
         ~~~~~~~~~~~~~~~            Ao XV      Cagua, Venezuela     N 236
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~              =======================================
           ~~~~~~~~~~~                        19 de julio de 2010
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                  comentarios, crticas o material
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           ~~~~~~~~~~~          ~                      *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~       ~~~~         Depsito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~               ISSN: 1856-7983
          ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
Un oso argentino. / El lugar de Eva. / Sanando con la    | Breves
escritura. / Todos a coro. / MeridAndando.               |
                                                         |
Falleci el escritor argentino Horacio Castillo. /       | Noticias
Regresa a Salamanca despus de cien aos una carta       |
indita de Unamuno. / Fundacin Telefnica y Wikipedia   |
firman convenio educativo. / Fallece la titiritera Sarah |
Bianchi a los 88 aos. / Inauguran exposicin de         |
fotografas de Juan Rulfo en Ro de Janeiro. / Premio    |
Municipal de Literatura de Caracas ser entregado esta   |
semana. / Familiares solicitan anular sentencia de       |
muerte de Miguel Hernndez. / Falleci a los 47 aos el  |
escritor mexicano Juan Hernndez Luna. / Gioconda Belli  |
obtiene el premio La Otra Orilla. / Crean en Colombia un |
pregrado en creacin literaria. / Premio Libertador al   |
Pensamiento Crtico recae sobre Enrique Dussel. /        |
Otorgan a Juan Mars el Premio Gabarrn de las Letras. / |
Publican en Espaa correspondencia y diario de Horacio   |
Quiroga. / El poeta peruano Antonio Cisneros recibi el  |
Premio Pablo Neruda. / El libro infantil celebra su      |
feria en Buenos Aires. / Centro Lorca en Granada ser    |
inaugurado este ao. / Muri en Miami la bolerista       |
cubana Olga Guillot. / Presentan en Caracas la Coleccin |
Arte Venezolano. / Falleci Amanda Berenguer, poeta de   |
la generacin del 45. / Aprueban creacin del Ministerio |
de la Cultura del Per. / Cuentos de retorno a la       |
patria publica Alfredo Bryce Echenique. / El Premio     |
Internacional de Novela Negra RBA asalta las redes       |
sociales. / Inauguran muestra fotogrfica itinerante de  |
Gonzalo Torrente Ballester. / Clausura la Semana Negra   |
de Gijn con rotundo xito. / Un foro analizar en     |
Marbella el universo de Mario Vargas Llosa. / Exposicin |
de retrato fotogrfico inauguran en Caracas. /           |
Realizarn en Rosario un congreso sobre educacin. / Un  |
congreso analizar en Guatemala el futuro de la lectura. |
/ Mundo clsico ser analizado en Argentina. /           |
Realizarn en Venezuela un congreso sobre historia       |
inmediata. / Investigadores de literatura espaola       |
medieval se reunirn en Argentina.                       |
                                                         |
La patria y el Bicentenario. Mis muertos, tus        | Artculos y
muertos, nuestros muertos... Todos los muertos!,    | reportajes
Carlos Schulmaister. / Dnde vivi Manuelita Senz?,  |
Miguel Godos Curay. / Vivir a pulso, Gabriel Mantilla  |
Chaparro. / Ren Rebetez, el hijo del relojero, Dixon  |
Acosta. / El monlogo de Molly en el Ulises de James    |
Joyce, Mara Alejandra Crespn Argaaraz. / El arte es |
el cdigo, Clara Mnica Barrn Cepeda. / Dolores y     |
travesuras del libro, Gustavo Pez Escobar. /           |
Autorretrato con Frida, Ana Rosa Lpez Villegas.       |
                                                         |
Sergio Romn Armendriz: La poesa es una manera de     | Entrevistas
vivir. Y morir, entrevista por Augusto Rodrguez.       |
                                                         |
Anlisis de convergencias poltica, sexual y textual en | Sala de ensayo
la denuncia de la naturaleza del poder al interior de El |
beso de la mujer araa, de Manuel Puig, Ana Vernica    |
Guerrero Galvn. / Presencia negra en poemas y cuentos  |
de Rubn Daro, Nydia Jeffers. / Imgenes de la Guerra |
Civil espaola (1936-39). Metaficcin, intertextualidad  |
e intratextualidad en Si te dicen que ca, de Juan       |
Mars, Jos Mara Prez Snchez. / Nietzsche y la      |
palabra del camino, Rafael Fauqui.                     |
                                                         |
Poemas de Oswaldo Gmez Toledo. / Hroes y ladrones,   | Letras
Andrea Tom. / Poemas de Gustavo Alejandro Mussi. / Ms |
all del cielo plomizo, Pedro Enrique Rodrguez. /      |
Poemas de Sabrina Domnguez. / El tren, Jorge Ernesto  |
de Len Cabrera. / Poemas de Johan Adrin. / Auto de    |
fe, Silvia Italiano. / Puertas como ros, Javier      |
Ubalde Enrquez. / El hombre de la herramienta de       |
insomnio, Berenice Betancourt. / Poemas de Jaime Gmez  |
Nieto. / Textos de Elena Camacho Rozas. / Tres sonetos   |
de Edgardo Donato Daz. / ltimo da, Alexander Campos |
Soto. / Tres poemas de Marco Antonio Domnguez. / Cuatro |
relatos de Jorge Etcheverry.                             |
                                                         |
Antonio Cisneros.                                        | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
   Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                          http://www.lomejorde.com
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================
   Premio Nacional del Libro de Venezuela 2007, Centro Nacional del Libro
                          http://www.cenal.gob.ve
===========================================================================
    Finalista en los premios Stockholm Challenge 2008, Estocolmo, Suecia
                      http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

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|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Un oso argentino. Emilio Di Tata Roitberg es un escritor argentino que se
ha dedicado al gnero policial. Su novela El Oso en Villa La Angostura,
ambientada en la Patagonia argentina, acaba de ser publicada por la
editorial y distribuidora Letras de la Patagonia, de Bariloche. La novela
narra las dificultades a las que se enfrenta el Gordo Andrs, un ex
presidiario que, vctima de una turbia vendetta policial que le lleva a
convertirse una vez ms en fugitivo, abandona su hogar y busca refugio en
Villa La Angostura, un tranquilo y pintoresco pueblito de la cordillera.
Pese al ambiente tranquilo al que ha ido a ocultarse, pronto volver a
meterse en problemas. Se trata de la continuacin de El Oso, una novela
anterior del autor, quien adems ha publicado el libro de cuentos Mosquita
muerta. Di Tata Roitberg naci en Buenos Aires y ha vivido en Madrid y
Jerusaln. Reside en San Carlos de Bariloche desde 1986. Altern su
actividad literaria con los ms diversos oficios (panadero, albail,
empleado de comercio, camionero), que ms tarde sirvieron de material para
sus relatos y novelas. Textos suyos han sido publicados en antologas del
pas y el extranjero y en los diarios Clarn (http://www.clarin.com) y La
Nacin (http://www.lanacion.com.ar). Fue director y cofundador de la
revista literaria Castillo de Palabras (1999-2003) y del magazine cultural
Trptika.
http://www.patagonia42.com.ar/osovla%27%27%20res.html

El lugar de Eva. Como parte de la Coleccin Biblioteca Digital Siglo XXI
(http://bit.ly/bgU9yz), acaba de aparecer el poemario Ese lugar, la vida,
de la escritora argentina Eva Isabel Ruiz Barrios
(http://www.letralia.com/firmas/ruizeva.htm). El libro est dividido en
cuatro secciones. La primera, La palabra que te moja los labios, habla
del amor, de la concepcin, de la imposibilidad, en un juego de doble
significacin, con versos cortos. En la segunda parte, Los puntos del
nfasis, la bsqueda lrica se encuentra con el fuego de la existencia y
no estn ausentes la decepcin, la reflexin filosfica, el temor y la
fragmentacin, en poemas que, quiz, desvelen la fstula de nuestra
sociedad contempornea. En la tercera seccin, Brevedades y un continente
que se fue por las ramas, se encuentran las estocadas viscerales; no
faltar el silencio para luminosidad de la palabra y la construccin
desesperanzada. Por ltimo, en Lazos, la poesa recorre las distintas
vertientes del amor donde lo difcil es acomodar el lugar para que entre el
otro y tambin para que salga. Nacida en Buenos Aires, Ruiz es poeta y
cuentista. Textos suyos han sido publicados en diarios y revistas como
Caracol Rosarino, Artes y Letras, Ronda Literaria y el diario El Cndor,
entre otros, as como en diversas antologas. Obtuvo la mencin de honor en
cuento de Ronda Literaria (1996-1997), el Premio Nacional de Literatura
organizado por la Sociedad Argentina de Escritores
(http://www.lasea.org.ar) y el Departamento de Cultura de la Municipalidad
de Tres de Febrero (http://www.tresdefebrero.gov.ar; 2003, 2004 y 2006) y
otras distinciones. Ha sido jurado en los Juegos Florales de Tres de
Febrero y es colaboradora de la revista Las Letras.
http://www.bubok.com/libros/172456/ESE-LUGAR-LA-VIDA

Sanando con la escritura. El escritor venezolano Jess Nieves Montero
(http://cuestiondemetodo.blogspot.com) dictar el prximo mes el taller
Escribir para sanar, cuyos participantes aprendern el correcto uso de la
escritura para expresar sentimientos e imgenes que ayuden a organizar y
comprender el mundo interior, as como estrategias y herramientas creativas
para desencadenar el poder sanador de la expresin directa, tomando como
base el diario personal como terapia. Nieves Montero es autor de novelas
cortas y relatos, y algunos de sus textos han sido traducidos al ingls,
chino, francs y esloveno. Ha colaborado con publicaciones como Papel
Literario (Caracas), Letra en la Ruta (Princeton, USA) y The Barcelona
Review (http://www.barcelonareview.com; Espaa). Fue reconocido en el
Concurso de Autores Inditos (1999, Monte vila Editores,
http://www.monteavila.gob.ve), en el Premio Latinoamericano de Literatura
Joven DuPont-M.E.E.T (2001), en el Premio Internacional de Narrativa (2002,
The Cove Rincn de Miami / Pegaso Ediciones de Argentina). El taller, que
tiene un costo de 450 bolvares, se desarrollar en el espacio Mara Teresa
Castillo del Ateneo de Caracas, ubicado en la quinta La Colina, avenida La
Salle, urbanizacin Colinas de Los Caobos (diagonal a Venevisin), en
Caracas, a lo largo de tres sesiones, el lunes 9, mircoles 11 y viernes 13
de agosto de 9 de la maana a 12 del da, totalizando nueve horas
acadmicas. Quien est interesado en solicitar mayor informacin deber
llamar al (0212) 7937015 o escribir a formacion.ateneo@gmail.com.
http://bit.ly/escribirparasanar

Todos a coro. El Coro Nacional de Nios del Per (CNNP) ha abierto sus
inscripciones para el Proceso de Admisin 2010-II. De esta manera, todos
los nios y nias peruanos o extranjeros residentes en el Per, con edades
comprendidas entre los 6 y 10 aos, podrn participar en el proceso. El
CNNP fue fundado en abril de 1995 y est conformado por un centenar de
pequeos artistas, divididos en tres grupos de acuerdo a sus edades. Su
direccin est a cargo de la maestra Mnica Canales Mrquez y su objetivo
es la promocin y difusin del canto coral infantil, mediante un repertorio
de diversos estilos y pocas, as como de manifestaciones musicales
peruanas y de canciones infantiles. Para inscribirse se requiere una
fotocopia de la partida de nacimiento y cuatro fotografas iguales y
recientes tamao carnet. Asimismo, es indispensable la presentacin del
original y fotosttica de la ltima libreta escolar, as como del formato
de inscripcin debidamente llenado y del recibo de pago correspondiente.
Los nios inscritos asistirn a un breve taller de entrenamiento del 9 al
20 de agosto, luego de lo cual se seleccionar a quienes renan las
condiciones para formar parte del elenco. Las inscripciones se realizarn
en horario de oficina hasta el da viernes 6 de agosto en el Instituto
Nacional de Cultura (INC, http://www.inc.gob.pe), ubicado en la avenida
Javier Prado Este 2465, San Borja, 5 piso. Para mayor informacin,
comunquese con los telfonos 4754210 y 4769933, anexo 2247.
http://www.facebook.com/pages/Coro-Nacional-de-Ninos-del-Peru/277506380626

MeridAndando. As se llama el recorrido artstico realizado el pasado 1 de
mayo por el centro de la ciudad venezolana de Mrida, en el estado del
mismo nombre, y que bajo la organizacin de la Fundacin para el Desarrollo
de las Artes y la Cultura (Fundearc) y la Direccin de Cultura y Extensin
(Digecex) de la Universidad de los Andes (ULA, http://www.ula.ve) se
reeditar el prximo 18 de septiembre. Por una noche Mrida convierte sus
calles centrales en una de las mayores exposiciones de arte y gastronoma
en Venezuela, ofreciendo en cada esquina msica en vivo, proyecciones de
cine, videoarte, teatro, danza, performances, exposiciones de fotografa y
artes plsticas, cuentistas, humoristas y recitadores. En paralelo, puestos
de comida, artesana textil, bisutera, ropa, diseo grfico e industrial y
diversas creaciones originales con sello venezolano. MeridAndando rene a
artistas plsticos y conceptuales, grupos musicales profesionales y
aficionados, fotgrafos, maromeros, diseadores, artesanos, cineastas,
bailarines, actores y colectivos interesados en divulgar su trabajo sobre
ecologa, labor social y cultural, que desde ya estn invitados a plantear
cmo pueden participar. Los interesados deben solicitar su inscripcin
antes del 20 de agosto comunicndose con la produccin de MeridAndando a
travs del correo electrnico meridandando@gmail.com o de los telfonos
(0274) 6574547, 5111241 y 5115425.
http://www.facebook.com/group.php?gid=111898175489859

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electrnico a breves@letralia.com.



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||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Falleci el escritor argentino Horacio Castillo

El pasado 5 de julio muri a los 76 aos de edad el reconocido escritor
argentino Horacio Castillo. Crtico, ensayista, traductor, abogado y
miembro de nmero de la Academia Argentina de Letras (AAL,
http://www.aal.edu.ar) y correspondiente de la Real Academia Espaola (RAE,
http://www.rae.es), estuvo marcado por el mundo y las letras griegas.

Castillo opinaba que los occidentales han buscado el misterio en la
oscuridad, mientras que los griegos lo han buscado en la luz: Pertenezco,
culturalmente, al mundo occidental de lo oscuro, y la frecuentacin del
mundo griego, empezando por su luminosa lengua, me ha permitido abrir una
brecha y experimentar la transparencia, que hace visible lo esencial.

Comenz a publicar sus poemas a principio de los 70. Su primer libro fue
Descripcin (1971), al que le siguieron Materia acre (1974), Tuerto rey
(1982), Alaska (1993), Los gatos de la Acrpolis (1998), Cendra (2000),
Msica de la vctima y otros poemas (2003) y Mandala (2005). ste ltima
cierra su perodo lrico, que fue reunido en varios volmenes, entre ellos
La casa del ahorcado (1974-1999) y Por un poco ms de luz (1974-2005).

Sus obras fueron traducidas al francs, ingls, portugus e italiano.
Nacido en Ensenada, provincia de Buenos Aires, y recordado por su
serenidad, de rasgos marcados y palabra clara, aseguraba que la poesa es
el instrumento de lo que nos excede. La poesa es una forma de percepcin
de lo indecible, del misterio de la vida o, si no resulta demasiado
pretencioso, de lo que se llama filosficamente el ser.

Conoci a temprana edad a Ricardo Rojas y, en Chile, a Pablo Neruda. En
Espaa se relacion con Vicente Aleixandre. Y mantuvo correspondencia con
el poeta griego y Premio Nobel de Literatura (1979) Odysseas Elytis, de
quien tradujo varios libros al castellano.

Entre sus traducciones de poesa griega figuran Epigramas de Calmaco
(1979), Poemas de Odysseas Elytis (1982), Mara la Nube, de Odysseas
Elytis, en colaboracin con Nina Alghelidis (1986), Romiosini y otros
poemas, de Yannis Ritsos (1988), y Poesa griega moderna (1997).

En 2001 fue declarado ciudadano ilustre de La Plata y su obra obtuvo
diversos reconocimientos, entre ellos el Premio Konex-Diploma al Mrito
(1993) y el Primer Premio Fondo Nacional de las Artes por traduccin
literaria (1988).

Fuente: La Nacin



*** Regresa a Salamanca despus de cien aos una carta indita de Unamuno

Una carta indita escrita por Miguel de Unamuno en 1902, cuando era rector
de la institucin acadmica salmantina, regres a Salamanca desde Nueva
Zelanda el pasado 5 de julio. La carta, con ms de un siglo a sus espaldas,
fue entregada por el cnsul honorario de Espaa en Auckland, Antonio
Regueiro Daz.

La misiva est fechada el 7 de diciembre e iba dirigida a un hombre llamado
Don Juan, destac el cnsul, sin especificar quin era el personaje en
cuestin. Segn Regueiro, durante el viaje a Auckland de una delegacin de
la Universidad de Salamanca (Usal, http://www.usal.es), el pasado febrero,
se iniciaron las gestiones para que la carta pudiera regresar al mismo
lugar del que sali hace ms de un siglo. Ahora pasar a formar parte del
amplio legado que se guarda en la Casa Museo del autor vasco, propiedad de
la institucin acadmica.

El diplomtico, que pronunci el discurso inaugural de los Cursos
Internacionales de la Usal, seal que se trata de un escrito muy viajero,
que ha estado en diferentes colecciones de todo el mundo, sin que se
supiera muchas veces el valor que tena. Para Regueiro, es una pgina
viva de la universidad, que regresa a ella con 108 aos de peregrinaje por
todo el mundo, y que pasar a ser depositada en Salamanca como
reconocimiento por la acogida dispensada.

Con el membrete impreso de El Rector de la Universidad de Salamanca.
Particular, Unamuno intercambia con Don Juan opiniones sobre los gustos
poticos del escritor y desvela que sus poetas favoritos son los ingleses,
a los que lee con intensidad.

El regreso de esta carta se suma a la donacin hecha efectiva das antes,
el 1 de julio, por la familia del escritor, que ha entregado a la Usal una
serie de obras de arte sobre Unamuno para que pasen a formar parte del
patrimonio artstico de la institucin acadmica, en una ceremonia
realizada en el Saln Rectoral de la Casa Museo Unamuno en Salamanca, con
la presencia del rector de la universidad, Daniel Hernndez Ruiprez, y los
biznietos de Miguel Unamuno, Enrique y Fernando Santos Unamuno.

Las obras cedidas son principalmente esculturas como la Ninfa con lira,
realizada en bronce fundido a la cera perdida, de 58 centmetros de altura,
presentada con el nombre de Hors de Concours en la Exposicin Universal
de Pars de 1900 y con la que su autor, Mathurin Moreau, gan la Medalla de
honor del certamen. Adems, el artista y profesor de la Universidad de
Salamanca, Eusebio Snchez Blanco, cedi a la institucin acadmica un
retrato de Carmen Unamuno Adarraga.

Fuentes: El Correo  Europa Press



*** Fundacin Telefnica y Wikipedia firman convenio educativo

La institucin espaola Fundacin Telefnica
(http://www.fundacion.telefonica.com) y la Fundacin Wikimedia
(http://www.wikimedia.org), organizacin matriz de la enciclopedia online
Wikipedia (http://es.wikipedia.org) firmaron en Madrid, el pasado lunes 5
de julio, un acuerdo para fomentar conjuntamente el intercambio y la
creacin de contenidos educativos en Internet escritos en espaol.

El acuerdo, en el que la Fundacin Telefnica participa a travs de su
servicio EducaRed (http://www.educared.net), incorpora a Wikipedia a su
catlogo de herramientas educativas, con el objetivo de impulsar los
contenidos didcticos de la red en espaol y portugus.

Queremos potenciar que profesores y alumnos usen Wikipedia como elemento
de trabajo para que utilicen y generen contenidos en espaol, explic
Javier Nadal, vicepresidente ejecutivo de la Fundacin Telefnica.

El espaol es una lengua cada vez ms presente en Internet, pero todava
no lo est en la medida que le corresponde, aadi Nadal. Por eso nos
parece tan importante desarrollar una actividad conjunta con Wikipedia.

La enciclopedia de acceso libre, cuyos contenidos estn editados por una
comunidad global de voluntarios, es la quinta pgina web ms popular del
mundo segn comScore (http://www.comscore.com), con ms de 370 millones de
visitantes al mes, y dispone de unos 15 millones de artculos en 256
idiomas, de entre los cuales 700.000 estn escritos en espaol.

Sue Gardner, directora ejecutiva de la Fundacin Wikimedia, explica que
este acuerdo se fundamenta en el principal objetivo de establecer una firme
infraestructura que apoye a la Wikipedia, hasta ahora asentada en pequeos
servidores.

Nuestra intencin es establecer una infraestructura slida que nos permita
llegar al mayor nmero de usuarios posible e invertir en nuestros
colaboradores y, especialmente, en proyectos a nivel global, incluidos
pases menos desarrollados en los que an no estamos muy presentes, como es
el caso de la India, Oriente Medio y Brasil, afirm Gardner.

Tanto Gardner como Nadal subrayaron su objetivo de mejorar la calidad de la
educacin mediante la aplicacin de las tecnologas de la informacin y las
comunicaciones (TIC) tanto en Espaa como en Latinoamrica, impulsando los
contenidos en espaol y tambin en portugus.

Fuente: IBLNews



*** Fallece la titiritera Sarah Bianchi a los 88 aos

La prestigiosa titiritera argentina Sarah Bianchi, reconocida impulsora de
esa disciplina a escala internacional, falleci este 6 de julio en Buenos
Aires a los 88 aos, inform la Fundacin Mane Bernardo-Sarah Bianchi, que
era presidida por la artista.

Los restos de Bianchi, quien adems era actriz y directora, fueron velados
en el Museo Argentino del Ttere (http://www.museoargdeltitere.com.ar), en
la capital argentina, y que fundara el 5 de noviembre de 1983 junto a Mane
Bernardo, su compaera en los retablos y en la vida.

Bianchi naci en Buenos Aires en 1922. Fue Profesora de Letras y, desde muy
joven, ocup distintos cargos docentes en el Teatro Nacional de Tteres del
Instituto Nacional de Educacin Tecnolgica (Inet, http://www.inet.edu.ar).
Inici su carrera artstica como pintora, al exponer en salones nacionales,
municipales y provinciales desde 1940, y realizar tambin exposiciones
individuales.

Tuvo bajo su responsabilidad, tambin, la Ctedra de Tteres en la Facultad
de Psicopedagoga de la Universidad del Salvador
(http://www.salvador.edu.ar); se desempe como profesora de teatro y mimo
en el Instituto Vocacional de Arte de la Municipalidad de la Ciudad de
Buenos Aires y como profesora de mimo y pantomima en la Escuela Municipal
de Arte Dramtico, entre otros.

En 1947 fund, junto a Mane Bernardo, su propio Teatro de Tteres, con el
que cumplieron una amplia labor en temporadas teatrales, as como giras por
diversos pases. Paralelamente se dedic a la actividad periodstica y
literaria en las revistas Sur, Lyra y Saber Vivir, y tambin tradujo textos
de narrativa, tcnicos de teatro, adems de notas y comentarios.

Particip en todas las emisoras de radios y canales de televisin de mbito
nacional en su pas y, con sus espectculos, realiz funciones en las
principales salas de teatro de la capital y el interior, as como tambin
en el exterior en Puppetteres of America (EUA) y Opera dei Burattini
(Italia), y luego una gira por 14 pases patrocinada por el Ministerio de
Relaciones Exteriores y Culto. En Estados Unidos, a comienzos de los aos
60, Jim Henson el creador de Plaza Ssamo, elogi su trabajo.

Siempre busc ir ms all de las convenciones tradicionales del arte
titiritero, incluyendo adems en su repertorio obras para pblico adulto
provenientes de la dramaturgia universal.

En 1997 fue declarada Amiga Permanente de los Nios de la Ciudad de
Necochea y desde entonces se instituy en esa ciudad el premio Mane-Sarah
al Mejor Titiritero.

En los ltimos tiempos, Bianchi haba recogido una gran cantidad de
galardones por su trayectoria. Fue premiada en la Fiesta Nacional del
Teatro en 2006. Dos aos antes haba recibido el premio Trinidad Guevara a
la trayectoria. Tambin obtuvo el Konex (http://www.fundacionkonex.com.ar)
y la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores
(http://sade.org.ar).

En 2007 el Instituto Nacional del Teatro public sus obras completas bajo
el ttulo Teatro, tteres y pantomimas.

Recibi igualmente el Premio Argentores por sus 50 aos de teatro, el
Premio Mara Guerrero a la Trayectoria; fue reconocida como Ciudadana
Ilustre por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires; el Premio a la
Trayectoria, otorgado por el Instituto Nacional del Teatro y el Premio
Pablo Podest a la Trayectoria Honorable, otorgado por la Asociacin
Argentina de Actores (http://www.actores.org.ar).

Fuentes: Clarn  Diario Los Andes  DPA



*** Inauguran exposicin de fotografas de Juan Rulfo en Ro de Janeiro

Mxico: Juan Rulfo fotgrafo, exposicin fotogrfica del autor de Pedro
Pramo que muestra la faceta menos conocida del escritor mexicano, fue
inaugurada este 6 de julio en la nueva sede del Instituto Cervantes de Ro
de Janeiro (http://riodejaneiro.cervantes.es) con una conferencia de su
hijo, Pablo Rulfo.

La muestra, que segn el hijo del escritor hace en imgenes un recorrido
por su vida, est formada por 70 fotografas de las alrededor de 6.000
tomadas por Rulfo (1917-1986).

Segn Pablo Rulfo, su padre, ganador del Premio Prncipe de Asturias de las
Letras (1983), se dedicaba a la fotografa con afn de coleccionista y
para captar momentos significativos de su vida. Destaca de la exposicin
una fotografa de la actriz Mara Flix durante el rodaje de La escondida,
una pelcula de Roberto Gavaldn.

Con la fotografa, el autor de El llano en llamas refleja su gran inters
sensorial, no slo literario, sino tambin visual, contina Rulfo.

Las imgenes, todas realizadas entre 1940 y 1950, muestran un Mxico rural
y humano, as como el particular inters del escritor y amante de la
fotografa por la colonizacin religiosa, como la llamaba l, a travs de
la arquitectura del siglo XVI.

Todas las imgenes fueron tomadas por iniciativa personal de Juan Rulfo,
quien aprovech sus viajes profesionales con la compaa Goodrich-Euzkadi
para captar su propia mirada, y organiz su primera exhibicin en 1960, a
pesar de su discrecin con respecto a su faceta de fotgrafo.

El director del Instituto Cervantes de Ro de Janeiro, Antonio Martnez,
destac que esta es la primera exposicin desde que el centro abri su
nueva sede, en el barrio de Botafogo, el pasado 19 de junio.

La exposicin, que ya pas por la ciudad brasilea de Salvador (noreste),
estar en Ro de Janeiro hasta el prximo 7 de agosto y luego se llevar a
Porto Alegre, en el sur del pas.

Fuente: EFE



*** Premio Municipal de Literatura de Caracas ser entregado esta semana

    El novelista Norberto Jos Olivar, el investigador Luis Ugueto y los
    poetas Eleazar Len a ttulo pstumo y Claudia S. Sierich son los
    laureados de este ao.

Este 22 de julio a las 9 de la maana ser entregado, en los espacios de la
Casa del Artista (http://www.casadelartista.gob.ve), el Premio Municipal de
Literatura de Caracas 2010, en sus categoras Narrativa (mencin Novela),
Investigacin Histrica y Poesa.

En Narrativa el premio recay sobre Un vampiro en Maracaibo, del escritor e
historiador zuliano Norberto Jos Olivar
(http://www.letralia.com/firmas/olivarnorbertojose.htm; Maracaibo, 1964),
por decisin unnime de un jurado integrado por Gisela Kozak, Carlos
Sandoval y Mara Eugenia Martnez, quienes valoraron que la novela logra
materializar una historia divertida e interesante en una prosa eficaz y
fluida que transmite al lector una visin jocosa, pero profunda, de la
muerte.

La novela, que narra las peripecias de un profesor neurtico que anda tras
la pista de un hombre obsesionado en beber sangre, obtuvo el galardn
porque ofrece una estructura narrativa atractiva a partir de la muerte como
tpico central.

En septiembre de 2009, Un vampiro en Maracaibo se alz con el Premio de la
Crtica de la Novela del Ao de Ficcin Breve Venezolana
(http://www.ficcionbreve.org), galardn que se fall por primera vez con un
jurado conformado por Carlos Sandoval, Mariana Libertad y Arnaldo Valero.

Olivar es licenciado en historia, egresado de la Universidad del Zulia
(LUZ, http://www.luz.ve), en cuya Escuela de Educacin se desempea como
profesor. Ha publicado Los guerreros (1999), El misterioso caso de Agustn
Baralt (2000), El hombre de la Atlntida (2003), La ciudad y los herejes
(2004), La conserva negra (2004), Morirse es una fiesta (2005), El fantasma
de la Caballero (2006) y Un cuento de piratas (2007). Su relato Monsieur
Ismael forma parte de la antologa Las voces secretas, editada por
Alfaguara (http://www.santillana.com.ve).

Por su parte, Luis Ugueto
(http://felipepirelaelboleristadeamerica.wordpress.com; La Guaira, 1979),
autor de un amplio trabajo sobre la vida de Felipe Pirela, El Bolerista de
Amrica, se llev el galardn gracias a su reportaje biogrfico, titulado
Felipe Pirela: lo que es la vida. El jurado, conformado por los
historiadores Eleonora Garca, Rger Blanco-Fombona y Emilia Troconis de
Veracoechea, decidi concederle el premio por considerar que su obra,
documentada con precisin, deja un legado importante en la cultura popular
venezolana.

Ugueto es tcnico de grabacin, productor de radio e investigador musical.
Estudi en las escuelas de Historia y de Artes de la Universidad Central de
Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Ha trabajado como investigador, tcnico
de grabacin y productor de espacios radiales especializados en el bolero y
en la msica tropical bailable, en las emisoras Fe y Alegra, Sintona y
Radio Nacional de Venezuela.

El autor ha participado en conferencias, charlas y programas de radio y
televisin relacionados con la vida y la trayectoria musical de Felipe
Pirela; temas sobre los que tambin ha escrito artculos para publicaciones
especializadas. Se ha desempeado como asesor, compilador discogrfico y
escritor en diversos proyectos de la empresa disquera Velvet de Venezuela.
Desde abril de este ao es columnista del diario La Verdad
(http://laverdad.com), del estado Zulia.

Por su parte, el poemario Rubayyats (Monte vila Editores,
http://www.monteavila.gob.ve; 2009), del escritor venezolano Eleazar Len
(Caracas, 1946-2009), mereci a ttulo pstumo el Premio Municipal de
Literatura de Caracas 2010, en su mencin Poesa, segn decisin unnime de
un jurado integrado por Mara del Rosario Jimnez, Roberto Martnez
Bachrich (http://www.letralia.com/firmas/martinezbachrichroberto.htm) y
Jess Salazar.

El jurado destac de este libro el haber recuperado, con todo el brillo
que le es propio, una forma poco explorada en nuestras letras la rubay,
logrando as en cada texto la tensa e intensa sntesis lrica que demanda
esta estrofa de origen persa con sus severas exigencias en cuanto a rima y
mtrica.

Asimismo, se valor el rescate del espritu de nuestro idioma al llegar,
retomando la tradicin del endecaslabo y su esplendor, a la precisin de
las imgenes y la concentracin en cuatro versos de la idea, lo que
significa la puesta en creacin de la potica de la rubay, condensada en
el breve Liminar con el que el autor presenta el poemario.

El jurado otorg tambin una distincin honorfica al libro Imposible de
lugar (2008), de Claudia S. Sierich, destacando su temtica que oscila
entre lo ontolgico y lo cotidiano, se expresa en juegos verbales con los
cuales logra sugerentes asociaciones de sentido aligeradas por un lenguaje
pleno de aciertos irnicos y humorsticos, de explcita intertextualidad y
reflexin sobre el propio trabajo potico, adems de la ruptura de algunos
de los cnones de nuestra poesa.

Len fue un poeta, ensayista y promotor cultural. Licenciado en letras por
la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde se desempe como profesor
en los talleres de poesa y narrativa. Public los poemarios Estacin
durable (1976), Cruce de caminos (1977), Palabras del actor en el caf de
la noche (1982), A la orilla de los das (1982), Reverencial (1991),
Cuartetas (1993), Descampado (1999) y Papeles para un adis (2004), as
como el ensayo Hechura de palabras (1992).

Claudia S. Sierich (Caracas, 1963) es licenciada en idiomas por el Sprachen
und Dolmetscher Institut (http://www.sdi-muenchen.de) de Mnich, Alemania.
Curs una maestra en letras latinoamericanas en la Universidad Simn
Bolvar (USB, http://www.usb.ve). Es traductora e intrprete de alemn.
Colaboradora del Foro Literario Austria-Amrica Latina de Viena. Con la
obra Imposible de lugar se hizo acreedora del Premio del Concurso para
Autores Inditos de Monte vila Editores, mencin Poesa, en 2008.

Fuentes: Monte vila Editores  Venezuela Analtica



*** Familiares solicitan anular sentencia de muerte de Miguel Hernndez

Los familiares de Miguel Hernndez y la Comisin Cvica para la
Recuperacin de la Memoria Histrica de Alicante
(http://memoriadealicante.blogspot.com) solicitaron el pasado 7 de julio al
Tribunal Supremo de Espaa (http://www.poderjudicial.es), con nuevos
documentos, la revisin y anulacin de la sentencia de pena de muerte
dictada contra el poeta en 1940.

La nuera del autor de El nio yuntero, Luca Izquierdo, explic en rueda de
prensa que no es suficiente con la Declaracin de Reparacin y
Reconocimiento Personal de Miguel Hernndez que el gobierno espaol entreg
a la familia el 26 de marzo, en el ao en que se cumplen cien aos de su
nacimiento.

Por ello, los familiares y la Comisin Cvica presentaron, al amparo de la
nueva Ley de Memoria Histrica, la solicitud de anulacin de la condena de
muerte dictada por el Tribunal de Prensa de Madrid y contenida en el
Consejo Sumarsimo 21.001 contra Hernndez, conmutada despus por una pena
de 30 aos que no lleg a cumplir, ya que muri en 1942.

El Tribunal Supremo ha rechazado decenas de recursos similares, como el de
la familia de Salvador Puig Antich, el penltimo ejecutado a garrote vil
del franquismo; el de los descendientes de Joaqun Delgado y Francisco
Granado, condenados a muerte por dos atentados que otros dos anarquistas
confesaron haber cometido, o el de Jos Pellicer, combatiente
antifranquista. El tribunal suele argumentar que los consejos de guerra
aplicaban el derecho vigente.

Conscientes de esto, los descendientes del poeta han optado por una
estrategia diferente. En lugar de ceirse a que los consejos de guerra son,
como asegura la Ley de Memoria, ilegtimos y que por tanto las sentencias
que dictaron deberan anularse, han buscado nuevas pruebas con las que
convencer al tribunal de que revise su caso.

Segn ha desvelado Enrique Cerdn, integrante de la Comisin Cvica, han
encontrado hace dos meses otro Sumarsimo de Urgencia contra Miguel
Hernndez, ste con el nmero 4.487 y desconocido hasta ahora. Dicho
proceso tuvo lugar cuando el poeta, tras ser excarcelado en Madrid, regres
a Orihuela (Alicante) a la espera de juicio, y una vez all volvi a ser
denunciado por caciques y oligarcas del lugar que lo entregaron a la
justicia, que a su vez orden su ingreso en la crcel de San Miguel.

Durante la instruccin de este proceso, del que no haba constancia, varias
personas presentaron cartas de intercesin a favor de Miguel Hernndez,
entre ellas el abogado y secretario de la Jefatura Provincial de la Milicia
de la Falange y las JONS Juan Bellod Salmern, que conoca al poeta desde
nio.

En esa misiva, que jams lleg a Madrid y por tanto no se tuvo en cuenta en
el juicio del que result la condena a muerte, Bellod dice sobre Miguel
Hernndez: garantizo plenamente su conducta y actuacin, as como su
fervor patritico y religioso que se revela por lo dems en la lectura de
su produccin literaria (...). No le creo pues en lo fundamental enemigo de
nuestro Glorioso Movimiento con cuyos principios (...) le considero
identificado por su formacin y su temperamento, reza la carta.

En ella Bellod atribuye la militancia comunista de Hernndez a su excesiva
sensibilidad y temperamento potico, que le ha hecho actuar atendiendo
ms a los dictados del apasionamiento momentneo que a una voluntad firme y
serena.

Esta carta ser uno de los principales argumentos que se presente ante el
Supremo, que en un plazo de 6 a 9 meses decidir si admite a trmite la
solicitud, ha sealado el asesor jurdico de la Comisin Cvica, Carlos
Candela.

Creo que tenemos el material que exige la Ley para que sea admitido, se
nos escuche y se consiga la anulacin de la sentencia, indic.

Mientras, la nuera del autor de la Elega a Ramn Sij ha exhortado a los
jueces a que hagan justicia, sean por una vez consecuentes y dicten lo que
tienen que dictar: inocente.

Fuentes: EFE  El Pas



*** Falleci a los 47 aos el escritor mexicano Juan Hernndez Luna

El escritor mexicano Juan Hernndez Luna, autor de obras como Cadver de
ciudad, Me gustas por guarra, amor, Tijuana Dream, Naufragio, Quizs otros
labios y Yodo, entre otras, y fundador del Programa Literatura Siempre
Alerta, dirigido a los policas municipales de Nezahualcyotl, falleci a
los 47 aos de edad el pasado jueves 8 de julio. Se conoci que el escritor
llevaba algunos meses con un problema de salud.

Nacido en Ciudad de Mxico en 1962, Hernndez Luna fue merecedor de
diversos reconocimientos, como el Premio Nacional de Cuento (1985), el
Premio Nacional de Libro de Cuento (1988), el Premio Nacional de Primera
Novela (1990), el Premio Nacional de Ciencia Ficcin (1995), el Premio
Hammett de novela policaca (1997 y 2007) por Tabaco para el puma y Cadver
de ciudad, y el Premio Nacional de Libro de Cuento del Instituto
Politcnico Nacional por Crucigrama.

Hernndez Luna inici su actividad literaria en Puebla como narrador.
Realiz estudios en teatro y escribi poesa, pero se concentr en
narrativa policaca. Vivi su infancia en Nezahualcyotl, a donde regres
en 2005 para poner en marcha el Programa Literatura Siempre Alerta,
reconocido en Mxico y a nivel internacional por ser innovador en su gnero
y estar dirigido a policas, bomberos y rescatistas de esta localidad. Por
medio de este programa el cuerpo policaco de Nezahualcyotl se acerc a la
lectura, adems de que permiti dignificar el trabajo policaco.

Once fueron los libros que se editaron y ms de treinta escritores
participaron en el proyecto literario, entre los que destacan Felipe
Garrido, Al Chumacero, Juan Villoro, Humberto Musachio, Bernardo
Fernndez, Eduardo Monteverde, Paco Ignacio Taibo II y Carlos Montemayor,
quienes convivieron con los policas en los cinco aos que dur el
programa, que fue cancelado por el gobierno actual pese a los logros
alcanzados.

Dentro de las acciones ms destacadas de Literatura Siempre Alerta se
encuentran las traducciones en clave policaca de las obras Don Quijote de
La Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, y Cien aos de soledad, de
Gabriel Garca Mrquez, respectivamente, as como conferencias y talleres
literarios con reconocidos escritores.

Adems de ser un destacado escritor de novelas de corte negro, Hernndez
Luna realiz guiones para cine y cmic. Estudi actuacin en el Centro
Universitario de Estudios Cinematogrficos de la Universidad Nacional
Autnoma de Mxico (http://www.cuec.unam.mx).

Fuente: El Universal



*** Gioconda Belli obtiene el premio La Otra Orilla

La escritora nicaragense Gioconda Belli se convirti el pasado 9 de julio
en la primera mujer galardonada con el premio La Otra Orilla por su libro
Crnicas de la izquierda ertica, inform en Buenos Aires el grupo
editorial Norma (http://www.librerianorma.com).

Dotado con 100.000 dlares y la publicacin de su novela en toda Amrica y
Espaa, el premio fue decidido por un jurado integrado por los escritores
Santiago Roncagliolo (Per), Mario Mendoza (Colombia) y Pere Sureda
(Espaa), quienes escogieron la obra de Belli de entre 615 manuscritos, en
virtud del humorismo de su stira poltica, la notable inventiva de la
trama y la destreza de la autora para mantener la tensin narrativa.

En el panorama de la novela poltica latinoamericana, ampliamente dominado
por figuras masculinas, esta novela es una divertida e inesperada
provocacin, agregaron los jueces.

Belli combati contra la dictadura de Anastasio Somoza y tuvo que exiliarse
en Mxico y Costa Rica. Tras la cada de la dictadura y el triunfo de la
revolucin sandinista, ocup varios cargos partidarios e institucionales,
pero termin por abandonar su actividad poltica y actualmente vive entre
California y Managua.

Entre sus libros figuran Lnea de fuego (Premio Casa de las Amricas,
1978), La mujer habitada (Premio de la Fundacin de Libreros,
Bibliotecarios y Editores Alemanes, 1989), y El infinito en la palma de la
mano (Premio Biblioteca Breve de Seix Barral 2008).

La Otra Orilla fue creado en 2005 por el Grupo Editorial Norma de Amrica
Latina y la Asociacin para la Promocin de las Artes con el objetivo de
promover a los escritores de habla hispana y contribuir al enriquecimiento
de la literatura espaola e hispanoamericana.

En anteriores ediciones, los premiados fueron el colombiano Marco Schwartz
por El salmo de Kaplan (2005), los argentinos Horacio Vzquez Rial por El
camino del Norte (2006); Ariel Magnus por Un chino en bicicleta (2007) y
Carlos Chernov por El amante imperfecto (2008) y el colombiano Santiago
Gamboa, por Necrpolis (2009).

Fuente: EFE



*** Crean en Colombia un pregrado en creacin literaria

    El programa desarrollar, en los dos primeros aos, las bases
    especficas del espaol y la esttica, ms las materias contextuales
    para una preparacin integral y humanstica, y en los dos finales, un
    ciclo de formacin para la creacin, con tres vertientes: la
    narrativa, la poesa y el ensayo.

El prximo mes de agosto iniciar actividades el primer pregrado que en
creacin literaria ha sido creado en Colombia, que es a su vez el tercero
en Latinoamrica y ser impartido en aulas de la Universidad Central de
Colombia (http://www.ucentral.edu.co), como resultado de la exitosa
experiencia de ms de treinta aos que en la formacin de escritores tiene
el Taller de Escritores Universidad Central (Teuc,
http://www.ucentral.edu.co/humanidades/teuc.htm), segn se anunci en un
comunicado emitido el pasado 9 de julio.

Aprobado por el Ministerio de Educacin de Colombia
(http://www.mineducacion.gov.co) el pasado 24 de junio, el pregrado
contar, en su plantilla de profesores, con escritores de la talla de
Isaas Pea Gutirrez (http://www.isaiaspenagutierrez.com), Jairo Restrepo
(http://www.letralia.com/firmas/restrepogaleanojairo.htm) y Juan Malaver,
entre otros. El programa est concebido para ocho semestres, y conceder el
ttulo de profesional en creacin literaria. Su objetivo es formar
escritores y preparar personas que mediante el cultivo de la escritura y la
lectura puedan intervenir intelectual, sensible y creativamente en el
desarrollo cultural y artstico de la sociedad.

El profesional en creacin literaria podr desempearse en mbitos como la
generacin de textos literarios; la docencia en literatura, espaol y
campos afines; la actividad editorial en medios de comunicacin como
peridicos, revistas y suplementos culturales; la correccin de estilo y
preparacin de libros y revistas; la gestin y direccin cultural en
talleres, centros culturales, semilleros juveniles, casas de la cultura,
libreras, entre otros.

En cuatro aos (ocho semestres, 139 crditos), el programa de creacin
literaria desarrollar dos grandes paquetes: en los dos primeros aos, las
bases especficas del espaol y la esttica, ms las materias contextuales
para una preparacin integral y humanstica, y en los dos finales, un
ciclo de formacin para la creacin, el cual incluye tres vertientes: la
narrativa, la poesa y el ensayo.

El Taller de Escritores Universidad Central (Teuc) fue fundado en 1981 por
Isaas Pea Gutirrez, y es la base sobre la cual fue creada, en 2008, la
especializacin en creacin narrativa. Nombres como scar Godoy Barbosa,
Gloria Ins Pelez, Jorge Franco Ramos, Manuel Jos Rincn, Nahum Montt,
Jorge Cardona, Mara Carolina Cuervo, Andrs Mauricio Muoz
(http://www.letralia.com/firmas/munozandresmauricio.htm), Miguel ngel
Manrique, Juan lvarez, scar Pantoja y Alejandra Lpez, son una breve
muestra de la calidad de sus egresados.

Los interesados en solicitar mayor informacin sobre el pregrado en
creacin literaria debern comunicarse con el rea de Humanidades de la
universidad mediante el telfono 3423790, el PBX 3239868 (extensiones 4302
a 4304) o el correo electrnico humanidades@ucentral.edu.co.

Fuente: Teuc



*** Premio Libertador al Pensamiento Crtico recae sobre Enrique Dussel

El escritor argentino Enrique Dussel fue galardonado el sbado 10 de julio
con el Premio Libertador al Pensamiento Crtico en su quinta edicin,
correspondiente al ao 2009, segn inform el Ministerio de Cultura de
Venezuela (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve).

El intelectual, residenciado en Mxico, recibi la distincin que entrega
anualmente el gobierno venezolano por su obra Poltica de la Liberacin.
Volumen II, Arquitectnica.

El autor (...) aporta a los lectores herramientas valiosas para pensar la
poltica en una perspectiva de liberacin y emancipacin, explic el
jurado en el veredicto, donde adems se destaca que se trata de una obra de
gran madurez.

El jurado agreg que el escritor intenta construir una crtica (...) de la
filosofa poltica de la liberacin a partir de la nocin central del
poder.

En la quinta edicin tambin fueron reconocidas menciones honorficas a las
obras Sociologa jurdica crtica; para un nuevo sentido comn en el
derecho, del escritor brasileo Boaventura de Sousa Santos, y El
Imperialismo del siglo XXI: las guerras culturales, del cubano Elades
Acosta Matos.

Otros trabajos con menciones fueron Desinformacin; cmo los medios ocultan
el mundo, del espaol Pascual Serrano; La agroenerga: solucin para el
clima o salida de la crisis para el capital, del belga Franois Houtart; y
Venezuela: hacia dnde va el modelo productivo?, de Vctor lvarez.

El ministro de Cultura, Francisco Sesto, dijo que el premio, creado en
2005, es un galardn que promueve el pensamiento alternativo, crtico y
antiimperial.

Fuente: Reuters



*** Otorgan a Juan Mars el Premio Gabarrn de las Letras

Su especial acierto a la hora de resaltar la contrafigura literaria del
marginal, el fracasado o el perdedor, tan vinculados a la sensibilidad del
hombre del siglo XX, con amplitud de miras y acierto literario, han hecho
al escritor espaol Juan Mars (Barcelona, 1933) merecedor del Premio
Internacional Fundacin Cristbal Gabarrn 2010
(http://www.premiosinternacionalesfcg.org), en la categora Letras, segn
se anunci el pasado sbado 10 de julio.

El jurado acord esta decisin por unanimidad, resaltando que el autor,
quien en 2008 recibi el Premio Cervantes, encarna la representacin de
toda una generacin, la Generacin del cincuenta, sin duda una de las ms
relevantes y renovadoras de la literatura espaola de nuestro tiempo.

El jurado del premio estuvo integrado por el director del diario El Norte
de Castilla (http://www.nortecastilla.es), Carlos Aganzo; la crtica
literaria y escritora Mercedes Monmany; la escritora y periodista Rosa
Pereda; el subdirector del diario ABC (http://www.abc.es), Jos Miguel
Santiago, y el consejero de RTVE (http://www.rtve.es), Josep-Manuel Silva.

Tras analizar las 18 candidaturas que concurrieron a la convocatoria, que
segn la Fundacin Cristbal Gabarrn (http://valladolid.gabarron.org)
provenan de Canad, Cuba, Espaa, Estados Unidos, Francia, Japn y Mxico,
los miembros del jurado resolvieron reconocer al autor de El amante
bilinge por haber sabido trazar, a lo largo de su dilatada trayectoria
literaria, tan slida como fecunda, el panorama de la vida social de la
ciudad de Barcelona, con una innegable proyeccin internacional, elaborando
un retrato preciso del ser humano con todas sus contradicciones.

Jos Miguel Santiago Castelo acredit a Juan Mars como uno de los
personajes ms singulares, atractivos y polmicos, y uno de los escritores
fundamentales de la literatura espaola de los ltimos setenta aos.

El subdirector de ABC situ al narrador galardonado como portavoz de esa
Barcelona tradicional, como la voz de los que hemos llegado de fuera, de
los charnegos, de los desclasados, y los ha convertido en personajes vivos
y calientes; es un genuino representante de una Ciudad Condal liberal y
respetuosa.

Para la crtica literaria Mercedes Monmany, la obra del autor de ltimas
tardes con Teresa nos ha educado en la sensibilidad a travs de toda su
obra literaria, revelndose adems contra estereotipos narrativos que
predominaban en una determinada poca entre los escritores.

La escritora Rosario Pereda destac la solidez de su obra y el recorrido
que hace por la Barcelona de los distintos tiempos. Estos premios son un
reconocimiento al progreso humano y eso Mars lo cumple divinamente,
subray.

El premio, una obra original de Cristbal Gabarrn en oro de 18 quilates,
se entregar el 8 de octubre en el Teatro Caldern
(http://www.tcalderon.com), en una ceremonia en la que entre los nueve
premiados en sus respectivas categoras estarn presentes los galardonados
hasta la fecha en esta edicin de 2010: lvaro Siza, Premio de Artes
Plsticas; Fernando Trueba, de Artes Escnicas; el equipo del yacimiento de
Atapuerca, de Ciencia e Investigacin; Alberto Contador, de Deportes; Jos
Antoln Toledano, de Economa, y Juan Mars, de las Letras.

En prximas convocatorias se fallarn las categoras de Pensamiento y
Humanidades, Restauracin y Conservacin y Trayectoria Humana.

En sus ediciones anteriores, el premio ha sido recibido por Mario Vargas
Llosa (2002), Guillermo Cabrera Infante (2003), Francisco Ayala (2004),
Jos Manuel Caballero Bonald (2005), Josefina Aldecoa (2006), David Grosman
(2007), Cees Nooteboom (2008) y Jorge Edwards (2009).

Fuente: El Norte de Castilla



*** Publican en Espaa correspondencia y diario de Horacio Quiroga

La editorial espaola Pginas de Espuma (http://www.ppespuma.com) public a
principios de mes el libro Quiroga ntimo: correspondencia, diario de viaje
a Pars (http://www.quirogaintimo.com), primera edicin en Espaa de las
cartas del escritor uruguayo Horacio Quiroga (1878-1937) y del cuaderno que
escribi durante su frustrado encuentro con la capital francesa.

Ensombrecido? Quizs s. Quizs no tenga el puesto que merece dentro de
la historia literaria, explica rika Martnez
(http://www.erikamartinez.es), profesora en la Universidad de Granada
(http://www.ugr.es), sobre quien recay la responsabilidad de la edicin y
el prlogo. Se puede decir que es el primer cuentista moderno en espaol.
Quiroga es para nosotros lo que fue Poe para el mundo anglosajn.

Para Martnez, Quiroga introdujo una renovacin lingstica enorme. Se
quit de encima toda la prosa retrica y ridcula del Modernismo y
consigui darles a sus cuentos un estilo rotundo, denso, franco,
coloquial... no haba nada parecido entonces.

Y en esa transformacin jug un papel fundamental su viaje a Pars durante
la Exposicin Universal en 1900 y, sobre todo, su decepcin. Sali hacia
Pars decidido a recorrer todos los tpicos modernistas y a crearse un
personaje: es enfermizo, tiene asma, toma cocana combinada con herona
para mejorar el asma, se enamora de muchachas lnguidas que ve en el barco,
de las adolescentes morbosas....

Pero Pars frustra sus aspiraciones y l se da cuenta de que tena que
seguir por otro camino, que la renovacin literaria que quiere llevar a
cabo no puede ser con el lenguaje del centro decadente de Europa. De modo
que a su regreso (con una larga barba que inquietaba) se instala en la
selva misionera y comienza una renovacin temtica y lingstica que
marcar toda la literatura rioplatense posterior.

Pienso en toda la serie de escritores latinoamericanos que fueron en los
aos 20 a Pars, conocieron el surrealismo y las vanguardias europeas, y
luego volvieron a Amrica y escribieron libros fundacionales. Quiroga fue
un pionero, l lo hizo en 1900. Se dio cuenta de que no era en Pars donde
haba que escribir, era en la selva misionera.

La investigacin permiti a Martnez desmontar varios mitos que rodean al
autor. El principal de ellos, asegura, es el de esa selva como una huida de
la vida y de la civilizacin. Misiones es el eptome de la frontera:
frontera entre tres pases y frontera entre civilizacin y barbarie.
Quiroga no huy de la civilizacin, eso es falso. Quiroga quiso llevar la
civilizacin al centro de la barbarie, y la barbarie al centro de la
civilizacin.

Por eso, cuenta, cuando estaba en la selva haca experimentos qumicos, le
interesaba el cultivo de la tierra, la jardinera paisajstica, llevaba
automviles, le interesaban las bicicletas... Y viceversa: cuando volva a
Buenos Aires, en su casa de Vicente Lpez, se llevaba los animales: tena
un zoolgico montado en su casa.

Por las cartas del escritor desfila tambin la bulliciosa vida literaria e
intelectual del Ro de la Plata. Entre los destinatarios figuran nombres
como Leopoldo Lugones, Ezequiel Martnez Estrada, Norah Lange o Csar
Tiempo.

La principal sorpresa con que se encontr la editora fue la claridad con
que aparece un rasgo de la poca: Es el nacimiento de la
profesionalizacin de la literatura, explica. La mitad de las cartas son
a profesionales, editores, directores de revistas. Quiroga encabez una
generacin en Argentina que apost y luch por eso, por el inicio de la
literatura como oficio. Empezaron a ganarse la vida con eso. Escribir dej
de ser un privilegio de aristcratas.

El libro concluye con una serie de cartas al ensayista argentino Martnez
Estrada que, segn la investigadora, son tan conmovedoras y de un alcance
que hace pensar que sa fue su obra de madurez, la que Quiroga escribi
mientras deca que ya no quera escribir.

En la ltima de ellas, fechada el 9 de febrero de 1937, un Quiroga mermado
por la enfermedad escribe: Ando con una depresin muy fuerte, motivada por
el atraso en mi precaria salud (...); deploro como un paraso aquellos das
en que poda caminar, hace tan poco! Todo es relativo.

Nueve das ms tarde, el mdico le comunica que tiene cncer. Quiroga
visita a su hija Egl y luego compra el cianuro con el que se suicida esa
misma noche. Es la ltima muerte de una serie larga y traumtica: su padre
muri al dispararse por error con un arma. Su padrastro se suicid. Tambin
su primera mujer. El propio Quiroga mat accidentalmente de un disparo a su
ntimo amigo Federico Ferrando.

Pero tambin en este punto Martnez se enfrent a una paradoja: despus de
convivir con el autor durante los tres aos que dur la recopilacin de
la obra, lo sinti tan vivo y real como si estuviese a su lado.

Hasta tal punto que hice un perfil suyo en Facebook
(http://www.facebook.com/profile.php?id=100000465727595). Lo resucit.
Literalmente. Utilizando su propio lenguaje. Lo quise poner a dialogar con
el presente, quera que estuviera a mi lado todo el tiempo. Martnez
confiesa, eso s, que el nuevo Quiroga, el Quiroga eterno, mantuvo su
carcter hurao y difcil. Tuve discusiones con l en Facebook, asegura.
Nos peleamos varias veces mientras hacamos la edicin.

Fuente: Andina



*** El poeta peruano Antonio Cisneros recibi el Premio Pablo Neruda

El escritor peruano Antonio Cisneros recibi el pasado 12 de julio, en el
Palacio de La Moneda, sede del gobierno chileno, el Premio Iberoamericano
de Poesa Pablo Neruda, dotado con 30 mil dlares, en un acto encabezado
por el presidente Sebastin Piera, quien destac que Cisneros hoy, Neruda
ayer, han creado con palabras, un mundo nuevo.

El jurado, compuesto por Ernesto Cardenal, Delia Domnguez, Adriana Valds,
Arturo Corcuera, Alfredo Fressia y el ministro de Cultura de Chile
(http://www.consejodelacultura.cl), Luciano Cruz-Coke, escogi a Cisneros
por ser uno de los escritores ms preocupados del quehacer y generar un
dilogo intercultural.

Nuestro compromiso no slo tiene que ver con reconocer su creacin, sino
tambin con lograr que sus obras sean ledas, y ah tenemos un gran camino
por recorrer, recalc el mandatario.

En esto estamos trabajando con mucha fuerza, en el desarrollo de un plan
de lectura que haga que todos los chilenos, los peruanos y los
latinoamericanos y el mundo entero pueda disfrutar del talento, del genio,
del compromiso de hombres como Pablo Neruda y Antonio Cisneros, sostuvo.

Fue un tremendo cataclismo de belleza que se arremolin en mi pobre almita
de esos das, dijo Cisneros al recordar cuando conoci los versos de Pablo
Neruda, en su juventud. La poesa de Neruda acab por convertirse en parte
imprescindible de mi vida, seal. Minutos despus, despertaba risas al
contar cmo sigui por las calles a un hombre que haba comprado su libro
en una tienda. Era su primer lector, y quiso saber cules eran sus
rutinas e incluso qu coma.

El autor de Canto ceremonial contra un oso hormiguero vio el acto como un
reconocimiento a todos los poetas, y al recordar que hace unos aos reciba
tambin el Premio Jos Donoso (http://www.letralia.com/113/0817donoso.htm),
dijo: Estoy destinado a ser protegido por los dioses de Chile.

Qu hace que la poesa siga existiendo?, continu Cisneros. Es que cada
vez que se dicen las cosas, se dicen de una manera distinta. En el fondo,
la poesa es la lucha contra el lugar comn. No es ms que eso que dice la
gente cuando lee o escucha los versos: Ay, caramba! yo quera decir eso,
pero no saba cmo. En el cmo est la poesa.

He sido muchos poetas en mi vida, confes Cisneros al final de su
discurso. Tengo colegas que reescriben sus poemas. Yo no, hay que respetar
a ese muchacho de 18 aos o a ese cuarentn. Son personas distintas, cada
una en su momento. Lo que s, todas tienen esa conmovedora, y a veces
chiflada, vocacin por la creacin y el testimonio mediante la palabra.

Adems del premio, que recibieron en ediciones anteriores el mexicano Jos
Emilio Pacheco (2004), el argentino Juan Gelman (2005), el peruano Carlos
Germn Belli (2006), la cubana Fina Garca-Marruz (2007) y la chilena
Carmen Berenger (2008), Cisneros ver editada en marzo del ao prximo una
antologa potica, que se distribuir en bibliotecas pblicas. 

Fuentes: Cooperativa.cl  EFE  El Mercurio



*** El libro infantil celebra su feria en Buenos Aires

Desde el pasado lunes 12 de julio, y hasta el sbado 31, se celebra en
Buenos Aires la 20 Feria del Libro Infantil y Juvenil
(http://www.el-libro.org.ar), evento que bajo el lema Encantados de leer,
propone la oferta de ms de cien editoriales para chicos, jvenes y
educadores, adems de diversos espectculos para grandes y chicos.

Esta edicin significa el regreso del evento, que el ao pasado fue
suspendido debido a la gripe A. La idea es que la gente no slo venga a
comprar libros, sino tambin que disfrute. Se trata de una feria de fomento
para generar lectores nuevos y que el chico se introduzca en la lectura de
una manera agradable, dijo Horacio Garca, presidente de la Fundacin El
Libro, que organiza el encuentro.

Una de las novedades de esta edicin es que la entrada es gratuita para los
jvenes de hasta 18 aos. Este fin de semana se realiz la primera edicin
del Festival de la Historieta, con la participacin de Pablo de Santis,
Carlos Trillo, El Bruno, Liniers y Pablo Sapia, entre otros guionistas y
dibujantes.

Tambin se presentan artistas de espectculos para nios, como Luis
Pesceti, Pipo Pescador y el grupo La Galera Encantada. Como en aos
anteriores, la feria incluir su Rincn de Cuentacuentos. Recitales de
msica, funciones de magia y una gran variedad de talleres (ajedrez,
dibujo, cuentos, pintura, magia, ciencias, ilustracin, armado de libros,
historietas, teatro, lectura, juegos matemticos) son otras de las
actividades que conforman el programa.

