~~~~~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ Edición 81 1 de noviembre de 1999 ~~~~~~~~~~~ ================================================ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ================================================ ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras es ~~~~~~~~~~~ una revista literaria que ~~~~~~~~~~~ difunde el trabajo de escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos contemporáneos ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ Miembro de la Biblioteca Circular ** http://bc.encomix.es === Sumario =============================================================== | "La libertad del peor", Jorge Gómez Jiménez. | Editorial | Casi quinientos participantes en el Concurso de Cuentos | Noticias para Trabajadores. / Homenaje a Octavio Paz en Madrid. / | Nuevamente Hierro obtiene el Premio Nacional de Poesía | de España. / Histórico cuello de botella protagoniza la | Enciclopedia Británica. / Presentada en Madrid la | Gramática descriptiva de la lengua española. / Silvio | Rodríguez reaparece en homenaje en La Habana al Icaic y | el GES. / Conceden premio Café Gijón al español José | Luis Muñoz. / Dos autores cubanos ganan el premio Lengua | de Trapo. / Murió el compositor venezolano Ernesto Luis | Rodríguez. / Inaugurada en Barcelona la ampliación del | Museo Picasso. / La Universidad de California publica | diccionario de zapoteco. / Realizan en Perú VIII | Encuentro Regional de Escritores. / Sabina presenta en | México su último disco. / Niños abandonados son ayudados | por Ediciones B de Venezuela. / Premio Fantasía Infantil | 1999 reveló veredicto. / Chocrón y Chalbaud en la | Fundación Provincial. / Daniela González gana mención en | concurso argentino. / Historia contemporánea y nuevas | fuentes serán discutidas en jornadas. | | V Festival Internacional de Video Erótico "La Paradoja | Entre bases Erótica". / Concurso Literario "Astor Piazzolla". / | Concurso Nacional de Coros América Cantat III. / IX | Concurso Anual de Literatura Pedro Buznego. / VIII | Bienal Literaria del Ateneo de Calabozo. / I Premio Casa | de América de Narrativa Americana Innovadora. / I | Concurso Paraules d'Adriana de Relato Breve para | Mujeres. / II Premio Internacional de Poesía Nicolás | Guillén. / I Premio Internacional Paradores de Turismo | de España. / Primer Concurso de Narrativa "Viajeros de | La Underwood". / Bienal Municipal de Literatura Ciudad | de la Juventud 2000. / 2º Concurso Nacional de Cuento | Breve "Valores Morales". / III Premio Alfaguara de | Novela 2000. / III Certamen USC de Contos de Ciencia | Ficción Isaac Asimov. / I Bienal Internacional de | Literatura de Puerto Rico. / Concurso Hispanoamericano | de Poesía 1999. / Premio Internacional de Poesía. / 3r | Premio Literario Internacional St. Paul's. / Bienal | Latinoamericana de Ensayo "Enrique Bernardo Núñez". / | Bienal Latinoamericana de Literatura para Niños "Canta | Pirulero". / Bienal Latinoamericana de Literatura "José | Rafael Pocaterra". / Premio de Poesía Fernando Paz | Castillo. / Bienal de Crítica e Investigación de las | Artes Visuales "Roberto Guevara". | | Bolívar en Londres. / Gibran en El Ebro. / Antología | Paso de río poética. / Otra mudanza. / Crónicas de usura. | | Nueva Ficción Breve Venezolana. | Literatura | en Internet | "Ha muerto en tierra el último marinero del 27", Equipo | Artículos y Letralia. / "La voz marinera", Francisco Arias Solís. / | reportajes "La reina del Valle de Elqui", Benedicto González. | | "Borges y el pensamiento", Fernando Báez. / "La | Sala de ensayo fascinación indiscreta de lo cebollento, o Viejo Todorov | qué grande sos", Hernán Castellano Girón. | | "En el puente", Jorge Llópiz. / Poemas de Arturo | Letras de la Quetzalcoatl Torres Herrera. / "El camino de oriente", | Tierra de Letras Nicasio Urbina. / "La razón oscura (o Breviario de una | noche en cualquier ciudad)", Silvia Veloso. / "La fama", | Ivanóskar Silén Acevedo. / "In tempore belli", Hilario | Barrero. / "El bautizo", Hernando Bolaño. / Poemas de | Caridad Blanco de la Cruz. / "Un domingo en Cajamarca", | Jorge Pereyra. / Poemas de Olimpia Ortiz. / Dos relatos | de Guillermo González Ruiz. | | Libros de Lidia Cabrera. / Letralia sólo ha cambiado | El buzón de la para mejorar. / El valor del idioma (sobre el editorial | Tierra de Letras de Letralia 80). | | Juan Carlos Santaella. | Post Scriptum | Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras. / Las casas | Coordenadas de la Tierra de Letras. | | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753/ =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Para suscribirse o desuscribirse de 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Cuando un periodista le pregunta por qué considera que su lucha por mantener incensurable su revista Hustler está ligada íntimamente a la libertad de expresión, Flint -en la retorcida boca de Harrelson- le responde que, si a él le dejan publicar lo que quiera, el derecho a la libre expresión está garantizado, "pues soy el peor". Como saben los lectores venezolanos, y quizás los más atentos lectores foráneos, los meses finales de este siglo están marcados en nuestro país por la redacción de una nueva Carta Magna. El establecimiento de una Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela es, quizás, el postrer intento de nuestra debilitada democracia por mantenerse con vida en un sistema en el que las libertades gocen del respeto absoluto de las autoridades y, por supuesto, de los ciudadanos; en contraste con los años precedentes, en los que la paulatina corrupción del ejercicio del poder ha frenado la evolución de nuestra sociedad en más de un sentido. Obviamente, un proceso de esta naturaleza es un terreno minado de polémicas, lo cual evidencia el deseo de los venezolanos por disfrutar de un Estado saludable que garantice esa evolución. Uno de los artículos, ya aprobado en primera instancia -pues en este mes de noviembre se realizará una segunda discusión-, predica que el Estado deberá velar por que el ciudadano reciba una información veraz. A grosso modo, podría entenderse esto como una sana aspiración de todo ser humano. Sin embargo, pensamos que el establecimiento, en la Constitución Nacional, de una norma como esta, deja las puertas abiertas para que individualidades de aviesas intenciones construyan barreras a la libertad de expresión. No hay una manera de medir quién de nosotros es el peor comunicador; luego, debemos garantizar los derechos del peor comunicador para que los del mejor no corran el riesgo de ser vulnerados. Por supuesto, tales pretensiones de un sector de la ANC se han encontrado con duras críticas, inclusive en factores ligados a la tendencia del presidente Chávez. La legendaria periodista Ángela Zago, guerrillera en los 60 y cronista voluntaria de la llamada revolución pacífica que Chávez ha impulsado en este convulso fin de milenio -y a la sazón miembro de la ANC-, ha sugerido que haría campaña en contra de la aprobación de la nueva Constitución de Venezuela si el artículo en cuestión permanece inalterado. Desde el pequeño rincón que ocupa nuestra publicación en el espectro comunicacional venezolano e internacional, sentamos nuestra posición: nunca hay demasiada libertad. La libertad de expresión es uno de los bienes más caros de nuestros sistemas políticos, y cualquier atadura es de alguna manera un muro de contención para todos los demás derechos. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez === Letralia en el mundo real ============================================= Si prefiere el correo convencional, puede enviarnos libros, revistas, folletos, cartas, material para publicar y cualquier otra cosa que desee, a la dirección siguiente: Jorge Gómez Jiménez Revista Letralia Calle Ayacucho Norte, Nº 41-08, Entre avenidas Pichincha y Bermúdez Galpón de Editorial El Tabloide Cagua 2122, estado Aragua (Venezuela) === Déjenos saber su opinión ============================================== Para nosotros es importante saber qué opinión tiene de nuestro trabajo, pues así nos ayuda a mejorarlo. Siéntase en confianza diciéndonos lo que siente en http://www.letralia.com/encuesta.htm, o por correo electrónico en la dirección info@letralia.com. === Noticias ============================================================== *** Casi quinientos participantes en el Concurso de Cuentos para Trabajadores El 8 de octubre cerró el plazo de recepción de textos para el Concurso de Cuentos para Trabajadores, una iniciativa de la Cooperativa Financiera de Empresas Públicas, Coofinep, en Colombia. David Jurado (concuento@hotmail.com), vocero del concurso, informó que, en su novena entrega, se logró reunir 421 cuentos, provenientes de 20 departamentos y 71 ciudades de Colombia. La asistencia de los escritores colombianos al concurso estuvo repartida de la siguiente manera: de Antioquia, 119; de Atlántico, 14; de Bolívar, 16; de Boyacá, 7; de Caldas, 9; de Cauca, 2; de César, 10; de Córdoba, 10; de Cundinamarca, 130; de Guajira, 3; de Magdalena, 1; de Meta, 5; de Nariño, 16; de Norte de Santander, 15; de Quindío, 1; de Risaralda, 7; de Santander, 13; de Sucre, 3; de Tolima, 10, y de Valle, 30. El veredicto del concurso será dado a conocer el 10 de diciembre. *** Homenaje a Octavio Paz en Madrid Con una exposición de 21 artistas en el Círculo de Lectores, fue inaugurada el 18 de octubre una exposición homenaje al escritor mexicano Octavio Paz, muerto el año pasado. Entre los artistas exponentes estuvo la esposa del escritor, Marie José, con doce "cajas-collages" realizadas por ella en los últimos años, y la presentación de doce poemas de Paz, nueve de los cuales son inéditos. Balthus, Motherwell, Tàpies, Vicente Rojo, Husain y Marcel Duchamp fueron algunos de los artistas que ilustraron en distintos momentos la obra de Octavio Paz, trabajos que serán exhibidos en el Círculo de Lectores hasta el 30 de noviembre. La exposición viajará después a Barcelona. Las obras permiten al espectador apreciar, desde una perspectiva visual, la evolución de la poesía de Octavio Paz. Durante sus múltiples viajes, el escritor entró en contacto con diversos artistas quienes en su momento se interesaron por ilustrar sus libros: Tàpies lo hizo con Petrificada petrificante; Robert Motherwell con Suite: three poems; el pintor indio Maqbool Fida Husain con Haniman, el mono gramático; Balthus con Sight and touch; Adja Yunkers con Blanco. *** Nuevamente Hierro obtiene el Premio Nacional de Poesía de España En 1953 el poeta español José Hierro ganó el Premio Nacional de Poesía de España por Antología poética. Este 18 de octubre, el jurado del premio correspondiente a 1999 anunció que lo otorgaría al mismo poeta por Cuaderno de Nueva York, un libro en el que reúne treintidós nuevos textos. Hierro, nacido en 1922, declaró a la prensa: "Con tanto premio me van a coger manía". "Yo lo recibí hace millones de años, así que no sé si ésta es la primera o la segunda vez que me dan este premio", bromeó el poeta, quien recordó que en la primera oportunidad las 25.000 pesetas que recibió le sirvieron para pagar la entrada de su casa. En 1999, Hierro recibió dos millones y medio de pesetas por el mismo premio. Conformaron el jurado de este año el director general del Libro, Fernando de Lanzas, Ángel González, Luz Pozo Garza, Juan San Martín, Guillermo Carnero, Antonio Colinas, Miguel García Posada, Juan José Millás, Francisco Brines, José María Barrero y José Antonio Muñoz Rojas. Después de decidir el premio, concedieron menciones, como finalistas, a Fernando Quiñones, por Las crónicas de Roseñont, y a Benjamín Prado, por Todos nosotros. Hasta el 29 de octubre estuvieron anunciándose los restantes premios nacionales de cultura. El 19, el jurado del Premio Nacional de Narrativa honró al escritor de 79 años Miguel Delibes por su novela El hereje, que ya lleva 17 ediciones. El monto de este premio también asciende a dos millones y medio de pesetas. Delibes, quien dice estar retirado de la literatura, afirmó que el premio "es un estímulo para llevar mejor la convalecencia". El escritor se recupera actualmente de una operación y declaró a la prensa española haber colgado "los trastos de escribir" cuando, hace dos años, entró al quirófano. "Desde entonces no he escrito nada". El escritor dijo sentirse satisfecho por haber recibido tal distinción en función de la única novela suya explícitamente ambientada en su Valladolid natal. El jurado del premio de narrativa estuvo compuesto por Fernando Lanzas, Juan Manuel de Prada, Rafael Conte, Gregorio Salvador, Carlos Casares, María José Olaziregi, Valentí Puig, Santos Sanz, Julia Guillamón, Manuel Borrás y Luis González. Por su parte, el escritor Claudio Guillén, hijo del poeta Jorge Guillén, ganó el Premio Nacional de Ensayo, también de 2,5 millones, por Múltiples moradas, un análisis de la literatura comparada. La reacción de Guillén fue eufórica: "Estoy turulato y sorprendido", dijo al informar que no esperaba convertirse en el ganador de este año. "Soy un ser bastante marginal, he vivido muchos años fuera de España y siempre he hablado mal de la cultura organizada", dijo el escritor de 75 años, nacido en París en 1924. Guillén es profesor de literatura comparada en Harvard y, aunque en 1983 alcanzó el puesto de catedrático en la Universidad Autónoma de Barcelona, la literatura comparada no obtuvo realmente un programa ni un departamento. Fernando Lanzas, Alonso Montero, Lourdes Otaegi, Mauro Armiño, Juan Manuel González, Carlos García Gual, José Luis Molinuevo, José María Guelbenzu y Jon Juaristi fueron los jueces que dieron el premio a Guillén, según quien su libro es "una defensa de la complejidad de la persona y de la complejidad de este mundo que nos rodea". El viernes 26 fueron anunciados los premios nacionales de Teatro, Literatura Dramática y Circo, que correspondieron, respectivamente, a la actriz María Jesús Valdés, el escritor Agustín García Calvo y el funambulista Antonio Papadopaulo, mejor conocido como Tonito. La actriz María Jesús Valdés, quien recibe el premio por tercera vez, declaró a la prensa que su primera reacción "ha sido la de una mujer atolondrada. Pensaba que no era verdad y que me gastaban una broma". El Premio Nacional de Teatro cuenta con cinco millones de pesetas, que Valdés ha dicho pensará en que gastar "en cuanto tenga un rato libre". Los jueces del premio fueron Andrés Ruiz Tarazona, director del Inaem, Eduardo Galán, Alberto de la Hera, Jerónimo López Mozo, Enma Ruiz Penella, Javier Villán, Sergi Belbel, Manuel Galiana y, como secretaria, María Teresa López Reno. Por su parte, el ganador del Premio Nacional de Literatura Dramática, el escritor de 73 años Agustín García Calvo, dijo haber intentado siempre mantenerse "al margen de la cultura oficial, de todo lo que ella representa, y no paro de hablar mal de ella". Inclusive afirmó tener dudas sobre aceptar o no la distinción, dotada con 2,5 millones. García Calvo fue despojado de su cátedra de filología en Sevilla en 1965, por el gobierno franquista, y ha descollado con textos filosóficos, ensayísticos, narrativos, poéticos, traducciones, versiones rítmicas de clásicos, libros para niños, artículos de prensa y teatro. En el jurado estuvieron Fernando de Lanzas, Jerónimo López Mozo, Eduardo Haro Tecglen, Manuel González, Patri Urkizu, Francesc Massip, Fermín Cabal, Andrés Amorós, José María Díaz Borque, Carlos Hipólito y José Monleón. El último premio anunciado, el 29 de octubre, fue el Nacional de Literatura Infantil, que correspondió a Vicente Muñoz Puelles por Óscar y el león de correos, libro destinado a la lectura de niños de seis años. Muñoz Puelles ha publicado libros de literatura infantil, histórica y erótica, género este último, inclusive, en el que ganó, en 1980, el premio La Sonrisa Vertical, por su novela Anacaonda. El autor declaró que considera la escritura para niños "un complicado ejercicio de concisión, tanto estilística como temática", que aborda cada cuatro o cinco años para liberarse un poco "de la tensión de la edad adulta". Muñoz Puelles, nacido en Valencia, dirige una colección erótica para la editorial La Máscara. En el jurado estuvieron Fernando Lanzas, Xosè Ramón Barreiro, Juan Cruz, Victoria Alsina, Ángel Guache, Alejandra Vallejo, Juan Bonilla y Alejandro Gándara. *** Histórico cuello de botella protagoniza la Enciclopedia Británica Después de que, el 19 de octubre pasado, la Enciclopedia Británica abriera al público su sitio http://www.britannica.com para acceso gratuito, se produjo el que será recordado como uno de los mayores embotellamientos en la historia de Internet. La Enciclopedia Brtánica, creada hace 231 años y ahora accesible sin costo para los usuarios de todo el mundo, tuvo en sus dos primeras semanas de gratuidad un volumen de visitas que superó con mucho las expectativas de la compañía. Aunque se estima que más de diez millones de personas intentaron entrar al sitio, sólo unas 100.000 pudieron lograrlo. A finales de octubre, la Enciclopedia Británica publicó una disculpa para con sus ávidos usuarios, asegurando que sus técnicos estaban trabajando a tiempo completo para aumentar la capacidad del sistema. Sin embargo, es posible que pasen algunas semanas antes de que el sitio se estabilice por completo. El acceso gratuito a las impresionantes bases de datos de la Enciclopedia Británica es posible gracias a la publicidad. Los usuarios que no deseen ser molestados con anuncios publicitarios deberán cancelar una mensualidad de cinco dólares. El sitio también vende la versión impresa de la EB -32 volúmenes- a través de Internet, a razón de 1.250 dólares la colección. *** Presentada en Madrid la Gramática descriptiva de la lengua española El 20 de octubre fue presentada en la sede de la Real Academia Española de la Lengua (http://www.rae.es) la Gramática descriptiva de la lengua española, con la presencia del director de la institución, Víctor García de la Concha, el ex director Fernando Lázaro Carreter, los directores del proyecto, Violeta Demonte e Ignacio Bosque, y el editor de Espasa, Rafael Martínez, además de otros académicos y personalidades del ámbito intelectual. Bosque y Demonte coordinaron un equipo de otros 71 expertos en filología, de España y Latinoamérica, quienes permanecieron en contacto a través del correo electrónico. Los coordinadores, desde la sede de la Fundación Ortega y Gasset, dieron homogeneidad a esta monumental obra de consulta que pretende ser de utilidad plena tanto para estudiosos del idioma como para el hombre de a pie. Los responsables del proyecto afirmaron que la Gramática no es un texto normativo, sino descriptivo en función de la evolución alcanzada hasta ahora por el castellano. El proyecto surgió de una idea original de sus dos coordinadores, quienes lo presentaron a Lázaro Carreter hace varios años, cuando el académico dirigía la RAE. En 1993 se le dio un lugar en la colección Nebrija y Bello y recibió el aporte logístico y económico del Ministerio de Cultura de España y el Instituto Universitario Ortega y Gasset. La obra, editada por Espasa y ofrecida al público por 19.950 pesetas, presenta cinco secciones: "Sintaxis básica de las clases de palabras", "Las construcciones sintácticas fundamentales", "Relaciones temporales, aspectuales y modales", "Entre la oración y el discurso" y "Morfología". El usuario de la Gramática dispone de cuatro índices que le permiten hallar respuesta a sus dudas localizando los temas de acuerdo a diversos criterios. Nutrida con ejemplos de libros y medios de comunicación, hace gala de una redacción homogénea y sencilla, con más de 6.000 referencias cruzadas que permiten lecturas múltiples a través de sus 5.503 páginas. Sus 78 capítulos contienen 5.400 entradas, 6.300 voces y 4.500 citas de obras. Junto con el Diccionario de uso y la Ortografía panhispánica, la Gramática descriptiva -un trabajo que se inició hace seis años- viene a resolver la necesidad de millones de hispanoparlantes de todo el mundo, en el sentido de contar con obras de consulta actualizadas y debidamente confiables en materia del idioma. Y, aunque se criticó la ausencia de análisis de los giros que al idioma han aportado los pueblos latinoamericanos, García de la Concha anunció que se realizará una nueva edición que será "panhispánica como la Ortografía". Estas tres obras, por cierto, han resultado un excelente negocio para sus editores -Espasa se ocupó de la Ortografía y la Gramática; Aguilar, del Diccionario del español actual-, ya que, como indicó Manuel Seco, de Aguilar, el "sentimiento generalizado de no dominar el idioma" ha hecho que el público las adquiera ávidamente. García de la Concha declaró esta semana a la prensa que, aunque no esperaba tal acogida, estaba convencido de que se ha creado una conciencia del deterioro del uso del español. "Llama la atención la pobreza expresiva de amplios sectores juveniles", dijo el director de la Academia. Sólo en España la Ortografía ha vendido más de 160.000 ejemplares, y además el gobierno mexicano ha pedido un millón que repartirá en escuelas e instituciones. También Argentina y Colombia recibirán un grueso volumen de ejemplares. El Diccionario, por su parte, agotó en menos de un mes su primera edición de 10.000 ejemplares y requirió una reimpresión de 30.000 más. *** Silvio Rodríguez reaparece en homenaje en La Habana al Icaic y el GES El cantautor cubano Silvio Rodríguez reapareció ante el público de su país el pasado 20 de octubre, en el marco de la celebración de los cuarenta años del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) y de un homenaje al Grupo de Experimentación Sonora, del que Rodríguez fue miembro. El concierto fue una recopilación de viejos temas que fueron grabados por el GES, como "El vigía", "El sol no da de beber" y "Mariposa", entre otras. Especiales ovaciones recibió la interpretación de "Yolanda", cantada por Rodríguez a dúo con Haydée Milanés, hija del compositor Pablo Milanés, autor del tema. Rodríguez dijo de "Yolanda" que la consideraba "una de las más bellas que se han escrito jamás, a mi entender". Milanés y Rodríguez fueron integrantes del Grupo de Experimentación Sonora, junto con otros grandes nombres de la música de la isla, como Noel Nicola, Sara González y otros. La gira "Dos", que Rodríguez y el cantante español Luis Eduardo Aute iniciaron hace algunas semanas, se reiniciará en enero en Filipinas, de donde podría seguir hacia varios países de Latinoamérica. Además, el cantautor anunció que dará otro concierto en La Habana antes de fin de año, ocasión en la que estará acompañado por la Banda Nacional de Conciertos en un homenaje por el centenario de la organización musical. *** Conceden premio Café Gijón al español José Luis Muñoz La edición del premio Café Gijón de Novela correspondiente al año 1999 recayó sobre la obra Lifting, del escritor español José Luis Muñoz, quien recibirá por ello la suma de tres millones de pesetas. El jurado estuvo conformado por Rosa Regás, José María Guelbenzu, Tino Pertierra, María Elvira Muñiz, Juan Bonilla y Mari Cruz Álvarez. Muñoz declaró a la prensa que su novela "se ríe de una sociedad obsesionada por la apariencia física y económica". El jurado, por su parte, valoró en Lifting "una visión crítica y desencantada de una generación que se ha refugiado en la cultura de la apariencia. Se trata de unos personajes incapaces de aceptarse a sí mismos, y que están dibujados en clave de humor, con ironía e incluso crudeza". Vencedor ante otros 122 escritores, la mayoría de los cuales procedentes de Madrid y Barcelona, Muñoz ha escrito once novelas y recibió, en 1990, el premio La Sonrisa Vertical por Pubis de vello rojo. *** Dos autores cubanos ganan el premio Lengua de Trapo Los escritores cubanos Karla Suárez y Ronaldo Menéndez compartieron el primer lugar en el V Premio Lengua de Trapo de novela "por su excelencia literaria compartida y sus diferentes, y originales perspectivas de la compleja realidad cubana contemporánea", según Enrique Vila-Matas, Joaquín Arnáiz, Agustín Cerezales, Eduardo Becerra y José Huerta, miembros del jurado. Suárez, autora de la novela Silencios, nació en La Habana en 1969 y es ingeniera informática. Estuvo incluida en la antología Líneas aéreas, publicada por Lengua de Trapo y de la que dimos noticia en Letralia 70. Silencios narra, con un discurso cargado de erotismo, la vida de una mujer cubana desde su infancia hasta su madurez, con la sociedad y la historia de la isla como fondo. Por su parte, Menéndez recibe el premio por La piel de Inesa. El autor de 29 años es también natural de La Habana y licenciado en historia del arte. Ha publicado los libros de cuentos El derecho al pataleo de los ahorcados (premio Casa de las Américas y publicado también por Lengua de Trapo), Alguien se va lamiendo todo (premio David 1997) e Hipocampos (1997). También es uno de los escritores incluidos en Líneas aéreas y su novela es acerca del descubrimiento del sexo por parte de un niño de doce años con una amiga de su madre, junto a la cual edifica para sí un mundo ideal que es poco a poco corrupto por el entorno. Creado en 1995, el premio Lengua de Trapo ha servido para descubrir nuevos valores de la narrativa. En el año de su creación fue ganado por Borja Delclaux por Picatostes y otros te-s-tos; en 1996 lo obtuvo Antonio Álamo por Breve historia de la inmortalidad; en 1997, Carlos Eugenio López por El orador cautivo; y en 1998, Jesús Torrecilla por Tornados. En la edición 1999, a la que se presentaron 182 escritores, resultaron finalistas, además de los ganadores, el venezolano Juan Carlos Chirinos por El niño malo cuenta hasta cien y luego se retira, el español Juan Ignacio Montiano por Cenizosa y los vagabundos, y un autor cuya identidad no ha sido revelada, por la novela Mal de limón. *** Murió el compositor venezolano Ernesto Luis Rodríguez El compositor Ernesto Luis Rodríguez, autor a sus 18 años de la copla Rosalinda y uno de los nombres más importantes de la poesía popular venezolana, murió el 24 de octubre en Caracas. Rodríguez fue el autor de piezas de importancia capital en la poesía venezolana, entre las que destacan "Quitapesares", "Echando cocos" y "La negra del maraquero", y publicó los libros Agraz, Cantares de tierra llana, Pasitrote, Quitapesares, El color de entonces, Arriero y ¡Arriba capitán! Había nacido en la ciudad de Zaraza, estado Guárico, en 1916, y era considerado el reivindicador por excelencia de la copla llanera. Durante su vida recopiló veinticinco premios literarios, entre los cuales el más importante es el Udón Pérez, obtenido por su Canto al río Orinoco y al lago de Maracaibo. *** Inaugurada en Barcelona la ampliación del Museo Picasso Al celebrarse los 118 años del nacimiento del pintor Pablo Picasso, la reina Sofía de España presidió los actos de inauguración de los dos palacios góticos que acaban de ser incorporados al Museo Picasso de Barcelona, ampliando sus 7.100 metros cuadrados a casi 10.600. Al inaugurarse la ampliación del museo, fue presentada la exposición "Picasso: paisaje interior y exterior", en la que es posible apreciar más de 200 obras pintadas durante la madurez de Picasso, y que permanecerá abierta al público hasta el 30 de enero de 2000. La exposición está enfocada en las diversas visiones del paisaje expresadas en la trayectoria del artista entre 1917 y 1973, lo que incluye paisajes en el sentido tradicional de la palabra, así como objetos y personas convertidos en "paisajes interiores". Con la reina de España estuvieron el alcalde de la ciudad, Joan Clos; el consejero de Cultura de la Generalitat, Joan Maria Pujals; la directora del museo, María Teresa Ocaña, y Claude, uno de los hijos de Picasso. El grupo encabezó un recorrido de media hora por la exposición. Además de la pintura de Picasso, los visitantes del museo podrán presenciar, en una nueva sala en la planta baja, una exposición de casi ochenta fotografías de David Douglas Duncan que ilustran la actividad del pintor entre los 50 y los 70. *** La Universidad de California publica diccionario de zapoteco Con una primera edición de 500 ejemplares, la Universidad de California, en Los Ángeles, acaba de publicar el Diccionario Zapoteco de San Lucas Quiavini, que contiene 9.000 vocablos de la lengua zapoteca, hablada por los grupos indígenas de Oaxaca, traducidos al inglés y al castellano. El Di`csyonaary X: tee` Dii`zh Sah Sann Lu`uc es una iniciativa del Centro de Estudios Chicanos de Ucla dirigida por Felipe Álvarez, un indígena que penetró ilegalmente en California hace veinte años. Además, trabajaron en el diccionario la investigadora lingüística Panela Murillo y Guillermo Hernández, director de la institución auspiciante. El proyecto surgió de la preocupación de Álvarez por la salud de su idioma, que nunca hasta entonces había sido documentado por escrito. Ahora, una población de cerca de 50.000 indígenas cuenta con esta importante herramienta de comunicación. La aproximación de las etnias mixtecas y zapotecas al resto de la población de California ha crecido constantemente en los últimos meses. A principios de 1999, fue instituida en los tribunales de la zona la figura del intérprete, que permite a los indígenas participar en actos judiciales con pleno empleo de su propio idioma. Los primeros ejemplares del diccionario, una obra que consta de dos volúmenes, fueron adquiridos por indígenas residentes en Los Ángeles. El mentor de la idea, Álvarez, espera que el lanzamiento del diccionario sea el punto de partida para otras publicaciones en las que se expongan las tradiciones y cultura de los pueblos indígenas de la región. *** Realizan en Perú VIII Encuentro Regional de Escritores Entre el 24 y el 30 de octubre se realizó en Huancayo, en los andes peruanos, el VIII Encuentro Regional de Escritores de la zona central de Perú, un evento en el que participan escritores y artistas de la nación andina, quienes discutieron en torno a la vigencia de la literatura quechua y el rescate de esta lengua, y produjeron un balance de la literatura de la región. El encuentro fue una iniciativa de un grupo de escritores huanuqueños, huancaínos y cerreños, que ha venido adquiriendo cada año mayor importancia hasta su estado actual, cuando participan escritores de todo el país. En su octava edición, participaron autores de Lima, Trujillo, Chiclayo, Piura, Ica, Andahuaylas, Cuzco, Arequipa, Pucallpa y varios de la región central y extranjeros. Con el auspicio del Instituto Nacional de Cultura seccional Junín, la Municipalidad Provincial de Huancayo, la Universidad del Centro del Perú, la Universidad Mayor de San Marcos, la Universidad Nacional Federico Villarreal, la Universidad Privada Los Andes, el grupo cultural Cascadas y la entidad filantrópica Gema, así como de otras instituciones, el encuentro incluyó conferencias, recitales, talleres y conversatorios literales, así como un programa turístico por el valle del Mantaro, donde se dieron a conocer las tradiciones y bellezas turísticas huancas. Una de las actividades más concurridas fue el mitin poético realizado el 27 de octubre en la Plaza Huamanmarca, en la que el público entró en contacto directo con los creadores de la región, después de lo cual se representó un vistoso espectáculo con fuegos artificiales. La clausura se realizó el 30 en el distrito de Pucará, con un homenaje de la municipalidad a los escritores asistentes. *** Sabina presenta en México su último disco El cantautor español Joaquín Sabina presentó el 30 de octubre en México su más reciente producción, 19 días y 500 noches, un disco que, según el compositor, "habla de mujeres que dejan a los hombres" y de "los hombres que permiten que los dejen". Sabina dijo ser un "escritor de canciones", y que se sentía horrorizado de que lo calificaran de cantautor. En una conferencia de prensa en Ciudad de México, Sabina habló del disco y de una gira que se iniciará este 3 de noviembre, durante los próximos tres meses, en la cual visitará Chile, Paraguay, Bolivia, Venezuela y México. El 12 de febrero de 2000, el compositor -nacido hace cincuenta años en Úbeda, España- dará por concluida la gira promocional en la ciudad mexicana de Monterrey. *** Niños abandonados son ayudados por Ediciones B de Venezuela Mediante un convenio firmado entre la Fundación del Niño Abandonado (Fundana) y el sello Ediciones B de Venezuela, se estableció que esta empresa donará a la institución el 2% del monto de las ventas de los meses de noviembre y diciembre. Fundana es una organización independiente sin fines de lucro que se encarga de mantener casas-hogares en las que aloja, desde hace nueve años, a pequeños en situación de peligro y abandono. La institución se mantiene gracias a eventos especiales, así como aportes del Estado y de empresas privadas. Con un equipo compuesto de psicólogos, psicopedagogos, nutricionistas, trabajadores sociales, puericultores, pediatras, maestros de prescolar y madres cuidadoras, Fundana atiende actualmente una población de 45 niños, repartidos en tres casas-hogares establecidas en diversas zonas de Caracas, en las que los infantes gozan del abrigo de una cama bien dispuesta y la seguridad de un sitio donde vivir. La institución también se encarga de la educación de los pequeños, a quienes inscribe en los colegios aledaños a sus casas-hogares para que asistan a clases normalmente. *** Premio Fantasía Infantil 1999 reveló veredicto El 31 de octubre fue dado a conocer a los medios el veredicto del Premio Fantasía Infantil 