~~~~~~~~~~~~~~~ Año VIII Cagua, Venezuela Nº 127 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 1 de agosto de 2005 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | "Tentaciones", Jorge Gómez Jiménez. | Editorial | Puertorriqueños en línea. / San Juan en el CVC. / | Breves Éxtasis musical. / Lectura en Argentina. / Arte chino. / | Badosa se actualiza. | | Orlando Verde gana concurso de la Policlínica | Noticias Metropolitana. / Gijón: la literatura es onanismo. / | Novela de García Márquez enfrenta prejuicios de | librerías en Brasil. / Eliseo Diego recordado en La | Habana. / Viuda de Bolaño protesta por portada de | reedición. / Protestan divulgación del final de Harry | Potter. / Novela negra europea se reunirá en Barcelona | en 2006. / Ángeles Mastretta preside jurado del premio | Alfaguara. / Quince autores inéditos ganan concurso de | Monte Ávila Editores. / Lucía Etxebarría: el mundo | literario español es misógino. / Encuentro Mapa 7.0 | enfrenta a escritores. / Catedrático donó enorme | hemeroteca a la Universidad Autónoma de Tlaxcala. / | Muere poeta dominicano Héctor Rivera. / Recuerdan a | Elías Canetti en su centenario. / Concluye Festival | Mundial de Poesía en Venezuela. / Presentan antología de | literatura indígena mexicana. / FCE lanza colección de | escritores clásicos latinoamericanos. / Murió el poeta y | crítico Saúl Yurkievich. / BBC emite una web-novela para | aprender inglés. / Carlos Barbarito publica poemario | bilingüe. / Cursos de poesía y periodismo dicta el | Taller de Escritura. / Isaac Rosa recibe mañana el | premio Rómulo Gallegos. / Grabados de Cien años de | soledad presentan en Quito. / Celebran en España | festival Trovalia 05. / Creación literaria, novela y | periodismo en talleres del Celacp. / Seminario analizará | la poesía peruana del 70. / Chiapas reunirá a creadores | indígenas. / Publicarán poesía completa de Roque Dalton. | / Jornadas de artes audiovisuales realizarán en la | Unica. / Editorial inglesa busca relatos sobre Madrid. / | Homenaje póstumo a Antonio Benítez Rojo realizarán en | EUA. / Premio Tusquets recibe casi ochocientas novelas. | | "Guía para el ganador del premio Rómulo Gallegos 2005", | Artículos y Carmen Guédez. / "Leer la lectura", Rafael Fauquié. / | reportajes "Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías", | Miguel de Loyola. / "Puga", Carlos Barbarito. / "La | víctima del paseo", Alberto Salcedo Ramos. / "Kristel | Guirado y su oda a los mascarones de proa: 'Me gusta | aventurarme hacia lo lúdico'", Ángel Díaz. / "Dos | memorias: trance y hábitat en la poética de Carlos | Rodríguez", Miriam Ventura. / "Notas pampeanas a Ciro | Alegría", Vanesa Guerra. / "Poéticamente construir, | habitar y pensar", Marco Massoni-Oyarzún. | | "Ulises: diversidad de miradas", Alejandra Ortiz. / "El | Sala de ensayo papel del intelectual en América Latina en la era de la | globalización", Germán López Velásquez. / "Posmodernidad | versus globalización", Álvaro Ancona. / "La pluralidad | cultural", Cecilia Bustamante. | | "Dunas del llanto" (extractos), Ewa Palka. / "El | Letras círculo", María Eugenia Caseiro. / "Albur", Homero Vivas | García. / "Las bolsas de basura", Jordi Climent Botella. | / "La epopeya del laberinto" (extractos), Beatriz | Hernanz Angulo. / "Sabina y los trenes", Jorge Zavaleta | Balarezo. / "Donde vibra la noche o Diez horas sin | reproche", Miguel de Asén. / "e-affair", Martha Beatriz | León. / Poemas de Ophir Alviárez. / "Pelea de toros", | Juan José Sandoval Zapata. / Poemas de Rolando | Revagliatti. / "Lubov", Ester Rabasco Macías. / Poemas | de Miguel Ángel Toledo Cervantes. / "El Tren de El | Encanto", María Eugenia Sáez. / Poemas de Angélica | Murillo. / "Dos bellas constelaciones", Esther Zorrozua | Eguren. / | | Quiero subastar libro de Gallegos. / Poesía sobre la | El buzón inmigración. / Cartas de Pablo Neruda. | | Víctor Valera Mora. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com 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Técnica y formalmente, un censo que ha sido definido como herramienta para la consagración de diversos derechos que históricamente le han sido negados a los escritores, como un sistema de protección social y la apertura de vías para la publicación. La organización bajo cuya responsabilidad corre la realización de este censo es una fundación, que sobre el papel es privada pero que públicamente se reconoce como una iniciativa gubernamental: la Red de Escritores de Venezuela. Dirigida actualmente por el narrador Sael Ibáñez, esta red circula en equivalencia con otros procesos de clasificación y registro que se adelantan en Venezuela en diversos órdenes. El gobierno venezolano se ha lanzado a una carrera de registro de todo lo que existe: profesionales, desempleados, comerciantes informales, gente sin casa, gente con casa, electores a favor o en contra y, ahora, escritores. La historia de la literatura nos ha enseñado muchas cosas, pero una de las más importantes es que literatura y burocracia no se llevan bien. Empezamos hoy con un censo de escritores, continuaremos mañana con el establecimiento de mecanismos burocráticos y terminaremos algún día con un conglomerado perfectamente definido de personas que escriben, quizás, pero que tendrán una importancia real a la hora de ejercer, como mayoría numérica, la responsabilidad de tomar decisiones democráticas, y que nunca podrán ejercer, en cambio, la crítica contra quienes -como en esas estructuras jerárquicas de que tanto gustan los militares del mundo- encarnen la autoridad. Si se sigue con las proyecciones históricas, tendremos claro que quienes no avalemos la creación de estas estructuras obtendremos de manera automática carácter de disidencia. Clavemos una cuña en el medio. Aquí nosotros. Allá ustedes. Este fin de semana, el escritor español José Manuel Caballero Bonald hablaba, en La Rábida, de las relaciones entre literatura y poder. "La literatura es de los desobedientes. El escritor siempre ha de oponerse al poder, sea éste el que sea". Para la expresión cabal de nuestro mundo interior, es preciso que mantengamos nuestro sentido de la independencia y nuestra capacidad para tomar decisiones más allá de las expectativas del poder. Como es natural, los pasillos del poder albergan, siempre, al consejero puntual que sabe de estas cosas. Ese consejero está consciente de algo que ha sido multitudinariamente explicado por la historia: el apoyo de los intelectuales al poder le brinda a éste un estatus de calidad moral -al menos a nivel superficial. Hay escritores que ceden con plena conciencia y satisfacción a tales tentaciones del poder, riéndole los chistes al poderoso y, en algunos casos, incorporando los suyos propios: ante el empleo, por parte del sector político venezolano adversario al gobierno, de la idea del voto en blanco dibujada en Ensayo sobre la lucidez, de José Saramago, éste ha enviado una solícita carta al presidente Hugo Chávez: "Me han pirateado un libro en China, algún otro en Latinoamérica, pero hasta estos días nadie me había pirateado una idea". Nada tan triste como reír los chistes del poder, sea éste el que sea. Lo dijimos hace poco en nuestra bitácora y lo reiteramos aquí, ya como posición de la Tierra de Letras: no se puede confiar en el traslado de estructuras burocráticas al ámbito creacional. El escritor es uno de esos componentes sociales que funcionan mejor cuando, desde una perspectiva crítica, señalan el mal rumbo que se pueda estar tomando en algún sentido. En el extremo opuesto, los escritores que se alían al poder correrán mejor suerte si son olvidados por la historia, pues cualquier recuerdo que ésta conserve de ellos estará provisto de las consecuentes manchas. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo qu tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/agenda/concursos Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Puertorriqueños en línea. Un grupo de escritores puertorriqueños se han unido para lanzar el sitio Narrativa Puertorriqueña: Lugares Imaginarios, un espacio para la discusión en torno a la narrativa de Puerto Rico. El proyecto promueve la crítica de textos canónicos y alternativos así como la difusión de los narradores puertorriqueños contemporáneos. http://www.geocities.com/narrativa_puertorriquena/Portada.html San Juan en el CVC. El Centro Virtual Cervantes acaba de publicar una edición crítica y anotada de los poemas de San Juan de la Cruz contenidos en el manuscrito de Sanlúcar de Barrameda, la fuente de mayor fiabilidad textual de esta obra, con la que se ha incluido un completo estudio introductoria y una amplia bibliografía. Las imágenes visionarias que aparecen en los poemas de Juan de la Cruz, los rasgos de subversión lingüística, la absoluta centralidad de la palabra en la escritura y la inmensidad luminosa que se presiente tras ella, hacen del místico descalzo uno de los más altos poetas en lengua española. http://cvc.cervantes.es/obref/sanjuan Éxtasis musical. Este jueves 4 de agosto a las 7 de la noche se presentará, en la Sala Arturo Úslar Pietri de la Casa de Rómulo Gallegos, el Grupo Instrumental de Cámara Éxtasis, como parte del ciclo "Jueves de Multifonía", que se desarrolla desde el pasado mes de abril. Éxtasis fue fundado en 1981 por el músico venezolano Germán Toloza y se ha presentado en prestigiosos escenarios, llevando al público la música de los más notables compositores venezolanos. La entrada es gratuita. http://www.celarg.org.ve Lectura en Argentina. Este viernes 5 a las 8 de la noche se realizará, en el Café Montserrat de Buenos Aires, una lectura de poesía con Osvaldo Picardo, Esteban Moore y Alfredo de Cicco. Habrá, además, un diálogo abierto con el poeta Máximo Simpson. El evento es organizado por Luis Raúl Calvo, Julio Beeper, Amadeo Gravino y Estela Kallay, del Café Literario "Antonio Aliberti", que celebra su 14º aniversario. luisraulcalvo@yahoo.com.ar Arte chino. La profesora Leonor Calvo dictará en Buenos Aires (Argentina), entre el 10 y el 31 de agosto, el curso "El arte de la antigua China", que repasará las diversas épocas y disciplinas artísticas desarrolladas en el coloso oriental. Las sesiones serán los miércoles de 7 a 9 de la noche y la matrícula costará 40 pesos. Laprida 1963. PB-B, Buenos Aires (Argentina) Teléfono-fax: 48039764 Badosa se actualiza. El sitio de la editorial digital Badosa acaba de ser actualizado con textos de Luis Alposta, Héctor Lisonje, Dimas Mas y Geneviève Gaillard-Vanté, así como la versión en francés de un cuento de Fernando Sorrentino. http://www.badosa.com ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Orlando Verde gana concurso de la Policlínica Metropolitana El jurado del Primer Premio Policlínica Metropolitana de Cuento para Jóvenes Autores (http://www.pcm.com.ve), conformado por Plinio Apuleyo Mendoza, Milagros Socorro e Ildemaro Torres, decidió por mayoría que el galardón recayera sobre el cuento "Dalila es tango", del narrador venezolano Orlando Verde. Socorro y Torres elogiaron la calidad narrativa del relato ganador, así como "su efecto conmovedor, su construcción lúcida y plena de sentido". Igualmente, el jurado indicó que, tras recibir más de 120 originales, dado el elevado nivel de una significativa parte de los cuentos en concurso, era menester destacar a doce de éstos con menciones especiales. Así, los cuentos y autores con menciones honoríficas son: "La vida, un boxeo", de Adriana Ramírez Pabón; "El hotel de la calle 33, ése que luego llamarían Cervantes", de Héctor Torres; "Alka seltzer, mon amour", de Sergio Márquez Galíndez; "Una campanada por la sucesión de Fibonacci", de José Gregorio Parada; "Añicos", de Carlos Eduardo Russo; "Camino a las parras", de Yady Campo Ramírez; "El destino anaranjado de David", de Plácido Pignataro Belgrave; "Las hormigas", de Caín Marín Laya; "Juan Bautista", de María Cristina Soriano; "La cera", de Liliana Zambrano Morales; "Accidentes caseros", de Frank Yépez Castillo; y "A uno y a varios metros de ti", de Nathali Gómez Moscoso. Oriundo de Maracay y residenciado en Amberes (Bélgica), Verde nació en 1977 y es autor del compendio cuentístico MondoBizarro, que mereció mención de honor en la Bienal de Literatura Ciudad de Cumaná en 2002. Un año antes recibió el primer premio del X Concurso Nacional de Cuentos Pedro R. Buznego. Ha participado en varios talleres de creación literaria, como el coordinado por Ángel Gustavo Infante en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve) durante 2000. En Amberes, donde reside, Verde colabora con diversas publicaciones literarias, revistas electrónicas y programas radiales. Apenas enterado del resultado, el joven narrador dijo que la noticia es "una de las alegrías más inesperadas de mi vida (...), pegué un grito de emoción que hizo protestar a mis vecinos y cuando llamé a mi mama (desde Bélgica a Venezuela) pegó un grito que debió haber hecho protestar a sus vecinos también. Ese bello y sabroso grito de mi madre en el teléfono aún se me repite en la cabeza". Además del proyecto de la versión impresa del relato y de un diploma, Orlando Verde recibirá 6 millones de bolívares como dotación. Voceros de la Policlínica Metropolitana señalaron que esperan próximamente editar un volumen con el cuento ganador y los doce que recibieron menciones de honor. Igualmente, sus autores recibirán un diploma de reconocimiento por su destreza narrativa. Todas las premiaciones serán entregadas en septiembre de 2005, en un evento especial. Fuente: Ficción Breve Venezolana *** Gijón: la literatura es onanismo El festival literario y cultural de la Semana Negra fue clausurado el pasado 17 de julio en la norteña ciudad española de Gijón, con la satisfacción de sus organizadores por la calidad de los debates celebrados y la venta de 54.300 los libros, la mayoría de ellos del género de novela negra, según datos revelados por el director del certamen, el escritor mexicano de origen español Paco Ignacio Taibo II. El encuentro incluyó mesas redondas, presentaciones de libros, conciertos, exposiciones y actividades festivas. Entre los actos destacó la presentación de la novela El último rey, del escritor estadounidense especialista en el género de novela histórica Michael Curtis Ford, con la que ha intentado "hacer justicia" con el rey Mitríades. El día de la clausura se realizó un debate sobre la naturaleza sociológica, periodística o literaria de la novela negra. El escritor José Carlos Somoza calificó la práctica literaria como una suerte de "onanismo inmenso, en el que pretendemos que disfruten los demás". Según Somoza, es la "forma perfecta de hacer el amor". También la utilización de casos reales de psicópatas en las novelas suscitó diversas opiniones entre los tertulianos. Juan Bolea apuntó que quien estudia a los psicópatas para inspirar sus personajes "suele defraudarse por sus personalidades poco atractivas". Por su parte, Taibo II apostó por incluir un poso de optimismo en las obras, "una luz al final del túnel". Sin embargo, la tendencia pesimista de algunos autores fue finalmente realzada. Al hacer balance del certamen, Taibo destacó que por el recinto al aire libre, de 100.000 metros cuadrados, en el que se realizó el festival, "han pasado 149 autores que representan una visión vanguardista y crítica de la sociedad". La satisfacción por los resultados de la Semana Negra fue compartida por los representantes de la administración regional y local presentes en el acto de clausura. Fuentes: EFE, La Voz de Asturias *** Novela de García Márquez enfrenta prejuicios de librerías en Brasil Récord, casa editorial que distribuye en Brasil la novela Memoria de mis putas tristes, del colombiano Gabriel García Márquez, enfrentó prejuicios de algunas librerías con el título, según se reveló a mediados de julio. La obra acaba de ser editada en Brasil y debutó a principios de julio con un honroso cuarto lugar entre los 10 libros más vendidos en ese país. Sin embargo, algunas de las librerías en que fue colocada la novela mostraron su desacuerdo con el título. La directora editorial de Récord, Luciana Villas-Boas, calificó de "puritanismo absurdo" tales resistencias y reclamos y estimó que "es no comprender la literatura de un nombre tan conocido y el público que compra libros". La ejecutiva no mencionó nombres, aunque acotó como dato curioso que las librerías católicas no tuvieron esa reacción, y aclaró que los problemas fueron superados y la novela se distribuye y vende normalmente. Añadió que, aunque se hubiera previsto esa reacción, la editora no habría cambiado el título, pues "es muy bello", y consideró "una triste suposición creer que el lector quedaría chocado y no percibiría la ironía contenida en él. La hipótesis de imaginar que García Márquez escribió un libro pornográfico es lamentable". El escritor Eric Nepomuceno, traductor de la novela, dijo que en ningún momento pensó en cambiar el título, pues el autor del libro lo es también de éste, que además no es ofensivo, sino "insólito, como todos los de García Márquez. No querer vender el libro por causa del título es de una hipocresía risible", remarcó. El librero Rui Campos, de la prestigiosa Travessa de Río de Janeiro, confesó no creer que esos prejuicios persistan hoy. "Vendimos centenares de ejemplares (de la novela) en español desde el fin del año pasado, y la edición en portugués ya es nuestro libro más vendido". Según reveló el diario brasileño O Globo (http://oglobo.globo.com), problemas similares enfrentaron las editoriales con el recién lanzado Eu, a puta de Rembrandt, de Sylvie Matton, y anteriormente con Amestrando orgasmos, de Rui Castro. Fuentes: Prensa Latina, O Globo *** Eliseo Diego recordado en La Habana Con la participación del poeta y ensayista Cintio Vitier, este 20 de julio se celebró en La Habana el 85º aniversario del natalicio del poeta Eliseo Diego (1920-1996), considerado por el premio Nobel Gabriel García Márquez, "uno de los bardos más importantes de la lengua española". El acto se llevó a cabo en el Centro Cultural Dulce María Loynaz, en el muy concurrido espacio Honra. Vitier se refirió a la estrecha relación que lo unió a Diego, desde que integraron el grupo Orígenes, vínculo que se fortaleció cuando él y Eliseo se casaron respectivamente con las hermanas Fina y Bella García-Marruz. La poeta Fina García-Marruz destacó que la obra de Diego -a quien le unió una entrañable amistad- "tiene un carácter de consuelo, de abrigo", y alabó también la nitidez de su palabra, exquisita cortesía natural y agudo sentido del humor. Poeta, escritor y ensayista, Eliseo Diego nació el 2 de julio de 1920 en la ciudad de La Habana, y siendo muy niño viajó con la familia por Francia y Suiza, experiencia que siempre consideró determinante en su formación poética. Sin alcanzar apenas la primera década de vida, escribió sus primeros cuentos infantiles. Diego fue uno de los fundadores de la revista Orígenes, junto a José Lezama Lima, José Rodríguez Feo, Cintio Vitier, Fina García-Marruz, Octavio Smith, Agustín Pi, Julián Orbón, Gastón Baquero, Ángel Gaztelu y Virgilio Piñera, entre otros. En la Universidad de La Habana estudió pedagogía y posteriormente, tras el arribo al poder de Castro en 1959, impartió clases de literatura inglesa y norteamericana en cursos especiales realizados en Casa de las Américas. El autor de En la Calzada de Jesús del Monte ocupó el cargo de responsable del Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles de la Biblioteca Nacional José Martí hasta 1970. Realizó traducciones y versiones de las más importantes figuras de la literatura infantil en el mundo y fue redactor de la revista Unión, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac, http://www.uneac.com), donde además realizó labores como miembro de la Comisión de Publicaciones. En 1966 publicó El oscuro esplendor, libro que consideró uno de sus preferidos, y en 1986 obtuvo el Premio Nacional de Literatura por el conjunto de su obra. En 1992 la Universidad del Valle en Cali, Colombia, le otorgó el doctorado honoris causa y en 1993 recibió la distinción Gaspar Melchor de Jovellanos que otorga la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba. En esa misma fecha fue el primer cubano en alcanzar el importante Premio Internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo. El poeta falleció en marzo de 1996, mientras se encontraba en México, y sus restos fueron trasladados a Cuba, donde fue sepultado. Fuente: Prensa Latina *** Viuda de Bolaño protesta por portada de reedición Carolina López, la viuda del escritor Roberto Bolaño, había optado por un riguroso silencio tras el fallecimiento del autor, el 15 de julio de 2003. Tal actitud, sin embargo, se ha roto con la divulgación, a mediados de julio, de una carta dirigida al director editorial de Seix Barral (http://www.seix-barral.es), donde manifiesta su "disgusto" por la portada que el sello eligió para una reedición de la novela La literatura nazi en América, publicada originalmente en 1996. López expresó su disgusto a través de una carta enviada al director editorial de esa firma de la casa Planeta, Adolfo García Ortega, cuya sede se ubica en Barcelona. En la misiva, la viuda del autor, fallecido el 15 de julio de 2003, le expresa al responsable de Seix Barral su disgusto "al pensar qué le habría parecido -la portada elegida con imágenes del sátrapa alemán-, a Roberto". La edición de 1996 de la obra, que dio a conocer internacionalmente a Bolaño, mostraba una pintura de trazos simples. Nueve años después, la reedición muestra, en cambio, cuatro imágenes de Adolfo Hitler dando un encendido discurso. "Sólo puedo entender semejante disfunción y muestra de mal gusto", agregó López, "si lo relaciono con un diseñador que no ha leído la novela y que tampoco tiene ninguna referencia del autor. No quiero relacionar el hecho con directrices de ventas o con falta de atención al libro por tu parte", añadió al hacer alusión a Ortega. En respuesta a la carta de la viuda de Bolaño, el director editorial de Seix Barral declaró que las portadas de los libros que se publican "son potestad de la editorial y no tenemos por qué consultar con la agencia del escritor". Agregó que siente "que no le haya gustado, pero estos temas de las portadas son muy subjetivos". "Hemos hecho un juego paródico con cuatro fotos de Hitler de uno de sus discursos espasmódicos, porque los personajes que salen en el libro han tenido que ver con el nazismo o son fanáticos de Hitler. Es un juego solamente paródico", explicó. Al respecto, López consideró que en su opinión como lectora, "está claro que la ironía, lo paradójico, el juego que Roberto propone como autor, está vinculado a la conexión de la temática de la obra con el título". Asimismo, recordó a la editorial que la portada de la novela "está copiada de un libro titulado Ingrid Caven, que escribió el francés Jean-Jacques Schuhl y publicado por la propia Seix Barral en abril de 2001". La literatura nazi en América es una obra de ficción en la que el escritor chileno habla de una literatura y de unos escritores filo-nazis que nunca existieron en América Latina. En sus páginas, el escritor, galardonado en 1999 con el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos por Los detectives salvajes, recreó los manuales y diccionarios de literatura con reseñas inventadas sobre escritores y obras latinoamericanas filo-nazis. Fuentes: El Universal, La Tercera *** Protestan divulgación del final de Harry Potter Lectores argentinos escribieron al diario Clarín (http://www.clarin.com) para protestar por la divulgación, en un artículo del jueves 21 de julio, del final de la sexta parte de la saga de Harry Potter, la historia de la escritora británica J. K. Rowling que a escasos días de su aparición ya es un éxito de ventas alrededor del mundo. Clarín publicó una nota dando cuenta de un fenómeno asombroso: con la aparición de Harry Potter y el príncipe mestizo en inglés en las librerías argentinas, por primera vez un libro en ese idioma llegaba al primer lugar entre los más vendidos en la nación sureña. La nota de la periodista Socorro Estrada terminaba dando datos sobre el desenlace de la obra, lo cual generó polémicas entre los lectores. La semana pasada, una nota de la redacción describía el efecto que tuvo en el público la nota original de Estrada. "Llegaron a esta redacción decenas de mensajes, por teléfono y por correo electrónico, reprochándonos haber contado lo que consideraban esencial. Los datos ya no eran secretos. De todos modos, nuestros lectores se sintieron decepcionados". "Te agradezco de todo corazón por haber arruinado el suspenso del libro que encargué hace dos meses; que retiré anteayer y que todavía no pude comenzar a leer. Si Rowling te conociera, te mataría", dijo Diana Bechhi, una de las lectoras que escribieron a Clarín. Harry Potter se ha convertido en éxito de ventas en todos los países en los que ha sido presentado. En Estados Unidos, durante las primeras 24 horas de exposición fueron vendidos casi siete millones de ejemplares, un promedio de 250.000 libros por hora, lo que supera el récord marcado por la anterior obra de Rowling. Scholastic Children's Books (http://www.scholastic.co.uk), la editorial que publica los libros en EUA, previó inicialmente una tirada de 10,8 millones de ejemplares, pero más tarde decidió incrementarla a 13,5 millones. Cada ejemplar del libro se vende en Estados Unidos a 29,99 dólares. Se estima que los ingresos del primer día de ventas superaron los 100 millones de dólares. En China, donde la obra de Rowling ha sido considerada "el mayor lanzamiento editorial desde la publicación de El Libro Rojo de Mao Tse-Tung", los seguidores del aprendiz de hechicero hacen largas colas desde mediados de julio para adquirir los primeros ejemplares de Ha-li Bo-te, como se llama la obra en idioma mandarín, que se venden a un precio de 178 yuanes, equivalentes a 21 dólares. El diario Beijing News (http://thebeijingnews.net) informó el 22 de julio que, a menos de 24 horas del lanzamiento de la edición en inglés en Pekín, el texto completo estaba ya disponible en el foro de Internet Shui Mu, de la Universidad de Tsinghua, una de las más prestigiosas del país. Tras la denuncia del periódico, sin embargo, se retiró el documento, sin que haya habido disculpas de los gestores del foro. El personaje de Harry Potter es un fenómeno mundial. Las cinco primeras novelas de las aventuras del personaje han sido traducidas a poco más de 50 idiomas y los ejemplares vendidos suman unos 250 millones en el mundo. Mientras, su autora, J. K. Rowling, es ahora la mujer más rica del Reino Unido y la revista Forbes calcula su fortuna en 1.000 millones de dólares. Fuentes: Clarín, CNN, Pueblo en Línea, EFE, Beijing News *** Novela negra europea se reunirá en Barcelona en 2006 Barcelona acogerá en 2006 un segundo encuentro de novela negra tras el éxito que supuso la celebración del I Encuentro Europeo de Novela Negra, que tuvo lugar el pasado mes de enero en el marco del Año del Libro y la Lectura como homenaje a Manuel Vázquez Montalbán. La continuidad de la iniciativa fue acordada en una reunión celebrada el pasado 21 de julio entre representantes de las principales editoriales que se ocupan del género y el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Ferran Mascarell. Los representantes de las editoriales Edhasa, Ediciones B, Umbriel, Grup 62, Grupo Random House Mondadori, Grupo Planeta, RBA, Roca Editorial y Tusquets, así como la librería Negra y Criminal, manifestaron su interés por dar continuidad a la iniciativa e implicarse activamente en ella. El programa del segundo encuentro comenzará a perfilarse el próximo mes de septiembre. La iniciativa recoge el espíritu de Barcelona como ciudad de referencia en el mundo de la novela negra, en tanto que escenario literario de las investigaciones de Pepe Carvalho y otras grandes figuras del género, y como ciudad de autores de novela policíaca y de editoriales, bibliotecas y librerías que la cultivan. En el I Encuentro Europeo de Novela Negra se reunieron escritores como Andrea Cmilleri, Alicia Giménez-Bartlett, Francisco González Ledesma, Andreu Martín, Lorenzo Silva, José Carlos Somoza y Patrick Bard, entre otros. Fuente: Europa Press *** Ángeles Mastretta preside jurado del premio Alfaguara La escritora mexicana Ángeles Mastretta ha sido designada presidenta del jurado del IX Premio Alfaguara de Novela 2006 (http://www.alfaguara.santillana.es/alfaguara/premios_alfaguara.html), según informó la editorial el pasado 22 de julio en un comunicado. La composición del resto del jurado no se hará pública hasta el momento del fallo del galardón, que tendrá lugar entre febrero y marzo de 2006. El jurado del premio Alfaguara ha sido presidido en anteriores ocasiones por autores de la talla de Carlos Fuentes, Alfredo Bryce Echenique, José Saramago, o Jorge Semprún, entre otros. Nacida en Puebla (México) en 1949, Mastretta publicó con éxito su primera novela, Arráncame la vida, que obtuvo el Premio Mazatlán de Literatura. Ha publicado también Mujeres de ojos grandes, su primer libro de cuentos, traducido a cinco idiomas; Puerto libre; El mundo iluminado; El cielo de los leones y la novela corta Ninguna eternidad como la mía. En 1995, la escritora, y asidua colaboradora de diversos medios de comunicación en su país, publicó Mal de amores, obra por la que obtuvo en 1997 el Premio Rómulo Gallegos, concedido ese año por primera vez a una mujer. Hasta el momento, el premio Alfaguara, dotado con cerca de 210 mil euros, ha sido ganado por Caracol Beach, de Eliseo Alberto y Margarita, está linda la mar de Sergio Ramírez, ambos ganadores de la primera edición; Son de mar de Manuel Vicent, Últimas noticias del paraíso de Clara Sánchez, La piel del cielo de Elena Poniatowska; El vuelo de la reina de Tomás Eloy Martínez; Diablo Guardián de Xavier Velasco; Delirio de Laura Restrepo; y El turno del escriba, de Graciela Montes y Ema Wolf. Fuente: Terra Actualidad *** Quince autores inéditos ganan concurso de Monte Ávila Editores Monte Ávila Editores (http://www.monteavila.com.ve) anunció el pasado 22 de julio los quince ganadores del III Concurso para Obras de Autores Inéditos 2005, premio organizado por esta casa editorial para contribuir al desarrollo de las letras en Venezuela y al descubrimiento de nuevos valores literarios. La editorial del Estado venezolano recibió, entre el 17 de enero y el 16 de abril, 617 manuscritos en los géneros de narrativa, poesía, dramaturgia, cuento infantil y ensayo. Las obras ganadoras serán publicadas y cada autor recibirán un millón de bolívares como adelanto sobre los derechos de autor que genere el volumen editado. En narrativa los títulos ganadores fueron Cancelado por lluvia, de Ana García Julio; Menarquías y otros fluidos, de Carlos Villarino, y Una larga fila de hombres, de Rodrigo Blanco. En poesía, A pasos cortos, de Ruth Hernández Boscán; Contránimus, de Miguel José Márquez Franco, y Divertimento, de Florencio Nicolás Quintero Figueroa. En narrativa para niños, Por un pelo, de Carolina Rodríguez Tsouroukdissian; Érase una vez el niño que te cuento, de Xavier Sarabia Mariche, y El manual de las hadas, de María Rodríguez Arvelo. En el género dramaturgia los ganadores fueron Reencuentro, de Bonnie Morín; Lechuza Lechuza, de Natalia Martínez, y El secreto de la felicidad, de Gennys Pérez. En ensayo, La corriente nocturna, de Gustavo Fernández Colón; Severo Sarduy: alcances de una novelística y otros ensayos, de Johan Rafael Gotera, y Criaturas que no pueden ser: adscripción, destierro y extinción de la autora venezolana en el post-gomecismo, de Mariana Libertad Suárez. Fuente: ABN *** Lucía Etxebarría: el mundo literario español es misógino La escritora Lucía Etxebarría, ganadora de la última edición del premio Planeta, denunció este 23 de julio, en la isla de La Gomera, "el machismo existente en el mundo literario actual español". En declaraciones a los medios de comunicación de la isla, la escritora, que dirige el curso "Creación literaria" de la Universidad de Verano de La Gomera (UVLG, http://www.culturadecanarias.com/FUVLG), insistió en que "hay mucho machismo, es uno de los entornos más misóginos de la cultura y hay un exceso de formalismo en el que se olvida la vertiente humanista, por lo que queremos ofrecer una alternativa a esto". En cuanto al curso, que cuenta con 13 escritoras e investigadoras como ponentes, Etxebarría opinó que "combina el autoconocimiento, el medio ambiente y literatura". Añadió que "en este curso no vamos a enseñar a nadie a escribir, creo que el talento se tiene o no se tiene, pero sí vamos a ayudar a conocerse más a sí mismo y a explicarle la relación del hombre con el medio". Aseguró además que "el hombre debe volver al contacto con la naturaleza, ya que en entornos como Madrid se ha perdido completamente, y por eso está bien venir aquí y entrar en contacto directo con ella". La escritora explicó que el curso organiza salidas al aire libre con los alumnos en diferentes puntos de la isla donde se imparten charlas sobre literatura y talleres de autoconocimiento. Destacó asimismo el "enorme esfuerzo que ha supuesto montar este curso, y lo complicado que es poder llevar a los cuarenta alumnos por los diferentes puntos de la isla". Por ello pidió una mayor implicación del gobierno regional a la hora de prestar ayuda para este tipo de iniciativas porque "es cierto que desde la Península se apoya a veces muy poco a Canarias, pero si las islas no se apoyan a sí mismas con este tipo de proyectos poco se podrá hacer". Extebarría calificó la isla de La Gomera como "un espacio ecológico excepcional, único en el mundo" y dijo que "hay que ver la literatura en su aspecto humanista y es que el hombre está perdiendo su contacto con el medio, y ello puede llevar a la destrucción de la raza". Fuentes: Terra Actualidad, EFE *** Encuentro Mapa 7.0 enfrenta a escritores El encuentro literario Mapa 7.0 Prosa+Poesía (http://www.mapapoetico.org), realizado entre el 20 y el 23 de julio en Córdoba y organizado por el Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ, http://www.andaluciajunta.es/patiojoven), presentó este año como novedad la incorporación de la narrativa y enfrentamientos literarios. El director general del IAJ, Joaquín Dobladez, definió a Mapa 7.0 como "el más importante ciclo estable de poesía joven en España, por el número de participantes, por el seguimiento en medios y público y por la significación de los nombres que han participado en sus sucesivas ediciones". En la edición de 2005 tomaron parte autores tan dispares como Carlos Castilla del Pino, Rodrigo Fresán, Carlos Marzal, Juan Bonilla, Félix Romeo, Jordi Gracia o Astrud, entre otros. Los debates fueron enfocados en analizar la evolución del encuentro, en poner en claro algunas conclusiones o tratar de encontrar otras nuevas, así como en realizar una nueva cartografía de los puntos del Mapa, que retrate todas las corrientes actuales de la joven poesía y narrativa realizada en España, tanto desde el punto de vista práctico como teórico. Mapa 7.0 contó asimismo con un blog en tiempo real que, bajo el nombre "El Mapa según...", recogió opiniones, comentarios y análisis de los invitados, así como de los participantes o público asistente a la séptima edición del evento. Los enfrentamientos literarios de Mapa 7.0 se realizaron entre autores con propuestas estéticas o literarias muy distintas, entre los que cabe destacar el mano a mano entre Carlos Castilla del Pino y Jordi Gracia o el realizado entre Julián Jiménez Herfferman y Jordi Doce, que realizaron una traducción simultánea sobre un texto que les fue facilitado minutos antes. Igualmente, el poeta Diego Doncel y el narrador suramericano Rodrigo Fresán protagonizaron el tercer enfrentamiento, mientras que el cuarto fue entre los narradores cordobeses Salvador Gutiérrez Solís y Joaquín Pérez Azaústre. La inauguración del evento se realizó el miércoles 20 con la ponencia de Juan Bonilla, "Fotogenia y literatura", y la presentación de su exposición fotográfica. Mesas redondas y talleres de poesía y narrativa completaron la programación. Por otro lado, el Premio Nacional de Poesía, Carlos Marzal, y el periodista y narrador Félix Romeo impartieron talleres de poesía y narrativa, respectivamente. Abordando las periferias, así como las nuevas voces, estuvieron, entre otros, los cordobeses Daniel García y Eduardo Chívite, Estíbaliz Espinosa, Alejandro Luque y Kirmen Uribe. El viernes 22 se realizó la Mesa de Medios de Comunicación, donde un grupo de periodistas especializados del mundo de las letras intentaron vislumbrar la realidad de la cultura en los medios. La unanimidad llegó ante la necesidad de otorgar más atenciones a la poesía, la gran olvidada por culpa de la narrativa, y de ser firmes ante las imposiciones de las grandes editoriales. Luis García, director del portal Literaturas.com, condujo el diálogo que surgió entre Antonio Rodríguez (Cuadernos del Sur, de Diario Córdoba), Yolanda Castaño (TVE Galicia), Eva Díaz (El Mundo) y Jesús Vigorra (Canal Sur). La mesa comenzó analizando la omnipresencia de la narrativa, algo que todos achacaron a los intereses comerciales. Eva Díaz, que se confiesa, ante todo, una gran lectora, considera que los medios "se dejan llevar por la inercia que imponen las grandes editoriales". La solución que ella aporta en su labor diaria es adoptar una actitud de rebeldía a la hora de seleccionar los temas para llegar a ser "una guía del lector en medio de libros tan malos". Antonio Rodríguez puso sobre la mesa el problema de tiempo que se le presenta a los redactores y críticos para ser capaces de seleccionar entre los 80.000 libros que se editan cada año en España. A la vez, incidió en el fenómeno del "solapeo", practicado, en su opinión, por el 90% de los críticos de periódicos nacionales. Un buen tratamiento gráfico y de texto maquilla a veces la lectura superficial del crítico, que no puede hacer una crítica con una base firme. Por su parte, Jesús Vigorra, que dirige y presenta El público, mostró su desencanto actual porque en la radio y la televisión la cultura sólo ocupa un espacio puntual por muertes o aniversarios. Vigorra denunció la inexistencia de espacios culturales en las cadenas privadas. Antonio Rodríguez aseguró que para él la televisión ha sido "un descubrimiento fantástico". La fórmula que aplica al programa El puente de la luz, de Onda Mezquita, es "hacerlo con todo el rigor posible sin caer en la frivolidad". Yolanda Castaño, gallega, explicó que en su comunidad autónoma los medios son sensibles a la lírica, pues es una "tierra en la que el eje vertebrador es la poesía", pero eso no logra revertir en las ventas ni en los índices de lectura. Algunos participantes, como Vigorra y Castaño, dejaron entrever la importancia de indagar en nuevas formas para presentar la cultura con más atractivos para el gran público. Entre ellas, señalaron Internet, que sí propicia una libertad mayor para verter opiniones. Vigorra apuesta por la valentía, en todo caso, y agradece que aún existan críticas en las que el autor diga si un libro es bueno o malo y no se pierda en otras disquisiciones. Fuentes: Mapa 7.0, Diario Córdoba *** Catedrático donó enorme hemeroteca a la Universidad Autónoma de Tlaxcala El profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx), Jaime Erasto Cortés, anunció a mediados del mes de julio que donará a la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT, http://www.uatx.mx) una vasta hemeroteca con información sobre más de 1.600 autores mexicanos, cuyos contenidos ha venido recopilando con recortes de prensa desde 1976. Según Cortés, hoy, cuando "ya queda menos tiempo en el futuro que el que hubo en el pasado", ha llegado la hora de desprenderse de este gran archivo de la realidad literaria mexicana del presente. El docente explicó que el traspaso de este acervo a la UAT favorecerá a estudiantes e investigadores de Tlaxcala, Puebla, Veracruz e Hidalgo. Por su carácter personal, este archivo es único en la nación azteca, ya que otros dos registros de esta naturaleza se encuentran, uno de ellos, en la Unam y, el otro, en el Instituto Nacional de Bellas Artes (Inba, http://www.inba.gob.mx). Antes de que termine el año 2005, los 14 mil 136 folios originales del archivo de Cortés, más los que se acumulen hasta el momento de la entrega, estarán en manos del Departamento de Filosofía y Letras de la UAT, con el fin de que esta institución le dé mayores alcances en beneficio de un mayor número de usuarios, ante las posibilidades de investigación crítica, histórica y académica que ofrece y que no han sido aprovechadas en forma suficiente. Especialista en literatura mexicana, Cortés dijo que su acervo no contiene tanta información sobre escritores muertos porque su obsesión más bien está en los vivos: "Aquí se encuentra tanto a escritores que ya tienen un nombre, un prestigio, como a noveles que apenas dan a conocer su producción, pero en su mayoría son escritores vivos porque es lo que me interesa y porque lo que he propugnado es que seamos lectores de nuestro presente literario y no esperemos a que alguien nos diga: 'Deberías leer a fulano que ya se murió' ". Los miles de expedientes autorales que lo integran, con un conjunto de "cerca de 800 autores más los de una parte que se llama Miscelánea, en la que se encuentran los que están esperando a ser incorporados al archivo, una vez que hayan publicado más, que tengan más crítica y pueden ser más de 800" ofrecen múltiples caminos. Por ejemplo, dan constancia "de la existencia de ciertas corrientes literarias, de ciertas poéticas", del esplendor y olvido de algunos géneros, entre ellos la reseña, que ha sido relegada en favor de la entrevista. La hemeroteca registra también la narrativa homosexual o las corrientes literarias que comienzan a surgir como la de los jóvenes escritores que hoy están mirando hacia un pasado que no es el siglo XX, sino el XIX, e incluso van más atrás, hasta la época virreinal, explica Cortés. Con la colaboración de sus estudiantes y el apoyo de su esposa, Cortés ha construido este archivo en las últimas tres décadas como una labor enteramente individual, puesto que "nunca he tenido ayuda institucional" y, entre otras cosas, la compra de los periódicos siempre "sale de mi monedero", precisa. Guiado por una motivación que le dejó su padre, Erasto Cortés Juárez (1900-1972), uno de los grandes artistas plásticos de México y quien le enseñó a "no atesorar nada sino a poner todo en las manos de otras personas para que resulte benéfico", Jaime Erasto Cortés busca que su archivo también sea útil "en otros territorios de nuestra geografía", donde no existen las posibilidades que se tienen en la capital mexicana para acceder a una relación de autores y de obras como la que se encuentra en este registro. Fuente: La Jornada *** Muere poeta dominicano Héctor Rivera La comunidad intelectual dominicana de Nueva York está del luto tras el deceso de Héctor Rivera, uno de sus poetas más apreciados, no sólo por su pluma sino por su calidad humana. Rivera falleció el domingo 24 de julio víctima de un cáncer que lo dejó paralítico los últimos años de su vida. El autor de los poemarios Poemas no comunes para matar la muerte y Biografía del silencio, fue despedido con un recital en la funeraria Ortiz del Alto Manhattan, en el que participó un nutrido grupo de escritores dominicanos. El doctor Franklin Gutiérrez, Comisionado Dominicano de Cultura en Nueva York y amigo del poeta por casi tres décadas, manifestó que se une al dolor que embarga a la comunidad neoyorquina de artistas dominicanos y expresó su pésame a la familia de Héctor Rivera, a su esposa Belkis y a sus hijos Josbel, Jaasiel y Shaniel. Gutiérrez expresó que el poema "Los emigrantes del siglo", de Rivera, es el texto de los escritores dominicanos de la diáspora que mejor describe la nostalgia y la melancolía del emigrante dominicano en Nueva York. Héctor Rivera nació en Yamasá, República Dominicana, en 1957. Se licenció en artes liberales en Hostos Community College y tomó cursos de sociología en City College, de la ciudad de Nueva York, mientras formaba parte de los grupos de poesía coreada Terpsicore y Nuevo Surco. Poeta, maestro de ceremonias, líder comunitario, Héctor Rivera, como una despedida, dedicó su último libro a su esposa, con estas palabras: "A mi esposa, amiga y compañera, quien ha sido mi sostén y mi refugio en los momentos más difíciles y la razón de mi existencia en todos estos años de convivencia". Rivera fue sepultado el viernes 29 en un cementerio del condado del Bronx, después que el cortejo fúnebre recorrió los puntos de la ciudad más frecuentados por el poeta, incluyendo el edificio donde vivió gran parte de su vida y donde habría escrito sus primeros libros en la década de los ochenta: Biografía del silencio y Poemas no comunes... Por su parte, Juani Ortiz, allegada del poeta, dijo que un grupo de amigos ya está preparando una recopilación de la poesía completa de Rivera, a quien se le había rendido un homenaje el 17 de junio para poner a circular su último libro, Giros del tiempo. En el proyecto participan Gutiérrez y el poeta y pintor Diógenes Abreu. Fuentes: El Patio de las Cayenas, Librusa *** Recuerdan a Elías Canetti en su centenario El premio Nobel de Literatura, Elias Canetti (1905-1994), judío sefardí nacido en Bulgaria y europeo políglota que literariamente siempre estuvo vinculado a Viena, aunque radicado gran parte de su vida en Londres y los últimos seis años de su vida en Zúrich, hubiese cumplido cien años el lunes 25 de julio. Por este motivo, la vida y la obra de Canetti, premio Nobel de Literatura 1981, son recordadas en todo el planeta. Considerado por la crítica especializada como un narrador autobiográfico y filosófico, Canetti escribió novelas, crónicas de viajes y obras de teatro, traducidas a más de 20 idiomas. Con motivo de su natalicio, en Viena se inauguran por estos días varias exposiciones de libros y de pintura, como la muestra de grabados dedicados a sus textos literarios por el artista plástico Alfred Hrdlicka, quien durante años fue amigo personal de Canetti. La emisora austríaca ORF emitirá una radionovela basada en su primera gran obra Auto de fe, texto escrito en Viena cuando el autor contaba 25 años. Asimismo, la ciudad natal de Canetti celebrará la ocasión con un amplio programa que incluye actividades teatrales, exposiciones, concursos y foros científicos. Nacido en 1905 en el poblado búlgaro de Rustschuk (hoy Rousse), Canetti creció en el seno de una acomodada familia que hablaba aún el español medieval de sus antepasados, el ladino. Tras su traslado junto a sus padres a la ciudad inglesa de Manchester en 1911, aprendió inglés, más tarde francés y sólo como cuarta lengua, el alemán. "Fue una lengua materna tardía, implantada con dolor", escribió Canetti del idioma que, impelido por la insistencia de su madre, aprendió con ocho años de edad en la ciudad suiza de Lausana, idioma en el que iba a escribir todos sus libros. Tras la muerte de su padre, Canetti se trasladó en 1913 con su madre y sus hermanos Georg y Nissim a Viena, donde estudió en una escuela judía. Debido al extremo patriotismo de los austríacos a favor de la Primera Guerra Mundial, la familia Canetti decidió en 1916 trasladarse a Zúrich, donde permaneció hasta 1921, cuando volvió a mudarse, esta vez a la ciudad alemana de Fráncfort del Meno. Allí Canetti hizo el bachillerato en 1924 y poco después volvió a Viena, donde estudió química en la universidad de la capital austríaca, además de filosofía y letras, disciplina en la que alcanzó el doctorado. Desde entonces se dedicó plenamente a escribir. Su primera obra, El otro proceso de Kafka, fue un ensayo creativo sobre el escritor checo, que para el joven escritor resultó ser un modelo casi obsesivo. En la Viena de entreguerras escribió sus obras teatrales La boda y La comedia de las vanidades, así como uno de sus principales trabajos, Auto de fe. En la capital austríaca conoció además a la que sería la mujer de su vida, Veza Taubner-Calderón, una judía sefardí vienesa, y vivió varias experiencias que le marcarían todo su futuro y que plasmaría en sus obras autobiográficas La lengua salvada, La antorcha en la oreja y El juego de ojos. Tras la anexión de Austria por la Alemania nazi en 1938, Canetti abandonó la república alpina y -primero en París y luego en Londres, donde vivió hasta 1988- se dedicó al estudio de las masas humanas, que él mismo había experimentado en Viena durante el incendio del Palacio de Justicia en 1927. Fruto de dos décadas dedicadas al análisis en profundidad de ese fenómeno desde los puntos de vista antropológico, etnológico, psicológico y mítico, fue su famoso libro Masa y poder, que se publicó en dos volúmenes entre 1960 y 1962. Sus apuntes de diario, escritos durante la Segunda Guerra Mundial, se editaron en 1965 y fueron ampliados en 1972 bajo el título de La Provincia del Hombre. Entre sus libros más conocidos figura además Las voces de Marrakech, ciudad marroquí que le fascinaba. El 15 de octubre de 1981 le fue concedido el premio Nobel de Literatura por su "posición crítica ante ciertas tendencias enfermas de nuestro tiempo, por ejemplo, su estudio de los movimientos de masas y de manera especial en relación con la brutalidad del nacionalsocialismo germano y de las dictaduras en general". La concesión del Nobel no influyó para nada en su decisión de vivir una vida retirada del ruido de las fiestas y de los cócteles. Un año después, en agosto de 1982, prohibió que su autobiografía, The torch in my ear, se publicara en Gran Bretaña, país del que tenía la nacionalidad, como protesta por el trato que recibió allí hasta que consiguió el premio Nobel. Después del Nobel recibió numerosos premios literarios, como el Buechner, el gran Premio del Estado Austríaco, el premio Kafka y el de la Academia Bávara, entre otros. Fuentes: Prensa Latina, Terra Actualidad *** Concluye Festival Mundial de Poesía en Venezuela El II Festival Mundial de Poesía se desarrolló entre el 25 y el 31 de julio en Venezuela, clausurándose este domingo tras una semana de recitales y disertaciones a cargo de más de cincuenta poetas de los cinco continentes, la mitad de ellos venezolanos. Escritores de los cinco continentes recitaron sus versos en escenarios de Caracas y en ciudades de los estados Anzoátegui, Amazonas, Bolívar, Barinas, Carabobo, Cojedes, Falcón, Lara, Mérida, Miranda, Monagas, Sucre, Táchira, Trujillo y Zulia. Entre los participantes destacaron Fernando Rendón, William Agudelo (Colombia), Humberto Akábal (Guatemala), Ernesto Cardenal (Nicaragua), Víctor Casaus (Cuba), Vicente Rodríguez Nietzsche (Puerto Rico), Jenny Lim, Clifton Ross (EUA), Miguel Anxo Fernán Bello (España), Juana Burghardt, Michael Augustin (Alemania), Francine Carón (Francia), Susan Hampton (Australia), Kasuko Kiraishi Shiraisi (Japón), Xi Chuán (China), Sujata Bhatt (India), Issa Maklouf (Líbano), Adnan Ozer (Turquía), Abdul Hadi Sadoum Gatea (Irak) y Amina Said (Túnez). En la inauguración, el pasado lunes 25, el ministro de Cultura de Venezuela, el arquitecto Francisco Sesto, pronunció el discurso de apertura, que antecedió a un recital de 26 poetas de varios países, acompañados de los venezolanos Blas Perozo Naveda, William Osuna, Enrique Mujica, Tarek William Saab, Juan Antonio Calzadilla y Jesús Enrique Guédez. En Caracas, el miércoles 27 en la mañana se presentaron poetas de Alemania, Colombia y Venezuela en la sala Juan Bautista Plaza de la Biblioteca Nacional, y en la noche, en el Centro de Arte La Estancia, se presentaron poetas de China, India, Irak, Japón, Líbano, Turquía y Venezuela. Ese mismo día, en el Teatro Cajigal de Barcelona, en el estado oriental de Anzoátegui, estuvieron poetas de Colombia, España, Nicaragua, Túnez y Venezuela, y al otro lado del país, en la Plaza de la Justicia de Barquisimeto, estado Lara, se presentaron vates de Alemania, Australia, Chad y Venezuela, mientras que en el Museo Cecilio Acosta de San Diego de los Altos, estado Miranda, recitaron poetas de Estados Unidos, Puerto Rico, Sahara Central y Venezuela. La mañana del jueves 28 se presentaron en la Sala Nicolás Curiel, Plaza Capuchinos, en Caracas, poetas de Cuba, Turquía y Venezuela, y en la tarde, el Centro de Arte La Estancia albergó un recital con poetas de Colombia, Cuba, Guatemala, Nicaragua y Venezuela. El mismo día, en el Ecomuseo del Caroní, en Ciudad Guayana, compartieron con el público el estado Bolívar poetas de China, Estados Unidos, Líbano y Venezuela y, en el Museo La Blanquera de San Carlos, estado Cojedes, se presentaron poetas de Estados Unidos, Puerto Rico, Sahara Central y Venezuela. El viernes 29, en Caracas, se presentaron en el Teatro César Rengifo de Petare poetas de España, San Tomé y Príncipe y Venezuela; en el anfiteatro El Zoológico, Caricuao, estuvieron poetas de Guatemala, Irak y Venezuela y en el Centro de Arte La Estancia se encontraron los vates de Australia, Estados Unidos, Puerto Rico y Venezuela. Ese mismo día en Falcón, en el Teatro Armonía de Coro, estuvieron poetas de Colombia, India, Japón, Túnez y Venezuela; en el Teatro Luis Mariano Rivera de Cumaná, en Sucre, poetas de Chad, Turquía y Venezuela, y, en el Ateneo de San Cristóbal, estado Táchira, poetas de Alemania, Irak, Líbano y Venezuela. El sábado 30 se presentaron en el Sector El Calvario, en Guatire, estado Miranda, poetas de Estados Unidos, Sahara Central y Venezuela; el Centro de Arte La Estancia y el Teatro Teresa Carreño acogieron a poetas venezolanos, mientras que en el Centro Cultural Eladio Alemán Sucre, en Valencia, estado Carabobo, se presentaron poetas de Australia, Guatemala, Nigeria, San Tomé y Príncipe y Venezuela, y en el Ateneo de San Cristóbal, estado Táchira, poetas de Alemania, Irak, Líbano y Venezuela. Finalmente, el domingo 31, se realizó un recital en la Casa de la Cultura de Maturín, estado Monagas, donde se presentaron poetas de Colombia, España, India, Nicaragua y Venezuela. El mismo domingo se celebró el recital de clausura en el Teatro Teresa Carreño, en la capital venezolana, que estuvo a cargo de los poetas de África Mahmoudan Hawad, de Sahara Central, Koulsy Lamko de Chad, Toyin Adewale Gabriel de Nigeria, Conceicao Lima de San Tomé y Príncipe y Amina Said de Túnez. Además de los recitales se celebró un ciclo de conferencias en diversas locaciones de la capital caraqueña. La primera de estas actividades fue la conferencia del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, realizada en el Celarg el lunes 25, y en la que el autor de Epigramas combinó la poesía, sus conocimientos de teología y el estudio científico. Cardenal sorprendió al publicó caraqueño con una disertación sobre ciencia y poesía en la que leyó una especie de ponencia, no exenta de poesía pero dedicada a la ciencia, ya que, para él, no hay mucha diferencia entre la física y la mística. El autor nicaragüense admitió que muchas veces ha encontrado su mayor inspiración, al igual que el poeta José Martí, en los libros de ciencia antes que en los clásicos. "Lo científico tiene para mí un interés poético y místico, pero también económico y político", aseguró. "Desde hace tiempo mi poesía se nutre de la ciencia", agregó. Se preguntó qué nacería del universo actual mientras hizo un recorrido por la evolución humana, sin dejar de tocar temas trascendentes como Dios, la muerte, el universo, el infinito y la inmortalidad. Para Cardenal existe una vida no molecular más allá de esta vida, y así como hay agujeros negros en el universo considera que también hay hoyos blancos y que "estamos hechos de partículas eternas", por lo que considera que el temor a la muerte es "un error de óptica. Yo digo que la muerte es buena, si no, Dios no habría creado un universo en donde todo perece", afirmó. "En el fondo no creemos en la muerte", continuó, citando como ejemplo a diversas culturas que tenían por cierta la vida en el más allá y la inmortalidad. Citó una anécdota según la cual un periodista preguntó una vez a Einstein cuál era el origen de la materia y éste, por toda respuesta, levantó el dedo índice señalando al cielo. "El dedo levantado es la única respuesta científica al origen de la vida. Por lo tanto lo más difícil es no creer en Dios", concluyó. El martes 26 fue presentada, en el marco del festival, la antología poética Flor diversa, del poeta venezolano Ángel Eduardo Acevedo (Valle de la Pascua, 1937), en el Teatro Orlando Araujo, de Barinas. Las palabras de presentación estuvieron a cargo de Leonardo Ruiz Tirado y Andrés Mejía, gerente de Ventas de Monte Ávila Editores, sello editor de la antología, que reúne ocho libros inéditos de Acevedo. Por su parte, el poeta Mahmoudan Hawad, de Sahara, presentó el miércoles 27 su libro Sahara, visiones atómicas, y dictó una conferencia titulada "Relación entre la poesía y las artes plásticas / su visión", en la Casa de las Letras Andrés Bello. El poeta colombiano Fernando Rendón, fundador y director del Festival Internacional de Poesía de Medellín, relató el jueves 28 su experiencia al frente del prestigioso evento colombiano, en el Auditorio del Museo de Bellas Artes. Por último, el viernes 29, en el Teatro Baralt de Maracaibo, Juana Burghardt, de Alemania, dictó su conferencia "Antonio Porchia y sus voces". El jueves 28, el gobernador del estado Anzoátegui, Tarek William Saab, anunció en el Teatro Cajigal de la ciudad de Barcelona, la creación del Premio Nacional de Poesía Miguel Otero Silva, durante un evento en el que también participaron poetas venezolanos como Freddy Hernández, Fidel Flores, Carlos San Diego y Enrique Hernández D'Jesús, así como Amina Said, de Túnez; Miguel Fernán, de España; William Agudelo, de Colombia, y Cardenal. Saab aprovechó la presencia del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal para imponerle la Orden José Antonio Anzoátegui. Fuentes: ABN, El Observador, El Universal, RNV *** Presentan antología de literatura indígena mexicana Words of the True Peoples (Palabras de los seres verdaderos) es el nombre de una antología de literatura indígena mexicana que, en tres volúmenes, presentará en breve la Universidad de Texas, y que ha sido compilada por el doctor Carlos Montemayor y el investigador estadunidense Donald Frischmann. El primero de los tres volúmenes recoge prosas de 15 autores en lengua maya, chontal, tzotzil, tzeltal, tojolabal, zapoteca, purépecha, huichol y náhuatl. Los autores antologados en este primer tomo son María Luisa Góngora Pacheco, Jorge Echeverría Lope, Miguel Ángel May May y Santiago Domínguez, todos autores en lengua maya. En chontal, Isaías Hernández Isidro; en tzotzil, Enrique Pérez López y Jacinto Arias Pérez; en tzeltal, Diego Méndez Guzmán y Domingo Gómez Gutiérrez; en tojolabal, María Roselia Jiménez; en zapoteco, Javier Castellanos Martínez; en purépecha: Joel Torres Sánchez; en huichol, Gabriel Pacheco, y en náhuatl, Librado Silva Galeana y Román Güemes Jiménez. Además de reproducirse en su lengua original, todos los textos contenidos en la antología están traducidos al español por Carlos Montemayor y al inglés por Donald Frischmann. En los meses subsiguientes aparecerán los otros dos tomos. El segundo volumen se ocupará de la poesía en lengua indígena y el tercero, del teatro. En el primer tomo y los que seguirán, explican los autores, "pretendemos llenar una laguna en los estudios literarios y culturales mexicanos y latinoamericanos, e inspirar a otros, tanto indígenas como no indígenas, a