~~~~~~~~~~~~~~~ Año XI Cagua, Venezuela Nº 161 ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras ~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com ~~~~~~~~~~~ ======================================= ~~~~~~~~~~~ 2 de abril de 2007 ~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es ~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores ~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet. ~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus ~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material ~~~~~~~~~~~ literario a info@letralia.com ~~~~~~~~~~~ ~ * ~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor ~~~~~~~~~~~ ~~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26 ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ === Sumario =============================================================== | “El idioma que vendrá”, Jorge Gómez Jiménez. | Editorial | Lectora a domicilio. / Locos con derechos. / Naufragios | Breves híbridos. / Ganadores de editorial y café. / La web de | los indrisos. / En los arrabales de París. / Primera | obra. / Detectives e inadaptados. / Libros en El | Hatillo. / Perros rebeldes. / Internet y literatura. / | Los quince de Copé. | | “Primer centenario del Ateneo del Táchira”, Ana Berta | Material López. / Gabriel García Márquez en el Congreso de la | especial Lengua: “Hay millones de lectores de textos en lengua | castellana esperando, hambrientos, de este alimento” | | Julio Espinosa Guerra obtiene el premio Sor Juana Inés | Noticias de la Cruz. / Biblioteca Cervantes lanzará portal de | publicaciones iberoamericanas. / Ruedan versión fílmica | de Paradiso, de José Lezama Lima. / Falleció el | historiador mexicano José Luis Martínez. / Cien títulos | de poesía publicará El Perro y La Rana este año. / | Inauguran Cátedra Binacional Gabriela Mistral. / Pitol y | Toledo reciben doctorados honoris causa. / Fallece el | periodista Manuel Ramírez Fernández de Córdoba. / | Federico Andahazi acusado de plagiar una obra de teatro. | / Premio L’H Confidencial para Joaquín | Guerrero-Casasola. / Aprobada en Medellín la nueva | Gramática Panhispánica. / Banco de Datos del siglo XXI | prepara la RAE. / Jorge Valdés Díaz-Vélez gana el Miguel | Hernández-Comunidad Valenciana. / Próximo Congreso | Internacional de la Lengua Española será en Chile. / | Llevarán al cine la novela Pedro Páramo, de Juan Rulfo. | / Usuarios de Internet podrán “apadrinar” palabras en | vías de extinción. / San Juan de Colón celebrará sus | segundas jornadas de literatura. / Diáspora judía en | América Latina y el Caribe analizarán en Nueva York. / | Celebrarán festival de poesía en la Feria del Libro de | Santo Domingo. / Banco del Libro dictará cursos en | Internet. / PEN World Voices rendirá homenaje a César | Vallejo y Pedro Pietri. / Poesía de África e islas del | Caribe en Festival de Poesía de La Habana. / República | Dominicana incluida en convocatoria del fondo Cinergia. | | Literatúrame | Literatura http://www.literaturame.net | en Internet | “Álvaro Pérez Capiello entre la verdad y el engaño”, | Artículos y Carmen Cristina Wolf. / “Bosquejos del más allá | reportajes —indagatoria”, Rafael Pérez Ortolá. / “Travesuras de la | niña mala”, Miguel de Loyola. / “España Cañí”, Ángel | Ruiz Cediel. / “Escribir sobre un libro de oro”, Juan | Guerrero. / “La pasión según la poesía”, Benedicto | González Vargas. / “El Guernica de Picasso nada tiene | que ver con el bombardeo de Guernica”, Ramón Fernández | Palmeral. / “Cuando el río fluye”, Benhur Sánchez | Suárez. | | Eleazar Marín, frente a un muro pintado de sueños: “La | Entrevistas palabra tiene el poder de producir grandes cambios”, | Rafael Ortega. | | “El diario de Frida Kahlo: una autobiografía del | Sala de ensayo cuerpo”, Patricia Venti. / “Jorge Eduardo Eielson: lo | trópico como paisaje, apareado, de heces sombrías y | santas”, Salomón Valderrama Cruz. / “La identidad | hispanoamericana”, Francisca Pérez de Arce. | | “Sendas del Japón (a la manera de Basho)”, Norah | Letras Vaamonde Olive. / Poemas de Augusto Rodríguez. / “El | rescate de los meses”, Nadia Lugo. / Poemas de Homero | Vivas García. / “El joyero”, Laura Guillén Ramo. / | “Notas de amor”, Carolina Lozada. / Poemas de Jefrey R. | U. Peña. / “Folletín con tinta animal”, Rolando | Gabrielli. / Poemas de Livia Díaz. / “Visita de un | hombre viejo”, Érica Rozek. / Poemas de Leticia Herrera. | / “¿Estamos aquí, o en Jauja?”, Orlando Mazeyra Guillén. | / Poemas de Mónica Galleano Lehmann. / “La fobia”, | Ricardo Martínez-Mora. / “Hombre sin alas”, Paolo | Astorga. | | “En una cama bajo la sábana blanca”, Andra Rotaru. / | El regreso | del caracol | Javier Heraud. | Post Scriptum | =========================================================================== Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año http://www.geocities.com/SoHo/8753 =========================================================================== Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998 http://www.internet.com.mx =========================================================================== Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998 http://www.megasitio.com =========================================================================== Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999 http://www.redchilena.cl =========================================================================== Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999 http://www.fortressdesign.com =========================================================================== Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999 http://www.exodusltd.com =========================================================================== Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999 http://blindarosada.org.ar =========================================================================== Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005 http://www.lomejorde.com =========================================================================== Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia http://www.stockholmchallenge.se =========================================================================== Para suscribirse a Letralia, envíe un mensaje vacío a: letralia-subscribe@gruposyahoo.com Para desuscribirse, envíe un mensaje vacío a: letralia-unsubscribe@gruposyahoo.com También puede formalizar su suscripción o su desuscripción en un formulario visible en nuestro sitio en el Web: http://www.letralia.com/herramientas/listas.htm Ediciones anteriores: http://www.letralia.com/tierradeletras/archivo.htm ||||||||||||||||||||||||||||| EDITORIAL ||||||||||||||||||||||||||| === El idioma que vendrá Jorge Gómez Jiménez ========================= La ciudad colombiana de Cartagena de Indias fue durante los últimos días de marzo el foco de atención del mundo hispanoparlante, al albergar dentro de sus pretéritas murallas el más importante evento relacionado con el idioma que compartimos más de cuatrocientos millones de personas. El mismo idioma que ha deslumbrado a la humanidad en esa larga elipsis que tiene en sus extremos al Caballero de la Triste Figura y al coronel Aureliano Buendía. El IV Congreso Internacional de la Lengua Española sirvió para apreciar la fuerza con que se mantiene vivo nuestro más importante medio de expresión. Una corroboración que no estuvo exenta, como es natural, de visos apocalípticos, pues entre los muchos temas analizados en el congreso se encontraba el siempre vigente de la batalla que libra nuestro idioma por conquistar nuevos territorios. La influencia del español en Estados Unidos, la interacción con otros idiomas, la hibridación que representa el fenómeno del spanglish, el 4,5% que ocupa el español en la torta de Internet, fueron algunos de los debates planteados en días recientes en Cartagena. Una de las preocupaciones expresadas en el congreso se refería a la escasa participación del español en el ámbito de la ciencia y la técnica. No es un hecho que se haya constatado ayer nomás. En el primer congreso, celebrado en Sevilla hace ya quince años, el narrador y ensayista Santiago de Mora-Figueroa, Marqués de Tamarón, citaba un estudio realizado en 1989 por el investigador Brian McCallen, referido a la lengua inglesa como mercancía mundial: “Más del 60% de los científicos de todo el mundo puede leer inglés”, explicaba De Mora-Figueroa citando a McCallen, “el 70% de todo el correo va escrito en inglés y el 80% de la información almacenada en todos los sistemas electrónicos está en inglés”. Es posible que la proporción no haya variado mucho desde entonces. La razón por la que este tema preocupa a los académicos es que la participación de nuestra lengua en el escenario tecnológico podría ser un indicador de desarrollo económico. Es económica, desde luego, la fuente del entusiasmo demostrado por César Antonio Molina, director del Cervantes, cuando en una declaración a la prensa aplaudía el hecho de que Chelsea, la hija del ex presidente estadounidense Bill Clinton, leyera a García Márquez en español —algo que a más de un “patriota lingüístico” le habrá parecido un exceso de parte de Molina. La desventaja del español ante el inglés tiene muchas causas —se ha mencionado en diversas oportunidades, por ejemplo, la capacidad de esa lengua para resumir extensos contenidos semánticos en vocablos diminutos. Álvaro Marchesi, secretario general de la OEI, hacía hincapié, en el panel dedicado a este tema, en que la escasa presencia del español en tales ámbitos tiene que ver con el bajo nivel educativo de la mayor parte de la población hispanoparlante, así como con el escaso apoyo de las instituciones públicas y privadas al desarrollo científico. En la misma tónica fluyeron las críticas al español hablado en la red, un tema que siempre convoca pasiones encontradas. Para José Luis Barcia, director de la Academia Argentina de Letras, los jóvenes de hoy escriben más que nunca, pero lo hacen como una mona. Lo cual no deja de ser cierto, pero quizás haya que empezar a considerar que, como todo idioma, el nuestro está en constante evolución y, para mal o para bien, la escritura de mona sea una de las variables incidentes en su propio proceso evolutivo. No hay que olvidar, por ejemplo, que el fenómeno no es exclusivo de nuestra lengua. Aunque en el ámbito hispanoparlante suele atribuírsele a la masificación del teléfono celular, en inglés es incluso anterior. Con la llegada de estos aparatos se le ha dado el nombre de SMS language, y ha tenido otras denominaciones anteriores como chatspeak o Internet slang. Existe hasta un código, una suerte de seudolenguaje, el l337 (http://es.wikipedia.org/wiki/Leet), que sustituye letras por símbolos y surte un tipo de comunicación muy específica para comunidades informáticas. Fenómenos similares también existen en otras lenguas, como el ruso y el francés. En el mismo foro del congreso, el investigador mexicano Raúl Ávila se sitúa al otro extremo de la discusión al proclamar que el español vivo es, justamente, el que usa la comunidad hispanoparlante para expresarse en Internet. Una lengua no es un organismo estático e imperecedero y, con franqueza, en el pasado peores amenazas ha combatido este idioma nuestro pleno de eñes y haches. La academia no debe representar el papel de una Inquisición de la lengua, no tanto porque esto sea un despropósito, sino porque desgastará sus energías en intentar sofocar un proceso natural de la biología lingüística. Y, de cualquier manera, no es descabellado pensar que la mona acabe algún día escribiendo un sabroso clásico en un idioma brioso, incontenible. Jorge Gómez Jiménez, editor http://www.letralia.com/jgomez ||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES |||||||||||||||||||||||||||||| Lectora a domicilio. El año pasado, bajo el sello de Alción, fue publicada Reading Edge, lectora a domicilio, la primera novela de la reconocida escritora argentina María Neder. La obra, que narra las tribulaciones de Teny, “lectora a domicilio con bibliografía propia”, y las incidencias relacionadas con “Reading Edge”, la máquina de leer, ha sido presentada en Buenos Aires (a cargo de Tununa Mercado y Gloria Pampillo), en Villa de Merlo, San Luis (a cargo de Vicente Muleiro y Mario Ceretti), en Ciudad de México (a cargo de Rocío González y Yamilé Paz Paredes) y recientemente en la Feria Internacional de Libro de La Habana (Cuba). Neder, quien es fundadora y presidenta de Puerto Almendro, Asociación Civil sin Fines de Lucro Por un Libro para Todos, ha publicado además los libros de cuentos Contra corazón (1993) y Entre los huecos (1994), y los poemarios Cuando octubre (1997) y Fisura de boca (Alción Editora, 2003). http://www.letralia.com/firmas/nedermaria.htm Locos con derechos. Desde el año pasado está disponible, en la web del sello editorial Slovento, el libro Los derechos de los locos, de la escritora venezolana Marisol Correia (Valencia, Carabobo, 1969). Obra irreverente y arriesgada, el libro, de 68 páginas, da fe de la extrema sensibilidad de su autora y de su talento con las palabras y sus laberintos. Un título de referencia para todos aquellos que van más allá de lo plano, de lo común, de lo “normal”, y se atreven a leer entre líneas. Un manual no al uso que otorgará al lector avezado un punto de vista sorprendente y en todo momento interesante. Cuesta 10 euros y puede conseguirse tanto en la web de la editorial como en las librerías madrileñas Gaztambide, Fuentetaja, Pérgamo, La Regenta, El Drago y Castellana 45. Licenciada en educación mención inglés y magíster en lectura y escritura, Correia trabaja como docente de inglés en el Preescolar Guardería “Estrellitas” y en la Escuela de Educación de la Universidad de Carabobo, en Valencia (Venezuela). Participó en las I Jornadas Internas de Investigación de la Maestría en Lectura y Escritura (2000) con su ponencia “Relación entre comprensión lectora e inteligencias múltiples de De Beauport”, y en el evento VenTesol con “You can Write a Story” (“Tú puedes escribir un cuento”, 2002). Además ha participado en diversos cursos relacionados con los idiomas y con la educación. http://www.slovento.com Naufragios híbridos. En febrero pasado se dio a conocer el veredicto del III Concurso Internacional de la revista Hybrido, de Nueva York, en el que resultó ganadora la poeta argentina Raquel Fernández por su poemario Naufragios. El segundo lugar del certamen recayó en Espinas en la sien, del poeta peruano Paolo Mario Astorga Requena. Además recibieron menciones de honor los poemarios Al rescoldo de la penumbra, de William Orlando Beltrán Carrillo (Alemania), Sospechas de carne y hueso, de José Martín Hurtado Galves (México), El recreo de los ángeles, de Manu Ramos Boría (España), Esa otra forma, de Liliana Souza (Argentina) y Poemas a contrasombra, de Pedro Arturo Estrada Zapata (Colombia). Participaron alrededor de 78 trabajos remitidos desde Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Guatemala, México, Estados Unidos, España, Alemania, Puerto Rico, República Dominicana, Cuba y otros países. El jurado estuvo compuesto por Carlos Aguasaco, Jesús Bottaro, José Osorio y Liza Rosas Bustos, miembros del comité editor de la revista. Hybrido es una revista académica creada en 1997 por estudiantes de doctorado en Literatura Española de Graduate Center perteneciente a CUNY. La revista, que circula en prensa y a través de Internet, publica arte y trabajos literarios en poesía, ensayo y cuento en español, inglés y portugués. http://www.hybridomagazine.com Ganadores de editorial y café. El sello español Slovento, conjuntamente con el Café Libertad 8, organizaron en Madrid su I Premio de Relato Corto y Poesía, que hace poco emitió su veredicto. En la categoría de relato corto los cinco primeros lugares fueron obtenidos por los textos “¿Fenómenos paranormales?”, de Javier Torres Reymundo; “Paralaje”, de Francisco Javier Pérez; “Jinetes de cobalto”, de Iván Villadangos Malón; “El mendigo de la armónica”, de Luis Guijarro Miravete, y “Era un día lluvioso”, de Marisol Correia. En poesía se otorgaron diez premios, correspondientes a los textos “Sin ti”, de Violetta Brázhnikova Tsýbizova; “De la muerte o Dèjá Vu”, de Julen Carreño Aguado; “Al fondo del pasillo”, de Francisco José Martínez Morán; “Poema 40”, de Iván Carabaño Aguado; “Laberinto”, de Almudena Gavala Alustiza; “Un verde hubiera”, de Julen Carreño Aguado; “Las líneas rojas (poema en tres fragmentos)”, de Luis Luna; “Endoscopia”, de Iván Carabaño Aguado; “La espera” y “Desde la oscuridad”, ambos de Javier Torres Reymundo. Los jueces fueron Javier Azpeitia (Madrid, 1962), José Luis Allo Falces (Milagro, 1951) y Antonio Aguilella Asensi (Alicante, 1977). http://www.slovento.com/largeversion/max_slovento2.html http://www.libertad8cafe.es La web de los indrisos. Isidro Iturat Hernández coordina la web Indrisos, en la que promueve la forma poética creada por él y que ya comentara en un trabajo en la edición 147 de Letralia. Básicamente se trata de un poema que consta de dos tercetos y dos estrofas de verso único. Iturat ha publicado en su web abundante información sobre el indriso, e invita a quienes lo deseen a participar en el apartado “Colaboradores”, destinado a acoger la producción de aquellos escritores que demuestren interés en probar escribir poemas en la forma del indriso. http://www.indrisos.com En los arrabales de París. En marzo fue publicada, bajo el sello de Ediciones Idea, Historias de un arrabal parisino, una novela del escritor venezolano Vicente Ulive-Schnell en la que el lector se adentrará en la cultura marginal de los habitantes de la Ciudad Luz. Con fresco y jovial estilo, el autor acompañará al lector en su descubrimiento y adaptación a este barrio peculiar que vive en oposición a las tensiones y valores del resto de la ciudad. Es también aquí donde residen los pocos exponentes que quedan de la bohemia artística francesa: fotógrafos, pintores y escritores que intentan hacer del arte su forma de vida. Impregnada de humor, reflexiones precisas y mucha ironía, Historias de un arrabal parisino muestra ese París excluido de los obturadores de las cámaras turísticas para rendir tributo a un barrio que vive y late bajo la petrificada capa-museo de la ciudad gala. El libro, que cuesta 17,95 euros y puede adquirirse en línea, incluye imágenes de Tarek Ode Febles, de la exposición itinerante “Ciudades París-Venecia” (2006). http://www.edicionesidea.com Primera obra. El próximo 11 de abril, a las 7 de la noche, serán presentados en el Ámbito Cultural El Corte Inglés, de Madrid, las obras Madrid no vale una misa, de Nicolás J. Valero; Tras el sol de Cartagena, de Ana Ballabriga y David Zaplana, y Los hijos del Valle, de Luis Castilla, integrados en la Colección Primera Obra del sello Maghenta, actividad a la que asistirán los autores. Asentada en Zaragoza (España), Maghenta Editorial nace con la vocación de dar a conocer nuevos valores literarios e impulsarlos publicándoles su primera obra. Fruto de esta iniciativa son los diez títulos de esta colección, que se ampliará próximamente con la publicación de Dirección desconocida, de Inma Vela; El sonido del tiempo, de Aniana Plaza, y Las migraciones efímeras, de Susana Rodríguez. http://www.maghenta.com Detectives e inadaptados. Fuentetaja ha organizado para este mes los talleres presenciales de lectura “Sherlock Holmes por Arthur Conan Doyle” y “La estela de El guardián entre el centeno, usos del narrador en primera persona en la narrativa norteamericana contemporánea”. El primero será dictado por el escritor, poeta y editor Jesús Urceloy, fundador de Ariadna-RC.com, y consistirá en la lectura de El ritual de los Musgrave, El intérprete griego, El sabueso de los Baskerville y otras ocho historias de Sir Arthur Conan Doyle que serán analizadas y comentadas por los participantes. En el segundo taller, el escritor Juan Jacinto Muñoz Rengel estimulará a los participantes a analizar, además de la obra de Salinger, las novelas El lamento de Portnoy, de Philiph Roth; American Psycho, de Bret Easton Ellis, y El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon. Se dará especial importancia