~~~~~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ Edición 58 2 de noviembre de 1998 ~~~~~~~~~~~ ================================================ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA ~~~~~~~~~~~ Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ ================================================ ~~~~~~~~~~~ http://www.americadelsur.com/letralia ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ una revista literaria dedicada a ~~~~~~~~~~~ divulgar el trabajo intelectual ~~~~~~~~~~~ de escritores hispanoamericanos, ~~~~~~~~~~~ dentro y fuera de la red Inter- ~~~~~~~~~~~ net. Envíe sus comentarios, crí- ~~~~~~~~~~~ ticas o material literario a ~~~~~~~~~~~ ~ letralia@rediris.es ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ Miembro de la Biblioteca Circular: http://www.encomix.es/~espada/circulo.html === Sumario =============================================================== | "A un general", Jorge Gómez Jiménez. | Editorial | Inauguran en Maracaibo el Museo de Arte Contemporáneo | Noticias del Zulia. / El mundo literario portugués perdió a José | Cardoso Pires. / Tras el rastro del Principito. / Ciclo | de videos sobre las artes en Cagua. / Bibliotecarios | quieren convertirse en organismo intergubernamental. / | Buenos Aires se encuentra con la literatura. / Dalí en | Liverpool. / Obras de Picasso pertenecientes a Dora Maar | son subastadas en París. / Badosa EP: la navegación como | acto de poesía. / Nueva edición del Diccionario de María | Moliner. / Escritores hispanoparlantes tomarán la red en | diciembre. / A punto de arrancar un tranvía literario. / | Recordando la postguerra. | | Concurso Fotográfico "Caminos de Hierro". / Premio Río | Entre bases Manzanares de Novela. / II Premio Internacional | Alfaguara de Novela 1999. / Premio Siesta 1998 de Poesía | Inédita en Lengua Española. / Premio Alfonso Sancho | Sáez. / XLI Concurso Literario Emecé 1999. | | Proyecto Ensayo Hispánico. | Literatura | en Internet | "Ernst Jünger (1895-1998)", Fernando Báez. / "La ballena | Sala de verde del verano", John Oliver Simon. | Ensayo | "Déborah", Juliana López Janeiro. / Poemas de Jaime | Letras de la Encinas-Peñaranda. / Tres relatos de Dirk Bruss. / | Tierra de Letras Textos de Carlos Ruvalcaba. / "De cómo la vinotinto se | fue al Mundial", José Santos Urriola. | | Premio Rómulo Gallegos. / Escritoras latinoamericanas. | El buzón de la | Tierra de Letras | Jacqueline Goldberg. | Post Scriptum | Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras. / Las casas | Coordenadas de la Tierra de Letras. | | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753/ =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Para suscribirse o desuscribirse de Letralia, envíe el comando correspondiente en un mensaje sin subject a listserv@rediris.es: Para suscribirse: subscribe letralia Para desuscribirse: unsubscribe letralia También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.americadelsur.com/letralia/listas.htm === Editorial ============================================================= A un general Resulta imposible abstraerse de la historia. Esta verdad ineludible debería bastar para arroparnos a todos, en momentos en que España, Inglaterra y Chile mantienen al mundo hispano en vilo ante la posibilidad cierta de que Pinochet, uno de los dictadores emblemáticos de Latinoamérica, sea juzgado y sentenciado como muchos de nosotros esperamos. Dado el primer paso para quebrar el piso sobre el cual se sostiene el senador Pinochet, esperamos en la Tierra de Letras que se haga realidad la posibilidad de un juicio por los crímenes cometidos. Pinochet representa para los americanos una suerte de vergüenza y, a la vez, una enorme interrogante: ¿es admisible la ruptura de los más básicos derechos del hombre en aras del desarrollo económico? ¿Se puede disculpar al responsable de tantas "desapariciones" con el argumento de que la estabilización de la economía requiere un orden férreo? En la Tierra de Letras creemos que no. Y citamos a Cortázar, quien en alguna oportunidad escribió: Región de manos sucias de pinceles sin pelo de niños boca abajo de cepillos de dientes Zona donde la rata se ennoblece y hay banderas innúmeras y cantan himnos y alguien te prende, hijo de puta, una medalla sobre el pecho Y te pudres lo mismo. Hasta nuestros amigos chilenos, y a todas aquellas personas que han sufrido el rigor de los regímenes inhumanos, un estrecho abrazo desde la Tierra de Letras. Jorge Gómez Jiménez, editor http://members.tripod.com/~jorgegj === Noticias ============================================================== *** Inauguran en Maracaibo el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia El 24 de octubre se inauguró en la ciudad venezolana de Maracaibo el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia, Maczul, una realización largamente anhelada por los intelectuales y creadores de la región y que viene a constituirse en la institución de mayor tamaño en el estado Zulia. El Maczul, cuya construcción costó tres millones de dólares, fue inaugurado con la exposición "El infinito canto de este sol", en la que se recogen ejemplares del arte, historia y cultura del Zulia entre 1780 y 1998, y que ha venido siendo organizada durante los últimos tres años. Con unas cuatrocientas obras repartidas a lo largo y ancho de los cinco mil metros cuadrados de la edificación, y en las que está plasmado el arte de unos doscientos autores, los visitantes podrán disfrutar de piezas arqueológicas, fotografías, pinturas, esculturas, textiles, material artístico autóctono de los indígenas zulianos, instalaciones vanguardistas y otras expresiones, hasta febrero de 1999. Erguido en plena avenida Universidad de Maracaibo, el Maczul consta de trece mil metros cuadrados de construcción basados en un terreno de treintiséis mil metros cuadrados, que pertenecía a la Universidad del Zulia. Actualmente sus directivos están adquiriendo piezas para la colección del museo, en función de lo cual el presupuesto del próximo año prevé la inversión de hasta el 25% de sus recursos en adquisición de obras. El nuevo museo es ahora el más grande de Venezuela y a su inauguración asistió el doctor Rafael Caldera, presidente de la República. Originalmente se pensó en crear una galería de arte en la universidad zuliana, pero el proyecto fue evolucionando tomado de la mano de la socióloga Mirna Quintero de Velazco, quien con una labor de nueve años hizo realidad la nueva institución. Quintero fue reemplazada por José Enrique Finol desde mayo de 1997. *** El mundo literario portugués perdió a José Cardoso Pires Cuando aún no se habían apagado los fuegos artificiales por la concesión del Nobel a Saramago, este 25 de octubre murió en Lisboa José Cardoso Pires, otro de los pilares de la literatura lusoparlante contemporánea, a causa de un derrame cerebral -el tercero que sufrió- que le había mantenido en un coma profundo desde abril. Cardoso Pires, quien nació en Peso en 1925, había obtenido en 1991 el premio de la Unión Latina de Literatura, junto con Gonzalo Torrente Ballester y Marguerite Duras, y el año pasado se había hecho también merecedor del premio Pessoa. Fue considerado la "voz rebelde" de la dictadura de Antonio Salazar, contra quien escribió "O dinosauro excelentissimo", una biografía satírica. El autor era periodista y matemático y había traducido a Cervantes al portugués. Publicó los libros Anjo ancorado (1958), O hospede de Job (1963), O delfim (1968), Balada da Praia dos caes (1982) y Alexandra Alpha (1987). Había producido material literario en diversos géneros, como periodismo, novela, ensayo y teatro. Como periodista se encargó de diversos periódicos, como el Diario de Lisboa y O Estado. La política era una honda preocupación para Cardoso Pires, quien era de tendencia izquierdista. Con motivo de la inauguración de la Expo 98 en Lisboa, se mostró sorprendido de que los políticos portugueses se hubieran animado, al fin, a hacer algo sin retrasos. Siempre fue un crítico certero del poder, inclusive cuando gobernaron políticos de su propia tendencia. De él ha dicho Saramago, quien casualmente se hallaba en Madrid hablando del empobrecimiento de las lenguas española y portuguesa, que "probablemente no recibió durante los últimos años la manifestación pública de reconocimiento de sus cualidades como escritor que su obra justificaría". Para el Nobel de Literatura 1998, si Cardoso Pires hubiera podido pronunciar sus últimas palabras, "no tanto como persona, sino como escritor, diría lo siguiente: 'Tengan cuidado con la lengua portuguesa, defiéndanla, protéjanla, divúlguenla'. Ésa podría ser una de sus grandes preocupaciones en ese momento como, por otro lado, lo fue durante su vida". Cardoso Pires no pudo enterarse del otorgamiento del Nobel a su coterráneo, por hallarse en coma. En alguna oportunidad dijo: "He pasado años firmando manifiestos a favor de la concesión de un Nobel para un escritor luso y no ha servido de nada. Sólo puedo decir una cosa: este premio nos beneficiaría a todos los escritores portugueses". En el artículo "Blanca eternidad", Eduardo Lourenço -escritor portugués- dijo que Cardoso Pires "no era un hombre ni de certidumbres ni de incertidumbres, ni olímpico ni angustiado: el autor de O Delfim se invistió, como una especie de predestinación, del papel de detective privado, empeñado en descubrir enigmas o crímenes secularmente sepultados bajo el espeso silencio portugués, raíz y matriz del tiempo sonámbulo (la frase es suya) que le tocó vivir". *** Tras el rastro del Principito El 31 de julio de 1944, el Lightning P38 piloteado por el comandante de las Fuerzas Armadas Libres de Francia Antoine de Saint-Exupéry desapareció del radar aproximadamente a la 1:30 de la tarde. Nunca se localizaron los restos del aviador ni de su nave. Saint-Exupéry, autor de la obra El principito, que describe la inocente y perspicaz personalidad de un joven de otro mundo, ha querido que se revitalice la inquietud por hallar el lugar donde murió. El martes 27 de octubre, el director de la empresa Comex, Germain Henri Delauze, declaró a Radio France Provence que un pescador de nombre Jean Claude Bianco acababa de hallar en las costas de Marsella una pulsera de plata que tenía inscritos los nombres de Antoine de Saint-Exupéry y de su esposa Consuelo, así como la dirección de los editores del autor en Nueva York. La pulsera estaba envuelta en un tejido "calcinado y petrificado". Según se informó, Saint-Exupéry llevaba esta pulsera el día de 1944 en que alzó vuelo por última vez. El avión del escritor fue derribado por las baterías antiaéreas alemanas, y a lo largo de los años han sido infructuosos los intentos por hallarlo. *** Ciclo de videos sobre las artes en Cagua Organizado conjuntamente por la Fundación Museo de Arte e Historia de Cagua y la Coordinación de Literatura del estado Aragua, en Venezuela, se dio inicio este 29 de octubre a un ciclo de videos relacionados con las distintas artes, que tienen como escenario la Casa Guipuzcoana de la ciudad aragüeña, sede de la institución auspiciante. Los asistentes al ciclo podrán apreciar una serie de videos sobre pintura, arte popular, cine y literatura, acompañados por charlas ilustrativas en torno al tema tratado en cada caso, según informaron los directivos de la fundación, Juani Brito, Emma Salazar y María E. Giuseppi, y el profesor Wilfredo Carrizales, titular de la Coordinación de Literatura. El ciclo se inició el jueves 29 de octubre con una serie de documentales sobre Armando Reverón, realizados en diversas épocas por Torija, Anzola, Lucca y Margot Benacerraf, y matizados con una charla del poeta Aly Pérez. A causa de la realización de comicios electorales en Venezuela, no se proyectará ningún video el jueves 5 ni el 12 de noviembre, reiniciándose el ciclo el jueves 19 con "Relatos de tierra herida", de Carlos Azpurua, presentado por Teresa Mujica; el 26, "Frugales: artistas del pueblo", de Jesús Enrique Guédez, presentado por Efrén Barazarte; "Neruda, Isla Negra y el mar", presentado por Wilfredo Carrizales y "Frida: naturaleza viva", de Paul Leduc, presentado por Manuel Cabesa. La entrada es gratuita y todas las sesiones inician a las 6:30 de la tarde. *** Bibliotecarios quieren convertirse en organismo intergubernamental Hasta el 30 de octubre se desarrolló en la capital venezolana la IX Asamblea General de la Asociación de Bibliotecas Nacionales de Iberoamérica, Abinia, en las instalaciones de la Biblioteca Nacional de Venezuela. Esta actividad congrega a los miembros de la mencionada asociación, fundada en 1989, para debatir en torno a la gestión de la información en los países participantes. Para la IX Asamblea, los temas más importantes giraron en torno a la introducción de las nuevas tecnologías en el campo bibliotecológico. Por otro lado, Abinia se encuentra en un período de transición hacia el estatus de organismo intergubernamental, lo que facilitaría las actividades de la organización al permitirle obtener recursos procedentes de fuentes bilaterales y multilaterales. Poco antes de concluir la asamblea, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela reconoció a Abinia como organismo intergubernamental, y solicitó a las cancillerías de Iberoamérica que respaldaran de la misma forma a la institución. *** Buenos Aires se encuentra con la literatura El pasado 30 de octubre se inició en la capital argentina el evento "Buenos Aires a libro abierto", que consiste en diez días de conferencias, proyecciones cinematográficas y encuentros con escritores, teniendo como escenarios las distintas bibliotecas municipales y las sedes de la Alianza Francesa. La actividad, de entrada libre y gratuita, se extenderá hasta el 8 de noviembre. Es organizada por la Cámara Argentina del Libro y la Cámara Argentina de Papelerías, Librerías y Afines. Roberto Lightowler, gerente general de la Cámara Argentina del Libro, informó que "Buenos Aires a libro abierto" respondía a la necesidad de acercar los libros a la gente. "Lo que hoy buscamos es crear una movimiento cultural que refuerce el nexo entre autores, libreros y lectores", indicó. *** Dalí en Liverpool Una exposición en la sucursal de Liverpool de la Tate Gallery, de Londres, muestra desde la semana pasada una serie de obras de Salvador Dalí, elaboradas entre 1925 y 1965, en las que se puede apreciar la evolución del artista. La exposición "Salvador Dalí: una mitología", trata de establecer la existencia de un proyecto coherente tras la personalidad excéntrica y atrayente del artista español. Según Dawn Ades, profesora de arte en la Universidad de Essex, quien realizó la presentación del evento, "hay una lógica en su imaginación, una estructura de ideas que son básicas a su pintura". En la exposición se ofrece una visión general de algunas de las temáticas abordadas por Dalí: los mitos griegos y bíblicos, como Edipo, Abraham y Lot, y las coyunturas políticas protagonizadas por personajes como Lenin o Guillermo Tell. *** Obras de Picasso pertenecientes a Dora Maar son subastadas en París A principios de la semana pasada fueron subastadas en París unas 130 obras de arte del pintor español Pablo Picasso, recaudándose 3.750 millones de pesetas. En la subasta fueron vendidas diez pinturas y una gran cantidad de dibujos, joyas pintadas, papeles recortados y diversos objetos del artista. La francesa Dora Maar, nacida en 1907 y muerta el año pasado, conoció a Picasso en 1936. Fue fotógrafa y pintora y, según se dice, su intención era donar las obras a la Iglesia, aunque nunca dejó su deseo por escrito. La subasta se realizó en la Maison de la Chimie y tuvo una asistencia de novecientas personas, además de un gran número de compradores que establecieron contacto telefónico desde todo el mundo. Entre las obras subastadas se encontraba "La mujer que llora", que alcanzó la suma de 925 millones de pesetas, "Dora Maar con las uñas verdes", por 560 millones, y un dibujo de una bañista que alcanzó los 100 millones. El Ministerio de Cultura de España adquirió varias obras. La mayoría de los compradores proviene de Estados Unidos. La situación de los cuadros era sumamente particular, ya que Dora Maar no tenía herederos directos. En 1997 se estableció que dos ancianas residentes en Francia y Croacia, primas lejanas de la Maar, heredarían los objetos. Un porcentaje de las obras