~~~~~~~~~~~~~~~ Año X Cagua, Venezuela Nº 135 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 5 de diciembre de 2005 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | "Rulfo sin Rulfo", Jorge Gómez Jiménez. | Editorial | Disyuntivas. / Agenda Roberto Mata. / Silencios de papel | Breves y bytes. / Arte correo. / Las bandas se encuentran. / | Florida en su laberinto. / Literatura y cuerpo. / Los | mejores blogs literarios. | | Armiarma.com obtiene premio Anton Abbadia por promoción | Noticias del euskera. / Blogonovela de Hernán Casciari gana | premios BoBs. / Presentan novela ejemplar de Cervantes | hasta ahora desconocida. / Muere Rosa Fergusson, maestra | de García Márquez. / Murió el escritor colombiano RH | Moreno-Durán. / Jorge Gustavo Portella gana premio Letra | Erecta Alfadil 2005. / Jorge Galván recibe Premio | Unam-Alfaguara. / Cáncer le impedirá a Harold Pinter | recoger el premio Nobel. / Otorgan en España el Premio | Nacional de las Letras a Caballero Bonald. / Entregan | doctorado honoris causa a Joan Manuel Serrat. / Fernando | Marías recibió el premio Dulce Chacón. / Premio Jaime | Sabines de Poesía para el mexicano Francisco Hernández. | / Tomás Segovia obtiene el premio Juan Rulfo en medio de | agria polémica. / Premio "Pepe Fuera de Borda" para | Yolanda Arroyo Pizarro. / Kusturica podría filmar El | otoño del patriarca. / Crean en Cuba el primer Club | Nosside de Poesía. / Presentan en Caracas el Diccionario | panhispánico de dudas. / Diario paraguayo publica en | fascículos primera novela de Roa Bastos. / Desierto el | Primer Premio Tusquets Editores de Novela. / Presentado | Oficios de la lluvia, del poeta Erasmo Fernández. / | Expertos impulsarán estudios de didáctica de la lengua. | / Sergio Pitol gana el premio Cervantes 2005. / Fracasa | presentación de Jaime Bayly en Ciudad de México. / | Cierra la Feria de Guadalajara con balance positivo. / | El joven escritor venezolano Antonio Fuentes ganó | concurso en España. / IRC Hispano publica libro con | relatos de sus miembros. / La escritora Marcela Serrano | abrirá tienda de ropa. / José Luis Mejía presentará | nuevo libro para niños. / Banco del Libro de Venezuela | promueve la literatura infantil. / Ofrecen becas para | profesionales literarios latinoamericanos. / Jalla 2006 | se realizará en Bogotá. | | "Lo dicho", Pablo J. Fierro C.. / "Sobre la nueva novela | Artículos y de Almudena Grandes. Años de primavera", José María | reportajes Gatti. / "El 'alegre melancólico' y los abedules", | Gustavo Adolfo Becerra. / "La literatura erótica escrita | por mujeres en México", Agustín Cadena. / "La idea de | poesía en Gabriel E. Muñoz", Lubio Cardozo. | | "Palotes poéticos. Entrevista a Gladys María Pratz", | Entrevistas Frank Otero Luque. | | "El derecho patrimonial del autor (con particular | Sala de ensayo referencia al entorno digital)", Ricardo Enrique | Antequera. / "Sobre los prejuicios", José Repiso Moyano. | | "Anunciación del fuego", Leandro Calle. / "Supermán", | Letras Jacobo Dib Cruz. / "Galería de arte", Éricka Ghersi. / | Tres cuentos de Ángel Balzarino. / Poemas de Jaume | d'Urgell. / "¿Quién mató a Sara Bell?", Diomenia | Carvajal. / Poemas de Astrid Salazar. / Dos relatos de | Antonio Senciales Pastor. / "A vista del tiempo" | (extractos), Armando Romero. / Tres cuentos de María | Agustina Spacarotel. / "Indicios de séptimo alba" | (extractos), Fulgencio Martínez. / "Picazón", Martha | Beatriz León. / "Aguaje" (extractos), Carmen Váscones. / | "Puerto de tránsito", Marco Minguillo. / Dos poemas de | Yady Campo. / "La lágrima", Gladys Liliana Abilar. | | "Azul y otros relatos del mar", Emma Romeu. | El regreso | del caracol | El Premio Nacional de Literatura de García Márquez. | El buzón | Ray Bradbury. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/servicios/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/servicios/archivo.htm =========================== CONCURSOS LITERARIOS ========================== Reciba anuncios de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestro exclusivo servicio gratuito. 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Los herederos del escritor hacen referencia a las declaraciones que emitió Segovia el 1 de agosto, cuando se supo ganador del galardón. Según ellos, tales declaraciones son ofensivas para la memoria de Rulfo, por lo que exigían a la directiva de la FIL el inmediato abandono del nombre de éste, exigencia de la que, además, nada los haría retractarse. Las declaraciones de Segovia que dieron pie a esta discordia fueron dadas a un periodista, como ya dijimos, el 1 de agosto. Interrogado sobre la influencia que había tenido la obra de Rulfo en su propia escritura, Segovia respondió: "...siempre he pensado que él es un tipo de escritor muy peculiar. Creo que es el tipo de escritor que tiene el puro don; es decir, es un escritor misterioso, nadie sabe por qué Rulfo tenía ese talento, porque en otros escritores uno puede rastrear el trabajo, la cultura, las influencias, incluso la biografía. Pero Rulfo es un puro milagro, nadie sabe por qué tiene ese talento. No tuvo una vida muy deslumbrante, no fue un gran estudioso ni un gran conocedor. Él, simplemente, nació con el don". El sábado 26 de noviembre, durante la ceremonia de entrega del premio Rulfo, Segovia se negó en principio a responder a los periodistas que le preguntaron sobre el impasse, para luego rectificar y responder que el mismo había sido originado por la prensa. "Es una inmoralidad que los periodistas inventen escándalos en lugar de aclararlos y de suprimirlos". Segovia insistió en que se trataba de una "invención de los medios" y que no estaba dispuesto a dejarse "chantajear" por ellos. Finalmente expuso su posición respecto a la exigencia de la Fundación Rulfo de quitarle el nombre de este escritor al galardón: "Yo no puedo imaginar eso: una FIL sin un premio Rulfo". Ignoramos a qué se refiere Segovia cuando atribuye la raíz del problema a una invención de la prensa. En cualquier caso, habría que buscar las razones en la interpretación que los herederos de Rulfo le dieron a las declaraciones del ganador del premio de este año. Que, en nuestra opinión, es una interpretación que peca, al menos, de exceso de celo: decir que no se sabe de dónde proviene el talento de una persona no es en modo alguno una acusación de ignorancia, menos aun cuando se agrega que esta persona ha nacido con un don. Segovia exalta en sus declaraciones la memoria de Rulfo, no la destruye. Llevando el caso al extremo, quizás los herederos de Rulfo se vean obligados algún día a borrar cualquier vestigio referencial respecto a la formación del escritor. Incluyendo declaraciones del mismo Rulfo, en persona. En una entrevista publicada en Siempre! en 1973 (y reproducida por ClubCultura en el espacio que mantiene en Internet sobre Rulfo, que puede leerse en http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/ juanrulfo/entrevista2.htm), Rulfo responde de esta manera a una pregunta sobre su formación como escritor: "Bueno, en realidad es un poco difícil buscar el origen de esa formación. No fue una formación formal, sino más bien arbitraria, si se quiere, basada en lecturas no sistemáticas sino de cuanta cosa me caía en las manos. Por lo tanto no hubo una disciplina formal -una búsqueda tal vez de algo que gustara, que tuviera aspectos humanos coincidentes". Es natural que tengamos cierta tendencia a considerar que nuestros seres queridos, especialmente cuando ya han fallecido, estuvieron libres de defectos. Sin embargo, en algunos casos -y este, en nuestra opinión, presenta un agudo ejemplo de ello- incurrimos en extremos que en realidad hacen escaso favor a la memoria que deseamos preservar. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo qu tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/agenda/concursos Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Disyuntivas. Tal es el nombre de la columna semanal que el médico y escritor español Rafael Pérez Ortolá mantiene, desde febrero de este año, en el diario Siglo XXI, y en la que analiza temas de absoluta actualidad con el mismo certero estilo al que nos tiene acostumbrados en sus frecuentes contribuciones en Letralia. Alicantino de nacimiento, Pérez Ortolá es doctor en medicina por la Universidad de Navarra y profesor en la Unidad Docente de Vitoria de la Universidad del País Vasco. http://diariosigloxxi.com/rafaelperez.php Agenda Roberto Mata. Con imágenes del pueblo venezolano de Los Nevados (Mérida), 120 páginas, programador anual, mensual y semanal, secciones para notas y teléfonos, espiral metálico y portada mate plastificada, la Agenda Roberto Mata 2006 será sin duda un regalo apreciado en la temporada navideña. Por otro lado, se trata de un producto diseñado por la escritora letraliana Aural del Moral -quien además es diseñadora gráfica-, como parte de su trabajo en Camoba Taller Gráfico Editorial. Información: teléfonos 58 212 9936261 (directo y fax) 58 212 9918911 / 58 212 9939325 Silencios de papel y bytes. La Revista de Creación y Pensamiento Literario Silencios acaba de publicar su séptimo número, correspondiente al invierno 2005/2006, en sus formatos impreso y electrónico. La revista circula bajo el auspicio de la Universidad Complutense de Madrid y se define como "un punto de encuentro entre los referentes fundamentales de la literatura joven y el apoyo de figuras consagradas del panorama literario actual". En esta edición se incluye una entrevista a Antonio García Berrío; un adelanto del próximo libro de Vanesa Pérez-Sauquillo, Invención de gato (Calambur, 2005); poemas de Chus Arellano, María José Cortés, Luna Miguel y Roberto Genta; un ensayo/dramático de Adán Enrietti y un texto inédito del muy celebrado en México, y finalista del Herralde, Alain Paul Mallard, así como la habitual sección de crítica literaria. http://www.silencios.com/contenidos.htm Arte correo. Del 1 de diciembre de 2005 al 8 de enero de 2006 se mantendrá abierta al público en la sala 8 del Centro Cultural Recoleta (Junín 1930, Buenos Aires) la exposición "30 años del arte correo en Argentina", con estampillas de artistas, postales, sobres intervenidos, publicaciones, ex libris y material histórico. En la muestra participan 400 artistas de 27 países, quienes exponen 620 obras, así como la sexta serie de estampillas de artistas editada por Vórtice Argentina, agrupación que organiza el evento. Como guinda, se ofrece al público una selección de obras que participaron en la primera exposición de arte correo en Argentina, a cargo de Horacio Zabala y el Centro de Arte Experimental Vigo. http://www.vorticeargentina.com.ar/proyectos/dac/2005/ Las bandas se encuentran. La Oficina de Extensión Universitaria y Proyección Social de la Universidad Ricardo Palma, en Lima (Perú), ha organizado el I Encuentro de Bandas Sinfónicas. El evento se inicia este martes 6 de diciembre con un homenaje a Armando Guevara Ochoa, quien será distinguido como doctor honoris causa. Además se presentará un disco compacto de la Banda Sinfónica de la URP. A las 12 del día viernes 9 se hará entrega, en el Auditorio Ricardo Palma (avenida Benavides 5440, Surco) de una distinción al maestro Oscar Vadillo, en un acto en el que participará también la Banda Sinfónica de la URP. El encuentro cierra a las 7 de la noche del martes 13 de diciembre en el Auditorio de la Asamblea Nacional de Rectores (calle Aldabas 337, urbanización Las Gardenias, Surco) con un acto en el que será distinguido el maestro José Belaunde Moreira, con la participación de las bandas sinfónicas de la Marina de Guerra del Perú y de la URP. Teléfonos: 2750459 / 2750460 / 2750460 anexo 267 Florida en su laberinto. El escritor y filósofo español Fernando Savater presentará este viernes 9 de diciembre a las 7:30 de la noche su novela El gran laberinto en el Centro Literario de La Florida. La obra es anunciada como "una fascinante novela de aventuras con todos los ingredientes que le han ganado al género la popularidad que hoy justamente disfruta, y aun otros muchos ya no tan fáciles de encontrar". La entrada es gratuita. Centro Cultural Español; 800 Douglas Road, Coral Gables Los cristales de Noguera. Alfaguara acaba de publicar, en su Colección de Autores Venezolanos, la novela Los cristales de la noche, de Carlos Noguera. La presentación, que se realizará este miércoles 14 de diciembre a las 6:30 pm, estará a cargo de la escritora Stefania Mosca. La cita es en la Biblioteca Isaac J. Pardo, ubicada en el primer piso de la Casa de Rómulo Gallegos. Av. Luis Roche con 3ª Transversal, Altamira, Caracas Literatura y cuerpo. Este jueves 15 de diciembre, a las 6 de la tarde, se celebrará, en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar de Lima (Av. Benavides 3074, Miraflores; Óvalo de Higuereta), la mesa redonda "El cuerpo en la literatura peruana", en la que participarán Marcel Velázquez Castro con su ponencia "Nación y violación: el miedo y el deseo en las representaciones de lo afroperuano en las novelas del siglo XIX"; Víctor Vich con "El cuerpo y la crítica al lenguaje en la poesía de Abelardo Sánchez León" y David Wood, con "Cuerpo y deporte en la literatura peruana reciente", además de Carmen Ollé como invitada. La entrada es gratuita. http://celacp.perucultural.org.pe Los mejores blogs literarios. El directorio Blogueratura está convocando a sus miembros a escoger los mejores blogs literarios del 2005. Para participar basta con tener un blog registrado en el directorio y enviar una lista con los 10 blogs, afiliados al mismo, que el interesado considere sean los mejores del año. Las postulaciones se recibirán hasta el 20 de diciembre y los resultados serán publicados el 26. Serán premiados los 5 mejores blogs por categoría. http://www.blogueratura.com ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Armiarma.com obtiene premio Anton Abbadia por promoción del euskera El portal de literatura vasca Armiarma.com ha ganado este 21 de noviembre la X edición del premio Anton Abbadia (http://www.gipuzkoaeuskara.net/albisteak/1132569725), que reconoce la labor efectuada en el ámbito de promoción del euskera, por "poner al alcance de todos ese tesoro que es la literatura euskaldun", según explicó el diputado foral para las Relaciones Sociales e Instituciones, Fernando Tapia. Tapia ha indicado que "dándoles este premio queremos reconocer el trabajo de cinco años y darles un empuje e intentar reforzar esa labor para animarles a que sigan en ese trabajo de democratización de la literatura vasca". Armiarma.com es un portal de Internet que lleva en funcionamiento cinco años, y mediante el cual la editorial Suso pone al alcance de los usuarios un puente sobre todo lo que hay en la red acerca de los escritores vascos: menciones, lazos, efemérides, críticas, bibliografía. El sitio cuenta asimismo con una hemeroteca de versos y poemas, un noticiario literario, locuciones en euskera y fotografías de escritores, y facilita además el acceso al portal Basquepoetry.com, de literatura vasca. Para Fernando Tapia el mérito fundamental de este proyecto "de interés nacional" es que ha conseguido "poner al alcance de todos unos conocimientos muy amplios y unos fondos muy importantes del ámbito de la literatura" y ha dado "un valor añadido a los documentos en papel poniéndolos en la red". Tapia ha asegurado que "no ha sido fácil" elegir al ganador entre todos los candidatos a este premio, que cuenta con una dotación económica de 12.100 euros y que será entregado el próximo día 1 de diciembre en la Diputación Foral de Guipúzcoa. Fuente: Deia *** Blogonovela de Hernán Casciari gana premios BoBs La cadena alemana Deutsche Welle (http://www.dw-world.de) otorgó el premio Best of the Blogs (BoBs, http://thebobs.com), en su categoría "Mejor blog del mundo", al periodista y escritor Hernán Casciari, por la blogonovela Más respeto, que soy tu madre (http://mujergorda.bitacoras.com/1/esp/index.htm), que resume en 200 capítulos la historia de una familia argentina. Casciari (Mercedes, 1971) está radicado en Barcelona (España) desde 2000, y es además autor de otras blogonovelas, como El diario de Letizia Ortiz y Juan Dámaso, vidente. Tras ser escogido por los 12 miembros del jurado internacional, que tuvo que evaluar miles de trabajos de todo el mundo, recibirá de premio una computadora portátil. La blogonovela online de Casciari cuenta los avatares de los Bertotti desde la perspectiva de la madre, Lola, una mujer de 51 años, que tiene que lidiar con su esposo, su suegro drogadicto y tres hijos adolescentes. Iniciada en 2003, Más respeto... lleva ya más de 200 capítulos en Internet, y es ilustrada por Bernardo Erlich. Casciari también mantiene el blog Orsai (http://orsai.bitacoras.com), que incluye artículos, ensayos y piezas cortas de ficción, y en donde agrupa cine, música y libros, incluida la promoción de su premiada novela. Fue contratado hace poco por la productora española Globomedia para llevar adelante Mi querido Klikowsky, una blogonovela que al mismo tiempo se emite por la cadena de televisión ETB, y que es la historia de un argentino que llega al País Vasco siguiendo a una chica de la que se enamora. Además de los premios del jurado fue elegido un ganador por votación de los usuarios a través de la red. Este año, la decisión de entre más de 2.500 propuestas en nueve idiomas recayó en el blog portugués "Tupiniquim". En la categoría "Mejor blog periodístico en español" ha resultado ganador el español Adriano Morán con Diario de un Jabalí (http://diariodeunjabali.com), para el jurado, mientras que el escogido por el público ha sido Caspa TV (http://www.caspa.tv), del también español Antonio Delgado. Fuente: IBLNews *** Presentan novela ejemplar de Cervantes hasta ahora desconocida El filólogo y académico Francisco Rico y un equipo de investigadores encabezado por el profesor Jorge García López y el catedrático Javier Blasco han fijado un texto de las Novelas ejemplares de Cervantes que no consideran definitivo, aunque sí "de referencia", según apuntó Rico. "Nada es definitivo en esta vida, salvo la muerte", apostilló. La gran novedad de esta edición -además de la limpieza de erratas y la supresión de palabras añadidas por manos espurias- consiste en que Rico y su equipo han incluido la olvidada y censurada La tía fingida, un relato del que se ha discutido mucho su autoría y que el académico -tras una investigación casi detectivesca- no tiene "ninguna duda" de que fue escrita por Cervantes. "Hay frases, giros, palabras que aparecen en este texto y que luego se repiten en el Quijote; todos ellos tienen un perfume inequívocamente cervantino", dijo. Ya no son, por tanto, doce, sino trece las Novelas ejemplares que escribió el autor alcalaíno, según lo expuesto por el acreditado filólogo, uno de los cervantistas más reputados del mundo. Todas forman el grueso de un volumen que ha editado Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores y que también contiene una versión de Rinconete y Cortadillo y otra de El celoso extremeño según el manuscrito -hoy perdido- de Porras de la Cámara. Rico destacó la labor de saneamiento que se ha realizado en las trece Novelas ejemplares que componen el volumen. "Había cajistas que para ajustar los textos a las páginas se comían palabras, frases, párrafos, o añadían ellos morcillas de su propia cosecha", precisó Rico, que anunció que, poco a poco, se irán publicando otros textos "rehabilitados" del novelista. Por su parte, el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte destacó el pasaje de La tía fingida donde se narra la reconstrucción de un himen, "uno de los más divertidos de la literatura española". A su juicio, la prosa de Cervantes resulta "enormemente eficaz" y su olfato narrativo es "prodigioso". Sobre el comentario de Francisco Umbral en relación con la "falta de estilo" del creador de El capitán Alatriste, Pérez-Reverte dijo que los estilistas suelen ser personas que no tienen nada que contar. "El estilo es, a menudo, el refugio de la frivolidad", sentenció. Para él, las palabras deben estar al servicio del discurso narrativo. "¿Por qué es grande Cervantes?", se preguntó. "Porque tenía tanto que decir que no podía perder el tiempo puliendo un adjetivo durante un mes". Fuente: Sur Digital *** Muere Rosa Fergusson, maestra de García Márquez A los 96 años de edad murió el pasado 21 de noviembre, de un infarto, Rosa Helena Fergusson Gómez, la educadora que enseñó a leer y escribir al escritor colombiano Gabriel García Márquez. Fergusson fue maestra del novelista en los años '30 en el Instituto Montessori de Aracataca. La mujer que el autor de Cien años de soledad recordaba como la maestra de su vida, dejó bajo su cama, en su casa de Medellín, un testamento de ocho páginas, sin firma ni fecha. La menor de sus siete hijos, Marcela Acuña, indicó que cuando el Premio Nobel de Literatura "la nombraba en sus libros, ella se sentía muy feliz", y que a pesar de sus años era una dama muy alegre. "Siempre nos hizo reír", concluyó. Las cenizas de la profesora Fergusson serán esparcidas -según su deseo- en el Océano Atlántico. Hija de un británico y una colombiana, Rosa Fergusson siempre manifestaba su orgullo por haber sido profesora de un alumno tan ilustre. "Nunca dejó de leer un libro de García Márquez. Conservaba toda la colección en su casa, con los párrafos marcados donde aparecía su nombre", señalaron sus familiares. Con todo, la vida parece no haber sido tan fácil para la maestra. En 1993 salió a la luz pública que vivía una historia parecida a la del protagonista de la novela El coronel no tiene quien le escriba, al enviar cartas a presidentes y ministros solicitando una beca y una casa para su hija. Pero, al igual que el personaje de la novela, las cartas nunca recibieron respuesta. Fuente: BBC News *** Murió el escritor colombiano RH Moreno-Durán El escritor colombiano Rafael Humberto (RH) Moreno-Durán murió el pasado 21 de noviembre en la clínica Santa Sofía, al norte de Bogotá, víctima de cáncer, informaron fuentes de su casa editorial. De 59 años de edad, Moreno-Durán se graduó de abogado en la Universidad Nacional de Colombia, pero no ejerció su profesión, pues se dedicó al trabajo literario. Hasta el último minuto se aferró a lo que fue su mayor pasión en la vida: la literatura. Tenía previsto presentar el jueves 17 de noviembre, junto con Fernando Toledo, la novela El inútil de la familia, del escritor chileno Jorge Edwards. Pero ese mismo día debió declinar la invitación por el débil estado de su salud. En el plano periodístico fue colaborador de El País y La Vanguardia de España, y de varias publicaciones colombianas, entre ellas la revista Gatopardo, especializada en crónicas y reportajes. Entre sus obras literarias destacan la trilogía Fémina Suite, compuesta por las novelas Juego de Damas (1977), Toque de Diana (1981) y Finale Capriccioso con Madonna (1983). Además de Los felinos del canciller (1987) y El caballero de la invicta (1996), entre otras. Parte de su extensa obra fue traducida al inglés, francés, alemán, árabe y búlgaro. Fémina Suite ha sido considerada en una encuesta como la cuarta entre las 20 obras fundamentales de la literatura colombiana del siglo XX. Moreno-Durán fue finalista, en 1987, de los premios Rómulo Gallegos de Venezuela y Nadal de España. En septiembre pasado fue escogido ganador del cuarto Premio Nacional de Literatura, en una votación realizada por la especializada revista Libros & Letras (http://www.librosyletras.com), tal como informamos en nuestra edición 130 (http://www.letralia.com/130/0910colombia.htm). Fuentes: Ansa, El Tiempo *** Jorge Gustavo Portella gana premio Letra Erecta Alfadil 2005 El joven escritor peruano Jorge Gustavo Portella, con su obra La diosa es un pretexto, fue elegido ganador del premio de novela Letra Erecta Alfadil 2005, según lo dio a conocer el jurado tras leer el veredicto este martes 22 de noviembre. Con un texto atrevido, tal y como reza la contratapa del libro, este licenciado en ciencias sociales lleva al lector a un mundo donde la fantasía se conjuga con un lirismo permanente en el cual los sueños de lo erótico fluyen, a veces torrenciales, a veces perversos. El jurado, integrado por Mónica Montañés, Karlinda Hernández, Raúl Cazal, Eli Bravo y María Ángeles Octavio, consideró la novela de Portella como un reflejo de la búsqueda de un escritor inteligente que se sirve de pretextos para subvertir y transformar en escritura, siempre a retazos, como los sueños o la vida misma, una historia de amor y erotismo. Nacido en Lima, Perú, en 1973, Portella se graduó en ciencias sociales en la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve). Ganó el Premio Nacional de Poesía Tomás Alfaro Calatrava (1999) con Cruel. Tiene publicado los poemarios Sin hábitos de pertenencia (2005); En tercera persona (2005); Resquicios (2002); Ciudad sur (2002) y Tríptico de amor y amantes (2000). Con Miguel Marcotrigiano publicó 30/50, una aproximación antológica a los poetas vinculados a la Ucab (2005) y tiene una plaquette, Sin intenciones de oficio (2000). Actualmente prepara la edición de otro poemario con el sello Mucuglifo de Mérida. En narrativa, fue finalista en el Concurso de Novela Teresa de la Parra con No repitas mi nombre, que fue publicada este año 2005. La entrega del premio, así como la presentación del libro, que ya fue editado por Alfadil, se realizó en la librería Alejandría II, ubicada en el Centro Comercial Paseo Las Mercedes, el mismo 22 a las 7:30 de la noche. Fuentes: Ficción Breve Venezolana, El Observador *** Jorge Galván recibe Premio Unam-Alfaguara El mexicano Jorge Galván Rosillo ganó el Premio de Primera Novela entregado por la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx) y la editorial Alfaguara (http://www.alfaguara.com), por el que compitieron 42 obras, informaron los organizadores el pasado 23 de noviembre. Galván Rosillo, un ingeniero electrónico de 39 años, obtuvo el premio por la novela El hierro y la pólvora, que los miembros del jurado consideraron como "una brillante contribución al género de la novela histórica hispanoamericana". El texto rescata la vida y la obra de cronista Bernal Díaz del Castillo y reconstruye el encuentro entre el imperio de Carlos V y las civilizaciones mesoamericanas, con "un lenguaje fiel a la época sin sacrificar la agilidad narrativa", según fuentes ligadas a la organización del premio. El autor, que firmó con el seudónimo de John Young, recibirá un reconocimiento de 100.000 pesos mexicanos (es decir, unos 9.500 dólares) el próximo 23 de febrero, de manos del rector de la Unam, Juan Ramón de la Fuente. A diferencia de años anteriores -cuando escritores de varios países latinoamericanos se inscribieron-, en la competencia de este año se presentaron a concurso unas 41 novelas mexicanas y apenas una argentina. Los anteriores ganadores del Premio de Primera Novela fueron el argentino Maximiliano Matayoshi por Gaijin (2002) y el venezolano Octavio Vinces por Las fugas paralelas (2003). En 2004 el galardón se declaró desierto. Fuente: DPA *** Cáncer le impedirá a Harold Pinter recoger el premio Nobel El ganador del Premio Nobel de Literatura 2005, el dramaturgo británico Harold Pinter, definitivamente no podrá asistir a la ceremonia de entrega que se celebrará el 10 de diciembre en Estocolmo, según el anuncio hecho este fin de semana por Stephen Page, editor de Pinter y presidente del sello británico Faber & Faber (http://www.faber.co.uk). Si bien hasta hace unos días, a raíz de otro anuncio hecho el 23 de noviembre por la Fundación Nobel (http://nobelprize.org), se pensaba que el escritor de 75 años haría un viaje a Estocolmo el día 7 sólo para leer su discurso de aceptación, este fin de semana su cáncer de esófago se agravó, y el autor tuvo que ser hospitalizado. Pinter tuvo oportunidad de grabar su discurso en un estudio londinense previendo la posibilidad de que su estado de salud le impidiera viajar. Se supone que en sus palabras Pinter criticará duramente la política exterior de Estados Unidos y las violaciones a las derechos humanos, como ya hizo en ocasiones anteriores. De acuerdo con el diario sueco Aftonbladet, Pinter se encuentra "muy grave", razón por la cual será Page quien reciba la medalla del Nobel en la ceremonia del 10 de diciembre, al igual que los diez millones de coronas (1,1 millones de euros o 1,3 millones de dólares) con que está dotado el premio. La ganadora del Nobel el año pasado, la austríaca Elfriede Jelinek, tampoco asistió a la ceremonia ni acudió a leer su discurso personalmente en Estocolmo. Harold Pinter nació en Londres en 1930. Entre sus obras figuran títulos como La fiesta de cumpleaños, El portero, El amante, El retorno al hogar, Viejos tiempos y Tierra de nadie. Fuentes: EFE, Librusa, El Independiente *** Otorgan en España el Premio Nacional de las Letras a Caballero Bonald Este 24 de noviembre el Ministerio de Cultura de España le entregó el Premio Nacional de las Letras, el galardón más importante tras el Miguel de Cervantes, que reconoce el conjunto de una obra literaria escrita en cualquiera de las lenguas de España, al poeta, narrador y ensayista gaditano José Manuel Caballero Bonald. El jurado que ha fallado este galardón estaba presidido por el director general del Libro, Rogelio Blanco, y formado por Luis María Anson, Clara Janés, José Manuel Blecua, Pablo García Baena y José María Merino, entre otros. Este premio, dotado con 30.000 euros, se suma a una larga lista de galardones lograda por Caballero Bonald en su prolífica e intensa carrera literaria. Entre los más destacados se encuentran dos premios de la Crítica como poeta, y uno como novelista por Ágata ojos de gato. De 79 años, Caballero Bonald acaba de publicar el poemario Manual de infractores (Seix Barral). El escritor explicó que estaba "muy satisfecho" por el galardón en lo que supone de reconocimiento a su obra, pero que "llega un poco tarde porque uno ha vivido ya tanto que ve las cosas desde muy lejos". "Lo esperaba desde hace tiempo y pensaba que ya era hora", agregó. El autor indicó que el reconocimiento que más le ha emocionado ha sido el de Hijo Predilecto de Andalucía, su tierra, a la que ha dedicado numerosas obras, sobre todo ensayos. De ahí también su gran afición al flamenco, al que dedicó el ensayo Luces y sombras, en 1975, y el álbum Archivo del cante, de seis discos y un estudio, que obtuvo el Premio Nacional del Disco en 1970. El escritor nació en Jerez, en la misma calle donde se encuentra ubicada ahora la fundación que lleva su nombre, de padre cubano con antecedentes santanderinos y madre perteneciente a una rama de la familia del francés vizconde Bonald, que se instaló en Andalucía a mediados del siglo XIX. Literariamente es miembro de la llamada Generación de los 50, formada por destacados poetas -José Ángel Valente, Claudio Rodríguez, José Agustín Goytisolo, Jaime Gil de Biedma, Francisco Brines y Ángel González- que hicieron de sus versos, de marcado realismo social, un arma de lucha contra el régimen franquista. "Hacíamos una poesía de desobedientes y teníamos una estimable tendencia al consumo de bebidas alcohólicas", asegura el premiado sobre aquel grupo de jóvenes rebeldes en el que también se inscriben Ignacio Aldecoa y Rafael Sánchez Ferlosio. De esa época son libros como Las adivinaciones, Memorias de poco tiempo, Anteo y Las horas muertas, entre otros. Al recordar ahora aquella etapa, Caballero Bonald destaca que siempre ha procurado interpretar la vida "a través de una prosa cuidada o de un verso con esmero estilístico, junto a una profundización e indagación en el lenguaje para conseguir aproximar la idea a la escritura". Como interesado en el lenguaje -trabajó cinco años en el Seminario de Lexicografía de la Real Academia Española-, ha impartido cursos en diversas universidades extranjeras y ha sido habitual de simposios literarios. Ha adaptado a los clásicos del teatro español y ha escrito dos volúmenes de memorias, Tiempo de guerras perdidas (1995) y La costumbre de vivir (2001). Pese a que hace unos años el escritor gaditano anunció que se retiraba de la poesía, su último libro publicado hace apenas un mes tiene algo de "testamentario", en el que defiende "la insumisión, el descreimiento y la incertidumbre". "Es un poemario contra la obediencia, los gregarismos y los sumisos, ese tipo de gente que detesto", declaró. "Este último poemario me ha dejado exhausto y rejuvenecido y todavía estoy en periodo de rehabilitación. Me ha costado mucho escribir este libro, pero parece que a la crítica le gusta y eso me alegra mucho", comentó. Caballero Bonald aprovechó para anunciar que se "retira" de la novela, como antes anunció lo mismo respecto a la poesía. "Dije que me retiraba de la poesía cuando no me salía nada. Pero este libro me ha rejuvenecido. Lo que no haré es novela, porque me da mucha pereza. Me siento absolutamente incapacitado para meditar sobre un tema, buscar un desarrollo argumental, los personajes. Todo esto se convierte en una obsesión con la que se vive y se sueña". El sábado 26, Caballero Bonald acudió a Córdoba para ofrecer la lectura de clausura del V Seminario de Poesía y Traducción Poética "La crítica española: encrucijada y confusión", que se celebró durante esa semana en Orive. El escritor afirmó durante su visita que "he aceptado venir a la ciudad por su literatura. Mi gran maestro en poesía sigue siendo Góngora, uno de los grandes del siglo XVII, porque su ejemplo permanece en relación a su búsqueda de la riqueza idiomática". Reconoció asimismo sentirse muy satisfecho en Córdoba, "una ciudad que quiero y amo. Es una ciudad que me parece inigualable para pasear y ya van quedando pocas". En Córdoba el autor sostuvo que no es un buen momento, el actual, para la literatura en España, porque "existe una moda de seudoliteratura y seudohistoria que ocupa las listas de venta y que desplaza a la gran literatura. Hay quien piensa que es bueno que se lea literatura mediocre, pero yo considero que es preferible divulgar la gran literatura a ese tipo de modas". Fuentes: El Periódico de Catalunya, Diario Sur, Diario Córdoba, CNN+ *** Entregan doctorado honoris causa a Joan Manuel Serrat El pasado 25 de noviembre le fue entregado al cantautor catalán Joan Manuel Serrat el doctorado honoris causa, por parte de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC, Argentina; http://www.unc.edu.ar), en un acto al que asistieron más de 1.200 personas, en la Sala de las Américas de la mencionada casa de estudios. Es el tercer título honorífico que Serrat recibe de una casa de estudios. Anteriormente, en 1999 fue distinguido por la Universidad Nacional del Comahue (Neuquén, http://www.uncoma.edu.ar); y en 2003 por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM, http://www.uaem.mx), en México. Las palabras centrales estuvieron a cargo del periodista Alejandro Mareco, de La Voz del Interior (http://www.lavozdelinterior.com.ar), quien delineó un perfil del cantante surgido de las huellas que éste imprimió en toda una generación de seguidores. Serrat estuvo acompañado en el presidium por el mismo Mareco, además del rector Jorge González y el decano de Ciencias Químicas, Gerardo Fidelio, así como el humorista Cristóbal Reynoso ("Crist"). Tras recibir diploma, medalla y libros, el cantante pronunció un discurso en el que, tras recordar que lo mejor que realmente sabe hacer es acomodarse frente a un micrófono, agradeció profundamente las expresiones de Mareco. "Creo que por encima de cualquier razón o considerandos la distinción es algo que viene del cariño. Así lo entiendo y lo agradezco. Si para algo vale la pena vivir es para querer y ser querido. Es lo único que a lo largo de mi vida ha movido mis pasos", dijo el cantautor. El artista consideró que "los premios siempre son cosas de agradecer y especialmente cuando procede de una casa de enseñanza con tanta trayectoria, la segunda más antigua del continente y la primera fundada en América por los Jesuitas". "Yo soy el fruto y la razón de una vieja historia de amor correspondido, una historia de amor que me une con Argentina desde hace más de 30 años", señaló en otra parte de su alocución. Asimismo Serrat puso énfasis en la defensa de los valores humanos. "Reivindico valores como la verdad y justicia frente al valor aplastante del dinero; estoy en contra de la manipulación del pensamiento, estoy en contra de pervertir nuestro derecho a ser libre". Y añadió: "Reivindico el valor a soñar. Reivindico el conocimiento, la cultura, la ciencia, la sabiduría y la Universidad. La Universidad como camino de progreso y de conocimiento". Serrat nació el 27 de diciembre de 1943 en Poble Sec, un barrio proletario de Barcelona. Realizó sus primeros estudios en un colegio religioso y luego se matriculó en la Universidad Laboral de Tarragona, en la que se graduó de perito agrónomo. Fuente: La Voz del Interior *** Fernando Marías recibió el premio Dulce Chacón El escritor bilbaíno Fernando Marías recibió el pasado 25 de noviembre, en el Centro Santa Marina de Zafra, el premio Dulce Chacón de narrativa española, convocado por segundo año consecutivo por el ayuntamiento local en memoria de la escritora extremeña fallecida en diciembre del 2003. Marías, quien se hizo acreedor del premio por su novela Invasor, expresó su satisfacción por el galardón que, según dijo, es importante porque premia obras ya publicadas, por la calidad de la obra ganadora del año pasado, El comprador de aniversarios, de Adolfo García Ortega, "una obra excepcional y creo que la mía no es tan buena pero es importante estar en el mismo paquete", y por la calidad de las otras novelas finalistas. El jurado de esta segunda edición estuvo presidido por la escritora Rosa Regàs, que destacó que Invasor es una novela "muy comprometida", como, según recordó, lo era Dulce Chacón. Invasor constituye la respuesta personal de Marías a la guerra de Irak. "Me parece que no era suficiente hablar como ciudadano, protestar en las manifestaciones masivas, sino que yo sentí la necesidad de escribir este libro para mostrar mis sentimientos de repulsa hacia esa guerra monstruosa", explicó el escritor. Una hora antes de la entrega del premio, dotado con 9.000 euros y la estatuilla "El abrazo", del escultor mallorquín, Iñaki Martínez, Marías junto con García Ortega y Luciano Feria, del Seminario Humanístico de Zafra, realizaron una tertulia para hablar de la novela ganadora, de carácter antibelicista, que trata los problemas de conciencia que produce el asesinato y la guerra. Al acto asistieron también el alcalde de Zafra, Manuel García Pizarro, quien recordó la figura de la escritora zafrense, y el coordinador del Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura, Luis Sáez, quien resaltó la "excepcionalidad" de los miembros del jurado y la importancia del "compromiso con la realidad" de la obra de Marías. Fuentes: El Periódico de Extremadura, EFE *** Premio Jaime Sabines de Poesía para el mexicano Francisco Hernández Francisco Hernández obtuvo este 26 de noviembre el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2005 con el libro Diario sin fechas de Charles B. Waite, que se enfoca en la experiencia de un fotógrafo estadounidense que, a finales del siglo XIX, fue detenido en Oaxaca acusado de perversión de menores. Según el escritor, "a manera de Lewis Carroll, lo que más le interesaba (a Waite) era tomar fotos de niñas indígenas, básicamente en Oaxaca y en Veracruz. Utilizaba la foto como instrumento de seducción para acercarse a estas menores de edad, y eso fue lo que me atrajo del personaje, además de que lo metieron a la cárcel justamente porque lo acusaron de perversión de menores". Hernández agregó que del trabajo de Waite no se conoce fotografía alguna, "habiendo casi 3 mil 500 negativos tomados por él y que existen en la Fototeca Nacional, en Pachuca, Hidalgo. Por eso escribí inventando un diario que supuestamente él escribió, describiendo las fotos o contando un poco la vida del pueblo en donde estaba". Nacido en San Andrés Tuxtla, Veracruz, en 1946, Hernández obtuvo en 1982 el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes con Mar de fondo. Es autor también de Habla Scardanelli, donde intenta "meterse en la cabeza" de Hölderlin; del libro De cómo Schumann fue vencido por los demonios, sobre este músico, y de Cuaderno de Borneo, donde el personaje es Georg Trakl, el poeta austriaco que se suicidó en 1914. Fuente: La Jornada *** Tomás Segovia obtiene el premio Juan Rulfo en medio de agria polémica El escritor mexicano, nacido en España, Tomás Segovia, se hizo acreedor del Premio Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo 2005, en medio de una agria polémica con los herederos del autor de Pedro Páramo. De acuerdo con un documento ampliamente divulgado por medios de comunicación, la viuda del escritor, Clara Aparicio, y sus hijos Juan Francisco, Clara Berenice, Juan Pablo y Juan Carlos, denunciaron que el premio, que se otorga desde hace 15 años en la apertura de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (http://www.fil.com.mx), "se ha convertido en un botín de grupúsculos". También atribuyen su decisión a declaraciones que hizo en agosto Tomás Segovia, a quien acusan de llamar "ignorante" a Rulfo, entre otras supuestas "expresiones ofensivas" a la memoria del escritor fallecido en 1986. El 1 de agosto, Segovia fue inquirido por un periodista sobre la influencia de Rulfo en su propia obra, a lo que respondió: "Creo que es el tipo de escritor que tiene el puro don; es decir, es un escritor misterioso, nadie sabe por qué Rulfo tenía ese talento, porque en otros escritores uno puede rastrear el trabajo, la cultura, las influencias, incluso la biografía. Pero Rulfo es un puro milagro, nadie sabe por qué tiene ese talento. No tuvo una vida muy deslumbrante, no fue un gran estudioso ni un gran conocedor. Él, simplemente, nació con el don". El presidente de la FIL, Raúl Padilla López, dio a entender que se tomará en cuenta los argumentos de los herederos de Rulfo, aunque descartó el cambio de nombre al premio porque el mismo está protegido por la ley. En todo caso, Segovia recibió el premio el pasado 26 de noviembre en el Auditorio Juan Rulfo. El acto se inició con el crítico literario Christopher Domínguez Michael, quien dio lectura a la carta resolutiva del premio, en la que se mencionaron los nombres de los jueces que por decisión unánime decretaron el resultado de este premio. Entre los miembros del jurado se encuentran: Steven