeta Jos Carlos
Rosales, que desde hace aos ha tratado de lograr su retirada sin xito.

Rosales es uno de los autores que participan en esta nueva entrega de la
Coleccin Romper el Cerco, donde la mayora de los poemas son inditos.
Adems, la edicin del ttulo colectivo, segn reza en el mismo libro, se
acab de imprimir el 22 de febrero de 2009, en el 70 aniversario de la
muerte de Antonio Machado en Collioure (Francia), tras cruzar la frontera
en su huida de las tropas franquistas.

Ya el 12 de enero, el alcalde de Granada, Jos Torres Hurtado, dijo que
aplicar estrictamente la Ley de Memoria Histrica, por lo que retirar
el monolito, aunque record que el mismo ostenta un premio nacional de
escultura, por lo que no se trata de una escultura comn y, por ello,
habr que debatir qu se hace con ella.

Fuentes: Ideal  La Opinin de Granada



*** Menoscuarto presenta coleccin de joyas literarias en pequeo formato

La editorial espaola Menoscuarto ha creado la coleccin [entretanto] para
publicar con calidad en pequeo formato textos breves de la literatura
universal, sin descartar pocas ni gneros, rescatando ttulos del pasado
aunque abriendo tambin la posibilidad a inditos. El sugerente nombre de
la coleccin quiere subrayar precisamente la voluntad de brindar obras de
indudable inters y grata lectura, sepultadas en un mercado editorial
marcado por la proliferacin de ttulos y en una sociedad con exceso de
informacin.

Tras consolidar colecciones de narrativa breve, ensayo y novela, el sello
que dirige Jos ngel Zapatero ofrecer ahora estas joyas literarias en
volmenes de 12 x 17 cm, manteniendo la calidad de los textos y brindando
especial atencin, a la vez, al diseo editorial y tipogrfico, las
calidades de papel e impresin, las traducciones y el proceso de produccin
en general.

Slo para fumadores (7 euros), del peruano Julio Ramn Ribeyro (1929-1994),
abre la coleccin. Como afirma su compatriota Alfredo Bryce Echenique gran
estudioso de su obra, Ribeyro es uno de los mejores narradores de
Hispanoamrica. Slo quiero mencionar tres nouvelles o novelas breves Al
pie del acantilado, Silvio en el rosedal y la muy autobiogrfica Slo para
fumadores como ejemplos de la calidad sin par de la narrativa de Ribeyro.
Escritos con muchos aos de distancia, estos tres relatos bastaran para
situar a su autor entre los ms grandes exponentes de la narrativa breve en
el mundo occidental, afirma Bryce Echenique.

La coleccin contina con dos nuevas traducciones de otros dos ttulos de
agradable lectura de dos grandes de la literatura universal: El alienista
(10 euros), del brasileo Joaqun Mara Machado de Assis (1839-1908), y
Tratado de los excitantes modernos (7 euros), de Honor de Balzac
(1799-1850); en cuidadas versiones en castellano de Pablo del Barco y Julio
Baquero Cruz, respectivamente.

Relato publicado en la revista A Estaco en 1882 y recogido ese ao por
Machado de Assis en su libro Papis Avulsos, El alienista es uno de los
mejores ejemplos del gran talento narrativo del autor brasileo. Esta sutil
e hilarante ficcin sobre la locura y el poder le habra bastado para pasar
a la historia de la mejor literatura, porque Machado de Assis rene los
requisitos para la genialidad: posee exuberancia, concisin y una visin
irnica impar en el mundo, como subraya el crtico Harold Bloom. 

Por su parte, el Tratado de los excitantes modernos, publicado en 1839 como
apndice de la Fisiologa del gusto del ilustre gastrnomo Brillat-Savarin,
es un delicioso ensayo sobre el alcohol, el azcar, el t, el caf y el
tabaco, donde el gran escritor francs Honor de Balzac dirige su aguda e
irnica mirada a estas cinco sustancias para incidir en su estudio
analtico de la sociedad del XIX y mostrarse, en palabras del traductor y
prologuista Baquero Cruz, como el hroe de la modernidad que era y nunca
dejar de ser.

Fuente: Menoscuarto



*** Juan Hernndez Ramrez recibi premio de literatura indgena

El poeta Juan Hernndez Ramrez recibi este 26 de febrero, en la Facultad
de Filosofa y Letras de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam),
el Premio Continental Canto de Amrica de Literatura en Lenguas Indgenas,
que entrega la Asociacin de Escritores Indgenas, por su libro de poesa
nhuatl Tlatlatok tetl (Piedra incendiada), an indito.

Nacido en Colatln, Ixhuatln de Madero, Veracruz, el maestro Hernndez
Ramrez escribe poesa en nhuatl, en su variante de la huasteca
veracruzana, desde 1992, cuando sali de su tierra natal para integrarse a
la Direccin de Educacin Indgena. La poesa como arte siempre me ha
gustado, por identidad empec a hacerlo en lengua nhuatl, que aprend de
forma simultnea al espaol, pues mis padres se comunicaban en ambos
idiomas, record el escritor.

En Mxico tenemos varias lenguas indgenas muy hermosas; la que ms me
gusta es la ma. El doctor ngel Mara Garibay deca que el nhuatl se
parece mucho al latn por su musicalidad, en lo cual estoy de acuerdo,
acot Hernndez Ramrez, un profesor de educacin primaria con una
licenciatura en educacin media en lengua y literatura espaolas por la
Universidad Autnoma de Tlaxcala y un diplomado en creacin literaria por
la Universidad Veracruzana.

Ha sido castellanizador, maestro y director de escuela e inspector
bilinge, siempre comprometido con el rescate de valores culturales,
artsticos y lingsticos de las culturas nhuatl, tnek, tepehua y hahu,
con lo cual ha notado lo complicado que puede ser mantener con vida a las
lenguas indgenas. Ha impartido cursos y talleres, adems de colaborado en
publicaciones bilinges y ser cotraductor del espaol al nhuatl de la
Constitucin del Estado de Veracruz y otros documentos oficiales.

La prdida de la identidad de la cultura provoca tambin una prdida de la
lengua, debido a la desatencin que sufren los pueblos originarios. Parece
ser que las polticas econmicas van dirigidas a las grandes empresas y se
olvidan de los pueblos indgenas, sobre todo los ms marginados, explica.
Con esto, los indgenas tienen que emigrar para tener una mejor situacin
econmica, y en esta migracin es natural que se olviden de sus races
tratando de aprender otra lengua. Y no slo es espaol, pues en algunos
casos lo dejan de lado para aprender ingls.

Sobre la dificultad de hacer textos bilinges, comenta que es totalmente
diferente escribir en nhuatl que en espaol, debido a las normas de
escritura, la mtrica, los ritmos. Una traduccin es difcil porque a veces
palabras o frases enteras no encajan del todo, por lo cual es necesario no
traducir de forma literal un verso, sino preocuparse por trasladar el
significado.

El escritor ha publicado los poemarios Eternidad de las hojas, Avatl ivan
sitlalime (Encinos y estrellas), Totomej Intlajotl (La lengua de los
pjaros) y Chikome Xochitl (Siete flor), por el cual recibi el Premio
Nacional Nezahualcyotl de literatura en lenguas indgenas (2006).

Fuente: Diario de Xalapa



*** Acusaciones de antisemitismo rodean obra teatral en Venezuela

El pasado 26 de febrero se anunci en la prensa venezolana que la Orquesta
Sinfnica Gran Mariscal de Ayacucho (OSGMA) suspendera su participacin en
el musical El violinista sobre el tejado, que la compaa Producciones Palo
de Agua presenta en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela
(UCV), para evitar entrar en contradiccin con la posicin del gobierno de
Venezuela en relacin con el conflicto en Gaza.

Basado en la novela Las hijas de Tevye, del escritor ruso Sholom Aleichem,
el musical El violinista sobre el tejado es una historia de amor con
contratiempos por causas raciales, y se desarrolla en una comunidad en la
que conviven judos y ortodoxos.

El director artstico de la obra, Michele Hausmann, lament la accin de
los directivos de la OSGMA de suspender su participacin en la obra a causa
de su tema judo, y asegur que es una decisin que no est al tanto con
el ambiente de tolerancia del pas.

Por cuidarse las espaldas rompieron una serie de derechos humanos,
incurrieron en segregacin, opin Hausmann, quien explic que das antes
l y Yair Rosemberg, el otro fundador de la compaa, haban recibido una
llamada de uno de los directivos de la orquesta para advertir que no
participaran en la obra, pues como el Estado se ha declarado en hostilidad
con Israel y la misma es de contenido judo, no le convena a la agrupacin
ser vinculada con el musical.

Hausmann compar esta accin con la Alemania Nazi o la Italia de Mussolini.
Sin embargo, asegur que lograron conformar en pocos das una hermosa
orquesta con muchos de los msicos de la Gran Mariscal que decidieron
participar. Es lamentable que estn tomando decisiones que no estn
acordes con el ambiente de tolerancia del pas (...). En mi momento como
director, mi vida artstica que no es muy larga, creo que este es un
momento muy triste, dijo el tambin integrante de la comunidad juda
venezolana.

Reiter que El violinista sobre el tejado es una obra universal y que no
debe ser discriminada slo porque se desarrolla en un pequeo pueblo judo.
Quiero que esto sirva para que el entorno cultural sepa lo que est
pasando (...). Se estn autocensurando para cuidarse las espaldas. Y en el
momento en que la cultura sea autocensurada, muere, opin el director.

El viernes 27, el presidente de la OSGMA, Manuel Torres, desminti las
acusaciones. Aunque nuestro mayor subsidio es del Estado, jams han
condicionado nuestra participacin en algn evento, nunca nos han dado un
lineamiento, ni antes ni ahora, simple y llanamente se nos pide que
popularicemos la msica, que la llevemos a todas las personas.

Torres agreg que quienes lanzaron tales acusaciones contra la orquesta
ponen palabras en mi boca que nunca he dicho. Agreg que es falso lo que
dicen los medios de comunicacin, claro que recibimos un subsidio del
Estado, todas la instituciones culturales que yo conozco reciben un
subsidio, el Estado es nuestro principal promotor, pero jams nos han
condicionado participacin alguna en un evento.

Indic adems que le caus gran desagrado que en la primera pgina de un
diario venezolano se vinculara el lanzamiento de una granada en contra de
un centro judo en La Florida con la supuesta autocensura por razones
religiosas de la OSGMA. No s por qu se estn manejando de esa manera las
cosas.

Acot que en mayo de 2008 la orquesta particip en un musical de los mismos
organizadores de El violinista en el tejado porque en esa oportunidad s
pudo ser incluido en la programacin de la OSGMA. Nuestro trabajo es
llevar cultura a todas partes. La orquesta es muy verstil, tocamos para
todo el mundo, para distintas religiones, en barrios, en iglesias, en
escuelas. Eso lo hacemos desde hace muchos aos.

Adems explic que el jueves 26 no haba querido declarar a los medios de
comunicacin porque quera evaluar la situacin, y que hasta el momento los
organizadores no lo han contactado para aclarar o desmentir las
acusaciones.

En cualquier caso, este sbado 28 de febrero se iniciaron las
presentaciones de la obra, que cuenta con ms de doscientas piezas de
vestuario y en cuyo elenco participan los actores Armando Cabrera, Beatriz
Valds, Tania Sarabia, Cayito Aponte, Luigi Sciamanna, Rolando Padilla,
Jean Paul Leroux, Gerardo Soto, Nathalia Martnez, Mariaca Semprn, Violeta
Alemn, Victoria Nogueroles y Gonzalo J. Camacho.

Fuentes: ABN  El Nacional



*** Encuentran cartas inditas de Rafael Alberti y Mara Teresa Len

Aqu me muero poco a poco, le derrama lgrimas Rafael Alberti, desde
Buenos Aires, a su amigo Dario Puccini, catedrtico de literatura
hispanoamericana en la Universidad de Roma, en una de las cartas inditas
(5 de marzo de 1951) del poeta portuense que el prestigioso hispanista
Gabriele Morelli, ha descubierto en Italia.

Alberti y Mara Teresa Len, casados en 1933, haban recalado en Buenos
Aires pero aoraban Italia. El poeta deseaba publicar all una antologa
suya en verso y prosa. Cuatro meses despus, ms animado, vuelve a escribir
a su traductor transalpino anuncindole que escribe casi nada y pinta
solamente sus poemas preparando una exposicin para una sala. Mara Teresa
le enva su libro Las peregrinaciones de Teresa y le pide favor y
colaboracin.

Estas dos misivas inditas van a ver la luz en Italia en el libro de
Gabriele Morelli, Dario Puccini-Rafael Alberti. Corrispondenza inedita
(1951-1969). Encontr la correspondencia en casa del hispanista gracias a
la disponibilidad de su viuda, Stefania Piccinato Puccini, explica el
investigador, quien tambin incorpora en su obra la sntesis de un guin
indito que Mara Teresa Len envi a Puccini.

Puede ser una buena coproduccin talo-argentina. Aqu hay gentes
interesadas en hacer con (Vittorio) De Sica esta pelcula, dice ella. Le
pido que guarde un poco la idea de tantas gentes como hay por todo el mundo
del cine a la caza de ellas. Cunto sentimos no llegar hasta Italia!
Reciba un abrazo de Rafael y el saludo carioso de Mara Teresa Len.

Puccini contesta: Mi buena amiga, recib su sntesis cinematogrfica y
pienso entregarla bajo mi nombre (si usted est conforme) a la Sociedad de
Autores Italianos. La idea es muy buena y creo que interesar mucho aqu!
Pero me parece que sea necesario integrarla con un intrigo ms slido y
realstico. En estos das pienso encontrarme con (Cesare) Zavattini (el
inteligentsimo colaborador de De Sica y muy amigo mo) para presentarle su
sntesis. Creo que se puede hacer algo. Pero es necesario, para una
coproduccin talo-argentina, que los argentinos, tan malos en cosas de
cine, hagan proposiciones muy buenas desde el punto de vista financiero...
Recib tambin su adaptacin teatral de Misericordia, de Prez Galds. Voy
a proponerla muy pronto a la radio!.

Segn Gabriele Morelli, estos hallazgos suponen una importante aportacin,
sin duda, para el conocimiento de la gnesis de su obras, como tambin de
su vida y sobre todo de la recepcin y difusin en Italia de su libros.
Significa tambin la recepcin generosa que dio la cultura italiana
(Pratolini, Moravia, Pasolini, Bodini, Delogu...) a los Alberti.

El investigador haba encontrado antes cartas inditas de Alberti y Mara
Teresa Len, que public en la obra Eugenio Luraghi-Rafael Alberti:
Corrispondenza inedita (1947-1983). Luraghi, dirigente de Finanza, director
de la Alfa Romeo y de la Mondadori y Finmecanica, humanista y escritor,
haba traducido la poesa de Alberti en una antologa de 1949. Luraghi y
Puccini guardaban las cartas del poeta y Mara Teresa, con una copia de las
suyas.

En una de esas cartas, fechada en Roma el 31 de enero de 1967, Mara Teresa
Len alude a la acusacin lanzada contra Alberti por su lectura en la radio
republicana de un poema de Garca Lorca, supuesta causa de la muerte del
autor del Romancero gitano, como refiere la obra Crnica de la Guerra Civil
Espaola (Buenos Aires, 1966).

La noticia es falsa denuncia Morelli, pero el que la propag fue nada
menos que el ex embajador de la Repblica en Londres, Ramn Prez de Ayala,
quien escribe: Garca Lorca, que, por sus vinculaciones con las
izquierdas, se haba refugiado, temeroso, en casa de su gran amigo Luis
Rosales, apenas sala de su refugio. Parece que en una de sus salidas fue
preguntado por los milicianos a dnde iba. Lorca contest que a entregar
unas cartas para unos amigos y familiares que estaban en la zona
republicana, y que un mensajero conocido se haba ofrecido a llevar. Los
milicianos, falangistas, aceptaron la versin con cierta incredulidad.

Das despus, por la radio de Madrid, se escuch la voz de Alberti
recordando al gran poeta republicano Federico Garca Lorca que se
encontraba prisionero de los traidores rebeldes, pero que no haba perdido
su fe en el triunfo, y por eso haba enviado a sus amigos de Madrid unos
versos que acto seguido iba a leer ante el micrfono.

Alberti dio lectura a unos versos tremendos, poesa no imputable a Lorca,
siempre correcto y elegante de expresin. Tenan, segn explica Morelli, la
factura de Alberti. Parece ser que los milicianos y falangistas se
encolerizaron contra Lorca, considerndose burlados por l, pues por lo
escuchado lo que haba hecho era facilitar material de propaganda con su
nombre y forma a los republicanos. Esta supuesta actitud de Lorca haba
desencadenado la iracundia de sus fanticos acusadores, quienes le dieron
muerte en un entrevero de desorden y terror que nunca pudo, con certeza,
aclararse.

Segn Prez de Ayala, amigos comunes de Alberti y Federico reprocharan al
primero haber atribuido a Lorca unos versos que no haba escrito y haban
equivalido a su condena de muerte, a lo que Alberti respondi disculpndose
que con ello haba intentado evitar, adelantndose l para dejarlo
pblicamente comprometido con la causa republicana, en la que siempre haba
militado.

Se trata, seala Morelli, de la versin Ms sobre la muerte de Garca
Lorca, un poema envenenado, incluida en la segunda parte del X fascculo
de Crnica de la Guerra Civil Espaola. En Espaa el fascculo aparece en
noviembre de 1966, lo que explica la carta de Mara Teresa sobre la
furibunda reaccin del poeta que quiere querellarse. Alberti gan el
pleito.

Fuente: ABC



*** Casatomada reedita libro del autor peruano Siu Kam Wen

Este 3 de marzo a las 7:30 de la noche ser presentado en el Centro
Cultural de Espaa en Lima (Natalio Snchez 181, Santa Beatriz) el libro de
cuentos El tramo final, del escritor peruano Siu Kam Wen, quien se ha
trasladado desde su residencia en Hawi para el acto, en el que tambin
participarn los escritores Oswaldo Reynoso, Javier Arvalo y el editor
Gabriel Rimachi Sialer.

Con la reedicin de El tramo final, el sello Casatomada inaugura su serie
Clsicos Peruanos Contemporneos. Rimachi, director de la editorial,
recuerda que Siu Kam Wen, quien aprendi el castellano a los ocho aos de
edad y empez a escribir en este idioma a los 29 (antes de eso escriba en
chino), sorprendi al pblico lector peruano en 1985 con este libro, que
sera elegido libro del ao y luego sealado por escritores y crticos como
uno de los 10 mejores ttulos de la dcada del 80.

Para entonces el autor ya haba partido a Hawi, lo que motivara dudas
sobre su existencia real. En esa poca, el diario La Prensa iniciaba una
resea del libro con estas palabras: Siu Kam Wen, quien no sabemos si en
realidad existe, ya que est de moda inventar escritores orientales para
encubrir autores conocidos....

As, el enigmtico escritor fue convertido en autor de culto, gracias a
este libro que rene, en palabras del editor, relatos estupendos,
sobrecogedores, tiernos, deslumbrantes, que han convertido a El tramo
final, en un clsico de nuestras letras.

Siu Kam Wen fue parte de una generacin de narradores que vivi los doce
aos de dictadura militar en Per, entre 1968 y 1980. En ese escenario un
grupo de escritores, hijos de inmigrantes establecidos en el Per aos
atrs, cobra importancia al mostrar en su produccin literaria una visin
particular y el retrato de nuevos universos sociales cerrados para el comn
de los peruanos.

Fuente: Casatomada



*** Veinte bibliotecas de Jalisco son equipadas para atender a invidentes

La Red Estatal de Bibliotecas Pblicas (REBP) de la Secretara de Cultura
de Jalisco, en Mxico, inaugurar este 6 de marzo a las 10 de la maana el
Mdulo para Usuarios con Discapacidad Visual de la Biblioteca Central
Estatal Profesor Ramn Garca Ruiz, con la actuacin del cuentacuentos
Pepe Veloz.

Las REBP ha venido desarrollando desde 2008 un proyecto para dotar a las
bibliotecas del estado del equipo necesario para atender a discapacitados
visuales. El proyecto se puso en marcha con el objetivo de ampliar los
servicios de la biblioteca, por lo que se llev a cabo un estudio para
determinar las regiones con un potencial alto de usuarios con estas
caractersticas.

Adems se solicit el apoyo econmico del Consejo Nacional para la Cultura
y las Artes de Mxico (Conaculta), que aport la cantidad de 3 millones de
pesos con los cuales se adquirieron 40 equipos de cmputo, 30 reproductores
de audio, 10 impresoras de braille, 20 paquetes de 145 audiolibros, 20
licencias del software Super Nova y 800 ttulos de libros electrnicos.

Este equipo y material fue entregado a las primeras veinte bibliotecas
equipadas, en los meses de diciembre de 2008 y enero de 2009, y pronto
ofrecern los servicios de prstamo interno y a domicilio, lectura en voz
alta, grabacin de textos, bsqueda bibliogrfica, asesora educativa,
impresiones en braille, actividades culturales y reproduccin de audio.

Fuente: El Informador



*** Fotgrafos venezolanos recorrern su pas en quince das

Este sbado 7 de marzo se dar inicio a la expedicin fotogrfica
Venezuela en 15 das, que organizada por Roberto Mata Taller de
Fotografa y Larga Distancia Expediciones Fotogrficas pretende realizar
hasta el domingo 22 un recorrido por toda Venezuela, a fin de capturar en
imgenes diferentes parajes del pas y realizar un completo trabajo
documental.

Le queremos dar la vuelta al pas, no en su totalidad, pero s hacer un
paneo general que, adems de permitirnos realizar un estupendo trabajo
fotogrfico, quizs nos ayude a cultivar un sentido de pertenencia por lo
nuestro. Con estas palabras el fotgrafo Roberto Mata explic la intencin
del recorrido que ha organizado junto al tambin fotgrafo Julio Estrada.  

Se trata de una expedicin fotogrfica de quince das de duracin, que
tiene como punto de partida la ciudad de Caracas y que incluye entre sus
destinos Sanare en el estado Lara, la Pennsula de Paraguan en Falcn, Los
Nevados en Mrida, el ro Capanaparo en Apure, Santa Elena de Uairn en
Bolvar y El Pauj en la Gran Sabana. Son quince das que pueden ser una
eternidad para algunos, pero tambin pueden ser la oportunidad para
reconocernos como venezolanos a travs del pas y de lo que significa. 

Durante todo el recorrido el trabajo fotogrfico ser constante y los
participantes podrn apoyarse en Mata y Estrada para desarrollarlo; se
espera que las imgenes que resulten de esta iniciativa sean publicadas
posteriormente. Quienes deseen formar parte de esta enriquecedora
experiencia pueden llamar a los telfonos de la escuela, (0212) 2579745 y
2562587, o escribir a maryoriesanabria@robertomata.com para conocer los
detalles. Los nicos requisitos son poseer equipo fotogrfico y espritu
aventurero; los cupos son limitados.

Larga Distancia ha organizado expediciones fotogrficas dentro y fuera de
Venezuela desde 2002. Su intencin es hacer de cualquiera de sus viajes una
experiencia enriquecedora de profunda orientacin documental, as como
satisfacer la necesidad de muchos apasionados de la fotografa de registrar
en imgenes el contacto con terceros, la naturaleza, la aventura, el
paisaje, las costumbres, el folklore y la religiosidad.

Fuente: Roberto Mata Taller de Fotografa



*** X Congreso de Periodismo Digital realizarn en Espaa

La dcima edicin del Congreso de Periodismo Digital se celebrar en el
Palacio de Congresos de Huesca, Aragn (Espaa) los das 12 y 13 de marzo,
organizado por la Asociacin de la Prensa de Aragn y el ayuntamiento
local.

Koro Castellano, directora de Internet de Unidad Editorial, que congrega a
medios como El Mundo, Expansin o Marca; Rosala Lloret, directora de
Medios Interactivos de la Corporacin Radio Televisin Espaola y Javier
Blas, commodities correspondent de Financial Times, sern los encargados de
abrir los debates.

Despidos, reestructuraciones, medios que apuestan por integrar las
redacciones tradicionales con las de Internet para, entre otras cosas,
mejorar el equilibrio econmico, y otros que, despus de fusionarlas, optan
por separarlas, son algunos de los temas en los que se internarn
Castellano, Lloret y Blas.

Los organizadores han limitado la asistencia a 250 congresistas. Qu
hacer en 2009?, El periodista empresa, xito en la crisis y una
reflexin sobre la formacin del periodista sern algunos de los ejes de
este foro, en el que participarn, adems, Jean Franois Fogel (Le Monde),
Juan Cruz (El Pas), Jaime Armengol (El Peridico de Aragn), Fernando
Morales (Tele 5), Arsenio Escolar (20 Minutos), Enric Sierra (La
Vanguardia), Roberto de Celis (ABC), Esther Tapia (Hachette), el periodista
Ander Izagirre, el reportero David Beriain y el fotgrafo Sergio Caro.

En el transcurso del congreso se entregar el VIII Premio de Periodismo
Digital Jos Manuel Porquet, patrocinado por el Gobierno de Aragn con una
dotacin de 6.000 euros, y el premio al ingenio espaol en Internet,
BlasillodeHuesca.net, creado a propuesta de Antonio Fraguas, Forges, con el
patrocinio del Ayuntamiento de Huesca, cuya dotacin econmica es de 10.000
euros. Mariano Gistan, Arcadi Espada, Jos Antonio Milln, Antonio Broto y
Melisa Tuya fueron los ganadores de las ediciones anteriores. Jos Manuel
Broto es el autor de la imagen del dcimo Congreso de Periodismo Digital.

Fuente: Web del Congreso



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=== Tres circunstancias de la soledad      Mario Amengual =================

La poesa de la rocola

La bruma de la edad difcil comenzaba a disiparse y nuestros cuerpos
solicitaban con urgencia generosos cuerpos femeninos. El placer solitario
nos dejaba ansiosos por los espejismos de la imaginacin. Ya ningn letrero
nos prohiba acceder a la oscuridad rojiza del bar. Nos inclinbamos sobre
la barra o, en grupo de cuatro o ms, rodebamos una mesa que al poco rato
estaba cubierta de botellas vacas.

Descubrimos que el largo tiempo de unas pocas horas sin ver a la muchacha
que nos desvelaba, el breve instante de toda una maana a su lado, su
nombre oprimindonos la garganta, la intolerable crcel del deseo, se
conjugaban en letra, msica y voces del corazn.

Comenzbamos la edad de las borracheras inmortales, la dispareja lucha
contra la endiosada eficiencia; conocimos el silencioso rencor por hacer lo
que menos nos gustaba. Queramos el da completo para el goce de vagar,
jugar cartas, correr bajo la lluvia, acostarnos a la sombra de un samn a
contar chistes. La noche tambin la queramos ntegra, sin que faltara una
sola de sus estrellas, para agotarla, para agotar nuestras infatigables
ganas de vivir. El ruidoso copeo, la confirmacin de la amistad, la
confesin del amor correspondido o del despecho: la vida era la tensin de
la cuerda de un arco.

Ah, como un templo, estaba la rocola con sus luces seductoras, con sus
combinaciones de letras y nmeros, con su heterognea muestra de amor y
desamor. A cuntos vimos llorar o maldecir ante ella, olvidados de su
hombra por una prfida, por una ingrata! Cmo la insultaban algunos,
cuyas peticiones ella no complaca de inmediato!

Comenzamos a adorarla porque ella nos deparaba la expresin que faltaba a
nuestro incipiente sentir y a nuestra inmadura labia. Ella nos entreg el
descubrimiento de ese algo abrumador que las canciones sugeran, mejor o
peor, acorde con la vitalidad del intrprete.

Y cuando queramos olvidar a las favoritas de nuestros corazones y nos
fijamos en las reinas de los bares, en ocasiones amargas y vulgares, la
rocola nos ofreca las piezas que a ellas dedicbamos. Ella tena la medida
de nuestro sentir: slo ella poda evocar la mujer que lata en uno para no
perderla entre los oscilantes pensamientos de nuestras borracheras.

La rocola nos dio la primera forma articulada de eso que nos quitaba el
sueo y asaltaba nuestros precarios sentidos. Cuando lleg el da de las
explicaciones indiscutibles, ya habamos recibido de ella el conocimiento
sin dogma de sus canciones.

Quienes buscamos el no siempre afortunado sendero de las Letras, quienes
nos adentramos en los aventuras verbales de poetas europeos, quienes
intentamos consignar nuestra inconformidad y nos arriesgamos a vivir a un
lado, supimos primero del amor dolido o consagrado en el rincn... me cans
de rogarle, me cans de decirle que yo sin ella de pena muero... me salgo a
la calle buscando un consuelo, buscando un amor...

Ella posea las palabras de nuestros deseos recnditos: privilegio
compartido con otros, de rostros oscuros y melanclicos, que dio tierra a
nuestros pies, que nos alej del voladero de la sinrazn al que nos llevaba
la insoportable gracia de vivir.

Por la rocola supimos que en el mundo tambin mora la poesa.



Utopa de un amante

Ms adelante (quin sabe cundo?) otros, parecidos o iguales a nosotros,
sin duda aparecern y actuarn con mayor libertad. Esta ciudad, siempre
inacabada, ser distinta: habr amplios bulevares entrecruzados, parques en
todos sus barrios, plazas sin peligros donde los amantes se besen y
celebren su existencia, y los poetas se acuesten sobre la hierba y
contemplen y sean menos vanidosos.

T te asomars al balcn (de un apartamento amplio de un edificio de pocos
pisos) y mientras riegas las azaleas y los helechos me saludars con una
mirada vivfica y yo, contento por ese presente festivo, te tirar un beso.
Ya no estars agobiada por el trabajo, por las colas y el humo de los
automviles. No tendrs que madrugar para atravesar, fatigada, la ciudad
entera, ni desfallecers en la oficina donde siempre has hecho lo mismo y
tu vida se desgasta como un tronco muerto en una playa prohibida. No
padecers las humillaciones de las calumnias y los rumores maliciosos: a
nadie le importar ningn juicio ajeno a la tica elemental que, sin
cultivadas mezquindades, ser como respirar o tener corazn. El dinero
volver a ser un mero valor de cambio y para ganarlo no estars obligada a
perder el alma. Y la riqueza? Ni siquiera sospechamos lo que ella ser:
siempre hemos sido miserables.

El tiempo dejar de ser guardin que obliga a la urgencia. Viviremos acorde
a la puntualidad de nuestro ritmo interior. Tambin seremos nforas
sagradas e inteligencias desinteresadas en aniquilaciones. Como quiso
Roberto Arlt, jugaremos a los piratas y construiremos inslitas moradas y
nos preguntaremos mutuamente: ests viviendo, verdad, ests viviendo?

La tristeza perder su sombra de castigo, porque sabremos que tambin somos
ella. T sers impetuosa y cuando sea necesario tu rabia fluir como un ro
desbordado. Querrs estar sola con tus pensamientos y tus recuerdos y
sabrs que la vida es la noche del condenado a muerte al amanecer. Tal vez
yo escriba para ti, pero preferirs que nos abracemos y nos amemos junto a
un ventanal por donde entrarn la brisa y los sonidos familiares del
vecindario.

Despertaremos en un valle remozado y se habrn abolido tantas leyes y
tantas costumbres. Las banderas no sern smbolos divisorios, las canciones
patriticas quedarn como vestigios de pretritas disputas por fronteras
absurdas. Entonces nos habrn abandonado las cclicas noches del cavilar
laberntico y no padeceremos ms los molestos signos de la convulsa
realidad de desenfrenos blicos.

Tambin de la muerte, que va a nuestro lado, sern tus ojos y los mos;
pero el tiempo que estemos aqu estarn abiertos al mundo diverso y a los
sueos. Del brazo tuyo bajar por lo menos un milln de escaleras y no nos
importarn las trampas y los oprobios de quienes creen que lo que vemos es
la realidad. Por ahora nuestro viaje es largo (habr tiempo, habr tiempo),
pero hagmoslo ms llevadero olvidando nuestro desierto de nieve en este
tiempo de asesinos.

Ya lo dijeron Rimbaud y Vinicius de Moraes: hay que inventar el amor otra
vez.



El destino paralelo

Nos toca fingir que seguimos las indicaciones de un mundo que entendemos,
pero no aceptamos.

Hace poco tiempo nos habramos rebelado con nuestro orgullo maltrecho y nos
habra bastado con permanecer en el crculo de la inconformidad. Hoy, con
ms aos y algo de sensatez, salimos a bregar para subsistir, guardando
nuestro secreto para gozarlo en la soledad.

Si estamos a un lado, lo disimulamos; con un nudo en la garganta y
apretando los dientes, salimos a enfrentar la realidad comn. Seguimos
creyendo en los milagros ntimos, en la reverencia por lo que no
comprendemos, en nuestro recio desatino, en nuestra condicin de mensajeros
desodos.

An nos entregamos a las noches, festejamos la amistad y agradecemos la
venida de las pasiones. Celebramos la sacralidad del cuerpo en lechos
propios o ajenos, inauguramos cada hora con una alabanza, arrojamos las
imposturas en los rincones de los bares, dejamos los disfraces diurnos en
los percheros de las oficinas.

Buscamos nuestras almas en la msica, en poemas olvidados, en
conversaciones nacidas en los riesgos de la franqueza, en el fondo de las
botellas de aguardiente, en la asctica intimidad de nuestros cuartos, en
la orilla del mar, en el verdor de los cerros, en la lluvia, en un gesto,
en una palabra, en un abrazo, en el silencio, en la inmediatez de la
muerte, en el sigiloso caminar de un gato, en el repentino saber...

Nos toca ser ro subterrneo; nos toca ser lento y sosegado fluir a un lado
de la ruidosa carrera del progreso. No estamos en trance de sacrificarnos.
Basta con guardar celosamente el caudal preterido.

Nadie nos pide figuracin ni artes ostensivas. No es en el terreno de las
polmicas donde debemos aparecer. Ms nos conviene el apartamiento y una
que otra intervencin para tocar la memoria de quienes arrasan y no conocen
lmites y no quieren detenerse.

Nos toca llevar las gracias desechadas, el don desafiado, el misterio
burlado. No nos arrogamos un privilegio: a nadie pertenece esta voz, ni a
nadie pertenece este reino.

Aqu estamos, mientras la barbarie campea.

** Mario Amengual
   amengual714@hotmail.com
   Escritor venezolano (Maracay, 1958). Licenciado en Letras por la
   Universidad Central de Venezuela (1985), es desde 1997 profesor del
   Taller de Literatura de la Facultad de Agronoma de la Universidad
   Central de Venezuela. Ha colaborado en las pginas de opinin de los
   diarios ltimas Noticias, 2001 y El Siglo, as como en la revista
   ElMeollo.net, y poemas, cuentos y ensayos suyos han aparecido en los
   suplementos culturales de ltimas Noticias, 2001, El Periodiquito, El
   Impulso y en Revista Nacional de Cultura e Imagen. Ha publicado los
   poemarios La arboleda deslumbrante (1991) y El tiempo de las apariencias
   (Ediciones de la UCV, 2000), adems de la novela breve y el poema en
   prosa El pozo de la historia / Los extranjeros (2001, un solo volumen).



=== La Habana y los absurdos coletazos a la chilensis =====================
=== Ximena Troncoso =======================================================

Despus de 24 horas de viaje que incluyen dos escalas que suman 12, vengo
llegando de La Habana, de la Feria Internacional del Libro (FILH), que
impacta de principio a fin, tanto por la portentosa escenografa en la que
se desarrolla, la Fortaleza San Carlos de la Cabaa, como por la magnitud
del evento, desbordante en actividades, que anuncia a diario el matutino
del evento, El Caonazo, y que van tentando al lector a cada paso.

Por sus calles empedradas transitaron, cada da, miles de personas que
acudieron al morro en busca de las novedades, escritores que encontramos
por sus callejones y especie de bvedas; venidos de todos los rincones del
mundo, y donde finalmente participaron, por diferentes medios, con o sin
apoyo de nuestra Cancillera, ms de treinta escritores chilenos que si me
apuran llegamos a los cuarenta oficiales y no oficiales, de las ms
diversas generaciones y trayectoria, que daran para llenar varias pginas.

En medio de esta fiesta literaria, a cada rato nos encontramos con el
Ministro de Cultura de Cuba, Abel Prieto, que viene a presentar el libro de
algn amigo o a integrar alguna mesa de conversacin. All nos reconocemos
los chilenos, en las alturas de La Habana y en la confluencia de editores,
escritores y polticos, con Arrate, Navarro, Teillier y Hirsch; los dos
ltimos presentando sus libros De academias y subterrneos y El fin de la
prehistoria: un camino hacia la libertad, respectivamente.

Considerando las dificultades para editar en nuestro pas, destacable se
hace los ms de veinte ttulos que presentaron, en honor a Chile, las
editoriales cubanas: Casa de las Amricas, Arte y Literatura y la coleccin
de la Uneac. Se realiz un extenso programa, de gran diversidad, adems de
las presentaciones de libros que hicieron las editoriales chilenas, varias
que conformaron con amplia y significativa presencia el pabelln de Chile;
las mesas redondas en torno a la literatura chilena; los encuentros con los
premios nacionales, los de editores; lecturas de poesa y narrativa,
conversatorios. Los homenajes tampoco faltaron, con un libro bajo el brazo,
a Pablo de Rokha, a Gabriela Mistral, Enrique Lihn, Violeta Parra, Vctor
Jara y Volodia Teitelboim.

La narrativa tuvo sus das notables, uno de ellos el foro en el que
participaron Poli Dlano, presentando un exhaustivo panorama generacional;
Nona Fernndez, quien se refiere al papel que desea juegue su generacin,
dijo: Mi generacin est tratando de hacer algo visible, y Pablo Azocar.
Roberto Fernndez Retamar present el nmero 253 de la revista Casa de las
Amricas dedicado a Ideas y letras de Chile, junto a la presentacin de la
antologa Grandes cuentos chilenos del siglo XX, de Camilo Marxs, editada
tambin por Casa. Otro, das antes se presentaba Lumprica, de Diamela
Eltit, con notoria lucidez, y tuve la ocasin de escuchar el magnfico
encuentro de Jos Miguel Varas con la periodista cubana Magda Resik en el
espacio Conversando con..., donde nos relata su sorprendente trayecto por
la vida, la literatura y el periodismo, su relacin con Cuba, con Neruda,
el escenario cultural, en fin, nos sita con sus cuentos en nuestro Chile.
La ocasin sirvi como marco de la presentacin del libro El seductor,
editado por LOM.

Tambin la poesa destac y en la primera avanzada de la delegacin
estuvieron los poetas Ral Zurita, Elicura Chuhuailaf, Omar Lara, Reynaldo
Lacmara y Carmen Berenguer en la mesa en torno a la poesa chilena
contempornea y las presentaciones de sus libros editados en la isla: De
sueos azules, Naciste pintada, Travesas y Frtil provincia, antologa que
hicieran nuestros compatriotas, poetas Lacmara y Morales, para Casa, y
luego Los cuatro puntos cardinales son tres: el sur y el norte, seleccin
de Damaris Caldern para Arte y Literatura.

Pero eso no es todo y no se agota en este artculo, los recambios se hacan
notar a medida que avanzaba la feria, con ms y nueva presencia chilena que
descubra en el programa diario. La mujer en la literatura chilena no dio
tregua en la mesa Mujeres y literatura y la presentacin del libro de
Lina Vera Lamperein. Los ms jvenes tambin tuvieron su espacio y
cumplieron, la dramaturgia con Marco Antonio de la Parra, la literatura
infantil con Manuel Pea, la ciencia y el cine. Las editoriales LOM, Cuarto
Propio y Ventana Abierta hicieron un loable esfuerzo con su activa
participacin y presencia de sus directores.