El Museo del Dibujo y la Ilustracin (http://www.museodeldibujo.com)
expondr tiras de historietas en la Sala de las Escobas Voladoras y la Sala
de los Talismanes. Tambin se realizar el 4 Encuentro de Profesionales
del Libro Infantil y Juvenil, para libreros, personal de libreras,
editores y estudiantes de carreras afines al sector editorial. Y se harn
las XX Jornadas para Docentes y Mediadores de Lectura y el Foro de
Promocin del Libro y la Lectura, para bibliotecarios, docentes y padres.

El encuentro es en el Centro de Exposiciones de la ciudad de Buenos Aires,
Figueroa Alcorta y Pueyrredn. El horario es de lunes a viernes entre 11 y
20 horas, y los sbados y domingos entre 14 y 20 horas. La entrada general
es de $15 y gratuita para menores de 18 aos; jubilados y pensionados que
acompaen a menores de hasta 12 aos; docentes, y contingentes escolares
que hayan solicitado la visita anticipadamente.

Fuente: La Nacin



*** Centro Lorca en Granada ser inaugurado este ao

El futuro Centro Lorca de Granada mantiene su previsin de apertura para
2010 a pesar de los problemas que han surgido en su financiacin, que se
debern solucionar este mes para que no supongan un retraso en la fecha de
la inauguracin.

As lo dijo este 12 de julio la presidenta de la Fundacin Federico Garca
Lorca (http://www.garcia-lorca.org), Laura Garca Lorca, quien ha indicado
que se espera inaugurarlo a primeros de diciembre, aunque antes hay que
solucionar el problema de la financiacin que falta.

Explic que el momento delicado que se vive dificulta la financiacin,
pero asegur que confa en que se resuelva a lo largo del mes, porque si no
se consiguiera se podra retrasar la apertura.

Agreg que todas las instituciones estn haciendo un enorme esfuerzo y
que se est trabajando con mucha ilusin, por lo que confa que el parn
que se ha producido se resuelva de inmediato.

Instalado en un edificio de corte vanguardista ubicado en un solar de la
cntrica plaza de la Romanilla, cedido por el Ayuntamiento de Granada
(http://www.granada.org), el centro tendr un plan de actividades diseado
con la pretensin de servir de activo cultural para el conjunto de
Andaluca y Espaa, y albergar el legado del autor de Yerma, actualmente
repartido entre instituciones como la Fundacin Garca Lorca o la
Residencia de Estudiantes (http://www.residencia.csic.es).

Los fondos incluyen casi 5.000 manuscritos de Garca Lorca, unos 3.000 de
otros autores, medio centenar de dibujos del dramaturgo granadino y otros
de contemporneos suyos como Dal, Manuel ngeles Ortiz o Ismael de la
Serna, biblioteca y archivos fotogrficos y de prensa.

Fuente: EFE



*** Muri en Miami la bolerista cubana Olga Guillot

La llamada reina del bolero, la intrprete cubana Olga Guillot, falleci
este lunes 12 de julio a los 87 aos de edad. La artista, que resida en la
ciudad de Miami Beach, fue ingresada el domingo 11 al hospital Mount Sinai
(http://www.mountsinai.org) por malestar fsico. El fallecimiento habra
sido producto de un infarto.

La familia de Guillot realiz un funeral pblico para que todos sus
seguidores puedan despedirse de ella, inform Raquel Pouget, portavoz de
la artista, quien adems coment que antes de morir, la diva dijo que la
nica pena que llevaba en el alma era no ver a Cuba libre. En el momento
que la cantante falleci se encontraba rodeada por sus amigos y su hija.

Nacida el 9 de octubre 1922 en Santiago de Cuba, su pasin por el canto y
el baile consigui llevarla a la fama desde pequea, cuando comenz a
cantar junto con su hermana, Ana Luisa, por los rincones de La Habana.

El Do Hermanitas Guillot fue descubierto recin en 1945, cuando Facundo
Rivero, un hombre influyente en la industria de la msica cubana de la
poca, escuch cantar por primera vez a las jvenes, y las ayud a hacer su
debut profesional como cantantes, en un famoso club nocturno de La Habana.

A partir de entonces, la radio y televisin cubana adoptaron a Guillot como
una diva, y rpidamente el xito trascendi las fronteras de la isla. Con
su voz y su encanto supo conquistar a una generacin entera, la de los 50.

En los aos 60, con Fidel Castro instalado en el poder, la artista se
traslada a Mxico, donde continu una clebre carrera a nivel
internacional. Tom protagonismo en el cine mexicano junto a reconocidos
actores como Germn Valdes Tin Tn, Arturo de Crdova, Pedro Armendriz y
Rosita Forns.

Olga Guillot no perda oportunidad pblica para pronunciar su sentimiento
contra el gobierno cubano y el deseo de libertad para su tierra natal. Sus
triunfos en el exterior no dejaron que olvidara la lucha que mantiene el
exilio de Cuba. Fue una abanderada de la causa cubana. Todo lo que quera
era regresar a Cuba para cantar en Tropicana, record Vicky Roig,
destacada bolerista amiga de Guillot desde hace 50 aos.

La congresista cubano-estadounidense Ileana Ros-Lehtinen lament que
Guillot abandonara este mundo sin haber visto que la libertad llegara a su
querida Cuba. Nunca habr otra Gloria Guillot. Su patriotismo, amor por
su patria, su talentosa voz, y corazn humanitario sern extraados por
todos que la conocamos. Olga era nica. Descanse en paz, agreg
Ros-Lehtinen.

El congresista cubanoamericano Lincoln Daz-Balart, por su parte, lament
el fallecimiento de Guillot en un comunicado enviado a la prensa. Me ha
entristecido mucho la noticia del fallecimiento de Olga Guillot. Ella era
un genio de la msica y nunca ser olvidada por todos los amantes de la
msica cubana, dijo el legislador. Resalt que, sobre todas las cosas,
Olga Guillot era una patriota cubana.

Fuente: El Mundo



*** Presentan en Caracas la Coleccin Arte Venezolano

Grandes artistas plsticos como Carlos Cruz Diez, Brbaro Rivas o Jess
Soto, son algunos de los nombres que protagonizan los 120 libros de la
Coleccin Arte Venezolano, que fueron presentados el pasado mircoles 14 de
julio por el ministro de la Cultura de Venezuela
(http://www.ministeriodelacultura.gob.ve), Francisco Sesto.

Los ttulos incluyen una biografa cronolgica y reproducciones de las
obras de los artistas, que servirn como material educativo a los
estudiantes y pblico en general, interesado en conocer a travs de estos
libros a los protagonistas de la accin artstica del pas.

Es el esfuerzo editorial democrtico en el rea de las artes que ha hecho
el Estado venezolano en su historia, tiene una vocacin justamente de
convertirse en un instrumento de mucho alcance, expres Sesto.

Se publicaron 2.000 ejemplares, de los cuales 800 se colocarn en la Red de
Bibliotecas Pblicas de Venezuela, y el resto estarn en las Libreras del
Sur (http://www.libreriasdelsur.gob.ve), un sistema del gobierno venezolano
que sostiene varias libreras en los diferentes estados del pas.

Asimismo, el ministro adelant que est prevista una segunda coleccin con
otros 120 ttulos a cargo de la Fundacin Museos Nacionales
(http://www.fmn.gob.ve), as como la reedicin de 10.000 ejemplares, todos
disponibles en las Libreras del Sur.

La Coleccin Arte Venezolano es el resultado del registro y documentacin
de las vidas y trabajo de los creadores nacionales, dirigido a la
proyeccin de los valores artsticos venezolanos que buscan reforzar el
acercamiento a las artes.

Fuente: AVN



*** Falleci Amanda Berenguer, poeta de la generacin del 45

La destacada poeta uruguaya Amanda Berenguer, una de las ltimas
representantes de la generacin del 45 que comparti con escritores como
Juan Carlos Onetti o Idea Vilario, falleci en Montevideo a los 89 aos de
edad el pasado mircoles 14 de julio. 

Berenguer, acadmica de honor de la Academia Nacional de Letras del Uruguay
(http://www.mec.gub.uy/academiadeletras) y viuda del tambin escritor y
miembro de la generacin del 45 Jos Pedro Daz, muri por complicaciones
derivadas de su avanzada edad, segn explic su hijo lvaro Daz. 

La poeta era una de las ltimas supervivientes de la generacin del 45, a
la que pertenecieron las mayores figuras de la literatura uruguaya del
siglo XX y que en el ltimo ao perdi a dos de sus ms importantes
figuras, Mario Benedetti e Idea Vilario. 

Segn explic Daz, estas dos muertes, acaecidas en mayo de 2009, fueron un
golpe importante para la poeta, puesto que se trataba de una generacin
de escritores muy unida que haba pasado por muchas cosas juntos. 

La generacin del 45 se define a un grupo de autores uruguayos que
comenzaron a publicar sus obras, de diversas temticas, entre 1945 y 1950,
y continu relacionndose entre s en las dcadas posteriores e
interactuando con las realidades sociales y polticas de Uruguay en los
ltimos 60 aos. 

Berenguer fue autora de ms de 20 libros, entre ellos A travs de los
tiempos que llevan a la gran calma (1940), Elega por la muerte de Paul
Valry (1945), Contracanto (1961), Composicin de lugar (1976) y La dama de
Elche (1987). 

La Academia Nacional de Letras la nombr Acadmica de Honor en 2006,
mientras que la Intendencia de Montevideo acababa de otorgarle el ttulo de
ciudadana ilustre, el pasado 13 de abril. 

El cuerpo de la ganadora del Premio Bartolom Hidalgo (1990) y afamada
autora de Quehaceres e invenciones (1963) fue velado en la Biblioteca
Nacional de Uruguay (http://www.bibna.gub.uy).

Fuente: EFE



*** Aprueban creacin del Ministerio de la Cultura del Per

La Comisin Permanente, con la conduccin del titular del Congreso de la
Repblica del Per (http://www.congreso.gob.pe), Luis Alva Castro, confirm
este 14 de julio, tras una segunda votacin, la aprobacin de la iniciativa
presentada por el Poder Ejecutivo de ese pas para crear y determinar la
organizacin y funciones del futuro Ministerio de Cultura.

La votacin fue de 24 votos a favor y cuatro abstenciones, con lo cual la
propuesta qued expedita para su promulgacin. Antes, fue sometida a
votacin una cuestin previa planteada por los congresistas Javier Bedoya
(UN) y Carlos Raffo (GPF) para que se votase el ntegro de la iniciativa
tal como fue aprobada en primera votacin el pasado 23 de junio.

En el debate preliminar, en cumplimiento del Reglamento del Congreso, en el
que participaron parlamentarios de distintas bancadas, se planteaba
sugerencias para modificar algunos artculos de la iniciativa.

El congresista Javier Bedoya de Vivanco (UN) advirti que cualquier
agregado o modificacin significara anular la anterior votacin y votar
nuevamente en primera votacin.

Los congresistas de la bancada aprista, Csar Zumaeta y Alejandro Rebaza,
plantearon aprobar la propuesta y recoger aportes en posteriores leyes
complementarias.

Fuente: La Repblica



*** Cuentos de retorno a la patria publica Alfredo Bryce Echenique

El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique acaba de publicar, bajo el
sello Anagrama (http://www.anagrama-ed.es), La esposa del Rey de las Curvas
(http://www.anagrama-ed.es/titulo/NH_474), un compendio de diez cuentos
escritos en el ltimo ao una vez instalado en Lima, tras haber vivido
durante aos en Barcelona (Espaa), de modo que son cuentos de retorno a
la patria, dijo el autor en rueda de prensa el pasado jueves 15 de julio.

Los cuentos, que tambin son de grandes nostalgias, estn encabezados por
La funcionaria lingista, uno escrito con maldad, crueldad y venganza,
ya que habla de una de sus ex esposas. Es 10% autobiogrfico y el nico
escrito para arreglar cuentas, con sinceridad, reconoci el escritor,
quien record que ella le sac de Barcelona, donde era feliz, y le
llev a Madrid. Hizo una cosa de dominio, o ms bien, exterminio,
puntualiz. Fue siempre el gran amor, record refirindose a la ciudad de
Barcelona.

Los relatos de La esposa del Rey de las Curvas no cuentan con un hilo
conductor, pero todos ellos estn tamizados por la irona, el humor y las
digresiones, muy caractersticas en la obra de Bryce. Todos empiezan como
acaban. No hay tensin alguna, apostill.

El cuento que da ttulo al libro es la historia absolutamente real de
Arnaldo Alvarado, un corredor de carreras automovilsticas conocido como
el Rey de las Curvas por su pericia al cogerlas al volante. El padre de
Bryce Echenique tena el mismo coche que Alvarado, pero l era tmido,
cumpla con todos los semforos. Una vez en la escuela Bryce Echenique
dijo que Alvarado era su padre, y cuando la madre fue a recogerle, las
maestras quisieron saber si era verdad. Si mi hijo lo dice, as es,
respondi. Yo no engaaba, yo contaba, dijo el escritor.

En el libro hay muchas escenas de la infancia, y algunos de los cuentos
estn escritos con urgencias.

Aunque ahora est felizmente casado y vive en familia, el autor reconoci
que siempre ha sido un gran solitario que ha vivido en excelente
compaa. Cuando estoy solo es cuando ms me ocurren cosas, pero hay
otras soledades en las que te quedas jodido, asegur, rememorando su etapa
en un psiquitrico de Montpellier (Francia) en el que estuvo ingresado un
tiempo a causa de insomnio severo.

Tras un largo viaje en avin desde Per, el autor de Un mundo para Julius
asegur que al cuento nunca se le puede echar agua, slo puede ser bueno,
sin tener bajones, al tiempo que reivindic la figura del contador de
historias, algo que l practica desde pequeo.

Destac que siempre sufre cuando se tacha a los cuentistas de mentirosos,
porque eso es confundirlos con los estafadores. El mentiroso divierte,
pero no engaa, embellece la realidad. Yo desde siempre no he engaado, he
contado, agreg.

Por otra parte, durante la rueda de prensa quiso resaltar los muchos aos
de amistad que le unen con el editor Jorge Herralde, que espera que acabe
publicando toda su extensa obra, mientras que de su primer editor en
Espaa, Carlos Barral, indic que pas un largo calvario porque era muy
buen editor, pero muy mal administrador. Lo quiero con todo el amor del
mundo, fue quien hizo el boom de los autores sudamericanos, pero yo llegu
tarde, sostuvo.

Fuentes: EFE  Europa Press



*** El Premio Internacional de Novela Negra RBA asalta las redes sociales

El Premio Internacional de Novela Negra RBA (http://bit.ly/bNptJt), que
convoca el grupo editorial espaol RBA (http://www.rba.es), ha recibido en
su cuarta edicin un total de 203 manuscritos, 36 ms que en la anterior
convocatoria. Los originales proceden de pases de todo el mundo, lo que
demuestra el carcter cada vez ms internacional del premio, que se ha
consolidado como una referencia de la novela negra tanto dentro como fuera
de Espaa. El reintegro de este galardn asciende a 125.000 euros, siendo
el mejor dotado de su gnero.

Cabe resaltar la altsima participacin de escritores latinoamericanos,
cuyos originales proceden de pases como Mxico, Argentina, Chile o Per,
entre otros. Esta masiva participacin latinoamericana se debe, en parte, a
eventos como la Semana Negra de Gijn (http://www.semananegra.org),
Barcelona Negra (http://www.bcn.es/cultura/bcnegra) o Getafe Negro
(http://www.getafenegro.com), encuentros que fomentan el dilogo entre los
seguidores del gnero. Tambin optan al premio manuscritos procedentes de
Estados Unidos, Holanda, Blgica, Reino Unido, Alemania, Francia y
Dinamarca, adems de los originales de Espaa.

En relacin al universo criminal presente en las novelas, llama la atencin
una alta recurrencia a la recreacin de argumentos que tratan el tema del
narcotrfico y los delitos conexos: la extorsin, los secuestros y el
asesinato por pago de deudas. En menor escala, est presente el fenmeno
del trfico de personas, la prostitucin y la trata de blancas, temas
habituales en el imaginario espaol de la novela negra, dada su condicin
de pas de acogida.

El jurado, formado por los escritores Soledad Purtolas y Lorenzo Silva, el
periodista Antonio Lozano, el librero Paco Camarasa y la editora de RBA
Anik Lapointe, dar a conocer su veredicto el prximo 9 de septiembre.

Si los muertos no resucitan, del escocs Philip Kerr, fue la obra ganadora
en la edicin anterior y se ha convertido en todo un xito de ventas este
2010. Sus antecesores fueron Andrea Camilleri con la novela La muerte de
Amalia Sacerdote y Francisco Gonzlez Ledesma, primer ganador del premio,
por la obra Una novela de barrio.

Con la finalidad de interactuar con los lectores de gnero negro en todo el
mundo, el Premio Internacional de Novela Negra RBA ha puesto en marcha un
perfil en Twitter (http://twitter.com/Pinn_RBA) en el que, desde el 30 de
agosto hasta el 9 de septiembre, Philip Kerr desgranar una tweetnovela
ambientada en la ceremonia de entrega del premio. El relato se difundir
simultneamente en ingls y en espaol. El perfil de Twitter ya est activo
y en l los seguidores del gnero irn encontrando curiosidades del premio
y pistas del contenido de la tweetnovela de Kerr.

Adems, ha puesto en marcha en su perfil de Facebook de Serie Negra
(http://www.facebook.com/serienegra) un concurso para asistir a la
ceremonia de entrega del premio, el prximo 9 de septiembre a las 20 horas
en el Hotel Rey Juan Carlos I de Barcelona (http://www.hrjuancarlos.com).
Desde el pasado jueves 15, y hasta el prximo viernes 30 de julio, el
usuario que responda al reto planteado en el muro del perfil y logre ms
clics Me gusta por parte de otros internautas, se llevar una invitacin
doble a la fiesta de entrega del premio.

Fuente: Tinkle



*** Inauguran muestra fotogrfica itinerante de Gonzalo Torrente Ballester

Organizada por Fnac (http://www.fnac.es), en colaboracin con la Sociedad
Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC, http://www.secc.es) y la
Fundacin Gonzalo Torrente Ballester (FGTB, http://www.fgtb.org), este
viernes 16 fue inaugurada en Madrid la exposicin Torrente Ballester,
fotgrafo, que descubre una faceta hasta ahora desconocida del escritor
espaol a travs de una veintena de fotografas de su autora que hasta
ahora no se haban estudiado.

Abierta al pblico en la Fnac Callao (Madrid), la muestra permanecer all
hasta el 28 de agosto, para despus visitar otros centros de la cadena
francesa en A Corua del 3 de septiembre al 15 de octubre, Murcia del 15
de octubre al 30 de noviembre, y Zaragoza del 3 de diciembre de 2010 al
10 de enero de 2011.

La investigacin desarrollada por los dos comisarios de la muestra, Carmen
Becerra y Miguel Fernndez-Cid, demuestra que la fotografa desempe para
el escritor diferentes funciones, dejando al margen la ms comn de fichero
para el recuerdo.

Torrente Ballester no slo fotografiaba su mapa emocional (imgenes de la
Torre Berenguela de la catedral compostelana, de los solitarios y glidos
paisajes de Albany, de la ra de Ferrol o de las calles de Pontevedra) sino
que, adems, utilizaba la fotografa como herramienta de trabajo, de manera
que algunas de las imgenes que su cmara registraba se encuentran despus
en sus ficciones trasladadas a palabras, envueltas por la semntica,
transformadas por la retrica y la imaginacin.

Recuperadas y llevadas a una escala expositiva, estas fotografas dejan ver
con claridad la personalidad de una mirada que sabe recrear la vida de una
calle, una plaza, o detenerse en detalles en apariencia accesorios. Un
lenguaje vulgar, casi descuidado, que lleva, sin embargo, hacia nuevos
mundos, en sintona con la tcnica empleada en su escritura.

La muestra se completa con el documental GTBxGTB, producido por la SECC y
la FGTB con guin y direccin de Luis Felipe Torrente Snchez-Guisande y
Daniel Suberviola Garrigosa. En la cinta, Torrente Ballester habla sobre su
vida, su obra y sus preocupaciones intelectuales, sociales y polticas.

Con las nicas voces del escritor y algunos de los periodistas que le
entrevistaron en televisin a lo largo de los aos, se recorre su infancia,
la juventud y madurez en un relato biogrfico trenzado con intervenciones
del autor sobre sus preocupaciones como novelista, sus convicciones sobre
la creacin literaria, sus actitudes polticas y sus reflexiones sobre
conceptos como el mito, el poder, la historia, Galicia, la mujer y la
muerte.

Torrente Ballester, fotgrafo es una versin reducida de la muestra Los
mundos de Gonzalo Torrente Ballester, que tras su paso por Salamanca,
Ferrol y Logroo, puede verse ahora en Santiago de Compostela y que
continuar despus en Pontevedra.

Fuente: Europa Press



*** Clausura la Semana Negra de Gijn con rotundo xito

    Enrique Ferrari, Juan Miguel Aguilera, Alejandro Hernndez, Gregorio
    Casamayor, Javier Sinay y Guillermo Orsi se llevan los premios de esta
    edicin.

La Semana Negra de Gijn (http://www.semananegra.org) fue clausurada este
domingo 18 de julio, despus de diez das de actividades culturales y
festivas, con un saldo de 850.000 visitantes y 35.000 libros vendidos, lo
que la organizacin ha considerado un rotundo xito en plena crisis
econmica.

El director del festival multicultural, Paco Ignacio Taibo, asegur que no
se puede creer el xito alcanzado ya que con menos presupuesto que en
ediciones anteriores ha conseguido aumentar la cantidad de actos de cara
al pblico.

Un clsico del verano de Gijn que se viene realizando desde hace 23 aos,
la clausura de la Semana Negra se celebr en un acto al que asistieron el
presidente de Asturias, Vicente lvarez Areces; el viceconsejero de
Promocin Cultural y Poltica Lingstica, Jorge Fernndez Len, y el
concejal de Cultura de Gijn, Justo Vilabrille.

Taibo destac la repercusin que ha tenido el certamen en medios de
comunicacin internacionales y ha agradecido el apoyo que le han dado al
festival el Gobierno de Asturias (http://www.asturias.es) y el Ayuntamiento
de Gijn (http://www.gijon.es).

El presidente asturiano reivindic su papel de cofundador de la Semana
Negra y anunci que el ao prximo volver a estar presente como un
semanero ms, ya que, tras haber anunciado su renuncia a la reeleccin,
ya no ser presidente regional.

Durante la clausura se entregaron los premios a los ganadores de los
distintos certmenes literarios, en los que resultaron ganadores los
argentinos Guillermo Orsi (http://guillermoorsi.blogspot.com) el gran
ganador de este ao con el Premio Hammet, Enrique Ferrari y Javier Sinay,
los espaoles Juan Miguel Aguilera y Gregorio Casamayor, y el cubano
Alejandro Hernndez.

Al Concurso Internacional de Relatos Policacos se presentaron cerca de 150
manuscritos provenientes de todos los pases de habla hispana. El ganador
fue Enrique Ferrari por su relato Ese nombre. Quedaron finalistas la
argentina Laura Masolo con El otro camino y los andaluces Javier Mrquez
Snchez con Charles Bronson era un cabrn y Rafael Marn Trechera con
Nueve milmetros parbelum. El jurado estuvo compuesto por Nacho Guirado
(Espaa), Eduardo Monteverde (Mxico) y Sebastien Ruts (Francia).

El premio Celsius a la mejor obra de ciencia ficcin, fantasa o terror de
2009 escrita en espaol, se ha concedido a la novela La red de Indra, del
espaol Juan Miguel Aguilera, que se impuso a La ltima noche de Hipatia,
de Eduardo Vaquerizo (Espaa), Alarido de Dios, de Jos Miguel Vilar-Bou
(Espaa), y Unicornio, de Antonio Dyaz (Espaa). Formaron el jurado de este
premio Jorge Ivn Argiz (Espaa); Ricard Ibez (Espaa) y Javier Negrete
(Espaa).

Juan Miguel Aguilera reconoce que le encanta la Semana Negra, as que
recibir un premio en ella cumple sus ilusiones. En Espaa la ciencia
ficcin est considerada un gnero muy menor, sin embargo, la Semana Negra
la sita en un plano de igualdad y da valor a cada uno de los diferentes
gneros. Reconoce que escribi La red de Indra como diversin y que espera
que el lector tenga ese reflejo. Es una reivindicacin de la literatura
lrica.

El premio Espartaco a la mejor novela histrica de 2009 escrita en espaol
se ha concedido a la novela Oro ciego, del cubano Alejandro Hernndez. El
resto de finalistas de esta edicin han sido Len Arsenal (Espaa), con La
luz de Egipto, Fermn Goi (Espaa), con Los sueos de un libertador, y
Andrs Prez Domnguez
(http://www.letralia.com/firmas/perezdominguezandres.htm; Espaa) con El
violinista de Mauthausen. El jurado estuvo compuesto por los escritores
Rafael Marn (Espaa), Alfonso Mateo-Sagasta (Espaa) y Nerea Riesco
(Espaa).

Alejandro Hernndez dio las gracias y con mucho humor explic que no cree
que vuelva a escribir otra novela histrica, porque dan mucho trabajo.
Agradece especialmente a su editorial y al escritor Fernando Maras que ha
apoyado mucho a Oro ciego para que se publique en Espaa.

El premio Memorial Silverio Caada a la mejor primera novela de 2009
escrita en espaol se ha concedido a la novela La sopa de Dios, del espaol
Gregorio Casamayor. Se quedaron a las puertas del premio las novelas La
Virgen Cabeza, de Gabriela Cabezn Cmara (Argentina), Siete maneras de
matar un gato, de Matas Nspolo (Argentina), Tengo una pistola, de Enrique
Rubio (Espaa), y Tarde, mal y nunca, de Carlos Zann (Espaa). El jurado
estuvo formado por Mercedes Castro (Espaa), Julio Murillo (Espaa) y Jos
Luis Muoz (Espaa).

Gregorio Casamayor agradeci el premio y cont que La sopa de Dios es una
novela rara. Confes que ngel de la Calle, subdirector de la Semana Negra,
le haba dicho que no poda ganar, pues de las novelas que le gustaban a
l, ninguna ganaba nunca. El autor reconoci que se lo haba pasado muy
bien en Gijn y que esperaba volver de nuevo a la Semana Negra.

El premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficcin sobre tema criminal
de 2009 escrita en espaol se ha concedido a la obra Sangre joven, del
argentino Javier Sinay. Los otros dos finalistas fueron Mariano Snchez
Soler (Espaa) por Nuestra propia sangre y Javier Valdez Crdenas (Mxico)
por Miss Narco. El jurado estuvo compuesto por Ral Argem (Argentina),
Fernando Maras (Espaa) y Carles Qulez (Espaa).

Javier Sinay no se cree todava este premio, piensa que la ltima vez que
estuvo despierto fue en el aeropuerto de Buenos Aires, antes de volar a
Espaa. Sangre joven es un libro de algo que no tiene ningn nombre
definido: crnica, gnero periodstico, explic, agregando que l quera
darle un espritu de gnero negro.

El premio Dashiell Hammett a la mejor novela negra de 2009 escrita en
espaol recay sobre la novela Ciudad Santa, del argentino Guillermo Orsi.
Esta novela se impuso a las de Cristina Fallars (Espaa), As muri el
poeta Guadalupe; Mario Mendoza (Colombia), Buda Blues; Eduardo Monteverde
(Mxico), Carroas Hotel; Carlos Bardem (Espaa), Alacrn enamorado, y
Carlos Salem (Argentina), Pero sigo siendo el rey. El jurado lo formaron
Rodolfo Prez Valero (Cuba), Julin Ibez (Espaa) y Juan Ramn Biedma
(Espaa).

Orsi record que es la tercera vez que est en la Semana Negra. Sus viajes
se han espaciado cada tres aos. Hay muchos premios literarios en el mundo
muy bien dotados econmicamente y con mucha distribucin, sin embargo los
que se dan en la Semana Negra son los ms respetados por los autores: los
dan los compaeros y se hace con toda la transparencia, indic, agregando
en tono de broma distendida que este ao los que ganaron son muy buenos,
menos el mo.

Fuentes: EFE  La Repblica Cultural



*** Un foro analizar en Marbella el universo de Mario Vargas Llosa

Este 20 y 21 de julio se realizar en el Centro Cultural Cortijo
Miraflores, de Marbella, Mlaga (Espaa), el Foro Literario Vargas Llosa,
que contar con la participacin del escritor peruano y de diversos
especialistas que se referirn a su legado de escritor a escritor.

Bajo una original frmula bautizada Seis escritores con Mario, se
reunirn en el mismo marco Jos Manuel Caballero Bonald, Fernando Iwasaki,
Jos Esteban, Juan Jos Armas Marcelo, Paula Izquierdo e Ignacio Garca
Valio.

Tal propuesta arrancar este martes 20 con la conferencia de Jos Esteban
titulada Carlos Barral y la fulminante ascensin de Vargas Llosa. A
continuacin, Fernando Iwasaki abordar la ponencia Historia secreta de
una orga. Las primeras novelas de Vargas Llosa, antes de dar paso a Jos
Manuel Caballero Bonald, que pondr fin a la primera jornada con la
intervencin Vargas Llosa: invencin y testimonio.

Un da despus, la segunda de las trilogas habladas ser iniciada por
Armas Marcelo, bajo la premisa La verdad de las mentiras en Vargas Llosa,
y tambin dar cita con la disertacin Conquistando la excelencia a Paula
Izquierdo. El broche final lo pondr una conversacin entre Garca Valio
y el homenajeado titulada Vargas Llosa: el banquete perpetuo. Una
entrevista lateral.

El Foro Literario Vargas Llosa surgi en 2007 como fruto de una
conversacin con el escritor y es el germen de una ctedra con su nombre
que se desarrollar en la Universidad Juan Carlos I (http://www.urjc.es).
Segn avanz el director del foro, Juan Jos Armas Marcelo, la intencin es
que Marbella se convierta en sede permanente.

En esa lnea, la edil de Cultura, Carmen Daz, asegur que el hecho de que
la ciudad albergue una cita literaria de esta magnitud supone dar un salto
hacia la excelencia en la programacin de la agenda cultural.

Fuente: El Mundo



*** Exposicin de retrato fotogrfico inauguran en Caracas

Tras seis meses de trabajo continuo, los alumnos de Roberto Mata Taller de
Fotografa (http://www.robertomata.com) presentan la muestra Un trato: el
retrato, resultado de un proyecto especial dirigido por el fotgrafo
Ricardo Pea. La inauguracin se celebrar el jueves 22 de julio a las 8 de
la noche en los espacios de la escuela, ubicada en La California Sur, en
Caracas.

Con el nombre de Retrato 2, Pea dio inicio a un taller dedicado a esta
temtica, cuyo objetivo principal era que los participantes desarrollaran
coherentemente un grupo de imgenes para ser expuestas al pblico. De esta
manera, cada quien fue responsable de presentar una propuesta fotogrfica
que luego trabajara durante los seis meses que dur el taller el ms
largo que se ha dictado en la escuela.

Probablemente el gran logro del proyecto Un trato: el retrato, que ahora
se presenta como una exposicin colectiva, fue la respuesta de los alumnos,
quienes asumieron el reto de desarrollar una completa propuesta
fotogrfica. Es su creatividad, ellos lo propusieron; yo slo fung como
gua. La responsabilidad de hacer las fotos, no de lo que yo plante sino
de lo que ellos mismos se plantearon, sus imgenes, eso es lo ms
importante, explica Pea, quien tambin es curador de la muestra.

Silvia Castro, Jacinto Gonzlez, Romina Hendlin, Claudia Leal, Rodrigo
Mrquez, Reinaldo Odreman, Melina Pereira, Mara Cristina Rodrguez, Vctor
Rodrguez y Marianella Torres son los fotgrafos que participan en esta
exposicin, que se mantendr abierta al pblico del 22 de julio hasta el 31
de agosto. El nmero de imgenes que la integran vara de autor a autor,
as como los formatos, pues la libertad para trabajar fue total, condicin
que se ve reflejada en la diversidad de la muestra.

Ubicado en el cruce de las avenidas Trieste y Madrid, en La California Sur,
Roberto Mata Taller de Fotografa es una escuela que pretende recrear un
ambiente en el cual los alumnos armonicen el reto que supone la concepcin
de una imagen y el apoyo mismo que implique obtenerla. Asimismo, es un
espacio que se dedica a promover e intercambiar ideas sobre todo lo que se
refiere al hecho fotogrfico. Desde sus inicios en agosto de 1993 ha
atendido ms de 2.000 alumnos, muchos de los cuales se mantienen vinculados
activamente al taller y a la fotografa.

Fuente: RMTF



*** Realizarn en Rosario un congreso sobre educacin

Del 19 al 21 de agosto se realizar en la Escuela N 6383 Brigadier
General Estanislao Lpez (http://www.escuelabrlopez.com.ar), de Rosario,
Argentina, el Encuentro Activo de Educacin Haciendo escuela desde
Rosario: voces para nutrir la educacin del siglo XXI
(http://grou.ps/haciendoescuela), evento para cuya participacin no es
necesario pagar arancel alguno, pues sus organizadores tienen la intencin
de que ninguna voz que merezca ser oda quede en silencio, segn explica
su coordinadora, Rita Gardellini.

Los vnculos como sostn del aprendizaje, la alfabetizacin en mltiples
lenguajes y la educacin para la ciudadana son algunos de los ejes
temticos propuestos para quienes estn interesados en participar. El
congreso, de carcter gratuito, con cupos limitados y previa inscripcin,
recibir resmenes hasta el 31 de julio, aunque dependiendo de la cantidad
de participantes podra producirse el cierre de las presentaciones antes de
la fecha prevista. El comit acadmico se encargar de evaluar y aprobar
las ponencias presentadas. Se conformar por reconocidos especialistas y
miembros de la comunidad educativa.

Adems de la escuela Brigadier General Estanislao Lpez, el evento tendr
como sedes importantes espacios de la educacin y la cultura rosarina, como
el Centro Municipal de Distrito Noroeste Olga y Leticia Cossettini, el
Museo Provincial de Ciencias Naturales Dr. ngel Gallardo y el Centro
Cultural Parque de Espaa/Aecid (http://www.ccpe.org.ar).

Los dos primeros das del congreso, el jueves 19 y el viernes 20 de agosto,
se desarrollar el programa a travs de exposiciones, conferencias y
paneles temticos a cargo de especialistas, docentes, directivos e
invitados, que derivarn en salas donde se estructurarn talleres. Tambin
se estructurar una serie de comisiones que trabajarn sobre ejes
temticos. El sbado 21 estar reservado para la presentacin de
conferencias magistrales y para la realizacin del foro de conclusiones de
los despachos de cada comisin.

Los participantes del congreso podrn dirigirse a los talleres que escojan
o a la sala de conferencias donde se presentan los panelistas con sus
ponencias; ambas actividades sern simultneas y otorgarn un
desplazamiento espacial semi estructurado de los asistentes. Cada panelista
tendr 15 minutos en la sala de conferencias, y luego derivar su trabajo a
talleres.

En cada comisin se establecer un relator y un moderador del debate, ambos
propuestos por el comit organizador, quienes organizarn las acciones y
guiarn a los participantes. Asimismo, reunirn el material en planillas a
los fines de sintetizar las conclusiones para el cierre del congreso.

Los participantes del congreso tendrn las instancias de trabajo en
comisiones de una hora de duracin a partir de las 18 horas, y en las que
se debatir sobre el tema propuesto a la comisin y se obtendrn
conclusiones, despachos que luego sern expuestos en el cierre del congreso
y darn lugar luego a la redaccin de un documento final, sntesis del
congreso.

Cada participante del congreso elegir en qu comisin (tema) querr
participar como primera prioridad, de la lista de temas de comisiones que
se le ofrecer. Y tambin elegir una segunda y tercera preferencia, por si
existen demasiados participantes para un eje temtico y muy pocos para
otros. Sobre esa base se establecer la composicin de cada comisin y se
exhibirn las listas de cada comisin y su lugar de reunin.

Se extender certificado oficial de asistencia expedido por el Ministerio
de Educacin de Argentina (http://www.me.gov.ar). Para la acreditacin,
aparte de la concurrencia al 75% del congreso, se deber haber participado
del trabajo de una comisin, donde se firmar asistencia. Los participantes
que no residan en Rosario lo recibirn al finalizar el evento, mientras que
los locales podrn retirarlo en la escuela organizadora o en las escuelas
colaboradoras durante la semana del 30 de agosto al 3 de septiembre.

Las ponencias presentadas por escrito se expondrn en la web del evento, y
si existen recursos sern publicadas en CD-ROM y eventualmente en un
cuadernillo. Tambin se podr realizar con dichas ponencias, ms adelante,
un encuentro virtual, a travs de la Red Haciendo Escuela, para posibilitar
un nuevo debate del impacto producido por el congreso.

Los interesados en participar debern escribir a
ritamgardellini@yahoo.com.ar, a fin de solicitar el temario completo, la
ficha de inscripcin y otros detalles relacionados con el congreso.

Fuente: Organizadores del evento



*** Un congreso analizar en Guatemala el futuro de la lectura

Del 15 al 20 de noviembre de 2010 se realizar en la Universidad de San
Carlos de Guatemala (http://www.usac.edu.gt), en la capital de esa nacin
centroamericana, el I Congreso Internacional Doctor Juan Jos Arvalo
Bermejo de Lectura, Escritura y Educacin
(http://congresohumanidades2010.blogspot.com), que bajo el lema Del
presente de los lectores depende el futuro de la lectura es organizado por
el Departamento de Letras y la Facultad de Humanidades de la mencionada
casa de estudios.

El coordinador del congreso es el profesor Daniel Alarcn Osorio
(http://www.letralia.com/firmas/alarconosoriodaniel.htm), quien destac que
la actividad rinde homenaje a quien fuera presidente de Guatemala entre
1945 y 1951, perodo durante el cual fund la Facultad de Humanidades.

La Facultad de Humanidades no est llamada a crear figuras polticas; pero
s a producir ese tipo de personalidades por cuya conducta y por cuya
palabra, la juventud de una nacin se sienta inspirada de fe, de coraje y
de abnegacin. No hay nada ms desconsolador y nada ms triste para un
pueblo que mirar en sus hombres sobresalientes de ejemplares torcidos por
el vicio o por la voracidad de los bienes inferiores, dijo Arvalo Bermejo
en el discurso que pronunci durante la fundacin de la mencionada
facultad, el 17 de septiembre de 1945.

Repensar lo que somos y hacemos requiere aprender a escuchar diferentes
perspectivas de abordaje terico-metodolgico y epistemolgico y sus
respectivas estrategias a nivel humano, profesional y del quehacer
acadmico institucional para construir sinergias, superando el disenso
paradigmtico que no permite realizar avances ni construir lazos-puentes,
va los docentes, actores principales de los sistemas educativos e
instituciones acadmicas y del sistema educativo guatemalteco, reza la
justificacin del evento.

La recepcin de ponencias est abierta hasta el prximo martes 31 de
agosto. Los resmenes deben tener un mximo de 750 palabras y estar
relacionados con lectura, escritura y educacin, as como temas sucedneos
como experiencias, proyectos. Hay 45 lneas temticas al respecto. Para
solicitar mayor informacin, los interesados debern escribir al profesor
Alarcn Osorio, a travs del correo electrnico daoa44@yahoo.com.

Fuente: Web del evento



*** Mundo clsico ser analizado en Argentina

La Universidad de Morn (http://www.unimoron.edu.ar), en la provincia de
Buenos Aires, Argentina, ser la sede de las V Jornadas sobre el Mundo
Clsico, evento que bajo el lema Saber y poder: claves de la constitucin
de la identidad se realizarn el 15 y 16 de octubre, organizadas por la
Facultad de Filosofa, Ciencias de la Educacin y Humanidades y con el
auspicio de la Ctedra Abierta de Estudios de Gnero de la mencionada casa
de estudios.

Las jornadas, que con esta edicin arriban a sus diez aos, recibirn
resmenes hasta el 20 de septiembre. El evento tiene el objetivo de sealar
una relacin insoslayable en el modelo de instalacin de toda cultura, as
como de la construccin de su identidad. Un encuentro acadmico cuyos
participantes analizarn temas referidos a literatura, filosofa, historia,
religin, derecho, arte, antropologa y tradicin clsica, tanto del mundo
griego como del mundo romano.

Por primera vez habr en estas jornadas participacin internacional, con la
presencia de invitados brasileos como modo de fortalecer los vnculos con
los investigadores de ese pas. Adems, los participantes podrn presentar
comunicaciones individuales o por equipos de investigacin, as como
proyectos de investigacin, siempre referidos al tema central de las
jornadas u otros concernientes a la cultura clsica (filosofa, literatura,
historia, arte).

La extensin de las ponencias ser de un mximo de 8 pginas, interlineado
1,5, tamao A4, incluidas las notas, y con tipografa Times New Roman en
tamao 12. Se presentarn dos copias impresas y una digital en CD y en
formato Word, para una eventual publicacin en el momento de iniciarse las
jornadas. Cada expositor contar con un tiempo de exposicin de veinte
minutos.

Los resmenes, que se recibirn hasta el 20 de septiembre, debern tener no
ms de 300 palabras. El aspirante a participar deber enviarlo por correo
electrnico o bien en papel por duplicado y en CD con los mismos
requerimientos formales que las ponencias.

Los aranceles de las jornadas oscilan entre los $30 y los $120. El evento
se realizar en la Facultad de Filosofa, Ciencias de la Educacin y
Humanidades, ubicada en Cabildo 134, 7 piso. Para solicitar mayor
informacin sobre inscripciones u otros aspectos del evento, el interesado
deber llamar al 4483 1023 Int. 245 o escribir a la profesora Mara Cecilia
Colombani (mcolombani@unimoron.edu.ar), al profesor Ral Lavalle
(raullavalle@fibertel.com.ar) o al profesor Guido Fernndez Parmo
(guido@fernandezparmo.com.ar).

Fuente: Universidad de Morn



*** Realizarn en Venezuela un congreso sobre historia inmediata

Hasta el prximo 30 de noviembre es posible postular resmenes para el II
Congreso Internacional de Historia Inmediata, evento que en homenaje al
argentino Ral Dargoltz y al venezolano Antonio Soto vila, historiadores
recientemente fallecidos, se realizar en Maracaibo, Zulia (Venezuela), del
15 al 18 de marzo de 2011.

En el congreso, que tendr lugar en los espacios de la Facultad
Experimental de Ciencias de la Universidad del Zulia (LUZ,
http://www.luz.edu.ve) se reunirn investigadores de historia y ciencias
sociales, docentes, estudiantes, otros profesionales universitarios y
pblico en general, con el objetivo de debatir sobre este reciente campo de
la historiografa, tanto en sus supuestos tericos como en las diferentes
investigaciones histrico-sociales especficas.

La organizacin del congreso corre por cuenta de LUZ a travs de la Unidad
Acadmica de Antropologa de la Facultad Experimental de Ciencias, el
Departamento de Sociologa y Antropologa y el Centro de Estudios
Histricos de la Facultad de Humanidades y Educacin y del Rectorado de la
Universidad Catlica Cecilio Acosta (Unica, http://www.unica.edu.ve), con
el apoyo de la Red Internacional Historia a Debate
(http://www.h-debate.com), el Programa de Historia Oral de la Universidad
de Buenos Aires (http://www.historiaoraluba.org) y el Grupo de
Investigaciones Historiogrficas de la Universidad de Santiago de
Compostela (USC, http://www.usc.es).

Promover y consolidar espacios acadmicos de discusin, permitiendo la
confluencia de la diversidad de investigaciones multidisciplinarias
referidas a aspectos de la historia inmediata, as como expandir y
fortalecer los estudios sobre esta rea, son otros de los objetivos del
evento, en el que se espera que se creen redes de investigacin que
propicien el desarrollo de los debates e intercambios, desarrollando
tambin otras actividades que permitan la difusin de estos debates ms
all del mbito universitario, enfatizando en la relacin con movimientos
sociales interesados en la discusin terica.

Entre los temas que se tratarn se encuentran la definicin del rea, el
estudio de hitos de la historia inmediata como los procesos histricos
vividos en Amrica Latina en los ltimos treinta aos, la crisis del
capitalismo, la aparicin del socialismo del siglo XXI, los movimientos
indgenas y afrolatinoamericanos recientes y los procesos identitarios en
Latinoamrica en el marco de la globalizacin. Cada punto del temario que
puede solicitarse completo a los organizadores se desarrollar en la
correspondiente mesa de trabajo. Las ponencias debern orientarse de
acuerdo al temario propuesto.

Los resmenes debern tener un mximo de doscientas palabras y cinco
palabras clave, y debern enviarse a la direccin electrnica
cruzcarrillo2001@gmail.com antes del 30 de noviembre. Las ponencias
completas, que debern enviarse antes del 31 de diciembre a la misma
direccin, tendrn un mximo de veinte cuartillas, tamao carta, a espacio
y medio, en letra 12, tipo Arial o Times New Roman. Cada ponente tendr 10
minutos para exponer su trabajo en la respectiva mesa.

Durante el congreso se realizarn conferencias especiales sobre temas
especficos relacionados con el temario, y se contar con la participacin
de invitados venezolanos e internacionales. Adems, se realizarn
actividades culturales nocturnas, as como la exposicin y venta de libros
acadmicos durante todas las fechas del congreso.

La inscripcin tendr un costo de 200 bolvares (equivalente a US$ 47 o 
69) para los ponentes, y de 100 bolvares (US$ 24 o  35) para estudiantes
y otros participantes sin ponencia.

Fuente: Organizadores del evento



*** Investigadores de literatura espaola medieval se reunirn en Argentina

El Campus Universitario de Puerto Madero de la Pontificia Universidad
Catlica Argentina Santa Mara de los Buenos Aires
(http://www.uca.edu.ar), en Buenos Aires, ser el escenario de las X
Jornadas Internacionales de Literatura Espaola Medieval, que se celebrarn
del 24 al 26 de agosto de 2011 en homenaje al quinto centenario del
Cancionero general de Hernando del Castillo (Valencia, 1511).

El evento, en el que podrn participar especialistas, investigadores y
docentes, es organizado por la Facultad de Filosofa y Letras de la
mencionada casa de estudios, a travs del Departamento de Letras y de la
Ctedra de Literatura Espaola Medieval

Los organizadores de estas jornadas han delineado cuatro grandes reas: la
literatura espaola medieval desde sus orgenes hasta el siglo XV, la
poesa cancioneril en la Edad Media, el Cancionero general y las
influencias posteriores de la poesa cancioneril, y la poesa cancioneril y
sus relaciones con la msica, en la Edad Media y en los siglos siguientes.

Los resmenes debern enviarse antes del 31 de marzo de 2011 a la direccin
electrnica medieval2005@yahoo.com.ar, y no debern exceder las 250
palabras. En dicho resumen se incluirn, igualmente, el ttulo del trabajo,
el nombre completo del autor o los autores, lugar o lugares de trabajo,
domicilio, telfono y correo electrnico.

Los aspirantes que resulten seleccionados debern enviar sus ponencias por
va postal o entregar personalmente en la Facultad de Filosofa y Letras,
si fuera posible antes del 30 de junio de 2011, en dos copias impresas y
otra electrnica, en CD-ROM y elaboradas en Microsoft Word, en papel A4,
letra Times New Roman a tamao 12 para el cuerpo del trabajo, las citas y
la bibliografa, y tamao 10 para las notas; doble espacio para el cuerpo
del trabajo y la bibliografa, simple espacio para las citas y las notas;
notas al final del documento; extensin mxima de 10 pginas, excluyendo
notas y bibliografa. Adems, las ponencias debern incluir en su primera
pgina el ttulo del trabajo, el nombre completo del autor o los autores, y
su lugar o lugares de trabajo. Se recomienda encarecidamente la adopcin
del sistema de referencia bibliogrfica autor-ao-pgina o bien
autor-ttulo abreviado-pgina.

Fuente: UCA



|||||||||||||||||||||||    ARTCULOS Y REPORTAJES    ||||||||||||||||||||||

=== La patria y el Bicentenario ===========================================
=== Mis muertos, tus muertos, nuestros muertos... ===================
=== Todos los muertos!      Carlos Schulmaister ==========================

Existe acuerdo en considerar que lo social, como campo representacional, se
transforma, se ampla y se complejiza a partir de la existencia del clan y
de la tribu en sociedades situadas a orillas de grandes ros en la etapa
del neoltico, lo que se reflejar en un creciente dominio del lenguaje,
del territorio, de la naturaleza y del cosmos.

Poco despus, tras la aparicin del estado y de la propiedad privada, y por
consiguiente de los que mandan y los que obedecen, se consolida la
distincin entre nosotros y los otros, los de adentro y los de afuera de la
tribu. Esa distincin y su conciencia incluye a unos y otros seres humanos,
as como tambin a sus respectivos universos simblicos, especialmente sus
cosmogonas y sus dioses.

En consecuencia, cuando dos pueblos guerreaban entre si resultaban
vencedores y vencidos tanto los hombres como sus respectivos dioses y
cohortes celestiales. De all que el poder histrico implicaba un sistema
de poder basado en una imaginaria asociacin dios-hombre, de gran eficacia
por lo dems segn demuestra la historia como ciencia. Por lo tanto haba
jefes superiores, pases superiores y dioses superiores. Y todos mandaban.

El mandato superior, el grito a guerra!, provena de los respectivos
dioses, segn interpretacin de sus ministros en la tierra, los sacerdotes.
La vigencia de los mandatos tipo Dios lo quiere no se interrumpi jams
pese a lo que en muchos casos pudiera parecer. Ocurre que sin perder aquel
carcter divino fue transmutando en mandato patritico, de modo de
continuar ambos fundando ideas y comportamientos humanos y potencindolas
mediante su asociacin o complemento con el mundo metafsico.

Su fruto, la idea y el sentimiento de patria, constituye una mistificacin
portentosa creada por los poderes histricos para aglutinar y poner a su
servicio energas colectivas con el pretexto de defender la tierra donde
descansan nuestros mayores, cuando lo que realmente buscaban era defender
su propiedad, la de quienes mandaban.

Mistificacin reproducida continuadamente a lo largo de la historia por una
asociacin de doctrinas religiosas, organizaciones religiosas, rdenes
militares, escribas y sobre todo con ideas y sentimientos nacionalistas de
diverso cuo, mucho ms antiguos, por cierto, que el nacionalismo moderno.
De todo lo cual result una tica y una esttica sublime, la doctrina
patritica.

Tan ingeniosa es esta mistificacin que puede aparecer despojada de toda
connotacin metafsica, como cuando usan y abusan de ella los propios
dictadores ateos revolucionarios en las guerras de liberacin o defensa de
las patrias populares o socialistas (o como se llamen) de las apetencias de
sus contrarios.

En suma, sacralizacin y desacralizacin de la patria y de los mandatos
patriticos segn convenga al ncleo del poder histrico en cada caso
particular. Las capas socialmente inferiores tienden a asumir las
exhortaciones belicistas del gobierno y del poder como deberes patriticos
de lucha, es decir, de elevada moral social.

El triunfo eventual les traer probablemente gratificaciones materiales,
espirituales y religiosas, sobre todo si se regresa con vida. En caso
contrario opera un honroso consuelo consistente en el ingreso a la historia
nacional con gloria y honor que abarcar sus despojos mortales, su
identidad y su fama, y se transmitir a sus deudos, a sus pares y a sus
compatriotas.

A partir de all, los muertos mandarn. Ellos tambin, a su turno,
aparecern demandando a sus compatriotas sobrevivientes la fe y las obras
correspondientes al triunfo de la causa inconclusa o del credo compartido.
Esta demanda, ciertamente, no es real, igual que las demandas ms arriba
mencionadas, y como ellas y en ellas inspirada constituye una nueva
mistificacin, un relato imaginario, una potica emocional y conmovedora,
bella y sublime.

Este ltimo trmino, sublime, refiere la esencia del llamado que no se
puede desor sin aparecer inexorablemente ante la tribu como cobarde, o
calculador, o especulador, o indiferente, o egosta, o de ltima, como
enemigo social. Por lo tanto, los diversos y eventuales impulsores de las
tambin diversas causas colectivas posibles en cada tiempo y lugar habrn
de esgrimir como justificativos de las nuevas luchas, o de la reanudacin
de las viejas, no slo razones y teoras sino tambin, y en gran medida y
grado para muchsimas personas, las exhortaciones y apelaciones morales
depositadas en aquellos entes metafsicamente relacionados con ellos, para
no caer en el oprobio de recibir el sambenito de la ignominia para ellos y
para toda su descendencia, es decir, la humillacin y el deshonor para la
posteridad.

As, a las razones justificatorias elaboradas por los vivientes se
agregarn inexorablemente los muertos mismos como si fueran razones. Pero
no todos los muertos sobre todos los vivientes. La demanda moral la ejercen
mis muertos y tus muertos, nuestros muertos en suma, sobre m, sobre ti,
sobre nosotros, pero... cuidado, los nuestros son slo los de nuestra
tribu, no los de la otra. Nuestros muertos son nicamente los que estaban
de nuestro lado o nosotros del lado de ellos pero nunca los otros
muertos, los de ellos, los que haban sido nuestros enemigos vivientes.

De modo que igual que sucede con los vivientes tenemos muertos buenos y
muertos malos, o positivos y negativos. Los primeros nos pertenecen y los
reconocemos como tales y legitimamos su condicin conociendo, glorificando
y transmitiendo sus nombres y sus comportamientos o en el peor de los casos
adhiriendo a ellos naturalmente, aun sin saber por qu.

Cada vez que nos toca combatir peleamos contra otros humanos vivientes, y
tambin, contra los muertos de ellos.

Cada vez que nos toca combatir cualquiera sea la clase de lides en que nos
empeemos lo haremos en nombre de la vida y de la muerte, consciente o
inconscientemente. La vida nos demanda su afirmacin de cara al futuro, y
la muerte, los muertos, nos piden venganza, de cara al pasado. Ambos
anhelos se canalizan mediante el triunfo.

Los hombres crean razones y estticas sublimes para fundar las ms
horribles blasfemias, pero por ms justificaciones teolgicas, filosficas
o polticas que se ensayen, el combate as entablado, esa clase de combates
de supresin de los otros, de sus ideas, de sus anhelos y necesidades,
representa sin lugar a dudas la suspensin de la razn tica.

De dicha suspensin pueden derivar, sin embargo, gratificaciones
individuales, sociales, materiales y espirituales para millones de personas
que sienten que luchan junto con sus prjimos vivientes tanto como con sus
propios muertos.

Abstrayndonos ahora de las lides concretas de los hombres, convengamos que
cualquier idea o sistema de ideas establecido o aceptado proviene de
guerras, combates o conflictos entablados anteriormente, realizados o
suspendidos, originados en el ncleo del poder, y de los cuales la mayora
de las veces hemos perdido la memoria.

Toda afirmacin o concepcin representa un cierto grado de poder directo o
indirecto, incluso tratndose de cuestiones aparentemente pacficas y
simpticas. Por ejemplo he aqu la idea central de esta nota, es muy
triste que bajo la celebracin del Bicentenario de la Revolucin de Mayo se
continen expresando interpretaciones consagradas como su ideario bsico y
que dan cuenta explcita o implcitamente del rechazo a lo espaol como
fundamento historiogrfico, ideolgico y poltico del hecho auspicioso de
la independencia de estos pases americanos.

Lo cual me lleva a efectuar varias preguntas:

Por qu los antepasados de los patriotas de 1810 permanecen en un cono
de sombras, siendo que las familias tenan en muchos casos, y como
posibilidad mxima, hasta tres siglos de residencia en estos suelos? Acaso
los frutos (los patriotas) no tienen relacin con sus races?

Por qu ocurre lo mismo respecto de quienes murieron combatiendo en el
bando espaol o realista?

Acaso no merecen ambos despus de dos siglos el recuerdo piadoso y
caritativo, y por qu no tambin agradecido de nuestra parte, en lugar de
restaurar implcitamente, naturalizadamente, tanto odio perimido,
derrochando energas en el recuento nostlgico del debe y el haber de cada
pas americano durante el perodo de la Revolucin (hasta 1824)?

Acaso los que circunstancialmente estuvieron separados pero sobrevivieron
a la guerra no debieron vivir y sufrir luego juntos los nuevos sufrimientos
que trajo la paz y entre todos formaron estos pases actuales?

Por qu este continuo desgarramiento hasta el fin de los das, siendo que
en ambos bandos existieron hombres honestos, idealistas, generosos y
valientes que murieron por sus convicciones pese a creer en la guerra como
resolucin de aquel conflicto?

Por qu, por ejemplo, ha de aparecer Liniers, mi querido Liniers, como
formando parte del proceso colonial, como si no hubiera sido un prcer a la
altura de la poca y de sus convicciones, igual que otros destacados
contemporneos suyos?

Como si nuestra libertad no debiera nada a sus sacrificios y a sus
inspiraciones sino ms bien lo contrario!

Todo as porque alguien orden su muerte y la de sus compaeros, sus
estpidas muertes que otros avalaron y otros ejecutaron! Solamente para
que les crean, traduccin emblemtica del ms puro jacobinismo y del arte
de mandar de todos los tiempos!

Resulta hartante que despus de tanta agua corrida bajo los puentes de la
historia sigamos hablando de mis muertos, tus muertos, nuestros
muertos, respecto de la Revolucin de Mayo. Deberamos recordar con
respeto a todos los muertos!.

Sobre todo cuando muchos yacen en fosas comunes que ni siquiera sabemos
dnde estn.

Lo mismo deberamos hacer respecto con todos los muertos por causa de
nuestras disensiones polticas y sociales: reconciliarnos con ellos y dejar
de transmitir nuestros odios a nuestra descendencia.

Claro, para ello hace falta crecer y madurar como sociedad.

As dejaremos de utilizar a nuestros muertos (los de nuestra faccin) como
banderines para agitar entusiasmados cada vez que ante cada disenso actual
los ponemos por delante.

Por qu mejor no nos dejamos de joder con la muerte y vivimos
respetndonos y cuidndonos mutuamente?!

Acaso es imposible?

** Carlos Schulmaister
   cschulmaister@navego.com.ar
   Docente y escritor argentino (Saavedra, Provincia de Buenos Aires,
   1950). Reside en Villa Regina, Provincia de Ro Negro. Es profesor de
   ciencias sociales y didctica de las ciencias sociales en institutos de
   formacin del profesorado. Adems de diversos textos en Internet, ha
   publicado De la patria y los actos patrios escolares; Los intelectuales.
   Entre el mito y el mercado y Gestin cultural municipal. De la
   trastienda a la vidriera. Es columnista de opinin del diario Ro Negro
   (http://www.rionegro.com.ar), de General Roca.



=== Dnde vivi Manuelita Senz?      Miguel Godos Curay =================

Una menuda y calenturienta polmica, cida como el zumo de la anana verde,
se ha suscitado en Paita por la colocacin de una efigie de Manuelita Senz
en la casa del viejo barrio de La Figura. Se piensa que doa Manuela
exiliada en Paita llevaba mejor vida y no fue as. La patriota quitea
viva en la suma pobreza y a expensas de la caridad de generosas familias
afincadas en el puerto. Por eso crece en acierto la hiptesis de Juan Jos
Vega, Manuel Dammert y Otto Morales Benites que doa Manuelita disfrutara
de la hospitalidad portea en varios rincones. El poeta paiteo Teodoro
Garcs habla de una casa en el tradicional barrio de La Punta, cofre del
sublime amor. La afirmacin no es inverosmil porque la casa de Alejandro
Rudens, cnsul americano que aloj a Manuelita, quedaba en este sector.

La casa en donde se ha colocado la efigie es la misma que fotografi en
1922 don Pedro Montero a pedido del doctor Julio Villegas, cnsul de
Colombia en el Per por encargo del plenipotenciario doctor Fabio Lozano
Torrijos. En la ubicacin precisa colabor don Francisco Lpez, un
caballero de elevada figuracin social de la localidad. Se trata de una
casa rstica de caas y barro, con un techo pajizo... en 1922, anota
Evaristo San Cristbal, se encuentra bastante deteriorada y maltrecha.

La misma, en efecto, se encuentra en El Zanjn, y segn el diligente doctor
Villegas, quien ejerci el ministerio pblico por espacio de 17 aos, la
modesta residencia de Manuelita es propiedad de doa Tomasa Agurto de
Vsquez, madre de las seoras Felixa Vsquez de Artadi, Ventura Vsquez de
Prez y Tomasa Vsquez de Rentera.

En carta dirigida al general Juan Jos Flores el 30 de enero de 1842,
Manuela escribe lo siguiente: Estoy miserable como jams lo crea y a
veces me dan ganas de darme un balazo.... Quienes piensan que Manuelita
estaba cruzada de brazos se quedarn turulatos con su agudeza para abordar
temas polticos que con el seudnimo de Mara de los ngeles Caldern
comunicaba a don ngel Caldern, su compadre, el general Juan Jos Flores.
Y resulta cursi imaginar a una mujer inteligentsima. Lo eran tambin sus
negras, como la Juana Rosa que saba leer y escribir. Desentendida de la
poltica.

Las cartas de Manuela Senz a Flores que se conservan corren entre 1837 y
1846. En el expediente judicial de declaracin de pobreza de fecha 29 de
noviembre de 1847 y en el poder que otorga a su abogado Cayetano Freyre,
documento que existe en el Archivo General de la Nacin, ste declara: Mi
representada reside en Paita en el estado ms miserable de pobreza, sin
tener de qu vivir y habitando una desdichada buhardilla, incrustada en la
miseria.... Ms adelanta detalla lo siguiente: Si doa Manuela tuviese
propiedad suya, no se encontrara hoy en Paita, viviendo en una buhardilla
miserable, tirada en una hamaca sin poder moverse por tener dislocado un
hueso del cuadril; no tendra necesidad de ser alimentada y vestida a
expensas de la piedad de sus amigos; porque esta humillacin no la soporta
la persona que tiene de qu subsistir, ni menos la tolerara mi
representada en su extrema delicadeza; ni tampoco habra personas que le
prestasen sus auxilios en semejante caso....

