~~~~~~~~~~~~~~~ Año VIII Cagua, Venezuela Nº 95 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 7 de julio de 2003 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | "Una carta para ti", Jorge Gómez Jiménez. | Editorial | Libros en las tablas. / El que a hierro mata... / Desde | Breves los 80. / Traza informativa. / Café digital. / Gaudí en | el Cervantes. / Café con espaguetis. / Danza en San Luis | Potosí. / Multiborges. / Pintores viajeros. / FIA | virtual. / Efímero y perenne. / Un colombiano en Buenos | Aires. / Merengue en Casa. / Nicaragüenses trovando en | Costa Rica. | | Medio millón de personas en la X Feria Internacional del | Noticias Libro de Caracas. / Fernando Vallejo gana el premio | Rómulo Gallegos. / Investigación de ADN intentaría | determinar origen de Carlos Gardel. / Hallado el primer | poema publicado por César Vallejo. / Gobierno de | Venezuela inicia plan de alfabetización. / Cineastas | venezolanos afinan nueva ley. / Becas a jóvenes | creadores españoles ofrecerá Injuve. / Arte abstracto en | Montevideo. / Presentada en Venezuela antología poética | de Eugenio de Andrade. / Congreso yoruba se desarrolla | en La Habana. / Zapatos de aniversario. / Realizarán en | Argentina I Congreso Internacional Crearteduca. / | Shakespeare para todo el mundo. / Convocan concurso de | cine independiente sobre la frontera México-EUA. / | Investigador español asegura que Bizet no es el autor de | Carmen. / Venezuela declara el 2 de julio como Día | Nacional del Bolero. / Anuncian en Perú coloquio acerca | de César Moro. | | Predicado.com, la comunidad de la letra | Literatura http://www.predicado.com | en Internet | "La Feria del Libro y la máquina del tiempo", Héctor | Artículos y Torres. / "Entre objetos y libros", Carlos Yusti. | reportajes | "Cantes de ida y vuelta: mestizaje musical de | Sala de Ensayo sentimientos", Arnoldo Varona. | | "La foto borrada", Javier Domínguez. / "Amsterdam" | Letras (extractos), Carlos Barbarito. / "Algunas cartas | perdidas", Guzmán Bañales. / "La consagración del | atributo", Edgardo Bermejo Mora. / "Nuevas acreciones", | Jorge Guitart. / "Bolero", Ester Rabasco Macías. / | "Ambigüedades y caprichos del señor Lousseat", Vanesa | Guerra. / Seis poemas de Jorge Valdés Díaz-Vélez. / | "Océano circular", Miguel Rodríguez Vergara. / "El Ojo | del Girasol", Javier Etchemendi. / "Niño huérfano" | (extractos), Chantal Enright. / "Límites", Mario | González Suárez. | | Fernando Vallejo. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/servicios/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/servicios/archivo.htm =========================== CONCURSOS LITERARIOS ========================== Reciba anuncios de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestro exclusivo servicio gratuito. 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No te aburriré hablando de los cambios, porque sé que sabrás descubrirlos en cuanto dejes de leer esto y te internes en los nuevos parajes que ahora surcan la Tierra de Letras. Como ya sabes, mi buzón está siempre abierto a tus observaciones y, por supuesto, a los textos que desees publicar en estas páginas. Debo confesarte que en el camino perdí cuatro ediciones: de la 91 a la 94. Hace poco tiempo un gran amigo me dio la grata noticia de que todas ellas estaban reflejadas en un repositorio estadounidense. Ya están aquí conmigo, y una vez que termine de curar sus heridas estarán allí, contigo. Regálame entre tanto un poco más de tu paciencia. Déjame ahora que agradezca a algunas personas la feliz circunstancia que hoy nos une. En principio a quienes me acompañan en la construcción de esta nueva Tierra de Letras, tanto en el diseño como en la selección de textos y en la redacción de las notas. También a Daniel Ginerman, el inseparable colaborador que una vez más ha aceptado brindarme su apoyo logístico. A los viejos amigos; a mis padres, mis hermanos y a Gabriela, Mariana y Jorge, mis hijos, que también esperaron contigo. Y a ti, mi estimado amigo que lees ahora estas líneas, por regresar conmigo a la Tierra de Letras. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez === Breves ================================================================ Libros en las tablas. La revista digital Dramateatro publica a partir de este año sus libros digitales -en conveniente formato Adobe PDF- en torno a las artes escénicas. El título con el que se inaugura la serie es El frustrado: un personaje recurrente en la dramaturgia latinoamericana contemporánea, de María Celeste Domínguez. http://www.dramateatro.arts.ve El que a hierro mata... Eduardo González dirige la revista literaria digital A Hierro Muere, especializada en la difusión de textos relacionados con la literatura policial. Entre otros materiales, la edición de junio incluye una entrevista a Paco Ignacio Taibó II, un artículo sobre la novela negra norteamericana y un trabajo sobre el filme Casablanca, amén de enlaces y noticias para los amantes del género. Puede solicitarla por correo electrónico a su director. pilo@2vias.com.ar Desde los 80. El poeta puertorriqueño Alberto Martínez-Márquez (amartinez_marquez@yahoo.com) anunció la aparición de la sexta edición de Desde el Límite, publicación literaria que se publica desde 2000 y se define como portavoz de la generación de 1980, publicando textos de poetas y escritores de renombre en Puerto Rico y países latinoamericanos. Además de un nutrido catálogo de ensayos de investigación, poesía internacional, cuentos y reseñas literarias, en esta edición participan Elidio La Torre Lagares, David Cortés Cabán, Mario R. Cancel, Juan González Mendoza y otros autores. http://www.marcas1pr.net Traza informativa. Recientemente fue creada la lista de correo La Traza, un espacio cuyos suscriptores intercambian información acerca de actividades literarias a desarrollarse en Argentina, tales como lecturas, charlas, debates y presentaciones, entre otras. http://ar.groups.yahoo.com/group/latraza Café digital. Julio Carabelli edita desde Tucumán, Argentina, la pequeña publicación Café Literario, que se distribuye por correo electrónico y que en cada edición incluye una muestra de textos de algún autor de habla hispana. Se incluye una rápida entrevista con el autor. Hasta ahora ha publicado materiales de Beatriz Schaefer Peña, Susana Cattaneo, Hugo Toscadaray, Osvaldo Picardo, César Bisso, Myriam Leal, Rubén Derlis, Carlos Carbone, Bibi Albert, Ramón Fanelli, Aldo Novelli, Sergio Rigazio y Jorge Nonin. tallermilenio@hotmail.com Gaudí en el Cervantes. Con motivo del cierre de las celebraciones por los 150 años del nacimiento del arquitecto catalán Antonio Gaudí y Cornet, el Centro Virtual Cervantes ha puesto en línea este 25 de junio un impactante monográfico con fotografías comentadas, artículos de especialistas y una completa reseña biográfica del maestro. http://cvc.cervantes.es/actcult/gaudi Café con espaguetis. Todos los martes se realiza en el Café La Dama de Bollini un café literario dirigido por Lionel Bollini y coordinado por el escritor Pablo Montanaro. La cita es en el Pasaje Bollini 2281, Buenos Aires, los martes a las 8:30 pm. Después de la actividad, la casa invita con espaguetis. Danza en San Luis Potosí. El 1 de julio se dio inicio a las jornadas del Festival Internacional de Danza Contemporánea de San Luis Potosí "Lila López", en México. El evento concluirá el próximo 3 de agosto y es organizado por el Instituto de Cultura de San Luis Potosí y el Instituto Potosino de Bellas Artes. Se trata del principal festival de danza contemporánea en el país y se viene realizando desde 1980. fidcs@hotmail.com Multiborges. El lingüista Martín Hadis (Buenos Aires, 1971, mhadis@internetaleph.com) inauguró el pasado 2 de julio, con un acto de presentación en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), el sitio InternetAleph.com, un completo sitio multimedia que aprovecha lo mejor de las tecnologías asociadas a Internet para dar forma a este peculiar homenaje a Jorge Luis Borges que, en palabras de Hadis, pretende "servir como introducción sólida y abarcadora a la obra del escritor, y como una guía de gran utilidad para lectores e investigadores acerca de todo el material que existe en la red. http://www.internetaleph.com Pintores viajeros. El pasado 4 de julio se inauguró la exposición Otros viajeros: Samys Mützner y Adrián Pujol, en la Librería del Banco Central de Venezuela, en la avenida Urdaneta de Caracas. La exposición, consistente en tres obras de estos artistas adquiridos por el banco en 2002, estará abierta hasta el 1 de agosto. FIA virtual. La XII Feria Internacional de Arte de Caracas, que estará abierta al público entre el 9 y el 13 de julio, ofrecerá este año una muestra virtual a través de su sitio en Internet, con información en torno a unas cuarenta galerías venezolanas y foráneas que participarán. En el mundo real, este evento, ya consolidado en el tiempo, podrá ser apreciado en el Salón Naiguatá del Hotel Tamanaco. FIA XII es en homenaje al artista Miguel von Dángel, cuyo trabajo estará en el stand de la Galería D'Museo. http://fia-caracas.com Efímero y perenne. Este jueves 10 de julio, a las 11 de la mañana, será inaugurada en la sala 1 del Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz Diez, en Caracas, la exposición Perennidad de lo efímero, con trabajos de destacados artistas venezolanos realizados en el Taller de Artes Plásticas de la Dirección de Cultura de la Universidad del Zulia. Los asistentes a la exposición apreciarán los mejores carteles producidos en este taller desde su fundación, hace 30 años. Un colombiano en Buenos Aires. Zapatos Rojos ha organizado un encuentro con el poeta colombiano Alejandro Galvis Bautista, quien hablará de la joven poesía colombiana y de la Fundación Creativa Taller de Bogotá. La actividad se realizará en el Café Voltaire (Bolívar 673, Buenos Aires) el sábado 12 de julio a las 9:30 pm. http://www.zapatosrojos.com.ar Merengue en Casa. La Sala Che Guevara de Casa de las Américas presentará el próximo jueves 17 de julio la conferencia "Los avatares de la identidad cultural: vicisitudes del merengue en la representación de la dominicanidad", dictada por el investigador dominicano Dario Tejeda, quien hace un extenso estudio acerca del tema en su libro La pasión danzaria, mención especial del Premio de Musicología Casa de las Américas 2001. http://www.casa.cult.cu Nicaragüenses trovando en Costa Rica. Un grupo de intérpretes nicaragüenses de la trova se presentará en Costa Rica el próximo 18 de julio, a las 8 pm, en Poas de Alajuela. Katia Cardenal, Junior Escobar, Moisés Gadea y Ramón Mejía son los artistas que deleitarán al público costarricense. La entrada cuesta 2.500 colones. http://www.katiacardenal.com ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === Noticias ============================================================== *** Medio millón de personas en la X Feria Internacional del Libro de Caracas Entre el 28 de mayo y el 8 de junio se celebró, en el Parque Los Caobos -importante pulmón vegetal en plena zona cultural de la capital venezolana- la décima edición de la Feria Internacional del Libro de Caracas, evento que regresa después de dos años de inactividad. Durante semana y media se desarrolló esta fiesta editorial que reunió unas sesenta editoriales venezolanas y once extranjeras. Bajo el lema "Pasa la hoja: la lectura está en el parque", la feria acogió, en las 17 hectáreas del parque, alrededor de medio millón de personas, según las estimaciones difundidas por el Centro Nacional del Libro (Cenal). Además de las actividades editoriales, los tres pabellones dedicados a los niños, adultos y abuelos fueron escenario de obras teatrales, espectáculos musicales y juegos ecológicos para los más pequeños. Destacó la afluencia de niños de las escuelas públicas y privadas locales. Los mayores disfrutaron de los llamados "rincones de lectura", en los cuales se les permitió sentarse a leer libremente las novedades expuestas. Provenientes de Colombia, México, Argentina, Estados Unidos, Cuba, España y Uruguay, participaron igualmente más de cincuenta escritores e invitados especiales. Entre los autores extranjeros estuvieron los españoles Antonio Jiménez Millán, ganador del premio García Lorca con Último recurso, y Luisa Castro, quien obtuvo el Rey Juan Carlos I con Hábitos del astillero. De Colombia vino una representación de escritores jóvenes y vigorosos, como Efraím Medina, que presentó su libro Érase una vez el amor pero tuve que matarlo. Asimismo, se realizaron foros, talleres, presentaciones de libros y exposiciones en espacios aledaños, tales como el Museo de Bellas Artes, el Centro Regional para el Fomento del Libro en Latinoamérica y el Caribe, la Galería de Arte Nacional y el Museo de Ciencias, entre otros. Según fuentes del Cenal, cerca del 14% de los visitantes adquirieron libros en la feria, que estuvo signada por la tensión política y los altos precios. Además, existió la apreciación general de que el diseño aplicado a los stands no era atractivo y, a causa de la crisis económica, la cantidad de expositores fue más bien escasa, por lo que el recorrido se completaba en poco tiempo. De cualquier manera no se esperaba que la feria fuera un éxito rotundo. Venezuela es actualmente un país sumergido en la más grave crisis de su historia, con las consecuencias previsibles. El alcalde del municipio Libertador, Freddy Bernal, dijo a la prensa nacional que en esta edición de la feria se esperaba "capitalizar y despertar el interés, sobre todo entre los jóvenes, de la lectura". En tal sentido se organizaron talleres de lectura y otras actividades similares. La Alcaldía de Libertador fue uno de los entes organizadores, junto con el Viceministerio de Cultura, el Consejo Nacional de la Cultura, el Cenal y la Alcaldía Mayor. *** Fernando Vallejo gana el premio Rómulo Gallegos El escritor colombiano Fernando Vallejo obtuvo el XIII Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, en Venezuela, con su novela El desbarrancadero, calificada por el jurado como "profundamente literaria y conmovedora" en la que se reflejan, a través de la "inaudita fuerza" de su lenguaje, temas como "la violencia cotidiana, la crisis de la familia y la enfermedad" de una manera tal que nos pone en presencia de "una inédita renovación de las letras en lengua española". Vallejo, quien reside en México desde 1971, nació en Medellín en 1942. Es biólogo de profesión y cineasta, y ha publicado Chapolas negras, El río del tiempo y La virgen de los sicarios -llevada al cine por Barbet Schroeder con adaptación del mismo Vallejo-, entre otros. El anuncio de que era el ganador le fue comunicado telefónicamente desde Radio Caracol, y la impresión le impidió tomar en serio la noticia en un primer momento. El desbarrancadero, la novela ganadora, es acerca de un hombre que regresa a Medellín para acompañar durante sus últimos días a su hermano, un paciente de sida. Obtiene el premio imponiéndose sobre otros 245 participantes. El veredicto se dio a la luz pública el 25 de junio, después de extensas deliberaciones mediante las cuales esa cantidad se redujo a sólo una decena de finalistas. Los jueces, que concedieron el premio a Vallejo con 4 votos a favor y 1 en contra (que se mantiene confidencial), fueron Enrique Vila-Matas (España), ganador de la edición anterior con El viaje vertical, Fernando Aínsa (Uruguay), Christopher Domínguez-Michael (México), Marcela Serrano (Chile) y Víctor Bravo (Venezuela). Las otras novelas finalistas fueron Varamo y El común olvido, de Argentina; La noche del aguafiestas, de Cuba; Lo real, Soldados de Salamina y Me manda Stradivarius, de España; Lodo, de México; El guerrero del crepúsculo, de Uruguay y El round del olvido, de Venezuela. Hoy por hoy el autor colombiano más leído dentro y fuera de su país, Fernando Vallejo indicó que este "es un premio para Colombia" y que donará los 100.000 dólares del premio a una asociación protectora de animales en Venezuela. "Los animales son el amor de mi vida", declaró. Además del premio en metálico, Vallejo recibirá un diploma y una medalla el próximo 2 de agosto, cuando se cumplen 119 años del nacimiento de Rómulo Gallegos. El acto se realizará en la sede del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), en Altamira, Caracas. En declaraciones al diario mexicano La Jornada, el escritor anunció que se retirará de la narrativa. "No pienso escribir más, ya me harté de la literatura y me siento incapaz de volver a lo mismo o a desandar el camino andado. Ya maté al loco", dijo refiriéndose a su característico narrador en primera persona, también presente en El desbarrancadero. "Soy muy inconstante, todo lo voy dejando en el camino. Tal vez por eso he logrado llegar hasta aquí, hasta el 2003. Por lo demás no estoy tan seguro de que el loco que decía 'yo' en mis libros tuviera mucho que decir. Yo en cambio sí, ahora me dedico a desenmascarar impostores. Empecé con Darwin y voy a seguir con Newton y Einstein. Con Cristo y Mahoma no, ni con Freud, porque lo considero tiempo perdido, eso es quemar pólvora en gallinazos". El premio Rómulo Gallegos es uno de los más importantes del continente y se entrega con carácter bienal desde 1964. Vallejo es el tercer colombiano en recibirlo, después de Gabriel García Márquez y Manuel Mejía Vallejo. Además, otros destacados autores latinoamericanos, como Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Arturo Uslar Pietri y Javier Marías, comparten tal honor. *** Investigación de ADN intentaría determinar origen de Carlos Gardel A finales de junio la Comisión de Educación y Cultura de la Cámara de Diputados de Uruguay presentó una propuesta del diputado Arturo Heber, del Partido Nacional, para realizar un examen de ADN a los restos del coronel Carlos Escayola y María Celia Oliva, a quienes historiadores han señalado como los verdaderos padres de Carlos Gardel. La investigación, de ser aprobada por los 99 diputados del Congreso, sería un punto de apoyo para determinar si el astro del tango nació en Tacuarembó, como apuntan documentos rescatados en esa región por investigadores uruguayos. Si los diputados dan el visto bueno a la propuesta, deberá remitirse una petición al gobierno argentino para realizar un examen similar a los restos de Gardel, sepultados en el cementerio de La Chacarita, en Buenos Aires. Sobre el lugar de nacimiento del famoso intérprete de temas como Mi Buenos Aires querido y Por una cabeza se ha tejido una oscura controversia que lo ubica en Argentina, Toulouse (Francia) y Tacuarembó, 400 kilómetros al norte de Montevideo. Gardel murió en 1935 en un accidente aéreo en Medellín, Colombia. *** Hallado el primer poema publicado por César Vallejo A los 19 años de edad, un joven llamado César Vallejo buscaba trabajo en la población andina de Cerro de Pazco y aprovechó para hacer contacto con una revista local llamada El Minero Ilustrado, a cuyos responsables entregó un pequeño poema llamado "Soneto", composición de tema andino y pastoral que apareció en la publicación el 6 de noviembre de 1911. Perdido en la historia, el poema fue reencontrado este año por el investigador peruano Hugo Arias Hidalgo, mientras realizaba investigaciones pertinentes para su posgrado en la Universidad Hermilio Valdizán, de Huánuco. Con un breve estudio de su colega Edmundo Bendezú, el poema acaba de ser reeditado por la Universidad Ricardo Palma, de Lima. "Soneto" es anterior a otro poema tenido por el primero de Vallejo en ser publicado, y que apareció en la revista Variedades, de Lima, el 9 de diciembre del mismo año. *** Gobierno de Venezuela inicia plan de alfabetización Tres meses es el plazo fijado por el gobierno para erradicar el analfabetismo en Venezuela, para lo cual se puso en funcionamiento la llamada "Misión Robinson", que debe su nombre a Samuel Robinson, uno de los seudónimos del mítico educador venezolano Simón Rodríguez. Para cumplir con este objetivo, el gobierno trajo a más de setenta técnicos cubanos para formar a los 100.000 facilitadores que se encargarán de enseñar a leer y escribir a 1.595.000 venezolanos analfabetos. El método cubano ha sido reconocido, según indicaron fuentes oficiales, por la Unesco. Los programas piloto se iniciaron en Caracas y en el estado Aragua arrojando resultados esperanzadores. La capacitación de los facilitadores se realiza, según se informa en una línea telefónica de acceso gratuito dispuesta a tal efecto, en dos días. El plan ha recibido fuertes críticas de diversos sectores que acusan al gobierno venezolano de querer orientar esta actividad en el campo ideológico, además de que se considera que Cuba, con 4% de analfabetismo, no puede asesorar a Venezuela, con apenas 6,4%. Los integrantes de la Asamblea de Educación, organismo que monitoreará el plan, piensan que más idónea habría