A modo de registro, estuvieron en la FILH representando a nuestro pas:
Ral Zurita, Jos Miguel Varas, Carmen Berenguer, Elicura Chuihuailaf,
Reynaldo Lacmara, Omar Lara, Diamela Eltit, Marco Antonio de la Parra con
la antologa La dramaturgia como sacrificio, Pedro Lemebel, Thoms Harris,
Poli Dlano, Faride Zern, Nona Fernndez, Pablo Azocar, Jorge Montealegre,
Humberto Giannini, Isabel Gmez con El lugar de la memoria, Cristina Larco,
Ximena Troncoso, Luisa Eguiluz, Guillermo Garca con En fin de modo que,
Dinko Pavlov, Luis Aguilera, Jorge Navarro, Claudina Figueroa, Radomiro
Spotorno, Teodoro Elssaca, Claudia Apablaza, Grinor Rojo, Miguel del Campo,
Hctor Hernndez Montecinos, Manuel Pea, Roxana Miranda, Gustavo Barrera,
Julio Carrasco, Pavela Coppola, Sergio Ojeda, entre otros que pude
observar, iban llegaban a mi regreso. Mi lista no terminaba nunca y cada
da anexaba nuevos nombres, una suerte de juego que entretena mis extraos
momentos de ocio, pocos.

All, durante mi estada, pude constatar el inters y amplia cobertura de
prensa en los medios locales y por mi parte ayud a promocionar, aunque
sobre la marcha porque esta vez no era motivo de mi viaje, en la prensa
escrita y radial, a nuestros escritores, que advierto se me hizo fcil, por
la calidez y el inters y porque hasta mi llegada no haba un interlocutor
chileno para la prensa cubana que fuera informando de cada uno de los
literatos que iban concurriendo a la feria. Con todo, mi impresin es que
Chile y sus embajadores en esta jornada, obviando las dificultades y
ausencias, hicieron un gran papel que no cubrieron en su real magnitud los
medios nacionales.



El que est libre de pecado que arroje la primera piedra

Siempre parece haber ms de un punto negro que viene a empaar lo que se
hace y logra con entusiasmo. Me pregunto qu est pasando, qu hace que las
descalificaciones afloren cada cierto tiempo en el mundo literario
nacional, como un antdoto carente de todo discernimiento. La ira desmedida
que se arroja da miedo y a mi humilde entender busca ponernos en un
peligroso inmovilismo, en una forma de autoexclusin y ese es el absurdo:
mejor no hacer nada para no exponernos a la crtica, al glorioso horror
desplegado por los nuestros. As, llegando me sorprendo con la farndula de
mails e insensata publicacin que hiciera el diario La Segunda en la
seccin denominada Top Secret el pasado 16 de febrero. Nota titulada
Poeta bajado del avin a Cuba, que contiene lamentables citas del poeta
Andrs Morales, aseveraciones del diario que faltan a la verdad en cada uno
de sus prrafos, y la tnica, confusas acusaciones en contra del presidente
de la SECH, por supuesto sin molestarse el medio en corroborar, pero eso ya
lo sabemos; recientes aos atrs la prensa escrita public hasta annimos.
Todo lo cual es necesario desmentir a cabalidad, que es lo que se ha
solicitado, en igual espacio y considerando fuentes fidedignas, porque los
imputados tienen derecho a defenderse, como parece no otorgrseles el
derecho a la duda, ni al respeto.

Es as entonces nuestra Frtil provincia?, me pregunto; nombre de la
antologa a que se hace mencin, que por cierto, se gesta de manera
totalmente contraria a lo que declara, porque es Lacmara el conminado a
hacerla, luego de sus activos lazos con las instituciones de la cultura
cubana, e invita a Morales a sumarse en este interesante proyecto literario
como coautor y desarrollarlo en conjunto. Ambos entusiasmados por hacer una
muestra centrada principalmente en los aos 80 y 90 convocan a varios
poetas. Como sea se edita el volumen de 245 pginas, que rene a 28 autores
contemporneos, con prlogo de Andrs Morales, donde se detalla de manera
magistral cmo se hizo este trabajo y que se presenta, atribuyndole todos
los crditos que corresponden a los dos coautores de esta seleccin, siendo
la mejor prueba de ello el libro publicado por Casa (que naturalmente
compr en la feria). As lo informa el programa diario, el de Casa y las
notas de prensa en la isla, y podrn constatar los que all estuvieron
porque la presentacin fue colectiva e inclua, adems de la antologa, los
libros de Carmen Berenguer y Elicura Chihuailaf.

Difcilmente La Segunda y el propio Andrs puede dar testimonio o decir
cmo se desarroll el programa, si fue mencionado o no como autor, si
finalmente no viaj a La Habana o la falacia que se construye en la nota
donde finalmente, afirma el diario, luego de referirse al incidente en el
aeropuerto: Pero eso no fue todo: su obra fue impresa en La Habana y leda
en la Feria de Cuba. Y remata: Mas l no la ley y no figur como autor,
sino slo en segundo lugar. Primero estaba el nombre del Presidente de la
Sociedad de Escritores de Chile.... Cabe decir que la obra no fue leda
propiamente tal, se refirieron a ella los presentadores que asistieron,
Roberto Zurbano y Reynaldo Lacmara, donde tambin estaba confirmada la
participacin de Morales y se cont con la presencia de Miguel Barnett.

Desconozco hasta ahora las motivaciones profundas del poeta y amigo Andrs
Morales, posiblemente tergiversado por La Segunda o, por qu no decirlo,
cay en la trampa que obnubila la sabidura de algunos escritores faltos
del reconocimiento esperado y merecido en nuestro pas. Convers con l,
minutos antes de que saliera rumbo al aeropuerto, y me qued preocupada.
Estaba perturbado, porque no se haba encontrado en el programa ferial, el
que todos buscamos por Google. Comprend y trat de llamarlo a la calma, no
lo logr.

La lnea area Copa, tambin aludida, hace un informe de los hechos que le
impidieron el viaje a La Habana y niega adems que haya sido encaonado,
menos con una metralleta como cita el peridico. Como sea, respecto de ese
hecho, nada menor, debiera pronunciarse Polica Internacional. En estos
tiempos, nadie quiere volver a ver fusiles por la espalda.

No he podido obviar estos tristes acontecimientos de otros no aporta
escribir, tampoco pretendo husmear en la tragedia, ni menos encender ms
aun la seguidilla de descalificaciones, pero como dijo mi ta de 90 sabios
aos: Nunca falta un roto para un descosido. Por favor, no den tregua a
los oportunistas, desalmados que se aparecen como paladines de la justicia,
en vez de cumplir con ellos mismos. Se tir la primera piedra, ahora
prenla, por el bien de la obra, del gremio. Queremos ver esa antologa,
por cierto ya difundida por todas las libreras cubanas, presentada pronto
en nuestro pas, que al final del mundo, no es el edn en relaciones
humanas.

Definitivamente hay que superar estos episodios que circundan el espacio
literario, rechazar el lodo que nos salpica, evitar ser presa de los medios
tan polarizados en nuestro pas y que tanto mal hacen sobre todo a los
escritores y escritoras de nuestro Chile que tiene mucho que entregar y
mostrar. Una obra digna de ser difundida, promocionada y por cierto leda.
Hay mucho trabajo por hacer, reivindicaciones pendientes y cada uno tiene
un rol en ello, al que no estn ajenos las editoriales, los mismos
escritores, el Estado y el potencial lector.

Un da un amigo de la academia me deca: es el peso de la noche lo que nos
afecta, pienso en ello ahora, la oscuridad de la noche tiene mltiples
formas, nos fracciona, pero para volver a vivir nuevas dcadas de oro
necesitamos sacar la cabeza de ese cascarn trasnochado y contaminado. Ese
humo nos ha cegado por sobre todo la solidaridad, la lealtad, la amistad,
la confianza.



Ms sobre FILH

  Cobertura informativa:

   o Narrativa chilena contempornea:
     http://www.cubaliteraria.com/delacuba/ficha.php?Id=6215

   o Poesa chilena contempornea:
     http://www.cubaliteraria.com/feria_2009/articulo13_14.htm

   o Jos Miguel Varas y Magda Resik:
     http://www.lajiribilla.cu/2009/n406_02/406_79.html

   o Diamela Eltit:
     http://www.cubaliteraria.com/feria_2009/articulo14_6.htm

   o Mujer y literatura:
     http://www.cubaliteraria.com/feria_2009/articulo19_10.htm

   o Faride Zern:
     http://www.cubaliteraria.com/feria_2009/articulo18_12.htm

   o Tribu de la palabra:
     http://www.cubaliteraria.com/feria_2009/articulo18_4.htm

   o Cine y literatura:
     http://www.cubaliteraria.com/feria_2009/articulo14_8.htm

  Entrevistas:

   o Guillermo Garca: un poeta singular:
     http://www.cubaliteraria.com/feria_2009/articulo18_5.htm

   o El hombre que narra desde el hombre. Cinco preguntas a Reynaldo
     Lacmara: http://www.cubaliteraria.com/feria_2009/articulo18_10.htm

** Ximena Troncoso
   contactoconlacultura@yahoo.es
   Poeta y gestora cultural chilena (Santiago, 1967). Entre 1984 y 1987
   estudi derecho en la Universidad Central de Chile
   (http://www.ucentral.cl) y actualmente termina sus estudios de
   periodismo en la Universidad ARCIS (http://www.universidadarcis.cl),
   actividad que desarrolla en paralelo con su gestin laboral comercial.
   Entre 1994 y 1996 integr la Compaa de Teatro y Poesa Anemix, cuyos
   montajes que combinaban poesa, msica y actuacin intentaban la
   difusin de la vida y obra de los grandes poetas chilenos, presentndose
   en diversos centros culturales. Particip en el Taller de Teatro de la
   Corporacin Arrau y se introdujo en el arte de la declamacin. Ha
   participado en talleres de creacin literaria, recitales poticos
   universitarios, municipales y regionales; tertulias literarias y
   encuentros de escritores regionales. Sus poemas han sido incluidos en
   antologas, revistas y discos compactos. Integra el Departamento de
   Prensa y Difusin Cultural de la Sociedad de Escritores de Chile
   (http://www.sech.cl).



=== La letra y el garabato ================================================
=== Los oasis de la prosa      Alejandro Jos Lpez Cceres ===============

      Reina de Amrica
      Nuria Amat
      Editorial Norma
      Bogot, 2007 (2002)

Te habr pasado, seguramente, que cuando ests leyendo te encontrs con una
lnea brillante, de esas que uno quisiera recordar porque sintetizan
poticamente cierta idea, alguna sensacin, determinada intuicin. Y te
dejs llevar por ese impulso inconsciente que te hace agarrar un lpiz, o
un resaltador, y usarlo para destacarla. Despus, al concluir la lectura,
cuando sucumbs a la tentacin de echar una ltima ojeadita para despedirte
del volumen antes de instalarlo temporalmente en su anaquel, ah aparecen
todas, notorias ya gracias a tu sensibilidad de lector. Tal vez podramos
denominarlas frases subrayables, o quizs oasis de la prosa. Porque son
eso, pequeos manantiales verbales que fueron escritos para tu deleite.

Por cierto que acabo de terminar, muy gratificado, Reina de Amrica.
Descubro que he dejado este libro de Nuria Amat repleto de trazos. Al
volver sobre stos, me doy cuenta de que su profusin es directamente
proporcional a la felicidad que me ha causado esta novela. Releo algunos
apartes y lo confirmo: estoy ante una autntica orfebre del lenguaje. Y he
de anotar que mi alegra de lector tiene visos de descubrimiento, pues ya
no abundan en estos tiempos de escritura industrial autores que cultiven
eso que Roland Barthes denomin el artesanado del estilo.

En Reina de Amrica se nos cuenta el periplo de Monserrat, una joven
espaola que viaja a Colombia con Wilson, su marido escritor. La costa del
Pacfico es el escenario de esta historia en la que se dan cita los
ejecutores de nuestras calamidades interminables: la guerrilla, los
paramilitares, los narcotraficantes y la Fuerza Pblica. Orientada por los
pasos de la negra Ada acaso el ms entraable de los personajes creados
por Amat, nuestra protagonista recorre la selva tropical y descubre el
Pozo de las Mujeres Muertas, centro de acopio del comercio cocalero.

La condicin de extranjera permite que Rat (Monserrat) advierta lo inslito
del entorno y de las situaciones; pero, al mismo tiempo, hace que recaiga
sobre ella el peso de la segregacin. En su narracin de tono intimista nos
da cuenta de dichas sensaciones y percepciones. Sin embargo, esta mujer
blanca inmersa en una poblacin negra llega a integrarse de forma dolorosa.
La violencia tiene la cruel facultad de igualar a todo el que transfigura
en vctima. De manera que, al ser adoptada por la tragedia, Rat termina
convertida en un miembro ms de la comunidad.

Antes de cerrar la novela de Nuria Amat, caigo en la cuenta de que las
frases subrayables tienen diferentes modos de ser. De hecho,
histricamente han recibido nombres distintos segn la clase de repercusin
que busquen en el lector. Las que aparecen en las obras de Balzac, de matiz
moralizante, son denominadas apotegmas: hay que dejar la vanidad a los que
no tienen otra cosa que exhibir. Aquellas de connotacin filosfica, y que
parecen formas poticas de la definicin, son aforismos, como los que
estilaba Oscar Wilde: El cigarrillo es el perfecto ejemplo del placer
perfecto. Es exquisito y deja insatisfecho. Hay otras que giran en torno
al humor Ramn Gmez de la Serna, su creador, las llam gregueras;
Garca Mrquez suele recurrir a ellas con mucha fortuna: La estatua en
cuya cabeza se fija una paloma debera sonrer.

Los oasis de la prosa que aparecen en Reina de Amrica tienen un carcter
particular. Quizs podramos designarlos como aforismos fenomnicos, pues
son sntesis verbales que no suelen estar destinadas a condensar ideas sino
a iluminar sensaciones, a capturar percepciones. As, cuando est ms
asustada, Monserrat nos dice: Cada uno llevaba una historia oculta en su
silencio. Algo con qu amarrar el vrtigo del miedo. Y dej que me despida
con ste, que es una joya: La noche era un enorme corazn negro que no
cesaba de latir a nuestro lado.

** Alejandro Jos Lpez Cceres
   alejolopz@hotmail.com
   Escritor y realizador audiovisual colombiano (Tulu, 1969). Ha publicado
   los libros Tierra posible (crnicas, 1999), Entre la pluma y la
   pantalla: reflexiones sobre literatura, cine y periodismo (ensayos,
   2003), y Dal violeta (cuentos, 2005). Reside en Cali, donde dirige la
   Escuela de Estudios Literarios
   (http://estudiosliterarios.univalle.edu.co) de la Universidad del Valle
   (http://www.univalle.edu.co).



=== Un tal Rafael Jos Muoz      Alberto Jos Prez ======================

Pareciera que Rafael Jos Muoz pas la vida creando, sin poder concluirlo,
su propio infierno, cual corresponde a un poeta como l; quiso la frmula
para soar, eternamente, y si la consigui, esos sueos jams pisaron los
lmites del espanto, quizs el amor fue el nudo mgico que hizo posible los
nombres de personas y lugares, dioses y demonios, que atesor en su poesa.
Eso s, los puntos cardinales, sus puntos cardinales, son, en cierto modo,
UNO, la bestia memorstica que hace posible la atmsfera para que el poeta,
respire, camine.

Anterior a Muoz, Salustio Gonzlez Rincones tambin se arrincon a s
mismo en ludopata semejante a la del hombre de El Crculo de los Tres
Soles (Fondo Editorial del Caribe, 2005), paisaje y hombre, amor y muerte.
En Muoz esos planos son ms claros y precisos, el frrago provinciano no
le pesa tanto como a Gonzlez Rincones, los smbolos de la ruralidad de la
poca son, en su poesa, retrato de un pas que comienza a reconocerse como
tal. Muoz juega con dardos y con ellos sostiene los estandartes que como
rboles deja caer con el estruendo que todo dolor se dimensiona a s mismo,
en la huida, cuando comienza a despegar las hojas del calendario de las
rendijas de su alfabeto. Es extrao, pero percibo todo ese juego de Muoz
como una ventana de alas batientes. Cuyo sonido obliga a todos a atender
los movimientos que con el viento estremecen los cimientos del poema, la
voz de Muoz, la vida de Muoz, aun as puede distinguirse un poeta que no
recala en esquinas ajenas, que no hiere el viento con banderas que no le
pertenezcan.

El espacio sagrado de El Crculo de los Tres Soles es la huella de un
gigante que no se borrar, en ella resbalarn quienes lo intenten, si no
dan el tranco posible para alcanzar a mirar Las Siete Cabrillas, el Pjaro
Siete Colores y los Siete Pecados Capitales:

      El viento llega otra vez y se pone como un pen
      en su cabestro de anchulina que apuramos
      cuando tombamos agua sin dolor.

      El viento llega, me trae sonidos del mar,
      batallones de cangrejos, fulgores de algas
      y los espejismos de las altas soledades nocturnas.

      Solapado yo lo veo junto a sus aves azules
      cuando envuelve como un miche de madrugada
      y hace que se esfumen los alcanfores en cruz.

      Es el viento que trae sus maletas,
      es l, mira so voladura,
      mira cmo voltea mi camioneta Austin 1958.

      Su horizonte tiene que ver con el cielo,
      con las siete cabrillas, con el pjaro siete colores,
      con el arco iris tambin, y con los siete pecados capitales.

      El viento, si lo pasamos, muere Krist.
      Si lo dejamos en su crculo es que naci Ogor.
      Es que ya vino, ojal que haya trado
      Sus treinta y siete cocuyos.

Muoz, Rafael Jos, est en el crculo de los poetas, donde el lector puede
probar la llama de una poesa donde el nfasis es estrangulado y
disfrutar la extraa manera de anunciar la muerte de sus amigos, quizs con
la intencin de manifestar su lejana, cosas de poetas, seores del mundo.

** Alberto Jos Prez
   albertoperez802@hotmail.com
   Poeta, editor y comentarista literario venezolano (El Samn, Apure,
   1951). Ha obtenido reconocimientos por su obra potica entre los cuales
   vale mencionar el Premio nico de Poesa de la Bienal de Literatura de
   la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) por su
   libro Homenajes (1991), y el Premio de Poesa de la Universidad Nacional
   Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (Unellez,
   http://www.unellez.edu.ve), por el poemario El espejo y la memoria
   (1987). Tambin ha publicado los poemarios Los gestos tardos (1975), El
   libro de Barina (1985), Marca (1984), Olor de amor (1995), Como si
   valiera un siglo (1996), Retrato de memoria del corazn de una mujer
   (1997), Un poeta como yo (2006) y la antologa potica El poeta de quien
   les hablo (1999).



=== Un extrao perfecto      Mara Anglica Franco Fras ==================

                          Para un extrao amigo, con mudo agradecimiento...

En algn momento de nuestras vidas hemos tropezado con extraos que, por
una razn u otra, consideramos perfectos. Unos meses atrs, volv a
encontrarme con uno de ellos. Lo descubr hace ocho aos. La maana
siguiente en que lo vi por primera vez, despert sintindome diferente. Su
imagen acudi a mi memoria de manera instantnea, en lugar que cualquier
otra vivencia. Sin embargo, ahora puedo ver cmo con el correr del tiempo,
cambian nuestras ideas y necesidades, mas hay emociones que perduran.

Una noche de fin de semana, pas por el restaurante de una amiga a
saludarla, y para mi sorpresa, lo encontr haciendo parte de un grupo que
departa animadamente en el local. Al escuchar su voz a intervalos
dirigiendo frases llenas de amabilidad a sus compaeros de mesa, logr
cerciorarme: era l.

De pie, a un costado de la barra del bar, hablaba con mi amiga; la posicin
me alejaba de las miradas de los comensales, los cuales poda observar
reflejados en el espejo de la pared del fondo. Creyendo que mi cara me
delatara, le dije que all se encontraba mi amor platnico en la poca en
que terminaba la universidad. Con un gesto disimulado, ella pide que se lo
muestre. Tambin lo not. Corrobor por qu lo encontr perfecto, al
hacerle ella un cumplido muy bogotano: Es chusco. Sin duda lo es, a su
peculiar manera. Ms all de la simple impresin fsica, es lograr
conectarse con lo que la persona transmite de s misma a los dems, y hay
que hallarse lo suficientemente receptivo para poder captar ese encanto. l
ignora e ignorar por qu una desconocida con la que coincidi en varias
ocasiones, afirma sentir algo as, porque no se quiere lo que no se conoce.
Alguna vez fuimos presentados, ya no recuerdo cmo fue estrechar su mano en
ese instante nico, pues todo sucedi demasiado rpido. Vagamente logro
evocar que se le vea un poco tenso; por mi parte, sonre y trat de
mostrarme segura, aunque senta las rodillas derretidas.

En el portal de Internet Sepiensa.org encuentro una acertada definicin de
lo que representa el concepto de amor platnico, que no entra en
discusiones filosficas: El amor platnico es, no el amor al ideal de una
persona, sino el amor a conocer a una persona y a la sabidura de esa
misma.

Ser que todava somos capaces de ver lo bello que hay en cada ser humano
que nos rodea? Porque todos sin excepcin somos sujetos de belleza, sta
reside en el interior de cada uno, y es ms o menos perceptible en razn de
lo poco o mucho que dejamos ver de nosotros mismos al mundo. Poder ver esa
belleza es tambin cuestin de esperanza, la que en este tiempo se
encuentra tan revaluada. No confiamos ni siquiera en nosotros, en nada,
menos en los dems. Hoy todo es desechable, cero compromisos, sin ataduras
ni cadenas que arrastrar. Al vivir tan desligados, ajenos hasta de nuestros
ms allegados, cada vez ms se nos dificulta establecer nuevos vnculos.
Por esto, de acuerdo a lo planteado por Erich Fromm en su libro El arte de
amar: Conocemos a nuestros semejantes y, sin embargo, no los conocemos,
porque no somos una cosa, y tampoco lo son nuestros semejantes. Cuanto ms
avanzamos hacia las profundidades de nuestro ser, o el ser de los otros,
ms nos elude la meta del conocimiento. Sin embargo, no podemos dejar de
sentir el deseo de penetrar en el secreto del alma humana, en el ncleo ms
profundo que es l  (1).

Ms extraordinario que tornar cercanos a esos extraos, es el hecho de que
siempre habr uno en especial, que vuelva a nuestra mente de cuando en
cuando; pese a que puede que le sigan otros en mayor o menor grado de
caractersticas similares que los distingan en nuestro concepto, del comn
de la gente. Habr algunos con los que se intercambien palabras, dejando la
sensacin de querer ahondar ms en su trato, y otros a los que nos una un
ocano de silencio. A stos anhelars encontrrtelos en una situacin que
posibilite romper el hielo, tal como quedarse atascados dentro del mismo
ascensor, o durante una espera casi interminable como puede ser la de una
fila de clientes que esperan para hacer un reclamo en oficinas de servicios
pblicos. Si la oportunidad definitivamente no se materializa, es factible
comprender cuando Gustav Aschenbach concluye asumiendo su condicin de
enamorado del adolescente Tadzio, en La muerte en Venecia: Nada resulta
ms extrao ni ms irritante que las relaciones que se establecen entre
hombres que slo se conocen de vista, que diariamente, a todas horas, se
tropiezan, se observan, vindose obligados, por la etiqueta o por capricho,
a no saludarse ni cruzar palabra, manteniendo el engao de una indiferencia
perfecta. Se produce entre ellos una inquietud e irritada curiosidad. Es la
historia de un deseo de conocerse y tratarse insatisfecho, artificiosamente
contenido, y, en especial, de una especie de estimacin exaltada. Pues el
hombre ama y honra al hombre mientras no puede juzgarlo y el deseo se
engendra por el conocimiento defectuoso (2).

Thomas Mann, creador de los personajes citados, fue sabio conocedor de esta
clase de vibraciones. En La montaa mgica, Hans Castorp y su primo Joachim
Ziemssen se encuentran presos de sus respectivos temores sobre el
particular. Slo circunstancias excepcionales, como la noche de Walpurgis,
en el caso de Castorp, permitirn que le hable a Clawdia Chauchat,
utilizando el pretexto de pedirle prestado un lpiz, argumento recurrido en
sus aos escolares para acercarse a su compaero de ojos trtaros,
Pribislav Hippe; ojos iguales a los que encuentra ms tarde en el sanatorio
Berghof y que inciden en la transformacin de su estada de tres semanas en
siete aos.

Madame Chauchat se da cuenta de sus intenciones mucho antes de que ste se
atreva a dirigirle la palabra, disfrutando del poder que ejerce sobre l.
Mann describe los momentos previos y concomitantes a ese definitivo
encuentro con original sarcasmo: La mujer del tricornio de papel le mir
de arriba abajo con una sonrisa que no revelaba piedad alguna ni inquietud
ante aquella cara desencajada. Ese sexo no conoce tal piedad ni tal
inquietud ante los destrozos de la pasin, de ese elemento que por lo visto
le es mucho ms familiar que al hombre, el cual, por naturaleza, no puede
soportarlo y esto produce a la mujer, cuando lo comprueba, una satisfaccin
burlona y maligna (3).

A diferencia de su primo, el teniente Ziemssen, enamorado en secreto de
Marusja, la sonriente portadora del pauelo impregnado de esencia de
naranja; espera a que sea casi demasiado tarde para un acercamiento. El
ltimo da en que es capaz de mantenerse en pie, se decide a conversar con
ella. Justo antes de iniciar la travesa que lo llevar como un soldado y
como un valiente hacia la muerte.

No s si fui descubierta, o si la intuicin de la gatita rusa del Daguestn
la comparte el personaje que viste pantalones chinos y camisa blanca,
adecuados para este clima. No esperar, ya Joachim lo hizo suficientemente
luego de saberse la rutina empleada por Marujsa la risa ahogada con el
pauelo de memoria. Aqu, la distancia me aleja de cualquier olor, slo
permite divisar las latas de Red Bull en la nevera del bar, acerca de las
cuales reconvienen a su duea para no venderlas por encontrarse prohibidas
en Francia; pero no estamos en el Zauberberg en Davos, Suiza, sino en el
trpico, un Caribe en el que si alguien logra soportar su temperatura e
idiosincrasia, podr sobrevivir en el lugar ms inhspito del planeta. El
calor me obliga a tomar acciones, a ver las cosas con los lentes de la
realidad, en vez de espejismos que se aparecen en el desierto para
confundir hasta perder el rumbo. Es as que, por todo lo anterior, ms que
extraos perfectos, reconozco a quin encontr y a m tan slo en la
categora de perfectos extraos. La gracia de lo incgnito, el deseo de
acercarse a la llama cmo si fusemos mariposas, en algn momento se
desvanece, de vuelta a tierra firme, sin amargura alguna: Las cosas
hermosas no tienen repeticin, le en una vieja novela de Vicky Baum.
Lleg el momento de decir hasta siempre. Haba salido del restaurante pues
la hora pactada para encontrarme con un grupo de amigos en otro sitio dando
vuelta a la esquina se cumpli, necesaria. Los busqu en vano y me comentan
a travs del mvil que se atrasaron, pero pronto llegaran para celebrar el
cumpleaos de Juan el argentino. Al ser casi medianoche encontrndome sola
en un sector un poco peligroso para una mujer con cartera y telfono
celular deambulando por la avenida donde se encuentra buena parte de los
sitios de diversin nocturna de la ciudad, decid que era mejor regresar a
lo seguro. Volv al local. Todava se encontraban all, la nica diferencia
fue que mi amiga y yo nos quedamos en la puerta, conversando con una
clienta que haba salido a fumarse un cigarrillo, mientras le pregunt,
creando mi propia cortina de humo, si la flor que luca en la oreja era una
veranera o una flor de La Habana. Result conociendo hace varios aos a su
prima, porque una vez le compr un frasco de mermelada de patilla gourmet
para regalar. A la mesa del extrao llevan, directo desde la cocina, un
humeante plato de cous-cous, como el que invita a comer Sabrina a Linus en
la versin de la pelcula dirigida en 1995 por el fallecido Sidney Pollack;
en la que vemos con claridad este fenmeno con todas sus aristas. Una vez
en Pars, la hija de Fairchild el chfer, debe desprenderse de la sombra
del enamoramiento que siente por David Larrabee, del cual todos cuantos la
conocen estn al tanto y l ni siquiera se da cuenta. Una de sus mentoras
le da un valioso consejo: Las ilusiones son personajes peligrosos, no
tienen defectos. Al regresar a casa y experimentar en carne propia el
modus operandi del conquistador incorregible que es, acepta la situacin
sin pasar por alto el lugar importante que ocupa en su alma, para poder
seguir adelante. Aunque no s cmo se porta ste, ser as cmo saldr
adelante tambin. La idea me lleg despus de dejar un mensaje a quien me
acompaaba en el ao 2000, cuando nos tropezamos a esta especie de David
del cual ignoro si es o no un tarambana. Tal vez el momento de despejar la
duda no sea ahora, o no lo sea nunca. Hay que hacer caso a la buena
voluntad que todava reside en una misma. Entre todos los amores que pueden
tener cabida en la vida, el primero, el ms curioso y trascendental, esa
noche morira para dar paso a quin sabe qu nos depare el camino, con los
brazos abiertos. Nunca lo olvidar, tal vez si me lo vuelvo a encontrar me
arrancar una sonrisa, y ya el pulso no se me acelere.



Notas

 1. FROMM, Erich. El arte de amar. Coleccin Popular. Ediciones Skala. Pp.
    38-39.

 2. MANN, Thomas. La muerte en Venecia. Crculo de Lectores. Bogot. 1982.
    P. 63.

 3. MANN, Thomas. La montaa mgica. Plaza & Jans. Barcelona. 1983. P.
    333.

** Mara Anglica Franco Fras
   mfrancofrias@yahoo.es
   Abogada colombiana (Cartagena, Bolvar, 1974). Egresada de la
   Universidad de Cartagena (http://www.unicartagena.edu.co). Ha publicado
   relatos y artculos en Semana (http://www.semana.com), Letralia
   (http://www.letralia.com), Destiempos (http://www.destiempos.com),
   Revista Literaria Remolinos (http://es.geocities.com/revista_remolinos)
   y Caasanta (http://www.canasanta.com). Mantiene una bitcora personal
   en http://mariafrancofrias.blogspot.com.



=== Qu bien suena este llanto, de Margarita Belandria ====================
=== Gladys Portuondo ======================================================

      Qu bien suena este llanto
      Margarita Belandria (Canagu, 1953)
      Novela
      Edicin Centro Nacional del Libro
      Asociacin de Escritores de Mrida
      Fondo Editorial Ramn Palomares
      Ao 2007

La novela de la escritora y poetisa Margarita Belandria (Canagu, 1953)
dibuja a grandes trazos los contornos pintorescos de un apretado fresco del
pramo andino merideo. Teida de drama y de humor irnico, la narracin
articula las historias de los personajes en matices contrastantes que
incisivamente atrapan la tragedia del desencuentro como esencia de las
existencias: entre el matrimonio y el amor (Mara Antonia Solano, cuyo
amante muere suicidndose al contraer ella matrimonio con el hombre elegido
por su padre; Margarita Palma, cegada por el espejismo del amor al escapar
con quien se convertir en su marido y trgicamente enamorada de un
imposible, sin que en ningn momento hubiese siquiera supuesto la
posibilidad del divorcio); entre la infancia y la inocencia (las hijas de
doa Toa, quien es un arquetipo del alter ego del machismo; Magdalena
Marquina, la amiga de la infancia de Margarita Palma, cuyo infantil
espritu despierto contrasta con el temor a la escuela de los hijos de
campesinos reticentes, los desamparados de la orfandad intelectual y
moral); entre la virilidad y la hombra (Macho Amargo, el vulgar y
vanidoso marido de Margarita Palma y Mariano Cedeo, el hombre astral, su
amante poeta); entre el amor filial y el amor matrimonial (el
distanciamiento entre Margarita Palma y su padre, don Ramn, consecuencia
de la ajena relacin entre ste y Mara Antonia, su madre); entre lo
personal y lo social (Pilar Moronta, quien est dispuesta a entregar su
fortuna al movimiento revolucionario y termina siendo expropiada); entre el
intelecto y la pasin (el profesor Serfatti, quien se esconde tras un mundo
libresco por la cobarda ante los riesgos de las pasiones del mundo real).
La multiplicidad de historias simula una red donde queda atrapado cada
personaje: ninguno escapa. El entrecruzamiento se muestra como una
telaraa, a la manera de una crcel del alma en un laberinto
inextricable. Hay tambin como un voluntario desajuste, una
incompatibilidad manifiesta entre las historias personales y el escenario
poltico: Pilar Moronta no llega a articularse con la causa, que aparece
slo como teln de fondo. Pero adems, la narracin muestra toda causa
(matrimonio, amor, relaciones filiales) como causa perdida. Cedeo y
Serfatti representan la impotencia de las dos alas del alma, la pasin y
el intelecto, al batir cada una por s sola.

El trazo ms enrgico de esta pintura, dibujada con claroscuros y
opacidades, son las relaciones antinmicas entre las mseras realidades y
los amores fantasiosos (o fantasmales): la alternativa entre el
amor-plenitud y la carencial realidad de lo cotidiano. El amor habita en el
mundo de lo cuasi-realizable y las miserias humanas colman el mundo de lo
real-no-maravilloso, mundo de una realidad obscena, en el sentido
sartreano. Tanto la relacin amable y desbordada en la pasin compartida
entre Margarita Palma y Mariano Cedeo, como el oscuro y secreto
sentimiento incestuoso de Marco Vinicio, quedan recogidos en el mbito de
lo irrealizable, asociado a sus desmesuras. Se apela a la imposibilidad de
consumacin de una hybris del eros que remite a lo trgico y a lo absurdo;
a la muerte accidental, pero trgica, de Cedeo, y a la otra muerte,
absurda hasta el ridculo, de Marco Vinicio, atragantado con un hueso.

A travs del simbolismo de la naturaleza, junto a los personajes y como
escenario inseparable de sus acciones y pensamientos, aparece otra
dimensin de las esencias del desencuentro: el contraste entre diferentes
regiones geogrficas, la montaa y la mar, parece sugerir la revelacin
posible de enigmas en apelacin a una ley universal, csmica, como razn
ltima del sufrimiento humano. En una narrativa escrita en el ms castizo
lenguaje regional y apelando a las sintaxis y al lxico del habla
caracterstica de la gente del pramo merideo, entre los relatos y la
superposicin de frecuentes monlogos se articulan historias personales
cuyo sentido inmediato puede ser hallado en una crnica del fracaso. La
autora nos conduce a travs de la trama con la experticia de quien conoce
cada accidente del terreno sobre todo del humano, recorrido en vasta
extensin, pues el geogrfico se muestra espordicamente, en pinceladas y
simbolismos y nos acompaa en la recreacin de vivencias en las que la
intensidad desmesurada de las fibras humanas produce el estremecimiento de
una profunda tristeza y el sentimiento de lo irremediable. La narracin
entreteje redes de transiciones imposibles, de mundos incompatibles que
desembocan en la incomprensibilidad ltima del alma humana, lo que resume
esta filosofa del desencuentro y del absurdo de toda eleccin, conducente
a una interrogante siempre suspendida en la narracin: habr fracasos
reparables, destinos reparables? Desafiando la sensibilidad del lector,
apenas ste logra mantenerse en este recorrido en la actitud de una
imposible ataraxia, en la que la capacidad reflexiva terminara anulndose
al cerrarse los accesos del sentimiento a estos nferos.

Esta novela, no obstante, no es exclusivamente una crnica del fracaso
personal y social. La crnica, como gnero literario, puede encontrarse lo
mismo en el relato histrico que en el mitolgico; en el lenguaje tanto de
los hechos reales como en el de los ficticios, y puede tambin servir de
vnculo entre ambos. Como vehculo hacia el mundo de lo posible (que no es
ni lo real, ni lo ficticio, sino lo poitico), la crnica del fracaso en
los relatos de esta novela acta en el trnsito de la narracin hacia el
atrapamiento de una dicotoma ancestral, transhistrica y atemporal: la de
la relacin entre el orden y el caos, insoluble alternativa que abarca los
destinos de aquellos personajes trgicamente sujetos a la imposibilidad de
su integracin. Curiosamente, hay un nico personaje del que la autora dice
que es una persona alegre, Pastora Santos. Pastora es el nico personaje
de origen desconocido, situacin a la que la narracin alude enfticamente:
aparece en la historia al llegar a la puerta del convento como hurfana, en
un canasto. En contraste con Pastora, la persona sin origen, las historias
de otros personajes se presentan en los contextos de respectivas historias
familiares, de las cuales no pueden desatarse. Es por eso que Pastora
simboliza la manera ingenua de una articulacin posible entre el orden y el
caos, entre el origen desconocido y un destino feliz en su ingenuidad; la
conciencia y la identidad de s asociadas al conocimiento del origen no
representan en Pastora, en consecuencia, una eleccin dramtica. Pastora
asume ingenuamente el pathos de su destino sin origen, sin preguntarse y
sin arriesgarse, en una tranquila inconsciencia sobre su propia identidad.

Toda la narracin tiene como centro al personaje principal, Margarita
Palma, cuya historia no es mera repeticin, pero tampoco quintaesencia, de
lo dramtico o de lo absurdo de los destinos de otros personajes. Ms bien
la historia de Margarita Palma es un desbordamiento de todas las anttesis;
ella las concentra todas y al mismo tiempo representa el anuncio de la
conciliacin paradjica, mas no imposible, de aquellas tendencias
habitualmente enfrentadas en la existencia humana: la pasin vital y el
intelecto; la razn y el sentimiento; el orden y el caos. Esta condicin es
revelada en la carta pstuma del profesor Serfatti: T amas los libros, y
vives, sin embargo. No eres esclava. Esclava ni de tus libros ni de tus
debilidades.

Margarita Palma es el personaje-clave de toda la narracin: lo
femenino-originario es el lugar simblico donde se generan y reconcilian
las anttesis, pues el origen es el lugar de la paradoja, nico origen
verdadero que trasciende los lmites empricos de los nacimientos y de todo
linaje familiar o histrico (temporal), conocido o no. La paradoja
encarnada en la historia de Margarita Palma a travs de la relacin entre
la pasin-amor-poesa-imposible y lo cotidiano-real-predecible-conocido
traduce a su dimensin humana la otra paradoja csmica, universal: la de la
relacin entre el orden y el caos. Pues ser en el alma humana, y no en la
ley de la naturaleza, donde es posible alcanzar, al menos de forma fugaz,
aquella posible integracin, que asimilando el fracaso y aun sucumbiendo a
ste Margarita Palma es vctima del caos producido por las fuerzas de la
naturaleza recoge en el recuerdo de los seres queridos y del amado toda la
riqueza de un destino que ha remontado las leyes del cosmos a travs de la
memoria-actualizacin de sus amores. El recuerdo, la reminiscencia, es la
presencia de lo eterno: Margaviota es el smbolo del remontarse y del
trascender los desencuentros, hacia el mundo potico de los posibles
encuentros. Pero stos son otros puntos cardinales...

      Publicado en la IV Antologa Escritoras venezolanas ante la crtica
      (Asociacin de Escritores de Mrida,
      http://www.escritoresmerida-ve.com, 2007).