Boldy, Cecilia García-Huidobro, Lucía Melgar Palacios, Matilde Sánchez, Seymour Menton, Jorge Urrutia y el mismo Domínguez Michael, quien terminó reseñando brevemente la vida, obra y aportes a la literatura por parte de Segovia. El turno fue después para Antonio Alatorre, a quien tocó hacer la semblanza de quien fuera su amigo y coeditor de la Revista Mexicana de Literatura a partir de 1958. "Me siento privilegiado por haber sido escogido para hablar de Tomás Segovia, no fui invitado por nadie más que por él mismo", dijo. Alatorre dio lectura a varios apuntes de Anagnórisis, obra poética de 1967 que el autor le dio a leer en Francia, los cuales robaron carcajadas a los asistentes. Abordó también las formas de forjar textos y las características de su métrica. Posteriormente Sari Bermúdez, presidenta del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (Conaculta, http://www.conaculta.gob.mx), hizo entrega de la presea al autor y traductor. Segovia subió al podium en medio de una prolongada serie de aplausos por parte de todo el auditorio. "Hace casi cuatro meses que supe que me darían el premio Juan Rulfo y todavía ahora que pienso en ello no puedo dejar de sentir la misma sorpresa que sentí entonces, la sorpresa por supuesto, no excluye la gratitud al contrario un buen regalo que no tenga algo de sorpresa, parece que le falta algo, una ligereza, una alegría", comentó justo al tomar micrófono. "Creo más que nadie en el reconocimiento, anagnórisis en griego, pero no en ese sentido, creo también que hay formas corrientes, actitudes que ocupan el centro y otras las márgenes, y si sus relaciones son movibles, dinámicas, en gran parte antagónicas y en muchos aspectos polémicas", dijo refiriéndose a su postura hacia el premio. Segovia nació en 1927 en Valencia, España, y emigró durante su adolescencia a México, donde estudió filosofía y letras. Ha publicado más de 20 libros, que incluyen ensayo, crítica, dramaturgia y poesía. Es autor de obras como La luz provisional (1950), Primavera muda (1954), Trizadero (1974) y Personajes mirando una nube (1981), entre otras. Fuentes: Librusa, Milenio, Prensa FIL *** Premio "Pepe Fuera de Borda" para Yolanda Arroyo Pizarro La escritora puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970) acaba de ser reconocida con el primer premio del concurso "Pepe Fuera de Borda", en su segunda edición, por su cuento "El coleccionista de latidos", según dio a conocer este 27 de noviembre la página homónima de Internet (http://www.pfdb.com.ar) que concede este reconocimiento. Escritora y docente puertorriqueña, Arroyo Pizarro es instructora educativa de tecnología en la Universidad del Turabo. Ha escrito ensayos para la página de literatura Ciudad Seva (http://www.ciudadseva.com) y columnas para los periódicos El Vocero y La Expresión. Es autora de un libro de cuentos, Origami de letras, y una novela, Los documentados. Su cuento "Rapiña" fue publicado en nuestra edición 132 (http://www.letralia.com/132/letras11.htm). El concurso "Pepe Fuera de Borda" fue creado en 2004 para premiar relatos inéditos, escritos en español, con argumentos relacionados con la navegación, el mar y otros temas afines. En esta segunda edición el jurado estuvo constituido por el uruguayo Luis Nin Estévez, los argentinos Corcho Daroqui, Héctor M. Wrublewski, Juan Carlos Domínguez Yela, Roberto Cimadevila y Fernando López Albarellos, y los españoles Íñigo Sainz de Baranda y Juanjo Palacios. Además se contó con la asesoría técnica literaria del escritor, dramaturgo y compositor argentino Eduardo Goldman. El jurado otorgó el segundo premio a "El cofre de hielo", de Héctor Daniel Rodríguez, y compartió el tercero entre "No sé qué contar", de Bernardo Rusquellas, y "Sobre el viento en la noche", de Jorge Eduardo Lacuadra, todos autores argentinos. Además se concedió menciones de honor a "Más allá del miedo", del español Marcelo González; "Mar de Mercurio", del argentino Sergio Turovetzky; "El mascarón de proa", de la chilena María Luisa Landman Rodríguez; "Vértigo", del panameño David C. Róbinson O.; "Carta a Cecilia", del uruguayo Juan Martín Giansanti, y "La calavera de cristal", del argentino Germán Gustavo Diograzia. Tanto el cuento de Arroyo Pizarro (http://www.pfdb.com.ar/pfdb/CuentoColeccionistaLatidos.asp) como los que recibieron los demás reconocimientos, están publicados en la página Pepe Fuera de Borda (http://www.pfdb.com.ar). Fuente: Pepe Fuera de Borda *** Kusturica podría filmar El otoño del patriarca El cineasta bosnio Emir Kusturica, quien estuvo en La Habana a finales de noviembre, podría llevar al cine alguna de las novelas del escritor colombiano Gabriel García Márquez, con quien se reunió en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños. El director de Underground emergió eufórico de su encuentro con García Márquez, a quien identificó como una fuente de inspiración permanente. Hablaron no sólo de una posible aventura en el celuloide juntos, sino también sobre arte y otros temas comunes. "Con García Márquez hablamos sobre nuestras experiencias y sobre la posibilidad de hacer algo con alguna de sus novelas, no hablamos de ninguna en especial", dijo primero Kusturica, quien reconoció luego que en un momento se refirieron específicamente a El otoño del patriarca. El dos veces ganador de la Palma de Oro en el Festival de Cannes estaba interesado desde hacía años en esa novela del autor colombiano, pero nunca había podido contactarlo. "García Márquez siempre ha sido una fuente de inspiración para mí", subrayó. Kusturica y García Márquez hablaron también sobre los estudiantes, la educación y el arte en general. Allí dijo además Kusturica que adora al presidente cubano y que considera un "genio" y un "maestro" a Maradona. Kusturica, a quien se le ha calificado como cultor, en el cine, de un realismo mágico similar al que en literatura representa García Márquez, terminó el pasado 28 de noviembre una visita de tres días a la capital cubana, donde grabó imágenes destinadas a un documental sobre el ex futbolista argentino Diego Maradona, y presentó, en la Sala Charles Chaplin, su filme La vida es un milagro. Fuentes: Prensa Latina, Página/12 *** Crean en Cuba el primer Club Nosside de Poesía Este 29 de noviembre, con el fin de promover la creación literaria quedó constituido en la ciudad de Bayamo, en la provincia cubana de Granma, el Club Nosside Granma-Cuba, primero de su tipo en la isla. La agrupación, que integran poetas y amantes de la poesía, se encargará, sin fomentar acciones lucrativas, de divulgar el Premio de Poesía Inédita Nosside, convocado desde 1978 por el Centro de Estudios Bosio, de Reggio Cadabria, Italia. Ese certamen, con un galardón internacional y otro para el Caribe, es el único en su tipo en el que pueden participar todos los autores, sin distinción de idiomas o dialectos, mediante obras no publicadas ni premiadas en otros eventos. El poeta, narrador y profesor Luis Carlos Suárez, galardonado en el 2003 con el premio Nosside concedido a autores del Caribe, embajador del certamen para esta área geográfica y coordinador general del Club, dijo a la prensa que entre las propuestas fundamentales está la vinculación sistemática de creadores cubanos y extranjeros y la realización de talleres vinculados a la creación literaria. Otro propósito será establecer espacios comunitarios para el verso y la literatura en general y grabar un disco con textos de poetas granmenses, señaló. La Biblioteca Provincial 1868 y las filiales en Granma de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Fundación Nicolás Guillén y el Proyecto Sala Sur son los auspiciadores del novedoso Club. La poeta Nosside vivió en el siglo III antes de Cristo, en tierras italianas, y desde el año 2000 se convoca en Cuba el premio que lleva su nombre. Fuente: Radio Rebelde *** Presentan en Caracas el Diccionario panhispánico de dudas El martes 29 de noviembre, en ocasión de conmemorarse el nacimiento del escritor y filólogo venezolano Andrés Bello y por tal motivo celebrarse el Día del Escritor Venezolano, Editorial Santillana y la Academia Venezolana de la Lengua presentaron el Diccionario panhispánico de dudas, en el Paraninfo del Palacio de las Academias (Caracas), en un acto que contó con la presencia de académicos, embajadores de la América Latina, personalidades del mundo editorial y educativo y los medios de comunicación social del país. El doctor Oscar Sambrano Urdaneta, presidente de la Academia Venezolana de la Lengua, manifestó que la edición del Diccionario panhispánico de dudas "ha sido un gran paso de avance, una importantísima innovación en el reconocimiento de nuestras autoridades idiomáticas". Seguidamente, la doctora María Josefina Tejera, lingüista, historiadora de las letras, docente universitaria, individuo de número de la Academia, representante por Venezuela en la elaboración del diccionario, con el carácter de coordinadora del Área del Caribe Continental, resaltó los atributos de la obra con claros ejemplos en las dudas que en él se disipan. Finalizó su intervención manifestando que "el DPD constituye una gran misión en el desarrollo del español, que permitirá acercar a los pueblos por medio de su lengua". A continuación, Miguel de la Rosa, vicepresidente de Asuntos Corporativos de Telefónica Venezuela, Movistar, afirmó que sólo en el siglo XXI, con Internet, correos electrónicos y medios interactivos de comunicación era posible la realización de un proyecto como el Panhispánico. Aseguró que para Telefónica financiar el diccionario "ha sido la más importante actividad de patrocinio cultural realizada", dejando claro que la mayor parte de los clientes de la empresa hablan el idioma español. Finalmente, el acto formal fue clausurado por Pablo Doberti, director general del Grupo Santillana en Venezuela, quien tras cuestionar públicamente el papel del editor, afirmó sin lugar a dudas que, con el Panhispánico, "nuestra gran responsabilidad es la circulación de la obra, pero no sólo desde el punto de vista comercial sino también desde el punto de vista social, por lo cual nos comprometemos a una circulación alta, fluida y masiva". El evento culminó con la amena participación del grupo El Cuarteto con espléndidas interpretaciones musicales, así como con un brindis de honor. Fuente: Prensa Santillana Venezuela *** Diario paraguayo publica en fascículos primera novela de Roa Bastos La novela Hijo de hombre, la primera del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, está siendo publicada en una serie de 40 fascículos por el diario ABC (http://www.abc.com.py), a partir del pasado domingo 4 de diciembre. Hijo de hombre, que según fuentes del diario llega por primera vez en forma masiva a los lectores de la nación sudamericana, ha sido lujosamente ilustrada por el dibujante Carlos Meyer Saldívar. Además de los 40 fascículos que se publicarán con regularidad semanal, el diario obsequió, en su edición del 27 de noviembre, la tapa dura que completa la colección. La novela fue dada a conocer por Roa Bastos originalmente en 1960, y con ella obtuvo el Concurso Internacional de Novelas de la Editorial Losada de 1959. En ella se describe, a manera de un mural, la historia del Paraguay desde la mitad del siglo XIX hasta la Guerra del Chaco y, en particular, la historia del pueblo de Itapé. El mismo Roa adaptó una parte de esta novela al cine en 1960 bajo el título de Choferes del Chaco. El pueblo de Itapé es, dentro de la novela de Roa Bastos, un pueblo que reproduce en chico las características de su país, y es la réplica exacta de muchos pueblos latinoamericanos. Roa Bastos, cuya madre es de origen portugués, muy cultivada, y su padre, un mediano burgués muy severo y autoritario, gerente de una refinería de azúcar, pasó su infancia en Iturbe, un pequeño pueblo de la región del Guairá, en una cultura bilingüe entre el guaraní y el castellano. Luego vivió en Asunción, donde se formó en la lectura de clásicos franceses y de William Faulkner, facilitada por su tío paterno, el religioso Hermenegildo Roa. Con 15 años, en 1932, cuando estalló la guerra entre Paraguay y Bolivia, conocida como Guerra del Chaco, escapó con otros compañeros del colegio de curas, donde estaba como pupilo, para vivir la aventura de la guerra, durante la cual sirvió como enfermero. Fuente: ABC *** Desierto el Primer Premio Tusquets Editores de Novela La primera edición del premio de novela Tusquets Editores (http://www.tusquets-editores.es) fue declarada desierta este 29 de noviembre, según anunciaron los miembros del jurado, Alberto Manguel (presidente), Alberto Ruy-Sánchez, Francisco Goldman, Aurelio Major y, en representación de la editorial, Beatriz de Moura. En repetidas ocasiones, la prensa cuestionó al jurado sobre los criterios utilizados para tomar tal decisión, y en igual número de veces respondieron que simplemente no lograron encontrar un manuscrito que les pareciera "realmente excepcional", aunque aclararon que eso no era sinónimo de que ninguna de las novelas que participaron en este premio no sirviera. "La excelencia de un libro no está en función de la cantidad de manuscritos que nos llegan y nosotros tenemos que ser sinceros con nuestros gustos", indicó Alberto Ruy-Sánchez en una de sus intervenciones, y agregó que, al tomar la decisión de declarar desierta esta primera edición del premio, el jurado sólo actuó con el respeto que éste merece. Los miembros del jurado también hicieron un esfuerzo por dejar claro que el hecho de que en esta ocasión no hubiera un ganador no debe interpretarse como la existencia de una crisis literaria o creativa, ya que, según las palabras de Ruy-Sánchez, el premio es sólo una radiografía de lo que se recibió, no de lo que sucede en el mundo. Sin embargo, Beatriz de Moura sí concluyó, con cierto pesar, que la convocatoria de este premio le había dejado claro que existen más escritores que lectores. El número de manuscritos presentados en esta primera convocatoria fue de 785, procedentes de casi todos los países de habla española. Los encargados de las revisiones fueron tres equipos de lectura en México, Buenos Aires y Barcelona, que intercambiaron entre sí sus valoraciones. Asimismo, Antonio López Lamadrid aseguró que seguirán apostando por este premio que se fallará y se celebrará anualmente en el marco de la FIL, y agregó que el año que viene será clave para el premio, por lo que espera que el jurado se encuentre con una buena obra. Los 20.000 euros que constituían la dotación del premio de este año serán repartidos entre dos finalistas, que recibirán 10 mil euros cada uno en la edición de 2006. Fuente: Prensa FIL *** Presentado Oficios de la lluvia, del poeta Erasmo Fernández El pasado jueves 1 de diciembre fue presentado en la Biblioteca Agustín Codazzi, de Maracay, Aragua (Venezuela), el poemario Oficios de la lluvia, el más reciente del poeta Erasmo Fernández. Oficios de la lluvia ha sido editado por el Fondo Editorial Arturo Cardozo (http://www.coordinaciontrujillanadecultura.gob.ve/fondo_editorial.htm), un sello de la Gobernación del estado Trujillo consagrado a la reedición de obras fundamentales de la literatura venezolana y a difundir la obra de creadores contemporáneos del país. Las palabras de presentación estuvieron a cargo de la escritora Gloria Dolande, quien destacó la incursión de Fernández en la ars poética al escribir desde su perspectiva como poeta. "Una de las características de la poesía de Erasmo Fernández es su ars poética; canta desde el oficio del poeta, desde las letras, desde el hombre detrás del papel. Fernández coloca al poeta como un ser humano normal, dentro del sentido estricto de la palabra. El poeta es un ser sensible, siente, vive, respira, come, sueña; no es un ser extraordinario, y mucho menos de otro planeta, no es un dios, ni posee poderes y súper fuerza". Tras la presentación hecha por Dolande, intervino el periodista y escritor Alberto Hernández, editor del suplemento cultural Contenido, quien ofreció un breve recorrido por la trayectoria del poeta. A continuación, Fernández en persona leyó algunos de los textos de su libro. Erasmo Fernández nació en Chivacoa, Yaracuy, en 1948. Gran parte de su obra se encuentra publicada en periódicos y revistas literarias del país. Es coautor, junto a Jaime Betancourt y Zoraida García, del primer número de los Cuadernos del fondo de la casa. En Maracay edita la revista La Honda y el Pájaro. Antes de Oficios de la lluvia publicó los poemarios Esperas y la ausencia (1992) y Caminatas (2002), ambos con la Editorial La Liebre Libre (Maracay). Textos de Fernández pueden leerse en las ediciones 124, 128 y 132 de Letralia. *** Expertos impulsarán estudios de didáctica de la lengua Unos 250 expertos procedentes de diferentes países impulsarán los estudios de didáctica de la lengua y la literatura y estudiarán las necesidades científicas, metodológicas y prácticas del área de la didáctica del lenguaje en el actual mundo globalizado, intercultural y plurilingüístico. Estos fueron algunos de los objetivos del IX Simposio Internacional de la Sociedad Española de Lengua y Literatura, que se realizó entre el 30 de noviembre y el 2 de diciembre en Logroño y en San Millán de la Cogolla (La Rioja), "cuna" de la lengua castellana. El simposio también permitió intercambiar experiencias internacionales de actuación educativa concretas en esta rama de la didáctica, fomentar alternativas científicas y prácticas para su desarrollo y buscar soluciones prácticas a los retos inmediatos en los departamentos y áreas de esta materia. La Universidad de La Rioja (http://www.unirioja.es) fue el escenario del encuentro, que se centró en la lengua escrita y que reunió a especialistas internacionales en este ámbito, como profesores de infantil, primaria, secundaria y universidad; y a otros de experiencias no formales, como educación de adultos y de lengua extranjera. En total asistieron unos 250 expertos procedentes de diversas universidades y centros de investigación de España, Portugal, EUA, Brasil, Dinamarca, Italia, Francia, Argentina, Uruguay y Japón, entre otros países. Este simposio se celebra cuando se plantea la necesidad de fomentar métodos científicos para abordar la didáctica de la lengua y la literatura en el marco de los cambios previsibles en el sistema educativo español y el marco europeo. Fuente: EFE *** Sergio Pitol gana el premio Cervantes 2005 Sergio Pitol se convirtió este jueves 1 de diciembre en el tercer mexicano en ganar el premio Cervantes, un galardón considerado como el Nobel de las Letras en español. Dotado con 105.000 dólares, ha sido ganado en el pasado por sus compatriotas Octavio Paz (1981) y Carlos Fuentes (1987). El anuncio fue hecho por la ministra de Cultura de España, Carmen Calvo, y de inmediato se dio a conocer la noticia a los asistentes de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México (http://www.fil.com.mx), que en 1999 otorgó a Pitol el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo en reconocimiento a toda una vida dedicada a las letras. Pitol expresó gran emoción por la distinción del Cervantes. "Es lo mejor que me ha pasado en la vida literaria", dijo en sus primeras declaraciones divulgadas por la prensa española. El autor recibirá el premio el 23 de abril, fecha en que se cumplirán 390 años de la muerte de Miguel de Cervantes, en una ceremonia presidida por el Rey Juan Carlos en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá (UAH, http://www.uah.es). Para César Antonio Molina, director del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), Pitol "no es un gran escritor popular porque es un gran escritor de verdad". Molina resaltó la resolución con la que Pitol ha mantenido su estilo, sin dar marcha atrás en su manera de ser y en la exigencia que tiene consigo mismo, a pesar de que esto quizá haya contribuido a que no sea un escritor mediático, "pero seguramente el premio contribuirá a que esto cambie". Pitol no sólo ha creado grandes obras de su imaginación sino que ha ayudado a comprender y conocer la obra de otros grandes escritores rusos polacos, checos y húngaros, resaltó Molina, literatura que, debido a las situaciones políticas que la han rodeado, se ha mantenido marginada. El director del Cervantes destacó la importancia de que este premio, a pesar de llegarle un poco tarde, reconoce también su obra ensayística y traductora, "misma que es absolutamente complementaria en cualquier escritor", indicó. Al pedírsele que definiera a Pitol en unas cuantas palabras, Molina lo calificó como un "caballero de la literatura". Fuentes: Librusa, Prensa FIL *** Fracasa presentación de Jaime Bayly en Ciudad de México El peruano Jaime Bayly dejó este 2 de diciembre la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (http://www.fil.com.mx) para presentar en Ciudad de México, al día siguiente, su novela Y de repente, un ángel, con la que resultó finalista del Premio Planeta 2005, pero la presentación fue un fracaso, pues al acto organizado por el Centro Cultural de España sólo asistieron veinte personas. Al parecer la causa de que el evento fracasara fue falta de planificación por parte del sello Planeta. Bayly dijo que no sabía cómo se le había ocurrido a la editorial organizar su presentación en un lugar tan escondido, y un día tan conflictivo como el sábado por la realización de un teletón en Ciudad de México. Sin embargo, la falta de público no amilanó el buen humor del novelista nacido en 1965, quien acaparó la atención absoluta de los presentes cuando se puso a contar anécdotas relacionadas con su carrera literaria y su experiencia en la Feria del Libro de Guadalajara, que este año tuvo a Perú como país invitado de honor. Y de repente, un ángel narra la historia de Julián Beltrán, "un escritor que nunca limpia su casa. Cuando Andrea, su novia, le exige que lo haga, él decide contratar a una mucama. Y la llegada de Mercedes, una criada envejecida y fiel, va a despertar la ternura y el instinto de protección del hombre", según el Grupo Planeta. Jaime Bayly nació en Perú en 1965 y ganó el Premio Anagrama de Novela en 1997. Entre sus novelas destacan No se lo digas a nadie, Fue ayer y no me acuerdo, La noche es virgen, Los últimos días de La Prensa, Los amigos que perdí, Yo amo a mi mami y El huracán lleva tu nombre. Fuente: Librusa *** Cierra la Feria de Guadalajara con balance positivo La XIX Feria Internacional del Libro de Guadalajara (http://www.fil.com.mx), que se desarrolló entre el 26 de noviembre y el 3 de diciembre, arrojó un balance positivo, según resaltaron sus autoridades en una conferencia de prensa celebrada el domingo 4. Destacaron la presencia de Perú, el crecimiento de la participación en el Salón de Derechos y las actividades programadas para celebrar en 2006 el 20º aniversario de la feria, con Andalucía como invitado de honor. Una de las actividades más concurridas fue la inauguración del Salón Literario, el domingo 27 de noviembre, en la que la escritora estadounidense Toni Morrison, ganadora del premio Nobel 1993, leyó ante el público el primer capítulo de su novela Beloved, inspirada en una noticia sobre una madre que asesinó a sus hijos para que no sufrieran de la esclavitud en la que ella había crecido. En el intercambio posterior de preguntas, la autora, cuyo verdadero nombre es Chloe Anthony Wofford, explicó que tomó su seudónimo durante la universidad, porque sus compañeros no podían pronunciar su nombre y adoptó el diminutivo de su apellido. Habló también de su vocación literaria con la que, dijo, busca ejercer el mayor grado posible de libertad. "Ahí sólo mando yo, yo creo, decido, y ésa es parte constante de la búsqueda. Pero también quiero compartir un lenguaje, crear esa intimidad, la cercanía que siento con los libros que leo y admiro". Cuestionada sobre su opinión de la FIL Guadalajara, que visita por primera vez, Morrison dijo que le pareció "muy impresionante, he ido a muchas ferias en todo el mundo, de ésta me impresiona su tamaño, su organización. Me impresionó particularmente la calidad de las presentaciones y los discursos de las personas que me presentaron, y cómo mantienen un lazo abierto con autores de diversos países". Dijo que rechazaba el título de vocera literaria de la comunidad afroamericana. "Uno de los méritos del Movimiento de Derechos Civiles fue lograr que distintos grupos clamaran por sus derechos", dijo. Las minorías raciales, las mujeres, lo han logrado, señaló, "y no sé cómo sea en otros países, pero en Estados Unidos hay olas de nueva literatura que son importantes: literatura asiática, literatura chicana, y ese cambio es fundamental para nuestra cultura y la cultura en general, porque la enriquecen". Añadió que este multiculturalismo ha cambiado radicalmente el rostro de la cultura y subrayó: "ya nunca nada volverá a ser igual". Cuestionada sobre los cánones literarios y en concreto sobre el canon de Harold Bloom, Morrison dijo que aunque "Bloom es un hombre encantador, estuve con él la semana pasada, es una persona literariamente conservadora, que pertenece a un grupo de estudiosos que temen cualquier penetración de otras culturas, simple y sencillamente porque no las conocen". La Premio Nobel de Literatura señaló que quienes siguen los cánones olvidan que éstos son resultado de una selección interesada. Lo que ahora es el canon inglés es resultado de una selección pensada para educar a la clase trabajadora inglesa, "los aristócratas no leen esos libros, porque hablan sobre ellos. Ellos se mandan hacer retratos y escribir historias sobre ellos", dijo. Al dar su opinión sobre la prensa estadounidense y el papel que ha jugado en la guerra de Irak, Morrison fue tajante: "La prensa ha sido siempre un brazo del gobierno. La televisión y la radio pertenecen a grandes corporativos, que son lo mismo que el gobierno y tienen un enorme poder. Son ellos quienes deciden qué vemos, qué escuchamos y qué leemos. Pero recientemente hemos atestiguado el surgimiento de un periodismo de investigación de gran profundidad que aborda temas como la guerra, el acta patriótica y que han llegado al público y a los medios a través de Internet". Ante la pregunta de si Irak será otro Vietnam para Estados Unidos, dijo "espero que no. Pero claramente hay similitudes con otras guerras que ha hecho Estados Unidos, que son sólo pretextos para combatir el comunismo, el terrorismo o cualquier ismo, pero en realidad sólo buscan que Estados Unidos extienda sus adquisiciones. Si realmente estuvieran interesados en buscar a los culpables del 11 de septiembre, se habrían enfocado en otra cosa, se habrían preguntado ¿qué recursos son valiosos en Afganistán?, ¿qué recursos son valiosos en Irak?". Dijo buscar en su vocación total libertad para sí, un lugar en el que uno dice qué hacer y donde uno mismo pone sus reglas. En el marco de la feria se entregó, el 2 de diciembre, el XIV Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez, que fue ganado por Lizeth Arauz Velasco, colaboradora de las revistas Rolling Stone y Play Boy, y Rafael Gandhi Magaña, reportero de Público, en fotorreportaje y prensa escrita, respectivamente. La categoría de radio fue declarada desierta. "Mirar hacia arriba. Los enanos toreros", serie presentada por Lizeth Arauz Velasco, fue galardonada en fotorreportaje, por su coherencia en su narrativa visual así como por las cualidades técnicas de sus imágenes. En prensa escrita, el jurado integrado por Andrés de Luna, Salvador Camarena y Fabrizio Mejía-Madrid, decidió premiar por unanimidad el trabajo "Peleas de gallos: muertes que conceden orgullo", presentado por Rafael Gandhi Magaña Moreno, colaborador del periódico Público, de Guadalajara. El jurado decidió asimismo otorgar una mención honorífica al trabajo presentado bajo el título "Voces en la niebla", del periodista Luis Aguilar. El jurado de esta categoría exhortó tanto a la comunidad periodística nacional como a los encargados del Premio, para que en las futuras ediciones de este certamen sea mayor el número de trabajos de calidad que sean sometidos al mismo. "Esto con el único afán de que el Premio Fernando Benítez siga siendo la cita por excelencia de lo mejor del periodismo cultural mexicano", indicó Salvador Camarena al leer el acta resolutiva del jurado. Alicia Cañedo, Javier Aranda Luna y Virgilio Dante Caballero, jurados de la categoría de periodismo radiofónico, expresaron su preocupación "por la baja calidad de los trabajos presentados a concurso" y sugirió que en las próximas convocatorias se establezcan explícitamente los criterios básicos de calidad a cubrir por los aspirantes al premio, para elevar la calidad del mismo. Cada categoría del premio está dotada con 50 mil pesos. El jurado hizo un reconocimiento postmortem a la trayectoria del periodista Emilio Ebergeny "por su destacada tarea de divulgación de la cultura en la radio", durante casi cuatro décadas, y propuso al Comité Técnico del Premio que dedique el próximo certamen al análisis y la reflexión alrededor de su trabajo. En la conferencia en la que se analizó los resultados del evento, se indicó que cerca de 500 mil personas ingresaron a la Expo Guadalajara para visitar los stands de las 1.614 editoriales representadas, que expusieron al público más de 280.000 títulos diferentes, lo que constituye la principal muestra de libros en español en el mundo, informó Raúl Padilla López, presidente del evento. Lo acompañaron en el presidium José Trinidad Padilla López, rector general de la Universidad de Guadalajara (UdG, http://www.udg.mx); José Alberto Carreón, embajador de Perú en México, y Nubia Macías Navarro, directora general de la FIL. Entre otros datos, se ventiló que acudieron 15.537 profesionales del libro, entre editores, libreros, bibliotecarios, distribuidores y agentes literarios. Los agentes literarios asistieron en un porcentaje 56% superior al año pasado, algo significativo porque hasta hace algunos años la Feria del Libro de Frankfurt era la única que vendía derechos de autor. "Nos da mucho gusto que Guadalajara se esté constituyendo en la Feria para importantes transacciones y negociaciones", dijo. Agregó que en el marco de la FIL se realizaron ventas por 25 millones de dólares a profesionales y casi diez millones de dólares al público. Mencionó también que la actividad dejó unos 25 millones de dólares entre la ocupación hotelera y el consumo de servicios. El costo de realización de la Feria este año fue de 41 millones de pesos, mientras que los ingresos equivalen a 43 millones. El IV Salón del Libro se consolidó, al mostrar 4.000 títulos de novedades editoriales, seleccionadas por editores de Estados Unidos y México, con lo que se facilita la adquisición de libros a los bibliotecarios. Este año también hubo respuesta de escuelas para surtir sus bibliotecas. FIL Niños tuvo una afluencia importante, con la presencia de más de 80.000 pequeños asistentes y la apertura de un tercer turno de atención para los talleres y espectáculos. 138 escuelas visitaron esta área, para disfrutar de las 2.226 actividades programadas a lo largo de nueve días, así como de los 167 espectáculos y actividades especiales que se realizaron. FIL Joven, como cada año, atendió a un grupo numeroso y entusiasta que participó en 36 actividades, entre las que destacaron las reuniones con Tomás Segovia y con Fernando Savater. Sobre la presencia de la delegación del Perú, el país invitado de honor organizó más de 81 actividades literarias, académicas y presentaciones artísticas, con algunos de sus más destacados exponentes como la cantante Tania Libertad, el guitarrista Raúl Zárate, los rockeros de Sarita y Manuel Miranda, quien presentó su espectáculo de jazz-fusión. Destacaron además las exposiciones de Fernando de Szyszlo, La Comisión de la verdad. La presencia de Perú fue notoria en la FIL, con la nutrida presencia de su delegación literaria, integrada por 50 escritores como Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique, Fernando Ampuero y Santiago Roncagliolo, entre otros. Respecto a la presencia de Andalucía enmarcando la celebración de los 20 años de la feria, se adelantó que asistirá con un completo programa editorial y académico en el que tendrán un destacado protagonismo el centenario de Francisco Ayala, el aniversario de Juan Ramón Jiménez, la Generación del 27, la literatura del exilio o figuras universales de la cultura andaluza como Pablo Picasso. La oferta de la comunidad andaluza se completará con exposiciones, montajes de teatro y danza, conciertos con el flamenco como protagonista, degustaciones gastronómicas, propuestas de turismo y ocio, entre otras. Estas actividades tendrán como escenario un pabellón de más de 1.500 metros cuadrados del recinto ferial, pero también se extenderá a otros espacios de Guadalajara como el Museo de las Artes, el Teatro Degollado, el Auditorio de La Explanada, el Teatro Diana, el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara y el Centro Cultural de España, en Ciudad de México. "Los números redondos siempre dan un buen pretexto para que la fiesta continúe", indicó Nubia Macías, directora de la FIL, quien habló sobre los planes para festejar el 20º aniversario de la FIL el año entrante. Éstos incluirán actividades literarias, un festival de poesía y un encuentro académico, así como la publicación de un libro de aniversario que "está trabajando un grupo de personas en Guadalajara y en el que escribirán los propios protagonistas de la feria, es decir los escritores y profesionales del libro que nos visitan cada año", dijo. Raúl Padilla también habló sobre los planes que Expo Guadalajara tiene para ampliar su superficie de exposición, algo que, admitió, le vendrá muy bien a la feria, ya que el recinto ferial, considerado uno de los más grandes de Latinoamérica, ya es insuficiente: "simplemente, este año, 37 editoriales se quedaron fuera por falta de lugar". Las necesidades de crecimiento de la FIL equivalen al 25 % de lo que se tiene actualmente, concluyó. Fuente: Prensa FIL *** El joven escritor venezolano Antonio Fuentes ganó concurso en España Poseedor de la orden José Félix Ribas y el segundo lugar latinoamericano del I Concurso de Narrativa Escolar, Antonio Fuentes, de 16 años de edad y oriundo de la ciudad venezolana de Cumaná, viajó a la provincia española de La Mancha como premio a su acertada interpretación escrita de un capítulo de Don Quijote, de Miguel de Cervantes. Fuentes es el ganador del concurso hispanoamericano Terminemos el Cuento Juvenil 2005, que se realizó este año para conmemorar los 400 años de la publicación de Don Quijote de La Mancha. Durante el evento 15 países compartieron una experiencia narrativa que consistió en redactar un final diferente al que le diera Cervantes al episodio "La cueva de Montesinos" y que fuera adaptada para esta ocasión por Humberto López, representante de la Asociación de Academias de la Lengua. Originalmente, en este pasaje del Quijote el hidalgo se encuentra con fantasmas que narran un pasado doloroso y asuntos problemáticos ligados con féminas. La versión del novel escritor sucrense difiere de la de Cervantes en el sentido de que el caballero entra a la cueva y se encuentra con Montesinos, pero no le narra un cuento trágico sino que le muestra un mundo distinto y maravilloso. El texto de Fuentes se midió en igualdad de condiciones con unos 300 jóvenes escritores del resto del país quienes aspiraban, como él, a hacerse del premio consistente en un viaje a tierras españolas. Al revisar los trabajos presentados Fuentes fue seleccionado por el jurado calificador integrante de la organización ibérica Unión Latina, conjuntamente con el Ministerio de la Cultura y el Consejo Nacional de la Cultura (Conac). Su adaptación del fragmento cervantino le permitió reunirse junto a otros 14 ganadores internacionales entre el 25 de noviembre y el 4 de diciembre. Con un promedio académico de 19,72 puntos -siendo 20 el máximo en Venezuela- este alumno obtuvo el año pasado la orden José Félix Ribas, en su tercera clase, como reconocimiento a su rendimiento estudiantil. Fuentes se declara lector de los venezolanos Rómulo Gallegos, Miguel Otero Silva, Arturo Úslar Pietri y Teresa de la Parra, así como de Paulo Coelho, Miguel de Cervantes y Gabriel García Márquez, en el ámbito internacional. El menor de cuatro hermanos, Fuentes, quien estudia el último año del bachillerato en la Unidad Educativa Colegio Salto Ángel, es un joven de 16 años como cualquier otro, un tanto serio para su edad, amante de ver y jugar el fútbol, estudioso y sereno. Desde los seis años, cuando dedicó su primer poema a Hilda, su madre, desarrolló paulatinamente su creatividad en la escritura y en la redacción de cuentos, narraciones e historias cortas. Fuente: El Tiempo (Venezuela) *** IRC Hispano publica libro con relatos de sus miembros El libro Relat@s en el Canal, que recoge una colección de los mejores cuentos de varios internautas reunidos en el canal Literatura de la red de chat IRC Hispano (http://www.irc-hispano.org), fue presentado el lunes 28 de noviembre como parte de un premio para los ganadores y finalistas del II Certamen de Narrativa Breve de la mencionada red. Prologado por el escritor Juan Manuel de Prada, el libro incluye relatos del ganador y los finalistas del concurso, cuyo veredicto fue presentado en mayo pasado, y es "un intento innovador de que lo escrito y leído en Internet tenga un reflejo en el mundo editorial para ofrecer nuevas oportunidades a los escritores noveles", según un comunicado de los organizadores. En su oportunidad se anunció que el primer premio recayó para el relato titulado "Sábados de ida y vuelta" del bonaerense Gustavo Espeche; el segundo para el relato "El baile de Irene", de la vallisoletana Soledad Yerro, y el tercero para la murciana Ana Abad con el relato titulado "Domingo por la tarde". El libro incluye además diez relatos finalistas. La edición del libro es el resultado de un concurso creado por la asociación Canal Literatura (http://www.canal-literatura.com), formada por internautas de España e Hispanoamérica, aficionados a la lectura y escritores noveles que mantienen contacto a través del canal Literatura de IRC Hispano, una red de conversaciones en tiempo real de habla española. En Internet, "las oportunidades de hacer literatura de vanguardia son mayores" y "van a surgir nuevas tendencias", por lo que hay "una literatura más libre y dinámica", explica De Prada sobre esta iniciativa que sirve de impulso cultural en este medio digital, "refugio de un arte en peligro de extinción, el arte del cuento". Fuentes: IRC Hispano, Canal Literatura, MadridPress *** La escritora Marcela Serrano abrirá tienda de ropa Marcela Serrano, autora de novelas como Nosotras que nos queremos tanto y Antigua vida mía, entre otras, inicia una nueva etapa en su vida con un oficio alejado completamente de la literatura, al anunciar para este 6 de diciembre la apertura de una tienda, en Santiago de Chile, donde venderá una línea de ropa de mujer diseñada por ella misma. Ubicada en un galpón de la calle Girardi, Pasaje Antigua, como se llama la tienda, intenta revivir el concepto de barrio de las ciudades latinoamericanas, y venderá ropa para damas y caballeros, muebles y luminaria, entre muchos otros objetos. El establecimiento clasificará sus productos en "esquinas" conceptuales: Salón de Belleza (ropa para mujer), Mercado Central (diseño de muebles y luminaria), La Barbería (ropa de hombre), La Paquetería (objetos para la casa), La Peluquería (ropa juvenil de mujer), y La Bodega (ropa en canasto), además de La Cafetería, un espacio para disfrutar un buen café acompañado de una interesante lectura. El diseño de muebles, luminaria y ropa de hombre está a cargo del destacado artista visual y diseñador Pablo Núñez Gutiérrez, master of design de Domus Academy, una de las más prestigiosas escuelas de diseño de Milán, Italia. Núñez fue también el encargado de crear y diseñar el concepto general de la tienda. La reconocida artista visual Nury González dará vida a La Paquetería, donde se encontrarán objetos como sábanas, toallas y mantelería. Además, en Pasaje Antigua estarán a la venta sus cuadros, junto a los del Premio Nacional de Arte 2003, Gonzalo Díaz, y los de Lotty Rosenfeld. Fuentes: La Segunda, Librusa *** José Luis Mejía presentará nuevo libro para niños Este domingo 11 de diciembre a las 4 de la tarde será presentado, en el marco de la 26ª Feria del Libro Ricardo Palma, Números para empezar a contar, del escritor peruano José Luis Mejía, uno de los autores invitados de nuestra sección de firmas exclusivas, Ciudad Letralia (http://www.letralia.com/ciudad). Números ha sido publicado por Santillana-Alfaguara en su serie Cuentacosas, y cuenta con un destacable trabajo de ilustración de Ximena Castro. La presentación del libro en la Feria Ricardo Palma se realizará en el recinto ferial, ubicado en el parque Kennedy de Miraflores, en Lima, mediante una narración musicalizada a cargo de la actriz Flor Bronley y concebida especialmente para el disfrute de los pequeños lectores. Nacido en Lima en 1969, Mejía trabaja como profesor de Literatura en el colegio F.D. Roosevelt, de Lima, y dirige las obras del Club de Teatro en Español de la misma institución educativa. En literatura infantil, aparte de Números, ha publicado La granja de don Hilario (2004). En poesía ha publicado Por seguir la tradición (1997), Para atrapar una luciérnaga amarilla (1998), Tal vez una primavera (1998) y Sólo sonetos solos (2004). Es uno de los responsables del proyecto Poetas en Busca de Editor (http://www.buscoeditor.com) y en nuestra Ciudad Letralia mantiene la avenida Crónicas desde Lima (http://www.letralia.com/ciudad/mejia). *** Banco del Libro de Venezuela promueve la literatura infantil Hasta el 20 de diciembre están abiertas las inscripciones para participar en el curso Promoción de Lectura y Literatura Infantil y Juvenil que ofrece el Banco del Libro (http://www.bancodellibro.org.ve) con la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve). Se trata de un curso de extensión de 30 horas de duración que se realizará del lunes 9 al viernes 13 de enero de 2006 en las instalaciones del Banco del Libro, con una programación paralela en la UCV. El programa consta de dos cursos obligatorios en torno a la literatura infantil y juvenil y sus tipologías; un taller práctico en el que el participante podrá elegir entre cuatro líneas de trabajo (estudio y crítica, uso escolar, promoción de lectura y edición) y una visita guiada a un centro de documentación, además