
         ~~~~~~~~~~~~~~~           Ao VIII     Cagua, Venezuela    N 100
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    LETRALIA, Tierra de Letras
           ~~~~~~~~~~~                     http://www.letralia.com
           ~~~~~~~~~~~             =======================================
           ~~~~~~~~~~~                    22 de septiembre de 2003
           ~~~~~~~~~~~
           ~~~~~~~~~~~                 LETRALIA, Tierra de Letras, es
           ~~~~~~~~~~~                  la revista de los escritores
           ~~~~~~~~~~~                 hispanoamericanos en Internet.
           ~~~~~~~~~~~                   Usted puede enviarnos sus
           ~~~~~~~~~~~                comentarios, crticas o material
           ~~~~~~~~~~~                 literario a info@letralia.com
           ~~~~~~~~~~~          ~                    *
           ~~~~~~~~~~~        ~~~       JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
           ~~~~~~~~~~~      ~~~~~       Depsito Legal: pp199602AR26
         ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                         |
"100", Jorge Gmez Jimnez.                              | Editorial
                                                         |
Exposicin antidrogas. / Wynter, escapado. / Plagiar con | Breves
creatividad. / Arte azul. / Alberti digital. / Sin pagar |
entrada. / El teatro que camina. / Cine en la            |
biblioteca. / Chilenos memoriosos. / Nuevos hilos para   |
Ariadna. / Lo que no hacen los chicos buenos.            |
                                                         |
Venezuela y China se miran. / El siglo de Alberti. /     | Noticias
Constituido formalmente el Centro de Estudios            |
Cervantinos de Guanajuato. / Presentan tomo 6 del        |
Diccionario de escritores mexicanos del siglo XX. /      |
Premio al mejor guin en Puerto Rico gana el dominicano  |
Csar Rodrguez. / El spanglish segn Stavans. / Jos    |
Salgar recibe premio Nuevo Periodismo Cemex-FNPI. /      |
Celebran en Caracas homenaje al Carrao de Palmarito. /   |
Pablo Milans fustiga a los Grammy Latinos. / Familia de |
Garca Lorca se opone a exhumacin de sus restos. /      |
Venezuela propone mercado comn del libro. / Falleci el |
escritor guatemalteco Mario Monteforte Toledo. / Muere a |
los 101 aos la cineasta Leni Riefenstahl. / El golpe a  |
Allende segn El Mercurio. / La arepa como objeto        |
artstico. / Rigoberta Mench incursiona en la narrativa |
para nios. / Conceden el premio Prncipe de Asturias a  |
J. K. Rowling. / Realizan en Cuba festival musical en    |
homenaje a Benny Mor. / Muri la gestora cultural       |
salvadorea Ana Vilma de Choussy. / Escritor salvadoreo |
Julio Daz-Escamilla gana dos premios de. / Chilenos     |
rinden tributo a Salvador Allende y Vctor Jara. /       |
Editores espaoles entregan Premios al Fomento de la     |
Lectura. / Diccionario de comunicacin y cultura         |
publican en El Salvador. / Tensin entre Madrid y La     |
Habana por cierre de centro cultural. / Incluida la voz  |
de Gardel en la Memoria del Mundo de la Unesco. /        |
Fallece en Pars el compositor chileno Sergio Ortega. /  |
Barnes&Noble ampla servicios en castellano. / Mario     |
Benedetti presenta en Madrid El porvenir de mi pasado. / |
Fulgencio Argelles gana el premio Caf Gijn 2003. /    |
Mercedes Sosa expresa indignacin ante fusilamientos en  |
Cuba. / Falleci Mara Teresa Bosch, viuda del editor    |
Jos Manuel Lara. / Academia Canaria de la Lengua        |
recibir aporte oficial. / A los 86 aos fallece Juan    |
Jos Giraldes. / Investigador mexicano lanza nueva      |
teora sobre murales de Cacaxtla. /                      |
EscueladeEscritores.com abre sus puertas digitales. /    |
Medio siglo de El Llano en llamas, de Juan Rulfo. / Caja |
Duero apoyar la preparacin del compendio de la nueva   |
Gramtica. / Muri en Lima el poeta Washington Delgado.  |
/ Casa de la Poesa de Maracaibo celebr sus diez aos.  |
/ El venezolano Edicson Ruiz en la Filarmnica de        |
Berln. / Celebran XI Festival Internacional de Poesa   |
de Bogot. / Realizan en Caracas el Primer Mes de la     |
Fotografa 2003. / Organismos internacionales dictarn   |
taller a editores centroamericanos. / Programa radial    |
Tus Poemas por las Ondas reabre convocatorias. /         |
Propost.org presentar eventos poticos en Madrid y      |
Barcelona. / Realizarn en Porto Alegre la IV Bienal de  |
Artes Visuales del Mercosur. / Encuentro de Poetas de    |
Morelia ser dedicado a Eduardo Lizalde. / Congreso de   |
Metapoesa celebrarn en Repblica Dominicana. /         |
Encuentro de Escritores por la Paz de Colombia           |
celebrarn en noviembre.                                 |
                                                         |
Pablo Neruda                                             | Literatura
http://www.uchile.cl/neruda                              | en Internet
                                                         |
"Crnica de una vida anunciada", Dixon Moya. "Picaresca  | Artculos y
en dlares", Pablo Gamba. "El tiempo, el hambre, la      | reportajes
herida", Carlos Barbarito.                               |
                                                         |
"Constructivismo potico: esttica-epistemolgica        | Sala de ensayo
(Sepelio del postmodernismo)", Marco Massoni-Oyarzn.    |
                                                         |
Poemas de Mnica Munizaga Yvar. / "La ltima sutileza   | Letras
del diablo", Rafael Ortega. / "Al borde de la estacin"  |
(extractos), Claudia Hernndez. / "Un supuesto plagio de |
Borges", Carlos Briones. / "Una mujer en el espejo"      |
(extractos), Mara Milagros Roibn. / Dos textos de Pal |
Tellera. / "ndigo" (extractos), Homero Vivas Garca. / |
"Doa Pringamosa", Ivn de Paula. / Poemas de Cristina   |
Rascn Castro. / "Macualo cumple aos", Jairo Garca     |
Mndez. / Textos de Dubraska Gonzlez Gmez. /           |
"Mercado", Ariel Bermani.                                |
                                                         |
Antologa potica de Luisa Futoransky.                   | El regreso
                                                         | del caracol
                                                         |
Dilogo del espejo.                                      | El buzn
                                                         |
ngel Rosenblat.                                         | Post Scriptum
                                                         |
===========================================================================
             Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Ao
                     http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
   Premio "La Pgina del Mes" de Internet de Mxico el 3 de mayo de 1998
                         http://www.internet.com.mx
===========================================================================
      Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                          http://www.megasitio.com
===========================================================================
    Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                          http://www.redchilena.cl
===========================================================================
         Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                       http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
          Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                          http://www.exodusltd.com
===========================================================================
    Premio Mejor Pgina de Poesa, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                         http://blindarosada.org.ar
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=== Editorial      100 ====================================================

La historia de Letralia ha tenido diversos y extraos altibajos; de todos
ha salido airosa, para orgullo y satisfaccin de quienes estamos
involucrados en su confeccin. Inclusive del ms peligroso, la catatonia de
tres aos que, aparte de representar un negro hito en su devenir, nos
permiti conocer el linaje de fnix de esta publicacin que en 1996
iniciramos distribuyndola a slo doce personas de todo el planeta, y que
hoy desafa a la desesperanza arribando a la centena de ediciones con
rostro lozano y la promesa de nuevas sendas.

No hemos considerado oportuno, sin embargo, que esta edicin 100 se celebre
a s misma con ms pompa que el trabajo cotidiano. Est demasiado fresca
nuestra reaparicin para considerar el 100, nmero cabalstico por su
redondez, un momento demasiado especial. De alguna manera esta edicin no
es la centsima, sino la sexta de una nueva etapa de cuyo asombro no
terminamos de salir, por lo vertiginoso de su realizacin y las evidentes
dificultades que an nos acechan.

Vaya entonces hasta ustedes, estimados lectores, nuestro sincero augur de
salud por siempre, y nuestro agradecimiento por acompaarnos a pesar de
todo en el armnico poblamiento de las forestas de la Tierra de Letras.

                                                Jorge Gmez Jimnez, editor
                                             http://www.letralia.com/jgomez



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=== Breves ================================================================

Exposicin antidrogas. El Museo de los Nios, en Caracas, ha inaugurado
recientemente una exposicin en torno al tema de las drogas, para
contribuir al combate de este flagelo. Los pequeos visitantes pueden
aprender cmo en pocas pretritas los aborgenes utilizaban las drogas con
fines medicinales y religiosos, y son instruidos en actividades de
prevencin. La iniciativa cuenta con el apoyo de instituciones financieras
locales, que ya han preparado visitas para unos 9.000 nios.

Wynter, escapado. El escritor panameo Carlos Oriel Wynter Melo
(carloswynter@usa.net) public recientemente su libro de cuentos El
escapista y dems fugas, cuyo texto central fue publicado en nuestra
edicin 88, el 15 de mayo de 2000. La presentacin del libro se realiz el
pasado 3 de septiembre en la librera Exedra Books.
http://www.letrasdefuego.com/carloswyntermelo.htm

Plagiar con creatividad. Normalmente se considera al plagio una actividad
deshonesta. Sin embargo, la Escuela de Escritores est convocando a los
escritores de habla hispana a presentar relatos que plagien las ideas o el
estilo del escritor colombiano Gabriel Garca Mrquez. Los participantes
podrn enviar por correo electrnico hasta dos textos antes del 15 de
octubre. El ganador recibir un vale por 350 euros para adquirir libros y,
si vive fuera de Espaa, podr adquirirlos por Internet.
http://www.escueladeescritores.com

Arte azul. La educadora salvadorea Catalina del Cid ha fundado el taller
de arte para jvenes Azul Cobalto, un taller de dibujo, pintura y
escultura, exclusivamente para adolescentes de 15 a 18 aos y sin
requisitos de ingreso. Funciona en turnos de 4 a 6 de la tarde, de lunes a
jueves, y de 6 de la tarde a 8 de la noche, los viernes. Los sbados se
dividir en dos turnos, uno de 9 a 11 de la maana y otro de 3 a 5 de la
tarde. Los interesados pueden acudir al local 11 del edificio Callven, N
188, en la avenida Circunvalacin de la colonia Escaln, en San Salvador, o
telefonear al 2636853 y 8937449.
tallerazulcobalto@yahoo.com

Alberti digital. La Fundacin Rafael Alberti conmemora el centenario del
nacimiento del poeta con una remodelacin completa de su sitio en Internet,
incluyendo una visita virtual por sus instalaciones, localizadas en la casa
donde vivi el poeta de nio en el Puerto de Santa Mara. Adems estn
disponibles una bibliografa, estudios y tesis publicadas, vas de contacto
e informacin actualizada sobre las distintas actividades que se
desarrollan en la fundacin, as como grabaciones del poeta recitando sus
textos.
http://www.rafaelalberti.es

Sin pagar entrada. El dominicano Jimmy Hungra coproduce con Jos Isidro
Fras el programa de radio Entrada Gratis, que se transmitir de lunes a
viernes entre 7 y 9 de la maana por Quisqueya 96.1 FM. Sus oyentes se
deleitarn con msica clsica, soundtracks de pelculas, jazz, msica
brasilea, new age y otros gneros de poca difusin en la radio dominicana.
Tambin tendr notas y comentarios sobre temas culturales y entrevistas con
personalidades del quehacer cultural.
jimmyhungria@yahoo.com

Cine en la biblioteca. Este 25 de septiembre se inicia el cineclub La Venus
de Ncar, que proyectar de manera quincenal, los jueves, entre 7 y 9 de la
noche, en la Biblioteca Municipal Augusto Padrn. La primera pelcula que
vern los asistentes es El espritu de la colmena, de Vctor Erice. La
coordinacin de la actividad est a cargo de Carlos Delgado Daz, egresado
en artes, mencin cine, por la Universidad Central de Venezuela, y
especialista en museologa por la Universidad de Valladolid de Espaa.

Chilenos memoriosos. La Direccin de Bibliotecas, Archivos y Museos de
Chile (Dibam) acaba de presentar su portal Memoria Chilena, un sitio que
ofrece acceso a fuentes documentales como impresos, manuscritos, mapas,
grabados, fotografas, registros sonoros y audiovisuales, conservados por
la institucin. El sitio satisfar a usuarios que necesiten informacin
documentada sobre cultura, historia y literatura chilenas.
http://www.memoriachilena.cl

Nuevos hilos para Ariadna. La publicacin Ariadna RC, que dirige el espaol
Antonio R. Polo Gonzlez (literaturas@ariadna-rc.com), est estrenando
diseo y, como siempre, lo hace con los mejores contenidos. Ariadna RC
publica poesa, narrativa, ensayo, crnica y otros materiales. Mantiene
adems una seccin de monogrficos sin periodicidad establecida, que
elabora con la colaboracin de sus lectores.
http://www.ariadna-rc.com

Lo que no hacen los chicos buenos. El escritor peruano Arturo Ziga
(azetas@hotmail.com) presentar el 8 de octubre su libro Los chicos buenos
no hacen eso!, en el Centro Cultural La Noche, a las 7:30 pm. Intervendrn
Benjamn Corso, director de la librera Contracultura, de Miraflores, y el
crtico literario Javier greda, del diario La Repblica.
Centro Cultural La Noche. Esquina de Caman y Quilca. Telf. 4230299.

Quiere publicar una nota en este espacio? Envenosla por correo
electrnico a breves@letralia.com.



=== Noticias ==============================================================

*** Venezuela y China se miran

"Una mirada venezolana en China; una mirada china hacia Venezuela", es el
nombre de la exposicin de fotografa, pintura tradicional y caligrafa
chinas inaugurada el pasado 30 de agosto en la Embajada de Venezuela en la
Repblica Popular China, como un esfuerzo conjunto entre el cuerpo
diplomtico venezolano y el Centro de Arte y Cultura Beijing Orient Yibang.

La muestra fotogrfica, que se mantuvo abierta al pblico hasta mediados de
este mes, est conformada por trabajos de cuatro funcionarios de la
embajada venezolana: Enrique Badillo (encargado de Negocios), Luis Tenorio
(tercer secretario), Douglas Marn (agregado cientfico) y Wilfredo
Carrizales (agregado cultural). Las tomas de los expositores recogen
diversos aspectos del mundo chino: la vida cotidiana en Pekn; nios chinos
en diversos ambientes; rostros sonrientes en Lhasa y detalles especiales de
antiguas esculturas en piedra en un templo budista de la ciudad de
Hangzhou, entre otros.

Los pintores chinos invitados representaron las imgenes que ms les
impresionaron de los paisajes del sur y de los Andes venezolanos, as como
la flora y la fauna. Los asistentes apreciaron, entre otras cosas, dos
obras representando el Salto ngel, el Parque Nacional Canaima, el cerro
Kukenan, los gallitos de las rocas, el tucn, el oso frontino y la rplica
de la capilla de Juan Flix Snchez. Cuatro de estas obras fueron donadas a
la embajada venezolana en China.

Por su parte, los calgrafos hicieron alarde de su maestra y le ofrecieron
al pblico asistente (ms de ciento cincuenta personas provenientes del
ambiente diplomtico, gubernamental y cultural de China, as como
periodistas de diversos medios) la magia de los caracteres chinos mientras
surgan de la tinta y se desplegaban sobre el papel.

En las palabras de apertura a la exposicin, el agregado cultural -y a la
sazn uno de los expositores-, Wilfredo Carrizales, destac la importancia
de eventos de esta naturaleza para procurar el acercamiento entre ambas
culturas; lo cual fue reiterado por el seor Yang Kangfei, fundador del
Centro de Arte y Cultura Beijing Orient Yibang, en un sencillo discurso en
el que enfatiz los avances en el intercambio cultural entre Venezuela y
China.



*** El siglo de Alberti

El pasado mes de agosto fue inaugurada en el Museo Nacional Centro de Artes
Reina Sofa la exposicin Entre el clavel y la espada, un homenaje al poeta
Rafael Alberti, de cuyo nacimiento se cumplirn 101 aos el prximo 16 de
diciembre. Con esta exposicin se cierran los actos del centenario del
poeta gaditano.

A la inauguracin asistieron Doa Sofa, la reina; Mara Asuncin Mateo,
viuda del poeta; Pilar del Castillo, ministra de Educacin, Cultura y
Deporte; Manuel Chaves, presidente de la Junta de Andaluca; Jos Garca
Velasco, presidente de la Comisin Nacional Rafael Alberti; Juan Manuel
Bonet, director del museo y uno de los comisarios de la exposicin; Rosa
Gmez Arias, esposa del presidente de Repblica Dominicana, y otras
personalidades del ambiente cultural.

La muestra recoge ms de mil piezas que definen la trayectoria vital y
artstica de Alberti. Incluye obras del poeta en sus distintas facetas y
obras de amigos suyos de todas las artes. La personalidad polifactica del
artista, que cultiv distintas artes, sirve de hilo conductor de la
exposicin, planteada cronolgicamente por los comisarios Juan Manuel
Bonet, Carlos Prez y Juan Prez de Ayala.

Manuscritos, primeras ediciones y traducciones de sus libros, objetos
personales, fotografas, decorados, correspondencia, esculturas y pinturas
realizadas por el homenajeado y sus amigos son algunas de las piezas que
pueden ser apreciadas en esta exposicin, que en diciembre ser trasladada
a Andaluca, donde permanecer abierta hasta finales de enero.

Tambin en el Museo Reina Sofa, este 19 de septiembre se realiz un
recital en el que Aitana Alberti, hija del poeta, interpret con Efran
Amador y Doris Oropesa las piezas que conforman el Viaje sonoro, una suite
creada en la dcada del 40 por su padre, en conjunto con Paco Aguilar.

El Viaje sonoro recorre la lrica del lad desde que lleg a la Pennsula
Ibrica, procedente de tierras africanas, hasta nuestros das. La suite
rene piezas de compositores como Juan del Encina, Lully, Rameau,
Scarlatti, Bach, Mozart, Albniz y Falla, e incluye poemas de Alberti. El
poeta y Aguilar llegaron a representarla en ms de ochenta ciudades y
pueblos de la Argentina y Uruguay, acompaados al piano por Donato
Colacelli. Este mismo recital se presentar maana 23 y el jueves 25 en el
Centro Cultural Caja de Canarias.



*** Constituido formalmente el Centro de Estudios Cervantinos de Guanajuato

El 27 de agosto fue constituido formalmente en Guanajuato, Mxico, el
Centro de Estudios Cervantinos, en el marco del XIV Coloquio Cervantino
Internacional, celebrado en esa ciudad a finales del pasado mes con
participacin de cervantistas de Estados Unidos, Japn, Chile, Argentina,
Colombia, Espaa y Alemania.

Este centro ser un espacio para la investigacin, el estudio y la
reflexin sobre todo lo concerniente a Miguel de Cervantes. Funcionar en
un edificio de la Plaza del Ropero que fue designado para ello hace varios
aos por la Universidad de Guanajuato, que tambin proporcionar el
personal acadmico necesario y los gastos administrativos.

El acta constitutiva del centro fue firmada por el ensayista Eulalio
Ferrer, el rector de la Universidad de Guanajuato, Sebastin Sanzberro
Lastiri, y el gobernador, Juan Carlos Romero Hicks. Ferrer destac la
"capitalidad cervantina" de Guanajuato en Amrica.

Otras actividades en el contexto del coloquio fueron las exposiciones El
Quijote en el mundo, facilitada por el Centro de Estudios Cervantinos de
Espaa, y Los rostros del Quijote, seleccin de obras del acervo del Museo
Iconogrfico del Quijote. La actividad fue organizada por el Museo
Iconogrfico del Quijote, el gobierno del estado, la Fundacin Cervantina
de Mxico y la Universidad de Guanajuato.



*** Presentan tomo 6 del Diccionario de escritores mexicanos del siglo XX

La investigadora Aurora M. Ocampo, que comanda un equipo de otras ocho
personas, lleva ms de cuatro dcadas elaborando el Diccionario de
escritores mexicanos el siglo XX, una obra monumental que ha sido
reconocida como pionera a nivel internacional, y de la cual fue presentado
el sexto tomo (de la N a la Q) el viernes 29 de agosto en la Casa de las
Humanidades.

El sexto tomo del Diccionario fue publicado bajo el auspicio del Instituto
de Investigaciones Filolgicas de la Universidad Nacional Autnoma de
Mxico (Unam), alma mter para cuyo Centro de Estudios Literarios trabajan
los investigadores que elaboran esta magna obra de consulta.

En el acto de presentacin, Ocampo defini a los escritores como la
conciencia de un pas, toda vez que leyndolos "nos damos cuenta de que
precisan muchas de las inquietudes que nosotros, como gente normal, no
hemos sabido expresar. Leerlos presupone contestarnos muchas preguntas que
nos hemos hecho y han quedado en el aire".

Cuando est concluido en 2005, el Diccionario constar de nueve tomos y
reunir referencias de unos tres mil autores. El criterio de los
investigadores que lo elaboran consiste en resear a cualquier persona que
haya publicado al menos dos libros de creacin literaria o acerca de
literatura, por lo que adems de escritores se encuentran reflejados los
datos de historiadores, filsofos y periodistas, entre otros profesionales.

Los investigadores han eludido adrede la responsabilidad de hacer juicios
crticos sobre los autores reseados. Le han dejado esta parte a la crtica
especializada, cuyas citas se incluyen en las fichas de cada autor.
"Registramos autores de todo calibre, sin importar que algunos hayan
publicado por amistad, compadrazgos, influencias polticas o econmicas.
Nos hemos encontrado con hechos curiosos de que algunos autores fueron muy
importantes en alguna poca y ahora son totalmente desconocidos".

Entre los datos interesantes revelados por Ocampo y su equipo, se encuentra
la mayoritaria aficin mexicana por la poesa, gnero en el que el pas
puede sentirse orgulloso de su produccin cuantitativa y cualitativa. El
estado "ms literario" -donde ms escritores han nacido- es Jalisco. Le
siguen Chiapas y Veracruz. Quertaro es el que menos narradores tiene, pues
hasta la fecha slo se ha registrado a uno.

Los tomos 7 y 8 se encuentran ya en imprenta, por lo que slo falta
terminar la investigacin relativa al noveno. Finalmente todos los datos
sern vertidos en un CD-Rom para el que ya se han empezado a dar pasos,
dando con el soporte informtico mayor versatilidad a los datos a objeto de
ser aprovechados por investigadores de todo el mundo.



*** Premio al mejor guin en Puerto Rico gana el dominicano Csar Rodrguez

El escritor dominicano Csar Rodrguez obtuvo el primer premio del Concurso
de Guionistas Profesionales auspiciado por la Corporacin de Cine de Puerto
Rico y la Fundacin de Cine de Puerto Rico, con su guin para cortometraje
Hola, Soledad.

Rodrguez recibi el premio el 29 de agosto en la clausura del Festival de
Cortometrajes en el Museo de Arte de Puerto Rico. Licenciado en publicidad,
es reconocido en Puerto Rico -donde reside desde hace aos- como un gran
creativo y tambin escribe narrativa. Trabaja elaborando campaas
publicitarias y guiones cinematogrficos. Entre sus trabajos se encuentran
el guin y la codireccin de la pelcula Los das de Doris, producida por
Telemundo, y cuyos derechos recientemente fueron comprados por la
Televisin Espaola.

El jurado estuvo presidido por la cineasta espaola Lola Salvador, a quien
acompaaron Laura Vlez, directora ejecutiva de la Corporacin de Cine de
Puerto Rico; Emilio Guede, presidente de Guede Films; Luis Gonzlez
Argueso, director de Asuntos de la Comunidad de Johnson & Johnson, y Luis
Alberto Daz, jefe de la Ctedra de Cine de la Universidad Catlica Andrs
Bello en Caracas, Venezuela.



*** El spanglish segn Stavans

Este mes sale al mercado el libro Spanglish: The making of a new American
language (Spanglish: la confeccin de un nuevo idioma americano), del
investigador Ilan Stavans (Mxico, 1961), quien se ha dedicado en los
ltimos aos a trabajar en torno al fenmeno lingstico, segn inform la
agencia noticiosa Librusa.

El libro de 274 pginas es publicado por la editorial estadounidense
Rayo/Harper Collins. Est basado en las investigaciones de Stavans como
profesor en Amherst College en el curso "The sounds of Spanglish" ("Los
sonidos del spanglish") y est dividido en tres partes.

En la primera parte se hace una radiografa del spanglish desde 1848 hasta
la actualidad. Se revisan las variantes que existen en Estados Unidos y en
Amrica Latina y el impacto que sobre el fenmeno han tenido la educacin
bilinge, Internet y la globalizacin, as como las reacciones de la Real
Academia Espaola y de los puristas del lenguaje.

En las otras dos partes, respectivamente, Stavans brinda un lxico
spanglish-ingls con alrededor de 6.000 palabras, y la traduccin al
spanglish del primer captulo de Don Quijote de la Mancha, el clsico de la
lengua espaola escrito por Miguel de Cervantes Saavedra.



*** Jos Salgar recibe premio Nuevo Periodismo Cemex-FNPI

El periodista colombiano Jos Salgar recibi en el Museo de Arte
Contemporneo de Monterrey (Mxico), el pasado 2 de septiembre de manos de
Gabriel Garca Mrquez, el premio Nuevo Periodismo Cemex-FNPI, en la
categora de homenaje, por su larga y trascendental labor como periodista
en Colombia.

Salgar trabaja en el medio periodstico desde los 13 aos, cuando se
involucr con la linotipia en El Espectador, y durante 35 aos mantuvo en
ese diario su columna El hombre de la calle. "Entr a un fogn de
periodismo, al sitio donde se escriban cosas y se escriban bien. Seis
meses despus fui nombrado ayudante de redaccin", explic Salgar en
entrevista reciente.

Una dcada ms tarde fue ascendido a redactor y, a los 23 aos, se
convirti en el jefe de redaccin del conocido diario colombiano. Desde
entonces ha sido dos veces director encargado de El Espectador (una de
ellas tras el asesinato de Guillermo Cano, en diciembre de 1986) y, durante
15 aos, director del diario El Vespertino, de la misma casa editorial y
que circulaba slo en Bogot. Adems ha sido decano de la Escuela de
Comunicacin de la Universidad Sergio Arboleda, entre 1997 y 2000. Su
trayectoria de siete dcadas lo hizo transitar por los oficios de
corrector, reportero, editor, jefe de redaccin y columnista.

Salgar, quien recibi 30.000 dlares, fue elegido ganador por un importante
grupo de periodistas y escritores que integran el Consejo Rector del Premio
Nuevo Periodismo. Entre ellos se encuentran Gabriel Garca Mrquez,
presidente de la Fundacin Nuevo Periodismo, Alma Guillermoprieto, Carlos
Monsivis, Germn Rey, Sergio Ramrez y Toms Eloy Martnez.

Los dems ganadores fueron, en la categora de Internet, el equipo del
Clarn.com, de Argentina; en radio, Vanesa Robles, Mario Mercuri y Gilberto
Domnguez, de Mxico, y en televisin, Jorge Enrique Botero, de Colombia,
todos dotados de un premio de 25 mil dlares.



*** Celebran en Caracas homenaje al Carrao de Palmarito

El Carrao de Palmarito, como se conoci al cantante de msica llanera Juan
de los Santos Contreras, fallecido el 9 de diciembre del ao pasado, fue
objeto el 3 de septiembre de un homenaje en el Teatro Teresa Carreo, en la
capital venezolana.

El espectculo, de entrada gratuita, fue organizado conjuntamente por la
Presidencia de la Repblica, la Gobernacin de Barinas y la Universidad de
Los Llanos Ezequiel Zamora. Cont con la presencia de destacados artistas
criollos venezolanos, entre los cuales estuvieron Ren Lara Castillo,
Carlos Alvarado y Carlos Piero "Camarita", quienes interpretaron algunos
de los temas que hicieron famoso al Carrao, como Sentimiento llanero,
Furia, Mi lindo llano apureo, Luz de ausencia y Chaparralito llanero.

Posteriormente, Csar Bernal y Alexis Unda dieron vida a la diatriba entre
Florentino y el diablo, escrita por Alberto Arvelo Torrealba, y en la cual
el Carrao se hiciera conocido aos atrs por su gran interpretacin del
papel del diablo.

Juan de los Santos Contreras naci el 7 de abril de 1928 en el barrio La
Tejera, en el estado Apure. Fue bautizado como El Carrao de Palmarito en
1965, por el parecido de su voz con el canto del carrao, un ave solitaria
del llano venezolano. Hasta los 25 aos haba sido becerrero, ordeador,
llanero de caballo, de a pie, pescador y cantador.

En 1955 se mud a Barinas y empez a relacionarse con arpistas y con
conjuntos de msica llanera. Empez a cantar en vivo en emisoras regionales
como Radio Barinas, Ecos del Torbes y la Voz del Tchira, hasta que aos
despus lleg a Caracas para darle el empuje definitivo a su carrera, que
coron en 1998 con el Premio Nacional de Cultura.



*** Pablo Milans fustiga a los Grammy Latinos

Para el cantautor cubano Pablo Milans, la controversia suscitada en
relacin con los premios Grammy Latinos, que finalmente termin por
favorecer a los cubanos de oposicin residentes en Miami en su objetivo de
evitar que los artistas de la isla participaran, es un hecho que pertenece
a situaciones "tan mediocres, bajas, superficiales", que no influyen en el
arte y que califican como un mediocre a "todo el que se presta a ese
mundo".

Milans present el jueves 19 de septiembre, en el escenario del Auditorio
Nacional, su nuevo disco, La ms completa seleccin, acompaado por la
Orquesta Sinfnica Nacional de Mxico, cuya batuta le fue conferida en esa
ocasin a Enrique Prez Meza, director de la orquesta homloga en Cuba.

Para el autor de Yolanda, toda la situacin "fue un problema de los
estadounidenses, no de los cubanos. Yo no veo esas cosas, aqu en la isla
no se suscit ningn problema, sencillamente no los dejaron ir y ya. Creo
que fue un problema de los estadounidenses y de tanto artista mediocre que
tienen".

Los Grammy Latinos (http://www.grammy.com/latin_academy/index_esp.html)
fueron entregados el 3 de septiembre en el Anfiteatro American Airlines
Arena, de Miami, en medio de un clima turbio y conflictivo. Entes
anticastristas como la organizacin Judicial Watch manifestaron su
desacuerdo con la presencia en Miami de los artistas cubanos residentes en
la isla pues los consideran "empleados de la tirana que durante 44 aos
secuestr los derechos de los cubanos", segn palabras de Emilio Izquierdo,
promotor de un boicot cultural a Cuba.

Entre los artistas cubanos nominados al Grammy Latino se encuentran Juan
Formell y Los Van Van, Los Muequitos de Matanzas, La Charanga Habanera, el
legendario jazzista Chucho Valds, Elades Ochoa e Ibrahm Ferrer, del
Buenavista Social Club.

Milans anunci que actualmente planifica el lanzamiento de una segunda
parte de Querido Pablo, en la que participaran Bob Dylan, Peter Gabriel,
Stevie Wonder y Sting, entre otros, aunque reconoci que ha perdido algunos
contactos y que debe restablecerlos.

El cantautor se ha visto aquejado de diversos problemas de salud en los
ltimos aos y en 2001 fue operado de ambas piernas. "Ya camino, corro,
hago ejercicio", explic al comentar sobre su salud. "He bajado 25 kilos,
estoy muy bien de salud, mental y fsicamente, creo que estoy preparado
fsicamente para trabajar. Creativamente he estado agotado, tengo muchas
cosas acumuladas y s que cuando empiece a trabajar tendr un caudal de
ideas en la mente que desarrollar, pero no estoy apurado".



*** Familia de Garca Lorca se opone a exhumacin de sus restos

Una iniciativa para descubrir el paradero de los restos de Federico Garca
Lorca, impulsada por los parientes de un maestro y de uno de los dos
banderilleros con quienes el 19 de agosto de 1936 fue enterrado en una fosa
comn el poeta, no es del agrado de los parientes de este ltimo.

La Asociacin por la Recuperacin de la Memoria Histrica (ARMH) representa
a los descendientes de Discoro Galindo -el maestro- y Francisco Galad
-uno de los toreros-, quienes s quieren rescatar los restos para darles
digna sepultura. Para ello han contactado a Miguel Botella, un antroplogo
de la Universidad de Granada que ya ha hecho antes este trabajo en Per,
Chile y Argentina.

Segn Botella, es fcil ubicar los restos y slo hace falta que se resuelva
el asunto de las autorizaciones correspondientes. La tcnica a utilizar
sera aplicar sondas electromagnticas a tres puntos de Fuente Grande -la
zona donde el poeta fue ultimado y enterrado- y examinar las imgenes,
guindose por la bastante conocida fisonoma del escritor y por el
conocimiento de que Galindo haba perdido una pierna en un accidente.

Los nicos que se han opuesto hasta ahora han sido los parientes del poeta.
Su nieta, Laura Garca Lorca, recuerda que Isabel, la hermana del autor
granadino, "ni siquiera pudo visitar la zona" en virtud del dolor que le
produca el recuerdo. Califica la exhumacin como una "falta de respeto a
un lugar sagrado". En Fuente Grande fueron enterradas ms de 3.000
personas.

Sin embargo la iniciativa cuenta con apoyo de los otros sectores
involucrados: investigadores, parientes de los compaeros de tragedia de
Garca Lorca y hasta de Juan Caballero, alcalde de Alfacar, pueblo en el
que se encuentra la fosa comn. Y, aunque slo es necesaria una
autorizacin administrativa del Ayuntamiento, ya solicitada por la ARMH, la
oposicin de los descendientes del poeta podran convertirse en un
obstculo.