sido la participación de técnicos chilenos, país con el menor porcentaje de analfabetismo, 2%. La fundación educativa Fe y Alegría se une a las críticas por cuanto, pese a tener su propio sistema de alfabetización, que ha sido probado con éxito en Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay y hasta Brasil, no fue tomada en cuenta e inclusive le ha sido interrumpida, hace cuatro meses, la ayuda económica que recibía del gobierno. Sin embargo, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, salió recientemente al paso a las críticas en su programa televisivo de los domingos aduciendo que "a la oposición le preocupa porque no quiere que el pueblo se ilustre". Justificó la presencia de técnicos cubanos en la experiencia de cuatro décadas que Cuba tiene en esta materia. *** Cineastas venezolanos afinan nueva ley El pasado 2 de julio fue presentado a la Asamblea Nacional de Venezuela el anteproyecto de reforma parcial de la Ley de Cinematografía Nacional, acerca del cual los cineastas venezolanos esperan pueda convertirse en la herramienta idónea para sacar a flote este sector artístico, comúnmente deprimido a pesar de lo cual se ha destacado con algunas excelentes realizaciones. El texto fue elevado ante la Comisión Permanente de Desarrollo Económico por representantes de los distintos gremios relacionados: Román Chalbaud, por la Cámara Venezolana de Productores de Largometrajes; Rafael Segovia, por la Cámara de la Industria del Cine y el Video; Diego Rísquez, presidente de la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos, y directivos del Sindicato Nacional de Trabajadores de Radio, Teatro, Cine, TV y Afines y el Circuito Gran Cine. Según Rísquez, existe la necesidad de que el cine venezolano se desarrollo con modelos de autogestión de avanzada. El anteproyecto presentado fue elaborado con esa visión, basado en estudios sobre legislaciones de países como Francia y Argentina. Entre otras novedades, de aprobarse esta ley las salas venezolanas tendrían que destinar un porcentaje de lo recaudado en taquilla para sostener el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía, organismo que reinvertiría tales fondos en producción. *** Becas a jóvenes creadores españoles ofrecerá Injuve El Instituto Nacional de la Juventud (Injuve) de España ofrecerá becas de hasta un año de duración en el extranjero a jóvenes creadores españoles en las áreas de artes plásticas, diseño y cine. El programa cuenta con un presupuesto de 1.200.000 euros y fue presentado el pasado 3 de julio por Lucía Figar, secretaria general de Asuntos Sociales del ente estatal, y Elena Azpíroz, directora del mismo. La información necesaria para participar está disponible en el sitio de Injuve, en: http://www.mtas.es/injuve Concebido para jóvenes creadores cuya formación sobrepase el promedio o que gocen de una reconocida trayectoria profesional, este plan ofrecerá ayudas abiertas para cursar estudios artísticos fuera de España. Las becas durarán hasta un año y sus beneficiarios contarán con una participación en los gastos de viaje, una asignación mensual máxima de 1.500 euros para alojamiento y manutención, gastos máximos de 18.000 euros para matrícula y tasas obligatorias del centro de estudios escogido por el artista y una asignación única para la compra de material y gastos de primer establecimiento. Los aspirantes a integrar este plan de becas deberán presentar sus propuestas a una comisión evaluadora que estará compuesta por seis expertos en artes plásticas, diseño o cine, de acuerdo con los siguientes criterios: estudio y viabilidad del proyecto, conocimientos y méritos, relevancia académica y artística del centro de preferencia del solicitante y la preferencia del proyecto. *** Arte abstracto en Montevideo El pasado 3 de julio se inauguró la exposición Geo-metrías: Abstracción geométrica latinoamericana de la Colección Cisneros en el Museo Nacional de Artes Visuales de Uruguay, en Montevideo. Las obras, que se mantendrán expuestas al público hasta el 25 de octubre, forman parte de la colección de la Fundación Cisneros, de Venezuela. Los visitantes apreciarán obras en diversos formatos, tales como pintura, escultura, fotografía, instalación y dibujo, agrupadas en cuatro secciones correspondientes a diversos conceptos del arte latinoamericano y organizadas de tal manera que se pueden establecer conexiones y comparaciones entre obras pertenecientes a diferentes países y movimientos artísticos. La visita a la exhibición es enriquecida por un catálogo con textos del curador, Ariel Jiménez, y Ángel Kalenberg, director de la institución anfitriona. Las secciones han sido tituladas Herencias, La metáfora orgánica, Mecánica plástica y Huellas. Según Jiménez, en Herencias se aprecian obras que representan el legado de los movimientos abstracto-geométricos latinoamericanos desde los 70. Las obras de La metáfora orgánica fueron creadas por artistas que querían convertirlas en organismos plásticos independientes. En Mecánica plástica se incluyen obras que, por alejarse de la pintura tradicional, representan estructuras singulares. Y Huellas contiene obras que, partiendo de modelos reales, conservan del mismo sólo líneas y colores esenciales que representan apenas un eco lejano del original. *** Presentada en Venezuela antología poética de Eugenio de Andrade Bajo el patrocinio del Instituto Portugués de Cultura fue presentada el pasado 3 de julio una antología poética con textos del escritor Eugenio de Andrade, uno de los poetas más importantes de Portugal. El acto se realizó a las 6 de la tarde en la Librería Al Grano, en Caracas. Los textos que componen esta antología fueron seleccionados y traducidos por Nydia Hernández, conductora del programa literario radial La Maja Desnuda. Incluye poemas de Blanco en lo blanco, Adolescente, As maos e os frutos y Mar de setembro. Andrade nació en 1923 en Povo Atalaia, Fundao, Portugal, y su nombre real es José Fontinhas. El Instituto Portugués de Cultura es una organización establecida en Venezuela, donde hace más de quince años se dedica a divulgar los valores de la cultura lusitana. *** Congreso yoruba se desarrolla en La Habana El pasado sábado 5 de julio se dio inicio en La Habana al Congreso Mundial de la Cultura Yoruba, actividad que reúne a practicantes de esta creencia provenientes de Brasil, Nigeria, Trinidad y Tobago, Estados Unidos, Puerto Rico, Canadá, Francia y el país anfitrión. Al evento, que terminará el domingo 13, asistirá Sijuwade Olobuse II Ooni Yleife, rey de los yorubas y perteneciente a una de las tres familias reales de Nigeria. En su país es considerado una persona sagrada y se supone que es el sucesor del dios creador de los yorubas. Según Antonio Castañeda, presidente de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba, esta nación latinoamericana es hoy uno de los bastiones principales de la cultura yoruba. La religión yoruba, originaria del país africano, llegó a Cuba en la colonia y se mezcló estratégicamente con la religión católica para evitar que sus practicantes fueran reprimidos por los españoles. Hoy por hoy, junto con el palo monte y la sociedad abakuá, es la manifestación religiosa más extendida en Cuba, abarcando hasta 65% de la población de ese país. El particular congreso ofrece 110 ponencias, carteles y videos con variados enfoques, entre los que se cuentan los antropológicos y filosóficos. Estas actividades se realizan en un marco que incluye también presentaciones de grupos artísticos, danzas folklóricas, música, visitas a museos y recorridos por La Habana. *** Zapatos de aniversario Zapatos Rojos, agrupación literaria argentina que fomenta la literatura a través de una serie de encuentros, presentaciones, talleres y otras actividades, arriba en julio a sus cuatro años de existencia, por lo que ha anunciado la realización del evento Zapatos de Diamante en Polvo para el domingo 13 de julio, a las 7 pm. El grupo es dirigido por Romina Freschi, Karina Macció, Marcelo Biagi, Juan Ignacio Trentalance, Adrián Pedreira y Laura Hernández. Zapatos Rojos puede ser visitado en: http://www.zapatosrojos.com.ar La actividad incluirá lecturas poéticas de Leónidas Lamborghini y Gustavo Álvarez Núñez, así como la presentación de una novela de Miguel Vitagliano y del libro objeto artesanal Vietnam, de Fedra Spinelli. El ambiente será acompañado con música de Chico Forever y no faltará la torta de cumpleaños. Esta agrupación realizó su primer encuentro poético el 9 de julio de 1999. Desde entonces han realizado actividades similares en diversos lugares de Buenos Aires, hasta que en 2002 inauguraron su propio espacio, el Cabaret Voltaire, en Bolívar 673, donde se realizará la fiesta del cuarto aniversario el próximo domingo, con entrada libre y gratuita. Este peculiar sitio de reunión tiene también su página en: http://www.elcabaretvoltaire.com.ar Se puede solicitar más información por correo electrónico escribiendo a info@zapatosrojos.com.ar. *** Realizarán en Argentina I Congreso Internacional Crearteduca La Asociación Crearteduca, que publica en Internet, y también con versión impresa, la revista El Retablo de las Maravillas, está convocando a creativos, educadores, pedagogos, artistas, escritores, cuentacuentos, mediadores y especialistas dedicados al universo infantil a su I Congreso Internacional, a celebrarse entre el 4 y el 7 de septiembre en Sierra de la Ventana, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Durante el evento, diversos especialistas dictarán conferencias magistrales, ponencias y talleres en torno a literatura infantil, teatro para niños, música, danza, títeres, artes visuales y nuevas tecnologías. Entre las actividades planificadas destaca el taller de escritura y lectura a ser dictado por la escritora Adela Bach, directora de la Editorial Abran Cancha; así como las conferencias sobre el juego dramático en la escuela a cargo del actor, escritor y director teatral José Luis Blanco; sobre el manejo del papel como elemento apropiado para la expresión, a cargo del artista plástico Juan del Río; sobre los valores humanos en narraciones para niños, a cargo de la escritora Irma Verolín, sobre la herencia cultural en la música a cargo de la musicoterapeuta Gabriela Wagner, sobre títeres y educación a cargo del titiritero Jorge Miceli, y sobre la escritura como generadora de lectura a cargo de la escritora y docente Mirta Itchart. Los interesados tienen la posibilidad de participar proponiendo ponencias y talleres, para lo cual deberán enviar sus proyectos antes del 15 de julio a las direcciones ponencias.congreso@elretablodelasmaravillas.com o talleres.congreso@elretablodelasmaravillas.com, según corresponda, en archivos de Microsoft Word. Los proyectos deberán incluir fotografía del aspirante y una biografía corta que incluya título, nombre, institución y otros datos pertinentes. La presentación no deberá exceder las diez palabras y el proyecto deberá estar enmarcado en la temática "Creatividad, arte y educación". Las ponencias deberán estar planificadas para una duración máxima de 45 minutos y debe adjuntarse una síntesis de hasta dos páginas. En el caso de los talleres, la duración máxima será de 2 horas. Para todos los casos deberá presentarse un abstract de hasta 200 palabras y tres referencias, e incluir una indicación del equipo que se requiere, como audio, video, ordenador equipado con Microsoft PowerPoint o proyector de diapositivas. Los interesados en presentar ponencias podrán complementar su trabajo con un taller. El programa final será decidido el 31 de julio. La inscripción en el congreso tiene un costo de $150, lo cual le dará derecho al alojamiento, con pensión completa, en la Asociación Cristiana de Jóvenes, una carpeta con los contenidos del congreso, el cronograma de ponencias y talleres, el libro de abstracts, un mapa y servicios detallados del lugar, una credencial para transitar libremente por las instalaciones del congreso, entrada a todos los eventos adicionales del congreso, acceso al brindis inaugural al inicio del evento, un disco compacto de Crearteduca y certificado de asistencia. Si desea hospedarse en el Hotel Provincial, sede del congreso, debe saber que tendrá derecho sólo a desayuno además de todos los otros insumos. Para proceder a la inscripción, si usted vive en Argentina deberá enviar un giro postal por $150 a Elena Jaime, en Ramón Franco 6177 2º A CP 1875, Avellaneda, Buenos Aires. Los aspirantes residentes fuera de Argentina deberán enviar un giro a través de Western Union de US$110, a nombre de Adriana Agrelo o Elena Jaime, responsables del evento. Si usted necesita más información acerca de esta actividad, solicítela por correo electrónico a los organizadores del evento: congreso@elretablodelasmaravillas.com O visite el sitio web de El Retablo, en: http://www.elretablodelasmaravillas.com *** Shakespeare para todo el mundo Hasta el 19 de julio estará presentándose, en el Teatro del Centro Cultural del Gimnasio Moderno, en Bogotá, Colombia, la obra Shakespeare para locos, montaje que intenta ofrecer al público una visión ligera del genio de las letras anglosajonas. Contiene referencias a las 37 obras escritas por William Shakespeare hace 5 siglos y es una versión de una obra original de la estadounidense Reduced Shakespeare Company puesta en escena por primera vez en Londres, en 1997. Shakespeare para locos dura una hora y 45 minutos y es dirigida por el actor Juan Ángel, a quien le acompañan Santiago Moure y Daniel Rocha. La obra presentada por estos actores en esta oportunidad es una reedición, a su vez, de la que montaran en 1998 con el actor Fernando Solórzano. Según Moure, "la obra se mantiene igual, sólo que ahora somos cinco años más viejos, fogueados en este arte y más divertidos". Los galanes shakespereanos son interpretados por Rocha, salvo Hamlet que le corresponde a Ángel. Los personajes femeninos -desde Julieta y Desdémona hasta Lady Macbeth y Ofelia, pasando por todas las demás chicas- serán encarnados por Moure, quien destacó el carácter burlesco que se encierra inclusive en el objetivo de presentar todo Shakespeare en una sola obra. En contra de la actitud general, Moure afirma querer demostrar que Shakespeare no es un dramaturgo para el gusto aristócrata. "Él era de la clase popular. En sus obras siempre apelaba a los sentimientos más básicos y comunes: la envidia, los celos, el odio, el amor. Queremos que le llegue a todo el mundo". El Centro Cultural del Gimnasio Moderno está ubicado en el número 74-99 de la carrera 19, en Bogotá. Hay entradas a 15.000 y a 20.000 pesos. Se puede solicitar información telefónicamente al 57 1 2494526. *** Convocan concurso de cine independiente sobre la frontera México-EUA La Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, la Universidad de Chihuahua y la Universidad de Texas en El Paso, conjuntamente con el Consulado de México en El Paso, Texas (EUA), han organizado un concurso de cine independiente en torno a la vida en esa frontera, en el que podrán participar los estudiantes de las mencionadas casas de estudios. El concurso tiene como motivación principal el estímulo a la producción fílmica independiente. Los participantes, que deberán tener más de 18 años, podrán remitir guiones en castellano o inglés y nunca haber producido o publicado anteriormente. La idea y el libreto han de ser originales. El ganador será anunciado en el III Festival de Cine Binacional, que se realizará en la frontera Ciudad Juárez-El Paso entre el 2 y el 9 de agosto. En este encuentro cinematográfico, organizado por diversas instituciones, se proyectan nuevas producciones y se dictan seminarios sobre guionismo, producción, dirección y adaptación, impartidos por actores y directores de ambos países. Además será una oportunidad para aprender de la experiencia de actores mexicanos de reconocida trayectoria, como Demián Bichir, Arcelia Ramírez, Rafael Sánchez Navarro y otros. *** Investigador español asegura que Bizet no es el autor de Carmen Carmen, considerada como la obra maestra de la tradición lírica francesa, podría no haber sido compuesta por Georges Bizet (1838-75), al menos según intenta establecerlo el investigador español, residenciado en Suiza, Paco Herrera, en su libro Danzas, presentado el 2 de julio pasado en Vinaroz, España. Herrera, quien además es docente y concertista de guitarra, halló en la Biblioteca Nacional de París una partitura que, bajo el título El arreglito es, ni más ni menos, lo que hoy conocemos como Carmen. El autor de El arreglito es el español Sebastián Iradier, quien la escribió en Cuba. Bizet se habría limitado a copiarla. Danzas, el libro de Herrera, incluye abundante material documental sobre más de cien bailes de todo el mundo que pueden ser interpretados con guitarra o laúd barroco. *** Venezuela declara el 2 de julio como Día Nacional del Bolero En homenaje al Bolerista de América, Felipe Pirela, el Consejo Nacional de Cultura de Venezuela decretó el 2 de julio, fecha en que se cumplieron 31 años de su asesinato en Puerto Rico, como el Día Nacional del Bolero, pese a lo cual el gobierno no realizó actividad alguna al respecto. Intérprete esencial, Felipe Antonio Pirela Morón nació el 4 de septiembre de 1941 en Maracaibo, estado Zulia, y su privilegiada voz le convirtió rápidamente en una de las más importantes estrellas musicales latinoamericanas. Su muerte en Puerto Rico, rodeada de un halo de misterio y escándalo, impulsó el crecimiento de una leyenda que aún en nuestros días es motivo de estudio, pero también de admiración. Su recuerdo perdura hoy en temas inmortales como Sombras, Pobre del pobre, El malquerido y Únicamente tú, entre otros. *** Anuncian en Perú coloquio acerca de César Moro Organizado por la Universidad Ricardo Palma y el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, el 11 y 12 de agosto se realizará el coloquio César Moro y la vanguardia, en el Auditorio Ricardo Palma, ubicado en el Edificio de Administración de la mencionada institución universitaria en la avenida Benavides 5440 - Surco, Lima. La actividad se realizará entre las 4 y las 8 de la noche y la entrada es libre. En la actividad participarán André Coyné, Carlos Germán Belli, Jorge Cornejo Polar, Camilo Fernández Cozman, Mirko Lauer, Marco Martos, Manuel Pantigoso, Iván Rodríguez Chávez, Ricardo Silva Santisteban, Marcel Velázquez Castro, Manuel Velázquez Rojas y Yolanda Westphalen. El poeta y pintor César Moro nació en Lima en 1903 y murió en la misma ciudad en 1956. Su nombre real era Alfredo Quízpez Asín y empezó a usar su nom de guerre en 1921. Entre 1925 y 1933 se radicó en París, atraído por el ambiente intelectual de la Ciudad Luz, donde inclusive dejará de escribir poemas en castellano para seguirlo haciendo en francés. A su regreso a Lima organiza la primera exposición surrealista de Latinoamérica y se involucra en movimientos políticos. En 1938 se va a México, donde continúa sus actividades hasta 1948, cuando -de nuevo en Lima- conoce a su albacea literario, el poeta francés André Coyné. Publicó diversos trabajos, entre ellos los poemarios Trafalgar Square y Amour à mort. Se puede solicitar información acerca del coloquio por correo electrónico en oeups@urp.edu.pe o en la Dirección de Extensión Universitaria y Proyección Social de la Universidad Ricardo Palma, ubicada en el 3r piso del Edificio de Administración o por los teléfonos 51 1 2750450 / 2750454 (anexo 267); igualmente en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar (celacp@wayna.rcp.net.pe), en la avenida Benavides 3074, Miraflores, o por el teléfono 51 1 2161029. ====================== Envíenos información cultural ====================== Este espacio está destinado principalmente a la divulgación del trabajo de los escritores hispanoamericanos, pero no desdeñamos la difusión de las noticias culturales, que siempre son de interés. Envíenos toda la información que pueda a info@letralia.com. === Literatura en Internet ================================================ Predicado.com, la comunidad de la letra http://www.predicado.com Más allá de la cuestión tecnológica, Internet ha representado un avance innegable para la humanidad en virtud de haber creado nuevas vías para acercarnos a nuestros semejantes. A medida que tales vías se perfeccionan y se van acoplando a nuestra vida diaria, descubrimos su potencialidad y hacemos que funcionen en nuestro beneficio a la manera de verdaderas máquinas intelectuales. Una de estas máquinas es el sitio venezolano Predicado.com, una comunidad literaria basada en un sistema de publicación automática que en pocos meses ha convertido a este sitio en uno de los mayores repositorios de textos de todos los géneros. Mantenido por Riccardo y Sylvia Rossetti y Arlette Montilla, Predicado.com mantiene en línea más de cincuenta mil textos de unos 7.500 usuarios registrados. El