prestar la debida atención -crítica y humana- a las voces contemporáneas que nos hablan desde las profundidades del tiempo; voces que se proyectan en múltiples lenguas para crear puentes de comprensión que son tan necesarios para la sobrevivencia de su sabiduría milenaria, que es parte de nuestra experiencia humana acumulativa y colectiva". En agosto de 2000, cuenta Donald Frischmann, "nos sentamos Carlos Montemayor y yo en la sala de su residencia en la ciudad de México para detallar el plan y contenido de esta antología; en ese momento surgió una obra en tres tomos, ya no en uno solo. Ese cambio resultó de nuestra decisión de presentar cada obra en tres lenguas, y de haber calculado el volumen de material que ese formato representaría. Había muchos escritores y escritoras de calidad cuya obra merecía atención, y un formato multilingüe respondería a las necesidades de un amplio público lector panamericano". Los antologadores decidieron presentar a escritores que poseían décadas de desarrollo y experiencia y un compromiso de largo plazo con la promoción de su lengua. "Ellos ya no son escritores prometedores cuyo trabajado ha aparecido sólo en periódicos, sino escritores muy experimentados y autores de libros publicados a nivel nacional por casas editoriales prestigiosas". No existe, dentro de esta vanguardia, según explica Frischmann, "un equilibrio cuantitativo entre escritores hombres y mujeres; la preponderancia de escritores masculinos en esta antología refleja esa realidad. Sin embargo, una futura antología de este tipo indudablemente incluirá a más escritoras distinguidas ya que en los últimos años se ha dado un aumento dramático en el número de mujeres que se han iniciado en el quehacer literario. Sin embargo, nuestro enfoque actual no es la escritura reciente en lenguas indígenas mexicanas, sino la obra de escritoras y escritores que ya han sobresalido en su oficio". En el ensayo introductorio al volumen primero, Carlos Montemayor llama la atención acerca de "varias imprecisiones, olvidos históricos e incluso creencias ingenuas" que tornan confuso a menudo lo que se debe entender por literatura indígena y tradicional. Por ejemplo, "creer que los idiomas pueden diferenciarse por grados de crecimiento y que las lenguas con desarrollo son los idiomas propiamente dichos y los otros tan sólo 'dialectos'. También, creer que las lenguas desarrolladas se hablan en los países hegemónicos y los dialectos en los pueblos sojuzgados. Quizá sorprenderá a muchos saber que no hay idiomas superiores; que todos son sistemas lingüísticos definibles en los mismos términos, con el ordenamiento gramatical necesario para una compleja gama de comunicación abstracta, simbólica, metafórica, imperativa, lúdica, a partir de un sistema fonológico particular". De manera que, asienta Carlos Montemayor, "el náhuatl es un sistema lingüístico tan completo como el alemán; el maya es un sistema tan completo como el francés; el zapoteco lo es como el italiano, el purépecha como el griego o el español y el inglés son como el ñahñu y el mazateco". Pues bien, remata Montemayor, estamos ahora ante el resurgimiento del arte literario en lenguas indígenas. "Este despertar de los intelectuales indígenas y de la escritura en sus lenguas es uno de los hechos culturales de mayor relevancia en el México de finales del siglo XX y principios del XXI". Fuente: La Jornada *** FCE lanza colección de escritores clásicos latinoamericanos Las obras más reconocidas de los clásicos latinoamericanos se reúnen en la nueva colección literaria "Aula Atlántica", cuyo fin es fomentar la lectura y el acercamiento a las letras hispanoamericanas, informaron este 27 de julio fuentes del Fondo de Cultura Económica (FCE, http://www.fce.com.mx). La colección incluirá libros de Julio Cortázar, Edgardo Rodríguez, Antonio José Ponte, Sor Juana Inés de la Cruz, Rosario Ferré, José Donoso, Pedro Salinas y Antonio Muñoz. "Aula Atlántica retoma textos fundamentales de las letras hispanoamericanas para acercarlos a maestros, estudiantes y lectores que buscan las mejores lecturas", agregó el FCE. Coordinada por el crítico peruano Julio Ortega, "Aula Atlántica" también reúne a una serie de estudiosos de los escritores y sus publicaciones, que a través de prólogos hacen una introducción didáctica de cada texto. Todos los fuegos el fuego, de Cortázar, uno de los mayores narradores argentinos del siglo XX, participa en esta edición con prólogo de Beatriz Colombi, profesora e investigadora de la Universidad de Buenos Aires. También se incluye La renuncia del héroe Baltasar, de Rodríguez, que recrea un ficticio levantamiento de esclavos en el Puerto Rico del siglo XVIII. La mexicana sor Juana Inés de la Cruz, considerada la "décima musa", está presente con Primero sueño y otros poemas, que permite el redescubrimiento del valor literario y contextual de su obra, considerada de "arte barroco". "Con estas muestras literarias, 'Aula Atlántica' quiere documentar la imaginación que compartimos, a través de libros clásicos, modernos y contemporáneos que han hecho camino de lectura y oficio de porvenir", finaliza el FCE. Fuente: IBLNews *** Murió el poeta y crítico Saúl Yurkievich El poeta argentino Saúl Yurkievich (1931-2005), uno de los más reconocidos críticos literarios del mundo hispanoamericano, albacea de la obra del escritor Julio Cortázar, murió el pasado miércoles 27 de julio en un accidente en una carretera de Avignon, al sureste de Francia. Según la policía francesa, el escritor perdió el control de su vehículo y se impactó de frente contra un camión que avanzaba en sentido contrario, falleciendo de manera instantánea. Tenía 74 años de edad y desde 1962 vivía en Francia, donde trabajaba como profesor de literatura, puesto que también desempeñó en diversas universidades de Estados Unidos. La policía francesa agregó que Yurkievich pudo haberse quedado dormido mientras conducía por Caumont-sur-Durance, ya que no se encontró en el pavimento marcas de que hubiera intentado frenar. Saúl Yurkievich nació en La Plata, Argentina, en 1931. De cuna humilde, pronto supo que su destino estaba en su profundo amor a las letras. Estudió letras en la Universidad de La Plata y basó en el poeta francés Guillaume Apollinaire su tesis, que en 1968 se publicó como libro con el título Modernidad de Apollinaire. En los años 60 se mudó a París. Apenas llegado a la capital francesa hizo amistad con Julio Cortázar, quien lo nombró albacea poco antes de morir en 1984 y tras un viaje a Argentina en que en vano intentó ser recibido por el flamante presidente Raúl Alfonsín. En una entrevista con Página/12, Yurkievich recuerda el momento en que conoció a Cortázar, quien entonces se encontraba en los primeros apuntes de Rayuela. "Él había obtenido un premio muy importante compartido con Mujica Lainez; con ese dinero él creyó poder comprar una casa sobre la playa en el sur de Francia. Allí se dio cuenta de que el dinero no le alcanzaba ni por asomo, así que empezó a retroceder y retrocedió 100 kilómetros. Al este de Avignon, encontró una casa pequeña con una terraza formidable que daba a un valle sobrecogedor". Sobre su designación como albacea, aclara que no es lo mismo que ser apoderado, papel que le tocó a Aurora Bernárdez, ex esposa de Cortázar. "En el testamento nos nombró a Gladys, mi mujer, y a mí para que decidamos juntos acerca de los inéditos. Como albaceas literarios tenemos, por su voluntad, el derecho de conservar, editar o destruir lo que queramos. Así lo dice en el testamento. Pero nada destruimos. Habría que ser Dios para hacer una cosa así". Yurkievich y su esposa editaron las novelas El examen y El divertimento, escritas entre el '50 y el '53. "Una de estas novelas las mandó a un premio literario. Pero no sólo no la eligieron sino que además la censuraron. A mí me parecen extraordinarias, ambas. Estaban en sus cajones casi listas para ser publicadas. Tal vez él las consideró como obra menor. Sucede que años después aparece con Rayuela y él entró en una dinámica de avance con un movimiento editorial descomunal. Ese momento le impedía ir para atrás, razón por la cual las novelas quedaron sin publicar". El también escritor argentino Arnaldo Calveira, amigo de Yurkievich, hizo hincapié en que éste fue, antes que nada, poeta. "Es un gran lírico que había conocido toda la historia de la literatura", explicó Calveira, quien recordó que los principales temas de su obra eran "la dejación de la vida" y las interrogaciones sobre lo que hay después, "temas eternos". Entre su numerosa obra poética están Fricciones (1969), Envers (1980), El Trasver (1988), Vaivén (1996), El sentimiento del sentido (2000), El huésped perplejo (2001), con dibujos de Julio Silva, y Detener sin retener. Fuentes: La Jornada, EFE, Clarín *** BBC emite una web-novela para aprender inglés Así como hay fotonovelas, telenovelas y radionovelas, el Servicio Mundial de la BBC lanza The flatmates (Los compañeros de apartamento), su primera "web-novela", hoy, 1 de agosto, para que sus lectores aprendan inglés. Aquellos que visiten la página bbclearningenglish.com podrán escuchar y leer un nuevo episodio cada semana. La idea es que puedan aprender el idioma de la forma en que "se habla y se vive" en el país. La novela es un drama sobre un grupo de jóvenes de diferentes culturas que viven en el Reino Unido. Los seguidores de este nuevo formato podrán decidir el rumbo de la novela votando a través de Internet, según informó la productora y guionista Nuala O'Sullivan, quien agregó que las personas podrán aprender "a su propio ritmo e interactuar con la red de la forma que quieran, cuando les venga bien". "The flatmates apunta a las personas que quieran aprender el inglés que se vive y se habla, más que el que se enseña en los libros de texto tradicionales". Cada episodio irá acompañado de lecciones de inglés y de ejercicios para colaborar con el proceso de aprendizaje. Fuente: BBC *** Carlos Barbarito publica poemario bilingüe Éditions Poiêtês, la editorial que dirige Laurent Fels, quien además tiene a su cargo Les Cahiers de Poésie (http://www.cahiers-de-poesie.fr.ms), acaba de anunciar la publicación en Francia de Les minutes qui passent, un poemario bilingüe del autor letraliano Carlos Barbarito. El libro, que ha sido traducido por la belga Frie Flammend, cuenta con un prólogo del también belga Stefan Beyst. Las fotografías estarán a cargo del alemán Norbert Guthier (en tapa) y de la argentina Claudia Bonder (en el interior). En el prólogo, Beyst califica al libro como "una introducción excelente a la obra del poeta argentino Carlos Barbarito". Explica que en los textos que lo componen, "a menudo breves, concentrados, el poeta nos trasmite su experiencia de existir en este mundo: un penetrante sentimiento atravesado por la transitoriedad. Sentimiento angustioso, donde las imágenes de lo temporal cotidiano se repiten en una escala más amplia: un astro que se apaga o una piedra en la que la primigenia violencia de la expansión cósmica está solidificada". Según Beyst, Les minutes qui passent está desprovisto de "palabras inusuales o recursos artificiales" ya que, por el contrario, reduce la lengua "a un idioma austero y riguroso". El prologuista indica que a nivel de la frase y su estructura gramatical se desarrolla la dicción poética. "No por nada el poeta evita la afirmación y la coherencia aparente, y prefiere la enumeración de la incoherencia o la parataxis de lo accidental, el modo condicional, la pregunta, la negación". *** Cursos de poesía y periodismo dicta el Taller de Escritura El Taller de Escritura de Madrid (http://www.tallerdeescritura.com) inicia esta semana sus cursos intensivos de poesía y periodismo, que se extenderán hasta finales de este mes en su sede en el Nº 15 de la calle Ruiz, en Madrid. El taller de poesía será dictado por el profesor Jesús Urceloy entre hoy 1 de agosto y el miércoles 24, todos los lunes y miércoles en horario de 7:30 a 9:30 de la noche. El de periodismo, por su parte, estará a cargo de Antonio Rómar y se dictará los martes y jueves en el mismo horario, desde mañana 2 hasta el jueves 25. Las clases repartirán su tiempo en teoría y práctica. En la parte teórica se explicarán las diversas materias con ejemplos precisos, y en la segunda se desarrollarán ejercicios y juegos en común, se valorarán los ejercicios propuestos en la clase anterior y se responderán todas las dudas e inquietudes del alumno. Jesús Urceloy es profesor de poesía y ha sido jurado de importantes distinciones españolas como el Premio Nacional de Poesía 2003 y el Premio Nacional de Literatura Infantil 2004. Ha impartido y dirigido el taller de poesía y los ciclos de poesía contemporánea de la Universidad San Pablo CEU (http://www.uspceu.com) entre 1997 y 2001. Codirige la revista literaria digital Ariadna (http://www.ariadna-rc.com) y ha publicado Poemas eróticos, Libro de los Salmos y La profesión de Judas. En el 2004 ha editado, anotado y prologado las obras completas Todo Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle, en el sello Cátedra. Ha aparecido en diversas antologías y ha sido traducido al portugués y al italiano. Antonio Rómar es licenciado en periodismo y ha trabajado en diversos medios como TVE, El Día de Córdoba, El Rotativo o lanetro.com. Ganador del concurso de poesía de la Universidad San Pablo, por lo que fue antologado en varios libros, como Aula 010 de Poesía, de Salamanca. Coordinó los recitales de poesía del Café Libertad, de Madrid, durante 2002. Colabora habitualmente en revistas como Ariadna. Su edición crítica de Las 1001 noches, junto a Jesús Urceloy, será publicada por la editorial Cátedra en septiembre de este año. La matrícula de estos cursos es de 160 euros y se admitirá un cupo máximo de 16 alumnos por grupo. Los interesados deberán contactar con Enrique Páez, responsable de los talleres, mediante el correo electrónico info@tallerdeescritura.com. Fuente: Taller de Escritura *** Isaac Rosa recibe mañana el premio Rómulo Gallegos Mañana martes 2 de agosto el escritor español Isaac Rosa recibirá el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, en una ceremonia que se realizará a partir de las 7 de la noche en la Sala de Teatro 1 de la Casa Rómulo Gallegos, sede de la Fundación Celarg, en Caracas. El jurado, integrado por Jorge Enrique Adoum (Ecuador), Antón Arrufat (Cuba), Nelson Osorio (Chile), Cósimo Mandrillo y Alberto Rodríguez Carucci (Venezuela), dio a conocer el veredicto el pasado 8 de julio: "En votación dividida, por mayoría de votos (3 a 2), se resolvió otorgar el XIV Premio Internacional De Novela Rómulo Gallegos a El vano ayer, de Isaac Rosa, en razón de que esta obra presenta claves literarias y referenciales de la historia y cultura españolas de postguerra". Además, el jurado consideró que El vano ayer "convoca a observar críticamente los modos posibles de leer la realidad, sin dejar de lado las tensiones que produce el encuentro con las ambigüedades provocadas por las distintas versiones de los hechos narrados, inducidas por las informaciones de prensa, por rumores, por relatos tendenciosos o manipulados de los acontecimientos. Desde la utopía de la objetividad expositiva, el narrador explora con ironía y humor los vericuetos de la intriga policíaca para indagar en la médula de una historia por mucho tiempo ocultada, omitida u olvidada". Rosa nació en Sevilla en 1974 y se educó en Badajoz, donde inició los estudios de periodismo, que no llegó a terminar. Comenzó a escribir relatos y obras de teatro breve, algunas reconocidas con la obtención de premios literarios. Siguió escribiendo ensayo y editó su primera novela en 1999, La mala memoria. En ella, el protagonista investiga el rastro de un pueblo masacrado durante la guerra civil. Algunas de sus obras más relevantes son: Adiós muchachos (teatro, 1998), El ruido del mundo (narración, 1998) y Kosovo: la coartada humanitaria (ensayo,2001) éste último escrito conjuntamente con el serbio Aleksandar Vuksanovic y el español Pedro López. Fuente: Celarg *** Grabados de Cien años de soledad presentan en Quito El colombiano Pedro Villalba Ospina es el autor de la exposición "Cien años de soledad al agua fuerte", que se presenta, con entrada gratuita, hasta el sábado 6 en la Galería Principal del Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (Puce, http://www.puce.edu.ec), y que será reabierta entre el 30 de agosto y el 17 de septiembre. La muestra es una representación de la laureada novela de Gabriel García Márquez, cuya descripción por capítulos hace esta exposición aún más descriptiva para el espectador. La obra está compuesta por 120 trabajados en la técnica del grabado al agua fuerte, razón por la cual se decidió llamarlo de la misma forma. La novela consta de 20 capítulos, cada uno representado en siete grabados y la primera página de cada capítulo. Al ser representada públicamente actúa como una metáfora gigante del libro, e invita a las personas a ingresar a sus páginas donde encuentran, además de los grabados, escritos de la novela y un conjunto de mariposas realizadas con pétalos de rosas amarillas. La falta de colores es una de sus características ya que la técnica es en blanco y negro comúnmente, pues el autor desea conservar los mismos colores que menciona el premio Nobel de Literatura en su libro. En toda la exposición predominan las mariposas amarillas, que tienen un significado especial alrededor de toda la obra. "Las mariposas se convierten en un símbolo para García Márquez, quien por superstición, al momento de recibir el premio Nobel lo hizo con una rosa amarilla en su mano, como símbolo de una vida larga, pues se dice que quienes reciben el premio viven muy poco", dijo Villalba Ospina. "Desde muy niño conocí a Gabriel García Márquez y sus obras, fue un proceso de años para seleccionar este libro para mis trabajos", agregó el artista. La ilustración de libros ha sido la manera más tradicional de representar su arte. Los libros con los cuales creció Villalba Ospina apresuraron su idea de pintar y realizar grabados, iniciando desde la realización de bocetos, hasta sus hoy más de 15 libros representados de distintos autores y en diferentes técnicas entre las cuales están el óleo, carboncillo y otros. Las exposiciones han estado en Bolivia y Colombia, con perspectivas de viajar Cuba y Chile en meses próximos. Fuente: La Hora *** Celebran en España festival Trovalia 05 El concejal de Cultura, Festejos y Patrimonio Arqueológico, José Cabezos, y el trovero Joaquín Sánchez, El Palmesano, presentaron a finales de julio el festival Trovalia 05, certamen dedicado al arte de la improvisación que está compuesto por cuatro espectáculos con el mar como telón de fondo, y que congregará a trovadores murcianos, canarios y argentinos. El martes 9 de agosto se celebrará en el Puerto de Cartagena el espectáculo "Barco de versos en un puerto de culturas", donde se mezclarán dos artes paralelos, el del repentismo canario y el del trovo cartagenero. El miércoles 10 de agosto, en Cabo de Palos, se celebrará "Paralelismos de la improvisación", que volverá a mostrar los contrastes entre nuestro trovo mediterráneo y el repentismo canario. Con Mar de Cristal como escenario, el jueves 11 de agosto trovadores de Lorca, Águilas, Totana y Cartagena representarán "Contrastes del trovo en la región", donde se podrán ver las diferentes formas de trovo y cante que se dan en estas poblaciones, a pesar de su proximidad. El viernes 12 de agosto, en el Puerto de Cartagena, en "Mezcla de versos de dos continentes", trovadores cartageneros y payadores argentinos pondrán de manifiesto sus dos culturas y sus dos formas de trovo, unidas por el verso y el lenguaje. "Entre el faro y el Quijote" pondrá el colofón al festival en Cabo de Palos, localidad que recibirá a trovadores de la comarca y payadores argentinos el sábado 13 para improvisar con versos inspirados en Don Quijote de La Mancha. Todos los eventos se realizarán a las 10:30 de la noche. Trovalia se viene celebrando desde 2003 con el objetivo de dar a conocer las diferentes formas y manifestaciones del arte de la improvisación poética. Este año cumple su tercera edición, como sucesora del Certamen Nacional del Trovo, al dejar de ser un concurso y transformarse en una "muestra de poesía inteligente". Fuente: Ayuntamiento de Cartagena *** Creación literaria, novela y periodismo en talleres del Celacp El Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar (Celacp, http://celacp.perucultural.org.pe) ha organizado una serie de talleres de creación literaria, novela y periodismo a desarrollarse a lo largo de este mes en su sede, en la avenida Benavides 3074 (Óvalo de Higuereta), en Miraflores, Lima (Perú). Los cursos tendrán cupos limitados a veinte personas. El primero de estos talleres es el dedicado a poética y escritura, que será dictado por Ana María Gazzolo para dos grupos, uno que asistirá a las sesiones los miércoles y otro los jueves, y que empezarán el 17 y el 11 de agosto, respectivamente. Este taller constará de ocho sesiones, de 6:30 de la tarde a 8:30 de la noche para el grupo de los miércoles y de 10:30 de la mañana a 12:30 de la tarde el de los jueves. Igualmente, Carmen Ollé dictará un segundo nivel de este taller, los martes de 7 a 9 de la noche, a partir del 16 de agosto. El taller de novela "De la creación a la editorial" será dictado por Jorge Eduardo Benavides en cinco sesiones entre el lunes 8 y el viernes 12 de agosto, cada día de 6:30 de la tarde a 9 de la noche. Por su parte, Maynor Freyre Bustamante dictará el taller "Periodismo I", que se desarrollará en 8 sesiones cada jueves desde el 18 de agosto, entre 7 y 9 de la noche. Finalmente, Isabella Lorusso dictará un curso de italiano a partir del viernes 12 de agosto, y que se extenderá en ocho sesiones cada viernes de 10 de la mañana a 1 de la tarde, con cupo limitado a 15 personas. El costo de la matrícula de estos cursos será de 120 nuevos soles para estudiantes y jubilados, y de 150 para el público en general. *** Seminario analizará la poesía peruana del 70 Entre el 11 y el 13 de agosto se celebrará en el Auditorio de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe), en Lima (Perú), el seminario "Poesía peruana del 70: marginalidad, oralidad, nuevos sujetos migrantes descentrados", en el que participarán destacados investigadores del tema. Organizado por el Instituto de Investigaciones Humanísticas de la UNMSM, el evento se propone contribuir a crear y formar un espacio crítico sobre la poesía peruana de este período, "toda vez que existe una asimilación acrítica que redunda en el biografismo, los enfoques marxopositivistas y un reduccionismo sociológico que obvia las múltiples mediaciones entre la serie social y la literaria", según manifestaron sus organizadores. El jueves 11, el evento será inaugurado por el doctor Marco Martos Carrera, decano de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, quien antecederá a la conferencia del poeta Pablo Guevara Miraval "Convergencias y divergencias - vínculos". Diversas mesas redondas congregarán a los estudiosos alrededor de temas como la coloquialidad, el papel de la Universidad de San Marcos en la promoción e investigación literaria, la poesía de género, la historia y el devenir del grupo Hora Zero, la ciudad en la poesía y la vida y obra de varios autores peruanos. En el marco del evento se realizarán además recitales con poetas de la talla de José Watanabe, Carlos López Degregori, Mario Montalbetti, Alfonso Cisneros Cox, José Rosas Ribeyro, Oscar Málaga, Armando Arteaga, Vladimir Herrera, Omar Aramayo, César Toro Montalvo, Sonia Luz Carrillo y Ricardo Falla. El costo de inscripción del seminario es de 20 soles para los estudiantes y 30 para el público en general. Se entregarán certificados oficiales. *** Chiapas reunirá a creadores indígenas Poetas, ensayistas y narradores de todos los idiomas y regiones de Chiapas, así como de todas las entidades federativas e idiomas de México, se darán cita en el IV Chiapas de Poesía, evento que bajo el lema "Jamás callará la palabra" se desarrollará los días 26 y 27 de agosto en el Auditorio José Manuel de Rojas de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach, http://www.unach.mx), en San Cristóbal de las Casas, Chiapas (México). El evento es organizado por el Espacio Cultural Jaime Sabines, la Escuela de Escritores (Sogem), el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígena (Celali), la Unidad de Escritores Mayas y Zoque y Talleres Literarios de la Selva, y congregará a autores en lenguas tseltal, chol, tojolabal, zoque, tsotsil y mam, además de español. La inauguración se realizará el viernes 26 a las 5 de la tarde. Cada autor podrá presentar poemas, ensayos o narraciones de su absoluta libertad y dispondrá de diez minutos para leer su trabajo, norma que deberá ser cumplida inclusive para quienes deseen presentar materiales en español y un idioma adicional. Quienes deseen participar deberán presentar antes del 19 de agosto sus trabajos, preferiblemente inéditos, en disquete de 3½, en Word, tipografía Times de 12 puntos y, en caso de presentar textos en algún idioma original de Chiapas o de México adicional al español, se sugiere acompañar su traducción indicando con claridad la página correspondiente entre español y el idioma del autor. Cada autor recibirá diploma de participación. Durante el encuentro se rendirá homenaje póstumo al periodista Amado Avendaño, el viernes 26 a las 8 de la noche. El sábado 27 se le entregará un reconocimiento, por su ardua trayectoria, a los maestros Andrés Aubry, historiador y ensayista, y a José Agustín, narrador. Las inscripciones pueden formalizarse por correo electrónico escribiendo a chiapasdepoesia@hotmail.com, con atención de David Andrade García o Pedro Faro; o por vía telefónica al número 6784928, a partir de las cinco de la tarde, con Eloy López. *** Publicarán poesía completa de Roque Dalton La Dirección de Publicaciones e Impresos del gobierno de El Salvador planea publicar a finales de agosto o finales de septiembre la recopilación completa de la poesía de Roque Dalton, según informó la semana pasada en San Salvador el antropólogo y lingüista salvadoreño Rafael Lara Martínez, catedrático de humanidades del Tecnológico de Nuevo México y compilador de la colección. Lara Martínez explicó que dejó pendiente el estudio de los manuscritos del autor cuando dio por terminada su antología poética Roque Dalton; en la humedad del secreto, cuya introducción, selección y bibliografía crítica preparó entre 1994 y 1995. "Ahí establecí una hipótesis: que Roque Dalton había cambiado enormemente las ediciones príncipes de buena parte de sus poemarios. Tenía una manía correctora. Aumentaba y tachaba poemas, versos, etc.; por tanto, antes de interpretar la obra, había que fijarla", afirma. Es por ello que, más que textos inéditos, Lara Martínez prefiere hablar de los "soterrados y olvidados". "Roque Dalton tenía una manía correctora. Esto significa tanto añadir poemas y reordenarlos en un libro (piense aquí lo que sucedería si reordenáramos los libros de la Biblia), como también tachar poemas que ya no corresponden a su posición en curso", dice. Indica que la cantidad de entradas bibliográficas sobre su obra sobrepasa con creces a cualquiera de los que en el interior del país se juzgan representativos. "Es más clásico que Salarrué (Claudia) Lars, (Francisco) Gavidia. Digamos más leído, estudiado, comentado e interpretado". El coordinador de Publicaciones de la DPI, Carlos Clará, explicó que trabajan en los últimos detalles del libro, con el objetivo de que sea presentado en la Feria Centroamericana del Libro, que se desarrollará en San Salvador del 26 de agosto al 4 de septiembre. "Lo ideal sería presentar los tres volúmenes", dijo Clará, aunque agregó que, de no ser posible, se espera tener listo al menos el primero. La publicación, que contiene, además del estudio de Lara Martínez, ensayos de otros estudiosos autorizados en torno a la obra de Dalton, como Luis Melgar Brizuela, coincide con el 70º aniversario del nacimiento del poeta y las tres décadas de su asesinato a manos de un comando del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), al que pertenecía. Lara Martínez opina que esta recopilación constituye la primera recopilación exhaustiva de la poesía de Dalton. "Al fin los críticos podrán hablar con conocimiento de causa de su obra poética integral. Muchos de los poemarios que ahí se recogen eran de difícil acceso en el país". Fuente: El Mundo *** Jornadas de artes audiovisuales realizarán en la Unica El próximo 29 de septiembre se realizarán, en la Universidad Católica Cecilio Acosta, en Maracaibo, Zulia (Venezuela), las III Jornadas de Reflexión en torno a la Investigación en las Artes Visuales y Auditivas, que bajo el lema "Imagen y sonido" son convocadas por la Facultad de Artes y Música de la mencionada casa de estudios, en el marco de la III Feria del Libro Unica en homenaje al Quijote de Cervantes. Las jornadas se celebran cada año desde 2002, con el propósito de abrir un espacio de diálogo, participación y construcción de ideas entre investigadores, profesores y estudiantes, fortaleciendo los planteamientos prácticos y epistemológicos en las artes en general. En su tercera edición, el evento tendrá como tema "La Hispanidad" al hacer memoria de los 400 años de publicación del Quijote de La Mancha, y se centrará en dos temarios: "Discursos musicales hispanoamericanos" y "Visiones artísticas hispanoamericanas". El encuentro congregará a investigadores, profesores de artes visuales o auditivas, estudiantes de carreras afines y público en general. Los participantes deberán enviar sus resúmenes y sus ponencias antes del 15 de septiembre. Para obtener información sobre las características del material y demás detalles, es preciso comunicarse con la licenciada Laura Beatriz Lozada, coordinadora de Eventos Especiales y Difusión de la Unica, a través del correo electrónico llozada@unica.edu.ve o lblozada@hotmail.com, o por los números de fax 0261 7870091 y 0261 7868679. *** Editorial inglesa busca relatos sobre Madrid La editorial británica Route (http://www.routemagazine.co.uk) está buscando relatos breves ambientados en Madrid para conformar un libro digital bilingüe (español e inglés) que contendrá seis historias y será publicado bajo el formato byteback, según lo informó Isabel Galán, una ex coordinadora general del Instituto Cervantes de Leeds, en el Reino Unido, y actualmente encargada del Departamento de Marketing del sello. "Las historias deben ser contemporáneas y estar ambientadas en Madrid", agregó Galán. "Tratamos de capturar y dar a conocer aquellos relatos que reflejen las vivencias de los nuevos escritores, así como un retrato fiel de la vida en el Madrid de hoy en día". Según la ejecutiva editorial, la filosofía del sello es "presentar literatura desde la perspectiva de la cultura contemporánea", por lo que se encuentran en la tarea de ampliar sus fronteras, descubrir nuevos talentos y "compartir nuevas historias que representen las culturas contemporáneas de diversos países de modo que se eliminen, en la medida de lo posible, las barreras entre ellas". En este sentido, Route desarrolla actualmente un proyecto en virtud del cual publicará una serie de libros en su versión original y traducidos a varios idiomas. "Nuestro punto de partida será España, con la publicación de un libro de relatos cortos sobre Madrid, que esperamos esté publicado en octubre de 2005. Asimismo, publicaremos una selección de obras de Route traducidas al español". Route recibirá los relatos hasta el 30 de septiembre. La extensión máxima de los mismos deberá ser de entre 2.000 y 3.000 palabras y el idioma ha de ser el español. Los interesados deberán contactar a Galán a través del correo electrónico isabel@route-online.com. *** Homenaje póstumo a Antonio Benítez Rojo realizarán en EUA La obra del fallecido escritor cubano Antonio Benítez Rojo será analizada por académicos de universidades estadounidenses durante un encuentro en Massachusetts University y Amherst College, donde el autor enseñó hasta su muerte a principios de este año. El encuentro será el 5 de noviembre bajo el título de "El Caribe Múltiple" y está programado por universidades como Mt. Holyoke, Smith, Hampshire y Amherst. "El objetivo de este encuentro es tomarle el pulso a los estudios caribeñistas en general, con el fin de establecer un diálogo entre múltiples perspectivas e interpretaciones", indica un comunicado. Asimismo, destaca que "considerando los años que Antonio Benítez Rojo dedicó a la vida intelectual de Amherst y a la comunidad de las cinco universidades, nos interesa rendir un sentido homenaje póstumo a este gran escritor e intelectual caribeño, propiciando el estudio de su obra en relación a los varios contextos que la definen y al carácter fundacional y ruptural de sus implicaciones". Entre los participantes del coloquio figuran Arcadio Díaz Quiñones, de Princeton University; George Lamming, de Brown University; James Maraniss, de Amherst College; Yolanda Martínez San Miguel, de Pennsylvania University; Julio Ortega y Esther Whitfield, de Brown University; Doris Sommer, de Harvard University; Silvio Torres Saillant, de Syracuse University; y Alan West Durán, de Northeastern University. Fuente: Librusa *** Premio Tusquets recibe casi ochocientas novelas Un total de 785 manuscritos participarán del I Premio Tusquets de Novela, informó este 25 de julio la editorial Tusquets (http://www.tusquets-editores.es), de origen español. Entre los concursantes figuran 243 escritores españoles y 145 mexicanos, mientras que el resto de los manuscritos proceden de Argentina, Chile, Bolivia, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, República Dominicana, Costa Rica, Brasil y Estados Unidos. Consistente en una estatuilla de bronce diseñada por Joaquím Camps y la cantidad de 20.000 euros en concepto de anticipo de derechos de autor, el premio será decidido por un jurado en el que participan el argentino Alberto Manguel, el guatemalteco-estadounidense Francisco Goldman, el mexicano Aurelio Major y la española Beatriz de Moura, además de un representante de la editorial convocante. El premio se fallará durante la celebración de la Feria del Libro de Guadalajara, en noviembre de este año. El manuscrito ganador se publicará simultáneamente en México, Argentina y España antes del 1 de abril de 2006. Fuente: Ansa, Tusquets ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Guía para el ganador del premio Rómulo Gallegos 2005 ================== === Carmen Guédez ========================================================= El crítico literario Gustavo Guerrero cuestionó el veredicto del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, en su 14ª edición, por considerarlo "adherido a la ideología chavista y castrista". No pienso opinar sobre ese cuestionamiento al veredicto de un jurado que premió este año al español Isaac Rosa. Si lo hiciera sería una irresponsabilidad de mi parte porque no conozco nada sobre este escritor y mucho menos puedo saber si es afecto al régimen chavista. En lo personal me alegra que un escritor de la generación de los 70 sea premiado porque soy de las que consideran que el arte en general debe refrescarse con gente joven. Yo lo único que deseo es que cuando Isaac Rosa venga a recoger su premio tenga la sensatez de aproximarse a la verdadera Venezuela en lugar de dejarse deslumbrar por los halagos y la buena vida. Seguramente será invitado de honor de Hugo Chávez y, por lo tanto, le imploro que mire más allá del lujo del Palacio de Miraflores, de la residencia presidencial de La Casona y de la habitación, con una vista espectacular, del hotel donde se alojará. El show va a comenzar desde su llegada al Aeropuerto Internacional de Maiquetía, donde la prensa venezolana y española lo estará esperando. De ahí en adelante cada paso que dé será controlado, lo que dejará al joven escritor con muy pocas posibilidades de comportarse como un turista normal y, como yo deseo que él -sin ninguna presión- se forme su propia opinión sobre este país, paso a darle algunas recomendaciones para que no crea que todo lo que brilla es oro. Para que pueda leerlas acudo a Boris Izaguirre, quien fue mi compañero en un taller literario realizado en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), el mismo que alberga al polémico premio. Como no tengo el correo electrónico de Isaac Rosa le pido a Boris que le haga llegar mi artículo para que lea mis recomendaciones de cómo conocer a la Venezuela de hoy de manera que se vaya con una idea más o menos clara de las dos caras de la moneda. A Rosa le recomiendo lo siguiente: 1. Cuando salgas del aeropuerto con destino a Caracas colócate del lado derecho de la ventanilla del coche y mira hacia los cerros llenos de ranchos que pronto aparecerán en la autopista que te traerá a nuestra capital. Si el vuelo llega con retraso y ya ha anochecido verás muchas lucecitas: esos son ranchos = pobreza. Por nada del mundo aceptes traslado en helicóptero porque así no podrás observar tanta miseria. Con tu cámara digital saca muchas fotos mientras haces el recorrido. Ya tendrás tiempo para reflexionar sobre esas imágenes. 2. Cuando te reúnas con Chávez no te intimides ante su innegable carisma y pregúntale por qué esa gente sigue viviendo así si él gobierna para los más pobres. 3. Observa con detenimiento la ropa que usa Chávez y no te pierdas cada detalle de los accesorios. Trata de ver las marcas. Si los chavistas que me leen no le han pasado el dato de que yo te di estas recomendaciones, Chávez se presentará a la cita contigo vestido como lo hace siempre y podrás ver lujo y ostentación. Cuando observes su estilo de vida toma en cuenta que él ha dicho: "Ser rico es malo". 4. Ve por tu cuenta al Boulevard de Sabana Grande. No te confíes si tratan de acompañarte porque te pueden llevar a otro lado para que no veas desempleo y calles muy sucias. Toma el metro, que es muy bello, y bájate en la estación Sabana Grande. Verás a muchísimos vendedores informales. No vayas a creer que eso es una versión nuestra de El Rastro. ¡No, no lo es! Pregúntale a Chávez por qué esa gente trabaja en la calle día a día con tanto sol, calor, lluvia e incomodidad. A lo mejor te dice que el venezolano es así y que disfruta las penurias, pero eso es mentira: no hay trabajo. Para ir a Sabana Grande no lleves nada de valor porque te pueden asaltar, no saques fotos y no hables porque si algún chavista, por tu acento, descubre que eres español te puedes ver en problemas ya que español, para el pueblo chavista, es sinónimo de invasor. Cuando te reúnas con el oficialismo te dirán que los españoles son muy queridos en Venezuela. Tú dirás si hay o no hipocresía. 5. Para confirmar esa intolerancia ve de Sabana Grande a Plaza Venezuela. Te queda muy cerca si continúas hasta allá a través del Boulevard de Sabana Grande. Ahí mismo está el Paseo Colón. Para que no te pierdas ubica la sinagoga y casi llegando al parque Los Caobos (al que no se te ocurra ir porque es muy inseguro. Toda Caracas lo es) trata de ver si queda algún vestigio del pedestal donde durante muchos años estuvo la estatua de Cristóbal Colón que fue derrumbada el 12 de octubre de 2004 por los chavistas en protesta a la colonización, es decir, en protesta a ustedes los españoles. En Internet podrás corroborar que los chavistas se sintieron orgullosos por haber derrumbado esa estatua. Ante tanto fanatismo algunos chavistas -entre ellos Roberto Hernández Montoya, presidente del Celarg- se pronunciaron en contra de esa barbarie. No sé cómo lo tomó Chávez. 6. Si te llevan al hermoso Teatro Teresa Carreño no dejes de preguntar qué pasó con el Museo Teresa Carreño, que albergaba algunas pertenencias de esa gran compositora y pianista venezolana de fama mundial. Hace unos meses lo eliminaron. Si algún día nos conocemos te echo el cuento completo. Como los responsables de ese disparate son las autoridades del teatro (todos chavistas) pídeles que te muestren las partituras, el piano y un precioso vestido negro bordado con azabaches que perteneció a la Carreño. Me gustaría saber qué te responden porque nosotros desconocemos qué hicieron con unos objetos que son para ser admirados por todos los venezolanos. A mí no me responderán porque ya ingresé en la lista negra de ese teatro sólo por pedir una explicación a la sospechosa suspensión de una rueda de prensa a la que recientemente fui convocada. 7. Insiste en que te lleven a conocer un hospital público (yo lo hago cuando voy a España) y para que no te lleven engañado a un centro de salud privado te daré tres opciones: Hospital Pérez de León de Petare, Hospital Clínico Universitario y Hospital Pérez Carreño. Elige sólo uno, me da igual. No olvides por nada del mundo pasar por urgencias porque ahí verás el drama de la salud pública en Venezuela y la tragedia de los que no tienen cómo pagar, ya que aquí no existe seguridad social de ningún tipo. No existió antes de Chávez y tampoco existe ahora. Los médicos cubanos no son la solución al drama de la salud. Como sé que Isaac Rosa no dispondrá de mucho tiempo libre durante su estancia en Venezuela no voy a sugerirle nada más, pero de ser cierto que se pronunció a favor del régimen chavista es su obligación, ahora que es poseedor del más importante premio venezolano de literatura, ver y hacer lo que le recomiendo porque Venezuela no está habitada sólo por chavistas y no todo es tan bello como se lo harán creer. No trato de lavar su cerebro (como es inteligente tampoco lo lograría), sólo trato de que se forme una opinión en sitio porque desde lejos la realidad se desdibuja, es incorrecta. Lamento que Isaac Rosa no pueda ir al interior del país para que vea lo mal que viven nuestros campesinos y también nuestros indígenas. A Rosa le hablarán de Misión Robinson y le contarán la desgastada historia de que le quitaron la tierra a los ricos para dársela a los pobres. ¡ojalá fuera del todo cierto! De ser así yo me alegraría, pero la verdad es que les dieron el pescado, mas no los enseñaron a pescar. Es el mismo populismo de toda la vida, exactamente el mismo de los nefastos gobiernos que antecedieron a Chávez. Así lo vemos los que no somos políticos. Isaac Rosa (1974) logra este premio a la misma edad (31 años) en que lo obtuvo Mario Vargas Llosa. Mi amigo Jorge Gómez Jiménez en el editorial de la edición Nº 126 de Letralia dice: "Quien habrá de decirnos cuán valiosas serán las letras que produzca Rosa es el tiempo". Tendremos que esperar para saberlo. A Isaac Rosa le deseo buena suerte. Feliz y provechosa estadía en Venezuela. ** Carmen Guédez tintaindeleble@gmail.com Escritora venezolana (Valera). En 1976 se inicia en el teatro con el grupo Rajatabla. Participa en los talleres literarios del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) en el área de textos teatrales (1979-80). Es la primera venezolana invitada a la Maison de l' Amérique Latine (París-Francia, 1988) al evento "Encuentro Internacional sobre Teatro Latinoamericano de Hoy" organizado por la Université de Paris III, Sorbonne Nouvelle y Carleton University (Canadá), entre otros. Designada en París como Miembro de la Asociación Brasileña de Investigadores de Arte de Sao Paulo (1988). Articulista semanal del periódico venezolano El Universal (http://www.eud.com) en la sección digital de opinión "Tinta en la Red" (2002-04). Promotora en Venezuela de Sane Society (http://www.sanesociety.org), plataforma española que difunde la obra artística e intelectual de creadores de todo el mundo (2003). Realizó estudios de dirección teatral y dirigió una obra de teatro. Ha escrito varios textos teatrales. Mantiene en línea la página de opinión Tinta Indeleble (http://tintaindeleble.blogspot.com). === Leer la lectura Rafael Fauquié =================================== "La mayor parte de los acontecimientos son indecibles y más indecibles que todo son las obras de arte, existencias misteriosas cuya vida perdura, al contrario de la nuestra, que pasa". Rainer María Rilke Al leer nos familiarizamos con la experiencia de otros. Nos comunicamos con las ideas y la imaginación de otros. Dialogamos con las palabras que otros escribieron; las hacemos nuestras. Leer es, también, aprender de nosotros mismos: paulatinamente nos identificamos con determinadas literaturas y determinados autores; nos acercamos a los símbolos de una particular escritura. La lectura es un lento autoconocimiento, un aprendizaje y un arte que los años decantan. Mi aprendizaje lector fue arduo y contradictorio. En mi juventud recuerdo haber frecuentado muchos autores mediocres. Cuando leo las referencias de escritores a los libros que tempranamente comenzaron a acompañarlos, no deja de admirarme la impecable pulcritud de autores y libros recordados. No fue mi caso: mi aprendizaje literario llegó muy lentamente y, sobre todo, a partir de la experiencia de los años universitarios. En la carrera de letras que escogí, empecé a sistematizar más mis lecturas. Descubrí, quizá sobre todo, la actual literatura latinoamericana: Borges, Sábato, Vargas Llosa, Cortázar, Lezama Lima, Carpentier; también escritores anteriores: Gallegos, sobre todo; Arguedas, Alegría... Percibí la América Latina como un espacio común evocado por una misma palabra y una misma historia. Desde entonces nunca me ha abandonado un fuerte sentimiento latinoamericanista: imagen de algo muy particular que somos todos los que vivimos en esta parte del continente. Otros autores que descubrí con entusiasmo en esa época fueron Hermann Hesse y, sobre todo, Kafka. La autenticidad dibujada en la independencia de ese ser extraño y a la vez comprensible que era el lobo estepario, me parecía una meta indudable. De Kafka, me acompañaron largo tiempo sus negras alegorías, sus indescifrables absurdos, sus personajes subterráneos: reflejos de una visión siempre posible del universo humano. Existen diversas metáforas para dibujar la visión del mundo -y del hombre dentro del mundo- y Kafka había dado con una de ellas. (Una de las que, andando el tiempo, se convertiría en la que quizá sea mi mayor devoción literaria -Borges- no me atrajo especialmente cuando empecé a leerlo. Sus cuentos, lo que mejor conocí de él en un principio, me parecieron intelectualistas, fríos. Sin embargo, a lo largo de los años y en lecturas que acompañarían mi propia escritura, Borges iría haciéndose, cada vez más y más, revelación. Su capacidad de decir las cosas más profundas y expresivas con la mayor economía de palabras, su ejercicio de la palabra perfecta -la que existe en su exacto lugar y en su exacto momento- me revelaron el poder extraordinario de la literatura). En silencio, en soledad, el hombre mira a su alrededor y busca las palabras que le permitan nombrar las cosas. La curiosidad y la sabiduría del mundo interior son las de la mirada y la palabra. Ensimismarnos en ellas es la odisea particular de cada quién: viaje al fondo de nosotros mismos. Todos somos un parcial espejo del universo; al ensimismarnos nos conocemos mejor y, por ello, reconocemos el mundo: nuestra lucidez al contemplarnos será, también, nuestra lucidez al contemplarlo. En ese ensimismamiento los libros nos acompañan, como espejos. En ellos nos descubrimos. En ellos (re)conocemos nuestros rostros. Por la lectura un alma, desde el rincón de su subjetividad, se asoma al mundo y, en él, busca signos donde reconocerse y espacios donde definirse. Los escritores imprescindibles son aquéllos que escriben la memoria del tiempo, los que conocen los lenguajes de la razón y la locura. Su poder es su palabra: con ella comulga la tribu, en ella se reconoce su época. Los tiempos se reflejan en las palabras de los grandes poetas. Y es que la dignidad de esas palabras es, de muchos modos, la dignidad del hombre. Hay autores imaginativos y hay autores razonadores. El imaginativo escribe mundos, el razonador describe el mundo. De la fantasía del imaginativo brotan las imágenes que dibujarán nuevos universos. De la inteligencia del razonador nacen los dibujos que expresan este universo nuestro. La literatura, la palabra contenida en los libros que esos autores escriben nos permite alcanzar una plenitud que, a veces, nos niega la vida. Esa es la fuerza extraordinaria de los libros. Esa es la importancia del arte de las palabras; como todo arte, una postulación del conocimiento; de la más auténtica de sus formas: la de la sensibilidad inteligente, la de la inteligibilidad del universo a partir de nuestros sentimientos y nuestra capacidad de sentir, de decir, de imaginar... ** Rafael Fauquié rafabes@cantv.net Ensayista y poeta venezolano (Caracas, 1954). Licenciado en letras por la Universidad Católica Andrés Bello (1977), postgrado en sociología de la Literatura en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París (1979) y doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Central de Venezuela (1984). Entre 1979 y 1985 dirigió los seminarios de literatura venezolana en la Universidad Católica Andrés Bello. Desde 1980 es profesor del Departamento de Lengua y Literatura de la Universidad Simón Bolívar, institución de la que es profesor titular y en donde ejerció entre 1989 y 1993 el cargo de director de Extensión Universitaria. Ha publicado Espacio disperso (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1983), Rómulo Gallegos: la realidad, la ficción, el símbolo (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. Estudios, Monografías, Ensayos, 1985), De la sombra el verso (poesía, Caracas, Epsilon Libros, 1985), El silencio, el ruido, la memoria (Caracas, Alfadil, col. Trópicos, 1991; Premio Conac de Ensayo "Mariano Picón Salas", 1992), La voz en el espejo (Caracas, Alfadil, col. Trópicos, 1993), La mirada, la palabra (Caracas, Academia Nacional de la Historia, col. El Libro Menor, 1994), Espiral de tiempo (Caracas, Fundarte-Equinoccio, 1996), Arrogante último esplendor (Caracas, Equinoccio, 1998), Puentes y voces (Caracas, Sentido, 1999), y El azar de las lecturas (Caracas, Galac, 2001). === Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías =================== === Miguel de Loyola ====================================================== Con una frase tomada otra vez de una obra de Shakespeare, de Ricardo III, Javier Marías da título a su novela ganadora del prestigioso Premio Rómulo Gallegos 1995. Los lectores de novelas conocemos el accionar narrativo de los escritores españoles del momento, sabemos de su voracidad por juntar centenares de páginas, no sabemos si con el fin de satisfacer obligaciones editoriales, o por necesidades intrínsecas del autor, cuando podrían decir lo mismo, y de manera más perfecta, con bastante menos kilometraje. En Mañana en la batalla piensa en mí nos encontramos con un narrador en primera persona reflexionando acerca de todo, como una verdadera máquina de pensamientos disparados uno tras otro, en un destripar de la conciencia que podría ser infinito, sin terminar de acotar lo que en verdad realmente interesa. Es verdad que este artificio es bastante común en la literatura, pero a Javier Marías por momentos se le pasa la mano. Entre un núcleo narrativo y otro hay tanto relleno de por medio, que el lector bien puede obviarlo al leer y no pasa nada. Por el contrario, la novela adquiere mayor interés y velocidad, transformándose así en un relato casi perfecto. Víctor Francés, narrador y protagonista, acude a cenar a la casa de una mujer que apenas conoce, y mientras el affaire va en vías de terminar en la correspondiente relación carnal, Marta se siente mal y -repentinamente- se muere semidesnuda en su propia cama. Víctor, desconcertado, huirá del lugar sin saber qué hacer, dejando solos a la muerta y a su hijo de dos años que duerme inocentemente en su pieza. Marta es casada. Su marido (Dean) está en Londres en viaje de negocios. El cargo de conciencia que comienza a gestarse en el personaje a partir de ese momento, por haber dejado solo al niño y a Marta, lo conducirá más adelante a buscar la manera de llegar a los parientes de la muerta en busca de la liberación de su conciencia culposa. La que llegara de manera inesperada a través del propio Dean, marido de Marta, a quien le ha tocado vivir un periplo tanto o más impresionante que el suyo durante su breve estadía en Londres. La anécdota es perfecta. Un entramado racional que no admite réplica. La narrativa de Javier Marías en ese sentido resulta absolutamente convincente. Sabe afinar las cuerdas de la intriga para crear la tensión suficiente para sostener el relato. La vinculación de Víctor con el padre de Marta (Juan Téllez) es otro acierto de composición, aunque rebuscada, verosímil. Víctor es un escritor fantasma, capaz de escribir para otros sin que su nombre aparezca en ninguna parte. Por ese conducto llegará a relacionarse con el padre de la muerta y aun con Luisa, su hermana y con el propio Dean. Cuando hablo de relleno en la obra, me estoy refiriendo a las divagaciones en que caen los personajes, especialmente el propio narrador, mientras va camino a contarnos el paso siguiente de la anécdota. Es allí donde Marías discurre y discurre hasta agotar la resistencia lectora sobre cuestiones claramente artificiales, carentes de todo interés, aunque muy bien engarzadas, contadas con armonía de lenguaje, sin repetir ideas ni palabras, lo cual también es otro mérito. El manejo del idioma parece impecable, dotado del vocabulario suficiente y competente para comunicar la complejidad del cosmos que acota, pero un tanto inoficioso para la consistencia misma de lo importante, transformándose casi en un freno que exaspera. Ahora bien, resulta interesante tratar de acotar la personalidad del narrador protagonista, Víctor, por su semejanza con los narradores personajes que campean en la novela europea y norteamericana del momento. Se trata de un individuo con características físicas indefinidas, al cual malamente el lector puede imaginar a la manera de los personajes de la novela clásica. Sin embargo, su complejidad psicológica, puesta al descubierto al instalar al narrador en el centro de su conciencia, lo acerca a la propia intimidad del lector, quien reconoce una voz semejante en sí mismo, y por allí se consigue la impresión de verosimilitud, que de otra manera, tal vez no alcanzaría como personaje. Por otra parte, se podrían acotar algunas características de esta personalidad del narrador que también resultan común a la novela actual. Se trata de un sujeto con tendencia a la paranoia, voyeurista, cínico, y por cierto, irónico. Capaz de decodificar o bien de desmontar una por una las capas de la realidad, hurgando en ellas como un obseso. Cuando a Víctor le cuentan que han visto a su ex mujer Celia de ramera, la busca para cerciorarse si es cierto. Pero una vez que la encuentra, y la sube a su auto e incluso hace el amor con ella, no sabe si realmente es Celia o simplemente Victoria, como lo asegura ella. Lo cual resulta absolutamente inverosímil, por cierto, pero igual pasa como posible después, dada la descomposición que hace de sus pensamientos al respecto. En suma. Mañana en la batalla piensa en mí es una obra que se ajusta a los cánones de la novela del momento, esbozando una realidad a partir de un yo en primera persona que se abre buscando su propio centro, concitando una intimidad con el lector que lo hace cómplice. En las novelas El desprecio y El tedio, de Alberto Moravia, de cincuenta años atrás, vemos desplegado -aunque no a tales extremos- a este narrador conciencia personaje que hoy atraviesa por la novela actual llevándose aplausos y elogios. ** Miguel de Loyola deloyola@hotmail.com Escritor chileno (San Javier, región del Maule). Realizó estudios universitarios en la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde se tituló de profesor de estado con mención en castellano en 1981, y obtuvo en 1994 el grado de magister en letras con mención en literatura. En esa misma casa de estudios obtuvo sus primeros premios literarios entre 1978 y 1981. Participó en el Taller Literario de Roque Esteban Scarpa y Alfonso Calderón, y más adelante en el de José Donoso. En 1981 obtuvo un primer lugar compartido en el concurso literario de la revista La Bicicleta. Ha publicado el libro de cuentos Bienvenido sea el día (edición del autor) y la novela Despedida de soltero (Lom Ediciones). Es secretario de redacción de la revista literaria Proa y miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile. También es editor de Ensayo y Crítica Literaria de Letrasdechile.cl. === Puga Carlos Barbarito ============================================ No importa tarde si la dicha es buena -dice un refrán. Conocí tarde a Alejandro Puga y, si bien en este caso el refrán volvió a tener razón, y si otro refrán señala más vale tarde que nunca, me hubiese gustado conocerlo mucho antes. Mis amigos conocen de sobra mi compleja relación con el tiempo, que no elude angustias y ansiedades, al contrario. Me hubiese gustado conocer a Puga veinticinco años atrás, y no sólo por el hecho de que su amistad hubiese aliviado mi enorme soledad de aquel entonces, sino, sobre todo, porque su obra hubiese enriquecido sin duda una cotidianeidad signada por la desesperanza. Pero hace muy poco estuvimos frente a frente, en cierto bar de la Avenida Córdoba, y mientras conversábamos pensaba yo de qué modo ocurren las cosas, de qué manera misteriosa se dispone el universo -hasta podría haber un Dios o existir el unicornio, dice Borges- y, para mis adentros, insultaba al cosmos entero porque quien debiera haber conocido hace décadas recién estaba frente a mí un sábado, en una fría tarde de junio de dos mil cinco. Pero, ¿qué se puede hacer ante tamaña relojería, ante semejante mecanismo cuyos designios, pese a tanta cuántica y tanta relatividad, apenas si sospechamos? Lo acepto. Tuvo que ser una antología de poesía surrealista, idea de Floriano Martins, la que me dio el primer indicio de Puga, y tuvo que ser Floriano Martins, desde Brasil, el que me señaló cómo comunicarme con aquél, y tuvo que ser en una tarde de junio de este año el momento para reunirnos y comenzar un diálogo sobre mutuos sueños, pesadillas, obsesiones, alegrías y proyectos que, ansío, se prolongue y enriquezca. No me rotules como artista plástico, me siento un poeta -me dijo. Me lo dijo porque lo incluí entre los plásticos en mi sitio en Internet. Y tiene razón. Puga es un surrealista -concepción del arte y el mundo que, pese a lo que digan muchos críticos, goza de muy buena salud- y, como tal, coloca la poesía en primer lugar, como elemento que engloba, sostiene y alimenta al arte todo. Sin poesía, entendiendo como poesía el soplo, el hálito, la vitalidad, la luminosidad, el arte deviene seco, mustio, desinflado. No son muchos los que saben hoy de esto, pero no son pocos los que sí lo saben -Puga es un ejemplo- y en ellos está otro destino para un arte que, en su mainstream, en su corriente principal, que los intereses se obstinan en convertir en hegemónica, se nos presenta adocenado, amaestrado, repetido, previsible. Y para ejemplos basta asistir a tantas muestras en las que se exhiben juguetitos a resorte, fotos Polaroid desenfocadas, piedritas de colores adheridas a las paredes, farolitos de papel; basta leer una literatura armada por los editores y ante la cual los escritores quedan reducidos a comparsa. Ante el estado de las cosas, el surrealismo sigue siendo una alternativa válida, Puga me lo reafirma, sobre todo su decisión de que el arte y la literatura deben