El bigrafo del poeta, Ian Gibson, opina que la exhumacin resolvera
muchos misterios relacionados con su asesinato. "Un dato sobre su muerte es
mejor que cien libros", dice este investigador que ha dedicado la mayor
parte de su vida a resolver las incgnitas relacionadas con la muerte de
Garca Lorca. En relacin con la negativa de la familia, dice que el poeta
"pertenece a la humanidad, no a su familia. Es un emblema, dio su vida por
Espaa, es un mrtir".

La nieta del maestro, Nieves Galindo, apela a las razones de su padre. "Mi
padre tena 27 aos cuando se llevaron a mi abuelo. Intent evitarlo, y
acab en la crcel. Le segaron la vida, iba para mdico y se qued en
albail. Siempre quiso recuperar el cuerpo de su padre, enterrarlo bien.
Muri sin poder hacerlo, pero ahora yo terminar el trabajo. Tenemos
derecho".

Por su parte, el nieto homnimo de Francisco Galad justifica su apoyo a la
iniciativa por razones similares. Su padre era un nio de diez aos cuando
la represin aniquil a su abuelo. Muri en 1996 sin ver satisfecha su
aspiracin de hallar los restos paternos. Galad cree que hay que
aprovechar el momento, ya que nunca antes hubo inters en desenterrar los
restos.

La autorizacin del Ayuntamiento, por otro lado, pasa por cuatro
instancias. Tiene que ser aprobada por el Departamento de Sanidad, ya que
se trata de desenterrar restos humanos; Justicia, por las caractersticas
de las muertes en cuestin, y Medio Ambiente, por encontrarse los restos en
una zona hoy en da declarada parque natural. La cuarta instancia son,
justamente, los parientes; aunque los de Galindo y Galad se han mostrado
de acuerdo, ya se sabe la posicin de los de Garca Lorca.

En un comunicado reciente, los seis sobrinos del poeta -los hermanos
Vicenta, Concepcin y Manuel Fernndez-Montesinos Garca y Gloria, Isabel y
Laura Garca-Lorca de los Ros- declararon su negativa. "Estamos
convencidos, y en ello basamos nuestras opiniones, de que las
circunstancias de la muerte de Federico Garca Lorca, por lo que se refiere
a la constatacin de la memoria histrica, son lo suficientemente conocidas
como para que en su caso particular no haya que remover sus huesos".



*** Venezuela propone mercado comn del libro

El ministro venezolano de Educacin, profesor Aristbulo Istriz, llev a
la XIII Conferencia Iberoamericana de Educacin, en Bolivia, la propuesta
de crear el mercado comn latinoamericano del libro, instancia que tendra
el objetivo de masificar la lectura en las naciones de la regin. La
propuesta fue presentada durante este evento, que cerr el 5 de septiembre,
como una posible solucin al estancamiento de la industria editorial
latinoamericana.

Este particular mercado editorial consistira en un fondo financiero para
facilitar el acceso de la poblacin al libro y para fortalecer la industria
editorial. Dispondra de fondos provistos por los bancos centrales y por
los ministerios de educacin, finanzas, produccin, comercio, relaciones
exteriores y otros organismos de cada nacin. Adems, actuara como
mecanismo de compensacin de saldos deudores por la importacin de libros e
insumos; y se encargara de la asignacin de lneas de produccin editorial
que cubran la demanda latinoamericana.

Como parte de la propuesta se plante la creacin de la "divisa libro", una
especie de unidad de cuenta que sera manejada por los bancos centrales en
los intercambios, con lo que se evitara el uso de reservas internacionales
y se dara estabilidad a las transacciones de la industria editorial.



*** Falleci el escritor guatemalteco Mario Monteforte Toledo

A los 92 aos muri el pasado 5 de septiembre el escritor Mario Monteforte
Toledo, considerado el segundo novelista ms importante de Guatemala,
despus de Miguel ngel Asturias. La causa de la muerte fue una
insuficiencia cardiaca, segn informaron sus familiares.

Abogado y socilogo, adems de ser acadmico de la Universidad Nacional
Autnoma de Mxico, Monteforte Toledo haba publicado novelas, libros de
cuentos, obras de teatro y trabajos de investigacin. Para el momento de su
muerte revisaba los detalles de postproduccin de una pelcula basada en su
novela Donde acaban los caminos, de 1952. Haba recibido condecoraciones
como la guila Azteca de Mxico y la Gran Cruz de Ecuador.

Entre sus novelas destacan Anait (1946, su primera novela), Entre la
piedra y la cruz (1948), Una manera de morir (1958), Llegaron del mar
(1966) y Los desencontrados (1976). Entre sus libros de cuentos se
encuentran La cueva sin quietud (1950), Cuentos de derrota y esperanza
(1962), Casi todos los cuentos (Antologa, 1982), Pescualito (cuento para
nios, 1991) y La isla de las navajas (1992). En teatro lleg a publicar
Los gringos (1976), El santo de fuego (1976) y La noche de los cascabeles
(1987).

Adems tena una vasta obra ensaystica, de ms de dieciocho ttulos, entre
los que se cuentan Guatemala, monografa sociolgica (1959-1965), Las
piedras vivas (1965), Mirada sobre Latinoamrica (1975), Literatura, idea y
lenguaje (1983), Los signos del hombre (1984) y Palabras del retorno
(1992), as como el ms reciente, Las cosas y el olvido, que present en
junio de este ao.

Con una intensa vida pblica entre 1946 y 1951, fue presidente del Congreso
y vicepresidente de la Repblica durante el perodo de Juan Jos Arvalo.
Luego fue designado embajador ante la ONU en 1951 por el presidente Jacobo
Arbenz, sucesor de Arvalo, pero despus del golpe de 1954, se retir a un
exilio de 35 aos que transcurrieron principalmente en Mxico, aunque
tambin vivi en Francia, Inglaterra, Ecuador y Estados Unidos.

Al regresar a su pas, dijo en una entrevista, en la que le preguntaron qu
era lo peor del exilio: "El retorno, y encontrar que las mujeres que uno
ama son abuelas o ya aman a otro".

Los restos de Mario Monteforte Toledo fueron incinerados. Una parte de las
cenizas fue sepultada en el Cementerio General de Tegucigalpa, y el resto
fue esparcido el domingo 7 de septiembre en el lago de Atitln. Segn
inform su sobrino, Jos Toledo, en esa regin tuvo Monteforte su primera
hija, Morena, con una indgena, a principios de los 50, hecho que le
inspir su novela Donde acaban los caminos.

El pas fue declarado en duelo por tres das, por el presidente Alfonso
Portillo -que le confiri pstumamente la Orden del Quetzal en grado de
Gran Cruz-, y el Congreso Nacional tambin le hizo un homenaje en el
Vestbulo de Honor del Palacio Legislativo.



*** Muere a los 101 aos la cineasta Leni Riefenstahl

Despus de una larga vida de controversias y logros cinematogrficos, el
pasado 8 de septiembre muri en su casa a orillas del lago de Starnberg, al
suroeste de Munich, la cineasta alemana Leni Riefenstahl, reconocida como
una de las ms importantes creadoras en su gnero pero cuestionada por su
patente apoyo al nazismo.

Horst Kettner, su camargrafo y compaero de 59 aos, inform a la prensa
que la muerte de Riefenstahl transcurri "como si estuviera durmindose",
de una manera tranquila, sin padecimientos. "Su corazn, sencillamente, se
par", dijo Kettner. Los restos de la directora fueron incinerados el
viernes 12 sin ningn tipo de ceremonia ni la presencia de un sacerdote.

Riefenstahl es la autora de los documentales El triunfo de la voluntad y
Olympia, de 1934 y 1938, respectivamente. Dos cintas que dejan ver la
genialidad de una cineasta que ha sido calificada como la mejor del siglo
XX a nivel mundial, pero que constituyen, para muchos, una apologa a Adolf
Hitler.

Nacida en 1902, Leni Riefenstahl empez en las artes como bailarina despus
de tomar clases de pintura y dibujo. Lleg a ser prima ballerina en los
aos 20.

Luego conocera el cine y llegara a protagonizar cinco pelculas, pero
incmoda como actriz se arriesg a dirigir y en 1932 present La luz azul,
su primer largometraje, en el que adems de dirigir ocup el papel
protagnico. El filme obtendra un premio en la Mostra de Venecia y le
pondra en el dudoso lugar de honor de ser la favorita de Adolf Hitler,
quien en 1933 asumira el poder en Alemania.

El nazismo en el poder asol la escena flmica alemana. Directores como
Fritz Lang y Robert Wiene fueron prcticamente lanzados al exilio, as como
personalidades del arte, la literatura y las ciencias. Para Riefenstahl,
sin embargo, se abri una caudalosa vlvula financiera y logstica para la
realizacin de sus monumentales creaciones cinematogrficas en homenaje al
nazismo: despus de una pelcula de aventuras, la directora hizo dos filmes
sobre los congresos nacionalsocialistas en Nuremberg, La victoria de la fe
y El triunfo de la voluntad.

En 1936, Riefenstahl aplicara sus magistrales innovaciones en cuanto a
ngulos de filmacin y tcnicas de montaje para hacer Fiesta de los pueblos
y Fiesta de la belleza, dos cintas conocidas en comn como Olympia y que
retratan la magnificencia nazi que rode a las Olimpiadas de Berln en
1936. Esta pelcula se estren en una funcin privada para Hitler en 1938,
el da de su cumpleaos.

Al caer el rgimen del fhrer, Riefenstahl asumi una postura
pretendidamente inocente sobre sus creaciones. Responda a sus detractores
-e incluso a los jueces que luego determinaran responsabilidades en
relacin con la guerra- aduciendo que su trabajo era meramente
cinematogrfico y que desconoca tanto la existencia de los campos de
concentracin como de los dems horrores del nazismo. Riefenstahl mantuvo
esta postura hasta su muerte.

Pasada su poca afortunada Riefenstahl emprendi varios proyectos que en
general terminaron en fracasos. En la dcada de los 70 hizo un extenso
trabajo fotogrfico entre los nubios de Sudn que, si bien fue reconocido
como un material de extraordinaria fuerza, revivi la duda sobre las
inclinaciones nazis de la cineasta. Su ltimo trabajo fue un mediometraje,
Impresiones bajo el agua, con tomas submarinas hechas por ella misma a los
97 aos de edad.

Su muerte hizo resurgir el dolor de muchas heridas que se expresaron en la
prensa de diversos pases. El diario francs Libration, en un reportaje
sobre Riefenstahl titulado 100 aos de nazitud, la define como "la musa del
nazismo" y exige que se impida la indulgencia respecto a ella. Para el
diario holands De Telegraaf, el nombre de Hitler estuvo siempre asociado
al de Riefenstahl, "la directora favorita del fhrer". El Times de Londres,
despus de recordar que ella haba sido calificada de malvada, herona,
mentirosa, embaucadora, racista y vctima de una sociedad patriarcal, cit
al historiador cinematogrfico Liam O'Leary, para quien ella "fue un genio
artstico y una imbcil poltica".

"No s de qu debera disculparme", dijo Riefenstahl en una entrevista, en
relacin con sus filmes en apoyo a Hitler. "No puedo disculparme de haber
hecho El triunfo de la voluntad. La hice en 1935, mucho antes de la guerra,
y recib todos los premios imaginables. A ningn peridico se le ocurri
decir que era una pelcula de propaganda nazi. Tras la guerra, empezaron a
decir que s lo era".



*** El golpe a Allende segn El Mercurio

El 8 de septiembre fue presentado en la Galera Animal, en Santiago, el
libro 1973 imgenes, una coleccin de fotografas relacionadas con el
gobierno de Salvador Allende y con el golpe que lo derroc hace 30 aos,
pertenecientes al archivo del diario El Mercurio. El libro tiene 202
pginas, presenta ms de 190 imgenes en blanco y negro y cuenta con un
prlogo del escritor chileno Jorge Edwards.

Las imgenes no se limitan al acontecer poltico. Abordan la realidad
chilena en general de la poca y estn agrupadas en ocho captulos
temticos: Vida cotidiana, Juventud, Cultura y espectculos,
Manifestaciones, Vida poltica, Gobierno, El da 11 y Nuevo rgimen. Las
fotografas representan cerca del 10% del archivo original, que en su
mayora desapareci el 14 de julio de 1987 tras el desbordamiento del ro
Mapocho.

Gran parte de las fotografas fueron digitalizadas directamente ante la
ausencia de negativos. Otras fueron rescatadas desde microfilmes o estn
incorporadas al sistema del diario. La seleccin estuvo a cargo de los
periodistas Macarena Garca y Esteban Cabezas.



*** La arepa como objeto artstico

El prximo 23 de octubre ser inaugurada en Caracas la Expo Arepa, evento
organizado por el Crculo Creativo Venezuela, con el apoyo de la Sala
Espacio-Arte del Complejo Cultural Trasnocho, en el marco del lanzamiento
de "La Arepa" como imagen de este grupo de profesionales de la publicidad,
segn inform la publicacin especializada En el Medio.

La exposicin pretende incentivar a directores de arte de todas las
agencias de publicidad de Venezuela, creativos publicitarios con aptitudes
artsticas, as como a pintores y fotgrafos, a expresar su visin
particular de la arepa, la torta de maz considerada el icono por
excelencia de la gastronoma venezolana. La recepcin de obras se inici el
pasado 9 de septiembre.

La muestra, cuya curadura estar a cargo de Vctor Gudez, estar
integrada por un total de cuarenta obras, divididas en las disciplinas
pintura, fotografa, diseo e ilustracin. Las piezas participantes deben
estar definidas en dos dimensiones y medir hasta 65 x 50 centmetros;
adems, estar montadas e ir acompaadas de su ficha tcnica: nombre del
artista, ttulo de la pieza, tcnica y tamao final.

Durante la clausura del evento se realizar la subasta de las 40 obras,
monto que ser repartido entre el artista, los organizadores y la Fundacin
Daniela Chappard. Aquellas piezas que se coticen mejor en su categora
recibirn el primer premio de "Expo Arepa 2003".



*** Rigoberta Mench incursiona en la narrativa para nios

El 10 de septiembre fue presentado, en el Centro Nacional de las Artes de
Ciudad de Mxico, el libro El vaso de miel, una coleccin de cuentos
infantiles escritos por la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Mench en
colaboracin con Dante Liano, Premio Nacional de Literatura en Guatemala,
segn inform la agencia Librusa.com.

Mench dijo que la experiencia representa un cambio en su vida, pues
considera el oficio de cuentista como una oportunidad para "venerar la
armona, la vida, la convivencia, el valor que todos tenemos, y dejar un
poco de lado las tragedias, las matanzas, los muertos, las torturas, todo
lo que yo he visto y vivido a lo largo de todos estos aos".

Editado por Alfaguara Infantil, El vaso de miel est compuesto por una
serie de cuentos basados en leyendas tradicionales mayas que resaltan
valores como la armona, el amor familiar, la identidad y la tolerancia.



*** Conceden el premio Prncipe de Asturias a J. K. Rowling

Sin duda alguna constituy una sorpresa de rango internacional que el
jurado del premio Prncipe de Asturias de la Concordia fuera concedido a la
escritora britnica Joanne Kathleen Rowling, autora de la serie de novelas
Harry Potter, segn se anunci en la ciudad espaola de Oviedo, Asturias,
el pasado 10 de septiembre.

Los jueces tomaron su decisin basndose en que "la obra de Rowling
trasciende el mbito literario" y que se ha convertido "en un vnculo de
unin entre continentes y generaciones que promueve la imaginacin como
fuente de libertad al servicio del bien y la cooperacin y la solidaridad
entre las personas". El Prncipe de Asturias de la Concordia es el ms
importante de estos premios.

Aunque Rowling no se ajusta exactamente a los parmetros hasta ahora
prevalecientes para la concesin de este galardn -que siempre tuvo cierta
connotacin poltica-, el jurado justific su decisin en la constante
renovacin del espritu de los premios, segn explic Ramn lvarez
Rendueles, uno de los jueces.

La nominacin de J. K. Rowling a estos premios fue propuesta por el
director del Instituto Nacional de las Artes Escnicas y de la Msica,
Andrs Amors, y la catedrtica de Literatura Espaola de la Universitat de
Barcelona, Rosa Navarro, y se bas en que la serie en la que se narra las
aventuras del joven aprendiz de mago ha sido un estmulo para la
creatividad y el amor a la lectura en personas de las ms diversas etnias
del planeta.

De Harry Potter se han presentado ya cinco novelas, siendo la ms reciente
Harry Potter y la secta del Fnix. La serie ha vendido en total ms de
doscientos millones de ejemplares y ha sido traducida a ms de cincuenta
idiomas. Su autora, J. K. Rowling, pas de ser un ama de casa con serias
dificultades econmicas a convertirse en una de las personas ms exitosas
en el mundo, y segn la agencia Efe se sinti "honrada, emocionada y
fascinada", al recibir la noticia de este importante galardn, contentivo
de 56.000 dlares y una escultura del artista espaol Joan Mir.

Los ganadores de las restantes categoras del premio, que ser entregado en
octubre por don Felipe de Borbn en persona, son el periodista polaco
Ryszard Kapuscinski y el telogo peruano Gustavo Gutirrez (Comunicacin y
Humanidades); las escritoras marroqu Ftima Mernissi y estadounidense
Susan Sontag (Letras), el filsofo alemn Jrgen Habermas (Ciencias
Sociales), Jane Goodall (Investigacin Cientfica y Tcnica), el Tour de
Francia (Deportes), el pintor espaol Miquel Barcel (Artes) y el
presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva (Cooperacin
Internacional).



*** Realizan en Cuba festival musical en homenaje a Benny Mor

Entre el 11 y el 14 de septiembre se realiz en Santa Isabel de las Lajas y
Cienfuegos, en Cuba, el Festival Internacional de Msica Popular Benny Mor
2003, evento que reuni a diversas figuras de la msica latina y que se
empalm con un encuentro de msicos cubanos y puertorriqueos, el 8 y 9 de
septiembre, en la Casa de la Msica Habana EGREM.

Entre los participantes internacionales estuvieron la agrupacin La Timba
Loca (Estados Unidos), fundada en Boston en 1998 por el arreglista y
pianista Gonzalo Grau, con msicos de distintos pases, y que en 2002 lanz
su primer disco compacto, Ms all de La Habana; la jazzista chilena
Claudia Acua; la banda japonesa Kachimba 1551, creada en 1998 por Taro
Oshiro; la banda Adisa Jelani Andwele, o AJA, de Barbados, y el msico
mexicano Pepe Arvalo, quien asisti en calidad de invitado especial.

Por Cuba participaron Eliades Ochoa, Juan Formell y Los Van Van, Elito Rev
y su Charangn, Cndido Fabr y su banda, Issac Delgado y su orquesta, La
Familia Varela-Miranda, Pupy y Los que Son Son, Augusto Enrquez y su Mambo
Band, Equis Alfonso y Los Naranjos.

En el marco del festival, entre el 11 y el 13 de septiembre se realiz el
coloquio La msica popular tradicional y folclrica en el contexto actual
de la cultura, en el que participaron destacados especialistas en la
materia.



*** Muri la gestora cultural salvadorea Ana Vilma de Choussy

El jueves 11 de septiembre muri en San Salvador, vctima de un cncer de
colon, la gestora cultural Ana Vilma de Choussy, calificada desde diversos
sectores de esa nacin centroamericana como su "ms grande ejecutiva
cultural".

Su trabajo por la cultura salvadorea se inici formalmente en 1989, cuando
fue invitada por su cuado, Mario Cristiani, a participar en el Patronato
Pro Patrimonio Cultural (PPPC), del que era presidente. Con una
sensibilidad natural por las artes, la hasta entonces ama de casa de 39
aos -haba nacido en San Salvador en 1950- no pudo negarse.

Con estudios de decoracin en Suiza y casada con el arquitecto Salvador
Choussy, con quien tuvo dos hijos, Ana Vilma de Choussy impuls el
Patronato hasta convertirlo en una institucin efectiva en el desarrollo de
actividades en pro de la cultura salvadorea.

Su trabajo tuvo el apoyo de instituciones privadas y oficiales, con las que
edit libros sobre pintura nacional, impuls labores de restauracin
artstica y rescat diversas instituciones culturales. Para el medio
cultural salvadoreo, sin embargo, su mayor xito fue hacer que la empresa
privada y el gobierno central se interesaran en el tema.

En 1998 dej el patronato y se retir a su casa por motivos de salud. Tras
nueve aos de intensa actividad, haba contribuido a la gestin de al menos
cuatro grandes proyectos.



*** Escritor salvadoreo Julio Daz-Escamilla gana dos premios de
dramaturgia

El dramaturgo y narrador salvadoreo Julio Daz-Escamilla se ha hecho
acreedor de dos importantes premios de dramaturgia en Guatemala, pas donde
reside desde 1966. Las obras galardonadas son Un continente para llorar, en
los LXVI Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango, y Geranios en
botn, en el Certamen Permanente Centroamericano 15 de Septiembre.

El escritor, quien recibi ambas noticias con menos de quince das de
diferencia, dijo que "Un continente para llorar es como decir que cierra mi
quehacer dentro de lo aristotlico, y Geranios en botn es una obra en el
'formato', si es que hay que elegir una palabra, dentro de lo moderno, que
rompe esquemas".

Daz-Escamilla naci en San Salvador en 1957. Ha escrito ms de 30 obras de
teatro entre comedias, tragedias, musicales, infantiles y alternativo, as
como un libro de cuentos y algunos trabajos poticos. Ha producido los
programas radiales As canta Guatemala, Voces de oro, Cuerdas y voces, Va
libre y Fin de semana. En Guatemala dicta talleres de dramaturgia en la
Facultad de Humanidades de la Universidad Mariano Glvez.

Entre sus obras de teatro han sido representadas Gringa trmino medio, Don
Juan te odio, Al fin juntos amor mo, Un hombre compartido, Europa Plus y
otras. Su trabajo le ha valido aparecer en el Diccionario de artistas
guatemaltecos del diario Prensa Libre.



*** Chilenos rinden tributo a Salvador Allende y Vctor Jara

Entre las actividades realizadas para recordar los treinta aos del golpe
de estado contra Salvador Allende, en Chile, destacaron el evento El sueo
existe, dos jornadas de conciertos en las que participaron Silvio
Rodrguez, Los Prisioneros, Joe Vasconcellos, el Gran Circo Teatro y otros
artistas, as como el tributo rendido al cantor Vctor Jara, una de las
primeras vctimas de la dictadura de Pinochet.

El sbado 6 de septiembre, Silvio Rodrguez present el concierto ms
aplaudido de la jornada, en el que cant ante ms de 40.000 personas,
quienes bajo la lluvia le oyeron interpretar temas como Santiago de Chile y
Te recuerdo, Amanda, de Jara, entre otros. Rodrguez aprovech su
participacin en el evento para leer un saludo del prisionero cubano Ramn
Labaino, quien permanece recluido en una crcel de Texas, Estados Unidos.

Seis das despus, el 12 de septiembre, el Estadio Chile fue rebautizado
Estadio Vctor Jara, en una ceremonia a la que asistieron artistas,
polticos, ex presos polticos y dirigentes de asociaciones de derechos
humanos. El documento que le dar al recinto el nombre del cantante
asesinado por la dictadura fue suscrito por su viuda, la britnica Joan
Turner, y el director de Chiledeportes, Ernesto Velasco, en representacin
del gobierno del presidente Ricardo Lagos. Trascendi que la Fundacin
Vctor Jara podr utilizar el estadio quince das al ao.

En el acto se descubri una placa en relieve con el rostro de Vctor Jara y
parte de su ltimo poema, escrito justamente en el estadio mientras era
prisionero y vea cmo torturaban y asesinaban a sus compatriotas. La placa
fue instalada en el hall del recinto, en cuya remodelacin han sido
recientemente invertidos 220 millones de pesos.

Vctor Jara fue detenido el 11 de septiembre de 1973 en la Universidad
Tcnica, desde donde fue llevado al campo de concentracin instalado en el
Estadio Chile, donde fue torturado y posteriormente asesinado. Su cadver
fue arrojado a un costado del Cementerio Metropolitano de Santiago junto a
los restos de otras cuatro personas. De all fueron llevados a la morque,
donde los rescat su viuda, quien sali del pas para regresar 10 aos
despus. El cuerpo de su esposo presentaba 44 orificios de bala, golpes,
fracturas y desgarros en las muecas.

Turner record los das previos al golpe como normales. "Yo estaba feliz
con Vctor ese septiembre, dando clases de danza a jvenes. l me esperaba,
bamos a nuestra casa. En eso estbamos cuando nos encontramos con el
golpe. Entonces la vida se me cort en dos mitades". Jara tena 40 aos de
edad y era profesor de una de las universidades estatales que imparta los
planes de educacin dispuestos por el gobierno de Allende desde 1970.

El Estadio Chile es techado y se encuentra en el centro de Santiago. Los
das posteriores al golpe fue, al igual que el Estadio Nacional, centro de
detencin y tortura. Joan Turner record en la jornada del 12 que muchos
chilenos se sentan reacios a entrar en este estadio, "porque haba sido
torturada o haba sabido lo que aqu sucedi, que es lo que pasa con muchos
lugares en Chile, que vieron el horror de esos aos".



*** Editores espaoles entregan Premios al Fomento de la Lectura

La Federacin de Gremios de Editores de Espaa (FGEE) anunci el pasado 12
de septiembre los ganadores de los Premios al Fomento de la Lectura 2003,
concedidos al diario ABC, a Radio Televisin de Andaluca y al programa El
Ojo Crtico, de Radio Nacional de Espaa.

Los Premios al Fomento de la Lectura fueron creados en 2002 para reconocer
el trabajo que los profesionales del periodismo realizan en el estmulo a
los hbitos lectores. Este ao sern entregados el 2 de octubre durante la
Feria Internacional del Libro Liber 2003, en una ceremonia donde tambin se
rendir un homenaje al esfuerzo de los bibliotecarios espaoles, en
representacin de los cuales recibirn el premio Isabel Fonseca y Manuel
Carrin.

El jurado destac los valores que en ese sentido ostentan los medios y el
programa que figuran como ganadores. El diario ABC, fundado hace un siglo,
fue destacado por su "atencin y dedicacin constante al fomento de la
lectura". El programa El Ojo Crtico, dirigido por Paz Ramos, acaba de
cumplir 20 aos en antena, tiempo en el que ha desarrollado un trabajo
valioso en ese sentido.

En la categora de televisin, Radio Televisin de Andaluca (RTVA) ha sido
elegida por "la importante labor que la televisin autonmica andaluza ha
desarrollado con la emisin de ms de mil spots sobre el fomento de la
lectura". Igualmente, se concedi mencin especial al programa El pblico
lee, que transmite el Canal 2 de Andaluca, "por la originalidad en el
tratamiento de la lectura".



*** Diccionario de comunicacin y cultura publican en El Salvador

El sbado 13 de septiembre se present en la Universidad de El Salvador el
Diccionario moderno de la cultura, comunicacin e informacin, del
periodista Julio Csar Grande, una obra que se espera llene un vaco
conceptual prevaleciente en la nacin centroamericana en estas reas.

Para el autor, muchos de los trminos utilizados en los textos sobre
comunicacin y cultura "son demasiado especializados", lo que le llev a
emprender este trabajo. Grande investig uno a uno los trminos ms
difciles y repetitivos hasta completar su reciente Diccionario, que puede
ser adquirido en la Librera Universitaria de la UES (y prximamente en
otras libreras de El Salvador) por $6.

Este libro, segn el autor, viene a servir de apoyo a todos los estudiantes
y profesionales en estas reas y para el lector en general. En la
presentacin, a cargo del doctor Luis Melgar Brizuela, se destac que
"todos sufrimos ese caos terminolgico, esa continua variacin del concepto
de un trmino, y un diccionario como ste es una respuesta a ese caos, de
manera que es un reto muy amplio que creo que el autor ha sabido salvar".

Grande ha publicado anteriormente diversas investigaciones sobre
comunicacin, como San Juan Nonualco: adonde el diablo nunca baila (1992),
La influencia de la televisin (1999) y Fundamentos de periodismo econmico
(1999), as como un trabajo sobre periodismo cultural que se halla an
indito.



*** Tensin entre Madrid y La Habana por cierre de centro cultural

En medio de un clima tenso entre Cuba y la Unin Europea, a raz de las
recientes actitudes violatorias de los derechos humanos en la isla, el
gobierno de Fidel Castro orden cerrar el Centro Cultural de Espaa,
institucin creada en 1995 para el fomento del intercambio cultural entre
ambas naciones.

Una representacin del gobierno espaol entreg a las autoridades cubanas,
el pasado 14 de septiembre, las llaves del Centro Cultural de Espaa, junto
a un acta que denuncia que la decisin "unilateral" de Cuba lesiona las
libertades de expresin y participacin.

El centro haba sido creado tras un convenio vigente por 20 aos, suscrito
por los gobiernos de ambos pases. Sin embargo, el pasado junio, Fidel
Castro orden el cierre del centro acusando a sus funcionarios de adelantar
acciones en contra de su gobierno.

Segn se estableca en el convenio, Espaa tena hasta noventa das para
hacer entrega de las instalaciones. Como parte de los requisitos
burocrticos, los representantes espaoles consignaron un acta en la que
manifestaron "total rechazo a esta medida unilateral de las autoridades
cubanas, carente de cualquier tipo de justificacin".



*** Incluida la voz de Gardel en la Memoria del Mundo de la Unesco

A mediados de este mes se anunci que 800 discos originales de Carlos
Gardel, pertenecientes al coleccionista uruguayo Horacio Loriente, han sido
incluidos por la Unesco en el Programa Memoria del Mundo, un registro
creado por el organismo internacional para preservar las obras maestras del
patrimonio intangible y la riqueza de la tradicin oral.

Los discos fueron grabados entre 1913 y 1935, ao en que muri el llamado
"Zorzal Criollo". A raz de la decisin de la Unesco, los discos sern
conservados con sus portadas, con la colaboracin del gobierno de Uruguay,
que present la propuesta.

La decisin fue adoptada por el Comit del Programa Memoria del Mundo,
reunido en la ciudad polaca de Gdansk, donde tambin fueron incorporados
los documentos originales donde quedaron plasmadas las veintin
reivindicaciones originales de las protestas que en 1980 lider el
dirigente Lech Walesa en el astillero local, de donde surgi el sindicato
Solidaridad.

Este programa fue creado en 1993 y ya contiene 91 colecciones fonogrficas,
documentales y flmicas, que corresponden a 45 pases. Adems de la voz de
Gardel y las proclamas del movimiento sindical polaco, fueron incluidos
otros testimonios de la historia, como el documento original de la
Declaracin de los Derechos Humanos de Francia, de 1789; los archivos que
se conservan en Chile referidos a las violaciones a los derechos humanos en
el perodo 1973-1990, el negativo original de Los olvidados, pelcula de
Luis Buuel, los documentos del Fondo de los Jesuitas de Amrica, el
pergamino de la Confederacin de Varsovia y el Patrimonio Documental de los
Esclavos del Caribe.



*** Fallece en Pars el compositor chileno Sergio Ortega

El compositor chileno Sergio Ortega falleci el 15 de septiembre en el
hospital Saint-Louis de Pars, a los 65 aos, vctima de un cncer de
pncreas. El autor del tema revolucionario "El pueblo unido jams ser
vencido" resida en Francia desde que en 1973 sali de Chile a raz del
golpe que derroc al presidente Salvador Allende, para cuya campaa
electoral haba compuesto tambin el tema "Venceremos".

Ortega naci en 1938 en Antofagasta, al norte de Chile, y fue alumno del
compositor Gustavo Becerra. Dedic su vida al cultivo por igual de la
msica popular y la acadmica. En Francia dirigi durante 20 aos la
prestigiosa Escuela Nacional de Msica de Pantin, ciudad al norte de Pars,
donde viva.

Poco tiempo antes de morir present en Finlandia la pera Esplendor y
muerte de Joaqun Murrieta, basada en una obra teatral de Pablo Neruda, y
acababa de terminar Pedro Pramo, pera inspirada en el libro homnimo del
escritor mexicano Juan Rulfo.

Sus restos fueron repatriados a Chile, donde sus amigos y colegas
anunciaron que harn realidad prximamente su proyecto de escenificar un
"Concierto Rojo" con cantantes de diversas naciones emparentados por sus
tendencias izquierdistas.



*** Barnes&Noble ampla servicios en castellano

La cadena estadounidense de libreras Barnes&Noble increment sus servicios
en castellano, desde las prestaciones que brinda su sitio en Internet
(http://www.barnes&noble.com) para los hispanoparlantes hasta la presencia
de ttulos en castellano, en los anaqueles de todos sus centros en Estados
Unidos.

La decisin de una de las mayores empresas relacionadas con el mercado
editorial en el mundo, obedece a la creciente clientela de habla hispana y
a la importancia econmica que esto le suma a la produccin editorial en
nuestro idioma. Mike Ferrari, director de marketing de la cadena, inform
que se ha verificado "incrementos de dos dgitos en las ventas de libros en
espaol en los ltimos cuatro aos", segn reporta un cable de AP.

Los nuevos ttulos que ofrecer Barnes&Noble en castellano abarcarn todos
los gneros, desde la autoayuda hasta la narrativa. Adems, su sitio en
Internet abri una seccin especial que incluye un servicio de venta de
libros, entrevistas con los autores, lista de best-sellers y una gua de
las tiendas que ofrecen libros en la lengua de Cervantes.



*** Mario Benedetti presenta en Madrid El porvenir de mi pasado

El escritor uruguayo Mario Benedetti present en el Crculo de Bellas de
Artes de Madrid, el pasado 16 de septiembre, su ltima publicacin, El
porvenir de mi pasado, coleccin de cuentos que aparece bajo el sello de
Alfaguara.

Con 83 aos a cuestas y ms de ochenta libros publicados, Benedetti defini
el libro como "de tema fantstico". El porvenir de mi pasado rene
episodios autobiogrficos, reflexin poltica, humor y numerosas
referencias al "exilio y desexilio" que le impusieron las dictaduras
militares de Amrica Latina en la segunda mitad del siglo XX.

