
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XIV     Cagua, Venezuela     N 215
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                        3 de agosto de 2009
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
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           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~       ~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~               ISSN: 1856-7983
          ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
El pensamiento como delito, Jorge Gmez Jimnez.       | Editorial
                                                         |
La novela de Hypatia. / Las hechiceras de Felicidad. /   | Breves
Escribiendo para nios. / Resistiendo. / Aprendiendo     |
cine. / Derechos en Bogot. / Los monstruos. / Las       |
fantasmas. / La reunin de los gestores. / Otoo en Rio  |
Grande.                                                  |
                                                         |
Eduardo Lizalde homenajeado con edicin de un libro, un  | Noticias
CD y un DVD. / Universidad de Alcal enviar ms de mil  |
libros a refugiados del Shara. / Muri la poeta         |
uruguaya Ulalume Gonzlez de Len. / Sistema Nacional de |
Imprentas present cuatro libros en Faalba. / Poemas de  |
Miguel Hernndez sern depositados en la superficie      |
lunar. / El jazz protagoniza una exposicin en           |
Barcelona. / Obras completas de Jos Mara de Pereda en  |
todos los Cervantes. / Reeditan narrativa de Mario       |
Monteforte Toledo. / Designado Flix de Aza como jurado |
nico del Premio Bruguera. / Publican en Internet        |
proyecto didctico sobre independencia americana. /      |
Digitalizan la Biblioteca de Ultramar del Museo de       |
Amrica. / Ernesto Cardenal recibi en Chile el Premio   |
Pablo Neruda. / Google ha digitalizado un kilmetro de   |
la Biblioteca de Catalunya. / Diputacin de Len otorg  |
Medalla de Oro pstuma a Antonio Pereira. / Carlos       |
Fuentes inaugur su ctedra en Veracruz. / Las Voces     |
Oscuras de la UCV reciben premio en Espaa. / Alcalde de |
Sevilla critica paralizacin de construccin de          |
biblioteca. / Premio Bicentenario 2009 para el           |
colombiano Mauricio Vargas. / Gobierno venezolano retira |
concesiones a 34 emisoras de radio. / William Ospina     |
recibi en Caracas el premio Rmulo Gallegos. / Jess    |
Miguel Soto gan el 64 Concurso de Cuentos de El        |
Nacional. / Universidad Central realizar homenaje a     |
Roberto Burgos Cantor. / Realizarn en Espaa festival   |
Trovalia de poesa improvisada. / Traducido al alemn    |
Yo, Claudia, de Triunfo Arciniegas.                      |
                                                         |
Pernoctar, infinitamente, Mauricio Lpez Osorio. /     | Artculos y
Memoria histrica de Amrica Latina, Magdalena Mattar. | reportajes
/ Cuando la realidad es la ficcin, Beatriz Vanegas    |
Athas. / Saliendo del sueo, Vctor Montoya. /        |
Centenario de Herg: el padre de Tintn, Juan Franco   |
Crespo. / La letra y el garabato. De nuevo usted, don   |
Mario, Alejandro Jos Lpez Cceres. / Tres caballos o |
la historia de un poeta sin destino, Abraham Prudencio  |
Snchez. / El hechizo de la plenitud, Antonio Otero    |
Garca-Tornel. / Casa de las Amricas: 50 aos de       |
iniciativa integradora en el Caribe, Montague Kobbe. /  |
La importancia de ser intelectual, Leopoldo de Quevedo |
y Monroy.                                                |
                                                         |
El autor de La Guajira en la obra de Garca Mrquez.    | Entrevistas
Descubriendo a Vctor Bravo Mendoza, Jaime de la Hoz    |
Simanca. / Oscar Saavedra Villarroel: Hay que atreverse |
a cambiar el engranaje neoliberal del pensador vegetal, |
entrevista por Augusto Rodrguez. / Cuando uno no es    |
nadie y quiere serlo todo. Una charla con Jos Luis     |
Daz-Granados, por Andrs Felipe Escovar.                |
                                                         |
Prembulo a la filosofa en la obra de Cortzar, Csar | Sala de ensayo
Pancorvo Rosazza. / Jorge Luis Borges. La infinitud del |
laberinto, Horacio Montenegro. / La tradicin de la    |
novela histrica y la novela poltica mexicana. Un       |
asesino solitario de Elmer Mendoza y La paz de los       |
sepulcros de Jorge Volpi, Andrea Naranjo Merino.        |
                                                         |
Paz a los hombres de buena voluntad, Rafael Romero. /  | Letras
Poemas de Francis Montesano Diguida. / Encuentro con el |
imperativo, Beln Atienza. / Cinco poemas de C. A.      |
Campos. / Albores de un suicidio, Ingrid Chicote. /    |
Tres poemas de Fernando Velzquez Medina. / Cuestin de |
humanidad, Hctor Lisonje. / Poemas de Mariana Kruk. /  |
Relatos de Edgardo Herrera. / Tres poemas de Simn       |
Fernando Herrera Herrera. / El ama de llaves, Gilda    |
Manso. / Engendros miopes, Leslie Bryon. / Pie, Luis |
Emel Topogenario. / Lenguaje extrao (extractos),      |
Giovanni Collazos Carrasco. / Relatos de Ana Patricia    |
Moya Rodrguez. / Andn simulado (extractos),          |
Alejandra Villarreal.                                    |
                                                         |
John Donne.                                              | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
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    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
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   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
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      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
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    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================
   Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro
                          http://www.cenal.gob.ve
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
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|||||||||||||||||||||||||||||    EDITORIAL      |||||||||||||||||||||||||||

=== El pensamiento como delito      Jorge Gmez Jimnez ===================

El gobierno venezolano ha emprendido estos das una ofensiva contra los
medios de comunicacin, encauzada desde dos frentes: el cierre de medios
bajo la figura de la revocacin de concesiones radioelctricas y la
presentacin de un proyecto de ley especial contra delitos mediticos
(http://www.letralia.com/214/0730ley.htm), que propone sanciones concretas
aos de prisin, prohibicin para ejercer cargos directivos en otros
medios para regular conductas tan indeterminadas como crear matrices de
opinin o infundir temor, por ejemplo.

La expresin delitos mediticos es a nuestro juicio un eufemismo
decorativo que intenta atenuar lo que la ley termina estableciendo en su
articulado: la figura expresa del delito de opinin. La ley no slo
afectar a medios de comunicacin asumiendo por tales los que se adaptan a
una idea tradicional del concepto sino que abarcar a productores
nacionales independientes, periodistas, locutores, conferencistas, artistas
y cualquier otra persona que se exprese a travs de cualquier medio de
comunicacin.

Los delitos tipificados por el texto legal son los siguientes: las
acciones u omisiones que lesionen el derecho a la informacin oportuna,
veraz e imparcial, que atenten contra la paz social, la seguridad e
independencia de la nacin, el orden pblico, estabilidad de las
instituciones del Estado, la salud mental o moral pblica, que generen
sensacin de impunidad o de inseguridad y que sean cometidas a travs de un
medio de comunicacin social. Se establece, tambin, que ser sancionado
todo ciudadano que divulgue noticias falsas que ocasionen una grave
alteracin a la tranquilidad pblica, la hubieren mantenido en zozobra, que
haya alterado el orden pblico, que hubieren producido un perjuicio a los
intereses del Estado.

Se trata, como se puede ver, de un vasto territorio de arenas movedizas.
Quin determina si un contenido contiene informacin oportuna, veraz e
imparcial? Desde qu punto de vista se puede determinar si un contenido
atenta o no contra la salud mental o la moral pblica? Qu es la moral
pblica? Pensemos en un hipottico funcionario que tenga la posibilidad de
ocultar evidencias a fin de convertir en falsa una noticia, con el fin
expreso de perjudicar a quien difundi la noticia. La propuesta establece
sanciones a casi todo lo que se mueva en el campo de la difusin de
contenidos, pero olvida crear las necesarias trincheras detrs de las
cuales el ciudadano tenga la posibilidad de defender su opinin y
defenderse a s mismo.

Con unos lmites tan borrosos, prcticamente todo aquel que difunda
contenidos de cualquier tipo podra ser encarcelado. La denuncia es una
herramienta ciudadana universal para que la sociedad pueda acceder a la
correccin de situaciones irregulares. Creemos que una ley de este tipo
convertira a la comunicacin ya sea que sta sea ejercida desde medios
poderosos, boletines comunales o incluso desde el individuo en un campo
minado, imponiendo la necesidad de la autocensura para evitar las mltiples
penas en que se podra incurrir, en algunos casos de forma inadvertida.

La iniciativa, presentada ante la Asamblea Nacional de Venezuela por la
fiscal general Luisa Ortega Daz el pasado jueves 30 de julio y que al
cierre de esta edicin, el martes 4 de agosto, fue desestimada por la misma
AN debido a que no ha recibido consenso entre los parlamentarios, llega
apenas unas horas antes de que la Comisin Nacional de Telecomunicaciones
(Conatel) iniciara un proceso de revocaciones masivas de concesiones a ms
de doscientas estaciones de radio. En el primer paso de este proceso,
fueron revocadas las concesiones de treinta y cuatro estaciones, lo que ha
desencadenado protestas de diversos tipos en todo el pas: desde el
aprovechamiento de las redes sociales en particular Twitter, con el
hashtag #FreeMediaVe como caja de resonancia para comunicar al mundo lo
que est ocurriendo, hasta el enfrentamiento fsico entre un sector de la
ciudadana contra las fuerzas del orden, en el mejor de los casos, y contra
otro sector, en el peor.

Los argumentos para el cierre de medios de comunicacin tienen ingredientes
legales plazos vencidos, insuficiencia documental, sociales influencia
de los medios en la poblacin o polticos estos medios adversan al
gobierno actual, pero obvian una verdad fundamental: con el cierre de
medios de comunicacin se restringe el derecho de los ciudadanos a
expresarse en libertad y se abre paso a la penalizacin de la opinin como
conducta habitual de los entes de poder. En la estructura de relaciones que
da forma al concepto de libertad de expresin, los medios y sus
demonizados, y en muchos casos demonacos, propietarios ocupan un espacio
minsculo, apenas el de un canal, toda vez que el derecho a opinar
concierne a cada ciudadano y, por ende, debe garantizarse su ejercicio en
todos los mbitos, lo que por supuesto implica la tolerancia respecto a
quien opina de forma inconveniente a quien detenta el poder.

Es harto preocupante que semejantes argumentos descansen sobre la idea de
que el Estado debe proteger al individuo ante los medios. Esto que
equipara a la ciudadana con una manada expuesta a los depredadores es una
falacia que tiene sus orgenes en la concepcin interesada del ciudadano
desprevenido, la vctima indefensa e incapacitada para comprender y
enfrentar el mundo que le rodea. Segn sus propulsores, la opinin del
ciudadano puede ser manipulada por entes externos sean stos los medios de
comunicacin, la empresa privada u otros ciudadanos; de hecho, todo
ciudadano que exprese una opinin en contra del poder es una pobre vctima
de la manipulacin o bien un conspirador. No tolera el poder, en el caso
venezolano, que el ciudadano pueda tener opinin propia y que sta no sea
producto de factores externos ni expresin de una conducta delictiva. Esto
es, ni ms ni menos, una bofetada a la dignidad y a la inteligencia del
ciudadano, algo que, por otro lado, es habitual en las prcticas del poder.

                                                        Jorge Gmez Jimnez
                                                                     Editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez
                                          http://jorgeletralia.blogsome.com
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                                           http://twitter.com/jorgeletralia



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

La novela de Hypatia. Acaba de aparecer en Espaa, publicada por el sello
espaol ESediciones (http://www.esediciones.es), la novela Hypatia y la
eternidad (http://www.hypatiaylaeternidad.com), del escritor espaol Ramn
Gal (Madrid, 1969), quien envuelve a la famosa matemtica, filsofa y
astrnoma Hypatia de Alejandra, ltima directora de la famosa biblioteca,
en una historia de intriga, suspense, aventura, fantasa y realidades
paralelas. A comienzos del siglo V de nuestra era, Hypatia sabe que antes
de ser brutalmente asesinada debe transmitir el Gran Secreto para salvar
los volmenes que atesoran el conocimiento de la humanidad; a partir de
all, y gracias a una misteriosa alquimia, se convertir en un ser eterno
capaz de adentrarse en las mentes de los personajes ms influyentes de la
historia. Gal es informtico y compagina la profesin de docente con su
pasin por la historia, el arte, la ciencia y la tecnologa. En 2007
public La invencible sonrisa de Leonardo en la editorial digital Bubok
(http://www.bubok.es). En el ao 2002 result triple ganador del concurso
de microrrelatos de ciencia ficcin del diario El Mundo
(http://www.elmundo.es). Precisamente uno de ellos, Dos microvatios, es
el germen de esta novela de 376 pginas, cuyo primer captulo puede leerse
en su web.
http://www.hypatiaylaeternidad.com

Las hechiceras de Felicidad. La escritora espaola Felicidad Lpez Vila
obtuvo el pasado 22 de julio el premio de la Convocatoria de Literatura
Infantil-Juvenil 2009 de la agencia literaria Fidelio Trading, con su obra
Hechiceras. El certamen, convocado a principios de este ao, estaba
destinado a autores de habla hispana. Como ganadora, Lpez Vila podr ser
representada por la agencia. La autora es natural de Valencia, Espaa,
donde naci en 1967. Es escritora y pintora, y anteriormente ha publicado
la exitosa novela Tropec con un ngel. Enmarcada en el gnero fantstico,
Hechiceras es una novela infantil-juvenil, totalmente apta y recomendada
para adultos, que cuenta la historia de la unin, presagiada por un
orculo, de un mago grandioso y una humilde aprendiz de bruja, de la que
nace el ms poderoso hechicero del reino mgico, quien tendr que
enfrentarse al brujo maligno de las siete esferas para que la magia buena
no desaparezca por siempre de la faz de la tierra.
http://www.fideliotrading.com

Escribiendo para nios. El sbado 8 de agosto se dar inicio al curso de
extensin Taller de literatura infantil y juvenil en la Universidad
Antonio Ruiz de Montoya, en Lima, Per. El curso se extender hasta el 12
de septiembre, los das sbados de 9:30 de la maana a 12 del da, y estar
a cargo del escritor y editor Jorge Eslava, licenciado, magster y doctor
en literaturas hispnicas. Realiz estudios de postgrado en Madrid y
Lisboa. Ha sido profesor de primaria y secundaria, en la actualidad ejerce
la docencia universitaria. Su obra en narrativa y poesa ha merecido
premios. Publicaciones destacadas: taca y Territorio (poesa); Flor de
azufre (periodismo); Navajas en el paladar y Templado (narrativa); La nia
de la sombra de colores, Florentino, el guardador de secretos y La estrella
del circo (literatura infantil). El ao pasado public, adems, dos libros
de ensayos: Adolescentes en la ciudad. Una visin de la narrativa peruana
del siglo XX y Libro del Capitn. Navegacin por la literatura infantil. El
taller est dirigido a adultos, en especial a docentes, que deseen
incursionar en el campo creativo, y desarrollar, sobre la base de lecturas
ejemplares y ejercicios de escritura, diversas tcnicas narrativas que
permitirn afinar el lenguaje literario de los participantes. Se realizarn
prcticas de descripcin, narracin y dilogos. Bastar que el participante
tenga un germen de historia para que, al trmino de las sesiones, pueda
culminar un cuento o un relato. Para mayor informacin es preciso
telefonear al 719-5990 o al 424-5322 (opcin 1), o escribir a
extension@uarm.edu.pe. La Universidad Antonio Ruiz de Montoya est ubicada
en la avenida Paso de los Andes 970, en Pueblo Libre.
http://www.uarm.edu.pe

Resistiendo. Este domingo 9 de agosto, a las 11 de la maana, en el Hall
Principal de la Casa de Rmulo Gallegos, en Caracas, la Coordinadora
Latinoamericana de Cine y Comunicacin de los Pueblos Indgenas (Clacpi) y
la Red Nacional de Voceras y Voceros Comunitarios Indgenas de Venezuela
(Renavive) inician su primer ciclo de programacin con el recital de la
poeta wayuu Isabel Ortega, quien ha participado en diferentes eventos
internacionales en apoyo al proceso revolucionario como indgena y lder
nacional, en la redaccin de documentos indgenas de Venezuela y Amrica.
Estar acompaada del performance La danza del mono, a cargo de Emilio
Spsito, quien ha dedicado toda su vida a la investigacin antropolgica y
arqueolgica en Venezuela, construyendo los originales instrumentos
musicales indgenas con motivos ancestrales. Adems se presentar Jess
Gonzlez, valioso lder de la comunicacin indgena, quien al son de
tonadas wayuu hablar de las razones por las que se conmemora el Da
Internacional de la Resistencia Indgena y comentar el trabajo de Renavive
en compaa del equipo de Radio Nacional de Venezuela
(http://www.rnv.gob.ve). La entrada a este evento es libre y, para
solicitar mayor informacin, basta con escribir a clacpivenezuela@gmail.com
y noticiarioindigena@rnv.gov.ve.
http://www.celarg.gob.ve

Aprendiendo cine. El sitio Cine Documental est ofreciendo una serie de
cursos virtuales y presenciales. El primero de ellos es el curso de
historia del cine documental argentino, que ser dictado por el guionista e
investigador cinematogrfico Javier Campo, y que dar a sus participantes
datos histricos, modelos de representacin y variantes expresivas del cine
documental argentino para promover los elementos de juicio necesarios para
un serio balance de su devenir histrico. Se inicia el prximo lunes 10 de
agosto y tiene una duracin de ocho clases a lo largo de dos meses. El
martes 11 se dar inicio al curso-taller (presencial) de realizacin
documental, que incluir orientacin en torno al trabajo de investigacin,
guionado y realizacin en base a una temtica propuesta por los docentes
Gabriel Corvi y Javier Campo. El taller se dictar durante tres meses en
dos sesiones semanales, los martes y jueves de 19:30 a 22 horas.
Finalmente, el viernes 11 de septiembre se iniciar el taller Cine
documental: arte y ciencia, que introducir a sus participantes en las
problemticas propias del cine documental como registro cinematogrfico y
discurso social a travs de un recorrido por los diferentes estilos y
modalidades que se dieron en momentos histricos especficos y con el
aporte de diferentes disciplinas cientficas. El curso ser dictado por
Javier Campo a lo largo de diez sesiones, los viernes de 17 a 19 horas. La
inscripcin se cierra el 28 de agosto. Para solicitar informacin sobre los
cursos se puede escribir a centroformacion@documentalistas.org.ar o a
cursos@cinedocumental.com.ar, o llamar al (011) 3526-4923.
http://www.cinedocumental.com.ar

Derechos en Bogot. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL,
http://www.fil.com.mx), en conjunto con la Cmara Colombiana del Libro
(http://www.camlibro.com.co), impartir un taller de derechos de autor en
la Feria del Libro de Bogot (http://www.feriadellibro.com). El taller,
impartido por el abogado Jos Luis Caballero Leal consultor de derechos de
autor para el Centro Regional para el Fomento del Libro en Amrica Latina y
el Caribe, Cerlalc; http://www.cerlalc.org, tiene como objetivo brindar a
los profesionales del libro estrategias para la compraventa de derechos de
autor, as como para la compraventa internacional de derechos subsidiarios,
dos rubros que contribuyen a fomentar el intercambio cultural entre las
regiones que comparten nuestro idioma y fortalecer a las industrias
nacionales. En el taller tambin participar Nubia Macas, directora
general de la FIL Guadalajara, la nica feria en espaol que cuenta con un
Saln de Derechos que atiende a este mercado, y que en 2008 recibi a 180
agentes y editores dedicados a esta actividad. El taller se realizar en el
recinto ferial Corferias, en la Sala Jos Eustasio Rivera, el 13 y 14 de
agosto. El costo ser de 100 dlares, y 29 dlares para los miembros de la
Cmara Colombiana del Libro o comunicarse al telfono (571) 3230111. Este
ao, Mxico es el pas invitado de honor de la Feria Internacional del
Libro de Bogot, que se realizar en Corferias del 12 al 23 de agosto.
http://bit.ly/1aka3Q

Los monstruos. Javier Martnez y Carolina Lusa ofrecern, del 6 de agosto
al 10 de septiembre, el ciclo Monstruos: 6 charlas sobre libros y cine.
La construccin literaria del Otro, con Martnez, y Del papel al
celuloide, con ambos especialistas, recorrern a lo largo de seis jueves,
entre 19 y 21 horas, las obras Frankenstein, de Mary Shelley; Drcula, de
Bram Stoker; El extrao caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Robert Louis
Stevenson; El Horla, de Guy de Maupassant, y Soy leyenda, de Richard
Matheson, as como las versiones de Frankenstein hechas por James Whale en
1931 y por Kenneth Branagh en 1994, y las de Drcula hechas por Tod
Browning en 1962 y por Francis Ford Coppola en 1992. El taller ser dictado
en Crack Up Libros & Caf, ubicado en Costa Rica 4767 (Palermo, Buenos
Aires). Se puede solicitar mayor informacin por el telfono 4831-3502 o a
travs de la direccin electrnica libros@crackup.com.ar.
http://bit.ly/hEXGt

Las fantasmas. Del 14 de agosto al 2 de septiembre se realizar en Lima,
Per, el taller Fantasmas femeninos del siglo XIX, que recorrer la obra
de las escritoras peruanas Mercedes Cabello de Carbonera, Zoila Aurora
Cceres, Mara Nieves y Bustamante y Teresa Gonzlez de Fanning. Dirigido
por Mnica Crdenas, de la Universit Michel de Montaigne Bordeaux 3
(http://www.u-bordeaux3.fr), y Richard Leonardo, del Grupo de Estudios
Literarios Latinoamericanos Antonio Candido, Gellac
(http://gellac-unfv.blogspot.com), el taller constar de cuatro sesiones de
4 a 6 de la tarde: el viernes 14 de agosto, El universo narrativo de
Mercedes Cabello de Carbonera; el 21, Zoila Aurora Cceres entre el
naturalismo y el modernismo finisecular; el 26, Mara Nieves y Bustamante
y el discurso regionalista arequipeo y, finalmente, el 2 de septiembre,
Abyeccin, rechazo y nacin en Teresa Gonzlez de Fanning. El taller ser
dictado en la Sala Antenor Orrego de la Universidad Nacional Federico
Villarreal (http://www.unfv.edu.pe). La entrada es gratuita, aunque los
interesados en recibir certificado debern pagar 5 soles. Para solicitar
inscripcin se puede escribir a gellac@gmail.com.
http://bit.ly/y0hLm

La reunin de los gestores. El prximo sbado 29 de agosto se realizar en
el Centro Cultural 7 de Junio de 1891, de Mar del Plata (Argentina) el
Encuentro de Gestores Culturales organizado por el equipo Almagesto
Mediando Cultura integrado por Rosario Baigorri Iparraguirre, Gabriela
Costaguta, Florencia Parodi Cnavas y Florencia Scheggia, y para el cual
estn invitando a gestores, administradores de espacios culturales,
animadores socioculturales y emprendedores. Los objetivos del evento son
generar un espacio de encuentro y reflexin de la gestin cultural en Mar
del Plata y sus alrededores, e intercambiar experiencias del campo de la
cultura. La acreditacin comenzar a las 9:30 horas. La jornada continuar
con las mesas de formacin y comunicacin y por la tarde se trabajar sobre
industrias culturales y en los foros de conclusiones. La organizacin ha
invitado a agentes culturales de la ciudad como disertantes en las
diferentes mesas. Por otra parte, todos los que deseen compartir sus
propias prcticas podrn hacerlo mediante la Galera de Experiencias una
muestra grfica que estar en exhibicin durante toda la jornada, con la
presentacin de afiches de hasta 50 x 60 cm. Los interesados deben
presentar sus afiches listos para colgar (con varilla, ganchos, etc.) y
consignando el nombre de la experiencia, responsable o responsables con
descripcin en el caso de los grupos, descripcin de la experiencia y datos
de contacto. Los afiches pueden incluir grficos, fotografas,
ilustraciones y otros elementos y debern ser entregados nicamente el
jueves 27 de agosto entre17 y 20 horas en el centro cultural donde se
realizar el encuentro. La actividad es totalmente gratuita, siendo
necesaria una inscripcin previa por cuestiones de capacidad e
infraestructura. Por consultas e informes escribir a
almagesto.mediandocultura@gmail.com indicando en el asunto del mensaje
Encuentro de Gestores Culturales.
http://bit.ly/1a9T7b

Otoo en Rio Grande. La revista bilinge Rio Grande Review ha abierto el
plazo de recepcin de materiales para sus ediciones impresa y online de
otoo, que se extender hasta el prximo 21 de septiembre. La publicacin,
bajo la responsabilidad de estudiantes de la Maestra en Creacin Literaria
de la Universidad de Texas en El Paso (http://www.utep.edu), acepta textos
en ingls o espaol, en ficcin, poesa, crnica, traducciones,
microficcin, guiones, memorias, entrevistas, arte visual (todos los
medios), novela grfica, fotografa, textos hbridos/experimentales y
otros. Los textos de ficcin deben tener una extensin mxima de 5.000
palabras, y los de poesa, de 10 pginas. Las muestras artsticas deben
enviarse en formato .jpg con resolucin de 300 puntos, los archivos de
audio en formato .wav y las animaciones electrnicas en flash. Los envos
deben hacerse a la direccin electrnica rgr@utep.edu.
http://www.utep.edu/rgr

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||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Eduardo Lizalde homenajeado con edicin de un libro, un CD y un DVD

En ocasin del 80 aniversario del natalicio del poeta y narrador Eduardo
Lizalde, cumplido el pasado 14 de julio, el Fondo de Cultura Econmica
(FCE, http://www.fondodeculturaeconomica.com) lanz al mercado un regalo
doble para l y sus lectores: el libro Nueva memoria del tigre y el combo
Entre voces, que contiene CD y DVD.

Nueva memoria atrapa la poesa de Lizalde de 1949 a 2000. Es un recorrido
por medio siglo de obra literaria. En este volumen, el autor selecciona,
ordena y comenta su vasta produccin, en un ejercicio de la crtica en el
espejo y de la memoria que dispone sus obras con orden y rigor.

La edicin incluye un esclarecedor prlogo autobiogrfico y una seleccin
de la obra de juventud, que preceden los nueve libros de poesa que Lizalde
dio a conocer entre 1966 y 1993. Tambin contiene el ms reciente trabajo
de este autor, nuevas traducciones y una seleccin de poesa no recopilada.

El libro ya circula en todas las libreras del FCE, dentro y fuera de
Mxico, como un interesante modo de conocer a este autor. El presenta
nuevos tigres, propios y ajenos y, como se sabe, a Lizalde se le conoce
como El Tigre, por evocarlo constantemente en su obra.

El CD Poemas en voz del autor y el DVD Eduardo Lizalde, poeta,
perteneciente a la coleccin Entre voces en espaol y francs, incluyen
entrevistas que le realiz Hctor Tajonar, intercaladas con poesa en la
voz del autor. Una compilacin que refleja su forma de pensar y de
escribir.

Las distintas etapas creativas de Lizalde se pueden apreciar en Nueva
memoria del tigre y el CD-DVD, donde se amalgaman los libros ms recientes
del autor y una recopilacin de medio siglo de trabajo potico, con textos
de gran calidad en su propia voz.

Lizalde intent formar una corriente literaria novedosa, que consista en
hacer poemas con originalidad, claridad, y complejidad, al lado de Enrique
Gonzlez Rojo y Marco Antonio Montes de Oca. La bsqueda filosfica, el
amor descarnado y su propia crtica estn constantemente en sus escritos.

Al arribar a sus ochenta aos, el autor fue homenajeado por el Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes de Mxico (Conaculta,
http://www.conaculta.gob.mx), que el domingo 19 de julio le entreg, de
manos de su presidenta Consuelo Sizar, la Medalla de Oro de Bellas Artes,
como informramos en nuestra edicin 214
(http://www.letralia.com/214/0719lizalde.htm).

Fuente: Notimex



*** Universidad de Alcal enviar ms de mil libros a refugiados del Shara

La Oficina de Cooperacin Solidaria (http://www.voluntariosuah.org) de la
Universidad de Alcal de Henares (UAH, http://www.uah.es) enviar ms de
1.000 libros, recogidos en una campaa, a una biblioteca situada en los
campamentos de refugiados de Tindouf (Argelia), en el Shara.

La campaa, en la que colabora el Consejo de Estudiantes, se desarroll
durante dos semanas hasta el pasado 15 de julio, en diferentes facultades
de la universidad alcalana, segn inform la UAH en una nota de prensa.

Esta iniciativa tiene por objeto aumentar los fondos de la biblioteca del
centro de enseanza de espaol para adultos de El Aain, en los campamentos
de refugiados de Tindouf, institucin con la que diferentes agentes de la
UAH trabajan en un programa de voluntariado. Adems, la UAH colabora con el
centro de enseanza del Aain en la formacin de profesores de espaol.

Los ejemplares recogidos servirn a los alumnos del centro y al resto de
los miembros del campamento para mejorar su proceso de aprendizaje del
idioma.

La Oficina de Cooperacin Solidaria de la UAH, junto con la Asociacin de
Amigos del Pueblo Saharaui de Alcal de Henares, coordinar el envo de los
ejemplares y su organizacin en el centro.

Fuente: EFE



*** Muri la poeta uruguaya Ulalume Gonzlez de Len

Poeta, narradora, ensayista y editora, Ulalume Gonzlez de Len falleci el
pasado viernes 17 de julio, alrededor del medioda, en una clnica de
Quertaro, Mxico. La escritora padeca de Alzheimer desde hace tiempo y
muri de insuficiencia respiratoria, inform su sobrina, Berenice Gonzlez
de Len.

Nacida en Montevideo, Uruguay, en 1932, y naturalizada mexicana en 1948,
Gonzlez de Len perteneci a una generacin de mujeres poetas entre las
que figuran Carmen Alardn, Isabel Fraire y Thelma Nava, cuyo quehacer en
los aos 70 destac por enfrentar nuevas problemticas de la mujer, el amor
y la relacin de pareja.

Ulalume fue la poeta ms sugerente de esa generacin en cuanto a su
propuesta potica, apunt la investigadora Gloria Vergara, autora del
volumen Identidad y memoria en las poetas mexicanas del siglo XX.

Su obra destaca Vergara en su estudio parte de la idea de que todo est
dicho, lo que hace la poesa es un reacomodo, un plagio. En su potica el
verdadero sujeto es la memoria, los cuerpos son slo clula del cuerpo de
la memoria, la memoria es el cuerpo lleno y vaco de s. Todo se revierte
en ella, todo se contrae, los cuerpos van y vienen: el cuerpo de la
escritura, el cuerpo del tiempo, su cuerpo.

Para el poeta Eduardo Hurtado, el fallecimiento de Gonzlez de Len es una
lamentable prdida. Entre los varones poetas de su generacin, entre los
que se podra mencionar a Gabriel Zaid, Eduardo Lizalde, Marco Antonio
Montes de Oca, todos ellos, al igual que Gonzlez de Len, representan el
primer intento de crear una sana distancia con la potica predominante, la
cual predicaba Octavio Paz, coment Hurtado.

La originalidad de Ulalume fue el haber reconocido que los poetas siempre
estamos haciendo rescrituras, que el mito de la originalidad, el cual
provena de las vanguardias, no es tal. La idea de Ulalume es que estamos
escribiendo un mismo, largo poema, y que en realidad hay una permanente
continuidad y una permanente rescritura en la literatura, particularmente
en la poesa.

Ella llev a cabo las rescrituras ms interesantes y ms cumplidas, y
paradjicamente ms novedosas, con un sello personal de cuantos pudo haber
producido esa generacin. El concepto de plagio, en cuanto a las
rescrituras, era una palabra cara a Ulalume, agreg Hurtado.

Fue autora, entre otros libros, de A cada rato lunes (cuentos, 1970), Las
tres manzanas de naranja (1996), de los libros de ensayo y traduccin: El
uno y el innumerable quin (sobre la obra de E. E. Cummings), El riesgo del
placer (sobre la obra de Lewis Carroll), y Plagios, donde rene los siete
libros de poemas escritos de 1968 a 1979.

Fue distinguida con los premios Xavier Villaurrutia, 1978; de poesa La
Flor de Laura, 1979, otorgado por el Centro de Estudios Internacionales
sobre Petrarca, de Pars, y Premio Alfonso X, en 1991, por su trayectoria
como traductora (compartido con Julio Pimentel).

Como editora fue integrante del consejo de redaccin de las revistas
Plural, Vuelta y Letras Libres (http://www.letraslibres.com), labor que
tambin la distingui, pues jug un papel muy importante, en la poca de
la revista Vuelta, para convocar a los poetas de todo el pas y de otras
latitudes, para establecer juegos con la poesa, a dejar la solemnidad y
devolverle al trabajo de la escritura del poema su espritu ldico.

Fuente: La Jornada



*** Sistema Nacional de Imprentas present cuatro libros en Faalba

El pasado sbado 18 de julio, durante el Festival de Cultural
Afrovenezolano de los Pases del Alba (Faalba), realizado en el Hotel
Maracay (Aragua, Venezuela), fueron presentados los libros Religin,
cuentos y cantos de Choron, de Rita Roldn de Nieves; La presencia
africana en Venezuela, de Jorge Guerrero Veloz; Turiamo: diablos del
exilio, de Roberto Correa, y La macagua silbadora y otros cuentos de
Mercedita, de Neguel Machado, publicados por la Editorial El perro y la
rana (http://www.elperroylarana.gob.ve) a travs del Sistema Nacional de
Imprentas.

Acerca de la obra de Rita Roldn de Nieves, en sta se busca hacer un
recuento cronolgico sin pretensiones academicistas, de acuerdo con lo
declarado por la autora de todas las celebraciones que en el pueblo
costero se realizan ao tras ao. Con Religin, cuentos y cantos de
Choron, la Imprenta Regional de Aragua inicia su coleccin Arawak, voz
primigenia para decir y describir un pueblo.

En cuanto a La presencia africana en Venezuela, de Jorge Guerrero Veloz,
este trabajo versa sobre la vida de los antiguos esclavos, y se hace
mencin especial de Jos Leonardo Chirino, interpretando, ms all de lo
que el autor interpreta como una hegemona impuesta por algunos
historiadores, que Jos Leonardo era un jacobino negro o estaba
influenciado por la Revolucin Francesa.

Asimismo, en Turiamo: diablos del exilio, de Roberto Correa, se busca
explorar el mundo de una de las cofradas de mayor raigambre dentro de la
cultura afrodescendiente en Aragua. Es preciso destacar que estos tres
ttulos fueron editados a travs de la Imprenta Regional de Aragua.

Por su parte, el Sistema Nacional de Imprentas de Caracas present en
Maracay uno de los libros ganadores del Concurso Historias de Barrio
Adentro, en la serie tradicin oral, titulado La macagua silbadora y otros
cuentos de Mercedita, de Neguel Machado, en el cual se evoca la geografa
barloventea a travs de las vivencias del autor.

Fuente: Coordinacin de Literatura de Aragua



*** Poemas de Miguel Hernndez sern depositados en la superficie lunar

Un ejemplar del poemario Perito en lunas (http://lunasperito.blogspot.com),
del espaol Miguel Hernndez (1910-1942), ser depositado en la Luna por la
firma estadounidense Celestis (http://www.memorialspaceflights.com) durante
la prxima misin espacial, proyectada para 2011, en atencin a la
solicitud hecha por la Fundacin Cultural Miguel Hernndez
(http://www.miguelhernandezvirtual.com).

El poeta lleg a denominarse a s mismo como lunicultor, declar el
fillogo y miembro de la Fundacin, Aitor Larrabide, quien explic que la
solicitud de esta propuesta fue formulada el pasado ao con motivo de los
preparativos del centenario del nacimiento del poeta oriolano, fijado en
2010. Aunque la llegada del poeta a la Luna tendr lugar un ao despus,
el hecho de que sus poemas estn all evidenciar la relacin que el poeta
oriolano mantuvo con el astro lunar, manifest Larrabide.

El propio Hernndez se defina como perito en lunas ya que, para l, la
luna simbolizaba la vocacin potica, la fecundidad y la exaltacin de la
vida. Por ello, eligi como ttulo de su primer libro de poemas, escrito en
estrofas de octava real y editado en 1933, el significativo nombre Perito
en lunas.

La relacin del poeta con la Luna tambin queda patente en la exposicin
Perito en lunas, en la Universidad Miguel Hernndez de Elche
(http://www.umh.es), Alicante, donde se recogen fotografas de las lunas
del Sistema Solar ilustradas con los versos del poeta.

La Luna simboliza la inspiracin durante toda su produccin, explic
Larrabide, quien matiz que este astro pasa de ser compaera del poeta,
inspiradora de versos a una mucho ms rica con ms smbolos, cuando el
poeta ya ha vivido.

Estamos encantados de incluir a Miguel Hernndez en nuestra prxima misin
a la Luna, afirm Charles M. Chafer, presidente y fundador de Celestis,
compaa especializada en realizar este tipo de homenajes. En 1998, a
peticin de la Administracin Nacional de Aeronutica y del Espacio (Nasa,
http://www.nasa.gov), Celestis ofreci una cpsula de vuelo lunar a la
familia y amigos del legendario astrnomo y gelogo planetario Eugene
Shoemaker.

La cpsula se adjunt a la nave Lunar Prospector de la Nasa, la cual,
tras terminar su misin, impact intencionadamente contra el polo sur de la
Luna, por lo que Shoemaker se convirti en el primer habitante de la Tierra
cuyos restos descansan sobre otro cuerpo celeste.

La firma estadounidense lleva ms de una dcada ofreciendo cuatro tipos de
servicios funerarios en el espacio. El primero es el vuelo espacial de las
cenizas con retorno a la Tierra, y cuesta desde 695 dlares por un gramo de
cenizas de una persona hasta 2.085 por 14 gramos de cenizas de dos
personas.

Los servicios restantes son el de rbita terrestre, con el que los restos
son liberados en la rbita de la Tierra por precios que oscilan de 2.495 a
7.485 dlares; el servicio lunar, donde los restos son depositados en la
superficie de la Luna, con precios de 9.995 a 29.985 dlares, y el servicio
Voyager, que lanza los restos al espacio profundo, de donde continuarn su
trayectoria por s solos hasta abandonar el Sistema Solar, oscilando sus
precios entre los 12.500 y los 37.500 dlares.

Fuentes: Celestis  EFE



*** El jazz protagoniza una exposicin en Barcelona

La exposicin El siglo del jazz (http://www.cccb.org/elsegledeljazz),
inaugurada el pasado 21 de julio en el Centro de Cultura Contempornea de
Barcelona (CCCB, http://www.cccb.org/es), en Espaa, analiza las relaciones
entre el jazz y las artes a lo largo del siglo XX e ilustra de manera
cronolgica cmo el sonido de este ritmo ha influido en la pintura, la
fotografa, el cine, la literatura, el grafismo o los dibujos animados.

El director del CCCB, Josep Ramoneda, subray que el jazz constituye,
junto con el cine y el rock, las tres grandes manifestaciones artsticas
ms importantes del siglo XX. La muestra se articula en torno a una lnea
del tiempo a lo largo de la cual se abren diez secciones que evidencian las
relaciones del jazz con las otras disciplinas artsticas y explican as la
historia del siglo siguiendo la huella de este hilo conductor musical.

En ese recorrido, el comisario, el filsofo y crtico de arte Daniel
Soutif, se ocupa de los primeros aos (antes de 1917), de la era del jazz
en Amrica (1917-1930), la Renaissance en Harlem (1917-1936), los aos
locos en Europa (1917-1930), la era del swing (1930-1939), los tiempos de
guerra (1939-1945), el Bebop (1945-1960), el jazz de la costa oeste
(1953-1961), la revolucin free (1960-1980) y los contemporneos
(1980-2002).

La muestra, que estar abierta al pblico hasta el 18 de octubre, cuenta
con ms de 1.000 piezas: 150 obras de arte, 80 audiovisuales, 100
fotografas, 100 partituras, 200 portadas de disco y documentos como
libros, revistas, programas, carteles y objetos varios.

Las investigaciones a propsito de su origen o de su significado primario
probablemente no se acabarn nunca, coment Soutif, pero por lo menos es
seguro que, un da de 1913, un tal Ernest J. Hopkins public en las pginas
del diario San Francisco Bulletin un artculo breve titulado In Praise of
Jazz, a Futurist Word Has Just Joined the Language.

En aquella primera mencin, el autor afirmaba que jazz significaba algo
parecido a vida, fuerza, energa, efervescencia de espritu, alegra,
vivacidad, magnetismo, inspiracin, virilidad, exuberancia, valor,
felicidad, y subrayaba la dimensin sonora, no de su significado, sino
precisamente de la palabra en s, calificada como extraordinaria y que
suena bien.

Bastaron cuatro aos para que el jazz figurara impreso debajo del pequeo
agujero central de la etiqueta pegada en un pesado disco negro, en cuyos
surcos haba grabados unos pasajes destinados a convertirse en histricos.
Los msicos blancos de la Original Dixieland Jass Band tuvieron el
privilegio de ser los primeros en entrar en un estudio de grabacin era el
26 de febrero de 1917, en Chicago para fijar en la cera los primeros
ejemplos de esta nueva msica.

Fuente: EFE



*** Obras completas de Jos Mara de Pereda en todos los Cervantes

La Fundacin Comillas (http://www.fundacioncomillas.es) don el pasado 21
de julio las obras completas del escritor cntabro Jos Mara de Pereda a
las bibliotecas de todas las sedes que el Instituto Cervantes
(http://www.cervantes.es) tiene en el mundo. La iniciativa cont con la
colaboracin de Ediciones Tantn (http://www.edicionestantin.com), que
dise los once tomos que componen la obra, y con el patrocinio de la
Consejera de Cultura del Gobierno de Cantabria
(http://www.consejeriactdcantabria.com).

En los once tomos se incluyen los 17 ttulos que Pereda public. Los ocho
primeros renen dos ttulos cada uno y del noveno al undcimo se recoge la
Miscelnea, una serie de textos dispersos, publicados en la prensa
peridica, colaboraciones sueltas, prlogos a libros ajenos, y discursos.
En el conjunto se incluyen obras destacadas de la literatura cntabra como
Peas arriba, La Puchera, Sotileza, Escenas montaesas o El sabor de la
tierruca.

En el simblico acto de donacin estuvieron presentes la directora del
Cervantes, Carmen Caffarel; el director general de Cultura, Justo Barreda;
el director general de la Fundacin Comillas, Ignacio Rodrguez del Bosque;
el responsable de Ediciones Tantn, Jos Luis Fernndez; la alcaldesa de
Comillas, Teresa Noceda; y el alcalde de Polanco, Julio Cabrero.

En su intervencin, Caffarel seal la excelente acogida institucional que
el Cervantes ha tenido en Cantabria. Tenemos la mayor biblioteca en
espaol fuera de nuestras fronteras, puesto que todas juntas funcionan como
una sola y cualquier hispanista, lector, o estudiante que quiera recrearse
con la obra de Pereda podr acceder a ella en cualquiera de nuestros
centros, dijo.

Por su parte, Justo Barreda felicit a los directores de las sedes del
Cervantes por la inmensa labor que desarrollan para que el espaol sea ms
universal y cada da tenga ms calidad. Tambin dijo que como cntabros
este es un da histrico, porque sabemos que la obra de nuestro Pereda va
a estar en todos los rincones del mundo para todas las personas que quieran
disfrutar de ella.

Por su parte, Rodrguez del Bosque manifest su satisfaccin porque la
Fundacin Comillas contribuya a la difusin del espaol a travs de las
obras de un autor cntabro que escribi sobre Cantabria, y hacerlo adems
con el apoyo de la principal institucin en la promocin del espaol. Un
destacado autor cntabro estar presente en las bibliotecas Cervantes de
todo el mundo cumpliendo la meta de presencia internacional que busca la
Fundacin Comillas afirm.

A su vez, el director de Ediciones Tantn record que en los ltimos aos
se han realizado diversas presentaciones, entre ellas en los institutos
Cervantes de Londres y Toulouse.

Finalmente, el regidor de Polanco, pueblo en el que naci Pereda, afirm
sentirse orgulloso como polanquino y como representante de los ciudadanos
del pueblo por poder estar presente en este acto en el que el protagonista
ha sido el mejor embajador que ha tenido el municipio. La obra de Pereda
aportar un activo ms a la literatura mundial a travs del costumbrismo,
concluy.

Ediciones Tantn ha llevado a cabo este trabajo durante 19 aos bajo la
direccin de tres grandes especialistas en la obra de Pereda: los
catedrticos de Literatura Anthony Clark (Universidad de Birmingham,
http://www.bham.ac.uk; Reino Unido), Jos Manuel Gonzlez Herrn
(Universidad de Santiago de Compostela, http://www.usc.es) y Salvador
Garca Castaeda (Ohio State University, http://www.osu.edu; EUA). La
publicacin cont adems con la participacin de hispanistas y
especialistas de universidades espaolas y extranjeras.

Fuente: Europa Press



*** Reeditan narrativa de Mario Monteforte Toledo

    Convocan el II Premio Centroamericano de Cuento Mario Monteforte Toledo
    2009, dotado con 25.000 quetzales.

El pasado 23 de julio fue presentada en el Centro Cultural de Espaa en
Guatemala (http://www.centroculturalespana.com.gt), una coleccin de doce
volmenes que rene la obra narrativa del escritor guatemalteco Mario
Monteforte Toledo (1911-2003), considerado el segundo ms importante de su
pas despus de Miguel ngel Asturias.

En la presentacin de la coleccin, que ha sido publicada por la Editorial
Piedra Santa (https://www.piedrasanta.com) y la Fundacin Mario Monteforte
(http://www.fundacionmonteforte.org), intervinieron los escritores Max
Araujo, Irene Piedra Santa, Jos Luis Perdomo, Ana Mara Rodas y Adolfo
Mndez Vides.

La coleccin est compuesta por los libros Anait, Entre la piedra y la
cruz, Donde acaban los caminos, La cueva sin quietud; Una manera de morir,
Cuentos de derrota y esperanza, Llegaron del mar, Los desencontrados, La
isla de las navajas y otros cuentos, Unas vsperas muy largas, Los
adoradores de la muerte y Cuentos de la Biblia.

Monteforte Toledo dej una vasta obra literaria que abarca la novela, el
cuento y el ensayo, en la que se aprecia su visin como socilogo,
politlogo y analista de gran agudeza en los problemas sociales
latinoamericanos. En Historia de la literatura hispanoamericana, de Enrique
Anderson-Imbert, se seala que en la narrativa de Monteforte Toledo se
presenta, magistralmente, la lucha entre el hombre y la naturaleza, con
protestas, males sociales y la explotacin del pueblo campesino.

Sin embargo su valioso trabajo literario, casi agotado en las libreras,
poco a poco se ha convertido en algo difcil de encontrar, vaco ahora
cubierto por esta reedicin. Los libros incluyen reseas de varios de los
escritores ganadores del Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte
Toledo, as como impresiones y prlogos de personas allegadas al escritor
guatemalteco.

Sus palabras se respiran a travs de cuentos, novelas, poemas, ensayos y
reflexiones sobre el confuso tiempo en que vivimos. Siempre a
contracorriente, apostndole a la esperanza. Con esta coleccin del
maestro, se viven los choques de las ideologas que atravesaron el siglo
XX, as como toda la complejidad de la condicin humana, prologa la
escritora Ana Mara Rodas.

Igualmente, como parte del homenaje permanente que la Fundacin Mario
Monteforte rinde al autor, ha sido convocado el II Premio Centroamericano
de Cuento Mario Monteforte Toledo 2009, certamen literario en el que pueden
participar autores residentes en cualquiera de los pases de Centroamrica
con relatos inditos, en espaol y de hasta quince pginas de extensin. El
plazo de recepcin de este premio, que est dotado con 25.000 quetzales,
termina el prximo 10 de noviembre. Las bases pueden ser consultadas en
nuestro boletn de concursos
(http://www.letrali.com/herramientas/concursos.htm).

Fuente: El Peridico



*** Designado Flix de Aza como jurado nico del Premio Bruguera

El escritor Flix de Aza (Barcelona, 1944) ser el jurado nico en la V
edicin del Premio Bruguera de Novela, cuya dotacin es de 12.000 euros,
segn se anunci este 24 de julio. El plazo de entrega de originales
finalizar el 30 de noviembre y el fallo se har pblico durante enero de
2010.

El premio cuenta con un jurado unipersonal, que en ediciones anteriores
recay en Eduardo Mendoza, Ana Mara Matute, Esther Tusquets y Jos Manuel
Caballero Bonald. 

Adems, la obra se premiar con una primera edicin de al menos 8.000
ejemplares. Podrn optar al Premio Bruguera de Novela las obras de ficcin
escritas originariamente en lengua espaola con una extensin mnima de 150
pginas. El galardn no podr repartirse entre dos o ms novelas y podr
ser declarado desierto.

El premio literario recay en las cuatro ediciones anteriores en las
novelas Todos se van, de la escritora cubana Wendy Guerra; Me refiero a los
Jtac, de Carlos Peramo; La soledad de las vocales, de Jos Mara Prez
lvarez, y El heredero, de Mario Catelli.

Los interesados pueden consultar las bases completas del premio en nuestro
boletn de anuncios de concursos
(http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm).

Fuente: Europa Press



*** Publican en Internet proyecto didctico sobre independencia americana

Tres aos despus de haber comenzado a digitalizar los fondos de la Guerra
de la Independencia, el Archivo Histrico Nacional (ANH,
http://www.mcu.es/archivos/MC/AHN) de Espaa ha publicado en Internet el
proyecto didctico La Guerra de la Independencia a travs de los fondos
del Archivo Histrico Nacional
(http://pares.mcu.es/GuerraIndependencia/portal/), que muestra las claves
de dicho conflicto.

El proyecto ha sido publicado en la web del Portal de Archivos Espaoles
(Pares, http://pares.mcu.es) y es el resultado de la identificacin,
descripcin y digitalizacin de una enorme cantidad de material. Concebido
como un instrumento pedaggico de gran utilidad para el profesorado y el
alumnado, como indic Carmen Sierra, directora del AHN, el pasado 26 de
julio.

El proyecto, en el que colaboraron tambin la Subdireccin de Informtica
del Ministerio de Cultura de Espaa (http://www.mcu.es) y el Museo del
Prado (http://www.museodelprado.es), describe sistemticamente los archivos
existentes que datan del perodo 1808-1814, con el objetivo de facilitar el
acceso a sus destinatarios y lograr que se familiaricen con estos
documentos.

Esta exposicin virtual, en la que segn Sierra han trabajado ms de
cincuenta personas entre archiveros y digitalizadores, permite conocer de
primera mano documentos acerca del desarrollo blico, la ocupacin y la
resistencia, o la revuelta y el proceso revolucionario.

Entre los archivos ms interesantes y reveladores, Sierra destaca los
relativos al posicionamiento de los territorios americanos ante la invasin
francesa, estrechamente vinculado al germen de las independencias.
Tambin pueden tener inters para los aficionados a la historia las bases
del constitucionalismo y el absolutismo, la informacin y la propaganda
como parte de la guerra ideolgica o las tcticas y el armamento en la
estrategia militar.

Pero la investigacin sobre este perodo no ha concluido. Se trata de un
trabajo abierto a la descripcin de ms documentos e incluso a la aparicin
de nuevos fondos, ya que, segn afirma Carmen Sierra, tras haber incluido
8.176 descripciones y 236.356 imgenes digitalizadas, todava est
pendiente de aadir en el portal una tercera parte de los documentos.

El portal pone adems a disposicin del usuario recursos y juegos
didcticos, una cronologa, un glosario, un motor de bsqueda y un apartado
para acceder a las ltimas incorporaciones de fondos documentales, en un
proyecto que posibilita asegurar la perfecta conservacin de los
documentos y lograr una enorme difusin de los mismos, aade Sierra.

Fuente: EFE



*** Digitalizan la Biblioteca de Ultramar del Museo de Amrica

El Ministerio de Cultura de Espaa (http://ww.mcu.es) ha digitalizado casi
60.000 pginas de 157 ttulos de la antigua Biblioteca de Ultramar, que se
conserva en el Museo de Amrica (http://museodeamerica.mcu.es) de Madrid.

Esta coleccin, que ya es accesible a travs de la Biblioteca Virtual del
Patrimonio Bibliogrfico (http://bvpb.mcu.es), se enmarca dentro de las
iniciativas del ente gubernamental para digitalizar materiales
bibliogrficos y permitir la mxima visibilidad y accesibilidad de los
fondos bibliogrficos relevantes de antiguas colecciones espaolas.

La Biblioteca de Ultramar fue constituida en 1887 como consecuencia de la
Exposicin General de las Islas Filipinas, con el objetivo de reunir
elementos de estudio para el fomento de las colonias. Tras la prdida de
Cuba, Puerto Rico y Filipinas, el gobierno consider que ya no tena
utilidad mantener esas colecciones reunidas, por lo que se cre una
comisin presidida por Menndez Pelayo, entonces director de la Biblioteca
Nacional (http://www.bne.es), con el objetivo de hacerse cargo del archivo
y la biblioteca y distribuir sus fondos entre distintas instituciones.

Actualmente una buena parte de estos fondos permanece en la Biblioteca
Nacional, pero una coleccin significativa se incorpor al Museo
Arqueolgico Nacional (http://man.mcu.es), de donde pas al Museo de
Amrica en 1941. Parte de esta coleccin es ahora accesible a travs de la
Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliogrfico.

Fuente: Europa Press



*** Ernesto Cardenal recibi en Chile el Premio Pablo Neruda

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, otorg al poeta nicaragense
Ernesto Cardenal el Premio Iberoamericano de Poesa Pablo Neruda 2009 el
lunes 27 de julio, reconocimiento dotado de un diploma y 30.000 dlares,
que se le concedi por su obra literaria y por su apuesta por un mundo ms
humano y ms justo, en una ceremonia celebrada en el Saln Montt Varas.

Al entregarle el diploma, la mandataria chilena catalog al poeta, de 84
aos, como un hombre cuya poesa est profundamente integrada en la
historia, las luchas, los sueos de esta Amrica nuestra, destacando que
el reconocimiento no slo es para su inmensa obra literaria, sino tambin
a su permanente apuesta por un mundo ms humano y ms justo, donde el amor
y la cooperacin sern una realidad y no slo bellas intenciones.

Cardenal, de pelo y barba blancos, cubierto con una manta de color crema,
ley con mano temblorosa un breve discurso, en que agradeci el que se le
concediera el galardn, por ser un premio tan importante con el nombre del
que fuera para m el mayor dolo literario en mi juventud.

Tambin aprovech la oportunidad para pedir la presidente de Nicaragua,
Daniel Ortega, de quien es un reconocido detractor, que le quite las trabas
para poder depositar su premio y ayudar a los pobres. Le pido al
presidente Daniel Ortega que se me levante la congelacin de mis cuentas
bancarias que l ha ordenado, para poder guardar este dinero. En estas
cuentas est tambin congelada una donacin para un taller de poesa de
nios con cncer, que yo dirijo. Digo que este premio es con bastante
dinero y sobre todo lo es para alguien que es pobre como yo, indic.

Las cuentas de Cardenal estn congeladas desde el 3 de septiembre de 2008,
como informramos en nuestra edicin 195
(http://www.letralia.com/195/0915cardenal.htm), despus de que el poeta
perdira un juicio por injurias contra un empresario alemn por una disputa
de tierras.

El canciller chileno Mariano Fernndez, quien estuvo presente en la
ceremonia, indic que esperaba que el gobierno nicaragense tenga una
respuesta positiva a la demanda de Cardenal, quien fue ministro de Cultura
de su pas entre 1979 y 1987.

El galardonado, quien dijo que ste es el primer premio internacional que
recibe, aadi a periodistas que el rgimen nicaragense no es la
revolucin, no es izquierda ni sandinismo, sino una dictadura. En Nicaragua
no hay democracia ahora.