superar los estrechos recintos a los que tradicionalmente fueron destinados para ser una visión integral del hombre y del mundo y herramientas para su transformación. Es decir, el arte y la literatura tienen que convertirse en poesía. No son la misma cosa poesía y literatura, el surrealismo optó desde el vamos por la poesía. Alejandro Puga es un surrealista, es un poeta. En esta tarde primera de junio, descubrimos que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Aun si nos separaran gustos y preferencias, y hasta ideas de pensar la política, nos uniría la poesía. Sonreíamos cada vez que pronunciábamos un nombre al mismo tiempo: Hopper, O'Keefe, Duchamp, Tanguy, Artaud, Ernst... Nombres que nos revelan habitantes de una patria común. Y, ahora lo pienso, más allá de las bromas del universo que juega con el tiempo y, por ende, con nosotros, indican que recorrimos caminos paralelos y semejantes y que, aunque el cruce se diera de modo tardío, de algún modo, ya nos conocíamos, al menos nos sospechábamos, desde siempre. Es más: yo elegí como lugar de encuentro un bar llamado Jetro, sobre la avenida Córdoba al 2900, y Puga, apenas llegó, me preguntó si era porque yo conocía su fascinación por Jethro Tull. Yo desconocía eso y, de algún modo, como en tantas otras cuestiones, lo sabía. De nuevo se cumple la magia cotidiana, de la que hablaba Breton: mínimos prodigios, que unos pocos con los sentidos alertas detectan, que tienen lugar alrededor de nosotros, a cada rato. Ante mí tengo dos libros de poemas de Alejandro Puga: Apunte de eternidad, de 1988, y La inspiración del universo, de 1992. En la cubierta del primero, la fotografía de un objeto, titulado El principio del placer, diseñado por Mirta Ignacio y el propio Puga; en el segundo, tanto en tapa como en páginas interiores, obras de Kirín. Una palabra se me ocurre a propósito de la obra escrita de Puga: expansión. Término que me lleva a pensar en uno de los modelos de universo, en una de las teorías en vigencia a partir del Big-Bang. El cosmos poético de Puga es una infinita sucesión de elementos en expansión, como luminosas astillas de un gran vidrio que estalló en el fondo del tiempo. Estos componentes en vertiginoso viaje en todas direcciones están conformados por las más diversas sustancias que tienen los más diversos colores, olores, medidas y pesos. Es un mundo que no tiene ni pasado, ni futuro, ni presente, más bien donde pasado, futuro y presente semejan un inmenso telón de fondo o, mejor, un sólido de forma harto compleja, laberíntica, por el que las figuras del tiempo se mueven de manera indiferenciada. Así Heráclito vuela muy cerca de Sade, helechos prehistóricos se aproximan a un Venus resplandeciente. Leo: el fuego es propiedad del agua. Sólo un poeta puede afirmar tal cosa. En cierto filme alguien habla de agua que se quema. En realidad, en Puga, el fuego es propiedad exclusiva de cuanto existe. Relámpagos, cosas que arden, verbos que arden, llamas que deshace las miradas, detonaciones del placer, alelíes calcinados... Fuego es Eros y lo erótico, la más alta manifestación del fuego, aparece por doquier, de los modos más singulares y cambiantes: como fragancia de cama de amor, como largos cabellos saciados por los flujos del mar, como una bella elegida, como sed de truenos, como estuche de cartas amorosas... Esta apelación a lo erótico confirma una vez más la filiación surrealista de Puga, su apuesta por la más alta carga vital es, también, una apuesta al no a la represión y la cristalización de lo humano. Hay en el hombre, leí esto alguna vez, energías que le han sido sustraídas por el aparato, la sociedad. Y sobre todo lo erótico le ha sido arrebatado. El deseo en los poemas de Puga adquiere libertad y potencia, el poeta manifiesta a su modo su conciencia crítica ante lo que fija e inmoviliza. No es otra la intención de su universo en permanente movimiento, no es otra la significación de sus vastas manifestaciones de energía. El poeta es un permanente insatisfecho. Su meta es lo desconocido, lo maravilloso, lo soñado, sus herramientas son el azar, la alucinación, el delirio. Lejos estamos del talento, como faceta del ingenio y la lógica, cerca estamos, con Puga, del ensueño, del juego desinteresado, vía hacia la más alta libertad. Alejandro Puga hace rato emprendió esa ruta, los ojos bien abiertos, despeinado y descalzo. ** Carlos Barbarito barbarito694@hotmail.com Escritor argentino (Pergamino, 1955). Ha publicado diversos libros, como Teatro de lirios (1985), Caballos y otros poemas (1990), Bestiario de amor (1992), Desnuda materia (1999) y Puntos de fuga (2002), así como otros títulos en ediciones artesanales y en colectivas. En Internet textos suyos pueden leerse en su página web, http://d-sites.net/barbarito, así como en los sitios Brindin.com, Etcétera (Brasil) y Caminos de Pakistán (España). Ha obtenido, entre otros, el Premio Fundación Alejandro González Gattone, el Premio Fundación Argentina para la Poesía, el Premio Raúl Gustavo Aguirre de la Sociedad Argentina de Escritores y el 3r Premio Enrique Pezzoni del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Integra el Consejo Editor de la revista Matérika de San José de Costa Rica y el staff de Los Noveles. === La víctima del paseo Alberto Salcedo Ramos ======================= Tomé el taxi en el centro, a las nueve de la noche. Una excesiva confianza, sin duda un lastre de mi formación rural, ajena a las paranoias, no me permitió ver aquello como una imprudencia. Cuando le di el nombre del barrio al cual debía conducirme, el tipo me preguntó por dónde nos íbamos y yo le indiqué que por la carrera 30. -¿Por dónde quiere que cojamos la 30? -inquirió entonces, con un tono amable. Le contesté que por la calle 26, y no me incomodó que hablara sin mirarme, ni que su carro estuviera tan destartalado. Mientras escribo, pienso que abordar un taxi de noche -o inclusive de día- en cualquier calle bogotana, nos convierte en jugadores de ruleta rusa: sólo nos queda el recurso defensivo de esperar, a veces con ingenuidad, a veces con soberbia, que no nos toque a nosotros, precisamente a nosotros, el tiro fatal. Algo similar deben de pensar los muchos taxistas decentes y honrados que todavía quedan, quienes también arriesgan su vida, sin más armadura que la necesidad de conseguir el pan y una estampita de la Virgen. Nada de eso pasó por mi mente mientras avanzaba el viejo carro. El conductor sólo abría la boca para preguntar cosas puntuales relacionadas con la ruta: "¿A la izquierda o a la derecha?". Cuando le respondía, lanzaba frases como "muy bien, señor", o "estamos para servirle". A seis cuadras de la casa, en una calle estrecha en la que habita un militar, el tipo me soltó una pregunta extrañísima, pero ni siquiera eso activó mis precarias alarmas. -Entonces qué: ¿me devuelvo? -No, siga derecho. -Ah, yo pensé que tenía que devolverme. Esta última frase fue aun más rara y sólo ahora percibo que fue pronunciada con ansiedad. Siempre había visto severamente custodiada la calle en la que reside el militar. Pero esta vez estaba vacía. Al final de la cuadra, frente a un solar oscuro con pretensiones de parque, hay un reductor de velocidad, de esos que en Colombia llamamos policías acostados. Allí se detuvo el conductor, simulando que el carro se le había apagado. En ese instante vi con nitidez lo que se avecinaba. Pero ya era tarde. Dos hombres corpulentos se abalanzaron sobre las puertas traseras del carro y antes de que pudiera reponerme de la sorpresa, estaban adentro. Golpes de pecho Lo primero que hizo el que se acomodó a mi izquierda fue pegarme un bofetón, que todavía me arde, en el centro de la cara. El otro me sujetó las manos y me ordenó que me escurriera en el asiento. El taxista volteó el rostro hacia mí por primera vez y lo que vi me pareció grosero: el hombre mascaba chicle con un desenfado que ni siquiera era teatral, calculado para intimidar, sino absolutamente espontáneo. Espontáneo fue también el grito que solté, un quejido ruidoso que exacerbó a mi vecino de la izquierda. Con un nuevo pescozón que hizo saltar mis lentes por el aire, me indicó cómo quería que me comportara a partir de ese momento: nada de bulla delatora, nada de dármelas de avispado llorando fuerte para que me oyeran. Pero mi llanto no tenía que ver con estratagemas sino con pavor físico, y por eso no había manera de controlarlo. Ni siquiera con la pedagogía brutal de las bofetadas. El sujeto de la derecha, más rollizo que los otros, aplastó su mano áspera en mi boca y me dijo que ya estaba bueno de niñerías. Si seguía llorando, me advirtió, no me iban a dar más golpes sino que se verían obligados a matarme. -Bueno, hijueputa -intervino el más rudo-: ahora quiero que cierre los ojos y como los abra, se muere. -Es que estas gonorreas -dijo el gordo, con un tono de odio visceral- se meten a sapos y ni para eso sirven. -Ni para eso sirven -repitió el chofer, como si estuviera aprobando la frase más genial que hubiera escuchado en su vida. Comprendo muy bien lo que quisieron decirme al llamarme sapo: yo no sólo había desafiado su imperio al tomar un taxi en la calle un viernes por la noche, sino que además lo había hecho de la manera más ostentosa posible. Iba ataviado con una chaqueta de cuero que cualquier modisto de la alta costura habría descalificado de tajo, pero que ante los ojos de ellos debió de prestarme el semblante del heredero de un magnate que se hubiera extraviado de su escolta. De nada habría valido explicarles que esa chaqueta la compré en promoción, que el reloj, como todos los relojes que he tenido en la vida, me lo regalaron y que yo no fabrico teléfonos celulares sino que tan sólo utilizaba el que tenía como herramienta de trabajo. Otra cosa era el bolígrafo, un mont blanc lustroso que, aunque también recibí como obsequio, me hacía ver, no sin razón, como alguien que se exhibe cruelmente, con sus chucherías inútiles pero caras, frente a una galería de seres humillados. La culpa, pues, era mía. ¿Acaso creía que podía engañarlos atribuyéndome el síndrome de la pobre viejecita? Lo único que importaba era que yo estaba allí, en aquel taxi ruinoso, con una pinta de animal presumido que no respeta las leyes de la selva. Si no era rico sino apenas un remedo de rico, peor para mí, no para ellos. De malas si me metí a sapo y ni siquiera para eso sirvo, porque, según se deduce de su amargo reproche, un sapo que se considere debería tener por lo menos una pistola para defender su sapería, en vez de llorar como señorita. Entendámonos: es un atraco Antes de notificarme que se trataba de un atraco, indagaron por mi nombre y mi profesión. El taxista recibió la información con una exclamación triunfal. -¡Esos periodistas ganan plata! El gordo me preguntó a continuación si tenía cuenta de ahorros y, cuando le dije que sí, me indicó que si les daba la clave y me portaba bien, no me pasaría nada malo. El vecino de la izquierda al parecer juzgó inconveniente el tono consolador de la advertencia de su amigo: -¡Cómo que no le pasa nada malo! -tronó, salpicándome la cara con su tufo de aguardiente-. ¡Este hijueputa se muere! ¡Yo mismo lo mato ya si no me colabora! Les dije que si la única razón para matarme era que no les colaborara, podían estar tranquilos. Gemí, mencioné a Dios, invoqué a mis hijos, y en las tinieblas me sorprendió que aquella voz, mi propia voz, no sonara tan débil, como si saliera de una boca menos asustada que la mía, que a última hora intentara salvarme ordenando los destrozos de mis argumentos sentimentales y expulsándolos a borbotones. La exclamación infame que soltó el chofer después de mi alegato, me recordó que ninguno de ellos estaba en el plan de conmoverse: "¡Bingooo: tiene hijos!". -¿Y cómo se llaman? -preguntó el de la derecha. -¿Qué? -Sus hijos. ¿No acaba de decir que tiene hijos? Dije sin titubeos los primeros nombres que se me ocurrieron. -Uy, hermano -repuso el gordo-: a los niños a veces les pasan cosas muy malas. Sobre todo a las niñas. Por eso es bueno que los papitos no se metan a brutos. Desde la izquierda del asiento partió un nuevo porrazo, que se estrelló contra mi cara. No tardé en descubrir el motivo. -¡Cierre los ojos, hijueputa! El vecino de la derecha también se impacientó y descargó un puñetazo sobre mi hombro. -¿Qué le pasa, malparido? ¿Nos piensa sapear o qué? Como vuelva a abrir los ojos, se muere. Mientras de un lado me levantaban de la silla para sacarme la billetera, del otro surgía una voz que averiguaba la dirección exacta de mi residencia. Cuando entregué la información, uno de ellos dijo: "okey, vamos a ver si apuntamos eso". -¿Y el teléfono? -preguntó el chofer. Otra vez el dato solicitado. En seguida, la repetición silabeada del que aparentemente estaba anotando. Después habló el gordo. Lo hizo en un tono reflexivo, íntimo, como si estuviera solo en el carro. -Este man no tiene ni una prenda. -¿No le gusta el orito? -preguntó el chofer. Dije que no y además les imploré que fuéramos pronto al cajero, a ver si después me hacían el favor de soltarme con vida. El tipo de la derecha escupió una respuesta compasiva, con una risita que, más que irónica, se me antojó didáctica. -El man no quiere entender que está es atracado. ¡Venir a preguntarnos que por qué no hacemos las cosas cuándo él diga! Manual del inerme De pronto, el tipo de la izquierda me tomó por los hombros y me hundió desesperadamente en el asiento, al tiempo que se dirigía al chofer. -¡Pilas, mijo, déle duro! ¡Déle más duro! Cuatro manos jalaron mi chaqueta por el cuello, y con ella me cubrieron el rostro. Sentí que no me estaban tapando la cabeza sino que me la estaban tronchando. Me sentí ahogado, reducido. Sentí que ni la muerte misma podía ser peor que aquella asfixia que me oprimía el corazón. Y los tipos seguían tironeando la chaqueta. Sus voces sonaban angustiadas. -¡Rápido, huevón! -¡Como grite, se muere! -¡Cuidado abre los ojos! -Si se forma un tiroteo, la policía no va a sufrir. El primero que lleva del bulto es usted. -¡Déle más rápido! -¡Ya, hermano, ya, no acosen tanto! Ese taxi es de los nuestros. -¿Está seguro? -¿Ustedes no ven? -Sí, sí, ese es El Indio. -Y nosotros asustados casi ahogamos al pobre man. -Vamos a aprovechar de una vez para bajarlo de la chaquetica y que respire. Cuando finalmente me quitaron la chaqueta, volvió el aire. Lo aspiré con urgencia, con gratitud, y me dije que mientras contara con él, no resultaba tan malo estar vivo. -Es que ahora hay mucho taxista sapo y uno tiene que estar pilas con ellos -anotó el gordo, asumiendo, una vez más, su tono de vocero intelectual del grupo-. Se creen que son la ley, esas hijueputas gonorreas. El menos hablador de los tres, mi vecino de la izquierda, sacó entonces de su manga un as envenenado con el que yo no contaba. -Bueno, amigo, vamos a ver si nos repite la dirección de su casa. -¡Pero si en la casa no hay nada que pueda servirles! -exclamé aterrorizado. -No nos interesa ir allá -ilustró el otro-. Esto lo hacemos es por si de pronto usted se tuerce y nos sapea con la policía. -¿Que no vamos a ir? -terció el más violento-. Vamos allá y le damos plomo hasta al más hijueputa. Espere y verá. Señalé que podían hacerme todo lo que quisieran, pero que por favor no se metieran con mi familia. Y añadí que estaba tan dispuesto a colaborarles que les había dado la dirección de mi casa. -Sí, y nosotros la apuntamos -observó el chofer-. Pero queremos asegurarnos. -Repítala, huevón -chilló el de la izquierda. Como la dirección que les di en ese momento no coincidió con la que les había entregado antes, descargaron sobre mí su más variado repertorio de golpes. -Ah, no, hermano -dijo el de la izquierda, irritado como siempre- este man nos está es faltoneando. -A este hijueputa va a haber que matarlo es ya. -Ah, ¡y encima de todo, la gonorrea me está mirando! Utilizando alguno de sus dedos como daga, el hombre me mandó un zarpazo criminal. No atinó en el ojo abierto, como pretendía, pero me dejó un arañazo en la ceja izquierda. Y profirió la enésima amenaza con su aliento de alcohol destilado en las alcantarillas: "la próxima se lo saco, malparido". Lo más doloroso del paseo es ese montón de oscuridad que pesa sobre los ojos y nos hace sentir humillados. Al cerrarnos los ojos, el verdugo nos arrebata la posibilidad de calibrar sus intenciones, de intentar manipularlo. Con las glándulas disminuidas y los brazos maniatados, te tienen a su merced. Sólo te dejan un par de orejas que, como podrás imaginarte, no son un arma contra ellos sino contra ti mismo, porque en las tinieblas magnifican el horror de cada palabra que escuchas. Queda todavía la opción de tu propia palabra para defenderte. A veces el instinto hablará por ti. A veces lo hará el cerebro. En todo caso, nunca sobra aclarar que no te interesa identificar ni delatar a nadie, ni impedir que te roben, sino apenas seguir vivo. Si eres un fiambre convincente, es posible que cuando despegues los párpados por simple pánico, sólo te quede un feo rayón sobre la ceja y no un ojo descuajado. El último recurso Cuando volví a entregar la dirección y el teléfono, ya conocía la lección: tenía que grabarme los datos, para no equivocarme de nuevo. El hombre de la izquierda se bajó del carro, para despacharse felizmente con mi tarjeta, en algún cajero electrónico. El gordo me advirtió que como intentara escapar, ahora que él se había quedado solo en la parte trasera del taxi, me volaría los sesos. Ni entonces, ni antes, ni después, percibí que estuvieran armados. De lo que sí estoy absolutamente seguro es de que no lo necesitaban. Muy pronto se desvaneció el alivio que me produjo la marcha del más hostil. Cuando los otros dos empezaron a pasearme, vi con claridad que teniendo la tarjeta y la clave, mi vida ya no les importaría ni cinco. Si me dejaban vivo, pensé y lo dije en voz alta, sería un regalazo que Dios les iba a reconocer. Les pregunté que por qué, si el compañero ya se había bajado, seguían conmigo en el carro. "Por que no somos huevones", respondió el taxista. Lloré, dije que me quería morir y que si me salvaba de ese trance, quizás terminaría ahorcándome. El taxista habló de nuevo: -No, viejito, tampoco así. Ese es el problema de la gente como usted, que ni siquiera saben lo que es el maltrato y ya se están es quejando. Usted no ha visto nada, mijo. -Nosotros somos ladrones, papá, no asesinos -dijo el gordo, con un tono de dignidad ofendida-. Aquí los únicos que se mueren son los que no colaboran, y usted se ha portado bien. -Ya estamos terminando -observó el taxista-. No se meta a bruto a última hora y verá que no le pasa nada. -Pero si ustedes dicen que estamos terminando, ¿para dónde me llevan? -Ay, hermano, ¿se va a poner cansón? -Tenemos que dejarlo en la puta mierda. ¿Qué tal llevarlo a un barrio con gente y que usted se nos rebote o empiece a gritar? Creo que de no haberse bajado el energúmeno de la izquierda, el tono consolador de sus dos compinches, que me procuró un cierto descanso, no se habría presentado. -¿Usted sabe por qué hacemos esto? -preguntó el chofer-. Porque hirieron a uno de los de la banda y necesitamos reunir tres millones de pesos esta misma noche. -¡Somos una mano de desempleados! -dijo el otro. Aquel fue el momento menos dramático de la velada. Pero también el de mayor cinismo. Ese cinismo se hizo evidente cuando el gordo introdujo su mano en el bolsillo de mi camisa y me dijo que tomara esos 10 mil pesitos para que pagara el taxi de regreso hacia la casa. Le expresé el temor de que el próximo taxista me atracara también, y su respuesta, que intentaba ser tierna, se convirtió, sin que él se lo propusiera, en una joya legítima del humor negro. -Noooooooo, cómo se le ocurre. ¡Nosotros le cogemos las placas a ese hijueputa! Luego colocó un objeto frío sobre mi mano derecha. -¿Qué es eso? -Las gafas, huevón. ¿Ya se le olvidó hasta que usa lentes? Aprovechando tanta camaradería, les supliqué que me dejaran la cajetilla de cigarrillos, en la que recordaba tener todavía tres unidades. -Ah, no, ahí si no. Pierda siquiera una. Nosotros también fumamos. Hoy debo decir con absoluta crudeza que no les deseo nada piadoso. Pero en el momento en que me soltaron, en la carrera 30, hacia el sur de la ciudad, experimenté por ellos una intensa gratitud. Si no les di la mano y los invité a desayunar al otro día, fue porque me faltaron arrestos. Parado en aquella calle solitaria, infeliz y acalambrado, sabía muy bien que aún no era prudente cantar victoria. Lloré otra vez. No se me ocurrió mirar a la luna. Y pensé que en este país estamos tan jodidos que al final el único recurso que nos queda es darles las gracias a los canallas. ** Alberto Salcedo Ramos albertosalcedo@cable.net.co Periodista colombiano (Barranquilla, 1963). Graduado en la Universidad Autónoma del Caribe. Ha trabajado en varios periódicos y revistas, como El Universal, El Espectador y Cromos. Durante los últimos años se ha dedicado en gran medida a trabajar el periodismo narrativo. En la actualidad es cronista de las revistas SoHo (http://www.soho.com.co) y El Malpensante (http://www.elmalpensante.com) y corresponsal de la revista Ecos de España. También dirige, en Señal Colombia, el programa de televisión Experiencias significativas. Ha publicado los libros De un hombre obligado a levantarse con el pie derecho y otras crónicas, Los golpes de la esperanza y Diez juglares en su patio, este último en calidad de coautor. Su texto "Por favor, ni siquiera orquídeas" figura en la Antología de grandes reportajes colombianos, de Daniel Samper Pizano, y en la antología Años de fuego. Grandes reportajes de la última década, de Editorial Planeta. Su crónica "La víctima del paseo" figura en el libro Ciudadanías del miedo, publicado en español por la Editorial Nueva Sociedad y en inglés por la Universidad de Rütgers. Es coautor del libro Manual de géneros periodísticos (Ecoe Ediciones, 2005). Ha ganado, entre otras distinciones, el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar (tres veces), el Premio al Mejor Libro de Periodismo del Año (otorgado por la Cámara Colombiana del Libro) y el Premio al Mejor Documental en la II Jornada Iberoamericana de Televisión, celebrada en Cuba. Este año, gracias a su perfil "El testamento del viejo Mile", publicado en El Malpensante, fue uno de los cinco finalistas del Premio Nuevo Periodismo FNPI-Cemex, entre 470 concursantes de 21 países. La distinción le fue entregada en Monterrey, México. === Kristel Guirado y su oda a los mascarones de proa ===================== === "Me gusta aventurarme hacia lo lúdico" Ángel Díaz ================ Enrumbada hacia el rescate del baluarte dejado por el recordado poeta de los grandes tiempos, Pablo Neruda, la ganadora del premio único de la II Bienal de Literatura Infantil del Instituto de Altos Estudios de Auditoría y Control de Estado, Fundación "Gumersindo Torres" (Cofae), Kristel Guirado, da rienda suelta a su imaginación creadora al escribir sobre unos mascarones de proa, figuras percibidas como estatuas de madera y que se llegaron a instalar delante de los navíos como reliquias. "Este cuento es un homenaje, absolutamente merecido, para uno de los creadores más grandes de este continente. Tanto desde el punto de vista político como creador, revivo las grandes metáforas de Pablo Neruda en mi historia", expresó complacida. Por esta razón quisimos navegar con Guirado en la proa hasta el Océano Pacífico, a una isla nada "negra" situada en Chile, para conocer desde su yo interior una historia infantil que logra salir de la proeza de más de 10 años de esfuerzo, a la fascinación de tres jurados que por decisión, más que unánime sensata, le concedieran el primer lugar por tratarse de unos "juguetes muy grandes". Hacemos de su recordatorio que en la curiosa isla, aquel poeta de nombre Neruda dejó una casa que hoy aclarece el escenario tropical con un museo de recuerdos. Esto le daría pie a Guirado para recrear sus seis aventuras. Y así, afianzándose a la idea de pasar por el seudónimo de uno de los amores de Neruda (Albertina Azócar), la licenciada en letras egresada de la Universidad Central de Venezuela, Kristel Guirado, se entretuvo un rato largo escribiendo sobre los mascarones. "Albertina fue el gran amor imposible. Por eso decidí colocarme ese seudónimo que conjura uno de los sentimientos más hermosos. Éste me inspiró y produjo la creación", comentó sobre su seudónimo. Tras haber recibido una comunicación que la daba por ganadora, a su llegada a la sede de Cofae, quien la ve a simple vista inmediatamente se percataría de que Guirado ha recorrido ya camino en el mundo literario, cuestión que le ha permitido hasta hacer teatro. Pero en su gesto humano, palpita una mujer sencilla y -sin maquillaje alguno- nos habla de los retos que significó ser autora de los juguetes que, bajo su gran angular, son magnánimos. "A mi me parece de suma importancia que existan estas bienales que puedan llegar a tener el estatus de una cada bienio también de poesía, narrativa para adultos y dramaturgia. Cofae le dio mucha seriedad porque, incluso en la academia, la literatura infantil siempre es desdeñada", comentó al inicio de la entrevista. Para la madre de dos hijas (Ariadna y Sofía) y la tía de varios sobrinos a los cuales también dedica la historia, esforzarse en hacer una obra que cubra los requisitos de una buena literatura infantil, significa ajustarse a la modernidad. "Escribir sobre el había una vez y comenzar por allí una historia tiene detrás todo un mundo de lugares comunes. Es un reto porque hoy en día el niño no se deja contar tan fácilmente las historias, como tampoco nosotros los adultos. Tengo miedo a acercarme nuevamente al libro. Te puedo confesar que no lo he abierto después que me dieron la grata noticia. Estoy segura de que debió ser reñido dicho galardón. Queda aún un reto por ver y es ver qué van a hacer los niños con esta obra y cómo reaccionarán", dijo. También Guirado recuerda que la historia de su cuento no fue circunstancial. Su trabajo literario viene recorriendo camino desde el estado de donde es oriunda, Aragua, exactamente en la población de Villa de Cura que como se recordará es cuna de creadores. "Allí teníamos un movimiento literario y hacíamos talleres culturales dentro de los cuales estuvo la proyección de un video de Pablo Neruda sobre la historia oculta de Isla Negra. Redescubrimos, a través de esta cinta, al Pablo coleccionista, que atesoraba y conservaba objetos de gran valor. Entre tanto estaban los mascarones, pero también hay desde caracolas hasta máscaras. Yo no he tenido la suerte de ir a esta isla, pero los que la han fraguado me dicen que son muchos los tesoros. Me parece importante cada uno de sus trastos, porque Neruda los veía como juguetes. Recuerdo que cuando uno es niño -cuestión que se va perdiendo-, los juguetes son las cosas más importantes, desde piedritas que puedes recoger en el patio, hasta algunos muñecos que aunque tu mamá te diga que son horrorosos, uno los guarda y los conserva. Ello porque la visión del niño es otra, Pablo nunca perdió la visión del niño", indicó Guirado pensando en los mascarones como algo de su valor, hoy vistos como donación a un museo. -¿Qué la motivó a escribir la historia infantil? -Era tratar de llevar mi mirada de lo que me pasó cuando vi los mascarones de proa. De alguna manera yo sentí que eran los juguetes más grandes, no sólo de Pablo, sino míos. Es esta mi ficción, razón por la cual coloqué el texto original donde Pablo describe los mascarones como grandes muñecos. -¿Se reencontró con su yo interior? -¡Imagínate! Ese es el intento de todo escrito, tratar de ir hacia adentro y después proyectar hacia fuera todo lo que tenemos. Es algo que nos contiene y uno como continente, como no lo soporta, tiene que aflorarlo, se hace más grande que uno. -Los procesos de socialización (crianza) y masificación, ¿han fraguado la usanza de los juguetes? -Sí, y mucho. Es un problema incluso ideológico, de lo que hemos comprado como cultura. En Turmero hay un artesano que hace un baúl de juguetes hechos en madera y con los que llegaron a jugar mis padres. Pero lo que contenía este ingenio y su historia se ha perdido. Ello no quiere decir que mis hijas no tengan juguetes de los comercializados, pero el tiempo que tienen los padres de jugar con esos mismos juguetes hace distinta la relación de afecto que había antes con una muñeca de trapo, por ejemplo. -Entonces, ¿los mejores juguetes son los más humildes? -No sé si los más humildes, pero éste estará cargado para poder hacer de él un sueño, para poder fantasear con algo cargado de imágenes. La tecnificación del juguete, deja de ser tu "coroto", no lo particularizas ni con tu vida, ni con tus anécdotas, sino que incluso ya vienen cargados de anécdotas, son los juguetes de la televisión que los masifican, esos personajes que ya tienen una historia. No eres tú el que le inventas la historia a tu juguete, no vive junto a ti, por el contrario "te empatas" desde el punto de vista coloquial en la historia del juguete comercial. No es el artilugio que crece contigo, es ese que tiene sus propias aventuras. Los episodios del trasto no se las concedes tú, ni están compartidas contigo, ya vienen anexas. -¿El éxito de un juguete dependerá de quien te lo regale? -Seguramente también. Hay juguetes que dependen de a quién te recuerdan y con qué intención te lo dieron. -Se está perdiendo la identidad de la verdadera infancia? -Voy a ser aquí nuevamente política con respecto a las leyes. Martí, quien escribió muchísimo para los niños, decía que cada pueblo debe buscar el espíritu de sus leyes en sí mismo. No puedo vivir con leyes, ni crecer con las externas, porque no tiene nada que ver con su espíritu como pueblo, ni como país. Asimismo creo que cada niño, en cada cultura, debe buscarle el sentido a su infancia en la cultura misma. Por supuesto, si tratamos de unificar un solo saber, nos estamos alejando de lo que somos. Y de alguna manera alejaremos nuestra visión, por no decir concepto, de la infancia, nuestra elaboración de ella no se corresponderá con lo que somos. -La felicidad eterna, ¿se consigue en un juguete? -(Risas) Mira, los juguetes se van transformando de alguna manera. Las palabras juguete y jugar están muy relacionadas hoy en día con la acepción burla. Si tú dijeras: "¡Yo juego con el amor de mi vida!", otros te dirían: "¡Ay, te estás burlando!". Entonces, no en el sentido lúdico y maravilloso de lo que significa jugar. Allí a diario estaría la felicidad. -¿Son aún grandes los juguetes? ¿Los artilugios, mientras más pequeños, menor valor? -No, de ninguna manera los juguetes pequeños son insignificantes. Yo nunca olvidaré cómo jugaba en un patio enorme de una casa en Villa de Cura con un samán, como dice mi papá (o papapa como lo llama en el cuento ganador), en su verso hermoso: "Tengo un gigante en un patio de mi casa". De hecho, para abrazar un samán nos tenemos que agarrar de la mano como cinco personas. En ese patio donde yo crecí, aparecían trozos de porcelana con florecitas. Eran las tazas y platos que se rompían. De pequeña, esos fueron mis juguetes más grandes. Creo que el trasto es más grande no por el tamaño, aunque en el caso de los mascarones coincidía corpulencia más juguete. El juguete más grande es el que nos inspira la mayor aventura e historia imaginada. Es pensar qué mundo recorrerá. -El niño para el que usted escribió, ¿tiene una edad? -No creo. Cuando Pablo me conquistó no lo hizo pensando en un niño grande o pequeño, sino en un niño. El espíritu del infante, si pervive en nosotros, no tiene una edad real. Cuando vi los mascarones los miré como una niña. -Una de las preguntas que me gustaría reformularle, ya reflexionada con los jurados de esta Bienal, sería cómo ve la sugestión al momento de escribirle a un niño. -Creo en la sugestión, si no te la diriges a ti mismo. Me gusta más aventurarme hacia lo lúdico, no como parte de un proceso, sino como algo conceptual. Me gusta más el enamoramiento que la sugestión desde el acto mágico. De hecho, cuando leemos sobre la magia, en la antigüedad era definida como esa capacidad de sugestionar al otro. Ni siquiera es, si realmente haces el acto de magia. -¿Qué técnicas manejó en su historia? -Con respecto al uso de diminutivos trato de no usarlo mucho porque es como pensar que al niño hay que hablarle en chiquitico. Hay cosas que los adultos necesitamos que nos las disminuyan y otras no. Igual pasa con los adjetivos: "La flor blanca, la bien bonita", es decir, adjetivar innecesariamente. Pero también, los niños no son hoy en día tan fáciles de sugestionar y nunca lo fueron. Las grandes historias no están llenas de adjetivos innecesarios, ni de diminutivos. Lo más importante es buscar la imagen: un principio de la poesía. Aúpo la narración tradicional, pero admiro mucho a los que escapan de los tiempos y la circularidad. Creo en detener la historia y luego seguirla. -¿Ya es el niño el que lee, o es el padre quien le cuenta? -Hubo un momento, hacia finales del siglo pasado con la vorágine del progreso y el trabajo, cuando los padres se percataron de que estaban demasiado ocupados y se perdió muchísimo esto de la lectura. Opino que las instituciones y el gobierno actual han tratado de rescatar el libro y la lectura como programas de educación. Aún en mi casa nos reunimos toda la familia y los abuelos y tíos comenzamos allí la narración oral que se ha perdido bastante. -El gobierno de Chávez está implementando algo que usted me comentaba hace un rato y es el aspecto lúdico a través de la transdisciplinariedad de la educación superior. ¿Cómo ve usted este hecho formativo? -Es absolutamente positivo. En todos los niveles lo lúdico es definitivamente necesario para poder motivar al aprendizaje y llegar a ciertas comprensiones que no las puedes tener desde la rigidez de un pupitre y un texto absolutamente académico. Esta iniciativa que se ha extendido a la transdisciplinariedad o multidisciplinariedad se ha estado dando en todas las universidades del país en sus diversos enfoques y más en la UBV donde se están capacitando personas que nunca tuvieron oportunidad de participar en algunos programas. -¿Cree en los finales felices? -¡Absolutamente! Laura Antillano dice que una de las cosas más maravillosas que tienen los cuentos es que sabíamos que por más que pasáramos por muchas vicisitudes, siempre había un final feliz que nos esperaba. Después volví a ver esto en una película, El Señor de los Anillos, y recordaba satisfactoriamente que se lo había leído primero a Laura Antillano. Un final feliz nos motiva a seguir elaborando y soñando en la vida. -¿Y las que tienen finales tristes o desesperanzadores? -Se recurre mucho al final abierto. Francamente eso te deja una esperanza a pesar de todo lo que vives. Una reflexión te dice también lo mismo y si una segunda vez pasa, tienes la oportunidad de cambiar la historia. -¿Sus hijas ya leyeron: Los juguetes más grandes? -¡No!, por cábala (risas). Creo que son las lectoras más arduas que tengo. Y también aún siento algo de temor al respecto. -Pero, ¿lo van a leer una vez que salga editado? -¡Seguro que sí! Además, y no sé si es un poco de frivolidad, quería que sintieran, si ganaba, la alegría de ver a su mamá en una carátula dura, no es lo mismo que en la computadora. -¿Significará un compromiso para usted que alguien le ilustre su historia? -La ilustración en los cuentos infantiles está atada al texto, y deben estar recreadas. Al respecto, pensé que algún día me podría ilustrar el libro un amigo, tras ver juntos el video de la isla, pero él murió hace un mes y medio. Recuerdo que la segunda fase pensada de mi creación era que él lo ilustrara como poeta y pintor que fue: Aly Pérez. En realidad, no me he puesto a pensar qué cosas maravillosas concebirá el ilustrador que gane hacer la ilustración de mis textos. Más que un reto, me crea una incógnita. Es una espera tan igual, me imagino, que cuando alguien los esté leyendo. ¿Qué pasará? Esto es parte de la historia misma -finalizó la entrevistada. Lo que usted quería saber de la ganadora Kristel Guirado Zapata es licenciada en letras egresada de la Universidad Central de Venezuela, carrera que compagina con la actuación. Actualmente, realiza su tesis de maestría en lingüística en la Universidad Central de Venezuela, casa de estudios para la cual también ha trabajado como investigadora y docente. Ha impartido talleres y cursos de perfeccionamiento de análisis del discurso, poesía, narrativa, ensayo y obra dramática en institutos educativos nacionales. Es miembro fundador de la radio alternativa comunitaria La Voz de Guaicaipuro. Ha sido galardonada con varios premios en dramaturgia y narrativa entre los que resaltan el I Festival de Monólogos "Armando Urbina", la II Bienal de Literatura Nacional "Augusto Padrón" y la de Literatura Nacional "Semana de la Juventud 1998". De igual manera, ha participado como jurado en importantes encuentros literarios en el estado Aragua del cual es oriunda. Tiene en su haber diversas ponencias presentadas en jornadas nacionales de lingüística. Como escritora cuenta con publicaciones literarias de libros, monografías, artículos y reseñas. ** Ángel Díaz angel_diaz20022002@yahoo.es Periodista y locutor venezolano (estado Miranda, 1976). Egresado de la Universidad Central de Venezuela (2000) y con postgrado en comunicación periodística, institucional y empresarial en la Universidad Complutense de Madrid (España). Ha colaborado como periodista freelance para importantes revistas y medios de comunicación venezolanos como los diarios El Mundo (http://www.elmundo.com.ve) y Vea (http://www.diariovea.com.ve), en secciones culturales y de interés gastronómico. Durante sus estudios de postgrado realizó prácticas profesionales, durante dos años, en Sobremesa (http://www.sobremesa.es), la primera revista española para gourmets, y desarrolló un proyecto de estudio morfológico en prensa comparada en la Embajada de Venezuela en España, investigación que formaría parte de su trabajo de grado sobre comunicación política, El golpe mediático al presidente Hugo Chávez durante sucesos de abril de 2002. Ha ejercido como docente en cátedras sobre publicidad y mercadeo. En la actualidad trabaja para la Fundación Gumersindo Torres (http://www.cofae.edu.ve), en la configuración de la imagen corporativa e identidad institucional, desarrollando además campañas creativas en pro de la cultura organizacional. Allí desarrolla el periodismo cultural en las bienales de literatura infantil, además de otros eventos institucionales. === Dos memorias: trance y hábitat en la poética de Carlos Rodríguez ====== === Miriam Ventura ======================================================== El poeta Carlos Rodríguez ha dado su registro propio a la literatura urbana que cuenta la otra historia de calles y lugares de la urbe neoyorquina. Carlos Rodríguez vivio 30 años en Nueva York. Sus "pasos" se reafirman en una poesía cuyo ritmo se bate entre el discurso y el lirismo de una tradición literaria dominicana o habitualmente localizable en la literatura que se produce en ese Caribe antillano, del cual República Dominicana es la segunda en tamaño después de Cuba, y las influencias claramente visibles del aliento coloquial del que ha leído o estado en contacto con poesía anglosajona aun escrita en español. Así como algunos tonos estructurales de la holopoética, la hermenéutica y otros elementos que caracterizan la poesía anglo que arranca con nuevas propuestas arrancando de la década del sesenta. Todo ello a pesar de que su literatura la produjera en español. Su participación en el ambiente cultural de los dominicanos en Nueva York estuvo matizada por las entradas breves y las salidas prolongadas a distintos círculos dominicanos de escritores. Carlos Rodríguez, el poeta emblematico de la comunidad dominicana de NY, cultivó las mejores relaciones entre los poetas de otras comunidades, donde era invitado con frecuencia a leer sus textos. Escritores y críticos latinamericanos de la talla de Pedro López Adorno, David Cortés Caban, Lizabeth Paravisini Gelbert y otros han expresado su respeto a la poesía de Carlos Rodríguez. Estas notas acerca del poeta Rodríguez están concebidas como suma de apuntes y de lecturas de sus textos. Apuntes iniciados a la luz de "huidas" con el poeta al bar de su predilección, el West End Bar, ubicado en la calle del mismo nombre. Se han realizado algunas publicaciones parciales en medios impresos de la isla. El regalo divino que es su poesía hoy me convida a publicar íntegramente y conjuntamente todas estas notas. Dejo claro que más allá de lo que los críticos quieran opinar, este transitar por la poesía de Rodríguez es sólo eso: un tránsito a sus dos memorias, la de allá (RD) y la de aquí (EUA), como disyuntiva de lo urbano en su ser y esencia poética. Hoy entiendo que a su poesía no podía despacharla tan fácilmente, por lo que introducir al poeta, presentarlo o compartir lecturas con él siempre fue una experiencia memorable. Unas notas dejadas en la esquina... Estos apuntes intentan una posible ubicación de Carlos Rodríguez en la tradicion literaria urbana de la urbe y en la cual se han destacado otros escritores latinos marcados por viviencias de largos y cortos períodos de estadía en Estados Unidos. Estudiosos* de esta literatura ya han establecido pautas sobre estas participaciones. En este caso particular las características novedosas que reconozco en Carlos Rodríguez no puedo desligarlas de su ser inmigrante, en una primera etapa, y de exiliado y desarraigado en la etapa final de su vida. No puedo dejar de lado su vocación de transeúnte, que no esperaba permanecer tanto tiempo en esta urbe, y como a muchos de nosotros, los atrapo el aguacero o la nevada. En su caso viajes esporádicos al país caracterizaron su estadía en la urbe. A Carlos Rodríguez no le tocó la gota dorada del "mainstream literario", mucho menos el favor de los que en la comunidad dominicana juegan el papel de "salvadores/as" académicos, promoviendo lecturas y eventos que sólo cuentan para las rectorías o los departamentos de español de algunas universidades, pero su importancia como poeta se cifra, se construye y sostiene en un discurso poético, un cuerpo orgánico, una capacidad de desdoblamiento por el que se le conoce como el poeta emblemático, el verdadero poeta del exilio dominicano en Nueva York. Sin proponérselo llamó la atención y el reconocimiento de íntimos amigos, escritores, familiares y unos que otros sectores académicos independientes. Carlos Rodríguez es uno de nosotros/as con dos memorias. El pugilato de las identidades y las dos memorias es visible, en tanto crisis que toma diversas salidas en quienes eligen una y otra. El irse o quedarse. En cualquiera de las opciones en la poesía de Carlos, ese cuadro de sociabilidad y conflictos, de mutación y desgarre entramados con el entorno, formó parte de su tono poético. Todo lo que, en el caso de Carlos, recorrió los modos posibles, convirtiéndolo tal vez en el más inédito aun después de su partida en marzo de 2001. Por una jugada de esas que el exilio o el desarraigo ofertan a los que emigran, los restos de Carlos se quedaron aquí, como aquí se quedó su poesía, su familia y sus fotos, los recuerdos de los amigos, los videos de varias de sus lecturas. El poeta vivía junto a su madre y hermanos en la avenida Riverside Dr, del área de Morning Side Higths del bajo Manhattan. Su vínculo con la vida era la poesía. Asumió su quehacer literario con seriedad y aunque nunca recibió homenajes de la comunidad ni de grupos académicos y/o literarios se mantuvo siempre firme en la lucha por el respeto de los escritores dominicanos de Nueva York. Él no sólo respaldó y fue signatario de documentos a favor de un cambio en las condiciones en que realizan su trabajo los escritores dominicanos, sino que fue un inspirador y un activo defensor del Gran Documento donde los artistas se expresaron por primera vez contra la política cultural del gobierno dominicano de turno (2001). Carlos Rodríguez participó del movimiento que en el pasado luchó para que se reconociera y entregara el Premio Nacional de Literatura a quienes lo ganaran en buena lid. El único reconocimiento a la obra de Carlos Rodríguez lo obtuvo cuando gano el Premio Pedro Henríquez Ureña de Poesía en 1995, con el libro El ojo y otras clasificaciones de la magia. Sin embargo, al poeta sólo le fueron entregados unos cuantos libros en impresiones deprimentes. Aunque existen varias versiones al respecto, al momento de su muerte Rodríguez negó haber recibido el equivalente en metálico. Siempre afirmó que se le hizo firmar un contrato en donde se establecía que el escritor debía pedir permiso para producir una segunda edición. Todo lo cual marcó profundamente a Carlos Rodríguez en relación a la participación de concursos y eventos literarios en su país natal. Al momento de su muerte dos grandes proyectos le esperaban. La publicación aquí en Nueva York de una antología con sus obras completas, unos cinco libros en total y todos inexplicablemente inéditos y la firma con la editorial argentina Tse Tse. Carlos Rodríguez fue coeditor de la revista literaria De'Azur, está en numerosas antologías publicadas en Estados Unidos y Latinoamérica. Su obra incluye, además de El ojo y otras clasificaciones de la magia, Volutas de invierno, Jazz, Puerto Gaseoso y El West End Bar y otros poemas, entre otros libros. Carlos Rodríguez, enigmático y ensimismado como esos grandes poetas, tuvo sus leyendas, tuvo como todo poeta exquisito pequeñas legiones de detractores, muchos de los cuales después de su muerte declararon su arrepentimiento y profundo respeto a la obra del poeta. Y es que las metáforas de Rodríguez son, como los solos de "jazz", in-con-fun-di-bles. Del Ozama al desgarre... la madera del poeta Las diversas formas de literatura urbana tienen que ser vistas desde la geografía tormentosa, desde las Polis[metro], mega[ciudades] y el concepto de urbe. Lo exige la globalización que, una vez apuesta a ciudades frecuentadas por transeúntes, turistas, las miradas y consumos ya exigen otros códigos y crea otras crisis de contorno en el poeta. ¡Qué difícil creerle a una ciudad sin grafitis! De ahí que hacer ajustes con la memoria o las memorias se torna traumático para cualquier poeta. Hoy, más que antes, la imaginación juega un papel de control o descontrol en la literatura urbana y en quienes la producen. Carlos Rodríguez no logra hacer esos ajustes, y por eso el poeta es auténtico hasta el desgarre, nada teórico ni diseñador de movimientos o "cosas" parecidas. No tenía la más mínima idea de promoción de su imagen o de un texto suyo, pero la ciudad estaba llena de él. El poeta se inundó de la ciudad. Una mañana lluviosa en Broadway a la altura de la 113 no tiene sentido sin los textos que integran su libro inédito El West End Bar y otros poemas. Sus poemas en perspectiva crítica bien podrían ser el otro mapa que sustente la existencia de esta área de la ciudad en los años setenta poblada o visitada por artistas, arquitectos, cantantes, poetas... Carlos amaba la poesía, y estar entre sus ejecutantes, vivir y resucitar hasta el agotamiento corporal y de éxtasis en aquellos sitios y ambientes donde algún artista posó o desposó a la musa... Carlos, su poesía y su entorno: la posibilidad de un mapa Por ello la poesía de Carlos Rodríguez llega segmentada, de calles, casas, traspatios, vecindad, apartamentos, cargada de dos aromas; las márgenes del río Ozama en RD, donde transcurrió gran parte de su vida y ese atormentado Hudson de los inmigrantes y los poetas. Upper West Side, ese Tiemann Place con su gloria e infierno urbano, le pertenece a Carlos Rodríguez. Allí, junto a su familia residentes por casi 40 años, tal vez la edad de la comunidad dominicana, aún permanece su espíritu. El poeta, aunque no tan conectado a ambientes comunitarios del Alto Manhattan, o lo que hoy de acuerdo a la zonificación de la ciudad se llama Distrito 10, con un concejal dominicano y bajo la denominación barrial de Washington Heights, tiene, sí, hijo que lo conecta: el hilo del cosmos, el de Whitman por la isla de Manhattan. No es casual la mayoría de los dominicanos que emigran desde la media isla (RD), hacen su morada y fijan como residencia a esa otra isla que es Manhattan. Aunque el distrito de los dominicanos se inicia en la 150 y Saint Nicholas, lo territorial específico no da aquí el color, sino las vivencias culturales de los habitantes de estos vecindarios colinderos y que entrelazan a un Instituto de Estudios Dominicanos no lejos del Upper Manhattan, del Tiemann Place donde nuestro poeta vivió junto a sus familiares, con clubes regionales de las provincias geográficas de República Dominicana como la Asociación de Santiagueros, y más arriba la Asociación de Dominicanos Progresistas. Por esta mezcolanza hay en la poesía de Carlos una exquisitez que no requirió agotar las esquinas ni el comunitarismo por doquier en física y presencia, en cambio quedó en sus metáforas como un gran puente urbano inter y extraterritorial. "El profesor que llega al río llega de las multitudes de saliva Toma el pulso sentándose a la orilla del vacío es el viejo profesor del paria antiguo el alborotador de incendios" [fragmento del poema XVII]. Ese cruce de dualidades territoriales también viaja en otros márgenes entre lo perfecto y lo sereno. Lo que es el pase activo del lenguaje de Carlos Rodríguez a la hora de dejar constancia en sus textos. Donde aparece el delineamiento y los cambios. Hijo de padre ebanista, tal vez allí se consumó la iniciación de su ojo lustrosísimo, atípico y clasificador. Nadie como Carlos Rodríguez nos obliga a retornar una y otra vez a las diferencias abismales entre diáspora, exilio, transnacionalidad y desarraigo. En el poeta, tal vez sin proponérselo, tantas memorias se debatían. Carlos, el poeta solitario, salía a tomar aire con la multitud colectiva de su sombra. Con la indumentaria mental de lo que dejó allá en la media isla y con lo que su rastreo emocional coleccionaba de este Nueva York, vitral de sus angustias y soledades. Con una visión fuera de Italo Calvino, y más allá de la ciudad como dotación de emociones colectivas del Alex de Borges, el poeta tenía una ciudad grande que era el lenguaje. La media isla dominicana y la isla completa de Manhattan eran sus dos auroras. Son varias décadas y generaciones literarias que hablan de la ciudad y hasta quieren describirla. Sus autores tratan incansablemente de traspasar los marcos, no sólo de la ciudad como tema, sino intersección de ciudad misma, protagónica, acuciante y en donde el escritor se comporta o se asume o simplemente como testigo articulador. Surge siempre la interrogante de cómo una literatura y sus oficiantes puede organizar una nueva lectura de la ciudad, sus lugares y sus iconos. Carlos invalida la falsa moral de los lugares, se reúne e intercambia roles con sustitutos, pre y pos-sombras: El West End Bar es un espacio para el sueño Los estudiantes de Columbia irrumpen en parejas, a medio brazo surcando el aire que se ondula, arremolina y forma transparencias nubes musicales el jazz [un blue tristísimo de saxo] O mi yo sentado y mi cerveza. Aquí probablemente estuvo Lorca Monumental y oscuro Nueva York es una historia clausurada Nueva York es una espuma adormecida. Ciertamente, este establecimiento, el área y sus alrededores ha sido el lugar frecuentado y vivido por músicos, actores y celebridades. John Lennon vivió y permaneció en el área hasta su muerte. Pero la pregunta anterior aún inquieta a los escritores y estudiosos del tema. En países como México, Inglaterra o Estados Unidos, la tarea de encontrarle una respuesta ha sido difícil, pues no siempre hay acuerdos. Néstor García Canclini y Edward W. Soja desestiman descripciones totalizantes para definir la relación y el nivel de "captación" de las experiencias, las emociones y las viviencias de una literatura y sus ejecutantes, quienes a veces desfallecen tratando de dar lecturas no planas de la ciudad. El tema es casi un mapa. Tan inmenso y complejo como las ciudades sui generis donde convergen distintas lenguas, donde la condición de inmigrante no es el origen del fenómeno multilingüístico, ya que sus hijos comparten una misma territoriedad. A éstas y a las ciudades mosaicos, se ha dado por denominar "pool of culture". Sin embargo, también para los escritores que hoy pueden ser considerados fundadores de la literatura urbana, la posibilidad de juntar relatos, superponer historias, confluir los símbolos y los caracteres, así como la yuxtaposición de tiempos históricos, hacer confluir sus distintas memorias, en fin buscar una lógica temporal de la ciudad, es un reto. [Calvino, Borges, Ricardo Piglia, Macedonio Fernández, Carlos Fuentes]. No niego que otros poetas dominicanos trasciendan este reto, pero Carlos Rodríguez no sólo se inscribe en la corriente de poetas urbanos, desafía y articula con una lectura prístina la ciudad donde los inmigrantes nuevos, los exiliados asentados desde una perspectiva de comunidad, deambulan, sino que su contemporaneidad avisa también su asombro desde antes de partir. Constatemos directamente la nueva geografía de Carlos Rodríguez, de sus lugares habitados no sólo desde el principio que arranca en el río Ozama, desde donde llegan amores y memorias que se dilatan inconclusas y le atormentaban el poema. Por ese ojo clasificador del poeta, hoy sabemos que: "En las vidrieras de los boulevares Sólo hay dos y sólo cien silbatos..." [fragmento] Y es que en ese Riverside Dr, la esquina que le dobla al 550 de Tiemann Place es el Nacional Memorial General Grant, el mausoleo más largo del mundo. Y los rituales de sus cien silbatos copaban no sólo la siembra de tulipanes que da a la ventana de su casa sino hasta las interioridades del poeta y de sus gatos, Manolete y Miosotis. En esta literatura urbana que ya tiene sus divisiones y subdivisiones, para ubicar lo dicho en un contexto cercano, recordemos al poeta dominicano Rene del Risco con sus vitrinas -objeto emblemático que ofrecía lo visto y oído por Del Risco de una patria todavía un tanto candorosa, a punto de perderse en el mundo de las publicitarias, la política y el consumo. Y como referencias posteriores a Del Risco están los textos de Raúl Bartolomé, René Rodríguez Soriano y otros más que ya penetraban al tremendismo literario y de consumo para narrarnos lo urbano que en Miguel de Mena era, en los '80, poesía de "la crisis". En este contexto, los poemas de Carlos Rodríguez ya clasifican para una magia permanente. La crisis del espacio geográfico habitado por Carlos Rodríguez no le pertenece sólo a él. Se trata de un modus vivendi urbano sin mayores opciones que la abundancia del car wash, los espacios desiertos, elevados de trenes y salidas de la autopista, un Riverside Park levantado sobre un viejo depósito de desechos, la iglesia del mismo nombre sin denominación religiosa alguna, alguna se levanta majestuosa en la Teología Negra de la Liberación, la Escuela de Música de Manhattan y el Seminario Teológico Protestante de mayor prestigio en Estados Unidos, así como la Catedral San Juan El Divino, la quinta en tamaño después de la Catedral San Pedro en Roma. Y como síntesis urbana junto a lo clásico sacro, están los KFChicken, los McDonald's y un Taco Bell para variar. No es sólo escribir sobre la ciudad, sino imaginarla, recrearla y replantearse la esfera vital en la cual el escritor/a va a situar su estado anímico y de expectación. De los diversos modos de narrar la ciudad, del uso que demos a las memorias vitales, de los pasos como breviario de regresos y del uso de la imaginación para percibirla, conectarse y mantenerse como objeto vivo de la ciudad, dependerá la actitud y el espejismo de lo descrito, pues francamente la ciudad tal vez no es como los escritores la describen, pero el paradigma es que, al menos gracias a la imaginación de los escritores, éstas sobreviven. La memoria propia de sus poemas Conocidas la memoria del área donde vivió el poeta, la que se percibe por un entorno, la decadencia o no del mismo, su fisicalidad, alcancemos la otra memoria, la que los poemas de Carlos Rodríguez develan, la que muestra sus angustias y aislamientos, cuya disyuntiva entre edificios aislados, de alturas y un hábitat doméstico a punto de desaparecer, van a parar envueltos en una mirada lejana hacia el Hudson o el dilema del regreso. En Carlos, todo ello tenía y hacía sentido, pero pocos entendieron su lenguaje -aparentemente complejo, elitista, caótico- pero evidente de su lucha con el lenguaje para no perder no sólo la memoria sino las huellas, el contacto, el paso: "Vuelve lentamente el personaje central a su lugar La Casa, ahora un poco más amplia se filtra en la anterior, la que orientó y orinó los pasos [véanse sus cuadernos] Vuelve, y esto ya lo he dicho, el paseante reposado Habría de pensarse en el término "inacción" para referirse a tal espacio redundadamente amplio, con un pasillo largo, un sofá y unas figuras o un variado espécimen, además del personaje por supuesto, o del poeta mal dispuesto, por supuesto". En un torbellino de retroalimentación se sobreviven la una (ciudad) y el otro (escritor). La influencia de lo urbano en la subjetividad del escritor. Las memorias complementadas primero en los tiempos (tradicionales, de sentidos y de especialidad) y ese cambio, versión o percepción que se opera y operan en el sujeto urbano y su hábitat va de lo horizontal a lo vertical, de acuerdo a las políticas de planeamiento urbano que en las grandes ciudades, han sumergido las edificaciones (chozas, viviendas, casas, edificios de apartamentos, multifamiliares, unidades vecinales, barrios, células urbanas, proyectos, condominios). Este discurrir, sin embargo, estas condiciones que no restan calidad a la literatura urbana, aunque la crisis y la ansiedad se interpongan en el plano de la creatividad del poeta, creo entender más, su saber de ellas, aun sea para su interior, aun cuando profundizan los poemas de Carlos Rodríguez el ahogo y el conflicto, sin recurrir al spanglish, un desemboque natural, o al típico "slam", no restan calidad a la obra. Cierto que pudo ser tal vez menos clásica, menos seria con el uso de los recursos citados y tan usados por los poetas contemporáneos, pero igualmente los poemas de Carlos Rodríguez tienen el calibre urbano y citadino. Las últimas lecturas públicas fueron en la galería Mixta del Barrio, Quisqueya Higths Culture Center en la avenida Lexington, en Washington Heigths, y en Bohemia Arte Vivo, en el marco de la Gran Semana de la Cultura Dominicana en coordinación con grupos de teatro bajo la dirección de Waddys Jaquez. * Le Corbusier, plan de estructuracion de los vecindarios Notas 1. Néstor García Canclini: Conflictos multiculturales de la globalización: consumidores y ciudadanos. 2. Edward W. Soja. Postmodern Geographie. 3. Marc Augé: Los no lugares, espacios del anonimato. 