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           ~~~~~~~~~~~     Ao V - N 91                 3 de julio de 2000
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           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
         Miembro de la Biblioteca Circular ** http://bc.encomix.es

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
| Editorial
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| Noticias
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| Entre bases
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| Paso de ro
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| Literatura
| en Internet
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| Artculos y
| reportajes
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| Sala de ensayo
|
| Letras de la
| Tierra de Letras
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|
|
|
|
|
| El regreso
| del caracol
|
|
| Post Scriptum
                                                         |
Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras. / Las casas | Coordenadas
de la Tierra de Letras.                                  |
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             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                    http://www.geocities.com/SoHo/8753/
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   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
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=== Editorial =============================================================

La leyenda urbana de Garca Mrquez, Borges y Neruda

Hace ya ms de diez aos que se puso a correr el poema "Instantes", de la
escritora estadounidense Nadine Stein, como la ltima creacin del genio
argentino Jorge Luis Borges. La fuerza del rumor fue tan avasallante que
hoy, una dcada ms tarde, miles de personas creen conocer a Borges por ese
poema. Nunca falta en un encuentro sobre literatura algn desprevenido que
dice ser capaz de recitar "el ltimo poema de Borges", y hasta Jaime Bayly,
que se precia de ser un escritor y adems galardonado, incurri en el
ridculo de discutir sobre el punto en una entrevista con Mara Kodama.

Por cierto que ha sido Kodama la que ha llevado la peor parte de ese
embrollo en particular. Empeada en que se aclare el asunto -lo cual
realmente no tendra mayor importancia, si recordamos que el mismo Borges
gozaba de crear textos con apariencia apcrifa-, la viuda del escritor
deambula por el mundo gritando a los cuatro vientos que el texto no es de
l sino de la Stein, con resultados claramente vanos: inclusive hay
publicaciones literarias que no dudan en incluir el "ltimo poema" en sus
repertorios.

Ahora le ha tocado el turno a Garca Mrquez. En enero de este ao empez a
publicarse en Internet el texto "La marioneta", atribuido al escritor
colombiano, que inclusive en algunas de sus lneas recuerda a "Instantes":
"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me
regalara un trozo de vida, posiblemente no dira todo lo que pienso, pero
en definitiva pensara todo lo que digo". Escrito en forma de prosa
seudopotica, "La marioneta" -que se esparce por los rincones de la red
anunciando ser la despedida de Garca Mrquez ante una supuesta inminente
muerte ocasionada por su cncer linftico- es una de las ms estruendosas
muestras de lo que, en funcin de alejarse de la cursilera, debe evitar
cualquier escritor que pretenda tener un futuro en el oficio literario.

Y as mismo lo ha declarado el premio Nobel 1982: "Lo que me puede matar es
que alguien crea que escrib una cosa tan cursi". Sin embargo, ya est
Garca Mrquez condenado, en nuestra humilde opinin, a vivir el resto de
sus das, y la inmortalidad que ya tiene asegurada, con esa incmoda
manchita en su currculum. Esta es una de las primeras ocasiones en las que
se evidencia la fuerza incontenible que ha cobrado la red de redes, en
cuanto a sus posibilidades de difundir informacin, sea sta correcta o no.

Una nota tristemente graciosa para cerrar este editorial: tocamos el tema
justamente porque, en un peridico venezolano, se ocup ms de media
pgina, recientemente, en hablar del ya cercano fin de los das del
escritor colombiano, siempre atendiendo a lo que dice "La marioneta". El
diario en cuestin, con una enorme fotografa de Garca Mrquez presidiendo
la pgina, public la informacin con una nota marginal en la que afirmaba
que el texto atribuido al colombiano "recuerda el tono usado por el
escritor argentino Jorge Luis Borges, cuando escribi en aquel famoso poema
su clebre frase 'Confieso que he vivido'".

En fin. No es slo literatura lo que contiene la literatura. De vez en
cuando hay que rerse.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



=== Letralia en el mundo real =============================================

Si prefiere el correo convencional, puede enviarnos libros, revistas,
folletos, cartas, material para publicar y cualquier otra cosa que desee, a
la direccin siguiente:

Jorge Gmez Jimnez - Revista Letralia
Calle Ayacucho, N 41-08. Cagua 2122, estado Aragua (Venezuela)



=== Djenos saber su opinin ==============================================

Para nosotros es importante saber qu opinin tiene de nuestro trabajo,
pues as nos ayuda a mejorarlo. Sintase en confianza dicindonos lo que
siente en http://www.letralia.com/encuesta.htm, o por correo electrnico en
la direccin info@letralia.com.



=== Libros digitales gratuitos: 33% de nuestros encuestados los desconoce =

Nuestros asiduos lectores recordarn que hace dos ediciones, en Letralia
89, publicamos el anuncio de la apertura de una encuesta acerca de los
libros digitales, que poda ser respondida a travs de nuestro sitio en el
Web. La encuesta tuvo una estructura sencilla en la que se preguntaba al
visitante si haba ledo libros digitales, y se ofrecan cinco posibles
respuestas: "No s qu es un libro digital", "No puedo leer de la
pantalla", "No conozco libros digitales gratuitos", "Los leo en ocasiones"
y "S, he ledo varios".

La encuesta fue respondida, hasta este 2 de julio, por 211 personas. Los
resultados, segn las estadsticas ofrecidas por el servicio gratuito de
Vantage (http://www.vantagenet.com), fueron los siguientes:

       Opcin                                     Personas        %
       =============================================================
       No s qu es un libro digital                 28          13%
       No puedo leer de la pantalla                  44          20%
       No conozco libros digitales gratuitos         71          33%
       Los leo en ocasiones                          37          17%
       S, he ledo varios                           31          14%

Confesamos nuestra particular sorpresa ante los 71 visitantes (equivalente
a 33%) que respondieron no conocer libros digitales gratuitos. Sin embargo,
es interesante que esto coincida con lo que expresbamos en nuestro
editorial del nmero 89 de Letralia: "Antes del modelo King era escaso el
respaldo al libro electrnico 'blindado', ese que requiere de software
adicional en funcin de resguardar los derechos de autor. Creemos que esta
tendencia y la otra, la que consiste simplemente en publicar el libro en la
red, son complementarias entre s, y que la aparicin de esquemas bajo los
cuales el escritor pueda confiar en la red como un medio de publicacin
profesional es saludable ya que consolida el oficio, aunque no podemos
apoyar el que se desdee esa especie de edicin artesanal que es el libro
gratuito como vehculo para la proyeccin de la obra, tal como ha venido
funcionando hasta ahora".

Por otro lado, el mismo editorial puede servir como material informativo a
las personas que no conocen el concepto de libro digital, de las cuales 28
participaron en nuestra encuesta. Tambin es interesante que 44 personas
afirmaron no poder leer de la pantalla, lo que podra tener diversas
razones, desde problemas de la vista hasta limitaciones de tiempo.

En cualquier caso, invitamos a nuestros lectores a dispensar una visita al
Itinerario, el directorio de cultura hispanoamericana que ha dispuesto
Letralia en http://www.letralia.com/itin. All podrn aprovechar el caudal
de informacin sobre localizacin de libros digitales, gratuitos en su
mayora, especficamente en la subseccin "Editoriales electrnicas" y en
la seccin "Libros", que tiene a su vez ocho subsecciones. Igualmente,
podrn leer varios libros digitales gratuitos en nuestra Editorial
Letralia, en http://www.letralia.com/ed_let.



=== Noticias ==============================================================

*** Concurso de cuentos infantiles no sexistas arroja veredicto

El pasado mes de junio fue revelado el veredicto del I Concurso de Cuentos
Infantiles No Sexistas, certamen literario organizado por la Red de
Educadoras Populares entre Mujeres de Amrica Latina y el Caribe, en el
cual participaron 234 cuentos de diez pases.

Argentina, Brasil y Uruguay fueron los pases con mayor participacin, con
72, 52 y 66 cuentos, respectivamente. Fueron seguidos por Colombia (15),
Per (7), Mxico (6), Venezuela (5), Paraguay (2) y Bolivia (1). Los
cuentos seleccionados sern publicados en una antologa este ao.

Los dos primeros premios, concedidos en las categoras profesional y
amateur, recayeron, respectivamente, sobre las escritoras argentinas
Patricia Surez (por "Celinda Cenicienta"), de quien por cierto publicamos
un monlogo en esta edicin de nuestra revista, y Telma Isabel Peralta de
Rogau (por "Amor a medias").

Adems se concedieron cuatro menciones especiales, que favorecieron a las
escritoras Daniela Roitstein (por "Ren es feliz"), Graciela Sverdlick (por
"Dr. Lisandro Cabalita, especialista en miedos"), Ins Gonzlez (por "Una
raya en la pared") y Estela M. Gadea de Leiguarda (por "Sala de espera").

Es de hacer notar que la venezolana Ins Gonzlez (inesya@cantv.net),
incluida en el grupo de las menciones especiales, fue la nica escritora
latinoamericana no argentina premiada en el concurso. Gonzlez, nacida en
1965 y lectora asidua de Letralia, es licenciada en letras, ha trabajado
como docente de educacin bsica y ha participado en los talleres
literarios del Celarg y la Universidad Catlica Andrs Bello. Adems es una
escritora consecuente que mantiene en alforjas un par de noveletas, un
volumen de relatos y un libro de cuentos infantiles. Hasta ella
felicitaciones muy especiales de nuestra revista.



*** Crean editorial digital bilinge para mujeres

La profesora Sonia Martin (danielamagazine@cs.com) anunci la reciente
creacin de Daniela Web Press / Editorial en Internet Daniela, editorial
digital bilinge (espaol-ingls) que publicar literatura escrita por
mujeres o sobre tems femeninos.

An en construccin, el sitio de la editorial estar ubicado en el URL
http://www.danielawebpress.com. Daniela es un proyecto derivado de la
revista electrnica Daniela, an Unbound Woman / Daniela, una Mujer sin
Fronteras, que puede ser visitada en http://www.jacanegra.com/daniela, y
que publica artculos, entrevistas y obras de artistas contemporneos sin
distincin de gnero.

Adems, Martin explic que su equipo est preparando la revista digital,
tambin bilinge, Celcit-Kaleidos, en la que se publicar materiales sobre
artes plsticas, poesa, literatura, teatro, msica clsica
latinoamericana, ballet y pera. La regularidad de esta revista ser anual.



*** Celebrado en Paraguay encuentro potico internacional

Entre el 7 y el 11 de junio se celebr en Asuncin, Paraguay, el Encuentro
Internacional de Poesa "Poetas en la Baha", en el que participaron 40
poetas, provenientes de Argentina, Brasil y Uruguay, adems de 22 poetas
paraguayos y la activa presencia de los estudiantes de letras de la
Facultad de Filosofa de la Universidad Nacional de Asuncin, los
integrantes de la Academia literaria de Aregu y los miembros del Espacio
Sajonia 21.

El encuentro fue organizado por la Fundacin Encuentros, encabezada por la
corergafa y poeta argentina Sonia Tiranti, con base en un proyecto del
poeta Jorge Montesino (familia@rieder.net.py), argentino radicado en
Paraguay desde 1989.

Las actividades se desarrollaron en distintos sitios de la ciudad, como la
sala Tom Jobim de la Embajada de Brasil, el auditorio Manuel de Falla del
Centro Cultural de Espaa Juan de Salazar, el patio Leonor y el auditorio
Ruy Daz de Guzmn del Centro Cultural Manzana de La Rivera, las salas de
Estacin A -ncleo cultural que ocupa la vieja estacin de ferrocarril de
la ciudad de Aregu-, el patio del Almacn Viola, la Facultad de Filosofa
de la Universidad Nacional de Asuncin, y el local del Espacio Sajonia 21,
sito en el tradicional barrio Sajonia de Asuncin.

Los poetas, organizados en 18 grupos, leyeron sus creaciones propias
utilizando cada uno de ellos no menos de 10 minutos (algo as como 10 horas
de poesa dicha). Tambin se escenificaron performances poticas, como la
del joven poeta brasileo Andr Damzio, la del poeta local Ramn Silva con
sus Tangar (gnero que se expresa en lengua guaran), y la de la gran
poeta uruguaya Marosa Di Giorgio, entre otras.

Se desarrollaron tambin diversas charlas, como la dictada por el poeta
uruguayo Luis Pereira sobre poesa en Internet. Vctor Cunha, tambin
uruguayo, disert sobre la cancin potica de su pas y Jorge Olivera
acerca de la poesa uruguaya de los 90. Igualmente, durante la mesa redonda
Poesa en el Aire, acerca de las relaciones entre la poesa y la radio,
participaron Osvaldo Mazal, Marianela Gonzlez y Roberto Genta, conductores
de programas de radio dedicados a difundir la poesa.

El filsofo cultural dgar Montiel, representante de la Unesco en Paraguay
y consejero de esa institucin para el Mercosur, dict una conferencia
sobre poesa e historia. Tambin dictaron conferencias el profesor Sergio
Medeiros, acerca de chamanismo y experimentacin, vinculada a la
experiencia del msico John Cage; el profesor de la Universidad Federal de
Ro de Janeiro Marco Lucchesi acerca de poesa y conocimiento; las
profesoras Dirce Waltrick y Rita Lenira, de la Universidad de Santa
Catarina, se refirieron a diferentes aspectos de la potica de Xul Solar,
uno de los vanguardistas argentinos ms reconocidos en el mundo entero en
los mbitos de la poesa y las artes plsticas, y el sacerdote jesuita
Bartomeu Meli, quien lleva muchsimos aos en Paraguay trabajando con los
aborgenes Mby, disert sobre la preceptiva y gneros literarios de los
guaranes.

Entre otras actividades desarrolladas durante el evento se encontraron
presentaciones de libros y revistas, talleres literarios y presentaciones
de grupos folklricos paraguayos. La segunda edicin de Poetas en la Baha
tendr lugar entre el 21 y el 24 de marzo de 2001 en Asuncin, y en ella
participarn, adems de los pases que estuvieron en la primera, poetas
chilenos y bolivianos.



*** Jos Antonio Ramos Sucre en francs

La Compaa de Teatro Salazar, de Pars, conmemor los 110 aos del
nacimiento del poeta venezolano Jos Antonio Ramos Sucre, cumplidos el 9 de
junio, con un montaje titulado L'loge de la solitude, interpretado en
francs por Pierre Willer.

L'loge de la solitude fue escrito por la venezolana Yahaira Salazar a
partir de la poesa en prosa de Ramos Sucre, e incluye textos de la
correspondencia del poeta con su hermano Lorenzo. Adems, la obra completa
del autor ha sido traducida al francs por Catherine Ballestero.

El montaje ser presentado en Venezuela en versin bilinge, tras la
invitacin que hiciera a la compaa la Fundacin Ramos Sucre, dentro del
programa Talven de la delegacin de Venezuela en la Unesco y durante la
celebracin de la XIII Bienal Ramos Sucre.



*** Premio Ateneo de Sevilla recae sobre Andreu Martn

El pasado 16 de junio fue concedido el premio Ateneo de Sevilla, en su 32
edicin, al escritor espaol Andreu Martn (Barcelona, 1949), por su novela
Bellsimas personas. Martn venci a otros 213 participantes con una obra
del gnero negro, en el que es reconocido por obras como Prtesis (1980) y
A martillazos (1988), entre otras.

Martn, quien recibir siete millones de pesetas como dotacin del premio,
seal que la obra con la que gan el Ateneo de Sevilla es sumamente
compleja, y que su redaccin le llev mucho tiempo. "Est basada en un
hecho real que ocurri en la poca de la transicin y que desde entonces me
ha estado comiendo el coco".

Bellsimas personas narra, por una parte, la historia de un asesino que
acaba de salir de la crcel, y por otra, la historia de la persona que est
narrando los hechos, una joven de 24 aos. "Es en este segundo plano",
explic Martn, "donde se plantea el problema tico de hasta qu punto
tenemos derecho a destapar algo que ocurri hace ms de 20 aos y ponerlo
en evidencia", dijo.

El V Premio Ateneo Joven, otorgado por la misma institucin y dotado con
dos millones de pesetas, fue concdido a scar Esquivias (Burgos, 1972) por
El suelo bendito, definida por su autor como una obra de mentiras en la que
"los personajes mienten compulsivamente a causa de su debilidad".

Algaida Editores publicar las dos novelas. El jurado de ambos premios
estuvo compuesto por Enrique Barrero, Aurelio Verde, Antonio Silva (los
tres en representacin del Ateneo); Antonio Rodrguez (CajaSur); y Luis del
Val y Miguel ngel Matellanes (ambos en representacin de Algaida
Editores).



*** Vzquez Montalbn al recibir el Cavour: memorias coincidentes

Manuel Vzquez Montalbn recibi el pasado 17 de junio el XIX Premio
Internacional Grinzane Cavour, cuyo veredicto fuera revelado en enero -tal
como informramos en nuestra edicin 86-, como un reconocimiento a toda su
obra literaria, sealada por el escritor italiano Giuseppe Bellini como "el
retrato de una generacin que observa la nueva Espaa con ojos irnicos y
desencantados".

El escritor espaol, quien recibi 10 millones de liras, indic que su
propia memoria literaria coincide con la italiana. "He ledo mucho a los
escritores italianos y me siento muy vinculado a Italia", explic. Vzquez
Montalbn recibi la mayor ovacin del pblico, en una ceremonia celebrada
en el castillo Grinzane Cavour, en el corazn del Piamonte.

Es la primera vez que un autor espaol recibe este galardn, el ms
importante que en literatura se otorga en Italia. Antes haba sido
concedido a autores como Julien Green, Gnter Grass, Carlos Fuentes,
Bohumil Hrabal, Kenzaburo O, Jean Starobinski y V. S. Naipul, entre otros.



*** Censurado montaje de El cartero protagonizado por Daro Grandinetti

A mediados de junio fue prohibida la presentacin de la obra tearal El
cartero, que se escenificara el domingo 18 en el teatro 25 de Mayo, de
Santiago del Estero (Argentina), por la inclusin en el libreto de una
escena de desnudo.

La denuncia fue dada a conocer por la delegacin en esa localidad de la
Asociacin Argentina de Actores, a travs de un comunicado distribuido por
correo electrnico. El cartero es basada en la novela del autor chileno
Antonio Skrmeta y es dirigida por Hugo Arana. El elenco es encabezado por
Daro Grandinetti.

Daniel Ramrez y Miryan Berra, delegado general y gremial y delegada
administrativa y de obra social, respectivamente, de la delegacin Santiago
del Estero de la Asociacin Argentina de Actores, informaron que la
suspensin de la presentacin no fue notificada oficialmente, y que la
organizacin se enter a travs de la prensa. "Dicha suspensin se habra
debido a la exigencia, por parte de las autoridades provinciales, de
eliminar de la pieza una escena de desnudo", indica el comunicado.

La asociacin reclama al gobierno argentino -hasta ahora en silencio- que
asuma una posicin en el hecho, en funcin de "la gravedad que una
imputacin que lo sindica como responsable directo de un acto de censura
previa en contra de un espectculo teatral, debe importar para un gobierno
republicano y respetuoso de las garantas y libertades individuales y
cvicas".

Adems, los dirigentes gremiales exigen del gobierno provincial que se
aclare cul es el proyecto cultural "en el que cree y por el que lucha",
as como "cules considera que son los valores que en este caso peligran o
se ven amenazados por una pieza teatral reconocida y premiada a nivel
nacional e internacional". Consideran injustificada la prohibicin, toda
vez que esta obra ha sido presentada en toda Argentina.

La asociacin calific el hecho como un "doble avasallamiento" en el que se
cercena la libertad de trabajo y de creacin artstico-intelectual de un
director de teatro y de un actor, y se limitan los derechos de un pblico
adulto, en franca actitud paternalista por parte de las autoridades. Los
dirigentes reciben adhesiones en la direccin electrnica de la delegacin
Santiago del Estero de la Asociacin Argentina de Actores
(actores_sgo@hotmail.com) y en la redaccin del diario El Liberal
(redaclib@arnet.com.ar).



*** Pelculas latinoamericanas exhibidas en Madrid y Santander

Durante la segunda quincena de junio fueron exhibidas, en Madrid en y
Santander, algunas de las mejores pelculas iberoamericanas de la
actualidad, durante el ciclo cinematogrfico El cine iberoamericano del
prximo milenio, organizado por el Instituto de la Cinematografa y las
Artes Audiovisuales (Icaa) y la Sociedad Estatal Espaa Nuevo Milenio, y
presentado en los cines Palafox de Madrid entre el 19 y el 23 de junio y en
el Palacio de Festivales de Santander entre el 26 y el 30.

Entre las producciones presentadas destac el filme Pantalen y las
visitadoras, de Francisco Lombardi, basada en la obra de Mario Vargas
Llosa, as como el estreno mundial de Las aventuras de Dios, de Eliseo
Subiela.

Adems, los asistentes al ciclo pudieron presenciar La mafia de La Habana,
de la espaola Ana Dez; Baja California, el lmite del tiempo, pera prima
del mexicano Carlos Bolado; El valle, primera pelcula del venezolano
Gustavo Adolfo Balza; El chacotero sentimental, del chileno Cristian
Galaz; Os matadores, del brasileo Beto Brant; La carta, del portugus
Manoel de Oliveira, y Capitanes de abril, que representa el primer trabajo
como directora de la actriz portuguesa Mara de Medeiros.

En el marco del ciclo, el martes 20 se inaugur el I Foro Iberoamericano de
Coproduccin, en el Crculo de Bellas Artes. Este encuentro, clausurado el
jueves 22, sirvi para el intercambio de experiencias entre productores,
distribuidores y exhibidores.



*** Nuevas leyes de mecenazgo anuncia el Ministerio de Cultura espaol

Pilar del Castillo, ministra espaola de Educacin, Cultura y Deporte,
present ante el Senado, el 20 de junio, su propuesta para modernizar el
marco jurdico relacionado con las iniciativas culturales privadas mediante
nuevas leyes sobre mecenazgo y fundaciones.

Segn Del Castillo, es necesario que el Estado satisfaga su misin
fndamental en relacin con la cultura, cual es desarrollar un marco
favorable para la creatividad y propiciar el acceso a la cultura.

Igualmente, y con la finalidad de mejorar la atencin oficial a la
conservacin del patrimonio histrico artstico, el ministerio invertir en
museos y archivos de las provincias espaolas.



*** Veinte escritores ayudarn a ciegos damnificados de Venezuela

El segundo volumen de Cuentos solidarios, iniciativa emprendida por la
editorial Perfiles y la Fundacin Once para Amrica Latina (Foal),
destinar los recursos producidos por la venta de sus 25.000 ejemplares a
ayudar a los invidentes que hayan resultado afectados por las inundaciones
del pasado diciembre en Venezuela.

Cuentos solidarios fue lanzado el ao pasado en su primera edicin, cuyos
beneficios fueron destinados a los damnificados del huracn Mitch, en
Centroamrica. Este ao, a un precio de 1.000 pesetas por ejemplar, Cuentos
solidarios est compuesto de historias escritas por Manuel Rivas, Ramn
Pernas, Carmen Rigalt, Lorenzo Silva, Jos Manuel Fajardo, Javier Tomeo,
Ricardo Utrilla, Miguel Bayn, Antonio Gmez Rufo, Jos Luis Ferris,
Josefina Aldecoa, Mara de la Pau Janer, Jess Torbado, Hctor Aguilar
Camn, Julio Llamazares, Antonio Soler, Vicente Molina Foix, Espido Freire,
Jorge Edwards y Ernesto de Gregorio.

La presentacin de Cuentos solidarios II se celebr en la sala mbito
Cultural, de El Corte Ingls (Madrid), el pasado 20 de junio, acto que
cont con la presencia de la diputada chilena y escritora Isabel Allende y
los escritores espaoles Luis Mateo Dez y Espido Freire.



*** Ana Teresa Torres gana por segunda vez Premio Municipal de Literatura

La escritora venezolana Ana Teresa Torres obtuvo por segunda vez el Premio
Municipal de Literatura en su mencin Narrativa, distincin que concede
anualmente la Municipalidad de Caracas, y que en esta oportunidad recay
sobre la autora en virtud de su novela Los ltimos espectadores del
acorazado Potemkin.

El jurado, compuesto por Carlos Pacheco, Nstor Francia y Alexis Mrquez
Rodrguez, decidi a favor de Torres en forma unnime. Adems concedi el
premio, en la mencin Estudio e Investigacin de las Comunidades Indgenas
en Venezuela, a Orinoco-Parima, comunidades indgenas del sur de Venezuela:
la coleccin Cisneros.

Torres haba ganado ya este premio en 1990 por En el exilio del tiempo. La
autora ha obtenido diversas preseas internacionales como el premio Pegasus
1998, por su novela Doa Ins contra el olvido.



*** Luis Mateo Dez, nuevo miembro de la RAE

La Real Academia Espaola design el apsado 22 de junio, como su nuevo
miembro, al escritor Luis Mateo Dez (Villablino, Len, 1942), en una
segunda votacin en la que 24 de los 29 acadmicos presentes estuvieron de
acuerdo. Dez ocupar el silln "I", que dej vacante con su muerte el
poeta Claudio Rodrguez.

Mateo Dez fue notificado por el director de la academia en persona, Vctor
Garca de la Concha. Al agradecer el nombramiento, el escritor indic que
el mismo "supone el encuentro con un mundo de sabios que me fascina".
Adems, dijo sentirse muy interesado en las que sern sus actividades en la
academia, por "el especial momento que vive el idioma y los compromisos que
ha adquirido la institucin en su defensa".

El nuevo miembro de la RAE asegur que su trabajo como escritor es su
principal aporte a la institucin. "El creador trabaja en el lmite de lo
posible llevando el idioma donde el uso diario no lo lleva. Creo que el
escritor acaba construyendo una sintaxis personal".

El autor de La ruina del cielo -novela que obtuvo el ltimo Premio de la
Crtica de Narrativa- haba sido propuesto por los acadmicos ngel
Gonzlez, ngel Martn Municio y Luis Goytisolo. En 1987 gan el Premio
Nacional de Literatura por Las horas completas, as como los premios Caf
Gijn de novela corta y el Ignacio Aldecoa de cuentos.



*** Gobierno venezolano desva recursos de la Galera de Arte Nacional

Con la finalidad de solventar diversas necesidades financieras, el gobierno
venezolano decidi, a mediados de junio, desviar una asignacin de recursos
por el orden de los 2.000 millones de bolvares, con los que originalmente
se costeara la conclusin de la nueva sede de la Galera de Arte Nacional.

Para el 20 de junio, el Ministerio de Finanzas de Venezuela haba
presentado ante el Congreso ocho proyectos de reforma de la Ley de
Endeudamiento 2000. En todos los proyectos se contemplaba la desviacin de
los recursos, originalmente para terminar la sede de la GAN, hacia diversos
fines. Tal especie fue confirmada por Nelson Merentes, presidente de la
Subcomisin de Economa y Finanzas del Congreso.

