~~~~~~~~~~~~~~~ Año VIII Cagua, Venezuela Nº 116 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 18 de octubre de 2004 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | "Venganzas absurdas", Jorge Gómez Jiménez. | Editorial | Yourcenar en el Celarg. / Monterroso virtual. / | Breves Selecciones Escolares. / Arte de Pdvsa. / Garabatosh-k | en el Insular. / La Semana de la Lengua Italiana. / | Literatura erótica. / Expresiones musicales. / Mujeres | que escriben. / Edipo lacaniano. / Fotos en El Hatillo. | / Zambrano en La Laguna. | | Armando Reverón sufría esquizofrenia tardía. / El | Noticias Salvador dedicó fiesta literaria a Neruda. / Problemas | de comunicación enfrenta primera generación alfabetizada | en euskera. / La Feria de Fráncfort alberga dudas sobre | su futuro. / María Kodama pierde juicio contra | periodista argentino. / Empezó el Festival Cervantino de | Guanajuato. / Jelinek y Mathai: mujeres polémicas en el | Nobel. / Amenazados activistas de Teotihuacán. / Fallece | el filósofo Jacques Derrida. / El español José Luis | Muñoz obtiene el premio Letra Erecta. / Librusa.com | incursiona en la radio en Internet. / Concluye con éxito | la Feria de Maracaibo. / Monte Ávila presenta dos nuevos | títulos. / Concluyó la Feria de Otoño del Libro Viejo y | Antiguo. / Inicia el rodaje de La fiesta del Chivo. / | Muere en Rio el escritor Fernando Sabino. / Aprobado el | Diccionario panhispánico de dudas. / Presentan antología | de literatura ecuatoriana. / La Feria de Guadalajara | sale a la calle. / Juan Manuel de Prada gana el Premio | Nacional de Narrativa en España. / Gelman y Telletxea | reciben el Premio Santa Teresa de Ávila. / Inauguran en | La Paz centro de aprendizaje artístico. / Conceden el | premio Paz Castillo a Jorge García Escobar. / Publicarán | ediciones especiales del Quijote. / Verónica Martínez | Lira gana el premio Juan Rulfo. / Fallece la escritora | boliviana Blanca Wiethüchter. / Edimburgo es la primera | "ciudad mundial de la literatura". / Roban mantos | preincaicos de museo del sur de Perú. / Cuadro de Arturo | Michelena será subastado en noviembre. / Lucía | Etxebarría gana el Premio Planeta. / Nancy Morejón | recibe premio en la Universidad de Nueva York. / Masiva | asistencia en la Feria del Zócalo. / Realizan festival | de poesía latinoamericana en Filadelfia. / Subastarán | correspondencia inédita de Neruda a Otto y Elena de | Sola. / Adelantan publicación de la novela de García | Márquez. / Semana de la Poesía celebran desde hoy en | Apure. / Publican libro de entrevistas a autores | brasileños contemporáneos. / IX Feria del Libro de | Medellín tiene como país invitado a Argentina. / | Festival de Cultura de Potosí realizan en Bolivia. / | Teatro internacional se reúne en la ciudad venezolana de | Barcelona. / Cúcuta tendrá cuatro días de literatura. / | Saramago visitará Venezuela en noviembre. | | Imaginaria | Literatura http://www.imaginaria.com.ar | en Internet | "Sociedad, rivalidad y crisis en un cuento de Mario | Artículos y Vargas Llosa: el caso de 'Día domingo'", Jorge Zavaleta | reportajes Balarezo. / Tres artículos de José Repiso Moyano. / | "Oriana Fallaci: la ignorancia y el rencor. El lento | suicidio de Occidente", Jorge Majfud. / "Los mutantes de | la cirugía estética. El credo de las apariencias", | Gabriel Cocimano. / "Jordi Olavarrieta", Ramon Bosch | Turull. | | "La relativa incertidumbre. La verdad se caracteriza por | Sala de ensayo su absoluta sencillez", Miguel A. Schmucke P.. / | "Intimidad de 'Alma': un enlace entre ideal, belleza y | arte", Laura Quadrelli. / "Apología", C. A. Campos. / | "Bello y Sarmiento: discusión en torno a la lengua", | Alfredo Canedo. | | Poemas de Natasha Tiniacos. / "Contárselo a Karen D", | Letras Carlos Briones. / Poemas de Marcelo Sosa. / "Muñecos de | nieve", Alejandra Pinal. / "El diálogo del oso y la | serpiente", Alejandro Saravia. / "El teclado", Sofía | Jarrin. / Poemas de Ulises Varsovia. / "El color de la | nieve", Miriam Mabel Martínez. / Poemas de Silvia | Visbal. / Tres textos de Hebert Abimorad. / Poemas de | María Milagros Rosas Tirado. / "¿Quién es el que pide | tres deseos cuando un perdedor cae?", Pablo Krantz. / | "Con los segundos recortados", Marcos Wever. / "Las | causalidades cósmicas", Paúl Tellería Antelo. / "Río | largo" y otros poemas de Emma Fernández López. / "Una | tarde de otoño", Romina Amodei. | | "La noche de la luciérnaga", Jorge Cuéllar Rojas. / | El regreso "Falsificciones", Manuel Cabesa. | del caracol | Buscando su genealogía. / Atlas histórico de Bogotá. | El buzón | Federico García Lorca. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/servicios/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/servicios/archivo.htm =========================== CONCURSOS LITERARIOS ========================== Reciba anuncios de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestro exclusivo servicio gratuito. 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Después de leer los cargos de un "juicio" simbólico contra el almirante, un grupo de personas procedió a desmontar la estatua de Colón ubicada hasta entonces en Plaza Venezuela, en Caracas. Los aguerridos vengadores fueron detenidos algún tiempo después en posesión de la ahora deteriorada estatua. La saña contra la estatua dice mucho de las dificultades que presenta la salud mental de quienes procedieron a derribarla. El pedestal del monumento quedó rayado de pintas en las que se equiparaba a Colón con el presidente estadounidense George W. Bush; cubierto de pancartas, sirvió de tribuna para consignas como "Contra el viejo y nuevo imperialismo", "Juicio a Colón" o "La resistencia continúa". Y la estatua, cuyo nombre original es Colón en el Golfo Triste, una obra del escultor venezolano Rafael de la Coba erigida en 1904, quedó mutilada y cubierta de pintas, por lo que el gobierno local ha debido comprometerse a restaurarla. El gobierno venezolano decretó el 12 de octubre como el "día de la resistencia indígena", eliminando la tradicional muletilla que había hecho de esta fecha el "día de la raza". Ambos apelativos nos parecen odiosos y poco ajustados a las realidades históricas; en todo caso, la redacción de discursos poco ha podido hacer para brindar al componente indígena venezolano un lugar digno en nuestra sociedad. Estos "resistentes", como los califica la nomenclatura oficial, quedan reducidos a la marginalidad cuando, en busca de progreso, arriban a las capitales venezolanas. No es necesario analizar demasiado la pertinencia de un juicio a Colón a estas alturas. Hace muchos años, el escritor venezolano Arturo Uslar Pietri alertaba sobre este tipo de razonamientos, que equívocamente hacía que ciertas personas pensaran que, de no haber llegado Colón en 1492, América sería una especie de edén en el que los americanos viviríamos en el disfrute inocente de la naturaleza. Llamaba la atención, el autor de Las lanzas coloradas, en relación al hecho simple de que no sólo cualquier otro expedicionario habría llegado más tarde o más temprano, sino que tal edén nunca existió, envueltos como estaban los indígenas americanos en constantes procesos bélicos internos. Lo que sí creemos necesario revisar es el destino probable de tales conductas. El llamado juicio a Cristóbal Colón encierra implicaciones xenofóbicas que debieran ser controladas a tiempo. Se corre, de lo contrario, el riesgo de convertir a Venezuela en una sociedad aislada por el rencor contra supuestos enemigos, realmente de índole fantasmal, cuando el progreso social y material requiere que el pasado, sin ser olvidado -pues, ya lo dijo el doctor Lecter, las cicatrices están ahí para que recordemos que el pasado existe-, se convierta en materia de experiencia y no de edificación absurda de venganzas. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo qu tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/agenda/concursos Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Yourcenar en el Celarg. La compañía venezolana AGO Teatro representará en la Casa de Rómulo Gallegos, en Caracas, la pieza Audiencia a sus recuerdos, escrita y dirigida por Virginia Aponte y basada en el libro Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar. La obra es la última parte de la trilogía Evocaciones, cuyas dos primeras partes conquistaron cuatro premios internacionales en Canadá, y viene de estrenarse con buena crítica en Nueva York. Las presentaciones se extenderán hasta el 7 de noviembre con funciones de viernes y sábados a las 8 de la noche y domingos a las 6 de la tarde, y con entradas oscilantes entre 6 y 8 mil bolívares. http://www.celarg.org.ve Monterroso virtual. El Centro Virtual Cervantes acaba de inaugurar una exposición virtual dedicada al cuentista guatemalteco Augusto Monterroso. Los visitantes podrán revisar su biografía, una cronología inspirada en la autobiografía de Monterroso; una antología de sus textos más representativos, algunos de ellos leídos por él mismo y con sus propias ilustraciones; una completa bibliografía y diferentes perfiles críticos del autor. http://cvc.cervantes.es/actcult/monterroso Selecciones Escolares. Esta publicación infantil, que circuló entre finales de los 50 y mediados de los 60 en Argentina, es revisada por el escritor sureño Jorge Eduardo Padula Perkins en un trabajo publicado por estos días en la revista Contratiempo. Al parecer es el único trabajo de investigación que se ha realizado sobre esta revista. http://www.revistacontratiempo.com.ar/padula.htm Arte de Pdvsa. Este sábado 16 de octubre se inauguró la exposición "Arte venezolano del siglo XX: Colección Pdvsa en el Museo de Barquisimeto", en la que se puede apreciar una visión panorámica de los desarrollos y tendencias del arte venezolano del siglo XX a través de 175 obras. Museo de Barquisimeto Carrera 15 entre calles 25 y 26; Barquisimeto, Lara http://www.geocities.com/Athens/Forum/4330 Garabatosh-k en el Insular. Ayer se presentó El pastel y la tarta, la primera de tres obras de títeres con que la compañía venezolana Garabatosh-k participa en el Festival Insular Otoño-Teatro 2004, en Tenerife. Las otras obras son El burro y su lecherita (14 de noviembre) y Ratoncillo pide a su novia (28 de noviembre). Los venezolanos estarán compitiendo ante otras veinte compañías. garabatosh_k@yahoo.es La Semana de la Lengua Italiana. Bajo la coordinación general del Instituto Di Cultura de la Embajada de Italia en Venezuela, la Casa de Italia de Maracay, Universidad Bicentenaria de Aragua y la Societá Dante Alighieri de Venezuela, hoy se inició en Maracay (Venezuela) la IV Settimana della Lingua Italiana nel Mondo, cuyas actividades se extenderán hasta el sábado 23. En el evento en cuestión se rendirá homenaje a Giosue Carducci, Grazia Deledda, Luigi Pirandello, Salvatore Quasimodo, Eugenio Montale y Dario Fo, todos ellos premios Nobel de Literatura. Auditorio de la Biblioteca de la Universidad Bicentenaria de Aragua Auditorio Cristóforo Colombo de la Casa de Italia de Maracay Literatura erótica. El Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar está convocando a su Seminario de Literatura Erótica II, que pretende presentar un panorama histórico, descriptivo, conceptual e interpretativo del género erótico desde los inicios del siglo XX hasta el período posterior a la Segunda Guerra Mundial. El expositor será Moisés Sánchez Franco. Las ocho sesiones se realizarán a partir de mañana 19 de octubre, cada martes entre 7 y 9 de la noche, y los precios oscilan entre 100 y 160 nuevos soles. celacp@wayna.rcp.net.pe Expresiones musicales. Tal es el título del ciclo de conciertos que, en el marco del 30º aniversario de la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, presenta esta institución en su Sala de Teatro 1. Mañana martes 19, a las 7 de la noche, se ofrecerá un concierto del saxofonista, flautista y compositor venezolano Pablo Gil con la Orquesta Nacional Música Urbana. El repertorio incluirá temas de big band y otros géneros más recientes. La entrada oscila entre 8 y 12 mil bolívares. http://www.celarg.org.ve Mujeres que escriben. La Universidad Simón Bolívar (USB), el Centro de Investigaciones Literarias y Culturales de América Latina y el Centro de Investigaciones Postdoctorales de la Universidad Central de Venezuela han organizado, con la coordinación de la profesora Graciela Montaldo, el coloquio "De amores y talas: narradoras venezolanas en el post-gomecismo", que se realizará en la sede de la USB en Sartenejas el 20 y 21 de octubre en sesiones a partir de las 4:30 de la tarde. El coloquio, de entrada libre, versará sobre la escritura femenina publicada en Venezuela entre los años 1936 y 1955, representada en autoras como Ada Pérez Guevara, Conny Méndez, Trina Larralde e Isolda Calzadilla. gmontal@usb.ve Edipo lacaniano. La Institución Psicoanalítica de Buenos Aires (Ipba) celebrará este sábado 30 de octubre, a las 10 de la mañana, la jornada "¿Hay Edipo lacaniano?", durante la cual se realizarán tres foros con varios estudiosos del tema. http://www.ipba.org.ar Fotos en El Hatillo. La Alcaldía del municipio El Hatillo (Venezuela) está invitando a los fotógrafos vzos a inscribirse en el concurso "II Salón de Fotografía El Hatillo", cuyos ganadores expondrán sus creaciones a partir del domingo 7 de noviembre en la sede de la Universidad Nueva Esparta, ubicada en Los Naranjos. Las participaciones, se abrirán en cuatro categorías: niños (de siete a doce años), aficionados, profesionales e invitados especiales. Las obras podrán presentarse hasta el 26 de octubre. Sede Administrativa 1 de la Alcaldía de El Hatillo Frente a la Plaza Bolívar, calle Escalona http://www.une.edu.ve/hatillo Zambrano en La Laguna. La Biblioteca de la Universidad de La Laguna acoge desde el pasado jueves 14, y hasta el 15 de noviembre, una exposición de la filósofa malagueña María Zambrano, que ofrece un recorrido biográfico y de la proyección ensayística y literaria de la autora. La exposición contará con 32 paneles procedentes del Centro Andaluz de las Letras y coincide con el centenario del nacimiento de la pensadora. http://www.ull.es ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Armando Reverón sufría esquizofrenia tardía El pasado 18 de septiembre se cumplieron cincuenta años de la muerte del pintor venezolano Armando Reverón. Una entrevista reciente al psiquiatra Héctor Artiles, publicada en la prensa venezolana, reveló que el artista sufría una esquizofrenia de aparición tardía que llevó a mucha gente a calificarlo erróneamente como "un demente de La Guaira", lo que según él es un error. Artiles es el médico residente de la Clínica San Jorge, centro en el cual estuvo recluido el pintor durante sus últimos años de vida. Trabajó de manera conjunta con el psiquiatra J. M. Báez Finol -director de la antigua clínica ubicada en Pérez Bonalde- en el tratamiento de la enfermedad de Reverón. Según Artiles, el origen de su enfermedad "pudo haber estado relacionado con la fiebre tifoidea que padeció en su adolescencia". El crítico Juan Calzadilla ha destacado en su libro Reverón, voces y demonios, que "el doctor Báez Finol explicó la conducta extravagante del artista como consecuencia de la enfermedad. Porque luego de haberla superado comenzó a mostrar una conducta extraña". Además, el texto refiere que "a veces se le veía horas meciéndose en una hamaca. Hay que agregar que el padre era toxicómano y su madre una narcisista que sólo vivía para acicalarse... Reverón acostumbraba montarse en una gran piedra, y dirigiéndose hacia el altar (que había construido cerca de aquel sitio) profería gritos llamando a su madre". El médico indicó que llegar a tal conclusión no fue fácil. "Reverón sufría delirios alucinatorios con un alto componente místico religioso. Decía que era el Ser Superior y el Padre Eterno". No obstante, "nunca fue un paciente agresivo, era bastante retraído y en general un hombre espléndido. Sumamente inteligente, tenía una memoria envidiable y hablaba francés con soltura. Era un genio", destaca el especialista. El tratamiento de Reverón consistió en la administración de fármacos y psicoterapia "pero los medicamentos tenían que ser suaves porque sufría hipertensión", explica Artiles. En efecto, el maestro falleció a consecuencia de un cuadro cardiovascular. Durante su permanencia en la Clínica San Jorge, se dedicó a pintar el patio, a los enfermeros y enfermeras. "Lo hacía con carboncillos, tiza y hasta tierra, e incluso con los dedos, en especial con la mano izquierda". Artiles relata que, además de sus delirios, "el paciente decía que tenía conchas pegadas en el interior del abdomen que le atormentaban y no le dejaban vivir, pero se le realizaron exámenes gastrointestinales que no arrojaron ninguna irregularidad". A pesar de las bajas dosis de fármacos, mostró mejoría significativa. "Incluso el sábado antes de su fallecimiento asistió junto al doctor Báez Finol a un evento en el Museo de Bellas Artes y estaba tranquilo y brillante, pero el corazón le hizo una mala jugada", concluye Artiles. Reverón nació en Caracas el 10 de mayo de 1889 en Caracas y desde muy joven destacó en la pintura. Fue miembro sobresaliente de la Academia de Bellas Artes, junto a figuras de la talla de Manuel Cabré, Antonio Edmundo Monsanto y César Prieto. Durante sus inicios en el arte tuvo como mentor a su tío abuelo materno, Ricardo Montilla, quien había estudiado pintura en Nueva York. En 1908 se inscribió en la Academia de Bellas Artes y, gracias a su rendimiento, obtuvo en 1911 una beca para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios, en Barcelona, trasladándose al año siguiente a la Academia de San Fernando, en Madrid. En España conocerá el arte de Goya y será alumno de Moreno Carbonero, maestro de Salvador Dalí. Regresa a Venezuela a mediados de 1915 y se integra al Círculo de Bellas Artes. Al año siguiente se muda a La Guaira, en el litoral central venezolano, donde conocerá a Juanita Mota, su modelo e inseparable compañera, y entablará relación con el pintor ruso Nicolás Ferdinandov. En 1921 se establece en un rancho de la playa, en el sector conocido como Las Quince Letras; poco más tarde empezará la construcción del Castillete de Macuto, la rústica residencia en la que vivirá el resto de su vida y que fuera arrasada por los derrumbes durante la tragedia del estado Vargas en diciembre de 1999. Desvinculado de la ciudad, Reverón comenzará a asumir hábitos primitivos y naturalistas que se verán reflejados, por supuesto, en su arte. Desarrolla una percepción más profunda de la naturaleza y adopta procedimientos y materiales para representar la atmósfera del paisaje bajo efectos del deslumbramiento producido por la luz directa del sol. Este trabajo será el que le granjeará el reconocimiento internacional. Un proceso depresivo, y lo que Artiles calificó como la secuela de la tifoidea, lo llevan a ser internado en la clínica de Báez Finol en 1953, año en que le era conferido el Premio Nacional de Pintura. Confortado por este tardío estímulo, trabajaba con ahínco para una exposición que había anunciado el Museo de Bellas Artes, cuando fallece el 18 de septiembre de 1954. Para conmemorar los cincuenta años de su muerte, la Asociación Civil Proyecto Armando Reverón (PAR) ha programado una serie de actividades, entre las que destaca la exposición "La construcción de un personaje. Imágenes de Armando Reverón", en la Sala Trasnocho Arte Contacto, ubicada en el sótano del Centro Comercial Paseo Las Mercedes, Caracas. Inaugurada el pasado 30 de septiembre y abierta al público hasta el domingo 7 de noviembre, la muestra está compuesta de cuatro series de retratos fotográficos del artista captados por los fotógrafos Alfredo Boulton, Victoriano de los Ríos y Ricardo Razetti, en las décadas de los años 30, 40 y 50, respectivamente, mientras el artista vivía en el Castillete. Además el público podrá apreciar un grupo de registros realizados por el industrial y coleccionista francés Jean de Menil en 1943, cuando él y su esposa Dominique residían en Venezuela. Este conjunto de semblanzas fotográficas, en su mayoría inéditas, estará acompañado en la sala por una selección de pinturas y dibujos de Reverón, ejecutados por el artista en diferentes momentos de su vida. Se trata de cuatro autorretratos fechados de 1937 a 1949, pertenecientes a la Galería de Arte Nacional y colecciones privadas del país. También se exhibirá la obra Pascual Navarro y modelo, propiedad del Museo de Anzoátegui, Barcelona. Los curadores Luis Enrique Pérez Oramas, Juan Ignacio Parra y Rafael Romero D. han indicado que este conjunto de fotografías y pinturas, retratos y autorretratos, se inscriben en la búsqueda emprendida por los cuatro fotógrafos, y por el propio Reverón, de una identidad posible para el llamado "pintor de la luz". *** El Salvador dedicó fiesta literaria a Neruda Entre el 4 y el 11 de octubre se celebró en El Salvador el III Festival Internacional de Poesía 2004, evento que tuvo como figura central al poeta chileno Pablo Neruda, y en el que participaron autores salvadoreños e internacionales en diversos puntos del país centroamericano. La inauguración en el Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán consistió de un recital, un video y una conferencia sobre Pablo Neruda a cargo de José Miguel Varas, escritor chileno -reconocido por su afición y afinidad con el Premio Nobel de 1971- autor de Neruda clandestino, una de las principales biografías del poeta. El festival se desarrolló a lo largo de El Salvador en universidades, teatros, bibliotecas y otros escenarios. Entre los poetas internacionales que asistieron a la cita estuvieron Antonio Porpetta (España), Dimitris Chouliarakis (Grecia), Sandile Dikeni (Sudáfrica), Margarita Laso (Ecuador), Jorge Carrol (Argentina), Manuel Orestes Nieto (Panamá), Francisco Torres Córdova y Armando Alanis (México), y Javier Vindel (Honduras). Por El Salvador participaron veinticuatro poetas, entre los cuales estuvieron Manlio Argueta, Jorge Galán, Pedro Valle, Rafael Menjívar Ochoa, Pedro Valle, Edgar Iván Hernández, David Escobar Galindo y Waldo Chávez Velasco. Durante el festival fue develado, al ritmo de los sonidos musicales de la marimba "Alma india", el monumento a Neruda en el parque Cuscatlán de San Salvador, un medallón que fue donado por la Embajada de Chile y que fue ubicado por la Alcaldía local en las cercanías del Monumento a los Caídos, que contiene cientos de nombres de los que murieron durante el conflicto armado de esa nación centroamericana. La clausura se realizó el viernes 8, también en el Museo David J. Guzmán. Durante el acto se le entregó un reconocimiento a José Miguel Varas y otro al mexicano Armando Alanis, quien se convirtió en padre durante el festival, y le mandaron un presente al vástago y una tarjeta que le hicieron leer en voz alta. Se leyeron poemas de Turquía, Taiwán, Vietnam, Grecia y EUA con sus traducciones, así como de autores de habla hispana, y se cerró la noche con música latinoamericana. *** Problemas de comunicación enfrenta primera generación alfabetizada en euskera Presentado este 5 de octubre por el Consejo Asesor del Euskera del Gobierno vasco, el estudio "La calidad del euskera. Razones y objetivos de una definición necesaria", revela que, por primera vez en la historia, hay toda una generación alfabetizada en euskera, aunque muestra que, a su vez, la proporción de jóvenes que tienen dificultades para desarrollar todos sus intercambios comunicativos en euskera aumenta sin cesar. Entre las líneas de trabajo para hacer frente esta situación, propone que el euskera goce del amparo de la ley en todo el País Vasco, garantizar la transmisión del euskera de generación a generación, y establecer una actitud cívico política a favor de la normalización lingüística, según se desprende de las recomendaciones de Kike Amonarriz, Andoni Egaña y Joserra Garzia, autores del informe. A la vez que el conocimiento del euskera ha aumentado, ha descendido su calidad como instrumento comunicativo. Amonarriz explicó que la calidad lingüística se refiere, sobre todo, al uso de la lengua, no tanto a su uso gramatical, sino a que sea una lengua que sirva para comunicarse, una lengua viva. El estudio sobre la calidad del euskera señala que crece el número de vascoparlantes, salvo en el País Vasco francés, debido sobre todo a los niños y jóvenes, y que la práctica totalidad de los jóvenes vascoparlantes están alfabetizados en euskera. Entre los vascoparlantes más jóvenes, son cada vez más los de procedencia de padres cuyo primer idioma no es el euskera y los que residen en capitales y zonas en las que los vascoparlantes no alcanzan a ser el 20 por ciento de la población. Además, hoy en día, el euskera se utiliza con total normalidad en ámbitos funcionales en los que hasta ahora nunca había entrado. Pero, el estudio señala que, al mismo tiempo, la presencia de las otras lenguas en ámbitos que hasta ahora eran exclusivos del euskera es cada vez mayor. "Con todo, el uso del euskera entre los jóvenes no ha crecido en la misma proporción que el conocimiento", destaca el informe, que explica que la mayoría de las personas atribuyen al castellano o al francés una función comunicativa y, al euskera, en cambio una función simbólica y política. "Están a favor del euskera, pero, en la práctica, se acepta el estatus de la lengua vernácula", añade. Asimismo, apunta a que el euskera se ha unificado y modernizado, al tiempo que se ha producido su expansión geográfica y funcional. Señala también que han desaparecido los vascoparlantes monolingües y que el número de personas y zonas geográficas en las que el euskera es la lengua principal ha disminuido. Explica que el consumo de productos culturales en euskera no ha crecido en la medida que cabía esperar y que la presencia del euskera en los ámbitos de comunicación ligados a la globalización y a las nuevas tecnologías es muy escasa. En suma, según los autores, "nos encontramos ante un proceso global que actúa sobre la comunidad vascoparlante, modificándola profundamente". En ese sentido, Egaña aseguró que "la mejor manera de aprender un idioma es usarlo" y explicó que el estudio señala tres características para poder hablar de un grado mínimo de normalización lingüística. Afirma que el euskera ha de ser oficial y gozar de amparo legal, la transmisión generacional del conocimiento del euskera ha de estar garantizada y ha de haber una actitud cívico-política a favor de la normalización lingüística. Por último, el estudio proponer incidir en el uso del euskera en la familia y entorno natural, en el sistema educativo, los medios de comunicación y en las nuevas tecnologías. *** La Feria de Fráncfort alberga dudas sobre su futuro Este 10 de octubre concluyó la Feria Internacional del Libro de Fráncfort, evento en el que participaron 6.700 expositores y que fuera inaugurado por el canciller federal de Alemania, Gerhard Schröeder, y el secretario general de la Liga Árabe, Amre Mousa, el lunes 5. La feria cerró con un balance en principio positivo y con una cifra récord de 250.000 visitantes, aunque con muchas dudas sobre el futuro de la muestra, principalmente por la falta de continuidad en la dirección -el contrato del actual director, Volker Neumann, no ha sido renovado-, y en segundo lugar por la posibilidad de que los propietarios de la feria, la Asociación de Libreros Alemanes, vendan la muestra, lo que le quitaría al encuentro su característica fundamental, ser organizada por los propios editores y libreros. En el marco de la feria se realizaron más de 2.500 actividades y participaron cerca de mil escritores de todo el mundo. Este año el evento estuvo dedicado a la cultura árabe, que estuvo representada en unos doscientos autores, muchos de ellos exiliados, procedentes de 17 de los 22 países árabes. La presencia histórica de la cultura ibérica en el mundo árabe fue recalcada en el discurso de Mousa, quien memoró la España de Alfonso el Sabio y del Siglo VII, cuando floreció en Andalucía "un ejemplo de tolerancia que ahora debe ser retomado por el mundo". Se trata de la coexistencia, durante siglos, que en Andalucía tuvieron las tres grandes culturas y religiones monoteístas de la humanidad, el judaísmo, el islamismo y el cristianismo. El discurso inaugural corrió a cargo del egipcio Naguib Mahfuz, Premio Nobel de Literatura y autor de El Callejón de los Milagros, quien envió su discurso para que su colega y compatriota, el escritor Mohamed Al Salmavi, le diera lectura, ya que su avanzada edad -nació en 1911- no le permitiría hacerlo personalmente. Los organizadores de la feria informaron que este año acudieron 250.000 visitantes especializados para establecer contratos y realizar negocios entre editoriales. Más de 350.000 títulos fueron expuestos en los 178.000 m2 del recinto ferial. El tema central de esta feria -que se desarrolló bajo el lema "Occidente encuentra el Oriente"- desencadenó en Alemania una amplia discusión intelectual sobre las relaciones entre Occidente y un Oriente más o menos exótico y sobre la posibilidad de superar los estereotipos al uso o las diferencias entre los árabes y el islamismo. La asistencia de los países árabes tuvo sus inconvenientes. Cinco países rehusaron desde un principio asistir. Fue el caso de Irak, envuelta en un conflicto armado por la definición de su autonomía. Marruecos y Argelia estuvieron presentes, pero no bajo el pabellón conjunto de la Liga Árabe, que consideran controlada por Egipto. Kuwait y Libia no acudieron y alegaron -pese a sus ingresos petroleros- motivos económicos para su ausencia. A pesar de que el tema central de la feria fue el de la literatura árabe, la presencia iberoamericana se destacó con todas las grandes casas editoras españolas, así como por la participación de editoriales latinoamericanas de Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, México, Nicaragua. El Grupo Santillana ofreció el miércoles 6 una fastuosa recepción en el exclusivo Hotel Maritim, aledaño a las instalaciones de la feria, para los editores, agentes literarios, escritores y traductores europeos y extraeuropeos, vinculados a Iberoamérica. Durante el evento, el director del Instituto Ramon Llull (IRL), Xavier Folch, anunció que en la edición correspondiente al año 2006, o en la de 2007, la cultura invitada será la catalana. La decisión entre una fecha u otra se tomará el próximo noviembre cuando se firme el acuerdo formal entre la feria de Fráncfort, el Gremio de Editores de Cataluña y el IRL, y teniendo en cuenta los compromisos adquiridos por el certamen alemán con anterioridad. Cataluña trabajaba desde hace varios años para ser protagonista de la feria, y ya en la edición de 2003 lo solicitó formalmente. "Para nosotros es una enorme satisfacción que tiene su origen en la estrecha relación de los editores catalanes con la Feria de Fráncfort", indicó Folch en una conferencia de prensa el pasado 7 de octubre. Uno de los puntos culminantes de la feria fue la entrega, el domingo 10, del Premio de la Paz de los Editores y Libreros Alemanes, que este año recayó en el escritor húngaro Peter Esterházy, y en cuya ceremonia participó el presidente de Alemania, invitados árabes y buena parte de la clase política alemana. Perteneciente a la más rancia aristocracia de su país, que fue desposeída de todos sus bienes por el régimen comunista (y tras la caída de éste ha recuperado algunos), Esterházy se formó como matemático, trabajó para la industria siderúrgica húngara y desde 1978 se gana la vida como escritor. Entre sus libros más conocidos se encuentran Pequeña pornografía húngara, un crítico retrato de la vida cotidiana bajo el totalitarismo, y Armonía celestial, un volumen de más de 800 páginas en el que reconstruye la historia de su familia. En su discurso, el escritor sostuvo la idea de "la literatura no está diseñada para conseguir la paz", y de que por el contrario tiene más conexiones con la libertad, cuyo mantenimiento "a veces implica paz y a veces implica guerra". La libertad es más importante que la paz, y por otra parte la literatura no está hecha sólo de buenas intenciones, "eso es lo que la diferencia de la Cruz Roja". En una parte final de su discurso, intercalado con citas, reflexiones hilarantes e incursiones en la crítica del lenguaje, Esterházy declaró que la seriedad no es el sitio donde se siente en casa y que por eso le sigue rindiendo honor a la "falta de solemnidad". Hizo una comparación entre la manera de cómo los alemanes se han enfrentado a su pasado y cómo lo han hecho otros pueblos europeos. Los alemanes "han dado nombres a sus propios crímenes pero no han dado nombres a sus penas" y cuando intentan hacerlo causan una "desconfianza histérica", dijo. En el resto de Europa, en cambio, se ha convertido en una costumbre "esconder los propios crímenes bajo los crímenes de los alemanes", añadió Esterházy, quien pidió a los europeos el mismo esmero a la hora de trabajar en su pasado que los alemanes. *** María Kodama pierde juicio contra periodista argentino María Kodama, viuda del escritor argentino Jorge Luis Borges, perdió este 10 de octubre una demanda civil que por calumnias e injurias había entablado contra el periodista Juan Gasparini, autor del libro La posesión póstuma, en el que éste relata los tramos finales de la vida de Borges. Gasparini denunció en su libro cómo el autor de La cifra fue llevado enfermo por Kodama desde Buenos Aires a Suiza para que falleciera lejos de su país. De acuerdo con el periodista, la viuda de Borges propició una modificación sustancial a las condiciones legales de la herencia del escritor gracias a lo cual ella se transformó en su "absoluta heredera universal". El libro, editado por Foca en España el año 2000, narra los últimos seis meses de vida de Borges y siembra dudas acerca del testamento de 1985, en el que declara a Kodama como la beneficiaria del cien por cien de su patrimonio. Ese testamento deja fuera a la fiel sirvienta de Borges, Epifania Uveda, quien en el testamento de 1979 recibía un 50 por ciento de los bienes del escritor. Ofendida por esas afirmaciones, Kodama demandó a Gasparini, quien se presentó ante los tribunales para enfrentarse al abogado de la acusadora, Fernando Soto. Gasparini -para quien Soto pedía dieciocho meses de cárcel- explicó que su trabajo de investigación periodística no representaba delito alguno. Dijo que el libro alude a la enfermedad de Borges y los cambios inesperados de su vida, como su deseo de radicar en Ginebra y permitir que lo enterraran sin dejar indicaciones en un lugar que contradecía su poesía juvenil. La jueza Susana Nocetti de Angeleri finalmente decidió a favor de Gasparini y rechazó la imposición de una indemnización de 20.000 pesos (6.666 dólares), más intereses, que reclamaba Kodama por considerar agraviante el libro. En el juicio declararon, entre otros, los biógrafos de Borges María Esther Vázquez, Alejandro Vaccaro y Roberto Alifano. *** Empezó el Festival Cervantino de Guanajuato Este 6 de octubre se dio inicio al XXXII Festival Internacional Cervantino de Guanajuato (centro de México), que este año tiene como invitada de honor a Sudáfrica. En el evento, que se desarrollará hasta este domingo 24, participan 2.500 artistas provenientes de 35 países de los cinco continentes, en 191 actividades que van de la música al teatro, pasando por exposiciones, danza, ópera y las tradicionales "callejoneadas" (serenatas). La apertura estuvo a cargo del grupo coral sudafricano Ladysmith Black Mambazo, en la Alhóndiga de Granaditas, foro principal de este festival. Ramiro Osorio, uno de los organizadores, indicó que Sudáfrica fue elegida "porque es una de las naciones más complejas étnica y culturalmente hablando, por la lucha heroica que han desarrollado, por la democracia y por su lucha contra el racismo". Unos 200 artistas conforman la delegación de Sudáfrica, que ofrecerá lo mejor del arte y la cultura del continente africano. Los otros dos invitados especiales son Italia y el estado mexicano de Baja California, fronterizo con Estados Unidos. La fiesta en honor al autor de El Quijote fue inaugurada con la presencia del presidente Vicente Fox. En los 33 años de existencia del evento -en 1985 se canceló por los terremotos- sólo otro presidente, Miguel de la Madrid, había asistido a la ceremonia inaugural. Una de las atracciones del festival es el "Repique festivo", un concierto de campanarios en el que participan cinco templos de la ciudad: la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, el Oratorio de San Felipe Neri, el templo de San Diego de Alcalá, la Santa Casa de Nuestra Señora de Loreto y el templo de San Francisco de Asís. La actividad estará bajo la dirección del músico Carlos Vidaurri Aréchiga, quien estará acompañado por los campaneros de cada uno de los santuarios y por los estudiantes de la Escuela de Música de la Universidad de Guanajuato. Vidaurri compuso un solo para cada templo, tomando en cuenta el número de campanas de cada campanario. Los involucrados en la actividad se comunicarán por radio y utilizarán cronómetros para sincronizar el tañer de las campanas, que por 14 minutos serán escuchadas por los pobladores de esta ciudad. El músico indicó que una de las mejores maneras de escuchar el "Repique festivo" será caminando, "porque la música está focalizada en muchos lugares y al no escuchar el campaneo de los cinco templos se pierde el sentido del espectáculo". Los dos últimos conciertos se realizarán este 21 y 22 de octubre. El del día 22 será a las 3 de la tarde. *** Jelinek y Mathai: mujeres polémicas en el Nobel Este jueves 7 de octubre se develó el misterio del Premio Nobel de Literatura 2004, que recayó sobre la escritora austríaca Elfriede Jelinek, pero que -como todos los años- puso a sonar diversos nombres como posibles ganadores del mayor galardón literario en el planeta. Igualmente, el viernes 8 se anunció que la ganadora del Nobel de la Paz era la ecologista keniata Waangari Mathai, primera africana en obtener el galardón. La Academia Sueca premió a Jelinek "por el flujo musical de voces y contra-voces de sus novelas y obras teatrales, en las que muestra con un extraordinario celo lingüístico el absurdo de los clichés sociales y su poder subyugador". La escritora debería recibir el premio, dotado con 1,1 millones de euros, el próximo 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel, pero no podrá asistir por motivos de salud. "En este momento no estoy mentalmente en forma, sufro de fobia social", explicó Jelinek a la radio pública sueca. "Me temo que esto se transforme en una carga por el grado de exposición al que me somete". La autora recalcó que no concibe este premio como "una pluma en la gorra" de su país, lo que era de esperar si se piensa que se retiró de la vida pública en 1996, luego de que políticos de ultraderecha del partido FPOe de Joerg Haider denunciaran que su obra era un arte bajo e inmoral. Mientras el presidente austríaco, Heinz Fischer, afirmaba desde Roma que se congratulaba de corazón con la noticia y que el premio servía de tributo a la literatura austríaca, Jelinek decía otra cosa: "No deseo que el premio tenga algún significado para el país. Me distancio totalmente del actual gobierno. Y no estoy segura de que todos aquellos que dicen alegrarse conmigo se alegren de verdad". El anuncio de la Academia Sueca no dejó de levantar algunas polémicas. El filólogo Miguel Saenz, traductor de las obras del escritor alemán Günter Grass, dijo a la prensa que Jelinek "ha sido galardonada por feminista" y que "el Premio Nobel le viene sumamente grande". Aunque admitió que la galardonada es autora "de una obra interesante" y que "escribe muy bien debido a su excelente oído musical", juzgó que esto era insuficiente cuando "hay muchos autores por ahí que se lo merecían más". Por su parte, el escritor mexicano Sergio González calificó de "insólito" el premio otorgado este año, y consideró que generalmente se adjudica el Nobel a "autores de trayectoria" y en este caso "estamos viendo el reconocimiento a autores más recientes". Escritora combativa que ha dirigido sus lanzas contra el país en que nació, Austria, Jelinek es la décima mujer en obtener el premio. Nacida el 20 de octubre de 1946 en la localidad austríaca de Mürzzuschlag, de padre judío-checo y madre de la clase acomodada vienesa, debutó en el ámbito de la lírica en 1967, con la colección de poemas Lisas Schatten (Las sombras de Lisa). Pronto se distanció de la burguesía austríaca para desarrollar entre el movimiento estudiantil una corriente que le era más propicia: la sátira y la denuncia social. De Austria pasó a vivir entre Berlín y Roma, primero, y Munich, después, donde se casó y escribió su Die Klavierspielerin (La pianista, 1983), una novela de contenido claramente autobiográfico e inspiradora de la película del mismo título de Michael Haneke. Con Lust (Deseo, 1989), se enfocó en la denuncia de la violencia sexual contra la mujer como exponente de la brutalidad escondida en la sociedad. Más tarde volverá en Ein Unterhaltungsroman (Una novela de entretenimiento, 2000) a tratar el tema del abuso de poder por el hombre. La escritora austríaca dio claramente la espalda a su país en 1995, con Die Kinder der Toten (Los hijos de los muertos), en que dibuja a Austria como un reino de los muertos. Con ello, Jelinek se unió a la línea de sus compatriotas que, como Elias Canetti y Thomas Bernhard, han repudiado su país, al que reprocha seguir anclado en su pasado nazi. Exponente de esas rémoras de las que Austria no se ha sabido liberar son, a juicio de Jelinek, no sólo el líder ultranacionalista Joerg Haider y sus seguidores, sino también la que califica de "ridiculez pequeño-burguesa" de la sociedad del país centroeuropeo. Su actitud parecía condenarla al ostracismo en Austria, hasta que la vecina Alemania se erigió en "descubridora" de su talento. Jelinek llegó a decretar "prohibición de representar" sus obras en escenarios austríacos, postura que luego revocó y de la que se resarció, en 1989, con Ein Sportstück, recibido con aires de acontecimiento de la temporada en su estreno vienés. Junto a la poesía, la novela y el teatro, Jelinek ha entrado asimismo en el terreno cinematográfico y radiofónico, así como la traducción al alemán de autores como Thomas Pynchon, uno de los escritores masculinos incluidos en la "quiniela" de los Nobel. Las anteriores nueve ganadoras del Nobel de Literatura han sido la sueca Selma Lagrloef (1909), la italiana Grazia Deledda (1926), la noruega Sigrid Undset (1928), la estadounidense Pearl S. Buck (1938), la chilena Gabriela Mistral (1945), la alemana Nelly Sachs (1966), la sudafricana Nadine Gordimer (1991), la estadounidense Toni Morrison (1993) y la polaca Wislawa Szymborska (1996). Otros reconocimientos recibidos por Jelinek han sido la Beca de Literatura del Estado de Austria (1973), la Medalla Conmemorativa Roswitha de la ciudad de Bad Gandersheim (1978), el Premio al Mejor Guión del Ministerio Federal del Interior de la República Federal de Alemania (1979), el Heinrich Böll de la ciudad de Colonia (1986), el Peter Weiss de la ciudad de Bochum (1994), el Premio de Literatura Walter Hasenclever de la ciudad de Aquisgrán (1994), el Premio de Literatura Bremen (1996), el Georg Büchner (1998), el Premio de Teatro Berlín (2002), el Heinrich Heine de la capital regional Düsseldorf (2002), el Mülheim al mejor Dramaturgo por Macht nichts (No pasa nada, 2002), el Else Lasker Schüler por la obra completa dramática (2003) y el Lessing de Crítica (2004). Antiguos "candidatos" como el peruano Mario Vargas Llosa y nombres nuevos como la argelina Assia Djebar y el estadounidense John Updike estuvieron en la lista que tradicionalmente se maneja en los medios, respecto a los posibles destinatarios del premio de este año. La expectativa sobre el otorgamiento del Nobel a una escritora hizo virar las miradas hacia Djebar, cuya obra presenta una visión heterodoxa del Islam. Del mundo islámico había otro posible aspirante, el poeta sirio Adonis, considerado como el lírico actual más importante del mundo árabe, con una obra que está en permanente diálogo con la modernidad europea. Tampoco faltó la nominación a Bob Dylan -cuyo verdadero nombre es Robert Zimmerman-, que reavivó el debate sobre si un compositor de canciones podría ascender a tan alto honor literario. Christopher Ricks, codirector del Instituto Editorial en la Universidad de Boston y uno de los críticos más entusiastas alrededor de la figura de Dylan, admitió que aunque "nadie use las palabras mejor que él", su arte pertenece a "un medio mixto", por lo que "la cuestión no es si merece el Nóbel como reconocimiento a su arte. La cuestión es si su arte puede ser considerado literatura". En cuanto al Premio Nobel de la Paz 2004, concedido a la ecologista Waangari Mathai, se trata de la primera vez que este galardón sea recibido por una mujer africana. El comité noruego del Nobel reconoció el compromiso de Mathai en la lucha por la preservación del ambiente y en la defensa de los derechos humanos. Wangari Maathai ha dedicado buena parte de su vida a defender el desarrollo sostenible, los derechos de la mujer y la democracia. Su mayor contribución ha sido el Movimiento Cinturón Verde de Kenia, un proyecto que impulsó en 1977 y que combina la promoción de la biodiversidad con la del empleo a mujeres, y gracias al que se han plantado 30 millones de árboles en su país y se ha dado trabajo a más de 50.000 mujeres pobres en diferentes viveros. Desde 1986, este movimiento originó una gran red panafricana que ha llevado proyectos similares a países como Tanzania o Etiopía. "Si uno desea salvar el entorno, primero hay que proteger al pueblo. Si somos incapaces de preservar la especie humana, ¿qué objeto tiene salvaguardar las especies vegetales?", declaró en una entrevista hace unos años, resumiendo su filosofía, que ha expuesto más de una vez en la tribuna de la sede central de la ONU. La primera mujer africana en ganar el Nobel de la Paz nació en Nyeri (Kenia) en 1940, tiene tres hijos y en la actualidad es diputada y ministra adjunta para Medio Ambiente, Recursos Naturales y Vida Silvestre en el gobierno de Mwai Kibaki. Fue una pionera desde su época universitaria: se licenció en Biología en Atchison (Kansas) y luego amplió sus estudios en Pittsburgh, en Alemania y en la Universidad de Nairobi, donde se convirtió en 1971 en la primera mujer en obtener un doctorado en toda África Central y Oriental. También en el ámbito privado, la galardonada rompió clichés en una sociedad que relega a la mujer. Su marido, un antiguo parlamentario, se divorció de ella en 1980 con el argumento de que "era demasiado educada, con demasiado carácter y demasiado éxito para poder controlarla", según recoge la Enciclopedia de biografías de Gale. En su época como directora del Departamento de Anatomía Veterinaria en Nairobi, en 1976-1977, Wangari empezó su actividad en el Consejo Nacional de Mujeres de Kenia, una organización que llegó a presidir entre 1981 y 1987. Enemiga de la deforestación y defensora de suprimir la deuda externa del Tercer Mundo, destacó también como decidida opositora al régimen dictatorial de Daniel Arap Moi en Kenia, y durante los noventa fue detenida y encarcelada varias veces. La organización Amnistía Internacional siempre intercedió por ella. En 1997 fue candidata a la presidencia de Kenia, pero su partido retiró su candidatura días antes de las elecciones. Al año siguiente, su oposición a un proyecto gubernamental de construcción en la selva desencadenó una revuelta popular que fue duramente reprimida por el gobierno y originó la repulsa internacional. Su compromiso se ha visto recompensado con un sinfín de galardones, como el de Mujeres del Mundo de Women Aid (1989), el de la Fundación Ecologista Goldman (1991), el Premio África de Naciones Unidas (1991) o el Petra Kelly (2004). *** Amenazados activistas de Teotihuacán Integrantes del Frente Cívico en Defensa del Valle de Teotihuacán denunciaron que han recibido amenazas telefónicas, con el fin de hacerlos desistir de su oposición a una tienda del consorcio Wal-Mart que se construye en el perímetro C de la zona arqueológica, caso sobre el cual hicimos referencia en nuestra edición 115. "Acuérdese de que no solamente es usted, también tiene familia. Cuídela y deje su oposición al Wal-Mart", fue el mensaje que recibió Lorenzo Trujillo, uno de los activistas dirigentes del frente. Detalló que la noche del jueves 14 recibió una llamada en su domicilio particular y al contestar una voz masculina profirió la amenaza. En el identificador no se registró la procedencia y sólo apareció como "número no disponible". Lorenzo Trujillo y Emma Ortega Moreno señalaron que esa no es la primera ocasión que reciben amenazas, y comentaron que en los últimos días se ha observado en las noches a personas sospechosas que a bordo de automóviles merodean sus casas o que circulan junto al plantón que mantienen frente a la puerta uno de la zona arqueológica para gritarles amenazas o insultos. Responsabilizaron al gobernador mexiquense, Arturo Montiel; a las autoridades federales, y a los directivos de Wal-Mart, de lo que le pudiera pasar a cualquier integrante del frente. "Es claro establecer de dónde vienen las amenazas. Estamos luchando contra una de las cadenas más poderosas, pero no nos intimidan, porque luchamos por algo más poderoso: el respeto a nuestras raíces, a nuestro patrimonio cultural, a nuestra historia". Trujillo y Ortega Moreno son parte de un movimiento que protesta el establecimiento de un hipermercado de la cadena Wal-Mart en el perímetro C de la zona arqueológica de Teotihuacán -a escasa distancia de las pirámides-, por considerar que ello va en contra de sus tradiciones. El gobierno del estado de México anunció recientemente su imposibilidad de reubicar la tienda, ya que los inversionistas cumplieron en tiempo y forma todos los requisitos legales para la edificación del establecimiento que entrará en operaciones por estos días. Las protestas encabezadas por el Frente Cívico no parecen haber sido suficientes para desairar una inversión de 80 millones de pesos. Por su parte, el jueves 7 de octubre el titular de la Procuraduría de Justicia del Estado de México (PJEM), Alfonso Navarrete Prida, había asegurado que los reclamos de los activistas "no proceden" y destacó que el gobierno del estado de México y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (Inah) probaron que la obra cuenta con todas las autorizaciones. Agregó que "investigaciones" de la Procuraduría confirmaron que el Walt-Mart se construye fuera de la poligonal arqueológica de Teotihuacán, sitio considerado por la Unesco como Patrimonio Histórico de la Humanidad, y concluyó que "estas pruebas" dan por cerrada la denuncia presentada por el Frente Cívico en contra de esa trasnacional. Mientras tanto, Wal-Mart aceleró los trabajos de construcción de su sucursal, a marchas forzadas para abrir las puertas de ese local comercial en una fecha comprendida entre el 23 de octubre y el 5 de noviembre. Las protestas han sido suscritas inclusive por Francisco Toledo, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Jesusa Rodríguez, Homero Aridjis, Vicente Rojo, Miguel León-Portilla y Leonora Carrington, entre otras muchas personalidades de la cultura mexicana, quienes enviaron una misiva al presidente Fox, aún sin respuesta. La carta, en la que advierten que de no intervenir y solucionar este asunto las autoridades competentes cometerían "un grave error histórico", fue dirigida también al gobernador del estado de México y al presidente municipal de San Juan Teotihuacán. *** Fallece el filósofo Jacques Derrida El argelino Jacques Derrida, uno de los más influyentes filósofos del siglo XX, falleció el pasado viernes 10 de octubre en París a los 74 años, víctima de un cáncer pancreático. Quienes lo acompañaron en sus últimos momentos, afirman que murió "sin sufrir", tras un período de hospitalización que se prolongó por tres semanas. Derrida era el último sobreviviente de un grupo identificado como pensadores del 68, el cual integraban Althusser, Lacan, Foucault, Barthes y Deleuze. El presidente francés, Jacques Chirac, lamentó la desaparición de quien consideró "una de las mayores figuras en la vida intelectual de nuestro tiempo". Considerado como uno de los grandes filósofos del siglo XX, se convirtió en el referente obligado para el mundo de la intelectualidad gracias a una serie de textos fundamentales, en los que inaugura la llamada "deconstrucción", un ejercicio filosófico encaminado a desarmar el aparataje conceptual que venía arrastrando la filosofía como herencia de la metafísica y de los sistemas de pensamiento de la época del iluminismo ilustrado. En este sentido, se erigió en una especie de heredero de aquel gesto de ruptura que realizó Nietszche en el mundo occidental a través del uso de un lenguaje filosófico en el que la discontinuidad y la falta de sistematicidad eran la tónica. De hecho, la obra de Derrida, si bien no apela a irónicos gestos de retórica como cuando Nietszche niega y afirma una cosa casi al mismo tiempo, sí toma al lenguaje (más que al concepto preconcebido) como uno de sus principales protagonistas, dedicándose a reflexionar sobre las palabras en sus múltiples sentidos y en la multitud de significados que pueden adquirir. Si bien su trabajo se conoció, comentó y asimiló en varios países, fue en Estados Unidos donde su pensamiento tuvo una acogida más generosa y atenta: "allí experimenté menos censura, barreras y conflictos que en Francia", comentó en una reciente entrevista con el diario francés L'Humanité. En Estados Unidos tenía el estatuto de "estrella de la filosofía", merced a su propuesta de la deconstrucción. En su libro Psyché. Invenciones del otro, explicó que en los años 60 la corriente del estructuralismo "dominaba y la deconstrucción parecía ir en ese sentido, ya que la palabra significa una cierta atención a las estructuras, pero es también un gesto antiestructuralista. Y su éxito se debe, en parte, a este equívoco". La universidad británica de Cambridge fue escenario de una gran polémica en 1992, cuando se anunció la intención de otorgarle a Derrida un diploma honoris causa. "Es un escéptico genial que cuestiona las ortodoxias", dijeron algunos. "Las doctrinas absurdas de Derrida niegan la distinción entre realidad y ficción", respondieron otros. Finalmente, el diploma le fue otorgado tras una dividida votación, procedimiento muy raro en Cambridge. Hijo de padres judíos, Derrida nació en El-Bihar, Argelia, el 15 de julio de 1930. A los 12 años, a raíz de un decreto del gobierno de Vichy que reducía el límite máximo de alumnos judíos, fue expulsado del colegio francés. Intentó sin éxito ser jugador de fútbol profesional y en 1949 se trasladó a París. No fue un buen estudiante: desaprobó su examen final de secundario y dos veces intentó infructuosamente ingresar en la Escuela