** Gladys Portuondo
   gladysleandra13@yahoo.com
   Investigadora cubana (1952). Licenciada en derecho por la Universidad de
   La Habana (http://www.uh.cu; 1976), con maestra en filosofa por la
   Universidad de los Andes (ULA, http://www.ula.ve; 2005). Es profesora de
   historia de la filosofa del Seminario Mayor de la Arquidicesis de
   Mrida (http://www.arquidiocesisdemerida.org.ve; Venezuela). Ha
   publicado los libros Antologa de materialismo dialctico (tres tomos,
   Universidad de La Habana, 1986), Antologa de historia de la filosofa
   cubana y latinoamericana (seccin Humanismo e historia en Fernando
   Ortiz, cuatro tomos, Universidad de La Habana, 1990) y Dimensin
   histrico-filosfica del problema del hombre (en coautora con Lourdes
   Rensoli, Universidad de La Habana, 1991). Sus ensayos han aparecido en
   Dikaiosyne (ULA), Lgoi (Universidad Catlica Andrs Bello, Ucab,
   http://www.ucab.edu.ve) y otras revistas especializadas sobre ciencias
   sociales.



=== Mary Grueso, almanegra de piangua y mar ===============================
=== Leopoldo de Quevedo y Monroy ==========================================

      (Nota del editor: esta semblanza de la poeta colombiana Mary Grueso
      Romero fue presentada por su autor el pasado 7 de febrero, en Cali,
      durante un homenaje rendido a la autora por la Fundacin Plenilunio).

Mary Grueso Romero es mujer de pulpa de cununo y calamar. Lleva en sus
venas una cascada de alabaos tristes, ojos de negritos que corren por el
litoral y cocos que se baten como maracas en la palma junto a la mar.

Naci en el Corregimiento de Chuare Napi, en Guapi, Cauca, sobre la rivera
del ro en noche de chirimas, marimba y guas. Por el estero cercano
arrastraba la marea pianguas raiceras, sierras, cangrejos y jaibas y las
dej a su puerta para saludar a quien en su vida no hara otra cosa que
hablar de mar y negro carbn.

De mayor ha vuelto a visitar la casa grande paterna y materna que se
revuelve en sus recuerdos. La mira de arriba hasta sus pies con sus dos
plantas, grande, con pisos brillantes de madera, junto al ro Guapi. La ha
encontrado pequea y extraa como postal magenta de un paisaje soado. Con
los ojos semicerrados extrae de su tristeza y del inconsciente la imagen
huidiza de los momentos revividos:

      He llegado a la sala de mi casa
      a sacudir la neblina de polvo en mi memoria
      mientras de mi pecho salen entrecortados sollozos.
      Entren por mis palabras
      mientras yo desde la soledad de la Baha
      los guardo por siempre y para siempre.
      Emprend el retorno
      cuando la luna inclinaba sus cabellos
      y abra los portones de la noche.
      No sin esfuerzo sub una a una
      las escaleras de mi infancia.
      Al llegar a lo alto encontr la puerta cerrada
      deteriorada por el comejn y el tiempo...
      Empezaron a caer del cerrojo
      las cancarrias y el murmullo de splicas
      de las cansadas bisagras
      que pedan gotas de aceite... (1).

Wilfredo Grueso y Eustaquia Romero, sus padres, la arrullaron en su tierra,
junto al abuelo Martn Romero, y luego emigraron a un ingenio en Zarzal.
Fiel a su tierra y a sus ancestros creci hasta los 20 aos entre mimos y
como una princesa, despreocupada de los afanes de la ciudad. Se cas a los
23 y con el apoyo de su marido estudi en la Normal Nacional de las
Hermanas de la Providencia. Entrada a los 28 aos se gradu de maestra y
empez su ascenso en la literatura y la poesa en las universidades del
Quindo, Univalle y Los Libertadores.

Mary Grueso es una mole negra nacida del vientre del mar. Alta, gruesa, se
mueve como las olas violentas en noche de leva. Su cara sonre con labios
pintados de negro y carmn. De carnes firmes y voz de barco que saluda
cuando llega al puerto. Su palabra es ola sonora y a veces grito de alerta,
es marisco, es pjaro, es chonta de selva, es fnebre chigualo de nio
muerto. Todo en ella huele y tiene sabor a niebla marina, a sal de
ambiente, a sol y cielo abierto, a sudor y cansancio de muelle, a risa
franca y mano de mujer amiga.

La hemos visto mirar ansiosa como gaviota que busca en el confn lejano la
roca de coral para sosegar su viaje. Lleva en su alma una queja honda que
aprendi desde que bebi la sangre en su madre. Es la marca de ser negra y
sentir que sus congneres no han aprendido a ver su rostro en el color que
deja el fuego y que esconde un diamante sin talla.

Hija de abuelos esclavos que trabajaban en minas sureas, es heredera ahora
de apellidos de negreros amos blancos. No esconde su triste pasado ni rumia
odios ancestrales. Con la serenidad que da el trabajo y el arte y el calor
de la familia pasa sus horas escribiendo y llevando un mensaje libertario.

Ella sigue por el sendero que le ense la vida dura y la historia infame
de sus ancestros. Pudo ms en ella la paciencia y el ejemplo de los
aborgenes que jams se rindieron ante el infortunio que las cicatrices que
dejaron en las espaldas los seores de abolengo que le dieron sus
apellidos. Murieron para ellos sus bales de morrocotas y el orgullo de sus
ttulos y Mary muestra hoy la joya que llevaba escondida entre sus ijares
renegridos.

      Yo vengo de una raza que tiene
      una historia pacont,
      que rompiendo las cadenas
      alcanz la libert.

      A sangre y fuego rompieron
      las cadenas de opresin
      y ese yugo esclavista
      que por siglos nos aplast.

      La sangre en mi cuerpo
      se empieza a desboc,
      se me sube a la cabeza
      y comienzo a protest.

      Yo soy negra como la noche,
      como el carbn mineral,
      como las entraas de la tierra
      y como el oscuro pedernal (2).

Ama el ancho del agua verde, con su hondo misterio que sube y baja en su
masa de agua. Quiere ser poeta de pueblo, ama a su gente, conversa con la
ventera, el taxista y la peluquera. All la llaman, se unta de calle y de
olor a gente comn y recorre a pie en el medioda entre el sol y los
colectivos las cuadras de Brisas del Mar en Buenaventura donde habita hace
nueve aos y ensea en el Colegio Juan Jos Rondn a cientos de negritos a
contar y cantar.

En Mary Grueso pierde sentido el viejo aforismo de que el poeta nace y no
se hace. Antes de casarse con quien la inst a estudiar y a escribir,
Moiss Ziga, el esposo que ya cumpli su misin con ella y se fue, jams
pas por su mente que su amor y el dolor de su partida llegaran a
convertirla en la poetisa que hara resonar por el mundo su amor por la
arena negra del Pacfico y el paisaje de su tierra natal. Su libro El mar y
t guarda en su ttulo y en gran parte de su cuerpo la efigie grata de
quien fuera la raz de ese rbol frondoso que es hoy esta mujer, madre y
escritora.

      Escuch tu nombre sobre la playa
      y cerr mis ojos de emocin
      luego lo escuch en el pasamanos
      de la playa a la embarcacin.

      (...)

      Escuch tu nombre en el muelle
      cuando el viento mi falda alz
      y te busqu a todos lados
      pensando que habas visto aquella accin.

      (...)

      Oigo tu nombre por todas partes
      y el olvido no acude a m
      mi corazn sangra al or tu nombre
      implorando al cielo qu hacer sin ti (4).

A Mary Grueso la coron como Almanegra hace dos aos la maestra de
maestras, gueda Pizarro, ante doscientas mujeres absortas, en una sesin
de triunfo y baile. En la rotonda del Museo Rayo, la escuela ms grande de
poesa de Amrica, Mary tron y nad en ese ro de pianguas y calamares y
cant con los resoplidos de una garganta de ballena azul en la mar de la
Gorgonia. Quienes la conocen ven en ella a una diosa colombiana, de piel y
palabra negra. Su cuerpo es una mina de coral negro, por sus muslos corren
versos negros y de sus dos cununos han tomado leche negra sus tres hijos y
los negritos del Puerto que oyen sus clases con su voz de alegre ltigo
negro.

La poesa de Mary Grueso cada da es ms del mundo, como lo adivin en el
epgrafe que tom de Len Tolstoi para su segundo libro: Aprende a
describir tu aldea y entonces sers universal (3). La riqueza idiomtica,
el rescate de la oralidad de sus races negras, la novedad de las imgenes
y la naturalidad con que usa el lenguaje hacen de su poesa un canto propio
y la colocan en el mismo Olimpo al lado de Candelario Obeso, Helcas Martn
Gngora, Lino Antonio Sevillano Quiones y, por supuesto, junto a Mara
Teresa Ramrez y Mara Elcina Valencia Crdoba.

      Vamos a las montaas, vamos al mar
      nos subiremos en lanchas
      y empezaremos a jugar
      con las olas traviesas
      para subir y bajar
      entre espumas marineras
      o las palmeras trepar,
      y en los raiceros
      de natos y manglares
      sacaremos cangrejos
      de las cuevas del barrial
      o recogeremos almejas
      entre arena y aguasal (5).

Al igual que Guilln y Pals Matos, que Obeso, Artel y Martn Gngora,
lleva en su piel y su cintura el vaivn y el ritmo musical de los zules,
los yorubas y de todas las tribus africanas. Un bong milenario est
sonando en su memoria cuando teje o borda como lo haca su madre o cuando
cantaba mientras haca el atollao de piangua en la cocina. La jitanjfora
negra ronda en sus manos cuando escribe en castellano y hace que las lneas
del cuaderno se conviertan en pentagrama, marimba o cununo para arrullar el
negre en la cuna o para llorar al muerto en el chigualo.

      Cuando se habla de manigua
      de mina, manglar y son,
      esclavo, negro y negrero,
      de frica viene el clamor.

      Palabras que se repiten
      por el viento en los esteros
      timba marimba simbra
      los cununos de la negra.

      Manamb mandinga singa
      guas cununo y tamb
      pescando en los esteros
      el negro se enferm.

      Cuzumbo zumbo zurungo
      palabras amargas son
      pronuncia el negro coplero
      ardido de fiebre y sudor (6).

Las calles, ros, palafitos y gaviotas de su pueblo, Nario, Cauca, el
Valle del Cauca han detenido su paso para escuchar su bello canto.
Risaralda, Santander, la sabana de los muiscas en Bogot y Cartagena con su
Baha la han visto triunfar y han aplaudido sus versos. Las ovaciones han
sido su premio y su voz ha llegado hasta universidades lejanas que han
pregonado su ingenio.

Sus libros publicados son El otro yo que s soy yo, poemas de amor y mar
(1997), El mar y t, poesa afrocolombiana (2003), Del bal a la escuela,
antologa literaria infantil (2003), Negra soy (2008), publicada por
Ediciones Embalaje del Museo Rayo, y los dos que tiene en imprenta, Cuando
los ancestros llaman, con Univalle, y Tmame antes que la noche llegue, con
Hoteles Estelar, son testimonio de su produccin y sensibilidad por el
paisaje del litoral pacfico, su colorido, amores y dolores.

La poetisa Mary Grueso ha logrado alzar el vuelo como los enormes
alcatraces en busca del mar y el cielo, del palmar y el manglar. Ha
experimentado la velocidad del viento, la suavidad de la brisa, la
inclemencia de las tempestades y ha gozado de los arreboles en el atardecer
del Puerto. Su alma negra est llena de noche, de estrellas, de la
sabidura del bho y su palabra llega como refulgente rayo. Estamos de
fiesta porque su presencia alegra y brilla como torso de palmera en medio
de la tormenta.



*** Que gelva mi muj!

Hoy cuando tengo pena
me voy a naveg
con mi champa y mi canalete
empiezo a canaleti.

Y es por esa negra
que la pena me va a acab
y cojo mi atarraya
y empiezo a atarray.

La marea sube y baja
y yo estoy en alta m
pensando que llego al rancho
y mi negra all no est.

A dnde estar mi negrita?
Cmo se olvid
de tantas cosas buenas
que a mi lado pas?

Toitico se lo daba
lo que pora yo
trabajaba a sol y agua
porque era mi adoracin.
Me dej sin motivo
y se fue con el patrn.

Y an estoy esperando
a que gelva otra v
y gelvo y se lo perdono
porque sin ella no s qu hac,
mi vida no tiene sentido.
Ay, por Dios, que gelva mi muj!



*** Cuando el negro dice

Cuando el negro dice marimba y guas
su voz tiene el color de las algas y el manglar,
la dulce provocacin del chontaduro,
el insinuoso vaivn de las canoas,
el dorado amarillo del oro
y el sentimiento de nostalgia de frica.

Cuando el negro dice marimba y guas
su voz tiene el llamado angustioso de los tambores,
las rondas acrobticas de las ballenas,
el balanceo rtmico de las palmeras
y la paciente espera de los esteros.

Cuando el negro dice marimba y guas
su voz tiene la nocturna fragancia de los jazmines,
el sentir pegajoso del salitre del mar en el cuerpo,
el sabor inconfundible del encocao de jaiba
y el atardecer en una playa de amor
entre redes de luceros.

Cuando el negro dice marimba y guas
la sangre se da prisa en las venas
bailando al comps de los arrullos,
de sentimientos que se escapan de los labios
como montono repicar de campanas
cuando anuncian la fiesta en el altar
y te deja en la boca la frescura
del himno que te falta por cantar
al amor, a la vida, a la nostalgia
y a los amores que faltan por llegar.



*** Pobreza negra

El negrito tiene sueo
quin lo arruyar
tiralo en un petate
o en una estera quiz
que el negrito se duerme solo
naide lo arruyar
culgale una hamaca
que l solo se dormir
que la mam cogi el potro
y se embarc pa la ma
dicen que a pesc cangrejo
o jaiba ser quiz.

Y cuando el negrito dispierte
quin lo alimentar
mi comadre la vecina
que est randoe mam.

El negro no tiene compota
ni tetera pa chup
lo que tiene es un pellejo
que es la tetae la mam.

Jala, jala, mi negrito
la teta etu mam
el negrito jala y llora
porque naa le bajar.

La mam no tiene leche
porque en ayunas est
pero le bajar gota a gota
la sangree la mam.



*** Negra soy

Por qu me dicen morena?
si moreno no es color
yo tengo una raza que es negra,
y negra me hizo Dios.

Y otros arreglan el cuento
dicindome de color
dizque paendulzame la cosa
y que no me ofenda yo.

Yo tengo mi raza pura
y de ella orgullosa estoy
de mis ancestros africanos
y del sonar del tamb.

Yo vengo de una raza que tiene
una historia pacont
que rompiendo las cadenas
alcanz la libert.

A sangre y fuego rompieron
las cadenas de opresin
y ese yugo esclavista
que por siglos nos aplast.

La sangre en mi cuerpo
se empieza a desboc,
se me sube a la cabeza
y comienzo a protest.

Yo soy negra como la noche,
como el carbn mineral,
como las entraas de la tierra
y como el oscuro pedernal.

As que no disimulen
llamndome de color
dicindome morena
porque negra es que soy yo.



*** Esberta parmera

Soy una negra de raza y esbelta como parmera
el que quiere cog coco, que suba a carera
mis pipas estn tiernitas, pasi las quiere prob
pero sujtese ruro, cuando me empiece a mene.

Me alimento de chuntaruro,
canchimala y calam
tomo jugoe naid paporeme acomplet
as que si usted no aguanta, no se suba a mi parm
cuando se calienta mi cuerpo
y me empiezo a remolini.

Los cocos que no son jechos, al suelo van a par
por eso yo se lo rigo, y pasipuere aguat
que asujete ruro, cuando me empiece a mene
y si no tiene resistencia, no se suba a mi parm.



Notas

 1. Las citas en cursiva son expresiones tomadas en la entrevista personal
    que concedi al autor.

 2. GRUESO ROMERO, Mary. El otro yo que s soy yo. Buenaventura:
    Marymar.1997. Pg. 116.

 3. GRUESO ROMERO, Mary. El mar y t. Poesa afrocolombiana. Cali: Feriva.
    2003. Pg. 9.

 4. Ib. Pg. 27.

 5. Ib. Pg. 33.

 6. Ib. Pg. 73.

** Leopoldo de Quevedo y Monroy
   leoquevedom@hotmail.com
   Escritor colombiano. Abogado egresado de la Universidad Libre
   (http://www.unilibre.edu.co) y magster en Docencia Universitaria por la
   Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). Ha publicado
   Confesiones de un cura casado (Corredor, 1999), El anteproyecto y el
   proyecto de investigacin, los poemarios Versos sacros y profanos (Artes
   Grficas del Valle; Cali, 2005) y Cotidianidad en Re-verso (Artes
   Grficas del Valle; Cali, 2006) y diversos materiales en el diario El
   Tiempo (Cali) y la revista Plenilunio. Ha participado en eventos
   literarios como la Hora de la Poesa en la Feria del Libro en Bogot
   (2005), el V Festival Internacional de Poesa en Cali, la XI Feria del
   Libro Pacfico y otros.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Leandro Daz, el compositor del epgrafe ==============================
=== de El amor en los tiempos del clera ==================================
=== La novela de Gabo se iba a llamar La Diosa Coronada =================
=== Jaime de la Hoz Simanca ===============================================

Uno

La luz y yo somos enemigos dice Leandro Daz.

La frase, potica y amarga, se expande por la sala de la casa en
Valledupar, donde el legendario juglar vive an con la aureola de los
hombres que han tocado la buena fama. La expresin no aparece en sus
canciones, ni siquiera en las inditas, segn afirma Ivo, su hijo, sino que
surge en esta tarde que se desdibuja lentamente detrs de los cerros, ms
all de montes y llanuras.

Su ceguera de siempre est acompaada ahora de una audicin dbil que lo
obliga a exigir la cercana de los interlocutores a pocos centmetros de su
oreja izquierda. Ya no abre los ojos como en otros tiempos, cuando mostraba
parte de sus pupilas muertas. Apenas hilillos de agua como lgrimas, que
nacen de pestaas ocultas, demuestran que ah estn los sentimientos de
toda una vida que el canto y la composicin aproximaron a la leyenda.

Muchos creen que Leandro muri hace aos despus de recorrer los pueblos
perdidos de los departamentos del Cesar y La Guajira en medio de la estela
de canciones que ni l mismo sabe cuntas son. Otros ignoran su existencia
y prefieren asimilarla a una especie de Francisco el Hombre que deambula
como fantasma por veredas y corregimientos lejanos.

Pero aqu est, sentado en una silla de mimbre, moviendo los dedos como si
quisiera acompasar la cadencia de las palabras con el sonido leve sobre la
madera. Entre frase y frase, revela su exquisito sentido del humor que en
ocasiones festeja con una inmensa carcajada.

S que existe el sol porque me quema afirma.

Leandro, este hombre que naci el 20 de febrero de 1928, ya no posee la
reciedumbre que lo hizo famoso en la regin. A sus tanteos naturales en
busca de los espacios libres, se suman los estragos de los aos y el efecto
de enfermedades que aparecen sin avisar. Pero su memoria est intacta. Por
eso recuerda su primera composicin, 15 de julio, y la historia que la
rodea.

Era una cancin fuerte y a mi mam le molestaba explica. Le promet que
jams la dara a conocer.

Est indita? indago.

Y seguir responde. Despus de que la hice me arrepent.

El destino de aquella composicin que, segn l, contena expresiones
desagradables contra su familia, fue distinto al de La Diosa Coronada,
cancin que habra de universalizarlo a travs de una obra literaria: El
amor en los tiempos del clera, de Gabriel Garca Mrquez.

Gabo saba de Leandro no slo por sus ancestros guajiros, sino por los
mltiples caminos que debi transitar por aquellas tierras en las que el
canto vallenato forma parte de la cotidianidad. En la dcada del cincuenta,
aos en que la cancin comenz a escucharse a lo largo y ancho de las
sabanas del Caribe, el autor de Cien aos de soledad viva preocupado por
la construccin de un mundo paralelo, Macondo, cuya historia descrita en su
obra ms emblemtica la compar con un vallenato de trescientos cincuenta
pginas.

En esa poca qued grabada en su memoria la historia de la diosa que mueve
el caderaje para que el rey se ponga ms engredo. El compositor recuerda
que, en su poca de adolescente, sus tas lean por toda la casa los
cuentos de hadas asomadas en ventanitas o mezcladas entre emperadores y
princesas. Con esas historias de fbula que golpeaban sus odos, supo de la
llegada de una hermosa joven que, a sus 16 aos, despert la admiracin del
pueblo.

Entonces, se acerc con el propsito de ser su amigo, pero fue rechazado.
Leandro era un forastero que, meses atrs, haba llegado a Tocaimo, un
corregimiento del municipio de San Diego, Cesar, en cuyas orillas del
caudaloso ro que lleva su nombre se sent varias tardes para preguntarse,
a travs de palabras que resultaron versos, por qu la muchacha que alcanz
a dibujar en las duermevelas del atardecer se crea una diosa coronada. As
naci la cancin.



Dos

En 1985, tres aos despus de haber ganado el Premio Nobel de literatura,
Garca Mrquez public El amor en los tiempos del clera con el siguiente
epgrafe que sucede a la pgina dedicada a su esposa Mercedes: En adelanto
van estos lugares: ya tienen su diosa coronada. Y en la parte inferior, el
crdito al autor: Leandro Daz.

Qu recuerda de eso, Maestro?

Que la novela de Gabo se iba a llamar La Diosa Coronada, como la cancin
explica. l me conoci en el ao en que se cre el departamento del Cesar
y la cancin que ms le gust fue esa.

Le han ledo la novela?

No. En ese entonces mis hijos no tenan tiempo. Pero s me leyeron la ms
importante: Cien aos de soledad.

El nombre de Garca Mrquez lo obliga a reacomodarse en la silla. Pareciera
reconocer que sus relaciones con el Nobel y la aparicin de su verso en
millones de ediciones de una novela famosa, constituyen el sello de
garanta de su condicin de juglar, moldeado por la melancola de una vida
en penumbras, pero tambin por el toque de una alegra expresada en
metforas y estrofas.

Por eso se detiene en Cien aos de soledad y evoca, mediante las imgenes
que desfilaron por su imaginacin despus de haber escuchado la lectura de
las primeras pginas, el regreso de los gitanos a Macondo y el anuncio de
Melquades de que la ciencia haba eliminado las distancias.

Leandro Daz asocia la escena de la novela, que grab para siempre en su
memoria, con su idea de ser clarividente, no slo para saber dentro de
cuntas horas la lluvia caera sobre los arrozales secos, sino para ir de
pueblo en pueblo descifrando el futuro a travs del recorrido de sus dedos
sobre la palma de las manos de su clientela ansiosa.

Algunos destellos hubo, segn l. Como el regalo de agua que cay entre
tempestades cerca de la finca San Esteban que tena su padre arriba del
cerro Los Girasoles, minutos despus de que l lo sintiera como una
premonicin. O el anuncio de lluvia que le hizo al cosechero Alejandro
Brito luego de agradecerle la entrega de un gajo de guineos.

Pero fue una gitana como la que llev Melquades a Macondo, sentada en el
extremo de la aldea, sin catalejo y sin carpa, la que lo oblig a desistir
de su empeo de ser un gran prestidigitador. Leandro recuerda que se
escondi detrs de la puerta de la casa para escuchar a aquella mujer de
hablar hondo que deca echar la suerte a una de sus hermanas mayores.

Cmo se dejan robar la plata! exclam. Esa gitana no vale ni cinco...

Vinieron enseguida garrotazos que l soport con estoicismo, pero seguro de
que aquella charlatanera iba contra la tragedia que l presenta en su
familia y cuyo comienzo fue el accidente mortal de su hermano mayor
mientras limpiaba el revlver, seguido de la prdida de su abuela y de su
prima hermana. Decidi entregarse a la msica y comenz a cantar boleros,
tangos y vals. Tena doce aos.



Tres

Leandro Daz recuerda la sombra borrosa de su padre, Abel Duarte, un hombre
de estampa mediana que rea a toda hora, pero parco al hablar. Nunca
escuch largueza en sus conversaciones, sino monoslabos que soltaba con
una precisin de relojero. Era un campesino formal que trabajaba diecisis
horas en su finca de caa y caf.

Su madre, Mara Ignacia Daz, alcanz la categora de matrona por la
exhibicin de su seoro. Por ser hijo natural de Nacha, como le decan a
su progenitora, Leandro asumi su primer apellido. Al principio, el futuro
juglar fue conocido como El cieguito de Nacha.

Su nacimiento lo ubican en distintas regiones, aunque todas tienen relacin
con el origen. Cuando la leyenda comenz a abrirse por los pueblos remotos
del Caribe, se confundieron algunos nombres y, as como hablaron de su
muerte, junto a la de Too Salas, afirmaron que el autor de La Diosa
Coronada haba nacido en una finca del sur del Magdalena.

l es consciente del amasijo de nombres que revolotean alrededor de su
punto de partida y por ello aclara que naci en Hatonuevo, un pueblo de la
Baja Guajira ubicado en mitad de la serrana del Perij y la Sierra Nevada
de Santa Marta, que alcanz la categora de municipio en 1994 en medio de
la fiebre carbonfera de El Cerrejn.

Pero tambin nac en la vereda Alto Pino agrega. All estaba la casa,
situada en una finca grande que se llama Los Pajales. De eso result una
cancin.

La cancin, interpretada por Ivo Daz y Colacho Mendoza, es apenas la punta
de un iceberg en el que habit el dolor de los primeros aos. Porque, ser
criado como un retoo perdido, significa que su infancia fue dura y triste,
cruzada por desprecios que ahondaron el sufrimiento. Era una pena que slo
la msica mitigaba a travs de caminos que lo llevaban a la orilla del ro
o a los descampados de las llanuras donde se sentaba a escuchar la cada de
las hojas maduras.

Como yo nac sin vista, entonces no me atendan dice. No produca y por
tanto no tena derechos. En vez de llorar mis sentimientos me puse a
cantarlos.

Y empez a cantarlos desde los cinco aos. Inicialmente, con la entonacin
de un verso extraviado de Chico Bolaos por el que recibi las primeras
monedas. Despus, con el grito a voz en cuello de las rancheras mexicanas
mientras viajaba entre San Diego y Hatonuevo. Fue la poca en que sus
ingresos aumentaron, pues su vida transcurra slo para endulzar los odos
de los pasajeros ocasionales que transportaban sus nostalgias en buses
destartalados.

Aos atrs, haba comenzado a soar. Pero hoy, cuando no hay imgenes que
inventar, recuerda que aquellos sueos eran difciles, con figuras
resquebrajadas que se aproximaban a las pesadillas. En algunos momentos
armaba su contextura en el inconsciente y entonces senta dificultades para
caminar en ese otro escenario de las noches dormidas. Durante varias
madrugadas so con una casa misteriosa, adornada con una fuente en blanco
y negro, adonde intentaba llegar para observar la cada del agua, pero al
acercarse despertaba a la realidad.

Se podra decir que nunca tuvo un sueo feliz?

No contesta. Mis sueos fueron terribles, pero como son sueos, no les
paro bolas.



Cuatro

Tocaimo, adonde lleg Leandro despus de un breve periplo por varias
regiones, fue el verdadero comienzo de una vida de juglar que habra de
trascender con sus composiciones. All tom la cosa en serio, dice.

Ya llevaba en sus entraas motivos para la inspiracin: las mujeres, el
amor, la naturaleza y su propia vida invadida de tristeza. En el fondo, son
los cuatro elementos clave de sus cuatrocientas composiciones de las que
ms de treinta forman parte de lo ms exquisito del folclor popular.
Podran ser quinientas o ms, segn su autor, pero todas animadas con un
soplo interior y una magia narrativa que slo podra concebirse desde el
silencio de sus miradas muertas.

Las mujeres contribuyeron a su formacin y eso explica que estn presentes
en muchos de sus cantos. Las evoca con devocin y hoy trata de describirlas
a su lado, sentadas sobre un taburete de madera y cuero, leyndole Mara,
de Jorge Isaacs, o relatndole las escenas ms conmovedoras de La vorgine,
que muestra la bsqueda desesperada de Arturo Cova en las inhspitas selvas
de la Orinoquia y el Amazonas.

La mujer que ms me ley libros fue la difunta Fanny Zuleta dice.
Tambin lo hizo Natividad Toncel, una muchacha de Fonseca, y despus
Clementina, mi mujer.

Igualmente, el amor ha aguijoneado su existencia en diversas formas. No
slo el filial, el que comenz a sentir cuando la razn se instal en su
vida, sino el que experiment en los latidos acelerados de su corazn al
escuchar el saludo de una mujer e imaginarla despus de descubrir la
anchura de su mano y el tamao de sus brazos. De ah su frase: Sin amor,
el hombre representa el astro que ha perdido su virtud por ser errante.

As naci el sentimiento por Matilde Lina, la mujer que le provoc
innumerables insomnios y la que sirvi de inspiracin para organizar las
letras de una de las canciones ms representativas del folclor nacional.
Leandro admite que aquella mujer, que al caminar haca sonrer la sabana,
fue el amor de su vida, y un milagro musical.

Un da perdido del ao sesenta y ocho, l, juglar reconocido en la regin
por su canto y por las composiciones que se extendan por las tierras
calurosas del Caribe, amaneci inquieto, pues no haba podido asistir a la
fiesta de la Virgen del Carmen, en Hatonuevo. Decidi irse a Manaure para
parrandear en casa de su amigo Juan Manuel Muelle. En la maana del da
siguiente, mientras reposaba en el patio de aquella casa hospitalaria,
mirando hacia ninguna parte, escuch el saludo de una mujer que dijo
llamarse Matilde Daz y cuyo recuerdo habr de acompaarlo hasta su muerte.

Despus de visitarla en la poblacin de El Plan, sinti que ella, Matilde,
se haba clavado en sus afectos y provocaba con el eco de su voz la
evocacin en las maanas cuando despertaba sudoroso por el sueo
inconcluso; en las tardes, tendido en una hamaca en mitad del silencio; y
por las noches, antes de que se le apagaran los pensamientos y se refugiara
otra vez a pocos metros del ensueo angustioso y tenaz.

Con ese tormento a cuestas se fue un da a la finca Santa Fe, a la orilla
del ro Tocaimo, entre algodonales, segn le dijeron, y en medio del canto
de todos los pjaros de la regin, segn pudo escuchar. Era el momento
ideal para componer una cancin que fluy al paso de las corrientes de agua
que captaba en la cercana:

      Un medioda que estuve pensando (bis)
      En la mujer que me haca soar
      Las aguas claras del Ro Tocaimo
      Me dieron fuerzas para cantar
      Lleg de pronto a mi pensamiento
      Esa bella meloda...

La naturaleza, el otro componente, est expresada en El verano, una cancin
cuyo origen, de acuerdo con Leandro, es un rbol llamado uvito que utilizan
las mujeres para pegar tabaco. Cada noviembre, l senta que las hojas se
empezaban a desprender y entonces las tardes ya no estaban cubiertas por la
sombra de otros meses, sino que el esplendor del sol de campo abierto
tambin lo sorprenda sentado encima de las races.

Aqu el verano es la sequa afirma. La compuse en el ao cincuenta y
seis y me pareci genial despus de que la hice. Alejo Durn la canta con
sentimiento desde las primeras estrofas:

      Vengo a decirles compaeros mos...
      Lleg el verano... Lleg el verano
      Ahora vern los rboles llorando
      Viendo rodar sus vestidos.



Cinco

Leandro Daz dice que alguna vez le leyeron versos de Jorge Luis Borges, el
escritor argentino que anduvo sus ltimos aos tanteando la oscuridad de
sus das y sus noches. Cuando indag por su vida le informaron que era
ciego, como l, que caminaba, como l, pero apoyado siempre en un bastn
curvo que lo acompa hasta su tumba.

Este juglar nunca ha usado bastn, pues le basta la mano derecha para
abrirse camino entre los breves espacios que transita en la soledad. Cuando
requiere de un gua, ah est Ivo, uno de los seis hermanos de padre y
madre que tuvo Leandro con Clementina Ramos. Ivo fue el nico hijo que
alarg la leyenda musical del viejo compositor: fue rey de la piquera en
1986 y rey de la cancin indita siete aos despus.

Cuando su padre calla, despus de haber revelado parte de su historia, Ivo
toma la palabra para sealar que todas las maanas escucha sus pasos lentos
que luego recoge en la terraza o en el patio de la casona donde viven desde
hace varios aos. All espera a sus nietos para dialogar y entonarles
estrofas de versos antiguos o poesas nuevas fragmentadas por el esfuerzo.

l sabe casi todo sobre su padre. Recuerda que hay centenares de canciones
perdidas de las que slo ha podido rescatar quince, an inditas, que
guarda en un archivo especial; que hay una composicin, tal vez la nica,
en la que menciona el tema de la muerte, a la que denomina ave negra; y
que an evoca, entre lgrimas, a Too Salas, con quien hizo pareja musical
por ms de treinta aos.

Cundo fue la ltima parranda de Leandro? pregunto a Ivo.

La ltima no la ha tenido todava contesta.

Leandro escucha y re a carcajadas.

** Jaime de la Hoz Simanca
   delahoz.jaime@gmail.com
   Periodista y catedrtico colombiano. Ha sido tres veces galardonado con
   el Premio Nacional de Periodismo Simn Bolvar. Coautor del libro de
   crnicas y reportajes Trece claves para soar y de los textos didcticos
   Crnica y Reportaje. Se desempea como asesor y tutor de la Universidad
   Nacional Abierta y a Distancia (Unad, http://www.unad.edu.co), en La
   Guajira, Colombia.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Hacia la ciudad inllegable: El perro en la niebla de Rger Lindo ======
=== Mara Eugenia Sez ====================================================

                                                  Lo nico que s, afirm,
                  es que hay que salir de este pas antes de que reviente.

                                            Todo pas por pequeo que sea,
                                       tiene 15 minutos siderales de fama.

La fuga de un pas a punto de estallar y la bsqueda de una nueva identidad
de parte del narrador es el tema de El perro en la niebla (2006), la
primera novela publicada del poeta salvadoreo Rger Lindo. Y es el topos
de la narrativa centroamericana de la postguerra. Pero no en la acepcin de
tpico o lugar comun, sino como espacio discursivo: el lugar mental que
la dispora vive y escribe, el locus enunciationis del que habla Walter
Mignolo (1).

En los narradores de la dispora centroamericana, el topos del pas en
ruinas, abandonado por el buscador de identidad, se convierte en el lugar
interior de topografa idiosincrtica, en un paisaje slo existente para el
narrador, con sus ros, lagos, picos y volcanes o, mejor dicho, sus
continuidades precarias, sus sondeos anmicos, sus hitos histricos y sus
pasiones absurdas. El que eso les ocurra a los escritores trnsfugas es muy
explicable. El telurismo salvadoreo se extiende a la historia, cuyos
protagonistas polticos han rebautizado los sitios malditos de la matanza,
rellenado los valles de la memoria, allanado los hitos de la violencia,
desviscerado las emociones: han cambiado la faz de El Salvador terreno a
una gran explanada de cemento, fbricas de pernicioso caf instantneo,
smog, ruido regatonero en cds pirateados, tenderetes de plstico y
baratijas. A este lugar no puede volver el escritor que vivi los 70s-80s
ni que resida all mismo o, en el caso del viajero que vuelve al lar patrio
de vacaciones, ni que se plante all frente al palacio de gobierno, pupusa
en mano ridculamente, mientras ve salir a Saca y a algn ex guerrillero
tornado en ministro, hablando ambos amigablemente. Al narrador le es
imposible llegar al topos del que parti su relato y esto, precisamente, es
lo que hace a su fuga eterna.

Viene a agregarse a este paisaje Lindo. Narra en primera persona el
protagonista Guille, un muchacho clasemediero, dado a filosofar en su novel
faceta de revolucionario que analiza el acontecer en los primeros aos de
la Guerra Sucia ya que la universidad ha sido cerrada. El perro en la
niebla (Epeln) atisba, husmea, lame y mea el sendero desnarrado hacia el
pas irreconstruible del -yo (2). Lindo ha cultivado por dcadas el tema
del recuerdo de El Salvador, desde sus poemas angelenos de Los infiernos
esplndidos (1998):

      la gran vbora de niebla
      que descenda hasta mi pecho
      ciudad-flor desangrada
      en el circo de la noche

y contina cultivndolo en Epeln, en un valioso afn de reconstruccin (3).

      Nadie va a sospechar de un pobre diablo que ha tenido que irse al
      norte [162].

      Desde lejos, en todas partes, se advierte lo que soy... un perro en
      la niebla [176].

La capital del pas irreconocible es una ciudad inllegable: ni le deja
llegar a ella, ni le llega al nivel de l. Epeln revisita El Salvador, un
planeta que estall, dice Lindo (4). Escrita por un periodista que trabaja
en un rascacielos del downtown y vive de ermitao del West Side de Los
Angeles, es su vuelo a un Kriptn resguardado del mirar inquisidor (5),

      La organizacin hermtica a la que perteneca necesitaba abrir un
      frente a unos kilmetros de la capital y tal fue mi destino. La idea
      me encant, as podra asomarme por las noches al pico ms alto del
      sector y espiar mi ciudad desde ah. Con suerte, me dije, me
      encargaran una que otra correra urbana. La subzona Naranjal
      result ser uno de los corredores entre la ciudad y los frentes. En
      realidad era una tierra de nadie [158].

      Yo, por mi parte, pensaba aferrarme al pas y, de ser posible, a la
      ciudad y su volcn. Unas veces rodara por los bulevares como un
      neutrino, cambiante, inasible, insaciable. Otras veces residira
      agazapado en las alturas, en lo profundo de los cafetales profundos
      del volcn, abrazado a su fro, fascinado con la luz titilante de las
      grandes torres de transmisin que montan guardia en su cima, y por
      los rumores de la ciudad, que cien el cono silente como una hidra a
      su vctima [125].

y es tambin el atisbo proftico de un joven observador curiosamente
desapegado:

      El gerente, as como los jefes malos, eran retenidos como garanta
      por si se presentaba la polica. Algn da, pens, se podra hacer un
      buen musical con todo eso... En un corredor descubr a Ana Gladys [la
      obrera con quien tendr relaciones ntimas] pasendose con un pigmeo
      de aspecto zarrapastroso [9] (6).

      Descubr que cada semana se inauguraba una nueva colonia en las
      afueras de la ciudad... De continuar este proceso
      ininterrumpidamente, juzgu, el pas iba a terminar convertido en un
      gigantesco tablero de cemento [158].

Hades interior, ciudad otrora vibrante de posibilidades, ahora convertida
en una lpida basta, de ignoto contenido, piedra cubierta de glifos que una
vez fueron los nombres y fechas de los seres y lugares amados (7). Un
traidor puede cambiar el mundo [183].

El narrador de Epeln invoca a la ciudad que no pudo salvarse a s misma. La
invoca con una medida mezcla de dolor y cultivado desdn, whisky en mano,
ante los avatares de la urbe provinciana con aspiraciones. Como tcnica de
estilo, recurre Lindo a la bimembracin simtrica de los clsicos, al
latino entonces y ahora:

      es que otra ciudad sonaba bajo las suelas de mis zapatos..? A dos
      cuadras del parque redescubr el viejo cine al que sola llevarme mi
      madre cuando nio... ahora slo pasaban ah viejos filmes mexicanos
      para una audiencia muy distinta domsticas y policas [3] (8).

y al conocido tpico de las aguas del olvido y el tiempo borrador de
todas las cosas:

      En algn momento, me dije, deba comenzar a trazar el perfil de la
      ciudad: las rutas de autobuses, la descripcin de los parques...
      luego vendran las aguas filosas del tiempo a borrarlo todo... el
      centro amenazaba convertirse en una tierra de nadie poblada por
      extraos, las clases medias escapaban a las afueras, cada da se
      distanciaban ms y ms del centro. La ciudad se estiraba: hacia el
      norte y hacia el sur en una proliferacin de residencias
      multifamiliares, bancos, centros de compras y al oriente, parques
      industriales donde se exprima a los obreros la sangre y el sudor del
      cuerpo... Algn da el centro [de San Salvador] sera un enorme hoyo
      negro lleno de recuerdos. Entonces an estbamos lejos de eso [14].