Entre los destinos que fueron propuestos para el dinero se encontraba la
dotacin de equipos para el Cuerpo Tcnico de Polica Judicial. La ltima
versin del proyecto le despojaba tales recursos a la GAN para asignrselos
a la adquisicin y mantenimiento de equipos para Venezolana de Televisin,
la televisora del Estado.

En 1998, una similar Ley de Endeudamiento asign a la GAN una cantidad de
dinero para la conclusin de la nueva sede. El gobierno procedi a vender
bonos de la deuda pblica nacional y, producto de la operacin, descansan
en el Banco Central de Venezuela, desde entonces, 940 millones de
bolvares. Slo hace falta que el Centro Simn Bolvar, encargado de la
obra, presente ante el gobierno el cronograma de ejecucin, para que el
dinero fluya.



*** Coleccin Orinoco-Parima gana premio Len de Oro

La Coleccin Orinoco-Parima, importante muestra de la cultura autctona
venezolana, fue galardonada el 22 de junio con el premio Len de Oro, que
otorga el gobierno de la regin de Veneto, en Italia.

El premio fue concedido simultneamente a la exposicin, auspiciada por la
Fundacin Cisneros, y a su sitio en el Web, http://www.orinoco.org, que en
mayo recibiera una distincin como el ms innovador museo virtual del
mundo, durante la Conferencia Web y Museos (Minneapolis, EUA).

La coleccin y el sitio web fueron postulados por la Fundacin
Internacional de Venecia, basada en su importancia como muestra cultural.
Es la primera vez que el premio es otorgado simultneamente a una coleccin
y a un sitio en el Web.



*** Clausurada Feria del Libro de Lima

Ayer domingo 2 de julio fue clausurada la V Feria Internacional del Libro
de Lima, a cuyas actividades asistieron alrededor de doscientas mil
personas -ms de cuarenta mil por encima de la edicin anterior-, desde su
apertura el 22 de junio, en el recinto de la Feria Internacional del
Pacfico, ubicado en el distrito de San Miguel.

En esta edicin de la feria se escogi a Mxico como invitado de honor, y
participaron editores, autores, distribuidores y expertos de la industria
editorial de Amrica Latina, Estados Unidos, Europa y Asia.

Los asistentes a la feria pudieron disfrutar de actividades como, por
ejemplo, mesas redondas, seminarios, dilogos con autores, firma de libros,
videoconferencias, exhibiciones y ofertas especiales en la venta de libros.



*** Realizan en Venezuela VI Saln de Anticuarios

Ayer domingo se clausur, en el penthouse de la torre Corp Banca de La
Castellana, en Caracas, el VI Saln de Anticuarios, evento que reuni a 13
casas venezolanas de antigedades desde el pasado 23 de junio, y que fuera
organizado por Maruja Beracasa, a la sazn una de las anticuarias
patricipantes.

El saln surge como una respuesta a la inexistencia, en Venezuela, de un
museo del arte decorativo, segn inform Beracasa. La exposicin ocup 200
m2 y ofreci al pblico piezas de porcelana, de Sevres y Meissen, muebles
ingleses, vitrinas de los aos 50, platera colonial, pianos, petimuebles,
colecciones de cristal y algunos cuadros de los siglos XV al XVIII, entre
otros.

Entre los anticuarios participantes destacaron Windsor House, Mojoros
Antigedades, Le Marchante, pocas Antique, Hisparin Antigedades,
Patricio Petricca Antigedades, Casa Piu, El Mundo del Carmen y Antis.



*** Comenzaron los actos de celebracin del centenario de Saint-Exupry

El 25 de junio se dio inicio, en Lyon, ciudad natal de Antoine de
Saint-Exupry, a los actos en celebracin de su centenario, entre los que
se incluir el rebautizo, el jueves 29, fecha exacta del centenario, del
aeropuerto de Satolas y de la calle comercial Alphonse Fochier -en la que
naci el escritor-, que pasan ahora a asumir el nombre del autor de El
principito.

Lyon centr los actos del centenario en la plaza Bellecour, en la que se
inaugurar una estatua del autor y se desarrollarn conciertos y
exposiciones fotogrficas, adems de la primera proyeccin que se hace en
38 aos de Los rostros de Saint-Exupry, rodada por Ange Casta en 1962.

Tambin un extremadamente apasionado piloto de avin, como lo demuestra en
varios de sus textos, el escritor Saint-Exupry fue recordado en esa faceta
por un vuelo nocturno, el 28 de junio, en el que participaron 100 pilotos,
que partieron de Crcega a Lyon. De Crcega parti Saint-Exupry el 31 de
julio de 1944 y nunca ms se supo de l.



*** Sitio venezolano intenta incentivar la confrontacin cultural

El artista plstico venezolano Abraham Gustin (gustin@telcel.net.ve) dirige
el sitio Galera Navegante (http://www.galerianavegante.com), un espacio en
el que se pretende propiciar la confrontacin cultural en todas sus
manifestaciones.

Galera Navegante presenta, en cada actualizacin, obras de arte, atculos
de opinin, material literario y anuncios de eventos. El principal objetivo
del sitio es lograr que "los diversos actores vinculados al hecho creativo
comiencen a participar con sus ideas en una suerte de matriz comn, por la
va del correo electrnico, donde la accin diaria en forma de palabra,
imagen y sonido pueda llegar y ser compartida por cada uno de nosotros",
segn indica la presentacin del proyecto.

El diseo del sitio corre por cuenta de Gustin, quien es acompaado, en
calidad de colaboradores, por la periodista y poeta venezolana Georgina
Raygada, el crtico de arte colombiano Jos Ignacio Roca, el antroplogo
cubano Abdel Hernndez, el bilogo venezolano Juan Armas Lrida, el
filsofo francs Charles Ventovsky, el artista venezolano Eyal Chipkiewitz
y la licenciada en letras, tambin venezolano, Sol Ponte.



*** Presentan en Venezuela servicio de edicin por demanda

La librera virtual venezolana Comala.com, en asociacin con La Galaxia,
present el pasado 29 de junio el servicio de edicin por demanda,
conjuntamente con los primeros libros en Venezuela publicados bajo ese
sistema. El acto se celebr a las 10 am en el auditorio de Caracas
Teleport.

Los libros que inauguran la prestacin de este servicio en el pas son
Cortas. Lecturas para el bao, de Eli Bravo; No escuches su cancin de
trueno, de Jos Roberto Duque; Ms all de la aurora y el Ganges, de Luis
Felipe Castillo y El sueo de los ciegos, de Jorge Rodrguez.

La presentacin del servicio estuvo a cargo de Ral Cazal, presidente de
Comala.com, seguido por Miguel Gagnini, presidente de La Galaxia, quien
hizo la demostracin de la produccin de libros bajo este sistema. Los
libros fueron presentados por el periodista Vctor Surez.



*** Patricia Surez en Venezuela

La escritora argentina Patricia Surez (paseandero@arnet.com.ar) estuvo
este 2 de julio de visita en Caracas, presentando su libro Historia de
Pollito Belleza, con el que la autora obtuvo el Premio de Cuento Infantil
Juan Rulfo 1997.

Surez visit Venezuela invitada por Monte vila Editores, en cuya librera
del Teatro Teresa Carreo se realiz el acto. Historia de Pollito Belleza
habla de un pollito con grandes dotes para el canto, que decide ir a la
ciudad para hacerse famoso.

Patricia Surez ha publicado Nams, el mosquito sensible, La extraa
Anastasia Romanov y Aparte del principio de la realidad. En Letralia han
aparecido su seleccin potica Al regreso de un largo camino, en nuestra
edicin 87, y el monlogo El padre, en esta misma edicin.

    

*** Vida de Jos Lezama Lima ser presentada en micros de HBO

El Departamento de Produccin Original de HBO Latin America estrena todos
los domingos de este mes, a las 10 pm, cinco micros sobre el escritor
cubano Jos Lezama Lima, con una duracin de tres minutos cada uno. En
agosto se estrenarn igualmente varios micros sobre el novelista brasileo
Jorge Amado, todo en el marco del espacio Escritores en el aire.

La produccin ejecutiva de los micros sobre Lezama Lima estuvo a cargo de
Carlos Abascal y Leonardo Aranguibel, mientras que la direccin recay en
Carlos Brito. Reinaldo Rojas fungi como coordinador de produccin y Andrs
Manner como Fotofija. La msica es de Olegario Daz.

El ciclo de micros abarca diversos aspectos del escritor, empezando con
"Sus dominios", la historia de su vida, y continuando con "La imagen",
sobre su obra; "Toda la isla", sobre su relacin con Cuba; "Manjar de
dioses", acerca de su amor por la comida, y "Testigos", en el que varios de
sus amigos le rinden tributo.

Lezama Lima naci en La Habana en 1910 y muri en esa misma ciudad en 1976.
Fund diversas revistas, como Verbum (1937) y Orgenes (1944), y public
varios libros, Paradiso y Oppiano Licario entre ellos.



*** Literatura y espaguetis

El Caf Literario Bollini, ubicado en el nmero 2281 del Pasaje Bollini, en
Buenos Aires, ha organizado una serie de veladas poticas para el mes de
julio, con la particularidad de que al final de cada una los asistentes
compartirn apetitosas y oportunas cenas de espaguetis.

Las actividades se realizarn toods los lunes de este mes a las 8:30 de la
noche, bajo la coordinacin de Pablo Montanaro. Esta noche se realizar una
lectura de poemas de Santiago Espel, Manuela Fingueret, Jorge Ariel Madrazo
y Alberto Szpunberg.

El 10 de julio se escenificar el evento Thrillers. Historias en 16, que
cuenta con textos de Marcos Silber y msica (saxo) de Sergio Paolucci. El
17 se leern poemas de Emiliano Bustos, Enrique Solinas, Daniela Bogado y
Carlos Jurez Aldazbal.

El lunes 24 ser presentada la revista de poesa La Guillotina, dirigida
por Montanaro, quien compartir intervenciones con Cayetano Zemboran.
Adems se leern poemas de Horacio Preler, Rafael Vsquez, Patricia Daz
Bialet y Luis Calvo. El 31 se cierra el ciclo con un dilogo llamado "La
poesa latinoamericana actual", en el que participarn los escritores
Eduardo Dalter y Juan Carlos Rivera Quintana.



*** Sergio Pitol impartir un taller literario en Venezuela

Como parte de las actividades de formacin que se desarrollarn durante el
VII Festival A Tempo 2000, en Caracas, el escritor mexicano Sergio Pitol
dictar un taller de narrativa entre el 10 y el 12 de julio de 2000. Pitol
contar con la colaboracin del escritor venezolano Antonio Lpez Ortega,
quien coordinar la actividad.

La sede del taller, cuyas inscripciones se cerraron el 30 de junio, ser el
Saln de Usos Mltiples de la Fundacin Cultural Chacao, en el edificio
Parque Canaima ubicado en la avenida Francisco de Miranda. Las sesiones del
taller se celebrarn entre las 9:30 de la maana y la 1 de la tarde.

El taller de narrativa es parte de una programacin que incluye tambin un
taller de composicin, a dictarse por los msicos Digenes Rivas
(Venezuela), Nicola Cisternino (Italia) y Paul Mefano (Francia).

El Festival A Tempo, en el que participarn ms de 80 invitados de
Venezuela, Francia, Espaa, Italia, Finlandia y Mxico, se celebrar entre
el 10 y el 17 de julio en el Centro Cultural Corp Group, de la capital
venezolana. Entre los invitados de esta edicin se encuentran el Coro Voces
Oscuras Oldarra y el Tro A Tempo, ambos de Francia, el guitarrista Timo
Korhonen (Finlandia) y el violinista David Nuezez (Venezuela).



*** Encuentro de escritores y coloquio de la palabra en Ccuta

Entre el 3 y el 6 de agosto se celebrar en Ccuta, Colombia, el VIII
Encuentro de Escritores y I Coloquio Internacional de la Palabra, evento
organizado por las asociaciones de escritores del Tchira (Venezuela) y del
Norte de Santander (Colombia), segn indic Jorge Cullar Rojas
(jorgecuel@latinmail.com), director de publicaciones de la asociacin
colombiana.

La actividad est abierta a la participacin de escritores de habla hispana
de todo el mundo, y sus inscripciones, abiertas a las 12 m del da de
inicio en el Hotel Casino Internacional, sede del encuentro, tendrn un
costo de 45.000 bolvares, 70 dlares o 145.000 pesos. En el costo de la
inscripcin se incluyen 3 das de alojamiento y comida, refrigerios,
actividad social y paseo por la ciudad.

El Hotel Casino Internacional est ubicado en el N 2E-75 de la calle 11 de
Ccuta. Para mayor informacin, se puede enviar un mensaje a Cullar Rojas
o telefonear al hotel al nmero de telefax 57 097 5712330.



*** Zapatos Rojos organiza encuentros especiales

El grupo literario argentino Zapatos Rojos (http://www.zapatosrojos.com.ar)
ha organizado los encuentros especiales Zapatos Encarnados de Amor, Zapatos
de Magia Roja y Zapatos de Roja Sangre, que se realizarn en septiembre,
octubre y diciembre, respectivamente, y est convocando a los escritores de
habla hispana a participar.

Zapatos Encarnados de Amor ser un encuentro en el que se leern textos
sobre el amor y la pasin, y para participar hay que enviar textos antes
del 20 de agosto. El segundo encuentro, Zapatos de Magia Roja, mostrar a
sus asistentes textos sobre el horror, hechizos y magia, y se recibirn
textos hasta el 20 de septiembre. El ltimo encuentro, Zapatos de Roja
Sangre, ser sobre literatura policial y se recibirn materiales hasta el 1
de noviembre.

Los aspirantes a participar podrn enviar textos en cualquier gnero, por
quintuplicado, no mayores de cinco hojas tamao carta, mecanografiados o
impresos en computadora, por una sola cara a doble espacio. Se admitirn
inclusive fragmentos de novelas, obras de teatro u otros textos de larga
extensin. No es necesario que los textos sean inditos. Zapatos Rojos
escoger tres textos por cada tema.

Los textos pueden firmarse con seudnimo o con el nombre autntico del
autor. En cualquier caso, debern anexarse los siguientes datos: nombre y
apellido, fecha de nacimiento, nacionalidad, direccin, telfono y
direccin electrnica. Los aspirantes debern enviar su material a Bogot
2236, 5 piso (1406), Buenos Aires, Argentina, indicando en el sobre la
leyenda "Convocatoria Zapatos Rojos" y el tema escogido. Tambin se pueden
llevar personalmente a El Aleph, Juan Bautista Alberdi 1884 y Carabobo,
Flores, Buenos Aires. Si lo prefiere, puede enviar su texto por correo
electrnico, en formato .RTF, a info@zapatosrojos.com.ar, en cuyo caso
deber enviarse un mensaje aparte con los datos del autor.

Los seleccionados recibirn un zapato recordatorio y un listn rojo, adems
de un bombn de chocolate en papel metalizado. Estos obsequios sern
entregados durante los encuentros especiales, en los cuales los
seleccionados participarn de una lectura temtica junto a poetas invitados
especialmente, y sus textos sern publicados en Internet, en la pgina de
Zapatos Rojos (http://www.zapatosrojos.com.ar), en la seccin Biblioteca.



*** Realizarn taller para jvenes en Medelln

En el marco del III Encuentro Nacional de Escritores Jvenes "Toma la
palabra" se realizar en Medelln, entre el 14 y el 16 de septiembre de
2000, un taller en el que podrn participar autores de entre 15 y 24 aos
de edad.

La actividad es organizada por Fundijoven y la Fundacin Arte y Ciencia,
con el apoyo de la Universidad Nacional (sede Medelln), la Universidad de
Antioquia, la Universidad Pontificia Bolivariana, Comfama, la Fundacin
Biblioteca de Itagui "Diego Echavarra Misas" y la revista Camalen.

Los aspirantes a participar debern enviar un texto en las categoras
ensayo-cuento, crnica-reportaje, poema-cancin, drama-obra de teatro y
guin-libreto, en torno al tema de la ciudad, el barrio o la cuadra. Los
materiales, de los cuales se enviar un solo ejemplar, debern ser inditos
y estar impresos en papel tamao carta a doble espacio. La extensin mxima
es de 10 pginas, salvo para la categora guin-libreto, en la que se podr
participar con textos de hasta 20 pginas.

Los participantes debern enviar sus textos antes del 30 de agosto de 2000
a Fundijoven A.A., 20411, Cartagena, o a la Fundacin Arte y Ciencia A.A.,
49459, Medelln, Colombia. Los textos estarn identificados con el nombre
completo del autor, as como su direccin, telfono, correo electrnico y
currculum. Los autores seleccionados sern informados por correo
electrnico y recibirn adems una invitacin personalizada, y podrn
formar parte de un taller dictado por expertos en la categora en la que
participaron.

Cualquier informacin adicional puede ser solicitada por correo electrnico
en tomalapalabra@yahoo.es.



*** Alfabetizacin en la era de Internet

La Direccin General de Sociedad de la Informacin de la Junta de
Extremadura ha organizado el I Congreso Internacional "Retos de la
alfabetizacin tecnolgica en un mundo en red", que se celebrar en Cceres
entre el 30 de noviembre y el 2 de diciembre de 2000, segn inform el
boletn de noticias de Quaderns Digitals (http://www.quadernsdigitals.net).

El principal objetivo del congreso es ofrecer un foro de presentacin y
debate de ideas, proyectos y experiencias de profesionales que, desde el
rigor cientfico y la profesionalidad, estn trabajando en la bsqueda de
estrategias y en el desarrollo de proyectos para poner las nuevas
tecnologas de la informacin y la comunicacin al alcance del conjunto de
las sociedades.

El Congreso est estructurado en diversas reas temticas, intentando dar
respuesta a las necesidades de una nueva sociedad en red. Entre los temas
se encuentran la situacin actual y las perspectivas de las nuevas
tecnologas de la informacin y la comunicacin, la aplicacin de estas
tecnologas en el mundo rural y el urbano en funcin de una sociedad de la
informacin, la alfabetizacin tecnolgica y el sistema educativo, la
administracin electrnica, problemas de las infraestructuras y sus
soluciones tecnolgicas, relaciones entre las empresas, el mundo laboral y
la alfabetizacin tecnolgica y las relaciones entre la cultura, la
comunicacin y la tecnoalfabetizacin.

El Congreso estar abierto a la presentacin de colaboraciones por cuantos
especialistas, profesionales y estudiosos deseen hacer una exposicin que
se ajuste a los requerimientos que se sealan en el programa. La recepcin
de resmenes finaliza el da 10 de octubre.

Para solicitar informacin ms detallada sobre la actividad, puede
telefonear al 34 92 4374194, enviar un fax al 34 92 4374453, enviar una
carta a la Direccin General de Sociedad de la Informacin de la Junta de
Extremadura, en el nmero 23 de la calle Enrique Dez Canedo, 06800 Mrida,
Badajoz (Espaa), escribir a la direccin electrnica
congreso@ect.juntaex.es o visitar el sitio del congreso, en
http://www.juntaex.es/consejerias/ect/congreso.



====================== Envenos informacin cultural ======================

Este espacio est destinado principalmente a la divulgacin del trabajo de
los escritores hispanoamericanos, pero no desdeamos la difusin de las
noticias culturales, que siempre son de inters. Envenos toda la
informacin que pueda a info@letralia.com.



=== Entre Bases ===========================================================


=== Paso de ro ===========================================================

Cursos veraniegos. La Escuela de Letras de Madrid ha abierto dos cursos
para este verano: "Tradicin y conciencia individual en la creacin
potica", dictado por Jon Juaristi, y "Prcticas de rettica y
argumentacin", por Juan Luis Conde. Ambos cursos se desarrollarn en cinco
sesiones de hora y media. Las inscripciones cuestan 30.000 pesetas y pueden
formalizarse entre el 10 y el 14 de julio de 2000.
http://www.escueladeletras.com

Nuevo Invencionero. El escritor venezolano Celso Medina (enseres@jet.es),
editor de la revista literaria El Invencionero, est invitando a los
internautas de habla hispana a visitar el ms reciente nmero de esta
interesante publicacin. Entre los materiales que usted encontrar all hay
sendos homenajes a Denzil Romero, autor -ya fallecido- de La tragedia del
Generalsimo, y a la poeta Ana Enriqueta Tern.
http://www.invencionero.turincon.com

Aprender a dirigir. La Fundacin Teba ha abierto las inscripciones para el
segundo cuatrimestre de la Carrera Integral de Direccin, con ttulo
oficial y opcin a posgrado universitario. Los interesados pueden llamar al
54 4 3616988 / 3072091 o visitar la Fundacin Teba en Bolvar 893, San
Telmo.
afundacionteba@hotmail.com

Efemrides en Barsa. Entre la informacin interesante que se puede
encontrar en el sitio de Barsa International Publishing, destacan las
efemrides y la agenda cultural. Barsa publica diariamente un reporte de
los hitos histricos hispanoamericanos, microbiografas de los personajes
importantes nacidos en la fecha y los eventos culturales ms importantes
del continente.
http://www.barsa.com

Argentinos contemporneos. El prximo 18 de julio, la Galera de Arte
Suipacha inaugurar su exposicin "Artistas argentinos contemporneos", que
estar abierta hasta el 19 de agosto, de lunes a viernes entre las 10:30 am
y las 7 pm, y los sbados entre las 11 am y la 1 pm. La galera, fundada en
1973 y dirigida por Edgardo Gruskin, est ubicada en Suipacha 1248
(C1011ACB), Buenos Aires.
egruskin@suipachagaleria.com.ar

Los suicidas de Ruiz. Publicado bajo el sello de Huerga y Fierro, el libro
El mar de los suicidas y otros poemas, de Nuria Ruiz de Viaspre, ser
presentado el viernes 21 de julio, a las 7 de la noche, en la FNAC (C.
Preciados, 28, Madrid).
ripa@airtel.net

Profesores perfeccionndose. El Departamento de Educacin de la Universidad
de Navarra y el Colegio Irabia estn convocando a sendos cursos de
perfeccionamiento en tecnologa educativa orientados a profesores. El de la
Unav es presencial; el de Irabia, a distancia.
http://www.irabia.org/verano2000
http://www.unav.es/un/verano2000

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



=== Literatura en Internet ================================================

Panfleto Negro


=== Poeta del amor y del paisaje      Benedicto Gonzlez Vargas ===========

"Alma ma, pobre alma ma, / tan solitaria en tu dolor: / enferma ests de
poesa, / alma ma llena de amor/ (...) / v, alma ma, pobre alma ma, /
v y empate en comprender / que el amor es melancola / y es amargura la
mujer". Estos hermosos y tristes versos fueron escritos por otro de
nuestros notables poetas olvidados: Manuel Magallanes Moure, quien naci en
La Serena el 8 de noviembre de 1878 y de cuya pluma nacieron varios libros
de poesa, cuento y teatro, entre los cuales podramos destacar Facetas
(poesa, 1902); Matices (poesa, 1904); La jornada (poesa, 1910); Lluvia
de primavera (teatro, 1912); Qu es amor (cuentos, 1916) y La casa junto al
mar (poesa, 1919); fue adems integrante del trascendente y selecto grupo
literario "Los Diez", que tanta importancia tuvo en el desarrollo de las
letras nacionales.

El paisaje siempre est presente en su obra, ya sea como teln de fondo de
un hecho amoroso ("Recuerdas, amada ma? / Recuerdas esa maana / cuando
juntos recorrimos / la alameda solitaria? / con el rumor de las hojas / que
el viento arremolinaba, / dulcemente confundanse / tus amorosas palabras")
o bien como motivo central del poema ("Por el camino interminable / la
pesada carreta fue alejndose... / Sobre los campos de maduro trigo /
flameaba el sol alegremente, y era / como fiesta de luz el ureo brillo /
de las fecundas sementeras. / lejos, / geman tristemente los chirridos /
de la carreta en marcha...").

Pero, indudablemente, sus versos ms logrados son los de amor: "Me sabes
tuyo, te recuerdo ma. / Somos el hombre y la mujer. / Conscientes de ser
nuestros nos miramos / en el sereno atardecer. / Son del color del agua tus
pupilas / del color del agua del mar. / Desnuda, en ella se sumerge mi
alma, / con ser de amor y eternidad".

Entre las muchas inquietudes de Magallanes Moure podemos mencionar la
pintura, ya que fue crtico de arte y pintor aficionado. Fue tambin
periodista y poltico, llegando a ser regidor y alcalde de San Bernardo; de
ese perodo como edil vale la pena recordar su constante apoyo a la
cultura, no fue casualidad que Augusto D'Halmar y Fernando Santivn
fundaran su "Colonia Tolstoyana" precisamente en San Bernardo y en aquellos
aos.

La crtica literaria reconoce en Manuel Magallanes a un poeta de alto valor
artstico cuya produccin es de nivel parejo, ya que no decay a lo largo
de su obra, pero como nuestra poesa tiene altsmas cumbres, a juicio de
muchos, Magallanes Moure no alcanz los sitiales ms altos, no obstante ser
pieza imprescindible en la historia de la poesa chilena.

Nosotros, en estas pginas, hemos querido recordar a este gran poeta
olvidado -otro ms- y lo hacemos con lo ms destacado, sus versos: "A la
cada del sol, / en la playa inmensa y sola / tu alma se entreg a mi alma
/ tu boca se dio a mi boca".

Para terminar, volvamos a esa "Alma ma" inicial: "Esta mujer es como
aquella / todas son fuente de dolor. / Alma ma, la vida es bella / pero es
ms bella sin amor. / Y mi alma dijo: En mi embeleso / o tu voz como un
cantar. / Sabes? Soaba con un beso / robado a la orilla de la mar".

Manuel Magallanes Moure fallece en su amada ciudad de San Bernardo, a pocos
kilmetros al sur de Santiago, en 1924; tena slo 46 aos.

** Benedicto Gonzlez Vargas, escritor chileno nacido en 1965, profesor de
   castellano y licenciado en Educacin con mencin en Lengua y Literatura,
   actualmente imparte clases de su especialidad en el Colegio Terranova,
   de Santiago de Chile. Ha publicado comentarios literarios en el
   peridico El Coirn Cordillerano, de Puente Alto, y actualmente se
   encuentran en proceso de edicin su novela El ermitao y su libro
   Semblanzas literarias de escritores chilenos. bagv@geocities.com.



=== Crnicas desde Lima      Jos Luis Meja ==============================

*** Nada guarda la Muerte para nadie

Nada guarda la Muerte para nadie, y l lo sabe. Nunca pudo creer en las
historias de ngeles o fantasmas que contaban los abuelos. El Cielo, ese
que le inventaron cuando nio, se le hace tan distante como la feria
prometida que jams lleg al pueblo. Desde pequeo, desconfi de la sombra
y no supo hallar en las ausencias ni la serenidad ni la resignacin que
otros -los mayores- ostentaban. Se le hace duro reconocer que en eso no
podemos distanciarnos de la jungla. Piensa que la Muerte, con su dosis de
violencia, es una ruptura definitiva, siente que es el trmino inapelable
que los Dioses -hijos de nuestro miedo- nos sealan.