Para confirmar el estado de pobreza de Manuela Senz dieron su testimonio
el diputado Eugenio Raygada, Manuel Mujica, el cnsul Alejandro Rudens Jun,
quien daba a Manuela trabajos de traduccin del ingls al espaol, el
coronel don Cipriano Delgado, encargado de la Gobernacin de Piura. Rudens
declara en autos que el declarante por ms de cinco aos le ha ministrado
el alimento para su subsistencia. Que eso es pblico y notorio en aquel
lugar, pues otras personas animadas tambin del mismo espritu caritativo,
la auxilian con otras cosas necesarias para conservar su existencia.... En
los momentos ms duros Manuelita fue husped de Rudens.

Manuela Senz era comadre de Tadea Castillo, casada con Jos Mara
Orejuela. Doa Manuel Senz fue madrina de Simn Francisco (1838), de
Manuela de la Circuncisin (1841), de Paula (1843) y Alejandro de la
Natividad (1845). Doa Tadea era conocida en Paita como La Morito; con el
mismo sobrenombre se llamaba a su hija Paula, quien entrevistada en 1922
por Luis Alberto Snchez indic que la casa en la que vivi su madrina era
la que ocupaba la tienda del chino Ricardo Wong. Esta informacin la
confirm del propio LAS. Lo cierto es que Manuelita rod por la escalera
del altillo en que viva y no volvi a caminar. Por este motivo mud de
morada.

Entonces se postr en una hamaca. As la encontr en 1856, el ao de su
muerte, Ricardo Palma: Mi cicerone se detuvo a la puerta de una casita de
humilde apariencia (no habla Palma que es muy minucioso de subir
escaleras). Los muebles de la sala no desdecan en pobreza. Un ancho silln
de cuero con rodaje y manizuela, y vecino a ste un escao de roble con
cojines forrados en lienzo; gran mesa cuadrada al centro; una docena de
silletas de estera, de las que algunas pedan inmediato reemplazo; en un
extremo, un tosco armario con platos y tiles de comedor, y en el opuesto
una cmoda hamaca de Guayaquil. Aqu muri Manuelita el 23 de noviembre de
1856.

** Miguel Godos Curay
   godoscuray@yahoo.es
   Periodista y docente peruano. Egresado de la Universidad Nacional de
   Piura (http://www.unp.edu.pe). Ha sido director del diario El Correo de
   Piura, medio en el que publica regularmente sus artculos.



=== Vivir a pulso      Gabriel Mantilla Chaparro ==========================

                                      Nada se ve bien sino con el corazn,
                                       lo esencial es invisible a los ojos

                                                   Antoine de Saint-Exupry

De pequeo tuve un miedo latente, imposible deshacerme de l, era una de
mis ms caras posesiones, un lazo con el cual no quera y que era imposible
romper. Se esconda detrs de mi alegra y la tornaba comedida, la
despojaba de esa inocencia, de esa ingenuidad que signa la alegra de un
nio. Yo, como un capitn, lo observaba todo, escuchaba las palabras de los
mayores con delectacin, y trataba de buscar mltiples respuestas a ese
cmulo de emociones y vivencias que invadan mis ojos y mis odos, que
pulsaban en mi Alma. En poesa loreil parle, dice Valry.

Era preciso cerciorarme bien de todo para poder apartar mi miedo y
emocionarme a plenitud, sin pensar que en cualquier instante podra
asaltarme algo daino, sorpresivo, y que lamentablemente, quiz me fuese
imposible dominar. Mis hermanos, en cambio me parecan unos nios dotados
para la vida: seguros de s mismos, alegres, capaces de introducirse en un
grupo de jugadores de metras y hacerse notar por su puntera y su capacidad
para negociarlas durante la contienda.

Los vea felices jugando a rondas de trompo. Al ejecutar la terrible
sentencia contra el perdedor abran sus ojos, torcan su lengua bajo los
dientes apretados, se concentraban y descargaban certeros y fatales golpes
contra el estilizado trompo del infeliz jugador. En un momento, un bello
trompo, a veces trado de otro pas, mora bajo los crueles hachazos y se
converta en un montoncito de aicos de madera colorida. Mis hermanos no
eran malos, tampoco los otros compaeros de juego: eran esas las reglas y
se cumplan. Tambin lo s bien ellos estuvieron siempre dispuestos a
perder con el mismo honor. Algunas veces, mientras el trompo mora, el
jugador derrotado observaba dejando correr sus lgrimas y ese llanto le era
respetado con solemnidad.

Sin embargo, algn hermano mo ha perdido en un juego donde no convena dar
tregua ni oportunidad al adversario. Ese es un dolor ante el cual no se
tiene defensa. Va y viene en cualquier momento, nos conmueve y nos hace
pronunciar algunas palabras que slo l escucha, es un susurro, un secreto,
una comunicacin sutil de la que no quedan ms testigos que la nostalgia y
el corazn.

Ese dolor pudiera haber aumentado mi miedo inicial, slo que ahora dispongo
de ms armas para enfrentarlo: tengo una profesin digna, una mujer y unos
hijos alegres, inteligentes, hermosos y responsables, de mirada firme y de
salud luchada teniendo de arma la fe en la medicina y a Dios por delante.
Hemos ganado la paz en esta guerra, y mi miedo no se ha extinguido, pero
tampoco ha seguido creciendo. Adems, muchas otras personas esenciales
conforman el entorno familiar; ejerzo como profesor de literatura y
filosofa en una institucin de naturaleza honorable, y puedo comunicarme
diariamente con un pblico vido e interesante, acerca de las cosas que me
conmueven, me alegran o preocupan intelectual y existencialmente. A cambio,
trabajo con devocin y con vehemencia. Podra mi canto ser lo real
solamente.

Felizmente mis hermanos han alcanzado su isla de salvacin, aunque creo que
requieren un poco de sosiego para sus vidas tan vividas de prisa. Poco o
muy poco valor tendran el reconocimiento, la fama y la opulencia econmica
si no hay formas disponibles para que nuestra alma respire. No debemos
permitir que la alegra se apolille. No hay mejor sabio maestro que el
corazn en calma aunque en vigilia. Pero sobre ellos mantengo alerta mi
poesa, les envo seales de palabras hasta lograr que les sobrevenga la
paz que yo he logrado encontrar. Quiz no sea a mi manera, cada uno hallar
la suya.



II

Esa es la verdadera utilidad de la poesa. Gracias a ella se me puede
acusar de FELIZ. Ese debe ser el verdadero oficio de la poesa y del poeta:
lanzar su palabra a la mitad del da y de la noche, cuando el transente,
el nio solo, la mujer viuda, el mendigo, el hermano y el amigo la
necesitan. Pero NO, he visto que ya no se hace poesa para la gente, que
las palabras se esconden en eso que otros llaman tambin poesa,
abusando de los inocultables logros del surrealismo. Hoy cualquiera es
poeta, pero hacia nadie se dirige su poesa, palabras juntas y sin
escenario, sin nada que contar, palabras incluso sordas en algunos casos.
Es algo seco, como el monte que ha perecido con el inclemente verano de los
das.



III

Volviendo a la zona sagrada de mi niez, recuerdo que me gustaba aventurar
con mis hermanos y algunos amigos por los bosques que rodeaban la aldea.
Tomaba mi cantimplora, el cuchillo, la bolsa de caza y una honda para matar
pjaros. Pero ms pareca andar disfrazado, pues mi espritu no encajaba
con esas armas. Desde lo ms profundo las rechazaba. Y nunca mat pjaro
alguno. Una vez, instigado por mis acompaantes, estuve a punto de hacerlo,
pero err el tiro a propsito, con disimulo. En la noche me distanci del
lugar donde acampbamos, me fui cerca de un arroyo, me puse a mirar la luna
y el cielo estrellado y llor silenciosamente por largo rato, de miedo al
pensar en el irreparable dao que habra podido causar el haber asesinado a
ese bello pjaro que confiado cantaba un ritmo hermoso sobre la rama
frgil. A partir de all corri una FAMA que si bien en un principio sent
que me daaba, luego se constituy en mi salvacin: yo era, para todos en
la aldea, el peor cazador.

Prefer eso a hacer cosas que no contribuan a brindarme la paz, el
regocijo y la fuerza interior que como vido minero procuraba. Saba que
haba en m una fuerza interior capaz de encontrar la llave de esa casa que
ante mi llamaban LA VIDA. Ellos es claro tenan sus reglas... y las
cumplan. Yo en cambio, careca de ellas y tampoco tena necesidad, ni
obligacin de obedecerlas. El poeta Andrs Eloy Blanco, en su parfrasis
al poeta (dirigida a su amigo Jacinto Fombona Pachano) ofrece su linterna
para alumbrar el camino e impedir el extravo, y nos dice: S sincero
cuando veas que tienes claro el sendero / pero si vas entre sombras aprende
a disimular. He optado por el primer verso. Ms me ha convenido la
aventura decisiva de exponer lo que creo mi verdad a travs de lo que
escribo y de lo que en ocasiones publico, ya que ser sincero es una rara
exquisitez en la antropofagia social. Esto, por supuesto, me atrae el
enojo de quienes han decidido hacer invivible la comarca. De quienes
sentencian: antes morir que vivir aqu. Porque se creen dueos del
oxgeno que respiran los justos. Son aquellos que, como dice La Biblia, no
concilian el sueo si antes, durante el da, no han daado a alguno. Pero
eso no acrecienta mi miedo, no me concierne, puesto que la verdad me genera
una profunda alegra. Me siento libre espiritualmente, ningn anillo
malsano me comprime la vida y la curiosidad de mis interrogaciones se halla
colmada hasta donde voy andando. La sonrisa de lo maligno no me inquieta,
he disciplinado mi corazn y mi cuerpo, me resisto a la complicidad y
abomino lo que corrompe aquello donde debera imperar el honor: la
Universidad, el Poder, la Justicia, la Medicina y la Poesa. Ha sido ardua
y larga esta travesa para llegar a m mismo, pero ha valido la pena. Ahora
conozco el valor de una idea distinta a la ma y por la misma razn el
valor de una idea afn. Tengo amigos de los cuales discrepo, conservo mi
verdad pero no dudo que la de ellos viene sincera. Y lamento que el mundo
intelectual derive cada vez ms hacia un vecindario de engaados y
engaadores.

Si el destino sealado es el goce de mi libertad, entonces he hallado ese
sino. En mi adolescencia estuve bastante separado de m, fue como una
convalecencia, una confusin peligrosa, una prdida radical de lo que desde
muy temprano haba cultivado, y de qu manera he recuperado ese tesoro! No
detesto mi adolescencia pero no volvera a vivirla de esa manera si se
pudiese. Al final de ella encontr esta mujer que conoce mejor que yo la
ciencia del vivir. He estado a punto de perderla, pero Dios, la medicina y
la poesa me la han devuelto. Sin ella sera un punto en una raya, como
dice Andrs Eloy. Nos hemos adueado de nosotros mismos, hemos sabido poner
nuestras virtudes y nuestros defectos sobre la mesa, como una ofrenda, para
jugar al amor, para jugar sin rodeos, sin turbaciones, para encontrar lo
elevado de nuestros cuerpos, de nuestras almas. A nuestra casa se acerca el
artista, el carpintero, el cantor, el amigo y el hermano bohemio, el poeta
de siempre, el estudiante humilde, el compaero de nuestros hijos, la
maestra inolvidable, el vecino, el que trae el correo, la anciana dulce,
los sobrinos nos visitan, llega la prensa y el rumor de lo que ocurre
afuera. La tensa gota que se aferra a la hoja temblorosa de este hermoso y
lastimado pas. Desde aqu auscultamos el mundo, el ncleo, la esencia, la
cosa en s, filosficamente hablando. el viento llega por el balcn, danza
un poco y se aleja luego.

Tiene razn Walt Whitman, cuando se lee su obra se lee el hombre que fue.
He all la gran distancia con Borges que vivi una existencia puramente
intelectual y de su infancia recordaba tan slo un tigre de papel que una
vez dibuj.



IV

Ser el peor cazador me acerc ms a mi madre. Pasaba das enteros junto a
ella. Era mi Dios, el pleamar de mis das, la persona omnicomprensiva, el
ave preferida. Siempre fina, delicada y sencilla, aunque firme en su
decisin y en el abatimiento. Me sentaba cerca de ella, en la cocina, y me
iba dando a probar de lo que preparaba. Hablaba para m, sin detenerse. Yo
slo la oa. Hablaba como pensando en voz alta. De repente se diriga a m
y me peda una opinin, un comentario. Ello ha sido fundamental para
alimentar en m esa inclinacin permanente a opinar sobre lo que creo
importante, bien a nivel literario, poltico o docente. Esas han sido a fin
de cuentas mis tres grandes pasiones. Ninguna es superior a la otra.



V

Siempre que veo hacia el fondo de mi infancia recibo destellos maravillosos
como paisajes lejanos pero transparentes que me llegan de ese viaje en el
tiempo. Recuerdos felices, caricias oportunas, libros nuevos ansiosamente
descubiertos y ledos, una maravillosa mquina de escribir llamada
Remington, que escriba en alemn, francs y espaol, bellas y grandes
cajas de colores, el viejo bal verde que guardaba mis cosas, los actos de
la escuela, el extenso poema aprendido de memoria para recitarlo ante los
padres y la maestra preocupada detrs de la cortina. Claves de mi infancia.
Claves buenas. Son parte de mi memoria feliz. Es difcil que algo haga
sombra sobre esos luminosos destellos. Restos ilustres que me hacen hablar
en favor de la deleitacin de la vida. Ha sido mi estacin vital a pesar
de en aquellos das lejanos no tena ni ms mnima idea de que LA VIDA
sera esto que disfrut, disfruto, que padezco y que acepto. All se sembr
en nosotros la semilla de la equidad, de la justicia y la aversin por la
negligencia, la mediocridad y la hipocresa. Para subir no hemos procurado
los peldaos artificiosos, contradictorios y comprometedores de los
titiriteros del PODER.

En mi primer libro publicado, Hernando Track: el superior de las lmparas
(ensayo) hago una reflexin sobre el poder, tal como se le concibe hoy da.
Somos acicatedores de lo falso digo, hemos constreido la voluntad a unos
caprichos que se complacen en daar el bien ajeno. Nuestras ideas cada vez
se difuminan por no hallar territorio propicio para fecundar. En este
sentido, nos ahoga la inmoralidad, dilapidamos el PODER de nuestra
subjetividad al inclinar la balanza hacia lo que nos pierde, hacia lo que
nos secuestra de toda posibilidad justa de trascendencia.

Antes de atrevernos a enfrentar la mirada de otro ser humano nos
interrogamos sobre su condicin social y su origen. En verdad deberamos
acceder al reconocimiento de que todo es un accidente: que nadie escoge sus
padres, ni el pas en que habr de nacer, ni a sus hermanos ni el color de
su piel. Somos despticos, y matamos por el simple orgullo de que alguien
ha decidido no aceptar nuestra prepotencia, nuestra sinrazn, nuestra
desvergenza. Por orgullo e intolerancia, por no haber aprendido a dar el
valor justo a las palabras, estamos en disposicin de exterminar pueblos
enteros, de eliminar nios puros y amantsimos como nuestros propios hijos,
somos capaces de asesinar ancianos y mujeres embarazadas, millones de seres
inocentes que, bien lejos de las decisiones de sus polticos, tambin
llegaron a tener curiosidad de nosotros, soaron alguna vez visitar
nuestras naciones en paz y con alegra, y se atrevieron a querernos en
silencio, pensando en la posibilidad maravillosa de ser, algn da,
nuestros anfitriones... o nuestros huspedes.

Queremos cada da ms poder, pero nadie est seguro de reclamar el poder de
la verdad. Mucha parte de nosotros es ignominiosa y gotea inautenticidad; y
no cabe duda de que el Creador tendra todas las razones posibles para
habernos olvidado definitivamente.



VI

Lamento que muchos hombres y mujeres hayan sepultado radicalmente esos
destellos infantiles, como si en esa carrera pretendiesen alcanzar los
restos que quedaren de la nerviosa rapia de los saqueadores de la armona
y del pas. Se han vuelto adultos apresuradamente en pos de los peores
intereses, como seres salidos de una caverna, que temen que de un momento a
otro desaparezcan el mar azul y la tierra que avizoran. Con su odo tapiado
de halagos e intrigas corren, impacientes, para obtener su sitial de poder
y pasan de largo, o por encima de los honestos, de los que fraguan el
escudo del mrito para presentarse limpios en el sitio y en el momento de
la lid. Pero as como atropellan el derecho del otro, los corruptos habrn
de extinguirse, a esa misma velocidad, y si levantan sus inmensas casas
sobre la humillacin de los honrados, tarde o temprano caern, pues esos
son cimientos peores que el barro que la lluvia ms simple diluye. De estos
engaadores he visto muchos, pasan a mi lado todos los das, se saben
detectados y buscan fortalecerse hundindose ms en el agavillamiento y la
iniquidad. Gente as ha sido el flagelo que enferma a este pas generoso,
hospitalario y de mltiple riqueza material y humana. Es preciso otorgar
dignidad al que lucha y sentenciar a los traidores en proporcin a los
males que causan. Ellos tienen sus reglas ominosas, y las cumplen a riesgo
de plagar de hambre, impotencia y miseria a quien no tiene como nosotros
armas suficientes para defenderse. Contra ellos enfilar la justicia de los
que aman el suelo en que nacieron y ni un solo cargo les ser descontado.
Es hora de que la rama de la justicia venza la hiedra que enseorea
altanera a su lado. Si el corrupto jura su inocencia se deber jurar su
culpabilidad y as no habr salida para l. Un pas de leyes es un pas
merecedor de todo el respeto. Las leyes son parte de la grandeza de los
Estados Unidos.



VII

A veces veo jvenes en cuyos ojos asoma una extraa perversidad, y
parecieran ansiosos de traspasar sus aos infantiles. Son los que han
vivido cerca de los adultos de que he hablado. Para ellos siempre ser la
niez un perodo fastidioso de la vida, y se agotan pensando en lo que
sern cuando sean grandes. Rainer Maria Rilke, el gran poeta checoslovaco,
en sus Cartas a un joven poeta que le confiesa sus tribulaciones y su
obsesin por la poesa y el temor al juicio crtico, le aconseja ser como
el rbol que no apura sus frutos, que viva cada momento a plenitud, con
intensidad, como una ofrenda que de la vida se recibe. Es esto hoy algo muy
difcil de aceptar. El mundo corona lo material, lo hednico, lo
desenfrenado, lo aparente, lo superficial y lo que se alcanza con maa.
Ante esa escala de valores he visto sucumbir a muchas personas que
presuma honorables. No me atrevo a afirmar que mentan. Viendo con
profundidad en la conducta de tales entes se colige, como deca Nietzsche,
que lo que los padres silencian los hijos lo hablan. Nada ms cierto. Di
qu hijo tienes y sabrn qu padre eres.



VIII

Fue el asma mi mayor angustia, el instante que deseaba evitar, pues era un
acto horrible que comprometa la tranquilidad del hogar, era como
sumergirse en un oscuro aposento, una ambivalencia entre mi gusto por la
vida y la efmera pero dolorosa aparicin de algo que me daaba
intensamente, que desarticulaba mi psiquis, que desesperaba no slo a m
sino a quienes me rodeaban. Senta un vrtigo interminable, una cada sin
fin y, en esa misma medida, me faltaba el aire. Oa lejos las voces, los
gritos de mis padres y hermanos. En esta forma mor muchas veces. Uno de
mis primeros poemas en alguna parte deca: Vena la muerte / tenda su
negro mantel / se sentaba a la mesa / para empezar a comerse mis sueos.

Recuerdo que una ta un da me llev a una iglesia muy bella, enclavada en
un monte donde se adoraba la imagen tamao natural de Jesucristo en una de
sus ltimas cadas camino al sacrificio. Tan pronto pis el umbral sagrado,
oraba y lloraba e iba desplazndose por la larga nave de rodillas hasta que
llegada al altar stas le sangraban. Lo hizo por m, para solicitar mi
curacin. Tendra yo diez aos. Al llegar a los catorce me cur
definitivamente. Por esto y por muchas otras razones es la ta que ms he
amado en mi vida y que incluyo en mi libro de poemas ltimo bosque. Esa
historia es la mujer del sobretodo rojo.



IX

No es mi intencin establecer que la escritura deba ser puramente
biogrfica. Estara muerto como profesor de literatura si no estuviese en
capacidad de valorar suficientemente lo que es producto de la imaginacin,
el fluir anmico, el universo de los sueos, y el calidoscopio esttico de
la creacin artstica. Pienso que este es un gran taller donde se trabaja,
se hereda y se reinvierte lo que otros han alcanzado en lo fundamental de
su obra, y se refunde en lo propio, ms all de una simple influencia, ms
all de un discurso indigesto de originalidad. Borges y Cortzar saban
muy bien esto. Adverta tambin Pablo Neruda: El poeta cuando sea realista
va muerto. Pero el poeta que sea slo realista va muerto tambin. El poeta
que slo sea irracional ser entendido slo por su persona y por su amada,
y esto es bastante triste. El poeta que slo sea un racionalista, ser
entendido hasta por los asnos, y esto es tambin bastante triste. Sin
comentarios.

Se trata de indagar en qu podemos ser semejantes unos a otros y cul es el
sentido de nuestra diferencia. Propiciar algo til de todo esto. Hasta
dnde llega lo lcito, lo honorable, lo prudente. Cmo descubrir el poema
que hay en el alma y compartir una buena lectura de l con aquellos que
merezcan escucharlo. Cul es la intencin de eso que llaman progresar y
que cada uno se esfuerza en entender a su manera. Qu vale un pensamiento
en medio de una sociedad que aspira a una inconsciencia feliz. Se trata de
aprender a jerarquizar los pasos que hemos dado, que damos y que debemos
dar; de dificultarle las cosas a quienes hacen dao, de evitar que algo nos
sorprenda, nos venza, nos disminuya sin que lo sepamos, sin haberlo
presentido. Debemos aparejar el sentimiento tico y el sentimiento esttico
para contribuir a hacer ms respetable la posteridad de la humanidad. Poner
todo de nuestra parte para que as sea y esperar con fe, que el azar, el
destino y aporten lo que les corresponde.

Es posible que las preguntas las formule para m solo pero quiero compartir
las respuestas que he hallado. Quiz las signe lo superfluo pero son
sinceras, necesarias y suficientes para m hasta donde voy. En ese caso, no
carecen de legitimidad, no son fruto de una vida atormentada, sino de un
calmo modo de razonar, de enfrentar causas y consecuencias, de medir con el
termmetro las inquietudes espirituales.



X

Una noche, viendo una pelcula en casa, el personaje, una mujer casada, con
dos preciosos hijos, moribunda y en lento morir, angustiada y fervorosa
clamaba: Dios mo, si la vida es como yo no soy y como nunca ser, dame al
menos la fuerza para ser lo que soy. Esa frase conmovedora nos hizo
razonar la impotencia, la soledad dolorosa de la dama enferma, la desgracia
de no poder disfrutar sus hijos, a los que amaba con todo su ser.
Demolamos la frase hasta que fuimos encontrando en ella una especie de
mantra de fuerza, una escala para entender ms la vida. La muerte, como una
sombra, lo devoraba todo, consuma la alegra de aquella mujer. Le faltaba
un paso para hallar la respuesta: quiz la esperaba la posibilidad del
canto, una luz ascensional, un nacimiento. Quiz deba ser la anfitriona de
una fiesta de vida agrandada y placentera, en la que recibira a aquellos
que am y que la amaron. Nada es sin motivo alguno.



XI

No, la vida no es un error, ni una enfermedad del espritu, como crea
Novalis. Es, ms bien, un permanente fluir de la conciencia, un ir
haciendo el hombre a imagen y semejanza del azar, del esfuerzo, del sueo,
de la imaginacin; una procura de superar los atemorizantes escollos de la
injusticia, la desgracia y la debilidad; una lucha permanente contra las
harpas; un deseo de existir a pesar del mundo. Es cierto, la vida del
hombre es una permanente guerra contra la adversidad y la tiniebla que
tiende a confundirlo, a vencerlo. El hombre es el punto luminoso que otea
en el afelio y el perihelio de la Creacin.

No especulo una visin beatfica de la existencia, s muy bien que lo
demonaco y lo sublime son parte del enigma, y que saber moverse entre
ambos extremos sin que se rompa la orla de nuestra capa de honor es la
nica manera de evitar la derrota y el derrumbe. Slo as liberaremos LA
IMAGEN original de la que somos su semejanza: el rbol creacional de
Idumea, la respuesta a la duda hiperblica que aparece en el comienzo de
toda poesa, segn Lezama Lima.



XII

Puede una suma de vivencias aparentemente triviales enriquecer la hacienda
de la poesa, evocar tanta felicidad, y mantener entraablemente alerta
nuestro espritu. La imagen penetra sigilosamente en las cosas grandes y
pequeas del ser, atisba el henchimiento y la mengua, y halla la
interpretacin metafrica del universo ntimo. Entonces, ciertas acciones
del pasado lejano se conjugan y adquieren un ascendimiento, una corporeidad
desconocida, y alejan al hombre de la flaqueza, lo sustraen del patbulo.
Las harpas quedan encerradas para siempre cuando la imagen es liberada. El
hombre rescata aquella lozana original y se vuelve Uno; a partir de all
le sern exquisitos los frutos de la tierra y ya no ser el husped
hurfano de un universo hostil e incomprensible. No ser ms una especie de
Harry Haller, la bestia descarriada en un mundo que le es extrao. Y
hallar su hogar, su ambiente y su alimento. Ya no ser un anacoreta en
medio de un mundo de cuyos fines ninguno comparte.



XIII

No trato de erigirme en el hombre que escribe signos en la caverna para
conjurar la realidad o para catalizar su porcin de azar adverso. Tampoco
me posesiono del ser rimbaudiano que resalta su diferencia con los dems y
menos considerarlos el infierno en trminos existencialistas. Busco exponer
mi propio cdigo, el camino ms viable que he hallado para llegar, como
dije antes, a m mismo; manteniendo la lucidez en el territorio de la
absurdidad, buscando mi doppelgnger (mi otredad), mi imagen en ese ro
metafsico que la vida es. Y que ese camino, por ms expedito que haya
sido, no se equivale a cobarda alguna. No ha sido fcil, carece de la
fama, de la complicidad, del testigo meloso... est bien, despejado de
gente... pero es el que me hace feliz.

Mucha gente suda, nerviosa, cuando le mencionan la palabra destino, les
suena a desgracia. A m me traduce azar y lucha. He visto morir hombres
como moran los reyes en el perodo Dypilon, se hunden en la lnea del
horizonte y el pueblo los llora y los celebra. Desaparecen al ponerse el
sol, se integran al crculo csmico... Pero tambin s de hombres que slo
son simples cadveres y sus pueblos los toman en hombros y salen huyendo al
camposanto para evitar la mortecina. Son aquellos que nunca alcanzaron esa
mstica integracin a sus semejantes y a la naturaleza; los que nunca
otearon la Playa de la Poesa, por ende, jams hallaron la Imagen, la
respuesta a la duda... si es que hay una nica respuesta.



XIV

Muchos se fatigan, se endurecen, se hostilizan y pisan el jardn porque no
soportan la belleza, yendo en pos de un espejismo. Y, parafraseando a
Vallejo, mueren de tiempo y no de vida. Persiguen el vaco, botan la
fruta y digieren la cscara, le ladran a los perros, consideran
supersticin a la esperanza e intuyen que la libertad es un compromiso
demasiado exigente. Entonces prefieren retornar a la caverna, interiorizan
su pesimismo de tal manera que si no nos alejamos de ellos a la velocidad
del rayo bien pronto puede cundir una epidemia de hombres muertos antes de
tiempo. Sin embargo, cabe distinguir entre los atribulados a aquellos que
supieron morir gallardamente. Poetas como Arthur Rimbaud, Gerard de Nerval,
Antonin Artaud, Carlos Oquendo de Amat, Ludovico Silva, por ejemplo.

Esto no legitima la autodestruccin, pues aunque el mundo ensordezca cada
da ms el poeta debe conservar su flauta y su guitarra para deleitarse a
s mismo. La poesa en sus inicios fue salmo, liturgia, sacerdocio,
comunin con la naturaleza, vocacin. Y a pesar de este pasado maravilloso
del poema presenciamos dramticos esfuerzos de poetas domsticos en
consagrarse. Tejen su red de complicidades para exprimir las ubres del
poder cultural, mugen en su amargo delirio por ser la mascarada de la
poesa nacional y el hacha que derriba el verdadero poema. Sin embargo,
estos larvarios no podran multiplicarse si no se arremolinan en torno a un
poeta de indudable vala, cuya ancianidad o el exceso de halago no le
permiten tirar el guante en otra calle, en otro lugar donde los POETAS (los
que hacen real poesa) le esperan. Bueno, tambin hay viejos que se pierden
en el camino, que se distraen viendo el barro correr. Y cuando estn
muriendo, o cuando mueren, y an queda un poco de su aliento encerrado en
la alcoba, saltan a los peridicos y revistas a hacer bulla con los ltimos
poemas que oyeron de labios del Maestro o con los primeros poemas que se
le escriben in memoriam. Y publican entonces cualquier incoherencia,
cualquier verso maltrecho, cerrando as el captulo de su existencia con
algo que si tiene un mrito es el de haber sido dicho por un muerto de
cuyo oxgeno dependan cuando estaba entre ellos. Estos atletas del Mundo
Literario pagan y cobran su amistad, su contacto, su intermediacin, su
veredicto en concursos... Indudablemente que de seores as no vive la
Poesa. Y asazmente se equivocan si pretenden convertir la literatura en
una mquina de fabricar cobardes, pues los verdaderos creadores sabrn
estar presentes en el tribunal del tiempo, el juez lezamiano. Esos
mercaderes son como la Medusa cuyos ojos petrificaban al mirar, lo detienen
todo, lo enmudecen, asordan el canto, lo sodomizan todo. Esta es su escala
de valor. Nunca sern siquiera el eco de un poeta y sus dedos jams
escribirn Poesa. Sern el plido semblante de la ciudad y su vergenza.
Su desenfreno ofende.

Limpieza y honestidad con la palabra, tanta como sea posible, es el primer
mandamiento de la Poesa. Sin eso no se podr penetrar en la Imagen, ni
ascender sus peldaos o atisbar en sus subterrneos. No est Virgilio
esperndonos para llevarnos asidos del brazo, slo nuestra ansia creadora,
el ensueo y la clarividencia poticos, el encanto por el misterio y el
resplandor nos darn la llave para entrar en la casa que deseamos habitar.
En esta elevacin o inmersin no cabe lo perverso, sino que el Ser pretende
lo Supremo, o el sonido casi mstico que tiene la voz de lo autntico. No
cabe, en suma, ningn estado de ignominia. El agua corre transparente, la
conciencia se eleva y se capta con hondura aquello que nos conmueve, que
deseamos, que recorrimos y que no queremos olvidar. No hay espacio para
burdas redes, es el lugar del grito pleno o de la gracia plena. En esas
playas remotas ntimas de la Poesa no hay quebranto sino delicia,
abstraccin, vnculo con la simiente original, aunque el tono sea de
rebelda, de queja, y nuestras races se hundan en la realidad.

** Gabriel Mantilla Chaparro
   gabrinadja@yahoo.com
   Escritor colombiano (Cali, 1954). Reside en Venezuela, pas del que se
   nacionaliz. Licenciado en letras y magster en literatura
   latinoamericana por la Pontificia Universidad Javeriana
   (http://www.javeriana.edu.co). Es profesor asociado y jefe del
   Departamento de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Los
   Andes (ULA, http://www.ula.ve), en Mrida. Dicta las ctedras de Taller
   de Poesa y Cuento y de Literatura Contempornea. Es autor de los libros
   de ensayo Hernando Track, el superior de las lmparas (1992), Vivir a
   pulso (1995), Ser filosfico y ser potico en la obra de lvaro Mutis
   (2001), Los hijos de Acten (2002) y Viaje al poema (2003), y de los
   poemarios ltimo bosque (1985), Cancin para Mervarid (1985), El velo de
   Maya (1998-2000), Una tumba en el bosque (2000) y Larga es la noche
   (2001).



=== Ren Rebetez, el hijo del relojero      Dixon Acosta ==================

      (Nota del editor: Ren Rebetez, uno de los pioneros de la ciencia
      ficcin en Colombia, muri en la Isla de Providencia en 1999.
      Recuperando para el presente la memoria de un escritor tan
      desconocido como trascendente, el escritor Dixon Acosta lo recuerda
      en este trabajo, que fuera publicado el ao pasado, cuando estaba
      prximo el dcimo aniversario de la partida del autor, en el primer
      nmero de la revista colombiana Cosmocpsula, dedicada al gnero).

Ren Rebetez Cortez podra ser conocido como el hijo del relojero, as como
Gabriel Garca Mrquez es llamado el hijo del telegrafista, pero a
diferencia del universal caribeo, no muchos colombianos conocen al
escritor nacido en Subachoque, en inmediaciones de Bogot en 1933 y muerto
en la Isla de Providencia en el ao 1999, a pocos das del inicio del nuevo
milenio, del futuro que alcanz a vislumbrar en sus relatos de ciencia
ficcin.

A diez aos de la desaparicin del escritor colombiano ms desconocido a
pesar de su trascendencia en diversos campos, sea el momento oportuno para
destacar su desarrollo vital. A pesar de algunos esfuerzos por divulgar la
vida y obra de Ren Rebetez, la ignorancia sobre este autor no slo es
masiva sino ilustrada, revela la poca importancia que en el mundo de la
literatura se le confiere al gnero de ciencia ficcin, a pesar de que
iniciativas como esta revista virtual, demuestra que son muchos ms los
lectores y escritores de ciencia ficcin de lo que suele suponerse.

Con motivo del prximo dcimo aniversario del fallecimiento de Ren
Rebetez, sea el pretexto para recordar nuevamente su destacada existencia.
Como se menciona al comienzo, Rebetez result hijo de un relojero, para ms
seas, relojero suizo, por si deseaba tener mayor precisin. Quizs esta
connotacin biogrfica sign al futuro escritor, para establecer una
relacin estrecha con la dimensin temporal. Este rasgo, he querido
enfatizarlo en el modesto dibujo que aparece en la portada de la actual
edicin de Cosmocpsula.

A la muerte temprana del padre, Ren Rebetez se radic con su madre pintora
en casa de su abuelo materno, el escultor Dionisio Cortez Mesa, en Bogot,
en donde sera testigo de sucesos como el asesinato de Jorge Elicer
Gaitn, el consecuente Bogotazo, la violencia poltica y el nacimiento de
los grupos subversivos. En medio de esta vorgine de sucesos, conoci a
figuras claves como el sacerdote Camilo Torres Restrepo. Viaj a Suiza, en
donde estudi economa, aunque disfrut mucho ms la vida bohemia en Pars,
ciudad en la cual despert su inquietud como escritor, contagiado por un
sitio pleno de artistas y literatos, pues escribir era parte del viaje.

Al regreso a Colombia, estuvo oscilando entre lo institucional y lo
subversivo, lleg a ser gerente de las influyentes revistas Visin y
Semana, relacionndose con lo ms exclusivo de la lite poltica, social y
cultural de Bogot. Sin embargo, por influencia del padre Camilo Torres, se
inclinara por las revoluciones polticas, llegando a Cuba, en donde se
vincul de manera comprometida con la revolucin castrista, conoci al Che
Guevara y tuvo su primer contacto con la santera, interesndose por este
tipo de prcticas cognitivas alternativas de lo cientfico. Para algunos
crticos, la obra literaria de Rebetez en materia de ciencia ficcin, lo
acercara ms a fenmenos como la magia que a las ciencias exactas.

Luego llegara la experiencia mexicana, que marc su destino. En Mxico
comenz su labor como escritor y divulgador de la ciencia ficcin,
rodendose de autores y artistas de vanguardia, como el franco-chileno
Alejandro Jodorowsky, con quien edit la primera revista de ciencia ficcin
en Amrica Latina, Crononauta (1965-1967), publicara obras como Los ojos
de la Clepsidra, adems de su incursin en el cine, como actor en la
pelcula de corte fantstico Fando y Lis (1967), dirigida por Jodorowsky,
particip en otras cintas mexicanas como Los amigos y La muerte es puntual,
as como dirigi la cinta La magia (1971), un documental de corte
antropolgico que se film en varios pases de Amrica Latina, buscando las
experiencias de grupos tnicos frente a la adivinacin, las medicinas
alternativas, la cosmogona.

Una de las ancdotas ms interesantes de Rebetez en Mxico, fue su
participacin en un programa de televisin dedicado a la ciencia ficcin
que dirigi el poeta y novelista lvaro Mutis, en donde comparti con
Theodore Sturgeon, Italo Calvino y Jack Vance; all Ren Rebetez expuso su
idea de que la ciencia ficcin era mucho ms que un gnero literario,
textualmente manifest que no era un gnero literario, pues consideraba que
deba ser una posicin filosfica, una praxis frente a la vida misma, un
pensamiento que revelara al presente y se convirtiera en profeca del
futuro.

En la historia literaria colombiana, luego de algunos antecedentes
espordicos, Ren Rebetez aparece como el primer escritor colombiano de
ciencia ficcin, adems de ser uno de los autores latinoamericanos de este
gnero ms reconocidos en el mundo, gracias a obras como La nueva
prehistoria, Ellos lo llaman amanecer y otros relatos, Cuentos de amor,
terror y otros misterios, entre otros. Los lectores ms jvenes quizs lo
conozcan por ser el compilador de Contemporneos del porvenir: primera
antologa colombiana de ciencia ficcin, editada por Espasa-Planeta en el
ao 2000. En la introduccin de esta obra, Rebetez consign su personal
definicin del gnero que nos ocupa: La ciencia ficcin no es ms que la
bsqueda de respuesta a las preguntas perennes: por qu?, dnde?, cmo?
A pesar de su nombre, es la menos precisa de todas las literaturas. Su
destino es errar de una pregunta a otra y a veces, dar con la respuesta.
Para acercarse a ella se requiere la certeza de que un poema oscuro dice
mucho ms que un discurso claro.

Personalmente me queda una inquietud que slo podra resolverla una ucrona
o quizs Cronos, dios juguetn del tiempo. Qu habra pasado si Rebetez no
se hubiera inclinado por lo revolucionario, consolidndose en el
establecimiento? Habra sido escritor de ciencia ficcin? Si eso hubiera
pasado y, con el apoyo institucional, hoy la ciencia ficcin en Colombia,
sera un gnero respetado y no estara tratando de salir a la superficie
del espacio subterrneo, en donde la han condenado? No es posible saberlo,
por el momento aceptemos la historia como nos ha tocado o no los han
contado.

Ren Rebetez, el escritor colombiano de ciencia ficcin ms conocido en el
mundo, ms desconocido en su propia patria, no slo fue el hijo del
relojero, fue hijo de su tiempo, fiel exponente de una poca de
revoluciones y tambin de frustraciones.

** Dixon Acosta
   dixonmoya@gmail.com
   Diplomtico colombiano aficionado a la literatura. Fue cnsul de
   Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y actualmente
   desempea un cargo diplomtico en Nicaragua. Ha publicado artculos en
   revistas de su pas.



=== El monlogo de Molly en el Ulises de James Joyce ======================
=== Mara Alejandra Crespn Argaaraz =====================================

      Oh gran cosa! Si eso es todo el dao que hicimos en este valle de
      lgrimas Dios sabe que no es tanto no lo hace todo el mundo slo que
      lo ocultan yo supongo que una mujer est aqu para eso si no l no
      nos habra hecho como l nos hizo tan atractivos para los hombres.

      (Monlogo de Molly, captulo 18).

El que analizaremos es el ltimo captulo de la magnfica obra Ulises de
James Joyce. Penlope era su advocacin en contraste por su fidelidad con
Molly. De dos a tres de la madrugada es el soliloquio adormilado de la
seora Bloom, tras acostarse su marido son ocho largusimas frases de la
mente de Molly, nada inhibida moralmente en su obsesin ertica alternada
con cuestiones domsticas de cocina y ropa. Sigue muy presente la visita
del promotor Boylan, el retozo con l, en el suelo, porque las arandelas de
latn de la cama tintineaban demasiado y su promesa de volver dentro de
unos das. Con todo Bloom no queda mal, en comparacin, y ah pasa la mente
de Molly al recuerdo de sus primeros amores en Gibraltar. En ese final el
lenguaje de Molly adquiere una tensin potica que no haba tenido antes,
hasta concluir con lo que Joyce llama la palabra femenina s. Molly es el
smbolo de la Madre Tierra, es adltera en su cuerpo, pero no en su
pensamiento. En el fluir de la conciencia, pasan los personajes que hemos
conocido en las calles de Dubln. Su pensamiento tambin entra en el
terreno de las sospechas, no deja de pensar en Leopoldo ya que sus celos la
intranquilizan; Molly acta por temperamento, Bloom es irracional.

En el Ulises luchaban dos personalidades: una realista y potica a la vez,
otra propensa a entregarse al mero juego verbal. Esos dos joyces estn
unidos en el terreno de la conciencia y la aceptacin del lenguaje, aquel
para revivir lo vivido, propio y ajeno universalizndolo literariamente, y
este para jugar con la vida propia, yendo a remolque de sus parecidos y
resonancias, y usando como pretexto ocurrencias librescas. El valor del
libro est en las voces en que se va expresando el mundo vulgar, pero con
una voz entre ellas que domina a las dems: la palabra interior, la
deriva de su mente en su inevitable fluencia lingstica, lo que a veces se
llama en el termino de Henry James corriente de conciencia, pero que el
propio Joyce bautiz como palabra interior.

El personaje de Penlope pas a ser, a travs de todos los tiempos, el
smbolo de la fidelidad femenina, y as mantuvo habilidosamente a los
pretendientes a distancia y durante veinte aos esper a Ulises, quien al
arribar a su hogar supo eliminar a sus pretendientes a distancia
aposentados en su casa. Por otro lado Molly sera la figura opuesta, su
vida est signada por una sucesin de amantes que en algunas ocasiones
llegan a ocupar el lecho matrimonial. Es el smbolo de la Madre Tierra. El
captulo comienza y termina con el adverbio afirmativo s. Es un s que
expresa toda la fuerza afirmativa de una mujer que desea y ama en una
entrega sin reservas con todo su ser en plenitud.

El captulo 18 corresponde a la tercera parte y comienza con la inicial de
la letra P, que con letra pequea se completa con preparatory to anything
preparatorio para algo. La P es difcil que corresponda a la mujer fiel
del hroe griego Ulises. Corresponde ms bien al diminutivo de Leopoldo,
que sera Poldy, con que Molly nombra a Bloom. De la misma manera en que
Molly est en el pensamiento de Bloom, tambin Poldy habita en el fluir de
la conciencia de Molly. Molly o Marion, como se la denomina en las
distintas partes de Ulises. Es el personaje ms complejo, nacida en
Gibraltar, su padre es irlands y su madre judo-espaola. As rene en su
carcter ambas razas y religiones, es la imagen integradora de la realidad.
Joyce la llama madre Tierra. Dura y tierna, amante y lejana, es la mujer
que ama y quiere ser amada y por sobre todo necesita ser comprendida. La
cantidad de amantes que le atribuye Bloom slo existe en la imaginacin de
ambos. El nico caso concreto despus del matrimonio es Boylan, pero ya es
en el momento en que no existe relacin sexual entre los esposos. Es una
mujer bella y seductora, pero a mi criterio la lista de veinticinco amantes
que da Bloom es inaceptable. La comparacin con Penlope puede admitirse en
sus esencias en su sentido mtico, ella am y ama solamente a Leopoldo
Bloom. En este captulo Molly no necesita presentacin; ya la conocemos
suficientemente desde el momento del desayuno. Molly nunca est ausente.
Vive en casi todos los captulos del libro.

El ininterrumpido fluir de la conciencia, a travs de la asociacin de
ideas aparentemente inconexas, se da en los personajes no slo cuando estn
en soledad, sino que los pensamientos interrumpen en medio de la
conversacin, mientras escuchan y mientras hablan. El monlogo es de estilo
resignado, y hay palabra interior en Molly. Lo interesante del libro es que
cada parte del Ulises comprende el espritu, el cuerpo, la aventura
psicolgica y los elementos de la naturaleza. En el ltimo episodio del
libro, Penlope, despertada a las tres de la maana por el regreso de su
marido, ocho frases de cinco mil palabras que se desenvuelven de un solo
movimiento giratorio parecido al de la Tierra en el espacio, es una ltima
imagen de Bloom, de su carcter, de las circunstancias de su vida. Es
Bloom, joven de nuevo en el recuerdo de su mujer, es el ltimo episodio de
la historia de Ulises, el gesto con el cual la mujer recibe al hombre que
se acuesta a su lado, es el retorno del hombre al seno acogedor de la
tierra que gira, es la mujer con sus apetitos, su voluptuosidad, su
inocencia, su fidelidad a la vida, es la fecundidad, la generacin eterna,
ms fuertes que todas las desesperaciones, es un fin, es el planeta mismo
girando con un movimiento lento, regular, infatigable, arrastrando en su
giro toda la existencia en sueo: l solo, siempre reposado, no duerme.

De esta manera la obra de Joyce encierra poco a poco el sentido rfico de
la Tierra, no por abstraccin, sino por un gran esfuerzo constructor del
pensamiento y de los sentidos, por una creacin detallada del universo que
refunde y revela toda parcela de existencia por la instauracin de una
nueva realidad espiritual y sensible que alarga sus races hasta el fondo
del luminoso secreto de los mitos. Joyce va hasta el alma y la restituye en
su integridad.

La gran novela del siglo XX procede de nuevo a un anlisis exhaustivo de la
personalidad. Disuelve el yo en sus reflejos y sus lneas de resistencia,
evita buscar un elemento de sntesis en una memoria a la vez frgil e
inagotable o en un lugar de equilibrio de las fuerzas sociales, o en el
cuerpo que por lo menor posee una unidad aparente y una unidad provisional.
Ni un segundo se rompe el equilibrio de este largo drama del Ulises que se
desarrolla sin ms apresuramiento, no atraso, que la marcha misma del
mundo, es un perpetuo presente. Es el mundo de Herclito que Joyce hace
soar: un mundo que es un eterno devenir y gran juego de una divinidad
invisible, un mundo de error, de injusticia, de sufrimiento, un eterno y
magnfico incendio regido por una justicia ms rigurosa que todas las
voluntades morales del hombre. Este libro es un poema en el que cada
palabra es sometida a un designio que se anticipa al relato y es de hecho
ya la creacin simblica de un mundo y la representacin de un destino.
James Joyce comenz publicando en 1914 una coleccin de cuentos Gente de
Dubln a la que le siguieron ms tarde Retrato del artista adolescente, se
sabe autobiogrfico, y Desterrados, en 1922. El Ulises, donde en varios
centenares de pginas nos presenta un da de la vida del protagonista
Leopoldo Bloom, exactamente desde las ocho de la maana hasta las tres de
la madrugada. La causa de la extraordinaria extensin del libro en relacin
con el corto perodo de tiempo que sirve de base al relato, se debe al uso
constante de lo que se ha llamado el fluir de la conciencia, mediante el
cual el autor ofrece, como en una cita cinematogrfica, todo cuanto desfila
por la mente del personaje central, prescindiendo de la coherencia lgica
de lo transcripto. Ello, unido a diversos artificios y virtuosismos
formales, a la ausencia de puntuacin de muchas pginas, al empleo de lo
onrico y subconsciente sexual, a la audacia de ciertas escenas la orga
en un prostbulo, al final de la obra y a la impresin catica del
conjunto, origin una airada protesta de tipo literario y moral a la que se
opusieron los ms altos elogios de la crtica. El pblico mayoritario
apenas se ha interesado por la obra pero su influjo sobre la tcnica
novelstica posterior ha sido considerable, debido a la originalidad de los
recursos tcnicos empleados, a sus aciertos psicolgicos y a la sugestin
potica de muchos momentos.

Ulises puede ser considerada como la obra ms caracterstica e importante
de la narrativa en el siglo XX, porque el lenguaje asume en l un papel de
protagonista, evidenciando que el hombre es humano por ser hablante y que
la vida mental slo marcha encarnndose en palabras, con toda la modestia,
incluso la comicidad, que hay en deriva de esos ruiditos asociados en buena
medida por razones triviales. Pero esto no bastara para hacer de Ulises un
libro al que se vuelve con placer y emocin, no es slo un ejercicio de
verbalizacin, en que se intensifiquen los valores musicales del lenguaje,
jugando con el ridculo de una mente destapada en sus pequeas suciedades y
mezquindades. Aqu la neutralidad del lenguaje joyceano nos permite
convivir interiormente con estos seres mediocres, de un modo riguroso y
benvolo al mismo tiempo, a la vez con compasin y con hasto, y aun horror
en el ahogo de una vida cualquiera. No cabe juzgarlos: nos reconocemos
demasiado en ellos, en ese juego lento del lenguaje, con sus bobadas y sus
indecencias. Ulises escandaliz ms que por las pequeas suciedades que van
saliendo sobre todo en la mente del seor Bloom, pero el lenguaje mismo,
por lo que tiene de luminosidad y de musicalidad, tambin nos consuela ms
que la propia humillacin de no ser ms que parlantes. As, lo que pudo
quedar en nausea e irrisin permanece en nuestra memoria como msica de
belleza: misericordia del lenguaje, a la vez crcel mortal y la ms secreta
y tenaz esperanza.

La aparicin de Ulises en 1922 provoc violentas controversias acerca del
valor literario de la obra, y sobre todo acerca de su repercusin moral. El
marco de la epopeya es un fondo irnico sobre el cual resaltan mejor las
apacibles andanzas de Leopoldo Bloom. Bloom es, sin embargo, un Ulises tan
humano y representativo como el del viejo poema pico. Tanto como otros
consiguen expresar la riqueza y la multiplicidad de la experiencia humana.
La escena clave es el recuerdo por el joven de la muerte de su madre y sus
propios remordimientos por no haberse arrodillado cuando su madre se lo
pidi antes de morir. De esta manera, la ruptura con el mundo catlico
prolonga el mbito del Retrato del artista adolescente. La segunda parte de
la obra, que indudablemente es su centro por la extensin y la importancia
de sus episodios, est bsicamente dedicada a Bloom. El ltimo episodio de
la segunda parte, el de Circe que relata la vida de Esteban y Bloom, al
barrio de los burdeles en Dubln, es la noche de Valpurgis del Ulises. La
ltima parte del libro corresponde al regreso a taca; es decir, a la
vuelta de Bloom a su hogar, esta vez acompaado por Esteban, de quien no se
ha separado desde su encuentro en el barrio de los burdeles. Comienza esta
parte con las largas conversaciones y digresiones de los dos personajes en
el refugio del cochero; por fin el Ulises concluye con el largo monlogo
interior de Molly Bloom que, tendida en la cama, espera a su marido. Es
este el pasaje ms difcil de admitir por las normas de la moral
convencional y al mismo tiempo uno de los ms audaces desde el punto de
vista de la tcnica literaria. El monlogo interior cuenta aqu con los
auxilios del llamado procedimiento de la corriente de la conciencia, que
Joyce de hecho inaugura en la narrativa contempornea. Lo original de Joyce
es su aceptacin de todas las capas de la conciencia con predominio de las
asociaciones referidas a la vida puramente fisiolgica y a la sexualidad.
La vibracin de la conciencia de Molly es la palpitacin de una masa de
carne femenina que despierta a la evocacin de un acto sexual. El repaso de
los acontecimientos de la tarde, que incluyen un adulterio perpetrado en su
propia casa, se mezcla con las reminiscencias sexuales tambin en su
juventud en Gibraltar, de su historia, de su relacin con Bloom y de su
vida en comn. El final del libro, si bien mantiene la correspondencia con
el de Penlope en la epopeya homrica, no cierra un ciclo como ocurre en la
Odisea, sino que representa una suerte de abertura y fluidez en el tiempo
que convierte al libro en un recorte puramente especial en su vida.

Sin duda una de las ms clebres partes del Ulises es el extenssimo
monlogo final de Molly Boom, ejemplo cumbre de la tcnica de la corriente
de la conciencia, en el cual, a travs de un ininterrumpido flujo sin
puntuacin ni diferenciaciones tipogrficas, afloran los pensamientos y las
impresiones de una mujer acostada, en el tropel de asociaciones en que se
mezclan el presente y el pasado.



Bibliografa

  JOYCE, James. Ulises, ao 1980. Trad.: Richard Ellmanss. Edit. Penguin
   Modern Classics.
   . Ulises, Vols. I, II. Ao 1986. Trad.: Jos M. Valverde. Edit. Lumen.
      Espaa.

  PASTALOSKY, Rosa. Aproximacin estructural y psicolgica de Ulises. Ao
   1986. Edit. Plus Ultra.

** Mara Alejandra Crespn Argaaraz
   alejandracrespyn@hotmail.com
   Investigadora argentina. Es profesora superior, egresada en 1989, del
   Instituto Nacional de Enseanza Superior N 2 Mariano Acosta, en
   Buenos Aires. Tambin es licenciada en literatura clsica grecolatina.
   Ha participado en diversos congresos y simposios de literatura comparada
   en diferentes universidades argentinas. Textos suyos han sido publicados
   en Hispanista (http://www.hispanista.com.br) y Ariadna-RC
   (http://www.ariadna-rc.com).



=== El arte es el cdigo      Clara Mnica Barrn Cepeda ==================

El ser humano tiene el impulso de comunicarse, no por la necesidad bsica
de la supervivencia, sino por la necesidad de sentirse acompaado en el
sobrecogimiento que le causa su percepcin del universo. La comunicacin
bsica para la supervivencia la compartimos con los animales y las plantas,
e incluso con los seres que no estn en ninguno de estos dos reinos, como
las bacterias o los hongos; si hubiramos desarrollado el cdigo de nuestra
lengua movidos simplemente por el impulso de la supervivencia, se hubiera
quedado al mismo nivel que el de los animales. Pero el ser humano necesita
sentirse acompaado en la admiracin que siente al darse cuenta de lo
divino, de la existencia de la fuerza creadora, del amor; al darse cuenta
de s mismo. Entonces nace el arte.

El arte nace del amor. Del descubrimiento del amor en el universo, de la
admiracin de la perfeccin que levanta la vida, que la soporta y que la ha
creado. Los seres humanos somos capaces de darnos cuenta de la presencia,
aunque tambin de la potencialidad que tenemos para comprender eso que est
ms all de lo percibido.

Percibimos, entonces, el ritmo en la naturaleza no slo como medio
utilitario para saber cundo sembrar y cosechar, cundo dormir y cundo
trabajar; lo comenzamos a imitar para transmitir la presencia del amor, la
presencia de lo divino. El ritmo es el movimiento, el movimiento es vida,
todo est en constante movimiento, aquello que no se mueve, muere.

Comenzamos a desarrollar cdigos ms complejos para comunicar sensaciones
ms especficas, ms detalladas. Desarrollamos el lenguaje para comunicar
no slo las cosas bsicas para nuestra supervivencia; lo desarrollamos para
transmitir conceptos ms abstractos, conceptos que podemos percibir pero no
sealar, porque son invisibles a la mirada, mas evidentes para la mente y
para el espritu.

En el arte el cdigo est implcito o, ms exactamente, est siendo creado
por el autor, ya que elude a los smbolos para transmitir significados, y
esos significados nacen del espritu. El cdigo que crea el artista tiene
la finalidad de transmitir y plasmar los significados que el espritu
percibe, pero los plasma a travs de los sentidos, para lo que requiere
utilizar smbolos. El cdigo en el arte es un medio para transmitir los
significados espirituales mediante el lenguaje de los sentidos (al mundo
material o natural).

El arte como objeto no es la creacin del artista, la creacin est en el
cdigo. Se pueden reproducir obras de arte casi exactamente iguales, pero
lo que se est recreando no slo es el objeto, sino el cdigo que el
artista cre para plasmar esa obra.

Se pueden crear nuevas obras de arte utilizando los cdigos creados por
otros artistas, pero an falta algo fundamental para que la obra cobre
vida; el autor necesita extraer el poder de s mismo y utilizar el
conocimiento del cdigo para darle vida a la obra, para crear una nueva y,
para con ello, crear su propio cdigo. Un artista que imita cdigos sin
aportar su propio poder, no crea, imita.

As, el arte se puede apreciar ms por el refinamiento de los cdigos del
artista y por el alma que vierte en ellos, que por parmetros estticos que
van y vienen con las modas y los gustos; el arte no es cuestin de gusto,
es cuestin de la fusin entre la creacin de cdigos (basados en el
conocimiento de la tcnica y en la experiencia) con el alma del autor. El
artista plasma lo que el espritu percibe, segn la capacidad que como
artista tiene para ello, segn cunto se permita sensibilizarse ante el
universo, es su impulso para crear cdigos que le permitan transmitir lo
que ha percibido.

El ser humano se comunica movido por el impulso de transmitir lo que
percibe, lo que descubre; es el impulso que lo ha movido hacia el
desarrollo del arte, hacia la creacin de cdigos de comunicacin que, en
su mximo perfeccionamiento, se vuelven cdigos artsticos.

El arte, entonces, es la capacidad de plasmar lo que percibimos al
despertar a la conciencia del espritu que habita en cada cosa, porque el
espritu que habita en cada cosa es amor en movimiento.

El espectador se vuelve artista cuando logra comprender el cdigo con que
se desarroll la obra; y aade su experiencia interpretativa para volverla
una nueva obra de arte, descubre significados que el artista que la cre no
haba descubierto; inclusive, el propio artista que cre la obra, al tomar
el lugar de espectador, crea una nueva obra y descubre en ello nuevos
significados.

La experiencia frente a la obra de arte es creacin. El lector (as llamar
al espectador que se aproxima a la obra desde la experiencia interpretativa
y sensitiva) es activo, el lector percibe, siente, descifra, interpreta,
resignifica y, en el mejor de los casos, aprende y evoluciona.

Aprender a travs de la experiencia artstica es un atajo a la comprensin,
a la adquisicin del conocimiento al nivel ms profundo, no slo al nivel
racional de entender conceptos; es un atajo a la evolucin espiritual. El
aprendizaje a travs de la experiencia artstica se da a nivel espiritual,
el nivel intelectual puede quedar latente o evidente, pero una vez que el
aprendizaje se ha dado a nivel espiritual, no hay necesidad de
explicaciones intelectuales, ms que por experimentar placer intelectual.

Los cdigos no se crean de la nada, es la diferencia entre los seres
humanos y Dios. Dios cre la materia prima para los cdigos, l es el
cdigo, los seres humanos utilizamos esa materia prima para hablar sobre la
creacin. Y, paradjicamente, el hombre tambin es el cdigo, y es en eso
en donde ms nos semejamos a Dios.

La materia prima para generar cdigos est siendo todo el tiempo: el ritmo,
el sonido, la imagen. Estos tres elementos siempre estn presentes en la
comunicacin, incluso la ausencia de sonido implica sonido, en todo
momento comunicativo hay una imagen, y el ritmo acompaa tanto a la imagen
como al sonido, es la repeticin de patrones que est presente en toda la
creacin, en la geometra de los espacios, de los colores, del tiempo, o
ms bien, de la ritualizacin; Octavio Paz asegura que el rito es la manera
de repetir el tiempo original, de volver a l.

Hay ritmo en el transcurso de los das y las noches, de las estaciones del
ao, en el movimiento de los astros. En el arte imitamos el ritmo para
plasmar un significado partiendo de un entendimiento comn. Mientras ms
nos permitimos experimentar el ritmo en la naturaleza, ms familiarizados
estamos con l y mejor podemos imitarlo.

La poesa es el arte, toda obra de arte es poema. En toda obra de arte hay
ritmo, sonido e imagen. Aceptando que el poema no tiene por fuerza que
utilizar el cdigo de la lengua, sino que puede utilizar cdigos visuales o
auditivos, cdigos de movimiento o, incluso, cdigos matemticos, entonces
podemos percibir el poema en toda obra de arte.

La creacin potica a partir del lenguaje conlleva un reto ms grande que
crearla a partir de cualquier otra materia, ya que adems de crear, primero
se debe destruir el lenguaje. El lenguaje es una materia prima que usamos
para la comunicacin, lo usamos de forma utilitaria, y por esa razn lo
tenemos sobre entendido en la direccin del uso corriente, como lo explica
la teora de la Gestalt, nuestra mente tiende a integrar o completar
las ideas inconclusas de acuerdo a experiencias o conocimientos previos que
tengamos ms presentes en ese momento. Crear un poema a partir del lenguaje
implica destruir la direccin cotidiana de sus usos, antes de poder
transformar el lenguaje en un cdigo diferente, en un cdigo artstico que
eluda ms a la intuicin que a la razn.

Podemos distinguir fcilmente cuando vemos una pintura que es una obra de
arte porque en general no estamos habituados a utilizar la pintura como un
medio de comunicacin cotidiano, como lo estamos con el lenguaje hablado.
No miramos en la direccin del uso sino de la belleza, casi de forma
natural.