"El porvenir de mi pasado est diciendo que hay cosas del pasado que
quedaron muertas, que no existen ms, como muchas veces la infancia que se
ha quedado en penitencia para siempre. Pero hay otras cosas del pasado que
sobreviven y que abren una brecha hacia el futuro y sas son las que yo
quiero rescatar: aquellas cosas del pasado que van a tener vigencia en el
futuro".

El libro est dividido en cuatro secciones tituladas "El gran quizs",
"Utopa", "Brindis" y "La tristeza". Est compuesto de una serie de cuentos
que parten, en su mayora, de sucesos cotidianos y de situaciones en las
que se ha vuelto envuelto. Habla tambin de sus mltiples oficios antes de
que se dedicara de lleno a la literatura, cuando para vivir tuvo que hacer
de taqugrafo, vendedor, cajero, contador, funcionario pblico y
periodista, entre otras cosas, as como de la persecucin poltica de que
fue vctima en Uruguay, Argentina y Per, pases donde fue sistemticamente
amenazado de muerte.

Benedetti explic que este libro, adems de presentar el tema fantstico
por vez primera en su obra, "tambin es el libro en el que est ms
presente el humor, pues creo que llega una edad en la que ms vale rer que
llorar y en este libro he intentado divertirme yo primero y despus
divertir al lector", aunque recalc que "tambin hay algunos cuentos de la
muerte, de la tristeza".

El escritor, originario de Paso de Los Toros, Uruguay, acababa de recibir
el mircoles 10 -aunque no personalmente, pues asisti en su representacin
el cantautor uruguayo Daniel Vigliett-, el Premio Nicols Guilln, que
otorga en Italia el proyecto Carovane, ente promotor de la cultura y el
arte del Tercer Mundo.



*** Fulgencio Argelles gana el premio Caf Gijn 2003

El jurado del LIII Premio de Novela Caf Gijn 2003 anunci el 17 de
septiembre que la novela ganadora es El palacio de los ingenieros belgas,
del escritor asturiano Fulgencio Argelles, quien recibir 18.000 euros y
ver publicada su obra bajo el sello Acantilado.

Argelles, un psiclogo nacido en Aller, Asturias, en 1955 que asegur no
asistir a eventos literarios "porque no tendra tiempo para escribir",
expres su satisfaccin al conocer el fallo del jurado y dijo que ganar
este concurso representaba una oportunidad muy importante para llegar a un
mayor pblico.

El palacio de los ingenieros belgas trata sobre un aprendiz de jardinero
que aprende sobre el amor, el sexo y el poder a travs de la experiencia.
La obra transcurre en un pueblo de Asturias a finales de los aos 20 y
principios de los 30, durante el ocaso de la dictadura de Primo de Ribera y
la llegada de la repblica en Espaa.

El autor, quien se confes admirador de Rulfo y Garca Mrquez, ha
publicado Letanas de lluvia (premio Azorn 1992), Los clamores de la
tierra (1997) y Recuerdos de algn vivir, Oviedo (1999), adems de diversos
cuentos.

El jurado, que ley ms de cuatrocientas novelas este ao, estuvo presidido
por Rosa Rgas, a quien acompaaron Jos Mara Guelbenzu, Mercedes Monmany,
Marcos Giralt, Pons Puigdevall, Jaume Vallcorba y Carlos Gonzlez Espina
como secretario. Adems de conceder el premio al autor asturiano, se otorg
mencin especial, como finalista, a Manderley, novela del escritor
madrileo Antonio Fontana.



*** Mercedes Sosa expresa indignacin ante fusilamientos en Cuba

La cantante argentina Mercedes Sosa, quien se reconoci como luchadora a
favor de la Revolucin Cubana en diversos frentes, expres su indignacin
ante el fusilamiento, en marzo, de tres jvenes que trataron de secuestrar
una embarcacin.

Sosa se hallaba en Buenos Aires el 17 de septiembre presentando ante la
prensa argentina su segundo Grammy Latino, obtenido en virtud de su disco
Acstico. All dijo, en relacin a Fidel Castro, que "hasta aqu lleg mi
amor, con el asunto de que se mat a esos chicos que trataron de escapar,
que se asesin", y que "uno debe tomar posiciones nobles ante las cosas que
no estn bien hechas".

"Pienso que he luchado mucho por Fidel en Cuba, en Miami y en otras partes
del mundo, y creo que ya es tiempo de que tenemos que no aceptar todo,
porque entonces vamos a caer en dictadores", explic la famosa intrprete
de 68 aos que en otra poca estuviera afiliada al Partido Comunista.

"Es comprensible que mucha gente se escape de la isla porque quieren estar
en Miami. Es su forma de pensar y no puedo hacer una crtica adversa a la
gente que se quiere escapar", aadi la cantante.



*** Falleci Mara Teresa Bosch, viuda del editor Jos Manuel Lara

Cuatro meses despus de su esposo, el 17 de septiembre muri en Barcelona
la viuda de Jos Manuel Lara Hernndez, Mara Teresa Bosch, considerada
como una figura decisiva en el desarrollo del grupo Planeta, fundado por su
esposo en los aos 40.

Sus restos fueron enterrados el jueves 18 en el panten familiar en el
Cementerio de Montjuc, donde tambin descansan los de su esposo, despus
de un funeral en la Iglesia Sant Josep Oriol de la Ciudad Condal, la misma
donde centenares de personas despidieron en mayo a Lara Hernndez y donde
en 1941 contrajo nupcias la pareja, bautizaron a sus hijos cuatro hijos y
hasta celebraron sus bodas de oro. Sus exequias reunieron a los ms
diversos representantes del ambiente editorial espaol.

Aunque no tena expreso poder decisorio en Planeta, Mara Teresa Bosch se
convirti en la ms estrecha colaboradora de su esposo, dedicndose a la
lectura y seleccin de textos que luego se convirtieron en grandes xitos y
a diversas actividades que conllevaron al desarrollo de la literatura
espaola desde mediados del siglo XX.

Fue en honor de Mara Teresa cuando, en 1952, Lara Hernndez fund el
Premio Planeta, entonces con dotacin de 40.000 pesetas. El premio se
entrega el 15 de octubre de cada ao, coincidiendo con el aniversario de
Mara Teresa Bosch.

Las personalidades que asistieron a los actos en su homenaje recordaron que
fue ella quien ley el manuscrito de Los cipreses creen en Dios, la obra de
Jos Mara Gironella que represent el inicio del despegue de Planeta. Pere
Gimferrer habl de ella calificndola como "una mujer extraordinaria, de
una gran finura en la lectura y seleccin de textos", mientras que para el
escritor Carlos Pujol "fue una figura de primer orden, aunque estuviera
siempre en un segundo plano".

Jordi Vilajoana, consejero de Cultura de la Generalitat, tambin destac su
importante labor y calific su muerte como una prdida inesperada. "Se ha
ido una persona que apoy en todo momento la actividad de su marido, fue
uno de los pilares de su vocacin editorial y un elemento decisivo en la
consolidacin de la industria editorial en Catalua".



*** Academia Canaria de la Lengua recibir aporte oficial

La Academia Canaria de la Lengua recibir un aporte del gobierno espaol
para su funcionamiento anual por ms de 94.000 euros, segn inform su
presidenta, Yolanda Arencibia.

La institucin contar para ello con un presupuesto estable, tras un
convenio firmado el 17 de septiembre con la Consejera de Educacin,
Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, al frente de Jos Miguel
Ruano, adems de su nueva sede dentro de poco oficialmente establecida en
el Instituto Cabrera Pinto de La Laguna.

Como contraprestacin, asesorar a la Consejera a la hora de elaborar los
contenidos curriculares de los textos referidos a lengua y literatura,
labor que de algn modo ya vena ejerciendo, aunque de modo informal.

La Academia Canaria de la Lengua fue creada en 1999 para desarrollar el
estudio y defensa del habla de las islas. Ya ha designado 23 de los 27
acadmicos que la compondrn definitivamente y ha celebrado su primer
congreso.



*** A los 86 aos fallece Juan Jos Giraldes

Aviador, publicista, periodista y escritor, el argentino Juan Jos
Giraldes -sobrino del autor de Don Segundo Sombra, Ricardo Giraldes-
falleci el 18 de septiembre en San Antonio de Areco, Argentina, a los 86
aos de edad. Le sobreviven su mujer, Ernestina "Tachi" Holmberg Lanusse,
sus siete hijos y ms de cuarenta nietos y bisnietos.

Llamado cariosamente El Cadete por sus tempranos estudios en el Colegio
Militar de la Nacin, Giraldes era defensor y difusor del sentimiento
gaucho. "Nuestra raza", deca, "naci de una raza muy vieja y de una tierra
muy nueva, y al salpicarse de rojo el damasquinado verde de la tierra,
naci una amalgama de tierra y hombre que fue nuestro parto original. El
gaucho es el arquetipo del ser nacional".

Giraldes haba nacido en 1917 y, al egresar del Colegio Militar, sigui
estudios como aviador militar, recibiendo sus insignias y diplomas junto a
un reducido grupo de cadetes en diciembre de 1937. Estudi derecho
aeronutico y ciencias sociales e hizo la escuela de Estado Mayor de la
britnica Royal Air Force.

En 1949 dirigi el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. En 1951, durante el
gobierno de Juan Pern, pas a retiro, pero al poco tiempo recuper la
actividad militar tras la Revolucin Libertadora para alejarse
definitivamente poco despus luego de la cada de Lonardi. Fue designado
presidente de Aerolneas Argentinas en 1958, destacando su gestin como un
perodo modernizador. Sus crticas a las posteriores gestiones de
Aerolneas o a algunos manejos polticos le valieron das de prisin
durante distintos gobiernos. Tambin intent el acercamiento entre
frondizistas y peronistas, en 1963.

De un marcado sentimiento nacionalista, Giraldes public algunos libros
como Tiro areo y El poder areo de los argentinos, entre otros, y fue
pieza clave en el apoyo de la industria publicitaria a los soldados
argentinos que pelearon contra Gran Bretaa en la guerra por las islas
Malvinas.

Sus restos fueron velados en el Museo del Parque Criollo Ricardo Giraldes,
en San Antonio de Areco, ciudad cuyo cementerio los recibi, junto a los de
su padre y su to, el viernes 19, despus de una misa en la iglesia local,
convertida en monumento histrico justamente por gestiones de Giraldes.



*** Investigador mexicano lanza nueva teora sobre murales de Cacaxtla

El mexicano Andrs Santana Sandoval, investigador del Centro Instituto
Nacional de Antropologa e Historia (Inah) en Tlaxcala, present
recientemente su teora segn la cual los murales de la zona arqueolgica
de Cacaxtla, hasta ahora considerados creacin de grupos
olmecas-xicalancas, habran sido realizados realmente por paleolmecas.

La propuesta de Santana responde al hecho simple de que la aparicin de los
olmecas-xicalancas no corresponde con la poca en la que esas pinturas
fueron hechas. Segn sus investigaciones, este grupo tnico lleg a esa
regin en el ao 800 de nuestra era, mientras que los murales llamados La
batalla y Templo rojo fueron realizados antes de esa fecha, "adems de que
el desarrollo de Cacaxtla hace pensar que hubo una ocupacin anterior".

La tesis de que estos murales haban sido pintados por olmecas-xicalancas
fue establecida aos atrs por el historiador Diego Muoz Camargo, quien
asegur que estos grupos habitaron Cacaxtla, lo que sent la conviccin
general de que los murales haban sido creados por este grupo.

Santana explic que "hay investigaciones que plantean que el grupo de
olmecas se subdividi y surgieron los paleolmecas del grupo mazateco
popolaca y los olmecas-xicalancas, que son ms tardos; ambos son
parientes, pero los paleolmecas son los verdaderos constructores de
Cacaxtla y autores de las pinturas murales". Los olmecas-xicalancas
indujeron en la regin sacrificios de nios y realmente fueron los
destructores de Cacaxtla, sitio que ocuparon a partir del ao 300 y en el
que desde entonces establecieron una ocupacin permanente.

Sin embargo, Santana aclar que es difcil establecer fechas exactas para
una interpretacin real de los hechos, y que la mayora de los datos estn
perdidos en el tiempo. "Es casi imposible saber las lenguas que hablaban o
cmo se autodenominaban, pues aunque nosotros los llamamos teotihuacanos o
xicalancas no sabemos cul era el nombre que ellos se daban y creo que no
lo vamos a saber".



*** EscueladeEscritores.com abre sus puertas digitales

El pasado viernes 19 se inaugur en una sala de Madrid la nueva sede
internutica del centro virtual EscueladeEscritores.com, acto en el que los
directores de la escuela interactuaron con escritores y alumnos de la
institucin.

El nuevo portal se desprende del ya conocido Taller de Escritura de Madrid
y ya comenz la matriculacin para sus talleres virtuales de escritura. En
sus primeras semanas de funcionamiento ha recibido ms de 5.000 visitantes,
segn inform su vocero, Daniel Saavedra (daniel@escueladeescritores.com).

EscueladeEscritores.com ofrece un amplio catlogo de cursos virtuales en
reas como narrativa, escritura creativa, novela, periodismo y guin;
adems, se anunci la apertura de un curso intensivo de escritura en
espaol, destinado a no hispanohablantes con un buen dominio de nuestro
idioma, y un taller quincenal de poesa dirigido por el poeta espaol Jess
Urceloy.

El panel de profesores lo conforman una decena de profesionales con mucha
experiencia tanto en la formacin de redactores como en la educacin
virtual. La direccin est a cargo de la filloga Isabel Caelles, quien
lleva ms de diez aos dedicada a la formacin de escritores a travs de
cursos a distancia y presenciales.



*** Medio siglo de El Llano en llamas, de Juan Rulfo

La celebracin de los cincuenta aos de la publicacin de El Llano en
llamas, el libro de cuentos del mexicano Juan Rulfo, convoc a escritores y
especialistas en literatura de todo el mundo, quienes expresaron su respeto
y admiracin hacia el autor, fallecido en 1986.

Diversos homenajes se realizarn en universidades e instituciones
culturales hasta finales de ao, cuando se realizar el acto central en el
marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En ese evento,
ms de cincuenta especialistas en la obra de Rulfo participarn en mesas
redondas, conferencias magistrales, ciclos de cine y exposiciones, entre
otras actividades relacionadas con la vida y la obra del autor de la novela
Pedro Pramo y a la vez el escritor mexicano ms traducido a otras lenguas.

Entre las actividades ms importantes destaca el encuentro acadmico "El
Llano en llamas, cincuenta aos", organizado por la Fundacin Juan Rulfo,
el Instituto Nacional de Bellas Artes y ms de quince instituciones
educativas en otras tantas entidades del pas, que se inici ayer domingo
21 de septiembre en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes y
que se extender hasta los primeros das de diciembre.

Adems, el viernes 19, el escritor mexicano Carlos Fuentes inaugur,
acompaado por Juan Francisco Rulfo, hijo del autor de El Llano en llamas,
la exposicin "Juan Rulfo, fotgrafo" en el Instituto Cervantes de Atenas,
Grecia, muestra que se presentar en Buenos Aires, Argentina, donde podr
apreciarse a partir del 15 de octubre.

En noviembre se dar a conocer el libro Noticias de Rulfo, trabajo
biogrfico emprendido por Alberto Vital, investigador de la Universidad
Nacional Autnoma de Mxico, en el que se establece que, aparte de no haber
abandonado nunca el oficio literario, que cultiv en diversas formas, llev
adelante un proyecto para terminar lo que posiblemente sera una novela de
tema indgena. Adems destaca la incursin de Rulfo en la fotografa. La
investigacin de Vital fue apoyada por la UNAM, las universidades Autnoma
de Tlaxcala, de Guadalajara, Autnoma de Aguascalientes y el Fondo de
Cultura Econmica.

Traducido a ochenta idiomas y a cuarenta lenguas indgenas, El Llano en
llamas est compuesto por los relatos "Nos han dado la tierra", "La Cuesta
de las Comadres", "Es que somos muy pobres", "El hombre", "En la
madrugada", "Talpa", "Macario", "El Llano en llamas", "Diles que no me
maten!", "Luvina", "La noche que lo dejaron solo", "Paso del Norte",
"Acurdate", "No oyes ladrar los perros", "El da del derrumbe", "La
herencia de Matilde Arcngel" y "Anacleto Morones".

Su edicin original no incluye "El da del derrumbe" ni "La herencia de
Matilde Arcngel", que fueron agregados en una edicin posterior. Pablo
Rulfo, uno de sus hijos con Clara Angelina Aparicio Reyes, cuenta que de
esos primeros 2.000 ejemplares su padre debi de adquirir al menos la
mitad, para regalarlos a sus amigos. "La primera edicin tard ms de
cuatro aos en agotarse. Sinceramente, l nunca se imagin que vivira de
su obra", dijo.

Coincidiendo con el aniversario del libro, el escritor colombiano Gabriel
Garca Mrquez record que su lectura le salv de un "hueco creativo". El
premio Nobel 1982, quien envi su relato del episodio al programa radial
mexicano De una a tres, del periodista mexicano Jacobo Zabludovsky, afirm
que "el escrutinio a fondo de la obra de Juan Rulfo me dio por fin el
camino que buscaba para continuar mis libros".

En su particular estilo, Garca Mrquez explic que entonces tena 32 aos
y se encontraba en Mxico desde "el mismo da en que Ernest Hemingway se
dio el tiro de la muerte, el 2 de julio de 1961, y no slo no haba ledo
los libros de Juan Rulfo, sino que ni siquiera haba odo hablar de l".
Haba publicado apenas "cinco libros clandestinos", tras los cuales se
senta bloqueado "y estaba buscando por todos lados una brecha para
escapar".

Fue entonces cuando lvaro Mutis le llev Pedro Pramo. "Aquella noche no
pude dormir mientras no termin la segunda lectura; nunca, desde la noche
tremenda en que le La metamorfosis de Kafka, en una lgubre pensin de
estudiantes de Bogot, casi 10 aos atrs, haba sufrido una conmocin
semejante. Al da siguiente le El Llano en llamas y el asombro permaneci
intacto". El escritor agreg que en todo ese ao todos los autores le
parecan menores, y que an hoy, al releer al mexicano, se convierte de
nuevo en "la vctima inocente del mismo asombro de la primera vez".

Nacido en 1917, Rulfo qued hurfano en tiempos de la revolucin de los
cristeros (1926-1928), durante varios aos estuvo en un orfanato de
Guadalajara y en 1933 pas a Ciudad de Mxico. Dos aos despus de El Llano
en llamas publicara Pedro Pramo, su nica novela, y finalmente en 1982 se
public El gallo de oro, guin de cine.

Rulfo era un escritor tmido y difcil de satisfacerse respecto a su propia
obra, lo que le llev a diversos actos de inmolacin literaria, como cuando
en 1939 destruy los originales de su novela El hijo del desaliento, que se
desarrollaba en un ambiente urbano y de la que slo queda el relato "Un
pedazo de noche", el texto ms antiguo que se conserva de Rulfo. Esa
especial caracterstica de Rulfo le convirti en un autor infrtil del que
slo se conocieron esas dos obras de rango universal y varios trabajos
menores.



*** Caja Duero apoyar la preparacin del compendio de la nueva Gramtica

La entidad financiera Caja Duero conceder a la Real Academia Espaola
aportes por 375.000 euros, que sern empleados en la realizacin del
Compendio de la nueva gramtica oficial de la lengua espaola, obra que
tendr entre 400 y 500 pginas y que deber ser presentada en 2005,
coincidente con la Gramtica oficial de la lengua espaola, que con ms de
1.500 pginas reemplazar a la ms reciente hasta ahora, publicada en 1931.

Caja Duero har en total tres aportes anuales de 125.000 euros cada uno,
segn el acuerdo firmado por su presidente, Sebastin Battaner, con el
director de la Real Academia Espaola, Vctor Garca de la Concha, el
pasado 19 de septiembre, en un acto al que tambin asisti la consejera de
Cultura, Silvia Clemente, quien destac el apoyo del ente financiero al
desarrollo de la cultura, y el director general de Promocin Cultural,
Enrique Siz.

La decisin de editar el Compendio se tom en el ltimo Congreso de la
Lengua celebrado en Puerto Rico para "fijar la atencin en la normativa y
subrayar lo correcto, incorrecto e inevitable", segn Garca de la Concha.

Garca de la Concha hizo referencia al lxico, la gramtica y la ortografa
como las tres grandes obras de unidad de nuestra idioma a travs de las 19
academias existentes en Hispanoamrica, la filipina y la norteamericana. La
Gramtica oficial de la lengua espaola estar lista a finales de 2005 y
ser dedicada a universitarios y profesores.



*** Muri en Lima el poeta Washington Delgado

Un derrame cerebral masivo acab con la vida del poeta peruano Washington
Delgado Tresierra, la medianoche del sbado 20 de septiembre, en el
Hospital Edgardo Rebagliati de la capital peruana. El escritor haba sido
declarado clnicamente muerto el jueves 19, cuando fue recluido.

Nacido el 26 de octubre de 1927 en el Cuzco, Delgado era Premio Nacional de
Poesa en su pas y miembro de la Real Academia de la Lengua Espaola.
Estudi literatura en Espaa entre 1955 y 1958, favorecido por una beca,
despus de haber estudiado en las universidades Catlica y Nacional Mayor
de San Marcos, de la que adems era profesor emrito y ex decano de letras.

Los restos del poeta fueron velados en los claustros de esta universidad y
su entierro se realiz el domingo 21. Su hijo, Luis Delgado, inform que
obras nuevas del escritor estn siendo editadas en Espaa.



*** Casa de la Poesa de Maracaibo celebr sus diez aos

La Casa de la Poesa de Maracaibo, en el estado venezolano del Zulia,
celebr el pasado 21 de septiembre los diez aos de su fundacin, con un
evento denominado "Diez aos conjurando la palabra" en la Casa de la
Capitulacin de esa ciudad del occidente venezolano.

Xiomara Rivas Prez, presidenta de la institucin literaria, anunci que el
recinto sera tomado en esa ocasin "por el arte, la historia, fantasmas
del pasado, la recreacin, la palabra, el teatro y la msica".

Despus de unos minutos a oscuras en que los asistentes presenciaron un
ambiente de misterio y expectacin, con msica de tambores como fondo,
fueron conducidos al interior de la Casa de la Capitulacin, en el que
recibieron la bienvenida con la representacin histrinica de decenas de
fantasmas que dieron a la mansin un aire espectral.

En el marco del evento, en cuya organizacin particip tambin la
Asociacin de Escritores del Zulia, fue presentada una obra de teatro con
los artistas del Taller de Regional de Teatro, como parte de un gran
homenaje al poeta Camilo Balza, "por haberse convertido en un gran
cultivador de la palabra al compilar los ms extraordinarios sonetos", en
palabras de Prez Rivas.



*** El venezolano Edicson Ruiz en la Filarmnica de Berln

Este mes se integr, como solista de la Orquesta Filarmnica de Berln, el
contrabajista venezolano Edicson Ruiz, quien de esta manera tocar bajo la
batuta de Sir Simon Rattle, director de la agrupacin desde septiembre de
2002.

Con sus 18 aos de edad -los cumpli el 11 de mayo-, Ruiz se convierte en
el msico ms joven de esa orquesta, y adems es el primer latinoamericano
en convertirse en solista de la misma, con la que ya ha hecho dos giras por
Europa.

Catalogado por su maestro, el veterano contrabajista alemn Klaus Stoll,
como "uno de esos gigantescos talentos que buscbamos desde hace tiempo
para la orquesta y que no se encuentran fcilmente", Ruiz se mostr muy
contento, y dijo que consideraba esta "una gran oportunidad que estoy
tratando de aprovechar para empezar a madurar como persona y a enriquecerme
como msico".



*** Celebran XI Festival Internacional de Poesa de Bogot

Poetas de Espaa, Mxico, Venezuela, Costa Rica, Per, Chile, Colombia y
Estados Unidos se renen esta semana en la Casa de Poesa Silva, de Bogot,
para participar en el XI Festival Internacional de Poesa de esa ciudad,
entre el 22 y el 29 de septiembre, segn inform la agencia informativa
literaria Librusa.com.

En el evento, auspiciado por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo,
el Ministerio de Cultura de Colombia, las embajadas de los pases
participantes y otros entes, habr lectura de poemas, mesas redondas,
discusiones sobre diversos aspectos del gnero y otros temas relacionados
con la poesa hispanoamericana.

Por el pas invitado, Espaa, participarn los escritores Fernando Lanzas,
Luis Antonio Villena, Ana Rosetti, Luis Garca Montero, Carmen Nozal,
Rodolfo Hasler, Blanca Andreu, Francisco Jos Cruz y Esther Zarraluki. Por
los pases latinoamericanos estarn los mexicanos Jos Vicente Anaya y
Alejandro Ordorica; los venezolanos Leonardo Padrn y Carmen Verde; los
costarricenses Norberto Salinas, Rodolfo Dada y Mara Amanda Rivas; los
peruanos Ricardo Silva-Santisteban y Alberto Benavides; el chileno Oscar
Galindo y la argentina Ana Wajszczuk.

Colombia, entre tanto, ser representada por Mario Rivero, Rogelio
Echavarra, Nicols Suescn, Jotamario Arbelez, Armando Romero, Geovanny
Quessep y Miguel Mndez Camacho.



*** Realizan en Caracas el Primer Mes de la Fotografa 2003

Este 25 de septiembre ser inaugurado el Primer Mes de la Fotografa
Caracas 2003, evento colectivo auspiciado por la Embajada de Francia en
Venezuela, en el que participarn trescientos fotgrafos y noventa espacios
expositivos, en un extenso programa que comprende exposiciones nacionales e
internacionales, as como charlas y talleres, y que se desarrollar hasta
el 26 de octubre.

La agregada cultural de la Embajada de Francia en Venezuela, Agner Nordman,
explic a la prensa venezolana que la iniciativa surgi a partir del
inters que en reiteradas oportunidades ha demostrado el pblico venezolano
hacia las distintas exhibiciones fotogrficas organizadas por la Embajada
de Francia.

Asimismo destac el apoyo que este evento ha recibido por parte de
importantes instituciones, galeras, espacios alternativos e instituciones
pblicas y privadas, donde se promocionar la fotografa contempornea e
histrica en sus diferentes gneros: documental, artstico y publicitario.



*** Organismos internacionales dictarn taller a editores centroamericanos

El Cerlalc, el Grucal, el GIE, el Fondo de Cultura Econmica y la
Universidad Tecnolgica de El Salvador organizan, en el marco de la Alianza
Global para la Diversidad Cultural de la Unesco, el Programa de Formacin y
Asistencia Tcnica para Editores de Centroamrica, dirigido a pequeas y
medianas empresas editoriales de Costa Rica, El Salvador, Guatemala,
Honduras, Nicaragua y Panam.

El objetivo del programa piloto es crear un espacio de integracin entre
editores centroamericanos y ofrecerles formacin asistida que los ayude a
cualificar proyectos editoriales en elaboracin y contribuya a hacerlos ms
competitivos en el mercado editorial de la regin.

Los editores recibirn asistencia tcnica por correo electrnico del 1 de
octubre al 15 de diciembre de 2003 y del 1 de febrero al 15 de marzo de
2004, a cargo de un grupo de tutores especializados que harn seguimiento
continuo de los proyectos editoriales seleccionados.

Estos tutores realizarn, adems, un diagnstico de la viabilidad del
proyecto editorial, elaborarn un conjunto de recomendaciones relacionadas
con el producto, su concepcin editorial, cronograma, anlisis de costos y
estrategias de mercadeo y comercializacin. El programa se complementar
con un taller presencial durante la semana del 17 al 21 noviembre de 2003
en San Salvador, dirigido a los responsables de los proyectos editoriales.

La Alianza Global para la Diversidad Cultural es una iniciativa de la
Unesco lanzada en 2002 con objeto de promover el desarrollo de las
industrias culturales locales y la proteccin del derecho de autor.

Para solicitar informacin por correo electrnico, escriba a
mideaza@cerlalc.org, wegomez@utec.edu.sv o a globalalliance@unesco.org, o
visite los sitios en Internet de los entes involucrados:

   Cerlalc
   http://www.cerlalc.org

   Universidad Tecnolgica de El Salvador
   http://www.utec.edu.sv

   Alianza Global para la Diversidad Cultural de la Unesco
   http://www.unesco.org/culture/alliance



*** Programa radial Tus Poemas por las Ondas reabre convocatorias

El programa radial Rincn Literario: Tus Poemas por las Ondas, que difunde
poemas inditos de autores de habla hispana a travs de las ondas
hertzianas y tambin por Internet, est cumpliendo diez aos y acaba de
reabrir sus convocatorias, tras el perodo vacacional de verano.

As lo inform la productora y locutora del espacio, Edith Checa, quien
agreg que en 1993 empez a emitirse este programa como una forma de dar a
conocer la obra de poetas de escasa difusin en Espaa. Ms adelante y con
las ventajas de difusin que ofreci Internet, se han incorporado textos de
autores de casi veinte pases, adems de difundirse charlas didcticas con
poetas de la categora de Antonio Colinas, Enrique Gracia Trinidad o Juan
Carlos Sun.

Rincn Literario: Tus Poemas por las Ondas se transmite cada sbado a las
11 de la noche (hora espaola) en la emisora Radio 3 de la Radio Nacional
de Espaa bajo el auspicio de la Universidad Nacional de Educacin a
Distancia, y adems puede orse en su sitio web, en el que estn grabados
los ltimos 100 programas.

Checa inform que el programa se transmitir desde el 4 de octubre de este
ao hasta el 22 de mayo de 2004, y record que la finalidad del mismo es
"animar a los jvenes a la escritura, dar a conocer el nombre y la obra de
poetas noveles y, por supuesto, animar a la lectura a todos los oyentes del
programa de radio".

Para participar en el programa, es preciso enviarle a Edith Checa una
seleccin de poemas inditos (no publicados en papel), de tema y tcnica
libres, escritos en castellano, todos juntos en un mismo archivo en formato
de Microsoft Word y acompaados de los datos del autor: nombre y apellidos,
direccin postal y telfono.

Checa aclar que "la extensin idnea para ser ledo un poema en radio es
una extensin similar a un soneto como mnimo y tres sonetos como mximo.
Es decir, que la lectura en voz alta del poema dure como mnimo 45 segundos
y como mximo 2 minutos". Advirti que no sern considerados los envos en
los que se evidencie que hay otros destinatarios simultneos adems del
programa, y pidi a los aspirantes que respeten especialmente la solicitud
de que los poemas sean enviados en un mismo archivo, ya que de lo contrario
se multiplica innecesariamente el trabajo.



*** Propost.org presentar eventos poticos en Madrid y Barcelona

El colectivo Projectes Potics Sense Ttol, Propost.org, anunci que
celebrar en octubre y noviembre los eventos Intervoclica.exp, en Madrid,
y Proposta 2003, en Barcelona, actividades que acogen innovadoras
propuestas poticas que utilizan medios y lenguajes diversos como la
electrnica, la performance y el vdeo.

Ambos eventos tienen pginas en Internet en los que es posible obtener
informacin sobre su desarrollo y mecanismos de participacin:

   Intervoclica.exp
   http://www.intervocalica.net

   Proposta 2003
   http://propost.org/proposta2003

Intervoclica.exp se celebrar el 4 y 5 de octubre en La Casa Encendida de
Madrid en el marco del Festival de Msica Experimental y Electrnica
Experimentaclub (http://www.experimentaclub.com), y contar con la
presencia de autores de varias tendencias y generaciones casi desconocidos
para el pblico madrileo, como Bartomeu Ferrando, Enric Casasses,
Anne-James Chaton (Francia) y Jrg Piringer (Austria), entre otros.

Adems, entre el 5 y el 8 de noviembre se realizar la cuarta edicin del
Festival Proposta, que tendr como escenario el Centro de Cultura
Contempornea de Barcelona y en el que se desarrollar una programacin
centrada en la manipulacin electrnica de la voz y una vertiente ldica de
la poesa.

Ambos eventos parten, segn un comunicado difundido por Propost.org, "de un
concepto abierto y actual de la poesa, y pretenden dar a conocer a un
pblico amplio propuestas poticas que experimentan con nuevos formatos y
con otras disciplinas". Poesa, polipoesa y poesa sonora son los nombres
que le han dado a estas propuestas, y que aseguran rompern "con el tpico
de la poesa hermtica y encerrada en el libro y a su vez con los tpicos
anquilosados de las vanguardias".

Los poetas presentes en estos dos festivales, procedentes de varios pases
de Europa e incluso de Canad, presentarn sus textos manipulados
electrnicamente, con bases pregrabadas, con el soporte de proyecciones de
vdeo o cajas de ritmos o a travs de performances.



*** Realizarn en Porto Alegre la IV Bienal de Artes Visuales del Mercosur

Este 4 de octubre ser inaugurada en Porto Alegre, Brasil, la IV Bienal de
Artes Visuales del Mercosur, uno de los ms importantes eventos del arte
contemporneo de Amrica Latina, en el que participarn 76 artistas de 13
pases.

Los escenarios de la bienal sern cinco espacios distribuidos por el centro
histrico de Porto Alegre, capital del sureo estado de Rio Grande do Sul.
El tema central del evento, que cuenta con la curadura general de Nelson
Aguilar, es la arqueologa contempornea, y se dividir en tres amplias
exposiciones internacionales: "El delirio sobre el Chimborazo",
"Arqueologa de las tierras altas y bajas" y "Arqueologa gentica".

"El delirio sobre el Chimborazo" cuenta con 12 artistas americanos y
europeos, quienes presentarn obras "inspiradas en la trayectoria del
Libertador Simn Bolvar", destacndose las video-instalaciones del do del
brasileo Mauricio Dias y el suizo Walter Riedweg, as como la del
estadounidense Ari Marcopoulos; las esculturas de la colombiana Mara
Fernanda Cardoso y la pintura del venezolano Arturo Herrera, entre otros.