mecanismo de publicación es transparente y carece de filtros. Todo lo que debe hacer el usuario es registrarse en la página y acceder a un menú en el cual se ingresa el título del texto, se escoge el género en el cual se enmarca y se vierte el texto en sí. En cuestión de unas horas el texto es incorporado al sistema y a partir de allí será mostrado aleatoriamente a cualquiera de los visitantes del sitio, además de quedar inscrito en una página personal con los otros textos del mismo autor. Los usuarios pueden modificar esta página personal más o menos a placer, con elementos configurables como el color de fondo, la fotografía del autor o la información personal que se despliega en pantalla. Una cuenta de usuario da derecho a la publicación de hasta cincuenta textos, por lo que no falta quien abra más de una cuenta para extender esa cuota. Los usuarios pueden además enviarse mensajes entre ellos, recomendar textos de otros usuarios y calificarlos; acciones éstas que convierten al sitio en una verdadera comunidad de lectores y escritores. La calidad de los textos es obviamente variopinta, como podría esperarse de un conglomerado con más de siete mil personas registradas. Sin embargo, como la página personal de cada usuario ofrece una lista desde la que se puede acceder a otras personas que recomiendan o son recomendadas por ese usuario, es posible tender puentes de calidad equivalente cuando se encuentra un texto acorde con nuestras preferencias estilísticas. En este sentido, lo más importante es la absoluta libertad de publicación, independientemente de parámetros de calidad, aunque ésta también es reconocida mediante un sistema de votaciones que permite otorgar regularmente reconocimiento a los textos favorecidos por la comunidad de usuarios. Predicado.com posee también otros dispositivos comunes en este tipo de comunidades electrónicas, como tablones de anuncios, una sala de chat, un café virtual que incluye hasta la música y un sistema que permite crear cadáveres exquisitos virtuales en los que puede participar cualquier usuario registrado. La experiencia de Predicado.com se ha desbordado, saliéndose de la pantalla y haciéndose tangible en grupos de prediquenses que se reúnen en las diversas ciudades del mundo en las que coinciden. Tales grupos están en la posibilidad de hacer las invitaciones respectivas en el propio sistema de mensajería del sitio, y posteriormente pueden crear álbumes virtuales para mostrar las fotografías de esos encuentros. En una era en la que la lectura es tomada más por una rareza que por un sano hábito, la existencia de una comunidad de estas dimensiones corrobora la convicción que sostenemos en la Tierra de Letras de que Internet es un entorno fértil para la experimentación. === La Feria del Libro y la máquina del tiempo Héctor Torres ========= Dos agradables sorpresas ofrecía, en su regreso, la décima edición de la Feria Internacional del Libro de Caracas (FILC), que se realizó, bajo el lema "¡Pasa la hoja: la lectura está en el parque!", desde el 30 de mayo hasta el 8 de junio, luego de su forzoso receso de tres años. La primera de ellas, sin duda, la constituyó el hecho de haber sido instalada en el parque Los Caobos; y la otra, que la entrada era gratuita. Es inconcebible que una ciudad aún trajeada de verde, como es el caso de nuestra malograda Caracas, se empecine en negar sus espacios abiertos para el desarrollo de actividades públicas, negándose a su vez una de las pocas cosas envidiables que aún ostenta: su clima. Las anteriores ediciones, realizadas en la laberíntica zona rental de la Universidad Central de Venezuela, además de parecer un homenaje a Borges no ofrecían la plácida comodidad del manso verdor de aquel parque concebido para unir la zona cultural de Caracas con el cada vez más creciente este de la ciudad. De igual manera, resulta descabellado que un país con un público tan reacio a la lectura (infinitas, antropológicas, culturales, económicas razones agotarían una llana explicación), se dé el lujo de pechar el interés del público por el libro. Más aun, tratándose de un Estado tan dispendioso en otras actividades muchísimo menos útiles para el desarrollo cultural de la nación. Los diversos foros, talleres, charlas, conferencias, rondas de negocios, además de las clásicas lecturas poéticas y firmas de libros, prometían a los visitantes una incansable actividad. Vale acotar que casi todos los eventos anunciados tuvieron feliz término. Algunos espectadores no correrían con igual suerte, pero esos testimonios escapan del ámbito de esta reseña. Visité la FILC una tarde de viernes que amenazaba con lluvia. Mi primera impresión borró cualquier duda sobre la pertinencia de la sede escogida: zanqueros, músicos ambulantes, fácil acceso desde el metro (que ante el infernal tráfico caraqueño supone cierta garantía de asistencia), la cercanía de instituciones como la Galería de Arte Nacional (GAN), el Ateneo de Caracas y el Museo de Bellas Artes (MBA), en cuyas sedes se escenificarían algunos de los eventos pautados; además de mucho verde y frescura natural, propiciaban en el visitante la disposición a un disfrute y a una distensión que, más que necesarios, se hacen indispensables en un país que ha construido su percepción de la realidad con retazos de marchas, pugnacidad, violencia y las proverbiales amenazas proferidas en el programa televisivo menos visto pero más polémico de la actualidad venezolana: el dominical Aló, Presidente. La feria, en esta edición, no contó oficialmente con un país invitado de honor. Sin embargo, Norma y Planeta trajeron a cinco autores colombianos de las nuevas generaciones literarias: Mario Mendoza, autor de Satanás, ganador del premio Biblioteca Breve Seix Barral 2002, Enrique Serrano, autor de Tamerlán, Efraím Medina, con su novela Érase una vez el amor pero tuve que matarlo, Juan Diego Mejías, con Camila todos los fuegos y Guillermo González Uribe, periodista de la revista Número y autor de Los niños de la guerra, editado por Planeta. Además (y aquí siento la tentación de decir: por supuesto), Cuba -en el momento de mayor aislamiento cultural de su historia revolucionaria- estuvo presente con las editoriales Casa Editora Abril, Ediciones Cubanas, Capri Continental, Pueblo y Educación, Capitán San Luis y Génesis Multimedia. Consultadas en torno al comportamiento del público, todas las editoriales presentes acusaron un volumen de ventas que superó sus expectativas. Más allá de las formalidades y los datos estadísticos, mi incursión en la feria me dejó un sabor extraño. La primera impresión que recibí al entrar en contacto con los stands, fue la de sentirme acosado por la ubicua presencia de textos con el rostro en portada del "Ché" Guevara, la nueva figura mítica de un curioso revival en las esferas del poder en Venezuela. En nuestro país son muchas las instituciones que, a pesar de tener en Monte Ávila una editorial oficial del Estado, dedican un porcentaje de su presupuesto a publicar libros. Ha sido parte de los vicios estructurales de la concepción de la cultura, que ha devenido en no pocos ejercicios de oportunismo político. En esta visita a la FILC encontré libros de organismos oficiales sumados a esa práctica cuyos títulos, en muchas ocasiones, abordaban temas políticos. Es decir, el gobierno que más cadenas de radio y TV ha emitido en la historia democrática venezolana, al parecer no ha explicado lo suficiente sus puntos de vista, por lo que ofrece al mercado editorial textos que abordan dichos temas. Por otra parte, un país con un riguroso control de divisas desde hace varios meses, difícilmente podía contar con la presencia de numerosas editoriales. Las nacionales, por la ausencia de insumos para la elaboración (que en muchos casos son importados), y las foráneas, por razones obvias. Ese vacío fue llenado, además de las anteriormente mencionadas, con las editoriales universitarias, cuya atención se centra, como es de esperarse, en textos técnicos y críticos. Es decir, la literatura imaginativa, usando un gastado lugar común, brilló por su ausencia. Pero la literatura suele sobreponerse a la adversidad. El joven narrador Fernando Cifuentes, en plena crisis económica y política, nos regaló la buena noticia de su premio en el Concurso Alfonso VIII, en España. Y su actitud de promocionar su obra con dignidad. Otros venezolanos tampoco cedieron terreno al pesimismo, y allí estuvieron, atendiendo a sus lectores. Salí de la feria, luego de treinta minutos (tiempo suficiente para recorrer todos los stands), vigilado por la mirada retadora del héroe de la Sierra Maestra, sintiéndome que afuera no podía esperarme el metro, ni las torres de Parque Central, ni el hermoso Teatro Teresa Carreño, ni nada que hubiese sido edificado luego de la década de los sesenta, desde donde curiosamente nos encontrábamos, celebrando con alborozo la revolución del glorioso pueblo cubano, a la que el país se había sumado en un extraño giro de la historia conocida. "Hasta la victoria siempre", quise gritarle, con una mezcla de rabia y sorna, a un diputado oficialista presente, al que nunca se le ha escuchado una sola palabra en favor de la arruinada cultura venezolana, y que iría de seguro a comprar el tomo con las "obras completas" de otro diputado oficialista, conocido como "el poeta de la revolución", el cual tenían en el stand de Monte Ávila, a pesar de no haber sido editado por ese sello. Al fin, me dije, comienza a asomarse la tan anunciada "revolución cultural". Al salir, luego de tomarme un café, caminé sin prisa en busca del metro, lamentando la conspiración (palabra de moda en Venezuela) que mi bolsillo había puesto en marcha y que me fue imposible sofocar: no pude comprar el volumen que la exquisita Biblioteca Ayacucho había editado con una selección de novelas que ya no se encuentran de ese lujo de la lengua que se llama Adolfo Bioy Casares, y que -para mayor dolor- ofrecía en oferta. ** Héctor Torres, narrador venezolano residenciado en Caracas. Ha publicado los libros de cuentos Trazos de asombro y olvido (Fondo Editorial Senderos Literarios, La Victoria, 1996) y Episodios suprimidos del manuscrito G (Ediciones Baile del Sol, Tenerife, 1999), y aparece en la antología Narrativa aragüeña en la Tierra de Letras (Senderos Literarios, 1997). Ganador, en 1998, del primer premio en los concursos Semana de la Juventud y Poeta Pedro Buznego. Ha dictado talleres literarios para Senderos Literarios y la Alcaldía de La Victoria. Edita en Internet Ficción Breve Venezolana. ficcionbreve@hotmail.com. === Entre objetos y libros Carlos Yusti ============================== Soy poco dado a coleccionar objetos. No sé, pero tengo la certeza de que los objetos guardan las vibraciones, buenas o malas, de sus dueños, y poseen una vida secreta colindante más con el sueño que con la realidad aparente. Los relojes blandos pintados por Dalí nos ubican en ese momento cuando los objetos pierden su espesor crudo y estático, su dureza intranquila hasta descongelarse para convertirse en seres amorfos de pesadilla. La realidad siempre se ablanda a nuestro alrededor sin tanto surrealismo, sólo que estamos tan atareados por la banalidad endurecida del día a día que apenas lo percibimos. Necesitamos atravesar los espejos de la literatura para comprender. Hay una obra teatral de Eugène Ionesco donde una pareja muere asfixiada por los objetos cotidianos. La pareja vive en un pequeño departamento, llevan una vida ordinaria, pero a cada tanto aparecen objetos: una silla, una mecedora, una lámpara, un libro, etc. Poco a poco los objetos se adueñan del espacio. La pareja apenas puede moverse. Los objetos siguen llegando hasta convertirse en invitados no deseados. Cuando la pareja se percata de que son sólo objetos confundidos entre objetos es demasiado tarde. Este sentido depredador de los objetos suele traspasar esa barrera de lo literario y lo teatral para hacerse soluble en nuestra cotidianidad consumista y muy dada a rodearse de cachivaches tecnológicos. Aunque la vanidad de poseer adminículos actualizados (como celulares, computadoras portátiles o libretas electrónicas) no me ha tentado nunca, debo confesar mi debilidad por coleccionar libros. Con los libros me sucede que no me conformo con leerlos, sino que quiero tenerlos. Mea culpa. Cuando me paseo por algún remate callejero de libros le doy un vistazo a cualquier libro y enseguida descubro el nombre de su dueño y pienso que esa persona es alguien insensible. No sé, a mí me cuesta desprenderme de algún libro. Por ese motivo quizá me simpatiza el vil Talleyrand, al que Napoleón calificó como mierda en una media de seda, quien, exiliado y pasando una mala racha, se sintió desolado cuando tuvo que vender su biblioteca. La venta le reportó la suma de 750 libras esterlinas. Uno de sus mejores biógrafos, Jean Orieux, escribe: "Por último, se sabe que se desprendió de sus libros. Eran para él una compañía agradable; cuando los miraba, los acariciaba, los leía, encontraba un dulce placer muy refinado y muy intelectual, acorde con su naturaleza; en medio de ellos se sentía menos exiliado". Las personas que respetan a los niños, aman a los animales y leen libros me regocijan con el mundo. Tengo amigos poetas y escritores, pero en su mayoría mis mejores amigos son lectores hambrientos como yo. Esto de poseer libros a veces se vuelve patológico; yo todavía me conservo en este lado del espejo, no obstante me cuesta bastante separarme de alguno de mis libros porque ellos forman parte de mi trayectoria existencial. Por ejemplo el libro Vida y opiniones del Caballero Tristram Shandy tiene dos dedicatorias escritas por mis hijas putativas, preadolescentes ellas reacias a leer, que conocen mi debilidad por la lectura. Además las dedicatorias son cómicas y no están exentas de errores ortográficos: "De: currunquichitica. Pa el currinquito porque le gusta leer y pa que no te ballas a fastidiar sin un libro. Que lo vaz a leer todito completito y no chilles. Patuuuu_ cua_ cua... cua... Adibina". "Ana Daniela. ¡Hola! Currunco espero que sigas creciendo tu y tu pansa porque hace más graciosas tus bromas. Cuidate loquito porque sino no boy a tener a nadie quien me eche broma. Mosca. Nota: esta prohibido rotundamente reirse de los horrores ortograficos". Obviando los errores sería una desconsideración vender o regalar este libro. Aunque hay un texto de Truman Capote que cuenta cómo éste conoció a la mítica escritora Colette, una tarde parisina. Capote relata su amabilidad y cómo le obsequió un hermoso pisapapeles de cristal, del tamaño de una pelota de béisbol, decorado con una sencilla rosa blanca. Colette le obsequia el pisapapeles y desde ese momento Capote se vuelve un coleccionista compulsivo de pisapapeles. El final del escrito de Capote es inmejorable: "Alguna vez he dado un pisapapeles como regalo a algún amigo especial, y siempre se cuentan entre las cosas que más valoro, pues, como dijo Colette aquella tarde lejana, cuando manifesté que no podía aceptar como regalo algo que ella adoraba tan claramente: 'Querido, ¿qué sentido tiene obsequiar algo que no apreciamos?'". Yo obsequio libros. Para mí son objetos invaluables. Una novela de Elías Canetti termina con su personaje principal envuelto en las llamas en su biblioteca. Este personaje de Canetti sentía una pasión desquiciada por los libros y toda su peripecia existencial gira en torno a esta pasión. A pesar de ser un lector y un coleccionista de libros, de ser un hombre-libro como le llama Canetti, es un personaje de espíritu reducido y desencuadernado, o como escribe su creador: "El protagonista de este libro (Auto de fe), conocido hoy como Kien, era designado en las primeras versiones con una B., abreviatura de Büchermensch (hombre-libro). Pues así, como hombre-libro, lo tenía yo ante mis ojos, a tal punto que su relación con los libros era su único atributo por entonces: no tenía ningún otro. Cuando por fin me senté a escribir su historia en forma coherente, le di el nombre de Brand (incendio). En dicho nombre estaba contenido su final: tenía que acabar en un incendio". Leer, o coleccionar libros, para convertirme en un hombre-libro, no es mi meta. Todavía me parece que la vida es mucho más importante (e incluso a veces tiene ribetes de aventura insólita equiparable a cualquier novela) que la literatura. A veces la experiencia sucede antes de que uno la encuentre en alguna página escrita, otras veces ocurre lo opuesto: la experiencia está escrita y sólo espera a ser leída. Estoy seguro de que los objetos hablan, se mueven, adquieren una pastosidad gelatinosa cuando no los vemos. Es como la sonrisa del gato (sin gato) que se encuentra en el libro de Alicia. Tengo la seguridad de que la biblioteca de Borges existe y que en sueños la he visitado muchas veces. Por propia experiencia estoy al tanto de que la vida le clarifica a uno los libros leídos, pasa en limpio nuestras lecturas atropelladas y anárquicas. Los libros son objetos inanimados, pero dejan de serlo en ese instante en que transitamos sus páginas y entonces la realidad se ablanda, se hace soluble en la imaginación y la memoria. ** Carlos Yusti, escritor venezolano (Valencia, 1959). Es director de las Bibliotecas Municipales en Ciudad Guayana. Forma parte del equipo que edita la revista cultural Predios, del fondo editorial del mismo nombre. Ha publicado los trabajos ensayísticos De ciertos peces voladores, Pocaterra y su mundo, Cuaderno de argonauta y Vírgenes necias, entre otros. carlosyusti@cantv.net. === Cantes de ida y vuelta: mestizaje musical de sentimientos ============= === Arnoldo Varona ======================================================== Al igual que el tango y el bolero, ritmos musicales que han dado la vuelta al mundo enriqueciendo nuestro folklore continental, el flamenco proviene de orígenes muy humildes y tristes, de gentes sencillas que cantaban a la pasión, su sentir y sufrimientos. Todos estos ritmos en su momento traspasarán al triunfo merecido por el hecho probado de que ninguna sociedad, esté donde esté, puede sustraerse a los sentimientos de su pueblo. El flamenco andaluz surge a raíz de la persecución de los gitanos asentados en aquella región de España en el Siglo XIX. Fueron ellos los primeros artistas que interpretarían ese nuevo ritmo y estilo. Para las familias gitanas la música tenía una calidad sacra, las palabras de ese pueblo acosado y su música cantaban del hambre, el sufrimiento, las cárceles y la muerte. Con toques de palma y baile este pueblo trabajador y exilado encontraba en su cante el escape favorito a sus alegrías y a sus penas, el flamenco en boca de sus intérpretes de orígenes era una música muy emocional. "Es preferible reír que llorar y así se debe tomar los ratos buenos hay que aprovechar si fueron malos mejor olvidar". Hacia 1850, los cafés musicales se hacían populares por toda España; estos mismos gitanos pobres y algunos payos (como le dicen los gitanos a los no gitanos) comenzaron a hacerse famosos actuando en los mejores cafés, atrayendo en sus actuaciones a miles de personas provenientes de todos los estratos de la sociedad. Hacia esa época, al mismo tiempo, provenientes de América, regresaban a Europa numerosos marineros españoles interpretando muchas canciones y ritmos del Caribe (Cuba y Puerto Rico) y desde América del Sur (la región del Río de la Plata en Argentina y de los puertos colombianos). En el argot musical del flamenco, aquella música que invadió primero desde España a la América y retornó después hacia Europa para transformar al flamenco, se llamó "Cantes de Ida y Vuelta". Citando al reconocido crítico Fernando Quiñones: "Los ya independientes géneros musicales engendrados en el Nuevo Mundo (tangos, guajiras, colombianas y rumbas, entre otros) sobre líneas, verbo y materiales facilitados por el Viejo Mundo, desembarcan en los muelles españoles y, un poco por propia inquietud reconquistadora y otro poco por la facultad local de deslumbramiento y absorción, entran en las guitarras del puerto, les dejan su lento dulzor de mango o de guanábana y salen de ellos electrizados de cadencia y compás flamencos". Así fue de fascinante el viaje personal de estos ritmos hispanoamericanos. Al historiar la rumba flamenca, aun cuando la primera palabra de este encuentro musical pareciera provenir de palabras africanas como tumba y nkumba, también reflejan varias expresiones de origen español (andaluz) como rumbo, gente de rumbo. Las formas literarias y los giros melódicos, por ejemplo en las décimas, nos dan confirmación de la presencia de elementos hispánicos. "Todavía esta en mi cama el hoyito que dejó las horquillitas de su pelo y el peine que lo peinó". Al igual que la milonga y el tango flamenco que llegan como "Cantes de Ida y Vuelta", la sensible inspiración de Pepe Marchena nos trae las colombianas que a pesar de