
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao VIII     Cagua, Venezuela     N 95
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                       7 de julio de 2003
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                 la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                  Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~               comentarios, crticas o material
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           ~~~~~~~~~~~          ~                   *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~      JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~      Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"Una carta para ti", Jorge Gmez Jimnez.                | Editorial
                                                         |
Libros en las tablas. / El que a hierro mata... / Desde  | Breves
los 80. / Traza informativa. / Caf digital. / Gaud en  |
el Cervantes. / Caf con espaguetis. / Danza en San Luis |
Potos. / Multiborges. / Pintores viajeros. / FIA        |
virtual. / Efmero y perenne. / Un colombiano en Buenos  |
Aires. / Merengue en Casa. / Nicaragenses trovando en   |
Costa Rica.                                              |
                                                         |
Medio milln de personas en la X Feria Internacional del | Noticias
Libro de Caracas. / Fernando Vallejo gana el premio      |
Rmulo Gallegos. / Investigacin de ADN intentara       |
determinar origen de Carlos Gardel. / Hallado el primer  |
poema publicado por Csar Vallejo. / Gobierno de         |
Venezuela inicia plan de alfabetizacin. / Cineastas     |
venezolanos afinan nueva ley. / Becas a jvenes          |
creadores espaoles ofrecer Injuve. / Arte abstracto en |
Montevideo. / Presentada en Venezuela antologa potica  |
de Eugenio de Andrade. / Congreso yoruba se desarrolla   |
en La Habana. / Zapatos de aniversario. / Realizarn en  |
Argentina I Congreso Internacional Crearteduca. /        |
Shakespeare para todo el mundo. / Convocan concurso de   |
cine independiente sobre la frontera Mxico-EUA. /       |
Investigador espaol asegura que Bizet no es el autor de |
Carmen. / Venezuela declara el 2 de julio como Da       |
Nacional del Bolero. / Anuncian en Per coloquio acerca  |
de Csar Moro.                                           |
                                                         |
Predicado.com, la comunidad de la letra                  | Literatura
http://www.predicado.com                                 | en Internet
                                                         |
"La Feria del Libro y la mquina del tiempo", Hctor     | Artculos y
Torres. / "Entre objetos y libros", Carlos Yusti.        | reportajes
                                                         |
"Cantes de ida y vuelta: mestizaje musical de            | Sala de Ensayo
sentimientos", Arnoldo Varona.                           |
                                                         |
"La foto borrada", Javier Domnguez. / "Amsterdam"       | Letras
(extractos), Carlos Barbarito. / "Algunas cartas         |
perdidas", Guzmn Baales. / "La consagracin del        |
atributo", Edgardo Bermejo Mora. / "Nuevas acreciones",  |
Jorge Guitart. / "Bolero", Ester Rabasco Macas. /       |
"Ambigedades y caprichos del seor Lousseat", Vanesa    |
Guerra. / Seis poemas de Jorge Valds Daz-Vlez. /      |
"Ocano circular", Miguel Rodrguez Vergara. / "El Ojo   |
del Girasol", Javier Etchemendi. / "Nio hurfano"       |
(extractos), Chantal Enright. / "Lmites", Mario         |
Gonzlez Surez.                                         |
                                                         |
Fernando Vallejo.                                        | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
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=== Editorial      Una carta para ti ======================================

Permteme, estimado lector, quebrantar lo que una vez hice regla en los
editoriales de Letralia, y dirigirme a ti personalmente al menos en esta
edicin, que marca el regreso de nuestra revista a sus etreos espacios.
Desde que por circunstancias diversas y coincidentes sobreviniera esta
suerte de noche sobre los territorios frtiles de Letralia, no he dejado de
caminar en tu direccin, esperando encontrarme de nuevo con tus ojos vidos
y estrechar tu mano con afecto clido y franco.

Nos ha costado tres aos completar ese trayecto y la revista que te ofrezco
ahora no es la misma de entonces, en principio porque ya no soy el mismo,
ni t. No te aburrir hablando de los cambios, porque s que sabrs
descubrirlos en cuanto dejes de leer esto y te internes en los nuevos
parajes que ahora surcan la Tierra de Letras. Como ya sabes, mi buzn est
siempre abierto a tus observaciones y, por supuesto, a los textos que
desees publicar en estas pginas.

Debo confesarte que en el camino perd cuatro ediciones: de la 91 a la 94.
Hace poco tiempo un gran amigo me dio la grata noticia de que todas ellas
estaban reflejadas en un repositorio estadounidense. Ya estn aqu conmigo,
y una vez que termine de curar sus heridas estarn all, contigo. Reglame
entre tanto un poco ms de tu paciencia.

Djame ahora que agradezca a algunas personas la feliz circunstancia que
hoy nos une. En principio a quienes me acompaan en la construccin de esta
nueva Tierra de Letras, tanto en el diseo como en la seleccin de textos y
en la redaccin de las notas. Tambin a Daniel Ginerman, el inseparable
colaborador que una vez ms ha aceptado brindarme su apoyo logstico. A los
viejos amigos; a mis padres, mis hermanos y a Gabriela, Mariana y Jorge,
mis hijos, que tambin esperaron contigo.

Y a ti, mi estimado amigo que lees ahora estas lneas, por regresar conmigo
a la Tierra de Letras.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



=== Breves ================================================================

Libros en las tablas. La revista digital Dramateatro publica a partir de
este ao sus libros digitales -en conveniente formato Adobe PDF- en torno a
las artes escnicas. El ttulo con el que se inaugura la serie es El
frustrado: un personaje recurrente en la dramaturgia latinoamericana
contempornea, de Mara Celeste Domnguez.
http://www.dramateatro.arts.ve

El que a hierro mata... Eduardo Gonzlez dirige la revista literaria
digital A Hierro Muere, especializada en la difusin de textos relacionados
con la literatura policial. Entre otros materiales, la edicin de junio
incluye una entrevista a Paco Ignacio Taib II, un artculo sobre la novela
negra norteamericana y un trabajo sobre el filme Casablanca, amn de
enlaces y noticias para los amantes del gnero. Puede solicitarla por
correo electrnico a su director.
pilo@2vias.com.ar

Desde los 80. El poeta puertorriqueo Alberto Martnez-Mrquez
(amartinez_marquez@yahoo.com) anunci la aparicin de la sexta edicin de
Desde el Lmite, publicacin literaria que se publica desde 2000 y se
define como portavoz de la generacin de 1980, publicando textos de poetas
y escritores de renombre en Puerto Rico y pases latinoamericanos. Adems
de un nutrido catlogo de ensayos de investigacin, poesa internacional,
cuentos y reseas literarias, en esta edicin participan Elidio La Torre
Lagares, David Corts Cabn, Mario R. Cancel, Juan Gonzlez Mendoza y otros
autores.
http://www.marcas1pr.net

Traza informativa. Recientemente fue creada la lista de correo La Traza, un
espacio cuyos suscriptores intercambian informacin acerca de actividades
literarias a desarrollarse en Argentina, tales como lecturas, charlas,
debates y presentaciones, entre otras.
http://ar.groups.yahoo.com/group/latraza

Caf digital. Julio Carabelli edita desde Tucumn, Argentina, la pequea
publicacin Caf Literario, que se distribuye por correo electrnico y que
en cada edicin incluye una muestra de textos de algn autor de habla
hispana. Se incluye una rpida entrevista con el autor. Hasta ahora ha
publicado materiales de Beatriz Schaefer Pea, Susana Cattaneo, Hugo
Toscadaray, Osvaldo Picardo, Csar Bisso, Myriam Leal, Rubn Derlis, Carlos
Carbone, Bibi Albert, Ramn Fanelli, Aldo Novelli, Sergio Rigazio y Jorge
Nonin.
tallermilenio@hotmail.com

Gaud en el Cervantes. Con motivo del cierre de las celebraciones por los
150 aos del nacimiento del arquitecto cataln Antonio Gaud y Cornet, el
Centro Virtual Cervantes ha puesto en lnea este 25 de junio un impactante
monogrfico con fotografas comentadas, artculos de especialistas y una
completa resea biogrfica del maestro.
http://cvc.cervantes.es/actcult/gaudi

Caf con espaguetis. Todos los martes se realiza en el Caf La Dama de
Bollini un caf literario dirigido por Lionel Bollini y coordinado por el
escritor Pablo Montanaro. La cita es en el Pasaje Bollini 2281, Buenos
Aires, los martes a las 8:30 pm. Despus de la actividad, la casa invita
con espaguetis.

Danza en San Luis Potos. El 1 de julio se dio inicio a las jornadas del
Festival Internacional de Danza Contempornea de San Luis Potos "Lila
Lpez", en Mxico. El evento concluir el prximo 3 de agosto y es
organizado por el Instituto de Cultura de San Luis Potos y el Instituto
Potosino de Bellas Artes. Se trata del principal festival de danza
contempornea en el pas y se viene realizando desde 1980.
fidcs@hotmail.com

Multiborges. El lingista Martn Hadis (Buenos Aires, 1971,
mhadis@internetaleph.com) inaugur el pasado 2 de julio, con un acto de
presentacin en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba),
el sitio InternetAleph.com, un completo sitio multimedia que aprovecha lo
mejor de las tecnologas asociadas a Internet para dar forma a este
peculiar homenaje a Jorge Luis Borges que, en palabras de Hadis, pretende
"servir como introduccin slida y abarcadora a la obra del escritor, y
como una gua de gran utilidad para lectores e investigadores acerca de
todo el material que existe en la red.
http://www.internetaleph.com

Pintores viajeros. El pasado 4 de julio se inaugur la exposicin Otros
viajeros: Samys Mtzner y Adrin Pujol, en la Librera del Banco Central de
Venezuela, en la avenida Urdaneta de Caracas. La exposicin, consistente en
tres obras de estos artistas adquiridos por el banco en 2002, estar
abierta hasta el 1 de agosto.

FIA virtual. La XII Feria Internacional de Arte de Caracas, que estar
abierta al pblico entre el 9 y el 13 de julio, ofrecer este ao una
muestra virtual a travs de su sitio en Internet, con informacin en torno
a unas cuarenta galeras venezolanas y forneas que participarn. En el
mundo real, este evento, ya consolidado en el tiempo, podr ser apreciado
en el Saln Naiguat del Hotel Tamanaco. FIA XII es en homenaje al artista
Miguel von Dngel, cuyo trabajo estar en el stand de la Galera D'Museo.
http://fia-caracas.com

Efmero y perenne. Este jueves 10 de julio, a las 11 de la maana, ser
inaugurada en la sala 1 del Museo de la Estampa y del Diseo Carlos Cruz
Diez, en Caracas, la exposicin Perennidad de lo efmero, con trabajos de
destacados artistas venezolanos realizados en el Taller de Artes Plsticas
de la Direccin de Cultura de la Universidad del Zulia. Los asistentes a la
exposicin apreciarn los mejores carteles producidos en este taller desde
su fundacin, hace 30 aos.

Un colombiano en Buenos Aires. Zapatos Rojos ha organizado un encuentro con
el poeta colombiano Alejandro Galvis Bautista, quien hablar de la joven
poesa colombiana y de la Fundacin Creativa Taller de Bogot. La actividad
se realizar en el Caf Voltaire (Bolvar 673, Buenos Aires) el sbado 12
de julio a las 9:30 pm.
http://www.zapatosrojos.com.ar

Merengue en Casa. La Sala Che Guevara de Casa de las Amricas presentar el
prximo jueves 17 de julio la conferencia "Los avatares de la identidad
cultural: vicisitudes del merengue en la representacin de la
dominicanidad", dictada por el investigador dominicano Dario Tejeda, quien
hace un extenso estudio acerca del tema en su libro La pasin danzaria,
mencin especial del Premio de Musicologa Casa de las Amricas 2001.
http://www.casa.cult.cu

Nicaragenses trovando en Costa Rica. Un grupo de intrpretes nicaragenses
de la trova se presentar en Costa Rica el prximo 18 de julio, a las 8 pm,
en Poas de Alajuela. Katia Cardenal, Junior Escobar, Moiss Gadea y Ramn
Meja son los artistas que deleitarn al pblico costarricense. La entrada
cuesta 2.500 colones.
http://www.katiacardenal.com

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



=== Noticias ==============================================================

*** Medio milln de personas en la X Feria Internacional del Libro de
    Caracas

Entre el 28 de mayo y el 8 de junio se celebr, en el Parque Los Caobos
-importante pulmn vegetal en plena zona cultural de la capital venezolana-
la dcima edicin de la Feria Internacional del Libro de Caracas, evento
que regresa despus de dos aos de inactividad. Durante semana y media se
desarroll esta fiesta editorial que reuni unas sesenta editoriales
venezolanas y once extranjeras.

Bajo el lema "Pasa la hoja: la lectura est en el parque", la feria acogi,
en las 17 hectreas del parque, alrededor de medio milln de personas,
segn las estimaciones difundidas por el Centro Nacional del Libro (Cenal).
Adems de las actividades editoriales, los tres pabellones dedicados a los
nios, adultos y abuelos fueron escenario de obras teatrales, espectculos
musicales y juegos ecolgicos para los ms pequeos. Destac la afluencia
de nios de las escuelas pblicas y privadas locales. Los mayores
disfrutaron de los llamados "rincones de lectura", en los cuales se les
permiti sentarse a leer libremente las novedades expuestas.

Provenientes de Colombia, Mxico, Argentina, Estados Unidos, Cuba, Espaa y
Uruguay, participaron igualmente ms de cincuenta escritores e invitados
especiales. Entre los autores extranjeros estuvieron los espaoles Antonio
Jimnez Milln, ganador del premio Garca Lorca con ltimo recurso, y Luisa
Castro, quien obtuvo el Rey Juan Carlos I con Hbitos del astillero. De
Colombia vino una representacin de escritores jvenes y vigorosos, como
Efram Medina, que present su libro rase una vez el amor pero tuve que
matarlo.

Asimismo, se realizaron foros, talleres, presentaciones de libros y
exposiciones en espacios aledaos, tales como el Museo de Bellas Artes, el
Centro Regional para el Fomento del Libro en Latinoamrica y el Caribe, la
Galera de Arte Nacional y el Museo de Ciencias, entre otros.

Segn fuentes del Cenal, cerca del 14% de los visitantes adquirieron libros
en la feria, que estuvo signada por la tensin poltica y los altos
precios. Adems, existi la apreciacin general de que el diseo aplicado a
los stands no era atractivo y, a causa de la crisis econmica, la cantidad
de expositores fue ms bien escasa, por lo que el recorrido se completaba
en poco tiempo.

De cualquier manera no se esperaba que la feria fuera un xito rotundo.
Venezuela es actualmente un pas sumergido en la ms grave crisis de su
historia, con las consecuencias previsibles. El alcalde del municipio
Libertador, Freddy Bernal, dijo a la prensa nacional que en esta edicin de
la feria se esperaba "capitalizar y despertar el inters, sobre todo entre
los jvenes, de la lectura". En tal sentido se organizaron talleres de
lectura y otras actividades similares.

La Alcalda de Libertador fue uno de los entes organizadores, junto con el
Viceministerio de Cultura, el Consejo Nacional de la Cultura, el Cenal y la
Alcalda Mayor.



*** Fernando Vallejo gana el premio Rmulo Gallegos

El escritor colombiano Fernando Vallejo obtuvo el XIII Premio Internacional
de Novela Rmulo Gallegos, en Venezuela, con su novela El desbarrancadero,
calificada por el jurado como "profundamente literaria y conmovedora" en la
que se reflejan, a travs de la "inaudita fuerza" de su lenguaje, temas
como "la violencia cotidiana, la crisis de la familia y la enfermedad" de
una manera tal que nos pone en presencia de "una indita renovacin de las
letras en lengua espaola".

Vallejo, quien reside en Mxico desde 1971, naci en Medelln en 1942. Es
bilogo de profesin y cineasta, y ha publicado Chapolas negras, El ro del
tiempo y La virgen de los sicarios -llevada al cine por Barbet Schroeder
con adaptacin del mismo Vallejo-, entre otros. El anuncio de que era el
ganador le fue comunicado telefnicamente desde Radio Caracol, y la
impresin le impidi tomar en serio la noticia en un primer momento.

El desbarrancadero, la novela ganadora, es acerca de un hombre que regresa
a Medelln para acompaar durante sus ltimos das a su hermano, un
paciente de sida. Obtiene el premio imponindose sobre otros 245
participantes. El veredicto se dio a la luz pblica el 25 de junio, despus
de extensas deliberaciones mediante las cuales esa cantidad se redujo a
slo una decena de finalistas. Los jueces, que concedieron el premio a
Vallejo con 4 votos a favor y 1 en contra (que se mantiene confidencial),
fueron Enrique Vila-Matas (Espaa), ganador de la edicin anterior con El
viaje vertical, Fernando Ansa (Uruguay), Christopher Domnguez-Michael
(Mxico), Marcela Serrano (Chile) y Vctor Bravo (Venezuela).

Las otras novelas finalistas fueron Varamo y El comn olvido, de Argentina;
La noche del aguafiestas, de Cuba; Lo real, Soldados de Salamina y Me manda
Stradivarius, de Espaa; Lodo, de Mxico; El guerrero del crepsculo, de
Uruguay y El round del olvido, de Venezuela.

Hoy por hoy el autor colombiano ms ledo dentro y fuera de su pas,
Fernando Vallejo indic que este "es un premio para Colombia" y que donar
los 100.000 dlares del premio a una asociacin protectora de animales en
Venezuela. "Los animales son el amor de mi vida", declar. Adems del
premio en metlico, Vallejo recibir un diploma y una medalla el prximo 2
de agosto, cuando se cumplen 119 aos del nacimiento de Rmulo Gallegos. El
acto se realizar en la sede del Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo
Gallegos (Celarg), en Altamira, Caracas.

En declaraciones al diario mexicano La Jornada, el escritor anunci que se
retirar de la narrativa. "No pienso escribir ms, ya me hart de la
literatura y me siento incapaz de volver a lo mismo o a desandar el camino
andado. Ya mat al loco", dijo refirindose a su caracterstico narrador en
primera persona, tambin presente en El desbarrancadero.

"Soy muy inconstante, todo lo voy dejando en el camino. Tal vez por eso he
logrado llegar hasta aqu, hasta el 2003. Por lo dems no estoy tan seguro
de que el loco que deca 'yo' en mis libros tuviera mucho que decir. Yo en
cambio s, ahora me dedico a desenmascarar impostores. Empec con Darwin y
voy a seguir con Newton y Einstein. Con Cristo y Mahoma no, ni con Freud,
porque lo considero tiempo perdido, eso es quemar plvora en gallinazos".

El premio Rmulo Gallegos es uno de los ms importantes del continente y se
entrega con carcter bienal desde 1964. Vallejo es el tercer colombiano en
recibirlo, despus de Gabriel Garca Mrquez y Manuel Meja Vallejo.
Adems, otros destacados autores latinoamericanos, como Mario Vargas Llosa,
Carlos Fuentes, Arturo Uslar Pietri y Javier Maras, comparten tal honor.



*** Investigacin de ADN intentara determinar origen de Carlos Gardel

A finales de junio la Comisin de Educacin y Cultura de la Cmara de
Diputados de Uruguay present una propuesta del diputado Arturo Heber, del
Partido Nacional, para realizar un examen de ADN a los restos del coronel
Carlos Escayola y Mara Celia Oliva, a quienes historiadores han sealado
como los verdaderos padres de Carlos Gardel.

La investigacin, de ser aprobada por los 99 diputados del Congreso, sera
un punto de apoyo para determinar si el astro del tango naci en
Tacuaremb, como apuntan documentos rescatados en esa regin por
investigadores uruguayos. Si los diputados dan el visto bueno a la
propuesta, deber remitirse una peticin al gobierno argentino para
realizar un examen similar a los restos de Gardel, sepultados en el
cementerio de La Chacarita, en Buenos Aires.

Sobre el lugar de nacimiento del famoso intrprete de temas como Mi Buenos
Aires querido y Por una cabeza se ha tejido una oscura controversia que lo
ubica en Argentina, Toulouse (Francia) y Tacuaremb, 400 kilmetros al
norte de Montevideo. Gardel muri en 1935 en un accidente areo en
Medelln, Colombia.



*** Hallado el primer poema publicado por Csar Vallejo

A los 19 aos de edad, un joven llamado Csar Vallejo buscaba trabajo en la
poblacin andina de Cerro de Pazco y aprovech para hacer contacto con una
revista local llamada El Minero Ilustrado, a cuyos responsables entreg un
pequeo poema llamado "Soneto", composicin de tema andino y pastoral que
apareci en la publicacin el 6 de noviembre de 1911.

Perdido en la historia, el poema fue reencontrado este ao por el
investigador peruano Hugo Arias Hidalgo, mientras realizaba investigaciones
pertinentes para su posgrado en la Universidad Hermilio Valdizn, de
Hunuco. Con un breve estudio de su colega Edmundo Bendez, el poema acaba
de ser reeditado por la Universidad Ricardo Palma, de Lima.

"Soneto" es anterior a otro poema tenido por el primero de Vallejo en ser
publicado, y que apareci en la revista Variedades, de Lima, el 9 de
diciembre del mismo ao.



*** Gobierno de Venezuela inicia plan de alfabetizacin

Tres meses es el plazo fijado por el gobierno para erradicar el
analfabetismo en Venezuela, para lo cual se puso en funcionamiento la
llamada "Misin Robinson", que debe su nombre a Samuel Robinson, uno de los
seudnimos del mtico educador venezolano Simn Rodrguez.

Para cumplir con este objetivo, el gobierno trajo a ms de setenta tcnicos
cubanos para formar a los 100.000 facilitadores que se encargarn de
ensear a leer y escribir a 1.595.000 venezolanos analfabetos.