de charlas, conferencias y otras actividades coordinadas conjuntamente por ambas instituciones. Este curso cuenta con la participación de un destacado equipo interdisciplinario de especialistas tanto de Venezuela como del exterior, integrado por Teresa Colomer y María Cecilia Silva-Daz (Universidad Autónoma de Barcelona, UAT, http://www.uab.es, España); Verónica Uribe (Ediciones Ekar, Chile); Brenda Bellorín, Paula Cadenas y Carmen Diana Dearden (Banco del Libro, Venezuela); y Evelyn Torres (Universidad Metropolitana, Unimet, http://www.unimet.edu.ve, Venezuela). Las inscripciones tienen un costo de 450.000 bolívares y pueden realizarse en la sede del Banco del Libro, ubicada en la Av. Luis Roche, Altamira Sur (Caracas), en horario de 9 de la mañana a 12:30 de la tarde y de 2 a 5 de la tarde, o a través de la página de la institución. Se incluye refrigerio, material de apoyo y certificado. Mayor información se puede obtener por el teléfono 58 212 2673785 o en www.bancodellibro.org.ve. Fuente: El Universal *** Ofrecen becas para profesionales literarios latinoamericanos La Universidad de Virginia (EUA, http://www.virginia.edu) y el Centro de Altos Estudios Literarios y Sociales Caelys-Chaco, de Argentina, han organizado un programa de becas para quienes deseen participar en su 7º Seminario de Posgrado 2006, cuyo proceso de inscripción está abierto hasta el 5 de mayo de 2006. El seminario, en el que se estudiará la literatura argentina y latinoamericana y sus procesos creativos con algunos de los más relevantes escritores y críticos de la actualidad, tendrá lugar entre el 19 y el 30 de junio de 2006 en Resistencia, Chaco (Argentina), y sus participantes alternarán con escritores de la talla de Ana María Shúa, Noé Jitrik, Tununa Mercado, Perla Suez, Alicia Borinsky y Mempo Giardinelli. Realizado por séptimo año consecutivo, el seminario -que otorga diploma de las entidades organizadoras- ha sido concebido por el Programa de Estudios Latinoamericanos (Latin American Studies Program) de la Universidad de Virginia como un Instituto de Verano (boreal) dirigido a profesionales y docentes de lengua y literatura. La actividad se desarrollará mediante clases diarias matutinas de tres horas, de lunes a viernes, dedicadas a tópicos específicos que incluyen la aproximación a trabajos inéditos de los autores, quienes impartirán las clases personalmente. Asimismo, los participantes tendrán la oportunidad de entrevistar a todos los autores, y de compartir con ellos encuentros, almuerzos, cenas o tertulias en cafés. Durante las dos semanas que durará el seminario se organizará también, todas las tardes y en exclusiva para los cursantes, una muestra de cine argentino contemporáneo. Igualmente, se propiciarán encuentros de lectura de textos críticos y de creación de los propios participantes. Además, el programa incluye una visita a las Cataratas de Iguazú, las Ruinas Jesuíticas de San Ignacio y la Casa de Horacio Quiroga. El evento, cuyo cupo es limitado, está dirigido a profesionales de lengua y literatura no residentes en Estados Unidos, con títulos de nivel de profesorado, licenciatura, maestría y/o doctorado, así como a profesionales de otros campos que acrediten nivel terciario completo y cuyos curriculos califiquen. La cantidad de becas a otorgar dependerá de la cantidad de participantes norteamericanos, pero en ningún caso será inferior a cinco becarios de Argentina y América Latina. La beca consiste en que quienes sean aceptados paguen sólo una pequeña proporción del costo del seminario (que es de 1.890 dólares en Estados Unidos). Por lo tanto, en cuanto reciban la comunicación oficial, los becarios deberán pagar por todo concepto el equivalente a 200 dólares al cambio del día en que se haga efectivo, a más tardar el 5 de mayo de 2006. Si no se paga la cantidad en la fecha indicada, la aceptación se dará por cancelada y la beca se otorgará al siguiente postulante calificado. Los interesados deberán llenar el formulario de inscripción en el sitio de la Fundación Mempo Giardinelli, en http://www.fundamgiardinelli.org.ar. Fuente: Fundación Mempo Giardinelli *** Jalla 2006 se realizará en Bogotá En el mes de agosto de 2006 se realizarán en Bogotá, Colombia, las VII Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana (Jalla, http://www.javeriana.edu.co/pensar/eventos/jalla2006/inicio.htm), bajo el título "Memorias culturales: circulación del conocimiento en la educación y la sociedad". La organización del evento está a cargo de los departamentos de literatura de la Universidad de los Andes (Uniandes, http://www.uniandes.edu.co), la Pontificia Universidad Javeriana (http://www.javeriana.edu.co) y la Universidad Nacional de Colombia (http://www.unal.edu.co). Las Jalla iniciaron sus actividades con una reunión realizada en 1993 en La Paz, Bolivia. Desde entonces, se han venido organizando regularmente eventos cada dos años: en 1995 en Tucumán, Argentina; en 1997 en Quito, Ecuador; en 1999 en Cusco, Perú; en 2001 en Santiago de Chile; en 2004 en Lima, Perú. Todos estos eventos convocaron a destacados y numerosos especialistas de Norteamérica, Europa e incluso Asia, pero sobre todo de la región andina y de toda América Latina. Los talleres de la edición 2006 de Jalla retomarán las conclusiones de los talleres de la edición celebrada en Cusco, los últimos realizados en las jornadas. De tal forma, los textos base para la discusión en los talleres permitirán acercarse al problema de cómo circulan dentro del sistema educativo general y la sociedad los conocimientos que se producen en la universidad. Estos textos base se darán a conocer seis meses antes de las jornadas y serán presentados durante ellas a manera de conferencia. Habrá luego dos sesiones de talleres programadas para llevar adelante la discusión y planear las siguientes Jalla con base en sus conclusiones. Las propuestas de ponencias y paneles deberán ser enviadas vía correo electrónico a jalla2006@uniandes.edu.co antes del 31 de marzo de 2006. Las propuestas de ponencias deberán incluir el título, el resumen (máximo 250 palabras, formato Word) y el nombre y afiliación institucional del ponente. Las propuestas de paneles deberán incluir el título del panel, nombre y afiliación institucional del organizador, títulos y resúmenes de las ponencias (máximo 4 ponencias por panel) y afiliación institucional de cada uno de los ponentes. La extensión de las ponencias no deberá ser mayor a 9 cuartillas a doble espacio, lo cual equivale a 2.500 palabras y 20 minutos de lectura. Los participantes deberán proveer, junto con el texto impreso de su ponencia, una copia en formato Word, y bajo las normas editoriales internacionales, para la publicación de las memorias. La inscripción en las jornadas tendrá un costo de US$10 para estudiantes; US$40 para ponentes latinoamericanos; US$80 para ponentes del resto del mundo y US$30 para asistentes. Los asistentes y participantes que se inscriban antes del 14 de julio de 2006 recibirán un descuento del 20% en el valor de la inscripción. Fuente: Jalla ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Lo dicho Pablo J. Fierro C. ====================================== Cuando todo está dicho sólo debe, en último caso, agregársele más blancura a la hoja en blanco. La vida es una noche silenciosa, controlada el ansia, que ofrece un despeñadero hacia la nada. Tecleas indecisamente -como dijera Aquiles Nazoa- "una letra hoy y otra mañana"; un tanto alerta, como siempre que inviertes cordura en tránsito sobre balsa en agua calma, hacia el cielo de siempre, azul, brumoso y estrellado, encima del horizonte; lejos de Irak, del Katrina; de muchas cosas; otras más bien "amables", sobre sendero distante, paralelo. Hace calor y a las 3:42 am -señal del monitor, abajo y a la derecha- ya no tienes sueño; sólo eres quizás una débil espera en un asiento cualquiera del autobús del tiempo, mirando apacible, por la ventana, cómo pasa la quietud. No fumas -lo hiciste en tu vida sólo unas cuantas veces, hace mucho-, pero tomas café en cantidades industriales; ahora mismo, a tu lado, descansa una fría porción, en tasa vinotinto que en nada refleja adhesión al homónimo equipo de fútbol, grata emoción de días atrás, en los pies de Maldonado, Arango y el sorpresivo "Buda" Torrealba, quienes dejaron viva la posibilidad de Alemania 2006 a través de otra Misión Milagro: justas triunfantes ante futuros compromisos con Paraguay y Brasil. La madrugada se expresa con insistente zumbido de aire acondicionado vecino sobre el mundo apagado; una diminuta hormiga pasea a ratos su inquietud animando la pantalla. En términos de producción literaria, siento, en este instante, que los envíos de material nuevo sólo satisfacen un interés comunicacional; el aporte ideológico no es más que ingrediente de sobresaturación. La sabiduría necesaria e innecesaria está contenida entre los presocráticos y cualquier exclamación filosófica actual. Toda palabra, en este sentido, es lluvia sobre mojado. La verdad y la mentira están contenidas en el rompecabezas de "lo dicho". "En la realidad, todos hablamos, escribimos, pintamos y filosofamos sobre la base de lo que los demás han hablado y escrito y pintado y filosofado". Dijo Ernesto Sábato,1 en 1975, en entrevista a Roberto Alifano, rematando con un colofón que yo nunca utilizaría: "Solamente un imbécil puede creerse absolutamente original". Lo que suele generar incursión en ámbitos para el deleite, el asombro, la pena, la rabia, la alegría, el estremecimiento del ánimo, es -por encima en muchos casos de la trascendencia del tema- la forma; el "cómo" de la organización de los elementos; cuando se trata de abrir cauce a una energía poética, sea premeditada o espontánea. Esta membrana estilística que cubre la esencia trillada del texto, encuentra alguna justificación en la siguiente afirmación de Antonio Skármeta:2 "...la gente tiene ansias de sentir y de expresarse en otros términos que aquellos que la rutina de la realidad les ofrece. Precisan de imágenes alternativas, porque cada vida es un manantial de intimidad insustituible. Mirar la vida con tensión poética expande nuestros sentidos, afina la inteligencia y transforma a quien se entrega al vértigo de las metáforas en una persona seductora". La forma en literatura es algo que, incluso desde el propio punto de vista del escritor, colma de sentido el acto de escribir; proceso donde están involucrados, en su dimensión endógena, factores que establecen marcadas aproximaciones a un auténtico ejercicio existencial: retos, riesgos, análisis, cálculos, estrategias, intencionalidad, valoración estética, expresión, hallazgos, gozo, desahogo, y mucho más. Aspectos patrimoniales del individuo no escamoteables por ningún poder inherente a conciencias democráticas; y que ungen con vigor la emblemática frase del extinto periodista venezolano Kotepa Delgado: "Escribe que algo queda". En la Europa del siglo XVIII, para muestra, "quedó" la Revolución Francesa, evento que trastocó los esquemas sociales de entonces desde el punto de vista político, económico, filosófico, etc.; a partir, en gran parte, del trabajo intelectual de Rousseau, Montesquieu, Voltaire, Diderot y otros, quienes, en función de su particular concepción del progreso, blandieron la espada del racionalismo en contra de la mentalidad prevaleciente, basada en la idea de Dios como rector supremo de la humanidad, a través de las instituciones político-religiosas. Y así, miles de pasajes históricos, en micro y en macro -para usar la nomenclatura del escritor Francisco Rodríguez (San Diego, Carabobo)-, dan cuenta de la incidencia transformadora de la letra, recipiente de lo cierto y lo falso. En macro: la epopeya cristiana, con impulso en las plumas de los apóstoles; en micro: hasta un mensaje dentro de una botella lanzada hacia las orillas del mar -manifiesto de alguna fuente en naufragio. 1. http://www.letras.s5.com/sabato221102.htm. 2. http://www.el-mundo.es/encuentros/invitados/2003/11/882/. ** Pablo J. Fierro C. rmpf@intercable.net.ve Pintor, diseñador gráfico y escritor venezolano (Caripito, Monagas, 1959). Ha publicado Juanín escucha voces. Artículos y relatos suyos han sido publicados en los diarios El Carabobeño y El Sol de Margarita, en el semanario Tiempo Universitario y en la revista Texto y Color. === Sobre la nueva novela de Almudena Grandes ============================= === Años de primavera José María Gatti =============================== En su última visita a Argentina -octubre 2003-, Almudena Grandes llegó para presentar en sociedad su novela Castillos de cartón. En esa oportunidad, ante una platea numerosa, confesaba que después de esa obra se acordaría de los años difíciles de la adolescencia. Cumplió. Hoy Estaciones de paso está entre mis manos y, como todo lo Almudena, bien vale su lectura. Volver a Grandes siempre es un placer. Es que esta madrileña, en poco tiempo, se ha transformado en una de las más sólidas narradoras de la península. La española viene desplegando una literatura atrapante que no le deja al lector levantar la vista y, sobre todo, no le da respiro en el terreno de las emociones. Estaciones de paso nos llama desde su excelente portada y nos invita a ver el rostro de aquella primavera que todavía florece en el alma. Un detalle no menor de la obra corta, es que, sin lugar a duda, todo es una invitación a la esperanza. La autora, al igual que los protagonistas, luchan, se comprometen, tratan de doblarle el brazo al pesimismo y deciden encontrar un camino que los aleje de la derrota. Estaciones de paso son cinco historias que transcurren en la primera juventud. Después de tanto texto al respecto -alguno desechable-, meterse con los jóvenes, asimilar su tiempo y establecer una mirada sobre ese terreno minado de timidez y complejos, parecería una tarea poco grata para cualquiera. Sin embargo, a Almudena esta desventura le seduce. En rigor, el desafío es su debilidad. Así nos pasó con Malena es un nombre de tango, con Modelos de mujer, con Los años difíciles y Castillos de cartón. Ahora su escenario es el fútbol, la política, los toros, la música y la cocina. Grandes nos deja volar por un momento y, a la vez, pensar en aquellos años cuando todo estaba al alcance de la mano y el futuro era un objeto lejano de deseo. Bien podría, cada una de las historias, ser el proyecto de una novela más extensa. Seguramente Almudena lo considere y vuelva sobre sus propios pasos a la misma estación. Por ahora, no le pidamos más y soñemos con esa etapa de tropiezos y rebeldías. ** José María Gatti josemariagatti@terra.com Escritor, periodista y psicólogo social argentino (Buenos Aires, 1948). Miembro numerario del Instituto Internacional de Periodismo "José Martí" de Cuba. Columnista del suplemento literario "Laberinto" del diario Milenio de México. Colaborador permanente del diario Página 12 de Argentina. Trabajos suyos pueden leerse en Librusa, Red Literaria, Deusto.com y Aldea Educativa. Se especializa en literatura norteamericana, puntualmente en la vida y obra de Ernest Hemingway. Pertenece al grupo de investigadores de la Biblioteca Nacional de Argentina. Ha publicado Hola Hemingway. Una mirada centenaria. === El "alegre melancólico" y los abedules Gustavo Adolfo Becerra ==== Pienso en un mundo sin noche, lógicamente que después de leer a Fedor Dostoievski, en un mundo con noches blancas. Esas ideas obsesionantes siempre las manejé con disimulo, las protegía con cuidado de enfermero y nunca llegué a verbalizarlas por el qué dirán, pero también porque eran tan mías que no sospechaba los efectos que producirían en otros. Me guardaba (para mí) esas imágenes poderosas de un mundo que no estaba en este mundo, pero que tenía aquí sus raíces. Un día imaginé sólo la existencia de las tuberías del mundo. Y veía los enormes edificios convertidos en grandes estructuras de caños, y pensaba qué hace esa tina en el piso quince de un edificio que no existe, ni es. En una oportunidad tuve a Konrad Röntgen metido en los ojos y leía las enormes raíces de los árboles y veía fluir las aguas subterráneas. Siempre estaba probándome, paseándome en los límites más sagrados de la imaginación, al borde de la razón lógica. Tenía, en ese entonces, una obsesión médica por los abedules y fe poderosa en la construcción de un mundo distinto (actitud que me resulta irrenunciable). No tenía idea de que existía el pintor impresionista Gustav Klimt, ni sus anaranjados verdes, en el cual pude haberme regocijado haciendo construcciones de árboles e imaginerías de abedules. Me parecían árboles mágicos y literarios, los abedules: su contextura lineal, su delicadeza de bosque, sus explosiones de amarillo y sol. Hasta pensé que eran más del sueño que de la realidad: imagina un bosque de abedules, me dije, y cuando lo vi perdí el sueño y todo fue como un suave aleteo de pájaro. Cuanto tuviera tronco y adquiriese un tono pálido podría ser considerado por mi obsesión como abedul: algunos viejos coigües del sur de Chile fueron, en su momento, hermosos abedules de palacio. Personificaron a esos otros árboles que quizás nunca vería y que, a esa altura, tenía serias dudas de su existencia real. Dejaba caer los frutos de los coigües como aspas de helicópteros (venciendo la gravedad, por un momento) y desgranaba sus vainas en millones de hojas celebratorias, pensando que algún día los frutos de los abedules poblarían la humanidad. Aún no establecía relaciones entre la obra del escritor ruso, Chéjov, y los abedules. Esa obsesión de vínculo, de relacionamiento, me acompañó durante muchos años, como a Chéjov la versátil actriz Olga Knipper (primera actriz del vanguardista Teatro del Arte de Moscú dirigido por Stanislavski), de quien es muy poco lo que sabemos, salvo por las cartas de amor de Antón. Vladimir Galaktiónovich Korolenko (1853-1921), a quien se considera como maestro literario de Gorka, definió la atmósfera creada por Chéjov en sus narraciones como "el estado de ánimo de un alegre melancólico", tenía en lo personal una finura expresiva maravillosa y tal gentileza que lograba encantar a las estrellas. Siento esa alegre melancolía, ahora que busco la Taberna de Alexander Pushkin y otros sitios que he imaginado: "los caballos de andar presuroso oteaban las sombras lejanas" (Pushkin, "La tempestad de nieve"). Nunca habrá otro Moscú como el Moscú de Las noches blancas y el que recorrí, un día cualquiera, muchos años más tarde (Saint Petesburg, me corrige José Miguel Varas). ¿Qué hora es? A quien le importa si puedo ver las colinas, la frondosidad de los abetos, y escucho campanas. Veo pasar el tiempo. El tiempo tiene cuerpo y sombra y, además, se refleja en cada uno de los rostros con los cuales converso. Es tan dulce el misterio que rodea a la pregunta, que paseo junto al río Moskova (como le decían los rusos), casi sin pisar el suelo. Chéjov durante toda su vida combatió, hombro a hombro, contra la tuberculosis que lo mató a los 44 años. Este maestro del relato breve murió en Alemania (Badweiler) con plena conciencia y lucidez, dijo al doctor que lo asistía: "Ich Sterbe" (me muero). A cambio el doctor le ofreció una copa de champagne. Su cadáver fue devuelto a Rusia en una caja que estaba rotulada como "Ostras". Era amigo de León Tolstoi, Konstantin Stanislavski y Máximo Gorki. Venía de una familia pobre, logró estudiar medicina, profesión que casi no ejerció. Fue invitado a formar parte de la Academia Rusa de Ciencias, pero rechaza el privilegio para protestar por la exclusión de Gorka (el autor de La madre). Confieso, dijo alguna vez, que enterrar a algunas gentes constituye un gran placer. "La tumba de Anton Pavlovich Chéjov en Moscú es conmovedoramente sencilla. Sobre la lápida blanca, las hojas de un arce y un abedul procuran algo de sombra". Ese abedul en la tumba modesta del gran escritor de cuentos, me vuelve a conmover, otra vez el mundo imaginado, los bosques anaranjeándose. A su lado, la tumba de la amada, adornada con una gaviota. El cementerio está ubicado junto al Monasterio de Novodevichi, por eso su nombre. Cuenta Marcos Medalla Navarrete que, un poco más allá, están las tumbas de Gogol, Fadeev, Vladimir Maiakovski (el poeta que volveremos a leer), es decir, los muertos más vivos del mundo. "La medicina es mi esposa legal, la literatura es mi amante", escribió Chéjov en 1888. "Sin falsa modestia, puedo asegurar que él, Chéjov, sabe mucho más de técnica que yo", señaló Tolstoi. Eran otros tiempos: las noches blancas, la nación de los abedules en el poderoso imaginario. Y el alemán Thomas Mann reconoció que "lo breve y condensado" en Anton Chéjov "puede superar en intensidad artística a lo grande, a la obra monumental". Y a los bosques, quizás. Y al silencio. Y las gaviotas. ** Gustavo Adolfo Becerra gustavoadolfo_becerra@yahoo.com Escritor y cineasta chileno (1947). Ha sido director general de la Gran Gala sobre Neruda realizada en el Teatro Nacional de Costa Rica, jurado del X Festival Internacional de Cine de Costa Rica, agregado cultural de Chile para Centroamérica, encargado de Comunicaciones del Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap) de Chile, asesor del ministro de Agricultura, director de la Casa de la Cultural "Anáhuac" del Ministerio de Vivienda y Urbanismo y coordinador ejecutivo de la Vicaría Esperanza Joven, en el Arzobispado de Santiago. Ha trabajado como director, director de arte y guionista en las películas y videos Dance of Hope, Mis amados valles, Concierto en Montegrande, AIDS, Lo que queda del Paraíso, Música ríos y calles y Con Neruda en el corazón. === La literatura erótica escrita por mujeres en México =================== === Agustín Cadena ======================================================== "En literatura pornográfica las mujeres han producido hasta ahora sólo un kitsch insensato. Pero el porno del futuro es femenino". Esto afirmó Cornelia Arnhold, una de las cuatro escritoras alemanas que crearon, a principios de los noventa, el primer cabaret literario del mundo: Nacht der Literat Huren: "Noche de las putas literarias". Enunciada hace ya diez años, esta estimación está demostrando ser exacta, por lo menos en algunos países. Podríamos invocar viejas discusiones acerca de cuál es la diferencia entre erotismo y pornografía; podríamos aceptar que esta diferencia es enorme y que no señalarla equivale a poner juntos el arte y la basura, el talento y la imitación, la sensualidad y la ginecología. Pero prefiero pensar que, en todos los tratados al respecto, los argumentos parecen dictados por cuestiones de gusto o de reacción personal y que finalmente son reductibles a una diferencia de grado. La buena pornografía se encuentra más cerca del arte que el erotismo fallido. Como quiera que sea, propongo ignorar por el momento la diferencia. En este sentido, el "porno" al que se refiere Cornelia Arnhold vendría a incluir lo que muchos lectores y escritores entienden por "erotismo": un amplio subgénero narrativo cuyos materiales se articulan en torno de la experiencia sexual. Éste es el espacio que en el futuro de hace diez años tendría que ser femenino. En mi país, la producción literaria reciente demuestra que tal futuro está aquí. Esto no quiere decir que los escritores varones hayan dejado de escribir narrativa erótica. Una buena porción (aunque no la más importante, y a esto es a lo que voy) de su obra reciente incluye pasajes eróticos o piezas completas ubicables dentro del género. Éste es el caso de Salvador Elizondo, Juan García Ponce, Agustín Monsreal, José Agustín, Ignacio Trejo Fuentes y Eusebio Ruvalcaba, entre los mayores, y Enrique Serna, Eduardo Antonio Parra, Juan Antonio Rosado y Guillermo Fadanelli entre los más jóvenes. Los objetivos son distintos: ilustrar una concepción estética o una reflexión sobre el orden de lo real, como en el caso de Elizondo, García Ponce o Rosado; crear un efecto de violencia o sordidez o simplemente enfatizar un estado emotivo, como en Ruvalcaba, Parra o Fadanelli; enriquecer un cuadro social o un personaje, como en Trejo Fuentes o José Agustín; articular un juego verbal, como en el caso de Monsreal; o bien ironizar sobre el poder o las manipulaciones de la ideología, como en el de Serna. Ocasionalmente, también muchos otros escritores han coqueteado con el género. Incluso algunos a quienes se les identifica con otros intereses temáticos lo han abordado, como Eloy Urroz y Jorge Volpi, quienes escribieron dos novelas eróticas que se complementan una a la otra (Herir tu fiera carne y Sanar tu piel amarga, respectivamente). De todos modos son pocos, si se consulta la extensa nómina de narradores mexicanos que tienen por lo menos un libro publicado. En cambio, en la producción narrativa femenina el registro de la experiencia erótica ha venido cobrando más y más importancia, al grado que podríamos decir que todas las escritoras mexicanas vivas, en mayor o menor medida, le han dedicado por lo menos un párrafo. Y al compararlo con lo producido por los varones resulta que hay notorias diferencias tanto de objetivos como de procedimientos. No pretendo descubrir el hilo negro ni reactivar viejas discusiones. Pero me interesa señalar un punto: según Laura Freixas, "en los textos eróticos femeninos predominan la fantasía, los símbolos, las sensaciones; en los masculinos, los actos". Es en esta diferencia donde quiero centrar mis comentarios. En México, la literatura erótica no es un subgénero más, como podría serlo en otros países; tiene una larga tradición que se remonta a las culturas prehispánicas. En este sentido destacan los cantos eróticos de las mujeres de Chalco (Chalcacihuacuicatl). Se trata de un largo poema dramático que da cuenta de la sexualidad no cristianizada da las mujeres mexicanas; de cómo, con la sabiduría de sus carnes centenarias, son capaces de vencer al guerrero en la batalla amorosa. Y esto es con un lenguaje a la vez explícito y rico en delicadas formas poéticas: "Yo te vine a dar placer, florida vulva mía, / paladarcito mío. / Tengo gran deseo del pequeño rey Axayacatl. / Mira por favor mis cantaritos floridos. / Mira por favor mis cantaritos floridos". Recuperados por Ángel María Garibay K., algunos investigadores aún sostienen que estos cantos pertenecen realmente a la tradición oral de las mujeres chalcas; otros, como Miguel León Portilla, afirman que fueron escritos por el poeta Aquiauhtzin de Ayapango. Ambas cosas son posibles. En todo caso, la literatura de Chalco no es la única, entre las tradiciones indígenas, que concede un lugar importante a la vida sexual como parte de la experiencia poética. Entre los otomíes, por ejemplo, abundan también los textos narrativos que relatan encuentros sexuales o iniciaciones incestuosas. Como veremos adelante, el incesto es uno de los temas con más prosapia dentro de nuestra literatura erótica, acaso en virtud de esa conflictiva relación entre el mexicano y su madre o su padre, que señala Octavio Paz en El laberinto de la soledad. Si aceptamos que los cantos eróticos de Chalco pertenecen a la tradición oral femenina, entonces resulta fascinante ver que, a través de las determinaciones formales e ideológicas propias de cada época, el asunto de la experiencia amorosa ha tenido una línea ininterrumpida en la producción de las escritoras mexicanas. En la Antología del Centenario, editada en 1910 por Urbina, Henríquez Ureña y Nicolás Rangel, la única mujer que aparece es sor Juana Inés de la Cruz. Y fue una escritora que dedicó a la vicisitud amorosa sus mejores páginas. Si hasta 1910, entonces, sólo había una escritora mexicana reconocida como tal por la crítica oficial, después de eso y en gran parte gracias a las transformaciones que trajo la Revolución, en las décadas posteriores del siglo XX y hasta el momento, la cantidad de escritoras publicadas en mi país ha venido multiplicándose. Sin embargo, el tema erótico no logra desprenderse del sentido porfiriano del decoro hasta que, pasado el medio siglo, la literatura y el feminismo logran tomarse de la mano. Efectivamente, a Rosario Castellanos (1925-1974), que junto con Elena Poniatowska (1932-) fue la primera escritora feminista de importancia en México, le toca haber escrito la primera pieza narrativa en donde se aborda con fortuna el tema de la sexualidad femenina. Me refiero al relato "Lección de cocina", perteneciente al libro Álbum de familia (México, Joaquín Mortiz, 1971). La publicación de esta obra tendría una gran importancia a largo plazo, ya que le ganaría a la autora una multitud de discípulas e imitadoras. De hecho, con ella se inaugura la idea de unir en un solo cuerpo simbólico el erotismo y la cocina, que décadas más tarde cristalizará en Como agua para chocolate (México, Planeta, 1989), de Laura Esquivel. A sólo cuatro años de publicado Álbum de familia, Inés Arredondo (1928-1989) sorprenderá al público mexicano con "La sunamita", no sólo uno de los más logrados cuentos eróticos, sino también uno de los mejores cuentos en general de la literatura mexicana. En esta pieza, incluida en el volumen La señal (México, Joaquín Mortiz, 1975), la autora recrea con gran concentración y tensión narrativa el tema bíblico de la joven inexperta que se convierte en la cotidiana ración carnal de un viejo libidinoso. A partir de la publicación de estas dos obras, el género erótico será consentido de las narradoras mexicanas. Sin embargo, antes de ir adelante es necesario abrir un paréntesis y señalar un punto. Una de las peculiaridades de la literatura de mi país es la histórica división que se ha dado entre el desarrollo de la narrativa y el de la poesía. Parece ser que, hasta el grupo que Wigberto Jiménez Moreno, en uno de los momentos más importantes de la crítica mexicana, bautizara como Generación del Medio Siglo, las poetas siempre fueron un paso adelante de las narradoras, acaso porque tradicionalmente se les toleraba más a las mujeres la escritura de poesía que la de ficción. Como quiera que fuese, ese gran acto de rebeldía social y literaria que fue en México el descubrimiento de lo erótico fue protagonizado, primero, por autoras que escribían en verso, en particular por la enorme Enriqueta Ochoa (1928-), de quien Octavio Paz diría alguna vez que era la mejor poeta mexicana después de sor Juana. Innegablemente, ya existía el antecedente de esos personajes que fueron Efrén Rebolledo (1877-1929) y José Juan Tablada (1871-1945), los poetas malditos de la literatura porfiriana. Pero del erotismo modernista que ellos cultivaron, deslumbrante en su forma como lo era, a la afirmación en términos poéticos de la autonomía sexual del cuerpo femenino, había una gran distancia ideológica. La prueba es que, como la propia Enriqueta Ochoa lo cuenta, la primera edición de Las vírgenes terrestres (1950) fue condenada desde el púlpito. Entonces, decía, el erotismo comienza a aparecer en la narrativa mexicana con la Generación del Medio Siglo, que de acuerdo con Jiménez Moreno incluiría a los escritores nacidos entre 1920 y 1935: Salvador Elizondo y Juan García Ponce, ya mencionados arriba, y, entre las escritoras, Rosario Castellanos, Elena Poniatowska, Inés Arredondo y Amparo Dávila, por mencionar sólo a quienes se ocuparon en algún momento del hecho erótico. Después del Medio Siglo, curiosamente, protagonizará la exploración del tema un grupo de narradoras con una característica en común: ser de ascendencia judía. Me refiero a Esther Seligson, Margo Glantz, Sara Sefchovich, Ethel Krauze, Rosa Nisán y Sara Levi Calderón. Respecto de esta última, hay que hacer notar que es la autora de la primera novela de amor lésbico que circuló en México con relativo éxito (antes de ella, Rosa María Roffiel había publicado Amora, sobre el mismo tema, pero no circuló mucho). Se trata de Dos mujeres (México, Diana, 1990), una historia entre rosa y roja en donde dos damas burguesas deciden irse juntas a la cama y viven una interminable luna de miel por los pueblos más encantadores de la provincia mexicana. Por su parte, Rosa Nisán parece haber descubierto recientemente su talento para el género. Aunque ya coqueteaba con él en sus obras anteriores, Novia que te vea e Hisho que te nazca, es hasta la publicación de Los viajes de mi cuerpo cuando Rosa Nisán puede ser considerada una escritora de literatura erótica. Al momento de redactar estas notas (diciembre de 2003), Los viajes de mi cuerpo tiene sólo unos meses de haber salido a las librerías, y está muy fresco el entusiasmo con que fue recibida por una parte importante de los lectores y los intelectuales de mi país. Lo reciente de su publicación, pues, hace difícil hacer estimaciones en cuanto a la importancia que podría tener. Sin embargo, es una obra notable en cuanto a que presenta la otra cara de un tema favorito de los autores de narrativa erótica: el del amor de las mujeres maduras. Ciertamente, dándoles la vuelta a Vargas Llosa, Stephen Vizinczey y muchos otros, Rosa Nisán nos cuenta aquí la historia de dos gordas cuarentonas que se lanzan a la caza de hombres. Con un gran sentido del humor y de la ternura se recrean las aventuras de Olivia y Lola y cómo la primera, gracias a su amiga y al amante mulato que se ha encontrado, logra superar los miedos inducidos socialmente y se olvida de sus años y de su celulitis. Al final toda la carne sobrante, la gordura, las lonjas dejan de ser un motivo de vergüenza y se convierten en un medio más de seducción, en un manjar que se prodiga con alegría al amante. Paralelamente a este grupo de escritoras de ascendencia judía, algunas otras, ajenas a esa comunidad y más bien de manera aislada, han estado publicando relatos y novelas eróticas. Entre las nacidas en la década de los 50, por ejemplo, están Mónica Lavín (1955) y Josefina Estrada (1957). En el caso de Mónica Lavín, el erotismo ha estado presente desde sus primeros libros y casi siempre visto desde sus zonas más oscuras: el voyerismo, el fetichismo, el incesto. Los dos primeros temas empiezan a hacerse especialmente presentes en los relatos de su libro La isla blanca (México, Lectorum, 1998); el tercero proporciona el conflicto central de su novela Tonada de un viejo amor (México, Selector, 1996). En efecto, esta obra recrea la historia de una relación entre tío y sobrina, que se aman en una atmósfera provinciana, elemental, en cierta forma salvaje. Este mismo tema, el del incesto, es abordado por Cecilia Urbina en Firme compañera (México, TAVA Editores, 1994). En esta novela, y por medio de un estilo sensual y rico en matices, la autora nos cuenta la historia de una pasión entre hermano y hermana. Por otra parte, en la obra de Josefina Estrada el erotismo y la sordidez se encuentran permanentemente asociados; la suya es una narrativa dura, poco común entre lo que en México se considera "literatura femenina". Los temas que le han interesado, como escritora y como periodista, son el amor clandestino, el adulterio, la prostitución, el sexo en las prisiones. Ciertamente, su novela Desde que Dios amanece (México, Joaquín Mortiz, 1995), además de divertida y sórdida, es toda una apología de las posibilidades extramaritales de una mujer casada. Después del éxito que obtuvo con esta obra, Estrada publicó Virgen de medianoche (México, Nueva Imagen, 1996), basada en una investigación que hizo sobre la vida y las prácticas sexuales de las prostitutas de la Ciudad de México. Se trata de una novela muy rica en anécdotas, escrita con un lenguaje directo y fresco. Su obra más reciente, Te seguiré buscando (México, Ediciones del Ermitaño, 2003), es una noveleta de amor lésbico en la cual las amantes viven su relación con una gran intensidad emotiva, desde el deseo y el temblor. Ahora bien, sería difícil negar que la novela mexicana más conocida en el mundo es Como agua para chocolate, de Laura Esquivel. Aunque este hecho incomoda a varios críticos académicos, no veo por qué quitarle méritos a una obra que en realidad está escrita con mucha habilidad. Es cierto que no ha podido desplazar a los protagonistas del llamado "boom" como lectura obligada en las carreras de literatura, pero fuera de México cada vez son más las universidades que la incluyen en sus cursos curriculares. Y un aspecto que parece estimular mucho los comentarios de los estudiantes es, precisamente, el del erotismo. En efecto, aunque Como agua para chocolate no es una novela erótica, la obra impresa primero y luego la conocida adaptación cinematográfica han hecho célebres las escenas amorosas: cuando Pedro le mira los pechos a Tita por primera vez, cuando se la arrincona en la habitación vacía y, sobre todo, el apoteósico orgasmo del final. Podría decirse que se trata de un erotismo light, en comparación con el que maneja Josefina Estrada, por ejemplo, pero representa lo que miles de lectores en Europa y en Estados Unidos entienden como el erotismo mexicano contemporáneo. Con la promoción más nueva de escritores (los nacidos después de 1960), el género que ocupa estas páginas se ha explorado de una manera tal vez más consecuente con lo que son sus características principales. Como lo dijo alguna vez Margo Glantz, una buena obra erótica debe provocar una erección o una humedad. Y en cierta forma es hasta ahora cuando empieza a lograrse esto cabalmente. Pienso en dos escritoras nacidas en 1965: Adriana Díaz Enciso y Edmée Pardo. La primera, que ya había coqueteado con el género en varias escenas de su novela La sed (México, Colibrí, 2000), fue finalista del premio La Sonrisa Vertical en 1999 con ¡El amor! Y hace apenas unos meses publicó Puente del cielo, donde una enferma desahuciada pasa sus últimos días encerrada, entregándose al sexo con un desconocido. En cuanto a Edmée Pardo, luego de varios años de mantener en un suplemento una columna de textos breves eróticos, "Rondas de cama", hizo una selección de ellos y los publicó en un volumen con el mismo título hace un par de años. Y hace unos meses publicó la noveleta Flor de un día, donde el encuentro sexual se recrea de tal modo que el énfasis siempre está en la elaboración del discurso erótico, en la densidad de las palabras mismas y la manera como ellas transforman los actos. No me gustaría terminar estas notas sin hacer referencia a una novela en donde lo erótico, cuando aparece, adquiere una carga explosiva. Me refiero a Réquiem por una muñeca rota (cuento para espantar al lobo) (México, Tierra Adentro, 2002), de Eve Gil (1966). Se trata de una novela de formación en donde dos adolescentes despiertan a la vida sexual en medio de la violencia familiar, la represión, el sentimiento de culpa y una honda soledad. Esto es, grosso modo, lo que se ha publicado en mi país en relación con la literatura erótica. Aunque el género posee una larga tradición que se encuentra en nuestras raíces indígenas, ha debido vencer un gran número de obstáculos sociales, editoriales y propiamente literarios para llegar a donde está. Y donde está no es exactamente donde se desearía. Aún debe madurar, adquirir un perfil propio. En esto sería necesario que escritores y editores trabajaran juntos. Hace casi diez años, por ejemplo, la editorial Planeta Mexicana (cuando la dirigía Jaime Aljure) lanzó una colección que debía haber sido el equivalente mexicano de La Sonrisa Vertical. Se llamaba "Las alas del deseo" y, lamentablemente, no pasó de media docena de títulos. No era aún el momento: hacían falta autores, obras de calidad que pudieran insertarse con fortuna en el género. Tal vez ahora sea un mejor momento; ahí están las escritoras y los escritores que he mencionado. Y ahí están varios que aún no publican en libro, pero tienen una presencia cada vez más constante en revistas y suplementos literarios, y se han acercado con audacia y buena mano a lo erótico: Miriam Martínez, Virginia Hernández Reta (Premio Beatriz Espejo 2002), Citlali Ferrer, Mayán Santibáñez, Yudi Kravzov, Amélie Oláiz, Elizabeth Flores, Mónica Sánchez Escuer y, entre los hombres, René Roquet y Jesús Pacheco. ** Agustín Cadena agustincadena@yahoo.com Escritor mexicano (Ixmiquilpan, 1963). Es narrador, ensayista, poeta y traductor. Ha colaborado en más de cincuenta publicaciones de diversos países. Premio Nacional Universidad Veracruzana 1992, Premio de los Juegos Florales de Lagos de Moreno 1998, Premio Nacional de Cuento Infantil Juan de la Cabada 1998, Premio Nezahualcóyotl del Gobierno de Hidalgo 2000, Premio Timón de Oro 2003, Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí 2004, Premio Nacional de Cuento José Agustín 2005. Su obra publicada incluye más de veinte títulos. Parte de ella ha sido antologada y traducida al inglés, al italiano y al húngaro. === La idea de poesía en Gabriel E. Muñoz (1) Lubio Cardozo ========== I. El problema bibliográfico: La fúlgida y pensante musicalidad de sus versos -con todo ese misterio arrastrado en la rítmica-, la exactitud geométrica en la relación de las palabras con la estructura de la composición, lo originario de sus búsquedas fabularias enraizadas con lo creatriz y el mythos provenientes de la génesis de la cultura-civilización occidental, su propia filosofía de vida apoyada por sus latos conocimientos humanísticos, colocaron a los pocos poemas de Gabriel E. Muñoz (Caracas: 1864-1908) en el horizonte de lo imperecedero. Publicó en vida escasamente treinta poemas, la mayoría de ellos en la revista El Cojo Ilustrado (Caracas, desde 1893), otros en antologías de homenajes a bardos desaparecidos, o en álbumes familiares, y una curiosa estrofa "escrita con su propia sangre", "En esta hora de pena", recogida por Eduardo Carreño en su Vida anecdótica de venezolanos (Caracas, 1941). Sólo después de la muerte del trovador dos pequeños poemarios se editaron: seleccionó Luis Correa diez odas, las nominó Helénicas, las acompañó de un notable ensayo introductorio suyo (2), las imprimió en Caracas en la Litografía y Tipografía Mercantil, en 1929, en treinta y un páginas. En 1943, bajo el nombre de Poesías, sale en las modestas Ediciones Perfiles de Caracas otro opúsculo lírico, contentivo también de diez composiciones -algunas no incluidas en la primera- escogidas y prologado el volumen por Antonio Reyes; lleva fotografía del poeta y alcanza las veinticinco páginas. No escribió mucha poesía en verdad Gabriel E. Muñoz, la intramundanidad de la historia venezolana de ese momento no propiciaba las condiciones para crear una dilatada obra literaria, se sumaban a ello las circunstancias peculiares de Muñoz. Prefirió ensimismarse en una concepción poética de la poesía, en el éxtasis del verso, destinarlo para escarbarlo en su pensamiento, en su experiencia, en su corazón. Emplear la rítmica cual vehículo de sus desgarramientos, de sus sentimientos, de sus saberes, de sus conceptos. Quedó atrapado en el embeleso de la joya, de la belleza. Refrendó con sus cantos la célebre frase de Keats al comienzo del Book I de Endimión, "A thing of beauty is a joy for ever"... fue esta, pues, la radical aventura de su existencia. II. Enuncia en unos versos de su poema "Primavera" su idea de la poesía, el propósito de su escritura lírica, (...) "vibrará la elegía... Dulce y triste su plañidera voz irá en las almas despertando la angustia de los recuerdos de alegres días de esperanza y gloria...". Conforman, en verdad, sus composiciones de perfil helénico, una dilatada elegía de amplio espectro, no referida a la muerte de alguien en particular sino apunta a cuanto significó la pérdida de una cultura-civilización alegre, brillante, optimista, la englobada en una palabra imprecisa por su malentendimiento, el paganismo. Cuyo rasgo estético -y de esto se trata- lo denota el descubrimiento y su posterior divulgación hacia los horizontes del mundo conocido de entonces: de la belleza libre, de la belleza pura, la "pulchritudo vaga" (Kant). Habíase hallado en el correr de esos mil años un norte. Encontró, ante lo áspero de la existencia, el espíritu, el nous, una nueva dimensión para salvarse históricamente, purificarse en lo colectivo, exaltarse cual pueblos, en ese altísimo misterioso goce, más allá de la miseria somática. Pues bien, desde diversas perspectivas Gabriel E. Muñoz señala, directa o de manera indirecta, en el sensualismo impoluto de sus odas el eclipse e irrecuperabilidad de aquel cosmos existencial del humano de la llamada también con vocablos imprecisos Antigüedad Clásica. Despliega esta idea de su poesía, de modo paradigmático, en su largo poema titulado "Muerte de Pan". Poema sinfónico montado sobre un adagio melancólico para elevar su quejumbre en la estrofa final, con la cual procura el vidente encerrar la desesperanza de la fatalidad. (...) "Calló su voz, mas al mirar, temblando, que el exánime dios rodaba al suelo; que el boscaje las sombras de la noche daban un tinte pavoroso y negro, ninfas, silvanos, sátiros y ondinas -¡Se van, se van los dioses!