Cardenal tambin reclam por la piratera de los libros porque los
escritores son trabajadores que deben recibir dinero por ejercer su
actividad. Adems, y segn la agencia Notimex (http://www.notimex.com.mx)
denunci que el poeta y gobernador del estado venezolano de Anzotegui,
Tarek William Saab, le ha pirateado algunas de sus poesas.

El jurado que eligi como ganador al sacerdote catlico, seguidor de la
Teologa de la Liberacin, estuvo integrado por la triunfadora del ao
pasado, la chilena Carmen Berenguer, el argentino Jorge Boccanera, el
colombiano Juan Gustavo Cobo y la filloga espaola Selena Millares.

El Premio Iberoamericano de Poesa Pablo Neruda fue instaurado en 2004, en
el centenario del nacimiento del poeta chileno y Nobel de Literatura Pablo
Neruda, y es considerado el galardn ms importante en su gnero en
Latinoamrica.

Un comunicado oficial dijo que se trata de la ms alta distincin que
concede el Estado de Chile a un poeta iberoamericano, cuya obra posea una
dimensin universal y contribuya al dilogo cultural entre los pueblos.

El acta que consagr el premio para Cardenal seala que se le entrega en
atencin al logro de remozar la tradicin occidental clsica aplicndola a
la actualidad contempornea, su inters y preocupacin permanente por los
pueblos originarios de este continente y por su compromiso poltico.

Aade el acta que se rinde homenaje a una obra plena, de muchos registros
y a un pas que puede enorgullecerse, como Chile, de sustentarse y perdurar
gracias a la voz de sus poetas, que traspasan la historia y ofrecen un
rostro nuevo a los nuevos lectores de cada da.

La versin 2004 del Premio Iberoamericano fue para el escritor mexicano
Jos Emilio Pacheco; en 2005 lo recibi el argentino Juan Gelman; en 2006
gan el peruano Carlos Germn Belli; en 2007 la cubana Fina Garca Marruz;
y en 2008 la chilena Berenguer.

Fuentes: AP  Notimex



*** Google ha digitalizado un kilmetro de la Biblioteca de Catalunya

Google Books (http://books.google.com) ha digitalizado en dos aos y medio
unos 35.000 libros de la Biblioteca de Catalunya (BC, http://www.bnc.cat),
equivalentes a cerca de un kilmetro (917,6 metros lineales de estantera)
segn inform este 27 de julio el director de la empresa en Espaa, Luis
Collazo, durante la presentacin del balance del acuerdo entre ambos
organismos.

Las instituciones y editores privados ya se han dado cuenta de que a esos
libros no les pasa nada; bueno, s que pasa: que los que tienen derechos de
autor se venden ms porque se pueden hojear desde la red, lo mismo que
haras en una librera fsica, y la gente despus los compra, apunt
Collazo.

Segn sus cifras, en la red hay treinta bibliotecas que estn en el mismo
proceso que la BC. Cuantific en 20.000 los editores privados que
participan en el proyecto, en ms de ocho millones las personas que acceden
diariamente al buscador de libros de Google y en unos 100 millones los
ttulos que aqullos pueden rebuscar en la red por este sistema. Aprovech
para presentar la versin catalana del buscador de Google
(http://books.google.cat), lo que eleva a 42 las lenguas en que est
operativo.

La mayora de los 35.000 libros digitalizados de la BC, recuerda su
directora, Dolors Lamarca, han sido editados en el siglo XIX,
garantizndose as que estn libres de todo derecho de autor. Entre stos
estn el Don Joan de Serrallonga, de Vctor Balaguer (1868) y la Crnica
Catalana, de Ramon Muntaner, en traduccin castellana de Antoni de Bofarull
(1860). Lamarca calcula en 100.000 los ttulos que se digitalizarn en los
prximos aos.

En 2007, el consejero de Cultura, Joan Manuel Tresseras, debut con el
anunci del acuerdo. En la presentacin del balance volvi a estar para
reafirmar la voluntad de seguir con la digitalizacin. Por ello, adelant
que el Museo Nacional de Arte de Catalua (MNAC, http://www.mnac.cat) se
podr visitar en 2011 ntegramente por Internet. La consejera tampoco
descarta que el Servicio de Publicaciones de la Generalitat
(http://www.gencat.cat) llegue a un acuerdo con Google para su
digitalizacin.

Fuente: El Pas



*** Diputacin de Len otorg Medalla de Oro pstuma a Antonio Pereira

La Diputacin de Len (http://www.dipuleon.es) entreg el pasado 27 de
julio la Medalla de Oro de la Provincia, a ttulo pstumo, a Antonio
Pereira, quien muri el 25 de abril
(http://www.letralia.com/209/0425pereira.htm) como consecuencia de un paro
cardaco.

Decenas de amigos, familiares y compaeros literarios asistieron al
homenaje que la institucin provincial organiz en honor al autor de
Meteoros y destacado autor de relatos breves. La corporacin que preside
Isabel Carrasco dijo a travs de un comunicado que estaba cumpliendo un
viejo compromiso al otorgar una de las mximas distinciones de la provincia
a uno de los cuentistas de referencia del siglo XX en Espaa, un ilustre
poeta, un relevante escritor, as como a una entraable persona que quera
y fue querido por Len.

La Diputacin respald por unanimidad, en un pleno celebrado en abril, la
concesin de la Medalla de Oro de la Provincia al poeta berciano. El mismo
da del fallecimiento del autor de La divisa en la torre, Carrasco anunci
el reconocimiento. El Pleno tom el acuerdo de iniciar el expediente para
otorgar la medalla conforme al Reglamento de Honores y Distinciones de la
Diputacin.

Fuente: Diario de Len



*** Carlos Fuentes inaugur su ctedra en Veracruz

El escritor mexicano Carlos Fuentes inaugur este 30 de julio la ctedra
que lleva su nombre en la Universidad Veracruzana (http://www.uv.mx), que
este ao ser dedicada a la Nueva Novela Latinoamericana.

Durante la ceremonia inaugural de unas jornadas que se extendieron hasta el
viernes 31 en la ciudad de Xalapa, capital del estado de Veracruz, el autor
de Cambio de piel dijo que mientras en los regmenes totalitarios los
escritores son llevados a campos de concentracin, en uno democrtico son
llevados a estudios de televisin.

La ctedra debe su tema de este ao al libro publicado por Fuentes hace
cuatro dcadas, La nueva novela latinoamericana. En la presentacin de la
ctedra, el rector Ral Arias Lovillo exhort a los asistentes: Celebremos
que hoy, cuarenta aos despus, sigamos escribiendo desde y para Amrica
Latina, sigamos siendo testigos, en la accin y en el lenguaje, de Amrica
Latina. Celebremos, pues, que hoy se instaure en esta casa de estudios la
Ctedra Carlos Fuentes, la ctedra con la que rendimos homenaje a un hombre
que ve, escucha, imagina y dice: un hombre que aspira a que todos por igual
vivamos en un mundo mejor.

Fuentes se refiri a la novela como un gnero reivindicado por Miguel de
Cervantes Saavedra y dijo que es como el ave Fnix, que ante los embates
de la televisin e Internet, resucita para decirnos lo que se puede decir
de otra manera.

El laureado escritor dijo que la ctedra, que ha sido creada por la
Universidad Veracruzana y ser organizada cada ao, se dedicar en 2010 a
debatir el Centenario de la Revolucin y el Bicentenario de la
Independencia de Mxico. Participaron tambin el escritor mexicano Ignacio
Padilla, el chileno Arturo Fontaine y el colombiano Santiago Gamboa, y tras
la clausura de las jornadas el Teatro del Estado represent la pera Santa
Anna, de Fuentes.

Fuentes: Ansa  Universidad Veracruzana



*** Las Voces Oscuras de la UCV reciben premio en Espaa

El Coro de Voces Oscuras de la Universidad Central de Venezuela Campus
Maracay (http://www.myspace.com/vocesoscuras), dirigido por Csar Liendo,
obtuvo este 30 de julio el primer premio de habaneras Juan Aparicio,
dotado con 12.000 euros, mximo galardn del Certamen Internacional de
Habaneras y Polifona de Torrevieja (http://www.habaneras.org), celebrado
en esta ciudad espaola.

El segundo premio, dotado con 6.000 euros, fue para el Coro de Voces Graves
de Madrid (http://www.coroggc.com), que dirige Juan Pablo de Juan. Esta
agrupacin tambin recibi el primer premio nacional Ciudad de
Torrevieja, que suma otros 6.000 euros, y el premio del pblico, dotado
con 2.000 euros.

El tercer premio de habaneras recay sobre la Coral Aurora de Montevideo
(Uruguay) y el premio Francisco Vallejos, otorgado a la mejor
interpretacin de una habanera de comprobado arraigo popular, dotado con
2.000 euros, fue para el Coro Neovocalis de Valencia, por la interpretacin
de la obra Marinero de Miguel Asns Arb.

El primer premio en la modalidad de polifona, que asciende a 10.000 euros,
fue para el Coro de Cmara Novo Concertante de Manila (Filipinas), dirigido
por Arwin Tan. El segundo premio, que asciende a 5.000 euros, fue otorgado
al Coro Acadmico ngel Manolov de Sofa (Bulgaria), cuya directora,
Darena Popova, ha conseguido el premio a la Mejor Direccin Jos Hdar.

El tercer premio de polifona, dotado con 2.500 euros, fue para el Coro de
Cmara Masculino Svanholm Singers de Malmoe (Suecia). El premio Regin de
Origen, de 2.000 euros, fue obtenido por el Coro de la Universidad
Autnoma de Bucaramanga (http://www.unab.edu.co), de Santander (Colombia),
por la interpretacin de la obra Sensemay de Nicols Guilln y Jos
Antonio Rincn. El segundo premio nacional Patronato de Habaneras, que
otorga 3.000 euros, fue para el Coro de la Universidad de La Laguna,
(http://webpages.ull.es/users/coropu) de Tenerife (Canarias, Espaa).

Antes de la ceremonia de entrega de premios, que fue presidida por la
presidenta de Les Corts Valencianes (http://www.cortsvalencianes.es),
Milagrosa Martnez Navarro, la Consellera de Turismo de la Generalitat
Valenciana (http://www.gva.es), Anglica Such y el alcalde de Torrevieja,
Pedro Hernndez Mateo, se celebr una gala con ocho corales, que
interpretaron doce habaneras y cuatro polifonas marcadas por una gran
calidad, tnica generalizada de esta edicin del certamen.

La velada concluy con la interpretacin conjunta por parte de los
componentes de todas las corales que haban actuado en la gala, de la que
ha sido habanera de obligada interpretacin en esta edicin, La llamada
de Armando Bernabeu Lorenzo, que dirigi Darena Popova como galardonada con
el Premio a la Mejor Direccin.

Las Voces Oscuras es una de las ms importantes agrupaciones corales de
Venezuela. Fue fundada en 1975 por el profesor Luis Emilio Rondn, quien se
mantuvo en la direccin hasta 1979, momento en que es asumida por Csar
Liendo, entonces estudiante de la Facultad de Agronoma de la UCV. El coro
est conformado principalmente por estudiantes de las facultades de
Agronoma y Ciencias Veterinarias y algunos egresados, as como por gente
cercana a dicha institucin.

El coro tiene una vasta trayectoria que incluye no slo diversas giras
nacionales e internacionales por pases como Curazao, Cuba, Repblica
Dominicana, Ecuador, Mxico, Colombia y Espaa, entre otros, sino tambin
presentaciones populares en plazas, barrios, hospitales, crceles, eventos
cientficos y deportivos.

Liendo es nativo de Chuao, Aragua, e inici sus estudios musicales en
Antmano, Caracas, en 1968, con el presbtero Pedro Mara Flamerique. Ha
sido miembro de distintas agrupaciones corales, como la Coral Juvenil de
Antmano y los Madrigalistas de Aragua. Como director ha trabajado con la
Coral del Club de Leones de Cagua, la Coral de Laboratorios Lilly, la Coral
Flexiln y la Coral del Hospital Militar.

Actualmente dirige al Coro de Voces Oscuras y al Coro Universitario, ambos
pertenecientes a las facultades de Agronoma y Ciencias Veterinarias del
campus Maracay de la UCV, siendo adems jefe del Departamento de Cultura.
Igualmente ha realizado una intensa labor como compositor, poeta y
arreglista de msica coral.

Fuentes: Qu Es  Voces Oscuras de la UCV



*** Alcalde de Sevilla critica paralizacin de construccin de biblioteca

El alcalde de Sevilla (http://www.sevilla.org), Alfredo Snchez
Monteseirn, expres este 31 de julio su descontento con la paralizacin de
las obras de la nueva Biblioteca del Prado
(http://bib.us.es/prado-ides-idweb.html) de la Universidad de Sevilla
(http://www.us.es), que se construa en los Jardines del Prado de San
Sebastin, tras la medida dictada por el Tribunal Superior de Justicia de
Andaluca (TSJA) atendiendo a las denuncias vecinales fundamentadas en
motivos ambientales (http://www.letralia.com/194/0827prado.htm).

Monteseirn aprovech su visita a las obras de construccin de una nueva
biblioteca en el paseo Juan Carlos I para pronunciarse sobre este
particular. Por cada biblioteca que nos boicoteen, construiremos dos ms,
sentenci. El alcalde aadi que no vamos a cejar en este empeo, ni a
permitir que nos quemen las bibliotecas administrativamente hablando.

El alcalde precis sobre el proyecto de Torneo que no se trata de una
actuacin aislada, sino que forma parte de una apuesta decidida por seguir
recuperando espacios que en su da estaban degradados, e insisti en el
proyecto paralizado de la Biblioteca del Prado para afirmar que las
iniciativas de este tipo contribuyen a generar empleo que en estos tiempos
son un bien muy preciado. El alcalde reiter sus planteamientos e indic
que intereses particulares estn impidiendo que se generen dichos puestos
de trabajo.

La nueva biblioteca se sita en el margen izquierdo del ro Guadalquivir
junto a la calle Torneo a la altura de antigua torre de Renfe, en el
denominado paseo de Juan Carlos I entre el puente de la Barqueta y la
pasarela de la Cartuja. Esta construccin significa el encuentro entre la
ciudad y el ro, opin el alcalde, que visit las obras acompaado del
gerente de Urbanismo, Miguel ngel Milln, y la delegada de Cultura y
Comunicacin, Maribel Montao. La edificacin, que comenz el pasado 17 de
junio, cuenta con un plazo de ejecucin de siete meses, por lo que se
calcula que estar disponible a comienzos del 2010.

Un presupuesto de ms de cuatro millones de euros ha sido asignado a esta
nueva biblioteca, que parte de la iniciativa del Plan Director Municipal de
Bibliotecas, elaborado por la Delegacin de Cultura, y que ser financiado
con fondos del Plan de Inversin Local para el Empleo provenientes del
Estado, explic el alcalde.

El edificio contar con una superficie til de 1.656 metros cuadrados que
se repartirn en dos plantas, aprovechando los dos niveles de la parcela en
la que se asienta. Tendr dos entradas diferenciadas: una en la calle
Torneo y la otra, en la planta baja, desde el paseo Juan Carlos I.

Respecto a la distribucin de las plantas, el nivel superior prestar
servicio a la mayor parte de la poblacin que se dirija a la biblioteca,
pues en ella se concentran las actividades de mayor trasiego y diversidad,
tales como la zona infantil, la cafetera, el vestbulo de acceso o la sala
de exposiciones, repartidas en 824 metros cuadrados.

En la planta inferior, situada al nivel del ro Guadalquivir, se dar
acceso al pblico de la zona de paseo, reuniendo en 809 metros cuadrados
las actividades que necesitan mayor silencio, como las salas de lectura de
adultos, la sala de trabajo colectivo y las dependencias de uso
administrativo. El edificio, de 72,5 metros de longitud y 13 metros de
anchura, se levantar de cara al ro y la Isla de la Cartuja en todo su
frente, consiguiendo as que todas sus estancias asomen a la orilla del
ro.

Fuente: Diario de Sevilla



*** Premio Bicentenario 2009 para el colombiano Mauricio Vargas

El escritor colombiano Mauricio Vargas recibi este 31 de julio el I Premio
Bicentenario 2009 por su novela histrica El mariscal que vivi de prisa,
sobre las glorias y vicisitudes del Gran Mariscal de Ayacucho, el prcer de
la independencia americana Antonio Jos de Sucre.

Auspiciado por la Editorial Planeta (http://www.editorialplaneta.com.co) y
Telefnica de Colombia (http://www.telefonica.com.co), el lauro fue
instituido en homenaje a los dos siglos de las gestas que condujeron a la
independencia de varios pases latinoamericanos alrededor de 1810.

Vargas aborda la infancia, educacin, amores y batallas emprendidas por
Sucre desde los 15 aos, y la trama siniestra tras su asesinato en 1830 en
las montaas de Berruecos, Nario, el primer magnicidio de la historia
colombiana.

El novelista se apoya en cartas y documentos de la poca reflejada tambin
en los modismos y particularidades del lenguaje para hilar, con la
agilidad de una crnica, una trama en que los personajes emergen con sus
luces y sombras, grandezas y pequeeces.

Con un estilo trepidante, segn apunta el escritor Juan Esteban Constan,
el autor entrelaza las voces narrativas de la tercera persona todopoderosa
con la primera del refrn y la confesin. En su obra, aade, revela una
erudicin sin lmites y gran precisin histrica. De un solo golpe
aprendemos varias lecciones que caen muy bien en un mundo tan confundido
como el nuestro.

Nacido en Bogot en 1961, Vargas tiene una extensa trayectoria
periodstica, desde sus inicios reporteriles en El Heraldo
(http://www.elheraldo.com.co), de Barranquilla, y en varias ocasiones gan
el Premio Simn Bolvar. En 2004 public su primera novela, La pesca del
delfn, y en 2007 La ltima vida del gato, su segunda incursin en este
gnero.

Fuente: Prensa Latina



*** Gobierno venezolano retira concesiones a 34 emisoras de radio

    Fiscal General de la Repblica, Luisa Ortega Daz, present un proyecto
    de ley especial contra delitos mediticos, del que la AN se deslig.

Este sbado 1 de agosto el gobierno venezolano revoc las concesiones, a
travs de la Comisin Nacional de Telecomunicaciones (Conatel,
http://www.conatel.gob.ve), a 34 estaciones de radio de Miranda, Vargas,
Falcn, Zulia, Tchira y Distrito Capital, de un contingente de ms de
doscientas de todo el pas que estn siendo investigadas por el ente
gubernamental.

Conatel inform que el proceso afecta a emisoras en aquellos casos de
vencimiento de la concesin o permiso, titulares de las concesiones
fallecidos y otra persona explota ilegalmente el servicio y, renuncia a las
concesiones o permisos, en aquellos casos en que el titular no solicit la
adecuacin de sus permisos al marco legal vigente en el perodo estipulado,
entre otros.

El hecho ha levantado reacciones de entidades como la Cmara Venezolana de
la Industria de la Radiodifusin (CVIR, http://www.camradio.org), que opina
que es inconstitucional cerrar estaciones de radio sin que se haya abierto
un procedimiento previo, sin que los afectados se hayan podido defender y
conocer de qu se trata dicho proceso, y sin que culmine el mismo con una
decisin en contra, con expreso fundamento en disposiciones legales.

Diosdado Cabello, ministro de Obras Pblicas y Viviendas y director de
Conatel, ha respondido a estos sealamientos indicando que Conatel convoc
a un censo para actualizacin de datos al que algunas emisoras no
asistieron. En base a eso se realiz una revisin que concluy con la
remocin de las concesiones en los casos en que proceda.

La nota de prensa de Conatel ofrece como ejemplo el caso de la emisora CNB
102.3 FM, donde se declar la cesacin de los efectos jurdicos del
permiso que autorizaba el uso y explotacin de la frecuencia 102.3 MHz a la
ciudadana Rosa Rodrguez de Guiscafre por cuanto legalmente sta renunci
al permiso, cuando la explotacin de la frecuencia la estaba realizando la
sociedad mercantil CNB 102.3 Caraquea FM, sin contar con la debida
autorizacin para ello.

El domingo 2 de agosto, el ministro Cabello ret a los propietarios de las
emisoras afectadas a consignar la documentacin que los acredita como
concesionarios legales. En respuesta, el mismo da, Nelson Belfort,
presidente de la CVIR y propietario de CNB 102.3, aleg haber consignado
ante Conatel, en dos oportunidades en los aos 2000 y 2002, la
documentacin pertinente para la renovacin de la concesin.

Hemos entregado la documentacin, si (Cabello) quiere la volvemos a
entregar, las metimos en el ao 2000 y 2002. Hemos dicho que queremos
reunirnos con Conatel para darle los papeles, pero, qu quieren que les
volvamos a entregar? Las fotocopias de papeles que ya les hemos entregado?
Queremos seguir siendo concesionarios de las emisoras del circuito,
queremos seguir siendo operadores porque tenemos una audiencia, dijo
Belfort.

En su artculo 73, la Ley de Telecomunicaciones
(http://www.tsj.gov.ve/legislacion/LT_ley.htm) de Venezuela, sancionada en
2000 con el objetivo de garantizar el derecho humano de las personas a la
comunicacin y a la realizacin de las actividades econmicas de
telecomunicaciones necesarias para lograrlo, establece que estas
concesiones que son actos administrativos unilaterales de Conatel no
pueden cederse o enajenarse, aunque se prev un procedimiento para la
sustitucin del titular.

El concesionario podr solicitar (...) su sustitucin en la titularidad de
la concesin por la persona que indique al efecto, siempre que sta cumpla
con las condiciones y principios establecidos en esta ley, reza el
referido artculo. Al revocarse una concesin, el titular queda
inhabilitado de obtener otra por un lapso de cinco aos, como establece el
artculo 172.

Paralelamente al cese de las concesiones, la Fiscal General de la
Repblica, doctora Luisa Ortega Daz, present el pasado jueves 30 de
julio, ante la Asamblea Nacional (AN), un proyecto de ley especial contra
delitos mediticos, un texto legal que est siendo procesado por la
Comisin de Medios de la AN y que pretende satisfacer la intencin,
expresada por diversos personeros del gobierno entre ellos Diosdado
Cabello, titular de Conatel, de limitar la libertad de expresin, por
considerarse que sta no puede estar por encima de la seguridad del
Estado, como declar Ortega Daz al momento de presentar el proyecto. El
texto del proyecto y el video que recoge la presentacin de Ortega Daz
pueden apreciarse en nuestra entrega especial de ese da
(http://www.letralia.com/214/0730ley.htm).

La propuesta incluye sanciones a quienes incurran en acciones y omisiones
que lesionen el derecho a la informacin oportuna, veraz e imparcial,
aunque no deja claro bajo qu parmetros podr considerarse oportuno, veraz
e imparcial un contenido. Igualmente, prev castigos a quienes manipulen
informacin que genere una falsa percepcin de los hechos o cree una
matriz de opinin en la sociedad, si con ello resultan lesionadas la paz
social, la seguridad nacional, el orden pblico o la salud mental o moral
pblica.

El proyecto prev sanciones tambin para el responsable de un medio que se
niegue a revelar la identidad del autor de la emisin o artculo
periodstico publicado bajo seudnimo o en forma annima, o para el que
pretenda infundir un temor a otros. Sin embargo, exime de estas penas a
los responsables de medios respecto de las opiniones emitidas por los
parlamentarios en el ejercicio de sus funciones.

Sin embargo, al cierre de esta edicin, el martes 4 de agosto, la Asamblea
Nacional se deslig del proyecto presentado por Ortega Daz. El diputado
Manuel Villalba, en rueda de prensa, manifest ese da ante la prensa que
la propuesta no cuenta con el consenso en el seno de la Comisin de Medios
de la AN.

A partir de all hemos convenido que es necesario considerar todos los
elementos jurdicos que tenemos a mano en contra del terrorismo meditico,
convocando a los consejos comunales, trabajadores y estudiantes, a
continuar en un debate en el que la sociedad venezolana debe seguir
participando, coment.

Neg, por otro lado, que exista tal proyecto. Queremos reiterar que no es
verdad que en esta AN exista o haya llegado una propuesta de ley que
contenga 17 artculos. Lo que el pas contempl el pasado jueves no es otra
cosa que lo que la fiscal seal de unos aportes que hemos venido
discutiendo en esta comisin, donde no existe consenso.

El parlamentario indic que all existen periodistas que tienen posiciones
distintas y que en base a eso, hemos abierto la discusin como lo ha hecho
la AN en todo lo que tiene que ver con el terrorismo meditico. Precis
que ese terrorismo meditico se refleja cuando hay empresas de
comunicacin que llaman al pueblo a desconocer las medidas que el gobierno
ha tomado en el marco de la Ley Orgnica de Telecomunicaciones.

Si algn gobierno ha sido respetuoso de la libertad de expresin, ha sido
precisamente este. Tan slo que no puede nadie apoyarse en una patente de
corso y pretender decir que la libertad de expresin no tiene lmite,
asever.

Seal que por ello valoran la proposicin de la fiscal Ortega Daz, por
cuanto ella es la garante de los derechos de los venezolanos y en ese
sentido, quin ms que ella tambin para expresar su preocupacin por la
impunidad de ese terrorismo meditico.

Queremos aclarar esa situacin sobre todo porque hemos visto cmo desde el
espacio internacional, la triangulacin que existe no slo desde Estados
Unidos, sino tambin desde Espaa y Colombia, pases que pretenden hacer
ver que en nuestro pas hay persecucin y limitacin a la libertad de
expresin, recalc.

Fuentes: ABN  Conatel  CVIR  El Universal  RNV



*** William Ospina recibi en Caracas el premio Rmulo Gallegos

    Nunca podremos renunciar al juicio severo de la historia, dijo el
    escritor colombiano en el Celarg.

El escritor colombiano William Ospina recibi este domingo 2 de agosto el
Premio Rmulo Gallegos, en una ceremonia realizada en la Sala de Teatro 1
del Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos (Celarg,
http://www.celarg.gob.ve), con la presencia del ministro venezolano de
Cultura, Hctor Soto, el presidente del Celarg, Roberto Hernndez Montoya,
y el escritor Humberto Mata, presidente del jurado.

Ganador de esta 16 edicin por su novela El pas de la canela, Ospina
comenz su discurso agradeciendo haber llegado a la tribuna del Premio
Rmulo Gallegos, que segn Fernando Vallejo es una de las ms altas de
Amrica. El escritor centr sus palabras en las vivencias que le
permitieron interesarse en la historia del descubrimiento de Amrica y que
lo llevaron a escribir una triloga en torno al tema.

Un poema de Juan de Castellanos, cronista de la Conquista, fue lo que
indujo a William Ospina a contar la historia en sentido potico y a vivir
individualmente el descubrimiento de Amrica. No saba yo que aquel poema
iba a ocupar veinte aos de mi vida. Comprend que nuestra literatura
continental haba comenzado no con un cuento sino con un canto, con una
crnica en verso casi infinita, expres el escritor.

Ospina manifest que conoci la obra de Juan de Castellanos gracias a un
par de libros editados por Monte vila. Para el escritor, la Conquista fue
nuestra gran tragedia continental: el gran dolor que guarda para nosotros
un solemne sentido.

Adems, el poeta coment que he notado que estas novelas que he escrito
(Ursa y El pas de la canela) son mi interrogacin de quin soy como
colombiano, pues el autor quisiera definir a Colombia como un abrazo de
sierras, de aguas y de islas.

Nunca podremos renunciar al juicio severo de la historia; no podemos dejar
de sealar los crmenes y de reivindicar a las vctimas; no podemos demorar
por ms tiempo la recuperacin y la revaloracin del vasto y rico mundo
negado y profanado por la Conquista. Pero tampoco podemos renunciar al
reconocimiento del asombro y de la curiosidad, a reconocer los dilogos
donde los hubo, a admirar los encuentros y los descubrimientos, afirm.

Por su parte, Hernndez Montoya asegur que desde Cien aos de soledad, de
Gabriel Garca Mrquez, no haba sido seducido por una novela hasta que
ley El pas de la canela, pues sta refleja que la poesa no estorba la
narracin sino que la constituye poderosamente. El presidente del Celarg
defini la novela como un poema pico de esa aurora de sangre que fue
nuestro nacimiento como continente.

El acto culmin con las palabras del ministro Hctor Soto, quien afirm que
Colombia y Venezuela son una misma gente, un mismo pueblo, un mismo
sentimiento. La cantante venezolana Cecilia Todd interpret un variado
repertorio en honor al llano venezolano. Tambin amenizaron la velada los
msicos llaneros Eudes lvarez y Jos Mara Rocha.

Creado hace 45 aos, el Premio Internacional de Novela Rmulo Gallegos est
dotado con una medalla, un diploma y cien mil euro. En esta edicin
participaron 275 autores de 19 pases de habla castellana y como jueces
estuvieron Humberto Mata y Enrique Hernndez DJess en sustitucin, este
ltimo, de la recientemente fallecida Stefania Mosca, de Venezuela;
Graciela Maturo, de Argentina; Miguel Barnet, de Cuba, y Elena Poniatowska,
de Mxico y ganadora de la XV edicin.

Fuente: Celarg



*** Jess Miguel Soto gan el 64 Concurso de Cuentos de El Nacional

Con el cuento La repblica de Fennelly, el joven narrador venezolano
Jess Miguel Soto (Caracas, 1982) recibi este 3 de agosto el 64 Concurso
de Cuentos del diario El Nacional (http://www.el-nacional.com), segn
decisin de un jurado compuesto por Violeta Rojo, Jess Nieves Montero y
Heberto Gamero Contn.

En el veredicto, el jurado declar que en dicho cuento destacamos
sencillez y precisin narrativa para elaborar una metfora inteligente
sobre el destino de las utopas, a partir de una ancdota vinculada a lo
absurdo. De igual manera, el jurado otorg mencin especial a Rafael
Antonio Venegas, por su cuento Hoy no es el da de los santos inocentes,
presentado con el seudnimo Al Rafael.

El cuento ganador, que fue publicado en el suplemento Papel Literario de El
Nacional el pasado 1 de agosto, refiere la reunin de un grupo de amigos en
la que se crea una repblica utpica, la de Fennelly. Jess Nieves Montero,
profesor de escritura creativa en el Instituto de Creatividad y
Comunicacin, Icrea (http://www.icrea.org.ve), y en la Universidad
Metropolitana (http://www.unimet.edu.ve), destac que el valor de La
repblica de Fennelly radica en su brevedad, con la que logra un rpido
efecto dramtico el cuento tiene diez pginas, la mitad del mximo
requerido en las bases del concurso.

Bajo una ancdota que parece absurda desarrolla un conjunto de
connotaciones que pueden ser asimilables a la realidad de Venezuela y de
otros pases de Latinoamrica, como la fundacin de un pas en un
apartamento. Indudablemente, este cuento tiene una lectura poltica hecho
con el carcter polismico de la literatura, agrega.

Soto ya haba obtenido el segundo lugar en la Segunda Edicin del Premio de
Cuento para Jvenes Autores de la Policlnica Metropolitana, en 2008, con
Noche Black Blue.

Fuentes: El Nacional  Ficcin Breve Venezolana



*** Universidad Central realizar homenaje a Roberto Burgos Cantor

Este jueves 6 de agosto a las 6 de la tarde se realizar en Bogot un
homenaje al escritor Roberto Burgos Cantor, que, organizado por la Facultad
de Ciencias Sociales, Humanidades y Arte de la Universidad Central
(http//www.ucentral.edu.co) y su Especializacin en Creacin Narrativa
(http://www.ucentral.edu.co/humanidades/2009/narrativa.htm), se realizar
en el marco de la Temporada del Arte 2009, en el auditorio del 6 piso de
la Sede Norte (calle 75, N 15-91).

En el acto intervendrn el doctor Guillermo Pramo Rocha, rector de la
mencionada casa de estudios; Alonso Aristizbal, escritor y ensayista;
Ricardo Snchez, ex decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Polticas
de la Universidad Nacional de Colombia (http://www.unal.edu.co); Mario
Price, escritor, egresado de la Especializacin en Creacin Narrativa, e
Isaas Pea Gutirrez, director del Departamento de Humanidades y Letras.

Nacido en Cartagena en 1948, Burgos Cantor estudi derecho y ciencias
polticas en la Universidad Nacional de Colombia. En 1965 inici su carrera
literaria con el cuento La lechuza dijo el rquiem, publicado por Manuel
Zapata Olivella en la revista Letras Nacionales. En 1969 gan el Concurso
Nacional de Cuento del peridico Pizarrn de la Pontificia Universidad
Javeriana (http://www.javeriana.edu.co) y en 1971 obtuvo el Primer Premio
del Concurso Jorge Gaitn Durn del Instituto de Bellas Artes de Ccuta.

La ceiba de la memoria, novela que gan el Premio Latinoamericano de
Narrativa Jos Mara Arguedas, de Casa de las Amricas
(http://www.casa.cult.cu), result este ao finalista del Premio
Internacional de Novela Rmulo Gallegos, en Caracas. En la actualidad, el
autor es profesor de la Especializacin en Creacin Narrativa de la
Universidad Central y de la Maestra en Escrituras Creativas de la
Universidad Nacional de Colombia.

Fuente: Especializacin en Creacin Narrativa



*** Realizarn en Espaa festival Trovalia de poesa improvisada

El festival internacional de poesa improvisada Trovalia
(http://bit.ly/yVG0j) se celebrar en Cartagena, Murcia (Espaa), del 9 al
14 de agosto, en cuatro escenarios diferentes como sern la plaza del
Ayuntamiento de Cartagena (http://www.cartagena.es), el Polideportivo
Molino Derribao, Mar de Cristal y el puerto de Cabo de Palos.

Los espectculos de poesa improvisada se iniciarn el domingo 9 en la
plaza del Ayuntamiento con una ceremonia inauguracin en la que sern
presentados los pases y regiones participantes. El martes 11, el
Polideportivo Molino Derribao servir de escenario a la jornada Entre lo
rural y lo potico: cultivando la improvisacin.

El jueves 13 ser la presentacin Entre luna, mar y versos: brisas
poticas del Mar Menor, en Mar de Cristal. Las actividades terminarn el
viernes 14 en el Puerto de Cabo de Palos con la ceremonia de clausura.
Todas las actividades sern a partir de las 22:30 horas.

En esta ocasin, en el festival de Trovalia estarn representados cinco
pases iberoamericanos, adems de Espaa, como son Argentina, Colombia,
Cuba, Panam y Puerto Rico, y tres comunidades autnomas, adems de Murcia:
Islas Canarias, Cantabria y Galicia.

Por Argentina participar el payador Wilson Saliwoncyk; por Colombia, los
trovadores Jorge Ivn lvarez, Zarco de Caldas, y Juan Ernesto Muoz, El
Malicioso; por Cuba, los repentistas Luis Paz Esquivel, Papillo; Ral
Herrera y Orlando Laguardia; por Panam, el trovador Arcadio Camao, y, por
Puerto Rico, los repentistas Roberto Silva y Omar Santiago, el cuatrista
Edwin Coln Zayas y el msico Billy Coln Zayas.

Las regiones espaolas participantes son Islas Canarias, con el verseador
Yeray Rodrguez; Cantabria, con el rabelista Miguel Cadavieco; Galicia con
los regueifeiros Benito Lobaris, O Xordo, y Josio da Teixeira, O
Caco, y Cartagena con la Asociacin Trovera Jos Mara Marn.

Fuentes: Europa Press



*** Traducido al alemn Yo, Claudia, de Triunfo Arciniegas

El prximo 12 de agosto llegar a las libreras, en la coleccin Isla del
Tesoro del sello Fischer Verlag (http://www.fischerverlage.de), la versin
en alemn de Yo, Claudia, cuadragsimo libro del escritor colombiano
Triunfo Arciniegas, que ha sido traducido por Julia Heldenberg con el
ttulo Ich, Prinzessin Sophia
(http://www.fischerverlage.de/buch/Ich,_Prinzessin_Sophia/9783596853748).

La edicin alemana, de 32 pginas, conserva las ilustraciones originales de
Margarita Sada. Arciniegas present por primera vez su libro en la 26
Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (Filij), celebrada en
Mxico en noviembre de 2006, ao en el que tambin obtuvo mencin de honor
en el XI Premio Internacional del Libro Ilustrado Infantil y Juvenil.

Yo, Claudia es la historia de una nia traviesa que toma el poder, primero
durante la enfermedad de su padre el rey Federico V y luego durante unas
vacaciones que parecen definitivas, y que se convierten en el principio de
la diversin de los habitantes del reino.

Nacido en Mlaga y residente de Monteadentro, en las afueras de Pamplona,
Arciniegas es un destacado autor de literatura infantil y juvenil, con
ttulos como El cadver de sol, En concierto, La silla que perdi una pata
y otras historias, La media perdida, Caperucita Roja y otras historias, Los
casibandidos que casi roban el sol y otros. Ha obtenido reconocimientos
como el VII Premio Enka de Literatura Infantil, el premio Comfamiliar del
Atlntico, el Premio Nacional de Literatura de Colcultura y el Premio
Nacional de Dramaturgia. En Ciudad Letralia
(http://www.letralia.com/ciudad) mantiene la avenida Tinaja, lecturas de
agua fresca (http://www.letralia.com/ciudad/arciniegas).

Fuente: Fischer Verlag



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=== Pernoctar, infinitamente      Mauricio Lpez Osorio ===================

De Vladimir Nabokov se dijo en algn momento que viva por el solo hecho de
escribir; de Kafka se dijo, en la primera mitad del siglo veinte, que de no
haber sido por sus libros no existira para la humanidad; de Proust, se ha
dicho algo similar, al decir: En busca del tiempo perdido es la mejor
poesa escrita en prosa del siglo que acaba de pasar, sin hacer mayor
alusin a la vida del hombre merecedor de tan grato elogio; cada uno de
ellos tiene algo en comn como lo es el hecho de haber sido escritores
geniales que supieron saltar por encima de los grandes acontecimientos del
siglo que les toc vivir para dedicar todo su tiempo y talento a su obra.
Kafka le dice al comienzo de la guerra, has comenzado, me voy a nadar;
Proust dispone su tiempo a escribir su extensa novela, dando mayor
importancia a los celos que al estallido de las bombas; Nabokov, por su
parte, viaja (como lo hizo en su momento John Dewey en su viaje a la China,
donde imparti diversos seminarios, trabaj arduamente en sus escritos, y
conoci otras literaturas leyendo autores tan destacados como Kawabata y
Murasaki que le permitieron tener una lectura ms erudita de los autores
de quienes sola hablar, entre ellos William James, Bertrand Russell, Henry
Bergson, Aristteles y John Locke), pernoctando en varios pases para
escribir sus libros sin importar la violencia y la barbaridades cometidas
por los bolcheviques. Los tres eran ajenos a las bsquedas de una verdad
por parte de cualquier grupo blico, fueran nazis, bolcheviques,
franquistas o como se quisieran llamar, al igual que no se sentan
identificados con algn grupo de intelectuales que se crean poseedores de
un ltimo lenguaje poseedor de la verdad. Para ellos, el lenguaje no era un
equivalente de verdad sino una forma de existir en el mundo. Este ensayo se
propone mostrar de qu manera la literatura se aleja de la pretensin
filosfica de alcanzar un ltimo lenguaje o uno en el que determinadas
palabras tienen un mayor significado para todas las personas, como lo
intentaron en su momento histrico Heidegger y Nietzsche. Contrario a esto,
la literatura permite al lector advertir lo que uno est haciendo y
escuchar lo que los dems estn diciendo. Esto ltimo se logra gracias a
que la literatura guarda un inters con en lenguaje ordinario o, como lo
deca mejor Rorty, con el lenguaje moral ordinario.

Jorge Luis Borges y Alfonso Reyes coincidan en que el lenguaje no naca
entre la burguesa o entre las personas con un mayor grado de estudios.
Para Borges el lenguaje se creaba y se difunda con mayor rapidez en los
arrabales, en las calles pobres de Buenos Aires, en los cafs de mala
muerte, en los prostbulos. Tena a la mano el caso ejemplar del escritor
argentino Roberto Arlt, admirado por todas las generaciones siguientes de
buenos escritores, entre ellos Bioy Casares, las hermanas Ocampo, Norah
Lang, Pizarnik, Cortzar, Gombrowicz, Sbato, Piglia, Walsh, Mujica Linez,
Giardinelli, Pauls, y Neuman, entre otros. Borges consideraba a la
literatura de Arlt como la gran impulsora de la escritura en los jvenes,
dado que Arlt les mostraba cmo se podan decir muchas cosas en el
lunfardo, sin necesidad de acudir al barroco, a las palabras rimbombantes y
merecedoras de distincin en las clases ms altas de la sociedad, sin
importar el hecho de que estn diciendo una estupidez con palabras
pomposas. Reyes infund esa idea en Borges desde sus primeras
conversaciones, cuando el argentino apenas era un aprendiz del que en
consideracin suya era el hombre que mejor haba escrito en espaol hasta
el momento, refirindose al estudioso de la cultura mejicana en muchos
campos artsticos. Ambos redescribieron a sus respectivos pases y a los
autores de las literaturas ms ricas del mundo, dndole vida al lenguaje.
Los escritores que vinieron despus de ellos, entre ellos algunos de los
mencionados, agradecieron a Borges la vitalidad y las nuevas dimensiones
que abri para el castellano, lengua acostumbrada al barroco y un ritmo
pesado, desprovisto de fuerza y fluidez; cosas que Borges quiz no hubiese
conseguido de no haberse relacionado con las distintas literaturas,
especialmente la inglesa y, por supuesto, con el lunfardo.

Shakespeare fue otro escritor quien tuvo ojos para observar los dramas
humanos en los sitios frecuentados por alcohlicos y vagabundos. En ellos
debi haber visto algo ms el dramaturgo ingls, posiblemente porque
comparti con ellos sin sojuzgarlos de sus actos o de sus razones por las
cuales haban terminado en tabernas brumosas. El joven suicida pudo
desahogarse y dar a conocer su historia; el asesino que vea en la noche la
sombra de su vctima pudo mirar al rostro del dramaturgo sin intentar
esquivarlo inmediatamente. El borracho que al final de sus das tuvo que
reconocer a su hija menor como la nica que lo haba amado de todas sus
hijas tuvo un hombro para llorar su pena. La mujer madura, duea de un
prostbulo, tuvo en su taberna a un muchacho que escuchaba atento sus
relatos y sus amores del pasado, sin ser aborrecida por ello. El joven
Shakespeare le mostrara una amistad a una mujer que nunca antes haba sido
tratada en trminos de amistad. El muchacho no cae en esa doble cara
mostrada por Esch, el personaje principal de Esch o de la anarqua, segundo
libro de la triloga Los sonmbulos, quien se muestra afable y enamorado de
una tabernera, pero cuando la toma como esposa, dedica la mayor parte del
tiempo a insultarla y golpearla. El dramaturgo ingls ms tarde hallara en
la mujer que, en algn momento de su vida, ejerci la prostitucin, ciertos
rasgos similares con Cleopatra, la sabia seductora.

Shakespeare, despus de ser un hombre reconocido en los grandes teatros de
Inglaterra y luego de haber sido admirado por la burguesa del siglo XVII,
permaneci fiel a su formacin en las tabernas y callejones de Londres y
Liverpool. Contrario a lo que hacan los otros directores de teatro
adinerados, Shakespeare preparaba y presentaba sus obras en teatros a los
que cualquier persona poda asistir. As consegua reunir desde el burgus
ms incrdulo y orgulloso, hasta la persona ms pobre de Inglaterra, en un
mismo acto. La gallarda y la suspicacia no eran caractersticas de un
considerable grupo de personas adineradas. En sus obras hay frases en que
seguramente habr hecho un efecto perturbador en la dama perfumada de algn
lord, quien al verse ofendida habr dirigido una mirada de asco hacia la
prostituta del asiento contiguo a ella, que se sonre de ver el efecto de
frases como: El tiempo siempre expone la doblez de la astucia; lo que al
principio cubre, de vergenza lo ensucia. Que seis muy prsperas (1). O
esta, que lanza Cleopatra, que revela una de las tantas caras de la mujer
acomodada de la poca, esta vez en el papel de esposa, quien ordena a su
criada: Averigua qu est haciendo, dnde y con quin. Acta como si no te
mandara. Si lo hallas triste, dile que estoy bailando. Si se ve alegre, que
estoy enferma. Hazlo de prisa e infrmame (2).

Marcel Proust, al escribir los siete libros que componen En busca del
tiempo perdido, alcanz una resonancia imborrable en sus lectores.
Cualquiera que haya ledo su obra o algunos de sus libros recordar a
personajes memorables, gracias a la habilidad de Proust en crear personajes
tan bien caracterizados, como por ejemplo Swann, Orine Guermantes, Odette,
Morel, Marcel y muchos otros ms. Para los lectores de su novela no hubo la
necesidad de hacer superproducciones cinematogrficas ni miniseries, pues
el resultado de esa tentativa terminaba en el fracaso debido a que el
atractivo del lenguaje se funda hasta quemarse, al mezclarse con imgenes;
ejemplo de esto ltimo fueron los cmics, en los cuales las imgenes
sobraban, pues los dilogos ya lo decan todo, y las imgenes resultaban
siendo un estorbo. En definitiva, la falta de persistencia en ese objetivo
de utilizar los nuevos medios de la publicidad fue un beneficio para la
ambiciosa obra de Proust, pues no cay en esos malos intentos de plasmar
las obras de Shakespeare en el cine o en la televisin, que gracias a la
profundidad de las obras del dramaturgo ingls, que no se sostienen por
frases excepcionales o memorables soliloquios sino por muchos elementos
reunidos que slo en la literatura y en el papel impreso se vislumbran,
fracasaron en esos vanos intentos; elementos que ni los mejores actores y
directores lograrn igualar por ms empeo que realicen. A ellos les queda
la alternativa por la que han optado los crticos literarios de comentar
las obras de Shakespeare, dando por sentado que siempre habr mucho ms que
decir de Shakespeare.

La literatura de Nabokov consigue afianzarse un lugar ante escritores que
pretenden sostener una novela por el solo argumento o, en el mejor de los
casos, por el simple tanteo con los temas tocados en sus escritos. De
Nabokov algunos crticos llegaron a menospreciar su literatura por el
parecido con el Marqus de Sade. Comparacin injusta dada la calidad y la
belleza de la escritura del escritor ruso, quien de lejos estaba por encima
de Sade. All donde el Marqus de Sade apenas daba breves alusiones a ideas
y conceptos que se podra formar el lector al tener contacto con sus
cuentos y relatos (adems de sus tratados filosficos), Nabokov creaba
tramas complejas, laberintos intrigantes, y narraciones exquisitas donde
pona en un segundo plano los aspectos de la literatura que Sade vea ms
atractivos. Mientras a Sade le tomaba de principio a fin elaborar textos en
los que se mostraba a una pareja de la alta sociedad, en la cual el hombre
le era infiel a su esposa con una humilde campesina francesa, y ella haca
lo mismo con el sirviente empleado en el molino, para luego pasar a
desarrollar esa idea con la intencin de mantener la atencin de ese inicio
con otros sucesos hasta llegar a un final cruel, Nabokov escribe obras que
van ms all de las moralejas que intenta dejar Sade, pues no desdea a sus
personajes como lo sola hacer el escritor francs. Los episodios de las
obras destacadas de Sade ocurren de manera muy similar a la siguiente
secuencia: la orden de Monsieur de matar al molinero quien deshonraba su
nombre al acostarse con su esposa y posteriormente la reina pone las fichas
sobre la mesa al quitarle las ropas a su amante para ofrecrselas a la
campesina y sta hacer el mismo recorrido que iba a hacer el molinero el
da en que los vasallos del seor iran a asesinarle. La noticia de la
muerte del molinero es dada al rey y no puede evitar la emocin. Sus nimos
amainan cuando ve a su amante campesina llegar a su recinto muerta, con las
ropas del molinero. Su esposa le explica por qu cometi tal accin y l se
le enfrenta arguyendo lo sucia que era al tener de amante al molinero.
Monsieur llega a un acuerdo con su seora y ella acepta. El molinero
abandona el castillo que lo albergaba y se larga a vagar por el extranjero.
Fuera de su camino ambos amantes, la pareja comienza una nueva vida
lanzndose a follar como desesperados tan pronto ven alejarse al molinero.
No tardan en ser una pareja reconocida en todo el pueblo como una de las
parejas ejemplares en ese momento.

Para Sade y sus lectores es un digno final para una historia ertica pues
cumple a cabalidad con el desarrollo del primer planteamiento. Pero para
Nabokov, y sus asiduos lectores, exigentes con la narrativa, ese fcil
desarrollo de la trama vendra a significar poco, por no decir nada, pues
el placer de narrar no ocupa un lugar relevante dentro del relato y todo el
inters del escritor consiste en concluir su trabajo como una mquina. La
crueldad pierde su acento sobre las personas si no conlleva otros factores
en la historia como la intriga, la decepcin y la irona, elementos que
deben ser narrados y puestos en escena, cautivando al lector; para Nabokov,
una vez ms, la importancia de los detalles de una obra bien escrita.

Al dar inicio a uno de sus mejores libros, Nabokov, nos dice en pocas
palabras lo que sucede en la historia que va a ser contada al lector, pero
hace la invitacin a leer la obra, cosa que ningn adicto a sus libros
dudar en aceptar, pues la insinuacin es apenas un primer paso a descubrir
el regalo que nos tiene preparados. Nabokov dice al inicio de Risa en la
oscuridad:

      rase una vez un hombre llamado Albinus, que viva en Berln,
      Alemania. Era rico, respetable, feliz. Un da abandon a su mujer por
      una amante joven; am; no fue amado; y su vida acab en un desastre.
      ste es el cuento en suma, y podramos haberlo dejado aqu si no
      fuera por el inters y placer de narrarlo (3).

De ese pequeo esbozo se despliegan fragmentos de vida que no se pueden
vislumbrar en un principio en el personaje principal y en los otros
actores. Albinus cae en desgracia, como se dice en el inicio al
obsesionarse por Margot, una joven que ocupa un espacio ms grande en las
emociones del ya maduro Albinus, a medida que se producen los encuentros
ntimos. Su esposa, Elizabeth, llora la separacin y los engaos de su
marido. El intuitivo Paul observa atento los movimientos de Albinus, quien
en su opinin ha perdido el juicio, al haber dejado a su hermana, una mujer
dulce y amorosa con su esposo, en la que vea transparencia en el amor
profesado a Albinus. Paul, aunque no lo demuestre, aprecia a Albinus tanto
como a su hermana Elizabeth. Sin embargo, esa tranquilidad que le ofrece
una familia apacible, no es suficiente para Albinus y el resultado de esa
insatisfaccin es el enamoramiento hacia Margot y su propia perdicin; el
aprovechamiento de ella de esto para jugar con l; el juego que tiene con
uno de sus amigos para robar dinero a Albinus; la posterior entrega de este
dinero a Albinus por parte de su ladrn, quien dice arrepentirse de haberlo
robado y por eso la devolucin del dinero, seguido de un Albinus que se
muestra generoso con el hombre que lo roba y le ofrece una recompensa por
ello, la negacin de ste a aceptarla en un primer instante para sentirse
bien con el mismo y finalmente recibirla arguyendo con una simple mueca su
bienvenida al dinero no merecido, despus del leve arrepentimiento; la
ceguera de Albinus producida por un accidente; las burlas de Axel Rex y
Margot de ver a un hombre ciego que cree estar felizmente ligado con una
joven, cuando ellos se pasean por todo el hogar desnudos mientras el viejo
permanece sentado en un canap; Axel Rex, quien se come la cena del ciego a
su lado, sin preocuparse de que ste lo escuche, luego de haber hecho el
amor de forma salvaje con Margot.

Albinus presiente que no estn solos con Margot desde hace mucho tiempo,
pero se conforma ante la duda de una posible alucinacin. La mujer es
astuta, y lo hace descartar esa posibilidad, al fin y al cabo desde antes
de la ceguera frecuentaba sus encuentros con Axel Rex, muchas veces en
reuniones y mtines que el mismo Albinus preparaba.

Paul lee en el Berliner Zeitung sobre el terrible accidente sufrido por su
cuado, e inmediatamente llama al hospital donde le comunican que est
fuera de peligro, y que a pesar de los esfuerzos mdicos, perdi la vista
en el accidente. Su hermana termina enterndose de todo, aunque l intent
no sumarle un peso ms a su pena, sin embargo, ella se entera y al poco
tiempo le prepara las maletas para traer de vuelta a Albinus, quien segn
la informacin que recibi Paul de parte del director de un banco, amigo
suyo, resida en Suiza. El director del banco le comenta a Paul de las
grandes sumas de dinero que estaban solicitando al banco por medio de
cheques firmados por una caligrafa cercana a la de un nio con problemas
fsicos o con la de algn ciego. Paul conoce la letra de Albinus y se da
cuenta de la treta propiciada por alguien que slo deseaba el mal para su
cuado. Al llegar a Suiza, le comentaron que Albinus estaba siendo atendido
por su joven esposa y por su mdico personal. Paul llega a la casa
indicada, y ve a un tipo desnudo que juega y humilla a Albinus pasndole
cosas cerca de la cara, a veces rozndolo, y rindose de las
transformaciones en los gestos de la cara de Albinus. Paul persigue al
tipo, lo golpea con su corpulento cuerpo y lo deja huir para encargarse de
su cuado, que desde que empez a escuchar su voz hablando con la de otro
hombre, es decir, con Axel Rex, se puso a sollozar y abrazarlo, mientras le
suplicaba: Oh, Paul, dime que no hay ningn otro hombre aqu. Paul lo lleva
de vuelta a Alemania para reunirlo con su hermana Elizabeth y puedan
rehacer una vida de pareja. Albinus, mientras llora, le comunica su deseo
de asesinar a Margot, propuesta que Paul lo hace descartar con slo
escucharla una vez. Elizabeth empieza a cuidar de l, feliz de que algn
da puedan ser la familia que eran antes, junto a su hijita Irme. La esposa
se dedica a cuidar de Albinus, guardando respeto y generosidad hacia l. No
obstante, l sigue con la misma rabia hacia Margot, y un da contesta una
llamada dirigida a Paul, en la que el sujeto al otro lado de la lnea, dada
la insistencia de Albinus, le comunica que el seor Paul le haba dicho que
cuando viera a la seorita Margot en el apartamento compartido con el seor
Albinus se lo comunicara. Albinus, ciego, sin la posibilidad de rehacer su
hogar por ms empeo que su mujer le pusiera a ese deseo, coge el arma que
mantiene en su mesa de noche y sube hasta el apartamento que comparti con
Margot. Entra y siente sus pasos, los mismos que escuchaba abandonar su
habitacin a las dos de la maana para trasladarse a otra cuando vivan en
Suiza. Ahora que es consciente de todo lo sucedido y sus ojos slo le
permiten ver sombras y frgiles imgenes del pasado, es cuando ha tenido la
determinacin y la fuerza de destruir aquello que le trajo desgracia a su
vida.

En esta novela salen a relucir aspectos como el de la amistad y la
solidaridad, aunque la crueldad prevalezca. Pero da otras miras hacia lo
que ocurre, permitiendo al lector tomar distancia de su propia realidad
para reflexionar sobre ella y saber contemplarla, pues la memoria permite
espacios en que las cosas suceden por segunda vez, dando fuerzas al hombre
posedo por el efecto desmoralizador de haberse equivocado en sus actos.

Proust consigui con su obra mostrar aspectos no tocados acerca de los
celos, porque muchas veces eran considerados como un sentimiento
reprochable y vulgar, que era mejor alejarlos pronto, antes de enloquecer a
quien le diera espacio en su nimo y en sus recuerdos.

En la parte de Swann, Proust les revela a sus lectores otra cara de los
celos, cuando est relatando el enamoramiento de Swann por Odette, Proust
muestra cmo los celos haban revivido antiguos impulsos de juventud como
el deseo de verdad, de estudio, de constancia en otros mbitos que no
tenan relacin alguna con la obsesin del enamoramiento. Energas que
cobraban fuerza gracias a una verdad que era desconocida para el enamorado
y probablemente para su amada, pero que con el solo hecho de Swann hacer
uso del recuerdo de Odette cobraban sentido.