críticas fueron aceptadas como palo flamenco. Un miembro del grupo de Paco de Lucía, Rubén Dantas, introdujo el cajón peruano, instrumento adoptado por los nuevos artistas flamencos. Otro de esos cantes importados, la guajira flamenca, posee un ritmo muy conciso, por lo que cuando se taconea, el acompañamiento de guitarra está desprovisto de falsetas y sólo se hacen los rasgueos. "Junto al Palmar del Bohío tengo un bujío cubierto de flores para la linda trigueña que con mi alma sueña risueña de mis amores". Ritmos y estilos contagiados de aires americanos que penetraron el solar del arte flamenco. Como bien se ve, el cante flamenco, como nuestra propia raza, es el resultado del mestizaje, que en la época actual, principios del siglo XXI, ha sido conquistado por nuevas corrientes como el jazz, la salsa y el bossa nova e interpretados por valores artísticos como Ketama, el Niño de Pura, el brasileño David Tavares y la cubana Maylena, entre muchos otros. Aunque creemos que lo mejor está por verse, hay sin duda un gran reto que tiene ante sí el ritmo flamenco: el futuro. ** Arnoldo Varona Limia, periodista y productor radial nacido en Cuba y radicado en Miami, EUA. Ha publicado material ensayístico y periodístico en diversos periódicos y revistas de Estados Unidos y América Latina. arnoldov@aol.com. === Letras ================================================================ *** La foto borrada Javier Domínguez *** Amsterdam (extractos) Carlos Barbarito *** Algunas cartas perdidas Guzmán Bañales *** La consagración del atributo Edgardo Bermejo Mora *** Nuevas acreciones Jorge Guitart *** Bolero Ester Rabasco Macías *** Ambigüedades y caprichos del señor Lousseat Vanesa Guerra *** Seis poemas Jorge Valdés Díaz-Vélez *** Océano circular Miguel Rodríguez Vergara *** El Ojo del Girasol Javier Etchemendi *** Niño huérfano (extractos) Chantal Enright *** Límites Mario González Suárez === La foto borrada Javier Domínguez ================================= "Pero donde quiera que ando todo me conduce a ti". Silvio Rodríguez. Sandra no está. Su lado de la cama está impoluto, sus sábanas aún están dobladas bajo la almohada. Me quedé dormido esperándola. Anoche tuvo guardia en el hospital. A veces sale temprano y se acurruca a mi lado hasta el amanecer. Sólo con ella las noches están completas. Una vez llegó extenuada y se quedó dormida en la sala. Quizás esté ahí. Envuelta en su bata con olor a medicinas. Seré cuidadoso para no despertarla. Aquella vez el sonido de la ducha la despertó. Y cuando me afeitaba ella abrió la puerta. Me sorprendió medio desnudo con la toalla en la cintura, medio afeitado con la espuma blanca en una mejilla. Me besó. Nos sentamos sobre el sanitario, ella sobre mis piernas húmedas y terminó de afeitarme. Recordé que esa era una antigua fantasía suya. Aún no amanece por completo, enciendo la luz de la sala, ella no está aquí. En el sofá está la prensa de ayer. Revisé la habitación de servicio. También está vacía. No vi su cartera, ni su maletín. Me preparo el café. Algunas veces Sandra se queda durmiendo en el hospital cuando no se siente en condiciones de conducir. La llamaré más tarde. Por ahora le dejaré el café listo en el termo. Con leche y espumoso como a ella le gusta. La mañana estaba fragmentada, con un sabor a agujero invisible en el cuerpo. Las primeras palabras del día las recibo de mi secretaria. Me encuentro con Sandra en el escritorio. Una foto de nosotros en Mérida, abrazados, entre frailejones, arropados por la neblina del páramo; me encanta esa foto, por eso llevo una igual en la billetera. Son las ocho en punto. La llamo a su celular, nadie contesta. Lo intentaré de nuevo en un rato, por ahora me sumergiré en la lista de precios de los proveedores. A las once de la mañana tengo un respiro, las órdenes de compra están listas. Un rato hueco, lo aprovecho para llamar a casa. Nadie contesta. Llamo al celular de Sandra. El tono de repique continúa hasta agotarse, su voz alegre me pide desde el contestador un mensaje y mi número de teléfono. Ella sabía darle ese toque humano a todo. Cuando el resto de los mortales dejamos una voz robótica en la contestadora, ella sabía cómo tallar la huella de su sonrisa en un mensaje telefónico. Le pido que me llame cuando pueda. A las dos de la tarde aún no sé nada de Sandra. Llamo nuevamente a la casa y a su celular. No tengo respuesta. ¿Qué pasa? Trato de comunicarme con el hospital, pero el tono de ocupado me asalta en cada intento. A las tres me escapo de la oficina con la excusa de visitar a un proveedor. Pienso hacerlo, pero después de visitar el hospital. Entro al área de emergencia, curiosamente esa es la única entrada visible del hospital. Un par de enfermeros aguardan junto a una camilla a algún desdichado. -¿Ustedes conocen a la doctora Sandra H.? -les pregunto. -No -responden al unísono luego de verse las caras-. Pero pregunte en la recepción. Me acerco a la media luna de madera donde se resguarda la recepcionista. Le hago la misma pregunta. Ella observa en un directorio, luego introduce su nombre en una computadora. No hay respuesta. -No, señor. Ella no trabaja aquí. No está en los registros... Debe de trabajar en otro hospital. Sé que mi mirada sólo pudo ser un desconcierto. La llamo nuevamente desde mi teléfono. Sigo estrellándome contra su contestadora. ¿Pude acaso confundir el hospital? Ahora me doy cuenta de que jamás visité su sitio de trabajo. El hospital era una palabra, un sitio que existía en su voz. Y yo le creía. Reviso el directorio de mi teléfono para llamarla a casa de algún amigo común. Sólo aparecen mis compañeros de trabajo, los números de mi familia, algunos amigos míos. La incertidumbre me aborda como un calambre en el estómago, una contracción en la espalda. Recuerdo la tarde anterior, cuando llegué del trabajo; ella recogía sus cosas. Me preguntó por mi día. Yo respondía con un "igual que siempre" mientras miraba las facturas en el correo. Le comenté que me invitaron a una fiesta. Ella quiere saber si llevaré regalo, le dije que no me provocaba, ella dijo que no es apropiado presentarse con las manos vacías, igual no me entusiasmo. Sandra salió de la casa, lo último que me dejó fue un portazo con olor a rabia. Me siento en un banco en el jardín del hospital; un desfile de rostros de concreto se mueven alrededor, todos esperamos, no sé qué hacer, me duele la espalda. He pasado por esto antes, cuando voy en cacería de un proveedor para la empresa, es impensable paralizarse en el trabajo. Mucho menos ahora, voy a la recepción de nuevo y pido un directorio telefónico. Comienzo a llamar a cada clínica, hospital y medicatura del estado. Abro a cada voz con la misma pregunta: "¿Trabaja la doctora Sandra H. con ustedes?", la respuesta es única y negativa. Llamo otra vez a su celular, nuevamente su voz, luego el silencio. Subí al auto y me dediqué a recorrer sus espacios habituales: el gimnasio, los cafés, los centros comerciales, a veces ella se sumerge en las tiendas tras la búsqueda de un antojo, cuando la he acompañado las horas se vuelven instantes, Sandra puede navegar entre zapatos, blusas, pantalones, y gracias a ella el mundo se vuelve una tela, un color, una textura. Las personas se desvanecen entre vestidores y aparadores. Ninguno tiene su cara. O eso creo. Si tuviera que describir su cara, ¿cómo lo haría? No lo sé. Mejor apelo a la foto. Salgo a los pasillos, saltando sobre los rostros con mis ojos, ninguno le pertenece a ella. Por las antesalas de los cines, nuestro placer compartido, por supuesto que no la encontré. Llamo a la casa. No hay respuesta. Es curioso que hoy la esté buscando en un cine, fue en uno de ellos donde la conocí. Nos encantaban las películas. Era un festival de cine (¿cuál cine era?), en un receso nos vimos frente a los dulces, nos presentamos, luego intercambiamos números (¿fue en el 94 o en el 95?). Yo no tenía dónde anotar su teléfono, así que lo memoricé de inmediato. Es el mismo número que han recorrido mis dedos infatigables por el teclado de mi teléfono. Recuerdo que a los pocos días la llamé con un golpe de tambor en el pecho y ella aceptó salir al cine. Esa noche caminamos por la avenida y me dio el primer regalo al descubrirme la luna. Antes de ella, era una mancha blanca. Sandra me enseñó que el cuarto menguante era muchas cosas: un ojo a medio abrir, una ranura en el cielo, un escape del tráfico, una lámpara inmensa, un dije de plata, ella. Al día siguiente me regaló su atención cuando me llamó para invitarme a salir, con los años me dio su sonrisa en las mañanas grises, los paseos por el parque los domingos y además me abrió la puerta de sus días: me hablaba de su trabajo, de sus pacientes, de cómo a veces le pesaban o le eran ligeros, los moribundos, los sin remedio y los que sanaban (los más importantes), esos eran los que la llevaban cada día al hospital. Ya son las nueve de la noche. Sólo puedo esperarla en la casa. Este recorrido sólo me fue útil para disipar el dolor de mi espalda. A lo mejor Sandra está en casa desde temprano y prefiere no contestar el teléfono. Cuando los días en el hospital son muy duros ella se encierra en su concha de caracol por unas horas y después hablamos. Sandra parece descender por un tobogán hasta poner los pies en tierra, luego habla y me comenta de su viaje al centro de su silencio. A veces intento bajar con ella, para tratar de llevarla más rápido a tierra, pero Sandra pone una cara amarilla, de mirada cuadrada, y creo que retardo su descenso. Desde la calle del edificio veo la luz encendida del apartamento, los golpes en mi pecho se aminoran, siento un leve alivio. Camino rápidamente hasta el ascensor, la boca de mi estómago se siente como aprisionada por tenazas, debo llegar rápido. Presiono el botón varias veces creyendo que así iré más rápido, toda esperanza puede yacer en un pulgar. Piso 3, piso 3, Sandra, piso 3. Se abren las compuertas, corro al apartamento, me enredo con el juego de llaves, la reja, la puerta, la sala, los muebles, la luz de la sala, el silencio. La máquina contestadora me hace guiños con su luz intermitente, sólo mis mensajes. Me siento en el sofá, marco desde mi celular su número, me contesta la voz de la telefónica, confundí las cifras, marco de nuevo, dudo en los últimos dígitos, una prensa me aplasta la espalda, busco en la libreta electrónica, pero no aparece su nombre. Los números danzan en mi mente como un líquido espeso, difuso. Hay voces en la calle, voces de mujeres, me asomo al balcón. Cuatro mujeres se dirigen a la entrada del edificio, alguna será ella, quizás vuelve con un grupo de amigas, quiero correr y abrazarla en el lobby. Las miro, las exploro, no sé cuál podría ser ella. Su cara, su cara, ¿cómo era? Apelo por mi billetera, la foto, sólo yo, en Mérida, entre los frailejones, arropado por la neblina del páramo. Estoy casi seguro de que falta algo aquí. Escucho una voz en el cuarto. Alguien duerme, es un hombre, boca abajo. Sé que despertaré muy pronto y me extrañaré de encontrar la cama vacía. ** Javier Domínguez, escritor venezolano nacido en Valencia (1977). Ingeniero mecánico de profesión. Fue uno de los ganadores del concurso de literatura juvenil del Ateneo de Caracas. javierdominguez@icnet.com.ve. === Amsterdam (extractos) Carlos Barbarito =========================== ¿Y si el idioma perdiese de pronto su misterio, fuese de borde a borde conocido? Entonces, ¿qué uniría, derecho e invisible, al fuego con la chispa, qué agua acogería, en la superficie, los sucesivos reflejos de la mañana? ¿Habría chispa, fuego, agua, un remo, apenas, rozando el fondo, apenas una humedad en los muros más viejos? ¿Quedarían siquiera un pie en mar oscuro sumergido, un edredón, una máscara? === (a W.S.) Irá la sangre al fracaso y la muerte será, ¿alguna vez no lo fue?, madre y padre de la belleza. === Animal del óxido, inconcluso, tardío, bajo una lámpara apagada y otra a medias encendida. Criatura rota, apartada de toda necesidad, de todo cálculo y alfabeto. === No es cuerpo, sombra, ante la desembocadura, el amplio estuario que da a la noche. No está entero, roto, en el centro, a ambos lados, justo a la salida de la infancia, cuando más duele. No reza, muerde, arranca pedazos de mundo, de algún remoto dios que habita, entre ratas, los albañales. No duerme, vela, se muerde la lengua para no dormir, no llora, llora antes de quedarse ciego, de perder una pierna bajo la tormenta, picado por insectos y pájaros, entre trapos de adiós y muebles desvencijados, inútiles. === No te toques -le dijeron; cae cal del cielo, cae arena que no dura. Hay algo ahí adentro. Hay piedra que rueda, mar con aguaviva, sólida luz contra las horas. Es espeso, ácido, turbio y angélico, único y diverso. Cae pez que no envejece, pulpa que no muere, hilos atados a hilos que luego suben, otra vez, a reunirse y hacerse madeja. Pero no te toques -le dijeron. === (Amsterdam, a Mirta Kupferminc) ...hijos de un alma tímida que la tristeza arroja al delirio. Spinoza, Tratado teológico-político. Y ahora todo sucede, afección de una sustancia menos densa que la noche y más espesa que el agua. A través de un juego de lentes -que otros llaman dios-, un eco reverbera de muro en muro bajo la lluvia. Y ahora nada sucede, rotura, emigración, extravío, piedra que al ser frotada no produce chispa. No hay agua que bebida traiga sueños, visiones. No hay materia que, imantada o perforada, revele su secreto. Alguien, un instante antes de morir, siente que la vida no es sino una variante menor de la fuerza que pudre los frutos y arrastra las hojas secas. === No importa en qué idioma se escriba. Toda lengua es extranjera, incomprensible. Toda palabra, apenas pronunciada, huye lejos, adonde nada ni nadie puede alcanzarla. No importa cuánto se sepa. Nadie sabe leer. Nadie sabe qué es un relámpago y menos cuando se refleja en el pulido metal de un cuchillo. Ahora la noche parece un mar. Por ese mar remamos, dispersos, en silencio. === (A Jorge García Sabal) Arde la materia, no nos salva, arde - astillas, filos, bujías - no nos salva. No nos cubre de la lluvia, no nos quita del camino cuando vienen las bestias -arde, echa humor, olor, otros dicen dios, otros se callan- No importa que esté yo vivo. No importa que estés muerto. No -astillas, filos, bujías- nada. (14 de mayo, noche) === ¿Y por qué llorar a los muertos? ¿Por qué soñar y despertar y volver a soñar? ¿Cómo obtener abrigo mientras el día queda siempre del otro lado, las ramas se amontonan en un rincón del patio? Enciende un fuego bajo un cielo que huye. Arma una pasión con hojas, cáscaras, palos. Solo, entre pequeñas bestias que amamantan y maduran para la gravedad y no para el vuelo. ¿Una piedra puede florecer? ¿Qué espera, entonces, qué hace allí, sucio, desnudo? De lado a lado, ventanas apenas iluminadas, detrás, una marca, la vejez, la costumbre. === ¿Cómo es ahora el mar? ¿Y el salto del delfín? ¿Y el niño afiebrado, el miedo a las arañas, la carcoma, la piel de la culebra, la mujer desnuda frente a la mujer vestida que la contempla? === Mi perro apoya su cabeza en mi rodilla. Esta mañana otro perro lo mordió y aún, luego de horas, siente miedo. Afuera el mundo empuja a las criaturas hacia nidos, camas, agujeros, albañales. ** Carlos Barbarito, escritor argentino nacido en Pergamino en 1955. Ha publicado diversos libros, como Teatro de lirios (1985), Caballos y otros poemas (1990), Bestiario de amor (1992), Desnuda materia (1999) y Puntos de fuga (2002), así como otros títulos en ediciones artesanales y en colectivas. En Internet textos suyos pueden leerse en los sitios Brindin.com (http://www.brindin.com) Etcétera (Brasil, http://www.revistaetcetera.com.br) y Caminos de Pakistán (España, http://www.caminosdepakistan.com). Ha obtenido, entre otros, el Premio Fundación Alejandro González Gattone, el Premio Fundación Argentina para la Poesía, el Premio Raúl Gustavo Aguirre de la Sociedad Argentina de Escritores y el 3r Premio Enrique Pezzoni del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Integra el Consejo Editor de la revista Matérika de San José de Costa Rica y el staff de Los Noveles (http://www.losnoveles.net). barbarito694@hotmail.com. === Algunas cartas perdidas Guzmán Bañales =========================== Real Sitio y Villa de Aranjuez, 19 de junio Entrañable amigo, el recibir noticias tuyas tras tan largo silencio me ha dejado muy feliz, ya que en numerosas oportunidades me pregunté qué habría sido de tu vida en estos tiempos tan cambiantes e inestables. Pero debo confesarte que al leer tus palabras, tras la primera emoción caí, por decirlo de algún modo, en el abismo que acompañaba tu saludo, abismo que como ya sabes no estaba en orden, y mucho esfuerzo me ha requerido interpretarlo, comprender su lógica y por fin traducir el paquete de notas que lo componen. En compensación por el trabajo que te devuelvo espero que por un tiempo olvides mi afición por los dialectos regionales, además de invitarme con una cena digna de la fama de chef que acompaña tu presencia por esas tierras. Los papeles en cuestión están muy deteriorados, manchas oscuras ocultan la cerrada escritura en varias partes, y en otras simplemente nada queda de ella. Recurrí a luz UV e IR y poco más obtuve, existe bastante discontinuidad, pero más no pude hacer. Según me cuentas, encontraste este material intercalado entre las páginas de un viejo libro de cocina en la Très Grande Bibliothèque; por ello, a fin de no perder el espíritu original dejé sin traducir algunas palabras reconocibles. Cuando terminé y leí de una vez el resultado me asombró el profundo e intangible paralelismo existente entre lo que podemos esperar del mundo actual y lo que esas tenues palabras describen. Investigué un poco y creo intuir de qué se trata, lo cual aumentó la tristeza que aún me invade mientras te escribo esto; pero te regalo el disfrute, si se le puede llamar así, de descubrirlo tú mismo. No más preámbulos, amigo mío; aunque sí sugiero que te sientes en el cómodo sillón de tu biblioteca, con bastante tabaco para tu pipa, una taza de café con cognac y el teléfono desconectado. Ya comprenderás el motivo. Un fuerte abrazo. Sebastién p.d. Que Dios guíe nuestros pasos en los difíciles tiempos que se avecinan, porque hace más de dos años que estoy en el paro y "el estar así en silencio, sin rumbo, se parece tanto a la nada"... "[...] ...y aún flota en el aire el perfume a muerte, a miedo y a delación. Ha pasado tiempo desde el final de la locura, pero el hombre es como una bestia salvaje: el sabor de la sangre lo transforma. Como ya dije, amigo, apenas pueda iré donde estás, porque deseo terminar mis días en paz, con la seguridad de lo establecido. Pero no es el momento, los caminos esconden peores amenazas que los lobos y los asaltantes; con la excusa de la fidelidad o no-fidelidad tu cuello vale menos que un hierbajo. Asesinos con gorros y escarapelas ajustician a gusto cuando ven alforjas llenas. Nadie habla en voz alta, se murmura más de lo que se piensa. Cuando encuentre un viajero osado que se anime a cruzar la frontera, enviaré todas las cartas que he escrito para que sepas que estoy bien... [...] A cambio de techo y comida acepté cuidar al prisionero custodiado por las dos mujeres. Quien estaba en este lugar antes que yo, partió en busca de alimentos y no regresó. El bosque... [...] ...las monjas cocinan. Si supieras lo que ha pasado por mi plato en estos tiempos no lo creerías, el hambre no tiene paladar. Yo soy el responsable de que el prisionero no escape. Aún no lo he visto, las dos mujeres me lo impiden. Mientras una entra en la habitación con el pote de comida y la jarra de agua, la otra en la puerta me impide mirar, siquiera un momento, hacia el interior. Conversamos poco. Estos no son tiempos de palabras gratuitas, ni de sonrisas. [...] la herida me robó la espalda vertical, he quedado cojo, con una pierna inútil. Cuando llegan las lluvias un dolor terrible atenaza mi rodilla como si la muerte me aprisionara sin piedad, reclamándome como soldado de sus huestes, pero lejos me siento aún de su mudo existir. [...] ...pareció la voz de un niño. Le pregunté a Henriette sobre el prisionero y me respondió que Dios nos hace conocer las cosas que corresponde y las otras pertenecen al misterio Divino. Estas dos mujeres son como oficiales jóvenes: cumplen las órdenes sin el menor desvío. [...] ...no tuve dudas, su voz era clara, pedía algo a gritos. Fui en busca de las mujeres y les exigí que me dejaran verlo porque todo guardián debe conocer el rostro de su prisionero. [...] un pequeño muy delgado, en un camastro peor que el mío; había restos de comida esparcidos por la habitación. Al verme se acurrucó y empezó a llorar. Nunca me gustaron los niños, pero creo que toda la muerte que se ha cruzado en mi camino ha cambiado algo en mi espíritu. Tomé el pote de sopa que traía Marie, lo puse