Cuando leemos un poema, lo natural es intentar comprenderlo de forma
racional, interpretarlo en la direccin del uso, y nos preguntamos Qu
quiso decir?, qu significa?, en vez de permitirnos sentir, de permitir
que el ritmo del poema nos mueva y nos diga, sin necesidad de comprender
ningn concepto, cul es la imagen y la emocin que la acompaa.

La msica es seduccin instantnea, es el arte que ms fcilmente nos
seduce, nos invade con el ritmo y nos permite adormecer el hemisferio
derecho para dejar despiertos la intuicin y el movimiento. Por eso,
quizs, se recomienda leer la poesa en voz alta, para sentir la vibracin
de las slabas, del ritmo, y para adormecer la direccionalidad del
intelecto al uso cotidiano y funcional del lenguaje escrito.

La resonancia de las palabras es magia. Om es la vibracin del universo.
Es la frecuencia que nos afina con el equilibrio de la vida. El ritmo en
el arte es repeticin de las vibraciones del universo, es intento de
purificacin. El arte nos purifica porque nos eleva a la vibracin del
amor.

** Clara Mnica Barrn Cepeda
   monicabarroncepeda@gmail.com
   Escritora y psicoterapeuta mexicana (Ciudad de Mxico, 1976). Es
   correctora editorial en Magazine de Quertaro. Es docente del taller de
   lectura activa del Tecnolgico de Monterrey Campus Quertaro
   (http://www.qro.itesm.mx). Ha publicado El bozal (Fondo Editorial de
   Quertaro, 2007) y Concienia (Fondo Editorial de Quertaro, 2008), entre
   otros.



=== Dolores y travesuras del libro      Gustavo Pez Escobar ==============

De viaje por Medelln, escuch un da ya lejano el gracioso cuento narrado
por una ta de mi esposa, el cual tena como personaje a un sapo retozn.
Personaje curioso, a la par que humano y simptico. Esta narracin,
adaptada en mi literatura como un caso de la vida conyugal, le dara
aliento al cuento que titul El sapo burln, que en 1971 recibi honores
en un concurso promovido por el Magazn Dominical de El Espectador.

Con dicho trabajo hice mi presentacin en el mundo del cuento, vena que me
flua con sorprendente espontaneidad. Al paso de los das, surgieron otros
temas de aparente simplicidad, movidos por la gracia, el humor y la sutil
irona, varios de los cuales siguieron impulsando mi nombre en las pginas
del Magazn Dominical. Cuando llegu a los veinte cuentos, decid reunirlos
en el libro que bautic con el mismo nombre de mi trabajo inaugural: El
sapo burln, publicado en 1981 dentro de la serie bibliogrfica del Banco
Popular.

A Otto Morales Bentez, que me honr con el estupendo prlogo que escribi
para esta obra (el tomo cuarto de mi produccin literaria), no le son el
extrao nombre que le haba asignado. Me lo pregunt con inquietud. Y yo le
respond, sin titubeo y con orgullo, que era consciente de su preocupacin,
pero dentro de mi espritu de lealtades no poda menos que rendirle
tributo, con absoluta autenticidad, al personaje que me haba abierto las
puertas de El Espectador y de las letras.

Morales Bentez qued satisfecho con mi explicacin, y as lo consigna en
las palabras del prlogo, para gloria ma y por supuesto del humilde
habitante de las intemperies y los pantanos. Ms aun: l reproduce en su
trabajo un comentario potico de Juan Jos Arreola en elogio del sapo, que
yo haba pescado en un libro de este escritor, palabras que me vinieron de
perlas para hacer la defensa de mi protagonista literario, el cual aparece
en la cartula vestido de frac, muy tieso y muy majo, al decir de Rafael
Pombo.

Salta de vez en cuando, anota Arreola, slo para comprobar su radical
esttico. El salto tiene algo de latido: vindolo bien, el sapo es todo
corazn. Prensado en un bloque de lodo fro, el sapo se sumerge en el
invierno como una lamentable crislida. Se despierta en primavera,
consciente de que ninguna metamorfosis se ha operado en l. Es ms sapo que
nunca, en su profunda desecacin. Aguarda en silencio las primeras lluvias.
Y un buen da surge de la tierra blanda, pesado de humedad, henchido de
savia rencorosa, como un corazn tirado al suelo. En su actitud de esfinge
hay una secreta proposicin de canje, y la fealdad del sapo aparece ante
nosotros como una abrumadora cualidad de espejo.

En Armenia, Humberto Jaramillo ngel me tir las orejas por haber escogido
ese nombre nada sugestivo para mi obra. Le con atencin los consejos, casi
paternales, que me daba en su artculo, y nada le repuse, porque con l no
era fcil entrar en controversia. Hablaba en su nota del tino que me haba
faltado para titular la obra con mayor fuerza, mayor sonoridad y hasta
mayor carcter literario. Mientras tanto, yo viva muy ufano con mi sapito
entraable, que en poco tiempo agot la edicin. Y pensaba para mis
adentros (sin manera de debatirlo con mi crtico), que si no le gustaba el
rtulo de mi libro, tampoco poda agradarle el de la columna que hizo
famosa Garca Mrquez en El Heraldo, de Barranquilla, en los aos 50: La
Jirafa.

Otro que entr a leer mis cuentos con desgano tal vez sugestionado con el
ttulo fue Tulio Bayer, pero por fortuna lleg hasta el final. As me
escribe desde Pars, en carta de diciembre de 1981: Me pas toda la noche
leyendo El sapo burln. Es la primera vez que me trasnocha un sapo. Su
canto me pareci a veces muy lgubre, pero el incesante croar se fue
volviendo una sonata y acab por ser una sinfona. Magia del estilo. Las
historias son tristes pero no se trata en modo alguno de cuentos tristes.
Por el contrario: son cuentos filosficos.

Y pasaron los aos. Hace poco, mi cuento fue publicado en la acreditada
revista Letralia, de Venezuela. Tal circunstancia me permiti entrar en
contacto con el escritor paraguayo David Galeano Olivera, prestigioso
lingista, antroplogo, fillogo, educador, y presidente del Ateneo de
Lengua y Cultura Guaran de la Repblica del Paraguay, quien haba
publicado en la misma revista el ensayo que lleva el siguiente ttulo: El
kururu (sapo) en la cultura guaran y paraguaya.

Supe por dicho ensayo que el sapo es all un ser mtico. Un animal sagrado,
al que todos respetan y veneran. Nadie puede pisarlo, y menos maltratarlo.
Es un ser omnipresente en la cultura popular y, como tal, se encuentra
vinculado a la religiosidad, la medicina, las creencias y las costumbres de
la gente. El profesor Galeano se entusiasm con mi obra y me ofreci
traducirla a la lengua guaran, de manera que tambin pueda ser leda por
la mayora de uruguayos.

Bien es sabido que los juicios en la literatura son divergentes. Unos,
apasionados; otros, interesados o aduladores; aqullos, insustanciales;
stos, reales y sinceros. Lo que a unos gusta, a otros disgusta. El
escritor debe acostumbrarse a toda clase de opiniones, porque escribe para
el pblico, que es muy diverso e insospechado. Y no dejarse marear por la
censura, ni envanecerse con el elogio. Lo que es, eso es.

** Gustavo Pez Escobar
   gustavopaez@cable.net.co
   Escritor, periodista y acadmico colombiano. A los 17 aos escribi su
   primera novela, Destinos cruzados, publicada dos dcadas despus y luego
   adaptada como telenovela nacional. En 1971 se hizo conocer como
   cuentista con El sapo burln, trabajo galardonado en un concurso
   promovido por el diario bogotano El Espectador
   (http://www.elespectador.com), y que diez aos despus le dara ttulo a
   su primera coleccin de cuentos. Ha incursionado en la narrativa, el
   ensayo, el periodismo, la biografa y la crnica de viajes. Ha escrito
   alrededor de 1.800 artculos de prensa y hoy lleva una columna virtual
   en El Espectador. Ha sido jurado de diversos concursos y ha obtenido
   varias condecoraciones durante sus 37 aos de labor literaria. Adems de
   los ya mencionados, ha publicado los libros Alborada en penumbra
   (novela, 1974), Alas de papel (prosa periodstica, 1977), Caminos
   (ensayos, 1982), Ventisca (novela, 1989), Biografa de una angustia
   (biografa de Germn Pardo Garca, 1994), La noche de Zamira (novela,
   1998), Humo (cuentos, 2000), El azar de los caminos (viajes, 2002),
   Laura Victoria, sensual y mstica (biografa, 2003) y Rfagas de
   silencio (novela, 2007).



=== Autorretrato con Frida      Ana Rosa Lpez Villegas ===================

A Frida le dio la gana de nacer tres aos despus de la fecha en la que su
madre la pari. No era el nimo superfluo y banal de las mozas que le
aaden destiempo a su vida y al inexorable paso de los das en su piel. A
Frida le mova el vendaval revolucionario de principios del siglo XX, el
halo sangriento y seero apenas romntico de las luchas liberadoras y de
reivindicacin patritica nacionalista de 1910 en contra del Porfiriato,
el rgimen dictatorial que el general Porfirio Daz iniciara en Mxico en
el ao 1876.

Hasta el ltimo de sus das y desde el primero en el que tuvo conciencia de
la Revolucin Mexicana de 1910, Frida decidi que su nacimiento tuvo lugar
en el ao de 1910, el 6 de julio de 1910; as se hizo hija adoptiva de la
recin nacida madre revolucin y mam de ella las mieles de la rebelda y
la liberacin que, en su caso, la acompaaron en cada pincelada que la
muerte le permiti deslizar sobre el plido lienzo de sus dolores, de sus
horrorosos sufrimientos y de sus amargos desamores. En respeto a su
revolucionaria voluntad de nacimiento, este homenaje cobiogrfico a los 100
aos que hubiese cumplido en estos das de no haber sido por los trgicos
accidentes que tanto el amor como el trfico mexicano le obsequiaron
durante su juventud.

Autorretrato con Frida o la senda que Frida me permiti y todava me
permite recorrer a su lado, admirndola y descubrindola cada vez un poco
ms, reencontrndola, revivindola, resucitndola... como amiga, como
amante, como Frida, la paloma a la que los colores de su vida nunca la
defraudaron para poder volar.

1997, principios de junio y de mi ltima vacacin como estudiante
universitaria, estaba a punto de partir al Chaco boliviano para llevar a
cabo mi trabajo de campo para mi tesis de grado. Durante una de mis
caminatas citadinas, casualmente encontr un aviso de papel pegado en
alguna pared informativa y abandonada de La Paz. Se anunciaba el inicio de
un taller de expresin literaria dirigido por un uruguayo, al que puedo
llamar con confianza Pipo y cuyo nombre verdadero es Washington Estellano.
Las inscripciones estaban abiertas y el da de inicio era, precisamente,
aqul al que le quedaban unas cuantas horas para expirar. No lo pens dos
veces. Me puse en camino en busca del lugar en cuestin. Para mi suerte, el
Espacio Cultural Creativo donde tendra lugar el taller se encontraba en
Sopocachi un entraable pedazo paceo, tierra de mis dominios durante
aquellos aos. Toqu el timbre y tras la reja que haca de puerta de
entrada, se extendi ante mis ojos un largo y angosto pasillo de cemento a
travs del cual vi salir la diligente y amable figura de Pipo. Le dije que
all estaba para hacer el taller, me invit a pasar y as empec mi primer
y nico taller de expresin literaria al que he asistido hasta la fecha. El
grupo era bsicamente femenino, todas mujeres, muchas bohemias, algunas un
poco locas, otras medio raras, un puado de geniales. Mi memoria me
traiciona con los nombres, pero no con las caras, casi estoy segura de que,
si las volviera a ver, las reconocera en seguida.

El taller era mi terapia, un escape acogedor y maravilloso en el que poda
hacer lo que ms me gusta: escribir. En la segunda o tercera sesin,
tertulia podra llamarle tambin, Pipo nos haba hablado de la obra de
Elena Poniatowska, la escritora mexicana, de nacimiento parisina y de
conviccin periodista. Interesada por conocer ms de Elena, le ped a Pipo
que me prestara alguno de sus libros. El nico disponible era una biografa
de Frida Kahlo un nombre para m desconocido hasta ese entonces escrita
por Poniatowska. Frida Kahlo? Sin tener un pice de idea comenc a leer su
biografa cuyas pginas devor en slo unos cuantos das, todava me
recuerdo con el libro cerrado y apretado contra mi pecho, llorando sin
consuelo y con amargura, tendida sobre el cubrecama de flores que yaca
silencioso y cmplice sobre m lecho. La ltima pgina de aquella primera
biografa signific el adis a la Poniatowska y el inicio de mi segunda
religin... Frida.

As te conoc, Frida, Friducha, mucho antes de la parafernalia inaudita que
los medios y los hombres han hecho de tu nombre, de tu dolor y de tus
sueos. As... sigilosa y serena, pero tambin cual furibundo enigma que me
sacudi todas las fibras. As aprend a reconocerte, tan hembra como
criatura, la nia Frida, la furia Frida, Frida... as, tan llena de esa
fortaleza sobrehumana a la que muchas veces acudo en acto de contricin por
el rosario de quejas que las minucias de la vida me obligan a espetar.

A partir de 1997 inici una verdadera persecucin bibliogrfica de Frida,
la busqu en libreras, en suplementos culturales de peridicos, en alguna
que otra actividad cultural. La Internet me era, por entonces, una
herramienta todava lejana a la que no le tena mucha confianza. Cada vez
que pensaba en ella, me pareca imposible que una mujer de esas magnitudes
hubiese existido de verdad. En sueos me imaginaba el timbre de su voz, la
espesura de sus cejas interminables y que a ella le gustaba dibujar como
una gaviota oscura y malagera circundndole los ojos; sus coloridos trajes
de tehuana, sus trenzas oscuras y recogidas en amarros que coronaban su
cabeza. En sueos visitaba su Casa Azul ubicada en Coyoacn, Mxico;
todava se me pone la carne de gallina nada ms pensar en posarme de frente
a uno solo de sus autorretratos. Este sueo lo es an, pero ya me he
prometido acabar con l a punta de ese viaje imprescindible que algn da
ser.

2001, principios del mentado siglo XXI, tuve la oportunidad de vivir en
Madrid y all volv a encontrarla. En una de las libreras ms grandes de
Espaa adquir buena parte de los libros de mi coleccin: biografas,
tratados breves de crtica plstica sobre su obra y la relacin con sus
conflictos interiores, recopilacin de imgenes y fotos de su vida: padres,
hermanas, amigos, novios, exposiciones, viajes, hospitalizaciones,
terapias, etc., y apologas femeninas que recuperan a la mujer Frida, antes
que a la artista entre otros. Uno de los que ms aoro es la reproduccin a
colores de su diario ntimo: puo y letra de Frida.

En Madrid asist dos veces a una obra de teatro sobre su vida, Frida, una
puesta en escena rstica y sentida que me dej en el mismo estado en el que
conclu la lectura de la primera biografa. La volv a ver en las tablas
del dramaturgo Humberto Robles en una obra bellsima titulada Frida Kahlo:
viva la vida, un despliegue escnico mayor y mucho ms elaborado que el
primero que apreci y sin embargo un tanto menos emotivo para la devocin
de mis lacrimales.

En Espaa fui, adems, desgarrado testigo de la severa y premonitoria
sentencia que la dramaturga mexicana Jesusa Rodrguez expresara hace
algunos aos: La globalizacin ha convertido a la pintora Frida Kahlo en
la Barbie del Tercer Mundo, ha fridatizado su imagen porque se vende en
llaveros, postales y camisetas..., en tazas como la que me sirve para
desayunar; en agendas, como la que conservo sin usar; en rplicas de sus
cuadros, como la que todava espera un lugar de privilegio entre las cuatro
paredes de mi hogar; en pendientes, como el que cuelga de mi cuello en da
especial. Fridomana, qu tristeza!, siento adems un poco de rabia,
otro tanto de impotencia, celos y un pellizco de vergenza, sobre todo
porque en uno de los caudalosos desbordes de mi niez que me resisto a
embovedar, la Barbie ocupa un lugar.

2002... la hereja continu. Salma Hayek actriz mexicana, una de las
tantas Barbies a la Hollywood hizo de Frida en una pelcula que desvanece
sin compasin la esencia de su vida y la magnitud de su obra, un guin que
en nada merece llevar el nombre de Frida, que la hace ver como a una mujer
embadurnada de desesperos amorosos y lsbicos, que nada muestra de su
ntima relacin con la muerte, del grotesco exorcismo de sus dolores a
travs de sus autorretratos. Me resist a verla con fiereza durante los
primeros meses despus del rimbombante estreno de la pelcula en las salas
de Madrid. Me negaba rotundamente a escuchar comentarios sobre el filme,
hasta que las primeras aberraciones terminaron por hartarme y decid ir a
verla sola para destilar a mis anchas el veneno que me produca ver las
insultantes curvas de la Hayek en un descolorido y fracasado intento de
Frida.

Todava habitando la incansable Madrid, el cantautor espaol, Pedro Guerra
me endulz el mal sabor de la pelcula con su cancin El elefante y la
paloma, he aqu las estrofas que ms a ella me saben:

      A Frida le duelen los huesos
      y mirndose al espejo pinta todo su dolor
      A Frida le duele la vida
      y aprendiendo de su herida llena todo de color
      Frida mir al elefante y empez a desdibujarse,
      pero nada le import
      Diego mir a la paloma y la am entre tantas cosas,
      entre el lienzo y la pasin
      Frida descansa en el lecho y se pinta hasta en el pecho
      con tal de sobrevivir

Joaqun Sabina, otro cantautor espaol, tambin le aadi a mi recin
recuperada dulzura otra pizca de Frida, a travs de su Bulevar de los
sueos rotos:

      Por el bulevar de los sueos rotos
      pasan de largo los terremotos
      y hay un tequila por cada duda.
      Cuando Agustn se sienta al piano
      Diego Rivera lpiz en mano,
      dibuja a Frida Kahlo desnuda.

2004, durante los primeros aprestos de la primavera europea, volv a saber
de ella. Esta vez en mi segundo destino de autoexilio: Alemania. Part de
Karlsruhe en direccin a una de las ciudades ms llamativas y visitadas del
sur de Alemania, Heidelberg, cuya renombrada universidad auspici la
exposicin Frida: mi vida, de la pintora alemana Renate Reicherts. La
exposicin no me disgust, la consider como un acercamiento diferente a
Frida, un recorrido a travs de un puente, un contacto con intrprete. La
obra de Reicherts plasmaba, con tcnicas mixtas y en formato breve (23 x 29
cm), diferentes composiciones de un mismo cuadro: Las dos Fridas, que Frida
pint en el ao 1939 y que de alguna manera recuerda a la amiga imaginaria
que la escuincla Kahlo frecuentaba en su fantasa durante los primeros aos
de su niez y cuando por entonces el dolor era para ella una dimensin
absurda y sin sentido. Las dos Fridas son el testimonio de una de sus
tantas crisis de escisin provocadas, sobre todo, por Diego Rivera, su
Diego, su nio, su yo.

Antes de que el 2004 se terminara de ir, la mitad de noviembre me susurr
otra vez su nombre. Como ya me haba ocurrido en otras ocasiones, me
enter, un da antes de que ya fuera demasiado tarde, del concierto que iba
a dar Lila Downs en el Tollhaus, un centro de actividades culturales de
Karlsruhe. Lo pens dos veces, se trata de la cantante
mexicano-estadounidense que interpret entre otras la famosa cancin La
llorona en la pelcula de Frida, quizs el nico detalle que apreci
positivamente de aquel rodaje para olvidar. Mi instinto me advirti que
deba dejarle a la duda su lugar y no se equivoc, no se equivoc! Lila
Downs me trajo de nuevo a mi Frida, aqu en la fra latitud del amargado
individualismo y la soledad patolgica. Despus de aquel concierto
inolvidable, tuve la oportunidad de entrevistarme con Lila y de cobijarme
con la sencillez de su clida personalidad, no era Frida, pero s alguien
que me haca sentirla con slo hablar. Repet la experiencia musical en el
verano del 2008, esta vez sin entrevista, pero con el mismo embeleso y la
emocin de estarle transmitiendo a mi segundo hijo anudado todava en mi
vientre mi pasin por Frida y, de alguna caprichosa manera, mi gusto por
la msica de Lila, quien se ha sumado ya a mi lista de mujeres indelebles e
imprescindibles que secundan de bien lejos a Frida.

2006, mediados del otoo en Alemania... finales de noviembre en el
calendario. Mientras disfrutaba de mis primeras lides de maternidad con mi
primognito, se apareci el azar para mandarme a un viaje inesperado.
Empujando el cochecito de mi nio comenc a conocer la pequea y remota
ciudad de Pforzheim en el sur de Alemania, all donde naciera en 1871 el
padre de Frida, Wilhelm Kahlo, aguillermado a la mexicana, ante la
dificultad que les ofreca a los lugareos la pronunciacin de su gracia.
Otra vez me desplegu pensando en ella, en el origen alemn de su nombre:
Frieden, que en castellano significa paz y que Guillermo Kahlo tuvo que
cambiar por Frieda ante la negativa de la autoridad civil mexicana de
registrar con ese nombre a una nia. Pforzheim... pienso en Frieda que
termin por ser Frida, en la disciplina heredada de su padre, en el gusto
que gracias a l adquiri por la fotografa, en su apellido y en ese
Pforzheim tan opaco e insignificante que sbitamente se ilumina y me
ilumina, que guarda un pedacito de su semilla y de su existencia, aqu en
la latitud de lo que ya se sabe.

2010, tengo casi una treintena de libros que amenazan con multiplicarse
repartidos en dos continentes, escritos en dos idiomas y con un nico
sentido: Frida. La mayora de ellos estn dedicados a su singular obra
pictrica y los menos a su pluma, porque Frida, la paloma, tambin fue a
su manera una exquisita escritora de epstolas, de prosa y de verso. Frida
escriba con palabra cariosa y acogedora... tan como ella, sin expresin
rebuscada ni frase compleja, nada comparado con la letra de su pintura...
que para eso haba tenido suficiente con el laberinto imposible y
caprichoso de su vida, de su cuerpo atravesado, de su columna partida, de
su maternidad abortada y de su rotundo amor por Diego, ese espantoso
elefante.

13 de julio de 2010, 56 aos han pasado desde que la Pelona te recogi de
tu Casa Azul y te llev para siempre, Frida. Y un poco ms de dos sexenios
desde que me convert a tu vida. Gracias, Frieden, por los 44 aos que a ti
te dieron la gana de tener a la hora de tu muerte, por tu pasin por la
vida, por tu valiente entrega al amor y de tus desafos irreverentes al
dolor... Donde quiera que vueles, gracias!

** Ana Rosa Lpez Villegas
   ana.lopez@gmx.net
   Escritora boliviana (Oruro, 1976). Licenciada en ciencias de la
   comunicacin social por la Universidad Catlica Boliviana
   (http://www.ucb.edu.bo; 1998). Desde los aos 90 se dedica al periodismo
   y a la literatura de manera independiente. Ha vivido y estudiado en
   Madrid (Espaa) y en Karlsruhe (Alemania), donde obtuvo dos ttulos de
   maestra: en accin poltica y participacin ciudadana, y en
   planificacin regional.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Sergio Romn Armendriz ===============================================
=== La poesa es una manera de vivir. Y morir      Augusto Rodrguez ======

      Sergio Romn Armendriz (Guayaquil, Ecuador, 1934). De 1951 a 1962
      frecuent las ciencias sociales (Universidad de Guayaquil), la
      poltica revolucionaria en el Ecuador (URJE) y la potica modernista
      (Club 7, con Carlos Benavides, Ileana Espinel, Gastn Hidalgo y David
      Ledesma). De 1975 a 1979 estudi artes escnicas y flmicas en
      Mxico, praxis que aplic en sus cursos de produccin escrita y
      audiovisual en la Universidad de Costa Rica. Cuaderno de canciones y
      Arte de amar fueron su aporte a la lrica parnasiano-simbolista (1959
      y 1960). Funcin para butacas fue su aporte al teatro experimental
      (1973). El guin del largometraje ecuatoriano-mexicano Nuestro
      juramento, acerca de la vida y las canciones de Julio Jaramillo, fue
      su aporte al cine para pblicos amplios (1980). Sus 67 artculos
      incluidos en la pgina 15 de La Nacin de Costa Rica fueron su aporte
      al prosema, un periodismo encabalgado con la literatura (1985-1995).
      Para agencias internacionales, SR ha servido algunas consultoras de
      signo temporal en el rea de la comunicacin, faena que lo retorn
      otra vez a sus primeras ciencias sociales. En www.sergioroman.com
      est resumiendo, hoy, sus experiencias pedaggicas por medio de
      bitcoras.

Sergio, cundo y por qu empiezas a escribir poesa?

Al igual que en el ftbol callejero despus de mis fintas de mozalbete con
la pelota de trapo, pretend empezar, en 1951, durante el curso final de mi
bachillerato en el Colegio Nacional Vicente Rocafuerte, deseando resumir,
en versos, las lecciones que sobre los presocrticos nos obsequi el doctor
Manuel de J. Real en su ctedra de Introduccin a la Filosofa, e
intentndolo al amparo de las lecciones de Literatura Universal con las
cuales el maestro J. J. Pino de Ycaza (miembro menor de la Generacin
Decapitada quien conserv su cabeza mucho tiempo), nos aproxim al
simbolismo y al parnasianismo decimonnicos recitndonos en francs a los
lderes de esos movimientos, sobre todo, al tro vertebral: Baudelaire,
Rimbaud y Verlaine, y traducindolos de inmediato al espaol, y
comentndolos. As aprend a oxigenarme dentro de una caldera siempre a
punto de explotar. Sin embargo, la iluminacin se dio a mediados de ese
perodo cuando conoc al tambin estudiante David Ledesma Vzquez (ambos
procedentes de 1934), en la imprenta del establecimiento, como referir en
prrafos posteriores. Pero, quiz, cultiv mi curiosidad (luego adiccin y
hoy, esquema del vivir-morir) desde el primer grado de primaria. Comento. A
mis seis aos apenas cumplidos (1940), sin ningn aderezo previo porque an
eran desconocidos los jardines de infantes, inici mi educacin en el
Cristbal Coln, colegio salesiano ubicado all por los antiguos
astilleros. Siempre las palabras impresas y sus sonidos me llamaron la
atencin (y el sabor agridulce de algn fruto breve) y el aroma de los
libros y de los cuadernos nuevos. Iba cuantas veces poda a la prefectura
en donde vendan los tiles escolares, slo a respirar ese ambiente. An,
hoy, adems de la computadora, uso lpices ms que bolgrafos, saudade de
la infancia. Y me encantan las negras pizarras de madera para dejar correr
all trazos de tiza blanca. (An persigo grosellas lejanas, semillitas...).
Semillitas (metfora de su funcin) fue el texto de ese primer grado
bsico. An lo recuerdo. Era ms ancho que alto, formato apaisado, y luca
figuras inocentes, letras, slabas, vocablos. Su textura gruesa y spera
quiero adivinarla todava pegada a mis dedos que de tanto recorrer sus
hojas volvieron irreconocible el lmite en donde ellas terminaban y
comenzaba yo. Pero no slo rememoro el libro. Recuerdo en la pgina 34:
Con el canto de los gallos / el labriego despert..., imagen que tres
lustros despus encontr transustanciada en el Romance de la pena negra
de Lorca: La piqueta de los gallos / cava buscando la aurora.... As
empez mi amorosa lid con y contra las voces sueltas o trenzadas en
prrafos y en escenas. Sin embargo, la epifana se produjo en la imprenta
del Colegio Vicente Rocafuerte, en 1951, en medio de la fragancia de tintas
de diversa especie y del ruido de los primeros linotipos y las charlas con
los ltimos y viejos obreros socialistas descendientes de los sucesos del
15 de noviembre de 1922 (fecha del bautizo con sangre de la clase obrera
del Ecuador); all, en ese clima premonitorio nos conocimos David Ledesma y
yo, ambos provenientes de 1934 y comprometidos en ese lugar y hora con la
confeccin de la seccin literaria del peridico juvenil Nosotros y con
algunas ideas parecidas a las grosellas rojas. Otra coincidencia
significativa. De ese instante se precipit una ola cotidiana potica
poltica que todava encrespada contina fluyendo entre 1951 y 1962 y hoy,
2010, porque, aunque ese reloj y ese paisaje ya pertenezcan a nuestra
historia criolla, frente a las imprecisiones filtradas quin sabe cmo, por
Internet, la red de redes, no me queda ms remedio que aventurar mi versin
de testigo y coprotagonista, uno de los pocos sobrevivientes que an navega
con la pluma en su odisea mnima. En esa tarea estoy. Concluyo. Hay algo
que se puede descifrar en la gnesis de toda vocacin creativa y crtica y,
agrego, hay mucho de duende, indescifrable, segn Lorca. Tal vez, una
dosis de azar y otra de misterio. Y una severa y tenaz disciplina para
domesticar el lenguaje que, por naturaleza, es indmito e inasible, agua
que se escurre entre los dedos. Ira pura.

Qu poetas son tus referentes y cules son tus autores de cabecera?

Prefiero hablar de los poemas que impactaron mi nima, ms que de poetas.
Y la impactaron porque de sbito asomaron mi mortalidad, a la eternidad,
fugazmente. Con esta premisa espigar, al pairo, siete referencias:

  I. Abedules de Robert Frost, aplica la metamorfosis del espacio gracias
     a la transfiguracin retrica de la realidad externa e ntima, pues se
     disfruta y se padece soando que es un nio quien mueve los ciclpeos
     rboles en las crueles noches del invierno septentrional, y no las
     tempestades, precipitando hacia el suelo del bosque y tapizndolo con
     un cobertor de hielo despedazado que semeja la infinita cpula de
     cristal de los cielos.

 II. taca de Konstantin Kavafis, merodea por el instante fugitivo y por
     el sintagma prisionero dentro del tono conversacional sin la prisa de
     conquistar ninguna parte cantando de manera parecida a la tonada de
     Vicente Fernndez cuando nos empinamos algunos tragos (pues an yo me
     los tomo con prudencia): Ms que llegar primero, hay que saber
     llegar, astucia humansima de Ulises superior a la furia del nico
     ojo del semidis Polifemo.

III. La cancin de la vida profunda de Porfirio Barba-Jacob, resume la
     aspiracin a la destreza escritural pues en seis cuartetos capta y
     proyecta seis estados de nimo, cada uno coronado con una doble seal
     de la cruz de venablos esdrjulos que se curvan y terminan aleteando a
     los pies de Nuestra Seora la Muerte, motivo de la sptima y ltima
     estrofa de ese bajorrelieve lrico.

 IV. Vicente Huidobro exhorta, en su Arte Potica, al lirida, pequeo
     dios lo llama, para que en vez de exaltar la gracia efmera de la
     rosa, la haga florecer en cada lnea mientras juega al Ajedrez con
     ese J. L. Borges matemtico, el del adjetivo exacto y certero de ese
     inimitable binomio de sonetos suyos con jugadores en rincones graves
     y con reyes postreros, torres homricas y peones ladinos..., para
     concluir extendiendo la guerra del universo al multiverso y de l al
     aleph anterior al bing-bang. De all, la pregunta conclusiva e
     inicitica: Qu dios detrs de Dios la trama empieza de sueos y
     agonas..?.

  V. Annimo, aquel rito oriental que impregna, del odiar y del amar, el
     mismo elemento modificado apenas por el arribo de alguien a quien,
     aunque se extraa, ya no se espera: Odio la lluvia porque roba las
     flores del jardn... pero t llegaste, y am la lluvia cuando te
     quitaste la tnica empapada. Es la sugerencia, fuego del arte. Es el
     macho preparando con un cuchillo alargado una ensalada de frutas
     cromticas y fragantes que llaman macedonia, mientras la hembra
     semivestida o mediodesnuda desde el alfizar sonriente lo contempla en
     la cinta 9 semanas y media, de tal modo que no se necesita babosear el
     coito obvio con sus jadeos y sus majaderas. La ensalada es la cpula.
     Basta!

En fin, resonancias del smbolo y del parnaso de cuyo lampo dual y nico,
nunca he deseado huir.

S que fuiste miembro-fundador del Club 7 de Poesa. Cmo naci Club 7?
Quines realmente eran? Qu recuerdos tienes de esa poca?

Con practicismo y desenfado, cierta cifra de jvenes en 1953 conformamos
un equipo para compartir nuestro vino existencial y nuestro ego ntimo y
nuestro pan social (las tres sortijas del grupo) por medio de recitales
radiofnicos y suplementos periodsticos y etcteras afines. De all el
marbete: Club 7 (1954). Pero dos amigos, cada uno por su cuenta y en
distinto momento, antes de echar a volar la antologa, decidieron
separarse, uno, Miguel Donoso Pareja, para priorizar su narrativa, y el
otro, Carlos Abade Silva, para priorizar su msica. Quedamos cinco adictos
al simbolismo y al parnasianismo. La concordancia aritmtica exiga que nos
llamemos Club 5... pero nuestra aficin a la numerologa y a la metfora
en donde 2 ms 2 nunca dan 4, hizo que Carlos Benavides Vega, Gastn
Hidalgo Ortega, Ileana Espinel Cedeo, David Ledesma Vzquez y este
servidor, Sergio Romn Armendriz, decidisemos mantener el nmero
cabalstico.

En 1960 dimos a luz Tringulo, David, Ileana y Sergio. (Gastn se haba
encerrado en su bohemia y Carlos en sus investigaciones histricas.) Ahora,
solitario sobreviviente, estoy afinando mis composiciones dispersas con un
santo y sea que sea, a la vez, pragmtico y hednico y tico: Uno del
Club 7. La unidad de estilo exige tambin un sentido de serialidad desde
la clave individual al conjunto. Y viceversa. Fascina la gradacin: siete,
cinco, tres, uno. Nada!

S que publicaste el libro Arte de amar, en Tringulo, en el ao 1960,
junto a David Ledesma Vzquez e Ileana Espinel Cedeo, qu me puedes decir
sobre esta publicacin?

Arte de amar fue un poemario esculpido a fragmentos y en filigranas
relampagueantes entre diversas cpulas con la misma pareja proletaria de
entonces, ceremonial cumplido en modestos hoteles de paso y en una
residencia de El Dorado capitalino y en un palomar de la portea calle de
Escobedo que alquilamos gran parte de 1959 mientras naufragbamos entre los
sucesos contestatarios y sanguinarios del 2 y 3 de junio de ese ao, y yo
preparaba y obtena mi licenciatura en Ciencias Sociales en la Facultad de
Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil y, de paso, degustaba una
segunda mencin con mi Cuaderno de canciones en el primer Concurso Nacional
del diario El Universo, cuyos tres premios epnimos, en su orden,
pertenecieron a Hugo Salazar Tamariz, Csar Dvila Andrade y Hugo Mayo.
(Fue un honor para mis 25 aos de edad caer vencido por maestros que,
aunque me derrotaron, a la vuelta de las generaciones y en secreto, siento
que el mximo laurel tambin es mo. Y es del Club 7. Un par de semestres
antes, David me haba precedido con su Gris, segunda mencin en el
Concurso Internacional de la revista Lrica Hispana, Caracas, 1958). A
igual estacin pertenecen y son de parecidas circunstancias Cuaderno de
canciones y Arte de amar, que ostentan idntica factura
estilstico-ideolgica. En el Cuaderno..., 27 estrofas de siete versos cada
una, signadas con las letras progresivas del abecedario. En Arte..., 13
estrofas, dem, marcadas con progresivos nmeros. En conjunto, una liturgia
clsica de introduccin y desarrollo y desenlace, en cada cuerpo y en los
dos reunidos. El poder del amor total vence lo imposible cuando el hijo
nos sorprende como el final de un viaje. He aqu el tema. Slo los
diferencian las 27 musas del Cuaderno... frente a la nica de mi Arte de
amar. Y los epgrafes de diversa estirpe. La amistad une lo que el oficio
separa, facilitando as la constitucin automtica de ese Tringulo pues
antes de entendernos ya nos adivinbamos y, de ese modo, casi sin
prembulos, cada uno aport un ttulo gemelo en calidad pero antpoda en
timbre social, existencial e ntimo: Dirase que canto (Ileana), Los das
sucios (David) y Arte de amar (Sergio). Yo, sin presumir de dibujante que
no lo soy, pero aficionado a la geometra desde la escuela, bosquej unos
tringulos en distintas posiciones rgidas, el de la portada general y el
de las tres portadillas internas. La Casa de la Cultura del Guayas difundi
el libro de inmediato. Eran otros tiempos.

Has escrito teatro, cine y poesa, en cul de estos gneros te sientes
ms cmodo y por qu?

Repito lo que todos sabemos. Poesa no es slo acomodar filas fraternales
y columnas dispersas, con rima o sin ella, o ensayar prosemas y otras
rebeldas. La poesa es una manera de vivir. Y morir. Reza Gheorghiu acerca
de la seda legtima que surge del sacrificio de ese mnimo ser que la
produce pero que, al hacerlo, se extingue convertido en esos hilos fuertes
y luminosos. Sin embargo, sentencia: Maana no habr poesa en ninguna
parte porque las fbricas de plstico y los aparatos que industrializan la
imaginacin, la habrn eliminado y sustituido, se lamenta el culpable de
La hora 25, al clausurar su Diario de un poeta (Pars, 1949).

Exageracin o verdad? Y, el cine en estado puro no ser el vicario de la
poesa? No lo es, ya? Tres ejemplos: El regreso del padre prdigo
(Zvyagintsev, 2003), Todo va bien (Goddard, 1972), El sptimo sello
(Bergman, 1956).

De all que no tenga que decidir entre gneros, sino entre tonos que corren
de lo sublime a lo pattico y de lo grotesco a lo maravilloso y de lo
vecinal a lo didctico atravesados por el eje del mal y del bien. A esta
constelacin de tonos aplicables a gneros en pugna, me gusta llamar
mirada intuitiva que flota por encima del texto y del contexto. Y los
matrimonia. Me siento cmodo cuando logro establecer esa mirada. En caso
contrario, no.

Qu me puedes decir al respecto sobre tu propia potica?

Asumo la potica a la manera de un intento de imbricar estilo e ideologa,
buscando que sta sea, en s, estilo, y, ste, en s, sea ideologa,
entendiendo por tal lo que el texto predica del contexto, lo cual sintetizo
en el siguiente albur: cmo se debe enfrentar o cortejar la vida-muerte
(en lo existencial, en lo ntimo y en lo social)? Y cmo no se debe
hacerlo? Con esta perspectiva, la ideologa corresponde a la sustancia del
mensaje y a su consistencia en cuanto a la carga significativa de realidad
o de contexto que deja transparentar el texto por medio de la fantasa y la
arquitectura de las formas que constituyen el estilo. De este modo, la
Belleza con mayscula, valor supremo de la Esttica, poco tiene que ver con
lo bonito o con lo agradable. Slo tiene que ver con la intensidad del
sismo heredero del caos siempre y cuando imponga, al fin, un logos, un
orden. Esto conquista, verbigracia, David Ledesma Vzquez en Los das
sucios (Tringulo, Guayaquil, Casa de la Cultura, 1960). Gracias al espejo
paralelo del cine, se enfatiza que la oscuridad debe iluminarse y el
silencio debe provocarse en el laboratorio porque el registro fisiolgico
es diferente al registro fotogrfico, y es diferente la captacin por el
magnetfono que por el odo. Si no se procede as el resultado ser manchas
en vez de oscuridad, y siseos en vez de silencio. Extendiendo este dato a
la potica, debemos aceptar que el tratamiento de lo absurdo exige su
propia lgica. Y el de la violencia, en la poltica, su propia serenidad.
As percibo mi canon, nunca un ser logrado, siempre un ser en trance o,
mejor, un ser insatisfecho mutndose en un insatisfactorio deber ser.
Siempre.

Cuntame sobre tu vida en Costa Rica, a qu te dedicas? Sigues
escribiendo?

Existencia discreta de profesor pensionado, familia grande a la que
jugando llamo Romn(tica). Acudo de repente a un grupo de aficionados al
arte y atiendo consultas de gente joven por medio del correo electrnico
aunque slo sea un precarista de la tecnologa. Ayudan a consumir mi escaso
tiempo, inevitables cuestiones de salud relacionadas con hiperplasias
prostticas, endodoncias y acfenos, malestares propios de la edad, nada
graves pero cabrones. S. Escribo cada da un tro de horas persiguiendo la
rima de sueos y papeles reencontrados y dispersos por viajes y lecturas.
En punto, contino intentando sobrevivir entre una mnima pero suficiente
dignidad material y una hasta donde pueda mxima apetencia intelectual.

Qu opinin tienes sobre la literatura ecuatoriana? Qu autores
recomendaras?

Ser ecuatoriano es un orgullo pero, en la bolsa de los valores
internacionales, sufrimos una injusta depreciacin. Asignatura pendiente es
ajustar aspectos de imagen y mercadotecnia. Incluso, yo debo ponerme al da
en literatura tan variada por medio de blogs y fuentes virtuales (esta
misma Buseta...) donde fluyen informacin directa y saludable que los
manuales y tratados tardarn en incorporar. Por eso, con esta apostilla,
acotar de manera indirecta la pregunta, anotando algunos ttulos (de
libros y acontecimientos) que balancearon mi madurez sobre el columpio que
une y separa el tramo final del bachillerato con el inicial tramo
universitario, circunscritos ambos a ese Guayaquil de 1949 a 1953, en
donde, medio milln de seres sestebamos por el da entre la ra de
poderosa agua dulce an sin puentes y los esteros marineros del Barrio
Garay o Puerto Liza, y titilbamos por las noches entre los cerritos de
Santa Ana o la serpenteante calle colonial Numa Pompilio Llona y el Camal o
la estacin general de los tranvas elctricos. Y los cito sin rango ni
jerarqua conforme, en este momento, visitan mi memoria (por algo ser): I.
El montubio ecuatoriano, de Jos de la Cuadra (ensayo
literario-sociolgico); II. Las cruces sobre el agua, de Joaqun Gallegos
Lara (novela de la vanguardia poltica); III. La romanza de las horas, de
Ernesto Noboa y Caamao (poemas modernistas); IV. Anhelo y pasin de la
democracia ecuatoriana, del doctor Alfredo Vera y Vera (tesis
jurdico-poltica); V. Charlas sobre materialismo histrico, del doctor
Manuel Agustn Aguirre y del doctor Juan Isaac Lovato (introduccin al
marxismo) y Charlas sobre materialismo y psicoanlisis (Marx y Freud), del
doctor Humberto Salvador (quien, adems, me present en la antologa del
Club 7); VI. Dejad que muera el odio, de Toms Pantalen (poemas); VII.
Tnel iluminado, de Pedro Jorge Vera (poemas); VIII. Cuaderno de bitcora,
de Rafael Daz Ycaza (poemas); IX. El teatro en su hogar (dirigido por
Enrique Wilford del Ruiz, en Radio El Telgrafo); X. Se conocieron en
Guayaquil, de Paco Villar (largometraje ficcin); XI. Comentarios del
Momento (revista de la populista Concentracin de Fuerzas Populares, CFP,
dirigida por el doctor Carlos Guevara Moreno, siendo su secretario el
doctor Jos Hanna Musse y su principal redactor el profesor Luis Cornejo
Gaete); XII. Carnet de la emigrada, poema que su autor, Csar Andrade y
Cordero, ley en un recital de 1951 en La Casona, auditorio donde en otra
ocasin un tratadista uruguayo, scar Valdovinos, present La cuestin
boliviana, charla acerca de la revolucin nacionalista de 1952, y donde
Juan Jos Arvalo, ex presidente de Guatemala, denunci en 1953 los
peligros que afligan a la revolucin nacionalista de 1944, y XIII. La gira
de la compaa argentina de teatro Francisco Petrone, con La muerte de un
viajante, de Arthur Miller, en el Olmedo o en el Parisiana, en 1951, lo que
deriv a nuestra secta hacia el original y a su traduccin y adaptacin
radiofnicas y hacia la atenta vigilia y descubrimiento gozoso de la
versin flmica. Sin estos ingredientes creo que hubiese sido un abogado
ms en los tribunales del pas, profesin que no me disgusta. Denunci un
tema, para mi tesis doctoral La Revolucin como fuente de Derecho, que no
fue aceptado y, luego Del juicio de excepciones, que s lo fue, pero los
acontecimientos se precipitaron y ahogaron este plan.

He escuchado en numerosas ocasiones que supuestamente la poesa slo la
leen y la consumen los mismos poetas, crees que es as? Cmo crear
mecanismos para que la poesa llegue a otros sectores de la sociedad, pero
sin que pierda su parte radical o subversiva?

En lo tctico, debemos luchar por cimentar una comunidad real de
aprendizaje y lectoescritura del espaol (en la costa) y del
espaol-quichua (en la sierra). El bilingismo con el ingls nos est
matando. Est conducindonos al callejn sin salida de un bimudismo idiota
y degenerado, un spanglish castrante. Este pobre instrumental no alcanza
a veces ni para babosear la simple aritmtica de un titular del diario,
menos para saborear la golosina algebraica del poema. De all que se diga
en broma y en veras: Si me lees, te leo, o Esta procesin es slo para
obispos. Debemos constituir ya una Asociacin Internacional de Usuarias y
Usuarios del Idioma Espaol que resista los embates y las ambigedades de
la Real Academia, asunto a desenvolver en otra oportunidad pero del cual
tengo colocadas algunas bitcoras en mi pgina web. En lo estratgico,
propongo aplicar la tcnica llamada el otro lado de la luna que hemos
visto desplegada en la televisin cotidiana mostrndonos un vaso cuyo
lquido cubre slo la mitad. Cmo llamarlo: vaso medio vaco o vaso medio
lleno?. Depende de la perspectiva. Depende de lo que entendamos por
poesa. Si entendemos por poesa slo un conjunto de versitos diabticos o
rabiosos con hormigas y bebedizos, el pblico quedar circunscrito al clan.
Pero, si entendemos por poesa el rayo clsico en cuanto concentracin,
ritmo y sugerencia de la imagen en movimiento dentro de una extensa e
intensa circulacin e intercambio de medios y formatos desde los
tradicionales hasta los tecnolgicos, hoy, este arte disfruta de un pblico
cada vez mayor desde el corto publicitario hasta el cine en tercera
dimensin. Pero, en este caso, como t sealas, corremos el riesgo de ganar
extensin y perder radicalidad. Sin embargo, es un riesgo asumible que debe
monitorearse y evaluarse constantemente. Anexo un estrambote certificando
que cada vez es ms palpable constatar que la poderosa mirada intuitiva del
ser, del paisaje y de las cosas, est huyendo o emigrando (para siempre?)
de los folletos de lneas rimadas o sin rima para hospedarse en espacios y
en tiempos sociales, ntimos y existenciales ms perturbadores y
pentagrmicos. Acaso a Gheorghiu le asista en parte la razn cuando afirma
que maana no habr poetas ni en Pars ni en ninguna parte. Pero el autor
rumano falla cuando identifica la extincin del gen-poeta fsico con la
desaparicin del gen-esencia de la poesa. Maana no habr ni poemas
convencionales ni de vanguardia. Es cierto, acaso. Pero habr cine en
estado puro.

Actualmente en qu proyectos literarios ests?

Estoy pastoreando tres procesos simultneos: Guayaquil, fuego sin tregua,
paisaje poltico y potico y cotidiano de nuestra ciudad en el lapso
1951-1962. El otro es un trabajo sobre los escenarios josefinos, tambin
adelantado en mi web, cuyo apellido provisional es largusimo: Desmemorias
o casi-olvidos de un ocioso espectador de teatro en Costa Rica (desde
1962). El tercero es la recopilacin de mi quehacer lrico, por dicha breve
que publicar con el nico grafito factible: Uno del Club 7. Dejar sueltos
en la red mis apuntes pedaggicos atinentes a teatro, literatura y cine.
Cuando los concluya, calculo unos 17 meses, espero que an tenga oxgeno
para agarrar una mochila y una tarjeta Visa y darme una vuelta por todo el
Ecuador embarcado en tu (o en nuestra) Buseta de Papel. Y de la vida.



      Balada para una tarjeta postal

      Saltan fosfricos peces
      en el sueo nos unimos a veces
      entonces recuerdo tu cintura
      que aprendi la leccin de las frutas
      y mi boca te busca
      aunque ya no me beses.
      De la puerta cerrada
      nadie tuvo la culpa:
      acaso no fue nada.
      O acaso fue la lucha.
      O el exilio. O los meses.



      La nube en el calabozo

      Amiga
      vamos al surco que es hora de la siembra:
      enterremos la raz de la risa
      y olvidemos afuera la rosa de la pena.
      Amiga
      vamos al ro que es hora de la pesca:
      enterremos la red de la alegra
      y olvidemos afuera el pez de la tristeza.
      Amiga
      vamos al sueo es hora de la niebla:
      enterremos nuestras manos unidas
      y la nave del llanto olvidemos afuera.
      Porque es hora del amor amiga ma
      porque es hora del pueblo y su contienda:
      enterremos las viejas agonas
      y encendamos las esperanzas nuevas.



      Biografa del puerto

      Fantasma de ojos rubios. Tu melena de muelles
      despeina el huracn sonmbulo.
      Tus callejones ebrios se tuercen en vaivenes.
      La lluvia te borra con sus piernas de charco.
      Un collar de faroles apenas te dibuja.
      Y con el humo azul te saludan los barcos.
      Naciste como el viento capitn. Y las algas.
      En la geometra tremenda del ocano.
      Desde entonces derramas tus caminos salobres.
      Capturas los ltimos luceros atrasados.
      Recoges la filuda bufanda de la niebla
      Y todas las agujas opacas del cansancio.
      En tu clima puntual de evasin y abandono
      el adis siempre empina sus cuadernos amargos.

** Augusto Rodrguez
   elfrancotirador79@hotmail.com
   Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios
   Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004),
   Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos
   aparecen en varias antologas locales y del extranjero. Ha obtenido el
   Premio Nacional de Poesa David Ledesma Vsquez (2005), el Premio
   Nacional Universitario de Poesa Efran Jara Idrovo (2005) y Mencin de
   Honor en el Concurso Nacional de Poesa Csar Dvila Andrade (2005). Es
   el fundador del grupo cultural guayaquileo Buseta de papel.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Anlisis de convergencias poltica, sexual y textual ==================
=== en la denuncia de la naturaleza del poder =============================
=== al interior de El beso de la mujer araa, de Manuel Puig ==============
=== Ana Vernica Guerrero Galvn ==========================================

A pesar de las revoluciones en el campo de la literatura, la novela sigue
cumpliendo con una funcin consignadora de los procesos de la realidad a
travs de diferentes tcnicas estticas, incluso al desatarse la crisis del
cuestionamiento de las estructuras de la realidad que contiene a su vez la
reevaluacin de los mismos mecanismos de cuestionamiento. La novela de
Manuel Puig no es una excepcin en este sentido y aunque los crticos no
logran concertar un acuerdo sobre si la novela posterior al fenmeno
literario de los aos sesenta manifiesta cambios que la diferencian de
forma significativa debido al cambio de temticas y su tratamiento, la
exploracin esttica y tcnica de la escritura, lo cierto es que en El beso
de la mujer araa se percibe esa problemtica que pone en tela de juicio no
slo la explicabilidad de la disposicin novelstica, sino de la
determinacin de las categoras prescriptivas (verdad, moralidad, justicia,
etctera).

Por tanto, la principal intencin de este ensayo es demostrar que la novela
de Manuel Puig, El beso de la mujer araa, est configurada por un cruce de
coordenadas de diferente naturaleza que a su vez representan la pretensin
trasgresora de su autor a las estructuraciones impositivas: muy evidente en
la lucha poltica e ideolgica contra el rgimen totalitario argentino,
totalizador e interno en el conflicto por la categorizacin sexual y
revelador en el plano textual (primero, la extraeza ante la incorporacin
del texto de estructura dramtica en el gnero novelstico y despus, en un
plano ms profundo, el cuestionamiento sobre la naturaleza de las
relaciones tendidas entre autor y lector). Como el lector puede adivinar,
la determinacin de este objetivo establece la estructuracin de variables
a desarrollar en el trabajo.



La lucha revolucionaria es una lucha por la conciencia: el cine y la crisis
de la representacin histrica.

En la historia de Argentina, el golpe de estado de 1955 contra la dictadura
peronista es sin duda un punto clave para una transformacin cultural
decisiva. En palabras de Roberto Ferro:

      Mientras el peronismo estuvo en el poder, la oposicin era el lugar
      comn a partir del cual se construa el punto de convergencia de las
      ms diversas lneas del pensamiento intelectual; una vez derrocado
      surge una necesidad de relectura que si bien es, asimismo, un rasgo
      unnimemente compartido, muestra una marcada diversidad y moviliza
      los conflictos latentes, atenuados hasta entonces por la
      confrontacin dominante (1).

Para 1976 (2), ao de publicacin de El beso de la mujer araa, la sucesin
constante de golpes de estado y autoproclamas gubernamentales de
liberalizacin, justicia y verdad, han sin duda tomado parte en el cambio
percibido no slo en Argentina, sino a lo largo de Latinoamrica, donde el
fracaso del enfrentamiento radical y el marxismo ya se adivina, ms que en
la lucha armada, al ser absorbidos en infraestructuras tan solidificadas e
inconsecuentes como los sistemas a los que se buscaba dirimir. Por tanto,
no hay duda de que, en el recrudecimiento de la dictadura, la incredulidad
general ante los ideales y el desencanto se maximizan, lo cual, adems de
dejar en un rido paraje a la resistencia revolucionaria, incide en el caos
de la diversidad de conflictos y la representacin de stos, como puede
verse registrado en la novela de Puig.

Los personajes de El beso..., Valentn Aguirre y Luis Alberto Molina,
pueden ser fcilmente abstrados en dos de esas alternativas diversas (y
adversas) de vivir la crisis de la realidad de Argentina en 1970. El
primero, un preso poltico a quien durante su estancia en la prisin se
aplica una serie de experimentos de tortura de los que el mismo personaje
sospecha, es un ser con alta conciencia poltica y social cuyo motor de
resistencia radica en la reflexin intelectual y la integracin activa en
grupos de accin con fines de materializacin de los idearios marxistas
(3). Es este rasgo precisamente el que lo opone inicialmente a Molina,
hombre homosexual juzgado por corrupcin de menores con una imaginacin
desbordada y gusto por melodramas cinematogrficos, pues para Valentn la
pasin de Molina, lejos de ser ingenua, es perniciosa, primero en cuanto lo
lleva a olvidar una primordial responsabilidad histrica, despus, debido a
la prdida de criterio poltico que, frente a la fantasa del celuloide,
relega al plano de lo intrascendente el cuestionamiento fundamental sobre
la verdad de las cosas, clave de la autonoma para Valentn: Todo me lo
aguanto, porque hay una planificacin: est lo importante, que es la
revolucin social, y lo secundario, que son los placeres de los sentidos
(Puig 29).

Esto ltimo explica la diferencia entre las visiones crticas que ambos
presos tienen de las pelculas, pues para Molina, espectador directo no
slo de la historia, sino de la magia de los efectos visuales y sonoros,
los filmes valen por las historias de amor, las heronas femeninas bellas
y elegantemente vestidas, las ambientaciones lujosas o exticas y la
msica, y constituyen por tanto un placer ms que esttico, de un
sensualismo hedonista. Valentn, en cambio, es un escucha en una celda
oscura para quien la fascinacin de Molina se reduce a elementos
perifricos de la historia, evidencia constante del aparato ideolgico que
lo engendra. La discusin por la pelcula de propaganda nazi es ilustrativa
de esta tensin, pues mientras que para el primero, la manipulacin del
partido alemn es patente, pero secundaria ante el vestuario, los actores,
la msica y las locaciones (pero si a m me gusta porque est bien hecha,
aparte de eso es una obra de arte, vos no sabs porque no la viste [Puig
57]), para Valentn es difcil obviar, en el anlisis sociolgico que
realiza inconscientemente a todas las cosas, la presencia de un discurso de
dominacin y supremaca, disimulado s, pero por esto mismo ms peligroso,
pues es capaz de convertir el argumento de la dominacin en algo
placentero.

No obstante, no es en la lucha ideolgica de Valentn donde el lector de El
beso de la mujer araa encuentra la denuncia mxima de la crisis del
pensamiento y la necesidad de trasgresin, sino paradjicamente, en la
fantasa flmica de Molina, pues absorbida la realidad por otra mucho ms
vvida (la del cine) (4), los acontecimientos histricos que suceden sin
que los hombres participen de ellos, aislados como estn en la cpsula de
la celda, pierden profundidad objetiva. Al iniciar la novela, Valentn
defiende su sufrimiento como una responsabilidad cvica (evita consumir la
comida preparada por Molina, escucha con escepticismo sus historias, se
abstiene incluso de la imaginacin del sexo), pues en la reclusin, su
estoicismo es la nica accin permisible para proseguir una lucha que ha
progresado sin l en el exterior. Conforme la novela avanza, cabe sealar,
la vulnerabilidad de ambos personajes florece y la amistad se estrecha en
lo sexual y espiritual, el contagio entre ambos hombres se vuelve
inevitable. El mundo exterior llega a desvanecerse, la vida se resume a las
pelculas contadas, a los encuentros nocturnos, las necesidades ms
bsicas. De no ser por las entrevistas entre Molina y el director de la
prisin, el lector podra convencerse de la posibilidad de una serie
interminable de noches para estos hombres.

Lo cierto es, sin embargo, que el poder est ah para probar su existencia
(5) y ni Valentn ni Molina pueden eludir su pertenencia a la estructura
opresiva que los retiene en la celda (el descubrimiento de la participacin
del ltimo en una conspiracin para el debilitamiento y tortura de Valentn
es prueba fehaciente de ello). Es incluso copartcipe en la creacin de la
fantasa, pues, no funciona como catalizador en la relacin de esos
hombres la presin de un deseo oculto y sus intermediarios? De qu otros
motivos si no del recrudecimiento de la represin nace la necesidad de la
evasin fantstica? (6). Este poder, el menos mencionado, el annimo, es en
realidad el amo de los designios, de la libertad, de la verdad, de la vida
y la muerte y la novela, al sealar su ausencia aparente, en realidad se
inscribe al examen de las encrucijadas de la modernidad y los avatares del
deseo utpico de la Amrica Latina del siglo pasado (7). Con todo, tal vez
es necesario proseguir el anlisis en un segundo plano donde se pone de
relieve una necesidad de trasgresin ms profunda y reveladora en cuanto se
relaciona a un tema de gran intimidad, como lo es el estudio de las causas
de la homosexualidad y sus implicaciones en el desarrollo de los personajes
y al novela.



La revolucin de la sexualidad: la concrecin del polimorfo sexual

El asumir la identidad sexual se inscribe, sin duda, dentro del campo de lo
individual. No obstante, hay elecciones que pueden arrojan al individuo a
un estado de marginacin, pues si las categorizaciones prescriptas has
permanecido hasta entonces visibles, nunca es tan patente el alcance de su
poder como en el momento de la exclusin, es decir, en el momento de
declarar su supremaca. Las preguntas surgen: es este orden natural? Es
definitivo? Quin lo ha impuesto como nico? El anlisis de una
inteligencia oculta tras la determinacin de las posibilidades de lo sexual
fue sin duda una de las investigaciones ms arduas en el campo de la
psicologa y la sociologa en la dcada del setenta y es uno de los ejes de
la propuesta de trasgresin ms importantes planteados por la novela de
Puig.

William Foster, en Sexual Textualities: Essays on Queer/ing Latin American
Writing, hace notar que en Latinoamrica, de una forma muy particular, la
identidad sexual se ha visto transformada en una de las muchas dimensiones
de la identidad poltica del individuo (8); es en realidad una observacin
que puede ayudar en el anlisis de un personaje como Molina en quien se
intensifica el anlisis de los esquemas de dominacin sexual preponderantes
(de organizacin binaria), para el cual el homosexual representa una
subversin radical, pues su sola existencia es un desafo a la
predeterminacin de las posibilidades de identidad sexual. En El beso... se
observa que el estado jurdico no ha enjuiciado a Molina por ser
homosexual, sino por la inconsecuencia de su deseo. Esto, adems de indicar
que el castigo recae en la satisfaccin del deseo, ya es indicio del
estigma social que extiende la aberracin del individuo homosexual de lo
legal a lo moral, con lo cual la concrecin de la identidad sexual de
Molina, ms que ser un delito, es materia de pecado.

Lo extrao entonces es que Molina sea el ms fuerte defensor de una
organizacin que lo repele. Por el contrario, ante la imposibilidad de
encajar naturalmente en uno de los dos roles impuestos, se decanta por el
femenino y explica: Pero si un hombre es mi marido, l tiene que mandar,
para que se sienta bien. Eso es lo natural (Puig 233). El lector,
auxiliado con las notas cientficas al respecto, descubre que en realidad
Molina, tal vez en la infancia se ha descubierto incapaz de sentirse
satisfecho con el rol del progenitor de su mismo sexo, el padre (tal vez
ausente, tal vez represivo), con lo cual desva su atencin hacia el modelo
opuesto, la madre. Esta figura materna de la novela sin duda corresponde
con el estereotipo de la figura femenina en Latinoamrica, de la cual
Molina ha aprendido a travs de un lento proceso de observacin e
imitacin, la actitud pasiva de la sumisin. Es un proceso completado con
la emulacin de clichs de heronas femeninas de la pantalla (sensibilidad
extrema, llanto continuo, martirizacin, ademanes delicados, gusto por el
vestido) y otros aprendidos durante la crisis de la indefinicin sexual
(espritu sumiso, conservador, amante a todo coste de la paz...
perpetuacin de la propia marginacin) (9), que constituyen al hombre
afeminado y sensualista de la novela (10).