      Era una noche tan neblinosa que tuve la impresin de habitar una
      ciudad construida encima de un buque de proporciones prodigiosas.
      Abandon mi mquina a varias cuadras del lugar, cerca del downtown
      [de Los Angeles], prend un cigarrillo y camin un largo trecho
      pensando en lo rara que es la vida. La niebla caa lentamente sobre
      la Novena Calle [190; mi nfasis].

Niebla en el downtown de L.A.? Desde qu ciudad habla, en este final de
thriller, este narrador? Narra el viejo en Los Angeles o el joven de San
Salvador? Qu tan neblinosa es cada impresin suya como para poder
seguirle, si es que el hacerlo merece la pena? (9).

      ...en la oficina yo tena mi propia cafetera, muestra de mi carcter
      inconforme [23].

      Vivir para la accin es como entregarse al sueo, y nada me fascina
      ms que soar [16].

      ...es difcil tener una ereccin en medio de una balacera [29].

      Me caes bien, le susurr al final del tercer polvo [46].

      Desafortunadamente todas las revoluciones parecen ocurrir siempre en
      el Atlntico y sus alrededores [106] (10).

      [en la pgina final, no cumple su encargo de matar a un paisano.]
      Comprend que los tiempos heroicos haban terminado, y que eso que
      tena ante m no era sino una rata... (seal, pens, de que
      necesitaba una compaera)... Fue en ese momento que decid mudarme
      cerca del mar, suponiendo que la proximidad del aire marino y la
      neblina iban a sentarme bien [193] (11).

Cul es el punto referencial si alguno del nosotros en ese entonces
an estbamos lejos de eso? La bsqueda de solidaridad con un nosotros
desdibujado es tan nebulosa e imposible como la recuperacin de esa ciudad
que ni es Los Angeles ni es San Salvador, sino una utopa nunca confesada
ni compartida con otros, sean de donde sean. Este, claro, es un problema
falso para el crtico literario, miembro de una tribu academizante que se
solaza en este tipo de cosas (y las cobra); pero es un problema verdadero
para el lector o lectora poco dado a apreciar las finezas del punto de
vista irnico (debido a que, por ejemplo, ha de bregar a diario por
sobrevivir, caso de la mayora de los salvadoreos) (12).

El problema es que no podemos saber si ha habido maduracin del personaje,
porque tampoco podemos discernir el punto de vista del narrador. Al lector
le importa discernir si el protagonista madura o no, ya que anuncia desde
el inicio que va a narrar sus andanzas y peripecias de revolucionario,
reales en el caso del narrador que ha madurado o, al contrario, producto
de la imaginacin juvenil e inocuamente encantadora. Punto de vista
irnico? De quin? La obra termina con un prrafo detectivesco (la noche
neblinosa en L.A.) muy similar al del inicio en el que el narrador cuenta
su entrada al mundo obrero:

      Mi primera visita al local sindical se produjo sin grandes
      solemnidades... En la esquina, las puertas del Club de Motociclistas
      no se abran an. A esa hora, era de suponer, sus afiliados
      entregaban mensajes, acechaban a algn adversario o se abran paso
      entre la muchedumbre... De inmediato supe que me haban puesto en las
      manos una pelota de barro ordinario, tosco, sin esperanza. Mi primer
      gran error fue creer que tena algo que ensearles [1].

Puede que por humor, todos los tpicos del escritor novel se filtran en los
comentarios del protagonista (erecto, accin y espeso son los
vocablos favoritos de Guille hasta el final de la obra), joven que, apenas
asomado a la aventura, se figura a s mismo una vez como detective, otra
como explorador, piloto o navegante (me sent como Elliott Ness: el
navegante que viva en mi interior se haba decidido por adoptar un gesto
estoico; 83), otra agente secreto (mi reciente ingreso a los ajetreos de
la vida secreta, 69).

      Volviendo al operativo, me tent el fierro y avanc en medio de la
      niebla, sin sombra, apenas tocando por el haz de un farol esquinero.
      A lo lejos se borraba el perfil de los rascacielos del downtown, que
      me parecieron atades recin descargados en un muelle, fatuos y
      callados. Era temprano. Me col al bar, atestado como siempre de
      tipos japoneses, y ped un vodka-tonic [191] (13).

Va irguindose el humor irnico de Epeln hasta desbordarse en un juego
irreverente con el deslinde de voces narrativas, entre las que en vano
intentamos or la del autor real:

      Como si el terror no bastara, en esos das penetr al pas la moda
      disco... [yo] raramente bailaba, prefera emplear mi tiempo en
      observar a los dems [despus de] compartir un porro con mi amigo
      Pioln... un gran tipo y nos gustaba la misma msica: Pink Floyd,
      Yes, Blood Sweat and Tears, Crosby... Despus de la invencin de la
      maxifalda, el disco fue lo peor que nos mand el Imperio. Se lo dije
      a Pioln [59]. Cuntas lunadas nos disfrutamos ah [en la playa] con
      Pioln y otros amigos y amigas... durante mi breve juventud... Eso
      slo era posible en los viejos tiempos por supuesto [76].

El autor se habr divertido de lo lindo en la elaboracin de prrafos
semejantes, en los que evoca, en tiempo verbal presente, que le encanta
la compaa de muchachas jvenes:

      Nos separamos como por comn acuerdo (me encanta tener complicidades
      con muchachas, lstima que no se pueda hacer ms seguido)... [44].

      ...yo siempre he pensado que las mujeres no deben entregarse a los
      oficios de la maternidad... antes de formarse intelectualmente [127].

Quiz por diseo intencional del autor intil dilucidarlo no estn
marcados los deslindes del narrador joven/viejo durante la mayor parte de
la novela, salvo ocasionales atisbos,

      [L]e ped prestado a mi to el libro de Suetonio. Pocos das despus
      estall una ofensiva que supuestamente iba a abrir el camino de las
      batallas definitivas. Fue algo as como cruzar el Rubicn... Si uno
      se afinca desde joven en el desprecio a la muerte y si la fortuna lo
      permite, se puede llegar lejos (la osada ante todo fue la primera
      leccin que aprend de Julio Csar)... En ese entonces no me daba
      cuenta de que nuestro naciente ejrcito guerrillero no era capaz sino
      de ejecutar acciones de tercera categora... no logramos asaltar ni
      un solo cuartel [156; nfasis aadido] (14).

que le revelan como un fino penetrador de la psique colectiva; p.e. al
presenciar la altisonante parla y macroproyectos de los grupos
revolucionarios de poca monta:

      En los meses siguientes puede decirse que termin por habituarme a la
      vida a la intemperie. Incluso me gustaba. La razn principal: me
      haca sentir como si estuviera al principio de la historia y formara
      parte de un grupo empeado en fundar una nacin a partir de la nada.
      Nada ms fascinante que pertenecer a una tribu nueva en un siglo
      viejo, sobre todo si se pelea contra un imperio: no me interesa la
      vida si no es para enfrentarse contra algo grande [162].

Es poco dudable que en este tipo de observaciones, Lindo deja sentir una
fuerte carga de irona retrospectiva atribuible por tanto al
narrador/viejo. No obstante, el deslinde entre voces narrativas, la madura
y la joven, no se discierne sino quiz hasta el final potico, de gran
belleza literaria, en uno de los prrafos audaces de este lector de los
clsicos:

      Mir a Ana Gladys, menos parecida que nunca a Katherine Ross,
      alejndose para siempre de m y dejando tras s una larga estela de
      descendientes... Mir a mi madre con el cabello veteado de blanco,
      dominada por la fe de mi retorno... Mir a mi padre completamente
      ofuscado en alguna parte del pas de las tinieblas. Obviamente nadie
      se molest en explicarle los cambios ocurridos en el mundo despus de
      su muerte.

      Mir que el Gran Jefe de la organizacin antao hermtica a la que yo
      perteneca... se haba suicidado en Nicaragua...

      Mir una marea de la que formaba entusiasta parte descender sobre
      mi ciudad, y la vida fue algo as como la batalla de Marengo, o como
      las noches de estrellas fugaces, o ms probablemente, como el choque
      contra hermosos y enhiestos molinos de viento [172].

y an en estas ltimas pginas, se emborrona el deslinde entre voces
narrativas, con el tono irnico de Guille contra s, en su ltima
apreciacin sobre el bigote, como signo de madurez (unos pelos faciales que
desaparecen de la cara al navajazo de unos segundos):

      Era el infantilismo puro de la Revolucin... Era como si yo hubiera
      sido un antihroe que ha yacido varias horas debajo de su barcaza
      volcada sin darse cuenta. El bigote desaparecido tambin poda
      interpretarse como smbolo inequvoco de que la paz iba a
      imponerse... no por amor sino por cansancio [181; mi nfasis].

El empleo de auto-irona, el self-deprecating sentido del humor, es un
guio del autor a la lectora o lector empeados en discernir voces
narrativas y adivinar entre ellas a Lindo.

En esto como en otros aspectos, Epeln es obra de humor agridulce en la
lnea del Quijote. Lindo no oculta en ningn momento su filiacin
intertextual, respecto a los autores bajo cuya paternidad arropa su Epeln,
menos aun con el padre de la nsula Barataria:

      En cuanto a nosotros, es decir al movimiento obrero, una vez que se
      ha llegado tan lejos ya no es posible detenerse. En ese momento, de
      pie en la atalaya, sent como si estuviera en la torre mayor de una
      nave insignia, al frente de una flota que ha partido con grandes
      expectativas a la bsqueda de una nsula, pero que por algn error de
      navegacin se ve de pronto sumida en un espeso mar de niebla.
      Embriagado por el sentimiento trgico de la vida... [21; nfasis
      aadido] (15).

Pese a distinguirse en la primognita de Lindo un cierto pedigr
unamuniano, el narrador/perro de Epeln clama ancestro directo del
Quijote, del El coloquio de los perros, y de toda obra cervantina cuyo
protagonista/narrador sea un pobre diablo lleno de nsulas e nfulas, con
la mente recalentada por los excesos de la lectura de libros antiguos (16):

      ...me dediqu a deambular en su biblioteca como un viejo hechicero
      que se prepara para una lid. Despus de pasearme frente a los
      estantes una y otra vez, seleccion Vidas de los Csares, de
      Suetonio, y Vida de Napolen, de Andr Malraux, como mis libros de
      cabecera para la fase que se avecinaba, aunque a ltima hora, con el
      objeto de aligerar mi carga, repuse el... [139].

Mas no por eso deja de ser un perro centroamericano, un cadejo salvadoreo,
cancerbero del pasado y de ultratumba (17). Lindo abre la puerta
salvadorea hacia El Manco (18).

Este aspecto resume todos los de Epeln y ha de ser analizado. Guille le
regala el Quijote a su musa, a quien desea reclutar para su Ministerio
del Talento [6] ncleo del mayor humor de Epeln. Ana Gladys es la
Dulcinea sindicalista de un Don Quijote guanaco (19).

Guille, inexperto en lides amorosas y sin novia, se siente atrado por la
obrera Ana Gladys, e intentando moldearla a sus gustos literarios, le da a
aprender palabras del Quijote:

      Una obrera en proceso de instruccin es la criatura ms delicada que
      cabe imaginarse. Gozaba [ella] descubriendo palabras... Las recoga y
      las observaba con la pasin de una entomloga [74].

      [N]adie me autoriz a hacerlo, pues mis ideas estaban demasiado
      adelantadas para mi tiempo, as que me resolv a obrar por cuenta
      propia, es decir, a reclutarla y prepararla para una nueva forma de
      ser [6] (20).

      Mi obrera se haba enamorado de las palabras, un gran salto de
      calidad para ambos [pocas lneas antes y en el mismo prrafo, estaban
      en pleno acto sexual y ella, dictu propio, buscando quedar embarazada
      pese a los condones de l y a sus charlas malthusianas en contra de
      la actividad gensica] [117].

      Por tal razn, explic [Ana Gladys], tena el Quijote abandonado
      momentneamente. La noticia me preocup: las ideologas pasan, la
      buena literatura es perdurable es decir, mientras exista la especie
      [123].

Por supuesto que es ella la que, con los pies asentados en la tierra,
termina escogiendo su propio destino: logra salirse del pas con un
carguito y hallar el Sancho que la pree (21).

Ana Gladys se le va transformando a Guille en un smbolo femenino de la
ciudad imposible e inllegable. La amante obrera y morena se va
yuxtaponiendo a la madre refinada y blanca para juntas crear ese pas
mental en que habita el narrador viejo/joven, amante/hijo:

      ...tuve una pltica con mi madre... yo era su nico hijo... me revel
      que mi padre tena relaciones ntimas con una paisana suya. Yo... lo
      recordaba como un perdedor empedernido [90]; mi lucidez estaba
      menguada. Por alguna razn volvi a asomarse en mi mente la figura de
      [mi ex novia] Lupita, como si en vez de hablar con mi madre estuviera
      discutiendo con ella [92]. Vi ntidamente a mi madre y a Ana Gladys,
      hundidas hasta la cintura en el agua: pieles lustrosas, cabelleras
      untadas a los cuerpos, y una sombra que se acercaba lentamente,
      trazando un signo en las aguas [93]. Decid pasar ese tiempo con Ana
      Gladys, pero antes fui a visitar a mi madre. La vista del volcn en
      el horizonte me puso de buen humor, hasta pareca haber crecido
      durante mis das de encierro. Una nube oscura similar a un caracol
      gigantesco flotaba perezosamente en su cumbre. Sin duda se gestaba en
      su interior la ltima precipitacin del ao [114].

El lenguaje alusivo al chaparrn sobre tierra frtil es de apropiada
raigambre edpica. Sirve para marcar los ritos de pasaje a la edad adulta;
as, por ejemplo, cuando Guille entra al cuarto de su madre, que ha salido
con un hombre y no ha vuelto a altas horas de la noche:

      En ese momento comenz a caer una lluvia rtmica, leve pero rebosante
      de autoconfianza. Abr la ventana... y saqu la mano cuanto pude...
      Reconoc el perfume... la fragancia que mi madre llevaba aquel da...
      No paraba de llover. Un impulso me llev hasta el tocador, y me
      dediqu a contemplar las fotos desplegadas al pie del espejo,
      empezando por el retrato del marido, es decir de mi padre... Nunca me
      expreso mejor que cuando bebo. Entonces me convierto en la persona
      ms interesante y profunda que conozco. Llegu a la cama en vilo por
      una especie de torbellino delicioso. Me hund en el fondo de una
      barcaza negra, silenciosa, conducida por una figura oscura, que me
      traslad a una orilla brumosa [101].

El poeta Lindo hunde su Epeln en el mundo acuoso, oscuro y neblinado de los
sueos y de esa realidad que no fue sino una proyeccin de los deseos
reprimidos del subconsciente (22). El lugar tabuado se vuelve irresistible.
Epeln es el conjuro a un conjunto de apariciones febriles gestadas en la
mente de Guille y es aqu donde Lindo deja la compaa exclusiva de
Cervantes y contina su travesa en la de Unamuno y Freud, buenos
conocedores ambos de la obra cervantina y del mundo del subconsciente
encapsulado y eterno el de Guille (23).

El narrador viejo nunca deja, de una forma discernible, de ser el joven
narrador que particip en la actividad subversiva de los 70s-80s si por
participar entendemos sus filo-maduras observaciones tras cada chasco
militar, entre desvaros bajo la influencia de la mota, en la tiniebla de
su psique clasemediera. En su doble dimensin, el narrador escribe un
Bildungsroman, con todas las caractersticas del resobado gnero adaptadas
al siglo nuestro: el joven que va aprendiendo, y se masturba y se mira al
espejo para chequear su look, mucho ms que mira lo que pasa afuera, ms de
lo que hace aparte de hablar:

      Vena el tiempo de las batallas definitivas [137].

      En adelante, me dije, todo iba a caminar ms lento. Quiz las
      batallas definitivas no estuvieran a la vuelta de la esquina como las
      imaginaba [143].

Parece haber maduracin en el joven cuyas menciones de la organizacin
hermtica a la que pertenece van disminuyendo y cediendo al desencanto;
pero su sentenciosidad es dura de atribuir. Hay tanto del narrador viejo
como del joven narrador en los maquiavlicos consejos de no descuidar la
prctica de ejercicios estratgicos como la cinegtica: Aunque la caza
estaba fuera de mi alcance, debido a la extincin de las especies
domsticas, decid poner en prctica el resto de los consejos del
florentino siempre que hubiera lugar. Para efectos prcticos hice de caso
que yo era el Prncipe [53]. El intento final de Epeln de dar solucin a
estos dilemas se produce en las ltimas pginas, referidas al trnsito de
Mxico a Los Angeles, y es la de recurrir a la figura del antihroe de
thriller:

      ...un acceso de voluntad me hizo plantarme firme ante las fotografas
      de los hroes que se ven en esa estacin [de metro], y ya no me mov.
      No es que me importen los hroes, fue slo un acto reflejo. Quiz ni
      siquiera fueran hroes, sino cantantes populares [de rancheras]
      [175].

      Volviendo al operativo, me tent el fierro y avanc en medio de la
      niebla, sin sombra, apenas tocado por el haz de un farol esquinero. A
      lo lejos se borraba el perfil de los rascacielos del downtown, que me
      parecieron atades...

Pero antes, se permite Lindo una fugaz aparicin como poeta (La soledad
slo tiene sentido en las ciudades, 145). A tres cuartas partes del
transcurso de la novela, sobreviene un muy esperado cambio de ritmo, con la
descripcin de la vida al raso,

      En el momento de sentir la proximidad de la lluvia me lanzaba a una
      loma que me serva de atalaya, y mantenindome erecto y solitario,
      con los ojos cerrados, me concentraba en sentir los nortazos, que
      arremetan con la fuerza de una tropa de mongoles [146].

para volver presto a la ciudad tabuada, su locus inescapable, que le atrae
y repele por igual. El poeta Lindo reinstaura la novela lrica del
interbellum en suelo americano (24).

Beatriz Cortez pone a los poetas salvadoreos Miguel Huezo Mixco (El ngel
y las fieras) y Rger Lindo (Los infiernos esplndidos) en la compaa de
Dalton, la esttica pasional:

      Si bien la voz potica en la obra de estos autores carece de las
      ilusiones revolucionarias que guiaban sus actos como partcipes en la
      guerra, ha logrado sobrevivir gracias a la cnica forma que tienen de
      rerse de s mismos y a lo que metafricamente les queda todava: la
      vida. Con ella a cuestas, la voz potica se marcha en un viaje
      existencial, enfrentando batallas privadas, todas pobladas de
      poderosas pasiones, para lograr darle sentido a su vida a travs de
      su emigracin o para perder el sentido de todo otra vez. Pero de
      cualquier forma, viaja para reinventarse.

      Es en este espacio de la postguerra que el poeta adquiere la
      oportunidad de buscarse a s mismo y de construirse una nueva
      identidad. Para lograrlo, se deshace de su vieja piel de guerrero y
      se construye como un nuevo ser. Se convierte ahora en un fugitivo de
      su propio papel en la historia (25).

Cortez da certeros pasos para asomarse a ese vaco de crtica, al que pocos
osan quiz porque est lleno de muertos. Pero este brillante estudio suyo
se limita a la poesa.

En cuanto a la narrativa centroamericana de postguerra sigue habiendo un
pavoroso vaco de crtica e interpretacin (26). A la sombra del poeta
salvadoreo Roque Dalton, asesinado en 1975, justo venan surgiendo gente
de la talla de Claribel Alegra, Manlio Argueta, Miguel Huezo Mixco y
Horacio Castellanos Moya, cuando la pesada lpida cay de nuevo sobre El
Salvador. No hubo crticos ni interpretadores porque no hubo escritores, ya
que los pocos que no pudieron escapar del pas hubieron de callar por un
tiempo prudencial y dedicarse a sobrevivir en alguno de los pocos puestos
que, sobre un terreno an humeante, dej en pie la cultura oficial (27). Y
eso me devuelve al locus.

De (desde) qu locus estamos hablando?, pregunta directamente Estela
Fernndez Nadal al abordar el tema de los Subalternos, migrantes,
letrados, e intelectuales dis-locados,

      Retomemos ahora la cuestin de la pertinencia de la mirada del
      migrante como horizonte develador de la realidad latinoamericana (una
      realidad que, recordemos, es heterognea, en la que coexisten y
      luchan diversas formulaciones de la identidad y de la memoria).

desde una perspectiva eclctica que intenta conciliar el anlisis marxista
con los estudios culturales y tomar en cuenta aspectos como la
globalizacin, la migracin y la alienacin:

      Por este camino se arriba a la consideracin del inmigrante de origen
      latinoamericano, radicado en los Estados Unidos, como uno de los
      referentes ms firmes del subalterno, y a la del acadmico
      norteamericano como el prototipo del primero; algo que, sin duda,
      guarda una relacin ntima con el hecho de que quienes teorizan en
      esta lnea son, mayoritariamente, intelectuales oriundos de Amrica
      Latina pero radicados en el primer mundo. ...Qu significa esta
      presuncin de que el intelectual puede confundirse con los
      subalternos, formar parte de ellos, hablar desde ellos? Con
      [Friedrick] Jameson creemos que se trata de una ilusin que permite
      calmar la mala conciencia producida ante la evidencia de que existe
      una distancia infranqueable entre el acto de conocer y el objeto de
      conocimiento (28).

Esta cita se le aplica a Epeln en el prrafo revelador en que Guille
condensa su desazn:

      Con un poco de audacia, Lupita y yo podamos haber escapado a otro
      pas, a Europa o a Canad, donde fuese posible reinventarse, ponernos
      a salvo del cataclismo y la locura que vena y de pasada poner a
      salvo a mi madre [82].

Un escape del lugar infernal en que se ha convertido el paraso
clasemediero, de parte de estos Adn y Eva salvadoreos; una pareja y un
escape frustrados, un linaje imposible.

Topos. Un modo de terminar de explorar el locus enuntiationis es por
medio de la figura del itinerante maldito, el primer nmada y el primer
alienado del que se tiene cuenta: de Can, a cuyos descendientes se
atribuye la invencin de la msica y la poesa, pero tambin de las armas y
las ciudades (29). Para seguirle, es de nuevo un poeta salvadoreo
autoexiliado, Gabriel Otero, el que nos lo permite con Sueos de Can
frente al espejo:

      Can durmi
      despus del asesinato
      se so habitante
      de tierras extraas
      se vio labrando desiertos
      pletricos de cadveres
      se imagin fundando ciudades
      con infiernos de plomo
      y cielos de hielo
      se sinti entraa
      del becerro de oro
      luego despert
      y su culpa
      le hizo reptar eternamente
      hacia el destierro.

      En este valle
      construimos la ciudad
      creamos smbolos
      dioses imaginarios
      y uniones perecederas
      para elegir la muerte
      coronamos con laureles
      a los herejes
      nos cremos redimidos
      por el aire respirado
      y entonces
      irrigamos la tierra
      con la sangre
      del hermano (30).



Obras citadas

  BOSCH, Velia. Esta pobre lengua viva. Relectura de la obra de Teresa de
   la Parra: a medio siglo de Memorias de Mam Blanca. Caracas: Biblioteca
   Ayacucho, 1979.

  CORTEZ, Beatriz. La esttica pasional en la poesa de Roque Dalton,
   Rger Lindo y Miguel Huezo Mixco, Cultura 87-88 (mayo-diciembre 2002):
   169-189.

  ESCUDOS, Jacinta. Jacintario, blog. http://filmica.com/jacintaescudos.

  FERNNDEZ ECHEVARRA, Roberto. Cervantes and the Modern Latin American
   Narrative, Ciberletras 01, agosto 1999.
   http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/v1n1/crit_07.htm.

  FERNNDEZ NADAL, Estela. Los estudios poscoloniales y la agenda de la
   filosofa latinoamericana actual, Herramienta, revista de debate y
   crtica marxista. http://www.herramienta.com.ar.

  LINDO, Rger. El perro en la niebla. Bilbao: Verbigracia, 2006.

  LLEBOT, Amaya. Ifigenia. Caso nico en la literatura nacional. Caracas:
   Universidad Central de Venezuela, 1974.

  MIGNOLO, Walter.
    (1996 a), Los Estudios Subalternos son posmodernos o poscoloniales?:
     la poltica y las sensibilidades de las ubicaciones geoculturales,
     Casa de las Amricas, 204.
    (1996 b), Posoccidentalismo: las epistemologas fronterizas y el
     dilema de los Estudios (latinoamericanos) de reas, Revista
     Iberoamericana, 176 & 177.

  PRINCE, Gerald. The Disnarrated, Style (Narrative Theory & Criticism),
   22.1 (1988): 1-8.

  SEZ, Mara Eugenia. El Quijote de Indias. En: Q. En un lugar de las
   letras. Homenaje a los 400 aos del Quijote. Libro digital. Editorial
   Letralia (mayo 2005). http://letralia.com/ed_let/quijote/13.html.

  VILLANUEVA, Daro, ed. Asedios a la novela lrica. Madrid: Taurus, 1983.

  WEIGER, John G. In the Margins of Cervantes. Hannover, NH: UP of New
   England, 1988.



Notas

 1. En el caso de muchos intelectuales latinoamericanos de la dispora que
    emigraron a Estados Unidos o a Europa, puede decirse que el locus o
    lugar mental/afectivo de la enunciacin se ha trasladado del Primer
    Mundo a uno propio pero sumamente difuso, que ni es latinoamericano ni
    primermundista tampoco. Se debaten ste y otros conceptos en The
    Concept of Colonial and Postcolonial Discourse. A Perspective from
    Literary Criticism, de la revista Latin American Research Review 28.3
    (1993). Se trata de los comentarios de tres profesores Hernn Vidal,
    Rolena Adorno, Walter Mignolo en torno a un ensayo de la profesora
    Patricia Seed sobre el discurso post-colonial. Prefiero referir a los
    lectores, en mi bibliografa, a trabajos ms recientes de Mignolo
    pertinentes al tema que nos ocupa.

 2. Lo desnarrado, trmino de Gerald Prince, se refiere a cosas que el
    texto indica que no ocurrieron y que, por tanto, no pertenecen al nivel
    mimtico de los hechos narrados. Un buen ejemplo de Epeln es el lamento
    de Guille al contemplar su futuro frustrado, cuando se le va a otro
    pas la que hubiera sido madre de sus hijos, Lupita, la novia blanca de
    clase media acomodada a la que ms de una vez l relaciona con su
    propia madre (82, 92).

 3. Muy valioso en tanto a que la generacin de salvadoreos nacidos en la
    postguerra no reconoce el pas descrito por la dispora,
    particularmente los que crecieron en Los Angeles, ciudad que alberga
    ms salvadoreos que San Salvador. Este tema es atendido por Lindo en
    su an no publicada potica novela Entre el cielo y la tierra, que
    marcar un hito con su voz de narrador masculino que, atento a la voz
    femenina, no habla por ellas.

 4. La cita aparece en Tapalcojote, el blog de Mara Tenorio y Miguel Huezo
    Mixco.

 5. El cmic Superman, creado en 1932 por Jerry Siegel y Joe Schuster, es
    el ms conocido referente de un planeta que estalla. De ambos procede
    tambin Batman, el otro sper cmic de ciudad.

 6. Hay numerosas menciones del tema racial, a lo largo de la obra, y son
    muestra de los valores de la clase media de El Salvador (y de
    Hispanoamrica): horror ante la fealdad racial y el ennegrecimiento;
    pleitesa ante los rubios, etc. El narrador de Epeln se sita en un
    punto medio del ajedrezado racial: Guille entre blancos y morenos; sin
    embargo, es curioso que el protagonista mate de un tiro a un
    motociclista blanquito (108), ya que su primera aparicin en la
    novela es cuando pasa frente al club de motociclistas.

 7. Hubo tantos cadveres decapitados en esa poca, que con ellos se
    hubiera podido fundar una ciudad (148).

 8. Los policas son objeto especial de desprecio a lo largo de toda la
    obra.

 9. Una docena de cmicos ejemplos de las sentencias juveniles del narrador
    en la obra: fundar un parque nacional (51, 163); hablar de proyectos
    fantsticos como el Ministerio del Talento para el que va a reclutar
    muchachas (6); crear una nueva raza (62, 153); y ensear a la clase
    obrera a bailar el vals (75), y a prescindir de la manteca y de comidas
    burdas, y sustituirlas por algo decente como el prosciutto (98) o la
    tortilla espaola (41).

10. Epeln menciona varias veces a la Revolucin Mexicana para aludir a la
    anacrnica posicin de los grupos revolucionarios salvadoreos
    (pelculas viejas, el programa radial Corridos que dan clera), etc.
    Apenas se hace mencin, de pasada, de la Revolucin Cubana, y no se
    hace ninguna directamente del Che ni de Monseor Romero; pienso que
    ello responde a un diseo de Lindo de apartar su novela del referente
    claro a la historia.

11. La era de las grandes batallas haba llegado a su fin y en la
    actualidad todo se reduca a acciones mnimas de mantenimiento, esto
    mientras se negociaba un acuerdo (178), es otra de las frases del
    final de Epeln con breves y lcidas referencias al proceso histrico.

12. El esfuerzo de crear una biblioteca virtual, de parte de la Universidad
    Nacional de El Salvador es digno de notar, como hizo la revista digital
    Letralia: La Biblioteca de la Universidad de El Salvador ha resistido
    adversidades extremas, tales como terremotos que inclusive han
    derrumbado por completo sus edificaciones e intervenciones armadas a
    la universidad (http://www.letralia.com/107/litin.htm). Mas, triste
    realidad, no incluye entre sus textos digitales a salvadoreos de hoy
    que son publicados y traducidos y premiados por doquier, como los aqu
    mencionados: http://virtual.ues.edu.sv/bvues. Es de esperar el aporte
    de Istmo, revista virtual de estudios literarios y culturales
    centroamericanos, patrocinada por varias instituciones centroamericanas
    y universidades norteamericanas. Al menos eso promete la introduccin
    hecha por Valeria Grinberg Pla y Ricardo Roque Valdovinos: Las
    escrituras del yo. La construccin de la subjetividad en las
    literaturas centroamericanas:
    http://collaborations.denison.edu/istmo/articulos/intro.html, pero
    desalienta, una vez ms, el que no mencionen a ningn escritor
    salvadoreo actual. La Guerra Sucia habr terminado oficialmente, pero
    no contra los escritores salvadoreos, los cuales habrn de seguir
    exilindose, albergndose o acomodndose dnde y cmo puedan. Y harn
    muy bien si con ello nos siguen brindando esta calidad de obras.

13. Un bar abierto en la maana en L.A. y temprano y atestado de
    japoneses!: humor.

14. La guerra de guerrillas es una larga cadena de acciones de poca monta
    (157), p.e.: [En el intento de secuestrar a un rico para pedir rescate,
    lo matan pues ste los recibe pistola en mano.] Mi tiro, reconozco,
    fue el que le traspas el cuello, aunque mi intencin era acertar en su
    arma como en las pelculas del Oeste... Nubio tuvo la suficiente
    presencia de nimo como para quitarle el arma, bastante bonita por
    cierto (154).

15. La intertextualidad hace clmax en este prrafo que resuena a ttulos
    unamunianos, a sus frases famosas y, ms sutilmente, a sus tcnicas. La
    antecitada parrafada es tpica del quijotesco Augusto, protagonista de
    Niebla, obra de la que es deudora Epeln en ms de un sentido (Augusto
    es dueo de un perro parlante, el cual tiene la ltima palabra). El
    tono de altisonancia del narrador, cuyo desapego de la realidad anuncia
    que le espera un fin humillante, es tcnica unamuniana que pas a la
    literatura latinoamericana de la mano maestra de Teresa de la Parra en
    Ifigenia (1924), una obra que Unamuno admir (sobre Parra, ver estudios
    de las venezolanas Velia Bosch y Amaya Llebot). Se detectan en Lindo
    las influencias de varios otros autores, tanto las obvias en base a
    frases reconocibles, como las profundas a nivel de contenido temtico.
    Un buen ejemplo de ambas es el eco del Elogio de la locura de Erasmo
    en: el gento que se agolpaba a esa hora en espera de una mquina
    conducida por algn Caronte que deba acarrear a todos esos esclavos a
    una oficina, un banco, un oficio que era todo estulticia (Epeln 25; mi
    nfasis), y el eco escogido es el adecuado ya que la locura es el tema
    ms quijotesco del Quijote. La deuda intertextual de Lindo,
    diestramente implementada, no es slo con autores europeos sino con
    clsicos latinoamericanos como Jos Eustasio Rivera de La Vorgine:
    Para m en cambio era muy tarde: estaba metido en un vrtice...
    (164), cuyo Arturo Cova es el demiurgo latinoamericano por antonomasia,
    el nuevo Bolvar: [formaba] parte de un grupo empeado en fundar una
    nacin a partir de la nada... [de] una tribu nueva en un siglo
    viejo... (162). Y es, tambin por antonomasia, el latinoamericano
    pensante, el hondamente desengaado: Vivimos la ilusin de ser el
    centro de algo planetario, incluso motivo de inspiracin para el resto
    de la especie humana (165).

16. Don Quijote/narrador es tema de John G. Weiger en su libro sobre los
    mrgenes de la escritura cervantina, del cual traduzco el siguiente
    aserto: No es Don Quijote personaje al que debemos analizar sino al
    Don Quijote narrador de la ficcin de Cervantes (It is not Don
    Quixote the character that we should analyze but Don Quixote the
    narrator of Cervantess fiction that we ought to attend; In the
    Margins of Cervantes, 146). El tema ha atrado tambin a otros
    cervantistas como Alan S. Trueblood y Elias Rivers, ambos ex
    presidentes de la Asociacin Internacional de Hispanistas. Le dediqu
    atencin al tema en Don Quijote de Indias, mi contribucin a Q. En un
    lugar de las letras (http://www.letralia.com/ed_let/quijote), libro
    digital de Editorial Letralia.

17. Guille evoca a la mitologa salvadorea en los cadejos, perros
    fantasmagricos y temibles que, sin embargo, ayudan a los pobres:
    Buenos das, seor, respond con una sonrisa de cadejo bueno (39).
    Para el tema perruno y su impacto en la literatura de El Salvador, en
    su variante de la postguerra, refiero al lector al poema Al perro me
    lo imagino del incomparable Miguel Huezo Mixco, de su homnimo blog:
    http://alperromeloimagino.blogspot.com.

18. Investigando sobre los nexos americanos de Cervantes, el historiador
    salvadoreo Pedro Escalante Arce, Premio Nacional de Cultura 2004, se
    enfoc en Juan de Mestanza Ribera, sevillano que pas al Per y luego a
    Panam, Mxico y Guatemala, en la que en 1583 lleg a ser alcalde de
    Sonsonate, lugar que hoy es parte de El Salvador. Lo resea Adda
    Montalvo de El Diario de Hoy, de El Salvador (perd la referencia,
    lamentablemente).

19. Roberto Gonzlez Echevarra ha estudiado la influencia de Cervantes
    sobre la narrativa latinoamericana moderna, para el caso de Alejo
    Carpentier en especial.

20. De espaldas a Pigmalin y Bernard Shaw, Guille se cree un hombre
    progresista.

21. Prcticamente nunca se deja hablar con sus propias palabras a Ana
    Gladys (musa al corte quijotesco, al fin y al cabo), personaje
    malicioso y de ribetes interesantes. La madre de Guille es el solo
    personaje femenino al que no se le retira la palabra.

22. Casi la mitad de los captulos finalizan con una mencin del hundirse
    en las aguas del sueo, la muerte, la inconsciencia o el olvido o,
    alternativamente, de la mujer: cap. 1: ...despus de or juntos [mi
    madre y yo] el ltimo noticiero nocturno por la radio, cada quien se
    hundi en su sarcfago de sueos (4); cap. 2: ...me hund en una
    tiniebla que era todo accin. No fue hasta entonces, no se me escapa,
    que mi madre logr conciliar el sueo (12); cap. 4: ...me hund en la
    oscura tierra comn (37); cap. 11: Vi ntidamente a mi madre y a Ana
    Gladys, hundidas hasta la cintura en el agua: y una sombra que se
    acercaba lentamente, trazando un signo en las aguas (93); cap. 12: Me
    hund en el fondo de una barcaza negra, silenciosa, conducida por una
    figura oscura, que me traslad a una orilla brumosa (101); cap. 14:
    [Ana Gladys y yo estbamos en la cama.] Reiniciamos nuestros juegos.
    Al final, rendidos, camos cada cual en una poza distinta, y pudimos
    por fin soar; cap. 19: En tales ocasiones, erecto en medio de una
    barcaza negra, navegaba el ro de los sueos (164); cap. 22:
    ...alquil una habitacin [en] una vivienda a la sombra de enormes
    sombras de maple, sombras amigas. Continu enviando dinero a mi
    madre... [incluidos los puntos suspensivos, esta frase, citada as
    completa, es la final de Epeln].

23. Unamuno es bien conocido como cervantista por su Vida de Don Quijote y
    Sancho; Freud lo es menos, pero el hecho es que aprendi espaol
    leyendo El coloquio de los perros, con un amigo de la adolescencia que
    le serva de canino alter-ego (Elas Rivers tiene un trabajo al
    respecto, en la revista Cervantes).

24. Ricardo Gulln y Daro Villanueva estudiaron este subgnero surgido al
    acabar la Primera Guerra Mundial y terminado al inicio de la Segunda.
    Del editor Villanueva, Asedios a la novela lrica, publicado por la
    coleccin Biblioteca Universitaria de la prestigiosa editorial Taurus,
    recomiendo su propio ensayo La novela lrica. Epeln representa, si no
    yerro, una variante bien curiosa por cierto ya que para amortiguar su
    lirismo despliega un obvio inters en la accin y luego deshace a sta
    en irona. Si la accin existi en la mente del joven Guille,
    primordialmente, lo que queda en pie de Epeln es el fuerte lirismo.

25. Entre los escritores salvadoreos destaca Argueta, director de la
    Biblioteca Nacional de El Salvador, con Caperucita en la zona roja y Un
    da en la vida, que se situ quinta entre las cien novelas en espaol
    ms reconocidas durante el XX (La Opinin de Los Angeles, 29/12/99);
    entre los ms jvenes el poeta Gabriel Otero, descendiente literario de
    Dalton. Encomiable es la labor pionera de Jos Alberto Cea de recopilar
    y documentar la narrativa centroamericana de postguerra, pero sigue
    urgiendo un estudio profundo y global sobre el tema. Quiz acometa esta
    tarea el escritor y periodista salvadoreo David Hernndez (Putilen),
    asentado en Alemania y doctorado por la Universidad de Hannover. Ms
    probable es que ya est siendo acometida por los jesuitas que han dado
    a El Salvador no slo una destacada universidad sino hasta sus propias
    vidas. De la narrativa de la dispora, un aspecto que debera ser
    estudiado es justo el de su centroamericanidad, pues un nmero
    significativo de estos escritores pertenecen a ms de un pas
    centroamericano, ya sea por etnia o por residencia: los salvadoreos
    Castellanos Moya y Lindo son, respectivamente, de padre hondureo y
    nicaragense; la nicaragense Alegra residi por un tiempo en El
    Salvador. Otro aspecto a notar es que Nicaragua y El Salvador son los
    dos pases representativos de la dispora de narradores
    centroamericanos.