No entiende cmo es posible no ser; cmo se llega de ser poeta, o
cientfico o mago, a no ser nada. Cmo las manos, que ayer construyeron
pirmides, hoy son arena en los desiertos. Dnde naci el error? Y el
horror... Dnde nace? Quin fue el hombre que levant murallas que
vencieron los siglos? De quin fueron los ojos que vieron la primera
espada, de quin el primer cuerpo atravesado? El gran rey y el ltimo
vasallo sucumbieron. Quin los recuerda ahora?

Hay algo que no entiende, que nadie entiende. Una trampa espera al final
del bosque, pero el hombre avanza como arrastrado por una fuerza secular
que le incita a vivir entre muertos antiguos y cadveres recientes. No
faltan los que dan razones, pero l desconfa de los iluminados, de los que
llevan respuestas en la alforja como quien carga espejos y baratijas. Por
qu la vida? Para qu? Nadie puede contestar esa pregunta sin acudir a
viejas historias o leyendas, a dogmas o mentiras.

Le tiene un espanto visceral a los hospitales, esas construcciones donde
llegan todos, heridos y moribundos, para acabarse o demorar el final con
frmacos y drogas. Una sala de urgencias es peor que un cementerio, es una
arena sangrienta donde una vida se define por la voluntad de la Muerte
-infinita- contra la voluntad de un hombre -efmero- que jams supo de la
victoria sino del aplazamiento. De tanto andar con la Muerte el mdico se
acostumbra -como el enterrador- al cadver, y deja de luchar y pierde el
fuego.

El Padre supo que la Muerte es ms respetuosa cuando nos halla en casa, en
el hogar de siempre. Cuando llega y nos encuentra con nuestro alrededor
como cobijo, se estremece. Morir entre las sbanas horrorosamente blancas y
limpias de una clnica, piensa l, es morir dos veces, desarraigado y solo.
Dejar el ltimo aliento en la casa que construimos, donde crecieron
nuestros hijos, donde amamos y temimos, no es morirse del todo. Cmo decir
a todos lo que siente? Cmo gritarle al mundo -sordo de modernidad- que no
hay ms valor en la vida que la vida misma? Los antiguos convivieron con la
Muerte, mantuvieron con ella la misma familiaridad que con toda la
Naturaleza. Pero nos civilizamos, escondimos a nuestros enfermos y le dimos
a otros la tarea de sepultar a nuestros muertos.

Odia los velorios. O los teme? El Padre -sabio- orden que a su ltima
noche entre los vivos slo acudiera su descendencia. Aborreca las
ceremonias y los trapos negros y los amigos de ltima hora y el cura
ignorado y las palabras que se lleva el viento. Apagada la chispa de la
vida, el atad contiene tan slo un bulto estril de tejidos y huesos.
Quines son los desconocidos que se juntan y abrazan? Se visita a los
vivos, se recuerda a los muertos.

Como el Padre, l cree que las llamas son mejores que la humedad podrida de
los jardines de los cementerios. Y si es que del mar venimos, hacemos bien
si volvemos a la espuma de sus olas y al grito de su silencio. Porque la
Muerte es triste como un chiquillo hambriento.

l, que vive diciendo, no sabe qu se dice junto al cajn de un muerto.



*** Despus de la funcin, no hay ensayo

Poner en escena obras teatrales es, a mi entender, una magnfica manera de
comprometer a los jvenes y de integrarlos. Al menos, as lo he
experimentado como alumno -hace ya muchas lunas-, como espectador -a travs
de los aos-, y como director -en algn atrevido montaje que lleg a buen
puerto gracias a la voluntad de los muchachos.

Hace unas semanas acud al estreno de la obra Despus de la funcin, no hay
ensayo, una produccin colectiva de los alumnos que este ao se graduaron
en el colegio limeo Los Reyes Rojos. Bajo la direccin de Pilar Nez,
todos los alumnos de quinto de secundaria se reunieron y empezaron a
hilvanar, con sueos, deseos, aspiraciones y muchsima fantasa y
creatividad, una obra que va mostrando al espectador (principalmente los
padres de familia y los alumnos de grados menores) todo el universo de unos
adolescentes maravillosos que nos hacen despertar, con sus atrevimientos,
del letargo mortal de ser adultos; que nos seducen con sonrisas limpias y
carcajadas blancas; que llenan nuestros vacos con el inacabable nctar de
su juventud.

Ver a todo un grupo comprometido en la realizacin de una obra efmera
(muchas veces se ensaya para una sola funcin, otras -con suerte- para
cuatro o cinco) es realmente vivificador. Todos se agitan, todos se mueven,
construyendo el sueo. Los artistas no son los nicos que intervienen,
junto a ellos un ejrcito de utileros, asistentes y apuntadores se encargan
de la luz y el sonido, de los permisos y los boletos, de la propaganda y de
la venta de entradas, de la impresin de afiches, del control de ingreso y
hasta de los bocaditos que esperan al espectador en el intermedio. Nadie se
queda sin hacer algo. Todos son tomados por la vorgine de la solidaridad
y, entusiastas, se lanzan a la tarea del montaje.

La obra inclua un prembulo y la presentacin en s. En el prembulo, los
espectadores que iban entrando, y a los que se les invitaba a esperar el
inicio de la obra dando un paseo por el patio de ingreso, se encontraban
con grupos de chicos leyendo al unsono un poema en cuatro idiomas, o con
una pareja de haraganes pidiendo "unas monedas", o un colrico enamorado
reclamando por la impuntualidad compulsiva de la bella que apareca rauda y
explicaba sus feminsimas razones para llegar tarde, o dos locos acrbatas
subidos a las ramas del rbol que protege la entrada que a todos daban la
bienvenida con acertijos, bromas y papel picado, o la plaidera que sentada
a la sombra de un pasaje oscuro reciba "al respetable" que buscaba sitio
en la platea improvisada.

Luego, la obra en s. La excusa de un viejo y destartalado teatro fue el
marco adecuado para dar paso a una cantante cornuda de voz espectacular,
una actriz de tercera creidsima de su talento gracias a las mentiras del
amante impenitente (marido de la cantante), un enamorado frustrado, unos
acrbatas de antologa, un coro de tres voces sabias, irnicas y
reflexivas, y unas nias inolvidables, representaciones borrosas (y sin
embargo meridianas) de lo que somos, de nuestros fantasmas, del
cielo/infierno que nos da forma.

Preparar una presentacin teatral, desde escoger la obra hasta la noche del
estreno, es una aventura enriquecedora. Juntar a un grupo de jvenes y
motivarlos, es un alimento para el alma. Uno cree que va a ensear y
termina aprendiendo. Cada chica ilusionada, cada chico rebelde, cada uno de
ellos, con todo lo dulce y amargo que traen encima, es un milagro.

Pocos pueden emocionarse de una manera tan sencilla. Sin esas ambiciones
que terminan pasmando el corazn y sin la dejadez que nos va ganando al
paso de los aos, los adolescentes reunidos alrededor de una obra, junto al
fuego creador de un gran dramaturgo o al lado de la chispa luminosa de su
propia creatividad, se muestran como lo nuevo que rejuvenece nuestras
vejeces, lo claro que ilumina nuestros das grises y lo alegre que re con
esa carcajada abrumadora que hace aos reprimimos.

Todos los colegios deberan hallar en la puesta en escena de una obra
teatral la manera ms amable y simple de dar alas a sus alumnos, de
brindarles la oportunidad de soar y soarse, de expulsar miedos y
frustraciones sobre las tablas, de dar de s generosamente aprendiendo a
trabajar en conjunto, liberndose del individualismo castrante y del
egosmo que fabrica tiranos.

Y no slo el teatro, dejemos que se expresen a travs de las mil maneras
que ofrece el arte, ensemosles que la humanidad necesita de poetas y de
msicos tanto como de mdicos e ingenieros. Fomentemos sus talentos.
Mostrmosles los mil y un caminos que tiene la existencia y dejemos que
ellos escojan el que mejor les acomode.

Nuestra obligacin como educadores no es convertirlos en acumuladores y
repetidores de datos, nuestra obligacin es formar seres humanos capaces de
enfrentar el reto de la vida con valor y generosidad, conscientes de lo
complicado que es a veces seguir el rumbo correcto y de lo grandioso de
atreverse.

Despus de la funcin, no hay ensayo, y traspasadas las puertas que hoy los
guardan, slo queda la vida, ese nico acto.

** Jos Luis Meja, escritor peruano nacido en Lima en 1969. Doctor en
   literatura peruana y latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor
   de San Marcos. Ejerce la docencia y sus Crnicas desde Lima aparecen con
   periodicidad semanal en los diarios chilenos El Divisadero y Atacama, el
   mexicano Sntesis y el peruano La Industria. Edit la revista Poetas en
   Busca de Editor (http://www.ezperu.lima.net.pe/poetas) y la coleccin
   potica Lucirnaga. Coedita la revista chileno-argentino-peruana
   Francachela (http://www.francachela.homepage.com). Ha publicado Por
   seguir la tradicin (1997), Para atrapar una lucirnaga amarilla (1997,
   1998) y La muerte (1999). jlmh@ezperu.com.



=== La razn de soar      Francisco Arias Sols ==========================

                                      "Yo he dado en Don Quijote pasatiempo
                                              al pecho melanclico y mohno
                                       en cualquier razn, en todo tiempo".
                                                       Miguel de Cervantes.

La verdadera novela, como la verdadera filosofa, segn Pascal, es la que
se burla de la novela. La verdadera novela, diramos mejor, se burla de la
novelera. As, la ms verdadera novela del mundo nos parece el Quijote. Y
decimos que el Quijote nos parece la ms verdadera novela del mundo, no
como afirmacin ditirmbica, sino como exacta definicin. Pues el Quijote
es la novela que mejor verifica la manifestacin o revolucin del mundo,
como lo que es, como tal mundo, como tal apariencia reveladora.

El Quijote es la novela que se escribe para burlar la novelera -no para
burlarse de ella. Y la burla, en efecto, aprisionndola, encerrndola en un
laberinto de razn. De razn de soar. El hombre siempre tiene razn de
soar. Deca Chesterton que loco es el hombre que lo ha perdido todo, menos
la razn. En este sentido, pudiera decirse que el novelista -escritor o
lector de novelas- es el hombre que se ha perdido en todo menos en el
sueo, donde encuentra una perdicin laberntica, entraable, que le
refleja por entero, y en mltiples facetas, como en un laberinto de
espejos, la imagen de su propia razn de soar. Y pudiera decirse, en
efecto, que si el sueo de la razn engendra monstruos: la razn de soar
hace laberintos que los encierra, que los aprisiona. La razn de soar hace
novelas. La novela es un laberinto con monstruos dentro: un monstruo de su
laberinto, que dira Caldern, quien llam sueo a la novelera del vivir.
Al quehacer novelero de la vida.

La cuestin atroz de la novela es sta: que obliga al hombre, para
encontrarse, a tenerse primero que perder en este mundo. Mundo singular el
de la novela, pues en l el monstruo de la novelera construye su laberinto
como quiere; pero cuando lo ha construido se queda preso dentro. Y no hay
novela sin novelera. Lo que puede haber es novelera sin novela. Y qu
vivo monstruo ser se? A ese monstruo le reconocemos fcilmente, segn las
pocas, por diferentes nombres. Eran los libros de caballeras para
Cervantes. En el siglo XIX se llama el folletn; despus en el XX la
novelera de aventuras, sobre todo, las policacas, la novela policaca.

Este milagro humano, vivo, monstruo y laberntico de la novela, se nos
revela o aparece de una sola vez -de una sola vez para siempre- como
verdadera, apocalptica revelacin de un mundo clarsimo, luminoso,
transparente y superficial -profundamente superficial-, cuando leemos a
Cervantes; de un mundo misterioso, sombro, oscuro y profundo
-superficialmente profundo- cuando leemos a Dostoievski. Estos dos mundos
de novela polarizan, a mi entender, las dos mximas corrientes espirituales
de toda la novelera del mundo.

En la triste figura de Don Quijote se nos representa el alma de la
novelera: el alma y el cuerpo; es la novela en cuerpo y alma la suya: la
mscara y la voz del Mundo.

La ltima palabra de este mundo maravilloso de las novelas de Cervantes es
sta: desengao. Pero, entre tanto -y todo es entre tanto en la novela,
todo es entre tanto en el mundo-, ah!, entre tanto se nos mete el mundo,
as amorosamente animado por la palabra, se nos mete en este mundo,
maravillosamente, por los ojos; como una risa: como una clara risa. Porque
el desengao de este mundo, de estos mundos, acaba en eso, precisamente: en
risa. El mundo de la novela -su relacin- es el principio del mundo de la
poesa. Y es que, como dijo el poeta: "Que es tener ms razn / querer
perder la cabeza / por ganar el corazn".

** Francisco Arias Sols es un autor espaol que comparte su tiempo entre
   la literatura y la gestin social. Es muy conocida su actividad al
   frente de la Asociacin Internautas por la Paz
   (http://www.arrakis.es/~aarias), de afiliacin gratuita.
   aarias@arrakis.es.



=== Literatura y poltica en la Cuba revolucionaria: ======================
=== conversacin con Eduardo Heras Len ===================================
=== Stephen Clark =========================================================

Eduardo Heras Len naci en La Habana en 1940. Es uno de los autores con
ms sostenida presencia en el cuento cubano durante la poca
revolucionaria. Como director de talleres literarios, tambin ha jugado un
papel fundamental en la formacin de varias generaciones de escritores de
la isla. Se dio a conocer como narrador con La guerra tuvo seis nombres
(Premio David, 1968) y Los pasos en la hierba (Mencin Casa de las
Amricas, 1970), dos colecciones de cuentos sobre momentos claves de los
primeros aos de la Revolucin. En estos importantes y controvertidos
libros, Heras Len super los rgidos patrones de realismo socialista
panfletario impuestos por el rgimen castrista. Como consecuencia, fue
despedido del consejo editorial del peridico El Caimn Barbudo en 1971 y
presionado a aceptar un trabajo en una fbrica de acero por 5 aos. Tras
estas vicisitudes, volvi a integrarse plenamente al panorama literario del
pas, publicando Acero (1977), A fuego limpio (1981), Cuestin de principio
(Premio Uneac, 1983; Premio de la Crtica, 1987), La nueva guerra (1990) y
La noche del capitn (1995). Actualmente Heras Len es uno de los
intelectuales de mayor influencia en el sector cultural de Cuba y ejerce
los cargos de director de la Editorial Casa de las Amricas y
vicepresidente primero de la Asociacin de Escritores Cubanos. Sus textos
tambin aparecen en numerosas antologas de cuento cubano. Esta entrevista
tom lugar en las oficinas de la Casa de las Amricas en La Habana en
agosto de 1999.

Stephen Clark: Es bien sabido que el sector artstico de Cuba ha cambiado
mucho en los ltimos aos. Podras hablar un poco de cmo ha evolucionado
la relacin entre el Estado y los escritores desde la poca del famoso caso
Padilla?

Eduardo Heras Len: El desarrollo de las relaciones entre los intelectuales
y la Revolucin ha sido un largo proceso durante estos cuarenta aos, que
ha sufrido altas y bajas, que ha tenido momentos de crisis. Como
antecedente, hay que partir de un hecho importante: prcticamente no hubo
ningn intelectual que subi a la Sierra Maestra a pelear con el ejrcito
rebelde. La generacin preponderante en el campo literario antes de la
Revolucin era el grupo Orgenes, encabezado por Jos Lezama Lima y Cintio
Vitier. Orgenes era un grupo, como t bien sabes, que se encerr en s
mismo porque, asqueados de la poltica y del proceso histrico del pas,
pensaban que a travs de la poesa era posible salvaguardar los valores de
la identidad, los valores de la patria. Y este grupo se aisl completamente
de la poltica. Haba un pequeo grupo de intelectuales orientados por el
partido socialista popular, que era el partido comunista, pero era un grupo
menor. Cuando se produce el alzamiento en la Sierra Maestra, prcticamente
ningn artista, ningn intelectual, sube a la Sierra Maestra. De ah que el
ejrcito revolucionario no tuviera inicialmente mucha confianza en los
intelectuales porque no haban sido participantes activos en el movimiento.

La Revolucin rompi todas las amarras, le dio un vuelco al pas. Y la
cultura fue uno de los grandes puntos en que la Revolucin influy y se
produjo un crecimiento extraordinario. Se hizo la campaa de
alfabetizacin. Para que haya una Revolucin cultural, la gente tiene que
aprender a leer. El primer gran hecho cultural de la Revolucin fue ensear
a leer y a escribir a la gente en masa. Luego se cre la imprenta nacional
de Cuba, se empezaron a publicar una cantidad de libros inimaginable. El
primer libro que se public fue El Quijote, en una edicin de 100.000
ejemplares. Y muchos de los intelectuales que estaban exiliados regresaron
al pas. Eso te explica por qu en el primer quinquenio de la dcada del
60, no hay libros con temas revolucionarios. Los escritores regresaban del
exilio con sus libros bajo el brazo. Tenan los libros escritos. Y los
libros generalmente eran arreglos de cuentas, ajustes de cuentas con el
pasado. Eran libros muy signados por el existencialismo, muy influidos por
los pensadores franceses de posguerra como Sartre y Camus. Haba algunos
autores influidos por los autores norteamericanos como Hemingway. Y esos
fueron los primeros libros que se publican. Guillermo Cabrera Infante
publica As en la paz como en la guerra, su libro de cuentos, un libro
importante. Hay otros escritores como Humberto Arenal, como Lisandro Otero,
como Calvert Casey, que publican los primeros libros importantes en ese
quinquenio. Virgilio Piera tambin publica una novela. Esos son los
primeros libros importantes en el primer quinquenio.

De pronto, en el ao 66, rompi el llamado tema revolucionario en la
literatura con el libro de Jess Daz, Los aos duros, que es un libro que
recoge la lucha clandestina, los primeros momentos de la formacin de las
milicias, etc. T sabes que en 1961 se produce la invasin mercenaria de
Playa Girn, que fue derrotada en 72 horas y comenz un proceso de lucha de
clases en el pas. Es decir, los ricos fueron desapropiados y se
nacionalizaron todas las empresas norteamericanas. Los medios de produccin
se pasaron a manos del Estado. La relacin entre los intelectuales y los
poderes revolucionarios en ese momento, despus de Playa Girn, queda
fijada en unas reuniones que hubo en la Biblioteca Nacional en junio de ese
ao, que fue cuando Fidel dio su famoso discurso llamado "Palabras a los
intelectuales". De ese discurso, que desgraciadamente es un discurso poco
estudiado, lo que siempre qued fue una famosa consigna: "Dentro de la
Revolucin todo, contra la Revolucin, nada". Tal vez para aquellos
momentos, esa frmula, ese esquema, pudiera servir, por lo menos de
orientacin. Lo que pasa es que a medida que transcurre el proceso
revolucionario, esa consigna no es suficiente porque "Dentro de la
Revolucin" abarca un espectro muy amplio, y "contra la Revolucin nada"
tambin. Pero quin determina qu cosa es "dentro" y qu cosa es "contra"?
All es donde comienzan los primeros problemas.

Bueno, se produce el Caso Padilla en el 68. Hay que entender que el ao 68
fue un ao muy importante para Cuba, como lo fue para todo el mundo. La
revolucin de mayo en Francia, el asunto ste de Mxico, la Primavera de
Praga en Checoslovaquia. En Cuba tambin. En Cuba se produjo una medida
revolucionaria en el 68, que se llam la Ofensiva Revolucionaria. Fue la
nacionalizacin de todos los pequeos comercios que quedaban. Haba una
pequea propiedad privada en el pas. Se haban nacionalizado las grandes
empresas y los latifundios, pero quedaban las pequeas propiedades
privadas. Se tom la decisin de nacionalizarlo todo. T puedes, ahora, 30
aos despus, decir que fue un error o no, pero fue la medida que se tom.
Como comprenders, esa medida provoc una lucha de clases en el pas porque
ahora fue la pequea burguesa la que estaba siendo afectada. Y se produjo
como una polarizacin de fuerzas. O sea, se acabaron los trminos medios:
t ests a favor de la Revolucin o en contra de la Revolucin. Y esos
trminos medios, esos matices, ya no se vean bien. Estaba todo muy
polarizado. En medio de todo eso es que surge lo de Padilla y toda la
secuela como t bien conoces, todo lo que sucede con ese libro.

Simultneamente el pas se estaba enfrentando con un plan, un proyecto muy
ambicioso, que era hacer diez mil toneladas de azcar en el ao 70. Como t
sabes, ese proyecto fracas. No se llegaron a producir los diez millones y
aquello fue una gran desilusin. El pas se vio muy deprimido porque todos
los esfuerzos y las esperanzas de la gente estaban en cumplir esa meta.
Prcticamente aqu no se hablaba de nada que no fuera la zafra. Y cuando se
fracas con ese proyecto, el pas se desplom econmicamente. Yo te dira
que el resultado econmico fundamental de ese fracaso fue el ingreso al
Came, el Consejo de Ayuda Mutua Econmica, la agrupacin econmica de los
pases socialistas. Cuba tuvo que meterse en ese Came y eso implica
determinados compromisos. Entonces en el ao 71 se hace un congreso de
educacin y cultura que determin una poltica cultural muy delimitada, muy
delineada, y que fue uno de los grandes errores que se cometieron en el
plano cultural. Se estableci una poltica de signo muy dogmtico, muy
cerrado. Se cre esa consigna de que el arte es un arma de la Revolucin.
El arte perdi su autonoma, se ideologiz. Todo se miraba por el prisma
poltico.

En el caso especfico mo, yo haba ganado con mi segundo libro, Los pasos
en la hierba, una segunda mencin en la Casa de las Amricas. Era un libro
profundamente crtico y muy humano que abordaba el tema de la formacin de
las milicias en Cuba. Fue acusado de contrarrevolucionario. El caso mo se
conoce menos que el caso Padilla. Fue ms en el mbito nacional pero fue
igual de profundo y de duro. Entonces sali un artculo contra ese libro
que acusaba el libro de contrarrevolucionario en el ao 71. Yo estudiaba
periodismo en la universidad. Me suspendieron en la universidad y estuve
cinco aos trabajando en una fbrica de acero. De esto habla un poquito
Seymour Menton en su libro sobre la narrativa cubana. Fue un tema muy
comentado. Estuve cinco aos trabajando en una fbrica y por eso es que
despus aparecen esos cuentos de la fbrica. Sufr mucho. Fue un perodo
muy duro, muy agnico. Ese perodo lo conocemos en Cuba como el quinquenio
gris, del 71 hasta el 76. Ese nombre se lo puso el crtico Ambrosio Fornet.
Lo que se public en ese perodo fue una literatura vaca. Se hicieron los
intentos por meter el realismo socialista que nunca fructificaron. Todo el
mundo desconfiaba mucho de eso. Nosotros en el argot cubano lo llambamos
una literatura "sinflictiva". Incluso en la poesa, en vez de ser una
poesa pura, una poesa combativa, empez a ser una poesa medio buclica.
Aqu le decamos una poesa "tojosista" porque la tojosa es un pjaro muy
lindo del campo, del ambiente buclico. Se pueden contar con los dedos de
la mano algunos libros importantes de ese perodo, pero en general todo el
panorama es muy gris.

En el ao 76 empieza a cambiar de signo el problema porque en ese ao se
reorganiza el Estado. Se cre el Ministerio de Cultura, que no exista.
Antes se llamaba el Consejo Nacional de Cultura, que estaba subordinado al
Ministerio de Educacin. Se hizo el congreso del Partido en el ao 75 y el
congreso reconoci la necesidad de un cambio de esa poltica cultural. Y
esa poltica cambi por una de signo mucho ms abierto y se cre el
Ministerio de Cultura. Al frente del Ministerio de Cultura se nombr a
Armando Hart, que es un hombre a quien creo que se debe mucho porque
transform lo imposible en posible al recuperar la confianza de los
intelectuales en la Revolucin. Lo primero que hizo Hart en el Ministerio
de Cultura fue reunirse con los creadores, los escritores, los artistas
plsticos, los msicos. Y entonces empez a crear ese clima diciendo,
"Borrn y cuenta nueva", que haba que comenzar de nuevo, que la Revolucin
tena confianza en los intelectuales, que haba que escribir, que haba que
crear, sin preocuparse de otra cosa. Y empezaron a modificarse esas
premisas de ideologizacin.

En este perodo, del 76 al 77, viene la segunda promocin de mi generacin.
Mi generacin, que haba sido un poco cercenada en el 71, reaparece un
poco, pero con gente ms joven. Esa es la promocin de Senel Paz, de Miguel
Mejides, de Abiel Prieto, de Abilio Estvez, los nacidos alrededor del ao
50. El heraldo de esa promocin es un joven llamado Rafael Soler que se
muri a los 25 aos, el hijo de Jos Soler Puig, el gran novelista. l
empez a publicar, a actualizar un poco la narrativa y empez a introducir
los temas de los jvenes, los temas de los becados. Hubo un gran plan de
becas que dio el gobierno al principio de la Revolucin y muchos muchachos
campesinos vinieron a La Habana a educarse. Y ese mundo de los becados
gener una narrativa. All empezaron a aparecer los temas del primer amor,
de los problemas existenciales de los adolescentes, que nosotros habamos
olvidado, porque nosotros no fuimos una promocin que tuvo juventud. La
juventud nuestra fue la Revolucin. La juventud nuestra fue meterse en la
milicia, pelear en Playa Girn, como pele yo, pelear en el Escambray, como
pele yo, sa fue la juventud nuestra. Y esta juventud era la de la campaa
de alfabetizacin. Ellos tenan 9, 10, 11 aos cuando triunf la Revolucin
y alfabetizaron a campesinos. El mundo de ellos era el mundo de las becas.
Esta generacin fue la que ayud a autonomizar a la literatura otra vez, a
darle la autonoma necesaria que tena que tener la literatura,
desideologizar un poco el discurso. Aquel discurso que era totalmente
ideolgico del quinquenio gris era una literatura para comparar: el pasado
era lo malo y el presente era luminoso, el presente de la Revolucin. Los
cuentos eran tan elementales, tan ingenuos, tan primitivos y tan
ideologizados, que no eran literatura. Esta promocin empez a introducir
nuevos temas y se empez a desideologizar esto. Ya no se meda el contenido
ideolgico ni poltico del cuento sino su contenido existencial. Comenz a
haber una preocupacin muy profunda por los temas ticos. Y as se lleg a
la dcada de los 80.