Normal Superior, lo que logró finalmente en 1952. Defendió su tesis doctoral recién a los 50 años. Fue profesor asistente en Harvard (Estados Unidos) y luego en La Sorbona (Francia). En 1965 fue nombrado profesor de filosofía en la Escuela Normal Superior donde ocupó, junto con Althusser, la función de director de estudios. Más tarde impartió clases en París y diversas universidades estadounidenses, entre ellas Yale y John Hopkins, entre otras. En 1982 estuvo encarcelado unos días en una prisión checa por apoyar a intelectuales disidentes. En esa época se comprometió en una amplia reflexión sobre la institución filosófica y la enseñanza de esta materia, creando en 1983 el Colegio Internacional de Filosofía, que presidió hasta 1985. Entre sus 80 libros, que constituyen un diálogo sin concesiones con la metafísica occidental, destacan La escritura y la diferencia, La diseminación, Márgenes de la filosofía, Glas, La verdad en pintura, Para Paul Célan, Del espíritu, Heidegger y la pregunta, Invenciones del otro, Del derecho en la filosofía, Espectros de Marx, Aporías y Resistencias del sicoanálisis. Derrida tenía su residencia en los suburbios del sur de París. Abuelo, casado con una sicoanalista, había tenido un hijo con Sylviane Agacinski, quien luego se convirtió en la esposa del ex primer ministro francés Lionel Jospin. *** El español José Luis Muñoz obtiene el premio Letra Erecta El ganador de la segunda convocatoria al Premio Letra Erecta de Novela Erótica Alfadil 2004 resultó ser el escritor español José Luis Muñoz, por El sabor de su piel, según se anunció el pasado 8 de octubre en Caracas. Muñoz estuvo el miércoles por la noche en la capital venezolana, cuando se leyó el veredicto que el jurado -integrado por Vivian Jiménez (ganadora de la primera edición), Ana María Kahan, Iván Niño, Israel Centeno y Raúl Cazal- suscribió por "considerar excelente el manejo del tema ceñido a los registros de la tradición erótica". Reposado y pasada la emoción de la primera impresión, comenta que le motivó participar en este premio el hecho de haber tenido ya escrito el texto. "Hace un par de años que lo escribí. Ya había ganado antes el premio La Sonrisa Vertical y en los últimos años no se había vuelto a convocar ese premio. Busqué en Internet y conseguí esta convocatoria". Así arriba a su primera vez en Venezuela. Su especialidad es la narrativa, especialmente novela negra y erótica. En total tiene unos 23 libros publicados, "de los cuales son cinco eróticos". El otro género le ha granjeado la posibilidad de ser invitado permanente a la Semana Negra de Gijón. "Los géneros me gustan, incluso como lector. Siempre se dice que el escritor escribe lo que le gustaría leer", agrega. Este autor tiene entre sus títulos la trilogía sobre el descubrimiento de América titulada La pérdida del Paraíso (Planeta, 2002) que ha figurado entre los más vendidos en Venezuela. "Me dedico también a la novela histórica. Esa trilogía me tuvo un año y medio documentándome. Escribirla es de una experiencia satisfactoria, sumergirme por los paisajes". Acerca de sus próximos proyectos, "hay dos inmediatos. Este año presenté una novela negra ambientada en Las Vegas, y en enero de 2005 presentaré otra negra, ambientada en La Habana: El último caso del inspector Rodríguez Padrón. Hacia marzo o abril, otra novela histórica, Los ritos secretos, sobre la Inquisición y la persecución de los judíos. Por otra parte, como primer finalista quedó el libro Madrifornia, de la española Yolanda Arenales García. Fuentes de Alfadil comentan que de este modo el galardón apunta a su internacionalización. Entre los países participantes, además de Venezuela, estuvieron España, Estados Unidos, Argentina e Italia. *** Librusa.com incursiona en la radio en Internet "Una nueva etapa en la red", así define el director de Librusa.com el lanzamiento de A título personal con José Carvajal, un nuevo proyecto que permitirá a los autores hispanos y la industria del libro en español contar con un espacio radial para divulgar novedades y dar a conocer más de cerca a los protagonistas de la literatura hispanoamericana, según anunció la agencia noticiosa literaria este 8 de octubre. El contenido del programa cambiará todos los viernes y el mismo podrá escucharse a cualquier hora a través del sitio de Librusa en Internet. Ya puede escucharse el "programa cero" (http://www.librusa.com/programa.htm), en el que se incluyen poemas en voz de sus propios autores; en este caso se trata del chileno Gonzalo Rojas y el mexicano Jaime Sabines. El programa será de media hora y contará con entrevistas, bloques musicales, comentarios de libros recibidos, noticias del mundo literario y otros segmentos de gran importancia para los amantes del libro en español. *** Concluye con éxito la Feria de Maracaibo Entre el 8 y el 17 de octubre se celebró la III Feria Internacional del Libro de Maracaibo, Film, en la capital del estado Zulia (Venezuela), que reunió a más de cincuenta editoriales y distribuidoras, cada una con más de cien títulos a precios de feria. La editorial Kuaimare asiste con 100 metros cuadrados de textos, en lo que han denominado "El mercado del libro", donde se consiguen alrededor de 2.000 títulos. "Más de la mitad son textos de remate que van desde los 1.000 bolívares", comentó Víctor Herrera, asistente de feria. "La feria pretende crecer con un carácter internacional. En las anteriores nos limitábamos a traer invitados de otros países, esta vez también están presentes dos casas, una colombiana y una cubana, con textos nuevos", afirmó Cósimo Mandrillo, presidente de la Film. Según Mandrillo, esta edición ha servido para medir la capacidad de respuesta de la ciudad, que puede escoger entre textos de autoayuda hasta libros técnicos. Una de las editoriales, Urano, ofrece Ángeles y demonios, el más reciente libro de Dan Brown, el mismo autor de El código Da Vinci, best seller número uno en ventas en el país y que en el mundo ha vendido más de 15 millones de copias. "Urano ofrece desde autoayuda, gerencia, superación personal y relaciones de pareja. Es la segunda vez que participamos en la feria y tenemos muy buenas expectativas", comentó Julio Bilbao, vendedor de la editorial. En esta feria se presenta la oportunidad de comprar libros originales a precios de feria, es decir, más económicos que en las librerías, una manera de afrontar el fenómeno de la piratería que ha convertido al texto de Brown en el más pirateado de la historia. Dentro de las casas especializadas en trabajos para niños, se cuenta con Sosa Penso Editores. "Traemos más de 300 títulos y entre estos, textos como los de Beatriz Ruiz de Viso, una caraqueña que realizó el libro de valores y antivalores, material que no se encuentra en ninguna librería", dijo Daniela de Sosa, su gerente. En la Film participaron delegaciones de escritores de todos los estados de Venezuela. El tema de esta edición, dedicado a la "Geopolítica de la integración latinoamericana", ha congregado a ponentes en áreas como el periodismo, la música y la literatura. El homenaje va para la desaparecida poeta Lydda Franco Farías y el vate José Zavala. Sobre el particular tema de la feria, Mandrillo indicó que ésta "nunca se ha centrado en el hecho literario, sino que se habla de todo lo que nos afecta, desde distintos puntos". En este sentido, participaron dos invitados especiales desde Brasil, especialistas en temas culturales vinculados con la literatura: Marcos Reigotta, de la Universidad de Sao Paulo, y Ronald Raminelli, de la de Río de Janeiro. El ministro de Cultura de Venezuela, Francisco Sesto, asistió al evento el viernes 15 para echar las bases de la "red nacional de escritores", un organismo en formación cuyo objetivo, explicó el presidente de la Film, "es establecer los estatutos para un modelo flexible, democrático y horizontal sobre los oficios de la escritura y sobre todo que sea un órgano que realmente funcione". *** Monte Ávila presenta dos nuevos títulos La editorial del Estado venezolano, Monte Ávila Editores Latinoamericana, presentó recientemente la antología de narrativa femenina venezolana Las mujeres toman la palabra, compilada por Luz Marina Rivas, y se apresta a hacer lo propio con Sófocles: el espectáculo de la soledad, de Leonardo Azparren Giménez. En el libro de Luz Marina Rivas se incluyen cuentos de veinte narradoras consideradas fundamentales dentro de la historia de la literatura venezolana: Teresa de la Parra, Irma de Sola, Dinorah Ramos, Ada Pérez Guevara, Mireya Guevara, Antonia Palacios, Laura Antillano, Antonieta Madrid, Belén Valarino, Gloria Stolk, Lourdes Sifontes, Iliana Gómez Berbesí, Milagros Mata Gil, Lidia Rebrij, Silda Cordoliani, Stefania Mosca, Judit Gerendas, Milagros Socorro, Blanca Strepponi y Ana Teresa Torres. De 220 páginas, el libro cuenta con una introducción realizada por Rivas, donde señala que Venezuela cuenta con pocas y completas compilaciones de narrativa escrita por mujeres, entre ellas, las realizadas por Julián Padrón, Julio Miranda y José Balza. "Las características que definen esta narrativa son el tema constante de la memoria, una preocupación por el tema social, la descripción de los procesos interiores de las mujeres, lo fantástico y la experimentación lúdica del lenguaje. La idea es ofrecer al lector un panorama completo del quehacer narrativo de las escritoras venezolanas, quienes además suelen ser poco conocidas", señaló Rivas. Rivas (Bogotá, 1958) es profesora titular de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y doctora en Letras de la Universidad Simón Bolívar. Ha publicado La historia en la mirada (1997), un conjunto de trabajos críticos sobre Laura Antillano, Milagros Mata Gil y Ana Teresa Torres y La novela intrahistórica: tres miradas femeninas de la historia venezolana (2000). Actualmente coordina la Dirección de Postgrado de la Facultad de Humanidades y Educación de la UCV y ha sido profesora invitada de las universidades de Los Andes, Carabobo y Salamanca (España). Por su parte, el libro de Azparren Giménez será presentado este jueves 21 a las 6:30 pm en la librería de la editorial, ubicada en el nivel Taquilla del Complejo Cultural Teresa Carreño, en Caracas. Las palabras de presentación estarán a cargo de Orlando Arocha, director de la agrupación Contrajuego y docente universitario, quien estará acompañado del autor y de Carlos Noguera, presidente de la editorial. Al finalizar el bautizo, el grupo Aedos (Colectivo de Canto Popular) ofrecerá, bajo la dirección de Costa Palamides, un repertorio compuesto por selectas piezas de música griega tradicional. Perteneciente a la serie Arte de la colección Estudios, el libro de 95 páginas es un interesante análisis sobre el modelo escénico griego. El propósito del autor es difundir sus ideas sobre cómo Sófocles construyó su teatralidad en el espacio y el tiempo. "El libro nació de un artículo breve que preparé en el marco de un coloquio sobre estudios clásicos, en la Universidad de Los Andes, en 1993. Con el tiempo desarrollé la propuesta haciendo énfasis en el tema de la soledad de los personajes del dramaturgo griego", comentó Azparren Giménez. "Si en mi libro anterior sobre Esquilo traté el tema de la polis, como idea rectora, ahora intento enfocar, a través de un discurso atractivo, y sin caer en los excesos de la escolaridad, a Sófocles como dramaturgo, desde el punto de vista de su técnica de escritura, en relación con la escena", agregó. Leonardo Azparren Giménez (Barquisimeto, 1941) es magíster en teatro latinoamericano y licenciado en filosofía. Ha publicado El teatro venezolano y otros relatos (1979), La polis en el teatro de Esquilo (1993), Documentos para la historia del teatro venezolano, siglos XVI-XVIII (1996), El teatro griego hoy y siempre (2001) y El realismo en el nuevo teatro venezolano (2002). En 1999 recibió el Premio de Investigación Teatral Armando Discépolo de la Universidad de Buenos Aires. Es, además, profesor asociado en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela y fungió como presidente de Monte Ávila Editores. *** Concluyó la Feria de Otoño del Libro Viejo y Antiguo Más de medio millón de personas visitaron la XVI Feria de Otoño del Libro Viejo y Antiguo de Madrid, que puso fin a la presente edición este domingo 10 de octubre. Una afluencia de público que cumple las expectativas de los organizadores, dado que el número de visitas ha sido similar al de años anteriores. El poema anónimo del Cantar de Mío Cid, el clásico de Buero Vallejo Historia de una escalera y la obra completa de Alejandro Dumas han sido los ejemplares más solicitados, según Ángela Barrios, presidenta de Libris, la organización de libreros que promueve esta cita anual. "Los estudiantes aprovechan la feria para adquirir los libros de lectura obligatoria durante el curso escolar", señaló Barrios, quien explicó de esta forma que El Mío Cid o Historia de una escalera estén entre los más solicitados. "La dama de las camelias es un clásico entre los compradores de libros usados. Todos los años vendemos muy bien la obra completa de Alejandro Dumas", añadió. De esta forma, literatura, pensamiento y ensayo han sido los temas más demandados en esta edición, en la que se han puesto a disposición del público casi un millón de ejemplares distribuidos en cuarenticuatro casetas distintas, alojadas durante dos semanas en el madrileño Paseo de Recoletos. La amplísima oferta de ejemplares que acoge esta feria permite encontrar auténticas joyas bibliográficas: manuscritos en árabe del siglo XV, incunables venecianos, grabados antiguos, colecciones de comics de ciencia-ficción o el cartel de la Feria del Libro de 1936, por citar sólo unos ejemplos. La feria, sin embargo, está destinada a los ciudadanos de a pie, por lo que también era posible encontrar una gran variedad de ejemplares a precios populares, desde 1 euro. Como ya es tradición desde la primera convocatoria, en 1990, Libris edita con motivo de la Feria un volumen conmemorativo relativo a temas bibliográficos. Este año ha editado Bibliografía fundamental sobre botánica e historia natural (siglo XV-siglo XVIII), del especialista José Luis Checa Cremades. *** Inicia el rodaje de La fiesta del Chivo El rodaje de La fiesta del Chivo, basada en la novela homónima del escritor hispano-peruano Mario Vargas Llosa, se inició el pasado fin de semana en República Dominicana, donde se han dado cita actores como Isabella Rosellini y Juan Diego Botto. El director de la cinta y primo del autor, el peruano Luis Llosa, afirmó en una conferencia de prensa, celebrada la semana pasada, que este proyecto le supone una "gran satisfacción" porque "siempre" le fascinó la historia de la dictadura del dominicano Rafael Leonidas Trujillo. La primera escena rodada por Llosa fue la del décimo cuarto cumpleaños de Urania, personaje central de la novela. "Happy birthday to you, happy birthday Uranita, happy birthday to you", suena un coro de voces infantiles que le cantan a Urania, encarnada por la actriz británica de origen griego Sthephanie Leónidas, de 20 años y ataviada con un vestido azul ante una gran tarta rosa. La actriz italiana Isabella Rosellini será la encargada de hacer a fines de octubre el papel de la Urania Cabral adulta, mientras que el cubano-estadounidense Tomás Milián interpretará a Trujillo. Milián participó recientemente en el rodaje de The Lost City, dirigida por el también cubano-estadounidense Andy García. "Para mí era muy atractiva la idea de hacer una película como ésta", aseguró Llosa, quien dejó de lado hace cuatro años su carrera de cine comercial en Hollywood para hacer este filme, que representa "un involucramiento personal más directo". La fiesta del Chivo relata detalles sobre la dictadura de Trujillo, que gobernó el país con mano de hierro entre 1930 y 1961, y los motivos de un grupo de conspiradores para asesinar al "Chivo", como le denominaban. "Es una historia que merece ser contada. Una reflexión seria y totalizadora del poder, y acerca del impacto que tiene sobre los seres humanos", explicó Llosa, que ha dirigido filmes como El especialista (1994), con Silvester Stallone y Sharon Stone, y Anaconda (1997), con Jennifer López y Jon Voight. El filme, que se rueda en inglés, cuenta con un presupuesto de diez millones de dólares, un sesenta por ciento de España, un veinte por ciento de Inglaterra y el resto de preventas internacionales, según detalló el español Andrés Vicente Gómez, director de producción de la cinta. Gómez comparó al equipo con una torre de Babel, ya que trabajan juntos españoles, británicos y dominicanos. Además de dirigir, Llosa es coautor del guión junto con el escritor estadounidense Zachary Sklar, quien trabajó junto al cineasta Oliver Stone en JFK. La banda sonora es del músico y director de orquesta dominicano José Antonio Molina, cuya madre, Josefina Miniño, enseña a bailar merengue a los actores. El rodaje se hará en su mayor parte en Santo Domingo en lugares como el Palacio Nacional -sede del Ejecutivo-, la Ciudad Colonial y el barrio de Gazcue, donde la novela ubica la casa de Urania. También se tomarán algunas escenas en La Romana (este) y en Jarabacoa, al norte de Santo Domingo. La filmación en España se limitará a unos interiores que hay que construir en estudio. La premier mundial será en Santo Domingo, y se reveló que el presidente dominicano, Leonel Fernández, será invitado a presenciar algunas escenas del rodaje. *** Muere en Rio el escritor Fernando Sabino El lunes 11 de octubre murió, un día antes de cumplir 81 años, el escritor brasileño Fernando Sabino, uno de los más populares y elogiados de la literatura de Brasil. Al autor, quien falleció en su residencia de Rio de Janeiro, le sobreviven seis hijos. Sabino nació en Belo Horizonte el 12 de octubre de 1923. Inició su carrera como columnista literario del rotativo O Diario, del Estado de Minas Gerais, y en 1956 alcanzó la fama con su novela O encontro marcado, un relato sobre tres amigos en la ciudad de Belo Horzonte, al este del país. El libro se convirtió una lectura obligatoria para toda una generación de jóvenes brasileños. Posteriormente publicó más de 40 obras, entre novelas y "crónicas" (cuentos cortos inspirados en la vida cotidiana), muchas de las cuales fueron llevadas a la pantalla de cine y a los escenarios de teatros. Sus libros El gran Mentecapto y El hombre desnudo fueron éxitos editoriales y más tarde se convirtieron en películas. Fue agregado cultural de Brasil en Londres durante el gobierno de Joao Goulart (1961-63) y en 1967 se alió a otro escritor, su amigo Rubem Braga, en la editorial Sabiá. Era parte de un respetado y conocido círculo literario del estado de Minas Gerais, entre cuyos miembros figuran Helio Pellegrino, Otto Lara Resende y Paulo Mendes Campos. *** Aprobado el Diccionario panhispánico de dudas Entre el 12 y el 14 de octubre se desarrollaron, en el Salón de la Lengua del Monasterio de Yuso, las jornadas de trabajo en las que representantes de todas las Academias de la Lengua Española aprobaron el Diccionario panhispánico de dudas, lo que pone fin a una labor de cinco años. Las jornadas se iniciaron con las intervenciones de Pedro Sanz -presidente de la Fundación San Millán de la Cogolla y presidente del Gobierno de La Rioja- y Víctor García de la Concha -director de la Real Academia Española (RAE)-, y en ellas participaron delegados de las diecinueve academias hispanoamericanas, la estadounidense y la filipina, además de la española. Este diccionario, como su propio nombre indica, será la referencia a la que será obligatorio acudir a partir de su aprobación definitiva para aclarar las dudas que surjan a la hora de utilizar el español, una lengua supranacional en la que no resulta siempre fácil determinar cuál es la base común, por la multiplicidad de particularismos regionales y los condicionamientos que impone el modo de expresión (oral o escrito). Contiene 7.000 entradas en las que se solucionan problemas relacionados con la acentuación, dicción, sintaxis y uso de vocabulario, entre otras cuestiones. Sin embargo, la expresión culta de nivel formal, y especialmente la escrita, presenta un alto grado de homogeneidad en todo el ámbito hispanohablante. Es, por tanto, la que constituye el "español estándar": la lengua que todo el mundo aspira a emplear para expresarse con corrección, según explica la propia Real Academia Española. El propósito del diccionario, el primero del mundo de este tipo, es orientar al lector para que pueda discernir, entre usos divergentes, cuáles pertenecen al español estándar, la lengua general culta, y cuáles están marcados geográfica o socioculturalmente. Rechaza, por tanto, los que van contra el sistema y son incorrectos. El diccionario estará siempre abierto en Internet -se le puede visitar desde un enlace en el sitio de la RAE (http://www.rae.es)- y prestará especial atención a los neologismos que vayan apareciendo. Este diccionario ofrecerá en el plazo más breve posible una respuesta única que además estará consensuada por todas las Academias de la Lengua Española, y en colaboración estrecha con los grandes medios de comunicación del mundo hispanohablante, que también hicieron sus aportes. De hecho, San Millán fue también un lugar de encuentro para todos los directores de periódicos y medios de comunicación del mundo hispanohablante, una cita que se repitió en Madrid este fin de semana como preparación antes de la sesión plenaria de San Millán. En el monasterio emilianense se abordaron los detalles concretos para la edición del diccionario, una vez ya cerrado su contenido, un cometido para el que se ha invitado a los representantes de la Familia Real. No en vano, el Príncipe está estrechamente vinculado a la Fundación San Millán, de la que es presidente de honor. A la vez, la fundación siempre ha ido de la mano de la Real Academia Española desde su nacimiento y le ha brindado en varias ocasiones la que fue cuna del castellano para diferentes cónclaves, según recordó el presidente riojano. Entre las intervenciones destacadas en San Millán estuvo la del director de la Academia Norteamericana, Odón Betanzos, quien afirmó que "el idioma español está en grave peligro" debido a "la invasión de anglicismos innecesarios", por lo que reclamó "un trabajo común para frenar esta tendencia" en el mundo. "Se está creando una lengua franca, pero nosotros tenemos un idioma superior, que debe hacer frente al inglés", subrayó Betanzos en este sentido, quien separó esta situación que vive el español de un fenómeno idiomático relevante en su país, el "espanglish", que "es una cosa provisional", ya que "se debe a personas que vienen de fuera sin conocer el inglés y españolizan palabras de las que sí saben el significado". La Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española presentarán el diccionario en el III Congreso de la Lengua, que se celebrará en noviembre en Rosario, Argentina. La ambiciosa obra será presentada en forma de prepublicación, con la versión prácticamente definitiva que estará en las librerías hacia mayo de 2005. Los académicos dijeron tener la intención de que esta obra sea un organismo abierto en el que los periodistas puedan dar a conocer de primera mano sus principales preocupaciones idiomáticas. Una de ellas, puesta sobre la mesa durante las jornadas, fue la reivindicación en defensa de la presencia de correctores y asesores lingüísticos en los medios de comunicación, un intento de llamar la atención ante la desaparición de esta figura, sobre todo en Hispanoamérica. Para la aprobación del Diccionario panhispánico de dudas se celebró una ceremonia presidida por los Príncipes de Asturias, don Felipe y doña Letizia. El príncipe citó a George Steiner y señaló que "España vive el gran milagro de la lengua española, que vuelve de América Latina como un bumerán". El diccionario resuelve múltiples cuestiones -acentuación, dicción, sintaxis, uso de mayúsculas y otros rubros- y ofrece notables sorpresas. Por ejemplo, entre los algo más de 130 extranjerismos de uso habitual en el idioma, se ha decidido españolizar los más cotidianos (así, campin, yacusi, pirsin, ranquin, baipás o vedet...) y respetar los que no tienen equivalente, aunque recomienda escribirlos en cursiva (como jazz, blues o ballet). Establece igualmente que las letras del abecedario -o alfabeto, pues admite ambos términos- son veintinueve, contándose como tales la ch y la ll, que en realidad han sido aceptadas de esta forma desde 1803, cuando se aprobó la cuarta edición del Diccionario académico. Ambas letras son dígrafos -signos gráficos compuestos de dos letras- y pese a lo anterior, en el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española (1994) se acordó adoptar, a petición de varios organismos internacionales, el orden alfabético latino universal, en el que no se consideran letras independientes. "En consecuencia", aclara la entrada respectiva, "las palabras que comienzan por estas dos letras, o que las contienen, pasan a alfabetizarse en los lugares que les corresponden dentro de la c y dentro de la l, respectivamente". *** Presentan antología de literatura ecuatoriana El pasado 13 de octubre se efectuó la presentación de la obra Antología esencial. Ecuador siglo XX, coordinada por el escritor ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, y publicada por Eskeletra Editorial. El acto se desarrolló en el Museo de la ciudad en Quito, ubicado en García Moreno 572 y Rocafuerte. La antología consta de cinco volúmenes que pretenden servir como referentes de la literatura ecuatoriana del siglo XX. La compilación en cuento fue realizada por Alicia Ortega; en poesía, por Hernán Rodríguez Castelo; en ensayo, por Raúl Vallejo; en crítica literaria, por Miguel Donoso Pareja; y en novela breve, por Jorge Enrique Adoum. El costo de los cinco ejemplares será de $90 y se podrá pagar tanto al contado como con tarjeta de crédito. Los tomos están cubiertos por una pasta dura e impresos en letra de pan de oro. En la capital se venderá la obra, entre otras librerías, en Librimundi, Científica y Española. En Guayaquil se podrá adquirir en El Librero y en la Librería Científica. *** La Feria de Guadalajara sale a la calle Una camioneta cargada de cuentos e información sobre el programa de actividades de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2004 es el centro de la actividad "Presencia Urbana", que marca el comienzo de la cuenta regresiva para este evento, según informaron fuentes de la organización del mismo. "Presencia Urbana" está visitando, desde el pasado 13 de octubre y hasta el 24 de noviembre, plazas públicas, centros comerciales y universidades de Guadalajara, para ofrecer información sobre el programa de actividades de este año, además de una serie de presentaciones gratuitas. "Presencia Urbana" visitará cuarenta lugares, en los cuatro puntos cardinales de la zona metropolitana, además de tres municipios. En sus módulos se entregará también el volante con el listado de las 62 editoriales que participarán este año en el programa "¡Pásale!" y que reembolsarán el valor del boleto de entrada a la Feria a quienes hagan una compra de más de cien pesos en su stand. Durante los fines de semana, en 22 de las visitas de "Presencia Urbana" habrá una presentación teatral en la que la compañía El Tlakuache presentará su adaptación del cuento El cuadro más bonito del mundo, del español Miquel Obiols, que narra la aventura del pintor catalán Joan Miró y cuatro manchas rebeldes que deciden escaparse de su estudio y colorear el mundo. Por otra parte, se informó que este año la feria otorgará el Reconocimiento al Mérito Editorial al escritor y editor italiano Roberto Calasso (Florencia, 1941), una de las plumas más originales de la literatura italiana contemporánea, experto en literatura comparada y poseedor de una cultura que muchos califican como "colosal" y que ha puesto al servicio de los libros. Cabeza de Ediciones Adelphi, Calasso es una de las figuras más relevantes e inspiradoras del mundo del libro. La relación de Calasso con este sello comenzó cuando tenía 21 años de edad y estudiaba literatura inglesa en la Universidad de Roma, bajo la supervisión de Mario Praz. En esa época comenzó a trabajar para la casa, especializada en literatura clásica y moderna. En 1971 fue nombrado director editorial, y en 1999 se convirtió en el consejero delegado de esta empresa, cuyo nombre es hoy sinónimo de exigencia y calidad en el mundo entero. Intelectual inquieto, Calasso ha reflexionado largamente sobre el oficio del editor, tema sobre el que participa en forma frecuente en congresos y encuentros. Su obra literaria habla con elocuencia del presente de la humanidad, partiendo del pasado y de los mitos clásicos de diferentes culturas. El Reconocimiento al Mérito Editorial fue creado por la FIL en honor del argentino Arnaldo Orfila Reynal -que en México fue director del Fondo de Cultura Económica y fundador de Siglo XXI Editores. El veredicto lo da un comité internacional integrado por Peter Weidhaas, director honorario de la Feria del Libro de Fráncfort; Mauricio Achar, librero y distribuidor mexicano, así como los editores reconocidos en años anteriores, que son: Francisco Porrúa (2003), Jorge Herralde (2002); Alí Chumacero (2000); Antoine Gallimard (1999); Beatriz de Moura (1998); Jesús de Polanco (1997); Kuki Miller y Daniel Divinsky (1996) y Neus Espresate (1994). Otros editores que fueron reconocidos con este homenaje son Jack McClelland (1996), Joaquín Diez-Canedo (1994) y el propio Orfila, en 1993. *** Juan Manuel de Prada gana el Premio Nacional de Narrativa en España Este 14 de octubre se anunció que el ganador de la edición 2004 del Premio Nacional de Narrativa de España recayó sobre el escritor Juan Manuel de Prada (Baracaldo, 1970) por su novela La vida invisible (Espasa), con la que antes había ganado también el premio Primavera 2003. Este premio lo concede el Ministerio de Cultura de la nación ibérica para distinguir una obra de autor español, escrita en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado y editada en España durante 2003. Está dotado con 15.025,30 euros. De Prada definió La vida invisible como una novela "fuerte, dura y poco complaciente" en la que intentó plasmar "la crisis de nuestro tiempo, de esa nueva era que arrancó con los atentados del 11-S, y que luego vivimos aquí muy de cerca. Un tiempo de zozobras y miedos a los enemigos invisibles y a los que nos rodean". La concesión del premio a De Prada no dejó satisfechos a todos los miembros del jurado. Suso de Toro -galardonado en la edición anterior- criticó que "en términos literarios no se entiende este fallo, tiene que haber otras claves", además de asegurar que el veredicto "literariamente me da vergüenza". "La democracia funciona así, pero ha habido otros libros con una dignidad literaria mucho más grande, y estoy chocado con este premio; es un galardón nacional, no un premio comercial, y se supone que premia la buena literatura y para mí la literatura es otra cosa". María José Olaziregi, de la Real Academia de la Lengua Vasca, y Víctor Fernández Freixanes, de la Real Academia Gallega, también se mostraron "desconcertados y decepcionados" por el fallo. Gonzalo Santonja, de la Asociación Colegial de Escritores, defendió en cambio la obra de Prada y agregó que "de ninguna de las nueve novelas finalistas me sentiría avergonzado. Han caído novelas muy interesantes, pero una votación siempre es resultado de muchas cosas". La obra de Prada desbancó, en la ronda final, a El hijo del acordeonista, de Bernardo Atxaga (por 6 a 4), y antes a Purgatori, de Joan Francesc Mira. Los restantes miembros del jurado fueron Gregorio Salvador, de la Real Academia Española; Israel Prados, de la Asociación Española de Críticos Literarios, Jaime Siles, Jorge Urrutia, José María Balcells y Nicasio Salvador, actuando como presidente Rogelio Blanco, director general de Libro, Archivos y Bibliotecas y como vicepresidenta la subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, Mónica Fernández. De Prada opinó, respecto a las declaraciones de su colega Suso de Toro, que "hay gente más elegante y gente que menos". Indicó que, en las oportunidades en que ha debido actuar de jurado, en ocasiones gana alguna novela que no le gusta. "Esto es una cosa que se ha puesto de moda, fruto de nuestra época mediática, donde la gente no soporta, no acepta el veredicto mediático del jurado y entonces su pataleta la busca en los medios de comunicación. Es un espectáculo triste, pero bueno. Sobre todo es una desconsideración hacia los otros miembros del jurado, aunque a mí la verdad es que me da igual", declaró. *** Gelman y Telletxea reciben el Premio Santa Teresa de Ávila El poeta, traductor y periodista argentino Juan Gelman y el historiador y escritor vasco José Ignacio Telletxea recibieron el pasado 14 de octubre el VII Premio de las Letras Santa Teresa de Ávila, en honor a la santa abulense, como reconocimiento a su larga y meritoria trayectoria profesional. El primero en intervenir en el acto de entrega, que se celebró en el Auditorio Municipal de San Francisco, fue Telletxea, quien reconoció sentirse aún "muy sorprendido" por el premio otorgado por el Ayuntamiento de Ávila, dotado con 9.016 euros y la edición de un libro monográfico en la colección Castillo Interior. El historiador aseguró lo mucho que queda por hacer en lo que a búsqueda de documentación se refiere, a la vez que reconoció el "gozo casi infantil" que siente al encontrar "tanta información desconocida" que termina dando a conocer a través de sus numerosas publicaciones. En este sentido, el escritor vasco destacó de su trayectoria literaria las 1.200 cartas recopiladas entre el monarca Felipe II y los ocho papas que existieron durante su reinado, así como los cinco libros de cartas dirigidas a Unamuno de personas "muy importantes y menos importantes". También recordó los más de veinticinco libros que ha escrito a lo largo de su vida sobre el arzobispo de Toledo, Bartolomé de Carranza, del que afirmó que aún quedan 70.000 páginas de documentación, que en su opinión constituyen "una radiografía del catolicismo del siglo XVI". Por su parte, el argentino Juan Gelman, que mostró su satisfacción por recibir el galardón que premia sus trabajos literarios, resaltó el significado "muy particular" que para él tiene la figura de Santa Teresa, ya que durante la dictadura militar argentina, durante su exilio a México, encontró en ella "el cobijo y la reflexión que alumbraba mi vida". En este sentido, el poeta argentino reconoció haberse reunido "con la presencia ausente de lo amado, del país del que me habían echado" puesto que, al igual que Santa Teresa de Jesús, "la búsqueda de la unión con lo amado" le abrió "caminos de vida y de escritura". En su intento por mostrar su vinculación con la mística abulense que da título a este premio literario, Gelman subrayó que, "con una mirada laica pero no profana", el misticismo "irrumpe sin cesar en el lenguaje" y que junto a la poesía constituyen "dos creencias absolutas, en Dios una y en el lenguaje la otra". Al acto asistió el presidente de las Cortes de Castilla y León, José Manuel Fernández Santiago; el alcalde de la ciudad, Miguel Ángel García Nieto, junto a la corporación municipal, y los responsables del resto de instituciones locales y provinciales, además del obispo de Ávila, Jesús García Burillo, mientras que la consejera de Cultura, Silvia de Clemente, no asistió a la entrega del galardón como estaba previsto. *** Inauguran en La Paz centro de aprendizaje artístico Este 14 de octubre fue inaugurado en La Paz (Bolivia) el Centro Iberoamericano de Artes Escénicas y Audiovisuales, un espacio destinado a la enseñanza de la fotografía, el teatro y el séptimo arte, y al fomento de la música y la literatura bolivianas. El proyecto nació de la iniciativa de los integrantes del Pequeño Teatro, el fotógrafo Manuel Benavente y del videasta paceño Jorge Laruta. "Somos, en Bolivia, el único caso en que un grupo de artistas se reúne y paga para hacer lo que realmente le apasiona", afirma el actor nacional Guido Arze, uno de los impulsores del centro. Las instalaciones, ubicadas en Casa España, en la avenida Camacho, cuentan con varias aulas de enseñanza, una sala de proyección de cine y un laboratorio de revelado fotográfico. Además, dispone de un teatro con capacidad para cincuenta personas sentadas, destinado a presentaciones teatrales. La música y las tertulias literarias tendrán su espacio en la planta baja, donde se ha instalado un pequeño bar. La inversión total ha sobrepasado los 10.000 dólares, dinero que fue destinado a la remodelación de los ambientes de la antigua casona, para adecuarlos a las exigencias pedagógicas, y para la exhibición de las distintas expresiones culturales. Los primeros talleres teatrales comenzarán en noviembre, y estarán abiertos a todo público. El programa académico incluye expresión corporal, escenografía, vestuario, iluminación y jornadas de animación a la lectura teatral para niños. La enseñanza cinematográfica se iniciará también en noviembre con cursos intensivos de guionización y efectos especiales. *** Conceden el premio Paz Castillo a Jorge García Escobar Este 13 de octubre se pudo conocer el veredicto del XV Premio de Poesía Fernando Paz Castillo, cuyos jueces, Teresa Casique, Rafael José Alfonzo y Gustavo Pereira, declararon ganador por unanimidad al poemario Pájaro de cuero negro. Poemas de Islandia Gadzeg, del poeta venezolano Jorge Maximiliano García Escobar. El autor galardonado -quien recibirá el premio, dotado con 3 millones de bolívares- es un joven ingeniero de 25 años de edad residenciado en Ginebra, Suiza. Nacido en Caracas, obtuvo el título de ingeniero de producción en la Universidad Simón Bolívar (USB) en el año 2000. Actualmente se desempeña como gerente de Investigación de Mercados en Procter & Gamble Europa. En 1998 obtuvo el primer lugar en el premio Pedro Luis Alarcón de Cuentos en la Universidad Simón Bolívar. Comenzó a escribir poesía en 1998 luego de participar en un taller junto a la poeta venezolana Cecilia Ortiz, quien lo acercó, según sus propias palabras, "a los demonios de Silvia Plath, Anne Sexton y mi mayor inspiración, Alejandra Pizarnik". El premio Fernando Paz Castillo es convocado por la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), en Caracas, y se concede anualmente a un poeta menor de 35 años. En esta edición participaron 55 autores. *** Publicarán ediciones especiales del Quijote La Comisión para la conmemoración del IV Centenario de la publicación de El Quijote, constituida el 6 de octubre bajo la presidencia de Juan Vicente Herrera, incluirá, dentro de las actividades programadas para 2005, la publicación de una edición "popular y reducida" de esta obra, dirigida principalmente a los niños, así como de los libros de la biblioteca cervantina que fueron leídos por el escritor manchego y que vieron la luz en Castilla y León. Así lo anunció el presidente de la Junta tras la reunión de constitución de la comisión regional encargada de preparar los actos conmemorativos del cuarto centenario de la publicación de El Quijote, que comenzarán el próximo día 20 de diciembre en la Casa Museo de Valladolid, ciudad en la que vio la luz por primera vez esta obra maestra de la literatura en castellano. Herrera explicó que aún no hay una "programación definitiva" pero que en la reunión de hoy se han dado las pinceladas de algunas de las actividades, entre las que se cuenta la elaboración de un plan de promoción del aprendizaje del castellano "que convertirá a Castilla y León en destino de calidad y excelencia para la enseñanza del español" ya que, según indicó el presidente de la Junta, debe ser aprovechado "como un reclamo turístico". Por su parte, la consejera de Cultura, Silvia Clemente, anunció la celebración en octubre de 2005 de una exposición con 700 piezas sobre El Quijote que recorrerá la comunidad, la puesta en escena de una obra de teatro que se estrenará durante el Festival de las Artes de Salamanca, coincidiendo con la celebración del 250º aniversario de la Plaza Mayor de la capital salmantina y la celebración de un ciclo de cine. Desde la Comisión Regional se enviará a la Secretaría de Estado de Turismo un programa turístico que pueda ser presentado en las ferias internacionales sobre circuitos por Castilla y León vinculados a El Quijote y a Cervantes. Clemente aseguró que se pedirá el apoyo económico del Gobierno central para este programa de actuaciones así como beneficios fiscales para las empresas que colaboren en esta conmemoración, a lo que añadió que sería "lamentable" que Castilla y León no contase con el respaldo del Ejecutivo de Zapatero. La Comisión para la conmemoración del IV Centenario, que se volverá a reunir a finales de octubre o principios de noviembre, está integrada por la Junta, la Fundación Siglo, el Instituto Castellanoleonés de la Lengua, la Fundación Jorge Guillén, la Casa Museo de Cervantes y siete vocales de las universidades de Zaragoza, Salamanca, León, Burgos y Autónoma de Madrid. También trascendió que Castilla-La Mancha utilizará El Quijote como su mejor embajador para mostrar el presente y su potencial en el futuro. "El Quijote constituye un embajador excepcional para salir al mundo y darnos a conocer", comentó María Luisa Araujo, consejera de Economía y Hacienda del gobierno autónomo. La promoción exterior de esta comunidad española es uno de los objetivos principales de este ambicioso proyecto conmemorativo, que incluye también la difusión cultural y el ecoturismo, y en el que se trabaja desde hace dos años. La creación de la Ruta de Don Quijote será sin duda una de las iniciativas más destacadas, ofreciendo un recorrido de 2.500 kilómetros, a través de 145 municipios, por paisajes y lugares en los que discurrieron las andanzas del prodigioso hidalgo. Los acuerdos firmados con el Instituto Cervantes y con el Gobierno central permitirán a la Junta de Castilla-La Mancha utilizar una amplia red de centros culturales y de oficinas especializadas para llevar la conmemoración a numerosos países y difundir en ellos sus atractivos turísticos. Las autoridades regionales son conscientes del gran activo que tienen en El Quijote para presentarse en el exterior y no olvidan que el número de ediciones en todo el mundo ronda las 5.000 y que se han vendido más 60 millones de ejemplares en 70 lenguas diferentes. *** Verónica Martínez Lira gana el premio Juan Rulfo La escritora mexicana Verónica Martínez Lira (1968) ganó en México el Premio Nacional Juan Rulfo para Primera Novela 2004, por La morada del combate, según se conoció el pasado 14 de octubre. El jurado calificador que dio el triunfo a Martínez Lira estuvo integrado por Beatriz Espejo, Ignacio Padilla y Héctor Perea. El jurado destacó el notable equilibrio entre las propuestas estructurales de la novela, su depurado estilo y lúdico tratamiento del tema de la lectura en el mundo de hoy. Además se otorgó menciones honoríficas a Luis Felipe Hernández y Carlos Oliva Mendoza, por sus respectivos libros Derrumbe y El pudor de la muerte. El director general del Instituto Nacional de Bellas Artes de México, Saúl Juárez, destacó que éste es el inicio de una voz original en el universo literario mexicano, debido a que dicho galardón ha sido el termómetro de las principales preocupaciones creativas, estéticas, filosóficas e ideológicas de sus ganadores. Señaló que el premio, creado en 1980, ha galardonado novelas de ciencia ficción, testimonio político o de discursos intimistas, pero en todos ellos "el lenguaje es el tema principal". Indicó que Martínez Lira "consigue en su novela hacer de la experiencia formal su principal tema; es una novela compleja, pero al mismo tiempo escrita con economía de lenguaje y serenidad". La morada del combate es la lucha que contra la avaricia libra una escritora que, como el italiano Dante Alighieri, se encuentra a la mitad de su vida. "Durante meses viví atormentada con la idea, pensaba que en el amor no podía caber la avaricia, pero pronto me di cuenta que en la avaricia sí podía caber el miedo de no poseer el amor", explicó Martínez Lira, quien agregó que al principio su novela iba a ser un libro epistolar integrado con las cartas que escribía a sus amigos, mientras estaba enferma. "En una de esas ocasiones busqué un diccionario de sinónimos y le puse nombre a cada una de las cartas, por eso La morada del combate fue escrita sin saber qué representaría". La novela "tiene tintes caballerescos y mitológicos, acompañados de frases cortas, que obedecen a una idea". La escritora de 36 años explicó que trató de escribir sus ideas "con un estilo poético y depurado, quizá por eso el jurado calificador pensó que se trató de una obra muy valiente". Martínez Lira estudió dramaturgia en el Núcleo de Estudios Teatrales y la Escuela de Escritores de Sogem, entre otros organismos. Fue alumna del taller de Hugo Arguelles. Entre poesía, relatos, cuentos y obras literarias ha escrito los libros El perro de los huevos de oro, La noche del niño azul, La tierra deseada del sol, y Libros, diario, diario, Libros, entre otros. De 1980 a 2003, el galardón se ha entregado a Severino Salazar, Víctor Hugo Rascón Banda, Celso Santajuliana, Ignacio Padilla e Irving Ramírez, entre 23 ganadores y sólo en 1987 fue declarado desierto. Es convocado anualmente por el Instituto Nacional de Bellas Artes y los gobiernos de los estados de Puebla y Tlaxcala, y está dotado de 90 mil pesos y diploma. *** Fallece la escritora boliviana Blanca Wiethüchter La noche del 16 de octubre murió de cáncer, en Cochabamba, Bolivia, la escritora y docente Blanca Wiethüchter, quien había nacido en La Paz en 1947. Sus cenizas serán esparcidas en el curso de esta semana en el lago Titicaca, atendiendo a su deseo expresado días antes de morir. Además de la poesía, dos eran las pasiones de la escritora Blanca Wiethüchter: su ciudad natal y la obra del escritor Jaime Saenz, su inseparable amigo y cómplice en las letras y la bohemia. La autora paceña representó a Bolivia en varios encuentros de poesía en Latinoamérica. Ya con la enfermedad a cuestas, Wiethüchter fue parte del medio centenar de poetas latinoamericanos que, desde Chile, unieron su voz para llamar a los artistas del mundo entero a aunar esfuerzos en favor de la paz. Casada con el compositor boliviano Alberto Villalpando, con quien tuvo tres hijas, fue distinguida con varios premios y era considerada una de las voces contemporáneas más completas de la poesía boliviana. Sus primeras poesías comenzaron a publicarse en numerosas revistas y suplementos literarios. Desde sus inicios, la crítica literaria destacó el trabajo poético de Wiethüchter. Participó, junto a varios escritores nacionales, en el proyecto del "Hombrecito sentado", colección que reúne el trabajo poético de escritores nacionales. También ensayista, Wiethüchter egresó de la Facultad de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés, donde después fue docente y directora. Se graduó en ciencias de la educación en La Sorbona y en literatura hispanoamericana en la Universidad de París, Francia. Entre sus principales poemarios se encuentran Asistir al tiempo (1975), Travesía (1978), Noviembre 79 (1979), Madera viva y árbol difunto (1982), Territorial (1983), El verde no es un color: A la luz de una provincia tropical (1992), Los negros labios encantados (1992), Memoria solicitada (1992), El rigor de la llama (1994) y La lagarta (1995), así como la antología La piedra que labra otra piedra (1999). *** Edimburgo es la primera "ciudad mundial de la literatura" La Unesco reconoció a la ciudad escocesa de Edimburgo como "ciudad mundial de la literatura", según se anunció este 15 de octubre, por su excelencia a nivel literario, luego de una campaña realizada por escritores como J. K. Rawling, autora de la saga de Harry Potter. El anuncio fue hecho por la titular escocesa de Cultura, Patricia Ferguson. A su regreso de París, adonde viajó para conocer el veredicto de la organización, Ferguson confesó estar "encantada" con la decisión, que se produce tras una campaña en favor de Edimburgo secundada por diversos escritores. "Este es un logro maravilloso para Escocia y reconoce nuestra posición como país de excelencia literaria", declaró Ferguson. Con la organización de actos literarios, festivales y conferencias, el gobierno escocés esperar recaudar unos 3,3 millones de euros al año para Edimburgo, y una cantidad similar para el resto de Escocia. Llamada con justicia "la Atenas del norte", Edimburgo es la capital de Escocia y su población es de alrededor de 500.000 habitantes. Buena parte de ellos está compuesta por estudiantes. La ciudad es la sede del parlamento escocés y la puerta a las míticas tierras altas escocesas. *** Roban mantos preincaicos de museo del sur de Perú La madrugada del viernes 15 de octubre fueron robados del museo Adolfo Bermúdez Jenkins, de la ciudad de Ica -a 325 kilómetros al sur de Lima-, dos mantos y una túnica de las culturas paracas y wari, según informaron fuentes del Instituto Nacional de Cultura. Los textiles, de aproximadamente 800 años de antigüedad, son de lo más representativo de las culturas preincaicas peruanas por la riqueza de sus colores y diseños. Uno de los mantos de la cultura paracas es de 2,45 metros de largo por 1,31 metros de ancho y el otro de 2,71 metros por 1,67 metros, mientras que la túnica wari, confeccionada en lana, es de 1,7 metros de largo por 1,3 metros de ancho. Uno de los mantos paracas había sido restaurado hace dos años y nuevamente puesto en exhibición. El director regional del Instituto Nacional de Cultura, Jesús Cabel Moscoso, precisó que los ladrones, alrededor de cinco o seis personas armadas, redujeron al único guardia que se encontraba en el museo y desconectaron el circuito cerrado de video que había sido instalado recientemente. El funcionario se excusó de mencionar el valor económico de las tres piezas, ya que las autoridades tienen como norma evitar precisiones de esa naturaleza cada vez que se produce un robo como el de hoy. La cultura paracas floreció 500 años a.C. en la Península de Paracas, a 300 kilómetros al sur de Lima, y destacó por su aporte a la tradición textil peruana. En 1925 el arqueólogo peruano Julio Tello descubrió dos cementerios paracas con 429 fardos funerarios que estaban cubiertos por mantos con bordados multicolores y figuras antropomórficas. Por su parte, la cultura wari se desarrolló en la región de Ayacucho, en el sur andino peruano, desde aproximadamente el año 500 hasta el 1100 d.C. Entre los años 600 y 900 se constituyó en el imperio más vasto surgido en suelo peruano y los expertos sostienen la hipótesis de que el Imperio Incaico lo tomó como modelo de Estado expansionista. *** Cuadro de Arturo Michelena será subastado en noviembre La casa Sotheby's subastará el próximo mes la obra El niño enfermo, del pintor venezolano Arturo Michelena, a un precio inicial de 150.000 dólares, por lo que el director de la Galería de Arte Nacional (GAN), Francisco da Antonio, ha lanzado un llamado al gobierno de Venezuela para que proceda a la adquisición del lienzo. La GAN posee una réplica de la obra, pero según Da Antonio, el Estado venezolano debería ser el primer interesado en tratar de adquirir la pintura de Michelena. "Le perdí la pista a la obra hace aproximadamente 10 años. Lo último que supimos fue que estaba en manos de un coleccionista suizo". Para el director de la GAN, el Estado podría negociar la adquisición de la pieza a un buen precio antes de que inicie el proceso de la subasta, a través de instituciones como la misma galería, el Museo Arturo Michelena o la Fundación del Banco Industrial de Venezuela. "Lamentablemente la GAN no tiene los recursos para adquirir la obra", concluyó. En 1885, Arturo Michelena partió a París y se inscribió en la Academia Julian, donde recibió las enseñanzas del afamado decorador Jean Paul Laurens. En 1886 pinta El niño enfermo bajo recomendación del propio Laurens, quien lo insta a participar en el salón de 1887, donde gana la Medalla de Segunda Clase y el reconocimiento Hors concours, máxima distinción que el salón le otorgaba a un artista extranjero. Michelena nació en Valencia, Carabobo (Venezuela) el 16 de junio de 1863 y murió en Caracas el 29 de julio de 1898, a la edad de 35 años, víctima de la tuberculosis. Hacia el final de su vida fue un retratista reconocido y pintor oficial. Entre sus trabajos más ambiciosos se encuentran Miranda en La Carraca (1896), Berruecos (1895), El descendimiento (1897) y La última cena (1898), quedando inconclusas algunas de éstas. Sus restos fueron sepultados en el Panteón Nacional el 29 de julio de 1948. *** Lucía Etxebarría gana el Premio Planeta La escritora vizcaína Lucía Etxebarría ha ganado la 53ª edición del Premio Planeta de Novela, dotado con 601.000 euros, por su novela Un milagro en equilibrio. El jurado, compuesto por Alberto Blecua, Pere Gimferrer, Juan Marsé, Carmen Posadas, Antonio Prieto, Carlos Pujol, Rosa Regàs y Manuel Lombardero -éste último en calidad de secretario sin voto-, declaró finalista a La vida en el abismo, del valenciano Ferran Torrent, quien recibirá 150.250 euros. En la novela ganadora, una joven que acaba de ser madre escribe a su hija recién nacida una carta en forma de diario para que el día de mañana la niña pueda conocerla mejor. Un portavoz del jurado subrayó que "es una historia apasionante de las vicisitudes íntimas de una mujer en una situación en el cambio decisivo de su vida, que cuenta su vida anterior, azarosas peripecias, a una hija recién nacida como justificación de toda esa vida". Etxebarría, quien recibió el premio muy emocionada y al borde de las lágrimas, dijo que "no estaba tan nerviosa desde la Primera Comunión". Para la autora es motivo de satisfacción que "se galardone una novela que aboga por la no violencia" en un mundo en el que "se ha organizado una guerra (en Irak) por la defensa de los intereses de una oligarquía" y donde "se "manipula el lenguaje, y a lo que es una ocupación armada se le llama defensa de la paz". La autora se impuso ante un total de 481 novelas, un tercio de las cuales procedían de Latinoamérica. El fallo del premio fue dado a conocer en una cena organizada en el Palacio de Congresos de Barcelona por la editorial Planeta. Lucía Etxebarría de Asteinza nació en 1966 en Bermeo (Vizcaya). La séptima de siete hermanos, estudió en Valencia y posteriormente se trasladó a Madrid. Es licenciada en periodismo y desde que se marchó de casa a los 18 años ha trabajado en múltiples ocupaciones. Su primera novela, Amor, curiosidad, prozac y dudas, se publicó en 1997 y, al año siguiente, su segunda novela, Beatriz y los cuerpos celestes, ganó el Premio Nadal. Publicó Nosotras que no somos como las demás en 1999, una novela hecha a partir de relatos enlazados y, ese mismo año, comenzó su faceta como guionista de cine con Sobreviviré, guión para la