El mtodo cubano ha sido reconocido, segn indicaron fuentes oficiales, por
la Unesco. Los programas piloto se iniciaron en Caracas y en el estado
Aragua arrojando resultados esperanzadores. La capacitacin de los
facilitadores se realiza, segn se informa en una lnea telefnica de
acceso gratuito dispuesta a tal efecto, en dos das.

El plan ha recibido fuertes crticas de diversos sectores que acusan al
gobierno venezolano de querer orientar esta actividad en el campo
ideolgico, adems de que se considera que Cuba, con 4% de analfabetismo,
no puede asesorar a Venezuela, con apenas 6,4%. Los integrantes de la
Asamblea de Educacin, organismo que monitorear el plan, piensan que ms
idnea habra sido la participacin de tcnicos chilenos, pas con el menor
porcentaje de analfabetismo, 2%.

La fundacin educativa Fe y Alegra se une a las crticas por cuanto, pese
a tener su propio sistema de alfabetizacin, que ha sido probado con xito
en Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay y hasta Brasil, no fue tomada en
cuenta e inclusive le ha sido interrumpida, hace cuatro meses, la ayuda
econmica que reciba del gobierno.

Sin embargo, el presidente de Venezuela, Hugo Chvez Fras, sali
recientemente al paso a las crticas en su programa televisivo de los
domingos aduciendo que "a la oposicin le preocupa porque no quiere que el
pueblo se ilustre". Justific la presencia de tcnicos cubanos en la
experiencia de cuatro dcadas que Cuba tiene en esta materia.



*** Cineastas venezolanos afinan nueva ley

El pasado 2 de julio fue presentado a la Asamblea Nacional de Venezuela el
anteproyecto de reforma parcial de la Ley de Cinematografa Nacional,
acerca del cual los cineastas venezolanos esperan pueda convertirse en la
herramienta idnea para sacar a flote este sector artstico, comnmente
deprimido a pesar de lo cual se ha destacado con algunas excelentes
realizaciones.

El texto fue elevado ante la Comisin Permanente de Desarrollo Econmico
por representantes de los distintos gremios relacionados: Romn Chalbaud,
por la Cmara Venezolana de Productores de Largometrajes; Rafael Segovia,
por la Cmara de la Industria del Cine y el Video; Diego Rsquez,
presidente de la Asociacin Nacional de Autores Cinematogrficos, y
directivos del Sindicato Nacional de Trabajadores de Radio, Teatro, Cine,
TV y Afines y el Circuito Gran Cine.

Segn Rsquez, existe la necesidad de que el cine venezolano se desarrollo
con modelos de autogestin de avanzada. El anteproyecto presentado fue
elaborado con esa visin, basado en estudios sobre legislaciones de pases
como Francia y Argentina. Entre otras novedades, de aprobarse esta ley las
salas venezolanas tendran que destinar un porcentaje de lo recaudado en
taquilla para sostener el Centro Nacional Autnomo de Cinematografa,
organismo que reinvertira tales fondos en produccin.



*** Becas a jvenes creadores espaoles ofrecer Injuve

El Instituto Nacional de la Juventud (Injuve) de Espaa ofrecer becas de
hasta un ao de duracin en el extranjero a jvenes creadores espaoles en
las reas de artes plsticas, diseo y cine. El programa cuenta con un
presupuesto de 1.200.000 euros y fue presentado el pasado 3 de julio por
Luca Figar, secretaria general de Asuntos Sociales del ente estatal, y
Elena Azproz, directora del mismo. La informacin necesaria para
participar est disponible en el sitio de Injuve, en:

   http://www.mtas.es/injuve

Concebido para jvenes creadores cuya formacin sobrepase el promedio o que
gocen de una reconocida trayectoria profesional, este plan ofrecer ayudas
abiertas para cursar estudios artsticos fuera de Espaa. Las becas durarn
hasta un ao y sus beneficiarios contarn con una participacin en los
gastos de viaje, una asignacin mensual mxima de 1.500 euros para
alojamiento y manutencin, gastos mximos de 18.000 euros para matrcula y
tasas obligatorias del centro de estudios escogido por el artista y una
asignacin nica para la compra de material y gastos de primer
establecimiento.

Los aspirantes a integrar este plan de becas debern presentar sus
propuestas a una comisin evaluadora que estar compuesta por seis expertos
en artes plsticas, diseo o cine, de acuerdo con los siguientes criterios:
estudio y viabilidad del proyecto, conocimientos y mritos, relevancia
acadmica y artstica del centro de preferencia del solicitante y la
preferencia del proyecto.



*** Arte abstracto en Montevideo

El pasado 3 de julio se inaugur la exposicin Geo-metras: Abstraccin
geomtrica latinoamericana de la Coleccin Cisneros en el Museo Nacional de
Artes Visuales de Uruguay, en Montevideo. Las obras, que se mantendrn
expuestas al pblico hasta el 25 de octubre, forman parte de la coleccin
de la Fundacin Cisneros, de Venezuela.

Los visitantes apreciarn obras en diversos formatos, tales como pintura,
escultura, fotografa, instalacin y dibujo, agrupadas en cuatro secciones
correspondientes a diversos conceptos del arte latinoamericano y
organizadas de tal manera que se pueden establecer conexiones y
comparaciones entre obras pertenecientes a diferentes pases y movimientos
artsticos. La visita a la exhibicin es enriquecida por un catlogo con
textos del curador, Ariel Jimnez, y ngel Kalenberg, director de la
institucin anfitriona.

Las secciones han sido tituladas Herencias, La metfora orgnica, Mecnica
plstica y Huellas. Segn Jimnez, en Herencias se aprecian obras que
representan el legado de los movimientos abstracto-geomtricos
latinoamericanos desde los 70. Las obras de La metfora orgnica fueron
creadas por artistas que queran convertirlas en organismos plsticos
independientes. En Mecnica plstica se incluyen obras que, por alejarse de
la pintura tradicional, representan estructuras singulares. Y Huellas
contiene obras que, partiendo de modelos reales, conservan del mismo slo
lneas y colores esenciales que representan apenas un eco lejano del
original.



*** Presentada en Venezuela antologa potica de Eugenio de Andrade

Bajo el patrocinio del Instituto Portugus de Cultura fue presentada el
pasado 3 de julio una antologa potica con textos del escritor Eugenio de
Andrade, uno de los poetas ms importantes de Portugal. El acto se realiz
a las 6 de la tarde en la Librera Al Grano, en Caracas.

Los textos que componen esta antologa fueron seleccionados y traducidos
por Nydia Hernndez, conductora del programa literario radial La Maja
Desnuda. Incluye poemas de Blanco en lo blanco, Adolescente, As maos e os
frutos y Mar de setembro. Andrade naci en 1923 en Povo Atalaia, Fundao,
Portugal, y su nombre real es Jos Fontinhas.

El Instituto Portugus de Cultura es una organizacin establecida en
Venezuela, donde hace ms de quince aos se dedica a divulgar los valores
de la cultura lusitana.



*** Congreso yoruba se desarrolla en La Habana

El pasado sbado 5 de julio se dio inicio en La Habana al Congreso Mundial
de la Cultura Yoruba, actividad que rene a practicantes de esta creencia
provenientes de Brasil, Nigeria, Trinidad y Tobago, Estados Unidos, Puerto
Rico, Canad, Francia y el pas anfitrin.

Al evento, que terminar el domingo 13, asistir Sijuwade Olobuse II Ooni
Yleife, rey de los yorubas y perteneciente a una de las tres familias
reales de Nigeria. En su pas es considerado una persona sagrada y se
supone que es el sucesor del dios creador de los yorubas.

Segn Antonio Castaeda, presidente de la Asociacin Cultural Yoruba de
Cuba, esta nacin latinoamericana es hoy uno de los bastiones principales
de la cultura yoruba. La religin yoruba, originaria del pas africano,
lleg a Cuba en la colonia y se mezcl estratgicamente con la religin
catlica para evitar que sus practicantes fueran reprimidos por los
espaoles. Hoy por hoy, junto con el palo monte y la sociedad abaku, es la
manifestacin religiosa ms extendida en Cuba, abarcando hasta 65% de la
poblacin de ese pas.

El particular congreso ofrece 110 ponencias, carteles y videos con variados
enfoques, entre los que se cuentan los antropolgicos y filosficos. Estas
actividades se realizan en un marco que incluye tambin presentaciones de
grupos artsticos, danzas folklricas, msica, visitas a museos y
recorridos por La Habana.



*** Zapatos de aniversario

Zapatos Rojos, agrupacin literaria argentina que fomenta la literatura a
travs de una serie de encuentros, presentaciones, talleres y otras
actividades, arriba en julio a sus cuatro aos de existencia, por lo que ha
anunciado la realizacin del evento Zapatos de Diamante en Polvo para el
domingo 13 de julio, a las 7 pm. El grupo es dirigido por Romina Freschi,
Karina Macci, Marcelo Biagi, Juan Ignacio Trentalance, Adrin Pedreira y
Laura Hernndez. Zapatos Rojos puede ser visitado en:

   http://www.zapatosrojos.com.ar

La actividad incluir lecturas poticas de Lenidas Lamborghini y Gustavo
lvarez Nez, as como la presentacin de una novela de Miguel Vitagliano
y del libro objeto artesanal Vietnam, de Fedra Spinelli. El ambiente ser
acompaado con msica de Chico Forever y no faltar la torta de cumpleaos.

Esta agrupacin realiz su primer encuentro potico el 9 de julio de 1999.
Desde entonces han realizado actividades similares en diversos lugares de
Buenos Aires, hasta que en 2002 inauguraron su propio espacio, el Cabaret
Voltaire, en Bolvar 673, donde se realizar la fiesta del cuarto
aniversario el prximo domingo, con entrada libre y gratuita. Este peculiar
sitio de reunin tiene tambin su pgina en:

   http://www.elcabaretvoltaire.com.ar

Se puede solicitar ms informacin por correo electrnico escribiendo a
info@zapatosrojos.com.ar.



*** Realizarn en Argentina I Congreso Internacional Crearteduca

La Asociacin Crearteduca, que publica en Internet, y tambin con versin
impresa, la revista El Retablo de las Maravillas, est convocando a
creativos, educadores, pedagogos, artistas, escritores, cuentacuentos,
mediadores y especialistas dedicados al universo infantil a su I Congreso
Internacional, a celebrarse entre el 4 y el 7 de septiembre en Sierra de la
Ventana, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Durante el evento, diversos especialistas dictarn conferencias
magistrales, ponencias y talleres en torno a literatura infantil, teatro
para nios, msica, danza, tteres, artes visuales y nuevas tecnologas.
Entre las actividades planificadas destaca el taller de escritura y lectura
a ser dictado por la escritora Adela Bach, directora de la Editorial Abran
Cancha; as como las conferencias sobre el juego dramtico en la escuela a
cargo del actor, escritor y director teatral Jos Luis Blanco; sobre el
manejo del papel como elemento apropiado para la expresin, a cargo del
artista plstico Juan del Ro; sobre los valores humanos en narraciones
para nios, a cargo de la escritora Irma Veroln, sobre la herencia
cultural en la msica a cargo de la musicoterapeuta Gabriela Wagner, sobre
tteres y educacin a cargo del titiritero Jorge Miceli, y sobre la
escritura como generadora de lectura a cargo de la escritora y docente
Mirta Itchart.

Los interesados tienen la posibilidad de participar proponiendo ponencias y
talleres, para lo cual debern enviar sus proyectos antes del 15 de julio a
las direcciones ponencias.congreso@elretablodelasmaravillas.com o
talleres.congreso@elretablodelasmaravillas.com, segn corresponda, en
archivos de Microsoft Word. Los proyectos debern incluir fotografa del
aspirante y una biografa corta que incluya ttulo, nombre, institucin y
otros datos pertinentes. La presentacin no deber exceder las diez
palabras y el proyecto deber estar enmarcado en la temtica "Creatividad,
arte y educacin".

Las ponencias debern estar planificadas para una duracin mxima de 45
minutos y debe adjuntarse una sntesis de hasta dos pginas. En el caso de
los talleres, la duracin mxima ser de 2 horas. Para todos los casos
deber presentarse un abstract de hasta 200 palabras y tres referencias, e
incluir una indicacin del equipo que se requiere, como audio, video,
ordenador equipado con Microsoft PowerPoint o proyector de diapositivas.
Los interesados en presentar ponencias podrn complementar su trabajo con
un taller. El programa final ser decidido el 31 de julio.

La inscripcin en el congreso tiene un costo de $150, lo cual le dar
derecho al alojamiento, con pensin completa, en la Asociacin Cristiana de
Jvenes, una carpeta con los contenidos del congreso, el cronograma de
ponencias y talleres, el libro de abstracts, un mapa y servicios detallados
del lugar, una credencial para transitar libremente por las instalaciones
del congreso, entrada a todos los eventos adicionales del congreso, acceso
al brindis inaugural al inicio del evento, un disco compacto de Crearteduca
y certificado de asistencia. Si desea hospedarse en el Hotel Provincial,
sede del congreso, debe saber que tendr derecho slo a desayuno adems de
todos los otros insumos.

Para proceder a la inscripcin, si usted vive en Argentina deber enviar un
giro postal por $150 a Elena Jaime, en Ramn Franco 6177 2 A CP 1875,
Avellaneda, Buenos Aires. Los aspirantes residentes fuera de Argentina
debern enviar un giro a travs de Western Union de US$110, a nombre de
Adriana Agrelo o Elena Jaime, responsables del evento.

Si usted necesita ms informacin acerca de esta actividad, solictela por
correo electrnico a los organizadores del evento:

   congreso@elretablodelasmaravillas.com

O visite el sitio web de El Retablo, en:

   http://www.elretablodelasmaravillas.com



*** Shakespeare para todo el mundo

Hasta el 19 de julio estar presentndose, en el Teatro del Centro Cultural
del Gimnasio Moderno, en Bogot, Colombia, la obra Shakespeare para locos,
montaje que intenta ofrecer al pblico una visin ligera del genio de las
letras anglosajonas. Contiene referencias a las 37 obras escritas por
William Shakespeare hace 5 siglos y es una versin de una obra original de
la estadounidense Reduced Shakespeare Company puesta en escena por primera
vez en Londres, en 1997.

Shakespeare para locos dura una hora y 45 minutos y es dirigida por el
actor Juan ngel, a quien le acompaan Santiago Moure y Daniel Rocha. La
obra presentada por estos actores en esta oportunidad es una reedicin, a
su vez, de la que montaran en 1998 con el actor Fernando Solrzano. Segn
Moure, "la obra se mantiene igual, slo que ahora somos cinco aos ms
viejos, fogueados en este arte y ms divertidos".

Los galanes shakespereanos son interpretados por Rocha, salvo Hamlet que le
corresponde a ngel. Los personajes femeninos -desde Julieta y Desdmona
hasta Lady Macbeth y Ofelia, pasando por todas las dems chicas- sern
encarnados por Moure, quien destac el carcter burlesco que se encierra
inclusive en el objetivo de presentar todo Shakespeare en una sola obra.

En contra de la actitud general, Moure afirma querer demostrar que
Shakespeare no es un dramaturgo para el gusto aristcrata. "l era de la
clase popular. En sus obras siempre apelaba a los sentimientos ms bsicos
y comunes: la envidia, los celos, el odio, el amor. Queremos que le llegue
a todo el mundo".

El Centro Cultural del Gimnasio Moderno est ubicado en el nmero 74-99 de
la carrera 19, en Bogot. Hay entradas a 15.000 y a 20.000 pesos. Se puede
solicitar informacin telefnicamente al 57 1 2494526.



*** Convocan concurso de cine independiente sobre la frontera Mxico-EUA

La Universidad Autnoma de Ciudad Jurez, la Universidad de Chihuahua y la
Universidad de Texas en El Paso, conjuntamente con el Consulado de Mxico
en El Paso, Texas (EUA), han organizado un concurso de cine independiente
en torno a la vida en esa frontera, en el que podrn participar los
estudiantes de las mencionadas casas de estudios.

El concurso tiene como motivacin principal el estmulo a la produccin
flmica independiente. Los participantes, que debern tener ms de 18 aos,
podrn remitir guiones en castellano o ingls y nunca haber producido o
publicado anteriormente. La idea y el libreto han de ser originales.

El ganador ser anunciado en el III Festival de Cine Binacional, que se
realizar en la frontera Ciudad Jurez-El Paso entre el 2 y el 9 de agosto.
En este encuentro cinematogrfico, organizado por diversas instituciones,
se proyectan nuevas producciones y se dictan seminarios sobre guionismo,
produccin, direccin y adaptacin, impartidos por actores y directores de
ambos pases. Adems ser una oportunidad para aprender de la experiencia
de actores mexicanos de reconocida trayectoria, como Demin Bichir, Arcelia
Ramrez, Rafael Snchez Navarro y otros.



*** Investigador espaol asegura que Bizet no es el autor de Carmen

Carmen, considerada como la obra maestra de la tradicin lrica francesa,
podra no haber sido compuesta por Georges Bizet (1838-75), al menos segn
intenta establecerlo el investigador espaol, residenciado en Suiza, Paco
Herrera, en su libro Danzas, presentado el 2 de julio pasado en Vinaroz,
Espaa.

Herrera, quien adems es docente y concertista de guitarra, hall en la
Biblioteca Nacional de Pars una partitura que, bajo el ttulo El arreglito
es, ni ms ni menos, lo que hoy conocemos como Carmen. El autor de El
arreglito es el espaol Sebastin Iradier, quien la escribi en Cuba. Bizet
se habra limitado a copiarla.

Danzas, el libro de Herrera, incluye abundante material documental sobre
ms de cien bailes de todo el mundo que pueden ser interpretados con
guitarra o lad barroco.



*** Venezuela declara el 2 de julio como Da Nacional del Bolero

En homenaje al Bolerista de Amrica, Felipe Pirela, el Consejo Nacional de
Cultura de Venezuela decret el 2 de julio, fecha en que se cumplieron 31
aos de su asesinato en Puerto Rico, como el Da Nacional del Bolero, pese
a lo cual el gobierno no realiz actividad alguna al respecto.

Intrprete esencial, Felipe Antonio Pirela Morn naci el 4 de septiembre
de 1941 en Maracaibo, estado Zulia, y su privilegiada voz le convirti
rpidamente en una de las ms importantes estrellas musicales
latinoamericanas.

Su muerte en Puerto Rico, rodeada de un halo de misterio y escndalo,
impuls el crecimiento de una leyenda que an en nuestros das es motivo de
estudio, pero tambin de admiracin. Su recuerdo perdura hoy en temas
inmortales como Sombras, Pobre del pobre, El malquerido y nicamente t,
entre otros.



*** Anuncian en Per coloquio acerca de Csar Moro

Organizado por la Universidad Ricardo Palma y el Centro de Estudios
Literarios Antonio Cornejo Polar, el 11 y 12 de agosto se realizar el
coloquio Csar Moro y la vanguardia, en el Auditorio Ricardo Palma, ubicado
en el Edificio de Administracin de la mencionada institucin universitaria
en la avenida Benavides 5440 - Surco, Lima. La actividad se realizar entre
las 4 y las 8 de la noche y la entrada es libre.

En la actividad participarn Andr Coyn, Carlos Germn Belli, Jorge
Cornejo Polar, Camilo Fernndez Cozman, Mirko Lauer, Marco Martos, Manuel
Pantigoso, Ivn Rodrguez Chvez, Ricardo Silva Santisteban, Marcel
Velzquez Castro, Manuel Velzquez Rojas y Yolanda Westphalen.

El poeta y pintor Csar Moro naci en Lima en 1903 y muri en la misma
ciudad en 1956. Su nombre real era Alfredo Quzpez Asn y empez a usar su
nom de guerre en 1921. Entre 1925 y 1933 se radic en Pars, atrado por el
ambiente intelectual de la Ciudad Luz, donde inclusive dejar de escribir
poemas en castellano para seguirlo haciendo en francs. A su regreso a Lima
organiza la primera exposicin surrealista de Latinoamrica y se involucra
en movimientos polticos. En 1938 se va a Mxico, donde contina sus
actividades hasta 1948, cuando -de nuevo en Lima- conoce a su albacea
literario, el poeta francs Andr Coyn. Public diversos trabajos, entre
ellos los poemarios Trafalgar Square y Amour  mort.

Se puede solicitar informacin acerca del coloquio por correo electrnico
en oeups@urp.edu.pe o en la Direccin de Extensin Universitaria y
Proyeccin Social de la Universidad Ricardo Palma, ubicada en el 3r piso
del Edificio de Administracin o por los telfonos 51 1 2750450 / 2750454
(anexo 267); igualmente en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo
Polar (celacp@wayna.rcp.net.pe), en la avenida Benavides 3074, Miraflores,
o por el telfono 51 1 2161029.



====================== Envenos informacin cultural ======================

Este espacio est destinado principalmente a la divulgacin del trabajo de
los escritores hispanoamericanos, pero no desdeamos la difusin de las
noticias culturales, que siempre son de inters. Envenos toda la
informacin que pueda a info@letralia.com.



=== Literatura en Internet ================================================

Predicado.com, la comunidad de la letra
http://www.predicado.com

Ms all de la cuestin tecnolgica, Internet ha representado un avance
innegable para la humanidad en virtud de haber creado nuevas vas para
acercarnos a nuestros semejantes. A medida que tales vas se perfeccionan y
se van acoplando a nuestra vida diaria, descubrimos su potencialidad y
hacemos que funcionen en nuestro beneficio a la manera de verdaderas
mquinas intelectuales.

Una de estas mquinas es el sitio venezolano Predicado.com, una comunidad
literaria basada en un sistema de publicacin automtica que en pocos meses
ha convertido a este sitio en uno de los mayores repositorios de textos de
todos los gneros. Mantenido por Riccardo y Sylvia Rossetti y Arlette
Montilla, Predicado.com mantiene en lnea ms de cincuenta mil textos de
unos 7.500 usuarios registrados.