al estudio de la técnica narrativa de la primera persona, sus recursos, sus puntos fuertes y débiles. Ambos talleres tendrán una duración de tres meses y se realizarán mediante sesiones mensuales, cada miércoles de 8 a 10 de la noche. En ambos casos el costo es de 30 euros por inscripción (de la que los antiguos alumnos de Fuentetaja están exentos) y 80 euros al mes. http://www.fuentetajaliteraria.com Libros en El Hatillo. Este sábado 14 de abril a las 5:30 de la tarde serán bautizados los libros Sendas de agua, de Marcia Reverón, y Partículas, de Tere Casas. La actividad es auspiciada por el Ateneo de El Hatillo —en cuya sede se realizará— y The Cove Rincón International Inc. El Ateneo se encuentra en la segunda etapa de la urbanización Lomas de la Lagunita, al final de la calle Tovar, en El Hatillo (Caracas). marciareveron@gmail.com Perros rebeldes. El próximo 18 de abril a las 8 de la noche, en la Sala Experimental del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), se presentará el I Ciclo de Teatro Mínimo titulado “La rebelión de los perros” organizado por Dramática Iberoamericana, un espacio de difusión para la dramaturgia iberoamericana contemporánea, donde se dará cabida a voces consagradas y nuevas voces, a través de lecturas dramatizadas. Este primer ciclo recoge piezas breves de noveles autores cuya temática principal gira alrededor de la figura del perro. Como centro gravitacional se encuentra la pieza Historia del hombre que se convirtió en perro, del reconocido dramaturgo argentino Oswaldo Dragún. El resto de las piezas fueron escritas por los dramaturgos venezolanos Loida Pérez, Juan Ramón Pérez, Vicente Lira, Gerardo Blanco, Víctor Vegas y José Antonio Barrios. Las palabras de presentación estarán a cargo del prestigioso académico y crítico teatral Orlando Rodríguez. La puesta en escena contará con las actuaciones de las actrices Linsabel Noguera y Mabe Hernández y los actores Josué Gil, German Mendieta y Darwin Barroeta, todos bajo la dirección general de Loida Pérez. http://www.celarg.org.ve Internet y literatura. El Centro Cultural Peruano Británico celebra este mes un interesante ciclo de mesas redondas titulado “Más allá de la red: Internet y literatura”, que pretende dar a conocer las ventajas de la red y analizar si la literatura impresa pierde terreno ante la vorágine virtual. Las sesiones serán los lunes 2, 9, 16 y 23 de abril desde las 7:30 de la noche en el auditorio del Centro Cultural, ubicado en el jirón Bellavista 531-Miraflores (Lima, Perú). Hoy 2 de abril, Giancarlo Stagnaro moderará la mesa “Creadores en Internet”, en la que leerán sus ponencias Miguel Ildefonso (“Los desmoronamientos sinfónicos”), Martín Zúñiga (“Urbanotopía”), José Aburto (“Hiperpoesía”) y Manuel Antonio Cuba (“Experiencia de libros digitales”). El 9, Mario Granda modera la mesa “Revistas literarias y culturales”, donde se hablará de las publicaciones El Hablador, Bocanada, Aeropuerto y Lapsusweb, con Mauro Marino, Francisco Izquierdo, Mario Colán y Giancarlo Huapaya como invitados. El 16, José Donayre, Érika Almenara, Iván Thays y Juan Carlos Bondy hablarán sobre blogs literarios en una mesa moderada por Francisco Ángeles. Finalmente, el 23 se realizará un recital de poesía con poetas que han publicado en soportes virtuales, moderado por Francisco Izquierdo y con la participación de Víctor Velasco, Vedrino Lozano, Arianna Castañeda, Andrea Cabel, Gloria Macedo y Alessandra Tenorio. http://www.britanico.edu.pe Los quince de Copé. El pasado 27 de marzo el jurado del Concurso Nacional XIV Bienal de Cuento “Premio Copé 2006”, que organiza anualmente la compañía Petróleos del Perú, emitió su veredicto tras analizar las 1.607 obras participantes. Además de conceder el premio Copé de Oro al relato “El mestizo de las Alpujarras”, de Selenco Vega, quien recibirá 5.000 dólares, los jueces escogieron a “El mapache”, de Sergio Galarza, y a “La casa muerta”, de Alina Gadea, como premios Copé de Plata y Bronce, respectivamente. Estos cuentos, junto con los de otros doce finalistas, aparecerán próximamente en el libro El mestizo de las Alpujarras y los cuentos ganadores y finalistas de la XIV Bienal de Cuento Premio Copé 2006, en el que se incluirán los textos de Abel Aguilar Urdanivia, Jorge Emilio Harten Rodríguez-Larraín, Johnny Barbieri, Juan Carlos Bondy, Sebastián Esponda, Gabriela Caballero Delgado, Fabrizio Tealdo Zazzali, Ladislao Plasencki, Arturo Mosqueira Cornejo, Néstor Vicente Sobero Rusca, Ulises Gonzales García y Víctor Borrero Vargas. El jurado estuvo integrado por Pedro Cateriano, en representación de Petroperú; Carlos Eduardo Zavaleta, por la Academia Peruana de la Lengua; Eduardo Hopkins, por la Pontificia Universidad Católica del Perú; Antonio Gálvez Ronceros, por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; y Manuel López Rodríguez, por el Instituto Nacional de Cultura. http://www.petroperu.com.pe ¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo electrónico a breves@letralia.com. === ¿Le interesa estar informado sobre concursos? ========================= Reciba por correo electrónico los anuncios vigentes de concursos literarios y artísticos en general suscribiéndose a nuestra lista de distribución. Todo lo que tiene que hacer es enviar un mensaje vacío a letralia-concursos-subscribe@gruposyahoo.com, o visitar nuestra cartelera de concursos en http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm. Si desea enviarnos las bases de un concurso, escríbanos a info@letralia.com ||||||||||||||||||||||| MATERIAL ESPECIAL ||||||||||||||||||||||| === Primer centenario del Ateneo del Táchira Ana Berta López ========= Este viernes 23 de marzo se dio inicio formalmente al primer centenario de la Sociedad Salón de Lectura, Ateneo del Táchira. El Concejo Municipal en Sesión Solemne condecoró a tres de los trabajadores y colaboradores de más antigüedad en la institución: el señor Elías Omaña, con treinta años en el cargo de portero y fiel guardián del Ateneo, la señora Rita Naranjo, quien tiene veinte años cuidando de la pulcritud y mantenimiento del edificio y colaborando siempre en todo lo que se requiera y, merecedora de mención especial, la señora Blanca Martínez de Brandt, coordinadora general y el cerebro que organiza todo para que el funcionamiento del Ateneo sea perfecto. Con veinticinco años de servicio, Blanca es, por así decirlo, el pilar que sostiene el andamiaje pues es ella quien arma proyectos, organiza fechas, eventos, protocolo y cualquier cosa que se requiera. Esta entrega incondicional sin duda que ha suscitado pasiones, hay quienes la quieren y respetan mucho y otros que sencillamente la adversan. En todo caso, y por sobre esas pasiones, Blanca continúa firme en su puesto. Impertérrita ante las tormentas, luchando siempre por llevar adelante la institución. Y sería una inmensa injusticia no reconocer que, en gran medida gracias a su trabajo arduo, constante, de hormiguita, el Ateneo del Táchira se mantiene como casa abierta para y por la cultura. La sesión fue altamente emotiva ya que los homenajeados son los amigos del diario compartir. Los concejales develaron una placa de mármol conmemorativa en la que se puede leer: “1907-2007. El Concejo Municipal Bolivariano de San Cristóbal se regocija en el centenario del Salón de Lectura Ateneo del Táchira augurando muchos años de saber y docencia a esta memorable casa, símbolo de cultura y en la memoria de San Cristóbal. Concejal Jorge Jesús Sánchez Duque, presidente del Concejo Municipal; TSU Rigoberto José Rivas, vicepresidente; profesor Jesús Andrés Durán López, concejal; señor Nelson A. Salinas Méndez, concejal; señora Bertha E. Ceballos García, concejala; Lic. Msc. Ender José Arteaga Vargas, concejal; licenciada Mónica M. García Tezzi, concejala; TSU Ana María Contreras S., concejala; señor Gustavo Delgado López, concejal. Refrendado: abogada María Alejandrina Ruiz Barrera, secretaria del Concejo Municipal”. Los momentos más destacados fueron el minuto de silencio en honor de esa magnífica dama y gran mujer que fue doña María Santos Stella; mientras la trompeta de la Banda Municipal deslizaba en el ambiente su voz tristemente solemne, algunos derramaron lágrimas al recordarla y otros percibimos claramente su presencia caminado entre los asistentes, observándolo todo y disfrutando la sesión. ¿Quién puede dudar que ella estaba allí? No estaría de manera visible para estos ojos terrenales, pero el alma, el espíritu de doña María, estoy absolutamente segura de que nos acompañó ese día y lo hará en cada una de las celebraciones que con motivo del centenario se lleven a cabo. Era su sueño y deseo ferviente que el aliento de vida le llegara hasta este día, pero el hado no lo quiso así. Mas conociéndola sabemos que habrá hecho uso de alguna de sus famosas banderillas y Dios le permitirá, desde otra dimensión, estar presente en su ansiado centenario del Ateneo. El otro punto importantísimo de ese día fue el discurso ofrecido por el músico, historiador y abogado Luis Hernández Contreras, miembro de la actual junta directiva, quien con su sapiencia y por demás grata manera de contar los hechos nos paseó por la historia del Ateneo desde que comenzó siendo un humilde salón de lectura, en el botiquín La Francia del no menos humilde José Antonio Guerrero Losada, pasando por las personalidades que lo han presidido y las luminarias que lo han visitado, hasta los actuales momentos. La importancia que el Ateneo del Táchira tiene es en primera y obvia instancia ser el precursor de este tipo de instituciones en el país, y en segundo y no menos importante lugar, que este Salón de Lectura fue levantado en un momento histórico en el que pensar libremente era casi pecaminoso y hasta penado con la cárcel; aun así el Ateneo se impuso hasta llegar a nuestros días. No puede uno negar que hubo momentos de hermético oscurantismo y es al recordar esos momentos cuando puede comprenderse realmente la importancia de la actitud y decisión del arquitecto Henry Matheus Jugo y del grupo Ariete al abrir literalmente, las puertas del edificio a todo el que quisiera entrar, logrando con ello el inicio de una nueva era en el ámbito cultural de San Cristóbal. El Ateneo del Táchira es un pilar valiosísimo y un ejemplo a seguir. Por ello es que resulta tan injusto y triste la poca receptividad, la poca importancia que se le está dando a este centenario. De todo corazón deseamos que la colectividad en pleno tome conciencia de que el Ateneo es una casa donde cabemos todos, con nuestras ideas y pareceres. Una casa abierta a la pluralidad en todos los sentidos. ¡Démosle una mano al Ateneo! ** Ana Berta López ablaconsta@yahoo.es Fotógrafa y actriz venezolana (Caracas, 1963). Cursó estudios en el Taller de Actuación Luz Columba, de Nelson Ortega, en 1986, y en 1990 cursó el Ciclo Básico de Arte Dramático en el IFAd y el Taller de Elaboración de Libretos para TV con Mariela Romero. Al llegar a San Cristóbal, Táchira, donde reside actualmente, tomó el Taller de Actuación para Cine y TV con Miguel Ponce, en 1998. En teatro hizo la obra Avenida Lecuna, con el grupo Arriba El Telón, en 1989, mientras en televisión se desempeñó en Radio Caracas Televisión como actriz destajista en varios programas tales como Selva María, Señora, Abigaíl, Mi Amada Beatriz y otros. Desde 1997 ha trabajado como docente independiente de actuación en la Dirección de Cultura y Bellas Artes del Táchira, la Unidad Educativa Bolivariana Páramo de La Laja y el Colegio Don Bosco, entre otros entes. Como fotógrafa cursó los talleres “Fotografía y cultura popular”, dictado por Mariano Díaz, y “Revelado y copiado blanco y negro”, con Gustavo Carmona, ambos en la Fototeca del Táchira. Ha presentado sus trabajos en la exposición colectiva “Creadores del hecho fotográfico”, en la Fototeca del Táchira (2004), y en las individuales “Capturando egos”, en la Casa Steinvorth (1999); “Ojos de miles miradas”, en la Fototeca del Táchira (2004), “Aunque sean tonterías, ¡escríbeme!”, en el Consulado de Venezuela en Cúcuta y en el Ateneo del Táchira (agosto y noviembre de 2005) y “¡A escena!”, en la Casa Sindical San Cristóbal (2006). === Gabriel García Márquez en el Congreso de la Lengua ==================== === “Hay millones de lectores de textos en lengua castellana ============== === esperando, hambrientos, de este alimento” ============================= (Nota del editor: durante la inauguración del IV Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en Cartagena de Indias, Colombia, entre el 26 y el 29 de marzo, el escritor Gabriel García Márquez fue homenajeado por los múltiples aniversarios a los que arriba este año. A continuación presentamos a los lectores de la Tierra de Letras el emotivo discurso pronunciado por el autor de Cien años de soledad, en el que aparte de revertir el homenaje hacia los lectores de habla hispana, revela las dificultades por las que pasó mientras escribía su obra cumbre). Sus Majestades, don Juan Carlos y doña Sofía. Señor presidente de la República y señora de Uribe. Señor presidente del Panamá, Martín Torrijos. Amigos todos. Ni en el más delirante de mis sueños, en los días en que escribía Cien años de soledad, llegué a imaginar que podría asistir a este acto para sustentar la edición de un millón de ejemplares. Pensar que un millón de personas pudieran leer algo escrito en la soledad de mi cuarto, con 28 letras del alfabeto y dos dedos como todo arsenal, parecería a todas luces una locura. Hoy las academias de la lengua lo hacen con un gesto hacia una novela que ha pasado ante los ojos de cincuenta veces un millón de lectores, y hacia un artesano, insomne como yo, que no sale de su sorpresa por todo lo que le ha sucedido. Pero no se trata ni puede tratarse de un reconocimiento a un escritor. Este milagro es la demostración irrefutable de que hay una cantidad enorme de personas dispuestas a leer historias en lengua castellana, y por lo tanto un millón de ejemplares de Cien años de soledad no son un millón de homenajes al escritor que hoy recibe, sonrojado, el primer libro de este tiraje descomunal. Es la demostración de que hay millones de lectores de textos en lengua castellana esperando, hambrientos, de este alimento. No sé a qué horas sucedió todo. Sólo sé que desde que tenía 17 años y hasta la mañana de hoy, no he hecho cosa distinta que levantarme temprano todos los días, sentarme frente a un teclado, para llenar una página en blanco o una pantalla vacía del computador, con la única misión de escribir una historia aún no contada por nadie, que le haga más feliz la vida a un lector inexistente. En mi rutina de escribir, nada he cambiado desde entonces. Nunca he visto nada distinto que mis dos dedos índices golpeando, una a una y a un buen ritmo, las 28 letras del alfabeto inmodificado que he tenido ante mis ojos durante estos setenta y pico de años. Hoy me tocó levantar la cabeza para asistir a este homenaje, que agradezco, y no puedo hacer otra cosa que detenerme a pensar qué es lo que me ha sucedido. Lo que veo es que el lector inexistente de mi página en blanco, es hoy una descomunal muchedumbre, hambrienta de lectura, de textos en lengua castellana. Los lectores de Cien años de soledad son hoy una comunidad que si viviera en un mismo pedazo de tierra, sería uno de los veinte países más poblados del mundo. No se trata de una afirmación jactanciosa. Al contrario, quiero apenas mostrar que ahí está una gigantesca cantidad de personas que han demostrado con su hábito de lectura que tienen un alma abierta para ser llenada con mensajes en castellano. El desafío es para todos los escritores, todos los poetas, narradores y educadores de nuestra lengua, para alimentar esa sed y multiplicar esta muchedumbre, verdadera razón de ser de nuestro oficio y, por supuesto, de nosotros mismos. A mis 38 años y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 años, me senté ante la máquina de escribir y empecé: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. No tenía la menor idea del significado ni del origen de esa frase ni hacia dónde debía conducirme. Lo que hoy sé es que no dejé de escribir ni un solo día durante 18 meses, hasta que terminé el libro. Parecerá mentira, pero uno de mis problemas más apremiantes era el papel para la máquina de escribir. Tenía la mala educación de creer que los errores de mecanografía, de lenguaje o de gramática, eran en realidad errores de creación, y cada vez que los detectaba rompía la hoja y la tiraba al canasto de la basura para empezar de nuevo. Con el ritmo que había adquirido en un año de práctica, calculé que me costaría unos seis meses de mañanas diarias para terminar. Esperanza Araiza, la inolvidable Pera, era una mecanógrafa de poetas y cineastas que había pasado en limpio grandes obras de escritores mexicanos, entre ellos La región más transparente, de Carlos Fuentes; Pedro Páramo, de Juan Rulfo, y varios guiones originales de don Luis Buñuel. Cuando le propuse que me sacara en limpio la versión final, la novela era un borrador acribillado de remiendos, primero en tinta negra y después en tinta roja, para evitar confusiones. Pero eso no era nada para una mujer acostumbrada a todo en una jaula de locos. Pocos años después, Pera me confesó que cuando llevaba a su casa la última versión corregida por mí, resbaló al bajarse del autobús, con un aguacero diluvial, y las cuartillas quedaron flotando en el cenegal de la calle. Las recogió, empapadas y casi ilegibles, con la ayuda de otros pasajeros, y las secó en su casa, hoja por hoja, con una plancha de ropa. Lo que podía ser motivo de otro libro mejor, sería cómo sobrevivimos Mercedes y yo, con nuestros dos hijos, durante ese tiempo en que no gané ningún centavo por ninguna parte. Ni siquiera sé cómo hizo Mercedes durante esos meses para que no faltara ni un día la comida en la casa. Habíamos resistido a la tentación de los préstamos con interés, hasta que nos amarramos el corazón y emprendimos nuestras primeras incursiones al Monte de Piedad. Después de los alivios efímeros con ciertas cosas menudas, hubo que apelar a las joyas que Mercedes había recibido de sus familiares a través de los años. El experto las examinó con un rigor de cirujano, pasó y revisó con su ojo mágico los diamantes de los aretes, las esmeraldas del collar, los rubíes de las sortijas, y al final nos los devolvió con una larga verónica de novillero: “Todo esto es puro vidrio”. En los momentos de dificultades mayores, Mercedes hizo sus cuentas astrales y le dijo a su paciente casero, sin el mínimo temblor en la voz: “Podemos pagarle todo junto dentro de seis meses”. “Perdone, señora”, le contestó el propietario, “¿se da cuenta de que entonces será una suma enorme?”