película homónima escrito en colaboración con David Menkes y Alfonso Albacete. Con estos mismos guionistas firmó I love you, baby en 2001. En ese año adapta Amor, curiosidad, prozac y dudas para el cine junto al director Miguel Santesmases. En septiembre de 2000 se trasladó a Escocia para trabajar en la Universidad de Aberdeen como escritora en residencia, impartió clases de escritura de guión y participó en diversos seminarios y conferencias. En noviembre del mismo año fue investida doctora honoris causa en letras por esa universidad. En 2001 fue acusada de plagiar al poeta leonés Antonio Colinas en su libro de poemas Estación de infierno. Según publicó Interviú, Etxeberría "se apropió de numerosos versos, imágenes y metáforas del poeta leonés y los trasladó, en ocasiones de modo literal", a su propio libro. La autora, que se confiesa admiradora de Colinas, lo llamó entonces "intertextualidad" y tachó el escándalo de "polémica absurda que tiene más de caza de brujas que de debate literario". También ha publicado dos ensayos en un solo volumen: La Eva futura. La letra futura. Con La letra futura desveló los entresijos del mundo editorial y opinó sobre la literatura y la mujer. Su labor ensayística continuó en 2002 con En brazos de la mujer fetiche, escrito en colaboración con Sonia Núñez Puente, donde analiza el papel de la mujer en la sociedad actual y pasada, así como en la literatura. Con De todo lo visible y lo invisible, recuperó el favor de parte de la crítica, y en 2003 publicó Una historia de amor como otra cualquiera. El Premio Planeta fue creado en 1952 por José Manuel Lara (1914-2003), fundador de la editorial Planeta, y se entrega el día de Santa Teresa, en homenaje a la esposa del editor, María Teresa Bosch. Entre los autores que lo han recibido figuran los españoles Camilo José Cela y Juan Marsé, los peruanos Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique y el chileno Antonio Skármeta, ganador en 2003 con El baile de la victoria. *** Nancy Morejón recibe premio en la Universidad de Nueva York La poeta y ensayista cubana Nancy Morejón, Premio Nacional de Literatura 2001 en su país, recibió este 16 de octubre en Nueva York el premio de poesía contemporánea que otorga la universidad de esa ciudad estadounidense. Morejón, de 60 años, destacó que la distinción le será entregada en una conferencia internacional sobre literatura escrita por mujeres de ascendencia africana. Invitada por el Instituto de Asuntos Afroamericanos de la Universidad de Nueva York, la prolífica escritora realizará también una lectura de poemas y presentará su más reciente antología, publicada por la universidad norteamericana de Wayne State, en el estado de Detroit. Bajo el título de "Yari Yari Pamberi: escritoras negras escudriñando la globalización", el encuentro reunió, entre el 12 y el 16 de octubre, a prestigiosas creadoras de todo el mundo, en un programa que incluyó diversos foros, muestras de cine y video, talleres y tribunas abiertas. El evento centrará la atención en temas como el impacto de las nuevas tecnologías en la literatura, la dispersión de los movimientos populares en los procesos creativos y el feminismo literario en África y su diáspora. Yari Yari significa "futuro" en lengua kuranko de Sierra Leona, (África Occidental), mientras que Pamberi significa "hacia delante" en lengua shona de Zimbabwe. Nacida en La Habana en agosto de 1944, la destacada intelectual es una de las voces imprescindibles de las letras cubanas. En su obra poética priman la feminidad y el legado africano y entre sus títulos sobresalen Mutismos y Richard trajo su flauta. Ha traducido a importantes inteletuales caribeños como Aimé Cesaire, Jacques Roumain, René Depestre y Edouard Glissant. Es una de las principales estudiosas del poeta cubano Nicolás Guillén. Graduada de lengua y literatura francesas en la Universidad de La Habana, Morejón se insertó desde su adolescencia en el universo de la cultura de la isla, siendo uno de los pilares de las emblemáticas Ediciones El Puente. Laureada por la obra de toda una vida con el Premio Nacional de Literatura en el 2001 -una de las cinco mujeres que lo han recibido, y la persona más joven en obtenerlo-, Morejón es directora del Centro de Estudios del Caribe, de Casa de las Américas, en la capital cubana. *** Masiva asistencia en la Feria del Zócalo Ayer 17 de octubre finalizó en México la IV Feria del Libro en El Zócalo, actividad que atrajo a miles de visitantes alrededor de las actividades celebradas en foros, cafés y librerías. Convertida ya en fenómeno masivo y popular durante los fines de semana, por su ubicación pero también por su perfil singular, esta feria, con "avenidas" y "calles" con nombres de escritores y "plazas" con esculturas de Soriano, Cuevas, Rojo o González Gortázar, fue desde el sábado el escenario de una fiesta literaria, desde una mañana de actividades infantiles hasta la madrugada de rave electrónico. El sábado, el poeta Hugo Gutiérrez Vega, quien recibió un homenaje en Morelia, en el Encuentro de Poetas del Mundo Latino, compartió su creación en el Foro 1 Agustín Yáñez, en especial sus poemas escritos en Grecia, donde fue embajador. Luego del recital, el poeta firmó libros a un lado, cruzando la tranquila "calle" José Luis Martínez, cerca de la más bulliciosa Emmanuel Carballo. Antes habían dedicado libros Jorge Volpi y Francisco Hinojosa, y después, Antonio Velasco Piña y Rafael Barajas, El Fisgón, caricaturista del diario La Jornada. Por el estrado del Café Salvador Novo, con todas sus mesas ocupadas, pasaron a leer varios poetas, entre ellos Marco Antonio Campos, el argentino Máximo Simpson y el peruano Hinostroza. También participaron figuras como el poeta tapatío Ricardo Castillo y los brasileños Bonvicino y Martins. Éste en el foro Yáñez y aquél en el Foro 2 Gilberto Owen, donde apareció Enrique Semo para intervenir en la presentación de la colección Historia Económica de México. Durante la clausura participaron los poetas brasileños Régis Bonvicino y Floriano Martins, el uruguayo Saúl Ibargoyen, el peruano Rodolfo Hinostroza y el tapatío Ricardo Yáñez, además del escritor Felipe Garrido, el crítico de cine Luis Tovar, y el músico y ensayista Banjamín Anaya. A partir de las 7 de la noche de este domingo, después de la clausura formal a cargo de Enrique Semo, secretario de Cultura del gobierno capitalino, y de José Angel Leyva, responsable de la feria, se presentaron sendos conciertos de alter-rock y funk-jazz. *** Realizan festival de poesía latinoamericana en Filadelfia Hoy 18 de octubre se lleva a cabo el II Festival de Poesía Latinoamericana que anualmente organiza el Departamento de Español y Portugués de Temple University, de Filadelfia. En dicho evento participarán los poetas Carlos Trujillo, Hernán Galilea y Bernardo Rocco, de Chile; Róger Santiváñez y Sandro Chiri, del Perú; y Reynaldo Fernández, de Cuba. Este festival se realiza por segundo año consecutivo, siendo motivo de gran interés en la colectividad latina de la zona y convocando, asimismo, la atención de estudiantes y público norteamericano por las letras hispanas. Tendrá lugar en el College of Liberal Arts (4th Floor, Anderson Hall, room 422), en 1114 W. Berks Street, Philadelphia, y se llevará a cabo de 2:45 a 5:30 de la tarde, siendo la entrada libre. *** Subastarán correspondencia inédita de Neruda a Otto y Elena de Sola Mañana martes 19 la sala "Retiro" de Madrid sacará a subasta una correspondencia inédita del escritor chileno Pablo Neruda, premio Nobel de Literatura 1971, con Otto y Elena de Sola, en el período comprendido entre 1951 y 1957. La venta se realizará a través de distintos lotes. El primero de los lotes, formado por ocho cartas manuscritas a Otto y Elena de Sola acompañadas de sus sobres originales, tiene un precio de salida de 9.000 euros; el segundo lote, formado por cuatro cartas mecanografiadas, tendrá una salida de 4.000 euros; cuatro postales forman el tercero de los lotes, valorado inicialmente en 1.600 euros. Durante la misma subasta serán vendidas una primera edición de Canto general, que tendrá un precio de salida de 4.000 euros, y una estampación a color sobre tela de Pablo Picasso para el Festival Mundial de la Juventud y de los Estudiantes por la Paz en 1951, con un precio de salida de 1.400 euros. *** Adelantan publicación de la novela de García Márquez Los editores de Memorias de mis putas tristes, la más reciente novela del escritor colombiano Gabriel García Márquez, decidieron anticipar en una semana la salida, frente a la aparición de una edición pirata en las calles de Bogotá. La novela empezará a circular este miércoles 20. Moisés Melo, responsable editorial del Grupo Norma, aclaró que el acto oficial de lanzamiento simultáneo en el mundo hispano se celebrará el día 27, y admitió en una entrevista con Radio Caracol que los distribuidores del volumen no alcanzarán en todos los países iberoamericanos a ponerlo en circulación el miércoles, pero que sí podrán hacerlo uno o dos días después. Cerca de un millón de ejemplares suma la primera edición de la nueva novela del premio Nobel de Literatura 1982, de los cuales 350.000 tendrán como destino el mercado de los países andinos (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela). El editor colombiano dijo que también habló este viernes del asunto con la española Carmen Ballcels, la agente literaria de García Márquez, actualmente afincado en México. "Todo el mundo está muy preocupado por la aparición de la edición pirata", declaró Melo, quien indicó que esa tirada ilegal "nos afectó muchísimo". Pero además "estamos muy contentos con la reacción que han tenido, en general, las autoridades" colombianas. La aparición del volumen pirata fue denunciada por Melo el pasado jueves 14 de octubre. El editor obtuvo en las calles del centro de Bogotá un ejemplar para entregarlo como prueba a los organismos policiales, y señaló que la edición pirata fue impresa en papel periódico y le falta un cuadernillo, compuesto por cuatro páginas. Unos 2.500 ejemplares del título pirata han sido decomisados desde entonces en las grandes ciudades del país, mayoritariamente en Bogotá, donde es vendido a 12.000 pesos, menos de la mitad del valor del libro legítimo, que es de 29.000 pesos. La forma como llegó el volumen a los editores piratas no ha sido establecida. Melo dijo que Norma y las autoridades policiales investigan el desvío de la obra, que pudo presentarse en la imprenta, en las bodegas o en el transporte. "Estamos tratando de descubrir dónde se produjo", indicó Melo, para advertir que sólo "basta que salga un ejemplar del libro para que tengan los elementos para hacer la piratería; eso no requiere una tecnología avanzada". El editor no excluyó la posibilidad de que el ejemplar utilizado para la edición ilegal sea uno defectuoso que fue recogido en la basura de la imprenta. Esto pese a que la aparición de la novela se ha mantenido en el más absoluto secreto, llegándose al extremo de transportar las planchas originales en maletines con cadena. Quebecor World Bogotá, imprenta encargada por Norma del tiraje de las 350 mil copias, no se ha pronunciado al respecto. Según los datos de la International Intelectual Property Alliance (IIPA), Colombia ocupa el cuarto lugar en América Latina en volumen de pérdidas derivadas de la piratería, detrás de Brasil, Paraguay y Argentina, respectivamente. *** Semana de la Poesía celebran desde hoy en Apure Desde hoy lunes 18 y hasta el próximo viernes 22 de octubre se celebrará en San Fernando de Apure (Venezuela) la II Semana de la Poesía, actividad organizada por la Asociación de Escritores de ese estado venezolano. La actividad cuenta además con el apoyo de la Gobernación del estado y de Viento del Sur Editores, la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora (Unellez), la Universidad Nacional Abierta (UNA) y la Universidad Simón Rodríguez (USR). La II Semana de la Poesía se iniciará hoy a las 10 de la mañana con un recital en la Escuela Básica Agustín Codazzi. Participarán los poetas Francisco Rodríguez, Raday Ojeda, Luis Piñate y Arturo Álvarez D'Armas. Mañana martes a la misma hora habrá un recital similar en la Escuela Básica Andrés Bello, con la participación de Ojeda, Álvarez D'Armas, Piñate y Luis Camejo. El mismo recital del lunes será disfrutado por los asistentes al Colegio Sagrada Familia mañana a las 4 de la tarde. El miércoles 20 a las 4 de la tarde habrá otro recital, en la Universidad Nacional Abierta, con Ojeda, Álvarez D'Armas y Gregorio González. El jueves, Álvarez D'Armas dictará en la Universidad Simón Rodríguez, a partir de las 8 de la mañana, el seminario "Poetas de Angola". El viernes 22 desde las 8 de la mañana, el editor de Letralia, Jorge Gómez Jiménez, compartirá cátedra con el escritor Manuel Cabesa, dictando el seminario "¿Qué es la poesía?" en la Universidad Simón Rodríguez. Luego, a las 4 de la tarde, ambos autores participarán en un recital en el auditorio del Vicerrectorado de la Unellez junto con Ojeda, Camejo, Rodríguez, Piñate, González y Álvarez D'Armas. *** Publican libro de entrevistas a autores brasileños contemporáneos El libro bilingüe (en español y portugués) de entrevistas Diez charlas; diálogos con poetas contemporáneos, del escritor, poeta y periodista Fabricio Marques (diezcharlas@yahoo.com.br), será publicado este sábado 23 de octubre en Belo Horizonte, provincia de Minas Gerais (Brasil). Diez charlas contiene una serie de entrevistas inéditas a diez poetas contemporáneos: Millôr Fernandes, Armando Freitas Filho, Affonso Ávila, Ricardo Aleixo, Chacal, Sebastião Nunes, Edimilson de Almeida Pereira, Sebastião Uchoa Leite, Antônio Risério e Maria do Carmo Ferreira. Ésta última es una escritora de 65 años que, sin haber publicado nunca un libro, ha desarrollado un trabajo de gran calidad. Marques explicó que el libro ha sido el resultado de un proyecto editorial que nació de la constatación de que la mayoría de las entrevistas a escritores y poetas en los periódicos y revistas culturales son "superficiales". Por ello resolvió publicar las "charlas" que tuvo con los escritores de forma libre. "De 1997 a 2001 realicé algunas entrevistas con poetas", explica el autor. "Luego me di cuenta de que en general los textos presentaban una característica de permanencia, cuestiones que atravesaban el tiempo y guardaban el carácter de actualidad de las conversaciones. Resolví, pues, seleccionar algunos nombres, añadir nuevos autores, editar los textos y reunirlos en un único volumen". El libro fue escrito en portugués y traducido al español. La divulgación es hecha en Brasil y en países de América Latina. El lanzamiento se producirá simultáneamente en São Paulo. De trescientas páginas, Diez charlas será vendido a 28,50 reales. El lanzamiento en Belo Horizonte se realizará a las 10 de la mañana en la Librería Ouvidor Savassi, ubicada en la calle Fernandes Tourinho, 253 del Barrio Funcionários. Marques (Manhuaçu, 1965) concluyó este año un doctorado en literatura comparada en la Universidad Federal de Minas Gerais. Vive en Belo Horizonte, donde edita el Suplemento Literário de Minas Gerais. Publicó Samplers (poemas, editora Relume Dumará, 2000, Prêmios Culturais de Literatura do Estado da Bahia), Aço em flor: a poesia de Paulo Leminski (ensayo, Autêntica, 2001) e Meu pequeno fim (poemas, Scriptum, 2002). Textos suyos aparecen en las antologías Na virada do século: poesia de invenção no Brasil (compilación de Cláudio Daniel y Frederico Barbosa, Landy, 2002), Poesia em movimento (compilación de Jorge Sanglard, Editora da UFJF, 2002) y Os cem menores contos brasileiros do século (compilación de Marcelino Freire, Ateliê Editorial, 2004). *** IX Feria del Libro de Medellín tiene como país invitado a Argentina Desde el pasado jueves 14, y hasta el domingo 24 de octubre, se celebra en Medellín la IX Feria del Libro de esa ciudad, que tiene como país invitado a Argentina. Durante los diez días que durará el evento, los asistentes podrán disfrutar de encuentros con escritores gauchos y colombianos en el Palacio de Exposiciones y en colegios y cafés. Los organizadores han dicho estar decididos a que, ya en su novena versión, la Feria de Medellín deje de ser un certamen perdido en el contexto nacional colombiano y casi inadvertido en la ciudad, y pase a ser una verdadera promotora de la lectura. El evento, organizado por la Cámara Colombiana del Libro, la Universidad de Antioquia, el Canal U, el Ateneo Porfirio Barba Jacob, la Biblioteca Piloto y la Alcaldía, se inició el jueves a las diez de la mañana en el Palacio de Exposiciones. "La Feria de Medellín debería ser la segunda del país y si halla una vocación definida de lanzar libros de editoriales no comerciales y de fondos de universidades, podría cobrar gran importancia", dijo el secretario de Cultura, y también escritor, Juan Diego Mejía. Para cumplir con la meta de promoción de lectura, escritores invitados irán a colegios y algunos cafés. "Entendemos que las personas también se acercan al libro por medio de los autores viéndolos como seres de carne y hueso. Esto, sin perder la perspectiva de que la feria tiene su sede en el Palacio", dijo Néstor López, director cultural del evento. Hay siete críticos y escritores argentinos convocados, entre ellos Guillermo Martínez (premio Planeta en su país), Christian Alarcón (Cuando me muera quiero que me toquen cumbia) y el veterano crítico Noe Jitrik. Hasta el 24 de este mes se realizarán doscientos talleres para niños y jóvenes, se efectuará el Simposio de Literatura Antioqueña, el Seminario de Ciencia y Tecnología, un encuentro de nuevos escritores de Medellín, conversatorios y presentaciones de libros. También se llevará a cabo el XIV Seminario de Literatura Infantil, al que está invitada Genevieve Patte, de Francia, bibliotecóloga y experta en programas de lecturas con bebés y niños. La entrada a las actividades es gratis y se está promoviendo la donación de libros en perfecto estado para las bibliotecas populares de los barrios de la ciudad. También se creará un banco de lectores, con personas que deseen leer en hospitales, estaciones del metro, y lugares públicos. Desde que en 1996 la Feria del Libro fue suspendida porque un vendaval envió al piso el techo del Palacio de Exposiciones, donde se desarrollaba, el certamen no levanta cabeza. En el 2000, el evento tuvo tan poca asistencia que los expositores protestaron oficialmente ante los organizadores. Un año después no se realizó y en 2002 pareció recuperarse, pero más por un aporte del Departamento que envió a sus maestros a comprar textos escolares, que por el amor a los libros. El año pasado no hubo quien la hiciera. Finalmente, este año la Alcaldía invirtió 290 millones de pesos en ella. En 2002 la asistencia, según el actual director cultural, Néstor López, fue de 30 mil personas y se espera que este año vayan entre 80 y 100 mil visitantes. *** Festival de Cultura de Potosí realizan en Bolivia El programa del XI Festival Internacional de la Cultura de Potosí, que se realiza desde el pasado viernes 15 y se extenderá hasta el sábado 25 de octubre, buscará consolidar la diversidad cultural del país, a través del arte. Música barroca, artes plásticas, literatura y la presencia de varios pueblos indígenas, entre otros, reforzarán el eje temático del evento cultural, denominado "Memorias y creaciones". Más de mil artistas participan en el festival que, según los organizadores, ofrece diez actividades culturales al día, la mayoría gratuitas. Las melodías de la música barroca de Bolivia, Argentina y Uruguay, junto a los ritmos actuales de la cumbia villera y el rock boliviano forman el menú musical del festival, que cuenta con un presupuesto de 75.000 dólares. Las artes plásticas estarán representadas en catorce exposiciones. Entre ellas se encuentran las obras finalistas de los salones de arte Pedro Domingo Murillo, de La Paz, y 14 de Septiembre, de la ciudad de Cochabamba. Además, catorce etnias se han reunido, en el marco del festival, para dar una muestra de su cultura con exhibiciones textiles y con su música. La literatura también está presente con el encuentro de más de setenta autores de Perú, Chile, Nicaragua y Bolivia, que debatirán sobre la literatura latinoamericana. *** Teatro internacional se reúne en la ciudad venezolana de Barcelona En un esfuerzo inédito para la historia del teatro venezolano, este viernes 15 se inició en la ciudad venezolana de Barcelona, en el estado Anzoátegui, el XXIX Festival Internacional de Teatro de Oriente, que reúne a diecinueve agrupaciones artísticas internacionales y más de cien venezolanas, y que se extenderá hasta el próximo sábado 30 de octubre. El evento es organizado por la Fundación para el Desarrollo de Bellas Artes (Fundesba), presidida por Kiddio España, y cuenta con el auspicio de los ministerios de Educación y Deporte (MED) y de Estado para la Cultura, el Consejo Nacional de la Cultura (Conac), la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (AN) y Petróleos de Venezuela (Pdvsa); junto a un equipo integrado por los artistas Giuditta Gasparini, Juan Salazar y Manuel Guapache, entre otros. La apertura del evento se efectuó con el desfile de los grupos por las principales calles y avenidas de la capital anzoatiguense. La noche del viernes se presentó, en el Teatro Cajigal de Barcelona, la obra Canción breve para una ciudad frágil o las historias de cuatro amores en tiempos distintos, escrita y dirigida por Críspulo Torres del grupo bogotano Tecal. Durante la inauguración se rindió un homenaje especial a los actores Fernando Gómez, Pedro Marthan, Humberto Orsini, Alberto Álvarez, Gilberto Pinto, Romeo Costea, Berta Moncayo, Manoja García Maldonado, Luisa Mota, Carlos Márquez y Pedro Riera. Durante el festival se llevará a cabo una "Gala de la Danza", con la participación de Valencia Danza Contemporánea; Danza Contemporánea de Maracaibo; Caracas Roja Laboratorio; Corpus Et Danza Contemporánea; Espacio Alterno y Dramo, Dramaturgia del Movimiento. Asimismo, se ejecutará una "Gala Musical" con la presencia de Tambores de San Millán, Grupo Raíces, Grupo Raíces, Grupo Musican Son Bantú, Grupo Madera y las intérpretes Lilia Vera y Cecilia Todd. Entretanto, se realizará el III Encuentro Nacional de Ensambles, con la actuación de Ensamble Kariña, Ensamble Strauss, Ensamble Enarmonía, Ensamble Karey, Ensamble Policromía, Ensamble Orinoco, Ensamble Opus 4, y Mónico y su Grupo. Los días 16 y 17, en las plazas Bolívar y Boyacá, los redoblantes y las trompetas de la música cañonera deleitaron a los asistentes. El 29 de octubre, las agrupaciones de danzas tradicionalistas expondrán lo mejor de su arte. La muestra internacional estará conformada con representantes de Argentina (Teatro del Secadero, de Mar de Plata; la actriz Teresa Istillarte y Bártulos de Teatro); Argelia (Agrupación de Arte Dramático Mahfourd Touahn); Brasil (Amagama Producción y Onecos en Acao); Cuba (El Mirón Cubano, y los Teatros Aras y Buendía); Colombia (Teatro Tecal); Ecuador (La Espada de Madera); México ((Laboratorio Teatral Breve Espacio); Puerto Rico (Maskhunt); España (Abrego Producciones y Compañía Carro de Baco); India (Tropa Clásica de Baile); Indonesia (Música y Danzas de Indonesia); Angola (Grupo de Teatro Pesquisa Serpiente); Portugal (Pica de Teatro) y Eslovenia (Forum Ljubljana). Los exponentes del arte venezolano viajarán desde los estados Bolívar, Barinas, Carabobo, Mérida, Miranda, Monagas, Nueva Esparta, Lara, Portuguesa, Táchira, Sucre, Zulia y Caracas. *** Cúcuta tendrá cuatro días de literatura Del 4 al 7 de noviembre se realizará en Cúcuta el XII Encuentro Colombo-Venezolano de Escritores, evento organizado conjuntamente por las asociaciones de escritores del Táchira y del Norte de Santander, y en el que este año se dará cita una multitud de autores, docentes y estudiantes de literatura de ambas naciones. El evento se desarrollará en diversos escenarios, como el Hotel Bolívar -donde serán alojados los escritores participantes-, el Consulado de Venezuela en Cúcuta, la Biblioteca Pública "Julio Pérez Ferrero" y diferentes universidades e institutos de educación superior. El encuentro contará con la presencia de diversos invitados especiales. Por Colombia asistirán Jorge Franco (premio Planeta de Novela), Octavio Escobar Giraldo (Premio Nacional de Novela José Estacio Rivera), Wiston Morales (Premio Nacional de Novela, Ministerio de Cultura), Oscar Castro (poeta y narrador), Carlos Perozo (novelista) y Triunfo Arciniegas (narrador). También asistirá el español Antonio María Flórez (Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá). Por Venezuela asistirán Pepe Barroeta, Gabriel Jiménez Emán, Roger Herrera, Miguel Márquez, William Osuna, Alfredo Chacón y Elsa Sanguino, entre otros. La instalación del evento será el jueves 4 de noviembre a las 8 de la noche en el Hotel Bolívar, después del cual se realizará un agasajo para darle la bienvenida a los participantes. Las actividades del viernes 5 incluyen sendas clases magistrales de las delegaciones venezolana y colombiana, en la mañana, en la Sala de Convenciones del Hotel Bolívar. A las 10:30 se realizarán recitales, conferencias y conversatorios simultáneos en la Normal María Auxiliadora, el Colegio Departamental Femenino, el Colegio Misael Pastrana, la Universidad Simón Bolívar y la Universidad de Pamplona. A las 11:30 de la mañana se realizará una presentación de libros y lectura de textos en la Sala de Convenciones del Hotel Bolívar y a las 4 de la tarde se celebrará un recital poético en la Universidad Francisco de Paula Santander. Las actividades de ese día terminarán con una "Noche Venezolana" que, en homenaje a los delegados, será ofrecida desde las 7:30 de la noche por el Consulado Venezolano en Cúcuta. La mañana del sábado 6 habrá clases magistrales en la Sala de Convenciones del Hotel Bolívar. A las 10:30 de la mañana se celebrará un recital poético en la Universidad Francisco de Paula Santander y, una hora más tarde, lecturas de textos en la Sala de Convenciones del Hotel Bolívar. A las 4 de la tarde se realizará un recital poético en la Biblioteca Pública "Julio Pérez Forero" y, finalmente, a las 7:30 de la noche, se celebrará el evento "Poesía en Movimiento", que consistirá en un paseo por la ciudad en "chiva" con los poetas participantes y demás delegados, ofreciendo recitales en diferentes lugares. El domingo 7 serán leídas diversas ponencias entre las 8:30 y las 11:30 de la mañana, cuando se realizará el acto de clausura y entrega de certificados en la Sala de Convenciones del Hotel Bolívar, donde los invitados serán despedidos a las 2 de la tarde. Para participar es preciso cancelar una matrícula de 160.000 bolívares o su equivalente en pesos colombianos, que dará derecho a tres noches, con sus días, de hospedaje y comida, participación plena en el encuentro en calidad de ponente, lector de textos o asistente, material de apoyo y certificado, transporte interno dentro del marco del evento, y, para los delegados residenciados en Venezuela, transporte desde San Cristóbal hasta Cúcuta en un autobús que partirá a las 2 de la tarde del jueves 4 desde el Ateneo del Táchira. De precisar una invitación formal para efectos institucionales o simplemente para solicitar mayor información, comuníquese con la Asociación de Escritores del Táchira escribiendo a aetachira@yahoo.com o telefonee a los números (0276) 3442859, (0416) 6762447, 2771377 y 8777547. *** Saramago visitará Venezuela en noviembre Tras una apretada agenda personal, que lo ha llevado a recorrer algunos países de Latinoamérica, el reconocido escritor portugués José Saramago, premio Nobel de Literatura 1998, visitará Venezuela los días 25 y 26 de noviembre, como prólogo a la celebración del Encuentro Mundial de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, evento que se llevará a cabo en Caracas y varias ciudades del interior del 2 al 7 de diciembre. El laureado escritor visitará la nación latinoamericana atendiendo a la invitación extendida por el ministro de Estado para la Cultura, Francisco Sesto Novas. Por razones de agenda personal y compromisos previos, Saramago acudirá cuatro días antes del evento. El encuentro reunirá a más de 400 intelectuales y artistas internacionales. ||||||||||||||||||||||| LITERATURA EN INTERNET |||||||||||||||||||||| Imaginaria http://www.imaginaria.com.ar Escribir para niños y jóvenes no es nada fácil. Requiere del dominio de técnicas y códigos que difieren de los que se pueden emplear para acometer otros géneros. Es por ello que son de una utilidad invaluable los recursos que brindan luces sobre cómo avanza el género. Es este el acierto de la revista quincenal Imaginaria, que desarrollan en Buenos Aires, Argentina, Roberto Sotelo y Eduardo Abel Giménez con el apoyo de EducaRed. Además de comunicar sus actualizaciones y difundir enlaces sobre el género mediante un práctico boletín que se distribuye por correo electrónico, la revista tiene su propio foro de discusión y secciones temáticas sobre autores, textos, reseñas editoriales, música, artes, enlaces, eventos y concursos, entre otras. Los propulsores de Imaginaria explican, en la presentación de su proyecto, que la revista se ocupa de comentar las experiencias de quienes se encuentran involucrados en el mundo de la literatura infantil y juvenil, especialmente los escritores e ilustradores, pero también de las revistas especializadas, estudiosos del tema, bibliotecarios y eventos relacionados con el medio en el ámbito hispanoparlante. La esencia informativa de Imaginaria tiene utilidad no sólo para quienes trabajan en el género, sino además para los padres "que quieren saber qué hay de bueno y de malo en este universo" y para los docentes "que buscan el material adecuado para sus alumnos, considerando su edad, su contexto, el estilo que traen de sus casas y el que desarrollan como grupo". Imaginaria recibe el apoyo de la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina (Alija), cuyas actividades son también difundidas en el sitio, y de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, así como de las revistas Educación y Biblioteca, La Mancha, La Educación en Nuestras Manos -publicación del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la Provincia de Buenos Aires (Suteba)-, Babar, Espacios de Lectura -órgano de la Red de Animación a la Lectura del Fondo de Cultura Económica- y ¿Te cuento? Además, el dibujante, ilustrador y humorista Douglas Wright contribuye con ilustraciones y una sección de humor. Sotelo y Giménez son profesionales del área. El primero es un profesor de enseñanza primaria y bibliotecario escolar que, entre otros méritos, creó en 1992 La Biblioteca del Ratón, un espacio público de lectura especializado en libros para chicos y jóvenes. El segundo es escritor, músico, especialista en juegos y en Internet, y ha publicado varios libros para niños, jóvenes y adultos, como El fondo del pozo, Un paseo por Camarjali: El misterio del planeta mutante, Monstruos por el borde del mundo, y las colecciones El laberinto de los juegos y Bichonario (ambas con Douglas Wright). En suma, Imaginaria es un sitio indispensable para quienes deseen adentrarse en la literatura para niños y jóvenes, ya sea como autor o como divertido lector. ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Sociedad, rivalidad y crisis en un cuento de Mario Vargas Llosa: ====== === el caso de "Día domingo" Jorge Zavaleta Balarezo ================= Cuando Mario Vargas Llosa hace su aparición en la narrativa peruana, en la década del 50, ésta se debatía entre el abandono del indigenismo como temática, y más bien comenzaba a abordar, con audaz pertinencia, la cuestión urbana, de la que, justamente, con el transcurrir de los años, el autor de Conversación en La Catedral se convertiría en el mayor exponente. Es en este contexto inicial que Vargas Llosa publica su primer libro de cuentos, Los jefes (1959), y uno de ellos -"El desafío"- obtiene el premio Leopoldo Alas que le permite al futuro novelista viajar por primera vez a Europa y convencerse de que ésa será su futura residencia literaria. Con todo ello, al mismo tiempo, inicia la afirmación de su vocación. Los jefes, es cierto, trata una temática inmadura y de aprendizaje. El libro, en conjunto, es irregular, comparado con las posteriores y poderosas muestras de destreza del autor en el campo de la novela. Sin embargo, alguno de esos relatos encajan en el concepto de la narración clásica. Y "Día domingo", el que hemos elegido para este trabajo, creemos que, precisamente, es el más destacado y el mejor logrado de la colección. Iniciando su carrera de escritor, Mario Vargas Llosa opta por el realismo, una tendencia que alcanzará cimas maduras, por ejemplo, en La ciudad y los perros y Conversación en La Catedral, aunque, a pesar de sus esfuerzos, encontrará cierta distensión en obras menores como Historia de Mayta y ¿Quién mató a Palomino Molero?, en los años 80. La "nouvelle" Los cachorros también bebe de esta fuente particularmente realista, con resonancias rítmicas y onomatopéyicas en un relato coral en su conjunto, y en La casa verde, que entrecruza historias disímiles y da cuenta del complejo universo vargasllosiano. El realismo en Los jefes está planteado de una manera aún incompleta. Mas sus esfuerzos por recrear la vida cotidiana, preferentemente urbana, no son vanos. Se advierte cierta inseguridad, aún, y el manejo ambivalente de ciertas técnicas narrativas -que perfeccionará hasta alcanzar metas admirables en sus primeras novelas-, pero mucho entusiasmo y dedicación que avizoran al promisorio escritor. Uno de los elementos característicos de "Día domingo" será constante en las primeras obras de Vargas Llosa: el grupo masculino como núcleo donde reposa y a través del cual se producen las acciones. En La ciudad y los perros, los estudiantes del colegio militar, protagonistas de la novela, forman "el círculo"; en La casa verde, existe un conjunto de inseparables y festivos amigos, "Los inconquistables", entre los que sobresale el guardia Lituma, personaje que reaparecerá en futuras obras del novelista. Y en Los cachorros, si bien la tragedia constante y feroz de Pichula Cuéllar es el motivo recurrente del libro, somos aun más conscientes de esta noción de grupo, ampliado a un universo femenino y de intercambio entre los sexos, en cuanto amistad y primeros amores. En "Día domingo" el protagonista es Miguel. A lo largo del relato surgen los otros personajes, los llamados a sí mismos "pajarracos": Rubén, el rival por el amor de Flora, la chica de quien Miguel está enamorado, y junto a él Francisco, Tobías, el Melanés y el Escolar. El narrador es extradiegético y heterodiegético -para usar la terminología narratológica propuesta por Genette desde los ámbitos del estructuralismo-, todo lo controla en la narración. Estamos ante un relato no focalizado o con grado cero de focalización: el narrador, omnisciente en este caso, nos informa las intenciones, sueños, esperanzas y actitudes de Miguel y los demás personajes. Si abordamos el cuento por el lado de una representación social e histórica determinada, claramente hallaremos en él referencias y resonancias a los años 50. Miraflores, un distrito mesocrático, de clase media, donde, no como ahora, predomina el "barrio", que, en palabras del propio autor, era "...prolongación del hogar, reino de la amistad" (Vargas, Los jefes X). Es ese barrio donde residen los protagonistas, el núcleo físico que los agrupa y los acoge. "El 'barrio' miraflorino era inofensivo, una familia paralela, tribu mixta donde se aprendía a bailar, a hacer deportes y a declararse a las chicas. Los grandes placeres se llamaban correr olas y jugar fulbito, bailar con gracia el mambo y cambiar de pareja cada cierto tiempo" (Vargas, Los jefes X). Y son, finalmente los habitantes de ese pequeño espacio, los que configuran la trama de este relato circular que, aun imperfecto, constituye una de las obras breves más logradas del mayor narrador peruano en la actualidad. El tiempo ha pasado: el relato está narrado con el uso de un pretérito acaso reciente, inmediato. Ello otorga a las acciones una permanente actualidad, una dinámica que no resulta antojadiza o arbitraria, por el contrario, la narración se desenvuelve con claridad, estimulada por descripciones cruzadas por diálogos entre el grupo de amigos o esas palabras sentimentales que, al principio, Miguel le dirige a Flora, formalizando una "declaración de amor". El objetivo no es, sin embargo, contarnos una historia romántica, sino que ello será consecuencia de las acciones que ocurren en el relato. Vargas Llosa se reconoce influenciado e inflamado por Hemingway y Faulkner, y "Día domingo" es, para nosotros, "un cuento de hombres sobre hombres". Sin que eso quiera decir que se trata de una historia machista. Mas es clara la intención de destacar esa característica en un universo social, retratado ficcionalmente, donde la mujer, si bien presentada como adolescente y dotada de virtudes, no es precisamente protagonista de aventuras que "por naturaleza" le corresponderían a los hombres: justamente el encuentro en el restaurante, la primera competencia en ese escenario que consiste en beber cerveza hasta embriagarse, y la segunda prueba, la definitiva, enfrentar y afrontar "la reventazón" de la playa en Miraflores, en pleno invierno, prueba que "debería" tener un ganador. Los tiempos han cambiado y por ello decíamos que este cuento es perfectamente representativo de una época. Citar al "Conejo" Villarán (un nadador limeño de los años 50), o evocar, como lo hace el Melanés, a Esther Williams, una actriz de Hollywood de esa misma época, cuyos roles protagónicos, precisamente, equivalían a los de una sirena en la pantalla, evidencian ciertas marcas de una etapa. Hay frases, asimismo, como "de la pitri mitri", que hoy han caído en desuso en el léxico de los adolescentes limeños para ser reemplazadas por otras mucho más resonantes y connotativas, que a la vez dan cuenta de una cultura vivaz, electrónica, saturada de referentes mediáticos. Es un reino donde la semiótica puede interpretarlo y racionalizarlo todo y donde los significados y símboles traducen desde frustraciones colectivas hasta aspiraciones puramente individuales y banales. La atmósfera que va creando el autor, hacia el epílogo, es la de un suspenso cada vez mayor. La competencia en el mar, por las dificultades del clima -el frío, la neblina- y las condiciones de Miguel y Rubén, harían pensar en un desenlace trágico. Incluso se dan pistas de que puede suceder un hecho de esa naturaleza: "-Los dos están borrachos -insistió el Escolar-. El desafío no vale" (72), pero luego todo recupera una ansiada normalidad que remite a un desenlace propio de un "happy end" de película norteamericana. Quizá la ya notoria influencia del cine en Vargas Llosa -quien siempre se ha declarado un cinéfilo apasionado e incluso ha ejercido, con presteza, la crítica cinematográfica- haya influido en esa suerte de pincelada feliz y afortunada que es la frase final del relato: "Se abría, frente a él, un porvenir dorado" (82). "Día domingo" es, también, un paseo por espacios y vías urbanos reconocibles que se mantienen en una Lima asfixiante como la del presente: la avenida Pardo, la calle Grau, el malecón o la bajada de los baños, todos en Miraflores. Hay, por cierto, una alusión accidental a un personaje -el "cachalote" Tomasso-, a partir de la cual el Escolar se refiere a los colectivos, esos medios de transporte que recorrían las avenidas limeñas Tacna, Arequipa y llegaban al parque Kennedy, el mismo caso que reencontramos en las hiperrealistas situaciones de Conversación en La Catedral. Con este aporte a la narrativa urbana, Vargas Llosa se emparenta, a su vez, con Julio Ramón Ribeyro y Alfredo Bryce Echenique, quienes, también desde su pertenencia a una clase media o alta en el mismo distrito miraflorino, cuentan historias muy sugerentes, recreando los microcosmos de la ciudad y formando una pequeña pero interesante mitología alrededor de aquellos espacios. No es tan casual, entonces, que situaciones de Los cachorros, como las fiestas, los encuentros entre amigos o cierta atmósfera clasista se reflejen, por ejemplo, en "Baby Schiaffino", uno de los cuentos más divertidos y a la vez delirantes de Alfredo Bryce. Volviendo a "Día domingo", hallamos una sociedad representada como un ente conservador y capaz de juzgar. El cuento comienza con una escena posterior a una misa dominical, una costumbre religiosa, propia de un conservadurismo en los años en que la situación económica del Perú era muy distinta a la actual. Pero ello se debe también a ciertos condicionamientos históricos. Creemos que, desde la ficción, y sin que se advierta en una primera lectura, ya el autor, a través de su narrador omnisciente, está ironizando sobre condiciones como la aludida. Este carácter conservador subyace a los "pajarracos" que son, vamos a llamarlos así, especímenes o radiografías personales de un espacio y de una época. Acuden a clubes (se cita al "Terrazas", un espacio aún existente en la Lima contemporánea y que, en algún modo, sigue siendo selectivo), y se embriagan pero sin llegar a situaciones sin control, desaforadas. Si somos objetivos, aunque esta pretensión nunca puede ser cabal, la misma competencia marina entre Miguel y Rubén no es una realidad virtualmente temeraria frente a las situaciones que la propia literatura en los años 80 y 90 en el Perú nos ha mostrado con violencia y con horror, quizá propia de esos años. Es cierto, esta "creación" más reciente se ha producido con bastantes libertades de parte de sus autores, muchas veces dudosamente artísticas, y si las englobamos en el término "literatura" es por darle amplitud, más que por el propio logro de la mayoría de las propuestas. ¿Sería, pues, el de Miguel y Rubén, ante la falsa capacidad de disuasión de los "pajarracos", un enfrentamiento que hoy resulta un juego de niños? Desde una perspectiva sociológica y de cambio, efectivamente procesos como los de migración, pobreza y desempleo han cambiado radical y definitivamente el rostro de la capital limeña. El consumo excesivo de licor conduce hoy en día a situaciones oscuras y terribles. Ahora se le suma el de las drogas, incluso ya desde una condición de aceptación y reconocimiento por parte de los jóvenes que, en muchos casos, las consumen con naturalidad y no poca ansiedad. Y en cuanto a la sexualidad, en "Día domingo" sólo está aludida indirectamente por la declaración de amor del inicio, y el final que anuncia una relación, quizá, "ejemplar". Es curioso que un autor como Vargas Llosa, en cuyas primeras novelas brota el sexo de una manera violenta y voraz, contaminado por las que suelen llamarse en nuestro medio palabras fuertes, lisuras o groserías, se limite, precisamente en este "cuento de hombres y sobre hombres", como lo hemos definido, a esbozar figuras más o menos inocentes, pero despojadas de algún atisbo de crueldad, sevicia o corrupción. Por lo que entendemos, sobre todo, que "Día domingo" es final y decisivamente, un cuento sobre la amistad, sobre la fraternidad, sobre el primer e inocente amor adolescente. Es en esas coordenadas y a partir de esas referencias que el más importante novelista peruano contemporáneo desarrolla un cuento de veinte páginas cuyo valor documental es ilustrativo y que, notoriamente, muestra -y demuestra- las ideas jóvenes, a veces sólidas, a veces tímidas, por último contradictorias, en un autor que con el tiempo, a través de novelas decisivas, ha recreado nuestra cruda realidad. Sobre todo en las tres iniciales que publicó en los años 60, y, con el tiempo, en otras menos logradas como El hablador o Lituma en los andes. En el cuento se respira un espíritu, proveniente del narrador, decidida y voluntariamente literario, ligado a la alternativa éxito/fracaso de la trama, como una variable para medir cierta condición humana. Al momento de escribir este cuento, finales de los años 50, Vargas Llosa era un ferviente lector de Sartre, a quien apoyaba en su postura existencialista, pero también de Camus y Malraux. Además, si tenemos en cuenta que una novela como Las tribulaciones del estudiante Törless, de Robert Musil, es, según la crítica especializada, una influencia decisiva en La ciudad y los perros (Oviedo 137), podemos afirmar que, en el fondo, reposa cierto nihilismo ya en la conciencia del autor del propio "Día domingo". Y este nihilismo está representado, de alguna forma, a veces oculta, a veces en primer plano, en estos "pajarracos" que beben licor para afirmar su virilidad y se enfrentan al mar como si en ello -literalmente- se les fuera la vida, pero que, sobre todo, andan despistados y extraviados, más por la propia edad que viven y la naturaleza de ésta, que por cierto ambiente adverso, desagradable o dañino que no es característico -aún- de la época en que se enmarca el relato. Bibliografía * Armas Marcelo, J. J. Vargas Llosa: el vicio de escribir. Madrid: Alfaguara, 2002. * Dolezel, Lubomír. "Truth an authenticity in narrative". Poetics Today 1.3 (otoño de 1980): 9-25. * Lamarque, Peter y Stein Haugon Olsen. Truth, Fiction and Literature. New York: Oxford University Press, 1994. * Martínez Bonati, Félix. "El acto de escribir ficciones". Dispositio. 3.7-8 (1978): 137-144. * Oviedo, José Miguel. Mario Vargas Llosa: la invención de una realidad. Barcelona: Seix Barral, 1982. ** Jorge Zavaleta Balarezo jorgez@telefonica.net.pe Escritor, crítico de cine y periodista peruano (Trujillo, 1968). Tiene estudios de literatura, periodismo, cine, publicidad y análisis político en la Universidad Católica de Lima y en el Instituto Idea, de Caracas (Venezuela). Publica artículos en los principales diarios y revistas de Lima y ha colaborado con las agencias Notimex (México) y DPA (Alemania). En 1998 publicó su novela Católicas y participó en el volumen colectivo Literatura peruana hoy: crisis y creación, de la Universidad Católica de Eichstätt (Alemania). === Tres artículos José Repiso Moyano ================================ *** La anticipación Anticiparse está bien, pero hay que "saberlo hacer" teniendo en cuenta a qué es a lo que se quiere anticipar de veras, con qué medios y para qué fin. Si uno cualquiera quiere anticiparse a que su esposa no esté triste un día y le atiende con cariño y comprensión, eso es una grata anticipación; por el contrario, si un gobierno quiere anticiparse a la inmigración sólo con medidas represivas ignorando u obviando que la inmigración -que ha existido siempre- tiene sus causas y sus derechos, entonces, está -sí- en un grave error, en un obstinado cerramiendo de anticipación. De hecho, el anticiparse es la única vía para afrontar problemas sociales a largo y medio plazo, porque toda medida de prevención ayuda a que cierta situación no llegue a repetirse; pero requiere forzosamente una sobria aplicación en delimitar bien o despejar sus campos de acción, en acertar con tales medidas y también en dosificarlas de una manera eficaz. No obstante, alguna anticipación hay que debe posponerse como prioridad, porque sólo presenta un problema para el poder y no para el pueblo realmente; es lo que ha ocurrido en Bolivia donde el presidente justificaba las medidas represivas por el bien de la seguridad del país -"para no convertirse en un caos". Sin duda, las anticipaciones con un buen fin casi todo el mundo las desea. Como es la lucha contra el terrorismo; aunque, ésta, no debe convertirse en un lema para justificarlo todo o abusar de los derechos humanos en su nombre. Pensemos que cerca de cinco mil personas han sido detenidas en EUA sólo por aceleradas conjeturas o sospechas. Así, en pro de un buen fin se justifican muchos males con la imprudencia o la picaresca de muchos poderosos que no quieren acabar sus carreras políticas o profesionales sin ser vencedores en algo; y esto debe reprobarse. No puede salir adelante la libertad si se pone en cuestión todo con medidas basadas en el miedo, en la sospecha y en el ansia por liderar un proteccionismo; haciendo referencia a esas acciones unilaterales en las intervenciones militares frecuentes en otros países. Porque los intereses no deben monopolizarse, no deben manipularse sin una mínima consideración a un talante más consensuado, más humanitario en su sentido correcto. Y la libertad concierne a todos, a cada ser humano, no a unos pocos. *** La importancia Una vez reconocido algo real, siempre es importante ese algo para algo, aunque no sea para nosotros; porque nosotros no somos dioses que ponen la importancia inscrita sobre la faz del Universo y quienes lo determinamos. Nosotros, con nuestra debida importancia, sólo damos el valor en función de algo que nos interesa, que puede no interesar al Universo. Bien, importa la realidad porque somos realidad, este es el fundamento de la razón que nos explica a nosotros mismos y a todo como consecuencias, como respuestas, en/de la realidad. Si la realidad nos dice que el motor de un coche para que funcione necesita el combustible de la gasolina -ese valor-, a nadie se le ocurre el utilizar otro combustible -otro valor- como agua o leche; porque sencillamente no corresponde ese valor recurrido a su realidad. Por eso, la importancia radica en la correspondencia del valor útil y lógico ante una realidad -para ir con ella, para reconocerla. Utilicemos dos valores cualesquiera: el comer y el soñar, por ejemplo. Los dos son valores para la realidad humana; pero si un niño se muere de hambre, es el comer el que le corresponde y, una vez que se le haya garantizado ese mínimo valor, luego será el soñar la vida lo que le corresponde ampliamente. Sin embargo, vivimos tiempos en donde se celebra la confusión -se machaca a los lúcidos- para no resolver soluciones, para eludir responsabilidades, para negar valores que están ahí queramos o no, esperando a ser utilizados coherentemente por el respeto a lo que nos sustenta: la realidad. Sí, adelante, cada cual puede hacer retorcidamente lo que quiera, resistirse incluso a no ver la luz del Sol; pero la luz del Sol está ahí, absolutamente, llene su cabeza de lo que quiera, de lo que le dé la gana. ¡Ah!, lo que ocurre lamentablemente es que ahora no se catalizan los valores -cuando bastante tiempo han tenido los seres humanos para madurar-, sino que se confunden, se distorsionan, se habla por hablar como un hablar de pimientos fritos. Pensadores o seres humanos como yo no están aquí como narcisistas, o como "malditos", o como locos, sino como quienes demuestran o clarifican -y lo hacen- estos valores; yo, con mis defectos, no manipulo distorsionando nada, sino demuestro, pese a quien pese, me den la "puerca" fama -que a los que más admiré negaron- o me den un bocadillo de jamón. Lo que no voy a hacer es estar a las espaldas de lo que soy, o dibujar una "guapa" confusión como necesaria, no. Porque, si el ser humano se ha liberado a través del lenguaje, es a través de él en donde debe continuar, encontrándose -y no perdiéndose o negándose- cada vez más a él mismo. *** La carrera psicológica El progresivo cambio de las sociedades ha influido determinantemente sobre nuestra nueva sensibilidad social por la búsqueda de la felicidad -nuestro comportamiento y con razón-; sobre todo porque ha aparecido un nuevo orden de sociabilidad: la competencia de capacidades -por exhibirlas o por adquirirlas-, unas bajo pretexto de ser necesidad exclusivamente educativa, y otras ya impuestas por el "estar al día", por las modas. Si primitivamente al ser humano sólo se le exigía obediencia al más fuerte o al que simbolizaba poderes mágicos o divinos a cambio de protección y aceptación, ahora es otro el asunto: se le exige de todo -como si fuera un objeto..., algo de mercado. De todo en cuanto a no quedarse atrás en una caprichosa carrera que se decanta más por el culto al dinero, a la belleza o a la estética -impuesta por modelos cada vez más sofisticados-, y a la capciosa política del estar en todos sitios para ser el héroe de nada y del "no hay que parar" como si el progreso significara eso. La carrera empezó como un cuento de hadas, pero lamentablemente va dejando a muchos que no llegan ni pueden llegar a un nivel medio de tanta superficial sabiduría, ya consternados, caídos en complejos, en frustraciones, en hartura sin más de tanta y tantísima vanagloria que no sabe a dónde va, que no mira siquiera atrás. Sí, los profesionales de la psicología hacen algo, y los hay que aconsejan "el aceptarse a sí mismo", ¡ah!, mientras no se es aceptado o mientras los intelectuales -muchos- y los medios de comunicación bombardean diariamente, de noche y de día, con mensajes o hechos que indican lo contrario. (Es un "saco roto" a veces el aconsejar si no se ven claramente las causas, para saber dónde está el agujero por si interesa coserlo.) A gran escala innegablemente esto ha ido en detrimento para conseguir la integración plena, y esto ha creado guetos indeseables y -digamos- una marginalidad psicológica que hace depauperar una justa realidad social, o más sana o más feliz. Y es que el culto a la imagen -que los intelectuales siguen muy complacidos porque no quieren molestar mucho- no cederá, ni el exhibicionismo del fajo de billetes con "limousine". Así que habrá cada vez más descontento para preparar o premeditar una seducción: cirugía estética derrochada, imitación por los cuatro costados del comportamiento de los famosos, búsqueda del morbo o del aislamiento, el recurrir a toda maña, a todo camino depravado -tráfico de influencias- o violento, etc. O habrá, también, quienes utilicen la autodestrucción como salida, porque fueron "gordos", "bajos", "feos", pobres o incluso fueron sensibles, más cuerdos que los demás o soñadores con sueños ya más que aplastados porque no los querían. Pero hay que decir estas cosas, ya que son muy importantes, ahora muy necesarias. ** José Repiso Moyano jrmjrmj@hotmail.com Pensador, poeta, narrador y ensayista español (Cuevas de San Marcos, Málaga, 1965). Ha publicado los libros Cantos de sangre (Ediciones Rondas, Barcelona, 1984) y La muerte más difícil (Ediciones Torre Tavira, Cádiz, 1994). Ha ganado los premios Ángel Martínez Baigorri, de Navarra, y Encina de la Cañada, de Madrid. Es asesor literario de la colección Torre Tavira de Cádiz, donde ha publicado los plegables La muerte más difícil, Carne de cañón (1996), Soñada luz (1999) y La caja de cristal (2000). Textos suyos han aparecido en diversas revistas de todo el mundo, como Casa de las Américas (Cuba), Repertorio Americano (Costa Rica), Signo (Bolivia), Trizas de Papel (Venezuela) y Los Papeles de Río Seco (España), entre otras. === Oriana Fallaci: la ignorancia y el rencor ============================= === El lento suicidio de Occidente Jorge Majfud ====================== Actualmente, algunas celebridades del pasado siglo XX, demostrando una irreversible decadencia senil, se han dedicado a divulgar la famosa ideología sobre