En la muestra "Arqueologa de las tierras altas y bajas" ser presentada la
produccin artstica precolombina transandina, amaznica y del litoral
atlntico. Participarn 100 piezas con hasta 4.000 aos de antigedad,
provenientes de Colombia, Bolivia y Per, adems de Brasil.

"Arqueologa gentica" ser el segmento especial y presentar un mapa
gentico de la propia bienal a partir del trabajo del genetista y profesor
de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil), Sergio Danilo Pena.

Adems de los pases que forman el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y
Uruguay, y los asociados Bolivia y Chile), la muestra reunir obras de
artistas de Colombia, Cuba, Estados Unidos, Mxico, Per, Venezuela y
Alemania.



*** Encuentro de Poetas de Morelia ser dedicado a Eduardo Lizalde

Entre el 7 y el 12 de octubre se realizar en Mxico el Encuentro de Poetas
del Mundo Latino Morelia 2003, que estar dedicado a Eduardo Lizalde y
contar con la participacin de 29 poetas de 18 pases de Latinoamrica,
Canad y Europa, adems de 40 escritores mexicanos que ofrecern lecturas
de obra en ocho mesas.

El evento se realizar en las ciudades de Mxico y Morelia, y aunque
originalmente se haba pautado que durante sus jornadas sera entregado el
Premio Internacional de Poesa Gatien Lapointe-Jaime Sabines, que recay en
su primera edicin sobre el escritor, poeta y editor mexicano Al
Chumacero, el mismo ser entregado en el marco de la Feria Internacional
del Libro de Guadalajara.

El galardn consta de 50 mil pesos en efectivo y se otorga a un poeta vivo.
El ao prximo ser conferido a un escritor canadiense, frmula de
alternancia que se mantendr de manera anual. Este premio fue establecido
por el Seminario de Cultura Mexicana, el Festival Internacional de la
Poesa y la editorial Ecrits des Forges.

Adems del Seminario de Cultura Mexicana, el encuentro es auspiciado por la
Universidad Nacional Autnoma de Mxico, los gobiernos de Michoacn y el
Distrito Federal, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el
Instituto Nacional de Bellas Artes.



*** Congreso de Metapoesa celebrarn en Repblica Dominicana

Entre el 10 y el 13 de octubre se realizar en la Casa de Teatro y en la
Casa de la Metapoesa, en Santo Domingo, Repblica Dominicana, la tercera y
ltima sesin del I Congreso Internacional "Metapoesa y Creacin Literaria
en los albores del siglo XXI", que bajo el lema "Del Caribe para el mundo"
reunir a autores e investigadores de Cuba, Mxico, Venezuela, Estados
Unidos y Brasil, adems del pas anfitrin, segn informaron Daro Tejada,
coordinador general, y la profesora Miriam Mireles, coordinadora por
Venezuela.

El evento, que es convocado por el Crculo Internacional de Estudios
Metapoticos (CIEM), el Movimiento Internacional de Metapoesa (MIM), la
Fundacin Culturarte (Nueva York) y la Casa de Teatro de Santo Domingo,
conmemora los trece aos del lanzamiento del movimiento de metapoesa en
Santo Domingo. Sus organizadores toman como referentes el artculo "La
corte de los poetas", de Guillermo Carnero y publicado en 1983 por la
Revista de Occidente, y el libro La poesa en el espejo del poema: la
prctica metapotica en la poesa espaola del siglo XX, de Leopoldo
Snchez Torre, entre otros.

Los asistentes al congreso discutirn sobre la metapoesa, el metalenguaje
y la metacreacin en Amrica, as como el metalenguaje en la poesa; la
vinculacin entre psicoanlisis, literatura y filosofa postmoderna, y el
movimiento de metapoesa en el mundo. Adems, en esta ltima sesin se
presentarn los documentos cannicos del movimiento internacional de
Metapoesa y el Crculo Internacional de Estudios Metapoticos (CIEM), as
como el sitio web Metapoesia.com.

La participacin en el evento es gratuita y abierta al pblico, y contar
con tres mbitos: una parte terica de exposiciones y debates; una
artstica, con recitales, conciertos y exposiciones de metapoesa visual y
arte metaonrico; y una parte ldica, con noches de descarga musical y
metapotica, brindis dionisacos y la tarde hedonista en vivo "Metapoetas
en cueros" con el paisaje del Mar Caribe al desnudo.

Habr igualmente un Recital-Fiesta Metapotica Internacional, con lecturas,
metapoesa visual, multimedia y arte metaonrico; la exposicin de artes
plsticas "Imgenes metaonricas", con obras de artistas dominicanos,
venezolanos, mexicanos y estadounidenses; la presentacin de libros de
Delfos Editores y MetaStudio Press; el concierto "Metapoemas del Caribe"
con The Music Trust, de Nueva York, y bailarines dominicanos, y un
concierto de msica caribea con Manuel Jimnez.

Para participar o solicitar informacin, puede escribir a tejeda26@yahoo.es
o a metapoesia@aol.com.



*** Encuentro de Escritores por la Paz de Colombia celebrarn en noviembre

Entre el 14 y el 17 de noviembre se realizar en Caicedonia, Valle del
Cauca (Colombia), el III Encuentro Nacional e Internacional de Escritores
por la Paz de Colombia, evento al que asistirn autores como Oscar
Collazos, Gustavo lvarez Gardeazbal, Jorge Franco, Arturo Guerrero y
otros, segn inform la agencia Librusa.com.

El alcalde de Caicedonia, Miguel Gualteros Forero, destac que su municipio
"ha sido el lugar desde donde los escritores nacionales e internacionales
han hecho los ltimos dos manifiestos ms importantes como un aporte a la
paz del pas".

Manuel Tiberio Bermdez, coordinador general del encuentro, expres
satisfaccin por la posibilidad de "tener en nuestra ciudad a estos
pensadores para que debatan sobre los poderosos y el poder como generador
de violencia contra los sueos de amor y paz".

Al evento asistirn tambin Enrique Hidalgo, Germn Pinzn, Joe Broderick,
Jota Mario Arbelez, Julio Csar Londoo, Oscar Piedrahta, Ral Zelick,
Ricardo Len Pea Villa, Piedad Bonet y Adriana Herrera, entre otros.



====================== Envenos informacin cultural ======================

Este espacio est destinado principalmente a la divulgacin del trabajo de
los escritores hispanoamericanos, pero no desdeamos la difusin de las
noticias culturales, que siempre son de inters. Envenos toda la
informacin que pueda a info@letralia.com.



=== Literatura en Internet ================================================

Pablo Neruda
http://www.uchile.cl/neruda

Hace exactamente treinta aos, un golpe de estado encabezado por Augusto
Pinochet acab en Chile con el gobierno socialista del presidente Salvador
Allende, quien cay acribillado durante la sangrienta jornada. La irrupcin
del gobierno de facto en Chile inaugur una triste poca marcada por la
desaparicin de personas adversas al rgimen y por el exilio de otros
tantos.

La muerte de Allende fue la vlvula que aceler el despliegue mortal del
cncer en la humanidad del poeta Neftal Reyes Basoalto, a quien la
humanidad recordar por siempre como Pablo Neruda. Doce das despus del
golpe, el 23 de septiembre, completamente desmoralizado por las acciones
que dieron trgico fin al gobierno y a la vida de su amigo Salvador
Allende, Neruda se despidi de su residencia en la tierra mientras sus
casas de Valparaso y Santiago eran asoladas por la barbarie fascista.

El episodio es recogido por el poeta en los ltimos prrafos de su
autobiografa, Confieso que he vivido: "Escribo estas rpidas lneas para
mis memorias a slo tres das de los hechos incalificables que llevaron a
la muerte a mi gran compaero el presidente Allende. Su asesinato se
mantuvo en silencio; fue enterrado secretamente; slo a su viuda le fue
permitido acompaar aquel inmortal cadver. La versin de los agresores es
que hallaron su cuerpo inerte, con muestras visibles de suicidio. La
versin que ha sido publicada en el extranjero es diferente. A rengln
seguido del bombardeo areo entraron en accin los tanques, muchos tanques,
a lucha intrpidamente contra un solo hombre: el presidente de la repblica
de Chile, Salvador Allende, que los esperaba en su gabinete, sin ms
compaa que su gran corazn, envuelto en humo y llamas".

La Universidad de Chile ha publicado en la red, para recordar al autor de
Canto general, un completo trabajo monogrfico que se pasea por las
diversas facetas del poeta, cuyo centenario ser celebrado en grande en
2004. Los visitantes de este sitio, adems de tener acceso a una rigurosa
cronologa preparada por Margarita Aguirre, disfrutarn de una deslumbrante
coleccin de textos e imgenes que abordan desde el devenir literario del
escritor hasta sus mujeres y, cmo no, sus colecciones.

El sitio incluye adems informacin acerca de los objetivos y directrices
de la Fundacin Pablo Neruda, creada en 1986 por disposicin expresa de
Matilde Urrutia, viuda de Neruda, quien en su testamento la instituy,
formul sus estatutos y design directores y consejeros. De la misma
manera, se publican detalles de las actividades conmemorativas de la
fundacin por los 30 aos de la muerte del poeta.

Imprescindible como fuente en Internet para el conocimiento de la vida y la
obra de Pablo Neruda, este sitio representa un justo tributo de la mxima
casa de estudios chilena, a favor de la cual el escritor dispusiera en los
aos 50 la donacin ntegra de su biblioteca para ser aprovechada en el
estudio de la poesa.



=== Crnica de una vida anunciada      Dixon Moya =========================

   (Nota del editor: trotamundos por su desempeo como diplomtico, el
   colombiano Dixon Moya, primer secretario de la embajada de su pas en
   Managua, Nicaragua, particip en la organizacin de una exposicin
   fotogrfica sobre Gabriel Garca Mrquez, inaugurada recientemente en el
   Teatro Nacional Rubn Daro, donde podr ser visitada por todo el mes de
   septiembre. Cada imagen se acompaa con una cita extrada de algn texto
   del premio Nobel de Literatura 1982 y, como colofn, La Prensa
   Literaria, el suplemento literario del diario La Prensa, public en
   http://www-ni.laprensa.com.ni/archivo/2003/agosto/30/literaria/critica
   /critica-20030830-01.html el presente artculo de Moya en torno al
   garciamarquiano libro de memorias Vivir para contarla, artculo que hoy,
   con la anuencia de su autor, nos complace publicar en Letralia).

La memoria suele ser antnimo de amnesia. Esta palabra dicha en plural y
condensada en libro puede ser sntesis de una vida o sinnimo de otra
palabra clave: historia. En cierto libro de reconocido autor universal, hay
un pasaje en donde se narra que los habitantes de un pueblo de nombre
mtico, sufren del mal del olvido aunado a la enfermedad de insomnio y para
no claudicar ante la falta de memoria, deciden escribir los nombres de
objetos, seres y sucesos.

El anterior prefacio es buen pretexto (pre-texto), para comentar la lectura
muy personal del libro Vivir para contarla, primer volumen de la
autobiografa del maestro Gabriel Garca Mrquez. En la presente y breve
nota, enfatizar en la relacin estrecha entre literatura (ficcin) e
historia (realidad). Ante todo debo aclarar que no pertenezco al coro de
ulicos que cada vez que sale un libro de Garca Mrquez exclaman que se
trata de su mejor obra, aquellos que le llaman Gabo o Gabito con
sorprendente confianza. Tampoco soy miembro del ejrcito secreto de
cazadores de gazapos e imprecisiones en sus textos, grupo que sospecho se
mueve por el combustible de la envidia.

Hay una ancdota que resume muy bien el juego entre lo real y lo ficticio
que en manos de Garca Mrquez se convierte en obra de arte. Se trata del
episodio de la matanza de las bananeras, relato que su abuelo coronel no se
cansaba de contar y marc por su crudeza al nio, futuro premio Nobel. El
problema es que a pesar de consultar diferentes fuentes, el reportero nunca
pudo establecer el nmero real de muertos, algunos hablaban de pocos,
decenas o centenares. Entonces el escritor, para darle visos de magnitud
literaria le puso cifra concreta: tres mil muertos. Sin embargo, el recurso
novelstico se ha convertido en el dato oficial, pues maestros y libros de
historia retoman el nmero de la novela para ensearlo como informacin
cierta.

Encuentro tres grandes captulos: los aos de infancia mgica, el hallazgo
del fro con violencia, y finalmente su nacimiento como escritor. La
primera parte de la obra rastrea los orgenes de Garca Mrquez y su
entorno familiar, es el retorno a las horas dichosas de la infancia. El
lector habitual de Garca Mrquez reconoce las claves y huellas del mapa
que luego trazara en cuentos y novelas. Macondo es la niez, si quisiera
ubicarse geogrficamente trasciende el permetro de Aracataca para
confundirse en un mundo mgico llamado "el Caribe"; tal vez por ello esta
parte pareciera ser un relato ms, producto de la mente calenturienta y
creativa de Garca Mrquez, sin embargo se concluye que esa mente es
producto de aquel medio.

El segundo captulo es la metfora del recuerdo de un nio cuando su padre
lo llev a conocer el hielo, pues se trata del descubrimiento de una nueva
realidad matizada por el fro y la violencia poltica de un pas
descuadernado. La narracin del encuentro con una ciudad triste, disfrazada
de elegante, Bogot, centro introvertido de la nacin, desde cuyos cafs se
pontificaba y legislaba sobre esa colcha de retazos llamada Colombia,
considero que es la mejor parte de estas memorias. Como dije antes, el
primer captulo de la infancia ya se conoca por sus obras de ficcin, pues
como dice el escritor sus cuentos y novelas no son ms que fantasas sobre
su vida. En cambio, su estancia en Bogot, sus recuerdos de la Universidad
Nacional, la primera mquina de escribir que nunca utiliz, pero sobre todo
el recuento del 9 de abril de 1948, posee una fuerza y un tono nuevo de una
historia mil veces contada. De nuevo Garca Mrquez juega con la historia,
sobre el asesinato de Jorge Elicer Gaitn, lanza un dato (dardo) para los
investigadores, la presencia de un misterioso hombre elegantemente vestido,
que dirige en la penumbra las primeras acciones de violencia para luego
desaparecer en un auto negro.

La tercera parte es su doble nacimiento (reconocimiento) como literato y
reportero, sin que prevalezca una actividad sobre la otra. Los inicios
inciertos, las horas sin reposo frente a las mquinas de escribir de los
peridicos costeos, las tertulias con los amigos inclementes frente a sus
primeros escarceos, la lenta consagracin en la sala de redaccin de El
Espectador, en donde a fuerza de narrar historias de desastres, desplazados
por la violencia y nufragos rescatados, se va convenciendo de su vocacin
como contador de historias.

Vivir para contarla se convierte en lo que podra llamarse la "crnica de
una vida anunciada". Al leerla se descubre de nuevo la naturaleza, el
estilo, la forma y el fondo de un autor cuya propia vida se mezcla con la
historia de nuestra patria. El libro ofrece adems una grata noticia sobre
este hbrido entre novelista y reportero, pues confiesa que est dispuesto
a vivir cien aos. Y conociendo la legendaria longevidad de las gentes del
Caribe, creo que no se trata de otro verso de ese poeta de la exageracin.

En mucho tiempo no se vea que una noticia cultural eclipsara las
cotidianas informaciones sobre nuestro conflicto, la poltica, los goles y
las dosis diarias de silicona ambulantes. Noticieros audiovisuales,
peridicos de papel e intangibles (Internet), abrieron sus reportes con la
noticia de un libro que no es slo la memoria de un hombre, sino la de un
pueblo, famoso por su mal de amnesia. Esa quizs es su mayor virtud, como
en el legendario libro que cito sin nombrar en el primer prrafo, Vivir
para contarla es un buen remedio contra el insomnio y el olvido.

                                                 Bogot, noviembre de 2002.

** Dixon Moya
   dixonm@hotmail.com
   Diplomtico colombiano aficionado a la literatura. Fue cnsul de
   Colombia en Ciudad Guayana (Puerto Ordaz, Venezuela) y ha publicado
   artculos en revistas de su pas.



=== Picaresca en dlares      Pablo Gamba =================================

Hay quienes dicen que la supervivencia en el mundo de hoy depende de que la
lgica que lo rige se haga carne en los ms aptos. Jonathan Franzen, por
ejemplo, cuyo Gary Lambert de Las correcciones acta al ritmo de sus
"mercados mentales". En otras partes del planeta, sin embargo, son ley de
vida las artimaas de lazarillos y buscones.

Ave de ese corral es Violetta, la protagonista de la novela Diablo
guardin, del mexicano Xavier Velasco, que gan el Premio Alfaguara 2003.
Ella es una pcara self-made, que dice que toda su sangre es wannabe.

El rechazo a su familia de clase media -sus padres hablan en ingls entre
ellos, la obligan a teirse el pelo de rubio y la tratan como a una
sirvienta- la impulsa a robarles ms de 100.000 dlares, con los que se
marcha a Estados Unidos. Su fuga es la huida hacia un cuento de hadas, en
el cual la cenicienta se convierte en una princesa bruja que habla en una
mezcla de mexicano e ingls de historietas.

Es esa manera de contar su cuento lo que la convierte en un gran personaje.
Xavier Velasco logra as que los clichs de la sociedad de consumo se
llenen de vida y confronten a los lectores con su apego hacia toda esa
seductora basura. Quizs esta sea la forma ms lcida de cuestionar a la
sociedad, en vez de encaramarse en un elevado pedestal crtico para
denunciar la alienacin.

En el cuento de Violetta se hacen realidad las promesas de la publicidad.
Aunque ella se considera una mercanca de Sears, llega a hacer el amor
sobre un montn de billetes en un probador de Saks, y se convierte en uno
de esos consumidores ricos tan importantes para Bush: "Personas como yo
estimulan el crecimiento econmico de los pases".

El cuento de hadas es tambin un videojuego, en el que cada tanto se
asciende al next level -del consumismo a la drogadiccin, por ejemplo-
hasta llegar a un punto en el que todo se vuelve "demasiado cool" y
comienza el retorno, primero a Nueva York, donde Violetta cae en las garras
del chulo Nefastfeles, y luego a Mxico, donde se convierte en prostituta
elegante.

All, Nefastfeles reaparece como vicepresidente de una agencia
publicitaria que lava dlares, la cual contrata a Violetta para conservar a
los clientes a cuenta de favores sexuales.

En esa misma empresa trabaja como creativo Pig, quien vive sumido en la
soledad, acosado por El Pensamiento, alias la nada. Para contrarrestar su
tendencia a experimentar pasiones cuya intensidad "se mide por la soledad
que la precede", Pig se habla a s mismo en ingls, un idioma en el que "no
era pensable ms tendencia que la de la razn". Pese al antdoto, confunde
a Violetta con "una suerte de novela resurrecta porque haba decidido que
la nada slo poda existir ms all de sus ojos".

Alberto Fuguet, quien fue jurado del Premio Alfaguara, titul
Neoliberalismo mgico un artculo que public en Foreign Policy en 2001, y
el final de Diablo guardin tiene algo de magia hecha con dinero, esa
varita por la que todos queremos ser tocados: Pig y Violetta -con dos
millones de dlares robados- se fugan hacia un amor que ella compara con un
Corvette amarillo. "La gente se pasa la vida contndose mentiras para que
pasen por verdades, cuando es ms divertido lo contrario", se justifica
Violetta. "La verdad se disfraza de mentira para que uno pueda soportarla".

** Pablo Gamba
   pablogamba@hotmail.com
   Periodista y licenciado en letras (Caracas, 1967). Egresado de la
   Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redaccin de la revista
   Folios, de Monte vila Editores. Ha publicado crticas en El Nacional,
   El Universal, Venezuela Analtica y el semanario La Brjula, del Conac,
   entre otros medios. http://www.angelfire.com/rebellion/pablogamba.



=== El tiempo, el hambre, la herida      Carlos Barbarito =================

   Hctor Rosales
   http://www.hrosales.com
   El manantial invertido.
   5 ed. aumentada. 16 p.
   Coleccin Las otras voces / Serie Pliegos.
   Montebarna Ediciones.
   Barcelona, 2003.

Tal vez el nico tema posible sea el tiempo -me dijo una vez el poeta en
alguno de nuestros dilogos a la distancia. En esto pensaba mientras lea
su ms reciente plaquette, una edicin de bella factura y aun ms bello
contenido.

No recuerdo con exactitud cundo y en qu circunstancias supe de este poeta
uruguayo radicado en Espaa. S s que ya son ms de dos dcadas de amistad
postal y ahora ciberntica, pobladas por fecundos intercambios de libros,
cartas, mensajes por correo electrnico y archivos adjuntos. El tiempo, el
mismo que nos trae arrugas y fatigas nuevas, tambin fue dndole a nuestra
relacin una progresiva consistencia y acerc nuevos materiales a nuestras
respectivas literaturas. Signo visible de la madurez de Rosales es esta su
nueva edicin que aumenta otras anteriores de una de sus colecciones
poticas esenciales.

Quizs escribimos para exorcizar el tiempo que, parafraseando a Enrique
Molina, nos madura para la muerte. Quizs escribimos por miedo a la muerte.
O para no enloquecer. De todos modos, un raro, difcil, cansador oficio
que, digmoslo con franqueza y sin dramatismo, paga poco y nada y nos exige
todo o casi todo. Imagino en estos poemas, en su elaboracin, lo usual:
prolongados esfuerzos de prueba y error, dilatadas vigilias, acumulacin de
horas que la razn cree minutos y sobre la cabeza -ahora traigo a colacin
una de mis obsesiones- una viga a punto de romperse y caer sobre quien
escribe.

Estamos hechos de horas. Los libros que escribimos estn hechos de horas.
Las horas, en su avance, adquieren mltiples rostros, diversas formas: nos
empujan hacia el extravo, hacia las sombras (ltima frontera), nos revela
nuestra fugacidad, la fugacidad de lo que creemos bello (La cita y el
filo), nos aproxima cierta revelacin (Brisa) o confirma nuestra atvica
ignorancia (El novio de la seguridad). Ante el paso de las horas, nos dice
Rosales, es necesario aferrarse al deseo (que devora en un instante sin
poder nunca saciar del todo el hambre, El ansia), a cierta locura (como la
del anticuario, Rehn), a una especie de supersticin literaria (Receta del
trbol encendido), en fin, maniobras, artilugios que permiten, al menos,
conciliar el sueo, asegurar -eso s, con alfileres- el prximo despertar
luego del parntesis nocturno.

Pero, como bien lo expresa el citado poema ltima frontera, la lucidez del
poeta es superior a esos juegos de la mente. All, sin vueltas, en un texto
que considero central, ncleo de la obra, est grabado a fuego nuestro
destino, el destino del hombre. Un viaje de progresivo despojo, de
sucesivas prdidas, un prodigioso extravo que lleva, desconectados los
sistemas, hacia un puerto que es el postrero y del que, nos dice el poeta,
supimos desde siempre, desde cuando jugbamos a ser lo que seramos luego:
Hasta ese horizonte cremos avanzar... Mas / ah veo la calle donde jugu
cual nio astronauta.

Este breve escrito apenas si roza la superficie de los ricos materiales que
componen El manantial invertido. Es, simplemente, una invitacin a su
lectura. Concluyo con unas lneas ante las cuales experiment una profunda
emocin porque hablan de cuanto nos ocupa, nos duele y maravilla: Parte la
punta el lpiz en el pulcro papel... / T / has dado vuelta la cara y he
visto la herida / del grafo... / Te busca su quebrado mensaje, un bistur /
de madera sin letras hacia dentro, / hacia el mstil. Escuchas la grieta?
/ Asumes la nieve, tus huesos, tu inminente / ausencia en el papel?

                                  Muiz, Buenos Aires, 3 de agosto de 2003.

** Carlos Barbarito
   barbarito694@hotmail.com
   Escritor argentino nacido en Pergamino en 1955. Ha publicado diversos
   libros, como Teatro de lirios (1985), Caballos y otros poemas (1990),
   Bestiario de amor (1992), Desnuda materia (1999) y Puntos de fuga
   (2002), as como otros ttulos en ediciones artesanales y en colectivas.
   En Internet textos suyos pueden leerse en su pgina web,
   http://www.writers.net/writers/25829, as como en los sitios
   Brindin.com, Etctera (Brasil) y Caminos de Pakistn (Espaa). Ha
   obtenido, entre otros, el Premio Fundacin Alejandro Gonzlez Gattone,
   el Premio Fundacin Argentina para la Poesa, el Premio Ral Gustavo
   Aguirre de la Sociedad Argentina de Escritores y el 3r Premio Enrique
   Pezzoni del Centro de Estudiantes de Filosofa y Letras de la
   Universidad de Buenos Aires. Integra el Consejo Editor de la revista
   Matrika de San Jos de Costa Rica y el staff de Los Noveles.



=== Constructivismo potico: esttica-epistemolgica ======================
=== (Sepelio del postmodernismo)      Marco Massoni-Oyarzn ===============

                                        "Y Dios el Seor form de la tierra
                                       todos los animales y todas las aves,
                     y se los llev al hombre para que les pusiera nombre".
                                                              Gnesis 2:19.

El concepto constructivismo nace por primera vez en la URSS, en la dcada
del veinte, cuyos artistas atribuyen especial significado a que se pongan
de manifiesto los aspectos constructivos de la forma y de los recursos
materiales para crearla; alcanz su mayor difusin en la arquitectura. En
la literatura emergi como una vanguardia que, a la postre, sera el
realismo ruso. Pero, ser a mediados del siglo XX y comienzos del XXI,
cuando el concepto adquiere una nueva connotacin, abrindose de lleno a la
epistemologa otorgada por las ciencias cognitivas, y que tendr su piedra
angular en el "lenguaje". As, el constructivismo actual abarca desde las
ciencias duras, como la fsica, donde ha producido la teora del caos, la
ciberntica, la informtica y la filosofa. En fin, el concepto
constructivismo rene a todas las ciencias, la cultura y el arte; podra
atreverme a decir que es el nuevo Renacimiento de la humanidad y que, bajo
su sombra, alberga a las ciencias del espritu y las ciencias de la
naturaleza.

Mi tesis se basa en que el origen del lenguaje es la poesa, ms aun, en el
espritu mismo de sta, la "metfora"; por consiguiente, el
"constructivismo potico", si bien nace posterior a los diferentes
constructivismos, ser este ltimo el origen de los anteriores.



La metfora: la poesa (creacin) del lenguaje, el origen del habla

Los lingistas, en su afn de construir una ciencia del lenguaje, nos lo
han entregado como un "factum" que nos est impuesto, olvidndose de pensar
en el origen de ste, y que como poeta ha sido mi campo de reflexin,
encontrando la respuesta en la misma poesa, en su espritu, en la
metfora. Este tropo que viene del griego metvfora y significa traslacin;
de meta, que significa ms all y yerw, que significa llevar, es a mi
entender la raz del lenguaje, toda vez que al nombrar se est en la
metfora, es decir, se est trasladando un elemento real a uno imaginario;
el primer gesto del lenguaje es potico; cuando se nombra, se traspasa el
"ente" tangible, real, fsico, a un elemento imaginario, la "palabra". Por
consiguiente definir el lenguaje como la traslacin de elementos a un
sistema comn que sirve para interactuar a travs de l.

Ahora que nos hemos acercado a la gnesis del lenguaje, entraremos en la
clasificacin de la metfora. Distinguiremos dos niveles de metfora:
simple y compleja; el primero para hacer referencia a la naturaleza misma
del lenguaje, por ejemplo: "rbol", metfora simple, pues tiene un
referente fsico, tangible, real, al cual se est metaforizando, a travs
de una estructura fontica y grafemtica. La dicotoma entre significante y
significado, materia de estudio de la lingstica, no es ms que el estudio
de la mutacin metafrica del lenguaje. En el segundo caso, que hemos
definido como metfora compleja, nos servir para referenciar las
estructuras complejas de la metfora, donde entra la poesa, la ciencia, la
filosofa y el arte. En la poesa, por ejemplo: cae la pestaa del cigarro,
en este verso se ha cambiado ceniza por pestaa para producir un efecto
esttico, un cambio en el sentido ordinario; al decir cae la ceniza del
cigarro, slo estamos ante una cadena de metforas simples gestadas en la
oracin, pero el slo hecho de trasladar ceniza por pestaa vuelve compleja
la decodificacin del mensaje, la oracin se convierte en verso, tiene un
fin esttico y se requiere de mayor competencia semntica para decodificar,
y estamos as en la metfora compleja. Entonces, la metfora compleja es
"la metfora dentro del lenguaje", y dentro de sta, se sustentan todos los
relatos.



La construccin de la desconstruccin: constructivismo potico

La dialoga instaurada por Derrida con Heidegger llevar al primero a
fundar el pensamiento desconstructivista, cuya piedra angular ser su
"retrait", traducida originalmente como "retirada" -aunque pienso que sera
mejor emplear el concepto "repliegue" o "recogerse"- de la metfora. Si
bien Derrida otorga al tropo el valor que merece, al punto de establecer
que la metfora pasa por alto cualquier cosa, intenta replegarla para
fundar su escuela, y ser en este repliegue de la metfora donde est la
crtica o el vaco de su pensamiento. Al "retrait" la metfora, lo que est
verdaderamente replegando es: la "metfora compleja", y lo que Derrida no
ve es que sigue quedando la "metfora simple", la poesa del lenguaje, que
queda ah, "casinvisible", en el "borde" (uso el termino en el sentido
arquitectnico), "borde" que deja la huella de la ola sobre la arena, donde
la ola es la metfora compleja y la arena la metfora simple, entonces la
metfora compleja se re-pliega al golpear sobre la arena y deja la huella
hmeda, que es la poesa, el "constructivismo potico". Estticamente queda
demostrado, en la poesa constructivista, toda vez que al desconstruir "mi
lengua materna escrita", por medio de la sinresis, no pierde el "sentido",
la "semanticidad", sino que al contrario se transforma en un nuevo relato,
una nueva metfora. El poema que antecede esta metaforicidad lleva
implcita a su vez otra metfora en la forma, la dualidad textual
metaforiza la teora del caos, donde dos tiempos (textos) estn enlazados,
y la forma se vuelve sentido, y la desconstruccin, inevitablemente,
construccin.

** Marco Massoni-Oyarzn
   literaturasur@yahoo.es
   Poeta chileno (Santiago, 1975), estudiante de pedagoga en lengua
   castellana y comunicacin de la Universidad de Los Lagos. Dirige la
   revista electrnica Claroscuro. Textos suyos han sido traducidos al
   francs, alemn e ingls y publicados, respectivamente, en el peridico
   mundial de poesa Le Monde Potique (Francia, 1998) y en las antologas
   Poesie der Welt (Frankfurt, 2000) y Poetic anthology of all America
   (Nueva York, 2001). Ha publicado Relaciones peligrosas (1993), La Tierra
   es Amrica (1995), El espejo roto (1996), Poemas para a(r)mar (1997),
   Versos desnudos (1999), Triloga vital (2001) y Monlogo del poeta
   (2002).



=== Letras ================================================================

   *** Poemas
       Mnica Munizaga Yvar

   *** La ltima sutileza del diablo
       Rafael Ortega

   *** Al borde de la estacin (extractos)
       Claudia Hernndez

   *** Un supuesto plagio de Borges
       Carlos Briones

   *** Una mujer en el espejo (extractos)
       Mara Milagros Roibn

   *** Dos textos
       Pal Tellera

   *** ndigo (extractos)
       Homero Vivas Garca

   *** Doa Pringamosa
       Ivn de Paula

   *** Poemas
       Cristina Rascn Castro

   *** Macualo cumple aos
       Jairo Garca Mndez

   *** Textos
       Dubraska Gonzlez Gmez

   *** Mercado
       Ariel Bermani



=== Poemas      Mnica Munizaga Yvar =====================================

*** Jugada

Una cuerda
slo una cuerda sostiene mi vida
giro amarrada a una tela
que no tiene que caer.

Miro desde lo alto
nueve cabezas me miran
la funcin entera para nueve
un ajedrez marcado de reinas
decrpitas, oscuras, odiosas.

Y si esta vez caigo,
si le doy verdadera emocin a todo esto
y caigo
si soy parca de mi destino,
si cambio
lo que tengo que cambiar.



*** Males de mar

Me revuelvo
y me convierto en caracol,
esqueleto de mar
pegada
a las races arenosas
desrticas.

En el fondo del ocano
no quedan peces
que salgan a cazar estrellas.



*** Trazos

Con goma de borrar
rastrear tu silueta,
para encima dibujar
otra y otra y otra,
hasta que el papel se rasgue
con los poros abiertos
y t te pierdas ah



*** Al terminar la funcin

Las flores de tu entierro
vendrn a visitarte una maana
y te contarn viejas historias
que an no habrs vivido.

Tendrs nuevas melancolas
contra las cuales luchar
hasta desaparecer,
caracol dormido,
espacio de silencio
entre un parpadeo y otro.

No volvers
a ver la memoria.



*** Arco iris

Cada vez que hacemos
y deshacemos el amor
nace un nio distinto,
nuevo de colores.
Y ese nio
a veces se escapa,
otras nos llama a seguirlo,
o se queda estancado,
atrapado dentro
de nuestra soledad.

Pero esta vez te pido
que dejemos de hacernos nios
y nos convirtamos
nosotros en ellos,
para ver si as
nos pintamos de colores.

** Mnica Munizaga Yvar
   monicamunizaga@latinmail.com
   Escritora chilena (Santiago, 1979). Es licenciada en literatura y
   lingstica hispnica, graduada en la Universidad Catlica de Chile.



=== La ltima sutileza del diablo      Rafael Ortega ======================

      (Nota del editor: el venezolano Rafael Ortega ha cultivado, con gran
      tino y arrestos innovadores, la narrativa breve. Adems guarda con
      Letralia una relacin especial: es uno de los autores cuyos textos
      aparecieron en nuestra segunda edicin, la ltima exclusivamente
      dedicada a literatura venezolana. En nuestro nmero 100, regresa con
      una seleccin de relatos de su libro La ltima sutileza del diablo
      [2002]).