En el ao 80 se produjo un suceso muy importante en el plano social que fue
el problema del Mariel. La salida de Mariel mostr que la Revolucin no era
un bloque macizo sino que tena fisuras. Se fue mucha gente y hubo escenas
muy duras y eso se reflej de alguna manera en la literatura. Comenzaron a
surgir esos temas en la literatura. Pero a mediados de la dcada del 80,
esta segunda oleada de la generacin nuestra -que viene a culminar en
Abilio, en Reinaldo Montero, en Luis Manuel Garca, en Francisco Lpez
Sacha- dio un paso a una nueva generacin. De pronto, muchachitos
jovencitos de 17, 18, 19 aos empiezan a publicar con un desenfado, con una
libertad y con una rebelda que nunca se haba visto antes. Y empiezan a
publicar principalmente en el terreno de la narrativa. Todos estos jvenes
empiezan a introducir temas nunca antes tocados en estos ltimos treinta
aos. Surgi con fuerza el tema del homosexualismo. Surgi el tema de las
zonas marginadas de la juventud cubana, de un grupo que le decan roqueros,
que son una especie de hippies, un nuevo tipo, los friquis. Son los que les
gusta ir a los festivales de rock y se empastillan muchas veces. Lo
interesante es que hay una zona de estos roqueros, que son muchachos
creadores, escritores, algunos de ellos muy buenos, y escriben desde dentro
de esos problemas de una forma muy autntica. Otro tema muy interesante que
aparece es el tema de la guerra de Angola, pero ya no con la ptica pica,
la visin pica nuestra. Es decir, mi libro sobre Playa Girn es un libro
absolutamente pico. Tambin mi libro sobre la lucha contra bandidos. Todo
eso tena un matiz pico. Esto no. Esto es el antiherosmo.

Al final de la dcada del 70 haban aparecido varios libros sobre Angola,
pero de signo positivo, de signo apologtico. Estos cuentos que se empiezan
a publicar ahora son cuentos muy crticos, que dan la nueva visin de los
jvenes. El libro de ngel Santiesteban, Sueo de un da de verano, es el
paradigma de este tipo de cuentos y gan el premio nacional en el ao 95.
Es un libro excepcional, un libro antiheroico totalmente. Recuerda que
Angola fue voluntaria, es decir, no se iba obligado. Por ejemplo, a muchos
reclutas, muchos muchachos que pasaban el servicio, les proponan: "t
quieres ir a Angola?". Y decan que s, por muchas razones. Uno, por vivir
la aventura, otra para salir a un pas de frica, a un pas extico. Otra
porque iban todos los compaeros. En fin, si t dices que no cuando va todo
el mundo eres mal mirado, eres un cobarde. Y por supuesto haba los que
decan "S, yo voy porque creo que es una misin que hay que cumplir".
Haba de todo. Pero van y all se enfrentan con una terrible realidad, a
miles de millas de distancia de aqu y se producen grandes conflictos
humanos, profundamente humanos. se es el signo del libro de Santiesteban.
l se preocupa ms por los aspectos humanos, por los aspectos psicolgicos,
que por los aspectos polticos. se es un aspecto que no le interesa. Por
eso puedes entender que esta promocin nueva ha estremecido un poco el
mbito nacional.

SC: A qu se debe este cambio de actitud y la aparicin de estos temas
antes considerados tab?

EHL: Yo creo que la razn o la respuesta est principalmente en el hecho de
que estos muchachos nacieron despus del triunfo de la Revolucin. Yo nac
en el 40; por lo tanto, yo tena 18 aos cuando termin el capitalismo.
Inevitablemente cuando yo escribo, tengo los pies vueltos al pasado. Yo
tengo puntos de referencia que los jvenes no tienen. Cuando nacieron los
jvenes, ya haba un montn de cosas hechas. Si en m todava puede
funcionar el discurso de la educacin, el discurso de la salud pblica, que
son los grandes logros de la Revolucin, en ellos no funcionan. Cuando
ellos nacieron, ya estaba la educacin, ya estaba la salud pblica. Ellos
no tienen puntos de referencia en el pasado. Por ejemplo, cuando yo estuve
en Mxico con Santiesteban nos preguntaron, qu relacin tienen ustedes
con Fidel? Yo les dije, bueno, imagnense, yo puedo estar a favor de todo
lo que hace y dice, puedo estar en contra, puedo estar de acuerdo con cosas
y puedo estar en desacuerdo con otras cosas. Pero lo que pasa cuando yo lo
veo, veo a un tipo que pele conmigo en Playa Girn. Cuando yo estaba en
Playa Girn, en medio del combate, l estaba montado arriba de un tanque al
lado mo. All hay una relacin que se establece ms all de lo poltico,
ms all de todo. Y entonces, Santiesteban, cuando le hacen esta pregunta,
l dijo una cosa que me sobrecogi porque se qued as pensando y fue:
"Cuando yo nac, l ya estaba all. Yo no conozco nada antes que l. l
estaba all. Mi relacin con l es totalmente distinta. Para m, l es el
jefe del Estado". Te das cuenta? El abordaje de la realidad es diferente.
Ellos no quieren compromisos con el pasado. No hay compromisos porque no
hay puntos de referencia con el pasado. Eso te explica un poco las
diferencias.

SC: Y cmo ha reaccionado el gobierno a la literatura de esta nueva
promocin?

EHL: Mira, este proceso yo te dira que es de signo doble. Por un lado, yo
pienso que los escritores han madurado en su relacin con el poder a travs
de este proceso. Pienso que los dirigentes tambin han madurado.
Difcilmente te encontrars a un dirigente de la cultura que sea un
cuadrado como en la dcada del 70. Afortunadamente, el presidente de la
Uneac, a partir del ao 88, es Abel Prieto. Abel Prieto es un escritor
joven, narrador de este grupo de Senel, de la misma promocin. Es un
escritor de literatura fantstica, sus cuentos son fantsticos y adems de
un humor corrosivo. Abel es un especialista en Lezama, uno de los grandes
especialistas en Lezama. Cuando l entr en la Uneac fue como si fuera un
bao de agua fresca que le dio a la cultura cubana. Adems, adele que
adems de ser presidente de la Uneac, fue designado miembro del bur
poltico, que es la instancia ms alta del poder. Entonces, ese hombre por
la influencia que tiene, desde el punto de vista del poder revolucionario,
y por su simpata, porque adems es un tipo muy simptico, que tiene un don
de gentes maravilloso, y por su intelecto, es lo mejor que le ha pasado a
la cultura cubana en los ltimos 20 aos. Gracias a l la Uneac se
convirti en una institucin de mucha influencia dentro del pas. Por
ejemplo, el ltimo congreso de la Uneac fue un evento histrico, por la
cantidad de problemas que se plantearon all. La prensa lo reflejaba, la
gente estaba pendiente de ese congreso. El propio Fidel fue. Fidel habl de
temas que nunca haba hablado en muchos aos, de la discriminacin racial
que todava existe en Cuba y de un montn de cosas. Y todo el mundo estaba
contento porque se pudo hablar abiertamente, decir lo que uno pensaba de
todo. Con todo esto te quiero decir que ha habido un proceso de maduracin
en muchos dirigentes. Que quedan dirigentes que son dogmticos, s, por
supuesto. Que quedan dirigentes, en distintos niveles, que tienen miedo a
veces de publicar, s. Nosotros en la Asociacin de Escritores estamos
siempre en la lucha contra eso. Cada vez que omos de algn caso de algn
libro que ha sido retenido, nosotros vamos a discutir eso inmediatamente.
Yo te dira que en este momento este pas no es un paraso en nada, pero no
es exactamente tampoco el infierno. La imagen satanizada sobre Cuba, que
puede existir en Estados Unidos, no es objetiva.

SC: Entonces hoy podemos hablar de libertad artstica en Cuba?

EHL: Yo creo que s, creciente.

SC: Pero no completa, verdad?

EHL: Claro, no es la panacea. Este problema de la censura es un problema
complejo. Yo soy del criterio de que hay censura en todos lados, hasta en
Estados Unidos, pero se ejerce de otra manera. Como todas las editoriales
son privadas, no son estatales, de pronto t llevas un libro a esas
editoriales y te dice el editor, "No, no me interesa". Y si llevas ese
libro a una editorial de aqu, como las editoriales son estatales, y el
editor te dice, "No me interesa", luego t dices, "Me estn censurando. Me
quieren censurar". Es posible que en algn caso s existe, porque todava
hay funcionarios que piensan que ese libro o esa novela puede hacerle dao
a la Revolucin. Y as surgi todo ese problema de la autocensura, porque
haba autocensura tambin. Y existe todava porque muchos escritores que
honestamente son revolucionarios pensaban que a lo mejor un texto le poda
hacer dao a la Revolucin, y decan, "Yo no voy a publicar esto". En ese
sentido la Uneac funciona como un gremio; no es un apndice del estado.
Mira, por ejemplo, mi libro Los pasos en la hierba, el libro execrado, el
libro prohibido. En el 90 se public la segunda edicin y hoy en da se
considera un clsico de la narrativa cubana de la Revolucin.

Yo publiqu hace poco un cuento en La Gaceta de Cuba, un cuento muy
crtico. Se llama "La ltima cena" y narra las angustias de un hombre que
no tiene un centavo para pasar el fin de ao y quiere cambiar una grabadora
por un cerdo. sas son las angustias de ese tipo, para cambiar esa
grabadora. Me divert mucho con ese cuento porque es como Kafka en Cuba. Es
un cuento totalmente absurdo y se public en La Gaceta. Y yo s que hubo
reacciones de algunos escritores, de algunos dirigentes que dijeron, "Pero
este cuento, qu cosa es?". Otros se rieron muchsimo y para que tengas
una idea le pregunt al ministro, Abel Prieto, que qu le pareca. Y me
dijo, "Excelente. Hay dos o tres detalles que a alguna gente no le han
gustado. Pero no te preocupes por eso". As es como se manejan ahora estos
asuntos. En el ao 70 ese cuento no se hubiera publicado, lo cual te indica
que ha habido un proceso de madurez creciente. Por otra parte, los
escritores ms jvenes son muy rebeldes, lo cual me parece excelente.
Tienen que ser as, cuando uno es joven tiene que ser muy rebelde. Publican
sus cuentos, escriben de lo que les da la gana.

La Gaceta de Cuba tiene un concurso anual de cuentos que es muy importante
y van como 500 cuentos todos los aos. Se dan dos premios, uno que es el
premio principal, y un segundo premio, "La Beca de Creacin", que se da a
un joven indito de menos de 35 aos. El premio es una beca; le dan un
sueldo durante seis meses para que escriba. Hace dos aos se premi un
cuento de crtica social de un escritor gay que se llama Pedro de Jess, un
escritor muy agresivo, yo te dira ms agresivo que Reinaldo Arenas. La
literatura de l no tiene problemas aqu, se publica. Ese cuento premiado
era un cuento de sexo explcito muy fuerte. No s si era un oficial de la
polica o del ejrcito. Era de un hombre que fue violado. Y ese cuento fue
premiado. Nosotros defendemos eso. Defendemos la autonoma de la
literatura, esos espacios que hemos ido ganando. Y se han ido ganando no
suplicando ni mucho menos. Se han ido ganando en un proceso de lucha, de
maduracin creciente por parte de los dirigentes y por parte de los
escritores. Y hemos llegado a un punto en que no ha habido nunca ms
libertad para escribir desde el triunfo de la Revolucin.

SC: Con ese mismo tema en mente, me gustara preguntarte sobre escritores
como Lezama Lima y Virgilio Piera, que aunque nunca se exiliaron, por un
tiempo vivieron como exiliados en su propia tierra. Han recuperado estas
figuras el prestigio que merecen? Ejercen alguna influencia hoy en da?

EHL: El caso de Lezama y Virgilio, como el de muchos otros escritores, tuvo
su momento ms lgido durante ese quinquenio gris del que hablbamos.
Lezama muere en el 76. A Lezama siempre se le consider un gran poeta, un
poeta muy hermtico como t sabes. Cuando public Paradiso, fue un
escndalo. La gente le haca ms caso al captulo ocho, el captulo
pornogrfico, que a otra cosa. Y en un perodo determinado, Lezama fue
aislado. Y Virgilio tambin. Recuerda que durante este perodo hubo una
persecucin de homosexuales. Aquel congreso de educacin y cultura, uno de
sus presupuestos era que los homosexuales eran anormales, que hacan dao a
la sociedad. Y hubo persecucin de los homosexuales. Eso no es un secreto
para nadie. Esa situacin por supuesto ya no existe en este pas. A los
homosexuales nadie los condena, viven libremente sin ningn problema.
Posiblemente la ltima presentacin pblica de Virgilio fue con nosotros en
la universidad. Yo estaba en la universidad en ese momento terminando mi
carrera de letras. Y lo invitamos para que nos diera una charla sobre el
grupo Orgenes. Y l fue, poco antes de morir. Lezama siempre tuvo un
prestigio en los crculos intelectuales, a nivel popular no. En estos
momentos, Lezama es el gran heraldo de la poesa cubana. Qu sucedi?
Sucedi un fenmeno muy interesante. T sabes que Nicols Guilln era el
llamado "poeta nacional". Pues esa categora, esa denominacin, le hizo
mucho dao. Nicols Guilln es un gran poeta, pero hay una zona de su
poesa que es una poesa circunstancial, es lo ms flojo de su poesa. Sin
embargo, eso fue muy exaltado en un momento determinado. Entonces
prcticamente tenamos a Nicols Guilln hasta en la sopa. Cuando Nicols
muere, hubo como un proceso de reaccin. Los ms jvenes, sobre todo,
volvieron sus ojos hacia la figura legendaria, medio fabulosa, un poco
vilipendiada. Y Lezama empez a influir crecientemente. Su influencia en
estos momentos en la poesa joven es muy grande.

SC: Pero se siguen publicando sus obras?

EHL: S, claro. Y se consiguen en todas partes. Paradiso se publica y las
ediciones se agotan. En estos momentos en la Casa de las Amricas estamos
preparando una edicin de Paradiso. Pero ha habido como 8 o 10 ediciones de
Paradiso y de toda su poesa. El caso de Virgilio es similar,
principalmente su faceta de teatrista. Virgilio es uno de los grandes
dramaturgos cubanos de este siglo y sus obras por supuesto que se ponen.
Hace poco vi yo "Dos viejos pnicos", la obra premiada en el 68 por la Casa
de las Amricas. Se puso en los 80 y ahora se puso recientemente y fui a
verlo. Se public el teatro completo de Virgilio. Han salido sus libros de
cuentos. Incluso en uno de sus homenajes habl de ancdotas personales que
yo tena con l. Recientemente se public un libro muy interesante de Antn
Arrufat, que fue muy amigo de Virgilio, un libro que se llama Virgilio
Piera: entre l y yo. Me parece que es una obra maestra. Es un libro de
las memorias de Antn sobre su relacin con Virgilio. Y en estos momentos
su presencia es muy importante en la literatura.

SC: Hablando especficamente sobre tu obra, tu primer libro de cuentos fue
La guerra tuvo seis nombres, que habla sobre tu intervencin en Playa
Girn. Podras hablar un poco de este libro y de cmo ha evolucionado tu
obra a partir de ese libro?

EHL: Bueno, como t bien dices, ese libro trata de experiencias mas en
Playa Girn. Yo era un muchacho de 20 aos y estaba en la milicia. Cuando
triunf la Revolucin haba el ejrcito rebelde, que era el que pele en la
Sierra, el ejrcito regular. Pero cuando empezaron las primeras agresiones
y lo dems, se crearon las milicias nacionales revolucionarias. De esas
milicias, haba una parte que era la infantera, y a nosotros, los ms
jvenes, que tenamos varias preparaciones, nos pusieron a estudiar armas
de artillera. Y yo ca en una escuela que era la escuela de morteros. Y
all aprend el manejo de esta arma. Terminamos el curso en esa escuela y
es cuando se produce lo de Playa Girn. Fuimos a Playa Girn con una
batera de morteros. Yo fui de segundo jefe de esa batera. Hubo otros que
manejaron los caones antitanques, otros que manejaron las antiareas. Este
libro gan el premio David de la Uneac, para autores inditos. Y la
impresin que le caus a todo el mundo fue que era un libro un poco
diferente. No era un libro apologtico del acontecimiento, sino que era un
libro que centraba su problema en las motivaciones psicolgicas de los
combatientes. Era un libro que hablaba mucho de miedo, del miedo que se
senta, que sentimos todos. Por supuesto, se habla del valor tambin. Mi
objetivo no era exaltar la derrota del imperialismo ni hacer propaganda
poltica sino centrarme en los conflictos humanos de esos personajes. Hay
un cuento, por ejemplo, que se llama "Rogelio", que es un cobarde que por
su cobarda muri gente. Hay un cuento que se llama "Modesto" que narra la
historia de un oficial que se suicida en medio de los combates. Se suicida
porque ha visto que las granadas que ha disparado de su propia mirilla han
matado a un hermano de l y no puede soportar aquello y se suicida. Hay un
cuento que se llama "Eduardo", que tiene mi nombre pero no es exactamente
mi caso, y es la historia de alguien que estuvo all esperando y no lleg a
combatir. Aunque vio todo, estuvo muy cercano. Tuvo una participacin muy
pequea y regres. Ese libro de cuentos despert mucha incertidumbre en ese
momento. Acurdate que fue el Premio David del 68, ao terrible, y mucha
gente dijo que no era un libro revolucionario, que era un libro que hablaba
ms del miedo que del valor, y todo aquello que se manej.

Pero de todas formas el libro se public e incluso sirvi casi de
plataforma para los enemigos mos cuando publiqu mi segundo libro que fue
el libro que caus los problemas: Los pasos en la hierba. Cronolgicamente
este libro narra un perodo anterior a Playa Girn, el perodo de la
formacin de las milicias. Y Playa Girn es ya la culminacin de la
formacin de las milicias. Y este segundo libro, que pienso yo que es mi
mejor libro, tcnicamente es un libro muy trabajado, muy elaborado. Es un
libro en que yo experimentaba con tcnicas. Es un libro que yo te dira
estaba al nivel de lo que se estaba haciendo en Amrica Latina en esos
momentos. Era un libro profundamente crtico y era un libro que respiraba
una atmsfera pica tambin. Estamos hablando de la pica de la Revolucin,
los grandes combates, las grandes batallas de los primeros aos de la
Revolucin. Ese fue, yo te dira, el punto culminante de mi obra, cuando
vino el gran mazazo del 71, que pienso yo que nos frustr en muchos
sentidos a la promocin ma. Nosotros somos un poco una promocin frustrada
por ese perodo tan terrible.

SC: Cmo lograste sobrevivir esas circunstancias?

EHL: Durante el tiempo que estuve en la fbrica, comenc a escribir los
cuentos de ese libro que se llama Acero. Es un libro que mucha gente ha
catalogado de complaciente, un libro que narra cosas positivas, que exalta
el valor de los obreros. Yo te dira que lo que sucede con ese libro es que
yo escribo lo que vivo. Yo soy un escritor muy vivencial. Las experiencias
mas me nutren. Hay por supuesto los elementos de ficcin normales, pero yo
soy muy vivencial. Y a m, el mundo de la fbrica me deslumbr. De pronto
yo descubr un mundo que yo no conoca. Descubr una gente, es decir el
obrero, que eran tipos extraordinarios, hombres que como seres humanos me
ensearon mucho. Y por supuesto fui voluntario, no fui a trabajo forzado.
Alguien me dijo, "Nosotros pensamos que t debes ir para esa fbrica", y yo
dije, "Yo voy". Porque para nosotros la Revolucin era un hecho muy
trascendental, un hecho que transform mi vida. De joven yo era un
limpiador, era un nio muy pobre y la Revolucin nos transform a todos.
Transform mi familia. Para m la Revolucin era un asunto esencial. Y
entonces el hecho de que, de pronto, dijeran que yo era un
contrarrevolucionario, que mi libro era contrarrevolucionario, yo no lo
poda aceptar. Y era un poco como lavarme en las aguas del Jordn e ir a la
fbrica y demostrar que yo no era un contrarrevolucionario. Era de cierta
manera un castigo, pero yo fui voluntario. Hubiera podido decir, "Hombre,
yo no voy a ninguna fbrica. Hago lo que me da la gana". Pero yo fui
voluntariamente, lo cual no quiere decir que no hubiera habido una
compulsin social. Es decir, yo iba a demostrar que yo era revolucionario.
Y lo demostr. Y lo que pas con ese libro fue que comprob que los obreros
son realmente gente muy dura, muy noble. Y era una zona de la sociedad que
yo desconoca. Publiqu ese libro un poco deslumbrado por esa experiencia
en la fbrica. se fue mi tercer libro.

Mi cuarto libro se llama A fuego limpio. Es un libro sobre la fbrica
tambin, pero ya desde una perspectiva un poco ms crtica. Empiezo a meter
el dedo en aspectos crticos. Termin con ese aspecto fabril cuando me fui
de la fbrica en el 76, cuando cumpl los 5 aos all. Fui a hablar con
autoridades culturales y comenc a trabajar en el Instituto del Libro, como
editor de la Editorial Artes y Literatura. Y segu escribiendo. En el 83
gan el Premio Nacional de Cuento con un libro que se llama Cuestin de
principio, que tambin fue Premio Nacional de la Crtica. De este libro hay
un cuento que fue llevado a la televisin y fue un escndalo cuando se
puso. Fue un cuento muy crtico, sobre el tema fabril, pero con un
conflicto muy fuerte dentro de la fbrica. Y cuando se puso en la
televisin hubo una conmocin. Incluso se puso otra vez a la semana
siguiente. Fue la primera vez que pas eso en la televisin, porque la
gente empez a llamar y a escribir que queran verlo. Entonces me convert
en una especie de vedette porque tuve que ir a millones de lugares a
discutir ese cuento. Hubo una versin teatral tambin de ese cuento y fue
muy comentada. se fue "Cuestin de principio". Despus publiqu una
antologa de mis cuentos que se llama La nueva guerra, en el 90. Despus he
publicado cuentos sueltos. En el ao 95, se public en Mxico La noche del
capitn, una antologa de mis cuentos con algunos cuentos nuevos, en la
Unam. Se hizo una edicin cubana de esa antologa tambin. El ttulo de ese
libro viene de uno de los cuentos de mi segundo libro, Los pasos en la
hierba, un cuento muy controvertido. En estos momentos dirijo la editorial
de la Casa de las Amricas y soy vicepresidente primero de la Asociacin de
Escritores.

SC: Y se est publicado ahora en Cuba, en este llamado perodo especial?

EHL: Hemos mejorado muchsimo la situacin y ya estamos volviendo a la
produccin histrica de la Casa de las Amricas. En el plano de la
literatura nacional, en el Ministerio de Cultura se cre una institucin
que se llama el Fondo para el Desarrollo de la Educacin y la Cultura. Ese
fondo funciona con dinero que las empresas del Ministerio de Cultura
obtienen, principalmente de artes plsticas, la pintura, que se vende
mucho, y la msica. Y toda la literatura cubana est financiada por ese
fondo, para vender en moneda nacional. Porque hay venta en divisas tambin.
Pero esto es para vender en moneda nacional. Toda la produccin de la Unin
de Escritores, de la editorial Unin, es sufragada por el Fondo. Y no
quiero decirte que ya hemos salido del perodo especial. Antes del perodo
especial llegaron a publicarse 50 millones de ejemplares aqu en Cuba. Pero
lentamente se va aumentando la produccin. Por supuesto las tiradas no son
como eran antes. Antes haba tiradas de 50 mil ejemplares, de 100 mil
ejemplares. Ahora son tiradas de tres mil, de cinco mil. Estamos manejando
menos ejemplares y ms libros.

SC: Cul de los gneros literarios es el ms fuerte ahora en Cuba?

EHL: En los ltimos aos, desde mediados de los 80, el cuento es el gnero
que tiene ms potencia. Es lo que aborda con ms rigor crtico, con ms
profundidad, esta realidad tan difcil que hay. sta es una realidad muy
contradictoria porque en medio de todo este perodo especial, hubo un gran
auge en el turismo. El turismo es ahora la primera fuente de ingresos del
pas, pero el turismo genera un costo social. Alrededor de las zonas del
turismo, se ha creado una zona de prostitucin. Son las famosas jineteras
como las llaman aqu. Se combate mucho, pero existe. Quin ha abordado ese
tema con ms rigor? Los narradores. Hay toda una literatura que aborda esos
temas directamente. Es una literatura muy agresiva, esta literatura de la
prostitucin, de este submundo medio marginal.

SC: Hablando de autores agresivos, me gustara terminar preguntndote sobre
el estatus actual de los escritores disidentes que han salido de Cuba en
las ltimas dcadas. Me refiero a personas como Heberto Padilla, Reinaldo
Arenas y Guillermo Cabrera Infante. Son todava anatema aqu en Cuba?

EHL: En cuanto a Guillermo Cabrera Infante, t sabes la posicin que ha
tomado, una posicin incluso obsesiva, psictica, y sin embargo hemos
querido publicar cosas de l aqu en la Casa de las Amricas. Pero l se
niega totalmente. Hemos querido publicar Tres tristes tigres, pero fue
imposible. Hay antologas que se han publicado de cuento cubano donde se le
ha pedido permiso para publicar y l ha dicho que no, de ninguna manera.
Aqu se le considera un gran escritor, como lo que es. Pero como te digo,
es un hombre obcecado, obsesionado. Yo vi una entrevista que le hicieron
cuando gan el Premio Cervantes y dijo que en Cuba su obra no se publica
pero que por un libro suyo dan 12 latas de leche. Eso es una tontera, en
primer lugar porque nadie da 12 latas de leche por un libro de Cabrera
Infante, porque la gente no tiene 12 latas de leche. De todas formas, di un
seminario de la narrativa hace dos aos donde estudiamos la obra de
Guillermo, Tres tristes tigres. La charla la imparti el propio Ambrosio
Fornet. Y tambin hubo una charla sobre la obra de Reinaldo Arenas.

El caso de Padilla es diferente. Padilla mantiene relaciones con muchos
escritores aqu en Cuba. Tengo entendido que ha querido venir. Y estoy
seguro de que si viene, no va a pasar absolutamente nada. Hace poco yo me
rele Fuera del juego, el libro famoso del problema, y comentaba con un
compaero que ese libro es literatura para nios aqu. Los poemas que se
publican ahora son de un nivel crtico tal que el libro de Padilla parece
un libro para adolescentes.

El caso de Arenas es otro caso. Nosotros creemos que es uno de los grandes
novelistas independientemente de sus excesos. Yo pienso que algunos de sus
libros son muy delirantes. Pero, por ejemplo, El mundo alucinante es una
novela extraordinaria. Es un hombre que al final de su vida estaba muy
agresivo. Yo lo conoc y convers mucho con l en muchas ocasiones. Es un
hombre de gran talento y aqu se le considera siempre eso, un escritor de
gran talento. Es un escritor que era muy delirante. Personalmente sent
mucho su muerte, y mucha gente la sinti. Yo pienso, Stephen, que con el
tiempo lo vamos a volver a publicar. Aqu se public a Lino Novas Calvo, un
autor que se fue a principios de la Revolucin, uno de los grandes
narradores cubanos de todos los tiempos. Estando yo de jefe de la redaccin
de narrativa publiqu un tomo de su obra escogida. Se public recientemente
a Carlos Montenegro, que fue otro autor que se fue del pas y muri en los
80. Se public su gran novela Hombres sin mujer, una de las grandes novelas
cubanas de todos los tiempos. Y yo creo que en este proceso de creciente
maduracin y de creciente cambio, estos escritores se van a ir publicando.
En La Gaceta de Cuba, publicamos hace poco unas selecciones de ensayistas,
narradores y poetas cubano-norteamericanos, cosa que no hemos podido lograr
en Miami. En Miami no publican nunca nada de aqu. La Gaceta de Cuba es una
revista muy importante que opera bajo la nueva ptica que le dio Abel
Prieto cuando estaba de presidente de la Uneac, y esa nueva ptica es la
ptica de la polmica. All se han publicado textos realmente polmicos,
del mundo de la cultura y de la sociedad.