el "choque de civilizaciones" -que ya era vulgar por sí sola- empezando sus razonamientos por las conclusiones, al mejor estilo de la teología clásica. Como lo es la afirmación, apriorística y decimonónica, de que "la cultura occidental es superior a todas las demás". Y que, como si fuese poco, es una obligación moral repetirlo. Desde esa Superioridad Occidental, la famosísima periodista italiana Oriana Fallaci escribió, recientemente, brillanteces tales como: "Si en algunos países las mujeres son tan estúpidas que aceptan el chador e incluso el velo con rejilla a la altura de los ojos, peor para ellas. (...) Y si sus maridos son tan bobos como para no beber vino ni cerveza, ídem". Caramba, esto sí que es rigor intelectual. "¡Qué asco!", siguió escribiendo, primero en el Corriere della Sera y después en su best seller La rabia y el orgullo, refiriéndose a los africanos que habían orinado en una plaza de Italia, "¡Tienen la meada larga estos hijos de Alá! Raza de hipócritas". "Aunque fuesen absolutamente inocentes, aunque entre ellos no haya ninguno que quiera destruir la Torre de Pisa o la Torre de Giotto, ninguno que quiera obligarme a llevar el chador, ninguno que quiera quemarme en la hoguera de una nueva Inquisición, su presencia me alarma. Me produce desazón". Resumiendo: aunque esos negros fuesen absolutamente inocentes, su presencia le produce igual desazón. Para Fallaci, esto no es racismo, es "rabia fría, lúcida y racional". Y, por si fuera poco, una observación genial para referirse a los inmigrantes en general: "Además, hay otra cosa que no entiendo. Si realmente son tan pobres, ¿quién les da el dinero para el viaje en los aviones o en los barcos que los traen a Italia? ¿No se los estará pagando, al menos en parte, Osama bin Laden?" ...Pobre Galileo, pobre Camus, pobre Simone de Beauvoir, pobre Michel Foucault. De paso, recordemos que, aunque esta señora escribe sin entender -lo dijo ella-, estas palabras pasaron a un libro que lleva vendido medio millón de ejemplares, al que no le faltan razones ni lugares comunes, como el "yo soy atea, gracias a Dios". Ni curiosidades históricas de este estilo: "¿Cómo se come eso con la poligamia y con el principio de que las mujeres no deben hacerse fotografías? Porque también esto está en el Corán", lo que significa que en el siglo VII los árabes estaban muy avanzados en óptica. Ni su repetida dosis de humor, como pueden ser estos argumentos de peso: "Y, además, admitámoslo: nuestras catedrales son más bellas que las mezquitas y las sinagogas, ¿sí o no? Son más bellas también que las iglesias protestantes". Como dice Atilio, tiene el Brillo de Brigitte Bardot. Faltaba que nos enredemos en la discusión sobre qué es más hermoso, si la torre de Pisa o el Taj-Mahal. Y de nuevo la tolerancia europea: "Te estoy diciendo que, precisamente porque está definida desde hace muchos siglos y es muy precisa, nuestra identidad cultural no puede soportar una oleada migratoria compuesta por personas que, de una u otra forma, quieren cambiar nuestro sistema de vida. Nuestros valores. Te estoy diciendo que entre nosotros no hay cabida para los muecines, para los minaretes, para los falsos abstemios, para su jodido medievo, para su jodido chador. Y si lo hubiese, no se lo daría". Para finalmente terminar con una advertencia a su editor: "Te advierto: no me pidas nada nunca más. Y mucho menos que participe en polémicas vanas. Lo que tenía que decir lo dije. Me lo han ordenado la rabia y el orgullo". Lo cual ya nos había quedado claro desde el comienzo y, de paso, nos niega uno de los fundamentos de la democracia y de la tolerancia, desde la Grecia antigua: la polémica y el derecho a réplica -la competencia de argumentos en lugar de los insultos. Pero como yo no poseo un nombre tan famoso como el de Fallaci -ganado con justicia, no tenemos por qué dudarlo-, no puedo conformarme con insultar. Como soy nativo de un país subdesarrollado y ni siquiera soy famoso como Maradona, no tengo más remedio que recurrir a la antigua costumbre de usar argumentos. Veamos. Sólo la expresión "cultura occidental" es tan equívoca como puede serlo la de "cultura oriental" o la de "cultura islámica", porque cada una de ellas está conformada por un conjunto diverso y muchas veces contradictorio de otras "culturas". Basta con pensar que dentro de "cultura occidental" no sólo caben países tan distintos como Cuba y Estados Unidos, sino irreconciliables períodos históricos dentro de una misma región geográfica como puede serlo la pequeña Europa o la aun más pequeña Alemania, donde pisaron Goethe y Adolf Hitler, Bach y los skin heads. Por otra parte, no olvidemos que también Hitler y el Ku-Klux-Klan (en nombre de Cristo y de la Raza Blanca), que Stalin (en nombre de la Razón y del ateísmo), que Pinochet (en nombre de la Democracia y de la Libertad) y que Mussolini (en su nombre propio) fueron productos típicos, recientes y representativos de la autoproclamada "cultura occidental". ¿Qué más occidental que la democracia y los campos de concentración? ¿Qué más occidental que la declaración de los Derechos Humanos y las dictaduras en España y en América Latina, sangrientas y degeneradas hasta los límites de la imaginación? ¿Qué más occidental que el cristianismo, que curó, salvó y asesinó gracias al Santo Oficio? ¿Qué más occidental que las modernas academias militares o los más antiguos monasterios donde se enseñaba, con refinado sadismo, por iniciativa del papa Inocencio IV y basándose en el Derecho Romano, el arte de la tortura? ¿O todo eso lo trajo Marco Polo desde Medio Oriente? ¿Qué más occidental que la bomba atómica y los millones de muertos y desaparecidos bajo los regímenes fascistas, comunistas e, incluso, "democráticos"? ¿Qué más occidental que las invasiones militares y la supresión de pueblos enteros bajo los llamados "bombardeos preventivos"? Todo esto es la parte oscura de Occidente y nada nos garantiza que estemos a salvo de cualquiera de ellas, sólo porque no logramos entendernos con nuestros vecinos, los cuales han estado ahí desde hace más de 1.400 años, con la única diferencia de que ahora el mundo se ha globalizado (lo ha globalizado Occidente) y ellos poseen la principal fuente de energía que mueve la economía del mundo -al menos por el momento- además del mismo odio y el mismo rencor de Oriana Fallaci. No olvidemos que la Inquisición española, más estatal que las otras, se originó por un sentimiento hostil contra moros y judíos y no terminó con el Progreso y la Salvación de España sino con la quema de miles de seres humanos. Sin embargo, Occidente también representa la Democracia, la Libertad, los Derechos Humanos y la lucha por los derechos de la mujer. Por lo menos el intento de lograrlos y lo más que la humanidad ha logrado hasta ahora. ¿Y cuál ha sido desde siempre la base de esos cuatro pilares, si no la tolerancia? Fallaci quiere hacernos creer que "cultura occidental" es un producto único y puro, sin participación del otro. Pero si algo caracteriza a Occidente, precisamente, ha sido todo lo contrario: somos el resultado de incontables culturas, comenzando por la cultura hebrea (por no hablar de Amenofis IV) y siguiendo por casi todas las demás: por los caldeos, por los griegos, por los chinos, por los hindúes, por los africanos del sur, por los africanos del norte y por el resto de las culturas que hoy son uniformemente calificadas de "islámicas". Hasta hace poco, no hubiese sido necesario recordar que, cuando en Europa -en toda Europa- la Iglesia cristiana, en nombre del Amor se perseguía, torturaba y quemaba vivos a quienes discrepaban con las autoridades eclesiásticas o cometían el pecado de dedicarse a algún tipo de investigación (o simplemente porque eran mujeres solas, es decir, brujas), en el mundo islámico se difundían las artes y las ciencias, no sólo las propias sino también las chinas, las hindúes, las judías y las griegas. Y esto tampoco quiere decir que volaban las mariposas y sonaban los violines por doquier: entre Bagdad y Córdoba la distancia geográfica era, por entonces, casi astronómica. Pero Oriana Fallaci no sólo niega la composición diversa y contradictoria de cualquiera de las culturas en pleito, sino que de hecho se niega a reconocer la parte oriental como una cultura más. "A mí me fastidia hablar incluso de dos culturas", escribió. Y luego se despacha con una increíble muestra de ignorancia histórica: "Ponerlas sobre el mismo plano, como si fuesen dos realidades paralelas, de igual peso y de igual medida. Porque detrás de nuestra civilización están Homero, Sócrates, Platón, Aristóteles y Fidias, entre otros muchos. Está la antigua Grecia con su Partenón y su descubrimiento de la Democracia. Está la antigua Roma con su grandeza, sus leyes y su concepción de la Ley. Con su escultura, su literatura y su arquitectura. Sus palacios y sus anfiteatros, sus acueductos, sus puentes y sus calzadas". ¿Será necesario recordarle a Fallaci que entre todo eso y nosotros está el antiguo Imperio Islámico, sin el cual todo se hubiese quemado -hablo de los libros y de las personas, no del Coliseo- por la gracia de siglos de terrorismo eclesiástico, bien europeo y bien occidental? Y de la grandeza de Roma y de su "concepción de la Ley" hablamos otro día, porque aquí sí que hay blanco y negro para recordar. También dejemos de lado la literatura y la arquitectura islámica, que no tienen nada que envidiarle a la Roma de Fallaci, como cualquier persona medianamente culta sabe. A ver, ¿y por último?: "Y por último -escribió Fallaci- está la ciencia. Una ciencia que ha descubierto muchas enfermedades y las cura. Yo sigo viva, por ahora, gracias a nuestra ciencia, no a la de Mahoma. Una ciencia que ha cambiado la faz de este planeta con la electricidad, la radio, el teléfono, la televisión... Pues bien, hagamos ahora la pregunta fatal: y detrás de la otra cultura, ¿qué hay?" Respuesta fatal: detrás de nuestra ciencia están los egipcios, los caldeos, los hindúes, los griegos, los chinos, los árabes, los judíos y los africanos. ¿O Fallaci cree que todo surgió por generación espontánea en los últimos cincuenta años? Habría que recordarle a esta señora que Pitágoras tomó su filosofía de Egipto y de Caldea (Irak) -incluida su famosa fórmula matemática, que no sólo usamos en arquitectura sino también en la demostración de la Teoría Especial de la Relatividad de Einstein-, igual que hizo otro sabio y matemático llamado Tales de Mileto. Ambos viajaron por Medio Oriente con la mente más abierta que Fallaci cuando lo hizo. El método hipotético-deductivo -base de la epistemología científica- se originó entre los sacerdotes egipcios (empezar con Klimovsky, por favor); el cero y la extracción de raíces cuadradas, así como innumerables descubrimientos matemáticos y astronómicos, que hoy enseñamos en los liceos, nacen en India y en Irak; el alfabeto lo inventaron los fenicios (antiguos linbaneses) y probablemente la primera forma de globalización que conoció el mundo, etc. Y, por si fuese poco, el nacimiento de la Era Moderna se originó en el contacto de la cultura europea -después de largos siglos de represión religiosa- con la cultura islámica primero y con la griega después. ¿O alguien pensó que la racionalidad escolástica fue consecuencia de las torturas que se practicaban en las santas mazmorras? A principios del siglo XII, el inglés Adelardo de Bath emprendió un extenso viaje de estudios por el sur de Europa, Siria y Palestina. Al regresar de su viaje, Adelardo introdujo en la subdesarrollada Inglaterra un paradigma que aún hoy es sostenido por famosos científicos como Stephen Hawking: Dios había creado la Naturaleza de forma que podía ser estudiada y explicada sin Su intervención (he aquí el otro pilar de las ciencias, negado históricamente por la Iglesia romana). Incluso, Adelardo reprochó a los pensadores de su época por haberse dejado encandilar por el prestigio de las autoridades -comenzando por el griego Aristóteles, está claro. Por ellos esgrimió la consigna "razón contra autoridad", y se hizo llamar a sí mismo "modernus". "Yo he aprendido de mis maestros árabes a tomar la razón como guía", escribió, "pero ustedes sólo se rigen por lo que dice la autoridad". Un compatriota de Fallaci, Gerardo de Cremona, introdujo en Europa los escritos del astrónomo y matemático "iraquí", Al-Jwarizmi, inventor del álgebra, de los algoritmos, del cálculo arábigo y decimal; tradujo a Ptolomeo del árabe -ya que hasta la teoría astronómica de un griego oficial como éste no se encontraba en la Europa cristiana-, decenas de tratados médicos, como los de Ibn Sina y el iraní Al-Razi, autor del primer tratado científico sobre la viruela y el sarampión, por lo que hoy hubiese sido objeto de algún tipo de persecución. Podríamos seguir enumerando ejemplos como éstos, que la periodista italiana ignora, pero de ello ya nos ocupamos en un libro y ahora no es lo que más importa. Lo que hoy está en juego no es sólo proteger a Occidente contra los terroristas, de aquí y de allá, sino -y quizá sobre todo- es crucial protegerlo de sí mismo. Bastaría con reproducir cualquiera de sus monstruosos inventos para perder todo lo que se ha logrado hasta ahora en materia de respeto por los Derechos Humanos. Empezando por el respeto a la diversidad. Y es altamente probable que ello ocurra en diez años más, si no reaccionamos a tiempo. La semilla está ahí y sólo hace falta echarle un poco de agua. He escuchado decenas de veces la siguiente expresión: "Lo único bueno que hizo Hitler fue matar a todos esos judíos". Ni más ni menos. Y no lo he escuchado de boca de ningún musulmán -tal vez porque vivo en un país donde prácticamente no existen- ni siquiera de algún descendiente de árabes. Lo he escuchado de neutrales criollos o de descendientes de europeos. En todas estas ocasiones me bastó razonar lo siguiente, para enmudecer a mi ocasional interlocutor: "¿Cuál es su apellido? Gutiérrez, Pauletti, Wilson, Marceau... Entonces, señor, usted no es alemán y mucho menos de pura raza aria. Lo que quiere decir que mucho antes de que Hitler hubiese terminado con los judíos hubiese comenzado por matar a sus abuelos y a todos los que tuviesen un perfil y un color de piel parecido al suyo". Este mismo riesgo estamos corriendo ahora: si nos dedicamos a perseguir árabes o musulmanes no sólo estaremos demostrando que no hemos aprendido nada, sino que, además, pronto terminaremos por perseguir a sus semejantes: beduinos, africanos del norte, gitanos, españoles del sur, judíos de España, judíos latinoamericanos, americanos del centro, mexicanos del sur, mormones del norte, hawaianos, chinos, hindúes, and so on. No hace mucho otro italiano, Umberto Eco, resumió así una sabia advertencia: "Somos una civilización plural porque permitimos que en nuestros países se erijan mezquitas, y no podemos renunciar a ellos sólo porque en Kabul metan en la cárcel a los propagandistas cristianos (...). Creemos que nuestra cultura es madura porque sabe tolerar la diversidad, y son bárbaros los miembros de nuestra cultura que no la toleran". Como decían Freud y Jung, aquello que nadie desearía cometer nunca es objeto de una prohibición; y como dijo Baudrillard, se establecen derechos cuando se los han perdido. Los terroristas islámicos han obtenido lo que querían, doblemente. Occidente parece, de pronto, desprovisto de sus mejores virtudes, construidas siglo sobre siglo, ocupado ahora en reproducir sus propios defectos y en copiar los defectos ajenos, como lo son el autoritarismo y la persecución preventiva de inocentes. Tanto tiempo imponiendo su cultura en otras regiones del planeta, para dejarse ahora imponer una moral que en sus mejores momentos no fue la suya. Virtudes como la tolerancia y la autocrítica nunca formaron parte de su debilidad, como se pretende, sino todo lo contrario: por ellos fue posible algún tipo de progreso, ético y material. La Democracia y la Ciencia nunca se desarrollaron a partir del culto narcisista a la cultura propia sino de la oposición crítica a partir de la misma. Y en esto, hasta hace poco tiempo, estuvieron ocupados no sólo los "intelectuales malditos" sino muchos grupos de acción y resistencia social, como lo fueron los burgueses en el siglo XVIII, los sindicatos en el siglo XX, el periodismo inquisidor hasta ayer, sustituido hoy por la propaganda, en estos miserables tiempos nuestros. Incluso la pronta destrucción de la privacidad es otro síntoma de esa colonización moral. Sólo que en lugar del control religioso seremos controlados por la Seguridad Militar. El Gran Hermano que todo lo escucha y todo lo ve terminará por imponernos máscaras semejantes a las que vemos en Oriente, con el único objetivo de no ser reconocidos cuando caminamos por la calle o cuando hacemos el amor. La lucha no es -ni debe ser- entre orientales y occidentales; la lucha es entre la intolerancia y la imposición, entre la diversidad y la uniformización, entre el respeto por el otro y su desprecio o aniquilación. Escritos como La rabia y el orgullo de Oriana Fallaci no son una defensa a la cultura occidental sino un ataque artero, un panfleto insultante contra lo mejor de Occidente. La prueba está en que bastaría con cambiar allí la palabra Oriente por Occidente, y alguna que otra localización geográfica, para reconocer a un fanático talibán. Quienes no tenemos Rabia ni Orgullo por ninguna raza ni por ninguna cultura, sentimos nostalgia por los tiempos idos, que nunca fueron buenos pero tampoco tan malos. Hace unos años estuve en Estados Unidos y allí vi un hermoso mural en el edificio de las Naciones Unidas de Nueva York, si mal no recuerdo, donde aparecían representados hombres y mujeres de distintas razas y religiones -creo que la composición estaba basada en una pirámide un poco arbitraria, pero esto ahora no viene al caso. Más abajo, con letras doradas, se leía un mandamiento que lo enseñó Confucio en China y lo repitieron durante milenios hombres y mujeres de todo Oriente, hasta llegar a constituirse en un principio occidental: "Do unto others as you would have them do unto you". En inglés suena musical, y hasta los que no saben ese idioma presienten que se refiere a cierta reciprocidad entre uno y los otros. No entiendo por qué habríamos de tachar este mandamiento de nuestras paredes, fundamento de cualquier democracia y de cualquier estado de derecho, fundamento de los mejores sueños de Occidente, sólo porque los otros lo han olvidado de repente. O la han cambiado por un antiguo principio bíblico que ya Cristo se encargó de abolir: "Ojo por ojo y diente por diente". Lo que en la actualidad se traduce en una inversión de la máxima confuciana, en algo así como: hazle a los otros todo lo que ellos te han hecho a ti -la conocida historia sin fin. ** Jorge Majfud jmajfud@hotmail.com Escritor uruguayo (Tacuarembó, 1969). Arquitecto graduado en la Universidad de la República (1996). Ha sido profesor en la Universidad Hispanoamericana de Costa Rica y en la Escuela Técnica del Uruguay, donde ha enseñado artes y matemáticas. Es asistente en la Universidad de Georgia, Estados Unidos. Ha publicado las novelas Hacia qué patrias del silencio (memorias de un desaparecido) (Graffiti, Montevideo, Uruguay, 1996; Baile del Sol, Tenerife, España, 2001) y La reina de América (Baile del Sol, 2002), el libro de crónicas 9 viajes (Trilce, Montevideo, 2002) y el libro de ensayo Crítica de la pasión pura (Graffiti, 1998; HCR, Virginia, EUA, 1999; Argenta, Buenos Aires, Argentina, 2000). También textos suyos aparecen en Entre siglos-Entre séculos: autores latinoamericanos a fin de siglo (Pilar Ediçoes, Brasilia, Brasil; Bianchi Editores, Montevideo, 1999). Cuentos y artículos suyos han sido publicados en diarios, revistas y selecciones, como Rebelion y Hispanic Culture Review de George Mason University, en varias ocasiones. Ha sido fundador y editor de la revista SignoXXI, Reflexiones sobre nuestro tiempo. Es colaborador de Bitácora, suplemento semanal del diario La República (Montevideo). Ha obtenido una mención en el Premio Casa de las Américas 2001, por La reina de América, y mención en el concurso Caja Profesional 2001, por el cuento Mabel espera. Ha sido traducido al inglés y al portugués. === Los mutantes de la cirugía estética =================================== === El credo de las apariencias Gabriel Cocimano ===================== El cuerpo del sujeto contemporáneo se ha convertido en mercancía y, como tal, ha quedado sometido a la lógica del mercado. El valor de la imagen corporal se ha ido acentuando al amparo del modelo visual generado por las tecnologías de la imagen. Este prototipo de belleza hegemónico es el signo del individuo en la sociedad occidental, el cuerpo de la ingeniería genética y de la cirugía estética. Afín a la vertiginosidad de los cambios, no es casual en la posmodernidad la imposición del artificio en materia estética: la cirugía es el procedimiento más veloz para alcanzar la metamorfosis corporal. Pero el canon de belleza física está más cerca del mutante de laboratorio: exceso, desmesura, trazos gruesos, estos rasgos agitan en el imaginario social el instinto irrefrenable del deseo insatisfecho. El cuerpo se ha liberado de las cadenas del alma, pero ha perdido la batalla a manos del mercado. En la sociedad de consumo actual asistimos a una nueva lógica que plantea una doble inversión: mientras los objetos se humanizan -y, en muchos casos, se divinizan- el individuo contemporáneo deviene mercancía. Su cuerpo, desacralizado y desidealizado, ha adquirido un nuevo valor en el imperativo social: se ha convertido en una cosa más, en un utensilio, un objeto sometido a las propias leyes del mercado. Y, como tal, está en condiciones de ser vendido, explotado, manipulado, derrochado, remodelado o refaccionado, de acuerdo a las pautas que regulan los deseos y los dictados de la cultura. El sujeto contemporáneo ha exiliado su instinto para quedar en manos de un deseo que lo conduce, lo orienta y lo organiza. Pero ese deseo carece de autonomía, está de alguna manera impulsado y condicionado por la lógica del mercado, que impone sus propios parámetros y criterios de valor. Ese mercado ha instalado en la sociedad occidental estándares de consumo, que rigen y movilizan los deseos circulantes. El mercado unifica -dice Beatriz Sarlo-, selecciona y, además, produce la ilusión de la diferencia a través de los sentidos extramercantiles que toman los objetos que se obtienen por el intercambio mercantil. Por lo tanto, las identidades han estallado. "Dicen que EUA es un país donde todos usan la misma ropa, comen en los mismos restaurantes y manejan las mismas camionetas (...). La mentalidad de 'hagamos todos lo mismo' llegó a niveles alarmantes (...). El 'look de línea de montaje' terminó alterando la noción de identidad personal" (1). En estas sociedades opulentas, el consumo es liberador. Se trata de una vana ilusión, pero bien vale para reemplazar la trascendencia perdida. "Cuando ni la religión, ni las ideologías, ni la política, ni los viejos lazos de comunidad pueden ofrecer una base de identificación ni un fundamento suficiente a los valores, allí está el mercado, que nos proporciona algo para reemplazar a los dioses desaparecidos" (2). El cuerpo, en las sociedades occidentales, es el signo del individuo, el lugar de su distinción, de su diferencia. Pero si las identidades se han disuelto, ha sido porque ese cuerpo se ha convertido en mercancía para quedar sometido a la lógica del mercado. Es el cuerpo de la ingeniería genética y de la cirugía estética. "Lugar privilegiado del bienestar (la forma), del buen parecer (el body-building, cosméticos, productos dietéticos), pasión por el esfuerzo (maratón, jogging, windsurf) o por el riesgo (andinismo, etc.). La preocupación por el cuerpo es un inductor incansable de imaginario y de prácticas" (3), todas ellas orientadas por la lógica mercantil. Antaño, ese cuerpo estaba asociado más a los valores comportamentales, era concebido como un medio y no como un fin, y servía para enfatizar la belleza espiritual, por lo tanto, era una realidad relativamente irrelevante, coyuntural, estática. Como canon estético, la iconografía cristiana ha presentado tradicionalmente a los espíritus buenos como bellos, y a los malos como feos. En ese sentido, las civilizaciones con religiones iconoclastas (como la musulmana) han conferido menos importancia a la imagen corporal, por lo que hoy presentan menos disfunciones relacionadas con el culto al cuerpo que las de tradiciones cristianas. Pero fue en el siglo XX y con el desarrollo de los medios que la publicidad comenzó a democratizar la belleza corporal, como antes había hecho la religión con la belleza moral o espiritual. La belleza física comenzó a presentarse no ya como un medio, sino como uno de los fines de la realización personal (4). Una de las paradojas de nuestra época es la idea de la liberación del cuerpo: alejado del imperativo moral, ha sido despojado de las cadenas del alma, el orden y la armonía que rigieron los cánones de la antigüedad. Pero esa liberación ha resultado ser una entelequia impulsada por las fuerzas del mercado, cuya lógica considera al cuerpo un valor signo en el que poder "invertir narcisísticamente", como afirma Baudrillard. "Somos libres", sostiene Beatriz Sarlo. "Cada vez seremos más libres para diseñar nuestro cuerpo: hoy la cirugía, mañana la genética, vuelven o volverán reales todos los sueños (...) Somos libremente soñados por las tapas de las revistas, los afiches, la publicidad, la moda. La cultura nos sueña como un cosido de retazos". Si existe un cuerpo liberado que encuadra en aquella lógica es el cuerpo ideal, el cuerpo joven y hermoso, sin ningún problema físico. Ese cuerpo ideal, el que no sufre, no siente, no envejece ni muere es, en definitiva, el artificialmente natural: aquel en el que se invierte. Para eso, se ha creado la necesidad de purificar, aseptizar, estirar, decolorar, vale decir, culturizar el organismo en estado bruto. La lógica del mercado, en definitiva, obliga a construir un organismo adulterado, descafeinado y desnatado o, como decía Paul Virilio, un telecuerpo que permita no ser, sino aparecer más guapos (5). En los últimos años, miles de mujeres japonesas se han operado los ojos para parecerse a las occidentales, prueba de la pérdida de la identidad a manos de la conversión del individuo en objeto, sometido a leyes mercantilistas. Deseo, liberación, ilusión: no puede hablarse de libertad cuando se le permite a uno hacer lo que desea, pero se le lleva a desear lo que interesa que desee (6). En ese sentido, sólo habrá liberación del cuerpo cuando haya desaparecido la preocupación por él (7). Lo cual parece una utopía en una sociedad en la que sólo lo que se observa lleva implícito algún grado de relevancia. El triunfo de Barbie Los juicios estéticos -como también los éticos- tienen más que ver con lo cultural que con la objetivación material: así, por ejemplo, el sentido de la belleza se construye a través de hábitos y experiencias sociales en un determinado tiempo histórico. A lo largo de los siglos, ha habido múltiples concepciones del atractivo, la belleza y la perfección personal. Pero en la era visual, el deseo y la necesidad de perfección física y la ética de la estética han alcanzado su punto más acabado. Si la imagen hoy ha multiplicado su valor, el cuerpo -sostiene Vicente Verdú (8)- aparece como la única forma de transacción con los otros y la vía de identificación con nosotros mismos. El alma -como símbolo de la belleza del espíritu- ha cedido paso al valor vinculado a la imagen corporal, una nueva y eficaz herramienta para hallar la perfección personal y existencial. Este valor se ha ido gestando y acentuando al amparo del modelo visual generado por las tecnologías de la imagen, desde la fotografía y el cine hasta la televisión e Internet. Estos medios han forjado los cánones estéticos, los patrones de belleza corporales contemporáneos: ellos cimentan y divulgan las fórmulas y los métodos, sostienen y profetizan el credo de las apariencias. Consumo cosmético compulsivo, obsesión por las dietas, adicción a las cirugías. La lógica del mercado apunta al corazón de la sociedad narcisista y su mundo de sueños e ilusiones. Cualquier recurso es válido para intentan siquiera alcanzar el prototipo de belleza hegemónico que impone el mercado a través de los medios de comunicación. La sociedad no ignora que ese canon que se propone como paradigma de hermosura es "el resultado de múltiples manipulaciones cosmético-quirúrgicas, pero aun así el mercado de las apariencias obliga a admirar la imagen reconstruida de una belleza estandarizada, eternamente joven e imposible. Una belleza que no existiría sin la mediación del bisturí (9). Para esto, el mercado ofrece todo tipo de objetos que alteran el propio cuerpo: sustancias sintéticas, prótesis, soportes artificiales, todo mediante intervenciones que lo modifican según los avatares de la ingeniería corporal o de un design de mercado cuyas pautas cambian década tras década (10). Las intervenciones quirúrgicas para reconstruir la fisonomía datan de la antigüedad, y el desarrollo de la cirugía reparadora se había iniciado en ocasión de los grandes conflictos bélicos, a causa de la mutilación de soldados y civiles. Pero es hacia mediados de los años '80 cuando crece la demanda de intervenciones cosméticas, en primer lugar por el incremento de confianza de la opinión pública en la cirugía general, a partir del éxito en los trasplantes de órganos. Pero fundamentalmente porque, a través de los medios, se ha exagerado la inocuidad de la cirugía, llegando incluso a frivolizarla, en detrimento de su finalidad terapéutica. Incluso ha sido asimilada socialmente al glamour y al dinero. Tener una liposucción, una rinoplastia o una foto depilación se vende en la televisión y en las revistas, como en la revolución industrial se vendía tener una litografía, o en la edad media tener un retrato: es un signo de clase (11). En las sociedades más desarrolladas -el paradigma es EUA- la cirugía cosmética ya no es terreno exclusivo de los ricos: hoy es más accesible en términos económicos, y hasta hay bancos que ofrecen paquetes de créditos para quienes quieran mejorar su look. El mercado abre cada vez más sus puertas a los sueños de una sociedad condicionada y obsesionada por la belleza. Más aun, tal como afirma Beatriz Sarlo, ese mercado propone una ficción consoladora: la vejez puede ser diferida y, en un futuro, a través de la genética, vencida para siempre. En esas sociedades opulentas, la cirugía estética parece estar relacionada con la tendencia a favorecer la juventud por sobre la experiencia, lo inmediato por sobre el pasado. En resumidas cuentas, se trata de resolver la contradicción que implica tener experiencia y juventud, pero a través del recurso a la artificialidad. La juventud es el único valor estable en el sistema de las apariencias desde los años '60 hasta hoy. Nadie escapa al imperativo de intentar parecer más jóvenes, de vestir como los jóvenes, de ralentizar el tiempo. La promoción de la juventud ha logrado imponerse como un rasgo permanente de la civilización occidental (12). Si los parámetros de belleza han sido impersonalizados, adquiriendo un status de objetividad, existe una renuncia deliberada al cuerpo propio, imperfecto y diferente, para subordinarlo a la lógica de la no diferenciación, "aunque el costo sea morir un poco para volver a renacer de la mano de las tecnologías que promueven la clonación de las apariencias y la producción de estereotipos" (13). En la era posmoderna, tan afín a la vertiginosidad de los cambios, no es casual la imposición del artificio en materia estética: la cirugía cosmética constituye el procedimiento más veloz y eficaz para lograr la metamorfosis del cuerpo de acuerdo a la pauta hegemónica de belleza. Asistimos a la era proteica, artificial, a los tiempos del devenir de los nuevos mutantes, fabricados en serie en la profilaxis de los quirófanos, a través de una estética clínica que acerca a la máquina y aleja al cuerpo bastardo y perenne. Después de la cirugía y la genética, el artificio se volverá, paradójica y definitivamente, natural. El canon de belleza inducido está muy cerca del mutante de laboratorio. Por supuesto que los hombres y mujeres siempre quisieron parecerse a sus estrellas de cine o de TV favoritas, pero "hay algo escalofriante en cómo los pacientes ven hoy a Pamela Anderson, una consumidora obvia de cirugía estética, como un paradigma de belleza" (14). Pómulos levantados, ceja altas, senos grandes y labios carnosos; músculos y caras perfectas: puro cuerpo, centímetros perfectos en el lugar exacto. El triunfo de la superficie constituye el lugar del artificio y la apariencia, que no libera ni resuelve conflictos existenciales y sí los oculta y los simula. Paradoja de la época: la imagen de perfección, que no es más que un artefacto soñado de seducción, no hace más que postergar la realización existencial de los seres en la sociedad occidental, la plenitud física artificial vacía de contenido al individuo, lo aísla en su interioridad. Acaso pase de ser un cuerpo perfecto frente a la soledad de su propia contemplación en el espejo, la imagen narcisista contemporánea en estado puro. Como bien apunta Lourdes Ventura, "resulta una triste paradoja que las formas irreales/ideales de la muñeca Barbie sean las que llevan cuarenta años impresas en el inconsciente de varias generaciones de mujeres (...). Si la Barbie fuera humana ostentaría unas medidas imposibles: 100-45-80, no tendría la menstruación a causa de su delgadez y padecería trastornos psicofísicos de todo tipo. La obsesión por unos patrones estéticos artificiales no hace más que recordarnos que la muñeca Barbie ha triunfado sobre la realidad" (15). La estética de la desmesura Es precisamente la artificialidad de Barbie la que ha impreso el canon estético de la posmodernidad: esa irrealidad del prototipo de belleza es uno de los elementos más característicos de la seducción contemporánea. Paradójicamente, el mutante de laboratorio aparece como una metáfora del desprecio por el cuerpo y la desensualización de los sentidos propia de la actualidad. Pechos, labios, músculos, glúteos, mentones, cinturas: todo debe ser alterado en forma excesiva, ilógica e irreal. Tal parece ser el imperativo estético en la sociedad del espectáculo: rasgos desmesurados, prominentes, que contengan cierta dosis alucinatoria, de anormalidad. De trazos gruesos, lejos de la antigua armonía estética, estos rasgos parecen constituir el catalizador para excitar tanto el deseo femenino como el masculino. Volumen, tamaño, cantidad: toda la obsesión puesta al servicio de hacer olvidar la trascendencia perdida, el dilema existencial irresuelto, la libertad condicionada. Los rasgos excesivos, las mutaciones exacerbadas y desmesuradas semejan la estética del porno star: trazos desmedidos que, aunque repulsivos para algunos, parecen agitar en el imaginario social el instinto irrefrenable del deseo insatisfecho. Así, la belleza, modificado su ideal armónico y trascendente, se ha convertido en espejismo, en simulación. Una modelo, transfigurada por las cámaras, constituye la efigie perfecta de la seductora de la que habla Baudrillard: "Sin cuerpo propio, se vuelve apariencia pura, construcción artificial donde se adhiere el deseo del otro" (16). La conversión del cuerpo en mercancía ha tenido su correlato en ciertos temas y soportes seleccionados por el arte de las últimas décadas: uno de los casos más extremos es el llamado body art, un género nacido en los años '60 y centrado en realizaciones artísticas que privilegian acciones revulsivas como mutilaciones, heridas, lesiones, marcas e incisiones corporales. Heredera de esta tradición, la artista francesa Orlan esculpió, a principios de los '90, su propio rostro mediante cirugía estética, en una provocativa cruzada por convertirse en "la obra maestra absoluta" (con lo que actuaba y denunciaba al mismo tiempo las complejas relaciones entre arte y técnica, apariencia y realidad, naturaleza y artificio) en operaciones filmadas. Su idea fue transformar el propio rostro de la artista en un collage de rasgos clásicos: a partir de detalles digitalizados de obras famosas, los cirujanos trasladaron al rostro de Orlan la frente de la Gioconda, los ojos de la Psique de Gèrome, la nariz de una Diana de la escuela de Fontainebleau, la boca de la Europa de Boucher y el mentón de la Venus de Botticelli (17). Pero, alejado de cualquier discusión de arte -por más polémica que ésta sea- y más cerca de las pautas del mercado, la televisión del siglo XXI, a través del formato de reality-shows, editó una nueva y extrema forma de contribuir al imperio del artificio en la sociedad del espectáculo: la cirugía estética a través de la pantalla. Promovidos por las cadenas de televisión estadounidenses -conocedoras de la fiebre de sus ciudadanos por el quirófano- este tipo de programas "ponen en la pantalla chica el sueño de muchas personas: transformarse en bello está al alcance de todos. La televisión pretende convertir la fantasía en una realidad. Así como proliferaron programas en los que decoradores te cambiaban tu casa en pocos minutos, ahora abundan los programas sobre el cambio de tu imagen. El éxito de audiencia está asegurado" (18). Las razones de tanta atracción son comprensibles y, a la vez, inquietantes. Tener una cara de tapa de revista, un cuerpo de pasarela, una apariencia digna de pantalla televisiva parece haberse convertido no sólo en una pretensión del imaginario, sino también en un derecho realizable del cuerpo. El sapo feo transformado en príncipe gracias al bisturí. Ahora también el quirófano televisivo puede hacer realidad la fábula (19). Los protagonistas de estos programas comparten un nivel de autoestima muy bajo, y se alimentan de la creencia errónea de que sólo pueden aumentarlo mediante una transformación radical de su cuerpo. La traducción más inmediata es la escalada de enfermedades como la anorexia y la bulimia, y muchos otros trastornos como la depresión y la inseguridad. Vencer la insatisfacción, los complejos y los traumas para acercarse al molde, al parámetro, a la medida social. Infinidad de cirujanos plásticos circulan por los medios, atendiendo los pedidos de pacientes y participantes, aconsejando cautela y discreción pero, a la vez, promocionando sus servicios y difundiendo nuevos procedimientos a partir del surgimiento de nuevas tecnologías. Una mega-publicidad, cuyos grandiosos efectos fascinan por sí mismos. "Una completa transformación puede ser muy peligrosa no sólo física sino emocionalmente, ya que muchas veces las personas aspiran a algo que nosotros no podemos hacer", sentencian algunos (20). Otros aseguran que "cada vez más, los cambios drásticos de apariencia son la excepción", que se están "apartando de las cirugías agresivas" para dar paso a "procedimientos más veloces y menos caros e intrusivos", y que "la nueva máxima de estos días parece ser la necesidad de operar varias veces y cuanto antes", ya que la gente no quiere esperar (21). Si algunos profesionales de la estética han apostado a la prudencia y a minimizar el impacto obsesivo del paciente, otros en cambio contribuyeron a frivolizar los usos del bisturí, apelando a los mismos argumentos y estrategias del mercado. El cuerpo en tanto mercancía predispone al sujeto a enfatizar la rentabilidad de la belleza y la imagen como capital social: se es la imagen del cuerpo que se posee. Y la adaptación al patrón estético socialmente deseado es un atributo esencial para la venta de la persona (22). Hay que parecer a cualquier costo, producirse para obtener mayor valor de cambio. Es la regla de oro del mercado, el credo de las apariencias. Una tiranía que ha provocado y provoca actitudes propias de una sociedad desestructurada e ilógica, y promueve la mutilación, el sufrimiento y la autoflagelación en aras de la aceptación social. Sin dudas, otra batalla perdida a manos del mercado. Notas 1. Alex Kuczynski, En los realities shows de cirugías estéticas, todos quieren parecerse a Brad Pitt, en The New York Times, traducción para Clarín de Claudia Martínez (Buenos Aires, Clarín, 4/05/2004). 2. Beatriz Sarlo, Escenas de la vida posmoderna. Intelectuales, arte y videocultura en la Argentina, Buenos Aires, Ariel, 1994. 3. David Le Breton, Antropología del cuerpo y modernidad, Buenos Aires, Nueva Visión, 1995; en Marta LÓPEZ GIL, Zonas filosóficas, Buenos Aires, Biblos, 2000. 4. Marta Martín Llaguno, La tiranía de la apariencia en la sociedad de las representaciones, en Revista Latina de Comunicación Social, Nº 50, mayo 2002, La Laguna (Tenerife), http://www.ull.es/publicaciones/latina/2002/latina50mayo/5005mllaguno.htm. 5. Ibíd. 6. Francisco Rey Alamillo, El poder manipulador de la publicidad, en http://www.solidaridad.net, 3/12/2003. 7. David Le Breton, ob.cit. 8. Vicente Verdú, El cuerpo, Opinión, El País, 30/12/2000; en Marta Martín Llaguno, ob.cit. 9. Lourdes Ventura, El mercado de las apariencias, en http://www.el-mundo.es/elmundolibro, 16/04/2000. 10. Beatriz Sarlo, ob.cit. 11. Marta Martín Llaguno, ob.cit. 12. Lourdes Ventura, ob.cit. 13. Enrique Valiente, La religión de las apariencias, en Clarín, Buenos Aires, 13/5/2001. 14. Alex Kuczynski, ob.cit. 15. Lourdes Ventura, ob.cit. 16. En Ibíd. 17. Flavia Costa y Ana M. Battistozzi, Los polémicos límites del arte, en Revista de Cultura Ñ, Nº 9, Buenos Aires, Clarín Ediciones, 29/11/2003. 18. De patito feo a cisne: furor en todo el mundo por 'reality shows' sobre cirugías plásticas, en El Tiempo, Colombia, 20/4/2004. http://eltiempo.terra.com.co. 19. Alexandra Retico, Cambia, todo cambia, en La Repubblica, especial para Clarín, Buenos Aires, 22/5/2003. Traducción de Cristina Sardoy. 20. De patito feo a cisne: furor en todo el mundo por 'reality shows' sobre cirugías plásticas, ob.cit. 21. James Gorman, Cirugías estéticas: menos corte y más relleno, en The New York Times, especial para Clarín, Buenos Aires, 12/05/2004. Traducción de Silvia Simonetti. 22. Marta Martín Llaguno, ob.cit. Fuentes ú Alex Kuczynski, En los realities shows de cirugías estéticas, todos quieren parecerse a Brad Pitt, en The New York Times, traducción para Clarín de Claudia Martínez (Buenos Aires, Clarín, 4/5/2004). ú Beatriz Sarlo, Escenas de la vida posmoderna. Intelectuales, arte y videocultura en la Argentina, Buenos Aires, Ariel, 1994. ú David Le Breton, Antropología del cuerpo y modernidad, Buenos Aires, Nueva Visión, 1995; en Marta LÓPEZ GIL, Zonas filosóficas, Buenos Aires, Biblos, 2000. ú Marta Martín Llaguno, La tiranía de la apariencia en la sociedad de las representaciones, en Revista Latina de Comunicación Social, Nº 50, mayo 2002, La Laguna (Tenerife), http://www.ull.es/publicaciones/latina/2002/latina50mayo/5005mllaguno.htm. ú Francisco Rey Alamillo, El poder manipulador de la publicidad, en http://www.solidaridad.net, 3/12/2003. ú Vicente Verdú, El cuerpo, Opinión, El País, 30/12/2000; en Marta Martín Llaguno, ob.cit. ú Lourdes Ventura, El mercado de las apariencias, en http://www.el-mundo.es/elmundolibro, 16/4/2000. ú Enrique Valiente, La religión de las apariencias, en Clarín, Buenos Aires, 13/5/2001. ú Flavia Costa y Ana M. Battistozzi, Los polémicos límites del arte, en Revista de Cultura Ñ, Nº 9, Buenos Aires, Clarín Ediciones, 29/11/2003. ú De patito feo a cisne: furor en todo el mundo por 'reality shows' sobre cirugías plásticas, en El Tiempo, Colombia, 20/4/2004. http://eltiempo.terra.com.co. ú Alexandra Retico, Cambia, todo cambia, en La Repubblica, especial para Clarín, Buenos Aires, 22/5/2003. Traducción de Cristina Sardoy. ** Gabriel Cocimano gcoci@tutopia.com Periodista argentino (Bernal, Provincia de Buenos Aires, 1961). Graduado en periodismo en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (1997), tiene estudios de historia en la Universidad de Buenos Aires y formación en conducción de radio, periodismo e investigación cultural y actuación en radio y televisión. Ha producido los programas radiales "Pebeta de mi barrio" (1996/97) y "Hablemos de salud" (1997/98). Textos suyos han aparecido en las revistas Sumario (Paraguay, 1995), Sincronía (México, 2003) y Nómadas (Madrid, España, 2004), entre otras. Parte de su producción puede leerse en http://personales.ciudad.com.ar/gcocimano/index.htm. === Jordi Olavarrieta Ramon Bosch Turull ============================= Descubrí a Jordi Olavarrieta (Barcelona, 1924) en uno de sus libros, que ilustraba la obra más emblemática de Richard Bach, Juan Salvador Gaviota. Años más tarde, en Montserrat, y por casualidad, encontré otro libro de Jordi Olavarrieta, ¡Oh Montserrat! Me hacia mucha ilusión conocerlo y que me dedicara sus libros. Mira por dónde me invitó a su casa: "Siempre estoy dispuesto para hablar de fotografía", me dijo por teléfono. Jordi me pide que le tutee; me presenta a su esposa, Celi, inseparable compañera de la vida y de todos sus viajes. La conoció cuando ella tenía 16 años y él 18. De inmediato me invita a ir a su estudio, gruñe, el ascensor no funciona, le sabe mal que tengamos que subir las escaleras andando. Hombre de ojos claros, vivos y sinceros, Jordi tiene una sonrisa feliz, te hace sentir bien, cómodo, como si lo conocieses desde hace tiempo. Estamos en su "refugio": una buhardilla acondicionada, donde tiene su laboratorio, su archivo fotográfico y un montón de recuerdos. De fondo, mientras charlamos, escuchamos música clásica, me confiesa que es un melómano. Cuando tenía nueve años le regalaron una "Baby Brownie"; con ella hizo sus primeras fotografías. Trabajó de matricero, en la misma fábrica que su padre, desde los 14 hasta los 33 años. "Fueron años muy difíciles", afirma Jordi. Durante esa época fue compaginando su trabajo con su gran afición la fotografía, hizo sus primeros reportajes comerciales, bodas, comuniones y todo aquello que salía. En 1957 su pasión se convirtió en su profesión. Con un espíritu independiente -independentista, diría Jordi- empezó a trabajar para firmas comerciales, haciendo campañas publicitarias sin dejar los reportajes de bodas y comuniones. De sus primeras fotos con flash recuerda que un día estalló una de las bombillas, todo el mundo se escondió, la niña vestida de primera comunión debajo de una mesa, y todos se enfadaron mucho con el fotógrafo. Cuando inauguraron los laboratorios de Hoetsch Ibérica en Sant Feliu de Llobregat, le pasó lo mismo, esta vez entre las autoridades de la época estaba el alcalde de Barcelona; el susto fue enorme. "Gracias que pude seguir trabajando", confiesa Jordi. Los encargos comerciales se sucedieron y el trabajo fue incrementándose. Tuvo diversos estudios hasta conseguir uno de 450 metros cuadrados en pleno ensanche barcelonés, lo bastante grande para que los camiones de la Casa Roca pudiesen descargar las piezas sanitarias que debía fotografiar. Aún hoy recuerda, con buen humor, la campaña publicitaria para una casa de congelados: "Debíamos fotografiar habas tiernas: escogidas y limpias. Finalizada la sesión y vistas las pruebas... ¡qué desastre! Se observaban con todo lujo de detalles los hilos de las vainas, lo cual echó a rodar dos días enteros de trabajo. Una de las últimas campañas fue para cervezas Damm: botellas nuevas, copas por estrenar, etiquetas relucientes -las hicieron nuevas para este anuncio-, incluso vino un especialista de la casa para la espuma. Empezó la sesión: cerveza por aquí, cerveza por allá. El especialista iba controlando y nadie se percató de que las etiquetas se estaban desenganchando. Tuvimos que repetir la sesión y entonces salió perfecto, pero en ese momento decidí dejarlo", me confiesa Jordi. A principios de 1974 empezó a elaborar su primer libro Gust de terra catalana, publicado el año 1976; dos años más tarde llegaron los 2 volúmenes de Gerunda Girona, a los que siguieron: Joan Salvador Gavina (1979), Yantar y el comer (1980), El llibre del cava (1981), Cims, valls y santuaris (1983), El nostre patrimoni (1983-1990), colección de 7 libros dedicada a las comarcas de Girona, y finalmente ¡Oh Montserrat! (1991). "¡Oh Montserrat! es un libro hecho con el corazón", confiesa Jordi, se le nota cuando habla. Y como comentó el padre Maur M. Boix, en la presentación de la obra: "Este libro ha sido y es la ilusión de su vida". En la crónica del libro el autor escribe: "Un acontecimiento de carácter personal me hizo prometer que haría la edición del libro de Montserrat, sin ningún afán de lucro". Las 180 imágenes del volumen han sido concebidas con un guión previo, que requería fotografías muy puntuales, las cuales le obligaron a trasladarse, con todo su equipo, a lugares donde sólo se podía llegar a pie. Su equipo se componía de una cámara Hasseblad ELM 500, un objetivo Bigodon de 40, un Planar de 80, un zoom Variogon de 140-280 y un teleobjetivo Tessar de 500, además de los distintos continentes, filtros, fotómetro, trípodes y todos los carretes necesarios. La película Agfachrome 100 RS es la que utiliza siempre. Aproximadamente tres años de trabajo y un número incalculable de viajes a "La Montaña" fortalecieron su amistad con el padre abad Cassià Maria Just y con el padre Maur M. Boix, de quien Jordi dice: "Su paz, su tolerancia, su gran sentido del humor y el amor que ambos sentíamos por Catalunya, se convirtieron para mí en unos momentos literalmente inolvidables". Al despedirnos me dice: "La luz retrata". ¡Gracias, Jordi! ** Ramon Bosch Turull bosch_oller@telefonica.net Fotógrafo español (Barcelona). Textos suyos han aparecido en la revista mensual de la Agrupación Fotográfica de Cataluña. En 2000 obtuvo el premio a la mejor colección de fotografías en un concurso organizado por la mencionada asociación y la Federació Sardanista de Catalunya. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === La relativa incertidumbre ============================================= === La verdad se caracteriza por su absoluta sencillez ==================== === Miguel A. Schmucke P. ================================================= Se escucha con mucha frecuencia a personas que poseen niveles académicos e intelectuales, decir cosas como "La verdad absoluta no existe", o que "No podemos decir con certeza que esta mesa o libro están realmente donde lo estamos observando". Esta forma o manera de pensar se cree que está en armonía con los conocimientos actuales establecidos por la física teórica de Einstein, creador de la "Teoría de la relatividad", y de Werner Heisenberg, divulgador del "Principio de incertidumbre", pero la verdad es que esta forma de pensar no tiene asidero ni correspondencia con la realidad, es decir no tiene justificación. El pensamiento verdaderamente racional y científico requiere de bases firmes, y para esto es necesario analizar la teoría y principios involucrados con la naturaleza del tema que se desea conocer, para luego poder llegar a una conclusión más satisfactoria. ¿Puede ser la verdad un concepto relativo o asociarse con la incertidumbre? Desde tiempos inmemorables, el hombre se ha esforzado por conocer el mundo en el cual habita. El espíritu humano se satisface con sólo saber con exactitud el lugar donde se encuentra, pero al tratar el hombre de explicar la naturaleza y comprender la realidad que lo rodea, ha propuesto muchas teorías e ideas que a la larga han resultado ser erróneas, pero lo que sí se sabe con certeza hoy en día es que este mundo es especial para la vida, expresamente hecho para este fin y podemos asegurarlo al comprender el significado que los límites de la física le han impuesto al fenómeno de la vida, representados por la teoría de la relatividad, que nos habla de lo más gigantesco y lejano, y el principio de incertidumbre que plantea la física cuántica sobre las dimensiones de las partículas sub-atómicas. La teoría de la relatividad desplazó, aparentemente, la idea de lo absoluto del tiempo y el espacio, establecida por Isaac Newton, produciendo en el pensamiento filosófico una tendencia a negar la verdad como algo absoluto y en consecuencia a negar la existencia de Dios. Es necesario decir que el pensamiento occidental estaba deseoso de librarse del yugo impuesto por la Iglesia durante siglos en todos los aspectos de la vida, pero los errores de la Iglesia no deben ser atribuidos a Dios. Es por la influencia de la idea de la relatividad de las cosas, que tenemos hoy en día una corriente de pensamiento que considera que Dios es algo que depende del cristal con que se mire, lo cual es muy perjudicial a la verdad y totalmente injustificado con respecto a la realidad, debido a que tal teoría sólo es válida si, y solo si, se viaja a la velocidad de la Luz, lo cual no es lo que sucede en nuestro ámbito de la vida normal. El aquí y el ahora siguen siendo tan absolutos como siempre. El principio de incertidumbre, por su lado, establece, en pocas palabras, que no es posible determinar con certeza la posición real de los electrones, es decir, no se puede decir con seguridad si están o no están en un lugar determinado. Este fenómeno ha contribuido en gran manera a reforzar el concepto generalizado de que no se puede llegar a saber nada con certeza, que todo es relativo, y que las cosas u objetos no existen o no están en realidad donde creemos que están, estimulando, por así decirlo, una anarquía en el pensamiento contemporáneo y una gran confusión con respeto al conocimiento, pero como veremos más adelante ninguna de estas posiciones o puntos de vista se justifica. Los limites de la física, tanto la relatividad como la incertidumbre, ocurren realmente, pero en los límites extremos del espacio que ocupa la vida, y por lo tanto ninguno de los dos conceptos afecta la vida humana; ni nos movemos a la velocidad de la luz ni tampoco vivimos a la medida de los átomos. En pocas palabras, todas las mediciones de tiempo y espacio tanto a escala atómica como a la velocidad de la luz, son despreciables en cuando a la física clásica se refiere, es decir a la escala en la cual el hombre y la vida existen. Es como si la vida y la existencia del hombre estuvieran colocados dentro de una burbuja, especialmente diseñada para que la vida se dé en todas sus formas, protegida y con todas las condiciones para que se multiplique y permanezca. Pensemos por ejemplo en las características del Sol, se sabe que algún día se apagará, pero el cálculo en el tiempo es tan extenso que, para la percepción humana y el tiempo que dura una vida, prácticamente el Sol estará encendido para siempre, lo cual resulta ser absolutamente maravilloso; lo mismo sucede con el resto de los sistemas naturales que existen en el planeta al parecer con el único propósito de facilitar el fenómeno de la vida. Protágoras creía que la mente humana es lo que rige al mundo, debido a que pensaba que la realidad es construida por el pensamiento y que por lo tanto no existía la verdad absoluta u objetiva. "El hombre es la medida de todas las cosas", decía, pero los hechos y siglos de conocimientos científicos acumulados lo desmienten, ya que si algo caracteriza al conocimiento científico es su objetividad, pero su frase sigue latiendo en la vida del pensamiento actual a pesar de que el conocimiento se ha hecho más sólido y estructurado en la medida en que se han realizado los descubrimientos de las leyes naturales y de las causas físicas de los fenómenos que observamos; por lo tanto, si algo concreto se puede determinar sobre la realidad que nos rodea, es que la Tierra, el espacio y el tiempo, en los cuales se da la existencia del hombre, parecen ser hechos a la medida. ** Miguel A. Schmucke P. maspar@cantv.net Docente y comunicador social venezolano (Caracas, 1954). Ha publicado artículos de opinión en los diarios El Impulso y El Informador, sobre temas de filosofía, didáctica, historia, psicología, polìtica y ciencias en general. === Intimidad de "Alma": un enlace entre ideal, belleza y arte ============ === Laura Quadrelli ======================================================= El período de entresiglos propondrá una variada generación de escritores que, en su mayoría, apuestan a la renovación estética en todos los ámbitos artísticos. La mayoría de ellos evadirá la decadente retórica del siglo XIX al tiempo que despliega una considerable renovación estilística para el nuevo siglo. La poesía narrativa de José Zorrilla, el tono grandilocuente de la poesía realista de Núñez de Arce, con el estilo prosaico de Ramón de Campoamor, entre otros, se adueñan del Parnaso Español; sólo la dulce melodía becqueriana conmueve las almas de los poetas jóvenes. Pero, aun así, buscan un nuevo sendero que les permita huir de la dura limitación de formas y de palabra que, tanto el clasicismo, el academicismo y aún el romanticismo se habían encargado de anquilosar. Ese manto vigoroso de la poesía tradicional será rasgado cuando los poetas hallan ritmo y acento como respuesta a sus anhelos de cambio. Uno de los primeros en entonar las renovadas armonías en España fue Manuel Machado, poeta "medio gitano y medio parisién, que comulga con Montmartre y con la Macarena", como se definiera él mismo, y, al igual que el resto de los poetas de fin de siglo, declara una apertura de las letras españolas hacia un inédito universalismo, síntesis de todas las influencias, en una estética común a toda Europa. Su figura -tantas veces olvidada- es indispensable para comprender el desarrollo y la evolución de la tradición moderna en la poesía española del siglo XX. Infundido por un inefable animismo simbolista finisecular, el joven Machado liberará las primeras notas de su "Preludio" a Alma, clara ilustración de la fluctuante vida literaria que expondrá de esta manera: Pero hay un canto, plácido o terrible, con palabras hermosas y secretas en las que son... Intraductible armonía de notas incompletas, que responde a ese amor de lo imposible de que viven y mueren los poetas (1). Desde sus inicios, Manuel expresó la necesidad de producir un desvío hacia una nueva estética que exprese el sentimiento más íntimo del poeta. Un sentimiento que nunca acaba de "decir" y que debe hallarse en una poesía centrada en el análisis del yo como poseedor de emociones, desterrando lo anecdótico y subrayando lo sustancial; porque creía, como los simbolistas, que lo más íntimo y personal es el sentimiento, pero al mismo tiempo, universal que el hombre posee, pues con él comulgan todos los hombres. En su constante ondulación emotiva y estética, Machado hallará suelo fértil donde plantar su vocablo, inmerso en la crisis de voluntad que se resume en el característico desdoblamiento simbolista: el poeta y su alma. Un conflicto de fin de siglo que enuncia con tono confesional en su poema Adelfos, escrito en París y dedicado a Unamuno: Mi voluntad se ha muerto una noche de luna en que era muy hermoso no pensar ni querer... Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna... De cuando en cuando, un beso y un nombre de mujer (2). Será en estas repetidas reflexiones, que generalmente disemina en sus poéticos autorretratos, donde se puede establecer la sutil distinción entre las dos vertientes que rubrican su poesía: la parnasiana -ausencia del sujeto lírico, naturaleza estática y pasividad del receptor-, encarnada por Heredia y Zayas, y que en Manuel se pueden observar en las "exquisitas marquesitas de Watteau" (3); y la tendencia simbolista -presencia de un yo confesional que escribe "en connivencia con el lector", el que se refleja en el movimiento cambiante y en la activa pulsación del poema-, ejemplificada por Mallarmé, por la cual Machado tendrá más propensión. En su poemario Alma, que verá la luz en 1902, el poeta modula su voz entre composiciones que exploran exhaustivamente, por medio de recursos simbolistas, su interioridad anímica en una singular experiencia personal que sabrá expresar en "El reino interior", "Secretos" y "Estatuas de sombra", con otras que, sin renunciar a los anteriores procedimientos, forman una sucesión de visiones pictóricas o históricas más próxima a los recursos de un ideal artístico parnasiano, formalmente objetivo, ornamental e inmutable: "Castilla", "Museo" y "Oriente", logrando concertar diestramente ambos estilos. La tradición de la rima volatinera salta del Parnaso al Simbolismo, de Banville a Verlaine, y, mezclada con los personajes verlanianos de la commedia dell'arte, el joven poeta hace par de su propia alma la figura de Pierrot: Colombina llora, Colombina ríe, Colombina quiere morir y no sabe por qué... Pierrot, todo blanco, de hinojos la implora, la besa y le pide perdón, y no sabe de qué... La Luna sonríe, la señora Luna... Y nadie ha sabido ni sabrá, ni sabe por qué... (4). Existe en la obra una completa escala de efectos encaminados a crear complejos estados de ánimo, atmósferas de misterio y ambientes colmados de impenetrables evocaciones a través de la sucesión de distintos signos de sugestión emocional, siendo los más innovadores los de tipo irracionalista: correspondencias y sinestesias que se entrelazan en imágenes sibilinas y símbolos. Estos fenómenos visionarios -distanciados por completo de la alegoría o el concepto- resultan especialmente intensos pues actúan coherentemente a lo largo de su obra Alma como símbolos continuados de disemia compleja, pero al mismo tiempo operan como un velo sutil que encubre al protagonista poemático, desdoblado, escindido y redefinido incesantemente tras una máscara de seres incorpóreos, de espacios soñados, hojas secas y parques viejos: La hoja seca vagamente indolente roza el suelo... Nada sé, nada quiero, nada espero, Nada... (5). En Machado, esta partición simbolista en busca de sí mismo y de "lo otro" origina una concepción del poema como embozo capaz de revelar una identidad mediante la puesta en escena de un personaje que, voluntariamente, quiere ser identificado con el verdadero yo. En el poema citado, el sujeto profundiza en su interior hasta arribar a un nihilismo espiritualista que siempre revela su estado de ánimo que, en este caso, representa el vacío del alma. Es sin duda el poeta quien se manifiesta respirando en los versos, se escinde y se hermana en un latir permanente entre el arte y la vida misma, entre escritura y existencia, entre elemento y belleza, entre el ser y el no ser. De este modo, aplicando este procedimiento de introspección simbolista, el poeta intenta, como nueva propuesta, aproximarse a una realidad diferente, con una mirada interior, pura e ignota, apartada de toda descripción vulgar o cultivada; se distancia de todo modelo, se olvida de sí mismo y aguarda, "laxo", a que sea el "alma de las cosas" lo que impresione su espíritu. Esta desatadura y abandono a la espera de una "iluminación" va a dotar al poeta de un nuevo espacio interior, original visión fecunda en alcances simbolistas: los múltiples estados del alma. Jardín sin jardinero, viejo jardín, viejo jardín sin alma, jardín muerto (6). Ensoñación, misterio y espacios visionarios; compendio de una mirada íntima desde el poeta plasmando sentimientos en los paisajes del alma o, en su defecto, vertiendo el alma en cada cosa a la que dedica su canto. Síntesis de esta "iluminación" y proceso interior emerge del poema "Cantares", donde el tema popular del terruño, tan caro a los españoles, se eleva a una nueva categoría donde el arte predomina y se adueña de la tradicional copla para convertirla en pura impresión del poeta; poeta oculto detrás de una caja de guitarra y del cante hondo: Vino, sentimiento, guitarra y poesía hacen los cantares de la patria mía... Cantares... Quien dice cantares, dice Andalucía. A la sombra fresca de la vieja parra un mozo moreno rasguea la guitarra... Cantares... Algo que acaricia y algo que desgarra. La prima que canta y el bordón que llora... Y el tiempo callado se va hora tras hora. Cantares... Sin dejos fatales de la raza mora. No importa la vida que ya está perdida; y después de todo, ¿qué es eso, la vida?... Cantares... Cantando la pena, la pena olvidada. Madre, pena, suerte, pena, madre, muerte, ojos negros, negros, y negra la suerte... Cantares... En ellos el alma del alma se vierte. Cantares. Cantares de la patria mía... Cantares son sólo los de Andalucía. Cantares... No tiene más notas la guitarra mía (7). El poema se aparta visiblemente de la estética costumbrista o exótica; el sentido telúrico se desvanece, se hace invisible a los ojos por obra y gracia del más hondo sentir poético; sólo es evocación, sólo impresión sonora. Se fusionan en su seno el universo temático y rítmico del cante hondo con la estética simbolista, la que dará significado a la totalidad del poema y a cada uno de sus versos. Un espacio proverbial: Andalucía, "pena olvidada", "sin dejos fatales de la raza mora" que, aun conservando acentos melancólicos, se imprecisa al compás de las cuerdas de una guitarra; se desnuda de toda sujeción tradicional para renovarse en los ecos poéticos del tiempo del alma. La presencia de la metafísica romántica también se puede observar en el desanimo espiritual y en la apatía nostálgica que surgen de su meditación, clara respuesta a una pena ya ida: y después de todo, ¿qué es eso, la vida? Expresión, ritmo y medida cercanos a la copla donde en cada nota-verso que tañe el Cantar, el poeta derrama el alma hasta agotarla en las seis cuerdas, en las seis estrofas. Un simbolismo vital abatiéndose sobre cada palabra-sonido y en el todo del cante, la guitarra se convierte en poema, y el poema en guitarra. La métrica machadiana asimismo presenta gran riqueza de recursos -del encabalgamiento a la rima interior o al desplazamiento de acento o cesura-, cifrándose en ella gran parte de las posibilidades expresivas del poema: pena, madre, muerte, / ojos negros... De este modo, y través de un sinnúmero de mensajes líricos, seres exteriores o espacios evocados, el poeta entrega su alma y la de las cosas exponiendo siempre su sentir y su ideal de "poesía". Este Manuel Machado, que pareciera pintar exterioridades en muchos de sus poemas, en realidad nos ofrece el espíritu de los objetos utilizando la invocación de lo visible e invisible con una variada selección de elementos expresivos que exhibe sólo por insinuación, eliminando todo deseo de trascendencia. Entonces lo superficial se traduce en una evocación del alma que ahonda y luego emerge en versos hasta transformarse en Belleza por prodigio del Arte: Cantares... / En ellos el alma del alma se vierte. Todo aquello que desfila dentro y delante de él se traduce en la vida misma, por eso lo mismo Madrid que París, la vida y el arte, el dolor y el placer, los temas abstractos y los concretos, la vida y la muerte, el Cid y Pierrot. Lo inmediato es reflejado por el sentir del poeta como un espejo que recibe la imagen y la devuelve esencial, pura, bella; sólo una imagen interior. Un ideal estético donde el poeta logra plasmar, apartado de la sociedad, lo que fluye íntimamente; entonces su poesía palpita al ritmo de la emoción y "respira" libre, se contrae en infinitas frecuencias oscilantes entre ligereza y gravedad, optimismo y tristeza, yo y el otro, lo visible y lo invisible; todo alma de poeta: vínculo entre Ideal, Belleza y Arte. Notas 1. Preludio, 1899, p. 240-41. De los poemas publicados entre 1898-1901 no recogidos en Alma. 2. Adelfos, 1899, p. 119 (Serventesios 14s.). 3. Figulinas, p. 148 (silva octosílaba 4 y 8). 4. Copo de nieve, p. 150 (silva libre estrófica 3 y 6). 5. Otoño, p. 124 (silva octosílaba 4 y 8). 6. El jardín gris, p. 122 (silva 7 y 11). 7. Cantares, p. 128-129 (serie rítmica de base ternaria 3 y 12 s.). Bibliografía ú Alonso, Dámaso (1965). "Ligereza y gravedad en la poesía de Manuel Machado", en Poetas españoles contemporáneos. Editorial Gredos, S.A., Madrid. ú Bousoño, Carlos (1985). Teoría de la expresión poética, tomos I y II, Gredos, Madrid. ú Doménech, Jordi (2001). Antonio Machado. Prosas dispersas (1893-1936). Introducción de Rafael Alarcón Sierra, Editorial Páginas de Espuma, S. L., Madrid. ú García López, José (1999). Historia de la literatura española, Editorial Vicens Vives, S.A., Barcelona. ú Lapesa, Rafael (1975-1976). "Sobre algunos símbolos en la poesía de Machado", en Cuadernos Hispanoamericanos, CII, Nº 304-307. ú Machado, Manuel (1967). Alma. Apolo. Estudio y edición de Alfredo Carballo Picazo, Editores Alcalá, Madrid. ú - (2000). Alma, Caprichos, El mal poema. Editorial Castalia, S.A., España. Edición, introducción y notas de Rafael Alarcón Sierra. ú Paulino Ayuso, José (1996). Antología de la poesía española del s. XX. Edición, introducción y notas de José Paulino Ayuso, Vol. I: 1900-1989, Madrid: Editorial Castalia. ú Senabre, Ricardo (1999). Claves de la poesía contemporánea. De Bécquer a Brines. Ediciones Almar, España. ú Torrente Ballester, Gonzalo (1964). Literatura española contemporánea, (2ª edición), Madrid, Guadarrama. ** Laura Quadrelli tatiana4@infovia.com.ar Docente, investigadora y escritora argentina (Córdoba, 1950). Es Licenciada en Letras y JTP en las cátedras de literatura española I y II en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, sede Trelew. === Apología C. A. Campos ============================================ Sin reparar en los tantos factores que en vez de aclarar el caso terminan ofuscándolo, muchos de los cuales que ni son a veces considerados por los críticos de arte, psicólogos, historiadores, filósofos u otras disciplinas, uno no debe de sentirse avergonzado si alguna obra de arte no nos toca, no nos gusta, no nos entrega eso que aquellos que han escrito sobre ésta dice que promete, decretando entre sus páginas que solamente ciegos o sordos o ignorantes son incapaces de percibir sus regalos divinos, ese maná, eucaristía, pues hay que recordar que entender es una cosa y gusto, el de usted o el mío, otra. No, no debemos sentirnos avergonzados, pequeñitos, o que carecemos de algo, de educación, cultura, de cierto perfil, talante o sentir. El hecho de que yo haya entendido la importancia del Quijote, la Biblia del idioma que a veces profano, por ejemplo, no quiere decir necesariamente que me gustó, que me tocó, que su lectura me pareció amena o que ésta ha cambiado mi vida. Pues les confieso que otros libros, menos notados que éste, me han tocado más, me han gustado más. Les confieso hoy porque ya no me siento mal, porque me he desasido de esa carga dañina pero necesaria que tomamos durante nuestros primeros años escolares, cuando no conocemos, sólo sentimos, y nos prescriben libros, autores y patrones, doctrinas y reglas; en fin, porque he entendido que el sentir es cosa de niños, por fortuna, y no asunto de maestros o profesores, y que los pocos maestros o profesores que uno recuerda son aquellos que te hicieron sentir, no necesariamente entender, de lo que hablaban, que en el transcurso te hicieron enamorar del mundo que describían. Es decir, sentir es cosa de genética, de fisonomía, y entender, apreciar, cosa de instrucción, de escuela y ambiente; con razón el dictamen: el artista nace y luego se hace (o se deshace). Así que no se sienta usted mal si no le gustó la música de Beethoven, la lectura de La odisea, los lienzos de El Greco, etc. Esto no quiere decir que no entienda ni aprecie la importancia de esos trabajos. Ni tampoco se sienta mal al confesar que le gusta algo y que este gusto no lo ha llevado a querer entender ese algo o a querer entender el porqué le gusta, le agrada. A mí, por ejemplo, el que menos me gustó de los trabajos de César Vallejo fue Trilce, supuestamente su más grandiosa obra; y es que gusto, señores, no nos lleva a entendimiento, o sea, a apreciación, ni entendimiento, apreciación, a gusto, necesariamente: pues no hay conexiones necesarias en este caso, como dictó el filósofo David Hume. Nadie nos puede enseñar a sentir; a apreciar desde luego, mas nunca a sentir. Así que no se empequeñezca sin razón, y escúchese, confíe un poco más en su voz, en su interior, conciencia, y pare de reparar tanto en lo que ha leído de fulano de tal o lo que dijo algún crítico o filósofo sobre cierto personaje histórico u obra. No, no somos ignorantes ni carecemos de cierto nivel de educación. Sentimos, como todo aquel que lleva nombre, apellido, que habla un idioma, ejerce un oficio; y es lo primordial, como señaló don Jorge Luis Borges. ** C. A. Campos l_tmartin@hotmail.com Escritor dominicano nacido en Santiago. Desde 1984 reside en Nueva York, EUA. Escribe tanto en inglés como en castellano. === Bello y Sarmiento: discusión en torno a la lengua ===================== === Alfredo Canedo ======================================================== En América, donde quiera que surge posibilidad de paisaje, tiene que existir posibilidad de cultura y de voces. José Lezama Lima: Confluencias El referente ideológico de la primera generación dieciochesca de escritores hispanoamericanos fue de tono original en las locuciones y voces regionales, sobriamente recaladas y limpias de toda mácula de sofistería o de bastardos afectos. Obvio entonces que marcaba el final de la literatura aristocrática con antiguas reglas del gusto y el comienzo de otra, la de emancipación mental, la de temas civiles, locales y temporales resultante de las transformaciones culturales y políticas en el continente. Pero si fue época de darse prestigio a la cultura tradicional también de discusiones en torno a la legitimidad de la escritura y las voces americanas. === Andrés Bello ha sido poeta romántico con aplicada sensibilidad americana, sabiamente artificiosa, bruñida y pintoresca. Ya en sus poemas juveniles el colorido paisaje campestre mezclado con lo idílico y mitológico, lo bucólico con didáctico, el significado con el significante. Tales especies en versos sugeridores del maíz "jefe altanero de la espigada tribu", del algodón "rosa de oro y vellón de nieve", del cacao "urna de coral" y del cielo crepuscular "cambiante nácar". O nítidamente demostradas en esta octava con irregular número de sílabas: Tú, verde y apacible y las vegas hermosas ribera del Anauco de la plácida Pafos, para mí más alegre, resonará continuo que los bosques idalios con mis humildes cantos (1). Indicios agudos, inequívocos y reiterados en su canto de madurez con virtudes de erudición y universalidad, por donde el americano ámbito campero es generosamente fecundo en deseos, inquietudes y símbolos: Del obstruido estanque y del molino recuerden ya las aguas el camino; el intrincado bosque el hacha rompa, consumado el fuego; abrid en lenguas calles la oscuridad de su infructuosa pompa. (...) y allá lejos el opimo fruto, y la cosecha apiñadora pinta, que lleva de los campos el tributo, colmado el cesto, y con la falda en cinta, y bajo el peso de los largos vienes hacer crujir los vastos almacenes (2). La lengua es para Bello instrumento de formación cultural; por tanto, así como admitía signos propios del parlante hispanoamericano también palabras flamantes tomadas de voces antiguas y modernas. No circunstancial que mirase con delectación verdaderamente sensual y gozo desbordado el paisaje natural por varios matices y frutos de sabrosísima miel. Romántico además de clásico por el fondo inmenso de su cultura; de ahí, sus poesías celebradas por floridas y animadas, resabios de afección, aridez escolástica, entusiasmo sostenido, variedad y hermosura de cuadros, armonía perpetua, sentencias esparcidas, sin violentos cortes del metro ni ritmo empalagoso o monótono. Reflexionaba sobre el sentido de la poesía hispanoamericana en carta a Juan María Gutiérrez enviada desde Santiago de Chile: Yo no recuerdo ningún poeta de primer orden que haya sido otra cosa que poeta. El gran mundo, de bullicio de los negocios, y sobre todo de los negocios políticos, tan favorable a la oratoria, no lo es para la poesía que gusta de la contemplación aun en el seno de la sociedad. Y si aun las altas combinaciones del gabinete y de los ejércitos la ahuyentan, ¿qué serán el fastidio y la monotonía de una oficina subalterna? (3). Ahí, su ética literaria en reconocer la poesía por fiel compañera de viaje a lo largo de sus numerosos años de vida. === Bello, como todo buen hablista y latinista, comprendió, presintió y sintió que la unidad política hispanoamericana sólo habría de garantizarse en formas dialectales propias, remozada con nuevos apuntes lingüísticos, ortográficos y semánticos, sin enfatismos y parafernalias verbales, menos todavía con voces del vulgar comercio idiomático. Razón de que deslumbrara, más allá de los claustros universitarios, por sus obras sobre la escritura en América castellana, y opiniones unas veces a favor otras en contrario al Diccionario de la Lengua de la Real Academia de Letras de España (4). Pero en cualquiera de sus puntos de vista, seducido Bello en decir y escribir la lengua de los hispanohablantes sin mayores colisiones con la heredada de España. Tales asuntos en uno de sus mejores trabajos literarios de 1824: No se crea que recomendando la conservación del castellano sea mi ánimo tachar de vicioso y espurio todo lo que es peculiar de los americanos. Hay locuciones castizas que en la Península pasan hoy por anticuadas y que subsisten en Hispano-América. ¿Por qué proscribirlas? Si según la práctica general de los americanos es más analógica la conjunción de algún verbo, ¿por qué razón hemos de preferir la que caprichosamente haya prevalecido en Castilla? Si de raíces castellanas hemos tomado vocablos nuevos según los procederes ordinarios de derivación que el castellano reconoce, y de que se ha servido y se sirve continuamente para aumentar su caudal, ¿qué motivos hay hoy para que nos avergoncemos de usarlos? Chile y Venezuela tienen tanto derecho como Aragón y Andalucía para que se toleren sus accidentales divergencias, cuando las patrocina la costumbre uniforme de la gente educada (5). Más de una oportunidad en su copiosa bibliografía, elogiada y exaltada por la crítica literaria, confesó que gracias a los románticos españoles Alberto Lista, José Manuel Quintana y Gaspar Melchor de Jovellanos le había nacido la inclinación a ennoblecer al dialecto criollo en correctas voces, y que a lo largo de su carrera de docente, primeramente en Caracas y más tarde en Santiago de Chile, no dejó de recomendar con ahínco a sus alumnos las lecturas en la colección de la Biblioteca de Autores Españoles, que su amigo Manuel Rivadeneyra había emprendido con afán de conocerse en Hispanoamérica los clásicos castellanos. Entrado en años, aunque sin rescindir de su ortodoxia en el tema, no dio espaldas a engalanarse la escritura criolla con vocablos de procedencia no castellana. No fue la primera vez que asentaba ese principio. Por caso, cuando en 1827 al cubano José María Heredia recomendó de incluir en sus versos además de giros de clásicos castellanos también griegos y latinos a fin de dar brillo al dialecto americano. O en 1842 con la cita de Horacio refiriéndose a palabras rigurosamente nuevas en la escritura hispanoamericana: Siempre lícito fue, lo será siempre Con el sello corriente acuñar voces (6). Años más tarde, Marcelino Menéndez y Pelayo comentaba la obra gramática del caraqueño, Análisis ideológico de los tiempos de la conjunción castellana, por entre las mejores tras las independencias americanas: Es la más original y profunda de sus estudios lingüísticos. Razón de que no vemos jamás con horror la introducción de voces nuevas, que no confunden las acepciones recibidas (7). A pesar de su fervor americanista, Bello no dejaba de estar del lado español. Y en ese sentido, su mayor dictamen en lo estrictamente castellano fue el sesudo ensayo gramatical y morfológico de 1847 Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos. Recomendaba allí, muy especialmente, la conservación de voces españolas en la lengua hispanoamericana; preguntándose a la vez por qué proscribirlas, o por qué no honrarlas como en Castilla o por qué motivo no emplearlas en la escritura corriente o literaria. Tres nítidas proclamas en su obra. Una, contra el recelo de gramáticos españoles a negar el derecho de incorporar al castellano usos idiomáticos del hispanohablante; otra, someter reformas ortográficas a las costumbres del decir criollo, y, por último, tachar de espurias y viciosas las anticuadas locuciones castizas en las letras americanas. Pero justo de reconocer que Bello en ningún momento predicó la independencia idiomática del castellano español, como en tiempo reclamaban algunos escritores nacionalistas del continente, sino al revés, el derecho de los americanos a participar con toda dignidad en la permanente formación de la lengua común: Mis lecciones se dirigen a mis hermanos, los habitantes de Hispanoamérica. Juzgo importante la conservación de la lengua de nuestros padres en su posible pureza, como un medio providencial de comunicación y un vínculo de fraternidad entre las varias naciones de origen español derramadas sobre los dos continentes. Pero no es un purismo supersticioso lo que me atrevo a recomendarles. El adelantamiento prodigioso de todas las ciencias y las artes, la difusión de la cultura intelectual y las revoluciones políticas, piden cada día nuevos signos para expresar ideas nuevas, y la introducción de vocablos flamantes, tomados de las lenguas antiguas y extranjeras, ha dejado ya de ofendernos, cuando no es manifiestamente innecesaria, o cuando no descubre la afección y mal gusto de los que piensan engalanar así lo que escriben (8). Partía de pecarse menos en la pureza de la lengua hispanoamericana mediante el uso de voces españolas que con locuciones originariamente indígenas y afrancesadas. Y en esa tesis sus recomendaciones por escribirse versos hispanoamericanos con las mismas distinciones ortográficas de los de Rafael Alarcón, sor Juana Inés de la Cruz o Tirso de Molina. Como no podía ser de otra manera, sus enfáticas defensas a los españolismos eran pretexto de quienes veían la identidad americana desde una lengua si castellana no a la zaga de los dictados de la Academia de Letras. Aunque por encima de esas reservas, muchas de las cuales bastante bien fundamentadas en ensayos sobre la lengua, la escritura hispanoamericana aún hoy es deudora del entusiasmo de Bello en embellecerla con afán y maestría. === Para los doctrinarios en la lengua americana incontaminada de españolismos asuntos idiomáticos Bello, por sus galanteos clasicistas, sumisión a la autoridad a la Academia Española de la Lengua y desprecio al romanticismo, era enemigo al afianzamiento del dialecto criollo hispanoamericano. Domingo F. Sarmiento fue artífice de esa imagen, cual le daba una nueva oportunidad para condenar la "vanidad castellana" de un segmento importante de escritores criollos. Muchas de sus páginas con vocabulario pintoresco y rústico son un velado ataque no tan sólo al celebrado lingüista venezolano, también a la gramática y ortografía académicas. Leyó el 17 de octubre de 1843 ante académicos de la Facultad de Filosofía y Humanidades de Santiago de Chile su Memoria sobre la ortografía americana. Lo central allí, motivo del encrespamiento de Bello, el reemplazo en la ortografía castellana de la "ve" con la "be", la "zeta" con la "ese", la "y" griega con la "i" latina y la "ge" con la "jota"; además de la supresión de la "hache", "ch", la "exis" y la "u" muda en "que" y "gue". Y en consolidación de su ponencia advertía: ...si la comisión ha estudiado los antecedentes ortográficos de nuestro idioma; si se ha empapado de las doctrinas de todos los escritores españoles que han continuado trabajando sobre la ortografía, habrá encontrado que la mayor parte de las reformas por mí propuestas están reconocidas ya como oportunas y necesarias por el sentir unánime de los que escriben la lengua; habrá descubierto los principios que reclaman estas innovaciones, y las que ya están introducidas en la práctica. Siguiendo la tendencia general, lejos de desechar todo mi sistema, debió de ver hasta dónde lleno en él las necesidades actuales de la ortografía, y en qué me separo de las doctrinas recibidas. Y como lo he dicho antes, el informe de la comisión de manera alguna descubre que sus miembros se hayan hecho cargo del asunto, pues resulta de los principios que asienta, de las doctrinas ortográficas que sostiene, y de los hechos que arguye en su apoyo, que el informe de la comisión es en ortografía castellana un "escrito único", sin antecedentes en los anales literarios, que contraría la tendencia general de los escritores españoles, en una palabra, que intenta, sin utilidad y sin motivo, una revolución retrógrada en la marcha de perfección que lleva hasta hoy la ortografía española (9). Tales innovaciones ortográficas tenían para Sarmiento la virtud de evitarse la parálisis espiritual del hispanohablante con signos afines a la gracia y el oído del criollo. Así y todo ese texto del argentino fue por mayoría de la comunidad universitaria considerado en escandaloso, mal gusto y engendro de barbaridades ortográficas. Para Bello, quien presidía la Comisión de Lengua de la Facultad, la Memoria sarmientina era: "...un disparate mayúsculo", "un brusco e imprudente rompimiento con las convenciones universales de los pueblos españoles en punto a la ortografía y un caos en el cuerpo de la literatura castellana" (10). Su concepto consistía en que las reformas de Sarmiento afeaban la ortografía castellana y las reglas idiomáticas prescritas por la Real Academia de Letras con arcaísmos hispanoamericanos y modernos términos vulgares; principales argumentos del escrito que leyera el 19 de febrero de 1844 ante el cuerpo académicos de la Facultad: El proyecto presentado por el señor Sarmiento proponía una reforma radical y completa de la ortografía actual, desterrando las consideraciones de etimología, derivación y demás principios adoptados por la Academia Española, y basando el nuevo sistema exclusivamente sobre la pronunciación de los pueblos hispanoamericanos (...). Pero por más deseable que sea el arreglo lógico de la ortografía basado sobre la pronunciación, creo que no puede adaptarse, sin graves inconvenientes, de la manera repentina y absoluta que el señor Sarmiento propone (11). Pero no sólo hasta allí en sus críticas a Sarmiento, ya que pidió también a miembros del Decanato de la Facultad de Filosofía y Humanidades de Santiago de Chile pronunciamientos de consejeros y docentes en sostener la lengua castellana ornamentada con voces del elegante clasicismo en contrario a las vulgares en el comercio lingüístico americano: "...amenazada por lingüistas advenedizos y aventureros enfrascados en guerra sin cuartel contra el buen gusto en el decir y escribir castellanos" (12). Inmediatamente después de ese veredicto, respaldado abiertamente por el lingüista chileno Victoriano Lastarría, envió Sarmiento a la Comisión de Lengua de la Facultad el Informe escrito con su natural genio áspero: No sé si incumbía a una comisión de la Facultad de Filosofía y Humanidades indicar las omisiones que se notan en un escrito puramente literario. Es esta a mi juicio una cuestión de crítica que, a tener lugar, habría sido del resorte de la prensa. Ignoro asimismo si era necesario para los miembros de la Facultad que se les trazase el camino que ha seguido el espíritu humano hasta llegar a formar una ortografía en cada idioma. Lo que sé es que esta manera de apreciar una Memoria que tiene por objeto de apuntar reformas sobre lo que ya existe, habría parecido pedantesca y extemporánea (13). Una de entre sus apuntes fue de suprimir "ciertas palabras del modernismo español arbitrarias e inútiles", incompatibles con la diáfana pronunciación del parlante hispanoamericano. Iniciativa rechazada por decisión de Bello, a la sazón decano de la Facultad de Santiago, preguntándose, a la vez, si no era imprudente dar el ejemplo de un rompimiento brusco con las convenciones idiomáticas de la Real Academia de Letras de España en punto a la gramática y ortografía americanas. Y en ese sentido, su informe al cuerpo académico Facultad: La Facultad cree que la reforma de la ortografía debe hacerse por mejoras sucesivas. Esta ha sido la marcha que ha llevado especialmente en el presente siglo, marcha prudente que no violente el curso de las cosas humanas; que concilia todos los intereses, y que sin causar controversias estrepitosas, ha ido insensiblemente operando en el convencimiento general, hasta permitirnos usar en el día una ortografía depurada de mucho de los defectos que dominaban en el siglo anterior. La abolición instantánea de las que restan aún, no es en manera alguna necesaria (14). A pesar de esos entredichos, finalmente los miembros de la Facultad habían de reconocer la conveniencia en estudiarse para más adelante algunas de las propuestas de Sarmiento. Razonaban ya entonces que la depuración en la ortografía hispanoamericana debía de hacerse no con súbitas mudanzas, más bien en etapas pausadas y sucesivas, sin rupturas parciales o definitivas ni controversias estrepitosas con la Real Academia de Letras. Notas 1. Bello, Andrés. "El anauco". 2. Bello, Andrés. La agricultura de la zona tórrida. 3. Archivo Nacional de la Historia. Colección Enrique Fitte. 4. Léase en el breve ensayo Sobre el manejo de la gramática, de Rufino J. Cuervo, las deducciones de Bello sobre cómo debiera escribirse poesía y narrativa americanas. 5. Bello, Andrés. Indicaciones sobre la conveniencia de simplificar y uniformar la ortografía en América. 6. Bello, Andrés. Repertorio americano. 7. Menéndez y Pelayo, Marcelino. Historia de las ideas estéticas. 8. Bello, Andrés. Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos. 9. Sarmiento, Domingo F. Obras completas. 10. Consúltese Observaciones a la Gramática de Bello, de Niceto Alcalá-Zamora. 11. Bello, A. Obras completas. T. IV. 12. Ibidem. 13. Sarmiento, D. F. Ibidem. 14. Bello, Andrés. Obras completas. ** Alfredo Canedo alfredocanedo@infovia.com.ar Licenciado en bibliotecología por la Facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires. Ha trabajado en la Biblioteca del Congreso (1960-67) y en la Biblioteca Nacional (1967-76). Ha dictado cursos sobre literatura argentina y española en la Universidad John F. Kennedy (1988-91), la Universidad Libertad (1988-91) y la Universidad de Monserrat (1988-90), entre otras instituciones. Además ha sido asesor cultural de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires (1991-92), del Ministerio de Educación (1994-96) y de la Jefatura de Gabinete Nacional (1996-2001). Ha publicado los libros Aspectos del pensamiento político de Leopoldo Lugones, Crítica literaria y Borges tallador en filosofía e imágenes. Trabajos suyos han aparecido en Clarín, La Razón, Sur, Hoy, Nuevo Diario y otros medios argentinos, así como en las revistas Propósitos, Caras y Caretas, Letras de Buenos Aires, Proa y Archivos del Sur, entre otras. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Poemas Natasha Tiniacos *** Contárselo a Karen D Carlos Briones *** Poemas Marcelo Sosa *** Muñecos de nieve Alejandra Pinal *** El diálogo del oso y la serpiente Alejandro Saravia *** El teclado Sofía Jarrin *** Poemas Ulises Varsovia *** El color de la nieve Miriam Mabel Martínez *** Poemas Silvia Visbal *** Tres textos Hebert Abimorad *** Poemas María Milagros Rosas Tirado *** ¿Quién es el que pide tres deseos cuando un perdedor cae? Pablo Krantz *** Con los segundos recortados Marcos Wever *** Las causalidades cósmicas Paúl Tellería Antelo *** Río largo y otros poemas Emma Fernández López *** Una tarde de otoño Romina Amodei === Poemas Natasha Tiniacos ========================================== Ayer se me perdió el paraíso mengüé como palabra suelta en medio del camino una esquina roída semáforo en rojo trato de escapar te confundí con la sombra del cielo perdón me equivoqué eres tú soy yo somos cada quien soy una calle trancada a la orilla de un bar ya no me da la gana de menstruar desborono trozos de luna tejidos por dentro se me descose el concepto me sirvo con hielo al fin corazón en las rocas al fin adiós destino paraíso tacto contacto ombligo milonga rito licor amantes en celo costra del grito de Munch === Desde hace siete días no me encuentro me quedé pegada a las paredes de tu posibilidad tatuada al mural de saberte donde siempre bajo la misma luz entre la misma sombra sobre la misma cama quebrada de tanta saudade nuestra me has hecho perder los límites hasta aprobar la ley del desenfreno este es mi reino la casualidad de entenderme muralla china fortaleza y al mismo tiempo sentir cómo haces fiesta conmigo arriesgo el pulso y la tensión arriesgo la conjugación contigo no me quejo si haces tiritas de mi corazón pues soy un graffiti imborrable yo soy el texto indeleble proclama de amor === Yo quiero ser la dueña de este reino tener alas sueños húmedos y siete mandamientos una luna colgando en mi sala cortinas de genoma humano en mi habitación yo quiero ser el dedo que elige que designa que acaricia lo más tibio que marca que borra que auxilia la geografía accidentada de lo nuestro quiero olvidar que soy ella y decidir las cosas que son imposibles hacer nido en el ápice de Keops arrancarme el sexo salir corriendo cuando no te tengo === Shh... No digas nada no le digas a tus ojos que los presupongo ni a tu pupila que la dibujo como consecuencia de lo que llueve de la hoja de cal que sube por mis piernas y me suplica que te escriba no digas nada por favor a lo que sea a quien lo sea que la cama se me aleja de esta forma tan mezquina y se deshace con cada pensamiento que por Dios, me pertenece no digas nada yo no soy una naranja yo no tengo especie a veces se me ocurre que soy una mujer a veces ** Natasha Tiniacos natasha@intercable.com.ve Escritora venezolana (1981). Reside en Maracaibo, Zulia. Cursa estudios de letras en la Universidad del Zulia. Ha publicado artículos de opinión en los diarios La Verdad (Maracaibo) y El Universal (Caracas). === Contárselo a Karen D Carlos Briones ============================== Caminaba solo bajo la lluvia, caminaba y gemía; gemía, no lloraba, a cada tanto su corazón contraído lo obligaba a detenerse. No pensaba en la miseria. Se sentía demasiado poderoso para pensar en la miseria. Sabía que se había superado a sí mismo, y había pasado la prueba, la prueba de su conciencia de que era un hombre superior, a sus falencias, y superior a sus torturadores. Había operado y con éxito. Éxito técnico, con reconocimiento propio y ajeno. Reconocimiento propio, sin la más mínima y pestilente y odiosa conmiseración. Cada paciente, para él, era un poema borroso. Para él que le hubiese gustado ser un poeta y no un cirujano eficiente. Para él que amaba las palabras y adoraba las enciclopedias. Había hecho un buen trabajo en condiciones apremiantes, desastrosas e incómodas: le había salvado la vida a uno de los tipos que más lo había hecho sufrir, no sólo a él sino a otros seres con los que había logrado ese grado de humanidad conocido como: amistad. B estudió, recordó y estudió con pasión, pasión y distanciamiento, esos dos componentes de su quehacer, y caviló muchos años sobre las causas de la crueldad. Se agotó, la insatisfacción lo convirtió en un infeliz, en un individuo que persistía en la infelicidad, en la consciente infelicidad, hasta que conoció a Karen D. Fue su terapeuta, su amiga, su confidente, y finalmente: su amante. Ella lo hacía olvidar. Llegó a pensar que ella era la felicidad. Con ella pasaba horas desentrañando significados. Acumulaba sus sorpresas, para sorprenderla a ella, para compartir con ella sus descubrimientos. B había operado muchas veces, y siempre con cierta emoción. En algunos casos con demasiado compromiso. Esa sensación que se había decantado y había quedado sólo como compromiso. Sus profesores, en su tiempo, la habían definido como Compromiso Social. Los tiempos y las traiciones de los hombres que manejan los tiempos, los tiempos y las sugerencias infames del Lenguaje, la habían reducido a compromiso, a secas; y lo que era peor, a: la cuestión del compromiso. Recordando momentos de la operación, contra el tiempo, contra la falta de recursos, recordó un pensamiento fugaz: hubiese preferido que el paciente, ese infeliz que lo había torturado años atrás y que él había visto cómo le hacía daño a personas que él quería, se estuviese ahogando y su obligación fuese salvarlo, hubiese preferido eso; pero él era cirujano, y siempre con la amenaza presente de la Muerte. B sabía eso, lo sabía muy bien: debía arrebatárselo a la Muerte, que minuto a minuto, segundo a segundo, se lo llevaba suave, notoriamente, hacia el Otro Lado. -Se nos va -dijo uno. -Sí, parece que se nos va -confirmó otro. Y él ahí: haciendo lo que tenía que hacer. -Pinzas -pidió-. Curvas -agregó-. Sudor en la frente -dijo sin pensar. Una enfermera le tocó suavemente la frente. No tenía sudor, pero igual le había limpiado la frente, con dos toques precisos. B percibió el terror del tipo ahí, ya con el narcótico inyectado, cuando lo reconoció. El tipo ahí, ya afeitado y listo, técnicamente no era más que eso: un nombre, un paciente. Y técnicamente su quehacer no era más que una emergencia, y una estúpida suma de circunstancias. El accidente del tipo, las dos balas en la espalda, el único sobreviviente de un asalto a mano armada, ocasionalmente reprimido por la Policía, y él, a esa hora, el único cirujano de turno en la Posta Central de Santiago. B odiaba su propia soberbia, pero no podía vivir sin ella. Durante la operación recordó que estaban agachados, en cuclillas, en el túnel de entrada del Velódromo del Estadio Nacional de Chile. Eran diez, y el conscripto que los cuidaba los había hecho ponerse la manta sobre la cabeza, la manta que les habían entregado después de la visita del cardenal Raúl Silva Henríquez, de manera que sólo veía los zapatos de los que estaban a su izquierda y a su derecha; sabía que era el tercero; los dos primeros, a su derecha, tenían nombres con A, Arancibia y Aranda, después venía él, su nombre comenzaba con B, el cuarto y el quinto también, Bustos, Berríos, el sexto era Estrada, no había nombres con C o con D; el último era Pincheira; ése le resultaba fácil recordarlo, por Pincheira, el amigo de su padre, el que se había casado con una gitana, una gitana que no había dejado de ser gitana; y Pincheira se tuvo que acostumbrar a dormir en el suelo, en cojines, y en una carpa como con quince gitanos. Mientras esperaban, memorizaba: Arancibia, Aranda, yo, Bustos, Berríos, Estrada... y Pincheira. De los otros no se acordaba. Había uno que lloraba; pero cómo saberlo; arriesgarse a que el conscripto le pegase un culatazo en la cabeza por sacarse la manta, no valía la pena. El que lloraba, gimoteaba, pero no decía nada. -Cállate conchetumaire -le había gritado el conscripto-. Y aguanta como hombre. El que lloraba siguió llorando y rezongó algo. -Cállate maricón culiao. ¿No queriai matar sordao? ¡Aguanta ahora culiao! Allá aentro te-an-hacer cagar. -¡Ya se cagó mi soldao! -dijo el que estaba después de Estrada. Algunos se rieron. -¡Cállate güeón! -ordenó el conscripto-. ¡Al que aule ahora lo mato! Silencio. Al poco rato se llevaron a Arancibia y a Aranda. -Los dos primeros. Déme los dos primeros. ¡Guardia, déme los dos primeros! -ordenó una voz. Se los llevaron. El que lloraba comenzó a gimotear de nuevo. B tomó el primer puesto. Desde esa posición veía la entrada al Caracol II, así habían denominado, oficialmente, con sarcasmo y crueldad, los Baños del Velódromo: Caracol I y Caracol II, por la forma de las bajadas a las letrinas. Y desde esa posición vio perfectamente al oficial de la Fuerza Aérea que los venía a buscar. Los interrogadores de la Fuerza Aérea se habían caracterizado por su crueldad; su falta de información y el manejo de información falsa, generada por el movimiento derechista Patria y Libertad, liderado por Pablo Rodríguez, y por la cercanía que tenía el comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Gustavo Leigh, con el asexuado líder de un movimiento católico, ultra conservador, integrista: los interrogadores de la Fuerza Aérea resultaron ineficaces y se dedicaron al crimen burdo, a la tortura despiadada: sólo guiados por el odio. Caminando bajo la lluvia, volvió a recordar esas infamias, recordó su dolor, y recordó que, a pesar de todo, en algún momento, había sido feliz. Ahora no sabía si era feliz o estaba simplemente satisfecho. Pensó en Karen D que lo había soportado tantos años, pensó en el amor y en la pasión, pensó en sus amigos muertos, muertos y desaparecidos; no sabía cómo serían ahora esos hombres que habían muerto a su lado, que los habían tirado al mar, que los habían hecho desaparecer. A ellos les dedicó ese momento. Pensó que ellos aprobarían que llorara bajo la lluvia y que le aprobarían que le hubiese salvado la vida al Rubio, al más joven y al más cruel de los torturadores de la Fuerza Aérea. Pensó en Arancibia, que no entendía los razonamientos de Bustos respecto de la gratuidad que debía haber en algunos actos del ser humano. Pensó en Aranda que sólo sostenía que primero debían salir con vida; pensó en ese pragmatismo de mecánico tornero. Recordó que él, que había leído con atención ecléctica los textos políticos de entonces, y que había pensado que estaba entre ignorantes, y recordó que eso lo había deprimido. Recordó que había pensado que estaba entre ignorantes llenos de pasión cristiana, sin ser cristianos. Recordó que Aranda era comunista y católico y que Estrada había dicho que no tenía miedo de morir. Estrada que había muerto a su lado gritando vivas a Salvador Allende. Recordó que inmediatamente había pensado: ¡Estúpido! Pero no había tenido oportunidad de decírselo; y que después, en algunos momentos había recordado que Estrada había dicho que pasar al Otro Lado así, así, conscientemente, de manera soberbia, sería como le gustaría morir. Morir así y no morir por sorpresa. B recordó que se había sorprendido; para él la mejor muerte era la muerte ignorada, durante el sueño, y, sin agonía, por supuesto. -La sed que me ahoga es la sed de saber -le había dicho a Estrada-. Soy médico -le había agregado con arrogancia-. Bueno, voy a ser médico. Voy a ser médico, me cueste lo que me cueste. Estrada le había pedido consejos para pasar al Otro Lado de la forma más cómoda posible, sin renunciar, sin desdecirme. Eso le preocupaba a Estrada: desdecirse. Desdecirse, había pensado B, corregir un punto de vista. Desdecirse a B no le producía desagrado. -Bueno -le había dicho a Estrada-. Hay una anestesia del dolor que, se dice, la practican los orientales, que supera o neutraliza los centros mismos del dolor. -Fenómeno -le había dicho Estrada-. ¿Y qué hay que hacer? -No lo sé. -¡Estúpido! -le había susurrado Estrada. B seguía caminando y recordando; había dejado de llover, y él había comenzado a llorar. Pensando en Estrada le dieron ganas de fumar. Trata de fumar menos, un poco menos, le pedía con cariño Karen D. Estrada, por el contrario, lo había recriminado: -Una sola chupada de este güeón... y lo recalienta. El tabaco así se humedece, se recalienta y se humedece, y así no se puede seguir fumando, momio estúpido. Estrada le decía momio. Estrada sostenía que no se podía ser imparcial, apolítico; y los que no eran de izquierda, los que no estaban con el presidente Allende: eran momios. Momios porque se habían quedado anquilosados en el Pasado; en el pasado miserable y vil de la despreciable sociedad chilena. B no tenía militancia política, por eso había hecho lo que había hecho, por eso lo habían detenido: había salido a comprar cigarrillos después del Toque de Queda. -¡Estúpido! -le habían dicho repetidas veces los tipos con los que tuvo que compartir sus miserias. -No me lo repitan -les pedía por favor. Finalmente terminaron aceptando que todos eran un poco estúpidos. -¡Estúpido! -había alcanzado a farfullar el más cruel de los torturadores de la Fuerza Aérea cuando lo reconoció, poco antes de sentir los efectos de la anestesia. El resto, para B, no tuvo ninguna importancia. Los comentarios que trajeron al pabellón de que el paciente era el segundo hombre de una banda de traficantes, que después de un asalto que había servido para un ajuste de cuentas, en la huida, el tipo había resbalado en una cáscara de plátano, lo que le había permitido a la Policía abatirlo, a B ni siquiera le llamaron la atención. -¡Estúpido! -había comentado uno de sus ayudantes mientras lo preparaban. -No lo repita, por favor -le había pedido B y habían comenzado como de costumbre. Caminando y llorando bajo la lluvia, y con ganas de fumar, B se dio cuenta de que en ningún momento, durante la operación, había pensado en ajustar cuentas con el más cruel de los torturadores de la Fuerza Aérea, y eso lo hizo sentirse muy bien. Sintió deseos de contárselo a Karen D. Sorprenderla y decirle que no estaba lleno de odio; y que no olvidaba. Se podía vivir sin odio y sin olvidar. ** Carlos Briones cbj@entelchile.net Escritor y periodista chileno nacido en Santiago en 1948. Vivió en Alemania entre 1974 y 1992, período en el cual fungió de traductor, conductor de programas, entrevistas y reportajes, locutor, productor de programas de TV y otras actividades similares. Ha publicado material narrativo y poético en revistas de España, Alemania, Argentina y Chile. Reside en su país desde 1993, trabajando para diversos medios de comunicación y colaborando con organizaciones sociales y culturales. === Poemas Marcelo Sosa ============================================== *** Espejo en el silencio de mi voz descubro cumbres ajenas y solitarias llanuras que me forman ya nada me queda sino la espera que carga la obra en su costado ya nada sino yo mismo mi propia persona como una sombra difusa arrinconada en mis zapatos ese ser inaprensible que aprendí tibiamente a ignorar ese que no conozco y vos tampoco he vertido mi vida ese pedazo de tiempo que me cayó sorteado en las torpes borracheras de la mentira construí siguiendo los manuales un laberinto de voluntad prestada donde pudiera esconderme con eficacia de los juicios de la sombra dejé simplemente pasar mujeres de fino corte hadas carnales que me han dado recreos inesperados en mi media humanidad olvidé la sangre que bulle con dolor en otros cuerpos mi propia sangre que a mi lado agita ahora que lo veo claramente sé que me esperan unas incómodas mariposas pardas giran su vuelo reclamando lo que les pertenece. *** Sucesos sucede que me abruma de repente tanto grito susurrado tanto golpe sin querer simplemente me suceden multitudes fantasmas de mil caras mil voces descarnadas y no me puedo esconder por más hondo que caiga sucede que el viento no me tapa que las voces nunca callan que la risa de la muerte me socava sucede que estoy vivo pero nadie me avisó de qué se trata *** Soneto I Como náufragos bogamos por el mar, El hogar desechado por los vivos. Como seres que la bruma ha perdido, Emprendemos la ventura de soñar. En la noche sin estrellas del azar Navegamos sin fuerza, sin sentido, Sin puerto al que llegar, sin amigos; Con los remos en silencio hiriendo el mar. Consolaos terrestres caminantes Que los náufragos son lejos de casa: Son luces que os brillan en el alma. Ya lejos los fugaces navegantes Sólo bogan, no saben lo que pasa: Han quedado por siempre en otra calma. *** Mago para ruben d'alba ese tipo chiquito es un mago disfrazado eleva finamente del polvo nuestra risa trae papeles en los bolsillos llenos de conjuros y nos roba los caparazones así cualquiera. ** Marcelo Sosa msosa@fing.edu.uy Escritor uruguayo (1968). Cursa estudios de profesorado de literatura y es funcionario de la Universidad de la República de Uruguay. En 1996 textos suyos aparecieron en un libro colectivo de narrativa y poesía. === Muñecos de nieve Alejandra Pinal ================================= I La campiña se mostraba teñida por completo de blanco, y las altas copas de los árboles aparecían revestidas de escarcha. Había llegado el invierno, y con él, las gélidas temperaturas y las violentas ventiscas del norte que azotaban el valle. Como cada año, la estepa se admiraba desolada y los campos llanos adquirieron, como por arte de magia, la incierta tonalidad sombría que se confundía con el grisáceo horizonte y el umbroso cielo. Las aves se recogían yertas buscando abrigo entre los encrespados ramajes pintados de amarillo. Y la enorme y vieja casona, como todos los inviernos, era la única que se veía en varias millas a la redonda. Era una recia y amplia construcción hecha de adobe puro con argamasa, que se alzaba como una extraña fortaleza en medio de las frías soledades del páramo. Y más allá, mucho más al fondo, se levantaban las barracas. Aquella mañana, Nikolai salió del galpón muy temprano. El aliento le hedía a aguardiente y una extraña agitación le recorría el cuerpo. El viento helado le golpeó el rostro y le agitó el viejo gorro de piel. Sacudió los brazos e intentó esconder la cabeza entre los desgastados pliegues del gabán de piel de oso. Caminó lentamente por los restos de nieve y barro y se dirigió al cobertizo de junto. Sacó los caballos y se puso a trotar con ellos en círculos. Los belfos de los equinos se estremecían, bufando y lanzando vahos por los hocicos. Poco después, sacó el trineo. Enganchó los caballos y acercó la troika al corredor de la casa. Se acomodó el gorro y se sentó a esperar, acurrucado bajo el porche. El joven se frotaba las manos constantemente. Al poco tiempo se abrió la puerta y aparecieron dos mujeres. La primera era la patrona, la señora Svetlana, una dama entrada en años, algo canosa y muy bien vestida. Sus rasgos conservaban el perfil aristocrático que poco a poco se iba desvaneciendo en su semblante. La otra era Annushka, la ayudante de la patrona. Annushka era huérfana, y la señora la había adoptado desde que era una niña. La linda jovenzuela se había criado, por casuística del destino, entre almohadones de oropel y los lujos y las reglas de los terratenientes adinerados. Caminaron ambas hacia el trineo y Annushka se inclinó tras la señora para recogerle el faldón. Nikolai se aprestó solícito a ayudar