Pero Valentn, de quien se ha demostrado un compromiso analtico de las
estructuras de la realidad y el orden, una vez superados los escollos de la
incompatibilidad de pensamiento poltico y ante la incapacidad de proseguir
activamente con la revolucin social, encuentra en su relacin con Molina
el problema de la categorizacin sexual tanto o ms poltico. Es un hombre
de ideales, que aunque manifiesta un disgusto inicial casi machista ante el
afeminamiento de Molina, poco a poco descubre la faceta de s que ha estado
en contacto con modelos femeninos fuertes (Martha, la chica revolucionaria)
en el nivel intelectual, afectivo y social, en relaciones que desprecian
directamente la vinculacin hombre-mujer por medio del matrimonio, el
mecanismo ordenador de la sexualidad por excelencia (11), y que a su vez
permiten a Valentn comprender la alienacin sexual de Molina.

Por supuesto, esto no se da de manera inmediata o deliberada, sino dentro
del espacio limitado y propiciador de convivencia que es la prisin. Es
notable, por ejemplo, que conforme la tortura de Valentn se intensifica,
lo hace tambin la imitacin femenina maternal de Molina (lo alimenta, lo
limpia, lo arrulla con historias) y al revelarse su participacin en la
tortura, pareciera incluso que su mvil fuera conducir a su compaero a un
paraje de vulnerabilidad ms femenina de modo que, como l, se permita
sucumbir a la magia del cine y otros placeres. Si la seduccin de Molina es
efectiva o no, lo cierto es que en su desarrollo progresivo se gesta una
serie de transformaciones en su compaero: la reticencia inicial a ser
atendido con comodidades desaparece casi al mismo tiempo en que comienza el
relato suprimido sobre sus relaciones sentimentales y deja de lado el
hbito del estudio por el vicio de las pelculas, a las que critica cada
vez menos. Todo converge en la noche en que, tras el anuncio de la
liberacin de Molina, los presos se entregan a una primera relacin sexual,
descrita por Valentn (para Molina y s mismo) como una expresin de
gratitud ms que una entrega de pleno convencimiento.

No obstante, los encuentros sexuales se repiten y el cambio iniciado en
Valentn, ya inminente, lo devuelve a la reflexin crtica. Enfoca su
preocupacin, como se puede imaginar, en el rol de lo espurio femenino
asumido por Molina y la insistencia por la perpetuacin de un esquema
organizativo que lo define como anmalo. Valentn, quien percibe la
profundidad de esta problemtica, presiona a Molina en diversas ocasiones
para llevarlo a la reflexin:

      Bueno, esto es muy ntimo, pero ya que quers saber... la gracia
      est en que cuando un hombre te abraza, le tengas un poco de miedo.

      No, eso est muy mal. Quin te habr puesto esa idea en la cabeza,
      est muy mal eso.

      Pero yo lo siento as.

      Vos no lo sents as, te hicieron el cuento del to los que te
      llenaron la cabeza con esas macanas. Para ser mujer no hay que ser...
      qu s yo... mrtir. Mir... si no fuera porque debe doler mucho te
      pedira que me lo hicieras vos a m, para demostrarte que eso, ser
      macho, no da derecho a nada (Puig 234).

El lector atento encuentra en seguida una explicacin al disgusto de
Valentn: su lucha, la de la denuncia de las estructuras opresoras
invisibles, se encarniza en el terreno de lo sexual, en donde el modelo
dictatorial parece haberse transubstanciado, pues la figura masculina (sin
duda la semilla del dictador) slo satisface a su contraparte y al sistema
mismo si exhibe su cualidad de violencia y dominacin, en tanto la femenina
es estereotpicamente sometida o, como dice Valentn, martirizada. No
obstante, mayor motivo de frustracin es descubrir a Molina (12) tan
inconsciente (voluntariamente, adems) en el terreno de la dominacin
sexual, como lo ha sido antes frente a la pelcula de propaganda
antisemita. Es la evidencia viva del procedimiento del poder, que trabaja
por implantar en la entidad sometida la idea de la naturalidad de la
dominacin y la segregacin, pero el grado ms terrible y ms efectivo de
este acoplamiento es cuando logra, ms all de la aceptacin pasiva, un
deseo, una necesidad de imposicin.

Qu informacin al respecto aportan las explicaciones cientficas anexas a
la narracin? Aunque a lo largo de la novela se ha mantenido el debate
respecto a las causas de la homosexualidad y sus respectivas refutaciones,
es hasta la narracin de El regreso de la mujer zombi, cuando el
maternalismo de Molina provoca la ira de Valentn, que aparece mencionado
por primera vez el concepto de la perversidad polimorfa del nio o el
polimorfo sexual que Freud define como una etapa primaria de sexualidad
indefinida o bisexualidad en el desarrollo del ser humano que debe
suprimirse con el crecimiento del nio y la definicin heterosexual. El
hecho de que esta definicin seala a la homosexualidad como un estado de
subdesarrollo y conduzca a la reafirmacin del esquema imperativo
heterosexual de lo normal, lleva posteriormente a tericos como Marcuse o
Theodore Roszak a abogar por una posibilidad radical: la verdadera
revolucin de la sexualidad es slo posible con la derogacin del binomio
sexual, que no es sino otra de las adecuaciones que el sistema de
dominacin impone. Esto no slo implica la desaparicin del macho
prototpico y del elemento femenino inferior, sino el regreso al ser
bisexual primordial, es decir, el individuo antes de ser condicionado a
elegir una de las dos categorizaciones posibles. En las palabras precisas
de Elas Miguel Muoz:

      Es Valentn, el revolucionario, el de la postura ideolgica
      maniquesta, quien como resultado de su relacin con Molina sufre una
      transformaci6n que permite liberar la mujer que lleva adentro. Si
      para Molina hombre y mujer son categoras inviolables, Valentn
      sugiere la posibilidad de un ser a la vez masculino y femenino. Es
      Valentn, el macho revolucionario, el que subvierte el discurso
      patriarcal judeocristiano y se convierte en el portavoz de la utopa
      representada por la isla paradisaca sofiada del ltimo captulo de
      la resurrecci6n del impulso original de disfrutar del cuerpo en su
      totalidad y de concebir el goce sexual como un fin en s mismo (13).

No es desde esta perspectiva la entrega de Valentn a Molina una nueva y
definitiva clase de sacrificio? El hombre que ha soportado la tortura
encuentra en el placer homosexual la posibilidad de transformacin que ha
fracasado con la lucha revolucionaria y que justifica el ofrecimiento de su
cuerpo. Pero el cambio es tal que, al derogar las barreras de la
sexualidad, ha desaparecido el motivo de horror y sufrimiento y la puerta
al goce sexual pleno ha quedado libre.

Para determinar si es o no exitoso, es necesario considerar, pues hasta
ahora se ha obviado, que la transmutacin planteada arriba, en la ilusin
de la ficcin novelstica, sucede frente a dos nicos testigos, de los
cuales, slo en el individuo en el cual se gesta el cambio hay un asomo de
consciencia. Con esto, la accin liberadora de Valentn est predestinada
al fracaso, sobre todo tras la muerte de Molina y lo que parece ser la suya
propia. La realidad, sin embargo, es que la intimidad de los personajes ha
sido violentada y la lucha liberadora pretende su trasgresin mxima fuera
de los lmites de lo textual, en el individuo solitario que asiste con
igual arrobamiento a las narraciones de Molina, que descifra silencios y
sintetiza o incluso verbaliza las transformaciones mudas de Valentn,
cuando cree que nadie lo mira. A decir verdad, es posible que no pueda
comprender que le ha sido impuesta una tarea, que su participacin activa
en el experimento literario ha comenzado con su intromisin y que ha sido
requerido a formar parte de la ltima trasgresin de la novela.



Novela dialgica abierta y aditamentos tericos: la denuncia de la
autoridad textual en los experimentos novelsticos de Manuel Puig

La divisin de gneros literarios tradicional se remonta a la antigedad
clsica con el modelo aristotlico que, entre otras cosas, establece a
stos como entidades definidas e intransigibles, una percepcin sin duda
reforzada por los avances del estructuralismo a inicios del siglo XX (14).
No obstante los experimentos ms osados de la vanguardia literaria, en esa
misma poca comienzan a desarrollar propuestas cuyo objetivo es
precisamente la perversin de las estructuras y, en suma, la revitalizacin
del los instrumentos literarios. La intencin de la novela de Manuel Puig
al respecto es evidente, pero el alcance de sus logros puede ser
insospechado.

El primer motivo de extraamiento es tal vez el ms fcil de sealar porque
ha representado un problema a la crtica literaria desde hace tiempo. El
desafo al gnero novelstico en la obra de Puig se afinca en dos factores:
la composicin preponderadamente dialogada y el juego metatextual de las
notas al pie. Son problemticas en el sentido de la novela tradicional pues
ninguno de estos instrumentos incluye dentro de s a la voz narrativa, si
consideramos que el narrador est principalmente diferenciado de la voz de
los personajes y las aclaraciones tericas incluidas por el autor/editor
del texto son producciones discursivas ajenas y previas a esta misma voz.
Esto no puede sino suscitar preguntas al investigador. Es posible hablar
de la desaparicin de la voz narrativa en la novela de Puig? De ser cierto,
qu significa esto para la comprensin global de la novela? Representa a
su vez la inclusin de anexos tericos una reafirmacin de la
problematizacin de la novela?

El beso de la mujer araa abre con la conversacin entre Molina y Valentn
sobre la pelcula de la mujer pantera y, como Mario Goloboff (15) bien
nota, este inicio marca una pauta continuada hasta la separacin de los
personajes: el lector se familiariza con el modo diferenciado de habla
entre uno y otro preso, de manera que guas como las etiquetas del guin
teatral se hacen innecesarias en la lectura. Esta es una primera pista de
gran utilidad, pues si bien el texto dramtico se ve complementado en la
representacin, la lectura de una novela de estructura dialogada [permite]
que el lector conozca a los personajes sin mediacin o interposicin
alguna, directamente, a travs de lo que piensan (reflejado en lo que
dicen) (16) y le imponen, adems de la actividad lectura, la
caracterizacin de los personajes por estos mismos medios.

ste es slo el inicio de las nuevas obligaciones del lector de la novela
(ms all de la obra de Puig, en su denominacin genrica). De acuerdo al
propio autor: Whenever I write, Im always thinking of the reader. I write
for somebody who has my own limitations. My reader has a certain difficulty
with concentrating, which in my case comes from being a film viewer (17).
Puig, por tanto exige de cualquiera que se acerque a su obra ms que una
capacidad de decodificacin, una correspondencia en habilidades (y
cualidades como acervo cultural y cinematogrfico, una comprensin de la
tcnica literaria y el uso de herramientas estticas), para la asignacin
de significado a la obra. De manera paradjica, esa exigencia se maximiza
para la comprensin de las supresiones de lo escrito:

      Valentn... si quers, pods hacerle lo que quieras, porque yo s
      quiero.

      ...

      Si no te doy asco.

      No digas esas cosas. Callado es mejor.

      Me corro un poco contra la pared.

      ...

      No se ve nada, nada en esta oscuridad.

      ...

      Despacio.

      ...

      No, as me duele mucho.

      ...

      Despacito, por favor, Valentn (Puig 210).

El lector, que ha proseguido el juego propuesto desde la introduccin de la
novela, en este momento se enfrenta por primera vez al reto de una
resolucin tan inverosmil que tal vez sin percibirlo pone ante el texto
todos los elementos con los que cuenta para la interpretacin: experiencia
personal, conocimiento del lenguaje y los artificios literarios,
imaginacin. Y, al hacerlo, no entra en posibilidades de equiparacin a
ese autor descrito por Foucault, ms que el creador original del siglo XIX,
un mero conducto de la funcin discursiva y producto ideolgico? Despus de
todo, Puig no slo niega la gua de la interpretacin narrativa y propicia
el silencio en el dilogo, sino que establece el final abierto como nuevo
desafo: S, y yo le pregunto por qu es que llora y en un primer plano
que ocupa toda la pantalla al final de la pelcula ella me contesta que es
eso lo que no se sabe, porque es un final enigmtico, y yo le contesto que
est bien as, que es lo mejor de la pelcula porque significa que... y ah
ella no me dej seguir, me dijo que yo quera encontrarle explicacin a
todo (Puig 268).

El experimento de Puig con la novela no es sino una de las dimensiones a
explorar de la problematizacin de los modelos autoritarios y la bsqueda
de la revitalizacin sintagmtica en la trasgresin perpetua del orden
mismo. Despus de todo, al considerar la observacin de Paul Dixon sobre la
no incidentalidad de la cercana entre autor (author) y autor-idad
(author-ity) (18) y recordar el auge de los estudios del discurso del poder
en la dcada del setenta, el investigador puede advertir sin extraeza la
convergencia por similaridad entre el objetivo de la denuncia en el plano
textual con el del discurso social y poltico y el de lo sexual al interior
del texto.

Pero el xito total de la accin nulificadora del control del texto es, por
desgracia, imposible. Como se ha mencionado antes, la inclusin de
informacin terica como notas al pie de la novela, en disposicin no
arbitraria, ya induce al lector a sospechar una senda invisible, donde la
comprensin de los hechos de lo ocurrido es incompleta sin la explicacin
cientfica. Y aunque el comentario est ausente, la organizacin de la
informacin y su vinculacin a partes especficas del texto (como ya se ha
mencionado, el lector est informado sobre el concepto del polimorfo
sexual mucho antes del primer encuentro carnal entre Molina y Valentn) es
tan poco azarosa como la relacin entre las pelculas narradas y las
fantasas de los personajes: In the repudiation of the controlling voice,
which paradoxically cannot cease to claim for itself... Puig becomes
identified as the originator of the words of others, as the proprietor of
authorless styles, which nonetheless seem to find their perfect author in
his writing (19).

Este es sin duda el intento de ruptura ms violento que se demuestra en la
novela de Puig: el autor, en su lucha contra la tirana, descubre que la
abolicin total del poder reclama el abandono de la autoridad que la
tradicin misma le ha impuesto como creador de discursos, de ficciones.
Entonces calla, anuncia su desaparicin, pretende ceder la supremaca a
quien ha permanecido largo tiempo subestimado y pasivo, el lector. Pero la
produccin textual persiste para ser interpretada y por tanto persiste la
falsedad del artificio, donde ni al silencio se le reconoce como el mutismo
absoluto (20).

Al anlisis no hace falta sino agregar algunas consideraciones integradoras
finales. En primer lugar, es necesario recordar las palabras de Puig cuando
habla de una novela escrita para ser comprendida, al momento de interpretar
los temas y las intenciones de El beso de la mujer araa, como algo ms que
un testimonio documental de los cambios en la conciencia de la realidad, de
la cual el intelectual latinoamericano es intrprete y traductor en la
ficcin de la novela. No obstante, y como se ha observado en la primera
parte del ensayo, en el procedimiento de consignacin de Puig se evidencia
una transformacin cuya explicacin esencial se encuentra en la pertenencia
a una poca diferente, tal vez identificada con la postmodernidad, y a los
sucesos de la historia social, cultural y poltica de Argentina durante ese
periodo. En lugar de la descripcin de los horrores de la dictadura, el
autor ofrece, como en una ensoacin, la conversacin de dos hombres
antitticos, pero unidos por la prisin, la tortura poltica y personal y
sobre todo, la fantasa del cine, con lo cual demuestra que ms difcil que
interpretar el discurso de lo visible, es detectar la verdad en lo
invisible, en lo inefable.

Esto no es sino el planteamiento de la serie de incitaciones propuestas por
Puig. El estudio de la relacin entre el rgimen controlador y la
determinacin de lo sexual, concretamente en la analoga del ncleo
falocntrico entre el totalitarismo militar y el machismo en Latinoamrica,
devuelve al investigador a una lucha por la identificacin de los
mecanismos disimuladores del poder, contra la implementacin del discurso
annimo que se hace pasar por natural en los individuos a los que oprime.

Sin embargo, de las revoluciones propuestas en el desarrollo de los
acontecimientos de la novela, slo la trasgresin del modelo autor-lector
tiene un potencial transformador significativo. A diferencia de Valentn,
cuerpo por el que cruzan todos los martirios, las ideas, los
descubrimientos y la consciencia, el lector es libre no slo de la prisin,
sino del espacio de lo ficticio, est inserto en una realidad funcional.
Aunque, para ser ms preciso, al permitir sobre s la impregnacin de los
resultados del experimento literario, entra a formar parte de otro sistema
represivo. Es cierto que Puig ha luchado, con su silencio, contra la propia
autoridad, y ha fracasado de tal forma que, por el contrario, ha visto
reafirmada la imposicin de su retrica, de sus elecciones, en los espacios
de interpretacin que concede al lector, consignado desde el inicio de la
lectura con la responsabilidad de la correcta decodificacin de los
signos en medio de la desperdigacin textual. Pero tambin ofrece una
promesa: de completar la tarea de lectura, de comprender el esfuerzo, ms
que de liberacin, de concientizacin, Puig abre la posibilidad de una
contemplacin del lector sobre s mismo como miembro de una cultura,
entidad poltica y social e individuo sexuado, para que as cuente con la
capacidad de asumir la empresa de la demolicin de categorizaciones que lo
restringen y, sobre todo, para que se integre activamente al
cuestionamiento de la realidad en la que vive. En este sentido, la
propuesta de Puig en El beso de la mujer araa va ms all de la utopa de
la sexualidad, como indicaba Elas Miguel Muoz: es una utopa total, de lo
social, de lo cultural, de lo poltico y, en ltima instancia, la utopa
del texto.



Fuentes consultadas

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  FOSTER, David William. Sexual Textualities: Essays on Queer/ing
   Latin-American Writing. Austin: University of Texas Press, 1990.

  FOUCAULT, Michel. Historia de la sexualidad: la voluntad de saber.
   Primer tomo. Mxico: Siglo XXI Editores, S.A. de C.V. 2007.

  GOLOBOFF, Mario. Puig, el camino de la oralidad. Elogio de la mentira:
   diez ensayos sobre escritores argentinos. Buenos Aires: Ediciones
   Simurg, 2001.

  REBOUL, Olivier. Lenguaje e ideologa. Mxico: Fondo de Cultura
   Econmica, 1986.

  SHAW L., Donald. La fbrica de la memoria. La crisis de representacin
   en la novela histrica latinoamericana by Peter Elmore. Hispanic
   Review, Vol. 66, N 4 (Autumn 1998). University of Pennsylvania Press.
   Consultado el 12/11/2008 en JSTOR Database:
   http://www.jstor.org/stable/474875.

  TORRES CABALLERO, Benjamn. Review on Discurso utpico de la sexualidad
   by Elas Miguel Muoz. Hispanic Review, Vol. 57, N 3 (Summer 1989).
   University of Pennsylvania Press. Consultado el 15/11/2008 en JSTOR
   Database: http://www.jstor.org/stable/473620.

  Teora de la literatura de los formalistas rusos. Antologa preparada
   por Tzvetan Todorov. Dcima edicin. Mxico: Siglo XXI Editores, 2002.

  WYERS, Frances. Manuel Puig at the Movies. Hispanic Review. Vol. 49,
   N 2 (Spring 1981). University of Pennsylvania Press. Consultado el
   15/11/2008 en JSTOR Database: http://www.jstor.org/stable/472810.



Notas

 1. FERRO, Roberto. La literatura en el banquillo. Walsh y la fuerza del
    testimonio. Historia crtica de la literatura argentina: La irrupcin
    de la crtica. Dirigida por No Jitrik, volumen dirigido por Susana
    Cella. Buenos Aires, Argentina: Emec Editores, 1999. p. 125.

 2. Es necesario anotar el vnculo existente entre la publicacin de una
    novela crtica de la represin militar argentina y el golpe de estado
    del mismo ao que lleva al poder a Jorge Rafael Videla que sumergira
    al pas en un estado de terror ante la censura violenta, la ola de
    desapariciones y otra serie de crmenes contra los derechos humanos
    hasta 1981, ao de su deposicin a cargo de la Cmara Federal.
    CALVEIRO, Pilar. Poder y desaparicin. Los campos de concentracin en
    Argentina. Buenos Aires: Colihue, 2001.

 3. Mis ideales... el marxismo... y ese placer lo puedo sentir en
    cualquier parte, ac mismo en esta celda, y hasta en la tortura. Y esa
    es mi fuerza. PUIG, Manuel. El beso de la mujer araa. Biblioteca
    Contempornea. Mxico: Editorial Debolsillo, 2005. p. 30. Esto no es
    poco si se considera en grado de represin a intelectuales que lleg a
    existir durante el rgimen, como las largas listas de censura a obras
    literarias (de Neruda y Garca Mrquez, Saint-Exupry entre otros), la
    publicacin de los manuales Cmo reconocer la infiltracin marxista en
    las escuelas y Conozcamos a nuestros enemigos, adems de la censura del
    Diccionario Salvat y la Enciclopedia del Saber, por considerarse que
    ambas obras cumplen la funcin expresa de ofrecer al estudiante (... )
    un lxico definitivamente marxista, mediante la utilizacin de palabras
    y acepciones que, lejos de corresponder fielmente a los significados
    propios de la lengua, tienden a sustituir estos por otros que responden
    y son tpicos de esa ideologa. CALVEIRO, Pilar. Poder y desaparicin.
    Los campos de concentracin en Argentina. p. 125.

 4. Movies have a powerful effect on us because the photographic
    reproduction of the material world is put at the service of wishes and
    fantasies. The impression of reality is much greater in film than in
    novels, plays, or figurative painting because we are plunged directly
    into the imaginary [... ]. By relying on our memories of film, a text
    might almost make us forget that we are reading instead of seeing.
    WYERS, Frances. Manuel Puig at the Movies. Hispanic Review. Vol. 49,
    N 2 (Spring 1981). University of Pennsylvania Press. p. 163.
    Consultado el 15/11/2008 en JSTOR Database:
    http://www.jstor.org/stable/472810.

 5. La ideologa difusa, explica Olivier Reboul, es precisamente aquella
    que justifica al poder en vigencia, es inconsciente y no se expresa ms
    que cuando se ve cuestionada, lo cual no es sino resultado de un
    esfuerzo previo por transformar la posesin en propiedad, la
    dominacin de hecho en autoridad de derecho, la que asegura la
    obediencia sin recurrir a la coercin fsica. Es pues, annima, dado
    que traduce o pretende traducir el consentimiento de todos. Y es normal
    que sea polmica, puesto que todo poder se ejerce contra uno u otros
    poderes (de resistencia) que lo amenazan o cuestionan. REBOUL,
    Olivier. Lenguaje e ideologa. Mxico: Fondo de Cultura Econmica,
    1986. pp. 23-24.

 6. Ferro agrega en su ensayo: Esa variedad conflictiva y polmica que
    manifiestan los diferentes modos de interpretacin [... ] tiene un
    trazo trasversal que articula los distintos dispositivos puestos en
    juego para la reflexin, por estar fundados, casi sin excepcin, en la
    extrapolacin de marcos de pensamiento que en su continuidad y
    exacerbacin son antes una afirmacin de las convicciones e imaginarios
    en torno de los cuales constituyen sus respectivas identidades, que una
    elaboracin intelectual de la nueva situacin planteada. FERRO,
    Roberto. La literatura en el banquillo. Walsh y la fuerza del
    testimonio. p. 125. Esto sin duda es determinante en la crisis de la
    representacin de la que habla Elmore, en cuanto al cuestionamiento de
    si, en la reflexin de la novela del Postmodernismo o PostBoom, existe
    la posibilidad de expresar una verdad histrica. SHAW L., Donald. La
    fbrica de la memoria. La crisis de representacin en la novela
    histrica latinoamericana by Peter Elmore. Hispanic Review, Vol. 66,
    N 4 (Autumn 1998). University of Pennsylvania Press. p. 15. Consultado
    el 12/11/2008 en JSTOR Database: http://www.jstor.org/stable/474875.

 7. SHAW L., Donald. La fbrica de la memoria. La crisis de representacin
    en la novela histrica latinoamericana by Peter Elmore. Hispanic
    Review, Vol. 66, N 4 (Autumn 1998). University of Pennsylvania Press.
    p. 15. Consultado el 12/11/2008 en JSTOR Database:
    http://www.jstor.org/stable/474875.

 8. En una sociedad donde el esquema de dominacin desde tiempos
    precoloniales ha sido esencialmente patriarcal: literary descriptions
    of alternative sexuality in the Latin American context are
    predominantly political in nature, reflecting the resistance of the
    individual to patriarcal constructs such as dictatorship. A esto sera
    conveniente sumar la observacin de Foster acerca de la crisis de la
    masculinidad en la ficcin argentina gestada en los aos del Peronismo
    (1940-1960), cuyo modelo dictatorial lleva a una heterosexualidad
    compulsiva. FOSTER, David William. Sexual Textualities: Essays on
    Queer/ing Latin-American Writing. Austin: University of Texas Press,
    1990. p. 120.

 9. Anneli Taube, citada por Puig en El beso de la mujer araa. Biblioteca
    Contempornea. Mxico: Editorial Debolsillo, 2005. p. 202.

10. Como Michel Foucault seala, desde el siglo XIX, el homosexual ha
    llegado a ser un personaje: Un pasado, una historia y una infancia, un
    carcter, una forma de vida; asimismo una morfologa, con una anatoma
    indiscreta y quizs misteriosa fisiologa. Nada de lo que l es in toto
    escapa a su sexualidad. FOUCAULT, Michel. Historia de la sexualidad:
    la voluntad de saber. Primer tomo. Mxico: Siglo XXI Editores, S.A. de
    C.V. 2007. p. 56.

11. Producto del control de la burguesa victoriana, la familia conyugal es
    el aparato de control de la sexualidad, la absorbe por entero en la
    seriedad de la funcin reproductora... dicta la ley la pareja legtima
    y procreadora. Se impone como modelo, hace valer la norma, retiene el
    derecho de hablar. FOUCAULT, Michel. Historia de la sexualidad: la
    voluntad de saber. Martha, la amante de Valentn en su juventud,
    retrata perfectamente la tensin debido la represin del sexo en la
    familia burguesa (A Jane Randolph la criaron para ser seora de su
    casa), que finalmente la lleva a la repulsin del modelo que se le ha
    impuesto con tanta firmeza: Vio claro que si tena un hijo ella misma
    no iba a poder madurar, no iba a poder seguir una evolucin. Su
    libertad iba a quedar limitada. PUIG, Manuel. El beso de la mujer
    araa. p. 45.

12. A la correspondencia del personaje de Molina con el estereotipo del
    homosexual descrito por la doctora Taube, debera aadirse la existente
    entre ste y el trmino de Human underdevelopment que Pamela
    Bacarisse toma en prstamo a Alfred J. MacAdam, para la descripcin de
    personajes recurrentes en el nuevo contexto de la novela argentina y,
    especficamente, en las novelas de Puig, carentes de criterio,
    sofisticacin y caracterizados for their readiness to accept role
    models, particularly those which seem to offer an easy escape from
    harsh reality (which is in fact inescapable) into the world of dreams.
    Se trata de una condicin ms permanente y psicolgica que su
    contraparte, el economic underdevelopment, aunque ambos florecen en
    sociedades where poverty, lack of education and social and political
    oppression are rampant. DUNCAN J., Ann. Review on The Necessary
    Dream: A Study of Manuel Puig by Pamela Baricasse. The Modern Language
    Review. Vol. 85, N 4 (Oct. 1990) Modern Humanities Research
    Association. Consultado el 15/11/2008 en JSTOR Database:
    http://www.jstor.org/stable/3732755.

13. TORRES CABALLERO, Benjamn. Review on Discurso utpico de la
    sexualidad by Elas Miguel Muoz. Hispanic Review, Vol 57, N 3
    (Summer, 1989). University of Pennsylvania Press. Consultado el
    15/11/2008 en JSTOR Database: http://www.jstor.org/stable/473620.

14. Tan slo basta leer los comentarios tericos de Welleck y Warren sobre
    la novela (clasificacin del narrador, elementos estructurales de las
    formas picas, unidades de tiempo, espacio y persona) a la que llaman
    narracin del mundo privado en tono privado (p. 481), o los
    principios estructurales de diferenciacin entre nouvelle y novela de
    Victor Sklovsky (p. 127) para darse cuenta de que la supervivencia del
    trmino depende de la capacidad de una obra de reunir un nmero de
    cualidades que la inscriban al gnero, y que al mismo tiempo dejan
    fuera muchas de las posibilidades de renovacin ms revolucionarias del
    siglo XX. Teora de la literatura de los formalistas rusos. Antologa
    preparada por Tzvetan Todorov. Dcima edicin. Mxico: Siglo XXI
    Editores, 2002.

15. GOLOBOFF, Mario. Puig, el camino de la oralidad. Elogio de la
    mentira: diez ensayos sobre escritores argentinos. Buenos Aires:
    Ediciones Simurg, 2001. p. 130.

16. BAQUERO GOYANES, Mariano. Estructuras de la novela actual. Barcelona:
    Editorial Planeta, 1970. p. 47.

17. CORBATTA, Jorgelina. Brief Encounter: An Interview with Manuel Puig.
    Translated and adapted by Ilan Stevens. The Review of Contemporary
    Fiction. Fall, 1991, Volume 11. p. 1. Es sano adems recordar que en su
    propuesta Obra abierta, Umberto Eco ya haba advertido la necesidad de
    cautela para el manejo del trmino en cuanto a las condiciones para el
    lmite de la interpretacin: En el fondo, la forma es estticamente
    vlida en la medida en que puede ser vista y comprendida segn
    mltiples perspectivas, manifestando una riqueza de aspectos y de
    resonancias sin dejar nunca de ser ella misma... Todo goce es as una
    interpretacin y una ejecucin, puesto que en todo goce la obra revive
    en una perspectiva. ECO, Umberto. Obra abierta. Traduccin de Roser
    Berdagu. Tercera edicin. Barcelona: Editorial Ariel S.A. 1990. p. 34.
    Por otra parte, en Seis paseos por los bosques narrativos, enfatiza la
    importancia de mantener presente el concepto de lector implcito,
    ligeramente separado del lector modelo, que es un conjunto de
    instrucciones texturales, que se manifiestan en la superficie del
    texto, precisamente en forma de afirmaciones u otras seales, y lo
    pone frente a la explicacin de Wolfang Iser en The Act of Reading: El
    concepto de lector implcito es, por tanto, una estructura textual que
    anticipa la presencia del receptor... Sin necesariamente definirlo.
    ECO, Umberto. Seis paseos por los bosques narrativos: Harvard
    University, Norton Lectures 1992-1993. Trad. Helena Lozano Mireles.
    Barcelona: Editorial Lumen, 1996. pp. 23-24.

18. DIXON, Paul B. Decentering, a discipline: Recent Trends in Latin
    American Literary Studies. Latin American Research Review. Vol. 31, N
    3 (1996). The Latin American Studies Association. p. 211. Consultado el
    15/11/2008 en JSTOR Database: http://www.jstor.org/stable/2503890.

19. DIXON, Paul B. Decentering, a discipline: Recent Trends in Latin
    American Literary Studies...  p. 212.

20. Como variacin de esa misma aversin hacia los estereotipos y la
    insuperable impotencia para eludirlos se observa tambin la
    desconfianza hacia todo tipo de pronunciamiento, una desconfianza a la
    inflacin natural del discurso, una actitud de rebelin contra el abuso
    o la ingenuidad de creer que la verdad est en las palabras [... ] el
    recelo es doble y se justifica: recelo hacia la inutilidad del decir,
    pero un igual recelo hacia su contrapartida semejante, hacia los
    riesgos que corre quien renuncia a hablar (p. 17). BLOCK DE BEHAR,
    Lisa. Una retrica del silencio. Barcelona: Siglo XXI Editores, 1994.
    Frente a la falacia del escritor comprometido por creer que la
    palabra es accin, surge un nuevo engao: el del autor que cree que el
    silencio lo es, pero ms que suya, del lector. En realidad, desde la
    lectura de Eco hemos comenzado a sospechar que la construccin del
    silencio en el texto sorprende al autor en su pretendida retirada slo
    para descubrir que ni aun desendolo puede abandonar su papel
    impositivo.

** Ana Vernica Guerrero Galvn
   av.guerrero1788@gmail.com
   Ensayista mexicana (Veracruz, 1988). Estudiante de la licenciatura en
   letras espaolas en el Tecnolgico de Monterrey (http://www.itesm.mx).



=== Presencia negra en poemas y cuentos de Rubn Daro ====================
=== Nydia Jeffers =========================================================

La denuncia de la historia injusta sufrida por la raza negra se aplica a la
de la raza hispana con la influencia colonialista de Estados Unidos en sus
poemas ms polticos, pero hay otros poemas erticos que contienen una
ideologa a favor del negro. Richard Jackson afirma que Daro ha observado
al negro desde el punto de vista esttico y etnogrfico (413), pero ms
all de ser preciosista y torremarfilista, la poesa rubendariana incluye
poemas exticos y tnicos que demuestran su afn por saber y difundir el
origen cultural diverso de los hispanos. Aqu se propone que Rubn Daro
(1867-1916) trata la raza afrohispana en poemas de tres tipos despus de
aunar y comparar veinte de sus poemas. El poeta se consagra a elevar la
dignidad humana de la raza negra explotada por el blanco en las tres series
de poemas que analizamos aqu: los poemas erticos, igualitarios y
metapoticos.

Manuel Antonio Arango afirma la existencia de lo hispnico, a pesar de su
situacin adversa, postrada ante la fuerza material anglosajona (12) en
Cantos de vida y esperanza (1905). La glorificacin divina del hispano se
contrapone a la prosperidad econmica de los Estados Unidos, por lo que la
raza hispana es defendida por sus condiciones econmicas infrahumanas. El
motivo del reconocimiento del hispano radica en otros de sus poemas que se
han seleccionado por ser exotistas y tnicos, en contraste con los que
retratan la vida cortesana y puritana de las princesas blancas. De hecho,
Rubn Daro trae el centro de mira sobre etnias diversas: negros, indios,
gitanos, y en este trabajo se ha elegido la obra negra por representar el
mundo ms pobre y marginado y, por lo tanto, infrarrepresentado en la
historia y en la literatura. Diametralmente opuesta a la opulencia del
blanco anglosajn se encuentra la pobreza del negro africano, cuya dignidad
humana Daro reconoce, como hace la autora reformista de Gertrudis Gmez
Avellaneda (1814-1873) en su novela Sab (1841) por el mulato.

Los poemas erticos, igualitarios y metapoticos reconocen el componente
negro de la raza hispana. Los poemas de su juventud escritos antes de los
23 aos expresan el erotismo de los atributos negros para la inspiracin
potica de Prosas profanas (1892): Alaba los ojos negros de Julia, La
negra Dominga, Copla espara, Sonatina, Los rizos de mi morena, que
sedosos, crespos y obscuros, inspiran mi cantilena... (190). Estos poemas
erticos califican la relacin interracial como pasional y la unin carnal
es adems espiritual. Mediante la unin con otra raza, el poeta logra
salvarse y esto ocurre con todos los personajes negros, sean los poemas
erticos, igualitarios o metapoticos. La fusin del poeta con Puck, las
mujeres de color y los reyes negros, incluido el rey mago, permite que la
obra del poeta lo salve figuradamente. Por ello, tiene sentido que los
personajes negros tengan asignados valores divinos (el gran Dios
desconocido en el Canto a Argentina, 1914) y regios (Baltasar y Salomn,
as como reinas orientales) por cuanto representan la funcin proftica del
poeta.

La conciencia del poeta por la raza hispana, que incluye la negra, se nota
en la presencia negra de su poesa y en su visin del negro como raza
explotada, lo que se ilustra en el poema sobre la prostitucin de La negra
Dominga. El motivo degradante de la prostitucin se dignifica en cuanto
que el personaje negro se presenta como procreadora de la raza hispana
ofreciendo el beso espaol. Su poder ertico se asocia al poder divino y
expresa una bsqueda de fuerza ertica, a la vez que espiritual e
intelectual. Dominga vende su cuerpo por necesidad, su belleza es natural
(no artificial o artstica) y el poeta la convierte en inspiracin
literaria. No es que la Dominga tenga un sueo, sino que ella representa el
sueo, la fantasa o la inspiracin potica. Dominga ofrece el beso
espaol, mientras que Puck liba las flores para regalar nctar al poeta. Si
Salomn presenta cantares, el rey Baltasar, da oro. Estos regalos son
llamados delicias divinas (20) en Palomas blancas y garzas morenas
(Azul, 1888) y son ambrosa y nctar (21) de los poetas en el Olimpo en
Lo que son los poetas. No es extrao que a Daro le atraiga saber de
otras culturas porque el poeta tambin busca el conocimiento universal y en
esta pesquisa no excluye la pesquisa de la raza negra. La blanca (Eva,
Venus, Titania) no excluye a la negra y as son objeto de poesas
diferentes, la reina Saba, la negra Dominga, la cubana, la colombiana, la
bailarina de pies desnudos y metonmicamente, los ojos negros de Julia y
los rizos negros de mi morena. Esta identificacin del conocimiento con la
luz se observa en Todo lo s por el lucero puro / que brilla en la diadema
de la Muerte (11-2) en Los tres Reyes Magos (Cantos de vida y
esperanza).

La serie de poemas igualitarios inspiran poesa y dignifican al negro:
Versos negros, Lo que son los poetas, Del campo (Del chorro de la
fuente, 1892); Raza, Poema del otoo, Cancin otoal (Poema del otoo
y otros poemas, 1910); Epstola (Canto errante, 1907); Cabecita rubia,
Balada de la nia de Brasil (Canto a la Argentina, 1914) y Los cisnes y
Los tres Reyes Magos (Cantos de vida y esperanza, 1910). La relacin
interracial es preferible como delicia divina en Palomas blancas y
garzas morenas (1888). Rubn Daro invierte los valores asociados con el
personaje negro. El poema de Sonatina vincula los cien negros que
custodian el palacio soberbio con la nocin del orden, pues mientras la
princesa no salga del palacio no desarrollar su sexualidad. Dominga
tiende al blanco su abrazo febril (15), es decir, su locura, su ansia y
su ilusin, sentimientos que en la Sonatina adoptan forma de liblulas
cuando La princesa persigue por el cielo de Oriente / la liblula vaga de
una vaga ilusin (11-2).

Junto al orden connotado con el personaje negro, se sita la armona de la
poesa trada por la tinta como metonimia del trabajo del poeta en
Epstola: No conozco el valor del oro [...] Saben esos / que tal dicen
lo amargo del jugo de mis sesos, / del sudor de mi alma, de mi sangre y mi
tinta [...]? (93-5). En Los cisnes la voz negra profetiza la venida de
la luz y de la esperanza: un Cisne negro dijo: / La noche anuncia el da
 (40-1). En la misma lnea, el personaje de Puck, teido de negro en el
cuento de El linchamiento de Puck, rige una cuadriga de liblulas, que
son ilusiones en la Sonatina y que hacen del travieso Puck una esperanza
o un sueo. En los poemas metapoticos se revelan como la definicin de la
poesa, pues la poesa adems salva al poeta de la desesperacin
modernista.

Los poemas metapoticos dan nombre de mgica ilusin a la poesa. El oro de
Baltasar es la poesa en forma de diadema de la Muerte / corona de la
Vida. En Cancin otoal cuando Vuela la mgica ilusin / en un ocaso de
pasin / y la acompaa una cancin / del corazn (Coro). En los Versos
negros, La danza macabra / la vemos en pos / del alma y del sueo / como
una visin (17-20), el ritual de la muerte persigue la muerte, que es Dios
y el oro en Los tres Reyes Magos. La idea del encuentro entre las razas
se da en forma de cita para una vivaracha muchachita en Dnde ests?.
Por tanto, estos personajes negros con cuerpo negro tienen alma blanca y
valores de orden, luz, armona y esperanza. La alegra, lo regio y lo
divino o semidivino son una constante en los poemas donde aparece la luz
negra. El poema Alaba los ojos negros de Julia exalta los ojos negros de
las reinas fabulosas [que] daban los amores y las muertes [y] la luz
(3-8), por lo que la luz es descrita de negra. La asociacin regia del
color negro se contina en el Poema del otoo con aquel Cantar de los
Cantares de Salomn (88) y con El alma [que] ahta cruel inmola lo que
alegra, como Zingua, reina de Angola, lbrica negra (13-6). El poema
Versos negros eleva la presencia negra a la condicin semidivina de la
luz lunar bastarda de Dios (4) y divina con la localizacin del gran
Dios desconocido (1) en la negra carne del mundo (5). Por tanto, los
valores carnales son divinos porque el personaje negro es el gran Dios
desconocido que trae luz y alegra.

Visto que los esfuerzos modernistas son simultneamente estticos,
filosficos y polticos (Jrade 15), el poeta desea modernizar la poesa
americana para emular el intelectualismo francs de Verlaine, al que
admira. La originalidad de Daro consiste en aplicar la esttica europea
para tratar temas hispanos, como el racismo y la insensibilidad, una
actitud burguesa y cortesana que utiliza a personas como objetos y
esclavos. Esto significa que la belleza negra de los poemas que se analizan
en este trabajo no es meramente sensual, ertica, o esteticista. La visin
del negro no slo pertenece al mundo del esclavo y la prostituta, sino que
cubre personajes regios y divinos en contacto fsico y espiritual con el
poeta. Ms all de las alusiones y comparaciones de la historia negra como
generadora de la opulencia del blanco, Dominga, Puck, el rey mago, el rey
Salomn y las reinas orientales se aproximan a personajes humildes y
divinos, al mismo tiempo. En El rey Salomn, por ejemplo, el personaje
negro admira a Jess.

La lgica dariana naturaliza las fuerzas sobrenaturales y en lugar de
perpetuar la deificacin de la belleza blanca para separar las razas aun
ms, Daro reconoce la dignidad humana de las razas no blancas, ignorando
el poder del blanco, como poeta acrstico atrado por la humanidad del
negro erotizado. Esto lo consigue dando a conocer a la raza negra como
sujeto filosfico y poltico y objetivizando a la raza blanca, no ya como
objeto esttico sino como sujeto individual. El arte de Daro iguala la
belleza fsica de ambas razas acusando el vaco moral y cultural de la
oligarqua blanca racista.

En el siglo XX se dan otros poetas que luchan por el protagonismo de la
raza negra y la esperanza de que accedan libremente al poder sobre sus
vidas. El poema de Jorge Guilln, Sensemay (1914), trata la libertad
religiosa del cubano. La balada de los dos abuelos del mismo poeta
muestra la transculturacin y el mestizaje del cubano de Luis Pals de
Matos (1898-1959) tratan amor interracial. La poesa negra de Rubn Daro
representa al negro no solamente como un ser humano, sino como un personaje
entre mtico e histrico, es decir, un personaje legendario digno de ser
honorado. Por ejemplo, el rey Salomn es revelado proftica y poticamente
en contacto con la divinidad. El origen ancestral y eterno de los
personajes negros eleva la condicin del esclavo a humano y dentro de la
categora del humano, a la clase privilegiada y de la lite cultural,
cuando Salomn es identificado con Friedrich Nietzsche. El rey Salom
supera el origen del esclavo de Puck, cuyo linchamiento es comparable a sus
poemas.

Gabriela Mora explica que el cuento El linchamiento de Puck critica el
racismo de la raza blanca contra la negra y su posicin es clara al salvar
a Puck de la horca, por medio de un hada caritativa (66). El prejuicio
contra un ser humano por el color de su piel es tan arbitrario como el
hecho de que Puck sea negro por haberse cado en el tintero de un escritor.
Mora aade que el tono de este cuento es ligero porque una mariposa blanca
pide socorro para salvar a Puck y as, por intervencin divina, o si se
quiere, del lado oscuro, se explica el misterio o la fantasa de su
salvacin. La realidad es que el esclavo no esquiva el abuso y Puck se
salva de milagro en este cuento fantstico a sabiendas de que la realidad
social demuestra lo contrario. Mediante la irona, el cuento alude al
problema racial de manera tan sutil como eficaz, sin necesidad de usar el
formato realista. De hecho, el cuento se clasifica de maravilloso dentro
de los cuentos fantsticos de Tzvetan Todorov (1). Adems, la falta de
razn y de justicia con la amenaza del linchamiento es criticada
literalmente cuando Puck es objeto metonmico de una denuncia literaria
colectivamente concienciada con la diversidad racial.

Analizando el personaje de Puck, la dualidad del cuerpo y alma permite la
inversin de cualidades entre el esclavo Puck y los emperadores Titania y
Obern. Si el cuerpo es fuente de pecado y el cuidado del alma es va de
salvacin de acuerdo con la tradicin catlica, en el cuento fantstico de
El linchamiento de Puck (1893) el color negro de la tinta no es una
consecuencia moral, sino una circunstancia superficial que no define al ser
humano en su esencia. Por tanto, la mancha de Puck no es de pecado porque
la cada en el tintero del escritor no es voluntaria, sino accidental. La
irrelevancia del color para definir a una persona y menos para determinar
la categora de esclavo se vuelve a reflejar en la identidad de Puck como
espritu del aire, es decir, sin forma fsica, porque los atributos fsicos
son irrelevantes para determinar la dignidad humana. El cuerpo y el color
de la piel no define a una persona, ya que Puck prescinde de l: es un
espritu del aire. No slo tiene vida porque es aire con las resonancias
bblicas que esto implica, sino que Puck suministra el aire dando la vida,
de igual manera que hubo esclavos que dieron la vida o fueron ejecutados
sirviendo al blanco.

Segundo, su condicin de esclavo se nota en que es servidor de Titania y
Obern, lo cual es otro ejemplo de inversin. Los dioses que poseen
sirvientes tienen un alma negra y un cuerpo blanco, mientras que los
esclavos tienen un alma blanca y un cuerpo negro. La travesura del
personaje y el tono humorstico del cuento sirven para reforzar la
inversin de papeles, pues los blancos no toman seriamente la dignidad del
ser humano. La reina Mab es un hada en la tragedia de Romeo y Julieta
(1597) de William Shakespeare (1564-1616), es decir, un personaje oscuro,
que acta de noche y tiene un cuerpo diminuto, pero que al mismo tiempo,
tiene alma blanca, por salvar a Puck del linchamiento y hacer broma a los
verdugos, burlando su control. Mab aparece en el poema El velo de la reina
Mab con el mismo sentido.

Tercero, el origen fantstico de Puck como duende, demonio o elemental es
producto de la inversin de valores para los dioses de Titania y Obern. El
origen de Puck como duende es un producto de la civilizacin europea, no
africana, y con esto se intenta recuperar la identidad originaria del
esclavo que artificial o artsticamente adopta una representacin ficticia.
Sin embargo, su esencia natural es la de un espritu del aire, ms en
consonancia con las creencias espirituales africanas.

Los poemas metapoticos sirven para definir la poesa y la ontologa de la
inspiracin en los poemas titulados Los regalos de Puck, Dnde ests?,
Cancin otoal, A Margarita Debayle. Si en la Sonatina la liblula es
una ilusin, es decir un animal que liba y besa las flores, en Los regalos
de Puck, Puck se compara a una liblula, pues se lanza a la pradera /
cual si fuese una ligera liblula (2-4). Puck, nombre similar a pluck,
realiza la mxima latina del carpe diem y el verso dariano de coger la
flor del instante. Los besos o regalos de Puck equivalen a los besos de la
voz potica que quiere con luz de la luna [...] / besar [...] (31, 4).
Los besos proceden de una fantasa indiana o moruna para una cabecita
rubia en el poema del mismo nombre, por lo que se fomenta la relacin
interracial. En Versos negros, bendita la bruja es comparable con la
joya querida de la Balada de la bella nia del Brasil porque un ser
fantstico como la bruja es un bien como lo es la princesa en dicha balada,
hecho de oro, rosa y marfil (32). Los valores regios y preciados de la
mujer de color se comparan a la bendicin espiritual. Las piedras
preciosas, el oro y la poesa son un objeto o artificio de belleza
artstica o artesanal y al mismo tiempo, la belleza de la raza de color
consiste en ser producto de la carne y del esfuerzo intelectual o potico.

En el Canto a la Argentina, Los regalos de Puck (1914) mantienen la
configuracin irnica del personaje Puck y su salvadora la reina Mab, como
alma blanca con cuerpo negro, con su antagonista de personaje divino con
alma negra y cuerpo blanco. En este poema, el duende Puck entre amapolas
sangrientas, salta, liba y vuela con pasin. Y cual rey mago, convierte lo
natural en artificial y las flores en objeto de arte: las joyas, poemas o
regalos de Puck. En el mismo poema, Puck se compara a una liblula, o un
caballito del diablo, lo que implica que el diablillo es la pareja de
Titania y Obern. En Prosas profanas, el poema Del campo (1893), los
emperadores Titania y Obern son servidos por el travieso Puck en la
comedia de William Shakespeare Sueo de una noche de verano (1595). La
originalidad de Rubn Daro consiste en adoptar la forma clsica y mtica
de los personajes y conferirles un fondo serio y filosfico. Por tanto, la
travesura clsica de Puck se tie en el tintero de un escritor, como cita
el cuento, y deja de ser cmico. El poder imperial de los Estados Unidos, o
de Gran Bretaa en este caso, se critica claramente en la seleccin
modernizada e invertida de la caracterizacin de los personajes de Puck,
Titania y Obern.

      Rigiendo su cuadriga de mgicas liblulas,
      de sueos millonarios, pasa el travieso Puck; 
      y, esplndida sportwoman, en su celeste carro, 
      la emperatriz Titania seguida de Obern (20-4)

El mismo crtico explica en los mismos trminos maravillosos la defensa
divina del protagonista en el cuento El Salomn negro (1938). Este cuento
tambin invierte el rol del negro porque selecciona como personificacin
del poder, la sabidura y la riqueza, atributos que histrica y
literariamente han sido atributos blancos. Asimismo, el cuento desplaza el
foco de atencin desde Europa y Amrica hasta Medio Oriente, ya que Salomn
tiene la referencia de la biblia hebrea. Sin embargo, junto a estas
connotaciones positivas del Sabio y de maravilloso Salomn negro (91),
se combina la alusin de Salomn como origen del mal por dos motivos: por
causar la divisin y la guerra entre las dos partes resultantes (Israel y
Judea) y por decidir la matanza de un nio en dos para conseguir la
particin para dos madres que lo reclaman simultneamente.

Adems de estas referencias externas y tradicionales para el nombre de
Salomn, existe un lado que se refiere a s mismo y se subdivide en el
cuento. Salomn se contempla a s mismo en sueos apareciendo una figura
extraordinaria, genio o prncipe de la sombra. La cualidad singular o
excepcional de su belleza es comparada a un inaudito azabache (91). De
nuevo, aplica la diferenciacin de Todorov entre lo extrao y lo
fantstico. La visin negra que surge como desdoblamiento del propio
Salomn es una copia figurada del acto de divisin que ejecuta Salomn para
la tierra y para el nio, anteriormente mencionado. La diferencia reside en
que la tierra pasa de local a universal y el rey asitico se refleja en el
africano. El dualismo se consigue por medio de opuestos y por tanto, el
personaje negro se define por oposicin al rey hebreo.

Como resultado, el Salomn negro representa valores angelicales y visibles:
la verdad, la belleza y la luz. La inversin de roles (cuerpo negro y alma
blanca) vuelve a producirse en este cuento porque el Salomn hebreo es el
personaje antagnico con atributos opuestos como la mentira, la fealdad
monstruosa y el ocultamiento (cuerpo ms blanco y alma ms negra). Ms
importante aun, el personaje negro no es satnico ni origen del mal. Su voz
es clara a favor de la alabanza del Seor sobre las idolatras falsas del
otro Salomn. Por tanto, el personaje negro no es el Otro salvaje y
brbaro, como en la literatura eurocentrista. Rubn Daro marca la
distancia de la literatura latinoamericana con respecto a la europea a
travs de la caracterizacin invertida del negro, que adems no es esclavo,
sino rey.

En la parte segunda del cuento, Salomn nombra a los animales como figura
divina bblica y pasa revista por su creacin. El Salomn negro se erige en
seor de los animales enumerados porque les da nombre y funcin. Con cada
animal presentado, Salomn predica una virtud cristiana. El fin de esta
funcin didctica es convertir al otro Salomn definido por el paganismo.
La inversin de objeto a sujeto para el personaje negro surge de nuevo,
porque en lugar de ser convertido al cristianismo, el Salomn negro invoca
la conversin del paganismo a la religin de Dios. Salomn es el
intermediario entre la condicin animal y la condicin divina y, en este
sentido, el Salomn negro sirve de nexo de unin o de pasaje entre lo
nfimo y lo supremo.

Por tanto, el personaje negro no est situado en el margen, sino que adopta
una posicin central de viraje para la conversin entre opuestos. El
Salomn negro contina esta funcin de aproximacin a Dios en las partes
tercera y cuarta. La parte tercera del cuento contina la predicacin sobre
la mentira de los animales. La parte cuarta de El Salomn negro prepara
la unin eterna con Dios, despus de reconocer el atesmo de Federico
Nietzsche, el nombre del lado opuesto al Salomn negro. La mentira, la
fealdad y el ocultamiento definen a la filosofa pagana. La religin se
erige en consecuencia como camino hacia Dios y el Salomn negro logra al
final tal direccin y reunificacin del origen y el destino verdaderos.

Los poemas La rosa nia y La cancin de los osos, de Canto a la
Argentina y otros poemas (1914), describen a los esclavos negros como osos
de prcticas extraas (7) que convierten la catedral en selva por no
seguir el logocentrismo. Junto a esta referencia pagana y salvaje de la
religin africana no cristiana, se presenta a Baltasar, africano que
medita, mirando la estrella / que gua en la altura (5-6) para adorar al
Nio Jess. La apertura y diversidad religiosa del negro es reconocida por
Rubn Daro como muestra de la libertad de conciencia. En su prlogo a El
canto errante asevera: Aplaudamos siempre lo sincero, lo consciente y lo
apasionado, sobre todo (274). Y esto incluye no olvidar el fervor
religioso de otras personas no cristianas, en nombre de la amplitud de la
cultura y de la libertad (277). El poeta tiene una visin superior ms
all de las leyes generales del conocimiento (280). Estas dos referencias
ancestrales parten del presente del poeta, el cual en su prlogo a Prosas
profanas desea saber sobre su origen, tanto lejano como legendario: Hay
en mi sangre alguna gota de sangre de frica, o de indio chorotega o
nagrandano? (270). En el prlogo a Cantos de vida y esperanza aparta la
individualidad y tiende a lo eterno y ancestral diciendo que si en estos
cantos hay poltica, es porque aparece universal (273) pues l rechaza el
puritanismo y el aplastador imperialismo que aniquila las energas [en
otro lado, instintivas y creadoras] de una raza. El verdadero artista
comprende todas las maneras y halla la belleza bajo todas las formas. Toda
la gloria y toda la eternidad estn en nuestra conciencia (282).

En el cuento El linchamiento de Puck presenta a Puck como producto del
tintero de un poeta negro como un legtimo africano (137). El personaje
de Puck aparece de color negro por una casualidad, que algunos crticos
consideran ldica. En cualquier caso, la decisin esttica del poeta de
pintar a Puck de negro es aleatoria y superficial, como lo es nacer de un
color de piel determinado. Es la manera que tiene Daro de expresar que el
color de piel no es motivo para la discriminacin. Por eso, el destino de
Puck ser igualmente creacin del poeta, que lo salvar del linchamiento,
decisin aparentemente juguetona pero de claras implicaciones sociales. En
otras palabras, el arte parece un objeto decorativo, como el color de piel,
pero en realidad, es un modo de difusin del pensamiento del autor.

No es la primera vez que Puck es mencionado en su obra. Puck tiene
referencias poticas como figura mitolgica shakesperiana, especie de hado
o genio alado que no pertenece a la especie humana. En el poema Los
regalos de Puck, Puck es concretamente una liblula libre que sale al
campo. Aqu, sigue teniendo alas de liblula (136). La diferencia entre
el poema y el cuento consiste en que Puck es perseguido por una mariposa
blanca. La alusin a la historia del sur de los Estados Unidos se confirma
cuando el cuento pinta a Puck de negro, pero inocente, y a la mariposa
blanca, pero culpable hasta el punto de provocar el grito de auxilio en
Puck con slo verla. La estrategia de la inversin de roles es clara. Puck,
cuerpo negro, alma blanca, figura en contraposicin a la mariposa, de
cuerpo blanco y alma negra.

El cuento redobla la persecucin cuando otras aves aparentemente inocentes
como las palomas pudibundas y amorosas son cmplices y claman a se!
(137). La persecucin se extiende a otros animales y espritus del bosque,
indicando de nuevo el paralelo de que en el mundo real se incluyen como
racistas las personas conocidas por sus valores espirituales. Hay un ataque
al clero y a los feligreses cuando Puck est perseguido aun por emisarios
de sus amigos los hados (137).

El tono ldico con que se inici el cuento contina siendo irnico cuando
la persecucin se debe a que Puck cay en un tintero. Puck no es negro por
naturaleza, y as, no slo es ridculo perseguir por el color de piel, sino
que es doblemente irrisorio hacerlo cuando Puck ni siquiera lo es. Todos
estn equivocados y engaados por su obscuro disfraz de tinta, y por lo
veloz de su paso (138). De nuevo, Daro expresa lo ridculo de perseguir a
una persona por el color de la piel.

A continuacin, Puck grita que es amigo pero los persecutores no reconocen
su verdadera identidad humana. As, se critica que en el mundo moderno
yankee (137), la forma fsica es ms relevante que el contenido
espiritual de la persona. En un mundo de apariencias, Puck es ridculamente
perseguido para un castigo literalmente inhumano, a pesar de su rostro de
nio y sus alas de liblula. En otras palabras, la inocencia y la libertad
que representan sus valores esenciales son invisibles ante la mscara del
color de la piel, nico principio yankee para clasificar a las personas y
discriminarlas en consecuencia. El furor popular de los antagonistas de
Puck pertenece al mundo animal. En la analoga, las personas blancas que
quieren ahorcar al negro fugitivo actan irracional y, por tanto,
indebidamente.

Al mundo animal se une el mundo vegetal, reforzando con ello la constante
de la inversin del cuerpo y alma, en esta ocasin, a travs de un
colectivo de personajes contra el individuo negro. La oposicin de cuerpo y
alma es equivalente a la de naturaleza y espritu y por tanto, las aves,
hadas y flores que persiguen a Puck son elementos naturales desprovistos de
la razn y del espritu que contiene Puck. La tensin persecutoria se
resuelve con el atrapamiento y horca temporal de Puck.

Si en los poemas Puck suena a pluck the flowers en el sentido de
disfrutar del placer de la vida, aqu el sentido del carpe diem se
contina puesto que literalmente se atrapa la vida de Puck, identificada
con el placer. La victimizacin del personaje negro se produce de manera
aparentemente tenue y delicada, por medio de un cabello cano, con lo que se
contina el motivo del blanco como verdugo. Sin embargo, la descripcin de
la muerte con dos alusiones a poetas muertos revela tambin la
identificacin de Puck con el poeta y con Rubn Daro, especialmente cuando
Puck se denomina cantador de canciones y recitador de versos (138). La
dimensin social del cuento se aprecia en que el poeta no se siente
reconocido en su misin, vindose menospreciado como torremarfilista y
aislado de los problemas sociales. El cuento confirma su compromiso.

Es interesante mencionar el carcter viejo de la prctica del linchamiento
junto con Puck, llamado infame viejo y con el lugar de la muerte, un
laurel seco (138). El poeta expresa con esta descripcin que el
linchamiento debe cesar y que ha tenido lugar por mucho tiempo. En trminos
biogrficos, el poeta se describe como Puck, como infame viejo con
rostro de nio (136) porque la ilusin de crear lo mantiene vivo, aunque
ya es un poeta maduro. En trminos sociales, el cuento en s mismo cancela
esta prctica anunciando que Puck sigue vivo, incluso despus del
linchamiento. La razn se explica al final cuando un hada caritativa cort
la cuerda de Puck. El mundo dual se refuerza una vez ms. El hada
caritativa se opone al hada cruel, igual que Puck se opone a todos los
persecutores. Esta vez el instrumento de salvacin son las tijeras con que
cort los vestidos de Cenicienta (139), lo que imprime un tono de
esperanza y de cambio, pues las tijeras que destruyen, salvan la vida.

Por tanto, los actos definen a las personas ms que su pertenencia a una
familia, una raza, un origen o una clase, cualquiera que sea sta, hada,
animal, ave o humano. Un hada cruel lo ahorca y un hada caritativa lo
salva. La responsabilidad moral de los humanos es igual a todos y, a travs
del cuento, Rubn Daro ensea su compromiso con la poesa, una clase de
trabajo tan marginada como la esclavista del negro. Dada esta dicotoma, en
este cuento se observa la evolucin ms compleja del poeta desde la
generalizacin de las hadas como pertenecientes a un mundo de ensueo.