4. Referencias a: Calvino, Borges, Ricardo Piglia, Macedonio Fernández, Carlos Fuentes. Estudiosos: Canclini, Marc Augé, Néstor E. Rodríguez, Eduardo Nivó, Ángela Giglia, Anahí Ballen, Dionisio Cañas. ** Miriam Ventura miralven@aol.com Escritora dominicana residente en Nueva York. Poemas suyos han sido incluidos en el Boletín Federico García Lorca (España) y en la revista Compost (EUA). Ha publicado Claves para fantasmas NY, Poemas de la noche, Acerca del otoño y Memorias de la transnacionalidad. En 1998 y 1999 obtuvo el premio Rafael Herrera de Periodismo del Colegio Dominicano de Periodistas, filial NY. Es becaria del Bronx Council of the Arts y editora de La Mano News, publicacion de genero. Ejerce el periodismo en Nueva York. === Notas pampeanas a Ciro Alegría Vanesa Guerra ===================== "Esto de tratar de explicar la vida de uno mismo me parece una tarea difícil... después de todo, ¿qué sabe uno de su propia vida? Tenemos sólo referencias de lo que creemos ha sido nuestra experiencia personal...". Ciro Alegría, Cuba, 1956 (0). Descubrir nuestra tierra en boca de un extranjero es una experiencia singular. (Descubrirnos en boca de otro suele serlo). Aquel día nos habían contado que en Alemania cuando alguien se refiere a un sitio lejano o fuera de los mapas de mayor consumo, lo suelta con esta frase: "¡Eso queda en La Pampa!". Recuerdo que nos reímos con asombro (la risa siempre lo oculta). Es cierto, aquí en la Argentina, para la misma idea usamos otras referencias; algunas de corte vulgar; otras más folklóricas; otras ya en desuso, pero todas muy específicas para dar a entender a nuestro interlocutor que ese lugar es prácticamente inhallable. Pero La Pampa, para nosotros, es clara y contundente. Por lo tanto la anécdota no dejó de resultarnos extraña, por no decir exagerada, imposible, auténticamente ajena. Al mismo tiempo, desde otro continente nos llegaba esa confirmación de estar enclavados en ese mismo sitio que por equivalencia resulta ser un lugar que no existe más que en el lenguaje -lo que no es poco. Igual es curioso: los argentinos de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, La Pampa y Santa Fe, viviríamos en un sitio que no necesita coordenadas porque el lenguaje popular de Alemania las habría superado. Hay un sabor virtual en aquello, y un recuerdo agradable de la mágica cartografía con la que muchos disfrutamos en la épica de Tolkien. Un mapa de un lugar que no existe es francamente algo valioso. Un lugar sin cartografía posible, también lo es. La Pampa, entonces, goza de todas las posibilidades. Es una región -es una ficción. Es hiperreal. Ciro Alegría ha sido un peruano maravilloso. Supo decir cosas tales como que El mundo es ancho y ajeno y defender su postura con gran valentía, sobre todo a la hora de negarle a los hombres de Hitler la petición para traducir la obra a lengua germánica (1). Es cierto, aún hoy por estos lugares entretejidos con hebras de fin de mundo, de ficción y de hambre, el mundo sigue siendo ancho y ajeno. Pero el tema es que Ciro Alegría, peruano nacido en la hacienda Quilca, allá por el 1909, entendió a su pueblo y nos contó la historia sin pretensiones morales. El escritor, también quiso leer la carencia de Latinoamérica y lo escribió abiertamente, sin espasmos de letrado, dando cauce a ciertas ideas que unifican a los pueblos de estas latitudes; entre ellas hay una constante denunciada en la obra: la mutilación. Por fuera de los márgenes de la novela testimonia: El peruano es un pueblo inculto a la manera sudamericana, es decir que es un pueblo mutilado (2). Sudamérica padece históricamente la mutilación y en estos tristes días la historia retorna con el sopor que deja el escándalo, pura espuma y todo repitiéndose sin fatiga. En su "Primera impresión de la Argentina" -así titula la nota- se deja imaginar contra la ventana de un avión que para aquí lo trae. Así es que desde las alturas comienza a escribir sus impresiones. El avión cruza la cordillera de los Andes alejándose de Chile: "Para nuestros ojos, no hay confines. Todo es una inconmensurable pampa". Y además: "Luego llegaron los inmigrantes, las delimitaciones, el alambre de púa, las escuelas. 'Gobernar es poblar', 'Gobernar es educar'. La Pampa perdió su condición silvestre". De algún modo, la Argentina se liga con la imagen de La Pampa, para él y para muchos otros. En la nota "Boceto de Buenos Aires", Ciro Alegría da cuenta de algo más que de una impresión. Indudablemente este escritor no sólo mira y describe el mundo, además lo lee, lo escucha, lo percibe, lo vibra, lo interpreta con elementos históricos y su palabra grabada en ese boceto, aun hoy, después de 45 años, tiene vigencia. Tomemos tres frases: o Buenos Aires es un producto histórico nuevo. Ha crecido súbitamente en la historia. En vano buscaríamos en esa gran ciudad el barroquismo histórico que es frecuente en otras de América. Menos aun en las milenarias piedras indias. o Las reliquias del pasado son en Buenos Aires tan escasas y débiles que no alcanzan a hacer ambiente y menos a ser ambiente. o Ya les crecerá América dentro del pecho, andando el tiempo. Mientras tanto, esa suerte de extranjerismo es parte del espíritu de Buenos Aires. En esas tres ideas -les invito a esa lectura (3)- el escritor ha hecho algo más que contemplar Buenos Aires. Si se me permite, diré que ha tomado posición política y lo ha hecho sin rodeos. Es cierto, Buenos Aires lleva el sello de esa problemática, en gran parte por ser ciudad portuaria y mirar siempre hacia fuera (así se ha dicho). "En Buenos Aires no hay pueblo que carezca de representación. Caminando por la calle Florida, somos asaltados por la fonética de extrañas lenguas". La historia de la Argentina queda desdibujada en Buenos Aires, no es allí donde el vestigio ofrece su vieja palabra latiendo pasado; digamos que Buenos Aires es algo así como una pampa violentada, en la cual la arquitectura tiende a ser demolida para dar lugar a híbridas constructoras comerciales (4). Leer la obra de Ciro Alegría y al mismo tiempo sus Memorias posibilita otras coordenadas para acceder a su mundo ficcional, tan entrelazado con la tierra que lo atraviesa: lo que supo por maestría callar en la obra literaria, lo comparte con sus lectores en otra instancia de la escritura, a través de publicaciones en diferentes diarios y en algunas cartas que se han hecho públicas. Su mujer, la poeta cubana Dora Varona, compiló durante siete años todos los trabajos, notas y cartas del autor fallecido en 1967 y sostuvo que: El valor de estas confidencias está en que fueron escritas en medio de los hechos y no cuando el tiempo y el propósito tienden a desfigurar la realidad. De todas maneras, para un escritor, la realidad siempre es desfigurada, sin embargo, en estas Memorias hay cierta espontaneidad y necesidad de testimonio que hace posible esa otra escritura, ésa con la que también se teje la historia y se recrean los mapas. "En el alma de quien cruce los Andes o viva allí, persistirá siempre la impresión, que es como una herida del paisaje abrupto, hecho de elevadas mesetas, donde crecen pajonales amarillentos, y de roquedades clamantes. Hay tristeza y sobre todo, una angustia permanente y callada. Los habitantes de ese vasto drama geológico, casi todos ellos indios o mestizos de indios y español, son silenciosos y duros y se parecen a los Andes... "Azotados por las inclemencias de la naturaleza y de la sociedad, sufren un dolor que tiene una dimensión de siglos y parece confundirse con la eternidad...". Ciro Alegría, Memorias. Notas 0. "Mi tía Rosa, muchachuela de inquieto espíritu a quien la censura familiar sólo permitía leer libros inocuos, habíase encantado con La isla misteriosa de Julio Verne, y más con el personaje central de la obra, llamado precisamente Ciro. Escribió entonces a mi padre, pidiéndole que me pusiera tal nombre y él, que tenía gran cariño por la hermanita leedora, así lo hizo. Años más tarde, siendo a la vez un muchacho lector de Julio Verne, recorrí las páginas de La isla misteriosa con acrecentada curiosidad. El ingeniero Ciro Smith, que llega con algunos más a una isla deshabitada, para mayor conflicto en un globo, es todo un héroe de Verne. Hombre inteligente, simpático, lleno de recursos. Recuerdo todavía que una de sus primeras hazañas es hacer fuego concentrando los rayos de sol con las lunetas de su reloj. Mi tocayo me interesó, pero no me dieron ganas de imitarlo. Yo había resuelto, aunque medio soñando, ser escritor. Mi isla misteriosa debía ser la vida". 1. En la carta a Herr K. W. Korner, escribe: "...La Alemania nazi no puede tener simpatía por pueblos a quienes desprecia racialmente. Usted, señor Korner, ha leído El mundo es ancho y ajeno. Usted sabe que trata de la vida de los pobres del Perú y especialmente la de los indios. Usted sabe qué clase de propaganda se haría en torno. La radio nazi, como en otros casos, desgranaría redentoras palabras. Y los hombres del pueblo de mi patria, que tienen el cerebro sencillo y el corazón candoroso, abierto por la desesperación a cualquier esperanza, podrían creer tal vez que, allá lejos, hay un pueblo que está luchando y se interesa por ellos. Yo no puedo intervenir, así sea indirectamente, en tal maniobra. La Alemania nazi desdeña al pueblo del Perú y a todos los pueblos latinoamericanos y su Führer, en repetidas ocasiones, los ha insultado. Toda esa aparente preocupación, claro está, pertenece a la levadura maquiavélica con la que Alemania nazi quiere amasar su victoria. No la espero ni la deseo. Ella constituiría una verdadera desgracia para los países de América Latina. La Alemania nazi y su aliado, el Japón, en caso de vencer, los someterían a una servidumbre mil veces peor que la de los tiempos coloniales. Pensando así, yo no puedo permitir que un libro que clama contra la opresión sea utilizado para especulaciones destinadas a crear un confusionismo que la favorezca..." (Carta abierta a la Alemania de Hitler, septiembre de 1943). 2. "La cultura y el pueblo en Latinoamérica" (1941). Memorias, Mucha suerte con harto palo. Editorial Losada. Buenos Aires. Argentina. 3. "Boceto de Buenos Aires", 1960. El Comercio. Lima. Memorias. 4. Sin embargo, no podemos tomar la parte por el todo; aquí se nos dificulta bastante con esa operación porque siempre se tiende a generalizar. La identidad cultural de este pueblo es diversa y es multívoca desde antes de la conquista con sus no menos de veintisiete etnias (5) y después de la conquista -inmigración mediante- otro tanto (También habría que referir a los últimos inmigrantes: europeos del este, orientales, bolivianos, peruanos). Así es que esta tierra que han llamado Argentina está hablada por diversas voces, desde siempre. Y parecería más sensato que todo fluyera hacia el respeto por la diferencia que hacia la forzada unión que implicó históricamente tanto genocidio. Claro que sostener y respetar las diferencias supone reconocer raíces que el tiempo ha ido desdibujando. Sortear este paso es caer en un pozo ciego, pues en este punto la unión no hace la fuerza, sino que conforma el anonimato como producto de un gran amasijo. Ese es un grave problema que no podremos más que mencionar en esta nota. 5. Al año 1992 eran 16 las comunidades aborígenes con vigencia en la Argentina: Guaraní (provincia Misiones), Wichí (provincias Chaco, Formosa y Salta), Chorote, Chulupí, Chaguanco, Chané (provincia Salta), Toba (provincias Salta-Chaco-Formosa), Mocoví (provincias Santa Fe y Chaco), Pilagá (provincias Chaco, Formosa y Salta), Kolla, Aymará (provincias Jujuy y Salta), Diaguito-Calchaquí (provincias Catamarca y La Rioja), Tehuelches (provincias Chubut y Santa Cruz), Mapuches (provincias Neuquén, Río Negro, Chubut y Buenos Aires), Ranqueles (provincia La Pampa), Quichuas Santiagueños (provincia Santiago del Estero). Datos: Mercedes González, Nuestra Tierra India, Ediciones Letra Buena. ** Vanesa Guerra vguerra@comnet.com.ar Escritora argentina nacida en 1965. Psicoanalista de profesión. Codirige la revista transdisciplinaria Con-versiones (http://www.con-versiones.com). Su libro Metáforas del lunar conyugal fue publicado en 2000 por la Editorial Nueva Generación. Fue finalista en 2001 del Concurso de Novela La Resistencia, de Editorial Alfaguara y Elfoco.com, en México. === Poéticamente construir, habitar y pensar Marco Massoni-Oyarzún === (Nota del editor: el escritor chileno Marco Massoni-Oyarzún denuncia en este texto haber sido plagiado, y desvirtuadas sus ideas, por su colega y coterráneo Maurizio Medo Ferrero. Además de constatar la presencia de frases de un trabajo de Massoni-Oyarzún publicado en http://massoni.iespana.es/cp.htm [y del cual hay una versión resumida en la edición 100 de Letralia, en http://www.letralia.com/100/ensayo01.htm] en otro de Medo Ferrero publicado en http://www.escaner.cl/escaner71/invitado.html, nuestros lectores apreciarán ahora la defensa, por parte del primero, de sus ideas, que a su juicio han sido adulteradas por el manejo que de ellas hace el segundo). Me he visto en la obligación de escribir esto. Primero, porque he sido plagiado por Mauricio Medo (i), utilizando palabras mías producidas por años de lectura, además de dejar lo mío, mi pensamiento, como antiguo, quiere decir que no entendió nada de lo mío, o lo que es peor aun, no quiso voluntariamente entender. Segundo es que estando inserto en la antología Sur fugitivo, en la presentación de ella dice: "[...] lenguajes en permanente construcción y deconstrucción" (ii). Por lo que me veo en la obligación de explicar lo que está visiblemente en mi poesía. Poética constructivista o Constructivismo poético La poesía es el origen del lenguaje, toda vez que para que haya lenguaje debe haber una traslación, es decir, una metáfora, de lo paratético a lo apotético (fuera/dentro). Todo lo que está fuera de nosotros es el mundo, como dice Heidegger, lo que está fuera debe entrar a nosotros y ¿cómo lo hace? Única y exclusivamente a través de la palabra. El mundo sólo es mundo a través del nombre que le damos. Cuando somos pequeños lo primero que nos enseñan nuestro padres es el idioma, el lenguaje, el habla; herramienta necesaria, básica, para entendernos, comprendernos, comunicarnos. Por lo mismo el viejo filósofo alemán termina su filosofía llegando a la poesía, él termina siendo poeta, porque se da cuenta de que la poesía es la única herramienta que produce sabiduría, pues ella es la única que genera lenguaje, es decir, realidad, mundo, o como dirían los sociólogos: sociedad. "El poeta no escoge sus palabras. Cuando se dice que un poeta busca su lenguaje, no quiere decirse que ande por bibliotecas mercados recogiendo giros antiguos y nuevos, sino que, indeciso, vacila entre las palabras que realmente le pertenecen, que están en él desde el principio, y las otras aprendidas en los libros o en la calle. Cuando un poeta encuentra su palabra, la reconoce: ya estaba en él. Y él ya estaba en ella. La palabra del poeta se confunde con su ser mismo. Él es su palabra" (iii). Como dice Paz "el poeta no escoge sus palabras", él construye una realidad. Pero detengamos en algo que ha surgido como atisbo muy novedoso, la deconstrucción. Derrida realiza su pensamiento dialogando con Heidegger, para el primero la historicidad, cuestión que para los filósofos es muy importante, viene de la escritura, escribir es demarcar el tiempo, lo que para mí es muy cierto, pero deconstruir es algo que ya lo he pasado por alto, porque al deconstruir lo que realmente se está haciendo es construir, nada más que construir. "Y, ¿qué es lo que pasa por alto a la metáfora? Nada, en consecuencia, y habría que decir más bien que la metáfora pasa por alto cualquier otra cosa, aquí a mí, en el mismo momento en que parece pasar a través de mí. Pero si la metáfora pasa por alto o prescinde de todo aquello que no pasa sin ella, es quizá que en un sentido insólito ella se pasa por alto a sí misma, es que ya no tiene nombre, sentido propio o literal, lo cual empezaría a haceros legible tal figura doble de mi título: en su retirada (retrait), habría que decir en sus retiradas, la metáfora, quizá, se retira, se retira de la escena mundial, y se retira de ésta en el momento de su más invasora extensión, en el instante en que desborda todo límite. Su retirada tendría entonces la forma paradójica de una insistencia indiscreta y desbordante, de una remanencia sobreabundante, de una repetición intrusiva, dejando siempre la señal de un trazo suplementario de un giro más, de un re-torno y de un re-trazo (re-trait) en el trazo (trait) que habrá dejado en el mismo texto" (iv). La retirada de la metáfora como lo expliquév no puede ser posible, sólo es posible, factible, en la teoría y no en la práctica, puede llamarse re-pliegue y no retirada, pues ella siempre está, pues el filosofo francés no está seguro de la retirada: "La metáfora, quizá, se retira [...]". Es en está duda que su pensar tambalea, pues la base de su pensamiento no está sólido. "Utilizado por Derrida hacia finales de los años 60, el término 'deconstrucción' no puede por menos que insertarse perfecta aunque polémicamente en el campo de ese discurso estructuralista que, en esos años, domina el panorama cultural francés: "El estructuralismo dominaba por aquel entonces. 'Deconstrucción' parecía ir en ese sentido, ya que la palabra significaba una cierta atención a las estructuras (que, por su parte, no son simplemente ideas, ni formas, ni síntesis, ni sistemas). Deconstruir era asimismo un gesto estructuralista, en todo caso era un gesto que asumía una cierta necesidad de la problemática estructuralista. Pero era también un gesto antiestructuralista. Y su éxito se debe, en parte, a este equívoco" (Psyché, p. 389). No resulta, pues, extraño que, a menudo, se recurra a operaciones como la desedimentación, el desmontaje o la desestructuración para explicar y/o entender cómo incide la deconstrucción en las estructuras logofonocéntricas del discurso tradicional de Occidente, en los entramados conceptuales de todo gran constructo de pensamiento. Dichos procedimientos no son, sin embargo, más que aproximaciones -y no siempre muy exactas- a la tarea deconstructiva pues lo que (con) ella (se) pone en marcha no es una operación negativa. Deconstruir consiste, en efecto, en deshacer, en desmontar algo que se ha edificado, construido, elaborado pero no con vistas a destruirlo, sino a fin de comprobar cómo está hecho ese algo, cómo se ensamblan y se articulan sus piezas, cuáles son los estratos ocultos que lo constituyen, pero también cuáles son las fuerzas no controladas que ahí obran" (vi). Como deriva de un pensar estructuralista, no estoy en contra de ello, pues para mí el pensamiento estructuralista está muy lejos del tiempo y del espacio en que habitamos, en otras palabras es ya pasado, al igual que estas palabras ya lo son. Lo que no estoy de acuerdo con ello es que como dice Cristina: "Deconstruir consiste, en efecto, en deshacer, en desmontar algo que se ha edificado, construido [...]". Porque desmontar es montar, desarmar es armar, deconstruir es construir, ya que lo que se desarma nunca es desarmado como fue armado, por tanto, es armado de otra forma o, como comúnmente se dice, es desarmado. Habitar y pensar Estar en un lugar nos demarca el tiempo, por lo mismo, tiempo y espacio están unidos, si bien el escribir, el hablar, demarca el tiempo, también lo hace del espacio. Escribir, por tanto, es habitar, es estar dentro del espacio, real e imaginario, pero estar en él, ser parte de él. "Desde la Cuaternidad, el construir toma sobre sí las medidas para toda medición transversal de los espacios y para todo tomar la medida de los espacios que están cada vez aviados por los lugares instituidos. Las construcciones mantienen (en verdad) a la Cuaternidad. Son cosas que, a su modo, cuidan (miran por) la Cuaternidad. Cuidar la Cuaternidad, salvar la tierra, recibir el cielo, estar a la espera de los divinos, guiar a los mortales, este cuádruple cuidar es la esencia simple del habitar. De este modo, las auténticas construcciones marcan el habitar llevándolo a su esencia y dan casa a esta esencia" (vii). Pero ¿dónde está la esencia? Sólo dentro de cada uno, es sólo en el interior de cada ser humano que podemos encontrar la respuesta. Por lo mismo, la poesía está cerca de llegar a la esencia, pues podemos hallar en ella una parte de la profunda esencia humana, una parte no es todo, pero al menos podemos alcanzar una parte. Pensar, por lo mismo, es habitar dentro del lenguaje, pues sólo se puede construir pensamiento habiendo lenguaje. Para Valéry "la poesía es un arte del lenguaje", pero encuentro que lo que dice no llega a la verdad, la raspa, la toca, pero no alcanza a llegar a ella. Finalizando, lo que el copión peruano Mauricio Medo dice: "Este nuevo sujeto, el antiyó, si bien procede del Constructivismo, desde el sentido de la relación simbiótica entre el "yo y el mundo" (viii). Lo que dice es que el antiyó deviene de mi pensar, lo que no sé, tal vez, pero el error más grave, más que plagiar mi pensar y copiar y pegar palabras mías como si fueran de él es: "Creer en la especificidad textual de Zurita como producto de un constructivismo ortodoxo es una relatividad". En ningún caso lo que postulo es un constructivismo ortodoxo, no me interesa el constructivismo cognitivo, sólo me interesa el constructivismo como lo que es, de dónde viene, del lenguaje y éste viene de la poesía, la poesía nunca puede llegar a ser ciencia, sólo arte, no arte del lenguaje porque es la madre del lenguaje, sino arte de la esencia, arte profunda, pero arte al fin. 28 de julio de 2005. Notas I. http://www.escaner.cl/escaner71/invitado.html en línea el 28/7/2005. II. Quezada, Gerardo: Sur fugitivo. Temuco. Jauría Ediciones. 2004. Pág. 6. III. Paz, Octavio: El lenguaje. En línea el 28/7/2005 http://www.enfocarte.com/3.21/poesia5.htm. IV. Derrida, Jacques: La retirada de la metáfora. En línea el 28/7/2005 http://personales.ciudad.com.ar/Derrida/metafora.htm. V. Ver: http://www.realidadliteral.net/palabrassinvoz3.htm. VI. De Peretti, Cristina: Deconstrucción. En línea el 28/7/2005 http://personales.ciudad.com.ar/Derrida/peretti_2.htm. VII. Heidegger, Martin: Construir, habitar, pensar. En línea el 28/7/2005 http://personales.ciudad.com.ar/M_Heidegger/construir_habitar_pensar.htm. VIII. Las cursivas y negritas son parte del texto mío que me plagia; la copia sigue, es más extensa. ** Marco Massoni-Oyarzún literaturasur@yahoo.es Poeta chileno (Santiago, 1975), estudiante de pedagogía en lengua castellana y comunicación de la Universidad de Los Lagos. Dirige la revista electrónica Claroscuro. Textos suyos han sido traducidos al francés, alemán e inglés y publicados, respectivamente, en el periódico mundial de poesía Le Monde Poétique (Francia, 1998) y en las antologías Poesie der Welt (Frankfurt, 2000) y Poetic anthology of all America (Nueva York, 2001). Ha publicado Relaciones peligrosas (1993), La Tierra es América (1995), El espejo roto (1996), Poemas para a(r)mar (1997), Versos desnudos (1999), Trilogía vital (2001), Monólogo del poeta (2002), Sueños (2004) y Oscuresencia (2005). Textos suyos pueden leerse en su página web, http://massoni.iespana.es. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === Ulises: diversidad de miradas Alejandra Ortiz ==================== El presente trabajo girará en torno al estudio del narrador en un fragmento determinado. Como no sería funcional escribir todo el fragmento, lo iré citando para aclarar los elementos que justificarán esta reflexión. El propósito es distinguir las distintas voces narrativas (que llamaré miradas), ya que esto le permite al lector (convencional) organizar y (re)estructurar a los personajes, así como diferenciar entre pensamientos, sensaciones, descripciones, entre otros. De igual forma, al recurrir al análisis de las distintas miradas, el lector podrá ubicarse en parte del tiempo y espacio del Ulises. Queda claro que este trabajo surge del interés personal (como lectora convencional) de entender -un poco- la escritura en esta obra, para lo cual creo necesario esquematizar el tipo de narrador en un fragmento donde intervienen diálogos y distintas perspectivas. Antes de comenzar, es necesario recordar algunos conceptos sobre el narrador para poder apropiarlos en Ulises. De acuerdo con Paredes, el "narrador es quien nos hace ver la acción por los ojos de tal o cual personaje, o bien por sus propios ojos, sin que por eso le sea necesario aparecer en escena. Él es quien escoge el referirnos tal peripecia a través del diálogo de dos personajes o hacernos una descripción 'objetiva' [...] (Paredes: 1987, 29). Sabemos que en el discurso literario hay un hablante, un narrador autorizado, las voces de la narración asumidas o reproducidas por él; éste crea un mundo de ficción, no sólo tiene que dar a conocer la información sino que es necesario para que el lector lo reconstruya. El relato está constituido por el discurso del narrador y el discurso de los personajes. Es necesario, dentro de esta reflexión, estudiar la obra como sistema comunicativo, para lo cual será importante distinguir las tres personas narrativas y sus variantes. Según Genette, existe un narrador homodiegético (primera persona-yo) y otro heterodiegético (segunda persona-tú, tercera persona-él): "Si el narrador adopta el punto de vista de un personaje, el focalizador o lugar donde está situado el foco narrativo (foyer) es el personaje, pero quien habla es el narrador" (Reyes: 1984, 100). Implica que éste es dueño de la palabra (habla y es hablado), por lo que "la voz que cita se confunde con las voces citadas, se destroza y hace posible la pluralidad de significados del texto. ¿Quién habla, en cada segmento del discurso?" (Reyes: 1984, 115). Lo anterior será la pregunta clave para entender el Ulises. No debemos olvidar que existe una distinción entre el discurso del narrador y el del personaje, es decir, nos enfrentamos a un doble problema: un modo de hablar y otro de ver. "El sujeto que se manifiesta en el discurso [...] es multívoco: en su voz resuena la de muchos" (Reyes: 1984, 123). Como ya se dijo, el narrador es una pieza clave para entender, reconstruir (y realizar) la lectura del Ulises. Recordemos que el narrador en primera persona está a cargo de algún personaje (narrador-protagonista que cuenta su propia historia, narrador-personaje o narrador-personaje incidental). En segunda persona, el cual se distingue por su presencia esporádica (segunda persona aparente y plena). Y, por último, de acuerdo con Alberto Paredes, el narrador en tercera persona que puede también presentar variantes. Los relatos a partir de él brindan una entidad aparte que los organiza; no participa en la historia ni tiene atributos humanos, sólo es relator (personaje-narrador-testigo), no es un personaje (narrador omnisapiente -narrador con diferencia entre su voz y la de los personajes-, la falsa tercera persona -que narra desde la perspectiva de un personaje- y el narrador por fuera -que sabe menos que sus personajes-). Aclarado lo anterior y hecho ese recordatorio conceptual, podemos retomar el punto inicial: ¿Quién dice qué en el Ulises? Considero que existe un narrador principal (a nivel macrohistoria), uno en tercera persona que nos hace visualizar las actitudes de los demás personajes; y varias distintas miradas (o focalizadores) considerados narradores-personajes, en los cuales entran Bloom, Dedalus y otros personajes secundarios e incidentales. Bloom, después de salir del periódico, se encuentra con la señora Breen (será éste uno de los fragmentos que más impacto tuvieron en mí); no sólo interviene el narrador en tercera persona, sino un narrador-personaje (protagónico) y otro personaje-incidental (de manera dialogada). Aquí es necesario que vayamos distinguiendo el discurso emitido por el narrador (DN) y el de los personajes (DP). Maruja tenía ese vestido griselefante con alamares. Estilo sastre con botones forrados. A ella no le gustaba porque me torcí el tobillo el primer día que lo llevó al picnic del coro en el Pan de Azúcar [...]. La noche del baño de Milly. Compré jabón americano: flor de saúco. Agradable olor de su agua de baño. Quedaba graciosa toda enjabonada. Bien formada también [...] (190). Aquí podemos notar un DP, es decir, mediante un narrador-protagonista (en primera persona) conocemos uno de los pensamientos y recuerdos que tiene el personaje, en este caso Bloom. Por lo que entendemos que Bloom actuará como narrador intradiegético y su "foco" (o mirada) se centrará en relatarnos no sólo lo que ve, sino lo que piensa y recuerda. Hacer esta distinción es importante, ya que la confusión que puede llegar a tener el lector radica en no saber quién emite el discurso y cuál es la característica del mismo. Bloom nos hace ver la imagen de Maruja (su esposa) con ese vestido, nos explica que a ella (otra mirada a partir de Bloom) no le gusta porque le recuerda el tobillo de su esposo (regresamos a la mirada inicial). Esto explica que el narrador-protagónico (en primera persona) sufre un desdoblamiento: por un lado, nos hace conocer su punto de vista; por el otro, nos deja ver otro distinto al de él. Sucede lo mismo cuando se refiere a Milly (su hija). Dentro del discurso, tenemos la intervención de otro narrador que se intercala con distintas miradas: Caminó a lo largo del cordón de la vereda. Flujo de vida. ¿Cómo se llamaba ese tipo [él] que parecía un cura que siempre miraba de costado cuando [yo] pasaba? Ojos débiles, mujer. Vivía [él] en la casa Citron, en Saint Kevin's Parade. Pen algo. ¿Pendennis? Mi memoria se está poniendo. ¿Pen..? naturalmente hace años. El ruido de los tranvías probablemente. Y bueno, sì ?e no podía acordarse del nombre del padre-noticias, a quien ve todos los días... [...] (190). En el fragmento anterior, tenemos varios planos a partir de dos narradores. Primero el narrador extradiegético o heterodiegético (reflejo de la primera frase) que se encuentra en el nivel "macro" de la historia y el cual emite el discurso narrativo (DN), y la reaparición del narrador homodiegético (en su fase de narrador-protagónico) que nos da a conocer el discurso del personaje (DP). Es con éste en donde podemos notar mayores cambios o miradas. Nos refiere la imagen de un cura, es decir un "él" que carece de voz pero que conocemos a través de Bloom; posteriormente, pasa a la perspectiva de un "yo" que es desdoblado. Por una parte nos refiere a la mirada de ese "yo" externo (al contarnos lo que percibe del cura) pero, por otro, existe un "yo" interno que divaga sobre sí mismo y dialoga al dudar de su memoria. La idea de que el narrador-protagónico puede dialogar, no sólo de manera externa (esto es, con otro personaje como lo hará con la señora Breen), sino consigo (al traer a cuenta recuerdos y pensamientos) estará presente (me atrevería a decir) casi en cualquier fragmento del Ulises. [...] Puede ser por algunos meses y puede ser para siempre. [yo] Recordarla reír en el viento, su cuello del abrigo levantado [visualiza ]. ¿Te acuerdas de esa ráfaga en la esquina de Harcourt Road? [dialoga] ¡Brrf! [reflexiona y expresa] Le levantó las polleras y su boa casi asfixia al viejo Goodwin. Ella enrojeció de veras en el viento. Recuerdo cuando llegamos a casa atizamos el fuego y freímos esos pedazos de falda de carnero para la cena con la salsa Chutney que a ella le gustaba. Y el ron caliente. Podía verla en el dormitorio desde la chimenea aflojando las ballenas de su corsé. Blanca. Silbó y aleteó blando su corsé sobre la cama. Siempre caliente de ella. Siempre le gustó desembarazarse. Sentada allí hasta las dos casi, sacando sus horquillas. Milly arropada en su cunita. Feliz. Feliz. Ésa fue [sic] la noche... [...] (191). Bloom (narrador en primera persona) nos deja ver y recorrer situaciones específicas. "El cuello del abrigo levantado" o el dormitorio, la chimenea y el corsé, esto implica que a través de descripciones nos lleva por el mundo de otro personaje. Es importante aquí decir que nos lo deja conocer a partir de él, es decir, sabemos lo que él quiere que sepamos (lo que él hace explícito). También se cuestiona, es por eso que explico que existe un diálogo interno, aunque pareciera -a primera vista- un monólogo, al hacerlo propio, es decir, al intervenir su "yo externo" (entendido como la perspectiva y descripción que hace a lo largo de su historia) con su "yo interno" (sus pensamientos, dudas y preferencias) se mantiene la idea de un personaje dialogado. Se puede comprobar cuando recuerda la pregunta hecha (sin obtener respuesta explícita, porque ya la conoce) y (re)hacerla propia, así como la expresión mental de haber recordado el recuerdo. Tal vez sería importante destacar que no es necesario que el narrador-protagónico emita una frase, recordemos que nos encontramos ante un problema entre un modo de ver y otro de hablar (sin que por ello Bloom deje su participación como narrador). Tendremos un diálogo explícito (y real dentro del plano ficcional) en donde pueden aparecer personajes secundarios y/o incidentales como la señora Breen, pero confluye con el nivel del narrador intradiegético y el extradiegético. -¡Oh, señor Bloom!, ¿cómo está usted? -¡Oh! ¿Cómo está usted, señora Breen? -Para qué quejarse. ¿Cómo está Maruja? No la veo desde hace una eternidad [...] -Usted está de negro veo. No ha... -No -dijo el señor Bloom-. Acabo de venir de un entierro. Preveo que saldrá a relucir todo el día. ¿Quién murió, cuándo murió, de qué murió? Eso vuelve como moneda falsa. -¡Dios mío! -exclamó la señora Breen-, espero que no habrá sido algún pariente próximo. Puedo también conseguir su simpatía. -Dignam -dijo el señor Bloom-. Un viejo amigo mío. Murió repentinamente, pobre muchacho. Del corazón, creo. El entierro fue esta mañana. Tu entierro será mañana Pero sigues delirando Delir delirán lir Delirán... [...] (191) En este diálogo encontramos -como a lo largo de la obra- distintos enfoques. Primero, cabe hacer notar que el discurso del narrador (DN) está presente, al igual que el discurso de los personajes (DP). También interviene un narrador extradiegético y otro intradiegético (que adopta la forma de un personaje principal y otro incidental). El primero nos explica y sitúa en el código del diálogo, es decir, nos dice quién está diciendo qué; por medio de éste nos enteramos del diálogo entre Bloom y la señora Breen (quienes adquieren voz). Lo anterior implica que tendremos un narrador-personaje-protagónico (Bloom) y un narrador-personaje-incidental. Éste último adquiere forma dentro del diálogo, pero no podría subsistir solo (sin la interacción de otros personajes), por lo que funciona como narrador únicamente dentro de este contexto. Ahora bien, sabemos que existe una relación (mediante el diálogo) entre el personaje protagónico y el incidental. Esto nos brinda una perspectiva y mirada distinta, por medio de lo que dicen reconocemos la situación y reconstruimos la historia. Es así como Bloom y la señora Breen se topan al caminar en una calle, esto da lugar a que Bloom regrese al papel de narrador (intradiegético) al intervenir en dos fases. Por una parte al dejarnos un pensamiento: "Preveo que saldrá a relucir todo el día. ¿Quién murió, cuándo murió, de qué murió? Eso vuelve como moneda falsa"; por otro al armar una melodía con el tema del diálogo (el entierro). Como ya hemos visto no es necesario que este narrador adquiera voz propia porque -a diferencia del extradiegético- sufre un desdoblamiento (puede participar y también puede explicar lo que hacen los otros personajes). [...] El pesado vaho del mediodía hacía cosquillas a la entrada del esófago del señor Bloom. [...] Un árabe descalzo estaba sobre el enrejado, aspirando los vapores [...]. (NE) 1 Abriendo su cartera, cuero pelado, aguja de sombrero: tendrían que tener un tapapunta para esas cosas [...] Arman un lío. El marido la marea. ¿Dónde están los diez chelines que te di el lunes? ¿Estás alimentando a la familia de tu hermanito? Pañuelo sucio: botelladerremedio. Tal vez pastilla cayó. ¿Qué es lo que ella..? (NI) 2 -Debe de haber luna nueva (ID/PI) -dijo (NE)-. Siempre está mal entonces. ¿Sabe lo que hizo anoche? (ID/PI) 3 Su mano dejó de revolver. Sus ojos se fijaron en él, abiertos en alarma, sin embargo sonrientes. (NI/NP 1) 4 -¿Qué (NI/NP 2) -preguntó el señor Bloom. (NE) 5 Déjala hablar. Mírala bien a los ojos. Te creo. Confía en mí [...] (192). (NI/NP 1) 6 Éste será el último fragmento a analizar y también será el que une todo lo que hemos estado diciendo y explicando a lo largo de esta reflexión. En el número 1 tenemos un narrador extradiegético (NE) que nos explica (a partir de su mirada) qué está sintiendo el señor Bloom. Este narrador está fuera de la historia personal, se encuentra en la macro historia, es por eso que sabe qué le pasa a Bloom y por medio de "sus ojos" (su foco) nos guía por el camino de Bloom (o Stephen Dedalus). Inmediatamente cambiamos de "mirada", ahora será Bloom, en el 2, quien nos dejará ver (más de cerca) la recreación (en su mente) de lo que percibe con relación a la señora Breen y su marido (aunque no esté presente, ha sido recreado por el diálogo); nos encontramos (otra vez) ante la intervención de un narrador intradiegético (NI) quien nos induce a recorrer la historia vista desde Bloom. En el siguiente número encontramos dos planos enlazados: una intradiégesis relatada de forma dialogada (ID) a partir de la "mirada" de un personaje incidental (PI) (dentro del discurso de los personajes DP), al mismo tiempo que interactúa el discurso de la narración (DN) siendo éste extradiegético (NE). En los números 4 y 6 el discurso se da a partir de un narrador intradiegético (NI), que al mismo tiempo es narrador-personaje protagónico (NP). Ahí se hace una distinción, ya que será el reflejo del narrador "desdoblado"; tendremos un narrador que no adquiere voz, pero sí un modo de ver. El complemento se encuentra en el número 5 donde el narrador intradiegético (NI) es un narrador-personaje protagónico (NP) que habla y, por lo tanto, es escuchado (es decir, el foco sigue siendo el mismo pero el modo cambia porque adquiere presencia -mediante la voz-) e interactúa con el narrador extradiegético (NE). Como hemos visto, encontramos distintos niveles de narración, por lo que también tendremos distintas perspectivas y "miradas" (o voces narrativas), esto implica una confusión en el relato (entre un modo de ver y otro de hablar). Es así como llegamos a la conclusión de que existe un narrador a nivel macro historia (extradiegético) y otro a nivel micro (intradiegético), el cual nos permitirá acercarnos a todos los demás personajes. La elección de un narrador frente a los demás influye en la manera en la que se organiza un texto y ayuda a entender la presencia de los distintos puntos de vista, así como la cercanía o lejanía de los personajes y de sus relaciones. Entonces, a manera de resumen, diremos que en el Ulises nos topamos con dos tipos de discursos: uno narrativo, en el cual encontraremos un narrador extradiegético y otro intradiegético; y otro que emitirán los personajes, los cuales pueden ser protagónicos, secundarios o incidentales. Lo anterior nos permitirá constatar la perspectiva que se brinda en la narración (distinguiendo entre un modo y una voz). En términos gráficos el círculo narrativo estaría comprendido por: un autor (Joyce), un narrador extradiegético (que nos da a conocer la macrohistoria del Ulises), un narrador intradiegético (que es el narrador protagónico que cuenta su historia personal: Bloom o Dedalus, secundario o incidental -que adquieren voz-), un espectador implícito (dentro de los diálogos), un lector implícito (la escritura de cartas), un lector explícito (que puede darse con cualquier personaje en la lectura de las mismas), un lector (receptor de la macro y micro historia -yo-). Es así como cerramos el circuito de lectura en el Ulises, reconociendo la importancia en esa diversidad de miradas. Fuentes de consulta y apoyo - Álvarez Amorós, José Antonio. Ulysses como paradigma de intertextualidad. Madrid: Palas Atenea, 1991. 247. - Beristáin, Helena. Diccionario de retórica y poética. 2ª ed. México: Porrúa, 2001. 352-358. - Joyce, James. Ulises. 9ª ed. Trad. J. Salas Subirat. México: Colofón, 2004. 806. - Paredes, Alberto. Las voces del relato. México: Universidad Veracruzana, 1987. 29-81. - Reyes, Graciela. Polifonía textual. La citación en el relato literario. Madrid: Gredos, 1984. 290. ** Alejandra Ortiz aov_26@yahoo.com Licenciada (México, DF, 1981) en comunicación social por la Universidad Autónoma Metropolitana en México (2003). Actualmente cursa la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México. === El papel del intelectual en América Latina ============================ === en la era de la globalización Germán López Velásquez ============= Callar resulta criminal en épocas oscuras. Bertold Brech ¿Dónde están los intelectuales en América Latina? Nuestra América actual sigue víctima de la carencia de unas voces propias, personales, testigos verdaderos y válidos, que denuncien una vez y otra vez y otra vez, la condición de masa muda, amorfa, acrítica e inconsciente, en que ha permanecido durante muchos siglos, sin que parezca posible que los llamados portavoces de la intelectualidad, quieran y sean capaces de rescatarla de ese estado. El continente sigue flagelado, anómico, aterido a complejos tercermundistas. Nuestros países siguen con la rodilla hincada en la tierra, entregando pleitesías a los viejos amos. Nuestra apoplejía tiene el tamaño de nuestra tristeza. Continuamos engañados con espejos y sonajeros para impúberes. Los paraísos prometidos se han infartado por la deuda externa, la corrupción política y la violencia, sin posibilidades de redención. La expoliación e imposición del salvajismo tributario a favor de la banca mundial, nos está dejando sin agua, sin minerales, sin aire... Por momentos, la poesía y la lírica popular parecen una mueca trágica y fétida para los apátridas y guardianes del poder. El robo descarado de los recursos naturales de los indígenas, el hambre de los negros de Haití, la miseria de los mineros de Bolivia, la tragedia financiera de Argentina, el atraso del Perú, el caos y la carrera armamentista de Venezuela, las favelas y el sida del Brasil, la contaminación de Chile y México, la violencia de Colombia y la ignorancia de la clase dirigente de Panamá, no le importan a nadie. Menos interesan la inestabilidad política de Nicaragua, la pobreza de El Salvador y la ilegitimidad del gobierno de Ecuador. Mientras la Comunidad Económica Europea edifica una sola Constitución, como expresión inequívoca de unidad, América Latina acrecienta su debilidad como si estuviera pagando una condena. No hay muchos progresos desde nuestra declaratoria de independencia. La desesperanza, el suicidio, el analfabetismo, la falta de oportunidades, el exilio interno y externo, la pobreza absoluta, el genocidio indígena y el terror impuesto a los campesinos, estructuran un eje ontológico en América Latina. Seguidos desplazados de todo, de lo mínimo. Nuestra mirada sigue absorta en los espejos de la ilusión. Estados Unidos sigue como un pavo real y nuestros gobiernos se arrodillan cada vez más, mientras en el interior de sus países preconizan, como filipichines, la defensa de la soberanía. El último acto de la tragedia de cinco largos siglos, es la firma del Tratado de Libre Comercio. América Latina necesita y merece un destino de grandeza y no de abyección. Nuestros intelectuales se han mantenido en cómodas dispensas burocráticas, esperando jubilaciones y canonjías del poder. No han querido asumir su papel, su condición, su ethos. Nunca se han articulado con los conflictos sociales y económicos de las mayorías. Han jugado con las cartas de la traición. Pareciera que la indigencia en las calles no existiera, que el desplazamiento campesino fuera una fábula, que la emigración y exilio por hambre y falta de oportunidades a Europa fuera un filosofema; que la marginalidad y la podredumbre que alimentan la literatura urbana fueran una elucubración metafísica y epistemológica. Sin etiquetamientos nihilistas ni existencialistas, sin ahondar en contenidos políticos y filosóficos de la antigua Grecia o la Europa de Voltaire, Lamartine, Henry Lévy y Émile Zolá; sin recordar el caso Dreyfus, creo en el concepto de intelectual, creo en los intelectuales. La presencia de un humanismo entre nosotros es real, pero ha sido opacada por la indiferencia y la irresponsabilidad histórica y social de nuestros intelectuales. Tenemos intelectuales como Gerardo Molina, José Martí y Juan Montalvo, entre otros defensores de nuestra identidad. Pero la apatía general es abrumadora, paralizante. Prima el interés particular y no el general. La mirada egoísta sobre la mirada social. Ese silencio cómplice es parte de la colonización que nos aflige. Prometeo sigue encadenado a su propia tragedia. La intelectualidad del continente tiene la obligación de integrarse a la historia, y de asumir su responsabilidad frente al mundo, como lo escribió Jean Paul Sartre: "El intelectual no puede aislarse de la sociedad, ni la sociedad podrá explicarse sin él". Debe ser un testimonio de su tiempo y, más que eso, debe ser una aportación al progreso de la democracia y la libertad. No es desde una posición de empleómano donde se generan los grandes debates sobre el humanismo y el compromiso del intelectual. No es en la postración por décadas esperando una mesada jubilatoria como se les rinde homenaje a los episodios determinantes de la historia. No se puede renunciar al poder contestatario, no se puede claudicar en el ejercicio de las ideas. El intelectual debe ser un productor de sociedad, un ser independiente, un testigo excepcional. Nuestra intelectualidad sufre esclerosis, catalepsia, desmemoria crónica. Basta observar el papel de nuestras universidades. Sus profesores se limitaron, como intelectuales reaccionarios, a dictar clases fementidas, en espera de una jubilación y otros privilegios hijos del sindicalismo educativo. Su contribución social y política se quedó en los pasillos de las rectorías y las elecciones universitarias a cargos directivos. La presencia de "esa intelectualidad", mucha de ella formada en el extranjero, con los recursos sabáticos del Estado, no supera las cafeterías claustrales. Esa actitud mediocre es parte esencial del derrumbe total de América Latina. No hay simposios y congresos que aglutinen pensamiento y generen controversias nacionales y continentales, no hay producción seriada de revistas, libros y periódicos que inciten la reflexión literaria y filosófica; no hay presencia de la inteligencia en los grandes medios de comunicación hablados y escritos, no hay concurrencia de pensadores europeos y norteamericanos en sus aulas. En síntesis, sólo medra la reproducción de un sistema acrítico, como profundización del malestar en la cultura. Nuestras universidades se convirtieron en multiplicadoras de tecnocracia, apuntaladas en lo económico y financiero por diplomados, algunos de los cuales enseñan la importancia del aire en la respiración. Es la indigencia elevada a categoría educativa y cognoscitiva. La garrulería. La conciencia comprada. Hablar, por ejemplo, de los periódicos y diarios nacionales, es ahondar el abismo intelectual. Carecemos de magazines literarios y filosóficos. Ya no hay ejercicio del pensamiento. Las grandes crónicas, lo más cercano del periodismo a la buena literatura, desaparecieron. Las recetas de cocina reemplazaron a la intelligentsia; la etiqueta y el glamour, a los géneros literarios. Todo se convirtió en una simple reproducción de la estructura del establecimiento. Por su parte, las grandes cadenas de radio y televisión se dedicaron al dopaje, al más infame intento de estupidización colectiva, a partir, sobre todo, de comentaristas de circo y novelones. La intelectualidad continental no tiene radio ni televisión. Es otra de sus grandes carencias. Un continente donde abundan las organizaciones cristianas dirigidas en su mayoría por estafadores y malabaristas, donde en cada provincia se impone la teoría crística de la resignación y el perdón, debe preocupar a los intelectuales. La multiplicación de hermenéuticas religiosas y sectas en América Latina, significa que caminamos hacia un mayor oscurantismo, hacia una mayor opresión. Tanto silencio no es ético. El resurgimiento de la Europa de las dos postguerras estuvo estrechamente ligado al trabajo de los intelectuales. La reforma, la ilustración y la revolución francesa fueron también obra de la intelectualidad. La independencia americana, la de 1810, fue otro logro de la intelligentsia. Hoy, esa intelligentsia, esa intelectualidad, es muda; y lo más preocupante, alguna de ella es parte activa, a través de revistas y medios de comunicación, de la opresión social y política de nuestros pueblos. El ejercicio del pensamiento, de las ideas, de la filosofía, de la literatura, no puede claudicar en un continente, menos en países como Colombia, donde la pretendida izquierda, la insurreccional, confundió la ideología del humanismo, del homo humanus, con el terrorismo y el acto criminal. Su carácter es absolutamente disolvente, fundamentado en la acción directa cuyo principal motor es la violencia, como en cualquier fascismo. Desde luego que "esa izquierda" tiene también sus intelectuales, fascistas por supuesto, de la misma manera que el fascismo alemán tuvo a Ernst Jünger, destacado precursor, autor del ensayo El trabajador, publicado en 1932. El movimiento insurreccional colombiano está tratando de hacer una revolución sin doctrina, sin ideología, imponiendo la propaganda sobre la verdad, la mentira sobre la realidad, los negocios ilícitos sobre las reivindicaciones sociales, políticas, culturales y económicas. De manera que en esta nueva era de la globalización, en esta "ausencia de patria", como dijo en otro momento histórico Martín Heidegger, los intelectuales tendrán que reivindicar la existencia del continente americano. ¿Soy un intelectual? Desde luego que sí. Si el intelectual se define como el hombre académicamente educado y que trabaja en profesiones liberales, soy un intelectual y asumo de manera responsable el deber de no callar, de no ser cómplice, de alejarme de protoconceptos suprasensibles, para estar en el acá y no en el "más allá". El Tratado de Libre Comercio en los términos planteados por Estados Unidos nos hará perder aun más la memoria, las ciudades incas y los avances astronómicos y desarrollos científicos de los aztecas. Quedaremos convertidos en un mercado cautivo para productos agrícolas y artículos a bajo precio, sin conciencia histórica, sin memoria colectiva. La intelectualidad tiene una alta cuota de responsabilidad. El interés público y la verdad no están en su dossier. Lo que importa es el olvido del ser, la negación de sí mismo, el vacío absoluto, la tartamudez y, en conclusión, la complicidad con el subdesarrollo, la dependencia, el desarraigo y la vida sin patria. Nuestros intelectuales no se arriesgan, no proponen, no apuestan a la vida. Permanecen anestesiados por el aroma de la vida muelle y sin luchas. América reclama la presencia de los intelectuales, no de idiotas útiles como los Vargas Llosa, Apuleyo y Montaner. América pide a gritos hombres libres que digan la verdad, que orienten, que reinventen nuestra realidad desde nuestra historia. No necesitamos intelectuales que se arrodillen ante Castro, que callen sus crímenes y encarcelamientos masivos por delitos de opinión, que camuflen su aterradora dictadura con propaganda de izquierda. América no puede seguir con una interpretación mitopoiética de la realidad cubana. El intelectual tiene que decir la verdad sobre Cuba, defender a su pueblo, como tiene que decir la verdad sobre la violencia colombiana: la que aturde, la que alimenta desesperanzas. ¿Dónde están los intelectuales en América Latina? La retórica colombiana se quedó hablando de Baldomero Sanín Cano, el profesor Luis López de Mesa y Hernando Valencia Goelkel. ¿Cuántas universidades tiene Colombia? ¿Cuántas facultades de filosofía, sociología, antropología, artes y literatura? ¿Dejaremos sacar todos nuestros recursos naturales para Europa y Estados Unidos? ¿Entregaremos a las futuras generaciones un desierto de hambre y desarraigo? ¿Cuántas facultades hay de medio ambiente? ¿Dónde están los intelectuales? ¿Cuáles son las propuestas de los intelectuales que formaron estas universidades frente a nuestra tragedia? Habrá que escribir una nueva "Carta sobre el humanismo" en América Latina, volviendo a Heidegger. Los intereses de nuestra realidad son opuestos a los de nuestra intelectualidad; sin duda, existe un conflicto de intereses. Los falsos intelectuales, los "perros guardianes" de que habla Paul Nizan, los enemigos del intelectual auténtico, ameritan un juicio de alcance histórico. Un verdadero intelectual fue Jean Paul Sartre, hay que reconocerlo. Su grandeza intelectual estuvo en su independencia, en su posición de izquierdista crítico y en su distanciamiento de ortodoxias como la del Partido Comunista Francés con su Iglesia y su biblia. Lo que tuvo valor para Sartre fue el interés público, la sociedad de la segunda posguerra, nunca un partido político como causa única y excluyente de otras formas del pensamiento. La caída del Muro de Berlín, el derrumbe de la URSS, el fin por corrupción del sistema comunista albanés, el fracaso del sandinismo que insiste en imponer como caudillo a Daniel Ortega y los tanques chinos disparando contra los universitarios congregados en la Plaza de Tiananmen, indican que la democracia como participación social, inclusión, justicia y libertad, es nuestro destino. Hasta ahora, sólo hemos conocido sistemas maquiavélicos, dictaduras militares horrorosas como las del Cono Sur, democracias platónicas y estructuras excluyentes dinamizadas por la corrupción. América Latina no sabe aún qué es Democracia. Afirma Sartre: "Los intelectuales no son solamente el resultado de una decisión, sino un producto histórico y social, en el sentido en que surgen ante aquellas realidades desgarradoras que vive una sociedad y que expresan sus contradicciones. El papel activo que debe jugar el intelectual consiste, así, en no ser solamente producto de la sociedad, sino también, en ser productor de sociedad. El intelectual tiene la misión de referirse a la totalidad de lo que ha visto desde su particular punto de vista, que corresponde a su lugar de inserción en el mundo". No se trata, pues, de clasificaciones: intelectual clásico, intelectual nuevo, intelectual reaccionario, intelectual orgánico. Se trata solamente de ser un testigo de su tiempo, como participación en la desgarradora realidad de América Latina. Asumir esa condición no significa el anhelo de la implantación en América Latina de un modelo, de un paradigma. Tomo de Sartre sus apreciaciones sobre el intelectual, de la misma manera que podría hacerlo de Umberto Eco, el francés Luis Althusser o el italiano Antonio Gramsci. Sartre pensaba que "su deber como intelectual era pensar sin ninguna restricción, incluso a riesgo de cometer errores". ¿Cuál es el papel del intelectual en América Latina en la era de la globalización? Derribar estatuas, quitar máscaras, estar al servicio del interés público, decir la verdad, vivir una práxica política de la honestidad con nuestros pueblos. El intelectual debe articularse hoy más que nunca a la actividad política, a los partidos políticos; pero en un acompañamiento altamente crítico y autocrítico. La pasividad ya no es posible. Lo posible es la participación, la construcción social y societal. En una América Latina sin liderazgos, el intelectual tiene que asumirse en una práctica política real. Controvertir el Tratado de Libre Comercio, por ejemplo, conlleva una seria participación y una juiciosa actitud intelectual. El escritor, el poeta, el filósofo, el sociólogo, el humanista, tienen que afrontar su condición de intelectual a favor de la sociedad. No es ni será jamás una equivocación filosófica ni política asumirse, apropiarse como intelectual en la sociedad. Lo detestable es renunciar a la capacidad contestataria, al ejercicio de las ideas, aceptando la propia indigencia mental y trasvasando la anomia social. La utopía no ha sido posible, sigue siendo el sueño inalcanzable de nuestros precursores. ¿Dónde están los intelectuales en América Latina en la era de la globalización? ** Germán López Velásquez revistamefisto@hotmail.com Escritor, periodista, abogado y profesor universitario colombiano (Pereira, Risaralda, 1959). Fundó en 1984 la revista Mefisto de Arte y Literatura Latinoamericana, de cuya dirección continúa encargado. Ha publicado los libros Muera el Quijote, Violaciones y Con Aurora en La Habana. Miembro de la Academia Hispanoamericana de Letras, de la Sociedad Bolivariana de Colombia y de la Academia de Historia de Colombia. Conferencista de amplia trayectoria en su país. Ha recibido diversos premios literarios tanto en Colombia como en Brasil, Francia y Estados Unidos. === Posmodernidad versus globalización Álvaro Ancona ================= Según Wolfang Welsh, posmodernidad no puede definirse como una época que sigue a la modernidad. Se puede decir que está contenida en ella, en la época moderna, pero de manera oculta. No es un metarrelato que propone una nueva manera de organizar al mundo. Por el contrario, la teoría posmoderna supone el fin de los grandes relatos y significa una actitud espiritual diferente ante todas las ideas. El primero de los grandes metarrelatos fue la Ilustración, que propuso sepultar el oscurantismo que lo precedía y lograr la emancipación de la humanidad a través de la ciencia; el Idealismo prometía esa emancipación por conducto de la teología del espíritu; el Marxismo buscaba la solución a través de la revolución del proletariado; el Capitalismo, por medio del capital, y la era tecnológica, por medio de la sociedad de información. Todos estos modelos totalitarios han sido probados en diferentes épocas, pero siempre operaron con el inconveniente de que eran excluyentes uno del otro. Los sistemas basados en un Estado fuerte y proteccionista se contradicen esencialmente con los que proponen al liberalismo, a las leyes de la oferta y la demanda, como fundamento. La gran lección del siglo XX fue la desaparición de los regímenes estatistas. Atestiguamos la caída del muro de Berlín, el desmoronamiento de la Unión Soviética y el fracaso económico de los países que pretendieron manejarse con un régimen de gran Estado. El mercado fue el gran triunfador, y bajo sus reglas se inició el siglo XXI. Sin embargo, la teoría posmodernista sustenta la ruptura de las viejas exigencias de unidad y de sujeción a dicha unidad con el argumento de una reorientación emotiva, que constituye un fenómeno totalmente nuevo. Asegura el paso inminente a la pluralidad y confirma la idea de que la felicidad y el bienestar del ser humano pueden obtenerse mediante la diversidad en todos los ámbitos. La pluralidad no se puede colocar en una serie única ni entenderse en una unidad sistemática. El cordón social que une a las diferentes comunidades humanas no está hecho de una fibra única, sino de muchos juegos de lenguaje que se cruzan y obedecen a reglas diferentes. No existe un metalenguaje universal, y eso imposibilita la comunicación en todos los ámbitos. Cada cultura, cada forma de vida es legítima y defendible y debe tener la capacidad de ser incluyente y no reducir a las otras. La individualidad cultural debe aprender a observarse y a respetarse, convirtiendo ese respeto y aceptación en una virtud moral y política toral. El posmodernismo pretende ir más allá de la simple aceptación de los valores básicos de cada comunidad y propone penetrar a las bases de cada cultura, llegar a las raíces esenciales. La convivencia con diversas formas de identidad plural son fundamento del enfoque posmoderno que guarda analogías evidentes con el feminismo, por ejemplo. Se opone a la equiparación y a la pura alteridad que busca la