El mecanismo de publicacin es transparente y carece de filtros. Todo lo
que debe hacer el usuario es registrarse en la pgina y acceder a un men
en el cual se ingresa el ttulo del texto, se escoge el gnero en el cual
se enmarca y se vierte el texto en s. En cuestin de unas horas el texto
es incorporado al sistema y a partir de all ser mostrado aleatoriamente a
cualquiera de los visitantes del sitio, adems de quedar inscrito en una
pgina personal con los otros textos del mismo autor.

Los usuarios pueden modificar esta pgina personal ms o menos a placer,
con elementos configurables como el color de fondo, la fotografa del autor
o la informacin personal que se despliega en pantalla. Una cuenta de
usuario da derecho a la publicacin de hasta cincuenta textos, por lo que
no falta quien abra ms de una cuenta para extender esa cuota. Los usuarios
pueden adems enviarse mensajes entre ellos, recomendar textos de otros
usuarios y calificarlos; acciones stas que convierten al sitio en una
verdadera comunidad de lectores y escritores.

La calidad de los textos es obviamente variopinta, como podra esperarse de
un conglomerado con ms de siete mil personas registradas. Sin embargo,
como la pgina personal de cada usuario ofrece una lista desde la que se
puede acceder a otras personas que recomiendan o son recomendadas por ese
usuario, es posible tender puentes de calidad equivalente cuando se
encuentra un texto acorde con nuestras preferencias estilsticas. En este
sentido, lo ms importante es la absoluta libertad de publicacin,
independientemente de parmetros de calidad, aunque sta tambin es
reconocida mediante un sistema de votaciones que permite otorgar
regularmente reconocimiento a los textos favorecidos por la comunidad de
usuarios.

Predicado.com posee tambin otros dispositivos comunes en este tipo de
comunidades electrnicas, como tablones de anuncios, una sala de chat, un
caf virtual que incluye hasta la msica y un sistema que permite crear
cadveres exquisitos virtuales en los que puede participar cualquier
usuario registrado.

La experiencia de Predicado.com se ha desbordado, salindose de la pantalla
y hacindose tangible en grupos de prediquenses que se renen en las
diversas ciudades del mundo en las que coinciden. Tales grupos estn en la
posibilidad de hacer las invitaciones respectivas en el propio sistema de
mensajera del sitio, y posteriormente pueden crear lbumes virtuales para
mostrar las fotografas de esos encuentros.

En una era en la que la lectura es tomada ms por una rareza que por un
sano hbito, la existencia de una comunidad de estas dimensiones corrobora
la conviccin que sostenemos en la Tierra de Letras de que Internet es un
entorno frtil para la experimentacin.



=== La Feria del Libro y la mquina del tiempo      Hctor Torres =========

Dos agradables sorpresas ofreca, en su regreso, la dcima edicin de la
Feria Internacional del Libro de Caracas (FILC), que se realiz, bajo el
lema "Pasa la hoja: la lectura est en el parque!", desde el 30 de mayo
hasta el 8 de junio, luego de su forzoso receso de tres aos. La primera de
ellas, sin duda, la constituy el hecho de haber sido instalada en el
parque Los Caobos; y la otra, que la entrada era gratuita.

Es inconcebible que una ciudad an trajeada de verde, como es el caso de
nuestra malograda Caracas, se empecine en negar sus espacios abiertos para
el desarrollo de actividades pblicas, negndose a su vez una de las pocas
cosas envidiables que an ostenta: su clima. Las anteriores ediciones,
realizadas en la laberntica zona rental de la Universidad Central de
Venezuela, adems de parecer un homenaje a Borges no ofrecan la plcida
comodidad del manso verdor de aquel parque concebido para unir la zona
cultural de Caracas con el cada vez ms creciente este de la ciudad.

De igual manera, resulta descabellado que un pas con un pblico tan reacio
a la lectura (infinitas, antropolgicas, culturales, econmicas razones
agotaran una llana explicacin), se d el lujo de pechar el inters del
pblico por el libro. Ms aun, tratndose de un Estado tan dispendioso en
otras actividades muchsimo menos tiles para el desarrollo cultural de la
nacin.

Los diversos foros, talleres, charlas, conferencias, rondas de negocios,
adems de las clsicas lecturas poticas y firmas de libros, prometan a
los visitantes una incansable actividad. Vale acotar que casi todos los
eventos anunciados tuvieron feliz trmino. Algunos espectadores no
correran con igual suerte, pero esos testimonios escapan del mbito de
esta resea.

Visit la FILC una tarde de viernes que amenazaba con lluvia. Mi primera
impresin borr cualquier duda sobre la pertinencia de la sede escogida:
zanqueros, msicos ambulantes, fcil acceso desde el metro (que ante el
infernal trfico caraqueo supone cierta garanta de asistencia), la
cercana de instituciones como la Galera de Arte Nacional (GAN), el Ateneo
de Caracas y el Museo de Bellas Artes (MBA), en cuyas sedes se
escenificaran algunos de los eventos pautados; adems de mucho verde y
frescura natural, propiciaban en el visitante la disposicin a un disfrute
y a una distensin que, ms que necesarios, se hacen indispensables en un
pas que ha construido su percepcin de la realidad con retazos de marchas,
pugnacidad, violencia y las proverbiales amenazas proferidas en el programa
televisivo menos visto pero ms polmico de la actualidad venezolana: el
dominical Al, Presidente.

La feria, en esta edicin, no cont oficialmente con un pas invitado de
honor. Sin embargo, Norma y Planeta trajeron a cinco autores colombianos de
las nuevas generaciones literarias: Mario Mendoza, autor de Satans,
ganador del premio Biblioteca Breve Seix Barral 2002, Enrique Serrano,
autor de Tamerln, Efram Medina, con su novela rase una vez el amor pero
tuve que matarlo, Juan Diego Mejas, con Camila todos los fuegos y
Guillermo Gonzlez Uribe, periodista de la revista Nmero y autor de Los
nios de la guerra, editado por Planeta. Adems (y aqu siento la tentacin
de decir: por supuesto), Cuba -en el momento de mayor aislamiento cultural
de su historia revolucionaria- estuvo presente con las editoriales Casa
Editora Abril, Ediciones Cubanas, Capri Continental, Pueblo y Educacin,
Capitn San Luis y Gnesis Multimedia. Consultadas en torno al
comportamiento del pblico, todas las editoriales presentes acusaron un
volumen de ventas que super sus expectativas.

Ms all de las formalidades y los datos estadsticos, mi incursin en la
feria me dej un sabor extrao. La primera impresin que recib al entrar
en contacto con los stands, fue la de sentirme acosado por la ubicua
presencia de textos con el rostro en portada del "Ch" Guevara, la nueva
figura mtica de un curioso revival en las esferas del poder en Venezuela.

En nuestro pas son muchas las instituciones que, a pesar de tener en Monte
vila una editorial oficial del Estado, dedican un porcentaje de su
presupuesto a publicar libros. Ha sido parte de los vicios estructurales de
la concepcin de la cultura, que ha devenido en no pocos ejercicios de
oportunismo poltico. En esta visita a la FILC encontr libros de
organismos oficiales sumados a esa prctica cuyos ttulos, en muchas
ocasiones, abordaban temas polticos. Es decir, el gobierno que ms cadenas
de radio y TV ha emitido en la historia democrtica venezolana, al parecer
no ha explicado lo suficiente sus puntos de vista, por lo que ofrece al
mercado editorial textos que abordan dichos temas.

Por otra parte, un pas con un riguroso control de divisas desde hace
varios meses, difcilmente poda contar con la presencia de numerosas
editoriales. Las nacionales, por la ausencia de insumos para la elaboracin
(que en muchos casos son importados), y las forneas, por razones obvias.
Ese vaco fue llenado, adems de las anteriormente mencionadas, con las
editoriales universitarias, cuya atencin se centra, como es de esperarse,
en textos tcnicos y crticos. Es decir, la literatura imaginativa, usando
un gastado lugar comn, brill por su ausencia.

Pero la literatura suele sobreponerse a la adversidad. El joven narrador
Fernando Cifuentes, en plena crisis econmica y poltica, nos regal la
buena noticia de su premio en el Concurso Alfonso VIII, en Espaa. Y su
actitud de promocionar su obra con dignidad. Otros venezolanos tampoco
cedieron terreno al pesimismo, y all estuvieron, atendiendo a sus
lectores.

Sal de la feria, luego de treinta minutos (tiempo suficiente para recorrer
todos los stands), vigilado por la mirada retadora del hroe de la Sierra
Maestra, sintindome que afuera no poda esperarme el metro, ni las torres
de Parque Central, ni el hermoso Teatro Teresa Carreo, ni nada que hubiese
sido edificado luego de la dcada de los sesenta, desde donde curiosamente
nos encontrbamos, celebrando con alborozo la revolucin del glorioso
pueblo cubano, a la que el pas se haba sumado en un extrao giro de la
historia conocida.

"Hasta la victoria siempre", quise gritarle, con una mezcla de rabia y
sorna, a un diputado oficialista presente, al que nunca se le ha escuchado
una sola palabra en favor de la arruinada cultura venezolana, y que ira de
seguro a comprar el tomo con las "obras completas" de otro diputado
oficialista, conocido como "el poeta de la revolucin", el cual tenan en
el stand de Monte vila, a pesar de no haber sido editado por ese sello. Al
fin, me dije, comienza a asomarse la tan anunciada "revolucin cultural".

Al salir, luego de tomarme un caf, camin sin prisa en busca del metro,
lamentando la conspiracin (palabra de moda en Venezuela) que mi bolsillo
haba puesto en marcha y que me fue imposible sofocar: no pude comprar el
volumen que la exquisita Biblioteca Ayacucho haba editado con una
seleccin de novelas que ya no se encuentran de ese lujo de la lengua que
se llama Adolfo Bioy Casares, y que -para mayor dolor- ofreca en oferta.

** Hctor Torres, narrador venezolano residenciado en Caracas. Ha publicado
   los libros de cuentos Trazos de asombro y olvido (Fondo Editorial
   Senderos Literarios, La Victoria, 1996) y Episodios suprimidos del
   manuscrito G (Ediciones Baile del Sol, Tenerife, 1999), y aparece en la
   antologa Narrativa aragea en la Tierra de Letras (Senderos
   Literarios, 1997). Ganador, en 1998, del primer premio en los concursos
   Semana de la Juventud y Poeta Pedro Buznego. Ha dictado talleres
   literarios para Senderos Literarios y la Alcalda de La Victoria. Edita
   en Internet Ficcin Breve Venezolana. ficcionbreve@hotmail.com.



=== Entre objetos y libros      Carlos Yusti ==============================

Soy poco dado a coleccionar objetos. No s, pero tengo la certeza de que
los objetos guardan las vibraciones, buenas o malas, de sus dueos, y
poseen una vida secreta colindante ms con el sueo que con la realidad
aparente. Los relojes blandos pintados por Dal nos ubican en ese momento
cuando los objetos pierden su espesor crudo y esttico, su dureza
intranquila hasta descongelarse para convertirse en seres amorfos de
pesadilla. La realidad siempre se ablanda a nuestro alrededor sin tanto
surrealismo, slo que estamos tan atareados por la banalidad endurecida del
da a da que apenas lo percibimos. Necesitamos atravesar los espejos de la
literatura para comprender.

Hay una obra teatral de Eugne Ionesco donde una pareja muere asfixiada por
los objetos cotidianos. La pareja vive en un pequeo departamento, llevan
una vida ordinaria, pero a cada tanto aparecen objetos: una silla, una
mecedora, una lmpara, un libro, etc. Poco a poco los objetos se aduean
del espacio. La pareja apenas puede moverse. Los objetos siguen llegando
hasta convertirse en invitados no deseados. Cuando la pareja se percata de
que son slo objetos confundidos entre objetos es demasiado tarde. Este
sentido depredador de los objetos suele traspasar esa barrera de lo
literario y lo teatral para hacerse soluble en nuestra cotidianidad
consumista y muy dada a rodearse de cachivaches tecnolgicos. Aunque la
vanidad de poseer adminculos actualizados (como celulares, computadoras
porttiles o libretas electrnicas) no me ha tentado nunca, debo confesar
mi debilidad por coleccionar libros.

Con los libros me sucede que no me conformo con leerlos, sino que quiero
tenerlos. Mea culpa. Cuando me paseo por algn remate callejero de libros
le doy un vistazo a cualquier libro y enseguida descubro el nombre de su
dueo y pienso que esa persona es alguien insensible. No s, a m me cuesta
desprenderme de algn libro. Por ese motivo quiz me simpatiza el vil
Talleyrand, al que Napolen calific como mierda en una media de seda,
quien, exiliado y pasando una mala racha, se sinti desolado cuando tuvo
que vender su biblioteca. La venta le report la suma de 750 libras
esterlinas. Uno de sus mejores bigrafos, Jean Orieux, escribe: "Por
ltimo, se sabe que se desprendi de sus libros. Eran para l una compaa
agradable; cuando los miraba, los acariciaba, los lea, encontraba un dulce
placer muy refinado y muy intelectual, acorde con su naturaleza; en medio
de ellos se senta menos exiliado". Las personas que respetan a los nios,
aman a los animales y leen libros me regocijan con el mundo.

Tengo amigos poetas y escritores, pero en su mayora mis mejores amigos son
lectores hambrientos como yo. Esto de poseer libros a veces se vuelve
patolgico; yo todava me conservo en este lado del espejo, no obstante me
cuesta bastante separarme de alguno de mis libros porque ellos forman parte
de mi trayectoria existencial. Por ejemplo el libro Vida y opiniones del
Caballero Tristram Shandy tiene dos dedicatorias escritas por mis hijas
putativas, preadolescentes ellas reacias a leer, que conocen mi debilidad
por la lectura. Adems las dedicatorias son cmicas y no estn exentas de
errores ortogrficos: "De: currunquichitica. Pa el currinquito porque le
gusta leer y pa que no te ballas a fastidiar sin un libro. Que lo vaz a
leer todito completito y no chilles. Patuuuu_ cua_ cua... cua... Adibina".
"Ana Daniela. Hola! Currunco espero que sigas creciendo tu y tu pansa
porque hace ms graciosas tus bromas. Cuidate loquito porque sino no boy a
tener a nadie quien me eche broma. Mosca. Nota: esta prohibido rotundamente
reirse de los horrores ortograficos". Obviando los errores sera una
desconsideracin vender o regalar este libro.

Aunque hay un texto de Truman Capote que cuenta cmo ste conoci a la
mtica escritora Colette, una tarde parisina. Capote relata su amabilidad y
cmo le obsequi un hermoso pisapapeles de cristal, del tamao de una
pelota de bisbol, decorado con una sencilla rosa blanca. Colette le
obsequia el pisapapeles y desde ese momento Capote se vuelve un
coleccionista compulsivo de pisapapeles. El final del escrito de Capote es
inmejorable: "Alguna vez he dado un pisapapeles como regalo a algn amigo
especial, y siempre se cuentan entre las cosas que ms valoro, pues, como
dijo Colette aquella tarde lejana, cuando manifest que no poda aceptar
como regalo algo que ella adoraba tan claramente: 'Querido, qu sentido
tiene obsequiar algo que no apreciamos?'". Yo obsequio libros. Para m son
objetos invaluables.

Una novela de Elas Canetti termina con su personaje principal envuelto en
las llamas en su biblioteca. Este personaje de Canetti senta una pasin
desquiciada por los libros y toda su peripecia existencial gira en torno a
esta pasin. A pesar de ser un lector y un coleccionista de libros, de ser
un hombre-libro como le llama Canetti, es un personaje de espritu reducido
y desencuadernado, o como escribe su creador: "El protagonista de este
libro (Auto de fe), conocido hoy como Kien, era designado en las primeras
versiones con una B., abreviatura de Bchermensch (hombre-libro). Pues as,
como hombre-libro, lo tena yo ante mis ojos, a tal punto que su relacin
con los libros era su nico atributo por entonces: no tena ningn otro.
Cuando por fin me sent a escribir su historia en forma coherente, le di el
nombre de Brand (incendio). En dicho nombre estaba contenido su final:
tena que acabar en un incendio". Leer, o coleccionar libros, para
convertirme en un hombre-libro, no es mi meta. Todava me parece que la
vida es mucho ms importante (e incluso a veces tiene ribetes de aventura
inslita equiparable a cualquier novela) que la literatura. A veces la
experiencia sucede antes de que uno la encuentre en alguna pgina escrita,
otras veces ocurre lo opuesto: la experiencia est escrita y slo espera a
ser leda.

Estoy seguro de que los objetos hablan, se mueven, adquieren una pastosidad
gelatinosa cuando no los vemos. Es como la sonrisa del gato (sin gato) que
se encuentra en el libro de Alicia. Tengo la seguridad de que la biblioteca
de Borges existe y que en sueos la he visitado muchas veces. Por propia
experiencia estoy al tanto de que la vida le clarifica a uno los libros
ledos, pasa en limpio nuestras lecturas atropelladas y anrquicas. Los
libros son objetos inanimados, pero dejan de serlo en ese instante en que
transitamos sus pginas y entonces la realidad se ablanda, se hace soluble
en la imaginacin y la memoria.

** Carlos Yusti, escritor venezolano (Valencia, 1959). Es director de las
   Bibliotecas Municipales en Ciudad Guayana. Forma parte del equipo que
   edita la revista cultural Predios, del fondo editorial del mismo nombre.
   Ha publicado los trabajos ensaysticos De ciertos peces voladores,
   Pocaterra y su mundo, Cuaderno de argonauta y Vrgenes necias, entre
   otros. carlosyusti@cantv.net.



=== Cantes de ida y vuelta: mestizaje musical de sentimientos =============
=== Arnoldo Varona ========================================================

Al igual que el tango y el bolero, ritmos musicales que han dado la vuelta
al mundo enriqueciendo nuestro folklore continental, el flamenco proviene
de orgenes muy humildes y tristes, de gentes sencillas que cantaban a la
pasin, su sentir y sufrimientos. Todos estos ritmos en su momento
traspasarn al triunfo merecido por el hecho probado de que ninguna
sociedad, est donde est, puede sustraerse a los sentimientos de su
pueblo.

El flamenco andaluz surge a raz de la persecucin de los gitanos asentados
en aquella regin de Espaa en el Siglo XIX. Fueron ellos los primeros
artistas que interpretaran ese nuevo ritmo y estilo. Para las familias
gitanas la msica tena una calidad sacra, las palabras de ese pueblo
acosado y su msica cantaban del hambre, el sufrimiento, las crceles y la
muerte. Con toques de palma y baile este pueblo trabajador y exilado
encontraba en su cante el escape favorito a sus alegras y a sus penas, el
flamenco en boca de sus intrpretes de orgenes era una msica muy
emocional.

   "Es preferible rer que llorar
   y as se debe tomar
   los ratos buenos hay que aprovechar
   si fueron malos mejor olvidar".

Hacia 1850, los cafs musicales se hacan populares por toda Espaa; estos
mismos gitanos pobres y algunos payos (como le dicen los gitanos a los no
gitanos) comenzaron a hacerse famosos actuando en los mejores cafs,
atrayendo en sus actuaciones a miles de personas provenientes de todos los
estratos de la sociedad.

Hacia esa poca, al mismo tiempo, provenientes de Amrica, regresaban a
Europa numerosos marineros espaoles interpretando muchas canciones y
ritmos del Caribe (Cuba y Puerto Rico) y desde Amrica del Sur (la regin
del Ro de la Plata en Argentina y de los puertos colombianos).

En el argot musical del flamenco, aquella msica que invadi primero desde
Espaa a la Amrica y retorn despus hacia Europa para transformar al
flamenco, se llam "Cantes de Ida y Vuelta". Citando al reconocido crtico
Fernando Quiones: "Los ya independientes gneros musicales engendrados en
el Nuevo Mundo (tangos, guajiras, colombianas y rumbas, entre otros) sobre
lneas, verbo y materiales facilitados por el Viejo Mundo, desembarcan en
los muelles espaoles y, un poco por propia inquietud reconquistadora y
otro poco por la facultad local de deslumbramiento y absorcin, entran en
las guitarras del puerto, les dejan su lento dulzor de mango o de guanbana
y salen de ellos electrizados de cadencia y comps flamencos".

As fue de fascinante el viaje personal de estos ritmos hispanoamericanos.

Al historiar la rumba flamenca, aun cuando la primera palabra de este
encuentro musical pareciera provenir de palabras africanas como tumba y
nkumba, tambin reflejan varias expresiones de origen espaol (andaluz)
como rumbo, gente de rumbo. Las formas literarias y los giros meldicos,
por ejemplo en las dcimas, nos dan confirmacin de la presencia de
elementos hispnicos.

   "Todava esta en mi cama
   el hoyito que dej
   las horquillitas de su pelo
   y el peine que lo pein".

Al igual que la milonga y el tango flamenco que llegan como "Cantes de Ida
y Vuelta", la sensible inspiracin de Pepe Marchena nos trae las
colombianas que a pesar de crticas fueron aceptadas como palo flamenco. Un
miembro del grupo de Paco de Luca, Rubn Dantas, introdujo el cajn
peruano, instrumento adoptado por los nuevos artistas flamencos. Otro de
esos cantes importados, la guajira flamenca, posee un ritmo muy conciso,
por lo que cuando se taconea, el acompaamiento de guitarra est
desprovisto de falsetas y slo se hacen los rasgueos.

   "Junto al Palmar del Boho
   tengo un bujo cubierto de flores
   para la linda triguea
   que con mi alma suea
   risuea de mis amores".

Ritmos y estilos contagiados de aires americanos que penetraron el solar
del arte flamenco.

Como bien se ve, el cante flamenco, como nuestra propia raza, es el
resultado del mestizaje, que en la poca actual, principios del siglo XXI,
ha sido conquistado por nuevas corrientes como el jazz, la salsa y el bossa
nova e interpretados por valores artsticos como Ketama, el Nio de Pura,
el brasileo David Tavares y la cubana Maylena, entre muchos otros.