. “Me doy cuenta”, dijo Mercedes, impasible, “pero entonces lo tendremos todo resuelto, esté tranquilo”. Al buen licenciado, que era un alto funcionario del Estado y uno de los hombres más elegantes y pacientes que habíamos conocido, tampoco le tembló la voz para contestar: “Muy bien, señora, con su palabra me basta”. Y sacó sus cuentas mortales: “La espero el 7 de setiembre” (sic). Por fin, a principios de agosto de 1966, Mercedes y yo fuimos a la oficina de correos de la ciudad de México, para enviar a Buenos Aires la versión terminada de Cien años de soledad, un paquete de 590 cuartillas escritas a máquina, a doble espacio y en papel ordinario y dirigidas a Francisco Porrúa, director literario de la editorial Suramericana. El empleado del correo puso el paquete en la balanza, hizo sus cálculos mentales y dijo: “Son 82 pesos”. Mercedes contó los billetes y las monedas sueltas que le quedaban en la cartera, y se enfrentó a la realidad: “Sólo tenemos 53”. Abrimos el paquete, lo dividimos en dos partes iguales y mandamos una a Buenos Aires, sin preguntar siquiera cómo íbamos a conseguir el dinero para mandar el resto. Sólo después caímos en la cuenta de que no habíamos mandado la primera sino la última parte. Pero antes de que consiguiéramos el dinero para mandarla, ya Paco Porrúa, nuestro hombre en la editorial Suramericana, ansioso de leer la primera mitad del libro, nos anticipó dinero para que pudiéramos enviarla. Fue así como volvimos a nacer en nuestra vida de hoy. Muchas gracias. |||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS ||||||||||||||||||||||||||||| *** Julio Espinosa Guerra obtiene el premio Sor Juana Inés de la Cruz El poeta chileno Julio Espinosa Guerra (Santiago de Chile, 1974) se convirtió en el ganador, con su poemario N N, del IX Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz, un galardón creado por el Instituto Cultural de la Embajada de México en Costa Rica y auspiciado por la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (http://www.cnca.gob.mx). El jurado, compuesto por Luigi Amara, Adolfo Castañón y Blanca Luz Pulido, afirma en su fallo: “Pese al dificilísimo tema que elige, pero que refleja el tiempo presente, N N logra expresar con pulcritud su idea de la composición verbal sin caer en previsibles telarañas retóricas”. El premio, consistente en un diploma y la suma de 3.000 dólares, le fue entregado en Costa Rica el 21 de marzo. El libro premiado se publicará, además, por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México. Espinosa Guerra reside en España desde 2001. Ha publicado los poemarios La soledad del encuentro (Santiago de Chile, 1999), La metamorfosis de un animal sin paraíso (2004, Premio Villa de Leganés) y la antología La poesía del siglo XX en Chile (Visor, 2006). Ese año publicó también la novela El día que fue ayer (Mago editores, Santiago de Chile), prefinalista del Premio Herralde de Novela 2005. Se ha desempeñado como lector de Tusquets (http://www.tusquets-editores.es), colaborador del sello SM (http://www.grupo-sm.com) y coordinador de las lecturas de poesía del café Libertad 8. Sus trabajos literarios han aparecido en revistas de España, Chile, México y Estados Unidos. Además ha sido incluido en diversas antologías, donde destacan Todo es poesía menos la poesía: 22 poetas desde Madrid (Madrid, Eneida, 2004), Cantares: nuevas voces de la poesía chilena (Santiago de Chile, LOM, 2004) y La voz y la escritura (Ateneo de Madrid, Sial Ediciones, 2006). Es profesor de la Escuela de Escritores (http://www.escueladeescritores.com) desde 2003. *** Biblioteca Cervantes lanzará portal de publicaciones iberoamericanas Virgilio Zapatero, rector de la Universidad de Alcalá (UAH, http://www.uah.es); Manuel Bravo, director general de la Fundación de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com), y José Manuel Moreno, director-coordinador de la División Global Santander Universidades del Santander, firmaron un convenio el pasado 13 de marzo para la creación de un gran portal de Internet sobre publicaciones iberoamericanas. El convenio recoge el lanzamiento de dos nuevos proyectos: Quórum Portal de Revistas y Coloquios Quórum, cuyo objetivo fundamental es la puesta en marcha de herramientas que permitan la creación de lugares de encuentro que sirvan de referencia de la evolución y la actualidad del pensamiento iberoamericano. El proyecto Quórum Portal de Revistas difundirá las publicaciones iberoamericanas de pensamiento mediante una red de fácil acceso, servirá de punto de encuentro online, al alcance de todos los colectivos interesados, en el que se podrán consultar las publicaciones y otras informaciones, y ofrecerá servicios interactivos a los usuarios. “Este nuevo portal tiene una gran importancia para enriquecer y profundizar en la creación del pensamiento en la comunidad iberoamericana”, afirmó el director-coordinador de la División Global Santander Universidades del Santander, José Manuel Moreno. Por su parte, el rector de la UAH, Virgilio Zapatero, ha añadido que este proyecto se completará con la Web Iberoamericana del Conocimiento, una iniciativa que verá la luz en un breve plazo de tiempo. En cuanto a Coloquios Quórum, es un espacio concebido como un punto de encuentro directo con los protagonistas de la vida cultural, política y social de los diferentes países iberoamericanos. Cada una de las instituciones firmantes será responsable de una parte del proyecto. Su financiación correrá a cargo de la UAH y el Santander, mientras que la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes asesorará en su desarrollo, a partir de la experiencia de su actividad, y la Fundación General de la Universidad de Alcalá (FGUA, http://www.fgua.es) y la Oficina de Cooperación Universitaria (OCU, http://www.ocu.es) serán las encargadas de diseñar el portal y proporcionar las infraestructuras necesarias para su posterior uso. Fuente: BVMC *** Ruedan versión fílmica de Paradiso, de José Lezama Lima El director de cine y televisión cubano Tomás Piard inició el rodaje de El viajero inmóvil, versión cinematográfica de la novela Paradiso, del escritor cubano José Lezama Lima, según anunció la prensa especializada en La Habana el pasado 18 de marzo. La película cuenta con un guión del propio director escrito en 1995. Desarrollada sobre tres planos narrativos, esta película cuenta con la actuación de actores como Eslinda Núñez, Fernando Echavarría, Georbis Martínez, Jorge Alí. Aunque el guión repasa la estructura del libro, Piard reveló que no posee un desarrollo cronológico. Uno de los objetivos que persigue el director es destacar la cubanía de la obra, aunque no es en modo alguno una reconstrucción arqueológica. Al espectador llegarán las imágenes fílmicas que trasladarán sus interpretaciones de la novela. Piard indicó que está consciente del reto que es llevar un clásico de la novela cubana a la pantalla grande y piensa que no dejará de ser desconcertante como lo fue el propio autor de la obra literaria, hoy por hoy un monumento de la literatura universal. Piard es un joven realizador galardonado en varias ocasiones por sus puestas en escena para televisión, teatro y cortos audiovisuales. Ha dirigido obras como Viaje de un largo día hacia la noche, Freddie y Santa Cecilia, La memoria de los árboles y, a finales de 2006, presentó en la televisión una particular puesta en escena de Espectros, de Ibsen. Paradiso, de cuya publicación se cumplen cuarenta años, es la obra cumbre de Lezama Lima. En el momento de su publicación fue objeto de fuertes discusiones y la política cultural oficial practicada en la época la condenó al ostracismo, así como a su autor. Solamente en los años 90, Paradiso volvió a ser reevaluada y reeditada, y hoy constituye un icono de muchos jóvenes talentos literarios y de los amantes de la literatura de generaciones recientes. Fuente: CubaNuestra *** Falleció el historiador mexicano José Luis Martínez El historiador José Luis Martínez, uno de los autores más representativos del siglo XX mexicano, falleció a la 1 de la tarde del pasado 20 de marzo en su domicilio de la colonia Anzures, en Ciudad de México, a los 89 años de edad. Rodrigo Martínez, hijo del intelectual, informó que su padre murió de causas naturales. Sobre su vida se publicará un libro de entrevistas que lleva dos años preparando el escritor José de la Colina para el Fondo de Cultura Económica (FCE, http://www.fce.com.mx), sello al que Martínez estuvo estrechamente ligado. De la Colina explicó que este trabajo editorial “será un libro de José Luis Martínez, porque en realidad, lo que yo hacía era entrevistarlo para que formáramos el libro”. Destacó que durante dos años llevó a cabo diversas sesiones con el llamado “Curador de las Letras Mexicanas”, que dieron por resultado alrededor de cincuenta horas de grabación “para que él hablara de su vida, la idea es que sea una autobiografía”. Puntualizó que el texto en cuestión quiere ser “como el que hizo Fernando del Paso con Juan José Arreola y por eso afortunadamente dentro de esta circunstancia —la muerte de Martínez— habíamos terminado ya esas grabaciones”. El trabajo se centrará ahora en la trascripción de las entrevistas, labor en la cual, la pieza fundamental “es Marilú, quien fue secretaria de José Luis durante mucho tiempo y conoce muy bien su dicción, eso porque ya al final, en las últimas entrevistas había problemas de dicción en él”. Nacido en Atoyac, Jalisco, el 19 de enero de 1918, Martínez cursó la carrera de letras españolas en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx) e hizo cursos aislados de filosofía e historia del arte, entre 1938 y 1943. Incursionó en distintos géneros literarios, lo que le permitió adentrarse en los más variados y empeñosos caminos de la cultura y la literatura. Igualmente, colaboró en distintas revistas, fue profesor de literatura y letras en distintas universidades, consejero cultural de instituciones públicas y privadas, y titular de distintos cargos públicos. Fue director del FCE entre 1977 y 1982, además de uno de sus grandes autores y, a partir de 1990, miembro de su Consejo de Administración y de los comités asesores de Historia y de Literatura. Durante su gestión se publicaron 701 títulos nuevos y se creó la colección Revistas Literarias Mexicanas Modernas, cuyo propósito fue poner de nuevo en circulación, en ediciones facsimilares, las principales revistas literarias publicadas en México en la primera mitad del siglo XX: Taller, Contemporáneos y Bandera de Provincias, entre otras. También se dedicó a la recuperación del catálogo general mediante la reedición y reimpresión de títulos, cuyo valor e importancia cultural mantenían plena vigencia, realizándose un total de 1.084 obras. Con el FCE publicó obras como El ensayo mexicano moderno (2 tomos, 1958, 1971, 2001), De la naturaleza y carácter de la literatura mexicana (1960), Nezahualcóyotl: vida y obra (1984), Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña. Correspondencia I: 1907-1914 (1986), Documentos cortesianos (4 tomos, 1990-1992), Hernán Cortés (1990), El mundo privado de los emigrantes en Indias (1992), Hernán Cortés. Semblanza (1997), Semblanza de Nezahualcóyotl (1998), Pasajeros de Indias. Viajes trasatlánticos en el siglo XVI (1999) y Semblanza de académicos. Antiguas, recientes y nuevas (2004). En la administración pública se desempeñó como secretario particular del titular de Educación Pública, Jaime Torres Bodet, de 1943 a 1946, y diputado federal por el VIII Distrito de Jalisco de 1958 a 1961. Fue también embajador de México ante la Unesco (http://www.unesco.org) en París, Francia, de 1963 a 1964; director general del Instituto Nacional de Bellas Artes (http://www.bellasartes.gob.mx), de 1965 a 1970; embajador de México en Atenas, Grecia, de 1971 a 1974, y gerente general de los Talleres Gráficos de la Nación en 1975 y 1976. También fungió como presidente de la Academia Mexicana de la Lengua (http://www.academia.org.mx); consejero de la Fundación Cultural Televisa (http://www.fundaciontelevisa.com), de 1975 a 1998; miembro de número de la Academia Mexicana de la Historia (http://www.acadmexhistoria.org.mx) en 1993; creador emérito del Sistema Nacional de Creadores de Arte en 1994 y asesor del secretario de Educación Pública de 1993 a 1994, entre otros cargos. Entre las distinciones que recibió destacan el Officier d’Academie, de la República Francesa, en 1947; la insignia José María Vigil, como jalisciense distinguido, en 1956; Comendador de la Orden al Mérito de la República Italiana, en 1967, y Premio Internacional Alfonso Reyes, en 1982. Fue medalla Ramón López Velarde del gobierno de Zacatecas en 1988; medalla de honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (http://www.uimp.es), Santander, España, en 1993; Presea Miguel Othón de Mendizábal (medalla de oro) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (Inah, http://www.inah.gob.mx), por su contribución a la conservación, protección y difusión del patrimonio cultural de su país, el 30 de noviembre de 2000. En homenaje a su labor en pro del FCE y de las letras mexicanas, esa casa editorial decidió en 1999 nombrar “José Luis Martínez” a su librería en Guadalajara, Jalisco. Fuentes: El Informador • El Universal *** Cien títulos de poesía publicará El Perro y La Rana este año La Fundación Editorial El Perro y La Rana tiene como meta publicar cien títulos este año en la Colección de Poesía del Mundo, para dar a conocer a los lectores venezolanos un amplio panorama de la poesía universal, según indicó la editora de la colección, Paola Yánez, este miércoles 21 de marzo. Con 39 libros en la calle y 29 más por salir de imprenta del año 2006, esta colección integra cuatro series: Poesía y poetas, Antologías, Clásicos y Contemporáneos. Sin embargo, según Yánez, le han dado un carácter significativo a la serie de antologías, ya que se brinda una muestra de la producción poética de varios autores de un país en particular, como se hace en 20 poetas argentinos del siglo XX. “Estamos produciendo una antología de poetas rumanos, una de poetas mexicanos, tenemos una antología de poesía latina, estamos por publicar un título de poesía de Puerto Rico, uno de poesía ecuatoriana y otro nicaragüense, además de una antología de poesía norteamericana”, enumeró Yánez. En cuanto a la serie de contemporáneos, la editora manifestó que algunos de los poetas que han participado en el Festival Mundial de Poesía han sido publicados, como es el caso de la tunecina Amina Said, y Mahmoudan Hawad de Sahara Central, con su libro Sahara visiones atómicas. Además, se pretende publicar a Kasuko Shiraishi, de Japón; a François Migeot, de Francia, y a la ecuatoriana Aleida Quevedo, entre otros. Yánez expresó que el criterio de selección es bastante arduo y exigente para la serie de contemporáneos. Se trata de poetas consagrados, cuyos reconocimientos trascienden las fronteras de sus países, quienes estarán en ese apartado de la colección. “La colección tiene un fin didáctico: ofrecer una gran muestra de la poesía universal, ya que se pretende reunir a los mejores poetas del mundo”, sostuvo. Fuente: ABN *** Inauguran Cátedra Binacional Gabriela Mistral La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, inauguró el pasado miércoles 21 de marzo, en la Universidad Autónoma de Nuevo León (http://www.uanl.mx) la Cátedra Binacional Gabriela Mistral, que fortalecerá las relaciones culturales entre México y su país. En su intervención, la mandataria chilena dijo que con esta cátedra conmemoran el 50º aniversario de la muerte de la poeta andina y se prepara el camino del bicentenario de la Independencia de México y Chile, en septiembre de 2010. La cátedra “nace con los ojos, la sensibilidad y la inteligencia puestos justamente en las obras del pasado y los relieves del porvenir”, como en su momento lo quiso la literata chilena, expresó. Bachelet destacó que a medio siglo del fallecimiento de Gabriela Mistral, ésta “aún lucha por la igualdad de oportunidades, por un mejor acceso a la educación, por su dignidad y sus derechos, por más humanidad y por más justicia social”. Agregó que aún en esos tiempos se tiene mucho por descubrir de la obra de Mistral, para lo cual, mediante esta cátedra binacional, se podrá propiciar espacios y análisis del pensamiento y la poesía de la destacada mujer de letras. Ante académicos, los ministros de Relaciones Exteriores de México, Patricia Espinosa, y Chile, Alejandro Foxley, y una comitiva de legisladores y empresarios chilenos, destacó los nexos de Mistral con México el siglo pasado, toda vez que contribuyó a la consumación del sistema educativo mexicano. La cátedra se creó en el marco de la celebración del bicentenario de la Independencia de México y Chile, así como del 50º aniversario de la muerte de la prominente escritora latinoamericana, quien recibió el Premio Nobel de Literatura en 1945. De acuerdo con los promotores, pretende trascender las fronteras para propiciar el acercamiento con los países que Mistral recorrió durante su vida y al mismo tiempo profundizar y dimensionar en el mundo el pensamiento poético y filosófico de la literata andina. La cátedra también propiciará la alternativa de colaboración especializada entre investigadores docentes y promotores culturales con el ánimo de impulsar el conocimiento del legado cultural literario, y contribuirá a la divulgación de la obra de Mistral mediante la colaboración de escritores, organismos e investigadores de México y Chile que verán fortalecidos sus relaciones culturales. Fuente: Notimex *** Pitol y Toledo reciben doctorados honoris causa La Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (Uabjo, http://www.uabjo.mx), otorgó este miércoles 21 de marzo sendos doctorados honoris causa al escritor Sergio Pitol y al artista plástico Francisco Toledo, durante una Sesión Solemne de Consejo Universitario en el teatro Macedonio Alcalá, de Oaxaca (México). Durante la ceremonia, en un recinto lleno a toda su capacidad, el rector Francisco Martínez Neri calificó a los galardonados como dos hombres que han contribuido a elevar la cultura mexicana, y calificó como un honor para la universidad rendir tal homenaje a dos grandes de la literatura y las artes plásticas: uno, connotado hombre de letras, y el otro, pintor y hacedor del trazo y de las formas. Momentos después de entregar a ambas personalidades el título de doctor honoris causa y la medalla al mérito —diseñada por el propio Toledo— por su destacada labor en el mundo de las artes, expresó: “Francisco Toledo, alma universal de los colores y figuras de una mitología ancestral, la zapoteca, y Sergio Pitol, Premio Cervantes de Literatura, equivalente al Nobel en lengua española. Ellos son dos grandes artífices de nuestra cultura actual, por eso hacer con ellos este acercamiento nos da nombre porque también aspiramos a ser universales”. Resaltó que la Uabjo, como la sociedad en su conjunto, cobran gran resonancia con Toledo y Pitol. “Con ellos tenemos voz, elevamos el nivel de conciencia, caminamos hacia la modernidad. Se abre nuestra voz al mito y lo originario en el tiempo: dejamos opacidad y adquirimos luz de la cultura. Nuestro espíritu habla con ellos de esta forma”, indicó, al momento de pedirle a los homenajeados que mantuvieran sus valores y principios, así como su amor y entrega a la cultura. En sesión extraordinaria del cuerpo colegiado, el escritor Carlos Monsiváis hizo una reseña del trabajo narrativo de Sergio Pitol, con un breve análisis de sus obras La vida conyugal, El arte de la fuga, La casa de la tribu, Domar a la divina garza y Nocturno de Bujara, entre otras. “Las de Toledo y Pitol son dos trayectorias ejemplares”, resaltó Monsiváis mientras hacía alusión a la obra de cada uno de ellos, por separado. Posteriormente el escritor Sergio Pitol leyó su ensayo intitulado El arte de la novela, en el que reconoció la influencia de Alfonso Reyes en su formación como escritor y su pasión por el cuento y el propio género novelístico. Después resaltó que el doctorado honoris causa “es el mayor premio que ha obtenido” y se refirió, también, al conflicto político-social del año pasado en Oaxaca, pronunciándose por que el gobierno libere a los presos políticos como solución al problema que debió haberse resuelto a tiempo. La sesión concluyó con la entonación del Himno Universitario y un largo aplauso para ambos artistas. Más tarde, el maestro Pitol firmó libros a una gran cantidad de lectores que se congregaron en el teatro. En el acto estuvieron presentes el rector de la Universidad Veracruzana (http://www.uv.mx), Raúl Arias Lovillo, así como ex rectores de la Uabjo, funcionarios estatales e invitados especiales. Fuentes: EFE • El Sol de México *** Fallece el periodista Manuel Ramírez Fernández de Córdoba El periodista sevillano Manuel Ramírez Fernández de Córdoba, ex director de ABC en Sevilla (http://sevilla.abc.es), falleció la noche del viernes 23 de marzo mientras pronunciaba el pregón de la Semana Santa en la ciudad de Talavera de la Reina (Castilla-La Mancha, España). Uno de los tres médicos presentes en el pregón inaugural de la Semana Santa talaverana, y que atendió al periodista, la concejala de Sanidad de la ciudad, Maribel Gil, detalló cómo ocurrieron los hechos y subrayó que se le atendió “de inmediato” y que los servicios de urgencia “hicieron lo imposible” por recuperarle. El periodista, de 59 años, estaba ofreciendo un pregón “intimista y bello”, destacó Gil, y realizaba un símil entre la Semana Santa de Sevilla y de Talavera de la Reina cuando empezó a marearse, tomó un sorbo de agua, soltó el vaso, volvió a coger el vaso para beber y se sujetó al atril situado en el escenario