esencia de la mujer de manera distintivamente masculina. La mujer posmoderna es una de las identidades plurales, cuya legitimidad no debe reducirse en la comparación. La posmodernidad sólo puede tener éxito en los sistemas democráticos. Es tan plural, que se nutre tanto del consenso de las convicciones como de su disenso. El reconocimiento de los derechos fundamentales y de los derechos humanos constituye el derecho al desacuerdo de cada persona. Vivir en plural significa aceptar que existen muchas verdades diferentes y que pueden actuar juntas en un individuo, provocando su pluralización interna. Deben poder coexistir las más disímiles ideas y los principios de conocimiento más opuestos. Cada manera de vivir (dentro de los límites de legitimidad y contenido razonable) debe aceptarse como una posibilidad auténtica de vida. Ninguna persona, ni comunidad, ni país incluso, prevalecen de manera absoluta. No puede darse una equidistancia entre las formas opuestas de existencia. Hay grandes y pequeñas afinidades, una fluida amalgama y un intercambio constante entre las diferentes identidades. Cada persona es muchas personas a la vez. Nietzsche aseguraba estar feliz por albergar en sí mismo, no sólo un alma inmortal sino muchas almas mortales. En el pensamiento de cada uno, convive en franca armonía una multiplicidad de sujetos. El hombre posmoderno debe reconstruirse para poder transformarse. La pluralidad sólo es viable para los que la aceptan y se mueven con una mentalidad múltiple. El tránsito se da entre los valores y creencias fundamentales. La más importante de las barreras que se oponen a la pluralización es el miedo, reflejo del Yo narcisista que todo lo quiere. Ese miedo nos convierte en adolescentes, incapaces de aceptar la multiplicidad y vivir con ella. Ser un adulto posmoderno significa asesinar al viejo tipo de sujeto -marcado por hábitos de dominación que al final se le estrellan en la cara- y volverse uno nuevo. Un nuevo tipo de sujeto capaz de hacer justicia a lo heterogéneo y de no tener miedo a ser diferente. No se trata de controlar ni de vencer de manera caprichosa a los demás, sino de comprometerse con el otro y dejarse transformar. Aprender a utilizar la empatía, ponerse en los zapatos del otro y mirar desde su punto de vista particular para intentar entenderlo. La creencia cerrada en verdades absolutas conduce al hombre a la incompetencia fanática. Nadie es competente sin la experiencia de que algo, que es claro desde una perspectiva determinada, lo puede ser igualmente desde otra. Cualquier verdad debe apoyarse en la transparencia de sus condiciones de verdad. El principio de una teoría posmoderna es reconocer las particularidades de toda conjetura, la consideración de las diferentes alternativas, imprecisiones y zonas grises. Los grandes relatos como el liberalismo y el estatismo pretenden alcanzar el sentido pleno, absoluto, válido en cualquier época y lugar. Lo que caracteriza la estructura del sentido, son precisamente los desplazamientos, las dispersiones y sustituciones. No lo definitivo y radical. Por eso, los metarrelatos tienden a desaparecer y a ser sustituidos por otros. La teoría posmoderna está vacunada contra la ceguera de taller que producen las teorías totalitarias. Nuestra filosofía primera se ha convertido, en sentido elemental, en una filosofía estética. En la antigüedad, las afirmaciones generales sobre la realidad se derivaban a partir del ser; en la edad moderna, a partir de la conciencia; en la modernidad, a partir del lenguaje. En la posmodernidad actual, atestiguamos el tránsito hacia un paradigma estético. Nuestro conocimiento de la realidad no se limita a ser reproductor, sino q actúa como creativo. Kant (La crítica de la razón pura) y Nietzsche (Nietzsche 1980, vol. I, pág. 887) comprobaron que producimos realidad por métodos ficcionales: a través de las formas de percepción, de las imágenes básicas, de las metáforas guía, de las imágenes fantásticas y de las proyecciones. A través de la metáfora damos origen a cascadas de la realidad, de manera que todo lo que está más allá de los meros estímulos nerviosos es producto del arte humano. El ser humano es un poderoso genio constructivo, que levanta una catedral conceptual sobre un fundamento inconsistente y aguas fluyentes. Eso convierte a la realidad en algo estético a partir de su producción, de los medios con los que se crea, y por su carácter movedizo. De acuerdo con todos los pensadores importantes del siglo XX, como Popper (Popper 1969, pág 103) y Neurath (Neurath 1932-1933), la constitución artística de la realidad, es una concepción inevitable de todo pensamiento de avanzada. Aceptando la índole creativa de la realidad, deberemos aceptar la aparición de la multiplicidad de diferentes realidades, que no pueden reducirse unas a otras ni ser llevadas a un común denominador. Mucho menos pueden ser medidas de manera fundamentalista respecto de la realidad que no existe. La verdad no se puede medir. La suma de realidades no conforma un megaproyecto, ni una gran realidad. Existen todas, son factibles y respetables, entre ellas debemos transitar sin necesidad de un paradigma supremo. La idea de la realidad se ha vuelto básicamente estética. "Detrás de las paredes pintadas, no nos espera la auténtica pared, sino otras paredes pintadas" (Rorty 1989, pág. 99). Se busca un punto de convergencia de muchos paradigmas y formas de ciencia, no hay fundamento primero ni último, las relaciones se fundamentan en otras relaciones y desde ahí se conducen a otras relaciones. El pensamiento posmoderno dice adiós a las ilusiones fundamentalistas. La realidad del mundo de hoy Confrontemos la realidad, la práctica, la que podemos tocar todos los días, la realidad que supera la visión estética, la teoría posmoderna y que nos estalla en la cara cada que abrimos un periódico. Hoy en día, a principios del siglo XXI... La globalización domina al mundo controlando las grandes empresas, y los grupos financieros e industriales.1 Rebasa a los políticos, a los intelectuales, a los humanos en general, es una fuerza que nadie puede detener ni controlar. Se producen alimentos suficientes para el 110% de la población y, sin embargo, mueren 30 millones de personas al año de hambre porque no pueden comprarlos, y 800 millones más sufren de desnutrición. El imperio global trae amenazas globales: terrorismo, narcotráfico, especulación bursátil, quiebra de grandes empresas. El imperio moderno se expande conquistando mercados, no estados ni territorios. Los protagonistas tradicionales: nobleza, clero, Estado llano, fueron sustituidos por asociaciones de estados: TLC, Unión Europea, Otan, y por asociaciones globales: ONU, OMC, Unesco. El imperio no garantiza el nivel satisfactorio de vida para sus miembros. En Estados Unidos hay más de 50 millones de pobres, igual que en la Unión Europea. Las 225 fortunas más grandes del mundo equivalen al ingreso anual de los 2.500.000 personas más pobres. Los nuevos países pequeños, que existen a raíz de la desintegración de los imperios, viven en su gran mayoría en la pobreza. La explotación de las materias primas, sustento fundamental de los países en desarrollo, es manipulada por las potencias, que determinan su precio de acuerdo con sus intereses y han desarrollado tecnología que las sustituye con productos sintéticos. Los países más poblados, con más recursos naturales, y con mayor territorio (parámetros tradicionales de poder), son hoy los más pobres (excepción hecha del imperio). La globalización ha provocado el caos, la intolerancia. Desde el fin de la Guerra Fría se han producido más de 60 conflictos armados. Las macroempresas son entidades más poderosas que los Estados. El volumen de negocio de empresas como Exxon o General Motors es superior al PIB de países ricos como Dinamarca o Austria. Las 100 empresas más grandes venden, cada una, más que lo que exportan los 100 países más pobres y controlan el 70% del comercio mundial. El poder real en el mundo recae mucho más en los directores de esas empresas, que en los presidentes o parlamentos de los países. La comunicación global (TV, cine, Internet, publicidad) afecta a las conciencias abarcando no sólo la política y los negocios, sino también la cultura, la música, el deporte y la religión. Los gobiernos van cediendo actividades tradicionales del sector público, como la energía eléctrica y la educación, al mercado. El mercado clasifica a la sociedad en solventes e insolventes. El medio ambiente muestra signos muy alarmantes de debilitamiento. Se necesitan 9,000 millones de dólares para resolver los problemas de educación básica de todos los países en desarrollo; se gastan 9,000 millones de dólares al año en cosméticos, sólo en Estados Unidos.2 Con los 13.000 millones de dólares que los europeos gastan en helados al año, podrían resolverse las necesidades de agua, salud y alimento en los países pobres. El mundo gasta más de 800.000 millones al año en armamentos; se necesitan 6.000 millones de dólares para dar escuela a todos los niños del mundo. ¿Qué nos dicen estas cifras? Que la teoría posmoderna seguirá siendo una ficción escolástica e intelectual que choca, en el día a día, con un metarrelato que supera con sus cifras y hechos contundentes a los sueños posmodernistas. Ese metarrelato se llama globalización y, a diferencia de los anteriores, no es producto de una ideología, como el marxismo o el nacionalismo, ni de una decisión personal o de grupo. No se trata de decidir vivir bajo un régimen determinado, ni de entrar o no entrar a la globalización. Estamos adentro, nos atrapó, nadie puede sustraerse a su influencia, y menos los países más pobres. La globalización tiene un defecto estructural básico. El libre comercio implantado por los tratados multilaterales favorece a las grandes corporaciones competitivas e inmoviliza prácticamente a las pequeñas y medianas empresas, que representan el más elevado porcentaje de empleo y subsistencia en los países en vías de desarrollo. La globalización acentúa las diferencias entre los países ricos y pobres, y los principales indicadores señalan que esa tendencia es irreversible bajo el sistema actual. El 20% de la población del mundo (los ricos), consumen el 90% de todo lo que se produce.3 La globalización provoca otro problema propiamente económico: las inversiones especulativas superan por mucho a las inversiones productivas. La crisis de la globalización, entonces, no es una crisis de las empresas de información, ni de la tecnología. Es una crisis del sistema financiero internacional provocada por el control de los monopolios sobre los países y los dirigentes políticos. Otro de los problemas inherentes al nuevo metarrelato llamado globalización es la migración de los campesinos a las zonas urbanas. Al industrializarse la producción agrícola, se requiere de menor cantidad de mano de obra, lo que conduce a la erradicación de una de las más antiguas formas de subsistencia: la vida agraria. Los habitantes de los pequeños poblados agrícolas emigran a las grandes capitales, convirtiéndose en obreros de empresas maquiladoras, en albañiles, en comerciantes de la economía informal, o lo que es peor, en delincuentes. Los que no encuentran trabajo en las grandes urbes de su propio país, emigran en busca del espejismo del sueño americano, creando un enorme problema que trataremos más adelante. El papel del Estado ante la globalización modifica de manera radical sus funciones básicas. El antiguo Estado propietario, debe ceder su lugar al nuevo Estado regulador y normativo. No puede existir una democracia fuerte sin la base de un Estado fuerte, y ése es el gran reto de los nuevos gobiernos democráticos en América Latina y en especial en México. Los efectos nocivos de la globalización para un país con agentes económicos débiles como México son muchos, por eso debe enfocar su esfuerzo en retomar los valores sociales, y revalorar al capital humano. No puede esperar a que la inercia especulativa global provea soluciones, hay que arrebatárselas a la globalización. Hacer un inventario de los recursos con los que cuenta el país, para intentar sentar las bases de un crecimiento, dentro de un mundo global del que no puede sustraerse. Ser miembro activo y dinámico de la globalización, en vez de resistirse a ella. Finalmente, la globalidad se compone de pequeñas partes, de países, de asociaciones de países, de instancias internacionales, de corporaciones industriales y comerciales, de pueblos, de personas, en última instancia. La globalización es resultado de la voluntad humana, es un monstruo que la inteligencia del hombre puede y debe manejar, por su propio bien. Cada gobierno es responsable de implementar un liderazgo, público y privado, fuerte y sólido, consciente de sus propias responsabilidades. El estatismo perdió la guerra en el siglo XX. El totalitarismo comunista y las dictaduras castrenses cedieron la estafeta a un liberalismo que está resultando peor en el contexto global. Vivimos en un mundo dominado por la lógica especulativa, por el dominio de los nuevos metarrelatos globales, por una tecnología, una política y una economía, que escapan de la mano de los hombres, que lo dominan y subyugan. El orden internacional está comandado por estas fuerzas, por poderes que nadie puede controlar, que se burlan de las soberanías caseras, de la lucha por la individualidad, de la identidad de países pobres y de habitantes que no saben si seguir comiendo tacos de carnitas y agua de tamarindo, o rendirse ante la invasión de McDonald's y de Coca Cola. Globalización, migración y ética Uno de los principales efectos de la globalización (como habíamos mencionado), es la emigración masiva de las zonas rurales a las ciudades grandes y a otros países. El caso de México es muy notorio y ha dado pie a múltiples estudios y focos rojos tanto en los Estados Unidos como en México. La sustitución de mano de obra por tecnología en el campo ha provocado un incremento en la emigración de mexicanos a los Estados Unidos, el más cercano de los países de alto desarrollo. Actualmente, el asunto está en las agendas de la relación colateral de los presidentes George W. Bush y Vicente Fox, pero la relación entre ambos países es la bíblica metáfora de David y Goliat. ¿Puede sentarse el presidente de México a negociar en igualdad de condiciones con el del país vecino? ¿Pueden los mexicanos emigrar al país más poderoso del mundo, y conservar su identidad, sin integrarse al American way of life? Intentemos analizar los dos cuestionamientos. De acuerdo con Roberto Cardoso de Oliveira,4 las nociones del "buen vivir" y del "deber", se insertan en el campo de la moral y de la ética. El campo de la moral implica valores, en particular las formas de vida que son consideradas mejores; el de la ética implica normas que posean además, un carácter preformativo, una directiva a la cual se debe obediencia, pues seguirlas es obligación de todos los miembros de la sociedad. El choque de dos culturas, provocado por la emigración masiva, se torna problemático porque envuelve expresiones de juicios de valor (¿cuál de las dos culturas es la más conveniente?), ¿cómo cotejar -pregunta Cardoso- las culturas entre sí, a no ser por un método comparativo, que en sí mismo denuncia un compromiso con una cultura? El reto estriba en establecer criterios para analizar objetivamente el encuentro de dos culturas tan diferentes, cuando las sociedades portadoras de esas culturas guardan entre sí relaciones profundamente asimétricas, caracterizadas por la dominación de una sobre otra. Cardoso utiliza la teoría para ejemplificar la diferencia entre los lenguajes de una comunidad indígena y el gobierno del país, pero yo la traslado a la diferencia entre dos países, uno rico, colonizador y dominante, otro pobre, dependiente y subdesarrollado. Finalmente es el enfrentamiento de dos morales, dos éticas, dos culturas válidas y perfectamente racionales. Cardoso propone la distinción de los espacios sociales en los que puede ser observada la actualización de los valores morales, y Apel lleva esas esferas al campo de la ética, considerando una microética, una mesoética y una macroética. La primera corresponde a la esfera de las relaciones que se dan en el medio comunitario, en la casa, en el pueblo del emigrante potencial. La segunda, a las relaciones sociales mediante los estados nacionales (México y Estados Unidos), a sus leyes e instituciones; la tercera, la macroética, corresponde a las acciones sociales de instancias internacionales que pueden fungir como mediadores, como la ONU, la OIT, la Unesco, la OMC, que pretenden ser reguladas por una ética a nivel mundial. Los norteamericanos se asustan... encienden focos rojos de alarma. ¡Nos están invadiendo los mexicanos!, dice Samuel P. Huntington.5 La inmigración mexicana es capaz de acabar con el predominio de la cultura "angloprotestante y blanca" característica de los Estados Unidos de Norteamérica. Los mexicanos reconquistan las zonas que los estadounidenses les arrebataron en el siglo XIX. Compara la mexicanización con la cubanización de Florida. La frontera se está difuminando -dice-, se está colando una cultura muy diferente, una sociedad híbrida que no es ni estadounidense ni mexicana. Estados Unidos es el único país del mundo que tiene una frontera terrestre con un país del tercer mundo, una frontera de tres mil kilómetros, lo que dificulta el control de la inmigración. Los mexicanos pobres, que no encuentran trabajo en su país, caen en la atracción económica, política y social del gran vecino y aprovechan la contigüidad para ir y venir sin mayores dificultades. En el año 2000 las cifras de mexicanos en Estados Unidos rebasaron al número total de negros, y se estima que en 2040 representarán un 25% de la población. Otro de los grandes problemas es la inmigración ilegal, que se estima en 350 mil al año. Esto ha provocado algunos cambios en la demografía de Estados Unidos, en especial de algunas ciudades. En Los Ángeles, por ejemplo, en el año 2000 el 46,5% de los residentes eran hispanos y el 64,5% de los hispanos eran de origen mexicano. Si a esto agregamos la notoria diferencia entre las tasas de fertilidad de los mexicanos -patentemente superiores a las de los nativos-, encontramos que las escuelas de Los Ángeles se están volviendo mexicanas. La preocupación principal de Huntington reside en que los mexicanos saben que esas tierras alguna vez fueron suyas; pretenden mantener el dominio cultural y demográfico sobre la sociedad y el espacio, sienten que tienen algún derecho sobre esos territorios; los mexicanos hablan español en sus casas, muchos ni siquiera aprenden el inglés; no quieren asimilarse a la cultura estadounidense; le quitan oportunidades de empleo a los estadounidenses. Los mexicanos son una comunidad cohesionada, que se mantiene como tal a través de varias generaciones. Si la tendencia continúa, se podría producir una consolidación de áreas de predominio mexicano, que podrían llegar a ser un bloque autónomo, cultural y lingüísticamente diferenciado y con independencia económica dentro de Estados Unidos. Un país dentro de otro país. Los mexicanos son pobres -afirma Huntington-, y lo seguirán siendo durante algún tiempo, pero constituyen un gran mercado consumidor en Estados Unidos. Las empresas, con su política mercadotécnica de segmentación, diseñan y producen artículos dirigidos especialmente a los hispánicos, hacen publicidad en los medios masivos de comunicación, programas, periódicos y revistas en español. En síntesis: los elevados márgenes de inmigración mexicana y las bajas tasas de asimilación de esos inmigrantes a la cultura norteamericana, podrían transformar a Estados Unidos en un país bicultural y bilingüe. Dos pueblos diferentes. Una amenaza para el verdadero american dream. Los mexicanos responden. Huntington: el falso profeta6 ¿Quién ha reclamado, cuándo, algún derecho histórico sobre tierras norteamericanas? A ningún mexicano, político, intelectual, se le ha ocurrido tal barbaridad a través de la historia. Ni siquiera Venustiano Carranza tomó en serio el telegrama Zimermann, en el que Alemania prometía a México recobrar el territorio robado por los Estados Unidos. ¿De dónde saca Huntington tal idea? Aunque los libros de texto señalen el episodio, a los mexicanos se nos olvidó hace mucho, y más bien tenemos temor de que nos quiten otra parte. Aceptamos -sigue Krause-, que fue una guerra injusta, condenada incluso por Abraham Lincoln, pero vive solamente en el festejo cívico de los Niños Héroes de Chapultepec. Sólo una parte del México contemporáneo es antiestadounidense: la derecha hispanista y la izquierda marxista. La mayoría de la gente no lo es; es más, una buena parte de los mexicanos admiran a los Estados Unidos. La contigüidad, enormidad, ilegalidad, persistencia, concentración, son los cinco factores que -según Huntington- refuerzan la cultura mexicana a expensas de la base cultural blanca y protestante de allá. Eso es solamente una conjetura. Como las estadísticas no lo apoyan, basa sus alarmantes teorías en puras suposiciones. California no es Bosnia-Hersegovina, la cultura mexicana no amenaza a la estadounidense, los mexicanos buscan desde su llegada asimilarse a los indicadores básicos de supervivencia: idioma, economía, política, obediencia a las leyes. Por supuesto que siguen prefiriendo su comida (como los hindús, los cubanos), siguen siendo católicos (ni la muerte los haría cambiar), siguen celebrando sus propias fiestas. ¿Y qué? Son ciudadanos silenciosos, pacíficos, tranquilos, buenos trabajadores. Huntington -acepta Krause- tiene razón en algo: la dimensión cuantitativa de la inmigración mexicana es alarmante. Un asunto espinoso que debe discutirse entre los dos países. México tiene una gran responsabilidad en la solución del problema, pero una responsabilidad que tiene que compartir con el poderoso vecino. Y aquí volvemos al planteamiento de Roberto Cardoso. Al establecer un diálogo binacional para enfrentar el problema, influye de manera determinante la cuestión del poder, la "comprensión distorsionada" por el proceso de dominación. Aparece el problema7 de si la ética discursiva -construida en el horizonte de la comunicación intersubjetiva- es capaz de enfrentar adecuadamente el horizonte de la comunicación intercomunitaria. Abner Cohen definió etnicidad como "esencialmente la forma de interacción entre grupos culturales que operan dentro de contextos sociales comunes". Cardoso utiliza esta definición para evidenciar el fuerte componente político que preside los sistemas interétnicos, sobre todo cuando las relaciones observables estaban marcadas por la presencia de un Estado preocupado por defender a la etnia dominante. Cómo sostener un diálogo equitativo con un país que tiene en sus manos la economía del mundo, el poder militar, el dominio sobre las organizaciones mundiales. Para acceder a un diálogo congruente, habría que conocer las posibilidades de la emergencia de una ética discursiva que considere el contexto socioeconómico de ambos países. Al igual que los estados latinoamericanos en relación con sus grupos indígenas, los Estados Unidos buscan disolver la cultura mexicana de los inmigrantes en el interior de su sociedad nacional, sin preocuparse por sus especificidades culturales. Esto sólo podría resolverse en el horizonte de una ética planetaria que asimile los derechos y deberes sustentados en los foros internacionales. Conclusiones La globalización no va a preocuparse jamás por aspectos sociales, eso hay que entenderlo. Como habíamos mencionado, clasifica a las personas en solventes e insolventes. Queda entonces como responsabilidad de cada país intentar socializar la economía global, tomar como base a la sociedad civil y a la realidad cultural para intentar sujetar al mundo global y a sus engendros. El pasado 29 de junio de 2004 se realizó en Ciudad de México una gran manifestación espontánea, en la que cientos de miles de ciudadanos protestaron en paz, por la creciente criminalidad de la capital y de todo el país. Ante la ineficacia notoria de las autoridades, la ciudadanía decidió marchar en el mayor movimiento social de la historia de México, superior a las manifestaciones del movimiento estudiantil de 1968. Demostraron a los dirigentes que están hartos del dominio de la delincuencia sobre la sociedad civil. Fue un ultimátum al gobierno federal y estatal. ¡O controlan la impunidad de los delincuentes o los cambian! Tan sencillo como eso. No es posible que la delincuencia organizada supere habitualmente a todo un país. Ése es un principio espléndido. En el momento en que los habitantes del mundo decidan poner un alto a los excesos de los gobernantes entonces el camino estará despejado. Es indispensable que las sociedades civiles se activen, que las culturas diversificadas se opongan a la cultura lúdica mundial que nos están imponiendo. Sólo una sociedad bien educada y unida puede utilizar el proceso globalizador en su beneficio, convertirlo en oportunidades de crecimiento, justicia y bienestar. Todos los sectores activos del país, públicos, privados y sociales deben adquirir la conciencia de servir primero a su comunidad local, a su acervo cultural, antes de los intereses globales que los requieren con insistencia. Hasta hoy, la única oposición que tiene la globalización está en los grupos a los que el presidente mexicano Ernesto Zedillo bautizó como "globalifóbicos", pero en realidad poco o nada han podido hacer ante la economía global, que por cuenta propia da prioridad a la calidad sobre la cantidad de los productos que llegan al consumidor a través de alianzas internacionales de gran poder comercial. Poco pueden hacer manifestaciones aisladas de descontento ante el coloso económico. La globalización y sus poderosos agentes económicos no pueden sustituir al Estado, solamente lo deben transformar de un estado benefactor a un estado regulador.8 La globalización amplía las tareas públicas en vez de restringirlas o de suprimirlas. Reafirma la función distributiva por la vía fiscal. El Estado mexicano deberá seguir siendo factor toral para implantar las políticas de salud y educación. Con un Estado fuerte (no grande), una empresa privada productiva (no especulativa), y una sociedad civil despierta y activa, la globalización puede ser una herramienta de bienestar en lugar de la espada de Damocles del siglo XXI. La globalización no tiene nacionalidad, tampoco la tecnología, ni las organizaciones internacionales, pero tampoco la corrupción, el narcotráfico, son patrimonio de país alguno, por eso son tan difíciles de ubicar y erradicar. La globalización no es una panacea, ni un monstruo incontrolable. Es resultado de la tecnología, de las telecomunicaciones, de la mercadotecnia internacional. Ningún país puede sustraerse a ella, todos tienen que subirse al ferrocarril global y utilizarlo a su favor, no tratar de poner barreras a algo que no puede detenerse. Fernando Enrique Cardoso, ex presidente de Brasil, propuso enfrentar a la globalización con sus mismas armas, globalizando también la solidaridad. Instrumentar un nuevo contrato internacional entre naciones libres y soberanas, globalizar los derechos, la salud, la educación, la seguridad y el medio ambiente. La utopía posmoderna de la pluralidad cultural se enfrenta a un metarrelato con el que no contaba: la globalización que llegó sin avisar. De todas partes surgen tesis, los pensadores no se cruzan los brazos. George Monbiot, en su libro La era del consenso, propone una solución muy simple: "contra lo que se dice, el mundo no se maneja de manera democrática y, por tanto, la gran revolución de nuestro tiempo debe consistir en alterar ese estado de cosas y luchar por todos los medios a fin de establecer una auténtica democracia global". Lo único que no se ha globalizado en el siglo XXI es la democracia de las naciones. El mundo se organizó de tal manera después de la Segunda Guerra Mundial, que los aliados vencedores -en especial Estados Unidos-, tomaran el poder de decisión a nivel mundial, sin importar la opinión de los cientos de pequeños países. El país más democrático del mundo, en su política interior, es el más anárquico del mundo en cuanto a sus intereses exteriores. La ONU desaprobó por mayoría la intervención en Irak, pero antes de que pudiera publicar la conclusión, el ejercito de Estados Unidos ya había terminado la guerra. Muestra reciente de que la ONU, la OMC, el FMI y el Banco Mundial -que deberían representar la democracia internacional-, están dominadas por Estados Unidos y sus aliados. Los intereses de la comunidad global son manejados de acuerdo con los criterios de un pequeño grupo de países, situación que se torna intolerable para los más de 6.000 millones de habitantes del mundo. Monbiot asegura que esos organismos no pueden reformarse, por la restricción que les imponen los postulados que les dieron vida, ni siquiera vale la pena intentarlo. Su tesis propone la constitución de un parlamento mundial que carezca de poderes ejecutivos y legislativos, cuya función consista en intermediar en todo tipo de conflictos entre las diferentes naciones. Junto a este parlamento mundial tendrían que operar instituciones alternas para controlar la economía planetaria. La primera de estas instituciones podría ser la Unión Internacional de Compensación, un sustituto del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional en el que los países deudores podrían hallarse en nivel de igualdad con los acreedores. Para que las naciones ricas aceptaran esta pérdida de poder, las naciones deudoras tendrían que aliarse y amenazar con una suspensión de pagos. La segunda institución sería una Organización del Comercio Justo que vigilara la igualdad de las transacciones comerciales, y la obligación de las grandes empresas de seguir las normas ambientales y sociales. Por supuesto, la propuesta de Monbiot depende de la unión de los países pobres y del activismo de los ricos. La idea posmoderna de la vida plural, que en esencia postula el fin de los grandes relatos, tendría que aceptar el más grande de los metarrelatos, la globalización, para tener viabilidad. Notas 1. Guerras del siglo XXI, El nuevo rostro del mundo, pág. 11, Ignacio Ramonet, Ed. Mondadori. 2. En esto creo, 2002,Carlos Fuentes, Ed. Seix Barral. 3. En esto creo, Carlos Fuentes, pág. 89, Ed. Seix Barral. 4. Etnicidad, eticidad y globalización, Roberto Cardoso de Oliveira. 5. Samuel Huntington, Clash of Civilizations and the Remaking of the World Order. 6. Krause, Enrique, "Huntington: el falso profeta", Letras libres 64, 2004, pág. 24. 7. Ética del discurso de Apel, Etnicidad, eticidad y globalización, Roberto Cardoso de Oliveira. 8. Tomado de un editorial en Reforma de Jesús Reyes Heroles. ** Álvaro Ancona anconasu@prodigy.net.mx Catedrático y conferencista mexicano. Ha publicado artículos en revistas y periódicos como Ventas y Mercadotecnia, Comercio, El Financiero, Excélsior y Novedades, entre otros. Creó y dirigió las revistas Ejecutivos de Finanzas, Eco Fiscal Financiero y ¿Qué Hacer? Novedades de Yucatán. Entre sus libros se encuentran La Isla de los Pelícanos (Edamex, 1993), 10 historias de amor ilegales, inmorales y que engordan (Edamex, 1995) y La última profecía de la cuenta larga (Maldonado, 1998), con el que en 1997 obtuvo el Premio Estatal de Literatura de Yucatán. === La pluralidad cultural Cecilia Bustamante ======================== Es necesario anotar, tal como dice Dyson, que nuestra sobrevivencia y desarrollo futuro dependen tanto de la diversidad biológica, como de la diversidad cultural. "Estaremos mejor si hablamos muchas lenguas y si inventamos otras nuevas cuando tengamos diferenciaciones culturales". ¡Cuánto más lo intentaremos los creadores intelectuales en el intento vital de descifrar, absorber, interpretar la diversidad del mundo, culturas, que se fecundan unas a otras en su delicado balance! Es una condición del extranjero, del alienado, caer en el vórtex de la migración., buscar su conexión con la humanidad, las artes, las letras -a nuestro propio riesgo. Arrancámonos de nuestra parcela originaria en Gaia al ver nuestra propia imagen, nosotros mismos, los extraños. Nos fortaleceremos para la aventura, cada cual a su manera... "El carácter se forma en el torrente de la vida. El talento crece en la solitud" (Goethe). Este riesgo vital, espiritual, no es inédito; los nómades del espíritu nos desplazamos en realidades que a veces cuestan la vida, incluyen dañinos parásitos que se adhieren como difícil condición. Puede naturalmente implicar el precio del aislamiento individual/intelectual. Es el viaje de cada cual desde la cueva y no hay que temer. Auténtico, no se puede generalizar con banalidades, cuando los nómades espirituales dejan testimonio coherente y duradero de su aventura con su obra. Se proyecta en mi memoria la imagen del poeta peruano César Moro, no sólo escribió en otro idioma, sino que emigró sin becas, ni ayuda, logró encontrar a un pariente espiritual en Francia, André Breton. Este nómade era pequeño, silencioso, frágil. Pero nació en Perú para firmar el Manifiesto Surrealista nada menos. Conocí a un Moro solitario, desligado; sentábamonos a veces en la Galeria Lima, al igual que Martín Adán; breves y peculiares, observando a los viandantes. Nos caía una garúa invisible sobre el alma. Esas personas no debatían, no eran tumultuosas, ni querían sentar cátedra. Se preparaban para el porvenir. Era su derecho por ser "ajenos". En voz baja Martín Adán le pedía a esa chiquilla de entonces que le arreglara sus anteojos rotos. "Es al hombre al que hay que arreglar, no los anteojos...", murmuraba. Agregaba: "Debes irte del Perú". Sentía venir ese destino, mas me estaba preparando para el dislocamiento. No me fui hasta que estaba pereciendo. Hoy, ya mi generación está desapareciendo. En su otro delirio de nómade, Carlos Oquendo de Amat, quien superó apenas los treinta años, se fue a morir solitario en un hospital de Guadarrama, cerró los ojos tercamente seguro de su verdad poética en Cinco metros de poemas. El artista posee conciencia de que aunque la identidad necesita ser definida a veces en desiguales batallas, ella no es inmutable, y por eso se arriesga. César Vallejo se fue luego de estar encerrado en las cuatro paredes albicantes de la prisión, y de haber sido ridiculizado por su nuevo lenguaje. En su tiempo sólo Antenor Orrego (a quien también conocí y traté) lo entiende como escritor que traía un nuevo lenguaje, además Antenor lo respetó como ser humano. Tuve amistad en el Perú con la mujer de Vallejo, Georgette, compartimos más tarde y por azar cuartos vecinos un par de meses en un hospital a donde ambas fuimos a dar negándonos a comer. Renegaba de su suerte por haber venido a dar a nuestro país. Y hablaba de Vallejo. Aquello pertenece a mis Memorias que estoy preparando. Jamás se adaptó a nuestra cultura, costumbres, idiosincrasia, las sufrió. Aquí lo importante es registrar que Vallejo le demandó siempre que no lo trajeran al Perú ni después de muerto. La confusión e irritación, animosidad, que puede promover en algunos el tema del multiculturalismo, pluralidad cultural, se debe a que se deliberadamente se omite, se olvida la aventura humana precipitada por la emigración, el desarraigo: propios de la existencia de los que Michael Ontaadje llama, incluyéndose, "nómades del espíritu", en un honesto desnudo comentario. Pero una poco solidaria desviación intelectual so capa de didáctica y excluyente de las reverberaciones de lenguaje e identidad, lenguaje y nacionalismo -aunque manipuladas sagazmente-, nos revela peligrosas raíces ideológicas básicamente fascistas. Sólo una resentida malignidad ultraderechista y la angustia al saberse no realizado en un sentido más universal, puede intentar desvirtuar la aventura espiritual de intentar enriquecer nuestra visión, imaginación, el intento de lograr disciplina, claridad, y de participar finalmente en algo esencialmente civilizado. En las entrañas de un pensamiento básicamente ultraderechista, la palabra compartir, participar, se transforma en un arma peligrosa porque significa trabajar contra la ambición de poder. Nadie puede demandar que la imaginación se quede atrapada, que corra el riesgo de desnutrirse en la futilidad al no tomar en serio su destino, y mucho menos nadie puede demandar que se renuncie a las oportunidades espirituales de libertad. Los nómades del espíritu se desplazan, buscando no una torre de marfil, sino una patria universal, en busca de experiencia compartida que algunos ya hemos apostado con nuestras vidas (en la educación, el gobierno, la política, la vida cívica) con una critica constructiva e inclusiva. Se trata de promover la vida, la mente, en el torrente y es una tarea continua. Somos voces que damos testimonio de la fe en nosotros mismos y en los demás. Es cierto que enrumbamos antes y ahora por el camino de la disidencia y en la dimensión misteriosa y elusiva del tiempo comprobamos que, acercándonos a sociedades humanas que encontramos fascinantes por diversas razones, tuvimos el coraje de imaginar lo desconocido y partimos en búsqueda de la terra incógnita, porque es más difícil tarea imaginar lo desconocido que seguir los lineamientos de lo que la raza imagina ya sabe. El desplazamiento formó parte del contexto que nos produjo conflicto. En el tiempo debido escribí y publiqué el ensayo El poeta y su texto (1977). Hacer tabla rasa de una aventura humana, pretenderla irrelevante, son claros signos de ignorancia y nos proporciona una medida de quien así piensa. "El hombre es la medida de todas las cosas, de lo que es y de lo que no es" (Pitágoras). Existe una plétora de factores que enriquecen esta compleja y legítima percepción de la existencia. Específicas y variadas culturas en diferentes épocas y naciones nos esperan. El telón de fondo es lo universal, debemos tratar de expresar al otro, además de a sí mismo - sin destruirnos con las diferencias. Es decir, se trata de una búsqueda de una ruptura de límites que será repetida en el futuro, se trata de lograr la identidad pese a la diversidad. ** Cecilia Bustamante extramares@aol.com Profesora, periodista, activa en derechos humanos, organización comunal, desarrollo sostenible, la mujer en América Latina. Es la única mujer que ha obtenido el Premio Nacional de Poesía del Perú. Tuvo que emigrar de su país y ha residido en España, México, Bélgica, Estados Unidos. Reinicia actualmente su Revista Internacional de Artes & Letras Extramares. Ha publicado Altas hojas, Símbolos del corazón, El viaje del poeta, Poesía, El nombre de las cosas, Nuevos poemas y Audiencia, Modulación transitoria, Amor en Lima, Discernimiento, Layenda, Guardia de corp, Reloj de arena y Otro aire, otra piel, además de Mother Blood, en inglés. Sus poemas han sido traducidos a otros idiomas. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Dunas del llanto (extractos) Ewa Palka *** El círculo María Eugenia Caseiro *** Albur Homero Vivas García *** Las bolsas de basura Jordi Climent Botella *** La epopeya del laberinto (extractos) Beatriz Hernanz Angulo *** Sabina y los trenes Jorge Zavaleta Balarezo *** Donde vibra la noche o Diez horas sin reproche Miguel de Asén *** e-affair Martha Beatriz León *** Poemas Ophir Alviárez *** Pelea de toros Juan José Sandoval Zapata *** Poemas Rolando Revagliatti *** Lubov Ester Rabasco Macías *** Poemas Miguel Ángel Toledo Cervantes *** El Tren de El Encanto María Eugenia Sáez *** Poemas Angélica Murillo *** Dos bellas constelaciones Esther Zorrozua Eguren === Dunas del llanto (extractos) Ewa Palka =========================== *** Galerna Los días sostienen tu imagen revestida de gravedad. Como peñascos, las horas son piedras que arrojas Contra los cuervos, y que sus garras atrapan A modo de deseo en las redes del océano. Surgen tus palabras y bañan las costas con escamas Que arranco en el alma con la amplitud Y resignación del equinoccio. El trayecto recio hacia el selecto séquito de saúcos Desde el que contemplo tu cuerpo que las sirenas Llevan en manos de seda. Mientras cantas, A mí no me queda voz ni espejos de nácar. Si la tierra se vistiera con su chal de bruma, Guiaría tus pasos con piedras de ámbar y ojos de faro, Entre rocas de mimbre hacia el lecho de acantilados blancos En el que la lluvia no renunciase los días. *** Playa de la Goleta Si fuese tan simple Romper a reírse Como lo hacen las olas, Supongo que las gaviotas Como juncos en las dunas Alzarían el vuelo. Y las olas, De puntillas, Con su alma de bálsamo y olivos Se retirarían A lavar con sal La muerta piel ocre de las playas. *** Lectura El cielo extendido como la piel de un oso blanco, Con sus heridas de luz Que lamen el ruido de los aviones. Excelso. Plateado. Corrompido en la bahía, El silencio estalla la luz. Sucumbe tu imagen en el olvido Y las campanas gritan tu nombre. El silencio se cierne sobre nosotros Como sobre flores Entre las hojas de un libro blanco. *** Viaje por la costa Respiro el aire A miles de kilómetros de cercanía En la que abril es enero. En la que los labios agrietados Constituyen un abanico de encuentros y agendas. En las ásperas hojas Entrecortadas con tu recuerdo Trazan la perfecta letanía De tus manos. *** Palabras Soy el navegante de este naufragio Sobre el mar real un día cualquiera, En calma, nublado, con luz apática, Al margen de conversaciones y diálogos, Sin ánimo o título de huésped en ars poetica. Las palabras ya no son hebras ni flores, Sino astros negros y blancos, Deshilachadas rosas marrones, Surcos en losas ásperas e inacabados Registros que aguardan la postre. Conocedora de la voz enredada, dicto el vacío Que pretende acogerte, el espanto deshace la impotencia, Y como un telón cae en mi garganta El eco de las alas de un pavón. Efímera, Sintetizo con la perdurable compañía de tu luz. Y en medio de la fundación de esa conciencia Pesco sardinas y erizos en las playas Mientras tú articulas las palabras En incuestionables castillos de naipes. Infatigable, suscribo el alma a la arena de las playas. *** Verano Preferentemente espero Los silencios que he ido escribiendo Estos años. Preferentemente veranos Algo más calurosos que el tuyo. Preferentemente, mis ensayos juveniles Sean demasiado prudentes, Y no ostenten el poniente A modo del Capricho. Preferentemente siempre Tendré la certeza de un Goytisolo A modo de Cristo de Goya, Y sabrás que no estás vinculado A un corazón de ladrillos y cerámica. Preferentemente, cierta convicción Se susurre, y con el tiempo corrija, El alma extravagante e inédita. Y te digo por qué Es preferible esta antesala De vago recuerdo Y asombrosa vigía. En esta ocasión, con la Victoria de Juana de Arco, Los minaretes de Tu vida, Se organizan en sobrias girasolas, Distinguidas con título de amor Entre comillas. *** Moncloa a finales de junio Pasas entre los aspersores, Entre el ruido del sol por el suelo, Entre universitarios y el anhelo Pesado como el asfalto, Lúcido como el viento En la maraña de luz y polen, Que silencia el ruido atropellado De la autopista. Tu recuerdo incansable como el de los rieles. El tranvía, sepultado bajo paja y cemento, Es el olor a pinos y comedores, Ladrillos de colegios mayores Entre los que hiberna el dolor, Esparcido como la escarcha bajo puentes blancos Y edificios oficiales. Es la conciencia de la soledad En un paseo donde el murmullo de los grillos Aumenta con la fiebre del sol, Y las piscinas universitarias retumban Con imágenes mudas De chicos enamorados de sombrillas y bares, Bailarines en trajes de hierba y toallas desnudas. La ciudad entera, Estimada en el alma Resbala lentamente Y se deshace En el sin sentido. *** Reminiscencias Toda la naturaleza Que teje leopardos verdes y blancos Con sus juegos de sombra y luz, Sus cuerpos de eucaliptos, Todo ello, Junto con la brisa risueña Alegra el alma, Crea una alegría Que pende en hilos diminutos Como nuestros encuentros. En la inmensidad De los campus universitarios El agua deshace el cuerpo Que naufraga bajo la claridad del océano, Y que tú, en tus descuidos matutinos, Salpicas con talco y barres con la manga. Las piscinas universitarias, Son una ventana de luz Azul como la pupila de un anillo, Su olor a verbena y viento de la sierra. Es bajo la luz y el agua, Donde el cuerpo reposa, nada inmune Al sufrimiento, a la nostalgia. Donde oigo tu voz, Esa pequeña voz que viene de ti. Tu cuerpo de Ulises Recuerda al ciervo. Su piel de trigo, En los pastos de las montañas. *** Hotel al estilo art deco Extiende las manos Sobre baldosas del dominó O entre sábanas blancas, Y vuelve tu alma al centro cívico De la tierra. Diluido el esquema Del poeta, su arte, Su arteria, Solo uno permanece al lado; Su mirada de cáliz divino, Y un fondo del Vesuvio En la calle Lombard Debatiéndose con los recuerdos De las pintas de Guinness. *** Jardín en Massachussets ¿Cuántas noches más Tendrán que pasar Para que desees la estrella fugaz Desde el campo elegido, El monte partido O el sorbo de café Ajado por el deseo En esa ciudad cosmopolita? Hoy soy tu Penélope Cosiendo mi eterno bikini. *** Sueño Anoche hablamos, los dos a la defensiva, En voz de teleoperadores comerciales, O anfitriones que oyen palabras y leen el alma. Con tacto similar al de los familiares En un velatorio moribundo Que vela por el negocio volátil De nuestra vida en torno a entes literarios. Anoche soñé en esa parte de ti, su poder efímero, La fuerza del azahar y tristeza de orégano. Te encontré proscrito de mi cuerpo, y en su lugar Otro: la realidad sin conciencia, el sueño. Anoche hablamos, los dos a la defensiva, Vigilando unas tropas apáticas al dolor de entonces. Poco a poco caían las trincheras en silencio Y nos dijimos el adiós del soldado que deserta. Anoche soñé mientras tú conducías, Tu brazo extendido hasta el centro del volante, En su cara, la tierra ancestral, agria y tierna, Iluminada, de la que Te apoderas Con manos vacías, a las que tienden nuestras lágrimas Para conocer la grandeza del desierto. Ahora lo sé. La siento perfectamente: Ésa es, Casiopea. *** Belleza de las flores Delante del altar, centenario, el parteluz Es el confín más selecto Y nuestro homenaje más póstumo. Rosetón y ónice, patios y pórticos Encendidos con fatiga y romero, Cruceros que albergan rosarios, Que peregrinan con fervor Hacia la esperanza empedrada En el alma a modo de camafeo. No bendices al que desea seguirte Porque no comprendes El desapego de palabras mudas; Dirás que uno puede convocar Con el silencio. El alma peregrina y onírica Se agarra al relieve de tus palabras. Los peces no son más que un molde De piedra en el prado gris. Negro y azulado, Con diadema de oro, El mar los mece como algas En su vientre de plata. *** Encuentro en Catay Nº 6 Me dejas tu mirada. Te vas y te la dejas conmigo. Me miras como un niño despidiéndose de su madre Para ir a clase. Tardas en llevarte tu mirada, Y cuando te la llevas, te vas con mi cara. Te llevas mis pequeñeces de graciosilla y dama, Y me quedo sumida en las tardes del Liffey. En una cafetería donde nos sirven un Mokka con bombones, Una habitación de no sé dónde. Tu mirada hacia los acantilados del saber a los que perteneces, El Trinity College, y tu tez, como la suya Cuando paseas con Wilde por las entrañas de Book of Kells. En la biblioteca, el olor a madera nos lleva Al monasterio de musgo y cuevas Donde la luz gotea en un murmullo de estalactitas Y donde me sujeto a la barandilla de tus manos... Porque el suelo está tan, tan desnudo y resbaladizo. ** Ewa Palka ewa_palka@hotmail.com De origen polaco (1978), reside en España desde el año 1990. Licenciada en filología inglesa por la Universidad Complutense de Madrid, donde prepara su tesis doctoral en literatura anglonorteamericana. Ha colaborado con la revista de creación literaria Otras Palabras, así como con la revista digital de creación literaria AlMargen.net. === El círculo María Eugenia Caseiro ================================= New York, 8 de agosto de 1993 ...Me cansé de andar huyendo, de recorrer mundo a la deriva llevando sobre mis hombros el fantasma de un gendarme. Lo maté en legítima defensa, le clavé mi cuchillo hasta la empuñadura casi sin darme cuenta. Hoy verdaderamente estoy cumpliendo años, y si no fuese por las circunstancias, que sumadas a la mecánica del tiempo supeditan al hombre, estaría muy dispuesto a celebrarlo en unión de un par de viejos que ni siquiera lo sospechan. Nunca más he pronunciado mi verdadero nombre, nunca más lo diré, ni siquiera tendré un epitafio en mi tumba, ya que el destino de mis huesos, polvo intencional, premeditado, yace en un documento bajo custodia de un amigo, y no siendo por las circunstancias, esas circunstancias de las que hablaba antes, nunca lo hubiese recordado, pero como carezco de familia y no he dejado por esos mundos, según creo, heredero alguno de mis proezas, quiero corresponder en algo, aunque sólo sea transcribiendo estos hechos, el espacio usurpado para mi beneficio en esta nueva vida que adquirí hace mucho tiempo. Finalmente, que Dios, o el mismo Belcebú, si le toca hacerlo, sea quien tome cargo de mi alma. *** Para un hombre como yo; casi nonagenario, poco ilustrado, es mucho más simple vivir la historia que contarla. Pero lo haré a pesar que ya pasó mucho tiempo, porque ciertos sucesos, de los que he tenido conocimiento reciente, me han hecho saberme culpable de otro crimen; de una culpa aun mayor, aunque, para tranquilidad del lector, juro solemnemente que jamás volví a matar a un semejante. Ahora me permito exponer ciertos antecedentes que, creo con verdad, son necesarios para el futuro desenlace de esta historia. Mi madre salió de Los Palacios, un pueblito de Pinar del Río, casi a punto de dar a luz. Había tenido un pleito con mi padre. Llegó a La Habana y se instaló en un barrio de muy mala reputación llamado Cayo Hueso, en donde nací. Mantuvo la esperanza en que mi padre viniera a buscarla, hasta que supo que se había enredado en el pueblo con una guajira de la mala vida, y más tarde, que le habían tronado el esqueleto en una bronca por culpa de la misma guajira. Murió, según dicen estrangulado. Mi madre fue el único vínculo consanguíneo que conocí en toda mi vida y me duró muy poco. Lavaba y planchaba ajeno y siempre estuvo muy delicada de salud. Murió tísica cuando yo tenía once años. Me crié en la calle rodeado de peligros y, de más está decirlo, en medio de una espantosa miseria. Siempre fui un zángano, no me gustaba doblar el lomo. Así solía criticarme Bartolomé, el zapatero. Aprendí a defenderme en la medida de mis escasas posibilidades y sobrada picardía. Desde muy temprano las mujeres me hicieron descubrir cuál sería mi segura fuente de ingresos. Modestia aparte, era yo por aquel entonces un soberbio ejemplar de macho, un genuino y distintivo exponente del llamado sexo fuerte. Ello me condujo a declararme el rey de los varones y el dueño de la primera taza de café con leche y pan con mantequilla que se despachaba, gratis para un servidor, en el café La Estrella en donde la mulata Luisa, con más curvas que una botella de Coca Cola, arrastraba por los pelos a cualquier hembra que se le atravesara entre ceja y ceja. En muy poco tiempo me convertí en un rufián. Aprendí el oficio de vago, peleonero y chulo. Y si digo que lo aprendí es para que no vayan a creerse que la cosa era tan fácil. En el oficio, si no se anda con pie de plomo, al menor descuido lo eliminan a uno de la faz de la tierra y... ¡ojos que te vieron ir! Lo mismo te agarran en la cama con la mujer de otro y te degüellan con un cuchillo de cocina, que te ahogan metiéndote la cabeza a la fuerza en una batea llena de agua, como le sucedió a Cuco Lindolo; o bien te enredas en una bronca con un envidioso, o te agarra un policía fuera de base y te desgracia la vida. Así que lo dicho, tuve que aprender el oficio. En mi profesionalismo de mal viviente no me había ido mal hasta ese día. Hay días que están marcados, como alguna vez le oí decir a mi madre. Y aquel día estaba marcado con sangre; sangre que esa mañana, Mondo, mi cuchillo, que siempre llevaba envainado entre la faja del pantalón y el pellejo de la espalda, parecía olfatear como un canino. Salí a eso de las diez de la mañana a buscar unas camisas a casa de Aurelia. Era una mulata blanconaza que parecía hecha a mano. Se encargaba de mi ropa y la de otros habitantes,1 a cambio de unos pesos que la ayudaban a matar el hambre de sus chamacos, y que dicho sea de paso, si nunca le hice la ronda fue porque me recordaba a mi madre. Él me estaba esperando en la esquina del cine Apolo. ¿Los motivos de la pelea?: una mesalina que lo traía enredado hasta el cogote. Sabía que yo cobraba la mosca y vino a reclamarme, ¡bah!, ¡puro pretexto! Se me envalentonó, el muy hijo de puta, después de haberme propinado un golpe brutal por el hombro con la cachiporra que me derribó al suelo... ¡Tramposo!, amartilló la pistola con la premeditada intención de matarme. Yo era un tipo templado. Halé por Mondo, salté como un gato y le caí encima. Se lo clavé en un costado del cuello. No estuviera haciendo el cuento si no hubiera actuado como un lince. Apretó el gatillo, pero ya fuera de balance. La bala fue a incrustarse en uno de los vidrios de la fachada del cine Apolo, atravesando un afiche de Carmen Miranda, que por ese tiempo anunciaba la cinta Copacabana. Parece que le perforé la aorta: se desangraba sin remedio. Otro agente irrumpió en la escena sonando el silbato. Supuse que la asistencia pública llegaría tarde. Eché a correr calle abajo para confundirme con los transeúntes cuando un vigilante, que venía a galope en su caballo, al que se le unió uno de a pie que venía por mi espalda, me agarraron. Sentí otro porrazo; esta vez en la cabeza. Desperté en el calabozo. Me acusaron de asesinato con alevosía y agravantes que incluyeron desde amplio historial delictivo, desacato a la autoridad, proxeneta, posesión ilegal de un arma blanca (ese fue el nombrecito honorífico que le acreditaron al pobre de Mondo), conducta vengativa, premeditación, y todo lo que se le ocurrió al honorable señor juez del tribunal de primera instancia alegar en mi contra, obviando el testimonio de Luisa y Bartolomé, audaces y tristes almas que se atrevieron a declarar en mi favor. Con mis antecedentes, mi falta de recursos, y teniendo en cuenta que el muerto lo pusieron ellos; como es de suponer, me era imposible establecer un proceso justo. Estaba condenado a pasar largos años en la cárcel. Sentí que mi vida había cambiado de súbito, y decididamente, no jugaría el nuevo papel que me habían asignado en ella. Elaboré un plan que me permitiera evadirme de prisión antes de ser confinado. Lo conseguí perpetrando una serie de nuevos delitos: Lo primero: extorsión, aplicado a ciertas damas respetables con las que sostuve relaciones a espaldas de sus maridos, trámite para el cual me fue indispensable la eficaz ayuda de Luisa, quien despojada de toda clase de escrúpulos cumplió con mis encargos al pie de la letra. Obtuve excelentes utilidades que me valieron para seguir contraviniendo la ley, echando mano del soborno, recurso imprescindible para escapar; primero del cautiverio, y luego para comprar a un conocido de Aurelia y conserje de la morgue, lo que sería mi nueva etiqueta (usurpación de identidad y falsificación de documentos), nuevos delitos, sagrados, y llegado a ese punto, ineludibles quebrantamientos de la ley que me ayudarían a salir del país. Aun después de aquellos sucesos, como ustedes mismos podrán juzgar, tan desafortunados, en los que me vi arrastrado por mi propia conducta y que cambiaron mi vida de manera trascendental, nunca me consideré un asesino. Mi suerte estaba echada, y mi destino fortuito tomó giros inesperados que no son el objeto de este relato. *** Por esas cosas del azar me vi un día en Nueva York, The Big Apple, como dicen por acá. Decidí aprovechar las oportunidades que se me presentaron y aquí resido, longevo, mesurado y circunspecto, como una vieja ostra. Sin grandes achaques y gozando de buena memoria, visito un médico de vez en cuando, el Dr. X., y esta tarde en que acudí a mi cita, en su consultorio se habían reunido muchos pacientes, casi todos viejos como yo. Tomé asiento. Me disponía a hojear un magazine, de esos que colocan en la antesala del dispensario para que parezca menos aburrida la espera, y que por lo general, cuando uno no lleva su propia lectura, una buena charla con un compañero ocasional cumple el requisito con mejor eficacia. Sentí en la cara una ráfaga de aire cálido, denso, que se coló por la puerta cuando una vieja de aspecto descuidado entró en la sala de espera del consultorio. Le costó mucho trabajo introducirse porque, además de su abundancia de carnes, iba apoyándose en un carro de cargar víveres. Enrojecida la cara por el calor y enjugándose el sudor con un trapo ennegrecido, la mujer, de facha indigente y gordura excepcional, irradiaba afabilidad desde su primer gesto. Arrimó el trasto con ruedas a una de las butacas conquistadas por un madrugador y ocupó el único asiento vacante (por pura coincidencia), enfrente de un servidor. Desparramó la franca sonrisa con la que mostró, al grupo de indiferentes, el verdusco de sus dientes carcomidos, entre los que sostenía una descomunal horquilla mientras, con ambas manos, se recogía el cabello cenizo en una trenza oleaginosa que no lograba anclar en el mar de cebo de su amplio cogote. Desistió. Se enganchó la horquilla de cualquier modo y abrió un bolso que en algún tiempo debió ser de color azul añil con un diseño desteñido. Metió dentro del bolso el trapo hediondo y extrajo una caneca de vidrio mate (no me fue difícil adivinar el carácter del contenido). Se empinó el recipiente con cierta discreción y luego se limpió las comisuras de los labios con el dorso del robusto puño. Lo tapó cuidadosamente y lo introdujo de nuevo en el bolso. Comenzó a hablar echando una ojeada al cachivache que contenía sus pertenencias; una sombrilla destartalada, un botellón de agua y otros féferes que no pretendo enumerar. Por el acento y la dicción, supe que estaba en presencia de una coterránea, habanera, para más señas. Me extendió una sonrisa especial, de esas que yo llamo, con dedicatoria personal. Entonces disimulé, ajustándome los anteojos, para escudriñar el rostro senil en el que se destacaban la ciclópea papada y los ojillos azules, pequeños y vivaces. Me aseguré de que nunca la había visto en mi vida y correspondí a su gesto con una leve inclinación del torso y la cabeza, por supuesto, sin abandonar mi asiento. Prosiguió el parloteo sin dirigirse a nadie en particular: "Hace mucho calor en esas calles del infierno, y por las noches, sólo una sabe el relente que se coge tirada en el banco de un parque. De día tiene una que andar de saltimbanqui colándose donde puede respirarse, gratis, un poco de frío, expuesta a que de un momento a otro, por las buenas -hizo un guiño- me obliguen a salir como volador de a peso. Pero la americana ésta -se refería a la asistente del Dr. X- me deja estar aquí. Claro -en un susurro-, yo escondo lo otro -haciendo referencia a la caneca-. El doctor también es muy buena persona". "¡La maldita discriminación!, ahora la llaman así. Yo tengo mi criterio, pienso que todo es cuestión de espacio. Los humanos pasamos la vida tratando de ocupar un espacio aun sin proponérnoslo, aunque no nos corresponda -soltó una risilla neurótica acompañada de un gesto infantil-. El espacio es algo indefinido, ni siquiera los eruditos... en fin, cada loco con su tema -exhaló