26. Podra ponerse a prueba la propuesta de Mignolo: la crtica
    post-occidental, cuyo lugar natural es Amrica Latina y cuyos
    antecedentes se remontan a las primeras dcadas del siglo XX (1996 a,
    pgs. 33-40; 1996 b, pgs. 679-686). Distando de tener su sapiencia,
    para permitirme una duda sobre la segunda parte del aserto, me basta
    con leer a un espaol afincado en Indias, el P. Bernardino de Sahagn:
    ...para conoer el quillate desta gente mexicana el qual aun no se a
    conoido: [pues] con [la conquista de] los espaoles: fueron tan
    atropellados, y destruydos, ellos y todas sus cosas: que njnguna
    apparentia les quedo, de lo que eran antes. Ansi estan tenidos por
    barbaros, y por gente de baxissimo quilate: como segun verdad, en las
    cosas de politia, echan el pie delante, a muchas otras naciones: que
    tienen gran presuntion, de polticos. En el colegio de Santa Cruz de
    Tlatelolco, famoso por sus traducciones, Sahagn gener, con la ayuda
    de sus alumnos, hijos de los seores locales, la Historia general de
    las cosas de la Nueva Espaa, escrita primero en nhuatl y luego
    traducida al espaol. Lo dejo ah, por no apartarme de mi tema en pos,
    p.e., del Inca (quien tampoco es el primero en incluir tradiciones
    orales en sus escritos ya que Oviedo mencionaba los areitos caribeos
    como fuente de la sabidura que se pasaban los indios de una generacin
    a otra). Aqu me limito a sugerir que los investigadores y crticos no
    deben, en el esfuerzo por hallarle teora a la literatura en espaol,
    olvidarse de los propios crticos hispanos de los ss. XVI y XVII.

27. Remito al blog Jacintario (http://filmica.com/jacintaescudos), de la
    poeta salvadorea Jacinta Escudos, la cual ilumina con sus determinadas
    opiniones la oscuridad en que ha venido envuelta la literatura
    salvadorea. sta ni siguiera figura entre los cientos de entradas de
    la revista digital Espculo (http://www.ucm.es/info/especulo), de la
    Universidad Complutense de Madrid, pese a que el premiado Castellanos
    Moya fue publicado por la editorial barcelonesa Tusquets, y Lindo por
    la vasca Verbigracia. Singular caso el de esta ausencia y se explica en
    parte porque carecen los crticos de instrumentos para analizar la
    singular literatura salvadorea, ya que han de ser los propios
    salvadoreos quienes se los suministren.

28. Por lo tanto no se soluciona el impasse que crean sus propias
    preguntas, si bien stas aaden complejidad exquisita y sofisticacin
    gauche al tema. Sin desestimar su notable esfuerzo de discernimiento ni
    descartar los aportes de su enfoque, hace falta otro ms maleable a la
    idiosincrtica experiencia de los narradores de la dispora
    salvadorea.

29. Gnesis 4: 17-22.

30. Publicado en el 2006 en el Portal de Poesa, Espaa; reproducido en
    Letralia 62 (2007): http://www.letralia.com/162/letras11.htm.

** Mara Eugenia Sez
   mayerfmt@aol.com
   Escritora y editora venezolana (Maracaibo, 1955). Reside en Alhambra
   (Los Angeles, EUA), donde edita el quincenario Avance. Es historiadora
   por la Universidad Central de Venezuela y doctora en literatura de los
   Siglos de Oro por la University of Southern California (Los Angeles). Ha
   sido profesora universitaria en la UCV y en California. Tiene indito su
   libro Don Quijote de Indias, as como diversos relatos de ficcin y
   poemas.



=== El dilema de la apropiacin sinttica del yo indgena: ==============
=== Oscilando entre la identidad interna y externa en Huasipungo ==========
=== Rodrigo Toromoreno ====================================================

La identidad construida sufre el estigma de ser una fabricacin maligna que
destruye la individualidad. Corre el riesgo de suponer que por medio de la
apropiacin se pierde la identidad. Una lectura superficial de Huasipungo
conducira a tomar semejante posicin. Sin embargo, Jorge Icaza no condena
la identidad adquirida y lo integra en su novela como la manera
primordial en que los personajes indgenas llegan a un entendimiento de lo
que significa ser. A travs del contacto con las influencias externas,
personificadas en el poder soberano del patrn, ellos son amaestrados
acerca de su posicin social y sus obligaciones como runas. Analizando la
esencia de esta identidad delineada por un poder soberano, emerge el
problema de que a la raz de esta identificacin se encuentra una
fabricacin del hombre cuyo propsito es ser herramienta del dominio: la
culpabilidad. Se complica la situacin cuando los personajes indgenas,
errneamente interpretando sus existencias como culpas, aplican este
concepto a sus vidas cotidianas y orientan todas sus acciones hacia una
prevencin de futuros males. Como el concepto anormal del yo indgena es
interno y los personajes lo exteriorizan a travs de sus acciones diarias,
Icaza utiliza el estilo y la temtica en Huasipungo para exponer los
lmites que esta dinmica problemtica impone sobre el desarrollo del indio
autnomo.

Entre los personajes hay, como meta ltima dentro de la obra, un anhelo por
llegar a una identidad definida a travs de las propiedades fsicas. Sin
dar mucha importancia a los dueos legales del terreno, personajes como
Andrs Chiliquinga labran tierras ajenas como si fueran de ellos. El
mayordomo, Alfonso Pereira, explica este afecto a la tierra a su to cuando
el pariente quiere mandarle a Cuchitambo, Los indios se aferran con amor
ciego y morboso a ese pedazo de tierra que se les presta por el trabajo que
dan a la hacienda. Es ms: en medio de su ignorancia lo creen de su
propiedad. Usted sabe. All levantan la choza, hacen sus pequeos cultivos,
cran a sus animales (66). Se refiere el latifundista a los huasipungos,
que en castellano equivalen a un lote de tierra asentido por el
propietario, donde el hecho de mantenerlos es suficiente para agradar a los
indgenas. Desde este punto, estos personajes tienen un conocimiento
emprico de la propiedad: ven que ellos solos cuidan del campo diariamente,
entonces les pertenece en este sentido. Sin embargo, los indgenas estn
conscientes de sus posiciones en la estructura social y aquella perspectiva
prctica se duplica como un deseo de tener algo propio. Precisamente esta
aspiracin es la esencia de la identidad, una esencia donde se puede
concretamente exhibir la individualidad con algo palpable que uno puede
titular su casa. Igualmente, el deseo de afirmar una existencia social
con las posesiones est tambin presente en la vida del cholo. Juana, la
esposa mestiza del teniente poltico llamado Policarpio, permite que
Alfonso la viole a cambio de falsas promesas de bienes materiales:
Cuntas veces no se prometi exigir? Exigir por su cuerpo algo de lo
mucho que dese desde nia. Exigir al nico hombre que poda darle: lo que
le faltaba para sus hijos, para su casa, para cubrirse como una seora de
la ciudad, para comer... l nunca lo cumpli... Nunca! No obstante, le
hizo soar (133). Aqu, y en el resto de este mundo diegtico, el
sacrificio del cuerpo individual es insignificante en comparacin al simple
sueo de una realidad estable.

Mientras el sueo mencionado sirve como una meta motivadora para los
indgenas de la novela, el constante exilio crea una realidad turbulenta
donde la nocin de lo propio se tergiversa. Crear un alejamiento espacial
de la casa igualmente crea un efecto profundo en la vida del runa
huasipunguero. Para concretizar esta posicin, cuando Andrs es elegido
entre los campesinos que requieren abandonar sus tierras e ir a la selva de
Rinconada, se arriesga a ser castigado por regresar sigilosamente a su
aposento cada noche, como lo declara Policarpio, Y como el rosca [indio]
acept de mala gana [el trabajo], dicen que se viene toditicas las noches a
dormir un rato por lo menos con la longa carishina [mujer de poco valor]
(100). Interpretando las escapatorias nocturnas como una aoranza por la
identidad que ofrece la casa propia, se introduce el conflicto del exilio
que deteriora el yo. Sophia A. McClennen, en su captulo titulado There
is no place like home: The tension between utopia and dystopia, seriamente
analiza la implicacin que tiene el desarraigo sobre el individuo:

      ...this same dystopic nation has expelled the exile and has condemned
      him or her to exist in heterotopia, a place for those who do not
      conform to the system. Indeed, often in the case of exile literature,
      heterotopias are described as utopic borderlands occupied by social
      outcasts (191).

Aunque la crtica llega a esta deduccin exclusivamente estudiando las
obras de escritores espaoles, como Juan Goytisolo, que se someten
voluntariamente bajo dichas circunstancias, hasta cierto punto se asemeja a
la problemtica de la novela: el espaol abandona su pas por desacuerdos
con la gobernacin y el campesino deja el huasipungo para poder mantener a
su familia. En ambos contextos existe un deseo de pertenecer a esta casa
aunque sea ajena por la corrupcin poltica o literalmente improcedente.
Ms, resultan teniendo que aceptar aquella heterotopia de McClenan. Por lo
tanto, el sentido del lote invaluable de los indgenas genera una
ambivalencia porque el exilo los distancia de algo que nunca les
correspondi, privndoles de cualquier asociacin fsica que les pueda dar
una identidad.

Usando como ejemplo al mestizo del epteto Tuerto Rodrguez, es evidente
que los trminos sociales, al igual que el destierro fsico, tambin
experimentan una forma de oscilacin. Para poder explotar la madera de la
selva vecina, Policarpio sugiere que Alfonso emplee a Rodrguez para la
posicin de capataz, El Gabriel Rodrguez es bueno para estas cosas.
Desmontes, lea, corte, hornos de carbn. No obstante, la subida de puesto
del cholo es un cambio drstico comparado a la labor que suele hacer e
Icaza lo destaca con el uso de una descripcin grotesca, ...chagra picado
de viruela, cara de gruesas y prietas facciones, mirar desafiante con su
nico ojo, que se abra y se clavaba destilando cinismo alelado y retador
al responder o al interrogar a las gentes humildes (97). En tal narracin,
las apariencias desagradables metafricamente equivalen a la anomala de
una posicin fingida, donde Rodrguez adiestra a gente tnicamente
semejante a l. Apropiadamente, la situacin del tuerto ilustra, a nivel
simblico, un alejamiento de la identidad real para adoptar una identidad
ficticia.

Establecida la carencia de un ser en trminos fsicos, Icaza no ignora
como el yo interno del indgena se redefine con el yo sinttico de la
culpa. Para proseguir, es necesario primero establecer la composicin de la
culpa como Rogelio Miranda de Almeida lo entiende en la filosofa
Nietzscheana:  ...the concept of guilt (Schuld) derives from an
exceedingly material concept of debts (Schulden), and punishment, insofar
as retaliation is developed entirely aside from the context of hypotheses
about the freedom or non-freedom of the will (141). El filsofo nihilista,
de acuerdo a Miranda, propone que la culpa es fundamentalmente una
fabricacin para inculcar un sentimiento apologtico en el ser humano. Lo
que uno errneamente entiende como un sentimiento natural es nada ms que
un artificio para recobrar el mal que el prjimo causa. Clarificando esto,
la fragilidad de la culpa empieza a manifestarse en la paradoja que Miranda
clasifica como the all too human truth donde el ver sufrir a otros es la
nica recompensa que produce la culpa: es un crculo regresivo impediente
del progreso (142). En cuanto a la novela, el menosprecio, del cual son
objeto los indgenas, opera en funcin de la idea de la culpa como algo que
ellos han ocasionado por intentar exceder su posicin de seres
despreciables; condicin de la cual se exentan los administradores blancos.
Antes de violar a la mujer de Andrs, Alfonso medita sobre las razones por
las cuales l no debe sentir apocamiento,  Y si se descubre? Qu
vergenza! Vergenza?... acaso no estaba acostumbrado desde muchacho a
comprobar que todas las indias servicias de las haciendas eran
atropelladas, violadas y desfloradas as no ms por los patrones? l era un
patrn grande, su merc. Era dueo de todo; de la india tambin (Icaza
118). En contraste, los indios estn, como el sacerdote lo piensa entre s,
listos para la venta slo cuando l les ha sosegado con las amenazas
dogmticas de la culpa (87). Entonces, lo que es instituido como el
atributo primordial del indgena es la culpa que, por operar primariamente
en el espacio interno, forja una especie de represin para estos
personajes.

Tal concepto se destaca en la novela con la experimentacin estilstica que
Icaza ejecuta entre el mbito intrnseco y extrnseco. El vnculo que
permite el acceso entre el lector y los pensamientos campesinos viene a
travs de la voz interna. Tocante a esto, uno de los sntomas que produce
la culpa en el espacio interno es la furia, exhibido en la reflexin de
Andrs cuando, en uno de sus escapes nocturnos, no encuentra a su pareja en
casa,  Longa carishina! Carajuuu! Toma, runa puercu, runa
bandiduuu!..., se repiti una y otra vez el runa. Y saltaban las astillas
como moscas blancas, como moscas prietas, y el corazn de la madera
resista a la clera sin lograr aplacarla (106). Como el indgena no puede
explcitamente revelar su ira por ser, de acuerdo a los amos, un simple
trabajador inanimado, la nica opcin es incorporarla disimuladamente en el
trabajo cotidiano. Igualmente, este impedimento emocional afecta al mbito
interno en forma de pensamientos inconclusos. Sucede esto cuando el capataz
ordena que Andrs rescate a un trabajador inmovilizado en el fango y el
indgena comenta fragmentariamente en su cabeza la imposibilidad de la
proeza porque sabe que no es digno de reprochar aun subconscientemente
(169). Por lo tanto, slo el autor puede comunicar las emociones latentes
del confn mental.

En respuesta a esto, los crticos del movimiento indigenista han notado
el dilema que crea un escritor blanco al intentar detallar el psique
indgena. Elena Aibar Ray deduce que el autor de la literatura indigenista
combatiente, dentro del cual tpicamente se ubica a Icaza, tiene la
tendencia de romantizar al campesino por medio de la exageracin, El
intento del escritor era provocar la conmiseracin del lector presentndole
un cuadro de miserias que corregir... En resumen, aunque el indigenismo
combativo tena un propsito redentor, present un retrato exageradamente
naturalista, no fidedigno y poco atrayente del indio (21). La conclusin
de Ray se basa en la verdad, dado que muchas obras indigenistas son
vctimas de la convencin mencionada. No obstante, sera conveniente decir
lo mismo de Huasipungo, pero su autor se aproxima ms al estilo reportage
de Lukcs que a la definicin previa. El terico hngaro, escribiendo
acerca del realismo, nota el fetichismo burgus de exotizar al trabajador
en la literatura cuando el autor narra los pensamientos del individuo y,
para contrarrestar esto, ofrece la siguiente sugerencia: Portrayal of the
overall process is the precondition for a correct construction. Why is
this? Because only portrayal of the overall process can dissolve the
fetishism of the economic and social forms of capitalist society, so that
these appear as what they actually are, i.e. (class) relations between
people (Lukcs 53). Volviendo al ejemplo anterior acerca de la furia
recndita en la novela, Icaza balancea la cotidianidad con la angustia
reprimida para incorporar la idea del overall process, dedicando el mismo
nfasis al microcosmos introverso del indgena maltratado como a su
realidad extraversa.

Por tener la culpa como la esencia central de la identidad y entender el
mbito interno como un espacio ajeno subyugado con lmites de expresin,
los personajes indgenas recurren a la autodefinicin exteriorizando
acciones que no nacen de la voluntad individual, sino de una respuesta a la
culpa. En su ensayo notorio titulado Traveling Theory, Edward Said hace un
anlisis profundo acerca de la metamorfosis de teoras cuando se
transfieren de un contexto geopoltico a otro:

      I am arguing, however, that we distinguish theory from critical
      consciousness by saying that the alter is a sort of spatial sense, a
      sort of measuring faculty for locating or situating theory, and this
      means that theory has to be grasped in the place and the time out of
      which it emerges as a part of that time, working in and for it,
      responding to it; then, consequently, that first place can be
      measured against subsequent places where the theory turns up for use
      (241-2).

Esencialmente, las ideas abstractas pertenecen a un espacio actual cuando
interactan con el mundo en forma de critical consciousness. En otras
palabras, alejndose, como Said contina, just beyond the interpretive
area permite que uno se apropie de las teoras y las modifique de acuerdo
a su realidad. Icaza hace lo mismo dentro de Huasipungo, excepto que el
movimiento no es entre un lugar geogrfico, sino corresponde a la
exteriorizacin de lo interno. Los campesinos pagan constantes indulgencias
al sacerdote para prevenir el castigo de Dios por ser seres naturalmente
culpables (222). Como los indgenas tienen a la culpa como la definicin de
sus existencias, actan de una manera deseosa de evitar el acrecentamiento
de su culpabilidad. Mientras ms se dedican a prevenir la culpa, ms se
distancian del ser sinttico que les ha sido impuesto, generando en su
lugar una nueva identidad: el ser reparativo. En resumen, el apartamiento
del ncleo fabricado, que define al indgena, permite derivar un nuevo ente
exteriorizando el que es impuesto.

Por ltimo, la tragedia de la novela se origina precisamente de esta nueva
dinmica entre el centro de la identidad culpable y la apropiacin de su
derivado yo en las acciones del indgena. La palabra centro es clave
para la explicacin del tono fatalista de la novela porque implica una
esencia organizada, una propiedad fcilmente controlada por los poderes
soberanos. En realidad, este centro oscila frenticamente por ser, como se
ha explicado con la posicin de Almeida, algo inestable y eternalmente
regresivo. Cuando Goodkin explora el dilema de la mitad virtuosa
aristotlica, se aproxima al esquema del centro variable en Huasipungo:

      Virtue is not a synchronic, purely conceptual, mathematical midpoint
      equally dividing excess and deficiency. Rather, it is a mobile,
      adjustable point whose extremes are merely the limits of its range of
      movements...We might go a long way toward defining the limitations of
      the middle-as-virtue if we begin to think of this ethical system as
      having two axes: Virtue is a zero  neither deficiency or excess  on
      the scale of quantity, but a plus  the very sign of moral value  on
      the scale of quality... (26-8).

En la misma pgina, Goodkin revela que la cantidad es infinita porque
sufre constante redefinicin, mientras el aspecto cualitativo tiene un
terminus donde la virtud es un extremo o una meta intemporal para el ser
humano (28). Este diseo de ejes duplcitos ayuda a entender cmo el
centro de Icaza, equivalente a la lnea de cantidad, flucta con la
presencia infinita de la culpa en la vida cotidiana del campesino. Ms, en
medio de este continuum y complicando la dinmica, se encuentran las
acciones de los indgenas que son dirigidas con el telos claro de reparar
aquella culpa infinita. El resultado es una exteriorizacin de un ente
que no sustenta contrarios, un ente problemtico desde su origen.
Entendiendo esto, la derrota sangrienta del levantamiento indgena en las
ltimas diez pginas (Icaza 240-50) adquiere un nuevo sentido: la falla no
fue en el hecho de exteriorizar sus emociones para engendrar un nuevo
yo, sino que el centro, al cual sus obras respondan, era nebuloso.
Reducindolo a un nivel bsico, el sentido trgico de la obra brota de un
suceso de eventos cuya base es falible.

En conclusin, la dicotoma tumultuosa en Huasipungo, entre dichos mbitos
opuestos, dificulta que los personajes indgenas establezcan una identidad
concreta por la constante ambivalencia de aquella relacin. Igual a la
ndole compleja de la interioridad y exterioridad del indgena, Icaza no
pretende ofrecer una solucin simple al dilema delineado. En su lugar,
rompe con el absolutismo de la identidad como originalidad para mostrar
el proceso de apropiacin, a travs del cual tambin se puede llegar a la
autonoma. Esta tcnica y complejidad temtica de Icaza slo se ha
apreciado a un nivel lamentablemente frvolo, con crticos, como Catherine
Saintoul, cndidamente elogiando el uso que hace el autor del castellano y
el quechua (82). No obstante esta anemia acadmica y considerando la
hermenutica propuesta, la obra de Icaza aade un nuevo entendimiento al
tema de la identidad indgena donde, en medio de la artificialidad, an
existe un yo para el indio; es decir, al final ellos pueden justamente
clamar ucanchic [nuestro] huasipungo! (250).



Bibliografa anotada

  GOODKIN, Richard E. The virtuous Middle and the Excluded Middle. The
   Tragic Middle: Racine, Aristotle, Euripides. Wisconsin: University of
   Wisconsin Press, 1991. 25-45.
   Este ensayo explica el dilema de pensar acerca de la virtud como algo
   horizontal. Goodkin introduce una alternativa con nuevos ejes para
   entender la virtud aristotlica en relacin a la temporalidad versus la
   eternidad.

  ICAZA, Jorge. Huasipungo. Ed. Teodosio Fernandez. Espaa: Catedra, 1994.
   Este es el texto acerca de la vida indgena en el altiplano de Ecuador.
   Demuestra el tratamiento inhumano del indgena por el terrateniente
   durante la explotacin de madera. Al mismo tiempo, el texto forma parte
   del movimiento conocido como la literatura indigenista.

  LUKCS, Georg. Reportage or Portrayal?. Essays on Realism. Trans.
   David Fernbach. London: Lawrence and Wishart, 1980. 45-75.
   Lukcs define los lmites que surgen al usar un medio subjetivo como la
   literatura para reflejar situaciones sociales. Basndose en varias
   teoras de Engles, Lukcs demuestra que el autor no puede reportar
   eventos porque carece de la perspectiva cientfica encontrada en el
   reportaje. Lo mejor que puede hacer es portray.

  MCCLENNEN, Sophia A. The Tension between Utopia and Dystopia. The
   Dialectics of Exile: Nation, Time, Language, and Space in Hispanic
   Literatures. Indiana: Purdue University Press, 2004. 191-203.
   Estudiando escritores exiliados, McClennen analiza la esencia de lo que
   implica vivir en exilio. Se basa en escritores espaoles para indicar el
   impacto que tiene el ostracismo sobre las obras e identidad de estos
   autores.

  MIRANDA DE ALMEIDA, Rogrio. Guilt and Bad Conscience. Nietzche and
   Paradox. Trans. Mark S. Roberts. Albany: State University of New York P,
   2006. 141-146.
   La paradoja de la retribucin y la culpabilidad se explora en este
   ensayo a travs de las propuestas de Nietzsche, un pensador reconocido
   por interrogar las costumbres de la moralidad. Almeida detalla la
   paradoja que incita la culpa donde la retribucin crea un crculo
   perjudicial para la identidad.

  RAY, Elena A. El indianismo y la novela indigenista. Identidad y
   resistencia cultural en las obras de Jos Mara Arguedas. Lima:
   Pontificia Universidad Catlica del Per, 1992. 19-24.
   El ensayo ofrece un detalle del movimiento indigenista y las tendencias
   que tiene de romantizar al indgena. Ray tambin sugiere la existencia
   del una ramificacin de este movimiento llamado el indigenismo
   combativo en el cual los autores intentan elevar al indio a un nivel de
   hroe a travs de la cotidianidad.

  SAID, Edward W. Traveling Theory. The World, the Text, and the Critic.
   Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1983. 226-247.
   Said ofrece un acercamiento original a la temtica de transference en
   relacin a ideas acadmicas. Propone que al momento de pensar
   crticamente acerca de las ideas ajenas, los conceptos anteriores se
   redefinen para formar un nuevo ente.

  SAINTOUL, Catherine. La bsqueda de la identidad nacional. Racismo,
   etnocentrismo y literatura: la novela indigenista andina. Argentina:
   Ediciones Del Sol, 1988. 81-84.
   Este ensayo ejemplifica la crtica somera tpicamente hecha con respecto
   a Huasipungo. Dentro de este ensayo, la identidad es estudiada slo en
   trminos de las costumbres del indgena, como la gastronoma andina, y
   el nacionalismo exagerado de Icaza.

** Rodrigo Toromoreno
   r.toromoreno@utoronto.ca
   Investigador ecuatoriano (1987). Estudia literatura latinoamericana en
   la Universidad de Toronto (http://www.utoronto.ca; Canad). Ha publicado
   artculos en la revista cultural AnE Vibe (http://www.anevibe.com).



=== Primer Congreso de Estudios sobre el Peronismo: la primera dcada =====
=== La biblioteca Honor, un ejemplo de continuidad ======================
=== en el cambio ideolgico      Carlos Fos ===============================

Formo parte de un proyecto del rescate de la memoria de comunidades sumidas
en la aculturacin o de procesos histricos no funcionales a la historia
oficial. Con acciones concretas y utilizando como herramientas la
antropologa cultural y la recoleccin cientfica del relato he
desarrollado vas para la reconstruccin de fiestas de los pueblos
zapotecas en Oaxaca, Mxico, y para la restitucin en el imaginario
colectivo del discurso de los libertarios y su proyeccin en otras opciones
polticas en Argentina. Mi tarea nunca la he planteado como la del buscador
de objetos muertos o decorativos sino como el camino para que a travs de
esta memoria parcialmente restaurada renazca la voz y la produccin
cultural de los olvidados. Y siempre teniendo en cuenta que cada pieza oral
redescubierta se convierta en pilar de construccin de originales y futuras
producciones culturales.

Es en este momento originario, cuando la oralidad se le presenta como
solucin y problema a la antropologa, y no a la inversa; la antropologa
la que problematiza la oralidad. En una Europa sacudida por constantes
descubrimientos cientficos, descubrimientos (colonizacin) de los ltimos
rincones del planeta y enormes adelantos tecnolgicos, los antroplogos del
XIX viven en sus carnes la historia, estn subidos en lo que perciben como
dominio del hombre sobre el mundo. La historia como civilizacin, sin
embargo, convive con unos mrgenes que se hallaran ajenos a esta razn.
Estas gentes, en el seno de los pases occidentales estudiados por
folcloristas, y ms all del mundo conocido por los antroplogos,
inscriben sus vidas en los mecanismos que marca la tradicin, la costumbre
entendida como error. Asistimos, o al menos as lo hemos presentado
nosotros, a una inversin de papeles en la concepcin del tiempo: la
tradicin, en su concepcin teolgica eterna, ahora deviene efmera, y la
razn humana, antes perecedera, ahora se convierte en fundamento, cimiento,
de la historia de la humanidad.

Desde estos presupuestos parten antroplogos y folcloristas en defensa y
contra la desaparicin de estas formas. Unos vern en su desaparicin la
llegada del progreso, y otros la prdida de las races, de un orden natural
romantizado como autntico y propio. En esta segunda versin, la negacin
de la historia y esa bsqueda de la autenticidad, les acercan a una
concepcin teolgica del tiempo. Tanto en un caso como en el otro, con lo
que estos aventureros se encuentran es con relatos, leyendas, refranes,
pautas de sociabilidad, etc. que tienen como cdigo a la oralidad. Sin
embargo, como puede desprenderse de lo dicho hasta el momento, estos
conocimientos transmitidos por tradicin oral son concebidos ya desde su
nacimiento como tendentes a desaparecer. Incluso quienes, sobre todo desde
posicionamientos nacionalistas especialmente lingistas, defienden los
particularismos frente a esta tendencia universalizadora de la razn,
suelen entender estos conocimientos transmitidos por va oral como
degeneracin, embrutecidos con respecto a un orden prstino idealizado en
que esa tradicin alcanzaba su estado y forma puros. Salvo tendencias muy
aisladas, como el caso del folclore progresivo de la etnologa sovitica, y
los tientos italianos en su problema meridional, metidos ya bien en el
segundo cuarto del XX, no suele atenderse a las potencialidades creativas
de la oralidad. Muchos romnticos acuden al pueblo como inspiracin, pero
el genio suele haberse idealizado en esos componentes atemporales que
sin saberlo transportan las ms de las veces los campesinos. O se est en
la historia, con la razn, o ms all de la historia, con una tradicin
cclica en tanto regida por arquetipos.

En todo caso, las diferencias se estableceran en que los antroplogos se
acercaron mayoritariamente a esta oralidad como cientficos con toda la
contundencia del trmino mientras y siento moverme tanto entre
estereotipos los folcloristas lo hicieron desde posicionamientos
ideolgicos. Nosotros nos centraremos en los antroplogos, que son de
hecho, quienes han construido esta dicotoma ciencia/ideologa (Prat 1985).
Y es que si en las sociedades occidentales existan un tipo de fuentes
oficiales que permitan establecer generalizaciones con criterios, sin
embargo, nuestros antroplogos se las tienen que ver con gentes sin
historia, con sociedades de las que no se dispone de documentos escritos.
En este momento fundacional ya se estaba partiendo de un presupuesto que la
antropologa hegemnica an mantiene, existir y estar registrado en el seno
del orden de lo escrito son lo mismo. Un tipo de existencia legalista,
normativa, y por ello, controladora, oficial con respecto a las necesidades
del Estado, del poder. Las fuentes orales tratan de adecuarse al tipo de
documentos oficiales con los que se trabajaba en Occidente, asemejndose en
la medida de lo posible a las caractersticas cientficas con las que la
estadstica construa la fiabilidad y representatividad de sus datos en
Europa. Por tanto, desde buen inicio, lo oral tiene que ser traducido a lo
institucional, a un lenguaje formal que registre nombres significativos y
compartidos. Las formas habitan a sus hablantes, ms que intentar ver la
posibilidad de estos ltimos para expresar su subjetividad mediante formas
comunicables. Un ser que toma existencia con respecto a la sociedad o
comunidad que inventa el antroplogo. Es as como una antropologa al
servicio de la ciencia y el poder desprovee a esos diferentes que estudia
de la posibilidad de escapar a nuestros criterios de orden y de control,
neutralizando su subjetividad en las formas normativas de la
institucin-concepto.

Esta tendencia podemos afirmar que en mayor o menor medida ha estado
implcita en la importancia que los antroplogos, a lo largo de la historia
de la disciplina, le han dado al discurso y a las fuentes orales. En la
exposicin que os presento he distinguido tres momentos: En primer lugar,
una primera etapa que podemos llamar de coleccionismo, en la cual se
recogen los documentos orales con nimo de fijar y buscar normativizar
institucionalizar los contenidos implcitos en lo que muchos cientficos
sociales llaman tradicin oral. Esta etapa inicial coincide con el estudio
de las llamadas sociedades primitivas y tradicionales, sobreentendindose
por los estudiosos de esta poca que stas tendern a desaparecer. Un
segundo momento, a partir de la segunda guerra mundial que coincide en
nuestra disciplina con el desplazamiento del campo de estudio de los
antroplogos hacia Occidente comprende el estudio de las sociedades que
escapan a los cnones de control poltico oficial, es decir, a la
normalidad o institucionalizacin de las relaciones sociales, y en cuya
dinmica la funcin e inters de los antroplogos consiste en el uso de las
tcnicas de campo y de los registros orales como mecanismos de
visualizacin de sectores marginales. Por ltimo, un tercer momento, en el
que el inters ya no toma como modelo la institucionalizacin, es decir, el
cuestionamiento de sta como campo de estudio de la antropologa, sino la
importancia de los registros orales como elementos de anlisis importante
para comprender cmo los sujetos sociales construyen su realidad social y
en la mayora de las ocasiones buscando sus identidades colectivas,
atendiendo a las propias narrativas o ficciones mediante las cuales los
colectivos y sujetos estudiados establecen la significatividad de los
hitos y relaciones ms importantes la trama sobre la que se definen a s
mismos, es decir, su historia.

Es complejo definir una esttica libertaria nica, ya que nos encontramos
con un movimiento con una fuerte horizontalidad, que genera posiciones
dismiles. Pero podemos afirmar que en sus diferentes expresiones, la
esttica anarquista parte de considerar al arte como expresin
indispensable en la vida de los pueblos y los individuos, en tanto se trata
de una praxis que fusiona la imaginacin con el trabajo, la actividad
humana. De esta manera se convierte en una herramienta fundamental para
mejorar la condicin del hombre, hacerlo permeable a la sensibilidad
necesaria para la construccin de una nueva sociedad.

La cultura debe su grandeza y su significacin al hecho de que su
irradiacin desconoce las fronteras polticas y sociales. Y si es superior
al Estado y sus realizaciones, se debe a que es, en el sentido ms profundo
del trmino, anarquista.

Al estudiar la naturaleza del arte y su funcin social, el terico
anarquista rechaza los esquemas estrechos de los determinismos econmicos y
sociales, aun cuando a veces interprete tal aspecto del arte en sus
relaciones con la fortuna de una clase social histrica. Y tiende a
considerarlo en su autonoma viviente haciendo al artista el nico arbitro
de su creacin. El respeto al arte no le permite escapar ni a la tentacin
iconoclasta de los herticos de toda poca, ni al odio irracional al gran
arte, al artista genial. No es casualidad la crtica que tantos
anarquistas han hecho del culto de la genialidad artstica, que en el
mundo moderno se sustenta en el individualismo posesivo burgus, que
transforma al arte, su prctica y sus productos en mercancas tasables y
transables. En ese culto se expresa dogmatizacin del gusto, limitacin
para el desarrollo de nuevas formas de arte y la anulacin de posibilidades
de creacin para la colectividad y el individuo. Pero el poder del Capital
no es sino uno de los posibles agentes de opresin y mediatizacin para el
arte; con igual o mayor fuerza pueden subordinarlo a sus intereses otros
factores de dominacin, en particular el Estado. Sin embargo el crata no
pretende ni la tabla rasa del nihilista, ni la igualdad en la uniformidad.
l suea con la expansin horizontal de la creacin popular y diversa.

Es evidente que la prctica libertaria era para nuestros anarquistas slo
un arma de combate ms. La cultura anarquista parte desde la concepcin
clara de que la lucha es la vida y, por lo tanto, las representaciones de
esa cultura remiten siempre a esa vida, a esa lucha.

Punto de coincidencia entre los diversos matices estticos del pensamiento
crata es reivindicar el arte en situacin, el acto creador por encima de
la obra en s. Cuando se est en el hacer del arte, se vive en un mbito de
libertad intransferible al producto de esa actividad cuando ella ha
concluido; por ms satisfactoria que fuese la obra anterior en forma y/o
contenido, siempre la de ahora es ms importante porque en su creacin est
presente la supresin de todo lo que separa a arte y vida. Las obras
teatrales no fueron una excepcin a esta regla. Los anarquistas promueven
un arte de la disconformidad. Nos encontraramos, pues, no tanto con
obras acabadas como con primeras aproximaciones a un gnero y a una forma
nueva de hacer teatro. Aproximaciones a cargo, en muchos casos, de autores
noveles, que no pudieron gozar de la continuidad necesaria para poder
consolidar su escritura. Y como intentos habra, en definitiva, que
juzgarlas. Hay que aadir a lo anterior otro factor que creo que no ha sido
suficientemente matizado a la hora de estudiar el teatro del perodo. Y es
que no podemos olvidar que una parte de estas obras frustradas nacieron al
calor del empuje revolucionario que los anarquistas promovieron en todos
los terrenos durante los conflictos obreros. Y libertarios fueron,
igualmente, algunos de los autores que las escribieron. Plantea este hecho
la necesidad de profundizar en la esttica y en la teora teatral
anarquista. Profundizacin que, para el teatro argentino, est todava
lejos de haberse alcanzado pese a aportaciones de algunos investigadores en
los ltimos aos. Parece, con todo, evidente, que los anarquistas primaron
sobre la perfeccin formal el valor propagandstico del arte (y del
teatro), entendiendo, claro, la propaganda como no circunscrita al terreno
de lo poltico, sino como difusin de concepciones alternativas a la
ideologa y cultura, a la visin del mundo, en definitiva, imperante. Como
resultado de este desequilibrio podemos acercar algunas conclusiones
parciales. Si nos preguntramos ahora sobre el valor efectivo de la musa
libertaria, la respuesta podra ser muy variada. Parece indudable que la
mayor parte de la produccin literaria y artstica de los anarquistas no ha
alcanzado una plenitud formal, en el sentido comnmente aceptado por la
crtica. No cabe duda que el estilo de muchas de aquellas obras resulta
torpe y malogrado; pero es igualmente indudable que, a pesar de sus
imperfecciones, esos poemas, esos dibujos, se animan con un cierto vigor
original; un soplo de grandeza parece brotar de su generosa fe y entusiasmo
revolucionario. Y en lo que se refiere a su efectividad como arma contra la
tirana, es posible que se encuentre en su propia existencia, en cuanto
testimonio de la rebelda humana contra la opresin y la injusticia.

El teatro se convirti en un eficaz transmisor de ideas y fue utilizado y
promovido por los anarquistas. Surgieron decenas de cuadros filodramticos,
talleres de creacin de obras y aun de escenografa e implementos de
escenario. Encontraremos aqu diferentes formas de expresin, primando los
dramas y los monlogos. Pero varios de los denominados no dogmticos
eligieron un arco ms eclctico, incorporando poticas populares. Este es
el caso de la Biblioteca Honor, fundada por un grupo de militantes,
encabezados por Jos Daz Morales en 1905, en La Paz, Entre Ros. Funcion
en varios espacios cedidos por los obreros y nunca cay en las disputas
sealadas en el seno del movimiento libertario, que abandon en 1928. Ese
ao el joven Enrique Morales, junto a dos peones rurales de nombre Liza y
Nez, decidieron acercarse al radicalismo yrigoyenista, lo que provoc una
dispora en los miembros ms ortodoxos. Nos cuenta el propio Morales:
Sinceramente, haca cerca de cinco aos que realizbamos nuestras
actividades sin responder a ninguna autoridad dentro del
anarcosindicalismo. Las huelgas de 1927 dividieron las aguas entre los
fundadores de la biblioteca y primamos los que pensbamos que, sin
desmerecer ideas tan puras como las libertarias, no debamos caer en la
ingenua posicin de una revolucin social en manos de un proletariado a
todas luces desorganizado y sin fuerzas. Por eso, junto a algunos
luchadores radicales continuamos la labor cultural que nos habamos
impuesto, sin renunciar a los principios de educar al ms humilde. Fueron
tres aos difciles, hasta que hallamos nuestra propia voz. El cuadro
filodramtico y el coro adquirieron nuevos bros y fuimos invitados por
numerosas organizaciones sociales y polticas de distintos signos. La cada
de Irigoyen, y la presin asfixiante de la burguesa, cerraron nuestras
puertas. Pero slo por unos meses, ya que don Justo Ramos, un vecino de
probada honestidad, la reabri con una comisin de lugareos muy eclctica
y de la que form parte, junto a antiguos miembros. Pero fue en 1944, luego
de la revolucin, cuando alcanzamos un nuevo perodo de esplendor.