corresponde al Estado español y otro a los herederos de Picasso. *** Badosa EP: la navegación como acto de poesía La editorial electrónica Badosa EP acaba de poner en práctica una peculiar aplicación de las costumbres tecnológicas de la red orientada hacia la literatura: el Navegador Poético, una especie de "cadáver exquisito" hecho con base en los textos publicados en Badosa, y a partir de los cuales los visitantes podrán seleccionar una obra ya no por su título o por el nombre de su autor, sino por la fuerza de la frase mostrada. El Navegador Poético es una innovación introducida ayer 1 de noviembre por Xavier Badosa, creador del sitio, como parte de la celebración del tercer aniversario de la editorial electrónica, que se cumple este mes de noviembre. Badosa preparó un "constructor de oraciones" que toma fragmentos de las obras publicadas por la editorial y mantiene enlaces a cada texto completo. "Se basa en la idea de que hay contextos en los que no se sabe lo que se busca hasta que se encuentra. O dicho de otra manera, que la comida no se sabe si es buena hasta que se prueba", informó Badosa a los escritores que participan en su editorial en un boletín reciente. Además de facilitar el acceso a las obras publicadas en Badosa, el Navegador Poético "crea su propia obra (una obra colectiva). Gracias a su poder de sugerencia puede ser un buen remedio contra el bloqueo del escritor", continuó el editor. El Navegador Poético puede ser accedido (pero sólo por las versiones 4 o superiores de Netscape Navigator y MS Internet Explorer) en: http://www.cccbxaman.org/badosa/np.htm *** Nueva edición del Diccionario de María Moliner Con un trabajo que le llevaba casi todo el día, y que tardó quince años en producir su fruto definitivo, la española María Moliner marcó su propio hito en la historia lingüística de Hispanoamérica. Nacida en 1900 y muerta en 1981, Moliner se dio a la tarea de recopilar y clasificar miles de palabras que constituyeron, finalmente, el hoy reconocido Diccionario de María Moliner, publicado por vez primera en 1966. Pese a haber sido iniciado como un trabajo doméstico de quien fuera una de las primeras mujeres españolas con educación universitaria, el Diccionario de María Moliner ha sido elogiado por filólogos y escritores. Este 12 de noviembre, el Diccionario de María Moliner aparecerá nuevamente en las tiendas con veinticinco mil nuevos términos, entre los cuales se incluyen Internet, bypass, look y ecografía. Isabel Calonge, quien participó en la nueva edición de la obra, recalcó que se respetó el espíritu original inducido por Moliner. *** Escritores hispanoparlantes tomarán la red en diciembre En un evento que durará dos horas y será transmitido en la red simultáneamente con emisoras de radio, el próximo 21 de diciembre se realizará el primer Encuentro Virtual de Escritores en Lengua Española, definido por sus organizadores como "el primer intento real de evaluar la repercusión del mundo virtual en las letras, así como los bolsones de habla española en la actualidad". El encuentro tiene como objetivo primordial fomentar la literatura en Internet y la colaboración de los escritores que aprovechan las nuevas tecnologías para difundir su obra y debatir sus preocupaciones. La actividad se desarrollará en vivo ante un público de editores, agentes literarios y lectores. Se ha confirmado la presencia de los escritores Guillermo Samperio, Beatriz Espejo, Ethel Krauze, Gustavo Sáinz, Raúl Cáceres Carenzo, Jorge Luis González Santana, Humberto Rivas, Flor Cecilia Reyes y Agustín Mustieles, por México; Rosa Montero, Almudena Grandes, Luis Méndez Ascencio, José D. Díez, Francisco Limonche Valverde, Angel Huertas Mora y Alexander Mart, por España; Luis Guillermo Piazza, Sinda Miranda y Pedro Salvador Ale, por Argentina; Juan G. Gelpí y Carmen Figueroa, por Puerto Rico; Isabel Allende, Fernando González Urízar, Poli Délano, Ernesto Langer Moreno, Ariel Dorfman, Tatiana Olavarría, Matilde Ladrón de Guevara y Waldemar Dante, por Chile; Yvonne N. Recinos, Víctor D. Montejo y Mario Roberto Morales, por Guatemala; Jorge Luis Arana, por Costa Rica; Gerardo Bloomerfield, por Uruguay; Pablo Mora, por Venezuela; Hernán Garrido-Lecca, por Perú; Germán Uribe y Gregorio Chaux, por Colombia; Carlos Castañón Barrientos, por Bolivia; y John Ogilvie, Thomas Bello y Esther Barros Smith, por Estados Unidos. El evento es convocado por diversas instituciones, entre las que se cuentan la Sociedad de Escritores de Chile, el Pen Club, la Sociedad de Escritores Hispanoamericanos, la editorial White Knight Publishing y el chat cristiano Intervizion. Para participar, escriba un mensaje de correo electrónico a John Hilton (authors@wkpub.com), uno de los organizadores. *** A punto de arrancar un tranvía literario Borja Rodríguez-Pantoja de Ory (brpory@ctv.es), miembro de la Tertulia Madera Húmeda, que funciona en Huelva, España, anunció la pronta aparición de la revista Tranvía, una publicación que, basada en subvenciones de entes públicos y privados, promoverá a cuentistas españoles y latinoamericanos contemporáneos. Tranvía se imprimirá en el habitual formato A4 y, además de contar con la participación de destacados autores iberoamericanos, ostentará en cada edición una portada especialmente diseñada por un pintor español. Se adelantó que el tiraje podría ser de hasta dos mil ejemplares, y que el primer número será publicado a principios de 1999. Para escribir en Tranvía sólo hará falta enviar un cuento de tema y extensión libre, aunque la dirección de la revista informó que se recomienda enviar textos que tengan unas seis páginas por una sola cara, a doble espacio, en tamaño A4 y tipografía Times en 12 puntos. Los relatos deben ser inéditos. Los textos deberán enviarse por correo electrónico a la dirección de Rodríguez, preferiblemente en formato de Word o texto ASCII, sin olvidar la respectiva reseña biográfica del autor. Si desea aparecer en la primera edición, tendrá que enviar sus textos antes de que finalice el mes de noviembre. Rodríguez informó que Tranvía intentará publicar todos los relatos que le sean enviados, inclusive remitiéndolos a otros editores en caso de que algunos cuentos no puedan entrar en la revista, lo que la convierte en una buena oportunidad para ver el nombre propio impreso. *** Recordando la postguerra Memoria de la Postguerra es una iniciativa de una serie de intelectuales cubanos quienes, desde La Habana, pretenden organizar un espacio para compartir el testimonio dentro del mundo de las artes plásticas de la isla. La convocatoria para la tercera edición de Memoria de la Postguerra -que se lleva a cabo desde 1993 como un periódico- está enfocada a intelectuales, escritores, artistas plásticos, cineastas, músicos, actores, críticos y representantes de otras disciplinas. El formato de la iniciativa admite textos en los géneros de ensayo, reportaje, poesía y narrativa, y añade un particular ingrediente en la forma de apartados habituales de los periódicos: avisos, noticias, horóscopos, información del clima y elementos similares. Aludiendo a las dificultades relacionadas con la libertad de expresión, los organizadores de Memoria de la Postguerra harán esta vez una especie de periódico oral, "debido a que en Cuba el rumor, por momentos, ha sustituido a otros medios masivos de comunicación en cuanto a la difusión de la información", según sus mentores. El evento se realizará en La Habana en la primavera de 1999. Para participar, se pueden enviar los textos o imágenes en disquete, elaborados en formato ASCII, o videos VHS en el sistema NTSC, así como grabaciones en discos compactos o casetes. Se admitirá material en castellano o inglés (en este último caso se traducirán al castellano), preferiblemente inéditos. Para integrarse a esta iniciativa, deberá remitir sus materiales a Tania Bruguera. Si se desea participar desde fuera de Cuba, debe utilizarse la dirección 1354 W. Carmen, Chicago IL 60640, EUA. Los creadores residentes en la isla deberán enviarlos a la calle O, #58 entre 19 y 21, edificio Altamira, piso 9, apartamento 96, El Vedado, La Habana 10400, Cuba. También se puede remitir los materiales por correo electrónico a postguerra@aol.com o contactar vía telefónica al 1 773 2716565 (EUA) o al 53 325108. Los materiales se admitirán hasta el 6 de enero de 1999. ====================== Envíenos información cultural ====================== Este espacio está destinado principalmente a la divulgación del trabajo de los escritores hispanoamericanos, pero no desdeñamos la difusión de las noticias culturales, que siempre son de interés. Envíenos toda la información que pueda a letralia@rediris.es. === Entre Bases =========================================================== *** Concurso Fotográfico "Caminos de Hierro" Fundación de los Ferrocarriles Españoles MENCIONES: Fotografía. PARTICIPANTES: Fotógrafos españoles. CONDICIONES DEL MATERIAL: Fotografías originales e inéditas; tema, el ferrocarril en todos sus aspectos; no premiadas previamente; cada concursante podrá presentar hasta tres obras; tamaño entre 24 x 30 cm y 40 x 60 cm; no montadas ni reforzadas; no enrolladas. IDENTIFICACION: Al dorso de la fotografía, título de la obra y nombre, apellidos, domicilio y teléfono del autor. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 20 de noviembre de 1998. PREMIACION: Primer premio, 1.000.000 pesetas; segundo premio, 300.000 pesetas; premio especial Autor Joven, 300.000 pesetas; diez accésit de 50.000 pesetas cada uno. DIRECCION DE RECEPCION: Fundación de los Ferrocarriles Españoles, calle Santa Isabel, 44, 28012, Madrid. INFORMACION: Teléfono: 34 91 5277994. *** Premio Río Manzanares de Novela Empresa Municipal del Suelo, Madrid MENCIONES: Novela. PARTICIPANTES: Escritores españoles e iberoamericanos. CONDICIONES DEL MATERIAL: Obras originales e inéditas, no premiadas previamente; extensión de entre 100 y 200 páginas; tema relacionado con la ciudad de Madrid; quintuplicado; mecanografiadas a doble espacio por una sola cara en formato DIN-A4. IDENTIFICACION: Lema; sobre aparte cerrado con los datos del autor. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 30 de noviembre de 1998. PREMIACION: Primer premio, 1.500.000 pesetas; segundo premio, 500.000 pesetas. DIRECCION DE RECEPCION: Empresa Municipal del Suelo, Paseo de la Castellana, 52-5º, 28046, Madrid. INFORMACION: Teléfono 34 91 5617204. *** II Premio Internacional Alfaguara de Novela 1999 Editorial Alfaguara MENCIONES: Novela. PARTICIPANTES: Novelistas de habla hispana de todo el mundo. CONDICIONES DEL MATERIAL: Original e inédito; extensión mínima de 200 páginas tamaño DIN A4 (210 x 297 mm), mecanografiadas a doble espacio por una sola cara; triplicado; encuadernado o cosido y, de ser posible, acompañado de un disquete con la novela almacenada en un formato compatible con PC. IDENTIFICACION: Datos reales del autor o seudónimo; en el segundo caso, deberá anexarse un sobre cerrado con el nombre y apellido. En ambos casos se incluirá la dirección y teléfono de contacto. Deberá anexarse también declaración firmada por el autor aceptando expresamente las bases y condiciones del premio, garantizando que la obra no se halla pendiente del fallo de ningún otro Premio y que el autor tiene, directa o indirectamente, la libre disposición de todos los derechos de explotación en sus diferentes modalidades sobre la obra. El sobre externo deberá indicar "Premio Internacional Alfaguara de Novela 1999". JURADO: Estará presidido por el escritor español Eduardo Mendoza. Los nombres de los restantes siete miembros del jurado permanecerán en secreto hasta el momento en que se publique el veredicto. FECHA TOPE: 15 de diciembre de 1998. PREMIACION: 175.000 dólares, una escultura del artista español Martín Chirino y publicación de la obra en Latinoamérica y España. VEREDICTO: Marzo de 1999. DIRECCION DE RECEPCION: Cualquiera de las sedes de Alfaguara en América Latina o España. INFORMACION: http://www.alfaguara.com. *** Premio Siesta 1998 de Poesía Inédita en Lengua Española Editorial Siesta MENCIONES: Poesía. PARTICIPANTES: Escritores hispanoamericanos en lengua castellana. CONDICIONES DEL MATERIAL: Poema o conjunto de poemas; extensión libre; triplicado; mecanografiado; impreso o en archivo electrónico; se sugiere una extensión mínima de 200 versos o líneas; inédito en libro, aunque no se impedirá la participación de materiales que hayan sido publicados en revistas, diarios o medios electrónicos. IDENTIFICACION: Nombre y apellido del autor, tipo y número de cualquier documento que acredite la identidad, fecha de nacimiento, dirección postal, número de teléfono y/o fax y/o dirección electrónica. Se admitirá seudónimos, aunque no es obligatorio. JURADO: Delfina Muschietti, Daniel G. Helder y los miembros del comité editorial de Siesta. FECHA TOPE: 21 de diciembre de 1998. PREMIACION: Edición en libro de la obra premiada. Se podrá otorgar hasta seis menciones, en orden de mérito. El ganador y los mencionados serán obsequiados con diez libros de la editorial Siesta. Todos los libros publicados a raíz del concurso serán distribuidos en la Argentina y en otros países de Hispanoamérica. Los derechos de la primera edición serán propiedad del sello editorial Siesta. VEREDICTO: 1 de febrero de 1999. DIRECCION DE RECEPCION: Vía postal: Casilla de Correo 84, Suc. 26 (B), 1426. Capital Federal, República Argentina. Por correo electrónico: mensaje con subject "Concurso Siesta" a siesta@arnet.com.ar. INFORMACION: Teléfono 54 1 5533700, de lunes a viernes entre 10 am y 12 m, hora de Buenos Aires. *** Premio Alfonso Sancho Sáez Ayuntamiento de Jaén (España) MENCIONES: Cuento. PARTICIPANTES: Escritores españoles. CONDICIONES DEL MATERIAL: Tema y marco geográfico libres; idioma castellano; sextuplicado; inédito; no premiado previamente; extensión entre 20 y 50 páginas A4; 35 líneas por página; puede acompañarse con disquete. IDENTIFICACION: Lema; sobre aparte cerrado con el nombre, dirección, teléfono, fotocopia del DNI, breve currículum vitae y una declaración jurada de que el trabajo es inédito en España y el extranjero. JURADO: Se anunciará oportunamente. FECHA TOPE: 31 de diciembre de 1998. PREMIACION: 500.000 pesetas; dos accésits de 150.000 pesetas cada uno. DIRECCION DE RECEPCION: X Premio Alfonso Sancho Sáez de Relato. Sr. Secretario General del Excelentísimo Ayuntamento de Jaén, Plaza de Santa María, Nº 1. 23002 Jaén. España. *** XLI Concurso Literario Emecé 1999 Emecé Editores MENCIONES: Ficción en prosa (novela o cuentos). PARTICIPANTES: Escritores de habla hispana que no hayan publicado ninguna obra de ficción en Emecé Editores en los últimos cinco años. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; no premiado en otro concurso previamente; extensión entre 40.000 y 120.000 palabras; papel tamaño carta o A4 con 30 líneas por página; mecanografiadas a doble espacio; por una sola cara; numeradas; en la portada debe constar sólo el título de la obra; triplicado; material encarpetado por ejemplar. IDENTIFICACION: Se especificará sólo en un sobre cerrado y lacrado, donde se incluirá el nombre completo, la dirección y el título de la obra. JURADO: Será designado al terminar el plazo de recepción. Sus nombres serán dados a conocer al publicarse el veredicto. FECHA TOPE: 8 de enero de 1999. PREMIACION: Diploma y $5.000 que se considerarán como pago a cuenta de los derechos que correspondan al autor, calculados a razón de 10% sobre el precio de tapa de los ejemplares vendidos. VEREDICTO: Abril de 1999. ENTREGA: Conjuntamente con la publicación de la obra. DIRECCION DE RECEPCION: Emecé Editores, Alsina 2048, 2º piso, 1090 Buenos Aires. De 9:30 am a 1:00 pm y de 2:00 a 6:00 pm. INFORMACION: Correo electrónico: editorial@emece.com.ar. Web: http://www.emece.com.ar/concurso.htm. === Literatura en Internet ================================================ Proyecto Ensayo Hispánico http://ensayo.rom.uga.edu La evolución es un proceso lento que involucra la adición de instrumentos y la eliminación o atrofia de apéndices superfluos. En la red, el aliento totalizador de los grandes índices surgidos en la prehistoria -hace una década, la palabra "yahoo!" era simplemente una interjección sajona- ha cedido paso a quienes se han percatado del valor de tener una parcela del conocimiento suficientemente abonada y nutrida. José Luis Gómez-Martínez (jlgomez@ensayo.rom.uga.edu), catedrático de Pensamiento Hispánico en la Universidad de Georgia, es el creador del Proyecto Ensayo Hispánico, un sitio completamente dedicado a difundir obras ensayísticas realizadas por autores de España y Latinoamérica. Hace algún tiempo, Gómez-Martínez asumió la red como una extensión de su trabajo como analista del pensamiento, y creó este recurso que brinda a sus visitantes una visión de conjunto de la manera como los hispanoparlantes interpretamos la realidad. El Proyecto Ensayo Hispánico reúne una serie de recursos en torno al trabajo del ensayista, incluyendo desde las grandes obras del ensayo español y latinoamericano hasta el análisis del discurso ensayístico como puerta hacia la optimización de la forma de presentar las ideas. Apoyado en materiales que han construido la historia del pensamiento iberoamericano, el proyecto tiene tres vertientes principales: la publicación de material ensayístico contemporáneo -usted puede también formar parte de la iniciativa-, los grandes textos producidos en nuestra lengua desde hace más de cinco siglos hasta hoy y la orientación sobre los recursos de la red que pueden ser útiles para el ensayista. Como parte del proyecto, el visitante hallará en primer lugar el Repertorio Ibero e Iberoamericano de Ensayistas y Filósofos, un espacio para que los investigadores del pensamiento tengan la oportunidad de confrontar sus ideas con las de sus pares del resto de la región. Gómez-Martínez ha reunido aquí diversos textos, escritos por ensayistas contemporáneos, que muestran al visitante la obra de algunos de los mayores pensadores de nuestra lengua, incluyendo análisis de autores como Martí, García Bacca y Ortega y Gasset, entre otros. El visitante hallará aquí los textos clasificados por autores y por países, además de una serie de estudios críticos sobre teoría e historia del pensamiento iberoamericano. La presentación del proyecto indica que este repertorio está orientado a acercar al público textos de difícil acceso en el mundo real. La participación no sólo está abierta, sino que es necesaria: "El proyecto es importante, pero requiere para su realización la colaboración de la comunidad intelectual", indica su mentor. Para saber cómo participar, no deje de leer las condiciones que se incluyen en el Repertorio. Para Gómez-Martínez, Internet "ha abierto nuevas dimensiones al concepto de la docencia". Justamente la segunda parte del Proyecto Ensayo Hispánico se presenta como una biblioteca de textos ensayísticos de todas las épocas. La selección inicia en 1450 con el "Don Pablo de Santa María" de Fernán Pérez de Guzmán y se pasea por todos los siglos de la historia de nuestra lengua hasta alcanzar la edad contemporánea con textos del Che Guevara, Gabriela Mistral, Octavio Paz, Miguel de Unamuno y José Ortega y Gasset, entre otras grandes firmas. Una vez más, la participación del visitante es bien recibida en la selección y digitalización de textos. El proyecto contiene también un anuario bibliográfico con textos recopilados entre 1986 y 1990, una interesante tarea que legó al actual proyecto un caudal inapreciable de textos. El anuario apareció en 1989 como la primera edición del Anuario Bibliográfico de Historia del Pensamiento Ibero e Iberoamericano, con estudios de ocho países hispanoamericanos. Gómez-Martínez indica que el anuario es hoy en día una obra de referencia para los estudiosos del pensamiento iberoamericano. A pesar de las dificultades para recopilar los estudios, el trabajo completo comprende más de doce mil entradas provenientes de veintidós países; cada país conforma una bibliografía y tiene asignado un investigador que prepara el material, basado en publicaciones periódicas, artículos y libros. La última parte del proyecto es más informativa sobre la actualidad del pensamiento iberoamericano. Se recogen constantemente, en esta sección, convocatorias a cursos y seminarios en diversas instituciones del mundo hispánico y se posibilita a los investigadores llevar a cabo proyectos conjuntos. Finalmente, una nutrida sección de enlaces le conduce a útiles recursos sobre ensayo y pensamiento hispánico, además de universidades, bibliotecas, museos, medios de comunicación y centros oficiales. Por supuesto, la disponibilidad de este proyecto en la red es tan útil como profusa y decidida sea la forma como los investigadores de España y Latinoamérica ofrezcan su colaboración en el mismo. Gómez-Martínez ha puesto a rodar una bola de nieve que podría crecer con la participación de los visitantes del sitio, beneficiando a toda la comunidad hispanoamericana en Internet. === Ernst Jünger (1895-1998) Fernando Báez =========================== En parte porque su vida, como la de Heidegger, no estuvo a salvo del entusiasmo inicial por el nazismo o porque su obra y particularmente sus diarios confrontan la naturaleza del hombre sin escrúpulos, o por su condición de militar victorioso (héroe de guerra, temido, capaz de hacer consignas razonables para sus soldados: "maten con ardor, pero no con odio") o por su misterioso celo solitario, lo cierto, lo imprescindible, es que Ernst Jünger resulta una presencia incómoda en la historia de la literatura, y su muerte cercana, el 17 de febrero pasado, casi a los 103 años, ha vuelto a exigir una reconsideración crítica, justa, decisiva, de su vida y, por supuesto, de su magnífica obra. En ese sentido (y en otros), no veo mi aporte sino como una oportunidad para compartir algunos aspectos suyos que han hecho mi vida de lector. Entre dos guerras Nacido el 29 de marzo de 1895, en Heidelberg, hijo del doctor Ernst George Jünger, un respetado profesor de química, y Lily Karoline, Ernst Jünger pasó por varias escuelas antes de tomar la decisión radical de unirse, junto con su hermano Friedrich, a los Wandervögel en 1911. Este grupo, que sostenía principios radicales posteriormente adoptados por el movimiento hippie, extremaba el espíritu de la naturaleza y la búsqueda de los bosques así como el respeto absoluto por la vida animal, lo que en el joven aprendiz de escritor se convertiría en una pasión ininterrumpida por la entomología. Esta independencia forzó la ruptura con sus padres y su incorporación a la Legión Extranjera Francesa en 1913. Como se sabe y se repite, más que como se conoce realmente, la Legión era un feroz cuerpo militar internacional integrado por hombres que asumían su pertenencia como un exilio o refugio en el Africa y Jünger tuvo la suerte de sobrevivir en esa fuerza y ser respetado durante su corta estancia en Argelia. A pedido de su padre, regresó para estudiar en Hannover, pero la Primera Guerra Mundial le ofreció una ocasión más relevante para continuar su independencia y, ante el llamado del Káiser, no perdió tiempo en asimilarse. El rechazo a la vida burguesa tenía como contraparte la búsqueda de lo excitante e inaudito. Con el rango de teniente, peleó en Champagne y en el valle de la Somme, en 1916, y fue testigo de la muerte de un millón de hombres para que los aliados avanzaran diez kilómetros. En su morral, llevaba sus provisiones de rutina y sus tomos de Nietzsche y Schopenhauer. A ratos, escribía. Herido varias veces, regresó a pelear con tal coraje que recibió la más importante condecoración conocida: la Medalla Orden al Mérito. Al término de la guerra, era uno de los pocos héroes de su país y durante un buen tiempo se encargó de formar soldados y escribir manuales prácticos para la Infantería. Lector de Oswald Spengler, estudioso del mundo esotérico y de las drogas, guerrero, no dudó en aprovechar su experiencia y decidió hacer pública su vocación de novelista en 1920 con "In Stahlgewittern" (En la tormenta de acero), libro proveniente de sus anotaciones en el frente. En 1922 apareció "Der Kampf als inneres Erlebnis", una interpretación ambigua de la guerra que Borges reseñó en 1937 en uno de sus ensayos de la revista "El Hogar". En 1923 se inscribió en la Universidad de Leipzig para indagar en la zoología y la filosofía, escribió muchísimo y publicó en igual medida: salió "Sturm", una novela, "Revolution und Idee", un artículo editado en el periódico nazi Völkischer Beobachter, donde probaba la necesidad de un cambio histórico en el destino de la raza alemana, y colaboró con distintos periódicos de veteranos. Sin unirse a los nazis, sintió la tentación del repudio al infame Tratado de Versalles y, por qué ocultarlo, la admiración por la figura de Adolf Hitler, a quien le dedicó "Feuer und Blut". Un fragmento de Jünger precisa: "Como muchos combatientes, y no sólo alemanes, Hitler conocía y apreciaba mis libros... él me lo hizo saber y yo le envié las primeras ediciones. Me dio las gracias o encargó a Hess que me las diera. Yo también recibí su libro, que acababa de publicarse. Una vez, cuando vivía en Leipzig, me anunció su visita; luego, por un cambio de itinerario, la anuló...". Con "Das Waeldchen 125" (La colina 125) ratificó su defensa de una posición nacionalista extrema ante la grave situación de la Alemania de la posguerra. En mayo de 1926, sin esperar las calificaciones académicas, abandonó la universidad y el 3 de agosto se casó con Gretha von Jeinsen, con quien ya había tenido un hijo (Ernst) en mayo del mismo año y quien le daría otro en 1934, Alexander. Viajó por Francia y Croacia y, de vuelta al hogar, publicó en 1929 "Das Abenteuerliche Herz. Aufzeichnungen bei Tag und Nacht" (El corazón aventurero. Notas de día y de noche), una colección de aforismos filosóficos de procedencia evidentemente hegeliana. Su decepción con el nazismo fue lenta y en 1932 la radicalizó en el extenso ensayo "Der Arbeiter" (El Trabajador, 1932). En este escrito enfatizó su crítica de la técnica como elemento destructor de la dignidad humana y la presentación del trabajo como realización de la voluntad. En el fondo, esta obra mantiene su vigencia invicta debido a los signos terribles de la revolución microelectrónica, cuya esencia prescinde del trabajador en todas sus formas. El desencuentro de Jünger terminó en el rechazo a la oportunidad de ingresar a la Academia de Poesía Alemana en 1933, purgada por la Gestapo, y se marchó a una aldea, Goslar, en las montañas Harz; después se radicó en Ueberlingen. El contacto con el exterior lo mantuvo a través de sus viajes a Noruega, en 1935, en 1936 a Brasil, Canarias y Marruecos, en 1937 a París, donde se encontró con Andre Gide y Julien Green y en 1939 se mudó a Kirchhorst en la Baja Sajonia. Sus publicaciones no terminaron: en 1934 publicó "Blaetter und Steine" (Hojas y piedras), primera crítica soterrada al racismo fascista, en 1936 su novela "Afrikanische Spiele" (Juegos africanos), basada en su experiencia en la Legión Extranjera, y en 1939 "Auf den Marmorklippen" (Acantilados de mármol), también una novela, pero de mayor envergadura. La Segunda Guerra Mundial no tuvo ninguno sentido para Ernst Jünger y en su diario (Strahlungen, Irradiaciones), con gran displicencia, cuenta cómo, leyendo a Heródoto, supo que la oficina de reclutamiento lo llamaba a entrar en combate en agosto de 1939. Esa actitud indiferente lo alejó por completo de cualquier acción heroica. Transferido a París en 1941 formó parte de las fuerzas de ocupación liderizadas por el general Otto von Stülpnagel, pero antes que ser un inquisidor o estratega, prefirió conocer mejor la cultura francesa y defenderla de los excesos de los soldados. La edición y posterior traducción al francés de "Garden und Strassen" (Jardines y calles) en 1942 le garantizó la admiración de algunos escritores e intelectuales franceses como Paul Leauteau, Jean Cocteau, Gaston Gallimard, Louis Ferdinand Céline, Paul Morand, Pierre Drieu La Rochelle con quienes sostuvo largas conversaciones. En su "Diario" sorprende que sus preocupaciones no fuesen las de un militar en tierra extranjera sino las de un dandy, interesado por las buenas comidas, el clima, la naturaleza, ciertas lecturas excéntricas, dos o tres conversaciones, una buena amante. Hay un pasaje fechado el 3 de octubre del 42 en el que refiere, por ejemplo: "Por la tarde en la librería del 'Palais Royal', donde adquirí la edición de Crébillon impresa en 1812 por Didot. En las tapas de vitela verde se observa todavía la fuerza del estilo que conservaba el imperio... Francia disfruta todavía de las ventajas de esta tradición que se transmite por herencia, y es de esperar que la conserve gracias a su política que, en general, puede considerarse razonable. Porque, ¿qué es lo que importa ahora en este país? Que no se destruyan sus viejos nidos, las ciudades, sobre cuyas ruinas se levantarían sucursales de Chicago, como ocurrirá con Alemania...". En 1942 fue enviado al Frente Ruso y vivió en carne propia la derrota de las tropas nazis, el hambre, el frío, la desesperación. En 1944 dimitió del Ejército después del atentado contra Hitler y se retiró a Kirchhorst, donde recibió la noticia de la muerte de su hijo. La verdad es que su hijo fue enviado a un batallón de castigo por sus ideas subversivas y encontró un fin misterioso, lo que explica que se negara a enfrentar a los norteamericanos en la captura de Alemania. Para él la guerra ya había concluido con una devastación espiritual intensa e imborrable. Desde otros silencios Stuart Hood, traductor de "Auf den Marmorklippen", visitó a Jünger en septiembre de 1945 y lo encontró delgado, impecable, preciso. Entre las cosas que reseñó de la reunión, al principio difícil, se encuentra el hecho de que el novelista se declaró francófilo. "Discutimos", escribió Hood, "de literatura alemana. Me expresó su disgusto por Thomas Mann y su estilo... Él admira a Rivarol, a quien ha traducido. Yo no sabía nada en absoluto de Rivarol. (Fue un autor que satirizó a la monarquía en los tiempos de la Revolución Francesa y acabó sus días como refugiado en Alemania...) Sus modelos literarios, me declaró, fueron franceses...". Esta afirmación es cierta y subraya una de las grandes paradojas del escritor: admirador decidido de la claridad francesa, optó por un estilo enrevesado, metafísico. Lo que parece haberle interesado, más bien, fue el cuidado por el estilo y la contundencia en la expresión. Tenía la idea de que la literatura no es un acto gratuito: "La misión del autor... consiste en la creación de una patria, de una residencia espiritual...". Prohibidos sus libros por los aliados, recurrió a publicaciones extranjeras: "Der Friede" (La paz) apareció en 1946 en Amsterdam. En 1947 publicó "Atlantische Fahrt" (Viaje Atlántico) y un año más tarde "Aus der goldenen Muschel" (La concha de oro), un diario de viajes. El año 1949 conmovió al mundo con dos libros suyos: su diario de guerra y "Heliópolis", una de sus novelas más alegóricas y complejas. El relato, entre diálogos, monólogos y páginas de diario, presenta una ciudad del futuro, Heliópolis, en la que un personaje inolvidable, Lucius, debe elegir entre el partido de Landvogt, cultor de lo colectivo y el Procónsul, defensor de lo individual, sin que al final se decida. En 1950 renovó su apuesta por el nihilismo con "Ueber die Linie" (Sobre la línea), difícil homenaje a Heidegger en el que proporciona, aparte de los nombres de Poe, Leon Bloy, Rimbaud como lecturas privilegiadas, una perspectiva conceptual del mundo contemporáneo. Libro extremadamente confuso, resulta memorable por hacer de Nietzsche un punto de partida de análisis del hombre moderno e invitar a superar los valores mediante una vía nihilista: "Un camino que ni hacia dentro ni hacia fuera es seguro nos pertenece". Levantar la cabeza y mirar por encima de la línea es, entonces, descubrir las señales del nuevo orden. Hacia 1951 publicó "Der Waldgang" (Paseo por el bosque); en 1952, "Die Eberjagd" y "Besuch auf Godenholm" (Visita a Godenholm), esta última una novela corta digna de múltiples relecturas y, me atrevería a sugerir, una de sus preferidas. En resumidas cuentas, narra, y bien vale detenerse en este punto, la llegada de Möltner, médico, Einar, arqueólogo y Ulma, joven nórdica, a una isla donde vive un anciano, Schwarzenberg, maestro iniciático que posee el don de hacer ver lo oculto a través de visiones personales. Lo mágico, impulsivo, es la atmósfera: la cercanía a los símbolos y arquetipos del mundo y tal vez sean estas líneas el índice para exponer las condiciones de la estructura de este y otros textos de Jünger: "...no veía la historia, la