a subir a la dama. Pero sus ojos enfocaban con el rabillo los movimientos de Annushka, quien con una graciosa sonrisa en el rostro, se trepó ágilmente al carruaje. La señora fueteó a los animales y éstos comenzaron a arrastrar el trineo por los acuosos y sucios surcos de nieve revuelta con estiércol. Nikolai siguió con la mirada a la pareja hasta que ésta se perdió en la lejanía. Siempre había evocado la imagen de Annushka como si fuera una diosa; la diosa más amada de sus más oscuros sueños. Por la tarde se escuchó el bullicio de gritos y jadeos procedentes de la estepa. Saliendo del galpón donde se hallaba trillando el heno, Nikolai se asomó curioso. Vio cuando el par de troikas se estacionaron junto al acceso de la casona. Podía escuchar a lo lejos las alegres y despreocupadas risitas de Annushka, que siempre le endulzaban el oído. Pero esta vez, las cosas no serían así. Lanzó furioso el trillador hacia dentro y se fue a esconder tras uno de los muros de la casa. Sus zapatos se hundían al avanzar entre la nieve semi derretida. Observó con cuidado los carruajes apostados y a sus ocupantes. Y allí estaba él, con su reluciente uniforme militar, dándole la mano a Annushka para ayudarla a bajar. Nikolai sintió el fuego de los celos taladrándole el pecho. Pero a la hermosa Annushka le brillaban los ojos de un modo extraño. Sin soltar la mano de la chica, el joven se ocupaba ahora de ayudar a la patrona. Después, el trío traspuso el umbral, entre charlas y parrafadas. II Por la tarde, el viento cobró fuerza y azotó con violencia la soledad de la estepa. Pero a Nikolai poco le importaba el clima. El recuerdo de Annushka le atormentaba; aunque ahora existía otra angustia: la llegada del caballero Andrei, el hijo de la patrona. Sabía que había venido a pasar el invierno con su madre en la casa señorial, y que sus oportunidades menguarían con su indeseada presencia. Caminó por largo tiempo con los pies hundidos entre la nieve, pensando en las atenciones que la linda Annushka, como cada invierno, solía conceder al joven Andrei. Sus pasos se habían vuelto más forzosos, y ahora casi corría entre el algodonoso y blando suelo. Los copos de nieve le golpeaban el rostro y las frías humedades corrían junto a él, mecidas por el viento. Atravesó varias colinas de la gran estepa bajo el grisáceo perfil de la tarde, hasta que alcanzó la aldehuela. Caminó entre las isbas volteando a ver hacia todos lados. Se detuvo de pronto frente a una choza ruinosa pintada de negro, y se llegó a la ventana. A un lado del muro dormitaban varias gallinas, entre el hediondo estiércol de los caballos. Nikolai tocó con fuerza la ventana y esperó. Una mujer de rostro arrugado y ojos somnolientos apareció, mirándole con desconfianza. -Ah, eres tú -le dijo-. ¿Tienes el dinero? Nikolai asintió. La vieja extendió el brazo hacia fuera y el joven le entregó el dinero. Las kopeikas tintinearon en la rugosa mano, y luego de mirar las monedas, volvió a meterla cerrando el portillo. Instantes después reapareció, con fingida sonrisa. Le alargó dos frascos al joven, espetándole: -Seguid mis recomendaciones, y cuidado con lo que haces. Nikolai la ignoró. Es esos momentos sólo tuvo voluntad para sentarse entre la nieve a observar con cuidado las redomas. Guardó el frasco más pequeño entre sus ropas, y con el pomo mayor entre las manos, salió corriendo como un loco dando salto tras salto sobre el albo manto del camino. Esta vez, el joven no se dirigió a la casa principal, sino que tomó un rumbo distinto. Después de trasponer una alta y lejana colina nevada, se deslizó como si fuera un trineo sobre la helada capa blancuzca. Cuando alcanzó el fondo de la ladera, se estiró con voluptuosidad sobre el frío suelo saturado de escarcha. Abrió la botella y se la empinó. Se quedó quieto y esperó. Minutos después sintió los primeros vapores que se le subían a la cabeza. Volvió a beber en tragos largos hasta que se acabó la botella. Poco después, las carcajadas del jovenzuelo eran estridentes alaridos que rompían la densa soledad de la campiña, en tanto las columnas de baba le escurrían por las comisuras. La embrujante figura de Annushka, en vez de borrársele de la mente, aparecía con más fuerza que nunca. Pero por lo menos, el efecto que le provocaba la embriaguez le hacía sentirse más fuerte y más animoso. En aquellos momentos, el joven ya no se veía a sí mismo como el mozo obligado a servir a los amos para obtener el sustento, sino como a un hombre decidido, libre y con futuro. Los sueños forjados durante tantas noches se hacían plausibles cuando, tendido como animal sobre la cruda superficie, los transformaba virtualmente en realidad, entre risotadas y volteretas corporales. Y en esa ocasión soñó mucho. Soñó más de la cuenta. III Ya las aves habían emigrado rumbo a sitios menos gélidos, y por ello las tardes, aquellas tardes en que solían escucharse los persistentes y mezclados trinos de los pájaros, no volverían a ser iguales hasta la siguiente primavera. Ahora era tiempo de nevadas. Y las nevadas, feroces y profusas, se sucedían sin cesar. Pero a Nikolai el clima no hacía otra cosa que enardecerlo más. Atravesó el largo patio con dificultad y allí la vio, parada con sus lindas vestiduras rojas y el blanco mandil de orlas, sosteniendo la tartera entre las manos. El mozo fijó sus ojos en los senos, que subían y bajaban al supino ritmo de su respiración. La jauría se abalanzó hambrienta hacia la comida que la chica derramaba sobre la nieve del patio. Nikolai admiró como nunca la hermosa estampa de Annushka, mientras ésta terminaba de limpiar la marmita con la cuchara. Era terriblemente bella. Tan bella, que no podía sacársela de la mente. Pero sus abstracciones fueron interrumpidas repentinamente. La figura del joven Andrei apareció, límpida y risueña, caminando sobre la nieve endurecida. Annushka volteó a verlo con una amplia sonrisa reflejada en el rostro. El joven se acercó y la agarró de los brazos. Ella dejó caer la cacerola al suelo para poder abrazarlo con efusión, mientras se ponía de puntitas para alcanzarle los labios. A Nikolai le brillaron las pupilas. El odio se reflejó en sus ojos, pero bajó la vista para ocultarlo. La coqueta Annushka se volvió para mirarlo. Pero Nikolai sólo la veía de reojo. Luego, el mozo se alejó caminando rápidamente rumbo al galpón. Annushka y Andrei se abrazaron y se besaron con despreocupación. Los muslos de la jovenzuela se movieron para ir a rozar las largas y delgadas piernas del hijo de la dueña. Éste, sintiendo las voluptuosas carnes junto a sí, la palpó y la apretó contra su cuerpo, le deslizó las manos por la espalda y las fue bajando poco a poco sobre la tela. Antes de ingresar en la barraca, Nikolai alcanzó a distinguir cuando la pareja entró en la casa principal, cerrando la puerta tras ellos. Los perros ya habían dado cuenta de las sobras, y ahora rondaban inquietos entre las piernas de Nikolai, husmeando alguna cosa. El mozo se les quedó mirando fijamente. Una oleada de deseo le traspasaba las carnes y los sentidos. Fijó los ojos en Coronela, la galga mayor, que seguía metida entre sus piernas. La hembra lameteaba sus desgastadas ropas con enjundia. El pelo del lomo del animal era brillante y sedoso. Nikolai miró hacia todas partes. Luego, tomándola del collar, la metió en el galpón. Después, cerró la puerta. Afuera, sólo se escuchaban las resonancias del viento rasgando los vértices de las galeras. Pero adentro, los jadeos de hombre y animal se hicieron poco a poco más intensos. IV Con el paso de las semanas, Nikolai iba sintiéndose cada vez más desalentado. Amanecía de mal humor, todo le molestaba, y un brillo extraño le inundaba los ojos. Metió las manos en el bolsillo y acarició las kopeikas que había guardado con tanto cuidado en aquellos últimos días. Decidido, se encaminó con premura hacia las altas y nevadas colinas. Cuando llegó a la aldea se detuvo frente a la ventana pintada de negro. A poco, corría por la campiña con la botella en la mano. Blancos restos de escarcha le salpicaban el cuerpo, pero al joven no le interesaba. Cuando alcanzó la cima se dejó ir hacia abajo, con el cuerpo abandonado al impulso de la gravedad. Pronto chocó con la base de la ladera. Allí se revolcó por varios minutos, riendo como un perturbado. Luego se enderezó, quitó la tapa y se empinó el gollete. Algo ardiente lo abrasó por dentro, y las agradables sensaciones comenzaron a aparecer. De nueva cuenta se arrastró por la nevada estepa, completamente ebrio, sin tener conciencia del tiempo. Cuando se despertó, el débil brillo de las estrellas fulguraba en el pálido capote del cielo invernal. Se levantó vacilante y avanzó entre tambaleos, con las viejas botas hundidas en la nieve. Sacudió la cabeza y caminó con torpeza. Poco después distinguía a lo lejos las luces de la aldea. Alcanzó la taberna, que no era otra cosa que una vieja isba con techo de adobe sobrepuesto. El pequeño salón se hallaba casi vacío, salvo por dos o tres campesinos sentados en las mesas. Un muchachillo bastante joven estaba parado detrás del mostrador, sirviendo de una botella. Nikolai se acercó a él y le preguntó: -¿Dónde está Ivan Ivanovich? -Está ocupado. -Anda tú... dile que Nilokai le busca. El imberbe jovenzuelo movió la cabeza y terminó de servir la bebida. Llevó el vaso a una de las mesas y regresó, desapareciendo por la trastienda. Minutos después un hombre se asomó por la puerta lateral. Era un tipo barbudo, de unos cuarenta años, de pobladas cejas y gran bigote de sable turco. Al ver a Nikolai se le iluminaron los ojos y enseguida le hizo señas. El mozo salió de la taberna y le dio la vuelta a la isba. Se deslizó por la parte trasera hacia una puertecilla que daba a un diminuto zaguán cerrado. Dentro de él estaba Iván Ivanovich, esperándolo con una sonrisa. Intercambiaron palabras en voz baja por algunos momentos y después, el tabernero le entregó varias monedas. Nikolai se las guardó entre sus ropas y, casi en seguida, comenzó a desvestirse. Del otro lado, Iván Ivanovich se relamía los labios mientras admiraba con lascivia el cuerpo desnudo del mozo. Era ya de madrugada cuando Nikolai abandonó el viejo zaguán, llevando impregnado en todo el cuerpo el salvaje y penetrante olor a piel sudada; y en la boca, el extraño y amargo sabor acre que le corroía la lengua. V Las fiestas anuales se celebraban por esas fechas, y los aldeanos se entregaban con pasión al disfrute de sus añejas tradiciones. Nikolai, parado en el centro de la plaza, observaba con desidia a los grupos que se movían buscando distracciones. A lo lejos se oían los gopaks y tropaks, sincronizados con los sordos ruidos producidos por el golpeteo de los herrajes de las botas de los bailadores, que se movían vertiginosamente al violento ritmo de los cosachok. A Nikolai, no obstante su juventud, le calaba el corazón un nostálgico sentimiento de desazón. Lo había percibido desde la llegada del hijo de la patrona. Y no podía borrar con nada el feroz recuerdo de la vivaz figura de Annushka, besándose con el joven Andrei, teniendo como fondo el blanco marco del nevoso patio. Se salió de la turba y se fue a caminar sin rumbo fijo, entre las oscuras callejuelas de la aldea. Al pasar por un grupo de isbas que daban a una oscura cañada, oyó el bisbiseo procedente de un ala de la ladera. Nikolai se detuvo y miró hacia allá. Cuando distinguió bien la figura, vio que una mujer, sentada sobre un tronco, le convidaba de una botella. El mozo, atraído por las posibilidades de emborracharse aquella noche, se acercó, la tomó y se la empinó. La joven le miraba con ojos alelados. Luego de atragantarse con varios sorbos, Nikolai por fin se la devolvió. La mujer se llevó la punta a la boca y bebió un largo trago. Luego, lo miró con fijeza. El joven tuvo la sensación de que se trataba de una de esas chicas enfermas, que no pueden razonar con normalidad. Al ver bien sus facciones, creyó advertir en el rostro oscurecido los característicos rasgos del down. Pero no estaba tan seguro. Por unos momentos quiso alejarse, pero la mujer lo tomó del brazo y lo jaló con fuerza hacia ella. Nikolai se sintió de pronto atraído con inusitada energía hacia la densidad de la hondonada. Allí, la mujer buscó desesperadamente sus labios y su bragueta. El beso fue largo y profundo y Nikolai, cogido por sorpresa, se dejó llevar por las sensaciones de una mano que le bajaba el pantalón con provocativa codicia. El efecto del aguardiente hizo su parte, y el mozo no pudo sustraerse a los terribles impulsos de sus instintos. Minutos después, los jadeos salvajes llenaban claramente el espacio mientras varios brazos y piernas se movían violentamente, pujando y gimiendo con locura. Cuando Nikolai abandonó la ladera, tenía el cabello alborotado. Una sonrisa de satisfacción, empero, flotaba en su rostro juvenil. === El trineo se deslizaba lentamente por la nieve, tirado por tres caballos. En el pescante, Nikolai iba recordando la grácil silueta de Annushka, al tiempo que se tocaba el centro de los muslos. Pero para su desgracia, y como si de una aparición fantasmagórica se tratase, se hizo también presente la juvenil figura de Andrei acariciándole el cuerpo a la chica sobre el vestido. Una mueca de disgusto se dibujó en los labios del mozo y maldijo en voz baja a su pretendido rival. Detuvo la troika a un lado del camino y anudó las riendas. Caminó entre la nieve hacia unos árboles cercanos, junto a los cuales serpenteaba otro sendero semioculto por los copos. Un sol parcialmente apagado intentaba brillar a través de la grisácea capa de nubes del mediodía. Nikolai recostó las espaldas en el grueso tronco y trató de borrar las prohibitivas imágenes de su mente. Durante un par de minutos mantuvo los ojos cerrados, suspirando y maldiciendo entre susurros. Pero después, se abrió la bragueta y se puso a mear. El chorro caliente fue a golpear contra la corteza de nieve, formando pronto una oquedad. Se estiró con inquietud, sintiendo que la sangre le fluía con violencia. Los jaloneos de sus dedos se volvieron más estrepitosos. Se volvió a apretar con fuerza, cual amasijo, y aspiró la frialdad del ambiente varias veces. Estaba casi a punto de estallar, cuando la descubrió. La figura se agrandaba poco a poco en lontananza, avanzando con lentitud por la campiña. Pronto, Nikolai advirtió los primeros detalles. Venía cubierta con un abrigo de piel de oso que le llegaba a la rodilla. En una mano sostenía una cubeta que debía estar demasiado pesada y que la hacía inclinar el cuerpo y caminar de lado, dificultosamente. Nikolai se arregló con apuramientos y aguardó. Cuando la figura estuvo muy cerca, quiso observarle bien el rostro, pero no la reconoció. La fugaz y atrevida idea que había tenido hacía pocos minutos, fue tomando forma. Dejó el árbol y se dirigió al caminillo, con el fin de abordarla. Atravesándose en el camino, le preguntó: -¿Vas muy lejos de aquí? La joven le miró y le dijo: -Tengo que llegar hasta la aldea de Kolotovka, pero esto pesa mucho. Nikolai la observó con detenimiento mientras sentía que todo se le volvía gris a causa del morbo que sentía. -No cargarás más -le dijo-. Anda, sube a la troika. La joven lo miró dubitativa. Pero Nikolai la convenció con una sonrisa. VI El mozo cogió el cubo y lo acomodó en el trineo. Luego, le hizo un espacio a su lado. -¿De qué familia eres? -De los Lázarev de Kolotovka. -¿Y a qué has venido acá? -He venido con mi madre para buscar trabajo. Nos hemos quedado unos días y ahora, mientras ella se empeña en una casa, yo le llevo estas cosas a la abuela. Nikolai la miró con interés. -¿Y tu padre? -Murió. El mozo no dejaba de tocarse, aunque con disimulo. -¿Sabe tu abuela que llegarás? -No, no lo sabe. El instinto salvaje que anidaba en su corazón empezó a manifestarse poco a poco en su mirada. -¿Y qué edad tienes? -Diecinueve para los veinte. -Pero si tú pareces de menos edad. -Eso dice mamá, pero yo no le creo. -Pues créeselo, porque ella no miente. La joven afirmó con la cabeza, sonriendo. La troika marchó al paso, bajo el persistente bufido de los animales. Unos kilómetros más allá, la ventisca arreció de repente, y un viento gélido empezó a azotar la campiña. Nikolai metió la mano entre las ropas y apretó el frasquillo con los dedos. Luego, volviendo a mirar a la joven, vio que tenía la cara surcada de restos de nieve y el gorro aparecía atiborrado de escarcha. El mozo le dijo: -Está haciendo demasiado frío y la cosa empeorará. Nos detendremos un rato entre aquellos árboles para protegernos un poco. La jovenzuela asintió. Cuando alcanzaron el vado, Nikolai buscó refugio entre los espesos árboles del bosque, descubriendo una breve hondonada de pocos metros. Amarró los caballos y la condujo hasta allá. Los dos se refugiaron tras el natural parapeto, que al menos les cubriría de la violencia de la cellisca. El mozo le preguntó: -¿Llevas té en esa cubeta? -Si, un poco. -¿Puedo tomar para que bebamos? Necesitamos calentarnos. La chica se encogió de hombros. Nikolai se incorporó y corrió hacia el carruaje, haciéndose del recipiente. Lo trajo consigo junto con el sifón de agua y una gruesa vasija de barro. Instó a la joven a buscar las hierbas para hacer la cocción, mientras él preparaba la fogata. Poco después, el burbujeante hervor del agua serpenteaba al viento como cola de culebra. El joven se dio cuenta de que a la chica se le salían los ojos observando el agua caliente, y la lengua le sobresalía entre los labios. -¿Tienes vasos? -le preguntó Nikolai. -Creo que hay algunos allí -señaló la cubeta. -Dámelos -dijo él. La chica le alcanzó dos raídas tacitas de barro cocido. El mozo las observó y comentó: -Tendré que lavarlas. Cogió su cantimplora y se puso de espaldas. Hurgó con tiento entre sus ropas y sacó la botellita. Escanció un chorrito del líquido amarillento dentro de uno de los tazones y luego vertió un poco de agua por fuera. Después, tomando la vasija donde hervía la infusión, sirvió en ambos recipientes hasta el tope. Comenzaron a beber en silencio, entre los silbos y el fragor de la ventisca. VII Los sudores provocados por la ingesta del caliente líquido comenzaron a notarse pronto en las suaves facciones de la jovenzuela. Nikolai la observaba atento, mientras ciertos rasgos de inquietud le rebotaban en la mente. Diez minutos después, la chica empezó a exaltarse. Sin denotar algún pudor, no apartaba la vista del cuerpo de Nikolai, a quien veía ahora con una extraña y rara mezcla de lubricidad en la profundidad de sus pupilas. El mozo sabía muy bien que la pócima estaba surtiendo sus efectos, aunque la verdad no esperaba un resultado tan apabullante. Pero pensó que la vieja también podía equivocarse. La jovenzuela se debatía entre dos ánimos, experimentando por un lado un profundo deseo por abalanzarse sobre el hombre, y al mismo tiempo, por hacerse algo en la entrepierna. ¡Aun cuando no conocía al hombre del trineo que estaba con ella! El mozo, por su lado, no dejaba de mirarla ni un instante. Vio que la joven abría y cerraba las rodillas bajo el vestido y se removía en inquietud constante, en tanto un brillo intenso le preñaba las pupilas. Nikolai, al comprobar lo que ya esperaba, llevó las manos al nudo que había debajo de su abrigo. Desligó el cintillo y se corrió el pantalón hacia abajo. Insertó la mano y se agarró sin miramientos. Empalmado como el que más, se agitaba con disimulo bajo los pliegues del grueso abrigo. La chica descubrió muy pronto la maniobra, y sin decirle nada al hombre, se acercó gateando entre las perlas de nieve hacia donde éste se hallaba. Nikolai la recibió con complacencia, brillándole los ojos de codicia. Tomándola de las manos, se las acercó a los muslos. La jovenzuela se sacudía entre gestos extraños y jadeos primerizos. Nikolai se echó para atrás dejando un inmejorable panorama a su disposición. Ella no desechó la ocasión de saciar el gusanito que la corroía, y empezó a mover su cabeza manifestando las primicias de su gozo con acalorados gemidos. Poseída por veleidosos demonios del deseo, la chica se transformó en lo que aún no era, aplicándose con fervor a una labor que todavía se hallaba fuera de su contexto, en tiempo y edad. En su cara, sin embargo, se dibujaban las gesticulaciones y mímicas que desentonaban con su candorosa fisonomía. Muy pronto Nikolai empezó a gemir, y la gris estepa se volvió color de rosa. Ya más calmado, Nikolai tuvo que buscar la manera de arreglarse y arreglarla a ella. Media hora después, abandonaban la cañada para continuar su camino. === En los inviernos anteriores, las nevadas no eran tan continuas, y había habido períodos en que las tormentas se detenían, las nubes se aclaraban y los rayos del sol alcanzaban a derretir un poco el hielo. Esos ciclos de frialdad atenuada eran aprovechados por los naturales para reabastecerse de leña, acopiar heno para las bestias, almacenar víveres complementarios y hacer algunos trueques. Pero aquel año sería recordado justamente por tal imposibilidad. Los tiempos estaban cambiando y las estaciones ya no eran como antes, pensaba Nikolai, recostado en el catre de la barraca. Aquel invierno, para colmo, ni siquiera podía salir por las noches para intentar ver de lejos a Annushka. Y hasta Annushka, pensándolo bien, ya no era como antes. Annushka había cambiado. Había cambiado con la llegada de Andrei, el hijo de la patrona. Nikolai se levantó y salió a aspirar un poco de aire frío. La tarde languidecía y un filoso viento helado le escindía el rostro y le colmaba la nariz. Anhelaba visitar de nuevo a la vieja de la aldea para que le diera más vodka, pero no había kopeikas en sus bolsillos. Sólo tenía el frasco aquel, con restos del brebaje que había utilizado hacía poco. Pensativo, atravesó el patio rumbo al establo. Sabía que debía alimentar a los caballos antes de que anocheciera. Volvió los ojos hacia la casa y distinguió en las alturas la agradable columnilla de humo gris que salía de la chimenea. ¡Qué contrastes tenía la vida! Allá dentro había calor. Acá afuera todo estaba frío... demasiado frío. ¿Qué estaría haciendo Annushka en aquellos momentos? Al evocarla, saltó al instante la figura de Andrei. Maldijo en su interior e intentó pensar en otras cosas. Arribó a la caballeriza y abrió el portón. Entre penumbras, comenzó a llenar con heno los pesebres. Cuando hubo acabado, pasó al galpón de junto para traer los animales. Uno por uno los arrimó a los comederos, donde al final les acercó los depósitos de agua. Se sentó sobre una de las pacas a esperar que terminaran de alimentarse. Recordó a la adolescente del camino, aquella Lázarev de Kolotovka, y todo lo que había hecho con ella. El brebaje de la vieja, no cabía duda, era efectivísimo. Si lo hubiera querido, hasta podía haber llegado a más. Pero no, eso no era conveniente. Aunque no conocía a la joven, al final, acabarían por encontrarlo. Se conformaba con que no fuera a abrir la boca después de que le pasara el efecto. Unos relinchos le sacaron de su concentración. Se incorporó y fue a ver lo que sucedía. Uno de los caballos intentaba montar a la blanca yegua que comía tranquila en el depósito. Brincó con pujanza sobre los cuartos de la hembra, desplegando esa plástica belleza que sólo puede ser vista en los animales de su raza. La hembra, quizá molesta por verse impedida de comer a gusto, lanzó las patas traseras hacia atrás y golpeó al macho en el vientre. Éste lanzó un relinchido de dolor y corrió como loco hacia el otro polo del establo. Ver el frustrado intento entre los caballos le alteró la sangre al mozo. Volvió a meter la mano entre las ropas para apretarse el bajo vientre, pero en el camino volvió a topar con el frasco que guardaba entre sus ropas. Después, ya no quiso pensar de nuevo en Annushka. No, al menos por el momento. VIII Hacía ya dos meses que había entrado el invierno, sin que su crudeza aminorara en lo más mínimo. Pero aquella tarde Annushka y Andrei, posiblemente aburridos de estar metidos todo el tiempo en la casa, quisieron dar un paseo a caballo para sentir la dureza de la nieve. Por la mañana había nevado abundantemente, pero después del mediodía la borrasca se calmó. Ahora, sólo unos cuantos copos podían sentirse a la intemperie. Por orden de la patrona, Nikolai preparó los animales y les ciñó las monturas. Mas por alguna razón quiso asignarle a Andrei el macho lastimado, y a su querida Annushka la yegua reparona. Desde el patio los vio alejarse a paso lento, perforando con sus cascos la gruesa capa de nieve. === La frágil figura se recortó a lo lejos, y Nikolai supo de inmediato de quien se trataba. Corrió lo más rápido que pudo, fingiendo aprehensión, para alcanzarla antes de que llegara a la casona. Annushka, montando la yegua levantina, jalaba de las riendas al macho, que ahora cojeaba ostensiblemente. Sobre la silla del caballo venía atravesado el cuerpo de Andrei, quien no cesaba de lanzar exclamaciones de dolor. -¿Qué sucedió, señorita Annushka? -El macho se encabritó e intentó montar a la yegua. La hembra lo pateó y Andrei sufrió una caída. Creo que se encuentra bien, pero le duele mucho la pierna. Nikolai tomó las riendas del caballo y se apresuró a llevarlo a la casa. La patrona, alertada por la servidumbre, salió al porche bastante alterada. Al ver a su hijo doblado sobre la silla, le gritó en seguida al mozo: -Pronto, Nikolai, corre a traer al doctor Dublovski. Nikolai se apresuró al cumplimiento de la orden, lanzándose en el trineo a todo galope, mientras observaba que Annushka sollozaba en el porche junto al cuerpo de su amado. Dos horas después llegó el doctor. La pierna de Andrei tuvo que ser entablillada, y le recomendaron guardar cama por cuarenta días. En el fondo, era aquello lo que Nikolai deseaba. === Los días pasaron sin que las heladas temperaturas variaran su intensidad. Y aunque por las noches todo el mundo buscaba la tibieza del encierro para guarecerse del frío, a Nikolai eso era lo que menos le interesaba. Cierta noche, oculto entre las sombras, el mozo se encerró en uno de los cobertizos sin que nadie lo advirtiera. Allí, en la seguridad del galpón, esperó nerviosamente por un buen rato, sentado sobre el heno. Cuando escuchó los resuellos afuera del portón, el mozo se paró a abrir calladamente. Una pequeña sombra apareció de pronto moviéndose intranquila, y atravesó el umbral. Después, Nikolai atrancó por dentro. Se hizo de la escudilla con restos de comida y sacó el frasquillo de entre sus ropas. Vertió unas cuantas gotas dentro en el plato y olió. Después, se lo acercó a la galga. Coronela hundió con gula el hocico en la escudilla hasta que dio cuenta de la ración. Nikolai esperó inquieto. Cinco minutos después, los resuellos de la perra fueron en aumento. Los brincoteos sobre el cuerpo del mozo se hicieron más apremiantes, y éste tuvo que volcarse literalmente sobre ella para acariciarle los lomos y el vientre. La hembra, sin embargo, no deseaba tan sólo ser acariciada, a juzgar por los lengüetazos que le propinaba a Nikolai en los brazos, en las piernas y en los muslos. El joven, decidido a todo, se agazapó entre las pacas. El silbido del viento se escuchaba con fuerza batiendo la helada campiña. Una hora más tarde, Nikolai dejó salir a Coronela. Después, abandonó el galpón. IX Un llamado de la patrona debía ser atendido al instante, y Nikolai lo sabía. Por ello, atravesó el patio y se llegó a la puerta de la casa señorial. Después de recibir las instrucciones, el mozo preparó el trineo grande con rapidez y se sentó a esperar en la escalinata. Se sentía gozoso de saber que, después de tanto tiempo de espera, al fin tendría su oportunidad. Cuando la puerta se abrió para dar paso a la señora Svetlana acompañada de Annushka, a Nikolai se le detuvo el corazón. La joven estaba ataviada con sus mejores galas. Portaba un largo vestido verde oscuro adornado de preciosos ribetes y bandas blancas. El cuello era blanco, con las orillas bordadas; y por encima, llevaba puesto el grueso abrigo de piel marrón que tanto le gustaba verle a Nikolai. Annushka y la señora Svetlana se besaron, despidiéndose. Después, la joven subió a la troika. Nikolai se puso al pescante y azuzó los caballos. El vehículo se deslizó entre la dura nieve de la mañana produciendo un ruido vibrante. Nikolai tomó el camino hacia la ciudad. La patrona le había ordenado trasladar a Annushka al almacén del pueblo para reabastecerse de víveres. En esta ocasión, la dama no podría acompañarla, por no dejar solo a Andrei. Durante el camino, el mozo admiraba de reojo a la chica, que permanecía abstraída en sus pensamientos sin hacer caso de él. De cuando en cuando le observaba los pechos, donde se admiraban los dos bultos de carne que palpitaban al ritmo de su respiración. Le veía también el níveo rostro descubierto, que ahora aparecía un poco pálido por el frío. Su boca, de frondosos y sensuales labios, estaba un poco fragmentada por el impacto de las heladas. En los ojos de Annushka, no obstante, brillaba esa vitalidad juvenil que la hacía tan atractiva, y todo el óvalo de su cara evocaba las suavidades aterciopeladas de las pieles más finas. Nikolai se llenaba la vista y los sentidos con su presencia, y durante todo el trayecto sintió el rubor en sus sienes y el ardor bajo su estómago. Dos horas después, la troika se detuvo en la entrada de la tienda de Kusmich, el tendero de la ciudad. Nikolai se quedó afuera mientras la joven hacía las compras. Pero en la cabeza del mozo bullían las ideas cual copos de nieve barridos por la tormenta. Casi tres horas tardó Annushka en comprar lo que necesitaba. Nikolai se hizo cargo de los fardos y los acomodó con cuidado, amarrándolos sobre el pequeño carruaje que había adosado a la popa del trineo. Luego, partieron. La estepa se fue pintando de gris mientras la tarde languidecía. Un viento helado azotaba el algodonoso páramo y el rostro de Annushka empezó a llenarse de escarcha. La joven se caló el gorro y se limpió las mejillas con las manos. Nikolai, por su parte, alentó la marcha deliberadamente. Media hora después el avance se hizo dificultoso. La chica, no sin cierto dejo de temor, le preguntó: -¿Crees que demorará la tormenta? -Es lo más seguro. Estos vendavales de por las tardes son los más terribles. La joven se puso seria y en su rostro apareció una sombra de turbación. -¿Conoces algún sitio para resguardarnos? El mozo asintió con indiferencia. -¡Llevadme allá pronto! -ordenó la joven. Nikolai se desvió hacia la zona que ya conocía, ocultando a duras penas su extraña sonrisa. No tardó mucho en dar con la arboleda. Acomodó la troika entre los árboles; amarró las bridas y guió a Annushka hacia la hondonada. La chica suspiró aliviada al descubrir el improvisado y natural refugio. Pero Nikolai, esta vez, había venido preparado. Annushka se acomodó sobre el tronco mientras el mozo se aprestaba a hacer el fuego. Montó el balde con agua y le puso las esencias. Cuando el té estuvo listo, el taimado mozo regresó al trineo por los tazones. Haciéndose de las tazas, metió las manos en su ropaje para sacar el frasquillo. Lo destapó y vertió una ración parecida a la que había utilizado con la adolescente del camino. Iba a retornar a la cañada cuando un pensamiento le cruzó por la cabeza. Nikolai se quedó quieto unos instantes. Destapó de nuevo el frasco y duplicó la dosis. Satisfecho con lo que hacía, regresó junto a Annushka. Llenó las tazas con té y le dio una a la joven. Ésta comenzó a ingerir la bebida de inmediato. Los dientes le rechinaban y el rostro le ardía por el intenso frío de la estepa. El mozo esperó pacientemente, observándola de reojo. La sangre le bullía en torrentes por las venas, como si fuese a desbordarle la piel. Annushka comenzó a sentir los efectos muy pronto, y los mareos le llegaron de improviso. La campiña comenzó a cabriolear frente a sus ojos y la vista se le nubló. Casi en seguida, se derrumbó sobre la suave cubierta de nieve. X Nikolai sintió que el mundo se le venía encima. Rápido como pudo se acercó a ella y la puso con la cara hacia arriba. Colocó la mano frente a su nariz y sintió el suave resoplido de aire tibio. Un temor se fue apoderando de su espíritu y se puso a dar vueltas alrededor del inmóvil cuerpo de Annushka. Pero de repente, el mozo tuvo una reacción. ¿Y si de todos modos lo hacía? ¿No sería mejor que ella no se enterara? ¿Qué perdería él, y cuanto ganaría en riesgos? Se agachó y le tomó el pulso. No había duda de que Annushka sólo se había desvanecido. Nikolai se reprochó por haber duplicado la dosis. Mas de pronto recordaba lo que la vieja le había advertido. Se encogió de hombros, aspiró el aire con fuerza, y al fin se decidió. Sus manos se convirtieron en dos aspas de molino impulsadas por un huracán. Cuando todo estaba a modo, le fue levantando el faldón lentamente. Los brazos le temblaban como nunca había sentido, y el cuello le palpitaba con furor. Pero eran sus ojos los que se le salían de las cuencas al admirar las nacaradas exquisiteces de Annushka. Ni la blancura de la nieve de la estepa se podía comparar al albo marfil de sus muslos, protegidos por el ceñido corsé adornado de encajes. Nikolai no podía seguir adelante. Aquello era demasiado para él. Hizo un esfuerzo, y como pudo, cogió las orillas de la prenda para empezar a bajarla. Las desnudeces de Annushka aparecieron ante sus aterrados ojos como un tesoro inexpugnable. No obstante el intenso frío, el rostro de Nikolai estaba bañado de intenso sudor. El mozo se fue dominando gradualmente, hasta recobrar el ánimo. Abrió las piernas de la mujer y se metió entre sus muslos. La roja cabeza de su glande apuntó directamente a la hendidura matizada de pelos negros y ensortijados. Después, el hombre se dejó caer, hundiéndose con fuerza en su interior. Los espasmos de Nikolai eran interminables. Una y otra vez penetró a Annushka, entrando y saliendo con furia de la gruta que se le había negado por tanto tiempo. Él mismo se asombraba de su permanente potencial y de su inesperada capacidad para experimentar goces. La cavidad de la joven estaba inundada, pero aun así Nikolai no dejaba de espolearla. Fueron horas las que estuvo el mozo en el reino celestial de los deleites, hasta que, agotado por el tremendo esfuerzo, se tumbó de bruces junto al cuerpo de Annushka. XI Cuando Annushka tuvo conciencia, lo primero que vio fue el cielo encapotado y los copos de nieve que le caían sobre el rostro. En seguida, volvió a cerrar los ojos intentando recordar. Se puso sobre los codos y miró a su alrededor. Vio a Nikolai tirado sobre la nieve, roncando como un cosaco después de una larga juerga. La joven se vio los muslos desnudos y el reguero de líquidos pegajosos en la entrepierna. Su pubis se hallaba totalmente reseco y del centro le escurrían algunos restos de líquido blancuzco, casi congelado. Advirtió que Nikolai tenía desajustados los pantalones. Sus partes, flácidas y desnudas, intentaban agazaparse entre las abundantes hebras densas de su pilosidad. Annushka, llena de rabia, se puso en pie. Luego de unos instantes de indecisión, marchó tambaleante hacia el trineo. Atontada por los efectos del brebaje, se dio a buscar desesperadamente entre los bártulos. Deshizo uno de los fardos y sacó la botella de vinagre y el cuchillo carnicero que había adquirido en la tienda de Kusmich. Iba a volverse cuando sintió el golpe en la cabeza. La joven cayó al suelo con la vista nublada. Nikolai, con la ropa descompuesta y los ojos llorosos, la miraba tirada en el piso con los brazos abiertos. Devolvió la botella y el arma al fardo y se volvió a contemplar a Annushka, que yacía inconsciente sobre la blanca nieve. El mozo levantó la mano y miró la piedra con la que la había golpeado. Descubrió las gotas de sangre y la tiró lejos, como si fuera un objeto maldito. Se inclinó para tomar a la joven por los brazos y la arrastró hasta el trineo. Desató los caballos y guió la troika rumbo al norte. Los pensamientos del mozo volaban más rápido que el viento helado dentro de su cabeza. Nikolai supo desde el principio que las cosas no acabarían bien. Y ahora lo estaba comprobando. ¿Acaso no se lo advirtió la vieja de la aldehuela? Por fortuna, él sabía de un lugar donde podría deshacerse de la chica para después huir lejos. Tal vez pudiera alcanzar la frontera china y quedarse a vivir allí para siempre. Media hora después, se detuvo a orillas del lago. La congelada superficie se admiraba tan lisa como el paño de una mesa de billar, pero de una blancura brillante y exquisita. El mozo sacó el sable de los aparejos y se puso a caminar sobre el hielo. No sería difícil hacer el hueco para meter el cuerpo y después cerrarlo para siempre. Se hincó sobre la helada corteza y comenzó a picar el hielo. Media hora después, casi había terminado. El sudor le corría por la cara, pálida por tanto esfuerzo. Iba a incorporarse, cuando un fuerte golpe estalló en su cabeza. El vinagre se desparramó sobre el hielo pintando de amarillo la inmaculada superficie del lago. Nikolai se movió, tratando de incorporarse. Pero las aristas de vidrio le surcaron el rostro. Un grito de dolor escapó de su boca. La sangre comenzó a fluir sobre el blanco suelo, deslizándose lentamente. Esta vez, un filoso cuchillo le atravesó el cuello. Annushka, tambaleante y llorosa, tiró al suelo la faca ensangrentada. Después de arrastrar y echar el cuerpo en la oquedad que Nikolai había cavado, regresó al trineo. Luego, se marchó. === Aquel extraño invierno de la estepa sería recordado por los naturales por sus terribles y persistentes nevadas. Y Annushka también lo recordaría. Lo recordaría para siempre. ** Alejandra Pinal alejandrapinalpinal@yahoo.com Narradora mexicana (Veracruz, 1967). Es educadora y se dedica a los negocios privados. Ha publicado textos en publicaciones electrónicas. === El diálogo del oso y la serpiente Alejandro Saravia ============== (Nota del editor: el escritor boliviano Alejandro Saravia obtuvo con este texto una mención honorífica en el II Concurso Iberoamericano de Poesía Neruda 100 Años 1904-2004, convocado por la Municipalidad de Temuco, en Chile, en el que participaron más de 500 escritores y que tuvo como jueces a los poetas chilenos Gonzalo Rojas y José María Memet). Celebra el Jucumari. Alza su vaso y bebe hasta que la espuma se arracima sobre las recias barbas. De rato en rato ambos repiten de nuevo las palabras que más les gustan. Amaru, bebiendo lentamente, escucha el cantar del Jucumari. En el largo sueño del oso Jucumari caben todas las historias. La serpiente Amaru es el círculo que no tiene principio ni fin. Ella sabe que quien de veras busca descubre con maravillado llanto que no habrán despedidas, que todos nos reuniremos de nuevo en el vientre de la tierra aunque el amor no correspondido quiebre lentamente uno a uno cada hueso del pecho. Y dice Amaru: Otra vez tu cuerpo desnudo que se levanta de la cama, la cruz más tierna de tus piernas al subir hacia las caderas, la cruz de carne, humedad y temblor. Del otro lado, la joya mayor de tu pubis alumbrando la noche. Otra vez tu cuerpo desnudo que existe, respira, va de una habitación a otra, de una despedida a otra. Ya sé que nada más puedo pedirte. Nada más que tu fugaz desnudez. Ninguna de mis tragedias de sal y tequila podrá convencerte de otra cosa. ¡Qué agua más triste bebo de tu boca, el agua de tenerte sin poder tenerte! Te levantas. Vas a buscar un vaso de agua. Va tu cuerpo desnudo, tus muslos gráciles, tus senos de sueño y yo me quedo mirando a la pared, llorando con todo el silencio de los cirios en este funeral tan lleno de deseos. Una vez más tu cuerpo desnudo, su tibieza que me toma, tus brazos que me envuelven. Beso tu más íntima boca y tú tiemblas y gozas y yo sé que esto no es eterno y quiero morirme y que me entierren en tu pubis aunque nadie me llore. Una vez más tu cuerpo desnudo que trae todos los murmullos de nuestros cuerpos despertando en las mañanas de la memoria. Una vez más tu cuerpo desnudo, que se va tras la batalla de los deseos, que se va y me quedo en la cama de la batalla, tan lleno de ti, de tu cuerpo, y tan derrotado, y tan solo. La angustia que estremece la voz de Amaru conmueve a Jucumari. Ambos saben que el alcohol no es más que puerta de entrada a los misterios de la palabra, a los exorcismos de la memoria. Jucumari le dice que el dolor es, a veces, la medida exacta del afecto. Otea ahora el aire nórdico tras el humo. Intuye la nieve y pregunta Jucumari: ¿Somos ahora de aquí? ¿Fuimos alguna vez de allá? Esta nieve ¿sale de nuestras bocas? Amaru sigue atento las palabras de Jucumari. ¿Por qué siempre que bebemos acabamos remontando tiempo, mito y distancia?, se pregunta la serpiente de los Andes. El oso le adivina el pensamiento y quiere bramar en respuesta pero se escucha el trueno de un hipo beodo y magistral. Jucumari empieza a caer en la trampa de la nostalgia. Dejando la ciudad de La Paz, camino a los Yungas, está la cordillera. Y allí arriba, entre las nubes y el avizor vuelo del gran buitre andino, el cóndor, esta su altura y su orgullo. Desde lo alto, el oso miraba la ciudad. Se acuerda de aquella ciudad de diamante y llanto a la que un día bajó hecho humano. Amaru, Amaru, escúchame, le dice el oso a la serpiente, escúchame a mí que pude oír el paso urbano de los sicuris. Amaru enciende un cigarro y escucha el cantar ursino. A veces, de noche sentimos el paso de los sicuris avanzando. Despacito ellos danzan por los caminos del sueño y el intestino. Sentimos el aire meciendo las plumas de los gráciles penachos, el aire vigoroso de las zampoñas recorriendo minucioso los diminutos alvéolos del pulmón y la memoria. Es la madrugada y estamos dormidos. Bajo las frazadas y sin que lo sepamos, el corazón solito está despierto, avanzando al compás de un tambor andino. Solito el corazón se acuerda, sencillo, rojo, sin boca. Nos cree dormidos mientras ejercita el redoble de los sicuris avanzando entre la sístole y la almohada, entre el sueño, la madrugada y la distancia. La serpiente chasquea su lengua trífida y aplaude. Jucumari es diestro, dice. Bañados de música y humo, ambos continúan el periplo de la palabra conversada. Amaru sabe que es su turno y que debe responderle al oso para no tener que pagar la próxima jarra de cerveza. Querría tomar un gin con tonic, pero Jucumari es claro en esto. Sólo se toma gin cuando se habla en inglés. Y cognac cuando se platica en francés. Amaru piensa y piensa. Piensa en un singani mientras hace un brindis, meditando en su respuesta. Amaru también tomó un avión, salió del aeropuerto de El Alto, llegó a Montreal y fue, a su turno, el primer boliviano en el metro. Amaru, contento, se acomoda mejor en el taburete y le responde a Jucumari lo siguiente. Con los zapatos de lona mojados tras la intempestiva nieve, con el cabello recio, estaño negro, de pie en el acelerado metro. Con la nieve blanca, fría, derritiéndose entre los dedos de los pies. Con los ojos abiertos, bien abiertos, esferas de brillante roca encastrada. El silencio es sólo un hijo más de enero. La risa, el maíz de los dientes. La sonrisa que va y viene, nerviosa. Saltando de boca en boca, la risa sin diccionario ni manual de instrucción. La risa de quien no conoce este aire, la risa incrédula. La identidad de los huesos habla clara. El gesto, los ojos, la tierra que es piel, el aire que es aymara, la incertidumbre con su disfraz de sonrisa. Al metro entra y se sienta. Por primera vez ha llegado el boliviano a Montreal. Español andino entre las encías. Abuelo cocani durmiendo en el khepi del tiempo. Su lengua es testigo físico del largo amor y guerra al que se libran el inglés y el francés, atrapados en una isla, sin embarcaciones posibles para remontar el río de los tiempos, el río San Lorenzo hasta las mortales planicies de Abraham y sus oraciones de cañones y humareda. Boliviano nuevo bajo un nuevo amo, otra moneda y otro sueño. En el metro, por primera vez en Montreal, el primer boliviano. Entra nervioso, duda de la lealtad del metal, teme, tímido el nuevo vientre de la tierra. Se deja llevar. El movimiento es constante, rítmico. No lo sabe pero intuye que esta ciudad le pertenece aun más que su pasado. Lee los anuncios, los afiches. No los comprende pero los lee. Caldo de consonantes sin pies ni cabeza. Mira la lengua hecha signo en los muros como se mira a una extraña mujer, sin saber que un día seremos suyos, con todas las dudas que otra lengua engendra en el pecho. Está callado, sentado, mecido entre las intimidades de esta isla. Habla su pelo, el algodón de su camisa, el pantalón en función constante. Un andino, salido de la costilla de un avión, entra por primera vez al metro de Montreal. La inocencia es absoluta. El salvaje es efectivamente bueno, la distancia exacta, la curiosidad infinita, un Calibán que bajó de la cordillera rumbo a la definitiva isla. Entre el rumor del terco caucho y el zarandeo de los ganchos de metal, entre el rumor de los motores bajo los cimientos de la ciudad, a ratos escucha, como el canto de un antiguo pájaro, alguna palabra en español que vuela hasta sus oídos. Entonces sonríe. No esta solo. Algo trae, una boca llena de palabras mestizas desde la antigua geografía aymara. El oso urbano, viajero que no se cansa y de noche recuerda el fulgor de la Cruz del Sur, se pone a masticar la última palabra salida de la boca de Amaru. Piensa en la geografía aymara y sabe que, después de todo, sus nombres mismos vienen del runasimi. El oso entonces le responde a Amaru poniendo en su boca la memoria de sus abuelos. viejo runa, thantita de paja y tierra sé que vasme a odiar por haber tenido un abuelo puneño y no saber hablar ni quechua ni aymara algo sé, arí, palabras que guardan otras la misk'i prosa que se esconde bajo mi español ella que cubre el valle y la cumbre ella que viste los sueños silenciosos son las wayra furias las que me han devuelto montañas, altura y soles el aroma intenso de la puna tras la tormenta el fulgor de la ciudad rodeada de ayllus y memorias yawar runa corazón de papa soy hablando español, francés e inglés sin saber ni quechua ni aymara Para Amaru el sur se ha reducido a su taburete en este Bar Ganesh donde enrolla y desenrolla sus palabras prestadas, piensa el buen Jucumari. Detrás de ellos un par de muchachos somalíes bailan cimbreantes y saltarines con dos latinas una canción de Los Gitanos de Sarajevo. La música es lengua común en esta esquina de una ciudad que es suma de orígenes y voces. Jucumari se acuerda en voz alta de sus largas lecturas de invierno, se acuerda de quienes le ayudaron a derretir las brújulas y de lo que un día le robó a Neruda. Amaru escucha el monólogo de su compadre oso. Le escucha devanear y le repite casi a gritos lo que un día dijo el cartero que plagió al poeta: "La poesía no es del autor sino del que la necesita". Jucumari levanta su brazo en soberano acuerdo y le dice: ¡salud hermanito! Amaru, con confianza, alista el magín y suelta sus verbos mientras el Jucumari prepara el aderezo de sus veloces contrapunteos. Dice Amaru: Puedo repetir: "Puedo escribir los versos más tristes esta noche..." y comprometerme seriamente a llorarte hasta que mis pupilas desemboquen en el mar, claro, los andinos encerrados entre cordilleras, soñamos con el mar vestidas de peces o botellas con mensajes, en ese mar fantasma de la historia son solamente botellas vacías estas que veo en esta esquina de [Mont-Royal casi un artillado viernes en un boliche de la plaza Pérez Velasco Puedo decirte Neruda y Lorca, Camargo y Hernández, llenarme de apóstoles y escamas, lunas, tijeras ¡joven... me trae otra cervecita por favor! y dejar que sobre mis huesos trabaje el cuchillo de tu silencio. la verdad es que ni sé cantar ni tocar un charanguito mientras se matan de risa los amigos que no me creen nada Puedo decirte Storni, Zamudio y Mistral. Vallejo, Shimose, nacer compadre, erizarme de barcos y pañuelos, cruzar calles, almacenes. Beberme cafés y morirme luego atravesado por los facones de la angustia y los tiros de tu ausencia. Puedo decirte Borges, Saenz y Aleixandre, estirar en la noche la inútil red de mis nervios y ver cómo tiemblan sobre las vocales de tu nombre, estos pequeños calamares fosforescentes, estas tantas lágrimas. tambaleándose, empiezan a irse los amigos. ¡A ver quién corre con la cuenta, sapitos! Estoy lleno de sal, de espejos, de versos robados que juegan en mis dedos mientras se escucha el trueno del cacho rodando y zapateando por las mesas Aquí tu nombre aparece y desaparece como un barco distante en un mar que no se acaba, un mar de botellas, para decir la verdad que no se acaba que no se acaba. El Jucumari jadea contento porque ha intercalado habiloso su áspero cantar entre la voz de la serpiente que inventa y canta sibilante en medio de las sombras y la música del lugar. Él sabe que la serpiente es sabia porque está cerca de la tierra. Porque su corazón habla con el latido de la tierra. Sólo la serpiente puede escuchar cómo a veces llora esta tierra. El Jucumari, en medio del humo del tabaco en el vientre del dios elefante sabe que está en un terreno, en una montaña de palabras conocidas. El oso del Gran Poder se acuerda de visiones, se toca la gruesa garganta y canta, tal como escuchó de un viajero alguna vez, la revelación que duerme detrás de la rodilla. Imaginó un charango, un pinquillo enamorado y cantó junto a la serpiente Amaru, quien a veces entramaba su voz, ornando las invenciones de Jucumari sobre el hueso mirando al ojo: Se arrancó la costilla en la noche, sin que ella lo viera el hueso tiene un ojo leporino, un filo de lobo gotas de un dios solitario, estalagmita de semen el hueso la costilla baila sobre el pubis intacto. manzana sin herida, serpiente sin raíz bajo el árbol es más densa la noche ella duerme bajo el ojo del blanco cuchillo la costilla se acerca al párpado que sueña Adán pulsa el hueso bajo las pestañas tantea, suda, se prepara, se hincha la carne. manzana sin herida, la serpiente que razona es lengua que lame la hendedura entre los muslos el corte no le duele -la palabra dolor no existe- la serpiente raja la manzana, el hueso rasga el párpado los ojos de Eva ruedan, ruedan por la tierra el hueso tiene un ojo leporino, un filo de lobo gotas de un hombre solitario, la costilla esta noche es una serpiente, un cuchillo de ciego semen. En el vientre de Ganesh en Montreal, ambos saben que a la distancia miden su ferocidad el espolón del trirreme, el toledano hierro, el cono del misil. Desde las derruidas calles de Grozny a los claveles de hueso en las calles de Bagdad, hasta este último rincón del mundo llega el olor de la sangre inocente. El oso intuye el paso de los capitanes de fétido aliento. Amaru sabe de qué habla su compadre y responde: Desde una flauta la luna derrama la leche roja de la noche flotando sobre el agua, una cintura se mueve hacia ti el balcón traduce en silencio el murmullo de los árboles roja la luna, te atisba rojo el labio entre sus piernas una voz canta, los perros esconden sus ojos de lana. Colgada, una máscara medita callada en el muro de la madrugada brilla el diente, el sudor en la espalda conquistada los ojos de madera cerrados, buscando el hilo del agua seda o temblor, el seno es leche de luna donde nace el enarcado ritmo de la historia y el mortal jadeo pezón que abarca al mundo con su lenguaje de vello y mordisco. Esta es la sed del tiempo, el ejercicio constante de toda era Helena espera con la manzana en la mano, esta la batalla del tiempo, de la espada de carne con el tiempo detenido en el corazón del pubis la furia de la posesión, el ascenso a la revelación de lo deseado el oráculo ya lo dijo: a lo lejos el polvo de los ejércitos [que se arrojan en la infinita embestida. Pero no es Helena, no vio el primer aedo el rostro de la muerte. Estaba ciego este es el tiempo del amor a la muerte en todos sus estados la creyó mujer y la llamó Helena, nombre civilizado desde los mudos campos de Troya, donde la luna es un pezón de sangre llamó helenos a los que marcharon con relucientes pectorales de bronce hasta el fulgor de Hiroshima y el polvo de los muertos en Bagdad rumbo a la noche de flechas rompiendo el cartílago, a las alucinadas pupilas reventadas sobre el pecho de las ciudades. ** Alejandro Saravia alejandrodemontreal@yahoo.ca Escritor boliviano (Cochabamba, 1962). Hizo algunos estudios en comunicación en la Universidad Católica de La Paz y luego de literatura en la Universidad de Montreal, Canadá, donde vive desde 1986. Ha publicado Rojo, amarillo y verde (Artifact Press / Las Ediciones de la Enana Blanca, 2003); Habitante del décimo territorio (Artifact Press, 2000); Oilixes helizados (Artifact Press, 1998); La brújula desencadenada (Hispanos, 1996) y Ejercicio de serpientes (Hispanos, 1994). Textos suyos han aparecido en diversas antologías y revistas literarias y en 2004 obtuvo una mención honorífica en el II Concurso Iberoamericano de Poesía Neruda 100 años 1904-2004, convocado por la Municipalidad de Temuco, en Chile. === El teclado Sofía Jarrin ========================================== "Y yo me atrevo a tocarlo, a cortarlo en dos, a metérmelo en la boca. No pasa nada, ya sé: eso es lo terrible. ¿Te das cuenta de que es terrible que no pase nada? Cortas el pan, le clavas el cuchillo, y todo sigue como antes". El Perseguidor, J. Cortázar Cercada contra la pared, entre mi amante y dos extraños, avanzaba a pasos inquietos con la fila de adeptos que esperaban entrar el teatro que anunciaba el concierto de Thelonious Monk. De jazz sabía poco pero aquella mañana me había asegurado de leer una reseña que relacionaba a Thelonious con la vitalidad del síndrome etnográfico que es la Nueva Orléans: el dislocamiento de razas entre el nuevo mundo y el antiguo, entre la esclavitud y el colonialismo, entre la santería y la inquisición cristiana. Entré al teatro con el súbito deseo de adentrarme a lo desconocido, como si lo inesperado fuese a explicarme mejor frente a aquellos que dormían en el sopor de lo cotidiano. Ya adentro, encontré el lugar previo que coincidía con el numerito de mi boleto. Me saqué el abrigo largo, el gorro de lana, los guantes multicolor, la bufanda y me estiré las ñoñas arrugas de las medias por debajo del pantalón. En pocos instantes y mucho antes que pudiese ponerme cómoda, se apagaron las luces obligándonos a acostumbrarnos a la oscuridad y al incógnito, dejando como relieve único el escenario, un lucero sobre el piano de cola y una estrecha luz como sordo estallido sobre un micrófono solitario para el saxofonista acompañante. No se hicieron esperar. La entrada. Gran aplauso. La venia. Dos saludos. El comienzo. Casi al instante me invadió la sensación nerviosa que uno padece el primer día de escuela cuando el rostro estilizado de la madre se cubre de pánico mientras dice adiós desde la acera. La melodía fue trepando por las hileras de incrédulos y creyentes, inaugurando miedos, posicionándose al frente de muchas y variadas expectativas. Pero Thelonious no estaba allí para satisfacernos. Pronto me di cuenta de que se había adentrado en un