1999, concurso organizado por Raquel M. Barthe (rmb@infovia.com.ar), Lila Weinschelbaum y Diana Dickinson y que es otorgado a los mejores libros infantiles editados en Argentina durante el año precedente a la fecha de cierre. En la categoría Narrativa, el primer lugar fue concedido a El caso de la modelo y los lentes de Elvis, libro de Carlos Schlaen publicado este mismo año, y se otorgó una mención a Candelaria, de Griselda Gálmez. Ambos libros fueron publicados, en 1999 el primero y en 1998 el segundo, por Alfaguara. El primer premio de la categoría Educación por la Experiencia Práctica fue para el Manual del pequeño chef, de Daniela Sagel, publicado en 1998 por Sigmar, concediéndose una mención a Pappa y Chantú visitan a los mayas, de Helena Homs, publicado este año por EDB. En la categoría Medio Ambiente se concedió el primer premio a Nada se tira, todo se recicla: sobre la basura y su futuro, de Liliana Medeiros y Silvia Gamero, publicado por Lumen en 1998 como parte de su colección El club de los científicos, y una mención a Yo quiero cuidar a mi planeta, de Georgina Gentile y Inge Thiel, publicado por la misma Lumen en 1998 como parte de su colección Un despertar a la ciencia. Por último, se otorgó el primer premio de la categoría Fantasía a ¿Qué será, qué será?, de Roberto Sotelo y Douglas Wright, publicado este año por Alfaguara, y una mención a Fefa es así: caballito al viento, de María Teresa Andrueto e Istvan Schritter, publicado en 1998 por Altea. La categoría Poesía fue declarada desierta. *** Chocrón y Chalbaud en la Fundación Provincial La Fundación Provincial, en Caracas, ha organizado una serie de actividades culturales para los meses de noviembre y diciembre, por lo que invita al público a asistir en su dirección del piso 2 del edificio Provincial, en el cruce de la Avenida Principal de La Castellana con la calle El Bosque. El martes 9 de noviembre a las 7 pm, el reconocido dramaturgo venezolano Isaac Chocrón asistirá a un encuentro acerca de su obra de teatro Caracas-Caracol-Caracas. También en noviembre, el martes 23 se celebrará la conferencia "Presencia de la arquitectura en el espacio psíquico de la ciudad", a cargo del arquitecto Jesús Tenreiro Degwitz, a las 7 pm. A las 7 pm del martes 7 de diciembre se proyectará el filme Metrópolis, de Fritz Lang, cuya presentación estará a cargo del cineasta venezolano Román Chalbaud, director de películas que han marcado profundamente la historia del cine venezolano, como El pez que fuma y La oveja negra, entre otras. Finalmente, a las 11:30 am del domingo 12 de diciembre se realizará el espectáculo "Cuentos de ciudad", con la agrupación de títeres Teatro Naku, dirigida por Sonia González. Si necesita información, puede solicitarla en la sede de la institución entre las 9:30 am y las 5:30 pm, salvo los sábados y domingos cuando el horario es entre las 10 am y las 4 pm. También puede pedirla por vía telefónica en el 58 2 2644966. *** Daniela González gana mención en concurso argentino La escritora argentina Daniela González (dgonzale@imagensat.com.ar), quien como lo informáramos en Letralia 79 ganó recientemente el concurso de poesía sobre Malvinas organizado por el Centro Kemkem, acaba de obtener la mención de honor en el V Concurso Nacional de Cuento y Poesía Río de la Plata 1999. González obtuvo su mención por los cuentos "Sobrevuelo" y "Escapada", que serán incluidos, junto con los de los otros ganadores, en la antología Torrente de cuentos 1999, que será presentada en abril de 2000 durante la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires. El concurso ganado por González fue convocado por Ediciones Baobab y auspiciado por la Secretaría de Cultura de Argentina, y participan anualmente unas quinientas personas por género. El 13 de noviembre será entregado el premio, y será entonces cuando se develarán los nombres de los demás ganadores. *** Historia contemporánea y nuevas fuentes serán discutidas en jornadas El 26 y 27 de noviembre se realizarán en la Universidad de Alicante las III Jornadas Internacionales sobre Historia Contemporánea y Nuevas Fuentes, actividad organizada el Departamento de Humanidades Contemporáneas de la mencionada casa de estudios. El día 26 a las 9:30 de la mañana serán inauguradas las jornadas, acto que se celebrará en el Salón de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras, Edificio C. Campus de San Vicente del Raspeig, y que será presidido por el rector de la universidad, doctor Andrés Pedreño. Las actividades del primer día se iniciarán a las 10 am y terminarán a las 8:45 pm, con un intermedio de dos horas a las 2 de la tarde para almorzar. El 27 las actividades terminarán a las 2 de la tarde con la clausura de las jornadas. Se pronunciarán y discutirán ponencias sobre diversos temas relacionados con la investigación historiográfica, la antropología y otras disciplinas, a cargo de destacados investigadores de España, Portugal y Argentina. Durante el evento serán presentados los libros La emigración española al norte de África (1830-1999) y La emigración española a Europa en el siglo XX, de los doctores Juan Bautista Vilar y Mº José Vilar, y La inmigración en la sociedad actual. Una visión desde las ciencias sociales, de las profesoras María José Escartín Caparrós y María Dolores Vargas Llovera. Las inscripciones para participar, a un costo de 10.000 pesetas -5.000 para estudiantes y desempleados-, cierran el próximo 10 de noviembre. Los inscritos podrán concurrir a las actividades programadas y recibirán diploma de asistencia. El costo de la inscripción debe cancelarse mediante transferencia bancaria a nombre de las jornadas, cuenta corriente 2090 3191 11 0054004606 de la Caja de Ahorros del Mediterráneo, agencia de la Universidad de Alicante. En la orden de ingreso deben figurar los veinte dígitos del número de la cuenta, el nombre y los apellidos de quién se inscribe y el concepto. El resguardo de la transferencia bancaria deben remitirse, junto con el boletín de inscripción, a la secretaría de las Jornadas, en el Departamento de Humanidades Contemporáneas, apartado de correos 99, 03080 Alicante. Si desea más información, comuníquese con la Secretaría Técnica de las Jornadas, en el Departamento de Humanidades Contemporáneas, a través del teléfono 34 96 5909365, el fax 34 96 5909320 o la dirección electrónica md.vargas@ua.es. ====================== Envíenos información cultural ====================== Este espacio está destinado principalmente a la divulgación del trabajo de los escritores hispanoamericanos, pero no desdeñamos la difusión de las noticias culturales, que siempre son de interés. Envíenos toda la información que pueda a info@letralia.com. === Entre Bases =========================================================== *** V Festival Internacional de Video Erótico "La Paradoja Erótica" Universidad del Claustro de Sor Juana MENCIONES: Video erótico en categorías video-clip y ficción. PARTICIPANTES: Realizadores mexicanos. CONDICIONES DEL MATERIAL: Video-clips de entre 2 y 5 minutos de duración; videos de ficción de duración abierta; formato Hi-8, U-matic (3/4) o Betacam, en todos los casos acompañado de una copia en VHS; ficha de inscripción y ficha de depósito de pago. La inscripción tiene un costo de 250 pesos mexicanos, a ser depositados en la cuenta 0181687506 del Banco Bilbao Vizcaya a nombre de V Festival Internacional de Video Erótico. IDENTIFICACIÓN: Tanto los videocasetes como sus estuches deberán ser etiquetados correctamente con el nombre y teléfono del responsable; título de la obra, categoría en la que concursa, duración, lugar y año de realización. Los videos seleccionados serán exhibidos entre el lunes 6 y el jueves 9 de diciembre de 1999 en la Cineteca Nacional. JURADO: Un grupo de erotólogos y profesionales de la comunicación audiovisual. FECHA TOPE: 5 de noviembre de 1999. Quienes deseen llevar sus videos personalmente deberán hacerlo sólo el jueves 4 y el viernes 5 de noviembre de 1999 entre las 10 am y las 5 pm. PREMIACIÓN: Cada categoría recibirá un primer premio de $25.000; segundo, $15.000; tercero, $10.000. Los premios serán entregados en moneda nacional o su equivalente en dólares americanos. ENTREGA: 10 de diciembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: V Festival Internacional de Video Erótico, Universidad del Claustro de Sor Juana, Izazaga 92, Centro Histórico. C:P: 06080. México, D.F. INFORMACIÓN: Teléfonos 52 5 7095420 / 3952, extensiones 112, 128 y 134. Correo electrónico: cuch@df1.telmex.net.mx. *** Concurso Literario "Astor Piazzolla" Manrique Zago Ediciones / Fundación Astor Piazzolla MENCIONES: Cuento corto. PARTICIPANTES: Escritores latinoamericanos de cualquier edad. Los menores de edad deberán presentar una autorización escrita firmada por el padre, madre o tutor. No podrán participar miembros ni familiares del jurado, de la Fundación Astor Piazzolla ni de Manrique Zago Ediciones. CONDICIONES DEL MATERIAL: Idioma castellano; tema relacionado con Astor Piazzolla y/o lo que su música inspira; inédito; extensión de entre 3 y 10 cuartillas; triplicado; papel tamaño carta a doble espacio; mecanografiado o tipeado en computadora, en cuyo caso deberá usarse el programa Word para Windows y acompañarse de un disquete de 3,5"HD con el texto del cuento; IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con el título del cuento, el seudónimo del concursante y sus datos personales: nombre y apellido, naturaleza y número de documento de identidad, nacionalidad, dirección, teléfono, y de poseerlos, dirección electrónica y fax. JURADO: Habrá un Comité de Preselección integrado por la vicepresidente de la Fundación Astor Piazzolla, profesora Esther Echenbaum Jonisz; la secretaria, licenciada María Susana Azzi y la prosecretaria, señora Lydé Lisant; y un jurado compuesto por Manrique Zago (presidente), Eladia Blázquez, Aída Bortnik, Mónica Ottino, Diana Piazzolla, Isidoro Blainstein, Eduardo Gudiño Kieffer, Eduardo Guibourg y Jacobo Langsner. FECHA TOPE: 15 de noviembre de 1999 (prorrogado). PREMIACIÓN: Primer premio: diploma; estatuilla "Astor de Buenos Aires"; 4.000 pesos o su equivalente en dólares y publicación de la obra. Segundo premio: diploma; 2.000 pesos o su equivalente en dólares; estatuilla de Astor Piazzolla y publicación de la obra. Tercer premio: diploma; 1.000 pesos o su equivalente en dólares estadounidenses; estatuilla de Astor Piazzolla y publicación de la obra. Cuarto, quinto, sexto y séptimo premios: diploma y medalla, y la publicación de las obras. Las obras ganadoras serán publicadas por Manrique Zago Ediciones y las estatuillas son obra de Inés López. VEREDICTO: 17 de diciembre de 1999. ENTREGA: 11 de marzo de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Fundación Astor Piazzolla, casilla de correo Nº 894, Correo Central, (1000). Buenos Aires, Argentina. INFORMACIÓN: Manrique Zago Ediciones, Luis Sáenz Peña 232 (1110). Buenos Aires, Argentina. Fundación Astor Piazzolla: fax 54 11 8155197; correo electrónico: le-piazzolla@sinectis.com.ar. *** Concurso Nacional de Coros América Cantat III Consejo Nacional de la Cultura (Venezuela) MENCIONES: Música coral. PARTICIPANTES: Agrupaciones corales venezolanas. CONDICIONES DEL MATERIAL: Una grabación realizada en 1999 de dos piezas obligatorias a escogerse entre el siguiente repertorio: para coros mixtos, un madrigal venezolano (Rosas frescas, de Juan Bautista Plaza, o Laetitia, de Vicente Emilio Sojo) y un arreglo de una canción popular venezolana; para coros de voces iguales, un arreglo de una canción popular venezolana acompañado de, para coros femeninos, un madrigal venezolano (Sendas de la tarde, de Juan Bautista Plaza, o Nocturno, de Eduardo Plaza), y para masculinos, un madrigal venezolano (Despertar, de Antonio Estévez, o La picazón, de Eduardo Plaza); para coros infantiles de hasta 16 años, una obra coral de Modesta Bor, Raimundo Pereira, Alberto Grau o René Rojas, y un arreglo de una canción popular venezolana; la grabación puede ser de un concierto en vivo o especialmente para participar en el concurso; la agrupación coral debe tener hasta 40 miembros. IDENTIFICACIÓN: Currículum vitae de la agrupación coral y programa de los conciertos sugeridos para su participación en América Cantat III. JURADO: Comisión Artística América Cantat III. FECHA TOPE: 15 de noviembre de 1999. PREMIACIÓN: Exoneración de la cuota de inscripción del Festival América Cantat III; alojamiento y comida en Caracas (para las agrupaciones del interior) durante el festival (del 14 al 22 de abril de 2000, sin incluir transporte terrestre o aéreo hacia Caracas), y programación de conciertos de la agrupación y participación en los talleres de estudio. Se escogerán 3 coros adultos y 1 coro infantil, sin que se puedan escoger más de 2 coros de la misma ciudad. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Fundación Schola Cantorum de Caracas, Hemeroteca Nacional, AP4, final de la avenida Panteón, Caracas. Apartado postal 328, Carmelitas 1010, Caracas, DF, Venezuela. INFORMACIÓN: Teléfonos: 58 2 5646362 / 5646923. Fax: 58 2 5648748. *** IX Concurso Anual de Literatura Pedro Buznego Casa de la Cultura de El Consejo (Aragua, Venezuela) MENCIONES: Poesía y cuento. PARTICIPANTES: Escritores venezolanos o extranjeros residenciados en Venezuela que no hayan publicado más de dos libros. No podrán participar los ganadores de los años 1997 y 1998. CONDICIONES DEL MATERIAL: Libro inédito con unidad temática; no premiado anteriormente; un sólo trabajo por mención; extensión: cuento, entre 20 y 30 cuartillas; poesía, más de 30 cuartillas; sextuplicado (puede entregarse por triplicado si se acompaña con un disquete con el archivo en Word o PageMaker para Windows); papel tamaño carta a doble espacio. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con el nombre, cédula de identidad, dirección, teléfono y otras informaciones referentes al autor. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 16 de noviembre de 1999. PREMIACIÓN: Bs. 450.000 y diploma para ambas menciones. VEREDICTO: 22 de enero de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Casa de la Cultura Poeta Pedro Buznego. El Consejo, estado Aragua. *** VIII Bienal Literaria del Ateneo de Calabozo Ateneo de Calabozo / Consejo Nacional de la Cultura (Venezuela) MENCIONES: Mención de Poesía "Francisco Lazo Martí" y Narrativa (Cuento) "Daniel Mendoza". PARTICIPANTES: Escritores venezolanos y extranjeros residentes en el país. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; triplicado; extensión: cuento, hasta 15 cuartillas; poesía, un libro de poesía. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con los datos del autor. JURADO: Poesía, Francisco Pérez Perdomo, Salvador Tenreiro y Alberto Hernández; narrativa, Antonio López Ortega, Stefania Mosca y José Pulido. FECHA TOPE: 20 de noviembre de 1999. PREMIACIÓN: Bs. 500.000 en cada mención. ENTREGA: 5 de diciembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Ateneo de Calabozo, calle 5, Nº 9-85, entre carreras 9 y 10. Calabozo, estado Guárico, Venezuela. *** I Premio Casa de América de Narrativa Americana Innovadora Casa de América / Ediciones Lengua de Trapo MENCIONES: Narrativa. PARTICIPANTES: Escritores nacidos en alguno de los países de América. CONDICIONES DEL MATERIAL: Obras narrativas (en el más amplio sentido de la palabra) innovadoras de autores que, prescindiendo de los cauces acomodaticios imperantes, de la obra literaria de construcción oportunista, ajustada a fórmulas estereotipadas, busquen renovar los caminos de la narrativa con sólidos planteamientos formales y temáticos; idioma castellano; rigurosamente inédito; no presentado a otro premio ni con derechos comprometidos; extensión mínima de 140 folios mecanografiados a doble espacio y por una sola cara; una sola copia. IDENTIFICACIÓN: Nombre, domicilio y teléfono del autor, así como fotocopia de documento que acredite la nacionalidad; en caso de firmar la obra con seudónimo, adjuntar plica con los datos señalados. JURADO: Un representante de la Casa de América, un representante de Ediciones Lengua de Trapo y tres acreditados nombres de la literatura hispanoamericana, además de un secretario, designado por los organizadores, con voz pero sin voto. Los nombres de los miembros del jurado serán anunciados durante el fallo del premio. FECHA TOPE: 22 de noviembre de 1999. PREMIACIÓN: 1 millón de pesetas (como anticipo de derechos de autor) y publicación del libro ganador en la Colección Nueva Biblioteca de Ediciones Lengua de Trapo. VEREDICTO: 27 de enero de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: I Premio Casa de América de Narrativa Americana Innovadora, Casa de América. Paseo de Recoletos, 2. 28001. Madrid, España. INFORMACIÓN: Casa de América, teléfono: 34 915 954800; correo electrónico: ateneo@casamerica.es. Ediciones Lengua de Trapo, teléfono: 34 915 318905; correo electrónico: ltrapo@teleline.es. *** I Concurso Paraules d'Adriana de Relato Breve para Mujeres Centre d'Informació i Orientació de la Dona (CIOD) / Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs MENCIONES: Relato breve. PARTICIPANTES: Mujeres españolas mayores de 18 años. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; original; idioma catalán o español; mecanografiado a doble espacio; tamaño folio; escrito por una sola cara; extensión de entre 4 y 10 folios; tema libre; duplicado; cada participante podrá enviar hasta tres cuentos. Además de la calidad de la obra se valorará la utilización de un lenguaje no sexista y un abordaje de los temas diferente de los estereotipos femeninos y masculinos tradicionales. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con datos de la autora, fotocopia del DNI y teléfono de contacto; las autoras de Sant Adrià harán constar en la primera hoja del relato si además de participar en la categoría general, quieren optar a la categoría de Sant Adrià. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 26 de noviembre de 1999. PREMIACIÓN: 1r premio: 125.000 pesetas; accésit de 50.000 pesetas a la mejor obra realizada por una autora de Sant Adrià. VEREDICTO: Diciembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Centre d'Informació i Orientació de la Dona (CIOD), Pl. de l' Església, 13. 1r pis; 08930 Sant Adrià de Besòs; Barcelona (España). INFORMACIÓN: Teléfono: 34 93 4621121. Correo electrónico: iglesiascv@diba.es. *** II Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén Ayuntamiento Municipal de Othón Pompeyo Blanco (México) / Instituto Quintanarroense de la Cultura / Fundación Nicolás Guillén / Unión de Escritores y Artistas de Cuba MENCIONES: Poesía. PARTICIPANTES: Poetas residentes en los países del Caribe hispano. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma español; tema libre; extensión de entre 40 y 80 cuartillas; triplicado; mecanografiado a doble espacio por una sola cara. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado e identificado con el mismo seudónimo, incluyendo el nombre, domicilio y número telefónico. En el caso de enviar el material por correo electrónico, adjuntar dirección electrónica. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 30 de noviembre de 1999. PREMIACIÓN: US$2.000, publicación del libro con derecho del 10% para el autor, diploma y una obra de arte. El jurado podrá otorgar menciones, cuyos autores recibirán diploma. VEREDICTO: 15 de diciembre de 1999. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Casa Internacional del Escritor de Bacalar, Avenida 3 S/N. Colonia Magisterial. Código Postal 77930. Bacalar, Quintana Roo, México. También se podrán enviar los textos por correo electrónico a Ramón Iván Suárez Camaal (aluxoolo@mpsnet.com.mx). INFORMACIÓN: Correo electrónico: aluxoolo@mpsnet.com.mx. *** I Premio Internacional Paradores de Turismo de España Paradores de Turismo de España, S.A. MENCIONES: Prensa escrita, radio y televisión. PARTICIPANTES: Periodistas españoles. CONDICIONES DEL MATERIAL: Trabajos periodísticos difundidos en la prensa escrita, radio o televisión en cualquier idioma, entre el 1 de enero y el 15 de noviembre de 1999, que tengan como tema la Red Paradores de Turismo, la puesta en valor de sus edificios históricos, la potenciación de la gastronomía tradicional, el empleo de los productos de calidad, etc. No tendrá extensión ni formato predefinido. IDENTIFICACIÓN: Datos del autor y fecha en que fue publicado el trabajo. En el caso de trabajos audiovisuales, se deberá acompañar certificado de emisión; trabajos en prensa escrita deberán acompañarse con los originales. JURADO: Personas de reconocido prestigio en el mundo periodístico y literatura de viajes, cuyos nombres serán revelados oportunamente. FECHA TOPE: 30 de noviembre de 1999. PREMIACIÓN: Para cada mención: 1r premio, 1.000.000 de pesetas y 500.000 pesetas en Dinero Paradores; 2º premio, 500.000 pesetas y 200.000 pesetas en Dinero Paradores; 3r premio, 150.000 pesetas. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: I Premio Periodístico Paradores de Turismo. Paradores de Turismo de España, S.A. Calle Requena, Nº 3, 28013, Madrid. *** Primer Concurso de Narrativa "Viajeros de La Underwood" Viajeros de La Underwood, revista de narrativa y poesía MENCIONES: Cuento. PARTICIPANTES: Escritores de habla hispana mayores de 14 años radicados en cualquier país. Categoría A: jóvenes de 15 a 18 años; categoría B, mayores de 18 años. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma castellano; triplicado; papel tamaño carta; doble espacio; tema libre; extensión de hasta 6 cuartillas; IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con el nombre, dirección, teléfono, dirección electrónica y currículum de hasta 10 líneas. JURADO: Eduardo D'Anna, Patricia Suárez y Pablo Solomonoff. FECHA TOPE: 1 de diciembre de 1999. PREMIACIÓN: 1r premio: diploma, publicación del cuento y un objeto de arte; 2º premio: diploma y publicación. VEREDICTO: Marzo de 2000. Los ganadores serán notificados personalmente. ENTREGA: Agosto de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: "Concurso Viajeros de la Underwood". Juan Manuel de Rosas 929, 10º piso, Dpto. C. Rosario (2000), Santa Fe, Argentina. *** Bienal Municipal de Literatura Ciudad de la Juventud 2000 Alcaldía del municipio José Félix Ribas del estado Aragua (La Victoria, Venezuela). MENCIONES: Mención Narrativa Rafael Briceño Ortega; Mención Dramaturgia Julio Páez; Mención Narrativa Joven Miguel Villasana. PARTICIPANTES: Escritores venezolanos y extranjeros residenciados en Venezuela. La mención Narrativa Joven está reservada a escritores de hasta 21 años de edad, residenciados en el estado Aragua. CONDICIONES DEL MATERIAL: Original e inédito; cuadruplicado; papel tamaño carta a doble espacio por una sola cara; no premiado anteriormente. No se aceptará más de un trabajo por mención. Extensión mínima: narrativa, libro de cuentos de más de 30 cuartillas; dramaturgia, obra de teatro de más de 25 cuartillas; narrativa joven, grupo de cuentos de más de 10 páginas. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con los datos del autor. Los participantes de la mención Narrativa Joven deberán incluir el nombre de la institución donde cursan estudios (en caso de cursarlos) y el sobre debe mostrar la leyenda "Bienal de Literatura Ciudad de la Juventud, mención Narrativa Joven Miguel Villasana". JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 10 de diciembre de 1999 para las menciones Narrativa y Dramaturgia; 15 de enero de 2000 para la mención Narrativa Joven. PREMIACIÓN: Bs. 500.000 y la edición de la obra, para las menciones Narrativa y Dramaturgia; Bs. 200.000 y diploma en la mención Narrativa Joven. Podrá entregarse hasta dos menciones especiales en cada categoría. VEREDICTO: Febrero de 2000. ENTREGA: Marzo de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Ateneo de La Victoria, avenida Francisco de Loreto c/c Dr. Carías. La Victoria, estado Aragua, Venezuela. INFORMACIÓN: Telefax: 58 44 224953. *** 2º Concurso Nacional de Cuento Breve "Valores Morales" Rotary Club de Trenque Lauquen / Damas Amigas Rotarianas MENCIONES: Cuento breve. PARTICIPANTES: Escritores residenciados en Argentina. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma castellano (se puede incluir su traducción al inglés); costo de la inscripción: 8 pesos por participar con 2 cuentos, y 5 pesos por cuento si se presentará más de 2 cuentos, pagado mediante giro postal a nombre de Rotary Club de Trenque Lauquen; extensión máxima de 2 páginas; papel tamaño A4 y hasta 34 renglones; triplicado; tema relacionado con valores morales como la solidaridad, la honradez, el compañerismo, el amor a la familia, el altruismo, la dignidad o la justicia. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con los datos del autor. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 15 de diciembre de 1999. PREMIACIÓN: 1º y 2º premios, dinero en efectivo y certificado; 3r premio, obsequio y certificado; 3 menciones contentivas de certificado. VEREDICTO: 17 de marzo de 2000. Será anunciado a los ganadores por vía telefónica. ENTREGA: 14 de abril de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: 2º Concurso Nacional de Cuento Breve "Valores Morales"; Rotary Club de Trenque Lauquen. Casilla de Correo 279. 6400 Trenque Lauquen, Provincia de Buenos Aires, Argentina. INFORMACIÓN: rotaryro@satlink.com. *** III Premio Alfaguara de Novela 2000 Editorial Alfaguara MENCIONES: Novela. PARTICIPANTES: Escritores de habla hispana. CONDICIONES DEL MATERIAL: Original e inédito; idioma castellano; no premiada anteriormente; el autor no puede haber fallecido con anterioridad al anuncio de la convocatoria; extensión mínima de 200 páginas tamaño DIN A4 (210 x 297 mm); mecanografiadas a doble espacio por una sola cara; triplicado; encuadernado o cosido; de ser posible incluir copia en disquete. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con nombre, dirección y teléfono del autor; además se deberá incluir declaración firmada aceptando expresamente las bases y condiciones del premio y garantizando que la obra no se halla pendiente del fallo de ningún otro concurso, y que el autor dispone libremente de todos los derechos de explotación de la obra en todas sus modalidades. El sobre debe indicar claramente la leyenda "Premio Alfaguara de Novela 2000". JURADO: Siete destacados miembros del mundo cultural y literario español y latinoamericano, cuyos nombres serán publicados el día de la concesión del premio. FECHA TOPE: 15 de diciembre de 1999. PREMIACIÓN: US$175.000 (menos impuestos) y una escultura simbólica conmemorativa del Premio Alfaguara de Novela. La obra premiada será editada por Alfaguara y comercializada en España, Latinoamérica y Estados Unidos. VEREDICTO: Marzo de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Cualquiera de las sedes de Alfaguara en América Latina o España. Las direcciones pueden hallarse en http://www.alfaguara.com. INFORMACIÓN: http://www.alfaguara.com. *** III Certamen USC de Contos de Ciencia Ficción Isaac Asimov Universidad de Santiago de Compostela MENCIONES: Cuento de ciencia ficción. PARTICIPANTES: Escritores en lengua castellana, gallega o portuguesa. CONDICIONES DEL MATERIAL: Original e inédito; enmarcado en el género de ciencia ficción; extensión máxima de 15.000 palabras (aproximadamente 20 páginas de 60 líneas y 13 palabras por línea, o 120 Kb en formato TXT); el cuento podrá ser enviado por correo convencional o electrónico; en el primer caso, deberá enviarse por triplicado, mecanografiado o impreso a espacio simple, con tipo monoespaciado a 12 puntos y acompañado de un disquete con el texto en un archivo de Word, Word Perfect o texto ASCII. En el segundo caso, deberá enviarse un mensaje con el cuento, indicando en el subject lo siguiente: "III Certamen USC de Contos de Ciencia Ficción: Cuento" (sin comillas), y un mensaje adicional con los datos personales que se piden en el primer caso. Se aceptarán anexos en Word, Word Perfect o texto ASCII. En este último caso se admitirán barras (/) para indicar cursivas y asteriscos (*) para las negritas. Cada autor podrá enviar todos los cuentos que desee, pero tendrá que usar un seudónimo diferente para cada uno. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con el nombre completo, seudónimo utilizado, documento de identidad, dirección, teléfono de contacto y dirección de correo electrónico del autor. Si el autor es miembro de la Universidad de Santiago de Compostela deberá especificarlo en el sobre, así como el puesto que ocupa. JURADO: Cuatro personas seleccionadas por la organización de las III Xornadas USC de Ciencia Ficción Isaac Asimov, cuyas identidades serán anunciadas oportunamente. FECHA TOPE: 24 de diciembre de 1999. PREMIACIÓN: 1r premio: lote de libros por valor de 50.000 pesetas. Accésit para miembros de la USC y menciones especiales serán anunciados en su oportunidad. VEREDICTO: Antes del 15 de febrero de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: III Certamen USC de Contos de Ciencia Ficción Isaac Asimov, Facultad de Física, Calle de las Ciencias s/n, 15.701, A Coruña (España). El sobre deberá incluir el título del cuento y el seudónimo utilizado. Los cuentos enviados por correo electrónico deberán ser remitidos a corti@bbvnet.com con subject "III Certamen USC de Contos de Ciencia Ficción: Cuento" y "III Certamen USC de Contos de Ciencia Ficción: Datos personales", respectivamente. En la primera línea de los archivos con los cuentos deberá aparecer el título del cuento y el seudónimo del autor. *** I Bienal Internacional de Literatura de Puerto Rico Universidad de Puerto Rico / Fundación Luis Palés Matos MENCIONES: Novela, cuento, poesía, teatro y literatura infantil. PARTICIPANTES: Escritores de habla hispana residentes en España, Latinoamérica, el Caribe o Estados Unidos. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; triplicado; extensión mínima: novela, 200 páginas; cuento, 100 páginas; poesía, 500 versos; literatura infantil, 20 páginas; papel tamaño carta a doble espacio; de ser posible, copia en disquete de 3,5"HD en formato IBM PC. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con datos del autor y fotocopia del documento de identidad. JURADO: Será anunciado oportunamente. FECHA TOPE: 31 de diciembre de 1999. PREMIACIÓN: Todas las menciones contarán con un primer premio de US$6.000 y publicación, y segundo y tercer premio consistente en publicación. VEREDICTO: Junio de 2000. ENTREGA: Entre el 13 y el 21 de noviembre de 2000, durante la Feria Internacional del Libro de Puerto Rico, en el Coliseo Roberto Clemente de San Juan, Puerto Rico. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Primera Bienal Internacional de Literatura, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, apartado 23322, San Juan, Puerto Rico 00931-3322. INFORMACIÓN: Web: http://home.coqui.net/angelma/eventos.htm. Teléfono: 1 2500550. *** Concurso Hispanoamericano de Poesía 1999 Diario de Poesía (Buenos Aires-Rosario) / Vox (Bahía Blanca) MENCIONES: Poesía. PARTICIPANTES: Poetas de lengua castellana. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; mecanografiado a doble espacio; duplicado; encarpetado; extensión de entre 300 y 1.000 versos IDENTIFICACIÓN: Seudónimo o nombre del autor. Además se deberán consignar en un sobre cerrado el nombre completo, número y tipo de documento de identidad, lugar y fecha de nacimiento, domicilio, teléfono, fax y dirección electrónica. Si el autor lo desea, podrá agregar un breve currículum de hasta 1 cuartilla. JURADO: Consejos de redacción de Diario de Poesía y Vox. FECHA TOPE: 31 de diciembre de 1999. PREMIACIÓN: US$1.000 y publicación de la obra como un libro por el sello editorial Vox, además de la publicación como anticipo en Diario de Poesía. VEREDICTO: Primeros meses del año 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Casilla de Correo 895 (8000), Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina. También se podrán remitir por correo electrónico a diariovox@interlink.com.ar. *** Premio Internacional de Poesía MareNostrum, revista literaria bilingüe MENCIONES: Poesía. PARTICIPANTES: Escritores de cualquier nacionalidad. CONDICIONES DEL MATERIAL: Idioma castellano o inglés (en caso de ser requerido, el staff de la revista traducirá los textos, bajo autorización del autor); duplicado; papel tamaño A4 u oficio; doble espacio; tema libre; extensión de hasta 40 líneas; arancel de participación de US$5,00. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con datos del autor. JURADO: Staff de la revista MareNostrum. FECHA TOPE: 1 de enero de 2000. PREMIACIÓN: 1r premio, US$500; 2º premio; US$200; 3r premio, US$100; los poemas ganadores serán publicados en la revista y sus autores recibirán una suscripción anual gratuita. VEREDICTO: 1 de marzo de 2000. Será anunciado en la revista MareNostrum. ENTREGA: Marzo de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Revista MareNostrum, 4867 N. Washtenaw St. #3, Chicago, IL 60625, EUA. INFORMACIÓN: fdojcj@prodigy.net. *** 3r Premio Literario Internacional St. Paul's St. Paul's School (Barcelona, España) MENCIONES: Cuento. PARTICIPANTES: Escritores de todo el mundo en tres categorías: 1ª, nacidos entre el 1/1/85 y el 31/12/87 con tema libre; 2ª, nacidos entre el 1/1/82 y el 31/12/84 con tema libre, y 3ª, nacidos entre el 1/1/82 y el 31/12/84 con tema "La paz". CONDICIONES DEL MATERIAL: Original; inédito; extensión máxima de 5 folios DIN A-4, mecanografiados a doble espacio por una sola cara; quintuplicado; se debe adjuntar un disquete informático de PC con el trabajo, debidamente identificado; idioma inglés, catalán o castellano. IDENTIFICACIÓN: Una hoja aparte con el nombre, apellidos, fecha de nacimiento, categoría en la que se participa, dirección y teléfono del autor, así como los datos del centro donde estudia. El sobre debe llevar la inscripción "Premio Literario Internacional St. Paul's". JURADO: Cinco destacadas personalidades en el campo de las letras, el periodismo y la docencia. FECHA TOPE: 10 de enero de 2000. PREMIACIÓN: 9 premios de 50.000 pesetas cada uno, para cada lengua por categoría. VEREDICTO: 6 de abril de 2000. ENTREGA: 6 de abril de 2000 en la sede de St. Paul's School, en la Av. Pearson de Barcelona. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: St. Paul's School, Av. Pearson, 39-45, 08034, Barcelona, España. También se puede remitir por correo electrónico (formatos habituales, como Word, Word Pro, Word Perfect, etc.) acompañando al trabajo los datos solicitados para la identificación, a stpaul@stpaul.es. INFORMACIÓN: Correo electrónico: stpaul@stpauls.es. Web: http://www.stpauls.es. Teléfono: 34 93 2030500. Fax: 34 93 2057570. *** Bienal Latinoamericana de Ensayo "Enrique Bernardo Núñez" Ateneo de Valencia, Carabobo (Venezuela) MENCIONES: Ensayo histórico. PARTICIPANTES: Escritores nativos y residentes en los países latinoamericanos y del Caribe. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma castellano; cuadruplicado; extensión máxima de 200 cuartillas; mecanografiadas a doble espacio. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con datos del autor. JURADO: Reconocidas figuras de la literatura latinoamericana, cuyos nombres serán publicados durante el V Congreso de Literatura "José Rafael Pocaterra", en abril de 2000. FECHA TOPE: 28 de febrero de 2000. PREMIACIÓN: US$ 1.500 y publicación por el Fondo Editorial Cubagua. VEREDICTO: Abril de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Ateneo de Valencia, Av. Bolívar Norte c/c Salom. Valencia, estado Carabobo, Venezuela. O al apartado de correos Nº 1.288. Valencia 2001, Venezuela. INFORMACIÓN: http://www.ateneodevalencia.org. *** Bienal Latinoamericana de Literatura para Niños "Canta Pirulero" Ateneo de Valencia, Carabobo (Venezuela) MENCIONES: Poesía para niños. PARTICIPANTES: Escritores nativos y residentes en los países latinoamericanos y del Caribe. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma castellano; cuadruplicado; extensión máxima de 50 cuartillas; mecanografiadas a doble espacio. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con datos del autor. JURADO: Reconocidas figuras de la literatura latinoamericana, cuyos nombres serán publicados durante el V Congreso de Literatura "José Rafael Pocaterra", en abril de 2000. FECHA TOPE: 28 de febrero de 2000. PREMIACIÓN: US$ 1.500 y publicación por el Fondo Editorial Cubagua. VEREDICTO: Abril de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Ateneo de Valencia, Av. Bolívar Norte c/c Salom. Valencia, estado Carabobo, Venezuela. O al apartado de correos Nº 1.288. Valencia 2001, Venezuela. INFORMACIÓN: http://www.ateneodevalencia.org. *** Bienal Latinoamericana de Literatura "José Rafael Pocaterra" Ateneo de Valencia, Carabobo (Venezuela) MENCIONES: Cuento y poesía. PARTICIPANTES: Escritores nativos y residentes en los países latinoamericanos y del Caribe. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma castellano; cuadruplicado; extensión máxima: poesía, un poemario de entre 30 y 100 cuartillas, cuento, un libro de cuentos de hasta 200 cuartillas; mecanografiadas a doble espacio. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con datos del autor. JURADO: Reconocidas figuras de la literatura latinoamericana, cuyos nombres serán publicados durante el V Congreso de Literatura "José Rafael Pocaterra", en abril de 2000. FECHA TOPE: 28 de febrero de 2000. PREMIACIÓN: US$ 2.000 y publicación por el Fondo Editorial Cubagua. VEREDICTO: Abril de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Ateneo de Valencia, Av. Bolívar Norte c/c Salom. Valencia, estado Carabobo, Venezuela. O al apartado de correos Nº 1.288. Valencia 2001, Venezuela. INFORMACIÓN: http://www.ateneodevalencia.org. *** Premio de Poesía Fernando Paz Castillo Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos MENCIONES: Poesía. PARTICIPANTES: Escritores venezolanos de hasta 35 años de edad, cumplidos antes del 2 de noviembre de 1999. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; no comprometido para su publicación; no premiado previamente; cuadruplicado; mecanografiado a doble espacio; papel tamaño carta; extensión de entre 30 y 80 cuartillas. IDENTIFICACIÓN: Seudónimo; sobre aparte cerrado con dirección, teléfono, fotografía y fotocopia de la cédula de identidad venezolana. JURADO: Tres miembros designados por el Consejo Directivo de la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, cuyos nombres serán anunciados oportunamente. FECHA TOPE: 30 de marzo de 2000. PREMIACIÓN: Bs. 500.000 y publicación. VEREDICTO: 10 de junio de 2000. ENTREGA: 16 de junio de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Casa de Rómulo Gallegos, avenida Luis Roche, Altamira. Apartado postal 69132, Caracas, Venezuela. INFORMACIÓN: http://zeus.ivic.ve/celarg. *** Bienal de Crítica e Investigación de las Artes Visuales "Roberto Guevara" Ateneo de Valencia, Carabobo (Venezuela) MENCIONES: Artículos periodísticos, investigación institucional y ensayo crítico. PARTICIPANTES: Escritores nativos y residentes en los países latinoamericanos y del Caribe. CONDICIONES DEL MATERIAL: Inédito; idioma castellano; cuadruplicado; en la categoría de artículos periodísticos concursarán las crónicas, reportajes y entrevistas publicados en los diversos medios de comunicación, impresos o del WWW, de una extensión mínima de 3 cuartillas, publicados a partir del 1/1/98; en investigación institucional concursarán textos producidos para catálogos de exposiciones, textos sobre artistas, y temas de arte, guías de estudio, otras publicaciones de museos, editoriales y fundaciones, publicados a partir del 1/1/98; en ensayo crítico participarán las investigaciones, textos, tesis de grado sobre el tema e inéditas, de un mínimo de 60 páginas. IDENTIFICACIÓN: Sólo se enviarán trabajos firmados con seudónimo en la categoría de ensayo crítico; sobre aparte cerrado con datos del autor. JURADO: Reconocidas figuras del periodismo, la crítica y la investigación del arte de nuestro continente, cuyos nombres serán publicados durante el II Coloquio Internacional de Bienales y Salones de Arte de América del 58º Salón Arturo Michelena, en noviembre de 2000. FECHA TOPE: 1 de agosto de 2000. PREMIACIÓN: Artículo periodístico: US$ 500; investigación institucional: US$ 1.000; ensayo crítico: US$ 1.500; en todos los casos se concederá publicación por el Fondo Editorial Cubagua. VEREDICTO: Noviembre de 2000. DIRECCIÓN DE RECEPCIÓN: Ateneo de Valencia, Av. Bolívar Norte c/c Salom. Valencia, estado Carabobo, Venezuela. O al apartado de correos Nº 1.288. Valencia 2001, Venezuela. En el exterior las embajadas y consulados venezolanos recibirán el material. INFORMACIÓN: http://www.ateneodevalencia.org. === Paso de río =========================================================== Bolívar en Londres. El incansable especialista en temas de Internet, César Ramos Cedeño (cramos@cantv.net), nos informa que la BBC de Londres está realizando una encuesta para elegir el Personaje del Milenio. Actualmente encabeza la lista el Libertador de América, Simón Bolívar, por lo que se invita a los venezolanos y latinoamericanos a mantenerlo en esa posición. http://www.bbc.co.uk/spanish/personaje.htm Gibran en El Ebro. La sección de libros de El Ebro, sitio literario de Mariano Palacios (elebro@nil.fut.es), incluye desde hace algunos días la transcripción de El profeta, de Gibran Khalil Gibran. http://www.fut.es/~mpl/elebro Antología poética. El escritor venezolano Pablo Mora, cuyos textos pueden leerse en http://www.sitio.com/moraleja, ha publicado su antología A coro en el asombro en El Ebro. http://www.lanzadera.com/elebro Otra mudanza. El escritor y artista puertorriqueño Ivanóskar Silén Acevedo (ivanelsa@aol.com) anunció recientemente la nueva mudanza de su página. http://www.alter-arte.com/ivansilen Crónicas de usura. Tal es el título del último libro de Jordi Virallonga, escritor barcelonés nacido en 1955 y profesor de la Universidad de Barcelona. Editado por Plaza & Janés, el sexto poemario de Virallonga fue en 1996 merecedor del Premio de Literatura Ciudad de Irún y los interesados pueden escribir por correo electrónico a su autor para adquirirlo. adjve16d@d5.ub.es. ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === Literatura en Internet ================================================ Nueva Ficción Breve Venezolana http://www.letralia.com/ficcionbreve De tallas muy diversas son los sitios de literaturas nacionales que pueden verse en la red. Los hay que son pequeños reductos con unos pocos textos de los autores clásicos de un país, pero también hay unos cuantos emprendedores que un buen día deciden dedicar lo mejor de sus esfuerzos a construir verdaderos santuarios de letras, como la muy respetable Literatura Argentina Contemporánea de Ernesto Resnik y su equipo. Desde hace unos días, los territorios virtuales de la Tierra de Letras alojan al sitio Nueva Ficción Breve Venezolana, una iniciativa del Centro de Estudios Literarios Luis Pastori, que coordina en la ciudad aragüeña de La Victoria el escritor Héctor Torres (letras@el-cid.org.ve) -a la sazón una de las firmas inaugurales de Letralia. Con la estructura de una revista literaria -secciones fijas y actualizaciones con periodicidad mensual-, Nueva Ficción Breve Venezolana se propone reunir lo mejor de la narrativa de Venezuela producida desde hace tres décadas. Para ello, Torres y su equipo han venido desarrollando un extenso trabajo de recopilación y digitalización desde que, en 1997, irrumpieron en la red con su primer sitio, Laberinto de Letras (http://www.el-cid.org.ve/letras), en el que han estado reflejando el devenir literario del estado Aragua. Nueva Ficción Breve Venezolana conjuga sobriedad de diseño -dos frames horizontales y pocas imágenes, brindando especial atención a los textos- con calidad de contenidos. La sección principal se llama "Todos los cuentos" y es donde se presenta la selección mensual de relatos, en los que encontramos autores reconocidos internacionalmente dándose la mano con otros que, aun con un trabajo altamente meritorio, han tenido menos difusión. La primera entrega del sitio incluye textos de William Torcátiz, Kristel Guirado, Eduardo J. Arcas, Eduardo Liendo, Chevige Guayke y Wilfredo Carrizales. Además del mostrario de narrativa contemporánea, el sitio incluye la sección "Palabras de mármol", en la que se publicarán materiales pertenecientes al remoto pasado, y que en su primera edición ofrece un cuento de Francisco de Sales Pérez, un autor de finales del siglo XIX. La palabra orientadora de los grandes autores venezolanos del presente también forma parte del sitio, en la sección "Bytes y figura", que en el primer número presenta una entrevista exclusiva con Eduardo Liendo, autor de títulos que han obtenido lugares de honor en la literatura venezolana, como El mago de la cara de vidrio y Los platos del diablo. A fin de facilitar la navegación, el equipo de Nueva Ficción Breve Venezolana ha incluido dos índices: uno de autores, que se irá alimentando con referencias de los escritores y enlaces a sus textos dentro del sitio, y uno temático, donde se brindan enlaces a los materiales clasificados por sección. Como un servicio para los escritores que deseen dar a conocer su trabajo, se ofrece, por un lado, la posibilidad de someter sus textos a la consideración del equipo y, por otro, un listado de revistas literarias de todo el mundo, utilería ya creada para el Laberinto. Los visitantes que deseen estar al tanto de las actualizaciones del sitio podrán, también, apuntarse a la lista informativa enviando un mensaje en blanco a ficcionbreve-subscribe@egroups.com. Torres y su equipo han anunciado que en el futuro el sitio será ampliado con nuevas secciones y mayor variedad de contenidos, con la certera disposición de convertirlo en una referencia obligatoria para los internautas interesados en lo mejor de la producción narrativa nacional. Por el momento, Nueva Ficción Breve Venezolana es un proyecto en sus primeros pasos al que le hemos brindado nuestro apoyo por considerarlo una idea necesaria y promisora en el universo internético hecho en Venezuela. === Ha muerto en tierra el último marinero del 27 Equipo Letralia ==== A las 12:30 de la madrugada del 28 de octubre murió, a los 96 años, el poeta Rafael Alberti, el último representante de la Generación del 27, en su casa de la urbanización Las Viñas, en el poblado de El Puerto de Santa María, en Cádiz. Alberti sufrió un paro cardiorrespiratorio poco después de la medianoche, pese a que durante el día había podido levantarse y caminar por su habitación. El alcalde de El Puerto, Hernán Díaz Cortés, informó a la prensa que la salud del poeta empeoró poco después de acostarse. "Sufrió un empeoramiento sobre las 11:30 de la noche. Posteriormente dejó de respirar. Ha sido una muerte rápida y plácida, que no ha sentido. Ha muerto por su propia edad, sin darse cuenta". Alberti era alcalde perpetuo de El Puerto, y un busto suyo será asentado en el salón de plenos del ayuntamiento. Los restos del autor de Marinero en tierra, quien habría cumplido 97 años el 16 de diciembre, fueron incinerados a las 2 de la tarde del día siguiente, poco después de que el ayuntamiento decretara tres días de luto, en el cementerio de Chiclana. En un último acto poético, las cenizas de Rafael Alberti se encontrarán con su amado mar en la Bahía de Cádiz, tal como lo había dispuesto, aunque la fecha aún no ha sido anunciada. Dos banderas republicanas y una del Partido Comunista custodiaban la entrada del Monasterio de La Victoria, donde se realizó un homenaje popular en el que participaron ciudadanos de todos los estratos y edades, y varios jóvenes estudiantes leyeron poemas de Alberti. En medio de las coronas provenientes del Instituto Cervantes, la Sociedad General de Autores, instituciones políticas y culturales, los cantores Ana Belén y Víctor Manuel, y de su agente literaria, Carmen Balcells, jóvenes de las escuelas de España dejaron sus propios poemas en homenaje a Alberti. Aunque, quizás, el mejor homenaje lo rindieron sus lectores: en el transcurso del día agotaron todos los ejemplares de sus libros en las librerías de El Puerto. También se hicieron presentes David y Marta, hijos del poeta, y Aitana, su primera hija, quien reside en Cuba desde hace casi treinta años. Su llegada se dio en medio del más profundo dolor. "Me encuentro muy mal, muy mal...", dijo la mujer de casi 60 años. Ya más reposada, durante los homenajes: "Él está en todos nosotros, en nuestro corazón. Vivirá para siempre en la eternidad". Aitana conoció la noticia durante una cena con varios amigos en casa de Ion de la Riva, director del Centro Cultural Español en La Habana. Las condolencias llegaron de todo el orbe. Un impersonal telegrama de los reyes de España calificaba a Alberti de "insigne poeta que a lo largo de su extensa vida ha desgranado una obra llena de inspiración". Víctor García de la Concha, director de la Real Academia de la Lengua, dijo que el mar le había regalado a Alberti "libertad, claridad y optimismo vital". El presidente de Andalucía, Manuel Chaves, se refirió al poeta como "un ejemplo de compromiso ideológico, creativo y estético. Un andaluz excepcional, gran testigo poético del siglo XX en Andalucía, desde donde se proyectó hacia el mundo". Para José María Aznar, el presidente del gobierno español, Alberti era "el poeta que hablaba en sus versos del valor creador de la libertad". Sus colegas, los poetas, también manifestaron su conmoción por la muerte de Alberti. Mario Benedetti dijo de él que "tuvo hasta el final una memoria descomunal, sobre todo con respecto a los clásicos. De pronto se ponía a recitar un poema de Góngora o de Quevedo, era increíble porque no le fallaba una sílaba". El poeta granadino Rafael Guillén consideró que la literatura española había perdido a su último gran poeta, "un andaluz cordialísimo y un excelente escritor. Su poesía se caracterizó por la preocupación de las formas y el dominio de la expresión, era un maestro". El poeta Marcos Ana vaticinó: "Será eternamente conocido, él ha conquistado la gloria en el sentimiento y el corazón no sólo de nosotros, que le hemos conocido, sino de las próximas generaciones". Vida de un marinero Rafael Alberti había nacido en El Puerto el 16 de diciembre de 1902 y tuvo una infancia feliz al lado del mar, donde estudió con los jesuitas. A sus quince años se va a Madrid con su familia. En la capital española se encontrará con la pintura hasta que, alrededor de un lustro más tarde, se enfrentan dentro de sí el pintor y el poeta. Temprano, en 1925, le llega el máximo reconocimiento de las letras españolas, el Premio Nacional de Literatura, por Marinero en tierra, según decisión de Ramón Menéndez Pidal, Antonio Machado, Carlos Arniches, Gabriel Miró y José Moreno Villa, el jurado de aquel año. Por esta época conoce a Machado y a Juan Ramón Jiménez, quien le había escrito una carta para expresarle su emoción por los poemas del libro. En 1927, Alberti y Gerardo Diego organizan las celebraciones del tricentenario de la muerte de Góngora, en Sevilla. Coincidirán allí los grandes nombres de la poesía española: José Bergamín, Federico García Lorca, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Mauricio Bacarisse y Juan Chabás. Dos años después Alberti reafirma su condición de poeta innovador al publicar Sobre los ángeles, que se sitúa en el momento histórico de la Residencia en la tierra de Neruda. El poeta español Luis Felipe Vivanco asegura que Alberti venía de un desengaño sentimental y había perdido definitivamente la fe en Dios, por lo que quería crear algo nuevo. Empieza a involucrarse con la poesía social en 1930, con Elegía cívica, y escribe dos farsas, hoy perdidas: Lepe, Lepijo y su hijo y El hijo de la gran puta. Es el año en que se casa con María Teresa León, quien le acompañará en sus aventuras por el mundo. Por esta época se hace amigo de don Miguel de Unamuno e inicia su carrera de trotamundos con un viaje a París y otro, en 1932, a la Unión Soviética, donde conoce a Boris Pasternak, Mijaíl Cholojov, Louis Aragon y Elsa Triolet. Funda en 1933 la revista y la editorial Octubre, en la que se expresará el pensamiento de los escritores y artistas revolucionarios de la época. Al año siguiente, durante el Congreso de Escritores Soviéticos realizado en Moscú, tiene la oportunidad de explicar los lineamientos políticos de Octubre y conoce a Maxim Gorki, Sergei Eisenstein, Sergei Prokofieff y André Malraux, entre otros. Durante este viaje estalla una rebelión minera en Asturias. Numerosas personas son hechas prisioneras y Alberti se ve impedido de regresar a su país. Inicia entonces un viaje por diversos países de América, recogiendo fondos en Nueva York, La Habana y Ciudad de México para ayudar a sus compatriotas presos. El 18 de julio de 1936, cuando se inicia la Guerra Civil, está en Ibiza. Con su mujer debe esconderse en unas cuevas de la isla para burlar a los guardias durante varios días. Cuando la isla -"un trozo de tierra rodeado de agua y de guardias civiles"- es tomada por las fuerzas republicanas, regresa a la península y asume la Secretaría de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, a cuyo periódico, El Mono Azul, se dedica casi por entero. En esta época la actividad de Alberti como dramaturgo es febril. En octubre del mismo año de 1937 estrena en el Teatro Español su obra Los salvadores de España. Un año y dos meses después se presenta en el Teatro de Arte y Propaganda su "actualización" de la Numancia de Cervantes y en 1938 publica la obra Radio Sevilla en un libro colectivo de dramaturgos españoles, estrenando en noviembre su Cantata de los héroes y la fraternidad de los pueblos. En 1939 escapa a Francia con María Teresa León. Ambos son admitidos como locutores de los programas que Radio París Mundial produce para América. En esta época Alberti es víctima de una campaña difamatoria en la que también fueron afectados García Lorca, Miguel Hernández, Ramón Sender, Luis Cernuda, Juan Ramón Jiménez y otros. Al iniciarse la segunda guerra mundial la pareja se marcha a Buenos Aires, donde nace, en 1941, su hija Aitana. En Argentina dictará charlas, participará en recitales y continuará produciendo teatro, poesía y hasta pintura. Al año siguente publica De un momento a otro: drama de una familia española, obra de claro contenido autobiográfico, la Cantata de los héroes y la fraternidad de los pueblos, Vida bilingüe de un refugiado español en Francia y el libro primero de La arboleda perdida, sus memorias. La activa participación de Alberti en el quehacer cultural argentino continuará hasta 1963, cuando la situación política del país lo obliga a mudarse a Roma, ciudad a la que llega el 28 de mayo. Había ido a China en 1947 y presentado su primera exposición lírico-gráfica, en Montevideo; en 1950 había estado en Europa -Polonia, la Unión Soviética. En 1959, a los 57 años, publica los dos libros de La arboleda perdida. En Italia se hace amigo de Giuseppe Ungaretti, Pier Paolo Passolini, Vittorio Gassman y otras grandes figuras de la cultura de ese país. En 1965 recibe el premio Lenin de la Paz. España recibirá, primero, los originales del libro Abierto a todas horas, primero publicado en su país después de la guerra, y luego, al poeta, quien llega en 1977 después de casi cuatro décadas de exilio. "Me fui con el puño cerrado y vuelvo con la mano abierta, como símbolo de paz y fraternidad entre todos los españoles", dirá a su llegada. En 1972 se publica el primero de los cuatro volúmenes de sus obras completas, que contiene la poesía entre 1924 y 1967. Es nombrado diputado por Cádiz después de una campaña electoral cuyos discursos son pronunciados en verso. Alberti será, así, uno de los miembros del primer parlamento democrático en España después de 1936; sin embargo, en septiembre cede su puesto a otro candidato comunista, al considerar que los intereses de la región debían ser defendidos por un hombre más claro en cuanto a la situación económica. No volverá a salir de España hasta su muerte hace unos días. Entre los 80 y los 90 publica Fustigada luz (1980), Versos sueltos de cada día (1982), Golfo de sombras (1986), Los hijos del drago y otros poemas (1986), Accidente. Poemas del hospital (1987), Cuatro canciones (1987), Amor en vilo, Canciones para Altair (1989), Santa Casilda (1990), la última edición de su poesía completa (1988) y dos nuevas ediciones de La arboleda perdida (1987, 1996). En estos días no ha faltado quien califique a Alberti del último gran poeta de España. Su muerte deja, sin lugar a dudas, un vacío inabarcable en la literatura universal, en la que representó la tierna unión entre la poesía de lo hermoso y la poesía de lo social. === La voz marinera Francisco Arias Solís ============================ "¡Sal, hortelana, del mar, flotando, sobre tu huerto, desnuda para llorar por el marinero muerto!" Rafael Alberti "Nací a la sombra de las barcas de la Bahía de Cádiz", nos contaba Rafael, "cuando -1902- las gentes campesinas de toda Andalucía se agitaban, hambrientas. Los primeros blancos que aclararon mis ojos fueron los de la sal de las salinas, las velas y las alas tendidas de las gaviotas". Es tan clara y simple la melodía de este mar -claro mar de Alberti- que difícilmente pudiera avenirse con la elocuencia de los grandes mitos. En el mar de Alberti se juega a sirenas y a marinerillos. También se juega a piratas, con naves corsarias y todo. Valerosa expedición esta que cruza el mar a todo vapor, a todo color, a todo rumor. Rafael Alberti, último mito viviente de la Generación del 27, murió en la madrugada del 28 de octubre de 1999 en su casa Ora Marítima de El Puerto de Santa María. Tenía 96 años. Poeta jondo, dramaturgo comprometido, pintor sensible y hombre de paz, la voz de Alberti ha sonado con potencia enorme por todos los mares a lo largo de este siglo. Sus cenizas fueron esparcidas en la Bahía de Cádiz, el mar de su infancia. El poeta gaditano, andaluz y universal Rafael Alberti nació el 16 de diciembre de 1902 en El Puerto de Santa María. En 1913, Alberti ingresaba en el Colegio de San Luis Gonzaga, regentado por los jesuitas. Empezó por entonces a despertarse en el joven Rafael la vocación de pintor. En mayo de 1917, la familia Alberti decide trasladarse a Madrid. Alberti pasa muchas horas en el Museo del Prado estudiando y observando a los copistas. Su vuelta al Mediterráneo le recuerda su niñez atlántica; Málaga va a constituir un sustituto de los días pasados junto al otro mar. Alberti escribe su primer poema la noche en que su padre muere, en 1920. Es en 1923, recién estrenada la dictadura del general Primo de Rivera, cuando nuestro poeta comienza a trabajar en los primeros poemas de lo que luego será su primer libro Marinero en tierra, lleno de versos "que iba sacándome de mis nostalgias del mar de Cádiz, de sus esteros, sus barcos y sus salinas...". Estos poemas, escritos a la sombra de Gil Vicente y de los cancioneros musicales de los siglos XV y XVI, los escribe en la sierra de Guadarrama, donde se encuentra descansando víctima de una enfermedad de pulmón. Los días que baja a Madrid los pasa con sus nuevos amigos de la Residencia de Estudiantes de la Institución Libre de Enseñanza: García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel y Moreno Villa. También entra en relación por aquellos días con Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego y Pedro Salinas. En 1925 aparece Marinero en tierra, que pocos meses antes ha dado a su autor, al alimón con Gerardo Diego, el Premio Nacional de Literatura. Traba conocimiento con su admirado Juan Ramón Jiménez, quien comienza a aconsejarle y establece amistad con José Bergamín. El claro mar de Alberti tiene también su marina, traspasada de inequívoca luz andaluza. "El marinerito de mi carta de 1925 creció muy pronto", nos dijo Juan Ramón Jiménez. "Su marinera preciosa de mis calles del mar se la quedó tan en hilo, que al poeta le daba vergüenza salir a la calle de Madrid con tanta carne fuera (...). Rafael Alberti le va a decir a lo mirado una gran cosa del tamaño por lo menos del mar de Cádiz, el más bello mar, para mí, del mundo, el golfo más rico de poesía sudoeste que yo conozco". Entre Marinero en tierra y los primeros poemas de la guerra civil española, Alberti crea una obra que le asegura un puesto notable en la lírica española. En la misma línea de su primer libro están La amante y El alba de alhelí. Con motivo del tercer centenario de la muerte de Góngora (1927) escribe la prodigiosa arquitectura de Cal y canto. Sobre los ángeles, es uno de los hitos fundamentales en la lírica española moderna, y supone una doble ruptura: de forma, en su tendencia hacia el simbolismo, y de fondo, por la aparición de un cultivo más intenso de la intimidad. Su compromiso político se produce al final de los años veinte, y en 1933, siendo ya miembro del partido comunista, funda con María Teresa León, la compañera de su vida, la revista revolucionaria Octubre; a partir de ese momento su postura se hace cada vez más comprometida con el Frente Popular, posición que se acentúa, una vez estallada la guerra civil, como secretario de la Alianza de Escritores Antifascistas. Son características a este respecto, Capital de la gloria y El poeta en la calle. Rafael Alberti, el indiscutible iniciador de la poesía revolucionaria en España, tiene sobre Emilio Prados -que tal vez cronológicamente se le adelanta en alguna composición- la ventaja de haberse convertido desde el primer momento en jefe visible de esta nueva orientación de las letras. Alberti está convencido de consagrar su inspiración a una causa noble. El compromiso con la sociedad es llevado a cabo con todas sus consecuencias a pesar de las reacciones que llega a provocar. Esta "poesía de urgencia" ha invertido el ideal lírico de años atrás. La ética por encima de la estética. En 1939 llegó ese día sin alba. Una avioneta llevó a Alberti y a María Teresa a Orán. Luego; París, Buenos Aires, Roma... Viajero universal. Alberti se convirtió en uno de los símbolos más representativos de la otra España. Con posterioridad a la guerra publica un buen número de libros que han acrecentado su reputación como uno de los más importantes poetas contemporáneos. Son de destacar: Entre el clavel y la espada, Coplas de Juan Panadero, A la pintura, Retornos de lo vivo lejano, Ora marítima, Roma, peligro para caminantes, Los ocho nombres de Picasso... De su producción teatral merecen citarse los siguientes títulos: Fermín Galán, El hombre deshabitado, El adefesio, para muchos su pieza teatral más lograda, y Noche en el Museo del Prado. Es asimismo autor de una serie de semblanzas de escritores reunidas en Imagen primera de..., y de las memorias recogidas en La arboleda perdida. La antología Sólo la mar (1994), ilustrada por el autor y preparada por María Asunción Mateo, recoge los temas fundamentales de la poética albertiana: el amor, el exilio, la libertad, la mitología y el mar. Tuvo que esperar la muerte de Franco y aún tardó en volver. El 27 de abril de 1977 llegó a Barajas con María Teresa y su hija. El canto de La Internacional le humedeció los ojos. "Me fui de España con el puño cerrado y vuelvo con la mano abierta en señal de concordia". Aceptó ser candidato al Congreso por el Partido Comunista. También tuvo el reconocimiento absoluto en su país: Premio Nacional de Teatro (1981), Cervantes (1983) y Premio Andalucía de las Letras (1993). "Su poesía tiene", decía Pablo Neruda, "un aroma enlutado de Gustavo Adolfo Bécquer". Alberti sacó de Andalucía el escandinavismo de Bécquer y el lunatismo de Juan Ramón. Pero también sacó el surismo espléndido de litoral: la sensibilidad exacta de la mejor Andalucía; de Andalucía atemporal e inesperada. Hay, en la poesía de Rafael Alberti, limpieza, pureza segura, firme, dura, duradera: de cal y canto. Sus ángeles -o su ángel andaluz- le construyeron esta pared andaluza. De cal y canto, la poesía de Alberti se alza y se afirma, vertical, pisando tierra, mirando al mar, entre dos cielos. Parte y define la luz misma como el muro encalado de un patio en la casa andaluza de tradición romana. Cádiz, los puertos, Bécquer y, además, el llamarse Alberti. Y en consecuencia, ¡a qué distancia de todo el romanticismo o costumbrismo, sucio-pintoresco! La poesía de Rafael Alberti con sus resonancias (Italia, renacimiento, cancioneros, idealismo, andaluz...) es ante todo, como El Puerto de Santa María, como Cádiz, limpieza, belleza, pulcritud. En Andalucía antes de saber lo que es bello, se sabe lo que es limpio. Y todo es -lo que es- limpio o bello: pulcro. El juego, limpio, de torear -nacido en Ronda y Cádiz, renacido en Chiclana- tiene su imperativo estético y moral en la pulcritud (limpieza, belleza). El torero luminoso con el toro sombrío, por la suerte, establecen ese principio de limpieza que condiciona el juego (su moral, su belleza): perfección de razonamiento matemático, identificación del espacio real y el geométrico; la exactitud hasta la crueldad. Esa suma de exactitudes, de claridad, de nitidez, crueles, es andaluza típica -característica de la obra y, sobre todo, de la personalidad poética de Rafael Alberti, como de otros tres andaluces universales: Lorca, Falla y Picasso. El canto poético de Alberti empezaba por ser canción, por ser canto rodado en el ímpetu de la corriente lírica, hasta hacerse más plano cada vez, más pleno; hasta ahondarse más, limpio y liso, lisa y llanamente: más llano, más simple, más puro, en el sentir, fluir poético del pensamiento. La poesía de Alberti ha sumado tradiciones y se ha parado en seco de pronto. Así Rafael Alberti hizo su poesía: porque le dio y como le dio la realísima gana. Del modo más perfecto, o del único modo perfecto: el poético puro. La poesía de Alberti adquiere, de este modo, sitio excepcional y distinto en la lengua española. De tal modo la voz marinera de Alberti ha logrado una poesía la mar de clara. Y aquel marinero en tierra se fue al mar. Y como dijo el poeta: "Ya está flotando el cuerpo de la aurora / en la bandeja azul del océano". Cádiz, 31 de octubre de 1999. ** Francisco Arias Solís es un autor español que comparte su tiempo entre la literatura y la gestión social. Es muy conocida su actividad al frente de la Asociación Internautas por la Paz (http://www.arrakis.es/~aarias), de afiliación gratuita. pazylibertad@arrakis.es. === La reina del Valle de Elqui Benedicto González =================== "Todas íbamos a ser reinas / de cuatro reinos sobre el mar; / Rosalía con Efigenia / y Lucila con Soledad. / (...) / Lo decíamos embriagadas, / y lo tuvimos por verdad, / que seríamos todas reinas / y llegaríamos al mar". Estos hermosos versos, por todos conocidos, no fueron, sin embargo, totalmente verdad, porque ni Rosalía, ni Efigenia, ni Soledad llegaron a ser reinas; sólo una lo fue, Lucila, que cruzó cien veces el mar. Lucila Godoy Alcayaga, la inmortal Gabriela Mistral, nació