En resumen, el personaje negro no es un ser castigado, sino salvado por la
poesa. No tiene como destino la muerte injusta, sino que es fuente de vida
y de regalos. No es un ser aprisionado sino que aprisiona al blanco
custodiando la magia que ste desea. Como en Lo que son los poetas, que
afirma que lo formidable y pequeo admiran, Dominga, Puck, Baltasar,
Salomn o Saba adoptan cualidades amorosas y divinas. En conclusin, la
clasificacin de los poemas erticos, igualitarios y metapoticos confluye
en la identidad del poeta y su sentido de la vida a travs de su obra.



Obras citadas

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   Cancin otoal (IV, 260), Epstola (V, 380), Cabecita rubia (II,
   123), Balada de la nia de Brasil (IV, 455), Los cisnes (II, 367),
   Los tres Reyes Magos (V, 345), Alaba los ojos negros de Julia (IV,
   360), La negra Dominga (II, 444), Copla espara (IV, 225),
   Sonatina (V, 378), Los rizos de mi morena (II, 408), Los regalos de
   Puck (IV, 321), Dnde ests? (IV, 390), Cancin otoal (II, 287).

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Nota

 1. TODOROV, Tzvetan. The Fantastic: A Structural Approach to a Literary
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** Nydia Jeffers
   njeffers@huskers.unl.edu
   Docente de lengua espaola (Espaa, 1977). Licenciada en filologa
   inglesa por la Universidad Autnoma de Madrid (UAM, http://www.uam.es).
   Diplomada en biblioteconoma y documentacin por la Universidad
   Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Ha impartido un curso de
   civilizacin espaola en Georgetown University
   (http://www.georgetown.edu), en Estados Unidos. Ha impartido clases de
   lengua en la escuela secundaria. Ha realizado el mster de Enseanza de
   Espaol como Lengua Extranjera y el mster de Literatura Hispana por la
   University of Nebraska at Omaha (UNO, http://www.unomaha.edu),
   impartiendo cursos de nivel bsico e intermedio simultneamente. Ha
   continuado su participacin en conferencias de pedagoga despus de su
   primer mster. Ha presentado ponencias becadas sobre la opresin de
   gnero y raza en la literatura hispana en los estados estadounidenses de
   Nebraska, Oregon, Pennsylvania y Kansas. Ha obtenido reconocimiento
   estatal por su labor docente dirigiendo con subvencin regional un
   proyecto de servicio a la comunidad hispana. Actualmente estudia su
   segundo semestre en el doctorado de literatura latinoamericana en la
   Universidad de Nebraska-Lincoln (http://www.unl.edu), donde coordina los
   cursos de verano y aprende francs.



=== Imgenes de la Guerra Civil espaola (1936-39) ========================
=== Metaficcin, intertextualidad e intratextualidad ======================
=== en Si te dicen que ca, de Juan Mars      Jos Mara Prez Snchez ===

El novelista Juan Mars, nacido en Barcelona en 1933 y ganador de varios
premios internacionales, es autor muy ledo no solamente en Espaa sino
tambin en otros pases del mundo a travs de traducciones, y su obra se
aprecia especialmente por sus descripciones provocativas de la vida
cotidiana en la Barcelona de posguerra.

Si te dicen que ca es la novela de madurez de Juan Mars sin romper con la
trayectoria temtica y formal que inici con su alucinante Encerrados con
un solo juguete y que pareci culminar en ltimas tardes con Teresa y La
oscura historia de la prima Montse.

La capacidad de evocacin, la fuerza de las imgenes, la riqueza de las
sensaciones, la violencia sexual, la stira, la fantasa transformadora de
la realidad, el mito y la desmitificacin, construyen el tejido con el que
el autor nos presenta la poca de posguerra desde varias voces y diferentes
perspectivas temporales. Las aventis, historias de evasin de la realidad
de la miseria que construye un realismo mgico, son el hallazgo genial, por
el cual Juan Mars interpreta aquel mundo de degradacin que conoci en su
infancia, y que utiliza como primer ensayo creador de la aventi,
totalizadora en Si te dicen que ca. Como el mismo Mars dijo: Esta novela
no pretende ser una revancha personal contra el franquismo, como una
secreta y nostlgica despedida de la infancia (1).

Este realismo mgico creado y expresado a travs de las aventis, es una
combinacin de lo real y lo fantasioso. La novela muestra un balance con
elementos realistas de la vida cotidiana como lo son la pobreza y la
miseria, al mismo tiempo caracterizado como tema principal y personaje
metafrico representado por la ciudad de Barcelona como imagen de una
poca.

Otra razn para la utilizacin de este realismo mgico es provocar al
lector para que se pregunte hasta qu punto las narraciones pertenecen a la
realidad o a la ficcin (2).

Mars senta un profundo inters por la cultura popular catlica y el
nacionalcatolicismo, tanto en su forma espaola como en su forma catalana.
Demuestra que la manera en que Mars utiliza los iconos y las proyecciones
visuales del catolicismo construye un comentario irnico y sutil sobre la
ideologa poltica de la poca franquista. A travs de la religin y de
elementos del nacionalcatolicismo, de los cuales se desprenden los mitos y
construcciones elaboradas por el franquismo.

La religin es tratada por momentos de manera satrica y en otros lapsos de
manera cruda, as se consigue un efecto de escepticismo en el lector.
Simblicamente se puede decir que al satirizar sobre la religin en una
Espaa de nacionalcatolicismo lo que se est haciendo es poner en
entredicho una de las bases del rgimen, que se autodenominaba por boca de
Franco como la reserva espiritual de Occidente. As pues, se toma una
posicin crtica, formando al lector para que sea escptico ante toda una
maquinaria ideolgica fascistizada.

Existe pues una irona total de la obra, en Si te dicen que ca se da una
irona causada por el hecho de que nada es nunca lo que creemos. Explora
los lmites entre la realidad objetiva y la reconstruccin subjetiva de
aquella realidad en el mundo de la ficcin. En dicha novela, Mars
demuestra una admirable habilidad y capacidad para plasmar la Barcelona de
la poca y sus habitantes sin ser extremadamente melodramtico en su
exposicin a travs de sus multifacticos personajes. A todos les afecta la
guerra, y el personaje principal es en realidad un tema, la miseria. Si te
dicen que ca ofrece una digna, honrosa y sensible descripcin de los
personajes creados por una pluma nostlgica oprimida bajo el rgimen
franquista.

El paisaje urbano es representado como un espacio al que se pertenece y, al
mismo tiempo, alienante, un espacio de intimidad y violencia, deseo y
miedo, Mars transfiere mltiples significados a la ciudad de Barcelona. Y
esta ciudad, junto a los valores anteriormente asignados, se convierte en
fiel reflejo del mundo interior de los personajes, as el Landscape
becomes Soulscape.

Para los personajes de la novela el tiempo se transforma tomando como
medicin el tiempo psicolgico o interior, en general los nios crecen muy
rpidamente, al menos emocionalmente, cuyas experiencias, elocuciones y
evoluciones son totalmente pertenecientes al estado adulto o de madurez.
Esto provoca hoy da un sentimiento de nostalgia en los lectores de que
vivieron en aquel contexto al sentirse identificados con la narracin. En
aquellos tiempos, en una Espaa ultra conservadora, pareca que el tiempo
no avanzaba en ningn aspecto de la vida cotidiana. En gran medida debido
al intervencionismo del rgimen franquista, y en buena parte a los intentos
aislacionistas y censuradores que posicionaban a Espaa fuera del tiempo
contextual e ideolgico de Europa durante casi cuarenta aos. Unos intentos
como el de la autarqua espaola que se ha venido demostrando como el
resultado de una red de intereses socio-poltico-econmicos.

La novela de posguerra adquiere un significado de absoluta creacin,
despus de la devastacin del pas durante la Guerra Civil, tambin en
trminos literarios. As pues, esta novela de posguerra forma parte del
Gnesis en el que de la nada se pretende reconstruir Espaa. Haciendo
analoga con el Gnesis, Mars nos alerta de su intencin e intento de
reescribir la historia de Espaa y de reconstruir el mito nacional
existente reemplazndolo por otro.

El mito y su nueva mscara. Ahora, la Guerra Civil ya no est utilizada en
funcin de justificar una ideologa sino para presentar la condicin
humana, degradada si se quiere, pero eterna. Con todo esto, Mars
interpreta la guerra no slo como un hecho poltico, histrico y social
sino tambin como un mito, y lo desideologiza. El mito es un universo
cerrado relacionado con lo real, y eso pretende Mars a travs de Si te
dicen que ca, con hechos altamente significativos que sirven como ejemplo
y, al mismo tiempo, con la capacidad infinita para ser constructivo en la
comunicacin del mismo. Si te dicen que ca no va conformando un mito sino
que, en lugar de crear, trata de deconstruir otro, y por tanto el mito
surge de la deconstruccin y no de una creacin. Esto es importante pues se
construye el nuevo mito a imagen y semejanza de su valor, esto es siendo
anlogo a la guerra, cuyo valor principal es la destruccin y no la
creacin. Ms aun, no puede renacer algo que nunca ha muerto. As pues, la
muerte de los seres humanos durante la guerra tambin adquiere un
significado dando vida a un nuevo mito con el fin de la guerra. En
consecuencia, sus muertes son redimidas simblicamente devolvindolos a la
vida.

La metaficcin es la relacin que se da entre la literatura y la vida, y
sus mltiples verdades. Si te dicen que ca presenta un entramado de
metaficcin muy elaborada consciente o inconscientemente.

Los nios con el cine y los comics. stos representan su entendimiento del
mundo y es para ellos su horizonte de expectativas a travs del cual
interpretan la vida cotidiana, de ah que, por ejemplo, en su aplicacin
los nios imaginan que la gente son espas, hroes de guerra, etc. Aqu
vemos constantes referencias a lo largo de la narrativa, ejemplos de ello
son las pelculas mencionadas que actan como puntos de referencia.

      Pero el parche negro qu bien le queda, parece usted el almirante
      Nelson en Lady Hamilton, no la ha visto?, pues no se la pierda
      aunque sea inglesa (3).

Otras pelculas del momento son mencionadas como Las aventuras de Marco
Polo (4) y Los tambores de Fu Manchu (5); adems de referencias a actores
populares de la dcada como Tyrone Power (6) y Margarita Carvajal y Laura
Pinillos (7). Tambin son mencionados comics y revistas como Doc Savage
Stories (8) y La Sombra (9). En la novela ellos venden comics hasta que
Justiniano, el tuerto, se los retira por su contenido pornogrfico.

La funcin de estas menciones junto con la de los comics y magazines le dan
una increble sensacin de poca que queda tremendamente bien reflejada.
Hay que decir que ello se debe a que en los comics y revistas de la poca
se vertan los valores de la ideologa nacionalista como medio para
aleccionar a los nios en la ideologa franquista de una Espaa grande y
libre, y reserva espiritual de Occidente, basada en un ultra
conservadurismo catico. Por ejemplo las publicaciones oficiales de Flechas
y Pelayos. El mito del hroe es un tema central en los comics del periodo
franquista. Inicialmente una versin cruzada de la teora del superhombre
de Nietzsche con estilo americanizado. El comic tambin les aportaba el
concepto divisorio entre buenos y malos. Las aventis son estimulados en
parte por los comics y las pelculas, como ya dije antes componentes
bsicos de su horizonte de expectativas a partir del cual interpretan la
realidad.

      Y ste lucha contigo y os cais al suelo, entonces pierdes el casco y
      se te sueltan los cabellos largos de chica, as, mira, como en La
      Corona de Hierro, la has visto? (10).

Ellos imitan lo que ven en las pelculas, su violencia y sus frases. Las
escenas de tortura se basan en el cine, como Marked Woman, The Prisoner of
Zenda (11), Suez (12), The Drums of Fu Manchu (13), Guadalcanal Diary (14),
La corona di fierro (15) y modelan sus aventis conscientemente en funcin
de las pelculas. As pues, las aventis son tan apasionantes e intrigantes
como las pelculas que ven: Qu bien inventadas, mariconazo, es igual que
una peli (16).

Con ello se podra inferir que los nios estn atrapados en las imgenes
del celuloide de sus pelculas y que no pueden actuar sin independencia del
papel que el cine les transfiere. Por lo tanto bajo una sensacin de ser
prisionero de unos espejos que se reflejan entre ellos a la vez creando,
fragmentando y manifestando la realidad.

La fantasa de sus aventis es la herramienta evasiva que necesitan para no
aceptar la realidad tan srdida que les rodea, y afirman que mientras es
imposible encontrar la verdad en el mundo emprico, esto se hace posible a
travs de la fantasa: Hay pelis que son verdad (17).

Otro punto de partida aqu para la metaficcin es el gnero detectivesco y
del espionaje en el que nunca se llega a descubrir la verdad, lo que nos
sugiere que nos tenemos que cuestionar la versin oficial, y en ltima
instancia el rgimen franquista. La inclusin de este gnero se debe a las
ansias de querer conocer la verdad y obtener justicia. Para la historia
Java representa el lder de la banda, y pone a su tropa a interrogar a las
chicas, son polis, pero el motivo es que l recibe dinero de la seora
Galn en lugar de seguir intereses amorosos, menos cuando se supona deba
camelarse a la gallega (18). Irnicamente, por medio del juego Java y su
pandilla acaban por recrear el crimen violando a Fueguina como hicieran los
moros (19).

Tradicionalmente el gnero detectivesco y de espionaje establece una
formula en la que se comete un crimen, alguien lo investiga y reconstruye
la versin de los hechos. Esta estructura proporciona suspense para que el
lector se intrigue y forme parte involucrndose en la trama para resolver
el misterio, antes de que la verdad sea desvelada. La voz de Sarnita nos
proporciona una versin actual porque nos ofrece sus propios recuerdos:
Hermana, es una broma. Lo invent todo, todo es mentira... (20).

Las otras voces son referencias interiores que nos cuentan las aventis,
creando subterfugios y tambin reconstruyendo muchas. Toda la novela se
basa en estas reconstrucciones.

      Buscando a una meuca y cobrando sus buenos duros por denunciarla, y
      que ya sabe dnde est pero no lo dice para seguir cobrando (21).

El crimen no es nunca revelado, y se duda incluso de si se da el caso.

      ...tanta importancia tiene esta furcia que todo el mundo anda tras
      ella? Le dir, todo esto parece un complot remoto e incomprensible,
      seor, una venganza bajsima cuyos motivos todos los complotados ya
      olvidaron (22).

Al final no se revela el secreto, y la verdad queda, pues, sin contar.

Se da tambin un conocimiento elusivo donde queda reflejado la verdad del
bando nacional, con versiones oficiales que no se sostienen, configurando
as un mundo de incertidumbre. A continuacin presentar unas citas que
ejemplificaran este mundo conceptual de contradicciones. Se ayuda de tres
objetos que crean confusin: el brazalete de escorpin; zapatos verdes de
tacn alto; la cruz de rub con perlas incrustadas.

En esta primera cita se sugiere que Ramona y Aurora son la misma persona.

      l tena que conocerla porque casualmente alguien les haba visto
      juntos en la calle Mallorca una tarde que hubo una concentracin
      falangista y todos cantaban el himno saludando brazo en alto (23).

      Qu cuento es ese de la otra directora? Qu buscas, Java, qu
      investigas en realidad? (24).

      Ahora dicen que hace la vida mala, igual que la menchu (25).

      Slo me acuerdo de su cara tan guapa y sus zapatos altos de tacn
      alto (26).

Y todo ello se hace a travs de un formato de story-teller en el que la
ficcin reemplaza a la vida real. Las metforas utilizadas evocan la falta
de claridad, y la primera palabra, cuenta, nos anuncia que el autor ha
cedido la palabra desde el principio, y que el lector tendr que depender
de algo cantado por boca de otra persona. La connotacin de esta palabra
cuenta es su relacin potencial con lo no real, con la ficcin. Es la
introduccin a la aventi, una aventura narrada e inventada a medias, que
ser la base de gran parte de la novela. Y estas aventis sucesivas
atraviesan una gama que va desde lo muy posible pasando por lo probable, lo
improbable y al fin lo imposible. Ejemplo de ello es el tratamiento de
Aurora y Menchu, dos prostitutas, oriundas del barrio pobre en que tiene
lugar gran parte de la novela, y personajes centrales de las aventis
narradas por y para los chicos de aquel barrio. Estn obsesionados con
Aurora, porque Java ha sido investido con la misin de descubrir su
paradero. El lector tambin se obsesiona con esta mujer, por su relacin
con los varios niveles espaciales y temporales de la narracin. Es antigua
directora de la Casa de Las nimas, criada de don Conrado Galn, sobrina de
Artemi Nin, cmplice en la muerte del padre de Conrado, partcipe con Java
en los actos sexuales para el otra vez voyeur Conrado, antigua amante de
Marcos Javaloyes y todava amante casual del mismo. Pero lo muy curioso es
que casi todas las aventis estn basadas en la vida y la actividad de
Menchu, y no de Aurora.

      La verdad, nunca la dijo. Ni el mismo Java la saba. La verdad era
      todava, lo mismo que en sus aventis, aquella turbia materia que no
      consegua elevarse, desprenderse del fondo [...]. As que vida de
      mantenida y por todo lo alto, por ejemplo: de fulana en el Ritz con
      perritos y salto de cama transparente, con chofer y joyas, luego
      pasando de los brazos de un estraperlista a otro y por ejemplo: un
      pisito en el Paseo de San Juan con cortinas de cretona, bidet y,
      mueble-bar... (27).

En la obra de Mars hay ciertos elementos temas, situaciones, giros,
nombres, etc. que por su repeticin e interrelacin forman, dentro del
campo lingstico mayor, una combinacin de cdigo semitico y campo
semntico que construye la especial productividad de estas novelas, en el
caso de Mars se produce un texto ms cerrado.

Mars nos ofrece una obra, en su totalidad, que es un ejemplo perfecto de
la intertextualidad y la intratextualidad. Y por eso es por lo que
necesariamente tenemos que aplicar tales criterios a su obra, no porque la
intertextualidad sea un concepto universal que siempre se puede y se debe
aplicar, sino porque este autor especfico utiliza estos conceptos,
consciente o inconscientemente, y pide que para una clara interpretacin
del tema, y apreciacin del estilo, recurramos a las mismas teoras que ha
usado l en la creacin literaria.

Si te dicen que ca se trata de un texto autorreflexivo, por la tensin
creada, por llevar deliberadamente al lector hacia un intento de hacer
sentido de la narrativa y negarle entonces la estructura cerrada que le
dara la satisfaccin de saber lo que pas, por lo que el texto se hace
autorreflexivo. La relacin de las obras de Mars con el contorno histrico
y sus propios textos anteriores es tambin, desde luego, una relacin
intertextual, pero la intertextualidad que existe entre las varias novelas
tambin se puede considerar una intratextualidad, si se quiere considerar a
las seis novelas como una obra continua.

Casi siempre se puede establecer una estructura bsica en sus novelas, un
hroe tiene que salvar a una herona de un malvado y al final consumar el
amor. Esta sera la funcin bsica en cinco de sus novelas, incluyendo Si
te dicen que ca, donde se puede encajar a Java y Aurora dentro de esta
estructura.

En un nivel de mayor importancia se puede hablar de temas sociales y de la
gnesis y evolucin de un estilo. Mars pretenda situarse dentro de esa
larga serie de novelas que comentan ciertas realidades sociopolticas
espaolas. La intertextualidad es cosa viva de la cual nos habla Henry
James y ha sido esencial de la novelstica de Mars desde su primera
novela.

En conclusin, Mars no se entiende sin razonar el proceso creador y la
fuente de sus narraciones. La novela se cimenta haciendo alusin desde el
mismo ttulo de su obra al himno del bando nacional (28), con ello marca la
pauta que va a seguir para desmontar su mito. Caer implica un sacrificio
heroico en la cancin pero para la novela significa caer en la corrupcin.
De esta forma, se da la vuelta al significado, reemplazndolo y
degradndolo. Para luego construir otro con la inestimable ayuda de su
realismo mgico y las aventis en las que combina lo real con lo fantasioso.



Bibliografa consultada

  FLITTER, Dereck. Images of the Civil War course Handouts: Asignatura
   Images of the Civil War. The University of Birmingham, 2005-06.

  GUNDN VZQUEZ, Jos Luis. La configuracin de un universo narrativo a
   travs de la intertextualidad: el caso de Juan Mars. I.E.S. Agra de
   Lebors (A Corua), http://webs.ono.com/garoza/G3gundin.htm.

  KIRSCH, Jeffrey Allen. Tcnica novelstica en la obra de Juan Mars.
   Tesis doctoral de la Universidad de Wisconsin (EUA). UMI Dissertation
   Services, Michigan, Ann Arbor; 1980.

  MARS, Juan. Si te dicen que ca. Novaro, Mxico, 1973; Seix Barral,
   1976.

  Pgina oficial de Juan Mars. Bibliografa. Si te dicen que ca.
   http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/marse/dicen1.htm.

  SHERZER, William M.; Juan Mars. Entre la irona y la dialctica.
   Madrid; Fundamentos, 1982.



Notas

 1. Pgina oficial de Juan Mars. Bibliografa. Si te dicen que ca.
    http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/marse/dicen1.htm.

 2. En torno a esta idea de realismo mgico y provocacin al lector ser
    desarrollado posteriormente una parte de mi estudio de meta ficcin que
    ser elaborado en el apartado configurando un mundo de incertidumbre.

 3. MARS, Juan. Si te dicen que ca. Novaro, Mxico, 1973; Seix Barral,
    1976 P. 265.

 4. Ibd. P. 243.

 5. Ibd. P. 267.

 6. Ibd. P. 238.

 7. Ibd. P. 271.

 8. Ibd. P. 59.

 9. Ibd. P. 177.

10. Ibid.P. 237.

11. Ibd. P. 181.

12. Ibd. P. 237.

13. Ibd. P. 267.

14. Ibd. P. 290.

15. Ibd. P. 237.

16. Ibd. P. 137.

17. Ibd. P. 107.

18. Ibd. P. 253.

19. Ibd. P. 188.

20. Ibd. P. 262.

21. Ibd. P. 203.

22. Ibd. P. 210.

23. Ibd. Pp. 64-65.

24. Ibd. Pp. 38-39.

25. Ibd. P. 40.

26. Ibd. Pp. 110-111.

27. Ibd. P. 167.

28. Cara al sol con la camisa nueva que t bordaste en rojo ayer, me
    hallar la muerte si me lleva y no te vuelvo a ver. Formar junto a mis
    compaeros que hacen guardia sobre los luceros, impasible el ademn, y
    estn presentes en nuestro afn. Si te dicen que ca, me fui al puesto
    que tengo all. Volvern banderas victoriosas al paso alegre de la paz
    y traern prendidas cinco rosas: las flechas de mi haz. Volver a rer
    la primavera, que por cielo, tierra y mar se espera. Arriba escuadras a
    vencer que en Espaa empieza a amanecer. Espaa una Espaa grande
    Espaa libre Arriba Espaa.

** Jos Mara Prez Snchez
   jose.perezsa@uca.es
   Investigador y escritor espaol (Cdiz, 1979). Es licenciado en
   filologas inglesa e hispnica por la Universidad de Cdiz (UCA,
   http://www.uca.es). Comenz su doctorado en el bienio 2004-2006, en el
   que registr y entreg un trabajo de investigacin en el Departamento de
   Historia de Amrica, previo a la tesis, bajo el nombre de La creacin
   del latino en la sociedad norteamericana a travs del cine: sus
   estereotipos y memoria colectiva, en 2006. Public su primera novela
   bajo el nombre El espejo (http://stores.lulu.com/elespejojps) en 2006.
   Public en 2007 su primer poemario, Antesala de olvido / Prelude to
   Oblivion, donde en edicin bilinge recoge una seleccin de poemas
   escritos durante su estancia en Birmingham, Reino Unido, mientras
   cursaba estudios en la http://www.bham.ac.uk University of Birmingham
   como estudiante de intercambio, ao acadmico 2005-2006. El mismo ao
   public su segundo poemario Poesa del agua, demos voz al agua. Ha
   publicado en las revistas Trocadero
   (http://biblioteca.uca.es/ucadoc/revuca.asp?rev=02144212) y Remolinos
   (http://revistaremolinos.blogspot.com). Recientemente fue profesor EFL
   en Cavendish School of English (http://www.cavendishschool.com;
   Bournemouth, UK) y actualmente es director fundador del Grupo Literario
   Palabras Indiscretas (http://palabras.indiscretas.tripod.com) y
   responsable de la seccin de Estudios Hispnicos en la revista Sarasuati
   (http://www.humanidades.comze.com). Muestras de su trabajo y datos
   biogrficos del autor pueden verse en su pgina,
   http://jmpersanch.webs.com.



=== Nietzsche y la palabra del camino      Rafael Fauqui =================

      Yo soy de hoy y de ayer dijo Zaratustra; pero en m hay algo de
      maana, de pasado maana y de lo por venir. As habl Zaratustra.

      Es muy difcil vivir entre los hombres, porque es muy difcil
      callarse. As habl Zaratustra.

      Lo que yo encuentro, lo que yo busco / se hall alguna vez en libro
      alguno?. Humano, demasiado humano.

Escritura del camino: signo de lo abierto, de lo interminablemente
continuo. Escritura identificada con la voz del caminante que se detiene a
recuperar fuerzas y a reponerse del cansancio de los das transcurridos.

Muy variadas expresiones podran relacionarse con la palabra del camino:
pensamientos, reflexiones, memorias, aforismos, testimonios,
autobiografas... En todas, generalmente, la comprensin pareciera unirse
al deslumbramiento; la bsqueda, coincidir con los hallazgos. Y es que la
palabra del camino entremezcla revelaciones y desentraamientos; dibuja
imgenes que surgen tanto de la fantasa como de la lucidez, de la
maravilla como de la curiosidad. Es, por sobre todo, la interminable
argumentacin de una conciencia que nunca calla.

La palabra del camino nos orienta por entre la confusin y la
provisionalidad. Nos permite conjurar el tiempo del que estamos hechos.
Ella discurre por sobre todos los temas posibles, sombra y soliloquio de
pasos, rbrica de conjeturas. Desde la amplitud de su superficie, la
palabra del camino convierte en argumento todas las intuiciones, todos los
descubrimientos, todos los desconciertos.

La palabra del camino sigue un ritmo que le es propio. Quiz el ritmo de la
vida donde las cosas manan sin cesar, capaces de desbordar cualquier cauce;
fluctuando, movindose, llenando espacios; girando por sobre todas las
superficies; tanteando, explorando. 

La levedad y la armona son aspiraciones fundamentales de la palabra del
camino; aspiraciones relacionadas, por cierto, al ideal de todo caminante:
liberarse del exceso de peso, aligerar la carga que pueda verse forzado a
llevar.

La palabra del camino aspira a ser fiel a s misma; por eso, se escribe y
desescribe, se rompe y rehace, se fragmenta y retuerce hasta llegar a
armonizar con las variadsimas circunstancias que la envuelven.

La palabra del camino convierte en arte la reflexin o la perplejidad
frente al instante. Ahonda en la vida, ilustrndola en algunas de sus casi
infinitas facetas.

A travs de la palabra del camino, los autores apuestan a la firmeza de sus
pasos, esforzndose en rechazar cuanto los debilite o desdibuje. La palabra
del camino revela un inocultable horror ante la intemperie, ante los
espacios demasiado vastos o demasiado impredecibles. Pero la intemperie es
infinita; no existe palabra alguna capaz de cubrirla. Escribir podra
convertirse, as, para algunos escritores, en un esfuerzo por resguardarse
del inmenso silencio circundante.

La palabra del camino se emparenta a una conviccin: la de que, en la
confusa suma de infinitas combinaciones que es la historia del mundo, acaso
slo las alusiones biogrficas resulten genuinas identificaciones de lo
humano.

La palabra del camino dibuja una forma de diferenciacin. Somos en nuestra
escritura. Somos esas imgenes que nuestra escritura postula. Nuestro
individualismo se convierte en el punto de partida de una voluntad de
nombrarnos.

La palabra del camino muestra la metamorfosis de nosotros mismos al
interior de nuestros recorridos. Nos dibuja en una imagen que asumimos
nuestra. Verbalizando nuestros ahoras conjuramos la pesadilla de la no
significacin del tiempo, el horror al vaco. La palabra del camino posee
un fuerte contenido tico. tica de la opcin individualista de quien
precisa apartarse de la confusin exterior para refugiarse en un signo que
lo encarne. Frente a la complejidad, confusin y contradicciones de lo que
llamamos experiencia de vida, se yergue la palabra que escribe a partir
de esa experiencia.

Rtulos, cliss, lugares comunes, frases hechas son formas del todo
insuficientes para nombrar el camino o la experiencia del camino, siempre
inundada de perplejidades, contradicciones y emparentada muy de cerca al
impredecible azar.

La palabra del camino seala un ir; pero, hacia dnde? Ella contrasta la
interminable oposicin entre el albur y la persistencia. Por eso, flucta
entre lo aleatorio y lo definitivo. El camino es, a la vez, permanencia y
cambio; movilidad y fijacin. A la fijeza se opone la continuidad. Lo
definitivo se enfrenta a lo que, incesantemente, se metamorfiza. La palabra
del camino es fijacin de lo transente. Transcurre y, en ese transcurrir,
fija lo momentneo; convierte en definitivo lo que es circunstancial. La
palabra del camino es testimonio de nuestra voz expresando la vida que
hemos recorrido. Es hallazgo que nos seala, eco o sombra de nuestros
pasos.

La palabra del camino sugiere la posibilidad de decir lo que slo la
experiencia y la memoria, juntas, podran evocar. Es experiencia volcada en
palabra. Es memoria que recuerda los das cumplidos. La palabra del camino
convierte el hecho de vivir en fragmento discernible.

Libertad, autonoma, independencia, autenticidad: trminos necesarios para
expresar lo que la palabra del camino es. Ella est cargada con un fuerte
contenido tico. Eticidad de la opcin del escritor que precisa apartarse
de la confusin exterior para refugiarse en s mismo y nombrarse desde esa
palabra que lo encarna. La palabra del camino, lo he dicho alguna vez, debe
poseer como uno de sus esenciales objetivos, conducir al escritor hacia su
asilo, recuperar para l un espacio en el que poder reconocerse.

La palabra del camino es naturalmente egosta: seala a un yo empeado en
mostrarse y en proclamar que ha vivido. La necesidad de saber que no
desapareceremos con nosotros mismos, que existe la posibilidad de perdurar
en palabras que nos nombren e identifiquen ms all de nuestra presencia,
explica muchos de los sentidos de la palabra del camino.

La palabra del camino juega constantemente con diversos rdenes. Las
verdades descubiertas por el caminante pueden ser, tambin, verdades de
muchos o de todos. El mundo se refleja en el caminante y ste se refleja en
el mundo.

Al hablar del mundo, la palabra del camino lo hace siempre a partir de un
yo contemplador del mundo. El mundo visto a travs de los ojos de ese yo.
En ese punto, vida e historia comienzan a acercarse extraordinariamente: la
vida del testigo dentro de la historia, la historia nombrada desde la vida
de quien la testimonia; vida e historia conviviendo en una palabra afn que
las asemeja e identifica.

En general, la palabra del camino suele saberse expresin incapaz de
disipar del todo las tinieblas del desconcierto o la confusin. Una de sus
desvirtuaciones sera la de ambicionar convertirse en documento de su
tiempo, algo que significara que su voz, necesariamente mesurada y
necesariamente ntima, se transformase en prdica y profeca, convencida de
los privilegios de su funcionalidad y su destino.

Impregnada de vida, la palabra del camino puede llegar a insertarse en la
historia, alcanzando as, como sucedi en el caso de Nietzsche, a dibujar
certeras intuiciones del porvenir de la humanidad.

Alguna vez escribi Nietzsche: No quiero leer a ningn autor de quien se
note que quera hacer un libro, sino slo a aqullos cuyos pensamientos
llegaron a formar un libro sin que ellos se dieran cuenta. Era su propio
reconocimiento a la singular expresividad de la palabra de los caminantes,
la que surge de la vida misma y que va sumando pginas que pueden conformar
un libro; no el libro como propsito primero, sino el escribir la vida.

Nietzsche ejerci, de una manera extraordinaria, una palabra compaera de
curiosidades y testimonios; palabra que supo nombrar, por igual, las voces
de su poca y la voz ligera de las diversas situaciones de la vida. Por
eso su escritura, hablando desde s mismo, habl, tambin, de todos los
hombres; verbalizando su propio mundo, alegoriz el mundo; ir y venir
interminable entre lo individual y lo colectivo, una muestra de que los
argumentos de la vida y los de la historia son formas anlogas de la
experiencia humana.

Tal vez por eso Nietzsche alcanz a percibir, en su presente, lo que sera
esta realidad que hoy nos rodea, terminado ya nuestro siglo XX. Su palabra
ilustr el carcter de ciertos recorridos por los que la humanidad estaba
destinada a transitar. Y emblemas y valores de nuestros das se reconocen y
reflejan en aquellas verdades del caminante que fue Nietzsche, en sus
interrogantes y respuestas de lcido pensador y visionario poeta.

A pesar de la deuda que su palabra tiene con la poesa, en varias ocasiones
Nietzsche se expres muy despectivamente de los poetas, a quienes acus de
estar siempre dispuestos a pavonearse ante cualquier pblico que quisiera
admirarlos. Los tild, tambin, de superficiales: No me parecen muy
limpios que digamos; enturbian las aguas para que parezcan profundas. En
otra oportunidad los llam tambin mentirosos: El poeta considera al
mentiroso como su hermano de leche. Nietzsche no despreciaba a la poesa
que, de hecho, le perteneci siempre sino a los poetas. Igual que le
suceda, por cierto, con los filsofos, a quienes llamaba tejedores de
telaraas.

La palabra del camino en Nietzsche iba hacindose, amplia, suelta,
fragmentaria, de una suma de reflexiones y aforismos que entremezclaban
tanto imgenes como itinerarios. En ella no es posible distinguir mtodos
ni sistemas. Es una escritura que asume como suya la regla esencial del
camino: el recorrido lo es todo. Por eso ella pareca avanzar movindose
siempre segn la marcha de un ritmo originalsimo; evocando incesantemente
el propsito de verbalizar el mundo desde la lucidez y la pasin; tratando
de enfrentarse a todos los temas, todas las controversias, todos los
dogmas, todas las paradojas, todas las verdades...

En La gaya ciencia, Nietzsche hace esta confidencia: Escribo para
deshacerme de mis pensamientos. Deshacernos de nuestros pensamientos:
librarnos de los fardos acumulados, aligerar nuestros pasos. Es necesaria
la ligereza para continuar el recorrido. En algn momento, Nietzsche habla
de un arte travieso, ligero, bailarn, burln, infantil y alegre para no
perder esa libertad por encima de las cosas que nos exige nuestro ideal.
Arte ligero: arte que acompaa los aprendizajes del vivir?, arte de la
transformacin?, arte del recorrido por entre el barullo y la confusin?
Al arte ligero deba corresponder un espritu ligero, algo que no
significa, en lo absoluto, superficialidad de espritu. Ligereza implica
saber andar libremente por el camino: sorteando en l sus asperezas y sus
frecuentemente indescifrables desenlaces. Ligereza para escribir y seguir
avanzando sin cesar nunca de aprender de las propias sorpresas.

Si pensamos, dice Nietzsche en algn otro momento, no hay reposo. El
pensamiento busca respuestas que son descubrimientos; verdades propias:
particulares y personales, tambin comunicables. Una verdad no puede
guardarse, dice Nietzsche: tiene que salir fuera de quien la posee para
conocer la luz y el contacto con los otros. Todas las verdades que se
callan se hacen venenosas, dice. Verdades y no convicciones: las
convicciones, comenta, son ms poderosas que las mentiras. Y, en otro
lugar: De las pasiones nacen las opiniones: la pereza de espritu las hace
cristalizar en convicciones.

La individualidad humana va dibujndose en medio de la bsqueda de
verdades. La vida posee verdades que debemos descubrir: verdades para
nosotros, verdades nuestras. Y el entorno bien podra ser modificado por la
fe que depositemos en ellas.

Toda verdad, en el fondo, no deja de ser una ficcin, una interpretacin.
Cada quien lleva sus verdades en s mismo. Por muy vido que sea mi
conocimiento, dice Nietzsche en La gaya ciencia, no puedo extraer de las
cosas sino lo que ya me pertenece. Esto es: me reconozco dentro del mundo
y reconozco el mundo dentro de m.

A lo largo del camino, todo es transformacin. Nuestras verdades cambian
porque nosotros cambiamos. La sabidura va llegando lentamente a travs de
interminables aprendizajes que nos arrastran hacia nuevas verdades. En La
gaya ciencia, Nietzsche comenta: Ahora te parece un error lo que en un
tiempo amaste como verdad o probabilidad: lo rechazas, y crees que se trata
de un triunfo de tu razn. Sin embargo, tal vez ese error fuera para ti en
ese entonces, en que an fuiste otro siempre eres otro tan necesario como
todas tus verdades de ahora.

Nietzsche expresa un saber que suponemos muy semejante al origen del
filosofar en el mundo griego: un esfuerzo con que guiarnos dentro del
camino: para crecer y llegar a ser felices, o, al menos, para sobrevivir
dentro de l. Nietzsche se refiere, en algn momento, al estoicismo y al
epicuresmo como saberes fundamentales de la supervivencia. Epicreo es
quien aprovecha las circunstancias que le ofrece la vida para disfrutarlas
en toda su plenitud. Estoico es quien sabe resignarse ante lo que no podra
ser cambiado. El epicreo selecciona, escoge. El estoico acepta lo
inevitable. Nietzsche comenta en sus palabras: El epicreo selecciona la
situacin, las personas y aun los eventos que corresponden con su extrema
irritabilidad intelectual y renuncia a lo dems porque sera indigno para
l una comida demasiado fuerte e indigesta. En cambio el estoico se
ejercita en la ingestin, sin asco, de piedras y gusanos, vidrio picado y
escorpiones; su estmago tendr que terminar siendo indiferente a todo lo
que vuelque en l el azar de la existencia.

Nietzsche enfatiza en la importancia de lo irracional dentro de la vida del
hombre. Sentimientos y pasiones caracterizan nuestras actitudes tanto como
las ideas y los argumentos. La vida no es slo lgica. Es, tambin y quiz
sobre todo, pasin, duda, deseo. La historia anecdtica de los grandes
sucesos humanos, dir en algn momento, no es tan expresiva como podra
serlo la historia de los sentimientos; una historia que evocara la memoria
de los sufrimientos y devociones de los pueblos, sus desprecios tanto como
sus admiraciones, sus mitos y sus aceptadas mentiras.

Nietzsche opone la sabidura del contemplador a la del hombre de accin. El
primero, logra dibujar el mundo que le importa al hombre. El mundo que
nos rodea, que conocemos, que nos identifica e identificamos, es el mundo
creado por la palabra y la imaginacin de los contempladores. Ellos son los
verdaderos autores del universo humanizado. Ellos, en su imaginacin, en su
verbalizacin, son creadores del espacio que nos envuelve y habitamos.
Nosotros, dice Nietzsche, hemos creado el mundo que le importa al
hombre! Sin embargo, precisamente esto no lo sabemos, y cuando por un
instante, captamos ese saber, lo olvidamos al momento: los contemplativos
desconocemos nuestra mejor fuerza y nos valoramos en un grado demasiado
bajo no somos ni tan orgullosos ni tan felices como podramos serlo.

Nietzsche habla de la locuacidad de los escritores: la de la ira, por
ejemplo, que le imputa a Schopenhauer; o la de la conceptualizacin, que le
achaca a Kant; o la del deleite de buscar palabras nuevas para decir las
mismas viejas cosas que le adjudica a Montaigne... Nietzsche posey como
locuacidad totalmente personal la de una individualidad lcida y
apasionada, inquisitivamente colocada frente a un mundo que, por sobre
todo, era preciso comprender. No puedo dejar de recordar las Memorias del
subsuelo de Dostoievski, novela donde su protagonista, el hombre del
subsuelo, comunica a sus lectores todo cuanto percibe desde el espacio de
su conciencia; un espacio que, a la vez que lo asla, le permite vislumbrar
mejor, entender mejor. Nietzsche, con su palabra, se muestra, tambin, como
un ser subterrneo; un contemplador que, desde el escondrijo de su
conciencia, divisa y cuestiona una vastedad infinita colocada ante l.
Por cierto, el propio Nietzsche, en El crepsculo de los dolos, hace un
abierto reconocimiento a la importancia de Dostoievski en su obra.
Dostoievski, dice, el nico psiclogo, dicho sea de paso, del que yo he
tenido que aprender algo: l es uno de los ms bellos golpes de suerte de
mi vida....

Para Nietzsche la vida es intemperie y es azar. Terrible e inexplicable,
ella es riesgo interminable. El ser humano se esfuerza constantemente en
conjurar ese riesgo. Un antdoto contra l ser la voluntad; otro, la
escritura, el arte. El arte es coherencia, sentido expresivo, unidad
orientadora. El arte, explica, es una forma de proporcionar un alivio a
la conciencia sobrecargada de sensaciones... Del arte se puede pasar ms
fcilmente a una ciencia filosfica verdaderamente liberadora. Y, en otro
momento: Crear: ste es el gran alivio al dolor y lo que hace fcil la
vida. El arte condensa y expresa. Toca lo elusivo, alcanza a definir lo
indefinible. El arte nunca podra ser falso. No puede engaar. l se asocia
a lo ms genuino y veraz del tiempo humano.

La palabra de Nietzsche se propuso ahondar en el desenmascaramiento
constante de numerossimas paradojas humanas. Verbigracia la de que
principios errados puedan generar gestos y comportamientos legtimos. O la
de que la esperanza sera el peor de los males al prolongar torturadamente
las ilusiones de los hombres. O la de que las malas acciones de stos
podran, acaso, ser motivadas por un instinto de conservacin, en cuyo caso
dejaran de ser malas para convertirse en necesarias. O la de que el
hombre piensa que lo bueno se impone por s mismo y lo malo no; cuando bien
podra suceder lo contrario: que las cosas buenas no se aceptasen, en tanto
que los errores s. Tales paradojas, dice Nietzsche, no son sino una
directa consecuencia de algo: los hombres nos rodeamos de ficciones para
entender, para identificar, para actuar; espejismos para guiarnos; ideas
para poder continuar en el camino.

A fines del siglo XIX, una idea un espejismo, el progreso, pareci
deslumbrar a casi todas las mentes. Nietzsche desconfi de ella. La
consider culpable de deformar visiones y creencias. Frente al progreso,
ante la idealizacin del futuro, Nietzsche erigi su propia idea: la de la
necesaria afirmacin del ser humano en el aqu y el ahora, la de una
interminable apuesta del individuo hacia todos sus momentos vividos. La
apuesta por el ahora significa afirmarse ante la vida dicindole s.
Vivacidad de la vida y vivacidad de todos los instantes que la componen. La
existencia postula Nietzsche bien pudiera ser para el ser humano un
premio o una pesadilla. Una pesadilla para todo aqul que no sepa vivirla,
disfrutarla o entenderla; un premio para aquellos seres capaces de
afirmarse en la interminable asercin de su voluntad y de rechazar el
escapismo fcil de las promesas religiosas (para Nietzsche un ser de
espritu religioso que niegue esta vida en beneficio de la vida
ultraterrena es, ante todo, un desperdiciador).

Como dije antes, la palabra del camino se desvirta al aspirar a
convertirse en comunicacin de la prdica o de la profeca. En ambas
incurri Nietzsche en diversos momentos de su obra, pero, muy especialmente
en As habl Zaratustra, libro donde se abandona la necesaria mesura de la
palabra del caminante en beneficio de la premonicin de nuevos signos
histricos. As habl Zaratustra es un smbolo de edades nuevas
protagonizadas por hombres nuevos. Con una voz fuerte, dice Nietzsche,
se es casi incapaz de pensar cosas sutiles. Es la mejor prueba de algo
totalmente perceptible: nada en As habl Zaratustra podra merecer el
calificativo de sutil.

La parbola que es As habl..., escrita a finales del siglo XIX, se
comunica muy estrechamente con cierto sentido tico de nuestro siglo XX,
una poca que ha impuesto a los hombres la moral necesaria de los
supervivientes. Hoy, ms de un siglo despus, desvanecido definitivamente
el espejismo del progreso, lo que perciben los hombres a su alrededor no es
la decadencia que presinti Nietzsche sino otra cosa: el apocalipsis. La
nocin del riesgo apocalptico evoca un porvenir que peligra en cualquier
posible error humano. La visin apocalptica dice que el futuro depende de
este presente que estamos construyendo ahora.

Como alguna vez he comentado,* el sentimiento de habitar un mundo al borde
del apocalipsis arrastra a los seres humanos hacia dos actitudes opuestas;
de un lado, la autodestruccin; del otro, un esfuerzo de supervivencia. Lo
imprevisible genera imgenes de opciones contrapuestas: vivir o morir,
crecer o decaer, debilitarnos o fortalecernos, perdurar o desaparecer... El
tiempo del apocalipsis es el del presente sin maana, el de la
desesperacin circular. El tiempo de la supervivencia es el del equilibrio
en medio de lo siempre precario, el de la previsin ante lo inesperado, el
tiempo donde no existen ni dbiles ni fuertes, porque todos, eventualmente,
somos dbiles; porque todos, definitivamente, somos vulnerables.
Autodestruccin es pulsin de muerte, hedonismo fcil, consumismo,
vacuidad, fragilidad de referencias y relaciones, evanescencia de
significados y valores. Frente a esto, la supervivencia podra concebirse
como la iniciativa creadora dentro de los espacios clausurados, una fuerza
vitalizadora dentro de lo devastado y lo precario.

La supervivencia para Nietzsche consista en decir s a la vida, a la
pasin del vivir. Si Dios ha muerto, entonces la absoluta soledad del
hombre podra debera conducirlo, ms que hacia la desesperacin y la
desmesura del todo est permitido, hacia la plena entrega a la vida.
Voluntad de sobrevivir expresada en pasin por la vida, intensidad de vida.

Del silencio eterno de los espacios infinitos que ignoro y que me ignoran
de Pascal a la muerte de Dios, de Nietzsche: el paso de la historia
humana fue apuntando hacia la necesaria autosuficiencia del hombre, a su
independencia y su soledad. Una soledad que proclama que el destino de los
hombres pertenece nicamente a sus obras, que son stas su propio cielo o
su propio infierno. Cielo o infierno, felicidad o infelicidad, plenitud o
vaco: posibilidades opuestas que reposan en las manos de seres humanos
capaces de crecer o desmoronarse, de sobrevivir o desaparecer.

Nietzsche fue uno de los primeros en intuir que los seres humanos habamos
entrado en una poca en que la civilizacin est en peligro de sucumbir a
causa de los medios de la civilizacin. Las respuestas de Nietzsche
aludieron una y otra vez a la visin de un ser que lograra sobrevivir y
crecer dentro de un tiempo sin dioses y sin ideales de futuro slo si se
afirmaba en l mismo y en la validez de sus obras y respuestas; un nuevo
individuo diferente a quien todo podra permitrsele, todo salvo la
incapacidad para sobrevivir.

Dice Nietzsche en La gaya ciencia: Qu es originalidad? Ver algo que an
no tiene nombre, que an no puede ser nombrado aunque est a la vista de
todo el mundo... Los hombres originales han sido, en general, tambin los
ponedores de nombres. Nietzsche, desde su propia peripecia de lcido e
inquisitivo caminante, desde su voz, desde su palabra del camino, coloc
nombres, muchos de los cuales hoy todos repetimos. Nombres que identifican
gran parte de los signos ticos de nuestro tiempo al describir, de tantas y
tan certeras maneras, la pluralidad y la incertidumbre. Nietzsche fue
original en su tiempo y sigue sindolo an en el nuestro porque su voz
individual supo vislumbrar por entre la voz de la historia. De all que
haya podido nombrar tan acertadamente el porvenir y sus premoniciones
resultar tan profticamente exactas.



* Ver Arrogante ltimo esplendor, Caracas, Ed. Equinoccio, 1998.

** Rafael Fauqui
   rafabes@cantv.net
   Ensayista y poeta venezolano (Caracas, 1954). Licenciado en letras por
   la Universidad Catlica Andrs Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve;
   1977), postgrado en sociologa de la literatura en la Escuela de Altos
   Estudios en Ciencias Sociales de Pars (1979) y doctor en ciencias
   sociales por la Universidad Central de Venezuela (UCV,
   http://www.ucv.ve; 1984). Entre 1979 y 1985 dirigi los seminarios de
   literatura venezolana en la Universidad Catlica Andrs Bello. Desde
   1980 es profesor del Departamento de Lengua y Literatura de la
   Universidad Simn Bolvar (USB, http://www.usb.ve), institucin de la
   que es profesor titular y en donde ejerci entre 1989 y 1993 el cargo de
   director de Extensin Universitaria. Ha publicado Espacio disperso
   (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1983),
   Rmulo Gallegos: la realidad, la ficcin, el smbolo (Caracas, Academia
   Nacional de la Historia, col. Estudios, Monografas, Ensayos, 1985), De
   la sombra el verso (poesa, Caracas, Epsilon Libros, 1985), El silencio,
   el ruido, la memoria (Caracas, Alfadil, col. Trpicos, 1991; Premio
   Conac de Ensayo Mariano Picn Salas, 1992), La voz en el espejo
   (Caracas, Alfadil, col. Trpicos, 1993), La mirada, la palabra (Caracas,
   Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1994), Espiral de
   tiempo (Caracas, Fundarte-Equinoccio, 1996), Arrogante ltimo esplendor
   (Caracas, Equinoccio, 1998), Puentes y voces (Caracas, Sentido, 1999),
   El azar de las lecturas (Caracas, Galac, 2001) y Testimonios, espejismos
   y desconciertos http://www.comala.com (Caracas, Comala, 2007).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

   *** Poemas
       Oswaldo Gmez Toledo

   *** Hroes y ladrones
       Andrea Tom

   *** Poemas
       Gustavo Alejandro Mussi

   *** Ms all del cielo plomizo
       Pedro Enrique Rodrguez

   *** Poemas
       Sabrina Domnguez

   *** El tren
       Jorge Ernesto de Len Cabrera

   *** Poemas
       Johan Adrin

   *** Auto de fe
       Silvia Italiano

   *** Puertas como ros
       Javier Ubalde Enrquez

   *** El hombre de la herramienta de insomnio
       Berenice Betancourt

   *** Poemas
       Jaime Gmez Nieto

   *** Textos
       Elena Camacho Rozas

   *** Tres sonetos
       Edgardo Donato Daz

   *** ltimo da
       Alexander Campos Soto

   *** Tres poemas
       Marco Antonio Domnguez

   *** Cuatro relatos
       Jorge Etcheverry



=== Poemas      Oswaldo Gmez Toledo ======================================

*** Mi pregn

      A las Viudas, a las Madres y a los Hurfanos de esta guerra estpida.

Y ella dijo, como desde muy lejos: olvdame y volver a ti.

Lumbre nocturnal
Luminaria de rostros demacrados de agotamiento y desesperanza
No siegues las migas que amamantan labios inertes

Bscame entre los surcos, entre las lgrimas
En la sangre derramada
Y en las manos impvidas del campesino sin tierra

Escchame en el llanto de los hurfanos
En el lecho fro de las mujeres
Que no volvieron a besar a su compaero

Bscame en el pecho vaco de las madres
Que ms nunca volvieron abrazar a sus hijos

Destello incierto de vctimas que no sucumben
Ni se olvidan con el tiempo
Ven a borrar este odio que flama por dentro

Y se fue diciendo: olvdame y volver a ti.



*** En la alborada de mi pueblo

      En el pueblo en este preciso instante, todo es tiempo espeso, espeso
            [existir.
      ...Crea que las personas eran rboles.

      Jos Luis Garcs Gonzlez

Entre oscuro y claro cuando levanto mis ojos, el espejo an duerme
La Sierra Nevada de Santa Marta con sus bostezos de nubes
Empuja el roco hasta el valle para mitigar su sed
El ro Guatapur con sus aguas fras acaricia las piedras
Que albean por el sol que ya levanta

A la distancia y como dndole la bienvenida al forastero
La chimenea de Cicolc, ya falta poco para pisar el asfalto
Y sentir el olor del caf con jengibre sobre el fogn
Imagino a mi madre descansando en la cama
Con su almohada de plumas abrazando los sueos
Y sus manos bajo el edredn como dos flamencos

En el crepsculo matutino escucho al voceador de prensa
El grrulo del vendedor de pescado
Los grillos en las bisagras de los portones
Y el jolgorio de los nios camino a la escuela
Ya en el ambiente se siente el sabor a dulce de maduro y a chiricana
A lo lejos el repicar de campanas me acosa hasta el aposento

Por fin las seis de la maana!
Entonces enciendo la radio y abro las ventanas
Para que entre la brisa dcil de la maana

Ya escucho a mi madre en el patio retozando con el perro
Y el trinar de los canarios que gorjean sobre sus cabellos
En la alborada de mi pueblo hay das muy frescos y felices
Algunos se pasean por el patio sobre las ramas de los rboles

De pronto en el espejo me veo y me reconozco
Soy el mismo de hace aos completamente feliz
Me guio el ojo y sonro como un manso orate de atar.



*** Annimo

Le he robado al viento un puado de pensamientos rebeldes
Cargados de esperanzas para regalrselos a mi pueblo

Que... ondea la bandera de la indiferencia
Que... dilapid la memoria en una guerra de acuerdos
Que... perdi su identidad cultural a la rbrica de un tratado
Que... perdi su soberana al permitir bases militares yanquis en su
      [territorio

Le he robado al viento
La fuerza de su aliento estacionario, repleto de sentimiento dcil
Para amarrar los diablos de la oligarqua
Con la misma fuerza con que ligo palabras rotas

Y a veces lloro sin saber que todos los muertos son cercanos
Amortizados por una aciaga ley de perdn y olvido
Que le cerr las puertas a la verdad y a la justicia

Quiero algn da verme consumado en el sueo del Libertador

Y que al levantar los ojos no ver pas extrao y distantes
De hombres honestos con la misma hermandad enlazada
Sin fascistas o tiranos opositores a la autonoma de Amrica Latina

Para caminar en el desfile multicolor de ideas
Y derrocar el precepto del dictador de mente perversa.



*** Mi madre Luisa Esther

Madre, he esperado tanto tiempo para hablarte desde mi poema
Que se ha perdido en el silencio, en un silencio estoico
Se marchitaron mis palabras con la salubridad de mis penas
Y con todos esos recuerdos que me queman en casi medio siglo
Que cualquiera pensara que he sido un hijo demasiado frvolo

Slo hay neviscas en mis recuerdos cuando pienso en ti madre
Porque desde que te fuiste el esto se qued a vivir en los copos de los
      [rboles
Intento tocarte con mis versos escribindote estas retricas palabras
Pero slo he conseguido un charco de lgrimas inconsolables

Levito con tus sueos inalcanzables y aoro la familia que queras
La casa, la otra casa que tanto queras, la amarr a mis cometas

Qu vergenza contigo, mam!
No pude cumplir con tus sueos, te fall
Siento mi espritu fecundado desde tus races, divagando en tribulaciones
Eso es poco para ti, comparado con el desconsuelo que te circua en vida

Alguien puede decir todo lo malo que he sido
Y lo que he sido solo t lo sabes, porque no se lo he dicho a nadie

Qu pena contigo, mam!
Recorto algunas evocaciones de mi infancia de aquel lbum familiar
Y comienzo a tocar tus recuerdos en lo ms recndito de mi memoria
Escucho tu voz aromada y ah estas con tus pies descalzos sobre el suelo
      [triste

Te ves tan linda como impasible, siempre con esa expresin en las manos
Madre, an noto tu presencia en la brisa que se pasea alegre por el patio
Que desordenan mis cabellos y acarician mis mejillas ligeramente.



*** Mi primo Ral Gmez Solano (Primo ao)

      Menos mal que la melancola y otros sentimientos del alma
      no son detectables por la aduana.

      Amado del Pino

Cuando las noches inquietas lo desvelaban
Y no encontraba sosiego en el alma ni en los sueos
Buscaba siempre refugio en las fragosidades lenitivas
Y as encontraba el equilibrio a sus pensamientos desledos

En la soledad escuchaba al viento hablar con las ramas secas
El rumor de las aguas revoltosas del ro le calmaba sus arrebatos
Era incontenible, llev una vida ansiosa y con afanes
Desde muchacho llevaba una pasin errabunda en sus pasos

Pernot y cruz la frontera ngrimo y sin pasaporte
Viaj por las trochas de la Guajira hasta llegar a Venezuela
Nunca llegaron recados ni cartas desde su destierro

Haba salido del pueblo en la poca de la bonanza marimbera
Cuando regres traa otro aire en su aureola ya reposada
Hoy su vida pasa tranquila sin afujas y sin desvelos
Ahora trabaja la tierra, siembra y recoge del arroz sus espigas

Los rumores del Ranchera son los ritmos de sus noches tranquilas
Las voces de los rboles ahora son melodas que le trae el viento
Ya no es cazador noctmbulo ni despierta de su insomnio alebrestado
Encontr la brjula de sus pasos en una mujer que ancl sus miedos

Ahora despierta en cualquier lugar del tiempo sin ansiedades
Ya cerr el portillo del potrero y amarr la bestia salvaje que lo rondaba
Queda en el aire su risa desgranada y la fragancia del ganado en los
      [corrales
La Frescoleta con sus mangos florecidos aroman la tarde que ya termina.



*** Mi hermano Brian Jos

Lo recuerdo instaurando el tiempo en los lienzos de su pubescencia
Escucho su voz como el crujido de una rama seca en el silencio de la noche
El chiflido de una cancin siempre en sus labios pregonando su alegra
Lo veo cargando torcazas en su alforja y con su honda atisbando el monte
Jams olvidar ese gesto de alegra brillando en su risa protuberante.

Lo que hemos sido en la adolescencia es lo que cuenta en la vida
Como esos das de cacera, las fiestas, los juegos y los das inconstantes
Esos recuerdos son las albricias que merodean por nuestras memorias
Y navegan por nuestro mar interior como el pedigr de nuestra mascota Derby
O el da que estacionamos el carro de pap en un arrozal camino a Fonseca.

Todo eso lo recuerdo y se me pone el corazn ms alegre que fiesta de
      [pueblo
S que puedo contar con l porque nos queremos, ms l a m que yo a l
Lo vi crecer cual crislida en un cardonal en las tardes que nos vieron
      [juntos
Esos sucesos tan pequeos germinan en nuestras memorias gravitando
Como la noche aquella que lloramos a un hermano muerto inesperadamente.

Entre Hipcrates y Galeno forj su gran sueo laurendose como mdico
Y ah est mi hermano de siempre abrindose caminos imprevisibles
Slo ha crecido en su pragmatismo, sigue como el ro en su cauce sempiterno
Es l quien no me olvida, es un sentimiento esparcido en el tapiz de las
      [tardes.

Aun as, nos queda el trnsito de la adolescencia que plasm el tiempo
Hasta el da que fenezcan nuestros sueos y dure su instante
Entonces dejar este poema en la bitcora de los argonautas
Que nos guiar con su destello cuando naufraguemos en ultramar.

Las recordaciones nos marcan con tinta indeleble como el tatuaje del indio
Porque la memoria es algo vivo y todo lo que se rememora se liga y persiste
Lo nuevo, lo viejo, el pasado y el presente, en los vivos y en los muertos.



*** Sin retorno

Me convert en un dcil tatuaje sobre tu piel indolente
Para no renunciar a ti, si intentan separarnos
Porque contra el amor del bueno no hay quien pueda
Pero hoy me he sentido dolido, extrao y ausente

Tal vez nunca supe el tamao de tus penas
Como tampoco, los quejidos que desgarraron tu vientre
Mientras paras mil versos de olvido

Tal vez nunca te import or mi nombre
Pero bebiste agua fresca de mi ro
Y aquella sed te hizo llenar de deseos
Para luego sentir que fuimos slo instante
Y no tuvimos ms remedio que amarnos

Ahora andas como yo
Sedienta, sin refugio y repleta de soledad

No queda nada.
La copa est vaca, te embriagaste con el vino de mi fuente.

** Oswaldo Gmez Toledo
   osgoto@hotmail.com
   Escritor colombiano (Distraccin, La Guajira, 1952). Reside en Bogot
   desde los aos 70. Estudi en la Universidad Distrital Francisco Jos de
   Caldas (http://www.udistrital.edu.co) y en la Fundacin Universitaria
   del rea Andina (http://www.areandina.edu.co; Bogot), donde se titul
   como administrador de obras civiles. Es, adems, intrprete de msica
   vallenata.



=== Hroes y ladrones      Andrea Tom ====================================

Nunca haba credo que podra morir, l era sin duda una de esas personas
que crees que siempre estarn a tu lado y que jams te dejarn. Y ahora ves
sus ojos azules cerrados, su largo cabello rubio cayendo tristemente sobre
sus hombros y ya no sabes qu pensar. Estaba realmente guapo, siempre lo
haba sido, con su traje nuevo, con aquella camisa tan cara que en vida
siempre haba rehusado a ponerse, con la corbata que sola llevar en los
conciertos... pese a tener ya cuarenta aos, asemejaba unos diez menos.
Siempre haba sido un nio, no le haba dado tiempo a crecer. Un chico
pelinegro con un flequillo rubio tapndole uno de sus ojos, que Kristen
reconoci como el bajista del grupo, se acerc al atad abierto y se
santigu. Su madre lloraba, o haca que lloraba, pues la adolescente estaba
casi segura de que no lo amaba, de que no lo haba hecho nunca, de que se
haba casado con l simplemente por el dinero o la fama, o porque una
pequea Kristen se desarrollaba en su tero. El segundo guitarra se acerc
a ella lo ms disimuladamente que pudo.