historia natural, la cosmogonía, como desarrollo, imaginándolas, como es costumbre, en forma de líneas, espirales o círculos, sino que las veía más bien como una serie de calotas esféricas envolviendo núcleos atemporales, sin expandir. Desde esos núcleos se emitían los prototipos y las cualidades hasta los lugares más distantes... La creación no estaba sólo en el acto inicial sino que podía continuarse en cualquier punto que prendiera en lo inexpandido". En 1953 publicó "Der gordische Knoten" (El nudo gordiano), ensayo político sobre las tensiones entre oriente y occidente; en 1954, "Das Sanduhrbuch" (El libro del reloj de arena), indagación sobre el tiempo; en 1956 tradujo y prologó los escritos de Rivarol; en 1957 apareció la novela "Gaeserne Bienen" y en 1959, el ensayo "An der Zeitmauer" (Junto al muro del tiempo), que explora los cambios mundiales y la inminente catástrofe del hombre. Hermann Hesse, en una reseña prudente de este volumen hecha en 1960, escribió: "...Me ha instruido y corregido en los terrenos de las ciencias naturales y de la técnica en los que estoy atrasado. En lo humano y moral no me ha cambiado, pero sí fortalecido agradablemente". Ya desde 1950 vivía con Gretha, su gran amor, en Wilflingen, en la casa del guardabosque del castillo de una familia amiga. Su esposa murió en 1960 y sobrevino un período corto de depresión con una boda posterior (dos años después): esta vez la mujer era una archivista, Liselotte Lohrer. Entre 1962 y 1966, viajó por Egipto, Sudán y Angola. La tendencia prolífica se multiplicó en los años posteriores de tal manera que de los 60 a los 70 logró ver editados unos diez libros, algunos de ellos menores y al menos una obra maestra, continuación de lo planteado en Heliópolis, con el título de "Eumeswil" (1977), a la cual hay sociedades enteras que le dedican revistas y amplias monografías. En esta utopía, Venator, historiador al servicio del régimen del Cóndor, mantiene un diario secreto que permite informar sobre la situación real de terror. Del resto de los textos, habría que mencionar "Der Elstaat" y "Sgraffitti" de 1960, "Typus, Name, Gestalt" y "Maxima-Minima" de 1963, "Annaeherungen: Drogen und Rausch" (Aproximación a las drogas y a la intoxicación, 1970) y "Die Zwille" (1973), novela con ciertas reminiscencias de la infancia. Retiro y reconocimiento La década de los ochenta rescató a Ernst Jünger del olvido y, libro a libro, lo transformó en una figura pública discutida, polémica, pero por sobre todo admirada. El premio Goethe 1982 y el premio de la Fundación Cino del Duca predispuso a muchos sectores en su contra y sirvió para que nuevas generaciones leyeran sus obras sin prejuicios de ninguna clase. En 1983 publicó la novela "Aladins Problem" y una colección de aforismos literarios que muy pronto se popularizó en todos los idiomas: "Autor und Autorschaft". Para 1985 condescendió con la novela policial y aportó un relato titulado "Eine gefaehrliche Begegnung" con un escenario parisino. La llegada del cometa Halley despertó en él numerosos recuerdos y los compiló en "Zwei Mal Halley", que apareció en 1987. Admirador de "Las mil y una noches", releyó una y otra vez el clásico y continuó sus investigaciones naturalistas. Escéptico, sorprendido, en todo caso feliz, vio cómo pasó de un escritor marginado a ser un personaje solicitado por los medios de comunicación, abordado por estudiantes y políticos, y pudo ver, cuestión en la que pocos lo igualan, la total ruina de Alemania y su renacimiento, su división y su unión, la caída del imperio soviético, todo lo cual lo llevó a preparar un libro extraño, "Die Schere" (1990), un testamento espiritual en el que propuso algunas reflexiones sobre el ser, la modernidad, la muerte, la dignidad humana, la literatura y la filosofía en pleno fin de siglo. En 1995 donó todos sus documentos al Archivo de Literatura Alemana de Marbach y legó 40.000 especímenes entomológicos para su análisis y conservación. "Aquí está un hombre libre", dijo de Jünger, conmovido, aterido por su presencia imponente, el entonces presidente de Francia, François Miterrand, cuando, acompañado por Helmuth Kohl, lo visitó, en 1995, en su aldea de Wilflingen para hacerle un modesto homenaje en su centésimo aniversario. Pocas palabras tan ciertas. Ahora, tras su muerte, noto que la discusión vuelve a abrirse y se ignora que el gran escritor es un hombre peligrosamente libre. Negar a Jünger por su apoyo temprano a los nazis o a Ezra Pound, Louis Ferdinand Céline, Martin Heidegger, es olvidar que esas circunstancias históricas son pasajeras y que sus obras trascienden el equívoco político. En el fondo, se trata de entender que no puede dejar de leerse a un Francis Bacon por haber sido un funcionario corrupto o a un Jenofonte por servir como soldado mercenario en una guerra interna en Persia. Eso es todo. ** Fernando Báez, escritor venezolano. Ha publicado los libros "Aproximaciones" (1991) y "Alejado" (1993), y materiales diversos en El Universal (http://www.eud.com) y revistas literarias latinoamericanas. Fue director del diario "Correo de Los Andes", en Mérida y actualmente es asesor del rector de la Universidad de Los Andes (http://www.ula.ve) en materia periodística. baez@rector.ula.ve. === La ballena verde del verano John Oliver Simon ==================== Poesía latinoamericana del siglo XX. Una antología bilingüe, editada por Stephen Tapscott, University of Texas Press, Austin, 1996, 418 páginas, US$ 24,95 rústica. En una sigilosa recorrida por el mercado, en Santiago de Chile, el antologista Stephen Tapscott escuchó que un joven vendedor le canturreaba a sus sandías: Es la fruta del árbol de la sed, Es la ballena verde del verano. "En ese momento", recuerda Tapscott, "pensé que el chico era un prodigioso poeta natural, o que algunas personas de América Latina tienen una inclinación verbal especial (o alguna experiencia de la socialización del lenguaje metafórico) que los va conformando en tal sorprendente camino lírico". Más tarde tropezó con las mismas líneas en una recopilación de poemas de Pablo Neruda (Chile, 1904-1973). Luego de una mayor reflexión, Tapscott decidió que tal vez estaba en lo correcto la primera vez. ¡Poesía latinoamericana! Tal como se la ve desde nuestra distancia norteña es una imagen romántica y peligrosa, un archipiélago de ríos torrenciales, montañas embrujadas y ruinas inmemoriales. Una cultura compleja de pobreza desesperada y tradición represiva, de revoluciones y luchas violentas contra el dólar yanqui. Suponemos que los poetas latinoamericanos deben de ser, en cierta forma, más auténticos, ya que viven más cerca del tuétano de la verdad personal, más profundamente en el río de la humanidad. Deben tener voces volcánicas, idealistas, doblando como campanas de iglesias coloniales, trinando como pájaros en la selva tropical. Ninguna de estas imágenes es totalmente exacta, pero tomadas en su conjunto alcanzan una proyección de algo que le falta a nuestra propia cultura: una música vibrante, un sentido del riesgo, una conexión más profunda con el tiempo, el espacio y la historia, un papel más auténtico para el lenguaje poético dentro de una política más amplia. Esta imagen, a su vez, se transforma en un obstáculo que debe ser transpuesto cuando nos esforzamos para encontrar la escritura latinoamericana actual, que Tapscott menciona como "tomando más partido y sin embargo más popular, más densa verbalmente y sin embargo más accesible emocionalmente, más lírica y sin embargo más autoconsciente, con mayor carga ideológica y sin embargo, con frecuencia, de una mayor carga sensual" que su contraparte estadounidense. Están comenzando a brotar traducciones más sólidas al inglés de poetas latinoamericanos importantes. En una Poetry Flash reciente hice la crítica de libros de José Emilio Pacheco (México, 1939), de City Lights; Roque Dalton (El Salvador, 1935-1975), de Curbstone; y de Juan Gelman (Argentina, 1930) de UC Press. A éstos debo agregar los Poemas Selectos de Jaime Sabines (Chiapas, 1925) traducidos por W.S. Merwin, en una edición bilingüe de Papeles Privados en México, y "Salvo el crepúsculo" de Julio Cortázar (Argentina, 1914-1984), traducida por Stephen Kessler, también de City Lights. Pero hasta ahora no ha habido una antología bilingüe definitiva, un volumen confiable donde se puedan encontrar los poetas más importantes de Latinoamérica. Stephen Tapscott y la Universidad de Texas han llenado esa necesidad con este importante libro, estupendamente informativo, que será el punto de arranque para quienquiera que desee saber sobre la poesía del continente que compartimos con gente que, en su mayoría, habla español y portugués. Bien se sabe que cualquier selección de poetas tiene que competir con su propio primo fantasmal: el libro que podría haber sido. En este caso, Tapscott ha elegido organizar su mapa más cronológica que geográficamente, elección que lo ha llevado a través de un vasto abanico de corrientes poéticas que comienza con José Martí (Cuba, 1853-1895) y se cierra con Marjorie Agosin (Chile/EEUU), 1955). Este siglo tan especial nos conduce desde las primeras expresiones del Modernismo -el más distintivo esteticismo latinoamericano- hasta una galaxia de voces jóvenes que comienzan a estallar en letras de molde a medida que las polaridades se redefinen a nuestro alrededor, a través de un trenzado remolino de contenidos y estilos diferentes. Rubén Darío (Nicaragua, 1867-1916) abrevó la mayor parte de su Modernismo de los simbolistas franceses, especialmente de Verlaine; es sugestivo que uno de los simbolistas claves, Jules Laforgue (1860-1887) haya nacido y crecido en Uruguay. Por dondequiera que "el divino Rubén" viajó, y viajó por todas partes, se sentó con los poetas locales, tal como Leopoldo Lugones (1874-1936) en el Café Tortoni en Buenos Aires, y José Juan Tablada (1871-1945) en el Café La Blanca en Ciudad de México. Y por su hermandad de Modernistas se abocaron al trabajo de revitalizar la literatura local. Lo que Tapscott llama el "formalismo apasionado del Modernismo" opera mayormente dentro del uso experto de la forma cerrada y de un escenario poético elegante (Darío tenía debilidad por los cisnes), lo cual un siglo más tarde lo hace sonar algo recargado en la traducción. Pero al mismo tiempo destraba la sintaxis enredada y esotérica del verso en español hacia ritmos orales, y se afianza en un nacionalismo latinoamericano basado en el desafío al Gran Vecino de norte, tal como surge del poema "A Roosevelt" (por supuesto, está dirigido a Teddy): ...esa América que tiembla de huracanes y que vive de amor, hombres con ojos sajones y alma bárbara, vive. Y sueña. Y ama, y vibra, y es la hija del Sol. Tened cuidado. ¡Vive la América española! Hay mil cachorros sueltos del León Español. Se necesitaría, Roosevelt, ser, por Dios mismo, el Riflero terrible y el fuerte Cazador, para poder tenernos en vuestras férreas garras. En su introducción, Tapscott hace un trabajo esclarecedor al separar lo que llama la "enredada continuidad" de los movimientos poéticos y su nomenclatura, pues por caso, el Modernismo de Darío es anterior en una generación y en absoluto anticipa la revolución de Joyce-Pound-Eliot que acostumbramos llamar Modernismo. Hay un grupo de poetas más jóvenes que incluye al áspero, pesaroso mexicano Ramón López Velarde (1888-1921), maravillosamente traducido por Samuel Beckett, y al socarrón colombiano Luis Carlos López (1879-1950), que enfocan más de cerca el color folklórico local y que deben ser etiquetados, de serlo, como post-modernistas. Estos poetas, por supuesto, no tienen nada en común con el "post-modernismo", esa gran ola de finales del siglo que ahora se retira de nuestros tobillos con un ruido hueco a grava en la espuma. Una generación más tarde, cuando la Primera Guerra terminaba en Europa, una nueva cohorte se rebelaba contra lo que se había constituido en ortodoxia modernista. Estos chicos impetuosos que entraron a imprenta alrededor de 1920, se llamaron a sí mismos Ultraístas en Argentina, Creacionistas en Chile, Estridencialistas y Contemporáneos en México. Genéricamente, los llamamos la Vanguardia. Si el Modernismo se puede comparar estéticamente con los pintores impresionistas franceses, el Vanguardismo aprendió sus lecciones de los cubistas. Los Vanguardistas rompieron el modelo convencional de rima, metro y dicción poética, y experimentaron con el verso libre, composición espontánea, distorsión del lenguaje y temas extremos. Y de ahí surgieron las obras maestras señeras de la poesía latinoamericana de este siglo: Trilce, Residencia en la Tierra, Altazor. Cuando maduraron se transformaron inevitablemente en los padres poéticos contra los cuales han tenido que medirse desde entonces los poetas jóvenes: César Vallejo (1892-1938) en Perú, Neruda y Vicente Huidobro (1893-1948) en Chile, Jorge Luis Borges (1899-1986) en Argentina. Por alguna razón la Vanguardia no se dio en Colombia, y se presentó algo tardía en Nicaragua donde, hacia fines de los años veinte, osados adolescentes como Pablo Antonio Cuadra (1912) y Joaquín Pasos (1914-1947) se llamaron a sí mismos vanguardistas. Una vez que lo organiza, Tapscott justifica su esquema cronológico arguyendo que "las distinciones de límites nacionales son a menudo menos importantes en la historia latinoamericana que las coherencias regionales", pero viajando por Latinoamérica he descubierto que es todo lo contrario. Cuando en Lima pregunté a poetas jóvenes sobre quiénes los habían influenciado me dieron con más frecuencia -después de Vallejo-, nombres como los de Martín Adán (1908-1985), Emilio Adolfo Westphalen (1911), Jorge Eduardo Eielson (1921) y Blanca Varela (1926), ninguno de ellos incluido aquí; en Chile, los poetas hablaron principalmente de chilenos, y en la Argentina mencionaron a argentinos. Me ha impresionado en forma consistente el relativo aislamiento de cada tradición nacional; nombres de poetas por debajo de los sesenta no han logrado ser reconocidos fuera de sus propias fronteras. Quizá los festivales de poesía tales como el de Medellín estén comenzado a fertilizar influencias en forma cruzada. Los poetas latinoamericanos jóvenes de varios países que acostumbraban a formar amistades en los cafés de París tal vez ahora tengan más posibilidades de encontrarse estudiando en Berkeley, o en el programa Internacional de Escritura en la Universidad de Iowa. De todos modos es imposible que la poesía de varios países pueda ser cubierta en todo su alcance dentro de los límites logísticos de un solo volumen. Tapscott y Texas tienen a su disposición el generoso espacio de 418 páginas con columnas dobles para inglés y español (o portugués). Lo llenan con 80 poetas, un promedio bastante bueno de 5,23 páginas por poeta; más bueno si uno es Neruda, menos si se es Alejandra Pizarnik (Argentina, 1936-1972). Hay unos diecinueve países elegibles si se acepta la decisión de Tapscott de dejar fuera a los chicanos pero incluir a Puerto Rico y Brasil: eso da un promedio de 4,21 poetas por país. Como algunos países tienen tradiciones poéticas más fuertes que otros, de México se incluyen quince poetas, en tanto que de Chile y Brasil hay doce por cada uno, de Argentina once, de Cuba siete, y de Perú y Uruguay cinco de cada uno, en tanto Nicaragua tiene cuatro y Colombia sólo uno. Paraguay y Honduras no logran nada y -es extraño- tampoco consiguen entrar Venezuela y Guatemala. La sangrienta Guatemala ha logrado más renombre por la prosa que por la poesía. Miguel Angel Asturias (1899-1974) ganó el premio Nobel por sus novelas aunque fue un gran poeta indigenista, con atrayente imaginería rítmica y un sentido compasivo de la injusticia humana, algo socavado por su propia complicidad con la eterna tiranía de esa tierra de eterna primavera. Luis Cardoza y Aragón (1904-1992) fue principalmente un cronista -fue el primer crítico en escribir seriamente sobre los muralistas mexicanos-, pero fue también un tremendo poeta. ¿Y qué de Otto-Raúl González (1920) que inventó los magistrales Diez Nuevos Colores? ¿O de Luis Alfredo Arango (1935), Francisco Morales Santos (1940) y Roberto Obregón (1940-desaparecido 1970) pertenecientes a una generación diezmada por la represión? La ausencia de Guatemala es una confesión de ignorancia. México, con quince poetas, debe bastar para representar una tradición importante aunque no alcanza a subyugarme lo que está presentado aquí. El primer mexicano incluido es Amado Nervo (1870-1919), un poeta absolutamente terrible amado de declamadores. La poesía mexicana moderna comienza con Tablada, extrañamente ausente, quien viajó a Japón y trajo el haiku rimado. Es frustrante que muchos de los grandes poemas mexicanos sean muy largos para encajar con comodidad. Tapscott, con la esperanza de evitar la cita de poemas largos, saca un pasaje de "Muerte sin fin", de José Gorostiza (1901-1973), el más profundo de los contemporáneos. He aquí cómo el poeta transforma el vaso de agua que está sobre su mesa de luz: No obstante -oh paradoja- constreñida por el rigor del vaso que la aclara, el agua toma forma. En el vaso se asienta, ahonda y edifica, cumple una edad amarga de silencios y el reposo gentil de muerte niña, sonriente, que desflora un más allá de pájaros en desbandada. En la red de cristal que la estrangula, allí, como en el agua de un espejo, se reconoce; atada allí, gota con gota, marchito el tropo de espuma en la garganta ¡qué desnudez de agua tan intensa, que agua tan agua, está en su orbe tornasol soñando, cantando ya una sed de hielo justo! Tapscott toma la decisión opuesta con "Piedra de Sol", el poema central del poeta central mexicano Octavio Paz (1914-1998). La magnífica oración interminada de 584 versos de "Piedra de Sol" transforma la historia en una víbora que muerde su propia cola, y su ausencia, lógicamente comprensible, deja un hueco en la selección de Paz. El asoleado "Himno entre ruinas", en su exuberante apertura "Autocoronado el día despliega su plumaje", es una gran cascada de "apariencias... en esta su verdad momentánea". Pero paralela a esta grandiosa inclusividad y durante décadas, la inteligencia poética de Paz se aplica a moler formas visibles hasta hacerlas transparentes, desde el temprano "Misterio" ("de presencia en presencia / todo se me transparenta") hasta "Entre irse y quedarse" cuarenta años más tarde: Todo es visible y todo es elusivo, todo está cerca y todo es intocable. Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz reposan a la sombra de sus nombres. Latir del tiempo que en mi sien repite la misma terca sílaba de sangre. ...Se disipa al instante. Sin moverme, yo me quedo y me voy: soy una pausa. Agua y viento y piedra, todo y especialmente la presencia sagaz y disolvente del poeta, es una ilusión del momento, desparramándose y desapareciendo en el tiempo. Y la poesía es lo que escapa entre las rajaduras, "entre lo que veo y digo, entre lo que digo y callo". En el límite austero, bruñido como un copón de alabastro -hallado en la tumba de un rey cerca de Oaxaca- la última, traslúcida claridad, la voz de Octavio Paz, cristalizada casi contra su voluntad en palabras, se lanza más allá de su muerte. Tapscott, con un encomio rapsódico que anticipa el reciente fallecimiento del maestro, visualiza a Octavio Paz como un ángel continental "que sobrevuela el cierre del presente siglo", le da crédito por prácticamente cada tendencia poética actual, y más todavía, como un poeta de conciencia política que renunció en 1968 a su puesto de embajador en la India para protestar por la masacre de estudiantes en Tlatelolco, por la poesía políticamente combativa escrita por Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925), Claribel Alegría (El Salvador, 1924) y Roque Dalton, una tendencia que Paz no solamente no aprobaba sino que rechaza y contra la cual peleó con todas sus fuerzas. Inmerso en los detalles, Tapscott no articula el rol polémico que un poeta dominante como Paz termina siempre por asumir dentro de una tradición nacional. No tenemos una figura equivalente en inglés desde que Eliot murió. Allen Ginsberg, nuestro mayor poeta de décadas recientes, fue un ángel rebelde hasta el fin, de manera que tenemos dificultad en visualizar la forma en que la grandeza entronizada opera para alentar la imitación, ahogar el disenso, y eventualmente estimular una rebelión edípica. Pablo Neruda jugó un papel similar en Chile, provocando su propia refutación en los Antipoemas de Nicanor Parra (1914), en tanto que los jóvenes poetas nicaragüenses están ahora rompiendo alegremente las siete reglas para escribir la poesía que promulgó Ernesto Cárdenas desde el Ministerio de Cultura Sandinista. Entretanto, Efraín Huerta (1914-1984) y Jaime Sabines funcionaron en la poesía mexicana como antagonistas de Paz, tomando fuerza de su oposición a la vez que eran ilegitimizados por ella. Octavio Paz fue el más grande poeta mexicano de todos los tiempos y el poeta latinoamericano más grande los últimos cincuenta años. Me he hecho enemigos por hablar en estas páginas tanto del papel políticamente partidario tomado por Paz como en las políticas de la poesía. Hago excepción especial de su hostilidad sin pausa contra el régimen sandinista en Nicaragua. ¿Quién puede decir ahora quién tenía razón y quién no? Sus poemas durarán más allá de toda discusión. Como nadie ha viajado por todo el territorio que el antologista traza, él, como un bien intencionado Bwana explorador en casco de corcho, está invariablemente a merced de sus guías. ¿Qué asesor puede ser más auténtico y atractivo que el más grande poeta latinoamericano de su tiempo? Me contaron que en 1982, algunos amigos le informaron a Octavio Paz que el premio Nobel de Literatura -al que aspiraba y que ganaría finalmente ocho años más tarde- le había sido otorgado a un escritor colombiano. "Ah," suspiró Paz, "al fin se le hace justicia a mi amigo Alvaro Mutis". No, le dijeron, el ganador fue Gabriel García Márquez. "No sabía", se burló Paz, "que daban el premio Nobel por periodismo". No sabemos si Paz informó a Tapscott que el único poeta colombiano es Mutis (1925), un talento genuino dentro de una veta muy estrecha, pero el protegido de Paz es el único colombiano incluido aquí, omitiendo a grandes poetas como José Asunción Silva (1865-1896), un modernista clave, cuya cara soñadora y barbuda está en el billete de 5.000 pesos colombianos; Porfirio Barba-Jacob (1883-1942), un exiliado que plasmó su odio hacia sí mismo en algunos versos perfectos; Aurelio Arturo (1906-1974), que nunca se unió a ningún movimiento poético y cuyo único libro de poemas brota de lo profundo de la tierra, como un Robinson Jeffers menos amargado; Jorge Gaitán Durán (1924-1962), cuya revista Mito contuvo la poesía existencial de la mitad del siglo; y "X-504" también conocido como Jaime Jaramillo Escobar (1932), el mejor de los nadaístas anarquistas de los años sesenta. Veo dos grandes fuerzas operativas en la poesía latinoamericana de este siglo, cada una de ellas con raíces en el Modernismo. Simplificando, podríamos llamarlas Política y Purista. Ambas están presentes en el carácter de Rubén Darío, quien fue político cuando agitó su puño contra Teddy Roosevelt pero volvió inmediatamente al lánguido jardín formal: Cuando, a medianoche, sus notas arranque, y en arpegios áureos gima Filomela, y el ebúrneo cisne, sobre el quieto estanque, como blanca góndola imprime su estela.... En tanto que los poetas estadounidenses se han volcado con preferencia a traducir la poesía política de Latinoamérica porque resuena en nuestra conciencia por el papel culposo que hemos interpretado en el hemisferio, la elegante tradición de la poesía purista ha permanecido relativamente desconocida aquí. Los poetas puristas se concentran en la textura de la mente misma, tal como se descubre y se oculta en el lenguaje metafórico. Navegantes interiores, ellos se pueden lanzar hacia territorios íntimos de emoción y sexualidad, o se pueden mover hacia fríos y abstractos ápices de deconstrucción. Octavio Paz ha sido un gran sostenedor de la poesía purista por décadas, a pesar de la profundidad de su problemático compromiso político. Hay una cierta reacción continental en contra de ser considerado como un salvaje folklórico o un revolucionario pintoresco. Alberto Blanco (1951) lo dijo bellamente durante una conferencia en Black Oak Books en Berkeley: "No creo que necesite usar un penacho de plumas para ser un poeta mexicano". En tanto que la antología como unidad hace un buen trabajo al recordarnos aquello que es intemporal y universal en la poesía latinoamericana, Tapscott lo compensa con algunos movimientos bastante raros en la dirección de la militancia política. Violeta Parra (Chile, 1917-1967) está aquí con "Gracias a la vida", y aunque muchos que aman esta canción agradecerán disponer del texto en español, es como incluir a, por ejemplo, Joni Mitchell; Víctor Jara (Chile, 1935-1973) aparece con el poema que escribió antes de ser ejecutado en el Estadio Nacional, lo cual es parecido a incluir a Phil Ochs; y Ernesto Guevara (Argentina/Cuba, 1928-1967) está presente con una especialmente rígida oda a Fidel, que el biógrafo del Che, Jorge Castañeda caracteriza como "un ejemplo de por qué los grandes narradores no son necesariamente buenos poetas". Encuentro esta especial selección de celebridades inmensamente condescendiente. Si los tiempos lo hubieran permitido, seguramente hubiéramos tenido una contribución del Subcomandante Marcos, un escritor bastante bueno en su propio medio. ¿Por qué no mirar a los poetas mártires de la guerrilla que hicieron un compromiso serio con su poesía así como con la revolución, tales como Leonel Rugama (Nicaragua, 1950-1970), Javier Heraud (Perú, 1942-1963) u Otto-René Castillo (Guatemala, 1936-1967)? Tapscott y Texas obviamente están conscientes de que el mercado más grande para esta antología no es el ralo grupo que lee poemas, ni los poetas mismos que desean, como Frank O'Hara en el día en que Lady murió, saber en qué andan los poetas de Uruguay en estos días, sino una audiencia estudiantil cautiva en departamentos universitarios de Lenguas Romances, composición literaria y escritura creativa. Hay una tensión difícil entre la antología como selección de los más poderosos trabajos disponibles y la necesidad de cubrir puntos de un curso. No me explico si no por qué se ha incluido a modernistas tan menores como José Santos Chocano (Perú, 1875-1934) o Ricardo Jaimes Freyre (Bolivia, 1870?-1933), dos poetas oficiales consagrados en su momento en sus respectivos países. Por otra parte, si usted quiere hacer un gol, no veo cómo puede omitir al monstruoso chileno Pablo de Rokha (1892-1968), o al recluso alcohólico nicaragüense Carlos Martínez Rivas (1924). Tapscott puede ser sensiblemente exacto en su individual apreciación de poetas, y por eso, me molesta especialmente cuando se enreda en la maquinaria académica de su lenguaje crítico, oscureciendo en lugar de develar la poesía disponible. Aquí, por ejemplo, toma a Julio Herrera y Reissig (1875-1910), un modernista uruguayo, sobrino de un presidente, que iba de suaves y bucólicas descripciones de escenas rurales a un exotismo macabro, pleno de alucinaciones tal vez provocadas por drogas. "Aunque tomó experiencias somáticas como punto inicial de muchos de sus poemas, comprometió su estilo a la transformación de experiencias en tropos herméticos". Supongo que esta expresión anima al iniciado a creer que ha logrado el rigor oscuro de las ciencias sociales, cuando todo lo que ha hecho es blindar sus oraciones contra el lector común. ¿Pueden los tropos herméticos -los veo marchando, sin caras, con capuchas grises, como dibujados por Maurice Sendak- visitar el umbral de Tapscott y darle ánimo para que limpie su prosa? Muchos lectores se volcarán inmediatamente a los nombres familiares de las superestrellas, Neruda, Vallejo, Borges y Paz pues los generosos muestrarios de sus maravillosas, duraderas poéticas conforman una especie de museo ambulatorio de traducción estadounidense de las tres últimas décadas. "Me intrigan", escribe Tapscott, "las historias sumergidas que esta antología cuenta sobre las necesidades e intereses de los estadounidenses -es decir, quién elige para traducir a cuáles latinoamericanos, qué poemas eligen de cada uno, y cómo y cuándo traducen como lo hacen". César Vallejo es traducido por James Wright con inmensa simpatía, por Clayton Eshleman con inventiva y humor, por Thomas Merton con claridad imaginativa, y por Robert Bly con un oído que fracasa en capturar la riqueza de los ritmos originales. Borges es traducido en forma poderosa por W.S. Merwin, en forma simple y fuerte por Norman Thomas di Giovanni, muy mal por el inefable Ben Belitt -que al agregar parafrases y asociaciones a voluntad transforma una poesía lúcida en prosa deprimente- y en forma magistral por Richard Wilbur, que logra un soneto desdeñando hasta la línea final, el refugio habitual del traductor, la rima oblicua. Everness Sólo una cosa no hay. Es el olvido. Dios, que salva el metal, salva la escoria Y cifra en Su profética memoria Las lunas que serán y las que han sido. Ya todo está. Los miles de reflejos Que entre los dos crepúsculos del día Tu rostro fue dejando en los espejos Y los que irá dejando todavía. Y todo es una parte del diverso Cristal de esa memoria, el universo; No tienen fin sus arduos corredores Y las puertas se cierran a tu paso; Sólo del otro lado del ocaso Verás los Arquetipos y Esplendores. One thing does not exist: Oblivion. God saves the metal and he saves the dross, And his prophetic memory guards from loss The moons to come, and those of evenings gone. Everything is: the shadows in the glass. Which, in between the day's two twilights, you Have scattered by the thousands, or shall strew Henceforward in the mirrors that you pass. And everything is part of that diverse Crystalline memory, the universe: Whoever though its endless mazes wanders Hears door on door click shut behind his stride, And only from the sunset's farther side Shall view at last the Archetypes and Splendors. Los lectores pacientes atesorarán este libro no tanto por los famosos nombres de los muy grandes, que están ampliamente disponibles en otras partes, sino por el descubrimiento de poetas hasta ahora desconocidos para nosotros. Delmira Agustini (Uruguay, 1886-1914), por ejemplo, era una niña prodigio que empezó a escribir poesía a los diez años y comenzó a publicar en revistas a los dieciséis. La hermosa y joven poeta atrajo galanes como moscas a la miel; cuando Rubén Darío visitó Montevideo en 1912, escribió una alabanza para el nuevo libro de Delmira. El 14 de agosto de 1913, Delmira se casó con Enrique Job Reyes. Se separaron a las seis semanas y ella volvió a la casa de sus padres. Un mes más tarde, pidió el divorcio, que recientemente se había hecho posible en Uruguay debido a las reformas radicales del presidente Jorge Batlle. Durante los siguientes meses, Delmira continuó viendo a Enrique en secreto; entretanto tenía una apasionada correspondencia con el escritor argentino Manuel Ugarte, así como un affaire con el "dandy" Ricardo Más de Ayala. Todo este "teleteatro" está registrado con explícito deleite en su poesía. Al basar su poesía en la deslumbrante imaginería del Modernismo, Delmira Agustini invierte la simbología del misticismo católico en un ritual erótico obsesivo: Te inclinabas a mí como el creyente a la oblea de la Hostia... -Gota de nieve con sabor de las estrellas que alimenta los lirios de la carne, chispa de Dios que estrella los espíritus-. Te inclinabas a mí como el gran sauce de la Melancolía a las hondas lagunas del silencio.... Y era mi mirada una culebra apuntada entre zarzas de pestañas, al cisne reverente de tu cuerpo. Y era mi deseo una culebra glisando entre los riscos de la sombra hacia la estatua de lirios de tu cuerpo. El 6 de julio de 1914, un día posterior a que se decretara su divorcio, Enrique y Delmira se encontraron por última vez. El llevó un revólver a la cita previamente concertada entre ambos en una habitación de un hotel de Montevideo, le disparó dos veces y luego se disparó a sí mismo. Ella no tenía aún veintiocho años. Los poetas brasileños incluidos aquí son una revelación para mí, un aliento coloquial, desinhibido y antirretórico de aire fresco. Los brasileños están adelantados una generación sobre la América hispanoparlante en claridad, franqueza y experimentación, y escribieron primero en formas abiertas, tomando su influencia europea de los futuristas italianos, que estaban mucho más avanzados que los simbolistas franceses -maestros de Darío-, o la generación española del 27. La influencia mutua entre el Brasil y sus vecinos