un suspiro y prosiguió-. Eso pasaba con Benito Bustamante, un hombre que vivió en su dimensión hasta el día en que le cambió la suerte. Pendenciero, porque siempre creyó firmemente que alguien trataba de robarle su espacio. Eso cuentan los que lo conocieron mejor que yo. De lo que puedo dar fe, es que lo defendió hasta después de muerto, al menos, hasta el día en que vi el círculo por última vez". "Le decían El Beny. Algunos opinaban que era un buscapleitos, un loco. Yo creo que Benito defendía lo que creía suyo. Se paraba todos los días en la esquina de la calle Sol. Allí marcaba muy temprano, con una tiza anaranjada, su trozo de territorio y ¡ay! del que osara transgredirlo". "Yo era una chiquilla por aquel entonces... Recuerdo que las mujeres se volvían locas por él. Me llevaba bastantes años, decía mi madre, con tal que no se me ocurriera fijarme en semejante ficha, un expediente al servicio del cuento y la mala vida, y agregaba que quien mal anda mal acaba. Con el tiempo supe que era cierto, primero, por lo ocurrido al propio Beny, y segundo; bueno, no hay más que verme para imaginar cómo he andado en mi vida..., ¡humm!, pero esa es una historia diferente..., la de Benito sí es digna de saberse". "Era un día entre semana, por la tarde..., yo salía del colegio, y el campanario del Santo Ángel Custodio acababa de llamar a misa de seis. Benito había dejado su demarcación en la calle de Sol, en el barrio de Jesús María, y se plantó a la salida del cine. Con el yeso naranja marcó de nuevo el círculo que delimitaba su espacio y que sólo compartía muy a gusto con alguna de las mujeres que correspondían a sus rondas. En eso llegó un gendarme y al verlo parapetado en el centro del círculo, le dijo en términos muy groseros que no lo quería ver más por allí pintarrajeando la calle con aquel trozo de tiza naranja. ¡Para qué fue aquello! Cuando se trataba de defender su espacio, Benito no respetaba ni el uniforme de la autoridad. Se amarró a desafiar al representante del orden público y a gesticular como un poseído. El otro terminó por perder los estribos: sacó la cachiporra amenazante. El terco de Benito siguió en su porfía, fanfarroneando hasta que el uniformado pasó del dicho al hecho propinándole un porrazo por el hombro izquierdo que lo dejó tirado en el centro de su círculo naranja. Todavía me parece verlo; Benito se incorporó medio sonso pero cauto, como si analizara el próximo paso del otro. Entonces se llevó la mano derecha a la espalda sacando de entre la faja del pantalón la navaja reluciente, afilada en el colmo de los mediodías de ocio, con la que a menudo hacía alardes de bravuconearía para espantar a los otros chulos, parado en el centro de su demarcación". "El gesto del pendenciero le costó la vida. El otro sacó ligero la pistola y sin darle tiempo a incorporarse, en presencia de todos los que allí se hallaban reunidos por tan nefasto suceso, le pegó un balazo que lo congeló para siempre en el único gesto de dolor de su vida. Cuajado, entumecido en el centro del círculo naranja". "Se había congregado un montón de curiosos; vecinos, transeúntes, chamacos que andaban empinando papalotes o jugando carambolas por los alrededores y se pasaron la voz para presenciar la fatal escena. Ninguno de los curiosos, ni el propio custodio de la ley, se atrevió a cruzar la frontera circunscrita por el trozo de yeso naranja". "El día que lo enterraron llovió a cántaros, no tenía parientes. El conserje puso por excusa que le habían robado la cédula del difunto en el depósito de cadáveres, y los vecinos tuvieron que 'untarlo' para recuperar al occiso. Finalmente los atractivos físicos del Beny fueron prueba irrefutable de su identidad". "Las prostitutas le pagaron el entierro. Lo velaron en su cuartucho de la calle Sol y dicen que conservaba intacto el gesto de dolor. Mi madre me prohibió ir a decirle adiós, aunque se compadeció de su horrible fin. Entonces me contó que Benito era oriundo de Pinar del Río, de un pueblito mal llamado Los Palacios. Al padre lo mataron en una bronca por causa de la madre de Benito, que según las malas lenguas era una mujer de la calle. Ella murió a consecuencia del parto del chiquillo quien quedó huérfano y al parecer sin parientes. Lo recogió el viejo Bustamante que tenía una vega de tabaco, y le dio su apellido, ya que al muchacho lo llamaban por el nombre del difunto padre. El chamaco era un aventurero, lo llevaba en la sangre. Supo de la existencia de un medio hermano, que debía vivir en alguna parte de la capital, y con unos once años dejó Los Palacios y al viejo Bustamante, para llegar solo en alma a Jesús María. Dice mi madre que buscó, infructuosamente, al supuesto hermano por un tiempo. Desde muy jovencito comenzaron a asediarlo las mujeres y así fue como se inició en la mala vida que llevaba. Dejó de pensar en el tal hermano, y..., bueno, imagínense ustedes lo demás". La salita se iba vaciando mientras nuestra interlocutora daba cuentas del singular relato, a los que iban quedando; entre ellos, yo. "El día que lo mataron estuve por horas atisbando la esquina de Sol y Villegas a través de las rejas de la ventana de la cuartearía en que vivíamos mi madre y yo, observando cómo la lluvia arrasaba con impetuosidad el círculo de color naranja". "Me puse de acuerdo con una compañera de clases, y el lunes siguiente nos escapamos del colegio para ir al cementerio. Juntamos unos reales y compramos un ramo de azucenas. En medio de nuestros piadosos propósitos, no caímos en cuenta que ignorábamos el lugar donde había sido sepultado el difunto. De nuevo se presentaba el dilema del espacio, y fue entonces cuando, por primera vez en mi vida, reconocí que mi maestra, al igual que Benito Bustamante, aunque lo expresaran de manera diferente, tenían razón. Cuerpo es todo lo que ocupa un lugar en el espacio, decía la maestra. Cada uno que ocupe el espacio que le toca, decía Benito siempre que defendía su sitio en la esquina de Sol". "Mi amiga y yo decidimos no perder el viaje y nos determinamos a consultar al cancerbero. Uno de los cotos de aquella rauda, servía como destino final de las almas desventuradas. Me pregunté si estarían desamparadas más allá de la muerte. Otro muy diferente era el panorama en el área opuesta de la antigua necrópolis, donde se elevaban lujosos pabellones mortuorios y monumentos de mármoles importados". "Al quedar demostrado una vez más, y debidamente ratificado por el cancerbero, que cada cuerpo ocupa su espacio, determinado por categorías aun después de la muerte, el anciano señaló el camino de los miserables. Por él anduvimos un largo trecho, yo diría que toda la vida, al menos eso es lo que pienso cuando estoy desorientada. Muchas sepulturas estaban abandonadas, no llevaban nombre; cruces destruidas, deterioro, renuncia". "Cuando había perdido toda esperanza, ocurrió un inusitado suceso que todavía, al recordarlo, a pesar del tiempo transcurrido desde aquel sobrecogedor instante, me produce una sensación de espanto; como si el tiempo estuviese detenido para siempre en ese rincón de mi memoria. Miren cómo se me pone la carne de gallina" -se estiró los colgajos de pellejo del antebrazo mostrándolos, supongo que a mí y a otro anciano, únicas, congeladas almas, que habíamos permanecido inertes hasta llegado ese momento de la patética historia, y continuó: "Un viento helado, como el que precede al temporal, invadió el camposanto y arremolinó las hojas de los vetustos y agobiados árboles que allí habitaban en divina simbiosis con los muertos. De repente se despejó una vereda estrecha que se perdía en otro remolino de hojarasca. Caminamos empujadas por una sensación de calma relativa que nos llevó a reconocer, al instante, el último espacio de Benito Bustamante". "Insólito, increíble, pero justo, inapelablemente justo; el círculo naranja, más brillante que nunca, como si el propio Benito hubiese salido de la fosa y lo acabara de retocar con su yeso iridiscente, apareció ante nuestro colosal asombro; atroz, luminiscente, y sobre toda cosa justo, intachable, disciplinadamente en su sitio, rodeando un montículo de tierra sin nombre... Sin dudas, la fosa era reciente". En eso, mi acompañante acude al repentino llamado de "la americana", quedando yo, solo, alma en pena casi, como séquito exclusivo de la locuaz desconocida. "Siempre lo cuento tal y como sucedió, pero nadie me cree; o tal vez nadie se atreve a creerme. Ni mi amiga, que participó de la experiencia al grado de perder el habla hasta el día en que contrajo matrimonio y balbuceó la afirmación frente al notario con un cansancio de siglos. No recuerda nada, mucho menos que una vez visitamos juntas el cementerio"... *** Predestinado a ser llamado el último en la antesala de la consulta del Dr. X, me tocó escuchar el final; sorprendente, aplastante, insólito, que desde aquel instante, y hasta el último de mis días, me hará cargar con una nueva culpa. La mujer extrajo la caneca del bolso desgastado, bebió un largo trago con el que dio fin al contenido del envase, que devolvió al espacio correspondiente dentro del bolso. Se puso de pie sin despedirse, alcanzando la barra por la que empuñó el carromato. Apoyada en él, como si tratara de demostrar su teoría del espacio corporal, depositó dentro la bolsa que en un tiempo fue azul. Se fue como vino, con su ráfaga de viento cálido, denso, haciendo un esfuerzo para deslizar su humanidad a través de la puerta. La vi alejarse envuelta en una nube gris, abriendo el paraguas destartalado sobre su mar oleaginoso y plomizo. La lluvia comenzaba a caer sobre todos los confines de la tierra... "La americana" abrió la puerta del consultorio dejando salir al penúltimo de los pacientes. Estaba yo sumido en mi estupor y la vi como quien ve un fantasma, una aparición inesperada que sale de la nada a entorpecer el pensamiento. Me dirigió una de sus siempre amables y falseadas sonrisas al tiempo que hablaba: -Come in, please, Dr. X is waiting just for you to leave the office. Hizo una pausa que me pareció eterna. Supuse que se impacientó porque, haciendo un inmejorable esfuerzo para corregir su acento y, antes de silabear el nombre, consultó el reloj que llevaba en su muñeca mirándome como se escruta a un bicho raro. -¿Mes'cushia..? Finalmente asestó el terrible golpe: -Senior Benito Bustamante... Una vez más, el nombre, sin equivocaciones, resonó en la antesala; nítido, preciso, inconmensurable, dando en el blanco como un dardo envenenado, como una burla furtiva; infame. 1. Gandules. ** María Eugenia Caseiro buhowriter@hotmail.com Escritora cubana radicada en Miami. Textos suyos han aparecido en la Muestra de Poesía Siglo XXI, de la Asociación Prometeo de Poesía, y en las antologías Famous Poets Society (1997 y 2000), Nueva poesía hispanoamericana (2004 y 2005) y Paseo en verso (México, 2005). Fue finalista del Concurso Internacional de Poesía Pasos en La Azotea y obtuvo mención de honor en el Concurso Internacional de Poesía y Cuento Mis Escritos (Lanuz, Argentina). Participa en Agonia.net y Radio Agonía. Delegada en Estados Unidos del grupo LCeeE, bajo la directiva de Napoleón Lizardo. Sus textos están difundidos en Internet, donde colabora con revistas y diarios digitales. Actualmente dirige el grupo con inquietudes literarias Los Búhos y Las Lechuzas, con escritores profesionales y noveles de habla hispana. Participa en numerosos foros de literatura. === Albur Homero Vivas García ======================================== a Jazmín Ruiz (siempre presente) Aquel que en insólitas comarcas te persigue logró abrevar sus rebaños perdidos Ahora muere e irán con él todas sus bestias === No conoces lo que el fondo de ése tu partido corazón dejó en esta ruta No sabes de los aromas prendidos en las sedas que quedaron cuando cruzaste la puerta === Este agotado corazón deshace los caminos en busca del Albur === Esos tus tristes ojos a dónde irán Esas tus manos qué jardines acarician Esos pensamientos arrastrados en aquel tu río a cuál mar desembocan Esa tristeza en tu mirada a dónde va Dime A quién pertenecen esas tus solas posesiones === Las lágrimas perdidas en tu cara llaman Y este errabundo Señor se resiste === La risa que navega en aquella transparencia de tus ojos Ese mar de ojos que inunda mi cargado navío ¿a dónde nos conduce? === Sabemos de esos tus oficios Sabemos de las noches a juro pasadas Lo sabe este Rey que se condena a esperarte Un insulso gobernante dedicado a aguardar que rompan sus poternas === Sólo decir y sumergirse en esa profundidad Decir para callar cuando ella observa Callar y oír cómo se desliza por la colina verde y suave lo que se quiere lo que retenemos lo que al fin nos alcanza === Tengo una gota aún de aquel riachuelo que una vez bañó nuestros cuerpos ateridos Esa gota salobre devenida se confunde con la lluvia de aprehensiones que ahora asecha nuestra casa === El rey que aún se cree dueño de conquistados territorios dice y no abdica Quedan (siempre le quedan) las estepas largas que lo llevan a las aguas de ojos a los ojos y a las aguas === Hubo un hidalgo que abrió sus puertas y decidió que todas esas tropas lo allanaran ** Homero Vivas García homerovivas@yahoo.com Escritor venezolano (San Cristóbal, Táchira, 1953). Es miembro de la junta directiva de la Asociación de Escritores del Táchira y de la junta organizadora del Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano que se celebra anualmente en ambos países desde 1992. Abogado de profesión, ha publicado poesía, entrevistas y reseñas en periódicos y revistas literarias venezolanas e internacionales. Ha publicado, entre otros, los poemarios Ciudadela sitiada e Índigo (2002). === Las bolsas de basura Jordi Climent Botella ======================= Fue cuando salió del ascensor. Allí estaban. Justo enfrente de la puerta. Cuatro enormes bolsas de basura de color azul. Repletas hasta casi rebosar. Podía verse cómo debajo de ellas se había formado ya un pequeño charco maloliente. Pero, ¿en qué coño estaba pensando esa gente? Por allí correteaban niños y vete a saber qué infección podían pillar en esas condiciones. Además, le indignaba que la gente fuese tan cerda. Seguramente el mismo tipo de gente que luego obligan a las visitas a descalzarse para que no les ensucien el parquet. Hacía ya semanas que se venía repitiendo el incidente. Era costumbre en el edificio que, a cierta hora, el portero dejase un cubo de basura por planta, donde los inquilinos depositaban sus desperdicios. Luego el portero volvía a pasar, lo recogía todo y lo tiraba a su lugar correspondiente. Pero, últimamente, ciertas personas, sin esperar a que el portero dejase el cubo, decidían dejar la basura desperdigada por el suelo. A consecuencia de esto, se había producido ya una mancha pardusca en el suelo que no había manera de limpiar. Pasando por encima de las bolsas, llegó a su puerta y entró en casa. Buscó un folio y un bolígrafo y escribió un cartel donde se recordaba que había un horario para dejar la basura y un sitio adecuado donde hacerlo. Todo escrito de forma muy educada, así daría una lección a estos incívicos. Con un poco de cinta adhesiva colgó el cartelito en la pared. Justo encima de la basura. Así quien volviese para dejarla allí vería el rótulo y aunque fuera por vergüenza evitaría abandonar de cualquier manera su porquería. La cosa pareció funcionar durante un tiempo. La mancha pardusca no desaparecía, pero al menos no se encontraba con la basura impidiéndole el paso. Sin embargo, un día, al volver del trabajo, allí estaban otra vez. Azules, a punto de rebosar y supurando ese líquido imposible de limpiar. Notó cómo se le aceleraba el pulso y crecía su indignación. Tal como entró en casa fue a coger el bolígrafo y un folio. Esta vez la educación a un lado y redactó una nota en la que invitaba a los cerdos a irse a vivir a una pocilga y a dejar la escalera para los vecinos. Lo colgó exactamente donde colgó el anterior y nuevamente pareció funcionar. Por unos días, al menos. No pasó mucho antes de que el cartel perdiese su efecto intimidante y volviesen a aparecer las bolsas de basura. Indignado, desistió de la idea de colgar nuevas notas. A la mañana siguiente, el portero había retirado ya los desperdicios. Cuando llegó de trabajar, se encontró que aquella vez el rellano de la escalera estaba limpio. El vecino que ensuciaba la escalera todavía no había actuado, así que decidió pasarse la noche esperando al culpable. Se sentó en el sofá y en completo silencio esperó una señal. Cualquier cosa. Sonido de algún objeto arrastrándose, el sonido de unos pasos, o el de una puerta que se abre. Sin embargo, cosa extraña, en aquella ocasión reinaba el silencio absoluto en el edificio. No le importó. Estaba decidido a encontrar al culpable y a decirle cuatro cosas. Mentalmente iba repasando la conversación que tendría. ¿Qué le diría? Mil diálogos imaginarios pasaban por su cabeza. Sin embargo el tiempo iba pasando y nada se oía. Salió un par de veces de casa, pero resultaron ser falsas alarmas. De repente sonó el despertador y se despertó sobresaltado. ¡Se había quedado dormido! Esperando en vano el sueño le había vencido. Se vistió a toda prisa, tomó su café y salió hacia el trabajo. Lo primero que encontró al salir fueron las bolsas de basura de su vecino. Rojo de ira fue a por un cuchillo y las rajó todas, esparciendo por el suelo todo su contenido. Pedazos de carne, envases de yogures, cartones de leche, pieles de fruta. Todo por el suelo como si de macabras tripas se tratara. Volvió a casa, se lavó la cara y marchó a trabajar. ** Jordi Climent Botella jclimentb@gmail.com Escritor español (Barcelona, 1973). Programador de oficio, escribe poesía y narrativa. Textos suyos han aparecido en sitios como El Vertedero, País Cultural, Metamorfosis, Anceo.com, Paseos.net y El Rincón del Haikú (http://www.elrincondelhaiku.org). La revista No-Michi (http://www.no-michi.com) lo incluyó en uno de sus libros digitales. Textos suyos también aparecen en la antología Aldea Poética III. Haikús de la editorial Ópera Prima (http://www.operaprima.es). === La epopeya del laberinto (extractos) Beatriz Hernanz Angulo ====== No estaba viva el último amanecer que te vi. Venías entre ciclones y sombras, en la huella fugaz de los retratos. Aguardabas girasoles que nunca sueñan, los pulidos helechos de tu carne, la verja derrumbada por las cicatrices de la niebla. No estaba viva el último amanecer que te vi. Vestía el horizonte un ramillete de pistachos, -la sonrisa llena de viento, de palabras-, y volviste la mirada al espejo vacío que la soledad puebla. Una planta de batista envuelve la nostalgia de un azul perdido que ciega. En los garabatos dementes del cielo siembra la muerte un ramaje de vidrios, acuna el viento los fuegos perdidos. No estaba viva el último amanecer que te vi. Después de tu naufragio no quedan versos, me vuelvo orgullosamente pálida, y los caballos se enredan en mis manos ensortijadas de tormentas. (Ibiza, valle del Morna) === Había hecho planes de memoria y olvido, con el líquido que exhuman las estatuas, adivinando oráculos en las pupilas del sol. Una isla sepia y azul circunda sombría, el desaliento. En cuclillas, ardiente y solitaria, Perséfone reclina sus rótulas de alabastro. Camino de sombras en la batalla contra el viento -Cuánto tiempo tendrá que estar aún- La mueca de los árboles fustiga la tez herida por la distancia. Aúllan perros lunares, Perséfone se juega su destino en la ruleta de los besos. El peso ausente del mar, sumergido en los ojos de Héctor. Una isla arde en su memoria, pero llegaron los caballos. Al principio hubo un ojo único. Pero el mármol tiembla por la tierra perdida, por los héroes pequeños que habitan en los retratos. Imagino los alfileres de sus manos. El cielo ha derribado el mundo y sus ventanas. === No olvidaré la luz de los caballos (P. Neruda, Estravagario) En un pecho frágil nace un pájaro de muerte he perdido un silencio que se ahogó en la infancia Un perfume de invierno que creció como una sábana Una montaña de cipreses que saludan a un mar ensimismado Una patria recién lavada... === Las palabras aliadas rompen tu silencio de estaño, las plegarias que viajan por tu aliento. No hay puerta final. Huyen por el dintel desconocido del aire, como golondrinas de otros veranos. Son flechas de encajes infinitos, entrañas de la nada que aguardan la luz en el casco bruñido de un héroe. ** Beatriz Hernanz Angulo beatriz.hernanz@fundacioncarolina.es Escritora y filóloga española. Doctora en filología hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado como docente en diversas universidades anglosajonas. Colaboradora habitual de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense en El Escorial, así como profesora invitada y conferenciante en diversas instituciones culturales y universitarias (Fundación Ortega y Gasset, Círculo de Bellas Artes, Universidad de Puerto Rico, Casa de Galicia, TVE, TVG, Universidad Autónoma de Madrid, Complutense, Carlos III, Instituto Cervantes, Ateneo de Madrid y otras). Ha sido crítica literaria en ABC Cultural (http://cultural.abc.es, 1992-1998), y en El Cultural (http://www.elcultural.es) del diario español El Mundo (http://www.elmundo.es, desde 1998). Ha sido coordinadora de actividades culturales y educativas en la Compañía Nacional de Teatro Clásico y directora del Centro de Documentación Teatral del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (Inaem, http://wwwinaem.mcu.es), coordinadora de la Comisión del Centenario de 1898, así como coordinadora general y directora académica del Programa de Becas Endesa de Patrimonio Cultural para Iberoamérica del Ministerio de Educación y Cultura de España. En la actualidad es coordinadora del área de Humanidades del Programa de Becas de la Fundación Carolina. Ha publicado numerosos artículos y ensayos sobre literatura española, especialmente sobre teatro clásico y contemporáneo. Ha editado para Castalia (http://www.castalia.es) dos piezas dramáticas de Eduardo Marquina. Ha traducido al castellano libros de poetas como Montale, Cummings, Swzymborska y otros. Es miembro del consejo de dirección de la revista Rey Lagarto, y secretaria general de la Asociación Cultural Lyric Link, Enlace de Culturas. Miembro de la Asociación Internacional de Hispanistas (AIH, http://www.dartmouth.edu/~aih) y de la Asociación Colegial de Escritores de España (http://www.acescritores.com). Ha publicado los poemarios La lealtad del espejo (premio Barcarola de Poesía, Albacete, 1993), La vigilia del tiempo (accésit del premio Adonais, Madrid, Rialp, 1996), libro que recibió una ayuda a la creación literaria del Ministerio de Cultura (1994), La epopeya del laberinto (Palma de Mallorca, Calima, 2001) y La piel de las palabras (Palma de Mallorca, Calima, 2005), con prólogo de José Manuel Caballero Bonald. Figura en multitud de revistas literarias y antologías, así como en páginas y bibliotecas electrónicas de poesía como la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com), de la Universidad de Alicante. === Sabina y los trenes Jorge Zavaleta Balarezo ====================== Todos dicen que la primera vez no se olvida, que puede extraviarse en la memoria, confundirse por instantes fugaces, pero al final retorna y está allí como un recuerdo permanente. La taza de café acompañaba a la servilleta en la que manifestabas tu conducta nerviosa. La esperabas con la ansiedad de la primera vez. Sí, ésta sí era para ti la primera. Ni siquiera te habías mirado al espejo al dejar tu departamento. Ni siquiera te alegraste con los clásicos rocks que escuchaste en el autorradio. Ni siquiera, por último, pediste algo para auxiliar a tu crujiente estómago cuando tomaste asiento en el restaurante. ¿Vendría? No eras un adivino, ni un profeta, ni siquiera podías determinar si tendrías trabajo el próximo año. Rellenabas la servilleta blanca con la tinta abundante de tu lapicero común. Común pero no tan corriente, igual que tu personalidad. Cuando llegó, recordaste, al mirarla, que no tenías una tradición osculatoria tras de ti. Quizá sólo una tradición erótica, quizá sólo una pérdida de tiempo, que, después de todo, y muy en el fondo, no lo era. No podías llamar pérdidas de tiempo -no, no serías injusto, al pensar las desnudeces olímpicas, gloriosas de Jane Russell aunque nunca las hubieras visto, aunque siempre las pensaste, aunque fue tu diosa eterna y ni siquiera te importaba que ahora estuviese vieja y acabada, una estrella silenciosa a quien ya nadie quería entrevistar. Y tu mundo hollywoodense, que era permanente en tu memoria, se interrumpió de pronto cuando ella tomó asiento. ¿Has leído a Kundera?, me preguntó. Pensé que era el inicio de un largo interrogatorio literario en el que mis vacíos e ignorancias capitales sobre Proust y Durrell podrían compensarse con mi falsa erudición sobre Borges y Greene. A estos dos, por lo menos, los conocía muy bien. Es encantador, me dijo. ¿Recuerdas La insoportable levedad de ser? A Sabina le encantaba hacer el amor en los trenes. A mí también, me dijo. Bueno, me gustaría -prosiguió-, nunca he estado en uno. Vayamos a Huancayo, o al Cusco, pude haberle dicho, como imaginando cómo su lencería negra iría cayendo al suelo mientras, sobre los rieles de acero, nuestras humanidades comenzaban a compenetrarse. Pidió un café. Yo, el segundo. Hay un hotel cerca, me dijo. La oferta tentadora de sus labios pintados del color del vino tinto, me hicieron pensar que estaba frente a esas dulces mujeres liberadas, dulces y desprejuiciadas que luchaban contra los preceptos victorianos del siglo diecinueve. La imaginé desnuda, la imaginé tersa, la imaginé mil veces, en veinte segundos. No tuve tiempo de hacer comparaciones con otras mujeres, no pude acordarme de la Laurita de la universidad, de la Kathy del barrio infantil, ni de la striptisera de la última película que había visto. Era la quinta vez que nos veíamos y la quinta que estábamos a punto de dar el ¿trascendental? paso del amor físico. No fue la tortura ni el éxtasis en demasía. Fue la normalidad de treinta minutos hiriéndonos el uno al otro, ella a mí y yo a ella, con nuestras mejores armas. Estaba feliz. Sonreía con las carcajadas de quien escucha un chiste tan bueno que piensa que nunca le contarán otro mejor. Pero siempre habrá algo, alguien mejor, dijo una vez un Nobel en televisión. Yo lo escuché, y aunque ese Nobel me cae antipático, y desconozco la totalidad de su obra, reflexioné, y comprobé que siempre habría alguien mejor. Volvimos al café y me habló de su futuro viaje perpetuo. Claro que éste no iba a ser el infierno tan temido de Onetti, ésta iba a ser solamente una serie de prácticas amatorias, quizá sucesivas, cuyo único objetivo -final, fáctico- era nuestra complacencia infinita. Ni siquiera nos unía el gusto por el cine, y la música la escuchábamos desde la perspectiva de cada uno. Sólo nos unía la admiración alucinatoria por los Beatles y el desencanto de que, en este caso, no habría jamás nada mejor. Al revés del desencanto, era, en realidad, una fortuna. Cinco años después Bajó del tren y rumbo a la salida de la estación la vi. Cinco años y recordé el hotel. Las blancas paredes limpias, la ventana desde donde se veía a los chicos jugando a la pelota, sus gritos injustos, recordé sus movimientos gimnásticos en el lecho, recordé dos o tres películas que podrían interpretarse más o menos como representaciones de nuestro, entonces, encuentro fortuito. Esto, claro, tampoco iba a ser El último tango en París, sólo sería un reencuentro inesperado, quizá otro café, quizá más nervios reflejados en la servilleta blanca colmada de dibujos inexplicables, quizá la esperanza de volver al tercer piso de ese hotel "que está cerca". Y, cuando me disponía a saludarla, ni siquiera a estrecharla entre mis brazos y besarla como un soldado recién llegado, y afortunadamente vivo y sin heridas, de una guerra sucia e incomprensible, comprendí que cinco años transforman a cualquier persona, la vuelven diferente, mejor o peor, pero, sobre todo, distinta. Físicamente era más hermosa todavía. Era la mujer de mi cuadro preferido, si es que hubiese sido un buen pintor, la heroína de una saga interminable, si fuera un dramaturgo inofensivo pero famoso, o un escritor independiente. Estaba más hermosa, pero ya esas proposiciones hoteleras no formaban parte de su filosofía existencial. Te llamo, me dijo, estoy de paso, vine por mi mamá pero parece que recién llegará por la noche. Podemos conversar, le dije, ¿Aquí?, me preguntó. Este no es lugar para conversar, te llamo, en serio, vete, vete. Y me fui. Una semana después La llamada, efectivamente, se hizo realidad. No, esto tampoco iba a ser Todos los fuegos el fuego, nuestro querido Julio hace mucho que estaba enterrado en París, entre famosos, y nos negaría los derechos de autor para representar su inquietante relato, quizá hasta si lo hiciéramos casual, involuntariamente. En quince minutos me contó que su viaje perpetuo por el mundo había dejado de serlo el mismo año que lo inició. Viajó mucho en tren, pero se desanimó de ser la Sabina de Kundera. Conoció las linduras de Europa, las de Asia y las de África, le valieron más que cualquier tonto e inútil curso de geografía. Ahora tomaba fotos para una prestigiosa revista especializada en autos. Estaba en lo suyo. Y yo seguía llenando mi galería de personajes, surtiéndola con fruición, como quien tiene -y conserva- un valioso archivo periodístico. Nunca supe valorar mis cosas, ni su dimensión, ni su alcance. Nunca me importó si el artículo en el diario me lo firmaban o no. Me daba igual. Sólo me interesaba que el contenido fuese fiel al límpido original, que no hubiese horrores tipográficos. Me llamó un sábado invernal. Han pasado cinco años, me recordó. ¿Sigues igual de gracioso?, me preguntó. La lencería negra atravesó mi mente como un chispazo, como un rayo, un tornado o el preludio de un huracán. Eso depende, le contesté. Y rió. Ahora vivo en La Aurora, me confesó. Es mejor que un hotel, continuó. Como quien le pone la trampa al ratón. Y el pedazo de queso es enorme y delicioso. Conduje despacio, esta vez sí, no como en la primera oportunidad, puse mucha, quizá demasiada, atención a cada tema que salía de los autoparlantes. Los escuchaba a un volumen moderado. El parabrisas se humedecía a cada minuto y las plumillas, si tuvieran alma y sentimientos, quizá hubieran montado en cólera, porque estaban trabajando demasiado. Lencería negra, pensé una vez más. La encontré en un charco de sangre, sobre el parquet de su sala. No era necesario llamar a la policía, ellos ya estaban allí. ¿Usted habló esta tarde con ella, ¿no?, me dijo el que parecía ser el jefe y el más rudo de todos esos veinte hombres que tomaban huellas dactilares y husmeaban las habitaciones de la casa. ¿Cuánto la conocía?, fue su segunda pregunta. Estaba tan sorprendido que no tenía lugar para la sorpresa ni para desahogarme a través de mi saliva en el auto. Me fui, porque mi presencia era innecesaria. La primera vez, formidable, más que un ejercicio físico magnífico, la mujer más bella de la tierra cubriéndote la cara con las almohadas blancas de hotel. Su desnudez profunda. Y ahora, en ese charco de sangre, apuñalada. Mejor, me olvidé. Total, ésta iba a ser, no fue, la sexta vez que la vería. Quizá hubiéramos terminado viendo una película en la televisión, acostados en su cama, compartiendo cocacolas y pizzas baratas y sabrosas. Quizá, porque también ésa era parte de mi mala suerte. Al día siguiente En el café de Camino Real el periódico que iba revisando consignaba, en la sección policial, la muerte de ella. Apuré el café, pedí la cuenta. Cuando estaba por levantarme de la mesa, una mujer de treinta años, es decir, una de mi generación, dijo reconocerme. ¿Usted no es el que escribe tanto de cine y de libros que su sabiduría ya cae antipática?, me cuestionó. Quizá, sí, a veces escribo, publico artículos pero, pero, pero (parecía el cerdito Porky), de dónde o cómo me conoce usted. Su relato fue tan largo e interesante que volví a mi mesa y terminamos conversando de Proust y Durrell, a quienes ahora conocía como si hubiese nacido en Europa y ellos hubiesen sido mis hermanos. ¿Ha leído La insoportable levedad del ser?, le consulté, con la esperanza, curiosidad y el recuerdo de esa vez, en otro café, hace cinco años. A Sabina le gustaba el erotismo que trasmitían los trenes, aseveró con la seguridad de quien se considera una mujer madura. Mi vida ha estado vinculada a las vías férreas casi desde siempre, pero no, no precipite juicios, nunca he amado en un tren. Quizá debí decir, como una porción de estupidez, nunca falta una primera ocasión. Pero me contuve. Callé y la miré con la eternidad que se acaba cuando te das cuenta de que hoy tienes que trabajar. Eres un tipo interesante, me dijo, aunque algo cruel, añadió. Ya no le importaba cuestionarme. No le dije que muy cerca había un hotel, no le dije nada acerca de que un gran amor efímero del pasado había sido cruelmente asesinado la noche anterior, justo cuando iba a reencontrarlo después de un lustro. No, no le dije nada de eso, porque no le iba a interesar. Y de Borges, ¿de Borges qué opina?, fue su nueva interrogante. Sonreí con malicia. Pude decir por supuesto, pero la quedé mirando, comprobé la dulzura de sus facciones, el color marrón de su pelo, su pinta de intelectual, sus lentes de John Lennon. No, quizá no sería el inicio de una larga y fructífera amistad, como al final de la clásica historia cinéfila de amor, tercamente colorizada. Iba a comenzar mi perorata sobre Borges, pero me contuve. Ahora tendría que convertirme en detective, en un buñueliano ángel exterminador cuya mayor presa sería el asesino de ese cuerpo rotundo que amé con ardor hace cinco años. ¿Lo puedo llamar por teléfono?, ¿podríamos vernos de nuevo?, me preguntó con su inocencia contenida en la treintena de años que llevaba vividos. Claro, y le dicté mi siempre bienvenido número, ahora digital. Lo apuntó y rió: chau, me dijo, se alejó en la mañana con garúa. Lencería negra, pensé, y hasta me olvidé del periódico en el café. Y de pagar la cuenta. ** Jorge Zavaleta Balarezo jorgez@telefonica.net.pe Escritor, crítico de cine y periodista peruano (Trujillo, 1968). Tiene estudios de literatura, periodismo, cine, publicidad y análisis político en la Universidad Católica de Lima y en el Instituto Idea, de Caracas (Venezuela). Publica artículos en los principales diarios y revistas de Lima y ha colaborado con las agencias Notimex (México) y DPA (Alemania). En 1998 publicó su novela Católicas y participó en el volumen colectivo Literatura peruana hoy: crisis y creación, de la Universidad Católica de Eichstätt (Alemania). === Donde vibra la noche o Diez horas sin reproche Miguel de Asén ==== Oquedades opacas transitadas por fuegos, / luces libertinas que conquistarán corazones, / roces de pieles enlazadas en abrazos, / cruces de piernas que no tienen fin. / ¿Quién te ampara soledad cuando se va tu amor? / ¿Quién te ampara estrella cuando tu sol está lejos? / ¿Quién te recuerda espacio cuando el amor no está? Quimeras en brotes de labios jóvenes, / caricias musitadas entre alientos cálidos, / roces apagados que cortan distancias, / y la joven de la luz se adueña así de la noche del deseo, / y el vendedor de sueños ahora sólo quiere reposar junto a su amada, / y el decorador de vidas acude a su cita con la aurora, / y la nueva estela de calor alumbra los pliegues húmedos de una mujer. Surge corazón de las mazmorras del deseo, / envaina la onanística espada en la vaina caliente, / ya está pronta la llegada de tu bello triángulo, / ya acude a tu encuentro la novia del deseo, / ya se acerca con ganas de ti la voraz devoradora de amor, / ya se estimula con sólo el pensamiento tu erigido copete, / ya la escanciadora botella quiere abrirse a su dueña. Furtivos dedos quieren encontrarse prestos, / pliegues ocultos quieren salir a la luz, / donde regalarse con placeres ya olvidados, / donde recompensarse con vibraciones no recordadas, / donde quedar ahítos de calambres de Eros. / Deja que la música de tu voz despierte al aire, / deja que la huella de tus besos se quede en mi piel, / deja que no olvide cómo era tu tacto, / la redondez de tu cuerpo, / las curvas de tu ser. Esquivas miradas poblaron el ayer, / roces accidentales que hacían mi cuerpo emerger, / furtivas sensaciones que yo intentaba encontrar, / donde el deseo pide entre ascuas no morir, / cuando la imaginación empieza a sentir, / buscando una forma de realidad ya antes soñada, / intentando saciar la fuente de un deseo que no quiere marchitar. / Odres de deseo guardaba mi ser, / cántaros llenos que ansiaban florar, / y la esquiva realidad nunca se presentaba, / y la dueña de los sueños seguía sin nombre. / Tal vez fue la carencia nunca satisfecha, / tal vez fue una ingenuidad nunca madurada por experiencia, / tal vez ese biorrítmico instinto, / ese algo animal que hervía en mi interior nunca satisfecho, / sólo sé que te amé, / sólo sé que te poseí, / sólo sé que adquirí el regalo de la providencia en ti, / y mil estertores ocultos se liberaron contigo, / y mil ansiedades ocultas desaparecieron, / y mil demonios oscuros huyeron de mí. / Recobré mis fantasías ensoñadoras con tus experimentados labios, / y así recorrí en ti, contigo, cada recodo de mujer, / aprendí las cuatro reglas del amor y las multipliqué a tu lado, y fueron realidad y no ensoñación, / y fueron tormento al igual que placer, / porque me asaltaba el miedo, / porque no confiaba en mis órganos, / porque no habían existido otras concavidades de iniciación. / Lo nuestro no fue amor sino deseo, / o deseo y hambre de amar, / o complacencia y hambre de sentir, / o resignación y ganas de experimentar, / o dos cuerpos encontrados huyendo de sus soledades. / Mil veces me invitaste y no te entendí, / ganas tenías también tú de mí, / o tal vez no era para ti lo único importante. / Yo tenía hambre de amar, / pero ni sabía cómo comer, / casi ni sabía de qué hablar. / Sábanas traviesas compusieron melodías de amor, / tactos suaves y certeros buscaban llegar a las notas más melodiosas, / y yo sólo sabía desafinar, / y poco a poco me enseñaste a componer un ritmo melodioso. / El dueto nuestro creo que hizo alguna balada coherente, / no digna de premio, tal vez de mención. / Cabezales encabritados llegaron a mover paredes, / era el ansia reprimida por mil siglos, / era toda la raza humana intentando conocer, / derroches gimnásticos que no podía aunque quería mantener, / minutos incontables de pasión desarbolada, / frenética incluso, / explorando las carencias que quería con prisa desterrar. / Humedeces compartidas fusionándose en una, / y vacíos huecos que no se terminaban de llenar, / porque nada tibio les daba de comer, / porque mustio permanecía mi ser, porque un tapón en mi alma cercenaba mi ser, / porque un quimérico fluir no quería existir. Aun sin saber del tema lleno está de publicidad, / y se vende un producto que es corriente, / como si fuese obra capital. / Sin saber aún estoy desengañado, / y aunque con pocas he estado, / y el saber no ocupa lugar, / y sabe más por viejo el diablo, / aún todavía me defrauda el gimnástico evento, / tal vez me tenga que aficionar, / o mejor, incluso, tenga que perfeccionar. / Y al igual que empezamos, / aunque somos humanos, / espíritus llanos, / comportamientos canos, / e incluso nos llamamos hermanos, / tras de intentos vanos, / tras de derroches ufanos, / vamos a poetizar: / Sentí la brisa de la noche en ti, / llama nunca extinta se albergaba en mí, / mil vibraciones me hicieron enloquecer, / y la magia del amor afloraba entre nosotros. / Musa de mis sueños eres realidad, / mujer indómita quiero ser parte de ti, / estar en ti, / vivir en ti, / llenarme de ti, / y después, tal vez morir. / Mujer, la realidad es una sola, / fue bueno mientras que duró, / ninguno escuchamos campanas, / ratos agradables serán recordados, / con el tiempo seguro olvidados, / si olvidados no quedaron ya. / Cada mujer es un mundo impresionante, / cada ser humano mil enigmas trae, / y mil baladas escuchará la noche, / unas dulces, otras aburridas, / y la vida no es sólo retozar. Hoy busco a una mujer completa, / que llene de dicha mi vida, / con la que compartir mis sueños, / que sea mi musa real. / Si la encuentro la daré mi amor, / si la encuentro será la magia de mis días, / si la encuentro será la dueña de mis noches, / y mi vida llenará. / Tan idealizada la tengo que no sé si la encontraré, / busco, busco sin pausa, / al final tal vez con una más real me conformaré. / Y la vida se llamará cotidianidad, / y los sueños sólo sueños serán, / y mi alma aun acompañada estará sola. ** Miguel de Asén emilioarroba@yahoo.es Escritor español (Madrid, 1962). Licenciado en filosofía y ciencias de la educación, con suficiencia de investigación en ciencias de la información, por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado los poemarios Trece sonetos personales y un desbarre multiforme (Colección Suenan las Palabras, Editorial Cultura Viva; Madrid, 1993), Versos corrientes, Versos contados de sílabas no contadas y Poemas interactivos (Colección Ondina de Poesía; Madrid, 1995), y Generador de sonetos (Alire Docks, Francia). === e-affair Martha Beatriz León ===================================== Tomado de la columna "Mariana y tus problemas", diario Último Siglo (edición vespertina) del día 5 de septiembre de 1997: Querida Mariana: Hace 16 años (parece mentira, ¡cómo pasa el tiempo!) uní mi vida por medio del sagrado vínculo del matrimonio a la de la persona con la que, en ese momento sublime, pensaba y aún ahora pienso deseo pasar el resto de mi vida. Todavía unos muchachos nos conocimos, pasamos por el noviazgo de rigor y nos casamos luego, a pesar de los factores en contra. Por supuesto, no todo ha sido un jardín de rosas, se nos han presentado las dificultades usuales en estos casos (problemas de finanzas, celos, desconfianza...) pero hemos salido adelante, a pesar de todo y de todos. A este punto, yo consideraba que nuestra unión ya estaba firme, por lo cual había llegado el momento, junto con la familia, de disfrutar lo logrado a través de los años -mal no nos ha ido, caramba- ya que, aparte de los problemas cotidianos (como el alto costo de la vida, la educación de los muchachos) nada más perturbaría la paz del hogar y llegaríamos a viejos, tal vez sin dientes, con artritis, tal vez sordos, achacosos... pero juntos. ¿Quién iba a imaginarse que un aparato (encima hay que pagarlo por cuotas -¡mi Dios!- porque es carísimo) se interpondría en la armonía del hogar? Pues sí, el computador llegó para quedarse (mandado por el Niño Jesús... ¡sí, cómo no!) ocupando un lugar especial tanto en la casa, como en nuestras vidas. Y ya nada ha vuelto a ser lo mismo. De entrada significó sólo un artefacto más, que acompañaba al televisor, el horno microondas y el VHS. Pero sin darme cuenta, él, acompañado por su cómplice Internet, se convirtieron en mis rivales. Mi pareja, desde que empezó a navegar (¡yo me estoy ahogando!) ha presentado un cambio radical: se sienta frente a ese aparato a comunicarse (y a veces a chatear, me dice) con otras personas que nadie sabe cómo son, dónde viven, qué hacen... ¡deben ser corruptos, ociosos, degenerados! -¿será que no tienen oficio?-, esta costumbre ha llevado a que descuide sus labores habituales, y lo que es peor, a no prestarme sino la mínima e indispensable atención. Me dominan los celos, ¿con quién carrizo estará comunicándose ahora?; cuando me asomo a su cuarto (sí, Mariana, los tres niños duermen en una sola habitación, y la de él ¡es privada!) siempre los encuentro juntos: ese bicho siempre encendido (de la forma en que deseo y añoro que mi cónyuge esté) por lo cual, de una manera sutil, se ha ido vulnerando poco a poco nuestra intimidad. Al momento de reclamar, la única respuesta que obtuve fue que es sólo un entretenimiento. Además, ¿no éramos los únicos en el edificio que no lo teníamos? ¿Los muchachos no nos tenían locos con eso? Entretenimiento fue para mí al principio, pero ahora mi impresión es que este dispositivo representa un peligro potencial, ¿habrá forma de meterle un virus de esos que dicen que les da -algo así como un CompuSida-, a ver si se daña? La inseguridad está acabando con mi tranquilidad, ese perol, con mi matrimonio. Le suplico me aconseje, ya no soporto más, ¿qué puedo hacer? Sólo me falta dar un ultimátum -el cual temo- porque me lo dijo claro: no abandonará el computador, ni Internet (¡es mi único vicio, déjame en paz!) ni por mí, ni por nada. Ser humano internet_silucionado. *** De: Alcira/Julio A: Juan Ordoñez Asunto: Primera vez Fecha: 31/12/96 , 11:53 p.m. Panín: ¡Finalmente estoy conectado! Ya me estaba aburriendo de los jueguitos que trae la PC (además, me canso ganzo de jugarlos en la oficina, donde tengo con quién). Esto es arrechísimo... entre otras cosas que encontré, está la prensa, imagínate, dejar de cargar ese papelero tan ladilla... además, existen en el Web cualquier cantidad de sites referentes a Astronomía, ¡tantos, que nunca me da tiempo de verlos! ¡Coño! Me llaman para el cañonazo. Espero que mañana sea el último día de hallacas y colesterol (lo tengo a millón) y empiece a tener tiempo para la net, lo cual no quita que nos echemos los últimos palitos de estas fiestas. Julio. De: Alcira/Julio A: Juan Ordoñez Asunto: Saludo Fecha: 10 /01/97, 11:05 p.m. Esperando ya te hayas recuperado de diciembre (aunque el bolsillo sólo revivirá el 15, a fuerza de respiración artificial), te saludo. Estoy metido de lleno en esto y me encanta. ¿Sabías que existe un grupo electrónico de Astronomía? Al principio me daba culillo, pero poco ha poco he ido conociendo panas con afinidades como las mías. Uno de ellos es mujer, se llama Rosa, y estamos en contacto para ver si algo cae, ¿no crees tú? (¡Hasta para eso es buena esta vaina! Tengo que acostarme... estoy muerto. Chao, Julio. PD: Lo único que temo es la factura de CANTC. De: Alcira/Julio A: Juan Ordoñez Asunto: Prueba Fecha: 20/02/97, 06:50 a.m Esta es mi primera vez en Internet. Al enemigo hay que conocerlo, única razón por la cual me atreví a poner las manos sobre esta porquería de máquina (si esto es progreso, volvamos al oscurantismo, ¡y que muera Bill Gates!). Claro, sin ti no hubiese sido posible (no sabía nada de esto, ni quería saber), necesitaba alguien que me pusiera las pilas. Desde que Julio compro esta bicha, ya no me presta ninguna atención (sobre todo en las horas nocturnas, que son las únicas que nos quedan en el día). ¿Y el fin de semana?, te preguntarás tú. Pues, el fin de semana, se sabe cómo es: comprando, planchando, limpiando, cocinando y muchas cosas que terminan en ando, menos la que empieza en tir. Es inconcebible que después de tantos años (casi la mitad de mi vida) se me presente a mí esta situación, yo que creí que era suficiente suplicio lidiar con los amigotes, la televisión (algún día realizaré mi sueño prendiéndole fuego) y el trabajo. La diferencia es que los anteriores (a excepción de la TV) pegan por rachas, esto con el computador como que va para largo. Bueno, ya fue suficiente. ¿Me avisas si llega? Alcira. De: Juan Ordoñez A: Alcira/Julio Asunto: Re:Prueba Fecha: 20/02/97, 09:23 p.m. Por supuesto que me llegó. ¿Vio qué fácil es? El computador no le estalló en las manos, ¿verdad? Me parece una maravilla todavía (sé que tiene mala cara, comái) lo fácil y rápido que pueden comunicarse las personas por este medio. Como aquí no podemos contar ni con TIPOSTEL ni con CANTC (bueno, lamentablemente para esto dependemos de ellos), el e-mail es la solución ideal. Con respecto al compadre... ¿a usted no le parece que bastante que se jode, como para que no le deje tener ningún entretenimiento? A mí me consta que todo lo hace por usted y los muchachos, ¿de qué se queja? Tenga cuidado, no vaya a ser que le salga el tiro por la culata. Saludos, un beso al ahijado, Juan. PD: Attached (anexo) le mando lugares en la red que puede visitar. Inténtelo, verá que pronto, junto al compadre, se sentará para entrar en el Web. De: Alcira/Julio A: "R.C." <1657_8kfb@netmol.com> Asunto: Hola Fecha: 01/03/97, 10:45 p.m. Amiga: Finalmente encontré en el web la información sobre la CyberConstelación de la que nos mailiamos la vez anterior. Disculpa que no te haya escrito, pero estoy full de trabajo. Confío en que pueda conocerte este fin de semana, si logro darme una escapada aquí en la casa, ya que mi mamá no se siente muy bien. Si hay posibilidades concertamos la cita por este medio. Esperando este encuentro, Julio. De: Alcira/Julio A: Juan Ordoñez Asunto: Otra vez... Fecha: 02/03/97, 06:25 a.m. Compadre: Me metí en las carpeticas Recibidos y Enviados, y por fin pude ver cómo mantiene su correspondencia el susodicho. Hay cantidad de cosas que no entiendo (información en inglés) pero sí, encontré una dirección repetida sospechosamente. Una tal R.C., a la que le dedica mucho tiempo (¡y le hace creer que vive con su mamá, que descaro!, ¡ni que viviera en un cementerio!). Me convencí, ahora no hay duda, sé que está buscando algo, ahí hay jujú. Por ahora, te pido que me enseñes a eliminar un mail, no quiero que a esa belleza se le ocurra ni por casualidad creer que yo le sigo los pasos -¡y cuidaíto usted con una cosa!-, cuando él va, ya yo vengo, o ¿cómo cree usted que han sido todos estos años? Ni la Yajaira (el nombre la delata, p...), ni la gocha aquella (a pesar del tetero) pudieron conmigo y no voy a dejar que lo haga una máquina. Aquí seguiré, luchando hasta con las uñas, Laco Alcira. De: R.C. <1657_8kfb@netmol.com> A: Alcira/Julio Asunto: Dirección Errada... Fecha: 02/03/97, 08:15 p.m. > Amiga: > Finalmente encontré en el web, la información sobre la CyberConstelación de la que nos > mailiamos la vez anterior. Disculpa que no te haya escrito, pero estoy full de trabajo. > Confío en que pueda conocerte este fin de semana, si logro darme una escapada aquí en la > casa ya que mi mamá no se siente muy bien. Si hay posibilidades concertamos la cita por este > medio. Esperando este encuentro, > Julio.- Le informo que este mensaje está mal dirigido. Soy nuevo en esto, pero es la primera vez que recibimos mensajes de esa dirección electrónica. Mi esposa, que sabe un poco más que yo, se extrañó sobremanera al leerlo, y le pareció prudente que lo envíe de vuelta, recomendándole especialmente que debe tener mas cuidado a la hora de enviar sus mensajes. Esperando consiga la dirección correcta, Carlos G., un amigo internauta. De: Alcira/Julio A: ROXER de Vzla - DepFin Asunto: Teatro Fecha: 15/05/97 09:15 p.m. ¡Qué buena la obra! Tití Pazo se bota... y pensar que hasta ahora había sido injusta con ella, porque en T.V. lo que la ponen es a mostrar (bueno, aunque está viejona, tiene con qué, ¿no?). Luego del teatro, Pelu, Annely y yo capuchiniamos en Papagayo, y conversando me tocó reflexionar sobre la casualidad que nos puso en contacto a ti y a mi: un e-mail mal dirigido (¿estás seguro no era para tu casa?) que me devolviste y con el que yo, a la vez, no supe qué hacer, me hubiera encantado haberlo hecho llegar a su destino. Se me ocurre, dentro de mi ignorancia, que con el enredo que tiene CANTC, que llamas a una persona y te atiende otra, pueda ocurrir algo similar en esto del correo electrónico, (¡imagínate, con tantos usuarios que dicen que tiene y de todas partes del mundo!). Desde que nos conectamos me agradó tu conversación, ¡y es que tenemos tantas cosas en común!: la cocina árabe (no hay nada como un buen Tabule), ir al Junquito (a mi esposo le parece super-ordinario, no se ha visto en franelilla, tomando cerveza y viendo TV), Javier Solís y las películas de la época de oro del cine mexicano -¡qué bellos esos despechos y amores imposibles!--, además del teatro y quizás muchas otras cosas que no hemos tenido tiempo todavía de averiguar. ¡El cielo es el límite! Ahora la distancia no impide hacer amistades, ya que no hay que trasladarse, no se corre peligro (bueno, de cualquier forma... no siento que corro riesgos contigo, ¡todo lo contrario!) . Desde que estamos en contacto me siento menos sola, emprendo los días con más ánimo. ¡Qué maravilla la electrónica! Por cierto, ¿no te parecen injustas las críticas al pobre Bill Gates? ¡Deberían canonizarlo, mas bien! Bueno, lamentablemente debo dejarte, aquí mis hijos pelean y no se acaban de acostar a dormir... cuídate, Alcira. De: AROXER de Vzla - DepFin@ A: Alcira/Julio Asunto: Re:Teatro Fecha: 16/05/97, 12:02 p.m. Haciendo un huequito en la rutina para responderte... me llena de alegría cada vez que me llega uno de tus mails. Me alegro que disfrutaras Ovación, verla fue uno de mis últimos y limitados placeres. Es hora de almuerzo, los compañeros devoran lo que traen de sus casas. ¡Ah! si mi esposa fuese un ama de casa (como tú) tal vez me traería lo propio, pero ella está tan ocupada siempre, no llega a la casa antes de las 10 pm, y desde hace aproximadamente dos meses, los fines de semana, tiene que cuidar a su abuelita que se enfermó de repente en Maturín (le he dicho infinidad de veces que se la traiga, pero la viejita se quiere morir en su casa, tú sabes cómo son ellos). Estoy cansado de Mac-cosa, Tuturos, y toda esa basura, que además de mala, es cara. Fíjate que al final de la quincena sólo me alcanza para un perro de carrito. Pienso subir al Junco este fin de semana, aunque sea solo, para respirar aires distintos, me está haciendo falta... te parecerá una tontería, pero esta agitada ¿vida? ni siquiera permite tiempo para reflexionar respecto a cómo le están marchando a uno sus cosas... Saludos, Carlos. De: Alcira/Julio A: ROXER de Vzla - DepFin Asunto: Buscándote Fecha: 20/05/97, 10:35 a.m. Logré que me llevaran al Junquito este fin de semana -me extrañó tanta complacencia, pero bueno, un punto a mi favor- y estuve todo el tiempo pendiente de ti: cada vez que veía a un hombre solo me preguntaba: ¿será Carlos? Engordé como un kilo entre el chicharrón y la morcilla (¡me encanta!). Lo que da lástima es esa basura que llaman chocolate caliente (agua sucia caliente, debiera ser). Espero que hayas podido ir, y revisar en soledad tu situación. La verdad es que desde el último mail me dejaste preocupada, te sentí muy deprimido. Hablando de comida, aquí estoy preparando un asado negro, y pensé que tal vez te gustaría probarlo, por supuesto si esto no te ocasiona molestias, no te importa que yo vaya a verte... y así finalmente nos vemos la cara. ¿Hay microondas en la office? Pues si es así al menos hoy almorzarás decentemente. Oye, mejor... bueno, se me ocurre, (¡qué atrevida!, menos mal que no puedes verme el rubor) que podemos caminar al Parque del Este (queda cerca de tu oficina, ¿no?) y hacer una especie de picnic. Tal vez no logre que llegue caliente, pero te prometo algo sabroso. Si no puedes, no te dé pena, dímelo... pero rápido, para empezar a arreglarme... Alci. PD: No es ninguna molestia, lo hago con gusto. *** Respuesta de "Mariana y tus problemas": Estimado ser humano internet_silucionado: Lamento mucho lo que le está pasando, su problema es bien, pero bien serio. Permítame decirle que no es usted la única víctima de Internet. En esta época de tantos adelantos -diseñados supuestamente para hacernos más felices- son muchos los individuos que han visto con horror que su rival es una pantallita (ya no la del televisor, ¡la del computador!), que acapara la atención de sus parejas más que cualquier otra cosa. Existen estadísticas que indican que ese entretenimiento muchas veces tiene consecuencias fatales para los matrimonios (le cuento de un pobre hombre que se divorció porque la esposa pasaba ¡15 horas! al día pegada en la red). Estos exploradores de la supercarretera de la información de manera inocente se dejan llevar y a veces se encuentran alguien que los sonsaca haciéndoles perder la cabeza, generando así internet_vorcios. Lo único que puedo decirle es que no se rinda, y vea la máquina como cualquier rival. Le aconsejo que luche sin descanso: aprenda todo sobre su enemigo , utilice todas las armas posibles (prepárese para estar a oscuras... ¡y deje que les corten la luz!), complazca a su pareja en lo posible, usted se sabe todos sus trucos -por algo han pasado todo este tiempo juntos-, no se desanime, póngase en pie de guerra más pronto que tarde. Sería una pena echar su matrimonio de tantos años por la borda, sobre todo teniendo de por medio un aparato sin ningún tipo de sentimientos ni arraigos. ¡Buena suerte! *** Para sus consultas escribir a: "Mariana y tus problemas", diario Último Siglo, Av. Baralt, Edif UltSig o a la siguiente dirección electrónica: 8686869@pren.ttp.com *** De: Alcira/Julio A: Mariana y tus problemas <8686869@pren.ttp.com> Asunto: Finalmente... Fecha: 22 /09/96, 11:10 p.m. De nada valieron mis esfuerzos: Mi esposa me dejó. El internet_silucionado. PD: Por favor, no lo publique. ** Martha Beatriz León romerofa@bellsouth.net Escritora venezolana (Caracas, 1962). Ha publicado artículos de opinión en el diario El Nacional (http://www.el-nacional.com). === Poemas Ophir Alviárez ============================================ *** Máscaras Agreste me libero de las máscaras para edificar con versos un mundo alterno en donde reencontrarme Goteo encierros y misterios. Hay una hoja en blanco Que se niega a respirar por mí mientras reanudo los caminos del mañana. Y quiebro la mudez y rasgo ausencias: como estigmas, se escurren develando. Agito las mentiras Descuelgo mil y un miedo. Sigo siendo mujer y mi voz ¿me hace indecente? (Danza terrible: bufones en mis párpados) *** Tú-urgencia Crespos los mechones al aura, ella deletrea su inundación. Subyugado el prólogo, toca la nitidez de unos labios: antera lujuriosa que fecunda Húmedo el estigma se desgaja en savia: magma de dos que la amamanta y pinta en cáñamos, su primordio seminal. Turgente. *** Rebelión de formas Marioneta. Sol sostenido. Alquimia transmutadora cuerpos que penden. A lo lejos, cerca, plañe un lamento; ordenan los mismos dedos, decretan. Inexorable sino, posibilidad. Hilos de acero que hay que torcer: mano derecha, brazo izquierdo, puntapié, tarsos y gira. Rebelión de formas, de oprimido a opresor, irreverencia. Desacuerdo. Sí mutilado. Agoniza el titiritero, escupe su hiel. Nadie lo oye, no hay ni sollozos, crujen los dientes, el destino se truncó. Marioneta... *** Escándalo en mis mejillas Me desnudo a mis anchas, desempolvo mis besos, destejo tabúes, pre-siento. Hay un escándalo en mis mejillas: rubores que incendian; esencias que apuran. Piélago sublime, escurro en tu lecho mil quebrantos, navego en los abismos. Los extremos se juntan. Observo. Y te hago vértice. De ángulos complementarios, quizás adyacentes. Los dejo girar. ¿Qué hay? Una rueda, mi rueda. -¿O debo decir circunferencia?