del Teatro Victoria. Inmediatamente subieron al escenario tres médicos —además de Gil, los doctores Ricardo Juárez y Gonzalo Lago, que habían acudido a escuchar el pregón—, el alcalde de la ciudad, José Francisco Rivas, y el presidente de la Junta de Cofradías, Ángel Mariano García-Loarte, que trasladaron a Ramírez Fernández de Córdoba a la parte trasera del escenario. “Pensamos que era una lipotimia pero enseguida vimos que era bastante más grave; mi opinión como médico es que falleció en el mismo momento en que se desmayó, en un infarto fulminante”, dijo la concejala de Sanidad. Los servicios de urgencia 112 llegaron en cinco minutos con una UVI móvil. Durante media hora intentaron reanimar al enfermo y le colocaron un marcapasos superficial, pero entró en continuas paradas cardíacas y fue trasladado al Hospital Nuestra Señora del Prado de Talavera de la Reina, donde ingresó muerto. En su viaje a Talavera de la Reina para ofrecer el pregón le acompañó su esposa que, según las fuentes, tuvo “una entereza y una fe muy profunda” en esos momentos, se situó junto a su marido, le tomó las manos y pidió al sacerdote Daniel León Ramos que rezara junto a ellos. Maribel Gil recalcó que el periodista “estaba llegando al público” con su pregón y que en el momento del infarto establecía un símil entre las ciudades de Sevilla y Talavera de la Reina y, en particular, con la figura del torero Joselito que era sevillano y falleció en la plaza de toros talaverana en 1920. Tras el incidente, el acto del pregón de la Semana Santa fue suspendido. Ramírez nació en Constantina (Sevilla) en 1948 y se crió en Sevilla. Comenzó la carrera de derecho en la — Universidad de Sevilla (http://www.us.es), pero no llegó a terminarla, a falta sólo de unas asignaturas. Se matriculó en la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid para cursar la carrera de periodismo, que realizó desde Sevilla a través del Centro Español de Nuevas Profesiones (http://www.cenp.com). Ya licenciado en ciencias de la información, comenzó su carrera profesional en Radio Sevilla, donde colaboraba en el programa Como un reloj. Continuó en el diario Suroeste. Comenzó a trabajar en la sección de Deportes de ABC de Sevilla en 1978, y al año siguiente fue ascendido a jefe de sección, desempeñando las funciones en las secciones de Mesa, Sevilla y Deportes. En 1999 fue designado director. En los últimos años desempeñaba su trabajo periodístico en la Confederación de Empresarios de Andalucía (http://www.cea.es). Recibió en 2001 el Premio “Joaquín Romero Murube” en su segunda edición por el artículo titulado “Andrea, la madre del Faraón”, publicado en La Tercera de ABC el 25 de octubre de 2000 y en el que glosaba la figura la figura de Curro Romero. La crítica taurina y el fútbol eran sus especialidades. Fue miembro del jurado de la Real Maestranza de Caballería y de los Premios “Puerta del Príncipe”. El 24 de junio de 2000 había sido nombrado Hijo Predilecto de Constantina en un acto donde se le impuso la Medalla de Oro. Casado con Concha Mejías Ramírez, tenía dos hijos, Juan de Dios, de 19 años, y María del Robledo, de 18 años. Fuentes: ABC Sevilla • EFE *** Federico Andahazi acusado de plagiar una obra de teatro El escritor argentino Federico Andahazi (Buenos Aires, 1963) ha sido acusado de plagio por su novela El conquistador, ganadora del Premio Planeta 2006, según trascendió el pasado 24 de marzo de una denuncia presentada por Agustín Cuzzani, hijo del dramaturgo Agustín Cuzzani (1924-1987), ante el Juzgado Nacional Federal en lo Penal Nº 9. El sello Planeta (http://www.editorial.planeta.es), que publicó la novela y es señalada también por el demandante, sostiene que la querella no tiene “argumentos serios”. Según indicaron los querellantes en un comunicado, “la similitud, basada en la misma historia (un líder azteca que llega a España antes del viaje de Colón a América), así como más de dieciocho situaciones puntuales de la novela que reflejan sus equivalentes en la obra de Cuzzani, han sido puestas en claro en una pericia realizada al efecto y dan el sustento a la denuncia”. La pericia a la que se refiere el comunicado es un informe encomendado por Cuzzani (hijo) a la doctora en letras e investigadora Graciana Vázquez Villanueva, donde se insinúa que la novela de Andahazi es un plagio de la obra Los indios estaban cabreros, pieza teatral escrita por su padre y estrenada en 1958 con los actores Héctor Alterio y Juan Carlos Puppo como protagonistas. Según el informe, la novela de Andahazi —que actualmente ocupa uno de los primeros puestos de venta de Argentina— reproduce tópicos, personajes y reformula frases de la obra de teatro. “El leit motiv de la novela es el mismo que el de la obra y además hay entre ambas diecinueve puntos de contacto”, explicó Cuzzani. Tales puntos incluyen, según el estudio, el eje argumental, los protagonistas y los lugares en los que se lleva a cabo la acción, entre otros. Ambas presentan a un líder del imperio azteca que viaja a Europa antes de la llegada de Colón a América con la intención de traer información sobre la vida y las costumbres europeas. En su defensa, el autor de El anatomista ha dicho que “no se puede plagiar lo que se desconoce”, aclarando terminantemente que nunca había tenido noticias de la obra. “Ni la leí ni la vi en ninguna oportunidad”. Según su abogado, Oscar Finkelberg, quien ya tiene entre manos un pedido del autor para presentar una denuncia contra Cuzzani por calumnias e injurias, “uno de los principales problemas con el plagio es que la ley no define qué es. Ahora, plagiar es robar y es la imputación de mayor deshonor que se le puede hacer a un intelectual”, puntualizó. “El derecho de autor protege las formas expositivas, el estilo personal del autor. No protege los temas ni los argumentos y mucho menos los hechos históricos y las leyendas, como es este caso”, continuó Finkelberg, quien agregó que la línea argumental que está en disputa no es original, “se reconocen antecedentes anteriores a la obra de Cuzzani, incluso desde principios del siglo XX”. Una de las coincidencias destacadas por Vázquez Villanueva es que ambas obras se inician en un mercado azteca. En Los indios estaban cabreros se lee: “Estamos en la plaza del mercado de una pequeña aldea de pescadores a orillas del Mar Atlántico, en las costas mexicanas del Imperio Azteca”. En El conquistador: “La plaza del mercado, rodeada de canales, se iba poblando a medida que llegaban las barcazas cargadas. Era aquél el corazón del Imperio Mexica”. “Hay un interés oscuro detrás de esto”, resumió Andahazi y definió su posición: “Creo que la actividad literaria es un campo de la libertad absoluta. El límite es el plagio, así lo he entendido siempre”. Desde Planeta manifestaron su apoyo al autor y confiaron que la situación se aclare por vía judicial. Por su parte, portavoces de Planeta mantuvieron que la denuncia es “un disparate”, al punto que los abogados de la editorial desistieron de ir a una mediación con los denunciantes para que la investigación siga su curso legal. “Se trata de una obra teatral que no es conocida en absoluto, que no fue editada y que se representó antes de que Andahazi naciera. La denuncia no es seria. La obra habla de indios que van de América a Europa y ese es el único punto de comparación, pero en modo alguno se puede hablar de plagio y Planeta ya ha presentado su informe ante la justicia”, dijeron las fuentes. La obra de Andahazi fue premiada por su “originalidad argumental y por el excelente oficio narrativo” por un jurado integrado por los escritores argentinos Osvaldo Bayer y Marcos Aguinis, la novelista chilena Marcela Serrano y el director del Área Editorial de Planeta, Carlos Revés. Andahazi es además autor de Las piadosas, El árbol de las tentaciones, El príncipe, El secreto de los flamencos y Errante en las sombras. Fuentes: EFE • El Clarín *** Premio L’H Confidencial para Joaquín Guerrero-Casasola La novela Ley garrote, del escritor mexicano Joaquín Guerrero-Casasola, ha sido la obra ganadora del Premio L’H Confidencial 2007, premio internacional de novela negra convocado por el Ayuntamiento de L’Hospitalet (http://www.l-h.es) y Roca Editorial (http://www.rocaeditorial.com). El teniente de alcalde de Educación y Cultura, Mario Sanz, y la directora de Roca Editorial, Blanca Rosa Roca, presentaron la novela, que edita Roca Editorial en la colección especializada Roca Criminal, el pasado 24 de marzo. El jurado del premio —formado por un representante del Ayuntamiento de L’Hospitalet, uno de Roca Editorial y tres lectores apasionados por la novela negra seleccionados por la Biblioteca La Bòbila (http://www.bobila-biblio.tk)— ha valorado en Ley garrote la verosimilitud de la descripción y el retrato amargo y brutal del Distrito Federal de México, la fluidez de la trama y la creación de personajes creíbles. La novela repasa aspectos como la corrupción o los secuestros exprés, comunes en muchos países latinoamericanos. En esta edición del Premio L’H Confidencial se presentaron sesenta y seis originales procedentes de todo el mundo: catorce de Cataluña, treinta y seis del resto de España, dos de Alemania y catorce del continente americano (Argentina, Colombia, Chile, Venezuela, Ecuador, México y Estados Unidos). Promovido por la Biblioteca La Bòbila y convocado por el Ayuntamiento de L’Hospitalet y Roca Editorial, el premio tiene una dotación de 12.000 euros y la publicación de la obra. La Biblioteca La Bòbila mantiene —desde su inauguración en marzo de 1999— un fondo especializado dedicado al género negro y policíaco. El equipamiento publica el fanzine L’H Confidencial, boletín del Club de Lectura de Novela Negra, del cual el premio toma el nombre. Esta biblioteca cuenta en su fondo documental con la mitad de la novela policíaca que se encuentra en las bibliotecas públicas de la provincia de Barcelona (España). La entrega del premio a Guerrero-Casasola y la presentación pública de Ley garrote se realizó el sábado 24 de marzo en La Bòbila. Durante el acto se realizó la lectura de un fragmento de Ley garrote, a cargo del actor Pep Munné, y actuó Dani Nel•lo, creador del espectáculo Negra i criminal: la ciutat de les ombres. Al término del acto se sirvió a los asistentes un cóctel muy relacionado con la novela negra, el gimlet. Simultáneamente, fueron presentadas las bases que regirán el Premio L’H Confidencial 2008. Como en la primera edición, está abierta a todos los escritores y escritoras que lo deseen, sea cual sea su nacionalidad, procedencia o lugar de residencia, con novelas de género negro escritas en lengua española, originales e inéditas, que no tengan comprometidos los derechos y que no hayan recibido anteriormente otros premios. El plazo de admisión de originales queda abierto hasta el 10 de septiembre de 2007. El jurado estará integrado como en la edición anterior por un representante designado por el Ayuntamiento de L’Hospitalet, un representante de Roca Editorial y tres lectores apasionados por la novela negra, seleccionados por la Biblioteca La Bòbila. El premio consistirá en 12.000 euros y la publicación de la obra ganadora por Roca Editorial, en la colección Roca Criminal. El jurado emitirá su fallo el 14 de diciembre de 2007, pero éste no se hará público hasta el 29 de marzo de 2008, en un acto de presentación de la obra ganadora, que contará con la presencia del autor. Fuente: La Bòbila *** Aprobada en Medellín la nueva Gramática Panhispánica Los Reyes de España Juan Carlos de Borbón y Sofía, encabezaron el pasado sábado 24 de marzo, con el presidente Álvaro Uribe en la ciudad colombiana de Medellín (400 km al noroeste de Bogotá), la ceremonia durante la cual fue presentada la Gramática Panhispánica. La “Gramática de Medellín”, como ya ha empezado a llamársela, es el resultado de varios años de trabajo —desde que fuera aprobada su redacción en 1998— de un equipo integrado por representantes de las diversas academias bajo la dirección del filólogo español Ignacio Bosque. Sus últimos toques fueron definidos en el XIII Congreso de Academias de la Lengua Española que deliberó en Medellín entre el miércoles 21 y el sábado 24 de marzo. Entrará en vigencia en 2008, cuando se entregue su versión final tras varios ajustes de forma, según fuentes de la Real Academia Española de la Lengua (RAE, http://www.rae.es). “De Salamanca a Medellín”, dijo el presidente de la RAE, Víctor García de la Concha, evocando la primera Gramática de 1492 elaborada por Antonio de Nebrija, catedrático de Salamanca, al entregar el texto realizado en conjunto por delegados de las academias, bajo la dirección del filólogo Ignacio Bosque. “Aquí alumbra una visión nueva del español, la de su realización gramatical en una espléndida unidad enriquecida en las diversidades dialectales”, manifestó el académico para resaltar la importancia del texto. El rey Juan Carlos de Borbón, patrono de la RAE, destacó que la nueva gramática no es sólo para los estudiosos, sino que podrá ser consultada por todos. “Fortalecerá la vitalidad de nuestro idioma, porque es la más detallada, completa y seria descripción del español con el que hoy contamos”, estimó. “Permitirá que disfrutemos de la aventura del conocimiento, de la organización normativa y de la diversidad cultural. Hecho que debemos celebrar por cuanto constituye un patrimonio común de la humanidad, que se actualiza y preserva en provecho de toda la comunidad hispanohablante”, agregó. El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, aseveró que la “Gramática de Medellín” es la mejor misión diplomática que esa ciudad puede enviar a los millones de hispanohablantes. En su breve intervención, el mandatario resaltó que la realización del evento y la presencia de personalidades como los Reyes de España, permiten demostrar que Medellín trabaja para la felicidad de los jóvenes. “La ‘Gramática de Medellín’ es la mejor misión diplomática que puede enviar esta ciudad, para que los millones de hispanohablantes que naveguen por las reglas del idioma piensen que Medellín es un pueblo colombiano que se educa y trabaja para lograr la felicidad de los jóvenes, y de quienes han de venir”, indicó. Agradeció a los Reyes de España por su presencia en Colombia y señaló que la visita demuestra que ningún sueño es imposible, y que “el pueblo colombiano está encontrando una definitiva oportunidad sobre la tierra”. Resaltó el compromiso que han tenido los Reyes de España en apoyar los programas sociales y de desarrollo en Colombia y dijo que su visita ayuda para consolidar la bonanza de confianza por la que pasa el país. Se espera que la gramática se convierta en un texto de consulta obligatorio por parte de los estudiantes hispanoparlantes, de acuerdo con una recomendación formulada por algunos de los 160 académicos asistentes al Congreso de Medellín. La nueva gramática se caracteriza por ser descriptiva y normativa con atención especial al español de América. Además, atenderá a la descripción de áreas dialectales, niveles de lengua y registros, y hará compatibles las recomendaciones de uso que refuerzan la notable unidad de la lengua culta, con la descripción de los usos particulares y variantes de registro. Tendrá dos presentaciones, una extensa que atenderá con mucha amplitud y detalle las cuestiones que puedan interesar a los más variados usuarios, y una breve, de 400 páginas, denominada compendio, destinada al público en general. En sus 55 capítulos se articulan cuatro apartados fundamentales. El primero cubre las cuestiones generales y describe las partes de la gramática, las relaciones entre ellas y algunas de las unidades fundamentales del análisis gramatical. El segundo, dedicado a la fonética y fonología, muestra las principales variantes de pronunciación del mundo hispanohablante, ilustradas en un DVD complementario del texto. El tercero y cuarto están dedicados, respectivamente, a la morfología y la sintaxis. Fuentes: AFP • Radio Caracol *** Banco de Datos del siglo XXI prepara la RAE La Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es) comenzó a preparar un “Banco de Datos del siglo XXI”, que contendrá 300 millones de registros del léxico más actual de España y de América y que prestará especial atención al lenguaje de los medios de comunicación escritos y orales. Este es uno de los proyectos académicos que mencionó este miércoles 28 de marzo el director de la RAE, Víctor García de la Concha, al presentar, en el IV Congreso Internacional de la Lengua (http://www.congresodelalengua.gov.co), los trabajos que las 22 academias tienen entre manos. Ese “Corpus del siglo XXI” es continuación del Banco de Datos de la academia, que incluye términos del idioma español desde sus orígenes hasta la actualidad. El nuevo Banco de Datos se centrará en los años 2000-2011 y va a un ritmo de 25 millones de palabras al año. Cuando esté finalizado, contará con 300 millones de registros, pertenecientes en su inmensa mayoría al lenguaje periodístico. García de la Concha anunció también que la nueva edición del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) saldrá en 2010, si bien la anterior, de 2001, está continuamente actualizándose en Internet. Esa edición recogerá el trabajo que las academias de los países hispanohablantes han realizado desde 2001 para actualizar una de las obras esenciales de referencia de estas instituciones. Pero, para facilitar la consulta a cualquier tipo de usuario, las academias publicarán también un “microdiccionario” con el léxico más utilizado por los hispanohablantes. El “proyecto de mayor envergadura” que la RAE tiene entre manos es el Diccionario Histórico, que plasmará la historia de todas las palabras del español de todas las épocas y procedentes de los diferentes estratos sociales. Según dijo García de la Concha, esta obra está aún “en fase de despegue” y se tardará quince años en recoger la historia de las 150.000 palabras más frecuentes. A medida que se vayan completando algunos apartados de esta obra mayor se pondrá la información en Internet. Como expuso en la misma sesión Alfredo Matus, director de la Academia de la Lengua de Chile, las academias preparan una nueva edición de la Ortografía, para hacer más didáctica la de 1999. Esa edición no variará las reglas ortográficas, pero sí tendrá en cuenta las observaciones que los expertos han realizado sobre la publicada en 1999. Evitará las ambigüedades, será más clara y contendrá más ejemplos. El Diccionario de Americanismos es otro de los proyectos importantes de las academias ya en marcha y, según Humberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias, tendrá 100.000 entradas de las que ya están preparadas unas 47.000. Fuente: EFE *** Jorge Valdés Díaz-Vélez gana el Miguel Hernández-Comunidad Valenciana El escritor mexicano Jorge Valdés Díaz-Vélez, diplomático residente en Madrid, ha sido el ganador del Premio Internacional de Poesía “Miguel Hernández-Comunidad Valenciana” en la edición de este año, convocado por la fundación del poeta oriolano (http://www.miguelhernandezvirtual.com) y dotado con 12.000 euros y la publicación del poemario a cargo de la prestigiosa editorial madrileña Hiperión (http://www.hiperion.com), se anunció el pasado 28 de marzo. Valdés Díaz-Vélez ha obtenido el galardón con el poemario Los alebrijes, que hace referencia a la figura de barro, pintada de vivos colores, que representa un animal imaginario. El presidente del jurado calificador, José Luis Ferris, dijo que la obra del poeta mexicano destaca por “su frescura y originalidad, su variedad métrica y sus guiños a la música y al cine”. Asimismo, subrayó “la visualidad poética y la emoción del mensaje culto, que no culturalista, de la obra”, todo ello, según agregó, expuesto con “un lenguaje arriesgado y fecundo”. Nacido en Torreón, Coahuila, en 1955, el ganador es miembro de carrera del Servicio Exterior Mexicano y ha servido en las embajadas de su país en Argentina, Costa Rica y Cuba. Actualmente es consejero cultural de la Embajada de México en España y director del Instituto de México (IME, http://cultura.embamex.es/ime/ime.htm) en ese país. Es autor de los poemarios Voz temporal (Ed. FCBC, 1985), Aguas territoriales (Universidad Autónoma