** Stephen Clark, investigador estadounidense (Detroit, 1965). Ejerce la
   docencia en la Universidad del Norte de Arizona y se dedica al estudio
   de la literatura cubana. Ha publicado numerosos artculos de crtica
   literaria as como traducciones, entrevistas y reseas de libros. Su
   libro Autobiografa y Revolucin en Cuba fue publicado en 1999 por el
   Fondo Editorial Ro Cenizo de Barquisimeto, Venezuela.
   stephen.clark@nau.edu.



=== Letras de la Tierra de Letras =========================================

   *** "El artrpodo", Frank Bonilla

   *** Tres poemas de Marta Royo

   *** Cuatro relatos de Luis Corominas

   *** Poemas de Lorenzo Facorro

   *** "El padre (monlogo)", Patricia Surez

   *** "La ciudad perdida", Carmen Campos

   *** "Cuando Laura se encuentre", Marcela Atienza

   *** Poemas de Rafael Bor

   *** "Evocando al Buenos Aires del 40", Francisco Herranz

   *** Poemas de David Muoz Salazar

   *** "La comisura de la duda", Vanesa Guerra

   *** "Oleajes", Pablo Montanaro



=== El artrpodo      Frank Bonilla =======================================

El invierno avanz implacable.

Todo el sureste de los Estados Unidos era lamido por una lengua helada que
alcanzaba a estremecer hasta las palmeras de Miami. Por eso, aquella
navidad de 1989 fue recordada como una de las ms fras. Particularmente,
fue la navidad ms extraa de mi vida.

En esos das iba a clases en la Atlantic University y haca un part-time
vespertino en el Caf Brasil, de Hollywood Boulevard. En las noches,
ocasionalmenteme me gustaba pasear en bicicleta por toda la lnea de la
playa hasta Miami Beach. Amaba su hermoso paisaje de arquitecturas
apasteladas y neones refulgentes y disfrutaba con ojos vidos las
encantadoras chicas que solan pasearse por las avenidas.

La noche de navidad me pesc solo. Peggy se hallaba en Boston, en la casa
de sus padres, y mis pocos amigos o bien cenaban con sus familias o bien
estaban de viaje por las festividades. Como mis otras opciones eran ver
televisin o dormir decid dar un paseo. Quera distraerme, exorcisar mi
nostalgia de otras navidades y combatir la puntillosa desazn que me
produca el no tener nadie con quien compartir una noche tan significativa.
Despus de comer frugalmente me puse mi traje negro y sal rumbo a Ocean
Drive. Al llegar all estacion sin problema en la calle seis, pues por
primera vez haba sitio libre a lo largo de la acera de la playa, algo
inslito. Baj del carro. Soplaba el viento glido llegado del norte;
cortante, inclemente, revolviendo las arenas, raspando con intensidad mis
mejillas. Miami estaba fra.

El distrito Art Deco no luca concurrido aquella noche. Tan slo servan
tragos en el Camalen, el News Caf y en el bar del hotel Clevelander. Unos
pocos turistas borrachos, algunas parejas trasnochadas, un errtico gorro
de Santa Claus sobre un paisano ebrio y uno que otro asiduo eran las nicas
almas que pululaban en el lugar.

Con paso lento llegu ante el monumento-calendario de Miami Beach. Lo le
en voz alta: "Miami Beach, 25 de diciembre de 1989, 11 y 48 de la noche, 47
grados". Encend un cigarrillo.

El Lexus se me acerc, proveniente de la avenida Collins. Se detuvo a mi
lado, mientras yo aspiraba la tercera bocanada del Winston. La ventanilla
elctrica del vehculo se abri y pude ver a la rubia ms hermosa del
mundo.

Llevaba el cabello muy corto, casi al rape; sus ojos eran azul marino, su
rostro esculpido, su sonrisa una fuente brillante sembrada de perlas.

-Lonely christmas?

No le contest. Me fij en su acompaante: un hombre delgado, de barba
puntiaguda y ojos inexpresivos, que conduca el auto. Observ que tanto la
rubia como el barbudo vestan elegantemente. Ella, en apretada seda roja;
l, de frac.

-Excuse me?

-Andas solo? No te gustara dar un paseo?

Sus tetas magnetizaron toda mi atencin, al alzarse desafiantes cuando ella
se movi para asomarse por la ventanilla. Creo que quera detallarme mejor
o simplemente lanzaba su invencible par de senos en mi conquista. El
barbudo me habl con acento cubano:

-Vaya, no te quedes mudo. Quieres pasarla bien o seguir aburrido en
navidad?

Hizo un gesto lascivo, sealando a la rubia.

-Mira esta preciosidad: es mi amiga Claire. Te vio y le gustaste. Por eso
me detuve.

Claire dej escuchar su voz timbrada:

-Me gusta tu look. Pareces un cantante, un poeta... Alguien muy
interesante. Me equivoco?

Yo, que tan solamente tengo un par de colaboraciones publicadas en el
boletn mensual de mi comunidad y que no canto ni cuando estoy en la ducha,
no poda considerarme poeta, mucho menos cantante. Las apariencias siempre
engaaran. El barbudo intervin, sin darme tiempo a contestar:

-No somos pervertidos, psicpatas, ni nada de eso. Somos gente especial que
vive diferentemente. Gente rica. No queremos secuestrarte ni matarte ni
ninguna vaina rara. No tienes nada que temer. Digamos que es tu noche de
suerte...

Claire extendi su brazo enjoyado y me pas la mano por el pecho.

-Soy un dulce en la cama. Te gustara chuparme?

Por mi parte, segua mudo e indeciso. No se poda confiar en nadie.

-Vaya, si te vas a quedar ah, embobado, avsanos.

Continu sin decir palabra, sopesando aceleradamente aquella situacin. El
barbudo puso cara de fastidio.

-No te preocupes, nene. Vete a casa. A esta hora ya Santa te debe haber
dejado un juguetito bajo el pino.

El Lexus se movi. La rubia me ech una ltima mirada con azules ojos
decepcionados. Cuando el vehculo comenz a alejarse, un resorte salt en
mi cerebro. Ciertamente era arriesgado, pero la rubia era hermossima, su
acompaante me haba vibrado bien, estbamos en navidad y slo se vive una
vez. Por qu no?

-Hey, hey... Detngase!

El auto fren. Enseguida, Claire me abri la puerta trasera. La vi sonrer.
Despus de todo, era posible que Santa me trajera algo esa navidad.



El barbudo inici la conversacin:

-Soy Alex Carrillo. A Claire ya la conoces. Es una de las mejores modelos
del mundo. Cal es tu nombre?

-Me llamo Irving Prez. Soy estudiante de arquitectura.

Claire habl:

-Arquitecto?, pareces un artista.

-La arquitectura es arte.

Carrillo sonri por el retrovisor. La rubia examin mis ropajes nuevamente.
Por fortuna, andaba bien vestido.

-A dnde vamos?

Ella mir a Carrillo. Ambos sonrieron. Claire se volte hacia m e
inclinndose me estamp un beso fugaz en la mejilla. Pude oler su aroma
exquisito... Poison, tal vez; o Michelle's. No sabra precisarlo. Cuando
alej su rostro perfecto del mo, hizo algo inesperado, meti su mano
derecha dentro del vestido y con delicadeza dej al desnudo su seno
izquierdo: redondo, prominente, macizo.

-Si aguantas tendrs a esta mujerzota toda para ti, Irving. Qu te parece?

Un alerta se encendi en mi mente. Gir la cara para responderle al cubano:

-Si aguanto qu?

Claire fue quien me contest:

-El viaje, cario.

Las dudas me asaltaron de inmediato.

-Qu quieres decir?

Alex Carrillo ataj a la modelo:

-Yo se lo dir.

-Decir qu? Qu est pasando?

Se produjo un silencio de un segundo, durante el cual el cubano me mir
intensamente a travs del espejo retrovisor. Cuando respondi habamos
abordado la avenida Collins alejndonos del distrito Art Deco.

-Claire es ninfmana. Lo que ms le gusta en el mundo es clavarse una
verga. Y es una amante como pocas. Hace el amor con el hombre que le guste,
que le llame la atencin poderosamente, sin importar quin sea; por
supuesto, tomando todas las precauciones debidas, en todo sentido,
naturalmente. Pero existe un tipo especial de hombre que Claire detesta y
que slo se conoce al tratarlo a fondo: el cobarde...

Carrillo hizo una pausa mientras adelantaba otro vehculo. O mientras
dejaba que sus palabras penetraran en mi mente.

-Eso le plantea un problema: cmo saber, de buenas a primeras, si un
hombre que le ha gustado es o no es un cobarde?

-De qu se trata esta vaina?

-Calla, Irving. No me interrumpas ahora... Es una pequea mana de Claire
eso de acostarse con hombres valientes. A mi hermosa modelo la enloquecen
los tipos arrojados. Total, la gente con dinero puede darse los gustos que
quiera, antojarse de lo que les d la gana...

-Siempre he adorado a los superhroes. Spiderman es mi favorito. Ya sabes,
es como una proyeccin. Una fijacin, whatever...

Por un momento no supe de qu me estaban hablando. Necesitaba procesar lo
que escuchaba.

-Claire vive cerca, en esta misma avenida. Si no eres un cobarde iremos a
su apartamento y all podrs hacer con ella lo que desees.

-Qu quieren de m?

Claire me pas el ndice por la nariz.

-Quiero montarte, amorcito. Eso es todo. Pero slo si te lo mereces. Eres
mi Spiderman o eres una gallina?

Estaba desconcertado, pero como no haba perdido mi compostura logr
disimularlo.

-Pero por qu tengo yo que demostrar algo? Qu les hace pensar que estoy
de acuerdo en sus juegos? Nunca he tenido que demostrar nada a nadie, menos
para hacer el amor con una mujer por muy hermosa, rica o superestrella que
sea...

El cubano me replic en el acto:

-Sencillamente, no puedes negarte. Se trata de Claire Santiago. Jams
volvers a tener una mujer as en tus brazos. Y si la tienes una vez,
quizs la tengas dos o tres o cuatro veces ms... Las que sean!

Por su parte, la rubia no me daba tregua. Ante mis dudas, me agarr la mano
y se la pas por el seno izquierdo. Lo sent caliente.

-Qu es lo que tengo que hacer? Qu es lo que tengo que aguantar?

Carrillo me lo dijo:

-El viaje, slo eso.

-El viaje, el viaje! Pero qu coo quieres decir!

-Que en este viaje demostrars si eres valiente.

Call, inexplicablemente. El barbudo sigui hablando.

-Resulta que no vamos solos en el auto, Irving. Viajamos con un pasajero
muy particular.

A Claire le brill la mirada. Me seal algo que haba pasado desapercibido
para mis ojos.

-Ves esa caja?

La vi. Estaba a mi lado en el asiento, levemente tapada por unos folletos
publicitarios. Era una caja comn, del tamao de una caja de zapatos, y de
plstico, segn me pareci. Tena una etiqueta grande con letras pequeas a
un costado. Haba arena regada alrededor de la caja, mancillando el tapiz
de cuero amarillo del asiento.

-Qu pasa con la caja?

-Est abierta...

No lo not. Sent un cosquilleo en la nuca.

-Y qu hay con eso?

El cubano me contest:

-Hasta hace pocos minutos, en esa caja haba un enorme escorpin negro
importado de Mxico. Un monstruo horrible.

-Un artrpodo.

La carne se me eriz. Me pegu a la puerta.

-Haba..?

Claire engros su voz:

-Anda suelto por el auto.

Tras sus palabras no pude evitar escudriar el suelo oscuro en todas
direcciones. Comenc a sudar como no lo haba hecho desde que comenzara
aquel invierno tan helado.

-Pero... pero...

Carrillo aceler el Lexus.

-Ese tipo de alacrn es muy venenoso. Y su picada, excesivamente dolorosa.
Un adulto normal, de unas ochenta libras, picado por este animal puede
sufrir fiebre y convulsiones, o simplemente morirse.

Poco a poco empezaba a comprender el juego macabro en el que haba cado.
Claire me interrog, sbitamente:

-Le temes a los escorpiones?

Todo lo que quera en aquel instante era subir los pies al asiento y
sacudrmelos hasta asegurarme que ninguna criatura ponzoosa me rozara
siquiera.

-Es un animal muy singular. Quizs el animal ms antiguo de todo el mundo.
Sabas que existen desde hace ms de 400 millones de aos? Muchsimo antes
de que el primer dinosaurio se moviera sobre la Tierra.

-Ustedes estn enfermos...

-Nada de eso, Irving. Nada de eso. Qudate quieto, es lo nico que tienes
que hacer. Escucha lo que te dice Claire y clmate.

-Claro, amor. Escucha: desde pequea me atraen los escorpiones, desde que
me pic uno. He ledo mucho sobre ellos porque de alguna manera los admiro.
Son los sobrevivientes perfectos, resisten todo, son muy autosuficientes...
Han existido desde mucho antes que el hombre y seguramente existirn mucho
despus que l.

Opt por serenarme, tratando de escuchar la charla de la rubia, pese a que
me resultaba rida. Su hermosura brillante haba sido desplazada por mi
mente a un segundo nivel de importancia.

-...Existen detalles impresionantes acerca de ellos. Por ejemplo, la danza
que realizan el macho y la hembra antes de hacer el amor, conocida
vulgarmente como la danza de la muerte, ya que al final del emparejamiento
la hembra suele devorar a su amante... O el hecho de que al cercarlo con
fuego, el escorpin se entierra su propio aguijn, prefiriendo morir por su
veneno antes que quemado...

La pseudoerudicin de Claire me importaba un rbano. Adems, en algn
lejano rincn de mi memoria record que era mentira aquello de que los
escorpiones se suicidan.

-No pueden hablar en serio... No pueden tener un escorpin suelto aqu...

Qu persona normal podra estar tranquila con una compaa tan macabra?
Tena que ser mentira. Una mentira para probarme. Con todo y eso me mir
los pies, sin distinguir nada, ya que dentro del Lexus todo era oscuro.
Estuve a un pelo de pedir que encendieran la luz interior, sin embargo,
logr dominarme. Lo nico que consider sensato hacer fue mantener los pies
tiesos, como si me los hubiesen encementado.

-Las hembras de los escorpiones llevan a sus cras encima todo el tiempo.
Hasta que los pequeos se pueden valer por s mismos. Slo que a veces,
cuando la subsistencia es muy dura, la madre devora sus hijos recin
paridos. Total, ella siempre podr tener nuevas criaturas... Eso me
recuerda, de paso, que son los nicos arcnidos que no nacen mediante
huevos, sino que salen directamente del abdomen de sus madres, al estilo de
los mamferos. Qu curioso, no? Otra cosa que se sabe es que el aguijn...

Interrump a Claire:

-Estn probndome? Es eso? Una jodida prueba!

La rubia call, con gesto contrariado, pues quera seguir hablando de su
tema favorito. Dej que Carrillo contestara:

-Claro que estamos probndote. Te lo dije al principio. Slo se lo meters
a Claire si demuestras que tienes valor... Y te digo algo, no te est
resultando tan difcil. Es posible que lleguemos al apartamento y ni veas
al condenado animal... Claro, tambin existe la posibilidad de que te
pique, cuando menos lo esperes. En todo caso, queremos observar tu
reaccin, tu aguante...

-En realidad estos artrpodos no son agresivos, como cree la gente. Matan
para comer, como todo animal, y slo atacan al ser humano si se les
molesta.

Ya Claire me sonaba fastidiosa. Sigui su parloteo:

-No sientes tu adrenalina fluir al saber que ests en peligro? Que slo
tu serenidad puede salvarte? Es el tipo de experiencia que separa al
valiente del cobarde. Al adulto del nio, al amo del esclavo. Revela tu
capacidad de resistencia. El mundo ser al final de quien ms resista.

La rubia se baj el vestido hasta la cintura dejando libres las exquisitas
prominencias rosadas de su pecho. Mi sangre comenz a agitarse. Aquella
mujer tena las tetas sencillamente maravillosas. Pero tambin estaba el
alacrn. Pensaba que si me mantena petrificado el animal no me picara.
Por dnde andara, movindose repulsivamente? O estara inmvil,
aguardando?

-El alacrn tambin puede picarte a ti.

Claire me sac la lengua burlonamente.

-Claro. Aunque debe haberse refugiado bajo los asientos, buscando su amada
oscuridad. Desde all puede ir o venir, adelante o atrs, a tu puesto o al
nuestro. Eso es parte del compromiso contigo.

Alex Carrillo complet sus palabras, mientras que ella volva a proteger
sus senos formidables bajo la seda roja:

-Lo que Claire quiere decir es que no slo te arriesgas t. Tambin lo
hacemos nosotros. No se puede exigir a nadie valenta si se es un cobarde.

-Incluso es probable que se fije ms en nosotros que en ti. Como ellos no
ven, bueno, no en el sentido humano exactamente sino que detectan el calor
de los cuerpos con una especie de visin trmica, seguramente como nosotros
somos dos irradiamos ms calor que t solito, amorcito. Somos ms notorios
para l.

-Pero esto es una locura... Por qu?

-Oh, no hacemos esto siempre, cario. No vamos por la vida con un escorpin
dentro del auto. Existen muchas maneras de probar el valor de la gente.
Recuerda que es mi mana, o llmalo perversin, locura, lo que se te
antoje. Mi dinero me lo permite y a mi vagina le da la gana. Yo slo hago
el amor con hombres de verdad; a todos les exijo que me demuestren su
valor. Contigo se atraves el asunto del escorpin. En verdad es un regalo
de navidad para mi padre, quien es especialista en arcnidos. Un regalo que
me est sirviendo de instrumento para medir tu coraje.

-Bonito regalo! Qu tienen de malo los alacranes disecados?

Claire sonri ante mi irona, movindose pausadamente en su asiento e
inclinndose hacia m cuidadosamente. Sus tetas volvieron a clavarme el
anzuelo.

-Hoy en da todo es tan aburrido! Estoy hastiada de las fiestas, los
bares, las discos, los artistas... Quiero hacer otras cosas, vivir nuevas
experiencias! No soy la modelo-hermosa-rica-tonta que son las dems.
Quiero cosas diferentes, mejores, nicas! Quiero que me hagas el amor
esta noche de navidad, cariito!

Alcanz mis labios con un beso ardiente. Por segundos, el escorpin
desapareci totalmente del horizonte de mis pensamientos. Claire separ sus
labios de los mos y bes mis ojos. Yo reciba sus caricias deliciosas
cuidndome de permanecer muy quieto. El cubano habl, por encima de
nuestros latidos:

-Para olvidar un poco a nuestro maldito pasajero, te voy a decir qu papel
represento en la vida de Claire, Irving. Soy su gigol... su chulo...

La rubia se acomod en su asiento y encar al cubano:

-Es una manera muy barata de hablar, Alex.

Desplaz sus ojos marinos hacia m.

-No le hagas mucho caso. Le pago generosamente bien por ser mi acompaante.
Apartando uno que otro desliz de su lengua, Alex es todo un caballero.

Carrillo no se qued callado:

-La nuestra es una relacin netamente comercial. No fornicamos, ni tenemos
intimidad de ningn tipo, slo es negocio.

-Ahora no hacemos el amor, pero antes lo hicimos muchas veces...

-Claro, claro. Hasta el da que te aburriste de acostarte siempre con la
misma persona y decidiste ser la puta que eres.

-No hables como si te importase, necio.

Alex Carrillo la ignor. Habl de s mismo:

-Soy libre ahora y lo disfruto. Puedo tener la mujer que quiera. Sabes
algo, Irving? Me he tirado a las mujeres ms bellas de Los ngeles y Miami.
Nombres que te caeras de culo si te los dijera.

Claire fue cnica:

-Ah! El poder del dinero.

En cierta forma, las revelaciones de la pareja haban aliviado mi tensin.
Aun as, mis piernas se mantenan tan tiesas como las columnas del
Partenn. No haba vuelto a moverlas desde que me enter de nuestra
repugnante compaa. Muy profundamente, un leve sentimiento de seguridad
acobij mi nimo. An poda soportar aquel juego enfermizo de la rubia
encantadora, el cubano inexpresivo y el pasajero maldito. Claire not mi
nuevo aliento, con la acostumbrada perspicacia de las mujeres.

-Ests tranquilo, no?

-Quizs.

El Lexus se detuvo en un semforo. Mir a travs del papel ahumado de las
ventanillas al hotel Fontaine Blue. Resplandeca aquella fra noche de
navidad, con todas las palmeras de la entrada adornadas con luces
multicolores.

-Oh, oh, Alex. Conduce con cuidado...

Claire haba mirado a los pies del cubano.

-Nuestro amiguito ha salido a reconocer el terreno y est cerca de tu pie
derecho. Trata de acelerar suavemente. No lo vayas a disgustar, querido.

Automticamente, a todos se nos encabritaron los nervios. El aire dentro
del Lexus se engros. Claire haba subido los pies al asiento, lentamente,
muy lentamente. Ella poda detallar al monstruo debido al reflejo de luz
procedente del tablero.

-Qudate muy quietecito, querido. Ni respires ahora...

Mir por el espejo retrovisor los ojos de Alex Carrillo. Los tena pegados
a la carretera. Me transmiti toda su tensin sin mirarme. La rubia sigui
hablando:

-Ah puede estar sin moverse por horas.

Carrillo la interrog, soplando las palabras, casi sin respirar.

-Lo tengo muy cerca del pie?

-No tanto, pero recuerda que son rpidos. La mitad del cuerpo la tiene bajo
el asiento, es decir, no le veo el aguijn desde aqu.

-Supongo que es un alivio.

Alex Carrillo estaba aterrado, pero lo disimulaba con entereza. Me imagin
al repelente animal, su segmentado cuerpo peludo sostenido por patas largas
y ponzoozas, rematado por el aguijn asesino, sediento de vida. Los
alacranes eran odiados por todos. Para m, representaban una aberracin de
la naturaleza, un fsil espantoso que se negaba a desaparecer.

-Cunto falta para que lleguemos?

-Sigue cerca de m?

Carrillo ya no era el hombre despreocupado que pretenda ser. Su voz sonaba
lenta, amarrada. Sobre su frente brotaron gotitas de sudor. Dentro del
carro, la angustia sigui tomando terreno.

-Ahora se est moviendo despacio, est girando. S!

Claire son nerviosa.

-...Parece como... Mierda, viene hacia ac!

Los ojos azules se abrieron desmesuradamente. Claire ancl la mirada en el
piso. Creo que ninguno de los tres merecamos aquella sdica tortura.

-S? No, no, no! Se va! Eso es! Regresa bajo el asiento... Anda, anda,
hazlo, bonito...

El suspiro de la rubia fue intenso. Aun asustada, era deslumbrante.

-Volvi a ocultarse. Es muy tmido.

Sin aparente inquietud, Claire escrut sus alrededores. Su mirada de ocano
penetr cada rincn. Gir su rostro hacia m.

-Ya no est. Posiblemente fue a hacerte una visita, cario.

Juro que entonces sent un leve roce en mi pie izquierdo. Me asalt el
miedo. Posiblemente, las asquerosas pinzas del escorpin tanteaban la
superficie de mis Nike de cuero. El temor escalaba gradualmente mi nimo.
Tragu grueso. Tena que serenarme. Quizs slo eran mis nervios. Mi
mandbula tembl.

-Te han comido la lengua los alacranes? Ja, ja, ja...

El comentario de la modelo me pareci odioso. Alex Carrillo tuvo el
atrevimiento de sonrer. Yo slo dije siete palabras:

-Creo que est sobre mi pie izquierdo...

Cerr los ojos para repetirme firmemente que si me mantena inmvil el
escorpin no me picara. Pero, qu pasara si me suba por la pierna?
Aquella espantosa posibilidad, seguramente destrozara mi resistencia, me
hara saltar del terror. Abr mis ojos para toparme con los ojos azules;
estaban enfocados en mi rostro.

-Ests bien?

-Creo que s...

Mi espalda estaba empapada, mis msculos rgidos.

-Nadie ha dicho que los valientes no sienten miedo.

Carrillo haba recobrado su tono, una vez librado del alacrn.

-Todos los humanos sentimos miedo, por naturaleza. Pero el valiente sabe
identificar su miedo y contenerlo, doblegarlo, o al menos lo hace
llevadero. Te has portado valerosamente esta noche, Irving... Estamos a
punto de llegar.

El Lexus abandon la avenida Collins para entrar a Diamond Tower. Claire se
inclin una vez ms sobre m y me dio otro beso, esta vez muy tmido, como
si ahorrara su ardor para lo que estaba por venir. Sus labios carnosos
fueron un blsamo para mi rigidez; sin embargo, relajarme significaba un
riesgo. No quera realizar un involuntario movimiento fatal. Me separ
sutilmente de su boca.

-Lo mejor ser quedarnos tranquilos, Claire.

-Claro...

-Recuerda que tu amiguito de las patas largas anda rondndonos los pies.

Mis palabras la hicieron sonrer, as como al cubano. Seguidamente, ella me
toc dulcemente la mejilla, con sus dedos largos, de uas arregladas.

-Nos vamos a divertir.

-Ojal.

En ese momento super mis temores. Asum que el escorpin no me picara,
tampoco que osara subir por mi pierna. Saldra ileso de aquella morbosa
aventura para aterrizar directo en la cama de la rubia ms hermosa de Miami
Beach. Ojal.

-Quizs con el tiempo hasta te lleguen a gustar los escorpiones. Gracias a
un distinguido miembro de su familia vas a pasar la navidad ms divina de
tu vida.

Asent.

-Ests a punto de coronarte, Irving. Felicitaciones... A no ser que la
bestia ataque en los prximos segundos se puede decir que has llegado a
puerto sano y salvo.

Alex me pareci muy sincero. Atravesamos la entrada principal de la lujosa
torre. Un gigantesco pino navideo era bamboleado por la brisa.

Mir al piso nuevamente, sin distinguir nada. El escorpin pareca haber
preferido la oscuridad. Dondequiera que estuviese agazapado, su diablico
aguijn no hara dao.

-Llegamos.

Nos detuvimos frente a los ascensores del estacionamiento. Alex Carrillo
liber los pestillos de las puertas desde su tablero electrnico. Claire se
pas la lengua por el labio superior y me gui un ojo.