en el piso cerca del niño y las eché del cuarto. Luego me senté en el suelo con la puerta abierta y estuve así, [...] lloró un rato, después quedó silencioso. Le pregunté si tenía frío pero no me contestó. A media tarde Henriette apareció con dos tazones más de sopa. Los puse junto al camastro y tomé para mí el que ya estaba frío. El pequeño se abalanzó como un cachorro... [...] ...hace semanas que el pêre Bernard no llega con su caballo flaco cargado con alimentos, quizás esté muerto al costado de un camino. El invierno se acerca. Para poder comer carne tendré que reparar las viejas trampas que vi en l'etable . [...] ...no debo saber quién es el prisionero, pero no comprendo cómo dos religiosas se convierten en carceleras de un niño; mas no es tiempo de hacer preguntas. [...] ...ayer Marie y Henriette le dieron permiso para que me acompañara a revisar las trampas. Aún no hace mucho frío. Anduvimos callados un buen trecho [...] al bosque, le hablé de mi infancia, de los pájaros que cazaba en las ramas del viejo castaño. Él no parecía escuchar, pero cuando acabé con un gesto impaciente me indicó que prosiguiera. Un puente entre ambos se ha tendido. Al volver a la ferme el perfume a marronniers asados le iluminó la mirada y apresuró el paso. [...] ...anoche tuvo calentura y habló en sueños, pronunció varias veces el nombre de Isabelle. Hoy salimos de nuevo, el frío ha comenzado pero no parece molestarle. Cuando estuvimos cerca del arroyo pensé preguntarle quién era Isabelle, pero un violento ataque de tos lo dejó agotado. Volví con él en brazos, oprimiéndolo contra mi pecho para calentarlo; su respiración [...] ahora duerme frente al fuego. Descansa tranquilo pero no está bien. [...] Las mujeres nos sirvieron sopa de hierbas como almuerzo. [...] ...el frío es terrible, hace días que el cielo no termina de aclararse y ya es de nuevo la noche. Ayer lo traje dormido a mi habitación que es más pequeña que su prisión nocturna; y además hay un brasero donde mantengo un buen fuego. [...] duerme en mi cama y yo lo hago sentado en la silla cuando me vence el cansancio. La pierna duele mucho estos días. [...] ...el invierno llegó antes este año, la nieve cae sin descanso y eso hace más difícil revisar las trampas. [...] ...tose cada vez más, aun dormido. El humo del candil estropea mi visión pero me pidió que lo dejara encendido toda la noche. [...] ...y hace días que comemos sopa de nabos. Paró de nevar, conseguí algunas palomas. Esta noche el pequeño dormirá satisfecho. [...] ...si tengo hermanos y dónde están mis padres. Inventé una historia llena de niños, sirvientas y amas de leche. No me creyó pero no siguió preguntando. No quise contarle de mis dos hermanos muertos cuando yo apenas caminaba, al caer un puente viejo que estaban reparando en cumplimiento de la odiada corvée, ni de mi padre colgado por ir ante el Seigneur acusándolo de asesino. Tampoco mencioné a [...] que tomó a su cargo mi educación para [...] preferí no remover esos recuerdos polvorientos. [...] ...afuera el viento cruel quiebra gajos jóvenes y derriba viejos troncos podridos. Se durmió hace muy poco, la calentura ha cedido. Escucho su respiración, el crepitar de los carbones ardiendo y el rasguido de mi pluma sobre el papel. [...] la tinta es un problema; estoy ensayando una mezcla de aceite quemado, carbón molido y resina. [...] ...está tranquilo, juega en el piso con un caballito de madera que le hice anoche mientras dormía. A menudo me pregunta a quién le escribo. Le digo que a un amigo, [...] es un alivio. [...] ...nieva de nuevo. El viento aúlla desde hace días. Ya no podemos hacer nuestros paseos. Su tos aumenta; cuando le viene un ataque lo abrazo, lo sostengo contra mí y canto lo poco que recuerdo de mi niñez, hasta que todo pasa y se queda dormido sin fuerzas. [...] ...lejos está el château con sus caballerizas, sus sirvientes, sus soldados y aquella tranquilidad ordenada. Nada queda en mí del Mentor de los hijos del Seigneur, ni del famoso escriba reclamado desde otra Cour para registrar las gloriosas memorias de [...] Todo murió con la primera descarga de fusilería que sonó en algún lugar del Reino contra los paysans armados con hoces y azadas. [...] A menudo escucho algún disparo lejano, en el atardecer. No quiero saber qué sucede. No quiero más cambios. Temo por el niño y las mujeres... [...] ...tanta debilidad me mantiene despierto a su lado. Le doy mi comida, antes desmenuzo todo con mis dedos para que lo trague. Henriette ha soñado algo terrible, pero sólo se lo contó a Marie. Las dos lloran mucho y vienen a ver al niño varias veces por día para asegurarse que está bien... [...] Hoy le bajó la calentura y me preguntó cómo era el mar. Le hablé de mis años mozos en la costa. No sé cómo pero terminé contándole de Sophie y aquellos tiempos lejanos. Cuando callé me miró un momento, sacudió la cabeza y volvió a recostarse. [...] ...cocinan y callan. Son tan diferentes a las religiosas que conocí durante mi infancia. [...] ...lloró mientras dormía y no aceptó que lo tomara en brazos. Avivé el fuego, me senté a su lado, le acaricié la cabeza y le dije, durante horas, que todo estaba bien. Con un nudo en la garganta espero que amanezca. [...] Hace algunas jornadas un jinete agotado detuvo su marcha llamando a gritos a Marie y a Henriette. Las mujeres me ordenaron esperar dentro de la casa. El hombre no desmontó y pude ver cómo negaba con la cabeza todo lo que las monjas decían. A partir de entonces mucho cambió, cada vez que la carrera de un caballo se oye a lo lejos cierran presurosas los postigos, apagan el fuego y comienzan a rezar. No dejo solo al niño en ningún momento, ni siquiera... [...] Ya no las siento como celadoras, ahora son... [...] Esta mañana desperté creyendo que estaba en el château, por un momento me sentí feliz y confortado hasta que la tos del pequeño me trajo de regreso a la locura que une, en una ferme derruida, a un niño sin nombre, a dos monjas silenciosas y a este escriba sin fuerzas, credo ni Rey. [...] ...el pequeño brasero no alcanzaba, le di mi abrigo para que se cubriera. Más tarde Marie y Henriette hicieron lo mismo. Parecemos tres espectros de un mundo perdido. ¿Dónde ha quedado la risa de este niño? ¿Dónde ha quedado mi fe? [...] Mientras escribo esto habla dormido, llama a Isabelle y la invita a jugar en el gran salon des miroirs, a contar cuántos niños se reflejan. [...] En los últimos tiempos tengo dos sueños que se repiten: en uno estoy en medio de una turba, frente a mí hay tropas uniformadas y a mi alrededor corren hombres, mujeres y niños. Suenan gritos terribles, hay olor a sangre y a pólvora. No puedo moverme, todos van cayendo hasta que soy el único de pie en ese campo de muerte. [...] el silencio y el miedo. [...] lejos, lenguas de fuego devoran grandes châteaux y bosques antiguos se sumergen en mares cenicientos. En el otro sueño aún estoy en el château, los demás han muerto. De pronto las paredes estallan y regimientos de hombres con cabeza de buey irrumpen en los pisos brillantes con una furia incontenible. Sin prestarme atención pasan a través de los salones vomitando fango entre nubes de humo rojizo mientras rasgan los tapices con sus pezuñas metálicas. [...] La vida retoma su ritmo, árboles, animales y flores recomponen la belleza de la campiña, pero todo ocurre fuera de estas cuatro paredes. [...] ...las mujeres y yo nos turnamos para sostenerle la cabeza en nuestro regazo, porque sólo así parece descansar. Con mucho esfuerzo anoche logré que bebiera un poco de agua. [...] no puedo conciliar el sueño y por eso escribo, para conjurar los fantasmas agazapados en los rincones de mi memoria y para olvidar el miedo a... [...] Miro a este niño luchando por respirar, acurrucado en mi cama, cubierto con harapos; recuerdo mi primera infancia y por primera vez siento que todo debía cambiar. [...] ...delira y habla de inmensos parques, de juegos de agua, de estatuas, [...] este niño, [...] temor. [...] ...quedé y perplejo sigo. El pequeño gorrión me preguntó por qué existe la muerte y qué hay detrás de ella. ¿Cómo este niño se plantea esta eterna interrogante? ¿Qué habrán visto esos ojos que tan poco guardan del candor infantil? [...] ¿Acaso la sangre derramada se ha convertido en un argumento válido? [...] siento solo y no quiero estar así. ¿Se hará costumbre esta orfandad? [...] ...temo a la muerte y por ello escapé del château poco antes de que la locura atravesara los grandes ventanales del Salón Personal del Seigneur, [...] pero el estar así en silencio, sin rumbo, se parece tanto a la nada que a menudo... [...] El mundo que conocí ha desaparecido, tan sólo cenizas y el eco apagado de gritos habitan en mi mente. Al nuevo Orden lo respeto por miedo, aunque no lo comprendo. Mis manos están ensangrentadas. He perdido todo... [...] El pequeño parece mejorar día a día, pero no abrigo esperanzas, conozco la traición a la vida oculta en [...] mas callo. El sol entra por la ventana e ilumina su rostro dormido. Quisiera poder detener para siempre este momento de calma. [...] La calentura regresó. Delira una vez más: juega con otros niños. Un ataque de tos modificó su rumbo, ahora menciona nuevamente espejos, candiles y música. ¿Ya nunca más oiré mi partitura favorita? [...] ¿Será Dios quien [...] al Rey? He perdido la certeza de lo inamovible, amigo mío. He caído del barco y no veo la orilla [...] ¿Qué suerte habrán corrido todos aquellos que vivían en el château? Lo imagino y me espanta. También extraño a Friedrich, el perro preferido de [...] Dios mío, qué absurdo. [...] ...está débil, me preocupa mucho. Esta mañana Henriette se acercó sin ruido hasta el pequeño y acarició su rostro sin despertarlo. Pensó que yo dormía. [...] estamos más delgados. Sin conversarlo, los tres hacemos lo mismo para que él tenga un poco más de alimento... [...] ...los dos solos, su cabeza en mi regazo, el aire negándose a entrar en su pecho de gorrión cuando un violento ataque de tos lo estremeció como nunca. Desesperado lo abracé rogando a Dios [...] abrió los ojos, me miró sonriendo con una lucidez extraña, y luego murió. Marie y Henriette regresaron [...] derramó el agua y bajó corriendo las escaleras, en cambio Henriette se acercó al camastro y de rodillas, muy despacio besó el dorso de la mano del pequeño; luego la abracé y por primera vez desde niño lloré, lloramos por todo lo que había terminado, nos había abandonado y jamás regresaría. [...] Marie se marchó unas horas y regresó con unos jinetes y un pequeño carro. Llegaron sin ruido. [...] supe que eran clérigos. Uno de ellos [...] nos miramos largo rato sin hablar. ¿Qué íbamos a decir? Era el antiguo Confesor del Seigneur. Alguna vez nos cruzamos en [...] huyó como yo, mezclándose con los revoltosos para salvar su vida. Nada había de la vanidad anterior. Frente a mí un joven con ojos de anciano masticaba tabaco, más muerto que vivo, quizás por ver tanta sangre derramada sin sentido. Somos apenas mascotas sin dueño destinados a morir en silencio, de hambre y soledad. [...] ...sin hablar lo cubrieron cuidadosamente con una raída bandera blanca que Marie sacó de un baúl con doble fondo. Estaba muy estropeada pero aún se distinguían las tres flores de lis doradas. Mientras decían el responso, ninguno dentro de la habitación llevaba la escarapela tricolor entre sus ropas. [...] ...las mujeres quemaban la bandera, lo cargaron silenciosos en el carro. Ellas partirán con el cuerpo del pequeño... [...] Fuera la campiña rebosa de vida y colores, pero yo estoy vacío por dentro. Con el niño murió lo último que restaba en mí de aquel hombre que conociste hace años, amigo mío. Sé que jamás te llegarán estas cartas, pero no las destruiré, [...] en el interior de un libro que tomé del château y que me acompañó siempre, aun cuando la baïonnette se enterró en mi pierna [...] se lo daré a Henriette porque ella me vio escribir muchas veces y no preguntó nada, y además fue quien más... [...] El camino que me resta lo adivino corto. Me duele respirar y toso mucho, a veces con sangre. La muerte me llama y hacia ella voy para olvidarme lo poco... [...] Votre ami, Jean". (Nota del autor: el presente relato se basa en la presunción histórica de que el niño encerrado en la Prisión de Temple de París entre 1791 y 1795 no fue el verdadero Delfín, sino un mero sustituto a fin de evitar la Coronación de Luis XVII por parte de los monárquicos si estos llegaban a realizar una acción de fuerza para liberar a la familia real del poder republicano). ** Guzmán Bañales, arquitecto uruguayo nacido en Montevideo (1965). Cuentos suyos han sido publicados en las revistas Poesía y prosa (http://www.poesiayprosa.com.ar), Oleajes (http://www.oleajes.com) y Zoolook (http://www.zoolook.com.ar). Su poema Cielo de enero fue incluido en Las caras del amor, antología poética de Versal Editores (Chicago, EUA, 1999). Es colaborador de la publicación cultural Libre... Mente (San Luis, Argentina). guzban@adinet.com.uy. === La consagración del atributo Edgardo Bermejo Mora ================ "Yo, pecador, a orillas de tus ojos miro nacer la tempestad". Alí Chumacero Odilón Roca, un periodista forjado al calor de la militancia comunista de los años setenta y quien sufría ataques crónicos de poeta incomprendido, era uno de esos personajes morbosos y de mal gusto, que gustaba del arte de sonrojar e incomodar a sus amigos cada vez que reincidía en el acto inopinado de relatar con lujo de detalles las intimidades, excesos y hallazgos incesantes de su vida sexual, en reuniones y cenas donde, como un hecho previsible y cada vez más detestado, tomaba la palabra por asalto y no interrumpía su gelatinosa perorata antes de que el resto de los invitados comenzara a despedirse del anfitrión en turno, en medio del fastidio y la repulsión unánime a los que solían conducir los relatos eróticos de este falso mesías de la liberación sexual del fin de siglo, un guerrillero-poeta nostálgico y trasnochado, representante legítimo de un extravío colectivo donde ideología y perversión se entremezclaban, produciendo un efecto perturbador y repulsivo. Reincidente y perverso, a Odilón parecía no importarle que su mujer se ruborizara cada vez que se adentraba en los temas sexuales, narrando su experiencia como pareja "alternativa y experimental". Una noche, por ejemplo, disertó sobre el punto G para aderezar la ensalada de palmitos y berros que había preparado la esposa de un funcionario cultural, y quien solicitó de manera expresa no hablar de política en su casa. Odilón aprovechó entonces lo acotado de la agenda temática de la conversación para describir, con lujo de modales sumamente ordinarios, cómo su mujer debía engancharse con las piernas a su cuello, y cómo él debía moverse de manera circular y con los brazos abiertos en cruz, a fin de dar con las puertas del orgasmo total, a cuyo súbito hallazgo su mujer respondía ladrando y convulsionándose durante casi media hora de intenso placer, que sólo terminaba cuando ella secretaba una singular eyaculación, mezcla tibia de jugos vaginales y orina, que les obligaba a cambiar las sábanas por temor al resfrío. María, su mujer, una cuarentona sin hijos, pecosa, de largas y rubias trenzas adornadas con pequeñas flores de papel, viva imagen de Janis Joplin, eslabón perdido del 68, zopilota de las playas de Cipolite, a quien nunca conocimos la voz ni la nacionalidad, miraba enrojecida su plato como aceptando en silencio sus hazañas: "Pues si, ésa soy yo". Otras veces Odilón hacía insufrible la sobremesa exponiéndonos con amplitud sus teorías del Orgasmo Múltiple, o bien pretendía deleitarnos el postre con su catálogo de técnicas masturbatorias y penetraciones imposibles. También podía recrear a detalle momentos de alta intensidad coital: aquellos arrecifes del Caribe, infestados de tiburones, en los que se entregaron a la pasión del sexo subacuático; la noche inolvidable en la catedral gótica de Chartres, o la mañana feliz en la que él y su mujer despertaron semidesnudos en el camellón del Paseo de la Reforma. Hastiados de su conversación, al poco tiempo lo dejamos de invitar a nuestras reuniones. Sólo así Odilón y su fantasía sajona desaparecieron de nuestras vidas por algún tiempo, en el que, por fortuna, recuperamos el apetito y el placer de la amistad. Cierto día, meses después de que le condenamos al exilio, lo encontré solo y visiblemente afectado a la salida de un cine. Entonces me refirió una historia que comenzó el día que le regaló a María un inofensivo dildo con baterías recargables, tras el regreso de un viaje en el que exploró hasta agotar las tiendas de artilugios sexuales de la ciudad de San Francisco. Un dildo, acaso sea inútil explicarlo, es algo más que un simple pene artificial de plástico al que también podemos reconocer por el nombre de consolador. Representa, a mi modo de ver, la erección perenne del pene. Jamás flácido, nos recuerda nuestras posibilidades, pero también nuestras limitaciones masculinas. A través del dildo nos vemos en el espejo de nuestra miserable virilidad. Su erección eterna está ligada a las primeras letras de su nombre: pene. Pene que penetra perseverante, que perfora, que persigue y que perdura, pene no pensante y sin penas, peligroso, pétreo, pelado, perverso y pesado, perturbador. La historia referida por Odilón comienza un poco antes del singular obsequio a su mujer. Al cobijo de una cantina me contó el resto de la tragedia. "Hubo un tiempo en que nuestra relación sexual era perfecta, no había lugar para la insatisfacción pero sí lo había para el exceso; con el tiempo nos alejamos de la gente, exploramos todos los rincones de nuestro cuerpo y nuestra imaginación, llevamos a su límite las posibilidades de la carne. Nos entretuvimos en la observación y el estudio meticuloso de decenas de videos pornográficos y los perfeccionamos con nuestra propia aplicación en la cama; dejamos atrás las simplificadas técnicas y sugerencias del Kama Sutra; sexo y gastronomía se nos volvió una costumbre, a grado tal que por un tiempo mudamos nuestra habitación a la cocina de la casa. "Hasta que un día decidí regalarle a María un dildo. Era un modesto e inofensivo dildo que no superaba en proporciones a mi propia naturaleza fálica, pero ella lo recibió con evidente desprecio, como si aquel regalo la hubiese decepcionado. Tal vez imaginó que aquel obsequio era una forma sutil de poner una tregua a nuestras pasiones desmedidas, tal vez el dildo la despertó bruscamente de un largo sueño sexual en el que los únicos protagonistas posibles éramos ella y yo. No lo sé, lo cierto es que dio la vuelta, arrojó el dildo en un cajón del armario y me dejó de hablar por varios días. "Pasaron semanas en las que también nos dejamos de tocar, hasta que una de esas noches de televisión prendida y hormonas apagadas María se levantó para dirigirse al armario. A su regreso traía el dildo entre las manos como dispuesta a estrenarlo. Su iniciativa me entusiasmó de inmediato, pero María se envolvió en las cobijas como dispuesta a no compartir nada de sus apetitos conmigo. Así fue, minutos después jadeaba y se retorcía de placer gracias a la complicidad de su nuevo compañero, que de pronto ocupaba mi lugar en aquella cama y en aquella mujer que hasta entonces era sólo mía. Terco y excitado, deslicé mi mano con suma cautela hasta sentir la curvatura de sus muslos tibios, pero entonces recibí por única respuesta un manazo y un gruñido amenazador. En un gesto de dignidad -o cobardía- abandoné el cuarto y dormí aquella noche en la sala. "Desde entonces todo empezó a descomponerse. En un principio el dildo me sustituía cada noche, después la sorprendí usándolo a todas horas con una afición desorbitada, lo mismo durante el desayuno que en el horario originalmente destinado a sus lecciones de yoga frente al televisor. Incluso solía despertarme en algunas madrugadas, cuando un movimiento trepidante del colchón y un maullido gatuno delataban a mi mujer y a su amante mecánico en uno más de sus ayuntamientos amargos. "Llegado el momento decidí pasar a la ofensiva. Luego de varias semanas en las que María sólo parecía vivir para aquel monstruo, no tuve mejor opción que secuestrarlo al primer descuido de su amante y rebanarlo como una zanahoria en la mesa de la cocina, que alguna vez, por cierto, fue el escenario de nuestros mejores desenfrenos. Me deleité en su destrucción, convencido de que de esa forma rompería el hechizo al que mi mujer se encontraba sometida. "Eso ocurrió una tarde que María había salido de compras. A su regreso la esperé orgulloso con los restos descuartizados del tirano dispuestos sobre la mesa de centro del recibidor, pero María apenas se alteró cuando vio el cadáver desmembrado de su artefacto y con un ademán amenazador descargó sobre la sala el arsenal de dildos que había logrado comprar al mayoreo a un importador de productos sexuales en un barrio del centro de la ciudad. Con una sonrisa insoportable empezó a mostrarme sus nuevos juguetes: se trataba de una amplia colección de penes de plástico de diversos, tamaños, colores y formas. En especial me impactó un enorme falo pigmentado de negro que debía medir no menos de cuarenta centímetros de largo y con un grosor imposible de abarcar por el puño de la mano más grande del mundo. Aquel dildo era extraordinariamente grotesco y agresivo, con el glande negrísimo y el tronco salpicado de picos como el bastón acorazado de un guerrero medieval. Me pareció incluso que la bestia tenía ojos, y que me observaba con la misma furia que alguna vez advertí en un negro del Bronx, que años atrás me asaltó una noche descuidada en el Central Park de Nueva York. "Ya nada podía hacer. Sólo contemplar cómo se entregaba plena y fascinada a sus nuevos e inanimados amantes. Mi casa se había convertido en una especie de Sodoma de látex y silicón. María parecía secuestrada entre los muros de aquel imperio fálico de importación. Intenté hablar con ella, sugerí la visita a un terapeuta, la amenacé con abandonarla, pero nada funcionó. "Semanas después María rompió su prolongado mutismo. Entonces me llamó al jardín de la casa para mostrarme su última y más fascinante adquisición: se trataba de una prolongada tripa color carne cuyos extremos remataban en dos glandes perfectamente delineados. Lo reconocí de inmediato como un modelo de dildo que ya antes habíamos visto entrar en acción en alguna escena lésbica de la pornografía que solíamos consumir en versión VHS. 