Aunque creemos que lo mejor est por verse, hay sin duda un gran reto que
tiene ante s el ritmo flamenco: el futuro.

** Arnoldo Varona Limia, periodista y productor radial nacido en Cuba y
   radicado en Miami, EUA. Ha publicado material ensaystico y periodstico
   en diversos peridicos y revistas de Estados Unidos y Amrica Latina.
   arnoldov@aol.com.



=== Letras ================================================================

   *** La foto borrada
       Javier Domnguez

   *** Amsterdam (extractos)
       Carlos Barbarito

   *** Algunas cartas perdidas
       Guzmn Baales

   *** La consagracin del atributo
       Edgardo Bermejo Mora

   *** Nuevas acreciones
       Jorge Guitart

   *** Bolero
       Ester Rabasco Macas

   *** Ambigedades y caprichos del seor Lousseat
       Vanesa Guerra

   *** Seis poemas
       Jorge Valds Daz-Vlez

   *** Ocano circular
       Miguel Rodrguez Vergara

   *** El Ojo del Girasol
       Javier Etchemendi

   *** Nio hurfano (extractos)
       Chantal Enright

   *** Lmites
       Mario Gonzlez Surez




=== La foto borrada      Javier Domnguez =================================

                                                "Pero donde quiera que ando
                                                     todo me conduce a ti".
                                                          Silvio Rodrguez.

Sandra no est. Su lado de la cama est impoluto, sus sbanas an estn
dobladas bajo la almohada. Me qued dormido esperndola. Anoche tuvo
guardia en el hospital. A veces sale temprano y se acurruca a mi lado hasta
el amanecer. Slo con ella las noches estn completas.

Una vez lleg extenuada y se qued dormida en la sala. Quizs est ah.
Envuelta en su bata con olor a medicinas. Ser cuidadoso para no
despertarla. Aquella vez el sonido de la ducha la despert. Y cuando me
afeitaba ella abri la puerta. Me sorprendi medio desnudo con la toalla en
la cintura, medio afeitado con la espuma blanca en una mejilla. Me bes.
Nos sentamos sobre el sanitario, ella sobre mis piernas hmedas y termin
de afeitarme. Record que esa era una antigua fantasa suya.

An no amanece por completo, enciendo la luz de la sala, ella no est aqu.
En el sof est la prensa de ayer. Revis la habitacin de servicio.
Tambin est vaca. No vi su cartera, ni su maletn. Me preparo el caf.
Algunas veces Sandra se queda durmiendo en el hospital cuando no se siente
en condiciones de conducir. La llamar ms tarde. Por ahora le dejar el
caf listo en el termo. Con leche y espumoso como a ella le gusta.

La maana estaba fragmentada, con un sabor a agujero invisible en el
cuerpo. Las primeras palabras del da las recibo de mi secretaria. Me
encuentro con Sandra en el escritorio. Una foto de nosotros en Mrida,
abrazados, entre frailejones, arropados por la neblina del pramo; me
encanta esa foto, por eso llevo una igual en la billetera. Son las ocho en
punto. La llamo a su celular, nadie contesta. Lo intentar de nuevo en un
rato, por ahora me sumergir en la lista de precios de los proveedores.

A las once de la maana tengo un respiro, las rdenes de compra estn
listas. Un rato hueco, lo aprovecho para llamar a casa. Nadie contesta.
Llamo al celular de Sandra. El tono de repique contina hasta agotarse, su
voz alegre me pide desde el contestador un mensaje y mi nmero de telfono.
Ella saba darle ese toque humano a todo. Cuando el resto de los mortales
dejamos una voz robtica en la contestadora, ella saba cmo tallar la
huella de su sonrisa en un mensaje telefnico. Le pido que me llame cuando
pueda.

A las dos de la tarde an no s nada de Sandra. Llamo nuevamente a la casa
y a su celular. No tengo respuesta. Qu pasa? Trato de comunicarme con el
hospital, pero el tono de ocupado me asalta en cada intento. A las tres me
escapo de la oficina con la excusa de visitar a un proveedor. Pienso
hacerlo, pero despus de visitar el hospital. Entro al rea de emergencia,
curiosamente esa es la nica entrada visible del hospital. Un par de
enfermeros aguardan junto a una camilla a algn desdichado.

-Ustedes conocen a la doctora Sandra H.? -les pregunto.

-No -responden al unsono luego de verse las caras-. Pero pregunte en la
recepcin.

Me acerco a la media luna de madera donde se resguarda la recepcionista. Le
hago la misma pregunta. Ella observa en un directorio, luego introduce su
nombre en una computadora. No hay respuesta.

-No, seor. Ella no trabaja aqu. No est en los registros... Debe de
trabajar en otro hospital.

S que mi mirada slo pudo ser un desconcierto. La llamo nuevamente desde
mi telfono. Sigo estrellndome contra su contestadora. Pude acaso
confundir el hospital? Ahora me doy cuenta de que jams visit su sitio de
trabajo. El hospital era una palabra, un sitio que exista en su voz. Y yo
le crea. Reviso el directorio de mi telfono para llamarla a casa de algn
amigo comn. Slo aparecen mis compaeros de trabajo, los nmeros de mi
familia, algunos amigos mos.

La incertidumbre me aborda como un calambre en el estmago, una contraccin
en la espalda. Recuerdo la tarde anterior, cuando llegu del trabajo; ella
recoga sus cosas. Me pregunt por mi da. Yo responda con un "igual que
siempre" mientras miraba las facturas en el correo. Le coment que me
invitaron a una fiesta. Ella quiere saber si llevar regalo, le dije que no
me provocaba, ella dijo que no es apropiado presentarse con las manos
vacas, igual no me entusiasmo. Sandra sali de la casa, lo ltimo que me
dej fue un portazo con olor a rabia.

Me siento en un banco en el jardn del hospital; un desfile de rostros de
concreto se mueven alrededor, todos esperamos, no s qu hacer, me duele la
espalda. He pasado por esto antes, cuando voy en cacera de un proveedor
para la empresa, es impensable paralizarse en el trabajo. Mucho menos
ahora, voy a la recepcin de nuevo y pido un directorio telefnico.
Comienzo a llamar a cada clnica, hospital y medicatura del estado. Abro a
cada voz con la misma pregunta: "Trabaja la doctora Sandra H. con
ustedes?", la respuesta es nica y negativa. Llamo otra vez a su celular,
nuevamente su voz, luego el silencio.

Sub al auto y me dediqu a recorrer sus espacios habituales: el gimnasio,
los cafs, los centros comerciales, a veces ella se sumerge en las tiendas
tras la bsqueda de un antojo, cuando la he acompaado las horas se vuelven
instantes, Sandra puede navegar entre zapatos, blusas, pantalones, y
gracias a ella el mundo se vuelve una tela, un color, una textura. Las
personas se desvanecen entre vestidores y aparadores. Ninguno tiene su
cara. O eso creo. Si tuviera que describir su cara, cmo lo hara? No lo
s. Mejor apelo a la foto. Salgo a los pasillos, saltando sobre los rostros
con mis ojos, ninguno le pertenece a ella. Por las antesalas de los cines,
nuestro placer compartido, por supuesto que no la encontr. Llamo a la
casa. No hay respuesta.

Es curioso que hoy la est buscando en un cine, fue en uno de ellos donde
la conoc. Nos encantaban las pelculas. Era un festival de cine (cul
cine era?), en un receso nos vimos frente a los dulces, nos presentamos,
luego intercambiamos nmeros (fue en el 94 o en el 95?). Yo no tena dnde
anotar su telfono, as que lo memoric de inmediato. Es el mismo nmero
que han recorrido mis dedos infatigables por el teclado de mi telfono.
Recuerdo que a los pocos das la llam con un golpe de tambor en el pecho y
ella acept salir al cine. Esa noche caminamos por la avenida y me dio el
primer regalo al descubrirme la luna. Antes de ella, era una mancha blanca.
Sandra me ense que el cuarto menguante era muchas cosas: un ojo a medio
abrir, una ranura en el cielo, un escape del trfico, una lmpara inmensa,
un dije de plata, ella. Al da siguiente me regal su atencin cuando me
llam para invitarme a salir, con los aos me dio su sonrisa en las maanas
grises, los paseos por el parque los domingos y adems me abri la puerta
de sus das: me hablaba de su trabajo, de sus pacientes, de cmo a veces le
pesaban o le eran ligeros, los moribundos, los sin remedio y los que
sanaban (los ms importantes), esos eran los que la llevaban cada da al
hospital.

Ya son las nueve de la noche. Slo puedo esperarla en la casa. Este
recorrido slo me fue til para disipar el dolor de mi espalda. A lo mejor
Sandra est en casa desde temprano y prefiere no contestar el telfono.
Cuando los das en el hospital son muy duros ella se encierra en su concha
de caracol por unas horas y despus hablamos. Sandra parece descender por
un tobogn hasta poner los pies en tierra, luego habla y me comenta de su
viaje al centro de su silencio. A veces intento bajar con ella, para tratar
de llevarla ms rpido a tierra, pero Sandra pone una cara amarilla, de
mirada cuadrada, y creo que retardo su descenso.

Desde la calle del edificio veo la luz encendida del apartamento, los
golpes en mi pecho se aminoran, siento un leve alivio. Camino rpidamente
hasta el ascensor, la boca de mi estmago se siente como aprisionada por
tenazas, debo llegar rpido. Presiono el botn varias veces creyendo que
as ir ms rpido, toda esperanza puede yacer en un pulgar. Piso 3, piso
3, Sandra, piso 3. Se abren las compuertas, corro al apartamento, me enredo
con el juego de llaves, la reja, la puerta, la sala, los muebles, la luz de
la sala, el silencio. La mquina contestadora me hace guios con su luz
intermitente, slo mis mensajes. Me siento en el sof, marco desde mi
celular su nmero, me contesta la voz de la telefnica, confund las
cifras, marco de nuevo, dudo en los ltimos dgitos, una prensa me aplasta
la espalda, busco en la libreta electrnica, pero no aparece su nombre. Los
nmeros danzan en mi mente como un lquido espeso, difuso.

Hay voces en la calle, voces de mujeres, me asomo al balcn. Cuatro mujeres
se dirigen a la entrada del edificio, alguna ser ella, quizs vuelve con
un grupo de amigas, quiero correr y abrazarla en el lobby. Las miro, las
exploro, no s cul podra ser ella. Su cara, su cara, cmo era? Apelo por
mi billetera, la foto, slo yo, en Mrida, entre los frailejones, arropado
por la neblina del pramo. Estoy casi seguro de que falta algo aqu.

Escucho una voz en el cuarto. Alguien duerme, es un hombre, boca abajo. S
que despertar muy pronto y me extraar de encontrar la cama vaca.

** Javier Domnguez, escritor venezolano nacido en Valencia (1977).
   Ingeniero mecnico de profesin. Fue uno de los ganadores del concurso
   de literatura juvenil del Ateneo de Caracas.
   javierdominguez@icnet.com.ve.



=== Amsterdam (extractos)      Carlos Barbarito ===========================

Y si el idioma perdiese de pronto su misterio,
fuese de borde a borde conocido?
Entonces, qu unira, derecho e invisible,
al fuego con la chispa, qu
agua acogera, en la superficie,
los sucesivos reflejos de la maana?
Habra chispa, fuego, agua,
un remo, apenas, rozando el fondo,
apenas una humedad en los muros ms viejos?
Quedaran siquiera un pie en mar oscuro sumergido,
un edredn, una mscara?

===

      (a W.S.)

Ir la sangre al fracaso
y la muerte ser, alguna vez no lo fue?,
madre y padre de la belleza.

===

Animal del xido, inconcluso, tardo,
bajo una lmpara apagada
y otra a medias encendida.
Criatura rota, apartada de toda necesidad,
de todo clculo y alfabeto.

===

No es cuerpo, sombra, ante
la desembocadura, el amplio estuario
que da a la noche. No
est entero, roto, en el centro,
a ambos lados, justo
a la salida de la infancia, cuando ms duele.
No reza, muerde, arranca
pedazos de mundo, de algn remoto dios
que habita, entre ratas, los albaales.
No duerme, vela, se muerde la lengua
para no dormir, no llora,
llora antes de quedarse ciego,
de perder una pierna bajo la tormenta,
picado por insectos y pjaros,
entre trapos de adis y muebles
desvencijados,
intiles.

===

No te toques
         -le dijeron;
cae cal del cielo,
cae arena que no dura.
Hay algo ah adentro.
Hay piedra que rueda,
mar con aguaviva,
slida luz contra las horas.
Es espeso, cido, turbio
y anglico, nico y diverso.
Cae pez que no envejece,
pulpa que no muere,
hilos atados a hilos
que luego suben, otra vez,
a reunirse y hacerse madeja.
Pero no te toques
         -le dijeron.

===

      (Amsterdam, a Mirta Kupferminc)

      ...hijos de un alma tmida
      que la tristeza arroja al delirio.
      Spinoza, Tratado teolgico-poltico.

Y ahora todo sucede,
afeccin de una sustancia
menos densa que la noche
y ms espesa que el agua.
A travs de un juego de lentes
-que otros llaman dios-,
un eco reverbera de muro en muro
bajo la lluvia.
Y ahora nada sucede,
rotura, emigracin, extravo,
piedra que al ser frotada
no produce chispa.
No hay agua que bebida
traiga sueos, visiones.
No hay materia que,
imantada o perforada, revele su secreto.
Alguien, un instante antes de morir,
siente que la vida
no es sino una variante menor
de la fuerza que pudre los frutos
y arrastra las hojas secas.

===

No importa en qu idioma se escriba.
Toda lengua es extranjera, incomprensible.
Toda palabra, apenas pronunciada,
huye lejos, adonde nada ni nadie puede alcanzarla.
No importa cunto se sepa.
Nadie sabe leer.
Nadie sabe qu es un relmpago
y menos cuando se refleja
en el pulido metal de un cuchillo.
Ahora la noche parece un mar.
Por ese mar remamos,
dispersos, en silencio.

===

      (A Jorge Garca Sabal)

Arde la materia, no nos salva,
arde - astillas, filos,
bujas - no
nos salva. No nos cubre
de la lluvia, no
nos quita del camino
cuando vienen las bestias
-arde, echa humor, olor,
otros dicen dios, otros se callan-
No importa que est yo vivo.
No importa que ests muerto.
No -astillas, filos, bujas-

nada.

      (14 de mayo, noche)

===

Y por qu llorar a los muertos?
Por qu soar y despertar y volver a soar?
Cmo obtener abrigo
mientras el da queda siempre del otro lado,
las ramas se amontonan en un rincn del patio?
Enciende un fuego bajo un cielo que huye.
Arma una pasin con hojas, cscaras, palos.
Solo, entre pequeas bestias que amamantan
y maduran para la gravedad y no para el vuelo.
Una piedra puede florecer? Qu espera,
entonces, qu hace all, sucio, desnudo?
De lado a lado, ventanas apenas iluminadas,
detrs, una marca, la vejez, la costumbre.

===

Cmo es ahora el mar? Y
el salto del delfn? Y el nio afiebrado,
el miedo a las araas, la carcoma,
la piel de la culebra, la mujer desnuda
frente a la mujer vestida que la contempla?

===

Mi perro apoya su cabeza en mi rodilla.
Esta maana otro perro lo mordi y an,
luego de horas, siente miedo.
Afuera el mundo empuja a las criaturas
hacia nidos, camas, agujeros, albaales.

** Carlos Barbarito, escritor argentino nacido en Pergamino en 1955. Ha
   publicado diversos libros, como Teatro de lirios (1985), Caballos y
   otros poemas (1990), Bestiario de amor (1992), Desnuda materia (1999) y
   Puntos de fuga (2002), as como otros ttulos en ediciones artesanales y
   en colectivas. En Internet textos suyos pueden leerse en los sitios
   Brindin.com (http://www.brindin.com) Etctera (Brasil,
   http://www.revistaetcetera.com.br) y Caminos de Pakistn (Espaa,
   http://www.caminosdepakistan.com). Ha obtenido, entre otros, el Premio
   Fundacin Alejandro Gonzlez Gattone, el Premio Fundacin Argentina para
   la Poesa, el Premio Ral Gustavo Aguirre de la Sociedad Argentina de
   Escritores y el 3r Premio Enrique Pezzoni del Centro de Estudiantes de
   Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Integra el Consejo
   Editor de la revista Matrika de San Jos de Costa Rica y el staff de
   Los Noveles (http://www.losnoveles.net). barbarito694@hotmail.com.



=== Algunas cartas perdidas      Guzmn Baales ===========================

                                Real Sitio y Villa de Aranjuez, 19 de junio

Entraable amigo, el recibir noticias tuyas tras tan largo silencio me ha
dejado muy feliz, ya que en numerosas oportunidades me pregunt qu habra
sido de tu vida en estos tiempos tan cambiantes e inestables.

Pero debo confesarte que al leer tus palabras, tras la primera emocin ca,
por decirlo de algn modo, en el abismo que acompaaba tu saludo, abismo
que como ya sabes no estaba en orden, y mucho esfuerzo me ha requerido
interpretarlo, comprender su lgica y por fin traducir el paquete de notas
que lo componen.

En compensacin por el trabajo que te devuelvo espero que por un tiempo
olvides mi aficin por los dialectos regionales, adems de invitarme con
una cena digna de la fama de chef que acompaa tu presencia por esas
tierras.

Los papeles en cuestin estn muy deteriorados, manchas oscuras ocultan la
cerrada escritura en varias partes, y en otras simplemente nada queda de
ella.

Recurr a luz UV e IR y poco ms obtuve, existe bastante discontinuidad,
pero ms no pude hacer.

Segn me cuentas, encontraste este material intercalado entre las pginas
de un viejo libro de cocina en la Trs Grande Bibliothque; por ello, a fin
de no perder el espritu original dej sin traducir algunas palabras
reconocibles.

Cuando termin y le de una vez el resultado me asombr el profundo e
intangible paralelismo existente entre lo que podemos esperar del mundo
actual y lo que esas tenues palabras describen.

Investigu un poco y creo intuir de qu se trata, lo cual aument la
tristeza que an me invade mientras te escribo esto; pero te regalo el
disfrute, si se le puede llamar as, de descubrirlo t mismo.

No ms prembulos, amigo mo; aunque s sugiero que te sientes en el cmodo
silln de tu biblioteca, con bastante tabaco para tu pipa, una taza de caf
con cognac y el telfono desconectado.

Ya comprenders el motivo.

Un fuerte abrazo.

      Sebastin

p.d. Que Dios gue nuestros pasos en los difciles tiempos que se avecinan,
porque hace ms de dos aos que estoy en el paro y "el estar as en
silencio, sin rumbo, se parece tanto a la nada"...



"[...]

...y an flota en el aire el perfume a muerte, a miedo y a delacin. Ha
pasado tiempo desde el final de la locura, pero el hombre es como una
bestia salvaje: el sabor de la sangre lo transforma.

Como ya dije, amigo, apenas pueda ir donde ests, porque deseo terminar
mis das en paz, con la seguridad de lo establecido. Pero no es el momento,
los caminos esconden peores amenazas que los lobos y los asaltantes; con la
excusa de la fidelidad o no-fidelidad tu cuello vale menos que un hierbajo.
Asesinos con gorros y escarapelas ajustician a gusto cuando ven alforjas
llenas.

Nadie habla en voz alta, se murmura ms de lo que se piensa.

Cuando encuentre un viajero osado que se anime a cruzar la frontera,
enviar todas las cartas que he escrito para que sepas que estoy bien...

[...]

A cambio de techo y comida acept cuidar al prisionero custodiado por las
dos mujeres. Quien estaba en este lugar antes que yo, parti en busca de
alimentos y no regres. El bosque...

[...]

...las monjas cocinan. Si supieras lo que ha pasado por mi plato en estos
tiempos no lo creeras, el hambre no tiene paladar.

Yo soy el responsable de que el prisionero no escape.

An no lo he visto, las dos mujeres me lo impiden. Mientras una entra en la
habitacin con el pote de comida y la jarra de agua, la otra en la puerta
me impide mirar, siquiera un momento, hacia el interior.

Conversamos poco.

Estos no son tiempos de palabras gratuitas, ni de sonrisas. [...] la herida
me rob la espalda vertical, he quedado cojo, con una pierna intil. Cuando
llegan las lluvias un dolor terrible atenaza mi rodilla como si la muerte
me aprisionara sin piedad, reclamndome como soldado de sus huestes, pero
lejos me siento an de su mudo existir.

[...]

...pareci la voz de un nio. Le pregunt a Henriette sobre el prisionero y
me respondi que Dios nos hace conocer las cosas que corresponde y las
otras pertenecen al misterio Divino.

Estas dos mujeres son como oficiales jvenes: cumplen las rdenes sin el
menor desvo.

[...]

...no tuve dudas, su voz era clara, peda algo a gritos. Fui en busca de
las mujeres y les exig que me dejaran verlo porque todo guardin debe
conocer el rostro de su prisionero. [...] un pequeo muy delgado, en un
camastro peor que el mo; haba restos de comida esparcidos por la
habitacin. Al verme se acurruc y empez a llorar.

Nunca me gustaron los nios, pero creo que toda la muerte que se ha cruzado
en mi camino ha cambiado algo en mi espritu.

Tom el pote de sopa que traa Marie, lo puse en el piso cerca del nio y
las ech del cuarto. Luego me sent en el suelo con la puerta abierta y
estuve as, [...] llor un rato, despus qued silencioso. Le pregunt si
tena fro pero no me contest. A media tarde Henriette apareci con dos
tazones ms de sopa. Los puse junto al camastro y tom para m el que ya
estaba fro.

El pequeo se abalanz como un cachorro...

[...]

...hace semanas que el pre Bernard no llega con su caballo flaco cargado
con alimentos, quizs est muerto al costado de un camino. El invierno se
acerca. Para poder comer carne tendr que reparar las viejas trampas que vi
en l'etable .