Proust saba de la fragilidad de sus pensamientos, de cmo se iban y venan
sin poderlos retener, por eso su monumental obra es una vlvula de oxgeno
contra esa huida de eso que se nos escapa, para llegar a ello, tuvo que
registrar incluso los momentos en que algn pensamiento se perda.

Quisiera dar por terminado este breve escrito con una cita de La invencin
de la soledad, de Paul Auster, que dice as:

Como en los significados de las palabras, los objetos cobran significado
slo en su relacin con otros objetos. Dos caras son parecidas, escribe
Pascal, y aunque ninguna de las dos sea graciosa por s misma, su
similitud nos hace rer. Las caras riman a los ojos, as como las palabras
riman al odo (4).



Notas

 1. SHAKESPEARE, William. El rey Lear, Editorial Norma, Pg. 35.

 2. SHAKESPEARE, William. Marco Antonio y Cleopatra, Editorial Norma, Pg.
    37.

 3. NABOKOV, Vladimir. Risa en la oscuridad, Editorial Anagrama, Pg. 9.

 4. AUSTER, Paul. La invencin de la soledad, Editorial Anagrama, Pg. 229.

** Mauricio Lpez Osorio
   maulop_5@hotmail.com
   Escritor colombiano (Santander, Bucaramanga; 1988). Es estudiante de
   filosofa.



=== Memoria histrica de Amrica Latina      Magdalena Mattar =============

La historia de nuestro continente puede considerarse como la experiencia
ms traumtica que, en su nacimiento y desarrollo, puede experimentar una
civilizacin, slo comparable al trauma sufrido por frica, cuyos
habitantes fueron desarraigados y sometidos a una esclavitud indigna y
cruel, muy diferente a la practicada por los pueblos esclavistas de la
antigedad, donde un esclavo poda incluso ser filsofo o educador de
prncipes. Por el contrario, prncipes y reyes africanos e indios fueron
convertidos en sirvientes o esclavos de truhanes, que despreciando toda
nobleza, slo ansiaban el oro y dems riquezas materiales, tal como
contina ocurriendo hoy en da.

Escribir es equivalente a recordar, a hacer memoria, a dominar el pasado.

En nuestra poca actual, en que el pasado de Amrica es materia de anlisis
y discusin, en que se est escribiendo otra historia ya no desde el
punto de vista de los opresores, sino de los oprimidos, es preciso
recuperar esa memoria histrica para reformar la memoria colectiva y
recuperar ese espritu de libertad que tuvieron nuestros ancestros indios y
africanos, libertad que slo puede ser posible a travs del conocimiento de
la verdad que durante siglos se ha ocultado o pervertido, verdad que es
relativa si nos la muestra una Europa esclavista que nos considera tnica,
social, culturalmente inferiores. Inferioridad creada y cultivada por
polticas injustas.

Una visin holstica sobre los procesos del pasado tiene que tener en
cuenta, independientemente del factor de excepcionalidad, la verdadera
situacin inicial que dio origen a este crisol que es Amrica Latina.

Recuperar la memoria histrica es, pues, fundamental para crecer moralmente
y dar nacimiento a una verdadera identidad, dejando de ser una copia servil
de pueblos decadentes, que han basado su desarrollo en el robo, el pillaje
y la explotacin, y que estn destinados a la autodestruccin si las nuevas
generaciones no asumen su responsabilidad y producen cambios fundamentales
en sus modos de vida y en su forma de hacer poltica, entendiendo la
poltica como una expresin y una prctica de la justicia, que se
constituye como originaria de todas las virtudes morales.

Es el momento histrico propicio para dar curso al debate, para dar la
lucha, ya no en forma de guerrillas heroicas contra un enemigo blicamente
invencible, sino en el plano ideolgico; y as como los metales que
conservan sus propiedades intrnsecas pese a ser sometidos a altsimas
presiones, fenmeno conocido como resiliencia, es posible podamos superar
los traumas de la conquista y de la posterior explotacin tan cruel e
inhumana.

Memoria y futuro son inseparables. La recuperacin de la memoria histrica
en Amrica es imprescindible, no slo para una identidad latinoamericana,
sino para construirnos como individuos ticos que exigen justicia, la
primera de las virtudes, y as poder construir una democracia autntica,
como la so el Libertador, basada en la verdad y en el comn deseo de
perfeccionarla da a da, lo cual implica como condicin sine qua non
nuestro propio perfeccionamiento, sin que ello signifique practicar las
serviles timideces cristianas que nos transmitieron a travs de una
enseanza deformada del cristianismo, que no implicaba la prctica de las
virtudes, sin la cual toda poltica, filosofa o religin es vana.

El pueblo judo ha conservado su identidad conservando el pasado, por
doloroso que ste sea; nosotros tratamos en lo posible de negarlo: no
queremos ser indios, no queremos ser negros, no queremos no ser europeos...
Aunque tambin somos europeos, tanto por la herencia gentica como
cultural.

La memoria, que es diferente a la historia, se constituye, por su
intrnseca naturaleza, como un puente entre el pasado, el presente y el
futuro (Helga Schneider: La memoria: puente entre pasado, presente y
futuro, Humboldt, 2005). Lo ms lejano es lo ms prximo, dice Lezama Lima,
escritor cubano, quien dice que la historia es un texto que oculta la
ausencia de un origen autntico, y postula que es preciso subvertir la
relacin mimtica entre texto y realidad, siendo el texto discurso
artificial y arbitrario que oprime otros discursos, ecos de los escritos
que han urdido su historia, cuya caracterstica es la ambigedad, en que no
hay relacin entre el signo y su contexto, que no es natural: modernidad
excntrica de Amrica Latina.

La transposicin de la cultura clsica europea al nuevo mundo implic no
slo la produccin de una cultura hbrida, sino inestabilidad, alteracin
del orden, y, por consecuencia individuos hbridos con un gran poder
subversivo.

Este poder subversivo se ha aplicado a la lucha armada y muchos individuos
valiosos perdieron sus vidas en aras de la libertad continental.
Sacrificios que no han sido en vano, sino dado origen a nuevas formas de
subversin en el plano ideolgico que tiende a romper con una injusticia
establecida.

Pasado subversivo, que se ido transformando en nuestra historia y que ha
dado origen a un sentimiento de solidaridad continental, que puede ser el
principio o el germen de una identidad latinoamericana.

** Magdalena Mattar
   magdalenamattar@gmail.com
   Docente venezolana. Profesora de espaol egresada de la Universidad de
   Concepcin (Chile) con especializacin en Comunicacin y Lenguaje. Dicta
   clases de espaol a todo nivel, en universidades, institutos y a
   particulares. Tras abandonar toda actividad transit un perodo de
   bsqueda en diferentes reas, especialmente la religiosa. Curs estudios
   de dibujo y pintura y talleres de arte, y cre el Centro de Atencin
   Psicolgica y Educativa. Ha sido redactora y reportera del diario VEA
   (http://www.diariovea.com.ve) y colaboradora de la revista Dominical.
   Actualmente colabora con la Fundacin Debate y el Ministerio de
   Comunicacin e Informacin de Venezuela.



=== Cuando la realidad es la ficcin      Beatriz Vanegas Athas ==========

Tocar la pantalla era un imposible, para ello era necesario ser hombre y
hombre con deseos de descargar la vejiga. Slo ellos podan tentar la
gigantesca imagen situada al lado del exclusivo orinal. Aquel bao
inalcanzable para las mujeres estaba justo a la derecha de la inmensa pared
donde ocurra la vida a color, desaforada, y con final previsible.

Para la hija de la taquillera, la noche que pudo palpar la polvareda dejada
por los caballos en los desiertos del oeste fue una noche milagrosa. An
hoy, una arritmia gozosa la agobia ante el recuerdo del prodigio palpado en
la noche de la infancia.

El Teatro Diana, con su techo que dejaba caer luceros o chubascos, segn el
antojo atmosfrico, era el templo donde fue posible saborear y oler la
felicidad. All los ojos de una Medusa petrificando a diestra y siniestra.
All el rojo atemorizante de los ambientes japoneses. All el amarillo del
oeste y la furia del verbo y las manos de Mara Flix. All las lgrimas
jugosas de Sarita Montiel. All el ocre de los atardeceres en que guerreros
romanos hacan de la guerra la nica manera de habitar el mundo.

Todo era posible en el Teatro Diana, hasta la desnudez que colmaba el aire
de toda clase de befas y abucheos. Todo era posible, incluso rehacer la
trama de la vida; rehacer, por ejemplo, el beso interrumpido por la cinta
averiada, o la muerte detenida del bandido a la que sobrevena de
inmediato, las manos todopoderosas de Mae Mico o tal vez Alfredo?,
corrigiendo la falla tcnica.

Dice John J. Junieles que dijo Manuel Puig: Yo fui al cine y all encontr
una realidad que me gust. Hubo un momento, no s cmo sucedi, en que yo
decid que la realidad era esa ficcin, y que la realidad del pueblo era
una pelcula de clase B que yo me haba metido a ver por equivocacin.



Dedicar imgenes

Y como me he pasado la mitad de la vida viendo cine y la otra aorando ver
ms pelculas, estoy convencida de que la vida debera ser como en el cine.
Por eso me sorprendo en ocasiones dedicando imgenes antes que versos o
canciones. Porque, qu es una dedicatoria si no entregar un pedacito de
vida, ofrecer, obsequiar una parte del ser. Y una no va por el mundo
regalando de buenas a primeras su vida.

Se dice que los versos predilectos son en el fondo aquellos que deseamos
haber escrito. Por eso se citan, se parafrasean, se dedican. En
consecuencia: vale decir que las escenas preferidas de una pelcula, son
sin duda, las que hubisemos querido vivir. Y es aqu donde la vida puede
ser como en la pantalla gigante. Si yo evoco con sublime alegra el
instante preciso en que Alfredo y Tot calman el hambre de ficciones a
cientos de cinfilos del Cinema Paradiso, ese momento nico en que hay un
mitin que clama por llorar, rer, rabiar, desilusionarse, enamorarse, si yo
evoco esa bella imagen y luego la dedico, sin duda debo estar convencida de
que los relatos son la sal del mundo y de que la palabra narrada debe estar
al alcance de todos.

Creo con hondura que somos lo que leemos y lo que vemos en el cine. Por eso
tengo por cierto que hay que enamorar con franqueza, pero con suma ternura
como lo hace Guido, en La vida es bella: a qu mujer no hace plena que
cada maana le digan: Buon giorno, principessa! y que el da sea slo un
pretexto para la risa, a pesar del cerco cotidiano que funda el dolor? O
enamorar con creatividad, a punta de obsequiar campos repletos de
girasoles, como hizo Edward Bloom en El gran pez. O hacer del amor una
aventura tierna y libre en rituales cotidianos como los vividos por Karen y
Denys en la inolvidable frica ma.

Vivir como en el cine: con la templanza del rojo maestro Gregorio y la
lealtad de Moncho en plena Guerra Civil. Con la tolerancia de Antonia cuya
casa no tena puertas pues a ella entraban todos y todas sin restriccin de
creencia o tendencia sexual. Con el orgullo gay de Horst que port sin
miedo el nefasto tringulo rosa que los nazis asignaron a los torcidos en
los campos de concentracin en el filme Bent. Con la esperanza de los Joad
quienes en Las uvas de la ira reivindican el derecho de los campesinos a
trabajar la tierra en medio de la dcada inmisericorde de la Gran Depresin
estadounidense. O la dignidad del viejo violinista Plutarco quien en medio
de la Guerra Sucia de Mxico, no cede ante el chantaje militar y como un
roble se dispone a morir de pie. Vivir como en el cine, hasta que caiga el
teln y se acabe la msica.

** Beatriz Vanegas Athas
   beatri12@yahoo.es
   Escritora colombiana (Majagual, Sucre, 1970). Premio Nacional de Poesa
   Universidad Externado de Colombia (1993) con el libro Abriendo las
   piernas a la carne, publicado por Editorial Lealon, de Medelln (1994).
   Premio Departamental de Poesa, Fondo Mixto de Sucre, con el libro
   Galera de perdedores, publicado por la misma editorial (2000).
   Finalista en el Tercer Concurso de Poesa Amorosa en Palma de Mallorca
   (2006). Cronista y reportera de los suplementos culturales de los
   diarios Vanguardia Liberal (http://www.vanguardia.com), El Meridiano de
   Sucre (http://www.elmeridianodesucre.com.co) y El Meridiano de Crdoba
   (http://www.elmeridianodecordoba.com.co). Trabajos poticos suyos han
   sido publicados en antologas de poesa departamental y nacional y en
   las revistas El Tnel, de Montera, y Puesto de Combate
   (http://www.puestodecombate.com) de Bogot. En 2006 public Los lugares
   comunes (poemas), con la Editorial Sic (http://www.siceditorial.com) de
   Bucaramanga. Coordina el Taller de Lectoescritura Sara Malacara, donde
   promociona la literatura infantil y juvenil, y es candidata a magster
   en semitica de la Universidad Industrial de Santander
   (http://www.uis.edu.co). Mantiene una bitcora personal en
   http://lasnochesdesaramalacara.blogspot.com.



=== Saliendo del sueo      Vctor Montoya ================================

Anoche son otra vez con el To. Lo vi clarito, acomodndose en su trono y
vestido con su traje de luces. Estaba en compaa de un minero, quien
masticaba hojas de coca y sorba tragos de aguardiente. El To, cuyos ojos
relampagueantes desprendan luz y fuego, lo miraba en silencio, mientras el
minero, de rostro demacrado y voz pausada, le confesaba los sinsabores de
su desgracia:

He cumplido cuarenta y cinco aos y, como a ti te consta, tengo tres
grados de silicosis, esa maldita enfermedad que los mineros cargamos en la
espalda como quien carga el peso de la muerte. Nac en un pequeo pueblo de
Oruro y estudi en la universidad hasta el golpe de Estado de 1971. Como
era dirigente de la federacin universitaria, identificado con los ideales
de la izquierda, tuve que salir exiliado a Chile, durante el gobierno
socialista de Salvador Allende. Cuando retorn clandestinamente al pas,
dispuesto a seguir mi lucha de resistencia contra la dictadura militar de
Hugo Banzer, me traslad al distrito minero de Siglo XX, donde los
trabajadores estaban a la vanguardia de las luchas sociales. Aqu me
reorganic polticamente y aqu entr a trabajar sin pensar dos veces.

O sea que entraste a la mina ms por hacer un trabajo poltico que por
ganar dinero? pregunt el To.

S afirm el minero. Ingres a trabajar a los 25 aos de edad, como a ti
te consta. Desde entonces desempe varios cargos en el sindicato, hasta
que el gobierno decidi cerrar las minas por medio del Decreto Supremo
21060.

Y las cooperativas? Qu ha sido de las cooperativas? indag el To, con
una chispa de curiosidad en los ojos.

Las cooperativas y los cooperativistas hemos hecho todo lo posible para
sobrevivir, incluso nos largamos a la ciudad de La Paz en una marcha de
protesta. Tomamos las calles entre gritos de pan y justicia, mientras
hacamos reventar cachorros de dinamita en medio de una selva de banderas y
pancartas. Vivan los mineros, carajo!, gritaban unos. Vivan!,
contestaban otros. Despus nos concentramos en la Prez Velasco, frente a
la Catedral de San Francisco, entonamos el himno nacional y levantamos
carpas con lo que tenamos a mano.

As que marcharon hasta la sede de gobierno dijo con el mismo gesto de
quien, sabindolo todo, se hace el despistado.

S, era necesario para protestar contra el Decreto 21060 y llamar la
atencin de las autoridades, ya que nuestras cooperativas, que funcionaban
sin direccin tcnica ni seguridad laboral, seguan explotando las minas a
fuerza de combo, pico, barreno y dinamita; en otras palabras, como a ti te
consta, trabajbamos a la que te criaste, con una botellita de t para
burlar la sed y una merienda pobre para burlar el hambre.

El To, con el cuerpo erguido y el ademn solemne del amo que est
penetrado de la importancia de su rango, no dijo nada y dej que el minero
continuara su relato:

Nuestra permanencia en La Paz no fue fcil. Por ejemplo, un compaero, que
haca tiempo no probaba una gota de alcohol por temor a despertar los
viejos recuerdos que se le escondan en la memoria, se dej vencer por la
emocin de algunos y volvi a echarle un trago amargo de la botella. Luego
alz la voz y dijo: El gobierno no escucha nuestras demandas. Se re de
nosotros y no mueve un dedo por mejorar nuestra situacin. Si sobrevivimos
es porque Dios es grande y porque el To est siempre con nosotros en las
buenas y en las malas. Nuestras mujeres y guaguas estn pasando hambre y
nosotros trabajamos como los esclavos en la poca de la colonia. No tenemos
ayuda tcnica, por eso mismo, una vez juntado el mineral en el interior de
la mina y a falta de carros metaleros para recoger la carga, tenemos que
acarrear nosotros en la espalda como los qepiris (cargadores), en bolsas y
aguayos que antes usaban nuestras mujeres para ir a la pulpera...

Y qu ms? pregunt ahto de satisfaccin el To, a poco de enterarse
que un minero ment su nombre en La Paz.

En eso noms, otro minero, que estaba akullicando en silencio, cabizbajo,
levant la mirada y, a manera de corroborar lo que dijo su compaero,
prosigui entre lgrimas: El gobierno es una mierda. No le importa nuestra
suerte. Nosotros noms nos las arreglamos como sea, a pesar de los bajos
precios del mineral y el rpido agotamiento de las vetas. Para el gobierno,
en cambio, es una ventaja porque recibe un porcentaje de los ingresos de
las cooperativas sin gastar nada. Adems, el gobierno no tiene ya que
enfrentarse a los combativos sindicatos mineros, que tambin parecen haber
sido relocalizados...

El To lo escuchaba atento, como preocupado por su propio destino, mientras
en las chispas de su mirada se reflejaban las llamas del infierno.

...Lo peor es que no conseguimos nada. El gobierno no nos tir ni pelota y
tuvimos que retornar a nuestros distritos con ms hambre y las manos
vacas. Desde aquella marcha de protesta han pasado algunos aos y...

Y qu? Todo se fue al carojo, verdad? se adelant el soberano de los
socavones.

El minero, con la precisin y prontitud de quien est seguro de lo que
dice, contest:

S, todo se fue al carajo. De las cooperativas no ha quedado nada, salvo
el triste recuerdo de varios compaeros muertos y varias familias
abandonadas a su maldita suerte. No poda ser de otro modo, en algunas
cooperativas trabajaban apenas entre veinte y treinta obreros, rescatando
las casiteritas sin tecnologa apropiada ni seguridad laboral. La quiebra
se dio por el desinters del gobierno y la baja de las reservas mineras.
Luego vinieron las dificultades y la desesperacin, y los cooperativistas,
como afectados por un cicln de brujera, fueron desapareciendo del
campamento uno por uno.

El To, como si no hubiese escuchado bien las palabras de su interlocutor,
cambi la expresin de su rostro, hizo chisporrotear los ojos y dijo:

Quieres decir que el fin del ciclo de la minera en Bolivia se debe a la
cada mundial de los precios del estao?

No slo a eso aclar el minero. Se puso el gollete de la botella en la
boca. Sorbi tragos de aguardiente y prosigui. La poltica neoliberal del
gobierno estaba tambin encaminada a liquidar los sindicatos, pues a
treinta y tres aos de la Revolucin Nacionalista, el mismo presidente
Vctor Paz Estenssoro, quien nacionaliz las minas y cre la Comibol
(Corporacin Minera de Bolivia), cerr las minas como si la revolucin se
hubiese vuelto contra los mismos trabajadores que la hicieron en 1952. Una
vez aprobado el Decreto 21060, miles de mineros fueron echados a la calle
como perros sin dueo. Los ms viejos se marcharon a las ciudades en
calidad de relocalizados y los ms jvenes, para salvarse de la miseria,
se fueron a colonizar las tierras en el Chapare, donde casi todos se
dedicaron a cultivar la hoja de coca, que el gobierno de Gonzalo Snchez de
Lozada, por mandato de los yanquis, quiso erradicar con la ayuda de las
tropas militares...

No entiendo cmo los mineros, siendo una clase de hombres luchadores, han
permitido que el mono Paz Estenssoro cierre las minas y despida a tanta
gente dijo el To, atravesando con la luz de su mirada las penumbras de la
galera.

Eso mismo me pregunto yo repuso el minero. La clase trabajadora nunca se
rindi ante el poder de la bota militar, aunque le cost mucha sangre
defenderse, sobre todo, en tiempos de masacres rojas y masacres blancas.
Ahora las cosas han cambiado de la noche a la maana y, lo que es peor, los
dlares del norte pueden ms que la conciencia de clase. Ya no queda nadie
para mantener en alto las banderas que los mineros levantamos en aos de
peleas y sacrificios.

El To, consciente de que estaba quedando solo en el laberinto de las
galeras, sin que nadie le rinda pleitesa ni le tribute hojas de coca,
kuyunas (cigarrillos) ni quemapecho (aguardiente), no quiso creer en lo
que escuchaba, porque tema que la montaa, hecha una coladera tras tantos
aos de haber sido explotada por arriba y por abajo, se derrumbara como un
castillo de naipes, dando fin con su propia vida. Mas como tena las
esperanzas de compartir los milagros de la Pachamama, que es ms poderosa
que todos los gobiernos juntos, se carg de coraje y dijo:

S que me quedar solo en el laberinto de estas galeras, que volver a
ser roca de la roca y polvo del polvo, pero me pregunto qu pasar con los
campamentos y las poblaciones mineras.

En las minas de Unca, donde se organiz el primer sindicato y se dio la
primera masacre minera en 1923, no han quedado ms que los desechos del
campamento Miraflores y las ruinas de la antigua fortaleza del Barn del
Estao, don Simn I. Patio. Lo mismo est ocurriendo en Siglo XX, donde
se organiz no slo una de las industrias mineras ms prsperas del mundo,
sino tambin uno de los movimientos sindicales que ms influyeron en el
pensamiento poltico de los gobernantes de turno. En la Plaza del Minero,
donde est el famoso Sindicato de Trabajadores, flanqueado por el monumento
al minero, la estatua de Federico Escobar y el busto de Csar Lora, ya no
toca la sirena convocando a la huelga ni se escuchan los discursos
incendiarios de los dirigentes en medio de las explosiones de dinamita. La
plaza ha sido ocupada por los comerciantes y en la sede del sindicato se
venden pollos ahumados. Ahora comprendo mejor que todo lo que un da tiene
un principio, otro da est condenado a tener un final, aparte de que en la
vida hay cosas que nunca se llegan a saber sino despus de la muerte...

El To, que a veces tena en la mente y la punta de la lengua las
soluciones a los problemas habidos y por haber, se reacomod en su trono y
dijo con voz queda:

Pero ahora que se cerraron las minas y el gobierno te ofreci una
indemnizacin por tus aos de trabajo, por qu no te vas de este infierno y
te reintegras a la comunidad de tu pueblo. All podras emprender un
negocio y rehacer tu vida, incluso volveras a casarte con una mujer ms
joven y hasta volveras a tener hijos...

No, yo no me largo del campamento minero dijo el minero, con la
conviccin cargada en sus palabras. Aqu llegu para hacer trabajo
poltico, aqu me quedar y aqu dejar mis huesos...

Cuando despert del sueo, como saliendo de un socavn de angustias, pens
que tanto el To como el minero, que vivan en una suerte de simbiosis,
eran los nicos testigos de la explotacin de los yacimientos de estao en
la cordillera andina, donde unos pocos, desde la poca de la colonia,
ganaron lo que vale un Potos, mientras otros perdieron la vida a cuatro
mil metros sobre el nivel de la miseria.

** Vctor Montoya
   montoya@tyreso.mail.telia.com
   Escritor, periodista cultural y pedagogo boliviano (La Paz, 1958).
   Perseguido, torturado y encarcelado durante la dictadura militar de Hugo
   Banzer, fue liberado en 1977, despus de haber pasado por las prisiones
   de mayor seguridad de San Pedro y Viacha, por una campaa de Amnista
   Internacional. En prisin escribi su testimonio Huelga y represin. Se
   exili en Suecia. Es autor de Das y noches de angustia (1982), Cuentos
   violentos (1991), El laberinto del pecado (1993), El eco de la
   conciencia (1994), Antologa del cuento latinoamericano en Suecia
   (1995), Palabra encendida (1996), El nio en el cuento boliviano (1999),
   Cuentos de la mina (2000), Entre tumbas y pesadillas (2002), Fugas y
   socavones (2002) y Literatura infantil: lenguaje y fantasa (2003)
   Dirigi las revistas literarias PuertAbierta y Contraluz. Ha recibido
   premios y becas literarias y tiene textos traducidos y publicados en
   antologas internacionales. Actualmente escribe para diversas
   publicaciones en Amrica Latina y Europa.



=== Centenario de Herg: el padre de Tintn      Juan Franco Crespo =======

Cuando nos referimos a la literatura de viajes, estamos pensando en las
guas que la persona que proyecta una salida, suele consultar; sin embargo,
muy pocos echan mano de esa literatura de y para los ms jvenes que les
abren el camino al viaje ms maravilloso que ser humano pueda realizar: el
de la imaginacin.

Lamentablemente no slo ha sido ignorada por los ms cultos, sino que ha
sido arrinconada e, incluso, vilipendiada por los crticos (sabios ellos)
que pretenden (ex ctedra) que el lector se forme por generacin
espontnea. Cuntos de los que nos leen no pasaron sus aos de infancia y
juventud por nuestros clsicos cuentos o tebeos (perdn: hoy decimos
cmics) que les abrieron el camino a esas otras realidades, otros mundos,
otras gentes..?

Nunca olvidar ese salto a mis nueve aos cuando, atrado por las aventuras
del Capitn Trueno y el Jabato, me adentr en una de las obras ms
maravillosas que le en toda mi vida: Un viaje a la India y Ceiln de
Rudyard Kipling, casi medio siglo de aquella lectura inicitica.

Hay autores que a pesar de los aos, siguen siendo vigentes en este gnero.
Tal vez sin los relatos de Hans Christian Andersen, los Hermanos Grimm, las
fbulas de Esopo y un largo etctera que nos llevaron a otros autores y
otros mundos; donde Julio Verne, Salgari, Defoe, Twain o Stevenson nos
haran soar con historias que, a lo sumo, nos ofrecan alguna que otra
imagen en blanco y negro, pero nos hacan viajar imaginariamente con
aquellas narraciones que dejaban ir nuestra mente a mundos que difcilmente
los medios de nuestro tiempo nos pueden hacer interiorizar con tanta
riqueza de matices: quizs porque lo ms maravilloso del ser humano, es su
mente. No es extrao que fuesen apareciendo autores clsicos en los tebeos,
aunque muy pocos han llegado a gozar del predicamento y el xito del belga
Herg.

Los tebeos conformaron una nueva manera de presentar el mundo, sobre todo
para los ms pequeos, aunque la industria tambin produce hoy tebeos
(cmics o mangas) para el personal adulto. Hay tebeos tan excelentemente
realizados que, en ocasiones, mejoran los textos literarios de determinadas
historias, incluso forman mejor a los nios y jvenes que las mejores
fotografas y libros de texto, quizs porque desde sus pginas, cada uno
deja volar su mente y monta su propio imaginario.

Herg toma su nombre artstico de las iniciales de su nombre y apellido,
pero invertido: Georges Remi = Herg. Naci el 22 de mayo de 1907 en el
barrio de Etterbeek (Bruselas) en el seno de una familia francfona de
hondas races catlicas; su padre era empleado de comercio y su madre ama
de casa (cinco aos despus naci su hermano Paul). Su educacin la realiz
en una escuela catlica y pronto destac en el dibujo que empleaba para
ilustrar los mrgenes de sus cuadernos escolares; como tantos jvenes de la
poca, se integrara en el movimiento scout (el aniversario se celebr en
2007 y las emisiones Europa conmemoran ese evento) que fundara lord Baden
Powell. Su paso por el mundo scout, con el que realiz campamentos en
Austria, Espaa, Italia y Suiza, acaba marcando su vida; en la publicacin
del grupo fue donde aparecieron sus primeros dibujos, tena 17 aos y ya en
Le Boy Scout Belge, donde public su primera historieta, Totor, jefe de
patrulla de los abejorros (1926-1930), firm como Herg, nombre artstico
que mantuvo hasta que el cncer nos los arrebatara. En 1925 entra en Le
Vingtime Sicle (Siglo XX), que diriga el abad Norbert Wallez, quien
(como el propio dibujante reconoci) ser el gran mentor de su carrera.

El abad le sugiri la creacin de la tira cmica para el suplemento
infantil del famoso diario francfono, conservador y de tradicin catlica
(qu lejos quedan esos tiempos en donde podas acercarte a un quiosco y
saber qu orientacin tena una publicacin!) y pronto apareci la primera
aventura del famoso e intrpido reportero Tintn en Le Petit Vingtime
(suplemento infantil dominical) el 10 de enero de 1929. Ese mismo ao vio
la luz el primer libro del famoso Tintn: El pas de los soviets, duramente
atacado por la izquierda europea que prcticamente lo ignor (cuando no lo
boicote) durante dcadas. La falta de libertad viene de lejos! Aunque no
sea precisamente el mejor, s era el inicio de un formato que se ira
consolidando con el tiempo y aquella primigenia aventura en la Unin
Sovitica fue dando paso a materiales de gran inters no slo literario,
sino sociolgico, arquitectnico, costumbrista o vanguardista en una
sociedad en constante mutacin. Herg se fue dotando de una ingente
cantidad de libros e imgenes que, con su desaparicin, pasaron a ser
buscados por historiadores y curiosos que rastrean el universo en que se
inspir este belga universal. La prensa fue una fuente constante de
suministro de fotografas que archivaba y, en muchos casos, le servan de
modelo para sus exitosas historias que gozaron de una inmediatez y un
realismo que los medios de comunicacin de la poca no siempre llevaron a
sus respectivos mercados.

El segundo libro llegara en 1930: Tintn en el Congo (que, salvo error,
creemos fue la primera de las historias de Tintn en un sello de correos),
algo que podramos llamar lgico puesto que en aquella poca el Congo era
una colonia belga. El abad quera divulgar en sus pginas la labor misional
en frica (aos ms tarde llegaran esas interminables arengas contra las
metrpolis; tras la II Guerra Mundial, los clsicos bloques y sus
influencias, luego la descolonizacin; ahora tenemos el constante, y
sangrante, trasvase de africanos en esta nueva era globalizadora de
esclavitud econmica que no deja de cebarse en las gentes del continente
negro, aunque las cosas se quieran disfrazar con mil y un adjetivos). Por
supuesto, nada de lo que suceda en aquella peculiar y personal finca del
rey Leopoldo se dejaba entrever en la historia que hoy podramos decir fue
hecha por encargo de la empresa en la que trabajaba.

La religin, en cierta medida, le alimentaba, no slo de manera directa,
sino intelectualmente; no pocas de sus historias tienen como trasfondo un
eje religioso. Podra ser el caso de una de sus ms famosas obras: El loto
azul (1934). Su gestacin hay que buscarla en una carta del padre Gassot
que, desde la bella Lovaina, escribi sugirindole una aventura en aquel
lejano y desconocido pas oriental, le puso en contacto con un joven chino
que estudiaba Bellas Artes en Bruselas, desde otra perspectiva, una
historia propia de las novelas de espas y los mundos antagnicos
instituidos en el clebre perodo de la guerra fra. Tchang Tchong Jen
regresa a China, el triunfo del Ejrcito Rojo liderado por Mao, los cambios
polticos, etc., hacen que pierdan el contacto durante un largo perodo.
Gracias a la tenacidad de Herg y el mundo diplomtico, de una u otra
manera, hicieron que ambos amigos se volvieran a encontrar en una poca
totalmente diferente a la que se haban conocido (fue por este personaje
por el que Tintn derram algunas lgrimas en toda su historia de audaz e
intrpido aventurero). Durante la II Guerra Mundial public en Le Soir
(1940), tras finalizar la contienda se le prohbe publicar bajo la
acusacin de colaboracin con el enemigo. En 1946 Raymond Leblanc le
plantea fundar Tintn y cuatro aos ms tarde nacen los Estudios Herg.

Herg muere el 3 de marzo de 1983; en su testamento estableci que nadie
siguiera su obra, de tal forma que Tintn deja de ser un hroe en constante
renovacin y pasa a la esfera de la mitologa en el ms amplio sentido de
la palabra. Herg y su obra saltan al nivel del personaje de culto, de
estudio, de encumbramiento, que para s quisieran los llamados escritores
de literatura (con maysculas). El ao del centenario qu duda cabe!, fue
el ao de ms xito de su figura y su obra. Exposiciones de todo tipo,
homenajes pstumos y aumento de la Tintn-mana hasta cotas insospechadas,
y es que el intrpido reportero y sus inseparables compaeros de aventuras
han dejado el mundo de la literatura infantil y juvenil para convertirse,
por mritos propios, en una literatura de viajes con una gran carga de
realidad y perfeccin gracias a las tcnicas de la moderna impresin y al
xito de la BD (banda diseada o tiras cmicas), que tienen en el pequeo
pas un centro de culto de primer orden. Tambin es tradicional el clebre
festival de Angulema (Francia), que proyecta el fascinante mundo de los
cuentos al resto del orbe gracias a esa visin comercial que caracteriza la
francofona en donde sus medios de comunicacin, sobre todo oficiales, no
dejan de informar sobre este tipo de literatura, especialmente en las
transmisiones radiales en onda corta (aunque cada vez es un mundo que est
en retirada por la falta de visin de los polticos de nuestro tiempo). En
total se realizaron veinticuatro lbumes que vieron la luz entre 1929 y
1986, el ltimo haba quedado sin finalizar cuando falleci su creador en
1983.

Hubo adaptaciones cinematogrficas (Tintn y el misterio del toisn de oro,
Tintn y las naranjas azules), se desarrollaron partiendo de guiones
originales y no de los lbumes, no intervino tampoco su autor. Para la
televisin s se adoptaron los tebeos de Tintn con la nica excepcin de
Tintn y el lago de los tiburones. Est por ver si, finalmente, Spielberg
le hinca el diente al personaje para llevarlo a la gran pantalla, dispone
de los derechos cinematogrficos desde 1983 pero an no hay datos ciertos
sobre esta ambiciosa historia llevada al celuloide por el norteamericano,
las ltimas noticias informan que El secreto del unicornio podra
estrenarse en el 2010, ahora se estn negociando los mrgenes comerciales
que se esperan cuantiosos con la memorabilia de Tintn, el intrpido
viajero y el resto de personajes habituales en las historietas de Herg.

Herg particip asimismo en la creacin teatral con dos obras presentadas
en Bruselas (1941 y 1941/42): Tintn en la India y La desaparicin de Mr.
Boullock. A finales de los setenta y ochenta tambin se realizaron en
Londres (1976/77 y 1980). En el XXI de nuevo hubo representaciones
teatrales en Blgica: Las siete bolas de cristal y El templo del Sol
(15/9/2001, Teatro Municipal de Amberes). Para el ao del centenario estaba
programada Tintn en el Tbet, que se haba representado en Londres en
diciembre de 2005 y enero de 2006.

No todos los lbumes son idnticos; hubo pequeas variantes segn los
idiomas. La traduccin espaola fue encargada a Editorial Juventud y la
realiz Concepcin Zendrera (hija del propietario de la editorial
barcelonesa), los clebres Dupond se convirtieron para nosotros en
Hernndez y Fernndez, o el caso de Tryphon Tournesol, aqu bautizado como
Silvestre Tornasol.

En el primer congreso del cmic de Nueva York (1972) se le concedi a Herg
el primer premio al conjunto de su obra; a partir de ah los honores y
reconocimientos llegaran de manera regular. En 1976 fue inaugurada una
bella escultura de Tintn y Mil en el parque de Wolvendael (Uccle,
Bruselas). En 1982 la Sociedad Belga de Astronoma bautiz con su nombre
artstico el planeta descubierto por Silvain Arond en 1953.

Tintn se ha publicado en 60 idiomas, se calcula que su viuda Fanny Rodwell
(segunda esposa con la que se cas en 1977) ingresa, por derechos de autor,
cerca de veinte millones de euros anuales, una fortuna que le proporciona
el xito planetario de sus lbumes de los que van vendidos ms de 300
millones de ejemplares.

           Ao   Ttulo                            Espaa
           ==============================================
           1929  Tintn en el pas de los Soviets
           1930  Tintn en el Congo                1968
           1932  Tintn en Amrica                 1968
           1934  Los cigarros del faran           1964
           1935  El loto azul                      1965
           1937  La oreja rota                     1965
           1938  La isla negra                     1961
           1939  El cetro de Ottokar               1958
           1941  El cangrejo de las pinzas de oro  1963
           1942  La estrella misteriosa            1960
           1943  El secreto del unicornio          1959
           1944  El tesoro de Rackhan el Rojo      1960
           1948  Las siete bolas de cristal        1966
           1949  El templo del Sol                 1966
           1950  Tintn en el pas del oro negro   1962
           1953  Objetivo: la Luna                 1958
           1953  Aterrizaje en la Luna             1959
           1956  El asunto Tornasol                1961
           1958  Stock de coque                    1962
           1960  Tintn en el Tibet                1972
           1963  Las joyas de Castafiore           1964
           1968  Vuelo 714 para Sidney             1969
           1976  Tintn y los pcaros
           1986  Tintn y el Arte-Alfa

La versin espaola corresponde a Editorial Juventud, aunque ya en 1952 la
propia Editorial Casterman hizo su edicin; en 2001 entr en conflicto con
la editorial barcelonesa al romper la exclusiva y editar en nuestro idioma
directamente en Bruselas. Los conflictos no estn solucionados y al parecer
se planteaban desde Moulinsart romper tambin con la susodicha Casterman:
las ganancias son tan cuantiosas que todo el mundo aspira a esa porcin tan
apetitosa de pastel.



Tintn en la filatelia

La primera emisin apareci en los aos setenta, le siguieron otros sellos
en Blgica, Congo, Francia, Holanda, etc. Por supuesto, podran haber sido
muchos ms, pero Tintn no deja de ser una marca comercial y sus
propietarios preservaron su patrimonio: no concedieron facilidades para
inmortalizar su obra en el mundo postal. A lo sumo las editoriales en los
respectivos pases emplearon su imagen para realizar franqueos mecnicos y
sobres entero postales que, en algunos casos, son sumamente buscados por
los especialistas en este incansable viajero del siglo XX. En muchos casos
las piezas que escaparon a la destruccin son pocas y su rareza aumenta a
medida que los aficionados al legado o Tintn-mana aumentan.

El ao del centenario, al momento de dar por cerrado el trabajo, tenamos
conocimiento de las emisiones realizadas por tres administraciones
postales: Blgica, 25 sellos (uno por lbum y en el centro de la hoja N
13, uno dedicado al dibujante con su foto; cada sello recoge una portada
de un lbum de manera cronolgica, la que corresponde al espaol es El
templo del Sol N 15), Francia, seis sellos, y Suiza, dos tarjetas entero
postales. Por supuesto, donde tendremos que buscar ms material sobre Herg
es en Blgica, que tradicionalmente ofrece emisiones con personajes de los
cmics (BD) en su serie anual dedicada a la Filatelia para la Juventud. En
el 2004 se lanzaron cinco efectos inspirados en Tintn en la Luna. Ah
encontraremos algunas cositas ms sobre este sagaz viajero; tambin en los
entero postales belgas y en la marcofilia que lo inmortaliz en varias
ocasiones. Por supuesto, se suceden las exposiciones en diferentes pases y
eso debe ser tenido en cuenta por los aficionados puesto que podran
aparecer piezas de los patrocinadores de esas muestras susceptibles de ser
tenidas en cuenta por los filatlicos que siguen a este viajero incansable.
Creo recordar que aos atrs apareci tambin una tarjeta entero postal
mostrando una vista parcial del gigantesco mural instalado en la estacin
del metro de Stockel, en el mismo aparecen Tintn y los principales
personajes de sus historietas.

Los sellos realizados por Blgica, Francia y Suiza fueron diseados por
Moulinsart-Herg (que ostentan los derechos de su legado). Los franceses
confeccionaron seis valores que aparecieron en dos versiones: hojas de
cincuenta ejemplares con cada personaje y una hojita bloque con los seis,
vendida con una sobretasa de 1,76 a favor de la Cruz Roja Francesa (5 la
hojita), en ambos casos dedicados a Tintn y Mil, Tornasol, Capitn
Haddock, los Dupond, la cantante de pera Bianca Castafiore y el amigo
chino Tchang. Las tarjetas de Suiza fueron vendidas a 1,50 francos ejemplar
y muestran la entrada de dos hoteles suizos y la llegada de Tintn. En la
obra inconclusa de Tintn y el Arte-Alfa, esencialmente dedicada al mundo
de la pintura moderna, inclua una referencia al genial pintor Salvador
Dal, una de las pocas concesiones que hizo a Espaa en sus historietas. La
ltima noticia sobre nuestro personaje es la emisin de los Ferrocarriles
Belgas (unos de los pocos que an utilizan sellos de correo para el
transporte de la paquetera), se trata de un ejemplar de 8,50 en HB
(tambin hay edicin especial de 4.200 ejemplares numerados y,
evidentemente con un buen sobreprecio, prcticamente el doble de su facial)
y la tarjeta postal. En esta emisin hubo tres matasellos especiales
empleados en otras tantas ciudades belgas, en todos la misma imagen: Tintn
asomado a la ventana del tren.

El museo monogrfico, de casi 4.000 metros cuadrados, abri sus puertas el
2 de junio de 2009 en Lovaina y se espera una visita anual de ms de
200.000 personas. El coste de la instalacin ha sido de 17 millones de
euros que ha sufragado la fundacin que mantiene viva la memoria del gran
creador del personaje, Georges Prosper Remi (1907-1983), los visitantes
podrn comprender con mayor objetividad las aventuras y el carcter del
personaje que forma parte de la iconografa universal pero, sobre todo,
para los nios, sus ms fieles lectores, que cada ao consumen un promedio
de dos millones de ejemplares del inconfundible reportero.

Tintn, en fin, es un personaje plenamente consolidado y popular, basta con
darse una vuelta por la web y encontraremos centenares de entradas,
buscando Tintn tendremos infinidad de material. Si queremos adentrarnos
en su obra, valgan estas pginas para los ms impacientes:

  www.editorialjuventud.es (detalles de las ediciones, biografa,
   personajes, etc.).

  www.free-tintin.net (una de las primeras, lamentablemente presionaron
   los propietarios).

  www.intertintin.com (dem, nivel mundial).

  www.tintin.cat (pgina de los aficionados catalanes).

  www.tintin.com (pgina oficial).

  www.tintinaire.com (coleccionismo y memorabilia).

  www.post.be (para los sellos de Blgica).

  www.laposte.fr (dem, Francia).

  www.post.ch (dem, Suiza).

** Juan Franco Crespo
   lacandon999@yahoo.es
   Docente e investigador espaol (Alhama de Granada, 1953). Profesor de
   primaria, licenciado en geografa y estudios de doctorado en historia de
   Amrica. Ha colaborado regularmente desde los aos 70 con publicaciones
   especializadas del mundo de las comunicaciones, como WRTH (Dinamarca),
   DSWC (Dinamarca), Radio Nuevo Mundo (Tokio, Japn), y otras de
   Argentina, Uruguay, Per, Mxico, Estados Unidos y Espaa, entre otros
   pases. Durante varios aos tambin colabor en el mundo de la radio con
   diferentes emisoras internacionales. Actualmente algunos de sus trabajos
   son radiados para Amrica Latina a travs del espacio Frecuencia RM, en
   la emisora La Voz de Rusia. Colabora regularmente con Madrid Filatlico,
   El Eco Filatlico y Crnica Filatlica y mantiene una seccin, sobre
   filatelia alusiva a literatura infantil y juvenil, en la revista
   Educacin y Biblioteca, as como en las publicaciones electrnicas
   OpusMsica (http://www.opusmusica.com) y Naturaleza Educativa
   (http://www.natureduca.com).



=== La letra y el garabato ================================================
=== De nuevo usted, don Mario      Alejandro Jos Lpez Cceres ===========

      El viaje a la ficcin. El mundo de Juan Carlos Onetti
      Mario Vargas Llosa
      Editorial Alfaguara
      Madrid, 2008
      248 pginas

Me dio por entrar a una de esas gigantescas libreras madrileas de las
llamadas grandes superficies y me ocurri algo extravagante: por primera y
nica vez en mi vida sent deseos de ser un hombre rico. Mi instinto de
beb glotn aflor con mpetu voraz, tanto que lleg a asustarme. S, don
Mario, quera llevarme todos aquellos ttulos fascinantes a casa. Tambin
me apeteca hablar con Dios, o con cualquiera de sus equivalentes, para
solicitar que se me concedieran siete vidas ms; es decir, el tiempo que,
segn calcul, me tomara darme por completo aquel festn literario.

Transcurridas las primeras cinco horas de mi catica francachela, ebrio de
felicidad, saltando de un volumen a otro, yendo de captulos intermedios a
iniciaciones de libros dismiles, circulando de una poca a otra,
traspasando gneros, autores, temas y naciones, vine a parar en la seccin
de crtica. Me detuve en una de las innumerables cartulas que haba all,
en la cual distingu su nombre. Le el ttulo: El viaje a la ficcin. El
mundo de Juan Carlos Onetti. Entonces record que, hace un par de dcadas,
cuando ya me haba enamorado irredimiblemente de Emma Bovary, un libro suyo
me ense aspectos extraordinarios que yo ni siquiera haba advertido en la
novela de Flaubert y, con ello, mi devocin hacia esta obra maestra se
acrecent. Otro tanto le ha sucedido, en tiempos ms recientes, a todo el
que se apasiona con Vctor Hugo: usted, don Mario, le ayuda a desentraar
las fibras ms profundas que rigen esa escritura; usted le muestra en qu
consiste aquella tentacin de lo imposible.

Pero adems de inteligencia y conocimiento, hay en su trabajo crtico un
rasgo definitivo: la generosidad. En 1971, una poca en la cual muchos
discutan quin era el ms grande novelista latinoamericano, si Garca
Mrquez o Vargas Llosa, usted, don Mario, le dedic un estudio inolvidable
a Gabo: el mejor que se haba escrito sobre l hasta ese momento tal vez
lo siga siendo. Ahora, con el libro en que se ocupa de Onetti, sobreviene
algo semejante. Y esta es la culminacin de un bello gesto suyo, muy
anterior. Me refiero a lo ocurrido con el Premio Rmulo Gallegos en 1967,
cuando se supo que el maestro uruguayo haba resultado finalista y Vargas
Llosa, ganador. En su discurso de recibimiento, tuvo usted la nobleza de
decir que otros escritores latinoamericanos con ms obra y ms mritos que
yo, hubieron debido recibir (el premio) en mi lugar pienso en el gran
Onetti, por ejemplo, a quien Amrica Latina no ha dado an el
reconocimiento que merece.

Pues bien, don Mario, comprender la enorme curiosidad que me despert el
ttulo referido, el cual tom entre mis manos y me llev finalmente a casa.
Vaya banquete! Empezando por el exquisito ensayo inicial en el que hace
usted una de las ms hermosas apologas a la ficcin que he ledo en mi
vida, donde recuerda una figura cara a su propio imaginario narrativo: el
hablador. A continuacin, nos pasea por el itinerario vital y creativo de
Onetti, desde sus primeras obras maestras en el gnero cuentstico: Un
sueo realizado (1941) y Bienvenido Bob (1944); pasando por la invencin de
la mtica Santa Mara, en La vida breve (1950); hasta sus magistrales
novelas: El astillero (1961) y Juntacadveres (1964); y su final: Cuando ya
no importe (1993). Mucho es lo disfrutado y enorme lo aprendido, don Mario,
como las tres grandes influencias del maestro uruguayo y qu atributos en
cada caso: Faulkner (la invencin de un mundo mtico), Borges (los
trnsitos recurrentes entre realidad y ficcin), Cline (el estilo
crapuloso y la cosmovisin oscura). En fin, usted nos muestra la grandeza
de Onetti pero tambin sus excesos, como ciertos momentos de frondosidad
retrica o algunos en que se abusa de la informacin implicada.

Bien s que nunca me sern concedidas las siete vidas que hubiera
requerido; con todo, sta tiene sus compensaciones, incluso para un
biblifilo desahuciado. Por ejemplo, encontrarse con mentores capaces de
incrementar ad infinitum el deleite de una obra o de un autor, con crticos
que sean a un tiempo agudos, amenos y generosos. Como Ortega y Gasset,
Harold Bloom, ngel Rama, George Steiner, Jorge Luis Borges, Martn de
Riquer. O como usted, don Mario.

** Alejandro Jos Lpez Cceres
   alejolopz@hotmail.com
   Escritor y realizador audiovisual colombiano (Tulu, 1969). Ha publicado
   los libros Tierra posible (crnicas, 1999), Entre la pluma y la
   pantalla: reflexiones sobre literatura, cine y periodismo (ensayos,
   2003), y Dal violeta (cuentos, 2005). Reside en Cali, donde dirige la
   Escuela de Estudios Literarios
   (http://estudiosliterarios.univalle.edu.co) de la Universidad del Valle
   (http://www.univalle.edu.co).



=== Tres caballos o la historia de un poeta sin destino ===================
=== Abraham Prudencio Snchez =============================================

      Tres caballos
      Erri de Luca
      Akal Literaria
      Espaa, 1999

                                                         Tres aos un seto,
                                                       Tres setos un perro,
                                                     Tres perros un caballo
                                                   Tres caballos un hombre.

Las historias que escribe De Luca aparentan simplicidad, tanto el lenguaje
utilizado como la estructura estilstica podran denotar cierta facilidad;
sin embargo, el contenido de sus historias es mucho ms profundo, todas
estas experiencias devienen de una larga reflexin. El lenguaje es simple y
directo y el uso de las metforas y el lenguaje potico determinan la
riqueza del texto.

La memoria es un pozo de recuerdos en el que las experiencias acumuladas de
tantos aos el da menos pensado salen a la luz para actualizar la vida del
personaje. El recuerdo que pertenece al pasado est ligado con el presente;
sin embargo, la peculiaridad del texto consiste en que todo ese pasado es
como si se viviera en el presente, porque para el narrador-personaje el
verbo en tiempo pasado simplemente no existe.

Mediante la travesa de nuestro personaje por el mundo comprendemos que el
ser humano es la suma de causalidades y que en muchos casos la
causalidad determina la existencia de muchos de nosotros. El errante
enamorado en su largo peregrinaje no slo llega a entender la complejidad
del ser humano sino que tambin descubre la posicin correcta del mundo: el
sur no debera estar abajo sino arriba, es el sombrero y no son los
zapatos del mundo, este descubrimiento es de gran valor simblico, es darse
cuenta de que esta parte del mundo con sus fortalezas y debilidades an no
ha recibido el valor ni la importancia que merece.

El personaje vive el momento a plenitud, por lo tanto slo reconoce el
tiempo (actual-presente), el reconocimiento slo de este tiempo presente
se debe a que el personaje est en constante movimiento, su presente
tambin engloba su pasado, todos esos acontecimientos ocurridos en el ayer
se relatan como si estuvieran ocurriendo en ese momento: estamos ante una
suerte de actualizacin literaria.

Cuando relata su historia lo hace en tiempo presente como reflejando que lo
vivido no ha pasado, las heridas an continan abiertas a pesar del tiempo
transcurrido. Ese hombre no tiene pasado, toda su vida es un presente.



1. Cuando el pasado se vive en el presente

Nuestro personaje desde el inicio de la trama reactualiza su vida
construyendo una historia que pertenece al pasado. Mediante su propia
confesin nos enteramos que radic durante 20 aos en Argentina, algunos
sucesos han marcado para siempre su vida, su presente le obliga a tener
otro tipo de visin, ahora es un hombre diferente y la persona que alguna
vez se enamor de una joven argentina simplemente ya no existe, para el
narrador personaje lo que se hizo en el pasado ya no importa, por ello
trata, sin fortuna, de evitar que sus vivencias pasadas influyan en el
presente.

En su presente an tiene recuerdos de su pasado como perseguido, reflexiona
sobre la imposibilidad de sentirse libre por ms de estar solo, se siente
atemorizado. Se dirige hacia el sur pero no puede evitar sentirse
acosado, sensacin que se resume en la frase pero el mundo me acosa y las
estrellas son perros tras mis pasos.

Estamos ante el peregrinaje de un hombre cuya vida potica e incierta
motiva a la reflexin. Mientras trata de tranquilizarse recuerda ese pasado
brutal, Laila slo lo escucha callada y temerosa sin poder comprender an
las vicisitudes de la existencia humana. Aunque no narra con lujo de
detalles se deja entrever que Argentina est pasando por una etapa muy
difcil, todos esos aos cruentos se han plasmado en su ser, en su
trasnochado rostro se podan distinguir las atrocidades de la guerra. Laila
le confirma una gran verdad: pero tu cara est llena de aquello.

Este personaje es consciente de que la guerra ha cambiado definitivamente
su vida. Nuestro poeta errante, dada su experiencia va ms all del simple
razonamiento, hemos aprendido muchas cosas, dice, pero no hemos aprendido a
vernos el alma: aprendimos el alfabeto, pero no sabemos leer los rboles.

Desde su particular visin dice que ha aprendido que las cosas grandes son
en realidad ms sencillas de lo que parecen.

Dada su experiencia afirma que Europa es la antpoda de Argentina. En su
nueva posada, junto a las plantas y los das, mira cmo el tiempo pasa
lentamente.

Recuerda los amores que tuvo a los 20 aos, dentro de todos los recuerdos
hay uno que lo llena de nostalgia, ese es el recuerdo de Dvora, lo dej
todo para irse con ella, Dvora es la mujer que cambi su vida. Hay
criaturas mutuamente destinadas que no llegan a conocerse nunca y se
adaptan a amar a otra persona remendando la ausencia (pg. 40). Despus de
la desaparicin de Dvora slo le queda esperar que la vida pase y la muerte
se avecine callada.

Revela el feliz da en que conoci a Dvora, fue en la montaa, un lugar
alejado de la ciudad, en la pared de la Tofana di Rozes. Ella le demuestra
que la vitalidad y la fortaleza pueden superar cualquier barrera.

l cree que ella es la chica asignada, a la que tanto ha estado esperando,
la soledad le hace pensar que el amor existe, siente la proximidad del
amor, siente que su presencia se corporiza y le da la mano (pg. 42).
Anteriormente Dvora haba viajado por Europa en premio por la obtencin de
un ttulo, ya en la Argentina l slo desea que su amor puro sea
correspondido.



2. El pasado: el fantasma de la guerra y el recuerdo de un amor inolvidable

Es la simplificacin del primer amor, se ha enamorado a primera vista, el
poder de encantamiento de Dvora es total, el narrador personaje se confiesa
enamorado, le atrae su sensibilidad e inteligencia. Se nos presenta como
una mujer idealizada y distante a la vez.

Es una persona que ama la jardinera, con el tiempo ha llegado a conocer
mucho sobre plantas, hay cosas de la naturaleza que no llega a entender del
todo. Tiene la particularidad de pasar ms tiempo con las plantas que con
los hombres, debido a los aos transcurridos ha llegado a comprender que la
vida parte de cosas sencillas como de la contemplacin a un rbol, su vida
gira en torno a este medio, dada esta compenetracin para l Laila ser un
rbol precioso.

Comparte con Laila gran parte de su experiencia, ambos disfrutan el momento
estando juntos, siente una sensacin muy rara por esta mujer, dice sentirse
embobado y ello le parece hermoso disfruta el momento y la conciencia
de sentirse vivo lo hace feliz.

Sabe que ella es ms joven, y por momentos esa verdad lo perturba; sin
embargo, Laila no se hace problemas, a medida que lo conoce se va
enamorando de su manera de ser, los sentimientos puros alejan todo tipo de
perjuicios, ella siente la dicha de sentirse nia otra vez.