*** Mil rostros

                                            "Existi una persona que podra
                                         entenderme. Pero fue, precisamente
                                                      la persona que mat".
                                                            Ernesto Sbato.

La situacin comenz a intrigarme cuando pude comprobar, en otros casos, la
certeza de aquel viejo refrn que menciona algo sobre un ro y unas piedras
con el fin de advertir que detrs de cada rumor hay un poco de verdad.

De pronto me vi en la prolija tarea de atar los cabos que descuidadamente
ella haba dejado sueltos. Record los frecuentes paseos dominicales que
sola dar sin m, su hermetismo cuando le preguntaba algo sobre su vida
pasada, los cambios repentinos de mi nombre al llamarme y cuando me dijo:
"No te enamores de m porque soy como una gitana y poseo mil rostros".

Me dediqu a espiarla, descuidando por completo mis actividades laborales,
como animal que acecha a su presa para hacer satisfactoria la cacera.
Interrogu a conocidos y hasta logr sobornar a algunos para que me
confesaran detalles sobre ella.

Fue as como pude dar con un lugar llamado: "Aqu Comienza el Final de la
Tristeza". Vaya nombre para un prostbulo de segunda! Una vez dentro, me
dirig en medio de la penumbra hacia la barra y ocup un banco que estaba
cerca de la caja registradora con la intencin de comunicarme con mayor
facilidad con el encargado.

Le ped una cerveza mientras ensayaba en mi cabeza la manera de entablar
una conversacin. Pens que sera una verdadera estupidez mostrarle la
fotografa y preguntar por ella, as que cuando trajo la bebida le inquir:

-Qu tal es aqu el ganado?

-Calidad! -me respondi.

-Cul ser la ms buenota de todas?

-Depende de cules sean sus gustos.

Le di una descripcin casi exacta de mi consorte y el hombre asinti con la
cabeza. Me dijo que una mujer semejante frecuentaba el lugar, slo los
domingos por la tarde.

Pagu la cuenta y me dispona a salir, cuando me top con un conocido que
no haba visto en aos. Nos sentamos en una mesa con la finalidad de
tomarnos unos tragos y conversar sobre el pasado.

Las horas se fueron volando al comps de las copas y en un momento de
conmocin etlica le confes mi dilema.

-As son todas -expres-, cada mujer tiene algo de puta y madre, slo que
algunas no saben equilibrarse!

Continuamos bebiendo hasta perder la conciencia y salimos del lugar
cantando a gritos no s cul cancin. Slo recuerdo que cuando llegu a
casa la encontr recostada en el sof mirando la televisin con un
cigarrillo encendido entre los labios... borde su cuello con mis manos y
apret con ganas, mientras observaba cmo sus ojos se tornaban vidriosos
tratando de renacer entre tanto humo.



*** Los pjaros

De los das de escuela son pocos los recuerdos gratos que conservo. Uno de
ellos eres t, Blanca Rosa. Tu piel nacarada, tu sonrisa frgil, tus ojos
de nice y aquel atardecer cuando nos quedamos dormidos en lo ms alto de
la montaa contando las aves que pasaban sobre nosotros.

Hoy al cruzar la plaza, camino a la iglesia, los pjaros han vuelto a
evocar tu imagen, pues logro distinguirte entre la muchedumbre llevando de
la mano a un nio que supongo ser tu hijo.

Por la sobriedad de tu traje negro, intuyo que la desgracia se ha cernido
sobre tu vida. Alzo mi mano e improviso un saludo, mientras t pareces no
advertir mi compungida presencia ni tampoco la de los preciosos pjaros que
una vez contamos entre sueos.



*** El destino

El hombre transitaba por los recovecos de su memoria, mientras una rfaga
de viento abofeteaba su rostro con la finalidad de hacerle entender los
misterios del infinito. En ese pequeo instante pens en el suicidio. Era
demasiado pronto para comprender que haba muerto cuando soaba.



*** La mueca del gato

Observamos a un hombre menudo y enjuto parado frente a la puerta de un bar.
Le escuchamos salir de sus labios: "Ms comprensivo que yo, nadie".

A su lado, vemos a un enorme gato negro que malla quejumbroso,
advirtindole la proximidad de unos pasos.

Una mujer, notablemente ebria, sale del bar colgada del brazo de un cliente
y frunce el entrecejo al encontrarse con nuestro personaje.

El hombre los sigue con la mirada hasta que se desvanecen en la oscuridad
con una expresin amarga en el rostro. Observa el reloj y emprende la
partida con el gato en brazos. Va tras la sombra de sus pasos, cansado de
ellos.

Advertimos que comienza a caer un roco sobre su frente. "Es la primera
lluvia, ser eterna". Y as fue.



*** La ltima sutileza del diablo

                                             "La ltima sutileza del diablo
                                                           es la diferencia
                                           entre el infierno y el corazn".
                                                               E.M. Cioran.

Antonio estaba borracho, sin un centavo y con muchos nimos de seguir la
juerga. Deba -de cualquier manera- hacerse de algunos billetes lo ms
urgente que fuera posible o de lo contrario desfallecera. Camin varias
cuadras a la deriva hasta encontrarse con un compaero de tragos que andaba
en condiciones similares y le propuso entrar al bar de la esquina a ver si
haba all algn conocido que los convidara a beber cualquier cosa, siempre
y cuando fuese licor. La vida entera por una botella!, farfullaba
alegremente aquel par de borrachines.

Al llegar al sitio donde las luces rojas describan con alevosa la palabra
bar, entraron. Lograron pasar desapercibidos durante largo rato mientras
buscaban entre la multitud casi al borde de la desesperacin algn rostro
que se les hiciera familiar.

Un joven que funga de mesero surgi debajo de una gruesa capa de
estridencias y smog.

-Buenas noches!, qu desean tomar los caballeros? -pregunt con voz
meliflua.

-Por los momentos, nada! -se apresur a contestar Antonio-. Esperamos a un
compaero que no tardar en llegar.

El joven, obviamente, no se trag aquel cuento, pero pareci no darle mayor
importancia, pues se retir contonendose de manera exagerada, lo cual
provoc en ambos una explosin de hilaridad estruendosa.

Todava no paraban de rer, cuando notaron la presencia de dos caballeros
parados frente a ellos.

-Disculpen, seores, nos acompaan con un trago? -se adelant a decir uno
de los hombres, quien a juzgar por su apariencia pareca ser serio y
respetable.

Llevaba encima un fino traje de lino blanco que debi costarle una fortuna.
El otro, de aspecto ms humilde, se limit a sonrer con un aire entre
tmido y nervioso mientras mova la cabeza afirmativamente.

Antonio y su amigo aceptaron la proposicin sin remilgos. Qu ms da!
Cuando se es tan pobre como una rata no son muchas las alternativas que se
ofrecen. Total, lo ms importante es beber!, ese era su lema.

-Con mucho gusto, compaeros! -respondieron al unsono.

Tomaron asiento al fondo del establecimiento, en una mesa cercana al
urinario, e improvisaron una tertulia donde destacaba el hombre del traje
blanco por sus exquisitos modales de sangre azul y su facilidad de
expresin. Un verdadero orculo digno de ser atendido con fruicin por sus
interlocutores!

Progresivamente, la conversacin fue subiendo de tono:

-Sepan ustedes, estimados caballeros, que eso de las relaciones contra
natura no tiene nada de nuevo ni extraordinario. De la antigua Grecia se
conoce la leyenda de un poeta llamado Tmiris, quien fue el primero en
cortejar a uno de su sexo: un tal Jacinto. Se afirmaba que la hermosura de
dicho mancebo era tal que logr enloquecer de amor hasta al mismsimo dios
Apolo. Desde tiempos ancestrales, el hombre ha manifestado ser propenso a
los placeres de los sentidos. Prueba de ello es la aparicin del lucrativo
oficio de la prostitucin en la historia de la humanidad. Resulta
impresionante la manera como sucumben civilizaciones enteras ante el
hechizo del disfrute carnal. Tal es el caso de China, donde se lleg a
registrar un total de dos millones de sifilticos ms trescientos mil casos
de otras enfermedades venreas.

Hizo una breve pausa para beber un trago, mientras diriga expresiones
oferentes con los ojos hacia Antonio.

-En realidad, no soy partidario del sexo en ltex porque me parece que
dificulta el orgasmo, pero de alguna forma hay que protegerse. Tampoco
comparto esas reflexiones arcaicas y retardatarias sobre la moral, pues
como lo dijo Kant: "A travs de la razn, fijamos nuestras propias leyes
morales". Eso de que el libertinaje desva el verdadero cauce de los
sentimientos y contribuye a desarrollar hbitos deshonestos e inmorales, es
pura palabrera fingida.

Antonio, visiblemente incmodo por toda aquella apologa a la lujuria,
adems de las insistentes miradas que el caballero de blanco le diriga,
interrumpi para pedir permiso porque tena que ir al bao.

La excusa le result pertinente para idear el plan que le librara de tan
engorrosa situacin. Se levant de la silla, dio un vistazo hacia donde
estaba su compaero y not que cabeceaba de sueo. No importaba, le dejara
para que durmiera la mona.

Se dispuso a orinar, advirtiendo que alguien entraba y se situaba detrs de
l. Sinti un zarpazo hambriento que aprisionaba sus testculos con
fiereza. No hubo necesidad de voltear a mirar, pues saba de quin se
trataba. Slo se limit a girar sobre su eje y asest un puetazo hacia el
objetivo, hacindolo caer de bruces.

Subi la bragueta de su pantaln y sali del urinario, abrindose paso
entre las mesas, en direccin hacia la puerta para ganar la calle. Camin
hacia la noche, mientras se alejaba del lugar dando tumbos, en la bsqueda
de algn conocido que le invitara a una copa para pasar el trago amargo.

** Rafael Ortega
   rafaelortega@letralia.zzn.com
   Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es tcnico superior
   universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
   estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y peridicos
   venezolanos, as como en las antologas Narrativa aragea en Tierra de
   Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretara de
   Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificcin aragea
   (Secretara de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 public su
   libro de cuentos La ltima sutileza del diablo.



=== Al borde de la estacin (extractos)      Claudia Hernndez ============

      A Ednodio Quintero

Es verdad
que te estoy esperando

a nadie
le interesan estas sombras

cada momento
voy junto a tu cama
hacia ese apartamento
repleto de caballos

queda abierto el libro
ya no hay historia
slo niebla caliente
el espejo girando
       y mis labios dentro.

===

De este ncar
no saldrn perlas

como animal marino
que soy
comulgo en el agua

son muchos los ros que desembocan aqu
y quizs me pierda

yo
probablemente llueva

te tocara mi agua
el recuerdo a mordiscos

eso
si no te cumbres.

===

Si yo te hablaba del pez
era slo una forma
que apenas podramos detener
un brillo que se desliza
por toda memoria
y no otro

algo pequeo que se nombrara
con dos o tres palabras

la aleta rompiendo el agua

ese ojo nico
sin parpadeo

quise decir
            slo eso.

===

El Sur tambin era mo
bajaba tranquilamente
y escuchaba las voces
mezclndose en una cancin

era lindo y tristsimo
completamente ajeno
de lo que yo vena

el Sur
me repito dentro de la tarde

cada hoja tiembla ante la dbil brisa

voltear no significa nada
       en estos momentos
querida hermana

paso la mano
por la baranda medio oxidada
y me da grima
mientras el fro crece junto con la noche

es imposible leer ene este estado
tal vez
caminar un poco
seguir bajando hasta la Patagonia
donde todo es soledad
el fin de mundo
          s

olvidar un poco
y alivianarse

si sigo caminando
dar la vuelta al mundo?

y despus qu

tendra que bajar de nuevo
pasar por un pas
  y luego otro

soar con Buenos Aires
podra ser un crculo
que recorrera hasta el cansancio

un poco de miedo
sudan las manos
por momentos
cierro los ojos
logro verme en el balcn
sin cantos ni nada
solo la brisa
que bate el vestido mansamente
y vuelvo al Sur
     al Sur
       al Sur.

===

Tendremos que esperar que esta sombra de noviembre se diluya
el aire se hace espeso en el paisaje blanco del Caribe
a qu otro rumbo partir
el agua simple de la noche tocando la levedad de la mano
y est todo ah, surcando la niebla transparente de la luz
el azul casi perenne al que estamos divinamente condenados

si hay una brisa que me empuja
es esta que viene del ocano
me hace girar como nia y recoger caracoles que nunca ms ver

todo est all, quieto en lo blanco
lo que recuerde ser intervenido por un carro de heladeros
que atraviesa la calle con un tango
por un camino sinuoso lleno de rboles y nieblas por donde se llega al mar

qu ms iremos a encontrar
ese callejn donde nos fuimos perdiendo
agua salada repicando en los talones

mas ya no hay sino este paso
un minuto apenas donde encontramos decirnos

===

Todo calla afuera raramente
el calor del domingo
revuelve los objetos y nos adormece

las vueltas que doy en mi dormitorio
a dnde me llevan?

la cama como centro del diminuto mundo
donde se escribe este poema

cmo nombrar esta distancia
sin que aparezca este gesto?

hemos de detenernos aqu
cercanos al medioda

quisiera encontrarte en otra parte
en Ciudad de Mxico por ejemplo
con todos sus millones de habitantes

abrirme paso entre unos y otros
y llegar a una fuente

el ruido nos har invisibles
en esa ciudad...

seremos humo tambin
un remolino pequeo
que levanta la ventisca

deberamos volver a los puentes

a las ciudades atravesadas por el agua

hay un momento donde ya no hay giro
el vrtigo de la espiral
que nos asoma

haba querido acortar las distancias

y eran papeles
palabras empapadas de tinta azul
y brisa.

** Claudia Hernndez
   claudiasofia99@yahoo.com
   Poeta venezolana nacida en Caracas (1970). Es profesora de lengua y
   literatura y reside en Maracay. Es promotora cultural y coordina
   talleres literarios desde mediados de los 90. Ha publicado el poemario
   El humo que me intenta (1997) y ha sido incluida en la antologa Poesa
   de Aragua (1966-1996), de Efrn Barazarte. Textos suyos han sido
   publicados en diversos medios impresos nacionales y extranjeros.



=== Un supuesto plagio de Borges      Carlos Briones ======================

Se prepar un caf, mir por la ventana, el cielo azul del amanecer estaba
impecable; marc el nmero de Rosa Ro-Zugmann; escuch su voz, de hembra,
de mujer profundamente dormida, no su voz profesional, no la que estaba en
su recuerdo, y cort. Pens que no tena sentido haberla molestado. Termin
el caf, encendi un cigarrillo y sali a caminar. Le gustaba pensar
caminando.

El ayudante o secretario del almirante a cargo del Canal Nacional de
Televisin, le haba dicho a Carlos Juan Molineros que llamara de nuevo.
Queran que participara en un programa que se efectuaba los viernes a las
diez de la noche. Molineros pens en Rosa Ro-Zugmann, que fuese una
sugerencia suya. Se la imagin, con desparpajo y delicadeza, arreglndose
el sostn. Le pareci verla otra vez sacndose una hebra de tabaco. No se
haba llevado la mano a la boca: haba sido la cabeza y el busto que se
haban acercado a la mano y al brazo inmvil; el codo no se haba movido de
su rodilla. Luego se toc la comisura de los labios. Otras mujeres,
constantemente, se arreglan el cabello o la falda; Rosa Ro-Zugmann se
acomod una vez el sostn y varias veces se toc la comisura de los labios.
Que sea una sugerencia suya, pens. Pero al mismo tiempo le pareci
exagerado suponer que esa mujer pensase en l. Sin embargo tena la certeza
que iba a decir que s.

A las ocho, su madre le sirvi una sopa de mariscos; luego estaban
prometidos duraznos con crema y otras delicias que no haba probado en sus
quince aos en Europa. Al poco rato llaman a la puerta. Su madre sospecha
que se trata de algn vecino. Como siempre, se cubre las manos; y abre.

Con sorpresa y alegra ven surgir la figura de Mario Venegas, acompaado de
una mujer que no es de por esos lados. Mario se ve bien; su acompaante,
mejor. Le dice que trabajan en Public Relations. La mujer, adems de tener
todo bien dispuesto, tiene una mirada inteligente. Ignoran, o dan por
entendido, el verdadero trasfondo. Conversan con soltura y cinismo.
Mientras discuten, Molineros se dirige a ella; compara sus rasgos con los
de Rosa Ro-Zugmann. Est inspirado, elocuente. Pero Mario es persistente.
Molineros piensa que darle buenas razones a los militares es ayudarlos a
convencerse de lo contrario.

A las nueve salen para el Canal. Ella conduce. Quieren que haga su nmero
de intelectual jodido, pero con autenticidad. Con algo de actualidad, pero
discordante, le dice Mario. Molineros piensa en los duraznos con crema.
Algo discordante. No puede evitar recordar, con cierta nostalgia, la ltima
vez que se vieron en Ro Blanco, en 1966, en el regimiento Escuela de Alta
Montaa. Haban terminado su servicio de conscripcin militar; Molineros
regresaba a Santiago, y Mario parta a Colina; haba sido aceptado en la
Escuela de Fuerzas Especiales del Ejrcito.

La mujer conduce con pericia y dedicacin, no participa en el dilogo.
Durante todo el trayecto Molineros la mira; es ms bien plana, pero sus
ancas son de antologa. Por la calidad de la ropa que lleva, Molineros se
imagina el grado que debe tener. Mario, desde el asiento de atrs, hace su
trabajo con ahnco y delicadeza. Molineros piensa: Estoy obligado a
reconocer que me sorprendes, muchacho. Mario es el que trabaja; Molineros
concluye entonces que es de menor graduacin. Mientras lo escucha, se le
ocurren preguntas para la mujer, pero no se las hace. No es bonita, pero
tiene un rostro agraciado. Molineros est seguro de que ella lo percibe:
desde que los vio aparecer en la entrada de la casa de sus padres, la ha
observado con atencin. Le gusta esa sonrisa que la mujer puede mantener
indefinidamente, pero ahora que va concentrada le gusta ms. Le gustara
ponerla furiosa, sacarla de ese papel enigmtico, y que la mujer, sin dejar
su elegancia, le dijese, sin dramatismo: Bien, hablemos.

Llegan al Canal; los otros invitados consumen bebidas refrescantes y
cafecitos, mientras son empolvados por muchachas encantadoras y
homosexuales que exageran su homosexualidad. Los invitados no hablan entre
s. Reina un ambiente de peluquera inglesa. Algunos fuman puros.
Primeramente, Molineros pens que el nerviosismo del personal del Canal era
simplemente una pose, pero realmente estaban, si no nerviosos, inquietos,
expectantes. Una vez maquillados, pasan al Estudio B. Son seis, sin contar
al Moderador: un capitn de carabineros que, de civil, parece dependiente
de sastrera antigua.

Se encienden las luces rojas de las cmaras. Comienza el Prisma Poltico y
Cultural de los Viernes: Improvisado y desde todos los ngulos... El
Moderador hace las presentaciones. Desde la ubicacin de Molineros es
imposible guiarse por uno de los monitores; de manera que no tiene la
sensacin de estar en pantalla. Molineros trata de juntar argumentos y
busca la mejor manera para dilatarlos en diez minutos... Algo discordante.

El nmero Uno es un plato fuerte: un seor habituado a las cmaras, de voz
y de aspecto agradables. Censurado hasta hace poco, tiene un curriculum
vitae de varias pginas: comunista, diplomtico durante Salvador Allende,
despus del golpe de Estado de 1973 tom la rara decisin personal de
regresar al pas y dedicarse a los negocios. Habla de sus amigos, casi
todos muertos o en el exilio. Su relato gil, entretenido y bien enhebrado
puede durar horas. A los nueve minutos el Moderador le hace una sea; pero
el hombre est en sus recuerdos.

A los doce lo interrumpe abiertamente: el invitado le pide paciencia y le
dice que hace ms de diecisis aos que no habla con su pueblo. Ocupa
quince minutos.

Molineros comienza a relajarse. Le agrada comprobar una de sus teoras: los
comunistas cuando son burgueses verdaderamente cultos, no tocan temas
doctrinarios, y estn a este lado del Muro, son realmente encantadores.

Interviene un partidario del rgimen militar. Un seor que es famoso porque
es sacerdote, porque no habla bien, pero fundamentalmente porque ha sabido
eludir la Justicia con espectacular impudencia. Todo el mundo comenta que
es homosexual. Incluso ha sido acusado de homicidio, pero es una persona
que se maneja muy bien, tanto en los bajos fondos, donde -se dice- busca
relajar sus tensiones, como en las altas esferas militares y eclesisticas.
Es fcil acusarlo, lo difcil es probar las acusaciones. Algunos se han
atrevido, pero han terminado flotando en el ro Mapocho o electrocutados.
Es uno de los rectores de una agrupacin ilcita llamada Logia Blanca. Se
dice tambin que es del Opus Dei. Denigra, con pasin, a algunas de las
figuras mencionadas por el invitado anterior. Dice que se siente en la
obligacin de hacerlo. Justifica lo injustificable: las detenciones
arbitrarias, los fusilamientos, las torturas y descree de los
desaparecidos. Habla sin interrupcin: dieciocho minutos. Molineros piensa
en Rosa Ro-Zugmann que lo defini como repelente. Se la imagina en el
mismo Estudio, sonriente, equilibrada, sesuda, calculadora. Bella y sola,
como la muerte. Como esa idea que Molineros tiene de la muerte: un sopor
orillero, suave, penetrante, que adormece y que no es la brusca solucin de
ningn enigma. Le excita pensar en la muerte y en Rosa Ro-Zugmann, siente
un cosquilleo que lo obliga a cruzar y descruzar las piernas, le gustara
poder acomodarse los genitales, simplemente por hacerlo, ya que en realidad
no le molestan.

En tercer lugar interviene un editor de revistas, un militante de la
resistencia en el exilio, un arquitecto del engao. Lo mira antes de
comenzar; hace varias alusiones a la doble disidencia; lo cita en una.
Molineros se siente casi culpable de no gustarle y de no escribir como los
autores de su combativa coleccin. Entrega un informe amplio, insulso e
indigno, del quehacer de Los concertados. Se demora doce minutos, y pide
disculpas. El exponente es una especie de santn, de casi dos metros y que
con el pelo corto o largo es un adefesio. Se comenta que hay que mantenerse
a distancia de este exponente de la cultura: huele mal; para algunos, por
su popular halitosis, para otros por el mal olor de sus ropas. Como autor,
no es gran cosa, pero sabe obtener recursos.

Luego habla una mujer con un cuello de piel; fesima; que dice la fecha y
su lugar de nacimiento, y ser hija, esposa y madre de soldados. Habla de la
Alta Poesa. Cita slo nombres extranjeros. Molineros desconoce la exacta
diccin de los nombres chinos, persas y japoneses que menciona; pero tiene
la certeza de que los italianos, franceses, ingleses y alemanes han sido
todos mal pronunciados. Molineros recuerda la descripcin que hicieron de
ella en una revista de la Resistencia: Tiene las piernas ms delgadas que
los brazos; el cuello muy largo, la cabeza chica y el pelo muy corto. De
los senos para arriba, parece un avestruz, y de los senos para abajo,
tambin. De los autores nacionales, la mujer destaca a un historiador de
temas militares, famoso por sus libretos radiales, y anuncia su poema Al
soldado. Molineros mira el reloj, divertido interiormente. Pero el
Moderador logra imponerse. La seora termina brevemente invitando a los
telespectadores patriotas a presenciar la Parada Militar, maana, en el
Parque Cousio.

El Moderador corrige la informacin sealando que ya no se llama as, sino
Parque General Bernardo O'Higgins.

Mientras habla el penltimo invitado, el Moderador le hace una sea a
Molineros, con los dedos le indica: cuatro, para la persona que est
hablando y tres para l. Molineros le contesta de la misma manera,
sealndole que le basta con uno. El Moderador se muestra amable y le hace
la V de la victoria con los dedos, indicndole el tiempo que le
corresponder. Molineros se pone nervioso. No tiene nada que le pueda
agradar a Rosa Ro-Zugmann y que sea de actualidad y discordante.

El tema de la mujer que habla es El antimilitarismo y la antimuerte. Se
declara poeta de invencin varia y ecologista; y explica el argumento de
uno de sus cuentos que ha titulado El amor a la vida, el odio a la muerte.
De izquierda, pero una anticomunista fervorosa. Tematiza los pases del
Campo Socialista; se confunde en la mencin de las capitales de Hungra y
Rumania; y algunos hechos ocurridos en Checoslovaquia los sita en Polonia.
Para Chile no es grave situar la famosa Primavera de Praga en Polonia. A
los cuatro minutos exactos el Moderador le da las gracias. La mujer no es
vulgar, pero parece vulgar. Es inteligente, pero no tiene clase. Molineros
piensa que en Chile, excepto Rosa Ro-Zugmann, nadie tiene clase. La mujer
es lo que en Chile se llama una gorda de poblacin. Esa mujer ha publicado
cuatro libros; para Molineros, tres muy malos y uno muy bueno, el primero.
Es perfectamente ubicable; si no est en su casa, o en alguna de las
revistas donde publica, est en la crcel. No es fea, es comn. Molineros
se siente atrado; y piensa que es mujer para luchar junto a ella; si los
partidos polticos no existieran, habra que inventarlos para personas como
ella.

Silencio. Molineros se siente perdido. Recurre a Borges. Cada vez que lo
hace, encubre su falta de imaginacin, confesndola. Pero esta vez, no sabe
por qu, no lo hace.

-El suicidio..., en Japn..., un pueblo guerrero, es, me parece, una
doctrina, y creo que la esencia de su prctica comporta una severa
disciplina del honor. Algo de lo que se han olvidado nuestros vistosos
generales... Con alguna incomodidad siento que soy injusto; pero acabo de
leer La Guerra de las Malvinas, La Guerra Antisubversiva en Centroamrica,
y... A m no me han desplazado, que son las confesiones literarias de un
general bruscamente dado de baja y ahora dedicado a la gastronoma. Se dice
que Homero se ahorc por no haber entendido la adivinanza de los
pescadores; que Festo, uno de los favoritos de Domiciano, se mat para
disimular los estragos de una enfermedad a la piel... Y as tambin
conocemos los ejemplos de: Catn, Sneca, Temstocles, etc... He citado
estos ejemplos porque sospecho que todava se sigue pensando que el
suicidio es una forma de cobarda... Acabo de ver en Europa una serie de
televisin donde aparece con detalles el suicidio de Hitler... En 1973,
aqu, se argument el suicidio; y se neg, porque para todos el suicidio es
una forma poco honorable de morir, y judicialmente nadie quiere cargar con
la muerte de un presidente, menos histricamente... Para m, el cine
norteamericano ha comercializado con productos baratos las artes marciales
que no son capaces de imitar, porque sus guerreros no tienen la
magnificencia de los grandes vencedores ni el necesario honor que debe
tener todo vencido. Nosotros, que presumimos de justos y de valientes,
pensamos igual: no toleramos que nuestro enemigo sea una persona honorable.

Silencio. Molineros mira al Moderador. El Moderador lo mira con los ojos
muy abiertos. Molineros no sabe qu decir ni qu hacer. Se saca los lentes.

Al terminar, nadie se despide de l; slo la mujer de El amor a la vida, el
odio a la muerte le dice que no lo van a entender; que con esos aires a lo
Borges, no ser bien visto por los antipoetas que postulan un discurso
desnudo de toda retrica. Le recomienda un texto suyo, indito, de entre
varios manuscritos fotocopiados que le obsequia y le argumenta que est
hecho para ser ledo en Europa. Lo ha titulado, y se lo hace notar,
simplemente: Ella.

Mario lo lleva de vuelta a casa; conduce lentamente, con indolencia.
Molineros se da cuenta de que no necesitan comportarse como cnicos, ya que
esencialmente, y sin esfuerzo, lo son. Mario le pregunta si est casado; le
contesta que s, pero que vive solo. Despus lo interroga sobre las
alemanas; y Molineros le cuenta lo que se le cuenta a un muchacho hijo de
una empleada domstica, que conduce un Cadillac blanco, que no es propio,
con una abolladura del porte de un zapallo en la puerta derecha. Luego
hablan de filatelia. Mario le dice que finalmente se ha decidido por los
sellos chinos. Al bajarse Molineros le dice que esa es una de las mierdas
que ms odia.

-Pens que habras cambiado -le contesta Mario.

Molineros no dice ni s ni no. Mario parte. No han quedado de juntarse otra
vez. A los pocos metros, Mario se detiene, pone marcha atrs con violencia
y se detiene justo frente a Molineros:

-Le caste bien a F A -le dice y parte de nuevo con violencia. No le deja
tiempo para preguntar quin es F A?



En casa de sus padres no vieron el programa. En uno de los otros canales
daban: Mrame a los ojos, Mara!, cap. N 975 de Herencia del destino, una
de las 15 teleseries diarias que ofrece la programacin nacional. Puedo
estar tranquilo, piensa Molineros. Los duraznos con crema no han cambiado,
tienen el mismo sabor y la misma elegancia de postre de da domingo de hace
quince aos. Esa suavidad de seno, de nalga, nbil. Esos senos, para
Molineros, siempre son los senos de su mujer. Su mujer provocndolo.

Despus de un caf con crema, una copita de coac, un puro fumado con
muchas ganas y la cmplice satisfaccin de su madre y de sus hermanas de
verlo disfrutar: telfono. Un amigo periodista le pregunta cmo se le
ocurri meterse en ese lo, que si con Borges ha pretendido granjearse la
simpata de los intelectuales de derecha, ha elegido mal el tema; que si su
idea fue seducir a los literatos de izquierda que manipulan didcticamente
sus declaraciones, tambin se ha fregado. Le explica que La Concertacin es
una realidad, que lo haban considerado, que a pesar de sus irreverencias
lo consideraban, los seguan considerando, pero que eso haba cambiado
radicalmente. Le anuncia contundente rplica en la mejor revista del pas.
Luego le pregunta:

-No te ha llamado nadie ms?

Molineros piensa en Rosa Ro-Zugmann, que le debe una respuesta, que le
haba dicho que les fascinaba su sapiencia pero que les aterraban sus
comparaciones con la realidad, y devuelve la pregunta:

-Debo esperar la llamada de alguien?



A medianoche recurre a su mujer; la llama a Alemania y le cuenta la
brutalidad que ha cometido.

-No creo que pase nada -le dice su mujer-. Qu importancia tiene que t
hayas sugerido que los generales son cobardes?

Esta interpretacin no le gusta a Molineros, y se preocupa, porque su mujer
nunca ha sido radical en su manera de pensar. Qu me puedo esperar de los
que se han quedado anclados en los extremos y ven solamente en blanco y
negro?, se pregunta preocupado.

Borrosamente percibe el argumento de un relato o artculo que le permita
defenderse. En la cuarta o quinta copita de coac se da cuenta de que no
tiene opinin sobre el tema militar; pero s sobre las instituciones;
respecto al individuo frente a las instituciones. Al fin y al cabo todas
pretenden "ordenar", "uniformar", "militarizar", piensa un tanto molesto.

Se da cuenta de que le cuesta pensar. Le resulta ms fcil y placentero
imaginar. No quiere recordar, pero recuerda.

Lo militar, para Molineros, no puede ser ms que un mosaico de puntuales
antipatas. Comenz a anotar, para descubrirse, para ver hasta dnde poda
llegar, para saber lo que pensaba, para convencerse de que le daba igual
que los militares, pasados y presentes, fuesen o no valientes. Escribi
valientes, pero originalmente pens cobardes. Anot: No me interesa su
doctrina (y ninguna doctrina en particular). Pero dud. Tach el verbo
rechazar que lo haba puesto en primera persona; y al margen anot dos
trminos: desinters y desagrado. Pens: Si la verdad absoluta no existe,
entonces lo que tenemos, hasta el momento, es pura lotera; pero no lo
escribi.

Se imagina que Rosa Ro-Zugmann lo llama y, finalmente, acepta. Se imagina
que le habla de La conjura de los concertados, de la transversalidad.
Piensa en los orgenes: jura, con jura, conjurados. Certeza, cierto, con
cierto, con certeza, concertados, concertacin. Concertacin transversal.
Se imagina un buen artculo sobre la tolerancia y el equilibrio, a partir
de la tica. Se siente bien. Pero no le sale la primera frase. Para
distraerse hojea las fotocopias que le entreg la autora de El amor a la
vida, el odio a la muerte. En diagonal lee la primera pgina de Ella, pero
en la segunda se concentra. La gorda de poblacin lo distrae, lo
entretiene, pero se cansa de leer; no se le ocurre nada; la gorda comn y
el coac lo ayudan a tranquilizarse, pero no a encontrar la primera frase.
Y sabe que es psima receta empezar a producir sin haberla parido o
copiado. La maldita, fundamental y manitica primera frase. Suena el
telfono. Atiende. Su mujer lo llama desde Colonia: Camilo, su nico hijo,
quiere hablar con l. Camilo le pregunta -en alemn-, si en Chile es tan
conocido como para salir en la tele. Molineros le contesta que en Chile
cualquiera sale en la tele; pero se arrepiente y le agrega que en su caso
es mera casualidad. Luego habla con su mujer y ella le repite que cree que
no va a pasar nada, que ms podra pasar para el otro lado, pues se podra
interpretar como que los generales de izquierda ya deberan... hace mucho
tiempo... y no...

La comunicacin es defectuosa. Molineros quiere explicarle que la Izquierda
no tiene generales; pero se da cuenta de que no vale la pena. Su mujer le
pregunta si se ha tomado las cpsulas contra la gastritis. Le dice que s.
Cules?... Unas que hay en Chile. Le pregunta si ha ido al mdico y a qu
mdico. Molineros le dice que en Chile son las cinco de la maana.
Silencio. Le pregunta qu est haciendo. Molineros miente: Escribiendo, le
dice. Cortan. La vieja receta funciona.

Se prepara un caf, se siente confundido, y marca el nmero de Rosa
Ro-Zugmann; escucha su voz, de hembra, de mujer profundamente dormida, no
su voz profesional, no la que est en su recuerdo. Corta. Piensa que no
tiene sentido haberla molestado. Termina el caf, enciende un cigarrillo y
sale a caminar.