mundo interior en el que el público no era otra cosa que una masa de carne y músculo, o lo que es peor, materia gris en la oscuridad desconocida. Articulaba cada tecla del piano con alevosía, desde el fondo de su esclavitud heredada y la tremenda jactancia de contar con identidad propia por saberse excluido. Nos vimos forzados a adoptar la improvisación como una lengua irracional, nacida del desesperado anhelo del embrión por comunicarse con los vivos. Hice un esfuerzo enorme por integrarme pero no encontré una tercera luz que me iluminara. Cerré los ojos para leer con los oídos el lenguaje no escrito, un significado pertinente tal vez al tercer ojo, cuando un manotazo en el piano, disonante y violento, me hizo recuperar los sentidos. Vi a Thelonious caer de espaldas tras la banca del piano, los brazos aún extendidos hacia el teclado y la pierna derecha extendida en son de piano forte. Hubo una exclamación general de sorpresa seguida por un barullo insensato y el estremecimiento de voces que se agitan cuando las placas de dos continentes se estrellan, su epicentro siendo Thelonious. El saxofonista lo vio derrumbarse, le tomó un par de segundos agitarse de encima aquello que llamamos inspiración y correr en pos de Thelonious, el argonauta americano. Lo agarró de un brazo pero Thelonious no le dejó ni siquiera ponerse de cuclillas, espantando su preocupación con un gesto impaciente de I'm fine, I'm fine. Se levantó totalmente ausente del asombro de la audiencia y los ojos desviados del manager escenográfico, para sentarse a continuar con el acorde interrumpido. El saxofonista apenas logró recobrarse para correr en posición firmes sobre la tarima, el resto de la canción tocando como con salvavidas a merced de un océano cruel, abandonado por igual por musas y sirenas. De la misma manera la audiencia no logró recobrar la serenidad de inmediato y nos invadió una náusea colectiva de sentirnos ajenos a nuestro capitán. Lentamente la música recuperó su dominio sobre el tiempo. Sin embargo, los de este lado de la sala, los pocos de nosotros que nos habíamos situado estratégicamente detrás del pianista para verle las manos y el teclado, notamos unas manchas negruzcas, más gruesas que el sudor habitual de la vida de escenario, en la camisa color habano de Thelonious. Las manchas expandíanse por el terreno vasto y virgen de la camisa, una después de otra oquedad del textil adhiriéndose a su piel negra. Entonces vislumbré lo que parecía ser un fino hilo de sangre que le bajaba del cuero cabelludo hasta la nuca y por debajo del cuello de la camisa cual río tributario en libro de cartógrafos. Mientras tanto, Thelonious se había dejado abandonar al siseo constante de teclas y martillos, tocando movido por cierto sabor a swing añejo y aquel vaivén que uno identifica con los ciegos aunque con la certidumbre de que Thelonious lograba ver mucho más allá de la distracción de nuestros cinco sentidos. Con su clásico (tambaleo) brusco de cabeza, Thelonious terminó por salpicar de sangre las teclas, embadurnándose los dedos y por el mismo camino, dejando huellas digitales en acordes algo afónicos al estertor de tantos corazones que se adentran en la selva y oyen aullidos de habitantes desconocidos. Sorteaba blancas y negrillas de manos abiertas como tanteando muros y puertas selladas, como estoy segura la palpan los muertos repentinos, y sin embargo daba siempre golpe certero en este o aquel acorde. En su confabulación con el piano, Thelonious fue desenterrando lo que uno piensa no existía entre las teclas. Se fue inventando proposiciones estrafalarias como aquel que cuenta verdades a medias y así dulcemente nos lleva al borde del acantilado por un camino que se achicaba con cada improvisación. El saxofonista lo seguía de lejos sumergido en un pánico fangoso que no era otra cosa que el vacío eterno. Thelonious no detuvo su viaje más allá de sí mismo y nosotros no tuvimos el valor de detener la euforia en metástasis que amenazaba con contagiarnos a todos. En el fondo del pasillo, un señor tosía con una carraspera de viejo incurable. Me invadió un escalofrío óseo brutal y busqué desesperada el abrigo y la bufanda para combatir un frío que se multiplicaba desde adentro y pretendía derrotarme. Miré a mi amante y noté en sus ojos dilatados el terror de una realidad que no tiene por qué explicarse y sin embargo es más real que la del diario vivir. Una que otra vez, cuando podíamos reconocer el esbozo de una melodía, tal vez un camino ya recorrido, nos compadecía cierta confianza de que la experiencia nos abría nuevos horizontes. Pero entonces Thelonious se paró del asiento y se puso a bailar, sí, a bailar, en pequeños círculos al síncope de un saxofonista que obviamente estaba bajo el poder absoluto de un jazz inmisericorde. Sudaba a quemarropa, adentrándose más y más en un viaje sin regreso, Thelonious alentándolo con su aparente indiferencia plena de autoridad. Mi amante lloraba ya y yo me quité el abrigo y la bufanda exhausta por el calor apremiante. El final de la hora por fin llegó y el escenario se llenó de luz como cuando uno sale del follaje y se encuentra con el río, la mar, las ruinas de una civilización abandonada. Thelonious limpióse las manos de sudor y sangre en el pantalón negro. Otra venia y la ovación. La mirada asfixiada del saxofonista. El saludo de partida. Y los de este lado aún atónitos, pocos con la fuerza para levantarnos del asiento y sin lograr despachar los ojos del piano que pintarrajeado de un poco de muerte, nos había dejado del otro lado de la puerta. ** Sofía Jarrin sofiajt@yahoo.com Escritora ecuatoriana (Quito, 1973). Reside en Boston (EUA). Como corresponsal independiente, ha publicado artículos de interés político en inglés y español y cuentos en revistas locales. Ha publicado, entre otros, El Chaski (Zalacaín, 2004), Dos orejas y un rabo (Zalacaín, 2000), John Kerry: ¿Una nueva visión para Latinoamérica? (Tintají, 2004), y Plan Colombia bleeds into neighboring countries (Z Magazine, 2004). === Poemas Ulises Varsovia =========================================== *** Adormideras En la paz de las adormideras, desplegar, de súbito, las alas, y dejar de ser y seguir siendo en la transposición cardinal de tiempo y conciencia terrestres. Así como si ni origen ni rumbo, como si ni destino ni nenúfar en la amnésica nebulosa urdida en torno a la luz y a lo viviente. Adentro de mí, y de mí ausente, errante por mí en la obnubilancia de renuncia y negación, de cancela y cerrojo en la hermenéutica del ser de sí mismo despojado. Toda una larga historia del efímero gusano encerrado en su capullo, hilando, tejiendo su indumentaria de sueños despiadadamente rotos, despiadadamente terrenales. En el follaje de las adormideras, el indefinible espécimen astral jocundo de lúcida ceguera, ebrio de un narcótico intemporal en la órbita de lo inenarrable. La realidad tu capullo infranqueable, tu celda monacal sellada. Pero un sólo golpe de adormideras, una inhalación de aromas órficos, y tu estúpida conciencia trascendida, tu regreso a la amnesia original. *** Mariposa Ocurra una flor inédita, ocurra un insólito perfume desde el útero de las cosas, una mariposa arrebolada en un color de inextinta llama, en un espectro de lítico fuego. Despréndase inesperadamente, de súbito y en alto sigilo con sus invencibles atributos, con sus facultades omnímodas desde la vagina impalpable, desde el manantial del misterio. Llegue hasta nosotros su irradiación, llegue hasta nosotros su fuerza oculta, y disuélvanse en polvo y silencio las maquinaciones diabólicas de aquello en nosotros subyacente, de lo que en nuestra humana doblez. Ocurra en su envolvente inanidad, ocurra en su arrolladora impotencia, llena de impalpable fuego digital, llena de incombustibles llamas secas. Una flor inédita erigida, un perfume insólito rociado, una mariposa color arrebol, color incendio, color extinto, color humano en su humana doblez. *** Argamasa astral Pan de opulento trigo en estrépito solar amamantado, en rubia radiación astral de linfas remotas en desbandada, de ti harina solar y rubicundas enzimas, de ti dones de alquimia terrestre enraizada en lo torrencial del agua, en lo eléctrico del humus, en lo proteico del limo de ubres arreboladas, en tus fibras el tropel de celéricos corceles a galope por la sangre, en tu corteza el fuego telúrico y astral de llamas desbordadas. Penetrar en ti a mordiscos con ansiedad de eremita largamente en celibato, hundir en ti el deseo, y derramar la libido en tu follaje sexual de aroma estupefaciente, pan de argamasa astral. *** Hora Pródiga de emanaciones la hora que en mi reloj detenida y derramada, pródiga de criaturas bullendo en torno de mí con su sutil zumbido. Algo que indefinible, que indefiniblemente lo que su voz descalza, lo que su voz en la hora de misteriosa entidad succionando el tiempo. Desde dentro de las horas, a débiles vagidos, permaneciéndose y yéndose, o precipitadamente a través de la habitación, hora, tu espesa melena inaprensible, fugaz, tu entidad de fantasma rodeada de objetos y plena de desnudez. Pródigo de emanaciones lo que indefiniblemente dormido en mi reloj, llorando con su voz descalza. *** Visita Un ángel de niebla y ceniza viniera a mí en el atardecer con su muda voz sacudida, y abriera desmesuradamente sus ojos sin dimensión, sus ojos vacíos navegando. Viniera en el atardecer hasta mi distante ventana, y sacudiera su voz de áfonas sonoridades, de áfona intemperie tonal, al tardío atardecer, envuelto en insondable niebla. Y me mirara con sus ojos inalcanzablemente lejanos, errantes por la interioridad de mis criaturas inconsolables. Un ángel de niebla y ceniza, un ángel de despiadada mudez frente a mi remota ventana, con sus labios inútilmente llamando, irreconociblemente mío. *** Pozo Días de denodado silencio, días de mudez perpetua sumergido en un obscuro pozo de aguas inmisericordes, rodeado de muertas campanas. Alguien con una mano anónima inclinado sobre el pretil, alguien con mis propios rasgos desdibujados alejándose, difuminando su parentesco en la desfalleciente conciencia. Manes míos de una estirpe insoportablemente repetida, manes láricos congregados en el redondel de piedra patria, hoscos de ira persecutoria, quien en la mudez de la palabra su mano de perpetuo náufrago sobresaliendo en el torbellino, aquel que por un largo túnel con su congregación de hermanos sepultos en su voto de silencio, ese no ser reconocido, ese ser por todos olvidado, ese desaparecer del habla, y reunir en su torno las voces de camaradas febriles callando, de cofrades deshojándose en luto, de sonámbulos regresando a casa. *** Disgregación Tan sólo un manojo de pétalos diasporales en la mano reunir, tan sólo un puñado de tribus babilónicas disgregándose, diseminando su confusión de alfabetos prístinos revueltos. Reunir un haz de secas espigas, y aventarlas en el cruce órfico de lo inauditamente humano, de lo impenetrable resistiéndose, de lo fecundativo infecundo. Abrir la mano grávida al viento, soltar su iracunda amenaza de apocalíptico misterio, desbocar el galope de cascos incontenibles precipitándose, de jinetes en su antifaz perdidos. Un manojo de letras áfonas, de laberínticas letras reunidas en mi mano como un nuevo Zeus, arrojar un rayo de cenizas, un rayo de término y final, de amnesia hacia los cuatro vientos. Y sacudir el puño en el aire, libre de su cosquilleo natal, vacío de la prole de Pandora, paternal y contrito, perplejo en el misterio de la disgregación. ** Ulises Varsovia rommel.krieger@unisg.ch Escritor chileno (Valparaíso, 1949). Es docente de español en la Universidad de St. Gallen (Suiza). Ha publicado más de veinte títulos de poesía desde 1974, en forma artesanal, y sus poemas han aparecido en más de sesenta revistas literarias de Latinoamérica y Europa, en español y en otros idiomas. === El color de la nieve Miriam Mabel Martínez ======================= En esta casa el ruido escondido entre las paredes es blanco y liso, se parece al invierno. Nunca he visto nevar. Para mí esas imágenes forman parte de una fantasía donde la claridad se infla. Intuyo al frío sinónimo de volumen. Poseo (o al menos eso he creído) una mirada instruida y conozco bien las cualidades de la luz. Mis padres me inculcaron la pertinencia de ver. Soy una buena observadora, para eso fui educada. Desconozco la luz del norte, desde niña he soñado con la posibilidad de contemplar la cadencia de largos atardeceres y las distintas caras de la luz. Donde nací oscurece de golpe, en cambio aquí, en Johnson, las puestas de sol son largas y eróticas. Una de las primeras lecciones aprendidas fue la referente a la luminosidad y su relación con el grosor. "La nieve es una idea", solía repetir Emma. Hoy, mirando las montañas aún desnudas frente a mi ventana, creo que tenía razón. Parece que nevará pronto. Llevo 30 años imaginando la nieve. Sé esperar. Dicen que cada paisaje posee voz propia. O al menos eso decía papá. Nunca aprendí a escuchar a la naturaleza; Andrés sí, mi madre le enseñó. A mí me educaron para ver; suena pretencioso, lo sé; pero en mi caso, la vista más que un privilegio ha sido una misión. El oído no es el mejor de mis sentidos; en cambio el tacto me ha ayudado a observar cada día con mayor precisión. Se corresponden. Si he captado las cualidades blanca y lisa de este espacio se debe a que me he preocupado por tocar y entender las texturas. Esta casa, desconocida físicamente, es parte crucial de mis recuerdos. Aquí creció Emma, la mamá de Andrés. La tía Emma nació en este pueblo, Johnson, Vermont; sin embargo, se marchó muy joven -y no por una decisión personal- a la Ciudad de México. Su padre mató a un hombre y la familia pagó el castigo. Dejaron la nieve para siempre. Cada quien tomó un rumbo propio y Emma optó por mi padre. Andrés tampoco conoce la nieve. Pero ahora no sólo la conoceremos: nos convertiremos en seres de nieve. Ambos tenemos miedo. Poco a poco nos hemos habituado a los sonidos y a los colores, ¡qué distintos! A pesar de los relatos de Emma pensaba que el paisaje era menos colorido, lo imaginaba un tanto melancólico, pero creo que ese halo lo provocaba la nostalgia. Me ha sorprendido la viveza de los ocres, la fortaleza de los verdes, sobre todo la contundencia del blanco me ha azorado. Para los ingenuos suena ridículo que alguien se refiera a la claridad del blanco; los buenos observadores saben distinguirla. Aún no me he adaptado a las nuevas tonalidades. Me ha resultado difícil guardar en mi memoria visual los tonos y texturas de mi vida en México. La ciudad de pronto surge entre las montañas. No extraño el ruido ni el paisaje atiborrado de imágenes, pero sí la sensación de calidez que me ofrecía la urbe. Johnson es un pueblo muy pequeño, chaparrito y regordete, tiene más cielo que tierra. Aquí uno aprende el silencio. ¡A mamá le hubiera encantado! Aún no nieva. Ansío presenciar el espectáculo, pero temo la reacción de Andrés... Estamos solos con la abuela. Lo único que tenemos es esta casa y las ganas suficientes para disfrutar el paisaje que nos enseñaron a perseguir desde chicos. Los vecinos nos miran, intuyen quiénes somos, sobre todo por sus ojos, son como los del abuelo. Nos observan, lo siento; pero esta casa repele las malas miradas. Ignoro si la gente nos tiene miedo o piedad. El otoño está a punto de terminar. El bosque es un esqueleto y nuestras voces se escuchan diferente. Emma aseguraba que la nieve era benévola porque ayudaba a escuchar mejor. Por lo pronto, la gente se prepara, delinean las casas y veredas con luces de colores, realizan un dibujo colectivo, que en las noches cobra fuerza. Me gusta el experimento. Andrés y yo venimos de una ciudad muy grande donde la noche es una ficción. Acá hemos descubierto la oscuridad. Conozco la planeación del pueblo de memoria, sé bien dónde está la estación de bomberos, hacia dónde corre el río, dónde está la farmacia, la escuela, el mercado de lana. Emma se encargó de que no olvidáramos nada. Me inculcó cada detalle, rincón, cada gesto, finalmente, soy la mirada de Andrés. Aquí la gente tiene una personalidad sonora. Los habitantes son invisibles, no los vemos, pero vaya que sí los escuchamos. Emma tenía razón, éste es el lugar idóneo para Andrés. Las sombras son dueñas del espacio; es la única explicación que encuentro para comprender que los rostros no sean lo suficientemente contundentes como para ser recordados. En donde crecimos, la gente tiene un carácter visual por encima del auditivo. Allá en nuestra ciudad la salvación es la mirada. Como cualquier urbe, es ruidosa, tan escandalosa que la persistencia de los sonidos chillantes es el telón de fondo. Esa monotonía nos impide el silencio necesario como para aprender a escuchar: la mirada es nuestro deber. Tampoco significa que seamos unos expertos del arte de la contemplación; pero las personas ejercen el poder de sus rasgos. Ahí está su identidad: en su forma de moverse, en la serenidad de sus ojos, en la ira de sus labios, en lo salvaje de sus pómulos, en la vestimenta... en fin, cada quien debe construirse un espectro visual, suficientemente fuerte para ser recordado. Sin embargo, allá el ruido es tan grande que nubla la vista. En mi ciudad los sentidos estorban. La línea entre el tacto y la agresión es endeble; la frontera entre el olfato y glotonería es muy débil... Y qué decir del gusto, la confusión entre dulce y rancio es una constante. La agudeza de los cinco sentidos es una desgracia. El único funcional (si acaso existe) es el sexto, ese que llaman intuición. Pensar en el sexto sentido es un barbarismo (una ingenuidad). Estoy convencida de que es un invento de algún publicista, en el mejor de los casos, si no es que se trata de una campaña política o una estrategia de colonización. Ignoro cuál es el origen, pero a su inventor (si se le puede nombrar tal) le ha dado buenos resultados. La gran mayoría está convencida de ejercer el tan prestigiado sexto sentido; no se ha percatado del mal uso ni del desprestigio entre sus usuarios. Me causan ternura aquellos que despilfarran su sexto sentido en decidir entre un capuchino descafeinado o uno normal, entre bajar por las escaleras o por el ascensor... El sexto sentido se ha convertido en el pretexto perfecto de cualquier error, ha propiciado la irresponsabilidad. Emma nos advirtió: "nunca tomen una decisión guiados por el 'sexto sentido', no lo olviden". Tenía razón. Dos días después de su muerte, Andrés y yo comentamos que nuestro deber era regresar (aunque nunca hubiéramos estado antes) a Johnson, era nuestra obligación, pero decidimos obedecer a la intuición, y permanecimos en nuestra gran casa en la ciudad respetando lo que supusimos "voluntad de los muertos". Cuando murió papá, Andrea, Emma y la abuela nos cobijaron en sus memorias; después murió mi madre y nos heredó una fortuna considerable, Emma murió desamparándonos, pero no fue intencional. Nuestra intuición nos duró poco, Andrés confesó su deseo por conocer la nieve, el cual yo compartía. Así que preparamos las maletas y convencimos a la abuela de que era lo mejor. Me alentaba la curiosidad por conocer más a mi padre -le encantaba el inglés y la poesía de Whitman-, por vivir rodeada de otro idioma. Emma discrepaba, prefería el español, quizá por su naturaleza barroca, en este otro sonido reaprendió sus sentidos. Tuvo la capacidad (y la lucidez) de enseñarnos a distinguir los movimientos y las actitudes de ambos idiomas. Somos bilingües, no porque dominemos el inglés y el español, sino porque nos enseñaron a mí a contemplar y a Andrecito a escuchar. A mí me costó más trabajo. Él es más perspicaz y paciente, para dominar un idioma el requisito principal es la paciencia. Andrés se parece mucho a su mamá. Crecimos con la certidumbre de la muerte, al contrario del resto de los niños. Emma tenía una idea muy concreta de la realidad, al contrario de mi madre. Tenían visiones del mundo opuestas, aunque no ajenas. Mamá era más condescendiente. La abuela la calificaba de tonta. "Mira que permitir la infidelidad, aceptar en casa no sólo a otra criatura, Andrecito no tiene la culpa de nada, ¡pobre!, sino la Emma ésa; lo que no sé es dónde crecen esas mujerzuelas ni de quién aprenden el cinismo; porque nadie puede negar que además de todo la tal Emma es una cínica y una enferma... una puta desgraciada que le robo el marido a mi hija. Pero esa puta resultó ser más lista que Andrea... ¡Dios mío!, mi hija es una imbécil... No, es una, perdóname Dios por estos malos pensamientos, una pendeja, mira que además de todo aceptar que el niño se llamara Andrés 'por ser el masculino de Andrea'. Pero no tiene la culpa el indio... El peor de los tres es tu padre, ese maldito -Diosito, perdóname otra vez- cabrón, polígamo"... Andrés y yo crecimos escuchando el coraje de la abuela, una ira que se transformó en cariño, el cual ha negado hasta ahora y continúa vituperando a nuestras madres. Nos hemos acostumbrado a los arranques melodramáticos, de hecho los disfrutamos, sin duda es una buena actriz. Emma, mamá y papá están muertos y la abuela los sigue insultando. Desde que llegamos a Johnson no ha parado de quejarse, por lo que adivinamos que le agrada nuestro nuevo hogar. Recuerdo a la abuela rengando día y noche, pidiéndole perdón a Dios por sus "blasfemias", por sus cabrón, pendejo, hijo de la chingada... y cocinando. Andrés y yo somos muy privilegiados. Tres mujeres nos educaron, aprendimos tres visiones distintas que se han integrado plácidamente a nuestras perspectivas. Somos, además, una buena mancuerna: mi don es la mirada y el suyo, el entendimiento. A mamá no le fue fácil aceptar a Emma, a Andrés lo quiso antes de que naciera. Para papá la decisión fue difícil. Para Emma fue un cambio más en su vida. Las dos lo amaron intensamente y él también. Mi hermano creció sin conflictos y yo sólo sé que hubiera deseado que aparecieran antes. Papá admiraba a Whitman y a la nieve. Vino a Vermont porque le parecía que sólo aquí podría entender el concepto de la nieve (y de lo blanco. Ahora sé que tenía razón) y para arreglar un negocio en Montreal. Nunca le gustaron los canadienses (a Emma tampoco) y Johnson resultó ser una sede perfecta, no muy lejos de Canadá, pero tampoco demasiado cerca. Un poblado donde el inglés marca el paso y el paisaje está lejos de la cursilería del idioma francés. Se conocieron en la Book Store. Nunca hablaron del encuentro. Sin embargo, desde entonces, papá tenía incrustado el color de la nieve en las pupilas. Emma llegó a la casa cuatro meses después. Para una mujer sobreprotegida como mi madre, la noticia de que papá tendría un hijo con otra tuvo un doble significado: dolor y liberación. Creció con la certeza de un hogar y de un hombre, pero también creció con la insatisfacción de no disfrutar la soledad. El ruido de la realidad -ésa ejercida por los otros sobre la propia- la lastimaba. No creía en Dios, "si existiera, no habría una infinidad de realidades, sino sólo una que albergara distintas perspectivas". Consideraba a la realidad un collage, ése fue el tema y la técnica principales de su obra. Mamá sabía escuchar, Andrés fue su mejor alumno. Este talento fue determinante para entender la situación, por eso gozó la llegada de Emma y su panza. El dolor inicial no fue provocado por el desamor, sino por el desprendimiento. La sensación se parecía más al miedo. Papá confundió la actitud de mamá con los celos -le tranquilizaba más la certidumbre de una mujer celosa, no dispuesta a renunciar ni a compartir a su hombre-; pronto se percató de su error; con la llegada de Emma, mi madre descubrió su vocación: la soledad y la pintura constituyeron el camino más corto. Papá nunca se recuperó del golpe que significó la respuesta de mamá. Su masculinidad fue vulnerada, la abuela dice que los hombres no saben cómo asumir la fragilidad; "no es su culpa, la responsable es la genética", dice, yo no tengo experiencia, pero supongo que es la repetición de una actitud aprendida, "sólo nuestro Andrés es diferente", presume. El orgullo no se hereda, se mama. Presenciar el cambio en el rostro y en la voz de su esposa le enseñó la tristeza. Mi padre amó mucho a mamá, quizá aun más después de que apareciera Emma. A ella también la adoró. Cuando llegó Emma a la casa, mamá ya tenía preparado un cuarto para Andrés. No cabe duda, fue un niño muy deseado. Pintó en la pared un mural muy bonito: "es su historia", sonreía mamá, "nena, pásame el color azul", me decía. Para cualquier niño de cinco años la noticia de un hermanito no es muy grata. Sin embargo, la visión de la felicidad de mi madre me hizo amar también a ese bebé. Se transformó en otra, no sólo se veía más guapa, su mirada ganó fuerza y sus gestos tomaron gravidez. Se convirtió en una mujer con el mundo entero puesto en las caderas. La niña sobreprotegida, la muchacha obediente desapareció; papá nunca dejó de extrañar a la Andrea de antes. Para mí fue una bendición; para mi abuela, una penitencia. Mamá era una mujer muy extravagante. Antes de Emma su figura era lánguida y sin embargo no conocía la soledad; en cambio, después, su presencia se volvió estridente, llamativa, por fin dominaba su espacio, reclamó su identidad y se percató de su silencio interno. El mural para Andrés fue el inicio de una serie de ejercicios que la llevaron a experimentar una diversidad de técnicas hasta que se topó con la serigrafía. El grabado no sólo colaboró a engrosar nuestra herencia, sino sirvió de puente al éxito y a la soledad. Mamá está catalogada en varios libros de arte internacional, su trabajo pertenece a muchas colecciones públicas. Papá fue su promotor, creo que entonces es cuando estuvieron más cerca. En la parte trasera de la casa instaló su taller. Ahí trabajaba siempre sola, "busca ayudantes", le proponía papá. "¿Para qué?", refutaba ella. Y desde la ventana Andrés y yo la espiábamos, "lo que más me gusta es el truco de la malla, es tan bonito", le explicaba a mi hermanito, mientras la abuela refunfuñaba en la cocina horneando pasteles y Emma atendía a papá. Emma y mamá tardaron en entenderse. Desde la perspectiva de mi abuela se trató de competencia femenina; "desgraciado, cabrón, mira que poner a mi hija en esta situación cuando ella es superior por mucho. Es más bonita, más femenina, más educada... Nunca la entenderé. Si está ahí es porque quiere, ella se merece todo". Y tenía razón, mi madre ganó por méritos ese lugar privilegiado y para Emma fue circunstancial. Mamá sabía cuál era su destino, lo intuía aunque desconocía la ruta para llegar a él. Emma, en cambio, nunca tomó una decisión, ni siquiera el nacimiento de Andrés. Ahora que vivimos en Johnson he reflexionado mucho acerca de papá. He tratado de imaginarlo aquí, oliendo los árboles, conociendo la nieve que tanto anhelaba. Lo pienso una y otra vez, trazo su figura y la impongo en este paisaje luminoso (¡qué fuerza posee la luz! ¡Por fin entiendo la mirada de Emma!). Lo que antes era la Book Store, donde se conocieron, ahora es una tienda de bienes raíces. Johnson ha crecido y mucha gente, harta de las urbes, busca refugios invernales, pareciera que de pronto la amabilidad del frío estuviera de moda. Papá intuía esta tranquilidad; lo sabía, por eso vino aquí. Me pregunto -y tendremos que adivinarlo o inventarlo- cómo escogió el lugar. Seguramente disfrutó mucho las caminatas, la brizna helada, los ecos dispersos entre lo blanco, el cric crac de la nieve tapiando el asfalto, los árboles vestidos, los techos de las casas invadidos. Imagino sus mejillas coloradas y resecas, sus labios partidos, el dolor del viento en la frente... Lo veo frotar su nariz a la de Emma, también observo lo blanco penetrar su mirada. Hemos esperado la nieve por muchos años. Desde niños la hemos presentido. Para Andrés será una apropiación de su historia, para mí, de la concreción de mi destino. Los dos vinimos para descubrir a padre, para saber qué miró, para entender qué sucedió. "Tendrás que ser sabia. Recuerda que eres sus ojos". Crecimos con el compromiso de un día venir aquí. Nos educaron con los pies en la tierra; nuestras madres nos cancelaron la posibilidad del "sexto sentido". Para Emma era muy importante que entendiéramos la certidumbre; para mamá era innecesario; "las obligaciones les llegarán tarde o temprano y la certeza es una cuestión demasiado solemne para unos niños, aun para nosotras, Emma. No puedes tomarte la vida tan en serio. Nada puede ser tan grave, ni siquiera el sonido". Mi madre era tan diferente a Emma, no podría calificar si mejor o peor. No se trata de evaluaciones. Sus caracteres eran tan contrastantes como los paisajes de sus cuerpos y las intensidades de sus miradas. Pero eso lo he aprendido aquí, en Johnson. Mamá era una mujer sinuosa, de tonalidades oscuras. La voluptuosidad de sus movimientos la defendían del exterior. Era una mujer llamativa, tan escandalosa que tardó demasiado tiempo en conocer el silencio. Nunca fue una mujer de muchas palabras, sino de actos contundentes. Cuando Emma llegó a nuestra casa sólo pronunció "bienvenida", pero cada uno de sus actos estaba impregnado de solidaridad (mamá es de esas extrañas mujeres que creen y confían en las otras) y de cariño. Una vez que ambas, en silencio, propusieron las reglas, el trato fue familiar. Cualquiera hubiera pensado que se conocían de toda la vida. En ocasiones hasta Andrés y yo lo creemos. En fin, para mamá, la llegada de Emma y Andrés sirvió para templar su físico y para retraerse de la realidad. Siempre me he preguntado por qué alguien tan ávido de silencio carecía de paz física. Emma repetía incansablemente: "Andrea, aunque no lo creas, eres un bicho de la nieve", mamá sólo sonreía. Sabía que era cierto, por eso le permitió a la tía Emma narrarnos esos otros colores y temperaturas. Repito: Andrés y yo fuimos educados para la nieve. Emma era una mujer delgada y blanca, con ojos azules como los atardeceres en Johnson, su voz era grave, un tanto agresiva para su físico. Al contrario de mamá, poseía un cuerpo frágil, y requería de ruido y movimiento. Hablaba mucho. El idioma nunca fue un problema, papá decía que lo importante no era comunicarse sino hablar, "tiene una necesidad de contar que en ocasiones me aterra". "En dónde carajo la maleducaron", reclamaba la abuela, aunque en el fondo esa torpeza, esa personalidad atropellada la divertía (aunque nunca lo ha confesado, la quiso mucho. Los tres la extrañamos). La abuela le enseñó el español en la cocina. Nunca he sabido por qué la abuela vivía con nosotros. Jamás se ha referido al padre de papá (perdón, no puedo llamarle abuelo a un desconocido), a veces me intriga pero he aprendido que su ausencia ha sido imprescindible para nuestra felicidad. La abuela es una mujer morena de la costa veracruzana. Ella nos enseñó el mar y los olores. Insisto, Andrés y yo hemos tenido una educación privilegiada. Aunque a la abuela no le pareció decente la llegada de Emma, pronto se acostumbró, en la cocina hicieron una copla perfecta. Ahí también se contaron sus secretos, sus miedos. Entre cacerolas y especies se hicieron amigas. Entre cucharones y aceites mi abuela entendió a mi madre ("el orgullo es mi único tesoro", afirmaba. Emma sólo respondía: "A Andrea le haría mucho bien saberlo". "Pero si lo sabe". "Le gustaría escucharlo". "Lo sabe, que es lo importante". "¿Por qué eres tan ruda?". "¿Y tú tan cínica?"), a Emma ("Me preocupaba tener un hijo que no creciera en la nieve". "Has sido una excelente maestra". "Sólo me dijo: 'tienes que venir a México conmigo'. Nunca he escuchado una voz tan escalofriantemente cierta. Y lo alcancé. Él sabía que vendría". "Pero, eres una loca descarriada, cómo aceptaste la oferta de ese desgraciado. Si las tontas son dos, no cabe duda".) y a papá ("Macho, cabrón". "Es un buen hombre". "Otra, la infidelidad es pecado". "Nunca ha sido infiel". "¿Eres o te haces? Ahora resulta que es un santo". "¿Cuál es la época en que has visto más feliz a tu hija?". "Después del nacimiento de Andrés". "Después del asesinato hubiera la exclusión, amo demasiado el paisaje blanco; lo verdaderamente insoportable fue el suicidio de mi padre. No tenía opciones. Le debo la vida a ese mal hombre, como lo calificas. Creo que vine por agradecimiento". "Pues que agradecida resultaste".). La cocina fue el escenario para narrarnos los detalles de Johnson; paradójicamente, junto al fuego conocimos los secretos de la nieve. A veces mi madre se unía. A su estudio llegaban las carcajadas y optaba por reunirse "con esas locas". Papá se mantenía al margen; nunca entraba a la cocina, su respeto era más fuerte que la curiosidad. La llegada de Emma transformó nuestros hábitos y nos forzó a replantearnos (sobre todo a mamá) nuestras existencias, nos obligó a comprometernos y nos develó la sencillez... "Ser normal es lo suficientemente loco", esta frase la repitió incansablemente durante mi adolescencia. Quizá, quien tardó más en asimilar la situación fui yo, no sólo por la edad, sino por la herencia cultural y mi acervo histórico. Emma se introdujo ligera en las vidas de dos mujeres resignadas y a un porvenir impuesto (la abuela más esperaba nietos y mamá estoica cumpliría con su deber materno), y las liberó de imposiciones, aun papá... Antes de Emma, la tristeza de papá era evidente, la nieve (añorada) se derretía en la cabeza. Mamá reconocía el dolor de su esposo y se sentía culpable. Cuando papá entabló relaciones con un socio en Montreal, mamá rezó día y noche para que papá por fin visitara esos lugares y esos poemas de Whitman. Lo alentó para viajar, "tienes que ir, por ti y por nosotras, ya verás". A veces creo que ella intuía que en ese rincón del mapamundi existía "algo" que nos haría girar hacia otra dirección. "Tu madre nunca se equivoca", ¡qué razón tenía papá! Hace 30 años Emma arribó a México embarazada y sin hablar español, cargando una maleta y una dirección. Mamá le abrió la puerta, papá subió sus cosas a la habitación y me dijo: "saluda a la tía Emma", yo le toqué la panza, "es tu hermanito", me contestó. Me aparté de inmediato y corrí hacia la abuela, "ya lo sabía yo, ¿qué te hizo esa mujer? ¿qué te dijo? Niña. Responde". Nunca imaginé que 30 años después, Andrés, la abuela y yo llegaríamos a una casa en el norte de Estados Unidos, con nuestras maletas y una dirección. Sólo que nadie nos abrió la puerta. Extraño a mamá, a la tía Emma y, por supuesto, a papá. Éste es el primer año que celebramos el Thanks Giving solos. La abuela reestrenó el horno, Andrés la ayudó a preparar el pavo y yo me encargué del trabajo pesado (nunca he sido buena para la cocina). La vida resulta tan apacible. Aún no reconozco el paisaje. Cuando Andrés me pregunta cómo es la luz, me cuesta trabajo concretar en una imagen su suntuosidad y contundencia. Las montañas son altas pero los brazos del cielo son muy fuertes y las abrazan. No sé quién es más pura: si la oscuridad o la luz. Si Emma no nos hubiera aleccionado sobre la fuerza de lo blanco aquí, sentiría miedo. Blanco es la palabra que concentra la esencia. El otoño es sensual, las hojas marrón son tan carnales; las cortezas, tan provocativas... El paisaje invernal debe ser aun más seductor. A Andrés le intriga el agua. "Suena diferente"; durante el tiempo que llevamos aquí se ha dedicado a escuchar su frecuencia y ritmo. "Tenía razón Andrea" ("Estaba loca", refuta la abuela). Ha trazado un mapa a partir de la fidelidad del sonido, "lo hice pensando en ti", eso dice Andrés y es verdad. Me quiere muchísimo. Pero ese mapa lo trazó para acercarse más a Emma. Conocer este lugar, adueñarnos del espacio será como seguir unidos a ella. Ese mapa será útil para revelarme (y revelarle) el color de la nieve. "Pronto nevará, augura Andrés", coincido. La humedad así lo indica. El invierno despierta y el olor del blanco empieza a impregnar el ambiente. Poco a poco nos acostumbramos a nuestra nueva vida. Andrecito todavía no consigue descifrar todos los sonidos ("el agua suena en distintas escalas, una es la que corre por el río, otra la que permanece suspendida en las ramas, otra más la que corre por los techos o la que permanece guardada en la madera... la que resbala por los cristales. Igual sucede con el viento, con las hojas, con la noche, con las nubes..."). Cierro los ojos para escucharlo. La voz de mi hermano es diferente, es más grave y armónica. En las tardes nos sentamos en el porche para sentir el frío ("¡Están locos, niños, o qué. Entren a la casa ya!", a la abuela le preocupa nuestra salud). Ahí mientras bebemos un café y fumamos intercambiamos detalles de lo aprehendido en el día (cada quien hace su trabajo: mi tarea es contemplar y la suya, escuchar); le narro los tamaños de las casas, la textura de los techos, las alfombras de hojas secas, los caballos, las colinas... Sobre todo le gusta que le cuente sobre las cascadas del río, quiere que lo lleve. Él me habla del sonido de las llantas sobre el asfalto mojado y frío, las voces de los niños, los roces de los suéteres con el viento, los argumentos de las ramas pelonas, la ansiedad de las montañas por la nieve ("están desesperadas"). Las nubes emigran al este. Buscan el mar. El cielo azul se refleja en las montañas. Los pinos revolotean y extienden sus ramas a la nieve. El viento silba, Andrés afirma "es una canción de bienvenida". El sol brilla y marca sombras largas sobre el piso. Hoy hasta la abuela está de buen humor. -¿Escuchas, ya viene la nieve? Andrés se levanta. Le ayudo a abrigarse. Los dos vestimos gorras, bufandas y guantes. Coge su bastón. Lo tomo del brazo y lo guío hacia la colina. Estoy nerviosa. Emma me preparó durante 30 años para este momento. Andrés ha esperado toda su vida para conocer a través de mis ojos el color de la nieve. -¿La ves? ** Miriam Mabel Martínez mimabelita@hotmail.com Escritora mexicana (1971). Ha sido becaria del Centro Mexicano de Escritores (1996-97 y 1998-99) y del programa Jóvenes Creadores del Fonca (2000-01). En 2001 obtuvo una residencia artística en Vermont Studio Center y otra en 2002 en el Writer's Room de Nueva York. Ha publicado en el semanario Etcétera, las revistas Casa del Tiempo, Nexos, Vuelo, Los Universitarios, Origina, A pie, Chilango y Crítica, así como en los suplementos culturales Crónica Dominical y Laberinto de Milenio Diario; participó en la antología Generación del 2000 Literatura Mexicana hacia el Tercer Milenio (Fondo Editorial Tierra Adentro) y publicó un libro de cuentos con la editorial independiente Daga. Actualmente busca editor para su primera novela. === Poemas Silvia Visbal ============================================= *** Espera La voz de mis ojos es gris. Se viste de transparencia de agua y de corales y se esconde en tu ausencia. Te espera. Esa voz es intención serena, que huye a la resignación de una partida [eterna, es locura de cruzar la trinchera y contagiarte los labios de vida. ¿Vives? [¡Sí..! Voz que te busca en tu último recuerdo con flores color de sangre y miedo. Amor de ráfagas en un rincón que no conozco. Amor de espera, de viudez que me llama, de muerte en guerra. Espera. Porque no hay cuerpo ni lápida. porque la esperanza es esta voz en penumbra con almendras amargas. *** Puerto Volví a tus brazos como todas las tardes después de descubrir el universo de las calles, siempre nuevo, en un amanecer. Son el destino habitual cuando me declaro disidente de lo monótono, eclipsada en el cauce de tu verbo. Regreso al horizonte de tus brazos, a donde se esconde el sol, la paz de [las olas. A ellos me entrego con mi espectro de voces, todas las dualidades de mi ser. Tus brazos me conocen, me definen sin titubeos en la respiración de muchos abrazos, en la libertad ondeante de la partida y la espera. Desde ellos miro valiente la noche en sus incertidumbres de amor, hasta sumirme en un sueño diáfano en el que ellos siguen siendo mi orilla al volver. Mi orilla mítica sin monstruos de arena. *** Urbana Soy, en esencia, señales y sonidos que se describen en permanencias y recorridos por esquinas disímiles y felices, en líneas rectas y curvas y mi nombre es el de todos, con letras y números. Es mi palabra itinerante en los espacios históricos y anacrónicos de la ciudad tras la memoria y la inmediatez para armarme la vida como una huella nómada en todas las versiones posibles de identificarme en las aceras y los puentes donde mi humanidad pueda verterse, como las otras, en los decires y los haceres que la llaman. Soy en ella con los ojos y los pies, con las pupilas que la guardan en ese catálogo de la experiencia común de circular como sangre, de construir los encuentros y encontrarme, de buscar lugares y tragaluces en las voces, de vivirla sin miedo desde y hasta el hecho de ser urbano incidente con piel y nervios, repartidos en las sillas de los buses y los semáforos, en los artífices y consecuencias de silencios y gritos. Es ser, sin más señas, un ente de discursos y textos propios en el lienzo elucidante de las calles...: Urbana. *** Azar Nos encontramos las pupilas para hablar de la luna que está cerca y de la posibilidad de retar a los espejos. Fuimos en tu boca los poetas sin gastarse que sueñan en blanco y negro y en otros colores al mismo tiempo. Fuimos en mis ojos preguntas, más preguntas. Fuimos el día que pasó dejando pedazos de piel en la calle, fuimos anónimos, inacabados, volubles, desconocidos, robándose el fuego. Nos encontramos, fluimos, fuimos ángeles y demonios relativos, Fuimos, dentro del cuerpo, los extraños que se besan bajo la trama de la noche con avidez, con hambre, Fluimos, con la rapidez del tiempo mismo, beso, humedad encontrada, piel que se toca Prevenidos. el hilo no debe enredarse, se enreda. La memoria recuerda. Fuimos los poemas de otros que sienten en papel, los nuestros, Fuimos la hoja de una noche que se desnudó en una ruta no planeada, perfecta, inventariada letra a letra. Fuimos, fluimos, nos encontramos a tramos, noche adentro, inventados, solubles, vividos, humanos. ** Silvia Visbal silviavisbal@hotmail.com Periodista y escritora colombiana (Barranquilla, 1976). Escribe narrativa y poesía desde temprana edad. Se graduó de periodista en 1988. Ha participado en recitales de poesía joven en su ciudad y en la actualidad prepara un libro con poemas inéditos. === Tres textos Hebert Abimorad ====================================== *** Consumo ...es el vuelo de ataúdes repletos de mercadería consumible dejando una estela de humo que no desaparece con facilidad vuelan los seres humanos en una carrera frenética abandonando todo por alcanzar el suyo algunos descubrirán que está vacío y querrán robar a los otros mientras la estela de humo les impedirá encontrar el camino correcto y violentarán a los que ya tienen su ataúd mientras los más osados se afanarán en tener dos o tres para bañarse en enseres que no utilizarán y ser enterrados con ellos en amontonamiento de desechos que caen otros hombres hurgarán junto a perros hambrientos en busca de su parte de felicidad que habían logrado en su carrera por conseguir un ataúd que llaman progreso y desarrollo destruyendo el sueño a la espera del triunfo contra la fuerza artística creadora que se mezcla con objetos nuevos para dormir en un lecho grande del inconsciente colectivo buscando la solución de gritar desnudo en el desierto donde se le llenarán los ojos de arena caminando a tientas en busca del agua agotada que ya no encontrarán en los oasis tropezando con los camellos moribundos a la espera del salvador que olvidó a sus discípulos indisciplinados y egoístas prometiendo la lluvia hasta arrancar de ellos un juramento que nunca cumplirán y por fin las manadas de lobos recorrerán las arenas calientes quemándose las garras devorando todo a su paso mientras los sobrevivientes pedirán clemencia pero será tarde la arena cubrirá los trozos y el desierto ganará a los hombres... *** Ideal ...la muñeca se maquilla todo belleza se pasea por las calles esperando ser admirada mientras en el fondo de la escena esperan los años pacientes pero seguros del final ella no lo percibe en su afán de conquistar allí va con seguridad de mujer de vidriera en movimiento con espectadores de miradas que se pasean por el cuerpo sin dejar escapar con su cadencioso caminar no se apresura no mira la miran y ese es el juego el silbido a la ideal postura de una mujer que crea hombres a su acecho para correr y querer ser alcanzada... *** La televisión ...muñequitos saltarines en un recuadro que es límite entre la fantasía y el mundo de los que miran ansiosos esperando una respuesta que brote del aparato para establecer un diálogo frente el sillón con almohadones de gente soñolientas en su pasividad de muerte adulterada por emociones de una caja resonante tan lejos de la vida diaria que al final logrará saltar de los límites e introducirse transformado las vidas en sufrientes muñequitos saltarines actores sin espectadores... ** Hebert Abimorad hebert.abimorad@comhem.se Maestro, poeta y periodista cultural uruguayo (Montevideo, 1953). Reside en Suecia. Ha publicado Gotemburgo, amor y destino (1982), Gestos distantes (1985), Voces ecos (1988), Poemas frugálicos (1994), Poemas frugálicos 2 (1995), Malena y Cíber (Ediciones Trilce, Montevideo, 1996; bajo el heterónimo de Martina Martínez), Poemas frugálicos 3 (Ediciones Trilce, Montevideo 1998), Coversaciones y Volverá la loba... (Ediciones Trilce, Montevideo, 2000, bajo los heterónimos de José José y Camilo Alegre), y Korta Dikter (Ediciones Heterogénesis, Suecia, 2000) versión en sueco de Poemas frugálicos. === Poemas María Milagros Rosas Tirado =============================== *** Eterno presente Allá arriba, el alma acogía en su copa semilla, flor y fruto. Los tres a un tiempo. Los tres en uno. Calidoscopio de fragancias, prisma de néctar, uno más dídimo; bajo sus pies la tierra, el cielo en la mirada sin saber de límites, ni de partes, porque el infinito olas que se vuelven de revés en espirales imposibles, no sabe de parcelas, ni de cuadros fijos, ni de líneas rectas. Solo vive, respira, vibra y solo así reposa, se encuentra, se nomina. En el movimiento nace, crece, fenece. Noria con gugoles de vueltas porque es el infinito y para nada le cuesta -no como Sísifo, que luce forzado-, líquidos ribetes de tornasol, arrollándose uno en otro: besar de olas sin playa; y la copa que refleja impávida y contenida, -como una virgen- la paleta de este mundo boreal, abre tantas veces que parece una su libro de horas, como innumerable se halla la única y sola liturgia: laudes, laudes. El alma joven al fin, crecida en el Edén perfecto llevaba el vacío en su propio seno. Tanta bondad se desprecia sin otro por quien sentir un raro afecto, muy raro sí: desdén. No se extrañen si fue curiosidad obrando en quien nunca había cambiado los hábitos de doncella por un sumergirse en esas viriles fiestas de todo el piélago de luz. Canjeó así cristal de vida por unas piedras verdes, y ese uroboros que ella hacía monotonía y abarcaba todo un derredor, recogió abanicos y quedó lo que tenía delante de sus ojos de carne como presente, sin otro acompañante más. Alzó la vista y miró su copa antes de que bóreas cegara en dos vueltas la grieta de su escape por donde no podía retornar. No ahora al menos, le dije, hasta que aprendiera la lección. Y ella ansiosa, a punto de olvidar que había vivido en un palacio de acristalado murano, pregunta: "Y qué lección es esa?" Yo le respondí: "Las que nunca pequeña viste en tu libro de horas, principio y fin, duración y momento, oración de difuntos. No llores que del hogar tú no te has ido. Un hilo te enlaza". "¿Dónde está?", preguntó: "Míralo bien que se va. Es este momento que vives". *** Aprende a esperar Qué más cercano a lo eterno es el nacer al no haber cabal conciencia de que se es, y la mente tierna llena, con un canto de galaxia sus primeras páginas de color de leche, sin cuidar de otra cosa que no sean los apremios del ser corporal; pasando las horas como una apenas, elíptica, en recreo de inmersiones, el amniótico Pacífico, líneas de flotación, y ensueños uterinos, que van quedado atrás sin casi darnos cuenta. Poco a poco despierta de sus viajes por las aguas profundas, pecado original parece ser olvidarles en favor del aire tibio. Dejando al primer elemento por otro, más atractivo corta sin deshacer el nudo con el presente que se vuelve un cuadro tras otro, largo desfilar de vistas, semblantes y percepciones, que se afinan, sin poder compararse con el antiguo diafragma: abarcante ojo del mundo. Mil instantáneas de novedades que con rapidez de moviola se hacen costumbres; móviles de Calder que se balancean sobre la mente llamando su atención como magos ambulantes tras el premio de la elección: hacerse querencia de su nuevo rey; soberano caprichoso, algo tiránico, déspota dulce, a quien nadie osa negársele. Tanto cariño genera al principio que para él no existe regaño pues ya habrá tiempo de eso. En verdad, el tiempo es pedazo de argamasa en manos del infante, que no tira a ningún matiz, no logra hacer figura con tan extraño aparato, no valen llantos ni requiebros. Mañana, qué es mañana, o la próxima semana... para quien asoma el capricho sin verlo satisfecho. Primeros maestros que enseñan aquello de esperar pero no a saber aguardar. Adónde se va el mundo de los sueños sin paciencia que garantice la senda encantada para llegar a ellos después de mil trabajos, como en aquellos cuentos de almenaje que me narraban al dormir. Entonces viene la primera fuga: picando espuela hacia ficciones, las mentiras que desconocen rienda, ni marco de teca; imaginación caballeresca que logra la hazaña de lavarle la cara al futuro antes que aparezca. Pero sólo en la imaginación, que no en algún recuerdo ingrato habitante de tienda camuflada, que, marchando todavía ligero va exiliado al valle secreto adonde podamos dejar de verle. En tanto que la memoria de lo amable se queda junto con nosotros debajo de mis almohadas, emborronadas en páginas de diario, siempre lista con muestras de perfumes a esparcir, cuando le necesitemos extractos de cariños olvidados. *** Estrenos inminentes Rodando escenas que aún no estrena se extiende el presente hasta hacerse potencia. Maestro de obras, pálpitos y sendas; campeón de quien crea que aún habrá otro chance de postín, otro día con su estrella. Es el futuro, presente a plazo que se derramará, si no es que ya está derramándose en la realidad. Valedor de inconformes, defensor de infortunados, sostén del éxito logrero. Objeto de la voluntad, con dócil apariencia a la hora de acomodarse a las formas limitadas de la imaginación humana, que a veces toma por futuro deseable lo que no es más, que la difusión de trasgos desde el simún de una hora menguada. Dunas, neura de medianoche, polvo engañoso que se sacuden peregrinos desesperados frente a Hécate triforme. Encrucijada de sus dilemas rostro mútilo de Jano; decisiones que matan las posibilidades más caras en favor de la medianía, de ese peor es nada, la salvación de la carne, y la vida pequeña, Amén. Oráculos, augures, mántica y astrología; desvalidos van en su busca para que les escriban la vida. Aceptando tarjetas doradas también monedas de plata que van puestas de canto como oblicuas son sus respuestas. Pantallas de proyección de figuras etruscas; humo blanco de la pitia, incienso de mandarina, nunca la gran producción. Para esa se necesita valor, valor de longividentes: salpicarse de colirio dendritas y saliendo con sol pleno abrir un abanico, uno tan solo como mano ganadora, trío de reyes, escalera imperial, para hacer de pontifex maximus e ir a restaurar el rostro sin clausurar esa puerta porque lo que se encima es la guerra, trifulca de la buena pues, el futuro no se entrega, no es cautivo como lo hace con los ungidos, y aun con ellos, habrá puentes que tomar, trampas que sortear, rodeos por delinear, para hacerlo presente con palancas mayores que intangibles accionan el ingenio. ¿Acaso no era dócil? Lo es. Aunque prefiere morir a su aire muy lejos del interesado, o es éste quien no le quiere y se engaña, creyéndose malquerido por sus proyectos. Pero, algún futuro se viene uno por otro, el que menos esperan puntual y cumplido, porque el futuro siempre llega. *** En el taller Con colores primarios entre tizas y creyones vas dibujando, pintando el resto largo de la vida. Mural más grande que la capilla; reto grande para el artista, asiento de garabatos y de héroes de manga. Trazos gruesos, pastosos, de colores planos, composición naïf. Vas al paraíso de matices rotundos: lunas sobre espejos, nativos desnudos, postres de coco, islas de náufragos, vacaciones para siempre respirar libertad. Tomas los santos óleos de esa húmeda selva, tropical. Pintas tu cuerpo. El futuro es simple. Matamúa ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos? Preguntas simples el futuro es fresco, amarillo rojizo como papaya recién cortada. El sol en la tierra y toda su riqueza como tanta es la semilla, arenales blancos de la playa. Dibujarse la vida a cuatro colores, más rico que comer mango verde con sal y picante. Si no fuera por el huracán que se lo lleva todo, creerías que puedes ser Robinsón. ¿Qué hay de los héroes? Quedan los que hacen corte de manga; tu padre se ha ido de la casa, apagando la luz. El futuro se dibuja con carbón y sanguina, reino de más oscuros que claros, posibilidades esfumadas sobre medio pliego de papel, composición ajustada, los tópicos correctos, el pensamiento aceptado, lo que está bien lo que está mal. El futuro es aburrido y automático viene con menú incorporado. ¡Vamos, llévatelo ya! Cien por ciento garantizado. Impreso, reempacado con inyecciones de tinta, más preciso que la hora. Pero las tintas se corren. La garantía no llega a cubrir todos tus fallos, y que tu papel sea del malo. Todavía no has aprendido. Vuelve a tus colores, hazlo tú mismo, que el futuro se resuelve con propuestas buenas malas que sean tuyas. El futuro se pinta con arte y oficio, con máscaras y aerógrafos, herramientas avanzadas, técnica de años, estilo depurado, aprendido a palos sobre una cartulina cuatro por seis; extraño sí es el futuro que cuando queda tan poco espacio es mucho lo que vas a expresar. Qué no dirás en un sello o en la cabeza de un alfiler. El futuro se pinta con un pelo de camello. *** Cerrando cuentas Declaración de haberes donde pesan más las cuentas sobre papel rayado. Tarea penosa es hacer memoria de los faltantes de los costos de los negocios perdidos y de la quiebra del corazón, libro de asientos contables que no puedes rehacer ni con tachaduras enmendar pero sí puedes leer a solas contigo mismo en el estudio de la conciencia con luces de candil trabajo postergado para las noches de insomnio días de tramontana las tardes de granizo amanecer en el bosque crepúsculo en el lago para jornadas de íngrimo que no las distrae la vista, el oído ni el resto de los sentidos sino que por el contrario aromas, sabores colores, texturas abren los canales del contacto. El hijo pródigo añora su vida, recuerda a su padre, vuelve a la casa sorteando en el retorno lo pedregoso