Nuestro poeta sin nombre recuerda constantemente lo sucedido en la guerra,
estos instantes se reactualizan, cuenta lo sucedido hace muchos aos como
si estuviera sucediendo en ese momento. Relata el difcil momento en el que
slo tiene que huir, siente mucho miedo, la presencia de la muerte est ms
cerca que nunca, sabe que la situacin es demasiado difcil; Argentina est
en guerra, la mayora de la los jvenes han muerto, slo pocos han logrado
escapar al horror del conflicto.

Es consciente que estuvo all en la Argentina slo por amor a una mujer
cuando de pronto se present la guerra, la muerte ronda su vida a cada
instante, es inevitable el clima de tensin y pesar. Su compaero de viaje
haba sido asesinado en un puesto de vigilancia, en ese momento slo desea
huir, l tambin se ve obligado a disparar, el horror se apodera de su
persona, lucha por escapar de la muerte, su meta slo es huir pero no sabe
a dnde. Su vida errtica, es una constante, en ese peregrinaje slo le
queda esperar, desea que algn da las cosas mejoren.

Es la potica del hombre sin destino que, como un vagabundo, tiene que
recorrer el mundo escapando del horror, cualquier salida es vlida, huye
sin saber por qu, siente que es muy tarde para actuar y l no tiene
ninguna opcin, por ello, cual hoja de otoo, se va como grumete de un
buque irlands, desde que se inici la guerra por seguridad andaba armado
pero en ese momento se desase de todo, siente que ya no lo va a necesitar,
en ese momento se percata de un detalle, del valor de la libertad pues sin
armas ya no pesa nada (pg. 47).

Lo nico que sabe de la guerra interna que vive Argentina es que le ha
quitado lo mejor que tena, entre tantas cosas ha perdido la esperanza de
continuar en ese pas. Tampoco pienso en la mujer amada, aquella que segu
hasta convertirme en un hombre ms de su pas, Dvora lo fue todo para l,
su vida inicia y termina con ella, es por Dvora que ha permanecido en la
Argentina durante tanto tiempo y al perderla ya no tiene sentido seguir en
ese lugar: ahora s que yace en el fondo del mar, despus de que la
arrojasen maniatada desde un helicptero (Pg. 47). Como se puede
constatar Dvora ha sido asesinada de la peor manera, l no puede entender
tanta maldad entre los hombres y por ello la vida pierde sentido para l.

Nos narra este episodio sin ninguna muestra de nostalgia o melancola.
Parece ser fuerte y querer omitir aquello que le hace dao, pero el dolor
lo ha convertido en una persona fra y calculadora.

Nuestro poeta es un hombre maduro de 40 aos y toda la experiencia vivida
slo es de desolacin y muerte. Despus de tanto sufrimiento slo desea
descansar. Sus compaeros de embarcacin lo llaman el muerto porque todo
el tiempo se lo pasa como si fuera uno, slo quiere cerrar los ojos para
olvidar el horror.

En su nuevo peregrinaje se encuentra con hombres rudos, estos marineros han
perdido el sentido de la vida. La existencia en ese lugar tambin le
resulta bastante difcil, se come mal y se vive peor, en esa larga travesa
slo lee la Biblia, pero no lee por fe sino porque la historia que se
cuenta le despierta mucho inters. Slo la soledad y la reflexin lo
acompaan a lo largo de la travesa que dura alrededor de un mes y medio,
despus de ese periplo, cuidndose de morir degollado, desembarca en
Inglaterra. En su nuevo refugio hace lo que sea para sobrevivir.

Est all mucho tiempo varado, espera con paciencia que el tiempo pase
tranquilamente, se produce el hecho crucial del encuentro consigo mismo, es
en esas circunstancias difciles cuando descubre que la naturaleza
determina su temperamento, en esta isla Soledad, como siguiendo los pasos
de Odiseo, permanece durante varios aos. Esta experiencia le ayuda para
encontrarse consigo mismo.

Lo sucedido en Argentina lo ha cambiado para siempre, sabe lo que significa
la persecucin y la muerte. No puede evitar rememorar esos momentos; Laila
es quien descubre el pasado tormentoso de un hombre aparentemente de vida
pacfica. Ella slo escucha y calla, dice que es una mujer que ha aprendido
a escuchar, tambin ella tiene su propia historia, una historia de
tropiezos y desolacin.

No slo es una reflexin de su pasado sino tambin de lo que significa
estar vivo en ese momento porque el presente es el nico instante que
importa, tanto el ayer como el maana simplemente escapan a la comprensin
del ser humano; sin embargo, aquellos sucesos lo han marcado para siempre,
su rostro refleja toda esa etapa tormentosa.



3. La cotidianidad representada en la vida diaria

La taberna es su segunda casa, aqu es donde almuerza y lee un poco, trae
al presente del relato la historia que est narrando e incluye sin advertir
las dos historias, se deleita con la cotidianidad de la vida. Estando en
este apacible lugar conoce a Laila, una mujer extraa y enigmtica, Laila
es quien da el primer paso para establecer cierto contacto, es ella quien
le plantea la posibilidad de verse y no le interesa su edad ni su pasado,
l vive solo, no entiende el porqu de la repentina atraccin hacia su
persona, no puede comprender que, al igual que l, ella es una mujer con
muchos secretos por descubrir.

Aunque no quiere los recuerdos vividos en Argentina lo acosan una y otra
vez, es imposible olvidar lo sucedido en ese pas.

Cuenta su vida rutinaria en la que la sencillez es una constante, es una
persona que se fija en los ms mnimos detalles. Tanto su vida como sus
acciones estn plasmadas de cotidianidad, l mismo se define como un simple
jardinero, no puede entender que Laila, esa muchacha joven, se haya fijado
en l siendo un simple jardinero pero a la vez ella tampoco puede entender
cmo un hombre tan tierno le haya dejado entrar en su vida siendo ella una
mujerzuela, nuestro poeta no le reprocha nada, la quiere como es.

El narrador personaje parece no tener sentimientos, estando juntos en el
lecho le dice que si contina as va a terminar enamorndose pero l sabe
que ello es mentira, un hombre que ha conocido la verdad y ha recorrido el
mundo en un busca de un amor, estando a punto de morir, ya no puede
enamorarse.

Laila es la nica persona con la que intercambia cierto tipo de
sentimientos cercanos al amor, ella ha empezado a quererlo, el amor hace
cambiar su manera de pensar, l no le hace ningn reproche pero ella le
pide disculpas por su pasado y su presente pues en el fondo ella slo
quiere ser amada. l sabe que las cosas sucedieron porque s y no tiene
derecho a juzgarla. El acto de reconocer su pasado y pedir disculpas es un
acto valeroso que la redime y reconcilia con el mundo.

Nuestro personaje en su rutina habitual conoce a un negro, este gentil
hombre se gana la vida como albail, en estas tierras civilizadas no puede
entender por qu la gente se resiste a conversar con l, Selim manifiesta
su deseo de querer dialogar pero los hombres no responden, la comunicacin
entre l y los otros simplemente no existe, su condicin de extranjero y de
persona de color lo estigmatiza, es vctima de la discriminacin. Nuestro
personaje lo entiende y trata de ayudarlo, sabe mejor que nadie el
significado de la soledad.

Laila se confiesa prostituta pero l la considera una princesa, ha dejado
de ser la misma de antes. El sentimiento cercano al amor hace que l se
sienta conmovido, la poesa se representa en esa mirada que emiten esos
ojos claros. Mientras la vida transcurre a toda velocidad l se pasa junto
a sus plantaciones mirando cmo pasa el tiempo, contempla con paciencia la
naturaleza. Tiene una mirada analtica ante el mundo, cada acto y reflexin
es un tratar de acercarse al mundo.



4. La vida en soledad y esperanza

El personaje vive desde hace mucho tiempo solo, su nica compaa es la de
sus plantaciones y la lectura de libros viejos, es la nica manera de
enfrentar al mundo cruel, la soledad permanente en la que vive se
manifiesta en cada uno de sus actos: yo, un disecado vivo, diciendo de tu
parte? Y a quin? Si yo no tengo a nadie (pg. 11). Por ello cuando Laila
se muestra dispuesta a hacerle compaa l se muestra sorprendido.

Una de sus principales actividades es la jardinera, trabajaba para un
director de documentales, Mimmo, que a la sazn se ha convertido en su
jefe. Recuerda su infancia en Calabria y la pobreza en que estaban sumidos
en ese lugar, Mucha gente al igual que l sali de casa en busca de un
mejor destino, pero Mimmo se haba quedado y 20 aos despus se haba
convertido en un director de documentales, lo sucedido a Mimmo slo puede
ser interpretado como un caso fortuito. Este joven director le cuenta la
historia de un hombre kurdo de 50 aos, la polica lo someti a un rgimen
de torturas por sospechas de agitacin, slo tena una hoja escrita en
ingls, es la historia de atropellos en un pas controlado por el
autoritarismo.

A travs de este personaje descubrimos verdades ocultas en un pas marcado
por la violencia. Le fascina descubrir mundos tan asombrosos como la ciudad
de Odesa o su relacin con la estrellas cuando se diriga al sur. Dentro de
su concepcin cree que el amor es un largo abrazo en el que la pareja va
despidindose.

Reaparece Selim por las mimosas, este negro es muestra tambin de la
pobreza pero sobre todo de la lealtad, a pesar de la vida amarga en tierras
forneas trata de vivir honradamente, su naturaleza sencilla le ayuda a
valorar la vida, se admira de las enormes casas construidas con mucho
sacrificio, Selim hace la diferencia: nosotros construimos con agua del
cielo (pg. 51). Con el intento de seguir luchando por la vida, planea
viajar a Sicilia para recoger tomates, este personaje sabe qu significa
carecer de lo ms elemental, es un hombre que intenta sobreponerse
valientemente a las adversidades.

En uno de sus tantos recuerdos rememora a Mara y la relacin que tuvo con
esta mujer, cree que ella lo odia por haberla dejado intempestivamente, l
se alej tal como lleg sin dejar huellas, pero su alejamiento se debi a
un intento de salvarse, no tena otra salida que salir huyendo de ese
lugar, su vida estaba corriendo peligro.

Junto a los marineros se adentran hacia el ecuador, estas personas que
estn fuera de todo contacto humano quieren divertirse a como d lugar, es
en esas circunstancias cuando se produce una rencilla, un viejo marinero
intenta violar a un joven, nuestro personaje interviene y se produce un
altercado. Este suceso muestra el embrutecimiento de los hombres de mar por
el sexo.

Nuestro personaje no tiene nombre ni pasado. Su vida es la reflexin. Laila
es su nica intermediaria con el mundo real, ella le abre nuevamente la
posibilidad de creer en el amor. Ambos estn juntos como una manera de
enfrentar la soledad. La vida de ambos est hecha de pequeos retazos. A
pesar de estar juntos se dan cuenta de que en esa continuidad tambin son
distintos, Laila es el amor tardo, es la relacin cotidiana de una pareja
en la que se reflexiona acerca de la existencia del ser humano como tal.
Esta mujer con su transparencia y sinceridad le devuelve las ganas de
seguir luchando, el humilde jardinero, hechizado por la poesa y la
naturaleza quiere encontrar en Laila lo que la dictadura argentina le
arrebat.

Gracias a Laila nos adentramos por caminos imposibles, cada historia
narrada es una muestra de valenta y perseverancia.

Otra de las personas desamparadas por el mundo es Selim, ste cuenta que ha
sido vctima de un robo, la injusticia hace presa de l. Selim, ayudado por
las cenizas, le revela a nuestro poeta que debe alejarse lo ms pronto
posible, un mal destino le espera si se queda all; sin embargo, l ya no
piensa moverse, ya est cansado de huir, el mundo es pequeo, no tiene a
dnde ir.

El que est vivo es una prueba ms de esa suma de casualidades, esta
casualidad se plasma en el hecho de haberse salvado de morir una noche slo
por haber llegado tarde a una reunin. El recuerdo de todo lo sucedido en
Argentina es un recuerdo que permanece en l a cada instante.

En el incierto mundo de Laila nos enteramos de que sta tiene una cuenta
pendiente con un hombre que la quiere matar.

Nuestro poeta sabe que ha caminado demasiado, a esas alturas de su vida
slo quiere descansar. A pesar de estar junto a Laila recuerda los momentos
felices junto a Dvora; an recuerda el da en que la perdi: Y slo un ao
hasta que llega aquel aciago da en el que la meten en un coche, y me la
arrancan, y yo me quedo en la calle, doblado por el dolor y los sollozos,
como un clavo torcido (pg.75). El slo logra salvarse gracias a su
pasaporte italiano, es en ese momento cuando entra en guerra sin destino,
huye de la dictadura argentina, tiene que ocultarse bien para no ser
acribillado, a esas alturas slo desea cerrar los ojos y esperar que todo
termine. Sin embargo, pese a su esfuerzo es capturado: Y estoy en el catre
de la celda y ya no quedan guardias a la vista, y en otras celdas estn
gritando de hambre porque no comen ya desde hace das, y luego llega gente
para abrir y ya todos parecen ser felices y yo no respiro, pero s que la
muerte me escupe a la cara una vez ms (pg. 82).

Gracias a la ayuda del posadero logra levantar anclas, su destino
nuevamente depende de la suerte y de la buena providencia, se percata de
que toda huida es imposible, la gente slo se libra de la persecucin con
la muerte. Es una consigna que l conoce ms que nadie.

Es en la posada cuando se da cuenta de que el mundo est invertido, lo que
est arriba debe estar abajo y lo que est abajo debe estar arriba, la
posicin del mundo ha sido determinada a la fuerza y no por las leyes
naturales de la lgica. Constata que el mundo est al revs, y a partir de
este reconocimiento espera embarcarse hacia lo desconocido. Slo sabe una
cosa: que el pasado es de los escritores, el futuro de los adivinos y el
presente es de la persona que lucha da a da sin esperar nada.

Laila ha empezado a amar al jardinero; sin embargo, la idea de que otro
hombre se inmiscuya en la relacin lo atemoriza. Selim se siente totalmente
agradecido, el jardinero fue el nico que le prest ayuda y como pago a esa
sincera amistad l mismo se encarga de degollar a la persona que se
entrometa en la relacin de su amigo. Las cenizas que presagiaban un
destino amargo ya no recaern en el jardinero, Selim se encarg de
limpiarle el camino, pero el jardinero a pesar de ese gesto bondadoso
siente como si l lo hubiera degollado. Mi segundo caballo yace muerto en
la cocina oscura, entre tinieblas. Aqu se desprende que la vida del
hombre slo dura tres caballos y nuestro jardinero ya lleva dos, siente que
se aproxima a su destino final; sin embargo, an le queda mucho amor. Lee
con paciencia y espera sentado que el amor se aproxime.

Es difcil imaginarnos una vida ms dura que la del jardinero, nuestro
narrador ha pasado por momentos muy difciles, frente a un presente
reflexivo se puede decir que su pasado ha estado lleno de dolor. A esas
alturas de su vida se ha convencido de muchas mentiras, ya no espera nada
de la vida.

A travs del tiempo su vida ha estado relacionada tanto al amor como la
muerte. Su amada Dvora ha sido asesinada, a partir de ese momento su vida
se convierte en un peregrinaje para salvar su vida y cuando quiere volver a
creer en el amor nuevamente se enfrenta con la muerte. Se ve obligado a
deshacerse de un hombre para que su relacin con Laila se afiance aun ms.

Toda la estructura de esta novela-poema est narrada en primera persona,
este hombre, as como en los textos que lee, slo se siente un narrador que
cuenta ciertas partes de su vida, nos relata el horror vivido en la
Argentina de la dictadura militar, describe cmo la injusticia y la muerte
se apoderan de la ciudad, una prueba de ello es el terrible final de Dvora.
La guerra clandestina parece ser el nico medio de conmemorar la muerte de
su amada. Ya en su pas despus de haber vivido alrededor de dos dcadas en
la Argentina se da a la reflexin, en su presente ms inmediato reactualiza
el pasado, la historia que nos cuenta est llena de presente, no hay un
solo verbo que remita al tiempo pasado.

En su pas natal intenta rehacer su vida, quiere curarse las heridas.
Debido a su amplia experiencia todos sus actos estn regidos por la
sabidura, la memoria es una frmula eficaz para luchar contra el olvido,
las cosas no pasan por gusto, al final todas ellas cobran sentido.

Uno de los temas ms importantes es el exilio y la lejana. Este exilio
voluntario se da impulsado por el amor pero una vez que se da la guerra
interna se hace difcil su estancia en ese lugar, escapa de la muerte slo
por pura casualidad, si contina vivo se debe a su buena suerte.

El narrador vive apasionado con la naturaleza, su vida sencilla se asemeja
a la metfora de su vida, quiere tener nuevamente la oportunidad de amar y
ser amado. En muchas de sus acciones pareciera no importarle el tiempo,
slo rueda por el mundo en busca de algo nuevo. Para nuestro personaje el
mundo es un constante aprendizaje.

A lo largo de la novela nos damos cuenta de que el personaje no busca ms
que el reencuentro consigo mismo, no tiene ninguna ambicin, slo quiere
estar bien junto a sus plantas y libros viejos, la vida le ha tratado muy
mal, tuvo que dejar a su familia para buscar un futuro mejor, en el camino
se enamor; sin embargo, la dictadura militar acab con lo nico que tena,
desde ese momento slo vive su presente, es una persona que ha ido
perdiendo gradualmente las cosas ms amadas, las circunstancias siempre le
han jugado una mala pasada pero no se resigna a perder, no se rinde tan
fcilmente, lucha por seguir afrontando la adversidad. Si bien es cierto
que en el camino ha ido perdiendo pero an le queda un caballo, en esta
ltima etapa es cuando intentar ser feliz.

Al final de su larga travesa comprende que para ser feliz slo es
necesario el deseo de querer serlo, su vida es un ejemplo de que se puede
llegar a la felicidad careciendo de todo lo material, su vnculo con la
naturaleza le ayuda a comprenderse a s mismo. Aunque la vida lo haya hecho
pasar por malos momentos, nuestro poeta sigue enamorado porque despus de
todo est vivo, an puede gozar del sol y de la naturaleza, an puede
recostarse bajo un rbol y leer un buen libro y seguir creyendo que la vida
es un regalo muy valioso.

En este breve texto De Luca nos entrega una muestra de sencillez y alta
calidad potica.

** Abraham Prudencio Snchez
   alan1411@hotmail.com
   Escritor peruano (Ancash, 1979). Es licenciado en literatura peruana y
   latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM,
   http://www.unmsm.edu.pe). Ha publicado el libro de relatos La vida no
   vale nada (2005), la novela El da de mi suerte (2006) y el ensayo El
   Inca Atahualpa o historia de un hroe que nunca muere (2007) (texto
   premiado por el Consejo Superior de Investigacin de la UNMSM). Ha
   traducido y prologado La bonne Chanson, del poeta francs Paul Verlaine.
   Actualmente sigue estudios de maestra en Lettres Modernes en la
   Universit Pars 3 Sorbonne Nouvelle (http://www.univ-paris3.fr).



=== El hechizo de la plenitud      Antonio Otero Garca-Tornel ============

A uno le gustan ms las biografas tradicionales, al estilo de las de
Ellmann, Peter Ackroyd, incluso el entraable Andr Maurois, que esta
mezcolanza en que consiste Vidas y muertes de Luis Martn Santos,
perpetrada por un bigrafo imparcial llamado Jos Lzaro. Aqu no
encontramos la narracin que obliga a seleccionar materiales, sino una
trascripcin de voces, los recuerdos de quienes conocieron al biografiado:
una criada, el malhablado y racial cineasta Anton Eceiza, un colega
ambiguo, su hermano ex hippie... Es como si se hubiera hecho una especie de
collage o pachtwork con las fichas que tericamente deberan servir para
armar el libro comme il faut. El autor se refiere a s mismo en tercera
persona como el inquiridor, y confiesa admirar a Symons y su En busca del
Barn Corvo. Hay que decir que la imagen resultante es, de todas formas,
asaz convincente.

Martn Santos, nacido en Larache (palabra que le sonaba fatal y evitaba
siempre, prefiriendo referirse al norte de frica), fue un escritor
mtico de los sesenta gracias a una nica novela, Tiempo de silencio, en
cuya solapa (detestaba las fotos) se podan contemplar a placer sus ojeras
de oso panda. La biografa, ganadora del XXI Premio Comillas, nos lo
presenta, sobre todo a travs de entrevistas, como un intelectual tpico de
su generacin: bebedor, bastante fanfarrn, listo, cortante, visceral en
sus juicios, avasallador, orgulloso, aficionado al putero. Encontramos
detalles significantes e insignificantes, fragmentos farragosos junto a
cartas ms o menos interesantes, y disquisiciones literarias sobre la
responsabilidad social del novelista, que a Mary MacCarthy le parecieron
muy graciosas por arcaicas. Le escribe a Hannah Arendt: Para ellos la
literatura moderna se resume en un combate entre el realismo socialista y
el nouveau roman. Imaginamos el ja, ja, ja de doa Hanna...

Era al parecer alguien de brillante verborrea (a pesar de tener una boca
ms bien pequea), con un timbre de voz poco grato. Cordial pero sin
excesos, no entraable, tena un ltimo fondo de defensa, segn
Vidal-Beneyto. Juan Benet y Castilla de Pino fueron rivales, amigos
reticentes. Se le poda calificar de multidimensional, un tipo constituido
por mltiples yos. Tena una gran capacidad de desdoblamiento, deca su
editor, al que fastidiaba sobremanera su vedetismo, una compulsiva
necesidad de autoafirmacin. Juerguista, consciente de su atractivo para
las mujeres, proclamaba que Cristo era gay. Le gustaba ir contra corriente,
escandalizar, lo cual, a diferencia de hoy, era muy fcil en la Espaa de
entonces, que no haba saba que Bretn ya haba certificado la defuncin
del escndalo.

Empapado de Freud y Marx, llega a la direccin de un hospital psiquitrico
en la poca en que se descubren el Valium y otros benditos medicamentos:
stos le hacen abandonar algo la prctica del electrochoque, un sistema en
el que encontraba mltiples virtudes. Elige a Pedro Lan (bestia negra de
Castilla del Pino) como director de su tesis. Declara que nadie es normal,
todos tenemos un germen de chaladura que se desarrolla en cuanto las
circunstancias son propicias. No era sensible a los paisajes y repudiaba
las monsergas sobre la forma de tratar a los nios: Cuando a un nio hay
que darle una torta, pues se le da!. Tesis por la que hoy sera condenado
al ostracismo.

Tena la mana de elevar todo lo vivido a reflexin terica. Ingres en el
PSOE. En aquel tiempo eran cuatro gatos dirigidos desde Toulouse por un tal
Llopis. Crea firmemente que los socialistas elegan mejor el color de los
calcetines que los comunistas. Pasando pginas vemos a los cuatro felinos
jugando a agentes secretos en la Espaa de Franco, ignorados por la clase
obrera, queriendo movilizar a unas masas que no queran ser movilizadas,
siendo detenidos, pasando por trances que elevaban su autoestima y de los
que esperaban sacar rentas en el futuro. Por otra parte a l las reuniones
polticas le aburran mortalmente. La dictadura le pareca poco seria, de
pacotilla: Los censores son imbciles, Franco es un personaje ridculo.
l se haba metido en eso de la poltica ms por resistencia tica, rechazo
personal a la memez ambiente que por hacer una revolucin cannica. De los
percances sala bien parado gracias al grado militar de su padre pero de
todas formas le fastidiaban: finalmente lleg a la conclusin de que los
resultados eran ridculos en relacin al coste personal y abandon el
combate.

Hijo de general y mdico (para quien la autoridad era sagrada) y madre
esquizofrnica (a la que se le resbal una hija desde un balcn al paso de
quin sabe qu emotivo desfile religioso y viva aferrada a la rutina), le
gustaban las situaciones lmite, tensar todo lo posible el arco, conducir
por ejemplo, a modo de juego existencialista, por el carril de la
izquierda. Admiraba, claro, a Sartre (su hijo, que acab teniendo serios
problemas mentales, se llam Juan Pablo en su memoria), que prefera, como
todos entonces, a Camus: demasiado individualista. Cuando se public la
novela (llena de alusiones ad hominem, algo siempre peligroso), como sta
le sali ms bien pesada y de estirpe joyceana, el xito en el mundillo fue
inmediato y la traduccin a muchas lenguas no se hizo esperar.

Su mujer se suicid o, como dice la familia, sufri un accidente: haba
perdido el olfato, por lo que no se dio cuenta del escape de gas que se
haba producido en la cocina. l muri poco despus en la carretera de
Vitoria, camino de San Sebastin: adelantando en un cambio de rasante se
encontr con cierto camin de frente en enero de 1964, provocando el lgico
desastre y la perplejidad posterior entre amigos y vecinos. No haba
cumplido los cuarenta.

** Antonio Otero Garca-Tornel
   leosaucius@euskalnet.net
   Escritor espaol (Barcelona, 1952). Curs estudios de derecho. Fue uno
   de los padres fundadores de Ajo Blanco. Cercano a Carlos Barral,
   desempe varios trabajos relacionados con el mundo del libro. Vivi
   siete aos en Venezuela. Gan en el Pas Vasco, lugar en el que ahora
   reside, el primer premio del VI Certamen Geoda de Narrativa (1991). Ha
   publicado artculos y poemas en revistas de Espaa y Amrica. Ejerce de
   columnista en el suplemento cultural de un peridico de Bilbao.



=== Casa de las Amricas: 50 aos de iniciativa integradora en el Caribe ==
=== Montague Kobbe ========================================================

En cuanto a efemrides se refiere, es posible que el 2009 celebrara el ms
anticipado de sus aniversarios el mismsimo primero de enero, cuando se
cumplieran los 50 aos de la victoria de la revolucin cubana. A un mismo
tiempo, mientras se derrumbaba el semblante de gobierno que mantena
Fulgencio Batista, se eriga una cantidad de instituciones, edificios y
aparatajes difusores, todos ellos, de la ideologa revolucionaria
alternativa que haca lo mximo por perfilarse como la redencin del
desastre que la antigua administracin haba ocasionado.

Lejos, muy lejos, han quedado ya los das de ingenuidad en los que barbas,
habanos y campamentos guerrilleros en la Sierra Maestra eran sinnimo de
libertad o esperanza. Pocos son los organismos que, en Cuba, han existido
ininterrumpidamente durante los 50 aos del castrismo; y ninguno de ellos
los ha sobrellevado con tanta integridad como lo ha hecho la asociacin
cultural Casa de las Amricas.

Fundada apenas unos meses despus del triunfo de la revolucin, en 1959,
por la herona revolucionaria Haydee Santamara, esta organizacin ha sido
parte fundamental de la propuesta revolucionaria, a la vez que se ha
mantenido al margen del discurso poltico/ideolgico que a lo largo de los
aos ha infectado prcticamente todos los mbitos de la vida cotidiana del
cubano. Y es que, en la medida en que la propuesta de la revolucin cubana
sobrepasa las mrgenes de lo poltico para convertirse en una propuesta
compleja, de revolucin social, educacional, cultural, etc., en esa misma
medida se puede considerar a Casa de las Amricas ya no como un vehculo
difusor de la revolucin un utensilio a su disposicin sino como la
revolucin misma, la vertiente cultural de la revolucin, paralela pero
independiente de su aspecto poltico, de su vestidura militar, de su
discurso demagogo y populista.

Es por este motivo que en su 50 aniversario, no ha sido precisamente su
postura ideolgica ni las repercusiones del barajeo de Castros en el poder
lo que ha captado la atencin de estudiosos y observadores. Por lo
contrario, ha sido, ms bien, la constancia con la cual Casa de las
Amricas ha promovido el desarrollo de la msica, las bellas artes, la
fotografa, el teatro y la cultura en general en toda Amrica, estimulando
adems un dilogo multicultural e interdisciplinario como pocas otras
instituciones se han atrevido a hacerlo en el mismo perodo de tiempo.

Sin embargo, es, sin lugar a dudas, en el mbito literario en el que Casa
de las Amricas ha dejado su huella ms palpable. Su concurso literario,
establecido en el mismo 59, cuenta entre los ms prestigiosos del
continente. Asimismo, el fondo editorial, iniciado en 1960 para publicar al
primer ganador del Premio Literario, ha crecido de manera formidable,
abarcando una decena de ediciones de poesa, ensaystica y ficcin tanto de
autores contemporneos como de figuras consagradas en el mundo de las
letras de Amrica Latina y el Caribe. Entre sus pginas se encuentran obras
de luminarias latinoamericanas como Csar Vallejo y Julio Cortzar, quien
en alguna ocasin colaborara con la editorial y fuese parte del jurado de
sus premios literarios. Otros autores reconocidos incluidos en la lista de
publicaciones de la editorial son Julio Garmendia y Horacio Quiroga, Carlos
Fuentes y Mario Vargas Llosa, estos dos ltimos publicados en su momento en
la edicin La Honda, ideada en 1967 con la finalidad de prestar una
oportunidad a escritores contemporneos, noveles o emergentes.

Pero el ms ambicioso de los proyectos de Casa de las Amricas tiene apenas
unos veinte aos de historia. Surge en 1979 con la produccin de la primera
edicin de la revista Anales del Caribe y se refuerza algunos aos ms
tarde con la aparicin de la edicin de libros Pasamanos, la cual recoge
en traduccin la obra de algunos de los ms reconocidos tericos del Caribe
francfono, como lo son Patrick Chamoiseau y Edouard Glissant. As tambin
se ha publicado cierto nmero de obras de autores del Caribe anglfono,
como la novela Los placeres del exilio, del prominente pensador de
Barbados, George Lamming.

As pues, enfrentados a una realidad en la que el rol del libro como objeto
se ve cada vez ms cuestionado, y equipado con las herramientas existentes
en una nacin cuya infraestructura y tecnologa an se alinean con ms
facilidad al modelo del siglo XIX que al del siglo XXI, los retos que se
vislumbran en el futuro de Casa de las Amricas no son ni pocos, ni
pequeos. Lo cual hace aun ms sorprendente que sea, en efecto, un producto
de esta anticuada estructura, el nico vehculo que en la actualidad busca
descubrir, crear o, a lo menos, promover algn tipo de integracin cultural
entre las diferentes tradiciones post-coloniales que definen a los
habitantes de las Amricas y del Caribe.

La publicacin Anales del Caribe, con su formato polglota y su filosofa
liberal, ha hecho suya la tarea de diseminar el pensamiento intelectual de
las principales personalidades de la regin en idiomas francs, ingls y
castellano, proporcionando una oportunidad invaluable de encontrar en un
mismo sitio las diferentes perspectivas propiciadas por un bagaje histrico
que es tan diverso como es compartido.

Me encontraba yo en la feria del libro de San Martn a principios del mes
de junio, entre un grupo de panelistas calificados, indagando su opinin
respecto al elemento especfico que pudiera actuar como nexo particular
entre los habitantes del Caribe algo que fuese compartido por todos los
antillanos, mas no por todos los habitantes del planeta, por as decirlo.
El consenso entre mis entrevistados fue que tal nexo exista, pero la
respuesta ms satisfactoria a la hora de conceptualizar aquel lazo fue la
nocin, algo etrea, aunque no por ello menos vlida, de un ritmo, una
cadencia, una actitud compartida. De ms est decir que plasmar tal
elemento en una revista, inclusive una tan atrevida como Anales del Caribe,
es prcticamente imposible. Ese es el tamao del reto al que se enfrenta,
no slo ya Casa de las Amricas, sino el resto de la comunidad intelectual
que habita entre Cuba y Venezuela; un reto similar al que enfrentan los
habitantes de Amrica Latina. De cierta manera, es caracterstico de su
mpetu y su perfil que la nica entidad con la visin y las agallas para
enfrentarse a tal realidad sea Casa de las Amricas.

** Montague Kobbe
   montycobbe@hotmail.com
   Escritor venezolano (Caracas, 1980). Ingresa a la Escuela de Letras de
   la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve) en
   1998; en 2000 parte a la Universidad de Bristol
   (http://www.bristol.ac.uk; Reino Unido) para completar su licenciatura
   en literatura inglesa y filosofa (2003). Posteriormente completa una
   maestra en la Universidad de Leeds (http://www.leeds.ac.uk; Reino
   Unido) en literatura y cultura norteamericana (2004). Entre 2005 y 2008
   escribe una novela y una coleccin de cuentos en ingls al igual que una
   coleccin de cuentos en castellano. Repetidos fracasos en su intento por
   publicar la novela en el Reino Unido lo llevan a emigrar al Caribe en
   2008. Durante 2009 ha publicado crnicas, artculos y perfiles en
   peridicos y revistas de Anguilla, Sint Maarten y Antigua, como Anguilla
   Life, Daily Herald (Sint Maarten), The Anguillian y Lime (Antigua).
   Actualmente trabaja en un nuevo proyecto literario. Mantiene una
   bitcora literaria en http://mkobbe.blogspot.com.



=== La importancia de ser intelectual      Leopoldo de Quevedo y Monroy ===

El ttulo me supo al de Wilde, pero lo tom para divagar un poco a partir
del tema que trae el socilogo venezolano Rafael Fauqui en la revista
literaria Letralia (http://www.letralia.com/214/articulo04.htm). Cita, para
afincarse en su escrito, a Sartre y a Kierkegaard. Qu de monstruos.

Desde pequeo pasaron a mi lado personajes a quienes les o decir que
fulano o sutano eran unos intelectuales. Tuve curiosidad por conocer alguna
vez personalmente a algunos de esos menganos. Hay palabras que se llevan un
airecito de importancia, yo no s... Ms tarde o la fbula de Nietzsche
sobre el camello, el len y el nio en su libro As hablaba Zaratustra, y
me di cuenta de que ese tal Dionisos s haba sido un intelectual, con toda
la barba.

Quin, creo yo, que es un intelectual? A lo largo de mi vida, muy corta
todava lo confieso, he conocido a mucha gente. A unos en persona, a
otros en enciclopedias, de unos he visto sus acciones, de otros he odo
ancdotas o he ledo sus obras. A unos los he visto en fotos con barba y
con sombrero, a otros con gorra y con anzuelo, a otra con el cabello
candelo y una bata blanca, de algunos he odo su voz en disco, a otros los
he visto montados en un caballo blanco con una espada en alto o sentados
escribiendo con una luz al frente.

Ser intelectual, pensador, hacedor de pensadores, divagador de parajes no
socorridos, buscador de incgnitas cercanas, esculcador de cachivaches
olvidados, preguntador de razones que pesan en la nuca. Gimnastas que toman
distancia de Midas, de las gallinas de huevos de oro y de contar mal y de
nuevo el cuento de Lolita. Es tan difcil encontrarse a boca jarro con
personajes de estos en la calle o en el almorzadero del pueblo o en la
oficina o en la fbrica o cuando uno abre un libro.

Lo que es fcil es hallar a la vuelta de la esquina al concejal y sus
escoltas, al ex profesor del que ya nadie se acuerda, o al escritor autor
del best-seller sentado en una feria cansado de firmar o al poeta que
regaa a las palabras o maldice palabrotas.

Tal vez, si nos pusiramos el casco de Scotland Yard con lupa y overcoat y
saliramos por teatros, por cafetines baratos, en casas despintadas o
visitramos con frecuencia un par de libreras, tendramos la sorpresa de
toparnos con alguno de ellos. De pronto no estaran afeitados, andaran
solos y regresaran a casa en bus a leer, a or a Gardel, a Cuco Snchez o
a Pavarotti o a escribir su penltima crnica o a tomar changua con leche,
huevo blando y cilantro.

No es fcil ser intelectual. No bastar escribir diez o veinte libros,
hablar por la TV o hablar ingls o radicarse en Uruguay, o ser amigo de
Fernando Gaitn, o untarse de perfume Grand Monsieur o ensear en una
universidad. Tendr que ser alguien muy humano, alejado de los polticos,
crtico del statu quo y del qu dirn, preocupado por el ambiente y el
armamentismo. Hablar bajito, pero duro. Mirar ms all de sus narices y
jams tolerar las injusticias aunque l no las haya sufrido. Le importar
la vida, aunque peligre la suya.

S, ser intelectual es ser consciente del pasado, vivir en el presente y
cavilar sobre el futuro, sin pedirle permiso al pensamiento.

** Leopoldo de Quevedo y Monroy
   leoquevedom@hotmail.com
   Escritor colombiano. Abogado egresado de la Universidad Libre
   (http://www.unilibre.edu.co) y magster en Docencia Universitaria por la
   Universidad del Valle (http://www.univalle.edu.co). Ha publicado
   Confesiones de un cura casado (Corredor, 1999), El anteproyecto y el
   proyecto de investigacin, los poemarios Versos sacros y profanos (Artes
   Grficas del Valle; Cali, 2005) y Cotidianidad en Re-verso (Artes
   Grficas del Valle; Cali, 2006) y diversos materiales en el diario El
   Tiempo (Cali) y la revista Plenilunio. Ha participado en eventos
   literarios como la Hora de la Poesa en la Feria del Libro en Bogot
   (2005), el V Festival Internacional de Poesa en Cali, la XI Feria del
   Libro Pacfico y otros.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== El autor de La Guajira en la obra de Garca Mrquez ===================
=== Descubriendo a Vctor Bravo Mendoza      Jaime de la Hoz Simanca ======

      (Nota del editor: este mes ser presentado el libro La Guajira en la
      obra de Gabriel Garca Mrquez, del escritor guajiro y descendiente
      de venezolanos Vctor Bravo Mendoza, durante la 22 Feria
      Internacional del Libro de Bogot, que tendr lugar del 12 al 23 de
      agosto. El periodista Jaime de la Hoz Simanca ha preparado, en
      exclusiva para los lectores de la Tierra de Letras, este perfil en el
      que el autor da cuenta de su vida y de su trabajo).

I

Los libros de Vctor Bravo Mendoza ocupan dos paredes de un estrecho cuarto
ubicado a un lado de la sala. Estn organizados y escalonados en un mueble
fino de madera, cubiertos por una inmensa manta de plstico que los hacen
invulnerables al polvo que se filtra por la ventana. Los ms grandes tienen
su propio espacio y estn en la parte superior de los anaqueles. El resto
de obras se estira a lo largo y ancho de los tablones, confundidos en sus
gneros y dismiles en temas, cartulas y colores.

La Guajira en la obra de Gabriel Garca Mrquez, su ms reciente produccin
literaria, espera un resquicio del anaquel para ubicarse y mostrar en su
lomo el ttulo de un libro que prximamente se presentar en la Feria del
Libro de Bogot, en medio de una gran expectativa que todava sobrevuela en
el mundillo de las letras. Su autor, Vctor Bravo de los Bravo de
Venezuela se ha batido a duelo con los adverbios, adjetivos, pronombres y,
en general, con las palabras; pero, sin el reconocimiento debido, tal vez
por mantenerse al fondo de su refugio, ubicado en una provincia olvidada.

Vctor Bravo quiere a los libros como a sus hijos. Por eso, los conserva
intactos, apenas profanados por una lectura cuidadosa que fue determinante,
en tiempos lejanos, para sus ambiciones de convertirse en un escritor con
reconocimiento nacional. Los exhibe con un orgullo sin lmites, deslumbrado
por aquella Babel de letras que ha sabido cultivar con esmero y con la que
trabaja todos los das en medio de los recuerdos que todava quedan.

Entre centenares de obras hay varias ediciones de Azul, del poeta
nicaragense Rubn Daro. Fue el primer libro que le regal su madre y con
el que comenz la ruta hacia la poesa, un extrao destino en aquel pueblo
buclico que slo incitaba al trabajo de campo y al pastoreo de cabras y
vacas. Los versos de Azul los sabe de memoria al igual que los pasos que
dio el poeta en los lejanos aos de su vida cruzada por una melancola
infinita. Por eso sabe, y lo dice ahora, que Daro public Azul en 1898 con
una carta prlogo de Juan Valera. Sabe, adems, que fue gran amigo del
escritor colombiano Jos Mara Vargas Vila, quien escribi Rubn Daro, el
libro que traza una semblanza inquietante del poeta. Y por eso, adonde
asiste para dictar sus talleres de literatura, lleva consigo una o dos
ediciones de la obra.

A Vargas Vila lo sigui luego de aquel descubrimiento de los versos del
poema pico. Tena catorce aos de edad cuando ley Emma y Lo irreparable,
los dos cuentos largos que acompaan a Aura o las violetas, la primera
novela del conocido panfletario. Despus lo busc como el aire hasta
reconocer a un autor prolfico que haba sacudido la Iglesia con sus
diatribas, que se haba regodeado hasta el infinito con sus novelas
lujuriosas y que logr ser el escritor hispanoamericano con ms libros
traducidos al francs, sin excluir a reputados prosistas espaoles.

As, se volvi un admirador y amante de la literatura de El Divino, como le
llamaron sus bigrafos. Recuerda las lecturas silenciosas de El huerto del
silencio, Los discpulos de Emas, Huerto agnstico, Archipilago sonoro,
al igual que su obra poltica Ante los brbaros. Pretritas, una de las
obras ms representativas del escritor bogotano, le permiti conocer a
Digenes Arrieta, quien fue ministro de Educacin de Venezuela y uno de los
ms grandes oradores colombianos. El discurso de Vargas Vila en la tumba de
Digenes Arrieta, en Venezuela, fue la referencia que le produjo un deseo
irrefrenable por saber ms de aquel personaje que haba desafiado a la
sociedad de su poca en medio de una persecucin implacable del gobierno y
de las autoridades religiosas.

***

      Yo nac en Distraccin, Guajira, el 28 de abril de 1956. Soy hijo de
      Guillermina Mendoza y de Vctor Bravo Mendoza. En la infancia remota,
      mi padre fue el gua, y mi madre, la luz. Recuerdo que mi padre deca
      que lo ms importante de un hombre era el mantenimiento de su honor,
      a costa, incluso, de perder la libertad. Mi madre fue la que me
      ense a leer a travs de una bola de caucho que tena el alfabeto
      escrito a relieve, al igual que los nmeros arbigos.

      Por el polvo que haba en las calles de mi pueblo, a veces senta la
      magia de lo potico al observar que cuando la pelota me golpeaba en
      la piel se quedaban marcadas las letras. En ocasiones jugaba con mis
      compaeros tratando de formar palabras con sentido de acuerdo con las
      letras adheridas a la piel.

      Mi memoria alcanza hasta los cuatro aos. Distraccin era en ese
      entonces un pueblo que tena una vegetacin y unos rboles frutales
      que jams yo he podido conseguir en otros sitios. Haba una fruta que
      llambamos pamplenusa, parecida a la toronja, con cscara verde por
      fuera, pero de un color rosado intenso por dentro. Eso formaba parte
      de uno de mis dos parasos, porque el otro eran las cristalinas aguas
      del ro Ranchera, el que no slo atraves con mis brazadas largas,
      sino que utilic para enviar mensajes al frica a travs de
      muequitos que moldeaba en barro despus de dejarlos cocinar al sol a
      la orilla del ro y embalarlos en estuches de los frutos del
      algarrobo.

      Mi madre ayudaba mucho a mi padre en las labores del campo,
      acompandolo a llevar los frutos maduros a las plazas de Valledupar
      y de Riohacha. Para que no se daaran en el viaje, haba que
      envolverlos en papel peridico que yo consegua en los hogares de las
      familias pudientes de Distraccin. Pero antes de utilizarlos, me
      sumerga en el mundo de los comics, esos muequitos cuyos vistazos me
      fueron afianzando en el amor a la lectura.

      Recuerdo las historias encantadas de Mandrake y Tarzn, pero la que
      ms me gustaba era la tira cmica de Chanoc, que lleg a mis manos a
      travs de revistas mexicanas. De all tambin conoc las aventuras de
      Santo, El Enmascarado de Plata, a quien acompa en mi imaginacin en
      su lucha contra las momias de Guanajato. Yo puedo decir que descubr
      la lectura a travs de los peridicos y de sus suplementos literarios
      en los que encontr por primera vez la poesa, los versos y las
      metforas.

      Mi abuelo paterno se llamaba Vctor Bravo, un nombre que ha sido
      constante en mi familia. En este momento somos siete Vctor Bravo y
      hay tres que nos llamamos Vctor Bravo Mendoza, aunque el Mendoza no
      es familiar entre los tres. Mi abuelo naci en El Molino, Guajira,
      hijo de un seor que vino desde Coro, Venezuela, y form su familia
      en ese pueblo. All naci mi padre, tambin Vctor Bravo. A mi abuelo
      paterno, con quien viv hasta los trece aos junto con mi abuela, lo
      recuerdo como la presencia de un ngel dentro de la familia.

      Mi abuela, Margarita Policarpa, era todo lo contrario del abuelo:
      recia y de carcter fuerte; una negra guajira reconocida por su
      vocacin libertaria que dispona a sus antojos del dominio que
      ejerca en su reino. Despus de acontecida su muerte comenz a
      resquebrajarse el emporio familiar.

      A mi abuela materna, Nicolasa, la evoco como un ser angelical a la
      que siempre encontr apegada a una religin que denominaban Aleluya,
      aunque nunca la practic para atraer feligreses sino para sentirse
      bien consigo misma.

      De mi abuelo materno tengo los recuerdos de una persona dedicada,
      sobre todo, a los negocios y a los viajes al igual que a las mujeres.
      No vivi en un solo sitio y tuvo veintids hijos con nueve mujeres.
      An no s cuntos ms permanecieron clandestinos ni cuntas mujeres
      quedaron ocultas.

      Yo estoy en Distraccin hasta la edad de 17 aos. Despus de Azul
      aparecieron los clsicos rusos, en especial uno, Len Tolstoi, quien
      logr estremecerme con su novela Resurreccin, que casi no se
      menciona. Tambin le La guerra y la paz, Ana Karenina. A los ttulos
      enumerados se suman los de otros autores: Crimen y castigo. Almas
      muertas. La madre. No eran lecturas guiadas, sino por el simple gusto
      de descubrir otros mundos y personajes que se iban revelando ante mis
      ojos mediante descripciones fantsticas. Mi lugar preferido para
      poblar la cabeza de imgenes era la orilla del ro. All me
      alimentaba con frutos y con la agita del coco biche, mientras
      Raskolnikoff vagaba por las calles sin conocer su destino. Recuerdo
      bien a ese personaje. Tambin lea en la escuela que quedaba en la
      periferia, donde nadie me molestaba. Pero s recuerdo que alguna
      gente pasaba y me deca: Te vas a volver loco de tanto leer, te vas
      a confundir.

      Al poco tiempo me fui para Marsella, Risaralda, el pueblo ms liberal
      del mundo donde termin mis estudios como tcnico pecuario y
      agrcola, la carrera que mi padre me pidi que cursara con el
      propsito de que retornara al campo para continuar sus pasos. Pero la
      biblioteca de Marsella me puso en contacto con otros autores y
      entonces mi visin del mundo se hizo ms grande. All conoc el Libro
      Rojo de Mao Tse Tung y Las cinco tesis filosficas. Tambin descubr
      a Federico Nietzsche. En esa poca an no escriba ni saba lo que
      era ser escritor.



II

A los veintids aos, Vctor Bravo lleg a Maicao, un pueblo catico donde
el comercio y las mercancas de contrabando se haban tomado las calles
cruzadas del centro y los alrededores. La impresin fue tenaz, segn sus
propias palabras. Una sensacin de desarraigo constituy el primer impacto
que golpe las ilusiones construidas en las breves playas del ro de su
Distraccin natal.

No quera estar en Maicao: quiso huir, volver a su pueblo, regresar a
Marsella o abordar una nave de sueos que lo transportara al frica, de
donde provena, segn l, pues as lo indica el color de su piel. Porque
vio a esa tierra de mezclas raciales con vientos permanentes y tierra que
se pegaba al rostro en medio de una desesperacin que se sala de madre.
Fue entonces cuando pens que prefera al Maicao de los charcos y no al de
la brisa, porque el primero permita tener los pies llenos de barro, pero
el segundo llenaba los ojos de tierra.

Sin embargo, el tiempo cambi una visin inicial que hizo pensar al
escritor en ciernes que Maicao estaba ms cerca del gnesis que del
apocalipsis. Entonces pens que aquella tierra sometida a los vaivenes de
un comercio feroz podra tener tambin un engrandecimiento cultural
fundamentado en su ubicacin geogrfica y en la trietnicidad que ocupa ese
espacio.

As, conform un grupo de jvenes amantes de las artes y las letras y junto
a ellos comenz a generar un ambiente cultural que, poco a poco, se fue
abriendo paso en medio de una cotidianidad atravesada por la mercadera de
contrabando y por el arribo de multitudes de comerciantes que llegaban de
todas partes y de ninguna.

Al poco tiempo naci la Casa de la Cultura de Maicao, la primera piedra de
una labor en la que habra de dejar huellas imborrables. Durante doce aos
fue invitado a la Feria Internacional del Libro y nunca fue en
representacin de Distraccin ni mucho menos de Riohacha, sino de Maicao,
ese pueblo del que termin enamorndose para siempre y al que muchos le
atribuyen su origen. Pens, incluso, en un proyecto de vida para vivir all
porque, segn l, era el punto clave para concretar un trabajo cultural.

De aquel trnsito que termin afianzando su vocacin literaria prevalecen
un ensayo sobre Maicao que aparece en la antologa Literatura y ciudad; y
el recuerdo imborrable de Francisco Piratova Arias, el amigo ms grande que
ha tenido en la vida, un llanero de Villavicencio a quien, an hoy, lo mira
con una inteligencia rayana en la genialidad, coeditor de la revista Entre
Letras, cuya poesa y a l mismo, se lo llevaron para siempre, hace cinco
aos, varios balazos que nadie sabe de dnde salieron.

En aquella tierra calurosa del norte de La Guajira, Vctor Bravo mantuvo
una actividad febril a favor de la cultura que terminara afirmando sus
sueos de infante. Durante ocho aos sostuvo una revista oral literaria que
funcion con un sugestivo lema: Espacio abierto para cerrar un vaco, y
por el que desfilaron, entre otros, Rafael Humberto Moreno-Durn, lvaro
Pineda-Botero, Jos Luis Garcs Gonzales, Csar Valencia Solanilla, Arturo
Alape, Santiago Ariza, Germn Vargas Cantillo y Jorge Garca Usta.

***

      Cuando comenc a escribir, se apoder de m un temor: dejar mi obra
      incompleta. Ya tengo varios libros, tal vez los que he deseado. Pero
      el gran libro me hace falta. En l quiero referirme al poeta Csar
      Vallejo, a Garca Mrquez y a Pablo Neruda. Lo imagino como un libro
      de ensayos en el que se entrelazan los tres pensamientos.

      Pero, no lo niego, la muerte me puede sorprender en cualquier esquina
      y he ah mi temor. Yo conozco este pas: maana puedo estar muerto.
      Yo acompao este tema con versos del poeta ingls George Meredith:
      La muerte? / Ya he visto bastante; / no le temo: / no es ms que el
      otro lado de la puerta. Hay que entender, de todas maneras, que uno
      cumple su ciclo y entonces se necesita experimentar qu encuentra al
      otro lado de esa puerta.

      Aqu en Riohacha estoy en la misma cotidianidad del trabajo, pero sin
      dejar de ser gestor. Acompao el proceso de formar el sistema de
      cultura para el departamento de La Guajira en mi condicin de
      consejero en literatura. En estos momentos soy el presidente del
      Consejo Nacional de Literatura, lo cual me permite ser miembro del
      Consejo Nacional de Cultura ante el Ministerio del mismo ramo. Soy el
      nico costeo, el nico que se come las eses que, elegido por
      votacin, conforma dicho consejo. No fui nominado a dedo, sino por
      eleccin nacional.

      De la msica? Me perturba para leer, pero me gusta mucho escucharla
      cuando escribo. Si escribo una poesa inspirada en las vicisitudes de
      mi entorno, me acompao de msica social. Entonces recurro a las
      notas encantadas de Al Primera, Vctor Jara o Violeta Parra. La
      msica clsica la tengo reservada para las narraciones que requieren
      un ritmo especial y un desenvolvimiento armonioso en cada frase.

      Poetas? Admir a Pablo Neruda y todava prevalecen vestigios de esa
      especie de adoracin. Sin embargo, Csar Vallejo es el culpable de
      que me haya ido separando del gran vate chileno. Hay ms, por
      supuesto: Walt Whitman, por su fuerza interior; Hctor Rojas Herazo,
      quien reivindica el cuerpo, pues no slo somos espritu. La feliz
      circunstancia de haber encontrado a Rojas Herazo en mi camino llev a
      que intentara escribir sobre el desierto. En mi pensamiento mi mayor
      metfora es La Guajira. Me ha costado mucho ese tema, pese a que
      conozco mi desierto, lo he caminado.

      Cuando viaj en busca de los cuentistas guajiros tuve la oportunidad
      de recorrer ese espacio al que no designara con el nombre de
      extico, pues parecera que no nos perteneciera. En cambio, s tiene
      una naturaleza mgica que no la hay en ningn otro espacio del
      universo. Hay poemas hermosos de poetas que por haber viajado al Cabo
      de la Vela lograron versos con matices distintos a los de su potica
      tradicional. Y no slo los poetas del Caribe sino los de otras
      regiones. Tengo el testimonio de andinos, antioqueos y de bogotanos.
      Sin olvidar, imagnese!, Cuatro aos a bordo de m mismo, de Eduardo
      Zalamea Borda y Luna de arena, de Arturo Camacho Ramrez, dos
      monumentos de la literatura del desierto de La Guajira.

      Que si he llorado? Mucho! Me he puesto una mscara para enfrentar
      la vida porque soy muy sensible. Lloro por una injusticia y tambin
      frente a un noticiero de televisin. Romeo y Julieta fue una
      revelacin mientras apuraba sus pginas. Y no niego que derram
      lgrimas al descubrir aquella relacin funesta de amor, al igual que
      cuando le las vicisitudes amorosas que se suceden en Resurreccin,
      de Tolstoi, a quien ya mencion. Ahora bien, releyendo esos mismos
      libros, no entiendo aquel llanto. Debe ser que, efectivamente, la
      sociedad nos corrompe despus del estado de pureza por el que todos
      atravesamos.

      Que cmo quisiera morir? Lo digo en un poema: No ser a travs / De
      una ventana / Donde pronuncie / Mi adis de partida / Tengo demasiado
      / Fuego en las pupilas / Para dejar en cuarto / Oscuro / Las cenizas
      de mi vida. As, de esa manera. Creo que me gustara morir viendo
      porque esa debe ser la esencia de la muerte. Hay que esperarla con
      los ojos abiertos.



III

Vctor Bravo se enorgullece de contar en su extensa biblioteca con libros
de su autora y otros antolgicos en el que su nombre tambin aparece.
Algunos son decenas de ejemplares repetidos que l va regalando, con el
correspondiente autgrafo, a todo el que, segn l, tenga merecimientos
para recibirlo.

Inicialmente, public dos libros de antologa que financi con recursos
extrados de su propio bolsillo que hicieron tambalear el patrimonio
familiar. Y todo obedeci a una razn elemental: Vctor Bravo Mendoza, este
escritor que vibra con los libros, quera que en La Guajira hubiese
escritores como hay compositores en la msica vallenata. Lo logr en parte,
porque las antologas despertaron un inusitado inters y una gran
sensibilidad en los crculos de intelectuales jvenes del departamento. Hoy
contina con la valiosa labor de inducir a muchas personas en el difcil
oficio de escribir: es director fundador del taller Cantos de Juy, al
igual que del taller Renata Guajira, apndice de Renata (Red Nacional de
Talleres de Escritura Creativa del Ministerio de Cultura).