** Carlos Briones
   cbj@entelchile.net
   Escritor y periodista chileno nacido en Santiago en 1948. Vivi en
   Alemania entre 1974 y 1992, perodo en el cual fungi de traductor,
   conductor de programas, entrevistas y reportajes, locutor, productor de
   programas de TV y otras actividades similares. Ha publicado material
   narrativo y potico en revistas de Espaa, Alemania, Argentina y Chile.
   Reside en su pas desde 1993, trabajando para diversos medios de
   comunicacin y colaborando con organizaciones sociales y culturales.



=== Una mujer en el espejo (extractos)      Mara Milagros Roibn =========

*** Una mujer en el espejo

Me asustan los reflejos, el blanco de tus manos,
la noche sin persianas.

Sabes?

Conozco
tu piel
de camarones;
tu voz
de sepia clara;
y tus dedos:
dedos perfectos, redondos, limados.

Sabes?

Saboreo
tu soledad
resbalando en la ventana,

y

creo
que es sublime
la desnudez de una mujer en el espejo
que desafa tiempos
sin palabras.



*** Mujer fetiche

Caen
violines sobre los tejados.
Mujer fetiche, mujer de lunas.
Le temo a la danza de los
escorpiones.
Por qu huir de la muerte?
Si al final del ritual, no
somos nada.
Para qu los hechizos?
Para plasmar silencios
en palabras?
Caen
plenilunios sobre tu vientre.
Mujer fetiche, mujer profana.
Detesto la compasin de
tus pupilas.
Por qu las almas?
Para coquetearle a la muerte,
mientras desgarramos
la vida a dentelladas?
Mujer que le teme
al juego ambiguo
de las almas.
Mujer fetiche,
mujer de agua.



*** Mujer de luna

Sembr algas en la pureza de sus manos.
Ci a su cintura un lazo de estrellas fugaces.
Camin lnguida por los caminos de agua.
(La mujer desnud las oquedades de la muerte)

Las esencias nocturnas bostezan sobre su cuerpo.
Sus pechos dormitan bajo el cielo gris
y sus manos evaporan caricias.

(Penetr en los sortilegios de la nada)

La luna le mordisquea los labios.



*** La mujer con sombrero

La mujer
con sombrero
dej su equipaje,

y

se march
detrs de la ventana.
de un sbado
negro.



*** El silencio

El silencio otea desde un balcn
y nada lo detiene:
ni los otros silencios
ni las otras palabras.
Se reinventa a s mismo,
se desgarra
y cae,
cae,
estrepitosamente.
Su ombligo de viento
se estrella
en el asfalto
mojado,
en la vereda de mrmol,
en la mirada lasciva del transente
bajo espejos,
bajo tenues formas apagadas,
y una voz alimenta la carroa del cuerpo sin vida.



*** Miradas

El escalpelo de las manos, los espejos rotos,
un violn sin cuerdas detrs de las ovejas,
un elefante, el circo de la tarde.
Los impresentables de siempre
luciendo cadenas
y una copa,
en un mazo de cartas
resbalando estaciones.
Y las velas
y una voz
que calla en su jaula sin saber
qu pasos, qu murallas
agudizan
el tiempo o la calle
cuando
detenemos miradas.



*** Detrs del cristal

Desde mi corral,
observo apacentar
ovejas:
negras
blancas
quietas
Ojos ovinos
huyen por el espejo.
Detrs del cristal, somos piedra.



*** Punto y coma

Adoro el jazz.
La piel blanca quema.
Ser negra es moda.

Yo quisiera ser ms
que una moda.
Punto y coma.
Mi padre deca
que la cerveza
borra las penas.
Muri de cirrosis.
Su atad reza:
"No beba".
Punto y coma.



*** Cuerdas

Cuando los violines agonizaban en el saln,
Mister Fix fue prctico:

cort sus cuerdas
y las vendi
por un centavo.



*** Poeta en blanco

La palabra
suspende su vuelo:
entre la nada
y la hoja
en blanco.



*** El borracho

En el bodegn,
el vaso.

En el callejn,
la muerte.

** Mara Milagros Roibn
   milagros@lapachogestion.com
   Abogada argentina (Rosario, 1976), egresada de la Universidad Catlica
   Argentina. Es una de las creadoras del portal literario Poetas en la Red
   (http://www.poetasenlared.com.ar) y la comunidad Mundo Arte
   (http://groups.msn.com/MundoArte). Ganadora del primer lugar en poesa
   del Certamen Internacional de Poesa y Prosa "Azul"
   (http://www.artiquicia.com/azul/ganador.html).



=== Dos textos      Pal Tellera =========================================

*** Hoy peligra tu envoltura

                                                            A Olga Aranbar

Tenia que gritar fuerte para comunicarme, tena que respirar hondo antes de
pasar por tu rincn del recuerdo, pues el olor de tu maquinaria destilaba
algo as como humedad y pudredumbre.

Hoy parece ser que tu rostro ya no es ms porcelana. Los surcos que guardan
algunas ilusiones, rebeldas y sueos, son ahora la ms clara indicacin de
tu camino al sepulcro.

Estas ah monumento de humildad, estas ah calentando las encas en tu tan
adorada esquina, sin saber siquiera que la luz que te calienta ignora tu
destino y ms aun tus desgarradoras plegarias en silencio.

S que tendra que llorar o quizs callar, pero la verdad, morir en vida es
ms doloroso que mis lgrimas saladas, o tal vez pueriles, que adornan el
paisaje cotidiano de mi indeferencia. Me mantengo en esta angustia
verdaderamente teatral, cuando ya no puedes verme y mucho menos escucharme.

Tena que evitar fusionar juventud y dolorosa experiencia, tal vez porque
esto permita respirar el aire mo y solamente mo, no el purificante olor
de muerte que ahora inunda tus pasillos.

Hoy callo y no por reverencia o tal vez respeto, callo porque lloro sin
saberlo, porque se me hace mierda el cerebro, porque el fretro est tras
la puerta, porque maldigo, mil veces maldigo y an sonro sin t saberlo.

Hoy escupo mi conciencia, la recojo humildemente, mientras t ya hueles a
osamenta. S que ya no hace falta ms reflexin o lectura, s que ya no
interesa repetir las plegarias iniciales del tiempo. Si no hay plegaria que
exista, peor aun, ni siquiera hay espacio que ayude a calmar el bendito
olor del tiempo, tan humano, carajo!, tan tuyo, tan de miedo y tan de
vida.

Vuelvo a or tus gritos nocturnos, vuelvo a vivir el silencio de tu
encierro, de tu carne ya gastada, de tu alma que no espera, mientras creo
comprender el milagro de la derrota que hoy alberga la maquinaria
desgastada.

Tal vez por eso no vala la pena crear algn misterio que calmara las
ansias de esperanza y desvaro que callaban en tu mente, cuando en realidad
t entera eras jubilo y absurda existencia, t eras nusea y carne.

Tal vez por estos pequeos misterios crea que hoy ya no importa crear la
fantasa de un dios consolador de los suicidas, cuando t respiras aire
pasajero y muerte que te espera.



*** Izalco

Empezar a orar en silencio al mar de los rendidos, dejando las lneas volar
y hacer luego una pausa. Encontrar luz en la espesa niebla que se eleva a
la hora de duendes y brujos, para correr el teln disolviendo la silueta
del monstruo, llevndolo al profundo espacio donde oran los muertos con
Farabundo.

Este ritual se repite persistente al despedir al sol y saludar la luna.
Entonces emerge altivo el Dios de los Mayas, preparando un nuevo da, un
nacimiento en el cual sepultar en azufre el oxgeno profundo de El
Salvador.

No me preguntes cmo fue que humedec mis ojos en su esperanza. No me digas
cunto di, corriendo la sed de tus calles. Me queda la fuerza de sus das
de veredas que an llora sangre y muerte.

Regresar en sal, ser la mirada muda en cal que t ofreciste, la ofrenda
de siglo perdidos que no entiendes.

Volver en maz y vida para lavar la sangre y resguardar la mirada limpia
del que call regando la tierra con esperanza.

Volver en el cliz que ti Romero. Volver en el sueo que grab
Farabundo, en las piedras de Izalco.

** Pal Tellera
   paultellant@hotmail.com
   Escritor boliviano residente en La Paz. Ha publicado textos en Bien
   puesto, Bestia salerosa y otros suplementos literarios de su pas. Es
   coeditor de la revista literaria ABRApalabra
   (http://www.geocities.com/Paris/1122/abra.htm).



=== ndigo (extractos)      Homero Vivas Garca ===========================

      (Nota del editor: desde el estado Tchira, en Venezuela, nos llega
      este ndigo poemario del escritor y abogado Homero Vivas Garca, uno
      de los motores del Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano que
      este ao se realizar en la ciudad tachirense de San Cristbal. Hoy,
      Letralia se complace en presentar algunos de sus textos).

No de sangre
llenar la boca

De lirios
sern plenos
los bolsillos del alma

Tomar de ti
slo un aliento

Compartirs
mi senda

Vivirs
en la lcida penumbra

===

Manchar lo vacuo
Decir por eso vivo
Evadir las rutas obligadas
Buscar los escondrijos
conocidos de esos Dioses
Voltear la regla
los destinos

===

De nobles aguas
especies y cristales
Con alquimias soterradas
est hecho
El Hacedor

De flamas
teir las albas
las fronteras
las comarcas
an extraas

ndigo lo unge
y osar
cubrir
el horizonte

===

Quiero
alcanzado panal
apurar
la gota
del aliento

Esconder
los dedos fugitivos
los susurros
y este navo
bogando en la marisma

===

Tarde comienza
la furia

Las heladas espigas
avanzan

l
encercado
en la tiniebla
viste la armadura
Clama
los combates

===

Casi Supremo
l
con ojos
de mares lleno
Salobre la saliva
apura el acbar
Se viste con las sedas
La fragancia
lo llueve
Dice a la bestia
estamos solos
y posee a la ausencia

Velan
las siemprevivas
La epstola no leda
y un violn
viajero de otro siglo

** Homero Vivas Garca
   homerovivas@yahoo.com
   Escritor venezolano (San Cristbal, Tchira, 1953). Es miembro de la
   junta directiva de la Asociacin de Escritores del Tchira y de la junta
   organizadora del Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano que se
   celebra anualmente en ambos pases desde 1992. Abogado de profesin, ha
   publicado poesa, entrevistas y reseas en peridicos y revistas
   literarias venezolanas e internacionales. Ha publicado, entre otros, los
   poemarios Ciudadela sitiada e ndigo (2002).



=== Doa Pringamosa      Ivn de Paula ====================================

Doa Pringamosa: cadver ilustre cuya familia velaba dentro de un atad de
caoba. En vida, fue una curandera tramposa quien por unos pocos pesos
descifraba aquellas enfermedades desconocidas por la ciencia, incluyendo
vejmenes del corazn, de aquellos que solamente pueden resolverse mediante
acciones fatalistas. Gracias a su talento, eran centenares las mujeres que
hacan filas en el frente de su casona para consultar sus dolencias,
tambin atenda las visitas de machos alicados quienes en alguna ocasin
perdieron su virilidad sin jams recuperarla.

Su familia -integrada por cuatro personas- siempre dependi de sus dones.
Por eso, el da que muri, en medio de los llantos verdaderos o fingidos,
la hija mayor decidi unilateralmente levantar un altar para crucificar a
la madre muerta; los dems hermanos aceptaron sin objeciones.

Posteriormente, decidieron exponerlo al pblico; teman por el vaho que
causara la esperada putrefaccin durante las primeras horas. Sin embargo,
luego de transcurrido el perodo reglamentario, el aroma del incienso
permaneci intacto; tambin el da siguiente y el da siguiente del
siguiente... La seora se mantuvo tan lozana que pareca suspirar
apaciblemente.

La ubicaron en la sala adherida a la pared; sus ojos continuaban abiertos
como si escrutaran a quienes le clavaban las manos. A los cuatro das
abrieron la galera; la gente ansiaba ver y tocar, impregnarse de sus dones
msticos. Una hora de aquellos encantos costaba veinte pesos.

Los das pasaron y al poco tiempo la familia se acostumbr a su ausencia,
que se transform en presencia perenne ya que a la madre nunca la bajaron.
Entraron viudas buscando consuelo extraterrenal, chulos que fueron cubeados
por sus putas durante alguna noche de puales hambrientos, vrgenes que
deseaban ser desvirgadas por dominicanyorks deportados, putos soadores de
otros putos limpios del VIH, cornudos que queran zafarse de sus
ornamentos. Veinte pesos por favor: camine hasta al fondo de la fila y
espere su turno. Se extasiaban frente a Ella, caan en un trance vulgar
fingiendo emociones perniciosas... La hija negociante se colocaba al lado
del cliente, con un cronmetro contaba los diez minutos; luego lo redujeron
a cinco cuando la fila se duplic, despus habilitaron bancos de madera
acolchados para que los visitantes pudieran aguardar por sus turnos con
mayores comodidades, luego instalaron un toldo sobre la entrada de la
galera para apaciguar las provocaciones solares.

Laboro como reportero para un canal UHF, logr adelantarme a los dems
medios para preparar un reportaje exclusivo; consegu ocultarme debajo del
sof ubicado frente a la Santa, he estado aqu desde hace dos das sin
comer, dormir, cagar o mear aguardando el momento en el que la dejen sola
aunque sea por algunos minutos, la voy a fotografiar y con toda la
informacin obtenida armar el reportaje que har palidecer a la
competencia y a mis jefes, quienes por fin me aumentarn el sueldo,
supongo.

Tengo el plpito de que hoy ser la oportunidad, la familia desde temprano
se quejaba del cansancio acumulado, han transcurrido varios das
consecutivos sin que peguen un ojo, estoy segursimo de que caern
rendidos, aunque luego se lamenten por los pesos que perdern durante el
reposo.

Mientras tanto, me adher mucho ms a la pared. Respiraba con dificultad,
eran tan asquerosos que jams se agacharon para barrer el polvo que ensuci
mis ropas.

A las diez sacaron a todos los visitantes; a quienes no cumplieron su
horario se les prometi completrselo a la maana siguiente. La hija menor
-una pber a quien ya se le adivinaban sus deliciosas curvas de mujer- se
encarg de apuntar rpidamente los nombres y cdulas en una mascota; esto
para evitar que nadie se colara sin pagar.

Media hora despus, escuch cuatro cierres de puertas consecutivos. Sal de
mi escondite, prepar la cmara, me acerqu; la verdad que esos ojos
observaban como si estuvieran vivos, esa fue mi primera impresin, la
segunda que pareca gentil y la tercera que le urga chismear conmigo. De
vez en cuando, me volteaba para confirmar mi soledad, despus me aproxim
hasta casi besarla. Me agarr los testculos, estac sus ojos mirndome
como si fuera un delincuente... Sus uas eran largas y filosas, pero
acariciaban_ Sus labios tejieron una sonrisa indispuesta. Los oprimi hasta
que sangraron, se rea silente mientras me los retorca, aunque la golpeaba
no me alcanzaron las fuerzas para liberarme... Los apret hasta que
estallaron...

Me estrell contra el piso, me desnuqu con el impacto. Como cada madrugada
a las cuatro, la hija mayor se aproxim hasta el altar con dos velones
gigantescos que colocaba debajo de los pies de la Divina Madre. Encontr al
cadver del reportero y a su cmara que disparaba flashes sin manipulacin
humana. Sonri levemente, pens que si no hubiera abandonado la carrera de
medicina ese difunto era un excelente candidato para practicar las
lecciones de anatoma. Lo arrastr hasta el patio, busc una bolsa negra
tamao familiar, lo cubri.

Regres a la sala sosteniendo varios paales hmedos para limpiar los
charquitos de sangre que todava salpicaban el suelo.

** Ivn de Paula
   iva_depaula@yahoo.com
   Escritor dominicano nacido en Santo Domingo, donde reside. Est por
   publicar sus libros de cuentos Matador de conciencias, Escritos
   corrosivos y Cuentos obtusos. Sus textos se pueden leer en su pgina
   web, http://www.geocities.com/SoHo/Workshop/6992.



=== Poemas      Cristina Rascn Castro ====================================

*** Mi cama est llena de nubes

la primera lleg con el alba
-como un buque perdido alcanza un faro-
y toc mi cuerpo
dormido en la sbana

las otras llegaron
a ritmo de tiempo desgranado:
ya no hay espacio
por dnde
amar

no son de algodn
son burbujas ciclpeas
inabarcables
no puedo sentir ni verte
a travs
de ellas

mi corazn
sin embargo
las sujeta
como una cra al pelaje de su madre
y descansa.



*** Aridez

los recuerdos
gotas de saliva
mi corazn
tiene sed



*** Sino

Pasos voces cataduras
en la calle
y t me frenas.
Agazapas mi pasado
mi sonrisa adolescente
y me llamas por mi nombre.
Me conoces
y yo digo
encantada...

Hablamos una noche
de presente, pretrito y futuro
con los pies rozando el ro
que arrastra ya nuestra voz
como el recuerdo
vertiginoso iza la duda:
sers t
o alguien como t...

Acaso ya eres
o somos
en otra careta
del cubilete cuntico:
lugares y tiempos
curveando
la divina travesura de Moebius.
La compuerta se abre
y aqu t
aqu yo
somos tambin algo distinto
y lejano
como luz de bengala
hecha aicos en el agua;
como tu mirada
roca de Ssifo
que va y viene
va
y viene
sin descanso.

Ahora que mi hombro
en tu regazo
es otra buena alternativa
de esas muchas
que rondan la memoria
de lo que no ha pasado.

Cargamos
una misma pregunta
    un hueco gravado
en el universo que escondemos a la gente...

Un rostro de la infancia
me hilvana en la calle
pasos voces cataduras
y sus ojos me regalan
dulce melancola
de viajero solitario.

Prisma
hexaedro
y a la vez un solo espejo,
tu mirada.

** Cristina Rascn Castro
   crisapple@yahoo.com.mx
   Economista mexicana (Ciudad Obregn, Sonora, 1976). En narrativa ha
   recibido los primeros lugares en el Concurso Estatal Juvenil de Cuento
   (Sonora, 1994), el Concurso de Cuento Adolfo Bioy Casares (Nuevo Len,
   1998) y el Concurso Nacional de Cuento Udem (Nuevo Len, 2002). Ha
   publicado narrativa, poesa y traduccin en diversos medios mexicanos e
   internacionales. Cursa una maestra en Polticas Pblicas en la
   Universidad de Osaka (Japn) y colabora con el equipo del portal de
   lengua y literatura japonesa Nipoweb.com.



=== Macualo cumple aos      Jairo Garca Mndez ==========================

Macualo se despierta con la acidez que le llega hasta la garganta y
recuerda que ese da cumple cincuenta y cuatro aos y no ha hecho algo que
en realidad valga la pena. Abre los ojos y observa en el techo las manchas
abultadas, caras de viejos, producidas por las filtraciones. Recuerda el
da en que se despert, abri los ojos y vio cuando se desprendi un trozo
de la pintura del techo, le cay en la frente y le salpic los ojos, y
aquellas incontables noches en que se ha despertado con los pies mojados y
la cama hmeda, por las goteras que caen siempre que llueve, desde hace
diez aos.

Se baja de la cama, busca las pantuflas entre los peridicos regados en el
piso, se envuelve en la toalla, abre la puerta y ve la figura triste y
desamparada de la Nena, su casera, que an ronca en el colchn tirado en el
piso que le sirve de cama, y se pregunta por qu no ha intentado poseerla.
Atraviesa la sala, mira a travs de la ventana, el tronco del rbol que
cortaron el da anterior, un rbol que se cans de vivir y se muri de
viejo. Recorre el pasillo hacia la cocina, se da cuenta de que las
telaraas siguen creciendo en el ventanal de bloques huecos, abre la puerta
descuadrada del bao que en los buenos tiempos de esa casa era el bao de
la sirvienta, se encuentra con las cinco cucarachas que ni siquiera tienen
la delicadeza de esconderse cuando entra, pues saben que Macualo es incapaz
de pisarlas o rociarles insecticida. Se quita los dientes postizos, los
coloca al lado de la llave del lavamanos, le pone pasta dental al cepillo
de dientes y comienza a limpiarse las pocas muelas que le quedan. El sabor
a menta de la pasta dental lo reconforta un poco. Se afeita y se mete
debajo de la regadera: un chorro triste de agua comienza a mojarle los
pocos cabellos que tiene y la cabeza inmensa que le ha crecido en los
ltimos tiempos. Enjabona su cuerpo flaco y macilento, sus msculos
contrados, su abdomen que parece un baln de ftbol, sus flacas y lampias
piernas, sus pies planos y ahongados.

Cuando sale del bao, la Nena, con su aliento pestilente, con su nariz
inmensa, le ofrece la taza de caf que siempre le ha ofrecido desde hace
diez aos. Da las gracias entre dientes tal como lo ha hecho todas las
maanas, y la Nena suelta, como un a la orden, un chorro de aliento que
siempre le recuerda la acidez de su estmago. Termina su caf en el
cuartuchil y coloca la taza debajo de la silla, como siempre lo ha hecho, y
sabe que en la noche la llevar a la cocina con otra cucaracha ahogada en
el asiento.

Cincuenta y cuatro aos y nada que valga la pena. Cincuenta y cuatro aos y
sigue con los mismos recuerdos, con la misma cara de bolsa que le permite a
los perros orinarse en sus pies, con las mismas costumbres y dolencias, con
el mismo susto que le producen los tipos ms aptos que l, con las mismas
ganas de romperle la cara a su jefe y mandarlo a la mierda, con las mismos
deseos de sacar el pip frente a la secretaria del jefe y orinarse en su
cara, masturbarse y lanzarle el semen en la cabeza, con el mismo hombre que
una vez se apoder de l y no ha sido capaz ni de aceptarlo, ni de
sacudrselo, ni de coacearlo, ni de mandarlo a la mierda.

Cierra la puerta de la casa, como siempre, metiendo la llave en el cerrojo
para no provocar los gritos asfixiados y chillones de su casera. Baja los
escalones, ya son pocas las baldosas que quedan. Observa el tronco del
rbol fantasma que siempre estuvo all, sin que l se diera cuenta. Decide
alterar sus hbitos y se acerca a detallar el tronco, lo roza con sus
temblorosos dedos, de tanta resaca seguida, de tanta bebentina solitaria, y
le brilla un recuerdo: el da en que con Miriam, la miona de la escuela,
hace cuarenta y siete aos, sembr un pino detrs de la nica aula de
aquella escuela primaria.

Toma su ruta hasta la avenida Libertador, donde est la parada de
autobuses. Piensa, como todos los das desde hace diez aos, que hay
ochocientos pasos exactos desde la casa donde est su cuartuchil, hasta la
parada donde aborda el autobs.

Camina por la acera izquierda de la calle 11 de la urbanizacin ms vieja
que existe en la ciudad. Puede cerrar los ojos e ir diciendo el color de
las rejas de las casas, los nmeros con los cuales estn signadas y el
momento en el cual tiene que voltear a la izquierda, en la esquina. La
cuadra que deja atrs es sucia, las casas llenas de moho negro por tantos
aos sin pintar, esta cuadra no: las casas tienen cuidados sus jardincitos,
recin pintadas sus fachadas y rejas, y limpia la calle. En la siguiente
esquina cruzar a la derecha y all est La Macarena, la casa donde viven
las morochas que desde hace cinco aos le hacen recordar a Ana, la nica
mujer que le ha permitido besar y sentir un cuerpo debajo de l. En el
momento justo en que cruza en la esquina, desde hace cinco aos, ve a las
morochas regresar de sus trotes matutinos, unas tipas altas y con culos y
tetas de anuncio publicitario, con unas bocas grandes, labios pronunciados
y sensuales. Los prximos doscientos treinta y dos pasos pensar en Ana,
recordar el nico da en que la vio desnuda, un cuerpo hermoso, piel de
durazno, un pecho lleno de pecas y unos senos hechos con pincel, perfectos.
Cuando pasa justo al frente de la escuela, recuerda cmo su cuerpo de
mierda no le funcion. Sus manos se pusieron mantecosas, contrastaban con
la suave piel de Ana, sinti ganas de ir al bao, sus labios se resecaron,
pero Ana se los bes. Se puso con torpeza encima de ese cuerpo bello, con
dolor de barriga. Ana le acarici la espalda, con sus suaves manos y le
tom la cabeza, le acarici los cabellos y le dijo mi amor, la nica vez
que escuch un mi amor de una dama, salvo el de la secretaria del jefe que
se lo deca, pero de seguro lo llamaba mi amor y pensaba plasta de mierda,
perro sarnoso, culo de perra parida y otras lindezas de ese estilo. Ana no,
Ana lo haba llamado as con cario, quizs con un poquito de amor, el
nico poquito que haba tenido en su vida. Pero cuando l trat de
penetrarla, cosa que haba ensayado tantas veces, haba visto pelculas
pornogrficas y se haba masturbado una y otra vez, ensayando cmo la iba a
penetrar y lo rico que la iba a hacer sentir, tuvo que aflojar el culo,
pensando que se trataba de una pequea ventosidad inoportuna que de seguro
Ana le perdonara. No, coo!, no!, no era un viento como decan las
chamas de la universidad, sino mierda, pana, mierda fututa, y la acidez se
le hace insoportable, como todos los das, en la esquina donde cruza a la
izquierda y le quedan doscientos sesenta y ocho pasos para llegar hasta la
parada.

l sabe que el perro lo espera. No tendr tiempo ni voluntad para darle una
patada. No, el maldito perro se acerca cuando l llega a la parada. Macualo
se para en el rinconcito, junto a la foto de la rubia de la Cerveza
Regional, tan buena que le ofende y que de seguro lo mira con asco. El puto
perro no lo ha perdonado durante los malditos diez aos que tiene viviendo
en esta urbanizacin. Ni siquiera ha determinado si se trata de diferentes
perros o es uno solo, a Macualo ya no le importa, para l es el mismo hijo
de puta que se acerca moviendo la cola, levanta la pata, apunta y zapatos
chorriados de miaos de perro.

Cinco minutos, diez minutos, media hora o una hora despus se para la
buseta que lo dejar a tres cuadras de la oficina. Esta vez no tiene tanta
mala suerte: le toca como vecina de asiento una seora limpia, olorosa a
jabn Camay, que lo mira con cierto dejo de lstima, de pobrecito mijito,
se queda vindolo un rato y Macualo entiende que debe saludar, buenas,
musita y la seora, buenas, cmo le va mijito, por qu tan tristico, usted
no sabe que Cristo lo ama y una chchara evanglica lo invade durante los
treinta y cinco minutos que dura el recorrido de la pinga buseta hasta la
calle 13, con carrera 23. Y Macualo amn hermana, es cierto hermana,
aleluya hermana, hasta prontico ms nunca hermana. Se baja arrecho de la
buseta, camina una cuadra y se mete en una panadera a revolver su acidez
con el primer negrito cortico del da. Compra la primera caja de
cigarrillos Cnsul, la destapa mientras sale de la panadera, enciende el
primero de los cuarenta y tres cigarrillos que se fumar, y recuerda, como
siempre, desde hace treinta aos, el da en que lleg a buscar trabajo en
el escritorio jurdico. Muerto de hambre y con ganas inmensas de fumar, sin
medio en el bolsillo, sac fuerzas de donde no tena, entr en aquella casa
vieja que cinco aos despus se convertira en una de las oficinas ms
pretenciosas de la ciudad. Una tipa desabrida lo ataj con un a la orden,
que le son al revs. Pero la necesidad tiene cara de perro y dijo que
necesitaba trabajo. Justo en ese instante entr el doctor, simpaticn, un
tipo chiquito, moreno y con ojos verdes. Mire doctor Cancino, dijo la
Dilcia con sorna, que as se llama la ahora flamante recepcionista y
mandadera del otro doctor, el cojo, este seor -y el seor le son a vasito
de pup- viene a buscar trabajo. El doctor Cancino puso la sonrisita
seductora, manipuladora, que luego resultara mierdosa, y le dijo que
pasara a su oficina. Macualo se sienta, nervioso, inseguro, sintiendo el
estmago arder, y responde que sabe redactar documentos, libelos, informes,
amparos, interdictos, intimaciones, diligencias, separaciones de cuerpos,
rupturas fcticas, que, en fin, incluso sabe redactar sentencias, pero que
no era abogado y que tena muchsima hambre. La sonrisita mierdosa se le
dibuj de nuevo en la cara al doctor Cancino. Hagamos una prueba, recuerda
que le dijo y llega al garaje de la oficina, se fuma otro cigarrillo antes
de entrar, abre el candado de la puerta de su lugar de trabajo.

Desde las ocho de la maana hasta el medioda, Macualo estar redactando
documentos de compraventa, pretensiones cambiarias ficticias,
contestaciones, cuestiones previas, recusaciones y decisiones judiciales,
que tantas congratulaciones y plata le producen a su jefe. Si pudiera,
piensa, entre copias de documentos y expedientes, si le mentara la madre,
si lo coaceara, si le dijera lo mierda que es, lo bruto que es. A las diez
de la maana llama el doctor, da rdenes e instrucciones que Macualo no
obedece, pues el tipo es ignorante, es un burro togado y cargado de plata.
Si en vez de explicarle por escrito, con citas de jurisprudencia y doctrina
calificada, si en vez de ensearle derecho, lo insultara, le dijera que es
un jumento en materia jurdica, que es un belitre, que merece ser fornicado
por un asno. Pero no, a Macualo le apasiona el derecho y cumple con sobras
sus obligaciones, por lo cual gana lo necesario para comer, tomar cerveza,
fumar y pagar el alquiler, aunque los ltimos tres das de cada quincena,
aguante hambre, pero fuma y toma.

Al medioda sale del mohoso cuarto adonde lo destinaron desde hace treinta
aos, recorre una cuadra y all est el restaurancito donde almuerza.
Mientras espera que la mesonera marimacha y mal encarada le sirva, recuerda
que all supo el da en que se jodi el pas, fue como una sombra que le
cay encima, como una premonicin, como un temblor, como si le hubiese
cado tierrita del techo. Recuerda que entonces decidi irse a las
guerrillas, luchar, matar, por un pas ms justo. Pero no lo hizo y ahora
est all con las manos temblorosas que apenas le permiten llevarse la
cuchara a la boca. Recuerda el da en que su madre se muri de hambre e
indigencia en una mierda de hospital, con unos mdicos mediocres, con unas
enfermeras rebuznosas. Termina el almuerzo, paga y se dirige a la panadera
por el segundo y tercer negrito cortico. Se fuma tres cigarrillos, compra
el segundo paquete de Cnsul y regresa a su trabajo. Y si se armara una
verdadera revolucin, una revolucin guevarista, piensa. Este pas sera
otra vaina, no sabe si una vaina mejor, pero sera otra, distinta, sin
tantas sonrisas mierdosas como la de su jefe.

Desde la una hasta la seis y media de la tarde, Macualo estar metido entre
documentos con errores ortogrficos y horrores de sintaxis (una vez ley
una sentencia de cinco pginas con quinientos treinta y dos errores
ortogrficos). Redactar tres solicitudes de separaciones de cuerpos, dos
contestaciones de demandas, una sentencia, una denuncia mercantil y una
demanda de rendicin de cuentas. Corregir los documentos redactados por la
secretaria del doctor y recibir dos mariquiadas, dos hijoeputadas y tres
mentadas de madre, pues es la forma como el doctor se desestresa de las
labores tribunalicias. Y si pudiera meterle un coazo, piensa al salir de
la oficina a las seis y media de la tarde.

Camina dos cuadras hasta la panadera y pasa al frente de la casa donde
residi durante veinte aos. Recuerda a doa Carmen, una viejecita que le
pareci simptica durante la primera semana e insufrible, aunque buena
gente, durante el resto de los veinte aos. Se le dibuja la sonrisa
mientras recuerda que un da le cont cuarenta y cinco palabras en un
minuto: hablaba hasta por el culo. l llegaba, turulento como siempre, y
ella se apostaba en el marco de la puerta del cuarto y comenzaba una
perorata que duraba hasta que a ella le daba sueo y se despeda sin
esperar respuesta, pues Macualo se dorma con la cantaleta de doa Carmen
en los diez o quince minutos de haber llegado.

Recoge El Nacional en el quiosco que est al frente de la panadera, entra,
saluda a Antonio, el nuevo mesonero, se sienta y le traen el cenicero y el
cuarto negrito cortico del da. Enciende un cigarrillo, se da cuenta de que
cada vez le cuesta ms levantar la taza de caf, maldito pulso, abre el
peridico y comienza a sufrir con las noticias, a maldecir a los imbciles
polticos, a las asquerosas y rebuznosas sonrisas de los diputados y
hombres del gobierno. Llega a las pginas de opinin, y se divierte leyendo
una parodia que le hacen a una expresin del doctor Escarr, uno de los ms
lcidos constituyentes en la dramtica Asamblea Nacional Constituyente. El
doctor Escarr haba pedido silencio en una de las reuniones ms jacobinas
que se vivieron, pues, segn l, un nio est por nacer. Un nio est por
nacer y el articulista se imagina a la Soberana pujando en una cama
asistida por el doctor Escarr, quien luego de recibir al nio, pone una
cara de terror y anuncia que al nio hay que hacerle algunas operaciones,
pues sali con un brazo ms gordo y largo que el otro, unas piernas gruesas
y muy cortas, un corazn muy grande y un ojo en la frente.

A las siete y media de la noche se para, paga los dos cafs y se dispone a
recorrer las ocho cuadras que hay desde la panadera hasta la Cervecera
Reiner, como lo ha hecho desde hace diez aos. Camina por la acera de la
carrera 21, donde hay dos edificios inmensos y abandonados producto de la
ltima crisis financiera. Cuntas familias que habitan en la inmundicia
podran vivir aqu, piensa.