ha sido mínima, y sólo la gran geografía del continente los mantiene apenas dentro del concepto de una sola antología. Carlos Drummond de Andrade (1902-1987) es la amada figura central, como un Neruda menos restringido (si bien menos exaltado) por los programas de historia. Sólo para dar un sabor de su desconsolada, soleada sabiduría, he aquí un par de estrofas: Carlos, sossegue, o amor é lo isso que vocé está vendo: hoje beija, amanhã não beija, depois de amanhá é domingo e segunda-feira niguém sabe o que será. Inútil vocé resistir ou mesmo suicidar-se. Não se mate, oh não se mate Reserve-se todo para as bodas que ninguém sabe quando virão, se é que virão. Entre los muchos, variados y maravillosos poetas brasileños (compren el libro y descúbranlos por ustedes mismos), deseo apuntar a la voz femenina, distinta y precisa de Cecilia Meireles (1901-1964). Aquí está ella en el distrito rojo, su compasión feminista en delicado equilibrio con su casi puntillista sentido de la imagen: Andam as dez bailarinas sem voz, em redor das mesas. Há mãos sôbre facas, dentes sôbre flôres e os charutos toldam as luzes acesas. Entre a música e a dança escorre una sedosa escada de vileza. As dez bailarinas avançam gomo gafanhotos perdidos. Avançam, recuam, na sala compacta, empurrando olhares e arranhando o ruído. Tão nuas se sentem que já vão cobertas de imaginários, chorosos vestidos. As dez bailarinas escondem nos cílios verdes as pupilas. Em seus quadris fosforescentes, passa uma faixa de morte tranqüila. Com quem leva para a terra um filho morto, levam seu próprio corpo, que baila e cintila. La antología finaliza con los poetas concretos brasileños que surgieron en San Pablo a fines de los cincuenta, deconstruyendo completamente el poema en acertijos, ideogramas fracturados de letras ionizadas. Aunque en la gran tradición de los movimientos de vanguardia, los concretistas estaban sin duda arremetiendo contra un callejón sin salida, sus pequeños poemas inteligentes no han perdido su encanto nostálgico cuarenta años más tarde. Este, de Augusto de Campos (1931) juega con las palabras sol, letra, encanto, estrella: ......sol ......o ......letra ......e ....estrela ....s.r soletra o.e.r l.t.e ..r.l ..a.a De Nunavak a Tierra del Fuego, el dilema que nos caracteriza como americanos es el choque estructural entre el equipaje intelectual que fue traído de Europa y el paisaje enorme del Nuevo Mundo. Las reacciones a este desencuentro varían desde la negativa directa -los poetas argentinos continúan afirmando, contra toda evidencia cartográfica, que viven en Europa-, hasta una identificación más o menos auténtica con las culturas nativas. Esta antología no representa la corriente revitalizada de los poetas indígenas que escriben en forma bilingüe en español y en las lenguas indígenas, desde el poeta aforístico maya ki'ché Humberto Ak'abal (1952) en Guatemala hasta el meditativo mapuche Elicura Chihuailaf (1953) en Chile. Dejemos que Natalia Toledo (1967) hija del más grande pintor viviente de México, hable por ellos, en zapoteca y en la lengua imperial: Dxí bedandaya ranuca ' dxú, biúe nia laca diidxa sti xquidxe ne tobi de laca guní diidxa stine cada dxandí shianga bité lúcabe ora biyacabe stiidxa naxiná riní. Guayana xinga guela cahui sti binni que rizáca. Llegué antes que los extraños a dibujar leyendas y alguien dijo que la rabia de mi lengua no existía. ¡Qué palidez la suya contra el marrón de mis creencias! Han tenido estas manos el lóbrego sigilo de los pobres. Tapscott ubica la identidad de la poesía latinoamericana dentro de la fascinación modernista por la imagen. Hemos visto lo que hace Gorostiza con un vaso de agua, apilando implicancias para lograr lo que Tapscott denomina "una cualidad de tensión sostenida, como un movimiento que cierra su aro pero continúa circulando en su lugar". La imagen, heredada de esa figura primera de Rubén Darío, se transforma en una quintaesencia vibrando con cargas opuestas, erotismo y soledad, rareza y claridad, control y pasión, elegancia y tragedia, cultura y naturaleza, paradigmas europeos y un sentido exuberante o salvaje del lugar. Nuestra empresa estadounidense, heredada del abuelo Whitman, tiene poca paciencia con esta quietud existencial. Estamos en movimiento, sueltos, en el camino, resonando nuestro aullido bárbaro, penetrando "la tierra vagamente entendida al Oeste" de Frost. No debe sorprendernos que con nuestros "ojos sajones y almas bárbaras" hayamos visto en la poesía latinoamericana lo que, mayormente, queríamos ver, lo que hemos sido equipados para ver. "Este fenómeno", escribe Tapscott, "ha tergiversado nuestra percepción de las poesías latinoamericanas desde un cuadro estrictamente exacto del campo, y sin embargo ha enriquecido nuestras poesías presentando tonos de autobiografía y testimonio político que nuestra generación modernista no había valorado". Por supuesto este mismo fenómeno va también hacia el otro lado. La poesía estadounidense ha sido traducida y publicada una y otra vez por Cardenal y José Coronel Urtecho en Nicaragua, por Borges y Alfredo Bioy Casares en Argentina, por Paz y Rosario Castellanos en México, y los latinoamericanos han tomado lo que necesitaban: la fría eminencia gris de Eliot, reverenciada por generaciones de mexicanos, o el rebelde ejemplo de los Beats, que inspiraron las picardías de los nadaístas, que invadieron la catedral de Medellín, leyeron poemas lascivos desde el púlpito y escamotearon la Hostia para escribir poesía en el Cuerpo de Dios. Los poetas jóvenes de hoy en la Ciudad de México, Santiago, Lima y Buenos Aires encuentran un nutriente perdido en el trabajo de Charles Bukowski. Como en cualquier relación, las poesías de este continente hablan lenguajes diferentes en forma bastante literal y, sin embargo, la intimidad extraña que se ofrecen unas a otras es esencial. Stephen Tapscott y la Universidad de Texas han hecho una contribución monumental con esta antología al diálogo en curso. ** John Oliver Simon, escritor estadounidense nacido en Nueva York en 1942. Reside en San Francisco, California. Ha publicado más de quince libros y plaquetas, entre los cuales se distinguen "Roads to Dawn Lake" (Oyez, 1968), "Rattlesnake grass" (Hanging Loose, 1976), "Neither of us can break the other's hold" (Shameless Hussy, 1982) y "Lord of the house of Dawn" (Bombshelter, 1991). En 1997 publicó "Son caminos", su primer libro en castellano. Ha sido director del programa de "Poetas en Las Escuelas de California" y ha contribuido a la difusión de la poesía latinoamericana en Estados Unidos. Enseña sexto grado en un colegio de Berkeley, California. josimon@lanminds.com. === Letras de la Tierra de Letras ========================================= *** "Déborah", Juliana López Janeiro *** Poemas de Jaime Encinas-Peñaranda *** Tres relatos de Dirk Bruss *** Textos de Carlos Ruvalcaba *** "De cómo la vinotinto se fue al Mundial", José Santos Urriola === Déborah Juliana López Janeiro ==================================== El astrólogo lo había profetizado, lo escuché algo escéptica, en tanto pensaba por qué diablos gastaba mi dinero en cosas a las que luego no daba crédito. Cuando llegué a su casa, nada en ella anunció el mágico embrujo que mi mente perseguía, para mi gusto faltaba ambiente; por el contrario, el moderno confort reinante sólo hablaba del lucrativo oficio de aquel viejo que ahora me observaba con perspicaz insistencia. Emitió su risa en la más baja octava sonora, me sentí sorprendida, supe que aquel viejo alquimista, cuyas mil arrugas traté de enumerar, había tocado con su energía mental la débil barrera ofrecida por mí, dejándome, para mi asombro, desnuda a la lectura de mi sino. Me condujo hacia un aposento contiguo y en el umbral de la puerta la quietud invasora anunció nuevas sorpresas. Creí hallarme en el corredor de la vida, a punto de correr las cortinas del tiempo y sumergirme, confiada, en los grandes misterios. El viejo habló con su voz arcana, al observarlo experimenté un sobresalto, su piel había perdido el brillo ante lo consumido de sus carnes, tomando su huesuda anatomía un tinte amarillento que le daba cierto aire de un ser momificado. Enumeró todas las ciencias de adivinación por él conocidas, así supe de la aeromancia, aritmancia, cartomancia y muchas otras por mí ignoradas. Como su objetivo era que yo me inclinase por una, le expliqué que no, yo sólo deseaba lo que en su tarjeta de presentación ofrecía, la astrología, tan sólo me interesaba conocer mi carta astral. Zumbó como una abeja, después de interrogarme en cuanto al día, el mes, el año y la hora de mi nacimiento y sacar algunas cuentas, trazó en una hoja una circunferencia que vi llenarse de rojas y azules rayas, unas veces paralelas y otras entrecruzándose. Movió la cabeza con gesto negativo y me anunció la pobre vida que tendría bajo la mala influencia de las líneas negativas que predominaban para mi desgracia. Mi alma debió estar en mis ojos, porque el viejo vio en ellos mi descontento y la firme determinación de cambiar al menos la hora de mi natalicio, hasta encontrar la carta de mi agrado; a fin de cuentas nadie acude a consultas para oír cosas desagradables, sino para ser engañados por la buena ventura. Yo deseaba viajes, paseos, y aquella carta astral se alejaba decenios de mis aspiraciones. Tomé la hoja que me tendía, di las gracias y me dispuse a la partida. El viejo me detuvo con un gesto en su mano, para explicarme que, al ponernos en contacto con el Ser Supremo, mediante nuestro espíritu interno, algo del destino puede ser cambiado a nuestro favor, y esto al menos sería una ayuda: yo tenía una ventaja, dijo, a los 29 años, ni uno más ni uno menos, a las 2:45 am. Hora en que este año cumplía esa edad, Venus, mi planeta regente, volvería a presidir la noche en la cúspide de la esfera celeste y junto a una luna llena se reproduciría la extraña conjunción de astros ocurrida en mi alumbramiento. Ese día podría ver mi alma y develar sus misterios, comprobar lo vaticinado y por él pedir ayuda. Eso sí, debería acogerla como un niño lo haría, pensando en la máxima oculta emitida por San Marcos en su Evangelio. Esta oportunidad tendría que aprovecharla pues sólo se presentaría pasados otros 29 años. Este era el tiempo que tardaba en acontecer la insólita convergencia. Aunque en ese momento no presté oídos y hasta me burlé a la salida, libre al fin de la rara influencia que ejerce el viejo sobre mí, a medida que pasaban los días y corría el calendario engulléndose los meses, viendo aproximarse el momento anunciado comencé a ponerme ansiosa y ya por una cuestión de curiosidad, involuntariamente aguardaba el instante. El penúltimo día amaneció conmigo y me mantuve pendiente al reloj, robándole el tiempo con los ojos, tirando de las horas a punta de impaciencia para acercar la noche. A las 12 lo dispuse todo según me había explicado el viejo, que no sólo tenía de astrólogo sino que también de un marcado complejo de hierofante, el espejo grande, dos candelabros ubicados uno a cada lado del espejo con sus dos velas y ausencia total de luz que no fuese despedida por la llama ígnea del fuego eterno. En mi reloj son las 2 y las campanas de la iglesia así lo confirman, el clic del interruptor se ha llevado la luz y prendo las velas junto a mi miedo que se inflama. Me planto ante el espejo y hago grandes esfuerzos por controlar el susto de mis rótulas que tiritan. Las sombras fantasmagóricas de los muebles me rodean caminándome al abismo de lo esotérico. Me miro en aquel otro par de ojos que intenta al igual que yo descubrirme. Transcurren varios minutos al acecho, pero no pasa nada. Es inevitable sacarle la lengua a esa que con cara de tonta aguarda como yo. No siento miedo ya, soy yo, sigo aquí y allí, sólo que por extraña ilusión óptica mi rostro se desdibuja y me torno cadavérica allá tras el azogue. Los ojos y la imaginación son todo, lo sé porque a continuación he visto que el espejo desprende luz, una luz que envuelve mis contornos y mi apariencia de capullo, como si me incubara en ella. Qué ocurrencia pensar que me puedo estar gestando en una luz como si aún no hubiera nacido. No es un razonamiento lógico, hace 29 años que nací y en vez de estarlo celebrando, estoy aquí comiendo mierda, perdiendo el tiempo, todo para adicionar a mi existencia un poco de aventura, dónde habré dejado mi cerebro, creer en esto que está por debajo de mi condición pensante y la educación recibida. Debería estar por encima de estas preocupaciones vulgares propias de los necios. Ahora no puedo evitar contemplarme con cara de hormiga como si fuera ese animal inferior, y quién ha dicho que son inferiores las hormigas, tienen inteligencia, ya lo creo, sólo ese indígena que me observa ahora lo desconoce, quizás por eso la tristeza de su rostro y ese rictus amargo tirando de sus labios hacia abajo, ante el peso de tanta ignorancia. Pero no, no es un indígena, este que me mira es un monje budista, qué digo, es una gitana, cargada de collares y multitud de pulseras aprisionando secretos de todos los caminos, aunque es absurdo que una gitana tenga los brazos robustos de este digno guerrero en el espejo. Me río ante el desatino, o es el eco de la risa de esta cortesana de vida fácil disipándose tras la figura emergente de este ser tan maquiavélico, bostezo ampliamente, es mi sal de aburrimiento. Estoy cansada de jugar como si fuera un niño, la palabra niño me lanza de un traspié a la inocencia, el espejo se magnifica de un fogonazo que no atino a comprender y el destello se apaga a pesar de mi deseo. Mientras siga mirando más veré y de seguir me inventaré 14.000 rostros superpuestos como en un caleidoscopio. En el espejo sola está mi reflejo y en el mirar estático el distorsionamiento de la imagen. Aquel viejo astrólogo sólo me ha timado, me siento engañada, me duele más la estafa de mi tiempo que el dinero invertido en la consulta y en las velas. Oigo música que invita a soñar, como si el universo tocara mi nota clave, vuelvo a pensar en la palabra niño. ¿Dónde estaría el secreto? Exhalo tres suspiros sin saber por qué, son tres suspiros que pueden no ser míos. ¡Bah, de mi alma nada! Son las 2:45 am, es la hora, ya no vendrá. Lo sé porque me he quedado dormida y puedo verlo apenada, desde donde mejor se ve, desde aquí arriba. ** Juliana López Janeiro, escritora cubana nacida en La Habana (1964). Es enfermera pediatra de profesión y ha publicado "Donde campea la muerte", "A dos voces" y "Ellas las culpables" con el Banco de Ideas Z. Premio Especial del Castillito, premio Revista El Arabe en el Encuentro de Creadores de Talleres Literarios (1991) y primer lugar en el Encuentro de Talleres Literarios del Municipio Habana Vieja (1993). === Poemas Jaime Encinas-Peñaranda =================================== *** La ventana abierta Desde lejos escudriñando ansioso la calle que fue nuestra hoy desierta la divisé muy quieta, casi escondida en la ventana abierta. No pude despertarla con mis besos Había partido ya hacia el vacío oculto en la espesura Escurriéndose en la gota de agua clara que titila, como lágrima triste, en su mejilla Cerró sus ojos como quien cierra la puerta al caer importunas las sombras de la noche La ventana vacía sigue abierta, diluida en la oquedad como ansiedad despierta La ventana desierta, melancólica entiende mi tragedia cuando ambulo con apurado paso por la calle aquélla ayer nomás alegría, deseo, cálida esperanza Esta ahí vacía La ventana abierta. *** La casa solitaria Lejos, lejos, lejos en el aire aún dormido el perfil de la luna dibuja una luz triste entre las nubes grises casi ocultas en la penumbra. Tonadas del otoño ululan en el viento anuncio de aire fresco en los campos de trigo Esparcida en el suelo la hojarasca amarilla reverbera en la tímida luz de madrugada en la penumbra. Mas sola, la casa solitaria aparece desnuda sin el verde esmeralda ni el aliento húmedo de la yedra dormida en el rincón de sombras en la penumbra. Un claror mortecino de luces reflejo de la luna dibujando arabescos en hilos largos de plata enciende la silueta vetusta de la casa escondida en la penumbra. La tristeza en el cielo rojizo del otoño la hojarasca amarilla bajo la yedra ausente la casa solitaria bañada por la luna Lejos, lejos, lejos en el tiempo aún dormido en la penumbra. *** La cita Lucas 22: 39-48 Cargado de arena el viento trae peso