[...]

...no debo saber quin es el prisionero, pero no comprendo cmo dos
religiosas se convierten en carceleras de un nio; mas no es tiempo de
hacer preguntas.

[...]

...ayer Marie y Henriette le dieron permiso para que me acompaara a
revisar las trampas. An no hace mucho fro.

Anduvimos callados un buen trecho [...] al bosque, le habl de mi infancia,
de los pjaros que cazaba en las ramas del viejo castao. l no pareca
escuchar, pero cuando acab con un gesto impaciente me indic que
prosiguiera. Un puente entre ambos se ha tendido.

Al volver a la ferme el perfume a marronniers asados le ilumin la mirada y
apresur el paso.

[...]

...anoche tuvo calentura y habl en sueos, pronunci varias veces el
nombre de Isabelle. Hoy salimos de nuevo, el fro ha comenzado pero no
parece molestarle. Cuando estuvimos cerca del arroyo pens preguntarle
quin era Isabelle, pero un violento ataque de tos lo dej agotado.

Volv con l en brazos, oprimindolo contra mi pecho para calentarlo; su
respiracin [...] ahora duerme frente al fuego. Descansa tranquilo pero no
est bien.

[...]

Las mujeres nos sirvieron sopa de hierbas como almuerzo.

[...]

...el fro es terrible, hace das que el cielo no termina de aclararse y ya
es de nuevo la noche.

Ayer lo traje dormido a mi habitacin que es ms pequea que su prisin
nocturna; y adems hay un brasero donde mantengo un buen fuego.

[...]

duerme en mi cama y yo lo hago sentado en la silla cuando me vence el
cansancio. La pierna duele mucho estos das.

[...]

...el invierno lleg antes este ao, la nieve cae sin descanso y eso hace
ms difcil revisar las trampas.

[...]

...tose cada vez ms, aun dormido. El humo del candil estropea mi visin
pero me pidi que lo dejara encendido toda la noche.

[...]

...y hace das que comemos sopa de nabos. Par de nevar, consegu algunas
palomas. Esta noche el pequeo dormir satisfecho.

[...]

...si tengo hermanos y dnde estn mis padres. Invent una historia llena
de nios, sirvientas y amas de leche. No me crey pero no sigui
preguntando. No quise contarle de mis dos hermanos muertos cuando yo apenas
caminaba, al caer un puente viejo que estaban reparando en cumplimiento de
la odiada corve, ni de mi padre colgado por ir ante el Seigneur acusndolo
de asesino. Tampoco mencion a [...] que tom a su cargo mi educacin para
[...] prefer no remover esos recuerdos polvorientos.

[...]

...afuera el viento cruel quiebra gajos jvenes y derriba viejos troncos
podridos. Se durmi hace muy poco, la calentura ha cedido. Escucho su
respiracin, el crepitar de los carbones ardiendo y el rasguido de mi pluma
sobre el papel. [...] la tinta es un problema; estoy ensayando una mezcla
de aceite quemado, carbn molido y resina.

[...]

...est tranquilo, juega en el piso con un caballito de madera que le hice
anoche mientras dorma.

A menudo me pregunta a quin le escribo. Le digo que a un amigo, [...] es
un alivio.

[...]

...nieva de nuevo. El viento alla desde hace das. Ya no podemos hacer
nuestros paseos.

Su tos aumenta; cuando le viene un ataque lo abrazo, lo sostengo contra m
y canto lo poco que recuerdo de mi niez, hasta que todo pasa y se queda
dormido sin fuerzas.

 [...]

...lejos est el chteau con sus caballerizas, sus sirvientes, sus soldados
y aquella tranquilidad ordenada. Nada queda en m del Mentor de los hijos
del Seigneur, ni del famoso escriba reclamado desde otra Cour para
registrar las gloriosas memorias de [...] Todo muri con la primera
descarga de fusilera que son en algn lugar del Reino contra los paysans
armados con hoces y azadas.

[...]

A menudo escucho algn disparo lejano, en el atardecer. No quiero saber qu
sucede. No quiero ms cambios. Temo por el nio y las mujeres...

[...]

...tanta debilidad me mantiene despierto a su lado. Le doy mi comida, antes
desmenuzo todo con mis dedos para que lo trague.

Henriette ha soado algo terrible, pero slo se lo cont a Marie. Las dos
lloran mucho y vienen a ver al nio varias veces por da para asegurarse
que est bien...

[...]

Hoy le baj la calentura y me pregunt cmo era el mar. Le habl de mis
aos mozos en la costa. No s cmo pero termin contndole de Sophie y
aquellos tiempos lejanos. Cuando call me mir un momento, sacudi la
cabeza y volvi a recostarse.

[...]

...cocinan y callan. Son tan diferentes a las religiosas que conoc durante
mi infancia.

[...]

...llor mientras dorma y no acept que lo tomara en brazos. Aviv el
fuego, me sent a su lado, le acarici la cabeza y le dije, durante horas,
que todo estaba bien.

Con un nudo en la garganta espero que amanezca.

[...]

Hace algunas jornadas un jinete agotado detuvo su marcha llamando a gritos
a Marie y a Henriette. Las mujeres me ordenaron esperar dentro de la casa.
El hombre no desmont y pude ver cmo negaba con la cabeza todo lo que las
monjas decan.

A partir de entonces mucho cambi, cada vez que la carrera de un caballo se
oye a lo lejos cierran presurosas los postigos, apagan el fuego y comienzan
a rezar.

No dejo solo al nio en ningn momento, ni siquiera...

[...]

Ya no las siento como celadoras, ahora son...

[...]

Esta maana despert creyendo que estaba en el chteau, por un momento me
sent feliz y confortado hasta que la tos del pequeo me trajo de regreso a
la locura que une, en una ferme derruida, a un nio sin nombre, a dos
monjas silenciosas y a este escriba sin fuerzas, credo ni Rey.

[...]

...el pequeo brasero no alcanzaba, le di mi abrigo para que se cubriera.
Ms tarde Marie y Henriette hicieron lo mismo.

Parecemos tres espectros de un mundo perdido.

Dnde ha quedado la risa de este nio? Dnde ha quedado mi fe?

[...]

Mientras escribo esto habla dormido, llama a Isabelle y la invita a jugar
en el gran salon des miroirs, a contar cuntos nios se reflejan.

[...]

En los ltimos tiempos tengo dos sueos que se repiten: en uno estoy en
medio de una turba, frente a m hay tropas uniformadas y a mi alrededor
corren hombres, mujeres y nios. Suenan gritos terribles, hay olor a sangre
y a plvora. No puedo moverme, todos van cayendo hasta que soy el nico de
pie en ese campo de muerte. [...] el silencio y el miedo. [...] lejos,
lenguas de fuego devoran grandes chteaux y bosques antiguos se sumergen en
mares cenicientos.

En el otro sueo an estoy en el chteau, los dems han muerto. De pronto
las paredes estallan y regimientos de hombres con cabeza de buey irrumpen
en los pisos brillantes con una furia incontenible. Sin prestarme atencin
pasan a travs de los salones vomitando fango entre nubes de humo rojizo
mientras rasgan los tapices con sus pezuas metlicas.

[...]

La vida retoma su ritmo, rboles, animales y flores recomponen la belleza
de la campia, pero todo ocurre fuera de estas cuatro paredes.

[...]

...las mujeres y yo nos turnamos para sostenerle la cabeza en nuestro
regazo, porque slo as parece descansar.

Con mucho esfuerzo anoche logr que bebiera un poco de agua. [...] no puedo
conciliar el sueo y por eso escribo, para conjurar los fantasmas
agazapados en los rincones de mi memoria y para olvidar el miedo a...

[...]

Miro a este nio luchando por respirar, acurrucado en mi cama, cubierto con
harapos; recuerdo mi primera infancia y por primera vez siento que todo
deba cambiar.

[...]

...delira y habla de inmensos parques, de juegos de agua, de estatuas,
[...] este nio, [...] temor.

[...]

...qued y perplejo sigo. El pequeo gorrin me pregunt por qu existe la
muerte y qu hay detrs de ella. Cmo este nio se plantea esta eterna
interrogante? Qu habrn visto esos ojos que tan poco guardan del candor
infantil?

[...]

Acaso la sangre derramada se ha convertido en un argumento vlido? [...]
siento solo y no quiero estar as. Se har costumbre esta orfandad?

[...]

...temo a la muerte y por ello escap del chteau poco antes de que la
locura atravesara los grandes ventanales del Saln Personal del Seigneur,
[...] pero el estar as en silencio, sin rumbo, se parece tanto a la nada
que a menudo...

[...]

El mundo que conoc ha desaparecido, tan slo cenizas y el eco apagado de
gritos habitan en mi mente. Al nuevo Orden lo respeto por miedo, aunque no
lo comprendo. Mis manos estn ensangrentadas. He perdido todo...

[...]

El pequeo parece mejorar da a da, pero no abrigo esperanzas, conozco la
traicin a la vida oculta en [...] mas callo.

El sol entra por la ventana e ilumina su rostro dormido. Quisiera poder
detener para siempre este momento de calma.

[...]

La calentura regres. Delira una vez ms: juega con otros nios.

Un ataque de tos modific su rumbo, ahora menciona nuevamente espejos,
candiles y msica.

Ya nunca ms oir mi partitura favorita?

[...]

Ser Dios quien [...] al Rey?

He perdido la certeza de lo inamovible, amigo mo. He cado del barco y no
veo la orilla [...] Qu suerte habrn corrido todos aquellos que vivan en
el chteau? Lo imagino y me espanta.

Tambin extrao a Friedrich, el perro preferido de [...] Dios mo, qu
absurdo.

[...]

...est dbil, me preocupa mucho.

Esta maana Henriette se acerc sin ruido hasta el pequeo y acarici su
rostro sin despertarlo. Pens que yo dorma. [...] estamos ms delgados.

Sin conversarlo, los tres hacemos lo mismo para que l tenga un poco ms de
alimento...

[...]

...los dos solos, su cabeza en mi regazo, el aire negndose a entrar en su
pecho de gorrin cuando un violento ataque de tos lo estremeci como nunca.
Desesperado lo abrac rogando a Dios [...] abri los ojos, me mir
sonriendo con una lucidez extraa, y luego muri.

Marie y Henriette regresaron [...] derram el agua y baj corriendo las
escaleras, en cambio Henriette se acerc al camastro y de rodillas, muy
despacio bes el dorso de la mano del pequeo; luego la abrac y por
primera vez desde nio llor, lloramos por todo lo que haba terminado, nos
haba abandonado y jams regresara.

[...]

Marie se march unas horas y regres con unos jinetes y un pequeo carro.
Llegaron sin ruido. [...] supe que eran clrigos.

Uno de ellos [...] nos miramos largo rato sin hablar. Qu bamos a decir?
Era el antiguo Confesor del Seigneur. Alguna vez nos cruzamos en [...] huy
como yo, mezclndose con los revoltosos para salvar su vida. Nada haba de
la vanidad anterior. Frente a m un joven con ojos de anciano masticaba
tabaco, ms muerto que vivo, quizs por ver tanta sangre derramada sin
sentido.

Somos apenas mascotas sin dueo destinados a morir en silencio, de hambre y
soledad.

[...]

...sin hablar lo cubrieron cuidadosamente con una rada bandera blanca que
Marie sac de un bal con doble fondo. Estaba muy estropeada pero an se
distinguan las tres flores de lis doradas. Mientras decan el responso,
ninguno dentro de la habitacin llevaba la escarapela tricolor entre sus
ropas.

[...]

...las mujeres quemaban la bandera, lo cargaron silenciosos en el carro.
Ellas partirn con el cuerpo del pequeo...

[...]

Fuera la campia rebosa de vida y colores, pero yo estoy vaco por dentro.
Con el nio muri lo ltimo que restaba en m de aquel hombre que conociste
hace aos, amigo mo.

S que jams te llegarn estas cartas, pero no las destruir, [...] en el
interior de un libro que tom del chteau y que me acompa siempre, aun
cuando la baonnette se enterr en mi pierna [...] se lo dar a Henriette
porque ella me vio escribir muchas veces y no pregunt nada, y adems fue
quien ms...

[...]

El camino que me resta lo adivino corto. Me duele respirar y toso mucho, a
veces con sangre.

La muerte me llama y hacia ella voy para olvidarme lo poco...

[...]

                                                          Votre ami, Jean".

   (Nota del autor: el presente relato se basa en la presuncin histrica
   de que el nio encerrado en la Prisin de Temple de Pars entre 1791 y
   1795 no fue el verdadero Delfn, sino un mero sustituto a fin de evitar
   la Coronacin de Luis XVII por parte de los monrquicos si estos
   llegaban a realizar una accin de fuerza para liberar a la familia real
   del poder republicano).

** Guzmn Baales, arquitecto uruguayo nacido en Montevideo (1965). Cuentos
   suyos han sido publicados en las revistas Poesa y prosa
   (http://www.poesiayprosa.com.ar), Oleajes (http://www.oleajes.com) y
   Zoolook (http://www.zoolook.com.ar). Su poema Cielo de enero fue
   incluido en Las caras del amor, antologa potica de Versal Editores
   (Chicago, EUA, 1999). Es colaborador de la publicacin cultural Libre...
   Mente (San Luis, Argentina). guzban@adinet.com.uy.



=== La consagracin del atributo      Edgardo Bermejo Mora ================

                                        "Yo, pecador, a orillas de tus ojos
                                                  miro nacer la tempestad".
                                                              Al Chumacero

Odiln Roca, un periodista forjado al calor de la militancia comunista de
los aos setenta y quien sufra ataques crnicos de poeta incomprendido,
era uno de esos personajes morbosos y de mal gusto, que gustaba del arte de
sonrojar e incomodar a sus amigos cada vez que reincida en el acto
inopinado de relatar con lujo de detalles las intimidades, excesos y
hallazgos incesantes de su vida sexual, en reuniones y cenas donde, como un
hecho previsible y cada vez ms detestado, tomaba la palabra por asalto y
no interrumpa su gelatinosa perorata antes de que el resto de los
invitados comenzara a despedirse del anfitrin en turno, en medio del
fastidio y la repulsin unnime a los que solan conducir los relatos
erticos de este falso mesas de la liberacin sexual del fin de siglo, un
guerrillero-poeta nostlgico y trasnochado, representante legtimo de un
extravo colectivo donde ideologa y perversin se entremezclaban,
produciendo un efecto perturbador y repulsivo.

Reincidente y perverso, a Odiln pareca no importarle que su mujer se
ruborizara cada vez que se adentraba en los temas sexuales, narrando su
experiencia como pareja "alternativa y experimental". Una noche, por
ejemplo, disert sobre el punto G para aderezar la ensalada de palmitos y
berros que haba preparado la esposa de un funcionario cultural, y quien
solicit de manera expresa no hablar de poltica en su casa. Odiln
aprovech entonces lo acotado de la agenda temtica de la conversacin para
describir, con lujo de modales sumamente ordinarios, cmo su mujer deba
engancharse con las piernas a su cuello, y cmo l deba moverse de manera
circular y con los brazos abiertos en cruz, a fin de dar con las puertas
del orgasmo total, a cuyo sbito hallazgo su mujer responda ladrando y
convulsionndose durante casi media hora de intenso placer, que slo
terminaba cuando ella secretaba una singular eyaculacin, mezcla tibia de
jugos vaginales y orina, que les obligaba a cambiar las sbanas por temor
al resfro.

Mara, su mujer, una cuarentona sin hijos, pecosa, de largas y rubias
trenzas adornadas con pequeas flores de papel, viva imagen de Janis
Joplin, eslabn perdido del 68, zopilota de las playas de Cipolite, a quien
nunca conocimos la voz ni la nacionalidad, miraba enrojecida su plato como
aceptando en silencio sus hazaas: "Pues si, sa soy yo".

Otras veces Odiln haca insufrible la sobremesa exponindonos con amplitud
sus teoras del Orgasmo Mltiple, o bien pretenda deleitarnos el postre
con su catlogo de tcnicas masturbatorias y penetraciones imposibles.
Tambin poda recrear a detalle momentos de alta intensidad coital:
aquellos arrecifes del Caribe, infestados de tiburones, en los que se
entregaron a la pasin del sexo subacutico; la noche inolvidable en la
catedral gtica de Chartres, o la maana feliz en la que l y su mujer
despertaron semidesnudos en el camelln del Paseo de la Reforma.

Hastiados de su conversacin, al poco tiempo lo dejamos de invitar a
nuestras reuniones. Slo as Odiln y su fantasa sajona desaparecieron de
nuestras vidas por algn tiempo, en el que, por fortuna, recuperamos el
apetito y el placer de la amistad. Cierto da, meses despus de que le
condenamos al exilio, lo encontr solo y visiblemente afectado a la salida
de un cine. Entonces me refiri una historia que comenz el da que le
regal a Mara un inofensivo dildo con bateras recargables, tras el
regreso de un viaje en el que explor hasta agotar las tiendas de
artilugios sexuales de la ciudad de San Francisco.

Un dildo, acaso sea intil explicarlo, es algo ms que un simple pene
artificial de plstico al que tambin podemos reconocer por el nombre de
consolador. Representa, a mi modo de ver, la ereccin perenne del pene.
Jams flcido, nos recuerda nuestras posibilidades, pero tambin nuestras
limitaciones masculinas. A travs del dildo nos vemos en el espejo de
nuestra miserable virilidad. Su ereccin eterna est ligada a las primeras
letras de su nombre: pene. Pene que penetra perseverante, que perfora, que
persigue y que perdura, pene no pensante y sin penas, peligroso, ptreo,
pelado, perverso y pesado, perturbador.

La historia referida por Odiln comienza un poco antes del singular
obsequio a su mujer. Al cobijo de una cantina me cont el resto de la
tragedia.

"Hubo un tiempo en que nuestra relacin sexual era perfecta, no haba lugar
para la insatisfaccin pero s lo haba para el exceso; con el tiempo nos
alejamos de la gente, exploramos todos los rincones de nuestro cuerpo y
nuestra imaginacin, llevamos a su lmite las posibilidades de la carne.
Nos entretuvimos en la observacin y el estudio meticuloso de decenas de
videos pornogrficos y los perfeccionamos con nuestra propia aplicacin en
la cama; dejamos atrs las simplificadas tcnicas y sugerencias del Kama
Sutra; sexo y gastronoma se nos volvi una costumbre, a grado tal que por
un tiempo mudamos nuestra habitacin a la cocina de la casa.

"Hasta que un da decid regalarle a Mara un dildo. Era un modesto e
inofensivo dildo que no superaba en proporciones a mi propia naturaleza
flica, pero ella lo recibi con evidente desprecio, como si aquel regalo
la hubiese decepcionado. Tal vez imagin que aquel obsequio era una forma
sutil de poner una tregua a nuestras pasiones desmedidas, tal vez el dildo
la despert bruscamente de un largo sueo sexual en el que los nicos
protagonistas posibles ramos ella y yo. No lo s, lo cierto es que dio la
vuelta, arroj el dildo en un cajn del armario y me dej de hablar por
varios das.

"Pasaron semanas en las que tambin nos dejamos de tocar, hasta que una de
esas noches de televisin prendida y hormonas apagadas Mara se levant
para dirigirse al armario. A su regreso traa el dildo entre las manos como
dispuesta a estrenarlo. Su iniciativa me entusiasm de inmediato, pero
Mara se envolvi en las cobijas como dispuesta a no compartir nada de sus
apetitos conmigo. As fue, minutos despus jadeaba y se retorca de placer
gracias a la complicidad de su nuevo compaero, que de pronto ocupaba mi
lugar en aquella cama y en aquella mujer que hasta entonces era slo ma.
Terco y excitado, deslic mi mano con suma cautela hasta sentir la
curvatura de sus muslos tibios, pero entonces recib por nica respuesta un
manazo y un gruido amenazador. En un gesto de dignidad -o cobarda-
abandon el cuarto y dorm aquella noche en la sala.

"Desde entonces todo empez a descomponerse. En un principio el dildo me
sustitua cada noche, despus la sorprend usndolo a todas horas con una
aficin desorbitada, lo mismo durante el desayuno que en el horario
originalmente destinado a sus lecciones de yoga frente al televisor.
Incluso sola despertarme en algunas madrugadas, cuando un movimiento
trepidante del colchn y un maullido gatuno delataban a mi mujer y a su
amante mecnico en uno ms de sus ayuntamientos amargos.

"Llegado el momento decid pasar a la ofensiva. Luego de varias semanas en
las que Mara slo pareca vivir para aquel monstruo, no tuve mejor opcin
que secuestrarlo al primer descuido de su amante y rebanarlo como una
zanahoria en la mesa de la cocina, que alguna vez, por cierto, fue el
escenario de nuestros mejores desenfrenos. Me deleit en su destruccin,
convencido de que de esa forma rompera el hechizo al que mi mujer se
encontraba sometida.

"Eso ocurri una tarde que Mara haba salido de compras. A su regreso la
esper orgulloso con los restos descuartizados del tirano dispuestos sobre
la mesa de centro del recibidor, pero Mara apenas se alter cuando vio el
cadver desmembrado de su artefacto y con un ademn amenazador descarg
sobre la sala el arsenal de dildos que haba logrado comprar al mayoreo a
un importador de productos sexuales en un barrio del centro de la ciudad.
Con una sonrisa insoportable empez a mostrarme sus nuevos juguetes: se
trataba de una amplia coleccin de penes de plstico de diversos, tamaos,
colores y formas. En especial me impact un enorme falo pigmentado de negro
que deba medir no menos de cuarenta centmetros de largo y con un grosor
imposible de abarcar por el puo de la mano ms grande del mundo. Aquel
dildo era extraordinariamente grotesco y agresivo, con el glande negrsimo
y el tronco salpicado de picos como el bastn acorazado de un guerrero
medieval. Me pareci incluso que la bestia tena ojos, y que me observaba
con la misma furia que alguna vez advert en un negro del Bronx, que aos
atrs me asalt una noche descuidada en el Central Park de Nueva York.