en el Valle de Elqui, norte de Chile, el 6 de abril de 1889, hija de Jerónimo Godoy y Petronila Alcayaga. Vivió una infancia difícil, llena de estrecheces y falta de cuidados: "entre los gestos del mundo / recibí el que dan las puertas". Su inclinación por la pedagogía y su amor a los niños la hacen ocupar en 1907 un puesto de profesora en la pequeña escuela rural La Cantera. En 1910 rinde exitosamente en la Escuela Normal de Santiago el examen que la acredita como profesora, iniciando un largo peregrinaje que la llevó a trabajar en las ciudades de Traiguén (1911), Antofagasta (1912), Los Andes (1912), Punta Arenas (1918), Temuco (1920) y Santiago (1921). Su genio poético vino a revelarse en 1914, en los Juegos Florales de Santiago, con los inolvidables y ya legendarios Sonetos de la muerte, que fueron aclamados como de aquel concurso. No obstante fue otra voz la que leyó al público la obra, entre los asistentes corrió el rumor de que su autora, una joven y humilde maestra rural, no tenía la ropa adecuada para concurrir a tan importante cita. En 1922 la ya famosa maestra y poetisa es invitada a México para asesorar la reforma educacional que el gobierno mexicano deseaba emprender. Nunca antes los ambientes escolares del país del norte se remecieron tanto. Gabriela recorrió cada pueblo y villorrio, se imprimieron más de cincuenta mil obras de autores clásicos, se crearon más de tres mil escuelas rurales y cuatro mil quinientas bibliotecas. Al partir, luego de dos años de arduo trabajo, dejó una obra monumental y un recuerdo imborrable. En 1923 aparece en Nueva York su libro Desolación, y dicta, además, una conferencia en la Universidad de Columbia. Luego, viaja a Francia y España, donde es recibida con grandes homenajes. Vuelve a Chile en 1925, pero sólo se queda un año, pues la Liga de las Naciones (antecesora de Naciones Unidas) le ofrece una representación cultural, pero ella sigue viajando: Puerto Rico, Dominicana, Cuba, Panamá, Honduras, El Salvador, Costa Rica y nuevamente Estados Unidos. En 1932 el Gobierno de Chile la nombra cónsul en Génova, pero no asume por no compartir el pensamiento político de Mussolini. Entonces, se hace cargo del consulado chileno en Madrid (1933), luego irá a Lisboa (1935), Oporto (1936), Guatemala (1937), Niza (1938), Niteroi (1940) y Petrópolis (1945). Ese mismo año alcanza el Premio Nobel de Literatura, recibiendo en Estocolmo, de manos del rey Gustavo Adolfo V de Suecia, la medalla que simbolizaba su cetro universal. Después, en 1948, vuelve a México para hacerse cargo del consulado en Veracruz y en 1950 viaja a Italia para asumir en Nápoles. Chile, en tanto, aún le debía el reconocimiento máximo, éste llegó en 1951, cuando fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura, vuelve a Chile y lo recorre emocionada en medio de emotivos homenajes. En su largo peregrinaje por el mundo escribió Lecturas para mujeres (1923), Ternura (1924), Tala (1938), Lagar (1954) y Recados contando a Chile (1957), entre otras obras. Gabriela Mistral, la Reina del Valle de Elqui, la que cruzó el mar cientos de veces, la que recibió el cetro de la poesía universal de manos de un auténtico rey, falleció en Nueva York el 10 de enero de 1957. Sus restos descansan hoy en Montegrande, en su amado Valle de Elqui. ** Benedicto González Vargas, escritor chileno nacido en 1965, profesor de castellano y licenciado en Educación con mención en Lengua y Literatura, actualmente imparte clases de su especialidad en el Colegio Terranova, de Santiago de Chile. Ha publicado comentarios literarios en el periódico El Coirón Cordillerano, de Puente Alto, y actualmente se encuentran en proceso de edición su novela El ermitaño y su libro Semblanzas literarias de escritores chilenos. bagv@geocities.com. === Borges y el pensamiento Fernando Báez ============================ (Nota del editor: el presente trabajo es la transcripción de una conferencia pronunciada por el autor en la Asociación de Profesores de la Universidad de Los Andes (http://www.ula.ve), el pasado 17 de septiembre). a Voy a comenzar esta charla con la crónica breve de algunos de los mejores momentos de la historia del espíritu, que aún sigue sin encontrar quién la escriba. Estos momentos no son otros que los que refieren la relación clandestina, infiel e indiscreta entre la filosofía y la literatura o, para decirlo mejor, la revelación literaria de la filosofía o la revelación filosófica de la literatura en las civilizaciones del occidente y del oriente. Comprender los pormenores de este proceso es imprescindible, si lo que nos interesa es asumir con profundidad el tema de la charla de hoy, tema al que he dedicado doce años de mi vida, el pensamiento filosófico de Jorge Luis Borges, cuyo centenario celebramos este año. Conviene decir lo siguiente: en el inicio de todas las literaturas del mundo, y seguramente en el final, estuvo (o estará) el pensamiento. En el origen del pensamiento, y en su fin, estuvo (y estará) la literatura. En parte, porque toda creación nace de un anhelo secreto que busca introducir arquetipos esenciales; en parte, porque todo pensamiento define su expresión como una necesidad de creación y de unidad preestablecida. Baudelaire, al hablar de la poesía, dijo que únicamente este género otorga a las cosas "l'ecletance verité de leur harmonie native" (la verdad deslumbrante de su armonía nativa). Martin Heidegger (Carta sobre el humanismo) escribió que "el lenguaje es la casa del ser. En su vivienda mora el hombre. Los pensadores y los poetas son los vigilantes de esta vivienda". Gaston Bachelard, el intuitivo Bachelard, dijo que la poesía "es una metafísica instantánea". Ciertamente, la poesía, género que fue de principio y tal vez lo será de cierre, fue principalmente poesía cosmogónica, teológica y necesariamente filosófica desde su primer momento. La filosofía fue, asimismo, cosmogónica, teológica y necesariamente poética. El poeta era un ser sagrado, alguien capaz de recuperar la virtud mágica del lenguaje, alguien capaz de consolidar una memoria que identificaba proyectos vitales; el filósofo era una suerte de guía infalible, un hombre con el poder de discernir la compleja e intacta condición del vértigo de las cosas en una época en que todo era un dios o un sueño de los dioses. Entre los griegos, por ejemplo, vemos que el primer gran momento de diálogo entre lo poético y lo filosófico tuvo su origen en el concepto maravilloso que tenía este pueblo de la verdad. La hermosa palabra griega para verdad, "alétheia", traducida por cualquier diccionario como "descubrimiento", procedía del adjetivo "alethés", y éste, a la vez, derivaba de "léthos" o "láthos", cuyo significado era "olvido". De ahí que la partícula privativa "a" al principio de la palabra nos diga que "alétheia" era "algo sin olvido", "algo develado". El poeta podía, por tanto, y con el mismo rigor del filósofo, indagar la verdad de las cosas porque lo que hacía era recordar algo que no tardaba en transformarse en memoria colectiva, si la verdad postulada era, más que verificable, sustantiva. Lo que diferenció finalmente al poeta del filósofo fue que el primero no necesitó argumentar con abstracciones sino que creó obras cuya verdad podía tomarse como una suerte de coartada palindrómica fulminante. Hay una broma de Séneca (Ep. LXXXVI, 5), extraña en él, que era propenso al suicidio y a la veneración de lo insípido, en la que nos dice que todas las escuelas filosóficas de la antigüedad habían descubierto, tras largos e impostergables razonamientos, que Homero era un seguidor de sus doctrinas. Sin embargo, no es justo definir a Homero como un poeta filósofo. No hubo en él ninguna motivación por persuadir sino por hechizar, como lo dice en la Odisea (XVII, 518). Quería conmover, distraer y defender un pasado, no promover un cambio de opinión sobre lo que es la realidad. Hesíodo, en el siglo VIII a.C., para abolir el culto de Homero, dijo que él sí proclamaba la verdad, pero su poesía no superó ciertos rezagos religiosos y preceptivos. En Los trabajos y los días uno siente, más que el pensamiento, la justificación de la devoción al trabajo, cuestión que en un poeta resulta bastante lamentable. De esa idea de que la literatura puede presentar verdades, nació un movimiento, el de los presocráticos, que en tres casos muy especiales modificó para siempre la imagen del poeta. Empédocles de Agrigento, Jenófanes de Colofón y Parménides de Elea, en el siglo VI a.C., hicieron de sus poemas una declaración de causas de lo físico, una indagación sobre el arjé, el principio del universo. Hoy, al leer en griego sus fragmentos, que fue lo único que quedó de sus escritos, uno tiende, como suele sucederme, a asumir la magia del verso desde la perspectiva iniciática. Todos sus poemas se titularon en forma idéntica, todos utilizaron el título de Peri Fisis (Sobre la naturaleza), todos utilizaron el verso hexámetro, que era el verso de los oráculos y todos manifestaron la realidad de bases supremas del ser como tal. Si hoy leemos los poemas de Píndaro, de Safo y de Teognis, y nos parece que son lo mejor que se ha escrito en cualquier lengua, es importante que pensemos que a un poema como el de Parménides le debemos la metafísica de los pueblos de occidente, le debemos a Platón, le debemos a Aristóteles, le debemos a Kant, le debemos a Nietzsche, le debemos a Heidegger. Nada menos o nada más. Entre los hindúes, la poesía era un lenguaje cifrado que permitía, por medio de la dhvani, o resonancia, la transmisión de arquetipos o esencias de la realidad. Dhvani no era el sonido ni el sentido: la palabra daba el sabor de lo instantáneo, fomentaba un halo sobre los objetos. Una teoría vedanta recuerda que de los ocho sabores el primero es de la comicidad, que sólo puede obtenerse si se piensa en el color blanco hasta ver en este color una emanación demoníaca. De este sabor proceden el ingenio, el ultraje, la estupidez, la risa y el sueño. Acaso algo de eso hubo en el Mahabharata, que contiene un episodio llamado Bhagavad Gita (Canto del Señor), en el que un testigo narra a un rey el diálogo entre Krishna y Arjuna. Esa inefable conversación entre un rey y un dios, es una de las experiencias filosóficas y poéticas más relevantes que pueda tener un lector en su vida. Uno de los más antiguos poemas celtas, que Kuno Meyer (Selection from ancient Irish poems, London, 1911) fecha en el siglo VI, inaugura la literatura irlandesa con un testimonio célebre en el que Dallan Forgaill agradece al Santo Columcille su defensa de los filid, una orden de poetas que había sido acusada de exagerar sus atribuciones políticas en una asamblea del año 575. Herederos de los druidas, los poetas irlandeses no podían llamarse a sí mismos poetas o filid si no alcanzaban primero la condición de maestros o, como llamaban a éstos, de ollan. Cursaban doce años de estudio y pasaban de grado. El grado más bajo, oblaire, sólo permitía el conocimiento de siete historias; el grado más alto, el de ollam, permitía conocer trescientas setenta historias y suponía, además, que ya se conocía a fondo la gramática, la mitología, la topografía y las leyes. Los exámenes eran anuales y el aspirante debía soportar en una celda húmeda y oscura mientras lograba versificar algo que contuviera todo lo aprendido y que siendo igual a lo mejor de la tradición, fuese una tradición superior. Estos poetas, a los que se ha acusado de erudición y pesadez, fueron narradores de temas que resumían espontáneas y maravillosas concepciones del mundo. La Historia de Tuan Mac Cairill narra, y vale la pena valorar este texto, cómo un hombre se transforma, sucesivamente, en ciervo, jabalí, águila y finalmente en salmón, etapa en la que es capturado por un hombre y devorado entero por una mujer. En el vientre de esa mujer se vuelve hombre y nace profeta y escribe un poema que es el que hoy admiramos. En otras literaturas y otros tiempos, la figura del escritor filosófico se ha reiterado con frecuencia. En Roma, esa voz es Lucrecio; en Persia, es Omar Khayam y Farid al-Din Attar; en Italia, es Dante Alighieri; en Alemania, es Novalis y es Goethe, quien elige en Fausto y en numerosos poemas olvidarse de ponderar la musculatura de las metáforas para reproducir una visión del hombre y de la historia que atraiga por su belleza; en Inglaterra, ese hombre es John Donne y es Shakespeare; en España, es Francisco de Quevedo; en Estados Unidos, es Eliot; en Francia, es Voltaire, es Albert Camus, es Jean Paul Sartre, es René Daumal; en Rumania, es Lucian Blaga; en México, es Octavio Paz; en Chile, es Humberto Díaz Casanueva; en Argentina, es Borges, el autor más filosófico del siglo XX. b Borges, nacido ochomesino en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899 y muerto en Ginebra el 14 de junio de 1986, es, como he dicho, el escritor más filosófico del siglo XX. Me explico: es, por supuesto, un escritor, pero es también un pensador. Lo que lo distinguió del filósofo profesional como tal es, quizás, el hecho de que estimaba las doctrinas en función de intereses estéticos: su epistemología fue, para decir lo que después voy a razonar, transversal, oblicua. Ante cualquier malinterpretación de esto, Borges se encargó de advertir: "No soy filósofo ni metafísico; lo que he hecho es explotar, o explorar -es una palabra más noble-, las posibilidades literarias de la filosofía" (en María Esther Vásquez, Borges: imágenes, memorias, diálogos, 1977, p. 107). En otra admonición señaló: "Yo no tengo ninguna teoría del mundo. En general, como yo he usado los diversos sistemas metafísicos y teológicos para fines literarios, los lectores han creído que yo profesaba esos sistemas, cuando realmente lo único que he hecho ha sido aprovecharlos para esos fines, nada más. Además, si yo tuviera que definirme, me definiría como un agnóstico, es decir, una persona que no cree que el conocimiento sea posible" (Ibídem, p. 107). Dijo, para concluir lo que le parecía un exceso: "No soy un pensador" (en Conversaciones de J. L. Borges con Osvaldo Ferrari, Tiempo Argentino, 1984). En este sentido Borges estaba en lo correcto, porque para él un filósofo era alguien consagrado al pensamiento, alguien como Schopenhauer, como Kant, como Berkeley. Hoy vuelve a discutirse si Borges era filósofo o un narrador y poeta interesado por la filosofía. Antes de una toma de posición caprichosa, sugiero que leamos su discurso sobre Macedonio Fernández de 1952. En su alocución manifestó que "filósofo es, entre nosotros, el hombre versado en la historia de la filosofía, en la cronología de los debates y en las bifurcaciones de las escuelas...". Pero su definición más valiosa es la que ofreció al decir que Macedonio "fue filósofo, porque anhelaba saber quiénes somos (si es que alguien somos) y qué o quién es el universo...". En lo personal, creo que es mejor insistir en que Borges fue escritor filosófico, un hombre que desarrolla ideas filosóficas desde una dimensión literaria que relaciona contextos diferentes y valora lo fantástico de una creencia antes que su verdad ontológica. En Magias parciales del Quijote (incluido en Otras inquisiciones, 1952), escribió: "Las invenciones de la filosofía no son menos fantásticas que las del arte...". En la reseña de un libro sobre la muerte, publicada en Sur en 1943 y colocada en las reediciones de Discusión, admitió que la antología de la literatura fantástica que había compilado estaba incompleta por no haber incluido las creaciones de la filosofía: "¿Qué son los prodigios de Wells o de Edgar Allan Poe -una flor que nos llega del porvenir, un muerto sometido a la hipnosis- confrontados con la invención de Dios, con la teoría laboriosa de un ser que de algún modo es tres y que solitariamente perdura fuera del tiempo? ¿Qué es la piedra bezoar ante la armonía preestablecida, quién es el Unicornio ante la Trinidad, quién es Plinio Apuleyo ante los multiplicadores de Buddhas del Gran Vehículo, qué son todas las noches de Sharazad junto a un argumento de Berkeley..?". La originalidad de Borges como escritor consistió en que logró percibir la relación fructífera entre el pensamiento y las letras como ningún escritor había podido hacerlo antes. Al justificarse por su afición a temas metafísicos, expresó que "lo que suele ser un lugar común en filosofía puede ser una novedad en lo narrativo" (Antonio Carrizo, Borges el memorioso, México, 1982). Pero que no haya sido un filósofo en el sentido profesional o tradicional del término, no nos impide que estudiemos sus aportes a la filosofía, que los hizo y en gran número. Borges estaba animado por el deseo de presentar metáforas de contenido filosófico. Buscaba sugerir misterios; no explicarlos. Dunraven, personaje de Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto (incluido en El Aleph), dice en alguna parte que "la solución al misterio es inferior al misterio". Borges, con esta frase, ha dado a entender lo que lo separaba del filósofo que se obstina en cerrar un argumento. Por una parte, su propósito fue el de introducir al lector en los temas que han hecho la gran filosofía: el tiempo, el azar, la muerte, la identidad. Su principal logro, en este particular, tal vez haya sido animar a miles de lectores a adquirir consciencia de problemas de la filosofía que de otro modo les hubieran sido ajenos. Por otra parte, su actitud ante los problemas filosóficos es un legado memorable: no deja, ciertamente, un sistema nuevo. No inventó ni cambió las leyes de la lógica. No dejó una teoría del Ser o del Ente. No modificó las líneas epigonales de la filosofía. Pero en un panorama filosófico que caracterizado por el agotamiento de los modelos epistemológicos, por la liquidación del historicismo, la confusión del subjetivismo y la proliferación de filosofías de acción y valoración ética, Borges ha logrado recordar a los pensadores de oficio que el estilo de pensamiento es el resultado de una convicción. Al restar valor a la filosofía como dogma que permite entender el universo por completo, ha constituido un nuevo camino que impone la reconsideración de viejos problemas olvidados. c El amor por la filosofía le vino a Borges de su padre. Muy pequeño, mucho antes de leer los fragmentos de Zenón de Elea, autor de argumentos como el de Aquiles y la tortuga, fue invitado por su padre, Jorge Guillermo Borges, a comprender las paradojas en un tablero de ajedrez. Asimismo, escuchaba hablar de Platón y de razonamientos analizados con enorme sencillez. Durante su permanencia en Europa, Borges aprendió por sus propios medios alemán, lengua que dominó en lo escrito y poco en lo oral, según el testimonio de quienes lo conocieron. Influido por Thomas Carlyle, cuyo Sartor Resartus había convertido en un fetiche, quiso comenzar con la Crítica de la razón pura de Kant, obra que, obviamente, lo derrotó de inmediato. Los períodos largos y la dificultad de lectura de ese tratado le hicieron pensar que sería mejor intentar con filósofos dotados de mayor poder de escritura. Leyó entonces a Friedrich Nietzsche, que supuso el acceso a la doctrina del Eterno retorno, y a Arthur Schopenhauer, cuyo libro central, El mundo como voluntad y representación, citó cientos de veces en sus escritos toda su vida. En un ensayo largo que publiqué hace ya tiempo me atreví a probar que la mayor parte de sus conocimientos filosóficos procedía del Diccionario de filosofía de Fritz Mauthner. Me apoyé en el prólogo de Artificios, fechado en 1944, donde Borges comparó, como uno de sus autores predilectos, a Mauthner con De Quincey, Stevenson, Chesterton, Shaw y León Bloy. La influencia de Mauthner hizo que Borges sintiera continuamente la presencia de temas estudiados por el alemán en sus principales libros. Podemos encontrar, por ejemplo, la interpretación temporal del lenguaje en un relato como Pierre Menard, autor del Quijote; en Tlön, Uqbar, Orbis Tertius estaría presente la Sprachkritik, por la discrepancia entre lenguaje y realidad; en Emma Zunz se expondría la Wortaberglaube o superstición de la palabra, creencia que respaldaría la existencia de una palabra por la existencia de un objeto; en Tema del traidor y del héroe se impondría el mismo aspecto; en Tigres azules estaría la tesis mauthneriana de la insuficiencia lógica del lenguaje; en El otro, se vindicaría la naturaleza metafórica de todo lenguaje; en El inmortal se defendería el poder arquetipal sobre los procesos mentales individuales y en El congreso, el relato más ambicioso de Borges, se probaría la arbitrariedad de los sistemas de clasificación lingüística. Otros pensadores le interesaron: Platón, Aristóteles, Plotino. Alguna vez debió estudiar griego para leerlos, pero no pasó de las declinaciones, cuya música debió maravillarle. En latín, aunque con la ayuda de versiones en inglés y español, leyó a Séneca. Sabemos que no pudo comprender a Hegel y que detestaba a Heidegger, al que atribuyó la invención de un dialecto del alemán y al que despreció por nazi. En cambio, reivindicó los olvidados nombres de George Berkeley, David Hume y Francis Bradley, cuyos libros encontró en la biblioteca de su padre en inglés. Sintió enorme atracción por Bertrand Russell y por Alfred North Whitehead. Su pasión por Spinoza lo llevó a querer escribir un largo ensayo sobre este filósofo, pero lo detuvo la sospecha de que no "podría explicar a otros lo que yo mismo no puedo explicarme". En los dos poemas que le dedicó (insertos en El otro, el mismo, 1964, y en La moneda de hierro, 1976), insistió en su condición de judío obsesionado por labrar "a Dios con geometría delicada". En lengua española, leyó mucho a Miguel de Unamuno en su juventud, aunque terminó por aborrecerlo por apoyar la tesis de la inmortalidad de los hombres, que siempre le pareció una idea aterradora. A José Ortega y Gasset lo adversó con el secreto odio que suele tener la gente por los conventos y por los libros que enseñan algo. Me he preguntado muchas veces por qué lo odió tanto y por qué dijo que Ortega debió alquilar un escritor para que le redactara los libros porque no sabía cómo hacerlos. Para la fecha de hoy, sólo puedo suponer que le irritaba la petulancia del español y que estaba prejuiciado por su amistad con Rafael Cansinos Asséns, enemigo mortal de Ortega. Hay mucho en Borges de la filosofía oriental y judía. Del budismo le atrajo la idea del infinito. Kant dijo, al describir las antinomias, en la Crítica de la razón pura, que la mente humana concibe equívocamente un tiempo sin principio ni fin. Él, por el contrario, admiraba esa posibilidad de lo interminable, que hacía de las fechas algo menor. De los judíos tomó la cábala, palabra que etimológicamente es "tradición" y que puede resumirse como un intento de adivinar por medio de la escritura sagrada de la Biblia los secretos del universo, la fuente original del ser. Se han hecho intentos por determinar qué tendencia profesó Borges como escritor filosófico. Jaime Rest ha escrito que Borges era un autor nominalista; Juan Nuño ha preferido convertirlo en un seguidor del platonismo; Ana María Barrenechea lo consideró siempre un panteísta nihilista, en tanto Jaime Alazraki lo creyó un panteísta spinoziano. En lo personal prefiero, como lector, creer que Borges no fue adepto de ninguna de estas vías; su camino me parece tan particular que dudo que tuviera el descaro de admitirse dentro de una concepción sesgada del universo. Su camino fue otro: si hemos de clasificarlo, es oportuno no desconocer que a él le gustaba, como a Lewis Carroll y a Chesterton, razonar paradojas, crear situaciones intelectuales de desconcierto, vindicar lo extraño. A partir de esto, escribía. Lo que le fascinaba de una doctrina eran sus posibilidades literarias, como lo he comentado ya. Cualquier pensamiento que le despertara una sensación de felicidad lo hacía suyo. Además de esto, recordemos que Borges no es filósofo porque haya querido construir un sistema real de explicaciones. En Avatares de la tortuga (incluido en Discusión) escribió: "Es aventurado pensar que una coordinación de palabras (otra cosa no son las filosofías) pueda parecerse mucho al universo". Creía que el filósofo, para adaptar los hechos a su sistema, debía hacer trampas con las palabras. Eligió, por esa misma razón, resistir la tentación de declararse partidario y, con contradicciones o sin ellas, veneró el poder creativo de la filosofía. Sin embargo, es obvio que de todas las posibilidades de la filosofía, la que le produjo el mayor desconcierto y agrado fue el idealismo. En esto siguió fiel a sus primeras lecturas, que fueron las últimas, recomendadas por su padre y por el amigo de éste, que luego fue su mentor, Macedonio Fernández. Borges comenzó plagiándolo; lo hizo suyo, lo devoró y lo convirtió en un personaje borgiano, como hizo con todo lo que tocó. Para entender cómo lo afectó el idealismo, quiero examinar atentamente uno de sus mejores cuentos, el que suelo releer con mayor frecuencia. Me refiero a Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, y está en El jardín de senderos que se bifurcan. Borges en ese texto simula que después de una conversación con su amigo Bioy Casares, en la que éste le ha dicho que los heresiarcas de Uqbar condenan los espejos y la cópula porque multiplican el número de los hombres, se entrega a la búsqueda desesperada de la enciclopedia que contiene esa información. La obra en cuestión es la Angloamerican Cyclopaedia, pero para vergüenza de Bioy, el tema de Uqbar no aparece en el libro que ambos consultan. El examen minucioso de la enciclopedia y la visión de un Atlas hacen creer a Borges que Bioy lo ha inventado todo, pero un día después recibe una llamada de su amigo para confirmarle que sí existe esa noticia histórica. Se trata de la misma enciclopedia, pero con páginas misteriosamente añadidas. Pasa el tiempo y Borges nos dice que encontró un volumen titulado A First Encyclopaedia of Tlön, Vol. XI, sin indicación que precisara la fecha y el lugar de edición. Inmediatamente percibe que todo no es otra cosa que una vasta conspiración de una sociedad secreta que intenta traer a este mundo, la pesadilla de otro mundo, en forma progresiva, de tal modo que en el futuro todos estén preparados para aceptar las condiciones del nuevo universo, llamado Tlön. Borges, emocionado por esa perspectiva, describe la filosofía idealista y el alfabeto de Tlön. En su lengua no hay sustantivos sino verbos impersonales, porque la filosofía de ese mundo niega una realidad estable y formula un mundo sin sustancias. Nadie puede decir "luna", sino algo así como "luneció". La literatura de Tlön, nos dice, es consecuente con esos principios: "Hay poemas famosos compuestos de una sola enorme palabra". Se admite que el sujeto del conocimiento es uno solo y eterno, por lo que no tiene sentido hablar de autores. Nadie firma los libros. Un libro de argumentos trae necesariamente su contraargumento. Los tlönianos no buscan la verdad de las cosas sino el asombro. "Juzgan", nos comenta Borges, "que la metafísica es una rama de la literatura fantástica". Al presentarnos el horror de este mundo, Borges reivindica incompletas las tesis de George Berkeley, según las cuales lo que existe, existe porque lo percibimos. De ahí que nos asegure que hay umbrales que sólo existieron mientras un mendigo los visitó y que unos pájaros han salvado de la nada las ruinas de un antiguo anfiteatro. El futuro, debido al poder irresistible de estas concepciones, será absolutamente tlöniano: "Entonces desaparecerán del planeta el inglés y el francés y el mero español". En este cuento, el protagonista obvio es el pensamiento mismo confrontado en sus posibilidades dialécticas. El narrador es apenas un testigo de la presencia de algo externo que lo desborda. Explora decenas de temas, pero el más interesante es el de la realidad sometida por el libro como arquetipo. Borges ha imaginado un libro que borra el pasado y crea el futuro. Recupera, igualmente, la utopía fantástica de tono irónico. En todo momento, el relato está en el orden de los textos de Jonathan Swift, cuyos Viajes de Gulliver siempre fueron gratos a Borges. Asimismo en los de Voltaire. Guillermo Sucre (Borges el poeta, Caracas, 1967) ha escrito que Borges es, como Mallarmé y Valery, un poeta de poetas, alguien sagrado que indaga en los arquetipos, en las formas esenciales del mundo. Borges, ciertamente, al igual que en sus relatos y ensayos, compuso una poesía filosófica que valora mitos intactos de la cultura humana y restituye su fascinación mágica. He observado que Borges rechazó la escritura de poemas basados en el esquema de Edgar Allan Poe, es decir, poemas predeterminados intelectualmente. Pero sus poemas no nacieron de una sensibilidad incentivada sino de un círculo feroz de lecturas o de motivos que universalizan, que hace intemporales los orígenes singulares del texto. Toda realidad se vuelve texto en Borges: lo repentino, lo descomunal, lo incongruente, toma en sus manos un sentido selectivo y simétrico. El verso de Borges rescata el enigma, la conjetura metafísica, diluye la realidad por medio de un enlazamiento de imágenes y metáforas prodigiosas que celebran e insisten en desacralizar la condición materialista de las cosas. Neruda y Francis Ponge pudieron versificar el poder natural de las cosas; Borges, la irrealidad de las cosas, la posibilidad de que las cosas sean apenas un alfabeto extraño de un libro mayor, el Universo: "Todas las cosas son palabras del idioma en que Alguien o Algo, noche y día, escribe esa infinita algarabía que es la historia del mundo". La poesía de Borges es una poesía sin mayores novedades formales; es, en cambio, una poesía de hallazgos literarios, que asocia y mistifica, que relaciona lo exotérico y lo esotérico, que reivindica ámbitos contingenciales del ser y de la existencia y que incorpora lo exótico (lo nórdico) y lo criollo para imponer un ars poética sugerente. Borges hizo literatura al filosofar y filosofó al hacer literatura. Lo suyo es la hipóstasis de la literatura. Sus temas, al igual que en sus cuentos, fueron la muerte, el Tiempo, la ética, la identidad personal. Al hablar de la ceguera, por ejemplo, apunta hacia perspectivas gnómicas. En el Poema de los dones y Otro poema de los dones está, a mi juicio, el mejor Borges poeta. Los dones que agradece en mayoría son los libros. Dice en el primer poema: "Yo, que me figuraba el Paraíso / bajo la especie de una Biblioteca". En el segundo da gracias: "...por la razón, que no cesará de soñar / con un plano del laberinto... Por Schopenhauer, / que acaso descifró el universo... Por el último día de Sócrates... Por Verlaine, inocente como los pájaros... Por Séneca y Lucano, de Córdoba, / que antes del español escribieron / toda la literatura española... Por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce... por el lenguaje, que puede simular la sabiduría... por Whitman y Francisco de Asís, que ya escribieron el poema... por el sueño y la muerte, / esos dos tesoros ocultos, / por los íntimos dones que no enumero, / por la música, misteriosa forma del Tiempo...". En el buen poema, cada palabra mira de frente al lector. En éstos y otros poemas de Borges, se siente no que se nos da algo nuevo sino que se participa en el recuerdo de algo memorable que hemos ignorado. Como en el caso de las grandes ideas filosóficas, que suelen ser preguntas y no respuestas que descubrimos como una parte de nosotros olvidada. Borges escribió en el prólogo de La rosa profunda (1975) que: "La misión del poeta sería restituir a la palabra, siquiera de un modo parcial, su primitiva y ahora oculta virtud. Dos deberes tendría todo verso: comunicar un hecho preciso y tocarnos físicamente, como la cercanía del mar". En su propia poesía, hay que decirlo, consiguió que pensamientos antiguos y extraños se transformaran tocando a los lectores físicamente. De todos los poetas que he leído en mi vida, Borges es el único que ha logrado crearme convicciones de liberación por medio de la magia de ciertos versos. Su máxima realización es, sin duda, haber entendido que la verdad emocional es un fin y no un medio en el poema. d Para terminar, quiero recordar una lectura. Desde hace años releo, sin cesar y sin darme explicaciones de por qué o cuándo, un texto de la tradición zen. Escrito por Sian Ien, patriarca, no tiene título y puede resumirse en muy breves líneas, aunque sus aspectos esenciales contienen diálogos inagotables y consecuencias paradójicas. Lo que sucede es esto: un hombre, manco de ambos brazos, cuelga de la rama de un árbol al borde un abismo. Inexplicablemente, se sujeta con los dientes y sabe que no hay nada ni nadie que pueda ayudarlo. Ni una piedra ni una mano amiga. El hombre cuelga desde hace años y sólo la fuerza de su voluntad lo mantiene vivo. Ni el tiempo ni el cansancio lo perturban. Tal vez ya conoce el color del silencio. En algún momento (si ésta es la palabra que conviene), otro hombre que lo observa desde lo alto del precipicio le pregunta: "¿Qué significa la llegada del Bodhidharma?". El problema es serio: si responde y salva el espíritu de ese hombre que necesita orientación, cae al abismo. Si no responde, es posible que el otro hombre, ante su indiferencia, sienta el vacío, se arroje y con este acto lo condene para siempre haciendo inútil su sacrificio. ¿Qué puede hacer? Siglos enteros han alargado o acortado esta historia. Ha sido tomada como koan, un documento problemático que intenta ridiculizar el razonamiento para confundir y llevar a alguien hasta el satori directo. Lo