~~~~~~~~~~~~~~~ Año VIII Cagua, Venezuela Nº 119 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 7 de febrero de 2005 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | "Cervantes, nuestro héroe", Jorge Gómez Jiménez. | Editorial | Letralia obtiene segundo lugar en los premios Lo Mejor | Anuncios de Punto Com. | especiales | Los cuadernos de Ángel. / Portela universal. / Web | Breves histórica. / Visualizando a Brossa. / Manos, murales y | poemas. / René y nosotros. / Yeguas olorosas. / Merengue | cumpleañero. / Gabo fotobiografiado. / Los lenguajes de | Rosario. / Concursando por un taller. | | Narradora venezolana Enza García Arreaza obtiene premio | Noticias Cuento Contigo. / Raúl Rivero pensaba que cumpliría | siete años de prisión. / Eugenio Montejo recibió en | México el premio Octavio Paz. / Entregados en París los | premios Juan Rulfo de RFI. / Premio Vargas Llosa de | Novela recayó en la venezolana Lídice Pepper. / Falleció | el reconocido escritor cubano Antonio Benítez Rojo. / | Entregados premios Casa de las Américas. / Muere en | París el maestro Jesús Soto. / El mundo celebra a | Cervantes. / Nicaragüense se lleva Premio Nacional de | Literatura Rubén Darío 2005. / Realizan en Barcelona el | I Encuentro de Novela Negra. / Uaem otorga doctorado | honoris causa al poeta José Emilio Pacheco. / Escritor | uruguayo Daniel Chavarría recibe premio Camilo José | Cela. / Falleció el poeta mexicano Francisco Cervantes. | / Muere el investigador mexicano Boris Rosen. / Entregan | el premio Picón Salas al guatemaltco Juan José Guerrero | Pérez. / Fundación Konex otorga su premio Mercosur a | Mario Vargas Llosa. / Granada celebró la poesía. / Feria | de La Habana se realiza en homenaje a Brasil. / | Presentan en Venezuela versión libre de obra de Darío | Fo. / Juan José Saer recibirá doctorado honoris causa. / | México celebrará los cincuenta años de Pedro Páramo. / | Diseñador venezolano Álvaro Sotillo gana el premio | Gutenberg 2005. / Coloquio de bibliotecología realizarán | en La Habana. / Encuentro poético Marathónica se | desarrollará en Rosario. / Intelectuales debatirán sobre | José Martí. | | AvióndePapel.com | Literatura http://www.aviondepapel.com | en Internet | "Aly Pérez: una barca entre la niebla", Alberto | Artículos y Hernández. / "La erótica del libro", Gonzalo Fragui. / | reportajes "Malva Marina", Pablo Mendieta Paz. / "Luis Hernández | Camarero", Manuel Lasso. / "El reencuentro con el | Paraíso", entrevista con Antonio María Flórez por Luz | Amanda Sarmiento Clavijo. / "Breve historia de la poesía | de Borges en un sello postal", Jorge Eduardo Padula | Perkins. | | "Leyendas del Quijote", Pablo Mora. | Sala de ensayo | "Diario de un hombre sin rumbo", Gloria Dolande y Astrid | Letras Salazar. / Poemas de Néstor E. Rodríguez. / "Esos | papeles", Julio Parissi. / "El estado líquido de la | soledad", María Milagros Roibón. / Dos cuentos de | Antonio Vizcaya Durán. / Poemas de Margenis Rafaela Díaz | Lara. / "Paurario. La Babel hispana de Los Angeles", | María Eugenia Sáez. / "Pasión según la casa", Aly Pérez. | / "La última cobardía", Jorge Carrasco. / Tres poemas de | Norma Segades-Manias. / "El tren de Siberia", Santos | Brito. / "Pez de piedra tres", Paura Rodríguez Leytón. / | Tres relatos de Sofía Irene Cardona. / Tres poemas de | Juan Pomponio. / "Lucrecia está vacía", Maryelos Cea. / | "Texto de dar", Carlos Morreo. / Tres cuentos de Enza | García Arreaza. / "Isaura: de la medianoche a la | repentina ausencia", Isaías Medina López. | | "Liturgias clandestinas", Rocío Uchofen. / LSDRevista, | El regreso publicación de Ediciones Abrelabios. / "La clave | del caracol Pinner", Andrés Pérez Domínguez. | | Álex Grijelmo. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/servicios/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/servicios/archivo.htm =========================== CONCURSOS LITERARIOS ========================== Reciba anuncios de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestro exclusivo servicio gratuito. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a: letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com O, si lo prefiere, visite nuestra sección de concursos en el Web: http://www.letralia.com/agenda/concursos === Editorial Cervantes, nuestro héroe =============================== Este 16 de enero, como debe saberlo el lector despierto, se cumplieron cuatrocientos años de la publicación de la primera parte del Quijote. Un hito indudable porque, aparte de merecerle a Miguel de Cervantes la honra de ser el autor de la primera novela moderna, la obra cumple aún, a cuatrocientos años de distancia de su primera y accidentada aparición, con el cometido estético de atrapar a su lector contemporáneo, habitante de un mundo tan distinto al del siglo XVII. El aniversario del Quijote es también el aniversario de una tradición literaria, de una manera de vivir la literatura como exposición del entorno sociohistórico y a la vez como critica sin piedad. Contrario a la costumbre literaria del momento, Cervantes no crea un héroe, sino un antihéroe alucinado al que todo le sale mal, aunque —y en esto cuánto se parece a los cronopios del muy futuro Cortázar— su mente desviada le haga creer que va por buen camino y que, en todo caso, es así como deben marchar las cosas para un valeroso caballero andante. Y, paradójicamente, nos recuerda por otra parte la infamia de las prácticas piráticas, que tanto afectaron el bienestar económico de Cervantes en su momento, pese a adquirir gran reconocimiento general a raíz de su creación. Porque, en una época en que el derecho de autor era un concepto tan vago, la magia de las palabras cervantinas atrajo tanto a impresores fraudulentos como a autores de episodios y de segundas partes apócrifas. En todo caso, la proeza de ese hijo de Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortinas nos supera y nos preside, como escritores y como lectores, y con don Alonso nos recita al oído: “No es un hombre más que otro si no hace más que otro”. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez === Letralia obtiene segundo lugar ======================================== === en los premios Lo Mejor de Punto Com ================================== Una buena noticia que se había quedado rezagada estos meses es que la Tierra de Letras quedó en segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com 2004 (http://www.lomejorde.com). Como habíamos comentado en nuestra edición anterior —ubicada por diversas razones a dos meses y medio de distancia—, Letralia fue en 2004 nominada por segunda vez consecutiva en la categoría Literatura de esta distinción que convoca anualmente la revista PC-News. Pues bien, a finales de noviembre recibimos la comunicación oficial de que nuestra revista llegó en segundo lugar. La publicación ganadora en la categoría Literatura fue TextoSentido —a la que dedicamos nuestra sección Literatura en Internet en septiembre de 2003—, el medio de expresión electrónica del homónimo colectivo que tuvo su origen en un taller literario. Los resultados de las votaciones fueron avalados por la firma Deloitte, que tuvo a su cargo la verificación de los controles relacionados con la inscripción, votación y escrutinio de los premios. Este galardón, que se entrega anualmente, reconoce el trabajo de organizaciones que han confiado en Internet como un vehículo para comunicarse con sus respectivas audiencias, ofrecer bienes y servicios o inventando lo que aún no ha sido creado, romper algún paradigma y contribuir eficientemente al logro de sus objetivos. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo qu tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/agenda/concursos Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Los cuadernos de Ángel. El escritor Ángel González vierte sus reflexiones sobre literatura, pensamiento, actualidad y otros temas en su bitácora particular, sugestivamente llamada Cuadernos de lavapiés. Ya casi celebrando su primer aniversario, estos cuadernos de González también ofrecen algo de su producción narrativa. http://cuadernosdelavapies.blogia.com Portela universal. Otro que inauguró su web por estos días fue el escritor argentino Oscar Portela, una de las firmas que han aparecido en la Tierra de Letras. En su sitio, Universo Portela, de reciente data, se puede leer una versión digital de su poemario Claroscuro. La presentación se realizó en Corrientes en diciembre pasado, con la presencia de destacados intelectuales argentinos. http://www.universoportela.com.ar Web histórica. La Real Academia de Historia de España presentó en diciembre pasado su nuevo sitio en Internet. Además de información corporativa sobre la institución, el sitio ofrece materiales históricos y se anuncia para el futuro cercano la consulta de los fondos de la biblioteca y el acceso a la base de datos del Diccionario biográfico español, con más de 40.000 entradas bibliográficas. http://www.rah.es Visualizando a Brossa. Hasta el 3 de abril es posible visitar la exposición "Jocs i camins de Joan Brossa", con la que el Es Baluard Museu d'Art Modern i Contemporani de Palma celebra su primer aniversario. La muestra, realizada en colaboración con la Fundació Joan Brossa, presenta de una manera global la obra de uno de los creadores más singulares de la segunda mitad del siglo XX. Más de sesenta obras en total (36 poemas objetos y 26 poemas visuales) hacen referencia a los aspectos sobre los que el poeta trabajó con mayor intensidad. http://www.esbaluard.org Manos, murales y poemas. El Centro de Estudiantes del Instituto Universitario de Estudios Musicales (Iudem) ha organizado el recital de poesía "La mano en el muro", que con poemas de Luis Ernesto Gómez, Boris Paredes, Ezequiel Rodulfo, Jesús Joves, Zuleika Pérez, Damián Álvarez, Victoria Fernández, Ignacio Hernández y Oswaldo Torres, es el producto del taller homónimo dictado por Belén Ojeda. Los asistentes al recital podrán apreciar también el mural "La palabra en el muro". La cita es en el Salón Inocente Carreño del Iudem, el próximo 10 de febrero, a las 9:45 de la mañana. Iudem: Colinas de Sartenejas (Miranda, Venezuela) Parque Tecnológico de la Universidad Simón Bolívar http://www.iudem.8k.com René y nosotros. Mañana 8 de febrero a las 7 de la noche se realizará en la Biblioteca República Dominicana un encuentro con el escritor dominicano René Rodríguez Soriano, quien hablará con los asistentes acerca de su mundo narrativo y poético. El evento es organizado por la biblioteca y por la Sociedad Dominicana de Escritores y Escritoras. http://www.rodriguesoriano.net Yeguas olorosas. Este miércoles 9 a las 7:30 de la noche será presentado el libro de cuentos El olor de las yeguas, del escritor dominicano Fernando Ureña Rib. La actividad, organizada por el Grupo Editorial Santillana, se realizará en la Quinta Dominica (Padre Billini 202, Ciudad Colonial, entre la 19 de Marzo y la Duarte, Santo Domingo). José Mármol conversará con el autor; Aydita Selman leerá algunos textos y la bailarina Claudia Peña interpretará libremente el cuento "La escultura de la fuente". http://www.latinartmuseum.net Merengue cumpleañero. El sábado 26 de febrero a las 7 de la noche se celebrará, en el Teatro Principal del Hostos Community College de Nueva York, el evento "El merengue: 150 aniversario", una producción del Conjunto Folklórico de Alianza Dominicana. Como artistas invitados asistirán Millie Quezada, Joseíto Mateo, Cheché Abreu, Richie Cepeda, Henry García, Peter Cruz y Carlos Manuel "El Zafiro". La entrada oscila entre los 20 y los 25 dólares. http://www.hostos.cuny.edu/culturearts/Default.htm Gabo fotobiografiado. La sede de Lisboa del Instituto Cervantes inauguró recientemente la muestra "Gabo, una fotobiografía de Gabriel García Márquez", cuyos asistentes podrán apreciar hasta el 28 de febrero. Más de setenta placas documentales y artísticas trazan la biografía del Gabo. La actividad fue inaugurada por Plinio Apuleyo Mendoza, amigo personal de Gabo y actual embajador de Colombia en Portugal. Instituto Cervantes en Lisboa Rua Santa Marta, 43 Fr/c. 1169-119 Telf. 351213523121. Fax 351213152299 http://www.cervantes.es Los lenguajes de Rosario. El Recinto Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, el Proyecto Transatlántico de Brown University y el Museo de Arte de Puerto Rico celebrarán, entre el 30 de marzo y el 1 de abril, el congreso "Rosario Ferré: lenguajes, sujetos, mundos", sobre la obra de esta escritora puertorriqueña, autora de obras como Papeles de Pandora y Maldito amor. http://www.uprm.edu Concursando por un taller. La editorial oficial venezolana, Monte Ávila, ha convocado por segunda vez su concurso para talleres de expresión literaria. Este año los talleres serán dictados por Edda Armas (poesía), Luis Barrera Linares (ensayo y crítica literaria), Rodolfo Santana (dramaturgia), Luis Carlos Neves (literatura infantil) y Carlos Noguera (narrativa). La inscripción en estos talleres es gratuita y los mismos serán dictados a partir del 18 de abril, con una duración de 9 meses a razón de dos horas semanales. El interesado debe visitar el sitio de la editorial para enterarse de qué debe hacer para participar, y debe enviar sus datos y textos antes del 31 de marzo. http://www.monteavila.com.ve/noti-talleres.htm ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Narradora venezolana Enza García Arreaza obtiene premio Cuento Contigo La escritora venezolana Enza García Arreaza, de 17 años, se coronó a finales de 2004 con el primer lugar del VII Premio Literario "Cuento Contigo: Nuevas Voces Jóvenes" del Aula Iberoamericana de Casa de América (http://www.casamerica.es), en Madrid (España), con el cuento "La parte que le tocó a Caleb", según informa Ficción Breve Venezolana (http://www.ficcionbreve.org/noticias.htm#tre). El jurado calificador, constituido por Mercedes Castro, Victoria Fernández, Gustavo Martín Garzo (Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil de España y presidente del jurado), Diego Molero, Michi Strausfeld y Myrna Rivera Méndez, destacó del relato de García Arreaza "su espontaneidad, el juego que entabla entre los personajes, el manejo del silencio y su estilo personal", según se puede leer en el veredicto (http://www.casamerica.es/pag/2004/EducacionNuevasVocesJovenes.htm). El segundo lugar lo obtuvo "Memorias del olvido", de la colombiana Nohora Alejandra Arrieta, y el tercero "Diferentes maneras de sufrir", del peruano Mario Guzmán Aza. El proyecto "Cuento Contigo" pretende estimular la imaginación y la creatividad literaria de las nuevas voces jóvenes de toda la comunidad iberoamericana. El cuento ganador será editado por la Editorial Siruela, en un convenio con la Editorial Espasa, en septiembre de 2005, y a la presentación asistirá García Arreaza. *** Raúl Rivero pensaba que cumpliría siete años de prisión A principios de diciembre fue liberado en La Habana el poeta cubano Raúl Rivero, quien cumplía una sentencia de veinte años bajo el cargo de conspiración contra el gobierno de Fidel Castro. Su excarcelación se produjo por motivos de salud. Aunque Rivero cumplió sólo veinte meses de su condena, dijo en entrevista reciente que "honestamente pensaba cumplir siete". Anunció asimismo que no mantiene "grandes odios" y que continuará trabajando por mayores libertades en la isla. Rivero afirmó que la única salida a los problemas de su país se encuentra en la apertura política. "Debe haber una sociedad más plural, moderna y sin dogmas. No creo que se pueda hablar de la soberanía de un país si no existe la soberanía individual". El autor afirmó que continuará con su creación literaria, y anunció que dentro de unas semanas se editará en Francia y en España su nuevo poemario Corazón sin furia. "Mi idea no es salir desaforadamente al exilio, sino estudiar cómo va a ser la situación en Cuba; ver si puedo mantenerme trabajando aquí", señaló Rivero. Detenido en abril de 2003 con otros 74 opositores al gobierno de Castro, Rivero es considerado el mejor poeta cubano de su generación. Nació en 1945 y es periodista de profesión. Ha obtenido diversos premios literarios y entre sus obras destacan Papel de hombre y Poesía sobre la tierra. Los años anteriores a su detención publicó en el extranjero trabajos sobre lo que llamó la "falta de libertades civiles en la isla". En 1995 fundó la agencia de prensa disidente Cuba Press, desde donde criticó al gobierno de La Habana, aduciendo un cambio en el rumbo de la revolución. Luego de ser encarcelado, una presión internacional se desató contra el gobierno cubano demandando su liberación. *** Eugenio Montejo recibió en México el premio Octavio Paz El Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo 2004 fue concedido a finales del año pasado al poeta venezolano Eugenio Montejo (Valencia, 1938), quien se suma a un selecto grupo de galardonados entre los que se cuentan José Emilio Pacheco, Haroldo de Campos, Juan Goytisolo, Gonzalo Rojas, Tomás Segovia y Blanca Varela. Montejo recibirá el premio, auspiciado por la Fundación Amigos de Octavio Paz —presidida por Marie José Paz, viuda del poeta—, en marzo de este año. El autor se dijo honrado de recibir la distinción, "que resulta mucho para cualquier poeta o escritor latinoamericano por la significación del gran nombre de Octavio Paz". La relación del creador venezolano con la literatura mexicana se remonta a los tiempos en los que conoció, a los 23 años de edad, al tabasqueño Carlos Pellicer, quien viajaba con frecuencia a Venezuela y jugó un papel importante para movilizar a los estudiantes mexicanos contra la dictadura de Juan Vicente Gómez, en los albores del siglo XX. Esa amistad rindió sus frutos y llevó a Montejo a conocer personalmente a Octavio Paz en 1989, durante el Festival Internacional de la Poesía en Ciudad de México. Según Montejo, el Nobel de Literatura 1990, "lo he dicho siempre, es uno de los grandes faros latinoamericanos. Su obra tiene una coherencia tanto creadora, como imaginativa y cívica, muy fuerte en todo el continente". El autor agregó que "cuando hablamos de Paz, hablamos de Alfonso Reyes, de Pedro Henríquez Ureña, de los que necesitamos que nos alumbren y que alumbren a las nuevas generaciones. El premio para mí es la gran obra de Octavio Paz y su herencia para el continente", subrayó. Entre las obras de Montejo figuran Élegos (1967), Muerte y memoria (1972), Algunas palabras (1977), Terredad (1978), Trópico absoluto (1982) y Alfabeto del mundo (1986). Es autor también de ensayos como La ventana oblicua (1974), El taller blanco (1983) y El cuaderno de Blas Coll (1981). Montejo se desempeñó varios años como embajador de su país en Lisboa y ha obtenido varios reconocimientos literarios. El jurado del Premio Internacional de Poesía y Ensayo Octavio Paz, dotado con 100 mil dólares, estuvo compuesto por Juliana González, Antonio Deltoro, Alberto Ruy Sánchez, Ricardo Pozas Horcasitas y Jesús Silva Herzog Márquez. En el veredicto los jueces ponderaron la trayectoria del autor venezolano, así como la calidad y las aportaciones de su obra para las letras latinoamericanas: "en estos tiempos cuando todo conspira para aumentar la desarmonía del mundo, el poeta nos recuerda que hay que volver a los dioses profundos y que la música del ser es disonante pero la vida continúa". *** Entregados en París los premios Juan Rulfo de RFI Los argentinos Martín Murphy y Patricio Prom ganaron en su 21ª edición el reconocido premio Juan Rulfo en las categorías novela y cuento corto, respectivamente, aunque ambos estuvieron ausentes en la ceremonia de entrega del galardón, realizada en la Casa de América Latina en París el pasado 13 de diciembre. El premio, en cuyo jurado destacó el nombre de Juan José Saer, fue creado por las autoridades de Radio France Internacional (RFI), el Instituto de México, el Instituto Cervantes y la Unión Latina, pero los dos argentinos no estuvieron presentes en la ceremonia por encontrarse en su país. Murphy, galardonado con 9.000 euros, fue el vencedor en la categoría principal, correspondiente a la novela corta, luego de ser elegido entre 689 candidatos por su obra El encierro de Ojeda. La trama de la novela se basa en la historia de un mediocre asistente de contabilidad que descubre la magia de escribir. Este proceso oclusivo se va dando con dosificadas notas de un irremediable fatalismo, su mujer lo abandona y pierde su trabajo, problemas que en realidad el personaje asume como una auténtica liberación. Por otra parte, en el rubro cuento corto el ganador fue Patricio Pron, de 29 años, un argentino que reside en Alemania, con "Es el realismo". La narración, que le reportó al argentino 5.000 euros, describe la vida de un joven escritor exiliado en París, las dificultades con las que se topa en el mundo literario y la tentación de dejar la escritura sobrevolando toda la trama. A su vez, el mexicano Francisco Aguirre obtuvo el Juan Rulfo en la categoría fotografía, dotado con 2000 euros, por su trabajo Sombras largas. Radio France Internacional tendrá a su cargo la edición de la novela de Murphy, junto al cuento de Pron con una foto del mexicano Aguirre en la portada, cuya salida está prevista para los próximos meses. En esta 21a edición, se recibieron 6718 candidaturas (435 de fotografía, 5594 de cuento y 689 de novela corta), procedentes de América Latina, España, Francia, Estados Unidos y otros países. El premio de novela Juan Rulfo, considerado uno de los más importantes de la lengua española, se encuentra amenazado ya que la cancillería mexicana podría retirar el apoyo económico que ha brindado hasta ahora a la concreción de este galardón. Aprovechando la entrega de los premios en París, varios intelectuales franceses y latinoamericanos manifestaron su rechazo al posible cierre del Instituto de México por motivos presupuestarios, según voceros del organismo. Cofundado en 1984 por Radio France Internacional (RFI) y el gobierno de México, el Juan Rulfo se financia con 15.000 euros y los organismos que participan están obligados a aportar la mitad del dinero del premio. Sin embargo, para esta edición el gobierno mexicano sólo entregó 2.000 euros, por lo que el resto fue cubierto por particulares. *** Premio Vargas Llosa de Novela recayó en la venezolana Lídice Pepper La escritora venezolana residente en España, Lídice Pepper, de 61 años, obtuvo a finales de 2004 el IX premio Mario Vargas Llosa de Novela con su obra El reto, una ficción en la que un escritor se convierte en presidente de un país latinoamericano. El premio es auspiciado por la Universidad de Murcia, la Caja de Ahorros del Mediterráneo y la Consejería de Educación y Cultura, y se concede conjuntamente con el "Lituma" de cuento, que correspondió al español Marc Rodríguez Soto, por su obra "Consuelo en la Luna", en la categoría de cuento. En esta edición de ambos premios participaron 390 novelas y 310 cuentos procedentes de 32 países, entre los que destaca la aportación en número de Estados Unidos, con el 25 por ciento del total de las obras concursantes, además de Israel y Bulgaria. Pepper declaró que ella es "simplemente un ama de casa que escribe" y que el premio es "muy importante, porque supone la culminación del anhelo de darme a conocer al lector, que es el motivo por el que escribo". Explicó que el argumento de su obra gira en torno a un país ficticio de Hispanoamérica, con los clásicos problemas de guerrilla, terrorismo y corrupción, y lo que ocurriría si un escritor consiguiera ganar las elecciones y aplicar sus ideas, para lo que se inspiró en la experiencia de Vargas Llosa como candidato a las elecciones presidenciales de Perú en 2001. La autora señaló que El reto posee "un ritmo cinematográfico muy ágil, porque las novelas deben tener acción y no perderse en largas descripciones" y que respeta la estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace, "para que el lector no pierda el hilo de los acontecimientos". Pepper, quien está casada con un español y vive desde hace veinte años en Sevilla, ha escrito trece novelas y tres libros de poesías, además de algunas narraciones breves, colaboró con el diario El Correo de Andalucía, para el que escribió crónicas taurinas, y dirige el programa de radio Hablamos de poesía, en una emisora sevillana. *** Falleció el reconocido escritor cubano Antonio Benítez Rojo El escritor y profesor cubano Antonio Benítez Rojo, reconocida figura de las letras hispanoamericanas, falleció la noche del 5 de enero en Northamptson, Massachusetts, víctima de complicaciones pulmonares y cardíacas derivadas de un aneurisma. Tenía 73 años. La muerte de Benítez Rojo se produjo en el Hospital Cooley-Dickinson. El fin de semana de Navidad fue operado y su estado se mantuvo crítico, lo cual provocó que tuvieran que amputarle la pierna izquierda. Autor de una extensa obra narrativa y ensayística, la escritura de Benítez Rojo se destaca por una fértil imaginería, la experimentación virtuosa de estilos y géneros, y una erudición que descubre y entrelaza las claves de la identidad cubana y caribeña. "Su gran contribución a la literatura cubana fue asimilar los métodos de narración histórica de un Alejo Carpentier, revitalizarlos y acercarlos a la postmodernidad", declaró ayer desde La Habana el escritor Antón Arrufat, quien estimuló a Benítez Rojo en sus comienzos de escritor. "Era un humanista, un intelectual de vastísima cultura". Nacido en La Habana en 1931, Benítez Rojo cursó la enseñanza básica en el Colegio de Belén, y en los años 50 inició estudios en la American University de Washington. Tuvo éxito en los bienes raíces y al triunfo de Fidel Castro dirigió el departamento estadístico del Ministerio de Trabajo. En 1963 sufrió una fractura de columna vertebral y, enyesado en cama, cayó en sus manos un libro de cuentos del argentino Julio Cortázar. "Cuando terminé de leerlo, sentí que todo eso era muy afín a lo que yo llevaba por dentro", recordaría después. Al calor de esa revelación, comenzó a escribir relatos que deslumbrarían a sus contemporáneos. En 1967 ganó el Premio Casa de las Américas con Tute de Reyes y casi de inmediato el máximo galardón anual de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) por El escudo de hojas secas (1968). En Cuba realizó además una intensa labor como traductor y antologador. Fue director del Centro de Estudios Caribeños de Casa de las Américas hasta su deserción en París en 1980. "Tute de Reyes y El escudo de hojas secas son de la mejor literatura que se publicó en Cuba en esos años, y fueron lecturas fundamentales para los escritores de mi generación", manifestó en Miami el novelista Carlos Victoria. "Me es duro aceptar que se fue el escritor y el amigo". En EUA, Benítez Rojo fue catedrátrico del prestigioso Amherst College, de Massachusetts, sin abandonar su obra creativa, que escaló peldaños significativos con el ensayo La isla que se repite (1989) y las novelas El mar de las lentejas (1991) y Mujer en traje de batalla (2001). En 1992, el diario The New York Times seleccionó una traducción al inglés de su novela El mar de las lentejas como uno de los libros más notables de ese año. Su ensayo La isla que se repite (1998) fue uno de los ganadores del premio Katherine Singer Kovacs, otorgado por la Asociación de Profesores de Lenguas Modernas en 1993. La editorial Plaza Mayor de Puerto Rico publicó en 1999 su libro de narraciones Paso de los vientos y entre sus textos figura además la novela Mujer en traje de batalla (2001). A pesar de tales méritos, su muerte fue ignorada por la prensa oficial cubana. Le sobreviven su viuda, la profesora Hilda Otaño, y su hijo, Jorge. *** Entregados premios Casa de las Américas El pasado 27 de diciembre fue entregado en La Habana el XLVI Premio Casa de las Américas, que este año recibió un total de 457 obras en las categorías novela, teatro, ensayo de tema artístico literario, literatura para niños y jóvenes y literatura brasileña. Los premios fueron obtenidos por Marylín Bobes (Cuba), con la novela Fiebre invernal; Teresa Cárdenas Angulo (Cuba), con la novela juvenil Sobre Perro viejo; Carlos Jáuregui (Colombia), con el ensayo Canibalía, canibalismo, calibanismo, antropología cultural y consumo en América Latina; Víctor Winer (Argentina) con la obra de teatro Postal de vuelo; y Alberto Mussa (Brasil), con la novela O enigma de Qaf. En la ceremonia fueron otorgados también los premios honoríficos José Lezama Lima (poesía), José María Arguedas (narrativa) y Ezequiel Martínez Estrada (ensayo). El primero de ellos lo obtuvo la antología personal En lo más implacable de la noche, de la uruguaya Idea Vilariño. El José María Arguedas recayó en Rubem Fonseca (Brasil) con el volumen de cuentos Pequeñas criaturas y el Ezequiel Martínez Estrada fue para el venezolano Luis Britto García por Investigación de unos medios por encima de toda sospecha. De este último texto existe un fragmento en http://www.analitica.com/bitblioteca/britto/investigacion_medios.asp. Roberto Fernández Retamar, presidente de esa institución cultural, destacó el logro de mantener por tanto tiempo el concurso, con un poder de convocatoria tan alto gracias al prestigio de justicia y rigor que siempre lo ha caracterizado. El encuentro literario fue calificado como el más consolidado de Iberoamérica por el destacado intelectual chileno Volodia Teitelboin, quien inauguró la ceremonia con una conferencia magistral sobre el poeta Pablo Neruda. *** Muere en París el maestro Jesús Soto El maestro Jesús Soto, uno de los más grandes exponentes del arte cinético y el más universal de los artistas plásticos venezolanos de todos los tiempos, murió el viernes 14 de enero a los 81 años de edad. Su legado abarca obras expuestas en las más significativas exhibiciones de arte moderno del mundo, además de un museo que lleva su nombre. Oriundo de Ciudad Bolívar, donde nació el 5 de julio de 1923, Jesús Soto murió en su domicilio parisino tras una larga enfermedad. Jesús Soto logró fama mundial como uno de los más importantes cinetistas del siglo XX, al conceptuar el geometrismo cromático, tendencia artística que si bien tuvo en Calder y Tinguely a sus iniciadores, alcanzó en Soto una expresión definitivamente más depurada. Conocido como el "maestro del cinetismo" porque no dudó en trasmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones, inició sus estudios profesionales en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas, donde tuvo su primer contacto con el cubismo. Egresado de este centro, en 1947 fue nombrado director de la escuela de Artes Plásticas de Maracaibo, desde donde se traslada en 1950 a París, donde adquirió los conocimientos que le llevaron a crear una obra imperecedera. En Francia, donde recién comienzan a darle importancia a las corrientes geométricas desarrolladas por Malevich y Mondrian, estudia a Kandisnky, Klee, Albers, Sophie Taeuber, Moholy-Nagy, Arp, Calder y Duchamp. Sus primeros esbozos cinéticos datan de 1951 con "Repeticiones", elementos geométricos simples (líneas, cuadrados, puntos), alienados en un determinado orden y repetidos hasta el infinito, sustituyendo la idea de composición por la idea de distribución. Luego vienen las "Progresiones" y después las pinturas seriales, en 1952, donde comienza a liberarse una composición más dinámica. En 1953 crea el "Desplazamiento" con la vibración óptica que resulta de la intersección de puntos y líneas que sugiere la tercera dimensión, interesándose por la relación entre los materiales y el espacio, experimentando con la superposición de elementos. "Desde el momento en que comprendo el funcionamiento de la música serial decido aplicar esa noción de lo permutable a un elemento esencialmente pictórico: el color", afirmó en una oportunidad Soto. Para ello estudia la música dodecafónica y serial, y hace un paralelo con las formas plásticas. También se interesa por la física y la filosofía, pues considera que el arte no es sólo expresión sino sobretodo un conocimiento. En 1955 vendrá la "Espiral", importante obra, construida en dos planos, uno transparente y otro opaco, en la que el espacio es real, en la que existe una superposición de dos vibraciones y en la que nace verdaderamente en movimiento cinético. De allí surgen lo que llamó Estructuras Cinéticas, espirales trazadas sobre el plexiglás actuando en un fondo de madera, determinan movimientos ópticos. En 1966 fue invitado especial de la Bienal de Venecia. Desde 1972 alterna entre París y Caracas. *** El mundo celebra a Cervantes Congresos, exposiciones, conciertos, representaciones y ediciones en diversos formatos de El Quijote se preparan en el mundo para conmemorar los cuatro siglos de existencia de esta obra, considerada pieza fundamental de la literatura universal, que se cumplieron el 16 de enero. De acuerdo con el programa conmemorativo, que en España encabeza la comunidad de Castilla-La Mancha, la nación ibérica ha presupuestado 30 millones de euros para celebrar el acontecimiento, en el afán de que "este centenario contenga elementos perdurables y que no haya lugar ni sitio para elementos efímeros". Destaca la exposición de tapices que ilustra los paisajes más conocidos de la novela, que se inaugurará en Dallas, Texas; las muestras "Una mirada al Quijote en el arte contemporáneo", en el museo Reina Sofía de Madrid; la denominada "400 años de Don Quijote por el mundo", que girará por el orbe, y "El Quijote, biografía de un libro", que estará en la Biblioteca Nacional de la capital española. También la ópera de Tomás Marco, basada en la escritura de "El caballero de la triste figura"; la distribución fuera de España de la versión cinematográfica de Manuel Gutiérrez Aragón, así como diversas actividades en Latinoamérica, Estados Unidos, el Magreb, Asia y diversos países árabes. A ello se suma una edición conmemorativa de lujo, denominada "Edición del IV Centenario", encuadernada en pasta dura, en blanco y negro, que publicaron la Real Academia de la Lengua Española, la Asociación de Academias de la Lengua Española y editorial Alfaguara. En México, la ciudad de Guanajuato, que alberga el Museo del Quijote y el Centro de Estudios Cervantinos (CEC), ha sido nombrada "Capital Cervantina de América" y será sede de diversos actos, entre los que sobresalen, en abril, una sesión pública solemne, promovida por la Academia Mexicana de la Lengua, en homenaje al autor español. Además de celebrar el XVI Coloquio Internacional Cervantino, en mayo habrá 12 conferencias magistrales y mesas redondas que ofrecerán distintas visiones del Quijote; así como el estreno de la pieza "Un ingenioso hidalgo en América", del argentino Luis Bacalov, creador de Misa Tango y de la música de la película "Il postino". Asimismo, este año la Feria Internacional del Libro (FIL) estará dedicada al Quijote. Ya el pasado 31 de enero el presidente de la feria, Raúl Padilla López, presentó la serie en libros y DVD de esta magna obra, al tiempo que señaló que la FIL abrirá sus puertas para que los lectores se encuentren con la novela de Cervantes en diversas presentaciones, desde libros incunables hasta ediciones más accesibles para el público. *** Nicaragüense se lleva Premio Nacional de Literatura Rubén Darío 2005 El Instituto nicaragüense de Cultura otorgó el Premio Nacional Rubén Darío 2005, un tributo a quien fuera una de las figuras más representativas de la literatura hispanoamericana, a Francisco Arellano Oviedo, por su obra teatral Catoblepas. En el certamen de este año, que se realiza desde 1941 con ocasión del 25º aniversario de la muerte del poeta, participaron 16 trabajos en la rama teatro. Las obras competidoras fueron analizadas por un jurado calificador conformado por los escritores Julio Valle Castillo, Socorro Bonilla Castellón y Gladis Ramírez Espinoza. El jurado tomó en cuenta las calidades estructurales modernas de la obra, su temática trascendente, naturaleza de teatro de tesis resuelto en lenguaje literario y plástico, alturas y argumentaciones teológicas en las que alcanza profundidad y belleza su aporte a la polémica del siglo XX. Arellano Oviedo dijo que el catoblepas es un animal considerado el más horrendo de la mitología, por ser el conjunto de varios monstruos, que termina por autodestruirse. Agregó que la obra contiene "el drama que vive la humanidad durante el Renacimiento o la Edad Media, sobre los que matan a Dios para resucitar al hombre, donde el hombre es la medida de todo, Dios queda en segundo plano". El premio fue entregado a Arellano Oviedo durante la Jornada Dariana, que se celebra todos los años del 18 de enero al 6 de febrero, en el 138º aniversario de nacimiento de Rubén Darío, autor considerado "el príncipe de las letras castellanas" y precursor del modernismo, quien nació el 18 de enero de 1867 y falleció el 6 de febrero de 1916. Sus grandes obras fueron Azul, Prosas profanas, Cantos de vida y esperanza y Los raros. *** Realizan en Barcelona el I Encuentro de Novela Negra El Año del Libro y la Lectura de Barcelona arrancó el 20 de enero con el I Encuentro Europeo de Novela Negra, que hasta el sábado 22 llenó la Ciudad Condal de lectores y autores de historias policíacas. El evento, celebrado en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), tiene como objetivo sentar las bases del género en Europa y discutir sobre la importancia en la construcción de la identidad europea. Barcelona se convirtió así en la capital europea de la novela negra, en una actividad que nació como homenaje al detective Pepe Carvalho y que acabó convirtiéndose en un in memoriam de su creador, Manuel Vázquez Montalbán. El encuentro reunió a una veintena de reconocidos autores de novela negra que ofrecieron "una panorámica tanto temática como geográfica" no sólo de la situación actual de este género en Europa, sino de su evolución histórica y de su importancia literaria. La primera actividad fue una mesa redonda sobre la novela negra mediterránea, en la que participaron escritores de la talla de Donna Leon y Francisco González Ledesma, y un repaso de las tradiciones de novela negra europeas bajo el lema "De Dublín a Moscú". Durante el segundo día se analizó la importancia del factor social en la novela negra, con debates en los que los autores discutieron sobre "El thriller" y "El crimen globalizado y el cambio social". El homenaje a Montalbán y las relaciones entre la prensa y los detectives en la novela negra europea cerraron el día con la conferencia "Sexo, mentiras y artículos de prensa". La clausura del encuentro tuvo lugar el sábado 22 con un diálogo entre los autores invitados, los periodistas especializados y los amantes del género, que se repartieron por las diversas bibliotecas de la ciudad. Por la noche se realizó una lectura dramatizada de un texto que Montalbán puso en boca de Carvalho, su detective. Asimismo, y con motivo de homenajear al popular escritor, las bibliotecas de Barcelona programaron diversos ciclos para conocer no sólo la obra de Montalbán sino también su vida y todo aquello que le llevó a crear al ya célebre detective. Completó este homenaje "La Barcelona de Carvalho", un particular juego que permitió a sus participantes convertirse en detectives durante un día y recorrer los lugares que se describen en los libros protagonizados por Carvalho. Entre las conclusiones del encuentro destacó la de que "cada generación reinventa el género negro", y que el mismo "es una excelente herramienta para registrar los cambios sociales", como dan fe, según los ponentes, las novelas del alemán Jakob Arjouni (Fráncfort, 1964) y del español Antonio Lozano (Tánger, 1956). La escritora portuguesa Filipa Melo (Angola, 1972) aseguró que el género negro es "un espacio privilegiado para lanzar ideas y experimentos, para los testimonios más crudos y