"Ya nada poda hacer. Slo contemplar cmo se entregaba plena y fascinada a
sus nuevos e inanimados amantes. Mi casa se haba convertido en una especie
de Sodoma de ltex y silicn. Mara pareca secuestrada entre los muros de
aquel imperio flico de importacin. Intent hablar con ella, suger la
visita a un terapeuta, la amenac con abandonarla, pero nada funcion.

"Semanas despus Mara rompi su prolongado mutismo. Entonces me llam al
jardn de la casa para mostrarme su ltima y ms fascinante adquisicin: se
trataba de una prolongada tripa color carne cuyos extremos remataban en dos
glandes perfectamente delineados. Lo reconoc de inmediato como un modelo
de dildo que ya antes habamos visto entrar en accin en alguna escena
lsbica de la pornografa que solamos consumir en versin VHS. 'Este es un
pene sin fin', me dijo, 'jams termina, simboliza al universo y a la vida,
el principio y el fin de las cosas, el equilibrio eterno que en oriente
concibieron como un icono circular, el yin y el yang de un nuevo milenio
flico que ya se anuncia por todas partes y que yo ahora he descubierto en
su ms alta y fina expresin como un pene de dos cabezas; monstruo mtico y
redentor, representacin perfecta del bifronte Jano. Con l pasar el resto
de mis das. Ahora mrchate y no vuelvas, ya no te necesito'.

"Ahora vivo extraviado por el mundo, durante algn tiempo busqu consuelo
en otras mujeres, pero no he vuelto a conseguir ni siquiera una tmida
ereccin, estoy aniquilado y sin rumbo. El sexo, y Mara con l, murieron
para m".

As termin su triste relato Odiln Roca. No lo he vuelto a ver. En mi
casa, desde entonces, qued prohibida la pornografa, la impdica lencera
y cualquier clase de artilugios que puedan amenazar esa silenciosa,
modesta, poco espectacular pero imperturbable rutina de hacer el amor con
mi esposa los domingos de cada quincena, entra las nueve y las once de la
maana, cuando los nios pasean por el parque acompaados de la sirvienta y
de los perros.

** Edgardo Bermejo Mora, escritor, historiador y periodista, naci en
   Ciudad de Mxico (1967). Es licenciado en Historia por la Universidad
   Nacional Autnoma de Mxico (1991) y tiene un diplomado en
   Historiografa Contempornea en el Instituto de Estudios Histricos Jos
   Mara Luis Mora de Ciudad de Mxico (1992). Ha obtenido el Premio
   Nacional de Novela Poltica, de la Universidad de Guadalajara, el Premio
   Nacional de Cuento Ciudad de Durango, de la Sociedad General de
   Escritores de Mxico (Sogem), y el Premio de Ensayo Juvenil, del
   peridico mexicano El Da. Textos suyos forman parte de las antologas
   Dispersin multitudinaria (Joaqun Mortiz, Ciudad de Mxico, 1997), y
   Lneas areas (Lengua de Trapo, Madrid, 1999). Dirigi el suplemento
   sabatino Lectura (1997-98), del peridico El Nacional de Mxico y ha
   colaborado como articulista en diversos diarios, suplementos culturales
   y revistas literarias de Mxico. Ha sido corresponsal en Singapur para
   medios de su pas y desde julio de 2002 es agregado cultural de la
   Embajada de Mxico en la Repblica Popular China.
   edgardobermejo@yahoo.com.mx.



=== Nuevas acreciones      Jorge Guitart ==================================

Mira que has estado veces con los ticos y nunca te hacen el favor
   completo.
Yo no busco a nadie que pueda sacarme de mi nave de tungsteno.

Despus de un anlisis ebrio de la cuestin pareci el palmar de una
   tristeza narrable,
aunque tambin insoportable por rural y opaca.

No quisieras usar lo que te queda de cordura para un alegato cuando en la
   factora
ha entrado un flujo de esclavos y ha salido otro?

Resquebrjase el cielo con tanta prdica y se extiende fractal la
   desgracia.
La mente se anuncia con arcos reflejos: no sale oro y hierro ningn
   cortejo.

Y la amenaza de la materia cobra forma de padre o guardin.
Nos corrompen segn las rbitas de sus destinos.

El caballo nio se alza inmediatamente
cuando hay vidrios nios que se rompen inmediatamente.

Pes instanciarnos en el territorio de las bofetadas.
Y fue terrible haber tenido que cortar el "japi": haber tenido que "darle
   tijera".

Los sesos no se devanan a s mismos. Si acaso se desparraman
Como las estrellas cuando son avellanas.

Pesarosa es la infantilidad
de los pjaros que no vuelan.

El da es un pantano lleno de secuencias.
Empero vengo de parte de mis partes pudendas para decirte que soy un todo.

Los padres abren para los nios valles de lgrimas.
La parte de la rueda que descansaba debe bajar a crear friccin.

No es en el cielo donde una oscura presencia vive en la nieve.
Las ventanas estn de reclusas en nuestras categoras.

Ya vienen las buenas noticias de las escrituras
a darles cuerda a quienes no nos convienen.

Si tienes las ropas empapadas no te las quites hasta que no sepa qu eres.
Es imposible derrotar la inexplicable reputacin de la realidad.

Soleado patio policaco: si hay un transformador que no funciona
pero hay personas coquetonas, eso lo hace paradisaco.

Se esfumar mi seal sin haber probado que lo sagrado de las montaas
les viene por su densidad y su peso.

No es un alivio pensar que mi ridiculez es efectiva contra el "paso" del
   tiempo.
Mas no de m es el robot que vive en el edificio embrujado de mi alma.

La tierra yace a la orilla de los pies.
No quiero probar que ningn patio nos recuerda.

No me han dado lo que me toca y no me han dado en verdad
Nada de lo que he tocado.

Hemos llegado para irnos. Aumenta la disminucin.
Spalo el spalo: soy ptalo. Pero dice el spalo: Un ptalo ms es un
   ptalo menos.

Corren las sombras y las fuentes de su opacidad
Bajan juntas al pavimento donde se estrellan.

Nada oscurece ms nuestros deseos que lo transparente.
No te preocupes de catalogar las secreciones de mi voluntad.

** Jorge Guitart, escritor de origen cubano, es profesor de lingstica
   hispnica en la Universidad del Estado de Nueva York en Buffalo. Escribe
   en espaol y en ingls y varios de sus textos estn en su pgina web
   (http://wings.buffalo.edu/EPC/authors/guitart). En 2000 el grupo musical
   Lake Affect, dirigido por el compositor argentino Alejandro Rutty e
   integrado por Rutty, Lorena Guilln, Tom McCluskey y Tiffany Nicely,
   lanz el CD Playing Guitar, musicalizacin contempornea para voz y
   percusin de seis poemas de Guitart. guitart@buffalo.edu.



=== Bolero      Ester Rabasco Macas ======================================

                 a P.P., porque se lo deba rtmico y triste como un bolero

Acabo de cerrar los ojos y un bolero atraviesa mi vientre y tus manos me
untan de sudor y de humo. El ritmo me hunde el ombligo y despierto.

De nuevo, el traqueteo del tren me desliza por las llanuras de la rutina.
El invierno es gris y discreto, recorre los cristales y pasa de largo, y
con l mi sueo. Hace siglos que sueo el mismo bolero y que siento la
misma mano, pero, cuando despierto, el mismo invierno y el mismo olmo y la
misma extensin me roban la meloda. Y es intil cerrar los ojos, porque la
tierra lo ocupa todo y ya no huele ms que a fro y a rancio. Y siempre un
cincuentn con bigote y cartera saca su bocadillo y me abre el peridico
ante las narices. Podra recitarle de memoria los ronquidos que, justo al
cabo de diez minutos, empezarn a sonar, podra dibujrselos en el aire y
colgarlos en un tenderete, para evitarle toda molestia. Pero no digo ni
palabra, y en cuanto cierra las noticias del da le sonro con delicadeza y
espero el primer ronquido. El invierno no se altera, sigue pasando y de vez
en cuando emite un rbol, un fragmento de bosque o una bicicleta minscula.
A veces pasa una mosca perdida en el tiempo. Otras, un estudiante encajado
en sus auriculares. Las ms, una de esas altas y emperifolladas, con mil
telfonos mviles que me joden el bolero a la primera. Las menos, una
extranjera.

Una vez, ya hace tiempo, apareci nada menos que una. De eso ya hace muchos
aos, y el viaje fue nico. Y hasta acab la cosa en fiesta y hasta comimos
y bailamos en el compartimiento. De ah, el bolero. Yo no entend nada de
aquella meloda, pero se me meti el ritmo en los zapatos y desde entonces
me pican los tobillos y siento que la cintura me disminuye. Pero lo bonito
fue cuando entre gestos y muchas sonrisas me lo tradujo o crey habrmelo
traducido. Era algo as como... porque represento el pasado no me puedes
olvidar... y algo as como... es un pedazo de alma que te arranca sin
piedad... No s, la verdad es que no hablaba muy bien mi lengua, pero me
dio pena cmo me lo dijo, cmo me lo dibuj en el vaho del cristal y cmo
se empe en que yo lo repitiera con ella, mientras los otros aplaudan y,
al final, hasta acabamos llorando y abrazadas... Nos salv de los sollozos
la estrafalaria familia que haba aparecido como por encanto, tras ella.
Dos jvenes de ojos color cerveza, con el pelo al rape y los labios ms
carnosos que he visto en mi vida. Y los padres, como averig despus, del
sur, de uno de esos pueblos de color ceniza que atravieso con mi tren de
vez en cuando.

Al principio, todo fue discreto, los muchachos bostezando desde sus trajes
de soldado raso, la madre intentando colocar las bolsas por todas partes y
el viejo subiendo y bajando la ventana entre pitillo y pitillo. Ella,
intentando abrir un libro y cerrndolo de golpe y volvindolo a abrir, como
si de las pginas fueran brincando recuerdos en forma de oes de humo. Pero
al otro, al que haba llegado despus, a se nadie lo vio. Se sent en el
pasillo, en un rincn, en uno de esos asientos alados que los pasillos ms
amables despliegan como por arte de magia. Luego, los minutos se fueron
cansando del silencio y el viejo le ofreci un pitillo a ella y la seora
la anim. No es de marca, dijo el hombre, pero venga, y le arre una
palmada en la pierna como para desvergonzarla. En un abrir y cerrar de
ojos, el escenario se transform. Haba cado la noche y el tren andaba
perezoso de luces, as que la intimidad no tard en unirnos, y digo unirnos
porque ella me miraba y me sonrea y tartamudeaba alguna palabra
incomprensible de vez en cuando. Por fin una extranjera, pensaba yo harta
de tanto hasto y repeticin, y tambin le sonrea y le abra los ojos como
para consolarla ante mi ausencia de palabras. De repente, la mujer se
levant de un brinco y se alz sobre el asiento y entre equilibrios y
cadas fallidas consigui bajar una de las bolsas que con tanto esfuerzo
haba colocado poco antes. Fue como en el cuento de la cerillera, quiero
decir, que, en un instante, aparecieron patas de pollo asadas y salchichas
hervidas y un montn de manos confluyeron ansiosas sobre el mantel de papel
de peridico. Los muchachos se erigieron sobre nosotras y de sus manos
empezaron a salir botellas de cerveza tibia. No se corte, tome un traguito,
le dijo el hombre, que acababa de sacar una botella de vodka de una bolsa
de plstico. No se preocupe, con un poco de naranjada el sabor a hombre se
va, y solt una carcajada ronca. Y le dio otra palmadita en la pierna a la
pobre extranjera que no tuvo tiempo de asombrarse. Veinte minutos y ya todo
fue grasa por todas partes, eructos de felicidad y sonrisas carnosas. La
seora, roja de emocin, intentaba comunicarse con ella. Y l, claro, no lo
puedo olvidar, el del pasillo, nos miraba a todos, sin ser visto, callado,
con la cicatriz del labio alzada y el pelo revuelto. Yo canto boleros, dijo
ella. Pero yo no saba qu era un bolero, as que el viejo empez a berrear
Bsame, bsame mucho, como si fuera esta noche la ltima vez... y luego
cont que haba sido marino y que haba surcado el extranjero, y a ella se
le empezaron a mojar los ojos y la tuvimos que consolar y hasta el revisor
nos ofreci un pauelo, entre confuso y emocionado, tras marcarnos los
billetes, y quedarse un rato con nosotros royendo el ltimo muslo de pollo.
La seora se empe en que ella siguiera comiendo salchichas para
aliviarse, y as entre mordiscos y dedos chupeteados se fue recuperando y
se levant y se hizo el silencio y, bajo la luz que no paraba de parpadear,
empez a cantar de nuevo aquel bolero. Los gemelos se fueron animando y
empezaron a llevarle el ritmo con las botellas y un par de navajas llenas
de aceite. Luego lo vi a l, fumndose un cigarrillo y mirndonos con la
misma tristeza inteligente del bufn de Matejko, fuera del escenario, tras
el cristal, en la oscuridad y cediendo paso al paisaje ms oscuro que he
atravesado. Ella, ebria ya de vodka, correga el ritmo a los chavales que
ya andaban en mangas de camisa y hasta la madre se anim y empez a bailar
con el revisor, mientras el viejo tarareaba y levantaba los brazos como
intentando atrapar las olas de sus viajes lejanos. Luego ella se puso a
llorar y nos cont que era cantante y que a su amante se lo haba llevado
el tren una noche de primeros de marzo, y todos acabamos llorando y
bailando y riendo otra vez. Y luego ella intent repetirme y me escribi...
porque represento el pasado no me puedes olvidar... y algo as como... es
un pedazo de alma que te arranca sin piedad..., entonces empez a amanecer
y mir hacia el pasillo y vi cmo l se levantaba y desapareca bailando el
bolero. Y las llanuras nevadas se quedaron solas, pasando como una lnea
sin presente ni pasado, sin antes ni despus. La luz entr con violencia y
el chirrido de los frenos nos agujere el sueo que nos haba encantado por
sorpresa.

Los desped a todos con el mismo pauelo del revisor, los vi bajar y la vi
a ella quedarse en la estacin y decirme adis con un trozo de su falda.
Luego, nunca ms la vi, pero s que buscaba al joven del bolero para
despedirse, para darle su ltimo adis, porque ya se volva, eso me dijo,
se volva para su tierra clida, creo que me dijo, que el fro aqu ya le
haba helado las manos. Aunque no estoy segura de si dijo manos. Para el
caso da igual, porque me dej tan triste que desde entonces mi vida en el
tren cambi para siempre.

Porque ahora yo espero a que l vuelva cada noche, para salvarlo por un
instante, para protegerlo cuando el tren todas las noches le atraviesa el
cuerpo y le rompe el alma. Para bailar con l durante una milsima de
segundo. El tiempo justo para que el bolero atraviese mi vientre y sus
manos me unten de sudor y de humo y el ritmo me hunda el ombligo. Y
despierto cantando... y me parece extrao lo mucho que me parezco a ella, a
pesar de las arrugas y de las canas, cuando me miro a la ventana y veo mi
reflejo atravesando las llanuras nevadas.

                                               Varsovia, 4 de junio de 2001

** Ester Rabasco Macas, filloga hispnica nacida en Lleida, Lrida
   (Espaa) en 1967. Es profesora en el Instituto Cervantes de Mosc
   (Rusia). Ha publicado diversas traducciones en colaboracin con otros
   colegas, entre ellas el cuento Bestial entre las flores y fragmentos de
   la novela Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas, y la novela Un lugar
   llamado Antao, de Olga Tokarczuk. Ha sido colaboradora del suplemento
   literario semanal del Diari de Lleida (1991-92) y de la revista
   Jazzology (1996-97), de Lleida. Un trabajo suyo acerca de La sombra de
   Benito Prez Galds fue incluido en Narrativa fantstica en el siglo XIX
   (Espaa e Hispanoamrica), de las editoriales Dejaume Pont y Milenio, de
   Lleida (1997). esterrab@yahoo.es.



=== Ambigedades y caprichos del seor Lousseat      Vanesa Guerra ========

Querida:

Realmente deseo alertarte. Te suplico que viajes lo antes posible. No s
qu pasa con las lneas telefnicas, tan precarias en este pueblo de mala
muerte. El nico transporte dej de funcionar y el tipo de la camioneta
azul se neg de manera rotunda a acercarme algn sitio.

No puedo cruzar esas rutas polvorientas a pie, las distancias son
abismales, morira de sed en el camino. El pueblo es esttico y a nadie le
preocupa nada. La inercia se respira en el aire.

No me importa el negocio del anticuario y maldigo la hora en que acept
venir para tasar los espejos. Definitivamente son antiqusimos, pero a esta
altura el tema se ha diluido como la arena en la arena.

Te aseguro que la gente ha tomado mi llegada y mi propsito como un
sacrilegio, como demonaca forma de profanar la historia de este lugar.

Hay quince habitantes y una salina abandonada, eso es todo.

No fue fcil soportar la mirada espesa de los lugareos, y menos ahora, que
saben que encontr al seor Lousseat. La gente no es solidaria, vive con
fastidio, ocultando gestos, no quieren hablar de espejos, dicen que en todo
el pueblo no existe siquiera uno.

A la hora de la siesta el casero muere poco a poco, el sol lo arruga
despacio, y los perros ladran incansablemente. Estar afuera es imposible,
se pierde la razn en poco tiempo, la gente se esconde y cierra puertas y
ventanas.

Ayer apareci un paisano, vena del monte, creo. Le pregunt por Lousseat.
El hombre se mantuvo en silencio un buen rato, luego mostr las manos
curtidas y habl de la salina, de su vida entregada a la eterna salina. Dio
unas vueltas y dijo: -Usted no debi venir. Pero si es su deseo iremos de
madrugada.

Horas antes del sol, atravesamos el monte de espinillos y detrs de una
lomada divis la casa. Es un antiguo casco de estancia. Los pocos rboles
de la zona se concentran, lo cobijan y lo encierran.

El campesino no habl durante la travesa, slo escuch mi respiracin
agitada en el silencio de la indefinida maana. Luego sorteamos un ltimo
alambrado. La casona es oscura, con techos altos y pisos de madera, y en la
sala principal, imponen los espejos su presencia para ampliar el universo y
proyectar habitaciones y pasillos hasta el infinito.

Cuntas verdades devoraron los malditos cristales a lo largo de los
siglos?

Cre que el laberinto de espejos para ese viejo solitario y quiz olvidado
en el pueblo sera una suerte de compaa.

Avanzamos hasta la antesala donde aguardaba Lousseat enfrentado a un
espejo, de espalda a nosotros.

Descubr su mirada quieta, fija, quiz serena. El hombre nos reciba a
travs de su espejo. Nada ms trivial que un hombre enfrentado a un espejo.
Tal vez estuviera acostumbrado a mirar la vida desde all, de espalda a la
realidad. Quiz tomara los espejos por ventanas y se viese desde afuera o
entre tanta soledad se hubiera transformado l mismo en su propio pblico
para mirarse como si fuese otro. O l ya era otro y su vida estaba en los
espejos, en cada espejo: Lousseat podra ser el reflejo, la imagen de un
ser que vive entre arena y vidrio.

Me encontr observado, incmodo, quise irme, volver rpido a casa, pero
Lousseat y el campesino ya haban intercambiado unas palabras. Cuando se
dio vuelta le estrech la mano y me sorprendi descubrir que era ciego.
Qu hace un ciego frente a un espejo? Slo se deja mirar por ojos que no
reconoce. S que retir la mano, aunque le busqu el alma.

Detrs de m, un espejo inmenso duplicaba a Lousseat a sus espaldas en el
mismo espejo donde se reflejaba mi extraeza.

Lousseat y su imagen esperaban que comenzara a hablar, que me presentara de
alguna forma. Durante un instante no supe a quin dirigirme, como si una
secreta complicidad los mantuviera unidos, a l y a ese otro, tan huidizo.
Expliqu al anciano la intencin de mi visita, pero le llam la atencin.
Ha sido un error, dijo, no existen motivos para que me desprenda de estos
espejos. Quise recordarle que habamos recibido una carta sellada y firmada
por l. Sin embargo, el anciano no alter sus milenarios gestos: Ya ha
sucedido antes, de todas formas es un error.

Y all moran nuestros planes; por cierto insist un tanto ms, pero se
neg, creo que ni siquiera me escuchaba. Vyase, ya estoy muy viejo. El
anciano camin hacia m, y le pidi al campesino que me acompaara. Cre
ver algo detrs de sus espaldas, pero el ciego tom mi brazo y nos escolt
hasta la puerta de la antesala. Hasta aqu llego, dijo, adis, hasta
siempre.

Entonces me di vuelta, y vi. Vi a otro Lousseat atrapado en aquel espejo.
Pero tambin vi all mi imagen, resignada, lenta, en una actitud diferente,
desconocida, observndome.

El campesino no volvi a mirarme.

Te escribo desde un paraje casi derruido, se llama Carmen, est frente a la
plazoleta de la antigua estacin. La seora que atiende ha dicho que maana
recibe gente y que debo irme. S que es mentira, que no se trata de eso y
s tambin que cuando vos vengas a buscarme ella argumentar que jams he
regresado de la casa de Lousseat.

An no decid qu hacer, pero en principio, voy a esperarte o simplemente
voy a resistir, por si acaso me encontraras en este inhspito pueblo, y yo
tranquilo e inalterado o quizs sin reconocerte te pidiese que te vayas, y
te convenciera de que ha sido un error, que nunca existieron motivos para
haberte enviado alguna carta.