- prorrumpieron, y desde el fondo de la selva obscura tristísimo clamor subió hasta el cielo, y en el éter azul quedó vibrando como un sollozo prolongado, inmenso!". Queda un dejo de sabor conceptual a lo largo de la tersura de estas diez composiciones líricas, estructurante del opúsculo Helénica, cuya cognoscibilidad constituiría, a la vez, una pregunta vaga, algo así tal, ¿qué aportaron a lo humano los siglos posteriores a la Antigüedad Clásica en la esfera del espíritu, en estos territorios donde se pone el sol, Occidente? No da Muñoz la respuesta sino lanza la saeta de esa inquietud a los cuatro vientos hacia la búsqueda de un blanco en el tiempo. Por supuesto muchas respuestas hay. Mas algo cierto prevalece. Acéptese o no Occidente no ha hecho otra cosa sino volver los ojos a la Antigüedad Clásica para poder ensamblar su ser. Escarba con el pico en el afán de hallar ruinas sagradas, o con la mirada en papiros y pergaminos, o en los libros de Platón y Aristóteles, o en la lírica de Safo o Píndaro, en la tragedia o en la comedia, en fin. Escarba y escarba todos los días. Escudriña, investiga, explora, esculca los profundos estratos originarios donde poder levantar en el nivel de la autenticidad, siglo tras siglo, las justificantes pilastras de la cultura-civilización occidental. Respírase esa dialéctica humanística entre los versos de Gabriel E. Muñoz, vale ella por lo hermoso y por el bien. Flota sin embargo a lo extenso de sus estrofas la otra pregunta, ¿podrá el hombre occidental rehacer su ser? Creeríase cual si Muñoz dos nuevas categorías hubiera establecido para escindir la historia del espíritu, la optimista repartida en el cosmos del paganismo, y la pesimista para designar los siglos posteriores. Hacia el final de su oda "Prometeo", unos versos terriblemente dramáticos ratificarían lo afirmado. Concluye la lejana rivalidad entre el hijo del titán Jápeto y Zeus con el castigo del primero atado a una roca del Cáucaso; arroja allí Prometeo su vaticinio del perecimiento de esa época; el águila y verdugo lo oye y le dice, (...) "-Vano será que oses desafiar con tu horrendo vaticinio la cólera sagrada de los dioses... (...) junto a ti me verás, pues a despecho de eso que evocas dioses y vestiglos, la garra posaré sobre tu pecho por el fin de los siglos y los siglos... ¡Yo soy el dolor! Finalmente: Se puede efectuar además otra lectura de Helénicas, la de los relevantes homenajes. Cantó, cual nadie lo hizo en el siglo diecinueve y comienzos del veinte, a los dioses y poetas griegos y romanos, con amor y agradecimiento por su legado. Compuso al dios Diónysos el "Himno a las Bacantes ¡Evohé!"; al hijo de la diosa Venus y a ella misma, "Eros"; a la diosa Diana, "Pudor"; al dios Pan, "Muerte de Pan"; y el mencionado "Prometeo"; sin dejar de recordar en algunos de sus versos al dios Apolo, y a divinidades menores, ninfas, sátiros, en fin. Escribió al poeta Anacreonte "El canto del cisne"; a la poetisa de Mitilene, "Safo"; además de evocar con majestad a Tirteo y a Anquíloco. "Poetas! Con fragantes tuberosas la mustia sien ornemos! La acorde lira en que Tirteo un día cantó, viril, la libertad de un pueblo, hoy muda yace en el obscuro olvido sobre las ruinas del altar heleno..." (...) ("Muerte de Pan"). Notas 1. Este ensayo es la "Introducción" al poemario de Gabriel E. Muñoz, Helénicas, cuyos textos se levantan en este momento en una empresa de Maracaibo. 2. Lo recogió luego en su libro Terra Patrum (1930) con el título de "Gabriel E. Muñoz: Un poeta alejandrino". ** Lubio Cardozo cardozouzcategui@gmail.com Escritor venezolano nacido en Caracas en 1938. Poeta, ensayista, investigador y crítico literario. Licenciado en Letras en la Universidad Central de Venezuela. Postgrado en Investigación Documental en la Escuela de Documentalistas de Madrid. Ha desempeñado diversos cargos en la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.edu.ve), en el estado venezolano de Mérida, donde reside. Coordinó la revista Actual de la mencionada casa de estudios. Es reconocida su valiosa labor investigativa en historia, teoría y crítica, con más de treinta títulos publicados. Además es autor de los poemarios Extensión habitual (1966), Apocatástasis (1968), Contra el campo del rey (1968), Salto sobre el área no hollada (1971), Fabla (1974), Paisajes (1975), Poemas de caballería (1983), Solecismos (1986), Poemas (1992), Lugar de la palabra (1993), El país de las nubes (1995), Un verso cada día (1995) y Ver (1999). |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||| === Palotes poéticos ====================================================== === Entrevista a Gladys María Pratz Frank Otero Luque ================ Son las 5 de la tarde del lunes 8 de noviembre del año 2004. Está nublado pero hace calor. Ruy Jiménez Gil-Fortoul y yo llamamos a la puerta. Enseguida, Gladys María Pratz y Godfrey Vizcarra, su esposo, nos reciben amablemente en su sempiterna casa de Miraflores. Nos habían estado esperando a la hora acordada. Al ingresar, lo primero que nos llama la atención es un bello mosaico de mármol y unos hermosísimos óleos. Luego descubrimos que han sido pintados por Godfrey. Nos instalamos en la biblioteca, en cuyo centro hay una mesa y cuatro sillas de rattan. Una de las paredes alberga libros, otra las ventanas que dan a la calle, y las dos restantes están "tapizadas" con los numerosos diplomas y reconocimientos que Gladys María ha recibido a lo largo de su vida artística. Es un ambiente muy acogedor y el preferido de la poeta y compositora, nos confiesa. Iniciamos la entrevista con la pregunta más antipática: -¿En qué año naciste, Gladys María? -Eso jamás te lo voy a decir -responde sin titubear-. Confórmate con saber que fue en Piura, un 10 de abril -agrega con una sonrisa en los labios. Godfrey le regala una mirada de complicidad. -¿Quiénes fueron tus padres? -Andrés Bisellach Figuerola y Gerardina Carrillo Prado. -¿Ambos piuranos? -No, mi padre nació en Mallorca y mi madre en Piura. -¿Cuál es el origen del apellido Bisellach? -Catalán, y la "ch" final se pronuncia como "k" -me corrige y repite "Bisellak", enfatizando la última sílaba. -Entonces, ¿Gladys María Pratz es tu nombre artístico? -¡Sí, claro! Tomé uno de los apellidos de mi familia paterna. -¿Hay influencia catalana en tu arte? -En efecto. Me fascina el flamenco, por ejemplo. Inclusive escribí un poema alusivo, titulado "En el jardín supremo", que aparece en el libro del II Premio Internacional de Poesía Amorosa 2003, realizado en Palma de Mallorca, España. Sin embargo, mi arte se nutre primero del Perú y después del mundo. -¿Es el Perú lo primero en tu vida? -Dios, mi familia y mi país. -Cuéntanos de tu familia. -Godfrey y yo tenemos dos hijas maravillosas -afirma-. Ellas son Patricia y Catalina, quienes nos han dado tres increíbles nietos: Andrés, de 16; Sebastián, de 14; y Carolina, de un año y nueve meses. -¿Alguno de ellos heredó la vena artística tuya o de Godfrey? -Patricia estudió derecho e idiomas, pero se dedica de lleno a la fotografía. Mira qué cosas tan lindas hace -y nos señala un bellísimo tríptico con la silueta de unas flores. -En tanto que Catalina ejerce su profesión como doctora en economía y bachiller en derecho -agrega Godfrey, quien además nos revela que su madre, de nacionalidad inglesa, fue quien le transmitió a él la pasión por la pintura. -Háblanos de tu infancia. ¿Cuál es tu recuerdo más remoto? -Cuando se me apareció un duende. -¿Un duende? -pregunto sorprendido. -Sí, fue a la vez fascinante y aterrador, y yo sólo tenía siete añitos. Lo vi al fondo del pasillo y lo seguí hechizada hasta la cocina, donde, al entrar, recién sentí un miedo indescriptible. -¡Qué valiente fuiste al seguirlo! -la ensalzo. -Siempre he sido muy valiente -me responde. -¿Has tenido otras experiencias similares? -¡Qué curioso eres, oye! Todo quieres saber -me increpa-. Pero sí, me pasó algo mágico cuando grabé "Niño del hombre", un pajarito silvestre ingresó al estudio y me acompañó con su trino al final de la canción. ¿Quieres oírlo? -Sí, por favor -le imploro. En efecto, después de escuchar esta conmovedora composición, debo disimular el nudo que se me ha formado en la garganta. -Es sencillamente preciosa, Gladys María -alcanzo a decirle con la voz entrecortada. Ella me mira y se sonríe. -¿Y tu colegio? -Primero asistí al Liceo Grau, de la señorita Raquel Vilela, en Piura, donde me rompí el tabique jugando "cabriadera". Al poco tiempo, mis padres me cambiaron a Nuestra Señora de Lourdes, donde estudié hasta finalizar la secundaria y... -Perdón -interrumpo-. ¿En qué consiste la "cabriadera"? -Es un juego como "la pega" -me aclara. -¿Eras demasiado inquieta? -Siempre he sido muy movida; recuerda que soy ariana. Sin embargo, también tengo muchos momentos de reflexión y tranquilidad. -¿Crees en la influencia de los astros? -Sólo me entretienen e intrigan. Cierta vez me hicieron una carta astral que revelaba una confluencia muy particular sobre el cielo de Piura al momento de mi nacimiento. -Yo podría hacerte un análisis numerológico si me proporcionaras el año en que naciste. -¡No seas vivo! ¡No insistas con ese tema! -Todos soltamos una carcajada. Godfrey me mueve la cabeza en señal de advertencia. -¿Cuándo descubriste tu vocación por el arte? -He sido artista toda mi vida. Canté en el coro del colegio, luego como solista, y desde muy niña sentí la necesidad de expresarme a través de la palabra. Fue entonces, casi sin darme cuenta, que empecé a hacer mis "palotes poéticos". -¿Palotes poéticos? ¡Vaya metáfora! -exclamo y ella asiente con la mirada-. ¿Hallas vasos comunicantes en las diversas artes? -Son diferentes manifestaciones de un todo artístico, pero distintas a la vez, cada una con su propia identidad, que empieza y termina en sí misma. Lo pude comprobar a los 18 años, cuando estudié en la Escuela de Arte Escénico, con Guillermo Ugarte. -¿En qué obras de teatro has actuado? -A pesar de haber seguido actuación, en mi búsqueda de caminos, preferí dedicarme a escribir y componer. -¿Cuándo escribiste tu primera canción? -"Juntemos nuestras manos", en 1971. Es un bolero. -¿Cuántos libros has publicado? -Cuatro, además de un casete y un CD. El primer libro fue A ti, hombre que pasas, no recuerdo en qué año. Así naturalmente, como el ave y la pasión fue el segundo, en 1987. Publiqué el tercero, Fuego y sombra, en 2001. Y, recientemente, este año, así como jugando, uno de haikús, cuyo título es precisamente un haikú: Si no de eterno / de qué cuenta la rosa / su fundamento. -¿Y el casete y el CD? -El casete salió a la luz hace como 10 años, y en él interpreto mis propias composiciones. En cuanto al CD, se llama Como una rosa roja, el cual, además de canciones y poemas míos, incluye décimas de Pedro Rivarola, Germán Súnico y Diego Vicuña. -¿Tienes nuevos proyectos? -El poemario El canto y la rosa es uno de ellos. Siempre estoy escribiendo y componiendo, con el mismo trabajo y cuidado de un orfebre -Godfrey asiente, reforzando lo dicho por Gladys María. -¿Escribes en esta habitación? -Puedo hacerlo en cualquier parte. -¿También con gente alrededor? -Sí, pero prefiero estar sola. -¿Te sientes más poeta o más compositora? -Soy ambas cosas. -¿Cuál de tus composiciones es la que más te gusta? -"Como una rosa roja", que se ha convertido en un clásico. -¿Y entre tus poemas? -Me gustan todos, porque cada uno de ellos ha nacido en mí con la pasión y la verdad que todo poema debe tener. Pero "Soy mujer" es mi preferido -me responde orgullosa y empieza a recitarlo: Soy mujer Me cimbro en la cintura de la vida Y me acuno en el nido de la raza Alumbrados los dedos de mis manos Untados con la miel de tu caricia Se vuelven fuertes Tengo los ojos puestos en la aurora Y mis piernas caminan tu distancia Soy mujer Nacer en el dibujo de mi padre Con este cuerpo azul perfil que alcanza Y tener el destino inigualable De amamantar y continuar la vida Soy mujer novia amante De la azucena y la granate rosa Que me prestan su luz para besarte Y tengo entre mis brazos En la forma precisa del ensueño La forma de belleza de mi hijo Anidan en mí cóndores que rasgan El firmamento preguntando cómo se da El milagro entre mi carne pálida Y matiza mi rostro y mi sonrisa El fulgor infinito de la lágrima Soy mujer azucena amanecida O abierta amapola bella extática Pero siempre dorada por la vida Aunque muera infinita y solitaria Me despierto en tus ojos Y mágica me vuelvo para amarte Camino entre mis brazos tu cintura Y la cintura misma de la tierra Se siente amada Hay un extraño fulgor en mis entrañas Hay un extraño fulgor de flor mujer Que nace cuando ama Y se funde en la vida Y más allá en la célula principio Donde la vida nace Donde Dios está quieto y aguardando Soy mujer Soy principio del destino Soy fuente de dolor y de esperanza Soy realidad que alcanza al infinito Y materia que a flor de tierra pasa Soy mujer y Dios mismo Para ser madre me bordó la entraña Soy la puerta que une el infinito Con el cuerpo mortal y necesario Soy mujer gracias Dios Elaborada en un laboratorio de esperanza Mis manos se levantan hasta el cielo Y mis pies son dos árboles que guardan Las raíces troncales de la vida ** Frank Otero Luque oteroluque_edita@infonegocio.net.pe Escritor y fotógrafo peruano (Lima, 1959). Vivió en Estados Unidos y en Venezuela. Preside la asociación sin fines de lucro Manos, dedicada a promover la cultura, el turismo y la producción artesanal. Integra el taller de escritores que dirige Cronwell Jara en la Casa Museo José Carlos Mariátegui, pertenece al movimiento "Martes Poéticos", al Consejo Internacional de las Artes (Inter Art), y a la Asociación Latinoamericana de Poetas (Asolapo). Fue alumno del fotógrafo Rómulo Luján (2002) y como tal participó en la muestra colectiva XX Exposición de Arte, en el Museo de Arte de Lima. Fue miembro del jurado calificador del I Concurso Fotográfico "Palpa Querida" (2003), organizado por Manos. Ha publicado el libro de cuentos El Señor de Palpa (Milla Batres, 2003). ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === El derecho patrimonial del autor ====================================== === (con particular referencia al entorno digital) ======================== === Ricardo Enrique Antequera ============================================= *** Primera parte El derecho patrimonial del autor y los principios generales I. Introducción Tradicionalmente el derecho sobre las obras literarias, artísticas y científicas, ha descansado sobre el principio general por el cual el autor debe seguir la suerte económica de su obra y, en consecuencia, el derecho exclusivo de autorizar o no su explotación por cualquier medio o procedimiento, salvo excepción legal expresa, sin perjuicio del reconocimiento de los llamados "derechos morales", cuyo estudio excede los fines y limitaciones de este trabajo. En el sistema latino de protección -seguido entre muchas otras por las leyes de los países de Europa continental y de América Latina-, el principio general anotado, desde las leyes francesas de 1791 y 1793, se ha concretado en dos grandes derechos: a) El derecho de reproducción. b) El derecho de comunicación pública, llamado en Francia "derecho de representación". Sin embargo, siempre se interpretó que uno de los derechos patrimoniales fundamentales del autor (sin perjuicio del derecho moral de integridad), era el de autorizar o no la transformación de su obra y, en los últimos tiempos, se ha agregado también de manera explícita el derecho de distribución, que para la jurisprudencia francesa no es otra cosa que una consecuencia del derecho de reproducción. Pero partiendo del precepto ya señalado por el cual el autor tiene el derecho exclusivo de autorizar o prohibir la utilización de su obra por cualquier forma, cualquier norma legal que contemple alguna limitación específica a ese derecho, por ser de excepción, debe ser objeto de interpretación restrictiva. Es así como la enumeración de las modalidades que conforman el derecho patrimonial o de explotación es simplemente enunciativa, de modo que cualquier uso de la producción intelectual, salvo excepción legal expresa, se integra en ese derecho exclusivo. Finalmente, el derecho patrimonial implica a su vez la aplicación del principio de la "independencia de los derechos", es decir, que cada modalidad de explotación es independiente de las demás, de modo que la autorización expedida por el autor para el uso de su obra por algún medio, no implica que haya consentido en la explotación por los otros que conforman su derecho, pues como lo señalan algunos textos legales, toda cesión de derechos patrimoniales y toda licencia de uso se limitan a los modos de utilización previstos expresamente en el contrato respectivo. II. Características Como ha señalado la Doctrina, el derecho patrimonial del autor es "exclusivo" porque solamente el creador de la obra -o sus derechohabientes-, tiene la facultad de autorizar su explotación; no está sometido al sistema del "numerus clausus", porque comprende cualquier medio o procedimiento; es "disponible", porque se puede transferir, total o parcialmente, por acto entre vivos; es "expropiable" pues si así lo prevé la legislación nacional aplicable, es susceptible de expropiación por causa de utilidad pública o interés social; es "renunciable" (si así lo permite la ley donde se reclama la protección), en la medida en que el autor pueda desprenderse voluntariamente del contenido económico de su derecho; es "embargable", al menos por lo que se refiere a los ejemplares de su obra o a los frutos que rinda su explotación; y es temporal, ya que se extingue con el vencimiento del plazo de protección reconocido por la ley (1). Nótese que esas características permiten diferenciar claramente al derecho patrimonial del derecho moral del autor, pues éste es inalienable, inexpropiable, irrenunciable, inembargable y, en muchos textos nacionales, también perpetuo. III. El derecho de reproducción Siguiendo el orden de los derechos patrimoniales que establece la Decisión 351, nos ocuparemos en primer lugar del derecho de reproducción, que también fue primero de los reconocidos históricamente, desde el Estatuto de la Reina Ana de 1710, en Inglaterra, y que comprende, en los términos del artículo 9,1 del Convenio de Berna para la protección de las Obras Literarias y Artísticas (en lo adelante, Convenio de Berna), "cualquier procedimiento y cualquier forma". La Guía del Convenio de Berna comenta que la terminología empleada por el artículo 9,1 del Tratado se explica por sí misma y agrega: "La expresión 'por cualquier procedimiento y bajo cualquier forma' es lo bastante amplia para comprender todos los procedimientos de reproducción: impresión (edición gráfica), dibujo, grabado, litografía, fotocomposición y otras técnicas de imprenta, mecanografía, fotocopia, xerocopia, grabación mecánica o magnética... y todos los demás procedimientos conocidos o por descubrir..." (2). Nada distinto ha dicho el legislador comunitario andino, cuando el artículo 14 de la Decisión 351, que contiene el Régimen Común sobre Derecho de Autor y Derechos Conexos (en lo adelante, Decisión 351), entiende por reproducción "la fijación de la obra en un medio que permita su comunicación o la obtención de copias de toda o parte de ella, por cualquier medio o procedimiento". Expresiones legislativas tan amplias han permitido señalar a la Doctrina que el derecho de reproducción se apoya en los principios siguientes: a) En cuanto al objeto reproducido, puede tratarse de manuscritos, programas de ordenador, dibujos, ilustraciones y fotografías, como también de interpretaciones de obras, de registros fonográficos y magnéticos, de obras audiovisuales, etc. b) En cuanto al modo de reproducción es también múltiple: impresión, dibujo, grabado, fotografía, modelado, fotocopiado, microfilmación y cualquier procedimiento de las artes gráficas y plásticas (3). IV. El derecho de comunicación pública El Convenio de Berna no establece expresamente un derecho general de comunicación pública, sino que reconoce algunas modalidades específicas, por ejemplo: a) El derecho de representación y ejecución de obras dramáticas, dramático-musicales y musicales (art. 11,1,1º). b) El derecho de transmisión por cualquier medio de la representación o ejecución de obras dramáticas, dramático-musicales y musicales (art. 11,1,2º). c) Los derechos de radiodifusión, de comunicación por hilo o sin hilo de la obra radiodifundida y de comunicación de esa radiodifusión por medio de altavoces u otros instrumentos análogos, en estos casos con relación a todas las obras literarias o artísticas (art. 11 bis). d) Los derechos de recitación pública y de transmisión de la recitación de las obras literarias (art. 11 ter). e) Los derechos de representación, ejecución y transmisión pública de las obras literarias o artísticas adaptadas a una obra cinematográfica (art. 14). f) Los derechos de representación, ejecución y transmisión pública de la cinematográfica en sí misma (art. 14 bis). Si se tratara de una enumeración exhaustiva, no quedarían incluidas en la protección otras modalidades de comunicación pública, tales como la exposición de obras de arte o la representación o ejecución de obras no dramáticas, dramático-musicales o musicales. Pero como la enumeración de los derechos en el Convenio de Berna sólo tiene un carácter de "principios mínimos", de modo que pueden ser ampliados por los textos nacionales o comunitarios, la tendencia legislativa de las últimas décadas ha sido la de reconocer un derecho general de comunicación pública, que comprende "cualquier medio que sirva para difundir las palabras, los signos, los sonidos o las imágenes", como con diferencias de mera forma aparece, no sólo en la Decisión 351, sino también en algunas leyes nacionales, tales como las de Ecuador, Perú y Venezuela, entre los países miembros de la Comunidad Andina. Y con fines meramente ejemplificativos, la Decisión 351 menciona algunas modalidades de comunicación pública, "en especial las siguientes": a) Las representaciones escénicas, recitales, disertaciones y ejecuciones públicas de las obras dramáticas, dramático-musicales, literarias y musicales, mediante cualquier medio o procedimiento; b) La proyección o exhibición pública de las obras cinematográficas y de las demás obras audiovisuales; c) La emisión de cualesquiera obras por radiodifusión o por cualquier otro medio que sirva para la difusión inalámbrica de signos, sonidos o imágenes; d) La transmisión de obras al público por hilo, cable, fibra óptica u otro procedimiento análogo, sea o no mediante abono; e) La retransmisión, por cualquiera de los medios citados en los literales anteriores y por una entidad emisora distinta de la de origen, de la obra radiodifundida o televisada; f) La emisión o transmisión, en lugar accesible al público mediante cualquier instrumento idóneo, de la obra difundida por radio o televisión; g) La exposición pública de obras de arte o sus reproducciones; h) El acceso público a bases de datos de ordenador por medio de telecomunicación, cuando éstas incorporen o constituyan obras protegidas. Para finalizar con la señalada expresión "residual", por la cual la comunicación pública comprende, en general, "la difusión, por cualquier procedimiento conocido o por conocerse, de los signos, las palabras, los sonidos o las imágenes". Comentando este derecho general de comunicación pública la Doctrina ha dicho que: a. Todo el proceso necesario y conducente a que la obra sea accesible al público constituye comunicación, sometido al régimen del derecho exclusivo de autorizar o prohibir. b. Para la comunicación pública basta que, puesta la obra a disposición del público, un único individuo en un momento dado solicite su acceso a la misma, lo que ocurre con las transmisiones digitales "a pedido" o "a la carta". c. Importa poco que las personas a quienes la obra se pone a disposición se encuentren reunidas o no en un mismo lugar ya que, por ejemplo, en las transmisiones por radiodifusión o por cable, cada uno de los destinatarios de la programación puede encontrarse en sitios distintos. d. Basta que el público "pueda" acceder a la obra, aunque en un momento determinado nadie acceda a ella, por ejemplo, si colocada la misma a disposición del público a través de una red digital ninguna persona, en un preciso momento, desea recibir la transmisión, pues el hecho de poner la obra en los canales de transmisión, constituye comunicación pública. e. La comunicación es pública sin que para ello sea necesaria la previa distribución de ejemplares a cada una de las personas que pueden acceder a la obra: una cosa es la comunicación pública y otra la distribución de ejemplares, ambos derechos de explotación independientes entre sí. f. Como existe comunicación pública desde que se inicia el proceso necesario y conducente para que la obra pueda ser accesible al público, la transmisión a través de una señal lanzada hacia el satélite, por ejemplo, ya constituye comunicación en su fase ascendente aunque el público no reciba todavía la señal (y las obras allí contenidas) porque se pretenda transmitirla "en diferido" (4). V. El derecho de distribución Si se mira al derecho de distribución como un derecho general de "puesta a disposición pública" de los ejemplares que contienen la obra, quiere decir que comprende tanto a aquellos medios que transfieran la propiedad de dichos ejemplares (la venta y la donación), como a los que solamente traspasan la posesión de los mismos, tal el caso del alquiler y del préstamo. Ese derecho de distribución solamente aparece consagrado en el Convenio de Berna (como "derecho mínimo" que puede ser ampliado por las leyes nacionales, instrumentos comunitarios o incluso por otros tratados), para las obras cinematográficas, cuando su artículo 14,1,1º dispone que "los autores de obras literarias o artísticas tendrán el derecho exclusivo de autorizar: 1º. la adaptación y la reproducción cinematográficas de estas obras y la distribución de las obras así adaptadas o reproducidas", pero no figura para el resto de las obras literarias o artísticas. A su vez, el derecho de distribución puede verse en un sentido restringido, es decir, sólo para el derecho exclusivo de autorizar o no la puesta a disposición del público de los ejemplares de la obra mediante venta u otra forma de traslación de la propiedad, dejando al alquiler (y eventualmente al préstamo público), para otro derecho específico. La distribución en la Decisión 351 con un criterio amplio, cuando su artículo 13,c) reconoce el derecho exclusivo de realizar, autorizar o prohibir "la distribución pública de ejemplares o copias de la obra mediante la venta, arrendamiento o alquiler" pero, además, en la definición de lo que es "distribución", el artículo 3 del mismo texto comunitario agrega la expresión "préstamo o de cualquier otra forma", de modo que una interpretación coherente e integradora de las normas apunta a afirmar que en los términos de la Decisión 351, el derecho de distribución alcanza también al préstamo y a cualquier otra modalidad de puesta a disposición de los ejemplares de la obra. Así ha sido interpretado por los legisladores que han promulgado nuevas leyes en los países de la Comunidad Andina luego de la entrada en vigencia (y de aplicación directa y preferente) de la Decisión 351, por ejemplo en las leyes nacionales de Ecuador y Perú, las cuales agregan la expresión "o de cualquier otra forma conocida o por conocerse de transferencia de la propiedad, posesión o tenencia de dicho original o copia" (Ecuador) o "permuta u otra forma de transmisión de la propiedad, alquiler, préstamo público o cualquier otra modalidad de uso o explotación" (Perú). Nada distinto podría interpretarse en la ley venezolana, cuando si bien solamente prevé formando parte de la distribución a la "venta u otra forma de transmisión de la propiedad, alquiler u otra modalidad de uso a título oneroso", reconoce como principio general el derecho exclusivo del autor a explotar su obra "en la forma que le plazca", siendo ilícita sin su autorización cualquier "comunicación, reproducción o distribución total o parcial de una obra sin el consentimiento del autor o, en su caso, de los derechohabientes o causahabientes de éste". Nótese además que, conforme a la decisión comunitaria y a los textos nacionales mencionados, ese derecho de distribución alcanza a cualquier género de obra cuyos ejemplares sean susceptibles de ser puestos en circulación al público. En el plano de los acuerdos y tratados internacionales, la situación tiene sus propios matices, pues como ya se ha dicho el Convenio de Berna apenas reconoce el derecho de distribución (sin establecer específicamente su contenido), en relación con las obras cinematográficas. Sin embargo, el Tratado de la Organización Mundial del Comercio (OMC), a través de su Anexo 1C, que contiene el Acuerdo sobre los aspectos de los derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), a pesar de que no reconoce un derecho de distribución en sentido general, sí lo hace en relación con el derecho de arrendamiento "al menos respecto de los programas de ordenador y de las obras cinematográficas" (lo que quiere decir que como principio mínimo sólo es obligante para los países en relación con esas dos categorías de obras, pero puede ser ampliado a otras obras por las leyes nacionales), y que en lo que se refiere a los derechos conexos es extendido por el propio Acuerdo, "mutatis mutandis", a los productores de fonogramas sobre sus fonogramas. El Tratado de la Ompi sobre derecho de autor (en lo adelante, WCT por sus siglas en inglés), divide el tema en dos derechos: a) Por lo que se refiere al derecho de distribución "stricto sensu", dispone que "los autores de obras literarias y artísticas gozarán del derecho exclusivo de autorizar la puesta a disposición del público del original y de los ejemplares de sus obras mediante venta u otra transferencia de propiedad", dispositivo que de acuerdo a su parte final alcanza también a la permuta y a la donación, por ser también modalidades donde se transfiere la propiedad de los ejemplares. b) En cuanto al arrendamiento, reconoce como principio mínimo el derecho exclusivo de los autores de programas de ordenador, de obras cinematográficas y de obras incorporadas en fonogramas (tal como lo establezca la legislación nacional de cada parte contratante), de autorizar el alquiler comercial al público del original o de los ejemplares de sus obras. Debemos acotar que ambos derechos están concebidos en la legislación andina de una manera más amplia, ya que el derecho de distribución en general incluye "cualquier otra forma" y, en lo referente al derecho de arrendamiento, no lo limita a los programas de ordenador, a las obras cinematográficas y a las incorporadas a fonogramas, sino que se extiende a los ejemplares de obras de cualquier género creativo. VI. El derecho de modificación El Convenio de Berna contiene, en dos dispositivos distintos, por una parte, el derecho del autor de autorizar la traducción de la obra (art. 8) y, por la otra, el de autorizar o no sus adaptaciones, arreglos y otras transformaciones (art. 12). Ambos derechos se pueden resumir en uno solo, es decir, el derecho de modificación o transformación, como lo tiene dispuesto el artículo 13,e) de la Decisión 351 y buena parte de las leyes nacionales. Es de hacer notar que el derecho de modificación, en el sentido amplio expresado, es independiente del derecho moral de integridad, por el cual el autor tiene el derecho de "oponerse a oponerse a cualquier deformación, mutilación u otra modificación" de la obra "o a cualquier atentado a la misma que cause perjuicio a su honor o a su reputación", en los términos mínimos establecidos en el artículo 6 bis del Convenio de Berna y que algunas legislaciones, como la de Perú, han ampliado a "toda deformación, modificación, mutilación o alteración" de la obra, cause o no perjuicio al decoro de la misma o a la reputación de su autor. Lo anterior quiere decir que si el autor autoriza una modificación (traducción, adaptación, arreglo u otra transformación) de la obra, pero el producto resultante atenta contra la integridad de la misma, puede accionar invocando el derecho moral de integridad. VII. El derecho de importación No existe en los tratados internacionales con vocación mundial un tratamiento específico acerca del derecho de reproducción, el cual puede verse desde dos ópticas distintas: a) Como un derecho de oponerse a la importación de las copias ilícitas de la obra, como lo prevé el artículo 13,d) de la Decisión 351 y en el art. 18-04,a) del Tratado del G3, entre Colombia, México y Venezuela. b) Como un derecho de impedir el ingreso al territorio respectivo de ejemplares que fueron autorizados para otro país distinto al de importación, como lo hace, por ejemplo, la ley ecuatoriana. La primera concepción del derecho de importación es, si se quiere, innecesaria, porque tratándose de ejemplares no autorizados por el titular infringen entonces el derecho de reproducción y, como tales, son ilícitos en sí mismos, con o sin derecho de importación. Por el contrario, la segunda concepción del derecho de importación parte del principio por el cual el autor puede fraccionar la validez espacial de su derecho, de modo que los efectos de una cesión o de una licencia de uso de una obra, según el caso, se limitan al "ámbito territorial" pactado por las partes, de manera que si los ejemplares objeto de la cesión o de la licencia se exportan a un tercer país, se exceden los límites de ese contrato y el cedente o licenciante puede impedir la importación de tales ejemplares a ese tercer país. Pero el asunto no tiene una adopción unánime en las legislaciones y todavía se discute en Doctrina si el derecho de autor debe conocer o no de la figura del "agotamiento del derecho" de distribución, como figura en muchas legislaciones sobre Propiedad Industrial, inclusive en la Decisión 486 de la Comunidad Andina. Por supuesto, cuando se trata de territorios nacionales que forman parte de un "mercado interior" sin fronteras aduaneras nacionales, no parece haber discusión en cuanto al agotamiento del derecho de distribución al colocar los ejemplares de la obra en alguno de esos países, aunque el titular pueda oponerse a la importación de reproducciones provenientes de otros territorios distintos, aunque hayan sido autorizados para circular en estos últimos pero no en la comunidad económica. En la Comunidad Andina el agotamiento del derecho de distribución dentro del mercado interior constituye una tarea pendiente para futuras decisiones comunitarias en materia de derecho de autor y derechos conexos. VIII. Los derechos de simple remuneración Aunque los derechos patrimoniales estudiados tienen el carácter de "exclusivos", existen supuestos de excepción en los cuales el autor no tiene el derecho de autorizar o prohibir alguna forma específica de utilización de la obra sino que, en su lugar, sólo tiene el derecho de percibir una contraprestación económica por esa modalidad de uso de su producción intelectual. Los dos supuestos tradicionales de excepción en los que se puede sustituir el derecho exclusivo del autor por uno de simple remuneración, están contemplados en los artículos 11 bis 2 y 13,1 del Convenio de Berna, mediante los cuales los países miembros de la Unión están facultados (aunque no obligados) para establecer "licencias no voluntarias" exclusivamente para los casos de la radiodifusión y de la reproducción fonográfica de las obras, a cambio de que una remuneración equitativa fijada, en defecto de acuerdo amistoso, por la autoridad competente. Como ninguna de esas licencias ha sido acogida por las legislaciones nacionales de los países latinoamericanos (ni en muchos otros de la tradición latina o continental), como tampoco en la Decisión 351 de la Comunidad Andina, nos limitaremos a señalar que las mismas deben ser intransferibles, sólo son válidas en el territorio donde han sido expedidas y deben respetar los derechos morales del autor. Pero a partir de la invención de la fotocopia, que facilita la reproducción de obras expresadas en forma gráfica, así como de los aparatos y soportes que permiten la grabación de obras sonoras y audiovisuales, se ha producido el fenómeno de la "copia privada" o de la "copia para uso personal", que precisamente por su masificación se hace imposible para el autor ejercer el derecho exclusivo de autorizarlas o no, razón por la cual existe la tendencia actual de permitirlas sin necesidad del consentimiento expreso del autor, pero siempre con el derecho de percibir por ello una contraprestación económica equitativa. Todo ello parte de lo dispuesto en el artículo 9,2 del Convenio de Berna, cuando reza: "Se reserva a las legislaciones de los países de la Unión la facultad de permitir la reproducción de dichas obras en determinados casos especiales, con tal que esa reproducción no atente a la explotación normal de la obra ni cause un perjuicio injustificado a los intereses legítimos del autor". En efecto, dicho dispositivo facilitó que, por años, las leyes nacionales permitieran, sin necesidad del consentimiento del autor, la reproducción para uso personal de una obra protegida, porque dadas las características "artesanales" de esa reproducción (por ejemplo, en forma manuscrita o con una máquina de escribir), se limitaba a pequeñas partes de la misma y, por ello, se estimaba que no atentaba contra su explotación normal, ni tampoco causaba un perjuicio injustificado a los intereses legítimos del autor. Pero a partir de las modernas tecnologías mencionadas (y con mayor razón desde el advenimiento del mundo digital), se observó que el volumen de las reproducciones facilitadas por aparatos y soportes reproductores afectaba gravemente los derechos económicos de los autores (y también de los editores, artistas intérpretes o ejecutantes, productores fonográficos y cinematográficos), razón por la cual, si bien se admite entonces la excepción al derecho exclusivo en relación con tales modalidades de reproducción, se las somete a un derecho de remuneración. Aunque la evolución de ese derecho de remuneración sobre la "reproducción reprográfica" y sobre la "copia privada de grabaciones sonoras y audiovisuales" ha tenido un lento reconocimiento en los países latinoamericanos, ya ha sido acogido por las leyes nacionales de Ecuador, Paraguay, Perú y República Dominicana (y sólo en lo que se refiere a los derechos reprográficos en la ley venezolana), aunque lamentablemente su puesta en vigencia en Paraguay, Perú y República Dominicana está sometida al desarrollo de un futuro texto reglamentario. Por el contrario, la ley ecuatoriana lo ha previsto para su aplicación inmediata, con el texto que a continuación se transcribe: "Artículo 105. La copia privada de obras fijadas en fonogramas o videogramas, así como la reproducción reprográfica de obras literarias impresas, estará sujeta a una remuneración compensatoria de conformidad con las disposiciones de este parágrafo. Esta remuneración se causará por el hecho de la distribución de soportes susceptibles de incorporar una fijación sonora o audiovisual o de equipos reproductores de fonogramas o videogramas, o de equipos para reproducción reprográfica. La remuneración corresponderá por partes iguales a los autores, a los artistas, intérpretes o ejecutantes y, a los productores de fonogramas en el caso de fonogramas y videogramas y, corresponderá así mismo, por partes iguales, a los autores y editores en el caso de obras literarias. La remuneración compensatoria por copia privada de fonogramas y videogramas será recaudada por una entidad recaudadora única y común de autores, intérpretes y productores de fonogramas y videogramas, cuyo objeto social será exclusivamente la recaudación colectiva de la remuneración compensatoria por copia privada. Igualmente, la recaudación de los derechos compensatorios por reproducción reprográfica corresponderá a una entidad recaudadora única y común de autores y editores. Estas entidades de gestión serán autorizadas por el IEPI y observarán las disposiciones de esta Ley". "Artículo 106. La remuneración compensatoria prevista en el artículo anterior será pagada por el fabricante o importador en el momento