Llega al semforo de la avenida Morn, cruza y camina por la acera
izquierda. Observa las casas y recuerda el da en que lleg hasta la quinta
donde viva Ana. Muerto de la borrachera y pidiendo perdn en susurros.
Nadie se enter, pues no tuvo el coraje de gritar lo que senta, lo que
comenz a matarle de a poquito. Pasa al frente de la Facultad de Ciencias
Jurdicas y sabe que le quedan tres cuadras para llegar hasta la
cervecera. Recuerda que ya tena aprobadas todas las materias del tercer
ao de la Carrera de Derecho all en la Universidad Andina, pero lo
ocurrido con Ana y la muerte de su viejecita lo descoetaron y tuvo que
salir huyendo de los Andes, luego huy de los Llanos y par el trote y
decidi morirse en esta ciudad, emborrachndose todos los das para poder
soportar esta vida tan arrecha que le toc. Esas heridas, piensa, lo
dejaron sin piel ante la vida, y as iba, sintiendo en demasa.

Entra a la cervecera y lo recibe Oswaldo, con un abrazo y una felicitacin
ebria. Se ve envuelto en humo y un cumpleaos feliz que sus compaeros de
palos le dedican. Hay una torta pequea en la barra, justo en el sitio
donde acostumbra sentarse flanqueado por Oswaldo y Juan. Don Rafael, el
dueo de la cervecera, lo felicita y le sirve la primera Polar vestida de
novia que tanto lo reconforta. Cantan nuevamente el cumpleaos feliz y
Macualo sopla la velita que ya languidece. Oswaldo aprovecha para abrazarlo
nuevamente y Juan, con su ojo de vidrio, sonre. Brindan por Macualo y
comienza la ingesta que terminar quince o veinte cervezas despus. Macualo
se sorprende, como lo hace todos los das, con los adelantos de la
telenovela que escribe Oswaldo desde hace diez aos, y se alegra porque
Juan promete que maana s traer la guitarra y cantar Mujeres divinas y
Viejo, las canciones favoritas de Macualo. Oswaldo le pide que le hable
sobre el ltimo amparo constitucional interpuesto por voceros de la
sociedad civil, en contra de alguna decisin del gobierno. Macualo se toma
un trago de la tercera cerveza y comienza a explicar, con erudicin, con
voz de profesor veterano, los avances del amparo constitucional en el nuevo
texto magno y en las recientes decisiones del Supremo. Cuando ya explicaba
los alcances de la decisin en el caso mencionado por Oswaldo, los hbitos
de los tres contertulios son interrumpidos por un tipo relativamente joven,
pequeo y con un flux que no se sabe si le quedaba pequeo o grande, quien
se dirige a Macualo: Caramba, doctor, me da mucho gusto conocerlo. Domina
usted la materia constitucional. Yo soy Luis Tascn, soy juez. El tipo le
agarra la mano a Macualo y le da unas palmadas en la espalda. Macualo se
desconcierta, no saba que alguien ms lo escuchaba. No sabe cmo
reaccionar. Dice gracias, pero yo no soy doctor. Veo que usted es modesto,
a los abogados nos llaman doctor sin serlo. Tampoco soy abogado, disculpe.
El tipo se queda perplejo, se disculpa y se retira a la mesa donde hay dos
personas ms. La interrupcin deja en silencio a los tres compaeros de
palos. Oswaldo trata de romper el silencio hablando de las mismas lecturas
de las que ha hablado desde hace diez aos y pregunta por los nuevos libros
que Macualo de seguro ha ledo. Cuando Macualo se dispone a hablar sobre la
novela ms reciente de su admirado Vargas Llosa, es nuevamente interrumpido
por el juez, quien se limita a decirle: Me gustara que fuese a verme, de
repente me puede ayudar con el enorme trabajo que tengo en el tribunal.
Aqu est mi tarjeta, llmeme y nos ponemos de acuerdo para hablar.
Disculpe la interrupcin. El juez se retira a su mesa y Macualo no sabe qu
hacer con la tarjeta.

Mientras escucha los denuestos de Oswaldo sobre Vargas Llosa, a quien tilda
de camalen, poco serio, acomodado y etctera, Macualo se desconcierta con
la posibilidad de trabajar en un tribunal. Siete cervezas despus, Macualo
decide retirarse y ante el asombro de Juan y Oswaldo, se disculpa alegando
tener un sueo espantoso. Pide tres cigarrillos y paga la cuenta.

Atraviesa la avenida Venezuela, retoma la Morn, camina por la acera
derecha y se descubre pensando en el futuro. Por qu no trabajar en un
tribunal? Por qu no terminar su carrera? Lo har, buscar los papeles en
la Universidad Andina y se inscribir en la Facultad de Ciencias Jurdicas,
y mandar a la mierda a su jefe rebuznoso. Tres cuadras despus, cruza a la
derecha y toma las calles de una urbanizacin por donde saldr justo a la
avenida Libertador, a la altura de La Botella. Claro que puedes, Macualo,
piensa, claro que puedes. Sers abogado y te hars respetar, y vivirs como
gente, y no tendrs que verle crecer ms la nariz a tu casera. Claro que
puedes, Macualo, claro que puedes, y llega a la Libertador, observa el
barcito de la esquina donde ha entrado pocas veces y decide completar las
quince cervezas diarias. No hay Polar, pero no importa, hoy puede hacer una
concesin, pide Brahma, se toma tres cervezas y sigue pensando en el
futuro, cosa que no haca desde hace treinta aos. Cuando se para, siente
un mareo extrao, sale del barcito, le dan ganas de vomitar, siente la
acidez revuelta con cerveza en la garganta, pero no desiste del hbito de
encender en esa esquina el cuadragsimo tercer cigarrillo del da. Ya se te
pasar Macualo, sers abogado, t puedes Macualo, se dice y se dispone a
atravesar la avenida Libertador, caminar los setecientos pasos que hay
desde la otra esquina hasta la casa donde vive, y sers abogado, Macualo,
t puedes, pasar por el frente de la escuelita y se acordar del primer
da en que fue a clases, pasar por el frente de La Macarena y sentir una
ereccin, recordar a Ana por ltima vez en el da, Macualo, t puedes, y
comienza a atravesar la avenida, pensar en lo sublime que significa estar
dentro de la mujer deseada, y no ve los semforos, Macualo, t puedes, le
encandila la luz de una gandola y le aturde un cornetazo, Macualo, t...

** Jairo Garca Mndez
   jjgmendez@hotmail.com
   Abogado y profesor universitario venezolano (Mesa de Quintero, Mrida,
   1969). Es egresado de la Universidad Catlica del Tchira,
   especializacin en derecho administrativo, profesor de derecho
   constitucional y derecho administrativo en la Universidad Fermn Toro,
   actualmente cursa el doctorado en ciencias, mencin derecho, en la
   Universidad Central de Venezuela. Ha publicado el ensayo Entre
   enmiendas, revocatorias y formalidades constitucionales, N 1 de la
   serie Cuadernos del Ciudadano (Ediciones de la UFT, Barquisimeto, 2001).
   Autor de monografas jurdicas publicadas en revistas especializadas. Ha
   publicado artculos de opinin en El Nacional, Tal Cual, El Impulso y
   Venezuela Analtica.



=== Textos      Dubraska Gonzlez Gmez ===================================

*** Amarga

Amarga

llegando inevitablemente tarde a todo
a la vida
al despertar
a sembrar las margaritas que se deshojan solas

Amarga
mil veces
repetidamente
amarga
caduca
extranjera

atando a esta amanecida
perenne
torcida
mis manos llenas de siluetas
escarchadas
y
vacas

Amarga
mil veces
cansadamente
amarga
caduca
molesta

robando unos ojos
para incrustarlos en mi mirada
ciega
pasmada de una agona
condenada
y
ancestral

Amarga
mil veces
fatigadamente
amarga
caduca
hastiada

durmiendo este llanto
en la indecible sustancia
de tu voz
arenosa
remedada
y
sustrada

Amarga
mil veces
asqueadamente
amarga
caduca
aborrecida

muriendo rpidamente este dolor
en el corazn letrado
de un tormento
idlico
verdugo
y
divino

Amarga
mil veces
difunta
amarga
caduca
liquidada

Amarga



*** Conjugndonos

Yo
la insigne
la nefasta
la violenta
la perdida
la
ms puta
como siempre
la vendida

T
el extrao
el recordado
el emigrado
el
ms dulce
como siempre
el vendido

l
el aliado
el amante
el albacea del deseo
el
ms dispuesto
como siempre
el complacido

Ella
la asesina
la sanguinaria
la Bernarda
la terrible
la
ms tierna
como siempre
la pagada

Nosotros
los desterrados
los sin nombre
los enamorados
los
ms crueles
como siempre
los hechizados

Ellos
los insomnes
los nufragos
los dolientes
los
ms fuertes
como siempre
los deudores



*** Existo

Existo, porque trato intilmente
de
corregirte
las palabras
para poder armar
las mas
en
mis
desvelos

Existo, porque tu ruina
me
duele
inmensamente
desnuda las grietas
y
me comprime el alma

Existo, porque no sirvo
para las despedidas
por eso
nunca terminar
de
escribir
mi renuncia



*** Renuncia

ltima letra
final
aparte
tardo

no
quiero
verme
coser
mis
venas
con
los
hilos
de
tu
martirio

no
quiero
verme
reventar
tu
alma
con
poemas
de
despidos

ltima letra
final
aparte
tardo

quiero
seguirme
en
las
huellas
que
dejaron
las
rosas
crecidas
de
mi
vientre

quiero
seguirme
en
esta
renuncia
a
tiempo
en
las
voces
de
todos
mis
silencios



*** Morir

Morir
entre nubes
fuego brutal que abraza
la perra maldita

te espera

perra callejera
preada de demonios
hechicera

Morir
entre besos dulces
fuego materno de estrellas
la perra pagada

te venera

perra vagabunda
violada por espritus
traicionera

Morir
entre lgrimas amargas
fuego de tumores rojizos y mortales
la muerte inclemente

te llega

perra errante
parida por azar
embrujada

Morir
entre cenizas
deshecho
dormido
fuego virgen de dolores
la muerte violenta
y
grosera



*** Tus manos

T
borrador
de recuerdos
hoja suelta

mano zurda
negada
infantilmente
a
escribirme

T
diluyente
de memorias
papel en blanco

mano derecha
derramando tinta
a raudales
buscando
torpemente
un lienzo
para
dibujarme



*** Empua los claveles

Empua los claveles de la despedida hasta que florezcan las semillas de la
esperanza, y junto a otro pueda construir jardines floridos y distantes.

Rompe este cielo, hazlo llorar toda la lluvia de este mundo, para que as
mi llanto huela a tierra hmeda y reverdecida.

Arranca todos los escombros de cruces del templo remoto, que cansado de
esperar el perdn enterr sus ansias y lisonjas.

Golpea fuerte este sentimiento tardo de clemencia, para que sientas con
esos puos la solidez de la hembra que ya no te extraa.

Violenta la tierra que sembramos juntos, para poder asegurar en mi memoria
el desierto hostil e infrtil de tus huellas.

Extirpa toda remembranza del encuentro, del recuerdo nublado de quererte y
flagelarnos, para que podamos nombrarnos en otra alma y en otro lienzo.

Sujeta fuertemente los puales que clavaste en mis entraas, porque en un
arranque de ira pueden hacer retoar violetas y margaritas, deshojando el
dolor enterrado desde el ltimo da.

Destroza definitivamente mis deseos fugaces de inmortalizarte, para que
puedas dormir tranquilo en la casa ajena, en la elegida.

Sacude el estupor producido por el olor de otro cuerpo, por la dolencia del
extrao sentimiento y rememora lo que fue tuyo, las rosas espinosas que se
clavaron un da en el vientre.

Destierra la lstima de no poder ver el pasado sin estremecerte, antes que
se conviertan en cadenas pobladas de extraezas y rencores.

Triunfa definitivamente en la lucha imposible de inhumar la ausencia y el
destierro.

** Dubraska Gonzlez Gmez
   dubygg@yahoo.com
   Licenciada venezolana en artes (Guatire, Miranda, 1972), reside en
   Caracas. Obtuvo su ttulo en la Escuela de Artes de la Universidad
   Central de Venezuela, casa de estudios donde actualmente trabaja como
   profesora.



=== Mercado      Ariel Bermani ============================================

                 Ningn problema tiene solucin. Ninguno de nosotros desata
               el nudo gordiano; todos nosotros o desistimos o lo cortamos.
                Decidimos bruscamente, con el sentimiento, los problemas de
                la inteligencia, y lo hacemos o por el cansancio de pensar,
                                       o por timidez de sacar conclusiones,
                          o por la necesidad absurda de encontrar un apoyo,
             o por el impulso gregario de regresar a los dems y a la vida.

                Como nunca podemos conocer todos los datos de una cuestin,
                                                  nunca podemos resolverla.

                      Para llegar a la verdad nos faltan datos suficientes,
       y procesos intelectuales que agoten la interpretacin de esos datos.

                                     Fernando Pessoa. Libro del desasosiego

uno.

Nadie debera estar solo, piensa ahora Mercado. Le sirve otra copita de
ginebra a su amigo Juan Bender y sirve una para l. Bender vaca la ginebra
en dos sorbos. Mercado le mira esa zona de la cara que va desde la nariz
hasta la pera, mira especialmente los labios, y piensa que nadie debera
estar solo.

Bender disfruta el gusto spero de la ginebra bajando por su carne y
empieza a sentir las puntadas de una melancola inevitable en el pecho. A
pesar del calor de esta noche se ha abrigado con el grueso gamuln que usa
siempre. Tose.

Estn en un bar, sentados en taburetes, frente al mostrador. El tipo de la
barra los espa mientras seca copas y canta entre dientes una milonga que
se llama La bifurcada. Levanta la voz en esa parte que dice: "Si te llevs
la tele, chuchi, dejame el colchn". Mercado se re. Quin canta eso?,
pregunta. Qu, dice el tipo. Quin canta eso?. No s, la pasan en la
radio. Me gusta, dice Mercado. "And por la sombra y cerr bien el portn",
canta el tipo. Me gusta, dice Mercado.

Haciendo un gran esfuerzo para no desperdiciar ni una gota, el pulso flojo,
Bender sirve ginebra para tres. Tom un poco que te va hacer bien, dice.
Gracias, acepta el tipo de la barra -calvo, petiso, gentil. Yo los invito
en la prxima vuelta, dice. Sal, propone Bender y se limpia los labios con
la manga del gamuln. Sal, responden los otros. Como en los libros de
Hemingway, dice Bender. De quin?, pregunta el tipo. ste sabe de libros,
dice Mercado, palmeando a Juan Bender. Hemingway, dice Bender. Sal, repite
el tipo. Sal, repite Mercado. Un lugar limpio y bien iluminado, dice
Bender, eso es. Claro, dice el tipo. Haca aos que no vena por ac, se
confiesa Mercado. Colinas como elefantes blancos, dice Bender. Todo est
distinto, dice Mercado, todo cambia. En el club no pude reconocer a nadie.
El mar cambia, se re Bender. El viejo Ricardi est muerto, dice Mercado.
Ahora el casero es el boludo del hijo, y ni se acordaba de m. El equipo
anda bastante bien, dice el tipo. Bender vuelve a llenar las copas.
Solamente Daro Villa lleg a jugar en primera, dice Mercado. Villa, repite
el tipo, jugaba de once. Los otros fueron quedando en el camino, dice
Mercado. Villa anduvo bastante bien, dice el tipo. Yo lo entren, dice
Mercado, poda haber sido un gran jugador. Y ahora qu hace? No s, dice
Mercado. Y se toma su ginebra. Hemingway, dice Bender. Ernesto. Su amigo
est borracho, dice el tipo. La puta, como estoy, dice Mercado. Ya casi es
de da, dice el tipo. Desaparece por una puerta lateral y vuelve, unos
minutos despus, con una escoba. Perdonen pero tengo que preparar todo,
dice. Y empieza a poner las sillas sobre las mesas y a barrer. Tenemos que
irnos, dice Mercado, en voz baja. Bender est con la cabeza apoyada en el
mostrador, los ojos cerrados, golpea la pared con la punta de sus
mocasines. No s para qu volv, dice Mercado.



dos.

Salen del bar y caminan hasta la cancha, casi sin darse cuenta. Al llegar
al portn cerrado, al observar, con pena, las luces apagadas, las tribunas
vacas, comprenden que ya es hora de buscar un lugar cmodo donde pasar la
noche.

Se conocen desde que eran chicos, Bender y Mercado. Vivan en el mismo
barrio, formaron parte del mismo grupo de amigos, compartieron el banco en
la escuela primaria. En la escuela secundaria ya no estuvieron juntos
porque Mercado no tena paciencia para el estudio y le sobraba fortaleza
fsica para el desarrollo de los deportes. Practic varios, mal, hasta que
se dio cuenta que lo suyo era el ftbol. Pero se dio cuenta tarde, porque a
los veinte aos no lo admitieron en ningn club de las cuatro categoras
profesionales y tuvo que buscar otra alternativa. Prob con una gran
cantidad de trabajos: fue albail, chofer de taxi, vendedor ambulante,
cartero, hasta que su amigo Bender le present al presidente de un club de
ftbol de la cuarta divisin y lo contrataron como entrenador para las
categoras infantiles. As se produjo el encuentro entre Mercado y el club,
un romance lleno de idas y vueltas que durara veinte aos.

Hay que dormir, dice Mercado y Bender asiente. A pesar de la borrachera
conserva intactos los reflejos, el sentido de la realidad.

Caminan hasta la ruta. Suben a un colectivo y sacan dos boletos para volver
a la ciudad. Ocupan dos de los asientos del fondo.

Bender es canoso, alto, panzn. Ya pas los cincuenta aos. Mercado es
petiso, ancho, gordo, tiene la misma edad que su amigo pero parece ms
gastado, ms viejo, como si ya hubiera superado los sesenta. La calvicie
avanza sin piedad sobre su cabeza dejando zonas arrasadas. Sin embargo,
todava conserva un puado de pelos ondulados, sin canas.



tres.

Luego de tantos aos de entrenar chicos en la escuela de ftbol, de comer
fideos con tuco los domingos al medioda, antes de ir al club; y comer
asado los domingos a la noche, cuando volva del club.

Luego de tantos aos de acostarse en una cama que tena el colchn hundido
en el medio, para dormir siempre con la misma mujer, que se fue poniendo
cada vez ms agria, ms gritona, ms insatisfecha. Dormir espalda contra
espalda. No tocar, no ser tocado, no desear, no ser deseado, compartir, tan
slo, el chalet sin revoque, con pintura vieja, arruinada, la comida, las
conversaciones desganadas, triviales, y sentir que la vida se escabulle, el
amor se va, se transforma en tedio, en sequedad, no vuelve. Luego de tantos
aos de buscar otras mujeres en las esquinas, en los prostbulos, pagar por
el goce de una descarga rpida pero no intensa, que apenas serva para
calmar la necesidad; y olvidar, enseguida, lo que acababa de hacer, volver
al mundo gris, sin gusto.

Luego de tantos aos de enamorarse en secreto de las madres de sus pequeos
jugadores, pero nunca poder decirlo, espiarlas desde la ventanita del
vestuario, o desde la boletera, mientras tomaba mate con el viejo Ricardi.

Luego de tantos aos de lavar su Valiant blanco una vez por semana,
dedicarle cuarenta minutos a la entusiasta ceremonia que se divida en los
siguientes pasos: limpiar, mojar, enjabonar, enjuagar, secar, lustrar.

Luego de tantos aos de levantarse tarde, dormirse tarde, fumar cuatro
paquetes diarios de cigarrillos, es decir, ochenta cigarrillos por da; y
tirarse la ceniza en la ropa.

Luego de tantos aos de vivir as, as, ahora camina por una calle cntrica
de la ciudad, junto con su amigo Juan Bender, ambos esquivan gente, se
cubren de la lluvia, conversan.

Luego de tantos aos en el club, en el chalet sin terminar, en el Valiant
que finalmente tuvo que vender cuando perdi el trabajo, Mercado ha tomado
la decisin de cambiar de vida. Hace tres das fue abandonado por su mujer,
o, para expresarlo mejor, hace tres das su ex mujer le pidi por favor que
se fuera, que se buscara otro lugar para vivir, que la dejara en paz. Y l
ha decidido viajar, dejarse llevar a dnde lo empuje la suerte, saltar el
cerco, morder la cola del futuro, quebrar el letargo, la inercia, la
indolencia, irse al carajo de una reputsima vez.



cuatro.

A partir de la muerte de su esposa, la vida ha comenzado a resultar ms
difcil para Bender. Desde lo ms elemental: cocinar, lavar los platos, la
ropa, hasta lo ms complejo, llenar el vaco de los das con ocupaciones,
proyectos, planes para el futuro; o planes para la semana siguiente.

Intent continuar con las rutinas adquiridas en los ltimos aos, pero ya
no era posible levantarse a la hora habitual, tomar el colectivo, dar sus
clases de lengua y literatura en el colegio, almorzar, volver a casa,
dormir siesta, salir otra vez, dar sus clases en el profesorado; regresar
tarde, cenar, ver los noticieros saltando canales; dormirse en el silln,
vestido. Por eso dej el trabajo sin avisarle a nadie, sin renunciar, sin
recuperar sus libros, sus papeles. Y tambin abandon el departamento que
haba compartido con ella durante treinta y dos aos. Junt el dinero y lo
distribuy en su billetera, las caras de los prceres apiladas, derechitas;
desenchuf los electrodomsticos, trab las ventanas, cerr la puerta, tir
la llave en el hueco del ascensor.

Tampoco volvieron a verlo en el bar donde sola tomar su ginebra de los
sbados por la noche, su cerveza de los domingos por la tarde. Hace tres
das se reencontr con su viejo amigo, alquilaron una habitacin de hotel
en el centro de la ciudad, viajaron en trenes, en subtes, en colectivos;
volvieron al barrio donde haban compartido el impreciso territorio de la
infancia; vaciaron en sus cuerpos una buena cantidad de botellas de vino,
de ginebra, de whisky, de cerveza, y fumaron hasta perder el gusto del
tabaco, hasta sentir que la lengua se volva insensible, hasta quedar con
el paladar seco.

Sin embargo, cada vez que Bender se acuerda de su mujer tiene que hacer un
gran esfuerzo para sentir pena, tristeza, para extraarla. Mercado se suele
preguntar, sin atreverse a formular esta pregunta en voz alta, por qu su
amigo se desestabiliz tanto cuando ella muri. Tomando en cuenta que no
slo haba dejado de quererla, sino que ni siquiera le importaba lo que
pasara con ella, es extrao que se haya derrumbado hasta el extremo de
perder el eje, el inters por sus ocupaciones, sus placeres y abandonarlo
todo.



cinco.

Se volvieron a encontrar, como en las pocas en que compartan el banco en
la escuela, como en las pocas de las primeras salidas nocturnas, que
incluan ginebra, putas, otros amigos: pasar las horas jugando al billar,
pasar las horas en los prostbulos, usando mujeres viejas que mentan con
deleite y amaban sin pasin, que mentan con pasin y amaban sin deleite.

Se volvieron a encontrar. Una llamada telefnica de Mercado bast para que
Bender saliera de su letargo de viudo reciente y recuperara el gusto por
las caminatas, los tragos, la conversacin.

Ahora los despierta el sol, que les entibia la cara. Tens un pucho,
pregunta Mercado, los ojos cerrados todava. Qu, dice Bender, sin
incorporarse, tapado hasta el cuello con una frazada verde, mugrienta. Un
cigarro, tens? Se acabaron. Se acabaron? Ni uno queda.

Salen de las pequeas camas, vestidos -no se haban tomado el trabajo de
quitarse la ropa-, y se abrigan. Mercado con un saco. Bender con el
gamuln. Luego de ponerse los zapatos abandonan la habitacin, recuperan
sus bolsos, avanzan rpido por el pasillo, se cruzan con dos empleados del
hotel y les piden cigarrillos. Ninguno de los dos fuma. Estos deben ser
putos, dice Mercado, en voz baja y Bender sonre sin mostrar los dientes.
Cmo que no fuman. Para qu viven, entonces?, murmura Mercado, mientras
cruzan el hall de entrada, esquivan gente, llegan al kiosco, se mojan,
porque ha comenzado a llover, as es el clima en esa parte del mundo.
Compran cinco paquetes de cigarrillos y los distribuyen en los bolsillos.

A dnde vamos, pregunta Bender. A donde nos lleve la vida, responde
Mercado, que ya tiene la ropa manchada con ceniza.



seis.

Basilio Bartel se despierta molesto, con un fuerte dolor en uno de los
dedos, se trata del dedo ndice de la mano derecha. Comprueba que la
botella sigue ah, atorada. Trata de recordar el momento en que ese objeto
ingres a su vida pero nada sucede, no hay respuestas: no le alcanza con
hacer el esfuerzo, concentrarse, ayudar a la memoria asociando libremente
los hechos vividos en los ltimos das.

Hace fuerza con la otra mano para sacarla pero la botella ni siquiera se
mueve. Comienza a pensar que tendr que continuar viviendo as, con una
botella de cerveza adherida al cuerpo. Si se tratara de la mano izquierda
sera diferente, la usa menos, con ella no escribe, no come, tampoco abre
la puerta de su casa, no pasa las pginas de los libros, es su mano intil,
y en general lo incita a protagonizar las peores torpezas: casi toda la
vajilla que rompi en su vida la tuvieron como protagonista absoluta.

Pero su extremidad superior derecha es, en verdad, tan importante como sus
ojos, su nariz, sus piernas; sin la diestra ya no sabra cmo manejarse.
Adems, a nadie le gusta dar un apretn de manos con la zurda, ni ser
palmeado con una botella.

Se baja de la cama, entra en el bao sin prender la luz, no posee la fuerza
de voluntad necesaria para observarse en el espejo con atencin. No quiere
ver su cabeza mal rapada, su cara mal afeitada. Aprisiona el sexo con la
mano torpe y se mira a s mismo orinar larga, copiosamente y salpicar la
tapa del inodoro. Levanta el dedo embotellado y lo acerca, con furia
contenida, al espejo del botiqun. Amaga dar el golpe pero enseguida baja
la mano, abre la canilla, deja correr el agua. Con mucho jabn humedece el
pico del envase. Prueba, sin violencia, pero la botella no cede, parece que
hubiera nacido ah. Utiliza todas sus fuerzas, lastimndose, y lo nico que
consigue es aumentar el dolor.

Se sienta en el bidet, cierra los ojos, apoya la espalda contra los
azulejos.



siete.

Considerando los obstculos, repite Bartel, en voz baja, acordndose de la
frase escrita por otro, la distancia ms corta entre dos puntos puede ser
la lnea sinuosa. Camina por el departamento, desnudo todava, sin resolver
qu es lo que har: y no slo qu har con la botella. Qu har con su
mujer, con su hijo, con el trabajo en la biblioteca, con la vida que ha
venido llevando en los ltimos aos.

Es hora de cambiar, dice, pero esta vez usa toda la voz, lo afirma con
decisin, como si tuviera un interlocutor a pocos metros de distancia. Y de
rajar, dice.

Se viste con dificultad, no est acostumbrado al uso intensivo de la mano
izquierda. Guarda un poco de ropa en un bolso de mano. Agrega libros, todo
el dinero que encuentra en la casa. Entra en el bao, prende la luz, se
concentra en la observacin de su cabeza. Busca una mquina de afeitar
descartable, se enjabona el cuero cabelludo, la cara. Usa la mano izquierda
con torpeza. Rpidamente comienzan a brotar delgados hilos de sangre. Cubre
las heridas con pedacitos de papel higinico.

Unos minutos despus su aspecto se ha modificado. Tiene marcas, cortes, en
la cabeza, en la cara. No puedo salir as, piensa. Pero tampoco est
dispuesto a esperar. Tampoco estoy dispuesto a esperar, piensa. La nica
alternativa que se le ocurre se encuentra en el fondo de uno de los cajones
del ropero. Se apura para llegar al dormitorio, busca la bolsa de papel
madera donde su mujer ha guardado la barba, la peluca. Se trata de unos
postizos que l nunca us pero que no quiso devolver, fueron prestados por
un pariente para ser lucidos en una fiesta a la que finalmente no
asistieron.

La peluca le da calor, pero cubre su cabeza por completo. La barba le pica,
le molesta, pero l sabe que no tiene otra opcin. No tengo otra opcin,
piensa. Se mira en el espejo del bao y no le resulta desagradable su nuevo
aspecto. Ahora luce el pelo largo: le llega hasta la altura de los hombros;
y la barba recortada, pareja, prolija, negra. El nico elemento que
desentona en su apariencia es sa botella. Por ms que se esfuerce no
consigue sacarla, tampoco consigue recordar en qu circunstancias ha metido
el dedo ndice de la mano derecha en el envase de cerveza. No podra
explicar desde cundo ese recipiente vaco ha comenzado a formar parte de
su cuerpo.



ocho.

Bartel siente que no lo miran, a pesar de la peluca, la barba. Camina con
prisa, sin rumbo, concentrado en el ncleo de la idea que se le acaba de
ocurrir, analizando los aspectos menos convincentes, los riesgos que podra
correr. Pisa baldosas rotas, hunde las zapatillas en charcos de agua,
esquiva las bolsas de basura, los excrementos con que los perros van
cubriendo cada da las veredas de la ciudad. Ha comenzado a olvidar que de
su mano derecha cuelga, incomodndolo cada vez menos, la botella.

Hay gente en los bares, en las paradas de colectivo, gente protagonizando
largas colas frente a puertas entreabiertas, un diario doblado bajo el
brazo, gente pidiendo monedas, escarbando en la basura, cruzando calles,
avenidas.

Entra en un sitio pequeo, poco iluminado y se ubica en una mesa que est
pegada a la ventana. Pide caf con leche, medialunas. Hace el esfuerzo de
perfeccionar la idea que le da brillo a sus ojos, a sus dientes, pero no
consigue agregar detalles, imaginar de qu forma podra llevar a cabo la
accin. En principio, es evidente que no lo har solo. Tiene que buscar dos
socios, o tres.

Humedece las facturas en el caf. Las traga casi sin masticarlas. Llama al
mozo para pedirle ms medialunas, ms caf.

Se levanta, camina hasta el bao. Estudia la cara que le presenta el
espejo. Se ve ms viejo, a pesar de que la peluca cubre por completo su
cabeza. Parece otro. Soy otro, piensa. Soy otro, dice, en voz alta.

Abre la canilla, deja correr el agua sobre sus manos, sus dedos. La botella
perdi los ltimos restos del papel que le adjudicaba un nombre al lquido
que contena.

Vuelve a la mesa. Mira por la ventana. Mastica. Traga. Mastica. La lluvia,
leve, comienza a caer, sin furia, sobre el asfalto.



nueve.

Ahora los ve llegar, mojados, fumando; estudia los movimientos de ambos, la
forma en que se acomodan en las sillas, la manera de llevarse las facturas
a la boca, de tomar el caf, de encender los cigarrillos. Trata de or lo
que dicen pero le resulta difcil, trabajoso. No slo por la distancia que
hay entre su mesa y la de ellos, sino por el modo en que hablan: lento, en
un volumen bajo, dejando transcurrir largos silencios entre las palabras de
uno y las palabras de otro; es, adems, una conversacin poblada de
sobreentendidos, de gestos, muecas, movimiento de las manos.

Al verlos entrar al bar comprendi, en forma automtica, que se trataba de
las personas que estaba necesitando. Se levanta, elige una mesa cercana al
lugar que ellos ocupan. Trata de adivinar qu dicen, qu piensan, mientras
elabora un plan rpido para llegar al dilogo en forma natural. Ninguno de
los dos advierte la cercana del intruso. Continan con un intercambio de
palabras que slo podra seguir una persona familiarizada con la lgica que
manejan esos hombres. Suele ocurrir que los amigos que llevan mucho tiempo
juntos accedan a una zona imaginaria comn, a un universo de smbolos
compartidos, y construyan una sociedad difcil de comprender para los
ajenos, los extraos.

Bartel sabe que debe evitar la obviedad, no puede presentarse ante ellos y
decirles tengo un plan, los invito a colaborar conmigo, en calidad de
socios, para dar el golpe que nos cambiar la vida. Adems, por supuesto,
debe tomar en cuenta que su situacin de hombre con el dedo en una botella
no es la mejor para llevar adelante su nuevo perfil de negociante.

Llama al mozo, pide una cerveza, tres vasos. Esconde su mano menos
presentable detrs de la espalda. Hay que apurarse, piensa. Puede ocurrir
que se levanten y se vayan, no me den tiempo para entrar, convencerlos. Se
para, se muda de mesa, en forma brusca, dejando de lado el protocolo, las
precauciones que deben tomarse en estos casos; se traslada con la cerveza,
los vasos, la silla.

Puedo?, pregunta mientras se acomoda y llena los vasos.

Puede, responde Mercado, dejndose llevar por la curiosidad. Bender
asiente, seducido por el vaso con cerveza que ha quedado a centmetros de
sus manos.

Soy Bartel, dice l. Bender, dice Mercado, sealando a su amigo. Mercado,
dice, sealndose a s mismo.

No me gusta tomar solo, dice Bartel. Hizo bien en venir, dice Mercado.
Permiso, dice Bender y se apodera del vaso.

El silencio pesa, se alarga, Bartel no sabe cmo empezar, de dnde sacar
las palabras necesarias.

Cmo llueve, dice, de pronto, mirando por la ventana. Mucho, dice Bender,
volviendo a llenar su vaso.