con suelas delgadas. El recuerdo nos cobra el peaje de hacernos con su abultada encomienda que no se aligera sino pasando las sacas por el agua del río; lavándolas de culpas hasta hacerlas aluvión, aprendizaje decantado arcilla, arena cernida aglomerantes varios y tanta experiencia cemento de obras a futuro. Piedra de cantera sacada con el trabajo forzado del declararse culpable reconocer los errores pagar deudas a alguna sociedad, hacerse solvente con la propia conciencia tribunal infatigable ante quien no es posible pedir que se deseche la evidencia porque ellos son sus contables y el pasado lo escriben amanuenses con puntas de acero guardados en vitrinas blindadas -se ve antes que tocar- y ante su presencia no se cambian los hechos pero vale el último argumento de la defensa desesperada: cambiar la lente con que se les mira. Así pide la clemencia presente que es la conciliación a futuro del otro socio consigo mismo. La memoria es condena régimen celular, abierto y presencial, cadena perpetua; trabajo forzado que libera bajo su palabra al final de la vida por el perdón de los pecados. La memoria es legado herencia, título, cédula, capitulación documento, registro carta de cabal propiedad sobre el pasado. La mota de polvo sobre el Universo tiene un vínculo. Cosa de locos porque memoria no eres enajenable. *** Regresan las olas Memoria de lo antiguo, al alcanzar los penates has desplegado el abanico que faltaba, y cierras el círculo. Los recuerdos son virutas que hacen tolvanera sobre el espacio rizado. Ya nada es visible aquí abajo. Decides alzar la vista buscando claridad, miras las palmeras que baten las brisas de septiembre. Un tiempo se acaba y otro se abre de nuevo para recibirte Vuelves a la copa pero tú, sin prisa, dejas que riele a su aire flotando sobre el llano, indiferente a los tropiezos a los que tú ya estás tan hecha, luego de tantos años que a esta altura sientes tan tuyos. Cae el agua postrera y tú, nada dices pues la lluvia moja las palabras, entre tesoros te veas, tus matices asordinan y las razones callan. Te tiras al mar nocturno, ya puedes buscar tu luna. El cielo refleja al océano flotan las nubes sobre algún lecho agua va mojando la bóveda, dos imágenes ¿Dónde está el engaño? Aquel que pueda aclararlo ciego asoma, longividente es. Te frotas ambos ojos con sal mientras brama el flujo y el reflujo olas que azotan tu dermis. Un minuto ha que no duermes el amanecer se escapa el ocaso no aparece, tan sólo resta el latido acompasado de los frutos en tu sangre que ya va haciéndose leche; regresas a la cuna a hacerte capullo de nuevo, con la copa más llena a poner en fuga los trenos con novísimas voces que cantan con notas de almizcle y melocotón. Pero aún no tienes la luna que es hallazgo mayor, copa de triunfo, crátera de libaciones en el Mar de la Tranquilidad Te llegas hasta el fondo jungla de abisal de peces que tomas por monstruos de otra historia, pero es la tuya, no poblada de fantasmas sino muy natural como la vida que se acaba y el fin de la jornada. Te das ánimo en hallarla pero el aire se agota: cielo de mar te reclama. Nada queda por hacer la noria da vuelta. Cierras los ojos y miras el terciopelo escarchado los tres han vuelto a ser uno. ** María Milagros Rosas Tirado mmrt779@cantv.net Escritora venezolana (Caracas, 1966). Es técnico superior en informática y administra la lista de correos Imperio Romano (http://www.elistas.net/lista/impromano). Colabora con la revista electrónica de literatura Letras Perdidas (http://www.letrasperdidas.galeon.com) como seleccionadora de textos. Un poema suyo fue incluido en la antología Estrella Fugaz, del Centro Poético (http://www.centropoetico.com), y un cuento en la sección Escaparate de Libros de la Biblioteca Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com). === ¿Quién es el que pide tres deseos cuando un perdedor cae? ============= === Pablo Krantz ========================================================== No, la verdad es que me era absolutamente imposible soportar a la terrible Vicky Moriarty. Había terminado saliendo y hasta soñando con ella por el embrujo de su apellido, por aquel mítico Dean Moriarty de En el camino. Pero, finalmente, el único toque aventurero de la tal Vicky era aquella particularidad suya de quedarse dormida en cualquier parte, por culpa de una enfermedad bastante rara cuyo nombre nunca conseguí memorizar. Ya no sé cuántas veces, en alguna expedición campestre de ese Club de Amigos de los Pájaros al que pertenecía, la habían perdido de vista y la habían terminado encontrando cien metros más atrás, durmiendo parada colgada de un arbusto. Es que mirar pajarracos con su largavistas importado era una de sus actividades favoritas, e innumerables veces había intentado arrastrarme al Delta a acompañarla. Como yo nunca aceptaba, terminó preguntándome si era que estaba celoso de los del Club. ¡Puta madre, celoso de esos bizcos anteojudos de remera con cuellito! ¡Me bastaba con verlos hacer malabarismos callejeros con las llaves del coche de papá en las esquinas de cerca del colegio, y abrir y cerrar una y mil veces sus navajitas suizas de ciento ocho funciones -que eran al mismo tiempo su mayor orgullo y su único tema de conversación-, para tener ganas de vomitar durante un buen par de cuartos de hora! ¡Por mí bien podían hacer un sexteto y chupársela mutuamente si les divertía! Porque hay que decir que lo único que despertaba a la penosa Vicky Moriarty era que se la cogieran, y tantas veces como fuera posible. La verdad es que el único lugar donde no se quedaba dormida era en la cama. Ahí su rostro casi estúpido y su horrible gusto para vestir y hasta su clara incapacidad para enhebrar un pensamiento con otro se hacían a un lado, dejando al descubierto una de las vaginas más lubricadas de esta parte del mundo, y un cuerpo pequeño pero perfecto, moldeado en los entrenamientos de gimnasia deportiva de su infancia, y luego perfeccionado en las patéticas aunque efectivas clases de aerobic de su adolescencia. Tal vez lo mejor para ella hubiera sido dedicarse al salto en alto o al fisicoculturismo, a actividades que no necesitaran en absoluto de inteligencia o de gracia. Pero había descubierto el deporte de las camas y ya nada la había detenido en su senda de perfeccionamiento. Era una chica nacida bajo el sino de la voluntariosidad, y de pronto el descubrimiento de un talento especial para algo la había llevado directamente a ahondar cada vez más en la cuestión. Así fue que empezó a ganarse en el colegio una justa fama de perra en celo. Ya no sé cuántas noches me desperté entre sudores, pensando en su vagina chorreante y su rostro vicioso sacudiéndose sobre mí como sobre una silla eléctrica. En esos momentos volvía a ella su verdadero lenguaje, que era el de los gemidos y los chillidos ahogados (dicho sea de paso, era una lástima que no existiera ninguna manera legal de explotar comercialmente aquel don tan extraordinario). ¡Dios, pero apenas el asunto terminaba yo no deseaba más que una cosa: escaparme al bar más cercano a tomar algo con quien sea, o dar una solitaria vuelta bajo las estrellas meditando acerca de nada! ¡Cualquier cosa con tal de poder irme de ahí! Y parece que ella había terminado dándose cuenta -no era demasiado difícil, así que sólo tardó un par de meses en comprenderlo-, porque cada vez me ponía más trabas para acostarme con ella. Que mi madre, que tu padre, que los pájaros, que la cabeza, que me duele, que charlemos. Así que ahí estábamos. Yo le arrojaba temas de conversación y ella los destrozaba en tres zarpazos como una leona torpe destrozaría la mano que le extiende comida. Si en quince minutos más no conseguía llevármela a la cama, iba a irme a vagar por la avenida vecina, a fumar cigarrillos y mirar pasar a las chicas, disfrutando de una compañía más agradable -como la mía propia, sin ir más lejos. De hecho, en aquel momento estaba por comenzar, en la avenida cercana, la Hora de los Perdedores, el momento en que los fracasados de todo calibre y edad (ya que hay que entender que la mayor parte de los perdedores nacen perdedores, y que sólo un esfuerzo sobrenatural puede extraer a un hombre de las fauces de su destino) invaden la avenida, y uno puede sentirse reconfortado por ser el que es, o experimentar una poética piedad hacia el género humano en su conjunto, por todos aquellos que habrán de perder una a una sus ilusiones hasta terminar extraviándose solos por los desiertos de la Muerte, sin más preparación que la que puedan darles los programas de televisión de la madrugada... Bueno, en fin, Vicky y yo estábamos sentados ahí, en las condiciones ya explicadas, en el bar de la esquina del colegio, cuando acertó a pasar por la zona Julito Arana, uno de mis enemigos número uno. Ver su pelo naranja y su cara pecosa bastaban para darme deseos de volverme monje o de asesinar -según el día. -¿Qué hacen, chicos? -preguntó el muy imbécil, con esa manera desagradable de hacerse el simpático que tenía cuando no veía a nadie más a quien molestar y tenía un buen rato que perder en medio de la completa inutilidad de su vida. Le contesté con un gruñido que debe haber confundido, en su jerga zoológica, con una invitación a sentarse, porque eso fue lo que hizo de inmediato. -¿Qué cuentan de bueno? -preguntó, en un espasmo de inspiración. -Sólo idiotas que pasan. Sos el décimo octavo, y sería bueno que siguieras pasando -iba a contestar yo, pero Vicky, viendo mi mirada hostil, y siempre con ganas de molestarme, le dio una cordial bienvenida. Había que desconfiar de ella: ¡era capaz de revelarle hasta nuestros truquitos amorosos más secretos al primer estúpido que apareciera! -Estábamos hablando del examen de biología. Parece que va a ser sobre fitoplancton -le contestó ella. Él le retrucó con alguna frase insípida, ella se esforzó por recordar algún dato intrascendente y luego ambos llegaron a la conclusión de que todo el mundo sabía con aire de estar descubriendo la Atlántida. Y entonces yo empecé a ser víctima del famoso Síndrome del Aniquilamiento. Comencé a hundirme en la silla, perdiéndome en algún lugar entre las circunvoluciones de mi cerebro, entre las razones para irme y las razones para quedarme y los deseos de que el mundo y yo fuéramos distintos y llegáramos a un acuerdo más conveniente para ambos. Entonces llegaron dos miembros del famoso Club de Molestadores Profesionales de Pájaros, junto a un par de energúmenos más. Todos sorbían interminablemente sus cervezas importadas o sus Coca-Colas, encendiendo sus cigarrillos mentolados con Zippos de cien pesos poniendo cara de ya ser adultos y habilidosos encendedores de cigarros profesionales (demasiadas propagandas de Camel les habían devastado los cerebros), riéndose de los desabridos chistes de Vicky como si estuvieran frente a la reencarnación de Rabelais. En realidad, supongo que estaban todos como drogados por el humo rosado y dulcísimo que parecía brotar de su vagina, y no pensaban más que en escalar posiciones en su mundo hasta lograr finalmente acostarse con ella. Pero hagamos ahora un ligero y muy excusable paréntesis. Para decirles que, cuando yo recién comenzaba mi adolescencia, mi visión del Paraíso era, cuando menos, bastante curiosa: una mesa con cinco o seis personas que llevaran una conversación sin dificultades -no como cuando hay sólo dos personas y los temas de conversación van extinguiéndose rápidamente sin dar lugar a ningún sucesor. Yo estaría sentado en un rincón, despreocupado de toda otra cosa que no fuera más que tomar cerveza, fumar cigarrillos y hacer comentarios ingeniosos o cínicos que adornaran o destruyeran la conversación principal. Sin olvidar, por supuesto, la presencia de una chica hermosa y repleta de sagrada cordialidad cuya atención y amor yo iría captando lentamente a través de mi lluvia de ingeniosidades. Ustedes se preguntarán cuál era entonces mi diferencia con todos estos pelagatos de los que les he estado hablando. Bueno, creo que ya están grandecitos como para saber que, en todos los asuntos de este mundo, las diferencias pasan por cómo se hacen las cosas y no por lo que se hace en sí mismo. Pero en fin: en aquella lejana época, yo era -o me consideraba- demasiado tímido como para aspirar a mayores ambiciones. Y en esa tarde junto a Vicky de la que les estoy hablando, ya hacía tiempo que había entrado al mundo de los adultos precoces, que sólo desean obtener lo que quieren lo antes posible. Y aquella mesa a la que me encontraba sentado distaba mucho de resultarme un sitio deseable donde descansar mis huesos. Ya eran ocho o nueve los participantes del mitin acerca del examen de biología, aunque todos ellos en realidad no quisieran más que una cosa: hacerle un examen a la biología de Vicky, ya que en aquellos años y en aquel colegio no había demasiadas chicas que se dejaran hacer. Todo el mundo, incluso los tipos habitualmente más callados y energuménicos, hablaba como un entendido en cualquier tema que se tratara. De pronto decidí que no podía más: me levanté y le dije a Vicky: -¿Nos vamos? Me miró como si yo hubiera enloquecido: ¡por Dios, irse, cuando ella acababa de encontrar su propia visión del Paraíso! Nueve jóvenes admiradores (idiotas o no, no venía al caso) hablando alrededor suyo, soñando con acostarse con ella, con la lengua por las rodillas, el cerebro atrofiado y el miembro radioactivo. Obviamente me dijo que no, que yo nunca podía quedarme en ninguna parte, que ella estaba bien ahí, y que si quería podía irme con absoluta tranquilidad. Así que, por supuesto, tuve que irme: la puta de Vicky no me había dejado otra posibilidad. Y mi propia noción de "elegancia de los instantes" como justificación ante la absurdidad de la vida podía llegar a perecer desfigurada si me quedaba ahí siquiera un par de segundos más. Los ocho idiotas deben haberse quedado petrificados de alegría, viéndome perder mi puesto, al borde del ridículo, dejándoles el campo abierto para la primera dosis de amor libre de sus vidas, después de las prostitutas dominicanas pagadas con el dinero de sus padres en los alrededores de Punta del Este. Pero no me importó: tenía una hora y algo hasta que las clases recomenzaran y pensaba pasarla de la mejor manera que me fuera posible. Y, por supuesto, lamentarme no estaba entre mis planes. Como decía mi padre, "Si estás herido, no te lo demuestres ni a vos mismo". O, como yo suelo agregar: "No odies mañana lo que puedas odiar hoy". Me fui entonces en busca de mi amigo Arnoux. Sabía dónde encontrarlo, porque siempre se sentaba en la misma escalera a tragar su comida y esperar algún milagro ocasional que nunca llegaba que lo colocara en ruta hacia las estrellas. Es que Arnoux era lo que se dice el modelo del perdedor. Pero no hablo del perdedor novelesco, ese sujeto pasablemente guapetón e inteligente que pierde sus oportunidades de "convertirse en alguien" por culpa del alcohol y de su rebeldía, más o menos activa, contra las leyes del mundo. No: Arnoux era más bien el pobre tipo, el sujeto bonachón y acomplejado, lleno de complicaciones invisibles, ese tipo de gente que un buen día desaparece sin dejar ningún recuerdo demasiado definido, o muchas veces hasta disolviéndose en un recuerdo-injerto que engloba a tres o cuatro personajes de su calaña en uno solo. No sé qué beca rara había conseguido para terminar en esa escuela de ricachones. Era hijo de un portero muy viejo que no terminaba más de morirse, y ya nadie recordaba que su nombre era Antonio: todos lo llamaban por su apellido. Claro que lo más común era que nadie lo llamara de ninguna manera; hacía tantos esfuerzos por no hacerse notar en nada que hasta los profesores parecían haberse olvidado de su existencia. Ya hacía varios días que no iba a verlo, porque había estado muy ocupado con las manías de viejo electrodoméstico de la ya citada Vicky. No sé por qué solía sentirme muy a gusto con Arnoux, sobre todo desde que las autoridades del colegio habían desarmado la Sociedad de la Navaja (de la que yo nunca fui realmente miembro, pero sí aliado o simpatizante o algo por el estilo) y expulsado a todos mis pocos amigos por borrachines o navajistas. Tal vez fuera porque Arnoux era alguien que nunca pedía nada, y que siempre lo recibía a uno con una sonrisa. Desde que yo había superado el temor que le suele provocar ese tipo de personas a la gente normal -el miedo a que su desgracia sea contagiosa-, me agradaba mucho darme una vuelta por su escalera y mantener con él una intrascendente conversación acerca de fútbol o de música. Yo conocía ya sus opiniones -que no eran muchas, sino sólo un puñado- y hallaba un extraño placer en hacérselas recitar. Me gustaba la estabilidad del personaje, el hecho de que, mientras el mundo y mi cerebro atravesaban por centenares de cataclismos, él se mantuviera siempre igual, con sus mismas opiniones y costumbres. Pero ya estarán imaginándose, por todo lo que les dije antes, que esa tarde Arnoux no me esperaba sentado en su escalera habitual. Le pregunté por él a un par de chicas gordas y aplicadas que estaban parloteando por las inmediaciones, y me enteré de que lo habían agarrado metiendo mano dentro de una mochila ajena y lo habían expulsado del colegio sin dilación alguna. Las gorditas lucían compungidas, aunque no exageradamente. Pensándolo mejor, más bien parecían incómodas con su papel, como cualquier persona que tuviera que informar de una tragedia que en realidad le importara muy poco y hasta le causara cierta gracia. O no, en realidad ya ni sé cómo lucían aquellas malditas pobres chicas. Bajo mis pies, la tierra se resquebrajaba. Debía haber algún error. No podía ser cierto. Esa gente que nunca tiene nada mejor que hacer que reírse del más débil, de los que siempre hay cientos de ejemplares hasta en el colegio más pequeño, debía haberle tendido una trampa para divertirse un rato. Como aquella vez en que habían convencido al tartamudo Trubba de que Bonifetti, la chica más linda del colegio, estaba enamorada de él, para después esperarlo con una cámara de video y filmar su patética y trabada declaración amorosa. Poco les importaba si así arruinaban una vida. Pobre Arnoux. ¿Qué destino se abría ahora ante él? La vergüenza eterna. Dondequiera que fuera, los rumores lo seguirían. El ladrón de cartucheras. Ni siquiera el aura fascinadora del crimen lo protegería: nunca sería más que un pobre diablo; nadie le temería, pero todos le tendrían aprensión. Ya nunca podría entrar a casa de nadie sin que lo hicieran desnudarse para revisarlo a la hora de partir. Usarían linternas infrarrojas para revisarle el trasero, por temor a que se hubiera introducido ahí alguna birome o quién sabe qué extraños tesoros domésticos. Pero lo más probable era que ya nunca lo dejaran entrar a ninguna parte. Tendría que irse del país. Tal vez incluso del universo. ¿Por qué todo eso me afectaba tanto? Como ya dije, me había terminado encariñando con aquel extraño mutantecillo. Pero había algo mucho más importante: para mí, él se había convertido en una suerte de derivación paralela de mi propia existencia, como una posibilidad de mi propia vida que había seguido su curso independiente más allá de mí mismo. Yo podría haber sido Arnoux, podría haber sido esa clase de muchachito tímido y asustadizo que ha abandonado toda esperanza de participar hasta en los más mínimos acontecimientos del planeta. Tal vez todos, o al menos todos los bichos raros como yo, hubiésemos podido ser él. Si tan sólo hubiera terminado dejándome vencer por el mundo, por la dificultad de los movimientos y las palabras, como tantas veces estuve a punto de hacer, y tantas veces de hecho hice, pero si ese abandono hubiera sido generalizado y no circunstancial, si mi furibunda personalidad no se hubiera interpuesto entre mi falta de carácter y el mundo, quién sabe cómo hubiera terminado todo aquello, a qué dostoievskianos sucuchos me hubiera condenado la vida por ser incapaz de cumplir siquiera con sus órdenes más básicas... Era un momento crucial. Porque si el mundo se atrevía a hacerle daño a un tipo tan inofensivo como Arnoux, estábamos todos en peligro. Todos seríamos denigrados y paseados por las calles como fenómenos de circo, como tigres desdentados, sin ni una mínima partícula de orgullo detrás de la cual resguardarnos del ridículo y el escarnio de las multitudes de imbéciles cagones envalentonados. Empecé a regresar hacia el bar, casi sin pensarlo, pero a los pocos metros me detuve. Era obvio que aquellos estúpidos nerds no habrían abandonado su posición estratégica, montando sitio alrededor de la vagina de Vicky, y que el tema de Arnoux ya habría sido tratado con absoluta voracidad, como una pobre ramita indefensa arrojada a la oscura caldera de la conversación frívola, provocando que aquellos que eran más dignos de rechazo y de náusea pasaran por sujetos ubicados y sensatos, y que aquellos que se merecían toda la piedad de todos los corazones del universo terminaran aplastados por la vergüenza y los sobreentendidos. Ya había sido demasiada la humillación a la que había expuesto a mis propios principios sin razón valedera, sólo por una estúpida muchachita de vagina dorada. Decidí que iría a visitar a Arnoux a su casa, ya que estaba claro que, si no era yo, nadie iría a verlo jamás, ni siquiera todas esas chicas de anteojos y aparatos bucales que, de tan tímidas, terminan siempre siendo tomadas por buenas. Fui bordeando el golf, entre los árboles de moras blancas y los monoblocks supuestamente elegantes construidos ahí donde antes se alzaban las demolidas villas del Bajo, sumido en interminables pensamientos. Llegué al edificio del que el padre de Arnoux era portero y estuve un buen rato tocando el timbre. Al final, una puerta se abrió en el fondo del pasillo y la madre de aquel santo cleptómano vino hacia mí con cara de poquísimos amigos, muchísimas lágrimas y una cantidad a designar de pastillas para los nervios. Me miró directamente a los ojos; parecía una máquina fuera de control, a punto de estallar. -¿Sí? -me preguntó. Era la primera vez que la veía, aunque ya varias veces había acompañado a Arnoux hasta su casa. -¿Puedo ver a Antonio? -le pregunté. -Antonio está descansando. Creo que nunca antes había escuchado que lo llamaran dos veces seguidas por su nombre de pila. Insistí entonces con una tercera y la madre replicó con una cuarta. Lucía más cansada que un Ami 8 de los años 60. Era obvio que para ella nuestra conversación debía terminar cuanto antes. Pero yo insistí, expliqué que era amigo de Antonio ("Antonio no tiene amigos", me contestó la madre, no sé si con pena o con un extraño orgullo), que necesitaba verlo, que se había cometido una injusticia. Ella me escuchaba en silencio, demasiado sedada como para reaccionar. Alguien que seguramente sería el hermano menor de Arnoux apareció entonces, preguntando: -¿Qué pasa, mamá? Volví a repetir lo que había estado diciendo, aunque las palabras se me enredaban entre sí y terminaban diciendo cualquier otra cosa, mientras el temor de estar ofendiéndolos me iba paralizando cada vez más. Algo marchaba mal: aquellas personas me miraban incrédulas, como preguntándose si era cierto lo que estaban oyendo, y sólo una fatiga extrema les impedía contestarme o cerrarme la puerta en la cara. Finalmente, el hermano me hizo gesto de que lo siguiera y se marchó por el pasillo hacia el departamento, que estaba en la planta baja de un edificio decrépito. No había demasiada luz, pero creo recordar que la casa de los Arnoux estaba completamente atestada de trastos viejos, que por todas partes había cajas y muebles tapados con alfombras o con sábanas descoloridas, pero que de todos modos alguien (la madre, según supongo) intentaba mantener una apariencia de orden entre todo aquello, colocando vasos con flores, portarretratos y mantelitos bordados por doquier, con una dedicación entre enternecedora y escalofriante. El hermano de Arnoux me guió hasta una habitación diminuta en la que evidentemente debía vivir mi amigo. Dudó un momento y luego abrió un pequeño armario escondido, y se hizo a un lado para que yo pudiera ver su interior. Para que yo también tuviera mi pequeña visión del Infierno que me hiciera compañía durante el resto de mi vida. Aquello era alucinante. Había ahí toda una interminable colección de lapiceras, sacapuntas, gomas de borrar, compases, transportadores, etiquetas, reglas, plumines, cutters, tijeritas, papeles secantes, de calcar y de forrar, y quién sabe cuántos útiles más, algunos de ellos muy coloridos y caros, otros viejos y casi irreconocibles, muchos de ellos con una inscripción con el nombre del propietario original, dando la pista de quién sabe cuántos millares de robos metódicos y sistemáticos cometidos durante años y años. Y todo aquello estaba ordenado de una manera asombrosamente puntillosa, e identificado con etiquetas seguramente también robadas: ahí estaba el botín que el silencioso Arnoux había ido amasando a lo largo de los últimos diez años, desmantelando cientos de cartucheras perfectas de cientos de alumnos aplicados e insoportables. No dije una palabra. Me fui de aquella casa (a Arnoux no se lo veía por ninguna parte, después me llegaría el rumor de que lo habían metido en una clínica psiquiátrica) y estuve vagando por la calle durante un tiempo que me pareció larguísimo. Finalmente, había terminado faltando a clase sin siquiera proponérmelo. Anduve dando vueltas por las disquerías de la Avenida, comí un par de Frankfurters en la galería de siempre y miré las mujeres pasar hasta quedar definitivamente paralizado en el capot de un auto, horrorizado por la cantidad de vidas que nunca viviría, y por entrever mi extraño destino, que me guiaría siempre hacia las puertas más tristes y solitarias, alejándome imperceptiblemente del resto de los seres humanos hasta que ya toda esperanza se transformara en chiste. Atardecía. Me acerqué a un teléfono público y disqué el número de Vicky Moriarty. Dos veces seguidas, separadas por un par de minutos, escuché su voz quebrada y serpenteante repetir "Hola, hola..." al otro extremo del aparato, sin atreverme a decir nada. La tercera vez ella dijo "Sé que sos vos, K. Estoy harta de tus manías. ¿Cómo pudiste dejarme sola rodeada de todos esos imbéciles? No quiero saber más nada con vos". No cortó, sino que se quedó respirando muy fuerte por el auricular del teléfono. ¡Dios, hasta su respiración sonaba a sexo desenfrenado! Estuve escuchándola un rato y después, siempre sin decir una palabra, corté. Y juro que lo sentí un poco, ya que me costaría mucho encontrar otra vagina como aquella. Pero bueno, así eran las cosas. Duro es el camino del hombre de corazón. ** Pablo Krantz porcamiseriarecords@yahoo.com.ar Escritor y músico argentino (Buenos Aires, 1970). Actualmente reside en París (Francia). Ha publicado los libros de cuentos Dame un coche tan rápido que no lo alcancen los recuerdos (1997) y La mañana en que falló la ley de la gravedad (2001) y los discos Demasiado tiempo en ningún lado (1999), Los extraños nunca dicen adiós (2001) y Les chansons d'amour ont ruiné ma vie (2003). En 2003 recibió uno de los premios del Concurso Internacional de Cuentos "Juan Rulfo", organizado por Radio Francia Internacional. === Con los segundos recortados Marcos Wever ========================= *** 8:00 pm lánguido momento para escuálidas quimeras... A esta hora En que el crepúsculo Cierra sus ojos Negándole a la oscuridad Blancas esperanzas En un rincón de América Alguien bajo un farol Redacta un poema de avanzada; Alguien con pasos de silencio Añora en el exilio A la patria idolatrada. A esta hora, hora en que el murmullo se vuelve como un grito, en un rincón de América alguna voz entona cantares de protesta; a esta hora, lapso de descanso en que la meditación se vuelve solapada en un rincón de América oh tierra de mis musas vírgenes, en las calles cuajadas de indigencia, uno que otro niño tirita de frío, hurta, se muere en el olvido, recoge la mano que recogió... vacío. A esta hora en que la polifagia embota los sentidos del hombre, alguien en un rincón de mi América se hunde en confines de basura putrefacta, tratando de arrancarle a la vida el pan suyo de este día, mientras que un poeta que come escribe sobre el hambre... A esta hora, en un rincón de esta niña cuyos pechos empiezan a florecer: Nace un hijo sin padre, sin cuenta de ahorro navideño, sin hada madrina, sin angelito guardián, sin yo creo en el mañana, sin ni tan siquiera un creo... A esta hora en miles de rincones de mi América boba, el proletariado vilmente es explotado, el negro como siempre es humillado, las ratas se babean de risa en los arrabales, los arrabales se atoran engulléndose a las ratas. Y a esta hora en que mi América niña menstrúa la sangre de sus hijos, a esta hora, hora distinta para distintos lugares, en un rincón de América, alguien ríe, solloza, canta, sueña, se lamenta, clama, clama, gime, aguarda; y con el alma en el mutismo, alimenta la esperanza. *** Minuto a minuto como un rosario de oraciones emergen de los cataclismos voces de taciturnos infantes (las balas hacen decir adiós a cualquiera) Una limosna por lo que más quiera. infantes sin padres... sin madres, sin historias de caperucitas sin comida... infantes que dicen, ahogan sus vocecitas, reclaman una migaja de pan, mas... Todo es inútil; El mundo está quedando sordo. *** Con la cuerda del reloj cada lunes, cada martes, cada miércoles, cada jueves, cada viernes, cada sábado: Muchos exprimen sus intestinos contra las cabezas de muchos, pero, oh bendito domingo; Unos dólares, tres Avemarías creo en dios y tus pecados te son perdonados... *** Todo fue porque en la hora cero sin contar con tu consentimiento te inyectaron en un óvulo y te pusieron a luchar contra más de mil (para poder subsistir) y te parieron y te pegaron (para poder subsistir), y creciste y te trataron de hacer a la manera de ellos... los otros, los que se creyeron tus dueños. Y trataste de ser como te mandaron (para poder subsistir). Y eres, y vuelves a ser y sigues toda tu vida, en cada esquina de mi América pobre luchando contra más de mil, muchos más, muchos más... (para poder subsistir). *** Con los segundos recortados Aún en la consumación de nuestras vidas con la fatiga a cuestas, reflejo gris de cada ojo, conjunción de forma/ existencia/ verso; lasitud del alma de las facultades, de los ideales; Con la fatiga a cuestas, lamentaciones de brazos en la bruma, salvaje fruto de las frustraciones, bacteria en flor de nuestra fantasía; con la fatiga a cuestas, óbice azul de las metas ya trazadas; con la fatiga a cuestas abecedario banal de toda nuestra vida; con la fatiga a cuestas, caemos y caemos más aun a rastras con la fatiga a cuestas, en pos de la tierra prometida continuamos avanzando. *** 10:00 en punto Y la brisa cantará su mejor canción. Y por todas las montañas de la tierra se escucharán nuestros pasos, e iremos bajando lentamente, ya sin guerras, sin guerrillas, sin complots subversivos, ya sin lágrimas en los ojos. Y estará para siempre atada la miseria; Y arriba y abajo, en el mar y sobre todo el globo del mundo no tendremos más Dios que uno: Aquél que de verdad nos amó, aquél que nos libró de la esclavitud, de nuestro propio miedo; Aquél que nos señaló que habíamos dejado de ser nosotros mismos para convertirnos en anónimos destinos. Y juraremos con firmeza, pues no será falso cuanto digamos, y ya ni el blanco humillará al negro, ni el negro herirá al blanco; Y juntos, color con color, por toda la sangre derramada, santificaremos cada día, cada minuto, cada fracción de segundo. Y nuestros padres, y nuestras madres, y aquellas que nos hicieron padres y a las cuales hicimos parir nueva vida, se honrarán con nosotros. Y ya no habrá más matanza. y la mujer del hermano será nuestra hermana. Y la tierra del labriego será para el labriego. Y el pan de cada uno, será para su dueño. Y nuestros dedos no señalarán en falso testimonio, y la mujer y la hacienda y las bestias del extraño serán sagradas a nuestros deseos. Y Dios reinará entre los hombres y los hombres conocerán a Dios. Entonces, en ese momento exacto, en ese minuto clave para toda la existencia, habrá paz... habrá amor... habrá libertad. Y entonces yo humilde poeta y tú sapiente sastre de la justicia social, hermano Martin Luther King, con el arco iris impregnado en cada ángulo de nuestras pupilas, habremos alcanzado a divisar por fin, el otro lado de la cima azul... ** Marcos Wever mawaperiodista@yahoo.com Periodista, pintor, poeta y escritor panameño (Ciudad de Panamá, 1946). Ha ganado más de treinticinco premios nacionales en cuento, poesía y pintura. Tiene una mención en poesía infantil en Uruguay y un segundo premio en cuento en Argentina. Es egresado de la Escuela de Periodismo de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá, de la University of Lousville de Kentucky (EUA) como magíster en educación y de la Galería Vivaldi bajo la dirección de los plásticos Amalia de Jeaninne y Desiderio Sánchez. Ha publicado los poemarios Paraíso de madera y Cara a Cara, y sus obras aparecen en diversas publicaciones y trabajos de grado. Actualmente es catedrático de periodismo en la Universidad de la Paz de la República de Panamá. Ha dedicado gran parte de su vida al ejercicio de las relaciones públicas. === Las causalidades cósmicas Paúl Tellería Antelo =================== Una noche de dolor y melancolía decides hundirte en un colchón viejo, disfrutando conscientemente la náusea, generando el ambiente propicio para el fracaso. Dejas al espiral de luz que atraviese con desprecio tus pupilas, recordándote que estás vivo. De pronto una llamada da pie a la suma de eventos. Te levantas, con la vista nublada recordando que la panza necesita azúcar y las venas sal, tomas un sorbo helado de té y un mordisco criollo de marraqueta y sales, convencido de ser firme, de mostrar coherencia, sales a mostrar que no te quiebras. El primer evento, equivocar el carril y dar dos vueltas a la rotonda, entonces ahí está ella. Temblorosa en pie, niña muda, la verdadera, no la maléfica, mirándote con el llanto a flor de piel, sosteniendo en sus brazos la razón de tu vida. Entonces de repente la magia vuela entre el retrovisor y el volante y tú ríes, consciente del azar y el peligro, ríes y vuelas a su risa. La inocencia de mi niña cierra el primer evento. De golpe el segundo acto se abre, en sus dos lágrimas tímidas, se dispara la culpa y te lleva a hurgar en el bolsillo en busca de algunas monedas, haces una monería y compras el placebo, el suyo. Necesitas el tuyo, pero no existe en la farmacia, vuelves con el saldo exacto en el bolsillo y ella ríe de nuevo, fiel a su recuerdo, ríe. Tú callas, en culpa y paz y se cierra el segundo evento. No sabes entonces en qué momento la función termina, el círculo se cierra, lo entiendes sólo cuando vuelves al silencio y la náusea. Dejas que la pulsión haga lo suyo, que ella succione con fuerza buscando el alimento y algo de afecto, ella succiona, ríe, te mira, se mira, pelea entre juegos cómplices y lácteos placeres. Escapas, suave y cobardemente escapas de los ojos temblorosos y la miel penetrante. El motor responde al primer giro de llave... Sabina... "De sobra sabes que eres la primera que no miento si juro que daría por ti la vida entera, por ti la vida entera". Aceleras y contienes llantos en un tabaco seco, de golpe el ruido, las agujas cediendo, el motor temblando. Te detienes, desorientado, te detienes a tres cuadras de la estación de servicio. El tercer acto se ha iniciado, a tu lado 4 monedas, el cambio del placebo que ahora toma sentido. Las suficientes para el último respiro del tanque, las necesarias para llegar al refugio temporal. Un hombre joven y fiel, sacado de la última película de Sanjines, te grita que no tiene, que no quiere, que no le da la gana prestarte un maldito envase para la gasolina. Te ofende, en tu esencia mestiza y en tu criolla supremacía, te ofende, le gritas, se calla. Miras aquel envase clavado en la pared, se burla, te da el combustible, se chorrea en una botella rota. Llega entonces aquel hombre regordete de dientes de oro, que rompe la ley con una cholita, dos empleados y dos adolescentes mudos esperando por la gasolina en un viejo trufi. Te regala un envase, Pepsi Blue, parece decir. Sólo un chorro, con lo anterior ya es un litro, son 3,50. Ya no tienes dinero y no tienes gasolina, la rabia habló, estás igual que al principio, con frío y hambre a tres cuadras del auto, la ira decidió este destino. Llega quien menos esperas, el amigo de piel erosionada, el que nunca fue, el detractor literario, el absurdo comentarista deportivo del cual te reías en la U. Querido hermano, qué suerte verte, regálame dos litros, te mira, ojos verdes y musgosos, te mira, su cortesana ríe, pasando 6 monedas de mano en mano, las 6 monedas que me hacen falta para el último impulso. Claro, hermano, qué suerte que me encontraste, fue un gusto verte, Chango, ponle dos litros... Terminó el tercer acto... yo pensando, lleno el tanque, arranco, llego, guardo el auto y me quedo recordando la esencia de cada acto, mi colchón viejo, la sonrisa de leche de mi niña, el hombre joven con rabia de 500 años, el regordete, el amigo, yo... Vuelvo entonces cansado a la náusea, el círculo se cierra y me quedo pensando una vez más en lo causal y en lo cósmico. ** Paúl Tellería Antelo paultellant@hotmail.com Escritor boliviano residente en La Paz. Ha publicado textos en Bien puesto, Bestia salerosa y otros suplementos literarios de su país. Es coeditor de la revista literaria ABRApalabra. === Río largo y otros poemas Emma Fernández López ==================== *** Río largo Delirio Un sueño de río largo, vertical, en dura piedra, abanico incrustado en la pirámide, claroscuro espejo del deseo. Bajo el castaño, un sueño rojo ceniza zarcea por el laberinto del frondoso bosque, latente soplo de dragón entre las flores blancas. Silencio A la orilla del sueño, la mar océana vela siete cuervos, soberbio negro azabache, posados al canto de mediodía -crac-crac-crac- mañana alzarán el vuelo, rumbo al fondo del silencio. Quimera de indómito cimarrón, obligado a callar: beber en la secreta fuente de las xanas, hilar la madeja sutil de la palabra. Sonido Arrullar el sueño al son de tambor caliente, cóncavo repicar de castañuelas, escala de palmas al compás de la guitarra, enérgico cuero verde en el remolino del baile. Íntima voz de plata, eco de anillos de coral, arcaica cueva del hacha encendida a los cuatro vientos cardinales. Cámara Abrir la puerta al sueño efímero, volátil aroma de sabroso deleite, confluencia de luz la sinuosa voluta del ojo, espía en la ignota ilusión de los sentidos. Ventana furtiva, frente al escenario turbador del constante efluvio cambiante, en el incierto juego de la vida. Se rueda Hechizo del corazón de un sueño, mórbidas perlas de sudor acarician la piel, apuran golosas el oro del placer, cuerpo a cuerpo ligado al carro de la pasión. Lazos de seda engarzan el botón del antifaz, tres días con tres noches de gozo, lujo y fantasía, agitado amanecer en el Carmen de Granada. Acción Azul, celeste azul halcón de navío, el fuego danza en la chimenea, al arrancar tus dientes el hondo quejido de mi aliento. Nuevo registro al trazo de las ondas, zarandeadas por ráfagas enfebrecidas. No te amo. No te amo. No te amo. No te amo El verdugo tornea mi garganta, vorágine de hojas de tijeras cortan al vuelo la primera pluma del frío acero de tu voz. Dominante la venganza se adueña de mi sombra. Verónica tinta en sangre, albo veneno, hidra de la memoria, sed del amargo barro de la muerte. No te amo Se oye al trueno escupir metal líquido, rugir al viento monte abajo, chirriar las arterias rasgadas, alzarse perverso el humano grito de la guerra. Un cruel hierro candente, hostiga el turbio y caudaloso río del rencor, áspero rito de dilatada agonía. No te amo Adiós. La puerta se cierra, tras un golpe seco. El crepitar del fuego se torna cascada de hielo. Silencio. Por el viejo puente el ser amado se aleja, al cruzar el rabión desaparece. Día y noche, noche y día, el agua arrastra el murmurar de las piedras. No te amo. No te amo. No te amo. Adiós Espinas rígidas, ocultas en el zurrón del mensajero bajo una capa de fina tierra negra, descargan el aire del látigo de la ausencia, repunta la tempestad, el hedor del tormento. Amagan el delirio de un amor, frágil cristal, precipitado al vacío, ceniza aventada en el tiempo, arena en el desierto del olvido. Corten La niebla se abate, sobre el sereno lago y al levantarse, perezosa, un árbol falta en el paisaje. *** Jinetes Los jinetes de la pasión recorren los caminos de mi memoria, montados en briosos corceles cabalgan en alas de una loca fantasía, cruzan las fronteras del pasado a galope tendido y hoy como ayer, siento su presencia viva. *** Punto de encuentro Amado mío. Entre espuma verde mar a la playa llegan, prendidas en el tiempo, las olas blancas. Sobre mi piel, caricias de terciopelo tus ojos verdes. Una gota de agua bebe el rojo sabor de tu boca. Una gota de agua, tus ojos verdes. Nuestro punto de encuentro: un aroma de sal, una copa de vino, una noche trenzada en piel. Una gota de agua, las olas blancas, tus ojos verdes a la orilla del mar. Amado mío. *** A todos los vientos Mis versos se los doy al aire a cualquier hora, con bruma o sol, velados en el regazo de la noche. Mis versos te los doy a ti todos los días, con lluvia o viento, recogidos en la herida de mi voz. ** Emma Fernández López emmafer@eventsbcn.e.telefonica.net Experta en organización de eventos (Valladolid, España, 1943). Entre 1955 y 1960 vivió en Caracas y Maracaibo (Venezuela). Reside en Barcelona. === Una tarde de otoño Romina Amodei ================================= Eran las cuatro de una tarde de otoño. Gris, lluviosa, y bastante fresca. Entré al salón donde se servía el té; en él se encontraban ocho mujeres, entre abuelas y tías abuelas. El murmullo se acalló de golpe. "Hola, Patricia", dijo una de mis abuelas. Y atrás de ella en coro todas las demás. Intentaron disimular sus caras tensas, pero no todas lo consiguieron. Aurora, la más charlatana, me preguntó por las materias del secundario, mis amigas, los boliches y los pretendientes. Yo hablaba y todas me miraban calladas. Pregunté si pasaba algo y en coro lo negaron, no les creí. Tampoco quise insistir demasiado, parecían inquietas. Teresa era la más nerviosa y cuando agarraba la taza de té se salpicaba; enseguida Sara, que estaba al lado, la ayudaba. Era todo tan extraño... Siempre fueron las ocho hermanas más alegres que yo había conocido. Me siguieron haciendo preguntas y, por un comentario que hice sobre mi novio, Teresa histérica dijo: "Ven, todos los hombres son iguales. Las épocas no cambian, nena". La miré atónita, Teresa tiene un matrimonio increíble junto a mi tío Ricardo. No la podía entender. El silencio invadió el salón, todas quedaron perdidas en sus mentes, concentradas sólo en sus tés, tortas y masitas... Sara y Josefina se levantaron para traer agua caliente y otras facturas y tortas. Los tés en esa casa eran de película, y la casa -de cuando ellas eran chicas- era casi un baluarte y nunca la quisieron vender. Estaba en una zona exclusiva de San Isidro y ahí siempre se reunían las ocho a tomar el té. Muchas veces yo me quedaba a pasar una semana o más. La mesa, de roble, era muy larga, imponente y rodeada por ocho rostros -algunos más agradables que otros- cargados de historias. Cada una de ellas era un mundo. Me fui a mi cuarto porque tenía que estudiar. Un parcial de geografía me esperaba al día siguiente. Al cerrar la puerta del salón el murmullo volvió con fuerza. Quise escuchar de qué se trataba, pero en ese momento Sara salía a buscar más agua caliente. -Patricia, ¿necesitas algo, querida? -No, gracias. Me voy a estudiar al cuarto. Sara, ¿qué pasa? -Nada, ¿por qué? -Presiento algo extraño, entré y se callaron de golpe. Ninguna dijo una palabra mientras estuve ahí, sólo habló Aurora. Ustedes no son así. Me voy del salón y empieza el murmullo de nuevo. -Pato, te debe parecer a vos. Mi amor, no te preocupes por nosotras, hacé tu vida. Subí tranquila a estudiar. -Está bien, cualquier cosa avisame. -Está todo bien. Al día siguiente, a la misma hora, el murmullo no cesaba. Esta vez era más escandaloso. Entré al salón. Teresa lloraba desconsolada, estaba despavorida. Aurora se acercó y me dijo: "Falleció el marido hace dos horas". Mi tío Ricardo estaba internado hacía tres semanas, bastante mal. Pero lo más extraño era que Teresa fue sólo los primeros tres días y no quiso volver. Decía que no lo podía ver así, y que los hospitales la ponían muy tensa. Susana, mi abuela, se arrimó y me abrazó. -Abuela, ¿por qué Teresa no volvió al hospital a verlo? -Nena, sos muy jovencita, no creas que puedas entender lo que pasó. -No importa. Decímelo igual, esta atmósfera es sofocante. -Cuando estemos solas y más tranquilas, prometo contártelo, tesoro. El clima no mejoraba y el pronóstico era poco favorable, como el de esta tarde opaca. Me era imposible suponer o adivinar qué había sucedido y nada ayudaba para que me sintiera mejor. El pobre viejo muerto y todas preocupadas en algo que sólo ellas sabían... De alguna manera a "pedido" de Teresa todas lo habíamos "abandonado". Ricardo y Teresa estaban casados hacía cuarenta y cinco años, no tuvieron hijos. Y se culpaban mutuamente por eso. Mi tía, más rabiosa que de costumbre, no quería ver a ningún amigo de su marido. Estaba más que dolida, como desgarrada por algo... Llegó la noche y con ella el velorio del tío más cariñoso. Para sorpresa de todos, menos de sus hermanas, Teresa no apareció. La odié por estar haciéndole eso a su marido. Fue todo un escándalo, que ninguna de sus hermanas pudo explicar con claridad. Nos quedamos con las visitas, pero nada se había tranquilizado, estaban todas alteradas. Llamaban a Teresa cada media hora para ver cómo estaba. A las cuatro de la madrugada no pude más y me acerqué a mi abuela. -Decímelo ahora, por favor. -Bueno Patricia, vamos al pasillo. -¿Qué pasó? -No sé cómo empezar, es mi hermana... -Ya lo sé, no des más vueltas. -Ricardo durante treinta años tuvo una amante y la "aventura" terminó ayer, cuando falleció. -¿Cómo?, ¿cuándo lo supieron?, ¿están seguras? -Sí, mi vida. Tu tía se enteró el tercer día que fue a verlo al hospital. La otra estaba dormida junto a su cama, con las manos agarradas a él y la cabeza sobre su brazo. A Teresa le dio un ataque de nervios y tuvimos que ir a buscarla la hospital. -Pero Ricardo la quería... -Sí, las amaba a las dos según él. Se casó con Teresa muy enamorado, pero la vida al lado de tu tía no es nada fácil, te lo digo yo que soy su hermana. Pero no lo justifico, de ninguna manera. A mí se me parte el alma. -¿Cómo sabes que las amaba a las dos? -Hoy, cuando veníamos para acá, tu abuelo me lo dijo. -¿El abuelo lo sabía? -Era su primo... -O sea que le guardó el secreto. -Sí. -¿Esa mujer hoy vino? -Sí, está arriba. Llora desconsoladamente. -¿Alguna habló con ella? -Sí, Aurora. -¿Cómo se llama? -Cristina. -¿Cómo es? -Una mujer muy agradable. -¿Y ahora qué va a pasar con Teresa? -No sé, Pato. Habrá que esperar a que lean el testamento, porque a tu tía no le importa otra cosa ahora. Se siente defraudada. -Por eso está tan loca, ¿no? -Sí, tiene mucho miedo de haberlo perdido todo. Habrá que esperar. Él las quería a las dos, y además era una excelente persona. Hizo lo que hizo, y ella es mi hermana, pero Ricardo no tenía maldad. -Es cuestión de esperar... Pasaron dos semanas y en la lectura del testamento estábamos todos. Fue duro y doloroso. Ricardo, como dijo mi abuela, no tenía maldad, le dejó la mitad del dinero a cada una. Pero había una carta dirigida "A mi verdadero amor, Cristina". El silencio congelado que siguió a su lectura tuvo el poder de la palabra. Teresa, muy alterada, era un lago de lágrimas. También Cristina, una mujer frágil, que despertaba ternura, y pude entender a mi tío, aunque con mucho dolor. Salimos y desapareció como un fantasma. No me olvido más de esa mañana, parecía un cuento, una pesadilla... Cualquier cosa, menos algo real. Yo tenía quince años y el amor me comenzaba a dar temor. ** Romina Amodei wandadei@fibertel.com.ar Escritora argentina (Buenos Aires, 1978). Ha publicado textos en distintas páginas de cultura y arte en Internet, así como en diarios impresos. Aparece en las antologías Argentina y sus Escritores 2003 (Nuevo Ser), Letras de Seda (Mis Escritos) y Mundo poético (Nuevo Ser). Dirige la página de arte y cultura La Puerta Azul (http://www.lapuertaazul.com.ar). ||||||||||||||||||||||| EL REGRESO DEL CARACOL |||||||||||||||||||||| *** La noche de la luciérnaga Jorge Cuéllar Rojas Novela Fondo Editorial Toituna San Cristóbal, Táchira (Venezuela), 1997 ISBN: 980-329-121-1 155 p. Sabido es que buena parte del arte del mundo ha sido forjada en las tabernas y en los prostíbulos. La literatura no ha dejado de rendir homenaje a la turbia vida de los bajos fondos, que tiene impresa su propia carga de tragedia como todo lo que es humano. Tal es el tópico al que recurre el escritor huilense Jorge Cuéllar Rojas en su novela La noche de la luciérnaga, una densa historia que transcurre a través de los cortinajes de un prostíbulo ideal donde las prostitutas hablan por medio de sentencias y refranes populares de innegable belleza. Partiendo de un crimen de venganza por amores adúlteros presenciado por una de las prostitutas a guisa de Julieta carnal, Cuéllar Rojas construye su relato apoyándose en una galería de personajes innúmeros como la clientela de cualquier prostíbulo. Por las noches, el escenario donde el autor sitúa su historia es iluminado por la gloria efímera de las luciérnagas, las prostitutas que dominan su mundo de hombres por un tiempo, hasta que se extinguen y son olvidadas. El ambiente sórdido es matizado por Cuéllar Rojas con un lenguaje florido y una profusa colección de sentencias. Un hombre le promete amor eterno "a pesar de todo" a una de las prostitutas, y ésta le responde: "Soy mi cuerpo". Otra de las meretrices rechaza la crítica con retorcido orgullo: "No tengo por qué cambiar, no señor, no soy una puta arrepentida". Pese a todo, una sentencia final dice que, por ser putas, estas mujeres "han vivido el amor llorando". La noche de la luciérnaga fue publicada en 1997 por el Fondo Editorial Toituna, asociación sin fines de lucro que representa el brazo ejecutor de las políticas editoriales de la Asociación de Escritores del estado venezolano del Táchira. El libro incluye, en sus páginas finales, un "glosario erótico", para aclarar cualquier duda que quede en el lector ante el empleo de formas coloquiales; sin embargo, una lectura sin la ayuda de tal colección de términos, bajo la guía sólo de la intuición, dará al lector suficiente placer. *** Falsificciones Manuel Cabesa Cuento Blacamán Editores Villa de Cura, 2004 ISBN: 980-327-674-3 36 p. El escritor venezolano Manuel Cabesa (Caracas, 1960) ha reunido en este libro catorce relatos breves que tienen como punto en común la difusión de la frontera entre la vida y la ficción. Ya en el primer texto, "El escriba", lo anuncia de esta manera: "Algunos días son tan aburridos que las noticias de los diarios te parecen tristes anécdotas familiares. Piensas en una solución: avocarte, quizás, a escribir ese relato necesario donde vida y escritura se confundan en un solo ensayo de ficción". El conjunto tiene registros variados, aunque principalmente hay dos que brillan con luz propia. En primer lugar los que se desarrollan sin aparente desenlace, como simples pinceladas alrededor de un hecho. Es el caso de "Behind the rain", una historia muy sencilla, ambientada en el venezolano estado de Vargas durante la tragedia de diciembre de 1999, cuando lluvias torrenciales desencadenaron una serie de derrumbes que casi arrasan con el estado. Protagonizado por un reportero y su fotógrafo, el pequeño cuento ofrece un final abierto a la imaginación del lector. En segundo lugar están los relatos que desembocan en finales sorpresivos, como "Poder mental", en el que una fantasía metafísica termina afectando a su protagonista, o "Justicia poética", que juega con la ilusión de realidad en que se ve envuelto un personaje literario. Unos y otros mantienen el tono trivial, a ratos divertido, y el ritmo acelerado de una historia que se cuenta durante una conversación; algunos se pasean por los rincones de la nostalgia de su autor, como "Careperro", en el que unos niños aprenden emociones complejas como el rencor y el perdón, al enfocarlas hacia su abusivo maestro. Cabesa es además poeta y ensayista. Perteneció al Taller de Poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos y ha colaborado con las principales páginas literarias regionales y nacionales. Antes de este libro publicó el poemario Vida en común (1985) y la antología El acto y el lugar de la poesía. Una antología de arte poética venezolana (Maracay, 2002), comentada en nuestra edición 104. ** Lo mejor de lo que nos llega por correo convencional es comentado en "El regreso del caracol". Envíenos libros u otras publicaciones a: Jorge Gómez Jiménez, revista Letralia. Calle La Victoria, Nº 03-16, urbanización Francisco de Miranda (Fundacagua). Cagua 2122, estado Aragua (Venezuela). |||||||||||||||||||||||||||||| EL BUZÓN ||||||||||||||||||||||||||||| === Buscando su genealogía ================================================ 17 de octubre de 2004 Hola: Les cuento que estoy buscando mi árbol genealógico y soy la tataranieta de Luis Cabrera, quien es bisnieto o tataranieto de un Rey de España. Me encantaría saber esta información y les agradecería al respecto, pues estando yo en Argentina se me dificulta llegar a España para saber más datos sobre esto, y es por esta razón que les pido a ustedes. Cualquier dato lo agradezco. Calculo que son aproximadamente 200 años atrás, ya que yo soy la novena generación (según la información que tengo hasta ahora). Claudia Páez claudiabaronee@yahoo.com.ar === Atlas histórico de Bogotá ============================================= 17 de octubre de 2004 Estimados señores: Perdonen la molestia, no se si ustedes me pueden ayudar, pero me dije: de pronto sí, porque preguntar no cuesta casi nada. Soy un colombiano (aunque no parezca) que vive en Alemania y no regreso a mi querida tierra colombiana hasta en dos años. Quisiera comprar el nuevo Atlas histórico de Bogotá. ¿Será que ustedes me lo pueden enviar? Si me cuentan qué vale, les mandaría un cheque, o si es posible les mando el dinero por medio de Visa. Si no se puede, mil gracias por su atención y perdonen la molestia. Gracias y buenas tardes, Helmuth Petzel helmuthp@t-online.de ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| "Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio". Federico García Lorca. === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede obtenerlas en el Web visitando la página http://www.letralia.com/gente/publicar.htm. 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