de la puesta en el mercado nacional de: a) Las cintas u otros soportes materiales susceptibles de incorporar una fijación sonora o audiovisual; y, b) Los equipos reproductores. La cuantía porcentual de la remuneración compensatoria por copia privada deberá ser calculada sobre el precio de los soportes o equipos reproductores, la misma que será fijada y establecida por el Consejo Directivo del IEPI". "Artículo 107. La persona natural o jurídica que ofrezca al público soportes susceptibles de incorporar una fijación sonora o audiovisual o de equipos reproductores que no hayan pagado la remuneración compensatoria, no podrá poner en circulación dichos bienes y responderá solidariamente con el fabricante o importador por el pago de dicha remuneración, sin perjuicio de que el IEPI, o los jueces competentes, según el caso, retiren del comercio los indicados bienes hasta la solución de la remuneración correspondiente. La falta de pago de la remuneración compensatoria será sancionada con una multa equivalente al trescientos por ciento de lo que debió pagar. Los productores de fonogramas o los titulares de derechos sobre las obras a que se refiere este parágrafo, o sus licenciatarios, no están sujetos a esta remuneración, por las importaciones que realicen". "Artículo 108. Se entenderá por copia privada la copia doméstica de fonogramas o videogramas, o la reproducción reprográfica en un solo ejemplar realizada por el adquirente original de un fonograma o videograma u obra literaria de circulación lícita, destinada exclusivamente para el uso no lucrativo de la persona natural que la realiza. Dicha copia no podrá ser empleada en modo alguno contrario a los usos honrados. La copia privada realizada sobre soportes o con equipos reproductores que no hayan pagado la remuneración compensatoria constituye una violación del derecho de autor y de los derechos conexos correspondiente". La legislación comunitaria andina no contiene disposiciones sobre los derechos de remuneración por la reproducción reprográfica y la grabación sonora o audiovisual para fines privados, de manera que se trata de una materia diferida a las leyes nacionales, conforme al artículo 17 de la Decisión 351, conforme al cual las leyes internas de los países miembros pueden reconocer otros derechos patrimoniales, adicionales a los contemplados en ella. Para finalizar este capítulo debemos señalar que el derecho de remuneración por copia privada no legitima la "piratería", pues se limita a las reproducciones para uso personal y no para su distribución al público, sea o no con fines comerciales. IX. El "droit de suite" Hemos dejado como el último de los derechos patrimoniales "tradicionales" el relativo al "droit de suite", en razón de que se trata de un derecho aplicado exclusivamente a las obras de artes plásticas y, en algunos pocos textos nacionales, a los manuscritos originales de autores y compositores. Aunque el "droit de suite" aparece contemplado en el artículo 14 ter del Convenio de Berna, esa protección no es exigible, de acuerdo a dicho dispositivo, "mientras la legislación nacional del autor no admita esta protección y en la medida en que la permita la legislación del país en que esta protección sea reclamada", de manera que en términos prácticos su incorporación a las leyes de los países miembros queda diferida a la voluntad de los legisladores nacionales, en los términos que ellos determinen. En palabras del Convenio de Berna, "en lo que concierne a las obras de arte originales y a los manuscritos originales de escritores y compositores, el autor -o, después de su muerte, las personas o instituciones a las que la legislación nacional confiera derechos- gozarán del derecho inalienable a obtener una participación en las ventas de la obra posteriores a la primera cesión operada por el autor". El "droit de suite" obedece a una realidad innegable y es que son escasos los artistas plásticos que logran un beneficio económico importante en vida con la explotación de sus obras y que, agobiados por la pobreza, deben vender el ejemplar -casi siempre único-, que contiene sus obras de arte a precios irrisorios, de modo que las ganancias terminan aprovechando a los futuros comerciantes del arte y los revendedores. El "droit de suite" figura en el artículo 16 de la Decisión 351 (únicamente en relación con las obras de artes plásticas y no en relación con los manuscritos originales de autores y compositores, por ser la tendencia más generalizada en el Derecho Comparado), y la norma comunitaria ordena a los países miembros reglamentar ese derecho, el cual ya se encuentra desarrollado en las leyes internas de Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela, mientras que Colombia se encuentra en mora con esa obligación. El alcance del "droit de suite" es distinto en los países de la Comunidad Andina, pues mientras en Bolivia y Ecuador comprende también a los manuscritos, en Perú y Venezuela se limita a los ejemplares de las obras plásticas. Finalmente, queremos destacar que el "droit de suite" no es exclusivo, porque el autor no tiene el derecho de autorizar o prohibir la reventa del soporte material, sino el inalienable e irrenunciable de percibir una remuneración porcentual por esa negociación. *** Segunda parte El derecho patrimonial del autor en el entorno digital I. Introducción El derecho de autor es, desde el punto de vista patrimonial, un "hijo de la tecnología", si se toma en cuenta que nació como producto de una innovación técnica: la imprenta, pues fue a partir de allí cuando se advirtió su importancia económica con la circulación masiva de ejemplares y el reclamo de los autores y editores de gozar del derecho de autorizar o no esa forma de reproducción y de obtener por dicha forma de modalidad de uso un beneficio pecuniario. A partir del reconocimiento del derecho de reproducción en el Estatuto de la Reina Ana de 1710 y de los derechos de representación y reproducción en las leyes francesas de 1791 y 1793, el derecho de autor ha tenido que evolucionar al compás de los adelantos tecnológicos que se han sucedido en el tiempo, desde la invención del fonógrafo, el cinematógrafo, la radiodifusión, las transmisiones satelitales y por cable, la fotocopiadora y los equipos de regrabación sonora y visual, hasta llegar a las modernas tecnologías digitales, estas últimas que, por una parte, facilitan el copiado "clónico" de las obras protegidas por los derechos intelectuales y, por la otra, permiten la transmisión interactiva de dichas producciones (como también de las prestaciones tuteladas por los derechos conexos), a través de comunicaciones online en redes como Internet (5). La mayoría de los retos que ha tenido que afrontar el derecho de autor con el surgimiento de nuevas tecnologías han sido resueltos con base a los principios tradicionales ya expuestos en la primera parte de este trabajo, especialmente a través de una interpretación dinámica de las normas, y solamente cuando ello no ha sido posible, por medio de reformas legislativas actualizadoras. En este último sentido, la comunidad internacional sintió la necesidad de aprobar un nuevo instrumento que, por una parte, aclarara la plena aplicación de los principios tradicionales al entorno digital y, por la otra, incorporara ciertas disposiciones dirigidas, fundamentalmente, a la observancia de los derechos en el mundo de la Internet. Al comienzo, se pensó en una nueva revisión del Convenio de Berna, pero como para ello era indispensable la unanimidad de los países miembros -lo que lucía poco probable dado el número de estados que se han incorporado al instrumento-, se planteó entonces la posibilidad de un "Protocolo Adicional" a dicho Convenio, lo que está permitido por el artículo 20 del mismo Tratado, como un "arreglo particular" entre varios de sus miembros, siempre que "confieran a los autores derechos más amplios que los concedidos por este Convenio, o que comprendan otras estipulaciones que no sean contrarias al presente Convenio". Aunque esa posición se mantuvo durante los comités de expertos convocados por la Ompi para hacer los estudios previos antes de convocar a la Conferencia Diplomática, la "propuesta básica" elevada a la consideración de dicha conferencia planteó dos alternativas: la de aprobar un "Protocolo" al Convenio de Berna o la de aprobar un nuevo Tratado, posición esta última que fue la que tuvo la adhesión mayoritaria, porque de esa manera se permitía la adhesión a países que no fueran miembros del Convenio de Berna y, además, permitía el ingreso al instrumento de organizaciones internacionales con una legislación común, como lo era la Comunidad Europea, aplicable también, de desear pertenecer al Tratado, a la Comunidad Andina y al Mercosur. Por ello, el WCT no es un "Protocolo", sino un Tratado. Pero el entorno digital también angustiaba a los artistas intérpretes o ejecutantes y a los productores de fonogramas, razón por la cual los órganos rectores de la Ompi decidieron ampliar el campo de atribuciones de los comités de expertos (y posteriormente de la Conferencia Diplomática), para aprobar también un nuevo Tratado, que nunca se concibió como un "Protocolo" a la Convención de Roma, entre otras razones porque no comprendía en su contenido a los derechos de los organismos de radiodifusión (postergados para otro tratado, todavía en discusión a nivel de los comités de expertos de la Ompi), además de que, al no ser un "Protocolo", sino un nuevo Tratado, permitía, como en el caso del WCT, la incorporación de países que no fueran miembros de la Convención de Roma, así como de organizaciones internacionales de integración, como la Comunidad Europea y, eventualmente, la Comunidad Andina y el Mercosur. Es así como también en la misma Conferencia Diplomática fue aprobado el WPPT (6). A continuación estudiaremos someramente el tema de los derechos patrimoniales a la luz de los principios generales y también conforme a las últimas tendencias convencionales y legislativas, inclusive, por supuesto, a la luz del WCT y del WPPT. II. El derecho de reproducción en el entorno digital Como la reproducción se efectuó desde antaño por medios analógicos, la primera pregunta que surgió fue si el almacenamiento electrónico era o no una modalidad de reproducción: si la respuesta era afirmativa, no había necesidad de reformas legislativas; si era negativa, el autor no podía ejercer el derecho de autorizarlo o no mientras no se introdujeran nuevos dispositivos en los textos nacionales o, en su caso, en los convenios internacionales. No hubo dudas en que el almacenamiento electrónico era una forma de reproducción, por las razones siguientes: a) El artículo 9,1 del Convenio de Berna se refiere a la reproducción "por cualquier procedimiento y bajo cualquier forma", de manera que alcanza a toda forma de uso que implique una fijación de la obra, analógica o digital. b) El artículo 9,3 establece que "toda grabación sonora o visual será considerada una reproducción", de modo que para que haya reproducción no es necesaria la multiplicación de copias, sino la mera "grabación", es decir, la simple "fijación". c) El almacenamiento electrónico implica la "fijación" de la obra en la memoria de un computador, sin que la norma convencional exija que esa "grabación" sea permanente, de modo que puede ser temporal, incluso en la memoria RAM del equipo. d) La jurisprudencia en numerosos países resolvió que el almacenamiento digital de una obra, incluso con miras a su transmisión por Internet, era en sí mismo una reproducción, conforme al Convenio de Berna, independientemente de ser también un acto de comunicación pública por su puesta a disposición de los usuarios a través de esa red interactiva. A los anteriores argumentos se unieron las disposiciones -todavía más aclaratorias- que en las leyes nacionales y comunitarias, incluso antes de la "era digital", ya se contemplaban en relación con el derecho de reproducción, aunque en ausencia de ellas el asunto de todas maneras estaba claro en los términos del Convenio de Berna, ya citados. Por ejemplo, la Decisión 351 ya definía en 1993 a la reproducción como "la fijación de la obra en un medio que permita su comunicación o la obtención de copias de toda o parte de ella, por cualquier medio o procedimiento", es decir, que la presencia de una "o" disyuntiva implicaba que había reproducción, tanto por la "fijación" de la obra como por la "obtención de copias", en ambos casos "por cualquier medio o procedimiento", lo que necesariamente comprendía al almacenamiento digital. También en 1993 la ley venezolana sobre el derecho de autor, luego de definir a la reproducción, señalaba a título de ejemplo algunas de sus modalidades, tales como "cualquier procedimiento ... electrónico", mientras que la ley peruana, aprobada en 1996 pero antes de los nuevos Tratados de la Ompi (conocidos también como "Tratados Internet"), ya definía a la reproducción como la "fijación de la obra o producción intelectual en un soporte o medio que permita su comunicación, incluyendo su almacenamiento electrónico, y la obtención de copias de toda o parte de ella". Por supuesto, nada distinto ha ocurrido con las leyes promulgadas con posterioridad a la aprobación del WCT y del Tratado de la Ompi sobre Interpretación o Ejecución y Fonogramas (en lo adelante, por sus siglas en inglés, WPPT), como la ecuatoriana de 1998, que define a la reproducción como "la fijación de la obra en cualquier medio o por cualquier procedimiento, conocido o por conocerse, incluyendo su almacenamiento digital, temporal o definitivo, y la obtención de copias de toda o parte de ella". Así las cosas, la inclusión de una "Declaración Concertada" en el WCT (y "mutatis mutandis" una sustancialmente similar en el WPPT), por la cual "el derecho de reproducción, tal como se establece en el Artículo 9 del Convenio de Berna, y las excepciones permitidas en virtud del mismo, son totalmente aplicables en el entorno digital, en particular a la utilización de obras en forma digital" y que "queda entendido que el almacenamiento en forma digital en un soporte electrónico de una obra protegida, constituye una reproducción...", no hace más que corroborar lo que con anterioridad ya era unánime a la luz de la interpretación de los preceptos tradicionales, tanto por las legislaciones como por la jurisprudencia y la doctrina. III. El derecho de comunicación pública en el entorno digital Ya hemos dicho que el Convenio de Berna no consagra un derecho general de comunicación pública, sino solamente, como "protección mínima", algunas de sus modalidades, pero también hemos concluido en que ese derecho, concebido de una manera amplia, está contemplado en la mayoría de las legislaciones nacionales y normativas comunitarias. La Decisión 351, por ejemplo, ya en 1993 concebía un derecho de comunicación pública que comprendía, como también fue dicho, "la difusión, por cualquier procedimiento conocido o por conocerse, de los signos, las palabras, los sonidos o las imágenes" y en el mismo sentido, entre otras leyes en la región latinoamericana, las de Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela, de manera que en esa "difusión" por "cualquier procedimiento", quedaba comprendida necesariamente la puesta a disposición de contenidos (obras, interpretaciones o ejecuciones artísticas, producciones fonográficas), a través de redes como Internet. Pero a diferencia de muchas comunicaciones en el mundo "analógico", donde varias personas acceden simultáneamente a la explotación de la obra, en el caso de Internet puede ocurrir que una sola persona, en un momento preciso, esté accediendo a la obra, de manera que podría preguntarse si esa sola persona constituye un "público" y, por tanto, esa comunicación se califica como "pública". Aunque con menos frecuencia, esa posibilidad podía plantearse en el mundo analógico, por ejemplo, si en una sala de baile comienza a ejecutarse la música antes de que lleguen los invitados o potenciales asistentes; o en una transmisión radial o televisiva en horas de la madrugada (especialmente en emisoras de corto espectro o cobertura) si en esas horas de escasa audiencia apenas una persona (o inclusive ninguna), está captando la recepción, y entonces cabría preguntarse en ambos casos: ¿se trata de una comunicación pública? Tanto en el "entorno analógico" como en el digital se trata de una comunicación pública porque una pluralidad de personas "puede" acceder a la obra, inclusive desde el lugar o en el momento en que ellas elijan. Para ello baste con citar la Decisión 351, cuando antes del "boom digital" y también de la aprobación de los nuevos Tratados de la Ompi, ya se define a la comunicación pública como "todo acto por el cual una pluralidad de personas, reunidas o no en un mismo lugar, pueda tener acceso a la obra...". Por supuesto, las últimas leyes tienen una redacción todavía más actualizada, como la dominicana, cuando define a la comunicación pública como la: "Difusión, por cualquier procedimiento que sea, conocido o por conocerse, de los signos, las palabras, los sonidos o las imágenes, de tal manera que puedan ser percibidos por una o más personas, independientemente que la persona o las personas puedan recibirlos en el mismo lugar y al mismo tiempo, o en diferentes sitios y/o en diferentes momentos". Al igual que en relación con el derecho de reproducción, la jurisprudencia en muchos países, bajo el imperio de leyes anteriores al auge de las transmisiones digitales, ya había resuelto que la puesta a disposición de contenidos a través de redes interactivas como Internet, constituía un acto de comunicación pública. Pero, para evitar cualquier interpretación confusa y/o para zanjar la cuestión a la luz de leyes incompletas o muy antiguas, el WCT incluyó, por primera vez a nivel de un Tratado Internacional con vocación mundial, un derecho general de comunicación pública, en los términos siguientes: "Sin perjuicio de lo previsto en los Artículos 11.1)ii), 11bis.1)i) y ii), 11ter,1)ii), 14.1)ii) y 14bis.1) del Convenio de Berna, los autores de obras literarias y artísticas gozarán del derecho exclusivo de autorizar cualquier comunicación al público de sus obras por medios alámbricos o inalámbricos, comprendida la puesta a disposición del público de sus obras, de tal forma que los miembros del público puedan acceder a estas obras desde el lugar y en el momento que cada uno de ellos elija" (negrillas nuestras). Del texto anterior es evidente que no sólo constituye comunicación pública la transmisión "por medios alámbricos o inalámbricos", sino "cualquier comunicación al público", inclusive aquella donde "los miembros del público puedan acceder a estas obras desde el lugar y en el momento que cada uno de ellos elija". Aunque a nivel de un tratado como el citado es el primer dispositivo de esa naturaleza, nótese que ya para muchas leyes internas e instrumentos comunitarios, como la Decisión 351, existía un derecho general de comunicación pública, incluso mediante "la difusión, por cualquier procedimiento que sea, conocido o por conocerse, de los signos, las palabras, los sonidos y las imágenes", de manera que el dispositivo convencional no hizo otra cosa que ratificar las previsiones ya contempladas en dichos textos nacionales y disposiciones dictadas en el marco de procesos de integración. III. El derecho de distribución en el entorno digital Se ha dicho que, como en la transmisión digital, el almacenamiento electrónico de las obras u otras prestaciones, aunque sea temporal, en el computador del usuario que ha accedido a las mismas a través de Internet, constituye una reproducción, quiere decir entonces que hay en ese computador "un ejemplar más" y, en consecuencia, la "puesta a disposición" a través de la red constituye, además, un acto de distribución, dado que en cada uno de los computadores de los usuarios se ha almacenado un ejemplar. Así lo consideró la jurisprudencia en los Estados Unidos, en diversos casos donde la transmisión de obras por Internet fue considerado un acto no autorizado de "distribución por transmisión". El asunto fue muy debatido en los comités de expertos que antecedieron a los nuevos Tratados de la Ompi, en cuya Conferencia Diplomática se aprobó una "Declaración Concertada", que en el texto del WCT y en relación con el derecho de distribución reza así: "...las expresiones 'copias' y 'originales y copias' sujetas al derecho de distribución y al derecho de alquiler en virtud de dichos Artículos, se refieren exclusivamente a las copias fijadas que se pueden poner en circulación como objetos tangibles". Lo anterior quiere decir que, a título de "protección mínima", el derecho de distribución no comprende a las transmisiones de "intangibles", como ocurre en las comunicaciones online, pero: a) Nada se interpone para que las leyes internas de los países u otros instrumentos legales reconozcan, por encima de esa "protección mínima", un derecho de "distribución por transmisión". b) La transmisión online de las obras protegidas por el derecho de autor o las prestaciones tuteladas por los derechos conexos no constituya: 1. Un acto de reproducción por lo que se refiere al almacenamiento de dichas obras o prestaciones en el "servidor", con destino a su transmisión por Internet. 2. Un acto de comunicación pública por la puesta a disposición de los cibernautas de tales obras o prestaciones, a los fines de que puedan acceder a ellas desde el lugar o en el momento que cada uno de ellos elija. IV. El derecho de colocar dispositivos técnicos de autotutela No nos corresponde a nosotros hacer una exposición detallada de los dispositivos de los Tratados Internet, pero como se nos asigna el tema de los derechos patrimoniales, no puede dejar de destacarse que los mencionados instrumentos comprometen a los países a, según palabras del WCT, proporcionar "protección jurídica adecuada y recursos jurídicos efectivos contra la acción de eludir las medidas tecnológicas efectivas que sean utilizadas por los autores en relación con el ejercicio de sus derechos en virtud del presente Tratado o del Convenio de Berna y que, respecto de sus obras, restrinjan actos que no estén autorizados por los autores concernidos o permitidos por la Ley". Aunque el análisis en detalle de esa norma corresponde a otra ponencia, debemos destacar que si bien los nuevos Tratados no obligan a las partes contratantes a reconocer un "derecho subjetivo", en cabeza del titular del derecho de autor (o, en su caso, de los titulares de derechos conexos), a instalar o hace instalar dispositivos de autotutela para impedir infracciones a sus derechos, sino a que las leyes proporcionen acciones y recursos efectivos contra los actos de "eludir" esos mecanismos, algunas leyes nacionales han incrementado la "protección mínima" establecida en dichos convenios, para incorporar expresamente ese derecho. La primera de las leyes en América Latina que reconoció ese "derecho subjetivo" fue la ley peruana, al disponer: "Artículo 38. El titular del derecho patrimonial tiene la facultad de implementar, o de exigir para la reproducción o la comunicación de la obra, la incorporación de mecanismos, sistemas o dispositivos de autotutela, incluyendo la codificación de señales, con el fin de impedir la comunicación, recepción, retransmisión, reproducción o modificación no autorizadas de la obra. En consecuencia, es ilícita la importación, fabricación, venta, arrendamiento, oferta de servicios o puesta en circulación en cualquier forma, de aparatos o dispositivos destinados a descifrar las señales codificadas o burlar cualesquiera de los sistemas de autotutela implementados por el titular de los derechos". Y la corriente fue seguida por la ley ecuatoriana, al señalar: "Artículo 25. El titular del derecho de autor tiene el derecho de aplicar o exigir que se apliquen las protecciones técnicas que crea pertinentes, mediante la incorporación de medios o dispositivos, la codificación de señales u otros sistemas de protección tangibles o intangibles, a fin de impedir o prevenir la violación de sus derechos. Los actos de importación, fabricación, venta, arrendamiento, oferta de servicios, puesta en circulación o cualquier otra forma de facilitación de aparatos o medios destinados a descifrar o decodificar las señales codificadas o de cualquier otra manera burlar o quebrantar los medios de protección aplicados por el titular del derecho de autor, realizados sin su consentimiento, serán asimilados a una violación del derecho de autor para efectos de las acciones civiles así como para el ejercicio de las medidas cautelares que corresponda, sin perjuicio de las penas a que haya lugar por el delito". Otras legislaciones latinoamericanas, como las de Nicaragua, Costa Rica (a través de una ley especial sobre observancia) y República Dominicana, no han reconocido ese "derecho subjetivo", sino que han tipificado como infracción la acción de "eludir" los dispositivos técnicos de autotutela, así como también otros actos como los de importación, fabricación, distribución u oferta de servicios en relación con tales mecanismos desactivados de las medidas de protección implementadas por el titular del derecho o instaladas con su consentimiento. Notas 1. ANTEQUERA PARILLI, Ricardo: Derecho de autor. Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual. Caracas, 1998. Tomo I, pp. 395-399. 2. Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi): Guía del Convenio de Berna. Ginebra, 1978, p. 61. 3. LIPSZYC, Delia: Derecho de autor y derechos conexos. Unesco / Cerlalc / Zavalía. Buenos Aires, 1993, p. 180. 4. ANTEQUERA PARILLI, Ricardo: Manual para la enseñanza virtual del derecho de autor y los derechos conexos. Escuela Nacional de la Judicatura de la República Dominicana e Indotel. Santo Domingo, 2001. Tomo I, pp. 166-167. 5. Para una mayor información sobre la evolución del derecho de autor a la luz de las nuevas tecnologías, vid. ANTEQUERA PARILLI, Ricardo: "Los derechos intelectuales ante el desafío tecnológico". Documento Ompi / Acad / HAV (00/5 (iii), presentado en la Academia de la Ompi sobre Propiedad Intelectual. La Habana, 17 a 21 de abril de 2000. 6. Para una detallada información sobre el WCT y el WPPT, vid. ANTEQUERA PARILLI, Ricardo: El nuevo Tratado de la Ompi sobre derecho de autor. Trabajo publicado en Actas de Derecho Industrial y de Derecho de Autor. Tomo XVIII. Ed. Universidad de Santiago de Compostela/Marcial Pons. Madrid-Barcelona, 1997; y Antequera Parilli, Ricardo: El nuevo Tratado de la Ompi sobre interpretación o ejecución y fonogramas (WPPT), publicado en las Actas de Derecho Industrial y Derecho de Autor. Ed. Universidad de Santiago de Compostela/Marcial Pons. Tomo XX. Madrid-Barcelona, 1999. ** Ricardo Enrique Antequera antequeraricardo@hotmail.com Abogado venezolano (1975). Egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve) con postgrado en propiedad intelectual en McGill University (http://www.mcgill.ca; Montreal, Canadá). Es autor del trabajo Zonas fronterizas entre la propiedad industrial y el derecho de autor. === Sobre los prejuicios José Repiso Moyano ========================== *** Algunos prejuicios No es lo mismo causa que origen, pues una causa es una condición a/en algo que produce un efecto -sí, se puede hablar del origen de la causa o del efecto- y, por el contrario, origen implica que algo proviene directamente sólo de un inicio y de una única dirección. La poesía iberoamericana o castellana no tiene procedencia tan sólo latina -al igual que el lenguaje-, sino aborigen y árabe puesto que las "jarchas" fueron ya composiciones poéticas que exornaban el castellano mientras que éste se desarrollaba. Lo que ofende no es lo mismo que lo que insulta. Así es, ofende siempre lo molesto, todo ante determinadas condiciones anímicas o culturales e insulta forzosamente, por otra parte, alguien que desprecia por encima de los derechos humanos, que amenaza por cuanto que sólo la intención puede hacerlo (el insulto es algo intencionado, "premeditado" e injustificable, sí, al desvincularse de la ética). Muchos confunden poseer criterios propios con la actitud de rebeldía. Veamos: lo primero requiere una escala de valores, la decisión individual, responsable o escrupulosa, una crítica coherente y una autocrítica en suma; lo segundo, ser rebelde, prioritariamente responde a la insumisión, sin embargo se puede ser rebelde a través de la injusticia o de la violencia. Que la injusticia o la corrupción siempre hayan tenido demanda no significa que tú también la demandes o que justifiques eso para la involución de la sociedad por inamovible atavismo. Muchos hablan de los conocimientos como si fueran antagonistas a sabiendas de que todo conocimiento es complementario. De ahí, por ejemplo, que se contrapongan las advertencias de una "parte buena o útil" y una "parte mala o inútil", ambas como puntos de vista o como verdades disyuntivas. No obstante, el conocimiento paulatino de algo corresponde a que realmente sirve y no sirve para muchas cosas, eso es, algo en concreto afecta de diversos modos en sus diversas interacciones; lo que no quiere decir que una interacción sea la verdadera, "la iluminada", sino que simplemente es una verdadera entre las que hay, la que ya es y se suma a las demás que se conozcan. Por ello es necesario el delimitar "lo que se habla" para luego educirle unos efectos. La insulina es una verdad para la estabilidad -para la regularización- de la glucosa en la sangre, esta verdad -ahí está concretizada como verdad: no es una perspectiva, es una verdad-ahí para quien quiera alcanzarla con unos muy precisos conocimientos, para quien quiera conocerla objetivamente con una única delimitación. La motivación está detrás de todo conflicto emocional, de enfermedad mental o social; por lo cual condiciona de una manera o de otra la facilidad de resolver -en lo posible- dichos conflictos. Los intelectuales son a veces los únicos responsables de involuciones o prejuicios sociales y, también, de guerras y de genocidios (relativizando esenciales escalas de valores por ejemplo). El daño la mayoría de las veces o de todas prácticamente empieza con la manipulación intelectual. Nadie es responsable casualmente sino porque atiende a propósitos individuales o sociales; nadie se enamora casualmente sino porque atiende a instintos y a necesidades de placer y de cultura; nadie se hace rico casualmente sino porque atiende a la estimación y a la idealización del dinero; nadie consigue un prestigio casualmente sino porque atiende a incidir benévolamente -aunque sea para él, con egocentrismo- sobre la sociedad. Conque, en pro de incontables ejemplos, la casualidad es un invento hipócrita del ser humano para justificar siempre una consecución o un privilegio individual o social. Es un truco para que todos bailen al son de un destino de conveniencias atávicas al que no hay que objetar nada porque siga reinando con la santificación de la hipocresía. El que lee a Antonio Machado, por ejemplo, indudablemente se está beneficiando de él; ahora bien, habría que ver si él -correspondiendo a su dignidad- recibe un poquito de vergüenza, no de vejación, no de juego sucio o de sufrimiento, sino de vergüenza quiero decir -por silenciarlo ya sería puro y duro nazismo o exterminio con efectos en él, claro. A todo ser humano no se le otorga o se le concede -según modas- una dignidad, sino que ya conlleva desde que nace una dignidad, la cual no se le puede arrebatar o exterminar: es un ser humano que come, siente, sufre y vive sus emociones de ser humano, no de perro. Pero algunos nazis (insistiré siempre en esta calificación totalmente objetiva de exterminio de la dignidad, al igual que "bárbaro" de barbarie o incivilidad) quieren eludirlo mientras no les toque a ellos o a sus hijos. Es la fiesta de su gran crueldad, donde disfrutan con lo que otros sufren. *** Más prejuicios Por mi parte, yo puedo ser un asesino, un ladrón, un paranoico, un psicópata, un mentiroso, etc., pero primero con un algo de decencia humana habrá que demostrarlo. Si se demuestra, o se argumenta bien, pues entonces lo seré y lo aceptaré, ¿por qué no?, como siempre he aceptado lo racional. Si una persona piensa que no lo he aceptado, en seguida, debe decir dónde, en qué caso -ejemplo- no lo he aceptado. Así de sencillo. No puede haber maltrato psicológico si no hay un trato previo; aunque si lo hay, es decir si a mí por ejemplo se me acusara de ello, pues hay que demostrarlo con alguna prueba, alguna, y aplicando las mismas reglas que se utilicen a mi favor, "mirando" ya mi parte con un poquito de vergüenza. Los hechos pueden ser interpretados porque afectan emocionalmente, o sea son usados a través de las emociones; pero la existencia de que son hechos con unas consecuencias físicas determinadas no. Por ejemplo, todo el mundo habla de una guerra, pero no se puede negar su existencia como tal y asimismo las muertes que se demuestran empíricamente o las manifestaciones -en persona- que se hacen en contra de ella. Yo no digo -ni he dicho- que lo que diga sea algo irrebatible, la verdad única (cuando sí es única, pero puede ser alcanzada por muchos; de hecho, de todo lo que sé es aprendida una gran parte de otros), sino que mientras no sea rebatida debe ser válida por principio de racionalidad. Por ello, parto de que soy imperfecto, soy consciente de lo humano que soy. Nunca he tenido ironía como un rasgo esencial o predominante en mi carácter, más bien es así: lo que tenga de humor (negué que no lo tenía, como intención, pero es propio de todos los seres humanos en una dosis por muy pequeña que sea) lo tengo como humor irónico, a sabiendas de que también todos poseen ironía; y si se ha de hacer una crítica de verdad, ¿cómo poder afrontarla sin ella?, ¿en quién ha sucedido? Tener desconfianza sólo significa el tenerla, al igual que la desesperanza o la desilusión. Sin embargo, no se puede deducir que no se haya de tolerar o que implique un peligro ante el mundo, a sabiendas de que todos la tienen en algo, en algo concreto. Yo tengo mis confianzas en unas cosas y en otras no. Lo que nunca se debe hacer éticamente es obligar a alguien -o aplicarle una retorcida deducción- a que sea ilusionado en algo. Nunca he afirmado que exista una conspiración contra mí, luego si no lo he afirmado es evidente que no lo he asegurado como objetividad. Algunas de mis manifestaciones, cuando trato de mi relación personal con algo o alguien, son subjetivas por supuesto. No lo considero de otra forma; porque también tengo la necesidad de manifestaciones subjetivas, a mostrar lo que siento y por qué lo siento ante algo que sí demuestro que es objetivo, o lo pretendo. Conforme a que nunca especulé una bonita imagen o prestigio. De una persona que se aísla las causas pueden ser diversas, por gusto, porque lo necesita simplemente o porque lo aíslan o porque no puede ser de otra manera. Por ejemplo, uno debe aislarse siempre de su maltratador o de aquello que ya le ha dañado bastante, en hechos -y lo considerará él, no el vecino. Por último, uno de los mayores prejuicios que depara la sociedad es que si la violencia es colectiva -si es apoyada por una mayoría- tiene una impune aprobación ética. Por ejemplo, si un millón de personas que pasan hambre se manifiestan violentamente no se llevan nombres y apellidos a ninguna desaprobación ética, pero -en cambio- si es uno que pasa mucha hambre y sus hijos se mueren de hambre ya su nombre y apellidos acarrean todos los reproches habidos y por haber. ¿Linchamiento quizás a una cabeza de turco? ** José Repiso Moyano jrmjrmj@hotmail.com Pensador, poeta, narrador y ensayista español (Cuevas de San Marcos, Málaga, 1965). Ha publicado los libros Cantos de sangre (Ediciones Rondas, Barcelona, 1984) y La muerte más difícil (Ediciones Torre Tavira, Cádiz, 1994). Ha ganado los premios Ángel Martínez Baigorri, de Navarra, y Encina de la Cañada, de Madrid. Es asesor literario de la colección Torre Tavira de Cádiz, donde ha publicado los plegables La muerte más difícil, Carne de cañón (1996), Soñada luz (1999) y La caja de cristal (2000). Textos suyos han aparecido en diversas revistas de todo el mundo, como Casa de las Américas (Cuba), Repertorio Americano (Costa Rica), Signo (Bolivia), Trizas de Papel (Venezuela) y Los Papeles de Río Seco (España), entre otras. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Anunciación del fuego Leandro Calle *** Supermán Jacobo Dib Cruz *** Galería de arte Éricka Ghersi *** Tres cuentos Ángel Balzarino *** Poemas Jaume d'Urgell *** ¿Quién mató a Sara Bell? Diomenia Carvajal *** Poemas Astrid Salazar *** Dos relatos Antonio Senciales Pastor *** A vista del tiempo (extractos) Armando Romero *** Tres cuentos María Agustina Spacarotel *** Indicios de séptimo alba (extractos) Fulgencio Martínez *** Picazón Martha Beatriz León *** Aguaje (extractos) Carmen Váscones *** Puerto de tránsito Marco Minguillo *** Dos poemas Yady Campo *** La lágrima Gladys Liliana Abilar === Anunciación del fuego Leandro Calle ============================== (Nota del editor: Los elementos, poemario del argentino Leandro Calle publicado por Alción Editora en 2003, está dividido en cinco partes. Las cuatro primeras tienen precisamente los nombres de los elementos, "Agua", "Aire", "Tierra" y "Fuego". Hoy presentamos a nuestros lectores la quinta parte, "Anunciación del fuego", que representa una muestra sustanciosa de la obra de este jesuita prestado a la literatura). I Cosido con un hilo de fuego yace en la piedra un Prometeo inmóvil. Cuando los hombres decidieron enfrentar la madera a la madera frotándola, taladrando y perforando, los dioses adoraron a los hombres. Una copulación inconsciente nacía de su carne etérea y el resultado fue una llama tenue comunicándose de aldea en aldea. Los hombres celebraron esta fiesta celeste y los dioses vejados se libraron al sueño de copular al capricho de los hombres. La carne cansada de la carne sugirió la pregunta y todo se apagó sobre la tierra. Cosido con un hilo de fuego yace en la piedra un Prometeo inmóvil. Sin embargo los hombres supieron la manía de masturbar los dioses para ganar el fuego y en las noches de luna o de frío silente el rito taumaturgo persistió entre las cuevas: la madera enfrentando la madera para ganar la llama. II Hierve el tiempo en su cáscara de fuego. Cuando la tierra exprime sus grietas palpitantes bocanadas de auxilio rechazan las cadenas las cadenas de barro que el buen Dios puso un día como corteza eterna como pura vasija del látigo quemante que duerme y despierta en lo hondo en lo oscuro en el centro de la piel alfarera. Como un panal partido desagua el fuego a veces. Cáscara del tiempo. III No hay humo sólo la brasa sola teje en silencio su callar ardiente. IV Cuece el monje con cenizas su manjar. ¿A qué sabe la muerte? A desazón. La ceniza anuncia el triunfo de los muertos. V ¡Fuego! La palabra explotó en los oídos del fusilado. Fue el silbido de las balas que dieron a los vendados ojos la imagen veloz de un puñado de plomos. Mordeduras en el aire. También la boca del fusil creó la nube necesaria para no ver el cuerpo cayendo lentamente. ¡Fuego! Y no se escuchó más. Se quemaba en la boca la última palabra. VI ¿Arde la zarza todavía? Todo arbusto es una llama verde Tal vez era la tarde calentando las piedras. VII Crece como la piel del cilicio mordiendo débilmente la carne del alma. Imperceptible fuego en las entrañas. Pequeña batalla en los rincones del cuerpo. Crece como un punzón que busca la muerte. Cuando las yemas de los dedos destilan fuego cuando alumbran cuando los huesos arden cuando el aliento es un hueco de humo cuando se apagan todos los nombres la quemadura es un niño abandonado. ¡Cómo se quema la ausencia en el papel mojado! Cenizas del futuro. VIII No era el fuego sino una pequeña tibieza que empezaba por tu piel. Mis ojos anidaban en las cúpulas tristes y mi sed de canales mis pies cansados de tanta tierra en el alma y mis manos otoñales y todo comenzaba por tu piel extraña. No, no era el fuego era una pequeña tibieza que comenzaba en tus brazos. Un par de relámpagos tus labios un par de relámpagos dormidos. IX Una esquina en París una esquina como cualquier otra un poco más cerca o más lejos de la gare de Montparnasse. Caminabas. En la esquina te disparé la sed que me quedaba. Caminamos. Conservamos el fuego sin tocarnos. Volví sobre mis pasos con un adiós encendido en tus mejillas. Guardamos nuestro fuego protegiendo el pie desnudo. Nunca supe tu nombre. Aquella esquina se enciende todavía y crepita en la memoria la gare de Montparnasse a mis espaldas. X Alargan mi sombra los faroles del río. XI En carne viva cómo hierve tu piel la recorro con el inmóvil motor del tacto. XII Toda la tierra es fuego. ¿Arde la zarza todavía? Oxidada llama en la memoria que crepita al compás de alucinaciones y tormentas. Oxidada llama la del tiempo cosida a la memoria con un hilo de tierra. ¿Arde la zarza todavía? ** Leandro Calle leandrocalle2000@yahoo.com Escritor argentino nacido en Zárate, provincia de Buenos Aires. Pertenece a la orden de los jesuitas. Ha realizado estudios de humanidades, filosofía y teología. Completó parte de sus estudios literarios en el taller de Elizabeth Azcona Cranwell. Poemas suyos han sido editados en la Antología de fin de siglo de Editorial Vinciguerra, y en medios gráficos del país. Recibió en 1998 mención de honor del Fondo Nacional de las Artes. Actualmente pertenece al grupo literario El sello, el cráneo y la sed. === Supermán Jacobo Dib Cruz ========================================= Venía yo caminando muy tranquilo por debajo del puente de la avenida Fuerzas Armadas cuando escuché un sonido extraño salir de una caseta telefónica. Siempre he sido curioso y esta vez no fue la excepción, me acerqué a la caseta telefónica y vi a un hombre retorciéndose de dolor y vomitando verde, pero esto no captó realmente mi atención, más bien fueron sus botas rojas, su trajecito pegado azul y una S en el pecho que lo delataba sin más ni menos. "Coño, Supermán, ¿qué te pasó?", le dije. "Nada, mi pana, me comí unas empanaditas bajando por la Baralt y mira cómo me dejaron", contestó el superhéroe con una mirada perdida y sin fuerza en su voz. "¿Te puedo ayudar en algo?, no sé, ¿te compro un Alka-Seltzer, una soda?", le comenté. "No, no, hermanazo, desde que Luisa Lane me dejó no valgo medio de mierda, perdí mis poderes, me visto así para aparentar pero la verdad es que no puedo matar ni una mosca", me dijo el paladín de la justicia totalmente derrotado. "Mira, Súper, pero entonces ahora sí estamos jodidos, ¿quién carajo nos va a defender?, Batman se arrechó cuando le robaron el Batimóvil en Las Mercedes, Acuaman casi se derrite cuando se metió a salvar a aquel niñito en las playas frente a Maiquetía y se fue pa'Australia, a Linterna Verde le tumbaron el anillo en el gimnasio y ahora tiene un kioskito en Sabana Grande y los Gemelos Fantásticos se convirtieron en hielo en pleno Maracaibo derritiéndose para la eternidad". Supermán, con voz muy tenue, me dijo: "Mira, chamo, qué te puedo decir, yo estoy acabado, no doy pie con bola, mírame aquí hecho mierda, vomitando, pálido, esto es de terror...". En ese preciso instante se escucharon unas sirenas y unas patrullas a toda velocidad nos pasaron por el lado; Supermán sacó una especie de celular y me dijo: "Coño, están atracando la agencia del Banco Provincial, y yo con esta descomposición... Mire, amigo, yo no le puedo quedar mal a esta gente, ponte mi traje y lánzate para allá", y al instante se desmayó. Yo me iba a disculpar y decirle que realmente no podía pues tenía una cita muy importante, pero el superhéroe yacía ahí delante de mí acostado en su charco de vómito y sin sentido alguno. Coño de la madre, pensé, estas vainas nada más me pasan a mí, yo venía a buscar mis LP's viejos aquí abajo del puente y me consigo a Supermán jodido, es que esto no puede ser, a la vez que me pellizcaba a ver si no estaba soñando. Creo que de alguna u otra forma todos cuando fuimos niños quisimos ser superhéroes, salvar a la princesa, no sé, a la humanidad, volar, tener poderes, esquivar las balas y sentir al final del día que estábamos colaborando con el planeta en el mantenimiento del orden y la paz. Pero coño, me dije, ahora te vas a poner con esos pensamientos altruistas y salvadores, deja al güevón este aquí y vete tranquilo, de todas formas ese banco lo atracan 3 veces por semana; por otro lado el niño que aún habita en mí y que sin lugar a dudas es más poderoso que el carajo me llevó a levantar al paladín vomitado, le quité el traje, le puse mi ropa y procedí a vestirme. Confieso que no hay vaina más incómoda que un traje de superhéroe, ahí entendí por qué yo siempre terminaba desnudo en las fiestas de disfraces a las que mi mamá me llevaba de niño. Después de parir una bola para meterme en el pijama azul ese sufrí horrores para meterme el calzoncillito rojo, las botas no me servían y la capa pesa más que la conciencia de Vinicio Carrera. Sudado de bola y aprisionado por aquel traje que además hacía que me viera más barrigón de lo normal, arranqué a correr hacia la agencia del Banco Provincial. Corriendo como un loquito intenté volar pero sólo alcancé a dar un brinco y doblarme un tobillo al caer, el chofer de un carrito por puesto que me vio en mi fallido intento me gritó "¡Súbete, Supermán, que yo te llevo!", con la misma me subí en el autobusito ante la mirada atónita de los usuarios; unos reían, otros aplaudían y un niñito le dijo a su mamá "Ay, mami, Supermán sí está gordo". Así llegué al banco y ya envalentonado brinqué del carrito doblándome el tobillo nuevamente. Afuera varias patrullas con sus respectivos policías se agolpaban. Al verme, un comisario exclamó: "No jodás, regresó el hombre, ahora sí podremos combatir el crimen, ¿dónde estabas metido, Supermán?". Yo no sabía si salir corriendo o ponerme a llorar y me limité a decirle: "Tranquilo que ya llegué". Me explicaron que adentro del banco había 5 maleantes con una complicada situación de rehenes pero que con mi presencia allí solo era cuestión que entrara y acabara con los antisociales. Tragué grueso y me encomendé a San Manolo, el patrono de los tarados sin destino, y comencé a caminar hacia la puerta del banco. Le di una patada a la puerta y la bota salió volando y le cayó al lado de uno de los maleantes. El individuo se volteó y gritó: "Carajo, apareció el maricón del traje azul". Sin más ni menos una lluvia de balas cayó sobre mi humanidad, gracias a Dios que mi instinto me hizo brincar y esconderme atrás de uno de los escritorios de las ejecutivas de cuentas. Una vez recuperado del carajazo que me di, vi cómo echaba sangre por uno de mis brazos, y solo alcancé a pensar: "Coño, el trajecito de mierda no es antibalas", y me desmayé. Abrí los ojos en un hospital. Una enfermera me saludó y me dijo: "¿Qué le pasó, Supermán?, ¿el traje se le rompió?, ¿cómo puede ser que la bala lo atravesó?". Yo, recuperando la conciencia, sólo pude decir: "No sé, no sé, debe ser que había kriptonita cerca del lugar". La enfermera me dijo: "Bueno, pero no se preocupe, gracias al caos que causó su presencia los maleantes se pusieron nerviosos y no pudieron escapar, siendo capturados en pocos minutos; muchas gracias por haber regresado a Caracas". Yo traté de decir algo pero la enfermera me hizo una seña de que me quedara tranquilo y salió del cuarto. Sonó el teléfono, contesté y oí una voz que me dijo: "Gracias, hermano, por favor deja el traje en el basurero enfrente de la estación del Metro de Plaza Venezuela", y trancó. Ya en mi casa volvió a sonar el teléfono y era mi mamá. "Hola, hijo, ¿cómo está todo? Mira, ayer viendo las noticias me dio la impresión de que Supermán se parecía mucho a ti...". Ahora el que trancó el teléfono fui yo... ** Jacobo Dib Cruz jdib@llgm.com Abogado y narrador venezolano (Boston, Massachussets, EUA, 1974). Egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve), con postgrado en propiedad intelectual en Franklin Pierce Law Center (http://www.ipmall.fplc.edu). Actualmente trabaja en Estados Unidos. === Galería de arte Éricka Ghersi ==================================== Para mi flor de quinua *** I Picnic sobre la hierba (1862) de Edouard Manet No dejes que las moscas acaben con el banquete, muchacha. La comida que está servida es poca, el resto hay que buscarla entre los objetos menos imaginados. Los que se mueven dentro necesitan una lamida de este doméstico animal. Si estás quieta, podrás acariciar el pelaje arisco y el cuerpo flexible de algún gato comiendo lo que más tarde lo habrá de cazar. Quiero cargar esas piezas destrozadas por las hormigas y como una mosca satisfecha mirar desde arriba, sacar mi lengua y afilarme el ala izquierda para caer y romper la ruta de carga: el ir y venir de l a s h o r m i g a s. *** II Flores nocturnas (1918) de Paul Klee Estás en la hierba del gran cuadro, y en tu piel se han posado hormigas. Estás echada sobre azahares y desde tu vientre la nube que elegiste gira y ya no ves su perfil, pero su cuerpo es aún perfecto, se desvanece. Voltea la mirada, muchacha. Ve y hiere la hierba, que no sea la luz la que interfiera, sino el cielo. Sube hacia el rojo más rápido y lánzate hacia el fondo del cuadro. Una vez allí, recoge a las hormigas que reposan a las orillas del río y llévalas al jardín, circularán por los charcos de la noche. Corre hacia afuera. No voltees. Los golpes que vienen de adentro podrían agobiar tu andar en el camino que no has de volver a ver. *** III Paseo de a tres (1914) de Auguste Macke Otro agente ha llegado, y la identidad es el pasaporte difícil de esconder. Tomó de la sangre aún derramada en los rosales. Limpió su rostro y en sus ojos cansados estabas tú, tatuada sobre un fondo blanco. Deja abiertas las ventanas que dan al jardín para que las hojas vuelen y caigan como cuando no hay nada que decir. Recuerda que en el último cuerpo hubo culpa y los gatos rasgaron el óleo. Las hormigas guardaron algo de los cadáveres, aquello que servirá para invierno. Y tú, regresaste a besar mi pecho. Pero tengo la nostalgia de un vientre vacío, y tus hormigas se angustian mientras camino, esperando que mi cuerpo caiga sobre las rutas abandonadas. Es fácil para ti hundirme en la firmeza de los huesos de tus muertos. Herirme entre los rosales. Sin embargo, me levantas. No me quieres para l s a mos ca s. *** IV Mujer de vestido verde (1912) Jean Metzinger Ofrecí mostrarte los elementos del cuadro, pero insistes en observar desde las gradas. Mi pequeña flor de quinua no estás lista para recorrer este jardín. Fuera de aquí busco ser una mosca y aplastar los ojos sobre el papel. Tu terquedad viene de mí, y tus ansias de vomitar hacen que me lance sobre el charco, pero aún no soy la mosca que quiero ser y el tiempo pasa, y la muchacha me empuja hacia sus rosales. Las hormigas de tu cuerpo serán iguales a las mías, pero deja que llegue el agente apropiado con su misión casi terminada. En el cuadro siempre habrá árboles de moras y limones para prepararte helados. V El sueño (1910) de Henri Rousseau Te he escrito un poema. Tú corres y estás muy segura: puedes saltar las gradas sola. Pero yo no estaba allí para animarte, sino aquel que trajo con su llegada a los guardianes de tu descanso. Las flores de los sueños han construido tu celda donde las hormigas y las moscas caen envenenadas en su intento de cruzar los límites. Gracias, mi flor de quinua. Ahora puedo mirar a través del pequeño cristal del gran cuadro y sin miedo sin dudas alejarme sin llevar pertenencias. *** Entre faroles Detén esa música que ahoga, pequeña. Apaga el silencio de esta noche. Dame tu espalda, muchacha ve hacia la hierba y hiere tus ojos con los rosales. Dile al heladero que aquí no hay niños, sólo hormigas en luz y blanco. *** Son las seis El camión blanco ha llegado. Nubes de limón y mora para mi lengua y aún estás lejos de mis planes. No te enojes, mi flor de quinua, del campo de guerra nadie se libra. Ven, ya llegará el momento. No esperes allí agazapada las rosas hieren cuando estamos en otoño. Quédate fuera del gran cuadro donde los ramos de flores nacen sin polvo sin albas. *** Starbucks La carga ha llegado a tus pasos y s e e s t i r a en la sala de descanso. Alguien busca el pulso de esta taza en blanco. La servilleta cae como un campo de girasoles en marcha al este autoservicio para una dama agotada por la maleza de estos bosques en óleo. -Así no dan ganas de pagar la cuenta. Pero el café nuevamente te hace girar sobre la oferta. -Treinta dólares más y regresas a pie a casa. El viento corre hacia el sur cuando las guerras enferman, si las cosas siguen así, ya no habrá ni flamingos ni Floridas. *** VII El taller rojo (1913) de Henri Matisse Quiero tocar las hormigas de tu pecho y escribir sobre muslos, entrepiernas, espaldas y m a n o s. Y creíamos que el gato discutía con las moscas, cuadros regados en tus paredes. Las hormigas sobrevivientes almacenaron sus restos, y tú pensaste que nos habían limpiado la ruta, memoria retratada con llaves dentro. Alza las piernas una por una y atraviesa los cuerpos invisibles. Ningún sobreviviente anda en tus pinturas. Mueve la silla para recordar que el gato estuvo allí lamiendo. Desde afuera nadie sabe qué pasó, entonces tu andar simulará una danza. *** VIII El árbol rojo (1928) de Sèraphine Louis Detrás del árbol arde la urbe, pero te quedas aquí abajo quieta en este paisaje en blanco pensando si son aves o cabezas las que cruzan tu cuerpo o quizá hormigas alteradas por el calor de la ciudad. Algunas ramas arden, atraviesan el cuadro y rozan la delicadeza de tu hechura, entonces corres e imprimes mi presencia sobre este paisaje de nieve. Muchacha, deja de escribir abre las ventanas y di "toma, América, mis hojas", corazones partidos que cubren edificios vomitados en septiembre. *** IX Rosales bajo los árboles (1905) de Gustav Klimt Haré de este ruido un canto de despedida. No más pies ni ojos para mañana. He decidido dejarte ciega entre las rosas y echar al charco aceite, uñas y pestañas. Después, volaré la ruta, sendero de las hormigas. Allí te encontraré entre la hierba o fuera del cuadro para mostrarte al agente que fracasó en su huida l e n t a. También hay otra salida fácil, mirar hacia el otro lado y caminar sin llevar pertenencias, pero si tus palabras son canto de montaña, aún estás pensando en la posibilidad de volar y no sentir la caída. ** Éricka Ghersi eghersi@ufl.edu Poeta e investigadora peruana (Lima, 1972). Estudió ciencias de la comunicación en la Universidad San Martín de Porres (USMP, http://www.usmp.edu.pe). Es cofundadora del Colectivo de Arte, Cultura y Agitación "Piedra Encadenada al Aire", y del Movimiento Cultural Bomba Expansiva Producciones. Ha publicado los poemarios Zenobia y el anciano (Ediciones de la USMP, 1994) y Contra la ausencia (Ediciones Santo Oficio, 2002). Textos suyos han sido incluidos en antologías peruanas, chilenas y argentinas. Ha trabajado en la revista Éxito y en los diarios El Peruano y El Cambio. Ganó una beca para hacer su maestría en literatura en Bowling Green State University (Ohio, EUA, http://www.bgsu.edu); posteriormente, estudia su doctorado en poesía latinoamericana en la Universidad de Florida (Gainesville, EUA, http://www.ufl.edu). Actualmente trabaja para el Instituto de Investigaciones de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y de Psicología de la USMP. === Tres cuentos Ángel Balzarino ===================================== *** El acecho Se detuvo junto a la ventana, con el rostro descompuesto por el miedo y un brazo tendido de manera sentenciosa, mientras gritaba es él, está otra vez allí, en la calle, mirá. Tiré con violencia la revista que tenía en las manos y corrí en un impulso casi desesperado hacia la puerta. Ya eso resultaba un hábito más en el desarrollo diario, algo completamente mecánico que realizaba con pasmosa rapidez, como bajo el imperativo de una orden perentoria, cada vez que Marina denunciaba la presencia del hombre que se había convertido en una tenaz amenaza. Recorrí la calle con la furtiva esperanza de poder atraparlo y acabar por fin con esa pesadilla; divisé algunos familiares habitantes del barrio que regresaban del trabajo o procuraban gozar el fresco aire de la noche, pero ningún rastro de quien despertaba toda mi rabia no sólo por su constante acecho sino también porque parecía tener la rara cualidad de esfumarse repentinamente, con el sigilo de un ladrón consumado, como si pretendiera rehuir cualquier enfrentamiento o, peor aun, fuera una hábil maniobra para atacar en el momento oportuno. La búsqueda resultó inútil y de nuevo me sentí con las manos atadas, impotente para destruir la trampa que se iba tornando cada vez más opresiva, aunque me esforcé por reflejar un aspecto sereno, casi despreocupado, cuando regresé a la casa y Marina me abrazó con el cuerpo agitado. Repetí las palabras acostumbradas, calmate, ya se fue, no estaba en la calle. Ella no pareció oírme o ya ninguna razón conseguía tranquilizarla, conferirle la fuerza necesaria para desalojar el obsesivo terror que la dominaba, se habrá escondido, estoy segura, jamás aceptará que lo haya abandonado, volverá para matarnos. El silencio fue un tácito asentimiento, la pasiva conformidad de que ese ominoso presagio nos sumiría en un estado de permanente desasosiego, hasta producirse la catarsis que significara la liberación o el derrumbe total. La certeza de una espada suspendida sobre nosotros, que nos aplastaría de modo sorpresivo, comenzó a prevalecer tres meses atrás, cuando ella se presentó solicitando un empleo en la compañía de seguros donde yo trabajaba. Advertí enseguida su extrema tensión, que la incitaba a mirar en torno con una alarma apenas disimulada, y luego, a través de la tarea diaria que fuimos compartiendo, me sentí sorprendentemente atraído por ella. Quise indagar en su mundo que de pronto presentí arduo y enigmático. Así, me impuse casi la obligación de explorarlo, de averiguar la causa del pavor y la ansiedad que le hacían considerar como un fatal enemigo a cualquier persona que se le acercaba. Quizás me aceptó no tanto por mi asedio sino por la irrefrenable necesidad de sentirse protegida, de tener a su lado alguien que le brindara un sólido apoyo; pero en el curso de aquellos días en que nos dedicamos a ir al cine, comer en un club o pasear por un parque, eligiendo siempre los lugares más discretos y apartados, como dos fugitivos que buscaban con avidez un refugio seguro, no quiso o no se atrevió a confesarme abiertamente el peligro que la agobiaba. Cuando decidió mudarse a mi departamento, la primera noche de absoluta intimidad se vio perturbada por una cuota de duda e inquietud, porque mi anhelo de posesión significaba tal vez una especie de ataque o sometimiento que ella no estaba dispuesta a consentir, como si eso llevara implícito exponer su debilidad, dejarla sola y sin defensa. Comprendí que debía vencer ese último baluarte para descubrirla en su completa sinceridad, para que ya no hubiera ningún secreto ni subterfugio entre nosotros. No me equivoqué; le costó ceder, llegar a la entrega total. Después que el placer compartido fue transformándose en agradable ternura a través de inéditas caricias, Marina habló en tono suave, pareciendo que cada palabra la aliviaba de una carga bochornosa. Es por él, Eduardo Márquez, íbamos a casarnos pero lo abandoné y prometió matarme, tengo mucho miedo. Entonces la mantuve fuertemente abrazada, similar a un pájaro que necesitaba calor para volar de nuevo, expresándole mi protección, la seguridad de que nada malo habría de ocurrirle mientras estuviéramos juntos. No tardé en comprobar que esa aspiración era completamente estéril ante el poder avasallador de aquel hombre que fue ocupando entre nosotros el lugar de un intruso despiadado; ningún medio resultó adecuado para librarnos del excluyente dominio impuesto por su ambigua presencia. Apresados en la maraña creada por el acecho de él, llegué a pensar que no teníamos otra alternativa que vivir así: ella obsedida por el miedo de reconocerlo entre la gente que cruzaba por la calle y yo, por el contrario, deseando que sucediera eso, que al fin resolviera dar la cara para tener la oportunidad de aplacar mi acumulado furor. Debido a ese estado de progresiva nerviosidad, Marina decidió no sólo abandonar el trabajo, sino también rechazar las invitaciones para presenciar cualquier espectáculo o simplemente pasear por la ciudad, pues ya no tuvo otro propósito que permanecer encerrada en la casa. Respeté su voluntad, abrigando la esperanza de que eso tal vez la ayudaría a sobreponerse; mientras me encontraba en la oficina no lograba relegar un instintivo temor porque quedaba sola y sin resguardo, pero, al estar de nuevo juntos, disfrutábamos plenamente una dosis de dicha y alivio. El aparente sosiego que predominó durante algún tiempo me hizo olvidar que había un enemigo asediando implacablemente, hasta aquella tarde en que, al regresar al departamento, descubrí a un grupo de personas en la vereda, hablando casi a gritos y con gestos de manifiesta sorpresa y confusión. De inmediato creí recibir un brutal puñetazo en pleno rostro y, con la certeza de que se había concretado lo presentido tantas veces, me abrí paso a empujones y por fin quedé inmóvil, petrificado, únicamente absorto en el cuerpo de ella desplomado en el suelo con la ridícula postura de un muñeco cuyos miembros han sido destrozados. Permanecí un largo rato así, ajeno a la presencia y el bullicio de los demás, luchando en vano por convencerme de que era cierto, que él había consumado su venganza, que ya resultaba absoluta mi impotencia para modificar ese hecho; después, con extrema lentitud, levanté la cabeza y clavé la mirada en la ventana del tercer piso, completamente abierta, que me pareció un hueco odioso y siniestro a través del cual Marina había encontrado un atroz castigo o una definitiva liberación. Como una verdadera tortura soporté los extensos interrogatorios de la policía, aunque pude aportar muy pocos datos sobre la única persona que consideraba responsable de lo sucedido, excepto decirles que se llamaba Eduardo Márquez y darles las someras referencias físicas que ella me había confiado; no contaba con fotos para ayudar a identificarlo y eso tornaba muy remota la posibilidad de atraparlo. Sin embargo, deseé que no lo hicieran; la muerte de Marina resultaba algo demasiado personal, que me propuse vengar de manera exclusiva, impulsado por un voraz resentimiento, por el peso de una imprevista soledad. Poco a poco me fui hundiendo en un estado febril, casi de enloquecida exaltación, mientras estaba en la casa o realizaba mecánicamente las tareas diarias, o caminaba sin rumbo por las calles, consumido por la espera semejante a una cruel e interminable agonía. Procuré convertirme en un blanco perfecto, sumamente tentador, para que él repitiera su ataque, pues comprendí que no tenía otro modo para enfrentarlo; luego de sobrellevar durante varias semanas una angustiosa expectativa, el desaliento me hizo creer que nunca podría castigarlo, que él tal vez tuvo el único objetivo de matar a Marina. El hecho de su brusca y total desaparición me fue dejando el sabor de un agrio fracaso, la certidumbre de que jamás me recobraría de esa derrota. Me invadió con mayor fuerza el recuerdo de ella, acuciando mi remordimiento pero transformándose también en la única forma de recuperarla. Comencé a quedarme todo el tiempo libre recluido en el departamento que de repente pareció tener la cualidad de un refugio acogedor, de una ignorada belleza, donde ella fue surgiendo como una presencia tangible a través de cualquier objeto, de cada rincón en que vivimos un acto de amor, de la ropa que distribuí con afectuoso cuidado en el ropero. Fue mientras realizaba la tarea de revisar y arreglar todas las cosas de Marina cuando un día, sorpresivamente, descubrí en el fondo de un cajón la página de un diario, vieja y arrugada, a la que tal vez no le habría prestado la menor atención si no hubiera reparado que estaba celosamente guardada. Entre curioso e intrigado por el grueso título que hacía referencia a un drama pasional, observé la foto que mostraba el cuerpo de un hombre caído en un cuarto donde el mobiliario desordenado reflejaba la huella de una furiosa pelea, y luego, cuando leí el artículo, todo a mi alrededor comenzó a girar en un absurdo torbellino. No pude evitar un grito de protesta o de completo desconcierto ante la súbita, increíble revelación que me sacudió como una certera puñalada, mientras releía la noticia hasta que las letras se tornaron indefinidas frente a mis ojos cansados: "Mendoza, 19. A raíz de un violento altercado, que se presume de índole pasional de acuerdo con el testimonio suministrado por algunos vecinos, fue víctima de tres balazos el empleado Eduardo Márquez, de veintiséis años. Todas las sospechas del crimen recaen sobre su prometida, Marina Velasco, quien actualmente se encuentra prófuga". *** El recuerdo de Julieta bailando y un acordeón repentinamente triste Ya no es lo mismo. Aunque seguimos respetando la costumbre de reunirnos en la plaza a las seis de la tarde y don Batista sigue tocando su acordeón desvencijado, todo resulta distinto. Falta ella. Y no podemos sentir la excitación y el júbilo que nos había deparado el espectáculo a lo largo de tantas jornadas, ni los dedos del viejo se muestran ágiles y entusiastas sobre las teclas sucias, ni la música representa un bálsamo vital y gratificante. Nos cuesta aceptarlo, admitir sin protesta que por culpa de la intolerancia y el despecho de unas solteronas ya no podemos gozar del esplendor y la algarabía que Julieta lograba conferirle a las últimas horas de la tarde. Instintivamente aguardamos su regreso. Para seguir cumpliendo la cita iniciada cinco meses atrás, cuando había dado por primera vez una muestra de su destreza y contagiosa alegría al detenerse frente a don Batista -que, ubicado en un rincón de la plaza, durante algunas horas apretaba el acordeón en un intento por lograr que, en retribución por su tarea o por simple conmiseración, la gente depositara algunas monedas en la caja de madera que tenía al lado- y súbitamente comenzó a moverse al ritmo de una tarantela. Ágil. Sensual. Apasionada. Y desde entonces, al principio por curiosidad y después por inocultable gusto y bienestar, cada día fuimos más los que nos congregábamos allí, subyugados por la presencia de esa muchacha que, al bailar un vals o una polka, despertaba encendidos aplausos y gritos de felicidad y admiración. Fue el inicio de algo nuevo. El hecho que desvaneció la apatía del pueblo. Impacientes esperábamos que dieran las seis para acudir a la plaza. La casi indiferencia con que desde hacía tres o cuatro años observábamos a don Batista instalarse allí para tocar el acordeón como el único recurso para sobrevivir después que la progresiva torpeza de sus manos artríticas lo obligó a desertar del Sexteto Rojo donde siempre había sido una figura destacada, dio paso a un repentino interés. No por él, sino por Julieta que tuvo la virtud de hacernos vibrar de fervor y deslumbramiento por la gracia que reflejaba en cada gesto, por la cara luminosa de felicidad, por la belleza de sus piernas. Sin duda el más beneficiado resultó el viejo, al comprobar el incremento de sus ganancias de un modo que nunca había imaginado, pues el placer y el agradecimiento parecían tornarnos a todos mucho más generosos. Así incorporamos a las costumbres arraigadas en el pueblo esos instantes de recreo que, después de vegetar tanto tiempo en un clima de chatura y casi imbatible melancolía, nos mantenía excitados, disfrutando una desconocida cuota de júbilo y entusiasmo. Y por eso la sorpresa se transformó de inmediato en rechazo e indignación cuando empezaron a surgir las reacciones adversas. La primera en dar la voz de alarma fue Clotilde Macario. Qué vergüenza. Esto es un escándalo para el pueblo, casi gritó como para que todos pudieran oírla al cruzar la plaza rumbo a la iglesia para asistir a la misa de la tarde. Sólo nos mereció una sonrisa divertida, pues ese comentario correspondía a la óptica sombría y de inexorable censura con que observaba cualquier cambio en los hábitos establecidos por la tradición. Pronto comprendimos que era algo más que una protesta aislada. Otras solteronas, Zulma Zapattini y las hermanas Blasco, tan agrias y reacias como ella para aceptar cualquier manifestación de humor y distensión, la apoyaron en la campaña por erradicar la perniciosa costumbre de congregarse todas las tardes en la plaza para escuchar la música interpretada por don Batista y observar a una muchacha bailando de manera desenfadada, con gestos lascivos y dejando parte de su cuerpo al descubierto en un claro atentado al pudor y la decencia. Además de difundir sus exagerados argumentos por todo el pueblo en busca de adeptos, no tardaron en pasar a una acción más agresiva para frustrar el espectáculo: ruidos con pedazos de lata y madera, gritos de horror en defensa de la moralidad. Se produjeron forcejeos, discusiones, cambio de improperios con quienes estábamos dispuestos a defender esos momentos de solaz y beneplácito. Ante el fracaso de sus intentos, buscaron el apoyo del padre Joaquín, quien, a través de cada homilía, pidió a los habitantes que mantuvieran una conducta decorosa, que no perdieran tiempo en diversiones frívolas, que no hicieran exhibición obscena del cuerpo. Aunque evitó cualquier referencia concreta, no hubo dudas hacia dónde apuntaban sus dardos. Y las consecuencias se notaron muy pronto. Primero comenzó a reducirse el grupo que se reunía todas las tardes en la plaza. Después faltó Julieta. Súbitamente. Un día, dos, tres. Muy pronto todas las conjeturas quedaron relegadas por una realidad casi inaceptable: los padres, para evitar que siguiera bailando y dejara de ser el centro de las habladurías y las reconvenciones que sin duda los llenaban de bochorno y vergüenza, decidieron enviarla a la casa de una tía en la capital de la provincia. Por último, don Batista, ya sin los bríos de tantas otras tardes, con un desánimo que apenas le daba fuerzas para apretar las teclas, dejaba escapar del acordeón un sonido infinitamente triste y, alrededor, nosotros, los seis o siete fieles que seguíamos acudiendo a la cita, empecinados, con la remota pero acuciante esperanza de verla otra vez a ella, contagiarnos del ímpetu y el goce con que bailaba cada pieza, deslumbrarnos con la visión de su piel blanca y tentadora. No. Ya no ocurrirá nada de eso. Ahora, como para revelarnos de que ha concluido tan regocijante etapa, poco antes de las siete, cuando las primeras campanadas llaman a misa, aparece Clotilde Macario o las hermanas Blasco o Zulma Zapattini, o todas juntas, hieráticas y con aire de soberbia, casi sin poder disimular una sonrisa de satisfacción y orgullo. Con extrema lentitud, como si llevaran a cabo una ceremonia de la que nadie debía perder ningún detalle, dejan caer algunas monedas en la caja de don Batista. Súbitamente caritativas. Con el claro propósito de reflejar un halo de poder y superioridad. Para nosotros no es más que la forma descarada de aplacar un atisbo de culpa o dar una ínfima y ofensiva recompensa por los esplendentes momentos que nos han robado. *** El día negado Después de trasponer la puerta, dio unos pasos por el comedor, en una especie de reconocimiento, de afanoso intento por familiarizarse otra vez con todas esas cosas que durante dieciocho años habían formado parte del afecto, los sueños, los juegos, pero que ahora, de improviso, asumían el carácter de algo raro, casi desconocido. -Está guardada en tu dormitorio -su madre tuvo la virtud de presentir el motivo de la indecisión o búsqueda-. Nadie la tocó mientras estuviste ausente. Hizo un leve gesto a modo de agradecimiento. Imaginó el celo y la dedicación de sus padres para mantener limpio, inmaculado, lejos de manos extrañas, el instrumento que le habían regalado no sólo como premio por las excelentes notas obtenidas en los estudios, sino también con el propósito de estimularlo para perseverar en la vocación elegida desde muy chico. Tiene condiciones de sobra. Llegará a ser un gran concertista. Palabras reiteradas que constituían un modo de halago y empuje para alimentar sin pausa el recóndito anhelo de convertirse en una figura relevante. Ser el centro de la atención. Ocupar la primera plana de diarios y revistas, aparecer por televisión, presentarse en las salas más importantes del mundo. Despertar envidia, admiración, celos. Por eso, durante meses y años, desdeñando la compañía de familiares y amigos, sin permitirse recreos que significaran distracción o pérdida de tiempo, se concentró sólo en un aprendizaje férreo, obstinado, con la pretensión de alcanzar un estado de seguridad y plenitud para el día en que, desde un escenario, le tocara demostrar su capacidad. No llegó ese día, sin embargo. No. Fue otra cosa lo que estuve obligado a realizar. Sin buscarla ni quererla. Bruscamente hecho trizas los sueños y el cúmulo de proyectos y la libertad que deseaba conservar como uno de los bienes más preciados. Entonces debí empuñar otro instrumento. Menos agradable. Creado para provocar la muerte. La llegada de la citación escueta, imperativa, no le dio la menor posibilidad de protesta. Debía cumplir lo ordenado. Mansamente. Y al presentarse en el Regimiento de Infantería número nueve, tuvo la revelación de la guerra inminente y escuchó las encendidas arengas sobre la soberanía y el honor y la necesidad de luchar en defensa del territorio nacional. Creyó quedar apresado en una maraña asfixiante. Sin tener el recurso de un gesto negativo. Obedecer. Lo único. Dejando que los otros impusieran las reglas. Y casi antes de comprenderlo, se encontró en un lugar inhóspito, obligado a cavar trincheras y empuñar un fusil y disparar los morteros asediado por el frío implacable y la cercana presencia de la muerte en los proyectiles arrojados en cada ataque de los aviones. Sintiéndose atrozmente aislado. Sin defensa. Golpeado por todo aquello que le habían arrebatado: el afecto de sus padres y amigos, los estudios, el deseo de cumplir la vocación elegida. Y por eso, cada segundo que estaba allí, entre el fragor de la lucha y la queja de los heridos y las órdenes secas y categóricas, le resultó irremediablemente perdido para el logro de la meta anhelada. Sí. Tal vez lo mejor sea abandonar para siempre la idea de dar un concierto, de revelar algún día quién soy. Y la impotencia, el miedo, la progresiva desesperanza crecieron no sólo por las noches, cuando el sueño quedaba relegado por la invasión de escenas, hechos, rostros, que habían formado parte de su íntimo y pequeño mundo, ya tan despiadadamente lejano, sino mucho más después de la explosión. Cuando todo pareció quedar petrificado, destruido, sin ningún sentido para él. -Vamos. Allí está. Tomala. Estremecido por la súbita voz, tardó unos segundos en tener noción de que estaba de nuevo en la casa, alejado del estruendo y el horror de las contiendas, frente a su madre. Mecánicamente observó el sitio que le indicaba. Sí. Como si me hubiera estado esperando. Pero no efectuó ningún movimiento en respuesta a la invitación de ella, casi temeroso de aferrar el querido instrumento como había deseado hacerlo tantas veces en las islas en vez del fusil o la metralleta y, sobre todo después, aislado en la gélida pieza de un hospital, mientras duraba la lenta recuperación. Lo único que podía otorgarle sentido a la vida o, al menos, devolverle una cuota de fervor y esperanza. Pero al observar el abultado vendaje que cubría sus manos, comprobaba que los luminosos proyectos habían quedado sepultados en aquella tierra lejana. No. Ya nada será igual. Ahora deberé acostumbrarme a vivir de otra forma. A pesar de la actitud jubilosa de los médicos, las enfermeras, los amigos y, especialmente, de su madre, empeñados en librarlo de cualquier vestigio de temor y zozobra sobre el resultado de las incontables operaciones para quitar las esquirlas de la granada. Como si hubiera ido a las islas de vacaciones. Sin correr ningún peligro. Y ahora estoy herido por unas simples espinas. Rechazando el afanoso intento de los otros por presentarle una realidad grávida de alentadoras promesas, olvidados de que sólo él debía sufrirla en carne propia, sin subterfugio ni ayuda. Por fin, en un acto esforzado, cruzó el umbral. Lentamente fue hasta la cómoda sobre la cual se encontraba la guitarra. Quedó observándola, incrédulo todavía de tenerla al alcance de las manos después de tantos meses. Y ese hecho lo sacudió. Implacable. Al comprobar que sus dedos cortados convertidos en muñones, jamás le permitirían tocar las cuerdas. Y violentamente, mientras estallaba el grito histérico de su madre, comenzó a golpearla contra la pared. ** Ángel Balzarino balzarino@arnet.com.ar Escritor argentino (Villa Trinidad, Provincia de Santa Fe, 1943). Ha publicado los libros de cuentos El hombre que tenía miedo (1974), Albertina lo llama, señor Proust (1979), La visita del general (1981), Las otras manos (1987), La casa y el exilio (1994), Hombres y hazañas (1996), Mariel entre nosotros (1998) y Antes del primer grito (2003), y las novelas Cenizas del roble (1985), Horizontes en el viento (1989) y Territorio de sombras y esplendor (1997). Varios de sus trabajos figuran en ediciones colectivas y es colaborador de diversas publicaciones, como Panorama de las Américas (Panamá), Gaceta Literaria y La Palabra (Argentina). Textos suyos han sido publicados en sitios literarios en Internet. Ha recibido el premio Mateo Booz 1968, el Primer Premio Ciudad de Santa Fe 1970, el Premio Nacional Alpi 1971, el Premio Jorge Luis Borges 1976, el Premio Anual por el Bienio 1976-77 de la Asociación Santafesina de Escritores, el Premio Fondo Editorial Años 1986-1995-1996 de la Municipalidad de Rafaela y la Faja de Honor 1996 y 1998 de la Asociación Santafesina de Escritores, entre otros. === Poemas Jaume d'Urgell ============================================ *** Silencios Escucho a oscuras los silencios que has dejado, tan fríos y azulados que se antojan irreales. Silencios que de noche parecen desiguales, silencios alejados, como ecos del pasado. Escucho a solas los compases que hoy no tocas, parecen tristes olas, que añoran sus luceros. Noche-nueva oscura, de semblantes insinceros, quebrantas mi cordura y los sueños desenfocas. Escucho en la noche tus matices inaudibles, redobles que son broche de mágicas canciones; sonidos de antaño, hoy regresan impasibles. Escucho en mis recuerdos rogarte mil perdones, y respondes sin palabras, palabras terribles, palabras que no saben que tú eres todas mis razones. *** Los otros En los océanos de la mentira, donde apenas alcanza la mirada, se encuentra una nave extraviada, repleta de almas a la deriva. El pequeño Hadmed ya no respira, y su madre llora desconsolada. Ojos tibios y expresión helada... apenas una lágrima escondida. Tragedias griegas en el desayuno, noticias que no hablan de nosotros: huevos fritos con bacon y un zumo. Laderas verdes, caballos y potros... Por nacer en el lugar oportuno, casi olvido que soy como los otros. *** Venganza Maestro en el arte de la espera, adueñado y sometido por mi odio; cada paso es un nuevo episodio que me aproxima a la acción certera. Permanezco tranquilo a tu vera, se diría, soy tu ángel custodio; mas pensar lo cercano del podio, exalta mi sangre sobremanera. Me revuelco entre mi propia ira, y llego a llorar de satisfacción, viéndome arrancarte la vida. Destello de rabia en mi corazón: lento estoque y obscena herida, derrama tu suerte con mi punzón. *** La foto Sólo es una foto. Una foto de periódico. La foto de un extraño, ajeno, lejano, irreal. Sólo es una foto, la misma foto de siempre. Esa foto. La foto. Sólo es una foto, y las fotos no lloran, ni tienen miedo, ni hambre. Sólo es una foto. Es la foto de un niño que mira al objetivo y no ve a nadie. *** Un mar de sueños A veces, cuando no estás, observo esa ventana de añil -ya blanco-, en la que guardas el mar. Y hago como que olvido, como que no existes... que no sé quién eres, ni conozco tus manos. Y en verdad no sé quién eres, no sé, ni si no eres, ni dónde estás... si estás. Porque no sé nada de ti. Entonces lloro a escondidas, porque los días pasan, porque el tiempo se va, y porque me duele la vida. Porque a veces, cuando no estás, oigo cristales que se me rompen y me hieren entre las sombras, a resguardo de mi vergüenza. Entonces, la ventana te añora, y mis lágrimas se mezclan con las del mar... el mar, que tú mirabas. Porque sucede que a veces, a veces, vivir me cuesta tanto, que noto que tu ventana me mira, y sonríe confiada, y me canta: "...Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao; yo miro a Buenos aires, el nido de un gorrión...". Entonces, me acobardo, dejo de llorar, me oculto de mi alma, y aún pienso que... pero no. Entonces, regreso al trabajo, frente al mar -pero sin él-, junto a la vieja ventana, esperando la nada, sentado. Será que lloro para nadie, será que no sé llorar, que la razón no me encuentra y el mar... ¡ah! el mar. Mas, me queda tu recuerdo... y aquel añil -ya blanco- de tu vieja ventana. ¡Casandra de madera! Me quedan las gaviotas -supongo-, y la brea... y me queda la silla, y las paredes oscuras. Y me quedo yo, sin ti; triste, junto al mar triste, porque el mar te echa de menos, como sólo el mar puede sentir. ** Jaume d'Urgell jaume@kuax.com Escritor español (Barcelona, 1973). Reside actualmente en Madrid. En 1993 publica su primera obra, Diccionari de terminología informàtica, un diccionario terminológico sobre el argot de los informáticos en lengua catalana, lo que constituye el primer proyecto editorial destinado a establecer las bases de lo que más adelante sería la normalización lingüística en dicho sector. Participa a través de colaboraciones literarias en algunos medios de comunicación. Ha publicado el libro de relatos Cuentos imperfectos (Madrid, 2003), el poemario Ayer (Madrid, 2004), la novela Estamos en el aire (Madrid, 2005) y el ensayo político El final del túnel (Madrid, 2005). Publica sus textos en su página personal, http://www.durgell.com. === ¿Quién mató a Sara Bell? Diomenia Carvajal ======================= Ocurrió a finales del siglo XIX, y para ser más exactos, en el año 1896. Sí, faltaban sólo cuatro años para que los capitalinos, o santiaguinos, al igual que todo el país y la totalidad del mundo occidental, entraran de piquero en el siglo veinte. En ese año 1896 dos criados, fieles y silenciosos, velaron el bellísimo cadáver de "la gringuita linda". Un médico de barrio había dado el pase para ejecutar el sepelio. "Murió del corazón", había dado como explicación a los empleados que esperaban, respetuosos y cabeza gacha, a que las doctas manos terminaran de tantear la delicada porcelana del cuello, de levantar el párpado bordado con sedosas e interminables pestañas, de tratar de reabrir los pulposos pétalos que cerraban la diminuta boca. Sara Bell vivía sola en Chile. El resto de su familia se hallaba "por allá lejos, por Inglaterra, dicen, pero un caballero venía a verla seguido, ¿ve usted?, pobre gringuita, se fue a mejor vida, que Dios tenga su alma para que no ande penando, ¿y cómo se fue a morir si estaba tan alentada?". "Ella no molestaba a nadie pero de vez en cuando el caballero que venía a buscarla para llevarla a la ópera, llegaba con bronca. Así debía ser, porque don Pedro y doña Carolina dicen que vieron muchas veces el carruaje lujoso parado allá en la esquina. Hasta diría que no quería que lo reconocieran, porque se paraba justo allá adonde no hay casas". "Y vea usted, don Juan Vicente y doña Eulalia Vergara también vieron y oyeron cosas. Doña Eulalia va de vez en cuando a visitar a su hija que vive en la Calle del Galán de la Burra y llegando de noche con su yerno, que la acompañaba para que no la asaltaran, oyó un tremendo grito, ese grito era más que un grito normal ¿comprende usted? era peor que un aullido y a doña Eulalia y a su yerno se les pusieron los pelos de punta. Y bueno, don Vicente me había contado ya, que a veces el carruaje ese, un carruaje negro, de luto, se paraba en la esquina con los faroles apagados y un caballero con frac se deslizaba como sombra en la casa de la gringuita. Ahora que mataron a la gringuita, ¡Señor, hasta da miedo pasar delante de la Iglesia de la Preciosa Sangre! Cuando las campanas suenan es como si anunciaran de nuevo que tendremos un velorio, y hasta en el cantar de los gallos parece que se oyera el grito de la pobre gringuita". Miércoles 25 My Love, No sé si ahora que te he podido conocer de tan cerca, ahora que he podido acurrucarme en el hueco de tu hombro, perderme en el lago sin fin de tus ojos, me será posible seguir viviendo sola en esta casa. Quiero verte, escucharte, olerte, probarte diariamente. Ven ahora mismo, My Dear, ven cuanto antes, te espero. Viernes 27 Querido diario: Ahora ya sé lo que es el mundo y la vida. Ahora ya sé lo que es vivir plenamente, con profunda alegría, sin temor a nada ni a nadie. Aquí me quedo, este es un país lindo, lleno de colores y de risas. Que Dady se vaya si quiere y mis hermanas con él. Yo me quedo aquí, y de aquí nadie me sacará. Diario mío, ahora que hemos firmado un pacto, tú ofreciéndome tus páginas y yo llenándolas con mis palabras, ahora sé que no estaré sola. Lunes 4 Diario mío, amigo querido: Dady y mis hermanas se embarcaron una mañana de la semana pasada rumbo a Inglaterra. El viaje hasta Valparaíso, para acompañarlos y despedirlos, fue frío, húmedo y triste. Digo frío porque Dady, altanero y distante como siempre, no abrió la boca ni una sola vez, ni siquiera para despedirse. Digo húmedo porque Carlota y Mery mojaron todos los pañuelos que hallaron a mano, hasta tuve que dejarles el de bordaditos con encajes que tía Emily me había enviado de Venecia. Y triste, porque al fin y al cabo creo que los echaré de menos, aunque aquella partida haya sido para mí un gesto de liberación. Dady dejó contratados, con sueldos anuales, a dos criados que me servirán de resguardo, se llaman María Requena y su hermano Juan Pablo Requena. Bueno, diario amigo, me despido por hoy. Te confío también un capullo de rosas que me dejó en adiós mi hermana Carlota. -Pues mire usted, don... (¿cómo se llama este hombre... Juan... Pablo... Emilio... Julio..?, se llama Julio), don Julio, cuando lo vi, lo reconocí al tiro, ¿qué es de su vida?, ¿y qué anda haciendo por aquí? -Estoy de periodista, que llaman. -¿Desos que escriben en los papeles? -De los mismos. -Yo ando de dependiente, ¿sabe que me sacaron del puesto de telegrafista cuando Balmaceda se fue a mejor vida? "Eso te pasa por Balmacedista", me dijeron por detrás, pero yo tranquilo nomás, y usted escribe en papeles, ¡mire qué bien! A propósito, aquí ocurrió algo raro la otra noche. Las cosas ocurren sin tener necesidad de inventarlas, así respondo a quienes ponen en duda afirmaciones que avanzo, y no faltan los que toman las noticias como siendo pura invención, con intenciones de aumentar las ventas del diario. Pero aquellos, los menos, los que creen en las posibilidades que se presentan sin que se las vaya a buscar, ésos sí que creen en todo. Por el momento necesito tener más informaciones; tengo que deshacer ese nudo que alguien formó adrede, encerrando con candado y llave de cofre fuerte un secreto tenebroso y mal oliente. En esa casa pasó algo terrible, estoy tan seguro como lo puedo estar de que me llamo Julio Videla. Siempre he tenido olfato de perro cazador para esas cosas, una intuición, un sexto sentido, una lumbrera de ánima rescatada del Paraíso y a la que se le olvidó devolver la llave del saber cuando la mandaron de vuelta. ¿Cómo es posible que, en su círculo social, nadie se haya preocupado por la muerte de la gringuita? Se murió así... de golpe... de la noche a la mañana... "del corazón"... nada más natural que eso: morirse del corazón... Claro, el corazón puede hacer lo que quiera... sin pedirle permiso a nadie, un día detiene sus latidos... se para definitivamente, nada más que para demostrar a otros corazones que laten todavía, que son ellos y tan sólo ellos los que pueden decidir del término o de la continuación de la vida. Como aquello es aceptado sin ninguna discusión por el más común de los mortales, cuando el corazón falla las interrogaciones se acaban. -¡Ah, mire usted si fue del corazón, chit, chit, chit, ahí no se puede hacer nada más! ¡Se paró de latir y chao! Y el corazón de la gringuita Sara Bell falló. Se le acabó la cuerda. Que haya gritado, que se escapara corriendo de su casa, perseguida por un caballero con patillas que le llegaban hasta el hombro, no tiene nada que ver con el paro definitivo del corazón. Que al día siguiente el carro de los muertos hubiera ido a buscarla y que el caballero ése la hubiera acompañado solo, hasta el campo santo, tampoco tiene relación con el ataque de la pobre gringa. ¿Qué más quiere?, los corazones son así, algunos dejan de latir antes de tiempo. Pero de ahí a imaginar que alguien la pudo haber matado, que "le pararon" los latidos adrede, bueno... ¡por favor, déjese de joder!, ¿cree usted, francamente, que un caballero pueda cometer ese acto irreparable? Y si así fuera, ¿quién podría ser?, ¿ah?, dígame, ¿quién pudo haber matado a Sara Bell? ¿Quién, quién, quién..? Octubre de 1977 Registro de carabineros. Comisaría Central -Quiero dar parte, señor Comisario, por favor. -¿Contra qué o contra quién, quiere dar parte usted, señora? -Mi niña, señor Comisario, mi niña... tan suavecita, tan bonita, señor Comisario, por favor. -Bueno, vamos calmándonos primero, señora, si no no podremos avanzar así. Párese de llorar si quiere que la entienda, ¿no? -Es que se la llevó, o peor aun, la raptó. Han raptado a mi niña, señor Comisario. -Dígame ¿quién la raptó? El nombre y el apellido de la persona ésa y cuente, si es posible de manera clara, lo que usted sabe o lo que sospecha que ocurrió. ¡Cabo Ramírez!, tome nota, por favor. El comisario, dueño, Dios y Señor Todo Poderoso, de las celdas, sin tener necesidad de pasar por audiencias ni jueces, salvo para ejecutar órdenes imperativas que bajan saltando o rodando por las escalerillas de la Gran Jerarquía, ya está cansado de tanta queja, de tanto llorisqueo. Los llantos tienen el don de hacer que se le ponga la carne de gallina. ¡Tamaño lío! El representante del orden general, descendiente de los llamados Alguaciles Mayores en los tiempos de la conquista, y de la Institución Carabineros de Chile, así nombrados por el Vice Presidente de la República, claro que eso fue por los años 1927, una patada de años, mi General, y hasta sé que se llamaba también don Carlos Ibáñez del Campo, y que llegó a ser Presidente de la República (no sé cómo, pero lo fue, en este país de mierda, donde ahora todos desaparecen y reaparecen, se mueren y después resucitan en el extranjero... y... etc., etc., etc.). -Vamos, cabo Ramírez, tome nota de la queja. Ya van a ver que un día de estos esta señora va a recibir una tarjeta postal con la torre esa grande de París. O, a lo mejor, con la torre de "Pizza", ésa que ya está que se cae y está en Italia. Y recomiéndele a esta señora que no siga llorando más. Las crías que uno ha criado se meten en líos y después las mamacitas lloran, ¡gente de mierda, país de mierda! Octubre de 1998 Fondo de Archivos: Comisaría Central -¿Qué anda buscando, mi Capitán? -Tengo que encontrar pruebas de denuncias, ¿y qué más? (despliega un papelito que saca del fondo de su gorra de capitán). Ah, sí, aquí están los nombres y las fechas... búsqueme algo de éstos y... hasta que encuentre alguno. Me lo comunica después. -A sus órdenes, mi capitán. Noviembre de 1998 -¿En qué apuros se está metiendo usted, oiga? -Pues, es que mi capitán me pidió que buscara en el fondo de archivos algunos huellas de quejas por raptos o asesinatos, o desapariciones. -Pero si eso ya está acabado, gallo. No te metái más en estos líos, si querís asegurarte el pan de cada día, ¿no? A ver, ¿qué encontraste? Y esto ya está comío por los ratones pós. A lo mejor hasta pescamos la peste por ahí, porque parece que los ratones son portadores del microbio de la peste, ¿lo sabíai tú? A ver; "queja de doña María Requena, apoyada en su declaración por el nombrado Juan Pablo Requena...". ¿Pero no se te ocurrió mirar la fecha, huevón? ¡Esto data del año 1896! -Yo creí que era del año 1986 o del 1996, no sé, leí mal, aquí tá todo oscuro y no se ve casi ná. Güeno, ¿y a ellos también se les desapareció la hija, o el hijo? -¡Anda a saber! Por el momento llévaselo al Capitán pós, le decís que fue todo lo que encontraste ¿visto? No te olvidís que estái defendiendo el plato de porotos con riendas1 de tus propios críos. 1. Platillo de judías acompañadas con fideos. ** Diomenia Carvajal diomenia@tele2.fr Escritora chilena. Reside en Francia, donde desde 1995 dirige y edita la revista literaria de creación bilingüe Arcoiris (http://www.literaturismena.com). Ha publicado la novela Le Fils de l'Arc-en-Ciel y los libros de relatos Contes et Légendes du Pays Lointain y Las crónicas de Nina. === Poemas Astrid Salazar ============================================ Camino piso los charcos de una calle sucia ahogada de aceites. El niño de la esquina me extiende la mano como siempre no tengo nada que darle pero hoy mis zapatos quedan en sus pies. Ahora mis uñas comienzan a coser el frío bordándose el asfalto a los talones. Un olor a cebolla enmohecida revuelca mi estómago vomito los "perros calenteros" ríen de mí cierro los ojos hablo con mi sombra y el pastel de fibra se desvanece en mis manos casi nunca entiendo por qué me asquea tanto la vida. === En tu cuerpo están las fresas untadas a la nutella de mi despensa. Sentada en tu sexo voy abriendo con mi lengua el camino de mis metas atrapando en un solo mirar (sin pestañeos) el sabor de la acidez con la espuma del vino blanco. Me sumerjo en el canto de tu respiración en el lamer de tus sentidos el chocolate se desgasta las frutas se acaban tu piel desfallece por el deseo de beber los fluidos derramados en mi piel. Succionas el latido de mis labios hundes tus dedos en mi carne tu carne introduciéndonos en el pecado en la acción de la entrega de la penitencia. Las horas son meses los años son siglos. El Lg evapora cada gota de sudor los orgasmos revientan las copas bebemos el clímax unión de espíritus para convertirnos en sólo dos horas tú en el amado yo por siempre en la amante. === Somos el encuentro de la semana la cerveza de los viernes los maestros de cada verso las llamadas a media noche el agua en días de 40 grados. Jugamos (siempre) a los besos a quitarnos la ropa en cada mirada y a bebernos el vino en nuestros cuerpos. Somos principio y final. Despertamos desnudando secretos callamos algarabías controlamos el espacio. A veces hacemos silencio reímos del protocolo amanecemos en otras sábanas deseando volver a vernos. Calentamos el agua para bañarnos y nos cauterizamos hasta los huesos. Simplemente somos esos amigos a los que la gente ve juntos pocas veces. Nos une el oficio (el ambiente). Pero en este día cuando te acuestas con Ella me dejas tan incierta tan falta de abrigos que cierro mis ojos camino entre la gente y le clavo un puñal a mi aorta. === Ese muchacho del taller bebe el Johnnie Walter de mi cuerpo succiona el Bailey's de mis labios cata el Something Special de mis ojos. Bajo sus silencios eclesiásticos va encadenándome me roba los sustantivos de sangre las palabras de mis venas los verbos de miseria ese muchacho del taller sólo con mirarme abre las puertas penetra en mi templo y se va sin tocarme. ** Astrid Salazar aixa_astrid27@hotmail.com Escritora venezolana (Maracay, 1984). Estudiante de educación en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel, http://www.upel.edu.ve), en la especialidad de castellano y literatura. Ha publicado el libro Azules de mi infancia (La Liebre Libre, 2004). Textos suyos han sido publicados en el diario El Periodiquito. Ha recibido el primer premio de poesía del Concurso Interliceísta "Sergio Medina" (2001), y el primer lugar de las I Olimpíadas Departamentales de Ortografía en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Colabora de manera permanente con los principales periódicos del estado y ha participado en diversos talleres literarios. Pertenece a la Agrupación Pie de Página y se desempeña como miembro activo del Fondo Editorial de la Secretaría de Cultura del estado Aragua. === Dos relatos Antonio Senciales Pastor ============================= *** El maniquí Una de las acepciones que da la Real Academia Española de la palabra maniquí es la siguiente: "m. Figura movible que puede ser colocada en diversas actitudes. Tiene varios usos...". Esta es la historia de un maniquí que era exhibido en el escaparate de una céntrica y afamada tienda de modas de la ciudad. Tenía figura de mujer. Siempre armoniosamente vestida, de continuo en la misma elegante posición, con los brazos abiertos y una expresión facial congelada. A su compañero maniquí le ocurría lo mismo. Hacían buena pareja. Un día se cansó de estar allí y le propuso al compañero dar ya avanzada la noche un paseo por la ciudad. Su compañero era tímido y al principio se resistió, pero logró convencerle. Y en una de las noches, ya de madrugada, salieron y pasearon a la luz de la luna por entre los árboles de una gran alameda, se acercaron a fuentes de cristalinas aguas, deambularon bajo farolas encendidas, respiraron el aire fresco hasta el amanecer y les gustó. ¿Y si lo hacían más veces? Cuando se cansaron, regresaron a su escaparate. Pero tuvieron un problema. No recordaban cuál era la posición corporal exacta que tenían en el escaparate antes de partir. ¡Bueno, qué importancia tenía esa cuestión! A la mañana siguiente cuando la tienda abrió sus puertas al público, una niña y su madre se detuvieron ante la amplia cristalera del escaparate y la niña dijo a su madre: -¡Mamá, mamá! -Dime, hija. -Ese maniquí no está igual que ayer. -Hija, le habrán movido los brazos o el cuerpo. A veces lo hacen. -No, mamá. No, no son los brazos ni el cuerpo. -¡Ah! Entonces, ¿qué? -Hoy tiene una sonrisa en los labios y ayer no se reía, mamá. *** Charlie, el fantasma Carlos -Charlie para sus amigos- estaba decidido a hacerlo... Carlos y Diana son dos personas a las que gusta mucho la diversión y las bromas. Empezaron sus relaciones como pareja hace tres años. Ella tiene veintiocho años y él treinta. Él vive en la buhardilla de un barrio periférico de una gran ciudad española y ella con sus padres. Carlos dejó en los primeros años sus estudios de psicólogo en una universidad y trabaja ahora como mecánico de motores de coches de carreras. Le gusta mucho la música. Olvidó ya la canción protesta y tiene ahora como ídolo musical a Bruce Springsteen. Es un amante apasionado del rock y cada vez que puede escucha "Born in the U.S.A." y "Thunder Road", dos de sus canciones preferidas, a todo volumen, en su casa o en el coche. Lleva pendientes en ambas orejas y un tatuaje en la espalda, a la altura de un omoplato. Uno diría, a la vista de su aspecto externo, que está de vuelta de muchas cosas en la vida. Diana es una hermosa mujer. También abandonó los estudios de Letras en la Facultad, pero siguió por su cuenta indagando en bellos mundos escondidos entre las páginas de los libros de los escritores más conocidos y no tanto. Le agrada leer de todo. En ocasiones le preguntaba a Carlos que por qué no leía algo, por ejemplo, a Charles Bukowski. ¡Te encantará! -le decía, añadiendo a continuación: "un día te voy a dar a leer 'Deje de mirarme las tetas, señor', y ya me dirás. En un aspecto que yo me sé te pareces a Big Bart, el protagonista". La lectura no entusiasmaba a Carlos. Diana ama además la música. La salsa es su pasión. Se sumerge en el mundo de la salsa, el latin jazz y otros ritmos de origen africano. Todos estos bailables la excitan. Tiene compactos de los grandes cantantes de estos ritmos: Celia Cruz, Fania, Ray Barretto, Tito Puente, Cachao, Lavoe, Willie Colón, Rubén Blades... Estuvo tomando clases de salsa durante dos años y la baila con la desenvoltura de una potranca caribeña. Es supervisora de personal en un centro comercial de gran extensión. Los padres de Diana pertenecen a otro mundo aparte. Viven en una zona residencial de alto nivel en la misma ciudad y poseen una casa en el campo, a la que escapan cada vez que pueden. Tienen además tres hijos varones, con sus vidas ya organizadas e independientes. También aman la música. Sus compositores preferidos son Mozart, Beethoven y Schubert. Al padre le encanta escuchar las sinfonías de Beethoven, sobre todo la "Pastoral" y la "Coral", y de Mozart, las números 40 y 41. La madre prefiere, sin embargo, a Schubert y sus impromptus y momentos musicales. Con dos mundos tan dispares, uno clásico y conservador y el otro moderno y liberal, no es de extrañar que los padres de Diana no hayan admitido todavía en la familia a Carlos. No le conocen personalmente siquiera, aunque tienen referencias de él, para ellos nada gratas. No quieren saber nada de su persona. Ante esta situación, a Carlos -Charlie para Diana- se le ocurrió, una tarde en que hacían el amor en su buhardilla, una idea que expuso a su novia: hacerse pasar por un fantasma en el caserón campestre de los padres en uno de los fines de semana y asustar un poco a los que para él eran unos señores "estirados" y además, para más inri, hacer el amor en la habitación de Diana durante toda la noche como si se tratase de la luna de miel de unos recién desposados. ¡Toma ya! -terminó diciendo Carlos. Al principio a Diana le pareció una idea descabellada e infantil. ¿Y si te cogen? ¿Y si están mis hermanos pasando también allí el fin de semana? ¿No crees que resultaría excesivo? ¿Todo eso se merecen mis padres? Charlie tenía respuesta para todas las preguntas. Parecía que el rugir poderoso de los motores de coches en su profesión se había transmitido a su sangre. A veces también su sangre rugía o a él se lo parecía. Tuvo la habilidad de convencer a Diana con palabras sutiles y acariciadoras. ¡Si es una broma inocente! ¡Ni siquiera voy a hablar! ¡Me verán sólo fugazmente envuelto en una sábana! ¡Si cuando todo esté en silencio será cuando estaremos tú y yo, mi cielo, solitos en tu habitación! ¡Ni se van a enterar! Tras varios cambios de impresiones y después de discutir detalladamente todos los extremos del plan, Diana, a la que excitaban las bromas como a Carlos o más, quedó convencida, aunque a duras penas. Se escogió un fin de semana en que estaría en la casa de campo la familia al completo, incluidas las esposas y novia de los hermanos de Diana. Diana procuró calcular bien la hora de llegada en el coche de Charlie. Creía más conveniente que todos estuviesen ya en el salón, listos para la cena. Lo más a propósito era telefonear antes de la llegada para anunciar que llegaría algo tarde debido a problemas en el trabajo. Y así lo hizo. Se aseguró de que todos estarían reunidos para cenar. El caserón campestre estaba rodeado en todo su perímetro por un gran y espeso seto de plantas, superior a la altura de una persona, perfectamente cuidado. La puerta de acceso desde el jardín a la casa era una gran cancela de hierro bellamente forjado, de la que partía una senda de unos diez metros de longitud por la que se llegaba al portón de la vivienda. Carlos y Diana llegaron alrededor de las doce de la noche. Ésta entró y se dirigió al salón para saludar a sus padres, hermanos y cuñadas. Y Carlos quedó en el coche, que ocultó tras los árboles de un bosquecillo cercano, a unos treinta metros, volviendo a pie y agazapándose tras la parte externa del seto, en espera de que Diana abriese la puerta de la cocina que daba al jardín para poder entrar en la vivienda. Pasados diez minutos, Carlos oyó abrirse la puerta de la cocina y vio a Diana que le hacía señas con una mano. Saltando el seto por la parte convenida y preparada de antemano, se introdujo en la casa y se dirigió, según el plan previsto, a la habitación de su novia, en la planta baja, en un extremo de la vivienda. Y allí quedó oculto mientras Diana regresaba al salón con su familia, que ya estaba casi a mitad de la cena. Cuando hubo acabado la cena, los hermanos y cuñadas de Diana se retiraron a sus habitaciones en la planta segunda del edificio. Y Diana hizo lo propio a la suya. Charlie estaba oculto tras un mueble del dormitorio. En el salón habían quedado los padres. Charlie esperó una hora. Reinaba un silencio profundo en la casa. Desde el bosquecillo cercano llegaban claramente los cantos de los grillos y las cigarras. Se enfundó la sábana cubriendo todo su cuerpo, dejando libres los ojos por dos orificios practicados en ella y salió descalzo al pasillo, pasando lentamente una vez en cada sentido ante las puertas abiertas de par en par del salón. Con el rabillo del ojo pudo observar a los padres de Diana. El padre dormía con la cabeza hacia atrás, girada hacia un lado, sentado en un gran sillón de cuero, junto a una lámpara de mesa, con un libro abandonado entre las piernas. La madre, también sentada en otro sillón, tenía unos cascos en las orejas por los que escuchaba al parecer música en ese momento. Seguramente sería a Schubert. Y la madre vio al fantasma. ¡Vaya si le vio..! Abrió los ojos con enorme sorpresa y pavor, pero no pudo gritar a pesar de sus esfuerzos. Charlie aceleró precipitadamente los pasos y desapareció. Una hora más tarde todavía seguía la madre sentada en la misma posición, inmóvil, con los cascos puestos, la cara desencajada y los ojos desmesuradamente abiertos... Diana y Charlie vivían a esa hora una loca noche de amor. ** Antonio Senciales Pastor asenciales@ono.com Escritor español (Málaga, 1937). Ex profesional de banca, actualmente jubilado. Estudió ciencias empresariales en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned, http://www.uned.es) e idiomas en la Escuela Oficial de Idiomas de Huelva (http://huelva.eeooii.org). === A vista del tiempo (extractos) Armando Romero ==================== (Nota del editor: próximamente aparecerá, bajo el sello editorial de la Universidad de Antioquia, en Medellín, la antología poética A vista del tiempo, del escritor colombiano Antonio Romero. Un autor singular que, a la par de una poesía sensibilísima como la que nuestros lectores apreciarán en estos textos, ha obtenido recientemente, por La rueda de Chicago, el premio a la mejor novela de aventura, otorgado por la Latino Literacy Now en la BookExpo de Nueva York). *** Nostalgia Hay un alejado ángel Del chorro primero y abundante Sus alas de velos de color De fuego Niegan aguas y ondas Se mece en hoja de talco Y es lento como si comprendiera El infinito diálogo de los espejos En sus ojos A flor de agua o a raíz de aire La rama de un carbonero Se humedece Luego vendrá a su cuerpo La nostalgia Como hilos ligeros que flotan En la atmósfera Por las tardes de otoño *** Mi ciudad Tal vez si de polvo y arcilla Se volviera a construir la calle, Si de arena y piedra Se reflejara del sol la luz que asciende, Yo volvería a encontrar la palabra luna De esta mi ciudad de viento. No puedo olvidar que me detuve En medio de las ruinas de lo que ya era Una multitud de enigmas indescifrables Y allí solté en canto Lo que se iba en sueño Salté las piedras De lo que fue tiempo. Tengo clara memoria De estar allí Con el amargo de los días idos Entre los dedos: Paso de a paso entre fragmentos *** Poema de otoño No dos pasos da el otoño cuando ya las mariposas vuelan a otro dónde que desconocemos. Sin gracia Las hojas las imitan Dándole más ruido al viento. ** Armando Romero armando_romero@msn.com Escritor colombiano (Cali, 1944). Perteneció al grupo inicial del nadaísmo en Cali. Máster y doctor en literatura latinoamericana de la Universidad de Pittsburg (EUA, http://www.pitt.edu). Viajó y residió en varios países de América, Europa y Asia, entre ellos México y Venezuela. En este país fue promotor cultural, fundó revistas culturales, editó libros e hizo cine. Traductor e investigador, ha sido distinguido con el título de Charles Phelps Taft Professor de la Universidad de Cincinnati (http://www.uc.edu). Ha publicado los poemarios Los móviles del sueño (Mérida, 1976); El poeta de vidrio (Caracas, 1976); Del aire a la mano (Bogotá,1983); Las combinaciones debidas (Buenos Aires, 1989), A rienda suelta (Buenos Aires, 1991), Hagion Oros - El Monte santo (Caracas, 2001), Cuatro líneas (México, 2002) y De noche el sol (Medellín, 2004); los libros de ensayo Las palabras están en situación (Bogotá,1985); El nadaísmo o la búsqueda de una vanguardia (Bogotá, 1988) y Gente de pluma (Madrid, 1989); los libros de cuentos El demonio y su mano (Caracas, 1975); La casa de los vespertilios (Caracas, 1982); La esquina del movimiento (Caracas, 1992); Una mariposa en la escalera (selección de los libros publicados, Cali, 1993); Lenguas de juego (Caracas, 1997) y La raíz de las bestias (Xalapa, 2004), y las novelas Un día entre las cruces (Bogotá, 1993), La piel por la piel (Caracas, 1997) y La rueda de Chicago (Bogotá, 2004). === Tres cuentos María Agustina Spacarotel =========================== *** Cuento Nº 1 -No me mires. Claudio se resignó y cerró los ojos. De todos modos la seguía viendo; podía dibujar con exactitud aquél cuadro aunque sus ojos estuvieran cerrados: Laura llorando en el inodoro fumando el quinto cigarrillo de una serie que acompañaba hora y media de monólogo. Los cuatro sentidos restantes de Claudio lo absorbían todo, ahondando en él un hueco de tristeza. Respiró el hedor de lo rancio y descuidado. Un olor de cariño que supo ser fresco y se dejó estar. Saboreó el dulzor de una lágrima que no pudo derramar. Lamió cada rincón de su locura y tragó con asco aquello que algún día le quitó el hambre. Oyó impasible el reproche que faltaba y el grito del hastío y contó el número de veces que el eco del bañó se los recordó. Acarició el cabello que un sudor abrazaba a una frente que ya no le pedía besos y bajó hasta unos labios que destilaban congoja, descendiendo al valle al cual se prendió con fuerza, para llevársela consigo en una despedida, al país de los amores pasados. Cuando abrió los ojos, su mano la había dibujado muerta. *** El inútil El Sr. Ordóñez no sabe si regar las plantas ahora que su esposa lo ha dejado. No merecen vivir sin ella. Por otro lado merecen vivir por su recuerdo. Ordóñez cree que realmente se está preocupando por cosas superfluas desde que nadie apaga la luz. Para qué, si siempre está apagada ahora. Qué necesita ver después de todo si su cara de desgraciado la conoce de sobra. Y esas plantas le dan bronca a Ordóñez y ternura a la vez y una sensación de impotencia que le dan ganas de romper una por una las hojas de malvones, potus, ficus y helechos. Aunque quisiera conservarlas no sabe ni siquiera cuánta agua hay que ponerles y si van a la luz o a la sombra. Tampoco sabe si el arroz va antes o después de que hierva el agua y ya hace tres días que sólo come criollitas con foie gras. Tampoco tiene hambre. Qué falta hacen la morocha y sus caderas vestidas con delantal floreado. Y ese cuerpo que se hacía gigante al lado de su pobres huesos en la cama. Qué vacía la cama, qué silenciosa la casa, qué flaco él, qué tetas las de Paula, qué buenos inviernos. Las plantas definitivamente lo miran y sin duda le gritan el nombre de la dueña de las caderas, del abrigo de sus huesos, con esa voz chillona, insoportable, que sólo los malvones, potus, ficus y helechos pueden tener cuando al unísono se ensañan con alguien. Ordóñez va al lavadero donde la ropa se ha ido acumulando desde hace días y busca el kerosén. Toma al potus de rehén y amenaza asesinarlo. Con la lata de kerosén a las raíces, la pobre planta parece mirar a sus compañeras, que dejan de gritar el nombre de Paula para suplicar por el potus y odiar a Ordóñez. Ordóñez sabe que han aprendido la lección pero ya no puede volver atrás. No, el instinto criminal está encerrado en cada uno de nosotros y Ordóñez es nosotros y es despecho y es soledad y derrama el kerosén en la tierra del potus que gime suavemente, se convulsiona un poco y perece ante el horror del ficus, el helecho y el malvón. Ordóñez es ahora Judas, Hitler, Chapman y hasta el más débil saca fuerzas extraordinarias en situaciones límites. Raíces, tallos, hojas lo envuelven hasta asfixiarlo y desintegrarlo con ácidos de clorofila y un poco por qué no de su propio kerosén justo a tiempo para dejar todo impecable cuando Paula abre la puerta con su valija, renovada por esos cinco días en las termas de Río Hondo con amigas. -¿Sobreviviste, Julio? *** Cuento de la plaza I Vuelve atormentado el poeta a su casa. Los hechos se sucedieron de esta forma: domingo sin nada que lo haga menos depresivo que los comunes ahora que Soledad lo ha dejado en casa y se ha ido al cine con la bocina escuálida de su amiga, decide abandonar su casa para no enterarse de que nadie lo va llamar para ir a comer un asadito o tomar unos mates. Calle derecha, calle derecha, calle derecha, calle derecha, calle torcida derechito hasta la plaza sin más riqueza que su libretita, un lápiz y su oportunismo. Detesta a los niños pero se ama a sí mismo y por lo tanto va a intentar darles una oportunidad, aunque apenas logra convencerse de que un enano mocoso y embarrado pueda hacerle quebrar el silencio de su libreta estos últimos meses en que los demasiados años de él y los escasos años de Soledad se enemistan. Pues bien, este poeta se acomoda en un banco epicéntrico, estratégico, desde el cual madres, perros y niños parecieran dar una función para él, único espectador, ávido de ese verso que lo salve del anonimato, mucho pedir, o que le salve siquiera este domingo que lo discrimina, menos pedir. Se dirige contento Tobías a la plaza de la mano de su madre bulldog de pocos amigos, harta de que su ex marido le encaje siempre el chico los fines de semana para irse con su novia 20 años más joven de campamento orgiástico a General Belgrano y luego traiga algún bicho canasto y se postule como Superman, Batman, Aquaman y toda la Liga de la Justicia y la reconcha de su hermana frente al nene. No importa: Tobías llega a la plaza y se absuelve de la madre de su mano para recorrer las instalaciones y marcar territorio. Se planta en medio de la zona de juegos y pega una vuelta entera observando minuciosamente a cada una de las personas que en ese momento se encuentran allí y qué va, que se detiene en un punto, observa más detenidamente, planta una sonrisa diabólica y se dirige hacia su presa sin escrúpulos. El poeta se da vuelta cuando alguien lo llama con un golpecito en la espalda. La mano que sale de detrás del banco pertenece a un piojo repugnante lleno de mocos secos en los orificios nasales y mejillas rosadas como el culo de un cerdo. No trata de sonreír y por tanto no lo hace; siquiera se digna a hacer un gesto tan asqueroso como es necesario para indicarle al chico que es domingo y Soledad prefiere pasar tiempo con amigas total él es un viejo fracasado que ya ni puede escribir un puto verso y qué querés pendejito. Tobías se queda embobado con una mariposa posada en una espalda que resulta llevar un mono con cara de malhumorado en el envés. Saca la lengua y sale corriendo detrás de un árbol, cuando el simio mueve sus ojos como Mojo Jojo. Luego de diez segundos detrás del árbol vuelve hacia esa espalda que ahora tiene dueño y se ha convertido en un juego. Nuestro poeta se despabila y empieza a mirar al borrego con otros ojos; saca la libretita y el lápiz y garabatea como un intelectual así y asá y pone cara seria y saca apenas la puntita de la lengua. Tobías está muy divertido con esta nueva clase de zoológico. Se atreve a tocar la nariz del mono que tiene delante y se ríe cuando logra esquivar el tarascón que éste le tira. Le arrebata su banana y sale corriendo. -Señora: su hijo me robó mi lápiz... Dígale que me lo devuelva. Vuelve a su banco indignadísimo pero con su lápiz y orgulloso del solemne discurso que acaba de dar a la madre del engendro ese. Tobías se enfrenta al macaco nuevamente y esta vez sólo lo mira como buscando revancha. El mono a su vez lo mira y come banana, lo vuelve a mirar y vuelve a comer como si el pobre Tobías le diera hambre. El poeta no logra entender por qué entonces mira a su alrededor cuando ese infante mugriento se lo señala. La plaza está vacía: ni madres, ni perros, ni prole, ni pochoclos. Eso sí, el subibaja sube y baja, la hamaca se hamaca, la calesita calesitea, y el tobogán parece reírse de él. Tobías desapareció también Vuelve atormentado el poeta a su casa. -Perfecto, Sole. ¿Te pensás que no puedo arreglármelas solo? ** María Agustina Spacarotel pendejamalcriada@hotmail.com Escritora argentina (La Plata, 1985). Estudia la Licenciatura en Letras en la Universidad Nacional de La Plata. === Indicios de séptimo alba (extractos) Fulgencio Martínez ========== *** De la vejez Encontré, anoche, tres heridas en mi camisa: tres agujeros sin energía, tres avisos de multas sobre mi cuerpo cansado de andar. La vejez no la asocio con el invierno ni con los viejos zapatos de lobo que me regaló mi madre en su testamento. Ya no sé, como antes, decir anciano. La pradera se ha curvado de niebla verde encogida al ras del suelo en cualquier estación. Acaso, hasta anoche, siempre la había visto desde fuera como un término y como una extensión donde se arrodillaban los acordes de la fiesta... nada más que con un interés siempre aplazado. Ahora mismo no estoy seguro de que no sea un rayo que baja a herir a los otros. Una dimisión general que permite excepciones, como yo... porque sigo sin entender la posición del alma eterna en el tablero... Porque si el jugador decidiese el juego nunca arriesgaría la reina, porque envejecemos, envejecemos con los alfiles en la posición replegada, defendiendo un rey vestido de aire. ... Perdí en el espejo la gracia, el brillo de la ingenuidad: arrugas en las pestañas, colores de junco seco en ciertos ángulos del rostro, algo más de estaño en el bronce que apunta una ligera palidez; leves alarmas que no me preocupan. En fin son signos de la edad. Temo, sin embargo, otras arrugas otros colores de derrota; temo más las heridas que no vi, las instrucciones de la experiencia que no sigo, y vienen sin saludar, a mi paso, y acechan encontrar asiento en mi trapecio. *** Ofrenda I El corazón es la más dudosa luz del ego, y la única luz que tiene ahora en esta experiencia de vida. Las vocecitas de las madres primerizas, el algodón de sus manos, el vino y la miel de sus ojos cuando miran hacia dentro de la luz: Por esas voces late el corazón, para ellas tienta mi corazón un abecedario preciso, una proa a siempre. Mis sueños visionarios son monerías el ceñidor de tus senos tiene más gracia, madre Juno, Señora de los partos, dueña de todos los tesoros: dueña de ti misma. Me has dado este guijarro para echarlo a la suerte, me has escogido un corazón ligero y frágil pero que arde con esperanza cuando lo suelto; dame más tiempo, dame más tiempo, madre, para que todos mis muros sean fuertes, todas mis venas profundas: sopla mis alas. Vencite si ita vultis En la pila oval de la madre fijo mi corazón como un trueno. Mi deseo de vivir ha renacido. Me pasmo de todas las aves. Espero un motín de lumbre y espuma cada día en los órdenes más fríos o más serenos, en los sepulcros y en la voluntad de la muerte. Vencite si ita vultis II Paso a esta procesión de serpientes Paso a este crío inmaduro y suave como una paloma posada en un arco. Paso a esta flecha ligera que no deja tiempo para curar su herida. Paso a la magia que desdobló a Ulises. Paso a la materia, sí, a la verdadera materia de sueño y guerra que somos. Paso a mi vida encontrada en un bosque. Paso, remo y viento. *** Noche de San Pedro en el Campo de Cartagena a jeanine alcaraz Galatea Alcaraz, agua morena ninfa francesa llegada a Cartago Nova en un intercambio de tesoros entre dos reyes amigos y bárbaros. Un poema de amor se embarca en tu voz lejana. Tu voz le recuerda su órbita a la tierra. Conduce al rapaz duende a la llama. Despunta el perezoso amanecer sacude el tirso de las bacantes y de los bardos solos en tu costa al norte en tu bahía al sur. ¡Mezcladera voz! ¡junio mestiza voz de jacinto y agua! ola de sierra morena, música de cumbres ilirias que no he visto, música, no sé dónde... no a mi mano... mezcladera voz no a mi mano como no está lo imposible, el destino, las sombras que me reflejan, perdidas, sin voz, en esta corta noche y la más duradera. ** Fulgencio Martínez fulgenciomartinez@hotmail.com Docente y escritor español (Murcia, 1960). Es profesor de literatura y dirige la revista literaria impresa Ágora. Licenciado en filosofía y letras por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM, http://www.uam.es), ha publicado los libros de poemas La docta ignorancia, Trisagio y Libro del esplendor, entre otros. === Picazón Martha Beatriz León ====================================== ¡Qué fastidio! Una hormiga recorre mi espalda, ese lugar donde la geografía no es muy clara: algunas planicies, un valle, montones de accidentes "geográficos"... en los lugares más inaccesibles de ese vasto terreno, allí, precisamente allí está ella... ¿cómo hace para estar en la "cima" y el "precipicio" a la vez? Aunque me ponga como me ponga, serpenteo, me inclino, me doblo hasta hacerme daño y no llego a tiempo para aniquilarla, porque cuando creo haber llegado, resucita y aparece de nuevo en otro lugar, tan inalcanzable -ahora está en el "llano"- como el anterior. ¿Habrá alguna forma de combatir este ejército -sí, porque una sola no es, ¡qué va!