radicales". Melo, periodista, ha publicado Éste es mi cuerpo (Seix Barral), donde, a través de un médico forense, realiza la autopsia de un crimen, no la de un cuerpo. Alicia Giménez Bartlett, autora de seis novelas protagonizadas por la inspectora Petra Delicado —la última, Un barco cargado de arroz (Planeta)—, considera que el género "tiene el efecto imparable de reflejar los cambios sociales". Agregó que el mismo "ayuda a contar la realidad, las cosas que pasan, sin que te llamen costumbrista". *** Uaem otorga doctorado honoris causa al poeta José Emilio Pacheco El escritor, poeta y ensayista José Emilio Pacheco recibió el 20 de enero el doctorado honoris causa de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (Uaem), por su valiosa aportación a la literatura y su trayectoria en la cultura mexicana. La distinción fue entregada por el rector René Santoveña Arredondo. El talento de Pacheco ha quedado plasmado en La sangre de Medusa (1958), El viento distante (1963), Morirás lejos (1967), El principio del placer (1972) y Las batallas en el desierto (1981), entre otras. El escritor agradeció la distinción y resaltó la importancia de fortalecer la educación pública, "la que pagamos todos con nuestros bolsillos", como la esperanza de los países latinoamericanos ante un presente y un futuro al que calificó como desastrosos, "donde impera la miseria contra la justicia, el tsunami de la desesperanza". Al hacer un recuento de su trayectoria, así como de algunos escritores que ya fallecieron, Pacheco, de 65 años —nació el 30 de junio de 1939—, expresó que mantiene la ilusión de seguir escribiendo y aprendiendo. "Me inclino a pensar que ya hice lo que pude, aunque espero que aún me quede tiempo para hacer libros interesantes, confío en que me queden libros por delante, aún tengo la esperanza", finalizó, entre la ovación de los asistentes al acto. En su mensaje, el rector Santoveña Arredondo hizo una remembranza de la amplia trayectoria de José Emilio Pacheco y apuntó que "el poeta no se disocia de José Emilio Pacheco el novelista, el cuentista, el cronista cultural y el antólogo e historiador de nuestras letras". Para él "no leemos a otros: nos leemos en ellos", siendo esta su convicción que permanentemente ha alimentado lo mismo su poesía que su narrativa, ensayística y periodística. "En su carrera como periodista literario no tiene igual, como lo saben una legión de lectores asiduos a él, por más de 40 años ha enseñado a las nuevas generaciones cómo se debe escribir cada semana un admirable texto, sin alguna vez repetirse. En su periodismo ha empleado el ensayo, la crónica y la ficción. En su periodismo cultural se observan las artes y los estudios que conoce mejor: la poesía, la literatura, la historia y la política", señaló Santoveña Arredondo. *** Escritor uruguayo Daniel Chavarría recibe premio Camilo José Cela El escritor uruguayo Daniel Chavarría, radicado en Cuba hace 34 años, recibió con sorpresa, este 21 de enero, el Premio de Novela Camilo José Cela, convocado por el Ayuntamiento de Palma de Mallorca (España), por su novela Príapos. "Es una novela divertidísima, con mucho gancho para atraer a los lectores, de alguna manera es un estudio de la patología social", declaró el escritor. Autor de catorce novelas, Chavarría consideró que el premio es "importante" y que, sobre todo, lo halaga la difusión que pueda tener la obra. El Ayuntamiento de Palma de Mallorca elegirá la editorial que publicará la obra en España, aunque Príapos también será publicada en Cuba con una tirada de unos 5.000 ejemplares, explicó el autor, quien señaló que esta es una novela "relativamente pequeña" en comparación con las que habitualmente escribe, como el caso de Viudas de sangre, de 795 páginas, ganadora del Premio Alejo Carpentier 2004. El jurado del premio, dotado con 18 mil euros (unos 23 mil dólares), estuvo integrado en esta ocasión por Marina Castaño, la viuda del escritor español Camilo José Cela, Román Piña Valls, Rafa Reig, Ricardo Senabre y Lorenzo Silva. Príapos es la historia de un médico recién graduado que presta servicios en un pequeño poblado de las montañas del oriente de Cuba y se encuentra con la insólita experiencia de que allí se presenta una altísima incidencia de priapismo, fenómeno que produce una erección permanente en los hombres. Chavarría explicó que es el fenómeno de la cantidad de guajiros (campesinos) con priapismo lo que hace que el joven médico se entusiasme y prolongue su estancia allí para estudiar sus causas, pensando en que podría dar origen a un "viagra" cubano. "Es un gran divertimento, una fantasía, no exento de que pueda en la realidad ocurrir, relacionado con un tema que me interesa mucho y es cómo muchas veces sobre la ética revolucionaria de personajes totalmente revolucionarios, a veces prevalece una moral de barrio, y pueden ser solidarios con un antisocial o un delincuente, sin traicionar los principios", declaró el novelista. El autor de La sexta isla, El rojo en la pluma del loro, Adiós Muchachos y Joy, entre otras novelas, afirma que siempre se apoya en los ganchos que atraen al gran público, como el sexo. Chavarría es, por otra parte, el único escritor latino que ha conseguido el premio Edgar Allan Poe de novela policíaca. *** Falleció el poeta mexicano Francisco Cervantes El escritor Francisco Cervantes murió durante el sueño, el pasado 23 de enero, de una afección renal. Considerado uno de los grandes traductores al español del portugués Fernando Pessoa, contaba 66 años al momento de su muerte. Era "uno de los grandes poetas mexicanos", señaló Saúl Juárez, director general del Instituto Nacional de Bellas Artes. En abril próximo, el poeta, nacido en Querétaro, cumpliría 67 años. Trabajó los últimos días de su vida en el Centro Cultural Manuel Gómez Morín, cuya biblioteca lleva su nombre. Autor de poemarios como El sueño del juglar, Cantando para nadie y Los huesos peregrinos, Cervantes sufría diabetes desde hacía varios años. Era un apasionado del portugués y en muchos de sus poemas "inventó una lengua portuguesa y española", según dijo el crítico literario Christopher Domínguez. Fue becario de la Fundación Guggenheim entre 1977 y 1978, y ganador del Premio Xavier Villaurrutia de Poesía en 1986. Entre sus obras figuran El canto del abismo, Regimiento de nieblas y Ni oído ni hablado. Antología personal. Para el crítico Alberto Blanco, "a Francisco Cervantes y su devoción lusitana debemos en buena medida nuestro conocimiento de Pessoa". Los restos del poeta fueron incinerados el lunes 24 y sus cenizas fueron divididas; una parte fue trasladada al centro Gómez Morín y la otra será llevada a Toledo, España, para esparcirlas sobre el río Tajo, como dispuso el poeta. En tanto, la Comisión de Educación y Cultura de la LIV Legislatura acordó remitir tanto al Ayuntamiento de Querétaro, como al de San Juan del Río, la petición de asignar el nombre de Francisco Cervantes a la nomenclatura de una de las calles de ambas ciudades. *** Muere el investigador mexicano Boris Rosen El investigador Boris Rosen Jelomer, uno de los más importantes especialistas en literatura mexicana decimonónica, falleció el 23 de enero a los 89 años de edad —apenas cumplidos la víspera—, como consecuencia de neumonía. Nacido en Ucrania, su legado es imprescindible para el conocimiento de las letras mexicanas, toda vez que concentró gran parte de su vida en profundizar y recopilar exhaustivamente la obra de escritores referentes del siglo XIX. De esa invaluable labor se ha desprendido la publicación de las obras completas de Manuel Payno, Guillermo Prieto, Francisco Zarco e Ignacio Ramírez, los tres volúmenes de México y la paz, y los dos de México y Cuba, dos pueblos unidos en la historia, entre otros. Al momento de su muerte, informó su esposa, la crítico de arte Raquel Tibol, Rosen dejó por publicar algunos tomos de la obra completa de Prieto y de Payno, así como un trabajo en proceso sobre Benito Juárez y sus opositores, en el Centro de Estudios de la Revolución Mexicana, que constará de un solo volumen. También quedará inédita una serie de investigaciones que había ya emprendido. El investigador era consciente de que el trabajo de rescatar y revalorar a los escritores mexicanos del siglo XIX no es algo nuevo; sin embargo, su quehacer lo apasionaba por estar seguro de que se trata de un vasto universo cuya importancia testimonial y estética aún falta explorar a fondo A su juicio, este tipo de tareas "sólo son posibles si los responsables de los archivos y bibliotecas públicos y privados, así como los investigadores independientes comprenden la importancia de rescatar para las nuevas generaciones los tesoros ideológicos, políticos y culturales del siglo XIX". Además de su labor como investigador, Rosen se desempeñó como jefe de la desaparecida revista Política, en el último año de existencia de ésta, y formó parte de la delegación mexicana que asistió a los congresos de la Paz en Varsovia y en China. Ucraniano de nacimiento, Rosen había llegado a México en 1928. Estudió Derecho en la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la Unam y se inició en el periodismo en su lengua materna, el yiddish, aunque a partir de la década de los sesenta —cuando inicia su labor compiladora de autores del siglo XIX— sus escritos en español fueron más comunes. A partir de 1964 comienza a publicar los documentos, discursos y correspondencia de Benito Juárez, trabajo minucioso al que dedicó casi diez años y que editó en quince volúmenes. Su perseverancia y ardua labor en la investigación lo condujeron a realizar la compilación de la obra del escritor y político Pedro Santacilia, yerno de Juárez, bajo el título Pedro Santacilia, el hombre y su obra (dos tomos, 1983). *** Entregan el premio Picón Salas al guatemaltco Juan José Guerrero Pérez El guatemalteco Juan José Guerrero Pérez, maestro y médico cirujano, recibió este 26 de enero el Premio Internacional de Ensayo Mariano Picón Salas, otorgado por el Centro de Estudios Latinoamericano Rómulo Gallegos (Celarg), por su obra La canción protesta latinoamericana y la teología de la liberación. Estudio de género y análisis de vínculo sociopolítico y religioso, años 1968 - 2000. El jurado de la segunda edición de este premio, integrado por María Josefina Tejera, Mirla Alcibíades y Luis Britto García, determinó que el ensayo de Guerrero Pérez "explora los mecanismos de contacto entre la canción protesta y la teología de la liberación, para colocar el énfasis en la trascendencia que esa vinculación ha tenido para la vida social, política y religiosa de los pueblos de América Latina". Además del reconocimiento que representa el galardón, Guerrero Pérez se hizo acreedor de veinte mil dólares ($20.000), un diploma y la publicación de su obra. Guerrero Pérez ha incursionado en los géneros de ensayo, narrativa y poesía, con bastante éxito, habiendo recibido diversos reconocimientos en certámenes literarios de su país natal. "Hice un recorrido desde México hasta el Cono Sur en expresiones musicales, como la canción protesta", narró el autor visiblemente emocionado. Una vez otorgado el premio, el ganador señaló que "este trabajo no es una apología ni censura a una determinada tendencia teológica, sino un estudio histórico de los que sucedió en el pasado con los países latinoamericanos, con nuestras guerras internas y conflictos armados desde los años 50". En medio de otros ensayistas caraqueños y público aficionado, Guerrero explicó: "Estudié las buenas teorías de la liberación, que se acercaron mucho a la canción protesta, para hacer acopio de los contenidos de sus cantos, y esa fusión provocó una verdadera conmoción en América Latina, digna de contar". El trabajo, que fue concebido en un año y tres meses, fue realizado, según cuenta el autor, como un homenaje a Mariano Picón Salas. Durante este período fue necesario realizar algunos viajes por distintos países latinos con el fin de efectuar entrevistas que le dieron validez a la investigación. *** Fundación Konex otorga su premio Mercosur a Mario Vargas Llosa El escritor peruano Mario Vargas Llosa recibió este 28 de enero el Premio Mercosur 2004 a las Letras, reconocimiento que otorga la argentina Fundación Konex. El autor de La fiesta del Chivo manifestó recibir este premio con la misma emoción "como si fuera el primero" y "como un compromiso para continuar con la exigencia y la autocrítica". "Aunque los premios vuelven vanidosos a los autores", comentó además al recibir el galardón en una ceremonia a la que asistieron autoridades y personalidades de la cultura argentina. Destacó el "barniz de ciudad literaria" que aún tiene la capital argentina "a pesar de la crisis". La Fundación Konex distingue desde 1980 a las personalidades más destacadas de Argentina y desde 2002 también premia a las más relevantes del resto de los países del Mercosur (Brasil, Paraguay y Uruguay) y Bolivia, Chile y Perú, socios comerciales del bloque. El premio de 2004 se instituyó para las letras y Vargas Llosa fue elegido ganador como representante de Perú por su trayectoria como escritor. Por Bolivia fue premiado Néstor Taboada Terán, por Brasil Rubem Fonseca, por Chile, Nicanor Parra, por Paraguay, Augusto Roa Bastos, y por Uruguay, Idea Vilariño. *** Granada celebró la poesía Entre el 2 y el 6 de febrero se celebró en Granada el I Festival Internacional de Poesía, evento al que asistieron 220 poetas y otros intelectuales de más de veinte países, y que se realizó como un homenaje al poeta nicaragüense Joaquín Pasos (1914-1947) y un saludo a la obra de Ernesto Cardenal, quien el pasado 20 de enero cumplió ochenta años de edad. El encuentro se inició el miércoles pasado con una marcha fúnebre que representó el entierro de la ignorancia y la pobreza, y que recorrió gran parte de esa urbe colonial, ubicada a 45 kilómetros al sur de Managua. En la organización de este festival han participado intelectuales, sector privado y el gobierno de Nicaragua, que aportaron 60.000 dólares para auspiciar este encuentro, inaugurado por el presidente nicaragüense, Enrique Bolaños. La intervención del mandatario fue interrumpida sin embargo por una serie de consignas en su contra. Bolaños aplacó los reclamos con palabras pausadas y firmes: "A esos muchachos que están atrás les digo: anden con Dios". A los escritores, en cambio, les expresó: "Como presidente de Nicaragua, me honro de recibir a los poetas en esta ciudad señorial". Minutos después, el podio fue ocupado por el célebre Ernesto Cardenal, quien con su habitual boina negra leyó varios poemas, uno de los cuales dedicó al mandatario nicaragüense. La lectura poética continuó con el mexicano Hugo Vega, la cubana Nancy Morejón, Gioconda Belli y el nicaragüense Fernando Antonio Silva. Tras las declamaciones, el mandatario se retiró de la explanada. Un breve receso dio paso a un concierto de la Orquesta y el Coro Nacional de Nicaragua, el cual concluyó al son de cohetes, una procesión de "diablitos" y los redobles del atabal. Entre los participantes destacan el chileno Gonzalo Rojas, premio Miguel de Cervantes 2003, la cubana Nancy Morejón y el argentino Jorge Boccanera, quienes leyeron sus creaciones en las calles y atrios de las iglesias granadinas en compañía de más de doscientos poetas internacionales. Los poetas intercambiaron experiencias con el público en una fiesta que de aquí en adelante se realizará con periodicidad anual, y que se espera en algunos años se reconozca como un evento internacional inserto en el calendario literario cultural de las Américas, y que su prestigio influya para que la ciudad sea declarada patrimonio de la humanidad, según expresó el presidente del comité organizador del festival, el poeta nicaragüense Francisco de Asís Fernández. El encuentro incluyó una programación artístico-cultural de conciertos, obras de teatro, exposiciones de artes plásticas y demás que se realizaron en espacios diversos de la ciudad. La escritora nicaragüense Gioconda Belli, residente en Estados Unidos y autora de El país bajo mi piel, fue una de las más admiradas, y su figura esbelta y melena ensortijada destacaban entre la concurrencia. Su presencia en el Festival fue aprovechada por sus lectores y conocidos para solicitarle autógrafos o para fotografiarse con ella. Belli, cuyas obras han sido traducidas a varios idiomas, manifestó que el festival "es una muestra de la riqueza de la imaginación nicaragüense; es un fantástico comienzo". La alegría desbordante de los concurrentes "es propia de los poetas nicaragüenses, aunque hagamos poemas tristes; creo que la poesía nace de la gran fe en las posibilidades y las riquezas del alma humana", dijo la autora. La poeta mexicana Leticia Luna aseguró que el festival "es uno de los más originales en el continente", porque generalmente los encuentros de este tipo "son sobrios", pero en Nicaragua se le ha hecho justicia a la palabra "poética, que la hace comulgar con la fiesta". Según la nicaragüense Blanca Castellón, la jornada cultural "es un renacimiento de la lírica", que no se ha dado en Nicaragua en los últimos 30 años, y cuyo exponente universal es Rubén Darío. "La poesía ante todo pertenece al pueblo y debe estar donde está la gente, tomarse las calles", dijo. *** Feria de La Habana se realiza en homenaje a Brasil Hasta el próximo 13 de febrero se celebra la XIV Feria Internacional del Libro de La Habana, que se inauguró el pasado jueves 3, y que rendirá honores a Abelardo Estorino y Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, premios nacionales de Literatura, junto a Brasil como país invitado. Esta vez los espacios contratados para la cita habanera sobrepasan los de 2004. Según afirmaron en conferencia de prensa Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro y María Mederos Machado, ejecutiva de la Cámara Cubana del Libro, Brasil ha convertido su presencia en una gran fiesta por la cultura, porque, junto a su colaboración bibliográfica, ha enviado a importantes figuras de la música, el cine y otras expresiones del arte. Al término de la Feria en la capital, en su cuartel general de la fortaleza de San Carlos de La Cabaña, comenzará en la región occidental del 14 al 20 de febrero, Pinar del Río, La Habana, Matanzas y Nueva Gerona. Luego, del 21 al 27, seguirá rumbo al centro y oriente de la isla. El convite ha sido pronosticado para que hasta el 6 de marzo visite 35 ciudades. En el evento participarán igualmente 22 editoriales en lengua alemana (entre ellas de Austria y Suiza). Las editoras teutonas reservaron un área de 48 metros cuadrados para exponer sus publicaciones, las cuales incluyen clásicos de la literatura infantil, biografías, bellas artes; espacios para conferencias, proyecciones cinematográficas, videos y música, entre otras. Por el país anfitrión destaca la muestra de la editorial Unicornio, que presentará los títulos Mata, de Raúl Aguiar Álvarez; Donde habita el olvido, de Mercedes Santos Moray; Eliseo Diego, donde la demasiada luz, de Luis Rafael Hernández Lorenzo; Correspondencia de Rubén Martínez Villena, de Carlos Reig Romero, y Aprendiz de América, de Ernesto Sierra. Entre las actividades inaugurales destacaron el coloquio dedicado a los 400 años del Quijote y su significado en Cuba, y la realización del espacio "Encuentro con...", que se centró en la figura del destacado narrador y periodista chileno Volodia Teitelboim —quien presentó las biografías Los dos Borges y Neruda. La Casa de las Américas ha incluido en su muestra cuatro títulos de autores brasileños: Memorias póstumas de Blas Cubas, de Joaquín Machado de Assis; Doña Flor y sus dos maridos, de Jorge Amado; El gran arte, de Rubem Fonseca; y Benjamín, de Chico Buarque. La parte académica cuenta con la participación de prestigiosos economistas, politólogos y sociólogos, quienes debatirán aspectos de la realidad contemporánea en la mesa redonda "La cultura en defensa de la humanidad". Como colofón se entregará el Premio Nacional de Literatura 2004 al narrador, ensayista y periodista cubano Jaime Sarusky, reconocido por su sostenida contribución a la novela, al periodismo cultural y a la difusión de aspectos poco explorados de la cultura local; y el Premio de Novela "Alejo Carpentier" al uruguayo, residenciado en la isla, Daniel Chavarría, por Viudas de sangre. *** Presentan en Venezuela versión libre de obra de Darío Fo Hasta el próximo 13 de febrero será posible apreciar en la Sala Experimental de la Casa de Rómulo Gallegos, en Altamira, Caracas (Venezuela), la obra teatral Juntos pero separados, dirigida por Dairo Piñeres y protagonizada por Sheila Monterola y Rafael Marrero. La obra es una versión libre de Pareja abierta, de Darío Fo. Según Piñeres, Juntos pero separados es "una incesante búsqueda de ese algo que le falta a una pareja que ya está cansada de la rutina, del café con leche matutino y de los ronquidos nocturnos". En la obra, un hombre que se precia de sus valores liberales y contemporáneos sugiere a su esposa abrir su vida matrimonial a otras relaciones con total libertad, con la excusa de expandir los horizontes del matrimonio tradicional. Para él todo irá bien, una gran lista de chicas de menor edad que él llenarán las páginas de su agenda personal, mientras que para ella las cosas serán cada vez más difíciles. Este panorama seguirá igual hasta que por fin ella, después de muchos contratiempos consigue a su persona ideal, un catedrático, físico nuclear y compositor de canciones de rock, y se enamora de él provocando los celos de su esposo. Esta versión libre de la obra de Fo resalta, según indicó Piñeres, "la critica al progresismo hipócrita de la sociedad, y especialmente de la actitud positiva, sólo en apariencia, del hombre hacia la independencia y la liberación de la mujer, siempre desde la comedia; afrontando una realidad muy específica: la relación de pareja a través del caso de un marido y una mujer en vías de liberación, por lo que se encuentra en una fase experimental". La obra se presentará los viernes y sábados a las 8 de la noche y los domingos a las 6 de la tarde. Las entradas se podrán adquirir en preventa en las taquillas de la Casa Rómulo Gallegos o a través de los números telefónicos (0212) 2852990 y 2866865. El valor de la entrada general es de Bs. 8.000, y de Bs. 6.000 para estudiantes y personas de la tercera edad. *** Juan José Saer recibirá doctorado honoris causa El escritor santafesino Juan José Saer, residenciado en París, recibirá la máxima distinción de la Universidad Nacional del Litoral (UNL, http://www.unl.edu.ar) entre marzo y abril próximos, tras valorarse su trayectoria académica y la creación de una significativa obra literaria. Profesor del Instituto de Cine de la UNL durante los 70, Juan José Saer es actualmente uno de los autores más importantes de la literatura latinoamericana. Su obra, que tiene más de cuatro décadas de vigencia, está conformada por libros de relatos, numerosas novelas y volúmenes que reúnen sus ensayos. El reconocimiento también destaca su labor académica durante más de treinta años en la Universidad de Rennes (Francia), donde tuvo a cargo la cátedra de Literatura Latinoamericana. Su condición de santafesino, del mismo modo que la importancia de su obra literaria y de su recorrido académico en Francia, fueron algunos de los fundamentos esgrimidos para otorgarle la distinción que destacadas personalidades de la ciencia y la cultura argentina recibieron. Autor de una obra que tiene como denominador común su ubicuidad espacial, que siempre remite a una misma zona literaria, la ciudad de Santa Fe y su región, Saer comenzó a publicar sus cuentos hacia finales de la década del cincuenta en diversos medios locales. A los 23 publicó su primer libro de cuentos, En la zona (1960), con el cual comienza a definir los alcances de su proyecto literario. Sus personajes reaparecen en cuentos y novelas atravesando la historia de una misma ciudad de provincia. Durante aquellos años sesenta, Saer se desempeñó como periodista durante un breve lapso y luego fue profesor del Instituto de Cine de la UNL. En el año 1968, y gracias a una beca obtenida a través de la Alianza Francesa, viajó a Francia al ser beneficiado con una beca por seis meses. Diversos motivos harían que se radicara definitivamente en París y realizara su carrera académica en la Universidad de Rennes. Su obra, de todos modos, permanece asociada a una zona y comienza a obtener el reconocimiento de la crítica especializada y los lectores. Ha sido traducido al inglés, francés, alemán, italiano, holandés, portugués, sueco y griego. Alejado del país durante casi 20 años, Saer comenzó a regresar periódicamente a Argentina con la vuelta de la democracia. La reedición de su obra completa hasta el momento comprende cinco libros de cuentos, En la zona, Palo y hueso, Unidad de lugar, La mayor y Lugar, y once novelas, Responso, La vuelta completa, Cicatrices, El limonero real, Nadie nada nunca, El entenado, Glosa, La ocasión, Lo imborrable, La pesquisa y Las nubes. En 1983 publicó Narraciones (relatos), y en 1988, Para una literatura sin atributos. En 1991 publicó el ensayo El río sin orillas, con gran repercusión en la crítica; en 1997, el libro de ensayos literarios El concepto de ficción, y en 1999 el ensayo La narración-objeto. Su producción poética está reunida en El arte de narrar. La Universidad Nacional del Litoral publicó su libro de ensayos Una literatura sin atributos y el libro Diálogo Piglia-Saer, que rescata varios encuentros entre los escritores realizados en esa casa de estudios. La propuesta de entrega del título honorario estuvo a cargo de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL, mientras que fue la Comisión de Enseñanza del Honorable Consejo Superior la que aprobó la propuesta y decidió otorgar la distinción al escritor santafesino. *** México celebrará los cincuenta años de Pedro Páramo El escritor mexicano Juan Rulfo, que con dos obras es uno de los autores más importantes de la narrativa en lengua española, será objeto de homenajes en este año, cuando su novela Pedro Páramo cumple medio siglo de vida. De entre tales actividades destacan las que han planificado el Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba) y la Fundación Juan Rulfo. Como parte de esos festejos será presentado el libro La recepción inicial de Pedro Páramo en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana, el próximo 13 de marzo. Realizado bajo la coordinación de un autor mexicano —cuya identidad se mantiene bajo reserva—, el libro contiene una recopilación de críticas que se publicaron de 1955 a 1970 sobre la obra de Rulfo. "El autor que llevó a cabo esta investigación exhaustiva es de origen mexicano y es una de las personas más especializadas en el tema", explicó Vicente Jiménez, titular de la Fundación Juan Rulfo. El libro es una coedición con diversas universidades de México, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y otras instituciones culturales. "El autor de este nuevo volumen rastreó todo lo que se publicó en México y en el extranjero. Por ello, encontraremos material que es absolutamente desconocido", agrega Jiménez. "Indagó en muchísimas hemerotecas del país y del extranjero. Puedo decir con absoluta seguridad que este volumen dará a conocer todo lo que se publicó sobre Pedro Páramo". El Inba, por su parte, hará una edición facsimilar de tres fragmentos de la novela que se publicaron en revistas culturales. Además, la familia del escritor ha autorizado a esta institución a realizar un facsimilar con páginas del manuscrito original de Pedro Páramo. Jiménez anuncia que el libro incluirá también algunas fotografías inéditas del escritor."El volumen exigirá un esfuerzo al lector, no sólo porque contiene más de mil páginas sino porque se debe leer con mucha dedicación", explica Jiménez. "Nosotros buscábamos que esta labor no quedara en el terreno de lo social o cultural, sino que fuera considerado como una obra con carácter científico", finalizó. "Nunca me imaginé el destino de esos libros. Los hice para que los leyeran dos o tres amigos, o más bien por necesidad", escribió Rulfo en 1985. "En mayo de 1954 compré un cuaderno escolar y apunté el primer capítulo de una novela que durante muchos años había ido tomando forma en mi cabeza. Sentí por fin haber encontrado el tono y la atmósfera tan buscada para el libro que pensé tanto tiempo. Ignoro todavía de dónde salieron las intuiciones a las que debo Pedro Páramo. Fue como si alguien me lo dictara". *** Diseñador venezolano Álvaro Sotillo gana el premio Gutenberg 2005 El diseñador gráfico venezolano Álvaro Sotillo se hizo acreedor del Premio Gutenberg 2005, otorgado por Alcaldía de la ciudad alemana de Leipzig, en atención a la calidad y trayectoria gráfica. El premio, dotado con 10.000 euros, le será entregado el próximo 18 de marzo en una ceremonia durante la Feria del Libro de esa ciudad. El jurado, integrado por trece miembros entre académicos y personalidades reconocidas en el mundo editorial, vio en la obra de Sotillo huellas de la tradición y trascendencia inscritas simbólicamente, en el nombre de quien es "el inventor de la imprenta". Como parte de la actividad se inaugurarán dos exposiciones que reflejarán la trayectoria del ganador: una en la feria y otra, más completa, en un extenso espacio de la Biblioteca Pública de Leipzig, con permanencia de varios meses. Algunos nombres famosos reunidos en este premio son las importantes editoriales Insel y Reclam, la Universidad de la Gráfica y el Arte del Libro (University of Grafics and Book-Art), y diseñadores como Jan Tschichold, Albert Karp, HAP Griehaber, Kurt Löb, Irma Boom, Joost Hochuli y el profesor Gert Wunderlich, quien decidiera postular a Álvaro Sotillo en julio de 2004. *** Coloquio de bibliotecología realizarán en La Habana La Casa de las Américas de Cuba coordina el IV Coloquio Iberoamericano "Del Papiro a la Biblioteca Virtual", que se realizará entre los días 21 y 25 de marzo de 2005 en La Habana en el marco del proyecto de construcción y modernización de la biblioteca de la institución. Tras este proceso de modernización, la biblioteca integrará todo su patrimonio documental a fin de preservarlo y ponerlo al servicio de la comunidad nacional e internacional en los espacios adecuados, con las bondades de las nuevas tecnologías y las más modernas prácticas bibliotecológicas y archivísticas. Según los organizadores, esta actividad pretende "contribuir a la integración de los procesos archivísticos en los diferentes contextos de los archivos de América Latina y el Caribe, y a la conservación, acceso y difusión del patrimonio documental de nuestras naciones, por lo que estamos invitando a archivistas, bibliotecarios, escritores, editores, docente e investigadores a compartir sus experiencias sobre el desarrollo en el ámbito de los archivos". Los participantes debatirán sobre diversos temas, como la archivística clásica ante la archivística integrada, la normalización archivística, las regulaciones legales para la gestión documental y de archivos, el intercambio de información archivística, la creación de catálogos integrados de archivos y bibliotecas, la informatización de procesos archivísticos y otros. El programa profesional incluye ponencias, mesas redondas, talleres y conferencias. Las ponencias no deben exceder las 10 cuartillas (de 30 líneas con 60 caracteres) mecanografiadas a dos espacios y deberán entregarse en original y dos copias antes del 15 de este mes con una cuota de inscripción de $100 que deberá ser abonada personalmente en la Casa de las Américas. El coloquio está coauspiciado por la Oficina Regional de la UNESCO para América Latina y el Caribe, la Junta de Castilla y León y la Fundación Jorge Guillén de España. Para mayor información se puede telefonear a la Biblioteca Casa de las Américas (552706 / 8326380) o escribir a bibliobd@casa.cult.cu. *** Encuentro poético Marathónica se desarrollará en Rosario Entre el 7 y el 10 de abril de 2005 se realizará en la ciudad argentina de Rosario el Encuentro Nacional Rosario Marathónica Poesía 2005, evento organizado por la Fundación de Poetas y que reunirá a autores argentinos e internacionales. Entre las actividades que se desarrollarán en Marathónica 2005 se encuentran mesas de lectura o de debate, presentaciones de libros, ponencias, talleres, recitales, espectáculos musicales, teatro, charlas, exposiciones de poesía artesanal, módulos de venta de libros y otras publicaciones, exposiciones de artes plásticas, reproducciones sonoras y el lanzamiento de la edición rosarina de la revista La Blinda Rosada, así como una exposición sobre el mapa poético argentino. Los organizadores han extendido su invitación a participar a editoriales y librerías, más allá de sus modalidades, a exponer módulos con posibilidades de venta bajo aranceles accesibles. Los participantes recibirán descuentos en el monto del hospedaje, certificados y la más amplia difusión de las actividades. La inscripción tiene un costo de 8 pesos y la entrada será libre y gratuita para el público. Para mayor información, es preciso escribirle a Susana Rozas, presidenta de la filial Rosario de la Fundación de Poetas, a rozas_45@hotmail.com. *** Intelectuales debatirán sobre José Martí Entre el 16 y el 18 de mayo se realizará en el Centro de Estudios Martianos (http://www.filosofia.cu/cem), en la capital cubana, el II Coloquio Internacional "José Martí y las letras hispánicas", evento que tiene el objetivo de crear un espacio de conocimiento actualizado sobre su obra. Con el auspicio de la mencionada institución, el coloquio estará dedicado a rememorar los últimos textos del escritor y a reflexionar en torno a la amistad con el mexicano Manuel Gutiérrez Nájera. Se abordarán temas vinculados a la literatura martiana y su relación con la sociedad; a la tradición y modernidad de las letras hispánicas en ésta, y a la afinidad de Martí con las grandes firmas de su época. El programa científico contemplará la realización de mesas redondas, paneles integrados por especialistas, además de los espacios destinados a la exposición y discusión de las ponencias aprobadas. También los participantes extranjeros e interesados en general, podrán matricular en un curso sobre la literatura cubana, denominado "La insularidad concurrente", que será impartido por expertos del Centro entre el 9 y el 13 de mayo. ||||||||||||||||||||||| LITERATURA EN INTERNET |||||||||||||||||||||| AvióndePapel http://www.aviondepapel.com El español David G. Torres mantiene en línea un taller literario que es literario en más de un sentido. Además de serlo por lo obvio -le da al visitante las herramientas para convertirse en escritor-, AvióndePapel.com ha sido preparado con el rigor y la belleza de una pieza literaria. El sitio tiene todo lo que usted conseguiría en un taller presencial de narrativa. Exposiciones sobre las características y procedimientos del género, materiales relacionados con el correcto uso del lenguaje, reflexiones de autores consagrados y, cómo no en este medio con tantas posibilidades, mecanismos que permiten interactuar con los otros aprendices. Tal como un taller presencial, pero uno bueno, uno dictado por alguien con verdadera pasión por las letras. Torres ha elaborado su AvióndePapel con la metáfora de un avión de papel que se construye con una hoja y algo de inventiva, técnica y ganas de verlo volar; que luego se lanza al espacio y se le observa planear un poco hasta finalmente caer y allí se acaba todo. Corto, disfrutable y preciso; justo como un cuento. La primera sección en el índice de AvióndePapel es "Aviadores". En ella se publican entrevistas a autores de trayectoria o artículos sobre las grandes firmas, siempre desde la perspectiva didáctica. Es una sección que parece un postre, uno quiere volver y comer un poco más. Borges, Cortázar, Saramago, García Márquez, Quiroga, Poe, Hemingway: los grandes. Luego está la sección que, suponemos, le da nombre al sitio: "Vuelos". Allí desarrolla Torres su metáfora aeronáutica, en la que el aprendiz intenta volar y el lenguaje, la inspiración, la lectura son los imprescindibles instrumentos de vuelo. El taller está estructurado por lecciones (son estas lecciones lo que Torres llama "vuelos"), y vale decir que, aunque se entra aquí para aprender a escribir cuentos, la forma como están redactados los materiales parece pura poesía. Aunque uno sea el mejor cuentista de la comarca es un placer leer estos "vuelos". Las siguientes dos secciones se apartan un poco de este halo poético y se enfocan más en los asuntos técnicos. "En Cabina" es la sección para quienes ya lograron alzar vuelo y han empezado a escribir con buenos resultados. Se hace una descripción completa, con ejemplos tomados de textos de grandes autores latinoamericanos, de los diferentes recursos de lenguaje disponibles para el cuentista. Conceptos como la metáfora, la sinécdoque, la sinestesia, y todas esas cosas a veces con nombres horrendos pero cuya comprensión es tan útil. Luego están las Cajas Negras, que son artículos que aclaran dudas razonables sobre el lenguaje para terminar de pulir al novel cuentista. Dice Torres: "El correcto uso y disfrute de las palabras es la base de todo escritor. Cada kilómetro de nuestros vuelos literarios debe registrarse en las Cajas Negras, un lugar donde queda el rastro ortográfico y gramatical, corteza de todo borrador literario. Una vez superados los errores más frecuentes de la lengua, el aviador sólo tiene que sobrevolar su creación con ayuda de la imaginación". Entre las dudas que se exponen están el uso correcto del verbo deber, el gerundio, los cuatro "porqués", y signos como el punto y coma, el paréntesis, la raya. El sitio incluye además un apartado bastante lúdico, el Proyecto Cortázar, en el que se emula el espíritu de Rayuela al empujar al visitante a navegar a ciegas a través de conceptos y artículos, sólo con la ayuda de dos dados de colores. La idea tiene el premio Comunicación 2004 de la Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid y se define como "un viaje hacia la literactividad". Las herramientas para interactuar con los demás aprendices son el foro, muy nutrido y además diseñado de una manera muy práctica, y "Aterrizajes de papel", un sistema de autopublicación tan gratuito como todo el sitio y en el que es posible, además de publicar, recibir la opinión de los lectores. Completan el recorrido una lista de correos para recibir nuevos vuelos y materiales antes de ser publicados en el sitio y participar en sorteos, y una colección breve de enlaces a diccionarios, en los que se incluyen el Drae, uno de sinónimos, otro de antónimos y un último de lenguas europeas, además del Diccionario panhispánico de dudas, aunque la RAE lo ha desactivado temporalmente. Torres reflexiona, en la introducción a sus lecciones, o "vuelos": "Cómo explicar con palabras algo tan sencillo de hacer como un avión de papel. Cómo enseñar a transformar paso a paso un folio en blanco en una nave voladora. Tener las manos en los mandos y no poder gesticular para explicar cómo hacerlo y, sin embargo, es tan sencillo verlo volar después". En definitiva, consiguió responder a sus propias interrogantes. ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Aly Pérez: una barca entre la niebla Alberto Hernández =========== (Nota del editor: la muerte de un poeta tan cercano a la Tierra de Letras no puede pasar por alto. Aly Pérez, una de las voces más meritorias de la literatura contemporánea venezolana, hermanado con nosotros con los lazos de la poesía y la geografía -pues era oriundo de la vecina Villa de Cura, donde nació en 1955-, dejó de existir la mañana del pasado 30 de enero. Su cuerpo había sido erosionado durante toda su vida por la diabetes, pero su alma supo florecer en las letras, en la pintura y en el cultivo de una virtud que poco se aprecia en este medio: la amistad franca. Hoy guardamos silencio en el abrazo que por una circunstancia menor no pudimos darle a nuestro hermano, quien hizo su última visita a nuestra ciudad justamente en el trance último de su vida, y dejamos la palabra a otro amigo que mejor que nosotros ha descrito los sentimientos agolpados por esta triste noticia). Este es un momento en que el corazón es un muelle cubierto de niebla. La muerte de un poeta que durante años fue parte de los afectos del colectivo creador, se hace un dolor permanente. Aly Pérez acaba de morir. Su cuerpo enfermo, perseguido por un mal que lo aquejó toda la vida, finalmente apagó su voz y sus deseos de continuar trabajando en su taller de poeta y pintor. La muerte de Aly Pérez nos duele profundamente. Nos escuece. Se trataba de un hombre de Villa de Cura cuyo nombre creció en el país y desde ahora seguirá sonando en nuestro espíritu. El movimiento artístico de Aragua y el país queda resentido con la partida de nuestro amigo, un hombre que entre los avatares de la poesía escondió su cuerpo para intentar continuar viviendo. Su escritura no descansaba. Su pintura fue alojo de solidaridad y afecto por sus fantasmas, fijaciones y constantes. Así su verbo, cargado del imaginario de su pueblo y, luego, atado a la vocación de una poética cercana a otros escritores que lograron marcarlo. La muerte de Aly Pérez se refugia en todos nosotros. La muerte de este cercanísimo amigo es un golpe bajo a los que estuvimos y seguiremos estando del lado de las letras y el afecto por el ser humano. Aly Pérez es hoy una barca entre la niebla sobre un mar que lo lleva a otros espacios donde -seguramente- la poesía y el color de sus cuadros le revelarán la eternidad. No hay pésame posible. Aly supo vivir entre sobresaltos: Entre el temor a perder el cuerpo, seguro de que su alma estaba predestinada a hacerse parte de una distancia sólo comprensible en la alegría de su cercana pasión creativa. Desde Pasión según la casa, su mejor logrado milagro, seguiremos cantando en procura de que en su nuevo mundo prevalezcan la poesía y los colores. ** Alberto Hernández redaccion@elperiodiquito.com Poeta, narrador, periodista y pedagogo venezolano (Calabozo, 1952). Tiene un postgrado en literatura latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar y fue fundador de la revista Umbra. Ha publicado los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Además ha publicado el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999). Reside en Maracay, estado Aragua, Venezuela, donde dirige el suplemento cultural Contenido, que circula en el diario El Periodiquito. === La erótica del libro Gonzalo Fragui ============================== "Quien no ha metido mano, no es humano". Graffiti en el barrio Campo de Oro. Hay quienes creen, con San Agustín, que todo cambio es diabólico. Así conozco a algunos escritores amigos que no sólo no quieren nada con computadoras sino que, incluso, nunca dieron el paso de la pluma a la máquina de escribir. Les parece que es como intentar un triple salto mortal, sin nada abajo. Lo anterior viene a cuento porque con la incursión del libro virtual en el mundo de la tecnología, hay quienes se niegan, so pena de muerte, a aceptar semejante cambio, y abogan por el libro de carne y beso, el libro de cuerpo presente. Alegan que con el libro virtual se pierde el tacto del papel, el olor de la tinta y la voluptuosidad de la letra o la grafía dejada por el linotipo. En cambio, en la pantalla las letras son siempre las mismas, mayúsculas o minúsculas, un punto mayor o un punto menor, una terrible monotonía gráfica. Arturo Uslar Pietri no podría haberlo dicho mejor. Dice: "No sólo se ha creado la necesidad del libro, sino la voluptuosidad y el placer del libro. El tacto de la página, el aroma de la piel y del papel, la armonía de la composición tipográfica, la belleza de los caracteres y la presencia sólida del formato, son otros tantos regalos para la sensibilidad refinada. El buen bibliófilo es el pupilo de todas las musas". Porque, al contrario de lo que se cree, leemos no sólo con los ojos, o con la mente, sino también, y sobre todo, con nuestros cuerpos. Libro de verdad es todo aquello que se pueda tocar, que se puede intervenir, al que se le pueden hacer anotaciones, en fin, al que se le pueda meter mano. El libro ama desde su tachadura, decía Derrida. Algunos creen que es perversión, pero no hay nada de qué temer. Hablamos del placer físico y de la fantasía que carga a los libros de olores y de sentidos. A cuántos no les ha pasado, cuando entran en una librería, como a aquel plomero que cuando entraba en una ferretería empezaba a salivar. Es que ir a una biblioteca es, literalmente, como ir a una casa de citas. Claro, hay autores que citan más que otros. Y también los hay autosuficientes, los que se autosatisfacen ellos mismos, y no citan. Como todo lugar para grandes iniciaciones, en el pórtico debe haber una inscripción en latín. En este caso dice: "Qui male leget, male finit". Es decir: "Quien mal lee, mal acaba". Uno llega medio nervioso, tratando de descubrir el libro que le gusta. La madama, es decir la bibliotecaria, nos anima. -Venga, no sea tímido, los libros no comen a nadie -dice tratando de ayudar, mientras nos ofrece un catálogo ilustrado a todo color. Aunque desde hace tiempo se tenga curiosidad por las novedades, pregunta, sin embargo y con embargo, por aquella enciclopedia, la grande que está en el rincón. Se supone que: "libro grande, ande o no ande". Pero hay sorpresas. Aunque no se crea, en cuestión de libros, como en el amor, no hay nada escrito. Lo más desprestigiado en estos lugares son los llamados "cursos para lectura rápida", estos cursos que son del tipo "rácata pum chin chin el gallo sube" están hoy en franco desuso. Porque el mejor homenaje para un libro es, sin duda, el coitus interruptus. Aunque Macedonio Fernández decía que a él no le gustaba llegar al final de sus libros, por eso los terminaba antes. En una librería hay libros para todos los gustos Hay libros que son "Mírame pero no me toques". Sobre todo después de que les vemos el precio. Sé de un amigo que cuando le pidieron un precio excesivo, dijo: "No, gracias, yo lo hago sólo por amor". Un libro debe ser hijo de un país y de una época, por eso en estos tiempos me inclino por los libros que más pesan (problemas de la columna). Libros donde se nota que no hay mayores pretensiones ni menores pretenciones. Libros sin erudición, sin prejuicios, e, incluso, sin conocimiento de lo que se está haciendo. En estos libros se muestra plenamente la mayor carencia del hombre contemporáneo: la carencia de carencias. Pongamos por ejemplo El manual del levante del desaparecido amigo Pedro Chacín, y El manual del despecho, de desconocido autor. Hay libros que por donde pasan no vuelve a crecer la hierba. También escritores. Libros como puñales, que sólo sirven para matar el tiempo. Libros que vuelven en las noches de invierno. Libros con solapas, como amores solapados. Todo libro se escribe para la inmortalidad, pero a veces pasa sus últimos días (el libro, no la inmortalidad) en esa especie de geriátricos ambulantes llamados "remates". Y uno va por la calle y de repente ve aquellos libros inalcanzables y uno suspira y le reza a santa Rita, Patrona de los Imposibles: "Tú que lo puedes todo, consígueme ese libro, aunque sea por un ratico". El otro asunto son los lectores La más antigua noticia que se tiene de un lector es el caso de Eratóstenes, quien habiendo quedado ciego prefirió la muerte a privarse de la lectura. Hay los que, viciados de cultura, creen que todo se encuentra en los libros, los que piensan que los libros reemplazan a la vida. Los pobres están tan equivocados como los que creen que el tiempo se puede encontrar dentro de los relojes o, lo que es peor, que la felicidad se halla dentro del matrimonio. Hay quienes creen que las lecturas deben estar adecuadas a la edad. Será por eso que estos días sólo leo cuentos infantiles. San Agustín decía: "temo al hombre de un solo libro". Sobre todo si el libro es de él mismo. Hay muchos comentaristas de libros, que en realidad son lectores de contraportadas o de solapas, y a lo máximo que llegan es al prólogo o a la introducción. A esos "críticos" se les debería hacer como decía Ovidio: "El que besa y no toma lo demás, bien merece perder los besos dados". Lector pesimista es aquel que, entre dos libros malos, escoge los dos. Borges dice que quizá no seamos ningunos lectores. "Quizá seamos parte de un gran libro que es el mundo. Quizá sólo seamos versículos o letras o palabras de un gran libro mágico que es el universo". O para decirlo con una canción más cercana a nosotros: "Ese bolero es mío, porque su letra soy yo". Un lector abstemio decía: Amo a mis libros como los bebedores aman a sus vinos: mientras más leo, más me emborracho. Conclusión: somos lo que bebemos. Hay quienes no leen porque dicen que no tienen libros. Lo cual es una verdadera aberración. Carecer de libros propios es la más grande de las pobrezas. Carecer de libros ajenos es el colmo de la miseria. Tampoco se debe obligar a nadie. Eduardo Galeano recuerda que en pleno centro de Medellín vio este letrero que nosotros, en parte, ya conocíamos: "La letra con sangre entra", y más abajo otro firmaba: "Sicario alfabetizador". Claro, no faltará el pesado, que después de leer este "artículo", diga con razón: "Mientras más leo, más amo a mi perro". Finalmente están los escritores Los escritores, decía alguien, somos como los animales, a unos les gusta producir miel y otros pasarnos la vida volando. Unos quieren ser gusanos y otros mariposas. Hay también los escritores de carrera. De cincuenta metros planos y en bajada. Una carrera con obstáculos, donde el principal obstáculo son ellos mismos, los escritores. Aunque, de todas maneras, como decía una viejita: "Tarde o temprano todos los escritores se hamburguesan". Vuelta de página "Virtual" o "real", el libro no ha de ser ni una mina para saquear ni un depósito o vertedero donde vaciar nuestras miserias. El libro es un pontífice. Tiende puentes y es puente él mismo. Puente de luz y no hervidero de luciérnagas. Aunque algunas de ellas queden achicharradas por falta de humildad. Los libros deben ser como las ramas de los árboles, ofrendan el aire y las alturas pero sin cortarnos las alas, ofrecen el cobijo y el reposo pero sin permitir el aburrimiento. Para el sabio los libros no son libros, sino huéspedes. Todos llevan ropa de familia. Los libros son, como decía Pedro Laín Entralgo, pura fiesta para el espíritu y aun para el cuerpo de quien los lee, suave fiesta sin estruendo alguno. Y todo cuanto se haga en favor del libro, se habrá hecho a favor del hombre, de lo más humano que hay en el hombre, como pensaba don Alfonso Reyes. Por eso José Martí pedía, y finalizo con esto: "...que nadie debe estar triste ni acobardarse mientras halla libros en las librerías, luz en el cielo, y madres, novias y amigos por todas partes". ** Gonzalo Fragui fragui@cantv.net Poeta, periodista y editor venezolano (Mucutuy, Mérida, 1960). Cofundador del grupo literario Mucuglifo. Magíster en Filosofía por la Universidad de Los Andes (Mérida). Ha publicado los poemarios De otras advertencias, El poeta que escribía en menguante, De poetas y otras emergencias, La hora de Job, Viaje a Penélope y Dos minutos y medio, así como el libro de autoayuda El manual del despecho. En 1990 obtuvo el premio de poesía de la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Los Andes, y en 2001 el premio de poesía de la III Bienal Nacional de Literatura Juan Beroes, San Cristóbal (Táchira). === Malva Marina Pablo Mendieta Paz ================================== Quienes transitamos por esta vida fugaz tal vez jamás alcancemos a comprender -o admitir- que no hay quien tenga poder sobre ella como para retenerla ni quien tenga poder sobre la muerte. Así lo dicen los sabios, aquellos apóstoles de la vida y de la muerte que se entregan en cuerpo y alma para descifrarlas, concluyendo rendidamente, al igual que los antiguos misioneros de la existencia, que todo hombre dura lo que un suspiro, que cruza como una sombra y que al sepulcro se baja pronto y jamás se regresa de allí... El solo pensar en ello estremece, y entonces, repitiendo los decretos de los eruditos, nadie podría estar en desacuerdo -sea cual fuere el credo que cultive- que al que le llega la hora suprema pronto se lo olvida y nunca más vuelve a tomar parte en las cosas de este mundo, pues en las tinieblas no se hace ni se piensa nada. Pero, refractariamente a esta postura, no dejemos de lado que independientemente de la fe del creyente, de la indiferencia del ateo, de la tribulación del apóstata o de la angustia del agnóstico, hay algo, un legado, el summum del hombre sobre la Tierra, sobre esta dimensión tan nuestra representada por una gota de agua o por el sol de la mañana cuando abraza a la aurora, que hace que unos dejen mucho cuando ya están ausentes. Por eso es que Pablo Neruda sigue entre nosotros, y ya ha cumplido cien años. Y es tan grande, tan genial, que ha escrito para la eternidad -entendiendo lo incomprensible de la existencia, y de la suya en particular- sobre aquello que era para él lo contemplativo, lo espiritual, lo excelso: el amor. -Pero Pablo -le hablan los sabios-, tú, que exaltaste el amor hasta el punto de acariciar a las Musas, ¿cómo es posible que hubieras abandonado a tu pobre Malva Marina, aquella pequeña enferma que concebiste con la Maruca y que muriera ocho años después víctima de hidrocefalia? ¿Cómo fue que callaste su existencia para siempre? Dicen por ahí -añaden los eruditos- que hay atisbos de una niña en Enfermedades en mi casa: "...Sube sangre de niña hacia las hojas manchadas por la luna / y hay un planeta de terribles dientes / envenenando el agua en que caen los niños, / cuando es de noche, y no hay sino la muerte, / solamente la muerte y nada más que llanto"... ¿Es ella? -Dinos: ¿es ella? Quién sabe, pero se cuenta que a la hora de cierre alguien entró al cementerio de Gouda, un poblado holandés, y luego de recorrer varias tumbas encontró una lápida vieja, gris y abandonada por el tiempo, cubierta de malezas y azulejos blancos, en la que se lee: "Aquí descansa nuestra querida Malva Marina Reyes, nacida en Madrid el 18 de agosto de 1934 y fallecida en Gouda el 2 de marzo de 1943". Y los sabios le dicen: "Pablo, tú que hiciste del amor el quid divinum, siempre llevarás en tu alma rota y fugitiva la existencia de tu Malva Marina". ** Pablo Mendieta mendipaz@hotmail.com Músico y abogado boliviano (1955). Reside en La Paz. Tiene estudios en el Conservatorio Nacional de Música y especialización en Dirección de Coros con el maestro parisino Alain Charron, y estudió derecho en la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz. Ha publicado artículos de derecho financiero y derecho constitucional y el libro Actualidad jurídico-financiera en Bolivia (1996). === Luis Hernández Camarero Manuel Lasso ============================= Rememoro al poeta Luis Hernández Camarero como a un joven estudiante de medicina a quien le gustaba sentarse en los últimos escaños de los salones de clase, vestido a veces con una camisa blanca adornada de chorreras, a la moda del siglo XVIII, igual a las que usaban Voltaire, Mr. Darcy o Túpac Amaru. Era serio sin ser hostil. Se relacionaba con los demás de una manera limitada y mesurada. Y era que "había cerrado su corazón y había perdido su llavecita, a propósito, para que nadie se lo pudiese abrir". Intervenía en las discusiones de una manera grave y elegante; brillaba cuando se debatían temas que abordaban el campo literario como el del pecado de Edipo o la lealtad de Antígona. En otros asuntos prefería mantener un silencio cauto. No era Luis como los demás aprendices de Avicenas que pasaban horas y días tratando de detener las manecillas del reloj, descifrando antiquísimos tratados de anatomía, para confirmar si la sangre de la vena oftálmica se escurría por la hendedura esfenoidal o si el acueducto de Cloquet se desprendía como una hilacha de la cápsula de Tenón. Hernández prefería usar su tiempo leyendo las novelas de León Tolstoy, intentando averiguar las motivaciones ocultas del conde Alexei Vronsky al concluir su romance trágico con Anna Karenina. Otras veces buscaba con avidez los escritos de Alejandra Pizarnik y se sumergía en las melancolías y las inclinaciones de Erzsébet Bathory, la condesa sangrienta. Poseía una aureola casi transparente de bohemio intelectual. Se sabía que era un poeta celebrado y reconocido entre los miembros de su generación. Pasaba las noches de garúa con otros escritores recitando versos de Las flores del mal y de Altazor o persiguiendo, entre sillas y mesas de bares penumbrosos, las huellas llenas de aserrín y las metáforas lúcidas dejadas caer por Martín Adán en sus descuidadas travesías. Por esa razón tal vez se rezagaba en las materias y no se le veía por largas temporadas. ¿No representaban esas ausencias la necesidad de recluirse en su casa de Jesús María, para escribir e iluminar con su propia mano, en unos cuadernos cuadriculados de cien hojas, los poemas de Vox horrísona, que después regalaría a sus amigos íntimos? A pesar de su asistencia variable recuerdo haberlo visto en algunas clases de práctica, con su tez pálida y nariz roma, como el Charles Bovary de otros tiempos, con manos enguantadas y bata blanca, disecando el nervio del serrato, o levantando con una pinza brillante el nervio del deltoides, en una sala llena de luz del anfiteatro anatómico. ¿No lo hallé asimismo en el hospital Dos de Mayo, en una clase de semiología, en el mismo pabellón en que Vallejo escribiera el poema LV de Trilce, frente a una cama con letrero de madera amarilla, observando la respiración desesperada de alguien que padecía un irremediable mal del corazón? A pesar de su admiración por los descubrimientos de Harvey y de Ambrose Paré, Luis se fue atrasando y no lo volví a encontrar durante los últimos semestres de la facultad. Tiempo después lo divisé de lejos, de una manera incidental y por última vez, cruzando la avenida Grau junto con estudiantes de una promoción subsiguiente. Luego de muchos años me enteraría que abrumado por una dolencia antigua se había ido en busca de las noches llenas de luces de la formidable ciudad de Buenos Aires, en pos del placer existencial y de su música de bandoneones, que le permitirían leer con más autenticidad a Lugones y a Quiroga. Posiblemente entonces comprendió que para un verdadero creador el escribir o el pintar podía ser también el morir. Y que el suicidio se podía convertir en la última expresión estética de un melancólico. Todo artista o personaje que se inmola escoge un arma y un modo. Werther, Van Gogh y Mariano José de Larra, ya cansados de seguir viviendo, prefirieron empuñar la pistoleta. José María Arguedas y Ernest Hemingway, a pesar de tener orígenes distintos, se inclinaron por la infalibilidad del fusil de cañón doble. Yukío Mishima, hastiado de llevar un rostro que era a la vez una máscara, practicó el ritual seppuku de sus antepasados con una reluciente daga de doce pulgadas. Sylvia Plath, sollozante, se decidió por la inhalación adormecedora del gas y Alejandra Pizarnik, por el desesperado puñado de tabletas blancas de Seconal. Pero nuestro romántico poeta Luis Hernández, al igual que Anna Karenina, en un acto muy valeroso, optó por arrojarse a las vías de un tren en marcha que se le venía encima. Sólo La Crónica de Buenos Aires anunció su fallecimiento ocurrido a 200 metros de la estación Santos Lugares. Tuvo que morir para renacer. Desde esa vez su fama y su prestigio como poeta han ido aumentando hasta convertirlo en el estudiante más conspicuo que haya salido de su centro de estudios. Para los que testimoniamos por más de un lustro su carácter noble, serio y valiente, su recuerdo se difunde y se nos pierde en la música de un bandoneón maravilloso y en los acordes melodiosos y conmovedores de un tango de Borges. ** Manuel Lasso prvasq131195@aol.com Novelista y dramaturgo peruano. Estudió literatura en el City College de la ciudad de Nueva York, donde fue ganador de los Juegos Florales en la categoría de narración. Ha publicado en revistas y periódicos de Hispanoamérica, España y Francia. Es autor de las novelas Mare Tenebrosum, Las memorias del Almirante y Cenando con Klaus. Es también autor del drama en dos actos Bifásicus. === El reencuentro con el Paraíso ========================================= === Entrevista con Antonio María Flórez Luz Amanda Sarmiento Clavijo = El encuentro con un poeta es siempre la posibilidad de redescubrir la vida. Con otros ojos, otras manos y otro corazón uno se acerca a dimensiones arraigadas al alma pero pocas veces exploradas. Es el encuentro con esa parte del entendimiento y el sentimiento que se esconden para salvaguardarnos del dolor que produce la vida en su cotidiano devenir, pero a la vez de protegernos, aquel olvido voluntario también nos impide la imagen frente al espejo que nos recuerda que aún existe el camino para ser bellos y para temblar ante la propia presencia colmada ya de miles de historias y pensamientos, que si quisiéramos podrían ser el motor para un mejor hoy, para un mejor mañana. Con esos retazos de ideas me dispuse a entrevistar a Antonio María Flórez, quien cuenta con numerosos reconocimientos y concursos ganados, que demuestran su experticia en aquel asunto de hacer magia con el verbo. Es así como, en 2003, una vez más su talento es laureado, esta vez como ganador del Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá, que es anualmente organizado por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo. Este triunfo lo logró con su poemario Desplazados del Paraíso. Este escritor y poeta mitad español, mitad caldense, recorre las jornadas diarias entre consultas y recetas médicas, pero siempre saca tiempo para imprimir palabras en trozos de papel que recoge de las calles, del campo, del amor o la tristeza. Ante tal personaje, que con su risa abierta, sus oraciones certeras y su amabilidad tranquila, deja a su interlocutor pleno de sueños y alegría, no queda otra opción que lanzar preguntas que por su aparente simpleza guardan los contenidos más sabios de la existencia. -¿Por qué hacer poesía? -Por mi amor a la libertad, por mi rechazo a la tiranía, a la guerra y a los fundamentalismos aniquilantes. Porque a veces navego alucinado entre el sueño y la realidad. Porque he bebido de fuentes culturales dispares y quisiera entender la esencia del ser humano. Porque siempre me desconcierta el paso del tiempo y el abismo de la muerte. Porque un día me asombré con la humedad anhelante de los besos y el ardor tremulante de los abrazos y el fervor acucioso de la paternidad. Porque un día descubrí los textos de Machado, Lorca, Alberti, Paz, Breton, Ginsberg, Aridjis, Mutis, Pessoa, Drummond de Andrade, Murilo Mendes y Júdice y porque también un día me iluminó la pintura de Zurbarán, Velázquez, Modigliani, Miró, Dalí, Picasso y me pobló la música de Bob Dylan, Van Morrison, Leonard Cohen, Lou Reed, Luis Pastor, Pablo Guerrero y Triana. -¿Para qué hacer poesía? -Para poner en contacto los diversos mundos que creo y habito; para plasmar mis obsesiones, para deambular en la penumbra incierta donde locura es razón y el sueño certeza; para acceder a la verdad de las cosas y a la esencia de las personas; para buscar un camino y encontrar lo impensado; para hacer música y sugerir imágenes a través del lenguaje, por medio de palabras míticas, telúricas, oceánicas, simples, cotidianas, elementales, inservibles que, cabalgando a lomos de mi respiración honda y sentida, marquen el registro perplejo de mi ser y el decir asombrado de quien quiere perpetuarse y dejar huella en los otros y en la Tierra. Y también para rendirle tributo a mis artistas esenciales, a mis amigos fieles y a mis seres queridos. Cuando uno le pregunta a Antonio María por su poemario Desplazados del Paraíso su mirada se eleva, y en ella se refleja con rapidez la historia de muchos colombianos que se despiden de la tierra en busca esmerada de la felicidad. Por eso también su voz se matiza de emoción entristecida y un halo de esperanza que se agarra al futuro para jamás desprenderse de él. -¿De qué se trata o qué temas toca Desplazados del Paraíso y por qué? -Es la historia de una pareja de desplazados que se ve obligada a huir de su tierra, a desarraigarse, signada por la violencia e ilusionada con encontrar un nuevo país, un nuevo lugar, en la ciudad o el mar, que le abra las puertas de la felicidad, de un nuevo paraíso donde concretar su amor y coronar sus sueños. Pero también es una parábola de la vida, es una recreación del ciclo vital, desde la niñez hasta la adultez, que marca ciertos hitos individuales, no por ello menos universales. Es una evocación de la infancia, es un tributo a la tierra y a sus seres primigenios, es un canto al amor y a la esperanza, es una reflexión dolida sobre el desamor, el destino, el fracaso y el engaño; Desplazados del Paraíso es la vida misma de este país ahora mismo... -¿Qué inspira Desplazados del Paraíso? -Desplazados nace de algunas vivencias personales bastante significativas y de mi voluntad de reflejar la actual situación de Colombia y de proponerle a la gente que esto tiene que parar, que no podemos seguir así, que tenemos que ser generosos y, a pesar de las heridas, abrir las puertas de nuestros corazones y de sus casas, e invitar a nuestros enemigos y sus contradictores a seguir adentro y a cejar en sus odios y rencores; porque es que tenemos el derecho y la obligación de ayudar a construir un país y un mundo mucho mejores. -¿Cuál es su paraíso? -Mi paraíso es todo aquello que amo y también todo aquello que me falta. Es mi pueblo natal, es el mar y es el pueblo de mi infancia, la mítica Marquetalia; son sus paisajes y vivencias ya nunca más recuperables salvo en el recuerdo; son los seres amados que la habitaron y me dieron sus afectos. Pero también es aquello que sueño, aquello que quiero; es la Ítaca prefigurada que me obliga a lanzarme a los procelosos mares del destino y a luchar contra las inclemencias del tiempo para llegar a buen puerto. Es también, y por supuesto, el anhelo de encontrar a mi hijo y señalarle el camino a la libertad. Mi paraíso es aquello que le da sentido a mi vida, pasado o futuro, vivido o soñado. -¿Qué significa ser desplazado del Paraíso? -El drama del desarraigamiento, el miedo al infierno de lo desconocido y no querido. -En la reseña de esta obra dice que "el poemario constituye una revaloración de la imagen bella como esencia de la poesía, ¿cómo surge esa revaloración y qué significa? -Bueno, ese fue el concepto del jurado del premio. Habría que preguntarles a Juan Manuel Roca, Piedad Bonnet y Juan Felipe Robledo, los jurados, cuál fue el sentido de su fallo. Yo diría que a pesar de ser un libro muy moderno y que utiliza muchos recursos estilísticos de la contemporaneidad, recurre a la esencia clásica del lirismo, de la emocionalidad, sin excesivos malabarismos verbales, sin tanto artificio, en donde la imagen prima, se potencia la metáfora y se da una mayor densidad a los textos, lográndose, tal vez, que la belleza sobresalga a pesar del dramatismo y la dureza de los temas tratados. Como un breve ejercicio, que permitiera seguir abriendo las puertas de la percepción para seguir disfrutando de la calidez y el sentido entrañable de su obra, le pedí a Antonio María que con un mínimo de palabras condensara el principio vital de cada una de las unidades de este poemario. Paraíso: La evocación de la infancia y de los seres queridos, el descubrimiento del amor y del odio... La huida: El desgarramiento del desarraigo, la lucha por sobrevivir, la angustia de enfrentar lo desconocido, pero también la esperanza de que alguien detenga esta ignominia del odio y la violencia. La muerte: La muerte es un instante infinitamente lento en el que la esperanza de la luz se torna angustia, es el miedo a lo desconocido, es un acto de valor porque todavía hay viejos sueños por cumplir. La muerte es lo que es... la muerte. Tocando a las puertas: Es llegar a la ciudad o al mar todavía con la esperanza de encontrar el cielo, el paraíso; pero también es la brutalidad de toparse con una realidad ajena a la esperanza y la crónica de la disolución del amor y la confianza. Perdido amor: Es la concreción del irónico fin de los sueños y del amor, la pérdida del sentido y del norte, la asunción de la derrota, el desterramiento del paraíso. Pero siempre quedará la esperanza de encontrar un nuevo camino, la ilusión de un nuevo amor, de llegar a la ansiada Ítaca de nuestros sueños preteridos. Así, con esta acertada alusión mitológica, Antonio María se despidió. Para mí quedó la certeza de que este hombre seguirá curando a otros hombres, ya sea del cuerpo cumpliendo con su juramento a Hipócrates, sus remedios y sus exámenes; o del alma con sus versos, sus ritmos y sus imágenes escritas. Cuando se alejaba vi cómo fragmentos de vida se le abrazaban para no dejarlo ir nunca. ** Luz Amanda Sarmiento Clavijo Comunicadora social colombiana; periodista de CMI. === Breve historia de la poesía de Borges en un sello postal ============== === Jorge Eduardo Padula Perkins ========================================== El 15 de agosto de 1987 la entonces Empresa Nacional de Correos y Telégrafos emitió un sello postal dedicado a Jorge Luis Borges. Ello constituyó un verdadero hito en la historia de la literatura argentina y mundial en tanto la estampilla incluyó un breve fragmento de la obra del reconocido escritor. "Yo que me figuraba el Paraíso bajo la especie de una Biblioteca". Así rezan los versos de su "Poema de los dones" que aparecen junto a la efigie del poeta sobre un fondo celeste en el sello de veinte centavos de austral. Tal emisión es el fruto de un extenso y nutrido ciclo de gestiones desarrolladas por el periodista Jorge Eduardo Padula Perkins durante más de diez años y avaladas por instituciones públicas y privadas. Brindaron su adhesión al proyecto, cuyo objetivo era la inclusión de textos en sellos dedicados a escritores, el Círculo de la Prensa de Quilmes, la Federación de Entidades de Bien Público General San Martín y el Concejo Deliberante del mismo distrito bonaerense, la Secretaría de Cultura de la Nación, la Asociación de Cronistas Filatélicos de la Argentina, la Academia Nacional de la Historia y la Sociedad Argentina de Escritores. El entonces presidente de esta última, la Sade, Carlos Alberto Débole, señaló en su oportunidad a Encotel que "el objetivo no se limita a la recordación de los autores, sino que incluye la plena valoración de su producción literaria al tiempo que constituye un mecanismo de difusión cultural". Por su parte, la Asociación de Coleccionistas Temáticos de Ajedrez, sin tener información alguna sobre las gestiones que precedieron a la emisión, elaboró para la oportunidad un sobre especial que reproduce la parte uno del poema "Ajedrez" del mismo Borges. En 1990, la tradicional Feria del Libro de Buenos Aires, en su 16ª edición, albergó una singular vitrina en el Pabellón "B": "Filatelia y Letras". En ella, por gentileza de la Fundación El Libro y un estudio privado bajo la dirección del diseñador Ángel Daniel Sánchez, se expuso una sintética recopilación de material periodístico y documental respecto de este sello postal, hito en la historia de la filatelia y de las letras. Con efecto casi heráldico, la vitrina ofreció una reproducción ampliada del sello. Junto a ella, aparecían algunos documentos, como el sobre editado por los coleccionistas temáticos de ajedrez y un sello real, destacado sobre fondo negro y con iluminación directa sobre la pieza. *** Fuentes - El Tiempo, Azul, 29 de marzo de 1988. - El Diario, Paraná, 11 de abril de 1990. - Perspectiva Sur, Quilmes, 2ª edición de mayo de 1990. - Sitios web en donde aparece referencia al sello postal: http://www.hum.au.dk/romansk/borges/art/other.htm http://www.me.gov.ar/efeme/jlborges/enlaces.html ** Jorge Eduardo Padula Perkins jopa52@yahoo.com.ar Periodista argentino egresado de la Universidad del Salvador. Es colaborador "free lance" de varios periódicos y revistas, como El Periodista (Quilmes) Perspectiva Sur (Quilmes), Prensa Barrial (Quilmes) y Todo es Historia (Capital Federal), entre otros. Es autor de los libros El periodista José Hernández (Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires, 1996) y Una introducción a la educación a distancia (Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2003). ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === Leyendas del Quijote Pablo Mora ================================== (Nota del editor: este trabajo fue presentado por el escritor venezolano Pablo Mora en la ceremonia de apertura del XII Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano, celebrado en Cúcuta a principios de noviembre). En ocasión de las cuatrocientas salidas del asendereado caballero. *** Don Quijote en los Andes Pocas veces había sido descolgada la pluma cervantina de donde quedase, recién muerto Don Quijote, para revivir mejor la figura del Ingenioso Hidalgo. Ya Cervantes, al concluir la Primera Parte de su genial obra, y como presintiendo no poder concluirla, nos había dejado, en célebre admonición, el verso de Ariosto: Forse altri canterà con miglior plettro Sin exagerar y reconociendo que muy difícilmente puédesele tomar el vuelo a la inspiración de Cervantes, con justicia podemos afirmar que Pedro Pablo Paredes, con su obra Leyendas del Quijote, salida de los Talleres Gráficos de la Ilustre Universidad de Los Andes, Venezuela, en el mes de marzo del año 1976, logra revivir, a cuatro centurias, el impresionante itinerario y las estupendas vivencias de los protagonistas de la más acabada novela de todos los siglos y todas las geografías. Nunca imaginó Cervantes que su sueño por venir a América habría de tener la afortunada y póstuma realización como la que en Paredes tuvo. En efecto, es vasta la bibliografía americana acerca de Cervantes y su obra. Desde quienes en él han visto el símbolo de la unión entre España y América, hasta los Capítulos que se le olvidaron a Cervantes, del ecuatoriano Juan Montalvo (1845), las Semblanzas caballerescas o las nuevas aventuras de Don Quijote de la Mancha, de don Luis Otero y Pimentel (1886) o el Quijote criollo Alonso Andrea de Ledesma -El Caballo de Ledesma, de Mario Briceño Iragorry- (1942). Desde Cervantes y la crítica, de Amenodoro Urdaneta (1877) hasta Don Quijote en América, de Tulio Febres Cordero (1905). Desde La lengua del Quijote (1971), de Ángel Rosenblat, hasta Una lectura del Quijote desde la visión manierista (1982), de Ernestina Salcedo Pizani. Sin embargo, dentro de la bibliografía cervantina venezolana, es un honor para los Andes venezolanos presentarse con tan acabada obra, Leyendas del Quijote (1976), al concierto de la inagotable tradición o vocación cervantina. Pedro Pablo Paredes, con la obra de marras, con pie firme, lanza en ristre, entra a engrosar la fila de los mejores autores y títulos provocados por la celebérrima novela. Ahora bien ¿qué representa o en qué sobresale la obra en cuestión? ¿Cuáles las razones? Nos lo responde el mismo Paredes, inmerso en la niebla somnolienta de su ciudad, junto al río y el verdor de sus colinas: "Entre tanto: los personajes del "Quijote" intentan darnos, cada uno a su modo, la extraordinaria experiencia: haber visto, haber conocido, haber tratado al asendereado caballero" (1). Para Augusto Germán Orihuela, Leyendas del Quijote, "precioso, meritísimo libro, es de lo más valioso que se puede leer acerca de aquel monumento literario del Manco de Lepanto. Si intentáramos encuadrarlo de acuerdo con los cánones preceptísticos, tendríamos que decir que es una glosa del Quijote. Una maravillosa glosa del famoso libro cervantino. Una glosa honestamente concebida por la fidelidad que guarda. Artísticamente realizada. Es una glosa con mucho ingenio porque es la historia del Quijote... pero desde el ángulo personalísimo de cada uno de sus personajes. Cada uno de los cuales nos da, por medio de la trabajadísima prosa de Paredes, su visión del Quijote en su relación con el protagonista. Es un libro sencillamente encantador y sugestivo. Con una alta y noble misión pedagógica: sabiamente nos conduce a recordar o a leer la gran narración que verdaderamente inmortalizó a Cervantes" (2). Paredes, en efecto, pinta magistralmente a cada uno de los personajes del "Quijote" hasta hacerlos hablar y dialogar sobre lo que para cada uno de ellos significó el haber convivido con tan "gracioso loco". Paredes logra, como genuino periodista, un verdadero foro con los múltiples testigos de las peripecias del Inmortal Hidalgo. En la obra se dan la mano, se funden el poeta y crítico-ensayista que hay en Paredes. La obra constituye, así, un verdadero y genuino ensayo poético, impregnado de un fervoroso fondo lírico. En el mejor de los foros sobre el "Quijote", son sus propios compañeros de aventuras quienes logran el más acabado testimonio de las virtudes del héroe manchego. Se trata de una verdadera fiesta o feria cervantina, quijotesca. J. J. Villamizar Molina sostiene: "Leyendas del Quijote es el estudio poético y filosófico de los personajes del libro de Cervantes" (3). Hundido en el sinnúmero de contrastes -la pugna entre lo ideal. y lo real, la fusión de ilusión y realidades- que creó don Miguel de Cervantes, Paredes, definitivamente, traza el perfil psicológico de cada una de las criaturas intervinientes en la larga aventura del Ingenioso Hidalgo. Con Leyendas del Quijote -184 páginas, testimonio de la más auténtica hispanidad-, el autor recibe tanto el Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal de su país (1976-1977) como la incorporación a la Academia Venezolana de la Lengua en el año 1979. En decir de su coterráneo Aurelio Ferrero Tamayo: "Sus Figuras del Quijote han sido recibidas con beneplácito en el mundo de las letras, y entre otras satisfacciones Pedro Pablo Paredes cuenta con la aceptación y admiración de la Academia de Estudios Manchegos, que vive y mora entre sabiduría, rutas del Quijote y molinos de viento. Pedro Pablo nos acerca a las figuras populares, familiares, arrieros, dueños de posadas y mozas de partido, que forman como el coro entre quienes el flaco rocín del prócer aventurero e ingenuo, continúa llevando hacia la gloria al Caballero sin par" (4). Cronológicamente, en respetuoso orden de aparición, van desfilando los protagonistas, al tiempo que transcurre la novela, las leyendas. El tema principal es Don Quijote. Cada quien va dando cuenta emocionada de sus experiencias, va sintetizando sus vivencias frente al descomunal caballero. Claro que el poeta que vive y anda en Paredes hace que Ama, Sobrina, Mozo y Dulcinea, todos ellos, se tornen auténticos pintores y fidedignos testigos de la mística, virtudes y milagros del genial protagonista. Por supuesto que todos, en su mayoría, están plenamente de acuerdo en que se trata del más genial y simpático loco que a su vista haya caído, además de la lluvia de virtudes que van subrayando. De modo que a cada instante esperamos con mayor impaciencia el próximo testigo, para oírle sus fervientes referencias. A tal punto que, llegados al último capítulo, nos quedamos en espera del próximo. Lo cierto es que respetuosísimamente Paredes, casi "mismamente" -sin pretender una imitación, menos un plagio- nos hace sentirnos inmersos en el clima cervantino. De manera que a veces no sabemos si lo que tenemos entre manos es