natural, entonces, es que quien medita bajo tal estado de tensión sepa que ha habido un cese total y liberador que produce una alegría indescriptible. Recuerdo este viejo texto zen porque la obsesiva, desmesurada y visionaria obra de Jorge Luis Borges tiene algo de ese excéntrico koan. Sus Obras completas, que, por paradoja, son año tras año más incompletas debido a las compilaciones de inéditos que aparecen, suponen una lectura sinuosa y más que una compilación son un manual de enigmas que revelan diversos aspectos del mundo en la misma medida que nos confunden. Borges, obsesionado con los laberintos y los espejos, preparó sus Obras completas como si se tratara de una galería laberíntica proclive a los reflejos infinitos: se repiten las metáforas, los temas, líneas enteras en un ensayo o relato, se tergiversan datos, se crean autores y libros imaginarios, en fin. La imagen final que produce este libro es la de que el universo está en sus páginas y que acaso La Biblioteca de Babel, uno de los cuentos incluidos, es apenas la biografía secreta del lector que intenta aproximarse a sus líneas, a la búsqueda de claves que todo lo justifican o explican. He pensado siempre que tal vez sí exista una austera página de Borges que contiene las cinco premisas que según Fred Hoyle destruirán el concepto de civilización que conocemos. No sería, me atrevo a decirlo aquí, absurdo pensar que esta noche alguien va a leer esa página o ya la ha leído para que alguien de los presentes comprenda todo y sepa con absoluta certeza que no es quien piensa, sino otro, otro que vive su verdadera vida, y que sus sueños son meras imágenes que le otorga la noche para vislumbrar esa realidad que sólo le pertenece a él, es decir, al otro. ** Fernando Báez, escritor venezolano. Ha publicado los libros Aproximaciones (1991) y Alejado (1993), y materiales diversos en El Universal y revistas literarias latinoamericanas. Fue director del diario Correo de Los Andes, en Mérida, y actualmente es asesor del rector de la Universidad de Los Andes en materia periodística. baez@rector.ula.ve. === La fascinación indiscreta de lo cebollento, =========================== === o Viejo Todorov qué grande sos Hernán Castellano Girón =========== Junto con el desarrollo del medio televisivo, que en América Latina ocurrió durante los años sesenta, apareció lo que Gabriel García Márquez podría haber llamado "vallenato televisado". El potencial narrativo de la televisión -cuyas leyes, goces y demonios oportunamente aclaró y denunció el difunto Marshall Mac Luhan- fue prestamente aprovechado por escritores y productores y el resultado fue lo que ahora se define como teleserie o telenovela (nombre que acaso le queda grande). El viejo folletín impreso sería el protogénero que, cruzada la barrera tecnológica, quedaría transformado en teleserie y alcanzaría una difusión tan masiva, contada en millones de telespectadores, como nunca se hubiera soñado con las entregas escritas que hicieron la fama de Charles Dickens y Alejandro Dumas, entre tantos otros. Curiosamente, y por los vaivenes de la vida, las primeras teleseries que nos tocó conocer fueron las italianas. Así como en Italia durante los mismos años sesenta se dio origen a lo que se llamaría "spaghetti western" -esto es una relectura del filme de vaqueros hecha con mayor profundidad y calidad artística que la gran mayoría de los originales- tuvimos la oportunidad de observar teleseries basadas en obras de la literatura universal de las cuales recordamos con especial deleite, por ejemplo, el David Copperfield con libreto televisivo de Anton Giulio Majano y música de Riz Ortolani. Este tipo de obra calzaba bien con la política cultural de la televisión estatal RAI de entonces. Después, los tiempos cambiaron y la televisión también, para bien y para mal. Estas teleseries de otro mundo y otro estilo entrañaban un considerable esfuerzo de producción y de compromiso artístico. Algunas imágenes del David Copperfield de Majano, vista por primera vez en 1965, permanecen en la memoria, junto con otras de filmes especialmente intensos y originales, de Eisenstein, Buñuel o Bergman, por ejemplo. La actuación de Giancarlo Giannini, Laura Efrikian y otros muchos, fue un ejemplo de caracterización sobria y a la vez preciosista, con una ambientación que de verdad superaba a todas las versiones que habíamos visto anteriormente, hechas por actores anglosajones. Hacia fines de los setenta, mientras vivíamos en Italia por segunda vez, ahora en el exilio, pudimos ver la versión televisiva de Sandokan de Emilio Salgari, con el hindú Kabir Bedi y Adolfo Celi entre los actores, junto a varios otros sceneggiati televisivi que causaron polémica, como el Orlando Furioso hecho por Luca Ronconi, con un escenario abstracto futurista. Este filón narrativo de las redes italiana y española (por ejemplo Los gozos y las sombras de Gonzalo Torrente Ballester, que vimos algunos años más tarde) correspondía más bien a una detallada versión cinematográfica de la obra literaria tomada en un sentido bastante literal. Después de aquel primer viaje nuestro a Italia, en 1965, y muy poco después de regresar a Chile al año siguiente, en la incipiente televisión nacional aparecieron como gran novedad algunas protoseries que tenían la gracia y la frescura de algo todavía no codificado, por lo mismo que con ellas se ensayaba el género. Se transmitían en las dos o tres estaciones de Santiago y de Valparaíso y venían en su mayoría de Argentina. Era el comienzo de los años setenta, preñados de tragedias públicas y privadas a nivel continental sudamericano. Algunas de aquellas lejanas teleseries hicieron historia, como Simplemente María, con Saby Kamalich, que fuera filmada en 1959 pero fue transmitida en Chile mucho después, y hasta fue refilmada posteriormente (con Victoria Ruffo) de acuerdo con los nuevos cánones comerciales que se iban formando y que permanece como el arquetipo absoluto del género, con el triángulo de una mujer protagonista con dos hombres disputándose su amor, y la dinámica de riqueza versus pobreza como motor dramático, base que se mantendría por las décadas siguientes, con interminables pero a la vez idénticas variantes. Muchacha italiana viene a casarse introdujo una interesante dimensión doméstica -progenie del neorrealismo italiano- que después produciría algunos frutos notables, como El Rafa, al cual nos referiremos más adelante. Eran los tiempos de los cantantes Leonardo Favio y Piero, en los cuales se notaban intereses artísticos parecidos. Pero también eran los tiempos de Peyton Place (La caldera del diablo) y de Dark Shadows (Sombras tenebrosas) de la televisión americana. No fuimos atrapados por la "teleseritis" sino cuando el exilio total -desde los años setenta hasta los noventa- nos tendió trampas de todos tipos, amalgamadas por la nostalgia y el necesario placer masoquista de oír hablar el propio idioma en un mundo extranjero que lo despreciaba. Para entonces ya vivíamos en los Estados Unidos, donde Univisión y otros canales en español fueron los proveedores de esa necesidad tan legítima como malsana, y ahí fue que nos convertimos en verdaderos adictos. No sólo teleseries mexicanas se veían en los canales en español americanos, sino también brasileras, como Esclava Isaura, donde se describía la humillación y servidumbre de la mujer forcejeando entre dos pretendientes que representaban el bien y el mal. Por primera vez aparecieron teleseries chilenas, como La madrastra de Arturo Moya Grau (que se ha demostrado como un pequeño maestro chileno del rubro) y otras como Anaquena, con el difunto Roberto Parada, teleserie que desapareció repentinamente, demostrando la falta de respeto por su auditorio que siempre ha tenido la televisión comercial, aunque paradojalmente su única ley sea la sintonía, buscada y lograda con todos los trucos del género, y que en menos de treinta años pasó de la etapa primitiva a una cómicamente posmoderna. La actitud mañosa de explotar la polaridad elemental del bien versus el mal, establecida como una fórmula narrativa universal de las series para los años siguientes y hasta el presente, fue en cierto modo violada por algunas producciones argentinas posteriores. En los primeros años ochenta fue transmitida en los Estados Unidos la que consideramos como la obra maestra del género, El Rafa, la única en presentar personajes populares y humanos sin caer en el esquematismo de los representantes absolutos del bien versus los villanos totales, ambos salidos de la nada y movidos por la ambición arribista, que se tiñe de valores positivos o negativos según sea el carácter bueno o malo del personaje. El inolvidable Rafa, interpretado por Alberto de Mendoza, es un ejemplo de cómo se puede hacer una teleserie con un cierto valor artístico, sin caer en la manipulación comercial descarada. El Rafa tuvo una secuela llamada El oriental (protagonizada por el mismo De Mendoza) donde se daba un paso más allá en la exploración costumbrista y se lograba una síntesis estetizante que no dejaba de ser interesante, así como algunos autores fílmicos italianos como Bolognini, Visconti y hasta el mismo Fellini superaron ampliamente el neorrealismo con el que se iniciaron y nutrieron desde los años cuarenta en adelante. La comparación no es desaforada ni gratuita, porque precisamente la cultura argentina moderna tiene obvias conexiones y raíces italianas, incluyendo el menos conocido filón cinematográfico televisivo. También El oriental fue sacado sin decir agua va de las redes de televisión en español, manipuladas desde los Estados Unidos. Nos quedamos con las ganas de seguir viendo una teleserie que tenía valores artísticos de indudable mayor calidad. El gran Tzvetan Todorov (n. 1939) estudió los esquemas narrativos en los textos del Decamerón de Giovanni Boccaccio, historias que constituyen el arquetipo de todo el género, al menos para lo que llamamos cultura occidental, vale decir la nacida del Renacimiento italiano. De los estudios todorovianos se desprende la famosa curva de la tensión dramática, el clímax, el desenlace y los otros elementos dinámicos del argumento o "plot", como lo llaman los americanos, quienes siempre ganan en precisión lo que pierden en exactitud. El esquema todoroviano para la teleserie no se diferencia gran cosa del básico del Decamerón, sólo que hay una repetición de las secuencias de tensión y ruptura de la tensión, correspondientes al número de capítulos, con un pequeño clímax para cada uno de ellos, que generalmente se resuelve en nada, un bluff al inicio del siguiente. Así, el esquema narrativo de la teleserie nos aparecería como una especie de tejado donde cada capítulo tiene su curva con desenlace en el siguiente y en el capítulo final hay un pico pronunciado que se resuelve al último minuto. Lo que a la producción realmente interesa es ir desarrollando el arco de la teleserie, que suele abarcar varios meses. Este arco general se desarrolla entre dos polos que corresponden a la atracción y la inevitable separación de los protagonistas por acción de un elemento maléfico, que puede ser simple o plural (madre e hijo, como en las series protagonizadas por María Rubio y Alejandro Camacho, por ejemplo). En la novela completa aparecerían dos polos que condicionan la tensión dramática y el desarrollo del argumento, los extremos morales del bien y el mal, siendo el bien representado por la pareja protagonista, y el mal por los villanos implacables y polimórficos. En un momento, el mal logra separar a la pareja bendita, con artilugios tan elementales que la mente de un niño podría dilucidar. Ellos caen inevitablemente en las burdas artimañas, en convicción total. Luego viene el interminable proceso de esclarecimiento de tan elemental verdad, que generalmente sólo se aclara en el último capítulo, a veces en el último minuto de éste, como en Rosa salvaje, con la muy rediticia pareja televisiva Eduardo Capetillo-Verónica Castro. No siempre el distractor es un engendro del mal, sin embargo. A menudo es una especie de redentor frustrado, un papanatas o un pelmazo de piel impermeable a la realidad del desamor, que muy tozudamente se presta para ayudar, salvar o redimir a la protagonista. Ella es, por definición, la encarnación del bien y la pureza, pero no vacila en aceptar a ese individuo, a quien ella no ama, para dar celos al protagonista masculino o lisa y llanamente para obtener la legitimización social y humana que se supone sólo un matrimonio conveniente otorga a la mujer. En el caso del varón, generalmente se trata de una abnegada mujer que lo ama a sabiendas de que nunca será suyo, puesto que el primer principio moral para los héroes de las teleseries, es la estricta monogamia de por vida. La historia quisiera hacer realidad los mitos de la fidelidad total, del amor único, hechos finalmente triunfar en el último minuto del último capítulo, como si todo el mal del mundo pudiera desaparecer en un solo instante sacramental. Las teleseries con más éxito comercial han sido las perpetradas en los estudios mexicanos de Televisa (http://www.televisa.com.mx) y otros, engendros que han crecido y prosperado bajo el tutelaje moral y social de la Virgencita de Guadalupe. No se puede concebir ninguno de los bodrios de esa vasta producción sin esta suerte de rectoría religiosa, que delimita las acciones de los protagonistas en los ámbitos del bien (los que siguen fielmente los preceptos católicos) y del mal (los que se apartan de ellos). Con Cuna de lobos (y su secuela un poco deslavada en truculencia, Imperio de cristal) se desarrolló una línea tétrica en la cual ha reinado la supervillana María Rubio, con un parche a la Moshe Dayan en el ojo en la primera serie, y que dejó establecido un estereotipo muy difícil de superar, aun por ella misma. La perversidad insondable de su alma televisiva se transparentaba en sus gestos de frustración más que en los de alegría sádica, con una boca que se crispaba como la cloaca de un ave, mientras profería sus parlamentos de oligarca con menos abolengos que arrogancia. En un muy cuestionable uso del precepto de la pobreza evangélica -la parábola del camello y la aguja que no permitiría a los ricos entrar en el reino de los cielos- muchas teleseries tratan aparentemente de glorificarla: los buenos son los pobres, y reúnen virtudes como la sinceridad, la honestidad y la rectitud, mientras que los ricos acaparan las virtudes de los malos. Pero, a un examen más detenido, vemos que dicho enunciado es absolutamente hipócrita, puesto que siempre -y esto constituye una especie de regla de oro de la teleserie tradicional- la riqueza va a ser el premio último, el estado de gracia final, y además, el héroe masculino es siempre o casi siempre un hombre inmensamente rico, encarnación posmoderna del príncipe azul del pasado: un propietario y director ejecutivo de fantomáticos imperios de cristal o de otras materias primas, un médico superdotado, o un ranchero poseedor de tierras infinitas. Ese varón modelo es el premio para la mujer-dechado-de-virtudes, que finalmente logrará conquistarlo y merecerlo. De este tipo fueron Rosa salvaje, con Verónica Castro paladeando una vez más y con delicia su jerga de cuates pobres en cuerpo y espíritu, Acapulco, cuerpo y alma, donde se mezclaban personajes populares como el interpretado por el Flaco Ibáñez, con representantes de la más escogida plutocracia de la construcción urbana, en una especie de sinfonía del arribismo, y también la prolongadísima Marisol -telenovela más bien siniestra que mataba a sus actores (Enrique Álvarez Félix murió durante la filmación y no nos cabe duda de que la sordidez existencial de su personaje proyectada hacia su propia vida tuvo algo que ver con su triste fin)- que parece haber comprimido dos teleseries en una, con la manipulación más extremada de los principios todorovianos de todas las que hemos visto, con los trucos más baratos y las situaciones más inverosímiles. El mundo de la teleserie clasifica taxativamente a la humanidad entre buenos y malos irremediables, pero en realidad termina dividiéndola entre los malos y los tontos. El estereotipo del malvado ha resultado ser el más eficaz para la manipulación todoroviana del argumento, estirándolo hasta la dimensión adecuada para crear tantas decenas de capítulos como sea necesario de acuerdo con el presupuesto de producción, junto con las expectativas de sintonía. El mal justifica al bien: sin el mal, el bien televisivo no podría existir, ni la teleserie tampoco. El villano, sea hombre o mujer, tiene características que son interesantes de analizar desde el punto de vista de la angulación de arbitraje moral que parece tener o adjudicarse cada producto del género. Todo malvado tiene actitudes que son asociadas a lo considerado pecaminoso por la moral católica, hasta el punto de que toda teleserie de primera sintonía parece ahora emanar directamente de una forma de catecismo fundamentalista y al mismo tiempo acomodaticio. Muy especialmente la sexualidad es vista como una actividad nefanda, invariablemente ligada a la maldad y la perversidad. Todos los malvados son sexualmente activos, entienden el placer y nunca tienen problemas en ir rápidamente a la cama. En cambio, con raras excepciones que siempre son justificadas desde el punto de vista de esa misma moral, las protagonistas sólo aceptan la sexualidad dentro del matrimonio, y con función procreativa, como ordena la doctrina católica. A veces, con furor ideológico y certero olfato comercial, actores y actrices imitan a sus personajes en la vida real. Por ejemplo, la virginidad premarital tan pregonada (en su entrevista con Chabeli) por la cantante y actriz Lucero, es contrabandeada como uno de los valores morales más importantes en la sociedad contemporánea. Ahora, recientemente, el show de su boda religiosa con el colega Mijares ha sido como reeditar otra teleserie, como si la realidad imitara al arte o seudoarte de la cual emergió, con todos los clichés, las guiñaditas a la virgen guadalupana, la gazmoñería y el boato que antes vivió en la ficción en su boda de Lazos de amor. Por supuesto que este video se ha convertido también en un éxito comercial. En un sentido menos sórdido, la pequeña Daniela Luján, que protagonizó la teleserie Luz Clarita, especie de Shirley Temple latina sin la arrogancia y la tontería de la original, ha pasado a ser su personaje, y a la vez ha tenido el talento de encarnarse en su historia, variante de Anita, la huerfanita, incorporándolo con gracia a la propia vida. Hay mucho más que se puede decir sobre esto: hace un tiempo vimos un programa de Cristina Saralegui en Univisión, donde fueron presentados los dos villanos de la serie Te sigo amando. El más notable de ellos, Ignacio Aguirre, interpretado por Sergio Goyri, es un personaje que parece salido de los arcanos del machismo mexicano y latinoamericano, encarnación paradojal del Siete Machos que debió actuar y desarrollar su personaje mientras estaba en silla de ruedas. (La silla de ruedas parece estar asociada a una forma de fetichismo televisivo: sin al menos una de ellas con su minusválido real o fingido, no parece haber posibilidad de realizar una serie). Pero lo interesante es que estos personajes, como el citado Aguirre y Huicho de El Premio Mayor (al cual nos referiremos más adelante) son proyecciones arquetípicas de valores hondamente arraigados en la sociedad y los propios actores los encarnan con la fidelidad con que uno se interpreta a sí mismo. Ignacio Aguirre es en la pantalla lo que Sergio Goyri no siempre se atrevería a representar en la "vida real" (estamos conscientes de que este término ya dice muy poco) a pesar de que esencialmente se trata de su propio yo. Ignacio Aguirre fue la adecuada encarnación de un fondo sádico que la sociedad reprime con velada o abierta hipocresía, y al proyectar esa imagen en el poderosísimo instrumento televisivo, lo recobra con una fuerza que, estamos seguros, los directores y productores estaban lejos de sospechar. Así en medio del Show de Cristina una espectadora le gritó a Goyri, "¡Ignacio, pégame con tu fusta!". O sea que los personajes televisivos de más éxito son aquellos donde los actores no se expresan sólo con referencia al guión, sino básicamente se representan a sí mismos, en contradicción con los principios generales del teatro de Stanislavsky, por ejemplo, o de otras escuelas de actuación que buscan potenciar la capacidad del actor para escapar de su persona encarnada y enraizada, y crear verdaderamente un personaje. Pocos personajes de ficción son tan desagradables como los héroes de las teleseries. En la intolerable intromisión y manipulación supuestamente moral de los argumentos, aparece nítido un esquema ético visto a través del cristal religioso y pequeñoburgués latinoamericano. La teoría indica que el malvado posee sólo defectos y el o la protagonista, sólo virtudes. Pero si se analiza la idiosincrasia y la conducta de estos héroes, ellos muchas veces son más ruines que los villanos, y comparten muchos de sus defectos. Muchas veces, nuestra simpatía va hacia los villanos: al menos ellos poseen ciertas importantes virtudes. Por ejemplo, los malvados tienen una tenacidad que a menudo llega a la majadería, pero al menos luchan por su amor, por loco o aberrante que sea, asumen la dignidad de no dejarse humillar, y todos sus actos tienen una consecuencia que no por ser lamentable resulta menos real y también humana. Mientras que el falso bueno es por esencia derrotista, y parece entregarse de partida a la adversidad con el único consuelo o solución de la plegaria lloriqueante, el malvado persigue su fin hasta las últimas consecuencias. Los personajes que se despachan por modelos morales hacen todo lo contrario: actúan como pusilánimes y son superficiales y apresurados en los juicios con que miden a su compañero o compañera, condenando instantáneamente y sin apelación en base a las apariencias. Por definición histórica, todo héroe de la modernidad es un antihéroe, pero el folletín televisivo ha creado antihéroes tan deshonestos y manipuladores que se diferencian muy poco de los villanos. La verdad es que tanto los "buenos" como los "malos", son moralmente repulsivos. En las muy recientes La usurpadora y Preciosa, las "heroínas" realmente rebasan todos los colmos del puritanismo y la pusilanimidad masoquista, sacrificándose y castigándose en aras de los lazos de sangre, pero actuando en verdad como cómplices de los malvados, mientras que Ángela, protagonista de la serie del mismo nombre, introduce una interesante variante psicológica, por tener un carácter fuerte y decidido, lo que la diferencia de las otras heroínas del género, pero no le ahorra los líos que el argumento le depara. Aun cuando la productividad de ciertos autores de teleseries como Delia Fiallo -que es la equivalente de Corín Tellado en el folletín televisivo- parece no tener respiro, no es necesario un examen riguroso para descubrir que el esquema narrativo se reproduce con cada estreno. En la intervención y manipulación del argumento se repite, entre otros muchos, el mismo truco idiota de la borrachera inducida al protagonista, seguida de una foto comprometedora con la villana. También puede ser al revés, como en Acapulco, cuerpo y alma, y en este caso el protagonista varón muestra una severidad inaudita. En Marisol hay un abuso descarado de este recurso: tres veces se emborracha al protagonista, que cae embrutecido otras tantas en los brazos de la villana. La función procreativa humana, los embarazos estratégicamente distribuidos o suprimidos, obedecen a un esquema narrativo de incógnitas que enturbian certezas y certezas que siembran el desconcierto, llevando empero en ellas la semilla del desenlace y su obligado final feliz. La maternidad parece ser la función última y compulsiva de toda heroína que merezca ese nombre en una teleserie. Pero la inconsecuencia de ellas provoca muchos problemas y esas maternidades distan mucho de ser pacíficas y armoniosas. Desde el robo del infante en la propia cara de la heroína, o el abandono del recién nacido por parte de la probísima mujer, la vida de esas criaturas está signada por lo precario y lo azaroso, y paradojalmente es el mismo azar, y no la lógica, el que resuelve el embrollo. Otro elemento narrativo importante de la teleserie es el silencio de los protagonistas. Mientras el villano habla -y lo que dice generalmente son mentiras muy gordas-y actúa, la protagonista virtuosa calla y reza. La historia se va tejiendo en los silencios forjados por la pusilanimidad de los protagonistas "buenos", en su incapacidad de asumir un mínimo de sinceridad y en su elección del engaño y el subterfugio, igual que los villanos. Por ejemplo en el prolongado vallenato televisivo de Marisol -que es una walkiria muy fornida, pero con menos cerebro que un pollo recién nacido- hay silencios absurdos por parte de los personajes clave, motivados por razones delirantes o demenciales, y todos resultan víctimas de ese silencio. Si los protagonistas no callaran sin necesidad ni razón lo más esencial de su drama, no habria teleserie. La sociedad que aparece en la teleserie tiende a contraponer actividades que serían igualmente respetables, pero que se tiñen de elogio y admiración, o censura y condena manifiesta o sugerida. Por ejemplo, no cabe duda de que el modelo para el varón de pro es el hombre de negocios, el ingeniero o el médico. Otras profesiones liberales pueden ser aceptables, como la arquitectura, siempre que el individuo sea un triunfador absoluto y diseñe palacios, hoteles o rascacielos para los potentados, como en Tú y yo. Se contrapone a los ingenieros con los artistas, sobre todo si ellos practican cualquier forma de arte moderno y resulta por lo menos curioso de constatar que la decoración -que también es un código de lenguaje - subraya con precisión estos detalles: los malvados tienen casas más bellas y mejor decoradas, con objetos de arte o cuadros abstractos o cubistas, mientras que las mansiones de los "buenos" están atiborradas de objetos de un gusto pedestre y barroqueado. El código del vestuario en los jóvenes es otro parámetro de un lenguaje corporal al cual se le atribuyen valores éticos: los jóvenes buenos se visten de terno gris y corbata de colores funerales; los malos visten poleras con imágenes del ámbito del rock, usan el pelo largo y poseen dotes artísticas musicales. En El Premio Mayor, teleserie que postula a ser "diferente", fuera de explorar varias situaciones cómicas o grotescas sobre la muerte o lo mortuorio, se adjudica definitivamente al delincuente, al pillo de siete suelas, un estilo de vestir que tiene origen en la cultura rock o punk, como los cabellos teñidos o las trenzas masculinas. Los artistas de cabaret, cantantes de boleros y otros miembros de ese ambiente en general, parecen ocupar la región más baja de la respetabilidad social, y son mostrados como perversos, como Zulema y Mario en Marisol. Esta visión maniquea del mundo, que corresponde exactamente a una concepción retrógrada del mismo, ha alcanzado grados insospechables de sofisticación. Por ejemplo en Te sigo amando la medicina convencional -o sea el instrumento social de la cuasi omnipotente industria química internacional- es vista como el ápice de la ciencia y por lo mismo del bien (la figura del médico cirujano es otro de los "role models" de la ortodoxia telenovelística) mientras que una burda interpretación de la medicina alternativa, igual que la sexualidad, es asociada al mal. Así el uso de yerbas por Felipa (que la estupenda actriz María Rojo interpreta infundiéndole una sensualidad y veracidad que merecerían mejor destino) es anatemizado por diabólico, y sus facultades paranormales también son fichadas dentro de lo maligno. A la medicina convencional, por otra parte, se le atribuyen triunfos que son pura fantasía, o liso y llano disparate: hay técnicas prodigiosas inventadas por los personajes cirujanos, muy especialmente aquellas otorgadas gratuitamente a la competencia de los médicos de Houston, Texas, ciudad americana donde se concentrarían todas las maravillas de la salud y la curación humana. En esta serie hemos visto a la legendaria Katy Jurado -la que en su juventud trabajó nada menos que con Luis Buñuel- reducida a una expresión convencional de nana crédula y bonachona, que reina pero no gobierna en un rancho mexicano donde crecen más estereotipos que malezas. Esta producción tal vez sea la que más descaradamente manipula el sofisma catolicismo/bien versus agnosticismo/mal. El supervillano Ignacio Aguirre vive trasegando sin interrupción cantidades increíbles de tequila "traída de Atotonilco" mientras proclama su ateísmo, mata al cura de la aldea, y clausura o profana iglesias. Resulta sorprendente ver a la televisión, considerada como el medio de comunicación más típico de la modernidad, como vehículo de una ideología medioeval. Pero el viejo Todorov lo permite todo en su largueza estructuralista, y en El Premio Mayor aparece ya una suerte de posmodernidad mexicana del folletín. En esta serie se rompe el esquema básico y la regla de oro de la teleserie: aquí los distractores triunfan sobre la pareja protagonista y en el último capítulo la audiencia no se ve gratificada por su beso o sacramento ritual. Ambos distractores desposan a los protagonistas, con intención regenerativa en el caso de la mujer, y con intenciones aviesas en el caso del antihéroe Huicho. Pero esta anomalía todoroviana no tiene como base la condena al machismo del protagonista y el premio a su sufrida esposa, protagonizada por la muy sólida Laura León: se proyecta una secuela, para prolongar las aventuras de Huicho y también las ganancias. Huicho es un interesante antihéroe, muy claro retrato del macho latino dividido entre sus apetitos sexuales y aquellos del "grandeur" pequeñoburgués, con una mansión que parece un mausoleo o galería de los horrores, pero a quien el talento de comediante de Eduardo Bonavide dio una dimensión humana raramente plasmada en esta área, excepto cuando se trata de representar su propia imagen e idiosincrasia. Su personaje carece de la dimensión unívoca de superhombre nietzchiano de otros protagonistas principales. Hay una angulación picaresca en Huicho y otros personajes, que si bien tiene una larga tradición no siempre excelente en el cine comercial mexicano, en el medio de las teleseries resulta al menos fresca y rica de posibilidades. Las aventuras y los disparates de Huicho llegan a tocar lo surrealista, lo que ya es mucho decir, pero no olvidemos que en nuestro continente el surrealismo habita por vía natural y no puramente intelectual o artística. Estas notas no han pretendido otra cosa que ordenar algunos recuerdos y conectar algunas ideas respecto de un medio cuyo potencial es muchísimo mayor que la calidad de sus realizaciones, que no por alcanzar millones de telespectadores tienen el nivel que podríamos esperar de los millones de dólares que las mueven y promueven. Viendo una teleserie, sinceramente desearíamos experimentar algo más que la satisfacción banal de lo consabido. La teleserie es un instrumento poderoso, hoy por hoy desperdiciado, aunque sea tan grande su éxito que ha movido al gobierno chileno a decretarlas "artículos de primera necesidad". Las telenovelas chilenas se venden muy bien en Rusia, informa la misma fuente en un artículo que no casualmente se titula "Surrealismo chilensis".(1) Hemos empezado invocando, fuera de Todorov, a Gabriel García Márquez, porque este muy querido escritor ha sido quien ha entregado a la opinión pública importantes ideas sobre la teleserie: una sola de ellas llega a quince millones de espectadores sólo en Colombia, tanto como todos sus libros juntos, ha dicho Gabo. Por lo tanto habría que reivindicarla, ganársela a los malos escritores y a los operadores culturales inescrupulosos. En las propias palabras de García Márquez "hay que cambiar las malas telenovelas por buenas".(2) El problema reside en ver si el "establishment" lo permite, si es que la entrada en escena de la calidad no está en contraposición total con la bien aceitada maquinaria donde -con el viejo Todorov como ignaro cómplice- también estamos nosotros, noche a noche, comulgando con anchísimas ruedas de carreta y sufriendo su dosificada ansiedad coronaria, enviciados con el pasado y también con el próximo vallenato. San Luis Obispo, agosto de 1997. 1. Información proporcionada por el diario El Chileno (versión electrónica del web, edición de septiembre de 1996). 