Los libros siguientes fueron financiados, pues ya comenzaba un
reconocimiento que ha alcanzado el nivel nacional. Los gritos del olvido
fue su primer libro de poesa. Despus public Martirologio de los mbitos
de ego en ese otro que me sueo, la muerte recurrente en el lado opuesto de
la vida, la ausencia, los sueos, el recuerdo de la abuela, domadora de
hombres a travs de los hijos y la presencia de Lenis Mara Estrada, su
esposa, y Alexis y Carlos Alberto, sus hijos. Es, digamos, la sucesin de
una identidad a travs de la familia o una metfora sobre La Guajira.

El V Concurso de Investigacin en el Departamento lo gan con el libro La
Guajira, ecologa y metfora. En l hace un reconocimiento a Armando
Torregroza Prez, poeta del Magdalena, autor de Guajirindia, sobre quien ha
pesado un injusto olvido. Su otro libro fue La Guajira en su literatura,
pensado y concebido con la conviccin de que en esta tierra subyace una
literatura propia que incluyen textos escritos en otra lengua que hablan de
la dimensin de las razas y de otra manera de sentir el mundo.

Por eso seala que el mar de La Guajira es distinto a cualquiera otro en el
mundo; que el desierto guajiro es nico e irrepetible, y que, adems, ah
est Un asilo en la Goajira, novela indigenista publicada en 1904 por
Priscila Herrera. Ah, y Los dolores de una raza, novela histrica publicada
en 1936.

***

      Hay algo importante que se me haba olvidado y que he descubierto
      hace poco. En mis comienzos yo tena la idea de que era escritor por
      herencia gentica por parte de madre, los Mendoza. Yo vea en mi mam
      a una artista y una poseedora de gran sensibilidad, incluso para
      vivir. Adems, haba un to de ella que tocaba acorden. En la
      familia hay artistas, aunque lejanos: Mximo Mvil era sobrino de mi
      abuela materna y Nicols Colacho Mendoza tambin era pariente de
      ella.

      En 1995, tal vez, descubr a un autor venezolano que se llama Vctor
      Bravo. En una revista, de cuyo nombre no me acuerdo, le una resea
      de un libro suyo que se llama El poder de la ficcin. Aquel Vctor
      Bravo naci en 1942 en Coro, Venezuela, de donde vino mi bisabuelo.
      Entonces, en la bsqueda de ese parentesco, me enter de que all
      tienen los mismos nombres que nosotros tenemos en la Guajira
      colombiana.

      l est vivo pero no he tenido la oportunidad de conocerlo sino a
      travs de El poder de la ficcin. Pero s que posee una prolfica
      obra crtica, entre otros libros uno que lleva un ttulo muy hermoso:
      El geranio en secreto convertido, dedicado a su hijo, el poeta Vctor
      Manuel. Alguna relacin debe existir en esa especie de misterio
      familiar que algn da habr de descifrar.

** Jaime de la Hoz Simanca
   delahoz.jaime@gmail.com
   Periodista y catedrtico colombiano. Ha sido tres veces galardonado con
   el Premio Nacional de Periodismo Simn Bolvar. Coautor del libro de
   crnicas y reportajes Trece claves para soar y de los textos didcticos
   Crnica y Reportaje.



=== Oscar Saavedra Villarroel =============================================
=== Hay que atreverse a cambiar ===========================================
=== el engranaje neoliberal del pensador vegetal      Augusto Rodrguez ===

Oscar Saavedra Villarroel (1977) es licenciado en educacin por la
Universidad Tecnolgica Metropolitana (Utem). Fue becado por la Fundacin
Pablo Neruda en 2005. Ha participado en el Taller de Poesa de Balmaceda
1215 con Edwin Daz y Elvira Hernndez; en el Taller de Teatro para
Profesores impartido por Patricia Tamargo (Universidad Arcis, 2001);
participa en el Proyecto Cine Clubes Escolares, organizado por el rea de
Cine y Artes Audiovisuales de la Divisin de Cultura del Ministerio de
Educacin de Chile con talleres impartidos por el crtico de cine y
profesor doctor David Vera Meigg; organizador del Cine Foro Pedagoga y
Cine (Utem); editor de la revista Paedagogus (2000); mencin honrosa del I
Concurso Nacional de Literatura Joven Poesa y Cuento On Line, categora
Poesa; segundo lugar (2001) en el Concurso de Teatro Infantil, Provincia
Cordillera, con la obra El muro de los ideales, en 2003 con la obra Mi pap
se fue a la guerra o se perdi en una esquina y en 2005 con Un guio de los
nios a la poesa chilena; en 2003, mencin honrosa en el concurso de
poesa Conmemoracin del trigsimo aniversario de la muerte de Pablo
Neruda, con Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Miguel Arteche, Fernando
Quilodrn  Volodia Teitelboim en el jurado; en 2005, mencin de honor en el
XXVII Concurso Nacional Arte y Poesa Joven de la Universidad de
Valparaso. Ha participado en diversas lecturas de poesa: Poquita fe, II
Encuentro Latinoamericano de Poesa Actual, Fiesta de la Cultura, Da
Internacional del libro, Feria del Libro Usado, Violento Sur, Valdivia;
Poesa en Trnsito, Concepcin, Poesas de Emergencia, Valparaso; Lecturas
en el Yacana, Per, presentacin del libro Anomalas en el Averno, Per; ha
sido publicado en Anomalas, 5 poetas chilenos, editorial Zignos, Per,
2007; es editor del rea Literatura y crtico de teatro de la revista
Indie.cl. Ha publicado en revistas de Mxico, Venezuela, Chile y Costa
Rica; actualmente escribe su libro dOPING hISTRICO, que est constituido
por Tecnopacha, Pascidio, Pachas, Espunkas y Visiones panpticas, y una
novela llamada Biblia que es un anexo escritural al libro anteriormente
citado, cuyos primeros ttulos sern publicados en Per (editorial Zignos)
y Espaa (Ediciones Amarcord).

Oscar, cundo y por qu empiezas a escribir poesa?

Comenc a escribir por necesidad. Una necesidad que naci en la
adolescencia. Una adolescencia feroz, poltica viene de familia. En donde
el sentimiento es distinto, es un globo hormonal y un mundo de ideas a las
cuales cuesta darle forma, quiz la carencia de herramientas, quiz la
aglomeracin que no debe dejar al ser creativo en donde la visceralidad
reina por sobre lo racional. Desde esa irracionalidad bien autista por lo
dems, parte de una personalidad construida a base de experiencias
trgicas comenzaron mis primeros versos. Versos que a su vez eran msica.
O en realidad eran pura msica como, deca Enzensberger. Msica que me ha
seguido como mi sombra, claro que una sombra con mensajes directos. Siempre
he pensado que al leer un poema ste vuela por el aire y llega a odos o
sensibilidades que perciben la resonancia verbal de las palabras. Palabras
que he sentido en mi corazn o en mis pensamientos y que se han impuesto
por sobre la tempestad de la competencia o el fetichismo de lo meditico.
Por ejemplo, cuando comenc a escribir la dictadura militar se haba
digamos terminado, exista ese fraudulento concepto llamado transicin, que
dio paso a otra dictadura, la peor de todas, llamada neoliberalismo, con un
capitalismo sanguijuela.

Imposible que la adolescencia no sea el inicio. El inicio ms desordenado y
brillante de la escritura. De ah me dije: no ser nunca un poeta joven. Y
puse en un verso: yo mat mi juventud / para no ser viejo. Rebelda.
Atisbos de verdad.

Entonces cuando estaba en el liceo, jodido por esa juventud mediocre y
estpida, que slo pensaba en el ftbol, y que la transicin quera que
fueran unos jodidos amantes de la democracia, bien carcelaria por lo dems,
me encontr con la biblioteca, cuya arquitectura neobarroca me enamor. Ah
creo haber ledo a los simbolistas franceses, al Rimbaud, qu adolescente
poeta no se ha enamorado de Rimbaud, del Baudelaire de Las flores del
mal, imagnate, Las flores del mal! Y me hice adicto a un rincn en el
subterrneo, en donde las bibliotecarias, como caso nico, me dejaban
estar, leer, escaparme de las clases, de los partidos de ftbol de la
seleccin no s, pienso que el ftbol es una manera de mantener a la
poblacin en un estado vacuo, bien ordenados en su no pensamiento, es mi
paranoia, en fin, ah estaba ojeando la Broma, libros que conquistaban,
que te hacan volar o soar o detestar el catolicismo, porque a esa edad
uno se encuentra con El Anticristo, o Zaratustra, y crees que puedes poner
un pie sobre una poltica oportunista, de codazos; sobre la moral
amueblada; sobre el desesperado espectador sin espectculo. Ese fue mi
hogar, por sobre la labia del profesorado cansado de escudriar en su
lengua, el repetido discurso de la educacin a medias.

Qu poetas son tus referentes y cules son tus autores de cabecera?

Comenzar por los autores de cabecera, como la pelcula The Pillow Book,
en donde por costumbre se guardan los libros de cabecera o diarios de
vida que son una visin literaria, en las almohadas, adems y el porqu a
base de tu pregunta cito esta pelcula es que esta pelcula nos entrega
una visin de escritura y cuerpo. La unin entre ambas. Y creo que he
tenido ese tipo de contacto o relacin con los libros que han perdurado en
mi cabecera. Porque tambin tengo esos libros de velador, que me acompaan
como una enciclopedia, o esos libros que saco cada dos aos, porque son mi
fetiche o retrospeccin del tiempo, o esos libros para visitas: Oye, te
voy a mostrar un libro que te va a gustar mucho a veces he tenido dos,
para regalar, o ms. Eso me pas por ejemplo con Merville, Bartleby, el
escribiente. Como sali una coleccin de Lom bien barata porque tambin
tengo esa empastada, la personal, la para lucirme con mis invitados
sorpresa, que igual la compr barata en el Biobo, compr varias, creo que
cuatro, y cada vez que senta que alguien tena que leerlo, entonces lo
regalaba y le deca, por ejemplo al Joaco: hazlo correr. Es un libro
fenomenal y que puede acercar a las personas al pensamiento, al
cuestionamiento y a la lectura. Tambin una antologa de Girondo, esa que
hizo Sbato, y las regalaba, las compr baratsimas una vez en un
supermercado. Bueno, Girondo es importante. Algo que siempre he dicho, si
bien hay que leer lo que ms se pueda, tambin es preferible no intentar
leerlo todo sino leer bien lo poco y bueno que llegue a nuestras manos y
dejarlos como libros que podemos guardar bajo nuestra almohada, y leerlos
como tambin se debe leer la otredad, el silencio, la calle, las vivencias,
lo retrico del viento y el futuro del mar, Fahrenheit 451, de Ray
Bradbury, donde para que no desaparezcan los libros porque los quemaban,
haba que memorizarlos; yo dira que hay que comprenderlos y adherirlos a
uno lo que ms se pueda, para llegar al conocimiento puro Arthur
Schopenhauer, ese conocimiento que luego se expulsa como inspiracin o
gracia.

Uno de los libros de los que no he podido despegarme: Los cantos de Ezra
Pound autor y libro de cabecera, creo que esa obra es una creacin mayor,
una pica histrica-potica que ha marcado a muchos poetas. Tambin podra
hablar de Pablo de Rocka y sus gemidos. La metafsica de los Bello y la
esttica de Arthur Schopenhauer. Spoon River, de Edgar Lee Masters. Los
Beat, una generacin con fuerza, estilo, consecuencia y buena escritura
(luego en mis aos posteriores encontr patticos aquellos imitadores tanto
de los personajes como de sus obras, yo les llam la polica beat, en mi
Tecnopacha). Los objetivistas: Oppen, sobre todo, y A, lo que he podido
leer, de Zukofsky (a los imitadores de ellos les llam la mafia
objetivista). David Antin, lo poco que he ledo de l, siempre me tiene al
borde de la creatividad. Poesa universal traducida por poetas chilenos, me
gusta ese libro, abre mundos. Los poetas Tang, Sang, Kenneth Rexroth.
Maquieira, por facho que parezca, su obra es fenomenal, aunque tambin la
he visto en novelas de ciencia ficcin; Vila-Matas, Coetzee ahora ltimo,
Elvira Hernndez, Ariel Aparicio un poeta under que adoro y que conoc en
un bar, pero son como esas personas de Bartleby y compaa, que han
renunciado a la escritura, sin embargo, su obra es maravillosa, y creo que
quienes la conocieron en este caso, son los habitantes de ese bar, incluso
me quera llamar as, Zizek, Vallejo, uf, son tantos. Elliot, Derek
Walcott, Silvia Plath, Anne Sexton con un confesionalismo macabro,
Huidobro, Gonzalo Rojas y su sonido envolvente, mntrico, a ratos un canto,
Virgilio Piera, Ted Hughes, Maiakovsky, el viejoven Rimbaud, el potente y
rebelde Baudelaire, Nabokov y esa lolita loca y demente, Nathaniel
Hawthorne, Droguett y sus Patas de perro, qu libro, son tantos, por eso te
digo que no todos son los de cabecera; Lautramont, Celan, el Tarkovsky,
padre e hijo, Esculpir en el tiempo y el padre por El espejo, todo
Ungaretti, quien ha sido una de mis grandes influencias, Kafka, Damaris
Caldern y sus slabas; Ecce Homo, qu genial ese libro. Pero por sobre
todo, y lo repito, el viejo Ezra.

(Se me quedan muchos, incluso lo que estoy leyendo hoy en da, que no puedo
nombrarlos, todava no s si sern de cabecera).

Cmo ves el panorama chileno-potico actual? Qu escritores
recomendaras?

El panorama de la poesa actual el que conozco, porque esta respuesta de
por s es una respuesta a medias, no puedo ser arbitrario, pues me falta
por conocer y no caer en el error ese de decir: estos son los poetas que
forman el panorama chileno. Podra eso s nombrar nombres de amigos, de
poetas que he ido conociendo o de sus obras o procesos de obras, o de sus
libros que escapan de la capital capitalista. Tambin te podra decir soy
el visionario y hablar de estos diez, o dos o cuatro? Mientras menos
mejor, porque as mantenemos escondidos a los poetas, o no? esos
pensamientos me dan un dolor tico. Aun as: muchos de l@s poetas que
conozco, tienen fuerza. Me hacen creer que lo poco que s de panorama, es
vasto. Es fecundo. Creo eso s que hay que ir descubrindolo, y desde luego
los aos hablarn de l, no como la hegemona de un territorio o
institucin por sobre la independencia del ser y su lejana con el
establishment, no, sino como un pas en donde la diversidad debe tomar la
palabra, debe hacerse notar su punk, dialogar con sus geografas, debe
haber diferencias, distancias, debates.

El neoliberalismo capitalista quiere homogenizar, eso lo sabemos, decir que
slo hay una cultura por sobre las dems culturas y stas deben rendirle
pleitesas. Creo que ese es el pensamiento que se ha ido imponiendo. Pienso
que debo a ratos alejarme de mis gustos para saber apreciar el valor de
otros. Desde esa objetivizacin se debe hablar, entablar el dilogo, por
ejemplo, del concepto panorama en donde veo rebelda, en especial en las
regiones alejadas de Santiago y sus instituciones. Instituciones que ya
eligieron a sus efebos o ninfas. Que los tienen ah, pensando que escriben
un poema fuerte, pero como dice mi amigo Alexis Donoso, se alejan del poema
peligroso, el poema que no cualquier acepta, menos las intis concepto
tecnopachamnico. Y escriben lo que yo llamo el poema capitalista. Que
quiz no es su misin y uno puro quiere que se rebelen, eso es parte de
uno. Aunque con esto tampoco quiero generalizar, porque he visto rebeldas
y alejamientos drsticos, y eso me hace pensar que las instituciones no
siempre pueden agarrar un cerebro y moldearlo a su gusto. Es que, sabes,
pienso que las instituciones, que deberan ejercer su verdadero rol, ya
tuvieron su tiempo, y su tiempo no ha generado ms que distanciamientos,
pocas oportunidades, vuelvo a citar una frase que me ha seguido: Cuando el
ser humano entra en una institucin, se olvida del ser humano, y slo
piensa en la institucin. Un ejemplo evidente son las bibliotecas:
hermosas, geniales, libros nicos, de algunas universidades. Y que en todos
lados dice: lean, es lo mejor que puede pasar en sus vidas, la lectura
es un derecho, etc. T crees que esa institucin abrir sus puertas y les
dir a las personas de poblaciones, jvenes extraos en sus vestimentas,
abuelitos humildes, seoras dueas de casa, vengan, aqu tienen libros
maravillosos que, como dicen los carteles, pueden leer? No. Y eso ha
pasado tanto con la educacin como con la cultura en general. Un
aislamiento. Una falta de oportunidades. Y se habla de democracia. Y de un
pas en donde las instituciones hacen bien su trabajo risas.

Aunque por otro lado, en relacin al panorama, no podra afirmar nada,
porque todava me falta por conocer bastante, pero recomendara dar unas
vueltecitas al desconocimiento, acercarnos a la arena, no slo observar el
mar, sino dibujarlo a travs de textos que nos hacen sentir la marea o lo
brgido de las olas, sentir un rbol o lo cementado del rbol por sobre la
tirana imponente de las montaas, sentir el fro, el hielo que cae a
travs de las nubes o como iceberg, el norte, el sur y despegar un poco los
ojos del centro, dialogar con el misterio, potencializarse mutuamente, no
esconder el sol bajo una aguja, no.

A quines recomendara, a los que no se han ledo del todo, a los que no se
ha ledo bien todava, a la otredad de la escritura. De los que conozco,
Arica: Markos Quisbert, Daniel Rojas Pachas; Iquique, un amigo que quiero
harto, Juan Jos Podest y su Novela negra, que queremos publicar en
Andesgraund, Marcelo Ramos, me le tambin el libro que public Juan
Malebrn en Yerba Mala Cartonera, Reproduccin en curso, que est bien
desgarrador; Antofagasta, Marietta Morales, Copiap, Vctor Munita y su
libros casi todos publicados en Cuarto Propio, Cristin, Christopher
Malebrn, Juan Santander, Ada Osses, Carolina Mayerovich; de Coquimbo:
Alejandro Jordn que reside ah pero es ariqueo, Kamila Muoz Valle del
Elqui; Valparaso: Karen Hermosilla, Marcela Parra, Jaime Elgueta, Antonio
Rioseco que hizo un muestra de poesa indita de Valparaso, Juan Eduardo
Daz, que hace poco me envi su libro, Fernando Ortega, C. Fandez, Absaln
Opazo, Amrica Merino, Sebastin Farah, Banda, Daniel Tapia, Nenen entre
otr@s; San Antonio: Florencia Smiths, Yeko Aguilera; San Felipe, Felipe
Moncada; Curic: Eduardo Leyton, Gisella Moretti, Rodolfo de los Reyes,
Matilde Mndez, Rodrigo Gonzlez, Mauricio Tapia, Constanza Artiz; Talca:
Cristbal Ramrez, Diego Muoz, Gustavo Palavecino, un amigo que en
realidad est estudiando all y es Juan Carlos Veloso muy joven l que
adems es un gran gestor cultural y ha entablado dilogo con distintos
colectivos de arte, Luis Herrera y su hermetismo performtico; Santa Cruz:
Marcela Menares; San Fernando: Priscila Lagos; Chilln: un poeta que es uno
de mis mejores amigos, Milton Leiva y su Elega para fantasmas, que da la
casualidad que nos conocimos muchos aos atrs, a travs de mi primo,
punkys todos, anarkos por excelencia, Santiago Bonhomme, hay que poner ojo
en l, Rodolfo Hlousek, tiene unos textos desbordantes, Patricio Morales,
Alejandra Contreras, Arnaldo Donoso; Concepcin, Oscar Petrel, Jorge Cid,
Ricardo Espinaza, Greta Montero, Cristin Lagos y su colectivo Tres
Mujeres, Dafne Meez; Temuco: Oscar Mansilla, Gerardo Quezada, Camilo
Herrera, Csar Cabello, Christian Martnez; Valdivia: Bruno Serrano
Navarro, Cristina Bravo, Guido Arroyo, lvaro Pereira, la
patagona-valdiviana Ivonne Coucar; Osorno: Cecilia Prez, Cristin
Antillanka, una de mis poetas predilectas, Roxana Miranda Rupailaf, Juan
Pablo Huirimilla; Puerto Montt: Nicols Said, Carolina Caro, Marcos Leiva,
Eduardo Fernndez, Poli Roa, Persus Nibaes, de la Unin, Paullete Vsquez,
Pa Sommer, etc.

En Santiago conozco a muchos: el colectivo Florerito Quebrado, los
Neodecadentes, que he ido conociendo ahora ltimo y estn en una bsqueda
reinteresante, los chicos de la revista Pjaro Verde, muchos poetas de las
Okupa, los de Santa Rosa 57, los novsimos que son cinco ms Rodrigo Gmez,
los del ex espantagrulico que ah estuvieron Ral Hernndez, Marcos
Yupanqui, los de Poechileanrockers con Amanda Durn, Radio Manini, algunos
de la UDP y otras universidades privadas, los de Producto Kolectivo y
Editorial Problema, los del colectivo Lingua Quiltra, de la Usach, que
estn haciendo buenos encuentros, poetas del Arcis, poetas de la Chile y de
la Universidad Catlica, en donde tengo varios amig@s, poetas de Cerro
Navia mapuches que Aniir les llama habitantes del Mapurbe como Alberto
Guzmn Rallimn, muchos chicos que salen de Balmaceda 1215 y son bastantes,
poetas de San Bernardo y su Centro Cultural Otro Sur, de Maip, de Puente
Alto, de Pudahuel, de la revista 2010, de tantas comunas y son muchos, Los
Poetas del 5, los de la revista Contrafuerte y Calle Passy, los de la
Rabiosamente Independiente a cargo de la Eli, mi amiga Marcela Saldao
quien tiene un libro maravilloso llamado Un ojo llamado cacera, y un largo
etctera.

He soado con hacer un libro que no deje de escribirse jams, un libro que
d cuenta de un panorama, un libro abierto, como ese libro Je me souviens,
de Perec, en donde cada poeta que quiera agregue su poema y luego venga un
gilipollas traduccin Anagrama y diga: este no es un libro verdadero,
demasiado democrtico el espacio, y vengan todos los poetas y le sacaran la
cresta. Broma, no apelo a la violencia.

Tu poesa se nutre de una gran gama de imaginarios urbanos, idiomticos,
polticos, sociales, culturales muy diversos. Qu me puedes decir al
respecto sobre tu propia potica?

Mi potica tiene directa relacin con lo poltico, lo social, la historia,
lo literario, con las conductas de la tribu, aqu la imagen es todo el
poema en s un golpe, declaro mi lenguaje como un golpe, es la accin
misma en la palabra y su medida es la musicalidad, una musicalidad que
entrando en ella se vuelve visceral a ratos, otras veces apenas audible ms
que para los ojos; es una mezcla entre identidades, espionajes y la
saturacin de lo evidente, dando respiracin boca a boca a conceptos a
veces aejos, otras veces renovados. Valorar el hecho de que los conceptos
nos pertenecen a todos. Por ejemplo, yo hablo de pachas, concepto
reutilizado en el norte, como tambin en el canto popular, pero siempre me
han dicho es como un pacha tecnolgico, y claro, los Pachas, a veces tribu,
son la involucin cohesionada, verticalizada de la masa actual, los
individuos que resignificara Marx, he ah la construccin.

Por otro lado, la transculturizacin est en ella, porque no podra evitar
las nomenclaturas que se dan entre tanto acento cosmopolita que juega al
viaje aferrndose hasta la invasin. Cohesiones arbitrarias a ratos, pero
que son un vil ejemplo de la sociedad contempornea que vivimos. Es el
rompimiento tctil, a ratos con el lenguaje espaol, de invasin; es
romper el adjetivo y darle el lugar de referencia histrica. Lugares
comunes. Es potencializar el mensaje, por sobre la tpica imagen usasta.
Es una visin dopada de la historia. Cito: Te hablaba por ejemplo que esta
historia est dopada, manoseada desde siempre. Que esta historia que ahora
vamos a vivir est dopada desde antes del siempre incluso, mucho antes del
antes. Quiz en esta cita se ejemplifique la imposicin de la historia, el
matiz burgus de su uso, la escritura irreal de los hechos.

Es por lo dems una potica del riesgo, no como modelo a seguir, sino como
lenguaje a escuchar o leer. Una mezcla rara entre barro y blancura, es una
opositora a lo que llamo el poema capitalista.

S que sigues escribiendo dOPING hISTRICO, qu me puedes decir de este
libro?

Es un libro que est compuesto por cinco ttulos, Tecnopacha, el primero,
que fue publicado el ao pasado octubre y que da cuenta de una sociedad
amante de las vidrieras, neoliberal hasta en su humanismo, cuyo principal
protagonista se llama Bolchevique Emotion, un joven fundador-dictador que
quiere escribir el poema capitalista, haciendo una revolucin consumista
para llegar a ser, por ejemplo: un usasta integral o un buen ejemplo del
Eurorreinato; luego viene Pachas, un canto, que es la transmutacin a
manera de Visn de Bolchevique Emotion a Pacha Hombre: un tirano venido
del Eurorreinato; enseguida Las Espunkas, una mezcla entre espuma y punk,
que es como una lluvia, el lenguaje de estas espunkas es la lluvia y dan
una visin de lo que pasa en las sociedades actuales desde el punto de
vista del agua de mar (este es uno de mis textos predilectos dentro del
dOPING), Paiscidio es la cagada, de esto no hablar, y Los cinco episodios
continentales, en donde dialogan los cinco continentes. Ms una novela
llamada Indivicultura que est en proceso todava. Es que siempre he
pensado, en escribir un solo libro (no una obra, sino un libro), y en mi
caso se llama dOPING hISTRICO.

S que diriges y recorres tu pas con el proyecto Descentralizacin
Potica y s que has inaugurado la editorial Andesgraund, qu me puedes
decir de estos proyectos?

El primero no es un proyecto como tal, es una accin constante. Y si lo
definimos como proyecto, desde la proyeccin misma, vendra a ser un
encuentro terminando con ese concepto de evento de poetas en distintas
regiones de Chile, interrelacionando diferentes artes: msica, visual,
teatro, danza, performance, etc.; generando una red que vaya creciendo en
la medida en que las partes se conozcan que hasta el momento se mantiene a
travs de la amistad, honestidad, lealtad hacia la misma accin, una accin
genuina, podramos decir que al irnos conociendo los diversos poetas de
Chile, se puede dar cuenta de un panorama o un acercamiento. (Bueno,
tambin esto se pretende prolongar a travs de Latinoamrica, hay bastantes
poetas que en sus respectivos pases quieren seguir con esto).

Es democratizar los espacios, evidenciar la gran diversidad potica que hay
en Chile. Un poeta de Copiap me dijo la otra vez: Pareciera que en la
poesa chilena el norte no existe, a excepciones, no existe. Las antologas
estn diseadas de Santiago hacia arriba, y esa sensacin real, la he
escuchado en muchos lugares, incluso en las poblaciones del mismo Santiago.

Tambin es no apostar por que todo tenga que pasar por el Estado; es volver
a pensar en el concepto de la autogestin, volver a enamorar a las personas
con dicho concepto.

Es compartir la poesa, y reencantar reencantarnos a las personas desde
las poblaciones de cemento hasta los desiertos nativos; desde el hielo
hasta el creciente sol; desde los subterrneos a la lejana de una cumbre,
teniendo en cuenta que la literatura es para todos y que todos podemos
escribirla, escucharla, leerla, que Chile es un pas lleno de tradicin
potica, y que desde la poltica y la cultura, debe asumir un rol de y
actuar, a travs de la pgina-tierra o la tierra en constante acercamiento
con la hoja de papel. La accin se puede prolongar a travs de talleres,
encuentros de poesa, conversaciones, generando movilidad cultural,
intelectual, sensitiva, como la quieras llamar, entendiendo los conceptos.

No creo en el poeta artista, en estos tiempos, como el poeta burcrata,
el poeta de escritorio que no tiene participacin cultural, no tiene
opinin poltica o no tiene incidencia en los cambios culturales ni
sociales. Y, si bien, se puede decir que en realidad no hay incidencia en
lo anterior. Tenemos que saber que hay lecturas, hay pensamiento, hay
opinin y sta debe escucharse, y no slo quedarse en la ensoacin que el
azar nos entrega, la que te deja como un individuo que piensa en l, en su
sombra y lo brilloso de la sombra, por sobre la pluralidad de sus escritos.

Eso es lo que hay que cambiar, y quiz he ah un lugar para la rebelda, la
con contenido y realmente opositora a los sistemas actuales. La que puede
imponerse a travs de pensamientos y acciones, la que puede pintar el sol
con sus letras.

En resumen, y volviendo a lo primeramente sealado: Descentralizacin
Encuentro de Poesa y Descentralizacin Perifrica, pretende compartir y
llevar poesa a los lugares ms inhspitos, a los lugares en donde hay
desconocimiento, porque pensemos una cosa: en las universidades u otros
lugares, donde se hacen hartos eventos, hay literatura, hay guas
espirituales y culturales, hay poesa escrita, no es necesaria tanta
lluvia, por qu entonces seguir apostando ah?, a las mismas
instituciones?, a los mismos lugares comunes de encuentro? Sera posible
cambiar un poco el switch, sintonizar un canal diferente? Poder escucharnos
y leerlos en una plaza pblica, por ejemplo, en donde por casualidad pasa
un nio o una seora y escucha, y hasta se compran un helado y se sientan,
y sigues escuchando y a veces llegan con un poema y nosotros escuchamos, y
podemos hablar, regalar un libro; ah tambin se pueden regalar libros, y
no slo enviarlo al stano de la institucin cultural. Es verdad, se
necesita energa. Entonces: dejemos de ser flojos.

Y Andesgraud quiere dar cuenta de la poesa que se est escribiendo en
Chile desde Arica a Punta Arenas, y en otros pases. Se vienen
publicaciones que se estn trabajando: Hlousek de Chilln; Eduardo Leyton
de Talca; Alberto Guzmn Rallimn, Gustavo Barrera quien de un principio
ha apoyado Descentralizacin, una muestra de poesa de Curic-Talca;
poetas del norte, de Santiago, de poblaciones de Santiago, entre otros.

He escuchado en numerosas ocasiones que supuestamente la poesa slo la
leen y la consumen los mismos poetas, crees que es as? Cmo crear
mecanismos para que la poesa llegue a otros sectores de la sociedad, pero
sin que pierda su parte radical o subversiva?

S que muchos dicen: La poesa es para pocos, para los que se interesen y
sepan leerla, y no nos interesa tener tantos lectores ni nada. Yo pienso
lo contrario, pienso que la poesa es del gusto de las personas. Todos en
algn momento han escrito un poema. Y en Chile la poesa tiene fuerza. No
es casualidad que haya llegado a niveles polticos decisivos, hecho
revoluciones o ser partcipe de revoluciones, encantar a las personas y que
todava tenga ese encuentro o reencuentro.

S que hubo un tiempo largo llamado dictadura en donde la poesa era un
peligro, ahora muchos dicen que lo es, pero en realidad el Estado los
pulveriza con sus cariitos mediticos y de migajas. Y como palomas, corren
a recoger las migas, y se pelean por las migas, y se escupen por las migas
y hasta se enemistan por las migas que tienen algo ah en su masa:
estancamiento.

Pienso que hay muchos jvenes o nios con potencialidades enormes, que
simplemente no han tenido la oportunidad de leer a un poeta que no sea la
Mistral o Neruda, si es que el de Veinte poemas de amor y una cancin
desesperada, y que tienen talentos enormes, a los cuales les llamo
talentos quebrados en muchos casos. Hay personas sedientas de poesa.
Pero, cmo hacerlo, si los poetas se centran en un lugar y dejan ese
espacio vaco? Si muchos poetas lo nico que quieren es tener un pap
institucin que los lleve al estrellato hermtico de la poiesis? Pero hay
otros, los reales, que saben que la poesa tiene pies.

He ido a varios colegios, he trabajado en colegios incluso hice un taller
de teatro que se fusion con poesa, a distintas poblaciones de Santiago y
de regiones y la reaccin frente a la poesa es positiva. No hay lectores
porque el sistema no deja que existan, es un oscurantismo, as de trgico,
potencializado por miles de distractores, porque el vaco de la televisin
es un distractor, el capitalismo neoliberal, abuelitos con pinta de loli
pop todava, paps compra-udis, patrullas oligrquicas de piel y hueso;
amantes de la cultura, pero a la primera se van a pedir limosnas a Los
Providencias; aulladores beat como los paps de Flanders, todos ellos
esclavizan y anulan, y si no los anula el Estado entonces los anula el
mismo poeta burcrata soldado oficial del sistema, amante de su
escritorio, el que sabe menear las influencias, hacer una lambara con el
banco mundial de su ciudad: anula. Y el posible lector, ms que
reencantarse, se va por lo vacuo, por la risa superflua de lo meditico.

Creo en el poeta como un actor social a manera de Marx, no como un ser
que no hace ms que engominarse con versos. Un poeta que tenga opinin
poltica, opinin en relacin a la educacin: accin en ambas direcciones.
Un mecanismo basado en lo que llamo individualismo (potica) plural
(accin, dilogo, red), en donde el actor social pueda generar su escritura
en el caso de la literatura y compartirla, hacerla un acto, ponerle pies
a los libros los libros parecen estn invlidos y que caminen, que sepan
llegar a los ojos, al pensamiento, a la sensibilidad. Y no dejarlos ah,
vegetando, observando al zapato salir y llegar, como una escena trabada,
repetida en el televisor.

Entonces un gran mecanismo son los talleres. Los talleres en las
poblaciones los hacen en las escuelas y son profesores que poco saben de
poesa. Hace poco hablaba con una profesora que ha hecho un gran trabajo
con nios, me dijo: Yo no soy una gran conocedora de poesa, pero he visto
que a los chicos les gusta y quieren saber ms. Los poetas o las poetas
deberan estar ah, enseando, dando a conocer su arte, su escritura, la
escritura de otros, aportando al gran mecanismo: la educacin. Hay
lectores, pero estn ocultos o los ocultan. Por ejemplo hay muchos poetas
adolescentes en poblaciones que no conocen Balmaceda 1215. Y s conocen el
taller de la ta Juana. La ta Juana es un amor, tiene muchas buenas
intenciones, pero le faltan herramientas. Si hay potencialidades ah,
capacidades a veces innatas, por qu no energizarlas, a travs del
conocedor de aquello, el que ha vivido su vida leyndola, sitindola,
conocindola: un poeta o un escritor ms genricamente.

La otra vez fui a un lanzamiento de un libro de poesa en La Florida, una
comuna de Santiago, una antologa con cinco poetas, y me llev una gran
impresin, estaba repleto, ms que cualquiera institucin, y las personas
gozaban con la poesa, muchos subieron y leyeron sus textos. Hasta bailamos
escuchando poesa.

Hay que atreverse a cambiar el engranaje neoliberal del pensador vegetal.
Hay que encontrar medios para que las personas se reencanten con las
palabras, o el arte, o la expresin, la poltica por ejemplo.

Es que yo escribo metapoesa, podran decir, solamente escribo sobre el
lenguaje, y es que yo cito a los norteamericanos, incluso pongo frases en
ruso, es que mi poesa es mayor, no la puede leer cualquiera, no es para
muchos, ese flaite qu va a leerme, es que primero tendran que leer
biologa, historia, ilustrarse, es que tendran que haber ledo a Elliot,
es que sin teora, etc.

Ya basta, basta con ese despotismo ilustrado pornodernista. Y basta de no
creer en las potenciales lecturas de las personas. A veces pienso que
muchos son concertacin o derechistas al mximo. Lo nico que hacen es
llegar a un sector de la sociedad. La misma que luego criticarn. Porque
muchos escriben sobre la pobreza, sobre la rebelda poblacional, sobre las
nias-araa, y es como en la televisin, utilizan la pobreza para fines
lucrativos, o de burla. Maldicin: s somos seres sensibles y pensantes, o
no?

Creo en la lectura. Creo que la lectura genera movilidad intelectual,
social y de pensamiento. Y creo que hay que buscar frmulas. Frmulas que
son muchas, pero requieren un mnimo de transpiracin.

Ya estoy escuchando a alguien decir por ah: es que yo soy escritor
solamente.

Pico.

Actualmente, en qu proyectos literarios ests?

Mira, estoy escribiendo una novela llamada Indivicultura. Novela que
cerrara el dOPING hISTRICO y que tiene que ver con la accin, la
anotacin y el ensayo. Por otro lado estoy escribiendo un libro llamado
Asia. Asia es una chica que tiene los ojos tajeados por pirmides, pero
quiere operrselos para hacerlos globales. Tambin un texto llamado Poema
capitalista, que es simplemente encender la televisin mental de la
literatura que me ha llegado, y hacerla dialogar con ese texto
hollywoodense, sigo escribiendo y corrigiendo constantemente.

Tambin tengo proyectado hacer algunos videos poemas con textos de poetas
amigos. Algo que hice hace tiempo, pero con VHS, un equipo y cables bien
piratas. Ahora me encuentro con programas computacionales buensimos como
el After Effects y el Sony Vegas, con los cuales edito los videos.

Tambin quiero aportar a la revista Panorama Literario, que ser presentada
en Talca.

Desde el punto de vista de la organizacin, sigo en esto de la
descentralizacin, algo que me hace volar y soar, soar con una poltica
cultural basada en la autogestin, divorciada con el baboseo estatal. Y
cercana a la tica, la tica de una historia presente y un mundo de amistad
potica.

** Augusto Rodrguez
   elfrancotirador79@hotmail.com
   Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios
   Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004),
   Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos
   aparecen en varias antologas locales y del extranjero. Ha obtenido el
   Premio Nacional de Poesa David Ledesma Vsquez (2005), el Premio
   Nacional Universitario de Poesa Efran Jara Idrovo (2005) y Mencin de
   Honor en el Concurso Nacional de Poesa Csar Dvila Andrade (2005). Es
   el fundador del grupo cultural guayaquileo Buseta de papel.



=== Cuando uno no es nadie y quiere serlo todo ==========================
=== Una charla con Jos Luis Daz-Granados      Andrs Felipe Escovar =====

La cita con Jos Luis Daz-Granados se dio el veinticuatro de diciembre en
horas de la tarde. Pero apenas se inici la charla, el tiempo cobr una
naturaleza silenciosa que slo pudo ser advertida cuando salimos y la noche
anegaba a Bogot.

Daz-Granados naci en Santa Marta y creci en Bogot. Ha urdido los libros
de poemas El laberinto (1968-1984), Cantoral (1988-1992), Poesa dispersa
(1992-1994), Rapsodia del caminante (1996) y Oficio terrenal (1998). As
mismo, escribi las novelas Las puertas del infierno (1985), El muro y las
palabras (1994), El esplendor del silencio (1997), mphalos (2003), Los
aos extraviados (2006). Tambin hizo una biografa de Neruda llamada El
otro Pablo Neruda (2003) y ha elaborado distintos volmenes de literatura
para nios.

El da que recitaste el primer poema de tu propia cosecha acaeci el golpe
militar de Rojas Pinilla, cmo ocurri exactamente?

Fue el 13 de junio de 1953. Los sbados en la noche haba un programa
radial que se llamaba La hora infantil en la Radiodifusora Nacional; lo
diriga un chileno llamado Nern Rojas y la madrina Clara Ins. Era a las
siete. Como yo escriba versos en un lbum en que mi mam copiaba poemas de
autores famosos, trataba de hacer algo parecido a lo que encontraba, de
manera que escrib un poema llamado La casa de mayo, el cual estaba
dedicado a la Virgen de Ftima. La radiodifusora estaba en la 26 con
Caracas; estaba llena de Polica Militar, nosotros entramos, yo llevaba un
corbatn negro como todos los nios bogotanos de esa poca, entonces recit
mi poema y como era de mi autora me dieron el primer premio que era una
tortuguita plstica.

A partir de ese momento comenz la escritura de la poesa?

Ahora leyendo las memorias de Vargas Llosa veo que hay identidad con l;
con la Lima de l y la Bogot ma, con su Miraflores y mi barrio Palermo.
Yo comenc a escribir las coplas y las lea cuando mis familiares cumplan
aos y l haca lo mismo. Ese comienzo fue con la poesa y con los juegos
de palabras. Luego hice pequeos peridicos. A los doce aos fuimos a Santa
Marta y volvimos a Bogot despus de un ao, y en la capital comenc a
escribir cuentos porque se organizaban concursos intercolegiados; estaba
tan lleno de eso, que mi primo Pepe Stevenson me dijo: lee a Faulkner, lee
a Hemingway y comenc a leerlos.

En esos tiempos, una ta poltica me dijo: Mi sobrino Gabriel Garca
Mrquez est aqu, para que te conozca y lea tus cuentos y lo conoc. En
aquel entonces su nombre se relacionaba con el periodismo por Relato de un
nufrago, que haba publicado en El Espectador en 14 crnicas. Yo iba los
domingos durante el ao que estuvo en Bogot del 59 al 60, cuando triunf
la revolucin cubana y l fue comisionado para dirigir la agencia Prensa
Latina, donde yo trabaj muchos aos despus. l vino, se estableci en
Bogot, estaba recin casado y con un nio de meses. Era muy espontneo
porque no era famoso ni yo buscaba la fama.

Desde que escribiste el primer verso quisiste ser poeta?

S, estuve seguro de eso. Ahora leo que la nica ambicin de Jos Eustasio
Rivera era ser poeta; de causalidad, l como abogado, tuvo problemas en los
llanos, padeci el paludismo y se puso a escribir el relato de todo lo que
vivi y as surgi La vorgine. Se dice que Cortzar quera ser poeta y
Garca Mrquez tambin, segn lo dice en las memorias.

Cmo naci Las puertas del infierno, tu primera novela?

Era una necesidad de soltar mis vivencias. Todas las tcnicas que uno
adquiere en la adolescencia mediante las lecturas son las que van a
aplicarse el resto de la vida. Eso me pas a m y a Luis Fayad, que nos
formamos juntos. Escrib esa novela tratando de poner en prctica tcnicas
novelsticas y lingsticas. Tambin surgi de vivencias propias; en ese
momento estaba recin separado de mi primera esposa y conoc los bajos
fondos de Bogot: las prostitutas, los amores frustrados y todo eso lo
quera poner junto a la tcnica y surgi ese hbrido; una mezcla de Samuel
Beckett en Molloy y Vargas Llosa en Los cachorros. Tambin estaba leyendo a
Joyce y Henry Miller, una mezcla de estilos... Despus me di cuenta que
esas novelas son las que quedan: cuando uno no es nadie y quiere serlo
todo, uno da lo mejor de s mismo.

Cmo fue la experiencia con Luis Vidales, sabiendo que fuiste su
secretario?

Cuando cumpl 16 aos en 1962, yo ya saba que iba a ser escritor a tal
punto que abandon mis estudios secundarios. Admiraba tanto a Luis Vidales
que se volvi una obsesin conocerlo. Mi padre, que era economista, haba
trabajado con l en el Dane. Entonces nos conocimos, y hubo empata; l
vena de un exilio en Chile y viva en un apartamento en el sector judo
del barrio Teusaquillo y yo iba a visitarlo con Luis Fayad. Tombamos
aguardiente, fumbamos cigarrillos egipcios que l siempre tena. Fue una
de las etapas ms bellas de mi vida. Fayad entr a trabajar en la
estadstica, pues era socilogo y Vidales era su jefe de redaccin tcnica.
Cuando Fayad se fue a Pars, yo estaba en pleno vagabundaje bogotano
escribiendo Las puertas del infierno. Vidales y Fayad me citaron y me
propusieron ser el reemplazo de mi amigo. Fui secretario personal de
Vidales porque me confiaba que le compilara y le seleccionara los poemas de
La obrerada y le correga textos tanto de estadstica como de su
literatura. Fue desde el 75 hasta el 80.

Piensas en los lectores a la hora de escribir?

Cuando escribo poesa o novelas pienso en determinados amigos. Siempre,
aunque uno no quiera, est escribiendo para ellos, para ese crculo de
amigos que saben de literatura.

Cuando escribes para nios, cmo entiendes a tu destinatario?

Escribo lo que hubiera querido leer cuando nio; me encantan los
trabalenguas, las charadas, los anagramas, las retahlas, jugar con las
palabras, escribir con rimas. Para nios comenc a escribir cuando naci mi
hija Carolina; yo era un hombre de 45 aos y empec a escribir para ella y
luego vino mi nieto. Fue tan bien recibido lo que hice que Editorial Norma
me ha propuesto escribir libros sobre leyendas de Colombia; me siento muy
bien con ello y me divierto mucho con la literatura para nios; es cierta
forma de revalorar las cosas bellas de nuestra patria: las tradiciones, los
mitos, las leyendas. La editorial me lleva dos veces por semana a colegios
de todos los estratos. Para m, los nios son los lectores ms honestos.

La literatura para nios debe inculcar valores?

No, sencillamente el amor a la literatura; que amen las palabras. A los
nios les hablo con rimas y se ren mucho; les gustan las leyendas, les
fascina asustarse. Para adolescentes ya hay cierta nocin de pasin
ertica: la Patasola, la Madremonte; cierta morbosidad que aparece a veces
en las leyendas colombianas. Yo todava no he podido entender el mito de
Bachu aunque me gusta mucho: la mujer que sale con un nio que no se sabe
si es su hijo, pero tiene relacin sexual con l y se crea la nacin
muisca... es nuestra mam Bachu! De Bochica la gente dice que era espaol
porque tena barbas blancas y era blanco; yo pienso que a lo mejor es una
metfora del propio salto del Tequendama que es una larga barba blanca.

Qu diferencias hay entre la elaboracin de poemas y el urdir narrativa?

La poesa tiene que ser una fuerza verbal que pueda expresar asombros en
pocas palabras; en la poesa hay mucho sentimiento interior. La novela es
el exorcismo, la libertad total; la poesa es contencin, es la obra de
arte.

Toda tu obra est cruzada por el erotismo...

Es una de las vivencias mentales ms frtiles que tiene el ser humano y la
literatura es una liberacin de la conciencia. La ltima novela breve, que
posiblemente saldr el otro ao y que se llama Cita de amor a medioda, es
un encuentro entre un empleadillo pblico horrible con una mujer madura,
esperpntica y ninfmana.

La aparicin de nuevas tecnologas para escribir y publicar, habr de
ocasionar un nuevo gnero literario?

En realidad, todo en la vida es una transformacin; uno crece y le salen
bigotes pero se sigue siendo el mismo nio. La novela es una transformacin
de la epopeya y despus casi se volvi reportaje, crnica. Ahora mismo, la
novela de Pamuk, Estambul, es crnica, novela, cuento, diario. Yo pienso
que la novela esta yndose por ah. A la misma novela ma, Las puertas del
infierno, la han calificado de metaficcional porque hay un momento en que
yo digo que este prrafo est mal escrito y vuelvo y lo escribo.

Perteneciste a la llamada Generacin sin nombre, la cual apareci en 1968.
Qu posicin tuvieron respecto al mayo de ese ao?

Nosotros surgimos a la vida literaria bajo el influjo del ao ms
revolucionario del siglo veinte: Tlatelolco, Praga, Pars, la guerra de
Vietnam. Pero paradjicamente, nosotros estbamos contra todo el escndalo
nadasta; nos dedicamos a escribir y a estudiar la poesa: la generacin
del 27, Vallejo, Neruda, Huidobro, las vanguardias. Considerbamos que los
nadastas eran ms para mostrarse ellos, eran ms la figura de Gonzalo
Arango. En realidad pensamos que de la literatura qued muy poco de ellos.
Ahora, la teora de lvaro Miranda es que despus de la muerte de Gonzalo
Arango, los nadastas comenzaron a escribir en serio, es el caso de muy
buenos poetas como Jotamario Arbelez, Eduardo Escobar, Armando Romero. En
nosotros no se nota que nos hubiera influido el ao 68. Despus s, cada
uno tom su rumbo. Creemos haber hecho una obra slida, fuimos la primera
generacin potica que escribi novelas.

Por qu el nombre de Generacin sin nombre?

Hubo tres coincidencias: lvaro Burgos Palacios, que era periodista
cultural de El Tiempo, escribi: Una generacin busca su nombre. Jaime
Ferrn, un poeta espaol, dijo esta es una generacin sin nombre y se
refera a un grupo de Puerto Rico. Augusto Pinilla asegura que Aurelio
Arturo fue quien acu el nombre. El autor de Morada al sur fue uno de
nuestros dos padres tutelares, el otro era Hctor Rojas Herazo, quien nos
present en una pgina de las Lecturas Dominicales de El Tiempo.

Despus de la propuesta esttica de la Generacin sin nombre, cul fue el
paso dado?

Me llam mucho la atencin lo marginal, cre que el poeta perteneca al
lumpen e intent recrearlo en las novelas.

An te llama la atencin lo marginal?

S porque soy un observador del comportamiento humano. Las sociedades
muchas veces estn gobernadas por la doble moral y la hipocresa. Las
clases medias de las urbes latinoamericanas son muy mentirosas; por
ejemplo, en Cuba tuve una experiencia curiosa: haba turistas que
detestaban a Fidel Castro pero se moran por tomarse una foto con l;
detestaban a Garca Mrquez, y tambin buscaban fotografiarse con l.

Qu ocurri en tu carrera literaria luego de la publicacin de Las
puertas del infierno?

Fui a la Unin Sovitica, era un hombre de izquierda y entonces fueron
quince aos de poesa poltica. Estuve en Alemania Oriental, pero de
visita, en festivales de cultura. Escrib poesa y novelas polticas como
El muro y las palabras; no s si eso fue bueno o malo para mi obra porque
la poltica lo lleva a uno a veces al sectarismo. Neruda tiene apartes de
gran sectarismo en Las uvas y el viento y en el Canto general; tambin
poetas comunistas como Rafael Alberti y Ral Gonzlez Mun. Y Ezra Pound
que era fascista... Yo no me arrepiento de esa etapa. Esto me llev a que
fuera amenazado y tuviera que marcharme a Cuba en el 2000, y fue la
reflexin total. All me dijeron que me dedicara a escribir mi literatura.
Elabor una biografa de Neruda, que me la public Planeta con ocasin del
centenario. Tambin escrib libros para nios y me publicaron uno llamado
Ritos de primavera. Adems, elabor tres novelas: mphalos, La noche
anterior al otoo y Los aos extraviados, que es una novela sobre mi
adolescencia.

Qu proyectos tienes?

Estoy preparando un libro llamado El escritor y sus demonios, con
artculos sobre las locuras del escritor, rivalidades, plagios, envidias,
los escritores que no escriben, los que escriben cosas extraliterarias. En
total son unos sesenta ensayos. Y tambin trabajo en un libro de memorias
mas, de recuerdos sobre Gabriel Garca Mrquez a lo largo de cincuenta
aos de amistad.

** Andrs Felipe Escovar
   andresfelipe.escovar@gmail.com
   Escritor colombiano (Bogot, 1981). Reside en Buenos Aires (Argentina).
   Ha publicado artculos y entrevistas en sitios web como Libro de Notas
   (http://www.librodenotas.com) y Cinosargo
   (http://cinosargo.blogspot.com). As mismo, ha realizado entrevistas y
   textos publicados en diarios como El Heraldo
   (http://www.elheraldo.com.co), de Barranquilla (Colombia), y El Diario
   de Ro Negro (http://www.rionegro.com.ar; Argentina).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Prembulo a la filosofa en la obra de Cortzar =======================
=== Csar Pancorvo Rosazza ================================================

      Le doy un beso a la seora de Regules, el t al chico de los Rivas, y
      me reservo para resistir por dentro. Me digo: Ahora estoy cruzando
      un puente helado, ahora la nieve me entra por los zapatos rotos. No
      es que sienta nada. S solamente que es as, que en algn lado cruzo
      un puente en el instante mismo en el que el chico de los Rivas me
      acepta el t y pone su mejor cara de tarado.

      Lejana.

Historias de cronopios y de famas

Entre las obras ms importantes de Julio Cortzar, como, por ejemplo, la
trascendental Rayuela, que juega con las tcnicas de lenguaje y con el
mtodo de lectura, y el libro de relatos Bestiario, donde prepondera el
silencioso cuento Casa tomada, est un libro de cuentos publicado en el
ao 1962: se trata de Historias de cronopios y de famas, una de las obras
ms surrealistas del autor, que excede los lmites del realismo fantstico
para darnos a entender un mundo de entes totalmente irrisorios y
desconocidos.

Este libro, irnico, delirante, ser analizado a partir de las ideas
filosficas de pensadores notables como William James, pragmatista por
excelencia, Ludwig Wittgenstein y el estadounidense Donald Davidson. Se
tocarn aspectos bsicos y claves del pragmatismo, y tambin temas como las
tres variedades de conocimiento, de las que habla Davidson, los juegos de
lenguaje de los cuales escribe Wittgenstein, los principios de coherencia y
correspondencia, hiptesis vivas y muertas, los componentes de la
comunicacin, entre otros.

En primer lugar, una pequea resea del libro estudiado, como para dar una
idea ms completa al lector: la obra, Historias de cronopios y de famas, es
un libro escrito con una narrativa viva y colorida, aunque simple, y est
escrito en un lenguaje lo suficientemente sencillo como para no dar
problemas a los lectores ms novatos ellos ya tendrn algunos problemas
entendiendo el fondo de la historia y las creaciones lisrgicas del autor,
pero que no da una visin total del mundo que quiere exponer. Consta de
cuatro partes (Manual de instrucciones, Ocupaciones raras, Material
plstico e Historias de cronopios y de famas), y la cuarta parte de
otras dos secciones (Fase mitolgica e Historias de cronopios y de
famas). Cada parte, adems, est construida por cierto nmero de cuentos,
que generalmente superan la decena.

La primera parte, Manual de instrucciones, consta de varios cuentos que
son instrucciones bastante descabelladas acerca de temas aleatorios
Instrucciones para llorar, Instrucciones para subir una escalera,
Instrucciones para dar cuerda a un reloj, etc. La segunda es un compendio
de cuentos, tambin de tramas dispersas, acerca de temas poco comunes como
la conducta en los velorios, etc. La tercera parte es la que consta de ms
relatos, que son tambin de temas variados, aunque siempre con ese toque
cortazariano y la irona ilgica. La cuarta y ltima parte, finalmente, es
la principal del libro y se dedica a contar historia de los cronopios, de
los famas y de las esperanzas, para dar a conocer sus actitudes y hechos.
Los relatos no son muy largos: la mayora no sobrepasan la primera pgina;
el ms largo no supera las cinco.

El libro, que puede parecer un recuento de relatos algo dispersos y
extraos/cmicos al comienzo, tiene como tema central el nombre del
ttulo... Las historias de los cronopios y los famas, que son seres creados
por la imaginacin del autor, muy humanos, con sus virtudes y problemas
tambin. Los cronopios son entes ms inclinados hacia las artes, seres
bohemios, poetas desordenados, idealistas, ingenuos y sensibles. Se les
describe como criaturas hmedas y verdes. Los famas, al contrario, son como
los polticos y ms aun, los polticos serios, oligarcas: son ms serios,
pomposos, rgidos, centrados. Un tercer tipo de criaturas, creadas por el
argentino Cortzar, son las esperanzas: no estn ni de un lado ni de otro,
son sencillas e ignorantes. Esta puede ser una metfora que Cortzar hace
acerca de la humanidad. Dato trillado, pero relevante, es que l fue
conocido, por sus amigos, como el cronopio mayor.



Juegos de lenguaje

Lo primero que puede ser relacionado a uno de los filsofos mencionados
anteriormente lo ms evidente, tambin son los juegos de lenguaje
utilizados por Cortzar en su obra. El libro mismo (ms especficamente,
algunos cuentos) es un gran juego de lenguaje, pues uno no puede entenderlo
a la primera; al ser una obra complicada, muy imaginativa, surrealista,
est claro que es ms difcil entender su temtica que la de, por ejemplo,
algn libro de Alfredo Bryce, por decir un nombre. Cortzar no es tan
directo, juega ms con el lector y utiliza recursos que hacen compleja su
lectura. En primer lugar, uno nunca va a poder entender totalmente el juego
de lenguaje de Cortzar en este libro, slo va a poder dar interpretaciones
de l. Uno nunca sabr, con exactitud, qu son los cronopios, los famas y
las esperanzas. Slo nos podemos dar una idea. Sin embargo, alguien que ha
estudiado ms a Cortzar una persona ms leda, o tal vez uno que fue
amigo cercano s va a poder comprender mejor el juego de lenguaje que
utiliz en esta obra.