El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha o las Leyendas del Quijote. Indudablemente, que es éste uno de los mayores logros, aciertos, de la obra de marras: una respetuosa y ganada recreación del estilo cervantino. Tarea difícil, ciertamente, por la tentación de los "lugares comunes"; pero que artísticamente Paredes supera con altura. De rondón, como quien no quiere la cosa, se van colando los giros cervantinos, los innumerables modos adverbiales, las múltiples expresiones y sazonados refranes, con una asombrosa espontaneidad; al igual que, fresca y holgadamente, se intercalan, de modo magistral, las citas, oportunas siempre y en todo caso. A primera vista el lector no creería que se le hubiera podido llevar como de la mano por el itinerario del Quijote en forma tan amena y vívida. Talmente transcurre el viaje que de un tirón se bebe uno el libro y con él sus imágenes, su imaginario, sin percatarse de que ha llegado a la última página. Diríamos que uno lo bebe de un sorbo como al mejor café de nuestras aldeas, y sobre todo, como manifiesta su autor, arropados con la niebla de la ciudad. Cabe decir que Leyendas del Quijote constituye un primoroso álbum cervantino, compuesto por las más nítidas postales que autor alguno haya podido hilvanar. Compendio de imágenes que, por fortuna, poseen dos fases específicas. Una, formada por los maravillosos retratos -verdaderos close ups- que del Quijote hacen los personajes que con él convivieron; al tiempo que otra, constituida por los autorretratos que obtienen de ellos mismos. Es decir, por partida doble, en cada postal del libro el autor logra ocuparse tanto de recoger la huella que del Quijote quedó en cada uno de sus interlocutores como de hacer la descripción indirecta de ellos mismos. Tarea por demás difícil, pero alcanzada con toda propiedad por Paredes. Dicho en otra forma, Paredes, tal como un especializado camarógrafo, logra, al través de los personajes cervantinos, perfectos "primeros planos", close ups o emotivos acercamientos del máximo protagonista. En cada uno ve al héroe frente a frente con su inmediato interlocutor. No otra cosa es la obra en sí: una aproximación de la figura del Ingenioso Hidalgo a la contemplación de cada uno de los que con él estuvieron, compartieron, desvivieron. Parece que con todos ellos, con quien más, con quien menos, hubiese contraído cuentas. Si no él, ellos sí. A él todos algo, mucho le debían. Al menos su gratísima camaradería. Y así con estos acercamientos, propiciados por Paredes, cada cual, en su debido momento, llega a desahogarse, saldar deudas, pasar, revivir gratísimos momentos con su inmortal compañero, amigo. Realiza, así, Paredes, un artístico, extraordinario "mosaico" donde se desplazan los múltiples personajes de la quijotesca empresa o humana industria. Cada uno representa un valioso trozo, pieza indispensable para la configuración total de la familia cervantina, así como para destacar, en definitiva, la relevancia del protagonista por antonomasia. Leyendas del Quijote nos revela, igualmente, una perfecta concepción de la lectura. Son perfectos apuntes que demuestran una concienzuda lectura crítico-evaluativa del autor. Aunque sabemos de antemano que nunca estuvo en la mente de Paredes el hacer una síntesis del "Quijote", que por lo demás siempre despojaría de sus bellezas a la genial obra maestra, bien parece que Paredes, el pedagogo, obró inconscientemente en semejante tarea. Como decir, que, hoy, cuando la lectura prácticamente ha sido desplazada por la avalancha de lo audiovisual, una obra como la de Paredes, dada su vivacidad y hondo realismo lírico recreador, representa, sin duda alguna, una tácita convocatoria a la reconfortante lectura íntegra de la más admirable obra escrita en lengua castellana y quizás en todas las lenguas. Obra francamente genuina y supremamente humana, llamada a perdurar con los siglos, otros cuatrocientos y tantos años más. Decimos, pensamos esto porque reconocemos con Guillermo Morón que el maestro que básicamente es Paredes enseña principalmente a leer (5). Confundidos en él, poeta y pedagogo, a ras del tiempo, transcurren, imperceptiblemente, lirismo, amenidad y alta pedagogía. Por lo demás, él muy bien sabe de nuestra actual civilización de la visión, de cómo la imagen es el resumen visible e indiscutible de las más recientes elaboraciones culturales. De donde, con su obra, tácitamente, invita al lector desprevenido, a la juventud inmersa en lo audiovisual, sofocada por los distintos mass media, a leer -y a leer tan inolvidable obra. Por otra parte, al lector distraído del "Quijote", ocupado sólo de los protagonistas mayores, le hace volver la vista a toda esa familia de personajes humildes, vulgares o distinguidos, pero de carne y hueso como los más. Las vivísimas reminiscencias de sus vidas nos comprueban que nunca quizás como hoy estamos tan ávidos de elevados ideales, como los caracterizados por el Quijote. El siglo pareciera precisar genuinos libertadores que propugnen y ejecuten hazañas redentoras. Nunca un Quijote hizo tanta falta como hoy. De ahí que una evocación tan viva como la que nos ocupa cobre tanto valor. Antes que los propios capítulos, son las entrelíneas, el contexto social, la connotación, el significado intencional lo que cuenta, lo que nos ha de llamar la atención. Nunca como hoy los pueblos del mundo habían estado tan ensombrecidos por tantísimas apetencias o entuertos mercantiles, y obnubilados por la más descarada plusvalía ideológica de que habla tan certeramente nuestro Ludovico Silva. Frente a estas realidades, un "idealismo" con miras a la practicidad, a una utopía perfectible, concreta, se hace insoslayable. Sólo, entonces, no estará de balde la eternidad del "Quijote". Definitivamente, una vez más los Andes vuelven a revelarse. En esta ocasión en un plano universal. Porque de más está decir que en tratándose de don Miguel de Cervantes y su obra cumbre, al afrontarla, se asumen los más esclarecidos valores humanos universales. Y es que aun en esto las Leyendas del Quijote simbolizan un oportuno aldabonazo a las actuales contiendas nacionales, a la conciencia del presente venezolano, latinoamericano. Frente a ese fabuloso panorama de inmoralidad cívica, de despampanante despilfarro o inversión de virtudes, capacidades e ideales, surgen -traídos a colación por la maestría, el magisterio de Pedro Pablo Paredes- los más auténticos valores universales, reflejados en la obra maestra referida: valentía, lealtad, libertad y sobre todo humanidad a toda prueba. Si dijimos que el Emocionario de Laín Sánchez -por su atmósfera, albura y forma- nos evocaba a Platero y yo, hoy con más razón vemos que por la puerta ancha del "Quijote" entra Pedro Pablo Paredes a las esplendorosas tierras y al arraigado espíritu hispano. Es decir, que con su obra da en el epicentro cultural y literario de este mundo. Una vez más, repitámoslo, vuelven a revelarse los Andes en el ámbito literario nacional, hispanoamericano. En esta ocasión, seguros estamos, esta revelación trasciende los lindes patrios, continentales. Pues Leyendas del Quijote entran a engrosar la copiosísima bibliografía cervantina, con acento propio. Ante el espectro de la inmortal obra, el enfoque de Paredes es sustancial y definitivo. Los personajes que supieron de los desvelos, sueños, aventuras y desventuras del Quijote se encargan de hacérnoslo vivir, nos lo recrean. Con pleno derecho podemos afirmar que las tres salidas mayores del Quijote en Venezuela han sido desde nuestros Andes, a mucha honra, a saber: Don Quijote en América del merideño Tulio Febres Cordero, en 1905, en ocasión de la celebración del tercer centenario de la publicación del "Quijote"; El caballo de Ledesma (1942) y Leyendas del Quijote (1976) de los trujillanos Mario Briceño-Iragorry y Pedro Pablo Paredes, respectivamente (6). Ronda de críticos Con el ánimo de de-mostrar la mayor objetividad, sine ira et studio, tratando de establecer un punto de fuga entre quienes hemos frecuentado sus aulas y confirmado su magisterio de poeta-pedagogo que enseña deleitando, ante la probada vocación y constancia creadora del autor de Leyendas del Quijote; así como para recoger una muestra de los juicios que tal obra ha merecido, nos disponemos a citar in extenso a dos de los críticos que han tenido a bien pronunciarse. Mabel Moraña opina: "En este nuevo libro, P. P. P. realiza una tarea aventurada. A partir de la novela summa de Cervantes, reinventada por casi todos sus comentaristas, emprende un ejercicio de escritura vicaria, otra variante de aquella "alquimia del Quijote" que denunciara alguna vez Menéndez y Pelayo. Pero Pedro P. Paredes no ofrece en su texto ni un análisis crítico ni una interpretación expresa. Simplemente, a partir de aquella extensa galería de los 659 personajes cervantinos, selecciona unos cuantos, y los propone como recreadores de sus propias anécdotas, los hace titulares de un discurso verosímil para aquella ficción, hablantes de su propia imaginable historia. Pero este perspectivismo aparente se vuelve, por el juego influyente de versiones, una noria que gira con reiteración en torno a los mismos motivos constantes. Los titulares de los múltiples discursos son tributarios tanto del texto original del que provienen, como de la perspectiva de recreación desde la cual están ofrecidos. Estas fronteras limitan las posibilidades de un texto prisionero de su método y de la ortodoxia interpretativa que manifiesta. Esto coarta todo posible pirandellismo de los personajes ("cada uno su verdad"), y conduce a una repetición previsible y acumulativa de relatos que delatan con demasiada uniformidad la perspectiva del narrador implícito que los organiza. Por momentos más cercano a aquellas Vidas de Don Quijote y Sancho de Miguel de Unamuno que al texto cervantino, aun a pesar de la fidelidad a este último que impide los desbordes de aquél, el libro de P. P. P. no se aboca a extender lúcidamente la ficción original. Se mantiene en el nivel de una paráfrasis prolija, apoyada inclusive por la interpolación de transcripciones que sostienen también un intento de recreación lingüística. Así, sin más alternativas que la anécdota de la escritura, estas Leyendas_ remedan aquel mismo recurso del clásico español, donde la ficción estaba mediatizada por la existencia de un modelo literario que actuaba como referente. Sólo que en el caso que nos ocupa la relación de fuerzas es inversa y el texto no logra sobrepasar el plano de la fidelidad y la homonimia con respecto a la obra inspiradora. Este libro, nueva prueba de la posibilidad seminal, autofecundante de la literatura, tal vez pueda constituir aquel "honesto entretenimiento" que Cervantes decía perseguir con sus obras. O ampararse en la misma lección de Don Quijote, que ante el desfasaje entre lo pensado y lo real, concluía en que "tanto para los hechos" (7). Sea lo que sea, dígase lo que se diga, hemos de convencernos de que las tres banderas enarboladas por Pedro Pablo Paredes en sus Leyendas del Quijote no son otras que la convivialidad, la intertextualidad, la aspiracionalidad. Por su parte, el inspirado poeta venezolano, Fernando Paz-Castillo, se expresa así de Pedro Pablo Paredes y Leyendas del Quijote: "...Es virtud principal del libro de Pedro Pablo Paredes conservar, con agudeza, estas intimidades en sus relatos. O mejor, hacer que sean los mismos personajes del Quijote quienes opinen y den la nota íntima de la vida, en las dos fases conocidas del ilustre Manchego. Como ejemplo de lo dicho pueden servir las siguientes expresiones, que tomo del libro de Paredes, del ama, la sobrina y Sancho: La primera dice: "Pues bien. Para qué negarlo. Mi buen señor don Alonso era, hasta no hace mucho, quien llenaba de dicha esta casa". La que ha llegado a considerar como su propia casa. Y la segunda: "No puedo negar, cómo, que he querido mucho a mi señor tío. Por algo como dicen, he vivido tanto a su lado. Aquí. Sí. En esta casa que, cada vez, me parece más sabrosa y más mía". Pero la opinión de mayor trascendencia es, sin duda, la de Sancho, que de tanto andar con él se ha vuelto también un poco Quijote; y lo expresa así: "Sin embargo, no cambio, ya, mi condición de escudero por ninguna otra. Quiero a mi señor Don Quijote como a las entretelas de mi corazón. Aspiro a vivir cosido, como dicen, con él por todo el resto de mis días". Verdadera agudeza ésta de Pedro Pablo Paredes -prosigue Paz-Castillo- de hacer conocer mejor, el Quijote, entre sus lectores, por medio del sentimiento sincero, y un poco misterioso también -como lo es toda intimidad-, de quienes lo rodearon, lo que al parecer no alcanzaron a penetrar los críticos y humanistas de la época, quienes -y no es osado decirlo-, se detuvieron siempre más en el personaje pintoresco que en el infinito espejo de la obra. Flaqueza en la cual incurrieron, según se ha comprobado, algunas épocas posteriores. La obra de Pedro Pablo Paredes es -enfatiza Paz-Castillo-, por estilo e ingenio, a ojos vistas, de meditación y cultura. De un hombre, y esto lo confía él mismo, que ha recorrido la ruta del Quijote, pisando sobre las huellas, todavía frescas, de Azorín. De un lector de Unamuno que tantas perspectivas abrió en el dilatado paisaje manchego; y de F. Navarro y Ledesma, quien tuvo la perspicacia de titular su libro: El Ingenioso Hidalgo Miguel de Cervantes y Saavedra, escrito, para gloria suya y de su biografiado, en una de las más ricas y cervantinas prosas que se han logrado después del Quijote. Y esto de perseguir la intimidad muestra fina penetración en Pedro Pablo Paredes, porque Don Quijote es, por sobre todas las cosas, el héroe de la palabra buena y compañera para amigos, y enemigos vencidos. Pero también hay otra cosa aun, que no desatiende Pedro Pablo Paredes. La cual surge cuando se piensa más en el libro que en el personaje singular que encarna realidades y visiones de la planura castellana. Lo cual expresa Ortega y Gasset en una de sus Meditaciones, después de reflexionar mucho acerca del Quijote y España, en la forma siguiente: "En torno mío abre sus hondos flancos el bosque" -lo que introduce algo nuevo con relación a la llanura. Y sigue: "En mi mano está un libro: Don Quijote, una selva ideal". Y atendiendo a estas razones califica la inmortal obra de Cervantes como "un libro escorzo". Es decir, un libro con superficie y profundidad" (8). En suma, el Quijote selva, cuya empresa para fortunada péñola o pluma estuvo guardada, de cuando en cuando, encuentra, entre los siglos, a quien con tino pleno penetre su intimidad, directa o indirectamente a través de sus personajes, como sabia, felizmente, lo logra Paredes con su libro. Don Alonso Quijano Dejemos que sea el propio Don Alonso Quijano, desde las Leyendas mismas, rubrique lo hasta acá referido: "La verdad es que Don Quijote de la Mancha, sin decir cómo ni cómo no, la ha dado por echárselas de caballero andante. Se ha marchado allá, por esos mundos, en pos de las aventuras. Pero es el hombre más destartalado, más atarantado, más descuadernado, más desabrochado, que existe 'por todo lo descubierto de la tierra'. Yo le tengo, ni sé si afecto verdadero o verdadera lástima. Y tengo que reconocer, como en efecto reconozco, que, sobre manera, se me parece. Parecemos, para hablar en romance, hermanos. Mucho más todavía que hermanos: gemelos. Aunque, a decir verdad, Don Quijote de la Mancha se me hace, nacido de mí, mi otro yo. ¿Estaré en lo cierto? Y si lo estoy, ¿por qué nos diferenciamos tanto? "Don Quijote de la Mancha sale cuando se le antoja. Ustedes lo saben. Regresa cuando menos se lo espera. Más destartalado y más atarantado que primero. Yo, en cambio, me quedo en la casa. Estoy aquí a toda hora. Me doy cuenta de los cuchicheos de la señora Ama y de Antoñilla, mi sobrina. Veo trabajar, todo el santo día, al mozo. Veo entrar y salir a Su Reverencia. Unas veces, con Maese Nicolás; otra, las más, solo. Me consta que se tienen largas y alborotadas charlas con mi sobrina y con la señora Ama. Y con un nuevo amigo que ha llegado de Salamanca al pueblo. Es estudiante y habla hasta por los codos. Es bachiller, para más señas. Se llama Sansón Carrasco. "Digo todo esto como si no tuviera nada que ver con Don Quijote de la Mancha. Nada. Pero, de pronto, caigo en cuenta de que, como ya dije, somos como gemelos. Sí. Algo de esto hay. Porque, sin duda alguna, me constan los pasos de aquel caballero. Con fidelidad cabal. Como si los hubiera dado yo mismo. Los molinos de viento, los 'desalmados yangüeses', la Sierra Morena, el caballo Clavileño, la Cueva de Montesinos, el Caballero de la Blanca Luna, el encantamiento de Dulcinea. ¿Cómo no ha perecido Don Quijote de la Mancha en uno u otro de estos descalabros? Tan fieros cuando físicos como terribles cuando morales. No ha perecido, tal vez, porque yo he andado a su lado: cosido, como si dijéramos, con él. Yo, sin que él se diera cata de ello, soy quien lo he salvado. Las gentes son, de nación, mal pensadas y peor determinadas. Cuántas veces no han estado, en las ventas, en los caminos, y hasta en los palacios, por acabar con él. No se han atrevido a tanto, sin embargo. Las he detenido, no sé cómo, yo. Sí. Tal como lo estoy diciendo. Las he detenido yo. En los instantes críticos, definitivos, se tropezaban conmigo. Y yo no sé qué es lo que tengo; pero mi cordialidad, mi sentido común, mis palabras sobre todo, desarmaron a todos. Por esto no ha perecido Don Quijote de la Mancha. No me cabe la menor duda. "Quién sabe si Don Quijote de la Mancha no piensa de mí otro tanto. Tanto es lo que nos parecemos. Parecemos, como dicen las señoras, dos gotas de agua. Quién sabe nada de nada. La vida suele ser confusa. El caso es que, durante los breves dos regresos que él ha hecho, nada me ha dicho. Por cierto que ahora, en esta salida, se ha demorado más que de costumbre. Ya debe venir, quién sabe cómo, hacia esta casa que, dígase lo que se diga, es sabrosísima. Ya debe venir. "¿Quién me metería a mí en la cabeza que Don Quijote de la Mancha, una vez que llegue y se reponga, se dedicará a la vida pastoril? Vayan ustedes, si les provoca, a saberlo. Por lo que a mí respecta, sólo tengo un pensado. Llamar a Don Quijote de la Mancha, en lo que no más llegue, a cuentas. Si él piensa en mí tanto como pienso yo en él, estamos hechos. Vamos a conversar largo sobre todas estas cosas. Sobre todas. Así sabremos, frente a frente, quién es quién. Si él es, como me temo, el otro yo mío. O si, al revés, soy yo el otro yo suyo. Estoy que me relamo de gusto por este encuentro. Lo verán. Va a ser sonado" (9). Cabo Pedro Pablo Paredes (La Mesa de Esnujaque, Estado Trujillo, Venezuela, 1917), educador, poeta, prosador, ensayista, crítico literario, periodista, nos convoca, así, desde su periplo poético-pedagógico, a una reflexión sobre la ventura, aventura y desventura del hombre, sobre el anverso y reverso de la asombrosa cotidianidad. Andando el tiempo, Caracas premia su misión cervantina, tatuada en Leyendas del Quijote, donde cada uno de los personajes de la sublime obra rememora sus vivencias con el héroe que soñara redimir el mundo, al lado de la pesadumbre de su célebre escudero. Ya por la calidad destacada, ya por el tema, que no obstante la trajinada senda cervantina, el autor recorre con pie seguro y paso propio (L. B. Prieto Figueroa), las Leyendas constituyen una de las prosas más admirables desde Azorín (Augusto Germán Orihuela). Catador de emociones como Juan Ramón y su Platero, como Laín Sánchez, su alter ego, a él lo redimen de pronto los instantes, el trino de un pájaro, la luz del campo después de que pasa la lluvia, el sol de los venados, la alta candidez de la nieve, el pueblo prendido a su ladera, una bella mujer que se pierde entre la niebla, el camino que ya nadie transita. Todo. Todo lo redime. Espacio y tiempo y esperanza. Noche y día. A él, quien ha construido su mundo a pulso de júbilo, todo lo redime en un solo instante (10). Su obra abre de par en par sus huellas para testimoniar a tiempo la alabanza por la empresa gallardamente cumplida, al pie de la alegría. Don Pedro Pablo Paredes, Premio Nacional de Literatura en Venezuela 1992, puede estar seguro de que, desde la atalaya de los Andes, Venezuela, su Colombia y el mundo hispanoamericano lo aprecian, lo estiman, porque saben que con él las letras se revelan y rebelan ante la furia de los tiempos, la somnolencia de los páramos y la inclemencia del olvido. ¡Por los Andes! ¡Por nuestro hidalgo! ¡Por la vida! ¡Por don Miguel! ¡Una sola copa! ¡Un vaso de bon vino! Notas 1. PAREDES, Pedro Pablo: Leyendas del Quijote. Mérida, Universidad de Los Andes. Ediciones del Rectorado. 1976. p. 13. 2. ORIHUELA, Augusto Germán. "Leyendas del Quijote". En: Diario El Nacional. Caracas, 29/8/89. p. A-6. 3. VILLAMIZAR MOLINA, J. J. "Pedro Pablo Paredes y la ciudad". En: Diario Católico, San Cristóbal, Táchira, Venezuela. 31/7/77. pp. 8-9. 4. FERRERO TAMAYO, Aurelio. "Pedro Pablo Paredes, un poeta detenido". En: Diario Católico, San Cristóbal, Táchira, Venezuela. 10/6/79. p. 9. 5. MORÓN, Guillermo. "Los libros de Pedro Pablo Paredes". En: Leyendas del Quijote. op. cit. p. 10. 6. MORA, Pablo. "Don Quijote en los Andes". En: Estafeta Literaria. Diario La Nación. San Cristóbal, Táchira, Venezuela. julio de 1976. 7. MORAÑA, Mabel. "Leyendas del Quijote". En: Papel Literario. El Universal. Caracas, 25/9/77. p. 3. 8. PAZ-CASTILLO, Fernando. "Pedro Pablo Paredes: Leyendas del Quijote". En: Diario El Nacional. Caracas, s/f. p. A-4. 9. PAREDES, Pedro Pablo. op. cit. pp. 28-30. También en: Biblioteca Quijotesca. Revista Espéculo: http://www.ucm.es/info/especulo/bquijote/q_parede.html. 10. ---. Emocionario de Laín Sánchez. Gráficas Sitges. Caracas, 1965. pp. 9-10. ** Pablo Mora moraleja@telcel.net.ve Escritor venezolano nacido en Santa Ana, estado Táchira (Venezuela) en 1942. Es licenciado en letras, graduado en la Universidad Católica Andrés Bello en 1966, doctor en psicopedagogía y periodismo y profesor jubilado de la Universidad Nacional Experimental del Táchira. Ha publicado seis volúmenes de su serie Almácigo (1978-1993), los poemarios De la noche insomne (1992), Asombro al descubierto (1996) y el libro de ensayo Cuenta abierta (1993). También ha publicado varias plaquettes entre las que destacan su Oda a Bello (1981), Homenaje a Pablo Milanés (1991) y Manifiesto (1992). Ha obtenido el primer premio en la Bienal de Literatura de Nueva Esparta (1991) y el Premio de Ensayo de la Gobernación del estado Táchira (1998). Es el impulsor de Poesía, Sociedad Anónima (http://www.poesia.com.org), sitio en el Web consagrado a la exaltación de la literatura. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Diario de un hombre sin rumbo Gloria Dolande y Astrid Salazar *** Poemas Néstor E. Rodríguez *** Esos papeles Julio Parissi *** El estado líquido de la soledad María Milagros Roibón *** Dos cuentos Antonio Vizcaya Durán *** Poemas Margenis Rafaela Díaz Lara *** Paurario. La Babel hispana de Los Angeles María Eugenia Sáez *** Pasión según la casa Aly Pérez *** La última cobardía Jorge Carrasco *** Tres poemas Norma Segades-Manias *** El tren de Siberia Santos Brito *** Pez de piedra tres Paura Rodríguez Leytón *** Tres relatos Sofía Irene Cardona *** Tres poemas Juan Pomponio *** Lucrecia está vacía Maryelos Cea *** Texto de dar Carlos Morreo *** Tres cuentos Enza García Arreaza *** Isaura: de la medianoche a la repentina ausencia Isaías Medina López === Diario de un hombre sin rumbo Gloria Dolande y Astrid Salazar ==== ...es nuestro diario y en él escribimos con tierra, con cielo y con llanto, de la cordura al espanto, a veces partimos la punta y rajamos la hoja con furia, pero sólo un manchón nos queda que no nos deja seguir... Cultura Profética Día 1 Qué es posible en este infierno de buenos cielos. ¿Ahogarse en Smirnoff o hundirse en los desiertos bíblicos de la vida? Las verdades se esconden en los silencios y los secretos se revelan en las sonrisas haciéndonos esclavos de nuestros callados sonidos. Qué es posible en este destino ya escrito. ¿Agarrar una hoja de papel y comenzar a escribir la muerte que deseas vivir? Dudo ante todas estas interrogantes, mientras me voy alejando de este espíritu frío y dormido en algún lugar oscuro de esta ciudad. Ya no queda nada de mi cuerpo, sólo está la luz que me congela el alma, dejándome sin aliento, sin años, sin mentiras. Qué es posible en este infierno de buenos cielos. Se acabó el derretir la piel por miedo a existir. En esta línea de los dos tiempos purificaré el alma. Sin embargo, debería haber algo más para aquellos que viven en la mentira. Pero ni siquiera hay alguien que subaste mi sangre. Día 2 Existe una posibilidad para el reencuentro. Todo está en la suciedad de la atmósfera. La soledad nocturna me abraza hacia un silencio que me ahoga. Aquí, allá en todas partes lo necesito, necesito que mi cuerpo se sienta, se esfume. La sangre hirviendo me indica que es hora, el calor me envuelve, me dirige. Es inefable cómo todos creen que caer es un delirio del ser humano. Día 3 El calor de la noche me atrae hacia lugares inhóspitos. Un olor putrefacto contamina el ambiente en este callejón sin salida, cuando te veo desnuda ante la noche, mientras la luna envuelve tus senos, y te deseo incansablemente, te abandono... te dejo sola en este túnel, sin escape, sin luz... Día 4 Me confieso. Confieso ante Dios o cualquier otro que deseo saltar al abismo de tu cuerpo. Pudrirme en el cielo negro de tus curvas. Usarte y malgastarte hasta la saciedad del alma. Las mentiras crecerán y se agotarán en el mar de tu pecho. Tus ojos me miran pidiendo piedad. Un susurro me despierta. El sol entra por mi ventana, y te ríes sin dejar rastro de tu existencia. El sueño me hace convocar a los santos. Pido una plegaria por ti, por mí, por los dos. "Todo es posible" me dicen, pero, ¿qué es posible sin la unidad? Día 5 Caer en el averno, escapar de este aprisionante lugar. La naturaleza me llama. Eva, es hora. Vamos, tu cuerpo nos espera. Ahorremos aliento. Siente. Huele. Es el aroma. Nuestros sexos esperan impacientes. Ya el tiempo ha pasado. El sonido de la noche me aleja de este infierno. Me despierta. Día 6 El alcohol me atormenta. Mi cabeza gira, el mundo gira. La dureza del alma está afligida. ¿Por qué la vida insiste en burlarme y la muerte me recuerda la vida? Me ahogó en un mar de desdicha, en la lava ardiente llena de injurias, de pecados, de inmundicias, mentiras... Eva, si tan sólo pudieses escuchar, ver, sentir lo que siento. Te invito, te abro las puertas a mi mundo, sin nada que ofrecerte a cambio sino mi alma. Día 7 El corazón dolorido, el alma apenada, las manos rotas, te aturden, te llaman, te invitan a la condenación, a la soledad infernal de tu cuerpo, al calor de tu llanto, a la putrefacción del ser. Con el corazón dolorido, el alma apenada y las manos rotas, sabes que es el fin, el abismo absurdo de la nada cotidiana. Día 8 Soy un cuerpo de vaga existencia. Me encadeno al sangriento destino. Me asquean estos rumbos hipócritas, invadidos por tu pecado. Hastiado de recuerdos. Vomito ante tu inerte presencia. Residuos de brotadas mierdas. Día 9 Me escapo de estos malditos huecos que llenan mi cuerpo de estériles espermas. Atrapado, sujetado por paredes que ríen de mí. Ahogado en el suelo. Escucho el pasar de las ánimas. La muerte me salvará de ti. La vida lo hará por mí. Día 10 Penetro tu puerta. Nada sucede. Siente mi placer. Tan sólo siénteme. El sudor de tu cuerpo me enloquece. Cada vela en este altar iluminará la verdad de esta mentira. Y así podré condenar tu alma a mi cuerpo. Atando tu cuerpo a mi alma. Robaré la llave de este maldito destino jamás escrito. Te acostaré en mi oscuro llanto. Sacrificando la sangre que nadie subastó. Sacrificando la vida que me hizo odiarte. Día 11 Te acercas. Huelo tu aroma en el licor descafeinado de la lluvia. Bebo ante ti los brebajes de las noches, nuestras noches. Te veo caminar hacia la cocina, sujetada a la muerte. En un maldito escape mis ojos se cierran. Día 12 Despierto arropado en sangre, tu sangre. Mientras que tus venas danzan al compás de Fortuna Emperatriz, sobre la mesa. Día 13 Eva, tu cálido aliento, tu pasión bañada en rojo, me invitan a la condenación vasta del infierno. Te uso y te reuso hasta el cansancio. Eva, te imploro piedad ante el mundo. Tu sexo me ansía, me mata. Día 14 Oro de nuevo por el dichoso pecado que nos une. Respiro fuertemente ahogándome en lágrimas de alcohol. Un aire me envuelve, te envuelve, nos lleva a la deyección del mundo. Por la sangre corre la droga que nos despierta, dejándonos ciegos antes de que podamos ver más allá de la línea que divide el universo. Día 15 Me extasío en tu cuerpo. Me derrito ante ti, sobre ti. Me gastas, me maltratas, hasta que mi cuerpo te exige y aclama. Tu verdad me inventa, me entiende, te perdona cada vez que pasas por la esquina y esperas recompensas por suciedad. Día 16 Aún imploro a los santos. Pido seguir llenándome de ti. Tu sudor recorre tus senos, bajando a tu ombligo. Mientras que yo, en un súbito desespero, te agarro, agito y aprieto. Tu olor retumba la habitación. Te invito una y otra vez al acto. Te quiero gozar en el pudor de tus mentiras o verdades. Deseo sentirte dentro, muy adentro. Te abrazo fuerte, gimes. Veo en tu cara que el éxtasis te recorre. Eva, mujer que me droga. Dejas tu esencia en mi cuarto. Te vas sin avisarme. Día 17 La soledad nocturna me atrapa, me dirige al calor de tu cuerpo. Tu oscuridad me llama, me invoca, me grita desesperada. Se acerca. Ya es hora. Eva, la necesidad nos consume. La unidad se forma a partir de dos entes en medio de la nada, una nada que se amolda a nuestras almas. Surge un llanto, desea parecerse a la caída del mundo, de las palabras, que una tras otra te hacen, me hacen. Ya es hora. La soledad nocturna nos dispara. Se aleja. Nos despide bajo el alba, de este calor que arde en frío. Tu cuerpo me mira. Ya es hora. En un abrir y cerrar de ojos, me abandonas, hundiéndome en las entrañas de esta Tierra. Día 18 Cielo e infierno. No sé qué creer. Por ello rezo todos los días desde que te conocí. No sé si puedo jurar ante Dios, el Diablo o cualquiera que me escuche. Me encuentro solo, ahogado en una atmósfera letal. Juro, y lo grito, juro subastar mi sangre antes de que mi vida reencarne en el mismo lugar. Vida y muerte son lo mismo, un ciclo que me condena a un sufrimiento eterno, sólo por ti. Día 19 Anoche no dormí, pensando si existe o no salvación para mi alma. Mi sangre te llama y ruega, reza en silencio para ser purificada. Una plegaria se escucha a lo lejos. ¿Qué sucede, Eva? ¿Qué haces? Una secta te oprime, no te deja ir. Un temblor recorre mi cuerpo. Siento frío. Ya no siento nada. Estoy en una vereda sin rumbo. No sé a dónde ir. Ni siquiera sé dónde estoy. Me encuentro perdido en la faz de la tierra, del infierno. No hay cielo que me resguarde. Mis rezos no me ayudarán. Mi sangre ya está saliendo. Está siendo subastada. Juré que lo iba a hacer. Deliro. Me desmayo. Es tiempo. La profecía era cierta. No se puede cambiar al destino. Los escritos están manchados de rojo y las letras se hacen y re-hacen solas. Me inventan. Eva, ¿Qué haces? Veo la oscuridad o quizás esté ciego. Caigo. Ya es hora. Me desvanezco. Desaparezco. Alma y cuerpo ya no están juntos. Me he sacrificado por ti, Eva. Pertenezco a ti, de nuevo, al ciclo eterno al que me condena este infierno de buenos cielos. No hay quien me salve. No hay oración ni plegaria que sirva para ello. Día 20 ...¿Es este el fin? He sido perdonado en las fauces de este cielo. Una lava ardiente me quema por dentro, no por fuera. Te veo desde lejos, y de tu cara desciende un manantial de lágrimas rojas. Pides perdón. Lo estás, Eva. Esperaré nacer por ti. Mis promesas son ciertas. Te deseo. He soñado estos momentos. Mi sangre, mi alma, mi cuerpo rezaron para la purificación. Eva, me encuentro bien. Estoy ahogado en un mar putrefacto que me incita a penar por el mundo hasta que sea subastada tu sangre. Es hora de que empiece. Sufre como yo. Eva, lo siento, es tu hora. Reza para ser purificada. Reza. ** Gloria Dolande gebrock83@hotmail.com Escritora venezolana (Maracay, 1981). Estudiante del último semestre de educación en la especialidad de lengua y literatura. Textos suyos han sido publicados en el diario El Periodiquito. Ha participado en diversos talleres de creación literaria con escritores reconocidos. ** Astrid Salazar aixa_astrid27@hotmail.com Escritora venezolana (Maracay, 1984). Estudiante de educación en la especialidad de lengua y literatura. Ha publicado el libro Azules de mi infancia (La Liebre Libre). Textos suyos han sido publicados en el diario El Periodiquito. Ha participado en diversos talleres de creación literaria con escritores reconocidos. === Poemas Néstor E. Rodríguez ======================================= *** El desasido "Ven / Mira las presencias / Transformadas" David Huerta Bienvenido al recinto de las presencias transformadas. Venga por aquí, pase adelante. Siga el haz de viento que la bruma empape y no se diga nada más, que aquí las cosas van por cuenta nuestra. Despójese de cuanto ayer supuso materia comprobable de los días y arrímese a esta velada singular, pero con los ojos bien abiertos. *** Mundo giratorio Por la ventana pasa el mundo a escala minúscula: el patético teatro del afuera. Un poco desorientado por la gracia lumínica de los viandantes, insisto en concitar el miedo. De la calle veo su resplandor sobre el asfalto mojado, el celaje de unos pocos automóviles y una tríada de canes aguardando. Suele saberse de tres, me digo, matemático, guarismo impar ése que bordea la boca de mi boca hasta descubrirse en su desnudez de fierecilla alada, número danzante ése que activa la memoria del cetáceo al punto de perdidas emanaciones. Si estuvieras aquí, si vieras hasta qué hora son cuatro estas paredes. *** Confidencia En este punto empieza el tronco de mi sed, donde posaste el beso derramado contra las aguas. *** Isabel De ser cierta la cadencia de lo acontecido, la débil ráfaga de letras sembrando acertijos en la memoria naciente, alguna salida habrá, es un hecho, cuajada en la memoria de la infante. *** Quema de Markitos En el carnaval de Zalduondo, pequeña comarca de la ruralía vasca, el protagonista forzado es Markitos, muñeco que simboliza el mal agüero y al que se sacrifica infamemente en medio de las festividades. Quien te viera de tal guisa así vejado, a la gracia de todos fatalmente repartido, uno a uno tus huesos a la risa y el escarnio dando, conocería por fin lo que al ojo del común dejas aquí: la llave y el tesoro y el cadalso. *** Homenaje al poeta Aníbal Núñez Tengo en mis manos un diminuto volumen titulado Casa sin terminar. Me lo obsequió Ángela San Francisco, madre del pintor y poeta salmantino Aníbal Núñez, hace exactamente un lustro. He reconstruido los pormenores de aquella visita a la casa del poeta y los signos que se fueron alineando para que su vigilia saturnal diera conmigo. Poco tuvo que ver Francisco y su torrencial diligencia por mostrarme los bardos de la ciudad. Mucho menos Fernando, quien apalabró la cita en el viejo piso del Paseo de las Carmelitas. El encuentro -entiendo ahora- se venía fraguando tiempo antes, como el licor de la uva o el liquen en la piedra de Villamayor. Aquello era una broma inofensiva del poeta desde su infierno acuoso, un ajado estandarte señalando la pírrica victoria sobre el extravío. ** Néstor E. Rodríguez nestor.rodriguez@utoronto.ca Escritor dominicano (1971). Profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de Toronto, Canadá. Es autor de La isla y su envés: representaciones de lo nacional en el ensayo dominicano contemporáneo (2003) y editor de la revista cultural electrónica El Mono Adivino (http://www.elmonoadivino.org). === Esos papeles Julio Parissi ======================================= La ciudad tiene eso. Nunca nadie sabe qué hay detrás de cada pared o en el rincón oscuro de cualquier casa. Tampoco lo imagina. En la habitación de una pensión de la zona vieja un hombre, llegado un tiempo antes desde el otro hemisferio, se muere por alguna enfermedad rápida y desconocida, acompañado sólo por la casera que nunca pudo entender por qué razón ese tipo llegó hasta allí desde tan lejos. Quizás muere angustiado por terminar sus días acá, en un lugar tan extraño de aquel donde nació. Para quienes presenciaron su muerte, este hombre es uno más que pasa sin historia hacia el otro mundo. Alguien que perdió la brújula de su vida y encontró, porque no tenía otra chance, una muerte anónima. Con el tiempo, un prestigioso crítico recogerá en su biografía que este hombre, reconocido escritor luego de su muerte -que fue marinero de cuarta, lavacopas y vendedor ambulante-, tuvo un pasaje por aquella ciudad tan austral y tan ordinaria, allí murió, y por muchos años nadie reparó en él ni en su obra. Porque es así, nada sucede bajo los reflectores, todo transcurre siempre debajo del escenario, la vida y la muerte se llevan a cabo en el lugar más oscuro del mundo. Y nadie sabe nada. Tal vez hoy en Alemania un modesto pensador está escribiendo un texto que cambiará el futuro. Sobre una vagoneta de una mina de carbón un obrero, en su hora de descanso, puede estar garabateando en unos papeles cosas que para los demás son una pérdida de tiempo. Esas cosas son cuentos hermosísimos, de construcción perfecta. Pero esta vez esos cuentos se pierden y se sabe, por viejas referencias, que eran un tesoro de la literatura. Puede suceder que en otro lugar, con otra lengua y otro color de piel, un iletrado imagina esos mismos cuentos y le pide a alguien que, aunque sea de manera torpe, se los redacte. Esos cuentos serán iguales de hermosos, y los editores de todo el mundo los tendrán en sus colecciones por décadas porque son libros que siempre dan ganancias. Hoy alquilé una casa muy vieja, de esas que tienen en el fondo un patio de baldosas rojas. Al final del patio, contra la medianera, hay un pequeño cuartito, refugio de esos elementos inservibles que siguen apegados a nuestros sentimientos y que no nos animamos a deshacernos de ellos de una vez por todas. Los anteriores habitantes, seres que no conocí y tampoco sé si todavía caminan sobre la tierra, no se tomaron el trabajo de desalojar el lugar y lo dejaron así, atestado de desechos desagradables. Abrí la puerta con curiosidad y -entre la humedad, el moho y las paredes descascaradas- vi un viejo y modesto escritorio de roble rodeado de elásticos de cama y baratos embalajes de fruta. Todo en él estaba estropeado menos sus tres cajones. Casi sin darme cuenta estiré la mano y los fui abriendo. En los dos primeros no había nada interesante; apenas alguna mancha que dejó un tintero mal tapado. En el de más abajo encontré un lápiz de dos colores a medio gastar y una cajita de hojalata litografiada para guardar comprimidos, hecha mucho antes de la era del cartón y el blister. Abrí un poco más el cajón y asomó en el fondo un montón de hojas carta. Tal vez eran doscientas o trescientas. Tenían el orden y la quietud que el tiempo le otorga a las cosas que sobreviven en silencio. Daba la sensación de que esas hojas no tenían la ansiedad de ser tomadas y leídas de nuevo. Parecían hechas para lo que ya fue y que su único destino era seguir ignoradas en ese lugar. Toqué con las yemas de mis dedos la primera página y la corrí hacia mí. Tenía escrito un título anunciando que ese grupo de papeles contenía una serie de relatos. No retuve el nombre; puede ser que mi memoria se negó a registrarlo. Se me cruzó por la mente que en esa cantidad de hojas podrían estar los cuentos perdidos del minero, las nuevas historias del iletrado, otro trabajo del pensador alemán o lo más importante