de oprobio Amenaza tormenta. En la bruma del Monte las ramas de los viejos olivos tocan el suelo mojado por el rocío que llora los augurios del día sobre sus siluetas. Cerca del pozo de agua un ave solitaria acentúa el silencio. La hora se acerca. Un rumor en el aire anuncia su llegada Sus sandalias se han posado leves, más que su cayado leve, Sobre la yedra estrujada. En el Huerto dormitan los hombres ¡Velad! les manda, mas vence el sueño los párpados cansados ¡Velad! otra vez, y otra vez caen en el sueño pesado Su frente sobre el cayado, absorto en cuita, el claror mortecino tiñe por un instante, solo un instante con destello de miedo, su mirada. Cruje al quebrarse una rama entre sus dedos, a la luz de la mañana, una gota de sangre cae sobre la tierra húmeda. La hora ha llegado. Dice adiós en el Huerto de los viejos olivos para emprender la marcha, con una mano abierta, la otra firme en su cayado, hacia el beso que espera. Una campana lejos repica con pausas prolongadas su tañido de queja. ** Jaime Encinas-Peñaranda, escritor boliviano nacido en 1930, actualmente ciudadano de Estados Unidos. Abogado, Universidad Mayor de San Andrés. Master Jurisprudencia Comparada, Universidad de New York (NYU). Fue Delegado de Bolivia a Conferencia de NNUU para Países sin Litoral. Miembro fundador de Arpel y de la Asociación Panamericana de Fianzas. Delegado de EUA a la Federación Interamericana de Seguros y a Encuentros de Reaseguros de MonteCarlo. jpencinas@webtv.net. === Tres relatos Dirk Bruss ========================================== *** Guabineadas "Me carcome la duda. ¿Me querrá acaso alguien en este mundo? ¿No serán sólo patrañas de las personas que -aseguran- lo hacen? ¿Y mi mujer? ¿No me engañará? ¿Y será verdad que soy tan indispensable como se dice en mi trabajo? ¿Seré normal? A veces pienso que todos me engañan y que mi vida ha sido la farsa de los demás. ¿Tendré esperanzas al morir? ¿Existirá Dios, el Cielo y el Infierno? Pero, ¿es que, acaso, yo existo?". Al instante que inmediatamente siguió se confirmó la respuesta a esta última pregunta. Y fue así como surgió un flamante nada. *** Cariaquito morao Nunca he estado así en mi vida, como ahora. Todo marcha maravillosamente, como jamás había sucedido. He estado bien en segmentos de mi vida, pero han sido momentos efímeros y no se comparan con lo actual. He vivido una monotonía brutal, y si tomo en consideración mis etapas de crisis, el balance es definitivamente negativo. Esto es obviando estos últimos tiempos. Ultimamente he tenido una larga racha de días, semanas y meses felices, con desapercibidos contratiempos. Este sentirme así, este portentoso ahora, ha justificado mi existencia. Pero también es la razón de mi profundo temor. Espantoso pavor al fin de esta etapa de mi historia. Quisiera morir antes de que sea demasiado tarde, dejar de ser en mi gloria, fallecer fecundamente. No sé qué hacer. En este preciso momento tengo el revólver en mi sien. Debo decidir. *** Kikirigüiki Al maestro Horacio Quiroga, basado en anécdotas relatadas por José Capote "Ya no siento dolor, finaliza mi agonía. Yazco en el frío piso de mi habitación, en un charco de sangre". Chepo la golpeaba, la maltrataba. A veces la encerraba por días enteros, sin comida, sin bebida. Seguía haciendo el amor con él por evitar la segura paliza que recibía al negarse. "No siento lástima por mí; lo que siento es una grandísima indignación. No merezco esto. Si al menos tuviese fuerzas para limpiar este reguero. Hasta me cambiaría de ropa. Así no causaría tan mala impresión. ¡Es que me cosieron a puñaladas!". ¡Que diferente era! Amable, cortés, educado, cariñoso. Mechi se enamoró perdidamente de él. Ese gran amor no cambió el fatal desenlace: aquel día, como todos los días a las dos de la tarde, cuando la víctima hacía su siesta, se consumó el asesinato. "Es absurdo morir así. No lo puedo creer. Es que estaba durmiendo a pierna suelta". Chepo, además de ser cabecilla de la banda que azotaba los barrios del sur y el suyo mismo, era un puñado de celos hecho hombre; un Otelo al cuadrado. Hace unos días, ella se escabulló a su cuarto cuando hacía su siesta -a las dos de la tarde, como todos los días-. Pensó que soñaba al sentir un exquisito, cálido y desnudo cuerpo de mujer sobre él. Al despertar casi grita de la impresión: ¡era Mechi! No era que no le gustasen las mujeres. Era que -como todo el mundo- conocía bien a Chepo, su vecino. Mechi lloró a moco tendido, avergonzada y humillada cuando su "nuevo amor" prácticamente la vistió entera. Pero -lamentable coincidencia- Chepo la vio salir de aquella casa turbada, despeinada y terminando de abrocharse el cinturón. A los meses de la muerte del hombre, ya a Mechi se le notaba la barriga. Por eso Chepo la mató. "Tuve que matar a ese hijo'e puta. Puede que el chamo de Mechi sea mío. Pero, ¿y si es de ese desgraciado? Cometió el error de existir. Si no estuviese en este mundo, Mechi no se hubiese enamorado de él. Tuve que matarlo". Pero no. Era una injusticia. El ahora moribundo nunca le hizo caso a Mechi. Todo el tiempo rechazó sus audaces iniciativas de conquista. La desesperación de meterse por los ojos del marido de Yoli se explicaba: Mechi también esperaba un hijo de Chepo, a quien odiaba. "¿Por qué te empeñaste en conquistarme, Mechi? Ahora ya nada importa: me muero. Ni siquiera podré despedirme de Yoli". Efectivamente: al llegar, Yoli presenció horrorizada la espantosa escena de su marido horrendamente apuñalado, muerto hacía apenas instantes. ** Dirk Bruss, escritor venezolano residenciado en la ciudad de Maracay, miembro del Taller Senderos Literarios, grupo que en 1996 editó su libro "Guabineadas". === Textos Carlos Ruvalcaba ========================================== *** Un instante de eternidad Caminaba por el atardecer de la playa, mirando a donde la línea del horizonte une el cielo con el mar, cuando la brisa me susurró un suspiro inolvidable. Conocí en aquel instante la eternidad. Me supe parte del todo. Fui agua y viento. Exhalé nubes y amaneceres; fui la pluma de gaviota clavada entre los nombres de los adolescentes que a lo lejos caminaban cogidos del corazón. Fui el barco que se alejaba; el viento que me despeinaba. Fui por un instante, los ojos del universo que se miraba a sí mismo en la eternidad. La mansedad de las olas acarició mis pies desnudos, y al fundirse dedos y agua fueron algas, fueron pulpos y moluscos, fueron aves que cantaban, fueron la consciencia de que somos parte de ese todo que conforma el gran todo. Supe que mi piel está hecha de olmo; que mi olfato es el viento que perfuma el universo que Dios creó. La tarde se manifestó en colores vivos. Arena y yo caminamos juntos marcando nuestras huellas en la eternidad de aquel instante. Eternos venimos de la eternidad, y a la eternidad vamos eternos, porque nuestra esencia eterna es, aunque la vida sólo sea un instante. *** Raquelita La inmensidad te llevó muy temprano. Cabalgando sobre la distancia de tu agonía te miro aferrada al jinete de la bruma mientras nosotros aguardamos con mirada sorda el terror a las visitas de los conocidos balbuceando pésames llorosos. Te vas y nos dejas con nuestras ruinas con los zapatos rotos y gastados con el cigarro de todas las mañanas con el pan de la tienda de la señora de la peluca y con las pulgas de la Minina que tanto te gustaba y que ahora va a tener gatitos justo cuando te has marchado Raquelita. *** Dos preguntas ¿Quién puede desmentir que ahora mismo tropezamos por las calles con el pueblo maya que trabaja ante la complacencia de sus dioses con las espaldas enrojecidas por el peso de las piedras mientras los arquitectos visualizan y sueñan con sus pirámides en lo que sólo es una selva todavía llena de grandes piedras que han acumulado sin que ellos tampoco puedan ver que esas piedras son los cimientos de nuestros edificios? ¿Y quién puede desmentir que el futuro no vendrá sino que ya existe en alguna parte y que ahora mismo nuestras vidas y rutinas en este día cualquiera del 98 no son sino el renglón de una página de un libro carcomido por su propia historia? *** Animo y ánima Hace ya varios poemas que mi alma está triste. *** Nocturno El alma está en el aire subiendo la ruta del azar y escala el monte de la eternidad trepa cautelosamente por destinos inciertos y sube y sube sin temor al atrás ni al vértigo del infinito. A su paso vagan con el viento las hojas del otoño y sube sin descanso por el paseo del olvido dejando abajo el calabozo de su cuerpo que la vio escapar sin rumbo fijo por calles de neblina densa en ultramar. El alma abre brecha entre la bruma ojillos celestes contemplan su paso pero siente nostalgia por su prisión piensa que si se entrega nuevamente el mañana podría ser mejor y los ojillos celestes miran cómo el alma en picada vuelve y aquella blanda carne informe despierta serena de una noche más. ** Carlos Ruvalcaba, escritor mexicano residente en Los Angeles, California (EUA). En 1982 publicó la novela "Vida crónica" bajo el sello de Alfaguara, y ha publicado "La mariposa bailarina", "La princesa y el pintor" y "La boda de la ratoncita", libros para niños, con Editorial Santillana. Trabaja como periodista en una emisora de radio y ha publicado poesía y cuento en revistas mexicanas, españolas y estadounidenses. cali@worldnet.att.net. === De cómo la vinotinto se fue al Mundial José Santos Urriola ======= Hay que ver que la gente es inconforme, hermano. Tú les das lo que toda la vida han querido y después vienen y te dicen "Bueno, está bien, pero es que no era lo que me esperaba". Necios. Necios y malagradecidos, eso es lo que son toditos. Porque si Venezuela va para el Mundial es gracias a nosotros, a nadie más. Ni siquiera por los jugadores de la vinotinto. Porque, viejo, con toda honestidad, si no fuera por nosotros todavía andaríamos con el cuentico aquel de la cenicienta del fútbol suramericano y los cinco mil goles encajados por partido. Y lo más importante, ¡mi pana, vamos al Mundial! ¡El Mundial, loco, tú no sabes lo que significa eso! Claro que lo que le pasó a Brasil fue la mierda. Eso no estaba en los planes. Pero había que hacer algo. Nosotros lo hicimos y ahora la gente se queja y dice que así no, que así no vale. Malagradecidos. Lo hubieran hecho ellos, pues, a ver cómo les sale. En este país lo que le gusta a la gente es el béisbol, pero eso es un deporte de gringos brutos. Un fastidio, hombre, tres horas para ver a un idiota tratando de darle con un palito a la bola que le lanza otro idiota. Deporte es el fútbol, viejo, ahí no hay tu tía. El Deporte Rey. Pero aquí nadie le paraba medio, aquellos estadios vacíos y los jugadores que parecían sacados de un campo de concentración. Jugando como obligados en unas canchas que parecían territorio minado y que de cuando en vez guardaban aún algún restico de grama. Patético, hermano, aquellas pelotas que brincaban al azar, según el antojo del hueco de turno, y los jugadores, los 22 corriendo como carajitos detrás del balón. Una lanzadera de patadas a lo que salga. No había estrategias, ni tácticas, ni técnica, ni un coño. Y venían los visitantes en la Copa Libertadores y nos metían a domicilio siete goles. Venían las eliminatorias para el Mundial y Argentina nos clavaba cinco, Brasil diez y hasta Bolivia -¡Bolivia, loco, que ni mar tiene!- nos encajaba siete más. No hay derecho, viejo, teníamos que hacernos respetar. Había que ponerle un parado a todo aquello. Y, todavía, la gente se queja. El asunto fue más o menos así, hermano, te juro que no te estoy tapando nada. Yo te cuento con pelos y señales y luego tú juzgas. Las eliminatorias para el Mundial del 2002 habían arrancado requetebién para la vinotinto. Le sacamos puntos como visitantes a Ecuador, a Perú y a Bolivia. Les ganamos, no preguntes cómo, a Colombia y a Chile en sus casas. Vino Paraguay a jugar aquí, en Valera, con las tribunas a reventar y los jugadores tricolores inspiradísimos. Socorrito les clavó dos cabezazos a la escuadra cuando terminaba el primer tiempo. Noriega fue derribado en el área, cobro de Gabi Miranda y ya llevábamos tres. Cuando rayaba el minuto ochenta y tantos -con los guaraníes que nos molían a patadas para arrancarnos el balón- se escapa Savarese en contragolpe fulminante y le ha metido un sombrerito a Chilavert, como desde 25 metros, una vaina que el tipo todavía la anda buscando en el fondo de la arquería. 4 a 0. Increíble. Venezuela ganaba y hasta por goleada, viejo, ¿tú te lo puedes creer? Es que si no lo veo en el recorte de prensa que tengo pegado en el corcho, ni yo, que estaba aquel glorioso día en Valera, me lo creo. Luego vinieron los argentinos, con su equipo rebosante de europeos, pura estrella. Eso fue en Brígido Iriarte, con las tribunas a tres cuartos -porque tú sabes que aquí en Caracas eso de ir a ver un juego de fútbol en el propio estadio a la gente le da como piquiña. Y que si Simeone, que si el Burrito Ortega, la Bruja Verón, Batistuta, Balbo, el Piojo López, les faltaba papá Dios, mi hermano, qué te puedo decir, aquello era un trabuco infernal y a los muchachos de la vinotinto les temblaban las rodillas cuando tocaban el himno. ¡Qué susto, viejo, no te imaginas! Hasta se trajeron a Maradona para intimidarnos. Lo sentaron en la banca, eso sí. No jugó por los de los dieciocho kilos de sobrepeso. Y es que si juega me lanzo a la cancha y juego yo también. Tampoco se puede ser tan irrespetuoso. Un vendaval, eso fue una tormenta gaucha, nos caían balonazos de todas partes. Batistuta jugó un kilo, nos clavó como siete pepazos en el travesaño, Orteguita armaba el juego en el medio campo y nos tenía enloquecidos con unos pases que ni Diego en sus mejores días. Pero los criollos bravos, anclados ahí en su defensa, aguantando como llaneros. Dudamel bajo los tres palos de la tricolor paró lo imparable, sacaba pelotas imposibles desde la misma raya, se les tiraba a los pies a Balbo y a Batistuta y les robaba el balón. Qué locura, viejo, el milagro se estaba consumando. La albiceleste no podía con nosotros. Se estaban desesperando aquellos chés y de nuevo nos molían las canillas a patadas, a pellizcos, a insultos. Simeone le clavó un codazo al Gerson que le voló un diente, y la gente enfurecida en la tribuna que casi se tiran al campo para ajustarle cuentas al argentino ahí mismito. El árbitro, un acomplejado con una pinta de indio que no la brinca un venado, le sacó la roja a Simeone. Hasta ahí todo bien. Pero luego el infeliz, tarjeta en mano, se voltea presionado por Pasarella y le saca roja a Gerson también. ¡A Gerson, loco, que lo que había hecho era recibir un codazo en los dientes! La gente ya no se aguantaba, la locura, hermano, alguien por allí se sacó una naranja y ¡plin! se la encajó en la cabezota a Pasarella. Aquella vaina se venía abajo, entre la risa y la histeria. Faltaban segundos, más lo que diera el árbitro de descuento. Y nada. La albiceleste se estrellaba una y mil veces contra la retaguardia criolla, repitiendo por trillonésima vez la misma mala receta que en noventa minutos les había fallado. El vendaval gaucho se desmoronaba. Pasarella a punto de infarto entre la ineficacia de su delantera y el naranjazo hinchándole la nuca. En eso, pase de la Bruja Verón, Orteguita que abre las piernas y se hace un autotúnel, Redondo le toca con gracia a Batistuta, Batistuta la devuelve -tuya mía, mía tuya. Redondo de nuevo al Bati, un pase de oro al borde del área chica. A Batistuta se le enredan las piernas solito, inexplicablemente, se volvió como una trenza el arcángel y cayó despatarrado mordiendo la cal. La pelota mansamente a las manos del Duda y cuando Dudamel va a despejar, esperando el pito -ya andaba el 93 del descuento-, pitazo del árbitro. La gente en las gradas feliz, celebrando como una jauría, jurando que el indio había pitado el final -y no. El hijoputa había pitado penalty. No hay derecho. Penalty. Eso no existió. De nuevo la injusticia, como una maldición de los dioses, hacía que la vinotinto bajara la cabeza e hincara rodilla en tierra frente a la Argentina. ¿Que Argentina jugó mejor y mereció ganar? Bueno, no sé, tal vez, tal vez. Pero no me vengas a decir que Venezuela se merecía esa vaina. ¡Tú sabes lo que es perder por un penalty inventado por el zamuro bastardo ese! Cobro del Burrito Ortega, así con desdén como burlándose del Duda, casi como empujando la pelota con la mano, suavecito