Los juegos de lenguaje que Cortzar utiliza en los cuentos podran ser
entendidos mejor por alguien del mismo contexto: una persona ya adulta, y
de mundo, en los aos sesenta. Cabe mencionar que Cortzar naci segn l,
accidentalmente en Bruselas, en el ao 1914. Mientras el lector ms se
pueda acercar a ese contexto, yo creo que va a poder entender mejor el
juego de lenguaje usado en la obra, los lugares, las jergas, etc. Se puede
deducir que los juegos de lenguaje pueden ser mejor entendidos por alguien
que conoce lugares como Amalfi, la plaza Quirinal de Roma, la calle
Humboldt, el Luna Park, o la pintura La dama del unicornio de Rafael, etc.
Ahora, entender el fondo de la historia es otro tema.

Uno de los ejemplos ms claros de no entender el juego de lenguaje se da
cuando uno comienza a leer los cuentos y no entiende lo que son los
cronopios, ni los famas, ni las esperanzas. Uno puede entender la palabra
fama o esperanza, pero Cortzar les da un significado completamente
diferente al del diccionario. Le pone ese nombre a criaturas. La palabra
cronopio ni siquiera est en el diccionario, as que tal vez el lector
nunca la haya escuchado. En este caso, estarn ms familiarizados con el
juego de lenguaje quienes hayan ledo algunos cuentos o quienes conozcan un
poco ms sobre literatura. Uno, tras leer algunas pginas del libro,
comprender que Cortzar se refiere a cronopio como criatura hmeda y
verde, sensible, artista, desordenada, etc., a fama como criatura seria,
rgida, ponderada y a esperanza como ser aburrido, ecunime, sin voz ni
voto. As, se puede ver que hay varios juegos de lenguaje en este libro,
depende de la arista que se quiera analizar: la forma, el fondo, los
personajes, los lugares, etc.

En Historias de cronopios y de famas, Cortzar le pone un dialecto o lengua
desconocida a los seres que invent (es raro, pues tambin pueden hablar
espaol). Por ejemplo, est una escena donde un cronopio se encuentra con
un fama, en la liquidacin de la tienda La Mondiale. El fama llega y le
dice al cronopio: Buenas salenas cronopio cronopio. Es respondido por el
cronopio: Buenas tardes fama, tregua catala espera. Luego el fama
pregunta: Cronopio cronopio?. El cronopio responde: Hilo?. Y el fama
dice: Dos, pero uno azul.

En otro cuento del libro, llamado El baile de los famas, se muestra a los
famas cantando: CATALA TREGUA TREGUA ESPERA. Luego, Cortzar nos vuelve a
indicar un saludo que le pueden hacer los famas a los cronopios: Buenas
salenas, cronopio cronopio. Y otro canto: CATALA TREGUA ESPERA TREGUA.

Costumbres de los famas muestra otro juego de lenguaje: al estar
lastimado y herido un fama, los cronopios lo compadecen diciendo:
cronopio, cronopio, cronopio. Es su juego de lenguaje, que nosotros no
conocemos, pero que s es entendido por los cronopios y tambin por los
famas. El relato finaliza as: Y el fama comprenda, y su soledad era
menos amarga.

El juego de lenguaje de las esperanzas se puede apreciar a su totalidad,
como quien ve libros a travs de un escaparate, en el cuento Telegramas,
donde se ve el telegrama que intercambia una esperanza con su hermana. Este
juego de lenguaje, de hecho, es ms entendible por nosotros, aunque ellos
(en la ficcin) viven con l: OLVIDASTE SEPIA CANARIO. ESTPIDA. INS.

No se puede hablar de Julio Cortzar y de juegos de lenguaje sin hablar del
idioma que cre aunque ste no se muestre mucho, o casi nada, en la obra
analizada ac. El juego de lenguaje ms completo de Cortzar se muestra
mucho ms en la novela de 1963 Rayuela (que debe ser mencionada para
explicar este tema). Aqu, Cortzar crea un lenguaje que aparece en el
captulo 68. El captulo entero est escrito en ese idioma. En glglico, o
sea. Pareciera que el autor lo ha creado para que nadie lo entienda, lo
cual lo hara innecesario, pero s es comprensible. Posee la misma
morfologa y sintaxis que el castellano hasta algunas palabras
castellanas, la puntuacin no es tan extraa y es un lenguaje de sonidos,
ms musical. El lenguaje s puede ser entendido y compartido por los
enamorados que crea Cortzar en aquel captulo. Se presenta un ejemplo de
glglico:

      Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba,
      los extrayuxtaba y paramova, de pronto era el clinn, la esterfurosa
      convulcante de las mtricas, la jadehollante embocapluvia del
      orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumtica agopausa.
      Evoh! Evoh! Volposados en la cresta del murelio, se sentan
      balparamar, perlinos y mrulos. Temblaba el troc, se vencan las
      marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pnice, en niolamas
      de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban
      hasta el lmite de las gunfias.



Pragmatismo, variedades del conocimiento y ms

Pasando a otro tema, es importante sealar que Cortzar, mediante su
comunicacin escrita mediante los libros, nos da una forma extraa de
entender el mundo, le da un sentido distinto al mundo. En cuanto a la idea
de persuasin, este libro es una obra de literatura, una obra de arte y,
por lo tanto, no tiene ninguna voluntad de persuasin salvo ser creble per
se para el lector.

Si estamos de acuerdo con Donald Davidson, no se cumple el concepto de
verdad objetiva, pues la fuente de sta es la comunicacin interpersonal.
Dado que uno no puede tener comunicacin interpersonal ni con Cortzar, ni
con los personajes urdidos en su ficcin, no existe realmente una verdad
objetiva. Despus de todo, debemos recordar que es literatura. Podemos
tener la seguridad de que es ficcin con el simple hecho de contrastar
entre lo verdadero y lo falso, entre la apariencia y la realidad.

La base de la comunicacin, para Davidson, est en la estructura tripartita
que se forma entre hablante, intrprete y mundo compartido. En este caso,
existe un hablante y un intrprete (el narrador y el lector), aunque el
mundo no es precisamente compartido. La mayor parte de l s es compartido
(las historias se desarrollan en el mundo humano que todos conocemos), pero
hay una parte muy subjetiva, inventada por el autor y existente en su
mente. Cabe resaltar, otra vez siguiendo palabras de Davidson, que lo
objetivo y lo nter-subjetivo son esenciales a cualquier cosa que podamos
llamar subjetividad, y que el contexto de Cortzar es lo que form su
subjetividad. No se puede entender a la perfeccin lo que Cortzar quera
transmitir como es el caso de toda literatura, donde hay que interpretar y
no se puede saber cules eran los verdaderos sentimientos del autor al
escribir, aunque casualmente algn lector podr intuirlos, y para calibrar
su pensamiento habra que compartir su mundo. Slo l saba qu quera
decir.

Sobre todo en la primera parte se puede apreciar que el pragmatismo es una
idea importante en la ficcin de Cortzar: no pierde tiempo describiendo a
los cronopios o a los famas, sino que va directamente a relatar de manera
objetiva y con un toque de humor sus extraas historias, sus hechos, sus
acciones, las cosas que afectan sus vidas. Adems, incluso desde el
principio, Cortzar se enfoca en asuntos pragmticas.

El primer cuento se llama Instrucciones para llorar y es precisamente
eso, un manual de pasos minuciosos que deben seguirse al llorar, que
empieza con la frase: Dejando de lado los motivos, atengmonos a la manera
correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el
escndalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza
(...). Llegado el llanto, se tapar con decoro el rostro usando ambas manos
con la palma hacia dentro. Los nios llorarn con la manga del saco contra
la cara, y de preferencia en un rincn del cuarto. Va directo a la accin
prctica.

Pasa lo mismo con Instrucciones para subir una escalera, donde se cuenta
algo que tiene finalidad prctica: La actitud natural consiste en
mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida
aunque no tanto (...).

Algo similar ocurre en los siguientes relatos, donde Cortzar va
directamente a la accin, a lo que afecta a las personas y a sus
necesidades, aunque disparando desde la ficcin: por ejemplo, dando
instrucciones sobre la forma de tener miedo, pero mencionando a un libro
que, de ser abierto a las tres de la tarde, mata al lector: es una mezcla
entre la narracin inverosmil e instrucciones pragmticas.

Al contrario, se muestra totalmente antipragmtico en otro cuento
(Prembulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj). Ah escribe de
relojes desde un punto de vista ms etreo, que no tiene nada que ver con
los efectos prcticos en las personas. Extracto: Piensa en esto: cuando te
regalan un reloj te regalan un pequeo infierno florido, una cadena de
rosas, un calabozo de aire (...). Te regalan no lo saben, lo terrible es
que no lo saben, te regalan un nuevo pedazo frgil y precario de ti mismo,
algo que es tuyo pero que no es tu cuerpo (...). Te regalan la necesidad de
darle cuerda todos los das (...). Te regalan el miedo de perderlo, de que
te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y
la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la
tendencia a comparar tu reloj con los dems relojes. No te regalan un
reloj, t eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaos del reloj.

El cuento Historia se consume en un solo prrafo: Un cronopio pequeito
buscaba la llave de la puerta de calle en la mesa de la luz, la mesa de luz
en el dormitorio, el dormitorio en la casa, la casa en la calle. Aqu se
detena el cronopio, pues para salir a la calle precisaba la llave de la
puerta. Aqu se juega con el principio de coherencia, con la consistencia
lgica de lo que dice el hablante.

El otro principio que seala Davidson es el de correspondencia, que lleva a
un intrprete u oyente, o en este caso lector, a descubrir que el hablante
est respondiendo a los mismos rasgos del mundo a los que l respondera en
circunstancias parecidas.

Cortzar tiene conocimiento y entendimiento de todos los juegos de
lenguaje, de todos los tiempos y de la naturaleza no slo de seres como los
cronopios y famas, sino tambin de animales y plantas, como las tortugas y
los eucaliptos. Sabe todo. Sabe lo que piensa y cules son sus sensaciones.
Sabe, siempre, lo que hay en la mente de sus personajes ficticios y,
finalmente, sabe del mundo que lo rodea, y tambin del mundo que describe.
Esas son las tres variedades de conocimiento de las que habla Davidson al
comienzo de su escrito.



Hiptesis vivas y muertas

Las hiptesis vivas y muertas de los cronopios y famas se pueden ver en
varios cuentos, porque son parte de su vida. Hay cosas que estn dispuestos
a hacer hiptesis vivas y cosas que no hiptesis muertas.

Filantropa, que se aparece como una alegora de la clase alta, trata
sobre una hiptesis viva de los famas. Un gesto, segn Cortzar, de gran
generosidad. Se refiere a que los famas se encargan de las esperanzas
heridas que se han cado de un cocotero, hasta que estn curadas y vuelvan
a subirse y caerse del cocotero. Ayudar a las esperanzas, en estas
circunstancias, es una hiptesis viva de los famas. Al mismo tiempo, es una
hiptesis muerta de los cronopios, que son ms egostas. Mientras los famas
estn dispuestos a ayudar dispuestos a la filantropa, los cronopios no
lo estn.

Otra hiptesis muerta de los cronopios es que no estn dispuestos a tener
hijos. Esto es explicado por Cortzar en el cuento Eugenesia. Algo
similar se dice en Educacin de prncipe, donde el autor comienza
diciendo que los cronopios no tienen, casi nunca, hijos.

Un ejemplo final de hiptesis muerta aparece en el ltimo relato del libro,
llamado Sus historias naturales. Se muestra a un cronopio andando por el
desierto, y encontrndose con un len. Este animal, en seguida, le dice que
se lo va a comer. La hiptesis viva del len es comerse a los cronopios, al
parecer. El cronopio, afligidsimo pero con dignidad, no se resiste a su
destino. El len, extraado ante la pusilanimidad del cronopio, dice: Ah,
eso no. Nada de mrtires conmigo. chate a llorar, o lucha, una de dos. As
no te puedo comer. Es una hiptesis viva, para el len, comerse a un
cronopio, pero es una hiptesis muerta comerse a un cronopio que no ofrece
resistencia. Son entonces, as, las ideas de hiptesis vivas y muertas que
se muestran en esta obra de Cortzar.



Textos citados

  CORTZAR, Julio. Cuentos completos 2. Buenos Aires: Punto de Lectura,
   2007.

** Csar Pancorvo Rosazza
   cesar_601@hotmail.com
   Escritor peruano (Lima, 1989). Estudiante de Ciencias de la
   Comunicacin, especializndose en Periodismo, en la Universidad Peruana
   de Ciencias Aplicadas (UPC, http://www.upc.edu.pe). Realiz estudios de
   primaria y secundaria en el Colegio Trener de Monterrico y en el Colegio
   Markham. Comenz, en el 2006, como redactor y corresponsal. Adems de
   material periodstico, ha publicado los siguientes ensayos: Del
   Indigenismo Paternalista al Liberacionista, Diez aos de equivocacin,
   La visin vargasllosiana y Prembulo a la filosofa en la obra de
   Cortzar. Tambin ha escrito ficcin.



=== Jorge Luis Borges =====================================================
=== La infinitud del laberinto      Horacio Montenegro ====================

                        La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella
                            Nietzsche dej perplejos a los dems filsofos:
                              pensar que alguna vez haya de repetirse todo
                  tal como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repeticin
                                       haya de repetirse hasta el infinito!

                            Milan Kundera, La insoportable levedad del ser.

En el tiempo en que yo estudiaba letras en la Universidad de Los Andes,
tuve la fortuna de cursar el Taller de Lectura de Textos Narrativos con el
profesor Juan Molina, quien por entonces nos dijo, a los alumnos del primer
semestre, algo que est arraigado en mi memoria: Todo aquello que se
repite en una narracin tiene significado. Hace dos aos de aquella
revelacin, que en todo rigor no lo era pues ha sido tema reiteradamente
tratado por estudiosos de la teora literaria, pero en todo caso no slo he
comprobado lo mucho de cierto que haba en esa sentencia, sino que me ha
sido de muchsima utilidad en mis humildes tentativas de hermenutica. Y es
justamente esa idea, que sostiene que las repeticiones explcitas o
implcitas en los relatos no son fortuitas, sino que obedecen, al
contrario, a un ntimo propsito de los autores notables, lo que a los
efectos de este ensayo denominaremos el principio de la repeticin, toda
vez que constituye un punto crucial en el anlisis que nos proponemos de
El milagro secreto de Jorge Luis Borges.

Antes de comentar lo propio acerca de este relato, cabe hacer algunas
precisiones sobre la narrativa borgiana en general. Hallamos en las
ficciones del autor argentino un rasgo comn, aunque expresado en trminos
dismiles y circunstanciales: el tema del infinito, y aun ms, el laberinto
como smbolo de ste. Prcticamente todos los cuentos de la etapa madura de
su carrera son equivalentes entre s por el rasgo semntico de estructura
profunda y la mayor o menor alusin al laberinto y el infinito. Ambos
aspectos, si bien operan de sendas maneras en la estructura de las
ficciones, estn ceidamente enlazadas por una relacin de dependencia ms
o menos evidente: el laberinto supone el enigma que sirve de piedra angular
a la intriga y el infinito se pone de manifiesto en la recurrente
intemporalidad caracterstica de las ficciones. As, tiempo y espacio
perpetuidad y cautiverio impregnan los textos de esa lgebra inescrutable
que parece convertir las obras de Borges en problemas matemticos de talla
mayor.

En efecto, la matemtica no est muy alejada del estilo del autor, pues no
slo demuestra en la forma una aspiracin perfeccionista de exactitud,
evidente en un afn de minimalismo complejo y de concisin extrema, sino
que la superlativa sobriedad del tono del narrador contribuye a un
hermetismo apenas comparable con los crpticos poemas del neobarroco Jos
Lezama Lima. Se trata de sendos hermetismos, desde luego, pues el hecho de
ser enterrado junto a Martn Lutero, segn lo solicit, dice mucho del
desprecio que senta Borges por esa especie de la literatura. Pero leer un
cuento suyo, volviendo al tema del hermetismo, parece implicar enfrentarse
a un problema: domar un tipo de escritura en que cada palabra es
imprescindible en el propsito de decir lo mximo posible con un mnimo de
trminos, y una vez que logramos domar esa suerte neoconceptista, nos
encontramos con otro asunto por resolver: el problema tratado en el cuento.
Porque, en verdad, me parece que no slo los personajes de sus historias
estn encerrados en un laberinto, sino que tambin el autor nos somete a un
ddalo semejante.

Veamos algunos ejemplos que puedan ilustrar esto. El cuento Los dos reyes
y los dos laberintos trata de la disputa entre dos comarcas hostiles
representadas por un par de monarcas enemigos. Bajo el pretexto de hacer
las paces, uno invita al otro a su reino para ponerlo a prueba en un juego.
El asunto consiste en introducir al adversario en un gran laberinto del que
no encontrar salida, hacindolo as objeto de burla. Luego ste,
siguindole la jugarreta a aqul, le hace una invitacin semejante para que
en su reino pueda enfrentarlo tambin a un laberinto, pero entonces lo
obliga a uno mucho ms difcil porque lo deja en el medio del desierto, a
merced de la desorientacin. As cumple su venganza con un problema
aparentemente opuesto al de su contrincante, pero en esencia el mismo, pues
el ltimo est tan desorientado en la inconmensurabilidad del espacio
abierto como lo estaba el primero en el confinamiento del laberinto. De
aqu se desprende, por otra parte, algo que ms adelante tendr una
importancia singular: el desierto, esa vastedad interminable, es tambin un
laberinto.

Otro tanto ocurre en Funes el memorioso, un hombre cuya fenomenal
retentiva le arrastra al recuerdo perpetuo de las cosas de su vida, hasta
las ms lejanas y efmeras, al punto de resultarle un absurdo los
sustantivos (cada uno de los cuales, como sabemos, comprende todo el
universo de sus variantes) y pretenda, pues puede recordarlos en todos sus
detalles, crear una nueva lengua en que cada cosa del mundo, provista de
sus accidentes circunstanciales, tenga nomenclatura propia. As, est claro
que ese personaje carente de olvido tiene un poder de abarcamiento sin fin,
lo mismo que el Aleph, el lugar donde estn, sin confundirse, todos los
lugares del orbe, vistos desde todos sus ngulos (1), ambas dimensiones
tales que en ellas existen, en un mismo plano, el pasado, el presente y el
futuro, o acaso el primero y el ltimo en un presente continuo. Luego, en
Las ruinas circulares un hombre engendra un hijo sondolo, de modo que es
ste una criatura onrica, pero al cabo el padre comprende que l existe
porque tambin otro lo ha soado, lo que deja el camino abierto a toda una
ascendencia y descendencia genealgica marcadas por la misma gnesis.
Asimismo, Juan Dahlmann, en El sur, emprende un viaje que es a un mismo
tiempo a sus orgenes y al pasado, en el cual aceptar un duelo para tener
una muerte digna, honorable, pero como lo ha dicho el mismo Borges, en
realidad nunca fue a la provincia porque todo el relato es el delirio
circular que el protagonista padeca en el sanatorio. Dos tiempos distintos
se confunden nuevamente, pasado y presente, en tanto que la gallarda del
duelo se proyecta a un futuro de honor pstumo, de una especie de
inmortalidad. Dicho esto, es innecesario sealar el paralelismo que esta
cuestin tiene con El inmortal.

No es de extraarse, a este respecto, que tales personajes, aunque
perezcan, resulten inmortales, ya porque sus vidas extraordinarias impiden
que se les eche al olvido, ya porque el orden establecido en las ficciones
exige, segn la naturaleza de los eventos, una continuidad. A la luz de ese
orden imperecedero, encontramos que la muerte tiene un carcter ms
simblico que terminativo para el autor, por lo tanto, los finales de los
relatos tienden a quedar abiertos, inconclusos, cual si cada historia fuese
un eslabn de esa gran cadena narrativa sin principio ni fin. Los
acontecimientos, sujetos al entramado laberntico, se sucedern en ciclos,
donde lo fantstico y mgico juegan un rol fundamental en la creacin de
esa narrativa circular, de modo que la nica realidad posible es un eterno
durante.

Pues bien, vistas estas constantes del quehacer literario de Jorge Luis
Borges, El milagro secreto no es la excepcin. Este relato, como los
dems, est colmado de simbolismo y repeticiones. Dos de los aspectos
primordiales, que tienen mucho peso en la delineacin del asunto del
cuento, son, a primera vista: el rompimiento del orden cronolgico, como es
costumbre del autor, y la constante reiteracin del nmero nueve y la
insistencia en cosas ltimas. Indistintamente de otros trabajos de Borges,
ste se vale de elementos de la cultura oriental y pareciera que se
aminorase el protagonismo de aquel que se nos presenta como el personaje
central. ste se ver rodeado de otros que son parte de l y a su vez
conducen a la confusin sobre cul de todos es el protagonista. Porque de
la trama central, digamos, penden diversas subtramas que generan la ilusin
de profundidad y desvo, semejante a la constante preocupacin de los
pintores, a lo largo de los siglos, por dar con la tercera dimensin en el
plano. Y aunque en la historia se entretejen otras historias cuyos
personajes gozan de una relevancia tan o ms significativa que la del
primero, a la postre ninguno opaca al otro porque todos son el mismo
hombre. De cualquier modo, ya analizaremos con ms detalle estas razones.
Por lo pronto, conviene hacer un resumen del relato para as conocer mejor
los pormenores que nos ataen. A saber:

El 14 de marzo de 1939, el judo Jaromr Hladk, escritor y examinador de
las fuentes judas de Jakob Boehme, so un largo ajedrez. El juego haba
durado siglos, lidindose en el desierto, y se disputaban la victoria dos
familias durante una eternidad. El soador era hijo primognito de una de
ellas. Se deca que el premio destinado a los ganadores era enorme y quiz
infinito (2), y las huestes estaban ocultas en una torre secreta. El
estruendo de los relojes exiga una movida y Hladk no recordaba cmo
jugar. Luego despert. El da 19 la Gestapo arrest al judo y fue
condenado a muerte. El fusilamiento fue pautado para el 29 de marzo a las
9:00 am. Confinado en el calabozo, Hladk se atormentaba imaginando cmo
morira y absurdamente procuraba agotar todas las variaciones (3). La vida
anterior de Hladk tampoco le haba dado muchas satisfacciones. Se
consideraba un literato mediocre y no se enorgulleca de las obras que
haba publicado, a excepcin de una, que le pareca menos mala que las
otras: la Vindicacin de la eternidad, en la cual discurre sobre el inmvil
Ser de Parmnides y la postura de Hinton, quien cree que basta una sola
repeticin para demostrar que el tiempo es una falacia... (4). El 28 de
marzo, su ltimo da de vida, el condenado concibi su drama en verso Los
enemigos, obra que habra de deslastrarlo de sus fracasadas tentativas
literarias. El drama sera compuesto en verso, pues evita que los
espectadores descubran la farsa teatral, y en hexmetros, el mismo tipo de
verso que usaran los aedos griegos y el ms fcil de recordar.

El drama tena lugar en la biblioteca del barn de Roemerstadt, en una de
las ltimas tardes del siglo diecinueve (5). El barn, pese a no conocer a
quienes le visitan y fingen ser sus amigos, tiene la sensacin de
conocerlos ya. Eventualmente se da cuenta de que sus visitantes son
enemigos secretos. Ocurre un dilogo, alguien menciona a la novia de
Roemerstadt, Julia de Weidenau, y a un sujeto llamado Jaroslav Kubin que
otrora procuraba conquistarla. Se dice que ste ha enloquecido y cree ser
aqul. Hay peligro y Roemerstadt asesina a un conspirador. En el tercer
acto del drama, ocurren incoherencias, regresan personajes que no vienen a
cuento, vuelve la persona asesinada, y, pues los relojes dan la misma hora
y se repiten elementos del principio, se advierte que el tiempo no ha
transcurrido. Nadie se asombra por ello y al cabo se entiende que el barn
de Roemerstadt y Jaroslav Kubin son la misma persona. El drama no ha
ocurrido: es el delirio circular que vive y revive Kubin (6).

Luego de idear Hladk estos actos de su drama, a sabiendas de que lo
fusilaran al cabo de unas horas, pidi a Dios que le otorgara un ao de
plazo para culminar la pieza. So esa noche que hall al omnipotente en el
atlas de una biblioteca, por azar, y que ste le conceda el tiempo
solicitado. Fue un hallazgo asombroso porque el bibliotecario le dijo que
Dios era una sola palabra en una pgina de los miles y miles de libros que
ah haba, que sus ancestros haban muerto buscndolo y l haba quedado
ciego sin dar con l. La maana siguiente, al ser dirigido al paredn,
cuando el sargento dio la orden de fuego, el mundo se inmoviliz. Hladk,
al comprender que Dios haba congelado el cosmos para que l acabara su
drama, lo rehizo en la mente, pues poda recordar los hexmetros, y
exactamente un ao despus, el 29 de marzo de 1940, a las 9:01 am, la bala
que haba quedado quieta en el aire lo alcanz y muri. Hasta aqu el
resumen del relato, que desde luego podra ser ms escueto, pero he querido
mencionar algunos elementos de relevancia que nos servirn para el
anlisis.

Digamos, no obstante, algunas cosas ms de las formalidades narrativas y
lxicas. Redactada en prosa y tercera persona, la narracin est colmada de
imgenes que permiten la visualizacin de los hechos de la trama. La
presencia constante de smbolos exige una dilucidacin que habra de
sealar el argumento, de modo que la averiguacin del asunto, que est
entre lneas, aunque de ello no dependa que sea disfrutable, es
imprescindible a la comprensin plena del texto. La estructura, insistimos,
es circular. Una y otra vez se repiten los hechos y los nexos entre unos y
otros pueden discernirse por analoga. Una vez comprendido el todo, cobrar
especial significado la cita que aparece al principio del cuento.

Podra decirse, sin que ello implicase a mi juicio un desacierto, que
estamos ante un cuento de cuentos, no en el sentido de relevancia, sino de
abarcamiento. En otras palabras, es este un relato que tiene varios relatos
dentro de s. Y lo que es ms, si bien difieren en sus accidentes, no as
en lo esencial. He resuelto, amn de hacer el conjunto ms inteligible,
dividir sus partes y as distinguir mejor cmo participan del cometido.
As, el relato puede subdividirse en cuatro historias: 1) el sueo del
ajedrez en el desierto, 2) las pretensiones de la obra La vindicacin de la
eternidad, 3) el drama Los enemigos y 4) el sueo con Dios. Y aun
podramos agregar una quinta, en atencin a la propuesta hermenutica de
Martn Heidegger, quien aseguraba que el todo es la suma de sus partes ms
el todo, a saber: la propia trama de El milagro secreto, es decir, la
totalidad. Hemos dicho que estas historias tocan aspectos afines como el
laberinto, la repeticin y el infinito, entendido este ltimo como la
nulidad del tiempo en atencin a ciertas premisas y el rompimiento del
orden cronolgico de los eventos. Veamos cada caso por separado.

En primer lugar tenemos el sueo de Jaromir Hladk sobre el juego del
ajedrez en el desierto, disputado entre dos familias de ndole patriarcal
durante una eternidad. Aqu ya tenemos el primer sntoma de rompimiento de
la temporalidad. La palabra eternidad supone el carcter sempiterno e
inmortal de los jugadores, aspecto ficticio e impensable de la condicin
humana. La referencia al desierto, como lo vimos en los comentarios de las
dominantes borgianas, alude a un gran laberinto. El laberinto, adems,
guarda semejanza con el ajedrez porque ambos son problemas. Tanto requiere
un pensamiento disciplinado y paciencia frrea la bsqueda de una salida
del laberinto cuanto el logro del jaque mate en el tablero. Y al problema
del juego se aade el hecho de que las piezas estn ocultas en una torre
secreta. Por otra parte, el mismo tablero de ajedrez es un perfecto retrato
de la repeticin: ah se repiten los recuadros blancos y negros, en
perfecta geometra y simetra, de modo que descubrimos, en primera
instancia, una insistencia en la fluidez ininterrumpida de los elementos.

En segundo lugar est el contenido de la Vindicacin de la eternidad, la
nica obra, de todas las de su autora, a la que Hladk tiene cierto
respeto. El motivo por el cual sea destacada del resto es evidente: esa
obra contiene las premisas por las cuales se regir el propio relato de
Borges y slo bajo esas leyes habr de edificarse la verosimilitud de la
ficcin. Dicho de otro modo, en la Vindicacin de la eternidad est
expuesto un estado de cosas que sustenta el sentido de continuidad
ilimitada que propone El milagro secreto. Sabemos que la obra de Hladk,
tras estudiar las posturas de algunos filsofos, plantea un pasado sujeto a
modificaciones y tambin que las repeticiones hacen del tiempo una falacia.
Asimismo, El milagro secreto propone la negacin del tiempo.

En tercer lugar es preciso hablar del drama Los enemigos de Jaromir Hladk.
Hemos dicho que la pieza trasgrede la linealidad del tiempo porque, de
hecho, ste nunca transcurre. La demostracin de ello es que los relojes
dan la misma hora que al principio, suena la misma msica que al comienzo,
regresa el personaje asesinado. Y no slo eso, sino que nadie se asombra de
estos absurdos, lo que pone de manifiesto que los personajes del drama
estn habituados a ese orden de cosas. Acaso la repeticin ms
significativa es la que rene a los dos personajes al parecer antagnicos.
El barn de Roemerstadt es el mismo Jaroslav Kubin y se nos dice, en
aadidura, que nada ha ocurrido salvo el delirio circular de este ltimo.
Acaso no es esto lo mismo que El sur, donde Dahlmann nunca viaj
fsicamente a la provincia, sino que siempre haba estado en el sanatorio y
fue desde ah que delir y vivi su travesa? Luego, no slo tiene Los
enemigos repeticiones intrnsecas y con El sur, sino que el drama es la
fiel proyeccin de la vida de su autor Jaromir Hladk. Quines son esos
enemigos, pues, si no los nazis de la Gestapo que lo han aprehendido y
condenado a fusilamiento? No est acaso el barn de Roemerstadt rodeado de
libros en su biblioteca, como los que lee y escribe Hladk y estn en los
anaqueles de la biblioteca del Clementinum, donde tiene el encuentro con
Dios? Y no era acaso Juan Dahlmann un bibliotecario que se hundi en el
laberinto de alucinaciones que le causara Las mil y una noches, ttulo que
ya de por s sugiere una historia sin trmino definido? Y todos estos
entrecruzamientos inacabables, no son un laberinto tambin? Por ltimo, si
en el drama Los enemigos queda establecido que el barn de Roemerstadt es
Jaroslav Kubin, y admitimos que la trama de la pieza trata de la propia
vida del autor, entonces la conclusin es obvia: Jaromir Hladk, el barn
de Roemerstadt y Jaroslav Kubin son uno solo.

Despus aparece el encuentro de Jaromir Hladk con Dios, por medio de un
sueo, que a su vez sigue el cauce de ese ro narrativo que desemboca en s
mismo. He aqu otras repeticiones significativas. No slo se repite el
sueo, en este caso sera el segundo del personaje, sino que ocurre ste en
la biblioteca del Clementinum. Una biblioteca es un sitio donde los libros
estn sistemticamente dispuestos uno tras otro; un lugar semejante de
inmediato da la sensacin de repeticin hasta lo indecible. Dice Borges,
refirindose a este sueo, que Del otro lado de la puerta, Hladk haba
previsto un laberinto de galeras, escaleras y pabellones (7). En fin, as
como se repite el sueo, se repite tambin el laberinto que estaba en el
primero. Revelacin: tanto el desierto como la biblioteca son ddalos. En
el sueo referido se nos dice que el bibliotecario qued ciego buscando la
palabra Dios del mismo modo que lo hicieran sus antecesores, perdiendo
todos la vida en ello, generacin tras generacin. Entonces no guarda esto
relacin con las dos familias jugando al ajedrez durante siglos y siglos?

Todas las subtramas guardan paralelismos en cuanto al hecho de que hay un
impedimento: en el sueo del ajedrez Hladk no recuerda cmo mover las
piezas y le desesperan los relojes anunciando la hora cero de mover; en la
Vindicacin de la eternidad la linealidad del tiempo es un problema porque
impide la perpetuidad; en el drama Los enemigos hay una lidia contra lo
Otro y los personajes batallan entre s; en el sueo con Dios el
impedimento es encontrar al Creador rpidamente para que haga un milagro y
le conceda el tiempo para dedicarse a su obra porque morir horas despus.
Esta necesidad surge, adems, por el impedimento del personaje de hacer una
gran obra con la cual pueda morir en paz. En todos los casos, el
impedimento es el tiempo, de modo que la Vindicacin de la eternidad, como
premisa, y el completar Los enemigos suponen vencer el tiempo y ser
inmortal. En una palabra, salir del laberinto.

En un intento por distinguir una cosa de otra, entre tantas superpuestas,
nos preguntamos, de entre todas estas historias, cul es el verdadero
relato? La pregunta es tan intil como averiguar quin es el verdadero
Jaromir Hladk. Del mismo modo que l es Roemerstadt y Kubin, tanto el
sueo del ajedrez como la Vindicacin de la eternidad, Los enemigos, el
sueo con Dios y El milagro secreto son todos la misma cosa. Distintos en
forma, claro est, pero iguales en sustancia. Aunque en diferentes
contextos, los elementos capitales se repiten sin fin. Y de esto, que es el
meollo del asunto, podemos decir: segn el principio de la repeticin, del
que hablamos al principio, concluimos que lo que se repite en Borges es la
propia repeticin. Esto es tan cierto que hasta en lo extra-lingstico hay
repeticin: el escritor argentino se repite a s mismo al escribir sobre un
escritor. Y en cuanto a la hermenutica singular de Borges, no sera
descabellado decir que, distintamente de Heidegger, en el caso de El
milagro secreto el todo puede ser tanto la suma de sus partes ms el todo
como cada una de sus partes por s sola. Y aun ms, se dira que El
milagro secreto es tambin Los dos reyes y los dos laberintos, Funes el
memorioso, El Aleph, Las ruinas circulares, El sur, El inmortal. Y
lo que es lo mismo, Jaromir Hladk, adems de ser el barn de Roemerstadt y
Jaroslav Kubin, cabe tambin en el pellejo de Funes, Juan Dahlmann, y as
sucesivamente.

Esta infinitud del laberinto, propia de la narrativa de Jorge Luis Borges,
puede ilustrarse de muchas maneras. Se dira, por ejemplo, que los textos
suyos dan la sensacin de contraponer dos espejos frente a frente;
cualquier cosa reflejada entrambas sera representada infinitas veces. Est
tambin el caso de la cebolla, cuyas incontables capas se van pelando de
modo interminable. Podramos hablar asimismo de las famosas muecas rusas o
las cajas chinas, la mayor de las cuales contiene una menor y sta otra ms
pequea y as en adelante. En lo que nos concierne, la mueca ms grande
sera El milagro secreto porque ella contiene las subtramas que no son
ms que extensiones de s. Es un rbol de texto, cuyas ramas a su vez se
ramifican. Leer al autor de Fervor de Buenos Aires es abrir una Caja de
Pandora.

Un ltimo punto nos queda por comentar acerca del relato, y tal vez el ms
interesante por tratarse de algo que un lector desatento podra pasar por
alto, pero que insiste en la eternidad borgiana: la repeticin del nmero
nueve en el cuento, notable en la mencin de fechas, horas y dems
enumeraciones, por dems arraigadas a los hechos principales. Revisemos los
casos.

Una de las primeras cosas que se nos dice en el relato es la fecha en que
Jaromir Hladk so el ajedrez: 14 de marzo de 1939. Hay dos nueves y, si
nos damos a la tarea de buscar ms slo aqu, encontraremos que basta sumar
cuatro de los cinco elementos restantes para obtener otro nueve. As, de
sumar el 1 y el 4 del da con el mes nmero 3, correspondiente a marzo, ms
el 1, primer nmero del ao, el resultado es nueve. Por otra parte, el da
19 fue arrestado Hladk y condenado a muerte. El fusilamiento se paut para
el da 29 a las 9:00 am. Dicho esto, hallamos que, incluyendo la suma
hecha, se repite 6 veces el 9 en el relato, y no deja de sorprender que
aquel dgito no es ms que un 9 a la inversa. Es probable, claro est, que
Borges no haya pensado en todo esto, pero muy improbable que la repeticin
del nueve en su relato sea algo involuntario, especialmente tratndose de
un autor tan erudito e intencionado como l.

La significacin del nueve recurrente se presta a diversas
interpretaciones, todas las cuales ilustrarn asuntos muy cercanos al
propsito del autor. Aun sin profundizar demasiado, y apelando solamente al
sentido comn, podemos ubicar el rol del nueve entre los dems nmeros.
Nuestro sistema de numeracin consiste nicamente en diez dgitos, a saber:
0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9. Son diez expresiones numricas finitas, cuya
combinacin gradual, segn ese orden, hace posible la contabilidad
infinita. As vemos que es slo despus del nueve cuando se produce la
primera combinacin, la del uno y el cero para formar el diez, y se
proceder del mismo modo, combinando de manera ascendente hasta que despus
del nueve sea preciso repetir el ciclo. En ese sentido, la importancia del
nueve es fundamental; se trata del ltimo dgito de la serie contable antes
de la repeticin. Es decir, el nueve es la frontera entre la serie y la
repeticin, el lmite entre una cosa y otra, y por ello cobra fundamental
importancia. Es la puerta al ms all, al estado siguiente, el puente a
otro mundo, la ltima metamorfosis necesaria para completar la
transformacin. Siguiendo este orden de ideas, comprendemos la
participacin que el nmero tiene en el relato: Jaromir Hladk estaba al
borde de la muerte, necesitaba repetirse a s mismo para sobrevivir, y es
precisamente a travs de su obra como pretende hacerlo.

El nueve nos habla tambin de algo inconcluso, un crculo que no se ha
cerrado an. Ese crculo ser cerrado con la muerte de Hladk, evento que
podra ser ilustrado con el nmero diez, porque entonces ya se habra
completado el proceso. Sin embargo, puesto que el diez es un nmero que
depende de dos que le precedieron para existir, es preciso que stos se
repitan para que el diez pueda ser. De ah que la muerte, como lo dijimos
en algn momento, no es terminativa en Borges. La muerte de Hladk no
supone un final, sino un principio. El inicio de algo nuevo, el prximo
ciclo, que tendr otras caractersticas pero conservar el laberinto y el
infinito en su seno. No slo estos factores se corresponden con el orden de
intemporalidad del relato, sino que imponen una naturaleza que no admite la
interrupcin.

Luego, si reparamos en la apariencia del nueve, encontramos otro rasgo: es
el nico nmero de la serie que, al ser dispuesto de otro modo, se
convierte en otro nmero: el seis. As, pues, podemos asociar el nueve a
una dualidad (Roemerstadt-Kubin), a la mscara, a algo que tiene ms de una
significacin, a lo oculto. El tarot tambin dice lo suyo del nueve. Se
trata del dgito del ermitao, ese personaje mstico que lleva la luz de la
sabidura y se complace ms transmitindola que poseyndola. Sabemos que
Jaromir Hladk, por tratarse de un escritor, tena un cometido semejante.
El oficio del personaje tambin se halla en la numerologa, pues esta
ciencia asocia el nueve con personas de ndole elevada e intelectual:
poetas, escritores, genios y creadores en general. Sujetos que tienen una
vida interior muy fuerte y secreta.

El otro punto es la mencin reiterada de cosas ltimas. Citemos, como
ejemplo, algunos fragmentos del relato sobre el encierro de Hladk y cuanto
prevea de su prxima muerte: Anticipaba infinitamente el proceso, desde el
insomne amanecer hasta la misteriosa descarga (...); cada simulacro duraba
unos pocos segundos; cerrado el crculo, Jaromir interminablemente volva a
las trmulas vsperas de su muerte (...); con lgica perversa infiri que
prever un detalle circunstancial es impedir que ste suceda. Fiel a esa
dbil magia, inventaba, para que no sucedieran, rasgos atroces (...) (8).
No slo el autor condensa aqu los rasgos primordiales de ese orden, sino
que destaca, en letras cursivas, la frase para que no sucedieran y en la
pgina 510 subraya, con comillas, la palabra repeticin, al decir que basta
una repeticin para descubrir la inexistencia del tiempo. As, pues, al
cerrarse el crculo con la muerte de Hladk, evento que representa el
nmero diez, el personaje permanecer vivo de alguna manera, no slo porque
el diez es repeticin de algo anterior, sino porque en el drama Los
enemigos y en los padecimientos de su calabozo, ya haba previsto su muerte
y, por lo tanto, la haba evitado. En cuanto al milagro secreto de Dios,
pudo Hladk vencer el tiempo postergando el momento de su defuncin en un
ao, perodo en el cual se dedic a completar la obra. Jaromir Hladk haba
alcanzado, pues, la inmortalidad.

Creo que el espritu de esta ficcin de Jorge Luis Borges no busca la
prospeccin ni la retrospeccin, sino la concomitancia. Desde luego que el
autor, en cuanto a sintaxis, est obligado a la prospeccin por el carcter
lineal de los significantes, lo que a un tiempo le lleva a ordenar las
subtramas de El milagro secreto de cierta manera, pero la sustancia, pues
la literatura es un palimpsesto, es concomitante. Y el laberinto, pues
salimos de uno para entrar en otro, est por doquier.



Notas

 1. BORGES, Jorge Luis. Obras completas. Buenos Aires: Emec Editores,
    1974. p. 623.

 2. dem. p. 508.

 3. dem. p. 509.

 4. dem. p. 510.

 5. dem.

 6. dem.

 7. dem. p. 511.

 8. dem. p. 509.

** Horacio Montenegro
   plumademontenegro@gmail.com
   Escritor venezolano (Ciudad Guayana, Bolvar; 1978). Poeta, ensayista y
   dramaturgo. Es licenciado en letras egresado de la Universidad Central
   de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Algunos de sus poemas han sido
   publicados en diarios tales como El Correo del Caron
   (http://www.correodelcaroni.com), Frontera
   (http://www.diariofrontera.com) y Los Andes
   (http://diariodelosandes.com). Sus artculos de opinin han aparecido en
   los diarios Tal Cual (http://www.talcualdigital.com) y Pico Bolvar
   (http://www.picobolivar.com.ve). Ha sido colaborador de diversas
   publicaciones virtuales, entre ellas Enfocarte y
   http://www.arteliteral.com Arteliteral. Es autor de un libro de poesa,
   Monlogo, publicado por el sello Comala (http://www.comala.com), y de
   Baudelaire, tragedia en tres actos an indita, que present como tesis
   de grado de creacin y por la cual obtuvo la mencin distinguido. Entre
   2005 y 2008 fue miembro de la junta directiva de la Fundacin
   Amarcorteatro (http://fundacionamarcorteatro.blogspot.com), donde se
   desempe como secretario y asistente de direccin y escena en diversos
   montajes teatrales. Mantiene una bitcora literaria en
   http://horaciomontenegro.wordpress.com.



=== La tradicin de la novela histrica y la novela poltica mexicana =====
=== Un asesino solitario de lmer Mendoza =================================
=== y La paz de los sepulcros de Jorge Volpi      Andrea Naranjo Merino ===

                       ...el poder que emana del don o el artificio de ver
                                         all donde los otros estn ciegos,
                                      de reconocer las formas y las figuras
                                              mientras los dems permanecen
                                       bajo las fronteras de la oscuridad.

                                                                Jorge Volpi

En Mxico desde hace mucho tiempo existe la tradicin de la narrativa
histrica y poltica. Los autores a travs de la literatura han denunciado
los hechos que han marcado a su pas y lo han llevado a profundas crisis,
delitos nunca probados ante la justicia y que, a pesar del tiempo, siguen
siendo una incgnita para la sociedad. La novela histrica y poltica
mexicana ha cobrado en las ltimas dcadas cada vez ms importancia, los
autores han alcanzado una madurez ptima para reflexionar sobre el pasado,
cuestionndolo y racionalizndolo, ya que determinados hechos han afectado
la vida nacional, regional, familiar e individual (Aguirre 123). Tal es
el caso del asesinato del lder poltico Luis Donaldo Colosio y el
levantamiento zapatista en Chiapas, ambos eventos ocurridos en el ao de
1994 y que aparecen manifiestos en las novelas Un asesino solitario (1999)
de lmer Mendoza (n. 1949) y La paz de los sepulcros (1995) de Jorge Volpi
(n. 1968). De esta manera, lmer Mendoza y Jorge Volpi recrean parte de la
historia y de la poltica mexicana. En este trabajo demostrar la relacin
que hay entre la historia y la poltica mexicana, los hechos ocurridos en
el 94, y la literatura a travs de las dos novelas mencionadas.

Y como afirma Toms Regalado en su artculo Literatura contra el sistema:
la dialctica individuo poder en La sombra del caudillo de Guzmn y La paz
de los sepulcros de Volpi:

      Desde Los de abajo hasta Noticias del imperio, pasando por La sombra
      del caudillo o La muerte de Artemio Cruz, la tendencia central de la
      narrativa mexicana a lo largo del siglo XX ha sido la fuerte
      vinculacin con el desarrollo de la realidad histrica nacional (41).

Vicente Francisco Torres tambin aade al respecto, l cita tres novelas en
las que se denuncia la masacre de Tlatelolco, como otro ejemplo de esa
tradicin histrica y poltica mexicana:

      ...la novela mexicana de planteamiento poltico ha tenido en los aos
      recientes otras manifestaciones, tal como podemos apreciar en El
      cielo por asalto (1979), La vida no vale nada (1982) y Agora que me
      acuerdo (1985), ciclo en el que Agustn Ramos reflexiona sobre la
      militancia juvenil, el mpetu revolucionario y la tibia respuesta de
      polticos, artistas e intelectuales ante las represiones de
      Tlatelolco y la Escuela Nacional de Maestros (22).

Un asesino solitario y La paz de los sepulcros, como muchas otras novelas,
representan la realidad de un pas y de una sociedad que se debate entre la
corrupcin y la violencia por alcanzar el poder, poder que termina
degenerndose y constituyndose en la peor arma que impide la consecucin
del bien comn. Bien comn como presupuesto constitucional y que debiera
ser perseguido por la administracin pblica pero por supuesto, esto no
sucede as. Presupuesto claramente violado por ciertos hechos que se
instituyen en las obras que analizar y que en vez de generar entre la
sociedad mexicana un ambiente armnico, lo nico que sucede es que generan
caos y violencia en el Estado, corrupcin y lgicamente inseguridad pblica
(Corona 181).

Un asesino solitario y La paz de los sepulcros proceden:

      de la realidad sociopoltica como fuentes literarias: el material
      novelstico procede, por una parte, de los sucesos histricos de
      1994, bien conocidos por Volpi desde el gobierno por su trabajo como
      secretario del procurador general de Justicia de la Repblica: las
      dificultades de la cpula en el poder para sofocar el levantamiento
      indgena en Chiapas, el desplome econmico general y, sobre todo, el
      ambiente de corrupcin poltica provocado por los asesinatos de Luis
      Donaldo Colosio, candidato a la presidencia, y Jos Francisco Ruiz
      Massieu, secretario general del PRI (Regalado 42).

Otro aspecto relevante es el poder de los estamentos gubernamentales y la
manipulacin de la informacin, esa relacin existente que hay entre el
saber y el poder y de la cual, Foucault seala: se trata de saber no tanto
cul es el poder que pesa desde el exterior sobre la ciencia, sino qu
efectos de poder circulan entre los enunciados cientficos; cul es de
algn modo, su rgimen interior de poder, cmo y por qu, en determinados
momentos, dicho rgimen se modifica de forma global (Foucault 44). Los
entes de gobierno, cualquiera que sea, al tener la informacin, al saber o
tener el conocimiento de los hechos, pueden llegar a abusar de su poder, en
algunos casos recurriendo al concepto de represin, el poder sera
entonces como esa fuerza que circula entre la sociedad diciendo siempre no
y a su vez produciendo discursos (Foucault 48). El Estado puede entonces
manejar a su conveniencia la verdad, mostrndole a la sociedad lo que
considere necesario sin necesidad de tener que mostrar la verdad real.

Estos discursos, que son a veces de ndole poltico o histrico, son los
presentados por lmer Mendoza y Jorge Volpi en las novelas que presentar;
como dije anteriormente, son dos novelas que reflejan la realidad mexicana
pero que, al mismo tiempo, dejan de ser localistas cuando vemos en ella
temas universales como la violencia, la corrupcin, el abuso de poder. Por
extensin, estas novelas representan una realidad latinoamericana porque no
hay una sociedad que se salve de estas caractersticas.



Hechos histricos y polticos en 1994

Hubo varios hechos que en el ao 1994 desencadenaron la crisis y la
desestabilizacin del poder, los diversos factores de poder dejaron de
actuar dentro del sistema y ventilaron pblicamente sus diferencias,
alterando la mayor baza que el PRI haba empleado para legitimar su
permanencia: la llamada paz social (Volpi).

Dentro de estos hechos cabe mencionar el da 1 de enero de 1994, ya que con
la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte
(TLC), un grupo de guerrilleros se alz en Chiapas, tomndose la ciudad de
San Cristbal de las Casas y declarndole la guerra al presidente Carlos
Salinas de Gortari y despus, el da 23 de marzo del mismo ao en la ciudad
de Tijuana, asesinan al candidato a la presidencia de la Repblica Luis
Donaldo Colosio (1951-1994) cuando estaba de gira y daba uno de sus
discursos. Otro incidente sucede el 28 de septiembre con el asesinato del
secretario general del PRI Jos Francisco Ruiz Massieu, quien era el cuado
del entonces presidente Carlos Salinas; Ruiz Massieu se encontraba en
frente del edificio del partido cuando ocurrieron los hechos. Estos hechos
conducen a Mxico a vivir una crisis poltica, econmica y social y, como
lo explica Volpi:

      Su muerte fue una verdadera catstrofe. Frente a ella, la revuelta
      zapatista pareca una consecuencia lgica de las condiciones de
      marginacin de los indgenas chiapanecos, mientras que la muerte de
      Francisco Ruiz Massieu se inscribi de modo ms inmediato y
      previsible en una tragedia familiar: el supuesto autor intelectual
      del crimen no slo era el hermano del ex presidente Salinas, sino el
      cuado de la vctima. En cambio, los disparos que segaron la vida del
      candidato continuaron y continan siendo inexplicables y, por ello
      mismo, aterradores (Volpi).

El homicidio nunca logr ser esclarecido y aunque Mario Aburto fue
capturado e imputado por el homicidio de Colosio, de los mviles del crimen
nunca se supo nada. Mario Aburto fue un asesino solitario, sin cmplices
y siendo l el autor intelectual y material del crimen, segn la
informacin oficial. Despus del hecho varios intelectuales del pas dieron
sus declaraciones a la prensa, protestando por el magnicidio que haba
afectado enormemente al pas y en especial, los dilogos con la guerrilla
que en ese momento se estaban adelantando. Y hasta la misma guerrilla se
declaraba inocente del hecho; en el peridico La Jornada se hace una
publicacin acerca de lo que pensaba el subcomandante Marcos, quien se
lamentaba por la prdida, seguramente, de alguien que hubiera podido haber
sido su prximo enemigo:

      Ellos... Por qu tuvieron que hacer eso? se pregunta el
      subcomandante. A quin castigan con esta ignominia? Si tratan de
      justificar una accin militar en contra nuestra y de nuestra bandera,
      por qu no mejor matar a uno de nosotros? Sangrara as menos el
      pas que con esta infamia que ahora nos estremece. A quin haca
      dao este hombre? Quin obtiene ganancias de su sangre? Dnde
      estaban los que lo cuidaban? Quin patrocina esa mano pacifista
      que abre de nuevo la gigantesca puerta de la guerra?... Cunto ms
      para dejar entrar, por fin, la democracia, la libertad y la justicia?
      (Volpi 308).

Los intelectuales que se pronunciaron con el homicidio de Colosio fueron
entre otros Enrique Krauze, diciendo: l no era hombre de rupturas, sino
de lealtades, escribe en Reforma, no de lealtades perrunas e
incondicionales, pero s de lealtades absolutas a la amistad y la verdad;
y Salvador Elizondo: Es una cosa trgica y espantosa, de enormes
magnitudes. Naturalmente va a afectar a la vida general del pas. No puedo
decir ms porque no soy poltico (Volpi 308).

Aqu, el poder del discurso oficial lo manipula todo, el poder del Estado y
el poder de los medios incrementan la zozobra y el caos en la sociedad al
impedir que la verdad real salga a la luz pblica. Segn Foucault dentro de
la sociedad los poderes se entrelazan y entrecruzan, hay relaciones de
poder [que] no pueden disociarse, ni establecerse, ni funcionar sin una
produccin, una acumulacin, una circulacin, un funcionamiento del
discurso... (Guzmn XII), tambin afirma Foucault que en toda sociedad la
produccin del discurso es a la vez controlada, seleccionada, organizada y
redistribuida de acuerdo a cierto nmero de procedimientos (Volpi 48).
As, es imposible saber la verdad de los hechos y ms aun cuando son
perpetrados por la misma administracin del Estado, porque cada uno de los
miembros ejerce su poder y cada poder quiere estar por encima de los otros
poderes, sin importarles de qu manera se llegue a lo propuesto. Leemos
entonces en La paz de los sepulcros:

      ...cualquier crimen en el que se vea entremezclado el poder, de un
      modo u otro, jams ser completamente esclarecido. Todava nos
      encontrbamos en el motel el lugar de los hechos bajando las
      escaleras, a punto de salir, cuando esas consideraciones ya haban
      comenzado a operar: se haba iniciado el lento camino de disolucin,
      se haba puesto en marcha la rueda que en apariencia solucionara el
      crimen pero que en realidad slo habra de llevarlo a su inevitable
      encubrimiento, a su liquidacin. El poder es ciego, pero opera
      rpida, imperceptiblemente (Volpi 27).

Afirma Jorge Volpi en La guerra y las palabras que desde la aparicin en
las calles de San Cristbal, el primero de enero de 1994, el guerrillero se
convirti no slo en el personaje ms buscado de Mxico, sino en un cono
indispensable de finales del siglo XX (116). Lo que buscaba la guerrilla
era desestabilizar el poder del Estado y protestar en contra de la
globalizacin, ya haba entrado en vigor el Tratado de Libre Comercio de
Amrica del Norte (TLC) y los miembros del Ejrcito Zapatista de Liberacin
Nacional se haban sublevado (Guzmn XIII). Los zapatistas queran que se
les reconocieran los derechos a los indgenas, pedan una reforma agraria y
queran tambin un gobierno autnomo y paralelo al ya existente, el
subcomandante Marcos era considerado como una reencarnacin del Che, un
manipulador de los indgenas, un comunicador de inslita brillantez, un
eglatra inclasificable, un escritor talentoso y como el ltimo de los
hroes romnticos de nuestra poca (116).

En 1996, entre la guerrilla y el gobierno se suscribieron acuerdos con
miras a solucionar el problema agrario, la guerrilla estaba descontenta con
el tratamiento que se le daba al tema, por lo que solicitaba que se
reformara el artculo 27 de la Constitucin Poltica. El espritu de la ley
deba ser el de Emiliano Zapata: la tierra es de quien la trabaja, y
Tierra y Libertad (documento 2, Propuestas conjuntas que el Gobierno
Federal y el EZLN se comprometen a enviar a las instancias de debate y
decisin nacional, correspondientes al punto 1.4 de las reglas de
procedimiento, pgina 11, apartado 5, Reformas constitucionales y
legales, inciso B). Igualmente la guerrilla, no el caso especial de los
zapatistas, buscaba el reconocimiento de derechos y garantas
constitucionales a las mujeres indgenas, el acceso pleno a la justicia,
educacin y capacitacin, empleo, la promocin de la cultura indgena,
entre los ms importantes (1).