y desconocido que escribió un autor nacional largamente premiado. Podría ser algo de todo eso pero también podría ser el trabajo torpe de algunos de los miles de marginales de la literatura. Esto último lo pensé aun a sabiendas que la vida habita en todos los rincones, que la creación no es patrimonio de hombres con diploma y que alguien puede pintar girasoles, luego pegarse un tiro y salirse de la vida sin saber qué parte del mundo le correspondía. Iba a tomar esos papeles, pero desistí. Traté de recordar cómo estaba todo cuando abrí el cajón y volví esa primera hoja a su lugar primitivo, dejándola como la encontré. El lápiz y la cajita seguían en su mismo lugar, ni siquiera las rocé con mi mano. No quise que el aire que los rodeaba fuera distinto al que había un minuto antes. Cerré el cajón. Salí, y también cerré con suavidad la puerta de ese cuartito. Volví al comedor de la casa a seguir desarmando los bultos de la mudanza y traté de borrar el recuerdo del cuartito y sus despojos. Por ahora, esos papeles no podrán cambiar el mundo. (del libro La muerte es sueño, 1999). ** Julio Parissi jparissi@ciudad.com.ar Escritor, dibujante y humorista uruguayo (Montevideo, 1945). Reside en Buenos Aires desde 1969. Desarrolla su trabajo en medios gráficos y audiovisuales. Textos suyos están incluidos en los poemarios colectivos 9 poetas, Pequeña selección, Tres poetas orientales, Poesía desde afuera y Laberintos. Además ha publicado los poemarios Mi bota está sangrando y Los hombres comunes, el libro de cuentos La muerte es sueño y otros cuentos (H&H Editores, Argentina, 1999) y el libro de cuentos para niños Kasogonaga, el dios rayo (Santillana, Argentina, 2001). También ha publicado diversos libros de humor y otros géneros y ha trabajado en medios de comunicación impresos y audiovisuales. Obtuvo el segundo lugar del concurso Juan Rulfo 2003, organizado por Radio Francia Internacional (París), por el cuento "El corazón sin límites de Julián Carranza". === El estado líquido de la soledad María Milagros Roibón ============ *** Voces Soy la roca, el agua de paso que recalienta la atmósfera. Caminamos desnudos como colgados de aquellos sueños que fueron tejidos sobre el listón petulante de la vía láctea. Aborrecemos las mañanas en que la migraña nos inunda con su fétida podredumbre de espantapájaros. Soy el destello tatuado en tu centro. ¿No recuerdas, acaso, fumar las estrellas cuando el campo era tu esencia y la gente desfilaba por callejuelas apagadas de misterios? Soy el cencerro de oro que suena cada vez que tus pensamientos aborrecen la lejanía de ser ese hombre de puños cerrados, que muerde pedacitos de vida en la alfombra nupcial de los espantos. Caminamos agotados por nuestros errores, buscando culpables. Soy la roca, la espesa longitud de tus líneas, ese irse y venir, esa falta de estabilidad emocional trastabillando en tus oídos. "¿Qué es el sol?", me preguntas, amado. No sé, sólo sé que prefiero la luna, la oscuridad taciturna de las luciérnagas. Soy la roca, la falacia de los mejores argumentos. Amanezco pisoteada de hombres que no conocen más que hacer daño a sus amuletos. El tiempo es magma y yo soy todo: savia y cuerpo. Escritura ilegible con sed de silencio. *** Extranjera Cuando venga a buscarme, díganle: "Se ha mudado". Oliverio Girondo La soledad de este país se maquilla de girasoles blancos, de margaritas asomando a la azotea, o tal vez sea la incongruencia del dolor mitigada por la tarde o por el anochecer de tu cuerpo. ¿Quién sabe qué temprana actitud o qué destello aguarda bajo tu piel imperfecta, bajo el rasguño silente de tus pezones, de tus dedos mancillados por el viento, o tal vez sólo se trate de alguna enfermedad en busca de su nombre? Dicen que a tu tierra no llegan los barcos y que tampoco nevará en septiembre ni en primavera. La otra mujer, la que oxigena tus huesos, la que corroe tu carne, ronda fantasmas, atenta, acechando. A veces sólo son pájaros dormidos, un páramo de narices frías o la sonrisa aún inmadura que, sin embargo, delata el paso del tiempo. A veces sólo se trata de reinventar noches y de supurar falsos dioses de este lado de la cama. ¿Acaso fuiste invitada a dialogar con tu sombra, a cerrar todas las ventanas? Quizás sea el momento de parir tu alma en cuotas, para que comprendan la injusta necesidad de ser extranjera en tu propia tierra. *** Autorretrato Creo que mi mejor estado es la soledad. ¡Y que mejor día que este para extrañar el lado más oscuro de la noche o las ráfagas desdentadas del invierno! A veces parece que doblamos campanas con la cantidad de años que gritan nuestros talones, y la soledad se nos resbala como un caracol marchito subiendo escaleras. ¿Acaso Cenicienta fue invitada a nuestra boda o guardamos semillas en algún cuaderno? Pienso que es en vano adolecer de actitud, cuando nos sentimos a gusto en un bosque de pirañas o de invenciones extranjeras. Descubrí que este caparazón tiene forma de lágrima, tiene forma de estrella, así, como una sirena envuelva en un capullo tejiendo su propia tela. Mi parecido con las arañas no es casualidad, si coincidencia, es cierta debilidad por los insectos. Mi morbosidad depende de algunos estornudos. No pretendo ni el hábito usurero de las hormigas ni la destreza de las gacelas. Soy un caballo corriendo carreras o tal vez la suave densidad de las libélulas. Mi escritura no es ilegible ni agraciada ni moderna y si me perforan la panza, nacerá una mujer de lunas, persiguiendo cometas. *** Abismos Ese grito carnal, desmesurado, esa voz, tus mejillas mirándome. La lactancia de tus muslos verdes sobre la plegaria de mis versos, ofreciéndote la protuberancia de este latir de catacumbas. Afuera quedó el incesto y la peregrinación se disemina junto a los señores y sus amuletos de amianto ¿Qué frase, qué poderosa artimaña duerme bajo mis ojos? Voces amuralladas desde mis fronteras. ¿Qué lejano debatir se enciende a medida que progresan los escorpiones en una ciudad que no conoce la luz? No he de saberlo yo, que copulo bajo el asfalto tachonado de girasoles o que me implanto en el aletear de tu ovípara sonrisa. El frío intestinal aborrece la franca cordialidad de mi mirada, sin embargo mi tozudez no halla respuesta cuando el equinoccio se cruza de brazos. *** Manifiesto Desde tu muralla, amurállame. Porque el río goza de mala salud y nunca espera. Porque las malas palabras flotan esquinas abajo. Porque mi perversión alcanza su punto álgido y la noche se presenta dispuesta a llevarse todo, a romperse, a suicidarse. Es más fácil retomar desde el comienzo: apuñalar cicatrices, deshojar terremotos. Es más coherente invalidar formas, quebrar silencios. ¡Es más doloroso y menos inquietante! Opaca tus sueños de niño impúber, de sapo-araña. Blasfema sobre tu tela, sobre la seudo precariedad de tus sentidos y repliégate, porque mis huesos no soportan el peso de tus morbosidades. *** Voyeur ¿Quién estirará mi piel bajo la circunferencia muda de la luna llena? ¡Ay de mí, de mi extraña actitud, de mi moribunda lucidez y su obsoleta perversidad! Mercaderes de la carne devorando bocas, mujeres diminutas sepultando(se) los labios y los ojos lúdicos del deseo arrinconando la inmutable fatalidad del espejo. Ser parte del espectáculo y volverse decorado de ese triste quiebre inmoral de los sentidos. Paredes narcotizadas de insomnios, el jadeo irregular de una garganta que cruje bajo la falsa voluptuosidad de un orgasmo deshabitado de uñas. Adorar el rito antropófago de las falanges y participar del canibalismo más utópico. Prostitución de cuerpos y de mentes, arrastrando entre nosotros la calle de los lobos hambrientos de Caperucitas. *** El amor es una prostitución de formas El amor es una prostitución de formas. Casi como una liturgia de dos imbéciles, se presenta a nuestra mesa con las zapatillas sucias y las mejillas entumecidas, nos mira, nos interroga. Ya no sé si creerle o pedirla en matrimonio. Algunos médicos me aconsejan que rompan unos cuentos hímenes para poder supurar la eternidad de lombrices que cuelgan de mis memorias. Ya no sé si presentarme en la casa de sus padres o sentarme directamente sobre la piel de su falda y con cara de quien no entiende la cosa, preguntarle: -¿Señorita, cuánto cobra? *** Quiromancia Alguien leyó mis manos y señaló: "Señora, tu suerte está echada en la piedra". Huyes de mí y cuando creo perderte en otra piel, en otros labios, la mujer barbuda me recuerda que no es tan fácil olvidar tu voz en un cartón de cigarrillos. Tal vez me decida a coleccionar payasos, a abarrotarme el ombligo de pelusas y a sonreír como las muñecas de cartulina: sin castigos y sin reproches. ¿Dónde mis tristezas, gitana? ¿Dónde el dolor o los aplausos? ¿Dónde la vida se perfila hacia la muerte y cae sin preguntar si está bien o mal caer de esta manera? ¿Dónde? Si sólo tengo este destino que no cabe en mis huesos. *** Desde adentro Observa mis manos y dime qué ves: el hombre y su mirada de universo. Mujer sangrando versos y los dedos de cristal que se diluyen. Ir seccionando partes: fémur, costillas, piel, cuando del otro lado no sabemos quién nos habita. Me imagino isla separada del mar por otra isla, una punzada helada junto a esta naturaleza muerta de ojos pergamino y de tiempos sin memoria. El maleficio de parir incertidumbres, esa ovípara necesidad de ser fetiche incaico. El camino invoca esa agonía, el tramado final del apetito. ¿Adónde fuiste a morir, Milagros? Bebemos de la noche, de sus lunas de vino. Esa actitud de salir a besar fantasmas en una habitación desprovista de silencios. *** Canción de los pájaros Reniego de plegarias imperfectas, de formas consuetudinarias y lo más importante es que perdí mi estirpe de pato salvaje, una noche, en el campo, cuando lloraban payasos. ¡Réquiem a mis huesos flacos, a mi nariz tatuada de canarios y a mis dos manos! Segrego un corredor de codornices a mi ella, toda emplumada de trapos. Princesa de alas oscuras, de gaviotas turquesas planeando bajo y detrás de un cielo hueco, dos ojos que te miran, agonizando alto. *** Nostalgia No te dejaré morder la luna ni escribir dentro de mí. Quizás reinventes aquella monotonía tuya de abrazar lagartijas con los dientes. Aunque ya lo sabes: blasfemo cielos desde la oquedad oscilante de mi cintura y le he perdido el miedo a casi todo. Sin embargo tu nombre se mantiene indemne en la profundidad de mis emociones. *** Orfandad Sobriedad, la noche, el coito de luna. Los hombres olvidan a sus mujeres, las mujeres no preguntan por sus hombres. El interior se nubla, no inquiere cuánto de eternidad cobijan las estrellas. Banquete de árboles caídos, de caricias que tiemblan como hojas y la creencia de sentirse libre en un paisaje de alas torcidas, huyendo de su goce. *** Palabras Uno inventa palabras para que al nombrar las cosas duela menos. Uno no entiende para qué tantas reglas de gramática, de sintaxis y el porqué de memorizar el correcto uso de las comas, hasta que decide escuchar y escucha. ¡Silencio! Ninguna voz del otro lado del espejo, ninguna comunicación del otro lado de la noche. Uno se asusta, siente la soledad y tiembla. Entonces, se da cuenta de que si pronuncia sonidos, de que si une fonemas, quizás alguien le preste atención y responda. *** Dioses ¡Lo siento! Me paraliza el miedo. Intento apoyar la curvatura de mi hocico sobre la ventana, pero no puedo. ¡Lo siento! Me paraliza el miedo. Es injusto que después de tantos años, se me caiga el pelo y lo mejor de mí sean estos huesos flacos que apenas pueden subirse al auto o saludar al dueño. ¡Lo siento! Me paraliza el miedo y pensar que existe la posibilidad de un dios llamado Perro. ** María Milagros Roibón milagros@lapachogestion.com Abogada argentina (Rosario, 1976), egresada de la Universidad Católica Argentina. Es una de las creadoras del portal literario Poetas en la Red (http://www.poetasenlared.com.ar) y la comunidad Mundo Arte (http://groups.msn.com/MundoArte). Ganadora del primer lugar en poesía del Certamen Internacional de Poesía y Prosa "Azul" (http://www.artiquicia.com/azul/ganador.html). === Dos cuentos Antonio Vizcaya Durán ================================ *** Yolanda Yolanda vivía en la colonia Madreselva, en los suburbios de un poniente desangelado. En Monterrey. Decían que el alcalde en turno había escogido el nombre del lugar en relación con "la flor" -sus habitantes nunca creyeron en semejante tontería. El apodo que los vecinos le obsequiaron a Yolanda, a partir de su adolescencia, era perfecto; muy cruel: "la Jarrita"; y es que se rumoraba que estaba hecha tan sólo de barro (1). La naturaleza no fue complaciente con ella; las partes más abruptas de la Sierra Madre Oriental parecían haberse posado en su rostro aún juvenil. Por las tardes siempre estallaba ese grito chillante, insoportable: -¡Ahí viene la Yolanda! Chiquillos pícaros y alguna vieja canción desaparecían al instante, chapoteando perversas heridas en el drenaje a flor de tierra mientras ella se acercaba calle abajo; risa ilusa; intentando divertida atrapar a alguien con sus uñas largas, descoloridas. El atardecer encendiendo el sudor de su rostro, secaba a la vez la raíz de su cabello pardo, castaño, que por momentos cubría, como cortinas roídas de una casa abandonada en una noche de tormenta, esos ojos pervertidos de sorpresas. Pecas escondidas sutilmente en su pecho tan vacío, transparente. No faltaba quien tratara de atraparla con unas uñas cortas y afiladas; provocando que Yolanda tirara en su huida, ya en las faldas del cerro poblado, uno o dos de los chicles de cajita que ofrecía a las afueras de los restaurantes, los cines, los moteles; restaurando un poco las cotidianas y desventuradas actuaciones de la gente del centro de la ciudad. Le agradaba el papel de bruja, gozando de ser "la Yolanda". Desconocer el habla; la genética. Medianoche para ella sola. Salir de su vivienda aullando con la mirada cuando sus labios le arrancaban un beso a la Luna. Era el momento en el cual el barrio completo, automático, subía el volumen de las televisiones o se cubrían hasta la cabeza con la sábana, intentando ignorar el ritual convertido en tradición... Y es que aquella madrugada del setenta y tres "la Yolita" no quiso derramar una sola lágrima sobre el cuerpo de su padre; a pesar de que la tía Triste y la tía Plena se lo pedían a la pequeña: -Llora Yolita... ¡No te aguantes!... Llora porque tu papito... Se murió el viejo; pero todo intento resultó inútil. La niña se comía con la mirada la silueta pesada del hombre, pudorosamente acomodado sobre los restos de un petate carcomido por cucarachas de muchos veranos. Su infantil intriga lo observaba... lo observaba, recorriendo esas bruscas facciones tan enfermas de la paz que al fin lo rescatara; desviando de cuando en cuando su vista sigilosa hacia la luz de las veladoras, colocadas con asimétrica religiosidad en las ventanas, cuyos cristales de plásticos opacos o bolsas empalmadas iluminaban apenas a los escasos y extraños asistentes al velorio. Preguntándose Yolita en su limitado entendimiento si acaso se había hecho realidad su sueño... Frotando nerviosa las manos en su vestido de flores incoloras; asomaban apenas las rodillas flacas, blancuzcas; pequeños pies descalzos, curtidos para una pelota de trapos que solía transformar los bordos de su calle en el campo intacto de "los Tigres" (2); y el fatal horizonte en gloria clandestina. Ese gesto asustado cautivando las miradas. Una noche calurosa, "la Yolanda", con tres décadas de historias por contarle a Franz Kafka, al fin se decidió a desfogar toda la vergüenza que sentía ante el resplandor de una Luna majestuosa; escondiendo el rostro entre manos transparentes; sintiendo punzantes lágrimas de resignación resbalar ligeras hasta los codos vencidos; cuestionando la soledad de su desesperanza pura. Sin testigos, salvo aquella vieja melodía cediendo ante la súplica de su lamento. "Si tan solo...", pensó. No pudo más, cayendo completa a mitad de una callejuela desolada, ante la intriga de alguna rata y el canto tímido, entrecortado de sus grillos; descubriéndose de súbito reflejada en el drenaje que sin descanso seguía abriéndose paso en la tierra, acariciando las piedras de la última pelea entre pandillas; a través de las cuales aparecieron mágicas las luces de aquellas veladoras caprichosas: reflejos del neón titilante como cómplice de sus facciones, gritando semejante abandono. Indiferente a su alrededor, cubrió buena parte de su rostro con un lodo tibio, ¡tan reconfortante! Se atrevió a observarse de nuevo, entre la cerveza, la orina, el sudor. ¡Qué mirada tan hermosa! Ella misma se sorprendió ante su propio secreto. Más que nunca la noche le pertenecía. Camuflaje de dudas buscando respuestas en la sombra de unos pasos inadvertidos: "La Jarrita" volteó asustada, descubriendo la figura desgarbada del bisnieto de aquel alcalde mentiroso. -Tan solo... -murmuró para sí; sonriéndole triste a los ojos. Sorbiéndose la vida. Se incorporó poco a poco, orgullosa, mostrándole discreta su carita de muñeca rota; ocultando nerviosa las manos en el frente de esa camiseta húmeda de un blanco maculado que la cubría hasta los tobillos; asomando la mezclilla deshilachada en guaraches (3) de fantasía. Mirada profunda buscando en aquellos ojos el perdón tan necesario; lo mismo en sus manos que con ternura fueron retirando el asco del rostro; transformando la máscara en un seductivo antifaz, salpicado por las formas caprichosas de su cabello rebelde. Se supo amada entre sus brazos, llorando desgarrada sobre su pecho. Le obsequió una siniestra sonrisa a la Luna; luego, le dijo al príncipe con voz juguetona y sus pupilas destellantes clavadas en las suyas: -Siempre con los zapatos tan boleados... -el canto de los grillos era pleno. Fue el único día que la escuché hablar; que la gocé reír su dulzura. La vida era dura en Madreselva. Nunca he logrado recordar dónde ni cuándo perdí esos zapatos. Quizás los frustré por un puño de paraíso; o fueron el privilegio del gurú del barrio a cambio de aquélla pócima mágica que me hacía descubrir la belleza en mis amigos. Era excitante retar descalzo a la noche; sobre todo cuando Madreselva te cubría de lodo por completo. Notas 1. En México también se conoce como "barro" a un grano de acné. Por lo tanto, "la Jarrita" representa a una taza fabricada con barro. 2. El equipo de fútbol profesional más popular de la ciudad de Monterrey. 3. Sandalias ligeras. *** Arrecifes daltónicos I Laberintos de luz atajan las sombras. Yo gusano, ubicado en la sexta opción musical, propongo mi estrategia al morador de armonías. Arrecifes daltónicos en agujeros negros crean del todo poseído. Algo se mueve, nada me estorba. Ahora puedo provocar el tropiezo. Largo cabello decora tu espalda en finos brotes de infancia. Fiesta del mar sobre el césped, luciendo aletas de cristal las cercanas mariposas del otoño. Insisto en el ensayo de un idioma no creado. Gotas de fuego mudan acordes bajo la nieve El simulado salvajismo del ciempiés esconde cierto agudo raciocinio de mecánicas; transparente fe sin causa aparente. Recorriendo el primer vientre femenino en ocasión reconoce su poder y sutileza. El color de mi respiración impregna ombligos de terciopelo. Es blanca mas nunca antes. Permito al animal explorar sus instintos. Aviso de risa; voz cruda. Armónicos extremos del intelecto barbarie Colinas extraviadas persuadiendo la rutina; negándose a ella y el gorrión a lo intenso. La yerba en sus senos me dice que no habrá final. Batir de alas. Lluvia pertinaz. Arcilla, asepsia, resbalando nuestro cuerpo de capullos prematuros, vanidosos, impacientes, intuyendo que este rito es mandato natural. Inocentes pajarracos procurando perdurar. Pezones en veda el ave en tierra Muda plumas por dedos. Pistilos en nubes de argón ante la disyuntiva de ver... hablar. Prefiero el vuelo. Descubre los restos del brío al rozarse con el césped. Un hongo la penetra. Mastico basura. Lo demás hace. Falanges refractan la luz Las Madres de la Invención puntean cuerdas en un piano; cerca del fuego que nos reseca. Alguna araña patona protesta, su prisa simula la muda. Permanecer, como la hoja que sube desnuda hasta el arco iris de un limpio rocío, pureza; sucio desvarío por proseguir. -No puedo cederla. "¡Rocío!" Rocío en tus mejillas; en tus miedos que ascienden intactos. El sacramento nos lo otorga la unión, nunca la voz. Excelso silencio. Sordo grito al burlar protocolos. Ceniza de fuego ...sombra de leño Reflejo de uno solo; de uno, solo. Un error: proseguir. Una opción: reserva, nostalgia, desierto. Triunvirato perdido en "la casa de los espejos"; donde laberintos de luz siguen confundiendo a las sombras. No tuvimos cautela al construir este fugaz nido de alambre; encubando voces en la incertidumbre de lo inevitable; en la aridez de nuestras lenguas enroscadas. Es la oportunidad del ciempiés. Razón de ser del ocaso. Eludimos lindes de la Trinidad Tres minutos. La dicha nos complace al hacernos creer que ronda. Ceniza dispersa de agua sombría cuando el ave sangra efectos extremos en sus caderas. Tan sólo una vela: la necesita... La enciendo, la ubico. Oscuro declino mirada femenina. Mi tacto bastante duerme sus ojos de negros blancos bajo el agua. Polos relativos del timbre y la pobre dando paso al primer dígito inventado ante el blando imaginar humano: décima repetición de lo ideado. Dulce sueño maya. Nueve líneas en las llamas El olor del agua en movimiento es fe del arrecife circundado por peces cuyas plumas adornan, arrullan la entrepierna de la Primer Mujer. Madres enmudecidas. Medianoche. Se pregunta si el cuadrante se diluye o la electricidad endurece sus nervios. Hermoso tordo en la ventana de madera, de mirada intraducible. Mi palabra encrucijada Los otros elementos se abstienen. Redobles ridículos retiemblan las bocinas. Himno de muerte. Ella no necesita almidones para admirar el amanecer. Un La Sostenido reinventa caminos tortuosos de la cera. Cubre el teclado, baja del árbol, viendo a lo lejos algún tejado con ambos viejos adormitados. Hemos creado una esperanza que fortalece en las olas preservando el papel. Suaves líneas en el ritmo de esta imagen. Necia nota de la marea II La luz emana. Ella descansa. Algo me sigue, mordaz. El gusano en vigilia convence a la prudencia más allá de la arena; donde tan sólo suelen ser respetados sales y huesos. Agua de lejanas lluvias en los caracoles. Lodo escurriendo tibio de mis genitales. Un hongo en la mente del lenguaje dogma en ramas deshojadas y testimonios beatificados. Cristales. Docenas varias de patas ondulantes resbalan pétalos en aire espeso, procurando al viento. Matriz hoguera. Gotera paladar: aves invernando en cajas plateadas gestan preludios que eviten renovarse al Sol. Punzante llamado del mago en la nieve. Perpetua noche peninsular. El día comienza; la labor ha terminado... Alud de moluscos sazón en el fango Sus espinas perderán vocación si el asceta se atreve a vencer otro dogma: mi rostro ya cabe en el recuadro; el recuadro en la mesita. A pesar de todo, nuevas líneas en ebullición; de neurona en neurona, de pregunta en pregunta que duda si dudas. Sonríe tu voz. Aún poseemos el derecho de hipótesis no concebida. La estética resultaría prudente filosofía en esta tesis desgastada, maldecida, claramente demostrada, tramitada y archivada en patentes, en botellas a la mar. Abstractos El necio persiste; la convencida espera. ¿Cabe pensar una respuesta? -Nada te ofrezco. Todo me estorba. El convencido duda; la necia aterrada: -Allá, debaten jurisprudencias del ocio; en tres puntos equidistantes entre cielos, mi cuerpo; el perdón. Demandas; derrocho... Ahorras; denego. Ruego; ofreces... Exijo; retornas. Al besar tus labios, tal vez mi lengua arranque algas en las entrañas de los náufragos. Único recato de su linaje. Imposible destino del faisán en la mesa. Pospongo mi farsa soportando tu afán. El incienso recorre tus ojos de follaje denotando fastidio por lograr un instante... un instante... Concedo resignado una réplica del don. (Preludio)... Barcos en el horizonte. La araña restaura su casa con decoro; a pesar del calor de la chimenea incrustada en estas paredes de lechosa gelatina. Un feto gesta garras; soltando la jeringa que libera esa última gota tardía. El ingenuo habla: "Guarda mi llanto. Me niego a fecundar". Saliva piedra: corcho habilitado en la celebración. Aquí, en tus cuevas. Montañas de frutos. Enrosca mi delirio; tu estrategia... Beberte El árbol torcido también es frondoso; provoca sombras para reposar la fatiga del jinete. ¡Qué paz habrá sido la del siglo diecinueve..! Únicamente la del siglo diecinueve, cuando la mecánica era romántica y el sueño diabólico. Suaves caobas torciendo a mi izquierda. Venus la diestra. Me temo que yo vibro -si al menos temblara. Flor misteriosa de luz olorosa en mi tacto enraizado origen cascada. Otra uva pasa en eje vapor. Guiness calidad. Novel apolítico. "El Grito" de Munch tambalea el tablero: reina de aletas delfín; peones escamas en pez vela. Arrecife sicodélico es cimiento de un faro que una vez fue torreón. Líquido mental lívido metal Yucatán al fin emancipado del tercer encuentro. Indios, faisanes, confidentes naturales. Otro continente. Esta botella de vino contiene uno de los eslabones que suelen contar tus contracciones. El collar equivaldría a nuestra temporada. Falso celo; apacible tormento. Tu fina cabellera de vertiente en la ribera. Ensayo de Miró No sé si julio representó mi ascenso. Ella toma fotografías de las excusas que han optado por la vereda al altiplano. Ahora puedo descansar. Es recomendable perder el hígado a ganar la rutina; los reflejos a la lucidez. Su equilibrio al borde del cenote. La huella del Hombre sigue zanahorias atadas a la sensatez. La hoja de vid posa suave en el vientre hinchado de capullos. Sin prisa, el tordo la seduce. La voz del viejo: "La paz huyó..." Un Si intuitivo es un No de sospechas. Un Sol apenas Sostenido por el bochorno sigue guiando estas nobles gotas de cera. Minerales de otros mundos en la selva que termina: el rastrero cae sin fraguar mi suicidio. Neuronas miles son intestinos. Negativos hollín. El Tercer Ojo en su yema lisa. Línea digital desmadejada, desconectada de toda prueba acusadora, de uñas decoradas por grafitos de provincia y flashes doloridos en las palmas dirigidas a las costras del madero. Pulseras de espinas ennoblecen las zancadas de un gato que brota de la pared; armonizando con decoro el tablero y la mesita. Guiar anónimo es libre liderazgo: excusa por no ser admirado. Nunca algo más... Acaso este inmenso amor incomprendido. Acaso robar este libro a cambio de perderlo: partituras del híbrido, tallos prosa, mixtura invierno. Anécdota completa del pentagrama. Compases -aforismos- sujetos a su garganta desgarrada por la tempestad. Un tordo posa en el teclado la hoja roza el pedal Sexta rama sobre el tejado... ...al Hasta que los presos sean numerados al azar; excepto el que anteceda la hipótesis Normal. Las miradas de los falsos Lo consumen en el fondo de arrugadas bolsas de papel. Sus mentes se atreven sobre la palma de mi mano. Quisiera maldecirte en la historia que me burla... cuando somos dos burlas para la "historia". ¡Tus muslos talismanes! III Y los valles terminaron en colinas... ¿Qué otra cosa podría haber en este muro sino ventanas? Simples y aburridas ventanas de un simple y aburrido edificio escondido en barrancos de inmundicia. Elipse digital a punto de apretar el botón: millones de insectos pensantes brincarían aterrados de la lata de conservas. Un anular caracol. Un anular gusano. Un anular rama. Un inesperado anular rana inundando el techo de sublime follaje azul. Ella puntea el piano con su helado anular telaraña. Cigarros temblorosos en los dedos blanquecinos de gorilas marionetas. Las raíces sangran. Nuestras fosas nasales aún gotean, humean. Telas rotas mantienen funcionando ciertas articulaciones. Tumbas deslavadas Sobrevivieron unos cuantos ajolotes. Bodegas de carne con bruma de ocasos astutamente protegidas por ratoneras de agua y uno que otro burro alado mordisqueando manzanas hermafroditas. El entrecejo de la nube brizna pestañas espigas. Aquel gorrión suplica recuerdos que aún predica. El mundo girando sobre rieles allá afuera. Pulseras espinas rasgan su luna. Muros de falanges rematados en frías cadenas de músculo muerto empañan sus cristales. Llanto sellado. Galería de un arte en cofradías distantes. El perfil del gusano es anverso perfecto de su esqueleto en florida concesión propiedad de mi civilización. Dos senos parlantes firmados por Magritte. El doble del teatro experimentando novedosas muecas con su ojo de cristal en cuerpo de orquesta. Estoy tentado a lamer pintura blanca sobre mi obra; y es que el don del silencio le ha sido otorgado al embrión... Los siglos son simples signos en canto cubista si la hoja cae espiral; sugiriendo semejanzas desde el germen hasta la morfología de mis orejas. Rastro pergamino. Pies de perros santos. -Su vientre, sax guillotinado. A mitad del recinto, del suplicio, discretos aretes a punto de estallar belleza. Su precio me ha acostumbrado al insomnio. En el sombrero, sobre el tejado, caen las monedas del ser amado. El dibujo de un infante podría exigirlo todo del impresionismo: máscaras. Borrosos escollos contemplativos. Cinco centímetros cuadrados de respeto por un Tlaloc sacando la lengua cascada. -También lo han comprado. Esta casa sabe reírse de mí. El fax pasó sobre la araña que sirve de alimento a las hormigas prisioneras en telas de juicio; después de ilustrar mis párrafos con su tinte para el cabello; ante el jurado representado por un asno con tres moños en la crin de la soberbia: cavernas en sus colmillos. -Dos bocas roca. El primer abogado de la nación anota su teléfono en una servilleta; apoyado en el maniquí que abre sus piernas carmesí. ¿Sios Soid? Panasonic caga un kilómetro cúbico de pelos en la medusa óptica: La Pantera Rosa se desliza en la nieve de Saturno; imaginando anillos en nuestros dedos anulados. Muy lejos, el sol suda hasta lubricar en veda materna los lindes de su cabellera. Fémur tronco. Infinitas columnas óseas en ramas puntas falanges. Cresta de frutos que la gravedad libera y las Madres retornan presurosas a tierra... Eternas. Sueño vertebral Planicies confundidas en barcazas, en castillos con muelles espejismos; rozando los bordes de redes gaviotas. Henry Miller tenía razón: "todo se mueve". El agua desearía escurrir lenta: lombrices probando suerte al dejarse arrastrar por la corriente; sorteando el salmón que Dalí dejara inconcluso esa noche desbordada. Edward James, como todo caballero, supo gastar su fortuna al canjearla por cenizas vivas de naturalezas muertas. En el tejado, el fantasma de una niña reclamando a Serrat: "¡Insensato! ¡Los Pueblos Blancos también nacen a la orilla del mar!" Tal vez la ebriedad me autentice: tristes fortalezas son las urbes. No hay diferencia entre plagas y metáforas adoquinadas... Es verdad, nuestros años no fueron bastantes en ausencia del neón. La hoja de acero se eleva lenta, convirtiendo al blanco en verdugo. El circo de la guerra nos tiene sin reserva. Más lejos aun, allá, a la orilla del estanque, nuestros hongos alivian, revisten al madero mutilado. La rana libre, de piedra en piedra, de hoja en hoja... Triplicamos las estrellas en mar abierto; las olas se conformaron con dos necios; Nada. El hambre lo es todo: el hombre no es Nada. Allá, dragones caricatura sazonan faisanes. Aquí, el ciempiés alimenta a mi gorrión agonizante. En alguna parte, supongo, un renovado ensayo brota de la mirada del tordo... ** Antonio Vizcaya Durán alipuso@yahoo.com.mx Escritor mexicano (Pachuca, 1964). Comerciante de café de grano y empleado público administrativo del sector salud, ha publicado textos en Pachuca, periódico local, El Norte (Monterrey) y diversas revistas underground de Ciudad de México y Guanajuato. === Poemas Margenis Rafaela Díaz Lara ================================ *** Encuerda Ninguna forma Ningún instante Ninguna cordura. Ni los cabellos hacen ruido Ni las sombras siguen un habitado destino Ni viene la luz oxidada a fornicar Ni el puente risible se alza al oscuro, en lo eterno Ni las veredas acolchadas Herméticas y tachadas Se abstienen mirando al lado o enfilándose más allá del ombligo No, no. Mucho menos el calor vivido en el pensamiento ajeno Tampoco cuento acabado del tollón compuesto Y los inciensos de aromas Y los baños que apiñan Y las risas ausentes Y la palabra vaga Y las intenciones ocultas Y el refrito embutido. Tampoco Esta ironía que acalla cualquier inclinación O la mortal caricia O el diente cariado del tiempo O el sensible roedor que cruza la autopista muda del amor en vuelo No, no. Son las réplicas; Fotocopias del otro Espontáneo inverso Ánimo salido del putrefacto placer; Concha escudada entre pabellón y metro. Ninguna forma Ningún instante Ninguna cordura ...¡Sólo el espontáneo absurdo de vivir salpicado! *** Miseria mordida Tras de ver cruzar una ave que lleva colgado del cuello, los alientos [yertos y el último aroma de una comida en fatiga atisbo a ver -aún-, sobre lo que pudo ser un fuego extinto los restos mal olientes de unos trozos de yuca dura, una olla en tizne, volteada sobre las tres rocas que fungen de cocina está caliente la ceniza y la flaca familia sentada mirando el cielo Conversando con el silencio y atizando los leños en espera de un soplido de brisa fresca que mueva sus enredados y crespos cabellos y lo que parece un niño, algo cetrino desnutrido de olvido intenta lanzar un chillido abrazando a su perro que quiere morderle el [ombligo. El silencio se quema, y entre las muelas rotas los ojos se devuelven y el camino encendido en pobreza se estrella con la paralítica miseria. Es un cuadro que camina, que se agita, pero no respira. Es la tuerta y loca mentira del que ha nacido en carencia y al menor retroceso colisiona en la violencia. Y en un intento de soplo han llegado al caliente aliento todos se desvanecen y la noche cierra con mano de momia todas las viguetas de la casa que se ha mudado en un recorrido de imagen llevando en la ventolera las cuajadas lágrimas de la madre solitaria que viola el interior de un aposento al inclinarse de rodillas y emitir un último rezo. En el horizonte se despunta el cardonal de lo necio y aquellos que se dicen dueños van dejando en platos de hierro sus sopas deslastradas que les sobra del intento, al mostrarles los sarcófagos a todos los que gritan miedo. Mujeres, desabridas, llenas de várices, recogen sus deshilachados vestidos y, en último intento, lanzan un estúpido anzuelo, y de las aguas revueltas logran ensartar un sueño que se vuelve vendaval y devasta en continuo ruido la mochila del tiempo. Y están podridos sus vientres; en ellos se anidan, todo un caudal lejano de fe vencida... con esperanzas [chicas y la angustia peinando a una muerta que sigue viva: la mordida esperanza... *** De indiferencia La indiferencia es este estornudo espontáneo Con cada pensamiento existo menos. Con cada mordida del destino me siento prisionera del más inútil recuerdo. Ahora existo, o es que sólo pienso? La momia traidora que asusta mis tiempos reina en carcomida barraca con sentires abdominales y gobierna los desfiladeros por donde resbalan las masas errantes, extraviando los más nobles ideales de aquellos que con pensamientos verdaderos, que en constante arrojo han muerto por el inverso autómata poseedores del imaginario de espadas esgrimidas y de caballos sin bridas; chumaceras de la historia Hoy perdidos, ahogados, ante tanto absurdo. Acorralados y ciegos Vemos moribunda, la tierra que por heredad nos cobija... Son renovados los gritos, pero separados, sin el sentimiento integracionista huidizos, desorientados sin ver atrás sin juntar manos, ni cuerpos, ni fuerzas haciéndonos frágiles, simples piezas necesarias, utilizables; monumentos marchitos Dispuestos sin voluntad, sin identidad ni pertenencia, sólo cerebros cómodos desposeídos del sueño, del objetivo común, presos liberados con denteras ajenas bisojos de la realidad fallecidos caminantes, descabezados incompetentes; fruto tajante de la mediocridad y la inmundicia... ** Margenis Rafaela Díaz Lara margenisdiaz24@hotmail.com Escritora y docente venezolana (San Juan de los Morros, 1967). Reside en Ortiz, Guárico. Licenciada en educación por la Universidad de Carabobo con especialidad en lengua y literatura. Trabaja con educación básica, media y diversificada. === Paurario ============================================================== === La Babel hispana de Los Angeles* María Eugenia Sáez ============== A punto de salir con mi marido a la fiesta consular aniversario de la unificación, en Bel-Air, echo unas últimas cuentas a las cosas que quedan por hacer. Lo primero, por supuesto, es ocuparme de que la niña esté en buenas manos durante las tres horas en que hemos de ausentarnos, porque Los Angeles es una ciudad peligrosa, como todo el mundo sabe, y no quiero ni acordarme de la baby-sitter evangélica que me quería convertir para que yo también, con la gracia de Jesucristo mi salvador personal, pudiera "hablar en lenguas", la brasileira que resultó ser mamá de dos ex presidiarios y de una tipa en rehabilitación por problemas de narcodependencia que la venía a visitar a mi apartamentico de antes, no estando yo presente, como vino a descubrir mi hermana un día en que decidió sorprenderme con una visita; ni de la otra, la del perpetuo sobresalto y el marido abogado, la que me cuidó un mes a Teresa-bebé y que tenía un hijito hiperactivo con problemas emocionales y a pastillazo diario de no-sé-qué; ni de aquel susto que me llegó en forma de vago desempleado, del hermano de la gorda Norma, del mangarrán a quien descubrí bebiendo cerveza y mirando un video de mujeres encueradas, mientras la carita de mi hija se aplastaba junto a la ventana esperándome y yo llegué para encontrarme a este nuevo habitante de esa casa llena de perritos de porcelana, amorfo y enorme, extendiéndose sobre el sillón y carcajeando un "qué linda la güerita"; ni de la gringuita baby-sitter con quince años de edad y más de treinta minutos al teléfono con el novio, del día que siguió a ése; ni de los de otros días y tardes de mutua búsqueda en los ojos de mi marido y en los míos. Ese que veo es un río accidentado de mujeres que desemboca a los pies desenvueltos y seguros de la otra mamá de mi hija, que por dos años la cobijó y alimentó con su inglés de acento mandarín y con comidas que aunque a veces fueran alarmantes -el fumanchúmente inexcrutable "lu-lu" que balbuceó alguna vez Teresa- resultaban ser simple arroz con ciertos vegetalitos muy comunes al otro lado de la Gran Muralla y algún que otro ser anteriormente vivo y del género animal, presumiblemente, mamífero o ave (no ambos a la vez claro, porque lo que es el ornitorrinco aquí no se consigue ni en Chinatown; que yo sepa). A ver si esta vez hay suerte con la niña que llevo una racha buena por dos semestres seguidos. Sí que es verdad que la compañerita de Teresa tiene unos antecedentes ligeramente menos que confortantes. Es un caso de diversidad cultural donde se multiplican ad infinitum las posibilidades de bronca; porque su mamá chino-chicana está en tratamiento de desintoxicación (muy recuperada según parece) y su papá, judío-ruso pero con tarjeta verde de residencia (por supuesto) le está peleando la custodia de las niñas, no a Wanda, que así se llama la mamá de la compañerita, la Wanda que nunca estuvo casada con él, sino a la abuela, a quien la jueza se las entregó. El tipo, que como todos pagó diez mil dólares por la tarjeta de residencia, parece que está bien conectado o no sé lo que se trae, pero ya vive en una casa alquilada en Beverly Hills y, aunque no habla del todo