'Este es un pene sin fin', me dijo, 'jamás termina, simboliza al universo y a la vida, el principio y el fin de las cosas, el equilibrio eterno que en oriente concibieron como un icono circular, el yin y el yang de un nuevo milenio fálico que ya se anuncia por todas partes y que yo ahora he descubierto en su más alta y fina expresión como un pene de dos cabezas; monstruo mítico y redentor, representación perfecta del bifronte Jano. Con él pasaré el resto de mis días. Ahora márchate y no vuelvas, ya no te necesito'. "Ahora vivo extraviado por el mundo, durante algún tiempo busqué consuelo en otras mujeres, pero no he vuelto a conseguir ni siquiera una tímida erección, estoy aniquilado y sin rumbo. El sexo, y María con él, murieron para mí". Así terminó su triste relato Odilón Roca. No lo he vuelto a ver. En mi casa, desde entonces, quedó prohibida la pornografía, la impúdica lencería y cualquier clase de artilugios que puedan amenazar esa silenciosa, modesta, poco espectacular pero imperturbable rutina de hacer el amor con mi esposa los domingos de cada quincena, entra las nueve y las once de la mañana, cuando los niños pasean por el parque acompañados de la sirvienta y de los perros. ** Edgardo Bermejo Mora, escritor, historiador y periodista, nació en Ciudad de México (1967). Es licenciado en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (1991) y tiene un diplomado en Historiografía Contemporánea en el Instituto de Estudios Históricos José María Luis Mora de Ciudad de México (1992). Ha obtenido el Premio Nacional de Novela Política, de la Universidad de Guadalajara, el Premio Nacional de Cuento Ciudad de Durango, de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), y el Premio de Ensayo Juvenil, del periódico mexicano El Día. Textos suyos forman parte de las antologías Dispersión multitudinaria (Joaquín Mortiz, Ciudad de México, 1997), y Líneas aéreas (Lengua de Trapo, Madrid, 1999). Dirigió el suplemento sabatino Lectura (1997-98), del periódico El Nacional de México y ha colaborado como articulista en diversos diarios, suplementos culturales y revistas literarias de México. Ha sido corresponsal en Singapur para medios de su país y desde julio de 2002 es agregado cultural de la Embajada de México en la República Popular China. edgardobermejo@yahoo.com.mx. === Nuevas acreciones Jorge Guitart ================================== Mira que has estado veces con los éticos y nunca te hacen el favor completo. Yo no busco a nadie que pueda sacarme de mi nave de tungsteno. Después de un análisis ebrio de la cuestión pareció el palmar de una tristeza narrable, aunque también insoportable por rural y opaca. ¿No quisieras usar lo que te queda de cordura para un alegato cuando en la factoría ha entrado un flujo de esclavos y ha salido otro? Resquebrájase el cielo con tanta prédica y se extiende fractal la desgracia. La mente se anuncia con arcos reflejos: no sale oro y hierro ningún cortejo. Y la amenaza de la materia cobra forma de padre o guardián. Nos corrompen según las órbitas de sus destinos. El caballo niño se alza inmediatamente cuando hay vidrios niños que se rompen inmediatamente. Pesó instanciarnos en el territorio de las bofetadas. Y fue terrible haber tenido que cortar el "japi": haber tenido que "darle tijera". Los sesos no se devanan a sí mismos. Si acaso se desparraman Como las estrellas cuando son avellanas. Pesarosa es la infantilidad de los pájaros que no vuelan. El día es un pantano lleno de secuencias. Empero vengo de parte de mis partes pudendas para decirte que soy un todo. Los padres abren para los niños valles de lágrimas. La parte de la rueda que descansaba debe bajar a crear fricción. No es en el cielo donde una oscura presencia vive en la nieve. Las ventanas están de reclusas en nuestras categorías. Ya vienen las buenas noticias de las escrituras a darles cuerda a quienes no nos convienen. Si tienes las ropas empapadas no te las quites hasta que no sepa qué eres. Es imposible derrotar la inexplicable reputación de la realidad. Soleado patio policíaco: si hay un transformador que no funciona pero hay personas coquetonas, eso lo hace paradisíaco. Se esfumará mi señal sin haber probado que lo sagrado de las montañas les viene por su densidad y su peso. No es un alivio pensar que mi ridiculez es efectiva contra el "paso" del tiempo. Mas no de mí es el robot que vive en el edificio embrujado de mi alma. La tierra yace a la orilla de los pies. No quiero probar que ningún patio nos recuerda. No me han dado lo que me toca y no me han dado en verdad Nada de lo que he tocado. Hemos llegado para irnos. Aumenta la disminución. Sépalo el sépalo: soy pétalo. Pero dice el sépalo: Un pétalo más es un pétalo menos. Corren las sombras y las fuentes de su opacidad Bajan juntas al pavimento donde se estrellan. Nada oscurece más nuestros deseos que lo transparente. No te preocupes de catalogar las secreciones de mi voluntad. ** Jorge Guitart, escritor de origen cubano, es profesor de lingüística hispánica en la Universidad del Estado de Nueva York en Buffalo. Escribe en español y en inglés y varios de sus textos están en su página web (http://wings.buffalo.edu/EPC/authors/guitart). En 2000 el grupo musical Lake Affect, dirigido por el compositor argentino Alejandro Rutty e integrado por Rutty, Lorena Guillén, Tom McCluskey y Tiffany Nicely, lanzó el CD Playing Guitar, musicalización contemporánea para voz y percusión de seis poemas de Guitart. guitart@buffalo.edu. === Bolero Ester Rabasco Macías ====================================== a P.P., porque se lo debía rítmico y triste como un bolero Acabo de cerrar los ojos y un bolero atraviesa mi vientre y tus manos me untan de sudor y de humo. El ritmo me hunde el ombligo y despierto. De nuevo, el traqueteo del tren me desliza por las llanuras de la rutina. El invierno es gris y discreto, recorre los cristales y pasa de largo, y con él mi sueño. Hace siglos que sueño el mismo bolero y que siento la misma mano, pero, cuando despierto, el mismo invierno y el mismo olmo y la misma extensión me roban la melodía. Y es inútil cerrar los ojos, porque la tierra lo ocupa todo y ya no huele más que a frío y a rancio. Y siempre un cincuentón con bigote y cartera saca su bocadillo y me abre el periódico ante las narices. Podría recitarle de memoria los ronquidos que, justo al cabo de diez minutos, empezarán a sonar, podría dibujárselos en el aire y colgarlos en un tenderete, para evitarle toda molestia. Pero no digo ni palabra, y en cuanto cierra las noticias del día le sonrío con delicadeza y espero el primer ronquido. El invierno no se altera, sigue pasando y de vez en cuando emite un árbol, un fragmento de bosque o una bicicleta minúscula. A veces pasa una mosca perdida en el tiempo. Otras, un estudiante encajado en sus auriculares. Las más, una de esas altas y emperifolladas, con mil teléfonos móviles que me joden el bolero a la primera. Las menos, una extranjera. Una vez, ya hace tiempo, apareció nada menos que una. De eso ya hace muchos años, y el viaje fue único. Y hasta acabó la cosa en fiesta y hasta comimos y bailamos en el compartimiento. De ahí, el bolero. Yo no entendí nada de aquella melodía, pero se me metió el ritmo en los zapatos y desde entonces me pican los tobillos y siento que la cintura me disminuye. Pero lo bonito fue cuando entre gestos y muchas sonrisas me lo tradujo o creyó habérmelo traducido. Era algo así como... porque represento el pasado no me puedes olvidar... y algo así como... es un pedazo de alma que te arranca sin piedad... No sé, la verdad es que no hablaba muy bien mi lengua, pero me dio pena cómo me lo dijo, cómo me lo dibujó en el vaho del cristal y cómo se empeñó en que yo lo repitiera con ella, mientras los otros aplaudían y, al final, hasta acabamos llorando y abrazadas... Nos salvó de los sollozos la estrafalaria familia que había aparecido como por encanto, tras ella. Dos jóvenes de ojos color cerveza, con el pelo al rape y los labios más carnosos que he visto en mi vida. Y los padres, como averigüé después, del sur, de uno de esos pueblos de color ceniza que atravieso con mi tren de vez en cuando. Al principio, todo fue discreto, los muchachos bostezando desde sus trajes de soldado raso, la madre intentando colocar las bolsas por todas partes y el viejo subiendo y bajando la ventana entre pitillo y pitillo. Ella, intentando abrir un libro y cerrándolo de golpe y volviéndolo a abrir, como si de las páginas fueran brincando recuerdos en forma de oes de humo. Pero al otro, al que había llegado después, a ése nadie lo vio. Se sentó en el pasillo, en un rincón, en uno de esos asientos alados que los pasillos más amables despliegan como por arte de magia. Luego, los minutos se fueron cansando del silencio y el viejo le ofreció un pitillo a ella y la señora la animó. No es de marca, dijo el hombre, pero venga, y le arreó una palmada en la pierna como para desvergonzarla. En un abrir y cerrar de ojos, el escenario se transformó. Había caído la noche y el tren andaba perezoso de luces, así que la intimidad no tardó en unirnos, y digo unirnos porque ella me miraba y me sonreía y tartamudeaba alguna palabra incomprensible de vez en cuando. Por fin una extranjera, pensaba yo harta de tanto hastío y repetición, y también le sonreía y le abría los ojos como para consolarla ante mi ausencia de palabras. De repente, la mujer se levantó de un brinco y se alzó sobre el asiento y entre equilibrios y caídas fallidas consiguió bajar una de las bolsas que con tanto esfuerzo había colocado poco antes. Fue como en el cuento de la cerillera, quiero decir, que, en un instante, aparecieron patas de pollo asadas y salchichas hervidas y un montón de manos confluyeron ansiosas sobre el mantel de papel de periódico. Los muchachos se erigieron sobre nosotras y de sus manos empezaron a salir botellas de cerveza tibia. No se corte, tome un traguito, le dijo el hombre, que acababa de sacar una botella de vodka de una bolsa de plástico. No se preocupe, con un poco de naranjada el sabor a hombre se va, y soltó una carcajada ronca. Y le dio otra palmadita en la pierna a la pobre extranjera que no tuvo tiempo de asombrarse. Veinte minutos y ya todo fue grasa por todas partes, eructos de felicidad y sonrisas carnosas. La señora, roja de emoción, intentaba comunicarse con ella. Y él, claro, no lo puedo olvidar, el del pasillo, nos miraba a todos, sin ser visto, callado, con la cicatriz del labio alzada y el pelo revuelto. Yo canto boleros, dijo ella. Pero yo no sabía qué era un bolero, así que el viejo empezó a berrear Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez... y luego contó que había sido marino y que había surcado el extranjero, y a ella se le empezaron a mojar los ojos y la tuvimos que consolar y hasta el revisor nos ofreció un pañuelo, entre confuso y emocionado, tras marcarnos los billetes, y quedarse un rato con nosotros royendo el último muslo de pollo. La señora se empeñó en que ella siguiera comiendo salchichas para aliviarse, y así entre mordiscos y dedos chupeteados se fue recuperando y se levantó y se hizo el silencio y, bajo la luz que no paraba de parpadear, empezó a cantar de nuevo aquel bolero. Los gemelos se fueron animando y empezaron a llevarle el ritmo con las botellas y un par de navajas llenas de aceite. Luego lo vi a él, fumándose un cigarrillo y mirándonos con la misma tristeza inteligente del bufón de Matejko, fuera del escenario, tras el cristal, en la oscuridad y cediendo paso al paisaje más oscuro que he atravesado. Ella, ebria ya de vodka, corregía el ritmo a los chavales que ya andaban en mangas de camisa y hasta la madre se animó y empezó a bailar con el revisor, mientras el viejo tarareaba y levantaba los brazos como intentando atrapar las olas de sus viajes lejanos. Luego ella se puso a llorar y nos contó que era cantante y que a su amante se lo había llevado el tren una noche de primeros de marzo, y todos acabamos llorando y bailando y riendo otra vez. Y luego ella intentó repetirme y me escribió... porque represento el pasado no me puedes olvidar... y algo así como... es un pedazo de alma que te arranca sin piedad..., entonces empezó a amanecer y miré hacia el pasillo y vi cómo él se levantaba y desaparecía bailando el bolero. Y las llanuras nevadas se quedaron solas, pasando como una línea sin presente ni pasado, sin antes ni después. La luz entró con violencia y el chirrido de los frenos nos agujereó el sueño que nos había encantado por sorpresa. Los despedí a todos con el mismo pañuelo del revisor, los vi bajar y la vi a ella quedarse en la estación y decirme adiós con un trozo de su falda. Luego, nunca más la vi, pero sé que buscaba al joven del bolero para despedirse, para darle su último adiós, porque ya se volvía, eso me dijo, se volvía para su tierra cálida, creo que me dijo, que el frío aquí ya le había helado las manos. Aunque no estoy segura de si dijo manos. Para el caso da igual, porque me dejó tan triste que desde entonces mi vida en el tren cambió para siempre. Porque ahora yo espero a que él vuelva cada noche, para salvarlo por un instante, para protegerlo cuando el tren todas las noches le atraviesa el cuerpo y le rompe el alma. Para bailar con él durante una milésima de segundo. El tiempo justo para que el bolero atraviese mi vientre y sus manos me unten de sudor y de humo y el ritmo me hunda el ombligo. Y despierto cantando... y me parece extraño lo mucho que me parezco a ella, a pesar de las arrugas y de las canas, cuando me miro a la ventana y veo mi reflejo atravesando las llanuras nevadas. Varsovia, 4 de junio de 2001 ** Ester Rabasco Macías, filóloga hispánica nacida en Lleida, Lérida (España) en 1967. Es profesora en el Instituto Cervantes de Moscú (Rusia). Ha publicado diversas traducciones en colaboración con otros colegas, entre ellas el cuento Bestial entre las flores y fragmentos de la novela Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas, y la novela Un lugar llamado Antaño, de Olga Tokarczuk. Ha sido colaboradora del suplemento literario semanal del Diari de Lleida (1991-92) y de la revista Jazzology (1996-97), de Lleida. Un trabajo suyo acerca de La sombra de Benito Pérez Galdós fue incluido en Narrativa fantástica en el siglo XIX (España e Hispanoamérica), de las editoriales Dejaume Pont y Milenio, de Lleida (1997). esterrab@yahoo.es. === Ambigüedades y caprichos del señor Lousseat Vanesa Guerra ======== Querida: Realmente deseo alertarte. Te suplico que viajes lo antes posible. No sé qué pasa con las líneas telefónicas, tan precarias en este pueblo de mala muerte. El único transporte dejó de funcionar y el tipo de la camioneta azul se negó de manera rotunda a acercarme algún sitio. No puedo cruzar esas rutas polvorientas a pie, las distancias son abismales, moriría de sed en el camino. El pueblo es estático y a nadie le preocupa nada. La inercia se respira en el aire. No me importa el negocio del anticuario y maldigo la hora en que acepté venir para tasar los espejos. Definitivamente son antiquísimos, pero a esta altura el tema se ha diluido como la arena en la arena. Te aseguro que la gente ha tomado mi llegada y mi propósito como un sacrilegio, como demoníaca forma de profanar la historia de este lugar. Hay quince habitantes y una salina abandonada, eso es todo. No fue fácil soportar la mirada espesa de los lugareños, y menos ahora, que saben que encontré al señor Lousseat. La gente no es solidaria, vive con fastidio, ocultando gestos, no quieren hablar de espejos, dicen que en todo el pueblo no existe siquiera uno. A la hora de la siesta el caserío muere poco a poco, el sol lo arruga despacio, y los perros ladran incansablemente. Estar afuera es imposible, se pierde la razón en poco tiempo, la gente se esconde y cierra puertas y ventanas. Ayer apareció un paisano, venía del monte, creo. Le pregunté por Lousseat. El hombre se mantuvo en silencio un buen rato, luego mostró las manos curtidas y habló de la salina, de su vida entregada a la eterna salina. Dio unas vueltas y dijo: -Usted no debió venir. Pero si es su deseo iremos de madrugada. Horas antes del sol, atravesamos el monte de espinillos y detrás de una lomada divisé la casa. Es un antiguo casco de estancia. Los pocos árboles de la zona se concentran, lo cobijan y lo encierran. El campesino no habló durante la travesía, sólo escuché mi respiración agitada en el silencio de la indefinida mañana. Luego sorteamos un último alambrado. La casona es oscura, con techos altos y pisos de madera, y en la sala principal, imponen los espejos su presencia para ampliar el universo y proyectar habitaciones y pasillos hasta el infinito. ¿Cuántas verdades devoraron los malditos cristales a lo largo de los siglos? Creí que el laberinto de espejos para ese viejo solitario y quizá olvidado en el pueblo sería una suerte de compañía. Avanzamos hasta la antesala donde aguardaba Lousseat enfrentado a un espejo, de espalda a nosotros. Descubrí su mirada quieta, fija, quizá serena. El hombre nos recibía a través de su espejo. Nada más trivial que un hombre enfrentado a un espejo. Tal vez estuviera acostumbrado a mirar la vida desde allí, de espalda a la realidad. Quizá tomara los espejos por ventanas y se viese desde afuera o entre tanta soledad se hubiera transformado él mismo en su propio público para mirarse como si fuese otro. O él ya era otro y su vida estaba en los espejos, en cada espejo: Lousseat podría ser el reflejo, la imagen de un ser que vive entre arena y vidrio. Me encontré observado, incómodo, quise irme, volver rápido a casa, pero Lousseat y el campesino ya habían intercambiado unas palabras. Cuando se dio vuelta le estreché la mano y me sorprendió descubrir que era ciego. ¿Qué hace un ciego frente a un espejo? Sólo se deja mirar por ojos que no reconoce. Sé que retiré la mano, aunque le busqué el alma. Detrás de mí, un espejo inmenso duplicaba a Lousseat a sus espaldas en el mismo espejo donde se reflejaba mi extrañeza. Lousseat y su imagen esperaban que comenzara a hablar, que me presentara de alguna forma. Durante un instante no supe a quién dirigirme, como si una secreta complicidad los mantuviera unidos, a él y a ese otro, tan huidizo. Expliqué al anciano la intención de mi visita, pero le llamó la atención. Ha sido un error, dijo, no existen motivos para que me desprenda de estos espejos. Quise recordarle que habíamos recibido una carta sellada y firmada por él. Sin embargo, el anciano no alteró sus milenarios gestos: Ya ha sucedido antes, de todas formas es un error. Y allí morían nuestros planes; por cierto insistí un tanto más, pero se negó, creo que ni siquiera me escuchaba. Váyase, ya estoy muy viejo. El anciano caminó hacia mí, y le pidió al campesino que me acompañara. Creí ver algo detrás de sus espaldas, pero el ciego tomó mi brazo y nos escoltó hasta la puerta de la antesala. Hasta aquí llego, dijo, adiós, hasta siempre. Entonces me di vuelta, y vi. Vi a otro Lousseat atrapado en aquel espejo. Pero también vi allí mi imagen, resignada, lenta, en una actitud diferente, desconocida, observándome. El campesino no volvió a mirarme. Te escribo desde un paraje casi derruido, se llama Carmen, está frente a la plazoleta de la antigua estación. La señora que atiende ha dicho que mañana recibe gente y