2. Entrevista en video: Gabriel García Márquez: tales beyond solitude (Luna Films Productions, 1989). ** Hernán Castellano Girón, escritor, artista y profesor chileno radicado en San Luis Obispo, California, donde enseña en la universidad local Cal Poly. Su trabajo se puede apreciar en su página web, en http://www.calpoly.edu/~jcastel. hcastell@calpoly.edu. === Letras de la Tierra de Letras ========================================= *** "En el puente", Jorge Llópiz *** Poemas de Arturo Quetzalcoatl Torres Herrera *** "El camino de oriente", Nicasio Urbina *** "La razón oscura (o Breviario de una noche en cualquier ciudad)", Silvia Veloso *** "La fama", Ivanóskar Silén Acevedo *** "In tempore belli", Hilario Barrero *** "El bautizo", Hernando Bolaño *** Poemas de Caridad Blanco de la Cruz *** "Un domingo en Cajamarca", Jorge Pereyra *** Poemas de Olimpia Ortiz *** Dos relatos de Guillermo González Ruiz === En el puente Jorge Llópiz ======================================== La ves a lo lejos, del otro lado del puente, sentada debajo de la sombrilla en el banco del parque. Mueves los pedales de la bicicleta con fuerza pero no avanzas por la avenida, pese a que tus pies continúan girando sin cesar. Sientes el salitre y el viento caliente pegándose a tu calva, a tu cuerpo delgado, como si quisieran detenerte; pero sigues tratando de no perder el puntillo blanco que ya tiene forma de mujer. La logras dibujar en la lejanía con sus trenzas largas como la primera vez cuando se apareció en el monasterio. Crees que toda tu devoción pertenece a Dios y de no ser por los ojos grandes de Amanda, que te hablan de las inquietudes de la carne, nunca hubieses comprendido todo el peso del mandamiento divino: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". La quieres y Dios te la concede, sin atender a las lenguas esquivas que rondan la iglesia. Vas hacia el otro lado del puente con el deseo de que el advenimiento del Señor te sorprenda junto a ella para vivir el doble milagro de la resurrección. Inclinas la bicicleta siguiendo la curva de la calle y Amanda se sale de tu mirada. No te asustas: sabes que la volverás a ver, cuando estés más cerca del puente. De repente un niño descalzo y sin camisa sale a tu encuentro ofreciéndote el cuidado de la bicicleta por un centavo al día. Das un corte brusco, encomendándote al cielo, para no golpearlo. "Los mozuelos de hoy están desorientados, tanta matemática les ha estropeado el cerebro". Tus palabras arrastran las acusaciones de años atrás desde el segundo piso del recinto de Coppelia hasta tu bicicleta y vives, otra vez, el deseo de saborear un helado de naranja piña, servido en un vaso de suero. No te gusta el nombre, por recordarte los olores de las jeringas en los hospitales, pero será de nuevo irresistible y entre un pedazo de piña por aquí y otro, de naranja por allá, se te escapará de los labios: "que en vez de enseñar matemática a los escolares deberían de ofrecerles catecismo". Tu sentencia rodará por las escaleras y romperá la fila de espera de miles de personas, cuando una señal de desvío te obliga a detener la bicicleta a pesar de que tus ojos continúan buscando el puente que se esconde aún al final de la avenida. La propuesta de guardar la bicicleta por cinco centavos al día surge, ahora, respetuosa, de la voz del señor con sombrero y corbata. Observas el rostro sudoroso y apacible del hombre y le dices que no piensas dejarla hasta que no cruces el puente. "Es imposible, señor, el puente está cerrado. Si sigues a pie con la bicicleta tendrás que regalarla; más adelante las tarifas son muy altas y no le alcanzará ni el capital de la Banca Suiza para alquilar un lugar en cualquier parqueo". Cuál es la tarifa más alta, preguntas y la suma de quince centavos te arranca un par de carcajadas. Sin duda que es una broma. Le das un golpecito amistoso al guardián de bicicletas y te vas caminando entre las vallas que cierran la calle. Sudas y las gotas se columpian en tus gruesas cejas, impidiéndote apreciar el bulto negro que bloquea la calle. Muchas personas están detenidas y no dejan ver el puente ni a Amanda más allá del litoral. Esquivas con permisos y disculpas, mas nada consigues. El camino se ha cerrado pero no pierdes la fe. Dios está contigo como aquella terrible noche en el medio del cañaveral con las manos cubiertas de ampollas y el cuerpo adolorido. Vuelves a sentir el tizne de la caña quemada. Cortarás la dura caña, limpiarás el bagazo que hincha las manos, y no te quejarás, desearás, otra vez, demostrarle a aquellos, que un cura puede lo mismo dar una misa que irse a la zafra. El número de arrobas que los otros quieren cortar seguirá siendo un disparate que ni los mismos pitagóricos habían soñado. Les dirás que el reto es imposible y ellos te lanzarán de nuevo a la cara la consigna: "los cristales se rajan, los hombres mueren de pie", que sonará como un estampido caliente y entumecido. Sentirás un zumbido en los oídos, caerás sin sentido sobre el bagazo y te llevarán al campamento entre risitas. Te dirás, al volver en sí, que el hombre lejos de Dios se convierte en un animal que sólo sabe vivir. Tratarás de dar un paso en la enfermería, cuando una mujer, con un lunar de canas en el cabello y una bata de dormir, te advierte que eran quince centavos. La luz del malecón te hiere los ojos y apenas echas una ojeada al grupo de bicicletas que están bien alineadas en el contén de la acera. "No hay problemas", escuchas, "ninguna se ha perdido hasta ahora, así que no tienes por qué preocuparte. Sólo que no puedes hacerme responsable de la rotura de los neumáticos ni de la falta de brillo de los manubrios: los aguaceros de mayo y las calenturas de agosto son realmente los culpables". Quieres voltearte para salir del enredo, pero ya han llegado muchas personas preguntando la razón de tanta demora. El sol te brinca en el centro de la cabeza como una pelota y percibes el desasosiego del callejón sin salida y la voz del Señor que te mantiene sereno. Sabes que pronto estarás en los brazos de Amanda. La del lunar de canas te entrega un boleto con el número del parqueo y recoges la Biblia sujeta a la parrilla de la bicicleta, antes de que se la lleven. El muro del malecón, grueso y mugriento, sostiene la estancia de la gente. Un viejo, con la boca llena de sol, se calienta los pulmones; mientras un grupo de niños, cogidos de las manos, cantan canciones que molestan a los policías. Ves cómo un guardia carga con dos de ellos sin escuchar tus palabras de que los niños no saben lo que entonan. El viejo, escupiendo un pedazo de sol, te dice: "No se alarme, siempre pasa lo mismo. Los niños corean estrofas medievales, vienen los policías y se lo llevan para el patrullero. Luego lo sueltan y los pilluelos vuelven de nuevo a las andadas. Amigo, es el pan de cada día", bosteza el viejo y no puedes evitar persignarte en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo para que acuda en ayuda de los angelitos. Caminas por un estrecho y zigzagueante trillo que conduce, según los presentes, a las personas que están más cerca del puente porque los que permanecen atrás se han aburrido de esperar que lo abran. Miras a los jóvenes de pelo largo, camiseta y pantalones cortos haciendo pirámides de bicicletas para conjurar poemas al compás de un metrónomo oxidado. El pregón de un vendedor de periódicos corre la noticia de que el puente ya está arreglado, pero los muchachos no dejan de mover el metrónomo susurrando sortilegios. Palpas con tus propios ojos la fotografía en primera plana donde aparece el puente listo. Sigues los recovecos del sendero, tropezando con los pies de los que se han quedado dormidos al borde del camino. Llegas a la entrada del puente y una valla gigante anuncia: "Cerrado por reparaciones". Más allá está Amanda sentada bajo la sombrilla blanca y te dan ganas de tirarte al agua para tocarla y abrazarla pero sabes que hay tiempo para todo. Tiempo de nacer, de salirse del vacío infinito; tiempo de morir, donde los poros y la silueta de la piel pierden los contornos; tiempo de sembrar...; y cierras la Biblia con un rezo de tres Ave Marías y dos Padres nuestros. Chequeas, una vez más, la fotografía del periódico y, contrariado, preguntas qué había sucedido. Una voz sin rostro te susurra: "Nada, lo de siempre, la prensa por un lado y el puente por el otro. Ya era pura rutina. Los periodistas defienden la fe de ver el puente como aparece en la fotografía". Te arrodillas ante los valladares que bloquean el puente y con la Biblia en la mano dices: "Señor, muéstrame el camino e iré hacia ti". Muchos te sujetan cuando intentas lanzarte al agua. Gritas pero no quieren escuchar. Te empujan dentro de una casa de lona que tiene una cruz roja y allí te dan pastillas para tranquilizarte. Duermes sin sobresalto hasta el otro día. Abres los ojos; estás solo con la aguja del suero en un brazo y la pantalla del televisor encendido. La imagen de la comentarista anuncia la apertura del puente y percibes la alegría de muchos que saludan a las cámaras montados en sus bicicletas. La reportera entrevista a un cura que santigua la cinta antes de ser cortada y el padre, brincando de un lugar a otro, le da la bienvenida a las bicicletas que ruedan en dirección al parque donde ves sentada a Amanda. Te quitas el suero y sales para compartir la alegría de todos pero los barrotes delante del puente y la gente acostada en el medio de la calle, te aturden; vuelves sobre la comentarista que se emociona de júbilo en el cuadro del televisor. Corres para que la enfermera no te alcance y, antes de que la gente te detenga, saltas y caes al mar. El agua la sientes muy fría y el pecho se contrae de dolor. Desfalleces pero la figura de Amanda, del otro lado, te devuelve el ánimo al instante. Las olas te llevan primero a los brazos de ella y luego te alejan sin descanso. Te desesperas golpeando el mar con los brazos y las piernas. Crees que no vas a llegar y mirando al Señor de frente le ruegas que te deje abrazarla. Aprovechas el vaivén de una ola y nadas sin parar hasta rasparte las rodillas con los arrecifes del litoral. Llamas a Amanda y la ves correr hacia ti. Te besa en la frente, en las manos y te abraza con el vestido blanco que seca tu rostro mojado. "Casimiro, no estás muerto", te dice, a pesar de que tu cuerpo hinchado en la primera plana del periódico cae de las manos de ella. Miami, Florida. Mayo, 1998. ** Jorge Luis Llópiz (La Habana, 1960), licenciado en Filología en la Especialidad de Literatura Cubana en la Universidad de La Habana en 1985. Profesor asistente adjunto en la Facultad de Comunicación Social de la UH desde 1991. Investigador de cine, ensayista y narrador. Ha sido profesor en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), Facultad de Periodismo de la UH y otros centros de estudios en Cuba. Ha publicado críticas literarias cinematográficas en diversas revistas, como Universidad de La Habana, Cine Guía, Cine Cubano, Revolución y Cultura y La Gaceta de Cuba. Publicó el libro de ensayo La región olvidada de José Lezama Lima (premio en el Concurso Literario Pinos Nuevos en 1993). Finalista del concurso de cuentos La Gaceta de Cuba de la Uneac en 1993 con el cuento "Del diario de Judas" y en 1994 con el cuento "El oráculo de Edipo". Reside en EUA desde 1995. Ha trabajado en el periódico Nuevo Siglo (Tampa) y en el canal Telemundo 51. Actualmente es redactor free-lance con la cadena Univisión. jllopiz@email.msn.com. === Poemas Arturo Quetzalcoatl Torres Herrera ======================== *** Desabinados (a la muerte de Jaime Sabines) De pronto se nos hace un hueco en el centro de gravedad del alma, no logramos mantener el equilibrio de las emociones y la necesidad de poesía nos abruma, nos duele. No atinamos a descubrir qué carajos ha sucedido en el mundo; sentimos cómo se nos vacían los bolsillos de palabras y vemos cómo la tarde se ha puesto gris sin mandarnos un aviso, sin prevenirnos. Poco a poco nos va llegando el aire de las malas nuevas. A través del distorsionado televisor nos enteramos que las bolsas de valores en el mundo han subido, pero los pobres siguen sin saberlo pues tienen la mala costumbre de ignorar todo aquello que no se coma o no quite el frío; nos cuentan los noticieros que la paz sigue necia en esconderse en papeles y en hoteles de cinco estrellas, que no será en este siglo el ajuste de cuentas con los repartidores del dolor, que las naranjas siguen oliendo a napalm, ah, y también, de pronto, nos sueltan la noticia de que ha muerto Jaime Sabines, de que por fin le ha dado gusto al cáncer y lo ha dejado que lo lleve con su adorada Tía Chofi. Lo primero que hacemos es asomarnos al cielo para ver si ya se enteró de la noticia, buscamos alguna señal o anuncio luminoso: "Se murió el poeta", "Se murió el peatón de peatones", pero no hay nada. *** Desabinados II Nos hemos quedado desabinados, se nos han escondido las palabras, ahora las tendremos que andar cazando en los salones y en los burdeles, a salto de mata, a la buena de Dios, para no quedarnos mudos y solos, solos, solos. Jaime Sabines: maestro de lo cotidiano, tú que delataste a Los Amorosos y le diste el derecho de reír a la cojita cuando estaba embarazada, déjanos defenderte de la muerte, permítenos inaugurar la casa de reposo de nuestros muertos poniendo tu cuerpo como huésped distinguido, para ver si en una de esas te levantas a seguir viviendo... *** Dolencias Me dueles en el cuerpo, justo en los lugares por donde ya no pasan tus caricias, me dueles en cada poro y en cada arruga, en los dedos y en la lengua, en mi hombría jubilada. Me duele el recuerdo de tu larga cabellera que encapotaba el cielo de tu pecho cuando lo liberabas para entregárteme sin ataduras, libre y completa, con los ojos cerrados y apretados como queriendo verte el corazón. Me duelen los segundos que revolotean por nuestro cuarto sin terminar de pasar de una vez por todas, me duele el silencio de los muros, el eco de tu voz en las cañerías, la persistencia de tu olor a altar de día de muertos. Me duelen tus manos quietas y carcomidas, tus labios secos besando la tierra, tus pies inmóviles ocultos para siempre en la oscuridad infinita de este camposanto de mi desdicha. Me dueles de la única forma en que podías llegar a dolerme, es decir, muerta. *** El silencio de los amantes El silencio de los amantes es la balanza de la locura, está repleto de miradas y toques mágicos, de mensajes y de caricias; el silencio de los amantes es una nube que los envuelve y los aísla, que los hace flotar en el agua de una mirada o en la sombra de una ojera. El silencio de los amantes detiene el tiempo y trastoca las leyes de la naturaleza, es así que se ha sabido de qué color es el deseo y se ha podido establecer el peso exacto de un suspiro. El silencio de los amantes es cosa sagrada, viene después del amor o aparece unos segundos antes de una nueva batalla. *** Las olvidadas Las olvidadas vuelan por el mundo formando grupos, abarrotando los salones de té y las cafeterías, especialmente en las tardes lluviosas; las olvidadas cultivan el moho de las caricias no dadas y lo exhiben entre sus dedos como marca ardiente de soledad, llevan siempre un beso en los labios y una flor oculta entre los senos por si acaso la vida las sorprende desnudas en algún lecho. Las olvidadas más antiguas se han graduado como maestras del amor no ejercido y dan clases a las reclutas sobre esta difícil disciplina, las enseñan a ocultar las huellas de las noches de insomnio y los rastros de una sesión de llanto. A las olvidadas rara vez se les ve en las iglesias pues sus Dioses también las olvidaron y ellas lo saben, sin embargo, amparadas en el cómplice refugio de las páginas de un diario aún escriben esperanzadas la oración de las olvidadas "Dios: aún me queda el corazón ¡Incéndialo, Señor! ¡Incéndialo!" *** Mariposario He ingresado de pronto en un mundo de colores sin orden aparente, estoy en un recinto inundado de luz en movimiento, pedazos de acuarela van y vienen manchando el ambiente, se posan por un segundo en todas las cosas y súbitamente se incorporan al aire. El arcoiris se retrata en alas y en cuerpos menudos, el viento lleva el mensaje tembloroso y multicolor de la vida a cada rincón del mariposario. Respiro hondo, lleno mi cuerpo con el aroma de estas flores voladoras que me rodean, abro bien los ojos, quiero que esta mágica visión me acompañe hasta la muerte, si es que la muerte existe en este universo de pinturas volátiles. No hay camino de regreso el mundo en blanco y negro ya no existe, todo ocurre en el mariposario sagrado de tu cuarto. Quiero ser mariposa, quiero perderme en esta vorágine de pincelazos locos de la paleta divina, quiero vivir sabiendo que la belleza existe, quiero estar aquí, en tu mariposario. *** Mis fantasmas Cada vez que te vas mi casa se llena de fantasmas, el fantasma de tu risa rebota en las paredes y ventanas, al de tu piel con su olor a tierra mojada le gusta esconderse entre los libros y revistas; también aparece de inmediato el fantasma de tu ausencia con su arrastrar de cadenas, y el de tus besos buscando el camino de mi fuego, y ese otro que juega a meterse entre las sábanas y me hace creer que te has quedado a pasar la noche, por supuesto nunca falta el fantasma de tus caderas cabalgándome incansables, y el de tu lengua envenenando mi garganta; mi consentido, ya lo sabes, es el fantasma de tus ojos que se ha quedado a vivir en el espejo. Cada vez que te vas sólo tus fantasmas me acompañan, y como a viejos amigos los atiendo en casa, les preparo el baño y el café, los cobijo cuando duermen; en pocas palabras los trato bien, pues ellos son todo lo que me queda de ti cada vez que te vas. *** Pintor de mariposas Sentado al borde de una nube el pintor de mariposas observa atento la puesta del Sol, con su pincel en la mano, fabricado con el cabello de la última sirena de verdad y empapado en lágrimas y sangre de amante olvidada, va copiando los colores que embadurnan el paisaje y los plasma en delicadas alas inmaculadas de mariposas en gestación. Una a una van surgiendo esas maravillas voladoras que se alejan atrapadas por el aire, adornando el horizonte con sus alas nuevas y frescas, enloquecidas de libertad. El pintor de mariposas las ve alejarse fascinado con su obra pero triste de perderlas, pues la belleza creada es la que más duele cuando muere o cuando parte. Cuando termina la jornada, con los ojos cansados y llorosos, el pintor de mariposas se recuesta y duerme, sabe bien que los artistas necesitan soñar y descansar, ya llegarán con el alba las musas otra vez. ** Arturo Quetzalcoatl Torres Herrera, escritor mexicano nacido en Durango (1962) y residente en Puebla. Desde 1979 ha participado en grupos musicales de folklore latinoamericano, canto de protesta y nuevo canto, así como en los círculos de poesía estatales. Ha publicado ediciones artesanales de sus poemarios La blasfemia y otros mitos y Mariposario, que difunde en lecturas, programas radiales y talleres poéticos. torresa@vw.com.mx. === El camino de oriente Nicasio Urbina ============================== Conocí a mi esposa comprando calzoncillos, una tarde de junio, en uno de los establecimientos de descuento del ala occidental. Yo me había acercado al departamento de ropa interior masculina sin una intención precisa, simplemente vagando entre las estanterías, curioseando sin motivo los modelos expuestos en los pasillos, cuando recordé que mi ropa interior estaba francamente en mal estado, rota y amarillenta, y que era hora de adquirir algunas prendas nuevas. Los calzoncillos estaban ordenados por tallas en un mesón largo, dispuestos en hileras apretadas y empacados en convenientes paquetes de tres unidades que hacían la oferta más atractiva. Los había de muchos colores y diseños, y aunque siempre he preferido la ropa interior blanca y sobria, observé con atención los estampados con motivos marinos: algunos tenían pequeñas embarcaciones de vela, anclas y gorras de marinero; otros tenían corales y caracoles, caballitos de mar y tiburones de aspecto amigable. Los había con estampas de payasos y escenas circenses, máscaras de carnaval y gorros de fiesta; había otros con ositos pardos y marrones, perros San Bernardo de ojos tristes y gatos gordos y sonrientes. Debo haber murmurado algo entre dientes porque la mujer que estaba al otro lado de la mesa levantó la vista y sonrió. Sin poderlo evitar me sentí avergonzado y sin duda mi rostro se enrojeció levemente. Para disimular mi turbación dejé caer el paquete con displicencia y dije: "Las cosas que la gente se pone hoy en día". Ella observó los calzoncillos con detenimiento y finalmente agregó: "Esos son en realidad monísimos". Sentí ganas de darle una bofetada y la quedé viendo con displicencia, pero a ella mi expresión parece que le resultó divertida porque se volvió a sonreír. Un poco más allá estaban los paquetes de ropa blanca, y sin darle mayor importancia me dispuse a buscar la talla apropiada. Empecé por el extremo izquierdo, pero los paquetes no estaban en orden y recorrí prácticamente toda la sección sin encontrar mi medida. Hice un gesto de fastidio y me dispuse a empezar de nuevo, cuando sentí la misma voz timbrada justo a mi costado. "¿No encuentra su número? Yo soy muy buena para estas cosas. Permítame que le ayude, a ver", dijo midiéndome con la vista, "Usted debe ser un treinta y dos". Yo me quedé en silencio mientras ella esperaba mi respuesta, hasta que finalmente me di por vencido. "Efectivamente", le respondí. "Ve usted cómo se lo decía yo. Ya verá que encuentro uno de su talla justa". Mientras repasaba con dedos ágiles las hileras de paquetes me sentí incómodo, como si la mujer esta, una perfecta desconocida, estuviera hurgando en mi ropa interior. Qué tontería -me dije en seguida-, simplemente está tratando de ayudarme. ¿Por qué habría de molestarme que una señora, guapa y bien presentada, esté tratando de ayudarme a encontrar un paquete de calzoncillos de mi talla? En general me fastidian las compras, me cansa terriblemente tener que abrirme camino en los colgadores atestados de piezas para encontrar la camisa de mi gusto, el pantalón que buscaba, el saco de la talla y el tono adecuado. Así que, ¿qué mejor cosa que una mujer amable y efectiva que encuentre para mí lo que ando buscando? Sin embargo me sentí incómodo cuando con voz de triunfo la oí decir: "Ajá, el último que quedaba. Mire usted, precísamente su talla. No se lo decía yo. Vea, tres calzoncillos blancos talla treinta y dos. ¿Qué le parece?". "Muchas gracias", le dije tomando el paquete de sus manos y forzando una sonrisa, y me dirigí hacia la caja, pero antes de llegar me volví a sentir avergonzado, di media vuelta y regresé a la sección de ropa interior. "Perdone mi rudeza, señora, pero usted sabe... es un poco incómodo". "No tenga cuidado", me respondió, alargándome la mano, "Me llamo Consuelo, Consuelo Vargas". "Mucho gusto. Arturo Montiel, para servirle", y le estreché una mano suave y alargada que se acopló a la mía con entereza. "Usted comprenderá, es un poco extraño que una persona que uno no conoce le ayude a escoger la ropa interior. Es algo que nunca me había pasado, y por un momento no supe cómo reaccionar". Ella se quedó un instante en silencio, esbozando una suave sonrisa y yo pensé despedirme definitivamente, pero como no sabía qué decir, dije como un imbécil lo primero que se me vino a la mente: "¿Le gustaría tomarse un café?". Ella miró su reloj de pulsera, pensó un momento y finalmente aceptó complacida. Nos sentamos en uno de los cafés del centro, ella pidió un té de hierbas y yo mi acostumbrado expreso, y hablamos por espacio de una hora. Nos contamos algunos detalles de nuestras vidas. Le dije que vivía en la sección occidental, aunque en realidad había nacido en el sur, y que trabajaba como ingeniero de producción en la planta Martol. Ella por el contrario había nacido y vivido toda su vida en el ala norte, y no tenía mucho interés en aventurarse por tierras desconocidas. "El mundo es el mismo donde quiera que se vaya", me dijo con convicción, y yo tuve que estar de acuerdo, aunque a mí me hubiera tomado muchos años e innumerables leguas caminadas llegar a la misma conclusión. Me habló de su familia, de sus hermanas, todas casadas, con hijos y viviendo en las cercanías, de forma que se visitaban a menudo. Se encontraban con frecuencia en uno de los pasillos de la tienda de abarrotes y paseaban tranquilamente delante de la floristería. Ella vivía sola, en una esquina del módulo H, bastante cómoda y tranquila, según me dijo, rodeada de gente buena y trabajadora, antiguos locatarios en los que podía confiar plenamente y con los que se sentía protegida. Su esquina era de tamaño mediano, siempre limpia y arreglada, y agregó que una mujer sola no necesitaba mayor espacio. Justo al lado había una zapatería y aunque tenía bastante clientela no la molestaba en absoluto. La gente que compra zapatos es en general silenciosa y prudente; llegan, miran las vidrieras, entran, se prueban un par de tallas, compran su mercancía y se marchan. Nunca ha tenido problemas. No es como otros lugares donde los jovencitos se congregan a jugar y a meter barullo, con su música estrepitosa y sus risas desvergonzadas. Sí, había tenido algunos amores en su vida, pero nada importante, nada que valiera la pena. ¿Y él? Le conté que mi familia estaba en el sur, bastante lejos, en una sección muy populosa con tiendas pequeñas y pobres, corredores poblados de niños descalzos y sucios, tabernas y bares de media luz. Me había mudado hacía mucho pero los visitaba de vez en cuando. En repetidas ocasiones les había propuesto que se mudaran pero mi madre se oponía, estaba acostumbrada y no le interesaba cambiar. Mi padre había muerto hacía algunos años y mi madre vivía con mi hermano menor, recién casado y esperando niño. En realidad el tramo era amplio y fresco, situado en un recoveco a la salida de los Almacenes Lola y tenía una vista excelente que comprendía casi toda la longitud del pasillo. En las tardes, mi padre solía sentarse en una mecedora a ver desfilar las multitudes contra la reverberación de la fuente que se levanta al fondo. De chico me gustaba mucho la sección sur, pero ya de mayor me molestaba el trajín constante de la gente, el vocerío siempre encendido, las luces de neón que iluminan los pasillos de aquella sección, las fritangas que invaden todo el ambiente y el torbellino de músicas encontradas que se escucha por todos lados. Poco a poco empecé a alejarme de casa, a los doce años ya había llegado hasta la rotonda del centro y a los quince me había aventurado por los cuatro puntos cardinales, había visitado los grandes bodegones de la sección oriental, me había bañado en las piletas del tercer piso y había vagabundeado por los laberintos de la sección M del ala occidental. Después me había dedicado a estudiar, hastiado de ver siempre las cosas en los escaparates, decidido a salir del sórdido mundo en que había nacido y mudarme a una sección más tranquila y acogedora. Finalmente, cuando ya había conseguido lo que quería, me di cuenta de que las diferencias no eran tan grandes como parecía y que lo único verdaderamente insólito en este mundo era la imaginación, porque sólo la imaginación podía darle vida a las cosas y presentarlas en todo su esplendor y originalidad. Consuelo miró su reloj y se despidió diciendo que aunque quería seguir conversando tenía un compromiso previo. Le pedí que nos encontráramos al día siguiente, y le propuse salir a cenar. Ella aceptó con gusto y quedamos para las siete. Durante el día pensé varias veces en ella. ¿Qué compromiso previo podía haber tenido? Dijo que no había nadie especial en su vida, pero quizás estaba mintiendo o simplemente no quería descubrirle esa parte de su vida a un desconocido. Tal vez iría a encontrarse con una amiga, saldrían por ahí, acaso hasta le había hablado de mí y se habían pasado toda la noche imaginando, haciendo planes, dándose bromas. Cuando salí del trabajo rechacé la invitación de los compañeros a tomar una copa en el bar y me fui directamente a casa. Tenía un poco de calor y me quité la ropa, desenrollé el colchón y me tumbé un rato. La gente iba y venía con premura pero algunas personas se detenían a mirar las estanterías, una niña me quedó viendo con curiosidad pero cerré los ojos y me puse el brazo en la cara para protegerme de la luz. A las seis me levanté y fui al lavabo, me enjuagué la cara y me lavé con cuidado. Mientras abría la bolsa de calzoncillos nuevos pensé en Consuelo, y recordé sus ojos marrones en el momento en que me entregaba el paquete. Me peiné y me eché colonia frotándome vigorozamente las mejillas, y volví a poner el frasco en su caja de madera. Cuando llegué a la sección H ella estaba sentada en una banca de piedra, fresca y olorosa, vestida con un traje azul y un collar de perlas delicadas. Desde que empecé a salir con Consuelo mi vida ha cambiado enormemente. Ahora ya no tengo que quedarme a solas en mi rincón viendo a la gente pasar indefinidamente, ni tengo que comer en silencio o vagabundear solitario por los pasillos. Cuando me siento a leer en la mecedora, al lado de mis maletas, ya no siento el vacío que antes me embargaba cuando veía a las parejas transitar por entre los quioscos, cogidas de la mano, sonriendo dulcemente; ni me invade la nostalgia cuando veo a las familias desfilar por entre las macetas del pasillo, los chiquillos corriendo entre las multitudes y las niñas jugando en las banquetas. Ahora pienso mucho en Consuelo, imagino lo que estará haciendo, pienso en sus manos delicadas manejando las agujas con destreza, escribiendo alguna carta o dibujando sus escenas apretadas. La mayoría de las noches cenamos juntos, de preferencia en su habitación que es más clara y tranquila, y tiene una cocinilla de varios quemadores. A ella le gusta cocinar y a menudo prepara guisados exquisitos. Comemos en una pequeña mesita que tiene al lado de la nevera y luego yo friego los platos en la fuente que no está muy lejos. A veces, cuando ella ya ha terminado de poner todo en orden, me acompaña mientras yo seco los vasos y tenedores y conversamos de cualquier cosa, caminamos por los alrededores y hasta nos escapamos al cine. Nos casamos un día de diciembre. Ella insistió en que la ceremonia se celebrara en una pequeña rotonda del ala norte, donde se habían casado sus padres y sus hermanas, porque pensaba que no había en el mundo lugar más romántico que ése. Es una pequeña plazoleta apartada del ajetreo de las arterias mayores, rodeada de pequeñas tiendas de dulces y bordados de encajes, el piso es de piedra pulida y en el centro hay una pequeña fuente silenciosa. Invitamos a la familia y a algunos amigos íntimos, pero la gente del vecindario acudió cargada de regalos y la fiesta se prolongó hasta entrada la noche. Consuelo estaba radiante, con su vestido de raso y crespón y una corona de azaleas que realzaba el lustre de su cabello. Animados por una banda de músicos que se organizó en el momento, bailamos hasta el cansancio y la comida parecía proliferar en las mesas, de forma que en la tercera semana de casados, todavía seguíamos comiendo de las sobras del matrimonio. Toda mi familia asistió a la ceremonia y contrario a lo que había pensado, inmediatamente desarrollaron una afinidad contagiosa con la familia de Consuelo. Me costó mucho trabajo convencerla de que debíamos viajar para celebrar la luna de miel, porque Consuelo no tenía ningún interés en ver lo que había más allá de su mirada, pero cuando le dije que quería mostrarle los parajes donde había pasado mi niñez, demostró súbito interés. Empacamos una pequeña bolsa con algunas cosas imprescindibles y nos dirigimos hacia el sur. Viajamos sin prisa y con la determinación de gozar cada centímetro de espacio. Nos deteníamos ante los escaparates a observar las curiosidades que se exhibían en las vitrinas, nos sentábamos en los corredores a compartir un bocadillo y nos quedábamos largas horas contemplando el paisaje, viendo los rótulos de los establecimientos, los adornos de los pasillos que empezaban a cambiar radicalmente, gozando de las diferentes texturas de la luz a medidad que atravesábamos las latitudes e indagando las lenguas y las costumbres de la gente. El aire frío de las elevaciones del sur no le sentó bien a Consuelo, y bajamos a las planicies de los módulos K y L para que se recuperara. Después de unos días llegamos a casa de mi madre. Pasamos una semana en compañía de mi familia. Hicimos excursiones a las tiendas vecinas y nos divertimos muchísimo con las historias fantásticas de la gente del sur. Al regreso nos mudamos a un tramo espacioso y elegante en el módulo S, junto a la joyería El Dorado, y ahí hemos vivido hasta ahora. Algunas veces, cuando vago por las tiendas y veo mujeres solas, tengo la tentación de acercarme despreocupadamente mirando los ridículos calzoncillos alineados en hileras, esperando escuchar la voz templada de Consuelo o de cualquier otra mujer, ofreciéndose a ayudarme a buscar lo que deseo. Del libro de cuentos El ojo del cielo perdido, de próxima aparición. ** Nicasio Urbina, escritor, catedrático y diplomático nicaragüense (Buenos Aires, 1958). Cursó estudios en la Universidad Católica de Lovaina y en la Universidad Central de Barcelona. Obtuvo su licenciatura en español en la Universidad Internacional de la Florida, donde hizo su maestría en Enseñanza de Lenguas Modernas. Doctor en Literatura y Lingüística Hispánica en la Universidad de Georgetown, Washington, DC. Ha publicado el libro de cuentos El libro de las palabras enajenadas (1991), el libro de crítica literaria La significación del género: estudio semiótico de las novelas y ensayos de Ernesto Sábato (1992) y el poemario Sintaxis de un signo (1995). Ganó el Premio Internacional Rubén Darío 1995 con La estructura de la novela nicaragüense: análisis narratológico (1996). Fue embajador de Nicaragua ante las Naciones Unidas. Actualmente dirige los estudios de posgrado de la Universidad de Tulane, Nueva Orleans. http://spgr.sppt.tulane.edu/NicasioHome.html. urbina@mailhost.tcs.tulane.edu. === La razón oscura (o Breviario de una noche en cualquier ciudad) ======== === Silvia Veloso ========================================================= Planea sobre la noche la sombra reluciente de una mentira extendiendo sus garras sobre la ciudad entera que cree. Se ríe, se ríe, se ríe ... Sé de un lugar en el que doce comensales sentados a la mesa celebran entre flores