A qu se dedican, se arriesga Bartel, sabe que esa pregunta puede resultar
peligrosa, pero ya la hizo, ya se lanz a la caza de compaeros de ruta, de
socios. Al notar que la respuesta no llega, que no le queda otra
alternativa, sabe que debe profundizar el ataque. Yo soy bibliotecario,
dice, y los mira a los ojos. Trabajo en una biblioteca, dice. Yo era
profesor, dice Bender, pasando los dedos por el vaso, vaco. Se jubil?,
pregunta Bartel. Dej de ir, dice Bender, me aburra. Y l, dice Bender,
sealando a Mercado, era director tcnico de un equipo de ftbol, pero lo
echaron. Mercado deja salir el humo del cigarrillo por la boca, por la
nariz, la cerveza se entibia en su vaso. En unos minutos, seguramente,
Bender se apropiar de ella. Le gustan los libros?, pregunta Bender,
animado por los tragos -a medio vaso de la borrachera. Mucho, responde
Bartel, preocupado, no quiere que la conversacin derive hacia ttulos de
libros, argumentos, autores. A m me gustaban, dice Bender, ahora los odio.
Mercado sonre. Se levanta. Vamos, Juan, dice. Odio los libros, dice
Bender, y vaca el vaso de su amigo, de un sorbo.

No se vayan todava, pide Bartel. Por qu, pregunta Mercado. Tengo un
negocio para ofrecerles, dice Bartel. Los tres se miran. Se siente la
tensin en el ambiente, el aire se vuelve denso, cuesta respirar.

Qu decs, pregunta Mercado, molesto, acercndose a Bartel. Bartel se
levanta. Queda al descubierto la botella que cuelga de su dedo.

Qu tens ah, pregunta Bender, acercndose a Mercado, mirando a Bartel,
comprobando que es el ms alto del tro y el ms corpulento.

No puedo sacar el dedo, dice Bartel. Quers que te ayudemos a sacar el
dedo?, pregunta Mercado, ms calmado. No, dice Bartel. Entonces?, pregunta
Mercado. Nada, responde Bartel, nada, perdonen. Se mueve, los esquiva, se
aleja.

Pibe, grita Mercado, ven. Qu, dice Bartel. Vos ests mal, pibe. Quiero
ayudarte, dice Mercado. No hace falta, dice Bartel, nadie podra ayudarme.
Yo s, dice Mercado.



diez.

Compran dos pizzas, dos botellas de vino y se acomodan en la pieza del
hotel, sin zapatos, sentados en la cama. Mastican, tragan, beben, como si
los tres fueran amigos de toda la vida. A Bartel ya no le molesta la
botella en el dedo, habla moviendo las manos, como es habitual en l, en
sus maneras, y ms de una vez ese constante movimiento obliga a Bender, a
Mercado, a correrse, a esquivar el botellazo involuntario que gira, dibuja
crculos en el aire, se acerca peligrosamente. De todas maneras han
comenzado a tomarle cario a ese joven que tiene la edad del hijo que ellos
no hicieron; les resulta gracioso, con los pelos largos, la barba, la
botella, el cuidado que se toma al hablar, al elegir las palabras; ellos
comprenden que se trata de un tipo culto, que ha llevado una vida sosegada,
apacible, por eso resulta pattico cuando narra su plan, la idea delirante
que ha estado planeando durante das, meses; es evidente que el pibe ley
muchos libros, piensa Bender; slo as es posible entender la estructura,
la forma que le asign a su extrao proyecto de enriquecimiento espontneo,
mgico. Un blanquito que quiere hacerse el malo, piensa Bender. Un pichi
-un salame, un pancho- que quiere afanar y tiene menos calle que una
monjita de clausura, piensa Mercado.

Antes de que Bender comience a saberse borracho, y pararse en la cama e
improvisar un largusimo discurso sobre la historia del peronismo, antes
que Bartel hable de su mujer, de su hijo, de sus compaeros de trabajo en
la biblioteca, Mercado toma la palabra, pide silencio, apoyando un dedo en
sus labios, sonre, y, al sonrer, deja su boca despoblada al descubierto,
se ve claramente que le faltan dos dientes, tres muelas; Mercado se apropia
de la expectativa que ha generado en los otros, salta de la cama, camina
alrededor, las manos en la espalda, y, finalmente dice: amigos mos, no
seamos pelotudos, basta de perder el tiempo ac, en esta ciudad de mierda,
hay que irse... -interrumpe su monlogo, los mira, se rasca la cabeza-, hay
que irse. Ahora mismo.

Irse?, pregunta Bartel, a dnde? Al mejor lugar del mundo, dice Mercado,
satisfecho, vos segume, pichn, y tu vida va a tener sentido, nos vamos al
mejor lugar del mundo.



once.

Mira la lluvia. Desde que era una nia le gusta ver la lluvia cayendo sobre
los techos. Centra su mirada en la calle.

Apoyada en la ventana de su habitacin de hotel observa a todos esos seres
que apuran la marcha para no mojarse, o para mojarse poco, menos. Adems de
la lluvia, le gustan los cuerpos, las personas. Nunca se cansa de escuchar,
de comprender, de callarse para dejar que su amigo ocasional o su amiga de
toda la vida, hablen, cuenten, se sientan comprendidos. Su verdadero placer
es se, saber permanecer en silencio, atenta, mientras los otros exponen,
monologan, evacuan la pena, la tristeza. En realidad, nadie tiene mucho
para decir. A nadie le ocurre algo verdaderamente importante, digno de ser
recordado. No es una mala opcin ir olvidando los das a medida que van
pasando, qu es lo que nos queda, piensa ella, qu vamos a llevarnos al
otro mundo, los das son iguales entre s, pura repeticin, pura rutina,
las aventuras que puede vivir una persona se reducen al mnimo movimiento
elemental, indispensable: ir al supermercado, comprar yerba, esquivar las
bolsas de basura, los perros, los mendigos, volver a casa.

No es mucho el dinero que pudo ahorrar pero ha llegado el momento, piensa,
de cambiar de aire, de ciudad, de rutina, de hotel.

Antes de dormirse siente que su cuerpo se afloja, su mente se afloja, sus
recuerdos queman. Le vuelven esas imgenes que guarda desde que era una
nia: la lluvia cayendo sobre las calles de tierra de su pueblo, los perros
ladrando, todos los chicos de la cuadra saliendo al barro, a los charcos y
ella, la ropa empapada, el pelo mojado, largo, suelto, canta y baila, los
ojos rojos como el fuego.

La Gatita, la llaman. O Gatita, a secas. Ha sido un hombre, el nico que
hubo en su vida, quien comenz a llamarla as. Desde que l se fue, ella se
presenta como Gatita. Conserva el apodo desde la poca en que era joven,
gema despacito envuelta en el cuerpo de aquel hombre, y hunda las uas,
con suavidad, en ese pecho, esa espalda.



doce.

Pagan en la recepcin del hotel. Salen a la noche, a la lluvia, se suben a
un taxi. Bajan en una de las estaciones de trenes ms grandes de la ciudad.
Compran tres boletos. Se acomodan en dos asientos dobles, las piernas
estiradas, relajados, felices, en paz. Los distrae una mujer, que pide
permiso y ocupa el asiento que ha quedado libre. Sube su valija al
portaequipajes. Se sienta, sin mirarlos, apoya la cara en la ventanilla. Se
trata de la Gatita, que finalmente ha decidido cambiar, viajar, abandonar
la ciudad, instalarse en un pueblo pequeo, empezar de nuevo. Tom la
decisin mientras vea caer la lluvia desde su pieza de hotel. Arm la
valija, no llam a nadie -no se despidi de nadie-, tom un taxi hasta la
estacin, compr el boleto, y ahora tiene enfrente a Mercado, a Bender, y
tiene al lado a Bartel, los tres la espan con curiosidad: no se trata de
la clase de mujer que le gusta a Bartel, Bender no mira mujeres desde que
qued viudo, slo se dedica a beber, a emborracharse, y Mercado odia a
todas las mujeres, las que conoci, las que encuentra por la calle, las que
tuvo, las que quiso tener pero no pudo, a todas las detesta por igual,
suele decir que lo ltimo que hara es volver a enroscarse con una de esas
perras; si lo asaltan las necesidades sexuales, las resuelve por s mismo,
envuelto en la tibieza de las sbanas, o recurre al sexo rpido, en la
calle, con cualquier puta o travesti que le cobre un precio razonable.

A ella tampoco le ha ido bien con los hombres. A excepcin de su nico
amor, que la dej hace aos, que la cambi por otra cuando la Gatita
comenzaba a ponerse vieja, nunca tuvo otro romance, nunca comparti sus
das, sus noches, con otro compaero.

El viaje es largo. En general, y a pesar de la dureza e incomodidad de los
asientos, los pasajeros duermen, duermen para olvidarse del estado de
transicin en que se encuentran, para suspender la incertidumbre que
implica no estar en el sitio de la partida ni en el sitio de destino, para
no sentir la angustia del movimiento hacia lo desconocido: lo que est por
suceder, en otro lugar, con otra gente.

Pero Mercado no duerme. Mira por la ventanilla. La Gatita tampoco. Cada
tanto se cruzan sus miradas y ellos estn por hablar, estn a punto de
decirse algo, y sonren, mirndose abiertamente. Quedan al descubierto los
dientes amarillos de l, los dientes amarillos de ella, las arrugas de
ambos, las ojeras, la luz tenue que reflejan los ojos.

Tengo unas empanadas que estn muy ricas, dice ella, sin mirarlo. Podemos
compartirlas. Gracias, dice l, pero debo confesarle que me marea comer en
los viajes. Que lo marea comer en los viajes?, pregunta ella. Exactamente,
responde l. Usted se lo pierde, seor, seor? Mercado.

Supongo que Mercado es su apellido, pero cul es su nombre? Mercado.
Perdone, dice ella, molesta, y hace correr el cierre de su bolso de mano.
Abre el paquete y saca una empanada. La muerde.

Y usted, pregunta l, cmo se llama? Gatita, dice ella, conteniendo la
risa, volviendo a morder, limpindose los labios con una servilleta de
papel. Supongo que Gatita debe ser su apodo, a m me gustara saber cul es
su nombre. Gatita, repite ella, los ojos brillosos. Claro, dice l,
rascndose una oreja.

Contina su ofrecimiento de compartir las empanadas?, interroga, despus,
usando su tono de voz ms neutro, ms impersonal. Por supuesto, dice ella,
y ofrece el paquete para que Mercado elija. Elige cuatro. Devuelve el
resto, acomoda las elegidas sobre sus piernas, cruzadas. Se mete una,
entera, en la boca, la mastica. Ella desva su mirada, ha comenzado a
sentir un malestar creciente; la situacin le revuelve el estmago, le da
arcadas. Teme no poder contener las ganas de vomitar. Cierra el paquete, lo
guarda, ha perdido el apetito en tan pocos minutos. Sabe que no podr
terminar de comer la empanada mordida. No la quiere?, pregunta Mercado,
sealando la empanada que ella ha mordido dos veces -pero que ahora no sabe
dnde esconder, cmo tirarla por la ventanilla sin llamar la atencin de
los otros pasajeros.

No la quiero, responde la mujer y l acerca la mano abierta.



trece.

El comisario tiene las piernas apoyadas sobre el escritorio. Se rasca los
testculos con las dos manos.

Perdone, Cabeza, pero me pica, se excusa delante de su hombre de confianza,
un oficial petiso, de pocos dientes, que se ocupa de llevar adelante los
trabajos ms delicados de la brigada.

No tiene por qu disculparse, seor, para eso es el jefe. Para rascarme?
No, faltaba ms, seor, para no dar explicaciones.

Salvo en una sociedad completamente justa, dice el comisario, lo mejor en
la vida es ser jefe. Y se re. El oficial tambin se re, dejando al
desnudo su boca despoblada.

El comisario abandona el escritorio, camina sin apuro hasta un mueble
metlico que est cerrado con candado. Venga Cabeza, ordena. Abra eso. El
oficial saca la billetera, busca con los dedos arrugando los billetes de
cien pesos. Extrae una llave pequea. La mete en la cerradura del candado,
lo abre, lo retira. El comisario se acerca. Permtame seor, dice el otro.
Amontona papeles, corre cajas, biblioratos, sellos; ah est, dice y le
entrega el paquete al comisario. Cierra la puerta del mueble, vuelve a
poner el candado.

Clausure, Cabeza, dice el comisario. Se acomoda en su silla, deposita las
piernas en el escritorio. El oficial se apresura hasta la puerta de la
oficina, la abre, mira hacia los costados, la cierra, hace girar la llave.
Apaga la luz principal, enciende un velador, desconecta el telfono.

Venga Cabeza, en ese cajn est el alimento para el espritu. El oficial
abre el cajn, saca la botella, elige dos vasos de whisky de la repisa que
se encuentra al costado de la puerta y donde conviven, en extraa armona,
unos pocos libros, adornos de porcelana, fotos de nios, carpetas, ms
fotos: el comisario montando un caballo, el comisario abrazando a una
mujer, el comisario abrazando a un intendente, a dos ancianos, el comisario
jugando al truco, el comisario saludando desde el interior de un
patrullero. El oficial llena los vasos. El comisario prueba: est bueno,
dice, e invita a su hombre de confianza a imitarlo. El otro bebe un buen
trago, se limpia los labios con la manga. Qu es?, frutilla?, pregunta.
Error, Cabeza, error, es guinda. Licor de guinda. Riqusimo. Me gusta, dice
el oficial, me gusta ms que el de chocolate. El de chocolate, dice el
comisario, es muy amargo. Amargo como la vida, dice el oficial. Como la
suya, Cabeza, dice el comisario, mi vida es dulce.

Bueno, agrega enseguida, basta de chchara. Abre el paquete rompindolo. Se
encuentra con un nuevo envoltorio. Ay, Cabeza, dice, qu cuidadoso es
usted. Rompe el segundo envoltorio y descubre la existencia del tercero.
Sonre. Los papeles caen el piso. El oficial se agacha, los recoge, los
tira en el cesto. El tercer envoltorio es el ltimo. Ahora el comisario
debe abrir una bolsita de plstico y podr tener entre sus manos,
finalmente, el contenido del paquete que el oficial, su hombre de
confianza, ha preparado para l. Antes de hacerlo se limpia las manos con
una toalla. Se peina con los dedos, acomodando el pelo hacia el centro de
su cabeza, la zona ms castigada por la calvicie. Se alisa el bigote. Baja
las piernas. Se pasa la lengua entre los labios. Srvame un poco ms,
Cabeza, ordena. Pero todava tiene el vaso lleno seor, protesta el otro.
Ms lleno lo quiero, completamente lleno lo quiero, que rebalse.

Rompe la bolsita y se encuentra con el puado de fotos. Bebe, se limpia la
boca y las manos con la toalla. Acomoda las fotos sobre el escritorio. El
oficial no interviene, no se mueve, mira de lejos, cierra los ojos para
beber, suspira.

Bien, Cabeza, muy bien, dice el comisario y el otro sonre, vuelve a
suspirar pero esta vez con ms mpetu, feliz.

El comisario se detiene en cada imagen, estudia los detalles, los gestos,
las formas, las proporciones. Dedica varios minutos a cada foto. Que buena,
dice, cuando se encuentra con una pose que llama su atencin o con un
cuerpo que lo excita.

Luego de mirarlas todas les otorga un orden. Vuelve a examinarlas, cambia
algunas de lugar, se concentra en otras.

Venga Cabeza, dice despus, quiero que contemple el miembro de ste sujeto.
El oficial se acerca, sus caras se juntan, sus respiraciones se mezclan.

Mire comisario qu bestia, parece el miembro de un caballo, aporta el otro,
venciendo su timidez. El comisario vuelve a pasarse la lengua entre los
labios. Le gusta Cabeza? Claro seor. Le pregunto si le gusta lo que ve.
No entiendo seor. Le pregunto, Cabeza, si le gusta la grandsima pija de
ese sujeto. No seor, yo soy bien macho. Seguro Cabeza?, pregunta el
comisario. Seguro seor. El comisario baja sus manos, pasa los dedos por la
rodilla del oficial, por la pierna, sube la mano hasta dejarla quieta,
estirada, sobre los testculos del hombre que ahora cierra los ojos, se
endurece. Bien macho, Cabeza?, o bien machito? Bien macho seor. Un
machote es usted, Cabeza, dice el comisario. Usted sabe que yo lo quiero
Cabeza?, siempre lo quise.

El otro no habla, no contesta, permanece tenso, sin atreverse a impedir el
nuevo acoso de su superior pero sin colaborar con l. Sabe que en unos
segundos las lgrimas comenzarn a caer sobre sus mejillas, que terminar
suplicando que lo dejen en paz, que lo echen si es necesario, pero que por
favor no lo sometan a tanta humillacin.

Pero el comisario le baja el cierre. Machote, dice, machote, repite,
mientras se arrodilla, mientras hunde la cabeza en las piernas abiertas,
mientras se apodera del sexo de su hombre de confianza y lo lame, lo besa,
lo chupa, lo abandona, lo escupe, lo recupera, lo cubre con saliva.



catorce.

Vestido con el uniforme de la polica provincial, el hombre al que todos
conocen como el cabo Centurin -y el comisario llama Cabeza-, sale de la
comisaria, molesto, furioso. Camina pensando: me lo hizo otra vez, el
maldito puto me lo hizo de nuevo. Mueve los brazos, el disgusto le seca la
boca. Uno de estos das lo mato, piensa. Se mete en el patrullero, apoya la
cabeza en el volante. Enseguida se incorpora, pone el auto en marcha, seca
sus lgrimas.

Cruza el pueblo a gran velocidad. No quiere perder ms tiempo, necesita
volver a su casa, quitarse la ropa, baarse para expulsar de su cuerpo el
pestilente aroma que el comisario ha dejado en su memoria.

Estaciona a pocos metros del chalet que ha comprado con un crdito que le
otorg la fuerza. Entra, enciende las luces, el televisor, abre la
heladera. Come, parado, fros, los fideos que sobraron de la noche
anterior. Siente que el vmito se le forma en el pecho, le sube por la
garganta. Se apura hasta el bao, levanta la tapa, se arrodilla, vomita. En
ese momento oye los gritos, los disparos. Se incorpora, mareado. Corre
hasta la puerta de calle, el arma gatillada; abre con cuidado, ve pasar al
hombre, que se desespera por eludir a sus dos perseguidores. Trata de
sumarse a la persecucin pero los otros son rpidos, se pierden a lo lejos,
terminan la cuadra, doblan y l resbala, cae, la frente sobre la vereda.

El hombre al que persiguen, que lleva un bolso negro apretado contra su
pecho, encuentra un hueco en el alambrado que rodea un terreno baldo,
salta, entra, siente el movimiento de la bala que ingresa en su cuerpo, se
arrastra hasta encontrar un rbol. Cierra los ojos, descubre el sabor de la
muerte en su boca. Los otros pasan de largo, no lo vieron arrojarse de
cabeza contra el alambre, caer, rodar, desangrarse.

Algunos minutos despus, con el bolso apretado, la vista en blanco,
consigue volver a la calle, sabe que la estacin de ferrocarril est cerca.
Se le ha ocurrido la estpida idea de ir a esperar el tren.



quince.

Un poco antes del amanecer los tres hombres y la mujer bajan del tren,
pasan el molinete de la estacin, llegan al pueblo. La mujer se adelanta,
trata de alejarse lo ms rpido posible pero algo la detiene: se encuentra
con la sangre esparcida en la calle. Mercado, dice, grita. Los tres se
apuran hasta ver al hombre muerto en la vereda, a pocos metros de la
estacin, y lo rodean -ella vomita-, y se miran sin saber qu hacer. Es
Mercado el que toma la iniciativa, despus de todo tiene gran experiencia
en el manejo de grupos. Salgan, dice. Se arrodilla. Apoya su cabeza en el
pecho del hombre que yace, tendido boca arriba. Se levanta, enseguida
encuentra los dos agujeros de bala en el pecho. El revlver en la cintura.
Roba el arma, sin saber por qu, y la esconde en uno de los bolsillos
internos del saco. Se levanta, mira a los otros, les hace seas, les
comunica, con las manos, que deben irse, que lo mejor es seguir, olvidarse.
Ella no est de acuerdo y lo dice: hay que llamar a la polica, suplica. La
polica no, dice Bartel, pensando en la botella que le cuelga en el dedo. Y
en la peluca. Y en la barba postiza. Cmo explicarlo. Adems, es probable
que su mujer haya recurrido a las autoridades policiales para que averigen
su paradero. La polica no, dice Bender, que piensa en el colegio, que
sabe, tambin, que el director probablemente haya recurrido a las
autoridades policiales para denunciar el abandono de las clases que ha
efectuado el profesor Bender.

Ella no se deja convencer, abandona el grupo y lo que encuentra es un bolso
negro. Se acerca. Lo patea. Bartel tambin se acerca. Se agacha, lo abre.
Gira la cabeza, le guia un ojo a Mercado. Enseguida todos husmean el
interior del bolso. Rajemos, dice Bender. Lo cierran, lo llevan. Corren,
arrastrando valijas. Ven las luces de los patrulleros, oyen las sirenas.
Ac, grita Mercado, y se meten, se recluyen, en un terreno baldo.
Enseguida la estacin y sus alrededores se llena de voces, de linternas, de
gritos, de pasos, de perros, de curiosos, de corridas, de luces, de
policas.



diecisis.

No podemos seguir ac, piensa Mercado. No podemos seguir ac, dice. Escond
eso en tu valija, le dice a la mujer, y Bartel entrega el bolso, que
rpidamente es introducido entre las ropas, los cosmticos. Hay que irse,
piensa Mercado. Se levanta con la intencin de encabezar la fuga, la
retirada. Hay que irse, dice.

Salen, precavidos, con miedo, pero al encontrarse con las otras personas,
que buscan, conversan, y con los policas, que tratan de persuadir, en
algunos casos, y de obligar, en otros, a la enorme cantidad de curiosos,
para que vuelvan a sus casas, comprenden, con alivio, que nadie nota la
presencia de los cuatro forasteros, que nadie los observa, que no resultan
sospechosos.

Se desvan, se apartan, llegan a la ruta. Encuentran un taxi. Cargan el
porta equipajes con los bultos, se acomodan, Mercado adelante, los dems
atrs. El taxista los espa mientras enciende un cigarrillo. A dnde vamos,
pregunta, malhumorado, es evidente que se sabe el nico habitante del
pueblo que no est disfrutando del nico acontecimiento extraordinario que
ha ocurrido en los ltimos aos.

Llvenos a un hotel, al mejor hotel, piensa Mercado. Y lo dice, con voz
segura, firme, dueo de la situacin y tambin, por qu no, de lo que vaya
a ocurrir, en el futuro inmediato. Dice, cambiando el orden de la frase que
haba construido en su mente, vamos al mejor hotel del pueblo. El taxista
sonre. No s si es el mejor, responde, pero en esta poca del ao no hay
otro.

Llegan en pocos minutos. Mercado paga el viaje, recuperan las valijas. A
pesar de que se trata de un pueblo que vive del turismo, al conserje le
sorprende la presencia de los cuatro extraos. Debe ser porque los turistas
acuden en verano, para gozar del sol, del mar, de la playa, por eso los
otros dos hoteles permanecen cerrados y los restaurantes y las casas de
video juegos y las pizzeras y los bares. El pueblo cambia, a partir de las
ltimas semanas del ao, deja de lado su aspecto solitario, sus comercios
cerrados, y es invadido por decenas de personas. Y se vuelve prspero
durante casi tres meses. Pero ahora, en el comienzo de la primavera, estos
cuatro turistas constituyen una verdadera rareza.



diecisiete.

Y ahora?, pregunta Bartel, emocionado, oliendo los billetes, besndolos.
Qu hacemos ahora? Nunca en mi vida haba visto tanta guita, dice Mercado,
y se rasca la cabeza. Bender slo fuma, sentado en la cama. Cuando termina
un cigarrillo enciende otro. Las colillas van amontonndose en el piso. La
Gatita suspira, mirando por la ventana, concentrada en su contemplacin del
mar.

Ahora nada, responde Mercado. Hay que comer. Y despus hay que irse, lejos.
Irse?, pregunta Bartel. Claro, dice Mercado, si empezamos a gastar esta
guita vamos en cana. No hay que gastar ni un centavo, contesta Bartel. Y
contina: descansemos un poco, unos das, despus dividimos el dinero y nos
separamos. Yo creo que lo mejor es desaparecer ahora mismo, irnos a la
mierda, afirma Mercado, levantando la voz. Me parece que sera sospechoso,
dice Bartel, a cualquiera le resultara extrao que nos vayamos a las dos
horas de haber llegado.

El pibe tiene razn, interviene Bender, que ha sacado una petaca de whisky
del interior de su gamuln. Guard eso, lo reta Mercado. Por qu?, se
defiende Bender. Porque te pons en pedo enseguida, vos, y sos capaz de
contarle a todos lo de la guita. And a cagar, dice Bender, y destapa la
botella. Echa un trago en su boca. Retiene el lquido, hace grgaras, lo
traga de a poco. Dej eso, grita Mercado, acercndose. No me toqus, grita
Bender, y es inevitable darse cuenta que est enojado: se le enrojecen los
ojos, se le hinchan las venas del cuello.

Yo me voy, dice la Gatita, parndose. Vos te queds, amenaza Mercado. Yo
tambin me voy y quiero mi parte, interviene Bartel, con voz dbil. Nadie
se mueve de ac, ordena Mercado y los tres lo miran. Hay un revlver en su
mano. Martilla. Apunta a Bender, a Bartel, a la Gatita. Nadie se mueve de
ac, repite.



dieciocho.

Baj eso, pide Bender, luego de algunos segundos de tensin y Mercado
retrocede. No te hags el pelotudo si vos en tu puta vida tocaste un arma,
dice Bender. De ac no se van, grita Mercado, pero ya no les apunta, guarda
el revlver atrs, en su espalda, tal como lo ha visto en muchsimas
pelculas.

La Gatita llora, Bartel tiembla, Bender tirita de furia. Los cuatro
permanecen inmviles y sin mirarse.

Tenemos que hablar, propone Mercado, bajando la voz. Y se acuerda en forma
automtica -as es la memoria- de su mujer. Ella fue la que dijo tenemos
que hablar. Mercado no sabe por qu ha repetido la frase que comenz a
quitarle lo poco que an le quedaba, la frase que ella us para abrirle
paso al torrente de palabras agraviantes que haba estado almacenando, tal
vez durante aos, para esa noche, para dejarlas caer con odio sobre l.

Hablar. Mercado piensa que las personas depositan una gran expectativa en
el dilogo. Tardan demasiado en darse cuenta que las palabras engaan, que
nadie se toma el trabajo de escuchar lo que el otro tiene para decir, que
nadie piensa o cree realmente en lo que est diciendo. En general el
dilogo slo cumple la funcin de aplastar el silencio, suele decir Mercado
cuando est borracho, cosa que ocurre en muy raras ocasiones.

La noche en que su mujer le dijo tenemos que hablar, l destap la botella
de whisky que le haba regalado el presidente del club unos das antes de
echarlo y llen su vaso. Bebi de golpe, sintiendo el mareo, y se dispuso a
escuchar las quejas y los insultos de ella. Pero no pudo seguir sus
argumentos porque lo distrajo una mosca que se pos en la pava. Quiso
sacarla pero el peso de su mano golpe el mate, desparramando la yerba
caliente sobre el mantel.

No hay nada qu hablar, dice la Gatita. Yo a ustedes no los conozco, vine
ac de vacaciones, la plata no me interesa. A m s, dice Bartel, y quiero
mi parte. Bender termina con la botellita y la tira contra la pared. Basta,
grita. No sean imbciles, grita. Mercado se sienta en la cama, la cara
cubierta con las manos, y le vuelve la imagen de su mujer llorando. No
tengo nada para decir, haba dicho l, no creo que la vida de las personas
se arregle con palabras. Y prepar la valija. Abri la puerta, dej su
juego de llaves sobre la mesa, se fue sin saludar. Pero ahora la extraa.

No podemos separarnos, sera sospechoso, dice Bender. Yo no sigo con
ustedes, es ms, ya mismo voy a ir a la comisaria, dice la Gatita. Vos te
queds, amenaza Bender. Quiero mi parte, dice Bartel.

Mercado se para, los mira, sonre. Tenemos que sacarte esa botella, le dice
a Bartel, guindole un ojo. Usted, Gatita, es una mujer digna. Juan,
nosotros somos amigos de toda la vida.

Camina. Se detiene, las manos en la espalda. Sabe que se le acabaron los
argumentos, no encuentra la forma de continuar, de convencerlos.

Escuchen, dice, haciendo el ltimo esfuerzo. Esta es mi propuesta. Ya falta
poco para la noche. Dormimos ac, dividimos la guita y maana salimos, nos
vamos. Cada uno por su lado. Est bien?

Yo me quedo, dice la Gatita. Y no me interesa la plata robada.

Yo tambin me quedo, dice Bartel, pero con mi parte.

Mercado vuelve a sentarse, vuelve a esconder la cara entre las manos. Me
quedo, dice Bender. Me gusta este lugar. Pienso morirme ac.

Mercado se levanta, saca el arma, apunta a su amigo, a la mujer. Dame la
guita, el bolso, le ordena a ella. Se lo cuelga en el hombro derecho. Abre
su valija, extrae los documentos. Los tres retroceden, en silencio.
Quietos, grita. Sale de la habitacin. Se apura. Atraviesa el pasillo, baja
los dos pisos por la escalera, llega a la recepcin, a la vereda, a la
calle. Empieza a correr, se cae, se levanta. Le duelen las piernas.

** Ariel Bermani
   kordon@filo.uba.ar
   Profesor argentino (Buenos Aires, 1967), trabaja como no docente en la
   Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Textos
   suyos han aparecido en diversas publicaciones de su pas, como V de
   Vian, Dialktica, Bajomundo, Anlidos y Algoritmos, Mankato y La Bizca.
   Ha sido incluido en las antologas Buenos Aires nunca duerme (1997) y La
   seleccin argentina (Tusquets, 2000). Edita en Internet la revista
   literaria semanal Kordon, que se distribuye por correo electrnico.



=== El regreso del caracol ================================================

** Luisa Futoransky: antologa potica
   Fondo Nacional de las Artes, Coleccin Poetas argentinos contemporneos
   Buenos Aires (Argentina), 2003. 118 pp.

Treinta antologas ha publicado el Fondo Nacional de las Artes en su
coleccin Poetas argentinos contemporneos, que rene, en tres series de
diez volmenes cada una, textos de autores de ese pas que no aparecen en
los catlogos de las editoriales comerciales. La iniciativa, lanzada a
partir de 1996, ha incluido a escritores que, como explica en su
presentacin, "ya sea por residir tanto en el interior como en el exterior
del pas, no han alcanzado la difusin que la calidad de sus obras
merecera". As, forman parte de la coleccin poetas de la talla de Horacio
Armani, Jorge Boccanera, Olga Orozco, Juan Gelman, Leopoldo Castilla y
otros.

En la lista destaca, con el nmero 25 de la serie, el nombre de Luisa
Futoransky, periodista que asegura guardar fidelidad absoluta slo a la
poesa y que hemos tenido el honor de publicar en Letralia en diversas
oportunidades -la ms reciente en nuestra edicin 99-, cuya antologa en
esta coleccin abarca textos escritos desde 1963 hasta 2001. Una vasta
muestra que permitir al lector conocer diversas facetas creativas de esta
singular escritora que no ha vacilado en abordar la poesa desde pticas
completamente diferentes entre s, en poemas y crnicas inundados de un
lenguaje delicioso.

Imbuidos algunos de sus primeros textos en la contemplacin americanista,
Futoransky se recuerda "rica y bella en Trujillo / -esa ciudad de mancos y
de cojos, / estigmatizada quiz por la crueldad de sus mayores- / fui rica
y bella en Trujillo / mientras l repeta: / 'No son hermosos los hijos de
Pizarro' / y temblbamos de leyendas y de pieles / despertando las piedras
sabiamente dispuestas / en este profundo laberinto del encuento" (extracto
de "De Trujillo, con amor"). En otros se verifica el paladeo de lo clsico:
"mientras Penlope goza con amigos y enemigos, / oh! estpido Ulises, /
babeas literatura por esta agua fastuosas / para el prestigio de la muerte
/ y el olvido" (extracto de "Egeo"). Otros denuncian la barbarie del mundo
urbano: "los ruidos amigos que me tienden habitantes desconocidos / el
repartidor de diarios a las 3:15 / el repartidor de lcteos a las 4:15 / el
repartidor de pan a las 5:40 // la vecina que orina / el amante que parte /
los cirujas que revisan los tachos de basura" ("Insomnio en la Rue de
Charenton"). Todos, en definitiva, componen un volumen que vale la pena
leer como testimonio de la vida plena de una incansable trotamundos.

Futoransky, quien reside en Pars desde 1981, ha publicado Son cuentos
chinos (Planeta, 1991), sobre su experiencia en Asia, Lunas de miel
(Juventud, 1997) y De donde son las palabras, antologa potica, (Plaza y
Jans, 1998), entre varios otros ttulos en diversos gneros. Ha recibido
el Premio de Artes y Letras de Francia y ha sido merecedora de las becas de
la Fundacin Guggenheim de Estados Unidos y del Centro Nacional de Letras
de Francia.



El regreso del caracol es el espacio de la Tierra de Letras en el que
comentamos libros, revistas, discos u otros materiales que nos llegan de
todo el mundo a travs del snail mail, correo caracol o, simplemente,
correo ordinario. Usted puede enviarnos sus producciones a esta direccin:

*** Jorge Gmez Jimnez - Revista Letralia
    Calle La Victoria, N 03-16
    Urbanizacin Francisco de Miranda (Fundacagua)
    Cagua 2122, estado Aragua, Venezuela



=== El buzn ==============================================================

*** Dilogo del espejo

                                                   11 de septiembre de 2003

Buen da:

Conocen alguna pgina donde se pueda encontrar digitalizado el texto del
cuento de Garca Mrquez Dilogo del espejo?

Saludos de lejos,

Sveto Terziysky
S.Terziysky@sof.bulbank.bg

   L: No lo sabemos, pero seguramente alguno de nuestros lectores podr
   ayudarlo.



=== Post Scriptum =========================================================

"El deber revolucionario del escritor es escribir bien".

      ngel Rosenblat.



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   Atentos: nuestra prxima edicin circula el lunes 6 de octubre de 2003