Los hechos histricos y polticos anteriormente narrados son denunciados
por Mendoza y Volpi en sus novelas y dan cabida a una literatura ms
reflexiva sobre los hechos, ofrecindonos diferentes lecturas y enfoques,
la historia es la consecuencia cronolgica de fechas, datos y cifras
estadsticas que... tienen el inconveniente de que, aunque aparentemente
ensean mucho, tapan lo ms importante (Aguirre 124). El objetivo sera
entonces la denuncia de los hechos sin entrar a juzgar a nadie, los hechos
son expuestos por los autores para que los lectores reflexionen sobre los
mismos.



Literatura e historia/poltica mexicana

Entre la literatura y la historia, entre la literatura y la poltica
existen grandes vnculos. Cada vez hay un mayor acercamiento de la novela
poltica mexicana al poder, este tipo de literatura busca denunciar esas
formas antidemocrticas que cercenan el poder en sus distintos niveles
dentro de la sociedad y que generan caos. (Regalado 42). Como afirma Luis
Mario Schneider en La novela mexicana entre el petrleo, la homosexualidad
y las poltica, sus denuncias son o pueden ser concretas, pero lo que
importa es ese dramtico juego en el que el poder econmico o poltico es
tan poderoso que avasalla y manipula al individuo, el grupo social y al
resto de la sociedad... (93).

En Mxico a lo largo de la historia han sobresalido algunas novelas que
reflejan cambios socio-polticos o que ponen de manifiesto sucesos
histricos que han marcado profundamente al pas. Un asesino solitario y La
paz de los sepulcros denuncian esa realidad, por ejemplo El levantamiento
del subcomandante Marcos, en enero de 1994, dio pie a que surgiera La paz
de los sepulcros (1995), de Jorge Volpi... (Torres 22). Ambas novelas
comienzan con la idea de la muerte, con la idea de que alguien que detenta
el poder tiene que morir como es el caso de Un asesino solitario, aqu
Macas es contratado por el Veintiuno para matar a Barrientos, un poltico
reconocido y que representa a Colosio: un candidato a la presidencia?,
pregunt, Claro, quin va a ofrecer tanto por un candidato a diputado o
senador? (Mendoza 15), o alguien que detentaba ese poder ha muerto de una
forma trgica, como es el caso de La paz de los sepulcros, en este caso los
cadveres son encontrados en un motel a las afueras del D.F.: [el cadver]
le pertenece al ministro de justicia... el hombre recto que ayudaba a
guiar los destinos del pas (Volpi 24).

En La paz de los sepulcros la muerte ronda, la novela se inicia con un
discurso sobre la vida y la muerte y con A veces la muerte inmortaliza
empieza Volpi su novela; ms adelante el argumento contina con la
repugnante descripcin de dos cadveres ensangrentados, uno de ellos sin
cabeza, en la habitacin de un motel a las afueras del D.F. (Regalado 43),
Volpi utiliza la descripcin de los cuerpos como una metfora del poder. Un
poder que ya no existe y en el que ya no se puede confiar porque han
abusado de l. Los cadveres pertenecen a Ignacio Santilln y a Alberto
Navarro, ministro de justicia y candidato a la presidencia. Augusto
Oropeza, periodista y narrador de la historia, investiga los hechos
descubriendo un mundo oscuro y sin luz, no slo de lo que se esconde detrs
del homicidio sino detrs de Ignacio, su amigo de preparatoria y de
Alberto, el ministro. En esta novela Volpi tambin simboliza la luz y la
sombra que convergen por ejemplo en Ignacio Santilln (Val Julin 344).

En Un asesino solitario el crimen no alcanza a consumarse, en la narracin
siempre estamos esperando que pase algo que nunca pasa, el poder utiliza el
hampa para quitar a alguien del camino. Los sitios oscuros son
caractersticos en el desarrollo de los hechos, el mundo en el que se mueve
Macas, el Veintiuno y la corrupcin, son el smbolo de una sociedad que se
desangra y nadie hace nada porque suceda lo contrario. El abuso del poder y
las verdades real y oficial no concuerdan nunca. En Macas confluyen un
poder econmico enlazado a uno poltico (Guzmn XII), el poder econmico
porque l tiene que aceptar el encargo para vivir y el poltico porque
quitara a alguien del camino que podra ser su prximo presi.

En ambas novelas vemos retratada la sociedad y cmo los entes que tienen el
poder abusan de l para ocultar la informacin y manipular a los
habitantes, el poder de los medios de comunicacin y el poder de la
informacin se degenera constituyndose en el podero de unos cuantos. En
el caso de Un asesino solitario existen los medios que alienan a Macas,
los noticieros televisivos muestran lo que desean y a Macas no le gustaba
mucho cuando, por la cadena NBC, mostraban por ejemplo alguna entrevista
hecha a un guerrillero, encapuchados con pasamontaas (47), que decan
que estaban dispuestos a morir luchando (47), Macas se hartaba de tanto
rollo y mejor apagaba la tele o le cambiaba, buscaba una pelcula... (48),
en el noticiero de la NBC pasaban un resumen sobre las guerras del mundo
(67), ese era el mensaje que se transmita, la violencia. A Macas no le
gustaban los noticieros gringos porque exageraban mucho las noticias, a l
le gustaba ver el noticiero nacional, el cual a su vez tambin manipulaba
la informacin.

En La paz de los sepulcros, la verdad real y la verdad oficial tambin era
manipulada y ofrecida a la sociedad de la manera que ms les convena, la
Fiscala General de la Repblica sostuvo, inamovible, la opinin contraria:
ningn nexo aparte de las muertes en el mismo lugar, se dijo por primera
vez exista entre el difunto Alberto Navarro, ministro de Justicia, y el
otro sujeto aparecido en el lugar de los hechos, el cual ahora ha sido
identificado (Volpi 33). La fiscala abusa de su poder porque esta entidad
no debera ocultar la verdad, no poda permitir que se le descubriera su
lado oscuro, ya que ellos instituyen el deber ser, y deberan dar ejemplo
de ello, no pueden verse desprestigiados y mucho menos acusados por
crmenes polticos, esto haca que el crimen:

      se perpetuara en el tiempo ms all de cualquier voluntad: deba ser
      investigado (hasta las ltimas consecuencias, como siempre se
      dijo), el pblico deba conocer la verdad (al menos algunos avances
      hasta que encontrase un nuevo entretenimiento), y el culpable o
      culpables deban ser hallados y castigados, sin importar quines
      fuesen, pero todo ello slo por la inercia propia de los homicidios,
      no porque en realidad alguien quisiese (o creyera conveniente)
      encontrar ltimas consecuencias, descubrir identidades o practicar
      castigos implacables: este largo y abstruso proceso, de llevarse a
      cabo, hubiese equivalido a mantener las heridas abiertas y sangrantes
      un sangrado interminable: una muerte mucho ms cruel que las ya
      ocurridas: el desprestigio del reluciente ministro de Justicia y,
      por consiguiente, el del gobierno de la Repblica (Volpi 26).

La novela de Volpi, segn Eloy Urroz en su artculo La paz de los
sepulcros: El apocalipsis de las utopas, tiene un sentido apocalptico,
al igual que otras de sus novelas como El temperamento melanclico, En
busca de Klingsor y El fin de la locura, stas destruyen los telos de la
historia, sus utopas meras estructuras opresivas de poder (298). Al
respecto tambin afirma Luis Mario Schneider en su libro La novela mexicana
entre el petrleo, la homosexualidad y la poltica, y tambin citado por
Urroz, que: La paz de los sepulcros revela que el poder corrompe y el
poder absoluto corrompe absolutamente, sin importar los antecedentes de
quien lo detenta. En una visin descarnada y pesimista, el Mxico de los
demcratas hace encarnar inevitablemente todos los vicios del derrocado
sistema prista sin que parezca haber opciones de salvacin (132).

Volpi arma un discurso en contra de ese poder y es curioso que para
Foucault es el Poder quien inicia esta literatura de crmenes, la cual
prolifera en torno a algunas siluetas (Urroz 301). Tanto para Volpi como
para Mendoza lo que se nota en sus relatos es la destruccin
ininterrumpida de valores, estatutos, estructuras y formas consuetudinarias
de vida. Es el espacio novelstico de la novela [de ambas] (un Distrito
Federal...) una megpolis de cuarenta millones de habitantes sin pies ni
cabeza, el nihilismo es absoluto y, entonces, ya todo puede suceder...
(Urroz 302). En los dos relatos hay caos, luz y sombra, poder, el
magnicidio.

Eloy Urroz hace una tabla comparativa sobre la historia de Mxico en el ao
1994 y el libro La paz de los sepulcros:

          Mxico, 1994                  La paz de los sepulcros
          =====================================================
          Carlos Salinas de Gortari     Presidente del Villar
          Manuel Camacho Sols          Gustavo Iturbe
          Luis Donaldo Colosio          Luciano Bonilla (2)

Las dos novelas son narradas en primera persona. lmer Mendoza utiliza un
lenguaje popular que refleja pensamientos de izquierda, el autor denuncia
las injusticias de las cuales han sido vctimas los mexicanos a travs del
tiempo y cada tiempo lleva consigo esa violencia generada por la
consecucin del poder, por las ansias de gobernar, dirigir y controlar.
Jorge Volpi utiliza otro tipo de lenguaje, uno ms sinttico en frases y
prrafos cortos, en esta ocasin [en La paz de los sepulcros] utiliza
oraciones largas en las que abundan los parntesis y las aclaraciones entre
comas. El lenguaje telegrfico, desnudo hasta la pureza sinttica de ese
breve relato, halla, pues, en La paz de los sepulcros, su mxima antpoda
(Urroz 306).

He aqu un ejemplo que a su vez es transcrito por Eloy Urroz en su artculo
La paz de los sepulcros: El apocalipsis de las utopas en las pginas
306-307:

      Los cuerpos, o digamos la porcin ms importante o ms completa de
      los cuerpos, se encontraba en el cuarto principal. La vctima 1 se
      hallaba tendida sobre las sbanas, en una especie de altar,
      completamente desnuda a excepcin del calcetn izquierdo (el resto de
      su ropa, un saco de cashmere caf con leche, una camisa de algodn
      azul, italiana, pantalones de lino beige y zapatos, tambin
      italianos, de piel marrn, con hebilla lateral, se hallaron
      esparcidos por distintos puntos del cuarto), boca arriba, con los
      brazos y las piernas extendidas en forma de x, amarrados con cuerdas
      de marino a las patas de la cama, la cabeza ladeada, llena de golpes,
      marcas y moretes, y una enorme hendidura en el vientre, producida sin
      duda por el cuchillo casi un estilete, una pieza templada y
      perfecta que apareci a un lado del trax de la vctima 2 y que,
      segn se comprob despus, fue causa segura del percance (307).

Vemos en el ejemplo anterior cmo Volpi narra y explica cmo se encontraban
los cuerpos, utilizando cmo Urroz expone, parntesis, guiones y en otros
casos corchetes, lo que hace que el prrafo, la narracin, pierda un poco
de fluidez, porque el lector debe detenerse y examinar los detalles y la
minucia de la que el autor est exhibiendo. Por el contrario, esto no
ocurre con la novela de Mendoza, l por su parte hace que la narracin sea
ms gil, la cual atrapa la atencin del lector, lo apresa y no lo deja ir
hasta el final de la novela.

Transcribo a continuacin un prrafo de Un asesino solitario para ilustrar
el lenguaje utilizado por Mendoza y la rapidez que le imprime a la
narracin que hace. Aqu no nos detienen las explicaciones:

      La noche que me reun con Veintiuno llegu a mi casa pensando en los
      quinientos, en los puros quinientos, hice mis cuentas y todo, no
      quera pensar en otra cosa porque primero deseaba disfrutar machn lo
      que me iba a embuchacar, casi ni le iba a ir bien al bato, eh?
      Billetes como arroz, simn, y entonces para qu clavarme en lo que
      tena que enfrentar? (29).



Luz y sombra

En las dos novelas los autores revelan dos mundos que se entrecruzan y se
yuxtaponen y que son como una moneda. Uno es la cara amable que se muestra
a la sociedad de sus personajes, por ejemplo en Un asesino solitario dice
el narrador: Luis Eduardo Barrientos Ureta, candidato del Partido
Revolucionario Institucional a la Presidencia de la Repblica: as carnal,
bien chilo (Mendoza 50), al parecer el pueblo estaba de acuerdo, pero la
maquinaria poltica que sera el lado oscuro, la sombra, representada en la
novela, deba quitarlo del camino. La novela no nos muestra la otra cara de
la vida de Barrientos, as que no podemos especular sobre su otro lado, no
sabemos si es oscuro como sucede con Navarro en La paz de los sepulcros o
si por el contrario lleva una vida transparente, pero s nos muestra la
cara oscura del poder gubernamental, al cual slo le interesan los
individuos que ste pueda manejar.

En La paz de los sepulcros Ignacio Santilln se define como producto de
tinieblas, hijo y lazarillo de una pareja de ciegos. Pero tal dicotoma no
es un tablero de ajedrez, con casillas blancas y negras. La idea es ms
bien que la sombra y la luz conviven en cada ser humano (Val Julin 344).
En este caso en la novela se muestran sus dos caras o sus dos lados, los
juegos de luz dan a conocer la dualidad entre el hombre pblico que fue
Navarro y el ser ntimo que fue depravado del ministro (Val Julin 344).
Alberto tambin tiene su lado oscuro: No se trata de que a fuerzas yo
quiera contrastar su imagen exterior con una oscuridad interna que me
permita rastrear los ecos de su futuro, pero debo agregar otros testimonios
para enriquecer al dbil retrato que existe del Alberto Navarro de
entonces (Volpi 79).

En La paz de los sepulcros el autor nos muestra cmo es la vida oscura de
los personajes que representan a los ms altos funcionarios del poder
poltico mexicano: su fascinacin pederasta, la drogadiccin la corrupcin
y el crimen pertrechado all, tras bambalinas, tanto como su aficin a la
astrologa, smbolo de la magia negra que debe permear en todo momento las
tinieblas que informan la novela (Urroz 316). Ese lado oscuro tambin
aparece en el libro como una metfora cuando el narrador el narrador lo
compara con la coleccin de insectos que Alberto guardaba: miles de
patitas muertas de cuerpos extraos, cucarachas y escarabajos, araas y
grillos y moscas (casi no haba mariposas), clasificados con indecible
cuidado... En medio del espanto y la curiosidad, los animalitos clavados
eran a la vez ttricos y hermosos (Volpi 77).

La luz y la sombra no solamente se muestran a travs de los personajes sino
a travs del abuso de poder ya que ambas desenmascaran mtodos
evidentemente antidemocrticos, desarticulan formas de corrupcin,
denuncian el abuso de los gobiernos sobre las instituciones parlamentarias
y revelan, en fin, los mecanismos del sistema para la opresin de la
colectividad (Regalado 48).

Estas novelas no slo han traducido la historia y la poltica mexicana en
las narraciones antes analizadas, sino que se constituyen como dos novelas
que valoran ciertos aspectos que han cercenado a la sociedad por mucho
tiempo. El poder mal usado, el abuso del poder por las diferentes esferas
estatales han generado el inconformismo de los autores, lo que hace que
crmenes nunca esclarecidos por la autoridad competente cobren vida a
travs de la ficcin.

Tambin es clara la relacin literatura/historia, literatura/poltica y no
podemos olvidarnos de la relacin poder/literatura, presupuestos que son ya
tradicin en la literatura de Mxico. El poder de la palabra, el poder del
discurso que es presentado por los administradores pblicos a la sociedad y
que tambin es expuesto y reflejado por los autores en Un asesino solitario
y La paz de los sepulcros. El poder que tienen los intelectuales que, como
puntualiza Foucault, hacen parte de ese sistema de poder (107), porque el
papel del intelectual debe ser luchar en contra de la ignominia del Estado
y luchar por lo menos por el esclarecimiento de la verdad.

Y aunque los crticos no consideren estas novelas como los ejemplos cumbres
de la novela poltica o novela histrica, podemos claramente ver que en
ellas, los autores reproducen los hechos ocurridos en Mxico en el ao 1994
y que sumieron al pas en un caos total. Estas novelas corresponden a
mltiples aspectos de la historia mexicana reciente, de su cultura y
sociedad (Zavala 346), y no debemos considerarlas solamente como thriller
policiacos (Zavala 346), ya que ellas de manera indirecta estn sealando
a los personajes que una vez hicieron parte de la realidad mexicana.



Notas

 1. Bibliografa: de clase aportada por el doctor Daniel Chvez.

 2. Un par de irregularidades, sin embargo, saltan a la vista en nuestro
    esquema: Colosio es Luciano Bonilla, pero tambin es Alberto Navarro,
    el probable candidato a la presidencia ahora sin embargo asesinado,
    mientras que en la realidad (mediados de 94) Manuel Camacho Sols,
    mediador con la guerrilla zapatista, quedar aniquilado en la contienda
    luego de una breve sacudida de popularidad (Urroz 321).



Bibliografa

  AGUIRRE, Eugenio. La novela histrica en Mxico. Revista de Literatura
   Mexicana. 6. (1997): 123-139.

  CORONA, Ignacio. Violencia, subjetividad y mediacin cultural: Un
   abordaje al neopoliciaco a travs de la narrativa de lmer Mendoza.
   RAMREZ-PIMIENTA, Juan Carlos (ed. and prologue) and FERNNDEZ, Salvador
   C. (ed. and prologue), El norte y su frontera en la narrativa policiaca
   mexicana. Los Angeles, CA: Occidental College, 2005. 175-201. Impreso.

  FOUCAULT, Michel. Vigilar y castigar. Traduccin de Aurelio Garzn del
   Camino, Madrid: Alianza, 1984.

  GUZMN, Nora. El poder como gnesis del asesinato poltico: Un asesino
   solitario de lmer Mendoza Revista de Literatura Mexicana
   Contempornea. 10. 24 (Sep-Dec 2004): xi-xvii. xi. Impreso.

  VOLPI, Jorge. La segunda conspiracin. Letras Libres. 7. 82 (1999
   marzo; no tiene pginas). Abril 20 de 2009.

  JULIN, Carmen Val. La paz de los sepulcros (1995) de Jorge Volpi. Un
   divertimento moralista. En busca de Jorge Volpi: Ensayos sobre su obra.
   Ed. Jos Manuel LPEZ DE ABIADA, Flix JIMNEZ RAMREZ y Augusta LPEZ
   BERNASOCCHI. Madrid, Espaa: Verbum, 2004. 334-44. Impreso.

  REGALADO LPEZ, Toms. Literatura contra sistema: la dialctica
   individuo-poder en La sombra del caudillo de Guzmn, y La paz de los
   sepulcros de Volpi. Revista de Literatura Mexicana. 31 (2005
   octubre-2006 diciembre): 41-49. Impreso.

  SCHNEIDER, Luis Mario. La novela mexicana entre el petrleo, la
   homosexualidad y la poltica. Nueva imagen, Mxico, 1997, 93-94.

  TORRES, Vicente Francisco. Tres lustros de novela mexicana. Revista de
   Literatura Mexicana Contempornea. 1.2 (Enero-abril 1996): 24-32.
   Impreso.

  URROZ, Eloy. La paz de los sepulcros: El apocalipsis de las utopas.
   En busca de Jorge Volpi: Ensayos sobre su obra. Ed. Jos Manuel LPEZ DE
   ABIADA, Flix JIMNEZ RAMREZ y Augusta LPEZ BERNASOCCHI. Madrid,
   Espaa: Verbum, 2004. 297-333. 297. Impreso.

  MENDOZA, lmer. Un asesino solitario. Mxico: Editorial Tusquets, 2005.

  VOLPI, Jorge. La paz de los sepulcros. Mxico: Aldvs, 1995.
   . La guerra y las palabras. Barcelona: Seix barral, 2004.
   . Tesis lecturas polticas del derecho. Mxico, 1993.

  ZAVALA, Oswaldo. El futuro que ya fue: Jorge Volpi y la novela
   histrica del presente. En busca de Jorge Volpi: Ensayos sobre su obra.
   Ed. Jos Manuel LPEZ DE ABIADA, Flix JIMNEZ RAMREZ y Augusta LPEZ
   BERNASOCCHI. Madrid, Espaa: Verbum, 2004. 345-54. 345. Impreso.

** Andrea Naranjo Merino
   andreanaranjo50@hotmail.com
   Escritora colombiana (Cali, 1974). Es abogada, egresada de la
   Universidad de San Buenaventura (http://www.usb.edu.co), de Cali. Reside
   en Estados Unidos, donde trabaja como instructora de espaol en James
   Madison University (http://www.jmu.edu). Textos suyos han aparecido en
   el diario El Pas (http://elpais-cali.terra.com.co) y en su magazn
   dominical La Gaceta, diarios El Tiempo (http://www.eltiempo.com) y
   Occidente (http://www.diariooccidente.com.co), y en las revistas Magazn
   Dominical del diario El Espectador (http://www.elespectador.com), En
   Contacto y Arena, del diario Exclsior (Mxico), as como en la revista
   Nexus, de creacin propia. Textos suyos han aparecido en los libros I
   Concurso de Crnicas, Cuentos y Poesa para Autores Inditos (Editorial
   Gestores del Cambio, 1993) y Universos (Ediciones Embalaje del Museo
   Rayo, 1996, 1997, 1998 y 2000). Ha publicado el libro Espejismo
   (Ediciones Embalaje Museo Rayo, 1997).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Paz a los hombres de buena voluntad
       Rafael Romero

   *** Poemas
       Francis Montesano Diguida

   *** Encuentro con el imperativo
       Beln Atienza

   *** Cinco poemas
       C. A. Campos

   *** Albores de un suicidio
       Ingrid Chicote

   *** Tres poemas
       Fernando Velzquez Medina

   *** Cuestin de humanidad
       Hctor Lisonje

   *** Poemas
       Mariana Kruk

   *** Relatos
       Edgardo Herrera

   *** Tres poemas
       Simn Fernando Herrera Herrera

   *** El ama de llaves
       Gilda Manso

   *** Engendros miopes
       Leslie Bryon

   *** Pie
       Luis Emel Topogenario

   *** Lenguaje extrao (extractos)
       Giovanni Collazos Carrasco

   *** Relatos
       Ana Patricia Moya Rodrguez

   *** Andn simulado (extractos)
       Alejandra Villarreal



=== Paz a los hombres de buena voluntad      Rafael Romero ================

[Octubre 12, 9:50, una semana aqu, mi diarrea ha desaparecido, me siento
como nuevo, una chica holandesa me ha puesto de cario Gray, no hay
cielos ms azules que estos, mis ojos absorben ms de la cuenta]

Estamos en una especie de reserva natural. Un campamento de esos, lejos de
la ciudad, perdido entre montaas verdes, de varias tonalidades. Hay
cabaas. Hay casas en los rboles. Hamacas por aqu, tiendas de campaa por
all. Estamos aqu, enriqueciendo nuestras vidas, fortalecindonos
mutuamente. Viviendo. Hay tres perros y un gato. Cinco de nosotros juegan
con una diminuta pelota de colores en el patio. Slo pueden usar las
piernas. La idea es que no caiga al suelo. Una de nosotros lee a Palahniuk
en posicin meditativa. No viste ms que collares y una falda india de
llamativos diseos. La tapa de Rant cubre sus pecosos pechos, desde donde
me encuentro. Se llama Diana.

Nuestros apellidos, profesiones y nuestras procedencias raramente son
objeto de mencin: en el fondo son slo datos y poco nos interesan.
Mientras escribo esto, caigo en la cuenta de que estoy empezando a detestar
los datos y gran parte de la lgica que siempre ha regido mi vida. Mi
vida? No s si antes de llegar aqu lo era.

Como digo, hay muchos rboles y montaas a nuestro alrededor. Oxgeno. Y
tres volcanes. S, volcanes. Enormes e imponentes. Sus formas cnicas me
recuerdan a las pirmides egipcias. Y hay celajes en el horizonte.
Amaneceres y puestas de sol de tarjetas postales. Otra de nosotros descansa
en una hamaca. Ha fumado. Re con atropello mientras observa a un cuervo
picotear un aguacate. Hay sonidos de aves y de insectos. Un to que es
pintor y que idolatra a Henry Darger. S, le gusta el arte. Es uno de
nosotros. Es socialista practicante. Hay una cocina y un saln comn que
huele a hachs. Y rocas, piedras de distintos tamaos sirviendo de
linderos. Y duchas al aire libre. Y pieles, pieles desnudas.

Dos pequeos altavoces cuelgan de una viga del saln: Vetiver, Devendra
Banhart, Iron Wine, M. Ward, etc. Aqu triunfan las ropas tpicas. Somos
buena gente con gustos exticos. No le hacemos mal a nadie. Hay cipreses
enanos creciendo alrededor del patio y recipientes de bamb para reciclaje.
Un saln para ver pelculas y documentales: Diarios de motocicleta, Gandhi,
Hair, Bowling for Columbine, etc. Nos ofrecemos paz, por eso estamos aqu.
Nos sentamos en un gran sof artesanal, bebemos infusiones o cerveza y
estudiamos los movimientos de las nubes sobre ese cielo azul de fondo.
Formamos grupos y nos contamos la vida. Es divertido.

Los insultos los volvemos bromas. Nos caemos bien y nos gustamos. Jay, mi
nombre, les haca gracia a algunos, por cuestiones ms bien fonticas. Les
hace gracia tambin que lleve una foto de Kerouac (autografiada) como
separador entre las hojas de mis libros. La chica que vende pequeas
banderas bordadas de distintos pases para que las cosamos a nuestras
mochilas se llama Anne. Anne tiene una hermana gemela que es misionera
camboyana. El jardinero orgnico (el nfasis es a peticin suya) es gay y
le llamamos Bri, y tiene un aire a marinero italiano. Ninguno de nosotros
es japons, pero nos gusta andar descalzos y sentir la textura de la
tierra. Un gesto tonto para algo tan sagrado.

Mientras escribo esto, sin ningn otro propsito ms que el de entretenerme
en algo distinto a lo que suelo hacer: viajar, la novia de Anne se sienta a
mi lado y me pregunta si prefiero Copal Guatemala o Sri Sai Flora para
aromatizar el saln antes de la cena. Nos gustan los inciensos. Tambin nos
gusta el olor de la gente local. Follamos entre nosotros, pero de vez en
cuando est bien variar y hacerlo con locales. El color de su piel, su
amabilidad exagerada, la facilidad con la que bailan. stos y otros asuntos
culturales nos apasionan. Aqu, construimos cabaas a cambio de comida y
bebidas. Damos trabajo a los locales y as nos hermanamos. Es una vida
sencilla en la que obviamos las complicaciones.

Volver maana. La chica holandesa quiere mostrarnos un acto de
malabarismo... con fuego! Venga, Gray!, me grita. (...)



[Octubre 13, 10:00, otro da soleado ms, me acuerdo menos de casa y de mis
amigos, piquetes de mosquito, me gustara ser hoja de rbol o al menos
poder concentrarme un poco ms y asimilar mejor lo que ocurre, lo cual es
vital aqu y en Marte]

Diana contina sus lecturas en posicin tntrica. Uno de los perros est a
su lado, boca arriba, esttico, con las patas tiesas. Es gracioso. Mientras
trato de asociar esas dos imgenes: la de la chica pecosa y el perro, uno
de los chicos hebreos pasa a mi lado y me hace una reverencia. Me gustan
sus barbas. Lleva una taza en la mano y un cigarrillo en la otra. Ve a
Diana, va y se sienta a su lado. Quiere conversar. La pelirroja deja su
libro sobre la hierba, coge una chalina, se cubre y escucha. Anoche,
mientras yo reparaba una de las guitarras, ese mismo chico me habl de
Obama. Quizs ande captando diversas opiniones al respecto. En el saln
suena Elliott Smith y yo disfruto de un zumo de mora que nos ha preparado
la novia de Anne mientras observo el movimiento de las hojas de los
rboles, aunque unidas a stos, me parecen tan lvidas, tan... libres.

Osama y Obama, qu irnico!, ahora que lo pienso.

El nico reloj que tenemos (instalado en el tronco de un pinabete) marca
las 10:35. Ayer, a esta misma hora, haba un precioso sol y Bri, que sonre
y te abraza cuando hay sol, no haba salido an de su tienda. Por la noche,
Roger y l fueron los ltimos en salir del saln. Roger fue cura ortodoxo y
ahora es una especie de poeta subversivo que adora a las plantas y a los
animales. Les gusta hablar hasta la madrugada y emborracharse. Anne asegur
haber visto a Roger subir el sendero de salida sobre las ocho de la
maana. Conozco los hbitos de Roger, es mayor y pocas veces se levanta
antes de las diez. Seguramente baj al pueblo a comprar tabaco, bateras
para su radio o el peridico, me dijo Anne. Yo asent. Anne es como una
madre para m, aunque slo tenga 28 aos.

Cuando el reloj marc las once, fui hacia la tienda de Bri. No quera
molestarlo, as que me acerqu despacio. Not que el cierre de la puerta
estaba roto. La cutcula externa estaba cada. A travs de la mosquitera se
poda ver la espalda desnuda de Bri. Me acerqu un poco ms. Le habl,
musitando, dos o tres veces. Bri, Bri! No hubo respuesta. La tienda ola a
alcohol y a pies. Recuerdo un artculo del Times: Licores clandestinos en
pases tercermundistas: el poder devastador de una resaca. A los mayores
les afecta el doble. Met la cabeza por la puerta, bajando el cierre de la
mosquitera y me qued de piedra. No supe qu hacer. No supe si rer o
gritar y llamar a los dems. (...)



[Octubre 14, 9:55, verdades piadosas, si la sonrisa desapareciera de
nuestros rostros no quedara nada, nuevo descubrimiento: barritas de
alpiste y novedades en el estudio del aura, barro para revitalizar la piel,
Roger y Bri y las mil y una zanahorias]

Sentados alrededor de la fogata, Roger nos cont lo sucedido. Bueno, habl
tambin Bri y Anne. En fin, nuestras voces se escucharon mientras un largo
y compacto canuto de marihuana pasaba de mano en mano. Roger y Bri haban
bebido demasiado. Al salir del saln, Bri invit a Roger a su tienda de
campaa. Hicieron el amor como si estuvieran en una luna de miel y
disfrutaron. Pero dadas las circunstancias, el alcohol no fue el mejor
aliado y Bri no logr que, al segundo intento, Roger respondiera. Su pene,
ms bien. Diana insinu que deban haber invitado a alguien ms. Nos seal
a m y al chico hebreo. Ambos asentimos, como lo habra hecho cualquiera en
plena etapa de prdida de comportamientos negativos y aceptacin del
camino hacia el placer integral. A lo lejos, en alguna parte del bosque,
haba bhos y el viento meca los rboles.

Mientras avanzaba la noche, las palabras, nuestras palabras, endulzaban mis
odos y me situaban en un escaln ms hacia algo parecido a la felicidad.
Ahora, mientras contemplo los dedos de mis pies, sucios y descalzos, y
siento como nunca el olor de mi cuerpo en estado puro, siento que soy capaz
de cualquier cosa. Poseo un aura que me lo permite (Anne dixit). Ya no hay
etiquetas. Como dice el dicho, el sol nace para todos. Yo soy todos. Todos
soy yo. Antes de continuar, debo dejar constancia de algo que me enter
anoche: Roger y yo tenemos las manos pequeas, como e. e. cummings.

El carcter de Roger, segn hemos aprendido, se aleja mucho de ser el del
tpico perdedor, del que se rinde a la primera. Bri lo admiti
acaricindole la rodilla. Nos contaron que la idea era no despertar a nadie
y que fuese una sorpresa para todos. Roger lo intent todo, pero su miembro
no estaba por la labor. Bri, por su parte, estaba desesperado, no quera
que el buen momento acabara. Haz algo! Roger imit a Bri para delicia del
resto y confes la negativa de ste a que usara los dedos, debido a la
pequeez de sus manos. As que Roger sali de la tienda, desnudo y sin
linterna. Haba una luna grande y esplndida. Cogi el camino de la
derecha. A ms o menos cinco metros, bajo un gran sauce en donde los chicos
hebreos se renen a tratar asuntos sobre religin y conflictos
territoriales, est una de las tres pequeas huertas.

Cuando encontr a Bri, dormido como una piedra, cre que algo malo haba
ocurrido. Haba manchas de color naranja en sus piernas, en su espalda y en
sus nalgas. Pens que tambin haba sangre, pero no poda estar seguro.
Anne y su novia vinieron enseguida. Y uno de nuestros perros, Lzaro, con
el olfato acelerado. No, no hubo sangre. Roger cont que antes de cumplir
los trece, sus sueos solan tener un denominador comn: se vea a s mismo
como una nia que alimentaba a un conejo azul que viva escondido debajo de
su cama. De ah vena entonces lo de las zanahorias. Ni siquiera Bri
necesitaba explicaciones, pero haba una y era vlida para que nuestra
curiosidad fuese saciada. Concluy diciendo que todo haba sido como en su
sueo, que la borrachera y los jadeos de Bri, suplicantes y sensuales, lo
haban motivado. Bri aadi un eslogan para camisetas: My butt is just like
a bunny, come and feed it. Entonces hicimos ms muecas, remos, fumamos y
brindamos al calor de la fogata bajo una luna grande y esplndida. As es
aqu. Me voy a por barritas de alpiste.

** Rafael Romero
   cuckoolander@hotmail.com
   Escritor guatemalteco (1978). Reside en Madrid (Espaa), donde trabaja
   como corrector de estilo. Licenciado en letras por la Universidad de San
   Carlos de Guatemala (http://www.usac.edu.gt), de donde egres cum laude
   por la tesis Lxico, identidad e ideologa guatemalteca en La Puerta del
   Cielo y otras puertas, de Luis de Lin. Creador de la revista antolgica
   Te Prometo Anarqua (http://teprometoanarquia.blogspot.com), en donde
   recoge las nuevas propuestas literarias y/o artsticas de Guatemala.
   Textos suyos han sido publicados en revistas como ncubus, La Ermita,
   Alenarte, Luna Park y Algarero, entre otras, as como en sus bitcoras
   Epifana domstica de la nostalgia pura
   (http://epifaniadomesticadelanostalgiapura.blogspot.com) y Cinco kilos
   de vaco (http://masrexquelque.blogspot.com).



=== Poemas      Francis Montesano Diguida =================================

*** Entre tanto

Anoche no dorm nada.
As como hace veinte aos, un siglo, si acaso un momento.
Otra vez me remuerden las irresponsabilidades 
(ahora para colmo son responsabilidades).

Las cosas han cambiado.
El bombillo no es el mismo  
y ya la oscuridad no tiene el mismo ruido.
Las sbanas son ms frescas, las vueltas del carrusel mejoran 
(no marean tanto)

Pero no est el enano que se refleja en la pared. 
Devastado qued entre tanto escombro un da que decidieron ponerle precio a
      [los recuerdos de mi casa vieja.

Anoche el desvelo fue diferente.
No hubo cenizas ni calmantes,
ni quijotes ni virgilios...

Sigue habiendo, eso s, gatos que me gritan entre paredes de libros,
pensamientos que acalambran los reflejos del espejo,
marejadas en el estmago,
susurros de vivos que ahora estn muertos.

No. Las cosas no han cambiado.

Anoche no dorm nada. 
As como hace veinte aos.

Pero tal vez nunca he dormido nada.
O de pronto despert 

y como un dinosaurio 
todo sigue aqu...

===

Ya no es tan difcil escribirte. 
Ya sea desde aqu o desde tu mirada ahora es fcil. 
No me aferro a nada. 
(...y para qu?)

Casi  te conozco como cada rincn de mi casa vieja.
Eres la misma ciudad que vomit,
El sueo que reitero y por tan tanto aburre.
Ni Troya, ni Odiseo perseguido...
ni tan siquiera eso eres.

Sin embargo, quiero pasar mis minutos por tus venas
y no saber nada de mi infancia
y darme siempre por distrada.

Muy a mi pesar llenara mis ojos de tu aburrimiento
y hasta me dejara caer en tus vidas
tatundome tus historias.

Entonces y para ello,
elige t mismo la voz 
que yo le pongo ruido a mi silencio

===

He borrado, descabezado, roto 
no s renacerte
slo de vaco me atraganto
y de fro.

Firmo, pierdo y contino.
Como un vicio consumo insomnios.

A veces, cruzo letras y parques 
que tratan de ayudarte.

Me leo en tu cuerpo y te detengo. 
Te gozo...

Y es que tienes instantes donde vibran los silencios
y las calles, afuera, se estremecen.

Pero no te logro.
Te falta, nos falta...

Parecido a un notario
trazo y tacho sin procura. 
Al cuaderno le quedan pginas y a la noche velas.

pero...
dnde estn las ideas?

===

En el futuro...

No me emborrachar bajo los puentes ni mear los carros...
Me vestir como mujer y me arreglar el maquillaje.
Juro que como un pez anaranjado navegar en vitrinas, 
escupir poquito,
te llevar al aeropuerto...

Prometo hacerle muequitos y mariposas a mis alumnos,
Me acordar de ti o de nosotros (casi hasta el da del juicio final ...lo
      [juro)

Cada maana sabr atarme los zapatos, hacer caf y no dormirme...
har ejercicios, ser anfitriona, pagar cuentas y a las diez ver
      [novelas...

A cada rato ir al teatro y sin ti, dar mi silla cuando no haya puesto... 

Mientras tanto, t tendrs que aceptar das de corbatas,
planchas al vapor, microondas con comidas.

Haremos desbalances de mercados y cansados anotaremos cuentas...

Pero si por casualidad, un da, nos perdemos en lo viejo
encontrando risas y juguetes, 
bocas de vino, trasnoches con sopas, fotos sin silencio,
besos de cine mudo, sucios en paredes, 
caricias indecentes y puertos sin gatos... 
roguemos un retorno al mismo idioma de tus rezos,
quedmonos en el origen de mis tormentos...

porque as, es mejor lo tuyo,
lo mo, 
lo viejo, 
lo nuestro.

===

...disculpa Julio pero quisiera saber jugar a los cclopes para mirarlo
      [desde tus ojos
y arrebatarle al mundo toda tu irreverencia.

Dame algo de las leyes que hacen de tu trabajo un juego
de tu frente un mundo y de tus deshoras un reencuentro.

Quiero un lpiz sin borra para dibujar tus cuadros,
un absurdo de todo eso y un da entero para mojar compresas.

La verdad quiero ser Maga que rueda, que salta y se devuelve,
clubes de jazz y captulos desiertos.

No necesito cocodrilos que amanezcan con cada nio,
ni boxeadores que destilen con su sangre mis poemas,
tampoco circos, ni lentejuelas, ni estafas.

Slo ires y venires (y ms vueltas de la Maga)
de los tuyos quiero.

Dime entonces...
cmo le pongo fin a mis defectos,
cmo me como tantas horas de estacin,
tanto sentimiento que cruje en los espejos,
tanto de m que no s y quisiera saber...

Bastara algo de respuesta que pudiera leer
o de pregunta 
o de msica (a ritmo de Perseguidor)

algo que finiquite, 
que trascienda este final sin memoria.

algo que mueva,
que nade en la nada y se maree.

Hazme creer ms en el contenido 
que en la forma
dame el ya no te quiero mi amor para terminar, 
para no voltear...
dame el ni un segundo ms... sin ms que decir.
Con adioses... y sin volveres.

===

Lo peor de la noche es cuando empieza a hacerse.
Se cierran las gavetas 
y en los escaparates se reflejan las lunas viejas.
Hay presencias de olvidos
que se convierten en remordimientos,
enfrentamientos entre almohadas y cuerpo,
sombras insomnes que juegan en el espejo,
ruidos que espantan al silencio,
minutos que se arrugan y envejecen,
y no completan las horas,
y no llegan puntuales,
y se envilecen...

en la noche 
se perpeta la clera de los grillos,
se respira pesado,
se ahoga, se muere
y es como un domingo triste.

Lo peor de la noche es cuando empieza a ser.
Cuando no es instante
Cuando se hace eterna.

===

ahogada en miradas sin pestaas, 
derretida en persistencias sin memoria,
sentada en horas de museos
sin sombras y roco
comiendo cotufas con forma de duende,
aprend hoy a
ensoarte...

** Francis Montesano Diguida
   fmmontesano@hotmail.com
   Escritora venezolana (Caracas, 1971). Licenciada en letras por la
   Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve). Ha
   sido profesora de literatura, historia del arte, lenguaje y comunicacin
   y espaol para extranjeros durante ms de diez aos. Integrante de
   diversos talleres de poesa, narrativa y elaboracin de guiones para
   televisin. Algunos de sus textos han sido publicados en revistas
   literarias impresas y digitales. Actualmente trabaja una primera
   publicacin de textos poticos combinando esta tarea con la docencia.



=== Encuentro con el imperativo      Beln Atienza ========================

Chpame el ano. As me lo espet, de sopetn, mientras se bajaba los
pantalones. Yo me qued, lo que se dice, patidifusa. Me lo endilg como
quien dice aydame a poner la mesa, sin la cortesa de un por favor.
Vena yo de ensear mi clase de gramtica y una parte de mi cerebro todava
andaba conjugando verbos. Automticamente me dije chupa, imperativo de
chupar. T chupa. Otra parte de mi cerebro, claro, estaba atnita con la
naturalidad con la que aquel to usaba de los mandatos. Aunque no era
espaol sino medio gringo pasaba todos los veranos en Madrid y se las daba
muy de castizo y de progre. Me haba invitado a su casa para mostrarme,
dizque, unos poemas. Los poemas aquellos los llevaba colgando a los dos
lados de la pluma, y se los estaba tocando con fruicin mientras me miraba.

Chpame el ano repiti. Me hice una nota mental de explicar eso en mi
clase de gramtica. Que no es que los de mi patria seamos burros y sin
modales (que lo somos), sino que, en verdad, no solemos decir muchas
lindezas del tipo por favor o gracias y hablamos con rdenes directas
ms que los gringos. El mismo mensaje, en Estados Unidos, hubiera sido
formulado algo as como: Te importa chuparme el ano, por favor? o me
puedes chupar el ano?. A falta de tales florituras, en Espaa para
expresar que nuestro mandato es carioso y considerado usamos, sobre todo,
el tono de voz. El del tipo aquel era neutral, de lo ms natural, no
especialmente dulce, pero tampoco cabrn del todo.

Qu hacer en aquella situacin? Hombre, opciones no haba muchas. Cuando
te sueltan una orden as de directa, sobre todo si no conoces bien a la
persona, da un poco de apuro no obedecer. Digamos, por no ofender. Ote los
chorizontes, no tan lejanos. Me qued mirando al aparato. El to imperativo
se haba tumbado en el sof y yo me dije: valor y al toro. Reconozco que
me daba asco pero entre la nusea y el hacerle un feo yo no quera quedar
mal. Como apenas lo conoca... Logsticamente la cosa era complicada, Cmo
poner la cabeza? Yo no encontraba la postura. Pasada la primera chupada
aquello me pareca casi un experimento antropolgico. Me acordaba de mis
libros de nia nunca te acostars sin saber una cosa ms y de los buenos
modales que me haban enseado en mi casa.

Chpame el ano, imperativo de chupa, forma t, objeto directo el ano,
me objeto indirecto. Y ciertamente era yo el objeto indirecto de aquella
sesin, objeto, si no de deseo de sumisin al imperio del excremento. Aquel
hombre se notaba que era culto. Ntese la fineza el ano. Si me hubiera
dicho Chpame el culo hubiera sido distinto. Pero el ano sonaba tcnico,
casi clnico, algo ms chupable y menos nauseabundo. Cuando yo me aburro y
tambin en situaciones traumticas, a veces me distraigo pensando en otras
cosas. Mientras se me cansaba la lengua con el lame lame me dio por planear
un cursillo de gramtica. Cursillo, diminutivo de curso. Chupar un ojete es
asquerosillo, diminutivo de asqueroso. Con lo escrupulosas que son las
mujeres andaluzas, estoy segura de que cualquiera en mi familia se hubiera
puesto a vomitar ah mismo y seguramente al guarro del poeta se le hubieran
quitado en seco las ganas. Pero claro, una tiene mundo y un doctorado, ha
ledo a Aretino y no era cuestin de quedar como una mojigata. Mejor jodida
y asqueada que con reputacin de remilgada, puritana y estrecha. Con
asquillo y todo tena que guardar las apariencias. No quedaba otra que
chupar y conjugar, conjugar y chupar, y ms chupar y ms conjugar.

Chupo, chupas, chupa, chupamos, chupis, chupan. Chupa t, mandato
informal. Chupe usted, mandato formal. Si me hubiera dicho Chpeme usted
el ano no s yo tampoco si le hubiera obedecido o me hubiera entrado la
risa. El caso es que el hombre aquel era muy refinado y muy listo y, como
buen poeta, elega sus palabras con deleite. Un maestro en el uso de la
lengua. Y de la mujer. Como yo tambin hago mis pinitos en poesa me
pierden los pavos con propiedad (y la aliteracin). Y propiedad (ordeno y
mando) la tena, sobre todo sobre m. En aquel sof, yo era ms suya que su
ejemplar del Diccionario de la Academia. Peor que una puta alquilada por
horas. Encima no pensaba pagarme, ni siquiera en versos. A lo ms en pedos,
musicales tambin aunque menos romnticos. Tena el poeta tan dominado el
arte aquel de mandar, que al poco rato ni rechistaba casi. Le bastaba
gemir, apuntar con la mano y de vez en cuando, por si se me olvidaba,
repetir su estribillo: chpame el ano, el ano, chpamelo. Dcil y
modosita, yo en todo quera complacerle. Y chup y conjugu, conjugu y
chup, por lo que pareci una eternidad. Hasta que por fin, cuando ya casi
ni me senta la lengua, termin la mamadera. Y la folladera y la
enculadera. Aquel hombre es que saba muy bien mandar.

Ni que decir tiene que la cosa me dej mal sabor de boca. Al da siguiente,
cuando me acordaba, me entraban lo que en buen andaluz se llaman arcs.
Violentos ataques de nusea. No se me quitaba un leve regustillo de furullo
del paladar. Todo lo que com durante varios das me pareca que estaba
sazonado de ano, sutilmente, como si fuera una especia secreta puesta all
por un chef del infierno. A pesar de la vergenza la historia era tan
irresistible que no pude guardar el secreto y se la cont a mi hermana.
Adems de compartir el asquillo le dio por rerse. Eran das de fiestas y
yo preparaba un banquete. Que lo disfrutes, me dijo. Dime a qu te
sabe. Encima recochineo.

Los traumas maduran con el tiempo, evolucionan poco a poco. El primer
estadio fueron las nuseas. Luego sigui otra fase en que hubiera querido
darme de cabezazos contra una piedra pensando: por qu chup cuando
dijeron chupa?, y si te hubiera dicho salta por la ventana tambin
hubieras saltado? Pues s, eso es lo triste. Tambin hubiera saltado. Y es
que el imperativo es muy poderoso. Alguien con tal seguridad en s mismo y
encima poeta publicado, es muy difcil de contradecir. Era como el
flautista de Hameln, se tocaba la flauta y yo lo segua como hipnotizada.
No por deseo (se me quitaron las ganas en seco en cuanto me ol el asunto)
sino por falta de voluntad. Por debilidad. Hasta por miedo. Por no hacerle
un feo. Era como el Doctor Mabuse.

Hay recuerdos que son como cicatrices, que aunque marcan se van borrando.
Otros que son como llagas abiertas que supuran. Este es de los segundos.
Con el tiempo empeora. Pasados unos das el to aquel para m no era ya un
poeta sino un buco, por mal nombre cabrn. Hay violaciones sin violencia,
violaciones en que uno ni siquiera tiene el poder de decir que no. Ya
escucho la sospecha de algunos: seguro que lo disfrutaste. Zorra maldita,
si lo provocaste t. El pobre hombre no era ni de piedra, ni de palo, sino
de carne. Para qu le contaste que habas ledo al marqus de Sade..? A
otro lobo con ese cuento, Caperucita. Y la verdad es que la nica
explicacin que puedo dar es la del poder incontestable de sus palabras. Me
enamor con versos, me enchul con mimos y me foll con imperativos. Para
consolarme me digo, como deca la enciclopedia aquella de mi infancia,
nunca te acostars sin saber una cosa ms. Al menos el poeta me dio una
leccin. Sobre todo de gramtica.

** Beln Atienza
   batienza@clarku.edu
   Escritora espaola (Badalona, 1970). Doctora en lenguas romances por
   Princeton University (http://www.princeton.edu; EUA) y licenciada en
   filologa espaola por la Universitat Autnoma de Barcelona (UAB,
   http://www.uab.es). Es profesora de literatura hispnica en Clark
   University (http://www.clarku.edu; EUA). Poemas y artculos suyos han
   sido publicados en la Revista Hispano Cubana (http://www.revistahc.org;
   Madrid).



=== Cinco poemas      C. A. Campos ========================================

*** Lunes

      a V. A. Mora Rodrguez

     Lo que llega a tiempo es lo que asombra, 
despus de cierta edad, 
de lo que se debe desconfiar

Es el no tener que caer de bruces,
el no tener que mantener a distancia 
a la oscuridad, ni al fro

Lo que asombra es lo que no te impresiona, 
lo que no tiene que maravillar 
para llamarnos o robarnos la atencin

Es, y no acaso, lo que ya se tiene sin cuidado 
o lo mucho que cuenta lo que no existe, 
lo que no perdura



*** Escrutinio

     Tambin ser contemporneo
significa ser anticuado en algunas cosas

Es un error garrafal, me parece, 
sostener que slo abarca lo moderno, 
lo ltimo del mercado negro o blanco

Tambin es no hacerle mucho caso
a la ms reciente idea o versin del futuro



*** Discapacidades

     Cuesta confiar en tu persona.
Hay das en que dudas ms
con respecto a tus habilidades
y otros en que dudas menos.

Cuesta ganarse tu confianza,
tu buen ojo cuando se tiene en cuenta
toda su insuficiencia 
y la tuya, por supuesto.

Cuesta cualquier actuacin
ante el espejo,
y ms aun cuando se comprende
que no se puede no actuar.



*** Epstolas

     Cartas a Lucilio. 
Por lo menos fue a ste que Sneca se las escribi 
y no a m. 
Pues cmo cansa y aburre su salmodia, 
cmo hace sentir mal a todo aquel
que carece de vocacin religiosa 
o, mejor dicho, de estoicismo.
Cmo l nunca se equivoca y tiene siempre 
toda la razn. 

Cartas o, ms bien, Consejos que han de seguirse 
al pie de la letra, 
a su amigo, alumno?, amante?,
o al supuesto poeta que no nos dej su correspondencia,
sus Cartas a Sneca,
las que a m, enhorabuena y enhoramala, 
me hubiese gustado mejor leer.



*** Ambidiestro

     La derecha, 
esa otra mano izquierda

** C. A. Campos
   l_tmartin@hotmail.com
   Escritor dominicano nacido en Santiago. Desde 1984 reside en Nueva York,
   EUA. Escribe tanto en ingls como en castellano.



=== Albores de un suicidio      Ingrid Chicote ============================

I

Una mujer busca el suicidio entre las lneas de un poema que jams ser
visto por sus ojos despus de su funeral. Ella ha buscado sustantivos
fciles para introducirlos en su boca de tal manera que no quemen los ojos
ni destruyan de dolor el tiempo. Ha buscado discretas lneas para vestirse
despus de asearse con la ternura debida, sin que nadie la vea.

Se ha desnudado ante el espejo, busca las aguas que se han perdido en la
montaa y trata de verse con los nuevos ojos que le han amanecido en la
maana. Discretamente alza la pierna al comps de la msica, mientras el
asombro de la caricia en el dorso del pie huye dentro de sus propias
tempestades. Asombro ante la muerte inusitada y los blancos arenales que
jams derriban a quienes se izan tras las cumbres de los vientos.



II

El viento del sur llega de lejos trayendo las prosperidades a la casa de
los divagadores. Encuentra odos secos de esperanza en los cuales crecen
diversas colmenas que jams sern de mieles. Los frutales se desconcentran
desde la ambigedad de las letras, mientras que las risas de la noche se
plasman en las paredes como balas de salva.

El viento y el hombre se vuelven cada vez ms desrticos mientras que la
esperanza se congela en las sonrisas y parte de ellos el aliento marino con
el cual los gases de la cocina preparan nuevas y ms sofisticadas muertes
en los hervores de la sopa que jams se comparte de la misma manera en dos
tiros de locura.



III

La mujer busca vestirse con todo lo que tiene. Usa la bufanda con la que
tiene esperanza de un final feliz, mas no la encuentra por los oscuros
tneles de la tarde. Vuela en el desencanto de la trafaga ciudad, donde el
asfalto crece con la misma velocidad que los escombros de la luna.

Viaja poderosamente para alejarse de las turbulencias que la atraen, sin
embargo, a veces, pasa que la consumen como una mosca. La mujer se vuelve
una rpida lagartija en la que mira la noche. Voces, ruidos, presencias
inconclusas se vuelven trfico de estampidas para un momento en los que
slo pretende concentrarse en la soledad de los pramos que no existen sino
en sus sueos.



IV

El hombre trabaja lentamente para ir a buscar en octubre la luz del da.
Mientras que sus sueos son lavados de buenas nuevas, su corazn se vuelve
un fatigoso andar de montaas en las que ninguna parte existe aunque la
geografa es extensa a la vista y al olfato.

Miles de mastrantales bucean ante la aparicin de la comida, y netamente se
resume en s mismo, sin que los deudores vengan a cancelar lo debido. Pesca
un sueo en una bota y cancela cuentas con las gradas vacas de la
esmeralda. Encuentra voces, cuerpos desnudos, frases impas, pero como si
nada, duerme boca arriba sin que el techo le traiga ninguna novedad.



V

Finalmente la mujer encuentra el exilio de su propia desnudez para
internarse en la luz humeante de la cocina. La gente se recoge en la calle
con las botellas vacas y ella los mira desde la ventana que no abre hacia
fuera. Toma un cigarro y lo enciende para ver si la luz le encuentra un
sentido a su destino.

Se suicida llena de perfume, con hojas nuevas y alas de colibr, sin usar
bufanda alguna y sin ninguna prenda apretada. Se sumerge en el misterio de
la noche y canta en sueo para no despertar jams.

** Ingrid Chicote
   ingridchicote123@gmail.com
   Escritora venezolana (Caracas, 1965). Terapeuta en medicina tradicional
   china egresada de la Escuela Nei-Jing (http://www.nei-jing.com) y de la
   Universidad de Carabobo (UC, http://www.uc.edu.ve). Actualmente cursa
   estudios de pregrado en la carrera de Educacin Integral en la
   Universidad Nacional Experimental Simn Rodrguez (UNESR,
   http://www.unesr.edu.ve). Ha dictado talleres y cursos de literatura,
   filosofa y desarrollo de la creatividad en instituciones pblicas y
   escolares, y ha sido ponente en diversos eventos culturales y
   educativos. Ha recibido diversos reconocimientos por sus aportes en la
   cultura, la educacin, la literatura y el quehacer comunitario. Se ha
   desempeado como redactora y jefa de Redaccin del Diario La Antena
   (http://www.diariolaantena.com.ve). Textos suyos han sido publicados en
   El Periodiquito (http://www.elperiodiquito.com), El Clarn
   (http://www.elclarin.net.ve), El Siglo (http://www.elsiglo.com.ve), el
   peridico Universidad Concejista, de la UNESR, y otros medios. Ha
   publicado el poemario Piedras concentradas (Fondo Editorial Senderos
   Literarios, 1997). Actualmente se desempea como docente de teatro en la
   Unidad Educativa Bella Vista en la parroquia del mismo nombre, en Cagua,
   Aragua.



=== Tres poemas      Fernando Velzquez Medina ============================

*** Poema I

Fuego en la montaa y en mi vida
Aurora negra lamida por la llama
De un sol apresurado hacia la muerte
En la selva que guarda la memoria
Inerte y circular de la belleza.