que debo irme. Sé que es mentira, que no se trata de eso y sé también que cuando vos vengas a buscarme ella argumentará que jamás he regresado de la casa de Lousseat. Aún no decidí qué hacer, pero en principio, voy a esperarte o simplemente voy a resistir, por si acaso me encontraras en este inhóspito pueblo, y yo tranquilo e inalterado o quizás sin reconocerte te pidiese que te vayas, y te convenciera de que ha sido un error, que nunca existieron motivos para haberte enviado alguna carta. ** Vanesa Guerra, escritora argentina nacida en 1965. Psicoanalista de profesión. Codirige la revista transdisciplinaria Con-versiones (http://www.con-versiones.com). Su libro Metáforas del amor conyugal fue publicado en 2000 por la Editorial Nueva Generación. Fue finalista en 2001 del Concurso de Novela La Resistencia, de Editorial Alfaguara y Elfoco.com, en México. vguerra@comnet.com.ar. === Seis poemas Jorge Valdés Díaz-Vélez ============================== *** Polaroid para Eugenio Montejo Son siete contra el muro, de pie, y uno sentado. Apenas si conservan los rasgos desleídos por los años. Las caras resisten su desgaste, aunque ya no posean los nítidos colores que ayer las distinguieron. Entre libros y copas, las miradas sonrientes, las manos enlazadas celebrando la vida de plata y gelatina se borran en el sepia de su joven promesa. Por detrás de la foto están escritos la fecha, los nombres y el lugar de aquel encuentro. Fuimos a presentar el libro de uno de los amigos que aparece en la polaroid viendo hacia el vacío. Después se hizo la fiesta y más tarde el accidente nos llevó al cementerio. Dijimos en voz alta sus poemas. Los siete contra el muro, de pie, uno leía. Todos aún lo recordamos y casi por costumbre le voy a visitar con girasoles. Todos hemos envejecido menos él, ahí en la vista fija. Nos mira desde sus 20 años, que son los de su ausencia, con ojos infinitos de frente hacia la cámara, llevándose un verano tras otro, aunque comience a degradar su tono naranja sobre el duro cartón de la fotografía. *** Formas migratorias Aprendimos a amar a cuentagotas esas pequeñas pausas que el chubasco viste para inundar puertas afuera la soledad, la rama entre violeta y ocre de las tardes, el murmullo semántico del cielo. En este orden hemos desdibujado la distancia, la longitud sin proporción, las líneas que relacionan a las cosas. Breves lagunas de aire, esos segundos quiebran el ambiguo concepto de equilibrio que en el agua subyace y se sostiene al igual que otra voz dentro del fuego. Cuando escampa y la tarde se armoniza en su limpia explosión de veladuras, aprendemos los mínimos rumores donde irrumpen cenizas desmemorias. Con ellos construimos este cuarto que está lleno de música y de vítreos aromas de jazmín o extranjería. Nociones y raigambres que se agolpan y edifican un óvalo sonoro, un punto de llegada, otro pretexto condenado a palpar nuestra garganta para oírnos decir: amo esta lluvia cuando cesa y podemos escucharla recoger un país bajo la tierra. *** Nox Algo como un rumor que se despide tiembla sobre el jardín, lleva las hojas por la sombra del valle, nubes rojas y pájaros arriba. Nada impide su vuelo hacia el crepúsculo. Y el viento trae junto a las súbitas estrellas un polen de bondad, desiertas huellas del mar en rotación, el crecimiento de la tarde. Anochece. Parte el día sin dolor aparente ni alegría. Cuántas veces he oído este paisaje mudar a voluntad frente al oleaje del alba o del ocaso. Ya está oscuro el mundo. Están la noche y el futuro. *** Ishmar para Martha Iga La manera de peinarte desnuda ante el espejo húmedo del baño, de apresar en la palma tu cabello para escurrir el agua y agacharte en medio de palabras que no entiendo; el acto de secar tu piel, la forma de sentir con las yemas una arruga que ayer no estaba, o de pasar la toalla por la pátina oscura de tu pubis; el modo de mirarte a ti contigo tan cerca y tan lejana, concentrada en una intimidad que a mí me excluye, son gestos cotidianos de sorpresa, ritos que desconozco al observar las mismas ceremonias que renuevas al calor de tu cuerpo y que dividen un segundo en partículas: espacios donde la vida expresa su sentido posible y que se afirman al peinarte desnuda en las mañanas, como un fruto que yo contemplo por primera vez. *** Los sonámbulos Se despertó al oír un ruido a sus espaldas, un murmullo de frondas embozado. Abrió los ojos y rozó en silencio sus brazos recogidos entre la nervadura de la sábana. Qué sucede, por qué no duermes -le preguntó mientras el alba ya era otra forma en los espejos. Me soñaba contigo -dijo sin mirarle. Y se dio la vuelta, cerró los párpados del sueño para buscar la piel que huía desde sus yemas, luz adentro. *** Materia del relámpago Calculaste al detalle cada paso, sutil, desde hace siglos. Finalmente tu esposo está de viaje y tus pequeñas se fueron a dormir con sus abuelos. Así que ahora estás sola y con euforia te has vuelto a maquillar y te has vestido de negro riguroso y perfumado tu mínima porción de lencería. Estás temblando, te dices, pero nada te hará volver atrás. Miras tu imagen alzada en los tacones, desafiante. Tú y la noche son jóvenes y hermosas como una tempestad que se aproxima. ** Jorge Valdés Díaz-Vélez, escritor mexicano nacido en Torreón (1955). Es autor de los poemarios Voz temporal (Ed. FCBC, 1985), Aguas territoriales (Universidad Autónoma Metropolitana, 1989), Cuerpo cierto (El Tucán de Virginia, 1995), La puerta giratoria (Joaquín Mortiz-Planeta, 1998) y Jardines sumergidos (Colibrí, 2003). Poemas suyos integran, entre otras, las antologías Poemas eróticos hispanoamericanos (Ed. Surcos, Argentina), Ruido de sueños / Noise of dreams, Panorama de la nueva poesía mexicana: La generación 1940 / 1960 (El Tucán de Virginia, México), La poesía y el mar (Ed. Visor, España), Poesía en segundos (Cal y Arena, México) y Cien años de sonetos en español (Hiperión, España). En 1998 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes. jorgevaldesdiazvelez@hotmail.com. === Océano circular Miguel Rodríguez Vergara ========================= En la oscuridad inmensa de mi cuarto habita conmigo un océano circular que resplandece cuando estoy dormido. En vano he tratado, por las noches, de descubrirlo vivo y brillante, abriendo y cerrando la puerta varias veces. Es un pequeño mundo extraño, habitado de formas y colores casi inanimados, con muy leves movimientos, y a través de la transparencia puedo percibir un misterio onírico que envilece y aturde. Siempre, cuando me duermo, habito en él, y vuelo en la inmensidad de su espacio; recorro este universo de colores que enceguecen, veo sus formas gigantescas como montañas verdes, cubiertas de pinos; diviso también los colores de las noches y los días. Sus habitantes van inermes de un lado para otro, dejando estelas de colores silueteadas en el agua; se conducen sin producir sonido alguno, respetando los espacios de uno y otro. A través de sus paredes puedo ver el mundo exterior, de inmensas formas desvirtuadas, silentes y estáticas; figuras grises iluminadas con los destellos de este océano. Muchas veces, en el rincón de la habitación, puedo ver mi cuerpo dormido. Siempre, cuando despierto, lo primero que hago es cerciorarme, angustiosamente, si aún permanece ahí ese pequeño orbe. Una vez llegué tarde a casa y pude ver, desde la sala, los colores fulgurantes saliendo por debajo de la puerta; corrí rápidamente y, al abrir, sólo vi la imagen rutinaria de mi cuarto en penumbra, y en el rincón, la luctuosa imagen del pequeño mar. Un día escuché a mi tía hablando, aterrada, con la vecina, de que una vez se despertó a medianoche y me vio volando sonriente dentro de la pecera de mi cuarto. ** Miguel Rodríguez Vergara, escritor venezolano radicado en Maracay, estado Aragua, Venezuela. Fue uno de los miembros fundadores de la Peña Literaria Cahuakao (1988). Textos suyos han aparecido en medios de comunicación regionales como El Tabloide, El Aragüeño y Clarín, así como en la antología Narrativa aragüeña en la Tierra de Letras. Forma parte del equipo evaluador de Letralia. jmrodriguezvergara@hotmail.com. === El Ojo del Girasol Javier Etchemendi ============================= Todo es posible, palpa a tu alrededor y verás que la realidad es una membrana que cede y se puede romper. Pero tienes que querer romperla y no esperar a que caiga cuando ya no importe. Onilahy I Onilahy, la bella, estaba muriendo. Esas serían las palabras que desencadenarían su repentino viaje hacia el interior del país. El vehículo que conducía mantenía su monótono rumiar mientras se tragaba los kilómetros que lo separaban del pueblo. Pequeño. Perdido. Insignificante. Así se veía desde la capital. Sólo él conocía la verdad, porque aquella había sido durante mucho tiempo la puerta de entrada a una Tierra de maravillas. La abuela Onilahy estaba muriendo, repitió con lágrimas en los ojos mientras todo el peso de la realidad le caía sobre los hombros. Durante un buen tiempo serían muy pocas las noticias que recibirían de Ankáratra, hogar de Onilahy y un centenar de familias más. De tanto en tanto llegaba un poco de información, y la misma, así como aparecía, se iba transformando hasta convertirse en un acontecimiento mitológico. Se decía que algunos árboles extraños sólo podían verse en Ankáratra algunas noches al año. Fosforescentes. Aparecidos. Boka, el criador de palomas, el que casi no salía de su casa, mezclaba sus aves unas con otras hasta hacer de dos palomas grises unos seres dorados que volaban sobre el pueblo. Nacían del sol, a la tarde, no producían sonidos y sus alas eran de espuma de oro. Los pocos afortunados que juraban haberlos visto clamaban a su paso por los deseos inconclusos. Los nacimientos parecían multiplicarse y entonces el agua de lluvia sabía dulce. Índrano conocía todas estas historias desde niño; historias de ángeles y muertos, y durante muchos años había creído fervientemente en ellas. Después llegaría el Tiempo a poner las cosas en su lugar y todo ese mundo se iría desvaneciendo en la memoria. II Índrano abandonó la postura frente a la puerta y se dirigió al centro del dormitorio. Onilahy descansaba sobre la cama. Al verla se preguntó si los cisnes morirían así, en una explosión de paz. De pronto todas las historias que Onilahy le había contado cuando apenas era un niño volvían a martillar en su cerebro. Las conversaciones se abrían camino dentro de su cabeza y llegaban nuevamente a llenar la habitación. Él sí conocía de ángeles, su abuela le había explicado acerca de ellos. Son como todo el mundo, decía Onilahy mientras contaba en voz baja cada punto del tejido. Siempre tejía, casi no recuerda haberla visto hacer otra cosa. Comenzó a tejer al mismo tiempo que aprendió a sembrar el Lino. Onilahy había comenzado a tejer desde muy joven, al mismo tiempo que aprendía a sembrar las semillas de la flor azul, como las llamaba Boeny, su madre, de quien había adquirido el secreto que hacía crecer los enormes tallos de los cuales extraían las fibras para los telares. -Sólo las muchachas fértiles debían tocar las semillas-. Así lo relataba Onilahy al compás de aquel duelo de agujas espadachines, como Índrano las llamaba, y él recuerda que inmediatamente preguntaba acerca de la misteriosa primera camisa púrpura del mes, y ella, simulando buscar otra madeja de lana, continuaba hablando como si nada hubiera escuchado. Onilahy decía que siempre, siempre, los primeros granos debían ir fuera del surco y que esa era la única manera en que se podía revivir a los muertos, o el modo correcto en que se debía sembrar Lino para los ángeles. Pero Índrano sabía que todas esas prácticas debieron hacerlas en secreto. Los amos del litoral, a quienes pertenecían las tierras donde Onilahy había nacido, no querían oír hablar de esas cosas de Brujas. Y así lo habían hecho saber cada vez que descubrían a la india Boeny, como ellos la llamaban, intentando enseñarle alguna costumbre de los antepasados. Pero ambas siempre se las habían arreglado para murmurar por lo bajo y, mientras prendían sus velas a los santos cristianos, seguían a escondidas los rituales propios. Después de un tiempo todo eso se había terminado, recordaba Índrano pensando en la infinidad de veces que se lo había escuchado decir a Onilahy. Aunque en las palabras de ella siempre se adivinaba una gran pena en la voz. Parado al lado de la puerta, Índrano baja la mirada hasta el piso y se observa los zapatos. De pronto se encuentra pensando en quedarse allí parado para siempre, sin hacer nada. También piensa en lo extraño de no saber siquiera qué significa quedarse, o qué sensación deja estar ocupando unos zapatos. Mientras reconoce el absurdo de lo que acaba de pensar ve desfilar las preguntas dentro de su cabeza. ¿Yo soy un ángel, abuela?, preguntaba mientras jugaba en el piso. Todos somos ángeles, pero al nacer nos olvidamos de ello, contestaba Onilahy, como si aquella revelación careciera de importancia o si, por el contrario, fuera una verdad irrefutable. Sólo algunos lo recuerdan vagamente después de un gran disgusto, o después de hacer el amor. Los niños, por ejemplo, cuando nacen, muchas veces no logran despegar sus alas a tiempo y entonces mueren al llegar. ¿Como Belindo, abuela? Sí, como Belindo. ¿Y yo me voy a morir? Bueno, en realidad tú no vas a morir. Piensa en un espejo enorme, enorme, pero de agua... ¿Con un marco? Bueno, sí, con un marco. Imagina ahora que cuando seas muy viejito cruzarás por el agua del espejo y aparecerás nuevamente por el otro lado. ¡Ahh..! ¿Y voy a ser un ángel de nuevo? Sí. ¿Y qué es ser un ángel, abuela? Mira que eres preguntón, festejaba ella, y ambos reían mostrando todos los dientes. Un ángel es un ser con mucha luz; todos tenemos esa luz, pero cuando abandonamos la niñez nos vamos olvidando de ella y ya no sabemos cómo encontrarla. Es así que se va yendo cada vez más hacia el fondo de nuestro ser; cuando estamos próximos a morir es ésa la luz que regresa; es un momento en el que estamos liberándonos de todo aquello que nos oprime, y entonces volvemos a recordar. Eso es un ángel, alguien que nunca se olvida que lo es. Mmmm... Las personas cuando son grandes y se mueren... ¿se convierten en ángeles? Algunos sí. Algunos nunca dejaron de serlo. III Ahora, mientras Índrano rememoraba este episodio, observaba la caída del sol detrás de las construcciones. En ese mismo instante pensó que no parecía un atardecer victorioso, sino la caída desesperada de un avión envuelto en llamas. La habitación donde yacía Onilahy parecía más pequeña de lo que recordaba y los objetos ya habían comenzado a derramarse sobre los muebles. Un sutil aroma dulzón avanzaba desde los rincones cubriéndolo todo. Sabía de qué se trataba, era la muerte. Llegaba sin prisa para marcar su cadáver, para separarlo rápidamente del resto de las cosas. Sentado con la espalda recostada a la pared, veía llegar a la gente que se aproximaba hasta la cama para dejar algunas palabras suspendidas en el aire. Onilahy por momentos alcanzaba a distender los labios en una breve sonrisa casi imperceptible. Índrano perdió la mirada en el techo y esperó a que pasara el tiempo. Cada tanto llegaban hasta él algunas palabras deshilvanadas provenientes de la cocina. Estiró las piernas y recorrió con la vista las imágenes que colgaban de la pared. Sobre un costado aparecía un cuadro impasible, una modesta reproducción: un Cézanne de almanaque. Era un cuadro con olor a muerte, que así debería oler, a frutas. Índrano lo observa desde su lugar. Un trozo de pera caliente sobre la lengua. Un ojo de girasol observándolo todo, clavando la realidad contra la pared; para mirarla, para dejarla allí hasta que se pudra y caiga cuando ya no importe. Las peras calientes sobre la lengua, piensa Índrano. La muerte por asfixia de rojos y amarillos. Girasoles como ojos de dioses como ramos de aceite; como muelles, por donde van los barcos hechos de peras como ataúdes dulces y calientes. Cerró los ojos y así fue cayendo la noche. IV Onilahy siempre tuvo un aire de misterio que parecía envolverla, reconoce Índrano levantando un portarretratos con una fotografía en blanco y negro. Un aire de misterio que se acentuaba sobre todo cuando contaba las historias de ángeles y muertos; sobre todo las de muertos; era capaz de contar las historias más inverosímiles con tanta seguridad y grandeza que quizás fuera eso mismo lo que las hacía creíbles. Índrano pasa la mano retirando las hebras de polvo que cubren la fotografía y surge la figura de Onilahy que aún parece querer contar sus afiebradas historias. El retrato entre sus manos es una enorme gota de tiempo; temblando, pero sin caer. Índrano, al ver la imagen, sonríe por primera vez desde que llegó. Piensa que los retratos sirven para evitar que la columna vertebral se pulverice; para detener el tiempo; para congelarlo delante de los ojos; para poder decir que teníamos estos ojos, estas órbitas lunares. Índrano levanta las cejas en uno de sus gestos característicos. Él sabe que los retratos no sirven para recordar, sirven para olvidar cómo es que se llega hasta allí. Cómo es que las personas devienen de naranjas en piedras. Piensa también en el Tiempo y el tiempo es el árbol de todas las frutas. La gente es como la naturaleza muerta de un cuadro, como un jarrón al lado de una silla. Todos capturados en un flash, en un breve y fugaz Big Bang con olor a café y seguramente estarán sonriendo con miedo o tan sólo esperando hacerlo bien. Cuando la fotografía es buena, pero muy buena, aparecen tirantes y hasta se puede creer que la Felicidad estaba pasando por allí. Con el transcurso del tiempo el cartón cede, caen las frutas, y los retratos a solas van dejando un rastro de cal dentro de los muebles. Rastro de polvo. Polvo de columna vertebral. Índrano pasa los dedos por el cristal y cierra los ojos, las palabras surgen dentro de su cabeza. Parece como si pudiera repetirlas una por una... desenterraban a los muertos para abrazarlos por el frío y la soledad. Sólo sucedía cuando un ser querido nos venía a visitar en los sueños y eso debía ocurrir tres noches seguidas. Tres noches consecutivas estuvo tu tatarabuela Ísalo soñando con su hermano Osibé. Lo veía girando entre la tierra, apretándose los brazos, tiritando de frío. A veces Onilahy realizaba alguna pausa para corregir un punto del tejido y de inmediato continuaba contando. Como había venido sucediendo desde hacía cientos de años, abuela Ísalo debía ir con el Sacerdote y él convocaría al desenterramiento y posteriormente a la Fiesta. Sólo así dejaría de visitarla noche tras noche, mostrándole la suciedad de la mortaja y quejándose de la tristeza que se siente debajo, en la tierra. V Onilahy supo que iba a morir. Cuando Índrano la contempló detenida sobre la almohada, pensó que realmente había sido una muerte bella. Había muerto del mismo modo en que lo hacen las tortugas, sin tiempo. Estaban todos sus amigos alrededor de la cama. Un instante antes de cerrar los ojos había estirado el cuello para recorrerlos de ida y vuelta en un segundo, o en tres mil años. Tan sólo unas pocas líneas para Índrano había legado Onilahy... como ya te habrás dado cuenta, Índrano, tu abuela cree en muchas cosas distintas que no son más que una sola. Creo en la voluntad de los dioses, pero no sólo en aquellos que habitan los objetos, o los animales; no sólo creo en los seres dorados de Boka; creo firmemente en cada hebra de Dios que llevamos dentro. Cada uno le pondrá un nombre a su dios y eso no es lo importante. Lo importante es que sepamos encontrar esas fibras y escuchar cómo se tensan en nuestro interior, y eso, inevitablemente, sacará tu música, tu única melodía. Debes seguir buscando esa música, la misma que te ha traído hasta aquí. Hay tantas cosas que quiero decirte y el tiempo es tan poco. Quiero decirte que tienes que creer en ti más que en nadie; más que en doscientos; más que en miles. Ama, eso sí. Ama a quien desees y que sea con locura. Ama a una niña o a un niño como tú, o a ambos, pero que sea con la sangre y los huesos, sobre todo con los huesos. Mucha gente cree que el corazón es el asiento del amor, están equivocados. Con el transcurso del tiempo llegas a sentir que el amor, el verdadero, vive en los huesos: por eso la gente que ama sufre tanto con el frío. Mis raíces son tus raíces. No debes ir al encuentro de ellas si sientes que no te pertenecen. Sólo bastará que te quedes con los cuentos que esta vieja te hacía de niño. Te quedarás pensando que todo es una fábula y eso está bien. Pero si, por el contrario, sientes ese ardor en el estómago, sabrás que debes ir tras tu destino, y entonces es cuando sucede, de pronto te darás cuenta que es él quien deberá seguirte. Procura que tu vida no sea como una botella abandonada a merced de las olas. Tienes que ser la botella, la ola y ninguno a la vez. Todo es posible, palpa a tu alrededor