El cubano fue el primero en abandonar el carro, luego la rubia. Yo aguant
el aire en mis pulmones y abr serenamente la puerta. Pens que cuando me
apeara tendra que hacerlo de un solo golpe, sin apuro ni brusquedad, para
no evidenciar que mi nerviosismo a la postre haba alcanzado un pico, y
justamente cuando me libraba del monstruo. Tem que en el momento final me
arponeara traicioneramente. Sal del Lexus tranquilo, la noche me pareci
ms clida.

Una vez afuera respir aliviado. Tena las piernas acalambradas, pero haba
superado la prueba. El fro retorn a mi cuerpo, excitando mi piel; lo
absorb con pasin, contento de estar vivo. Claire camin hacia m. Nos
abrazamos, nos besamos, frot su cuerpo. Su perfume me inund, la seda roja
quera deshacerse en mis manos. Alex Carrillo nos dirigi una mirada breve
y se alej de nosotros.

-Por la maana recojo la mascota.

-No olvides envolver la caja en regalo, querido.

Nos dirijimos al elevador.

-Eres la mujer ms maravillosa que he conocido en mi vida.

Ella hizo un simptico gesto.

-Y todava no has visto nada!

Me tom del brazo. Caminamos. Yo la sujet por la cintura, al tiempo que le
lama el lbulo de la oreja. Despus de todo, Santa Claus s me haba
trado algo aquella navidad.



Claire rod por la alfombra como una gata estirndose. La admir
golosamente, embelesado por su desnudez. Enseguida, trep sobre su espalda
y se la recorr con la lengua. Suspir. Tras un momento, se volte debajo
de m, quedando sus tetas de diosa frente a mi cara.

-Sabes algo, Irving?

-Qu?

Hizo una pausa.

-No haba ningn escorpin en el auto. Era mentira todo ese rollo.
Imagnate, detesto a esos bichos horripilantes!

Los ojos azules hurgaron en los mos. Luego de un segundo, le ment:

-Lo s.

Ella no dijo ms, no transmiti ms. Yo me dediqu a chuparle los pezones.

** Frank Bonilla, escritor venezolano cuyos trabajos permanecen inditos.
   fbonilla@televisiongroup.com.



=== Tres poemas      Marta Royo ===========================================

*** Tarde innombrada

Ser que esta tarde se llama
Emma o Desideria o Elisa?
Ah! Quiero llamar a esta tarde
que me desviste y me lleva
hasta un pozo sin golondrinas.
Estoy yndome en un galpn andante
en el que los nombres se desmenuzan
antes de hacerme seales de despedida.
Tengo un espejo ntimo
porque la soledad me derrama susurros
yndose a deambular a oscuras.
Ella me pide que guarde su muerte
que la preceda en la tarde innombrada
tan liviana desde aqu sobre la yerba
como un inconsciente suave.

Quisiera or repicar campanas
para escucharlas bandome en el lquido
inescrutable del pozo.

Cmo ponerle entonces nombre a esta tarde
que lo aborda todo?
Si hubiera remolinos de hojas repasando Evangelios
podra llamarse Fermina.
Desde el galpn hundido avistara los sueos.



*** Con Penlope

Algunas veces estoy con Penlope
que ahora tiene los ojos con colinas azules.
Me gusta estar con alguien que haya esperado tanto
hasta que la lengua se le escondiera
como un valle seco.
Tiene las manos hinchadas
y los pies arqueados entre espumas.
El corazn se le hizo una madeja
del nico color de la angustia.

Hay das en que nos sentamos
al lado de una mujer como sta
que se qued en el mundo sola con su nombre
y con una cabellera larga
de hilos cortados y unidos
que se extienden por el aire.

A las mujeres
se nos van herrumbrando los cabellos
como a las embarcaciones
aunque no nos vayamos al mar.
Slo nos quedan las mejillas agridulces
la cercana de las palabras con nuestros labios
y el roce del viento ms antiguo
atravesndonos los ojos.



*** Para irme

Aydame a escapar.
Se llenaron mis sitios como de muerte
y quiero hallar una puerta hacia la isla ajena
que anoche so.
Me persigue mi propia sombra
que no quiere repetirse en este pueblo.
Me estoy volviendo misteriosa
y mi sangre se empoza
en la punta de mis dedos.

Por eso debo irme
a caminar
a conversarle a los hombres
con aromas de manzanas en la boca.

** Marta Royo, escritora costarricense (San Jos, 1942). Graduada en
   filologa espaola y estudios clsicos. Es profesora de espaol y ha
   publicado un libro de poemas, Recobrando la voz. Form parte de las
   poetas incluidas en la antologa Opera Prima en 1997.
   arquimex@sol.racsa.co.cr.



=== Cuatro relatos      Luis Corominas ====================================

*** El comeperas

Mi abuelo materno administraba grandes extensiones de frutales, y como yo
soy hijo de padre desconocido, pas mis primeros once aos alejado de mi
madre, comiendo peras.

Todava hoy no estoy muy seguro de cmo me inici, pero sospecho que fue
por necesidades erticas sin colmar: mi madre estaba lejos y yo no
encontraba mejor cosa para chupar que las peras de mi abuelo.

La compulsin por las peras es un vicio desagradable. Despus de cincuenta
y cuatro al da, lo cual no era raro en m, fue calificado de gula por el
padre Almendra, el cura del pueblo ms cercano al que iba yo al colegio:
cuatro kilomtros de camino cargado de peras. Lo recuerdo y, todava, me
entra un malestar que no domino. Y no es para menos porque lo pasaba muy
mal. A la maestra no le gustaba que las comiera en clase, as que durante
los cortos recreos apenas tiempo me daba de saciar mis necesidades
convulsivas.

Y era pesado cargar con tantas peras cuatro kilmetros al da; ms el
tiempo de recogerlas y el de preparar en verano las que confitadas me
comera en invierno.

Seguramente por mi exceso de angustia y de trabajo, decid un da luchar
contra mi pecado. Fui a ver al padre Almendra y me confes.

El padre no solamente me ayud a quitarme lo de las peras sino que me
convirti en su seguidor. Hoy soy su dicono ayudante, y nos pasamos las
tardes comiendo almendras y remendando los bolsillos que se desgarran por
tanto peso.


		
*** El cruzacalles

Tena yo muchas dudas respecto a mi futuro: haba cursado dos aos de 
arquitectura, uno de medicina e ingresado a Bellas Artes. Entonces lo 
conoc: un tipo extraordinario.

En el ngel de la Independencia terminaba una manifestacin y comenzaban a 
circular los coches en uno y en otro sentido. El cruzacalles iniciaba su 
trabajo. Los manifestantes se transformaron en espectadores.

En las cuatro esquinas y alrededor del monumento, se apostaba dos contra
uno a que el cruzacalles mejorara el tiempo anterior. Nunca antes haba
presenciado un espectculo tan singular y lleno de emocin. Haba ido
muchas veces a los toros y varias al boxeo, pero lo del cruzacalles no
tena nada que ver: ni en emotividad ni en accin.

-Treinta y cuatro segundos, treinta y uno, treinta..! Pago cuatrocientos,
van dos mil, veinte por diez! -apost, perd, volv a apostar. Aquello era
la locura; una ducha hirviente de nervios, de escalofros, de desgarres.
Los gritos de la muchedumbre acompaaban el ritmo sincopado del cruce
salvaje del hroe: veintisiete segundos! El record del ngel..! Y me
haba tocado verlo!

Han pasado ms de veinticinco aos y no soy el mismo: me siento ahora
seguro en lo que hago y s a lo que aspiro. Somos quinientos diecisiete
cruzacalles con credencial y setecientos veintitrs estn a punto de
conseguirla. Funcionan cuatro escuelas en el Distrito Federal y siete ms
en el resto del pas. El subsidio que recibimos del gobierno es ms que
suficiente, y pronto abriremos nuevos centros para cruzacalles nocturnos.

Administro actualmente tres escuelas. Vivo en una casa cmoda, en una 
colonia limpia y vigilada. Mi seguro de vida cubre holgadamente las 
necesidades que puedan llegar a tener mi mujer y mis tres hijas: una
estudia arquitectura, otra medicina y la menor acaba de ingresar a Bellas
Artes.

   1993



*** Damin

Damin estudia aeronutica; sus maanas transcurren entre libros. Vive en 
una pensin cara, cmoda y amplia; su habitacin mira hacia el oriente. 
Todos los das se ducha, excepto los sbados en que toma un bao de tina.

Por las maanas, al olor del desayuno, algunas moscas se desmodorran en su 
cuarto. Ms tarde, los dpteros buscan el camino del sol que entra por la 
gran ventana; se agotan contra el vidrio transparente y es cuando Damin
los atrapa.

Damin tiene una muy pequea jaula hecha con dos rodajas de corcho y un
buen nmero de alfileres. Con cuidado, levanta una o dos pas y encierra a
los insectos; de la misma forma, les da trocitos de carne.

Los sbados, Damin se desnuda y entra al bao con su diminuta crcel. Se 
introduce despacio en el agua caliente, controla el nivel del lquido de 
manera que slo el balano de su miembro erecto sobresalga. Toma, entonces, 
la que le parece ms nerviosa; con sumo cuidado le arranca las alas y la 
deposita, suavemente, libre, sobre la tersa superficie de la rosada punta
de su extremidad viril.

Cuando la tina se vaca, la mancha de jade, englobada en un cogulo de
semen perlado, da seis y media vueltas en el torbellino que la arrastra por
el desage ruidoso. Damin coloca su pequea prisin entre los libros, se
viste, fuma un cigarrillo y sale a caminar.

   1996



*** Taller de literatura

Llevaba tres meses en Madrid y estaba desesperado, necesitaba un taller de 
literatura. En Mxico haba asistido a uno durante tres aos y me
acostumbr. Cada jueves disfrutaba al or cuentos, novelas, guiones y
dramas que lean los compaeros, o al leer mis propias obras. A toda costa 
deba encontrar un taller literario en Madrid; un da lo encontr.

Me lo recomend una venezolana que vende carne argentina. Era en un
edificio antiguo del viejo Madrid, una especie de centro esotrico en un
departamento de suelos de madera crujientes y sin calefaccin, nos
helbamos all. La maestra: una argentina joven con unos ojazos azules
impresionantes, pero con peluca. Los alumnos: un joven con cara de
manicomio, un chico normal, tres mujeres de sas que son viejas desde que
nacieron, mi amiga la venezolana y yo. En la primera clase, una de las
mujeres empez a decir, Que no puedo escribir, que no puedo, no s por qu
no puedo, pero no puedo, no me pidas que escriba porque no puedo. Yo
pensaba en mis adentros, Qu chingaos haces aqu, y la profesora le deca,
acogindose al psicoanalista que todos los argentinos llevan dentro, Que s
puedes escribir, intntalo, vers como s puedes, y yo pensaba, Por qu no
la mandar a su casa. 

Cuando, por fin, logramos ver algo de textos, al leer los mos, la maestra 
se concret a corregir errores gramaticales y de sintaxis. Nunca coment si 
eran buenos, malos, simples o complicados, no s si porque no le gustaban, 
porque le gustaban y no quera humillar a los dems o porque no tena ni la 
menor idea de literatura y era simplemente otra de tantas psicoanalistas, 
que es lo que pareca ser. Luego supe que tena cncer, que la peluca era 
consecuencia de la quimioterapia y que las otras tres mujeres eran 
enfermeras del hospital. Seguro que la argentina, con mucha labia, les 
deca, Pero qu bien inyectas, has probado alguna vez a escribir, y la
otra, Ah, pues no, y la argentina, Pues yo tengo un taller literario y
seguro que t eres una gran escritora, por qu no vienes, y la otra, Pero
yo nunca he escrito nada, y la argentina, Mira, escribe algo, yo lo leo y
te digo si puedes o no. En la siguiente sesin de quimioterapia, la
enfermera le dijo a la argentina, No puedo escribir, es que no puedo, no me
sale nada, no, que no, y la argentina le dijo, T vente a mi taller, pagas
la inscripcin y vers cmo escribes, porque yo creo que t eres una gran
escritora. 

Y as, los pobres aprendices de escritores "bona fide" tuvimos que aguantar 
toda una tarde a una enfermera vieja diciendo que no poda escribir. Un 
tiempo despus, la maestra muri de su cncer de hgado del que no pudo 
curarse ni enseando a escribir a las enfermeras del hospital. 

Mi amiga venezolana estaba desolada, como lo estaba yo tambin, as que 
cuando ella no tena que vender carne, nos reunamos en un caf para que 
escuchara mis escritos. Ella estaba tratando de convencer a otro de sus 
amigos argentinos para que organizara un taller, se trataba de un 
intelectual retirado, pero que aun as necesitaba de algn dinero para
subsistir. Yo, con tal de poder asistir a un taller, y a pesar de la 
experiencia anterior que debera haberme abierto los ojos, me enrol en el 
nuevo taller, pagu la inscripcin que me pareci alta y me encamin el da 
sealado a la direccin que nos dio el retirado. No encontr a nadie, ni 
siquiera la direccin. Despus de un buen rato de incredulidad y de llamar
a varios de los telfonos en los que sola encontrar a mi amiga, pude
escuchar a una voz desconocida que se lament conmigo de que la carne no le
haba llegado de Argentina, Tampoco el intelectual ha llegado, dije yo. Al
poco rato de estar hablando, atamos algunos de los cabos que nos faltaban.
La venezolana no venda carne de la Argentina, que es lo que yo tambin me
haba figurado, sino que tramitaba con la carne, as le llaman al dinero,
de cualquier extranjero infeliz que como yo andaba buscando un taller de
literatura o que como el otro quera comer carne argentina en Espaa. Hasta 
pens que mi amiga ni venezolana deba ser, todo sonaba tan argentino.

Cuando regres a Mxico y a mi taller de literatura haban pasado muchas 
cosas, pero sa es otra historia.

** Luis Corominas, actor y escritor mexicano. Graduado de ingeniero
   qumico. Public el drama Somos diferentes (Mixcatl, 1998).
   lucorespera@hotmail.com.



=== Poemas      Lorenzo Facorro ===========================================

      (Nota del editor: Lorenzo Facorro ha publicado los libros El nudo y
      La ventana, de los cuales hemos extrado los poemas que siguen. Los
      dos primeros textos pertenecen al primero de los libros mencionados;
      el resto, al segundo).

*** No es fcil

Duro trabajo
el de olvidar,
el enterrar escombros y semillas bajo el hielo,
para lograr que mueras,
otra vez.

No es fcil
evitar los senderos de tu nombre,
intentar el amor en el exilio,
caminar
sin retornar
a tus palabras.

Vuelves
y no vuelves
en tu andar transparente,
con tu pelo derramado en los rincones de mi sueo,
vuelves y no vuelves
permanente y necesaria,
vuelves a morir
sobre mi espalda.

Absurdo
construir
con pequeas astillas de sonido,
con destellos macizos de memoria,
la imagen que no existe.

Duro trabajo
el de olvidar.

No es nada fcil
arrastrar tu cuerpo por la arena
y sepultarlo detrs de las preguntas.

Duro trabajo 
el de aceptar
que ayer llovi,
y ahora
est naciendo un pez.



*** Aproximacin

Acercarse
con cuidado
desde la fragilidad del sueo,
avanzar
en puntitas de pie
por las bifurcaciones de tu alma,
esperar con paciencia
alrededor de tu piel
que tus ojos despierten,
rozar apenas tu mirada,
evitar el ms mnimo crujido,
el sobresalto, el retroceso,
traducir el silencio,
preguntar sin preguntar,
deslizar suavemente la caricia
hacia el fondo oscuro de la herida,
amanecer a tu lado
despierto y sin despertar,
acercarse con cuidado
antes de que algo se quiebre,
antes de que se esfumen
los rasgos indecisos de tu rostro,
antes de que el aroma de tu cuerpo
se evapore hacia el recuerdo,
antes de que el sueo
vuelva a ser un sueo.



*** Los lmites del amor

El origen del amor
es anterior a la memoria y al olvido,
anterior
a la oscuridad de la materia,
al estallido del principio,
a la respiracin de algn ser vivo...

Los lmites del amor
se expanden
hacia el contorno ms lejano del instante,
traspasan
la frontera visible de los cuerpos,
traspasan
el territorio secreto de la muerte,
se acercan
hacia la imposibilidad ms consistente...

Los lmites del amor
se instalan
junto a la felicidad ms dolorosa,
se mezclan
con la paradoja ms incomprensible,
te envuelven
en la confusin ms luminosa,
te arrastran
hacia el herosmo ms inesperado...

Ahora escribo
que el amor no tiene lmites.

Los lmites estn
en la periferia de las palabras,
en la precariedad de las ideas,
en las paredes del sonido
de alguna ingenua voz
que intenta definirlo.



*** Suposiciones

Ahora puedo imaginar
sin la frontera de mi cuerpo,
sin la necesidad de acercarme,
porque ya no estoy aqu, conmigo.

Tal vez me haya movido
con mis pies descalzos sobre el csped,
con mi cabeza debajo del agua,
en mi cuerpo ingenuo y cambiante
entre la luz y la arena.
Debo haberme nutrido
de innumerables maanas repletas de sol.
Debo haber sentido
la repeticin crepuscular de la caricia
sobre el territorio vacilante de mi piel,
temporaria, limitada.

Tal vez no haya regreso ni futuro.
Cmo poder recordar
si al desplazarme estoy inmvil?

Debo haberme olvidado
de dar gracias
por la risa y por la lluvia.

No habr tenido tiempo
de decir algo
sin la menor importancia.

Tal vez haya escrito estas palabras,
aquel da que pens: "quiero ser feliz,
inmensamente, y para siempre".



*** No s qu decirte

Podra decirte
que tu cuerpo inaugura con mi boca
el sabor terrenal de los jardines.
Podra decirte que penetro
en tu clida pupila encandilado
y comienzo a descifrar lo incomprensible.

Podra decirte que el contacto
con la sombra de tus manos me ilumina.
Que cuando me voy, me quedo
adherido a tu mirada
permanente y repentina.

Podra decirte
que te expandes y desbordas
la extensin en donde pienso.
Que el instante se transforma en una piedra.
Quin so la detencin del tiempo?

Podra decirte que tus ojos,
que tus labios, que tu pelo.

Podra decirte y te dir
simplemente que te quiero.



*** Trabaja en silencio

Algo se est moviendo
all donde t no llegas.

Crees
poder abarcarlo todo
con tu mente,
con tu piel o con tus ojos.

Piensas
que no sucede nada
porque ahora no percibes
el resplandor, el intento,
la burbuja, el desenlace...

Haces tanto ruido
cuando terminas algo.

Las hojas
trabajan en silencio
para darte el oxgeno
que t nunca has visto.

** Lorenzo Facorro, escritor argentino (Entre Ros, 1947). Es mdico de
   profesin, especialista en medicina nuclear, y se ha desempeado hasta
   ahora en actividades asistenciales, docentes y de investigacin
   relacionadas con la medicina. Su poemario El nudo (http://elnudo.w3.to)
   fue seleccionado como finalista en el IV Concurso Nacional de Poesa
   Ramn Plaza, de la Sociedad de los Poetas Vivos (1997), y editado en la
   Coleccin de Poesa Elefante en el Bazar (1998), del mismo grupo.
   Tambin public el poemario La ventana en la coleccin El Libro
   Argentino (Vinciguerra, 1998). Edita en Internet la revista Otra Ventana
   (http://otraventana.w3.to). lfacorro@intramed.net.ar.



=== El padre (monlogo)      Patricia Surez ==============================

Escena:

La mujer llamada Carmen, vestida con un solero muy humilde, est sentada
con las piernas muy juntas frente al hombre que es su padre, en el patio de
una prisin.

CARMEN

Mire, pap, yo no s si tendra que haber venido. La madre me dijo que esto
era lo peor que yo poda hacer, porque as le traa pena y le haca hacer
ilusiones falsas. Pero yo no le he credo demasiado, porque la mam es muy
zorra para las cosas suyas, y quiere gobernar las cosas mas como si yo
todava fuera una inocente.

(La mujer se estruja las manos)

Pap, yo vine a decirle de la tierra y de la casa, y de cmo lo estoy
esperando yo, pap, me entiende?, que hasta he comprado un lechn para
hacer una fiesta cuando usted vuelva. Yo soy su hija, pap, y tena derecho
a venir y hablarle de la casa y de la tierra, y de las cosas que me pasan,
pap, que yo no puedo vivir como si fuera de palo, y como si usted no
existiera.

(La mujer inspira, saca un pauelo de su pequeo bolso, y lo mantiene
apretado contra el puo. Todo el relato que hace es apresurado, y est
crispada como si fuera a llorar y a quebrarse en cualquier momento)

Yo s que usted dijo que prefera que su mano derecha perdiera la destreza
antes de olvidarse de su familia y de su tierra, y por eso nos prometi que
vendra, apenas pudiera, del sur, aunque ms no fuera para devolver la
cortitrilla que no era suya, por ms cosecha que usted tuviera que recoger
los Jarma reclaman la cortitrilla y no supimos qu hacer con los reclamos,
y cuando la mam les dijo que usted nos haba jurado que prefera perder la
destreza de la mano derecha antes de olvidarse de nosotros y de la tierra,
y que eso quera decir que tampoco se olvidaba de los amigos ni ellos de
los Jarma, ellos se le rieron a la mam en la cara.

(Le habla rogndole, con las manos juntas, como si rezara)

Pap, padrecito, no vaya a enojarse conmigo por estas cosas que le digo,
pero son la verdad como ocurrieron, noramala que nos fueron ocurriendo
todas esas cosas. Yo no puedo recordar que usted, pap, haya dicho que
prefera perder la destreza de la mano derecha antes que olvidarse de
nosotros, no lo puedo recordar, porque usted sabr, si me recuerda, que yo
era muy chica. La mam me deca, "Para qu vas a ir, Carmencita, a
buscarlo, si ni de su cara te acords?". Pero yo le dije, "Qu importa,
mam, qu me dice usted, mi pap ha de ser igualito a m, igualito a
nosotros, eso se le debe notar a la legua, en la cara y en la color de la
piel, ah s que se le debe notar que es de los nuestros, mam". Y usted,
pap, usted s se acordaba de m? Yo me acuerdo de usted a veces, aunque la
mam diga que no. Siempre me parece estar vindolo, sabe usted?,
levantndose con el gallo, y saliendo a sembrar. Siempre le pido a la
virgen santa por usted, pap, todas las noches, antes de dormirme, y a
veces hasta durante el da, cuando cuido las gallinas o saco a pastar la
chiva. Yo no recuerdo muy bien qu sembraba usted, pap, pero mi hermano
Pedro dice que usted era un buen sembrador, y que trabajaba bien la semilla
del trigo, y los arrozales cuando subi con los mocoves. Y tambin me dijo
mi hermano Pedro que lo extraa, aunque l no lo perdona. Cuando el tiempo
en que usted dijo que iba volver se cumpli y usted no volva, empez a
rondar la casa la gente rara. Fjese que yo tampoco me acuerdo de eso
porque segua siendo muy chica, pero me dijo mi hermano Pedro que por aquel
tiempo la mam estaba muy asustada, y crea que nos iban a sacar la tierra
y que nos iban a echar del pueblo por esta fechora que usted haba hecho
en el sur, que se comentaba que deba haba matado a un cristiano. La mam
tena el susto de que nos sacaran la tierra, porque decan que a los
parientes de ella, los que vivan en los cerros se lo haban hecho. A la
madrina de la mam le ocurri aquello. La madrina de la mam ya saba que
iban a llegar las gentes raras a sacarles la tierra, que ella lo haba
ledo en las entraas de la cabra, que la madrina de la mam era muy sabia
en eso. Primero les pidieron que les mostraran las escrituras, y la madrina
de la mam no tena escritura de la tierra, que esa tierra era suya y de
sus gentes de toda la vida, desde antes que llegaran los otros hombres, que
las tierras eran de las gentes. Entonces los hombres de traje que fueron
les gritaron que ellos era indios y que los indios no valen nada en ningn
pas y que no tienen tierra, mataron el ganado, los pollos, los cabritos y
todo, hasta el guanaco que la madrina de la mam tena para hacerse
compaa, y as les sacaron la tierra, por ser indios, aunque la madrina de
la mam tuviera tambin la sangre de un blanco, su padre era un espaol, de
esos que fueron por el oro que esconda el valle, igual eso no les
importaba a ellos, ellos lo nico que queran era la tierra, por
codiciosos, porque son as, porque dicen que un hombre sin ambiciones no es
un hombre. Y la madrina de la mam y la mam misma les contestaron que
ellos no eran hombres, no eran gentes buenas, que ellos eran buitres, que
eran peor que los cuervos y los perros del desierto cuando estn muertos de
hambre. Y a los hombres no les import nada. Los hombres solamente queran
la tierra, y para ellos las gentes no eran gentes, pap, eran no ms
indios; y los indios no valan nada en ningn pas, decan ellos. Yo
siempre pens, pap, que si usted mat a alguien sus razones habr tenido,
porque usted es muy hombre para matar por matar, para andar cuchilleando
porque s a cualquiera.

(Dice febrilmente:)

Muchas veces paso noches sin dormir, y el sueo no llega, no viene a m, y
mi cabeza no tiene descanso, y tambin he venido para eso, pap, para darle
descanso a mi cabeza, porque yo necesito saber, me entiende? Yo necesito
saber por qu mat usted a un hombre, cmo pas aquello, pap, se le
pregunto nada ms que para darle descanso a mi cabeza, porque no puedo
dormir, y tengo que saberlo.

(Se hace un largo silencio, en el que Carmen permanece cabizbaja)

La mam dice

(carraspeando)

que usted se daba a la bebida, y que el vino es lo peor que le puede pasar
a un hombre y a un padre, que despus se le olvida todo, noms por tomar
muy mucho, aunque haya prometido que prefera perder la destreza de la mano
derecha antes que el olvido, muy bebedor dice que era usted la mam, y que
se le olvid que nosotros seguimos en el pueblo, que somos su familia, y
que pensamos en usted aunque usted est ac. Yo lo tengo en mi pensamiento,
pap, todo el tiempo, a cada momento. Cada cosa que hago, me digo, cmo
sera si estuviera el pap conmigo? Me pregunto si usted estar bien ac,
pap, qu cosas puede andar necesitando, tabaco o qu, y a mi pensamiento
viene usted ms rpido que la fiebre. A veces le pregunto a mi hermano
Pedro, le pregunto, "Cmo sera si pap estuviera con nosotros?", pero a
mi hermano no le importa, porque no lo perdona a usted,

(meneando la cabeza como si se tratara de algo incomprensible)

y dice que todo seguira igual, que las cosas del mundo no cambian por un
padre que est o que no est, sino que van a cambiar cuando cambien los
patrones, los patrones de la tierra, que son los que nos daan, ellos,
aunque la Emilia, por nombrarle alguno, que es la hija del Viejo Alvrez,
parezca tan calma y tan buena, ellos, los patrones son los que nos hacen
mal, dice mi hermano, y que cuando los patrones se terminen se van a
terminar nuestros problemas, que son muchos y no se los voy a andar
numerando, pap, no debera, para que no se me ponga triste. Mi mam dice
que si nosotros, mi hermano y yo decimos estas cosas vamos a terminar
presos igual que usted, porque estas cosas no se dicen, claro que no se
dicen, a los patrones no les gusta escuchar lo que uno piensa. Creen que
ellos solos tienen lengua y seso, y que nosotros somos como un atajo de
piernas y brazos, que no somos personas, que no somos gentes. A m no me
importara ir presa, pap, si supiera que as voy a estar ms cerca suyo,
pero estuve mirando por ac y no vi mujeres, no vi ni una mujer por ac, y
me preguntaba qu habr pasado, no hacen nada contra las leyes las
mujeres, pap, o ser que no vienen ac, que las llevan a otro lugar? Lo
nico que yo deseo es estar cerca suyo, me entiende, pap? Vine hasta ac
para decrselo. La virgen me lo tiene que cumplir mi deseo que para eso le
rezo todas las noches, y a veces hasta durante el da.