- Así eres vicio, adicción, ponzoña, embrujo. Suero antiofídico, aunque la cuaima sea yo. Y me deslizo en tu cesta. Crece un tumulto en mis mejillas, husmeo en el aire emancipación. *** Ig-niciada Me prorrogo en la madrugada gris que cuece en hilvanes las ganas de tenerte. Deshilachados, los sucintos rayos entablan afanosa búsqueda -queda poco en mi noche- e irrumpen resueltos, con sus manos sin saña. Vulnerable, acepto el roce de sus yemas. No hay tiempo. La única lucha es mantener los ojos abiertos para, más tarde, estar consciente de que no sólo fue un sueño. Y no son dedos, son tentáculos. Apéndices que recorren succionándolo todo. Es vano el recato, cabalgo en la cornisa: me desdoblo, me embeleso. Soy una guitarra, mil cuerdas y el sol hace trepidar resabios. Se retuerce el albor en la carne, hoy alguien nace en la hoguera. ** Ophir Alviárez ophir@houston.rr.com Escritora venezolana (Caracas, 1970). Reside en Estados Unidos. Ha publicado el poemario Escaleno el triángulo (Mérida, Editorial La Escarcha Azul, 2004) y textos suyos aparecen en la II Antología de Poesía y Narrativa (Asociación Casildense de Escritores, ACDE; Santa Fe, Argentina, 2003), V Antología de Sensibilidades (Madrid, España, 2004), y en las antologías de poesía y narrativa de la Asociación de Escritores de Mérida (Mérida, Venezuela, 2005), de la que es miembro activo. === Pelea de toros Juan José Sandoval Zapata ========================= Enviado el: martes 28 septiembre 2004 De: María Eguiluz Para: JUAN_JOSE_SANDOVAL_ZAPATA@hotmail.com Asunto: una pregunta Hola: Leí tu libro, me gustó mucho, llamado Barrunto. Llegó a mis manos gracias a que mi hermana ganó en su centro de estudios Escuela Nacional de Bellas Artes, el primer lugar en cuentos y de premio le dieron el libro que publicaste. Felicitaciones. Pero la presente no tiene como objetivo hablarte sobre eso, sino para hacerte una pregunta simplemente y espero que la respondas, si no te incomoda, claro está. ¿Estás de acuerdo con las corridas de toros? Hazme el favor de darme tu opinión con respecto a este tema. Bueno, gracias desde ya y te reitero mis felicitaciones. Atentamente, María. *** Surquillo -en septiembre de 2004- María: Le agradezco el contacto, el interés. A propósito de la pregunta que me hace, esto lo hago única y exclusivamente para expandir nuestra propia ignorancia: yo no defiendo a los animales que defienden a los animales. Aunque actualmente estoy desinteresado de la tauromaquia, acudía a Acho hasta el gobierno de AGP, lo recuerdo porque fue la crisis la que nos alejó a mí y a mi familia de ir a la temporada taurina. Curiosamente, en el 2001, mientras trabajaba como redactor en una revista pop de Lima, me registré como periodista para la temporada, a la cual fui sin dudar. Al margen de lo que ustedes llaman matanza, es preciso aclarar que la fiesta de los toros es sólo una excusa para que se reúna el Perú aristocrático. Lo cual provoca mucha comidilla informativa (políticos, estrellas, embajadores etc.), lo cual sí es de mi interés. Mi sorpresa surgió cuando ingresaba a la plaza, encontré al hijo del dueño de la revista, que años después, me apoyaría para volver a trabajar ahí, incluso ser jefe de la redacción. El heredero aquel era el presidente de aquel grupo de activistas que defienden a los animales. Obviamente, tuve que taparme la cara para no ser reconocido, pues mi puesto hubiera estado en juego. Aun así, como persona dedicada al arte y a la ciencia, considero válido que exista el activismo, como también considero válido que existan traumas culturales como el yawar fiesta, los toros o la pelea de gallos e incluso algo más moderno: la pelea de perros. El hombre se deshumaniza solo. En mi propia miopía mental, sí, se puede apreciar arte en la propia muerte, Hemingway no veía arte al matar tiburones, pero veía en ese acto toda una connotación filosófica de la vida. Las concepciones sobre "el enfrentarse a la muerte" van de lo superficial a lo profundo. Creo haber llorado más cuando murió mi perro que cuando enterraron a mi abuela. No sé qué calificación le puede dar a este mensaje pero espero no haberla decepcionado. Espero su pronta respuesta, sólo si es que aún le interesa el tema bajo mi óptica. Saludos, jjsz. *** De: María Eguiluz Enviado el: Viernes, octubre 01, 2004 4:47:32 PM Para: JUAN JOSE SANDOVAL ZAPATA Asunto: RE: una pregunta Creo que te has fumado de la mala porque tu correo está lleno de incoherencias. Sólo hice una sencilla pregunta. Lo único que saqué en claro de tu email es que "no defiendes a los animales que defienden a los animales" (si es que entendí bien lo que quisiste decir, claro está)... claro, sí, somos animales defendiendo animales, pero, Dios mío, GRACIAS, no necesitamos que gente como tú nos defienda... al menos yo, me defiendo sola. ¿Sobre cuál "heredero y presidente de un grupo de activistas que defienden a los animales" me hablas, ah? ¿Tú estas dedicado al arte y a la ciencia..?, ¿no te habrás dedicado más bien al sadomasoquismo? la calificación que le doy a tu mensaje... ni siquiera es digno de calificarse. Y no, no me has decepcionado. No es decepción la palabra sino más bien, asombro (¡Plop!) de ver cómo una persona en tan corto tiempo y utilizando tantas líneas puede llegar a demostrar que es incapaz de expresarse y contestar bien una simple pregunta. Adiós y que sigas "expandiendo tu propia ignorancia por ahí...", jajaa!!! María Eguiluz Jiménez *** María: Gracias por el contacto. No me parece prudente que inicies tu respuesta con un ataque ("te has fumado de la mala") infundado. Si tienes tus propios (malos) hábitos no es para que me los involucres a mí. Estoy de acuerdo en que gasté muchas líneas en explicar algo que necesitaba de sólo una frase que reitero: no defiendo a los animales que defienden a los animales. Me parece que si te incluyes en algún círculo defensor de algún animal, así sea un animal político, en buena hora. Yo no, pero el hecho que alguien crea incoherente una postura por no coincidir con sus ideales, me parece enfermizo y hasta inocente de tu parte. Peor aun, si no conoces al heredero de la revista y ahora presidente de la campaña antitaurina en Lima, ¿entonces qué defiendes? ¿El poder verde de tu mala yerba? Mi disciplina científica hace que tu comentario a mi respuesta sea tomada de manera alegre, pues así como te causa sorpresa mi postura anti-jovencitos-soñadores, a mí no me causa ninguna novedad que no tengas un solo argumento para defender la vida de los animales iguales a ti y a mí. Lo cual queda en constancia que tanto tú como yo podemos morir de la misma manera. (Además, el sadomasoquismo es una patología sexual, no sé a qué viene esa referencia). Finalmente, usted va a disculpar esta incontinencia verbal, María, le diré que la ignorancia, aquella que intento expandirle aunque de manera fallida, por esta vez, es un instrumento que le puede ayudar a sobrellevar sus traumas fanáticos en favor de la vida. Le saluda con un animalesco ósculo, jjsz. *** De: María Eguiluz Enviado el: sábado, octubre 02, 2004 5:34:40 PM Para: JUAN JOSE SANDOVAL ZAPATA Asunto: RE: una respuesta a una pregunta Asu! se nos alteró el niño... tan educadito él. Pero voy a responderte punto por punto y por última vez, porque aquí la que tiene la última palabra soy yo. Lo de fumar de la mala lo deduje porque en realidad, acéptalo, tu email anterior era ilógico de comienzo a fin, como te dije antes, no respondía con claridad la simple pregunta que te hice. Y dale con lo mismo: ¿cuándo te he preguntado si defiendes animales que defienden animales? Sólo te pregunté si estabas a favor o en contra de las corridas de toros, ¡NADA MÁS! ¿Qué tenemos que ver aquí: nosotros, los animales que defendemos animales? ¿Te hemos pedido que nos defiendas? ¿Era sobre eso mi pregunta? Porque como lo ves, yo soy un animal, así como lo eres tú, pero tú eres un animal irracional, yo soy racional, porque diferencio lo bueno de lo malo, de las acciones que están mal y de las que están bien. Por lo que leo, tú no lo haces, no puedes diferenciar, por eso eres un animal irracional. ¡Alégrate! Felizmente tienes un lugar en la tierra... Ahora metes la política aquí, ¿quién habló de política..? A ver, dices que yo te llamé incoherente por no coincidir con mis ideales... tus ideales pueden ser totalmente diferentes a los míos, tus ideales me interesan un rábano, pero esto de la defensa animal NO ES UN IDEAL, es una lucha. ¿Acaso los que liberaron a los negros, pensaron que su postura era un "ideal"? No, ellos pensaban que luchaban por algo justo y por tomar una postura radical seguramente consiguieron ganar esa lucha. En esto de los animales es exactamente igual. Porque a ti y a un puñadito más de sádicos, huachafos, enfermos y morbosos les guste ver sangre y se diviertan viendo masacrar, torturar y asesinar a un ser que siente exactamente igual que un ser humano, no quiere decir que lo suyo sea "una postura" o "un ideal" y que hay que "respetarlo". Piensa, si tienes cerebro. Aquí no están en discusión ideales ni posturas. Sobre al "heredero y presidente", ¿por qué no me dijiste su nombre?, como era lo más lógico y yo sabría a quién te referías... ¿o qué, estas jugando a las adivinanzas? Ohhhhh!! tienes "disciplina científica"... jajjajaa!!! repito: fuma de la buena... y una aclaración: los defensores de los animales no somos "jovencitos-soñadores". En esta lucha hay de todas las edades: jóvenes, adultos, etc. y tal vez haya soñadores, pero, créeme, yo no soy para nada soñadora, es más, soy realista y a veces pesimista, sobre todo al ver gente como tú en este planeta. Ahora me dices que tengo traumas... y ¿tú qué tienes? ¡complejos seguramente! Otra cosa: Yo no defiendo la vida en sí, defiendo los derechos de los animales, los defiendo de gente como tú, por ejemplo. Tu "ósculo", me dan ganas de vomitar, no por lo "animalesco", sino por provenir de un ser tan inferior. María Eguiluz Jiménez *** Surco, octubre, 2004, Perú. María: Agradezco, una vez más, la respuesta. Trataré de sintetizar para no caer en las redundancias de ambos. No crea que esto es un ataque personal, palabras como las suyas recibo a diario, es parte del rigor científico aunque usted no lo crea. Creo que la palabra "nomás" sí existe. Revise bien sus fichas. "Lucha sin ideal" es un rebuzno suyo. Usted es una idealista y soñadora y luchadora, ¿y yo por qué no? Soy soñador, porque sueño con la muerte de Fidel Castro. Soy soñador, porque deliro en mis historias. Soy soñador, picón y llorón porque intento no ser mediocre en este país de mediocres. Créame que hasta ustedes los activistas poseen males. Soy soñador porque todos los años sueño con ir a Acho. Espero encontrarla en la puerta... llevaré pañuelo azul. No creo ser un animal irracional. Más bien veo un animal político de mucha personalidad pero muy sesgada porque no refuta nada con argumentos. Sí estoy de acuerdo con los toros, sí estoy de acuerdo con que existan señales de cultura. (Ahora no me venga usted a decir, por favor, que qué tiene que ver la cultura con esto, ahí sí creo que quedará en jaque.) Le envío esta dirección donde puede leer sobre Fernando Vallejo y su discurso por la vida, presumo que está en la más completa ignorancia de lo que hablo. Discurso de Fernando Vallejo al recibir el XIII Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos http://www.letralia.com/97/an01-097.htm con amor, Juan José Sandoval Zapata. *** De: María Eguiluz Enviado el: 4 octubre 2004 17:55:04 Para: JUAN JOSE SANDOVAL ZAPATA Asunto: Respuesta a la respuesta Pero.... yo soy la que digo la última palabra, ¿está bien? Bueno, yo también trataré de sintetizar, o abreviar en este tema, aunque ya me está gustando enseñarle a un "niñito" cosas que no sabe, ni por asomo. Espero que lo tuyo sea ignorancia y no maldad... aunque lo dudo. Por cierto, la palabra "nomás" NO EXISTE. ¡Ya ves cómo eres terco! Para mí esto sí es un ataque, y es algo muy personal. Todo lo que tenga que ver con gente que le hace daño y colabora a la explotación, maltrato, masacre, muerte animal, es para mí personal y me lo tomo muy a pecho. Me entendiste mal, no dije que no exista lucha sin ideal, lo que quise decir es que lo nuestro, nuestra lucha no es simplemente meros sueños sin fundamento. La defensa animal tiene fundamentos, y los tiene porque los animales tienen derechos. Al tener capacidad de sentir dolor, de sentir placer y tener intereses como el comer, dormir, tener bienestar, etc., quiere decir que también tienen derechos por consiguiente alguien tiene que hacer valer esos derechos. A ver, dices que eres soñador, luchador y todo lo que termina en dor... sólo porque sueñas con la muerte de Fidel Castro, por las historias que escribes, porque intentas no ser mediocre en este país de mediocres y porque sueñas con ir a Acho todos los años. Todo estaba bien, hasta que dijiste eso... Dime una cosa: ¿por qué te gusta ver masacrar a un animal? ¿qué puede tener de bueno un espectáculo tan sangriento, sádico y espeluznante? ¿NO PUEDES VER QUE ES UN SER VIVO AL QUE ESTÁN MASACRANDO Y TORTURANDO? ¿Por qué los taurinos no se ponen un segundo en el pellejo del toro? Acéptalo: es una salvajada lo que hacen. Yo tengo muchos argumentos para demostrarte que mi posición es la correcta y los taurinos no tienen fundamentos sólidos para defender su masacre. Dices que es cultura, NO LO NIEGO. Tal vez sea arte (aunque no está comprobado), cultura, costumbres, ¿y por eso vamos a seguir permitiendo que se torture a un ser viviente? Es más, eso que ustedes llaman cultura, con o sin razón, degrada al propio ser humano, es una vergüenza para el Hombre y cuando veo esas imágenes tan crudas, donde un animal se desangra, agoniza, entre una turba perversa que aplaude a cada estocada que recibe el animal que no hizo nada para merecer semejante tortura, me dan ganas de llorar y mucha vergüenza de pertenecer a esta raza de mierda. Gracias por enviar esa página. Sin un ápice de amor: María Eguiluz Jiménez. *** Lima de octubre de 2004. Perú. María Agradezco el contacto. Aunque ambos tratamos de sintetizar, es en vano calcular el espacio para argumentar sobre este tema. Desearía que tenga en cuenta que no soy amante de la tauromaquia, tampoco defiendo a los taurinos. Pero soy severo en criticar el activismo alienado, jovenzuelo, soñador, sesgado, infundado y a la vez fundamentalista. Debo confesarle que con relación al último mail, sus argumentos son más elocuentes que los anteriores, donde tilda mi postura de irracional. Lo cual es inexacto. Le digo: la palabra "nomás" existe. Incluso, la palabra "nomá" también existe. Trabajo en esto. "nomás. 1. adv. m. Am. Mer., C. Rica, Hond., Méx. y Nic. no más (solamente). 2. adv. m. Am. Mer., El Salv., Hond. y Méx. U. en oraciones exhortativas, generalmente pospuesto, para añadir énfasis a la expresión. Atrévase nomás. Pase nomás. 3. adv. m. Arg., Bol., Col., El Salv., Nic. y Ur. Apenas, precisamente". REAL ACADEMIA DE LA LENGUA. Le agradezco enormemente que haya recibido la información sobre el escritor colombiano Fernando Vallejo, su discurso en Venezuela cuando ganó el premio de novela Rómulo Gallegos. El premio, dotado de miles de dólares, que curiosamente fueron donados por el escritor a la perrera de Caracas. He estado pensando mucho sobre el tema. Lo he consultado con algunos compañeros de trabajo y hemos debatido al respecto. Luego de algunos puntos tengo algunas ideas que comentarle: 1.- si bien, dentro de mi obra (tengo dos libros publicados y uno en imprenta), gira un discurso sobre la vida, sobre el valor de ella en este país (y afines), nunca he tenido oportunidad de atacar la vida de los toros. El animal que más he tocado en mis historias es: la rata. ¿Por qué no defender a las ratas? ¿Acaso tan digno animal no merece también que se cree una ONG anti ratas? ¿Acaso las ratas no contribuyen a eternizar la basura? ¿Acaso no son bondadosas aquellas ratas que tienen un agudo olfato para reconocer alimentos escurridizos? Total, ellas lo hacen en función de perpetuar su propia especie. ¿Acaso no existe gente que se come las ratas? (¿sabía que la gente pobre en Argentina come ratas al asado, con chimichurri?) ¿Ha tocado una rata alguna vez? Le diré: yo he besado una, en la boca, sí, la he acariciado, la he amado. Y también la he dejado morir cuando, ya viejita, le tocó su hora de estar en el reino de los cielos junto a los toros de lidia. 2.- la temporada taurina: siento desilusión por un movimiento tan estéril como el antitaurino que quiere convertir a Lima en ciudad antitaurina. ¿Sabe cuantas plazas hay en el Perú? ¿Oficiales? 250. Cerrar Acho sería que existan 249 funcionando a lo largo del año... En ese sentido, esa cruzada es una acción política camuflada de quienes sólo ven, en los activistas, potenciales votantes, personeros, propagandistas durante los procesos electorales. 3.- el toro de lidia. ¿Quién defiende a los toros de lidia? Los activistas. ¿Y por qué no los defienden sus dueños? Que son los que, supuestamente, pierden con las vidas, y el costo monetario de una res? Supongo que dentro de la economía liberal, o la cultura liberal, o cualquier etiqueta que tenga la liberalidad, los ganaderos pueden hacer con sus animales lo que les dé la gana, así como los vegetarianos "éticos" hacen con su alimentación lo que les place. Esta última idea conlleva a una interrogante: ¿por qué no protestan contra los ganaderos? Ellos son quienes promueven su propio arte, no la afición (que quizá también esté sesgada, alienada, ignorante). Le reitero que el asunto taurino es sólo un punto dentro de toda una polémica que abarca el precio de la vida. Yo soy artista, no me incomoda que un torero también se sienta artista, ni tampoco que un alfarero se sienta artista, ni siquiera que un luchador de valetodo se sienta artista. Lo que sí, usted me va disculpar, tengo una certeza clara: no se promueven los debates entre activistas y taurinos. Cada uno lanza sus dardos por su lado y nunca llegan a un consenso. Quizá ese sea el negocio eterno. ¿Por qué no promover un debate? La temporada taurina es un evento burgués, mi condición de clase media baja no está para invertir (o gastar, ambas concepciones son válidas en función de un contexto adecuado). Me gustó su argumentación sobre el sentimiento doloroso que le causa ver morir a un animal. Similar situación sentí yo cuando vi morir a alguien la primera vez. Pero eso ya pasó, sólo fue la primera vez: mi alma está curtida de dolor. Un acápite final: ¿por qué no una ONG que defienda la vida de los niños de 30 años de edad? Total, si animal sin sentimientos soy, bien podría tener derecho a que mi vida sea defendida como cualquiera de mi especie, pues todo artista corre el riesgo de morir atrapado en su propia obra. Atentamente, Juan José Sandoval Zapata. *** De: María Eguiluz Enviado el: martes octubre 05, 2004 9:50:05 PM Para: JUAN JOSE SANDOVAL ZAPATA Asunto: RE: Respuesta a la respuesta Sólo una última cosa, ya que pierdo mi tiempo hablando con taurinos o en tu caso, seudotaurino. 1.- Nuestra lucha no es estéril, recuerda lo que te digo, en menos del tiempo que imaginas, las corridas de toros serán HISTORIA en el Perú. 2.- El toro de lidia no existe, es una invención para justificar la masacre. Pero así existiese y se extinguiera (ya que según los taurinos sólo los usan para que sean "lidiados"), eso sería mejor que verlos ser masacrados año a año. Otra cosita: parece que todo tu discursillo barato sobre la sangrienta tradición taurina te la escribió un fanatiquito a la misma, ¿no es así? Porque en mi opinión, tú eres una persona que a toda costa quiere integrar ese grupete chiquito de huachafos, que se creen españoles, que toman vino en bota, y que supuestamente son de la alta sociedad... ahí tú quieres entrar... ¡qué lástima que desperdicies tu tiempo y esfuerzo en querer meterte a semejante asquerosidad! Sólo puedo hacer una cosa por ti y es decirte: RECAPACITA. En realidad me das pena. Adiós. Pd.- He besado una rata, podría besar una culebra o cualquier animal y con más amor que a cualquier ser humano. Y no respondo a tus preguntas porque me parece una tontería hacerlo porque tú no cambiarás de manera de pensar, al menos eso parece. ABAJO LAS CORRIDAS DE TOROS ABAJO LOS TAURINOS VIVA LA LIBERACIÓN ANIMAL www.alcoperu.org *** María: Le agradezco el contacto. Me alegra que al final del último mail diga que al parecer no voy a cambiar mi manera de pensar. Lo consideraré un piropo. Así como me considera un seudotaurino. Yo también le consideraré una seudoactivista, pues cuando la emoción le abraza se vuelve intolerante y no refuta nada con argumentos. Simplemente se dedica a lamentarse de mi supuesta inferioridad mental. Otro punto que me llama la atención es que piense que alguien escribió por mí sobre tauromaquia. ¿No cabe en su posibilidad reflexiva que yo -escritor- pueda tener cierta habilidad de palabra? ¿O crees que Barrunto es fruto de mi ociosidad? Simplificando: soy un seudotaurino, un plagiador, un inhumano que genero lástima a una seudoactivista. Gracias, yo sólo quise dar mi punto de vista a una pregunta tan compleja como estar de acuerdo con la lidia. Y algo más, eso que dice que yo quiero a toda costa pertenecer a un grupo social burgués, no es más que un invento suyo. Un rebuzno hepático que ventila tus propios resentimientos. Algo que debería aprender, como seudoactivista que quiere ser activista, es que las acusaciones se hacen con fundamentos, y si son informaciones oficiales y serias, mejor. No creo haber dado pie a que llegue a esa conclusión en ese esquema caótico que tú llamas discursillo barato. Tendrá que saber que para llegar a ese tipo de imbecilidad también se trabaja, y me parece que tu sesgo pro animales está muy lejos de llegar a ser una postura, una opción, un discurso. Más bien es un simple berrinche. Después de esta experiencia de intercambiar ladridos con usted, tengo mis conclusiones: primero, no responderé mails que salgan del terreno literario. Dos, seré mesurado con gente susceptible como tú, que se deja llevar por sus propias nebulosas y no pueden responder a ninguna interrogante, simplemente porque no tienen argumentos ni personalidad suficientes para confrontarse con alguien distinto, y, tres, los activistas están en un nivel inferior de humanismo que los inhumanos. Tu poca tolerancia lo demuestra. Atento, Juan José Sandoval Zapata. *** De: María Eguiluz Enviado el: Miércoles, 06 de Octubre de 2004 06:14:19 p.m. Para: JUAN JOSE SANDOVAL ZAPATA Asunto: RE: Respuesta a la respuesta reloaded TU OPINIÓN ME TIENE SIN CUIDADO, SI ME LLAMAS SEUDOACTIVISTA ERES TÚ EL QUE LO PIENSA Y SOBRE MI TOLERANCIA, NO PUEDO SER TOLERANTE CON GENTE SÁDICA, COMO LO SON LOS TAURINOS... ¿TÚ TENDRÍAS TOLERANCIA CON ALGUIEN QUE MASACRA A NIÑOS? PARA MÍ ES LO MISMO. SIEMPRE LOS TAURINOS DICEN LO MISMO: "SON INTOLERANTES"... NO SABEN DECIR OTRA COSA. NO ME ESCRIBAS MÁS, POR FAVOR. LA PREGUNTA QUE TE HICE ESTÁ YA CONTESTADA CON CRECES, GRACIAS. *** María: Gracias por el contacto. Tus letras en alta le ponen la cerecilla a tu intolerancia. Puesto que ya la respuesta está completa (aunque te haya tardado más de 50 kb para que entiendas que eres inexplicable), te agradezco este intercambio. Para mí ha sido valioso, me ha permitido conocer más a los animales. Si tu comunidad se anima a promover debates sería más saludable que nadar en bilis como lo haces con tus manifiestos adolescentes. Prefiero preocuparme por la paz (la calma entre ciudadanos) y que no se vuelvan a morir 70 mil personas por violencia política, que me parecen más importantes que las cochinillas que defiendes sin argumentación. Anda, sigue bailando en tu propia ignorancia. Estoy a tu disposición para seguir aumentándola. Con amor a todos los animales, incluso a ti. Juan José Sandoval Zapata. *** De: María Eguiluz Enviado el: jueves, octubre 07, 2004 8:43:53 PM Para: JUAN JOSE SANDOVAL ZAPATA Asunto: RE: Respuesta a la respuesta reloaded LA COCHINADA ERES TÚ, ADEFECIO ACOMPLEJADO. Y SOY INTOLERANTE Y MÁS AÚN, POR MÍ PUEDEN MORIRSE LA GENTE IMBÉCIL COMO TÚ, DÉJAME EN PAZ, POBRE INFELIZ. ** Juan José Sandoval Zapata juan_jose_sandoval_zapata@hotmail.com Periodista y escritor peruano (Lima, 1976). Licenciado en ciencias de la comunicación con maestría en periodismo por su trabajo de investigación La jerga en la prensa chicha del Perú. Su primer libro de cuentos, Barrunto (2001), lleva dos ediciones agotadas y el cortometraje homónimo basado en la obra fue considerado Mejor Corto de Ficción Peruano en 2004. Actualmente desarrolla un proyecto sonoro de rock'n roll que lleva por nombre Los Viejitos de Barrón. Próximamente, saldrá su nuevo volumen de cuentos, Las ratas de mi casa. Textos suyos pueden leerse en su blog, http://barrunto.blogspot.com === Poemas Rolando Revagliatti ======================================= *** Se infiltran Se infiltran en las pesadillas de tus personajes unos que embadurnan con plumas fascistas del Ku-Klux-Klan y sellan con sus orgías crucificantes el colapso Así como antes esos personajes se infiltraron en tus pesadillas. *** Polvito de rapé para dos Una vela para la noche en ella reclamo con la mirada salvaje ¿Perder la mente entre vistosas mañas? (Para un volumen en prosa con aires de lubricidad.) *** A Felisberto Hernández Muequitas en el pizarrón: escríbanme o partan tizas Inteligiendo en las costas los restos de un pesar antroposófico Caí de fallecimiento provocado por un signo de admiración Anticipé: ya venía con brizna la brisa: Alicia en el País de las Sevillanas es una artista asediada por su vello púbico Advertirlo sin ablandarse en la modestia Da sobre las cosas el sol: sobre Felisberto da como vemos que ve cómo da sobre las cosas. *** Colorín colorado ¿Exponer la predestinación de las perdices? ¿Exaltar la índole del apetito? ¿Guiar un tur por el masticar, el deglutir?: Perdices o chancho rengo. *** La novela no vela, ¿no? La no sobria novela dudosa no terminará de redactarse y de aposentar en ella sus reales miserias el autor quien no situará orondos huevos sobre mesa de altar ni pelará lingam de glande absorto (alardes motrices) Ubérrimos y urentes: novelemos espermatozoides en la hoguera (no la contundente insignificancia es magnífica). *** Jan Neruda de la Malá Strana El señor Schlegl / una mujer (la misma mujer) / el señor Rysanek (otra fue quien arruinó al pordiosero otra féretro tras féretro la de corazón tierno y llorador) Conversación nocturna sobre los tejados tentadores de la calle Ostruha cruzada por el circunspectísimo médico-no médico designado misántropo transitada por el magro Hastrman ("¡el mar! ¡el mar!") en la barriada del mesón "Las Tres Lilas" (parroquianos suboficiales y cadetes en el saloncito) tres enormes dogos feroces en la capilla de San Wenceslao velando el prolijo orgullo del monaguillo narrador revolucionario desprovisto de pólvora Gorda María en el Día de los Muertos (dos muertos, farristas, uno poeta, ambos pretendientes de la treintañera) el epilogal treintañero estudiante de leyes ("¡qué hombre!") y los demás vecinos conspicuos convocados. *** Preguntas de Anita ¿Importa saber qué edad he llegado a tener y si soy risueña o resentida hija adoptada por Karenin (el marido de mi madre y padre de mi medio hermano) hija del conde Vronski, e insisto de aquella mujer tan bella que apenas conocí? ¿Heroína de la que precisamente habré heredado su belleza? ¿Escribí yo libros? ¿La perdoné? *** A Ernest Hemingway Langostas, grillos, truchas, salamandras como carnada insectos, larvas y escarabajos para tu anzuelo muchacho Nick Adams, inventor de arroyos para quien era Michigan una fiesta del verano Las armas del viejo Hemingway y el mar. *** Sopa lupina A la marmita el lobo cochambroso lupino el lobo caldo la sopa y los tres puerquitos: buen provecho. *** A zampar La abuela de Caperucita no indigesta henos invitados al opíparo banquete: Platón trincha. *** A Fernando Savater Los políticos a caballo de las naciones La curiosidad a canguro de la ciencia Los ambiciosos a tigre del comercio El dogmatismo a mastodonte de las iglesias Los revolucionarios a cóndor de las reivindicaciones El goce estético a unicornio de la dignidad. *** Caligramas Letra al límite de Teócrito o chinos talismanes (algunos) lipogramas y extravagancias tiernos repudios polilingües y hasta despampanantes anagramas remotos bíblicos esotéricos árabes o persas metafísicas caligrafiadas laberintos benedictinos, abracadabra ornamental dibujado Dionisio de Halicarnaso. *** Filosofías Chorro de soda generosa sobre asianistas, eudemonistas y maniqueístas aguas mineralizadas sobre convencidos consagrados al pirronismo y al [epicureismo (fuera detractores de cualquier multinacional de las gaseosas) yo los bautizo en el nombre de las más afiladas filosofías decadentes. *** Poema con cuarteto bien conocido de gigantes y un ácrata Nace en la edad de la inocencia de la naturaleza y la destruye Darwin la inocencia de la naturaleza Nace en la edad de la inocencia del Estado y la destruye Marx la inocencia del Estado Nace en la edad de la inocencia de la mente y la destruye Freud la inocencia de la mente Nace en la edad de la inocencia del tiempo y del espacio y la destruye Einstein la inocencia del tiempo y del espacio Nace en la edad de la destrucción de la inocencia Bakunin y crea. *** El riñón de la felicidad "Como que no te anda el riñón afectivo" espetó la esposa del poeta al poeta Añadió (o creyó el poeta que su esposa añadía): "demasiado aun de lo mejor no por mejor es menos demasiado". *** ¡Lo tengo! ¡Lo tengo! me dije al poema en secreto Se me vino lo esperé natural sin cesárea Lo tuve escribí al poema a voces. *** Números me salen Números me salen de los que desconfío y versos en los que confiaría no me salen más que de otros. *** Desde una carta dirigida a Antonin Artaud Es en la vigilia de estos enamorados Antígona y Marat y en escenarios y papeles con membretes de Café de la Regence y Café Riche donde irrumpían ediciones de sesenta y cinco ejemplares de "Le pese-nerfs" como granadas al pie del láudano, la miseria y la inmortalidad "Date por abofeteado y te amo y te comprendo más que nunca": el poema de Génica Athanasiou que sustraje de un borrador que releo hoy despidiéndome del verano. *** Modelando Los motivos dictan poemas los motivos hostigan poetas perentoriedad corremos y corremos alcanzamos a la perentoriedad con motivos Le insertamos un motivo al dictado encarnamos la perentoriedad del motivo es un trabajo encarnar la hostigación trabajamos modelando la perentoriedad El poema es poema y se queda parado lo leemos y salta. *** La ventana es una naranja que se abre Me asomé a la naranja a su liberada claridad La ventana que se abre me abre a su secreto El secreto del sol es la naranja El sol muestra la naranja A Apollinaire el sol le muestra la naranja. ** Rolando Revagliatti revadans@yahoo.com.ar Docente y escritor argentino (Buenos Aires, 1945). Ha hecho estudios de realización cinematográfica, formación actoral, psicodrama psicoanalítico y psicoanálisis, entre otros. Entre 1988 y 2004 ha publicado los poemarios Obras completas en verso hasta acá, De mi mayor estigma (si mal no me equivoco), Trompifai, Fundido encadenado, Tomavistas, Picado contrapicado, Leo y escribo, Ripio, Desecho e izquierdo, Propaga, Ardua, Pictórica, Sopita y Corona de calor; los libros de cuentos Historietas del amor y Muestra en prosa, y la obra de teatro Las piezas de un teatro. Doce de estos libros se encuentran en distintas bibliotecas virtuales de varios países. Ha sido traducido y difundido a diez idiomas en medios gráficos y electrónicos. Ha coordinado cafés literarios y ha dirigido espectáculos teatrales. Textos suyos pueden leerse en diversos medios latinoamericanos y en su página, http://ar.geocities.com/roloreva. === Lubov Ester Rabasco Macías ======================================= La barriga se ha interpuesto entre ella y yo. Sobre su corpulencia, la figura se mantiene inerte, con su perfil derecho hacia la mujer y su perfil izquierdo hacia mí. En medio, como una esfinge milenaria. Mientras nosotras nos esforzamos con graves piruetas para esgrimir el vientre que, con cada salto bronquial, nos impide la mutua visión. Aunque tal vez no debiera decir nosotras, sino más bien ella y mucho menos yo. La mujer sigue hablando y yo, inclinada y retorcida hacia delante, lanzo mi mirada de alfil en diagonal. En cuanto al resto, todos siguen ocupando sus puestos: el vientre del pope, como digo, y evidentemente ellos, los otros, los eternos guardianes del divino reino de las almas puras. En el cielo, las cúpulas agujerean el cielo plomizo con sus gigantescos pezones azulados, huele a tilo y las voces polifónicas emergen de la iglesia de San Sergio, traspasan el campo magnético de las almas y acribillan mis interiores. El rostro de la mujer insiste en hacer contorsiones y la sacra torre que transporta la panza opta por avanzar, sentarse en el banco de enfrente y dejarnos a ambas en nuestro particular escenario. Ahora ya puedo observarla por completo y atender a su relato mientras ella devora los bollos con manzana que hace un momento yo había dispuesto sobre mi falda. Se llama Lubov, que significa Amor en estas tierras, aunque sea justamente lo que más le falte. Su cuerpo dista de mí medio metro. Al principio. Porque luego va ganando terreno y poco a poco va tentando a la suerte y me va rozando con su mano rolliza por el alcohol. Tiene los labios tensos de la rabia de la vida y los ojos menudos de tanto frotárselos. Le digo que me voy porque de repente entiendo y me conozco lo que viene y sé que mi voluntad después es poca y que todos acaban por mecérseme dentro y no puedo arrancármelos. Pero ella de golpe me gime que no, que por favor, que un momentito más, que me tiene que contar que hubo un día en que ella nació, a pesar de que ahora ande tan muerta y lleve el nombre de Lubov, que su padre era alemán y su madre polaca, allá en aquella guerra tan épica, y que los hermanos fueron separados (ya no recuerdo por qué razón) y que a ella la abandonaron en un orfanato ruso, entre aquellas huidas hacia el mítico Oeste, y que eso no es todo, que años después, a la madre, la anduvo buscando, tras tantos siglos, con un programa de televisión de esos de mire usted yo lo que quiero es saber por qué mi madre me dejó desamparada. Yo tan sólo sigo vigilando la ficción de su rostro y sus gestos que ahora ya se posan sobre mí y me pregunto por qué todos están ahí custodiándonos, tan atentos e inmóviles, con la respiración contenida y distribuidos en varios puntos estratégicos. La madre los arrinconó entre orfanatos, me repite ella, y ahí me ruega de nuevo que no me marche, que quiere enseñarme algo. Desde el destartalado bolso explota su universo de bolsitas de plástico con tesoros raídos. Y esa es la señal definitiva. Tenía que pasar, me digo. Ahora ya es demasiado tarde para huir. Un enorme libro de cubierta erosionada protege la vida de Lubov dispersa en fotografías de una vida que fue. La más grande de ellas ya la tengo en mi regazo y la ternura ya se escurre entre mis dedos y me eriza los poros mientras le paso las yemas por el rostro de papel. Quisiera salir corriendo, escapar con aquella imagen tan dulce y tierna que alguien retuvo en ese códice de esquinas manoseadas y retorcidas y de piel tan ajena a este futuro. -Es de cuando vivía en la "Casa de niños". Lubov es una chiquilla en blanco y negro, ricitos de oro, con pupilas ardientes frente a un fotógrafo, y en su índice se apoya la pluma que se desliza sobre un cuaderno escolar. La tinta se diluye y yo me mancho las uñas. -Lo siento, no puedo detener el tiempo -le digo yo a la cría que de repente la vara del tiempo ha metamorfoseado en un bulto a mi derecha. -Tengo cuarenta años y mi madre me abandonó... -Lo siento, de veras, pero no tengo respuestas... El horizonte sigue hinchado de estrellas cuajadas en cebollas celestes y no llueve sobre nadie. Ellos, los otros, los centinelas del pecado, ávidos de curiosidad se pasean ya entre nosotras en círculos concéntricos. Pero ella de nuevo me ha alargado otra foto, ahora con un par de años más, con su rostro asomando tras un casco de astronauta y un diminuto Yuri Gagarin en uno de los márgenes superiores. Soy un astronauta -me dice satisfecha-. Y empezamos a ascender entre los pechos de la catedral de la que horas antes he sido expulsada a favor de una tropa de turistas alemanes. La microgravedad disminuye el paso de los años y ella me arrastra por las nubes, mientras yo le explico que padezco de vértigo y que quiero bajar. Pero todavía queda un retrato y aterrizamos por el momento sobre las elásticas ramas de un abedul. -Ésta soy yo con mi hija -dice arrancándose a sí misma de entre aquellas páginas. -Yo no tengo hijos, lo siento, además ya le he dicho que no tengo respuestas... Ascendemos frente al campanario y la mateada Lubov de los veintitantos en blanco y negro está sentada junto a una ventana. La difusa maternidad de su rostro ilumina la habitación. -Sí, sí... -me asegura-. Estuve casada y hasta tuve hijos. Pero en mi otra vida, no en la de antes ni en la de después. Porque un día volví a mi casa y me lo encontré a él con su amante. Estaban desnudos sobre la cama, con las escamas erizadas, como dos salmones sobre la encimera, revueltos y pringosos. En mi propio colchón, ¿se imagina? Así que salí de allí corriendo y no cogí nada, y ni siquiera me despedí de mis hijos... Como mi propia madre, sin despedida... Y se apoya en mi hombro y se echa a llorar. Y ellos, que siguen ahí observándome, esperan (lo sé porque lo veo en sus labios temblorosos y en sus narices retorcidas), esperan que yo la empuje, anhelan golpes y patadas, un escupir altivo, una carcajada con ecos y aplausos. Pero mi órbita se ha desencajado: ni la altura ni las celestes alas que los otros van batiendo a nuestro alrededor me permiten concentrarme... -Hasta hace poco yo era quien limpiaba aquí los aseos... Mire, ya no me quieren aquí... Es difícil, ¿sabe? Aquí llevo todo lo que necesito, pero es difícil.... -y me señala allá abajo el equipaje de sus bolsas de plástico. -¿Quiere que le traiga un té? El quiosco todavía está abierto... -insisto con la simple intención de bajar definitivamente. -Tengo algo para usted... Seguro que usted conoce a Verónica, ya sabe, Verónica Castro... Usted habla la misma lengua que Verónica. Seguro que ustedes se ven a menudo... -¿Veee-ró-ni-ca Ca... qué..? -Es que, de veras, usted no se imagina... Es que ella en realidad interpreta mi propio papel y eso que nunca nos conocimos. Dígame, ¿cómo pudo Verónica llegar a saber de mí? Porque, ya ve usted, ahora gracias a ella todos saben cómo ha sido mi existencia... No... no se vaya, por favor... Sólo quería pedirle que le diera esto de mi parte y que le diga que me ha salvado, y que me recuerde y que no me olvide... Yo cojo el pequeño icono de plástico con su plateado marco de juguete y me lo meto en la mochila. Ni siquiera lo miro, porque ellos siguen ahí, con sus túnicas tenebrosas y sus puntiagudas barbas, agitando sus membranas transparentes, con las manos alzadas y su panza trascendental, agarrados a las cruces, resbalando por los frescos interiores, vigilando mi descenso por la basílica en donde finalmente me separo de Lubov. -Dile que ahora ya no sufro, que me encontrará en la Anunciación, frente al arcángel San Gabriel... Pero yo ya corro con todas mis fuerzas mientras ella me sigue gritando desde ya no sé qué bóveda o camino, pues su eco resuena por todas partes: -...Por favor, no se olvide de besar a Verónica Castro de mi parte, no se olvide. Y déle el icono, para que sepa que a ella también le espera también la salvación... Los turistas alemanes, ajenos a la historia de las representaciones pictóricas más modernas y contemporáneas, sonríen satisfechos ante el pórtico de la catedral; entretanto ellos, los otros, me cercan de nuevo y me arrojan con su aliento reproches, como si de verdad creyeran que quiero hurtarles a Santa Sofía. Los alemanes siguen disparando sus flashes y Lubov se esfuma en el reino de las vidas desperdigadas. Yo, por fin, me hundo en la calle que me regresa a la estación y de allí soy conducida a los infiernos de la ciudad en donde las almas condenadas nos estresamos eternamente con nuestros pecados. Ya desde este lado de la pantalla y confundida en la alineación de los laberintos subterráneos, me planto de repente, como bajo inspiración divina, y extiendo la mano para mendigar respuestas. Nadie se detiene. Fluyen junto a mí, me esquivan, me pisotean y hasta me revientan. De repente, del icono de Santa Sofía emerge una sagrada imagen de dientes nacarados, ligera de telas, y con los brazos forrados de esclavas. Se estremece bajo la música que los altavoces vomitan por doquier. Una masa de fieles cae de rodillas en la estación de metro Mayakovskaya y Verónica Castro da unos pasos de artista, sonríe, levita y finalmente asciende a los cielos entre flores de plástico y nubes de gas. Moscú, entre julios y marzos, 2005 ** Ester Rabasco Macías esterrab@yahoo.es Filóloga hispánica nacida en Lleida, Lérida (España) en 1967. Es profesora en el Instituto Cervantes de Moscú (Rusia). Ha publicado diversas traducciones en colaboración con otros colegas, entre ellas el cuento Bestial entre las flores y fragmentos de la novela Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas, y la novela Un lugar llamado Antaño, de Olga Tokarczuk. Ha sido colaboradora del suplemento literario semanal del Diari de Lleida (1991-92) y de la revista Jazzology (1996-97), de Lleida. Un trabajo suyo acerca de La sombra de Benito Pérez Galdós fue incluido en Narrativa fantástica en el siglo XIX (España e Hispanoamérica), de las editoriales Dejaume Pont y Milenio, de Lleida (1997). === Poemas Miguel Ángel Toledo Cervantes ============================= *** Piel mestiza De piel mestiza, de corazón de arena. Soy el más negro capricho de esta tierra. Tengo el alma zapoteca y la sangre muy norteña. Soy el mayor de tres espejos, soy un recuerdo en voz del sotavento, los labios me saben a chogosta, mis manos llevan la marca del azufre, he bebido el agua de los siete pozos, he crecido orgulloso y necio, jaltipaneco a más no poder. Tengo por costumbre hablar de lo que siento, y morirme en la raya -cuando de morir se trata- de gritar a los cuatro vientos al son de una jarana: Yo nací en el Río de Arena, y nací así, con piel mestiza, y corazón de arena. *** Ruego Convídame un minuto de tus labios, deja que tus manos -mariposas de fuego- cautericen las viejas llagas de mi piel oscura y seca. Deja que tus noches envueltas en deseo se instalen en mis sábanas, y deja que la luna -eterna voyeurista- nos arranque los ojos. Muéstrame un pedazo de tu vida, regálame un día en tu recuerdo, arráncame del pecho estas ganas de ocultarme en tus caricias. Déjame la piel marcada con tu aroma, esconde mis penas bajo la cama, escápate en la noche con mis besos, pronuncia mi nombre siete veces cada lunes. Regresa cada tarde para robarme un poco de mi vida, procura recordarme cada fin de mes y olvídame un minuto cada día. *** La víspera Estoy esperando: Que el cielo se despeje, para fondear en costas de una pena. Que regresen las abejas, para incendiar el pasto seco. Que canten las cigarras, para cambiarles la piel por un par de alas. Que me den permiso de lavar mis ojos y pescar una esperanza. Que me tejan una hamaca las arañas Para contemplar la danza del cocuyo. La llegada de los duendes Para sembrar un millón de almendros. Al pájaro carpintero, para pedirle una jarana. *** Amenaza Si tu mirada me roba el alma, tendré que buscarla entre tu piel. Si me pierdo en mi discurso, tendrás que encontrarme con un beso. Si tus manos me provocan, tendré que atarlas a mi cuerpo. Si tu voz me incita a la incoherencia, tendré que flagelarme con tu pecho. Si tu ausencia me devuelve la cordura te arrancaré de los labios mi locura. Si alguna vez tus palabras me dolieran, tendré que responderte con poesía. Y si vuelves a mirarme de ese modo no tendré más remedio que amarte hasta la muerte. *** El retorno del fantasma En aquellas noches de ausencia y dolor, un sentimiento clandestino me toma por asalto, emergido del más oscuro pantano de un recuerdo. (perdido o escondido, no lo sé) Una estrella indiscreta se desnuda al pie de mi cama, y descansa sus frías manos en mi rostro. La sombra que vigila detrás del espejo, deja caer tres gotas de llanto en una copa, y se bebe mi esperanza. Los demonios de la infancia vuelven, entonan una canción de luto y se esconden en el sueño de mi almohada. Una diosa desnuda y olvidada busca entre la ropa sucia el viejo disfraz de penitencia. Mientras la tristeza, escondida en un rincón, teje su vestido con mis huesos. *** Vengo llegando He caído de muy alto, de allá donde las caricias me olvidaron. Vengo llegando cuesta abajo, transgrediendo las fronteras del dolor. Cansado de emigrar en pos de tierra fértil, angustiado de tanto esperar la llegada de las lluvias. Indeciso de tocar tus manos, temeroso de hallarme perdido en tu mirada. Vengo llegando tan solo para ofrecerme en sacrificio ante tus pies. *** Corazón en blanco Tengo una mano tan cobarde, que se esconde del destino, una boca que muere de pena ante tus ojos, y un jardín de arena. Tengo una noche de esperanza, una tregua y seis venganzas, una estrella que me olvida, y un reloj sin vida. Tengo un corazón tan olvidado que se ríe del fracaso, y se oculta de la noche con frases incompletas. Tengo el color del abandono, la rutina de ser el último en la fila, de morirme lentamente en una duda, y soñarme cada noche entre tus brazos. Tengo una mano tan cobarde y un corazón tan solitario, tengo tantas noches y tanto llanto, tanta pena y el corazón en blanco. *** Sonreír Sonreír cuando el viento pese y la noche someta los instintos, cuando se presienta el final de la locura y el amor comience a marchitarse, cuando despierte y tu cuerpo ya no esté cuando el miedo resucite mordiéndome los pies, sonreír cuando deje de llover, cuando a mis manos les falte soledad sonreír cuando termine de soñarte cuando el silencio me arranque el antifaz cuando la noche regrese con tus labios cuando al fin tus labios regresen en la noche. ** Miguel Ángel Toledo Cervantes mike_tolcerv@hotmail.com Escritor y periodista mexicano (Jáltipan, Veracruz, 1977). Licenciado en comunicación social por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco (Ciudad de México). Se dedica a la publicidad y asesoría. En la universidad editó un periódico estudiantil. === El Tren de El Encanto María Eugenia Sáez ========================= Así se llama. El Encanto queda a las afueras de Caracas. Tiene un tren viejo de comienzos del Siglo de las Guerras, un tren corto que anda despacio y sólo por lugares seguros como patios. El tren pasa por matorrales que aún siguen oliendo a machete húmedo cada mañana y no hay ruido que distraiga de su ritmo. Hay mucha sombra protegiéndolo del sol que cuelga de la rama más alta de un mango lechoso en el perfil de cada lenta e innecesaria curva. Por la única colina de la ruta, se monta la grama para revolucionar el paisaje costumbrista y darle su primer rebato de guerra. Tiene olor ácido desde que Manuelita la inaugurara con el ritmo de sus caderas una madrugada distante que vio el comienzo de los macheteros, antes de que hubieran máquinas. Manuelita bosteza con los ojos cerrados y extiende un brazo hacia la grama (vacía de Simón) y ya no se vuelve a dormir profundamente, como era su costumbre cuando vivía protegida. Era un entonces en que ella se estiraba sobre el organdí tibio y esperaba -quizá él se decidiera hoy a venir. Abría un libro o un folleto y leía en francés o en inglés, pero siempre en jacobino. Cada sol le traía por la ventana el vapor de la tierra, pero ella no sabía lo que era sentirla, desparramarse en ella. Una mujer color de tierra se deslizaba por el pasillo de un ala a otra de la casa y le traía acurrucada en las manos, la taza de porcelana verde con el primer café del día. Ella cerraba el libro ante la aparición silenciosa y extendía las manos satinadas hacia ese pájaro de porcelana. Afuera, pero muy lejos, eran los negros los que habían levantado al gallo con sus cantares. Después fue ella la que levantó a Simón, sudorosa, pistola en mano, entre los bejucos colombianos y el chinchorro lleno de hormigas que se le deslizaban entre los senos. Después vino el dormir en la grama, profundamente, germinada. Ahora ella duerme pero nunca más del todo. Espera. Escucha. No se oyen pasos. Pero se siente un peso desconocido. Ocasionalmente, cuando uno ve en El Encanto un papel tapando la tierra sinuosa, húmeda y bella, entregada al peso de cada pierna, se desvía la mirada hacia la lejanía de Caracas con un afán de exorcismo. La capital, cuna de Bolívar, aparece en el horizonte como un pilón de edificios, ranchitos de bloque, cerros y autopistas, sobre la enorme falda de grama salvaje que quiere jugar con las marionetas de su regazo. A su espalda está parada -y aún esperando- la cadena montañosa cuyos hombros se han venido a llamar el Pico de Naiguatá y La Silla de Caracas, la montaña de nubes jaloneadas por la brisa del cielo siempre azul, llueva o no, como de papel lustrillo en trabajo de escolar antiguo. El viaje dura veinte minutos más o menos y la gente que va en el trencito lo que quiere es ver a Caracas lejos y oír un sonido diferente al del presente atropello. Por eso es raro que se pueda escuchar conversación alguna durante el viaje en el tren de El Encanto. La mirada está libre de autopistas y de cables de electricidad, los dilemas están reducidos a lo elemental, a algo tan simple como el enojo de encontrar una lata en el suelo o de no encontrar un puestico de comida caliente. Parece mentira que la ciudad pueda ser vista sin tener que ser oída, como si fuera una postal. Así no da miedo. Provoca acostarse a dormir en la grama. La gente lo que quiere allí es ver a la Caracas de ahora alejarse un siglo. Cuando salen del trencito, se conforman con una bolsa de papitas o tostones, un helado o una cocacola. Realmente no hay sino eso y poco que hacer. A todo el mundo se le ha olvidado lo que pasó en El Encanto (yo tampoco lo sabía por entonces), aquello en lo que Teodoro Petkoff, el playboy guerrillero, negó violentamente haber participado. Una vez que se apaga la máquina, sorprende hasta el chasquido de una bolsita de tostones o el crujir de una lata de cocacola aplastada por un pie desesperado que quisiera quedarse allí. El reducido baño de bloques es apenas visitado de carrera por alguna madre, llevando de la mano a sus niños y, al cabo de un minuto, salen de nuevo pero con la nariz torcida a ver un ratico más de paisaje. Otro viaje les parece ridículo, dada la fila de gente que espera largo para montarse en el trencito y no porque sea caro el paseo. Luego, cuando el día puede aún ser rojo, azul y amarillo de lorito de jaula, se van tristes a sus carros, con los zapatos pesados como si el camino se les pegara, casi como si fueran unos esclavos emancipados a la fuerza de la plantación cuidada y hermoseada. El Encanto no los echa de menos porque siempre quedan otros al día siguiente para entretenerle. Los ojos se encaraman en las ramas de los árboles más altos y, cuando la gente es ida, las ramas lagrimean la lluvia del final del día, la que lo limpia de gente, la que deja un vaho de espera sobre la tierra. Así pues, cuando se acaban las filas, la estación se vuelve nocturna y se cierra y el tren se adormila dentro de ella como un nené acunado y como un viejito en su mecedora. Hay un temblor de timidez y auto-conciencia en sus paredes como si les estuvieran apuntando con dedos de crítica (o de crítico). Entonces comienzan los cuentos de cuando ella era una estación importante, es decir joven, y cuando él era un fogoso tren pintado de rojo tropical como un papagayo postmodernista. Alberto me llevó a El Encanto. Me regaló como siempre con su voz de espeso bálsamo y no hubo frase mía que no escuchara con su labio inferior arrugado hacia arriba en una trompa de escepticismo sabroso y apenas hubo palabra mía que no respondiera con una tranquila sonrisa -blanco navajazo en su cara, más oscura por la sombra de la sumergida barba- como si yo, a mis veinticuatro años de soltera caraqueña, pudiera permitirme el sonar a despreocupación, o seguir una frase larga, con otra similar, sin temor a que mi acompañante se me fuera. Si se me iba, me quedaría otra vez sola, en medio de una ciudad rodeada de cerros inundados de cerveza barata pero buena y mujeres sin hombre fijo pero con antena de televisión en el rancho. Quizá tenía razón aquella quinceañera que planchaba la ropa de mi familia cuando me espetó que para qué querían las mujeres hombre fijo (yo la miraba, pensando, pero si yo tengo once años), que lo que hacía falta era encontrarse uno que supiera bailar. Eso me decía ella mientras se planchaba toda la ropa de la casa cada tarde como a las tres. Mi papá sudaba mucho las camisas en el trópico y se cambiaba dos veces al día. (Es que era gordo y blanco). Ella las lavaba y las planchaba. Los hombres no eran importantes; la música sí lo era. La plancha echaba vapor y el sol entraba de lado por una rendija y daba en la pared verde. Las cortinas eran de flores grandotas y escandalosas y ella parecía una diosa Guayana en mulato. Su pelo negro era liso porque se lo enroscaba alrededor de la cabeza con muchas horquillas. Se rasuraba las axilas todos los días y aún así se le veía una ala negra cada vez que movía la plancha. Llevaba un vestido nuevo verde minifaldero que le regaló mi mamá y, cuando no, se ponía mi ropa. El cuarto olía a sus manos después de hacer el quesillo coco o de peinarse el pelo con Tricófero de Barry. Cuando terminaba de verla planchar y salía de su cuarto, me parecía que la gente blanca huele a rancio o a muerto y, porsiacaso, le echaba una olidita a las camisas recién planchadas de mi papá (que Amarilis no me viera, "¿qué andas haciendo?"). La dejaba sola a la que nunca les había tenido miedo a los hombres y me llevaba algo de su falta de respeto. Ella me permitió convertirme en una Señora Peel del trópico, a karatazo imaginario con todos los que se pusieran fastidiosos. Pero no pegaba mucho la televisión con Amarilis y yo me olvidaba nada más salir de la Señora Peel de Los vengadores porque el humor británico era desconocido de los nuestros ("¡Muchacha tú sí estás buena!") y porque, a la hora de ir a descolgar la ropa tendida en los alambres, como a las tres de la tarde, antes de que lloviera su media hora, los escobazos que les daba Amarilis eran más efectivos que el karate. Oíamos La hora de la salsa en su radiecita de pasta y de vez en cuando me enseñaba a bailar cuando yo se lo pedía porque tocaban El Nazareno de Ismael Rivera, el sonero mayor. Y decía ella que alguna vez tendría un hombre (era virgen todavía), aunque según su mamá mejor era tener el rancho propio y que vengan los hombres cuando quieran y se vayan cuando no den más. "Vete doblando la camisa, pero ¿para qué me dices que me vas a ayudar y después vas y no haces nada?". Lo que importaba, según su mamá de nuevo, era que el hombre supiera bailar. Pues, aunque Amarilis y él no se conocieron, Alberto tampoco sabía bailar. Me rodeó con un brazo protector, que le agradecí simultáneamente con un roce en su cara y un palomino reposar en su hombro, y me besó apenas los labios cuando fermentaban juntos una palabra de curvatura innecesaria, de ésas que suben y bajan en muchas sílabas y que a fuerza de caribeñas casi no suenan a español; estábamos a punto de entrar por el túnel del tren de El Encanto, me había contado bien cortica la historia de Manuelita y Simón, y venía previniéndome con risas y con miradas inconfundibles de Libertador y Libertadora (listos que aquí viene el túnel del beso y dura apenas 15 segundos contados). Yo estaba feliz. Se me alborotaban las palabras. Mi memoria de niña cantaba "Burundanga le dio a Bernabé / Bernabé le pegó a Burundanga...". Quería inventar palabras de sílabas larguísimas para que no se me acabara la felicidad. Si no me daba demasiada cuenta de ello era porque mi mente se iba tras ese paisaje de mi vida que pudiera convertirse en la cubierta de un libro permanente. Así era. Mis sílabas volaban bajito como garzas sin salpicarse. Pasa por aquí, entra por mis ojos que no te ven, sacude el camino y límpiame de la Caracas costumbrista, que voy en regresión, que vuelvo a ver la pubertad como futuro, que vuelvo a niña y no quiero. No es posible otra aurora y no voy a cambiar esta frase. Mejor es vivir en la noche de las ciudades promiscuas, de tráfico sin fin, sin sentido, sin motivo. Déjame vacía, como página en blanco, llena sólo de escepticismo desde que esos 15 segundos se han hecho eternos. Apaga ese verde sentimental que bordea las autopistas y enciéndelas de punta a punta con tu lengua de chispeante lucero. La quiero lluviosa y fragante de electricidad. Necesito ahora mismo una Caracas malva pero que sea fantástica, que no sea ésa que yo creía conocer tan bien. Fue entonces cuando llegué paso a entaconado paso hasta las aulas de la Universidad Central de Venezuela al pie del monte, sabia Cleopatra irguiéndose ante el Ávila caraqueño, a veces. En la Escuela de Historia donde estudio y donde trabajé de preparadora ad-honorem (ad-vitam-aeternam) de estadística, ha sido dicho que los misioneros arrebatan a los indios su cultura. Si no me acerqué a discutir es porque una de las del grupo estuvo por allá por el Orinoco, unos días, entre los callados indios, y ha vuelto transformada en su defensora; tanto así que no sólo carga pendientes warao, sino que está acumulando torrentes amazónicos de palabras para quien se atreva a añadirle una sílaba. Esa represa ambulante de Guri acecha en nuestros pasillos a la hora de la clase de formaciones socioeconómicas. Por fin hay una que ha encontrado su razón de ser. Alguien del grupo, un ex perseguidor de guerrilleros y ahora amante de la directora (que es mujer de izquierdas) dice que si el estructuralismo contribuye a perpetuar el mito de los Tristes Trópicos. Yo no digo nada porque todavía no entiendo lo que es el estructuralismo e ignoro que el libro entero está condensado en un capítulo llamado "Las nubes" o "Sobre las nubes". Si lo hubiera sabido entonces, habría sido de una facilidad asombrosa el poner fin en la escuela no sólo al estructuralismo sino a toda discusión sobre Leví-Strauss y los indios del Amazonas. Yo sé, sin embargo, que Lilita Barceló de Bossío pintaba tarjetas de invitación con imágenes de dama antañona, difuminando con un algodoncito humedecido en alcohol las raspaduras de Prismacolor y que le pegaba una tirita de encaje al vestido de la dama, con cuidado de combinar siempre un tono del mismo color: a veces verde musgo, a veces morado claro, a veces azul grisoso o dorado pálido. "Dama antañona". Hermosa la pesadez del vals del trópico. Si me acuerdo ahora de esa costumbre que los del grupo rechazarían agresivamente si les diera ocasión, es porque Lilia Barceló era también escritora de un cuento bellísimo sobre Guayana, cosa que yo ignoraba hasta que su hija me quitó muy suavemente de la mano la tarjeta de invitación al vals de quinceañera y me la cargó con el peso increíble de un libro. Guayana es la diosa que logra domar al temible Canaima. Caracas es también la sultana del Ávila. Es dulcísima y ácida de lluvias atragantadas. Ustedes no lo pueden saber bien como yo. La faz del mundo se ha iluminado... un resplandor intermitente que viene de muy lejos... de allá de los confines del Universo, ha sido la causa del fenómeno; y hacia la indescriptible y misteriosa llamarada convergen las miradas de quienes habitan medio mundo... Desde el Oriente, las tribus formadas por Tamanacos y Palenques, miran a Occidente, y desde ahí, diametralmente opuestos, en las tierras de los Amaibos y Barrancas, escudriñan hacia donde nace el sol. En tanto, las naciones Atapamas, Güires, Chiriguas, Guaricos y Guamos dirigen sus miradas desde el Sur, desde el Muchiquerí y el Chorun-Merú rumbo a las tierras de Acapropocon y Conopoima, los sucesores del mayorazgo indígena, en las tierras vecinas al Guaraira-Repano. Desde los diferentes puntos cardinales, las voces de esos pueblos diseminados en la extensa geografía venezolana, exclamaron: ¡Amalivac..! ¡Amalivac..! Y al unísono, dejando