bien inglés, trabaja y-que de abogado busca-visa, en un hotel ostentoso de por esta tierra de promisión, un hotel grandote y destartalado, lleno de sirvientes hispanos "part-time", como es todo ahora por aquí, donde los profesores universitarios de negocios o administración de empresas no dudan que el "Social Market Economy" es un complot comunista sobreviviente de la Guerra Fría, esta tierra de Milton Friedman donde no se oye ni se oirá de vacaciones pagadas de un mes de duración, ni de obreros con sindicatos efectivos, ni del derecho de las madres de niños pequeños a quedarse en casa uno o dos años cobrando una pensión del Estado que tienen en los países de la Europa Occidental, ni mucho menos del "Treuhandt" alemán, ni de nada distinto a este goteante capitalismo decimonónico que explica de sobra el presente y permanente rebullicio social y que nos asegura con crecidas advertencias diarias el fin de la democracia americana que conocemos, con el advenimiento de un Nuevo Orden que nadie sabe lo que es pero que suena menos a "nuevo" y más a "orden" de los ochenta para acá; una mueca estúpida para exorcizar al fantasma Weimar II que se viene gestando desde Watergate a Whitewater. No es seguro pero anunciamos de todas formas que los chaparrones de bombas sobre Bagdad, el horno crematorio en que convertimos la ruta de retirada de un ejército vencido, lleno de ancianos y de niños valientes, volverán a llenar el horizonte de nuestras pantallas cada vez que la milenaria Nueva York se alarme de que no se sometan del todo los corderos degollables, los cerdos blasfemos que se atreven a gritar al desangrarse, que se atreven a unir sus gritos a los de los patos babilónicos, lorquianos; bueno pues mis queridos televidentes, que, a lo mejor, para el próximo milenio tendremos hasta sabrosos toquecitos de zapatismo a la americana y que le ponga música Disney o Spielberg que es lo mismo; y que saquen un juego de video para los que no quieren ir a clase esa mañana: "Urban Zapatista!" ya que no hay donde lea sus poemas la chicana Marisela Norte, la autoproclamada "primitiva urbana", desmigajadora de un canto a la "Clínicas de Ayuda a la Mujer Hispana-Tu clínica familiar" donde alguna se dejó en un pipote de basura pedazos de su único hijo nonato como San Cristóbal. Orale. "Sí señito, lo de la chamba está muy jodido, aquí me ve usted fregandito los trastes". La señora Mónica me lava los platos con su acento huichol semisonriente mientras susurra un clamor pegajoso sobre la vida accidentada de los que La Revolución olvidó (en el Nayarit suyo o en cualquier otra zona de la geografía azteca), sobre la vida accidentada de sus cinco hijos en los talleres coreanos de ropa en el centro de Los Angeles; me mira de reojo cuando me quejo de mi falta de trabajo, o de mi matrimonio, o de las frustraciones de la enseñanza o cuando le critico al PRI, o maldigo a los ladrones y verracos de cualquier gobierno latinoamericano. "Y, ¿cómo se le hace pues? A seguir chambeando, ¿no? Ande y tómese su cafecito". No le digo más porque yo sigo sentada, mirando las gardenias y limoneros de mi jardín de atrás, y ella secando platos. Le veo la espalda cuadrada y los brazos larguísimos. Se vino caminando desde Nayarit. La pasó un coyote que les cobró en especie a todas las hembras del trayecto. Hasta la pobre Mónica, vieja y todo, se tuvo que ir con él detrás de una roca. Unos meses después, cuando se había limpiado varias casas y hasta baños de bar de los de "las damas entran gratis después de las once", le mandó plata a su marido para que él se viniera por rumbo más seguro con las niñas. Al fin y al cabo, casi no la conozco y me huelo que no está casada con el hombre con quien vive, a pesar de que él la llame "mi esposa" cuando le hablo por teléfono para que me venga a ayudar. Me dice que todos somos inmigrantes. Cualquier día le tengo que dejar a mi hija. Llenarse la tierra prometida de indocumentados durante los descontrolados años de promiscuo furor en los colleges y baños turcos de San Francisco, los años de bonanza armamentista en las bases militares californianas; llenarse de especulación frenética, los banqueros transnacionales y los buitres de las entidades de ahorro y préstamo; llenarse de droga las escuelas, de abuso a los menores los antes-hogares, de televisión-basura las cafeterías de los rascacielos y de centros comerciales los pedazos de desierto, de pornografía y condones antisida (con lo rico que es sentir un hombre en vez de un plástico) las revistas glamorosas; y luego pararse a hablar de vulnerabilidad, de víctimas y de derechos humanos sobre una montaña de abortados y frente a un horizonte de hombres y mujeres juzgados innecesarios por un computador, ya condenado su aliento a oler al suero de la máquina mortal de Kevorkian. Porque les llegará la ruina final, el beso promisorio de una radiografía del cáncer, el guiño y el flirteo del agotado menear un brazo izquierdo que precede a un ataque cardiaco, la marea del alcoholismo antes de que el cerebro se hunda sin un hospital que puedan pagar ni un médico que les atienda, que les eche una mano para sacarles del ahogo ("Empuja muchacha que ya se le ve la cabeza al baby, y cuánto pelo negro trae, que si no tienes "aseguranza" va a tener que firmar tu boyfriend aquí en este papelito, para que nazca bien Safire sin doctor ni anestesia. No te preocupes que aquí donde me ves trabajando de enfermera con este barrigón de ocho meses, así mismo tuve a mis mellizos. Dáaaale que ya llevas dos horas pujando y va para medianoche y tenemos otras tres de parto. Míralo, míralo a él cómo está retirado así todo cansadito. Si así se hubiera cansado cuando te la estaba haciendo. Véngase a ver si sale Safire"). Nada más que una bola de masa, rodando y desgastándose, deshaciéndose a pedazos y desgarrones, en proclamas de feminista post-púber que se espanta de pensar que algún día puedan terminar tan sola como su serenamente uniformada profesora de "Estudios de la Mujer" o tan agotada como su propia "working-mom". Una ansiedad constante por hacerse con uno de los pocos hombres que quedan sin emascular del todo y de hacerlo -y, para el que no lo sepa, esto que sigue es obligatorio- sin que se te note la ansiedad ("Lo primero es no mirarles a los ojos por mucho tiempo, no se vayan a pensar que estás desesperada y a la boca mucho menos porque entonces saben que de verdad estás desesperada no sólo por casarte sino por acostarte con quien la tenga firme; lo segundo es mirarles a los ojos de vez en cuando pero con burla; lo tercero es que cuando lo estés mirando burlona, casual y relajadamente, ah y no-fijamente, le hagas un comentario burlón, casual y relajado... ¿Cómo que cómo-qué? Muchacha tú estás pelando bolas si no se te ocurre nada; ponte las pilas que ya te veo en la casa este sábado por la noche rentando videos de Fried green tomatoes o Steel magnolias. Deee, por ejemplo, las colas de gente en Los Angeles; mira tú no más que ayer me levanté tremendo mangazo con ésta: 'Las colas de hombres son más chiquitas que las colas de mujeres frente a los baños públicos'... ¿Cómo que qué significa eso? ¿Y qué coño importa? ¿Quién se desayunó con el mangazo esta mañana? Aaah... porque no fuiste tú, mijita, con esa carita de piñata sin estrenar. Noooo lo tuyo va a tener que ser menos videos y más gimnasio, que no te haría mal para quemarte esos rollos de oferta especial McDonald¡s en la baja espalda a ver si así conoces a Mr. Right, que los gimnasios son perfectos para eso y entre pesa y pesa que levantas, te levantas un tipo también. ¿Que eres casada... y entonces pá'qué me andas preguntando que cómo es que las mujeres conocen hombres en esta ciudad..? Confórmate con uno; mira todas esas ejecutivas pelando bolas y hablando las unas con las otras de la próxima función del American Ballet y ellas al volver de Cancún sólo queriendo bailarse un bolero bien sudaíto. ¡Cóonchale por hablar paja contigo, que total no estás metida en la industria ni nada, ya se me fue ése..! Sí, ése del culito apretado que tú dices. ¡Pero estás diviiino papuchón, papachonguito!" Mañana por la noche como este día por la mañana, un mínimo común denominador para este Weimar recalentado que nos están preparando manos ancianas recubiertas de crema de colágeno de piel de yuppi joven de los ochenta, manos revoloteantes, sin espacio fijo, sobre un telón invisible y electrónico. Un mínimo común denominador en los estudios que baja a los muchachos a un rasero que sorprende al inmigrante trinitario, al pulido negro que me lleva al aeropuerto, cuyos hijos son colocados dos grados más adelante nada más llegar a Los Angeles; un rasero que apremia a los hindúes, chinos y japoneses a mandar a sus hijos a escuelas donde no haya "American children"; una alegría en sus ojos de perdido en Los Angeles, de Jorge, ex maestro en el estado de Guerrero, trabajador indocumentado del "Pollo Loco-Mexican Restaurant", cuando me confía "¡Ay seño, fíjese que los niños sí aprendieron inglés en tres meses como usted nos dijo y nos están sacando unas notas padrísimas; pásele allá 'onde está mi compadre oyendo un bolero de Daniel Santos [ya era hora de encontrarme con el inquieto anacobero] para que los oiga hablar a Adriana y a Jorgito, que si me lo llegan a decir cuando recién llegaba no me lo creo". Grupos de Interés Especial, lobbies, amigas que se están entrenando para maestras de Educación Especial para los Desafiados (discapacitados, minusválidos, retardados o lo que nos hagan decir esta semana) a falta de puestos de literatura, por doquier peleándole unas migajas del "American pie" al capitalismo más salvaje que conoce el mundo industrializado y siempre a punto de ser post-algo. Para los que ven "Friends", una falta total de opciones entre cientos de marcas de cereal (o el apostador demócrata dispuesto a vendernos a Beijing o el fósil que la ruleta del neoliberalismo nos ha ofrecido este año), 30 millones de abortados, un millón de encarcelados de piel oscura la mayoría para cada millón de trabajadores subempleados-gente obrera y gente que se aferra entre ensueños de telenovela a la evanescente clase media -un país que se va por el desagüe en sangre de feto, en efervescente y rosado Pepto-Bismol para la indigestión, en irritantes lavados vaginales porque las vaginas son autopistas y todo a golpes y balazos de disturbio. "Que le den candela", dice el cubanito de la esquina. Fuego del Quincux, diría yo que soy más leída. Tampoco ha oído de todas esas cosas de la economía de mercado social o de su falta la abuela de Natacha. Esta señora que parece una buena mujer. Cierto que tiene muchos problemas económicos y que vive en una estrechez notable con su esposo chino; pero lo que ata las alas de mi desasosiego a la tierra es el pelo grueso y negro de ella, su pelo arropador, su generoso corazón de mexicana y su sonrisa de mujer guapa y gastada antes de tiempo. Estoy en el arca de Noé, asomada, tratando de ver tierra. ¿Qué me traerás en el pico esta vez, Clara? Como yo y mi marido te hemos cuidado la nieta un par de veces, pues ahora creo que no tendrás problema en cuidarme a mi hija un rato. En este tipo de instancias, utilizo el acercamiento casual y un tono de sentido común mezclado con un toque pícaro. Rezar siempre ayuda pero, hablando multi-culturalmente: ¿me encomiendo a Buda en ésta? -¿Qué tal, señora? Le habla la mamá de Teresita. Aquí tengo a las niñas jugando, que ya hicieron la tarea y les di de comer. Le quiero pedir un favorsote. Es que tengo que salir con mi esposo y no consigo baby-sitter. ¿Le podría llevar a las niñas dentro de un ratico y vuelvo por Teresa a las nueve? Es que es una recepción importante, así que si me puede hacer el favor y si no, no hay problema tampoco porque como la estoy avisando a última hora. Pero, lo que me da es pena, es decir, vergüenza, con usted, porque me dice mi niña que Natacha se acuesta a las ocho y yo no puedo recoger a Teresa sino hasta las nueve. -No le hace. -¿A quién? Digo, está bien. -Usted váyase tranquila con su esposo que yo se la cuido. Aquí les doy de cenar unos burritos de chile verde que preparé. ¿A Teresa le gusta la comida mexicana? -Le encanta. Ella hasta se mete sus tacos picositos en casa de Marisela a cada rato; eso sí, con tal que no sean jalapeños. -Se me hace que usted siempre está de chiste. -¿Con esta carita de tristeza que tengo? -¿Cómo se le ocurre que yo le iba a dar jalapeños a la niña? Además de que es una chamaquita retebuena. -Yo sé; es echando broma... bromeando. -Pos tráigamelas orita nomás si está apurada. Yo no las dejo salir para ningún lado. -Ay sí por favor señora téngale el ojo echao que hay pandilleros; 'ondequiera anda una viendo cholos y siempre andan armados; todo el mundo; menos yo [todavía no me compro la Baretta de nueve milímetros; dos meses de sueldo y le saco una, aunque sea una gastada, a mi vecino el policía]. -Si lo dice por los de al lado no se preocupe que son amigos del hijo de mi comadre; no venden droga; si los oye hacer ruido en el garaje, andarán chingando. -Entonces chévere, muy bueno, muy bueno. Ya se las llevo. Ah, y ¿no está viendo por el canal veintidós "Ardor de madre"? -Fíjese que no. ¿Está buena? -Buenísima. Es colombiana como "Café con aroma de mujer", pero en ésta sale mucha gente nueva. Pero, usted como que no ha visto ninguna telenovela colombiana. -No, la verdad es que no. Pero mire y las novelas venezolanas están de lo más interesantes y como muy reales, muy de la vida. Y las actrices están chulísimas, mire que casi todas parecen otra Miss Universo nomás. Lo único que se me hace raro es ver tanta güera, tanta rubia; y dicen por ahí que se operan todas. Y unos cuerpazos que tienen... -Ay señora, allá todo es ganado y un pocote de muchachas lindas con los pantalones pegados al rabo por los centros comerciales de Caracas buscándose su viejo con billete que las lleve a Miami a comprar pantaletas de "Victoria's Secret". Y lo de operadas y teñidas, no lo dude ni un momento, que eso es lo que le sacan respectivamente al viejo number one y al que sigue. Nooo si allá está la cosa candela hasta pá'la pobre que quiera casarse. Porque los hombres se percatan de la com-puta-ción y chao contigo, o le aflojas la partida de nacimiento rapidito o.... Ah no pero se me olvidaba que siempre queda lo de tomar la píldora nueve años seguidos hasta que llegue la boda o se te reviente un ovario. No, no se ría que es así. -Pues los... cómo se dice "scriptwriters"... -Libretistas. -Los libretistas venezolanos son rebuenos y muestran no sólo lo bonito sino las cosas como son, la lucha diaria; no andan contando cuentos como los de "Los ricos también lloran", que si el joven que vive en uno de esos cantones de las colonias se vaya a enamorar de la sirvienta. -De la chilena Bolloloco esa que tiene más dientes que una carrera en el hipódromo. -You know what I mean? Las venezolanas son menos de andar contando... -No... si sí los cuentan pero no son cuentos mexicanos, sino de los de allá donde la gente como que ya se ha acostumbrado y ni los nota a menos que lleven su poquita de gracia, osease de burlarse de los mismos personajes de la novela [parodia es lo que querría decir]. Mire, si en una novela venezolana sale una cachifa, bueno una sirvienta, diciendo "Ay Rosalía, ¿tú creej que el abogao ejtará pensando en mí despuéj de que desayunamojuntoj?", la escena siguiente seguro que es de un close-up del abogado sacándole el cuerpo, es decir montándole cacho, osea poniéndole cuernos o los tarros... -Como decimos en mexicano haciéndole de chivo los tamales. -Ahí 'tá pues, montándole cacho a su novia del country-club con la otra cachifa de la casa de al lado, la que cuida a la abuelita millonaria que se le está muriendo al pobre muchacho [que quiere jujú con el cachifismo: amante él, que no amigo, del lumpen-proletariat]. Las novelas colombianas son diferentes. Guardan un saludito decoroso, no sé si me entiende, para la cortesía de antes, al ensueño; aunque luego lo desbaraten todo también [como contrabandista de Cúcuta con pescuezo de venezolano]. -Orale. La entiendo perfectamente. Las novelas de ahora son como de risa. -Noo. Si las colombianas también son de risa, lo que pasa es que se ríen más fino, más para adentro [más virreinalmente señora, que ellos fueron la Nueva Granada y no un poco de pendejos pata-en-el-suelo como sus vecinos]. -Y, ¿a qué hora la están pasando? -A las cinco de la tarde para toda la familia; y a las diez cuarentaicinco de la noche si la quiere ver con escenas de revolcadera que son de tomar palco, no digo que usted ni que yo... aunque si ve al protagonista con esos ojos de bhentepaká... -Aaaaaaaaay usted siempre tan mala. -No, mire, ahora en serio, uno ve esas haciendas verdísimas de café y esos lagos azulitos con palmeras alrededor, que siempre sorprende algo ver tanta palmera alrededor de un lago; y luego-luego sale ese buenmozoote con el pelo negro todo prensao pá'tras y ¡zuaj! le cae a la tipa de sopetón y vuelven ñengue un poco 'e mata' de café. Y apenas se le para un poco el pelo. -Y ¿quién es la protagonista de "Pasión de mujer". -"Ardor de madre". -Bueno. "Ardor de madre". -Pues una que no es madre; pero que adopta a un muchachito, ahora que anda empantaletada, petateada... -Petatearse significa morirse en mexicano. -Bueno casi, usted me entiende, una que anda con el marido de la heredera de la hacienda. Y señora si usted viera qué bien actúan. El hace de niño consentido de su mamá y celado de la esposa, que es de lo más bonita además de comprensiva que hasta lo deja irse con la otra a un apartamento de soltero donde luego y-que va a llevarse a sus hijas, las de él, que son unas muchachitas de catorce y quince años. Y ella, no digo la esposa sino la novia del tipo, es una mujer peligrosa, toda sexy, parecida a la Rocío Jurado, la cantante española, que no le importa tener mala reputación y que siempre anda con pantalones de montar. -A las españolas les encantan más los negros; yo conozco tres y cada una con su negro, que dicen que la tienen más grande. -...[Refrán de española: no hay como echarse un negro el domingo antes de misa]. -Disculpe, que me iba diciendo de "Ardor de madre"... -Siempre se hablan de usted, como lo hacen los colombianos, tan finos ellos. "Usted es una porquería. ¡Muérase!". "No se me ponga así que yo no sabía que mi esposa tenía este número de teléfono". Todo así tan chévere y nada que dicen del pocoooote de cocaína que se están aventando pá'cá. -Ay ni me lo miente que Wanda merito apenas que salió de la clínica "detox" y ya se está volviendo a meter unas pepas con un muchachito que la trae enamorada, uno que se pasó dos años preso en Twin Towers, salvadoreño él, de la mara salvatrucha el muy... -Pero Wanda ya no vive con ustedes, ¿verdad? -No se preocupe María que yo no dejo que se acerque a las niñas, ni la dejo entrar acá y sígame diciendo de las novelas colombianas. -Lo que pasa es que no sé si le vaya a gustar por lo de la manera de hablar. -Sabrá Diosito. Pero por lo de la manera de hablar no se crea, que yo ya no me espanto ni me rajo por nada. Mire que ayer me llevaron a un funeral cubano aquí al ladito en El Monte. -Un funeral cubano. Eso sí que no pega ni con cola... los cubanos que son tan alegres, tan pachangueros... -¿Y usted se cree que este funeral no fue pachanguero? Mire que ahí estaba el difunto en su caja y atrás tocaban música de salsa de la Celia Cruz esa. -¡Caballero! "Oye mi socio. Tienej los cablej cambiaoj y tu serebro tojtaooo; mira que ejtáj turulaaaato, mira te doy un consejooo, toma tu poca d'asucaaaa¡ si quierej llegar a viejoo...". -¿Se puede creer que uno de los que estaban en el velorio, un tipo de guayabera y pelo pintado de negro, que le quedaba de lo más raro con sus cejas güeras y mal afeitadas que hasta tenía cicatriz, uno que me dicen que hace seis meses llegó de Matanzas saliendo por el Yucatán en bote o en barco de esos que ellos salen, va y se monta a leer algo sobre el muerto y dice que no le sirven los lentes que trae y luego-luego se los quita al propio muerto? -No me diga. -Nooo, si eso no es nada. Después comienza a decir cosas muy groseras sobre el "come-mielda", usted sabe como le dicen a Castro vulgarmente... Y todos coño para acá y coño para allá... pero, ¿no me cree que se está riendo tanto? -No, si sí la creo; todo, toditico. ¿Y... pasó algo más? La esposa del muerto bailó también. -¿Cuál de ellas? Porque el difunto tuvo cuatro, dos que dejó en La Habana. No, pero no bailó ninguna. Eso sí, se ponen "Aquí llega el cura", que así le dijeron al pobre padrecito que andaba todo asustado, "¡Ande pá'llá cura, que ya le leímos a Orlando". ¿Usted se lo puede creer? Y le dan una taza de café y cascos de guayaba con galletas y queso crema blanco, como para recordar la cara del difunto. -Y bailó el cura; se marcó un guaguancó. -No hacía más que mirarlo todo, el pobrecito que recién llegó de El Salvador después de veinte años en ese mierdero; pero fíjese que el del pelo pintado le dijo que el muerto le había pedido un funeral con salsa, si fuera posible con banda y todo; pero como no les llegaba la plata, le pusieron la radio. Coño para acá y coño para allá. Y seguían llegando cubanos y cubanos que ni se conocían ni conocían al muerto algunos. Parece que así son los funerales por allá. Nooo, si una cada vez entiende menos y eso hablando en español. -Es que somos muchas tribus para una sola reserva. -¿Cómo me dijo? -...Demasiados indígenas para una sola reservación. -Ahora sí la entiendo... -Ahí la dejo señora, que me están mandando un fax... -Ándele pues y me las trae luego-luego. -En un saltico le dejo las niñas. Chaíto. "Querida María. ¿Te acuerdas de mí? Nos hablamos en la sesión del post-estructuralismo. Aquí está lo que te prometí del trabajo que pienso leer en la sesión que estás organizando para la conferencia de la A.I.I.H. Es parte de un libro que estoy escribiendo sobre imágenes literarias de la mujer hispana de la colonia al post-colonialismo. Te estoy tipiando el abstract en inglés, como recomienda el shamán del ducado conosureño, y te lo mando con la aplicación que me pediste. Mi ponencia se titula, por los momentos, "Malinche / La Llorona / Adelita / María la del barrio: mártires y vírgenes de la colonia, la revolución y la revolución institucionalizada". Le voy a echar una recortadita al título, no te asustes. Esta es sólo la idea principal, el esqueleto, y le falta mucho mondongo. Espero te guste el resto. Es una lectura deconstruccionista y humorosa que hago de ciertos textos que silencian la voz del otro, de la otra en este caso, y que complemento con un acercamiento irreverente a la crítica neohistoricista que ha ignorado por completo las aportaciones de varias feministas portorriqueñas y asturianas. Tú sabes cómo vengo, aunque de lejos por fuerza, siguiendo a ese tipo de crítica hace ya varias conferencias literarias. Un besote y nos veremos en Las Vegas". ¡Veeeerga! Me pregunto cómo me las voy a arreglar para que no haya conflicto entre este trabajo y otro de título semejante, "Camila / La mujer de Rosas / Evita..." (o algo así), pero de enfoque totalmente opuesto, filo-justicialista. ¿Y dónde iré a meter y qué iré a hacer con el único hombre de la sesión? Tan criticado que fue en la última, debido a que su lectura del texto le enfaldó hasta la cadera, poniendo así casi al descubierto su falogocentrismo, al punto que casi le cae a guamazos la Malinche ahora que tiene el "tenure" asegurado en SouthEastern Missippippi University. Ya está. Orita mismiito le mando un electronic-mail: "Querido Simeon. Disculpa la falta de diacriticos pero me da caliueva. Me encanto el papel que me enviaste. Se calculo bien que hacia falta una sesion sobre tu tema. Un paper asi para darle a la sesion (que promete estar muy concurrida) un componente caribeano. Lo unico que, si me lo permites, me atreveria a sugerirte es que modifiques ligeramente el titulo porque lo de 'Oraculo de la narrativa venezolana en el exilio: Dona Barbara y los anos sadomasoquistas de Gallegos' puede que ocasione alguna que otra discusion acalorada dada, no te lo habia mencionado hasta ahora porque me lo acaban de confirmar, la asistencia al evento de las profesoras Vergara y Camacho ahi en tu mismita sesion y no hay donde se te pueda meter. Tu sabes como son de arrechas, miermano. La Asociacion Internacional de Intelectuales Hispanos (AIIH) se precia de promover una atmosfera de camaraderia y comunicacion. Perdona la confianza 'mano. Mandame un correo electronico para ver si he conseguido convencerte esta vez (ya se que es dificil desde la otra que tuvimos). Y no seas tan gallego en tus expresiones chico que se te ve el plumero, aprende de Almodovar. Si no qieres, pues ni modo. Seguimos tan amigos y te debo una. Casi se me olvidaba felicitarte por haber logrado que combinaran acertadamente dos criticos tan internacionales como la hindu gayatri y el Baba en tu trabajo sobre 'Danzon de María Novaro y la cuestion del ritmo pendular en la narrativa veracruzana, 1969'. Chaito" ... y sigue penduleando pero a mí no me pendulées. Una raya más pá'l tigre. ¿Por qué andaré metiéndome en estos berenjenales? -Un millón de gracias, señora. ¿Cómo se portó mi catirita? -Pos de lo mejor, ¿cómo se cree?, si es una chamaquita retebuena; se comió todo y hasta me pidió que le brindara una poquita de cerveza Corona de la que está tomando mi esposo. Claro que no se la di. -Hizo bien. Yo de vez en cuando le dejo que mezcle un poquito de vino con su juguito a la hora de la cena. No, mi marido no entiende; no se preocupe. They had a great time honey. Look at how much fun they are having. Bájate de ahí Lobita que se le está comenzando a arrugar el morro a tu padre y se puede quebrar la mesita. ¿Qué programa están viendo? -Teresa, que quería ver "Ardor de madre" después que se terminó las enchiladas. -¿Pero no y que les iba a dar burritos? ¿Qué pasó con esa cocinera que se metió a novelera? -De todo comieron. Pero usted como que ve la telenovela todas las noches porque Teresa que quería ver "Ardor de madre" y dale y dale que quería. Yo le dije que todavía no empezaba. Aquí están viendo a esa Xuxa que sigue con la brincadera para arriba y para abajo con sus botas blancas. ¿Tan sexy, no, para un programa de chamacos? Y cómo le guindan esas nalgas del elástico del short ¿no? Parece que andaba con Pelé la güera. Ahí está mi esposo pegado al televisor. Cu-elai. -Bueno señora muchísimas gracias y hasta otra. Vente mi amor que tu papá está cansadísimo de tanto pelar diente a los cónsules. Estas fiestas de alemanes son cansadoras. Let's go home. -Orale. -What did she say and what did Teresa eat that she won't get off the hood? "Querida Maria. Siento no poder complacerte por esta vez. Espero que hayas logrado publicar lo de 'Restos del Werther en la post-guerra' de los escritores del '98 que tanto sudor te ha costado. En verdad una tentativa loable esa de tratar de conciliar a Goete con Niche y que entren todos en un paper sobre Niebla. Veo que sigues con Niebla y permiteme que te felicite por tu perseverancia. Lo de la universidad International esa donde quieren que ensenes espanol e Introduction to Spanish Civilization en cursos de un mes, no creo que funcione; te lo digo por experiencia. Y no, nunca la he oido nombrar. Nos vemos en Las Vegas. Tu amigo simoncito. PS. La vergara y yo pasamos por el Caesar's Palace para ver al "golden boy" De la Hoya contra el negro Trinidad y ya somos panas bíblicamente hablando. te cuento mas en Las Vergas" -Mama, how long do I have to do my homework? I am sorry, but I couldn't do it last night. I was playing with Natasha. Sorry mom. -It's ok. I can help you. But listen; today when I pick you up after school, you are going to sit down with mama and take your Spanish lesson. If you don't learn soon, your yayos are not going to understand anything you say when you go to Venezuela this Christmas. -I know Spanish mama. Yo sé hablar en español. ¿Cómo están yayos? Es muy bonito la playa, con el sol, el mar, la arina. Quiero comer arepas de quesos de manos que es muy-muuy deliciosas. -Mira el sol Teresa que se pone. -¿Dónde pone? -Aquí en nuestra Alhambra, Teresita. "Teresa la princeeeesa. Santereeesa"... -Que tonta mamma. No me gusta Santa Teresa mi escuela. -Pero tú te llamas así por las dos grandes venezolanas: Teresa Carreño, la mejor pianista del 19, y Teresa de la Parra, la primera novelista del 20. -Es nombre de vieja gorda. Me gusta Natasha. No me gusta mi nombre. -Catirita mía, pues lo inventaron entre Don Quijote y Sancho y el cura... -Well I don't like it; it is a dumb name and you are a dummy. -Teresa mía; Teresaina; Teresona; Teresuinta; Terete; Tere; Te... * El misionero S. Gili, jesuíta, del s. 18 recuenta que en el s. 16, para cuando el Imperio español le cayó encima a los indios caribes de la costa este, fue que éstos se dieron cuenta de que ya no se entendían entre sí porque sus dialectos habían cambiado con el paso de unas generaciones de vivir separados y hacerse la guerra unos a otros: su lengua era un paurario, una babel lingüística. Paurario. Leyendas venezolanas es el título de una obra de mi ex compañero de clase en la Universidad Central de Venezuela, Jesús José Loreto Loreto. Esto lo escribí en Los Angeles, en 1992, después de la Primera Guerra del Golfo, es decir, el Primer Ataque Imperial. Seguirán otros y mucho me temo que Venezuela no se salve. ** María Eugenia Sáez mayerfmt@aol.com Escritora y editora venezolana (Maracaibo, 1955). Reside en Alhambra (Los Angeles, EUA), donde edita el quincenario Avance. Es historiadora por la Universidad Central de Venezuela y doctora en literatura de los Siglos de Oro por la University of Southern California (Los Angeles). Ha sido profesora universitaria en la UCV y en California. Tiene inédito su libro Don Quijote de Indias, así como diversos relatos de ficción y poemas. === Pasión según la casa Aly Pérez =================================== *** 12:30 pm Camino por el boulevard de la Pérez Almarza bajo el calor de agosto Busco tu rostro en la multitud El trópico absoluto de tu cuerpo Percibo el aroma brumoso de tus piernas en las cajas de los vendedores de manzanas Maracay a las 12:30 es el desorden o el fracaso. *** Salmo II Tú sabes Señor que no tuve más religión que un cuerpo de mujer y por eso la he amado en tu presencia No permitas que ella esta noche deje la casa y vaya en busca de los brazos ingratos de su esposo *** Arde una flor Descálzate camina desnuda por las vértebras de mi piel Abriré las ventanas de tu casa En el centro de tus muslos arde una flor le prenderé incienso mirra y yerbabuena Te buscaré en las plantas silvestres En la mesa de algún bar o en las calles donde no se detienen los taxis que me llevaron a ti *** Dónde (a Roxana Hernández) ¿Dónde comienza y termina la casa? ¿En los muebles de madera en la mesa con crisantemos gavetas y ceniceros? ¿O tal vez en el patio donde las malangas trepan hacia los muros? ¿O en la sala donde somos viento que pasa por las puertas y ventanas y caemos como hojas de otra tarde o de otro bosque en la piel desnuda? *** Itinerario (a Efrén Barazarte) Los sábados a las 2 de la tarde la puerta de la escuela de música se va llenando de alas o páramos o peces la pizarra se infla de pentagramas el silencio del piano devora palabras en la sala Luego tomamos la calle por asalto pasamos por la plaza los muros blancos de la iglesia con su campanario gris parece un boceto de Monet También hay mujeres con paraguas transeúntes pegados a las vidrieras del comercio Bajo la llovizna el autobús azul y rojo con el número 13 Un hombre delgado de barbas semiespesas con morral al hombro sube abre la ventanilla saca papeles una muñeca de trapo saluda y se despide *** Mercedes La historia de los bestiarios no dice nada tampoco el antiguo libro del Islam de la ferocidad nocturna de tus ojos *** Dibujo zen de un gallo (a Igor Barreto) El trazo amplio y gestual corre la tinta oscura sobre rojas veladuras en el bosque profundo del papel Su cresta coronada de estrellas ** Aly Pérez Poeta y artista plástico venezolano (Villa de Cura, 1955; Cagua, 2005). Participó en diversas agrupaciones culturales de su ciudad e integró los consejos de redacción de las revistas Palestra, Hipocampo (Villa de Cura) y El Toro Constelado (Maracay). Durante 21 años trabajó en la Universidad de Carabobo como docente en artes plásticas y literatura y en 1990 creó la Cátedra de Poesía de esa casa de estudios. Publicó los poemarios Pasión según la casa, Cuerpo Nº 5 y Nochevieja (Premio Nacional de Literatura Augusto Padrón). === La última cobardía Jorge Carrasco ================================ Durante toda la noche Delfín Sotomayor se dejó arrastrar por la desesperación. En los pocos momentos en que el sueño le quitó la conciencia se vio atormentado por retazos de pesadillas. Con dos enormes ojeras, el pelo desarreglado y las manos temblorosas, se enfrentaba al nuevo día que nacía. Mabel Fenzel, su mujer, le sirvió el desayuno a disgusto, torciendo el rostro en un mohín de fastidio. Él notó la violencia solapada de su mujer, y sus nervios maltrechos, debilitados por la falta de sueño, predispuestos a los ataques exteriores, sacudieron su cuerpo como una ráfaga eléctrica. El café, humeante, dulce, le trajo al cuerpo un alivio momentáneo. Apenas se levantó de la cama, los objetos del mundo, insignificantes o evidentes, tomaron de pronto una relevancia inusitada. La suavidad de las sábanas de raso, las ondas de las cortinas de lino, la luz de un nuevo día, el paso solitario de una hormiga junto a sus zapatos, la forma del humo que subía del café, todo parecía vivo y reclamaba su enfermiza atención. Todo le traía a su espíritu una extraña inquietud. Se tomó todo el café, pero no comió nada. No tenía hambre. Tampoco tenía ganas de hablar. -Hace varios días que no hablas ni duermes -dijo su mujer-. Desde que tu general perdió las elecciones. -Todavía esto no termina. -Mañana se termina -dijo la mujer con expresión rencorosa-. Mañana. Fue a la ventana del salón de recepciones y espió la calle y la plaza. Su mirada fue hacia donde se erguía el busto de Pedro de Valdivia para ver si su cuerpo yacía acribillado por las balas. Suspiró con alivio. Pero luego su mirada volvió a moverse. "Como siempre, ahí está", pensó mientras miraba el taxi destartalado, parado enfrente de la iglesia. Desvió otra vez los ojos hacia el busto de Pedro de Valdivia, detrás de dos hileras de tilos, y sintió que entre él y el conquistador había una afinidad de destinos, que ambos habían entregado sus vidas para civilizar a salvajes ingratos. Salió a la calle. El micro de las siete y media que provenía de Puerto Errázuriz pasó frente a sus ojos con destino a Villa Bulnes. El chofer, un hombre de bigotes, no le alzó el brazo en señal de saludo. La enemistad áspera de su mujer y la indiferencia del chofer confirmaron sus presentimientos. "Se empieza a avinagrar todo", pensó, suspirando con desaliento. De su boca, semicubierta por una bufanda, subía un vapor tenue. Los pájaros, bulliciosos, se agitaban felices, y él se sentía ajeno a esa alegría, a ese movimiento, a ese nacer palpitante de la naturaleza. Sus pasos eran lentos como el andar de las carretas de bueyes que venía de los campos, cargadas de leña o carbón. Avanzaba con desconfianza, temeroso de percibir la reacción del entorno. Ahora comprendía. Diecisiete años de impunidad lo habían vestido con el ropaje ilusorio de una divinidad pagana. Ahora, sin la protección del uniforme militar, se sentía desnudo. "Desconfíen de los privilegios terrenales porque en la comarca de los iguales la ira puede no ser un mal atributo", había dicho el padre Severino de Andrade, con su verborragia oscura, en el sermón del último domingo, y él, el alcalde de la dictadura durante más de tres lustros, sabía que esas palabras atacaban su investidura y cargaban una amenaza. El peligro se ramificaba. Ya no había lugar para estar seguro. Cruzó a la plaza. A poco andar, frente a la iglesia, estuvo cerca del taxi de Eladio Zamora, el marxista andrajoso. Pasó sin mirarlo, sintiendo la presencia pringosa llena de burla y consuelo en su espalda. De adentro del taxi se escapó el ruido apagado de una carcajada, al menos así le pareció. Un escalofrío le recorrió la espalda como agua hirviente. Luego, tieso, inmovilizado, desvió la mirada hacia el taxi. Sentado tras el volante Graco Zamora sonreía. El alcalde escudriñó de reojo el parabrisas. En un papel pegado con cinta adhesiva leyó: Que llueva sobre lo informe, que ensucien los uniformes festejados. Castigo venga conforme con la ley del inconforme sublevado. Estremecido, el alcalde vio el perfil sonriente de Graco Zamora. Cerró los ojos un instante y apretó las manos para reprimir el temblor. Contra esa insolencia no podía luchar. Comprobó, con horror, que en su último día de mandato ya no tenía poder, ya no amedrentaba a nadie. Cualquiera pisoteaba su orgullo, se cagaba en su dignidad de enemigo en retirada. Un escalofrío le hormigueó en la espalda. Ahora se daba cuenta de algunas cosas. Ahí estaba Graco Zamora, altivo sobre su enclenque resistencia. Ante sus ojos impotentes esa valentía cobraba una dimensión descomunal. El tiempo había pasado muy rápido. Diecisiete años. Él, en cambio, sabía que sólo era capaz de una resistencia organizada, junto a individuos que defendieran sus mismos intereses, en la perspectiva segura de un triunfo. Despreciaba la voluntad romántica y la lucha indefinida; de ese profundo desprecio emanaba toda su cobardía. No por nada era parte de un poder nacional, un poder que él creía invencible y que podía ser defendido con todas las armas de la nación. No menos dolido que enfurecido pensaba que el general claudicaba de una manera indigna, acosado por los marxistas, él, que con sólo alzar la mano podía sacar los militares de los cuarteles. Él, que podía dejarlo otra vez al frente de la municipalidad, para castigar a los subversivos andrajosos, como el abúlico taxista. Siguió caminando. El miedo le revolvía los intestinos, le helaba la sangre. Le hacía imaginar que los comunistas lo tenían vigilado y esperaban el momento oportuno para matarlo. Anoche soñó que Graco Zamora, junto a un grupo de indios revoltosos, lo llevaba bajo el busto de Pedro de Valdivia y lo fusilaba sin contemplaciones. El miedo se mezclaba al odio y juntos apuntaban a la figura del taxista Zamora, reducían a un hombre de carne y hueso la forma insondable de un enemigo multitudinario. Por fin abrió la puerta de la municipalidad y entró. Adentro de su despacho sintió un mareo. Afirmándose en el escritorio se dejó caer en su poltrona. Estuvo unos minutos acosado por las náuseas. Una vez repuesto del mareo, se fue a asomar a la ventana del balcón. Eladio Zamora seguía sentado en su taxi. Delfín Sotomayor sintió que en los diecisiete años de gobierno no había actuado con suficiente mano dura contra los salvajes. Igual que el infortunado Pedro de Valdivia. El escritorio se extendía ante él como una tarima impersonal. La bandera tricolor colgaba lánguida, sin vida. El retrato del general, tan bizarro en otros tiempos, adoptaba ahora rasgos caricaturescos. La misma poltrona recibía sus nalgas con una dureza de madera quemada. En la debacle de su espíritu una idea cruzó su mente. Tenía que matar a Graco Zamora. Era el fin para él, pero también lo sería para el taxista inmundo. Tenía que matarlo. Abrió el cajón de su escritorio y sacó un revólver. Era un Smith and Wesson, calibre 38, con seis balas. Lo contempló un momento y se lo metió en el bolsillo del abrigo. Allí esperó con los ojos entrecerrados, saboreando la agonía cruenta de su enemigo ideológico. En su mente se desarrollaba la situación. El taxista, con los seis