Metropolitana, 1989), Cuerpo cierto (El Tucán de Virginia, 1995), La puerta giratoria (Joaquín Mortiz-Planeta, 1998) y Jardines sumergidos (Colibrí, 2003). Poemas suyos integran, entre otras, las antologías Poemas eróticos hispanoamericanos (Ed. Surcos, Argentina), Ruido de sueños / Noise of dreams, Panorama de la nueva poesía mexicana: La generación 1940 / 1960 (El Tucán de Virginia, México), La poesía y el mar (Ed. Visor, España), Poesía en segundos (Cal y Arena, México) y Cien años de sonetos en español (Hiperión, España). En 1985 obtuvo el Premio Latinoamericano Plural y en 1998 el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes. En España sus poemas han sido publicados en diversos suplementos culturales, como Babelia (http://www.elpais.com/suple/babelia) y ABCD (http://www.abc.es/abcd), además de en las revistas Serta, Sibila, Atlántica de Poesía y Salamandra. Una selección de sus poemas fue publicada en Letralia 95 (http://www.letralia.com/95/le08-095.htm), en julio de 2003. Fuentes: EFE • El Cultural *** Próximo Congreso Internacional de la Lengua Española será en Chile La principal fortaleza del español como idioma es su diversidad, factor que ha permitido su difusión y que lo convirtió en una base sólida de la identidad de Iberoamérica. Así lo aseguraron el jueves 29 de marzo los académicos que participaron en la jornada de clausura del IV Congreso Internacional de la Lengua Española (http://www.congresodelalengua.gov.co), celebrado en Cartagena de Indias (Colombia) desde el lunes 26. “La lengua no es una cosa más, sino que la lengua, aparte de ser lo que nos identifica como hombres, lo que nos identifica como ciudadanos, está siendo un factor de potenciación de nuestra condición de miembros de la comunidad de Iberoamérica”, explicó Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española (RAE, http://www.rae.es). García de la Concha manifestó que “ha sido un gran congreso” y advirtió que las expectativas de sus organizadores fueron largamente superadas. “Teníamos el temor de que en Cartagena no tuviéramos una gran recepción. Por tanto, tengo que, en nombre de la RAE y la Asociación de Academias, agradecer desde lo más profundo del alma”, indicó. El director de la RAE anotó que el interés popular por los asuntos relacionados con el presente y futuro de la lengua es, además, una muestra de que la integración avanza apoyada en el español, idioma hablado por diecinueve países iberoamericanos. “La lengua española está demostrando que está en la base de la comunidad iberoamericana, que se puede articular en el nivel político y social”, expresó. Aprovechó para lamentar el hecho de que en la Carta Cultural Iberoamericana, firmada en Córdoba (España) en 2005, se haya ignorado el papel de la lengua de Cervantes como motor de la integración. “Lo que no me parece muy correcto es que la Carta Cultural Iberoamericana no tenga la menor referencia a la lengua española, que está en la base cultural iberoamericana”, subrayó. “La lengua española está en movimiento y no sólo en expansión”, afirmó por su parte la ministra colombiana de Cultura, Elvira Cuervo de Jaramillo, refiriéndose al evento. Cuervo coincidió en que la asistencia al evento, de 7.500 personas entre escritores, estudiantes, profesores, académicos, profesionales de varias disciplinas y gente del común, superó ampliamente las 2.500 previstas. Los salones del Centro de Convenciones Julio César Turbay Ayala registraron un lleno total en las cuatro plenarias y veinte paneles del Congreso. “En este congreso hemos estado en éxtasis. Me he sentido como Remedios, la bella (personaje de la novela Cien años de soledad). Me la paso levitando”, expresó el ex presidente colombiano Belisario Betancur, presidente de la Comisión de Honor del evento. El director del Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es), César Antonio Molina, indicó que estos congresos son siempre “espacios abiertos, libres, contradictorios y plurales”, por lo que “no hay auténticas conclusiones”. Calificó como “un despilfarro de conocimientos y de talento” la tarea hipotética de “encerrar en unas cuantas frases la inmensa riqueza de lo tratado” en el congreso, añadió. Molina señaló además que un ejemplo que ilustra el avance del español en el mundo fue el comentario que hizo el lunes 26, en un almuerzo privado, el ex presidente estadounidense Bill Clinton, quien manifestó haber leído todas las obras de García Márquez en inglés, pero que su hija Chelsea lo ha hecho en español. “¡La hija de un ex presidente de Estados Unidos habla español! Que un presidente estadounidense venga a Cartagena, asista al homenaje a García Márquez —y por lo tanto al español— me parece definitivo”, dijo. El secretario de la Asociación de Academias de la Lengua, Humberto López Morales, manifestó que las academias de la lengua española han dejado de ser clubes de notables que se reúnen a tomar al té, a espaldas de la realidad y de la lengua, para convertirse en centros de trabajo e investigación dedicados al idioma. Entre las actividades del congreso destacó el análisis de la adecuación del idioma ante los retos de la ciencia, la técnica y la diplomacia. El español Álvaro Marchesi, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI, http://www.oei.es), explicó que, según las estadísticas, la influencia del español en la ciencia y la tecnología es desalentadora frente a la hegemonía y casi monopolio del inglés. El español tiene que “aspirar a convertirse en una lengua de la ciencia y en la que se exprese el conocimiento científico”, destacó Marchesi, aunque admitió que hay “un desajuste importante” en su presencia en el mundo y en el ámbito científico. Esto se debe, en su opinión, al bajo nivel educativo de los hispanohablantes y el escaso apoyo de las instituciones públicas y privadas al desarrollo científico. El funcionario citó datos sobre la presencia de las distintas lenguas en Internet, que encabezan el inglés, con 45 por ciento de las páginas, y el francés, con 5 por ciento. Con 4,5 por ciento, el español es la cuarta lengua en la red, pero paradójicamente la oferta de contenidos en lengua española es muy baja respecto a la cantidad de usuarios, advirtió Ramón Tijeras, director del Centro Virtual Cervantes (http://cvc.cervantes.es). Para paliar esta situación, el ala digital del Cervantes tiene previsto generar más de un millón de nuevas páginas de calidad, ampliando su portal en Internet con mayor cantidad de materiales didácticos, películas y comentarios literarios, a la vez que proyecta digitalizar el contenido de más de un centenar de revistas culturales. Tijeras subrayó que se requieren también motores de búsqueda pensados para la estructura del español y no la del inglés: “Hay una necesidad de poder entrar en ese mundo a través del control de los buscadores para ofrecer al mundo hispano algo adecuado a sus intereses y culturas”. Criticó que el ámbito hispanoparlante “esté dejando que los anglosajones cuenten nuestro mundo tal como lo ven ellos” y monopolicen recursos como Google o Youtube. Anunció, igualmente, que el Cervantes abrirá en breve una “sede virtual” en Second Life (http://secondlife.com), un mundo paralelo basado en la red. La sede ofrecerá clases de español y una delegación virtual de la institución donde se podrán visitar las mismas exposiciones que en su sede física de Madrid. El director de la Academia Argentina de Letras (http://www.aal.edu.ar), Pedro Luis Barcia, reconoció que el fenómeno tiene dos caras: “Nunca han escrito los chicos tanto como ahora. ¿Pero cómo lo hacen? Como una mona”. En su opinión, “es cada vez más difícil centrar la atención del niño, es gravísimo porque el zappingueo está presente cada vez también en la conversación”. Por su parte, el mexicano Raúl Ávila proclamó que “el español vivo está precisamente en el ciberespacio”, recuperó la reivindicación de “jubilar la ortografía” y propuso que voces que aparecen “en más de un millón de páginas y prácticamente en todos los países hispanos” sean consideradas de uso común y se les abran las puertas de los diccionarios. El alcalde de la ciudad colombiana de Medellín, el matemático Sergio Fajardo, afirmó que hay que “apostarle a la educación”, lo que consideró “fundamental para que el español tenga un lugar en la ciencia y la tecnología”. El Cervantes presentó en el IV Congreso Internacional de la Lengua un curso de español por televisión diseñado para facilitar el aprendizaje del idioma a millones de personas en el mundo. El curso consta de 207 capítulos de 14 minutos cada uno, disponibles en diferentes formatos, con escenas grabadas por Televisión Española (http://www.rtve.es). El director del Cervantes abogó por el respeto a la ortografía en las comunicaciones por Internet, en las que abundan los errores y vicios idiomáticos, y presentó la Enciclopedia del español en el mundo, que recoge en 900 páginas todos los datos sobre el idioma. Otro de los foros debatió la muerte de la novela después del “boom” latinoamericano. En la discusión, el español Enrique Vila-Matas, el mexicano Héctor Aguilar Camín, el peruano Santiago Roncagliolo, el colombiano Pedro Badrán, la panameña Berna de Burrell y la argentina Graciela Maturo hablaron de iniciativas audaces que conquisten a nuevos lectores. Vila-Matas argumentó que tras llegar “al precipicio”, los escritores deben hallar la “manera de cruzarlo”. El antropólogo mexicano Miguel León-Portilla intervino en otro coloquio donde calificó de “terrible” y “catastrófica” la muerte de una lengua. “Es como una ventana que se cierra al mundo”, indicó. La lingüista Guillermina Herrera, miembro de la Academia de la Lengua de Guatemala, se refirió específicamente al caso de las lenguas indígenas guatemaltecas, que “han sido desprestigiadas y estigmatizadas por la sociedad en general, especialmente por los no indios”, que son minoría. En un coloquio sobre otras lenguas hispánicas que sobreviven, el escritor vasco Bernardo Atxaga y el catalán Miquel de Palol defendieron la necesidad de que los poderes públicos protejan el catalán, el gallego y el euskera para garantizar la supervivencia de estas lenguas. “Si una lengua no cuenta con apoyo directo, no puede sobrevivir; no basta con el voluntarismo”, dijo Atxaga en la reunión coordinada por el director de la RAE, García de la Concha. Un caso especial analizado en el marco del congreso es el de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (Anle, http://www.georgetown.edu/academia), la más joven —fue creada en 1973— de las veintidós que defienden la unidad de la lengua en tres continentes, y que enfrenta un desafío que no tiene ante sí ninguna otra. Según García de la Concha, cuando esta academia fue fundada no había en Estados Unidos una presencia creciente del español como la tiene ahora. “Pensamos que tiene que buscar una adaptación”. “Hay que ver cómo se puede crear una estructura de funcionamiento de acuerdo con las enormes variedades que allí se dan”, agregó, refiriéndose a los más de cuarenta millones de hispanoparlantes en Estados Unidos. “Está ligado a una variedad porque hay muchos mexicanos, colombianos, guatemaltecos, nicaragüenses y otros”. Lo que hace falta, agregó, “es ver cómo se está produciendo esa nivelación”. La Anle nació luego de una laboriosa gestión de figuras destacadas de las letras como los españoles Tomás Navarro Tomás, Ramón Sender y Odón Betanzos Palacios, que presidió la sesión de cierre del IV Congreso de la Lengua en Cartagena. Una de las intervenciones más celebradas en el congreso respecto al tema del español en Estados Unidos correspondió a Enrique Durand, ejecutivo de CNN en Español (http://www.cnn.com/espanol), quien instó a los hispanos que se quejan de la invasión del inglés a aprender bien los dos idiomas, en una intervención que evocó la frase kennediana de no exigir lo que el país debe hacer por uno, sino lo que uno puede hacer por su país. Gran parte de la multitudinaria asistencia de público a los eventos del congreso se debió a los homenajes que se le rindieron al escritor colombiano Gabriel García Márquez, cuya obra cumbre Cien años de soledad fue publicada en una edición especial agotada en sus primeros días en las librerías, por lo que se convirtió en un “fenómeno comercial sin precedentes”, según informó Alfaguara (http://www.alfaguara.com). “Globalmente se están vendiendo 150.000 ejemplares semanales entre España y América Latina”, indicaron fuentes del sello. “En tan sólo 24 horas en España se vendieron más de 20.000 ejemplares”. La primera edición de la novela fue publicada el 5 de junio de 1967 por la editorial Sudamericana en Buenos Aires. La edición conmemorativa, preparada por las academias de la lengua y Alfaguara, y revisada por el propio García Márquez, fue presentada el lunes 26 y consta de 650.000 ejemplares en todos los países de lengua española, incluido Estados Unidos. Al éxito obtenido por esta nueva edición de Cien años de soledad se sumó el hecho anecdótico de que un anuncio, publicado el 28 de marzo en el diario colombiano El Tiempo (http://www.eltiempo.com) para informar de que en los próximos días se lanzaría una segunda edición por haberse agotado en tres días la primera, contuviera un error ortográfico. El anuncio explica que esta edición conmemorativa “batió un nuevo récord” de ventas, lo que “ha llevado a que tres días después del lanzamiento la editorial halla (sic) agotado sus existencias”. La editorial se vio obligada, al día siguiente, a lanzar otro anuncio en el que se ve tachada la “ll”, a mano, y sustituida por la correcta “y”, con una nueva leyenda en la parte superior en la que afirma: “A nosotros también nos pasa”, y en la inferior una recomendación: “Habla y escribe bien en español”. García Márquez fue homenajeado durante la sesión inaugural del congreso, evento en el que participaron los reyes de España y el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, entre otras personalidades. El premio Nobel de Literatura 1982 fue recibido con una espectacular ovación y el público se puso de pie al entrar él, acompañado por su esposa, Mercedes Barcha, y el escritor mexicano Carlos Fuentes, en el auditorio del Centro de Convenciones Getsemaní. Vestido con corbata de colores y traje blanco de lino (el esmoquin tropical, el único que no trae pava o mala suerte), García Márquez, visiblemente emocionado, levantó los brazos en señal de agradecimiento. “Estoy contento y estoy tranquilo por estar entre amigos”, dijo el escritor, quien se mostró afable saludando a su paso a académicos, profesores y estudiantes. En su discurso narró incidencias relacionadas con la génesis de Cien años de soledad, escrita en una época de estrecheces económicas que aún hoy le hacen preguntarse “cómo hizo Mercedes durante esos meses para que no faltara ni un día la comida en la casa”. García Márquez se mostró maravillado de que “un millón de personas pudieran leer algo escrito en la soledad de mi cuarto, con veintiocho letras del alfabeto y dos dedos como todo arsenal”. Consideró que este hecho es “la demostración irrefutable de que hay una cantidad enorme de personas dispuestas a leer historias en lengua castellana, y por lo tanto un millón de ejemplares de Cien años de soledad no son un millón de homenajes al escritor que hoy recibe, sonrojado, el primer libro de este tiraje descomunal. Es la demostración de que hay millones de lectores de textos en lengua castellana esperando, hambrientos, de este alimento”. Destacó que el “lector inexistente” en quien piensa cuando se sienta a escribir “es hoy una descomunal muchedumbre, hambrienta de lectura, de textos en lengua castellana”, y agregó que “los lectores de Cien años de soledad son hoy una comunidad que si viviera en un mismo pedazo de tierra, sería uno de los veinte países más poblados del mundo”. Según él, esto plantea un desafío “para todos los escritores, todos los poetas, narradores y educadores de nuestra lengua, para alimentar esa sed y multiplicar esta muchedumbre, verdadera razón de ser de nuestro oficio y, por supuesto, de nosotros mismos”. Hemos publicado el texto completo del discurso en nuestra sección Material especial. Varios participantes en el homenaje, entre ellos el mexicano Carlos Fuentes y el argentino Tomás Eloy Martínez, han recordado el traumático nacimiento de la novela, cuya primera edición tuvo una tirada de 8.000 ejemplares que se agotaron en 15 días. Cuatro décadas más tarde, se han editado más de 30 millones de ejemplares en una treintena de lenguas. En su intervención en la inauguración del congreso, el Rey Juan Carlos de España lo definió como “el gran acontecimiento” en torno a una lengua común, y elogió a García Márquez, figura “insigne” de la literatura en lengua española. “Lo difícil se hizo sencillo” en la pluma de García Márquez, subrayó el Rey, quien se refirió a cómo la “experiencia universal —la soledad del hombre y la acción arrasadora del tiempo— se encarnó en Macondo, situado en una realidad, que es sueño”. Gabriel García Márquez es, en sí mismo, en su trayectoria creadora, “un ejemplo vivo del español” en su diversidad, resaltó el monarca. El director de la RAE dijo a la prensa, tras clausurar el evento el pasado jueves 29, que García Márquez había recuperado durante la actividad la inspiración que requería para escribir el segundo tomo de sus memorias, Vivir para contarla, tal como se lo reveló el mismo escritor en el curso de un almuerzo al que ambos asistieron. El autor de Cien años de soledad habría comentado al resto de los comensales que el reconocimiento del que había sido objeto durante el congreso había sido “tan conmovedor” que le podría servir de punto de partida para el segundo tomo de sus memorias, el cual podría empezar con el relato de los emocionantes momentos vividos en días pasados en Cartagena de Indias. García de la Concha anunció también que el V Congreso Internacional de la Lengua Española tendrá como sede una ciudad de Chile aún por determinar, en el año 2010, con motivo del bicentenario de la independencia. No será en la capital, Santiago, ya que los organizadores buscan ciudades de dimensión media donde las jornadas académicas tengan más realce y no queden diluidas en una gran oferta cultural. Todo parece indicar que Valparaíso podría ser la sucesora de Cartagena de Indias, Zacatecas (1997) Valladolid (2001) y Rosario (2004). Fuentes: Ansa • BBC • EFE • El Periódico • IBLNews • Reuters *** Llevarán al cine la novela Pedro Páramo, de Juan Rulfo El diseñador de arte mexicano Eugenio Caballero, ganador de un Oscar y un Ariel por su trabajo en ese ámbito en el filme El laberinto del fauno, se encuentra en Jalisco (México) a la búsqueda de una locación para representar al pueblo de Comala en Pedro Páramo, la versión cinematográfica de la novela del escritor mexicano Juan Rulfo (1917-1986) que se llevará a cabo como coproducción entre España, México y Portugal. Caballero reveló este 29 de marzo, en el XXII Festival Internacional de Cine en Guadalajara (http://www.guadalajaracinemafest.com) que se celebró entre el 22 y el 30, que realiza la búsqueda por encargo del cineasta español Mateo Gil (1972), director de Nadie conoce a nadie (1999) y Soñé que te mataba (1994), entre otras, así como guionista de Mar adentro (2004), Vanilla Sky (2001), Abre los ojos (1997) y Tesis (1996). Rulfo siempre dijo que Comala era un lugar nacido en su imaginación y, aunque existe uno que fue inspiración, el Comala de la novela son muchos pueblos reales que existen en México. “Comala, el de la novela, no existe, Juan Rulfo se inspiró en un pueblo llamado San Gabriela, pero ese ya está muy tocado, tenemos que buscar otras locaciones, y ahí está lo padre”, dijo Caballero. El artista, quien acaba de concluir el diseño de arte de Resident Evil: Extinction, de Rusell Mulcahy, dijo que este Comala será muy real, en cuanto a los espacios, las locaciones. “La magia está en las ánimas, pero el pueblo tiene que ser muy real”. Por su parte, Cristina Mascareñas, jefa de la productora portuguesa Take 2000, que tiene los derechos de la novela, dijo que sacará adelante el proyecto con la colaboración de las productoras españolas Sogecine y Ajete Ariadne Films, y adelantó que el rol protagónico podría ser encarnado