(Mira al padre con ternura, y trata de tocarlo. Luego recoge las manos como
si le quemaran, las junta y las deja apretadas sobre el regazo)

Yo lo nico que quiero es que en cuanto usted salga de ac vuelva para la
casa, a vivir conmigo, se lo pido a la santa virgen todo el da, pero la
mam dice que la Virgen tampoco nos escucha. Que a lo mejor no nos escucha
porque ella una vez cometi un gran pecado, y de ese pecado le viene la
dolor de los huesos de las manos, viera, pap, usted, cmo le duelen a la
mam los huesos de la mano, la dolor de ella es ms grande de lo que dice.

(Carmen llora)

Mi hermano Pedro dice que habra que ir al mdico de la ciudad, para que la
vea, pero el Viejo Alvrez que sabe mucho le dijo a la mam que no sea una
burra, que no hace falta ir a la ciudad para que se le vaya la dolor en los
dedos, que si se pone la crema de ordee el dolor se le va a ir y los dedos
no se le van a disformar nunca ni se le van a poner morados, dice, que eso
es lo que hace la Seora. Pero la Seora, pap, usted se acuerda de la
Seora del Viejo Alvrez? Una chiquita, con la nariz ganchuda. A la Seora
del Viejo Alvrez yo jams la vi andar lavando la ropa que mam lava, y
menos en esa cantidad, si hasta da pena, por eso no s por qu lo dice el
Viejo. Yo creo que nos miente, yo creo, al final, que es como dice mi
hermano Pedro, que los patrones son los dueos de nuestros dolores.

(Carmen suspira, y mece la cabeza)

Le dije a la mam que igual vaya a la ciudad a hacerse ver las manos, pero
ella, vio cmo es, pap, cabezuda como una mula, dice que el Viejo Alvrez
es bueno y no va a querer hacerle mal, ni tampoco los Jarma, que le hacen
lavar la ropa y atender los cros slo porque usted, pap querido, y no
vaya a enojarse por esto que le digo, los Jarma la hacen trabajar a la mam
nada ms que porque usted no les devolvi la cortitrilla en aquel tiempo,
cuando se fue al sur para la cosecha de la soja, y nos dijo aquello de la
mano, que usted prefera perder la destreza en la mano derecha antes que
olvidarse de su familia y de su tierra.

(Muy crispada)

Yo tengo miedo por la mam, que se desloma de sol a sol, y se va poniendo
vieja, y a veces no quiere comer ni dormir, ni le dice a mi hermano Pedro
"mi negrito" que es como le deca ella antes, cuando pareca ms contenta,
tal vez usted se acuerde, pap, de cuando mi mam estaba contenta. Ha dicho
que quiere volverse a los cerros, que ella nunca debera haber dejado su
tierra, que su padre era baqueano y su mam era una criolla guapa que
pasaba las horas tejiendo ponchos, y que ella dej aquello para venirse con
usted, que ella le tena a usted tantas ganas que eso la hizo venirse de
los cerros; yo creo que ese es el gran pecado del que ella habla: haber
dejado el cerro, por las ganas del cuerpo que tena de usted; si usted
supiera, pap, ay, si usted supiera pap, lo triste que estoy a veces.

(Carmen llora, despacito dice:)

Djeme, pap, ay, djeme. La mam dice que los suyos le ordenan que se
vuelva, que la estn esperando, se lo dicen a cada rato, en los sueos, la
mam habla con las almas de los suyos. Tiene metido en la cabeza lo de la
vuelta, porque las almas de sus gentes se lo dicen en los sueos.

(Carmen se levanta, camina en crculos con las manos sobre la cintura, como
si quisiera estirar la espalda)

Uno de los Jarma, dice, pap, pero yo no le creo, que la vio a la mam
andando dormida por el campo, como perdida. El Jarma que la vio, yo no creo
que usted se acuerde de l, uno con cara de bien turquito, que cuando usted
se fue, an l estaba adentro de la panza de su madre, que su madre estaba
gruesa de l, y cuando el turquito naci, ella le quiso poner a l su
nombre, pap, el nombre de usted, Antonio, para recordarlo, pero Jarma el
viejo dijo que no, se lo prohibi, porque si le pona el nombre de usted,
deca, el chico iba a salir matungo y asesino,

(gesticulando pasionalmente)

y no es justo, pap, que ese viejo amarrete diga lo que dice de usted.
Cuestin que el turquito de los Jarma dice que l sali afuera porque
sinti la bulla que hacan las gallinas, y pens que una comadreja estaba
dndose una panzada con sus huevos. Sali con la escopeta, el hijo de los
Jarma, viera qu atorrante, pap, salir con una escopeta por unos pocos
huevos que pierde, y capaz que mata a una persona, pero ellos son as, qu
se le va a hacer, parece que no se puede hacer nada con cmo son ellos,
tienen el espritu violento. El turquito dice que vio a la mam, que andaba
en redondo alrededor del lamo que plant el Viejo Alvrez en el tiempo
viejo, cuando esa propiedad todava era suya y no se la haba vendido a los
Jarma.

(Carmen se agarra la cabeza)

Los Jarma odian la tierra en que viven, se lo juro, pap. Es porque el
Viejo Alvrez hizo la porquera de vendrselas sabiendo que la tierra
estaba agotada, que l la haba agotado sembrando maz y trigo durante ms
de cinco aos seguidos. Trat a la tierra peor que a las bestias de carga.
Que cuando los Jarma compraron la tierra, ni los cardos crecan ah, y la
mam les hizo un trabajo, una vez, para ayudarlos, usted debe acordarse de
eso, pap, usted todava no se haba ido al sur, y debe de acordarse de
cuando la mam hizo aquel trabajo con un toro negro y muy bravo y lo puso a
montarse a las vacas justo encima de aquella tierra yerma, la de los Jarma,
para que se les volviera frtil. Y ahora uno de ellos viene con el cuento
de que la mam se pasea en sueos por sus tierras, que les pisotea la
siembra, dicen, y hablan de la mam como de una vaca que se cruza los
cercos y arruina los sembrados, y una de las Jarma dice que la mam es
bruja porque hizo que ella perdiera la criatura que estaba esperando. Que
ni mi mam ni yo ni nadie, sabamos que esa estaba preada, y que si lo
perdi fue porque era un hijo malhabido, que vaya a saber con quin lo
hizo, pap, esa Jarma que es una vbora.

(Carmen lloriquea, se suena la nariz, inspira bien hondo, y sigue)

Yo quisiera que todo esto no pasara, pap, que no ocurriera, y que las
cosas volvieran a ser como antes, cuando usted estaba en la casa. Yo quiero
que usted vuelva a la casa, me entiende, pap? Pero, me entiende, pap?

(Silencio largo)

Yo siempre me acuerdo de cuando usted se levantaba al alba con el canto del
gallo, qu lindo hombre era usted, pap, cuando yo le vea en la madrugada
y usted se iba a sembrar, que era un buen sembrador, usted, de soja y de
trigo y de arroz cuando se fue Formosa, me dijo mi hermano Pedro. Lo que
ms me apena, pap, es que mi mam dice que si ella se vuelve para los
cerros, nosotros, mi hermano y yo, deberemos quedarnos en el pueblo, porque
ese es nuestro lugar, ha dicho ella, nuestro lugar en la tierra. Pero
fjese, pap, qu va a ser de m? Porque mi hermano es un hombre, y yo s
que el se est buscando mujer. Va por las tabernas, muy de madrugada, dice
que quiere encontrarse una "chinita". Que la quiere gorda para que sea
sana. Pobre mi hermano Pedro, pap, la esclavitud que se est buscando.

(Carmen suspira, y agrega muy bajito:)

Y l que podra vivir conmigo sin que le faltara nada... La hija del Viejo
Alvrez, la que parece tan buena, la que le he dicho antes, Emilia, antes
de irse a la ciudad a estudiar a las leyes, me regal una chiva, para que
me hiciera compaa y para que yo no la extraara a ella, a la Emilia,
porque ella crea, pobrecita, que con todos sus caprichos y las bondades
esas que le venan y se le iban, yo la iba a querer como a una hermana. La
cosa es, pap, que ella me regal una chiva, hasta le puso un nombre y todo
pero que me resulta muy difcil de pronunciar porque no es en este idioma
que hablamos usted y yo.

(Carmen balbucea:)

Yili...Yiu... li...Yiurli... en fin. O sea, pap, que si mi mam se empea
en irse a los cerros, y cuando mi hermano Pedro se encuentre una mujer, una
china gorda, yo me voy a quedar sola con la chiva, sirviendo a los Alvrez
hasta que las manos se me hagan de polvo, un polvo hasta ms chiquito que
el que cubre la tierra, porque para eso estn los patrones, dice mi
hermano, les voy a lavar todas sus ropas, la blanca, la de vestir, viera
usted, que ni los calzones se lavan, y eso que hay entre ellos tres
muchachas ya grandes. Ms valiera, pap, morirme, que la vida que me
espera. Y yo ni siquiera puedo decir que estoy pagando un pecado muy
grande, porque ni tiempo para pecar he tenido. El cura me ense el
catequismo, cuando era ms chica, y un pastor me hizo aprender de memoria
unas sentencias cuando anduvo por el pueblo. Quiere saberlas, pap?
Quiere escucharlas? Son sobre la bebida, pap, le van a servir para no
volver a caer en tentacin con la bebida... Dicen as, se las ense la
madre a su hijo Lemuel, dice:

(Carmen se para y recita)

"No des a las mujeres tu vigor... No est bien, Lemuel, hijo mo, que los
reyes beban porque as se olvidan de las leyes. El vino es para que los
miserables y a los afligidos consigan el olvido. Que bebiendo olviden sus
miserias y no se acuerden ms de sus deseos. Abre tu boca por el mudo y
defiende al desvalido. Haz justicia al pobre y al miserable".

(Silencio expectante)

Todava, pap, ninguno se me arrim para hacerme un hijo, cosa que espero,
le juro, pap, segn la mam me ha dicho, que no me pase, nunca, nunca,
pap, hasta que yo lo encuentre a usted otra vez, hasta que usted vuelva,
pap, acurdese de lo que usted prometi, aquello de que prefera perder la
destreza de su mano derecha antes que olvidarse de su familia y de su
tierra; y despus, pas lo que pas y quiso el diablo o quien haya sido,
que usted se entremetiera a matar al hombre que mat y lo llevaran preso,
sin hacerle verdadera justicia, pap, y a la mam, la valor que ha tenido
la mam para sacarnos adelante!, y a nosotros nos rodeara la gente rara y
nos obligaran a trabajar para pagar la cortitrilla que usted se llev, y la
tierra, el trozo de tierra que tenemos y que es nuestro, y donde no
podramos cavar ni nuestras tres tumbas de estrechito que es, pero es
nuestro, aunque mi hermano diga que la tierra no es ni debera ser de
nadie, que la tierra es como el aire y como el agua de los ros y de los
lagunas, donde todos toman. Yo quiero que mi tierra sea ma, pap, ma para
m sola, y que mi hermano se busque otra para l, y para la mujer que tenga
cuando la tenga, y que mi mam se vaya a los cerros, si ella est emperrada
con eso, pero yo quiero mi tierra, la ma, pap, para cuando usted venga.
Yo le pido siempre a la virgen santa que usted vuelva. Cuando usted venga,
pap, yo voy a estar esperndolo en nuestra tierra. Y vamos a ser usted y
yo, solos, pap, para toda la vida. Se lo juro, pap, que vamos a estar
juntos usted y yo, toda la vida.

(Carmen se pasa el pauelito por los ojos, se suena la nariz, y se queda
mirando a su padre, en espera de una respuesta. Cae lentamente el

TELN).

** Patricia Surez, escritora argentina nacida en Rosario, Santa Fe (1969).
   En 1997 recibi el 1r premio en el Concurso de Cuentos para Jvenes
   Haroldo Conti, y en 1998 su libro de cuentos La italiana recibi el 2
   premio del Fondo Nacional de las Artes. Ha publicado la novela Aparte
   del principio de la realidad (1998) y el libro de cuentos Rata
   paseandera (1998). paseandero@arnet.com.ar.



=== La ciudad perdida      Carmen Campos ==================================

Temo perderme
me busco en cada grieta
cada rincn y espacios
de esta casa dormida
en alero inclinado por el viento
en instantes atrapados
entre rendijas del bahareque
me busco en la palabra
grabada en el almagre
sobrevive en hilos de memoria

En el umbral me asomo
a vestigios de ayer
me quedo en la tibieza
de la estampa
el polvo cubre la ltima lectura
y hay cenizas en aquella taza
nombro en el desencuentro
es tarde y abril viene muy lento
los ojos ciegos se apoyan
en las manos
araan el silencio
no perciben seal
es que la vida fue orillndose
por la ventana abierta

===

La imagen recurrente
perfora los sentidos
no hay espacios de paz
slo gritos aullantes
traspasan las paredes
de un mundo trasnochado
La tibieza se espanta
mi cabeza no reposa
en la almohada
pende de tenues hilos
tejidos por la araa
en rincn donde habitan
fragmentos de otros das
astillas de mi cuerpo

===

Descubro la rendija
donde el amor se cuela
la cubro con prpados humedecidos
tambin busco tu canto
de sabor profundo
y golpeteo de sienes
el poema que arrancas de la piel
La oracin tiembla en rincones
que saben a penuria
mientras   el dolor se apretuja
en los costados   y el agua
acariciando el rostro
es slo una visin
de este cuerpo febril

===

Ese geranio seco en la ventana
testigo mudo de la decadencia
Es mo el desamparo    con el viento
de la noche viene
le abren paso las rendijas
se desliza sobre la aspereza de mi cuerpo
Entiendo de pronto que me busca
me cerca
Entiendo de pronto la urgencia
de escapar a la otra orilla
de la niebla

===

En esta hora de recoger sombras
triturar escenas en espacios ruinosos
sin luces    me abraza la tiniebla
En el hurto del caf presiento
el paso impenitente hasta tu cuerpo
y el rito eterno
perseguir una casa de paredes azules
eucaliptus al cielo
Slo veo la ciudad entre escombros
vaciada de torrentes
mientras danzan las mscaras
sobre el filo del ocaso

===

Volvers.  No s
si en tiempo de despojos
o aroma de albahaca
de abrir o cerrar prpados
Tu paso cruzar los ladrillos
del patio de naranjos
se detendr en el bar
tomars una copa    tal vez dos
siempre lo has hecho
estar con mis horas a cuestas
en fin que son mis horas
sin embargo
correr por el cuarto
romper los espejos   aromar mi pecho
habr sbanas tibias
presintiendo tu cuerpo
apagar la luz
Volvers a cruzar las aberturas
del regreso

===

Te releo
me busco en tu palabra
hurgando ms all del contenido
los caracteres danzan
entre verdad y enigmas
tpico ajeno a la lujuria
de este sol de verano
donde estallan las venas.

===

No recuerdo tu nombre
se me extravi en la espera
igual que la ciudad
sin voces y en escombros
recuerdo la palabra
tal vez el gesto
prolongado en el tiempo
eras medanal   aridez
y negrura.

** Carmen Campos, narradora y poeta venezolana radicada en Maracay. Es
   profesora de castellano y literatura y magister en docencia
   universitaria. Forma parte de la Asociacin de Escritores del estado
   Aragua y de la Fundacin Ludovico Silva. Ha publicado
   el libro de cuentos Trpico (1991) y el poemario Signos en la piel
   (1992).



=== Cuando Laura se encuentre      Marcela Atienza ========================

Ella estar sentada mirando por el ventanal hacia el jardn. Se sentir
adormecida por el calor del sol y la claridez del cielo azul. No tendr
ganas de moverse pero igual se levantar lentamente, y se arrastrar por
todas las habitaciones de la casa, mirando los objetos familiares que la
rodean.

Ac el retrato de pap y mam cuando fueron de viaje solos por primera vez,
dejndonos con ta Beatriz, ac la bandeja de plata de la abuela, ac la
foto del casamiento de Leslie, en este violetero el ramo de flores cortadas
ayer del jardn, la silla que le regal su padre.

Pasar los dedos sobre la mesa de raz lustrada y saltarn hacia el aire
las minsculas partculas de polvo que se vern a travs de los rayos de
sol de esa tarde veraniega. Durante das quedar el rastro de sus dedos
sobre la madera.

Al pasar por la puerta de la cocina se sentir atrada por el olor a canela
y vainillas y se sentir tentada a entrar, como guiada por un mgico
llamado.

Los mrmoles de las mesadas estn gastados por el uso, casi recortados,
pequeos orificios como pozos y sobre la mesa de madera gastada podr ver
la montaa de harina blanca con un crter de huevos amarillos y la manteca
cremosa y batida a su lado, lista para mezclar con la gran cuchara de
madera clara. Mira la palma de su mano y ve la lnea de la vida que se abre
en dos lneas casi paralelas. Toca con las yemas de los dedos nueces,
avellanas y castaas que estn alineadas sobre una tabla de madera de haya.
Hacen ruido a seco al chocarse entre s y se desparraman como si fueran
livianas como hojas secas de otoo.

En el techo un ventilador de largas aspas hace ruidos de reloj y mueve el
aire oscurecido por las persianas semiabiertas. Del horno salen bocanadas
de calor con gusto a masa horneada.

Plidas gotas de transpiracin le caen arrastrndose por la frente.

Sobre una bandeja de mimbre hay una botella abierta de vino oscuro, con dos
vasos. Sirve un chorro de vino tinto que cae como una cascada sobre el vaso
transparente y bebe unos tragos del vino oscuro mirando hacia arriba y
cerrando los ojos. A lo lejos se escucha la voz de una mujer que canta
acompasadamente una meloda con ritmo de jazz.

Laura saldr de la cocina con la nariz impregnada de olores fuertes y
subir despacio a su cuarto. Por la ventana del comedor distingue las
flores que plant en la primavera. El sol del verano las est secando. La
sombra del jacarand no les alcanza para protegerse.

No quiere que la escalera cruja a su paso y se saca los zapatos llenos de
briznas de pasto que us para caminar por el jardn.

Se sentar frente al espejo de su dressoir y se pasar un lpiz rojo por
los labios apretados, se peinar el pelo largo castao y se prender el
primer botn de su remera de hilo azul como si quisiera tapar su pecho
erguido.

Agarrar la cartera de cuero trenzado con las dos manos y la estrujar
contra su pecho.

La tarde est oscureciendo y el calor no disminuye. Todava se escuchan las
chicharras y el canto de las ranas que viene de la laguna.

Abrir la puerta del dormitorio contiguo. Escuchar una voz mezclada con la
meloda de la mujer que canta. Y en el mismo momento en que abre la cartera
sacando con su derecha la pistola para apuntar a la muchacha de largo pelo
castao que tiene la mano derecha metida en la cartera de cuero trenzado,
Laura la apuntar a ella.

Las dos se miran largamente, entornan los prpados para no equivocarse y
cuando los vuelven a abrir Laura se ha dormido.

** Marcela Atienza, argentina residente en Rosario, contadora de profesin,
   escribe narrativa y poesa desde hace unos quince aos, en un grupo
   literario coordinado por la escritora Alma Maritano. Obtuvo el primer
   premio en el Concurso de Cuentos El Quijote de Plata.
   marcelaa@arnet.com.ar.



=== Poemas      Rafael Bor ===============================================

*** I

Escapa de la realidad
transfigrate en otros tomos
hasta quedar exhausto
hasta que crujan las estructuras
hasta que todos los muelles se den de s
despide tus miembros por la ventana
Aluniza sin miedo
imagina
intenta mirar ms all
del umbral
fragmntate, decolrate y por nada del mundo
cierres los ojos.



*** II

Atnito
gir sobre sus rales
y tropez con la siguiente estancia
-lo siento, ha llegado al final
-pero yo slo buscaba el vaco
Arregl sus acordes, se despein y sali
le quedaban 700 mundos por explorar.



*** III

Paralicemos nuestra respiracin en un instante
suspendamos la ejecucin de este momento
dejemos de girar sobre la rbita
de ese otro
que no es yo.



*** IV

La poesa se escapa por las rendijas
La humedad se desliza por tu entrepierna
te crece la hierba entre los ropajes
voy a lamer despacio los pelos de tu vagina
hasta que broten burbujas de tus dedos
y tu lengua sea una gran esponja verde
y hayan estallado todas las ventanas.



*** Necrolgico I

En las constelaciones est escrito tu nombre
ese del que hablan cuando an esperan algo
cuando intuyen infinitud sobre los racimos
yo no s si ests, creo que no resistir
si pudiera, te regalara violetas
si saliera de aqu, te buscara en los ros
oteara todos los universos, bailara
hasta caer rendido...
Mas silencio
-se teje podredumbre sobre el abismo.



*** Necrolgico II

Djame que te diga que soy inaplazable
inmarcesible, inagotable, ruptura de ses
habitan en m la holganza y el desamparo
la credulidad y el terror extremo
Soy una gota de alivio en medio del vendaval
y nunca, nunca, nunca hollars mi esencia.
Por qu te empeas entonces tan serio y rgido
en terminarme? El martillo que me aplasta rebotar
y te har sangrar en la nariz.

** Rafael Bor, tcnico informtico espaol (Madrid, 1969). Participa
   activamente en una organizacin de defensa de las especies animales y
   escribe poesa desde 1997. rboro@gmx.net.



=== Evocando al Buenos Aires del 40      Francisco Herranz ================

Para construir mis humildes narraciones me es imprescindible sumirme en el
ajetreo de un bar, or los murmullos provenientes de las mesas vecinas,
escuchar las monocordes rdenes de los mozos a los ocultos sirvientes de
cocina, or el traqueteo de las sillas arrastradas de una a otra mesa,
escuchar el gorgoteo -el trozar o el pitar- de las mquinas hervidoras o
triscadoras, sobresaltarme con el chasquido de las bolas de billar y ver
pasar la gente que transcurre por la calle. En medio de ese sosegado
bullicio puedo esperar mis dispersas y fugaces ideas con mejor resultado
que el que obtendra en el silencio hogareo donde cualquier ruido me
concierne e involucra, sea el timbre del telfono -cuando al telfono se le
da por justificar los gastos de su manutenencia- o el zumbido de la
lustradora.

En el bar, mientras el sabor del caf se derrama con lentitud por la boca y
un cigarrillo se consume en el borde del cenicero, ignoro las miradas de
los clientes que no atinan a comprender a ese anciano que se divide entre
un libro y una hoja de papel, leyendo, anotando, alzando la mirada para
observar las maniobras de los vehculos y el apurado paso de los
transentes, dejando transcurrir el tiempo, recordando, imaginando,
esperando la visita de aquellas musas que slo viven en la mitologa o en
la imaginacin de quienes, en su perra vida, trataron de escribir algo.

El bar en el que "paro", es decir en el que diariamente me siento a la
misma mesa, tiene todo lo que los bares solan tener pero sus nuevos
clientes, adems de no ser los mismos -al fin y al cabo, para bien o para
mal, soy uno de los ltimos sobrevivientes de mi poca- son ejemplares de
otra cultura. Sin querer establecer primacas observo diferencias; ya no se
oye el rodar de los dados sobre las mesas; ni el agitar de los cubiletes;
ni se oyen las imprecaciones, o los gritos alborozados, de quienes tendan
sobre la mesa un "piruln" o una "servida"; ya no se escuchan las soadas
carteleras que pretenden anticipar los marcadores de la inminente reunin
hpica; ni se percibe el leve chasquido de la baraja entremezclada en el
aire; ni los reproches de los jugadores de tute; ni el tic-tac del reloj de
la mesa de ajedrez; ni el tableteo de las fichas de domin; ni las
profundas cavilaciones sobre los acontecimientos polticos del da; ni se
ven los furtivos deslizamientos de las huidizas parejas que ingresaban al
"Saln Familiar", establecido por cannicas regulaciones; en fin, nada
existe de aquella poca liviana.

Ahora los clientes, solitarios, extienden sobre la mesa sus talonarios, sus
remitos, sus recibos; o abren sus computadoras de cristal lquido; o
atienden sus telfonos porttiles; o leen a las apuradas los suplementos
financieros mientras comen un sanguche y beben un caf con leche de blanca
cresta servido en diminutas tazas.

En una palabra; el bar dej de ser la extensin del hogar para convertirse
en una sede oficinesca; los amigos fueron reemplazados por los clientes.

** Francisco Herranz, escritor argentino. Es maestro normal de profesin y
   tiene estudios de derecho. Ha publicado cuentos en las revistas La Maga
   y Puro Cuento, y su relato "Los iguales, los diferentes y la hija del
   farmacutico" recibi el Premio Accsit del Grupo Arcano.
   fmhz@ciudad.com.ar.



=== Poemas      David Muoz Salazar =======================================

*** Ataque de tele

me declaro muerto y vencido por la tele
Me muero acostado
Blando...
sin mirar a nadie
con una bandera blanca
que ms que tregua es abandono...
que ms que soledad es pena
estirado me voy
me despido
haciendo que respire mi colchn
zapateando alegre el brillo
doblando la sonrisa del artista
buscando guaguas a madres perdidas

me voy
me marcho...
con transmisin interrumpida por cadena nacional
porque ya no aguanto lo que dan de contenido
me muero de un ataque de tele
as no ms...
perdido..



*** Esa boca

Abrir mi boca a puro grito
que se parta como flor en su celo maldito
para que muerda el fro con la lengua
y germine botada en cualquier parte
en algn sitio...
sola
Como adormecida de gritar tanto
con sus labios rojos
Abiertos
partidos
que te llama
que te vengas
Al mismo tiempo de todos los lugares
hablando tonteritas algo intiles
que me dicen que el amor es otra cosa
como un dolor...
como tu aroma...
como tu sombra llorando
con sangre de narices...



*** Extraas situaciones

Nunca podremos conocer
la futura sinfona de las cosas
ni el tono de tus lgrimas
Guardarlas debajo del mantel
Los fantasmas de la cena ya no vienen a almorzar
la sopa est algo fra
Y no hay azcar para el caf...

Ruido
Y camino igual del lado izquierdo
Sed
Y ser siempre el mismo para ti
Como un trazo largo y amarillo
de algn lapiz que se pierde por el aire
Como una pelcula de accin
que cristaliza el sonido de tu risa
y te cuenta cosas raras
como que ya nacimos grandes
y con el tiempo nos volvemos chiquititos....