disparos en el pecho, yacía recostado tras el volante. La sangre le salía a borbotones. El olor de la sangre, de la bencina y del aceite quemado enrarecían el aire. De detrás de los tilos de la plaza aparecía Mabel Fenzel, su mujer, corriendo aterrorizada, y desde la iglesia cruzaba la calle el padre Severino de Andrade, para recriminarle su locura. El horror de los demás sería su consuelo. Quince minutos estuvo así, jugando con su imaginación. Cuando su acto de venganza imaginario ya no le trajo alivio, se propuso actuar. Fue hasta la ventana y miró hacia la calle. El taxi de Zamora estaba aún allí, sucio, destartalado, exponiendo a la mañana luminosa los versos subversivos. Acariciando el revólver en su bolsillo bajó la escalera hasta la planta baja. Salió a la calle en el preciso momento en que la misa de las diez terminaba. El taxista miraba lánguidamente, apoyándose la nuca con las dos manos. Cuando lo vio abrir la puerta, tocado por un providencial instinto, se enderezó en el asiento y accionó las llaves del encendido. El taxi se sacudió entero y el taxista se desatendió del llamado de dos viejecitas con cofia que le pedían sus servicios. Aceleró a fondo, pasó junto a Delfín Sotomayor y sacó la cabeza por la ventanilla para gritarle: -La vida no se da para levantar un muerto. El alcalde se quedó inmóvil en medio de la calle. Se sentía aniquilado por el desaire. Su venganza, su postrer desquite contra todo lo que más odiaba, no se iba a realizar. El condenado taxista había huido. Cerró los ojos, frustrado, y echó a caminar. Mientras pasaba junto al primer tilo sintió un dulce cansancio que le subía por los huesos y un vacío que le amedrentaba los pensamientos. En el torbellino de ese fugaz alivio extrajo el revólver de su bolsillo y, aún caminando, se descerrajó un tiro en la sien. ** Jorge Carrasco jcarrasco@navego.com.ar Escritor chileno (Carahue, 1964). Desde 1985 reside en la provincia de Río Negro, Patagonia Argentina. Es profesor de lengua y literatura y ejerce su profesión en colegios secundarios de la provincia. Tiene publicados los poemarios Permanencia de aves y La huella, su andar, y mantiene inéditas las novelas El nido de la lluvia y Sombras en el agua, así como el libro de cuentos Último carbón de invierno. En poesía espera edición el libro Primera última palabra. En Argentina ha obtenido premios regionales y nacionales. Además, publica con regularidad en diarios del interior del país artículos relacionados con la vida y la obra de Pablo Neruda. === Tres poemas Norma Segades-Manias ================================= *** La hambrienta "¿Qué será de la criatura entre la mañana y el silbido? Bella Ventura (Colombia) Ella es un logaritmo, un índice en las sombras, la cifra que no cierra. Ella no es más que un gesto remendado incrementando el censo de cucharas vacías y vacunas urgentes con que el dedo asesino contabiliza cada pesadilla, cada cruento final de esos delitos que no admiten condena... hasta que los abismos se derramen por calles pulcramente sumisas, clamando por su angustia silenciosa, aullando desde el fondo con las voces del fuego crepitando tragedias. Ella no vale nada ante el álgebra estricta. Es sólo una molestia, la piedra en el zapato de un ministro que disimula todas las huellas del naufragio, los rastros del mendrugo, con sus uñas pulidas, con sus calculadoras implacables, con su intimidatorio veredicto de ilícita hipoteca. Ella es un porcentaje inscripto en los tratados que fraccionan el agua, devalúan la vida a pura fiebre, subarriendan los sueños, mientras el mundo instaura murallas y compuertas. Ella sólo es un número, el guarismo descalzo, la estadística seca. Ella sólo es un punto en el diagrama. Nunca tuvo una hogaza de pan hospitalario que calmara el sollozo ni un manantial de avena donde saciar el hambre combativa ni un perfil de alfabeto sedicioso excavando trincheras ni un horario prudente donde alzar barricadas ante tanto exterminio ni un silbo señalándole el regreso al refugio en andrajos donde muerden su cuerpo las muertes verdaderas. *** El mendigo viejo "Uno se muere de cualquier árbol de cualquier piedra en cualquier piel uno se muere..." Selfa Chew (México-Estados Unidos) Tal vez antes del hambre fallezca de intemperie, tal vez lo quiebre el frío. Tal vez se desmorone entre redomas que ahoguen, finalmente, su memoria aturdida por espesos brebajes. Tal vez desaparezca por la puntada abierta en el reverso como un tapiz de urdimbre desgarrada por zarpazos oblicuos o se muera nomás de su desnuda muerte, su muerte ineludible y la gente enarbole indiferencias ante su piel de andrajos y acaso ni celebre los rituales propicios. Tal vez lo decapite un filo de relojes, un mandoble de olvidos. Quizás su miserable anonimato -esa errante mirada de fantasma agobiado por insomnios y lunas- increpe hasta los huesos al alfabeto oscuro de la sangre cuando el linaje engendre sus historias de espermas fugitivos y alguien venga a buscarlo entre los desperdicios de una calle cualquiera, reconozca una estría de familia, un gesto irrepetible, un aire inexorable en el rictus preciso. Tal vez muera esta noche, de espaldas en la escarcha, húmedo de rocío, descalzamente sucio de terrones; un perplejo difunto de barba enmarañada y piojos en jaurías, sin un diezmo de pena para entregarle al silbo del barquero, sin un breve retazo de agonía donde encender el grito, yaciendo, simplemente, como yacen los muertos, en mitad de la vida, alucinando una comarca agreste, un sitio a contraviento donde lo encuentre el alba con los ojos vacíos. *** La escritora "... porque hasta el último hálito de vida voy a aferrarme a la conciencia". Leticia Ricárdez (México) La voz estalla en huecos de conciencia con un gesto de espiga reclamándole al siglo sus silencios culpables. La voz se eleva triste, sin ritmo de panfleto admonitorio ni cadencia de muerte multiplicando coágulos ni palabras convulsas. La voz busca engendrarse con semen de fogatas pulsando en la vigilia, en el cántaro azul de una esperanza ejercida a mansalva. La voz quiere ser clara como el agua en la lluvia o la luz en la aurora. La voz quiere ser largamente pura. Pero ella no suscribe al disimulo, renuncia a los secretos, abdica a los disfraces, reniega de mordazas. Entonces ya no puede consentir los dolores encrespados, admitir los vendajes que ciegan las pupilas, omitir la denuncia. Entonces se apasiona, entonces se derrama como un bálsamo tibio entre todas las llagas rigurosas, entre todo el agravio, entre todos los odios que invaden la intemperie cuando la vida exhibe sus colmillos de eclipses y penumbras, inventa algunas treguas tutelares, alguna fe propicia que le encienda horizontes a pesar del espanto, algún síntoma breve de escasas indulgencias malheridas, un resto de plegaria agazapada que funde otra liturgia... Pero en el fondo sabe que algo viene creciendo a través de la pena que, más allá de la quietud del viento, el hambre anda en jaurías, que tiene el corazón de pie en las coordenadas del más hondo cansancio, que tiene el corazón sobre la furia. ** Norma Segades-Manias segadesmanias@uolsinectis.com.ar Escritora argentina (Santa Fe, 1945). Educadora, escritora, guionista radial y codirectora de la Gaceta Literaria de Santa Fe. Ha publicado Más allá de las máscaras (1989), Mi voz a la deriva / Habitantes del Paisaje (1990/91), El vuelo inhabitado (1990), Tiempo de duendes (1991), El amor sin mordazas (1992/95/2004), Crónica de las huellas (2000/04), Un muelle en la nostalgia (2001) y A espaldas del silencio (2002). Ha recibido, entre otros, el Primer Premio Provincial Alfonsina Storni (1988), el Segundo Premio Nacional Plaza de los poetas: José Pedroni (1989), el Primer Premio Regional Edición Rosalina Fernández de Peiroten (1990), el Primer Premio Internacional Edición Villa de Martorell-Barcelona-España (1992), Diploma y Medalla Distinción Internacional Alicia Moreau de Justo por su actitud de vida (1999), y el Primer Premio Nacional a la Excelencia Humana por su meritorio aporte a la cultura (1999). === El tren de Siberia Santos Brito ================================== Ahora que estoy grande, ahora que tengo miedo, quiero viajar en ese tren. Aprovecharé esta época, cuando el otoño ciñe su estela sobre la taiga, otorgando al ambiente un tinte melancólico de tierra negra. Indistintamente de la estación, hace mucho tiempo que estoy deseando visitar las estepas. Adoro, como todo hombre, ver la desolación y la lucha feroz de la naturaleza, las extensiones infinitas de tierra que se pierden en el confín norte del planeta, los cipreses azotados por la rudeza de las nubes gélidas. No quiero hombres, mujeres, niños, en mi paisaje, sólo yo, anclado en la vasta soledad, mientras el tren aguarda sereno a las orillas del río Angara. Otra cosa: no pienso iniciar desde Moscú, porque estoy cansado de las plazoletas rojas y las palomas en los tejados, el mismo espectáculo solemne, nada exótico; mi tren partirá desde más allá de Omsk, pasará sobre las aguas del Ienisai, e irá a morir en el estrecho de Bering, en el arpón de un cazador de ballenas. También pienso detenerme para amontonar piedras en los dinteles, y comprobar si aparecen las mujeres que doblan cuchillos, con su bolso de fieltro, vendiendo infinidad de fragmentos de hielo pedestre. Hay mucha gente. Demasiada. No debería extrañarme, porque viajar en este tren es el sueño de todo infante, y el consuelo de todo anciano. Una mujer apacigua a su bebé. Tres jóvenes me miran extrañadas, debe ser -pienso- mi tez suramericana que resalta entre tanta piel cristalina. Es verdad, las pieles son casi transparentes: digo que si tuvieran el torso desnudo podría verles el corazón tras el seno inquieto, distingo las venas que surcan aquellos muslos núbiles, y la sangre depositándose en los cabellos. Interrumpo mis divagaciones. El tren parece coagulado, hace horas que no mueven ningún vagón; de nuevo otra señora me dice que la ruta está clausurada. Le respondo que no me importa, que sólo quiero viajar por las nieves. De repente, se resquebrajan unas ramas, todos comienzan a cantar una cadena abrupta, añoro a Schiller, canta un gallo, la saliva se me amontona entre los dientes, los pies no me sostienen, comienzan a desfilar cuadritos negros. La apertura de un vagón pospone mi muerte. Al tren acuden multitud de tipos humanos, e incluso logro distinguir algunos que no reseñan en ningún texto de psicología. Unos ingleses me dirigen palabras ininteligibles. Intento contestar, pero la turba me aprisiona y golpea fuerte: parezco una bola de bingo. Por esas casualidades de la vida, consigo revisar mi boleto sin ensangrentarme las manos. Llego al vagón, subo; como está vacío y es muy amplio, no necesito recurrir a la falsa excusa de una fobia. La decoración me hace recordar a las menudas mesoneras de los cafés de New York: un tabardo sobre el único mueble, retratos de quirópteros sonrientes, clavicordios en los rincones, y unos colgaderos con la inscripción: "Gallinas". Esto último fue lo único raro que noté, especialmente porque no se trataba de colgaderos comunes de capote o sombrero, sino que salían del techo unas cuerdas con sus respectivos nudos de driza y, además, aquel grabado de "Gallinas" enturbiaba las apreciaciones. Olvidé esto rápidamente al ver que mi soledad calló, cuestión que en verdad aguardaba, pero no tan pronto. Para mayor desgracia, irrumpieron en primer lugar aquellas muchachas de espejo; una de ellas se escondió tras el mueble al verme, lo cual me hizo recordar mi procedencia, hasta me pareció ver el momento en que estaba naciendo: vine al mundo ahogado. Luego subió una señora cana, y un hombre, con aspecto de mercader por las gallinas que cargaba. Rápidamente, y como por instinto, entraron en familiaridad esos seres animales. Hablaban perfectamente un idioma que no conozco, pero que no era ruso. Quizás pensaban que yo conocía las lenguas de aquellos lares. Al contrario de lo que esperaba el mueble aún estaba desocupado. Con mi temple indomable, y la vista huidiza, me senté. Todos se quedaron mirándome. Me sentí estúpido, y la culpa se apoderó de mí: esa gente, pobre tal vez, necesita más que yo el asiento. Ya iba a levantarme cuando la vieja se me acercó. El aire me entró sin trabas a los pulmones, el colesterol se me secó, la mente corrió las persianas, la sangre abandonó mi piel, los sentidos se inundaron de adrenalina, apreté los puños, estaba listo para esquivar cualquier golpe. Me dijo, en inglés: -Yo conozco todos los idiomas. -Bien. ¿Y por qué no me habla en castellano? -No soy adivina. Sólo te dije que hablo todos los idiomas. -Ella -intervino el viejo- no es adivina. El adivino soy yo, porque puedo leer los pensamientos en cualquier instante. -¡Caramba! -exclamé-. ¿Y quién eres tú? ¿Dios? -Je, je. Mucho más que eso muchacho, mucho más. -Te aseguro -dijo la vieja- que al terminar el viaje te irás conmigo. Me lo rogarás desesperado. -Señores, señores. Disfruten el viaje, reposen de sus agitaciones -respondí con aire compasivo, comprendiendo las insuficiencias mentales de los ancianos, haciéndoles comprender mi indiferencia e incredulidad. Así pues, sin ninguna disputa, continué como amo del mueble (con el tabardo). Miré de reojo a las muchachas, que al enterarse de mi vista se sonrojaron. Reflexioné con lástima que en mi tierra sólo serían fiambres de los clubes nocturnos. Me alegré al pensar que quizás ellas no habían entendido la conversación que sostuve con los viejos. Sin embargo, sus ojos tristes y azules me hacían suponer lo contrario, sus ojos que me miraban como quien ve un condenado o un ánima pagando pena. Aquellos ojos me irritaron, y confieso que aún después de muerto no he podido olvidar las esferas celestes girando en torno al torrente de mi cerebro. Casi procedí a insultarlas, pero me calmé al enterarme de que el tren estaba sobrevolando el río Ienisai. Abrí la ventana. Las gotas comenzaron a salpicar mi rostro, extendí las manos para tocar el agua hierta y espumosa: era un agua muy fría, igual a la de mis sueños infantiles, muy honda, casi como mis huellas. Los rieles se habían sumergido. Algunos bloques de hielo vagaban por el río. El Ienisai mostraba las suturas de la arena y el cielo, doblegando la fugaz estera de neblina. Recordé, ante aquellas grietas de la aurora, la historia que refería que ese río, oponiéndose a su cauce, conducía al fin del mundo. Algo estaba claro: el Ienisai no podía bordearse. Muchos lo habían intentado y siempre regresaban al lugar de origen, porque las riberas se entrecruzaban infinitamente y todos los senderos conducían al punto de partida. Algún incauto amarró una cuerda a un árbol y el otro extremo a su cintura, y así se dispuso a merodear en el laberinto. De ése nunca más se supo nada. Por si se lo preguntan, diré que la cuerda no desapareció, porque han visto que en la noche los lobos cazan con ella entre los colmillos. ¿Por qué no navegan? Simple. Las auroras perennes del Ienisai arden los ojos, ciegan, chupan la saliva, y además, nadie se expondrá a los gusanos descabezados que aparecen bañándose en los remolinos. De todas formas, no seré yo quien juzgue a esos hombres. Estoy en Siberia. El tren de Siberia adopta la rutina otra vez. Las vastas soledades recuerdan a París, pero no a Buenos Aires. Hay algunos que creen que ambas ciudades poseen similitud de caracteres, y por eso presumen de haber vivido. No. Buenos Aires es más solemne y gustosa. Los mediodías argentinos son para verdaderos hombres, mientras París es más femenino. Sólo en Siberia resalta la gallardía, la tertulia no desvaría, y el alma roza el infinito. En cambio París, como mi origen, tiene proporciones de himenóptero. Mi tren se humillaría ante las multitudes lentas, aristocráticas, que corren en la penumbra vaga de la literatura insulsa. Allá reposa un lago. Es extraño. Nos alejamos de Dédalo y abandono el tren con mi imaginación. Contemplo desde el lago al enorme gusano gris que sigue complaciente, sonriente, apartando los esqueletos de la taiga. Olvido a París y Buenos Aires. Olvido que me pierdo en el misterio siberiano. Ahora las ninfas comienzan a darle vueltas a unas copas. La vieja inicia un viaje cómico, con tendencia erótica. Me acuerdo de que mi abuelo decía que girar cosas llamaba a la muerte. De pronto el viejo, en un movimiento brusco, guinda por las patas una de las gallinas. El nudo de driza asegura las patas del animal. Casi las hiere. Creo que huelo su hiel. -Para matar una gallina, creo, hay que guindarla por la cabeza para trozarle el pescuezo -dije con aire de hombre de mundo. -El pescuezo se lo quiebro con las manos -respondió. -¿Y entonces para qué la guindó? Podía matarla en el suelo. -Je, je -rió-. Si la guindas por las patas es más fácil de matar. El animal casi suplica para que le vuelen la cabeza. Así no opone resistencia. En efecto, con un frágil quiebre de muñecas la tarea estaba concluida. Ni siquiera un aleteo o un suplicio desesperado. Luego, lo bajó, hizo con el pico del animal una cruz en el suelo, y lo colocó sobre ésta. -Ahora resulta -dije- que esa cruz es para agradecerle a la gallina que se haya dejado matar. -No -contestó tajante-. ¿No lo sabes? La cruz es para que no se mueva ni alborote mientras dura la agonía. Véala. Ahí está quietecita aguardando el instante. ¡Qué locuras comete esta gente! Y ya la mató. Para nada, porque aquí no se la va a comer. Y la vieja todavía continúa brincando. Y esas muchachas no paran de girar las copas. Grito. Quiero paz. Las ninfas sonríen y siguen con su jugueteo, como ignorándome, o mejor, retando mi paciencia y don de mando. No saben de lo que soy capaz. No saben que soy un hombre irascible. Grito otra vez. En esta ocasión mi voz ha alcanzado su propósito. Todo retorna a la calma. Recuerdo que estoy en el tren de Siberia, y que yo no deseaba acudir aquí. Siento sueño, pero debo permanecer despierto si no quiero nacer ahorcado en esos colgaderos. Está comenzando a hacer calor. Sin embargo, nieva. Parece que abandonamos Vladivostok. Pronto aterrizaremos en Bering. La vieja dobla una cuchara. ¡Sí! Se queda mirándola con bravura. Las ninfas murmuran complacidas. Me acuerdo otra vez de los chismes parisienses. El hombre bebe vodka. El mango de la cuchara se dobla como un arco iris, la punta se aplana. La fragilidad repentina adquirida por el material me da la impresión de que todo es de estaño: las piernas de las jóvenes, los dientes ocres de la vieja, el aliento de alcohol del borracho, el suelo, el suelo cede bajo mi peso, voy descendiendo, toco los rieles, las chispas me queman los dedos de los pies. Me doy cuenta de lo que sucede. Alguien dice que es el fin, y el viejo me da la bienvenida. ¿Quién me ha hecho subir al tren de Siberia? Yo mismo, es cierto, pero tal vez no. Por todas las comisuras de los labios, entre las grietas del Lena, se filtran apacibles los aullidos de los lobos. Ahora tengo miedo. Veo, en procura de una última satisfacción, el cristal empañado. Allá cae la nieve, una nieve rara, brumosa y caliente, hecha de fuego, y se evapora antes de tocar la tierra. Todo fluye. Ahora viene la debacle. El hielo se desvanece en el curso superior, arrastrando cuanto encuentre a su paso, incluido el menudo zorro azul, mi alma. ¿Quién me ha hecho subir al tren de Siberia? ** Santos Brito jabbmv@cantv.net Escritor y comerciante venezolano (Los Millanes, Nueva Esparta, 1950). === Pez de piedra tres Paura Rodríguez Leytón ======================== Este es el intento de caer al fondo de la soledad más pura, el de no hablar. === La forma de los atardeceres me hiere, me alegra su color tardío cercano al vientre, cercano a cada latido que comienza a encenderse por las calles extrañas y propias. Sueños remotos me llaman, esperan. === Tendrás tiempo para tomar el té, vendrá el calor, vendrá la lluvia, vendrá el olor a tierra mojada. === Tus flores se duermen en pequeños sueños eternos. === Los días son como un pañuelo bien planchado donde las moscas no se atreven. === Busco algo que ocultan mis manos: una pequeña pieza de relojería anterior a nuestros huesos que ahora sólo existe en el paladar, como alguna melodía, como voz providencial. === Los musgosos tejados consumen la ventana. Hablas sin repetir los miedos, sin mencionar las treguas que nos damos cuando el río ya no llega, cuando hay un montón de piedras para jugar, para imaginar tormentas, para esperar la hora del té con trozos de pan de las manos de un ciego. Es aquel olor a libros, a polvo de antes... el que ya no está, el que ha desaparecido para siempre. === Amo los geranios, las piedras, la luz temprana que guarda los silencios. === Después de los rumores: unos pasos confusos, unos fuegos apagados, una silenciosa partida. Ahora, un miedo remoto cosquillea en mis oídos. Y habrá poesía para tenernos de nuevo en el fondo de un jardín amarillo, jugando al olvido, a los viajes continuos. === Los días retornan de un lugar intacto, como frutas dulces que acarician tus ojos. === ¿Qué será de estos huesos que ignoro, que no veo, que son como mi alma? ¿Qué será del alma que ignoro, que no veo, que es como mis huesos? ¿Acaso habrá una forma de llegar al agua, de romper los muros sin estruendo? Huye la palabra como un pájaro asustado, desaparece como desaparecen sus misteriosos huesecillos. ** Paura Rodríguez Leytón paura@unete.com Escritora y comunicadora social boliviana (La Paz, 1973). Ha publicado los poemarios Del árbol y la arcilla azul azul (1989) y Ritos de viaje (2003, Premio Municipal de Poesía de la Alcaldía de Sucre en 1999), y mantiene inédito el poemario Espacio diurno. Actualmente es docente de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca, de las materias de redacción y estilo y gramática y lenguaje. === Tres relatos Sofía Irene Cardona ================================= *** La amante de Borges Perdida en la zona ganadera de aquel país, la universidad, en sus inicios un colegio de agrimensura, había tenido que hacer muchos esfuerzos para lograr el prestigio que lucía hoy día a nivel nacional. Ya hacía varias décadas, los miembros de la junta directiva habían invertido todo el esfuerzo y dinero en construir el corazón de aquel campus universitario dispuesto a rebasar, a través de los años, la fama de las universidades más prestigiosas. El corazón del recinto era, por supuesto, la biblioteca de veintisiete pisos cuya altura había sido motivo de gran controversia cuando en plena construcción un estudiante resultó asesinado por un ladrillo que había caído desde la azotea con evidentes intenciones homicidas. Nunca se aclaró el misterio y el relato de los detalles de la desgracia (su causa y su efecto incluidos), dicho de la mismísima boca de alguno de los testigos o conocido de los testigos, vino a engrosar las leyendas universitarias sin que se llegara nunca a esclarecer cuánto había de verdad y cuánto de vuelo imaginario en ninguna de sus versiones. Sin embargo, la explicación oficial que ofreció la administración universitaria hablaba menos de intenciones maliciosas y más de desafortunados errores de cálculo y lamentables accidentes cuya repetición debía evitarse a toda costa. Fue entonces que cercaron el edificio y, como medida de seguridad, eliminaron todo el peso que podían desalojar de cada piso. Un equipo de ingenieros de la misma universidad hizo los estudios necesarios, calculó por varias semanas el peso y la altura convenientes y redactó un informe de varias resmas de papel en el que recomendaban medidas específicas para evitar otras desgracias. Así fue como se decidió mudar todos los libros en lenguas extranjeras y con ellos, a la eficiente y candorosa bibliotecaria de trescientas libras, Melissa Perkins, a la antigua capilla Godell. En aquel vetusto edificio de piedra, muy anterior a la construcción de la universidad, fueron acumulando todos los libros escritos en lenguas extranjeras que se habían ido adquiriendo a lo largo de los ciento cincuenta años de existencia de la universidad. El cuantioso tesoro bibliográfico quedó al cuidado de un equipo de cuatro mujeres: Melissa Perkins y otras tres bibliotecarias cuyo aspecto insípido y siniestro las hermanaba de forma inquietante. Tal vez por haber trabajado tantos años encerradas entre libros, todas tenían los ojos empequeñecidos y cierta levedad más asociada a los pájaros que a las bibliotecarias universitarias. Todas, menos Melissa Perkins. Entre ellas, Perkins descollaba porque su peso, su mirada redonda (aun más redonda tras sus gruesos espejuelos) y su aspecto de tierno mastodonte, contrastaba con el aspecto frágil, enclenque y mojigato de sus compañeras de trabajo. Decidida a no perder control de su sentido de orientación en aquel tropel de libros, Perkins invirtió todo su tiempo libre en ir memorizando el lugar específico de cada libro mientras las tres pájaras hacían que hacían paseándose de escritorio en escritorio y se dedicaban a estudiar el movimiento de las ardillas a través de la ventana. Escudada tras un constante despiste, Perkins logró pasar inadvertida entre sus celosas colegas, a pesar de sus descomunales proporciones y su ingente labor. Melissa revolvía cajas, organizaba anaqueles, redactaba cartas, atendía estudiantes, colaba café, sostenía largas conversaciones telefónicas en cinco lenguas distintas con misteriosos interlocutores y participaba de todos los comités institucionales de rigor. Así eran las cosas en aquel apacible campus, hasta que un día el profesor Garriga entró a Godell y, en lugar de sentarse en el escritorio de la ventana, atrincherado tras una muralla de obras completas de Martí o de Lezama, como solía hacer todos los días, se acercó a la sala de referencia a preguntar por Melissa Perkins. Las tres gallinitas lo miraron incrédulas, esperando alguna explicación, pero Garriga repetía simplemente que le trajeran a Perkins de una buena vez y se dejaran de mirarlo con cara de teléfono ocupado. Borges agonizaba y la reclamaba inmediatamente, dicen que le dijo Garriga a Perkins cuando llegó sofocada al segundo piso, para mayor pasme de las tres bibliotecarias que escuchaban disimuladamente desde sus escritorios. El Gran Maestro había tomado un avión desde Ginebra a Nueva York y ya venía de camino, escoltado por un profesor que habían enviado expresamente para acompañarlo. Borges se personó en el campus a las cinco en punto de la tarde, exactamente a la hora convenida, escoltado por el joven profesor que resultó ser un ecuatoriano que desde Nueva York no le había parado de hablar de sus complicados sueños con la esperanza de que el Gran Maestro los integrara a alguno de sus cuentos. Cuando por fin Borges pudo zafarse del ecuatoriano pidió solemnemente que lo llevaran, si eran tan amables, con Melissa Perkins. Los catedráticos, anonadados y muy honrados por la inesperada visita, no sabían bien cómo ponerse pero accedieron al reclamo del Genio y, después de despachar al joven profesor ecuatoriano que contaba sus sueños con la esperanza de que el Gran Maestro los integrara a alguno de sus cuentos, lo llevaron a Godell. Hermanados en el aspecto de viejos elefantes y bondadosa sapiencia, Borges y Perkins se saludaron en una lengua extraña, para sorpresa de todos, especialmente para la plana mayor de la universidad que espiaba por los cristales del cuarto contiguo. Lo único de lo que se enteraron fue de que Borges tomó café con galletitas, como cualquiera de los estudiantes que visitaban a Perkins en su oficina. Estuvieron hablando dos horas y media, justo hasta la hora de la cena, pero lo que más les intrigó a los catedráticos fue que a todos les pareció que era más bien Perkins la que hablaba ante la mirada perdida del Gran Maestro que alargaba su cuello de dinosaurio como para alcanzar las imágenes que posiblemente describía Perkins en su balanceado parloteo. Porque Perkins se mecía mientras hablaba, como si cantara algún vals, también con la mirada perdida en lo alto de los estantes de su oficina, balanceando la cabeza hacia la derecha dos veces, a la izquierda dos veces más, moviendo los labios constantemente tal vez como si rezara. Hay varias versiones distintas sobre el asunto, pero ninguna llegó a prevalecer como definitiva. Al término de la conversación Perkins y Borges se saludaron con una inclinación de cabeza y el Gran Maestro se dio la vuelta y con paso seguro llegó a la puerta. Los catedráticos lo escoltaron a la salida del edificio y después hasta el carro en el que esperaba taciturno el profesor ecuatoriano para llevarlo de vuelta a Nueva York. Borges murió en Ginebra, como todo el mundo sabe, pocos meses después. Esta fue la única visita que recibió Perkins en todos los años que estuvo trabajando en el recinto y también la única vez que Borges visitó esa universidad. Pasó el tiempo y la visita de Borges fue a parar al caudal de leyendas universitarias con la historia del estudiante asesinado por el ladrillo fugitivo. Cuando la remodelación de la torre estuvo terminada y eliminaron la cerca protectora, Perkins fue a ocupar el último piso, con vista al valle ganadero que resguardaba la universidad. La capilla Godell fue demolida y en el solar construyeron la residencia de estudiantes que se ve ahora desde la avenida principal. Perkins estuvo trabajando en su rutina por varios años hasta que un día no se presentó a la biblioteca. Después de varias averiguaciones resultó que Perkins había descubierto que comenzaba a padecer de alguna enfermedad degenerativa de la memoria y decidió ingresar voluntariamente a una casa de salud. Las únicas noticias sobre el caso provienen de las tres pájaras que hoy le sobreviven a Perkins en la biblioteca. Dicen ellas que aun después de su desaparición siguen llegando a la biblioteca consultas epistolares de lejanas tierras dirigidas a Melissa Perkins. Ninguna lleva remitente y todas esperan ansiosamente la respuesta de la amante de Borges. *** La tentación constante del melancólico profesor Una vez tuve un profesor atravesado por la melancolía de quien siempre sospeché ciertas aspiraciones literarias. Así le llaman algunos al afán secreto por ingresar en el círculo apretadísimo de las letras. Era un profesor desinflado. Había sido muy gordo y muy enérgico y, dicen los que lo conocieron trescientas libras antes, de mejor humor. Al parecer, el médico le recetó un régimen de vida o muerte y con la manteca perdió también la risa. Fue entonces que le dio con escribir, porque la pérdida de peso llegó acompañada de una pérdida de vigor juvenil y, tan lejos de su país, no le quedó más que soñarlo. Así que siempre estaba triste. Caminaba por los pasillos balanceando la ceniza de un cigarrillo que cargaba como cirio procesional mientras se desplazaba de oficina en oficina en misteriosas gestiones que debían más a su ansiedad que a verdaderas necesidades. Yo creo que, en realidad, mataba el tiempo para llegar a su hora de almuerzo -aunque el banquete fuera invariablemente una lata de atún con galletas y un puñado de pasas. Afilaba todos los lápices con la misma angustia que paseaba su colilla y miraba a través de unos espejuelos de concha que casi siempre se balanceaban en la punta de su nariz pero de vez en cuando le servían de diadema para su abundante pelo lacio. De más está decir que su recuerdo va acompañado del respeto y el cariño que todos sus estudiantes le profesábamos. Así las cosas, Garriga, que así se llamaba, se encerraba por las tardes a escribir poesía. Muy pocos lo sabían con certeza, pero todos lo sospechábamos. Sucede que Garriga, cuando hablaba de poesía se encumbraba y se encumbraba y nos trepaba con él a las vertiginosas nubes del lirismo hispanoamericano. Sólo alguien que ha vivido muy de cerca la poesía puede alcanzar tan altas latitudes metafóricas. Allá arriba solía tropezar con las frases y confundirse de forma espectacular. En pleno éxtasis Garriga no distinguía las p de las b y las doble erres se le descosían en una sarta de lapsus que engordaban la antología de garrigazos que todavía hoy sus ex alumnos rememoran divertidos. Eran geniales pero no los reproduzco aquí, porque desviaría la atención del asunto. Me moría por saber qué poesía escribiría y un día me atreví a preguntarle. Después de todo, él apreciaba mi seriedad intelectual y seguramente me creyó cuando le prometí discreción absoluta. Garriga sacó de una gaveta de su escritorio un cartapacio azul marino y me enseñó con aire confidencial sus obras completas. Más bien se trataba de lo que restaba de ellas. Garriga había pasado tres décadas borrando y corrigiendo lo que había traído escrito de su país y le quedaban entonces sólo cuarenta y dos poemas brevísimos. Yo creo que fui la única privilegiada que accedí secretamente a los poemas de Garriga, pero seguramente él se los hubiera enseñado a cualquiera que se lo hubiera pedido. Eran unos poemas alucinados que trataban de madrugadas y sombras, una oscuridad que se asociaba más a la distancia de la lucidez que a la cercanía de sí mismo. No creo que él pensara que eran la gran cosa, de otra manera los hubiera publicado (amigos editores no le faltaban), pero a mí me parecieron al menos dignos de ser vistos por otros ojos que no fueran los de las cucarachas. Yo creo que Garriga sufría profundamente su afición a las letras, que hubiera sido más feliz si se hubiera entregado a su impulso creador. El pobre padecía resignado los avatares de la vida académica: la participación en comités, los tribunales de tesis, la asistencia a congresos, las reuniones de facultad. No había más que ver cómo arrastraba los pies los días de asamblea y la mirada de carnero enamorado que, en medio de las discusiones departamentales más memorables, Garriga le echaba al mundo a través de la ventana. Hubiera sido feliz en la biblioteca, atrincherado entre sus libros de Rubén Darío, con una resma de papel virgen y dos cajas de lápices afilados. Yo recuerdo a Garriga con frecuencia, especialmente cuando debo corregir exámenes. Siempre hay algo mejor que hacer. Me acuerdo de libros que no he leído, de las historias que quisiera escribir, en fin, de las razones originales que me impulsaron a estudiar literatura. Hay veces en las que me escapo, aprovechando el despiste de uno de mis hijos, la fila del banco, la espera en el estacionamiento de la escuela, y escribo tonterías como ésta. Sucede que hace dos meses me dieron la noticia de que Garriga había sufrido un derrame cerebral y estaba en coma. Lo fui a ver al hospital y lo encontré vagando como dentro de sí mismo, con el movimiento convulso de los que no despiertan jamás. Pregunté a su hija por los poemas, pero al parecer no sabía ella que su padre escribiera nada aparte de los memos de la oficina y las notas de sus estudiantes. Desde entonces no he podido dejar de pensar en Garriga, pero sobre todo en lo que representa ser profesor de literatura en la universidad: el gran placer de compartir una lectura, la mirada maravillada del estudiante que por fin entiende un intrincado razonamiento, el aspecto ávido del que desea explicar sus ideas, la tímida inteligencia del que nos ilumina desde su curiosidad. Entonces entendí por qué Garriga insistía en encumbrarnos en la exégesis poética, porqué se obstinaba en hablarnos con rigor y claridad de las complejidades de Lezama, de la profunda simpleza de Martí, por qué se callaba inquieto a la espera de nuestros vacilantes comentarios. No hacía falta publicar sus cuarenta y dos poemas, porque Garriga publicaba todos los días su lectura. Para profesar la literatura, también se podía ser simplemente un profesor. Si Garriga despertara algún día, me gustaría decirle todas estas cosas y tal vez tendría el valor para preguntarle por sus poemas. Después de todo, el profesor, como solía decir él, también tiene su corazoncito. Ahora que todos los que fuimos sus alumnos somos profesores, ahora que somos nosotros los que nos enredamos con las dobles erres, entendemos mejor la angustia y los paseos melancólicos de Garriga. Cuando nos avasalla la tentación de la literatura hay veces que nos resignamos a reproducir con nuestros estudiantes la avidez de otro menos melancólico que nosotros, que cedió al impulso y tomó el lápiz. *** Los últimos pies La licenciada Ortiz jamás imaginó lo complicado que sería operarse los juanetes. Primero lo pospuso por la piedra en el riñón, después por la boda del nieto gringo, más adelante por el huracán y, de forma súbita y dramática, por el infarto del verano pasado. Fue entonces que la abrieron como un pollo, le graparon el pecho y la dejaron tan triste por tanto tiempo que casi se olvidó de sus juanetes. Había vivido obsesionada con los pies. A Migdalia Ortiz le parecía la parte más erótica de la anatomía humana. Por eso alguna vez en su juventud descarada usó sandalias, pero desde que entró misteriosamente en la etapa pudorosa de su vida llevaba unos chambones muy decentes y saludables, casi siempre de colores oscuros. Después de los setenta años, como suele sucederle a todo el mundo, a Migdalia se le estrujó el rostro y el cuello, se le desplomaron los brazos, la panza y los muslos en fofas lonjas de manteca, se le serpenteó la espina dorsal hasta acurrucar los riñones con los intestinos y se le anudaron las articulaciones de los pies y las manos. Todo eso lo soportó con estoicismo, todo, menos los dichosos juanetes. El colmo fue cuando ya no pudo amarrarse los zapatos ortopédicos. Hay que decir que doña Migdalia era muy paticaliente y se pasaba haciendo gestiones reales e inventadas, para los que la necesitaban y para los que no, en un volvo del ochenta y cinco que había jurado la acompañaría hasta la tumba. Que me entierren en él, dicen que dijo cuando firmó el préstamo de diecisiete mil pesos, y fue corriendo a comprarse una placa del Colegio de Abogados para adornar el cristal trasero y se lo respetaran en el párquin. La verdad era que no lo usaba mucho; debía rendir los diecisiete mil pesos del ochenta y cinco. Solía dejar el volvo estacionado en las partes más remotas de los estacionamientos, para que no se lo rasparan con los portazos, e incluso había ocasiones en que prefería ir a los sitios caminando largos trechos o peregrinando en guagua con tal de no usar su carro. Ahora que estaba achacosa vivía en el mismo centro de Hato Rey, cerca del supermercado, de la funeraria y de un tropel de oficinas médicas, los tres destinos más frecuentes de Migdalia Ortiz. Con el tiempo la licenciada se recuperó del infarto y cuando le volvieron el color y las ganas de andar le dio con operarse de una vez por todas los dichosos juanetes. Sin duda era un acto de vanidad, pero los escrúpulos se disipaban con la libertad que le traía su propia resurrección. Ahora que la gente se sorprendía de encontrarla viva, se sentía con todo el derecho de hacer cosas prohibidas. Había encontrado algo que sí podía arreglar para burlar los accidentes del tiempo y los coqueteos de la muerte. No podía rehacer su vida, ni disponer de tanta piel que le sobraba, ni enderezar su columna vertebral, pero sí podía recuperar la grácil forma de sus pies. Así que esperó pacientemente el permiso del cardiólogo, hizo todos los laboratorios necesarios, suspendió el comadín por dos semanas y se fue al cirujano. Habían pasado diez años desde que le diagnosticaron la condición. Le había tomado una década acercarse a esa oficina de la avenida Roosevelt. Las vecinas del edificio le habían recomendado un doctor joven, buen mozo y diligente, que hacía buenos chistes y daba buenos sobos. Todos esos años había vacilado entre operarse o no, así que llegó a la oficina del médico sufriendo en la duda. Su tormento pasó inadvertido para las otras tres señoras que esperaban el turno y la secretaria que papelereaba detrás del cristal de la oficina. El consultorio del cirujano era una casa común del vecindario que