Tu madre est realmente conmocionada, me alegro de que t ests ms entera
se fij en los ojos de la chica, eran una rplica exacta a los del
fallecido Blake, mas la mirada era diferente, cada vez que sus ojos se
cruzaban vea los de la muchacha como dos tmpanos de hielo, demasiado
fros y maduros a sus diecisis aos. Veo que tu hermana no est aqu,
menos mal, habra sido demasiado para ella. Yo mismo no consigo crermelo,
todava lo veo con esos jerseys holgados que siempre se pona en casa,
escribiendo canciones y haciendo garabatos sobre lo que podra ser una
cartula de un CD o un videoclip... al no encontrar respuesta alguna en la
joven se limit a decir: Lo echar mucho de menos.

Ella tena sus ojos clavados en la nada, estaba recordando, pensando,
dejando su cabeza hecha un lo... ya no saba qu era verdad o mentira, si
haba sido ella la fallecida por una sobredosis o su padre... lo nico de
lo que estaba realmente segura era de que no poda estar segura de nada...
en absoluto.



Avanzaba lentamente por el blanco pasillo, odiaba aquello y de nada serva
ocultarlo. Odiaba la manera en que todas esas caras ojerosas escudriaban
su rostro, odiaba el modo con que se excusaban, odiaba como trataban de
ocultar sus brazos al resto de la gente... lo odiaba todo. Y lo peor es que
no era la primera vez que estaba all.

Supongo que sabrs qu clase de lugar es este dijo de mal talante a su
hermana pequea.

Claro que s! se defendi la nia cruzando los brazos a la altura del
pecho. Pap me lo explic por telfono, es un hospital especial para gente
famosa.

Om replic Kristen pulsando el botn del ascensor tan fuerte que se qued
atascado y no tuvo ms remedio que volver a infringir fuerza sobre el
mismo. Y te explic por qu est aqu?

La pequea puso los ojos en blanco entrando en el elevador.

De verdad, Kristen, cada da estoy ms convencida de que tienes un retraso
mental o simplemente algo no va bien en tu cabecita, la gente normal no va
a los hospitales a tomarse unas vacaciones! despus, satisfecha de lo que
haba dicho, pues estaba absolutamente segura de que era as, aadi: Pero
t no eres normal.

Las grandes puertas metlicas se abrieron al sonido de un clac, caminaron
por el pasillo sin decir ni una palabra, nada que rompiera el incmodo
silencio.

Habitacin 782, hemos llegado! exclam la pequea Vanessa con una
sonrisa en sus labios, iguales a los de su progenitor.

Al no encontrar respuesta alguna en su hermana procedi a abrir la puerta.

Pap? pregunt observando minuciosamente a aquel hombre cuyos ojos se
mostraban perdidos, plido y con una expresin como la de alguien que lleva
varias semanas sin dormir. La nia se percat de que estaba algo ms
delgado, pero lo aleg a la falta de comida rica en un hospital.

Hola, Vane! salud reincorporndose con la mayor de sus sonrisas. Hola
Kristen! Qu tal? Ha sido dura la vuelta al colegio?

Pero si no empieza hasta dentro de dos semanas! se ri Vanessa, quien
crea que se trataba de una de las bromas de su padre.

Pero... hoy es... lunes, martes, mircoles... se confundi Blake contando
los das en el calendario.

Sbado aclar una cortante Kristen, dos de septiembre.

Su padre se limit a fruncir el ceo como si alguien le estuviese gastando
una broma pesada.

La pequea haba estado a punto de verificarlo cuando se dio cuenta de algo
que no poda dejar escapar.

Y esas marcas de tu brazo? Es que te han puesto inyecciones?

El hombre observ la parte delantera de su codo y tras unos segundos
sentenci:

S, me han puesto un montn de vacunas. Ya sabes, el rin, es muy
moles... 

Oh, ya est bien! chill la mayor totalmente alterada. Pensaba
preguntarte qu haba sido esta vez, pero por lo visto est demasiado
claro, as que herona? No te mentir si te digo que me lo esperaba.
Aunque haba credo que lo de ahora haba sido uno de esos ccteles de
pastillas y cocana, pero ya veo que sin duda me equivocaba de medio a
medio.

Eh! grit Vanessa enfadada. Pap no es ningn drogadicto! Todo el
mundo sabe que drogarse es malo y pap no es tan estpido como para
hacerlo!

Al menos no ha sido como aquella vez, recuerdas? prosigui su hija como
si no hubiese escuchado a la pequea. Un coma etlico, y a los dos meses
volviste a las andadas, hasta ahora.

Estuvo en coma porque se cay por las escaleras del estudio! chill al
borde de las lgrimas la nia.

El hombre suspir y mir a la pequea a los ojos.

Tengo un problema, Vane, estoy muy enfermo, hay veces que el rin me
duele tanto que creo que podra curarme y... me inyecto una especie de
vacuna espantosa que parece que te alivia el dolor, pero en realidad te
enferma aun ms, y cuanto ms enfermo te pones ms veces deseas ponerte esa
especie de vacuna espantosa, lo entiendes? Es parecido a comer chocolate,
sabes que despus tendrs dolor de barriga y granos por toda tu cara, pero
una vez que empiezas ya no puedes parar. Puedes verlo?

Pero eso es drogarse! Y est mal! Nos lo ensearon en el colegio!

Kristen suspir con evidente enfado.

Nos vamos, lo siento pero nos esperan, ya llamarn luego con la excusa que
te hayas inventado.

Qu? No! Adnde? pregunt Blake todo nervioso, tanto que apenas se le
entendan las palabras de la rapidez con que las pronunciaba.

A casa de la abuela respondi la menor ante el silencio de la otra.

P-pero si est en la otra punta del pas!

Vmonos, Vane fue todo cuanto dijo la muchacha jalando de su hermana para
salir de la habitacin.

Esperad! exclam cuando ya casi estaban pasando por el umbral de la
puerta. Ante todo, jams, jams vayis al parque. Por favor. Al parque
Miguel Servet aadi al ver las caras de incomprensin de sus dos hijas, y
tras un incmodo silencio Kristen se despidi framente, obligando con la
mirada a su hermana para seguirla.

Blake trag saliva reincorporndose, de todos modos ya lo saba, haba sido
todo un detalle no habrselo recordado.



Una casa color salmn se impona ante las dos nias, era una morada de dos
pisos, con grandes ventanales blancos y una puerta de madera que daba la
sensacin de que chirriara nada ms entrar, pero jams lo haca, en la
parte trasera se apareca un gran terreno asfaltado con unas canchas de
baloncesto y un balancn oxidado, de esos que te ponen los pelos de punta
con tan slo fijar la mirada sobre ellos. No haca tanto fro como se
habran esperado, a decir verdad, de hecho haca algo de calor, lo nico a
recalcar era una niebla poco espesa que otorgaba al ambiente un aspecto
algo ms siniestro.

Hola, abuela! salud la mayor abrazndola, no recordaba demasiado acerca
de Huesca, a excepcin de las ltimas Navidades que haba pasado all,
cuando tena diez aos y su padre le haba enseado a esquiar, dndolo como
una causa perdida despus de los veinte primeros intentos de mantener el
equilibrio.



Y all estaba otra vez, estaba segura, era el motorista de todos los das,
llevaba algo as como tres o cuatro persiguindola y nunca haba tenido
ocasin de verle el rostro. Las primeras jornadas la haba llegado a
asustar, ahora simplemente la intrigaba, aminor el paso. Escuchaba el
ruido proveniente de las ruedas del vehculo avanzando entre el alquitrn,
mir al suelo, la persecucin nunca haba durado tanto, de un modo u otro
le daba la sensacin de que el motorista la llevaba a ella, como quien
pasea a un perro manso, o tal vez fuese su subconsciente, amante de lo
prohibido, pero el caso es que siempre acababa a las puertas del Miguel
Servet, a pesar de no entrar, el motorista apag el motor, la chica sinti
cmo un sudor fro avanzaba por su espalda, unos pasos tras de ella: pam,
pam, pam..., la gente andaba ms despacio, sin fijarse en su persona,
permaneca inmvil mientras los pasos se acercaban ms: pam, pam, pam...
cada vez ms tenues y ella ms feble, nunca haba pasado eso, del juego
haba acabado a la pesadilla: pam, pam, pam... finalmente entr, corriendo
podra decirse: pampam, pampam, pampam... no era la nica que lo haca:
pampam, pampam, pampam... a paso ligero se adentraba dejando atrs las
pajaritas hasta el punto de casi chocarse con las mismas: pampam, pampam,
pampam... a medida que aumentaba su paso, el chico lo haca tambin. Al
poco tiempo se par en seco, casi llorando y roja de la rabia, segundos
despus ya no haba ms pasos. Por primera vez se dio la vuelta.

Ya est bien! Qu quieres? chill con el miedo como nico dueo de sus
jvenes entraas.

Blake... musit el chico, de cabellos casi blancos y ojos azul hielo.
Est claro que eres su hija, no slo es que te parezcas a l, es algo... en
tu olor, sabes? En tu manera de huir de m... 

V-voy a llamar a la polica sentenci ella tratando de sonar serena y
calmada.

Oh, vuestra polica no puede hacer nada Kristen se alej unos pasos hacia
atrs, arrimndose a la casa de Blancanieves. Nada. Sabes, pequea? Tengo
una deuda pendiente con tu padre, llevo tantos aos esperando este
momento... l pens que con alejarse del parque estara, estarais a salvo
de nosotros, pero no es as. Estando vosotras aqu tenemos total y plena
libertad para vagar por toda la ciudad. Puedes darle las gracias, preciosa.

Qu eres? quiso saber ella, todava temblando y fuertemente agarrada a
la amarilla pared de la casita.

Tal vez sea ms atinado que pienses qu eres t fue toda respuesta del
rubio, quien levemente la empuj al arbusto frente a la casa.

Una leve sacudida atac el cuerpo de la muchacha, un halo de luz la ceg
por momentos, un mareo espordico la invadi... y abriendo los ojos se
percat de que todo estaba exactamente igual.

Qu artimaa se supone que has hecho? quiso saber, mas el miedo la
anonadaba de forma pasmosa.

Qu crees que he hecho? respondi el chico con su voz aterciopelada.

Nada respondi ella agarrndose tan fuertemente al seto que sus nudillos
se tornaron de un amarillo enfermizo.

Nada? cuestion a su vez l abriendo los ojos ensendole el parque; un
djame irme por parte de la chica, que ms que peticin haba sonado como
un murmullo quejumbroso, lo alarm. Y si te dijese que no hay caminos?
Vers, querida, djame mostrarte la Huesca dentro de la propia Huesca.

Una lechuza increblemente blanca sobrevol sobre ellos a velocidad
pasmosa.

Esto es imposible murmur Kristen segundos antes de que el animal se
convirtiera en una joven de vestimentas blancas, largos rizos negros y ojos
grises de matiz violceo.

Seras tan amable, Lyween? quiso saber el rubio alzando sus finas y
luengas cejas.

La mujer agarr a Kristen por el codo y posando sus marmreas manos sobre
la puertecilla de la casa la hizo abrirse ante los pasmosos ojos de la
adolescente, a quien invit a entrar.

Esto no es normal sentenci al ver que la estancia era enorme en su
interior, las paredes caan como de un cristal transparente de luces
plateadas, entre tanta amplitud tan slo yaca en el centro una pequea
mesa de vidrio con una pequea botella del mismo material rellena de lo que
pareca ser plata lquida.

Si tienes alguna pregunta, formlala ahora, luego ser tarde dijo
dulcemente Lyween sentndose en el suelo, la muchacha la imit sintindose
de lo ms pequea.

Bien, qu fue de la gente? Cuando cerr los ojos estbamos rodeados de
personas por doquier y al abrirlos ya no haba nadie.

Por qu habra de haber gente de vuestra Huesca en la nuestra?

Es que no lo entiendo.

La gente puede verte y pensar muchas cosas de ti le explic el chico
caminando hacia ellas, t haces lo propio y te comportas como crees que
eres, pero en tu interior, en lo ms profundo de tus pensamientos eres
otra, eres la Kristen dentro de Kristen. Como la Huesca dentro de Huesca. Y
ahora dila. La pregunta ms obvia.

Ella tembl e instintivamente se acun hacia atrs mordindose el labio
inferior.

Por qu? con rota voz sali de sus labios al fin.

Tu padre fue el primer de fuera en entrar en mucho tiempo comenz la
fmina, deba de tener ms o menos tu edad, quiz algo ms joven. Nos hizo
una promesa, una promesa caa que pronto llegara a desmoronarse. Nos
traicion con la ms afilada arma de doble filo. Arranc la primordial
pgina de nuestro libro y march con la llave de nuestra Huesca cerrando el
puente entre las dos, de modo que slo estando su sangre cerca pudiese
abrirse. Y aqu estis t y tu hermana: sangre de su sangre.

Como te dije termin por ella el muchacho, l crea que si simplemente
os mantenais alejadas del parque todo ira bien, pero como puedes ver se
equivoc de cabo a rabo.

Kristen pestae contrariada, repentinamente se senta mareada y febril,
estaban hablando de su padre? El mismo heroinmano con quien haba
discutido apenas unos das antes? El mismo depresivo y solitario artista?
El mismo a quien atormentaban los hirientes ataques por parte de su madre?
Pareca ser as.

La pgina... comenz notando la lengua como papel de lija.

Era la nica capaz de hacer que nuestro poder se extendiese ms all de
las fronteras. La que poda hacer que dentro fuese fuera como arriba podra
ser abajo explicaron al unsono los otros dos.

Y en un instante, Lyween se convirti en la lechuza blanca, mostrndole los
ms bellos parajes de modo que Kristen vea como ella sobrevolando hmedos
bosques y cristalinos ros al ras del suelo.

Es hermoso... suspir dejando caer sus prpados con suavidad.



Es horrible afirm Blake a kilmetros de distancia, la llave que colgaba
sobre su pecho le quemaba tanto como podra quemarle una plancha enchufada,
con rabia se la quit y la dej caer al suelo. No puede ser... no puede
ser... repeta dando vueltas y moviendo las manos maniticamente, busc
con nerviosismo la llave por el suelo y cogindola cerr los ojos. Luego,
un fuerte golpe que alert a las enfermeras.

Blake? pregunt una de ellas entrando para asimilar que no haba nadie,
ni tan siquiera polvo rezumando a los alrededores.



La nia se encontraba mirando a la sucia ventana con la vista clavada en la
nada, no haba cosa en esa casa que pudiera interesarle ni un pice, podra
salir afuera, estaba segura de que haba un montn de actividades que
hacer, pero el caso es que para ella era uno de esos das en que hagas lo
que hagas lo vers todo gris y nada, prcticamente nada te llenar en
absoluto.

Aaaah! chill dando un salto en la silla de modo que a punto estuvo de
caerse hacia atrs. Debo estar volvindome loca, pens escudriando el
rostro de aquel rubio de ojos intensos que relacion como su padre. Pero
lgicamente no era posible que estuviese all, no, est claro, haba
perdido la razn por completo, desde cundo la gente se aparece de la nada
as porque as? De modo que opt por colocarse bien en la silla y organizar
sus ideas.

Vanessa, dnde est tu hermana?

En ese momento fue cuando la nia pens que si ahora sus alucinaciones le
hablaban tal vez sera sensato el plantearse si realmente eran tan
ficticias como pensaba.

No est... creo. Me parece que fue a dar un paseo... o algo as. Pero
volver pronto, al menos eso dijo... 

Luego murmur algo as como la muy idiota... , pero su padre prefiri
pasarlo por alto como si no lo hubiese escuchado.

Da igual, no hay tiempo. Quiero que me escuches muy atentamente a lo que
te voy a decir... 

Cmo llegaste hasta aqu? interrumpi la nia clavndole su mirada
inocente deliberadamente a la par que se plegaba la falda al saltar de
forma brusca de la silla.

Muy atentamente prosigui l haciendo caso omiso a su pregunta. Es muy
importante que abras bien los odos y guardes las preguntitas para luego,
okay?

La pequea asinti con la cabeza absolutamente convencida de que era otro
de sus juegos, aunque an no haba pensado la manera en que poda haber
llegado hasta all en tan poco tiempo.

Escucha prosigui l, estoy casi seguro de saber el paradero de Kristen,
esto es serio y bastante importante segn mi desequilibrada nocin del
tiempo estima. Ves esta llave? Vanessa asinti levemente como en un
sueo, slo que estaba despierta, ms que nunca. Pues... abre una puerta a
una especie de... ciudad dentro de la nuestra, me sigues?

Eso creo aleg la hija sin sonar demasiado convincente.

La cuestin es que a los habitantes de esa ciudad no es que... les
caigamos especialmente bien, y sus expectativas de futuro para nosotros no
son lo que se tiene por buenas. Pero para conseguirlo tenan... tienen algo
parecido a un libro de instrucciones y,  qu pasa si le arrancas una
pgina a un libro de instrucciones? pregunt dando vueltas por la
habitacin y justo cuando Vanessa abri la boca para hablar prosigui.
Exacto, no puedes hacer lo que pretendas hacer siguiendo las instrucciones
a no ser que supieras hacer lo que se supone que quieres hacer, cosa que no
es el caso.

Ella parpade varias y repetidas veces, por su cerebro se unan en una
misma frase las palabras loco y pap, muy a su pesar.

Y tenemos que arrancar esa pgina de ese libro? pregunt tras pensrselo
largo y tendido.

Mmm... No! suspir el hombre. Tenemos que recuperar esa pgina.

Crea que queras que los habitantes no cumpliesen sus expectativas no
demasiado buenas!

S, pero... si recuperamos la pgina escondida y la destruimos jams
podrn tener acceso a ella.

Dicho eso la nia se call y no volvi a pronunciar palabra, sigui a su
padre quien le sealaba el camino hacia la calle y le peda con un gesto
que se mantuviese as de silenciosa. Ya abajo la condujo hasta la parada de
autobs ms cercana y trat de calmarse, con resultados prcticamente nulos
a decir verdad.

Por qu cogemos el bus? pregunt la inocente nia frunciendo el ceo
mientras se suba al vehculo.

No hay que levantar sospechas susurr l cogiendo sitio en la parte
trasera.

La pequea comenz a aburrirse en el momento en que vio que no dejaban de
pasar y pasar y pasar sin detenerse, al fin lleg la penltima parada y fue
cuando su progenitor tir de ella para salir.

Caminaban por calles de piedra, en el cielo las golondrinas volaban
alejndose como en el poema de Bcquer, el blanco bus gir en una rotonda y
desapareci ante sus ojos.

A dnde vamos? pregunt agarrando a su padre de la mano, l llevaba una
gorra tapando su caracterstico pelo y unas enormes gafas de sol de modo
que slo un fantico extremo pudiese reconocerlo.

Lo sabrs cuando lleguemos contest l con la voz queda.

Continuaron marchando hasta que el hombre se par enfrente de otra parada
de autocares, la nia dej caer un suspiro que empa la cristalera de la
marquesina. Cuando el mnibus aminor la marcha subieron.

No decas que no tenamos tiempo? No sera ms fcil pedirle a la abuela
las llaves del coche?

Espero que no te hayas olvidado que se supone que estoy en una clnica de
rehabilitacin en la capital.

Un silencio penetrante se interpuso entre ambos, Vanessa dirigi sus ojos
verdosos al cristal y apoy su mano izquierda sobre su mejilla.

Entonces as se llaman dijo sin separar la vista del vidrio los
hospitales de famosos.

En efecto fue todo cuanto pudo decirle Blake agarrndose para no caerse
debido a la friccin de una frenada.

Por qu lo haces? pregunt mirndolo durante un efmero momento.
Drogarte.

Ya te lo... he explicado. Es una adiccin. Si lo dejase ahora enfermara y
si sigo tambin. Es como... una calle sin salida o una direccin prohibida.
Puedes empezar pero sabes que no podrs acabar.

Pero ya lo hiciste otras veces insisti su hija sin comprender, como
aquella vez que estuviste tan enfermo y dejaste de fumar. Mam siempre nos
recuerda que te cost mucho. Pero lo hiciste, no es lo mismo?

Hemos llegado indic l bajando las escaleras.

Pero pisando la planta la chiquilla lo segua escudriando con la mirada,
llegando a levantar las cejas pidiendo una respuesta cuando sus ojos se
encontraron.

S, supongo que ser... parecido. Es como un examen, los hay ms fciles y
ms difciles, pues bien, este es sin duda el ms complicado de todos.

Y t siempre me dices que debo pasar todos mis exmenes.

Nada ms. Ni una sola palabra perdida, tal vez no las necesitaran en
absoluto, hay veces que el silencio ms abrupto es la respuesta ms clara a
todas las preguntas que no te atreves a formular.

Aqu es dijo el varn sealando un pequeo puente de piedra marrn. La
hoja escondida en el puente de San Miguel sobre el ro Isuela.

Corrieron hasta el viaducto y esperaron hasta que nadie pudiese verlos,
justo en el medio se coloc el rubio y pos la llave sobre la tercera
piedra contando desde arriba diciendo unas palabras en un idioma
desconocido a los inocentes odos de la pequea. Un fuerte viento irrumpi
estremecedor, ni pestaear les habra dado tiempo a hacer hasta que un
pequeo papiro se apareci ante ellos.

Era aragons aclar cogindolo, de sbito se le escap un grito sordo
agarrando fuertemente la llave.

Qu pasa?

Ahora s que no tenemos tiempo.

Lo siguiente que record Vanessa fue una sacudida; abri los ojos y pudo
ver los rboles de un parque, tard unos segundos en comprender qu estaba
pasando.

No nos habas dicho que no vinisemos nunca aqu?

Esto es una ocasin especial. Es una excepcin.

Y cogi la hoja con sus manos, estaba dispuesto a hacerla aicos pero no lo
hizo, a ella le habra gustado preguntarle a qu esperaba pero justo cuando
iba a hacerlo hizo un ademn de dejarlo destrozado.

Otra sacudida ms, otra vez esa sensacin de vaca, arriba y abajo.

No se te ocurrira hacerlo, verdad, Blake? inquiri el hombre rubio.

Pap! exclam Kristen, Vanessa segua fuertemente agarrada a los
vaqueros de su progenitor. Por qu? Te has detenido a pensar en lo que
piden? Es fastuoso.

No lo es, es una dictadura, no querrs ser dirigida por gente como ellos.

Lyween se apart la melena de la cara en un rpido gesto y observ a Blake
amenazadoramente.

Supongo que no har falta que te diga que si lo haces no nos quedar ms
remedio que matarla dijo cogiendo a Vanessa de la camisa.

Soltadla! gritaron al unsono l y Kristen, la adolescente tena los
ojos vidriosos como si no estuviese demasiado segura de qu estaba haciendo
o dejando de hacer, como si no supiese nada.

Entrgame ese papel Blake dud ante la pregunta del varn y se meti una
mano en el bolsillo de la chaqueta doblando los labios. Entrgamelo!

Oh, vamos, dselo! implor la mayor con los labios sangrando de tanto
mordrselos, Lyween coloc una afilada navaja sobre el blanco cuello de la
nia, por lo que Blake tendi la hoja al rubio sin pensrselo dos veces,
pero al coger el papel rehus soltarlo, por lo que la mujer apret con ms
fuerza sobre la pequea provocando que lo dejase sobre las manos del otro.

Vaya, nunca cre que llegases a hacerlo, Blake, aunque supongo que ahora
habr que hacer buen uso de este pequeo regalo que nos has entregado.

Y comenz a leer en aragons antiguo mientras l acercaba a s a sus hijas;
de repente se escuch un sonido, al principio Kristen crey que era de
parte de Lyween o su acompaante pero un olor a quemado provena de su
padre, pudo comprobar que en sus manos se iba quemando un papel lentamente.

NO! grit Lyween unindose a su compaero a leer ms rpido la hoja.

No insistis dijo Blake mientras los extranjeros iban desapareciendo,
con una copia falsa es efmero hacerlo.

Slo cuando los dos hubieran ido del todo Kristen se atrevi a preguntar
qu haba sido de ellos.

Ellos estn en algo as como un limbo le contest, ni aqu ni all,
ahora debis iros a casa de vuestra abuela.

No vienes con nosotros? pregunt Vanessa temerosa.

No respondi l, creo que mi lugar es el de las almas de dentro de
Huesca ahora que los que queran salir de all han cado, tal vez mi cuerpo
contine aqu pero me parece que lo que en l habita no.

Volveremos a verte, no? dijo Kristen antes de que se desvaneciese.

Claro, si calculo bien el tiempo, dentro es un poco diferente a fuera.



Horas despus del funeral la chica entr en casa, escuch un murmullo
proveniente de una de las habitaciones principales; Vanessa, pens
alicada, mas cul fue su sorpresa al encontrar a su madre hecha un pao de
lgrimas; no haba nadie alrededor, nadie poda verla o escucharla, puede
que todo fuese real.

Realmente lo queras susurr de un modo tan desagradable que pronto
comenz a auto odiarse.

La mujer afirm con la cabeza acurrucndose sobre la gran cama de
matrimonio.

Supongo que jams podrs ver lo que tienes hasta que ya no est, eh? le
dijo forzando una sonrisa nerviosa que se asemejaba ms a la mueca de un
payaso.

Creo que volvers a verlo pronto perjur la muchacha, estoy segura.

En esos momentos se pregunt cmo sera, cmo sera la vida de dentro ahora
que ya no estaban oprimidos, al principio odi a su padre por abandonarlas,
luego comprendi que ella tambin lo necesitaba, que no haba lugar al que
ir y lo ms importante, que si no lo hubiese hecho ya nada sera lo mismo.
Y en el cielo, golondrinas marchando exactamente igual que en cierto poema
de cierto poeta olvidado.

** Andrea Tom
   nynfe_th@hotmail.com
   Escritora espaola (Ferrol, A Corua, 1994). Estudia secundaria.



=== Poemas      Gustavo Alejandro Mussi ===================================

*** Eres lmpido concierto (versos alejandrinos)

No quiero las migajas de lluvias del desierto,
ni quiero las miserias de fiestas profanadas,
el ego nos soborna con noches estrelladas
y duerme sin saber que siempre est despierto.

Prefiero esa mirada sencilla de tus flores
aromas de verano besando mis inviernos,
blasfemias silenciadas, caricias sin gobiernos,
tus labios en mi boca, perfectos trovadores.

Los versos alquilados disfrazan la mentira
prejuzgan el fracaso cual xito comprado,
maquillan la victoria que nadie les ha dado
y el alma de los sueos apenas les respira.

Yo quiero tus palabras de lmpido concierto
el roce de tu llanto sereno y verdadero,
tu risa contagiosa sabor a pan casero
y el mar que tu presencia derrama en el desierto.



*** El obsceno dulzor del desconsuelo

Qu ser de este otoo desparejo
que me arropa desde tu rauda partida
de las manchas del olvido en el espejo
del paisaje derretido en tus banquinas
de tu nombre asfixiado entre mis dedos.

Qu ser del oleaje en mis latidos
hoy tan lejos del destino de tus playas
entregado a impdicos consuelos
rebotando en otros mares sin orillas
engaando las paredes de tu templo.

Qu ser de este cretino silencio
que te nombra y no me trae tu cuerpo
de los huesos corrompidos por el tiempo
del futuro desplomado en aguacero
de la risa despojada de argumento.

Qu ser del cemento en la memoria
con que enfrento tu recuerdo cada noche
de la msica que te hace una parodia
del dolor cediendo al vodka los derroches
de la vida sin gobierno ni custodia.

Qu ser de tu foto repetida por el cielo
de los jirones de tu carta enamorada
de tu ausencia hecha tinta en los cuadernos
de mi llanto solitario con la almohada
del delirio embelleciendo mi desvelo.

Qu ser entonces
del obsceno dulzor
de este desconsuelo
ahora que t has vuelto.



*** Sexo sin latidos

En la sucia vereda de mi aliento
tu corazn mendiga una mirada,
tanto gastar la lluvia en la almohada
sembramos las semillas en cemento.

Dejamos el sentir muerto y sediento
sobre una partitura empapada,
la zamba del amor muy mal bailada
y un bostezo del alma bajo el viento.

Y crees que el calor nunca envejece?
El sexo sin amor fue placentero
mas no supo admirar lunas del monte,

no pudimos or cuando anochece
los latidos que buscan un te quiero,
las estrellas quebrando el horizonte.



*** Moscas en nuestra cama

Cre que se me ira la vida en la ventana
que el sur empezara con xodo de besos,
partiste afirmando que tosca fue mi espalda
pues no se derreta con trazos de tus dedos.

Dorm con tantas muertes roncando en nuestra almohada
futuros en trinchera sin pjaros ni guerras,
el aire atravesando mi lgubre garganta
y un sueo despertando tres metros bajo tierra.

Mas pude destaparme las manos sin tu miedo
borr tu indiferencia del mapa de mi carne,
busqu la luz del alba con nios y hasta un ciego
hall otro sendero sin quejas de tu parte.

Y ahora t pretendes conmigo estar maana?
Despus de abandonar mi sol desfalleciendo?
Ahora tengo llena de moscas nuestra cama,
el tiempo fue pudriendo tu farsa y tu recuerdo.



*** Conciencia dormida

El pueblo amanece con tu cachetada
le barres su sueo de otoo molesto
y el diario nos muestra la flor disfrazada
con ptalos grises, semillas de incesto.

Cien calles repletas de pasos inciertos
la carta del justo por siempre marcada,
no ves a tu plebe que incluso en conciertos
vomita esperanza gritando en la grada.

Navegas la patria por mar sin orilla
le alquilas futuro comprando su miedo
docentes y nios son una cuadrilla
que pisan las uvas de tu gris viedo.

Motores de aviones, guitarras de cobre
tu tonta conciencia recoge esos ruidos
pues no debe orse si muere aquel pobre,
tu obscena distancia, tus sucios ronquidos.



*** Ha nacido el espanto

Ya quisiera yo
servirle al diablo
              su ltima cena
prestarle un fsforo
              no para las velas
para que incendie sus palabras
y al menos se haga justicia

con la maldad de los vivos
cuando lloramos nuestros muertos
mientras nos sangra el olvido

Ha nacido el espanto
y tiene piernas
y tiene pelo largo

desparrama tumbas en la tierra

y se limpia las manos
se barre la conciencia
con vientos que niegan

su alma hipotecada
su liviana apariencia
en esas noches oscuras

roba la luna sin permiso

y vomita las estrellas
antes que cualquier nio
las termine de contar

Ya quisiera yo decirle
tu nombre
para que se asuste
y te entregue el tridente

el gobierno de los fuegos
no cuenta votos en el mar

ya no tratar de escapar
porque el legado
              del mal
reconoce a su hijo

Ha nacido el espanto
y tiene rostro
              tiene odos descalzos
es un poco callado

me espa en el espejo
cuando me lavo las manos.



*** As te espero

As te espero,
como una moneda cada hace tiempo,
detrs del armario,
solitario violn desafinado ajeno a los conciertos,
como un insomnio que ya no reconoce
su propia madrugada.

As te espero,
como un saco aejo olvidado en algn ropero,
con la piel de zanja que va cubriendo la maleza,
perro callejero sin sentencia ni redencin,
como un pueblo condenado a tres casitas,
y un almacn polvoriento.

As te espero,
con la mirada ciega de tanto soarte despierto,
y la misma lgrima me marca un surco
en el mismo desvelo,
como una casona de otro siglo,
que la humedad va corrompiendo.

As te espero,
como el cementerio espera la inevitable huella,
del auto negro y su cortejo,
con el deseo roto por tu efmero ayer,
y llagas en los pies de esas distancias,
que nunca te camin.

As te espero,
como un peluche incierto en el basural de mi pueblo,
baldosa ajada en un zagun abandonado,
como vagabundo tapado con diarios del aguacero,
as te espero, con media alma en el cajn,
y la otra mitad ya casi durmiendo.

As te espero,
cada ao,
en el lgubre silencio
de un anciano jilguero...
te espero mientras muero,
y finjo no saberlo.

** Gustavo Alejandro Mussi
   tavomussi@hotmail.com
   Escritor argentino (1977).



=== Ms all del cielo plomizo      Pedro Enrique Rodrguez ===============

                                        Oh Dolores, that juke-box-hurts!.

                                                                    Nabokov

Eran las tres de la madrugada en Londres cuando Z. despert desasosegado
por un sueo en el que nadaba bajo el agua. Cuando abri los ojos encontr
junto a la cama, apenas iluminado por la tenue luz de la calle, el breve
cuerpecito de Pavel, el hijo de su amante Vera, abrazado a un oso azul. Sus
ojos retuvieron la imagen sin sentido de Pavel con un pesado batir de
prpados, hasta que sinti a su lado el movimiento de Vera y constat que
su cuerpo retornaba del todo del lado de la vigilia. La mir: un extremo de
la mullida colcha dejaba al descubierto su dormilona rosa, un recorte de
piel blanca, el universo ahogado de su belleza. Ella emerga del sueo con
los ojos entornados, con las delicias de la indefensin y la fatiga en la
punta de los labios:

Qu pasa, Pavel?, pregunt Vera, en blgaro, en un tono de voz muy quedo,
adormecido.

El nio no se movi. Vera dio un bostezo desganado.

Esto no puede continuar, Pavel. Tienes tu cama. Debes dormir en ella.

Pavel hundi su cabeza en la blandura del oso azul.

Qu le pasa?, pregunt Z.

Saba lo que pasaba. Era la misma rutina de las ltimas noches, el inicio
de un ceremonial que conservaba algo del horror, la sensacin de
indefensin de su propia infancia. Pavel entraba a la habitacin en algn
momento de la madrugada, susurraba algo incomprensible, un terror confuso,
un latido de animal o de bestia (un lobo que sugera su sombra en un ngulo
de la habitacin, el miedo atvico de una comarca medieval entre el sordo,
el indiferente asecho de la nieve, un grito, un celaje entre la hierba).
Era, despus de todo, el regreso de un continente oculto entre las sombras
de los rboles del bosque, un temor atvico. El retorno de los fantasmas
que se esconden tras el grito desesperado de los grillos.

Ya incorporada sobre la cama (los hombros de Vera insinuados sobre la lnea
de la bata de dormir, un espacio de piel, pecas, la carne ardorosa, el
placer sin tiempo contenido en sus curvas), pregunt:

Tuviste una pesadilla?

El nio levant la cabeza y asinti.

Voy a subirlo a la cama, susurr Vera al odo de Z, en ingls. l apenas si
hizo un movimiento afirmativo, con los ojos cerrados.

Ven beb, aqu. Ven con mam, dijo Vera.

Pavel trep sobre el cuerpo de Z., hundi una de sus anguladas rodillas en
un costado y se introdujo entre las sbanas. Z. sinti por un instante el
olor difuso de los nios, una mezcla dulce y amarga que se dilua en el
intento por buscar calor junto al cuerpo de su madre, el mismo cuerpo y a
la vez un cuerpo distinto al que tantas otras noches l acarici, bes,
penetr bajo el mpetu desesperado de esa mquina a vapor llamada deseo. El
mismo cuerpo que ahora se recoga entre lentos, perturbadores movimientos
elsticos para abrazar a un nio. Un objeto marino que ya comenzaba a
hacerse inaccesible, pues ahora Vera se perda, se cerraba en torno a la
presencia de esa presencia indefensa que era su hijo. Era algo sutil, pero
todo se converta en una escena en la que el ardor que senta por aquella
mujer de formas intrpidas quedaba suspendido en el absurdo de un cuarto
cerrado en el que las imgenes desteidas de las serigrafas colgadas de la
pared lo convertan todo en un paraje destemplado y asptico. El retorno de
las deidades griegas. Una concha de ostra que se aleja, rumbo a otras
latitudes, a otros cielos.

Sinti sed. Abatido, Z. se levant de la cama y camin por el diminuto y
estrecho pasillo hasta el bao. Era un apartamento de dos ambientes,
repleto de bibliotecas improvisadas que almacenaban las correras de Vera
como estudiante internacional. Esta vez era Londres, un ao atrs, Lovaina.
Una larga y quiz inspida carrera de estudios doctorales en la cual el
nico resultado tangible era el oscuro nacimiento de Pavel, durante su
estancia en Pars. Una historia en la que Vera pareca confabular pistas
falsas que variaban con su estado de nimo o el efecto de ciertas bebidas.
Nombres confusos. Historias en las que aparecan habitaciones de hospitales
que, en algunas versiones, dejaban ver un olmo centenario y, en otras,
apenas el fro impersonal de un edificio marchito de ladrillos rojos.

Z. tom un vaso del lavamanos, junto a los cepillos dentales y un diminuto
estuche de rmel, y lo llen hasta el tope. Bebi con la sed abrasadora de
la resaca. Apenas unas horas atrs estuvo junto a Vera en un club nocturno,
en las barriadas rabes de la ciudad. Una sucesin de imgenes en estampida
estallaron ante sus ojos. Tuvo ante s las luces de nen del club, la
barra, repleta de vasos de cerveza a medio terminar, el olor a incienso y
hashish, la cadencia de un solo de guitarra derretido en un extremo del
local, bajo el movimiento de luces estroboscpicas. La imagen del cuerpo
generoso de Vera apareciendo y perdindose alternativamente bajo las luces:
un instante y su cabello cubra su rostro en una sacudida. Otro instante:
sus piernas inclinadas. Otro: sus brazos abiertos. Ahora, record el
volumen de sus senos, el recorrido sinuoso de sus caderas, los largos,
redondos contornos de sus piernas y entonces sinti, llameante en el
recuerdo, el mismo deseo abrasador de la primera vez que la tuvo ante s,
idntico a la llama que arda en el bar, al impulso animal que un rato
atrs le hizo acercarse a ella, junto a la barra, y morder con maldad el
lbulo de su oreja al tiempo que le susurraba delicias carnales, al tiempo
que se perda en esa otra forma de ficcin que esconde la palabra pasin.
Entonces Vera pens en Pavel, en que ya era tarde, que no terminaba de
confiar en la niera; al final, tuvieron que regresar, sintiendo que la
noche quedaba suspendida en un trance, sintiendo que la intensidad de los
sentidos bajo las luces del club eran el espectro robado de las
preocupaciones cotidianas y que el placer quedaba colgado de las baldosas
resplandecientes de una pared del metro bajo la que dorma un mendigo.

Solo, de pie ante el lavamanos, aterido de fro, Z. comprenda lo lejos que
podan quedar todos los rastros del deseo, la distancia que en Vera
impriman los sbitos estallidos de maternidad. El mundo era inmenso, pero
l slo contaba con una cadena de acontecimientos que lo alejaban de su
amante y apenas si deba conformarse con ver el reflejo del cuerpo de una
mujer ajena, dormida en una habitacin contigua, abrazada a un nio que a
su vez abrazaba a un oso azul. Comprendi, adems, que no podra dormir,
as que sali del bao, e intentando hacer el menor ruido, encendi la luz
de la salita (la luz de la lmpara pareci demorarse en barrer los tonos
opacos del mueble-cama de Pavel, revuelto entre las sbanas y los peluches
de los teletubbies), tom un libro de Jacques Attali que recin fichaba en
esos das, y se dispuso a leer hasta conciliar el sueo.

A un lado del mueble-cama, la ventana dejaba ver la desnudez de los rboles
de Starlet Road cubiertos por una tenue capa de nieve, al tiempo que los
blandos copos se dejaban caer en cmara lenta sobre la calle. Al poco de
leer, reflexion que no era slo Vera quien a esa hora estaba muy lejos de
l. Tambin lo estaba su casa de la infancia, ms all del Atlntico,
dormida en la cinaga del recuerdo, en algn remoto lugar del Caribe. Pens
en Caracas, en sus autopistas de cemento y polvo, desiertas en las noches
templadas, pens en los amores perdidos de la adolescencia, en los
familiares arruinados, en la ancianidad de sus padres, en el destello de El
vila inmovilizado por siempre en un cuadro de Cabr, en el grito
desesperado de los grillos. Pens en el desvalimiento de Pavel, culpable de
ser hijo de una madre voluptuosa, condenado a dormir en un mueble-cama, en
una ciudad inhspita, en las madrugadas hostiles, pintadas por la fra
persistencia de la nieve.

Despert con el sonido del aceite haciendo saltar las tocinetas del
desayuno. En la cocina, Vera colocaba a tostar pan. Pavel permaneca
sentado en un cojincito de peluche, junto al mueble, con el televisor en
mute (los espacios pequeos exigen recursos inusitados de cortesa, incluso
para un nio).

Dio una mirada por la ventana: apenas si podra distinguirse una dbil
mancha de luz entre el cielo plomizo de Londres, un destello matutino que
iluminaba los rboles con un dejo fantasmal. La larga noche continuaba. La
noche prometa no acabar jams en medio de la impenitencia cruda del
invierno. Vera sali de la cocina y apareci entera, vestida apenas con una
bata que transparentaba el delicioso encanto de sus curvas, el dulce
precipicio de su misterio. Vio cmo le entregaba un plato de porcelana a
Pavel (tocineta, pan tostado, un poco de mermelada), vio que despus, sin
notar que l acababa de despertar, sala de la sala rumbo al bao.

La dese. Con fro, con hambre, con urgencia, la dese. Se levant y vio a
Pavel con un trozo de pan en la mano, con la vista fija en l. Revolvi su
cabello con un gesto que era, tambin, parte de la rutina superflua de su
vida en comn, de sus impostados gestos de falsa paternidad, y fue hasta el
bao. Encontr a Vera inclinada ante el espejo, concentrada en aplicar algo
de rimel a sus increbles pestaas gitanas. Sin decir palabra la sujet con
fuerza por las nalgas; despus, cubri con sus manos el encanto de sus
senos y bes su cuello con un mpetu desesperado. Ella volte,
correspondindole con un apretn a su sexo erecto, llevando una mano hasta
su espalda, intentando deshacerse de su franela. Todo ocurra con la fuerza
de un arrebato. Sus pezones, sensibilizados por el fro, eran ciruelas
apetitosas. Z. llev su mano hasta el sexo hmedo de Vera, descorri su
bata y la penetr con fuerza, de pie, con el cuerpo de ella apoyado sobre
el fro borde del lavamanos.

All resida el secreto, sa era la prueba de todo. El mundo entero se
someta a la dulce dictadura de un sexo palpitante, la vida estaba
justificada por el ardor, por la luna menguante de un poco de carne
trmula. Exhaustos, laxos, ambos permanecieron abrazados. Z. crea sentir
entre sus brazos el principio y el fin de todas las cosas.

De pronto, escucharon ascender el sonido del televisor desde la sala.
Todava aferrado al cuerpo de Vera, entre el efluvio denso y delicuescente
de sus olores, Z. distingui la msica montona de un programa infantil,
los gritos destemplados de los personajes de alguna tira cmica. Not que
el televisor tena cada vez ms volumen. Supo que todos esos ruidos
estridentes eran la corroboracin desesperada del mundo. Afuera, estaba
Pavel, el olor a tocineta, las urgencias, el invierno. La vida era un lugar
extrao. La rutina, las obligaciones, todo corresponda a un arreglo
impostergable. El da comenzaba, en algn momento sera preciso regresar a
l. Z. comprenda que slo poda fijar su mirada sobre el cuerpo desnudo de
Vera despus de la pasin. Todo tena sentido, Pavel necesitaba de
cuidados, la ciudad necesitaba del invierno para cumplir su ciclo, a l
slo le importaba el cuerpo de Vera, su abrazo, su disposicin a ser amada.
El mundo era sabio y absurdo. l ahora miraba sus pezones, la coloratura
sonrosada de sus aureolas.

      El cuento Ms all del cielo plomizo forma parte del libro El
      silencioso vuelo de los peces (Equinoccio, 2009).

** Pedro Enrique Rodrguez
   perr_email@yahoo.com
   Escritor venezolano (Maracay, 1974). Psiclogo clnico. Profesor de las
   ctedras de psicologa de la personalidad, psicopatologa y
   asesoramiento psicolgico de la Escuela de Psicologa
   (http://www.ucab.edu.ve/escuela-de-psicologa.html) de la Universidad
   Catlica Andrs Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve), Caracas. Particip
   en el Taller de Narrativa del Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo
   Gallegos (Celarg, http://www.celarg.gob.ve) del ao 2000-2001, a cargo
   de ngel Gustavo Infante, del cual fue coautor del libro Voces nuevas
   2000-2001. Tambin form parte de la I Semana de la Nueva Narrativa
   Urbana, de la cual es coautor del libro De la urbe para el orbe
   (Alfadil, http://www.editorial-alfa.com; 2006). Recibi mencin
   honorfica en la Bienal de Literatura Augusto Padrn (Maracay, 2003).
   En 2007 fue uno de los 15 finalistas (entre ms de 5.000 cuentos) del
   concurso de cuentos de Radio France Internacional (RFI,
   http://www.rfi.fr). Fue ganador de la edicin 2008 del Concurso
   Transgenrico de la Fundacin para la Cultura Urbana (FCU,
   http://www.fundacionculturaurbana.org) con su libro Oficio de lectores
   (FCU, 2008). Su libro El silencioso vuelo de los peces fue editado en
   2009 por la editorial Equinoccio (http://www.equinoccio.cultura.usb.ve).



=== Poemas      Sabrina Domnguez =========================================

*** Verano

Siempre vuelve el deseo de fotografiar a los viejitos que descansan en las
puertas de las casas cuando el sol baja y las veredas humean Siempre nos
dejamos envolver por esa nostalgia estival de los barrios a la hora de la
siesta Siempre vamos a voltear la cabeza al pasar por esa esquina donde
hubo sitio para todo Siempre el mate, los viejos banquitos, los hombres en
camiseta Siempre el asado los domingos, la tristeza, la noche desconcertada
de cigarras Me gusta que no sople viento en el patio de la casa de mis
viejos Me gusta como suenan las radios en AM Me gustan los bichitos que
viven en los libros amarillos del tiempo Me gusta Pensar que es posible
hacer un pic nic donde termina el arco iris Enojarme con los conejos y al
fin Fotografiar a los viejitos que descansan en las puertas de las casas
cuando el sol baja y las veredas humean y la nostalgia pasa por la esquina
y la tristeza de los patios resuena en las radios amarillas del tiempo ms
all del arco iris y la bronca.



*** Still in doubt

si me dijeras que
te taloneo los pisos
te ventaneo las espas
te orejeo las mordiscas
te careo en las caricias
te trabajo en los molestos
te timbreo los tocos o
te silencio las investigaciones

consentira que
no presenciaras mis soportes
personificaras mi ignorancia
contactases los evitas
no amorases tus ocultos
evidenciaras las fueras
amurases los escribas
o me indiferenciaras con mis matas 

en fin que
corazonaras mis rotos
llorases mis hechos
no historiases mis preguntas

pero yo ni siquiera
vivo en tus presiones
y apenas te almeo los tanteos

y adems vos todava
corporizs el fuego
y silencis tus llantos
cada vez que
me acogots los abrazos

no comprendo qu
pico te bich
no comprendo por qu
ests maleando conmigo



*** Posibilidades

a veces quise una casa a la orilla de un tren
y un jardincito con banquitos de plaza y un solcito

deca entonces:
buenos das, torcacitas! buenos das, don Luis!
y el amanecer vena con olor a pan

y vi tambin, en esas horas querendonas e irrepetibles:

chicos con la boca sucia de helado
enfrutillando el barrio, faltndole el respeto a la siesta

y seoras llenas de plumas contndome
da a da, una a una, las canas de mis aos

otras veces quise un corazn de barco,
un temporal de arena en un reloj
un calendario dcil como un retoo

senta, en esos momentos de mar,
la sal de todas las cosas
y el horizonte, tan abrazable como los amigos

un da so tambin con otra ciudad
saturada de adoquines y de msicos
y me encontr pintando lienzos
con colores de aldea o de trigo

pero
no tengo una casa a la orilla de un tren
mi corazn nunca se vino barco
y mi ciudad es sta, sin adoquines ni msicos

no digo: buen da
todos mis relojes estn sulfatados
nunca aprend a pintar
ni conoc los trigales

quise escribir versos y me nacieron grgolas

** Sabrina Domnguez
   cuandoaprietaelfrio@hotmail.com
   Escritora argentina (Buenos Aires, 1982). Su trabajo permanece
   mayoritariamente indito.



=== El tren      Jorge Ernesto de Len Cabrera ============================

Aunque la primera vez la escuch lejana, la sirena del tren se oa siempre
cerca. A ciertas horas la estacin estaba desierta y silenciosa, pero
siempre, cuando uno se sentaba a esperar, poda escuchar el sonido de la
sirena y el traqueteo de las mquinas. Para quienes aguardaban en la
estacin, resultaban verdaderos tanto el realismo como el idealismo: el
tren exista fuera de su mente cuando lo vean acercarse con su mole de
serpiente monstruosa, y slo dentro de ella cuando, sentados en los bancos,
bostezaban, o lean, o miraban el lejano horizonte, o bien se paseaban
impacientes frente al edificio, mientras llegaba para arrastrarlos por los
mismos rieles y por los mismos paisajes.

A m me pareca que acababa de bajar de l y ya tena que abordarlo otra
vez. Pero quiz sucediera ms bien que vivamos en l, y los ratos que
pasbamos fuera fuesen pequeos agujeros por los que uno se escapaba para
ir a casa. Aunque tal vez ir a casa no sea una comparacin exacta, porque
el tren era nuestra casa. Eso era lo que nosotros habamos hecho de l. Y
como sucede a todo el mundo, muchas veces queramos estar fuera, salir de
paseo, y entonces nos apebamos por dos das, dos das durante los cuales
el tren permaneca dormido en nuestras mentes, ululando de vez en cuando
para recordarnos que habamos de volver. Durante estos paseos las imgenes
de lo que haba de suceder se nos adelantaban con frecuencia, y nos veamos
a nosotros mismos sentados en los bancos de la estacin, con la vista
puesta en la lejana por donde apareca el tren, con las caras aburridas,
tristes, preocupadas o todo eso junto.

Pero la espera empezaba con toda claridad el ltimo da del paseo. Entonces
comenzbamos a pensar como si realmente aqul ya hubiera llegado a su
trmino y estuviramos sentados en la estacin, entre la niebla de la
maana. Por eso, el paseo se reduca realmente a un da, durante el cual la
sirena y el traqueteo de las maquinas slo aparecan en nuestra mente de
forma intermitente.

Ahora me veo a m mismo sentado en uno de los desteidos bancos de la
estacin. Bostezo y miro hacia el lado por donde el tren aparece. Hay ms
personas aguardando, pero nadie habla. Tal vez sea el fro, tal vez la
espera. Slo veo niebla y bostezos. De pronto, por encima de las ltimas
casas que alcanza la mirada, aparece una pequea columna de humo
blanquecino. Es el tren. Aunque sabemos que todava pasarn unos minutos
antes de que llegue hasta nosotros, todos nos ponemos de pie y levantamos
las maletas. La sirena se oye a lo lejos. Al fin la serpiente llega
arrastrndose y rugiendo hasta nuestros pies. Yo subo el ltimo. Es mi
primera vez. Creyendo que es como todos los trenes, busco en el primer
vagn un lugar para sentarme, pero, aunque los asientos estn vacos,
alguien me lo impide y entonces aparece un empleado de la compaa que me
toma suavemente del brazo y susurra venga conmigo. Comenzamos a movernos
en aquel vagn entre la gente que, extraamente para m, no toma asiento
sino que va de un lado a otro, o se pierde detrs de las puertas que, atrs
y adelante del vagn, se abren y se cierran constantemente. Por una de
ellas pasamos a otro vagn, donde unos hombres, frente a unos bancos de
carpintera, sin tener nada en las manos ni tabla alguna sobre el banco,
mueven los brazos y las manos, todo su cuerpo, como si realmente estuvieran
trabajando, mientras otro hombre, que pareca ser el jefe del taller, se
paseaba con las manos agarradas por detrs, vigilando aquel extrao
trabajo. El siguiente vagn tambin era un taller, en el cual, igualmente,
hombres con las manos vacas se afanaban por hacer un trabajo que al
parecer slo ellos podan ver.

As pasamos varios vagones ms, hasta llegar al que me corresponda. El
empleado entr conmigo y me hizo sea de que me sentare en uno de los
bancos de atrs. El vagn estaba lleno de bancos escolares, ocupados por
los que haban de ser mis alumnos. Eran stos hombres jvenes con lpices
en las manos y cuadernos sobre los pupitres, pero, aunque aparentemente
estaban escribiendo, al observar con atencin poda uno advertir que
solamente movan los lpices arriba del papel, sin escribir nada. Frente a
ellos estaba el maestro: un hombre viejo, canoso, que mova tambin la mano
sobre el pizarrn, pero, aunque tena una tiza en ella, tampoco escriba
nada y de vez en cuando se volva de cara a los estudiantes y mova la boca
como si estuviera hablando, aunque nada les deca. Yo estaba asombrado de
todo aquello, pero cada vez que quera preguntar algo, el empleado que me
acompaaba me haca sea de que me callara. Hubo un momento en que cre que
me haba quedado sordo y la vista me fallaba. Al fin, el maestro se retir
del pizarrn, se acerc al escritorio, recogi sus cosas y se retir.
Entonces el empleado me hizo sea de que era mi turno y se fue. Yo me puse
de pie y, acercndome al pizarrn, saqu el libro que me iba a servir de
texto y lo puse sobre el escritorio. Salud y comenc a hablar como
acostumbraba a hacerlo al iniciar un ciclo con alumnos nuevos, pero stos
me miraron con cara de asombro y comenzaron a mirarse unos a otros como
preguntndose qu pasaba conmigo. Como no parecan entenderme, cre que les
faltaba el odo y escrib algunas cosas en el pizarrn. Sin embargo, su
asombro pareca ir en aumento. Entonces entr un empleado hacindome sea
de no hablar, borr lo que yo haba escrito y me llev a un cuarto trasero.
All, en voz baja, me explic que por mi culpa se haba detenido el tren y
que hiciera el favor de ponerme a trabajar como deba ser o me hara bajar
y perdera el trabajo. Aunque fue una alegra para m ver que aquel hombre
hablaba y yo no haba perdido el odo, demand una explicacin, protestando
que yo no acostumbraba trabajar as y que aquello era ridculo. El hombre
me hizo sea de que callara y me repiti que perdera el empleo. Luego me
empuj suavemente hacia el aula, hacindome entrar en ella. Yo, haciendo un
esfuerzo, comenc a hablar solo consigo mismo, pero moviendo la boca y
haciendo ademanes como si hablara con los alumnos. El tren reanud entonces
su marcha.

As empez mi vida en el tren. No lo hice detener otra vez slo porque no
me hicieran bajar a medio camino. Pero me promet a m mismo no abordarlo
el siguiente da. Y, en efecto, al otro da me levant a primera hora,
pensando en hacer averiguaciones para encontrar una explicacin a todo lo
que haba visto. Lo primero que busqu fue un lugar donde desayunar.
Hambriento y temblando de fro entr al primer comedor que se me puso
enfrente. Las mesas estaban vacas y no haba nadie que atendiera. Pens
que era muy temprano y esper. Pero, al parecer, nadie ms que yo tena
hambre en aquel pueblo. Despus de largo rato, sal de ah y entr a otro
comedor, donde ocurri lo mismo. Entr a una cantina, pero tambin estaba
desierta. Entonces advert que tampoco en la calle haba persona alguna. El
pueblo estaba desierto. Fui a la estacin, pero tambin estaba desierta,
pues el tren acababa de partir. Lo que al principio fue asombro comenz a
ser confusin y angustia en mi interior. Temblando de fro y con las manos
entre los bolsillos, recorr algunas calles con la esperanza de encontrar a
alguien, esperanza que perd pronto, pues comprend que toda aquella gente
haba subido al tren, que el tren era su vida, y tendra que ser la ma si
no quera perecer de hambre y fro. Fuera del tren estaba desamparado.

Sumido en estos pensamientos, llegu hasta un edificio con un gran rtulo
en la fachada en el que se lea BIBLIOTECA, y en unos afiches que estaban
pegados a los vidrios CONOZCA SU HISTORIA, LA HISTORIA DEL TREN. Movido por
la curiosidad y no teniendo otra cosa que hacer, entr. Y ya no me
sorprend cuando vi que en los estantes repletos de aquella biblioteca
haba un solo libro, multiplicado en millares de ejemplares. En uno de sus
captulos pude leer la historia que ahora estoy narrando, referida a cada
uno de los miles de hombres que como yo, llegaban un da por primera vez.
El tren era un fantasma del que un da se haba descarrilado y quedado
totalmente destruido, y toda la gente que yo haba visto estaba muerta, lo
cual significaba que yo tambin estaba muerto, desde el momento en que me
sent a esperar en la estacin.

** Jorge Ernesto de Len Cabrera
   edicomp@intelnet.net.gt
   Escritor guatemalteco (Santa Cruz del Quich, 1953). Es maestro
   jubilado. Trabaj durante 31 aos en educacin primaria y media. La
   mayor parte de su obra permanece indita. Obtuvo un primer lugar en
   cuento en los juegos florales de su ciudad natal.



=== Poemas      Johan Adrin ==============================================

*** Sombras de sal en la vidriera

I

Tengo hambre de pasado
Risas de oro ancladas en el mar del llanto
Esperanzas rotas debajo de la cama
Esperando

Dibujando mis risas con el filo de tus labios
inundo de claveles rotos tu adis helado
Tras tu risa a medias me escudo
       entre sombras.

Amo al recuerdo y tambin a la persona
Huelo tu olor a restos de amor amargo
Y entre la peste citadina
no me encuentro.

Vuelo entre acordes, slo
para perderme en la agona del olvido 
al que me lanzas sin clemencia
y aun as te persigo.

La duda se come a tu confianza
Amarrando sentimientos cual espigas
       sin viento
Oigo mis voces que mataron sentimientos
Y sin lgrimas lloro pensando cambiar por fuego
       este hielo.



II

Aqu estn a mi lado
las sombras sangrientas de amores heridos
que corren, golpeando con odio 
las crestas vencidas.

Y slo lleno de sal los recuerdos
Galopo a travs del campo de sueos
       hoy abatidos
Para ver tu reflejo en la luna triste y llena
       de tu mirada.

Tus ojos no me miran sin buscarlos
Ahora nos perdemos entre brumas
       tan vacas
Cada rbita buscando su antiguo curso
       cada sonrisa, duerme.

Me acompaan como una nube gris
cargada de agona y los restos de los besos
que yacen en el fondo de tu amor dormido
esperando el alba para despertar

Un fantasma con tu cuerpo, tu olor
y sonidos confusos de muerte o vida nueva
que se mezclan en un intento
sin sentido, sin final exacto, carente
del suplicio que te endulza el alma
a fuerza de amar con devocin  
transformando, con tus besos, las horas en segundos



III

De qu me sirve tu belleza?
si est aislada de m como en una vidriera 
Cual caro deseo soado, que en sueos se quedar
con un lindo letrerito de ver pero no tocar.

Tengo tu suave aspereza, no ms
que suaviza mi vida entera
lijndome el alma, envenenndome ms.

Por qu estn hechos tus labios
de dulcsima fragancia que invita a besarlos?
Mientras me esquivas, me hieres
porque slo al rozarlos un poco 
caes en inocentes diatribas de orgullo y
voy imaginando lo que quieres, 
tanteando tu alma y el amor que en tu seno duerme
Entreabres tus puertas, creas mi tragedia.

De qu me sirve la vida
si tienes otra vida que no puede ser ma?
Y me robas ms alma con cada sonrisa
E imagino de prisa que pronto sers ma.

Eres mi dulce tragedia
Infectas mi alma, invades mi mente
Tratar de no mirarte sera inclemente
Pero al ver tu rostro me vuelvo demente
Y beso el olor de tu piel en el aire
Para que no te des cuenta de que quiero besarte.
Date cuenta de que existes, de que respiras
y slo por eso y ms nada te amo
Date cuenta de que yo existo 
slo al tocarte las manos.
Mira mis ojos y dime temblando
que no lucho nunca en vano!

No me sirve escucharte, no quiero
querindome como amigo
Si ese fantasma que jams crears
es mi peor enemigo!

Dame tu rostro en mis sueos, tus labios
Dime que uno de estos das 
Tambin estar en tus sueos, en tus labios
Y esperar con ansias el da.

O no digas nada, slo dame tu dulce sonrisa
Quiero escuchar el sabor de tu silencio absorto
Quiero ver el alma de tus ojos enamorados
Cambiar por aquel amor tu enojo
Y alimentarme de tus labios sedientos.

Dime, demonios; dime de qu me sirve!
La vida sin tu risa, sin tus besos, sin ti
Dame al menos esos trozos de esperanza
Que tan bien sabes construir
Dame un trozo de ti y guarda para m
Un beso bajo tu almohada
Y en ese instante ser menos infeliz. 



*** Contradiccin

El rbol del dolor est seco.
Muertas sus ramas, sin frutas.
       Asesina del dolor.

Tu sonrisa amplia, tu locura un pesticida
que consume hasta el vaco
infectas todo con tu viciosa alegra
       matando mi oscuridad.

Ahora el campo se llena de tu canela,
esa que sale de tu piel al balancearte
y siembras jbilo sin darte cuenta
sin medir el alcance de tu peste gloriosa
       creas un motivo
             (hoy) borras la inspiracin.