** Vanesa Guerra, escritora argentina nacida en 1965. Psicoanalista de
   profesin. Codirige la revista transdisciplinaria Con-versiones
   (http://www.con-versiones.com). Su libro Metforas del amor conyugal fue
   publicado en 2000 por la Editorial Nueva Generacin. Fue finalista en
   2001 del Concurso de Novela La Resistencia, de Editorial Alfaguara y
   Elfoco.com, en Mxico. vguerra@comnet.com.ar.



=== Seis poemas      Jorge Valds Daz-Vlez ==============================

*** Polaroid

      para Eugenio Montejo

Son siete contra el muro, de pie, y uno sentado.
Apenas si conservan los rasgos desledos
por los aos. Las caras resisten su desgaste,
aunque ya no posean los ntidos colores
que ayer las distinguieron. Entre libros y copas,
las miradas sonrientes, las manos enlazadas
celebrando la vida de plata y gelatina
se borran en el sepia de su joven promesa.
Por detrs de la foto estn escritos la fecha,
los nombres y el lugar de aquel encuentro. Fuimos
a presentar el libro de uno de los amigos
que aparece en la polaroid viendo hacia el vaco.
Despus se hizo la fiesta y ms tarde el accidente
nos llev al cementerio. Dijimos en voz alta
sus poemas. Los siete contra el muro, de pie,
uno lea. Todos an lo recordamos
y casi por costumbre le voy a visitar
con girasoles. Todos hemos envejecido
menos l, ah en la vista fija. Nos mira
desde sus 20 aos, que son los de su ausencia,
con ojos infinitos de frente hacia la cmara,
llevndose un verano tras otro, aunque comience
a degradar su tono naranja sobre el duro
cartn de la fotografa.



*** Formas migratorias

Aprendimos a amar a cuentagotas
esas pequeas pausas que el chubasco
viste para inundar puertas afuera
la soledad, la rama entre violeta
y ocre de las tardes, el murmullo
semntico del cielo. En este orden
hemos desdibujado la distancia,
la longitud sin proporcin, las lneas
que relacionan a las cosas. Breves
lagunas de aire, esos segundos quiebran
el ambiguo concepto de equilibrio
que en el agua subyace y se sostiene
al igual que otra voz dentro del fuego.
Cuando escampa y la tarde se armoniza
en su limpia explosin de veladuras,
aprendemos los mnimos rumores
donde irrumpen cenizas desmemorias.
Con ellos construimos este cuarto
que est lleno de msica y de vtreos
aromas de jazmn o extranjera.
Nociones y raigambres que se agolpan
y edifican un valo sonoro,
un punto de llegada, otro pretexto
condenado a palpar nuestra garganta
para ornos decir: amo esta lluvia
cuando cesa y podemos escucharla
recoger un pas bajo la tierra.



*** Nox

Algo como un rumor que se despide
tiembla sobre el jardn, lleva las hojas
por la sombra del valle, nubes rojas
y pjaros arriba. Nada impide

su vuelo hacia el crepsculo. Y el viento
trae junto a las sbitas estrellas
un polen de bondad, desiertas huellas
del mar en rotacin, el crecimiento

de la tarde. Anochece. Parte el da
sin dolor aparente ni alegra.
Cuntas veces he odo este paisaje

mudar a voluntad frente al oleaje
del alba o del ocaso. Ya est oscuro
el mundo. Estn la noche y el futuro.



*** Ishmar

      para Martha Iga

La manera de peinarte desnuda
ante el espejo hmedo del bao,
de apresar en la palma tu cabello
para escurrir el agua y agacharte
en medio de palabras que no entiendo;
el acto de secar tu piel, la forma
de sentir con las yemas una arruga
que ayer no estaba, o de pasar la toalla
por la ptina oscura de tu pubis;
el modo de mirarte a ti contigo
tan cerca y tan lejana, concentrada
en una intimidad que a m me excluye,
son gestos cotidianos de sorpresa,
ritos que desconozco al observar
las mismas ceremonias que renuevas
al calor de tu cuerpo y que dividen
un segundo en partculas: espacios
donde la vida expresa su sentido
posible y que se afirman al peinarte
desnuda en las maanas, como un fruto
que yo contemplo por primera vez.



*** Los sonmbulos

Se despert al or un ruido
a sus espaldas, un murmullo
de frondas embozado. Abri
los ojos y roz en silencio
sus brazos recogidos entre
la nervadura de la sbana.
Qu sucede, por qu no duermes
-le pregunt mientras el alba
ya era otra forma en los espejos.
Me soaba contigo -dijo
sin mirarle. Y se dio la vuelta,
cerr los prpados del sueo
para buscar la piel que hua
desde sus yemas, luz adentro.



*** Materia del relmpago

Calculaste al detalle cada paso,
sutil, desde hace siglos. Finalmente
tu esposo est de viaje y tus pequeas
se fueron a dormir con sus abuelos.
As que ahora ests sola y con euforia
te has vuelto a maquillar y te has vestido
de negro riguroso y perfumado
tu mnima porcin de lencera.
Ests temblando, te dices, pero nada
te har volver atrs. Miras tu imagen
alzada en los tacones, desafiante.
T y la noche son jvenes y hermosas
como una tempestad que se aproxima.

** Jorge Valds Daz-Vlez, escritor mexicano nacido en Torren (1955). Es
   autor de los poemarios Voz temporal (Ed. FCBC, 1985), Aguas
   territoriales (Universidad Autnoma Metropolitana, 1989), Cuerpo cierto
   (El Tucn de Virginia, 1995), La puerta giratoria (Joaqun
   Mortiz-Planeta, 1998) y Jardines sumergidos (Colibr, 2003). Poemas
   suyos integran, entre otras, las antologas Poemas erticos
   hispanoamericanos (Ed. Surcos, Argentina), Ruido de sueos / Noise of
   dreams, Panorama de la nueva poesa mexicana: La generacin 1940 / 1960
   (El Tucn de Virginia, Mxico), La poesa y el mar (Ed. Visor, Espaa),
   Poesa en segundos (Cal y Arena, Mxico) y Cien aos de sonetos en
   espaol (Hiperin, Espaa). En 1998 obtuvo el Premio Nacional de Poesa
   Aguascalientes. jorgevaldesdiazvelez@hotmail.com.



=== Ocano circular      Miguel Rodrguez Vergara =========================

En la oscuridad inmensa de mi cuarto habita conmigo un ocano circular que
resplandece cuando estoy dormido. En vano he tratado, por las noches, de
descubrirlo vivo y brillante, abriendo y cerrando la puerta varias veces.
Es un pequeo mundo extrao, habitado de formas y colores casi inanimados,
con muy leves movimientos, y a travs de la transparencia puedo percibir un
misterio onrico que envilece y aturde. Siempre, cuando me duermo, habito
en l, y vuelo en la inmensidad de su espacio; recorro este universo de
colores que enceguecen, veo sus formas gigantescas como montaas verdes,
cubiertas de pinos; diviso tambin los colores de las noches y los das.
Sus habitantes van inermes de un lado para otro, dejando estelas de colores
silueteadas en el agua; se conducen sin producir sonido alguno, respetando
los espacios de uno y otro. A travs de sus paredes puedo ver el mundo
exterior, de inmensas formas desvirtuadas, silentes y estticas; figuras
grises iluminadas con los destellos de este ocano. Muchas veces, en el
rincn de la habitacin, puedo ver mi cuerpo dormido.

Siempre, cuando despierto, lo primero que hago es cerciorarme,
angustiosamente, si an permanece ah ese pequeo orbe.

Una vez llegu tarde a casa y pude ver, desde la sala, los colores
fulgurantes saliendo por debajo de la puerta; corr rpidamente y, al
abrir, slo vi la imagen rutinaria de mi cuarto en penumbra, y en el
rincn, la luctuosa imagen del pequeo mar.

Un da escuch a mi ta hablando, aterrada, con la vecina, de que una vez
se despert a medianoche y me vio volando sonriente dentro de la pecera de
mi cuarto.

** Miguel Rodrguez Vergara, escritor venezolano radicado en Maracay,
   estado Aragua, Venezuela. Fue uno de los miembros fundadores de la Pea
   Literaria Cahuakao (1988). Textos suyos han aparecido en medios de
   comunicacin regionales como El Tabloide, El Arageo y Clarn, as como
   en la antologa Narrativa aragea en la Tierra de Letras. Forma parte
   del equipo evaluador de Letralia. jmrodriguezvergara@hotmail.com.



=== El Ojo del Girasol      Javier Etchemendi =============================

              Todo es posible, palpa a tu alrededor y vers que la realidad
                                es una membrana que cede y se puede romper.
                               Pero tienes que querer romperla y no esperar
                                          a que caiga cuando ya no importe.
                                                                    Onilahy

I

Onilahy, la bella, estaba muriendo. Esas seran las palabras que
desencadenaran su repentino viaje hacia el interior del pas.

El vehculo que conduca mantena su montono rumiar mientras se tragaba
los kilmetros que lo separaban del pueblo. Pequeo. Perdido.
Insignificante. As se vea desde la capital. Slo l conoca la verdad,
porque aquella haba sido durante mucho tiempo la puerta de entrada a una
Tierra de maravillas. La abuela Onilahy estaba muriendo, repiti con
lgrimas en los ojos mientras todo el peso de la realidad le caa sobre los
hombros.

Durante un buen tiempo seran muy pocas las noticias que recibiran de
Ankratra, hogar de Onilahy y un centenar de familias ms. De tanto en
tanto llegaba un poco de informacin, y la misma, as como apareca, se iba
transformando hasta convertirse en un acontecimiento mitolgico. Se deca
que algunos rboles extraos slo podan verse en Ankratra algunas noches
al ao. Fosforescentes. Aparecidos. Boka, el criador de palomas, el que
casi no sala de su casa, mezclaba sus aves unas con otras hasta hacer de
dos palomas grises unos seres dorados que volaban sobre el pueblo. Nacan
del sol, a la tarde, no producan sonidos y sus alas eran de espuma de oro.
Los pocos afortunados que juraban haberlos visto clamaban a su paso por los
deseos inconclusos. Los nacimientos parecan multiplicarse y entonces el
agua de lluvia saba dulce.

ndrano conoca todas estas historias desde nio; historias de ngeles y
muertos, y durante muchos aos haba credo fervientemente en ellas.
Despus llegara el Tiempo a poner las cosas en su lugar y todo ese mundo
se ira desvaneciendo en la memoria.



II

ndrano abandon la postura frente a la puerta y se dirigi al centro del
dormitorio. Onilahy descansaba sobre la cama. Al verla se pregunt si los
cisnes moriran as, en una explosin de paz. De pronto todas las historias
que Onilahy le haba contado cuando apenas era un nio volvan a martillar
en su cerebro. Las conversaciones se abran camino dentro de su cabeza y
llegaban nuevamente a llenar la habitacin.

l s conoca de ngeles, su abuela le haba explicado acerca de ellos. Son
como todo el mundo, deca Onilahy mientras contaba en voz baja cada punto
del tejido. Siempre teja, casi no recuerda haberla visto hacer otra cosa.
Comenz a tejer al mismo tiempo que aprendi a sembrar el Lino.

Onilahy haba comenzado a tejer desde muy joven, al mismo tiempo que
aprenda a sembrar las semillas de la flor azul, como las llamaba Boeny, su
madre, de quien haba adquirido el secreto que haca crecer los enormes
tallos de los cuales extraan las fibras para los telares.

-Slo las muchachas frtiles deban tocar las semillas-. As lo relataba
Onilahy al comps de aquel duelo de agujas espadachines, como ndrano las
llamaba, y l recuerda que inmediatamente preguntaba acerca de la
misteriosa primera camisa prpura del mes, y ella, simulando buscar otra
madeja de lana, continuaba hablando como si nada hubiera escuchado. Onilahy
deca que siempre, siempre, los primeros granos deban ir fuera del surco y
que esa era la nica manera en que se poda revivir a los muertos, o el
modo correcto en que se deba sembrar Lino para los ngeles.

Pero ndrano saba que todas esas prcticas debieron hacerlas en secreto.
Los amos del litoral, a quienes pertenecan las tierras donde Onilahy haba
nacido, no queran or hablar de esas cosas de Brujas. Y as lo haban
hecho saber cada vez que descubran a la india Boeny, como ellos la
llamaban, intentando ensearle alguna costumbre de los antepasados. Pero
ambas siempre se las haban arreglado para murmurar por lo bajo y, mientras
prendan sus velas a los santos cristianos, seguan a escondidas los
rituales propios.

Despus de un tiempo todo eso se haba terminado, recordaba ndrano
pensando en la infinidad de veces que se lo haba escuchado decir a
Onilahy. Aunque en las palabras de ella siempre se adivinaba una gran pena
en la voz.

Parado al lado de la puerta, ndrano baja la mirada hasta el piso y se
observa los zapatos. De pronto se encuentra pensando en quedarse all
parado para siempre, sin hacer nada. Tambin piensa en lo extrao de no
saber siquiera qu significa quedarse, o qu sensacin deja estar ocupando
unos zapatos. Mientras reconoce el absurdo de lo que acaba de pensar ve
desfilar las preguntas dentro de su cabeza.

Yo soy un ngel, abuela?, preguntaba mientras jugaba en el piso.

Todos somos ngeles, pero al nacer nos olvidamos de ello, contestaba
Onilahy, como si aquella revelacin careciera de importancia o si, por el
contrario, fuera una verdad irrefutable.

Slo algunos lo recuerdan vagamente despus de un gran disgusto, o despus
de hacer el amor. Los nios, por ejemplo, cuando nacen, muchas veces no
logran despegar sus alas a tiempo y entonces mueren al llegar.

Como Belindo, abuela?

S, como Belindo.

Y yo me voy a morir?

Bueno, en realidad t no vas a morir. Piensa en un espejo enorme, enorme,
pero de agua...

Con un marco?

Bueno, s, con un marco. Imagina ahora que cuando seas muy viejito cruzars
por el agua del espejo y aparecers nuevamente por el otro lado.

Ahh..! Y voy a ser un ngel de nuevo?

S.

Y qu es ser un ngel, abuela?

Mira que eres preguntn, festejaba ella, y ambos rean mostrando todos los
dientes.

Un ngel es un ser con mucha luz; todos tenemos esa luz, pero cuando
abandonamos la niez nos vamos olvidando de ella y ya no sabemos cmo
encontrarla. Es as que se va yendo cada vez ms hacia el fondo de nuestro
ser; cuando estamos prximos a morir es sa la luz que regresa; es un
momento en el que estamos liberndonos de todo aquello que nos oprime, y
entonces volvemos a recordar. Eso es un ngel, alguien que nunca se olvida
que lo es.

Mmmm... Las personas cuando son grandes y se mueren... se convierten en
ngeles?

Algunos s. Algunos nunca dejaron de serlo.



III

Ahora, mientras ndrano rememoraba este episodio, observaba la cada del
sol detrs de las construcciones. En ese mismo instante pens que no
pareca un atardecer victorioso, sino la cada desesperada de un avin
envuelto en llamas.

La habitacin donde yaca Onilahy pareca ms pequea de lo que recordaba y
los objetos ya haban comenzado a derramarse sobre los muebles. Un sutil
aroma dulzn avanzaba desde los rincones cubrindolo todo. Saba de qu se
trataba, era la muerte. Llegaba sin prisa para marcar su cadver, para
separarlo rpidamente del resto de las cosas. Sentado con la espalda
recostada a la pared, vea llegar a la gente que se aproximaba hasta la
cama para dejar algunas palabras suspendidas en el aire. Onilahy por
momentos alcanzaba a distender los labios en una breve sonrisa casi
imperceptible.

ndrano perdi la mirada en el techo y esper a que pasara el tiempo. Cada
tanto llegaban hasta l algunas palabras deshilvanadas provenientes de la
cocina. Estir las piernas y recorri con la vista las imgenes que
colgaban de la pared. Sobre un costado apareca un cuadro impasible, una
modesta reproduccin: un Czanne de almanaque.

Era un cuadro con olor a muerte, que as debera oler, a frutas. ndrano lo
observa desde su lugar. Un trozo de pera caliente sobre la lengua. Un ojo
de girasol observndolo todo, clavando la realidad contra la pared; para
mirarla, para dejarla all hasta que se pudra y caiga cuando ya no importe.
Las peras calientes sobre la lengua, piensa ndrano. La muerte por asfixia
de rojos y amarillos. Girasoles como ojos de dioses como ramos de aceite;
como muelles, por donde van los barcos hechos de peras como atades dulces
y calientes. Cerr los ojos y as fue cayendo la noche.



IV

Onilahy siempre tuvo un aire de misterio que pareca envolverla, reconoce
ndrano levantando un portarretratos con una fotografa en blanco y negro.
Un aire de misterio que se acentuaba sobre todo cuando contaba las
historias de ngeles y muertos; sobre todo las de muertos; era capaz de
contar las historias ms inverosmiles con tanta seguridad y grandeza que
quizs fuera eso mismo lo que las haca crebles. ndrano pasa la mano
retirando las hebras de polvo que cubren la fotografa y surge la figura de
Onilahy que an parece querer contar sus afiebradas historias. El retrato
entre sus manos es una enorme gota de tiempo; temblando, pero sin caer.
ndrano, al ver la imagen, sonre por primera vez desde que lleg. Piensa
que los retratos sirven para evitar que la columna vertebral se pulverice;
para detener el tiempo; para congelarlo delante de los ojos; para poder
decir que tenamos estos ojos, estas rbitas lunares. ndrano levanta las
cejas en uno de sus gestos caractersticos. l sabe que los retratos no
sirven para recordar, sirven para olvidar cmo es que se llega hasta all.
Cmo es que las personas devienen de naranjas en piedras. Piensa tambin en
el Tiempo y el tiempo es el rbol de todas las frutas. La gente es como la
naturaleza muerta de un cuadro, como un jarrn al lado de una silla. Todos
capturados en un flash, en un breve y fugaz Big Bang con olor a caf y
seguramente estarn sonriendo con miedo o tan slo esperando hacerlo bien.
Cuando la fotografa es buena, pero muy buena, aparecen tirantes y hasta se
puede creer que la Felicidad estaba pasando por all. Con el transcurso del
tiempo el cartn cede, caen las frutas, y los retratos a solas van dejando
un rastro de cal dentro de los muebles. Rastro de polvo. Polvo de columna
vertebral. ndrano pasa los dedos por el cristal y cierra los ojos, las
palabras surgen dentro de su cabeza. Parece como si pudiera repetirlas una
por una... desenterraban a los muertos para abrazarlos por el fro y la
soledad. Slo suceda cuando un ser querido nos vena a visitar en los
sueos y eso deba ocurrir tres noches seguidas. Tres noches consecutivas
estuvo tu tatarabuela salo soando con su hermano Osib. Lo vea girando
entre la tierra, apretndose los brazos, tiritando de fro. A veces Onilahy
realizaba alguna pausa para corregir un punto del tejido y de inmediato
continuaba contando. Como haba venido sucediendo desde haca cientos de
aos, abuela salo deba ir con el Sacerdote y l convocara al
desenterramiento y posteriormente a la Fiesta. Slo as dejara de
visitarla noche tras noche, mostrndole la suciedad de la mortaja y
quejndose de la tristeza que se siente debajo, en la tierra.



V

Onilahy supo que iba a morir. Cuando ndrano la contempl detenida sobre la
almohada, pens que realmente haba sido una muerte bella. Haba muerto del
mismo modo en que lo hacen las tortugas, sin tiempo. Estaban todos sus
amigos alrededor de la cama. Un instante antes de cerrar los ojos haba
estirado el cuello para recorrerlos de ida y vuelta en un segundo, o en
tres mil aos. Tan slo unas pocas lneas para ndrano haba legado
Onilahy... como ya te habrs dado cuenta, ndrano, tu abuela cree en muchas
cosas distintas que no son ms que una sola. Creo en la voluntad de los
dioses, pero no slo en aquellos que habitan los objetos, o los animales;
no slo creo en los seres dorados de Boka; creo firmemente en cada hebra de
Dios que llevamos dentro. Cada uno le pondr un nombre a su dios y eso no
es lo importante. Lo importante es que sepamos encontrar esas fibras y
escuchar cmo se tensan en nuestro interior, y eso, inevitablemente, sacar
tu msica, tu nica meloda. Debes seguir buscando esa msica, la misma que
te ha trado hasta aqu.

Hay tantas cosas que quiero decirte y el tiempo es tan poco. Quiero decirte
que tienes que creer en ti ms que en nadie; ms que en doscientos; ms que
en miles. Ama, eso s. Ama a quien desees y que sea con locura. Ama a una
nia o a un nio como t, o a ambos, pero que sea con la sangre y los
huesos, sobre todo con los huesos. Mucha gente cree que el corazn es el
asiento del amor, estn equivocados. Con el transcurso del tiempo llegas a
sentir que el amor, el verdadero, vive en los huesos: por eso la gente que
ama sufre tanto con el fro.

Mis races son tus races. No debes ir al encuentro de ellas si sientes que
no te pertenecen. Slo bastar que te quedes con los cuentos que esta vieja
te haca de nio. Te quedars pensando que todo es una fbula y eso est
bien. Pero si, por el contrario, sientes ese ardor en el estmago, sabrs
que debes ir tras tu destino, y entonces es cuando sucede, de pronto te
dars cuenta que es l quien deber seguirte. Procura que tu vida no sea
como una botella abandonada a merced de las olas. Tienes que ser la
botella, la ola y ninguno a la vez.

Todo es posible, palpa a tu alrededor y vers que la realidad es una
membrana que cede y se puede romper. Pero tienes que querer romperla y no
esperar a que caiga cuando ya no importe.

Ser viejo, ndrano, es un sonido; es un suave zumbido en los odos. As
comenzamos a descansar. Y entonces vamos sabiendo que ya es hora de que la
semilla caiga en los brazos del viento. Te acuerdas de las semillas?
Cuando son buenas, siempre vuelven a nacer.