habían restaurado con un gusto espantoso. Habían acomodado todas las sillas posibles en lo que había sido alguna vez el cuarto de al frente y la sala comedor se había transformado en el salón de cobros, donde la secretaria facturaba afanosamente las cuentas de invisibles pacientes por la reconstrucción de sus respectivos pies. En una esquina del salón, como suele haber en estos sitios, habían colocado un televisor que nadie veía y todo el mundo escuchaba con resignación y sin ningún interés. De vez en cuando Migdalia veía a la secretaria prestar una atención especial a lo que sucedía en la pantalla, sonreír con los chistes y alelarse con las escenas sentimentales, según fuera la ocasión. Parecería que para ella habían puesto el televisor, como si tuviera motivo de aburrimiento en aquel sembradío de papeles. Todo esto lo anotaba mentalmente la licenciada con el mismo fervor con el que examinaba a sus clientes de antaño. Ése era ahora su pasatiempo favorito, adivinar los pensamientos de las personas que la acompañaban en las esperas. Cuando entró en la etapa de las citas médicas a razón de tres por semana, Migdalia pensó que nunca se acostumbraría pero llegó a perfeccionar tanto el arte de la observación que dos años después no se aburría jamás en las oficinas de los médicos y, sobre todo, practicaba el ejercicio del turno con espíritu deportivo y hasta con devoción. Así descubrió la dolencia de sus tres compañeras de turno esa mañana y el extravío mental de una de ellas que también miraba el televisor con la misma atención de la secretaria. En esas estaba cuando sonó por quinta vez el timbre de la puerta y la secretaria con los ojos fijos en el televisor, apretó el botón del seguro, obviamente sin mirar muy bien a los nuevos visitantes. Tres hombres entraron violentamente por la puerta como si tuvieran mucha prisa por arreglarse los pies, sacaron unos enormes tubos que Migdalia conoció ser escopetas recortadas y se bajaron los gorros tejidos hasta dejar los agujeros de los ojos en su sitio. "¡Tírense al suelo!", gritó uno, y dos de las viejitas se lanzaron al piso sin rechistar. Sólo Migdalia y la loca se quedaron sentadas. "¡Tírense al suelo, coño!". "¡Ay, Virgen del Carmen!", dijo la loca saliendo de su ensimismamiento y obedeció la orden como mejor pudo. Migdalia estaba tan distraída examinando la indumentaria de los malhechores que tardó en darse cuenta de que estaba en medio de un asalto. Había podido calar exactamente de qué barrio eran, qué edad tenían y hasta la alergia crónica del más bajito. Están nerviosos, se dijo, y tienen prisa por hacer lo convenido, no hay pasión ni odio -pensaba la licenciada, toda su silueta hecha un signo de interrogación, sin darse cuenta de que aún no obedecía. Sólo cuando uno de ellos se le acercó amenazadoramente repitiendo la misma orden con la vehemencia de la primera y la segunda vez, se echó al suelo con toda la prisa que le permitían sus torcidos huesos. Los hombres golpearon violentamente el cristal y Migdalia se tapó media cara con el antebrazo mientras miraba lo que podía con medio ojo que le quedaba libre. Así vio cómo pasaron los seis pies delante suyo, la puerta se entreabrió y aparecieron los suecos de la enfermera y los mocasines del cirujano. Escuchó gritos y amenazas, súplicas e improperios y más tarde dos tiros atronadores con más gritos de fondo, un golpe sordo y silencio. Sacó su medio ojo y pudo ver los seis pies de regreso a la sala de espera desfilando diligentemente hasta la puerta. De esta forma tuvo una perspectiva privilegiada de todo el incidente, desde el piso y muy cerca del paso de los malhechores. Lo que más le llamó la atención fue que dos de esos pies iban calzados con unas sandalias de cuero y desde el tobillo al dedo gordo podía apreciarse un saludable y hermoso pie de varón. Este pie no es poca cosa, pensó atrevida. Migdalia mezcló el susto con la emoción olvidada del aprecio erótico y enterró su medio ojo en el antebrazo para fijar la maravillosa imagen en su memoria. ¿Cómo unos pies tan hermosos pueden sostener tanta violencia? Migdalia Ortiz se perdió en una sarta de divagaciones filosóficas que la hubiesen dormido en diez segundos si no hubiera sido por los sollozos de una de las viejas y el rezo de la loca, acomodada como un gatito al lado suyo. Así permanecieron las cuatro viejas en el suelo, escuchando de lejos el parloteo nervioso de la enfermera que intentaba animar a la secretaria que se había quedado catatónica del susto. Más adelante se enteró de que los dos malhechores habían asaltado la oficina para cobrarle una deuda de drogas al cirujano, a quien habían dejado amondongado contra la puerta de su despacho. La enfermera se había puesto histérica y no había podido parar de chillar a pesar de que uno de los asaltantes insistía en que se callara, de manera que también a ella le había tocado lo suyo, afortunadamente no con la escopeta. Los describieron como tres individuos muy jóvenes, algo inexpertos y peligrosos, guiados por otro más viejo y más listo que se había quedado afuera en el carro, con el motor encendido. Todo había sucedido muy rápido y nadie había visto nada importante para la policía, así que las dejaron ir en poco tiempo y la licenciada Ortiz terminó curándose los juanetes con otro doctor, dos semanas después del susto. El día que fue a la última revisión, Migdalia Ortiz se sentía emocionada. En tres semanas podría usar nuevamente zapatos de tacón y, quién sabe, hasta sandalias. En eso pensaba la licenciada cuando alcanzó a ver en el televisor una escena que siempre la perturbaba. Se trataba de una imagen repetida en el avance de noticias: el baúl medio abierto con los cadáveres de siempre. Los cuerpos doblados, casi tanto como se guardan en el vientre, eran esta vez de tres muchachos de menos de veinte años cada uno. Los tres juntos no sumaban la edad de Migdalia Ortiz. Acurrucados los había encontrado la prensa, todavía con los tenis puestos. Sólo uno de ellos estaba tan descalzo como llegó al mundo. Migdalia sintió un escalofrío al reconocer los hermosos pies de las sandalias. Quitó la vista del televisor, miró sus nuevos pies con disimulo y suspiró como sólo lo hacen los ancianos cuando distinguen la señal ineludible de la muerte. ** Sofía Irene Cardona carso@tld.net Escritora puertorriqueña (San Juan, 1962). Publicó su poesía por primera vez en Aguinaldo (Boston, 1984), junto a los puertorriqueños Carlos Alberty, Servando Echeandía y Nora Dávila. Ha publicado poemas y breves textos narrativos en varias revistas de su país. Su libro La habitación oscura, en el que combina poemas derivados de sus primeros escritos con textos más recientes, será publicado por la Editorial Terranova (San Juan) en la primavera de 2005. Es catedrática de literatura española en el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico. Trabaja en una colección de relatos, El libro de las imaginadas, y prepara, con la colaboración de la caricaturista Nadia Martin, el relato ilustrado La fiesta de los descalzos. === Tres poemas Juan Pomponio ======================================== *** En tu sonrisa El desierto brilla en silencio, los pájaros duermen la noche, solo quedan algunas flores insomnes. Vuelan sobre la memoria con pétalos atrevidos susurrando canciones. *** Al despertar Cada uno de nosotros tendrá que ubicar el origen del sol el motivo de la luna el sueño de las estrellas. El brillo del camino espera por el coraje de aquellos hombres despiertos. *** Desnuda en la penumbra Tu piel: refleja horizontes. Puedo ver candelabros que chispean en la noche como estrellas perdidas. ** Juan Pomponio juanpomponio@hotmail.com Escritor argentino residenciado en Buenos Aires. === Lucrecia está vacía Maryelos Cea ================================= Son unas 5 de la mañana con algunas estrellas fugitivas tiritando en el negro manto del cielo... el sol aún no se decide a salir de entre los verdes senos del horizonte. Una esbelta figura femenina se ha sentado frente al tocador y se cepilla los largos y castaños cabellos con la parsimonia de la vanidad. Mira su rostro en el espejo y sonríe, satisfecha de lo que ve. Coloca el cepillo sobre el tocador y se levanta. Se dirige al amplio armario de madera y abre las puertas, se cruza de brazos y observa analíticamente las vestiduras colgadas. Luego de unos segundos, toma unos gastados pantalones de mezclilla, una blusa simple, sin mangas; unas sandalias y fin. Cierra la puerta. Coloca los implementos en la cama desordenada y se vuelve hacia el espejo. Su blanca piel desnuda se refleja en el cristal hedonista. Observa su cuello, baja lentamente a sus hombros, hasta llegar sigilosa a sus redondos pechos. Detiene ahí sus ojos y sin pensarlo demasiado dictamina (por enésima vez): "mis pezones son demasiado grandes para el tamaño de mis senos". Se encoge de hombros y sigue su recorrido. Llega a su abdomen, luego a los inicios de la curvatura de su cintura. Echa un rápido vistazo para recordar aquella frase: "tenés un torso perfecto para ser dibujado". Inexpresivamente continua examinándose, llega a su sexo y considera que lo ha rasurado de una manera inusual... sonríe ante lo absurdo de la conclusión, porque no se anda por allí revisando o preguntando a las personas cómo han rasurado sus "partes nobles" (Buenos días, ¿podría usted decirme cómo rasura sus genitales..? Oh, ya veo... ¿y qué tal la familia..?), por lo tanto, resulta engorroso saber con exactitud cuál es la "forma usual" de hacerlo. Es más, probablemente su manera resulte ser la más usual del mundo... pero, para no desilusionar sus indicios de originalidad, le otorgará el beneficio de la duda a lo usual o inusual de su... el "bip" del reloj interrumpe las cavilaciones de Lucrecia. Con el rostro indignado ve unas 6 de la mañana, flamantes, con un sol calentando aquellos verdes senos del horizonte. Mientras viste su cuerpo repara en que no examinó su rostro, no vio sus ojos, sus pestañas, sus labios... los obvió como si no existieran... como si no tuviera rostro. "No tengo identidad", se oye decir. Ahora el sol tiene el aspecto de unas 6 y media de la mañana. Toma un escueto vaso de jugo de naranja, cepilla mecánicamente sus dientes y corre en busca de un bus con la mochila saltando en su espalda. El día pasa sin mayores sobresaltos. Siete de la mañana en el aula, luego una escabullida con los amigos. Una tarde de lluvia esporádica, de manos deteniendo una quijada, de una ventana abierta para aspirar el aroma de la tierra húmeda... de aislarse de lo mundano y volcarse al interior para encontrar la verdadera riqueza del ser... bancarrota. Hora de irse. Llega la noche, y con ella, el libro de antes de dormir, y con él, las artimañas del sueño... Los ojos se vuelven a abrir en par a unas 5 de la mañana que no tienen nada de diferente a las vividas el día anterior. Mientras toma su baño de agua fría (el agua fría es excelente para una eficaz circulación sanguínea en las piernas) empieza a tener la sensación que está viviendo el mismo día, una y otra vez, desde hace casi 10 años... más de la mitad de su vida, quizá... el agua recorre su cuerpo, limpia la superficie, ¿calará hasta el alma? (quien se purifica con agua teniendo la intención de renovarse, logrará su cometido)... De nuevo la esbelta figura de Lucrecia frente al tocador. Alza sus delgados brazos para cepillar sus cabellos. Una y otra vez el cepillo penetra entre las delgadas hebras castañas... mira su rostro en el espejo y sonríe... pero no puede relajar la expresión de nuevo. Se ha quedado allí, sonriente. Aunque el resto de su rostro muestra pánico, la sonrisa permanece intacta. Las lágrimas de angustia empiezan a correr por sus mejillas, lo extraño es que no siente su cara húmeda por el llanto, pero sabe que está llorando porque el espejo se lo dice. Lleva sus manos a sus mejillas, las toca y no siente el calor característico del ser humano, están frías, como porcelana. Su rostro se ha endurecido, su piel ha palidecido y la sonrisa sigue allí, adornando su rostro de porcelana. Su largo cabello se ha vuelto sintético, mira sus manos y brazos, y lo que antes era su piel, ahora es porcelana, fría y pálida. Desesperada, Lucrecia intenta levantarse, pero sus piernas ya no le responden. Su cuerpo, endurecido, ya no le pertenece. Se observa ahora con ojos de horror; con un largo cabello sintético, sonriente, como una muñeca de porcelana en tamaño natural... desde lo más profundo de lo que queda de ella, surge un grito mudo, pero con una intensidad tal que la hace tambalearse hasta perder el equilibrio. Empieza a caer. Siente que los centímetros que la separan del suelo son kilómetros surrealistas, inexistentes, exagerados. Se ve sentada frente al espejo, cepillando su cabello, vistiéndose, corriendo con la mochila en la espalda, viendo la lluvia por la ventana, buscando lo que tiene en su interior... su cuerpo de porcelana se estrella en el piso, convirtiéndose en miles de trocitos de loza fina. En su interior no había nada. De lo inexistente se escuchó el llanto y la voz de Lucrecia repitiendo una y otra vez "Lucrecia está vacía... Lucrecia está vacía". ** Maryelos Cea maryu_c@hotmail.com Escritora salvadoreña (San Salvador, 1984). Estudiante de segundo año de la Licenciatura en Periodismo en la Universidad de El Salvador. === Texto de dar Carlos Morreo ======================================= En la pena de bosque que siento está el tejerme en tu rama larga. Hay un deseo como de India, una despedida al entorno suspendido, un llegar en mi bruma a ser mi pérdida. Hay ya un momento, suave y dinámico, que siento gravemente en dos. Me quiero ir a los colores duros. Me quiero amarrar en todo lo tuyo si eres tú la duda que me prende, Me quiero originar en tu solidificar, en tu mal tan sencillo. Con estas palmas hundidas te doy algo de mi paladar. === Tu pena original luego de un vernos ya menos santo. Nos corregimos nuevamente para amarrarnos en una columna de América El nuevo mundo ya no tenía banderas cuando llegábamos La savia de tu penar es la savia de mi entretenerme en ti; con esto, de nuevo, prendemos la candela menos roja de todas. Te permito olvidarme para así instaurar el puntal de lo continuo. Otro golpe aborigen, un servicio tuyo que me liquida para aprender del tiempo. === Escuchamos la misma canción de un ayer renovado por tu despedida, un canto que me preocupaba para no saber más de ti. Estás circunscrita a las letras de un soplo duro. Me otorgas la tontería de una melodía de miércoles. Te canto para adjudicarme lo más blanco de tu ausencia Si te comento la servidumbre de ayer, el recordarnos en otoño, el misterio en cadencias mayores, la poesía, te llamo nuevamente mujer de risa perpetua, caníbal de mi refugio, y me pierdo obligadamente en tu potro soleado. Te quiero como un león quiere a sus nacimientos. === La espera tiene nombres para los ratos largos y por eso te cambias de nombre cuando te vas. Amanezco arrancado y como empezando a expulsar un nacimiento de mí cuando te espero y no hallo un nombre con el cual orientarte. Tú te sabes prolongar oportunamente en mi extravío firme. Te muestro este hábito interno que llamo abundancia y te sigo en tu rareza de afueras. Te espero con tus amplios nombres en el colmado amanecer. === Gracias a una niebla afligida en tu vientre de juegos soplamos lo liberado de la tierra. A partir de un ayer renovado pensamos al sol emplazado. Te soplo nuevamente para amanecer de ti y nos levantamos en los columpios del juego largo. La evacuación de tus rasgos nos arrasa en las pestañas. Se aclara la turbación en tu espesura de viento; salimos a los parques una vez más y en ese vasto mar andamos simples como el fruto de un fuego. Nos repetimos las palabras fugaces de un ahuecamiento suave, y en besos sólo nos damos los tributos de nuestra propia inclinación. === La rareza no le pertenece al terruño que nos rompe. El sur, cuando logra ser, es una macedonia. El afecto que nos envuelve entra en brotes limpios, así estamos la crema meridional. Esta estancia está imperceptiblemente hermanada a la existencia. De encanto en encanto lo dulce de este atascadero nos escoge. Entre el nacimiento fogoso y la muerte que es una hendidura creamos llanamente al mediodía. La estancia del sur es un acogimiento para la infancia. ** Carlos Morreo ceromorreo@hotmail.com Escritor venezolano (Moscú, Rusia, 1977). Licenciado en filosofia y ciencias políticas, trabaja como tutor de lengua castellana en la Universidad de Melbourne, Australia, y en la Filmoteca de Melbourne (http://www.melbournefilmoteca.org). Fue cofundador de la ya difunta revista caraqueña de literatura regenerada, Cero (1997/99). Recientemente colaboró en The South Project, una iniciativa de diálogo cultural y político Sur-Sur (http://www.southproject.org). === Tres cuentos Enza García Arreaza ================================= *** Sobre Vincent Van Gogh y el suicidio A Francisco Massiani. Y que me perdone por dedicarle una historia tan fea. Emilia se sentía sola porque extrañaba a Isacar, a quien le había comprado una estatua que le regalaría a otra persona, y por eso le dolía uno de los dedos gordos. Resentida porque Cruz se había empeñado en darle la cola hasta el otro centro comercial que quedaba en la misma cuadra y entre sacar el carro del estacionamiento y tomar la avenida y estacionarse, ya se le habían ido inconmensurables minutos, mientras la gorda Cruz hablaba y hablaba del marido sin tener contemplación alguna del silencio que Emilia sugería mientras la ignoraba despóticamente, mirando por la ventanilla. Porque uno grita cuando nada es el día y no se puede uno quejar porque la buena educación y esas habladeras de paja. Emilia se dio un banquete con sus nervios, no podía cruzar la avenida y ningún carro le daba paso. Ella pensaba en él todo el tiempo y eso la disminuía, la tiraba más poca cosa al mundo. Por eso se asustó de muerte cuando vio a un hombre muy parecido a Isacar y casi aplasta a un carro por ir corriendo detrás de él. Pero no era, claro, Isacar es más gordo y tiene algo así como un lunar. Es sospechoso que ella diga amar a ese hombre y no sea capaz de recordar si realmente tiene un lunar en la cara. Emilia se espaturró contra la tarde que ya cedía, le pareció que debía caminar más rápido, no tenía gracia alguna quedarse inerte frente a la puerta de Farmatodo pensando en esa vez que ella se encontró con el tipo en un hotel del centro y se tuvieron que enjuagar con un tobo de agua porque parece que el hotel le debía un realero a Hidrocaribe y habían cortado el servicio. Le dio rabia toparse con el vigilante ese que la mira con tinte lascivo, en fin, ya estaba de vuelta en el centro comercial de donde había salido con Cruz. Se sentó en la escalera a pensar en cuánto tardaría su papá en venir por ella y a comerse una torta de chocolate. Después una hora por la mitad. Entonces se acordó de Francisco Massiani y pensó que era tiempo de adquirir una nueva obsesión. Emilia ya carga encima diecisiete años cumpliendo año el mismo día que Vincent Van Gogh; muchas veces pensó que qué bolas que ese pintor sea el único que me pare bola el día de mi cumpleaños, a lo mejor si le hubiese leído un cuento de Massiani se hubiera salvado de pegarse un tiro. Bueno, se quedó callada un rato. Al rato retomó su curso por el Orinoco de carros frente a ella y regresó a sus cavilaciones sobre aquel hombre que la atormenta con su paz que es la distancia, Isacar, como uno de los hijos de Jacob, hijo de Isaac. Se quitó una lagaña y la miró con ternura porque detrás de ella escuchaba a un niño llorar. Aunque no quisiera hacía y hacía más cosas desde su fuerte en ruinas, hacía cosas que yo enumero. En fin, el asunto es que ella se mató cuando llegó a su casa, se tomó un sobre de veneno para ratas. *** Quedé viva para contarlo A Camila la entrepierna la olía a jabón de bebé. El viento a esa hora eructaba y se dejaba ver un hígado de carbón. Eran horas de hojalata y angustia, pero primero tendría que pasar por la farmacia a comprar una caja de condones. Sí, una caja, seguramente Rolando no querría usar condón. Él la llamó en la mañana, le dijo que se encontrarían en la habitación diecinueve. Eso de ir a un hotel era totalmente nuevo para ella, eso de abrir las piernas en la boca de un hombre en realidad la agobiaba, pero tendría que hacerlo por la esperanza que esa clase de unión era capaz de conferir. El dependiente de la farmacia se la quedó mirando socarrón y le pidió el teléfono. Camila violenta le tiró el dinero y salió corriendo con los condones. El hotel quedaba como a tres minutos, ella marchaba a pasos nerviosos pero concisos, hasta que se tropezó con una mujer gorda y con pelo de coco. Rogaba por no conseguirse con ninguna cara conocida, que no se encontrara con quien fuera a llevarle el chisme a su papá. Esa hora habría de romperlo todo y a Camila le preocupaba no tener la certeza de quien iría después a reparar el desastre. De golpe le entró una nostalgia anticipada por su himen, himen que ya había sido ofrecido al diablo. Un diablo poeta que había conocido a través del chat. Tenía que cruzar la avenida pero los carros no le concedían la venia de dejarla pasar, como si supieran del terror que la dominaba por debajo del sostén y las espinillas. El último rostro que vio fue el del rabino Stainer que la saludó desde un taxi. ¿Un rabino en taxi? No supo bien por qué la idea le sorprendió tanto. Cuando llegó al hotel había un tumulto de gente gritando en los pasillos. Había caca de ratón amontonada en una esquina de la recepción. Habían matado de dos tiros (uno en el brazo derecho y otro en la barriga, otro tiro había ido a parar en el vidrio de la ventana) al hombre de la habitación diecinueve. Una mujer había disparado y traía una foto de Camila en la cartera. *** De ese lado no Tango e iglesia. Mala combinación pero así soy yo. Mucha gente frunce el ceño al verme los domingos en la misa, en especial el sacerdote que no aguanta sostenerme la mirada desde que le dije que había soñado con un Dios que se suicidaba después del tan mentado Apocalipsis. ¿Sé fiel hasta la muerte? Fiel al violonchelo y a una mujer. Pero me gustaba ir a la iglesia con Fresedo. Y con la nana que todavía lo amamanta y eso que Fresedo ya llega a los quince años. Ese domingo, más monótono que el ritual de las mañanas de servirme café y abrir la arepa y embarrarla de mantequilla, se vio trastocado por un par de pezones y un vestido negro. Todos voltearon a mirarla, mujeres envidiosas con nariz de zanahoria y hombres que en el confesionario pedían perdón por prácticas onanistas. Yo le vi cara de Adriana o Patricia. Hermosa y correcta en el cuerpo como los conciertos de Bach. Fresedo la diagnosticó y la nana chirrió de celos (aclaro, la nana tenía diecisiete años y una hija en su haber cuando mi amigo nació). Venía sola a contraluz con un vestido negro ceñido que delataba sus redondeces y el delito magnánimo de no usar sostén. Tenía talante cansado y de foránea que viene a meter la uña en las vanidades ajenas. El sacerdote la miró y fue el caimán que lleva años haciendo dieta. Esa noche no pude olvidarla, su figura toda caderas y pelo lacio tono funeral me acompañó incluso cuando fui a bañarme. La semana empezó con un orden descomunal: el liceo y Fresedo contándome de las aventuras en el cuarto de la nana. Las prolíficas lecciones de chelo con la profesora Fiorella que hasta ese entonces fue la mujer más erótica del planeta. Los rostros que se van de viaje y los almuerzos, los libros que hay que leer para los exámenes. Y otra vez era domingo y era la iglesia. Ella entró del brazo de Mariano Libertella, un pintor fracasado que vive en la calle que tiene una cloaca rota. No puede ser su hija ni su mujer porque Libertella no gusta de las vaginas sino de los falos. Una vieja comentó con otra que se llamaba Gricel, como en aquel tango que Amelita Baltar cantaba sin gracia. Llevaba una blusa blanca que enmarcaba la pronunciación prolija de sus senos y una falda negra que jugaba a levantarse para que las piernas sonrieran, me sonrieran a mí. También escuché que se estaba quedando en la casa de Mariano. Era hora de probar suerte con la pintura. Siempre me interesaron El Bosco, Picasso, Goya. Fresedo me ha contado que Clara, su nana, le ha permitido profundizar en ella todas las noches siempre que estén seguros de que mamá se ha tomado las pastillas para dormir. Edipo no coartado en sus fines, embalses de magma pálido escurriéndose por los predios de una piel estriada y cansada de lavar, planchar. Fresedo tiene suerte. No como yo que soy cobarde, que soy de vidrio. El miércoles decidí pasar por casa de Libertella para enterarme sobre los cursos de pintura. Gricel abrió la puerta. Tenía una bata roja y el maquillaje chorreado como si un burro la hubiese lamido. Lucía amable como una almohada. Pero no pude contenerme y cuando me habló me di la vuelta y salí corriendo. Me oculté en el jardín de mi casa detrás del chelo silencioso y sentí morirme, sentí un sabor a eclipse en la punta de la lengua. El sacerdote estaba allí, lo vi desde la ventana de atrás, lo vi bajarse los pantalones frente a mi madre y a mi madre llenar su boca con él. La sotana en el piso de la cocina me hizo reír despacio, qué depravado es este Padre Nuestro. El jueves volví a intentarlo con suerte. Esta vez Libertella me abrió la puerta y ese mismo día empezamos con las clases. Tuve que pintar botellas de vino, al lado de Requena que siempre nos pareció talentoso pero muy ñoño en el liceo. Todo marchaba bien, yo tarareaba un tango cualquiera de Pugliese. Todo era océano pacífico, aunque yo esperaba con endeble ansiedad el desparpajo de esa aparición: Gricel, que bajó los peldaños para llegar al estudio con la misma bata roja del otro día. Ella fue en ese momento Manuel de Falla y los jardines de España. Sonrió al verme. Libertella le dijo que ya se podía quitar la bata y que subiera al pedestal. Se me cayó el lápiz, bueno, estaba temblando, y Requena me auscultó sorprendido pero queriendo disimularlo. Se quitó la bata y Manuel de Falla era pura baba. Libertella la pintaba, planeaba hacer una muestra de desnudos en la galería municipal. Toda mi infancia, con su angustia y frustración, se amontonó en ella: la nariz suave me recordaba a la de mi madre que en ese momento tendría la nariz en la entrepierna del cura. Los muslos frondosos donde me escondía cuando tronaba. La sombra sorbida de su sexo carnoso y poblado de hilitos aciagos. Los dedos alargados hasta el paroxismo. La boca mordida desde lejos. Los senos palpados en silencio como si tocara las cuerdas mi instrumento grave y melancólico. El chelo y Gricel podrían serlo todo a partir de ahora. Podrían serlo todo si mi saliva inundara los sueños de sus pezones. Requena me miraba confundido. Libertella la amasaba con sus manos y no le importaba, no como a mí que soy un ser de vidrio. Llegué a mi casa sin el sol sobre la espalda, mi madre lavaba los platos y a las ocho vino asustado Fresedo a contarme que su vieja se había enterado de todo y que había sacado a patadas de su casa a Clara. Traté de hacer que el chelo me hablara pero en mí todavía temblaba la imagen de sus lunares y el ombligo domando las fieras en mi sangre. Me di cuenta que mi pantaleta estaba empegostada de amor y que Gricel tenía la culpa. ** Enza García Arreaza kierkegaard66@hotmail.com Narradora y poeta venezolana (Puerto La Cruz, 1987). Obtuvo en 2004 el primer lugar en el VII Premio Literario "Cuento Contigo: Nuevas Voces Jóvenes" del Aula Iberoamericana de Casa de América, de Madrid, España. Textos suyos han aparecido en Publicaciones digitales como Ficción Breve Venezolana. === Isaura: de la medianoche a la repentina ausencia ====================== === Isaías Medina López =================================================== (Nota del editor: uno de los libros más intensos del poeta venezolano Isaías Medina López, Isaura... está a medio camino entre la obra teatral y el poemario. En efecto, el libro fue concebido con la intención de que sus textos fueran representados sobre las tablas, pero cada parlamento es un poema, y una nota de editor que preside sus páginas advierte: "en caso de urgencias úsese como poesía"). *** El dueño del bar y la demostradora de cosméticos bañándose en el río sacro de las brujas Paciente tras cada fluido el instinto hechicero surca sereno el mapa de los cuerpos imperceptible casi no así los latidos ni el seno en punta de media luna ni el calor encima desoyendo advertencias los altares de vela trenzada y al río que es vientre de los celajes sangre de las hogueras del miedo el pacto mortal de las gitanías *** El hombre que quiso ser poeta bebiendo una cerveza al ras de su destino El hombre que quiso ser poeta pide una cerveza frente a la barra donde fue conocida la poesía Mirándolo está el servidor de copas La mujer que atiende los paisanos detalla sus pesados libros Ella fuma todos fuman Él repasa las costumbres bohemias Hemingway, Miller, Cervantes una embriaguez escrita por Shakespeare Ella mira sus cuadernos su cuánto sufre la tanta ocasión perdida Los paisanos entran y salen entran y salen inclementes El hombre que quiso ser poeta se hunde en los versos de una vieja rocola Uno quisiera hablarle pero la hipocresía es vil juego de asesinos *** Modelos para cartas de desamores y de amores en la Ciudad de los Espejos - Modelo I Bajo cero cuando mucho fue encontrarte - Modelo II Das igual aquí o ausente - Modelo III Besar el fuego al menos es peligroso - Modelo IV Tú aunque sea muriendo (Posdata: Existir sabe a ti) *** De cuando en el tiempo líquido del insomnio conocí a Isabel. Ciudad de la Noche 1937 o 1996 Pudiendo ser útiles en algún trabajo mis ancestros optaron por morir amando ignoro en lo tanto y en lo tonto que soy las dulces maneras de sus días Asomado detrás de mi añejo veo a Isabel la Negra pasar sobre las velas en el patio el abanico ante el verano decidido Los labios amapola que hoy casi rozo de insomnio puro Isabel perfumando los demonios que deja Isaura y el horizonte copioso del desvelo *** De cómo el hombre que quiso ser poeta aprovechó la ausencia de Isaura para proferirme sus dolorosos poemas valiéndose de la excusa de su necia soledad como si él fuese el único adolorido del mundo El hombre es el único animal que derrama condolencias sobre sí mismo *** Ocasión en la que escuchaba Isaura mi propuesta de matrimonio y alguien tropezaba con nuestra mesa El rostro al que averiguas su incertidumbre ya casi no tiene tiempo para el cobijo El semblante ante ti ha seguido fiel las doctrinas del bolero Los ojos que crees contemplar observan cómo ahora crece un reciente ensueño en su destrucción *** Noche suplicante ante el altar de Isaura Cuanto sé de las miserias está en la cruz de mis días en las edades proscritas del aire Del manto verde que abarca la mesa de los santos Miguel Arcángel Matador de la Bestia enciende voces de antiguas letanías un incienso frotando los milagros un ápice penitente del Credo una vela extraída de los Salmos y tu cuerpo Isaura de María Magdalena la carne y la redención *** De cómo en búsqueda de Isaura casi llegué a convertirme en ánima La tierra los árboles nuestras culpas y las nubes siempre callan igual las piedras Las aves los caminos apenas escriben monólogos de ausencias Los atormentados cantamos y mentimos Sumamos una jauría de acecho que anuda su rabia en la esperanza *** Yo que nunca escribo un poema de amor Cada vez que me piden algún poema de amor envío una postal con los ojos de Isaura *** Charla amistosa con el dueño del bar sobre cosas que no existen Las crónicas dirán que miento pero me he vuelto un verdadero iluminado Ahora santifico mis rones bendigo mis cigarros deparo milagros sobre mis tardanzas He rejuvenecido incluso podría jurarlo Anoche por ejemplo le cambié los pies a Isaura por dos brazos que me aferraran aun más a ella multipliqué sus labios hasta colmar nuestro lecho luego hice descender por sus cabellos los ardores de Cleopatra Al pretender Isaura huir despavorida con estos ojos santos yo la devoré *** Poética para cuando Isaura analice profundamente mi propuesta de matrimonio Sólo las palabras hermosas se dan el lujo de elegir ser útiles o vacías Otras las dulces por ejemplo incluso cambian de rostro según convenga la ocasión Las palabras duras no pueden hacerlo Las palabras más duras son las del alma ** Isaías Medina López maritzadelva@cantv.net Educador, investigador y poeta venezolano (San Carlos, 1958). Ha publicado Trampa doble (1984), Vínculo perenne (1987), Oratorio de José (1992) y De bares y mujeres con intención precisa (Premio Nacional de Literatura Orlando Araujo, 1994), entre otros. ||||||||||||||||||||||| EL REGRESO DEL CARACOL |||||||||||||||||||||| *** Liturgias clandestinas Rocío Uchofen, hamlet242001@yahoo.com Poesía El Taller del Poeta Fernando Luis Pérez Poza, http://www.tallerdelpoeta.com España, 2004 ISBN: 84-96073-39-4 56 p. Rocío Uchofen ha combinado la visión poética del ser latinoamericano con el concreto de la jungla neoyorquina. Resultado de tal trabajo alquímico es Liturgias clandestinas, poemario que ha editado en España El Taller del Poeta Fernando Luis Pérez Poza en un cuidado trabajo gráfico que incluye ilustraciones del mismo poeta editor. Esa visión mixta del mundo le ha servido a Uchofen para escribir poemas como este: Llueve, las gotas diluyen la noche, las luces potentes de los autos que cruzan el puente. Mis dedos tocan los cristales, también se diluye el color, el mundo. La vivencia del latinoamericano enfrentado al medio desenfrenado y retumbante de la urbe (que en este caso es Nueva York pero de alguna manera es también Caracas o Ciudad de México o Lima) no se contradice, sin embargo, en este libro de Uchofen, con las ancestrales consideraciones sobre la muerte: (...) ¿En qué lugar desierto descansa el alma? ¿En qué lugar quedan los restos, las imágenes plasmadas en miles de neuronas, el aroma del momento, del suspiro, del silencio que ya fue? (...) En el prólogo a Liturgias clandestinas, Roxana Crisólogo dice que, en los poemas que conforman el libro, la ciudad "es escenario de reconciliación y desencanto, de amores intempestivos y voces fraternalmente extrañas que asume como propias por solidaridad o simplemente por una terca rebeldía que no abandona a lo largo del libro". Uchofen (Lima, 1972) estudió lingüística y literatura en la Universidad Católica del Perú y formó parte de la Asociación Cultural Libro Abierto, para la que coordinó talleres de creación literaria. Radicada en Nueva York, es actualmente la impulsora de Híbrido Literario, uno de los más meritorios bastiones que tiene la literatura contemporánea de habla hispana en Internet. *** LSDRevista http://lsdrevista.todouy.com Ediciones Abrelabios (abrelabios@hotmail.com) Revista literaria Montevideo (Uruguay), 2004, Nº 3 ISSN: 1510-8015 40 p. Ya va por su tercer número esta interesante revista literaria uruguaya, que se edita bajo la responsabilidad de Andrés Moura Cousillas y en la que Wilson Javier Cardozo, viejo colaborador y amigo de la Tierra de Letras, se desempeña como redactor responsable. Para quienes conocemos de las dificultades de la edición independiente en América Latina es meritorio cada nuevo número que aparece de una de estas publicaciones. Poesía, narrativa y ensayo conforman el contenido de LSD, que en esta edición incluyó trabajos de Nicolás Alberte, Antonio Romano Granito, Miguel Gallo, Pepe Aedo, Joe Esteves, Gustavo de Vera, Marcelo Sosa Guridi y Soledad Lepeyián, así como un avance de la novela Plomo y miel, de Alejandro Rodríguez, el texto de presentación del libro Conversaciones con Tabaré Vázquez, de Carlos Liscano, y el ensayo Letralia: una tierra de letras para un mundo de bytes, que presentáramos en noviembre de 2003 en el Encuentro Colombo-Venezolano de Escritores, en San Cristóbal, Táchira (Venezuela), y cuya publicación en LSD nos honra en grado sumo. Las portadas durante 2004 estuvieron ataviadas con óleos de la pintora uruguaya Alina Di Natale Piazza. El que encabeza el ejemplar que llegó a nuestras manos se llama Ofelia y el buzón. La redacción contó también con la participación de Cecilia Lambach, Juan Martín Giansanti, Marcelo Sosa, María José Pérez, Pablo Fernández y Soledad Lepeyián, y la fotografía estuvo a cargo de Zenia García Ríos y Rubén Giménez. Los números publicados pueden conseguirse, en formato Adobe PDF, en el sitio web de la revista, http://lsdrevista.todouy.com. El texto de presentación de este tercer número da cuenta de una serie de logros del equipo de LSD que, según sus editores, "confirman que seguimos esforzándonos por un tiempo mejor, plenamente conscientes de nuestra perspectiva sobre las palabras y las cosas, a sabiendas de que la única droga dura es la realidad". *** La clave Pinner Andrés Pérez Domínguez Novela Rocaeditorial, http://www.rocaeditorial.com/product_info.php?products_id=69 Barcelona (España), 2004 ISBN: 84-96284-29-8 240 p. En mayo pasado (http://www.letralia.com/109/caracol02.htm) comentábamos en esta sección la novela Duarte, del escritor español Andrés Pérez Domínguez, a la sazón uno de los autores que participan en Ciudad Letralia. Pues bien, Pérez Domínguez se ha embarcado ahora en una historia de espías y el resultado ha sido muy meritorio. Se trata de La clave Pinner, novela que transcurre en los años de la Segunda Guerra Mundial y que se enfoca en un hecho histórico, la Operación Mincemeat. Calificada como uno de los mayores engaños durante la guerra, se puso en marcha en 1943 cuando desde un submarino se abandonó en la costa de Huelva el cadáver de un supuesto piloto de la RAF en cuyos bolsillos se dejó una falsa carta con precisiones sobre un desembarco aliado en el Mediterráneo oriental. Así, mientras los alemanes se prepararon para enfrentar el ataque en Francia, el mismo se produjo en Sicilia y fue todo un éxito. Bajo ese marco, Pérez Domínguez ha escrito la historia de Miguel Carmona y Gordon Pinner. Carmona es un antiguo combatiente republicano fugitivo que por alguna razón es involucrado en la Operación Mincemeat por el MI6 británico, que manipula la situación para que los servicios secretos nazis y las autoridades españolas se lancen tras él, utilizando como cebo a Pinner, amigo suyo, hijo de inglés y española, pelirrojo con acento andaluz y ex agente de la NKVD. La novela ha sido bien recibida en España, país donde, según comenta su autor, "no existe una tradición de novelas de espionaje; es más, es un tema casi inexistente en la novela española". Sempiterno lector de las novelas de LeCarré, Pérez Domínguez moldeó su historia al estilo anglosajón pero la ambientó en Sevilla (también se incluyen episodios en Londres, Praga, París y Gibraltar), de lo cual resulta un cóctel interesante. Con más de cincuenta premios literarios en su haber, Pérez Domínguez está dedicado actualmente a tiempo completo a la literatura. Entre otras obras, es autor de la colección de cuentos Estado provisional y las novelas cortas Los mejores años y la ya mencionada, Duarte, y ha sido incluido en la antología Cuento al Sur junto a otros autores andaluces. ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| "El sonido envuelve las palabras, es la presentación y el vestido; y como los adornos en un plato de restaurante o la ropa que elegimos para una fiesta, influye en el concepto de fondo, igual que la primera impresión que percibimos sobre la comida o sobre las personas se relaciona con el primer examen sensorial completo que hacemos de ellas". Álex Grijelmo, La seducción de las palabras. === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede obtenerlas en el Web visitando la página http://www.letralia.com/gente/publicar.htm. 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