No es intencin de este trabajo desarrollar la poltica cultural del primer
gobierno de Pern, pero s debo mencionar algunas de sus caractersticas,
que impactaron en la institucin que estoy analizando. El gobierno nacional
crea la Subsecretara de Cultura y haba dispuesto que su labor deba
orientarse a dos audiencias, los productores de cultura y a sus
consumidores. Los primeros proyectos dirigidos al primer pblico,
fracasaron o tuvieron escasa importancia debido a las resistencias operadas
en el campo intelectual. Buena parte de los trabajos de investigacin sobre
las estrategias culturales del primer peronismo se limitan a este espacio y
a la indiferencia o rechazo de la intervencin estatal por reconocidas
figuras del campo, que la consideraban intervencionista y en mayor medida
de corte fascista. Pero poco se profundiza sobre las polticas que la
Subsecretara intent para el segundo de los grupos, los calificados como
consumidores. Con un afn primordialmente distributivo, no exento de
preocupaciones civilizadoras, la Subsecretara aboc desde un principio
sus esfuerzos a hacer posible el consumo de alta cultura a la mayor
cantidad de pblico. A tan solo das de ser inaugurada dispuso la
consecucin de un plan integral de poltica cultural, el que deba ser
diseado por la Comisin de Cultura. Varias y con suerte dispares fueron
las actividades del gobierno programadas por este plan. Entre ellas cabe
recalcar por ejemplo la del Tren Cultural: una especie de centro cultural
itinerante que tena como misin recorrer el pas llevando la cultura a
las poblaciones alejadas. ste deba trasladar al interior conjuntos
teatrales y artsticos, orquestas, exposiciones pictricas, escritores y
libros. Paralelamente a este proyecto se sumaban otras polticas que tenan
el mismo afn democratizador que se le quera dar a la nueva agencia
estatal. Se organiz un programa de conferencias y audiciones radiales, un
programa de teatro para nios de los hogares obreros, se cre una Orquesta
de Msica Popular. La Comisin de Bibliotecas Populares dependiente de la
Subsecretara acus un dinamismo extraordinario, entre otras cosas porque
se aumentaron sus partidas en forma notable (de 1.309.935 pesos en 1945
pas a tener 3.578.865 en 1946). El ciclo cerr con ms de 1.600
bibliotecas subvencionadas y congregando a 5.535.521 lectores segn
estadsticas del ao 1954. En julio de 1949 se orden la institucin de un
Gran Certamen Nacional de Teatro Vocacional, el cual se inspiraba en el
intento de fomentar la labor de los grupos teatrales en el interior del
pas, raramente visitados por compaas teatrales, atentos adems a que
tales cuadros constituyen ncleos experimentales de los que surgirn
nuevas personalidades para incorporarse a la escena nacional. La
resolucin que dispona la creacin de este concurso estipulaba adems que
el apoyo a dichas manifestaciones artsticas [las vocacionales] ocupaban un
lugar de preferencia dentro de las actividades planificadas por esta
Subsecretara. Estas medidas, junto a la refuncionalizacin del Teatro
Nacional de Comedia y el recientemente creado Teatro Municipal de la Ciudad
de Buenos Aires, aumentaron las tensiones. Las crticas se apoyaban en la
creencia general de que el peronismo era una forma de incultura y la
oposicin subrayaba la supuesta decadencia intelectual del perodo. Estas
posiciones irreductibles corroboran la separacin que se verific entre
campo poltico y campo intelectual, coincidentemente con la fuerte divisin
de la sociedad en general. Si bien un mapa ideolgico enva a esta
polarizacin ideolgica, en lo que respecta al funcionamiento del campo
teatral durante los primeros aos del gobierno peronista las diversas
posiciones de sus agentes se definen en torno del grado de acceso y
participacin en las instituciones y los mecanismos de legitimacin
asumidos por el Estado. Pero quiero detenerme en la creacin del Teatro
Municipal en Buenos Aires, ya que la Biblioteca Honor tuvo una relacin
particular con esta organizacin. En una oportunidad, parte de su cuadro
filodramtico intervino en una jornada de teatros no profesionales, y dos
de sus integrantes participaron en papeles menores en dos producciones de
la sala de Corrientes. Este edificio, originalmente una sala del circuito
empresarial, fue expropiada por el Municipio y entregada a Lenidas
Barletta para usufructo de su Teatro del Pueblo por veinticinco aos. El 3
de diciembre de 1943, las autoridades de la denominada revolucin del 4 de
junio de ese ao, dejan sin efecto la concesin a Barletta y se pierde as
la sede oficial del primer teatro independiente estable de la ciudad.
Durante los casi seis aos de su existencia la actividad destacada de este
elenco fundante del teatro moderno convirti al predio en un lugar
ineludible para los sectores medios con formacin intelectual cercanos a la
esttica de Boedo.

El 18 de diciembre de 1943, por decreto del Departamento Ejecutivo
Municipal, se crea el Teatro de la Ciudad de Buenos Aires, cuya finalidad
ha de ser el fomento del teatro nacional en sus ms puras fuentes
tradicionales. Esta medida completaba el lapidario informe del sndico
Pearson que recomendaba poner fin a la concesin de la que gozaba Barletta.

Despus de muchas refacciones, el 23 de mayo de 1944 se inaugura el Teatro
Municipal de Buenos Aires, con el estreno del drama popular heroico Pasin
y muerte de Silverio Leguizamn, de Bernardo Canal Feijo.

El primer director del organismo fue Fausto Tezanos Pinto, quien se
desempe previamente en la Subsecretara de Cultura de la Municipalidad y
desde all impuls la creacin de este teatro. Durante su gestin merecen
destacarse la puesta que realiz el TUBA de Fedn, de Platn, y Fruta
picada, de Garca Velloso. Durante las administraciones siguientes de
Rabufetti y Enrique Crcano descollaron Novelera, de Pico, y El trigo es de
Dios, de Ponferrada. Luego del paso de Julio Traversa llega a la direccin
del viejo teatro una de las figuras consulares de la escena nacional,
Antonio Cunill Cabanellas, fundador de la Comedia Nacional, del Instituto
Nacional de Estudios de Teatro y del Primer Museo del Teatro Nacional. La
creacin de este organismo responda a la poderosa conciencia social que
comenzaba, en ciertos sectores, a centralizar las manifestaciones de la
vida pblica argentina. Esta nueva conciencia, de acuerdo al criterio de
las autoridades que le dieron vida, exiga que se extendiera y profundizara
el concepto de funcin social de las entidades culturales, empezando por
aqullas a las cuales comnmente no se les asignaba mayor importancia desde
el punto de vista del gobierno. El nuevo espacio escnico deba servir
eficazmente a las entidades culturales del arte teatral que lo requirieran.
Su misin principal era vincularse con los artistas y crear con ellos un
clima propicio al desarrollo de nuevas formas estticas. Para ello deba
conectarse con los teatros independientes de todo el pas y ofrecerle su
escenario con una vocacin claramente federalista.

Dentro de la denominada concepcin popular de la cultura, el gobierno
comunal, junto a las autoridades del Teatro Municipal, disearon un
proyecto que permitiera (segn sus dichos) recuperar parte de la
deteriorada identidad nacional. Este ambicioso plan contaba con graves
fallas tericas de concepcin y los resultados alcanzados pueden
calificarse como insignificantes. De todas maneras, se trataba de la
primera experiencia de este tipo encabezada por esta institucin.

El quin soy, largo proceso de pensarse a s mismo, nos enfrenta en el
transcurso de su bsqueda, con un espejo que desnuda el nosotros. Cada
elemento que nos conforma se descubre. El presente-pasado, la naturaleza
que se niega a desaparecer o simplemente lo normal-anormal de nuestras
relaciones aparece.

Indagar lo que constituye la identidad nacional (en especial a travs de
una sola herramienta, como el teatro) nos obliga a plantear el quines
somos en el espacio tiempo de ahora. Introspeccin que nos sumerge en el
conjunto de hechos que, con su interaccin, circunstancian el decurso de la
sociedad y vinculan lo interno y lo externo del uno y los otros. Nos
introduce en el proceso paulatino y constante de construirse. Desentraa la
particular manera como se expresa y mira desde aqu el entorno. Nos
reconoce y nos redescubre.

Pero el ser no es una esencia. Somos el resultado de una conjuncin
prctica, enclave que une la posibilidad y la imposibilidad, la subyugacin
y el sometimiento entre postulados y restricciones del medio sociocultural
y la satisfaccin existencial.

La interrogante, esa identidad-identificacin del quin soy contemporneo,
se ubica en la disyuntiva de un sistema que genera como arquetipo: la
imposibilidad, el reduccionismo, y, como actual sntesis el olvido del ser.
Su rescate o recuperacin, que se han antepuesto al futuro, como propuesta
de un paradigma valorativo que discrimina a favor del pasado que fue, en
contra del ahora que es, cae, irresoluble, en la anacrona analtica, en el
absurdo que obvia por engaosa transparencia, el cmulo de acontecimientos
que nos han transformado y nos constituyen. No consiste en el abandono de
la historia. Huir de ella, mediante el prejuicio o la valoracin, es huir
de nosotros mismos. De igual manera es un grave error crear artificialmente
pseudomitologas o promover una historieta diagramada de acuerdo a
necesidades ideolgicas. Desmembrar el decurso histrico en interrogante
como hecho, situar el presente.

Pero en el ao 1946 nos encontrbamos muy lejos de esta concepcin. El plan
desarrollado entonces giraba en torno de fundamentos de una poltica
cultural autodefinida como de restablecimiento de la justicia cultural.
Adscriptos en la llamada lnea nacional y popular, se propona canalizar
los principios existenciales del pueblo y devolverle su propia produccin
cultural transformada en arte.

Pretenda, adems, acabar con los espacios pblicos teatrales que
consideraba transformados en mbitos de elites, como supuesta
consecuencia natural de la prctica de un repertorio fundamentalmente
extranjero que no consultaba ni se corresponda con la escala de valores
morales que sostiene el pueblo.

Siguiendo este razonamiento era difano el motivo que alejaba a las masas
obreras de los espectculos. Para revertir este proceso el teatro, como
institucin, no deba clausurar su labor en las salas sino que, en un
proceso doble, conjugar la definida orientacin nacional y popular de sus
producciones en la sede (se insista en las races en la filosofa
cristiana, el humanismo latino y el nacionalismo cultural como parmetros
de programacin), con una accin hacia la comunidad por medio de una
orgnica diagramacin de acciones a desarrollar durante el primer
quinquenio de gobierno justicialista. El Estado no impona un contenido
rector de una poltica cultural como suceda con la idea de un tren que
desde el centro se diriga a la periferia sino que fomentaba un espacio
por donde discurra la espontaneidad creativa del pueblo. No obstante sera
errneo pensar que el contenido de cultura que se promova delineaba una
esttica estatal centrada en el color local y en lo popular, definiciones
stas acuadas por los enemigos polticos de la administracin nacional.
Las medidas sealadas tuvieron un impacto decisivo en la biblioteca
Honor. Severo Vera, presidente de la comisin en 1946, nos dice: La
llegada de Pern fue decisiva para la tarea que desempebamos. Los
recursos eran muy pocos y la gente estaba bastante desmoralizada durante
los primeros aos de la dcada del cuarenta. Costaba mucho conseguir nuevos
libros y ni hablar de poder visitar los grandes centros urbanos para que
nuestros actores aficionados pudieran acercarse a las grandes compaas.
Esta situacin provoc una pauperizacin general, que alcanz al endeble
repertorio, que repetamos una y otra vez. Poder ensear a leer y escribir
a nuestros peones y trabajadores del agro era una labor ya difcil en s
misma, pero la carencia de textos modernos la agudizaba. Por eso vimos como
una bendicin el subsidio que recibimos de la Comisin de Bibliotecas. No
slo se trataba de dinero para comprar libros, sino que nos invitaban a
formar parte de un entramado social, donde el teatro amateur tena un
importante espacio. Por supuesto, la iniciativa sembr de alegra a los
grupos, que con gran esfuerzo sostenan actividades artsticas. Por primera
vez ramos tenidos en cuenta. Y no termin todo all, ya que el gobierno
provincial sum una beca para jvenes actores y escritores. Estbamos de
parabienes. Y decidimos festejarlo. Nuestro cuadro filodramtico prepar
dos obras. La primera era un aggiornamiento de una vieja pieza que los
anarquistas haban representado en la vieja biblioteca. Lo hicieron como un
homenaje a la trayectoria de la biblioteca. Y la segunda surgi de la
discusin del colectivo.

Ignacio Tvez, actor aficionado y miembro del cuadro filodramtico de la
biblioteca Honor narra: Estbamos emocionados por la posibilidad de
contar con becas para aprender ms y rpidamente surgi la idea de
festejarlo con lo que mejor sabamos hacer: teatro. Encontr unas viejas
hojas de una obrita que los anarquistas haban hecho y que de nio
recordaba haber visto. Pero los tiempos haban cambiado, por lo que le
agregamos varios prrafos. Yo haca de Patricio, un hachero, y el dilogo
de la escena principal deca:

      PATRICIO: En el lenguaje de mis cicatrices est escrita mi vida. Al
      marcarme, le iban poniendo fecha al infortunio que me arm la mano.
      Mi vaina fue emplumando rencor... Y un da en un camino se fue
      encendiendo un alba de libertad y de sangre. Siempre he sido tan
      pobre, que pareca un pedazo ms de tierra pegado a la tierra.
      Encallecido de hachar troncos y endurecido de intemperie; medio puma
      para defender el rancho y medio zorzal para cantarle a la aurora,
      viva prendido al nico amor que encontr en los aos. En aquel amor,
      que acaso por ser el nico, lata en cada nombre que llegaba a mi
      pensamiento.

      COMANDANTE: Para quin trabajabas?

      PATRICIO: Para los que guardan escritos en un papel su poder de
      seores de la tierra. Yo trabajaba pensando en mi libertad, pero mi
      sudor, spero y amargo, endulzaba la vida de don Pedro Escudero.

      COMANDANTE: Eras su pen?

      PATRICIO: Era su perro!

      COMANDANTE: Qu decs?

      PATRICIO: Cmo puedo nombrarme?

      COMANDANTE: Su perro!

      PATRICIO: Trabajaba en sus montes... y el rencor enfrent dos
      voluntades. Slo para morir somos iguales. Al parecer estamos en la
      vida, para ser separados en dos castas. Una la de los hombres que
      trabajan... y otra, la que usted sabe. Si aqul tiene tierras, le
      abre surcos, cosecha el trigo rubio y lo reparte, y tiene hermanos en
      lugar de peones, y no se nutre del sudor de nadie, es dueo de la
      fuerza de la tierra, porque l la fecundiza y le abre cauces. Pero el
      que tiene tierras infecundas, que agonizan de angustia, como madres
      que no tienen la gloria de ser hijos, de qu pueden ser dueos,
      Comandante?

      COMANDANTE: De esos largos potreros de abandono que manchan todo el
      porvenir con hambre!

      PATRICIO: Y los que tienen tierras, como Pedro Escudero, que sin
      ellos tuvieran que inclinarse a besar sus entraas con trabajo, son
      trigales, viedos, quebrachales... Esos que se asomaron a la vida y
      antes del primer ansia, mucho antes de dar el primer paso, el primer
      llanto, son ya los grandes dueos de un obraje. Esos que nunca
      amanecieron pobres y buscaron un pan. Los que no saben que la tierra
      es de todos, los que esclavizan y desconocen la igualdad del hombre.
      Los que aborrecen la solidaridad y los principios del socialismo
      verdadero. Qu son?

      COMANDANTE: Son jaguares que se ceban criados a caprichos y se
      agrandan golpeando voluntades. Son los dueos de la tierra, porque la
      ambicin de unos pocos lo establecieron. Pero no est en nosotros
      remediar esos males que son casi tan viejos como el hombre.

      PATRICIO: Yo no creo que debamos alimentar al tigre que nos mata. Yo
      soy slo un paisano pero puedo transformarme en don pueblo o ser don
      nadie. De m depende querer seguir siendo esclavo o luchar para
      liberarle de las cadenas de la ignorancia. Yo tengo garras para
      defender lo mo y no estoy solo. Usted es buena persona, pero
      defiende a una justicia burguesa. Tengo un cuchillo montero templado
      en ideales y no me doblar. Mi historia empez ya hace mucho. Fue en
      una tarde ardiente del verano. Una tarde de fuego, en la que la selva
      pareca abrasada por el diablo. Con la fatalidad por compaera, hice
      turbio el camino de mi rancho y en un hueco de sombras, el destino
      derrumb mi ventura de un hachazo. As empez la cosa, Comandante...
      All en el monte ardiente... en un ocaso... Se apagaba la tarde en un
      suspiro de viento en los quebrachos... y la noche cargada de amenazas
      avanzaba sin pasos... y nosotros ah, sin un camino... Carne y dolor
      sobre una cruz de llanto. As empez la cosa. Yo era slo una
      antorcha con dos manos.

      COMANDANTE: Tranquilo. Te vas a hacer mal. Yo no entiendo por qu no
      entends que desde siempre el pobre es pobre y el rico, aunque lo
      haya tomado por las manos, rico es. No podemos enfrentar esta ley
      casi natural. Ellos nos mandan, son los patrones. No hay otro camino.
      No seas ingenuo o todo lo que quers morir. Yo trat, cuando mozo,
      rebelarme. Pero aprend la leccin a los lonjazos. Estamos solos.

      PATRICIO: No, seor. Antes estbamos solos y la unin del pueblo no
      se lograba, por miedo o ignorancia. Ahora est amaneciendo un nuevo
      pas y lo tenemos que parir entre todos. Y Pern nos guiar a la
      victoria. No ms hambrientos, no ms menesterosos a la espera de un
      mendrugo. Pern nos trajo la igualdad, nos dio las herramientas para
      que los trabajadores tengamos un sueldo digno y nuestro rancho. Lo
      que empez hace tiempo como desesperacin y rebelda, hoy es
      esperanza de una patria libre y justa. No tenga miedo, comandante,
      los otrora poderosos tendrn que hocicar.

Esta pieza, a la que rebautizaron Aires de libertad, integr las
celebraciones que realiz este verdadero centro cultural para festejar el
17 de octubre. Era la primera vez que la biblioteca Honor tomaba parte de
un acto poltico peronista. El cuadro filodramtico local ofreci tambin
El buen camino, un melodrama moralista, con tintes de radioteatro. Nos
sigue contando Tvez: La segunda obra fue motivo de discusin, ya que
algunos preferamos alguna pieza reconocida del teatro nacional, mientras
que el taller literario bregaba porque la produccin fuera propia.
Finalmente accedimos, con la condicin que el ao entrante nos dedicramos
a ensayar textos de Payr o Snchez. Se trataba de una pieza difcil de
representar, por lo sinuoso de la temtica. Luego de entonarse el himno
nacional y de leerse una carta que el presidente Pern haba enviado a
todos los militantes, empezamos con la funcin. Sabamos que lograr la
atencin del pblico iba a ser difcil, especialmente porque empanadas y un
buen asado esperaban en el intervalo. He guardado el primer acto del que
destaco ciertos prrafos:

      LUCAS: Crea hallar al pueblo aqu reunido con el mismo jbilo que
      en fiesta patria.

      SERAFN: Por lo que veo, los salvacionistas no cuentan con la
      simpata popular.

      LUCAS: Qu objeto los traer a este rincn del mundo?

      SERAFN: (Irnico). El de ayudar a los pobres y regenerar a los
      malos.

      LUCAS: Estn locos. Los buenos ya descansan bajo los cipreses.

      SERAFN: Y los necesitados?

      LUCAS: Somos los que estamos aguardando para hacerles compaa.

      SERAFN: Qu te parece si aprovechamos la oportunidad y les
      recomendamos a Ral?

      LUCAS: Vos tambin ests credo que fue l quien cometi el robo en
      perjuicio del ferrocarril. Si por un delito, que debe ser condenado,
      en tan poco tiempo lo pusieron en libertad, est probada su
      inocencia.

      SERAFN: La habilidad no est en cometer el hecho, sino en eludir la
      accin de la justicia. Adems el ferrocarril ingls quiere imponer su
      propia justicia. Y nosotros, como pobres que somos, estamos bajo
      ella. Nadie puede garantizar que un juez puesto a dedo por la empresa
      haga algo en su contra. Lo que pasa que el padre de Ral es gerente y
      si bien le sali una manzana podrida, lo va a defender. Por eso sale
      en pocas horas. El problema es que el comisario, como buen empleado,
      va a salir a buscar un culpable. Y seguro algn pobre pagar por l.

      LUCAS: Tens mucha razn. Pero ahora hay formas para que el cogotudo
      caiga. Y no me bromees con los salvacionistas. De ellos slo podemos
      aprender el despojar a los poderosos de la careta con que se cubren.
      As sera horrible mirarlos. Pero desde Buenos Aires, Pern est
      creando una verdadera justicia para todos, ricos y pobres.

      SERAFN: Claro! Y Pern va a venir a estos parajes perdidos a hacer
      justicia. Qu decs! Los das en Buenos Aires te nublaron la razn.
      Yo creo que el pas est mejor que con esas lacras conservadoras,
      pero va a pasar mucho tiempo antes de que veamos justicia real en
      estos lugares.

      LUCAS: Sabrs vos. Pero no entends que Pern lleg a los sindicatos
      y que la unin de los ferroviarios alcanza nuestro pueblito. Yo voy a
      ver al delegado, que seguro me va a guiar a un fiscal decente. Si no
      confiamos en la nueva Argentina, los poderosos van a seguir haciendo
      su negocio. Las comadrejas van a dejar sus nidos y no tendrn ms
      donde esconderse. Te doy mi palabra, como Pern la dio a cada
      trabajador. No va a parar hasta que la revolucin en paz llegue a
      cada rincn del pas. Ya vas a ver.

La biblioteca Honor tuvo una destacada labor durante varios aos,
especialmente hasta 1952. Sus cuadros filodramticos recorrieron las
provincias del Litoral argentino y en tres ocasiones actuaron en Buenos
Aires, realizando obras de Payr y Gonzlez Castillo. En trabajos futuros
desarrollar la etapa 1948-1952, la ms rica en cuanto a produccin y
relacin con la comunidad. Encontramos, entonces, un espacio que el
movimiento libertario haba hecho suyo, pero que luego la comunidad
refuncionaliza de acuerdo a sus necesidades. No se trata de un caso
aislado, pero s de uno particular, por adherir a otros proyectos
polticos, encarnados por el radicalismo personalista y el peronismo. En
instituciones como la que analizamos, se produjeron interesantes
intercambios de experiencias, acompaando los profundas variantes operadas
en el seno de la sociedad.



Bibliografa

  BILSKY, Eduardo, 1987. Esbozo de historia del movimiento obrero
   argentino, desde sus orgenes hasta el advenimiento del peronismo, en
   Cuadernos Simn Rodrguez, N 3. Buenos Aires, Biblos.

  COSTAS, Enrique, 1986. El racionalismo en Argentina. Buenos Aires,
   Ediciones Cntaro.

  FOS, Carlos, 1996. Educacin libertaria. Salamanca, Ediciones Real
   Universidad de Salamanca.
   . 1995. Teatro libertario y su accin pedaggica. Salamanca, Ediciones
   del Huerto.

  HARDMAN, Francisco, 1984. Ni patria, ni patrn. San Pablo, Ediciones
   Brasilienses.

  LUIZZETO, Flavio, 1982. Cultura y educacin libertaria en el inicio del
   siglo XIX, en Educacin y Sociedad, N 12, septiembre 1982.

  NEIBURG, Federico. Los intelectuales y la invencin del peronismo
   (Alianza Editorial, Buenos Aires, 1998).

  OSLAK, Oscar, 1997. La formacin del Estado Argentino. Buenos Aires,
   Editorial Planeta.

  OVED, Iacov, 1988. El rebelde. Buenos Aires, Ediciones Populares.

  PASTORIZA, Elisa y Juan Carlos TORRE, La democratizacin del bienestar
   en los aos peronistas, en J. C. TORRE (comp.), Los aos peronistas,
   Tomo VIII, Nueva Historia Argentina (Editorial Sudamericana, Buenos
   Aires, 2002).

  STIRNER, Alberto, 1882. El orden familiar. Crdoba, Ediciones del autor.



Entrevistas personales:

  Ignacio TVEZ, Buenos Aires, 1996.

  Severo VERA, Paran, 1988.

  Enrique DAZ MORALES, La Paz, 1986.

** Carlos Fos
   cfos@teatrosanmartin.com.ar
   Historiador teatral por la Universidad de San Marcos, especializado en
   el anlisis de las fiestas de los pueblos originarios, especialmente los
   zapotecas. Reside en Argentina. Doctor en antropologa cultural. Trabaj
   como docente en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam,
   http://www.unam.mx) y en la Universidad Nacional del Sur (UNS,
   http://www.uns.edu.ar), de Argentina. Fundador del archivo histrico del
   Teatro Municipal San Martn (http://www.teatrosanmartin.com.ar).
   Codirector del Centro de Documentacin de Teatro y Danza del CTBA. Desde
   mediados de los aos 80 trabaja sobre la produccin libertaria en
   Latinoamrica, especialmente en Argentina, con publicaciones en las
   principales revistas especializadas como Teatro XXI, Revista Teatro
   Celcit (http://www.celcit.org.ar/publicaciones/rtc.php), Teln de Fondo
   (http://www.telondefondo.org), Revista Afuera
   (http://www.revistaafuera.com) y La Escalera, y ha participado en
   decenas de congresos y jornadas en Argentina y Amrica. Es director
   investigador del Centro de Investigaciones de Historia Aplicada (Cihia).
   Ha publicado, entre otros ttulos, La fiesta de San Lucas, un desafo en
   Mxico y La utopa anarquista.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Un cuento borgiano
       Mayke De Freitas Santos

   *** Sonetos a la vida
       Rafael Batista Cceres

   *** El escondite de Francis Moliver
       Mnica Montaa Soto

   *** Tres poemas
       Vernica Bertoli

   *** Una visita
       Jaime Luis Albores Tllez

   *** Poemas
       Luz Marina Almarza

   *** Clara
       Raquel Blasco Snchez

   *** Poemas
       David Rolando Lpez Ambrosio

   *** La Hechicera de la Puna
       Pablo Mendieta Paz

   *** Pliegos de cordel
       Emma Fernndez Lpez

   *** Ojos verdes
       Mara Elvira Gonzlez

   *** Tres poemas
       Idalia Sautto

   *** La isla de Vlady
       Juan Tena Martn

   *** Cuando llueve en el alma del mundo
       Leandro Vinasco A.

   *** La ltima noche con Viki
       Csar Valdebenito

   *** Poemas
       Fernando Soriano Bensusan



=== Un cuento borgiano      Mayke De Freitas Santos =======================

                                         A virtuous heretic shall be saved
                                                before a wicked Christian.

                                                          Benjamin Franklin

Cuentan que el incendio fue un designio divino, y al final slo cenizas
ensombrecieron y achicaron los aires de la ciudad. Cuentan que el motivo
fue una constante, casi eterna, negacin del Seor. Los pocos testigos, o
quienes la historia dice presenciaron los hechos, poco abundaron en
detalles, connotndola con auras decimonnicas, casi bblicas. Borges
relata la historia de una inglesa convertida en india en la vastedad de la
pampa. Notorio y dado por fidedigno, es el suplicio de Vctor de Aveyron.
La historia de Salgado es ms banal y mundana. Su irrestricto pecado, negar
a Dios. Su metamorfosis necesitaba del atesmo, y no, como el caso podra
ser interpretado, era ste su fin ltimo. De aqu en adelante, las
versiones han variado con los aos; unas dicen que todo fue culpa de un
conjuro del cual Salgado, en vida, supo poco o nada. Otras dicen que su
insistente pesimismo y decretacin de un destino sombro, no eran ms que
las sedientas fauces de una ambicin incontrolable por un destino trgico,
ergo, inmortal. Salgado era el nico hijo de una familia clase media alta,
y de profundas races catlicas; su padre, doctor versado en leyes; su
madre, consumada pianista. La historia, y en esto han coincidido las
diferentes versiones, se ubica a principios del siglo XX, entre las dos
grandes guerras. poca esta de aventureros y caza fortunas, con muchas
posibilidades de xitos, como lo podran constatar un Onassis o un
Rockefeller. Su nica ambicin era amasar una fortuna; demostrar sus
denodadas dotes por el dinero y la codicia. Para hacer su plan ms heroico
y digno de contar a las generaciones venideras, decidi prescindir del
soporte familiar. Parti al viejo continente para estudiar en una
universidad parisina. Vanos fueron los esfuerzos en dar con su paradero. Se
prometi, a la sombra de aquel trasatlntico, ya vaco de inmigrantes, pero
no menos lleno de exiliados, en los muelles de su ciudad natal, volver
hecho un millonario o morir en el intento. Regalar prebendas, aceptar
visitas en la vieja casa paternal, y disfrutar su madurez en la ms holgada
posicin. Para la perfecta consecucin de su destino, uno que l mismo se
forj, decidi, como el Zaratustra de Nietzsche, dar a Dios por muerto.
Como hombre demostrara que la raza puede existir y triunfar, sin meras
supervisiones celestiales. Se hara rico, sin la ms mnima plegaria por
bienestar. Sin embargo, conserv el rosario que su madre le regalara como
un ancla con su pasada realidad. Pendiendo de su pecho, como corolario de
lo que haba prometido, estaba la cruz con el hijo, mediante el cual se
llega al Padre. Negando al uno, necesariamente se negaba al otro, Amn.
Dios, cuya misericordia era tan infinita como para dar a aquel juramento
importancia, le tena deparado otro destino: sera escritor.

Salgado vag por toda Europa. Trat de aprender cuanto pudo, desde idiomas
hasta finanzas y especulacin. Lo mismo fue estibador en Le Havre, en
Hamburg, en Liverpool, que asistente de finanzas en Paris, La Haye, o
Brugge. Fue librero en Lisboa y London. Comerciante en las juderas de
Budapest, Prask y ?????. En la frontera con Espaa, entre los pliegues de
los Pyrnes, cansado un poco del trabajo vulgar y corriente, traficara
deslucidos fusiles con la Repblica, los mismos que a Orwell causaran
profunda impresin por su vejez. Si algo haba aprendido Salgado eran las
viejas maas del comercio. Se aprovech de los anarquistas catalanes, como
los aventureros de Sevilla se haban aprovechado de los nativos del nuevo
mundo casi quinientos aos antes. Palade, como el que prueba mate amargo y
le gusta al primer sorbo, el contrabando, mientras dur la utopa. Franco y
el eje borraran rpidamente de la faz de la pennsula la amenaza roja y
entonces hubo que partir a otras tierras. Se trab en intiles
transacciones en Istambul, en el corazn de la recin nacida Repblica
Turca. Alejado de una Europa encendida en llamas, vag por Asia y el
Pacfico, entabl contacto con los japoneses en el neutral Macao, les
sirvi como traductor (algunos dicen que tambin como delator de los
portugueses, quienes ejercan una vigilancia secreta en toda el rea; sin
embargo, en sus escritos posteriores lo negara furibundamente). Cuando
comenzaba a hacer dinero, una vez ms traficando, con China Continental, la
guerra se termin, quedndose otra vez sin profesin. La fortuna le fue
esquiva desde entonces. Recorri el Sina tratando, intilmente, de abrir
una nueva ruta para el contrabando con las recin nacidas naciones rabes.
El sionismo lo persigui, ms de un oficial de la ????? (Haganah) record
su rostro y sus vituperaciones en las juderas, sus inslitos denuestos
contra el judasmo, religin, deca l, que adoraba a un Dios que lejos de
brindarle felicidad a su pueblo lo persegua y entregaba como corderos en
Progroms sin ms sentido que el odio infecundo. Ya entrado en la madurez,
oculto en alguna barraca de la ciudadela del Cairo, compr un pasaporte
falso, los tentculos del Mossab casi lo alcanzaban, y se embarc hacia la
nica y posible morada de un ex contrabandista: Londres.

Mr. Person Merril, de Cheshire, nico bigrafo y autor de una de las ms
confiables versiones, dice haberlo visto por primera vez vagando, barbudo y
hurao, alrededor de St Sepulchre Church. El cura de la iglesia pronto lo
adopt como correligionario debido a su sabidura y conocimiento de Oriente
Medio. Las barbas le crecieron hasta convertirlo en una especie de profeta
bblico transmutado. Nunca mencion su origen con exactitud, ni los motivos
para sus viajes de tan largo aliento. Ya casi septuagenario, hablaba seis
idiomas con gracilidad, y aunque haba hecho de todo, deca no tener
profesin. Evada con la pericia de un sofista toda conversacin sobre
religin. Viva de la caridad de sus asiduos oyentes y buscadores de
historias fantsticas. Dice Mr. Person haberlo visto escribiendo por
primera vez a mediados de las protestas parisinas en mayo del sesenta y
ocho. Salgado sin duda tena ya varios aos escribiendo y sus papeles se
amontonaban en un pequeo habitculo del stano de la Iglesia que le
serva, irnicamente, de ltima morada. De esa poca datan sus novelas
Mensajes del tiempo y Deformaciones del ego, la serie de poemas Amores
difanos y Stanta (estos ltimos escritos en galico y en honor a la
resistencia irlandesa). Obras estas, como las ms, inditas hasta bien
adentrada la muerte del autor. En sus Memorias antibblicas despotric como
no hubiera podido hacerlo el hereje ms convencido, particularmente en su
captulo ????se?? (Hereja), en el cual jura no haber conocido a nadie con
una personal y creble vivencia religiosa, o algn contacto extra sensorial
con el Seor. Como colofn cita varios textos griegos y latinos, en
Apostata, el ltimo captulo, en los cuales se denota lo comn de la tesis,
entre las comunidades de Oriente Medio, de que Roma nunca liberara a un
reo de alta traicin como ??-??? (Barrabs), a cambio de crucificar a
Jess. La invencin y maquinacin de la tradicin latina de soltar a un reo
durante la ??? (Pascua juda), no fue ms que una va de romanizar el
cristianismo para hacerlo ms atractivo ante un pblico greco romano. En
Malezas del corazn hizo apologa a los que se van para no volver....
Sera su nico homenaje a la patria y familia lejanas, cuyos nombres nunca
mencion. No faltaron los excesos de erudicin en sus Essais: Artemidoro y
el arte de la oniromancia. Las mentiras de la cbala. El arte del
paisajismo: John Constable. Pilago: o de la profunda estigmatizacin del
hombre libre.

Una de las pocas tardes en que el viejo Salgado sali para caminar
alrededor de las ruinas de St Alphague, London Wall, un muro casi
totalmente destruido con tres arcos pertenecientes a la planta baja de la
Torre o Campanario de una Iglesia milenaria, un inmenso cansancio lo
desvaneci; se record a s mismo navegando, sin rumbo, por entre estrechos
y canales. Record el color del cielo durante los bombardeos, y el olor a
carne humana rostizada. Record el rostro de cientos de mujeres, algunas
sonriendo, otras inexpresivas. Record a su madre tocando el nocturno en C
menor, Op. 48 N 1 de Chopin que l tanto disfrutaba. Se vio a s mismo en
un espejo, cuyo reflejo, lleno de vida propia, le deca Yo Soy. Despert,
boca arriba, rodeado por un crculo de cabezas curiosas que lo examinaban;
muerto de un casi aburrido cansancio se dej llevar hasta el frontispicio
de la Iglesia; le pidi al cura anglicano la benevolencia de un interregno,
poder estar a solas consigo mismo esa noche sin interrupciones, el cura se
decant por la necesidad de las absoluciones, a lo que Salgado contest que
su momento an no llegaba. Solo ya en el stano decidi construir la pira
que, en sueos, ya haba figurado. Decidi quemar todos sus papeles y
merecer la dignidad de una muerte annima. He fracasado, se dijo a s
mismo, por primera vez en su larga existencia haba mencionado la palabra
fracasar, aunque sta siempre bull en su mente. Abri con cuidado el viejo
camisn y se encegueci con el fulgurante crucifijo y las cuentas del viejo
rosario. El pecho se le apret violentamente, cay tendido sobre el lbrego
piso de piedra. Vio su imagen de nuevo en el espejo. Toda Hereja tiene
sus lmites. Me has negado insistentemente sin ver que te niegas a ti
mismo. Admite tu derrota y vuelve al regazo de dnde has salido Salgado
abri sus ojos con un esfuerzo sobrehumano, sonri y arranc con desdn el
rosario de su cuello arrojndolo a la pira. El infarto lo dej inmvil. De
vuelta en el sueo, vio, del otro lado del espejo, a su pirmana imagen
incendiando todo en el cuarto. El humo lo abraz con cuidados de madre y se
lo llev...

El resto de la historia no tiene nada de sobrenatural. Mr. Person Merril
fue durante muchos aos sacerdote anglicano. Durante sus aos de cura en St
Sepulchre Church se convirti en el primer y ms asiduo lector de las obras
de Salgado. Pudo salvar muchos de sus manuscritos, cambindolos a ltima
hora por papeles enjutos, al dilucidar las intenciones del viejo, los
cuales perecieron en el incendio junto con l. Sus obras completas ya van
por la decimoquinta edicin. Memorias antibblicas es considerada por la
crtica como de una religiosidad ejemplar, una bsqueda de Dios en otros
planos. Se ha ganado varios premios internacionales y ha sido traducida a
veinticinco idiomas. Mr. Merril ha dedicado parte de su fortuna a la
caridad. Las causas del incendio, hasta los momentos, no han sido
satisfactoriamente resueltas.

** Mayke De Freitas Santos
   maykef@gmail.com
   Abogado venezolano (Caracas, 1979). Residenciado en Inglaterra. Alterna
   su aficin literaria con estudios de desarrollo y planificacin en la
   Universidad de Bradford (http://www.brad.ac.uk).



=== Sonetos a la vida      Rafael Batista Cceres =========================

*** Soneto al campesino

Brega y faena carga el campesino,
en espaldas hercleas del titn,
lacerando su hombro, el tosco galn,
se enfrenta a su vida, fatal destino.

Sigue las sendas que la aurora alumbra
con un bostezo del forzoso ayuno,
pues es su alimento, la obra de Juno,
que le da sus frutos en alba y penumbra.

La fatiga quiebra sus duros huesos
por la jornada abnegada del da,
quedndole slo heridas y abscesos.

No es suficiente el estrago que mola,
todo su cuerpo y rostro como lienzos!
Tambin canas trazan su melancola.



*** Las palomas en el rbol

Una bandada de palomas blancas,
hermosas estrellas, nveas lunas
revolotean jubilosas en cunas,
movidas por nubes, nodrizas mancas.

Acarician el recodo del ocaso
con alas perfumadas de incienso,
lavadas con roco de un lienzo,
tendido a lo largo, por un regazo.

Parecen brumas en los altos rboles
matizando en contraste gruesas ramas,
dejan las plumas, parecen murales.

Llega lo negro y se tien sus camas
de bano oscuro en noches astrales,
silenciando su voz, hueca de llamas.



*** Estacin seca

Cuando en enero comienza el viento,
sopla impregnado de trmulo esto,
parece flotar claroscuro roco,
y esfuma, lo hmedo, el fro opulento.

Se esboza en el cielo vasto y cerleo
el prematuro crepsculo nveo,
parece un algodn blanco y ebrneo
desplegando el forzudo soplo hercleo.

Abstrado por el hecho, alz la frente,
y me impregn de la irisacin
lila e idnea inspiracin vehemente.

Se unge mi cuerpo en sudor, y una esquila
amarra mi ser con calor candente,
oliendo slo, y abriendo la pupila.



*** Estacin lluviosa

Arremete lluvia, acercse Abril,
el adagio prodigioso y beldad,
gota pequea y divina bondad,
la vernacular diadema sutil.

Flotan en el aire olores sin olor
ser un aroma?, ser un hedor?,
parece un bello cristal sin color,
traslcido y difano su sopor.

Origen de tempestades, truenos,
y bienhechor del campesino riente,
que goza del agua dulce, y ellos plenos.

Qu mansedumbre hay en el ambiente!,
parecen lnguidos del aire, los trenos,
cantos prematuros, viento estridente.



*** Soneto al pjaro

Brincos da el vivaz pjaro pequeo
parece alegre, estar ilusionado,
su canto atribulado, aflora osado,
con fuertes pretensiones, sin desdeo.

Se empapa de roco que hay en la rosa,
tiembla de jbilo, y el fro matinal
cuela sus manos por el pajonal,
en que espera su amada y buena esposa.

La tierna hembra acurruca los pichones
dndole amor, como una madre encinta,
qu paradoja!, si hay sacras unciones.

Seor!, sea tu mano, que marque en tinta
el epitafio siguiente, gorriones,
El fiel amor animal no se pinta!



*** Pena

Cerrero de mi boca es la pena,
que como hbil celador la vigila.
Su alarido de chacal la sigila,
urdiendo ardides en mi alma, su vena.

Ay cancerbero!, que siempre me inhibes,
ser mi rstica facha, acicate,
ser mi timidez nbil que mate,
el gran esbozo del joven dios Hermes.

Escabrosa celsitud descollante,
poderosa la magnitud interna
del esculido hlito marchante.

Podr ser la agona siempre eterna
y el denuesto dejativo triunfante;
la accin, confianza y fe una veraz terna.



*** Agona

El vago sueo plcido y fantstico
son rayos en la negra oscuridad,
compendio de toda la gran bondad
y quimeras del vil mundo semntico.