** David Muoz Salazar, bibliotecario chileno (1975). Especializado en la
   digitalizacin de archivos fotogrficos histricos. david07@mixmail.com.



=== La comisura de la duda      Vanesa Guerra =============================

Durante media hora mir fijo el telfono. Durante muchas medias horas, sin
pausa, tom el auricular y volvi a dejarlo en el mismo sitio.

Baraj todas las posibilidades: A) un contestador automtico B) nmero
equivocado C) ya no vive all D) encontrarla.

Luego, para A) pens distintos mensajes: A1) el chistoso A2) uno serio,
casi indiferente A3) uno afectivo, nunca meloso A4) uno imposible.

En caso que B) ocurriera, sera un feliz acierto para la esperanza, hija
legtima de la postergacin.

Pero si ocurra C): el horror, la tragedia, la bsqueda silenciosa y
semblanteada ante los otros. Otros -lamentables- que ya no tendran sus
datos.

Mas si D) sorprenda, el vrtigo desorganizara todo, de modo que escribi
tres dilogos y medio, como guas de uso para no perderse en el abuso; y
otros cuatro ms con finalidades semejantes.

Los tres dilogos y medio sostenan -prolijamente- una izquierda poblada de
indicaciones:

1) Alejar el tubo de la boca y de la nariz para que la respiracin agitada
no delatara la angustia.

2) Si la respiracin y la taquicardia fueran o fuesen decididamente
sonoras, deba tapar -apenas- el micrfono del aparato con ndice y mayor
de la mano libre.

3) Recordar constantemente que no estaba a la vista: a) la cara de pnico
b) el sudor de las manos c) los masajes maxilofaciales d) las hojas
dispuestas para leer e) la filita de cigarrillos que fumara uno tras otro.

No obstante, en el ngulo superior derecho del escritorio, haba una
tarjetita que adverta: Nunca es tarde para abortar la empresa. Pero
"Nuncatarde" perda vigencia luego del ltimo nmero digitado. Despus ya
era tarde, la empresa era inabortable y todo saldra mal.

Es que no dejaba de recordar ese malicioso aparatito que vio una tarde en
la casa de un amigo y que sarcsticamente acusaba el nmero de donde
provena la llamada an no atendida. Y si ella tambin lo tena?!, y si
ella lo tena y vea quin llamaba y cortaba..?! No, no haba posibilidades
para tamao riesgo; su psiquis no lo tolerara, as que: o llamaba y
hablaba, o no llamaba y listo.

Se levant de un salto y dio una vuelta, pero gir sobre sus pies y se
sent de nuevo: hay que llamar, tengo que llamar.

Volvi a los dilogos. El primer dilogo se ajustaba a la posibilidad de
que a ella le resultara indiferente la llamada y denotara en sus
inflexiones un apuro de hasto y aburrimiento, algo as como... como que
hincha pelotas, tu vida no me importa y nunca me acuerdo de tu
existencia... imaginaba una interlocucin plagada de claro, claro, y ms
claros, cada vez con mayor frecuencia que se alejaban inequvocamente del
micrfono y se perdan entre ruidos diversos de papeles, tipeos, ventanas
que se abran, trfico, canillas, inodoros, cubiertos... Entonces, ante eso
haba que hacer uso de la contundencia: el motivo de mi llamado es... Pero
nunca hubo, ni habr, motivos contundentes, con lo cual haba que echar
mano a alguna excusa, que nunca dej de percibir como ridcula pero que era
una excusa al fin. La problemtica del dilogo 1 resida en que la ficha
iba a saltar; seguramente saltara porque la excusa era inverosmil,
cualquier excusa lo sera, as que no haba excusa para llamarla y por eso
haba dejado pasar tantos aos excusndose de que no tena excusas. As que
el dilogo 1 no era lo que se dice una gua de uso y de proteccin al
usuario, ms bien podra convertirse en algo ominoso que retornara desde el
sitio ms impensado.

El dilogo 1 no serva; sin embargo, era una posibilidad que aquello
ocurriera... que ocurriera qu?: la indiferencia versus la contundencia, y
la contundencia como equivalente de la excusa y la ridiculez... Entonces
slo la habra llamado para decirle: el motivo de mi llamado es hacerte
saber que soy La Estupidez, una entidad absoluta que borra nombre y sexo.

No, mal negocio, el peor de todos, el dilogo no era til, aunque ciertas
frases resultaran decorosas y hasta agradablemente sonoras. S, sas las
rescatara: tal vez pudiera trasladarlas en caso de emergencia a otro de
los dilogos. Pero, en principio, el dilogo 1 se anulaba de plano, y si la
indiferencia de ella llegaba por satlite hasta su propio corazn agitado
lo mejor sera mandarla a la mierda y punto. Claro que mandarla a la mierda
y punto, era un franco sinnimo de hacer eco de los repetidos claros de
ella y cortar sin ton ni son. O sea, otra mscara de la estupidez:
disolucin lenta, cada sin leyes de gravedad, algo soso, insulso,
inspido, flcido, claro-claro, bueno-bueno, chau-chau.

Que espantosa desilusin. Que espantosa desilusin! Qu se hace frente a
la indiferencia de una mujer? Pues bien, la sorpresa, la agudeza del humor,
la inteligencia irnica... y bajo esos parmetros escribi el dilogo 2 que
qued por la mitad puesto que la angustia le impidi el ms mnimo gesto de
gracia sutil.

Distinto sera que ella atendiera exaltada de felicidad por el reencuentro
y no parara de hacer chistes y gracias... y, aj!, eso sera una seal
exacta de su estruendoso nerviosismo que por algo sera... Pero en
realidad, ella nunca rea ni haca gracias y generalmente la recordaba
seria y fruncida. Seguramente estara ms vieja y ms fruncida y llamarla
sera una prdida de tiempo. Nunca es tarde para abortar la empresa...
Eso! (tercer dilogo) la llamara teniendo en cuenta su valiosa prdida de
tiempo, imaginando un cachivache del otro lado de la lnea por quien podra
sentir hasta un poquito de pena, ubicndose entonces en un lugar de
superioridad y bueno, cmo andan tus cosas pues que las mas van de
maravilla...

Improbable, malficamente incierto, ella nunca jams ser ese cachivache
deseado, necesitado para no pensar en llamarla cada noche de sus das. En
fin, el dilogo 3 no resista el menor anlisis. Pero... tal vez pudiera
usar un poquito de aquello en caso de pattica estrangulacin por un
definido sentimiento de inferioridad.

El cuarto emergi con fuerza: Cmo ests, tanto tiempo? no te llam antes
porque estoy trabajando el Tractatus lgico-philosophicus de Ludwig
Wittgenstein... Cmo te explico?: Der Gegenstand ist einfach...

Nadie te pregunt nada, pocacosa...

Qu pena, qu pesar, qu pesadumbre infinita escuchar su voz que maltrataba
los sensibles recodos del alma... No, no la iba a llamar, no podra
soportar esa herida. Ms vale abortar la empresa, ahora, en este instante.
Peg un salto y encendi el primer cigarrillo de la filita. Inmediatamente
lo repuso con otro que quit del atado y se volvi a sentar, tom el
telfono y marc los siete dgitos y crey sentir que morira de alguna
forma si marcaba el ltimo. Cort. Se odi. Volvi a tomar el telfono y lo
puso sobre su oreja: Laa... No es sostenido, es un La... La mayor? s,
nunca menor, no est especificado; luego dio tono de ocupado: La-La-La-La.
Cort. Volvi a levantar el tubo: Laa... mayor? Podra ser La menor... No,
no est especificado. Es La, La mayor porque no es sostenido. La-La-La-La.
Cort. Musit: Laaa... doremifasolaaasi. Es La. Y levant el tubo y marc,
y ella atendi. Ahora tena que hablar, porque seguramente el aparatito
acusaba rtmicamente su nmero y tambin su nombre y de hecho sus
intenciones y fantasas ms privadas... pero qu estupidez, conocindose
debera haber llamado de un locutorio, y ahorrarse esa eternidad
palpitante, de sudores, contracciones, cigarrillos, lecturas,
improvisaciones, etc., etc., y despus de todo escuchar y confirmar que
haba hablado! y no se haba dado cuenta. Porque al final ella dijo: s, a
las nueve, chau, besitos... y cort.

Nunca supo de qu hablaron, nunca pudo recordarlo, ni siquiera supo qu
pasara a las nueve, en qu lugar y si estaba invitado. Fue entonces cuando
escribi los cuatro dilogos restantes donde barajaba las cuatro
posibilidades de lo que podra haber ocurrido.

** Vanesa Guerra, psicoanalista argentina. Dirige la revista
   transdisciplinaria Conversiones. vguerra@comnet.com.ar.



=== Oleajes      Pablo Montanaro ==========================================

      (Nota del editor: Oleajes, publicado en mayo de 1999 por su autor, es
      el quinto poemario de Pablo Montanaro. Con un dibujo de Matisse en la
      portada, el pequeo volumen de 20 pginas fue premiado -salvo los
      poemas "Atardecer en los ojos" y "Caminos", que incluimos en esta
      seleccin- en el Concurso Nacional de Poesa "Homenaje al Comandante
      Ernesto Che Guevara a 30 aos de su muerte", de la Multisectorial de
      Solidaridad con Cuba y la Federacin Universitaria de Buenos Aires,
      Fuba, en 1997).

*** De profundis

                                           "Desde entonces, el alma tiembla
                                                             y se asombra".
                                                             Paul Verlaine.

pregunta por el poema escrito
en el territorio de la derrota / las hojas en blanco,
humedecidas por tanta ilusin puesta
en recordar ese perfil de palabras

ahora permanece solitario (aunque no lo parezca)
detiene sus pasos, mira la calle
y decide hundirse en el sueo
envolverse en la realidad
parecida al destierro

reconoce el camino por un largo muro
en donde la nocturna armona avanza
                           y el aire duele.



*** De regreso

pensando,
juntando las miradas
como si fueran
enormes crepsculos /
ocupando plenamente
los rincones de la casa
y cantando la cercana
de la noche,
es decir
el mundo tibio
de los abrazos /

somos futuro
astros crecidos
en el amor /

nica palabra /
ofrenda /
suave / oleajes.



*** Testimonio

en la tarde / la visible
permanencia de los fulgores /
y la respiracin cruzando los pliegues
del tiempo que pasa

en otro lugar / lejos de aqu /
la imagen de un hombre
recorta la lnea del mar,
                        una metfora del sueo.



*** Desnudez

en el origen mismo
al comps de las sonatas
y del viento
el exacto arco iris.



*** Oleajes

palabras que empujan los cimientos del miedo
agitacin / claridades /
en superficie con forma de distancia /
indescifrable sensacin la de reflejarse
en el vaco / y del otro lado /
el juego con que nos alumbramos /
alargar las caricias /
reencontrarse con las fbulas /
con la realidad lenta que no acaba.



*** Atardecer en los ojos

las montaas son testigos que protegen /
el agua del ro / claridad crepuscular /
nadie quiere dejar de baarse
en la serenidad de su calidez /
y aparecen las gaviotas cruzando sobre todos /
se posan en las piedras ms altas /
juegan con la trascendencia de sus sombras /
y sobre el paisaje del ro / dibujan breves formas
de la ternura /
la serenidad del lugar inaugura saudades.

   Mina Clavero, febrero 1999



*** Caminos

los signos del instante /
descubrir en la escritura
el rastro de las visiones /

el viento desvanece lo real
e interminable del fuego /

un vuelo en el alba / fuga /
atravesando el silencio
de las horas /
el vaco de las mscaras /
afilada blancura que se dispersa.

** Pablo Montanaro, periodista y poeta argentino (Buenos Aires, 1964). Ha
   publicado los poemarios El fin vendr a su tiempo (1988), Seven poems
   (1991), El relmpago de su mirada (1992), Ella (1994) y Tiempos jams
   dibujados (1995), as como el libro Palabra de Gelman (en entrevistas y
   notas periodsticas), en colaboracin con Rubn Salvador. Textos suyos
   pueden verse en su pgina web, http://www.bayres-net.com.ar/montanaro.
   pablomontanaro@bayres-net.com.ar.



=== El buzn de la Tierra de Letras =======================================

*** Cmo hacer una biblioteca

                                                        21 de junio de 2000

Hola:

En mi actual trabajo me encargaron realizar una pequea y simple
biblioteca, con necesidades de bsquedas exitosas y rpidas, pero mi gran
dilema es que no tengo idea de cmo llevar a cabo este proyecto.

Quisiera saber si ustedes podran ayudarme, recomendarme algunas reglas
bsicas de clasificacin y catalogacin o sugerirme algn libro, pues
quisiera lucirme en la elaboracin de la misma.

Muy agradecida por la ayuda que puedan darme.

Jenny Quereigua (jquere@eud.com)

      L: En consulta sobre este tema dirigida a amigos de nuestra revista,
      el escritor chileno Ernesto Langer Moreno (elanger@escritores.cl),
      creador del sitio Escritores de Chile, nos respondi indicndonos que
      en el mismo existe un artculo prctico que puede ayudarla a resolver
      su problema. Puede localizarlo en:

         http://www.escritores.cl/pagina/index2junio2000.htm



*** Direccin de Viviana Ackerman

                                                        27 de junio de 2000

Hola, linda Letralia:

Desde que descubrimos la pgina de Letralia la visitamos con bastante
periodicidad dada la variedad de temticas y lo interesante de sus
mltiples propuestas.

Nuestra intencin al comunicarnos con ustedes es doble: enviarles nuestro
cario desde Argentina y pedirles un favor: hemos tratado de comunicarnos
con una de las autoras all presentadas y la direccin de e-mail que posee
no existe. Podran facilitarnos otra direccin o alguna manera de
comunicarnos con ella?

La escritora se llama Viviana Ackerman y nos interesa por los textos con
que ha homenajeado al maestro Jorge Luis Borges; de quien somos fanticas
lectoras y estudiosas.

Muchas gracias por todo.

Sofa Walker y Rebeca Suez
romana@infovia.com.ar

      L: En principio, muchas gracias por las palabras de estmulo, que
      siempre son bienvenidas. En cuanto a su consulta, hasta el momento de
      nuestra ltima comunicacin con la escritora argentina Viviana
      Ackerman, su direccin electrnica era la que aparece en los crditos
      del libro colectivo sobre Borges que publicramos el ao pasado en
      nuestro espacio Editorial Letralia: ackerman_viviana@ciudad.com.ar.
      Desconocemos si la autora ha cambiado de direccin; en todo caso,
      publicamos aqu su consulta esperando que alguien pueda ayudar a
      resolver su problema.



=== El regreso del caracol ================================================

*** Fuego que engendra fuego / Fire that engenders fire
    Steven F. White

Traduttore, traditore. El viejo dicho quizs pierde su sentido si es el
propio autor el que ofrece sus textos traducidos a otro idioma. A
principios de este ao, Editorial Verbum (verbum@globalnet.es) public este
poemario, en el que se pueden leer los textos de White (swhite@stlawu.edu)
en castellano, como idioma principal, y en ingls. White, quien naci en
Pennsylvania en 1955, es profesor de espaol en la Universidad de Saint
Lawrence, Nueva York (EUA), coeditor de Ayahuasca Reader y un dedicado
estudioso de la literatura de habla hispana. Ha publicado los poemarios Las
constelaciones de la historia, Burning the Old Year, For the Unborn, From
the Country of Thunder y Paisagem com uma vela e abelhas assrias. Ha
traducido Poeta en Nueva York, de Federico Garca Lorca, y publicado los
ensayos Modern Nicaraguan poetry y Dialogues with France and the United
States. En sus 54 pginas, Fuego que engendra fuego brinda al lector una
poesa telrica, plena de imgenes cargadas de fuerza esencial y, adems,
un excelente trabajo de traduccin que permite apreciar esa fuerza en los
poemas en nuestro idioma tan cabalmente como en la que fueron escritos. Por
ejemplo: "...You quarry me for signs of my love. / You violate me on cold
stone. / The final river of my blood transgresses its banks. / For the sake
of your name, do not preserve my life. / Dismember me in a ritual, instead,
/ and cannibalize my parts..." ("...Trabajas mi cantera en busca de seales
de amor. / Me violas sobre la piedra fra. / El ro final de mi sangre
transgrede los mrgenes. / Por tu nombre, no preserves mi vida. / En vez de
eso, desmmbrame en un rito / y canibaliza mis partes..."). Los interesados
pueden informarse sobre cmo obtenerlo enviando un mensaje de correo
electrnico a Verbum, telefoneando al 91 4 468841 o escribiendo al apartado
postal 10.084, 28080 Madrid.



*** Breve idolatra
    Leandro Calle y Rogelio Pizzi

Preparado en una edicin artesanal de 300 ejemplares e ilustrada su portada
con El ngel de los naranjos, obra de Horacio Ponce (hoponce@yahoo.com),
esta plaqueta incluye el poema "Una mujer vendada, un hombre a tientas", de
Calle, y "Frida y Diego", de Pizzi (poema@geocities.com). Breve idolatra
es una muy particular tarjeta de presentacin -por decirlo de alguna
manera- de Calle y Pizzi, poetas argentinos oriundos, respectivamente, de
Zrate y Crdoba. Ambos autores han alojado textos suyos en la Tierra de
Letras: en nuestra edicin 87 publicamos algunos poemas de Tatuaje de
fauno, libro de Calle publicado por Vinciguerra, y con Pizzi hicimos lo
propio con su libro Poema previo. Dice Calle: "Ven! Acomdate en mi sangre
/ que iremos al abismo, hasta la profundidad de las algas. / Ven! y
qudate a mi lado para callar de una vez todos los pjaros / y temblar,
temblar de amor / como un ptalo sagrado / hundido en lo profundo de la
noche". Y Pizzi: "Andame entre las piernas / una astilla de corazones y
escarabajos. / Invirteme los flancos / para componer una caracola adltera
y perversa. / mame entre los colores de la siesta. / Permanece en mi atad
/ hasta que te llueva / de mis fluidos contornos / la muerte". Para obtener
la plaqueta, los interesados pueden escribir a Pizzi por correo
electrnico.



*** La Guillotina, revista de poesa
    Pablo Montanaro (director)

Con periodicidad trimestral, la Asociacin de Poetas Argentinos, Apoa,
publica en Buenos Aires la revista de poesa La Guillotina, que ya va por
su cuarto nmero. Pablo Montanaro (pablomontanaro@bayres-net.com.ar), su
director, nos hizo llegar recientemente sendos ejemplares de la segunda y
tercera edicin, correspondientes a julio y octubre de 1999,
respectivamente. Con una diagramacin sencilla, La Guillotina ofrece a sus
lectores textos de poetas contemporneos argentinos, traducciones de poetas
extranjeros, materiales especiales sobre el aprendizaje del oficio,
entrevistas, reportajes y una bien nutrida seccin de comentarios sobre
libros. El nmero 2 de la revista estuvo dedicado al centenario de Borges,
sobre quien escriben Roberto Alifano, Edmundo Murray y el mismo Montanaro;
adems incluye una entrevista y algunos poemas de Alberto Szpunberg y una
resea de Pedro Orgambide acerca de Ral Gonzlez Tun. El nmero 3
publica, en homenaje a la poeta Olga Orozco, un ensayo de Manuel Ruano
sobre su obra, as como una entrevista a Beatriz Vallejos -de quien tambin
se publican poemas- y un trabajo de Carlos Weisse sobre Jacobo Fijman, as
como una encuesta sobre la utilidad de la poesa. La suscripcin a La
Guillotina cuesta $10, que da derecho a los cuatro nmeros que se publican
en un ao. Para mayor informacin al respecto, los interesados debern
comunicarse con Montanaro en pablomontanaro@bayres-net.com.ar.



*** Predios
    Carlos Villaverde (editor), Pedro Surez (director)

Una de las ms completas revistas culturales que se publican actualmente en
Venezuela, Predios lleva ya 14 nmeros -casi 15- en su haber. La revista,
cuya diagramacin slo admite hermosa como adjetivo, ostenta una cuidadosa
seleccin de material y es ilustrada a todo color. Predios es producto del
esfuerzo del fondo editorial del mismo nombre, que tambin ha publicado
varios libros -varios de ellos han sido ya comentados en esta misma seccin
de Letralia- y otras revistas haciendo gala de las mejores dotes de gil
centro editor. Dice Villaverde en el editorial de Predios 14: "Catorce
nmeros de una revista que se autosostiene por la venta de publicidad y su
comercializacin en libreras, que no recibe ningn tipo de subsidio
oficial ni universitario, hablan por s solos de un esfuerzo significativo
en un pas como Venezuela, no precisamente un paraso para revistas de
cultura ni proyectos editoriales literarios alternativos". El nmero 14
ofrece textos de Jos Carlos Castaeda, Gustavo Pereira, Mara Narea, John
Cheever, Wislawa Szymborska, Jorge de Jess Almarales, Marcos Gonzlez,
Pedro Tllez, Pedro Surez y Jos Carlos de Nbrega, as como una
entrevista a Carlos Yusti por Surez y Villaverde. Predios puede ser
solicitada por correo electrnico a predios@mixmail.com o por telfono a
Dislibros, C.A., en los nmeros 58 41 587114 y 58 14 4142416.



*** Fichas y remates
    Pedro Tllez

Libro singular como pocos, Fichas y remates recoge decenas de anotaciones
aparentemente dispersas en torno a temas que motivan a Tllez como
escritor. Con una estructura similar a los amargos silogismos de Ciorn
-inclusive, con similar propensin a la cruda stira-, el autor habla de
ciudades, momentos de su vida o de la de otros, actitudes humanas
admirables o reprochables y, por supuesto, el arte de escribir: "Espero por
un traductor benvolo que pula mis textos, har en claro francs lo que no
pude en espaol" (nota 34). O sobre libros: "A las bibliotecas personales
les quedan dos vas: o se descuartizan, o se integran a un conjunto mayor:
diluirse en las salas pblicas; en el entendido de que nadie hace nada con
la biblioteca de otro. Es ms fcil que un libro termine en un 'remate' a
que un libro de la calle entre por la cerradura de la Nacional" (nota 80).
O inclusive algunos "proyectos de poemas": "de piel en arena huella /
anillo y dos puntos:" (nota 39). Un inteligente prlogo de Carlos Yusti,
que respeta -imitndolos- la forma y espritu del libro, completa Fichas y
remates, un volumen de 70 pginas publicado por el Fondo Editorial Predios,
cuyas seas aparecen en la nota anterior.



*** La cara oculta de la humanidad
    Salvador Enrquez

Hace unas semanas comentbamos la reciente aparicin de esta obra de teatro
del dramaturgo espaol Salvador Enrquez (senriquez@worldonline.es), que
fuera editada por la Asociacin de Autores de Teatro de Espaa
(http://astarte.ingenia.es/autoresdeteatro) y la Consejera de Cultura de
la Comunidad de Madrid, como parte de la coleccin de textos Damos la
Palabra, de la institucin teatral. La cara oculta... intenta ser una
crnica actual vista desde 2010. En 1998 se emite el programa de televisin
Sucedi en el mundo, en el que se habla de la violencia. Finalizada la
emisin, que dura slo unos minutos, y algn dilogo, nos situamos en los
primeros aos del siglo XXI. A partir de all se desarrolla una historia en
la que la violencia, fsica y squica, es la protagonista. Los cuatro
personajes son prototipos de otros tantos seres humanos. Los cuatro son
actores, dos de ellos simbolizan el Derecho: Tefilo, un abogado veterano,
de vuelta de todo; e Israel, un joven abogado, asombrado por lo que ve,
pero con esperanza de encontrar soluciones; y un hombre y una mujer, Pedro
y Chely, ajenos al mundo de las leyes, pero que se integran en la accin a
travs de la interpretacin que hacen de otros personajes. Los cuatro
dramatizan a lo largo de la obra, como en un sicodrama, algunos de los
casos all archivados, pero con la supuesta perspectiva del ao 2010. Las
escenas que se dramatizan no son nada originales, estn tomadas de hechos
reales contados en los peridicos de 1998. El libro puede ser solicitado en
la Librera La Avispa (calle San Mateo, 30, 28004 Madrid), por el
telfono-fax 91 3080018 o directamente con Enrquez en su direccin
electrnica o en su web, http://www.gratisweb.com/senriquez/teatro.htm.

Lo mejor de lo que nos llega por correo convencional es comentado en "El
regreso del caracol". Envenos libros u otras publicaciones a: Revista
Letralia, calle Ayacucho, N 41-08. Cagua 2122, estado Aragua (Venezuela).

=== Post Scriptum =========================================================

"El hombre que no naci para emprender cosas grandes nunca aparece en el
lugar donde se ejecutan".

      Simn Rodrguez (1805).



=== Cmo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviar algn texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer
nuestras condiciones de publicacin. Usted puede obtenerlas en el Web
visitando la pgina http://www.letralia.com/publicar.htm. Si lo prefiere,
puede recibirlas por correo electrnico escribiendo un mensaje a
info@letralia.com, con la palabra "Condiciones" en el subject, o
simplemente dando un doble click de ratn en el enlace siguiente:
mailto:info@letralia.com?subject=Condiciones.



=== Las casas de la Tierra de Letras ======================================

Si usted no est suscrito a Letralia, o lo est pero le falta algn nmero,
puede conseguir las ediciones en los siguientes sitios, a donde llegan
simultneamente con su aparicin.

Sitio de Letralia    http://www.letralia.com/archivo.htm

Pgina informativa   http://www.rediris.es/list/info/letralia.html

Tulane University,   http://www.tulane.edu/~latinlib/letralia (slo
Nueva Orleans, EUA   ediciones de texto hasta la del 16/9/96).

DC BBS               BBS del Decanato de Ciencias de la Universidad Centro
                     Occidental "Lisandro Alvarado". Barquisimeto, Lara,
                     Venezuela. Telnet a obelisco.ucla.edu.ve o a
                     150.186.96.4. Login: bbs

SSDA                 Boletines electrnicos argentinos adscritos al
                     Sistema de Soporte de Distribucin de Archivos, a
                     donde Letralia es subida por Horacio Massimino
                     (dodo@mail.cano.com.ar).

Si usted ha subido las ediciones a algn otro sitio dentro o fuera de
    Internet, por favor hganoslo saber para incluirlo en esta lista.

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 La edicin en texto ASCII de Letralia circula en forma de lista de correo
  como un servicio de la Red Acadmica e Investigativa Espaola (RedIRIS,
    http://www.rediris.es) a la Comunidad Hispanoamericana de Internet.

      El alojamiento de nuestra pgina web en http://www.letralia.com
         es cortesa del Grupo DelMercosur (http://delmercosur.com)

 Letralia forma parte de la Biblioteca Circular dirigida por Javier Espada
                          (http://bc.encomix.es).

        Letralia, Tierra de Letras, es una produccin de JGJ Binaria
                (http://www.documentosbinarios.com/binaria)
      y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
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   Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 17 de julio de 2000