y verás que la realidad es una membrana que cede y se puede romper. Pero tienes que querer romperla y no esperar a que caiga cuando ya no importe. Ser viejo, Índrano, es un sonido; es un suave zumbido en los oídos. Así comenzamos a descansar. Y entonces vamos sabiendo que ya es hora de que la semilla caiga en los brazos del viento. ¿Te acuerdas de las semillas? Cuando son buenas, siempre vuelven a nacer. A veces las palabras nos quedan ¡tan chicas! Tan torpemente estiradas. Si tan sólo aquí pudieran caber los gestos. ¿Tendrán las palabras conciencia de asesinas a sueldo de los gestos? Escribir en este espacio que te he amado sé que no es suficiente, pero yo lo siento en los huesos. Cuando muera, todos saben qué deben hacer, sólo quiero un lugar donde dé mucho el sol. Esta es mi herencia, Índrano, un puñado de buenas intenciones y un río de mi sangre tumultuosa corriendo por tus venas. ¿Escuchas la música? Viene llegando a lo lejos. Un beso, tu abuela Onilahy VI El tiempo no existe, reflexionó Índrano alejándose de la cama. Antes de salir de la habitación se detuvo un instante para dar una última mirada. Al final los dedos de Onilahy la bella habían quedado masticando un borde de sábana blanquísima; como de recién nacido o de recién muerto, había pensado al verla. Al mismo tiempo que lloraba casi sin darse cuenta, reflexionaba sobre ese instante único en que todo parece detenerse como si fuera a continuar; el instante cuando el dios escurre y de pronto todo es pasado y presente, suspendidos del cuello como un cuadro. Por un momento se quedó rumiando lo que acababa de ocurrírsele, después cruzó la puerta y desapareció. VII La realidad quedó partida en dos sobre la mesa, rodeada de abejas; después de miel y con eso se hicieron ojos. Y desde allí fue posible explicarse el mundo, que esa noche se había puesto de girasoles y peras, que así debería oler la muerte. ** Javier Etchemendi, escritor uruguayo residente en Montevideo y nacido en 1969. Ha obtenido diversos premios, como el primer lugar en las segundas Jornadas Rioplatenses de Cuento y Poesía, en Buenos Aires. La Academia Nacional de Letras de Uruguay premió asimismo un ensayo suyo sobre el lenguaje adolescente. Ha publicado el poemario Río de ventanas (1999) y textos suyos aparecen en su página. jetche@adinet.com.uy. === Niño huérfano (extractos) Chantal Enright ======================== (Nota del editor: Niño huérfano fue publicado este año por la editorial La Marca, de Buenos Aires, en su colección Biblioteca del Erizo, dirigida por Delfina Muschetti). el río en su magnífica mudez húmeda piel de elefante escucha el ojo de reojo las nubes se amontonan en su cuna de cenizas la lluvia en acecho en el corazón de la iglesia palpita una lejana música voló el ala del tango su flecha apunto al arcoiris de los vitrales cada vitral vibra como un piano en furia flamea la cruz silenciosa misteriosa ronda de noche contemplación y yo como un dios destruido solo en un delirio peligroso === y volví a soñar con dolor que mi pasaje sobre la tierra es confuso === el hombre con la sonrisa de vidrio roto sus manos cáliz una manada de rostros entrelazados con la canción del río === dicen que el hombre -niño huérfano- se desliza por las tumbas en rezo como si nada en medio de las tumbas del fulgor de los vitrales de la iglesia como un órgano en furia y el hombre solo humedecido con el alarido de los cipreses su lengua gris que yo reconozco === Él ¿sólo busca la misericordia del río de la nada de la iglesia por el anillo noche? === como un silencio luz hacia la raíz de las cosas el pincel mi alma florece se recoge === Yo niño huérfano sin rumbo saltaba por la rayuela de las rocas sobre el tobogán del río piel de elefante cazaba los reflejos y los escarabajos yo niño huérfano iba sobre las tumbas a mancharlas con mi nombre y la sangre bermellón de los insectos cada tumba ardía como un cuadro temblaba cada tumba era la agonía del escarabajo se escuchaba mi mano y la voz ronca del órgano === Y yo condenado a mirar las tumbas que me circundan la canción desafinada del río acompaña el terror desafinado canto del río violín === la casa del crimen tambalea peligrosamente === la Biblia con la mudez de su caligrafía se deshoja entre mis manos entonces el río se arrodillará y tomará la eucaristía === los vitrales reflejan tu confusión tú abandonado con la desafinada melodía del río que corre y los sepultureros con su mueca fantasmal ademanes de maniquíes un pie fatal al borde de la sima otro en diálogo === huesa la música en el cementerio === la puerta del infierno entreabierta viajan por el humo azufre salvajes siluetas resuenan las campanas las tragan siete llamas feroces siete feroces llamas enloquecido arcoiris danzas cenizas negro canto === un perro bebe la maldición del río se escucha un grito desolado se estremece el río las ramas astillan mis sueños fluye el agua con su constante engaño y el mirar de ellos la iglesia la furia de sus vitrales fluyen las oscuras aguas lo envuelven cual un lienzo hombre gris pálido rostro te asomas al río que besa tu locura === y yo con mi unánime demencia y esa confidencia que curva la hoja con la canción del río === con una espada alzada el oscuro sonido del río y las tablas del cementerio abandonadas tablas de ofrenda indescifrable tu nombre === Sombras saltan en la rayuela de círculos se arrastran manos de mendigos se reflejan sobre el espejo de una realidad y un ligero estremecimiento vuelve a cuestionarlo todo vagabundeo navío solitario niño huérfano ** Chantal Enright, escritora argentina. Es egresada de La Sorbona y ha publicado los libros Rizoma en nocturno vuelo, que fue traducido al francés por la editorial Les Cahiers Bleus y presentado en la Casa de América Latina en París, y Niño huérfano (2003). Reside en Francia. daylanisolda@yahoo.com. === Límites Mario González Suárez ==================================== Dicen que la muralla la construyeron los gigantes en el tiempo de su querella con Dios. También he escuchado que fue Dios mismo quien puso aquí los límites para los pasos de los hombres. Los viejos aseguran que siempre ha habido intentos de trasponer el muro, más alto que la cordillera de la Luna Negra. Otros continúan, obstinadamente, tratando de penetrarlo a golpes de mazos y picos, los cuales se quiebran antes de romper la primera capa de piedras. Cierta vez llegaron unas mujeres que sólo comían sal y tierra, entonces buscaron en la pared un punto donde no hubiera rocas demasiado duras y comenzaron a hincar sus dientes. En poco tiempo formaron el principio de un túnel y se pensó que merced a su gula lograrían salir al otro lado. Cuando llevaban avanzados ocho pasos hacia el interior hubo un derrumbe que las dejó enterradas allí mismo, se las comió, y nadie pudo remover los escombros. Aunque lo consideren un farsante, creo que Gayo de Facio sí logró ver del otro lado del muro. El próximo año, antes de ser viejo, pienso imitar su hazaña; estoy preparando un equipo como el que usó él. El padre de mi madre cuenta que su bisabuelo y el tío de éste habían decidido subir a la cordillera: ni aun desde la cumbre principal divisaron el borde superior del muro, todo estaba cubierto por una densa niebla. No obstante, ambos alcanzaron cierta celebridad porque pudieron testificar que el paramento se extendía sin fin lo mismo al norte que al sur. Yo me he alejado del pueblo hasta cuarenta días siguiendo el tabique. Los prodigios que he descubierto durante mis exploraciones me han conferido también alguna notoriedad entre los míos, aunque es claro que cualquier maravilla resulta intrascendente frente al misterio que oculta el muro. Desde mi infancia he escuchado las discusiones de los viejos alrededor del fuego, al pie de la muralla, entre las ruinas de la torre. A veces sus concilios duran días y se embriagan y se enojan y se maldicen. Antes era importante oírlos porque de sus reflexiones esperábamos una decisión, una directriz, pero su indeterminación y las rencillas les han ido restando autoridad y ahora nadie les hace caso. -Debemos irnos de aquí... -dice el anciano Larcan al tiempo que su mano golpea el muro. -Eso no acabaría con nuestra zozobra. Primero es necesario renunciar al deseo de saber qué hay del otro lado de la muralla. Muchos han perdido la vida en su intento por conocerlo, otros han enloquecido... -responde Alejandro, mi abuelo paterno-. Debemos aceptar que no nos asiste ningún derecho para saciar nuestra ambición. -¿Quién construyó la muralla? ¿Para qué? -Ray repite las mismas preguntas desde hace cientos de años. -Tampoco nos es lícito saberlo. -Nuestro pueblo vive en el desasosiego desde el día que descubrió el muro. Hemos trabajado enormidades para trasponerlo... ¿Cómo pondremos fin a esta congoja? Creo que algo muy valioso se oculta allí y es justo que lo consigamos -sentencia el belicoso Heliodoro. -Seguramente no es justo, pues se nos ha negado durante docenas de generaciones. -Ese hombre era nuestra última esperanza y ustedes lo apedrearon... -con voz pastosa acusa Calínico. -Gayo era un loco, no es verdad lo que dijo -concluye mi abuelo. Los ancianos saben que numerosas generaciones atrás vivimos en el bosque, del otro lado de la cordillera, en paz y prosperidad, únicamente con las dichas y las tristezas propias de los hombres. Pero en el año de la guerra de los cielos, cuando gobernaba Simón, las sequías empujaron al pueblo hacia el poniente. Por gracia de Dios recibimos pronto una nueva tierra, casi al pie de la cordillera, donde las lluvias y los deshielos permiten hasta tres cosechas al año. En ese tiempo surgieron divisiones entre nosotros: muchos hombres abandonaron su casa, sus mujeres, sus hijos, sus animales para perderse en las montañas. Renegaron del pueblo y partieron a buscar enseñanzas desconocidas. Fueron ellos quienes en su recorrido dieron con el muro. Algunos regresaron para dar noticia de su hallazgo. Aunque los viejos afirmaron que sus palabras guardaban la intención de conseguir más seguidores, varios jóvenes se apasionaron con la existencia de tan prodigiosa construcción y se aprestaron a contemplarla con sus propios ojos. Los que volvieron se dijeron maravillados y contagiaron su perplejidad a los demás. Así empezaron a salir pequeños grupos hacia aquel sitio. Cuando se congregó un significativo número de hombres, decidieron iniciar una excavación para pasar por debajo al otro lado del muro. Mientras tanto en el pueblo crecía la expectación por la noticia de aquel portento y la ingente empresa de los que estaban allá. Cada vez que alguien retornaba la gente lo agasajaba cual si fuera el héroe de una grandiosa guerra. Los más cándidos soñaban con escalar el muro como si se tratara del balcón de una doncella. Ninguno sospechaba el efecto que causaría en su ánimo la contemplación de tan monstruosa muralla. Los libros refieren que antes los hombres eran más frágiles y su respiración suave, así que la existencia del muro no tardó en producirles un devastador sentimiento de humillación, olvidaban las ilusiones iniciales que les daban fuerza para cualquier batalla y se dejaban morir tirados en una esquina. Quienes resultaron lo suficientemente fuertes para aferrarse a la excavación tornaron su ánimo indolente y correoso por aspirar durante excesivo tiempo los humores del interior de la tierra. Llegaron a cavar tanto que daba vértigo mirar hacia abajo y aun más miedo introducirse en el sumidero, el cual se inundó en el año de las lluvias perennes y se convirtió en el lago de la Desesperanza. Los que habían fraguado la idea de la construcción del túnel razonaron, ya al borde de la demencia, que los cimientos del muro eran tan inalcanzables como su cúspide. -Gayo era un fanático, y cada una de sus empresas producto de su fiebre. -Eso es falso. Él conoció a Calínica. -Pues sólo tú y estos viejos inmundos creen en esa loca. -¡No blasfemes! -Quien blasfema eres tú, nadie puede desafiar a Dios. -Calínica lo ha hecho. Gayo de Facio nos trajo su enseñanza. -Pero esa mujer no es Dios ni una santa. -Es peor que eso... Fue elegida por Dios para tener su Hijo, pero ella rechazó a Dios. Ya llevaba su Hijo en el vientre y prefirió permanecer fiel a las cosas del mundo, a su hombre... -No es así... La negación de Calínica equivale al desprecio de nuestra Salvación. -¿Por qué Calínica se negó a vivir una gracia de Dios? ¿Por qué rehusó ser la madre de Dios? -No lo sabemos. -Es por esa mujer que no puede nacer el Hijo de Dios... -No, es el mismo Dios que la castiga de ese modo, evitándole parir... -Entonces Dios se castiga a sí mismo. -¿Qué Dios? -Dios está preso en el vientre de Calínica... -Está enemistado con nosotros. -¿El muro es el vientre de Calínica? Al atardecer, cuando detrás del muro se oculta el sol se me ocurre que sólo el astro, en su magnificencia, puede ir y volver cada mañana de aquel lado. Quizá sea preciso encontrar la manera de interrogarlo. O, tal vez, alguien como Gayo de Facio debería ir hacia el oriente extremo para colgarse del sol cuando va saliendo, atravesar el firmamento con él, desaparecer por la noche detrás del muro y luego retornar con el nuevo día e iluminarnos con sus descubrimientos. Hace unos años el anciano Calínico ideó un artificio para volar. Convenció a sus partidarios de que elevarse por los aires sería la manera infalible para trasponer la muralla. Quienes probaron sus alas, perfeccionadas una y otra vez, invariablemente se estrellaron en el muro, empujados por el viento o por impericia. Yo comulgo con las ideas de Calínico: elevarse del mundo es la clave para ir al otro lado. Pero los secretos del vuelo indefectible pertenecen a las aves, y aun aquellas que a mayor altura vuelan no alcanzan el remate de la muralla. Antes de Calínico otros hombres habían trabajado en los planos para una ingente construcción. Codiciaron que fuera tan fabulosa como la muralla. Vieron que nuestros hombres no eran suficientes para iniciar la obra y convocaron a otros pueblos a participar en la edificación de la torre más grande del mundo. En los puntos donde se pudo, obtuvieron de la misma muralla piedras para erigir su desmedida ambición. Con el paso de los años el pueblo se fue empobreciendo, se descuidaron los cultivos y los animales, sólo había ánimo para el trabajo de la construcción. La gente toda, sucia y hambrienta, se movía como en un espantoso hormiguero, colgaba de los andamios, transportaba materiales desde impensables lejanías... Los hombres pasaban unos encima de otros, se arrebataban la comida, se lanzaban al vacío, quedaban bajo un derrumbe, morían de cansancio... Nadie se ocupaba de levantar los andamios caídos, de remover escombros, de enterrar a los muertos, de obedecer las indicaciones de los arquitectos. En algún momento se perdieron los planos pero la erección de la torre no se detuvo. Cada quien continuó sumando piedras a la estructura en un incontenible frenesí; en un mismo punto se levantaban a la vez ventanas, escaleras, arcos, columnas, basas, bóvedas... Aquella edificación monstruosa cayó por su propio peso y desatino, arrastrando consigo el ansia de mirar al otro lado. -Es imposible pasar. Detrás del muro hay algo que no debemos ver, por lo menos en vida. -¿Crees que del otro lado se oculta Dios? -Es probable. -O se oculta el demonio... -Durante ciertas noches me parece escuchar lamentos. También hemos visto resplandores rojizos emanados desde allá. Sí, debe ser el mundo de los muertos. -Yo imagino que del otro lado hay también un grupo de hombres desesperados por saltar acá. -Entonces nosotros somos los muertos... -No jueguen con las palabras. -Del otro lado debe haber tesoros, riquezas, vírgenes. -No, hay secretos... Alivio para todas las enfermedades, el conocimiento para revivir a los muertos, para que las mujeres tengan hijos, para curar la locura, la pasión y la melancolía... Sí, todo eso debe ser Dios... -Si Dios está del otro lado, ¿por qué no deja a sus criaturas entrar a su huerto? -Sí, ¿por qué nos tiene de este lado, como apestados? -Porque somos hombres... Dejen de preguntar lo que no pueden saber. -¿Por qué no rebelarse? -Porque somos hombres... -¡Por eso mismo! Los extranjeros, al librarse del letargo en que los tenía la ambición de los arquitectos, nos maldijeron antes de volver con su gente. Nuestro pueblo lloró por el sueño de la torre. Nos perdonamos unos a otros, dimos sepultura a los muertos, socorro a los heridos y muerte a los soberbios que persistían en los andamios. El desconsuelo, quizá por piedad de Dios, se fue tornando paz, un sosiego resignado. Cuando yo nací no había gobierno, aunque existía el consejo de ancianos. Crecí oyendo hablar de Gayo de Facio y de Calínica. Dicen que Gayo apareció por el pueblo en el tiempo de la paz. Estaba enfermo y llagado. Deliraba y era atacado por convulsiones. Al principio la gente no creyó lo que contaba de su encuentro con Calínica porque lo consideraron prohijado por sus fiebres, pero los cuidados de las ancianas le salvaron la vida y las ideas. Ya recuperado del todo, Gayo dio a enseñar a un costado de las ruinas. Comenzó a cundir la inquietud, mas por falta de autoridad en el pueblo no lo echaron de aquí. Los viejos reconocieron que era asaz ingenioso y pasaban las tardes emborrachándose mientras lo oían predicar. Llegó un momento en que quisieron lazarlo con silogismos. Gayo los reprendió porque recaían en la codicia del conocimiento. Le exigieron pruebas de su encuentro con Calínica. Gayo les respondió que si acaso repitiera una de las palabras que la Maga Infusa le había dicho, le tirarían piedras, y de ellas saldría un fuego que los consumiría. Si fueran humildes ya sabrían lo que hay del otro lado del muro aun sin haber pasado. Además, su soberbia nunca les permitiría ir por su propio pie hacia allá. Entonces los viejos lo desafiaron a saltar la muralla. Gayo se preparó durante un año: en la oración y la lectura fortaleció su alma; su cuerpo, nadando en el lago y con largas caminatas. Al mismo tiempo, construía una especie de columpio y se confeccionó unas sandalias con suela de caucho. El sutil mecanismo que ideó le permitía ascender el muro sentado en una soga, mientras tiraba de otra que salía de un juego de poleas y ganchos. Sus pies casi se adherían a las piedras y le consentían algunos pasos verticales. Con cierta velocidad comenzó a subir, entre la exaltación y el ludibrio de los viejos. -Esto es imperdonable... Tantos sacrificios y desvelos para recibir una burla. -¿Qué sucedió? -Di qué sucedió. -Es mejor que se sienten y beban un poco. -No vinimos para eso. ¿Qué ha pasado aquí? La gente está enloquecida... -Eso mismo acabo de ver. Traen por la calle a Gayo de Facio. Lo insulta y flagela esa turba oprobiosa. Haz algo, ¡deténlos! -Bien merecido lo haya. Y sólo porque mis piernas ya no me sostienen no voy a escupir a ese impío... Lo van a lapidar en la playa mayor del lago... -¿Qué dices? Ese hombre acaba de volver del otro lado del muro. -Sí, yo mismo lo recibí, y al escuchar sus embustes lo entregué a la multitud. Quiere hacer escarnio de nosotros. Creímos en él, le ayudamos, compartimos con él lo poco que nos quedaba. Ya verán cómo se pondrán ahora las mujeres, dirán que las engañamos y se irán... Gayo era su última esperanza de no perder la razón. -¿Qué dijo? ¿Logró pasar al otro lado? ¡Di! -Pasó, según él. -¡Logró pasar! ¡Llamen a todos! -No seas imbécil. Nos está engañando... Ya acepten, por cordura y humildad, que es imposible ir al otro lado. -¿Pero hablaste con él? -Sí, hablé y me arrepiento. -¿Vio? ¿Dijo qué vio? -Sí. -¿Qué hay del otro lado? -No hay nada, dijo. ** Mario González Suárez nació en la ciudad de México en 1964. Ha sido becario del Centro Mexicano de Escritores en los períodos 1989-90 y 1991-92, del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en 1992-93, y del Programa de Residencias Artísticas México-Canadá 2000. Ha publicado Nostalgia de la luz (UAM, 1996); La materia del insomnio (Aldus, 1997); De la infancia (Tusquets, 1998); El libro de las pasiones (Tusquets, 1999), por el cual obtuvo el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 1997 y el Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares 2001; Paisajes del limbo. Una antología de la narrativa mexicana del siglo XX (Tusquets, 2001) y Marcianos leninistas (Tusquets, 2002). Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 2001. Ganador del Premio Internacional de Relato Emecé/Zoetrope 2002. Colabora regularmente en el periódico Milenio. marlogos@yahoo.com.mx. === Post Scriptum ========================================================= "Una de las razones por las que escribo es para olvidarme de lo que he vivido". Fernando Vallejo. === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede obtenerlas en el Web visitando la página http://www.letralia.com/gente/publicar.htm. 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