Agito mi mente como remedio
para todo el dolor que me embarca
en la triste y melanclica barca,
trado por marejadas de tedio.

Encallo en la ribera temblorosa,
absorto, en donde estoy desorientado,
camino con los pies hechos trozos.

Consumido en la fatiga escabrosa
de todo el dolor, ya acostumbrado,
mis miembros flaquean como destrozos.



*** Recuerdo penoso

La cadena secreta y muy encubierta
es la que arrastro, como un cruel reo,
yace mi cuerpo como Prometeo
devorando la bestia, a entraa abierta.

La pena de mi amor, como la de Orfeo,
es lmpida, sufrida y descarnada,
cual de unas palomas, tan sosegada
y tan abnegada que hasta jadeo.

El recuerdo del deseo es tan amargo,
sagrado anhelo no realizado,
que me produce un sopor y letargo.

No hay malicia, sino el pasado,
que con trascender lgubre y largo
trae aquel recuerdo desmemoriado.



*** Romance natural

Galope sonoro del caracol
que estremece las olas espumosas,
blande las corrientes muy orgullosas
que el olor a mar despide al sol.

Entonces del sol una fugaz flecha
atraviesa la bruma de nostalgia
que el cielo con su milagrosa magia,
conjura hechizando, del sol, su mecha.

Llega el atardecer, ruborizando,
pues sabe de su cita con la noche:
que se unirn en un solo e inmenso bando.

Que pareja tan hermosa, rumorando,
la vieja lechuza, que desde anoche
los espa en la vieja rama del mango.



*** Mi don

La fuente de mis locas pasiones
es tan indiferente al futuro,
pues hay un ensueo en cada grueso muro
deteniendo el avance de situaciones.

El encanto que gesta toda gracia
es mi numen amado y singular,
que lejano y cercano como el mar
regresa y se va, en pobreza y abundancia.

Es un privilegio que tengo en mi va
aunque en mi vida tenga otro don,
pues me acompaa hasta la lejana.

Vetusta alabanza de una oracin
en cansancio de noche y desmayo en da,
la que doy al Seor por el galardn.



*** Grito

Es humilde este real panorama
latente, fatal y eternal verdad.
Se apaga una luz en la oscuridad
que ventura una cruel y cruda trama.

Hay una abundancia de resplandores
que vibran como las flores de loto,
navegando en el lago vago y roto
del bosque encantado de arreboles.

Con fruicin huelo el oriundo aroma
incrustndome un profundo fulgor
de estela en maana, sobre una loma.

La naturaleza, s con furor echar
de su margen la saloma clamante
de auxilio por el pavor.



*** Soneto al ro

Pregonan las rocas a voz en cuello
un canto matinal en las vertientes
diciendo al ro, qu tal tus afluentes?
qu pas con tus aguas de buen resuello?

Al borde del ro, con risas y amor,
las doncellas van a lavar enaguas
pues saben que su amigo moja en aguas,
cada sucinta prenda, innato color.

Prestancia loca es, y un fiel ayudante,
a las tiernas vrgenes, las buclicas,
y el bohemio parnaso es su estro y amante.

Son rivales corrientes melanclicas
que cuidan la pureza y el buen talante
del ro anacoreta, aguas lacnicas.



*** Soneto al maz

Maz dorado, base panamea,
dios fisiocrtico del campesino,
que saca de la tierra, tierra istemaa
su elixir maduro, aire matutino.

Son las parcelas, canales dorados
que bailan cantndole al dios del sol.
Danza rtmica, parece el crisol,
de miles voces en campos segados.

Es el machete, osamenta latina,
que corta venas del maizal bermejo,
gotea savia, sangrando su ruina.

Es hora de moler afrecho viejo,
que antes fue al da y a la noche, cortina,
de amores prolijados con consejo.

** Rafael Batista Cceres
   lexraf@hotmail.com
   Escritor panameo (Panam, 1974). Licenciado en derecho y ciencias
   polticas por la Universidad de Panam (1999). Ha participado en
   diversos cursos relacionados con su carrera y otros intereses.



=== El escondite de Francis Moliver      Mnica Montaa Soto ==============

Escucha algo?

No, y usted?

Eso intento. Haga lo mismo.

De qu habla?

Haga lo que yo. Empnese, aqu en donde estaba la escalera.

Cul? Siempre que llega uno nuevo resulta con esa misma historia.

Estoy seguro de que aqu estaba. Por dnde baj anoche entonces?

No lo s, don...

Julin, Julin Quintero, y usted, cul es su nombre?

Francis, fuma, Julin?

No, gracias. Francis? Nombre poco comn.

Cosas de mis padres, siempre fui el menos de mi familia, para la muestra
semejante nombre, fuma?

No, gracias. Ms bien usted debera apagar ese cigarrillo.

No veo el por qu.

Estamos en un tnel, ese humo podra matarnos!

No sera peor que all arriba...

Ese no es el punto.

Ya, clmese. Qu lo inquieta tanto? Todos aqu estamos haciendo lo mismo.

Lo mismo?

S, hombre, protegiendo lo que nos queda de piel y rogando para que no nos
atrapen las alucinaciones, signo claro de la toxina en el cuerpo.

Tambin les teme?

Por supuesto. Crea que usted era nico con esa angustia?

No, claro que no. Es slo que las pensaba como un castigo por haber
despellejado a mis padres, pero Dios lo sabe...

Dios, amigo, no creo que an est enterado.

Claro que s, entonces no seguiramos con vida.

S, muy agradable sobrevivir a costa de la piel de otros.

No. Es lo ms terrible, pero sabemos que tras de la dispersin de los
txicos, si no es con piel sana, cmo ms podramos seguir vivos?

Se da cuenta? Me da la razn. Yo la tom primero de mi hermano mayor.
Estaba enfermo desde antes, pero le confieso que no sent remordimiento.
Los injertos iniciales son difciles, luego se va cogiendo prctica.

Eso quiere decir que dentro de poco nosotros nos ajusticiaremos
mutuamente?

No. Eso no suceder, le doy mi palabra. Mientras estemos aqu la Moliver h
no nos har dao.

Moliver h? A qu se refiere?

A la toxina que desarroll Henry Moliver, por supuesto, el cientfico que
provoc esta epidemia que nos carcome la piel. La h, creo, es por el
segundo apellido.

Pero acaso no fue la explosin de la planta qumica, la que dicen se
hallaba escondida en plena selva?

S, he escuchado esa versin, pero no termina de convencerme.

Ni a m la suya. De cualquier forma eso ya no importa. Estamos condenados.
No tenemos mucho tiempo. Por ejemplo, en este escondite, cuntos quedamos?
Doscientos? Tal vez menos. Se acabar la comida y luego...

Luego nada. No piense nada. Ms bien tmese estas pastillas para el dolor,
son ms fuertes que las que reparti el Gobierno, casi anestsicas. Tambin
podra limpiarse el rostro, y del cuerpo lo que le sea posible, al fondo
hay una pequea tina con toallas hmedas, junto al alcohol. Pero entre
tanto cunteme, de dnde es que viene?

De un poblado de la Sabana, un prspero recodo industrial. Todos tenamos
trabajo y techo. Tengo vivo an el recuerdo de la ltima fiesta en casa de
mis tos, a finales de julio de 2008.

A todos nos pasa. Siempre nos rondan recuerdos de esos meses...

Quin habra imaginado que ese agosto siguiente traera la tragedia?

Nadie, amigo.

Llevo casi tres aos deambulando, observando el desfigurado panorama, la
soledad, la muerte y el anhelo de los sobrevivientes por encontrar un
escondite seguro.

Pues ha encontrado el ms seguro, s por qu se lo digo.

S, ahora que he llegado a ste, quiero parar mi errante y atormentada
caminata.

Y quin ms viene de..?

San Annimo.

S, eso, es posible que llegue alguien ms de esos lados?

No lo creo.

Est seguro?

Cmo no estarlo? Yo fui el elegido. Tengo 117 injertos en mi cuerpo. Es
irnico, pero es posible que tenga el record.

Temo desilusionarlo, amigo, hoy en la tarde yo me practicar mi injerto
numero 142...

Hoy en la tarde? Y cmo lo sabe desde ahora? Si siempre hay que hablar
con el donante. Escucharle su versin de la tragedia. Darle confianza y
prometerle que se respetar su cuerpo, o lo que de l quede.

S, lo s, escucha algo?

No. Hay ms silencio que antes. Y la gente se ha escondido.

Sucede a veces, por lo general coincide con ese mismo asunto de la
escalera. No se preocupe, ya saldrn.

** Mnica Montaa Soto
   monicam111@hotmail.com
   Escritora colombiana (Bogot). Su relato Los juegos de Jos fue
   destacado como Cuento de la Semana en el blog del Taller de Cuento
   Ciudad de Bogot (http://tcuentobogota2008.blogspot.com; 2008).
   Particip en el taller de poesa de la Universidad Externado de Colombia
   (http://www.uexternado.edu.co; 1996). Realiz estudios de licenciatura
   en lingstica y literatura en la Universidad Distrital Francisco Jos
   de Caldas (http://www.udistrital.edu.co; 1997). Fue asistente y
   colaboradora en el colectivo Poesa en escena. Ha participado en
   recitales universitarios y ha realizado lecturas de poemas y textos
   narrativos para colegios y en recintos privados. Es administradora
   documental. Se desempea en el campo de la archivstica, tambin como
   correctora de estilo asistente para pequeas empresas de impresin y
   publicidad. Mantiene dos bitcoras literarias en
   http://tcuento-monicarmsoto.blogspot.com y
   http://moriana-emer.blogspot.com.



=== Tres poemas      Vernica Bertoli =====================================

*** Si no fuera por m

Si no fuera por m
me acercara.
Te allanara este camino hecho de pozos y de espinas,
te hara con mi cuerpo un puente para que cruces
este abismo.
Si no fuera por m
te regalara las palabras perdidas,
las pondra en mi boca
y mi boca en tu odo.
Si no fuera por m
te mirara. Profundo.
Dejara que me mires.
Si no fuera por m,
pero ac estoy. Delante mo.
Mezquina de palabras y de gestos.
Helada.
Si no fuera por m,
te tocara,
rompera el vaco con las manos
para que viajen a tu pelo,
y sonras.
Si no fuera por m,
pero ac estoy. Adentro mo.
Seca y ciega.
Llevndome lejos. Cerrando.



*** Pocas palabras

Elijo las palabras para que no te enojes,
para que no me odies las busco mentirosas.
Desecho las que afirman y sentencian.
Borro las que atraen el pasado y
escondo las que invitan un futuro.
Destierro las posibles homicidas.
Para que no sufras
me voy quedando muda.
No puedo pronunciar palabras que adoraba.
Olvido las pequeas que tanto me gustaban.
A las pocas que quedan, no puedo respetarlas.
El silencio es mi lujo
en medio de las palabras elegidas
para que no te enojes,
para que no me odies.

===

Siempre estoy cerca,
alrededor del abismo.
Sin mirarlo,
pero sin alejarme demasiado.
Cuidando el abismo
que est hecho de algo,
de pasado, de preguntas.
Rodeando el abismo
que est hecho de lo que no es,
de lo que no me quiere,
est hecho de espejos.
Me conoce.

** Vernica Bertoli
   veronica_bertoli@hotmail.com
   Escritora argentina (Monte Grande, Buenos Aires, 1961). Es docente.



=== Una visita      Jaime Luis Albores Tllez =============================

Nunca olvidar su llegada, no lo esperaba, haca tres aos que haba
desaparecido. Y de repente se qued a vivir con nosotros, tal vez con la
intencin de apoderarse de la casa. Y digo tal vez porque muri
inesperadamente. Llegu de un viaje corto acompaado de mi mujer; fui a ver
a mis padres, pura visita, no ms. Mi esposa fue la primera en reconocerlo:
estaba sentado en las races del rbol que sobresalan de la tierra, junto
a la entrada de la puerta; su cabello desparpajado cubra parte de su
frente y su ropa se vea deslavada; su mirada fija, verdosa clara, pareca
traspasar a mi esposa y a las maletas que llevbamos en las manos. La
lluvia, que comenzaba lenta pero con fuerza al caer, hizo que Sandaroreira,
mi mujer, se apiadara del ex..., dueo de la casa todava. Para no parecer
descorts le tend una mano al igual que ella para levantarlo. Mientras
Sandaroreira lo invitaba a pasar; trat de disimular una sonrisa para hacer
el momento ameno. Por mi parte tard en reconocerlo, ya no era el tipo
gordo y sonriente.

El tipo, antes regordete, se pas a la casa todo orondo, feliz, sintindose
el dueo, pues yo no haba terminado de pagarle desde hace tres aos y no
porque no quisiera liquidar la deuda; l simplemente un da desapareci.

Sandaroreira desde aquella tarde, desde hace tres meses, le asign un
cuarto de la esquina de la casa: hmedo y fro que no usamos nunca por los
inconvenientes para mi salud. Sin embargo l pareci sentirse contento con
la lejana que haba con los otros cuartos y el silencio, ya que poda
dormir durante todo el da.

Mi vida, nuestra vida de familia, se convirti en un infierno desde la
segunda noche. El ruido que haca en su habitacin mantena a todos
despiertos durante varias horas y hasta la pobre Dolores (la muchacha que
junto con su pequea se refugi en el cuarto de los nios) tena pnico por
los alaridos lastimeros que daba el ex..., dueo todava de la casa.

Por las maanas todo marchaba con aparente normalidad. Yo me levantaba muy
temprano para hacer un poco de ejercicio antes de tomar un desayuno ligero
para despus dedicarme a la creacin de mis pinturas. Mientras Sandaroreira
vesta a los pequeos que ya estaban despiertos y la muchacha se iba al
supermercado de compras.

La casa que haba adquirido hace tres aos era grande, tena un jardn
amplio con una fuente en el centro. Por las tardes mientras la familia vea
televisin o se diverta, yo me iba a leer o a escuchar msica. Sin embargo
no poda dejar de mirar de vez en cuando hacia la puerta de madera negra
donde estaba el ex..., dueo de la casa todava. No poda confiarme del
todo, aunque pasaba todo el da durmiendo. Hubo veces que desde donde
estaba oyendo msica lo vea de pronto dirigindose a la cocina para...,
despus regresar a su cuarto con una bolsa roja que siempre cargaba. Una
tarde, la nica, hice el intento de hablar con el ex..., dueo todava de
la casa, pero baj la mirada, me rehuy y dio media vuelta. Fue la nica
vez que trat de hablarle del pago, que ya no hiciera ruido por las noches.

A travs de los das nos dimos cuenta de que haca una comida al da,
cuando se levantaba al anochecer. Y el ruido noche tras noche se fue
haciendo ms insoportable cada noche: gritaba, aullaba, aventaba cosas,
arrastraba los muebles.

Lleg un momento en que ya no pude pintar ms por el cansancio de no poder
dormir bien. Mand a Sandaroreira, a los nios y a Dolores a la casa de mis
padres por un mes para que descansaran de l. No s si el ex..., dueo de
la casa todava, se enter de la partida del resto de la familia, pero esa
tarde apareci sonriente ante mi cuarto de lectura; no dijo una sola
palabra como era su costumbre, mientras miraba con cierto placer toda la
casa desde el jardn. Adems, increblemente, se qued en una silla y
dormido en el patio. Mientras lo observaba me daba valor para enfrentarlo,
para pedirle que se fuera, para darle el dinero que le deba, para...
Cuando me acerqu a la silla vi que respiraba con mucha dificultad, que
tena la boca bien abierta para jalar aire; lo mir detenidamente y fue
cuando record la historia del nio asmtico que dormido, me contaron,
muri asfixiado por un dulce que se le ator en la garganta. Y de repente
tuve la idea de que era asmtico o estaba muy enfermo de los bronquios;
regres al cuarto de lectura donde tena unos dulces, tom uno duro,
azucarado, entre los dedos senta la consistencia. Me acerqu a la silla y
mir de nuevo como jalaba el aire por medio de la boca y en cuanto vi su
aspiracin profunda tratando de tragar aire, lanc con fuerza y buen tino
el dulce. Abri los ojos, se llev las manos a la garganta y la
desesperacin se dibuj en su rostro.

Semanas despus recib a toda la familia con la noticia de la muerte
desconcertante del ex dueo de la casa.

** Jaime Luis Albores Tllez
   jaimealbores09@yahoo.com.mx
   Escritor mexicano (Tlaxcala, 1964). Es maestro de primaria. Textos suyos
   han sido publicados en el suplemento cultural Sbado del diario
   Unomsuno (http://www.unomasuno.com.mx).



=== Poemas      Luz Marina Almarza ========================================

En mi arco iris
se refleja
tu sonrisa,

en luna azulada
tu rostro limpio.

===

En mi jardn
se impregn
tu fragancia tibia,
de las blancas magnolias.

===

Al amanecer
regresa el aroma leve
de la flor blanca.

===

La fragancia de azahar
un verso breve
en mi mano
debajo de la almohada.

===

Las lucirnagas
iluminan tu rastro,
tu huida

===

Poeta de luceros,
no me robes
el cocuyo.

===

Lgrimas
caen
en mi taza de t.

Cada gota
limpia el alma.

===

Mi mano tiendo
para no cerrar,
buscando otra
que estrechar.

===

Me inclino
a tomar agua
en tu mano;
camino desde lejos. 

===

Al escribir poemas
voy tras la nube
hasta tocarla.

===

En las pginas
entreabiertas de tu libro
anidan mariposas
cansadas.

===

Cuando saludas
en mi pecho anidan azulejos
que llegan hasta el sol.

===

Mi sonrisa,
manojo de florecillas
que adornan la sala.

===

Al escribir poemas
voy tras la nube
hasta tocarla.

===

Cartas de amistad
en mi cuaderno,

palabras rosas,
lirios blancos.

** Luz Marina Almarza
   luzmarinalmarza@hotmail.com
   Escritora venezolana (Chivacoa, Yaracuy; 1961). Reside en Barinas.
   Licenciada en letras por la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab,
   http://www.ucab.edu.ve; 1988). Ha recibido el premio Eliseo Jimnez
   Sierra (Yaracuy), el Premio Municipal de Poesa (Barinas), el Certamen
   Mayor de las Letras (primera edicin) y la IV Bienal de Literatura
   Orlando Araujo (1988).



=== Clara      Raquel Blasco Snchez ======================================

Clara despierta. Por delante un duro da de trabajo, un ex marido que no
deja de causarle problemas y dos hijos que mantener y, aunque sabe que no
est bien: Ojal digan pronto que se marchan de su lado!

El sol an no alumbra y la ciudad se siente en calma. No llega ni un sonido
del exterior y eso parece contribuir aun ms si cabe a acrecentar su
soledad. Una soledad que arrastra tras de s desde el da que dej su
pueblo para venirse a la gran ciudad. Sali de su casa para abandonar la
miseria que la envolva y buscar algo mejor pero, por desgracia, slo
encontr ms miseria y mucha soledad.

Si se hubiera quedado en el pueblo, quin sabe qu le hubiera deparado el
destino, pero al menos habra vivido en una miseria arropada por el calor y
el amor de los suyos. Un calor que perdi en la distancia.

Sale a oscuras del saln, no quiere dar la luz, no quiere despertar a sus
hijos. Hace meses que no duerme en su cama. Slo el sof le da la calma
necesaria para conciliar un breve sueo. A oscuras se viste y se lava la
cara. Ya no le gusta mirarse al espejo. Su imagen le lastima: sus ojeras,
sus arrugas, esa vejez prematura que parece haberse adueado de su
cuerpo... No soporta ver en qu se ha convertido, en qu la han convertido,
porque la vida no ha sido buena con ella. No lo ha sido y presiente que
nunca lo ser. Le da miedo expresarlo en voz alta, pero est gafada. La
mala suerte le acompaa all donde va.

Nota cmo una lagrima se desliza por su mejilla y no hace nada para
retenerla. Ahora las lgrimas gobiernan su vida a su antojo. Vienen cuando
quieren y se van sin pedirle permiso. No le quedan fuerzas para intentar
dominarlas.

En la cocina un olor nauseabundo casi le hace vomitar.

Malditos cros hace dos das que les dijo que vaciaran el cubo de la
basura y all segua, en su sitio, lleno a rebosar, descomponindose a
pasos agigantados a causa del calor que los azotaba esos das.

Otra lgrima surca su cara, pero est vez es de rabia. Ella partindose el
lomo para que ellos tengan qu comer y los muy cerdos viviendo a cuerpo de
rey, sin dejar de poner la mano y de exigir plata. La vida no era justa con
ella, no, no lo era.

Cierra los ojos, da media vuelta y a tientas busca las llaves y el bolso.
Sus manos tropiezan con un sobre. No recordaba haberlo visto ayer. Decide
no abrirlo. Seguro que le reclaman algn pago y ahora no tiene fuerzas para
enfrentarse a nada. Mejor lo abre cuando regrese a casa, como siempre ya
bien entrada la noche.

Por las maanas limpia en una fbrica, por las tardes en un edificio de
oficinas. Odia el trabajo en esas oficinas. All nadie es amable, nadie se
digna a mirarle a la cara. Nunca la haban tratado bien. Nunca, hasta que
lleg l. Otro error ms que sumar a su larga lista.

El primer da incluso la llam por su nombre. Ninguno en aquel asqueroso
lugar haba pronunciado hasta ese momento su nombre. Eh, t era la forma
ms amable que tenan de reclamar su atencin. As que cuando al girarse
vio esa sonrisa iluminando aquella cara, se sinti flotar. Haca tanto que
nadie le sonrea... Despus le dio conversacin, le regal los odos con
palabras amables, incluso la invit un par de veces a tomar un bocado a la
salida del trabajo. Pero result ser igual que los dems. Un polvo rpido,
carente de cualquier muestra de ternura en los lavabos de las oficinas, era
el ltimo recuerdo que guardaba de l.

Una nueva lgrima surca el rostro de Clara que impasible la ve estrellarse
contra el suelo. La vida no es justa, lo sabe, pero ella no se merece tanta
injusticia.

Al fin ha acabado su jornada. Por suerte el da haba pasado rpido. Le
resultaba insoportable el trabajo en aquel lugar, pero necesitaba el dinero
que semanalmente reciba como pago por sus servicios. Y hoy era da de paga
y, como siempre, nadie para entregrsela en mano. Slo aquel sobre marrn
pegado con celo en la puerta de su taquilla. Pero esta vez junto a l
cuelga otro de color blanco. Un sobre que lleva su nombre. Entonces le
viene a la memoria el que esta maana encontr al levantarse y decide no
abrirlo, ya lo har cuando llegue a casa.

Mira el reloj. Las once. Demasiado tarde para encontrar un autobs. Tendr
que volver andando y el trayecto le llevar al menos una hora si anda
ligerito. Pero no tiene ganas. No tiene ganas de llegar a casa, de pelearse
con sus hijos, de ponerse de mal humor, de ver una vez ms su casa
convertida en una pocilga, porque ella ya no da para ms y sus hijos nunca
le echan una mano. Slo saben darle ms trabajo. Ojal se marchen pronto
de casa. Ojal se larguen y me dejen sola sabe que no est bien que una
madre desee eso, pero hay ratos en los que incluso desea que no hubieran
nacido. Sin ellos se imaginaba su triste vida de otra manera. Sin ellos no
hubiera tenido que pasar tantas penurias tras su separacin.

El hombre que la enamor slo quera una sirvienta y un cuerpo caliente al
que arrimarse para satisfacer sus necesidades, y cuando ella se dio cuenta
era demasiado tarde. Con dos nios, sola y sin dinero, no tuvo ms remedio
que seguir a su lado. Recordaba con irona cmo un ao ms tarde l la
abandonaba harto de aguantarla a ella y a los nios. Sin dinero, con un
alquiler que pagar y dos criaturas que alimentar, tuvo aceptar el primer
trabajo que le ofrecieron.

De eso hace ya catorce aos.

Sigue caminando sola. La ciudad est desierta, sumida en el silencio de la
noche, roto slo de vez en cuando por el ruido de algn coche o de alguna
motocicleta.

Mira el reloj y acelera el paso. Son casi las doce. A lo lejos el sonido de
un vehculo que se detiene, unos pasos a sus espaldas y un golpe seco.

Clara despierta, por segunda vez ese da. Ante ella la inmensidad de la
noche y un dolor terrible de cabeza. En medio de la acera alcanza a
distinguir su bolso tirado en el suelo. Lo recoge, se pone de pie como
puede y sin molestarse en rebuscar en su interior lo cierra. Esta semana no
tendrn qu comer. Todo su esfuerzo, las horas de sueo que no ha tenido,
no han servido de nada.

Dolorida y con el rostro surcado por miles de lgrimas llega a su casa.
Rebusca en el bolso intentando localizar sus llaves. Por un momento piensa
que tambin se las llevaron. Pero no, all estn las llaves y el sobre
blanco que le dejaron en la taquilla.

Al abrir la puerta el olor procedente de la cocina le hace retroceder. Ya
no huele slo a basura, huele tambin a platos sucios amontonados desde
hace das, huele a casa sin ventilar, a casa hecha un desastre. Pero ella
ya no puede. Dieciocho horas de trabajo diario es ms de lo que un ser
humano puede soportar. Abatida se derrumba.

Cuando levanta la cabeza ve el sobre de la maana y se acuerda del que
guard en su bolso. Lo abre y saca una pequea hoja escrita a mquina. Le
comunicamos que a partir de hoy prescindimos de sus servicios en nuestra
empresa. Como compensacin, esta ltima paga equivale al salario de dos
semanas. Y ni una sola palabra ms.

Ya ni siquiera percibe el repulsivo olor que lo inunda todo. Quiere gritar,
pero nada sale de su garganta. Se siente cansada, necesita dormir. Necesita
descansar. Igual maana es capaz de pensar con ms calma. Igual hasta es
capaz de encontrar una solucin.

Su mano roza el otro sobre. Tambin lleva su nombre. Le tiembla todo el
cuerpo cuando lo abre. Dentro una nota escueta: Prueba de embarazo:
positiva.

** Raquel Blasco Snchez
   blasco.raquel@gmail.com
   Escritora espaola (Valencia, 1968). Tiene cuentos y minificciones
   publicados en varias pginas web. En la actualidad colabora como
   tallerista en el portal mexicano de literatura Ficticia
   (http://www.ficticia.com).



=== Poemas      David Rolando Lpez Ambrosio ==============================

*** Mal tiempo

Fugaz sonido de lgrima
alimenta el temor tardo
afuera llueve
t no ests
el cielo llora



*** Regazo

tenue cabriola
entre calndulas
tu caricia
vaivn de palmera
monomana incurable



*** Psicomana

s de la locura
lo que me han contado
tus labios
empapados de m
diciendo adis



*** Siempre vuelven

Parsimonia de ti
en cada nota
tus labios musicales
tristes como la muerte
han vuelto a sonrer

** David Rolando Lpez Ambrosio
   abogadoyuca@gmail.com
   Escritor y abogado mexicano (Yucatn). Ganador del primer lugar en el
   Concurso Ensayo poltico sobre la vida y obra de Jos Mart convocado
   por el Instituto de la Juventud de Yucatn y el Consulado de Cuba en
   Mxico. Ha colaborado con la revista virtual Remolinos
   (http://es.geocities.com/revista_remolinos).



=== La Hechicera de la Puna      Pablo Mendieta Paz =======================

Dirs a tu gente que si no obedecen al pie de la letra lo pasarn muy mal.

As lo har.

Y que es peligroso oponerse a mis rdenes.

As lo har.

And! Y que no se te olvide que t, tu mujer y tus hijos sern los
primeros en caer bajo el peso de mis maldiciones, si revelas una palabra de
cuanto te he dicho.

No lo olvidar.

Sin darse cuenta, Silverio, el joven y diligente labriego se haba
convertido, desde haca buen tiempo, en portavoz, vctima y cmplice
inconsciente de la Hechicera de la Puna.

sta, una mujer de edad indefinible y de una impura raza quechua y aymara,
pues, al parecer, era originaria de una comarca que separaba con precisin
poblaciones limtrofes, haba sentado sus reales en la finca Esmeralda, en
algn punto de la puna. Inexplicablemente, nadie recordaba, o tal vez, para
ser ms exacto, todos hacan esfuerzos para no recordar cundo haba
aparecido en su comunidad. Pero todos estaban apercibidos de que sus
poderes eran tan temibles como ilimitados. Se haba apropiado,
arbitrariamente, de la aludida finca, reducida, en verdad, pero muy suya,
pues los campesinos tenan que ararla, sembrarla, desyerbarla, regarla y
cosechar los frutos. Ay del que se resistiera a hacerlo! Ms pronto que
tarde el infeliz era embrujado sin ms ni ms. Cuatro o cinco campesinos
que andaban por ah idiotizados, inconscientes, intiles, eran la prueba
tangible del poder y venganza de la Hechicera.

Nadie supo nunca cmo se llamaba, pero reinaba, por el terror, como seora
de su finca. Al tenor de sus exigencias, sus vasallos le rendan pleitesa
acompaada de los humildes tributos posibles a ellos: gallinas, huevos,
leche, y hasta algn cordero... La Hechicera inspiraba un temor
supersticioso entre ellos, a tal punto que se daba por evidente la
incapacidad racial de stos para distinguir el nexo infalible que existe
entre la causa y el efecto y viceversa; y que, por tal razn, los
labriegos, dominados por ella, atribuyeran sus hazaas a tratos con el
Diablo y a facultades sobrenaturales.

Es cosa averiguada que los efectos sorprendentes logrados por los brujos,
hechiceros, curanderos, adivinos y charlatanes indgenas, deben ser
descartados en buena parte como imposibles; y que los que se imponen con
certitud, son producto de causas nada diablicas ni que estn fuera de lo
natural. Existen entre los autctonos individuos o familias enteras que
transmiten, de generacin en generacin, los conocimientos secretos y casi
perdidos de la botnica y la farmacopea antiguas, quechua y aymara. Esas
gentes conocen emprica pero admirablemente las virtudes de ciertas
plantas, de ciertos insectos, de ciertos tipos de tierra, pero ignoran
nombres y manejo cientfico de jugos, sustancias qumicas, txicos, tal vez
propiedades radioactivas de los elementos que emplean en brebajes,
emplastos, pcimas, masajes y otros modos de aplicacin. Pero sin duda que
pueden provocar el reblandecimiento de la corteza cerebral, la
hiperestesia, la hipoestesia o anestesia de la sensibilidad general o de la
sexualidad, as como trastornos glandulares; o lograr sorprendentemente
cicatrizaciones de llagas y heridas, regeneracin de tejidos daados,
ulcerados o necrosados; producir excitaciones afrodisacas anormales e
infrasensibilidades de orden sensual o sensorio.

Y la Hechicera de la Puna dominaba con amplitud estas facultades, por lo
que era experta herbolaria y naturista y, por tanto, tena a los labriegos
rendidos a su poder sin cortapisas.

Pero cansados de las exigencias y exacciones de la Hechicera, los
campesinos de la Esmeralda tomaron un buen da una decisin heroica.
Matemos a la endemoniada! exclamaron no sin temblar ante la sola idea.

La conspiracin era sencilla y absurda.

Sera sacrlego y peligroso matarla a palos opin uno de ellos, hombre
maduro y con traza de sabido. Si lo hiciramos as, terribles castigos
caeran sobre nosotros. Matmosla..., pero sin hacerla sufrir, y sin darle
muerte!

Ante semejante incoherencia, se miraban contrariados, temblorosos y pvidos
los indgenas de la Esmeralda, en lugar de rerse. Todos estuvieron de
acuerdo, pero vean angustiosamente cun difcil sera ponerle el cascabel
al gato.

Silverio, servil y sugestionado, llevaba puntualmente todas las noticias a
la Hechicera, amparado por las sombras de la noche.

Con que quieren matarme? Quin los agita? pregunt sta.

El Juancho.

Maana me traers un mechn de su pelo y alguna prenda suya. Entiendes?

As lo har.

Slo l supo cmo obtuvo lo pedido por la Hechicera. A la noche siguiente,
sigilosamente, llevaba un poco de pelos y una vieja prenda de vestir del
Juancho.

Sin que hubiera aquelarre, pues ella sola era la nica bruja, los pelos y
la prenda, aadidos a un sapo viviente, a un puado de coca y a unos copos
de lanas multicolores, fueron puestos debajo de una piedra, cerca de la
choza del culpable. Silverio, sin tomar parte en el maleficio, tuvo que
darle sin embargo un trozo de leja seca preparada por la Hechicera con
zumo de un vulgar y feo escarabajo, adems de un inmundo jugo que
reblandeca el cerebro y destrua la tiroides.

A poco, el Juancho caminaba y se comportaba como un autntico cretino.

Durante algn tiempo, las veleidades de resistencia se esfumaron. Todos
andaban miedosos y diligentes, y la Hechicera, ms exigente e imperiosa que
nunca, reinaba sin tropiezos ni oposicin. Una media docena de embrutecidos
paseaba por la finca su estupidez, testigos mudos del maligno poder de
aquella misteriosa y cruel mujer que, en cuanto a su fsico, estaba mandada
a hacer para infundir miedo a quien se le cruzara por delante. De estatura
elevada, andaba erguida con la cabeza unida al tronco por un cuello largo y
delgado. El pelo, gris y corto, invariablemente desgreado, mostraba, con
todo, dos trenzas anmicas. Los ojos, hundidos en las rbitas, brillaban,
enrgicos y movedizos. Dos cartlagos arrugados le servan de orejas, en
tanto que la nariz ganchuda y el mentn en punta, trataban de juntarse
delante de una boca hundida por falta de dientes. Las manos, terminaban en
dedos huesudos y uas largusimas, en tanto que las piernas, enjutas y
hurfanas de pantorrillas, acababan en anchos, largos y horribles pies
planos.

Transcurran los das.

La idea expuesta por el indio viejo ahora dbil mental tomaba cuerpo y se
haba abierto paso en sus mentes obtusas. S que la mataran, pero sin
violencia.

Lejos de la casa de hacienda, en un barranco, alguien hall lo que
necesitaban: una pequea y estrecha cueva. All la enterraran viva.
Habindose dado nimos mediante abundante aguardiente echado entre pecho y
espalda, los veinte conjurados avanzaron, al anochecer, hasta la choza de
la Hechicera, y en un santiamn le cayeron encima, la ataron de pies y
manos, la amordazaron y, confundidos entre el pavor y la decisin, cargaron
con ella. La Hechicera se agitaba como diablo metido en botella de agua
bendita. Se retorca; pugnaba por deshacerse de sus ataduras. Todo fue en
vano, y sus malignas artes no pudieron sacarla de la procacidad a que
estaba siendo sometida.

Cuidadosamente y con el alma en suspenso, los labriegos introdujeron el
fardo a la cueva; lo depositaron en el suelo; luego amontonaron grandes
piedras, tierra y una cantidad descomunal de espinos a la entrada. La
Hechicera qued definitivamente aprisionada.

Hubo telepata? Hubo traicin, cobarda, complicidad en el nimo de
Silverio? Quin sabe... Pero este hombre, que profesaba incondicional y
asustadiza devocin por la malfica criatura, se levant a medianoche y, a
la luz incierta de las estrellas, se dirigi con mil precauciones a la
cueva. Deshizo toda la barricada de zarzas, espinos y peascos. Hall a la
Hechicera, quien, sin duda, estara pidiendo perdn a Dios, o maldiciendo
al Diablo.

Soy el Silverio: he venido a salvarte.

La Hechicera no caba en s de felicidad ante la impensada accin de
Silverio. Luego de desatarla, con pasos furtivos volvieron al casero.

Tengo un dinerito para ti, yokalla querido dijo la mujer, y se lo entreg
a la puerta de la finca.

Difcil es, si no imposible, describir el inmenso susto de los atnitos
campesinos cuando, al otro da, vieron a la presunta muerta, calentndose,
como reptil al sol, en cuclillas e impasible delante de su casucha, como si
nada hubiera sucedido.

Pocas semanas despus, otros cuatro cretinos se sumaban a los ya
existentes.

Pero cierta noche de luna nueva, los labriegos le cayeron encima una vez
ms, decididos a acabar cuanto antes con ella.

La otra vez escap por obra de sus amigos, los diablos deca en nombre de
todos el ms viejo, pero tal vez cometimos un error. Ahora, hagamos las
cosas como es debido. Y muy diablo tendr que ser el diablo que la ampare
para salvarla. Descuarticmosla, y no aparecer ms entre nosotros!

Ejecutaron, pues, su designio. Se haban reunido lejos del poblado. De
pronto, llevando antorchas, se lanzaron, no en silencio como la primera
vez, sino gritando a voz en cuello y en desordenado tropel sobre la
vivienda de la Hechicera. La apalearon sin contemplaciones, la arrastraron
fuera de la choza y, a la luz de la hoguera que era ya el cuartucho
incendiado, la despedazaron con habilidad de carniceros. En realidad,
gritaban para darse valor, pues el miedo segua apretndoles las gargantas.
Llevaron lejos los restos, a ms de una legua. Cavaron una tumba; tiraron
dentro los despojos y, sobre ellos, un sinfn de piedras, espinos y cactus.

Volvieron al pequeo poblado, no muy tranquilos, al amanecer.

Cada maana, por mucho tiempo, los campesinos dedicaban la primera de sus
miradas a las ruinas de la choza incendiada, esperando o temiendo ver a la
Hechicera en cuclillas calentndose con los primeros rayos del sol.

Pero ella, como es de suponer, no volvi a aparecer en el casero...

** Pablo Mendieta Paz
   mendipaz@hotmail.com
   Msico, abogado, poeta, escritor y periodista independiente boliviano
   (1955). Reside en La Paz. Tiene estudios en el Conservatorio Nacional de
   Msica y especializacin en Direccin de Coros con el maestro parisino
   Alain Charron, y estudi derecho en la Universidad Mayor de San Andrs
   de La Paz. Ha publicado artculos de derecho financiero y derecho
   constitucional y tiene publicados el libro Actualidad
   jurdico-financiera en Bolivia (1996) y el libro de cuentos La noche
   oscura y otros relatos (Plural; La Paz, 2006). Mantiene un blog personal
   en http://pablomendietapazs.blogspot.com.



=== Pliegos de cordel      Emma Fernndez Lpez ===========================

*** Ucubi

     Abato afilados rayos de Luna
para indagar la doble faz oculta en el espejo y sutil
rolar entre el aguijn de las rosas de mi jardn.
Estremecedor reflejo las escabrosas pas del miedo.

     Con voz clara disperso las foscas imgenes.
Por el ojo de una fina aguja pasa una hebra de luz, un vivo
destello corona un monte de olivos. Bajo un almendro en flor
reposa una jarra de agua en bandeja de plata.

     En especular a lomos del aire peregrino,
acerca del crptico plumaje de los sentidos,
un remolino de viento me susurra:
                   Claritas Iulia Ucubi.

     Atalaya de privilegio Ucubi,
evanescente soplo de un sueo punteado de letras.
Espejo ayer Ucubi, pueblo en tierras de Crdoba
                    do nunca pos pie.



*** Odio

                          Reverso de Santa Teresa

                                    Odio
                             sin tasa ni medida
                             tengo por cierto.

                               Profundo pozo
                              al que me asomo,
                               del que bebo.

                             Tronador castillo,
                             morada de brbaros
                            placeres y deleites.

                                  Aposento
                           de vana cera ardiendo.
                                   Odio.



      Ya nadie escucha dentro ni fuera del pozo,
      se disip la ltima gota de agua.

*** Drac Blau

             Tintn, a pasar el trbole, al amor del celeste lago,
la noche de San Juan, alegras del color del aire, or a un elfo cantar.
      Platicar en Hugo, Pars, Place des Vosges.
Subir al monte. Retozar en el maizal. Solazarse en el ro y en la mar.
      Avistar un lujo de estrellas junto al fro muro de La Mota.
El Malecn qu bonito es! Altiva palma real, sueos, azcar y ron.
      Rondar por Barcelona. Versear al pie de un rbol.
Rumbear en alegre romera, prado verde, algodn y caramelo.
            Tintn, correr, pillar la fiera sombra de Drac Blau
que vido vuela tras la gloria del aire: qu rico olor a pan.