secas con pan manchado en sangre y carne cortada a destajo de un verbo inconjugable, el nuevo nombre de dios. Al señalar las palmas de sus manos los huesos me temblaron repitiendo una oración inacabada que rondaba por [los huertos. La cena había sido pesada y ante milagros demasiado escasos vulgares labios clamaron más sangre por su dinero. Después, aplaudiendo la inmolación presentida como la muerte del toro, abandonamos todos y convinimos un lugar para encontrarnos al final de la [noche, cuando sus alas desplegadas se cerraran sobre la ciudad entera que cree y nuestros fieles hermanos pudieran por fin coronarnos con laureles a las [mismas puertas del imperio. Pero de los cielos pronto olvidamos todo y ante la espada, nuestra virtud arrugada acabó bien triturada en los camiones de basura, donde nadie jamás volverá a encontrarla. Huir. ... Fue entonces cuando perdí un par de pasos martillando el asfalto como una [maldición que volaba desquiciada buscando golpearme por la espalda. Y comprendí. Debo cubrirme. Me he traicionado. Dios, ¿por qué me he abandonado? Al final de la calle, la jaula de los locos se ha llenado de lobos [hambrientos que en los débiles corderos no encuentran resistencia. Entonces, la sangre fluye y de sus fauces resbala el miedo de los inocentes [incapaces de luchar. Huir o bañarse hasta ahogarse son las contraseñas. Sonrisas de perversa piedad bajo los sombreros hacen sus apuestas en las esquinas. Disponen del tiempo sin saber de cuánto tiempo disponen y por eso a veces, ruedan sus cabezas que acaban como pelotas viejas dando vueltas por las calles desiertas a merced de las patadas de los niños desarrapados y de los desalmados con olor a perfume caro que sueltan a sus perros para que se diviertan desollándoles los ojos tiernos. Después no queda nada, apenas una pelada calavera que recogen las [hechiceras para condimentar brebajes. También se escucha música de noche: los ciegos cimbrean la cintura y con sus varillas blancas se destrozan las piernas sin que nadie acierte a [saber quién golpea a quién. Ese era el juego. Tres mujeres entran en el baile de disfraces: una es buena, otra mala y la [tercera es amiga de las dos. Y yo, mientras corría tras los pasos traidores que escaparon a mis suelas, adopté la palabra e hice míos los pecados olvidados en las aceras de la [noche y la culpa y la misericordia me convirtieron en un santo. Jugué mis cartas y tendí mis redes sobre una pesca fácil hipnotizada por los reflejos de demasiada luz y, sobre las aguas de la ciudad entera que cree, hice camino vendiendo en [cómodos plazos más cielo del que se ve arriba. Bastó un segundo y mi nombre y ante mí se abrió un imperio sobre la miseria [acumulada de mucha fe derramada sobre el improvisado altar. "Sobre tí construiré mi iglesia", me gritó el crucificado mientras me mostraba sus manos límpias de dolor, "guardarás todas las llaves si hoy sales de aquí". Tenía poco tiempo pero mi piadosa sonrisa aprendió a escupir sacrílegos [consuelos; se abrió tan amplia que llegué a llorar diamantes muy puros para adornar [con ellos mis mejillas y vestir alrededor la grandeza de mi gloria. Después, uno a uno los robaron los infieles para regalarle anillos a sus prostitutas, las mismas que piden en bandeja la cabeza de sus enemigos cuando en las tardes calurosas se aburren demasiado. De madrugada, el más hábil de los desaparrados niños debió cazar mis pasos, descubrió mi guarida y sin pudor pidió por ellos mi disfraz, mi gloria y veintinueve monedas que [alguien puso en mi bolsillo. Dejé el altar y la bolsa, entregué mitra, báculo y el último diamante salvado a la lujuria del [infiel. Calcé bien los pasos a mis suelas y huí a la carrera negando siete veces [siete mi nuevo nombre mientras mi relevo, acompañado por el canto de los gallos, lavaba sus manos ante la ciudad entera que cree. Sus colmillos crecieron y bajo sus pies de madera todavía acerté a ver los [primeros charcos de culpas sin dueño y pecados amasados, cuidadosamente preparados para los rezagados ángeles de la última noche. Así, bien provistos de razones, el usurpador los enviaba por turno riguroso [a pastar por los infiernos. ... La razón oscura es ver por los ojos de otro, cortarse las alas y renunciar a volar. Echar raíces en la tierra e intuir entre la niebla quién es dios y quién diablo. El mal está en la sangre caliente y seductora y el arte en eludir las estocadas que detrás de cada esquina pueden acechar [el paso. El secreto es saber que hay una salida y una fórmula aprendida para [esquivar las faltas graves. Todavía quedan en las calles algunas blancas calaveras por cuyos últimos despojos luchan a muerte las hechiceras y los perros. Cuando apunta sobre el horizonte la cabeza pelada del sol, llega el tiempo de volver con mis hermanos, borrar el surco de mis pecados, colgar el disfraz y retomar mi nombre. Casi sin aliento, a la hora convenida, giro la llave en la puerta señalada; apostado en el quicio de la noche, un hombre más viejo que la mentira más vieja de la humanidad, me escupe sin compasión la última trampa: "de las tres mujeres que entraron en el baile de disfraces, dime hijo, ¿cuál de ellas se lleva la peor parte?". ** Silvia Veloso, escritora española nacida en Cádiz y residente en Argentina. Estudió derecho y se dedica al mercadeo en una compañía discográfica. Tiene una novela inédita. silvia@dipaola.com.ar. === La fama Ivanóskar Silén Acevedo ================================== A los prisioneros políticos puertorriqueños que cumplen ya dieciocho años en las cárceles de la demokracia norteamericana. Se contempló en el espejo de su olvido y leyó las líneas del cuento de Flaubert con una ironía infinita: "¿En qué categorías te colocas? ¿En la de los necios o en la de los locos?". -En la de los héroes -susurraste. Contemplaste el mar y pensaste en tu madre, muerta ya muchos años, y recordaste la primera vez que habías mirado el mar como un recuerdo. "El hombre que no recuerda esto", pensaste, "no recuerda el útero". Tomaste tu violín (como la primera vez que palpaste tu falo erecto), el arco tenue, soñoliento y lo inclinaste para oír los primeros acordes de La patética de Beethoven. ¡Qué suicidio de los sentidos! Interrumpiste los acordes y te reclinaste en la almohada. Buscaste debajo de ella y extrajiste tu novela: "Leyó las líneas de Flaubert". Doblaste las cuartillas y las volviste a colocar debajo de la almohada. Si hubieras leído lo que tenías que leer hoy, hubieras escrito lo que tenías que escribir. Aun así, comprendiste que habías nacido para la gloria. Te incorporaste en la cama. Los días cortos y lujosos de Aquiles. La bravura equilibrada de Héctor. La fiebre de Calícrates. Miraste tu apartamento, solo como un tren en la madrugada, y caminaste hacia atrás, hacia la cocina, donde estaba el mar. Al frente del edificio quedaba la calle principal donde se realizaría el drama de la fama soñada por ti. Retomaste el periódico que en la madrugada habías arrojado al suelo y recordaste que los insomnios te habían iluminado desde niño. Leíste la noticia del destino: "Presidente visitará Nueva York". Era una pena que no fuera San Juan, o Bogotá, o Argentina, pero así eran los días y las cosas. Los hilos de la fama habían tirado de ti. Cerraste los ojos y la viste: la Fama multiplicaba los ecos. Su boca era la boca del pueblo que diría contra ti toda la maldad y toda la virtud. Sabías que las Furias la poblaban secretamente y miraste en los nombres de ellas: Error, Terror, Traición. Hija de la Apariencia y del Ser, las Furias de su corazón te hacían titubear. Comprendiste que todavía te quedaba tiempo para robar libros, pero tu recuerdo (esa ironía contra la memoria) no pudo evitar que te fugaras hacia tu adolescencia donde tu padre inmaculado, burócrata, sazonara su café. Tu voz, anteponiéndose a tu voluntad, sonó frágil como el recuerdo de tu propia figura. -Necesito dinero -dijiste. -¿Para qué? -repitió tu padre eternamente. -Para comprar los poemas de Unamuno. -¿Unaquién? -te interrogó con el sarcasmo de los ignorantes. -¡Unamuno! -repetiste humillado. -¡No tengo! -¡Pero papá..! -¡No! -¿Por qué? -¡Porque no! -... -¡He dicho que no! -¡Pues me lo robo! Eso bastó. Diste la espalda al padre inmaculado, tacaño, todavía joven y caminaste hacia el baño a lavarte la boca. No te dio tiempo para poner la pasta en el cepillo, cuando una mano robusta, diferente a la tuya de joven asmático, te abofeteó. Te fuiste de espalda contra los grifos de la bañera, pero la misma mano que te había golpeado te sujetó. "¿Te robaste el libro?", te interrogó ella. "Sí, lo robé", dijiste pasándote maquinalmente el dorso de la mano por los labios. Ese gesto de poder del padre contra la fragilidad de tu adolescencia marcaría tu vida. Dejaste caer el periódico nuevamente sobre la alfombra y contemplaste el rostro del hombre jincho que te sonreía. La gran noticia esperada estaba delante de ti. -Es un suicidio -dijo ella. -Los puertorriqueños tenemos que atrevernos a conquistar la fama. Se sonrió ella como si sintiera piedad de ti. Sabías que en su pequeño cerebro maternal los conceptos de "idealista", de "romántico", de "ingenuo", giraban como una especie de rechazo cultural, como una forma de asumir la esclavitud. Contemplaste tu reló: las diez de la mañana. No llegarías a tiempo a la librería de la calle veintinueve. A esta hora José Ramírez ya habría llegado a robarse la nueva edición de La conexión de Bellarosa y Mosquitos de William Faulkner. Comprendiste, por primera vez en tu vida, que te estabas dando una excusa para no encontrarte con el reto de tu padre muerto. Cuando murió no cogiste el avión para ir a depositar aquel beso siniestro sobre la frente gélida del padre injusto. Frente a él sólo habías sentido aquella sensación de abandono que te produjo la muerte de tu madre. Luego las amantes de turno: María, Teresa, Magi, etc. Aquel "etcétera" te llenó la boca de un sabor amargo y escupiste. -Deberías pensar en ti como todo el mundo. Pero tú pensaste en los taínos resistiendo a los españoles desde Vieques. Pensaste en los negros luchando en el olvido frente a la esclavitud española. Pensaste en los jinchos de Lares luchando desesperadamente contra la vergüenza y, como si se te acabara el pensamiento, pensaste en los albizuistas de aquel nacionalismo que había salvado al español. Paladeaste y gustaste la palabra "español". Te alegraste de soñar en español y, como si pudieras acariciar aquel animal de la lengua, pasaste tu mano sobre el vacío para hallarte. Era la fama lo que la lengua había forjado históricamente para ti. Contemplaste el almanaque y leíste la fecha. A destiempo, como si la fama borrara la historia del tiempo, supiste que el mundo te había forjado para que realizaras aquel acto. Todos los sueños estaban depositados en aquella sangre. Toda la esperanza te había ido forjando el corazón. Ella te miró asombrada. Estaba aterrada con su blusa "printed" y con sus pantalones blancos de donde salían aquellos pies redondos que nunca se habían detenido entre tus labios. Pensaste en sus orgasmos, pero no pudiste visualizar su mirada de loca. Pensaste en sus ojos vidriosos y pensaste en Santa Teresa. Acariciaste el M-16. La mañana era hermosa, pero ya los agentes del FBI rondaban la realidad e interrogaban racistamente a toda persona que pareciera sospechosa. Detenían a cualquiera que pudiera parecer un inmigrante. Aun así, la vida era esplendorosa. La luz caía sobre las copas de los árboles y la humedad había disminuido, porque la brisa soplaba del norte agradablemente. Todo lo que quedaba era esperar unas cuantas horas. El tiempo se había hecho dulce porque todo señalaba hacia tu realización. Moviste las celosías y contemplaste los carros de la policía con el mismo brillo con que los veías en los sueños. Contemplaste a los detectives lustrosos asumir las posiciones adecuadas. Abriste el estuche del violín y sacaste la tapa falsa que estaba tan bien colocada, tan bien hecha, que te dio trabajo desmontarla. El hombre del gabán azul marino se detuvo en la esquina de la calle y titubeó. Portaba el mismo estuche y sabía todo lo que sucedería si lo registraban. Se arregló su sombrero de verano, el pañuelo de artista, y acentuó lo más que pudo su andar despreocupado. Repasó mentalmene su pronunciación del inglés y mentalmente trató de afirmar sus facciones gringas. "Usted no parece puertorriqueño", le había dicho el taxista. Sonrió y, sin poder evitar la ironía, lo cuestionó: "¿Y a qué se parece un puertorriqueño?". El colombiano te miró por el retrovisor y murmuró una broma que no llegaste a oír. A paso lento te dirigiste hacia los dos agentes que vestían de gris. Silbaste para exhibir tu distracción, pero el más alto de ellos te detuvo. "Sir", dijo y te mostró la placa que lo identificaba. Fuiste cortés. Contemplaste su bigotito canoso, perfectamente cortado. Te fijaste en su recorte militar, aplastado, casi hasta verle el cráneo rosado. Mientras los inspeccionabas, como ellos te inspeccionaban a ti, trataste de disimular tu nerviosidad y no pestañeaste cuando abrieron el estuche. La sorpresa de sus ojos te tranquilizó. La belleza del violín los había desconcertado. Buscaban otra cosa, pero el brillo del violín desorientaba. Era demasiado bello. La apariencia de la belleza te protegía. Lo cerraron sin intentar un registro exhaustivo. El más bajo de ellos contempló el lujo de tu ropa, tus zapatos "Clarks", lustrosos, deportivos, tu reló de oro, y con aquel sentido de lo lacayo te saludó halándose el ala del sombrero. Colocaste el estuche debajo del brazo y te dirigiste hacia las escaleritas. Buscaste tu llave en el bolsillo izquierdo de tu pantalón y una vez en el estrado te volviste a contemplarlos. Te habían dado la espalda. Extrajiste el silenciador y se lo colocaste al fusil. Te miraste en la luna del espejo, arreglaste el chaleco a prueba de balas y acariciaste tu rostro juvenil. Así debía ser la mirada de Aquiles. Así debían de ser los guerreros griegos. Moviste un poco la celosía y te pareció ver a Héctor entre ellos. "Así debieron ser los troyanos", pensaste. Te habías afeitado la barba y el bigote y parecías otro. Eras otro. Recogiste meticulosamente tu pelo negrísimo y lo colocaste en dos bolsas diferentes. Una la arrojaste al inodoro y la otra; te detuviste un instante ante el ojo mágico de la puerta; la entreabriste y caminaste hasta el incinerador y la arrojaste. Observaste, te inclinaste cuidadosamente para ver que no quedara un solo vello en el suelo, te arrastraste a través del pasillo y, sabiendo que la postura era indecorosa para los héroes, te pusiste de pie y te dirigiste hacia el apartamento. Cerraste. Contemplaste las patas labradas del sofá de la pequeña salita y la boca enorme de la Quimera que te servía de espejo. Reclinaste la cabeza contra el ojo mágico y lo sentiste como el sexo de ella cuando te recostabas sobre sus muslos. "La vulva", pensaste, "es el ojo mágico por donde se mira a la mujer". Te sonreíste. Las diez y media. Trataste de no pensar en ella, pero sabías que el pensamiento funciona por asociaciones. Te palpaste como si la tocaras a ella y seguiste la secuencia natural de la imagen: "El sexo es el estetoscopio del hombre donde se registran los latidos del amor". Tosiste y te ahogaste por la risa que te embargaba. Te burlabas de tu propio sentimiento y te reías de tu forma de pensar. Te sentaste en la cama y contemplaste los cigarrilos sobre la mesita de noche. La lámpara "Tifanny" por la que habías pagado un dineral. Trataste de leer la segunda parte del Fausto, pero era inútil. -¡Qué mierda! Te incorporaste y te dirigiste una vez más hacia la coqueta donde se hallaba el rifle. Buscaste detrás de ella y lo extrajiste. Te sentías acorralado en el tiempo, te sentías abrumado por la espera y no sabías en qué emplear los minutos que faltaban. Te diste a la tarea de cubrir el cañón del arma donde podría reflejarse la luz cuando lo colocaras en la ventana. Le ajustaste la mirilla, la puliste, echaste un poco de aliento contra su cristal y volviste a lustrarla. Sacaste el pañuelo de hilo y volviste a frotar el rifle delicadamente desde la boca a la culeta. Lo contemplaste orgulloso; relumbraba. Lo observaste con el mismo placer con que los samurais debieron contemplar sus sables. Tu rifle, como las lanzas o las espadas de Aquiles, era bello. La belleza que cubría el objeto de la muerte. El objeto ideal, deslumbrante, que llevaría tus pasos a la fama. Contemplaste la belleza de tu habitación, de tu apartamento, de tu corazón y pensaste en la pregunta de Flaubert. ¿En qué categoría te ubicaría el mundo cuando la noticia corriera de boca en boca; cuando la bala diera en la frente del tirano? Te acusarían de terror. Sonreíste. Contemplaste la cabeza de Héctor arrastrada por el carro de Aquiles el soberbio. Un gesto, un solo gesto sería suficiente para cambiar el mundo. Recordaste a tu madrastra dando informes de ti a los agentes. Echándote de la casa, prohibiéndote dirigir la huelga universitaria. Luego el suicidio de padre. Luego Los ensayos de la libertad. Y oíste su voz una vez más, contemplaste a los agentes hollywoodescos, corteses, hipócritas, besarle la mano a la mujer de tu padre que suministraba las informaciones falsas. Entonces te expulsaron de la universidad; te echaron del país y te hundiste furiosamente en aquel anonimato que te horrorizaba. Quitaste el "tape" de la ventana en donde ubicarías el cañón del fusil. Te colocaste los guantes negros de cuero y el arma hasta la saciedad. Disparar y devolverla a la caja del violín sería fácil. Difícil sería borrar las huellas de la pólvora. Te quedaste absorto por un instante veloz, fugaz y volviendo en ti descubriste que estabas pensando en Mishima. "¡Oh, la gloria!", dijiste. Y sentiste que tu corazón se henchía con un sentimiento místico que ni los orgasmos escandalosos de ellas habían colmado de aquella forma. Los fotógrafos de la prensa asumían ese gesto mediocre que los caracterizaba sin sospechar -sonreíste- que un gesto superior, divino, los eclipsara. Tu corazón se aceleró y sentiste, una vez más, la presencia de lo incierto. Trataste de calmarte y de mantenerte ecuánime. (Cuando tu madre en la infancia, en el salón de clases, hacía aquella pregunta obvia que los niños mayores que tú, más oscuros que tú, paupérrimamente vestidos, ignoraban, se te helaba la frente, te sudaban las manos y a pesar de ello veías, asombrado, cómo tu mano se levantaba y se movía como una chiringa sobre tu cabeza. Tu madre te miraba irónica, asombrada, temerosa de que tú fueras tú y titubeando, ante el silencio de la clase, te mandaba. Tu voz frágil, nerviosa, finita daba el nombre del almirante. Los ojos de los otros niños se volvieron sobre ti y te contemplaron como al intruso que eras. ¿Quién te había pedido contestar? Comprendiste por primera vez lo que significaba sobresalir. Comprendiste por primera vez lo que significaba la soledad. Tu madre te miró con los ojos llenos de lágrimas.) Sabías que tu corazón se precipitaba a tu destino. Colocaste el cañón en la ventana y aguardaste. Sólo pensaste en el rostro de ella cuando se enterara de la noticia. Sólo pensaste en los rostros de los que te habían rechazado por ser puertorriqueño. Ahora la historia estaba de tu parte; ahora la historia se guiaría por tu mano. Estabas a sólo unos segundos de ser de la estatura de Aquiles. El tiempo se cerraría vertiginosamente y él te miraría emocionado desde los ojos del héroe que temblarían en el espejo. Cuando la noticia corriera, ellos, claro está, sentirían pánico, pero así ha sido siempre. "Los héroes desgarran sublimemente el imposible", pensaste. Y ella trémula, fría de pies a cabeza, sentiría que su corazón se llenaría de orgullo (como si estuvieras contestando delante de tu madre). Cerraste los ojos y la besaste. -Nunca había visto unos senos tan hermosos -le dirías a José Ramírez. La gritería de la multitud te sacó del olvido. Corriste las celosías y contemplaste el rostro del sátrapa. La plaza estaba llena de hombres anónimos que gritaban el nombre del kan. Las banderitas norteamericanas, las pecosas, se agitaban en el aire con la misma violencia con que se agitaban en los sueños. El presidente norteamericano, protegido por su séquito y luciendo un hermoso traje azul de hilo, con su cabeza sembrada de canas, ojeroso, joven todavía, pacifista y codiciado eróticamente por aquellas mujeres que anhelaban tocarlo como a un tótem, se subió al estrado. Era Héctor. Nueva York era la Troya que los alemanes habían descubierto. Eran las once de la mañana y la belleza del mundo, su apariencia, su querer ser eterno, se simbolizaba en aquel hombre. Sabías que en este preciso momento, los tibios, los antihéroes, estarían presentando el caso de tu país ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. -¡Payasos! -susurraste y escupiste contra el cristal de la ventana. Contemplaste la saliva deslizarse como lavaza envuelta en sus burbujitas y dejar una hilera de luz contra el polvo que cubría los cristales. La saliva rodaba lenta, deshaciéndose, como un cometa de hielo y de agua que el calor de la ventana desintegraba. Apuntaste. Lo viste en la mirilla como tantas veces lo habías visto en la televisión. Entendiste la dicha. La embriaguez nietzscheana estaba delante de ti. Dentro de un solo momento la dicha serías tú. El presidente gesticuló fantasmalmente como si estuviera espantando las moscas de la muerte. Manoteaba una suerte inevitable que su propio país había fabricado para él. Tu mano no tembló. "No habrá sorpresas", dijiste. Eras el resultado de todo aquéllo y te sentías orgulloso. El orgullo de ella por la noticia tuya te alcanzaría tarde o temprano. Viajando hacia Cuba o sentado en la silla eléctrica, el resplandor de la fama sería más fulminante que el resplandor de la electricidad. Trataste de escuchar al fantasma, pero era inútil. Sabías su discurso de memoria, porque era el mismo discurso de los hombres como él. Levantaste un poco más el cristal de la ventana y lo oíste: "La democracia, la libertá, la ayuda humanitaria...". ¡Disparaste! Te volviste al espejo y lo contemplaste: Aquiles levantaba su espada contra Héctor. Habías detenido la historia. El movimiento de la historia retornaba. Ya no importaba que nevara, o que fuera otoño, o que lloviera torrencialmente en los veranos, o que volviera una vez más la primavera. Ya no importaba nada, porque la gritería de la multitud era devastadora. El hombre que tenía que caer cayó. Nabucodonosor había caído. El presidente sonreído, con un orificio en la frente, se desplomó. La caída de su imagen fue aparatosa. -¡Consumado es! -dijiste. Desarmaste el fusil y lo guardaste en el estuche. Luego te quitaste los guantes de cuero, pero retuviste contigo el viejo violín. A pesar del sudor que te corría por la frente, te alegraba ser ese músico mediocre que se deleitaba interpretando La apasionada. Aligerando la realidad, tratando de escapar de la sensación de cámara lenta que te embargaba, del vértigo de hallarte en lo sublime, saliste del apartamento y te dirigiste hacia el incinerador. Abriste su puertecita y arrojaste el estuche. Tarde o temprano darían con él, pero eso ya no importaba. Ni siquiera importabas tú. El hombre se había encontrado con la patria. Cerraste la puerta en el momento en que otras puertas, en tu mismo piso, se abrían. Por fin la noticia acontecía cierta en la boca de los hombres libres. Habías salido de tu propio sueño y estabas allí delante de lo real. Habías roto tu ilusión como los cascarones de un huevo. Ahora podías mencionar los nombres de tu origen: Bolívar, Martí, Hidalgo, Washington, Albizu. Esta vez no te miraste en el espejo de la Quimera que adornaba la salita. Ahora, tranquilo, te detuviste en la cocina y contemplaste las bolsitas de tilo. El temor te asaltó: tarde o temprano darían contigo. Buscaste los fósforos y encendiste la estufa. Desde tu apartamento se oía la gritería de la gente que entraba y salía del edificio. Las sirenas aterrorizaban al vecindario burgués que te había acogido con sorpresa, después con apatía, finalmente con olvido. Dejaste caer la bolsita de tilo en el agua hirviendo y aguardaste. Te habías acostumbrado a esperar. Toda la vida habías esperado por aquel día como otros hombres esperaban por la muerte. Tu corazón, a pesar del frío de tus manos, estaba en paz. Serviste el té directamente a tu taza tratando de que la bolsita no cayera en ella. Tomaste la azucarera y depositaste una, dos, tres cucharaditas de azúcar negra. Meneaste con calma contemplando cómo el color del té se oscurecía. Inhalaste el aroma del tilo y sonreíste. Te acercaste a la ventana y subiendo el cristal te sentaste en el marco. Tomaste el primer buche de té. Te levantaste y fuiste a la gaveta de tu mesita de noche y buscaste el potecito de las valium. Lo abriste y tomaste cuatro. Lo cerraste y lo dejaste caer. Luego volviste a la ventana. Ahora de pie, contemplaste la cuadra que había sido tomada por la guardia nacional. Te colocaste las valium en la lengua y tragaste. El té te reconfortó. Desde todas las azoteas los policías, los detectives y los agentes del FBI y de la CIA controlaban cualquier posible salida. Divisaste al alcalde neofascista de Manhattan, tan despersonalizado como siempre. Se les había hecho tarde y lo sabían. Te dirigiste hacia el componente y, colocando tu taza sobre una de las bocinas, buscaste la casetera de La Novena Sinfonía y la pusiste. "Si Beethoven viviera, me abrazaría". Los primeros acordes de la sinfonía anunciaron tu victoria. Abriste todas las ventanas del apartamento para que entrara el calor del verano. Te volviste a la cama y acomodaste la almohada contra la pared; te reclinaste en ella. El segundo movimiento era imperativo. Lo repetitivo era casi una gracia. Verdaderamente eras feliz. Ahora te parecías a ti mismo. (Tu madre hizo la misma pregunta de siempre y tú levantaste la mano como la primera vez.) Los agentes, los preguntones, los que habían llegado tarde, comenzaron a golpear la puerta, pero no había prisa. -¡Que la derriben! -dijiste soñoliento. Cerraste los ojos y te dormiste. Tu padre estaba delante de ti. El sonido inmortal del coro sinfónico te hizo abrir los ojos momentáneamente. Inhalaste otra vez el aroma del té y lo probaste. Era la dicha. ** Ivanóskar Silén-Acevedo, poeta puertorriqueño nacido en 1944. Ha publicado los poemarios Los poemas de Filí-Melé, El miedo del Pantócrata y La poesía como libertá, los ensayos El llanto de las ninfómanas, Nietzsche o la dama de las ratas, La rebelión y Los ciudadanos de la Morgue, las novelas La biografía, La casa de Ulimar y Las muñecas de la calle del Cristo y el libro de cuentos Los narcisos negros. Muestras de sus textos se pueden leer en http://www.geocities.com/soho/village/1948. ivanelsa@aol.com. === In tempore belli Hilario Barrero ================================= (Nota del editor: en Letralia 77 comentamos, en nuestra sección El regreso del caracol, el arribo a nuestras oficinas del poemario In tempore belli, del escritor español Hilario Barrero. El libro es el ganador del premio de poesía Gastón Baquero 1998, y hoy Letralia trae a sus lectores una selección de los trabajos que lo componen). *** Código Para ellos, eres el nombre que te dieron dentro de su legalidad: un signo solamente. Tu otro nombre, el elegido en la noche de la boca de lobo, es sólo mío. Un sonido animal. Y así te escucho. *** Oficio de tinieblas Una luz dócil, agobiada de gasa, herida de cometas y palomas, entra por la ventana y enturbiando al cristal se santigua en el agua bendita de la sábana atea. La almohada subleva su blandura y proclama de plomo su regazo con un cisma de plumas extranjeras: yacente estatua en el mármol frío. Dos cuerpos, guerreros sin coraza, desatan sus caballos en el lecho que se convierte en campo de batalla mientras la oscuridad empaña precavida la clave de sus ritos. La noche con su lengua de azabache lamerá los pezones a la tarde que enajenada por su humedad de pozo convertirá su grito de maitines en luctuoso oficio de tinieblas: los guerreros vencidos por la noche y la noche en derrota por el alba. *** Cementerio en New Hampshire Los que abonan con su óxido los rojos incendiados de octubre también fueron felices contemplando el otoño en este cementerio de New England, cercano al mar y en fuego. Al gozar de esta luz de vidriera, clausurada de niebla, se sublevó el azogue de sus hermosos cuerpos y se encendió el deseo entre sus ramas que se abrieron de pájaros y hojas. (Dulce como este sol era su amor.) Ahora permanecen debajo de la piedra, que el rayo del olvido partió por la mitad, conquistando de polvo a los castaños, secando con la sangre de su noche al robledal. Barro ciego en sus píos. Mientras que acorralados por la lluvia, el temblor de tu agua por mi cuerpo, me haces la propuesta que yo espero, siento cómo la tarde traduce su vidriera y recibo señales de óxido y de fuego en el seco azulejo y me pregunto: ¿Cómo guardar la clave de tus píos en la piedra caliza de mi historia? ¿cómo crear un código ignorado para el vocabulario de la nada? ¿cómo herir a la muerte ilimitada si ha de robar tu nombre y mis preguntas? *** Guarida Te desnudas con máscara de muerte y oficias en tinieblas un responso distanciando tu cuerpo del altar ya el ara saqueado por las huestes salvajes de un batallón de sombras, sus vidrieras de luto con mordaza de noche. Oigo cómo la fiera comulga en tu costado los lobos profanando tu sagrario, la bestia promulgando su bula de colmillos y aunque huelo el incienso de tu aliento que perfuma la nave de mi boca, te bautizo la gasa de tus píos con el ascua sudario de mi lengua. Mientras que el arbotante de la almohada endurece su sombra y me separa del arco interrogante de tu flecha, el agua catacumba de mi gozo diario me une a tu corriente que se aleja tropezando camino de la mar. La noche, revestida con casulla de adviento, nos arropa con un tedéum de loba en clerecía y somos dos silencios medievales en la guarida templo de la cama. *** Tentaciones El invierno pronuncia tu otro nombre y comienza el deshielo. Aventuras el miedo, tienes frío, atraviesas los primeros abrazos, reconoces la cuesta, los rostros y la curva, traduces la inscripción, resuelves el enigma de la piel y, liberando la tela metálica de la serpiente que oscurece la transparencia de tu infancia, el paisaje recobra su dimensión real: dueño de tu mirada te ciega los sentidos y te ofrece el amargo sabor de la maleza, desde su oscuridad sonora crecen voces que suben hasta el valle iluminado. Huye y mírate en el frío tabique del lago, recuerda su perfil, apriétate el cilicio del deseo, enséñale la llave al vigilante, no olvides la consigna, vuelve a casa y lávate las manos. Bien tú sabes que has de volver mañana. *** Patinadores La noche ha embalsamado, con el ungüento helado de su aliento, el torso lacerado de la pista de hielo. Un batallón de bárbaros, armados de cuchillos, rasga sus vestiduras dejando al descubierto un sebastián de vidrio encadenado al árbol del invierno. La pestaña de plata, altísimo paréntesis, arroja del recinto al último extranjero y acompaña en silencio a curar sus heridas, mientras diciembre empaña los cristales del parque. La primera luz quiebra el sueño del espejo y éste ofrece su piel, tersa y recién lavada, al bisturí que invade toda la superficie, rota su simetría de lago encarcelado. Al terminar el día, después de la batalla, la luz está copiando, en el lienzo mortaja de la nieve, un cuadro del mágico Pollock. *** Albacea La piel de lo prohibido se adhería a su cuerpo como una niebla densa arropando al sudario de su sombra con la nieve mortaja de la muerte. Asaeteado con agujas de burla, su infancia sometida al confesor, rezaba temeroso de rodillas en el oscuro cuarto de su cuerpo encendido, acosado su sexo de deseos secretos, su tacto y su temblor por siempre condenados: una hoguera en su pecho de carbón. Hizo el amor, hasta dolerle su esqueleto, en camas alquiladas con sábanas bordadas de humedad y gusanos, hierba lenta creciendo en el espejo y una luz disecada con fiebre en sus alambres. Exiliado, camino de la mar, abrumado de piedras y retablos, se cayó del caballo, y convirtió su gesto, en la noche de julio, al gozo de la Voz que le marcaba su costado con juguetes de fuego. Y desde entonces, en la prisión abierta del nuevo carcelero, se hizo esclavo siendo, una vez firmada la sentencia, albacea del alba de su lengua. *** Black Death En la pila bautismal del lago, donde los bellos torsos deseantes se convertían al paganismo del verano, el sol bautiza, ahora, con nombre medieval a un árbol que cuajado de falsos capiteles ofrece un fruto amargo que se ahoga, prohibido, en la sombra del agua inalcanzable y fría. Olvidados están los días de tan intenso amor. La sinrazón del cólera se extiende clavando la cizaña de sus uñas moradas sobre los nuevos rostros apenas si rozados por la encendida mano del deseo. En todo lo que antes fuera gozo y aquel placer de venas traspasadas, un furioso huracán, montado en un caballo de agujas derretidas, enarbola un sudario de otoño con la imagen enturbiada de la muerte. Sobre el puente de Brooklyn, en el Village han empezado a aparecer los signos, las turbias cicatrices y la isla se hunde lentamente. Sólo nosotros los impuros, los desterrados, los que lloramos por tantos cuerpos rotos, sabemos el final y lo tememos. Pero es muy tarde ya y nadie nos escucha. *** In tempore belli Marchita su belleza en esquinas oscuras, su cuerpo corrompido de