-- invisible y persistente que aparece una y otra vez? Yo salgo adelante sola, no necesito ayuda para hacer mis cosas, entonces, ¿por qué la voy a necesitar para esto? -Humberto, ponme la mano en la nuca, por favor. -Ya va, carajo -responde incorporándose-. ¿Para qué, si se puede saber? ¡Estaba casi dormido! -Con tu mano allí, es más fácil indicarte cómo dirigir la mano para que me rasques la espalda... anda, apúrate, vale, me pica horriblemente. -¿Y con quién aprendiste esa técnica de rascado que yo no conocía? -reclama espabilado y furioso-. Seguro con aquel Alfonso, ¿crees que soy tonto? Cada vez que lo mencionas hay una sonrisa en tus labios, y él, cuando cree que no lo veo, te come con los ojos... -la voz se iba elevando, y yo me sentía impotente ante una más de las constantes peleas de los últimos tiempos. Los celos, igual que las picazones, corroen, consumen y aparecen en los momentos más inesperados. -Ya empezaste -reclamé con las empacaduras mojadas-. ¿Es que a mí no se me puede ocurrir nada que implique sentido común? -respondí con temor, a riesgo de recibir una respuesta violenta, de esas que terminan con un pedazo de hielo en la cara, pero tratando de dar seguridad a mi voz:-Alfonso no tiene que ver nada en este asunto... -Claro, lo defiendes... sinvergüenza, p... Nunca te voy a permitir que me hagas parecer como tonto, además que descuides el hogar, mucho cuidado c... Todavía recordarlo duele... Eso de ser lo que otra persona quiere... ¡qué va! ¿Por qué la ilusión se pierde tan rápido? Debe ser eso, lo bueno no dura... Sólo nos pica en un lugar accesible cuando tenemos las manos ocupadas: la nariz cuando se tienen las manos llenas de masa en la cocina, ¿y la c..? También hace lo suyo pero en público... Ellos deben creer que a nosotras no nos pica, pero es que no está permitido que nos rasquemos como ellos... Vamos a ver, qué tengo pendiente... Falta azúcar, algo de salado..., además tengo que pagarle a Mercedita la turca, porque necesito sacarle otro fiado, una ropita para trabajar... ¡cónchale!, estoy tratando de distraer mi atención hacia otra cosa, pero ¡qué va!, no deja de picarme. Me levanto a rascarme en el filo de una columna, rodando de espaldas en el suelo, trato de aliviarme y no lo logro, ¡ya esto parece sarna!, no dudaría que se me pegó en una de esas condenadas camioneticas, tan liiiimpias ellas, donde los hombres se rascan su piripicho en las nalgas o tetas de una, y que por falta de espacio... ¿y para bajarte? Uno les hace el masaje final, porque ninguno es capaz de apartarse lo suficiente (sólo las mujeres) como para no ser tocados. -Manuel, me pica la espalda de este lado. -¿Aquí? Me responde, colocando su mano a gran distancia del objetivo. -No, más abajo... No, no, allí no, un poco a la izquierda, allí, allí... ¡Ah! ¡Qué alivio! -Y no te pica aqué? -colocando, esta vez sí con gran precisión, la mano en el famoso lugar entre las piernas... -No chico, allí no me pica, y además, si me picara la rascada me podría salir un poco cara, ¿no es así? Con lo pesado de mi día en la inmobiliaria, el tener que despedir a Roberta (tan buena que parecía) y la malcriadez que me hizo Juan, me basta y sobra por hoy. -Pues bien, busca quien te rasque. ¿Para qué arrugas, si no vas a planchar? Por lo menos hoy pude verte la espalda, así me acuerdo de tu anatomía... Y finalmente la mano pasó al lugar habitual: entre sus piernas. Por mi parte, en ese momento, ya sin picazón, pero con mucha rabia, hago el recuento de mis últimas noches: puro cansancio, sólo pesar y el sentimiento de ser sólo un animal de carga que produce: nada para el espíritu, nada de romance, nada de nada... ¿Y si me pongo alcohol? Me levanto a buscarlo, y luego dejo rodar el líquido desde mis hombros... Lo siento pasando por los surcos, las estrías, los cauchitos... Pero la inundación que debía ahogar a la (¿las?) hormiga, se evapora sin remedio. ¿Hay algo más que pueda hacer? El sopor del después nos envolvía... Sintiendo una leve picazón, sugerí: -¿Por qué no nos damos un bañito? Los niños no despertarán, yo te enjabono, tú me enjabonas... -Cónchale... No es posible... Debo regresar a la oficina a terminar unas declaraciones de impuesto... Otro día, eh... ¿me disculpas? -Caramba, estas últimas semanas sólo declaraciones de impuestos. ¿Te persigue el Seniat? ¿No será que hay una oficina de hacienda casa de tu mujer? Muy ofendido replica: -No merezco esa falta de confianza, además yo siempre fui claro contigo. Yo tengo obligaciones en la casa, los niños me necesitan, y si no tienes suficiente flexibilidad para adaptarte a mi vida... dejamos esto así. Allí quedó claro, pues, yo no tengo nada que perder (después de que se rompe la telita, cuando se lava queda como nueva) y además la echada en cara de la técnica "desde el principio te hablé claro". ¿Por qué siempre pensamos que podemos cambiar a las personas con las que nos relacionamos? Qué más da, una decepción más o menos... Me incorporo a la expectativa y pronto me llegó el sonido del fuerte portazo, seguido por un llanto, por lo que se hicieron necesarias mis palabras de consuelo: -No pasa nada, Amanda, creí que sonaba el timbre, pero no era nadie... Sí, sí, sin darme cuenta tiré la puerta. Anda, vuelve a dormir, mira que papá te pasa a buscar mañana temprano... Ya los ganchos de ropa ni siguiera traen esos palitos de madera de antes, que al menos prolongarían la longitud de mis inútiles brazos... Empiezo a sentir desesperación. Me levantaré a la cocina a ver si algo me ayuda... ¡Ah!, ese cuchillo largo y filoso, que se usa para la carne, sí, el del juego que me regalaron el Día de las Madres. ¿Cuándo obtendré algo que no sea para ayudarme a trabajar? Puede que sea peligroso, pero no tanto como otras formas de aliviar la picazón: rascan de maravilla al principio, y después como que se mellan... Aunque tengo pereza, la solución es obvia: bañarme, para ver si a la vez esto ayuda a dormirme. Me dirijo al baño pensando en sólo una cosa: debo emprender urgentemente la búsqueda de algo realmente bueno para esos momentos en que necesito rascarme. ** Martha Beatriz León romerofa@bellsouth.net Escritora venezolana (Caracas, 1962). Ha publicado artículos de opinión en el diario El Nacional (http://www.el-nacional.com). === Aguaje (extractos) Carmen Váscones =============================== A José Váscones Briones por última vez no te debo nada sólo te amé En la palabra padre hay un espacio de resina y urna -él un caos perfecto- Llevo su sangre como pacto con el infierno llevo su ternura como Cristo besando los pies de Magdalena llevo su nombre como salvaje recogiendo la luz en la roca grabada Su ausencia la cubro con parábolas echo incienso en sus pasos Mi origen desemboca en la angustia divina: estoy sola. === habitación 110 4 de agosto de 1997 8:10 pm Tallo en la luna el movimiento del caos someto la muerte a la belleza del nacimiento Él se acabó un cuatro de agosto no vi su muerte no quise recibirla Su angustia era como un hijo desterrado del vientre del deseo Cuánto quería calmarte quitarte de ese trecho de tu sufrimiento sólo tú sabes no estuve en tu pellejo tu aliento desesperado luchaba sin tregua recibía tu miedo que era mi impotencia te abrazaba para apaciguar eso que sentías nos quedábamos quietos con las manos juntas cómo aparecía tu dolor de no separarte mi vehemente y tierno incapaz de odio ni rencor cómo hubiera querido que te fueras sin la lucidez del último paso para que no pidas no te dejen morir Cógeme dijiste como si fueras un niño te quedaste en los brazos de Mercedes tu cabeza cayó en su pecho tuve desolación verte ese instante sentí furia y un ahogo que me quitaba el aliento de no poder hacer nada de enfrentarme con tu cadáver de ya no escucharte no sé si era soberbia o egoísmo quizás si lo sé tu certeza inconfundible tu presencia de patriarca el hombre que conocí con su orgullo y fragilidad un humano especial en el redil de mi historia aquel que puso el espermatozoide en el óvulo de mi madre exacto coito del engendramiento yo tu hija atestiguo parte de esa alianza que construiste con ella no tienes sustituto fuiste solo tú Por eso la frialdad eterna no te pertenece ni a mí Me es inevitable pensar en tus gusanos que te están devorando Imagino la putrefacción de tu cuerpo su olor espantando la eternidad menos mal que los buitres no llegan allí Ya no estás -ya no eres Cayó tu acto no hay próximo encuentro tú sin mí yo sin ti Aquí estoy escribiendo ya no leerás mis inéditos mi crítico y primer lector te extraño Amante padre me traicionaste te fuiste con mi rival siento el dolor del dolor no tengo nada que juzgarte sangre de mí echo tierra al vacío escupo la nada me lamento como nunca lloro sin más Qué problema ser mortal cómo duele esto este dolor como que no fuera a acabarse Tengo partida el alma tengo un boquete en la palabra que tienes un lugar El arco iris está fragmentado en el universo de mi memoria Ausencia de ti soledad del silencio ahí Dios nombrarte no basta en este momento Siento un movimiento caído en la mudanza del verbo El dolor es una forma de no morir Salgo del panteón y de la oscuridad me alejo de la lápida siento una tristeza profunda te llevo como secreto Le doy giro a mi ser me encuentro otra me enfrento Veo en mi rostro la huella de la pérdida me visto de luto por no sé qué tiempo busco su rastro ni su sombra -disgrego- alguna vez pensé en el suicidio no soy capaz me alejo de la melancolía sepulto la idea que se cruza qué duro sin ti impongo mi presencia te guardo dentro Mi deseo dispone de la eternidad que no soporto tonterías de la razón magia del cómico Para no estar extraviada en tu imagen hago toques de poesía danza dentro de mis dudas como hada infantil Siempre me faltó algo quedé ahí Me quiero liberar de mí pero en el fondo no "me quedo conmigo" Muerte carencia del deseo espectro del abismo yo de otro resto del ser Yo no soy otro Estoy libre de tu muerte no te debo nada padre sólo te amé. === Alguna vez me contaste que cuando tu mujer nacía tu historia había empezado otras lunas coqueteaban y sollozaban no sabías qué pasaba estabas alucinado con tu deseo pusiste sembríos en otra tierra crecieron como girasoles desafiando al sol te asustaste y huiste a otro sitio ibas como siempre traje blanco nítido con tu cigarro infaltable tu sombrero el bastón fue después estabas bello no entendías el movimiento la gente se encaminaba a un lugar quiso el pueblo detenerte peleaste como ebrio con el fantasma oíste el cadáver anunciado por las campanas de la iglesia te acercaste siguiendo a los otros te encontraste con la casa de tu amigo el difunto pertenecía a su familia se acompañaron hombro a hombro medio dormido te quedaste entre trago puro y la vida seguían llegando los conocidos en el féretro estaba la matrona mamá tomasa la llamaban era de riendas firmes respetada y querida un muerto no se va así no más sacudiendo la borrachera del vacío pensaste un café para sacarte de encima la noche buscaste pedírselo a quién era un revuelto todo ese rato por aquí por acá el cruce humano -Ese día estaba hecho para ti- Diste vuelta a tu pisada te acercaste a la joven le preguntaste quién eres apenas los pezones le asomaban bajo la blusa ni gota de maquillaje el pelo recogido vestido ceñido a la cintura parecía una hermosa garza te contestó soy la hija de Martínez casi refregándote los ojos abriste la boca bien grande ¿dónde te tenía escondida? te quedaste mudo sacaste tu pucho y lo prendiste de reojo y de frente siguiéndola te trajo la taza caliente la detienes y como si la conocieras hace mucho tiempo como si se tratara de un pacto hecho a escondidas como si ella sabía de lo que se trataba como si nada casi seguro y con dejo de asentamiento la desafías y la posees con tus palabras inquisitivas parecías un as de póker perdido en la soledad del jugador no pensaste en el riesgo te lanzaste al ruedo no sabía qué hacer la muchacha te siguió el juego ninguno de los dos se retiró se marcaron las miradas se hirieron con el aguijón de los sueños cómplices él ya maduro corrido ella apenas saliendo del parque de los juegos no importó nada la prendaste poco a poco al tenerla tan cerca de ti sacas del bolsillo un escapulario y como si fuera una sentencia muy serio sin pedir nada sólo decidiendo sueltas la lengua... Un día antes de ya no verte con la luz en tus ojos volviste a ese momento y como estrofa de pasillo susurraste tu declaración de hombre enamorado con dejo de amor como si tuvieses "el alma en los labios" "Un detente del corazón de Jesús hizo el milagro al colocarlo alrededor de su cuello le dije que quería usara junto a su corazón que era el lugar que quería estar ubicado desde ese momento para siempre" Te escuché atentamente detenidamente letra a letra te besé y te dije al oído tú sí que la amas sonrió dulcemente como retornando como que no había pasado el tiempo como que estaba con ella ahí como que no existía nadie más como dos palomas en el tejado de una casa como ellos únicamente. ** Carmen Váscones cvascones@easynet.net.ec Escritora ecuatoriana (Samborondón, 1958). Es poeta, narradora, crítica, ensayista, investigadora en el área educativa, invitada articulista en diarios, y de profesión psicóloga clínica. Sus premios y condecoraciones incluyen: II Bienal de Poesía "Cesar Dávila Andrade" (Cuenca, 1993) a su obra Memorial aun acantilado; I Mención del Concurso de Poesía "Ismael Pérez Pazmiño" (El Universo, Guayaquil, 1996) a su obra Aguaje. Además tiene reconocimientos como escritora por el Ministerio de Educación y Cultura del Ecuador (1998); del Congreso Nacional del Ecuador por su práctica de la docencia y al cultivo de las bellas letras (2001); Mérito Educativo Cultural (Ministerio de Educación y Cultura del Ecuador, 2002), y segundo premio de poesía del Concurso Internacional de la revista Hogar (Guayaquil, 2005). Ha trabajado en instituciones de atención al niño, familia y comunidad. Fue creadora y organizadora de simposios por el Día Internacional de la Mujer, en Guayaquil, (1997 y 1999); representante de la Embajada de Ecuador en Lima a la Sexta Feria Internacional del Libro (Cámara Peruana del Libro, 2001), y presidenta de la Representación de la Casa del Poeta Peruano en la Provincia del Guayas (Ecuador, 2001). Es editora en el área de educación y cultural en el periódico El Cantón de General Villamil Playas (Ecuador), donde vive con su esposo, el pintor canadiense Roger Hollander. === Puerto de tránsito Marco Minguillo =============================== (Nota del editor: este cuento del escritor peruano Marco Minguillo obtuvo una mención honrosa en el Certamen Internacional Terra Austral Editores [Australia, 2004] y fue publicado en el libro Cuentos y testimonios del mundo por la misma editorial). "Allá te espera la esperanza". Gioconda Belli Llegaste al pueblo una noche de febrero, cuando las garzas dormían y las cocinas a leña revoloteaban en las casas. Te habían dicho que bajaras al escuchar su nombre. Ese nombre, que al pronunciarlo, sonaba a canto de pájaro errante, a árbol silvestre, a agua de río, a fruta madura... Ahora estabas allí, parado como una estaca, con tu maletín de lona al hombro y contemplando la nube de polvo que se extinguía segundo a segundo, escoltada por el quejido asmático del ómnibus. Miraste a tu alrededor. Sentiste los latigazos de la soledad. Pensaste ser un alma insepulta añorando un ramo de azucenas frescas. Tenías que luchar contra tu acostumbrada impaciencia. No debías dejar el lugar hasta que te recogieran. Pasaron los minutos con andar de tortuga. El vientecillo arrastraba desde la cercanía un penetrante olor a maíz y a haba sancochada. De pronto, desde la penumbra, viste aparecer una silueta que se dirigía hacia donde tú estabas. A sólo unos metros su rostro se diluía. ¿Sería él? ¿Qué tanto habría cambiado? ¿Te reconocería? "¡Es Pedro! ¡Es Pedro!", te dijiste. Sus rasgos parecían congelados en la nada. Te hizo imaginar que tenías un niño grande frente a ti. Más de dos decenios sin verlo. Por lo visto él no había perdido su tierno entusiasmo. Sonrieron bajo los velos albinos de la luna. Se dieron un fuerte apretón de manos y se abrazaron. Tratando de llenar con el abrazo ese abismo que el fragor del tiempo había cavado. Entrecruzaron algunas palabras y caminaron. Uno al lado del otro. Él te iba comentando algunas medidas necesarias de supervivencia. Y tú lo escuchabas. Andabas. Mirabas las puntas de tus zapatos: eran dos proas abriendo las aguas en el mar de tu infancia. Observaste calles angostas. Semioscuras. Laberintos armoniosos de adobe. Conforme avanzaban, el lugar se te fue haciendo familiar. El pueblo había quedado colgado en tu memoria, simulando ser un fruto de tamarindo añejo meneado por los embates de los años. Confiadas lucecillas titilaban a través de unas ventanas diminutas. Por momentos olía a algarrobos y a mangos maduros. Luego de un largo recorrido llegaron a la vivienda. Te sobreparaste y la contemplaste antes de entrar. Era la misma casa en donde correteaste con los amigos, metiéndote en sus entrañas, jugando a las escondidas; escuchando la voz de los mayores reunidos, charlando, riendo, bebiendo chicha, haciendo un festejo cualquier momento del día. Aunque en la situación actual era, para ti, sólo un puerto de tránsito en el camino. Cuánto significado tenía en esos momentos una cama con sábanas recién lavadas, una taza de café humeante, el clocleo adormilado de alguna gallina, el castañeo armonioso de los samaritanos molles. Y descansaste. Como un niño huérfano en los brazos amicales de algún hogar encontrado. A la mañana siguiente te despertó la voz de Pedro. Esa voz pausada, rítmica, semejante a las lágrimas otoñales que caen de los árboles después del aguacero. Él se había levantado temprano, como siempre lo hacía. Así se vivía en el pueblo. Había que despertarse antes de que cantasen los gallos e ir a trabajar la tierra. Esa tierra fecunda. Dadivosa. Manantial complaciente de bocas hambrientas. Lo viste trayendo consigo: camotes, mangos, mantequilla batida envuelta en panca de choclo, leche de cabra y panes calientes. Se dieron los buenos días y él se retiró hacia el fondo de la casa. Mientras te desperezabas él freía animoso, en la cocina que ardía con palos de algarrobo, unos pescados comprados en la puerta del mercado. Desayunaron y charlaron. Le ibas a comentar lo sucedido en la ciudad de donde venías. Pero él, con discreción, detuvo tu historia. No necesitabas hacerlo. Bastaba con que estuvieses en dificultades para tenderte una mano. El resto no le importaba. Te urgía un puerto de tránsito con calor humano, y allí estaba. A tu disposición. -No te preocupes, Alejandro, todo se arreglará. Puedes quedarte en casa el tiempo que necesites. Los amigos estamos para ayudarnos. -Gracias, Pedro, por tu hospitalidad -respondiste y miraste sus ojos negros, juguetones. Esos ojos que no habían perdido su candor, su palomillada. Eran los mismos ojos que conociste en tus tiempos de infante, cuando venías a pasar las vacaciones escolares en casa de tu abuelo Aurelio. Tu abuelo, ese viejo canoso de manos gruesas, ásperas y voz ronca. Un viejo bondadoso que te subía en los lomos de los burros cuando trasladaba las cosechas de alfalfa desde la chacra de don Andrés Santisteban hasta el mercado. Fue en esas idas y venidas al pueblo en donde conociste a Pedro. Tu abuelo era gran amigo de su padre, don Alberto, quien también era arriero. En las primeras semanas no dejabas la morada. Imaginabas qué podía suceder. Una tempestad de temor e inseguridad azotaba el país. Tempestad que se erigía desde el sillón presidencial, reventaba diques, inundaba, ahogaba las esperanzas democráticas de los ciudadanos. Poco a poco, y con el apoyo de Pedro, empezaste a salir. Principalmente por las noches. Caminaban. Fumaban. Conversaban. Recordaban anécdotas. Andaban por entre las callejuelas del pueblo y se detenían en la orilla del río. Ese río afable, cuyas aguas anchas y relativamente torrentosas servían para irrigar los sembríos. "Qué sería del pueblo sin este río. Tal vez nunca habría existido", pensabas. Las lechuzas y los grillos se transformaron en tus amigos con el trajín cotidiano. Fuiste tomando confianza y creíste conveniente salir por las mañanas. Te empezaste a reencontrar con aquellos amigos, con quienes correteaste cuando niño. Ellos ya tenían sus familias, dependían de la tierra y del comercio y se alegraban de tu presencia por esos lares. Te sentías parte del pueblo. Ya tu cara citadina era una pincelada dormida en el paisaje. Así fue que una noche de sábado, saliste con Pedro y otras amistades hacia el único local existente y en donde la gente joven se reunía para bailar los últimos hits del momento venidos de la capital. Pasearon siguiendo el canto del río. Llegaron a un local de puertas anchas, en donde rostros primaverales esperaban su ingreso, impacientes. Desde dentro salía un compás alegre de merengue. Ese ambiente de fiesta te sirvió para evocar las salidas de los fines de semana, poco antes de que te vieras obligado a abandonar: tu casa, tus padres, tu trabajo de oficina y todo lo que formaba parte, en mayor o en menor grado, de tu vida. Te gustó el lugar: música, olor a tabaco, chicas de miradas curiosas y cerveza. Pedro y los otros se animaron a bailar. Tú te quedaste como una estatua calcárea, parado en un rincón. Observando los cuerpos que se contorneaban con esa delicia tropical. Tus pupilas recorrían el escenario. Tu cuerpo te pedía danza, pero lo contuviste, decidiste esperar un rato más. Hasta que entre el gentío, viste una muchacha de piernas largas, contorneadas, quien bailaba con un hombre alto, flaco, de actitud indiferente. Ella tenía movimientos sensuales y felinos. Se te vino a la mente la imagen de una gata persa a tiempo de aparearse. Excitando. Ronroneando. Esperaste que culminase la pieza, pisaste el pucho del cigarro con tus botines bien lustrados y te lanzaste en su búsqueda. -¿Podemos bailar? -le dijiste. -Claro, con mucho gusto. Mientras disfrutabas de una copla salsera contemplaste su rostro. Ojos benevolentes y vivaces; cejas negras, delineadas, que le daban un aire de autosuficiencia y misticismo; nariz relativamente pequeña y labios gruesos. La pegaste más a tu cuerpo. Sudaba. Su blusa blanca, húmeda, te invitó a apreciar sus pechos ardientes, erigidos. Dos picos de montaña lamidos por una nube espesa y ansiosa. Experimentaste su calor de hembra nocturna y pueblerina. Qué agradable era sentir la presencia prodigiosa de una fémina junto a ti. -No tienes cara de lugareño... -Ajá, ¿te parece? -Claro. Nunca te he visto por estos lares. -Tal vez tengas razón. Pero me siento como si hubiese crecido aquí. -¿Cómo te llamas? -Alejandro... ¿Y tú? -Lucía. Su aroma de mujer joven te confirmó la alegría del seguir viviendo. Del seguir amando. Mientras que una infinidad de pasos se dibujaban en la pista, recorriste su largo cuello exhalando un aire tibio, buscando provocarla, estimularla, hacerle llegar las mismas imágenes que tú ya tenías en la cabeza. Su cabellera negra se agitaba suavemente. -Eres muy guapa, Lucía... -le susurraste. -Eso dicen siempre los hombres cuando quieren convencernos -sonrió. Siguieron bailando. Una canción. Dos canciones. Innumerables canciones. Ya no querías soltar a la muchacha. Y ella tampoco mostraba lo contrario. Eran las cuatro de la madrugada cuando la fiesta culminó. Te olvidaste de los amigos. Sólo te interesaba llevarla abrazada. Transformarte en un oso perezoso enrollado en el tallo fino de un árbol. Desde esa noche, tu rutina cambió drásticamente. Querías verla. Escucharla. Sentirla todos los días. La recogías en bicicleta de la escuela en donde ella trabajaba. Y pedaleando paseaban por entre vistosos maizales revoloteados por las alas blancas de las garzas. Campesinos incrustando sus lampas laboriosas. Bajo un ardiente sol bebían chicha de jora y comían platillos sabrosos a base de pescado. Eran o creían ser el centro de ese mundo onírico. No deseabas abandonar tu puerto de tránsito. Pensaste en el porqué no viniste antes a ese fabuloso lugar. Tal vez no era tarde para reiniciar tu existencia en esas tierras fecundas. De ese modo, transcurrió el tiempo. El país era un alboroto sin derrotero ciudadano. Evitaste comentarle a ella lo sucedido. Construiste: una historia de trabajo, una pausa profesional fuera del centralismo, una búsqueda de nuevas posibilidades de desarrollo personal. Y ella se comió tu argumento. Tu pretexto. Aunque en diferentes oportunidades te sedujo la idea de contarle la historia verdadera. "¿No es así como se hace cuando se ama a alguien con pasión?", pensabas. Pero sin embargo te faltó valentía, cojones para hacerlo. En el fondo temías que eso pudiera hacer explotar la burbuja mágica que ambos habían construido. Finalmente decidiste dejar todo como estaba y disfrutar de lo que la vida te ofrecía en esa coyuntura. Hasta que te llegó la hora de partir. Debías abandonar el lugar. La tempestad se avecinaba más y más. Ya casi la podías oler. Palpar. Sentir su sabor agrio. Doloroso. Le dijiste que retornarías a la capital. Debías continuar con tus labores citadinas. Ella se entristeció. Te pidió. Te rogó... -Quédate, Alejandro. Aquí tienes más posibilidades de trabajo. Hay menos comodidades que en la capital, pero podemos vivir juntos... -Lo siento mucho, Lucía. Pero no puedo. No puedo. Tengo que viajar esta noche... -Alejandro. Alejandro. Alejandro... -la escuchaste decir y le mostraste tu espalda ancha, angulosa. Ya de noche, llevando tu maletín de lona al hombro y vestido con tus jeans desteñidos, caminaste sigilosamente, acompañado del fiel Pedro, por los bordes del río. Yerbas dormidas, lomos de piedras redondas y brillosas, minúsculos sapos escurriéndose en el barro. Debías cruzarlo. Llegar a la frontera del país vecino y seguir tu rumbo. Encontrar cobijo. Tranquilidad. Evadir los azotes de la realidad que ahora se hacían casi inevitables. Pedro y tú fueron dos sombras moviéndose como fantasmas. Las lechuzas y los grillos te despedían con su sinfonía campestre. Sentiste las palmas anchas de Pedro tamboreando tu espalda. Contuviste las lágrimas. No sabías si algún día volverías. Con un nudo que ardía en tu garganta y mirando sus alegres ojos, dijiste: -Gracias por todo, Pedro. Gran amigo. Muchas gracias... -De nada, Alejandro. No te preocupes. Todo va a mejorar. Apúrate, sube al bote. Rema con fuerza, con mucha fuerza. Debes llegar al otro lado. Apresúrate... Bajo el manto nocturno remaste. Remaste como nunca lo hiciste en tu vida. Las aguas estaban alborotadas. Gotas heladas saltaban y se estrellaban como escupitajos en tu cara, en tu casaca, en tu pantalón. Ya no veías a Pedro. Sólo agua. Agua. Su turbulencia. Su lamento. Su adiós. Llegaste al otro lado. Bajaste, tal como Pedro te había indicado e ibas a escabullirte por entre los matorrales memorizados en varias sesiones noctámbulas. Se te hacía difícil divisar la otra orilla. De súbito, escuchaste unos gritos. Dudaste. Conjeturaste por un instante que eran las lechuzas, los grillos, las aguas. Agudizaste los oídos. Y mezclado con el sonido del torrente: los gritos. Sí, eran gritos. Gritos reconocibles. -¡Cójanlo! ¡Cójanlo! ¡Cójanlo! ¡Él es su amigo! ¡Su amigo! ¡Cójanlo, carajo! ¡¿No escuchan las órdenes de un superior?! Pudiste captar la voz de Pedro, negando a los vientos la acusación. Forcejeando. Exasperado. Diciéndoles que todo era producto de una equivocación. Antes de escabullirte, buscando la trocha indicada, llegó más nítida a tus tímpanos la voz femenina que dictaba órdenes. Y tú te esfumaste, tras tu río de párvulo, repitiendo agitadamente su nombre: "¿Lucía? ¿Lucía? ¿Lucía?...". ** Marco Minguillo alistarcomarco@hotmail.com Escritor peruano (Puerto del Callao, 1965). Sociólogo egresado de la Universidad Nacional Federico Villarreal (Perú), estudió trabajo social en la Universidad de Estocolmo (Suecia). Ha publicado los libros de relatos Una noche de otoño y otros relatos (1998) y Voces en tiempos de tormenta (2002). Coautor de Al cruzar la frontera (2001). Relatos y poemas suyos han sido publicados en revistas literarias de México, España, Suecia y Perú. Finalista en el I (1998) y II (1999) Concurso Internacional de Cuento "A Quien Corresponda" (México); primera mención en el Concurso de Cuento Breve "Santiago Dabove" 2001 (Argentina), y finalista en el IV concurso de cuento "Encuentro de Dos Mundos" 2003 (Francia). Reside en Suecia desde 1995. === Dos poemas Yady Campo ============================================ *** Tu llamado Tu llamado A la soledad A la incertidumbre ¿A la paz? Me consume y despierta A una nueva realidad. Tonadas suaves De viejas memorias Me reafirman que Sigo esperando Tu llamado. Llama viva Vive en mi alma Por favor: llama Llama sin miedo Sin tapujos, Sin razón. Razón que enoja mis sienes desesperadas De tanta ilusión. Conquista mis ansias Y hastía mi Don De saberme solitaria Sin tu llamado. Congela mi existir En un sopor de dolor Dolor agridulce Que alimenta Mis corazas Y alberga mi ansiedad. Todo fuera como tu llamado Llamado amigo Que entrama desengaños Y restriega intriga. Llama incandescente Llama, Llamarada Llama hilarante Por favor: llama. *** Ecos del pasado Ruido insistente De memorias nauseabundas Recuerdo inclemente Olvidarte no he podido Entre tanta gente. Me persigue, Me acorrala, Me remuerde la conciencia Locamente engalana La lista de equívocos De toda mi existencia. Locura adolescente Manojo de inmadurez Implícitos torrentes De vaga altivez. Mirada inocente Que nunca volverá A alegrar tristezas A descifrar la verdad. Verdad que duele En el presente Amargo y duro despertar Continúan muy latentes Recuerdos vagos Insistentes De una terrible realidad. Orgullo herido De mi nobleza Retumban ecos De mi tristeza Y seducen sueños de olvido Ajeno a mis sentimientos Pasado vivo de mis anhelos Sueños perdidos En aposentos Que van y vienen Desde muy adentro. ** Yady Campo yadycamp@hotmail.com Escritora venezolana (San Cristóbal, Táchira). Estudiante de educación básica integral en la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Pertenece al Grupo Literario Ularte y a la Peña Literaria José Ignacio Ramírez del municipio Guásimos (Táchira, Venezuela). He recibido mención especial en el Concurso Nacional de Cuento Policlínica Metropolitana (Caracas) por "Camino a las Parras". Trabaja en una institución privada como auxiliar de aula para I y II etapas de educación básica. === La lágrima Gladys Liliana Abilar ================================= (Nota del editor: en nuestra edición 131 [http://www.letralia.com/131/letras10.htm] publicamos el cuento "La sombra", de la ingeniera, docente y escritora argentina Gladys Liliana Abilar. "La lágrima", que hoy presentamos a nuestros lectores, es la segunda parte de la trilogía "Las tres gracias", que se inicia con el relato antes mencionado y termina con un tercer texto titulado "La risa"). Fue tan grande el dolor por el fallecimiento de mi sombra, que toda la angustia se congeló en mi pecho. El mar de lágrimas que pugnaba por brotar inundó mi garganta y mis mucosas con un sabor salado que luego fue creciendo hasta convertirse en salmuera; me quemaba como el ácido sin ninguna lástima. Mis pupilas ardían del mismo modo que si un limón se hubiera exprimido en ellas. No pude soltar el llanto. No pude llorar. Las lágrimas se habían condensado en una sola. Sentí una presión desgarradora en el lagrimal izquierdo mientras éste se abría, pariendo una gota inmensa, cristalina y dura que se deslizó por la mejilla, se demoró en el pecho como acariciando el corazón, y ahí sí, por el vértice puntiagudo y estrecho, lloró pequeñas lagrimitas que mojaron mi blusa. Luego cayó en mi regazo y me sorprendí al descubrir que no se había roto. Permaneció intacta como si fuera un cristal. O un diamante. La recogí y la miré, alucinada. Aunque su fulgor me encandiló, pude ver a través de ella, tan pura era. La guardé en un pequeño estuche de terciopelo dentro de mi mesa de luz. Esa noche mi sueño fue invadido por escenas de extraña puerilidad. En la ensoñación, mis ojos vieron un desfile de innumerables tortugas azules con tacos altos que marchaban por una vasta avenida en perfecta sincronía. Cubriendo sus cabezas, sendas capelinas coloradas en cuya ala relucía la gota, la lágrima. Luego me vi batallando, entre anonadada y dubitativa, con una araña verde, de guantes blancos, larguísimas y negras pestañas. Entre ceja y ceja, relucía la gota, la lágrima. Daba grandes zancadas tratando de alcanzarme pues yo huía despavorida. De pronto un sonido muy particular me despertó, arrancándome de las delicias de mi pequeño zoológico policromo: alguien orinaba en el baño. Me asusté, yo vivo sola. Me levanté a esa hora insólita, temerosa, precavida, caminando en silencio como sobre algodones, para ver quién estaba usurpando mi inodoro. ¡Oh, sorpresa! Era la lágrima. Sí, la lágrima de cristal que yo había guardado amorosamente en el estuche de terciopelo. Dado el cuadro de situación, no pude asociar la escena anterior, cuando lloraba sobre mi pecho, con la de ahora, instalada en el water y derramando un chorrito sonoroso color topacio, y llegué a una sola e insólita conclusión: estaba orinando. Una cosa es segura: nadie va al inodoro a llorar salvo que tenga una razón muy justificada. Cuando terminó, la guardé nuevamente en el lugar acordado para ella. Logré conciliar el sueño nuevamente pero resultó inútil el intento por reencontrarme con las tortugas y la araña. Principalmente con esta última, pues nunca sabré si la araña me perseguía con fines bélicos o idílicos. Recuerdo su mirada vehemente, caída de párpados y rítmico pestañeo, pero como no estoy acostumbrada a que me persigan las arañas, me asusté. Sentí que era víctima del acoso y su actitud me amedrentó. Ya casi repuntando el alba, otro sonido como a lluvia que moja la tierra me despertó. "Otro día de lluvia, ¡qué mufa!", dije rezongando. Me desperecé, me calcé la bata, las chinelas y me aproximé al ventanal del living para otear la mañana "lluviosa". En medio de un profundo bostezo, descubrí a la lágrima regando las aralias del patio. ¡Insólito! pero servicial. Aproveché para indicarle otras macetas que tengo por la casa para que completara la labor de jardinera. No lo hacía mal, lavaba las hojas y humedecía la tierra sin ensuciar ni salpicar. Era más hábil que Dora, la mucama, quien siempre se las arreglaba para dejar las macetas chorreando. Descubrí en mi lágrima cualidades insospechadas, que ponían en evidencia determinados estados de ánimo y un meritorio espíritu solidario. Me ayudaba tanto a lavar los platos, dejando caer una tenue lluvia de agua cristalina sobre la vajilla, como a llenar la piscina cuando tocaba el recambio y desinfección. Lo cierto es que su capacidad hídrica era inagotable. Me había acostumbrado a su presencia. Dondequiera que yo iba o estaba, allí se encontraba ella; ya sea metida en un bolsillo, apoyada en la frutera mientras exprimía las naranjas, encima de la jabonera del baño esperando que terminara mi ducha, en el reloj que marca el nivel de combustible de mi auto mientras manejaba, o simplemente permanecía quietecita sobre el pupitre, aguardando que finalizara mi clase de literatura en la universidad. Hasta llegué a pensar que escuchaba y aprendía las lecciones, tal era su concentración. Aquella madrugada del lunes me dirigía a la universidad conduciendo mi pequeño sedán. Había tomado la precaución de trabar las puertas y subir los vidrios ya que cargaba, en mi bolso, con el sueldo cobrado el viernes anterior, para depositarlo en mi cuenta bancaria. El trámite era urgente, estaba en descubierto. Prácticamente era la única que transitaba por la avenida a esas horas. El semáforo en rojo me obligó a frenar y, mientras sintonizaba la radio en busca de noticias, me sobresalté ante la abrupta presencia de un hombre en mi ventanilla apuntándome con un arma de fuego. De un culatazo rompió el vidrio y apoyó la pistola en mi cabeza. Exigía que le entregara mi bolso. Yo intentaba resistirme implorándole que me dejara, al menos, los documentos y la foto de mi hijita fallecida. El energúmeno ni se inmutó y empezó a manotearme apoyándome el arma en la sien. Yo me agaché para alcanzar el bolso y entregárselo cuando vi, de repente, que la lágrima dio un brinco y descargó, con todas sus fuerzas, un chorro de agua, a presión, sobre los ojos del forajido, encegueciéndolo. El malandra se llevó las dos manos a la cara dejando caer el arma y empezó a gritar restregándose los ojos con desesperación, como si le hubieran fumigado con veneno. Aproveché para acelerar a fondo y huir mientras espiaba, por el espejo retrovisor, al hombre que se retorcía sobre el pavimento. No lograba entender el alcance de aquel ataque perpetrado por mi lágrima. Si era sólo eso, una lágrima que le lloró encima. Con bastante de fuerza, es cierto, pero tampoco era para tanto. Ante la duda, decidí probar las salpicaduras, resto del chorro que le lanzara en la cara y que escurría por el parabrisas. No lo podía creer, sabía a algo muy salado y peligrosamente ácido a la vez. Recordé un artículo que había leído en la sección científica de la revista del Reader's Digest respecto a la concentración de lisozima en las lágrimas; cuando éstas son vertidas por emociones felices tales como el amor, la concentración de lisozima es baja, su s abor es dulce o levemente salobre, y las pupilas no sufren la picazón. Cuando son vertidas por el sufrimiento, el dolor, la frustración, el tenor de lisozima aumenta provocando sensación ácida y muy salada con el respectivo daño ocasionado en las pupilas. No sólo acababa de certificar el dato leído, sino que, además, llamativamente magnificado. La lágrima acababa de salvar mi vida y mi sueldo. Con un acto de salvataje como este, se hacía acreedora a todo mi respeto. La miré con profundo agradecimiento y murmuré: "Bien hecho, amiga". Por la tarde nos dispusimos -ahora hablo en plural, pues ya la tengo incorporada a mi vida-, a hacer las compras en el supermercado. Mientras recorría las góndolas en busca de los artículos de almacén, noté que la lágrima se sentía de muy buen humor, saltaba y brincaba entre los estantes como llamando la atención. Entonces descubrí la presencia de tres hermanitos junto a su madre y muy cerca de nosotros, en torno de los cuales la lágrima rondaba con cierto donaire. De pronto estaba sobre sus hombros, o parada encima de una golosina, o fluctuando sobre sus cabecitas mientras vertía una fina lluvia que mojaba sus cabellos. Los niños no cabían en sí de la emoción. Jugaban a las escondidas correteando alrededor de las góndolas. La lágrima se ocultaba detrás del agua mineral, de los pañales descartables, en las pilas de chocolate, en los paquetes de harina, en los vasos de yogur o en los detergentes de cocina. Los unía un espíritu lúdico delicioso. Como si se hubiera escabullido de un libro de historias fantásticas. De pronto, se posó sobre el cucurucho de helado que sostenía el más pequeño y permaneció inmutable por unos instantes ante las miradas enternecidas de los hermanos. Pocos segundos bastaron para que el helado desapareciera y el cucurucho quedara vacío. Se lo había tomado todo. El pequeño se puso a llorar y yo tomé distancia llevándome a mi lágrima. Cuando regresaba a casa, decidí cambiar de ruta y elegí dar un breve paseo por el parque donde yacía cautiva, bajo la mole de cemento del monobloc, mi añorada sombra. Como quien visita la tumba de un ser querido, enfilé hacia allá cautivada por el magnetismo de la añoranza. No era mi intención visitar ningún muerto, ya que mi sombra vive intacta en mi memoria, a pesar de las preocupaciones y los sobresaltos que me generaba casi a diario. Pero se había transformado en una mascota difícil de sustituir. De hecho, jamás lo hice. Polifacética, extrovertida, caprichosa, para definirla de algún modo. Dueña de una simpatía singular, se hizo querer sin vueltas. Despojada de ella, me había convertido en un extraño ser humano que transitaba la vida sin su sombra. Era como perder un referente, la proyección de uno mismo. La soledad. Y aquella patética sensación de no encontrar el equilibrio. Ese día era tranquilo, no tenía clase en la facultad y necesitaba respirar aire puro. Me senté en un banco y alcancé a ver, a lo lejos, una mancha oscura que se extendía como una alfombra bajo el edificio. Era ella, mi sombra. Estaba intacta, a la distancia. Luego, como atraída por una fuerza sobrenatural, me encaminé hacia ella y me detuve a un costado, melancólica, nostálgica por los gratos recuerdos que afloraban a mi mente. Deteriorada y reseca. Así la vi. Rendida a los avatares del tiempo y las circunstancias. ¡Cuánta gente le habrá caminado encima! ¡Cuántos perros y gatos la habrán orinado! ¡Cuántos niños con sus juguetes la habrán fustigado! Me invadió un extraño sentimiento de culpa. Mientras tanto, la lágrima permanecía muy quietecita en mi hombro, silenciosa, concentrada; como si adivinara mi nostalgia. De pronto, dio un brinco y se posó sobre el busto de bronce de Manuel Belgrano que se levantaba muy cerca de la sombra y, como si le hubiera transferido mi estado emocional, empezó a llorar. Primero suavemente, lluvia fina, etérea, casi intangible. Garúa. Luego fue aumentando, creciendo en caudal y en fuerza hasta transformarse en algo parecido a una canilla abierta, tal era el chorro que emitía. Traté de calmarla, de consolarla. Era inútil. Escapaba a mis posibilidades volverla a la cordura. El llanto continuó in crescendo hasta convertirse en algo imposible de controlar; como si un río hubiera desbordado el cauce inundando todo el parque, y el nivel subía, subía, subía. A continuación, curiosamente, las aguas fueron ascendiendo sólo en torno del edificio opresor ante las miradas atónitas de los transeúntes que se detenían a presenciar el fenómeno. Entendí que la inundación quedaba circunscripta al área del monobloc. Un rigor de catástrofe se podía adivinar en sus rostros despavoridos. No era para menos. Pocos minutos bastaron para que el edificio quedara sumergido bajo el agua. La lágrima, inagotable, lloraba, lloraba, lloraba sin pausa. Los bancos de la plaza, los árboles, los autos cercanos y todo cuanto había rodeando a la construcción quedó sumergido. Las hojas otoñales se deslizaban como pececillos dorados, verdes, amarillos, y las rosas abrían y cerraban sus pétalos en delicado vaivén. Sólo el rostro de Manuel Belgrano permanecía inalterable, fiel testimonio de la historia que fue. El nivel del agua continuaba subiendo varios metros por encima de la azotea. De pronto, ocurrió lo inesperado: la enorme mole de cemento empezó a elevarse. Se desprendió de su base y quedó flotando como un cubo inmenso en medio del agua. Lentamente, la sombra, que no tan en paz descansaba hasta ese instante, se movió desperezándose. Un leve sacudimiento le devolvió su antigua forma. Entre ondulantes zigzagueos se deslizó, como una manta raya, por las aguas mansas y vino a mí. Se esparció a mis pies, como antaño, sumisa y regalona, mientras la gota, diligente y presurosa, recuperaba su lugar sobre mi hombro y cesaba de llorar. ** Gladys Liliana Abilar gladys8@fibertel.com.ar Poeta y narradora argentina (Chilecito, La Rioja). En 1972 se graduó de profesora superior de piano, y en 1980 obtuvo el título de ingeniera agrónoma. Asumió la dirección del Instituto de Investigaciones Agropecuarias de la Universidad de La Rioja, donde tuvo a su cargo la Cátedra de Genética. Realizó estudios de postgrado en el IAP, de Paisajismo. Paralelamente incursionó en la Literatura publicando los libros: Ecos del corazón (poemas, 1989), Más allá del pecado (novela, 1993), Eclipse de Lubna (novela, 1997), Pensar sin permiso (aforismos, con prólogo de José Narosky, 1999), Doce hogueras (cuentos, ilustrado por el pintor uruguayo Carlos Páez Vilaró y prologado por Eduardo Gudiño Kieffer, mención en la Faja de Honor de la Sade, 2000), y Destino rabioso (cuentos, Faja de Honor de la Sade, 2003). Participó en el IV Encuentro Internacional Literario de Montevideo (2003) y en el IV Encuentro Internacional de Escritoras "Inés Arredondo" de Guadalajara (2004), donde fue invitada para presentar Destino rabioso a cargo de Alicia Steimberg. Con este último género integró siete antologías y participó en numerosos concursos literarios, obteniendo diversas distinciones nacionales e internacionales, tales como el premio "Ugarit", otorgado por la sociedad Sirio Libanesa y "Cuentos Aller", otorgado por la comunidad Allerana de España, entre otros. Participó en la Feria Itinerante del Libro en Chilecito (2004), donde también se presentó Destino rabioso. Participó en la edición y presentación del libro de Héctor David Gatica Integración cultural riojana (2005). Colaboró en la edición del libro La Rioja, de Manrique Zago. ||||||||||||||||||||||| EL REGRESO DEL CARACOL |||||||||||||||||||||| === Azul y otros relatos del mar Emma Romeu (emmaromeu@yahoo.com) ==== Cuento Alfaguara México (http://www.alfaguara.com.mx) Ciudad de México, agosto de 2005 ISBN: 970-770-229-X 102 páginas A mediados de noviembre fue presentado, en el Centro Nacional de las Artes de Ciudad de México, el libro Azul y otros relatos del mar, de la escritora cubana Emma Romeu. Por una gentileza de la autora, el libro está en nuestras manos desde hace algunas semanas. Azul y otros relatos del mar reúne ocho relatos cuyos protagonistas están, de alguna u otra manera, relacionados con el mar. Historias con buzos, náufragos, marineros y cuidadores de faros, narradas con un estilo llano que acerca al lector a ámbitos y oficios que quizás ignora, y de los que Romeu tiene completo dominio por haber estudiado oceanología en su Habana natal. En el relato que da título al libro, un joven aprendiz de buzo se ve atrapado a 45 metros de profundidad por el acecho de un tiburón azul. La habilidad de Romeu como narradora permite al lector seguir la aventura sin perderse en aspectos técnicos: "Marco mordió el regulador asustado e instintivamente buscó el cuchillo en su pierna, y al elevarlo para protegerse del tiburón si venía por él, notó que la manga de su traje no se veía roja igual que antes sino que parecía negra, y la manilla del batímetro en su muñeca también había perdido su original color anaranjado volviéndose oscura. Ya no estaba a 15 metros como al caer del barco, sino a 25, pudo comprobar de un vistazo en el batímetro. Aunque habían pasado pocos minutos, la corriente lo arrastraba con rapidez por el inclinado fondo hacia mayor profundidad". Además de oceanógrafa y geógrafa, Romeu es periodista. Nació en La Habana, trabajó en la Academia de Ciencias y recorrió los mares de Cuba en busca de datos para investigaciones científicas. Desde hace años se dedica al periodismo ambiental, en el que ha alcanzado tan altas cotas que sus trabajos son publicados en la revista National Geographic Magazine en español. La autora actualmente reside en México, donde se ha hecho un nombre escribiendo libros de aventuras para niños y adultos. El más conocido de ellos es Gregorio y el mar, del que ha vendido más de 100.000 ejemplares, y tiene también Gregorio y el pirata, A Mississippi por el mar, Naufragio en las Filipinas, Mi amigo el Manatí, Ahí viene el lobo gris y otros. |||||||||||||||||||||||||||||| EL BUZÓN ||||||||||||||||||||||||||||| === El Premio Nacional de Literatura de García Márquez ==================== 24 de noviembre de 2005 Buen día: Soy una profesora argentina que necesita el discurso de Gabriel García Márquez de aceptación del Premio Nacional de Literatura. ¿Podrían informarme cómo conseguirlo? Muchas gracias. Un cordial saludo, Silvina Fazio cfsilvina@hotmail.com Argentina ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| "El problema de nuestro tiempo es que tenemos demasiados colectores de datos pero carecemos de suficientes intérpretes, y estamos pasando por un período de demasiada autoconsciencia, cuando la gente cree que simplemente reuniendo datos que no son relacionados entre sí por una inteligencia que los controle es suficiente. Y la gente espera ser elogiada por el mero hecho de colectar datos. A mí, claro está, no me parece eso una actividad creativa". Ray Bradbury, en entrevista con Hugo Fox (traducción de Jaime Tello). En: Revista Nacional de Cultura, Nº 181 (Caracas, 1967). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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