todo tras sí, encaminan sus pasos en dirección al punto de donde emerge la centelleante luz, que cual faro guía de gigantescas proporciones les conducirá con certidumbre a presencia de su Dios... creador del hombre... y de sus leyes... Con esta puntuación (incluidos casi todos los puntos suspensivos) y esta hilera de palabras, pasó desapercibido por la Escuela de Historia de la UCV un hombre pequeñito, malvestido, calvito y silencioso de edad tan indefinible como la de un Juan Solito o la de un Guasipungo cualquiera, pero con el largo nombre de Jesús José Loreto Loreto, quien me puso sobre la mano otro librito sobre el Amazonas: Leyendas venezolanas. Paurario. Me comentó que no lo publicó de su bolsillo. La cita de arriba es suya. No lo plagio. No quiero. Hubo una época -que nunca volverá, con toda certeza y sin género alguno de duda- en que los indios venezolanos de la rama oriental, al encontrarse por vez primera, se dieron cuenta de que hablaban diferentes lenguas y ya no se entendían entre sí. Paurario. Al lado de su primera página, la de la cita de arriba, sin ironía alguna, la única dedicatoria posible: "Para María Eugenia, sinceramente. El autor". Pues entonces, Jesús José Loreto Loreto; el Auyan-tepuy es uno de los montes chatos que asoman su tronco de gigante decapitado sobre la neblina azul de Guayana; el Caroní de verdad que baja serpenteando como dice la canción de Francisco Mata, el de los polos margariteños. Sarisariñama es el nombre de la sima más honda, que abre el selvático vientre en cientos de metros de oscuridad hiriente; en su fondo se gestan especies que Darwin y Bonpland no llegaron a conocer, ni Miguel de la Cuadra Salcedo conoce. Charles Brewer-Carías de los bigotes atusados, kaiserescos, es el nombre de uno de los tres efímeros habitantes de esta sima, tres que llegaron a la superficie guindados de una soga, paridos al revés. Roraima es una montaña que bordea con el Brasil y Maigualida creo que es el nombre de una serranía fragante que sé que nunca llegaré a oler de cerca. Alguna de mis compañeritas de escuela primaria se llamaba Maigualida, otra Tibisay, otra Coromoto. Quisiera haber tenido una hija aunque sólo sea para llamarla María Coromoto en honor de mi patrona, celestial amansadora de los más feroces indios de los llanos. Guayana se me va cayendo del pensamiento mientras sus dedos se afincan en las puntas de flecha de un grupo de palabras cada vez más ajenas. Por allá van sólo científicos alemanes, o misioneros, o estudiantes activistas, parece. Recuerdo, eso sí, que Colón en su tercer viaje, al traspasar el rugido del Orinoco cuando entra en la Mar Atlántica y le enfrenta le inserta su corriente por varias millas, sentado absurdamente sobre una ola parda gigantesca -el Pororoca- su barquito andaluz, supo que entraba en una tierra verde, indómita e increíble, digna de ocupar puesto preeminente en su Libro de los Misterios. Él la llamó la Tierra de Gracia. Los primeros mapas de la época, sin embargo, la llaman por su verdadero nombre: Caribeana. ...cuando las aguas que cubrían la tierra bajaron de nivel, Amalivac, su deidad creadora, apareció sobre éstas tripulando una curiara, en la edad llamada de las aguas, cuando las grandes olas oceánicas se reventaban contra la montaña denominada Encaramada; y que el género humano pereció en su totalidad, a excepción de un hombre y una mujer que se refugiaron en la cima del cerro llamado Tamacú, cercano al río Asiverú (Cuchivero) y que desde ahí bajaron portando cada uno sobre sus hombros sendos sacos de semillas de moriche, que al ser extraídas de éstos y lanzadas hacia atrás se convertían en hombres y mujeres. (Ibíd.) Alberto: tú quisiste llevarme hace casi ya veinte años a la hacienda de tu familia, allá, bordeando la feroz y feudal Colombia donde se tramó el asesinato del Libertador y Manuelita no lo pudo defender, allá por los llanos del Apure donde quizá haya palmas de moriche. Pero no me atreví. Una planicie fluvial de colosales, prehistóricas, culebras de agua que eso son exactamente los ríos llaneros. Alguna res blanca y jibosa como las que deambulaban fantasmales en las fotografías de la India se ha perdido entre los morichales al atardecer y las garzas picotearán lo que dejen los dientecitos sumergidos de los afiladísimos caribes. Sembré un puñado de palabras tuyas entre mis cerrados labios y me nació un árbol blanco y sangrante. En una rama colgaba una casona de la colonia pero sin patio, de un solo piso y paredes altas de borde ondulante y acampanado; entre otras cosas que no recuerdo, tenía un olor al que por ponerle un nombre habrá que citar lo de cal descascarillada; tenía tejas oscuras raspadas por los aguaceros del mayo que dobla los vientres, portón claveteado que yo no toqué ni tocaré nunca y rejas como pestañas estáticas sin lagrimear. La tierra huele a húmedas pisadas. Es la llegada, bajo la lluvia, de alguna danta fantasmal a invocación de la fugitiva desnuda MariaLionza (petrificada frente a Caracas, oliendo a smog de autopista, irguiendo los brazos en vertical sorprendente, musculosos y fálicos como hecha por muralista de los años 30, las ofrendas de flores a los pies del monumento "Gracias Reina por los favores recibidos"). Por afuera no se oía ni veía a nadie, ni siquiera el resoplido de un animal cansado de dar vueltas por los mismos lugares. No sé qué tan cerca, pero había un río de aguas mansas como de copla, temerosas, donde apenas se sienten los peces; y de ellos sólo decir que cada pez era un susto que se iba adivinando entre el cobre amarillento del agua. Huele a humedad retenida en los pedazos de millones de hojas y en las pequeñas babosidades color del agua estancada que se retuercen. Las toninas rosadas estremecen al que las ve porque desentona su descarnar al río que surcan. Alguna vez me imaginé que quedaría en la hacienda algún peón llanero, más o menos ocupado, con cara de no haber salido nunca de esos predios, y una mujer de años, casi sin aliento, que nos prepararía comidas elementales con alimentos desconocidos, macondeños, de fuerte sabor a fango, cada plato idéntico al anterior pese al distinto título. Si nunca me sacaste de mis fantasías es porque no las compartí contigo. En otra rama colgaba un río y en él estaba una curiara remada, perennemente remada, por un indio sin palabras que nos llevaría hasta su poblado, en la orilla anaranjada del brazo de uno de los afluentes del Orinoco, entre los troncos anémicos que exploran las nubes con sus maracas de hojas y pájaros. Esta vez sí te pregunté -lo hice sobre el posible viaje en canoa- y me corregiste con lo de curiara. A falta de descripción, me mostraste un video que filmaste casi a ras de tierra, por lo que no pude ver sino los pies del indio en el agua fangosa y sobre las oscuras matas; y todo esto sin audio, ¿cómo se te ocurrió, Alberto?, ¡qué silencio de capilla! Algún enfoque más háb il captó los meandros del río y las ramas oscuras que cerraban el paso y te pregunté si no te daban miedo. Estaban la pared o el techo por burlarse de mí llamándome como llamó el río a Doña Bárbara en el último capítulo: "María Eugenia... Mariaeugenia...", porque no me habías oído. Me arrebujé entre la pared y el hueco de tu costado. Un brazo húmedo, delfinesco, emergió y me rodeó como lo hacía siempre que mirábamos tus películas de Guayana, de Canaima, del Caroní, del Auyan-tepui colosal que me domina cada vez que lo veo. Las paredes estaban azulosas. El vapor de la ducha no podía escapar sino hasta el cuarto a falta de ventanas y me impedía sentir tu breve ausencia o, mejor dicho, la mía, salpicada de palabras caribes. Menos significante que encantada me resistía a salir. Tus cejas negras y espesas de Merlín de los trópicos se juntaron en un ceño entre fruncido y curioso y de repente aletearon en una sonrisa de remo brusco sobre el agua ("¿No nos vamos a ir nunca pues, señora mía?", y me sentí culpable por lo de señora). Te asomabas de medio cuerpo y con la toalla en la mano. Ese día andaba bogando contigo en curiara y el techo del cuarto era tan opresor como los bejucos guayaneses; los dos con las piernas dobladas, las rodillas separadas, mirando los pies de un indio y la curva infinita de un río de hojas anegadas. Al levantar la mirada de mi pensamiento ya te me fuiste, toalla en mano. Así sentados como estamos nosotros se crean cosas interminables; así mismo, ante la penumbra azul de la pantalla sobre las ondas inmensas que nos rodean y dan la vuelta al mundo, entrándonos por los ojos, por los oídos (por las yemas de los dedos algún día en que los computadores recreen imágenes táctiles). Sin saberlo me estabas devolviendo mi país y casi sentía caer sobre mi paladar cada mágica semilla de moriche. Años después lo que me vuelve es la palabra de Jesús José Loreto Loreto. ...el misionero italiano de la congregación jesuita Filippo Salvatore Gilii, quien por algún tiempo convivió con los aborígenes que habitaban las comarcas cercanas al río Orinoco (Huriaparia en la narración), de cuya presencia en la región lo reafirma nuestro sabio Dn. Arístides Rojas, quien, al referirse al mencionado Gilii, dice que la tradición tamanaco en cuanto a la formación del mundo y del hombre, se le debe a este jesuita, ya que cuando en el siglo XVIII visitó esta parte de la hoy Venezuela, los aborígenes de esta casta le manifestaron que... Hacía unos días me habías venido a buscar para que saliéramos de nuevo a comer; sería la tercera vez esa semana. Cuánto agradecí a mi sorpresa el que cubriera mi agradecimiento (con estas mismas torpes palabras). Apenas llevábamos un par de meses saliendo y ya me habías hablado de nuestro futuro de pareja (o, mejor dicho, me habías informado de una conversación que tuviste con tu madre enferma sobre la fecha de nuestra supuesta boda). Apenas un par de meses es lo que llevábamos saliendo y siempre andábamos juntos y amarrados, si no por las manos, por el hilo del teléfono (los otros amarres más íntimos escaseaban, o por lo de mis remordimientos o por tus recuerdos de la esposa que se te fue y de la fe perdida de ex presidente de Acción Católica, o por la falta completa de artificio que hacía de cada abrazo una pequeña familia... muy deseada por ambos, por otra parte tan temida por aquello de que cada concepción era tan secreta como sagrada). Así de ingenuos éramos y nos refugiábamos del mundo (entonces sí se podía) en tu apartamento; el profesional, el director, casi en guayuco con la futura literata, viendo películas como Bernardo y Bianca al rescate, otra historia de roedores de Disney. La hojarasca de peleas y aventar de ofensas que están a la mano como mangos bajitos entre los que se conocen bien y no se quieren mal, ¡toma ésta que seguro se te ha olvidado!: como cuando me dijiste que te gustaría pasar la primera parte de la luna de miel en La Habana y la segunda en el Disney World de Miami ("...que está todo tan liiimpio") y yo te dije "qué bien" porque así pasaríamos de una rata a un ratón, caribeños los dos (ésta me valió aquel día una primera perorata sobre mi falsa conciencia como miembro, o miembra, de la pequeña burguesía; porque, claro, tú eras de la grande y por eso ibas a construirles pistas de tenis a los pobres. Tanta indignación que se evaporó con el café que me escapé a preparar... colonial yo como siempre. Me encontré doblando el meandro del cuarto al asomarme a tu estudio tacita en mano y allí, prácticamente encuerado pero muy ceñudo, con un librote en la mano, todo preocupado porque y-que se iba a casar con una burguesita ingenua que le hacía sentir poco menos que uniformado, ¡mi Alberto con El capital en la mano, y Althuser y Fioravanti y Gramsci y Dios sabrá que más! Mi prometido, no se preocupe que su muchachita de telenovela va pa'onde usté' quiera, insolente que es ella. Pa'los Andes a oír los ríos trucheros y a sentir el frío de los picos resoplando dentro de las fosas nasales ("¡qué verde, qué enorme esa montaña mi amor, qué profundo ese barranco donde parece que no hay nadie!, de aquí salen los hombres que enderezan a Venezuela, esos andinos tan bravos y enigmáticos que meten en cintura a los caraqueños, los gastadores próceres de la patria, de los que tú provienes"). O, si prefieres olvidarte de los andinos que tanto incomodan, pues seguro que en alguna parte hay una somnolienta playa de Oriente donde ya no quedan vestigios de los pobres "Caballeros de la Espuela Dorada" que se trajo el Padre Las Casas de los campos de España para depositarlos ante los temibles cumanagotos, una Andalucía tropical llena de palmas de moriche, de las que describió Teresa de la Parra cuando se moría de nostalgia por comer "una poquita de tierra". O nos vamos a España a ver el escudo de armas de tu anillo pero en grande blasón, en el pueblo de donde dices que salió tu antepasado cuatro siglos antes de que salieran los míos (sí; no es imposible; tú eres de los pocos venezolanos que conozco que no desdeñan a España; ni la desdeñas ni la temes; la tratas con la misma sonrisa indulgente y exaltada con que me tratas a mí). A La Habana, a Florida o a Mérida, pero vámonos pronto, llévame pronto, llévame, llévame Alberto, llévame. O nos quedamos en Caracas. Y no digo que me tengas que dar muchas vueltas por las colinas con tu Volkswagen de socialista, ni que subamos con el teleférico del Humboldt hasta el hotel permanentemente vacío que construyó Pérez Jiménez para señalar con un índice dictatorial a las democráticas nubes del cielo, ni que nos detengamos largo tiempo en la casona de tu familia donde las matas de orquídea trepan por la pared colonial hasta el retrato del abuelito bembón, el que pusieron en la pared junto al fogón, ni que me lleves por los valles de Aragua a oler la caña recién cortada y a beber el ron de la tierra color de melao, mientras nos avienta la brisa de todas las primaveras del mundo, siempreviva en Caracas, querido. Sentados, fundidos en ella, porque nunca hicimos ninguna de estas cosas tal y como yo las deseaba y las estoy contando sino que apenas las percibimos unos segundos entre la televisión y el tráfico; simplemente te ruego, te suplico, que nos dediquemos una hora o más a caminar por la casa cerrada en penumbra para encontrarnos abriendo furtivamente un libro (pero que sea de un marxista más reciente por favor), a nombrar a cada uno de los no-nacidos hijos nuestros para que no te tengan que dar más ansia los de tus hermanos (Acún-acún), a saber que se pasa el tiempo, es decir, a probar el almíbar, a gustar sobre el peso de la lengua callada, que se va todo como en curiara, que se lo lleva Amalivac. Mira lo que te prometo desde mi trono de diosa prestada. Muchos besos robados al tiempo. Un asalto caribe por atrás para hundirte en el río y para que aprendas de una vez a bogar. Una salida a medianoche (no me digas que ya no se puede, ni me hables del crimen en estadísticas); una salida así cuando no tengamos ganas de cocinar y nos vayamos a buscar comida china o, si nos sentimos patrióticos, a buscar por algún barrio lejos de aquí esa arepa dura y caliente que se resquebraja de un mordiscote y deja salir el vapor de maíz blanco y queso'e mano derretido, una cocada blanca y fría como la nieve andina nos vamos a beber tú y yo, una cocada con sabor a playa también, un manguito de bocado que nos va a tumbar el viento al suelo, unos tostones de plátano soleadito como el pargo frito de Naiguatá, bajo un techo de palma (que ya no está) de Papaíto, al lado del club Puerto Azul de mis padres o en el yate Sargasso del Dr. Daniel Camejo Octavio, el constructor de antiguos sueños capitalistas y placenteros, un batido de amor y Caracas costumbrista, con sus techos rojos y todo. Y eso es lo que pasó con la estación y el tren de El Encanto. Se quedaron chiquitos y se volvieron demasiado viejos para aprender la voz del ruido. En vez, ella aprendió a contarle cuentos al acunarlo; él aprendió a volver de su pretendida excursión de cada día con asustada humildad y a confortarla meciéndose a su lado. La gente al fin se dio cuenta de la complicidad de silencio que había en El Encanto y, no pudiendo robar su secreto, se dedicó esa gente a mirar de lejos el nada costumbrista paisaje caraqueño. Hoy casi ya no van. [A mi difunto padre el Dr. Alberto Sáez Fernández de Toro, profesor de la Universidad Central de Venezuela; a Pedro Miguel "Peter" Camejo, ex candidato a gobernador de California] ** María Eugenia Sáez mayerfmt@aol.com Escritora y editora venezolana (Maracaibo, 1955). Reside en Alhambra (Los Angeles, EUA), donde edita el quincenario Avance. Es historiadora por la Universidad Central de Venezuela y doctora en literatura de los Siglos de Oro por la University of Southern California (Los Angeles). Ha sido profesora universitaria en la UCV y en California. Tiene inédito su libro Don Quijote de Indias, así como diversos relatos de ficción y poemas. === Poemas Angélica Murillo ========================================== *** Delfos, 28 de mayo de 585 a.c A Josu Landa Sophia mía, las aves en celo y en el jardín: Bilitis ha besado el labio donde se posan los versos de Safo. Amiga mía, del aire que deshace, del agua siempre, no es preciso hallar camino para huir del tiempo. Mira en torno la mecánica celeste, el laurel florece de nuevo, y en la arena, los atletas pitios disputan su corona. Pero de todos los enigmas que el Oráculo de Apolo le confirió a esta esclava de Dionisio, ninguno regresará a los muros de Delfos. He visto sucumbir imperios que no creían en la muerte, he visto a los amantes del espejo y el doble anillo exigir su sangre. Pero yo sé que somos con la libertad de las ondas lunares, con el fuego de los cataclismos hace tiempo sucedidos. Tales no predice, no dice que la Diosa volverá y el agua tomará su antigua forma para librarnos de este sueño. Semejantes a Perséfona, a Atti, a Penélope, en estado de vigilia iniciemos, el ritual de Tetis y Deméter, la de brazos como espigas. Dulce es la espera cuando el destino ha empeñado su palabra. Dejemos, que en la arena, sigan su juego los atletas. Pitonisa. *** Susa I, 5.400 a.c Sobre sus cabezas el viento arrastra las hojas secas. A escondidas, dos hermanos unen sus labios como Enki en el estanque. Pero dos amantes idénticos huyen siempre de su espejo. Y por siempre forman ondas y unen formas en el agua. Suicidas Sobre sus cabezas el viento arrastra las hojas secas. *** Nara, Japón, 606 d.c Dispongo del abrazo para recibirte. Preparemos Lu Yu el agua blanda para el dragón negro y el té rojo. Lejos el viento esparce por la tierra lo grande y lo pequeño la forma y el agua. El agua que ya ofrece una parte de su aliento: La flauta de bambú. La tinta de Gautama. Nuestra pequeña tetera color de arcilla. El tiempo es propicio y su vientre ¾ partes del otoño. Bebamos Lu Yu el dragón negro y el té rojo. El silencio es eterno. Y el instante habla por nosotros. Suiko-Tenno y Lu Yu frente al Templo Budista de Nara a la hora del té *** Oración de Chaac, 600 d.c He de decir: -"me sugieres"- un lago cuyas aguas mantiene en secreto los ojos humeantes de la abuela. La roca surgió de ti, también la ceiba, el maíz y los cuatro caminos que el jaguar conoce. Pero hay enigmas... -tú sabes- Simas donde la tortuga no habita. Y cuatrocientas voces diferentes para cantar, que el kukul desdeña. Atitlán Hazme encontrar la muerte y hallar el sueño de encontrarte. *** Tiempo Más ligeras que la sal provista del vuelo de las naves siderales somos segundos de un espacio donde crecen el árbol, el camino el viejo que huye de una ciudad legendaria y que por esas cosas del azar vuelve al punto de partida solo para descubrir que no hay parábola posible cuando ese puente que de uno a otro punto va de la nada al abismo es un puente ficticio. Y son los puentes que nos llaman una araña que desteje fragmentos de lo oscuro. Como el amante solitario es el puente que cruzamos el árbol, el camino, y el viejo que olvida en la estación para qué lleva el pan para quién... si un día podría cruzar la ciudad podría volver a casa donde la campana de la cena llama... Abres la puerta y no hay nada. Nadie tampoco te esperaba, lejos, esa luz que ciega avanza ese puente que sueña toros perdidos, odalisca sin alas y una madre gimiente por su hijo que un día cruzó la calle cruzó los puentes los laberintos cautivo solo, para comprobar que el árbol, el camino y el viejo que huye no sabe que de uno a otro punto está la cena que le espera de tan largo viaje. *** Perdí la cabeza (literalmente) Buenos Aires, 1941 Y aún llega el Androcéfalo a mi noche, con ése su linaje síncope de esdrújula conversa. Yo era, su mascota futurista, su juglar sin epopeya. Cirujano íntimo de sus dragones, mortaja siempre, de sus cadáveres ajenos. Yo Caballeros, soy miembro sin pena del club de contadores. Malversado -por más señas- vivía con prodigios de bajo fondo. Pero él era demiurgo -también titiritero- Juntos: la bacteria comecarne de los labios infantiles. Aquél tipo -de la 3-A la Z- se llama Asterión y solo escribe ficciones. Pero yo prefiero deciros la verdad: esto es una celda. Puede ser un manicomio, un burdel, una concha Ohhh sí una casa. Después de un non, de un sinsentido ya no será la imago de la muerte -sólo en sueños- *** Giro a la Izquierda Tendí mi depre al son de novísimas estrellas y sin pensarlo rumbeé dos veces por el mismo bar. A deshora, todas las puertas están cerradas. ¡Hey camarada! Otra copa para el zarpe de mi sombra que se va. Que se ha cansado -dice- de tanto suelo y de gastarse las medias con el propio zapato de Vallejo. Si mal no recuerdo te mal recuerdo: Octubre y yo nos entendemos. Y ya no escucharé ésa tu voz encinta que paría me debes veintisiete años, un día de sol y un viaje en autopista, -por aquello, de que amanezca más temprano- Porque si no eres ¿en qué te empeñas? cuando no se es lo que se marcha. ¿Verdad que ya te ibas? Ya es hora de que te vayas. Y nos fuimos... Tendiendo al son de novísimas estrellas. Y como a un cristo silente nos condujo. Giro a la izquierda. *** Oración de María la Joven en la Catedral de Santa Ana la Vieja Te suplico hermana fiera: No me abandones al incesto de mi propio corazón. Anoche soñé que del estanque nació un arlequín de mala cepa. El viento se escondió donde podía, las hojas regresaron a la tierra. Entonces el bosque era un espejo como el cráneo de obsidiana en la caverna. Era la noche de nuestra boda y nos casamos tú, yo y el arlequín de rombos verdes-amarillos. -Por el sendero -ya sin árboles- la luna se puso vieja aullando como un niño. Después vino el cortejo cubierto por la bruma, auscultado por los ojos de un rabino. Y atrás los maldicientes, el gato jorobado. Y la carroza sin rostro dando tumbos. *** Sobre el amor filial -y otras desviaciones- Dónde está el auto 789 y el hijo cínico, filósofo de buen vestir. Hace un minuto era un niño y bajaba la pendiente de la mano. Pero su padre -esquizoide universitario- le apartó de su mejilla con un gesto que nada tiene de cortés. Cortéz al menos era un granuja y su caballo hacía agujeros negros y uno que otro ojillo de alfiler. Con tan hermoso instrumento podríamos jugar. Yo seré el Marqués -De Sade por supuesto- Vos, mi fiera predilecta: Lautréamont. Y desde la cabina donde inmolan a las putas -por cobrar- citaremos a tu padre y ya verás... Le pintaremos con sangre las uñas de los pies. *** Tu melena de Melusina El mejor de los posibles vegetales carniceros tu cabellera -blanda y tibia- La conocí cuando era niña cuando apenas crecían sus primeros dientes. Para entonces, sólo gustaba del targuá y de uno que otro conejillo de indias. *** Obituario Al taxidermista de los cuadros por encargo le han dado muerte las damas de Aviñón. Era amante de los clones y los virus de Morel. *** Bohemia del mal amor Qué fácil fue tu amor, qué triste y yo que te decía: no me ames. Fue la noche en que ya madura el hambre pastaba en el bulevar. Camino sí por la avenida mientras un niño... -¿Era ayer cuando nacías? ...hace malabares con brazos y un corazón anciano. *** El contrabajo Soy el contrabajo de las tristes avenidas. La enfermedad del sueño en do menor. El cadáver invisible de los días. Ya no soy. La multitud felice del amor. ¡Ay!, la mi desgracia. Mi fa, mi dama, mi bello sol. Compuso un solo para su gamba. Y eso es todo. Murió el amor. *** Crónica de un Absurdo Hoy, a las 3 de la tarde La única tarde en que llegó el amor a visitar mi casa no me di por enterada. Fue una tarde ya muy tarde para la tarde única en que decidí -ya tarde- que era tarde si de verdad te amaba. ** Angélica Murillo dracco_ego@yahoo.com Escritora costarricense (San José, 1976). Estudia ciencias de la comunicación y trabaja como periodista independiente. === Dos bellas constelaciones Esther Zorrozua Eguren ================= Paula había nacido en el corazón de Angola quince años atrás, acunada por ráfagas de ametralladora, estampidos secos de balas perdidas y explosiones eventuales de obuses que caían a su alrededor de forma indiscriminada como hechos cotidianos de una guerra civil impenitente que el mundo casi no recordaba cuándo había empezado ni por qué. Cuando Portugal descolonizó Angola en 1975 y dejó el país a su albur, los dos grupos étnicos mayoritarios, los Ovimbundu y los Mbundu, se enzarzaron en una refriega sin cuartel por hacerse con el poder, coyuntura que aprovecharon los soviéticos para introducir una cuña importante ayudados por los cubanos como fuerza de choque. En medio de este pandemonium ingobernable, aliñado por otras rivalidades entre etnias menores como los Nyaneka y los Chokwe, poco podían hacer los mediadores, fuesen religiosos o laicos. Poco o nada podían hacer, sobre todo, porque el enfrentamiento político se hallaba solapado con otro nivel mucho más desconocido e inquietante para los occidentales, que hundía sus raíces en el sustrato más profundo del animismo africano. Se trataba del rito "ndoki", que se podría traducir por "hechicero", en el sentido de agente del mal, según la mentalidad africana, esto es, poseedor de una serie de fuerzas ocultas y responsable de todo lo que es considerado desgracia, sufrimiento o dolor. El "ndoki" era, pues, una persona muy temida, más difícil de combatir que la propia guerra, las epidemias o las plagas. Así de complejo era el escenario en el que el azar decidió que Paula abriera los ojos por primera vez. No resulta difícil entender que este origen habría de condicionar toda su vida posterior. *** El joven Namib, perteneciente al grupo de los Mbundu, se había incorporado a la guerrilla pocos meses antes, partiendo de Huambo, su lugar de procedencia, uno de los enclaves más destacados en el centro del país. Se acercaba ya con sus compañeros de milicia a la plaza de Malanje con la intención de tomarla sin mayores problemas en su imparable avance hacia Luanda, la capital, donde suponían que estaba su destino final si, mientras, las tropas contrarias no los obligaban a retroceder. Pero las guerras, como todos los demás actos humanos, nada pueden hacer por escapar al azar. Ya se divisaban a lo lejos las siluetas achaparradas de los edificios de Malanje, cuando los guerrilleros fueron a cruzarse con una muchacha tallada en azabache que volvía del pozo con una tinaja llena de agua apoyada en su rotunda cadera, contoneándose con gracia, tal vez con un atisbo de provocación, al ritmo del suave tintineo de los aros de metal que cubrían sus antebrazos desde las muñecas casi hasta los codos. La muchacha era Luana, la hija menor de un pastor de cabras que vivía en las afueras de Malanje. Cuando los hombres llegaron a su altura, avanzando ufanos por el centro de la carretera polvorienta, ella, que se había retirado hacia la cuneta en un falso gesto de recato, les dirigió una mirada directa, entre traviesa y retadora, con aquel par de ojos como estrellas encendidas en pleno día. Los hombres llevaban días de marcha en los que no se habían cruzado con persona alguna. -Ven aquí, gacela. Alégranos la mañana -se adelantó uno de ellos. Otros le siguieron la chanza, dispuestos a un desahogo rápido que les aliviase de la inclemencia de un sol abrasador. -No se os ocurra acercaros a ella. No pertenece a nuestra tribu y podría crearnos problemas -les atajó Namib de inmediato. Pero en contra de lo manifestado, algo había visto él en aquellos ojos negros y brillantes que le impactaron con fuerza, y algo le decía también que el incidente no terminaría allí. Esa misma noche, mientras los soldados estaban acampados y descansaban, Namib huyó amparado en la oscuridad y no se dio tregua hasta que encontró a Luana entre el laberinto de tiendas que circundaban la destartalada ciudad de Malanje. La halló acostada en el interior de uno de los tenderetes levantados con piel de cabra curtida, mezclado su cuerpo con otros más viejos y más jóvenes en una comunión carnal de hacinamiento inocente. La contemplación de aquella criatura tan bella, dormida y desprevenida, le decidió a Namib a desertar. No tuvo reparos en despertar a toda la familia y pactar con el jefe del clan, el padre de Luana, las condiciones de la boda. -Nunca en mi familia se ha casado nadie con extranjeros; nunca nos hemos separado por cuestiones de matrimonio -demostró el padre de Luana sus reservas. -No soy extranjero. Vengo de Huambo, donde nací. Soy tan angoleño como tú -se defendió Namib. -Angola misma es una creación de los extranjeros. Yo pertenezco a la gran familia Ovimbundu. Todos los demás son extranjeros para mí. -Una mujer debe vivir donde esté su marido. La trataré bien y la respetaré siempre. Los fastos se celebraron en el campamento de la novia dos días después y asistieron todos los jefes de los clanes vecinos de la zona. Al finalizar éstos, Namib y Luana, junto con un rebaño de cincuenta cabras, como dote de la novia, regresaron a Huambo, la ciudad de Namib, de la que el muchacho había partido pocos meses antes hacia su infructuosa aventura. Ahora regresaba con una esposa. A Luana le costó adaptarse a su vida de casada. Sin embargo, al año de los esponsales nació Paula, que entró en este mundo con malos augurios. Desde la ciudad costera de Benguela llegaban noticias del recrudecimiento de la guerra. Namib, tal vez enardecido por el confuso destino de su país, empezó a ausentarse de casa durante varios días seguidos y a responder con varapalos cuando, a su regreso, Luana se quejaba por aquellos abandonos inopinados. -Me siento perdida cuando tú no estás. No me gusta cómo me miran los demás hombres de tu familia -argumentaba ella. -Pues tú no les mires; no levantes la mirada del suelo. ¿Por qué los miras? -y descargaba sobre ella toda la fuerza de la ira que él mismo ignoraba de dónde procedía. *** Paula crecía rápido a pesar de la escasa alimentación por los problemas de abastecimiento y a pesar de las continuas grescas de sus padres, pero crecía atemorizada porque no acertaba a entender qué provocaba aquellos estallidos de su padre ni el consiguiente desafecto de su madre, que parecía culparla por su propia inadaptación. El día que Paula cumplió cuatro años su padre le despertó en la oscuridad con mucho sigilo, le ayudó a vestirse y salieron como dos ladrones sin más pertenencias que lo que llevaban puesto. Viajaron durante toda la noche en una camioneta que daba tumbos a cada rodada por el mal estado del firme. Paula había buscado su rincón para replegarse sobre sí misma e iba con los ojos muy abiertos, intuyendo ya a su temprana edad que nadie merecía su plena confianza. Al amanecer llegaron a Lobito y se dirigieron sin pérdida de tiempo al puerto. Allí les esperaba un barco cargado de algodón y sisal. -Aquí está el dinero -le dijo su padre a un blanco de mirada aviesa y gesto poco amable, extendiéndole un fajo de billetes. -¿Y la mocosa? -se quejó aquél. -No la dejaré aquí. -Serán dos mil más. Namib se resistía, pero el otro le apremió: el barco estaba a punto de zarpar. Namib cedió por fin. Así fue como Paula emprendió, junto con su padre, la primera gran aventura de su vida que no le traería la felicidad. Las condiciones del carguero no ofrecían garantías de salubridad, menos aun para una niña pequeña, pero aquello no era un viaje de placer, sino una huida incierta. Hicieron pocas escalas: tan solo Dakar y Casablanca, antes de atracar en Bilbao, fin de trayecto para Namib y Paula, según lo pactado con el filibustero, aunque el barco continuaba hasta Amberes. *** Namib se encontró a la deriva con su hija en una ciudad del todo desconocida que no sabía muy bien por qué había elegido. Tal vez porque estaba lo suficientemente lejos de Angola como para no tener que pensar nunca en volver y porque era también una forma de levantar barreras entre él y Luana, aquella belleza de ébano cuyas constantes quejas habían terminado por colmar la paciencia de Namib y, con un resto de sensatez, había preferido poner tierra por medio antes de terminar por matarla a golpes. Pero tal vez también porque le había parecido oír que acusaban a Paula de ser "ndoki", la responsable de ciertas calamidades ocurridas en su entorno, incluso de las desavenencias entre Luana y él. Namib sabía muy bien lo que les sucedía a los niños "ndoki" y, al fin y al cabo, Paula era sangre de su sangre: no deseaba ese destino para ella. Aunque esta era una razón inconfesable incluso para sí mismo. La razón por la que supuestamente se había llevado a Paula con él era algo confusa. Luana había amenazado más de una vez con regresar al clan de su padre con la niña. Namib sospechaba que lo decía en serio. Él no quería que su hija se criase en Malanje, entre cabras y tiendas de pieles, lejos de las costumbres Mbundu. Para eso era preferible escapar. Por eso huía de Angola con ella, huía de la guerra y de la miseria, de la aculturación de su hija y del "ndoki". Pensaba, tal vez, que un ancho espacio sería una barrera suficiente para evitar lo inevitable. *** Pero, al llegar a su destino, descubrió una serie de inconvenientes que no había previsto y que acabaron de contrariarle. El clima era mucho más riguroso que en su país, donde para subsistir casi era suficiente dejarse llevar; aquí, en cambio, no quedaba otro remedio que buscar un trabajo formalizado y hacer méritos para mantenerlo. Aunque eso resultaba casi imposible siendo negro, indocumentado y con una niña de cuatro años bajo su responsabilidad. Por añadidura, tampoco dominaba el idioma. Fueron unos comienzos duros, cuando más que el hambre acomete la terrible duda de si uno no se habrá equivocado desde el principio. Hasta que la Policía Municipal los descubrió abrazados, fundidos en un solo cuerpo, ateridos de frío y en pleno estado de inanición bajo el Puente Euskalduna. Trasladaron a la niña a un hogar de los Servicios Sociales y a Namib a un albergue. Paula, desde el comienzo, manifestó una agresividad defensiva que utilizaba como una poderosa coraza tras la que parapetarse, respondiendo con una violencia desproporcionada a todo aquel que se dirigía a ella sin reparar en la actitud que adoptase al hacerlo. Ni siquiera otros niños conseguían salvar la barrera de su desconfianza y temor. Nada podía neutralizar el sobresalto y la turbación que desprendían sus ojos, aquellos ojos tan parecidos a los de Luana, su madre. La comunicación con Paula llegó a hacerse casi imposible mientras permanecía aislada en aquel lugar al que no pertenecía y que nada tenía en común con su tierra de origen. Nada importaba que quienes se ocupaban de ella derrochasen paciencia y comprensión. Paula parecía contener en su cuerpecillo de cuatro años recién estrenados una bestia ingobernable que le impelía a romper y destruir cuanto se hallaba a su alcance. El nombre de la bestia era miedo. Miedo a lo desconocido, a la dejación, a sentirse abandonada en un paraíso no deseado y en el que ella no había solicitado ingresar. *** Entretanto, Namib, su padre, ensayó trabajos temporales. Fue contratado como descargador en el mercado de abastos y, más tarde, entró a formar parte de una subcontrata para las obras de gasificación del Gran Bilbao por parte de una empresa que no seguía un sistema demasiado riguroso en cuanto a la situación legal de sus empleados. Ahí aprendió también, poco a poco, a manejarse con el idioma. Veía a veces a su hija, pero sus encuentros se iban espaciando porque detectaba en Paula un comportamiento hostil hacia el mundo y hacia él, que le había traído a un lugar tan ajeno al suyo. No tenían nada que decirse: no podían hacerlo. A Namib le asaltaba a veces, cuando la tenía delante, el fantasma del "ndoki", pero lo apartaba de su mente de inmediato, en la seguridad de que se hallaban lo bastante lejos para poder evitarlo. No quería reconocer que África se lleva en el corazón y en la sangre aunque se ponga mucha tierra por medio. -Mi hija sigue comportándose como una salvaje. -No se preocupe, Namib -le respondía la asistente social-. Sólo necesita tiempo. Es muy brusco para ella el cambio. Namib prefirió entonces matar su tiempo libre en otros ambientes, siempre marginales. En uno de esos antros conoció a una joven subsahariana, Randa, que malvivía como él, mercadeando con su cuerpo porque era el único bien que poseía. Mantuvieron algunos escarceos irregulares, hasta que Randa, para bien o para mal, le hizo saber que esperaba un hijo suyo. -¿Sí? ¿Mío? -¡Pues claro! ¡De quién si no! El joven angoleño que acababa de conseguir un permiso de residencia provisional, aparcó su orgullo Mbundu y evaluó la situación con la frialdad de un poblador ártico. Fundar una familia podía convertirse en su aval para afincarse. Su historia con Luana había quedado atrás, a pesar de la presencia incuestionable de Paula. Se había casado con su primera esposa en medio de un campamento en el centro de un país olvidado del mundo, sin más constancia que la palabra dada. No encontraría obstáculos para volver a hacerlo, esta vez de manera formalizada y por escrito, como les gustaba a los extranjeros. Así fue como una mañana húmeda y gris, desapacible y triste, acudieron al juzgado y, tras un breve protocolo de diez minutos escasos, salieron del edificio con un libro de familia en el bolsillo. El cálculo de Namib resultó ser correcto: con el certificado matrimonial obtuvieron el acceso a una vivienda social y el niño que esperaban vino al mundo dentro del orden occidental. Quizá las cosas empezasen a ir mejor ahora. *** Paula tenía ya siete años y apenas había variado su actitud. Dadas las circunstancias, crecía a ritmo rápido dentro de su piel abetunada de negro tiniebla, lo que le suponía quizá su primer obstáculo de relación con los demás niños. Porque no es cierto que los pequeños carezcan de prejuicios. Todo el género humano nace con ciertos estigmas impresos en el alma. Uno de ellos es la curiosidad por lo distinto, pero todo indica que el rechazo a lo diferente dentro de la propia especie es un instinto demasiado arraigado que, luego, la civilización se encargará de reconducir en el mejor de los casos. Paula se sentía rechazada por el color de su piel, separada de todo lo que alguna vez pudo sentir como propio, dominada por un miedo irracional a todo lo exterior, privada de voz, desubicada... Así las cosas, de su garganta sólo podía brotar un grito desgarrado de desvalimiento, una protesta airada por lo injusta que había llegado a ser la vida para ella. Pero Paula no contaba con los mecanismos básicos para ordenar sus pensamientos y expresar su queja. Nadie le había enseñado. Por eso pegaba, rompía y agredía. Era la única forma de vomitar su sufrimiento. Paula jamás había sido capaz de pronunciar una frase entera con sentido. Los monosílabos constituían su segunda barrera, después del color de su piel, que convertían en infranqueable su contacto con el mundo. Quienes se ocupaban de ella podían intuir su dolor, pero la conducta antisocial que manifestaba suponía un obstáculo insalvable para su continuidad en el hogar de acogida. Los demás niños se resentían y, de forma inconsciente, asimilaban su mala influencia. Tras su última crisis de histeria indiscriminada, se plantearon su internamiento temporal y avisaron a Namib, quien había perdido su custodia, pero continuaba siendo consultado. -Paula no se adapta, altera el orden y nos tememos que acabe por autolesionarse. Vamos a enviarla por un tiempo a la unidad de psiquiatría infantil. -¿Creen que está loca? -No, pero padece un fuerte trastorno de personalidad. Paula se resistió. Se negaba a ser reducida, pero su impulso fue breve. Igual que una bebida que pierde gas en cuanto se destapa, cuando llegó al hospital se hallaba tranquila en apariencia. La mantuvieron en observación durante dos días, le sedaron de forma preventiva y la reenviaron al hogar. Unos y otros sabían que no habían hecho más que enmascarar el problema, que éste surgiría de nuevo en cualquier momento. *** Los Servicios Sociales, viendo que Namib había organizado su vida, aunque de forma precaria, propusieron que la niña se integrase a la familia con vistas a normalizar de paso la existencia de la pequeña. Namib aceptó con cierta prevención, contando con la hostilidad abierta de Randa. De inmediato notó Paula que no era querida, que en aquella casa tampoco había lugar para ella y, desde el principio también, reaccionó como cada vez que sentía miedo y desafecto: rompiendo, mordiendo, pegando, para defender su mínima parcela de intimidad que, ella lo ignoraba, ya había perdido hacía mucho en algún punto inconcreto entre Angola y Bilbao. La convivencia en la casa se convirtió en poco tiempo en algo semejante a caminar sobre un lecho de cristales rotos. Los gritos desacompasados y los improperios cruzados de forma destemplada pasaron a constituir la forma habitual de comunicación entre ellos. Mientras, Randa tuvo dos hijos más. Al mismo tiempo, Paula iba creciendo. Entró en la adolescencia sin brújula y sin sextante, perdida en el interior de la solidez de su cuerpo ingobernable y en las torrenteras de su carácter indómito, arremetiendo con la fuerza de un ciclón contra todo en cuanto creía detectar la más leve oposición a sus propósitos. -Tiene que salir de aquí -decidió Randa tras una batalla campal cuando Paula estaba a punto de cumplir doce años-. Ya no nos queda nada en pie y temo por la seguridad de nuestros hijos. -Es mi hija -replicó Namib sin mucha convicción, pero con un último resto de instinto. -Tiene que irse -repitió Randa imperturbable, plantada en medio de la cocina, con los brazos en jarras y toda la vajilla hecha añicos a su alrededor. Namib se encontró sin fuerzas para insistir. Esa misma tarde llevó a Paula de nuevo a un centro de acogida. Paula iba tranquila, tras descargar toda su energía sobrante y su ira contra la vida. Daba la impresión de navegar en un mar de niebla sin poder ver lo que sucedía a un palmo de distancia. Su tránsito por el mundo continuaba siendo un tanteo ciego. Mientras la acompañaba, Namib volvió a sentir el temblor íntimo del "ndoki" como una amenaza. Hacía tiempo que no pensaba en ello, pero ante el comportamiento de su hija, las dudas le asaltaban otra vez. No quería creer todo lo que se contaba en su país sobre los niños "ndoki". Era demasiado terrible, sobre todo su posible final. Pero si Paula no estaba poseída, ¿cuál era, entonces, la explicación? *** Paula cumplió quince años entre idas y venidas al Departamento de Psiquiatría Infantil. Su elevada estatura y sus ochenta kilos de peso se convirtieron en un problema serio a la hora de reducirla en sus momentos de crisis, cada vez más frecuentes. Ahora vivía en un colegio regentado por unas monjas pertenecientes a una orden de advocación extraña. En cuanto se presentaban los primeros síntomas, el protocolo se ponía en marcha: se avisaba a las fuerzas del orden y a la ambulancia. Los primeros controlaban su fuerza; los segundos la trasladaban al hospital, donde recibía de inmediato la dosis de fármacos que necesitaba su alterado sistema nervioso. Con el paso del tiempo, Paula había ido adquiriendo una extraña belleza. Tenía una especie de atractivo sin pulir, una fuerza interior devastadora que llamaba la atención en una futura mujer. Cuando no se hallaba afectada por sus ataques y sus músculos adquirían cierto grado de relajación, la contemplación de su persona sugería el esplendor y la magnificencia de un gran baobab africano. De alguna forma, llevaba impreso en el cuerpo la fuerza, el vigor y las inmensas virtualidades del continente que le había visto nacer. Durante uno de sus ingresos en el hospital, coincidió en la habitación vecina con Abelardo, un adolescente de su edad, hijo de una familia testigo de Jehová, aquejado de epilepsia. Al principio, se ignoraron de forma mutua cuando coincidieron al cruzarse en los pasillos. Pero una mañana, las hormonas de Paula parecieron despertar de un largo letargo y de manera repentina para dulcificar su carácter. Cuando encontró a Abelardo frente al puesto de enfermería, lo tomó con suavidad de la mano y lo condujo al jardín. Eligió un banco al abrigo de un sauce viejo y generoso, y lo hizo sentar a su lado. Permaneció acariciando su mano sin interrupción hasta la hora de comer, momento en que un celador, que llevaba tiempo buscándolos, los halló en tan idílica situación. -Abelardo, te quiero -consiguió articular Paula. -Yo también te quiero, Paula -respondió el epiléptico, un poco trastornado por los sedantes y por la novedad de la tesitura. A partir de ese momento, la declaración se convirtió en un conjuro que destensaba a los dos enfermos y los tonificaba de forma natural, hasta el extremo de hacer posible reducir su medicación. Nunca intercambiaron otra clase de mensaje, nunca hicieron otra cosa que acariciarse mutuamente las manos, pero su estado general mejoró a ojos vista. Tal vez establecieron alguna clase de pacto secreto sin palabras que sólo ellos llegaron a conocer. -Paula, estás mucho mejor -le dijo el psiquiatra-. Mañana te extenderé el alta y volverás al colegio. -No. -Aquí no podemos hacer nada más por ti. Debes empezar a hacer tu vida normal. -No, no quiero irme. -El hecho de que seas capaz de expresar tu voluntad con tanta claridad indica que te encuentras bien. Debes regresar. -¡No! ¡No! -y escapó corriendo. A pesar de ella misma, al día siguiente Paula fue reintegrada al colegio. En cuanto llegó, dio inicio a su fase destructora. Su fuerza física era ahora enorme. La misma ambulancia volvió a trasladarla de vuelta al hospital. Paula llegó nerviosa, alterada, pero en cuanto descubrió a Abelardo esperándola bajo el sauce, su actitud cambió, su gesto se apaciguó y la serenidad tomó cuerpo en ella. Esta maniobra se convirtió en un arma para Paula. Provocaba los incidentes a voluntad para forzar su ingreso y encontrarse con Abelardo. El ardid funcionaba a nivel personal, pero no estaba contemplado por el sistema que, a su vez, buscaba una estratagema para escapar de aquel callejón sin salida. Mientras, Paula y Abelardo disfrutaban a su modo de aquel remanso. *** Entonces llegó Namib con la noticia que desconcertó a todos. -Me llevo a Paula de vuelta a Angola. -Eso no puede ser -le dijeron-. Paula necesita asistencia médica continua. Su sistema nervioso se halla muy desestabilizado. ¿Quién se ocupará de ella allí? -Mi padre es psiquiatra -reveló. -Tendrá usted que demostrarlo. -Lo haré. -Además, la custodia de Paula está en manos del Estado. -Me han dicho que eso se puede arreglar. -Sólo si existen garantías fiables. -Se las presentaré. Aquello cambiaba las cosas de forma radical. Se iniciaron los trámites sin comunicar nada a Paula, que sólo se mantenía estable mientras se encontraba en el hospital, en compañía de Abelardo. Namib, tal como había prometido, presentó unos certificados en los que constaba que el doctor Kipo Kengoka, padre de Namib Kengoka, ejercía en efecto la psiquiatría en el Hospital General de Huambo desde hacía muchos años. Los documentos parecían legales. Entonces, se levantó la custodia de Paula y se le devolvió a su padre. El viaje de regreso a Angola se presentaba como un hecho inminente. Había que decírselo a Paula. Su reacción fue desesperada, mucho más doliente y angustiosa que agresiva. -Angola no. Sin Abelardo, no. -Allí está tu madre, Luana, que te quiere más que Abelardo. -¡No, no, no! ¡Sin Abelardo, no! Los últimos días de Paula en Bilbao supusieron para ella una agonía. Dentro de su confusión, era muy consciente de que su traslado era algo irremediable, que ella no podía hacer nada por evitar. Volvió a ella su antiguo afán destructivo con una fuerza creciente. Tuvieron que sedarla, pero ya no la ingresaron más. Llegó el día de la partida y Namib pasó al colegio a recogerla. Paula dejaba Bilbao sin la oportunidad siquiera de despedirse de Abelardo. Iba narcotizada, sin expresión en el rostro, ajena a su propio cuerpo y a la realidad de su entorno. Namib se mostraba inseguro. Este traslado era, en realidad, una imposición de Randa, para quien Paula nunca había sido más que una intrusa, una interferencia constante que cada cierto tiempo exigía la intervención de su marido. *** Llegaron en avión al aeropuerto de Luanda en un atardecer que encendía el horizonte inflamando las nubes y la sabana en un rojo sangre. Allí tomaron un tren para cubrir los quinientos kilómetros largos hasta Huambo. Nadie les esperaba en la estación. Paula, saturada de barbitúricos para no crear problemas durante el viaje, se movía a cámara lenta y sin pronunciar palabra. Su espíritu parecía hallarse muy lejos de allí. Namib la condujo sin dificultad hasta el barrio en que vivía su padre con el resto de la familia, donde todos habían vivido juntos años atrás y de donde Luana había escapado para volver a Malanje cuando una noche Namib desapareció con Paula. -Kipo Kengoka, aquí tienes a tu nieta -le presentó Namib. -Veremos qué se puede hacer -dictaminó el anciano tras una mirada evaluadora. Namib, una vez cumplida su misión, se marchó al día siguiente para reunirse con Randa y sus otros hijos lo antes posible, dejando a Paula en manos de Kipo. Kipo Kengoka, a pesar de las certificaciones presentadas en Bilbao, había sido durante toda su vida el adivino del clan dentro del mundo animista que regía la vida de la mayoría de los habitantes de Huambo y de todo el país. Su misión consistía en contrarrestar los poderes del hechicero o "ndoki", descubrir el origen de las enfermedades o desgracias y limpiar el poder destructor que encierran los cuerpos, maltratándolos incluso para obligarle a que los abandone. Cuando a Paula, después de la primera noche, se le fue pasando el efecto de los sedantes que le mantenían desconectada del mundo exterior y percibió en qué se había convertido su medio, sintió un pánico que de momento la dejó paralizada. Luego, reaccionó como estaba acostumbrada, de forma muy violenta. La pesadilla volvía a comenzar. No entendía el idioma en que le hablaban más que como ecos sueltos de su niñez y con ello tenía la impresión de que la música de estas palabras no le traía recuerdos felices. Kipo Kengoka quedó impresionado por la virulencia y la intensidad del comportamiento de Paula. Hacía muchos años que no veía nada semejante. -Esta niña está poseída por el "ndoki" -tuvo que reconocer a su pesar. A Kipo no le gustaba lo que tenía delante. Si el caso se hacía de dominio público, Paula corría el peligro de ser linchada. En los últimos tiempos, a lo largo y ancho de Angola, se había difundido la creencia de que eran los niños y las niñas quienes encarnaban la brujería o el "ndoki". Como primera medida, se intentaba limpiar su espíritu, librarlo del mal. Ese era el trabajo del adivino. Pero si no funcionaba, a menudo se torturaba a las víctimas hasta la muerte o se les sometía al suplicio del collar, es decir, se les ponía en el cuello un neumático y se prendía fuego a este. Los pequeños se convertían en auténticas piras humanas. Existía una solución intermedia, que no era mejor: si se sospechaba que un hijo era "ndoki", se le expulsaba de casa. Por eso cada vez eran más los llamados "niños de la calle", que habían sido arrojados del hogar y vivían abandonados, convencidos de sus poderes, pero también expuestos a una lapidación o ahorcamiento indiscriminado. Kipo Kengoka sopesó la situación y consultó el caso con Tshimanga, otro adivino a quien consideraba más sabio que él. De mutuo acuerdo, decidieron encerrar a Paula en el corral de las cabras, atada de pies y manos, mientras procedían a la ceremonia de la purificación, al rito del exorcismo que tal vez librase a Paula del "ndoki" bajo cuyo dominio había caído. La primera noche que Paula pasó en el corral, aterrorizada por completo y sin entender qué pretendían de ella, murieron tras cabras del rebaño que estaban listas para parir. -Esta es la señal -aseguró Tshimanga-. Tu nieta es "ndoki". Tiene en su espíritu el poder del mal. -Tenemos que limpiarla cuanto antes -apremió Kipo Kengoka y se apresuró a iniciar el rito. Los dos adivinos se esforzaron durante dos días seguidos, sin parar para comer ni para dormir, agotando el repertorio de sus conjuros. Paula, por su parte, aquejada de hambre y de sueño, iba acrecentando al paso de las horas su índice de violencia y agresividad. Luchaba por desasirse de los lazos que la aprisionaban, lanzaba al aire aullidos inhumanos que erizaban la piel y los pelos de la nuca. -No avanzamos -apuntó Tshimanga-. Cada vez está peor. Su poder es más fuerte que el nuestro. -Una vez más, hagamos un último intento -propuso el abuelo. -No servirá de nada. Corremos el terrible riesgo de que nos contagie. -No puedo arrojarla a la calle. La destrozarán. Los dos sabios adivinos aguardaron la noche y, amparados en las sombras, en un último arranque de piedad, condujeron a Paula, todavía atada de pies y manos, hasta las orillas del río Kubango, en las estribaciones del monte Moco, la cima más elevada de Angola, donde la sabana crece y se va haciendo selva tropical de manera imperceptible. Hicieron ingerir a la muchacha un bebedizo que le llevó a un sopor profundo. Sólo entonces retiraron las ligaduras de sus pies y manos y la dejaron recostada contra el tronco de un baobab centenario. Cuando despertase, carecería de puntos de referencia. Con toda certeza, se iría perdiendo en la frondosidad de la vegetación y quizá eso la salvara. Tal vez consiguiera sobrevivir en medio de la naturaleza. Sus posibilidades en la ciudad eran mucho menores. *** Nunca más se volvió a saber nada de Paula. No volvieron a mencionarla jamás Kipo Kengoka y Tshimanga, por temor a que las palabras resucitasen aquel "ndoki" poderoso contra el que nada habían podido hacer. Dice la leyenda de la región que, en el interior de la selva, los "ndoki" se alían con los "ngando". Los "ngando" son los cocodrilos, animales dañinos que se prestan siempre al servicio del hombre contra el hombre, sirviendo de vehículo submarino a los que recurren a esos oficios homicidas. A veces, los "ngando" secuestran a seres humanos para llevárselos a los "ndoki". La víctima elegida es embrujada a distancia por sortilegios cuyo secreto sólo es conocido por los "ndoki". Entonces, la víctima siente un irresistible deseo de tomar un baño en una corriente de agua determinada. El cocodrilo, escondido entre las plantas acuáticas, se acerca sin ser visto y, de un vigoroso golpe con la cola en plena cara, aturde a la víctima y la traslada al punto en que esperan los "ndoki". Para que la alianza con los "ngando" sea completa, los "ndoki" se comprometen con estas bestias mediante lazos de sangre que consagran misteriosas ceremonias, siempre secretas y cuyas consecuencias son tales que, si estos animales fueran matados, su compañero moriría de la misma forma, en el mismo momento. Hay voces en Huambo que murmuran con temor y en voz muy queda que el "ndoki" de Paula ha pactado con un "ngando" tan poderoso como ella y que en las noches equinocciales africanas, en las que el cielo se cuaja de estrellas, han visto navegar a la muchacha, montada a lomos de un cocodrilo, recorriendo el curso del río Kubango y conjurando la presencia de Abelardo, a quien sigue echando de menos a pesar de todas sus facultades y poderes. Dicen también esas mismas voces que el mundo se ha fragmentado en mil pedazos desde que separaron a Paula de Abelardo y que sus piezas no se recompondrán hasta que los amantes vuelvan a estar juntos. Eso se sabrá porque, cuando suceda, los disparos y las bombas apagarán sus voces en toda Angola y ese día habrá pan de mandioca para todos y el "ndoki" perderá su poder maléfico. Cuando el reino de la noche extienda su manto, Paula y Abelardo se mostrarán transmutados en las dos constelaciones más bellas del cielo africano y bañarán con su luz diáfana a los habitantes de la tierra más castigada del mundo. Es un prodigio que África entera espera con expectación. ** Esther Zorrozua Eguren esther_zorrozua@euskalnet.net Docente y escritora española (Bilbao, País Vasco, 1955). Licenciada en filología hispánica y doctora en literatura. Imparte clases de lengua castellana en un instituto de bachillerato. Hace unos meses publiqué mi primera novela en solitario y tengo multitud de relatos distribuidos en la red y en revistas de papel. Ha publicado la novela La casa de La Galea (2004). Información sobre su actividad puede ser leída en su página, http://www.albumestheryagustin.com. |||||||||||||||||||||||||||||| EL BUZÓN ||||||||||||||||||||||||||||| === Quiero subastar libro de Gallegos ===================================== 20 de julio de 2005 Buen día: Les escribo pues necesito consultarles algo. Tengo un libro de edición especial de Doña Bárbara, la novela de Rómulo Gallegos, y está dedicado a su hermana. Me interesa subastarlo, pero no sé nada relacionado con las subastas. Me gustaría subastarlo en Venezuela y posiblemente en México ya que el autor estuvo un tiempo por ahí. Antes que nada les agradezco por su colaboración. Andrea Lembecke andrealembecke@yahoo.es === Poesía sobre la inmigración =========================================== 23 de julio de 2005 Hola, He estado buscando webs de revistas literarias y he encontrado la suya, soy Lakil Essady, de nacionalidad marroquí, y estoy haciendo un master en arte y nuevas tecnologías en la Universidad Europea de Madrid. Mi proyecto de fin de año es sobre la poesía visual interactiva, y el tema de fondo es el de la inmigración, por tanto estoy buscando a poetas que hayan trabajado sobre el tema de la inmigración, me gustaría si me indicaran algunos en caso de que los tengan en la base de datos de su web o los conozcan, para ponerme en contacto con ellos. Un cordial saludo, Lakil Essady lakilsoft@hotmail.com === Cartas de Pablo Neruda ================================================ 24 de julio de 2005 Estimados señores: Tengo en mi poder tres cartas originales de Pablo Neruda, él las escribió en el año 1959 arriba de un barco donde mi padre en esa época navegaba. Dichas cartas mi padre nunca las utilizó, eran cartas de recomendación de amigos de Pablo Neruda en Venezuela, dirigidas a Héctor Mujica, Alfredo Boulton y Carlos Eduardo Frías. Me gustaría saber si puedo vender las tres cartas, están firmadas por Pablo Neruda con tinta verde, o si ustedes saben a quién podría interesarles. Muchas gracias de antemano, John Beaven explorer_7@hotmail.com ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| "...si la poesía no es hecha por todos / el asunto de los llamados buenos poemas / está en que los seres y las cosas / inmediatos al poeta sufren la tragedia / Por eso el desamparo y el terror / de semejante aventura". Víctor Valera Mora, "Más que homo ludens". En: Del ridículo arte de componer poesía (1994). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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