a ras del pasto. Pero Dudamel se traga la finta, salta a la izquierda, el balón besa la base del poste derecho y reposa cándidamente en el fondo de las redes. Los tres pitazos y fin del sueño. La muerte, viejo. Qué momento para estar triste. A mí me dio como una punzada en el pecho. Yo dije "nada, pelé aquí mismo". Pero fue de dolor, viejo, la pena que me daba perder de aquella forma. Como si a uno se le cayera la casa encima, o se le muriera la mujer. Como si le dijeran que el hijo de uno es marica. Qué se yo. Horrible. No hay palabras, hermano, sólo lágrimas y pesar. Salimos del Brígido casi arrastrándonos de vergüenza, nadie hablaba, ni siquiera le mentábamos más la madre al árbitro. Apenas si teníamos ganas de esperarlo a la salida del autobús para apedrearlo. Pero tampoco. Todos teníamos un presentimiento espantoso, una convicción de que a partir de ahora, todo estaba perdido. Nos íbamos a acomplejar de nuevo. Ibamos a perder aunque jugáramos con las selección infantil B de Trinidad y Tobago. El miedo, hermano, de quedarnos sin el Mundial después que lo teníamos ahí a pata de mingo. El miedo de volver a ser la cenicienta apaleada de toda la vida y no salir de allí jamás de los jamases. El miedo de que se nos pasara a los comedores de arepa aquella dulce fiebre por el más bello de los deportes y siguiéramos por siempre siendo esclavos de las garras del nefasto béisbol. El miedo, viejo, fue el miedo el que nos hizo hacer lo que terminamos haciendo. El próximo partido de la selección fue en Montevideo y allí se comprobaron nuestros más oscuros temores. Los charrúas salieron a matar y nos clavaron ocho dianas, compadre, ocho pepazos. Los criollos de la vinotinto parecían perros callejeros con el rabo metido entre las piernas. El bochorno. ¿Qué más? Nada, igualito que el cangrejo, para atrás y con el Mundial cada vez más lejos. Diciéndonos chao. Esa noche, luego del juego contra la República Oriental del Uruguay, ni siquiera nos pusimos de acuerdo. Llegamos por inercia, como sonámbulos grises, al León de la Castellana. Uno a uno nos fuimos sentando, sin saludarnos, sin comentar nada de nada, sin pedir ni una cerveza. El dolor flotaba en el aire, viejo, una frustración que si alguien venía y nos decía algo saltábamos todos ahí mismo y lo molíamos a botellazos. Por eso yo creo que ni el mesonero se nos acercaba a pedir la orden. Teníamos cerca de una hora allí cuando a alguien se le escurrió, como si estuviera poseído por el espíritu de Simón Bolívar, Uslar o algún otro prócer de esos arrechísimos: "Habrá que hacer algo por este pobre país". Y así, con esa frase magistral, se nos encendió el bombillo y así fue como nació el plan reivindicador. Costara lo que costara, la vinotinto se iba para el Mundial. La idea original fue básicamente mía -modestia aparte, viejo-, la logística de cómo íbamos a llevar a cabo paso a paso aquella vaina fue del Cromañón. Y al Palillo, como siempre, se le ocurrió lo de las mujeres y las veinte botellas de caipirinha. Ese fue el pequeño gran detalle que salvó el plan -pero que a la larga terminó cagándolo todo. Brasil se nos venía encima blindado. Nos iban a comer vivos, hermanazo. Nos iban a meter no digo yo ocho, quince, cuarenta goles, nos clavarían los canariños aquí mismo en el Pueblo Nuevo, catedral del modesto fútbol criollo. Además, Brasil lo necesitaba porque después de aquella final en el Mundial de Francia, la más insólita de toda la historia, donde Nigeria los humilló con contundente 5 a 1, el scratch nunca volvió a ser el mismo. Para rematar, venían justo de perder contra Argentina en el Monumental de River, por 3 a 2; y los bolivianos encumbrados en sus alturas de La Paz, les endosaron un vergonzoso 2 por 0. Cosa nefasta para el siempre bien pulimentado ego brasileño. Así que el Brasil venía dispuesto a congraciarse con su fanaticada y con su prensa a costillas de la modesta casaca vinotinto. Se trajeron todos los caballos, el mejor equipo de la bolita del mundo, compa, ni más ni menos. Que si Ronaldo y Romario -los Ro Ro como dicen ellos mismos-, que si Roberto Carlos, Denilson, Cafú, Leonardo y un jovencito de diecinueve años que era la estrella naciente del scratch, según la crítica mejor que Ronaldo y todo: Café Negrao, se hacía llamar el desgraciadito. Inclusive, el Rey Pelé, se ha venido con la canariña como para meternos más miedo. Pelé se bajó de su avioneta privada y llegó al Pueblo Nuevo en una limosina más larga que un autobús, con sus tres guardaespaldas, dos choferes y una rubia despampanante que tendría por lo menos cuarenta años menos que él. Gracias a Dios, Pelé no se vino en el autopullman con el resto de la delegación. Eso al menos. En el estadio tachirense las tribunas y gradas rebosaban del gentío, nadie sospechaba nada. Estaba hasta el presidente, viejo, que no tiene idea de lo que es un balón de fútbol; pero cuando supo que el Rey Pelé venía para acá se antojó de su puestote en el Palco Presidencial del Pueblo Nuevo. Los andinos habían cumplido, como siempre. No sólo porque esa gente sí que vive el fútbol, e iban a ver jugar a los criollos frente al mejor equipo del globo- sino también porque abrigaban, muy en el fondo, la cálida esperanza de que Venezuela ganara. Con esos tres puntos nos bastaba para colarnos en la clasificación. El Mundial era nuestro. Eso lo sabían los gochitos, cantando y botando en las gradas del estadio. Y lo sabíamos nosotros que esperábamos, hechos los muy bolsas, en una curva de la carretera Trasandina, a cierto autopullman que traía al equipo brasileño desde su lugar de concentración hasta la cancha. Hacía un frío que pelaba los huesos en aquella carretera y nosotros temblábamos y mandibuleábamos incontrolablemente. No sé si por el clima o por los nervios. El plan iba a arrancar de un momento a otro. En ese instante nos dimos cuenta de que el futuro de todo el país dependía de nosotros y del éxito de nuestro plan reivindicador. El autopullman con la delegación canariña asomó la nariz por la curva. Venía ya en dirección a nosotros. El autobús venía solo. No traía guardias ni escoltas ni nada. Menos mal, nunca pensamos que podía traerlos. Le hicimos señas como si estuviéramos accidentados al borde de la ruta y necesitáramos ayuda urgente. El conductor se hizo el pendejo y quiso pasarnos de largo, pero el Cromañón, que esperaba agazapado bajo el volante de nuestro auto se lanzó a la vía y les trancó el camino. El autopullman pegó un frenazo terrible y casi se estrella. La vaina, tan sencillo, que era por las buenas o por las malas. Nos subimos al autobús sin saber qué les íbamos a decir, aquella gente tenía una cara de susto, mi hermano, como si fuéramos marcianos o terroristas del Medio Oriente. No sé qué diablos se imaginaban ellos que nosotros íbamos a hacer. Nosotros tampoco, la verdad sea dicha. El chofer, espontáneo, sin que nadie le dijera nada, puso las manos arriba, se levantó del asiento nerviosísimo y le cedió el puesto al Cromañón quien tomó el volante y se dirigió hacia el sitio acordado con el Palillo. El plan iba a pedir de boca. Los brasileños ni pestañeaban. El miedo, hermano, el miedo que se les salía por los poros. Más nada. Cuando llegamos al punto de encuentro, Palillo ya se había bajado dos de las veinte botellas de caipirinha, también se trajo una buseta llena de mujeres que se salían como fieras por las ventanas y les decían cosas subidas de tono a los jugadores brasileños. Los pobres, con aquel lío de la abstinencia sexual durante los días cercanos a los partidos clasificatorios, estaban que se babeaban con sólo ver una escoba con falda. La alegría, compa, de aquellas caras es algo que no tiene precio. Parecían carajitos con los rostros encendidos y las sonrisotas que no les cabían en las caras. Se les había pasado el susto inicial y ahora les gustaba el plan tanto como a nosotros. Se ha subido aquel mujerero loco al autobús, con la caipirinha, el cotillón, papelillos multicolores, un reproductor con samba a todo volumen, serpentinas y una bandera enorme del Brasil, como de veinte metros, una vaina que la desplegaban y todo el mundo quedaba arropado dentro de ese autobús. La fiesta prendida en el bus. Mientras en el Pueblo Nuevo se avecinaba la hora del pitazo inicial y los criollitos se abismaban ante la ausencia absoluta de jugadores en los vestuarios de visitantes. En el estadio la impaciencia y el nervio ganaban a la gente. En el autobús, perdido en algún lugar recóndito del páramo, la rumba. Rumba y caipirinha y risas y mujeres y manos osadas tocando por aquí y por más allá y los cuerpos calientes bailando samba. Qué te digo, loco, el carnaval de Río se había adelantado. La fiesta carioca mudada a los Andes. Te lo juro que hasta a nosotros mismos se nos olvidó el porqué de todo ese lío y estábamos metiéndole a la caipirinha y tomándonos fotos abrazados con Romario y Ronaldinho y dándole palmadas en la espalda al buenazo de Café Negrao. "Este carajito sí que es bueno, ojalá fuera maracucho, no joda!". Y hasta el director técnico del scratch, el gran Falcao, tenía su mulata venezolana sentadota sobre las piernas y nos decía como un mocoso contentísimo: "Obrigado, molto obrigado". Llegó la hora del partido y en el Pueblo Nuevo no había otros brasileños que aquellos que morían de nervios y angustia en las tribunas. Mordiéndose las banderas mientras soñaban con el espejismo de ver a sus héroes llegar. La rumba seguía prendida en el autopullman. Estábamos todos arropados bajo la bandera grandotota -Ordem e Progresso- que de cuando en cuando desplegaban y la gente coreaba febrilmente: ¡Brasil, Brasil, Brasil! En eso el Palillo, hecho un estropajo de la ebria, se nos acerca al resto del grupo, botella de caipirinha en mano y bailandito al son de la samba nos arroja en la cara su aliento etílico: "Ya es la hora del partido". Y ahí estuvo el gran pelón, camarada, aquello fue imperdonable. La idea era que se rascaran los jugadores y el técnico, que se presentaran todos ebrios al partido y pusieran la cómica ellos solitos. Hasta ahí, no más. Nunca contamos con lo del chofer del autobús. Cuando lo fuimos a buscar lo encontramos al pobre diablo durmiendo una pea de Dios y padre nuestro. Aquel hombre daba vergüenza, hermano. Entonces el dilema, ¿y ahora quién maneja este vainón? Nadie quería echarse semejante carga encima. Excepto, por supuesto, el Palillo que era el más rascado y el más lamentable de todos. Como Pilatos, viejo, nos lavamos las manos. Y quedó Palillo sentado frente a aquel volantón enorme. Parecía un chiste. Nosotros arrancamos primero. Dejamos el autobús con el mejor de los equipos del planeta, rascados y felices, en algún lugar perdido de la carretera Trasandina. Cuando llegamos al Pueblo Nuevo, el aire tenso se podía cortar con un cuchillito de cartón. Silencio sepulcral en las gradas. La vinotinto ya estaba en la cancha, sumergida en un mar de ansiedades, esperando por rival. Nadie se movía. Y el rival nada que llegaba. Pasó otra media hora. Una hora de retraso. Del Palillo y el autopullman canariño nada. Brillaban por su ausencia. La terna arbitral entró al gramado con el balón. Venezuela atacaría de izquierda a derecha. De derecha a izquierda: el terreno desierto. No me sentí muy bien, viejo, honestamente. El árbitro pitó el inicio del encuentro y Venezuela marcó entonces varios goles en una portería vacía. La gente no aplaudió, ni siquiera cuando Dudamel, siendo arquero, por fin logró empalmar de chilena un balón bombeadito que mil veces le habían puesto y que mil veces había pelado. No hubo aplausos tampoco para Savarese que hasta se lanzó un gol de escorpión, así, tirándose de palomita, boca abajo, con los tacos impulsados sobre la cabeza para golpear el balón, como en un aguijonazo de alacrán. La pelota cayó flácida, depositada flojamente al fondo de las redes. Y el bravo pueblo -que tantas veces había soñado ese gol- no hizo ni pío. Ganamos 4 a 0, hermano. Goleamos al coloso. Venezuela estará en el Mundial. La vinotinto se va al Mundial. Aunque la gente no parece muy satisfecha. Y ante tanto malagradecimiento, viejo, a veces, sólo a veces, hasta empezamos a creer que nosotros tampoco. ** José Santos Urriola, natural de Caracas, nació en 1971. Periodista graduado en mención audiovisual en la Universidad Católica Andrés Bello. Ha sido columnista en el semanario Domingo Hoy, y ha publicado textos en la revista Argos, de la Universidad Simón Bolívar, y en los diarios El Nacional y El Universal. Actualmente cursa el postgrado en Literatura Latinoamericana de la Universidad Simón Bolívar y es guionista y productor para HBO Latin America Group. urriola@truevision.net. === El buzón de la Tierra de Letras ======================================= *** Premio Rómulo Gallegos 26 de octubre de 1998 Los felicito sinceramente por vuestra publicación, Letralia, a la que acabo de tener acceso. Soy un escritor de Mendoza, en el centro-oeste de Argentina. ¿Podrían informarme dónde conseguir las bases completas del premio Rómulo Gallegos, que organiza el Celarg? Me harán un gran servicio. Les reitero saludos y felicitaciones. Rolando Concatti (fastmec@arnet.com.ar) *** Escritoras latinoamericanas 29 de octubre de 1998 Me dirijo a ustedes pues requiero información biográfica y bibliográfica sobre tres novelistas latinoamericanas. Las escritoras en cuestión son Angeles Mastretta, Carmen Posadas y Marcela Serrano. Sobre esta última me interesa sobre todo saber si ha ganado algún premio internacional. Esperando sus amables y prontas respuestas, me despido, Irene Garaboa (igaraboa@eud.com) === Post Scriptum ========================================================= "Frente a mí, antes de escribir, la confusa alquimia: gato de escasa pelambre, colmillos horizontales, ojos de lechuza, garras. Su cuerpo avanza en trozos inconexos. Se contorsiona. Hay algo de femenino y mordaz en sus artes más carnosas. Exhibe un rosado maloliente que relame con gusto. Se bebe en la efervescencia. Se mastica glorioso. Relame en lentitud satisfecha las frases escritas". Jacqueline Goldberg, "Carnadas" (1997). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviar algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede obtenerlas en el Web visitando la página http://www.americadelsur.com/letralia/publicar.htm. Si lo prefiere, puede recibirlas por correo electrónico escribiendo un mensaje a letralia@rediris.es, con la palabra "Condiciones" en el subject, o simplemente dando un doble click de ratón en el enlace siguiente: mailto:letralia@rediris.es?subject=Condiciones. === Las casas de la Tierra de Letras ====================================== Si usted no está suscrito a Letralia, o sí está suscrito pero le falta algún número, puede conseguir las ediciones en los siguientes sitios, a donde llegan simultáneamente con su aparición. Sitio de Letralia http://www.americadelsur.com/letralia http://letralia.home.ml.org http://members.xoom.com/letralia Página informativa http://www.rediris.es/list/info/letralia.html Atarraya http://venezuela.mit.edu/atarraya. Tulane University, http://www.tulane.edu/~latinlib/letralia (sólo Nueva Orleans, EUA ediciones de texto hasta la del 16/9/96). DC BBS BBS del Decanato de Ciencias de la Universidad Centro Occidental "Lisandro Alvarado". Barquisimeto, Lara, Venezuela. Telnet a obelisco.ucla.edu.ve o a 150.186.96.4. Login: bbs Sendanet BBS ftp://ftp2.sendanet.es/ftp/letralia. España. SSDA Boletines electrónicos argentinos adscritos al Sistema de Soporte de Distribución de Archivos, a donde Letralia es subida por Horacio Massimino (dodo@mail.cano.com.ar). Si usted ha subido las ediciones a algún otro sitio dentro o fuera de Internet, por favor háganoslo saber para incluirlo en esta lista. ########################################################################### La edición en texto ASCII de Letralia circula en forma de lista de correo como un servicio de la Red Académica e Investigativa Española (RedIRIS, http://www.rediris.es) a la Comunidad Hispanoamericana de Internet. Letralia, Tierra de Letras, es una producción de JGJ Binaria (http://members.xoom.com/jorgegj/binaria.htm) Letralia forma parte de la Biblioteca Circular dirigida por Javier Espada (http://www.encomix.es/~espada/circulo.html). ########################################################################### Atentos: nuestra próxima edición circula el lunes 16 de noviembre de 1998