por el astro de cine mexicano Gael García Bernal. Las filmaciones de la cinta, que cuenta con un presupuesto de 7,5 millones de euros, se iniciarán en el último trimestre de este año. Mascareñas agregó que junto a García Bernal está prevista la actuación dentro del elenco de actores portugueses y españoles. Pedro Páramo ha sido llevada al cine varias veces por directores mexicanos. En 1967 Carlos Velo, con el actor estadounidense John Gavin, filmó la primera versión. En 1978, José Bolaños se lanzó a la aventura con el actor Manuel Ojeda. Sin embargo, esta es la primera vez que un cineasta no mexicano intenta llevar al cine a Pedro Páramo. Fuentes: DPA • EFE *** Usuarios de Internet podrán “apadrinar” palabras en vías de extinción La Escuela de Escritores (http://www.escueladeescritores.com) y la Escola d’Escriptura del Ateneo Barcelonés (http://www.ateneubcn.org/apadrinaunaparaula) celebrarán el Día del Libro invitando a todos los internautas a “apadrinar” palabras del español y del catalán que hayan desaparecido o caído en desuso utilizando para ello, entre el 30 de marzo y el 21 de abril, un formulario diseñado para ello, según se informó en un comunicado. Con el objetivo de llamar la atención sobre el empobrecimiento del idioma, y a través de los portales de las entidades auspiciantes, los internautas podrán escoger palabras “en vías de extinción” que deseen recuperar, explicar su significado y sus usos o recordar su origen. Con los vocablos elegidos por un mayor número de participantes se creará una “Reserva de palabras” que, en español (http://www.reservadepalabras.org) o en catalán (http://www.reservadeparaules.org), será “el hábitat virtual donde sobrevivirán estas palabras en desuso”. Una vez incorporada la palabra “en vías de extinción” y argumentada su inclusión, los participantes también podrán apadrinar cinco palabras propuestas por otros internautas o por los “padrinos de honor” que también colaborarán en esta iniciativa. Entre ellos, los escritores Juan Marsé, Lorenzo Silva, Carmen Riera (azulete), Ildefonso Falcones (colorado) o Mercedes Abad (zangolotino), ya han propuesto las palabras que desean conservar. Por ejemplo, Marsé ha elegido bica (orinal) y damajuana (garrafa), una palabra en desuso que, recuerda, “aún se utiliza en Extremadura y en La Habana”. Las voces con orígenes geográficos diversos ofrecen un mapa de palabras perdidas que pasa por Andalucía, como mechinal, la palabra elegida por el novelista Lorenzo Silva; La Rioja, donde aún se tejen almazuelas, “aunque ahora se las está llamando patchwork”, como apunta el periodista Álex Grijelmo; Galicia, donde cuando algo no merece la pena se le llama purrela, “término que está en el diccionario, aunque yo pensaba que era una expresión gallega”, dice la finalista del Planeta, Marta Rivera de la Cruz o Zamora, donde las mozeñas “saltaban del fuego de la chimenea al calor de las buenas historias”, recuerda Paulino Guerra, director adjunto de Europa Press. Las palabras en vías de extinción también describen actitudes que “pierden vigencia en estos tiempos”, según Carmen Calvo, la ministra de Cultura, que elige pundonor porque “para mí no sólo se refiere a la honra, el honor o el crédito de alguien, sino también a una forma de hacer las cosas, al esfuerzo interno y bienintencionado que empleamos para realizar una acción en unos tiempos en los que parece que sólo importan los resultados”. La Escuela de Escritores organizó el año pasado la iniciativa “Tienes la palabra”, una votación a través de Internet para elegir “la palabra más bella del castellano”. Escritores, periodistas, políticos, profesores y académicos colaboraron en esta propuesta en la que, durante 23 días, más de cuarenta mil internautas de todo el mundo enviaron 7.130 términos diferentes y explicaron por qué los habían elegido. En esta ocasión, el objetivo de los organizadores es llamar la atención sobre el empobrecimiento del idioma: “sólo entre 1992 y 2001, cuando se presentó la 22ª edición del Diccionario de la Real Academia Española, se suprimieron más de seis mil artículos. Seis mil palabras que desaparecieron del diccionario y que, probablemente, lo habían hecho mucho antes en el día a día, donde la tendencia a utilizar palabras comodín que simplifican conceptos con muchos matices o la facilidad con la que importamos extranjerismos, amenaza la riqueza del idioma”, explicaron los promotores de la iniciativa. Fuente: Escuela de Escritores *** San Juan de Colón celebrará sus segundas jornadas de literatura El próximo 17 y 18 de abril se realizarán en San Juan de Colón, Táchira (Venezuela) las II Jornadas de Literatura del Municipio Ayacucho, evento que contará con la participación de destacados escritores de los estados Aragua, Barinas, Cojedes y la entidad anfitriona. La inauguración de la actividad será el martes 17 a las 9 de la mañana, con la conferencia “El agua, el arte y la ciudad”, a cargo del poeta Luis José Oropeza, presidente de la Asociación de Escritores del Táchira, en el auditorio de la Unidad Educativa Sagrado Corazón de Jesús. El mismo día a partir de las 3 de la tarde, la profesora Doris Rojas, del estado Barinas, dictará en la Unidad Educativa Teodomiro Escalante su taller “Recreación de la palabra en los niños”. A las 7 de la noche, el poeta Isaías Medina López, profesor de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (Unellez, http://www.unellez.edu.ve), dictará en la Casa de la Cultura Pedro Antonio Ríos Reina su conferencia “Espantos y aparecidos en los llanos venezolanos”. El miércoles 18 a las 9 de la mañana continuará el taller de la profesora Rojas. A las 10:30, el poeta Oropeza dictará su conferencia “Los enemigos del agua” en las instalaciones de la Unidad Educativa Liceo Militar (GN) 4 de Agosto. A las 3:30 de la tarde, el escritor aragüeño Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia, dictará su conferencia “Quiero ser un escritor famoso” en el auditorio de la Casa de la Cultura Pedro Antonio Ríos Reina. Las actividades se cerrarán a las 7 de la noche con el encuentro “Estoy en el rincón de una cantina”, coordinado por el escritor barinés Arnulfo Quintero López. Llamada “La Ciudad de las Palmeras” por la profusa presencia de esta planta, San Juan de Colón es una población al norte del estado Táchira ubicada a 802 metros sobre el nivel del mar y con vista al cerro Morrachón. Es ampliamente conocida por ser la cuna de Pedro Antonio Ríos Reina, uno de los músicos más destacados de Venezuela. *** Diáspora judía en América Latina y el Caribe analizarán en Nueva York El próximo 17 de abril se realizará en Hostos Community College (http://www.hostos.cuny.edu), de Nueva York, la conferencia multidisciplinaria “La diáspora judía en América Latina y el Caribe”, un evento dedicado a Jorge Isaacs, Alberto Gerchunoff y Clarice Lispector, y que incluirá mesas redondas, lecturas bilingües de poesía y narrativa, videos, música y exposiciones de arte. Auspiciada por el Instituto de Escritores Latinoamericanos (Lawi, por sus siglas en inglés; http://www.hostos.cuny.edu/oaa/lawi.htm) y la Oficina de Asuntos Académicos de Hostos Community College, este evento reunirá a escritores, artistas y académicos de Estados Unidos y América Latina, quienes abordarán temas tales como historia, idioma, exilio, tradición, religión y lo que significa ser judío, latinoamericano y judío latinoamericano. Asimismo, escritores, artistas y académicos judíos latinoamericanos que viven en EUA participarán en varias lecturas y mesas redondas, subrayando de ese modo el importante papel que desempeñan en la vida cultural de los Estados Unidos. La conferencia incluirá una exposición virtual, “Las artes de los judíos latinoamericanos: una exploración por website”, y una muestra de pinturas de la artista judeo-peruana Liza Schnaiderman. Habrá también un concierto de música sefardita. Entre los escritores y académicos participantes figuran Edna Aizenberg, Isaac Goldemberg, Nora Glickman, Regina Igel, Stephen Sadow, Elías Scherbacovsky, Saúl Sosnowski, Silvio Torres-Saillant, Miriam Ventura y Laura Weingarten. Según el escritor peruano Isaac Goldemberg, director del Lawi, la conferencia tiene como objetivos “celebrar la historia y la cultura de la diáspora judía en América Latina, tender puentes entre la comunidad judía latinoamericana de Nueva York y la comunidad judía americana, lograr una comprensión más profunda de lo que significa ser un judío latinoamericano, y fomentar la comunicación y fortalecer las relaciones culturales entre los judíos latinoamericanos y los latinoamericanos de otras religiones, culturas y grupos étnicos”. Durante el evento será presentado un número especial de Hostos Review / Revista Hostosiana, la reconocida publicación del Lawi. Este número trilingüe (español, inglés, portugués), titulado “El tiempo y las palabras: literatura y cultura judía latinoamericana contemporánea”, reúne poesía, narrativa, testimonio y ensayos sobre literatura, arte y cine, a cargo de más de 90 escritores. José B. Adolph, Marcos Aguinis, Marcelo Birmajer, Isaac Chocrón, Ariel Dorfman, Ricardo Feierstein, Luisa Futoransky, Gloria Gervitz, Margo Glantz, Mario Goloboff, Isaac Goldemberg, Alicia Kozameh, Arnoldo Liberman, Angelina Muñiz-Huberman, José Luis Najenson, Teresa Porzekanski, David Rosenmann-Taub, Samuel Rovinski, Moacyr Scliar, Ana María Shua, Ilán Stavans y Alicia Steimberg son algunos de los más de autores que destacan en este cuarto número de la revista. A cargo de Stephen A. Sadow, profesor de literatura latinoamericana y estudios judaicos en Northeastern University (Boston, Massachusetts; http://www.northeastern.edu), la edición incluye también poesía de Andrés Berger-Kiss, Julia Galemire, Dina Dolinsky, Raúl Hecht, Saúl Yurkievich, Rosita Kalina, Marcos Silber, Sara Riwka B’raz Erlich, Ernesto Kahan, Sofía Kaplinsky de Guterman, José Kozer, Corina Rosenfeld, Carlos Levy, José Pivín, Evelyn Kliman, Alicia Borinsky, Tamara Kamenszain, Juana García Abás, Susana Grimberg, Tamara Bruder Melnick, Perla Sneh, Carlota Caulfield, Marjorie Agosín, Ruth Behar, Daniel Chirom, Sandra Baraha, Sonia Chocrón, Jacqueline Goldberg, José Luis Fariñas y Mariana Felcman. En narrativa se incluye relatos y fragmentos de novela de Adina Darvasi, Sara Karlik, Elías Scherbacovsky, Enrique Amster, Miryam E. Gover De Nasatsky, Silvia Plager, Luis León, Nora Glickman, Isaías Leo Kremer, Laura Suzán de Vit, Alberto Buzali Daniel, Noemí Cohen, José Ezequiel Kameniecki, Sandro Cohen, José Gordon, Regina Kalach Atri, Memo Ánjel, Susana Gertopan, Jacobo Sefamí, Bernardo Ajzenberg, Paula Margules, Luis Krausz, Ivonne Saed, Paula Varsavsky, Roney Cytrynowicz, Gerardo Kleinberg y Sergio Waisman. El número trae también testimonios de Víctor Perera, Murray Baumgarten, Horacio Vodovotz, Moico Yaker y Mónica Schwartz, así como ensayos de Edna Aizenberg, Marleine Cohen, Pablo A. Freinkel, Marlene Hamra Sassón, Regina Igel, Annette H. Levine, Salomón Lotersztein, Raquel Orzuj de Grostein, Rodrigo Quijano, Stephen A. Sadow, Laura S. Weingarten y Marita Troiano sobre literatura, humor, identidad, arte y cine. Asimismo, incluye una muestra de pinturas de Perla Bajder, Liza Schnaiderman y Moico Yaker. Por estas páginas desfilan escritores y escritoras de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, México, Panamá, Perú, Paraguay, Uruguay y Venezuela, radicados en sus países de origen o en otros países de Europa y América. Según reza la introducción del profesor Sadow, este número “incluye nuevas versiones de historias bíblicas, poemas de amor y de odio, lamentaciones sobre el Holocausto, recuerdos de infancias judías en circunstancias poco usuales, y versos dedicados a Buenos Aires, La Habana y Jerusalén. Aparecen rabinos y nazis, gauchos judíos y judíos urbanos, judíos observantes y judíos laicos, judíos asquenazíes cuyos antepasados inmigraron de Rusia y el este de Europa y sefardíes cuyos ancestros inmigraron de Turquía, Grecia, Siria y el norte de África. Todas las selecciones fueron escritas después de 1980 y la gran mayoría después de 1990. En conjunto, forman un panorama amplio de la literatura judía latinoamericana contemporánea”. “En esta literatura”, continúa Sadow, “los temas que predominan son la identidad y la memoria, las familias judías, la religión judía —sus costumbres y particularidades—, la historia judía —en particular, la época de la Biblia, la Inquisición, la inmigración a América Latina y las dictaduras latinoamericanas, especialmente el Proceso (“La Guerra Sucia”) en Argentina—; el Holocausto y el Estado de Israel. Al ser esta literatura no solamente judía, sino profundamente latinoamericana también, la historia, la geografía y la vida cotidiana en Buenos Aires, México, D.F., y San José, sirven como fuentes de inspiración frecuentes. Además, algunos escritores, especialmente los poetas, se concentran en la vida íntima”. Dirigida por el escritor peruano Isaac Goldemberg, Hostos Review tiene como propósito el tender puentes entre los intelectuales y artistas latinos e iberoamericanos que residen en los Estados Unidos y aquéllos que viven en América Latina, España, Portugal y otras partes del mundo. Para adquirir el número o subscribirse a la revista es preciso llamar al (718) 518-6859 o escribir a LAWI@hostos.cuny.edu. Fuente: LAWI *** Celebrarán festival de poesía en la Feria del Libro de Santo Domingo La Feria Internacional del Libro Santo Domingo (http://www.ferilibro.com), que tendrá lugar entre el 23 de abril y el 6 de mayo, arriba a su décimo aniversario y lo celebra con el I Festival Internacional de Poesía, en el que se reunirán, entre el 26 y el 29 de abril, 28 poetas de 17 países. El evento, primero de su tipo que se realiza en República Dominicana, se denominará “Clima de eternidad” para honrar la obra del poeta Franklin Mieses Burgos, cuyo centenario de nacimiento se conmemora este año. El festival ha sido una idea del licenciado José Rafael Lantigua, secretario de Estado de Cultura, con la finalidad de colocar en primer orden a la poesía dentro de la celebración de la Feria del Libro. El ministro de Cultura de la nación caribeña designó una comisión para la organización del evento, presidida por el poeta José Mármol. El comité lo completan los poetas Mateo Morrison, director ejecutivo; Soledad Álvarez, León David, Alexis Gómez-Rosa, Jeannette Miller, Basilio Belliard, Ylonka Nacidit-Perdomo, León Félix Batista, Tomás Castro, Plinio Chahín, César Zapata y Armando Almánzar Botello. Los presidentes de honor del festival son los poetas Mariano Lebrón Saviñón, Lupo Hernández Rueda y Víctor Villegas, consideradas las tres grandes figuras vivas de la poesía dominicana y quienes, durante el evento, recibirán la condecoración de la Orden de los Padres de la Patria, con que los honró el presidente Leonel Fernández el pasado año, con motivo del Día del Poeta. El acto se realizará en el Palacio Nacional. Concebido como el evento central de la Feria Internacional del Libro de este año, el Festival de Poesía se inaugurará el 26 de abril a las 6 de la tarde en el Teatro Nacional Eduardo Brito. Los actos principales se realizarán en la Sala Ravelo, pero incluirán además al Ayuntamiento del Distrito Nacional (http://www.adn.gov.do), la Universidad Autónoma de Santo Domingo (http://www.uasd.edu.do), la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (http://www.pucmm.edu.do), el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec, http://www.intec.edu.do), el Centro León (http://www.centroleon.org.do), de Santiago, y Ruinas de San Francisco. Fuente: DiarioDigital RD *** Banco del Libro dictará cursos en Internet El Banco del Libro (http://www.bancodellibro.org.ve), institución venezolana que obtuvo recientemente el Premio de Literatura en Memoria de Astrid Lindgren (http://www.letralia.com/160/0314bancodellibro.htm), anunció que durante el primer semestre de este año dictará dos cursos a través de Internet, para los cuales ya se encuentra abierto el período de inscripciones. Los cursos forman parte del Programa Integral de Formación de Promotores de lectura que ofrece el Banco del Libro. “Teoría de la lectura y estrategias para su promoción” y “Estrategias para el uso y tratamiento de la información en la promoción de la lectura” son los dos cursos a distancia que dictará la institución, y en los cuales se promoverá el intercambio de conocimientos y experiencias con profesionales de otros países a través de un abordaje teórico-práctico de la promoción de la lectura. Los cursos se abrirán con un cupo mínimo de 10 participantes y máximo de 25, y se realizarán del 26 de abril al 27 de mayo y del 7 de junio al 8 de julio, respectivamente. Ambos serán conducidos por un equipo interdisciplinario de comprobada experiencia en el área y tendrán una duración de cinco semanas, distribuidas en una semana introductoria para el manejo de la plataforma tecnológica y cuatro semanas para el desarrollo de las unidades temáticas. El costo de cada curso es de Bs. 397.750 para participantes en Venezuela y US$185 para participantes de otros países. Las primeras quince personas que se inscriban gozarán de un precio promocional de Bs. 354.750 y US$165, respectivamente. La matrícula se puede pagar en línea a través de la página web de la institución, o mediante depósito en cuenta corriente del Banco Mercantil, a nombre de la Asociación Civil Banco del Libro. Para solicitar el número de cuenta es preciso llamar al teléfono (0212) 2663621. También se puede consultar al respecto en el correo electrónico cursosenlinea@bancodellibro.org.ve. Fuente: Banco del Libro *** PEN World Voices rendirá homenaje a César Vallejo y Pedro Pietri El III PEN World Voices (http://pen.org/page.php/prmID/1096), Festival de Literatura Internacional de Nueva York, a celebrarse entre el 24 y el 29 de abril, rendirá homenaje este año a los poetas César Vallejo y Pedro Pietri, en una actividad que reunirá a algunas de las voces literarias más destacadas del mundo, como Salman Rushdie, Guillermo Arriaga, Paul Aster y Almudena Grandes, entre otros. Unos 162 escritores y críticos culturales de 45 países se darán cita en el evento, el único en su tipo de Estados Unidos, para presentar sus obras, hablar sobre literatura y debatir sobre asuntos culturales, políticos, sociales y medioambientales. Este año, el festival tiene como tema “Hogar y Afuera”, una reflexión sobre los efectos e implicaciones de las migraciones, las cambiantes definiciones de nación e identidad, la literatura del exilio y la esencia de lo que cada quien define como “hogar”. El evento también explorará cómo los escritores usan el humor y abordan los tabúes sexuales, la amenaza que enfrenta el planeta ante la degradación sostenida del medio ambiente y la adaptación de la literatura al cine y al teatro. El “Tributo a César Vallejo”, uno de los más grandes innovadores de la poesía del siglo XX, consistirá en la lectura de algunas de sus obras claves por los autores Jayne Cortez, Mónica de la Torre, Mariela Dreyfus, Clayton Eshleman, Forrest Gander, Edward Hirsch, Sam Shepard, Cecilia Vicuña y Anne Waldman. Otro poeta homenajeado será el “nuyorican” Pedro Pietri, una de las figuras más importantes de la cultura hispana en Nueva York y conocido como el fundador del legendario Nuyorican Poets Café. Los autores españoles Anna Aguilar-Amat, Dionisio Cañas, David Castillo y Melcion Mateu, junto al poeta nuyorican Urayoán Noel, celebrarán su “poesía de conciencia”, impregnada de protesta política y pasión por la justicia social. Otro de los simposios que ha organizado el festival será sobre la guerra civil española, y en él participarán el autor catalán Lluís-Anton Baulenas y la novelista Almudena Grandes. El moderador de esta mesa, Sam Tanenhaus, editor del New York Times Book Review (http://www.nytimes.com/pages/books), indagará en los motivos que han atraído a estos autores hacia este capítulo oscuro de la historia de España y cómo lo plasman en sus obras. En “El nublado futuro del periodismo”, los periodistas Carlos María Domínguez, Carolin Emcke, Arnon Grunberg y Vicente Verdú hablaran con Eduardo Lago, autor y director del Instituto Cervantes de Nueva York (http://nuevayork.cervantes.es), sobre las viejas y nuevas formas de censura en la prensa y los ataques a los periodistas. El escritor Daniel Alarcón (Perú/EUA), el novelista y guionista mexicano Guillermo Arriaga (Babel), el autor colombiano Jorge Franco y la novelista brasileña Patricia Melo discutirán sobre las fuerzas políticas, sociales y económicas que han cambiado el enfoque en la literatura latinoamericana de lo fantástico a lo urbano. En la serie “Conversaciones” destaca la que sostendrán Guillermo Arriaga y el novelista y cineasta neoyorquino Paul Auster sobre el arte de filmar y escribir y la influencia de Hollywood. En esta serie de conversaciones íntimas también participa la novelista colombiana Laura Restrepo, que hablará con el escritor colombiano-americano Jaime Manrique sobre la investigación periodística y la cultura popular. En el festival también destacan una conversación sobre la “noción de hogar” entre la Premio Nobel de Literatura Nadine Gordimer, el actor y autor Steve Martin y el aclamado novelista Salman Rushdie, y una mesa redonda titulada “Pensamientos verdes: escritores y medio ambiente”, en la que participan Rushdie, el poeta mexicano Homero Aridjis y Laura Restrepo, entre otros. La programación también incluye la discusión “Literatura escrita en la prisión”, en la que participa el cineasta Sydney Pollack, entre otros, y el PEN Cabaret, una velada literaria que cuenta entre sus invitados a la poeta, cantante y compositora Patti Smith y el actor y dramaturgo Sam Shepard. El festival culmina con la conferencia “Libertad para Escribir Arthur Miller”, que este año está a cargo del autor israelí David Grossman, quien ha apoyado las negociaciones para el proceso de paz entre Israel y Palestina y ha sido un crítico férreo de los asentamientos judíos en Cisjordania. Fuentes: EFE • PEN American Center *** Poesía de África e islas del Caribe en Festival de Poesía de La Habana Entre el 28 de mayo y el 2 de junio se celebrará el Festival Internacional de Poesía de La Habana del Proyecto Cultural Sur (http://www.festivalpoesia.cult.cu), un evento que en su 12ª edición cuenta con el auspicio de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac, http://www.uneac.com), la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (http://www.habananuestra.cu), la Comisión Nacional Cubana de la Unesco (http://cuba.comnat.unesco.org), la Sociedad de Beneficencia de Andalucía y el Centro Cultural Dulce María Loynaz. Dedicada a la poesía de África y de las islas del Caribe, esta edición del festival tendrá como temas principales los ámbitos de la poesía africana contemporánea, el espacio para el discurso poético de las Antillas, la dimensión pública de la poesía, la relación entre poesía y responsabilidad ciudadana y el África entre el abismo y la esperanza. Cada año se dan cita en este festival, cuyas ediciones son dedicadas a literaturas específicas, poetas de los cinco continentes. Este año estará dedicado a los grandes poetas de África y del Caribe Leopold Sédar Senghor, Agostinho Neto, Nicolás Guillén, Aimée Cesaire, Pedro Mir y Jacques Roumain. Además, los poetas que asisten se reúnen a examinar los grandes problemas de la guerra y la paz en el mundo y emiten un manifiesto al final de la reunión del Cabildo de los Poetas de La Habana y la Junta Mundial de Poetas en Defensa de la Humanidad. En el evento se reunirá una centena de autores de Angola, Argentina, Brasil, Bulgaria, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chekia, Chile, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Guatemala, Gran Bretaña, Honduras, Italia, Martinica, México, Nicaragua, Palestina, Panamá, Paraguay, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Rumania, Rusia, Serbia y Montenegro, Suecia, Uruguay y Venezuela. Por Cuba estarán presentes los poetas Delfín Prats, Reinaldo González, Miguel Barnet, Roberto Fernández Retamar, Alejandro González Bermúdez, Ian Rodríguez, Ricardo Riverón, Juventina Soler, Otilio Carvajal, Leymen Pérez, Alejandro Aguilar, Edilberto Rodríguez y Luis Carlos Suares. Diversas actividades conformarán el programa del evento, como la III Junta Mundial de Poetas por la Paz en Defensa de la Humanidad y la Preservación del Planeta, la V Junta del Agua, un laboratorio de escrituras, un seminario sobre las literaturas africanas contemporáneas y el Salón Internacional de Artistas Plásticos del Sur. Además se realizará diversas lecturas en espacios públicos, comunidades, colegios y universidades, exposiciones, conciertos, obras teatrales, muestra de cine de países africanos, acciones poéticas en Matanzas, Cienfuegos, Ciego de Ávila y Puerto Padre, al interior de Cuba, la siembra del “Árbol de la Poesía” y los días de la poesía africana y caribeña. En el marco del festival se realizará, también, el festival “Palabra en el Mundo”, cuya primera edición será el 28 de mayo, coincidente con la inauguración del evento en La Habana, y la segunda el 1 de junio, coincidiendo con numerosas acciones poéticas en distintos puntos de Cuba. En las ciudades cubanas la lectura simultánea será el martes día 29 de mayo al atardecer, en una proyección de la lectura “Palabra del mundo” en la que los poetas leerán en sus lenguas originarias. La cuota de participación del festival es de 100 pesos cubanos convertibles, lo cual cubre cócteles de bienvenida y de clausura, excursión, meriendas, refrigerios, certificado de participación, transportación interna, póster, acceso a los tres conciertos, colección de libros del festival y servicio de e-mail. Fuente: Festival Internacional de Poesía de La Habana *** República Dominicana incluida en convocatoria del fondo Cinergia Desde este año, el Fondo de Fomento al Audiovisual de Centroamérica y Cuba (Cinergia, http://www.cinergia.org) incluirá en su convocatoria a República Dominicana, país que se convierte en el noveno que puede acceder a estas ayudas. La recepción de propuestas arrancó a mediados del mes pasado y permanecerá abierta hasta el 16 de julio. La integración de República Dominicana a Cinergia permite que los realizadores, guionistas y productores de este país accedan a fondos de hasta US$30.000 para financiar proyectos de cine y video, y participen de diversos proyectos regionales de capacitación. “El ingreso de República Dominicana a Cinergia nos da grandes esperanzas sobre las alianzas que podamos hacer con los creadores de este país, que hemos constatado tienen gran talento y futuro en el campo audiovisual. Asimismo, muestra el crecimiento del fondo hacia los países más cercanos culturalmente, como son los del Caribe hispanoparlante”, declaró María Lourdes Cortés, directoria del fondo. En su cuarta edición, Cinergia distribuirá $100.000 en siete categorías diferentes: desarrollo de guión, desarrollo de proyecto, producción de cortometraje, producción de documental, producción de largometraje, posproducción y distribución. Los realizadores de Centroamérica, Cuba y República Dominicana tendrán tiempo hasta el 16 de julio para inscribir sus proyectos en la sede de recepción de su país (http://www.cinergia.org/2007/sedes.html). Una vez cerrada la convocatoria, un grupo de reconocidos profesionales vinculados con el cine internacional evaluará las propuestas. Los resultados se harán públicos a finales del mes de octubre. Desde el 2004 Cinergia ha concedido seis becas de estudios, ha otorgado incentivos a 48 propuestas audiovisuales de toda la región, con montos que oscilan entre los 2.000 y 30.000 dólares, y contribuido en la capacitación de más de sesenta realizadores del área, por un total cercano al medio millón de dólares. Entre los proyectos apoyados por el fondo se encuentran Viva Cuba, de Juan Carlos Cremata —que ha recibido 27 premios internacionales—, Los puños de una nación, de la panameña Pituka Ortega —premio al mejor documental del Festival Cinesul— y Entre los muertos, del salvadoreño Jorge Dalton, presentado en los festivales de Biarritz, Viña del Mar y Málaga. Asimismo, se finalizó el rodaje del largometraje El rey del chachachá, de Isabel Martínez (Costa Rica) y Vicente Ferraz (Brasil), y este año se iniciará la filmación de los largometrajes Gasolina, del guatemalteco Julio Hernández, y La Yuma, de la franco-nicaragüense Florence Jaugey. Cinergia nació en 2004 con el fin de estimular el desarrollo del audiovisual regional y fortalecer las relaciones de coproducción entre los países participantes. Actualmente, es la única alternativa de financiamiento dedicada a patrocinar exclusivamente el cine y video de la región. Fuente: Cinergia ||||||||||||||||||||||| LITERATURA EN INTERNET |||||||||||||||||||||| === Literatúrame http://www.literaturame.net ========================= Desde la aparición de Digg (http://www.digg.com) se han multiplicado las redes sociales en Internet cuyos usuarios proponen noticias para que la comunidad vote a favor o en contra de ellas. Las hay de tipo general, como la española Menéame (http://www.meneame.net) y otras más especializadas donde se ventilan noticias relacionadas con un área del conocimiento. A este último tipo pertenece Literatúrame (http://www.literaturame.net). Esta nueva red, orientada a la didáctica y la literatura, ha sido creada por el licenciado en filología y máster en diseño gráfico (edición web y edición papel), Emilio Jio García, y en su gestión cuenta con la colaboración de Magda Díaz y Morales. El sitio, que se fundamenta en el software Pligg (http://www.pligg.com) para redes de este tipo, tiene inicialmente catorce categorías: didáctica, literatura, reseñas, gramática, revistas literarias, escritores, noticias, crítica, ensayos, bibliotecas, cómic, teoría de la literatura, lingüística y literatura y cine. El mecanismo de Literatúrame es simple y, si ya se conocen otras redes similares, no costará mucho adaptarse. Al entrar al sitio se observa una lista de reseñas propuestas por otros usuarios. El visitante puede votar por una noticia que le haya llamado la atención, comentarla o visitar la página reseñada. Un enlace permite proponer una nueva noticia, escribiendo la dirección donde ésta ha sido encontrada, así como una breve descripción y cuentas etiquetas deseen agregarse. Por otro lado, los usuarios pueden suscribirse al feed de una categoría, al de noticias propuestas por los usuarios o al de noticias publicadas en portada. En general, se incluye todo, o casi todo, lo que caracteriza a estas redes: facilidad para el registro, publicación intuitiva de nuevas noticias, voto automatizado al mejor estilo web 2.0, un “top” de usuarios y otras cosas. Es de esperarse que más adelante se agreguen nuevas características, pues si algo le es propio a este tipo de redes es la facilidad para evolucionar. Un punto que merece mencionarse es que, al contrario de la mayoría de las redes similares, Literatúrame no contempla la figura del “voto negativo”: simplemente, si al usuario no le llama la atención una noticia, no es preciso que vote por ella. Estas redes han instituido el concepto del “efecto Digg” —o “efecto Menéame”, por el conocido clon español de Digg—: la aparición de una noticia en la portada del sitio conduce a miles de visitantes a la página donde originalmente fue publicada. Auguramos para esta nueva red que pronto pueda hablarse del “efecto Literatúrame”, para bienestar de la comunidad de amantes de las letras en español. ||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES |||||||||||||||||||||| === Álvaro Pérez Capiello entre la verdad y el engaño ===================== === Carmen Cristina Wolf ================================================== Luego de cuatro novelas y numerosos ensayos publicados, el joven escritor Álvaro Pérez Capiello ofrece a los lectores Entre la verdad y el engaño, un libro de cuentos y relatos que muestra una variada gama de personajes con sus deseos, miedos y neurosis, sumergidos en situaciones cotidianas o en extraños acontecimientos de los cuales da cuenta el autor en el estilo directo y atrayente que caracteriza el resto de su obra. Es antológica la presentación que hace Capiello, bajo el título Una voz en la penumbra, por cuanto aborda un tema de discusión que durante siglos ha inquietado a los estudiosos del fenómeno humano: la influencia de la escritura en las posturas y las transformaciones individuales y de grupos y el papel del escritor en la sociedad. Escribe Capiello: “Son precisamente estos ‘ilustres desconocidos’ quienes, ostentando la ‘importancia de no ser importantes’, han de cambiar con sus ideas el inflexible curso de la Historia”. Y se refiere a la referencia de Sartre sobre Flaubert: “Dado que permaneció hasta el final fiel a sus valores, es decir, a la transformación de sus fantasmas neuróticos en leyes del arte y el estilo... ¿cómo la locura de un individuo ha podido convertirse en locura colectiva, más aun, en la base estética de su época?”. Sorprende siempre la influencia que ejercen en la humanidad, los conceptos de ciertos escritores sobre la esencia del ser humano, su concepción de la sociedad y de la estética. Difiero parcialmente del criterio de Juan Goytisolo, quien considera de un “optimismo iluso” la idea de la influencia literaria en los cambios sociales. Aunque estoy de acuerdo con él en la participación creativa de los lectores en dichos cambios. Considero vital la influencia de las ideas que los escritores y artistas han plasmado en su obra, cada vez que las sociedades emprenden caminos de cambio, así como los mismos creadores se ven influenciados de manera constante por las costumbres y tradiciones. En este sentido, Pérez Capiello señala: “Durante el medioevo, cuando el valor supremo, el centro de las artes y de la cultura era Dios mismo, alzaron vuelo las catedrales, los retablos, la más pura expresión de una sociedad que elevaba sus ojos al cielo. Posteriormente el hombre se convierte en el principio y fin de la obra creadora y ocurre así un Renacimiento, un deseo de descubrir los misterios e imponderables del mundo”. El autor de Entre la verdad y el engaño se muestra profundamente crítico ante el derrotero que lleva la civilización actual, cegada por los adelantos de la tecnología y el festín del consumo a ultranza, sin detenerse a considerar el deterioro del planeta y el hambre de pueblos enteros ante una perversa distribución de las riquezas. Por ello, agrega Pérez Capiello, “la alternativa es apelar a la vida como un don precioso capaz de estallar y reconstruirse eternamente. (...) Aceptar nuestra herencia divina para así poder crear, indagar y ser libres. En definitiva, sólo quienes creen en la muerte pueden desaparecer”. No cabe duda de que las palabras liminares de este libro, de las que sólo he mencionado unas pocas líneas, da pie para abrir una discusión amplia y profunda sobre el valor de la vida e indagar cada uno de nosotros cuál es nuestra posición o, al menos, nuestra opinión, sobre asuntos vitales que nos conciernen. En cuanto a los relatos, revelan la mordacidad y el fino humor de su autor y cautivan la atención del lector. Es un imprescindible. Álvaro Pérez Capiello es venezolano, economista egresado de la Universidad Católica Andrés Bello con postgrado en Barcelona, España. Sus novelas son Guardatinajas, Sombras bajo el sol, Laberinto de ilusiones y El Bar de Luso, que recibió la Mención de Honor del Premio de Novela Enrique Bernardo Núñez. Su obra aparece en numerosas antologías locales y foráneas. ** Carmen Cristina Wolf literaturayvida@yahoo.com Poeta, narradora y ensayista venezolana (Caracas). Es abogada graduada en la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve) y ha participado en talleres en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve). Ha realizado estudios de retórica contemporánea y dicta talleres de ontología del lenguaje y teoría de la argumentación. Es secretaria de Comunicaciones Institucionales del Círculo de Escritores de Venezuela. Su obra aparece reseñada en Antología de poetas venezolanos, de la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve; 2002), Quiénes escriben en Venezuela, del Consejo Nacional de la Cultura (Conac, http://www.conac.gob.ve; 2004); El hilo de la voz, de Ana Teresa Torres y Yolanda Pantin (2004); Antología poética, del Círculo de Escritores de Venezuela (2005); La Bitblioteca (http://www.analitica.com/Bitblio/home), de Venezuela Analítica (http://www.analitica.com); y Antología de versos de poetisas venezolanas (2006). Ha publicado Canto al hombre (1997), llevado al teatro y traducido al francés, Canto al amor divino (1998), Escribe un poema para mí (2001), Prisión abierta (2002); Retorno a la vida (ensayo, 2005); Ensayos publicados en revistas y periódicos (1990-2005), Atavíos (2006) y La llama incesante (aforismos, 2006). Colabora con diarios y revistas venezolanas y extranjeras. Ganó el premio del concurso de cuentos La Librería Mediática (2004). Mantiene una bitácora personal en http://literaturayvida.blogsome.com. === Bosquejos del más allá —indagatoria Rafael Pérez Ortolá ========== Nadie nos escribió con ese remite, desde allí no nos llegan testimonios fehacientes, las señales tampoco son nítidas. Cuestan sobremanera los planteamientos sobre las posibilidades eternas, primero como una cuestión de inconformismo mental, para una persecución posterior de los indicios, inquiriendo respuestas donde quizá no estén, destapando ilusiones y quién sabe si intuyendo lo esencial de la vida. I. Escenario Cualquiera de las circunstancias ambientales, sobre todo las más próximas, se nos viene encima con una velocidad y un ritmo variables. Nos aturden como una lluvia inmisericorde plena de mensajes o nos estimulan en las diferentes facetas a nuestra disposición. Los horizontes siderales van tejiendo unas bambalinas apropiadas, moleculares, quánticas, sólidas o vegetales; entre ellas efectuaremos los desplazamientos propios de la condición vital que nos anima. Más tarde podremos participar en la modelación de ese tablado, para buen lucimiento o para expresión de mal gusto y necedad. Disponemos de una armazón básica, de toda una tramoya. En ellas podrá llevarse a cabo la actuación existencial. Todas las posibles procedencias o mecanismos de llegada serán incógnitas de variable consistencia, según los avances en el conocimiento y en las técnicas de observación de que seamos capaces. II. Patio de vecindad Lo mismo le sacuden el polvo desde las ventanas que le retumban los oídos por estridencias de variadas vibraciones; auténtico descubrimiento, se superó el número 1, como mínimo ya somos unos cuantos. Los linderos, los espacios de cada ocupante terrenal, son uno de los primeros obstáculos, esta sí que es la ocupación más antigua del hombre, procurarse y defender sus lindes. Hasta aquí, o no pases de allá, entran a formar parte de un repertorio cotidiano. Después del aterrizaje forzoso, entre aquellos linderos y los contrincantes hallados habrá simples vecinos, prófugos y otras gentes. Entre llegada y partida existe esta confluencia espacial. La inmensidad terrestre nos permite apreciar el espectro inmenso de posibilidades, como trogloditas muy pegados a las rocas, ubicados en auténticas cementeras o ligados a unos acercamientos muy virtuales. Desde una ocupación esporádica, se va pasando a una saturación ocasional, pasando por presencias intermedias. Congregados o dispersos, pero con algún tipo de contacto. Sombrajos o verdaderos panales soportarán esas inevitables relaciones, el escenario inicial se torna espeso y quizá fuente de conflictos. III. Horizontes naturales El ambiente natural transmite impulsos de vida desde los comienzos. Elementos esenciales como el agua y el aire, partículas y seres vivos de una gran variedad. Estólidos minerales fraguados en avatares tormentosos, junto a una animación vegetal y animal de difícil filiación. Nuevos compañeros en la aventura. Aportaciones a la vez estimulantes o amenazadoras. Las posibilidades se desarrollan abriéndose a este panorama, se imbrican en un conjunto simbiótico de límites imprecisos, siempre con renovados descubrimientos. Este trasfondo natural se convierte también en una amenaza permanente, catástrofes o cataclismos, frialdades o calentamientos. No existe una escapatoria eficaz. Estamos abocados a una permanente