Arma extraa del destino
Mujer lunar que desconozco
Los das se besan con tus labios
La espalda inaccesible a mis canciones
Vibrantes en la mano del milenio

Qu huella se esconde en el camino
Errante del poeta equivocado
Que marcha tras el rastro de una nube?

Sers la nube y el camino
Del rostro tallado en la espesura.

Yo, poeta alucinado
Soy hereje: Soy cenizas



*** Poema II

Escribo sobre el mar, escribo sombras
Camino las estrellas sin la noche
Soy un hombre agobiado por la infamia
Escribo en soledad, deshago rosas
Que suelen florecer entre las olas

Camino de cenizas por tu pecho
Mujer de sal, pirmide desnuda
Duea del dolor y del silencio
Cabalgo por tu pelo entre recuerdos
Mujer de luz, sueo de un sueo.

Canta un beso anidado en tu garganta
Soy el camino de tu beso
Desando embriagado por la espuma
Piso el silencio y el estruendo

Eres la soledad, eres la sombra
Parto de un grito a medianoche
Bebes mi corazn entre las dunas
Velada por espritus de arena

Has perdido mi piel en un abismo
Escapas con mis ojos al desierto
Caminas por mi nombre, que es tu nombre
Engastado para siempre en el misterio



*** Poema III

Ojos de coral, ojos de bronce
Surgidos como el fuego entre las aguas
Del mar que arrastra la obsesin.

Tus ojos se alzan desde el cielo
Al mundo encendido de la bruma,
Paraso tedioso, ausencia tuya.

Tus ojos representan la muralla
Cornalina sangrienta y peligrosa
Que arrastra mis sentidos desde siempre.

Un muerto se arrodilla ante el cenote
Del tiempo convertido ya en cenizas
Esfera reluciente de silencio
Que marcha sin cesar hacia tu boca.

Mirada indiferente a la ternura
De un doble abandonado por s mismo
Vela la crueldad desde tus ojos
Conducidos por la rueca de la nada
Trenzando mirada y epidermis
En la danza vana del destino.

Tus ojos aplauden mi silencio
Me envuelven despectivos en una malla
De timidez azotada por el viento
Que se lleva mi sonrisa y tu mirada.

** Fernando Velzquez Medina
   basil1408@aol.com
   Crtico de cine y literatura cubano (Jess Mara, La Habana, 1951).
   Reside desde 1995 en Nueva Jersey (EUA). Estudi cine en los Estudios de
   Cine y Televisin de las Fuerzas Armadas (Ecitvfar), en Cuba. Public
   artculos y reseas sobre cine y literatura en medios de su pas como El
   Caimn Barbudo (http://www.caimanbarbudo.cu), Revolucin y Cultura,
   Bohemia (http://www.bohemia.cubasi.cu), Letras Cubanas y Juventud
   Rebelde (http://www.juventudrebelde.cu). En 1991 fue encarcelado por la
   publicacin en el exterior de un documento en el que se peda cambios
   polticos a la direccin cubana, junto con la poeta Mara Elena Cruz
   Varela y otros intelectuales de la organizacin disidente Criterio
   Alternativo. Artculos suyos han sido publicados en diversos medios de
   prensa. Entre 1999 y 2004 fue editor de las pginas de opinin del
   diario hispano Hoy, de Nueva York. Ha publicado la novela ltima rumba
   en La Habana (Nueva York, diario Hoy, 2001).



=== Cuestin de humanidad      Hctor Lisonje =============================

Llevaba mucha prisa. Caminaba con fortaleza, casi con ira. El hombre del
traje de chaqueta y la cartera de cuero se abra paso entre la gente con
urgencia y malos modos. De los compases de ese despotismo y esa dura
altivez emanaba un denso olor a perfume. Pelo engominado y rasurado
perfecto, antiguo, de navaja y barbera. Su paso era amplio, entre el
desfile y la huida; en cualquier caso, un caminar poderoso, dictado por la
conviccin de un deber esencial. Miraba siempre ms all, como los
sonmbulos, como quien espa una tormenta o un presagio en los caprichos de
nubes lejanas. No le importaron los tropiezos ni los reproches, ni los
nios ni los ancianos. Esos incidentes eran algo asumido, algo que su
experiencia acerca de los lugares ms transitados poda prever. Desde un
torren cercano, un reloj marc las siete y cuarto. El viento que llegaba
de la zona de los bosques y una lluvia de pocos minutos haban logrado
rebajar la temperatura de los muros de la ciudad, expuestos horas antes al
calor encarnizado de la maana. La ciudad pareca resoplar como un
organismo liberado de la opresin, el aire guardaba en su entraa ese resto
de humedad que suele traer consigo el recuerdo de los amores de juventud
con ms eficacia que una msica o una fotografa, y hasta los rostros de
los que pasaban posean esa felicidad sencilla y contagiosa del bienestar.
Pero el hombre no adverta estos cambios, no se expona a esas recompensas.
El mundo discurra a su alrededor como algo reiterado, consabido, meramente
instrumental. Con una corta carrera abord los aledaos de la estacin,
saltando gilmente los cinco escalones. Una de las puertas estaba
entreabierta, y por ella entr para no perder tiempo. Volvi a consultar su
reloj, nico gesto que se consenta a s mismo. Todo lo dems era caminar
sin interrupciones, sortendolo, desprecindolo todo. Una silla de ruedas
que se cruz en su camino le hizo blasfemar, y el ocupante no supo dar
mejor rplica que una palidez y un tartamudeo. Los movimientos de aquel
hombre eran tan intensos y tan puros que ganaban a cada momento la
apariencia de lo incuestionable. Por fortuna, en una de las ventanillas no
tendra que hacer cola. Desde lejos la vio libre de trabas, la ventanilla
limpia, hermossima, con su luz blanca habitual. Aunque le result extrao
que los viajeros formaran cola frente a todas las dems y aquella estuviera
abandonada pese a estar abierta, fue tanto su placer ante la ausencia de
obstculos que hasta juzg maravilloso algo tan prosaico, y lo consider un
acto de gracia de una providencia amiga que saba de la bondad de sus
propsitos. Pero un imprevisto se interpuso sbitamente entre l y su
objetivo: el encargado de vender los billetes estaba llorando, inutilizado
para su funcin. Tena el pelo canoso y corto, rebeca gris degradada por el
uso, muy humilde, y su piel estaba manchada y endurecida por un lejano sol
de agricultura. Los lagrimones calientes le bordeaban las arrugas del
rostro. En su frente estrecha se distingua paso por paso el trotar de la
noticia de su amargura a lo largo de las venas horrorizadas. Mi hijo ha
muerto, dijo como justificacin cuando aquel hombre elegante y un tanto
despeinado por la carrera le pidi un billete para la ciudad de X.
Rpido, aadi ignorando framente el sufrimiento del taquillero mientras
mostraba el dinero, que haba llevado en la mano libre durante todo el
trayecto para no demorarse ni un instante en buscarlo en su cartera. El
taquillero se qued quieto, aniquilado, como si no hubiera odo nada de lo
que le deca, y segundos despus sac un pauelo para limpiarse los ojos,
para quitarse un poco aquel brillo desolador del llanto. Con la misma
indiferencia en el tono, aunque mostrndose algo ms educado, el hombre
insisti: Por favor, me da un billete para X, y alz y frot el dinero
con dos dedos para llamar la atencin del taquillero. Sobre la mesa de
trabajo, son el telfono. El taquillero contest de inmediato, como si
hubiera estado aguardando esa llamada. Pareca, por la prontitud en tomar
el hilo de la conversacin, que se trataba de la continuacin de un
comunicado anterior que por alguna razn hubiera terminado anticipadamente.
Pero cmo ha sido?, implor el taquillero. La voz era desafinada,
indirecta, salida del dolor. El hombre se impacientaba, daba golpecitos en
el suelo con el zapato de su pie derecho y tocaba el cristal de la
ventanilla con la punta de los dedos como si a travs de esos lances
preliminares midiera la siempre incierta magnitud de un prximo estallido.
A esas alturas ya no poda incorporarse a alguna de las largas filas que
moran en las otras ventanillas sin arriesgarse a perder definitivamente su
tren. El taquillero se mantena a la escucha con el auricular aplastado
rabiosamente contra la oreja, la cabeza agachada, los ojos cerrados por el
remordimiento o la concentracin. La narracin deba ser atroz, una larga
informacin demasiado rica en detalles, porque de vez en cuando apretaba el
gesto como si una bestia subterrnea le estuviera atascando la sangre con
gritos. Esa contorsin general del rostro fue exprimiendo poco a poco la
humedad encerrada en los pliegues de la boca, que se desliz por dos
bracitos hasta reunirse en la punta de la barbilla y formar una gota que,
en uno de los cabeceos desconsolados con que replicaba las noticias
recibidas, termin cayendo sobre el papel impreso con los horarios de los
trenes. La tinta se diluy en ese punto preciso donde se arque ligeramente
el papel, y el hombre pudo observar que la lgrima haba cado justamente
sobre el apartado, sobrescrito con bolgrafo, correspondiente al tren que
deba tomar a las 20.00 hacia la ciudad de X. Ese hecho fortuito, ms all
de las patraas de la grafologa que atribuyen a los trazos de la escritura
un poder casi divino para la lectura de las almas, le sugiri por primera
vez la posibilidad del fracaso. No aguantaba ms aquella escena.
igame!, grit, mientras el borrn se extenda como una miniatura
inteligente y su destino impostergable, la ciudad de X, se volva ilegible
sobre el papel reblandecido. El taquillero colg el telfono, se ech hacia
atrs, extenuado, y mir la expresin enfurecida del cliente. No hizo el
ms mnimo gesto para cumplir con su trabajo y satisfacer la enrgica
demanda. Ha sido por mi culpa. Yo deb prohibirle que lo hiciera,
pronunci el taquillero con voz cansada como quien adelanta una mano en el
vaco para cerrar una puerta inexistente, aunque lo hizo sin retirar la
vista del telfono. Tal vez esperara una ltima confirmacin, una
ampliacin de los hechos o, quiz, una rectificacin salvadora. Al momento
se gir y se levant de su asiento. Usted, imbcil, intil, puerco,
usted, usted!, exclamaba el hombre en el punto mximo de su irritacin. El
taquillero desapareci lentamente por una puerta del fondo sin hacer caso
del requerimiento. No dio tiempo a nada. El hombre segua protestando en
voz alta, variando la modulacin y la injuria, intentando provocar una
respuesta del taquillero impasible, cuando desde detrs de la puerta se oy
la detonacin. El hombre se qued callado, pero no se sobresalt en exceso.
Ech una ojeada alrededor examinando las reacciones, pero los ruidos de la
estacin a esa hora haban sofocado toda posibilidad de alarma y
asistencia. Donde abundan los sonidos, se encuentra fcilmente una
explicacin tranquilizadora para cualquier estridencia. Al final nadie se
inmuta y todos parecen conformes con esa solucin no formulada pero
compartida.

El hombre se rehizo pronto de la impresin, y ya slo dispona de atencin
para su cometido. Tena que conseguir como fuera aquel maldito billete.
Forz el frgil pestillo de una puertezuela baja y despintada, destinada a
la entrada del personal. Recorri un pequeo pasillo oscuro, irregular y
encalado, y luego dio la vuelta para aparecer bajo la luz de los neones. Ya
dentro de la taquilla, se sent ante la mesa, apart malhumorado el
documento en que se conservaba fresca la lgrima del desdichado y, luego de
alguna duda inicial sobre el procedimiento que deba seguir, logr imprimir
el billete. Contempl con orgullo el resultado de su audacia. Sonri por
primera vez en el da. Hora de salida: 20.00. Trayecto: de Y a X. Mir su
reloj: 19.40. Abon el importe sin cuidarse del vuelto. El telfono volvi
a sonar mientras una mujer joven y sonriente, del otro lado, solicitaba un
billete tambin para la ciudad de X, tambin para las 20.00. Por supuesto,
no se detuvo a expedirlo ni a dar explicacin alguna sobre su presencia
all. Al pasar de nuevo frente a la puerta de los urinarios, de la que
minutos antes haba surgido la detonacin, el hombre se par por una vez,
apoy el odo levemente sobre la madera y escuch la respiracin
intransigente de una agona que no encontraba ni la plenitud del aire ni la
liberacin del descanso. Empuj un poco la puerta hasta que tropez con el
obstculo del cuerpo cado. Una luz en el interior relampagueaba como una
bombilla aflojada por un fuerte golpe que no ha conseguido romperla. En la
parte de pared que permita la puerta entreabierta poda verse un brochazo
de sangre realzado por esas intermitencias. Ya tengo el billete. Muchas
gracias, ironiz a travs de la abertura. Despus cerr la puerta con
fuerza, como para que nadie pudiera jams entrar, y se march. Sali a toda
prisa sin ser visto ms que por la mujer, que se diriga desconcertada
hacia la oficina de informacin. Rpido, rpido, no haba tiempo que
perder. Sali a los andenes, vio su tren preparado, se relaj y, ahora s,
not la atmsfera generosa de aquella tarde. El mundo entero se le hizo
visible, reconocible, profundo, dotado de un sentido. As era fcil aceptar
la adversidad, sin duda la paz interior de la que tanto hablaban los
msticos consista en ese consentimiento indiscriminado, esa inhumana
voluptuosidad. Si nada se pierde, nada importa. Vivir es comprender los
lmites. Ser feliz, aprender a quererlos. Hasta el arte que no se impone
unos lmites a s mismo es un arte desdichado, pens. Alguien lo
encontrara al taquillero, vivo o muerto, quiz lo veran sin conocerlo, o
le rebuscaran monedas en los bolsillos todava calientes o miraran con
morbo y repugnancia el orificio de entrada, o aprovecharan para orinar de
puntillas por encima de l, poco importaba la compasin o la crueldad,
porque el aire del atardecer era virginal, como recin creado, y l
respiraba con una alegra en los pulmones que no cesaba hasta que le dola
el pecho, y su tren estaba listo para partir. La muerte de un hijo
convierte en irrelevantes las contiendas de la agona o el ultraje. Ese
hombre ya no puede sufrir ms, todo padecimiento suplementario es superfluo
en su situacin. Cuando la locura o el azar te obligan a traspasar el
lmite, ese lmite del que recelas instintivamente desde la infancia y que
a lo largo de los aos va conformando tu personalidad de manera implacable
porque se repite en todo lo que te sucede, sabes que ya no hay retorno. Por
eso brome a travs de la puerta, para que sintiera mi complicidad, para
que nos riramos juntos, reflexion mientras se acomodaba en su asiento.
Situaciones as no dejan de darse, es algo sabido. Un hombre ms o menos
no significa nada.... En ese momento, su reflexin se vio interrumpida por
el telfono mvil. El tren an no haba salido. Contest.



A las diez de la noche, en la ciudad de X, una comitiva de colegas, ya
impacientada por el retraso, aguardaba la llegada del hombre del traje de
chaqueta y la cartera de cuero para que, con un discurso de los suyos,
vigoroso y emocionado y dirigido a despertar las conciencias, inaugurara el
congreso internacional sobre la lucha contra el hambre en el mundo. Jams
lleg.

** Hctor Lisonje
   hectorlisonje@hotmail.com
   Escritor espaol (Martos, 1981). Es licenciado en derecho y trabaja como
   opositor a la carrera judicial. Textos suyos han sido publicados en
   Badosa (http://www.badosa.com).



=== Poemas      Mariana Kruk ==============================================

alguien
quiere hacerme
arder.

enciende
un verso como
quien enciende
un fsforo.

(y yo
tan empapada
en alcohol)

===

se te notaba Rayuela desde lejos,
se te caa Oliveira por los
bolsillos del gamuln,
tan amargo como el fernet de tu vaso,
tan obvio Oliveira, tan punzn,
lo gritaban tus lecturas,
tu pila de discos,
tu saliva Oliveira,
Oliveira tu risa,
tus sbanas, tu velador.
era tan obvio, Oliveira.
acusabas ser Man
en busca de su Talita.
pero no, eras Oliveira,
otro Oliveira.

la piedrita nunca antes
cay tan lejos del cielo.

===

no haca falta que
se renan las cenizas
pero igual sopl el viento.

anunciaron las agujas
una sola llama.

desde lejos una estacin
susurraba nuestros nombres,
una cancin nos resuma,
una esquina nos imantaba.

rodearon tus brazos mi cintura,
rod mi corazn en la avenida.

rod la noche nuestra pelcula,
como siempre,
fue un xito en las taquillas.

final abrupto, clsico.

una mujer que se parece
tanto a m, llora.

la calle que deshabitaste
se funde a negro.

===

y qu le voy a hacer,
si todava quedan
tantas uvas?

** Mariana Kruk
   hastalaultimauva@hotmail.com
   Escritora argentina (Quilmes, 1984). Ha publicado Peras al olmo (en
   coautora con Sabrina Domnguez; 2005) y De la galera y ms adentro
   (2006).



=== Relatos      Edgardo Herrera ==========================================

*** Mr. President

Ms all de todo rencor, ms all de toda desdicha, Claire, de 80 aos,
recuerda en la distancia a su querido Thomas, colgado del roble, aquella
calurosa tarde de abril; su lengua al aire, perros y caballos en un ruido
ensordecedor.

Ms all del tiempo, incluso ahora que muchas luchas y podios y
reconocimientos les pertenecen, Claire, de 80 aos, al ver por televisin
al risueo muchacho de Harvard, se dice:

Pobre chico, no tendr adnde ir, ya casi veo las cruces incendiadas en el
patio, y escucho el atronador sonido de los caballos.



*** Jolly Roger

Podra ser un blindado, s, uno de esos camiones ultraseguros que
transportan grandes cantidades, siempre he querido hacerlo, estoy harto de
los bancos y sus cmaras y sus entupidas alarmas. El asunto tendra que ser
en da de trabajo, lunes o viernes, en hora pico si es posible, cuando al
enorme trasto se le dificulte maniobrar y todas las personas alrededor slo
piensen en llegar a casa.

Habr que volar el transporte y estar dispuesto a matar a cualquiera, no
podra ser de otra forma, cuando de dinero se trata, guardias y policas
slo piensan en asesinar al primero que caiga. Tendr que rodearme de un
buen grupo, gente despierta, que conozca el negocio, aunque dudo que al
final comparta mi dinero con alguien, ya buscar la forma de eliminarlos,
uno a uno.

Podra ser una rubia o una morena, mejor aun ser una china, s, una de
esas amarillas de cabello sedoso con las tetas pequeas; la cosa no sera
una montada vulgar, para nada, buscar la forma de acercarme y someterla,
tendra una habitacin preparada, con todos los juguetes y el equipo
necesario, la har chillar con gusto por varios das en la soledad de la
habitacin, y antes del ltimo placer, al deshacerme de ella, me asegurar
de mirarla bien a los ojos, se ir a la otra orilla con mi rostro grabado
en sus pupilas.

El manojo de llaves se escuch de nuevo por el pasillo:

Se acab, muchachos, a apagar las luces, hey, ests sordo, acaba lo que
ests haciendo y apgala.

Disculpe, no lo haba escuchado dijo el hombre sobre el catre, al tiempo
que llevaba la mano a la bragueta y ocultaba la ereccin que sobresala de
los pantalones.

Qu demonios estabas haciendo entonces, leyendo?, veo que no has tocado
los libros que pediste, nada bueno has de estar tramando.

No, seor, slo estaba pensando, ya slo me quedan 15 das en esta pocilga
y saldr a la calle, estar de nuevo en libertad.

Y me imagino que hars lo posible para no volver, has llevado buena
conducta, Jolly, la doctora dice que pareces otra persona, aunque a m, a
m no puedes engaarme.

Se equivoca, es verdad, gracias a ustedes me he reformado, slo quiero
salir y llevar una buena vida.

Ahrrate esa chchara y escchame, la doctora ha convencido a todos de que
has cambiado, es por eso que vas a salir, no s qu le habrs hecho pero la
mujer realmente confa en ti, ms te vale que sea verdad, muchacho, es lo
que te conviene, y olvida todo lo sucedido aqu adentro, sin rencores, esas
slo fueron cosas de rutina.

No hay problema respondi.

Ms bien ve pensando a qu vas a dedicarte al salir, algo bueno, que no te
vaya a meter en problemas.

El tatuaje de la calavera y las tibias cruzadas reluci en el antebrazo
izquierdo al sacar el brazo bajo la almohada, el hombre se incorpor sobre
el catre y se arregl el cabello.

S, seor, en eso estaba, ya he estado pensando en una o dos cosas que
planeo hacer al salir de aqu, ser fantstico, esta vez no cometer
errores.

Pues manos a la obra, muchacho.

Despreocpese, seor, ya pronto escuchar de m.

Bien, Jolly, y no lo olvides, sin rencores.

El sonido de las llaves se alej por el pasillo en penumbras, mientras el
hombre se levantaba del catre y se agarraba a los barrotes de la celda,
sonriendo observaba al guardia alejarse, escuchando el ruido incesante de
las llaves, hasta que lo oy cesar abruptamente con el ltimo ruido del
metal al cerrarse.



*** De espaldas a ella

De espaldas a ella, ausente, conversando en monoslabos y asintiendo a
todos sus pedidos.

Despus del placer, me cuesta un poco ser de este mundo.

Dios, por qu no se calla y se duerme de una vez por todas.

S, s, mi amor, yo tambin.

Es algo extrao, un vaco temporal, slo quiero pensar y perderme buscando
ese algo, esa cosa que me hace hablar solo y buscar sinnimos mientras me
bao.

Ella quizs no lo entienda, pero es el mejor momento de hacerlo, ante m se
presentan interminables las arenas del Sahara, veo barcos rudimentarios
atravesar el ocano y escucho el fragor de la tierra ante el empuje del
hombre. 

S, s, mi amor, est bien.

Pareces un zombie, me dice, ests aqu pero no lo ests.

Tal vez tenga razn, tal vez sea una mala costumbre, no se trata de ella y
lo sabe, ni yo mismo s lo que pasa, una sofocacin extraa circula por mis
venas, alguien grita en mi interior, all acaricia mi espalda y se sonre,
yo camino sin prisa entre el muelle de Puerto Colombia mirando absorto el
desembarco, la brisa se lleva sin culpa un sombrero de ala ancha, mediante
un gran esfuerzo trato de voltear y responderle:

S, mi amor, ya casi me duermo.



*** Al diablo Indiana Jones

An lo recuerdo, con el pasar del tiempo he comprendido que la lucha entre
Oriente y Occidente nos ha sido impuesta, es algo natural, como el decir
tiene que ser negro o inculcarle a las nias el deber de casarse con
hombres blancos para ir mejorando la raza. Cuando alguien se levanta en un
entorno como este, en especial alguien que todo lo cuestiona, es difcil,
ms que eso es casi insoportable. Como dije an lo recuerdo, era un nio
cuando vi la escena por primera vez, los que estaban a mi alrededor viendo
la pelcula no encontraban elogios suficientes, pero en mi interior, las
preguntas sin respuestas eran interminables.

La escena a la que me refiero es quizs la ms famosa y comentada de la
pelcula, en ella interviene un egipcio enorme de tnica negra y turbante
blanco, el tipo era un virtuoso de la espada, de esos sables curvos y
enormes que el slo verlos produce terror, una risa de miedo, y el sable
bailando entre las manos del egipcio acaban repentinamente por el disparo
certero del galn del ltigo; Dios, lo fulmina con un tiro,  el tipo ni
siquiera le apunta, saca el revlver de la funda, tira y vuelve a lo suyo,
como si nada, y yo con mi escaso tiempo en el mundo, imaginndome al
egipcio cada maana practicando y practicando con el sable, encomendndose
a su dios para lograr el dominio del arma, para ser uno solo con ella, para
ser invencible; y de un momento a otro todo termina, ni siquiera tuvo
oportunidad de mirar a los ojos a su oponente, no supo si era miedo o valor
lo que en ellos se encerraba, simplemente dej de ser un guerrero y pas a
ser un blanco, algo as como un pato sin suerte en temporada de caza.

Como dije la gente no paraba en sus elogios, hablaban de la genialidad de
Spielberg, de la maravillosa actuacin de Harrison, y terminaban siempre
comentando la famosa escena, pero nadie notaba lo del egipcio y lo de su
espada y su enorme frustracin y todo aquello me pona los pelos de punta,
pensaba que yo no estaba preparado para el mundo, all afuera, lo que
pareca importarles era lo inmediato, el efecto instantneo; ya no
apreciaban la dedicacin, el da a da, desde entonces comenc a odiarle en
silencio y a leer todo lo que encerrara algo de oriental, de misterioso,
algo ms humano.

Mientras que en casa Indy segua siendo el hroe de moda, incluso mam
quiso sorprenderme un da al volver del colegio, y me llev al cuarto con
los ojos cerrados y me mostr un afiche enorme de la pelcula colgado en la
pared, y all, de pie, preguntndome cmo puede un personaje tan falso y
absurdo ser el hroe de mi madre, de la persona que ms amaba en aquel
tempo, no tuve ms remedio que sonrer, y aceptar, de una vez por todas,
muy a mi pesar, que nunca lograra ser lo que de m se esperaba.

** Edgardo Herrera
   edgardo1925@yahoo.es
   Escritor colombiano (Barranquilla, 1974). Asiste con regularidad a los
   talleres literarios de Cartagena, donde reside. Administrador de
   profesin, egresado de la Universidad del Atlntico
   (http://www.uniatlantico.edu.co). Trabaja como docente y ha fundado cine
   clubs en Cartagena.



=== Tres poemas      Simn Fernando Herrera Herrera =======================

*** Fotografa

En esta tarde adormecida,
en este fro cuarto del da
hay algo que flota en el ambiente,
algo suspendido a mitad de la slaba,
        pasa y se detiene,
unos dedos descifran el suave
murmullo de una despedida.



*** A esta hora del da

la penumbra se desliza por el contorno vaporoso de las horas suicidas, el
minuto atravesado de serpientes, envuelto en lienzos temblorosos, ojos
abismales sobre la superficie de la niebla, es el tiempo de la
comparecencia, de la confesin pblica a orillas del corazn plido.



I

Aqu estamos,
frente al tribunal del vaco,
roto el deseo de la individualidad creciente,
amarillas las manos y las miradas rojas,
hablar y nombrar recuerdos
deambulantes entre oscuros canales de amaneceres grises.

La luna arrastra consigo el mar de las horas fijas,
de las horas ptreas abiertas en algn lugar de la tierra,
vacila el minuto y la palabra enrojece el aire que rodea tu cuello y tu
      [espalda.



II

Nombramos las cadas de la aurora,
los bostezos de los msculos,
las linternas encendidas en la noche
desplegada en calles olvidadas,
y cedemos al murmullo de unos pies
lejanos, quietos como hora nocturna.

De pie,
frente a los laberintos fros y enfermizos
de s mismo, con la respiracin muda y lenta
de las cosas que te observan
no hay definiciones para encender la palabra,
slo rastros y huellas de un presentimiento.



III

Aqu, entre dos claridades te veo, signos escarpados entre aos bruidos y
      [sonoros,
es el momento de romper la fila y detener la lluvia,
las tempestades,
una nueva est por iniciarse o desvanecerse entre ripios cardos de monte,
y te viene la calma, te sube como colibr en vuelo de arco iris,
cuando los soles de otoo rebosan tu casa y la decoran,
cuando dormir es permanecer despierto
y los sueos bordean las aguas vivas de tu cuerpo,
es la temporada de la palabra, una temporada
de claridades ciertas a esta hora del da.



*** Ocaso

La tarde cubre su misterio
entre gajos de luz adolorida,
los pjaros dispersan los silencios
con sus trinos,
las piedras blanquean los pasos
del viento, como una lgrima,
y ms all del instante,
ms all del lejano brazo de la ausencia,
una espera
       del ocaso sin sueos
       de la curva serpenteante del tiempo,
       del muro de cejas dormidas
frente al mortecino filtro
de las sombras diluidas
entre la sed oculta de que algo
cambie.

** Simn Fernando Herrera Herrera
   si80n@hotmail.com
   Docente mexicano (Veracruz, 1973). Trabaja en la Central Nuclear Laguna
   Verde en Mxico. Particip en el taller de poesa de Oscar Wong y ms
   tarde en el de Marianne Toussaint. Textos suyos han sido publicados en
   la Revista Literaria Remolinos (http://revistaremolinos.blogspot.com) y
   otros medios.



=== El ama de llaves      Gilda Manso =====================================

Ivn le tena miedo al eco que rebotaba en el techo inalcanzable de la
iglesia, pero si le daban a elegir, prefera eso al invierno de afuera.

El calor de la iglesia lo maneja Dios? pregunt, sentado en un banco de
la catedral. Consuelo pens una respuesta sincera y catlica a la vez.

Dios y la calefaccin contest, sealando la estufa elctrica que estaba
empotrada en la pared, a la izquierda de Santa Cecilia. Consuelo lustraba
las estatuas santas con fricciones de lavandera experimentada, y cualquiera
que la hubiera visto habra jurado que la mujer era irremediablemente atea,
pero se trataba de todo lo contrario: la fe de Consuelo era tan aeja,
arraigada y entrada en confianza que poda permitirse el lujo de perder la
compostura y moverse por la iglesia con un desparpajo digno del mayor de
los herejes.

Consuelo haba encontrado a Ivn dormido en la puerta de la parroquia,
acurrucado de fro. A su lado, sus padres, con la sonrisa suspendida por
tiempo indeterminado, hacan lo posible para repartir una frazada entre los
tres. Consuelo los vio un da, dos das, tres das; al invierno le faltaban
dos meses para terminar de congelar hasta el aire. Al cuarto da les habl.

Soy Consuelo, el ama de llaves de la iglesia. Ac afuera tienen fro, el
nene se va a enfermar. Por qu no entran y les preparo un mate cocido o un
t?

Los padres de Ivn intercambiaron una mirada breve, cargaron a su hijo, se
metieron en la capilla y se acomodaron en el suelo, entre San Roque y la
Virgen Desatanudos. Al principio no hablaban y miraban a Consuelo tratando
de descubrir dnde estaba el doble fondo. Ella finga que no lo notaba, que
la hostilidad de la indigencia no la hera, y les ofreca t caliente y
bizcochos. Ivn se acostumbr rpido al bienestar, y pronto comenz a
trepar al Cristo crucificado como un nene corriente que se cuela entre las
ramas de un rbol, y a seguir a Consuelo a donde sta fuera. Los padres, al
ver que su hijo engordaba de a poco y pareca feliz, dejaron a un lado su
actitud de trinchera.

Los refugiados contaban con la complicidad de Yosman, el cura colombiano
que amaba a Consuelo con amor de hijo agradecido. Yosman estaba convencido
de que si esa iglesia mereca el nombre de casa de Dios era porque ella se
encargaba de que Dios estuviera siempre presente.

Qu hacemos con el obispo? pregunt Yosman esa maana. Consuelo se
encogi de hombros y murmur Dios proveer, lo que significaba que ya tena
un plan; bueno o malo, pero plan al fin.

El obispo lleg al medioda, envuelto en un aura de superioridad que hizo
que Ivn se encogiera de impresin. Lo acompaaba un squito de curas y
hombres de seguridad que a Yosman se le antoj excesivo para una simple
visita de inspeccin. El obispo critic el estado abandonado de la iglesia
y se detuvo frente a los refugiados. Mir a Yosman con ojos de signo de
interrogacin. El sacerdote busc a Consuelo, y ella tom la palabra.

El padre Yosman y yo pensamos que, dado que la iglesia necesita una mano
de pintura y otros arreglos, y ya que esta gente necesita un lugar donde
vivir, podamos sumar dos ms dos y hacer que esta gente pinte y arregle la
iglesia a cambio de alojamiento.

El obispo mir a Consuelo como si hubiera contado un mal chiste.

Esta es la casa de Dios dijo con un tono que no aceptaba lugar para
discusiones. Yosman palideci. Consuelo, iluminada, sonri.

Monseor, me alegra que lo comprenda. Su misericordia ser recompensada.
Como dijo Nuestro Seor Jesucristo, doy mi casa al menesteroso y mi pan al
hambriento, porque yo soy el menesteroso y el hambriento, y ellos son yo;
quien cierre mi puerta en las narices del prjimo arder en el infierno con
la fuerza de mil demonios.

El obispo, que no recordaba haber ledo esa cita en ninguna parte de la
Biblia, se qued callado. No quera correr el riesgo de parecer un
ignorante.

Ivn, dale las gracias a Monseor por su infinita misericordia orden
Consuelo. El nene se abalanz sobre el obispo, le dio un beso en la mejilla
y volvi junto a sus padres. El obispo, incmodo y confuso, se despidi con
torpeza. Consuelo cerr la puerta de la iglesia.

Dios provey dijo.

Afuera qued el invierno.

** Gilda Manso
   arcangelmiron@gmail.com
   Periodista y escritora argentina (Buenos Aires, 1983). Se desempe como
   redactora y cronista en diversos medios grficos. Su cuento Sombras
   chinescas integra la antologa Ronda de cuentos, de Editorial Dunken
   (http://www.dunken.com.ar). Mantiene una bitcora literaria en
   http://elarcangelmiron.blogspot.com.



=== Engendros miopes      Leslie Bryon ====================================

      Recuerdas cuando
      en invierno
      llegamos a la isla?
      El mar hacia nosotros levantaba
      Una copa de fro.

      Pablo Neruda, Los versos del capitn.

*** Poema burdo

I

Nunca se imagin cmo haban movido los pesados bloques,
nunca haba pensado en las flores y las mariposas,
ahora era tarde para principiar retornos,
ahora mova la pierna sin deseos
y orinaba amarguras,
en las noches de vendimia en un cuartucho dorado,
en las cuentas por pagar,
en el deseo por lo que prohiban las reglas,
ahora lloraba palabras
sin remordimientos,
ahora hubiera desertado de las miradas para escupir fonemas.

Por Dios! Nadie se lo impeda,
pero se haba transformado en un triste eructo
deshumanizado,
que balbuceaba frases con sentidos ilusorios,
parbolas de chocolate.

Nunca se imagin que terminara desnudo y miope.



II

Nunca se imagin que su desnudez sera motivo de risa,
aunque los otros mostrasen anatomas burdas,
pechos rectangulares,

culos elpticos.
Era miope y eso bastaba.

Nunca haba admitido ser como ellos.
Creedle. Orinaba flores y lloraba anocheceres,
dos tristes ilusiones prohibidas
por ellos,
los de cabellera errtica,
y burdos poemas elpticos.



III

Hubo de perdonar olvidos,
corretear incongruencias,
padecer delirios ajenos,
para conservar el mendrugo bajo la axila.

En definitiva, nada era peor
nada sera aterrador,
como un diente de ajo
arrojado sobre la hirsuta lengua

a mitad de la ceremonia del brebaje mgico.
Todo sera preferible
a la inaudible humillacin del ajo.
Hubo de descender la vista,
ocultar la desnudez bajo folios numerados,
burlar la vigilia y el hambre,
para soportar ser lo que era:

Un desgraciado miope
encerrado en los cuernos de la inocencia.

Solo
sin conocer diosas estridentes
ni magistrados ovparos.

Solo
en la negrura infinita
del abandono deleznable...



*** Epitafio

Aqu yace el miope,
adoraba la propia desnudez,
se crey cclope,
ahora reposa en ignorada desfachatez.



*** Miopes

No se sabe de dnde vinieron,
ni los rboles los recordaban,
eso s, parecan tenebrosos,
como lagartos heridos de muerte por una amapola,
con costras de luces
en las impas carnes desnudas.

Nunca se supo cmo haban arribado,
si en trenes lecheros, o en piraguas,
eso s, nadie los quera,
tenan ese extrao fulgor del espanto
reflejado en las solapas,
ocultas bajo espejos de vidrio verde.

No se supo, a ciencia cierta, nada,
solamente el mote,
como capa de odio,
que los cubrira ms all de los lagos y las costas,
en las lpidas de los sueos rotos,
en la penumbrosa promesa del futuro.

Nadie los vera desaparecer,
un poeta borracho esculpi un depauperado epitafio a uno de ellos,
que los huracanes deshicieron
en truenos amarillos, lluvias hipotecadas, y el hlito
vergonzoso del viento salvaje.

Huyeron de la isla despiadada,
aborrecida ahora en la senectud,
de la isla misteriosa,
cuna de otros miopes,
y numerosos engendros.



*** Retorno

I

Retornaron a la isla
durante el primer invierno,
no llova mucho,
el aire fresco de la madrugada
los abofeteaba en la larga avenida,
arteria de los acalorados
que siempre buscan salida a los sueos.

Haban retornado en medio del bullicio,
machetes alzados,
guatacas afiladas,
y las voces incoherentes que gritaban a la luna.
Haban retornado
simplemente,
por estpida aoranza,
por un deseo inesperado de observar el mar tropical.
Al principio todo fue urbano,
comedido,
los cinemas exhiban cortos musicales y guerras de samuris,
haba arroz y cerveza,
helados y malta.
Al principio, todo era soportable.



II

Retornar al cabo de los aos es pecaminoso.
Un acto despreciable de desdn por el acervo cultural,
de olvidada meloda.
Con el tiempo los cangrejos se tornaron sospechosos,
hasta que fueron acusados de preferir la noche
a la promesa de la pureza,
las palabras suelen ser crueles,
las miradas perturbadoras,
la miel, veneno,
la leche, cido,
la sal, dulce.

Todo haba cambiado
con la llegada de los huracanes,
bellezas con nombres de modelos de Adolfo Domnguez,
ngela, Pamela, Begoa,
todo haba sido increble,
y tuvieron que renunciar a los baadores exticos,
para copiar frases destrozadas
en la rutina diaria.

No pudieron beber algas,
se haban marchado al horizonte,
all donde la marea es alta
y el mar profundo,
all donde proliferan bestias
y dardos venenosos.
Retornaron a la isla,
callados,
las ropas deshechas,
eso s, cantando al amanecer de las tortugas
en un coro de ranas,
un lunes triste, nublado,
que presagiaba vientos del norte.



*** Muerte

La muerte era un tema tab
ninguno de los miopes se atreva
siquiera a mirarla de soslayo,
haba algo frgido en el tacto,
algo perturbador en el aliento,
que los aterraba desde la ventana.

No podan siquiera mencionarla,
a no ser en consignas sin sentido,
que repetan como papagayos adiestrados en ejercicios de jubiloso desfilar,
con la promesa de una tarde libre,
o algo caliente con qu retozar,
en la larga caminata descalzos,
como una falsa promesa hecha a una santa.

Nadie quera reconocer el hecho trivial
de que la gente se mora de ataques al corazn,
de empachos de berenjenas con aj,
y otros trastornos innombrables,
a no ser en los secretos libros de los galenos.
Se tena miedo a la salida definitiva,
para la cual no hace falta permiso alguno,
esa en la que dejas de sufrir,
y la faz se te transforma en heroica indiferencia ante el mundo...



*** Huida

Escapo del horror de tu mirada hacia un mundo vegetal
atravesando pjaros multicolores con espinas de rosas,
en un rito cruel de ventiscas y silencios.
Escapo a tu mirada que no me busca
en el silencio de la noche
aterrado de haberte conocido,
enmascarado en las rosas amarillas de mi jardn,
en un sueo de luz. Espantado de mi peste
que flota en el mar como lluvia de otoo...



*** Ostras

Vago por caminos soleados
sin aprehender el vaivn de los sonidos,
ni el clamor salado de las ostras silenciadas.
Las observo con asombro,
cual amuletos marinos,
que desperdician siglos en discusiones bizantinas.

A veces nos envenenan,
comentan que se debe al mercurio,
pero yo sigo vagando por la superficie rugosa
de las conchas ennegrecidas,
sin que me importe para nada
el detrito de tantos cadveres,
tampoco el taconeo de lobezno asustado.

Recorro tranquilo
los restos de la masacre,
conchas intiles,
caracolas desperdiciadas,
ante la visin apocalptica de la marea.

A las ostras
tambin les impusieron el malhadado toque de queda.
ahora se ven precisadas a fornicar en silencio
agazapadas en la enorme cuchara
del glotn.

      10-10-08, 140 aniversario del Grito de Yara



*** Esperando a Godot

No pensaban, por aquel entonces,
en abandonar la nsula,
era algo inaudito,
un acto repugnante,
por eso cavaban, en la noche,
esperanzas de cosechas abundantes,
delirios de miel y leche.

No pensaban, siquiera los esculidos,
los menos agraciados de la manada,
en saltar rejas de ignominia,
en aquellos das era inconcebible
para los ojos semicerrados
por las continuas lluvias de arena.

No pensaban en nada,
apenas en cavar, y esperar
la llegada de Godot
en algn teatrito de mala muerte,
a peso la entrada,
en una puesta en escena de aficionados.

No pensaban sino en callar el desenfreno,
ocultar las medias pobremente zurcidas,
y las camisas deshilachadas,
en medio de la noche,
mientras seguan cavando truchas y boniatos,
en las calurosas noches del trpico,
junto al vecino moroso,
o a la muchacha de caderas anchas,
callados todos,
ante el pavor de la luna plena.



*** Moribundos

Estamos en el mundo solos
apuradamente solos,
sin un grito que esgrimir contra la tarde absurda
o la noche fra en que nos pegamos a la pareja en una fusin de ternura.
Estamos destinados a soportar la vida
en ensueos, meditaciones, alegras tontas como una luna llena,
o la victoria de nuestro candidato presidencial,
todo para ocultar la nica verdad fehaciente:
somos moribundos
en un mundo extrao
en el cual el acto supremo,
para el cual hemos sido creados,
hemos de aprehender a solas,
escondidos, en la noche oscura del alma,
sin poder comunicarnos con los otros,
en la soledad tinte de nuestra fusin con la nada.
Afuera unos pajarillos cantan y el sol despunta una maana calurosa.



*** Poeta

Un amigo me dice:
no escribas ms, t no eres poeta,
careces de sensibilidad,
eres analtico,
lo contrario de lo potico,
no sigas,
nunca lo sers.
La mirada de mi amigo lo refleja todo,
es el primer paso hacia el hoyo del desamparo,
hacia la nada del hombre mediocre,
de quien come, caga y mira los telediarios.
Lo antipotico, la vida cotidiana, sin sufrir ni sentir.
Poeta. Nunca lo ser.



*** Silencio

Acuso al mundo,
agujero en forma de girasol
del pecaminoso silencio,
lo acoso con rabia
con una oquedad en las venas,
con la venda del ciruelo.
Algo inaudito,
un mundo de piruetas
rusas, ucranianas o turcas, con caballitos alados a lo Chagall
envueltos en el tibio tul de las ensoaciones.
Mundo enemigo,
obcecado por el silencio,
temeroso de la voz.
Lo acuso sin pruebas ni deseos,
la razn hmeda desvanecida en la tarde,
mientras callo de nuevo.

** Leslie Bryon
   wesbri@gmail.com
   Escritor cubano (La Habana, 1942). Desde 1984 reside en Estados Unidos.
   Trabaja como consejero en salud mental desde 1990. Licenciado en
   filologa hispnica por la Universidad de La Habana (http://www.uh.cu;
   1975). En 1970 obtuvo una mencin en cuento en el Concurso 13 de Marzo
   (Cuba). Perteneci a la Brigada Hermanos Saz de la Unin de Escritores
   y Artsticas de Cuba (http://www.uneac.org.cu, Uneac). En 1987 obtuvo
   una maestra en psicologa en Carlos Albizu University
   (http://mia.albizu.edu). Ha publicado cuentos en diversas revistas en
   Cuba y EUA. Ha escrito varios libros de poesa y las novelas Ritos
   intiles (2007) y Adnde van las canciones? (2009). Mantiene la
   bitcora Los Temidos 60 (http://wesbri.blogspot.com).



=== Pie      Luis Emel Topogenario ========================================

Labrar espacio en el mundo. Horizontal. Terrario. La luz se enguanta a los
cuerpos que puedo poseer. Camisa. Pantaln. Arma percutida. Arrojar al ro.
Ahora s logro sentirme. Escucho. Me palpo resplandor. Resplandor o cuerpo,
podr elegir y abdicar. No hablar para m. No lanzar mis palabras en mi
contra. Hablar para las palabras es decadencia. Estrujar tierra con mano
fresca. Colocarse en el centro de los dolores personales para sentir tierra
fresca en mano, codo, anudar. Anudar codo al hombro, doble nudo de palabras
tiesas bajo el sol. En los mrgenes del ro las piedras se lavan. Los
cadveres de las vacas podran pasar flotando, que yo los confundira con
leos. Las sales del sol baan mi cuerpo. Caen sobre el ro. Mi sombra,
apenas declive sobre la ribera. El ro saldr al mar en un tiempo que
desconozco. Desde hace cunto ya que he estado as sobre este sitio? Si
elevo la mano para tocar el cielo, mi pie se elevar al mismo tiempo?
Pisar lo que toco, brisa. Brisa, me escucho. Las espaldas hacia la tierra.
Ahora s. Ahora s me siento sentido por la hierba. Me siento escuchado por
el ro. Los cadveres de las vacas no saben que no estoy en la
desembocadura del mar. Las hojas en los tentculos, verdsimos, de los
pocos rboles, me aplauden. Yo he contado todas las hojas sin moverme. Yo
he contado. Pienso en los leos cadavricos y no me siento navegar. Me
escucho raz del rbol de las sensaciones, no. Los muones que soy estn
rojos. Me palpo estambre. Estambre o piedra lavada, podr elegir. No me
siento navegar. La tierra est negra y fresca, como si desconociese los
hechos de las matanzas. Como si la hierba templase el aire. Como si yo
templase la hierba, puedo sentirlo? Como si el aire me templase a m. Las
rodillas flexionndose, elevndose sobre la grama. Las plantas del pie
hidratndose con el verdil del terrario. No he estado aqu yo antes? Como
estremecindome sobre nieve? Silencioso, como el ro congelado. Eterno como
el hielo. No ha aparecido nadie para avisarme que las aguas ya estaban
corriendo. Entonces no se me anunci que el sensorio ya no estaba
congelado? Las matanzas terminaron. Mi camisa est abierta sobre mi pecho.
Mis pantalones estn abiertos bajo mi camisa. La humedad de la hierba
penetra en mi boca cerrada contra presin, como si forzase mi vlvula.
Ahora s me escucho. Me palpo camisa desbotonada, el ro ronco. Me hallo
los ojos grvidos, como las races que estoy siendo. Me ofrezco a mis ojos.
En el ro algunas piedras emergen como lamparones negros. No emergen. No
han llegado. No se han ido. No se han movido. Yo nunca me he ido. No
estar aqu despus? Las rodillas no se movern, arrastrando mis pies para
hacerme sentir descalzo? La luz llega hasta mi cuerpo. Mi cuerpo me reclama
a m, como si l fuese una ventosa que teme descarnarse. No hablar para
m. No me sentir para m. Lanzar para las palabras es decadencia. Nadie
vino a avisarme que la decadencia deba lanzarse hacia el agua? Me palpo
camisa sobre hierba, pantalones, terrario, el ro ronco. Los infintuples
rezos de las hormigas negras entrndome. Me escucho sentirme. Resplandor o
cuerpo, los brazos, poco a poco desmaderados. Los tejidos, tendidos. Poco a
poco.

** Luis Emel Topogenario
   bebopers@gmail.com
   Escritor nicaragense (Managua, 1980). Actualmente reside en Montevideo,
   Uruguay. Ha publicado varios relatos, tanto en papel como en revistas
   digitales especializadas. La Codorniz, su tercera novela, es su proyecto
   narrativo ms ambicioso.



=== Lenguaje extrao (extractos)      Giovanni Collazos Carrasco ==========

*** Msica estentrea

El aroma que desprende la copa vaca
se viste con tnica de uva quebranta
en el pisco que arma el bochinche
en mi sereno olvido de vrtigos que vuelan
sobre el cuenco que acomoda mis parpados

en mis manos veo adheridas las pompas
que desaparecieron
en los invernculos de horchatas
con butifarras de caracoles
que dejaron calato a este peruano
que se borr
con sus cachivaches

y de vuelta al camal
me siento sobre mi tpico
de cholo ignorante
en el acpite epistolar de los quebrantos
de la meloda de una zampoa
que anestesia el entuerto prensil
que arrancha sin complacencia la belleza arcaica
infesta de obscenidad
que deja entreabierta la ventana
donde la luz cruza a destiempo
una msica estentrea.



*** Fauna desmantelada

Empiezo el da con el sueo, todava
enlazado en la pregunta
si hoy ser como ayer

todava sigue la maleta de barro
llena de cacharpas,
llena de faunas nocturnas, bosques encallados
un puado de corazn abierto que estalla
en follaje de heridas nuevas,
es un nenfar antiguo que flota por la ardiente brisa
que me sopla una callada msica

mis venas tambin se abren por zozobra
se mezclan en claroscuro de batallas
que hiende apenas la efigie distante
del pintor que iris mi huella

empiezo el da desnudo
y desmantelado,
descubierto en un cofre ponzooso
sin ningn artificio que me concluya.



*** Soy daino para mi salud

Mi cuerpo necesita otra alma
porque soy daino para mi salud

se me van deshaciendo los acervos
y el incesto de mis adagios
se acentan en un anacrnico cameo de tragicomedia

no es el tabaco lo que me mata,
no fumo, ni tampoco aspiro a nada,
es el principal acertijo de mis piernas dormidas
donde el hormigueo se vuelve halfilo
ante mi sangre que se desdenta

el filo de mi razn de antonimia
corta entre jcaras
las venas que alimentan mi cerebro
y todo el pensamiento se desangra
sin que pueda mudarme de piel

mi cuerpo necesita otra trova
porque mi rostro en el espejo, se descompone.



*** Por qu no eres la mujer perfecta

Y por qu t no eres la mujer perfecta?

por qu tus brazos fueron a caer sobre los mos

por qu, en mi desarmado cuerpo me ardes, siendo tibia

por qu tus ojos ya no son acertijos

por qu cedo ante el silencio, que me deja cara de culpa

por qu me salen cicatrices en mi lvido inherente

por qu la historia ya te ha marcado en mi tiempo

por qu siempre apareces en el papel de mis continuas muertes,
en mis frecuentes huidas

por qu dejas mi sangre en un hilo, pendiente de tu desbocada oscuridad

y por qu t eres la mujer de los centmetros arrancados por mis dientes
de la fbrica de palabras que se convierte en carne tornasol
de la luz que despierta debajo de mi piel
de la avaricia de mi tacto sanguneo

haces que todas mis derrotas
se vayan por la sombra que deja tu perfume
ensangrentado en mi sustancia.



*** Morir de noche

No tengo cmo defenderme de mi muerte
si est aleccionada
por la flagrante noche de tus senos

se me llena la almohada de gritos sobrenaturales
por encima de mi lento asesinato

y la guadaa
suave y rabiosa
que destaja mis huesos
me extrema a la ventana helada
que se empaa
con la sangre de tu perfume.

** Giovanni Collazos Carrasco
   elterror_acechando@hotmail.com
   Escritor peruano (Lima, 1977). Reside en Madrid (Espaa). Ha realizado
   diversos trabajos: hostelera, albailera y seguridad de fincas, entre
   otros, y actualmente trabaja en el sector de telemarketing. Textos suyos
   han aparecido en diversas revistas digitales.



=== Relatos      Ana Patricia Moya Rodrguez ==============================

*** Gloria

Soy un Dios metido en el cuerpo de un monstruo que llega a la ciudad gris
dispuesto a arrasarlo todo. Mi entrada es triunfal: con mi pesada cola de
reptil destrozo el frgil edificio de la sede de Justicia. Con mis
poderosas patas, pisoteo los apartamentos ilegales de la costa, aplasto los
cochazos aparcados en lujosas residencias. Cuando llego al centro, con mis
escamadas y afiladas zarpas agarro a dos infelices que salen del banco
hipotecario; al trajeado le arranco la cabeza de un bocado y luego mastico
su cuerpo, al segundo desgraciado me lo trago directamente. Sigo sembrando
el caos, el pnico y la destruccin hasta que el director grita:
corten!. Me quito la sudada mscara del disfraz de dinosaurio y abandono
el plat con el decorado de cartn piedra y plstico. Y suspiro, triste: he
recuperado mi indeseada identidad. La gloria ha concluido y ser la gran
diversin en horario infantil.



*** El amor de mi vida

El amor de mi vida no es ese hombre que tanto dao me ha hecho. Encontr al
amor de mi vida aquel da en aquella habitacin del Hospital. Al reflejarse
en el espejo del cuarto de bao mi sonrisa y las cicatrices de la cuchilla
ocultadas por las vendas que rodeaban mis muecas, me percat de que estuve
a punto de perderle, de perder al autntico amor de mi vida:

                                                                  yo misma.



*** Puetazo

Mralo al muy cabrn. Qu hijo de puta. Es el maldito hijo de puta que ha
traicionado a su mejor amigo acostndose con su novia, el mismo hijo de
puta que les ha robado a sus padres dinero para pagar las juergas de
alcohol y drogas en las discotecas. Mralo. Le odio. Le odio. Le propino un
puetazo. El golpe duele. Duele. Me muerdo los labios. Retiro mi puo,
ensangrentado, con cristales del espejo clavados. Escuece. Escuece la
venganza.

** Ana Patricia Moya Rodrguez
   yosoyperiquillalospalotes@gmail.com
   Escritora, fotgrafa y diseadora grfica espaola (Crdoba, 1982).
   Estudi relaciones laborales y es licenciada en humanidades por la
   Universidad de Crdoba (http://www.uco.es). Ha trabajado dando clases
   particulares, como arqueloga y bibliotecaria, entre otros oficios. Es
   directora, editora y productora de la Revista Digital Groenlandia
   (http://www.revistagroenlandia.com) de literatura, opinin y arte en
   general. Ha participado en diversas revistas digitales e impresas.
   Obtuvo el accsit del III Concurso Internacional de Relatos del Museo
   Arqueolgico y Etnolgico de Crdoba
   (http://www.juntadeandalucia.es/cultura/museos/MAECO). Public su primer
   libro de poemas, Bocaditos de realidad, bajo el sello de Groenlandia.



=== Andn simulado (extractos)      Alejandra Villarreal ==================

Esttico, mudo, como el efmero muro que se descubre en la sobriedad del
asfalto.

Amoro de sombra en cruce de calles, cada que pasma su aliento en el
bullicio de la noche, ventana sorda que observa verticales vacos, vaivn
imaginario de estructura.

Pensamiento que circula fascinado por el deseo de esperar, palabra que se
enreda en gritero de multitudes.

Muda, esttica. Desde aqu memorizo un adis

===

Es el olvido. Aqu nadie habla, nadie suea. La horma de mis zapatos se
desgasta en la enamorada vigilia del andn. La palabra se cuaja, funde sus
presagios, recorre una y mil veces el pensamiento aventurado de la ltima
slaba. La estructura abandona la escena enamorada del caminante, es andn
la palabra que pronuncia olvido. Aqu nadie me habla, nadie me suea,
espaldas acarician la mana ignorante de desconocerse en rostros cidos, y
yo, me hundo en el desgaste de la vrtebra.

===

La casualidad jams volvi a unirlos. Ha sido incesante el estruendo
amoroso de la memoria y la impaciencia se ha convertido en un augurio de
silencio. La ciudad se ha dedicado a hilvanar estructuras, bifurca sus
verdades en parajes dulces donde el suspiro se confunde con la mana del
jadeo. Es distancia, desencuentro que mantiene su equilibrio detrs de la
palabra.

** Alejandra Villarreal
   luciavillarreal@yahoo.com
   Escritora mexicana, licenciada en letras espaolas por la Universidad
   Autnoma de Nuevo Len. Ha publicado textos en diversas revistas
   literarias de su localidad as como en medios electrnicos.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

Ningn hombre es una isla en s mismo; cada hombre es parte de tierra
firme; si un trozo de tierra es arrastrado por la marea, el continente
disminuye. La muerte de cualquier hombre me hace ms pequeo, porque soy
parte de la humanidad. Por lo tanto, no preguntes por quin doblan las
campanas: doblan por ti.

      John Donne.



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