A veces las palabras nos quedan tan chicas! Tan torpemente estiradas. Si
tan slo aqu pudieran caber los gestos. Tendrn las palabras conciencia
de asesinas a sueldo de los gestos? Escribir en este espacio que te he
amado s que no es suficiente, pero yo lo siento en los huesos. Cuando
muera, todos saben qu deben hacer, slo quiero un lugar donde d mucho el
sol.

Esta es mi herencia, ndrano, un puado de buenas intenciones y un ro de
mi sangre tumultuosa corriendo por tus venas. Escuchas la msica? Viene
llegando a lo lejos.

Un beso, tu abuela Onilahy



VI

El tiempo no existe, reflexion ndrano alejndose de la cama. Antes de
salir de la habitacin se detuvo un instante para dar una ltima mirada. Al
final los dedos de Onilahy la bella haban quedado masticando un borde de
sbana blanqusima; como de recin nacido o de recin muerto, haba pensado
al verla. Al mismo tiempo que lloraba casi sin darse cuenta, reflexionaba
sobre ese instante nico en que todo parece detenerse como si fuera a
continuar; el instante cuando el dios escurre y de pronto todo es pasado y
presente, suspendidos del cuello como un cuadro. Por un momento se qued
rumiando lo que acababa de ocurrrsele, despus cruz la puerta y
desapareci.



VII

La realidad qued partida en dos sobre la mesa, rodeada de abejas; despus
de miel y con eso se hicieron ojos. Y desde all fue posible explicarse el
mundo, que esa noche se haba puesto de girasoles y peras, que as debera
oler la muerte.

** Javier Etchemendi, escritor uruguayo residente en Montevideo y nacido en
   1969. Ha obtenido diversos premios, como el primer lugar en las segundas
   Jornadas Rioplatenses de Cuento y Poesa, en Buenos Aires. La Academia
   Nacional de Letras de Uruguay premi asimismo un ensayo suyo sobre el
   lenguaje adolescente. Ha publicado el poemario Ro de ventanas (1999) y
   textos suyos aparecen en su pgina. jetche@adinet.com.uy.



=== Nio hurfano (extractos)      Chantal Enright ========================

       (Nota del editor: Nio hurfano fue publicado este ao por la
       editorial La Marca, de Buenos Aires, en su coleccin Biblioteca del
       Erizo, dirigida por Delfina Muschetti).

                                   el ro
                           en su magnfica mudez
                          hmeda piel de elefante
                          escucha el ojo de reojo

                           las nubes se amontonan
                           en su cuna de cenizas
                            la lluvia en acecho
                        en el corazn de la iglesia
                         palpita una lejana msica
                           vol el ala del tango
                                 su flecha
                     apunto al arcoiris de los vitrales
                             cada vitral vibra
                           como un piano en furia
                         flamea la cruz silenciosa
                         misteriosa ronda de noche
                               contemplacin
                        y yo como un dios destruido
                                    solo
                          en un delirio peligroso

                                    ===

                         y volv a soar con dolor
                       que mi pasaje sobre la tierra
                                 es confuso

                                    ===

                                 el hombre
                       con la sonrisa de vidrio roto
                              sus manos cliz
                           una manada de rostros
                    entrelazados con la cancin del ro

                                    ===

                    dicen que el hombre -nio hurfano-
                         se desliza por las tumbas
                                  en rezo
                                como si nada
                           en medio de las tumbas
                  del fulgor de los vitrales de la iglesia
                          como un rgano en furia
                        y el hombre solo humedecido
                       con el alarido de los cipreses
                      su lengua gris que yo reconozco

                                    ===

                                     l

                    slo busca la misericordia del ro

                                 de la nada
                               de la iglesia

                            por el anillo noche?

                                    ===

                            como un silencio luz
                         hacia la raz de las cosas
                         el pincel mi alma florece

                                 se recoge

                                    ===

                             Yo  nio hurfano
                                 sin rumbo
                           saltaba por la rayuela
                                de las rocas
                          sobre el tobogn del ro
                              piel de elefante
                   cazaba los reflejos y los escarabajos

                  yo   nio hurfano iba sobre las tumbas
                         a mancharlas con mi nombre
                   y la sangre bermelln de los insectos
                      cada tumba arda como un cuadro
                                  temblaba
                                 cada tumba
                        era la agona del escarabajo
                            se escuchaba mi mano
                         y la voz ronca del rgano

                                    ===

                     Y yo condenado a mirar las tumbas
                              que me circundan
                       la cancin desafinada del ro
                             acompaa el terror
                              desafinado canto
                               del ro violn

                                    ===

                             la casa del crimen
                                  tambalea
                               peligrosamente

                                    ===

                           la Biblia con la mudez
                              de su caligrafa
                         se deshoja entre mis manos
                                  entonces
                           el ro se arrodillar
                                     y
                            tomar la eucarista

                                    ===

                     los vitrales reflejan tu confusin
                            t abandonado con la
                    desafinada meloda del ro que corre
                      y los sepultureros con su mueca
                                 fantasmal

                           ademanes de maniques
                      un pie fatal al borde de la sima

                              otro en dilogo

                                    ===

                      huesa la msica en el cementerio

                                    ===

                           la puerta del infierno
                                entreabierta
                         viajan por el humo azufre
                             salvajes siluetas
                           resuenan las campanas
                      las tragan siete llamas feroces
                            siete feroces llamas
                            enloquecido arcoiris
                               danzas cenizas
                                negro canto

                                    ===

                     un perro bebe la maldicin del ro
                        se escucha un grito desolado
                            se estremece el ro
                       las ramas astillan mis sueos
                   fluye el agua con su constante engao
                            y el mirar de ellos
                    la iglesia  la furia de sus vitrales
                          fluyen las oscuras aguas
                        lo envuelven cual un lienzo

                                hombre gris
                               plido rostro
                                 te asomas
                         al ro que besa tu locura

                                    ===

                        y yo con mi unnime demencia
                        y esa confidencia que curva
                           la hoja con la cancin
                                  del ro

                                    ===

                           con una espada alzada
                          el oscuro sonido del ro
                        y las tablas del cementerio
                       abandonadas tablas de ofrenda

                          indescifrable tu nombre

                                    ===

                  Sombras saltan en la rayuela de crculos
                       se arrastran manos de mendigos
                se reflejan sobre el espejo de una realidad
                        y un ligero estremecimiento
                         vuelve a cuestionarlo todo
                                 vagabundeo
                              navo solitario
                               nio hurfano

** Chantal Enright, escritora argentina. Es egresada de La Sorbona y ha
   publicado los libros Rizoma en nocturno vuelo, que fue traducido al
   francs por la editorial Les Cahiers Bleus y presentado en la Casa de
   Amrica Latina en Pars, y Nio hurfano (2003). Reside en Francia.
   daylanisolda@yahoo.com.



=== Lmites      Mario Gonzlez Surez ====================================

Dicen que la muralla la construyeron los gigantes en el tiempo de su
querella con Dios. Tambin he escuchado que fue Dios mismo quien puso aqu
los lmites para los pasos de los hombres. Los viejos aseguran que siempre
ha habido intentos de trasponer el muro, ms alto que la cordillera de la
Luna Negra. Otros continan, obstinadamente, tratando de penetrarlo a
golpes de mazos y picos, los cuales se quiebran antes de romper la primera
capa de piedras. Cierta vez llegaron unas mujeres que slo coman sal y
tierra, entonces buscaron en la pared un punto donde no hubiera rocas
demasiado duras y comenzaron a hincar sus dientes. En poco tiempo formaron
el principio de un tnel y se pens que merced a su gula lograran salir al
otro lado. Cuando llevaban avanzados ocho pasos hacia el interior hubo un
derrumbe que las dej enterradas all mismo, se las comi, y nadie pudo
remover los escombros.

Aunque lo consideren un farsante, creo que Gayo de Facio s logr ver del
otro lado del muro. El prximo ao, antes de ser viejo, pienso imitar su
hazaa; estoy preparando un equipo como el que us l.

El padre de mi madre cuenta que su bisabuelo y el to de ste haban
decidido subir a la cordillera: ni aun desde la cumbre principal divisaron
el borde superior del muro, todo estaba cubierto por una densa niebla. No
obstante, ambos alcanzaron cierta celebridad porque pudieron testificar que
el paramento se extenda sin fin lo mismo al norte que al sur. Yo me he
alejado del pueblo hasta cuarenta das siguiendo el tabique. Los prodigios
que he descubierto durante mis exploraciones me han conferido tambin
alguna notoriedad entre los mos, aunque es claro que cualquier maravilla
resulta intrascendente frente al misterio que oculta el muro.

Desde mi infancia he escuchado las discusiones de los viejos alrededor del
fuego, al pie de la muralla, entre las ruinas de la torre. A veces sus
concilios duran das y se embriagan y se enojan y se maldicen. Antes era
importante orlos porque de sus reflexiones esperbamos una decisin, una
directriz, pero su indeterminacin y las rencillas les han ido restando
autoridad y ahora nadie les hace caso.

-Debemos irnos de aqu... -dice el anciano Larcan al tiempo que su mano
golpea el muro.

-Eso no acabara con nuestra zozobra. Primero es necesario renunciar al
deseo de saber qu hay del otro lado de la muralla. Muchos han perdido la
vida en su intento por conocerlo, otros han enloquecido... -responde
Alejandro, mi abuelo paterno-. Debemos aceptar que no nos asiste ningn
derecho para saciar nuestra ambicin.

-Quin construy la muralla? Para qu? -Ray repite las mismas preguntas
desde hace cientos de aos.

-Tampoco nos es lcito saberlo.

-Nuestro pueblo vive en el desasosiego desde el da que descubri el muro.
Hemos trabajado enormidades para trasponerlo... Cmo pondremos fin a esta
congoja? Creo que algo muy valioso se oculta all y es justo que lo
consigamos -sentencia el belicoso Heliodoro.

-Seguramente no es justo, pues se nos ha negado durante docenas de
generaciones.

-Ese hombre era nuestra ltima esperanza y ustedes lo apedrearon... -con
voz pastosa acusa Calnico.

-Gayo era un loco, no es verdad lo que dijo -concluye mi abuelo.

Los ancianos saben que numerosas generaciones atrs vivimos en el bosque,
del otro lado de la cordillera, en paz y prosperidad, nicamente con las
dichas y las tristezas propias de los hombres. Pero en el ao de la guerra
de los cielos, cuando gobernaba Simn, las sequas empujaron al pueblo
hacia el poniente. Por gracia de Dios recibimos pronto una nueva tierra,
casi al pie de la cordillera, donde las lluvias y los deshielos permiten
hasta tres cosechas al ao. En ese tiempo surgieron divisiones entre
nosotros: muchos hombres abandonaron su casa, sus mujeres, sus hijos, sus
animales para perderse en las montaas. Renegaron del pueblo y partieron a
buscar enseanzas desconocidas. Fueron ellos quienes en su recorrido dieron
con el muro. Algunos regresaron para dar noticia de su hallazgo. Aunque los
viejos afirmaron que sus palabras guardaban la intencin de conseguir ms
seguidores, varios jvenes se apasionaron con la existencia de tan
prodigiosa construccin y se aprestaron a contemplarla con sus propios
ojos.

Los que volvieron se dijeron maravillados y contagiaron su perplejidad a
los dems. As empezaron a salir pequeos grupos hacia aquel sitio. Cuando
se congreg un significativo nmero de hombres, decidieron iniciar una
excavacin para pasar por debajo al otro lado del muro. Mientras tanto en
el pueblo creca la expectacin por la noticia de aquel portento y la
ingente empresa de los que estaban all. Cada vez que alguien retornaba la
gente lo agasajaba cual si fuera el hroe de una grandiosa guerra. Los ms
cndidos soaban con escalar el muro como si se tratara del balcn de una
doncella. Ninguno sospechaba el efecto que causara en su nimo la
contemplacin de tan monstruosa muralla. Los libros refieren que antes los
hombres eran ms frgiles y su respiracin suave, as que la existencia del
muro no tard en producirles un devastador sentimiento de humillacin,
olvidaban las ilusiones iniciales que les daban fuerza para cualquier
batalla y se dejaban morir tirados en una esquina. Quienes resultaron lo
suficientemente fuertes para aferrarse a la excavacin tornaron su nimo
indolente y correoso por aspirar durante excesivo tiempo los humores del
interior de la tierra. Llegaron a cavar tanto que daba vrtigo mirar hacia
abajo y aun ms miedo introducirse en el sumidero, el cual se inund en el
ao de las lluvias perennes y se convirti en el lago de la Desesperanza.
Los que haban fraguado la idea de la construccin del tnel razonaron, ya
al borde de la demencia, que los cimientos del muro eran tan inalcanzables
como su cspide.

-Gayo era un fantico, y cada una de sus empresas producto de su fiebre.

-Eso es falso. l conoci a Calnica.

-Pues slo t y estos viejos inmundos creen en esa loca.

-No blasfemes!

-Quien blasfema eres t, nadie puede desafiar a Dios.

-Calnica lo ha hecho. Gayo de Facio nos trajo su enseanza.

-Pero esa mujer no es Dios ni una santa.

-Es peor que eso... Fue elegida por Dios para tener su Hijo, pero ella
rechaz a Dios. Ya llevaba su Hijo en el vientre y prefiri permanecer fiel
a las cosas del mundo, a su hombre...

-No es as... La negacin de Calnica equivale al desprecio de nuestra
Salvacin.

-Por qu Calnica se neg a vivir una gracia de Dios? Por qu rehus ser
la madre de Dios?

-No lo sabemos.

-Es por esa mujer que no puede nacer el Hijo de Dios...

-No, es el mismo Dios que la castiga de ese modo, evitndole parir...

-Entonces Dios se castiga a s mismo.

-Qu Dios?

-Dios est preso en el vientre de Calnica...

-Est enemistado con nosotros.

-El muro es el vientre de Calnica?

Al atardecer, cuando detrs del muro se oculta el sol se me ocurre que slo
el astro, en su magnificencia, puede ir y volver cada maana de aquel lado.
Quiz sea preciso encontrar la manera de interrogarlo. O, tal vez, alguien
como Gayo de Facio debera ir hacia el oriente extremo para colgarse del
sol cuando va saliendo, atravesar el firmamento con l, desaparecer por la
noche detrs del muro y luego retornar con el nuevo da e iluminarnos con
sus descubrimientos.

Hace unos aos el anciano Calnico ide un artificio para volar. Convenci
a sus partidarios de que elevarse por los aires sera la manera infalible
para trasponer la muralla. Quienes probaron sus alas, perfeccionadas una y
otra vez, invariablemente se estrellaron en el muro, empujados por el
viento o por impericia. Yo comulgo con las ideas de Calnico: elevarse del
mundo es la clave para ir al otro lado. Pero los secretos del vuelo
indefectible pertenecen a las aves, y aun aquellas que a mayor altura
vuelan no alcanzan el remate de la muralla.

Antes de Calnico otros hombres haban trabajado en los planos para una
ingente construccin. Codiciaron que fuera tan fabulosa como la muralla.
Vieron que nuestros hombres no eran suficientes para iniciar la obra y
convocaron a otros pueblos a participar en la edificacin de la torre ms
grande del mundo. En los puntos donde se pudo, obtuvieron de la misma
muralla piedras para erigir su desmedida ambicin. Con el paso de los aos
el pueblo se fue empobreciendo, se descuidaron los cultivos y los animales,
slo haba nimo para el trabajo de la construccin. La gente toda, sucia y
hambrienta, se mova como en un espantoso hormiguero, colgaba de los
andamios, transportaba materiales desde impensables lejanas... Los hombres
pasaban unos encima de otros, se arrebataban la comida, se lanzaban al
vaco, quedaban bajo un derrumbe, moran de cansancio... Nadie se ocupaba
de levantar los andamios cados, de remover escombros, de enterrar a los
muertos, de obedecer las indicaciones de los arquitectos. En algn momento
se perdieron los planos pero la ereccin de la torre no se detuvo. Cada
quien continu sumando piedras a la estructura en un incontenible frenes;
en un mismo punto se levantaban a la vez ventanas, escaleras, arcos,
columnas, basas, bvedas... Aquella edificacin monstruosa cay por su
propio peso y desatino, arrastrando consigo el ansia de mirar al otro lado.

-Es imposible pasar. Detrs del muro hay algo que no debemos ver, por lo
menos en vida.

-Crees que del otro lado se oculta Dios?

-Es probable.

-O se oculta el demonio...

-Durante ciertas noches me parece escuchar lamentos. Tambin hemos visto
resplandores rojizos emanados desde all. S, debe ser el mundo de los
muertos.

-Yo imagino que del otro lado hay tambin un grupo de hombres desesperados
por saltar ac.

-Entonces nosotros somos los muertos...

-No jueguen con las palabras.

-Del otro lado debe haber tesoros, riquezas, vrgenes.

-No, hay secretos... Alivio para todas las enfermedades, el conocimiento
para revivir a los muertos, para que las mujeres tengan hijos, para curar
la locura, la pasin y la melancola... S, todo eso debe ser Dios...

-Si Dios est del otro lado, por qu no deja a sus criaturas entrar a su
huerto?

-S, por qu nos tiene de este lado, como apestados?

-Porque somos hombres... Dejen de preguntar lo que no pueden saber.

-Por qu no rebelarse?

-Porque somos hombres...

-Por eso mismo!

Los extranjeros, al librarse del letargo en que los tena la ambicin de
los arquitectos, nos maldijeron antes de volver con su gente. Nuestro
pueblo llor por el sueo de la torre. Nos perdonamos unos a otros, dimos
sepultura a los muertos, socorro a los heridos y muerte a los soberbios que
persistan en los andamios. El desconsuelo, quiz por piedad de Dios, se
fue tornando paz, un sosiego resignado.

Cuando yo nac no haba gobierno, aunque exista el consejo de ancianos.
Crec oyendo hablar de Gayo de Facio y de Calnica. Dicen que Gayo apareci
por el pueblo en el tiempo de la paz. Estaba enfermo y llagado. Deliraba y
era atacado por convulsiones. Al principio la gente no crey lo que contaba
de su encuentro con Calnica porque lo consideraron prohijado por sus
fiebres, pero los cuidados de las ancianas le salvaron la vida y las ideas.

Ya recuperado del todo, Gayo dio a ensear a un costado de las ruinas.
Comenz a cundir la inquietud, mas por falta de autoridad en el pueblo no
lo echaron de aqu. Los viejos reconocieron que era asaz ingenioso y
pasaban las tardes emborrachndose mientras lo oan predicar. Lleg un
momento en que quisieron lazarlo con silogismos. Gayo los reprendi porque
recaan en la codicia del conocimiento. Le exigieron pruebas de su
encuentro con Calnica. Gayo les respondi que si acaso repitiera una de
las palabras que la Maga Infusa le haba dicho, le tiraran piedras, y de
ellas saldra un fuego que los consumira. Si fueran humildes ya sabran lo
que hay del otro lado del muro aun sin haber pasado. Adems, su soberbia
nunca les permitira ir por su propio pie hacia all.

Entonces los viejos lo desafiaron a saltar la muralla. Gayo se prepar
durante un ao: en la oracin y la lectura fortaleci su alma; su cuerpo,
nadando en el lago y con largas caminatas. Al mismo tiempo, construa una
especie de columpio y se confeccion unas sandalias con suela de caucho. El
sutil mecanismo que ide le permita ascender el muro sentado en una soga,
mientras tiraba de otra que sala de un juego de poleas y ganchos. Sus pies
casi se adheran a las piedras y le consentan algunos pasos verticales.
Con cierta velocidad comenz a subir, entre la exaltacin y el ludibrio de
los viejos.

-Esto es imperdonable... Tantos sacrificios y desvelos para recibir una
burla.

-Qu sucedi?

-Di qu sucedi.

-Es mejor que se sienten y beban un poco.

-No vinimos para eso. Qu ha pasado aqu? La gente est enloquecida...

-Eso mismo acabo de ver. Traen por la calle a Gayo de Facio. Lo insulta y
flagela esa turba oprobiosa. Haz algo, detnlos!

-Bien merecido lo haya. Y slo porque mis piernas ya no me sostienen no voy
a escupir a ese impo... Lo van a lapidar en la playa mayor del lago...

-Qu dices? Ese hombre acaba de volver del otro lado del muro.

-S, yo mismo lo recib, y al escuchar sus embustes lo entregu a la
multitud. Quiere hacer escarnio de nosotros. Cremos en l, le ayudamos,
compartimos con l lo poco que nos quedaba. Ya vern cmo se pondrn ahora
las mujeres, dirn que las engaamos y se irn... Gayo era su ltima
esperanza de no perder la razn.

-Qu dijo? Logr pasar al otro lado? Di!

-Pas, segn l.

-Logr pasar! Llamen a todos!

-No seas imbcil. Nos est engaando... Ya acepten, por cordura y humildad,
que es imposible ir al otro lado.

-Pero hablaste con l?

-S, habl y me arrepiento.

-Vio? Dijo qu vio?

-S.

-Qu hay del otro lado?

-No hay nada, dijo.

** Mario Gonzlez Surez naci en la ciudad de Mxico en 1964. Ha sido
   becario del Centro Mexicano de Escritores en los perodos 1989-90 y
   1991-92, del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en 1992-93, y
   del Programa de Residencias Artsticas Mxico-Canad 2000. Ha publicado
   Nostalgia de la luz (UAM, 1996); La materia del insomnio (Aldus, 1997);
   De la infancia (Tusquets, 1998); El libro de las pasiones (Tusquets,
   1999), por el cual obtuvo el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen
   1997 y el Premio Nacional de Literatura Jos Fuentes Mares 2001;
   Paisajes del limbo. Una antologa de la narrativa mexicana del siglo XX
   (Tusquets, 2001) y Marcianos leninistas (Tusquets, 2002). Miembro del
   Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 2001. Ganador del Premio
   Internacional de Relato Emec/Zoetrope 2002. Colabora regularmente en el
   peridico Milenio. marlogos@yahoo.com.mx.




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      Fernando Vallejo.



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