gusanos de noche, asediado de heridas, temblores y tumores ya no quiere vivir, desnudo y desterrado se aleja de los suyos. Agobiado de grietas es difiícil mirarse en el espejo y ver una carroña sin forma ni esplendor, pergamino sonoro su piel en "de profundis", la cicatriz de la barbarie iluminada. Imposible salvarse de esta guerra nivelando sus dedos de ungüentos y pomadas, poniendo contrafuertes a su cuello, sus vidrieras borrosas de luz ronca, un nido de serpientes reptando por su nuca. ¿Cómo vivir de ser el contemplado a contemplar, de vender su hermosura a tener que comprarla, de ser incendio a estar petrificado, rebosante de vida a sentirse cadáver? Se sienta en la muralla del recinto, antes fortificado y defendido, esconde los juguetes venenosos, acaricia la miel de las ventanas y mirando la torre enmudecida, la gran plaza vacía, espera al enemigo, ya perdida la llave del deseo, que regrese de noche y fusile a traición su sangre sulfurada de metralla roída. Él sabe que le esperan más allá del Recinto. ** Hilario Barrero, escritor español nacido en Toledo y residente en Nueva York. Es docente en el Departamento de Español de la Universidad de Princeton (http://www.princeton.edu) y ha recibido diversos premios literarios en EUA. Su poemario In tempore belli obtuvo en 1998 el premio de poesía Gastón Baquero. hbarrero@att.net. === El bautizo Hernando Bolaño ======================================= Nunca más he podido forjar en la mente la concepción de que pueda existir un sacerdote que no ostente el nombre parroquial de aquel personaje dócil, cauto y diserto que la bautizó: Aristóbulo. Desde que Cecilia me contó la historia que ella conocía; la imagen de ese religioso se ha trastocado en mi imaginación de diversas formas hasta llegar a la conclusión alentadora de que fue un privilegio el no haberlo conocido, para poder recrearme con la evocación imprecisa de alguien a quien puedo reconstruir, cada vez que lo intento, fraguándolo en el molde caprichoso e insostenible de los recuerdos. Lo tengo como un presbítero de ahondados arraigos religiosos y bien sabido del privilegio del canon. Con una sotana de yeso por lo nívea y lo inmóvil, de anteojos sostenidos en la cúspide decadente de su nariz roma y en el rostro, el padecimiento secular de una dispepsia crónica; la misma que le hacía interrumpir el ritual religioso, y en medio de una homilía dominical se procuraba el aislamiento debido que le consintiera la eclosión de sus flatulencias pestilentes. Era un gesto natural que a Cecilia, el recuerdo del clérigo se le prendiera como una traza indeleble, ya que en sus andares por los pretiles de la Avenida Crisanto Luque siempre le asaltaba la insidiosa galantería del señor xxxxxxxxxx, quien desenfundando un pañuelo recién zurcido, le rezaba de memoria el mismo piropo, retahilado con la cadencia de una pretensión poética: Dichosa la tierra que dio la hierba, para alimentar la oveja que dio la lana, para hacer la sotana del cura que te bautizó, garbosa. ...Y ella lo escuchaba rememorando aquel vaho acrimónico de la sotana que la bautizó y que se colaba, como una exhalación, por la ventanilla cribada del confesionario los domingos de comunión. Luego ella terminaba de pasar; y soltándole una brizna del viento que llevaba aprisionado en sus polleras se le escurría al cortejante dejándolo suspendido en su anhelo tardío. Fue en la iglesia de la Tercera Orden donde el cura Aristóbulo le dio la bienvenida al mundo. Cecilia, en brazos de su madrina era una criatura delicadamente acicalada y envuelta en un faldellín rosa de una tela transparente, que a la vista se antojaba calurosa. A la fecha de su bautizo sumaba ya tres años y unos diecisiete kilos que alzados por su madrina durante las horas de la ceremonia, se convertían en una carga extenuante e incómoda dada la impaciencia y el sofocante aire que se quedaba allí, dentro de la iglesia, a las cinco de la tarde. Durante el inicio del ritual el cura Aristóbulo desplegó su austeridad oral, que en una tonalidad sostenida entre la agudeza y la gravedad, ingresaba plena en los oídos de todos los feligreses y los extasiaba casi hasta la levitación. Él tenía a toda hora un regaño en la boca y en las manos el gesto que insinuaba un perdón. Sus prédicas las iniciaba en el púlpito y en la medida en que se iban convirtiendo en una reconvención, él iba descendiendo hasta llegar nuevamente al altar; de allí se paseaba a lo largo de la nave central ingresando repentinamente en alguna de las hileras de bancas para alzar más el tono enfatizando su sermón el que culminaba en la línea exacta en donde comenzaba el atrio. Su mano se asía de uno de los aldabones de bronce ancorados en los envejecidos portones y dándole golpes acompasaba las últimas palabras que pisoteaban la atrición de sus congregantes, dejándolos a todos con el temor de Dios suspendido en el alma mientras él regresaba pausadamente y con la mirada puesta en el infinito hasta su posición de patriarca, allá delante de la sacristía. Censuraba el adulterio, reprochaba la usura y denigraba a las prostitutas que allí en la Calle de la Media Luna, donde se emplazaba su iglesia, eran sus vecinas más próximas, y por esa razón, un domingo de esos en que el asueto parece tomarse una licencia adicional, amanecieron unos brochazos en el muro lateral del templo, que aún en la mañana mantenían el calor inmaculado del carburo reciente y que claramente dejaban leer la irreverencia vengativa de las hordas ofendidas: "El cura Aristóbulo Gómez es marica". Ese domingo nadie fue a misa y él se quedó esperando en el andén, paseándose de un lado a otro de su ignominia, mientras la calle reverberaba en un sol ardiente y su imagen asotanada ponía a la desolación el toque tenebroso de una tragedia de Hitchcock. (Se puede extender este episodio). Amanda seguía sosteniendo entre sus brazos a Cecilia mientras el cura Aristóbulo hacía el preámbulo y apuntaba con una caligrafía de pendolista los datos pertinentes; estaba cumpliendo el designio de un destino que ella había añorado desde el momento en que Filomena murió. Más por la razón fraternal que la ligaba a Filomena que por mantener intacta su reverencia a la voluntad de los difuntos; Amanda, sin apelar a los prejuicios ni a las adversidades venideras, se hizo a su custodia. Había decidido inexorablemente darle un giro a su contienda y virarla hacia el rumbo de la complicidad. Amanda mantenía entre sus manos a la niña con la misma actitud de quien resguarda la dicha buscada por años... ** Hernando Bolaño, arquitecto colombiano nacido en 1961. Es profesor en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, de Cartagena de Indias, y en el Colegio Mayor de Bolívar (instituto tecnológico). Ha obtenido premios literarios en su región. hbolano@ctgred.net.co. === Poemas Caridad Blanco de la Cruz ================================= *** Cartomancia Voy a poner mi vida sobre la mesa en una balanza pesaré cada segundo miraré con ternura sus ojos todavía conservaré su gesto en mi memoria Cuando ella crezca me tomará las manos a pasear llevará las tardes niñas prendidas al cuchillo que puse donde muerde la fuerza de mi ira Cuando suceda, en fin, cuando pálido quede el rumor de las cosas aprendidas y mis brazos quieran estrecharme en el pasado voy a encontrar mi vida en esa mesa en la que alguna vez jugamos a las cartas sólo un instante, apenas un segundo antes de toda la eternidad en estampida tras la puerta elegida del destino. *** Toccata y fuga Alguien al parecer se esconde también en sus ojos Una pequeña boca susurra Llueven días, llueve... El tiempo, ese infiel devora en una esquina estos versos y las flores son polvo y ceniza entre sus dedos La gente corre, corre ¿A dónde van? La tibia lengua del tiempo penetra mi boca besada en medio de la calle No consigo despegar los párpados A tientas corremos juntos me desviste al paso de su lengua Un rastro húmedo cubre mis senos multiplico círculos en la profundidad remota de mi ombligo Puede ser noche de luna llena un día cualquiera lunes o domingo El tiempo quita el rostro niño las manos adolescentes lleva mi sexo a su boca Paso y me disuelvo en la nada. *** Paisaje Cuando veo las naves partir me duelen sus huellas de agua todo el universo prendido a sus banderitas que se tragará el horizonte Parada en la orilla clavada por el asidero de dudas que cubren mis pies como la arena húmeda no tengo lágrimas para nombrar lo que rompe adentro abismo en el que no distingo ese algo mío que se va con ellas esa vibración perdida para siempre ese nunca más que comienza a ser posible. *** Reino Vivo en una burbuja de cristal donde noblemente balanceo mis días aquí la miel me llega hasta los labios bandadas de nubes merodean mis pasos no me alcanzan la ira, el odio, el desamor como la tos, se me pasan los recuerdos Sé que afuera está lloviendo el miedo algunas veces sobresalta tiene un precio ejercer su dominio Tiembla la burbuja y va a romperse instante prefijado, puedo verte. *** Autorretrato Mis palabras son como las estrellas, nunca se extinguen. Gran Jefe Seattle. Conformo a besos mis contornos perfilándome en acto de sacramento El pelo abandona su negrura la frente profundiza las líneas desde donde las frases emergen los ojos conocedores de la tristeza se hermana con la boca sonreidora Ha guardado las alas el pecho preservándolas de intrusos y el cuerpo pretexta para no desvanecer dibujarse a golpe de poesía Cada palabra es mi manifiesto el tiempo en que preciso sin perder la bondad oírme y que me escuchen en la posmodernidad que asfixia la otredad con la que intento pintar mi retrato antes de que la oscuridad se me eche encima ** Caridad Blanco de la Cruz, escritora cubana nacida en La Habana (1961). Licenciada en historia del arte en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Es especialista de artes plásticas en el Centro de Desarrollo de Las Artes Visuales y curadora de exposiciones. Realiza investigación y crítica sobre el humorismo en Cuba. === Un domingo en Cajamarca Jorge Pereyra ============================ Amanece en Cajamarca. Mañana señorita, soñolienta, desperezándose voluptuosa sobre el musgo tierno de los jardines. La lluvia de anoche cuelga, todavía, de las ramas de los ancianos árboles de la Plaza de Armas. Y las gotas, gordas y trémulas, brillan como un diamante incrustado en el ombligo de una bailarina turca. Amanecer a medias, con algunas pelusas de noche. Proyecto de día, escapado de las sombrías mazmorras del tiempo. Sombras densas, insomnes, pariendo detrás de todas las esquinas la luz del nuevo día. Seis de la mañana tratando de meterse entre los ojos de un ciego. Chispa que aún no se decide a ser candela. Amanece. Todos dormimos aún, y soñamos que tenemos un ramillete de flores en la cabeza. Sin sospechar que la ceniza se está haciendo luz en el fogón de una cocina lejana. Sólo tú, muchacho palomilla, serenatero incorregible, silbas risueño un vals criollo mientras caminas a casa, después de una noche de parranda. Y a medida que avanzas por la calle Lima, callecita del alma, vas dejando enroscadas en los postes del alumbrado las serpentinas de tu melodía. Cuídate muchacho, juventud divino tesoro, que como tú quedamos pocos. La Plaza de Armas está desierta. Tan sólo algunas hormigas, en su procesión hacia el azúcar, la recorren de un extremo al otro. Pero si te fijas bien, huanchacos disfrazados de huanchacos conversan con los semáforos. Las vendedoras de "caldo verde" se disputan a mordiscones los últimos borrachos nómadas que pasan a su lado. Y en la iglesia de la Catedral, las pálidas estatuas de los santos se están sacando el corazón. Todo es posible en Cajamarca a esa hora. El día se está soltando pese a la lluvia de anoche. Quizás sea la última, pues ya llega la primavera. ¿A dónde van las lluvias cuando uno se cansa de ellas? Quién sabe. Desde la ventana de mi casa, Caifás, mi gato, siamés nunca ingrato, muchedumbre en mi soledad, las ve alejarse por el horizonte, como si fueran un triste ejército derrotado. Las negras nubes, en manada, van una detrás de otra: nube a nube, gota a gota. Y de pronto, cuando nadie se da cuenta, abren una puerta en el cielo por donde los siglos se escapan al país de las mariposas. Y es la misma puerta que nosotros mismos abrimos cuando morimos. Caifás, lamiendo su patita como si fuera un helado D'Onofrio, se despide de ellas. Adiós. El sol, poco a poco, se adueña del jirón Atahualpa, la calle donde vivo. Abro los ojos con recelo, casi como temiendo que la luz me los acuchille, casi instintivamente, casi sin prisa. Con el vago presentimiento de haberme muerto mientras dormía, paso revista a todos mis sentidos. Están intactos. Tal vez un poquito entumecidos. Pero reaccionan gradualmente a la voluntad que los convoca. Con los brazos en alto, tratando de no tocar a Dios, y con los pies aún hundidos en el sueño, me desperezo y bostezo. Es una bella mañana cajamarquina. Huele a tierra fresca, a senos de muchacha campesina, a pan recién salido del horno. Afuera, el sol está envanecido con un rubor granate que se le ha subido a las mejillas. Y el cielo tiene un azul cajamarquino tan intenso, que los turistas no lo podrían capturar en sus cámaras fotográficas. Las onduladas laderas del valle, se despojan de su túnica de esmeraldas y dejan que el sol las posea lentamente. Caifás me dice con sus guiños gatunos que algo maravilloso está a punto de suceder. Algo más espectacular y genuino que la entrega de los Oscar. Y sólo vale una sonrisa. Una moneda brillante, enorme, está saliendo de los apretados bolsillos del cielo. El sol, el sol, el sol de cada día. Importa acaso que esta mañana el sol haya llegado a su paisaje favorito con cinco minutos de impuntualidad? ¿O que el alto pino de la Plaza de Armas se haya arrodillado al verlo salir? Claro que no. La rutinaria belleza del valle cajamarquino ha empalagado nuestra capacidad de asombro. Acaba ya de una vez por todas de mostrarte a plenitud, astro peregrino, y salpica tu confeti amarillo sobre los rojos tejados de Cajamarca. No hay nada mejor que un buen desayuno para dar inicio a un día perfecto. ¡Caifás, vamos a desayunar! Bajamos al primer piso con la alegría de una abeja revoloteando sobre una carreta de alfalfa florecida. El taimado felino me precede y gana la carrera, levantando su colita como periscopio de submarino. Abrimos la puerta de la calle y allí está Doña Rosita, la vendedora de pan. Viene con su canastón lleno de tortitas calientes, panecito de yema, semitas y rosquitas del Gordo Campos. Alzamos la vista, y en las ramas del sauce del jardín, una masa compacta de ángeles mojados se está secando con los primeros rayos solares. Desde la cocina, el inconfundible aroma de un cafecito nos llama a la realidad, para salir de la modorra. Panecitos calientes y café para iniciar este domingo. Pero todavía falta algo. Dulce, terriblemente dulce, desprendiéndose del tocadiscos, la aterciopelada voz de Sara Vaughn nos acaricia como una brisa de jazz sobre las olas. Sinatra dijo una vez que le gustaría cortarse las venas y luego morir lentamente escuchando la voz de ella. Panecitos, queso, café y jazz. El domingo en Cajamarca está completo. Mañana será lunes. ** Jorge Pereyra, escritor, poeta y periodista peruano. Reside actualmente en Estados Unidos. Ha vivido en varios países de América Latina y como fruto de esas experiencias ha publicado varios cuentos en diversas revistas latinoamericanas. jpereyra45@email.msn.com. === Poemas Olimpia Ortiz ============================================= *** A los mártires del Mar de Agaete El cielo tendió un chal rojo sobre el mar y fingió morir. La luna desbancó a su ídolo que se refugió en su gruta y por la ventana mágica de un universo en penumbras se coló un collar de estrellas. Yahvé insomne arrojó su ira sobre la negra cortina que cubría tu garganta, áspera, quebrada, pétrea y una barca arrebatada de sangre y manos de hambre reventó en tu vientre tosco, abrupto y sediento de sol. Llanto y gritos de domingo, ceremonia de la muerte, tres tañidos de campanas arañan la paz de un pueblo salpicado de verde y sal. Enfundadas en el luto de unas vidas domeñadas, las viudas cubren sus ojos con el dolor de los siglos y arrodillándose ante Dios se funden en un océano sombrío, profundo, negro. *** Recuerdos Viento que rompe el mar del sur cuerpos raptados bajo el sol aguas mordidas por la luz. Vi tus pies rizar las olas sirenas blancas lavaban la piel de tus viejas prendas. Levantas la falda de tul y trepas por la columna doliente de los misterios. Ojos de arena y de furia tu mirada fuego y lluvia se entierra en mi pecho hinchado. Aquella tarde de sueños y promesas de otros mundos arrancó los mil puñales de un corazón desgarrado. *** Poema horizontal Aún no me conoces pero yo he seguido tu estela. Tu rostro es transparente, tu casa pintada del color del luto, tus azoteas baldeadas con aguas de aflicción, tus colchas y alfombras trenzadas con hebras de sufrimientos, tus muebles barnizados con lágrimas del pesar. Tu voluntad es implacable, tu descaro una ofensa. Emerges a tu antojo, serpenteas por los misteriosos claustros del dolor, donde no hay tiempo ni demora, despedazas corazones, desgarras entrañas, hurgas en el desconsuelo y el abandono, y te escabulles por los laberintos de tu poder. ¿Por qué eres tan petulante y engreído? Coqueteas con almas de soledad y desamparo a las que enamoras con tus brazos de mármol. Te dejas querer como Ambika en la flor de sus temibles encantos, enciendes sus pasiones, pero sólo te acercas cuando la angustia ha marchitado sus frutos. Entonces se rinden a tus pies, y mueren por vivir en tu morada de hiel. ** Olimpia Ortiz, escritora española nacida en Las Palmas. Es licenciada en filosofía y letras por la Universidad de Salamanca y profesora titular de Escuela Universitaria, impartiendo docencia de lengua inglesa. Sus investigaciones están enfocadas en la elaboración de libros de texto, en su mayoría relacionados con la enseñanza del inglés para fines específicos y en la traducción. amelia@serdis.dis.ulpgc.es. === Dos relatos Guillermo González Ruiz ============================== *** Coincidencia circunstancial Sentado al borde de la cama, solo, como despertando a su pesar, recorrió con la vista muebles y objetos que le eran familiares. Inició un bostezo, pero un ataque de aquella tentación se lo cortó, sensación compleja y compulsiva que lo impelía una y otra vez a pensar y pensar en... lo que él sabía, como si estuviera en medio de una vorágine. Una parte de él, la racional, la objetiva, le decía que era algo maligno, absurdo, destructivo; sólo lo erosionaba y lo hundía en el pozo de aislamiento y soledad en que, por abulia, se estaba dejando caer. Escuchándose dentro se oyó decir con esperanza creciente que podía terminar con eso. Se fortaleció la posibilidad tantas veces acariciada; como antes, algo lo conminó: ¡Anda, levántate de un salto... sal a la calle a darle la cara al mundo, tus problemas son mucho menores de lo que crees, hazlo y verás que tienes sobradamente con qué superarlos..! Pero sólo logró levantar un poco la cara, justo para encontrar su imagen reflejada en ese espejo artificialmente antiguo y manchado. Se encontró unos ojos inyectados, vidriosos y amodorrados. Cerrando los puños levantó los brazos al máximo, hasta sentir dolor en las articulaciones, apretó fuertemente los ojos, endureció los músculos de la espalda... abrió la boca y lanzó un grito sin soltarlo del todo... el sonido fue decayendo poco a poco, hasta no ser más que un susurro entrecortado... se hizo el silencio y dejó caer los brazos blandamente sobre la colcha, con una sensación de derrota y resignación. Quedó inanimado por unos momentos, giró la cabeza hacia atrás y dejó caer los hombros. Volvió a escuchar la voz del optimismo, esta vez más confusa, pero suficientemente clara para hacerlo sacar el pecho e intentar una sonrisa ante el espejo: una sonrisa cálida, seductora, optimista. Encontró la imagen que esperaba: una parodia de la alegría, forzada en un rostro prematuramente envejecido. Dejó salir el aire con lentitud girando la cabeza a ambos lados y tragando saliva, una saliva seca y amarga, con sabor metálico y un poco de acidez, resultados de una noche de sólo café, varios tragos y muchos cigarros; que enmarcaran una larga desvelada contemplando embrutecidamente la programación del canal cinco hasta sus últimas consecuencias. Se pasó una mano por entre el pelo, orpimiéndose el estómago mientras bostezaba ampliamente. Volteó nuevamente hacia el espejo... la imagen le devolvió fielmente la desesperanza que internamente quería ver, y deshaciéndose de todo intento de rehabilitación, tomó un cigarrillo de la caja semi vacía y lo encendió maquinalmente mientras se recostaba, presa de la angustia existencial en la que debatía desde siempre. Al girar el cuerpo para apagar la colilla sintió un mareo leve, pero suficiente para verse inmerso en la tentación de nueva cuenta. Quiso resistir y aun trató de incorporarse... pero sucumbió. Con un gesto de desesperación infinita, asió con ambas manos el colchón y comenzó a mecerse lateralmente con regularidad y creciente intensidad, hasta que, ahogando el grito, profirió: ¡...Está temblando..! Quedó exánime, la respiración agitada y el corazón saliéndosele del pecho; pero tranquilizado en lo más íntimo, con el masoquismo satisfecho. La tentación lo invadió de golpe, completamente..: él sabía, nunca pudo explicárselo, pero él sabía que si lo deseaba con suficiente intensidad, a su conjuro la Tierra se agitaría de lado a lado y de arriba a abajo, tan fuerte como él quisiera y durante tanto tiempo como se le viniera en gana. Recordó las tantas ocasiones en que deseó que temblara, pero sin decidirse del todo, para voltear a ver lámparas, cuadros y demás objetos colgantes, y verificar que efectivamente se movieran a efecto de su voluntad... buscaba una referencia, cerraba un ojo, se mantenía inmóvil por un instante... y comenzaba a oscilar el cuerpo, con un ir y venir casi imperceptible, pero suficiente para notar cómo se desplazaban. Cambiando de expresión suspendía el ejercicio, asustado de su poder. Pero, a decir verdad, nunca se atrevió a realizar una experiencia hasta sus últimas consecuencias. Nunca empleó toda su voluntad en un intento. Había sentido ya varios temblores, a pesar de no haber intervenido para nada en ellos. Internamente sabía, que sin duda, éstos habían sido producido por seres semejantes a él, con la misma capacidad para realizar tal clase de hazañas; con el mismo o tal vez mayor poder de la mente sobre la materia, estaba seguro. Con gesto de verdadera preocupación, se puso a considerar los daños que pudieran resultar de un terremoto de gran intensidad: vidrios rotos, edificios caídos, incendios y muerte; mucha muerte. Heridos y desaparecidos, incontables daños en todos los órdenes... no, no debía desearlo, no debía siquiera pensar en ello; los demás, los afectados no tenían ninguna culpa... Ah, si pudiera provocar un gran temblor... pero sin daños... sería algo sumamente satisfactorio y, sobre todo, confirmaría su capacidad para producirlos... Pero no, no debía dejarse tentar, conocía demasiado bien su poder; se reconocía poseedor de poderes de origen galáctico, tenía pruebas. De momento no recordaba ninguna, pero las tenía, estaba totalmente seguro... ¿o no? Se recargó en los codos tratando de recordar alguna de ellas, aunque fuera una pequeña. Lo acometió un acceso de tos seca y súbita. Cuando al fin cesó, se pasó las yemas de los dedos por la frente, y poniéndose violentamente de pie, tomó la decisión: si no podía recordar ninguna prueba concluyente de su poder, tendría que realizar una experiencia, esta vez de manera completa, empleando la totalidad de sus poderes mentales... Se sentó, articuló con voz silbante y ronca volviéndose a incorporar y consultando el segundero de su reloj: "Le doy exactamente un minuto al tiempo para recordar una prueba, en caso contrario, procederé al empleo del poderío que me es natural; no respondo por las consecuencias...". Dejó transcurrir el tiempo sin apartar la vista de la delgada aguja, crispados los dedos sobre la muñeca, el rostro contraído y tembloroso... escudriñaba los más recónditos rincones de su memoria... ...El plazo llegó a su fin, se relajó, esbozó una sonrisa sardónica y se sentó nuevamente en la cama, casi en la misma posición original, murmurando quedamente: "Yo lo advertí... lo advertí... no tengo la culpa... ¡ninguna culpa..!", repitió en varias ocasiones. Se llevó los puños a las sienes recargando los codos sobre las piernas... y se puso a desear el más espantoso de los terremotos... con toda la fuerza de que era capaz, como nunca lo había hecho. Le dolió la cabeza y tembló como azogado, comenzó a sudar fría y acabó cayendo de la cama. El contacto con el suelo frío lo volvió a la realidad, reaccionó de inmediato suspendiendo el acto de poder, totalmente arrepentido de haberlo iniciado... quedó expectante, silencioso, con el oído aguzado y la vista fija en la lámpara... pero no pasó nada, absolutamente nada. Dejó caer los hombros y sonriendo con una mezcla de alivio y desilusión murmuró: "No debe temblar... ¡No debe!". Se levantó de un salto, se duchó, se rasuró canturreando, se vistió con sus mejores ropas y decidió salir a la calle a darle la cara al mundo... al cruzar la estancia sintió como un mareo; instintivamente volteó a ver la lámpara... que comenzaba a oscilar cada vez con mayor intensidad... vasos y copas le enviaron un tintineante mensaje de auxilio... mensaje que fue ahogado por el ruido sordo que acompañaba al techo, que se acercaba inexorablemente al piso... *** Deserciones Siempre tuvo terror de la guerra y sus consecuencias, especialmente desde que muy a su pesar se vio enrolado, medido, analizado, pertrechado, embarcado, elevado y descendiendo por entre los aires nocturnos y llenos de acechanzas y peligros ignotos; hasta encontrarse así, caminando con gran sigilo, el dedo crispado sobre el gatillo y atisbando a todos lados, en medio de aquel páramo inhóspito. Algo lo había hecho caminar más rápido que sus compañeros y ahora se encontraba solo. Casi amanecía y los ruidos propios del campo se empezaban a dejar oír. Se irguió y respiró profundamente, pero el tableteo de un arma y el silbido de sus balas lo hizo agacharse más que de prisa y recordarle dónde estaba y qué andaba haciendo: buscar al enemigo y derrotarlo, por la defensa de la libertad y las democracias, pilares sagrados que fundamentan el mundo libre, blanco, cristiano y occidental... él, con su piel más de chocolate que de leche, sin recordar más de cuatro de los mandamientos de la ley de Dios, y de su occidentalidad, sólo pensaba lo que había escuchado de aquel chino típicamente amarillo y ojirrazgado: "...El verdadero Oriente se encuentra al oriente de mi país; exactamente al otro lado del mundo, y es una tierra extraña y exótica, cargada de misterios a cual más indescifrable...". Pero ahí estaba, y para colmo, en medio de una batalla que no podría ganar. Se lo habían explicado poco antes del descenso en paracaídas. Su deber era distraer al enemigo, hacerle creer que ahí se iba a desarrollar la batalla decisiva, mientras el verdadero ejército se dirigía a los verdaderos objetivos para ganar la verdadera guerra. No estaba de acuerdo, no sentía tener madera de héroe y mucho menos en calidad de mártir, es más, ni siquiera sentía una especial aversión por los tales comunistas. Hacía un rato que no escuchaba disparos, vio unos árboles no muy lejos y se dirigió hacia ellos con grandes precauciones, buscando cobijo y tiempo para redondear una idea que le andaba centelleando en la meninge; porque soltarle un tiro así como así a un desconocido como que no era muy... por más comunista que fuera, o peor todavía que se lo tronaran nada más por andar de... Se sentó recargándose en un tronco que olía a brea y diciéndose que sí y luego que no, concluyó que tal vez era factible. Volvió a considerar todo el asunto y decidió que sí, que antes de matar a alguien o que lo mataran se haría pasar por muerto o herido, hasta que el enemigo lo capturara y pasaría el resto del conflicto en calidad de prisionero de guerra. Se tendió en el suelo y recomido la posición hasta encontrar la más cómoda, estudió el ángulo y la posible trayectoria del proyectil muchas veces, hasta quedar totalmente satisfecho, luego, haciendo acopio de valor y decisión, quitó el seguro y jaló del gatillo. La bala salió unos centímetros más a la izquierda, fue más bien un rozón, un tiro a sedal que no causó mayores daños, si bien el dolor rebasó con mucho sus estimaciones más pesimistas. Poco a poco fue bajando el ardor y dejó de retorcerse, tiró el arma a un lado y se tendió en el lugar escogido con un brazo sobre la frente, lo que le permitiría detectar la llegada del enemigo salvador. Se sentía un traidor abyecto, un desertor que abandona a sus compañeros en peligro, pero ante la alternativa de matar o morir... ni madre, sería traidor, desertor o lo que fuera necesario. Casi se había dormido cuando escuchó el primer sonido ajeno al campo, pasos sigilosos, abrió los ojos pero no vio nada. Volvió a escuchar ruidos, esta vez más cerca, pero desde atrás, desde sus propias líneas, o sea que da alguna manera, contra todos los pronósticos, las fuerzas de la libertad avanzaban. Retiró un poco el brazo y giró la cabeza para ver mejor... pero interrumpió a la mitad el movimiento, readoptó la posición original y decidiendo que de ninguna manera se reincorporaría a sus propias fuerzas, cerró los ojos otra vez. II "...Ése se movió... me cái que sí...", se dijo el recién llegado, atisbando por entre el ramaje... "Pá'su madre... si es de los míos", profirió con voz muy baja y acercándose hasta quedar casi encima del "muerto"... "Qué se va a mover, con tamaño agujero... nadie queda bien con un... aunque, viéndolo bien... parece que respira... pobre güey, se va a morir de a poquito en poquito y yo sin poder ayudarle en nada... si no anduviera desertando... pero, no lo puedo dejar así como así, le tengo que hacer aunque sea el último favor...". Y lamentándose por la suerte del caído, apuntó a la cabeza y le dejó ir un tiro cuyo eco repercutió largamente por las laderas vecinas... ** Guillermo González Ruiz, escritor mexicano residente en Ciudad de México. Es diseñador mecánico y su obra literaria permanece inédita. ggoru@mpsnet.com.mx. === El buzón de la Tierra de Letras ======================================= *** Libros de Lidia Cabrera 25 de octubre de 1999 Quisiera saber si podrían, por favor, darme información sobre algunos libros de Lidia Cabrera, como La enciclopedia de Cuba, Vida hecha arte y La laguna sagrada de San Joaquín, y de Nicolas Guillén, su Antologia poética, así como las posibilidades de comprarlos por intermedio del Web. Atentamente, Dalia Negra (dalia.negra@free.fr) *** Letralia sólo ha cambiado para mejorar 27 de octubre de 1999 Querido Jorge: Luego de algunos años de ausencia vuelvo a revisar la publicación literaria de mayor calidad en la Web, y encuentro sin sorpresa que Letralia sólo ha cambiado para mejorar y que mantiene el espíritu intacto. Te mando mis sinceras felicitaciones por ello -sé que no es fácil. Patricio Lorente (lorente@way.com.ar) *** El valor del idioma (sobre el editorial de Letralia 80) 28 de octubre de 1999 Suelo postergar la lectura de vuestra revista para momentos de gran tranquilidad, de modo de gozar plenamente del momento. Hoy, en un paneo, encontré el artículo sobre el acuerdo entre la Real Academia Española de la Lengua y el señor Bill Gates, noticia que me llenó de alegría. Celebro su confianza en el futuro del idioma porque las posiciones positivas son las que sirven para lograr los propósitos. Un abrazo, Francisco Herranz (fmhz@ciudad.com.ar) === Post Scriptum ========================================================= "La crítica, bien comprendida, es un laborioso y tenaz proceso de elaboración, y complementa el trabajo literario. Gracias a la crítica, la literatura existe". Juan Carlos Santaella (1996). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviar algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede obtenerlas en el Web visitando la página http://www.letralia.com/publicar.htm. Si lo prefiere, puede recibirlas por correo electrónico escribiendo un mensaje a info@letralia.com, con la palabra "Condiciones" en el subject, o simplemente dando un doble click de ratón en el enlace siguiente: mailto:info@letralia.com?subject=Condiciones. === Las casas de la Tierra de Letras ====================================== Si usted no está suscrito a Letralia, o lo está pero le falta algún número, puede conseguir las ediciones en los siguientes sitios, a donde llegan simultáneamente con su aparición. Sitio de Letralia http://www.letralia.com/archivo.htm Página informativa http://www.rediris.es/list/info/letralia.html Tulane University, http://www.tulane.edu/~latinlib/letralia (sólo Nueva Orleans, EUA ediciones de texto hasta la del 16/9/96). DC BBS BBS del Decanato de Ciencias de la Universidad Centro Occidental "Lisandro Alvarado". Barquisimeto, Lara, Venezuela. Telnet a obelisco.ucla.edu.ve o a 150.186.96.4. Login: bbs Sendanet BBS ftp://ftp2.sendanet.es/ftp/letralia. España. SSDA Boletines electrónicos argentinos adscritos al Sistema de Soporte de Distribución de Archivos, a donde Letralia es subida por Horacio Massimino (dodo@mail.cano.com.ar). 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