Tengo tantos versos en las yemas de mis dedos
dormidos por culpa tuya.
Estabilidad que me roba mi tristeza,
besos que me sedan, caricias que...
No s.



*** El cuervo

Es la oscuridad con sus fauces de acero
ese lugar fro y funesto que describen
o es ms bien la va de escape certero 
a la simpleza inerte a la que la luz proscribe?

Y eres t, risa del otro lado del espejo
una simple proyeccin hecha de arena
o mucho ms que un simple reflejo?
Un cuervo encerrado en su condena!

Dndole grises matices satricos a mi ser.
Creando oprobios para los rostros sonrientes.
Y por la fuerza obligndome a reconocer
Que a pesar de ser abstracto tambin sientes.

Y te regocijas en confundirte con mis venas,
jugar a que eres yo y gritarme que soy t,
creando unas veces alegras y otras penas.
Pintando mis das negros con tu risa azul.

Eres peligroso entonces, tomas decisiones
que advierto cuando ya es difcil detenerte.

Soberbio y altanero, no escuchas mis razones
y fijas tus ojos en zonas donde peligra mi mente.
Tu corazn indmito vuela hacia horizontes
donde ambos nos fundimos y la razn se esconde.



*** Masivo

Todo alrededor, esfrico, cilndrico
aberrantes formas con tendencia
a asemejarse a las esferas y circunferencias.

Todo incompatible con este mundo
lleno de lneas rectas e infinitas.
Paralelogramos de placer,
trapecios de belleza.

Todo viscoso, informe y pesado
como la miel, el asfalto o el tiempo
indiferente y con ojos que no miran.

Todo lo inverso a esta gente graciosa
y fluida, que vive tras cristales inclumes
estos payasos del circo universal, 
que con slo sonrer o unir cuatro palabras
obtienen miradas cmplices y besos furtivos

Y yo, anttesis de los cnones orgisticos
esperando entrar a los reinos geomtricos
donde s que yacen las riquezas ansiadas.

No metlicas, no ptreas, simplemente tctiles;
riquezas infinitas vedadas a aquellos,
que, como yo, estamos despus de las lneas.

Aquellos a los que la tierra atrae
con fuerza inclemente y maldita.

** Johan Adrin
   godless_numb@yahoo.com
   Escritor venezolano (Caracas, 1986). Estudia la licenciatura en
   computacin en la Universidad Central de Venezuela (UCV,
   http://www.ucv.ve). Su trabajo permanece indito.



=== Auto de fe      Silvia Italiano =======================================

Igual, yo ya me estaba volviendo loca. Haba pruebas concretas de que
fuerzas incontrolables y traicioneras de mi inconsciente me estaban
jugando sucio, que llevaba adentro a mi peor enemigo, y no hace falta mucha
ciencia para darse cuenta de que si uno se bate a duelo consigo mismo,
saldr siempre perdedor.

Los sueos me atormentaban. Mi vida onrica me estaba quitando las fuerzas
con un ensaamiento de vampiro. Tal lleg a ser mi estado de agotamiento e
indefensin que revis la almohada para cerciorarme de que estaba hecha de
material sinttico, porque record un cuento de Quiroga en el cual una
joven mujer se muere de a poco, vaciada por un monstruo chupa sangre
escondido en su almohadn de plumas.

Nos habamos separado haca ya ms de tres aos. La ruptura fue decisin
ma y traumtica: yo no quise romper porque se me hubiera acabado ese amor
o hubiera encontrado uno nuevo, sino porque no se puede renunciar a uno
mismo a favor de otro, porque es un calvario hacer la vida con un ser
inventado por el propio deseo, porque no aguantaba ms, en pocas palabras.
l no estaba por la separacin, dijo, pero si nos separbamos, no vendra a
buscarme ni a implorarme. Me pareci fair play.

El duelo sera largo, obvio, olvidar una pasin es difcil, un gran amor,
ms todava, y l haba sido las dos cosas, pero lleg por fin el momento
en que pude decir, lo pasado, pisado, y qued libre del lastre de culpas y
rencores. Me sent ligera, feliz, o lo ms prxima a ese estado a lo que es
lgico aspirar: los pulmones se me llenaban de aire sin esfuerzo y el alma
siempre estaba ah, acompaando al cuerpo, y no dndose de bruces en alguna
otra regin del cosmos, incomprensible y peligrosa. Pero a los pocos meses
empezaron los sueos.

Todas las noches soaba con l. De da, sin embargo, nunca lo evocaba. Cre
al principio que era bueno eso de tener dos vidas paralelas. Durante las
primeras semanas, los sueos parecan inofensivos, casi infantiles,
hacamos juntos una vida de pareja armoniosa como la que yo hubiera
querido, era como si en las profundidades de la noche se me cumpliera el
deseo aquel, pero luego empezaron a volverse tormentosos, labernticos,
complicados, angustiosos. Ocurran cosas terribles que no alcanzaba a
descifrar. Me despertaba extenuada y con la sensacin de haber pasado por
el purgatorio.

Tomar somnferos no me ayudaba, al contrario, dorma ms y eso significaba
prolongar el sufrimiento. Al final, opt por lo contrario, me atiborraba de
caf, t y estimulantes para mantenerme despierta el mayor tiempo posible.
Casi no dorma, las anfetaminas me quitaban el apetito, me estaba quedando
piel y huesos, y mi mente, sin descanso ni alimento, se volvi lerda y
produca pensamientos escasos y confusos. En esas condiciones tena
dificultades para llevar adelante mi vida social y profesional.

Lo peor fue cuando empezaron las apariciones durante el da, o tal vez
debiera decir, cuando empec a soar despierta: lo vea en todas partes, y
no es que le atribuyera a un desconocido una semejanza con l y luego de
una mirada ms inquisitiva me diera cuenta de que me haba equivocado, no.
Era l, estaba all, sentado junto a m en el cine o en el subte o
caminando por la vereda de enfrente, y cuando me frotaba los ojos incrdula
y volva a mirar, haba desaparecido. Por qu me atormentaba mi espritu
con esta produccin infernal? Qu sentido tena todo aquello?

Supe en esos das que el asesino en serie Kenneth Bianchi haba abordado
una vez a la hija de Peter Lorre con la intencin de secuestrarla, violarla
y asesinarla, y cuando supo quin era el padre, le perdon la vida. Peter
Lorre representaba siempre papeles de asesino y, por lo visto, eso lo
transformaba en un viejo compinche. Un monstruo que tortura y mata a una
decena de jovencitas inocentes, se humaniza ante un asesino de ficcin,
aunque hace rato que Peter Lorre ha muerto y, por lo tanto, la muerte de su
hija no puede causarle ya ningn pesar.

Qu relacin haba entre esa historia y lo que me estaba ocurriendo?
Ninguna. De qu manera poda ayudarme a entender por qu yo insista en
hacer presente en mi vida a un hombre que haba abandonado y del que
ansiaba liberarme para siempre? Lo ignoro. Puedo, sin embargo, aventurar
una hiptesis: el hecho me puso ante la evidencia de la complejidad de un
ser simblico, de la fuerza ambigua del irracional, de nuestra duplicidad.

En todo caso, fue esa noticia lo que present a mi espritu, en forma tan
clara y distinta que era imposible ponerla en duda, la nica solucin a mi
alcance: deba matarlo. En sentido figurado, por supuesto. Se trataba de
una muerte ritual.

Nunca me gustaron los ritos, desconfo de altares y sacrificios, y fuera
del mbito de la religin, asocio ritos con personalidad obsesiva, es
decir, con una condicin patolgica. Sin embargo, a juicio de los
entendidos, los ritos son necesarios y no hay comienzo ni fin verdaderos si
no estn marcados por algn gesto propiciatorio de bienvenida o despedida.
Acogerse a la opinin de los entendidos puede tacharse de cobarde, lo s.

Haba conservado de l un smoking, comprado de segunda mano para el
casamiento de una sobrina y unas viejas pantuflas. Ambas cosas combinadas
constituan una imagen perfecta de su ser contradictorio y en ocasiones
surrealista. Cartas no tena, vivimos en la poca del correo electrnico y
ya haba borrado todos sus mensajes de la computadora. Eso s, tena muchas
fotos y unos cuantos regalos. Algunos de buena calidad, entre ellos un chal
de cachemir Loro Piana, que me destrozaba el corazn ver partir, y un
collar con pulsera haciendo juego que no me gustaban demasiado y a los que
dara la oportunidad de demostrar si eran de un metal noble o de una
aleacin de mala calidad.

Con toda esa parafernalia arm en el patio de casa una composicin
mortuoria a imagen y semejanza de la tumba del Seor de Sipn, que habamos
visitado juntos en un viaje al Per. Roci todo con un buen litro de
aguarrs y le prend fuego. Sera un holocausto. La vctima deba
consumirse ntegra. No poda quedar nada, slo cenizas que se llevara el
viento, o el basurero.

Se encendi la hoguera. Y era l, s, ardiendo como Giordano Bruno, Juana
de Arco, Miguel Serveto, Jacques de Molay, el resto de los templarios y
todas las brujas condenadas. l, s, el Gran Hereje. No soy ms favorable a
los dogmas que a los ritos, la verdad, pero yo haba sufrido en mi persona
el dao de su hereja, haba sido la vctima de su versin despiadada y
poco ortodoxa de la pareja. El reo estaba por fin recibiendo su merecido
tormento. Las llamas me hipnotizaron. No poda quitarles los ojos de
encima.

Sal del trance cuando los bomberos rompieron la puerta con el hacha. Qu
pas? Fue el tronco seco del ficus que dej en la maceta por pura pereza?
Una lengua de fuego que tom posesin de la cortina? Una chispa
transportada por el viento? Los accidentes son siempre complejos:
seguramente intervinieron varias de esas causas. Y los efectos fueron
devastadores: se incendiaron la cocina y el living, lo cual incluye el sof
de cuero italiano, la alfombra Missoni, la mesa y las sillas de Saarinen y
el pequeo Cabanel heredado de mi abuelo.

Dije que estaba durmiendo cuando se produjo el hecho, que haba comprado
aguarrs para limpiar unas prendas en seco, que los vecinos de los pisos
superiores siempre arrojan fsforos o colillas de cigarrillo encendidas,
que el calor era tan intenso...

Ahora no sueo ms con l, por suerte, pero empiezan a atormentarme
pesadillas con el perito del seguro.

** Silvia Italiano
   ssiro21@yahoo.com
   Escritora argentina (Buenos Aires, 1951). Es licenciada en filosofa.
   Estudi arte dramtico en el Lee Strasberg Theatre & Film Institute de
   Nueva York (EUA, http://www.strasberg.com) y literatura francesa y
   filosofa en la Universidad de Ginebra (http://www.unige.ch; Suiza).
   Ense espaol en Nueva York y es traductora para la Organizacin de las
   Naciones Unidas (ONU, http://www.un.org). Ha publicado la novela Un aire
   de familia (Seix-Barral, http://www.seix-barral.es, Barcelona, 1995, y
   Ediciones delDragn, http://www.deldragonediciones.com.ar, Buenos Aires,
   Argentina, 2010). Actualmente reside entre Nueva York y Buenos Aires.



=== Puertas como ros      Javier Ubalde Enrquez =========================

*** Impertrrito

Te dejaron tus estrellas ms humanas,
te hincaron los ojos los perversos horarios y sus monedas,
las delgadas navajas de las palabras hirieron tus sienes y aun as,
te envolviste con tu plumaje y echaste a tu alma para que vuele con la
      [brisa.
Las espaldas de los santos de azufre, las miradas que todo lo quiebran como
      [cristales,
no tuvieron compasin de tus dedos insinuados sobre la alegra,
no perdonaron a tu simiente ni a su resplandor anaranjado sobre la faz de
      [las luces amadas por el cemento.
Tomaste enormes escaleras,
sangraste sobre las escarpadas razones del hombre y su hambre,
no pudiste huir de tu exacta salida hacia las nubes,
no pudiste imaginar los guijarros sobre tu frente,
no te importaron los besos de las almas ni sus muertos con ojos iguales a
      [los tuyos.
Tu enorme brazo se qued colgado de los clamores.
Tus labios sacaron las lagartijas muertas de los bolsillos de los vivos,
ya no te import su sangre elevndose como moscas sobre tus palabras
      [divinas; aprendiste el idioma de las piedras que se agitan sobre el
      [odio,
que resplandecen en la soledad.
Dejaste tanto diamante podrirse sobre las veredas,
dejaste que los cabellos largos se enredaran con la espera hasta quebrarse,
nadie entendi tu alma tatuada, nadie supo esperar la infinita luz que se
      [te haba pegado en los talones;
tu camino era de sombra y nadie quiso ser luz viva en tu costado,
tus soles, tu lluvia, tu desierto hecho de piel humana en tu cama,
todo retir su alma cuando decidiste que la niebla sera tu alimento,
cuando dejaste que el polvo hilvanara tus sesos como una filigrana de
      [precioso dolor.



*** Ilapso

Pero cmo podras haber dejado el polvo de astros que rozaba tu cara por
      [las noches;
cmo podras haber olvidado las islas que extendan sus brazos hacia los
      [sueos;
cmo pisar el alma que naci para tu boca de pobre.
No podas ignorar las rosas de piernas largusimas incrustndose en tu
      [pecho,
ni los interminables temblores de tu silencio negro entre los callejones
      [del espritu.
El mundo fue una mesa para tus manos sedientas.
Las palabras irguieron siempre sus ojos ms profundos cuando las llamaste.
Ahora miras el recorrido que hiciste dormido con los dedos abiertos,
ahora te quedas inmvil ante la desnudez del sonido, ante los labios
      [abiertos de un cielo de armonas y cantos.
Aprendiste a hablar
y tus frases te sacudieron las entraas del cerebro,
te fatigaron hasta caer de golpe la noche,
ya no pudiste soar con otro sexo que no fuera el de las letras
      [acaricindote el estmago hacia el hambre.
Si un ave pas, si una enorme montaa se derrumb ante tus cabellos
      [agitados,
nada import para la impaciencia de tus uas, para el naufragio de tu calma.
Las pennsulas que te recibieron, tus ganas de lanzarte al mar del olvido,
      [todo se lo llev el aire ms hirviente, nada se salv ante tu mirada
      [fija que dilua universos.
Ahora ests parado sobre tu boca, ahora inclinas tu estrella hasta las
      [frases,
la gastas a tu antojo, la abres, la fecundas, la cierras, la volteas, la
      [quiebras
y son sus pedazos toda tu alegra, tu silencio, tus ganas de contraer las
      [flores sobre un lienzo, de patear el sol y la luna como guijarros;
ya no te estrellas contra los muros de piel, ya no comes en la mesas de los
      [unicornios delgados, tu gigantesca cabeza se ha hecho el mundo, tus
      [infinitos dedos lo llenan todo, tu alma tan esperada lleg y ya todo
      [es cancin sobre tu frente desnuda y salpicada de labios
      [silenciosos.



*** Estaminal

Estiro mi larga entraa para adherirme al cielo,
cuelgo mis manos, entreabro mis ojos slo para tener la certeza de que
      [estoy amando; soy igual que un rbol deseante.
Luego de las tumbas y sus muertos geomtricos, ms all de la acfala
      [tentacin de escribir la sangre de los vivos,
est mi deseo extraviado, delirante, de no poder extinguir mis llamas de
      [carne y mi aliento de rub frentico.
Los bosques bajo la luz de la alegra, sobre las manos del xtasis, tienen
      [no s qu olor a pureza de vientre, tienen no s qu alas de colores
      [que hablan con voz delicada, jadeantes.
El verde y sus luceros de vidrio vivo, las flores y sus remolinos de
      [estambres y pistilos, todo en este valle adquiere un lagar precioso
      [de sinfonas arbreas.
Y yo, con mi gigantesca humanidad congelada en un solo miembro, corro entre
      [la niebla persiguiendo a las musas sin cobre, sin alio, alargadas,
      [estiradas sobre la tierra perfumada.
Cada uno de mis pasos son gritos, cada uno de mis dedos fugitivos corren en
      [busca de una superficie que los pierda.
Es el sueo estaminal de los orculos, la tremenda provocacin que en los
      [sueos se derrama como agua,
que salpica como charcos de vino.
A la distancia, entre los ecos, teido de alegra, un cuerpo corre y
      [estrella su sudor contra el viento.



*** Grial

Tu cuerpo extendido y seccionado sobre las espaldas de la noche es ahora un
      [recipiente intranquilo.
Sabes que las madrugadas tienen perversas miradas para los que extraan los
      [colores de la ausencia extenuada.
Cuando alcanzaste las colinas de las horas y sus altsimos horizontes de
      [madera en cualquier establo,
cuando supiste que en tus sueos eras un lejano utensilio para las bocas de
      [algn dios, tuviste miedo, sacaste tus espaldas, quebraste tu taln
      [en la huida y partiste,
alzaste un vuelo que slo conoci el fango, pero jams volviste;
te llamaron los ecos de los aos y sus alhajas,
te hipnotizaron las esferas con tu nombre, sus brillos henchidos de amor,
pero no volviste, tu cerebro se escabull entre las lomas,
la arena se encarg de las lgrimas en tu cuello.
Alguien te dijo que eras un vaso y entonces te recordaste baado de alegra
      [con tus mejillas satinadas por el olvido.
Alguien te regal sus esperas, te lav los pies con sus memorias, te
      [bendijo con su larga miseria;
pero no volviste, tus pies se alejaron entre los bosques de tu alma.
Las preciosas pginas que te alzaron, las palabras que resonaron entre tu
      [pecho como buques, las estelas que ibas dejando sobre la sangre de
      [tus padres y una flor inocente que ya no pudo recordar tu nombre,
todo te fue dado y lo perdiste como quien cambia sus huesos por un puado
      [denso y profundo de nada.



*** Entreclaro

Luego del bosque y sus sauces hechos de humo y fatiga, la cama del espanto
      [es una rosa que no descansa.
Yo arrastro mis manos amarillas por encima de la luz y dejo ver mis cayados
      [llenos de furia celeste.
No tengo otra esquina del cielo para mis recnditos aullidos en la sombra.
Mi espejo lleno de lgrimas es slo un abalorio intil sobre la mesa de
      [cada da.
En ocasiones la luz llega de lejos con el rostro de mis padres, en otras,
son las lejanas crepitaciones de los cuerpos consumidos
los que marcan la hora de la sombra en todos mis relojes.
La oscuridad desova en los pantanos de mi olvido,
las rocas pulidas de tanto golpe son mi almohada en las noches de cieno y
      [alcohol metafsico.
Si las araas lgicas que penden de mis versos y los asquerosos infiernos
      [de mis
llagas amadas fueran slo un pestaeo de amor sobre mis vellos,
yo partira hacia cualquier instante hoy mismo sin mirar las lucirnagas
      [que elevan mis rezos a la nada.
Si hallara una migaja del pan que la luz me niega,
yo quebrara las bocas de los astros que se devoran mis locuras;
gastara las perlas de cada frente que amo,
escapara con toda mi msica adonde slo me griten en el rostro las
      [estrellas.



*** Esponsales

Si tuerzo el lazo extendido que alarga la vida y busco un motivo para que
      [los ocanos oculten las llagas de sus olas inertes.
Si me recojo a m mismo, si lloro, si alargo los das del viento bajo mis
      [sueos,
podr entonces llevarme los soles de leo y el cuerpo refrescante de la
      [noche.
Delgado como un susurro, el sufrimiento de las cosas que han muerto se
      [estrella contra la madrugada hecha de espuma en los ojos.
La gente sabe slo de las cosas que hieren a los perros del aire y a los
      [dioses del mercado.
Nosotros en cambio, de blanco por dentro, elevados, con gigantescas maraas
      [de risas entre las sienes y un solo verso gigantesco en los labios,
creemos en las promesas que rebotan en las paredes de lo eterno, conocemos
      [una sola estera que se pega a los sueos en los tornados del alma.
No queremos la legaa de los otros, queremos nuestros cuerpos albos entre
      [el sonido de las palomas y los cielos ms absurdos.
Cuando el viento contiene el material de los sueos hechos de una gramnea
      [invaluable, la vida se asienta como una semilla tranquila sobre los
      [aos.
La espera es el trfico de las avenidas en donde nos besamos bajo las luces
      [que nos recuerdan el cauce de todos esos ros que se desbordan, nos
      [arrastran, se retuercen y van a perderse para siempre en nuestras
      [frentes.



*** Efebo

La ms cruel escafandra sobre los lirios de tu cuerpo es ahora una estrella
      [moribunda sobre tus muslos;
las mesas de tu cuerpo exhalan canciones que las aves lunares te usurpan.
Debajo de las costillas de tu alma,
en un rincn de tus sesos azules todo llenos de una miasma preciosa,
habita el legendario toro que ama hozar las rosas hechas de pubis,
las lejanas extensiones de los cuerpos, sus intersticios, la llamada
      [salpicada de semen.
Por ms que las pennsulas lunares de tus manos que la tierra codicia
diluyan las espaldas de los endriagos,
nada puede la piel blanquecina de tu deseo contra la ms extraa geometra
      [de los das.
Ms all, en un lugar que las lechuzas esconden con sus largos falos
      [azules,
tu vientre llega a ser margarita entre el veneno;
tus prolongaciones demoniacas alzan con rabia las torres de los cuerpos que
      [te aman.



*** Efugio

Caverna delgada que todo lo consumes con tus labios de grana informe,
t has dejado que la niebla entre y se coma mis ojos,
t has abandonado sobre las gramneas de los campos toda el alma que fui
      [recolectando con los aos.
En estos das en que todo es cieno,
en estos metros que ando cuesta abajo, cabeza arriba, alma encima,
tengo todos los nios de mi silencio corriendo sobre los tejados de las
      [cadas infinitas.
T, caverna de luces altsimas; t, lejana aparicin acuchillada por la
      [estepa sin brillo, no sabes que mis pasos son el gateo de tus manos
      [milenarias,
has olvidado que lo que yo mastico sin utilizar los dientes que me dio el
      [polvo, es tambin el alimento que te existe.
Si yo no tuviera estos ptalos, si mi alma coronara con asco una oscura
      [piedra extinguida en los ocanos,
yo no saldra de mi ropa para encontrarme con los sueos,
no te buscara siempre como un viento todo lleno de astillas para morderte
      [la sombra.
Ya no puedo escribir tus luces,
no quiero sacudir tus regiones ocultas,
me declaro para siempre dueo de mis altas pisadas,
verdugo de mis ms desgranadas pasiones;
hoy slo quiero escribir lo que las letras con sus gestos deformes me
      [obliguen a gritar bajo mi piel.



*** Endriago

Garras de la suelta espuma de la sangre,
exaltadas mutaciones de los rganos enristrados,
slo las gorgonas de tus sueos elevan sus piernas para devolverte un poco
      [de tu alma.
Las ms gruesas pasiones te carcomen entre las sienes,
tus vestigios humanos escapan al pensamiento de los hombres,
has sido creado en un rbol rojizo que miraba hacia el odio,
tus extremidades se han disuelto sobre el mrmol indiferente de muchos
      [rostros.
Tus delicadas plumas, las uas hirsutas, sus escaras, la voz que se aleja y
      [pesa sobre los mundos aterrados, todo te ha dejado innumerables
      [altares para el futuro,
te ha echado migajas de fuego, tus manos han salido de algn pecho salvaje
      [y han regresado todas llenas de nieve.
Cuando las cercas altsimas de la maana te escondan y la ciudad sea slo
      [una delicada dama avergonzada ante tu miembro con alas,
todas las flores de tu lecho aprendern a castigarse ellas mismas ante tu
      [peso,
todas las luces de la calle te arrojarn sus brazos rendidos,
tu cuerpo florecer bajo los faros que han de iluminar tus calles llenas de
      [tiempo.



*** Engruo

Mi cuerpo es una mano.
Todos mis dedos son slo los recuerdos que azotan la piel de los otros.
Mis calles estn escondidas siempre bajo las escamas infinitas que recorren
      [mis olvidos.
Cuando tengo que soar elevo mis manos
y las lejanas palpitaciones se hacen mis amigas y esconden como nias el
      [da de mi muerte y el sentido de mis pies sobre la tierra
      [indiferente.
A veces son las legiones del odio las que me dictan sus hroes de espuma, a
      [veces las espadas de mis ninfas juegan a huir y aparecer en mis
      [entraas.
La locura de golpear mi cabeza contra los sueos es la razn por la que el
      [polvo me ama y enloquece bajo mis pies por los caminos.
Cada beso del viento esconde un secreto bajo sus alas insomnes,
cada delgado color de las olas que me torturan sabe rerse de mis ojos
      [ciegos y salpicados de ventanas y puertas.
Las ms anchas extremidades de los sueos me son escondidas por las
      [hogueras que cantan sus verdades sin musas;
la vida me cierra el puo y lo abre cuando mi cabeza descansa bajo la
      [tierra que la gente pisa una maana blanquecina.



*** Esperpento

La cama es de cuernos y estomas salvajes a la 1 de la madrugada.
Los pjaros han callado todo en un silencio doloroso.
Despus de las extraas apariciones, luego de las monstruosas sensaciones
      [de estar encerrado con la bestia,
una rosa hecha de carne ha estirado sus piernas locas y se ha deslizado
      [hasta el miedo.
Slo las estatuas blancas de la luz bajo la almohada han dicho con susurros
      [que la vida es una extensa prolongacin de sentidos, una quimera de
      [infinitos colores y dolores.
Yo abro las cajas delgadas de las estaciones de cada ao, busco las razones
      [de la piel, los musgos frescos, me arao los brazos hasta cosechar
      [algo de belleza condensada;
pero las lejanas excretadas me duelen demasiado, su silencio es en
      [realidad un aullido tan elevado que se lleva los odos del mundo.
Cmo pueden exigir las carreteras de los sueos los puados de luz que
      [necesitan?
Cmo es posible que las horas enemigas de las manos frenticas dancen slo
      [para los fmures del viento?
La belleza es un lquido corrosivo a la una de la madrugada. 



*** Evoh!

Las piedras que rebotan en mi cabeza tienen lgrimas;
las insondables escafandras con las que lucho se deshacen al simple
      [contacto de una flor.
Pero la vida se marchita sin tu simiente, oh dios de los deliciosos
      [nombres!, oh dios de las refrescantes cabelleras azules y los
      [sueos rotos como frascos de perfume sobre mis pasos!
Te he esperado cada estancia de mi vida desde que el sol se hizo firmamento
      [sobre mi crneo.
Te he invocado como las lgrimas invocan a los sueos,
he levantado cada uno de tus trozos de alma que me regaste como migas
      [celestes,
te he dado mis hombros extasiados,
ya no tengo otra cosa que tu nombre clavado en un costado de mis actos.
De las profundidades soliste llegar como un nufrago,
te arrodillaste sobre mi arena blanca y la maldijiste,
te bebiste mis ltimos frutos de amor, secaste las fragancias absolutas y
      [me pagaste con puados de tierra mgica.
Despus de tantos consuelos pesados que acribillaron mis ojos,
sobre las piernas de todas mis esperas han quedado slo las guadaas y una
      [flor de carne doliente.
Las extraas cosas que te lanc, todo mi oro bajo tus pies de seda, todo,
      [salv de morir gracias a tu despiadada mano.
Cada ptalo de mis das se exprimi para tu copa y aun as te invoco desde
      [mis pulmones y desde mi tiempo a sorbos.
Aun as las cortinas que ocultan lo que me deparas, no se duelen de tanto
      [pie pesado sobre mi garganta, sobre mis lineales deseos que en tu
      [espalda
saben cmo mezclar los mares que descubro bajo cada piedra de tu nombre.



*** Estuario

El vrtigo de estar metindome en el mar es un canto negro sobre la faz de
      [los ojos.
Las espuelas de la corriente, las manos plomizas del ro y sus msculos
      [cansados, ahora se meten de cabeza al olvido.
La extensa armona de los azules y su gloria salina, el fin de las
      [corrientes,
los kilmetros de amor y una caricia de la vida que resuena entre la arena,
todo se pierde a la hora en que la sal se traga el azcar de las orillas,
la muerte y sus colores que siempre hablan de lo mismo,
la llegada que cabalga sobre las horas, los discpulos del viento detrs de
      [la lgrima,
la despedida deforme de sus ojos y labios, toda la fuerza que al golpear la
      [vida se desvanece y golpea la sal de los cuerpos que se ahondan en
      [un fango
que slo nos dice la verdad de la arena hmeda,
que slo sabe de memorias empolvadas y de cuentos amarillos en los cajones
      [del alma
La extrema miseria de los brazos que alguna vez quisieron enredar el cielo
      [con sus sueos, los pechos abiertos y con pjaros dbiles en lugar
      [de corazones,
todo espera el da de la llegada,
el da en que las aguas han de entregar sus formas.
La vida y sus alientos de cristal,
la vida y todo lo que nos devolvi el polvo,
es ahora un encuentro por dems imaginado, por dems odiado, por dems
      [amado entre la soledad de estas cuatro paredes del mundo.



*** Futuricin

Un puente colgante hacia los sueos, las veredas hechas de luz que me miran
      [y respiran sobre mi espalda en los cielos,
todas las alondras y las lunas cubiertas de polvo argentado;
ya no soy el mismo animal que volaba sobre los tiestos del mundo.
Las salvajes postrimeras, la tumba erguida, palpitante, su aroma a pino,
las calaveras que salen a reunirse por las noches y se beben la vida hasta
      [embriagarse, todo eso ya no me aleja de mis ojos.
Los caminos que no esperan tienen cierto perfume de mujer en celo, cabellos
      [largos como alabanzas del viento.
Yo escribo en las paredes de cada extinta sensacin de estar vivo y me
      [retuerzo como envenenado de alegra.
Abajo, en el delicioso entramado de polvo y canciones subterrneas,
una ojera habl de cosas que retumban en los odos como insultos, es el
      [silencio diluvio, es la tierra con brazos y estmago famlico que
      [espera a sus hijos.
A pesar de las interminables torres que duplican la sangre del tiempo y sus
      [maniques,
a pesar de las lisiadas constelaciones bajo mi cuello,
yo sigo escribiendo mis dedos, sigo quemando mis manzanas ms abominables
      [para no fundirme con los sueos, para ser algo ms que el silencio
      [luego de la hecatombe.
No quiero las hortalizas de la amargura, no quiero el instante ltimo en
      [que me deslizar sobre la nada que cri entre mis huesos.
El piso tiene un color que sabe a piedra viva, una extraa voz que recorre
      [las nsulas que aoro, pero todas las almas que habitan los espacios
      [que resuenan me llaman,
es un canto de estertores, es una plaga de amor sobre mis cabellos;
slo tengo las ganas de advertir a las praderas de mi tiempo
el largusimo olvido que se avecina sobre la danza diaria de sus ojos.



*** Gama

Cada vez que arrojo las entraas de los vientos que me enredan las piernas,
cada vez que me alejo de mi camino para acercarme a los ocanos verticales
      [que me abrazan,
soy un poco ms de carne y sueo, tengo algo ms de los ojos que me miran
      [como montaas.
A veces escribo sobre las piedras de la madrugada, a veces deseo las alas
      [que me esquivan cada alarido del tiempo,
soy entonces una cancin a la orilla del mundo, soy un poco ms hijo del
      [tiempo y sus noches de neones rabiosos que brillan como lunas sin
      [nombre.
Las cascadas de amor, los desiertos de espanto, las migajas del enojo hacia
      [los astros, sus miradas rotundas entre mis dedos,
todo sube y baja de nota o color, todo lo que se posa sobre mis pies
      [desesperados sabe que es slo la hilera de una infinita esquela de
      [humores.
Yo tengo la alegra en un frasco que abro cada mil estrellas,
una esponja con el nombre de alguien, mis resquicios en cajas sin llaves,
cada color y nota animal estn sumergidas en la avenida de mis ojos calmos.
Los das traen sus faenas de centauro,
sus quejas de guila sobre las ubres de una estrella, los sabores y sus
      [escalas, las bocas de un cuerpo, los gritos hermossimos sobre los
      [acantilados,
cada cosa que hiede o canta sobre las piedras es el regalo de los dioses
      [que habito cada da con mis brazos repletos de mundo.

** Javier Ubalde Enrquez
   javierubalde@hotmail.com
   Poeta y pintor peruano (Puno, 1982). Es licenciado en lengua y
   literatura. Trabaja como profesor para las academias preuniversitarias
   Aduni y Csar Vallejo en Lima. Obtuvo el primer premio en poesa en los
   Juegos Florales Interuniversitarios organizados por la Universidad
   Norbert Wiener (http://www.uwiener.edu.pe; 2005), y ha publicado
   numerosos poemas en revistas especializadas. Desde hace varios aos
   participa en recitales poticos y alterna su quehacer literario con la
   pintura.



=== El hombre de la herramienta de insomnio      Berenice Betancourt ======

Me lo ha dicho. Se ha abierto. Soy parte de su interior. O quiz su
interior es parte de m. Sus palabras han volado hasta mi monitor y en tal
forma me sorprendi. Ya no fueron frases en dilogos, fueron enunciados en
mar.

Estallaron momentos tristes en mi rostro. La nostalgia intent abolirme.
Ca de rodillas y las lgrimas saltaban hacia el suelo en plan mortuorio.
Por ms pretensin de querer ser la estatua del centro de mis avenidas
siempre habr placas tectnicas preparadas para sacudir los cimientos. Pero
l tendi la mano al aire. l prepar espacios para tratar en mi mejora, en
ese entonces de primeriza indisponibilidad. l separ momentos para cocinar
una sonrisa en un horno que nadie vio precalentar. l se lanz al ruedo de
leones romanos, acompaado con un casco y una armadura que, aunque
invisibles, irrompibles.

Pero no estaba loco. No deliraba a causa de alguna enfermedad. Saba muy
bien sus posibilidades. Saba bien el poder de su herramienta. Conoca que
el trabajo provea habilidades y as comenz a hacer uso de ellas. No bast
que las palabras de aliento no acostumbraran servir mucho en m y me brind
un apoyo con razones. Me mostr que continuaba estando a mi lado, que en
los das mis palabras lo acompaaban al platicar y que por las noches
prolongaba mi estancia en su cerebro. Profusas preguntas se hizo de m.
Acerca de mi persona no poda tener ms cuestiones. Le provocaba insomnio y
mil revolturas haca de mi ser. Creo, yo saltaba de idea en idea, de
suspiro en suspiro. En la oscuridad de su recmara rondaba y en su techo
acompaada de sombras oblicuas apenas nacientes me encontraba. Y los
pensamientos? No, no eran amorfos, estaban colmados de representaciones tan
llenas de sentido que yo trataba de compartirle desde el lugar donde
estuviera, y l me escuchaba. Cosas que intuyo slo nosotros podemos
entender. Con esto me demostr que no eran comunes palabras de aliento de
un humano como tantos. Que no cualquiera tena derecho a querer hacerme
sentir mejor. Que el trabajo de su insomnio lo haca merecedor a nuestras
ligaduras. Que labor con piedra la factibilidad de tornarme a confiar, el
hecho de llamarlo amigo. l no durmi cuando mi alma se retorca pensando
en l y sus ideas. Acced entonces a sonrerle.

l tena una herramienta. Aunque quiz no lo saba.

** Berenice Betancourt
   berenice.betancourt@gmail.com
   Escritora mexicana (1989). Es estudiante de mercadotecnia, corresponsal
   de Queo (http://queo.com.mx) y practicante en AXA Seguros
   (http://www.axa.com.mx). Ha publicado diversos textos periodsticos.
   Mantiene una bitcora en http://berenicebetancourt.blogspot.com.



=== Poemas      Jaime Gmez Nieto =========================================

*** Recuerdo

Mi recuerdo, el recuerdo que llevo cada instante
en el aparato respiratorio:
por las calles originales se encuentra
la lascivia de los perros
El recuerdo es gris, y la mano resbala
sobre sus piernas sin prejuicios;
como si el recuerdo fuera ella y se dejara acariciar
y sus ojos se movieren inquietos
El recuerdo del deseo camina devorando esquinas,
cuando la imagino desnuda entre el sueo

      de Individual, 1994



*** Juego de palabras

Inescrupulosa mtrica y deliberada
palabra en un baile de sombras,
juego artificioso y violencia en la olla

Nmero cado en el escalafn de la noche,
sndrome en tierra despavorida
como un nio aplastado en el disfraz

de la aurora: y en el recndito
escarabajo sonado de cancin, el trovador
desea dulces sueos de la hora

      de Poemas a mi manera, 1997



*** Macedonio Fernndez

Incluido en el abrigo de la noche,
el ensueo deja cita a la vida
en una esquina de Buenos Aires:
luz postrera de la esencia,
repatra el hecho de observar
por debajo de la puerta, silbido,
meloda del amor, a un amor
a libros de poemas, tierra
en forma de corazn, paso de camino,
la muerte sin palabras
en la memoria es...

      del libro indito El camino no termina

** Jaime Gmez Nieto
   jimmygoz142@hotmail.com
   Escritor colombiano (Bogot, 1958). Ha publicado los libros Treinta
   poemas (1989, 1990), Individual (1994), Poemas a mi manera (1997), En
   busca del lenguaje (2000) y El vaco llega como inoportuno visitante
   (2008). Colaborador de revistas y peridicos en Colombia y a nivel
   internacional. Sus poemas han sido divulgados en diferentes antologas.
   En 2004 particip en el evento Alzados en almas, organizado por la
   Casa de Poesa Silva (http://www.casadepoesiasilva.com). En 1997 qued
   finalista en el Sexto Concurso Internacional de Poesa de la revista La
   Porte des Poetes (http://www.laportedespoetes.com), en Pars. Es
   licenciado en espaol y literatura de la Universidad El Bosque
   (http://www.uelbosque.edu.co) de Bogot.



=== Textos      Elena Camacho Rozas =======================================

*** Cdigo secreto

En tu gadget o en mi Skiff Reader? Con tu e-book o con mi iPad? LCD
(menos mal que el LSD est caduco!) o tinta clsica?

Y yo que me qued en el pleistoceno anterior al Estudias o trabajas?,
escribo un SMS con casi all las letras xq soy muuuuuuuuu antigua, y cancelo
la cita, bye, anq le nvo bbss x si pica y, byebye (pienso: ojal que
hasta pronto!), espero una carta traducida de su puo y letra mientras leo
un diccionario bilinge de informtica aplicada al ciberdiarioytecnolgico
vivir.



*** Tertulia onrica

Ana Mara piensa en Max Brod pensando en un Kafka bailarn y susurrante
para salvaguardar el sueo del padre de su amigo. Ciego y todo, Borges
habra descrito los pasos sigilosos con maestra propia de un coregrafo de
la pluma, piensa Shua. Y tanto piensa que suea que est despierta
pensando... que llega a crerselo, mientras se aflige porque no llega nadie
a su encuentro, y la tertulia acabar languideciendo como si se tratase de
los efectos del vapor etlico en medio de un mal sueo.



*** Exceso de limpieza

Giraba y giraba el mundo sin parar. Me estallaba la cabeza. Senta un peso
de toneladas sobre mis sienes y perciba cmo la asfixia penetraba en mis
pulmones con un vertiginoso ritmo giratorio.

Cuando cerr los ojos por ltima vez, record haber puesto el programa
corto y suave de la lana. Nunca cre que la puerta fuera hermtica. Ni que
al echar la ropa me caera en el tambor y ste me engullira como un pozo
sin fondo.



*** Puerta con puerta

Cierro los ojos. Aguzo el odo. Suena el ascensor. Se acerca el vecino.
Suenan unas llaves. La cerradura se deja vencer. Intuyo unos pasos por el
pasillo de al lado. El carraspeo se me antoja familiar. Las pisadas semejan
el tic de un cerrajero. Tuerce hacia la alcoba. Hola, mi amor. Yo callo.
Qu tal te ha ido el da?. Tirando, miento, y me odio por no ser capaz
de decirle la verdad. l no se dar cuenta de que una vez ms se ha
equivocado de puerta?



*** Muerte por accidente (literario)

Escriba a 100 palabras por minuto, pero su mente pensaba a 200 por
segundo. Se desboc su corazn: se desnucaron sus ideas y se parti la
columna vertebral del texto en el que trabajaba. Dirn unas palabritas en
su honor en la tertulia de esta tarde.



*** El viaje

Tal vez sea mejor que se quede en casa, reflexion en alto la abuela,
mientras nos preguntaba adnde bamos.

El abuelo con la seguridad que dan los aos de convivencia se aferr a la
pregunta de su esposa para insistir en que lo mejor sera permanecer entre
las cuatro paredes archiconocidas tras aos de hipoteca y sudores.

La hija acarici su calva y apret el manillar de su silla de ruedas para
no volverse atrs. La decisin estaba tomada. El equipaje hecho. El paal
puesto. Las despedidas latentes.

Su mujer sospechaba de m, que nunca fui su yerno favorito. El geritrico
estaba a pocos kilmetros y la plaza apalabrada.

** Elena Camacho Rozas
   camachoe@gmail.com
   Escritora espaola (Santander, 1964). Es doctora en filologa hispnica
   y trabaja como profesora de lengua y literatura en un instituto de su
   regin. Ha quedado finalista en los premios Jos Hierro y Alegra, entre
   otros. Ha publicado los poemarios Versatilidad de la emocin y Ars
   adivinatoria / Trizas y trazos, as como el pliego de poesa La escala
   de Jacob, nmero 10 en la coleccin Son de Sirena. Textos suyos han
   sido recogidos en varias antologas poticas de Cantabria.



=== Tres sonetos      Edgardo Donato Daz =================================

*** Soneto X

Como una tibia luz, tus claros ojos,
en la pber porfa del ensueo,
alentaron las ansias con empeo
y esa entrega febril a los antojos.

Inocente, pueril, puse cerrojos
y me beb de golpe todo el sueo.
Intrpido y voraz, supe ser dueo
que atesoraba el cielo de esos ojos.

Despus, la sinrazn y los despojos.
Verdugos, asesinos, con su empeo,
troncharon ese amor y todo el sueo

que alentaba la vida y los antojos.
Slo una ausencia gris qued en mi sueo
y el tabique brutal sobre tus ojos.



*** Soneto XX

Sigues all, eterna residente
de aquella espuma blanda, sin premura.
Fundida a aquella roca, que perdura
junto a ese inmenso mar efervescente.

Y siempre ests. Tu imagen recurrente
regresa a m con toda esa ternura
que renueva en el Cabo la frescura
de nuestro tierno amor adolescente.

Y vuelvo a recorrerte. Mansamente,
va mi mano extasiada en tu cintura
como si hubieras vuelto de repente.

Luego el regusto agraz y la mixtura
de la tarde y la noche en su premura,
regresando tu ausencia. Nuevamente...



*** Soneto XXX

Recurrente, regreso ao tras ao
a nuestro Cabo, buscando aquella piedra
donde las ansias fueron como hiedra
que fue cubriendo todo su tamao.

Un fantasma silente, parco, hurao
custodia la tibieza de esa piedra
donde las ansias siguen siendo hiedra;
Refugiando a este amor, como ermitao.

Fundidos nuestros cuerpos, como estao
candentes nuestras ansias, en la piedra,
dieron vida al fantasma y a la hiedra

que alientan mi regreso cada ao.
Siempre escribo el soneto en nuestra piedra
y hace treinta sonetos que te extrao.

** Edgardo Donato Daz
   e.donato.diaz@gmail.com
   Escritor argentino (La Plata, Provincia de Buenos Aires, 1951). Est en
   retiro voluntario. Textos suyos pueden leerse en sus blogs,
   http://edgardo-donato-diaz.blogspot.com y
   http://mariposas-azules.blogspot.com.



=== ltimo da      Alexander Campos Soto =================================

Deja vencer su cuerpo sobre la cama, hunde la cabeza en la almohada e
intenta dormir. No lo consigue. Un edredn azul cubre, a medias, su enjuta
humanidad. Escucha el ruido montono que proviene de la calle. Ya nada le
llama la atencin. Ahora todo le apesta.

Desea sumergirse en el sueo, un vago aire llega a acariciarle las
mejillas. La tristeza lo invade y de sus ojos se desprenden unas cuantas
lgrimas. Y, por fin, se queda dormido.

Luego de unas cuantas horas, despierta. Mira la hora en el reloj que est
sobre el velador. Son las tres de la tarde. Cmo pasa el tiempo!, se
dice a s mismo. Va deprisa hacia el bao, ve su semblante en el espejo,
quiere creer que se trata de un rostro bello y lozano. Mentira: ahora lo
divisa plido, sin vida, como una hoja seca arrastrada por el viento.

Mira los anaqueles de la pequea vitrina, tantas cajitas de antidepresivos
y somnferos. Intenta tomar un puado de cpsulas, un cctel suicida... Una
imagen perversa pasa por su mente y, luego de un repentino ataque de
pnico, tira las pastillas por la ventana con una rabia que no cabe en su
cuerpo.

Se dirige hacia el viejo ropero y desempaca el traje azul marino que le
regal su padre. Y piensa: Si tengo que morir, lo har sin miramientos,
pero tambin con elegancia. Se siente soberanamente ridculo, un pobre
diablo infinito.

Sale a la calle, apesadumbrado, vacilante, camina algunas cuadras. Alza la
mirada hacia el cielo y distingue un avin fulgurando en medio de las
nubes. l debera estar en ese avin, porque siempre dese visitar Francia,
esa tierra tan hermosa y esquiva: un pas que slo conoca por fotos,
pelculas y por las grandes novelas que haba ledo. Desde nio se
obsesion con Pars: conocer el amor, la mujer de su vida, pasearse con
ella bajo la sombra de la torre Eiffel... visitar libreras, la tumba de
Vallejo, sentarse en algn banco a contemplar la tarde...

Recuerda las palabras de aliento que le deca un familiar que viva al otro
lado del mundo: En cuanto termines el colegio, yo te ayudar a realizar tu
sueo. Slo se burl de l, lo pisote, lo humill y, claro est, la
promesa nunca se cumpli.

Jams se sinti capaz de imaginar su ltimo da de vida. No poda ser de
esa manera: solo y sin un porvenir, caminando por algunas calles que de tan
conocidas le resultaban hostiles.

Se dispone a tomar una taxi e irse al mar (a Ancn o La Herradura... a
donde lo lleve el infortunio). Recuerda las playas de su infancia mientras
los estudiantes universitarios deambulan por su costado, pensar que l pudo
ser uno de ellos. Tal vez si hubiera ingresado a la Catlica, todo sera
distinto, o no?

Se va en un taxi rumbo al mar y trata de creer soar absurdamente que ese
viejo chofer que serpentea curvas es ms infeliz que l. Al llegar observa
a unas mujeres muy bellas tomando sol en la orilla, pueden ser que sean
norteamericanas, o tal vez francesas. S, unas preciosas hembras parisinas
le resultan cadas del cielo. Las mira por un momento y se siente
odiosamente frvolo. Acaso si hubiese aprendido el francs ahora podra
abordarlas sin miedos ni rubros. Si hubiera estado con una de ellas
cualquiera de las tres, sabe que a estas alturas ya no est para escoger,
su vida sera ms auspiciosa.

Llega al fondo del muelle, las turistas quedaron atrs y seguramente ni se
percataron de su presencia. Escucha el ruido de las olas, mira por ltima
vez lo que ocurre a su alrededor. Y se despide del mundo con un grito que a
nadie le llama la atencin. Todo acab, se dice a s mismo y, antes de
enfrentar al ocano, piensa que quiz es un buen da para aprender a nadar.

Al sumergirse en el agua, crey con inusitada emocin que alguien lo
emulaba, pasaba entonces a convertirse en el pionero de los ensueos ms
descabellados, su corazn le deca algo indescifrable, ridculo: al otro
lado del mundo, Pars segua aguardando.

** Alexander Campos Soto
   alexcampossoto@gmail.com
   Escritor peruano (Santa Cruz, Cajamarca, 1990). Estudia derecho en la
   Universidad San Martn de Porres (http://www.usmp.edu.pe), en Lima.



=== Tres poemas      Marco Antonio Domnguez ==============================

*** Esta noche no duermo

Esta noche no duermo.
Pronto ser medianoche.
Y yo, atrapado por estas cuatro paredes
tendr que dormitar entre ecos de sirenas,
luces rojas intermitentes
y helicpteros en pleno vuelo.

Esta noche no duermo.
El abrir y cerrar de puertas me asfixia.
Vctima de un ambiente distorsionado
me acuesto en ciudades imperiosas
sin reconciliar el sueo

Esta noche no duermo.
No pudiendo luchar ms contra mi estrella
muerto de amargura
me abrazo a una almohada corroda por el tiempo;
me cubro el rostro y me tapo los ojos para no ver y...
me aprieto las sienes para no pensar.

Esta noche no duermo.
Como ttere me dejo
manipular por las cuerdas
de un titiritero annimo,
que esta noche
como todas mis noches anteriores,
me ha robado el sueo.

Esta noche no duermo.



*** Abandono y espera

Una maana de invierno
Vislumbrada toda por el alba
Inesperadamente
te fuiste tras el nuevo amanecer

Con la certeza de que algn da volveras
Angustiado me qued
En el mismo sitio
en espera de tu regreso
Mas quiso el destino cruel
Que no volvieses nunca
Y que yo me quedase atrs
Al filo de una soledad tenebrosa
Habitada por aquellos que lo pierden todo
Por los que se desviven
En las tinieblas del desamor.



*** Soy como aqul...

Soy como aqul
      que desarm su automvil
            y se llev las partes por el mundo
                    mostrndolas y exhibindolas por doquier
                          para que todos se dieran cuenta
                                de su estilo, marca y ao.

** Marco Antonio Domnguez
   atonatiuhmarco@hotmail.com
   Escritor y docente mexicano (Cerro Agudo, Sinaloa, 1946). Maestro
   jubilado de lengua espaola. Reside actualmente en Lubbock, Texas (EUA).
   Emigr a los 16 aos a Estados Unidos, donde obtuvo un ttulo en artes
   liberales, una licenciatura y una maestra en el idioma espaol y un
   doctorado honoris causa en filosofa y letras con nfasis en educacin.
   Catedrtico por 32 aos; a nivel de colegio universitario ha sido
   director de un Departamento de Idiomas Extranjeros, director de
   Actividades Estudiantiles y asesor del Club de Espaol y del gobierno
   estudiantil; miembro, vicepresidente y presidente de una Junta Escolar
   de Educacin. Actualmente imparte parcialmente clases de espaol en la
   Universidad de Texas Tech (http://www.ttu.edu), en Lubbock. Textos suyos
   han sido publicados en una antologa de poesa chicana (1974) y en el
   espacio La voz de los poetas de la revista Palabras Diversas
   (http://www.palabrasdiversas.com, 2010). Adems ha publicado el manual
   Aprender a leer (2004), para el aprendizaje del idioma espaol y la
   antologa personal de poesa Sol-edades (Xlibris Publishers,
   http://www.xlibris.com, 2010), y es coautor de Foro abierto / Open Court
   in Spanish (McGraw Hill, http://www.mhhe.com, 2002, reeditado en 2008
   bajo el ttulo Imagnalo!), un programa comprehensivo en lengua
   espaola para ser usado en el estado de California, basado en las guas
   de enseanza desde knder hasta sexto grado. Es miembro de la Red
   Mundial de Escritores en Espaol (Remes,
   http://www.redescritoresespa.com).



=== Cuatro relatos      Jorge Etcheverry ==================================

*** Malos vientos

Jorge, hombre, mira, soplan malos vientos. Te lo digo, te lo decimos no
pretendo hablar slo por m mismo, para que te cuides, para que andes
siempre con la sombra pegada a los talones. Ya no eres joven, ya no puedes
y a lo mejor no quieres dejarte llevar por las brisas y ventoleras que
soplan desde el Norte, el Sur, el Este y el Oeste, como voces cristalinas
de pjaros, o mejor de mujeres jvenes que te solicitan. Tu silueta ya no
se yergue en el pice mismo del techo del tiempo, sealando con tu pluma,
tus gestos, tu mismo perfil obediente la direccin de donde provienen las
corrientes elicas, incluso las menos perceptibles, girando entonces,
mostrando con tu perfil la orientacin, el destino de esas corrientes,
instalado como pareciera, como pareca, ya que estamos hablndote de das
ya idos, en la cspide misma de la construccin ms alta de esa ciudad
antaona, puede que haya sido una iglesia, que a su vez se empinaba en
alguna elevacin del terreno, cmo si no podas desde ese sitial abarcar
toda la extensin de tejados que se perda hasta difuminarse? en el
nacimiento de las faldas cordilleranas, vagamente disimulados por una
neblina perpetua, o hacia el otro lado, hacia el cual la perspectiva se
hace plana y de donde las brisas que te llegan y te orientan brindan un
vago tinte de sal, de podredumbre de algas casi imperceptible.

Como un gallo de metal, por otra parte tu smbolo en el calendario chino,
te erguas ofreciendo tu perfil a los vientos de la historia, sobre esa
ciudad que era el pas mismo (la mitad de su poblacin se aglomera en ese
radio urbano). Pero tu inextinguible y ciego orgullo juvenil no te dejaba
advertir dos cosas. Uno, en ese inclinarse y seguir los vientos e incluso
ventarrones de la historia no hacas nada ms que obedecer, quizs tu
aleacin era ms liviana, el empotramiento de tu vara en esa torre, por
otro lado ni la ms alta ni la nica, permiti giros ms rpidos. Dos, que
fuiste una entre la mirada de veletas que decoraban los innmeros tejados
de esos tiempos, ese pas, cada una ensimismada en su propia escucha del
viento, tratando de obedecer con su inclinacin un rumbo que quizs llevara
a una historia ms digna, incluso utpica. Pero ese individualismo casi
catatnico que nos marca y separa de otras naciones de nuestra misma regin
nos mantena separados en nuestros respectivos pices, obedientes al viento
pero en forma individual, sin contacto con esa otra leve silueta en el tope
de ese otro tejado, quizs vecino nuestro. Y as fue que esa tempestad de
sangre te arrebat, nos tumb desde nuestros sitiales. Soplan malos
vientos, ahora, o a lo mejor siguen soplando. Evita los tejados ms altos y
mantente por el contrario pegado al suelo. Mira hacia lo alto de esos
edificios modernos. En uno de ellos hay otra veleta, de una aleacin que le
permite doblarse casi hasta partirse en dos si el golpe de viento es muy
sbito y la pilla de costado, antes de recuperarse y orientarse dcilmente
hacia la direccin indicada.



*** Tango por radio

Los orientales piden cancha desde su pas diminuto. El sobrado bailarn del
pas vecino tan grande como la India dice con una baldosa basta y sobra.
Aqu en los zaguanes brumosos el salitre nos asola los huesos y el
sinsentido del absurdo nos hace cultivar el clich en los jardines
mentales, dira otro sorbiendo su caa si tuviera para hablar las mismas
palabras de su enrevesado apologista ciego. Yo tambin vengo de afuera y
en el dos mil tambin por unas monedas yo doy dice ella la Rubia Linda
Como Un Sol desde su profesin antigua como el rencor, como el mar que se
ama ms que una mujer, con un acento forneo perdido en esa mirada de
cortes que entrelazan la lengua, los pies y el alma mientras nosotros
tambin pegados a la radio, no tanos pero en el mismo barrio aqu en el
Norte echamos a volar codornices hacia el Sur para que nos traigan de
vuelta algo adems de esa nostalgia.



*** Marmoraleja

Cunta agua bajo los puentes, de madera no, que se los lleva, de piedra s,
de concreto o hierro, a veces festoneados al comienzo y al final por
estatuas, a veces marmreas, esa piedra que da fe por una tradicin que no
estamos en condiciones ni tenemos los medios o la fuerza para alterar y
menos destruir de la magnificencia histrica o cultural, de la calidad de
prceres o semidioses, si se trata de humanos y no de las divinidades
mismas lo que los ignotos artistas han querido representar alzndose por
unos instantes sobre la mera condicin humana, ya que si bien los mrmoles
antiguos o calizas que necesitan ser pulidas han adquirido una bella
ptina, producto de su exposicin a los elementos, sus productores ya se
han convertido en polvo, enamorado o del otro. Aunque no nos es desconocido
el hecho de que en climas secos, en recintos antiguos en que no penetran
aves de rapia, ni hormigas que todo lo devoran, ni otros animales o
insectos carroeros, no se destacan tan slo los huesos, especialmente los
largos fmures, cbitos y radios, que junto a las calotas son los que ms
llaman la atencin en medio de la penumbra o semipenumbra sino tambin
esos cuerpos humanos momificados en que la piel ha asumido caracteres casi
metlicos, casi ptreos, as compitiendo con el mrmol de carrara a veces,
de peldaos o balaustradas, arbotantes, arcos, portales o columnas.
Marmoralia, que el filsofo, el poeta, no se deje arrebatar por la fcil
conclusin de la fugacidad de todo, sociedades, rostros y voces de nias,
en el viento, jerarquas y honores, eso ya se ha dicho demasiado.



*** El verdadero Macondo

El Gabo se asom al infierno del pueblo chico, la vida en el campo, el
llano y la selva, en el seno de LA NATURALEZA que desgrana o urde su tejido
implacable y ciego y dicta los plazos siempre breves de las vidas, la
presencia inmutable y generalizada de la muerte y arrastra a seres pequeos
y grandes, de sangre roja y caliente o fra, de ojos calculadores o de
salto y cogida frentica que desgarra la presa en pleno aire, o que acecha
por horas y estira seudpodos o tentculo. Entre el reino vegetal y el
animal, entre el molusco, el batracio, el insecto alado, a medias sumida en
el cielo primigenio, a medias secndose al sol, al aire seco que habr en
definitiva de moldear sus formas y llevarlas a un equilibrio de los
elementos secos y hmedos, viscosos y suaves al tacto, o que se extienden
en una gama tan delimitada como abstracta. As es como desde mi imaginacin
citadina veo que ella surge desde los albaales de mi inconsciente que es
el mismo que los protozoos del barro, los sapos de la laguna, la araa de
dedos gordos que como un lento guante peludo se desplaza por senderillos
apenas iluminados que su propio paso ha excavado en el curso de milenios.

Entonces es que me he paseado con mi mochila de estudiante que recorre los
parajes para l exticos del campo, la provincia ya que vengo de la
ciudad, de los pasajes y casas bajas a lo ms de dos pisos de mi extenso
barrio de CLASE MEDIA, cuya vida circula protegida y regimentada por ciclos
de funcionamiento de fbricas y oficinas, de locomocin y programacin
radial y televisiva, de horarios de almacenes, supermercados y trenes, de
recoleccin de basura y reparto de leche, cartas y encomiendas, cubierto
todo por la sombra ms psicolgica que material o fsica que proyectan los
EDIFICIOS DEL CENTRO cubierto todo lo anterior por una RED ELECTRNICA que
como una tupida red de araa o una crislida o capullo se extiende sobre
todo el conjunto de todas las ciudades y que salva ocanos, cordilleras,
pantanos y las selvas que nosotros no yo, la especie, los hombres, estamos
hablando en general estamos tratando de dominar, incluso de eliminar desde
nuestra misma incepcin en un impulso casi ciego que es casi suicida pero
que nos dice que la nica alternativa para construir a un ser humano humano
pasa por la superacin, destruccin casi de lo que se llama LA NATURALEZA y
que se personifica y opera como esa mujer arriba descrita, que es una
empresa que se deja desarrollar en forma ciega ya que a la vez acarrea
nuestra propia disolucin, desaparecimiento.

Ella es la que surge, baada en sangre, con la cabellera envuelta en un
fuego luminoso, ya formada y de alguna manera anciana con toda la
ancianidad llenado de pavor mi conciencia finita y vestigial que se
acurruca en un rincn de este laberinto de cristal y de concreto, quizs
tan imperecedero como ella a la poste, a la postre que no es la ma,
porque aunque estiro los segundos y los aos y me asomo a veces a los
abismos vacos del ABURRIMIENTO, la razn compara, saca sus cuentas y me
dice que slo soy un latido de ese verde corazn, un abrir y cerrar de ojos
de sus pestaas, una contraccin de su vulva que tiembla frentica en los
ardores pulsantes del autoerotismo.

** Jorge Etcheverry
   jorgee@magma.ca
   Escritor chileno (Santiago de Chile). Doctor en literatura y traductor.
   Ex miembro del Grupo Amrica y la Escuela de Santiago, agrupaciones
   poticas de los sesenta. En Canad desde 1975, ha publicado The Escape
   Artist / El evacionista (Canad, 1981), La calle (Santiago, 1986),
   Tnger (Santiago 1990; versin inglesa, Canad, 1997), A vuelo de pjaro
   (Canad, 1998) y Vitral con pjaros (Ottawa, 2002), adems de la novela
   De chcharas y largavistas (Canad, 1993) y Northern Cronopios,
   antologa de narradores chilenos en Canad (Canad, 1993). Ha publicado
   prosa, poesa y crtica en Chile, Estados Unidos, Canad, Mxico, Cuba y
   Espaa. En 2000 gan el concurso de nouvelles de Escritores.cl con "El
   diario de Pancracio Fernndez".



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

La poesa desde hace unos dos mil o tres mil aos da vueltas en torno a
seis o siete temas: vida, muerte, amor, desamor, soledad, sedentaridad y
algo ms por ah (...). Entonces, qu es lo que hace que siga existiendo:
que cada vez se hace una forma distinta. En el fondo, la poesa es la lucha
contra el lugar comn.

      Antonio Cisneros, en el Palacio de La Moneda, al recibir el Premio
      Iberoamericano de Poesa Pablo Neruda (12 de julio de 2010).



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