                                   Se disip la ltima gota de agua,
             ya nadie escucha dentro ni fuera del pozo.



*** Caudal
    El Gran Especulador

                         A las cero horas de hoy...
          Fallece una trabajadora al pie de la cadena de montaje.
                         Causa: un ataque cardaco
                            agotamiento agudo,
               provocado por extenuantes jornadas de trabajo.
                                Re Caudal.
        Y qu ms da la prdida de una misrrima mujer, una esclava.
                 Hay en este cascarn un sinfn de humanos
                  prestos a bogar, con el afn del pobre,
                      a merced del Juego Gran Canbal.
              Quien pilla, pilla. Reclamar a santa Rita, Rita.
                                Re Caudal.



*** Teodora

Por el ojo del jardn,
la lluvia lame las heridas
de los viejos cristales
que avivan la galera.
Entraable compaa
el mirador de Teodora.

Puntean el cielo
rboles de hondas races,
tronco recio y verde
      cpula de encaje,
a su abrigo amado banco
sobre cantos rodados.

Pjaros de pico amarillo
gozan las delicias
de negra tierra hmeda
      y alegres flores.
Raro embrujo de tinieblas
hila en ntimo silencio Teodora.



*** Jipijapa

         Alejandra toca su noble cabeza con albo sombrero jipijapa,
           realza sus delicados hombros un suave chal de fragante
             muselina y sutil entreds de lunares verde limn.
                           Sortija de plata pura
                        seduce al sol en el corazn
                           de su mano izquierda.

                             Airosa se inclina
                 y ritmo prende a un urbano buenas tardes,
                       toma asiento entre los brazos
                          de una elegante butaca,
                    tapizada en deslumbrante seda china
                    tejida en Persia, subido tono rub.

                         Junto a la mesa de juego,
                  frente a frente, negro y dorado tientan
                          claros sus ojos verdes,
           bajo el ala de la ms fina paja toquilla de jipijapa,
                 nueva luz de luna estampa nuestra retina.

                   Singular manantial nace de sus labios,
                             Alejandra sonre,
                         alza la baraja con donaire
                                     y
                              reparte suerte.



*** Gozo

                             Velas de suave tul
                            extendidas al viento
                         son las risas de mi hijo,
                            su alegra mi gozo,
                          sus lgrimas mi condena.


=== Ojos verdes      Mara Elvira Gonzlez ================================

En realidad, verdes, verdes, no eran. Quizs azules, o verdosos, no s. Yo
estaba encaramada en la mata de mango cuando lo vi venir. El sol se
filtraba por entre las hojas y no poda ver los cogollos que me haban
mandado a buscar para un remedio.

El muchacho pareca un musi: catire, fuerte, y con esos ojos rayaos como
una verdigalla. Estaba buscando arriba con la mirada y cuando nos vimos
agach la cabeza. A m me daba pena bajarme porque andaba como una
tarabita, pero mi abuela me orden que me bajara, que hasta cundo, que
esos cogollos estaban ah mismito y sigui refunfuando. El catire resolvi
bajar la cabeza, el sol le estaba pegando duro. Yo me dej rodar por el
tronco hasta que ca de platanazo. El catire se hizo el loco y no levant
cabeza hasta que mi abuela nos present:

Este jovencito es Sebastin, viene de Espaa. Ellos van a vivir en el
cuarto de arriba y su pap va a trabajar en la escuela. Pueden conversar y
jugar aqu abajo, pueden estudiar juntos aqu en el patio, pero Usted
(siempre me deca usted cuando la cosa era grave) no me va para all
arriba, entendi?

S, abuela.

Bueno, pues, no quiero bochinches ni rochelas, ya lo sabe.

Me di cuenta de que mi abuela se haba ido porque la enorme sombra de sus
caderas ya no estaba y el sol me pegaba de frente. Sebastin segua all
sin hablar y yo por fin me anim y le dije: Ven, acompame y l me
sigui callado y colorado viendo para abajo. Sus botas resonaban en las
losas del piso.

Cuando le entregu los cogollos a mi abuela, estaba ocupada en la cocina,
apenas nos mir y le dijo a la negra Hilaria: Dmele un jugo de guayaba a
esos muchachos.



Nos fuimos con nuestros vasos para el patio y nos sentamos a la orilla del
tanque. Yo me tom el jugo y le dije mi nombre, que estaba en cuarto grado,
que mi mam era aeromoza y trabajaba en Caracas, que mi pap era piloto,
que ahora viva en otro pas porque ya no se queran, y no s cuntas cosas
ms. Sebastin segua callado, pero sus ojos que para m eran verdes,
siempre sern verdes me miraba como si fuera mayor que yo, como si supiera
muchas cosas.

Su cabello amarillo bien peinado se le vino a la cara al inclinarse a
recoger unas peonas que haba en el suelo. Cuando pude callarme, Sebastin
habl. No s lo que dijo, porque me perd entre las lucecitas de sus ojos y
las zetas de las palabras que deca. Adems, creo que hablaba en
pluscuamperfecto o algo as.

Entonces le dije que me gustaba su modo de hablar, y l: Es que vosotros
hablis sin ortografa, vamos. Y yo: Adnde vamos? Y l: Que no, mujer,
que es un decir. La jota que raspaba su garganta y la ma que senta un
nudo porque haba dicho mujer y yo senta esa palabra como palabra de
mayores, como si fuera en el cine.



Cuando mi mam regres de su viaje de trabajo, me mostr en el mapa de
Espaa el punto donde estaba la Barcelona de ellos que no es la nuestra. Me
explic lo que significaba Guerra Civil, y habl de la razn por la que
Sebastin y su padre se haban venido a vivir a Venezuela. Despus sugiri
que le prestara algunos libros a Sebastin porque a l tambin le gustaba
leer. Yo volv con Don Segundo Sombra, pero mi mam dijo algo sobre
realidad argentina que no entend bien.

Yo me figuraba que la pampa era igualita a nuestro llano y que el nio que
viaja por Argentina era como Sebastin, pero ella escogi El soberbio
Orinoco de Julio Verne. Yo esper horas, hasta que Sebastin baj y le
entregu el libro sin decir mucho.

Pocos das despus comenz la escuela, yo estrenaba uniforme, zapatos
nuevos y una caja de creyones Prismacolor que era mi mayor orgullo. Todo
eso me haba hecho olvidar un poco al catire. Lo vi desde lejos en el
recreo. Todos los varones de sexto grado corran como locos, pero Sebastin
no, l estaba sentado como un sabio.



Los muchachos se burlaban de sus sandalias con medias, y l como si nada,
se coma su merienda. Alguien sali desde el montn de muchachos y le
golpe la mano hacia arriba. El pan y el chorizo volaron con las risotadas
por todo el patio. Pude ver sus ojos aguados, su espalda encorvada, su cara
roja. Corr por entre todo el mundo y cuando fui a abrazarlo me empuj y me
ca. Sent todo callado y despus escuch los cuchicheos. Alguien grit que
bien hecho que el musi me haba empujado. El asunto se puso feo,
aparecieron los maestros. Le avisaron a su pap en el comedor.

Mi uniforme se ensuci todo. Los cuchicheos siguieron y escuch que
vivamos en la misma casa y ramos novios. Al llegar su padre, sin
averiguar nada, le dio una cachetada delante de todo el mundo. Yo nunca
haba visto una cachetada en vivo, ni siquiera en el cine. Su cara me
dola. Sus ojos me lloraban. Su vergenza me mataba. El dolor y la rabia en
sus ojos verdes, s me acuchillaban. Mi mam no me rega, pero mi abuela
me miraba feo.



Nunca ms vi a Sebastin. Se mudaron a otra ciudad. Ayer cumpl quince aos
y me van a hacer una fiesta. A mi mam le prestaron unos discos bien
chveres. Ella es muy bonita, se parece a Sarita Montiel, pero a m me
gusta ms lo que canta Lola, y otro seor que canta el gitano faran. Mi
mam dice que faca quiere decir cuchillo. Los ojos de Sebastin no eran tan
verdes como la albahaca, ms bien eran de mirada serena como el bolero.
Como el cogollo del mango, entre amarillo y verde.

** Mara Elvira Gonzlez
   mariaelviragonzalez@cantv.net
   Escritora venezolana (Caracas). Reside en El Limn, Maracay (Aragua).
   Fue docente en Maracay y en el Instituto de Lenguas Extranjeras de
   Beijing (China). Ha sido traductora en la Universidad Central de
   Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y en forma independiente para
   diversas publicaciones. Fund y dirigi durante varios aos la revista
   Libros de Venezuela, que circul en el pas y en bibliotecas del
   extranjero. La mayora de sus trabajos estn inditos, aunque dos
   cuentos breves se publicaron en el diario El Periodiquito
   (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, y su cuento Ojos verdes
   fue publicado en la pgina web Escuela de Escritores
   (http://www.escueladeescritores.com) como finalista del concurso Relatos
   Breves con Banda Sonora.



=== Tres poemas      Idalia Sautto ========================================

*** Constante san

Si cuento los nmeros de mi boleto
escribir en mi mente tu nombre
quiero decir
lo que significa tu apellido
de origen ruso
y emigrados
que tenan ganas de inventar
una larga historia que despierta la lluvia
       la lluvia no era para los adultos
       la lluvia no debe caer en tus ojos

Entre mis dedos mi boleto
es mi seguro de viajero
que no pierdo porque te quiero
tambin porque nadie sabe
pronunciar
las veces azules de tu olor
Constante san
tampoco saben dirigirse a ti
como a los cerezos
que rezan en Japn

En este tiempo
cerezo significa
palabra perdida en recuerdo
Constante san
escchame
nadie te ha dicho que tu nombre cabe en un t
mucho ms caliente
que la pronunciacin
pregonada
en cada libro de Kanda

Nadie podr cercar tu memoria
como las pestaas perdidas
que ya no tienen vuelo
azul precipicio
sin nombre
todos tus deseos
caben en una carta del tarot
para eso no necesitas pestaas
el sabor de las estrellas
son tu seguro de viaje
palabra pegada a los dedos

Si sumas los nmeros de mi boleto
pensars que todava existe
una ventanita
y por ah asomars cada noche
que ha cado
como las flores de cerezo sobre los ros.
Constante san
te han mentido
tu nombre significa
caligrafa
de manchitas rojas
en ese recuerdo est
la suma de todos los nmeros
de boletos perdidos
y algunos sueos mos.



*** De los besos que no me quisiste dar
    y que yo escond en algunos sueos

                                 Los besos que me niegas muerden tus labios

                                                        Macedonio Fernndez

A la de tres abrir los ojos
los sueos
la cajita de botones
tambin de te quieros en mi boca
besos
y letras perdidas como tal vez las horas
en algn secreto que me he robado
como las cucharitas de t
o caf
esas que son pequeas
(y caben perfecto en la manga del suter
como el destino)
quiz por creer en el destino
dormida
en tranvas que no existen
en arcanos que no mienten
y s que los puedo leer
(al menos inventar boca arriba)
en las tardes y en algunos gestos
estoy detenida en silencio
en el dos de copas
El amor
Tu recuerdo
no es la estrella de madera en mi cuarto
(yo tambin estoy ah
aunque no lo vea o no lo crea
estoy como una mueca de la India
lo s)
la estrella es un tatuaje
Tal vez es as
porque estoy resfriada
porque el mundo y sus minutos
y sus pasillos y sus camas king size
en donde el tiempo es un brinco eterno
Brinco
harta porque no quiero irme
No me quiero ir
nunca
siempre
todo
ya
todava con sueo, legaas, humores
y no quiero equivocarme
otra vez contra m
El silencio est oscuro
est dormido mientras yo escondo las manos entumidas
y los besos de sabores
la bolsita roja para los clicos
me voy a la siesta y despierto cruzada por la sed y el silencio porque no
      [abrir los ojos aunque la cuenta de tres diga que ya es tres y tengo
      [la boca tan seca
(Suspiro)
Desvelada en el ltimo sueo
ah estaba el cenicero de la patita rota
y la msica de Janis
y un algodn de azcar
rosa
tantos rostros en uno solo
(quiz abra los ojos y me encuentre en el techo un punto negro que es una
      [araa o es un punto negro que se mueve de tanto verlo, tal vez una
      [mosca que no quiere volar porque tiene miedo de no ser un arcngel)
otro rumbo
otra vez mordiendo el labio inferior de mi boca porque tengo pellejitos
porque estoy sola
(porque te extrao
y la hora p.m. dice que no estars
hasta maana)
Voy a levantarme y remendar los botones del abrigo caf
pero esta vez no me voy a esconder en un dedal
o en un poema o pensamiento o bostezo
esto que no s si es
pero que traigo sujetado como el amuleto
y los otros dijes que no me pongo
guardin
A la de tres abrir los ojos
y ver fantasmas
estoy segura.



*** Poema para Alberto

como un suspiro
que huye ya por nada
sin hacer el menor ruido

sin saber que ha huido de mi propia voz
                            no hay pestaas en el fin de mis lgrimas

s que te extrao
cmo no podra extraarte
si me alejo de ti
y vuelvo a despertar en un silencio sobre mi sueo

no es del gusto de nadie
mis uas verdes muy verdes
slo para la poesa o para algunas hojas
                              en donde espero
                              escondida
                              morada
                              pjara
marco el tiempo con las uas
aunque incmoda
no tengo en las uas alas de mariposas
slo este barniz de realidad

verdes
escucho
los miedos ms bruscos
ariscos
a cada momento
o me engao
o me duele la lengua
cuando te extrao
cuando s que duermes
all
en esa casa sin barandal
sin ningn sostn
y sin m.

** Idalia Sautto
   cortazariana@gmail.com
   Escritora mexicana (Mxico, D.F., 1984). Estudiante de historia en la
   Universidad Nacional Autnoma de Mxico (Unam, http://www.unam.mx).
   Egresada de la Sociedad General de Escritores de Mxico (Sogem,
   http://www.sogem.org.mx). Un cuento suyo aparece publicado en la
   antologa Paso al frente. Ha participado en talleres literarios
   coordinados por los poetas Maricruz Patio y Agustn Jimnez.
   Actualmente es asistente y ayudante en clase del filsofo Alberto
   Constante en un seminario sobre Heidegger.



=== La isla de Vlady      Juan Tena Martn ================================

No s cunto tiempo llevo aqu, quiz desde siempre, no lo s; s s que
esta isla es mi hogar, que nunca he salido de ella, pero que no nac aqu;
llegu en algn tiempo. De eso hace mucho, tal vez milenios o eternidades.
Quin lo sabe! Mis padres me trajeron a esta isla, dijeron que mi nombre
era Vlady, que el tiempo se detena en m, que nunca cumplira aos y
tampoco envejecera en tanto el tiempo estuviera detenido, y que hasta ese
momento sera inmortal. Dejaron conmigo a Marsias, mi preceptor, y despus
se marcharon. Nunca ms volv a verlos ni a saber nada de ellos.

La isla, mi hogar, no est como podra pensarse en el Ponto, sino en un
ro: en el Tajo, al que, en este punto, la isla divide en dos brazos de no
ms de 200 metros de ancho cada uno. As pues, esa es la distancia que hay
hasta la orilla, hasta tierra firme, donde el tiempo s transcurre y la
vida sigue con su tradicional y montono devenir.

La isla ocupa el centro del ro que, a su vez, divide la ciudad por la que
transcurre en dos partes. Una, la mayor, que mira al oeste y la otra, mucho
ms pequea, que lo hace al este.

Los habitantes de esta ciudad desconocen mi existencia y la de la isla. No
pueden verla, pero ah est, inmensamente verde y arbolada, ocupando una
parte considerable del ro cruzado por puentes que he visto nacer en pocas
remotas.

Marsias estuvo conmigo largo tiempo: siglos; me mostr todo lo que tena
que saber en el tiempo que estaba prefijado, y, despus, llegado el
momento, desapareci: con paso lento pero firme y seguro entr en el agua
hasta quedar fundido con ella. l, de cuya sangre haba brotado un ro en
un tiempo al que la memoria no alcanza, regresaba a su hogar, dejndome
sola y sin tiempo que transcurra: era inmortal y lo sera mientras el
tiempo estuviese detenido.

Desde mi isla poda observar la vida de las gentes en la ciudad con la
tranquilidad de saber que ellos no podan verme; incluso si me acercaba a
la orilla poda tocarlos sin que se dieran cuenta de mi presencia. Para
ellos pasaba el tiempo, y yo vea cmo poco a poco, de manera lenta, iban
envejeciendo. Esto hizo que el inters por conocerlos y estar cerca de
ellos aumentara mis ganas de abandonar durante ms tiempo la isla. Cada
maana me trasladaba a la orilla y me sumerga en aquella laberntica
ciudad llena de gentes.

Nada me estaba vedado: las puertas no existan para m. As que al poco
tiempo de mis frecuentes visitas a la ciudad no haba calle, callejuela,
rincn o casa que no me resultara familiar. Pude conocer a toda aquella
gente: sus pasiones, alegras, miserias; envidias, preocupaciones,
instintos, odios, desprecios; incluso conoc a criminales y las razones
profundas de sus comportamientos e instintos asesinos.

Cuando llegaba la tarde noche volva agotada a la isla en busca de soledad,
de calma y paz, pues la vida al lado de los mortales era fatigosa. El
designio de estas gentes es sobrevivir y en ello se afanan con empeo y sin
descanso para doblegar un azar al que estn sujetos y que no siempre es
justo con ellos.

Los mortales son seres egostas, violentos y arrogantes, pero al mismo
tiempo son capaces de dar la vida por cosas banales y tambin por salvar
otras vidas. Son seres en donde los extremos pueden convivir sin
dificultad: el vanidoso con el modesto; el egosta con el generoso. S, los
mortales son seres contradictorios, apasionados, caprichosos a veces, pero
combativos y forjadores de sueos realizables. S que pas mucho tiempo
entre ellos, no recuerdo cunto, pero en todo ese lapso conoc generaciones
y generaciones de hombres: los vea nacer y al poco tiempo envejecer y
luego morir.

Una tarde, a mi regreso a la isla, encontr a Marsias; haba vuelto y me
estaba esperando con una sonrisa. Yo me abrac a l y le cubr el rostro de
besos y lgrimas. Me dijo que haba vuelto para darme el tiempo. Aquella
noche, que dur siglos, nos amamos apasionadamente; en nuestro frenes
recorrimos mundos, civilizaciones... y recnditos universos. Al amanecer de
un tiempo, Marsias se despidi de m, esta vez sera para siempre: juntos
fuimos hasta la orilla y all, quieta, con lgrimas en los ojos, vi cmo
despacio, con paso lento y firme, como haba hecho antao, aquel ser
excepcional entr en el ro hasta quedar fundido con sus aguas.



Eplogo

El sol entraba ya por los grandes ventanales abiertos de par en par, y una
brisa suave y hmeda llenaba todo el espacio. Vlady se incorpor y
acercndose a uno de aquellos ventanales se asom al exterior y all, a sus
pies, estaba la isla con la que tantas veces soaba y el ro de aguas
tranquilas y orillas de arenas doradas por el que un da se fue Marsias, al
que haba querido como a un padre y un amante. Vlady se volvi hacia un
espejo para ver su joven figura y eterna juventud por ltima vez: por fin
el tiempo corra y con l la mortalidad, se dijo.

La isla era ahora muy visitada, pues haca poco tiempo que haba aparecido
de pronto, como si hubiera emergido del lecho del ro. A la gente le
gustaba visitarla, adems de por ese hecho tan extraordinario, por
encontrarse en ella especies de vegetales y animales desconocidas hasta
entonces.

      (Este relato, que pertenece al libro de cuentos La edad del recuerdo
      [http://www.lulu.com/content/4562950], result en octubre de 2008
      ganador del tercer premio del VII Premio de Narrativa Literaria
      Leopoldo Lugones, concedido por la Biblioteca Popular y Centro
      Cultural de El Talar, Buenos Aires, Argentina).

** Juan Tena Martn
   j.t.m@telefonica.net
   Escritor, periodista y consultor espaol. Especializado en comunicacin
   social de la ciencia y la tecnologa. Es autor y coautor de varios
   libros de ciencia y comunicacin cientfica, como El Hesprides: diez
   aos de investigacin; El futuro que viene; In formar sobre innovacin;
   La energa del futuro se llama fusin, y otros. Tambin es autor del
   ensayo Un mito llamado Leonor de Guzmn, y autor del libro de relatos La
   edad del recuerdo. Es profesor de prcticas periodistas y conferenciante
   de comunicacin cientfica. Ha recibido, entre otros, el primer Premio
   de Periodismo Enresa 1991; el Premio Club Espaol de la Energa en sus
   categoras Carbn (1992) y Eficiencia Energtica (1994), y el tercer
   lugar del VII Premio de Narrativa Leopoldo Lugones 2008, concedido por
   la Biblioteca Popular y Centro Cultural de El Talar (Argentina).



=== Cuando llueve en el alma del mundo      Leandro Vinasco A. ============

      (Nota del editor: a finales del ao pasado se realiz en el portal
      literario Escribe Ya [http://www.escribeya.com], por iniciativa del
      escritor venezolano Nesfrn Gonzlez
      [http://www.letralia.com/firmas/gonzalezsuareznesfranantonio.htm], el
      primer Certamen Internacional de Poesa Escribe Ya 2008, del que
      result ganador este poemario del escritor colombiano Leandro Vinasco
      A.).

*** Cuando llueve en el alma del mundo

Estar hecho de deseos y maanas
Ir caminando por los bosques de la infancia
Por los senderos de la juventud
Portando una esperanza que palpita entre las manos
Explotando en medio de los das rutinarios
Adivinando del momento la magia perdida por el tiempo
Queriendo que nazca del corazn un rbol fuerte que nos lleve hasta el
      [cielo

Mientras otros conspiran pobreza y destruccin
Ser el fuego inextinguible de la helada noche
Revolucin dormida entre los cuatro muros de tu cuarto
Cuando llueve en el alma del mundo



*** La tristeza de la carne

Alguien suea la tristeza de la carne
El perdn de todos los pecados
La culpa como alimento diario.

Prxima generacin del miedo
Cruzados de brazos esperando la muerte
Frente a nuestros ojos
Se despedaza el mundo en la pantalla
Pronstico reservado
Para la velocidad de nuestra definitiva autodestruccin

Algn da el show no continuar



*** Nio de la guerra

El nio comi la carne de su amigo
de su novia 
de su jefe 
apenas la prob 
la dej servida en el plato y se fue
escapando
para hacer la revolucin prdida en el horizonte.



*** Lo que llaman poesa...

Angustioso no saber reconciliar todos los sentires
en este modesto intento al aire.

Lo que llaman poesa es slo el da a da
de un recorrido que tal vez no tenga mayor sentido.
Pero perduramos tras las sombras, las imgenes, los sonidos
Como mares furiosos
Como olas nunca repetidas
Como ecos perdidos en el desierto de nuestros oscuros cielos interiores.

Es la noche de nuestro da bajo el sol,
es el fro del afuera mordiendo las entraas,
el impulso para despegarte del suelo que te reclama esclavo
Es el secreto inexistente para hacer con todos estos das, horas, meses
      [del calendario
una numerologa de acontecimientos sin explicacin,
el mapa borrado del recuerdo y la amnesia,
y caminar as en la noche sin miedo
cantando una nueva historia

Una nueva poesa, libre de dios y del demonio...



*** El beso de la Serpiente

As asesina un amor por la maana
Luego de haberlo besado con su veneno
Le deja para verlo morir en la arena.
Le encanta que se revuelque y sufra
Hasta dar su ltimo suspiro
Luego se va.

Al fin y al cabo
La serpiente siempre seguir siendo serpiente.



*** Inexistente poema 18

Quisiera creer hoy
Que nada desaparece
Que esa transformacin
Escapndose de mis ojos
Describe la perfeccin de algo
Que no alcanzamos a comprender

En este maravilloso tiempo
Te invito a la vida
Hagmonos dueos de lo que somos
Y as construiremos un mejor ser
Lenguaje para el futuro que invade y desborda
Sabiendo que lo nico que podemos ver
Es nuestro pasado.



*** Amor ilegal de mis poemas

Difcil escapar de esta lluvia de recuerdos que lleva tu nombre
Dejar de sentir en la mitad del pecho esta misteriosa llama
Dejar de escribir en las paredes la alegra rebelde
La configuracin de nuestros deseos
Cuando una ciudad de monstruos y fantasmas nos habita por dentro
Difcil dejar de pensar en nuestra vida explotando en el vientre
Y no anhelar el calor eterno de los felices trpicos.

Yo que soy quien no soy
Que he dejado de ser tantas veces en este espejo fracturado
Reclamo al dios muerto o vivo una razn ms all de estos das
Ms all de estas luchas por un distinto porvenir
Escapando de la guerra que nos sume en la inconsciencia sin razn

Yo que tantas veces he cado sobre la arena
Soy de tus abrazos y tus besos tambin un pequeo hijo
Un incompleto amante, tonto, tonto
Cantando canciones a las ratas
Fumando lo que ya no queda de la cosecha perdida

Ilegal de mis poemas,
Sobreviviente de tantos desengaos an te quiero
An te sueo y te amo como la vez primera.



*** La laboriosa costumbre que se quisiera

La laboriosa costumbre que se quisiera
Para perdurar como restos insalvables

Es posible otra vida aqu mismo
Algo distinto como tu sonrisa de todos los momentos
Seguir dando pasos en la nada, incansables,
Sin territorio, slo refugios temporales ante la amenaza permanente

El esfuerzo que nace desde adentro todos los das como un sol esquivo
Sol derrotado por la lluvia cida, por la lluvia
En esta ciudad como mi locura

Yo soy quien se mira ante el espejo en estas tardes



*** El nombre del silencio

El nombre del silencio
El trazo del que slo somos puntada, fragmento,
El interrogante que constantemente nos plantea 
la distancia eterna de los cuerpos
Toda esta falta de sentidos peligrosamente moderna 
oliendo demasiado a ti.

Respiramos en el afn de poseer la nada cada da 
y acumularla en un rincn oscuro ojal
A pesar de la esclavitud que nos propone su egosta amor a crdito,
Los intereses cambiantes y movibles de su fro y oscuro capital

El nombre del silencio para bailar juntos la nostalgia
El nombre del silencio para ser sol como la tierra, tierra como el sol...
Y consentir as el enamoramiento de nuevo en nuestra cama vaca

Despus de haber cruzado todas las fronteras,
Los lmites borrados y perdidos
Ms all de los desiertos con su silencio poderoso
Vayamos a andar por este camino de estrellas haca el fin de la mentira
Tomaremos la opcin de la diferencia en la maquina binaria
Labrando con nuestros pasos la nueva no-ciudad
Salida o llegada al corazn del olvido
En este ir rodando por las aceras y las hojas secas en el aire,
Asfalto hmedo y piel de tu sonrisa en un caf, en un cinema,
En una tarde de sol tumbados en la hierba contando trboles
Dndole forma y nombre a las nubes que llevamos impregnadas en el alma

Al fin, hermosa,
Rescatada del vaco permanente y los malos amores...
A mi lado

He aqu seora nada
Nuestra vida en una vida
Nuestro sueo en un sueo
Vida bailando.

El nombre del silencio. 
Extraa fisonoma de nuestro ser.

** Leandro Vinasco A.
   leandrovinasco@gmail.com
   Escritor colombiano (Bogot, 1978). Profesional en lingstica con
   nfasis en comunicacin de la Universidad Nacional de Colombia
   (http://www.unal.edu.co; 2005). Diplomado en periodismo cultural y
   crtica literaria de la Universidad de Chile (http://www.uchile.cl),
   sede Santiago (2007). Se ha desempeado como docente universitario,
   escritor creativo y corrector de estilo para publicaciones diversas.
   Cuentos y poemas suyos han sido semifinalistas en concursos
   internacionales en Espaa, Argentina y otros pases.



=== La ltima noche con Viki      Csar Valdebenito =======================

Tratndose de Viki, lo curioso no est en su oficio de secretaria, sino en
lo sexual. En su casa hay pornografa por todas partes. Y cmaras expuestas
a plena vista. Ella me muestra las cintas de las fiestas. Sus amigos
merodean por el exterior y miran por las ventanas. En su trabajo la miran
de reojo. Incluso, hay veces en que ven cosas y se excitan. Lo cual viene a
ser una agradable distraccin en su mezquino y feroz trabajo. Le hace bien
y les hace bien. A todo el mundo le hace bien.

A casa de Viki vienen nias de doce aos. Se visten de putas callejeras y
pueden proceder hasta de quinientos kilmetros a la redonda. Todo el mundo,
incluido el pber con cara de zngano de la plaza, anda en busca de
diversin. Viki dice: Si te van las orgas, ven conmigo. Viki dice:
Desde que llegaste t las mejores orgas de Chile se montan aqu. En casa
de Viki puedes hacer todo lo que se te pase por la cabeza. Asesinatos: no,
pero s mucha droga. Puedes follar, puedes masturbarte, puedes mirar
imgenes cochinas o tu propia figura en el espejo mientras eres empalado
por algn tipo, puedes no hacer nada. Aqu viene lo mejor de lo mejor.
Tambin lo peor. Ahora, todos somos viejos amigos. Viki dice: Vente a la
orga, Valdebenito: as vers el Sumo Apocalipsis de la Vida.

La ltima noche se une a nosotros una chica alta y esbelta. Lleva una
minifalda que le llega al ombligo, se nota que no usa calzn por que se le
ve la pelambrera de la vagina. El maquillaje le recubre el afilado rostro
de pjaro. Tiene los ojos grises, como de gato, y una sonrisa que emite
seales.

S quin eres me susurra.

Y quin eres t?

No s. Ni siquiera tengo la impresin de existir.

Y aade, para el gordito, semi borracho, que est a su lado:

Existo yo?

Te presento a Rosa me dice Viki. Tiene las mejores piernas de
Concepcin. Y te las est enseando. Por lo dems, no, no existe.

El gordito se acerca a Rosa, le hace una reverencia palaciega y le toma la
mano. Es un gordito insignificante. El gordito le esta susurrando algo al
odo. Ella lo aparta con un gesto. Pongo mi mano en la pierna de Rosa. Rosa
se queda mirando el techo con los ojos inyectados en sangre, como si yo
fuera un depravado. Rosa dice:

Eres un ignorante, un vago, un egosta. Un consumidor chileno de mierda.
Tus amigos son autnticas nulidades, el tpico hombrecillo al que van
dirigidos los anuncios de automviles. De lo nico que hablan es de cmo
ser un gran artista antes de los veinticinco aos... sin trabajar, claro.
Imagnate, cuando estbamos en el colegio, que alguien hubiera dicho la
palabra artista delante de sus padres, con admiracin y respeto. Los oigo
recitar de memoria los nombres de los titanes del negocio del arte y me dan
ganas de rebanarles el cuello. Pero eres un soltero gorrn, y tienes toda
la pinta de que una mujer te va a llevar a cuestas para siempre. Se supone
que estas escribiendo da tras da, pero no creo que conozcas ni de nombre
lo que significa terminar una pgina.

Se hace el silencio. Viki me defiende. Viki dice: todo el mundo lo adora.
Rosa arremete, seala que me vaya a la mierda e insina que ahora mismo se
va a ir a vivir con su madre y que no va a volver nunca, porque (segn
ella) me paso muchsimo de hijo de puta y de falso y de exigente.

Pues vete, Rosa, ahora mismo: yo te pago el taxi le contesto.

Pero claro, Rosa se queda muda y Viki explica que la madre est fuera del
pas y anda un poco majareta, y all hace un fro que pela, de modo que, en
vez de marcharse de la casa de Viki, para nunca ms volver, a los cinco
minutos est en el segundo piso tirndose al gordito. Cuando me cabreo le
aseguro a Viki:

Rosa es un encanto.

No hagas chistes baratos.

Lo que soporto bien es la hipocresa. La farsa. La negacin de nuestros
falos. La falta de parecido entre la vida como yo la he vivido en la calle,
que es todo sexo y hacerse pajas y pasarse el da entero pensando en
vaginas, y lo que algunos dicen que debera ser la vida. Cmo montrselo...
sa es la cuestin. Lo nico que de verdad importa. Y sigue importando. Da
miedo pensarlo, por las dimensiones que alcanza la cosa. Por qu negar el
permiso de existir? Qu se supone que deberamos hacer? Mentir? Hay
estadsticas. Se estn produciendo cambios fundamentales. A m, en mi
condicin de erotmano hipersexual, ninguno me parece suficiente. Todo va
demasiado lento. Pero, as y todo, durante la ltima dcada la produccin
chilena de semen ha subido gracias a un pequeo segmento de la poblacin.
Claro que de eso no te vas a enterar leyendo los diarios de circulacin
nacional. El hombre de la calle, se queda mirando las conejitas Playboy y,
qu es lo que ocurre? Que son inaccesibles, son mujeres que nunca se las
pondrn a tiro. Pues qu bien. Una paja, y a la cama, a dormir con la
esposa.

Ese era todo el problema. La casa de Viki era tremendamente agradable. All
poda vivir la diferencia entre la fantasa infantil y la realidad. Y yo
era un fanfarrn sexual catlico que amaba la realidad.

Hoy casi todas las mamadas las practican hombres casados creo que dije.

Dos semanas atrs, Rosa lleg a Concepcin, procedente de Florida, y ya
habamos tenido una gresca furibunda.

Tiene toda la tristeza de su raza, y un esplendido par de tetas le
asegur a Viki, delante de Rosa.

Era una asquerosa bromita de sicpata, pero a Rosa no la puso nada feliz.

A m me vas a hablar de bromas asquerosas! No se te ocurra insultarme,
intelectual de mierda! Un farsante, eso es lo que eres! Cmo te atreves,
y en nombre del Arte ms elevado estoy segura que no tienes corazn en el
pecho, hijo de puta? Yo en la vida soy cien veces mejor que t, cara de
culo. Lo sabe todo el que me conoce. Detesto la violencia. Detesto los
insultos y el sufrimiento. Lo que est sucediendo en este pas, ahora
mismo, me da nuseas. Ms vale que te pongas en marcha y deprisa.

Cmo se habra comportado Neruda? Y Donoso? Y Coloane? En mis tiempos de
universidad siempre me planteaba as estas cosas. Mejor preguntarse qu
habra hecho Bin Laden o Rasputin o un adorable, pero descontrolado asesino
en serie.

** Csar Valdebenito
   tliterario@gmail.com
   Poeta, narrador y ensayista chileno (1975). Ha publicado los libros El
   jardn (premio Municipalidad de Concepcin, http://www.concepcion.cl),
   Urnas y La muerte de Bukowski. Adems, aparece en la antologa Poetas
   chilenos jvenes, del Consejo del Libro y la Lectura de Chile.



=== Poemas      Fernando Soriano Bensusan =================================

I

No pesan los pasos del aire,
el alma en pena pesa donde yace.

La noche
vertical
circunda tu relieve.

Voraz alumbra la llaga el silencio.
Son mis manos gota de tiempo,
fuego enamorado, pira de nieve.



II

Barriendo como el viento las ciudades
entra y sale tu cuerpo de mis manos.
Entra y sale, y su sombra me encadena.

Contra los muros de la noche
veo a veces tus labios irisados.

Contra los muros del deseo,
a veces, soplas t sobre mis llagas.



III

La luz gime encrespada.
Por el olor de mis fluidos
qu dulce desembarcas.

Gira firme el dolor
bajo la luz azul en llamas.

An el cliz de mis ojos
contiene el vrtigo de la esperanza.

** Fernando Soriano Bensusan
   fsimnsorianobensusan@yahoo.es
   Escritor espaol (Granada, 1966). Trabaja en el sector comercio, en el
   campo de la enmarcacin. Ha publicado Materia dormida (edicin de autor,
   1994), Lluviosas tardes de verano (Cuadernos del Gallo, Pozoblanco,
   1999), Los rostros de la dicha (Unin Sindical de CCOO,
   http://www.ccoo.cat; Barcelona, Espaa; 1999), Melpmene (Planeta
   DeAgostini, http://www.planetadeagostini.es; 2000) y Las llamas del
   olvido (Ayuntamiento de Loja, http://www.aytoloja.org; 2004).



|||||||||||||||||||||||    EL REGRESO DEL CARACOL    ||||||||||||||||||||||

=== Revista de Literatura Hispanoamericana ================================
=== Instituto de Investigaciones Literarias y Lingsticas de LUZ =========
=== (revliteraturahispanoamericana@gmail.com) =============================

      Maracaibo (Venezuela), 2008
      ISSN: 0252-9017
      160 pginas

La Revista de Literatura Hispanoamericana, cuya edicin 56, correspondiente
a enero-junio de 2008, puso gentilmente en nuestras manos su editora, la
profesora Ftima Celis, es una de las dos publicaciones humansticas con
las que cuenta el Instituto de Investigaciones Literarias y Lingsticas de
la Universidad del Zulia (LUZ, http://www.luz.edu.ve), junto con Lingua
Americana. Ambas congregan en sus pginas los estudios y anlisis ms
relevantes y recientes de especialistas e investigadores del rea.

Financiada por el Consejo de Desarrollo Cientfico y Humanstico (Condes,
http://www.condesluz.org.ve), la revista tiene periodicidad semestral y
entre sus objetivos se encuentran estimular la investigacin en el campo de
la literatura hispanoamericana y divulgar sus resultados, as como
afianzarse como espacio editorial donde puedan confrontarse, discutirse y
analizarse las ms avanzadas ideas en el rea de la literatura y la crtica
literaria hispanoamericanas.

Es por ello que la revista no limita sus espacios a profesionales
relacionados con el IILL. Cualquier investigador venezolano o extranjero
puede proponer sus trabajos al Comit Editorial, que decidir sobre la
publicacin y propondr, si es necesario, modificaciones formales. Para
enviar un trabajo de investigacin se sugiere contactar antes al Comit
Editorial, mediante el correo electrnico
revliteraturahispanoamericana@gmail.com, a fin de solicitar las normas de
publicacin.

Esta edicin de la Revista de Literatura Hispanoamericana incluye los
trabajos La bsqueda de la utopa: un anlisis de la revolucin sandinista
en La mujer habitada, de Gioconda Belli, por Kajsa Larson; Presencia de
la naturaleza y de la luz en la poesa de Rafael Jos lvarez, por Maylen
Carolina Sosa Silva; La comedia alarconiana en el contexto de la
literatura barroca del siglo XVII: La verdad sospechosa, por Leisie
Montiel Spluga y Johann Pirela; Epistemologa e investigacin literaria,
por Jess David Molina, Hermelinda Camacho y Toms Fontaines Ruiz; La
deixis temporal y espacial en las obras de sor Juana Ins de la Cruz y Juan
Ruiz de Alarcn, por ngel Delgado, Donaldo Garca y Gloria Fuenmayor de
Vlchez; Anotaciones para releer la literatura venezolana de tema
petrolero. A propsito de Oro rojo, de Udn Prez, por Csimo Mandrillo;
Farsa y absurdidad en Mezclaje, de Csar Chirinos, por Celso Medina, y
El imaginario indgena zuliano, por Alberto ez Medina.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

En la escuela existe un predominio por enrolar al nio hacia el valor
prctico de la lectura, y queda relegada cualquier capacidad de goce, de
aventura, de imaginacin y fascinacin que la literatura pueda brindar al
nio, as como las innumerables experiencias estticas que ste puede vivir
a travs de ella.

      Man Puerta de Prez, Lectura, teatro y escuela (1999).



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Antes de enviarnos algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos
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      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
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   Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 16 de marzo de 2009