disyuntiva crucial. Quizá tendemos a olvidar las relaciones con este inmenso panorama en el que aparecimos sin haber echado una instancia. Lo cercano y sencillo nos oscurece las relaciones más rebuscadas, desde otros mundos o universos a las moléculas de enrevesada constitución. Natural no es equivalente a simplicidad. IV. Grandezas inabarcables En la medida de unos desplazamientos, cada vez a mayores distancias, alcanzamos metas insospechadas; quedó atrás la Luna y los proyectos son más ambiciosos. Pues bien, pese a los largos recorridos, los rasgos cósmicos continúan siendo fantasmagóricos, por lo inalcanzable y misterioso de sus enjundiosas profundidades. Enormes simas galácticas, fuente inagotable de sorprendentes hallazgos. Además de las distancias, son inmensas las emisiones de señales complejas, son tremendas las repercusiones de intensos calentamientos, sin faltar áreas con gélidos panoramas. Irresolubles grandezas que nos traen de cabeza y nos arrastran a la brava, como una tiranía de la física, aunque nos esforcemos en aparentar lo contrario. Los tamaños y las descomunales dimensiones escapan a la medida precisa de los hombres. Aunque se trate de otro orden de cosas, además de paradójica, resulta graciosa la extensión de la grandeza hasta el interior de muchas molleras, endiosadas y fatuas en grado sumo, próximas al estallido ocasionado por sus grandiosos contenidos a los que no les atisban ningún límite sus propietarios. No conviene confundir la grandiosidad de ciertos parámetros o cualidades, con los engreimientos y apariencias. V. Perspectivas Cuando uno observa una bella imagen fotográfica se enfrenta a varias formas de valorarla; asociados a la fijación de lo percibido —un tren, una persona, un paisaje—, los detalles se ofrecen generosos a la calibración por parte del observador. Para la obtención de esa fotografía y sus resultados disponemos de un trípode básico: pasado, presente y futuro. Casi de una forma instantánea se deja ver el pasado, qué le vamos a discutir; el transcurso del mínimo tiempo acelera las tendencias que imposibilitan eso de tener asido al presente, se nos ha ido aceleradamente. Por fugaz, no vamos a desdeñar la magia que posibilita el presente. Constituyendo la tercera pata del trípode está la reverberación que surge de cada instantánea. ¿En qué quedó o qué pasará con ella? Con ser una tríada poderosa, no reúne todas las posibilidades de apreciación. La perspectiva se origina de forma peculiar según el observador, dependiendo de los fenómenos físicos del entorno, ligada a ocultamientos parciales o condicionales por variaciones ilimitadas a las que tan dada se muestra la Naturaleza. El poliedro tiende a un crecimiento indeterminado, quizá infinito, para desesperación o disfrute de los humanos. VI. Puntos de captación Se trata de pequeñas consolidaciones repartidas por todo el amplio cosmos. Son a modo de registros de señales; podemos denominarlos también como detectores de ese algo especial que nos ocupa, preocupa y nunca podemos asimilarlo en plenitud. Ni siquiera podremos precisar las más de las veces si la esencia de lo captado es física, mental o una mera entelequia. Tampoco resultan fáciles para una enumeración exhaustiva. La captación de energía simbólica, de una fuerza inusitada, no enciende luces; establece corrientes interiores de imposible disimulo. ¿Magnetismo peculiar? ¿Psiquismo estricto? A través de la NATURALEZA nos llega gran número de esas cargas indicadoras de maravillas infinitas, constituye una de esas vastas salas de recibir. Ocurre otro tanto con el verdadero ARTE, redescubre esas misteriosas y cambiantes realidades que se nos ocultan. El simple CONTACTO entre personas posee un halo distintivo, a él podremos referirnos como algo intrascendente o desconocido; ahora bien, ejerce con ese añadido de ser sensaciones de una catalogación inabarcable. Seguramente contra el disgusto de muchos, los detentadores de esas mentalidades obsesivas por abarcar todo lo de los demás. El mero detalle de la EXCELENCIA profesional, esa marca de las buenas realizaciones, lleva implícita esa capacidad receptora de inmensidades. En esta línea argumentativa sitúo las VIBRACIONES AMOROSAS, ¿cómo vamos a negar su relación con lo más excelente? Sus variantes son amplificadoras de su significado y brío. Existen otros núcleos de captación, quizá también infinitos, a la espera de su aplicación y puesta en marcha. VII. Pozos del subconsciente Auténticas reservas de un contenido ambiguo y a la vez insustituible, fuerzas insospechadas e impulsos autónomos. Inaccesibles, como fuentes ocultas. ¿Qué hilos les conectan a nuestras entendederas? Convendremos en una aseveración, su acceso parcial o imposible permite su conservación porque nos movemos en ambientes depredadores y sus garras acabarían con todo. Así podremos disponer de esta reserva. ¿Conserva? En estas misteriosas funciones, ¿quién impulsa a las moléculas de una determinada manera? ¿Se trata de moléculas? ¿Cómo se organizan sus múltiples relaciones? Una vez descubierto ese fondo, se manifiestan sus niveles más allá de la conciencia. Si notable fue el descubrimiento de estas profundidades, maravillosas son sus capacidades de elaboración y reparación forjadas en su seno. ¿Qué sucede con el material desechado? ¿Quién lo sabrá y cuándo? En estos asuntos resulta presuntuosa una afirmación rotunda, como también la negación radical. Representan necias respuestas sobre unas desconocidas realidades e ignorados fundamentos. Un simple y minúsculo avance en su conocimiento amplía de forma panorámica nuevas sendas hacia lugares desconocidos. Sin menospreciar sus utilidades, entramos en una poderosa escapatoria para las esencias del sujeto humano. Una vez situadas allí las circunstancias, regresarán a la conciencia, desaparecerán o se transformarán en entes diferentes. Un simple sondeo se convierte en un serio inconveniente, con notorias dificultades para su utilización más concreta. VII. Orden caótico No nos llevamos bien ni con la sencillez ni con la complejidad. Lo más simple somos capaces de enredarlo hasta no reconocerlo después. En cuanto a lo complejo, no siempre disponemos de la suficiente inteligencia o mecanismos para captarlo; faltando en no pocas ocasiones esa dedicación o esfuerzo necesarios, la tenacidad suficiente. El desconocimiento deviene en unas interpretaciones caóticas de los acontecimientos y circunstancias. Un aspecto principal en este territorio del caos radica en un contraste notorio y muy próximo a nosotros, una curiosa paradoja, la pequeña entidad de los seres humanos se enfrenta a la valoración de otros órdenes que circulan con mayores magnitudes. Nadie está más allá del orden caótico, allí no disponemos de ningún representante. Y más aquí sólo se entreven aproximaciones. Estamos ante otra intuición de notable alcance y escasas comprobaciones. La soberbia innata puja por colocarnos en unos pedestales que difícilmente nos corresponderán, veamos como ejemplo lo acontecido con los antecesores y los barruntos surgidos del presente más fatuo. Tenemos un sino pleno de posibilidades, definido sin embargo por las frustraciones, tropezones y fronteras. Sí, sí, la ambigüedad nos acogota por todas partes. No se trata de renunciar o no a nuevos datos, a estudios brillantes; sin necesidad de esa renuncia, es evidente que no damos la talla para empresas de la totalidad. A esas grandezas las podremos denominar, Caos o Filiberta, da igual; están excesivamente a desmano. IX. Creencias No podemos entenderlas como un soliloquio neuronal, caprichoso e inconsistente. Con esas trazas no pasaríamos de unas ocurrencias banales. Se podrá creer en una ocurrencia, pero sólo constituye un primer tramo en las afirmaciones, una simple opinión, escasa de equipaje e intrascendente. ¿En qué podría repercutir tan poca cosa? Las estadísticas y las tendencias constituyen un canto a la vacuidad de esas opiniones sin nervadura intelectual, mera deposición de unas sobre las otras. Sobre ellas cuesta hasta la indagación, ¡hay tan poco dentro! El espíritu humano dispone de otros recursos de más enjundia psíquica, de unos razonamientos más elaborados. Con todo, lo venía comentando, la certeza y la plenitud no conforman nuestros hábitos. Marcados por los topes y la diversidad, llega un momento en el que apuntamos a un infinito del cual conseguimos atisbar muy poco; no estamos ciegos, pero sí nos domina la ignorancia sobre las verdaderas visiones. En este punto se impone una distinción de actitudes; entre una creencia y una pose, de manera especial. La pose busca sobre todo la repercusión social, sin importarle demasiado la búsqueda de los fundamentos, los cambios no le suponen una dificultad excesiva. Las creencias, aunque no dispongan de certezas, llevan el distintivo de ese anhelo conducente a la persecución de los indicios, para intentar el logro de unas explicaciones cercanas a las esencias. Desde fuera de una persona no podemos calibrar meticulosamente sus creencias, y desde dentro de uno mismo se multiplican los matices. Con esto se deberían descartar las imposiciones en este terreno, una de las calamidades muy habituales. Dicho esto, las creencias brotan y brotarán mientras existan los seres humanos. La entidad de cada creencia, más acertada o desquiciada, únicamente está escrita en el último sello. Ni la ambición, ni la benevolencia, ni la maldad llegaron a conocerlo. X. Tragedias sobrepasadas Este destino trágico no requiere complejas definiciones, se demuestra sobradamente con el devenir existencial. La fugacidad del presente y de la vida en sí es el sueño calderoniano, unas veces con ilusiones reconfortantes y muchas otras con la desesperanza en el núcleo de los sentimientos íntimos. Llegados al límite, quedamos enfrentados a los horizontes, se pierden los equipajes y la aventura personal más auténtica cumplió sus objetivos. Desquiciados o no, con todas las variables implícitas en cada vida —deficientes mentales, demenciados, hemipléjicos, sanos, altruistas, crueles, asesinos, inteligentes, sabios y necios. Sean como sean los antecedentes, la culminación es trágica. ¿De dónde surgimos? ¿A dónde vamos? ¿Qué significa la capacidad de pensar? Aunque se acumulen las preguntas, nos engañemos con los proyectos o pintemos bucólicas estampas existenciales; no hay manera de esquivar el trágico fin. El sentimiento unamuniano o los estudios más elitistas, acaban igual en ese final común para cada uno en particular, la muerte y desaparición después de muchos avatares. Por el momento, ese más allá no parece contar con nosotros como individuos, entendiéndonos como tales al uso común del término. ¿Otros entes? ¿Qué propiedades? ¿De qué sirvió la tragedia? La trágica desaparición nos incluye en un magma desconocido. XI. Bosquejos de aquí y de allá El repaso efectuado refleja unas salpicaduras ligadas de lleno a la vida de este mundo. Latidos y pensamientos se ven involucrados. Insoslayables para cada sujeto. Permanecemos asombrados ante esos goterones, salpicaduras que salen disparadas en dos direcciones; hacia cada uno de los seres humanos y esparcidas sobre un algo distante e impreciso. ¿Irreal? Para desazón de hombres y mujeres no conseguimos una ratificación eficiente, salpicados y trágicamente finalizados, no hemos superado las intuiciones. Aunque seamos muy dados a las bambalinas y a los decorados, al disimulo y a las tomaduras de pelo, en la convivencia está muy próximo el roce y afloran los detalles, las miserias y las penurias. Si con estas andanzas estamos entretenidos, no por eso evitaremos las aportaciones de la Naturaleza. ¿Cómo escapar de las servidumbres genéticas? Si fuera por los deseos de cada uno, ya se hubieran establecido nuevas condiciones naturales, somos muy dados a esas ensoñaciones, apenas nos inclinamos por el respeto y la conservación. Arrastrados por ambiciones desmedidas, la codicia y mil formas de endiosamiento, no esquivamos los abismos, nos acucian severamente, sean cósmicos, psíquicos, existenciales o simplemente geográficos. ¿Qué captamos entre esas marejadas? ¿Qué nos dicen los signos detectados? Naturaleza, Arte, Relaciones, Excelencias, Amores y Desamores. Muchos micrófonos abiertos pendientes de una recepción cuidadosa y una síntesis ¿Imposible? ¿Nuestro fin trágico lo arrasó todo? XII. A modo de conclusión Dimensiones Sin historia de la primera explosión, Leyendas épicas de la segunda, y cuentos sin fuste de la Facunda. ¿Hemos superado la simple ilusión? Apenas encontramos cruda expresión, Pasamos una primera torunda, sin llegar a la herida profunda, sin nitidez en la futura extensión No salimos de la gran barahúnda, precisamos control de la confusión Dónde cada vida es sima profunda Aunque suponga una dura convulsión Aunque la oposición será tremenda ¡Peregrinos de la propia dimensión! ** Rafael Pérez Ortolá rafapzo@wanadoo.es Médico español (Pego, Alicante, 1945). Reside en Vitoria, Álava. Es autor de Álava. Geometría sentimental itinerante. Ha publicado artículos en La Vanguardia Digital, El Inconformista Digital, Bierzo Noticias, Deia y Noticias Médicas. === Travesuras de la niña mala Miguel de Loyola ====================== Es posible que, en Travesuras de la niña mala, Mario Vargas Llosa recuerde y exponga muchos sueños de su propia juventud, envueltos, claro, con el ropaje universal de la literatura. Un narrador en primera persona, muy adaptado a las actuales tendencias narrativas, sin los retruécanos y dobleces propios del llamado boom de la narrativa latinoamericana de los años ‘60, consigue cristalizar una muy buena historia de principio a fin. Un joven de nacionalidad peruana, pero radicado por más de treinta años en París, nos pone al corriente de su vida a partir de su relación amorosa con una mujer, también de origen peruano, excepcional. El deseo de vivir en París, muy propio todavía de la juventud intelectual de la época de los ‘60, lleva a Ricardo a establecerse en la Ciudad Luz por esos mismos años, presumo, en que lo hizo el propio Vargas Llosa. Alquilando un piso pequeño en el barrio latino y dedicándose al, por entonces, también codiciado oficio de traductor o intérprete en la Unesco o en cualquier otro organismo internacional. La inserción de este personaje en una época claramente establecida sirve al narrador para entregar una mirada pormenorizada de los hechos históricos más relevantes de la época, tanto en Perú como también en Europa y el Caribe. Las amistades del peruano con personajes inmersos en la efervescencia política de la época, como la Revolución Cubana, el mítico Mayo del ‘68 en París, los primeros movimientos hippies en Inglaterra y posteriormente en el mundo, etc., pasean al lector por un período histórico de mucha importancia para la nueva configuración de la sociedad occidental y latinoamericana, sus conflictos políticos y sus cambios radicales. Ricardo, amigo de uno de los fundadores del MIR peruano, contará también los pormenores de la configuración de esa facción izquierdista que sirvió en América para remover las bases más reaccionarias, como también la instauración de las dictaduras de la misma naturaleza que llegarían después. El detalle de esos hechos históricos, muy conocidos y trabajados por Vargas Llosa desde sus tiempos de juventud como intelectual preocupado de la situación, la novela los entrega con mayor verosimilitud que el discurso del historiador, gracias al entramado novelesco que asigna connotaciones que van más allá de la realidad propiamente tal. Sin embargo, como se entenderá, la novela no adquiere relieve ni interés por lo bien o mal que recree la historia real, sino por la configuración de un hecho ficticio a partir de lo real. Ricardo Somocurcio, o Ricardito, como se autodenomina a sí mismo el personaje narrador toda vez que se siente un hombre estúpido, disminuido frente al mundo, acusando con ello esa baja autoestima connatural a la gran mayoría de los seres del Tercer Mundo. Él es un peruano que, aunque proveniente de uno de los barrios pudientes de Lima (Miraflores), no consigue templar una personalidad lo suficientemente fuerte para imponer su voluntad en su vida amorosa, y se deja arrastrar por una muy antigua pasión de juventud, a sabiendas de su inconveniencia. Esa pasión perdurará toda su vida, a pesar de vivir uno y mil desengaños con la “niña mala”. Ricardo se enamoró de “Lily” mientras vivía en Miraflores, cuando “la niña mala” se hacía pasar por chilenita, pero entonces nunca pudo materializar su amor. Años más tarde, ya radicado en París, vuelve a toparse con ella, ahora de paso a Cuba, como supuesta guerrillera del MIR peruano (con la chapa de camarada Arlette) que va en busca de instrucción paramilitar. De ahí en adelante volverá a encontrarla en muy distintas ocasiones, ya como esposa de un colega suyo (madame Arnoux), como mujer de un inglés (Mrs. Richardson), más tarde como querida de un contrabandista japonés (Kuriko). Durante todos esos encuentros, Ricardito seguirá enamorado, le ofrecerá matrimonio, y ella lo premiará de vez en cuando con un par de noches de amor y algo más. Sólo hacia el final, en medio de la tragedia a la que ha arrastrado su vida la peruanita, se resignará a vivir y a casarse con él, para más tarde volver a abandonarlo por un anciano millonario. Este encuentro de dos personalidades opuestas, la de Ricardo, hombre estable y timorato, con la de la peruanita, desinhibida y ambiciosa, tal vez sea el aspecto más interesante de cuestionar desde un punto de vista psicológico y social. Por un lado está el problema de la fractura de la personalidad, en contraste con la unidad que asiste a los seres por cuestiones de educación, y por otro, la cosa social que marca diferencias sustanciales entre uno y otro individuo de acuerdo al medio y sus circunstancias. Sin embargo, hay que advertir que tampoco se concentra en esta problemática la riqueza de la novela, y si bien consigue perfilar y proyectar dichas problemáticas tan propias al siglo de la desintegración del Yo para dar paso al nacimiento de un yo múltiple en la conciencia del individuo, su valor se desplaza todavía unos metros más arriba de lo social y psicológico, rozando la magnificencia y plenitud del valor estético por sobre cualquier otro. Vargas Llosa consigue otra vez con esta obra crear y recrear un mundo novedoso, imbricado con todos los aceites propios de la vida real del hombre contemporáneo, sumados a los tintes universales del arte de la literatura que transportan la historia hacia el plano de la fantasía. La novela arrastra al lector hacia esos planos donde la incertidumbre cristaliza la inminencia de una verdad a punto de revelarse, como llamó Borges al hecho estético. Travesuras de la niña mala vuelve a poner al peruano Vargas Llosa en el primer plano de la narrativa latinoamericana, alejándolo de los facilismos de los últimos tiempos, los que han hecho de la novela un triste objeto utilitario y de consumo. ** Miguel de Loyola deloyola@hotmail.com Escritor chileno (San Javier, región del Maule). Realizó estudios universitarios en la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde se tituló de profesor de estado con mención en castellano en 1981, y obtuvo en 1994 el grado de magister en letras con mención en literatura. En esa misma casa de estudios obtuvo sus primeros premios literarios entre 1978 y 1981. Participó en el Taller Literario de Roque Esteban Scarpa y Alfonso Calderón, y más adelante en el de José Donoso. En 1981 obtuvo un primer lugar compartido en el concurso literario de la revista La Bicicleta. Ha publicado el libro de cuentos Bienvenido sea el día (edición del autor) y la novela Despedida de soltero (Lom Ediciones). Es secretario de redacción de la revista literaria Proa y miembro del Círculo de Críticos de Arte de Chile. También es editor de Ensayo y Crítica Literaria de Letrasdechile.cl. === España Cañí Ángel Ruiz Cediel ==================================== El mayor problema que se tiene para hablar de España es poder definir a España. Cosa que teníamos claro en la escuela los chicos de entonces, los que hoy saltamos de los cincuenta, pero que es tan difícil para los chicos de hoy, que itineren o viajen con frecuencia de una región a otra del Reino de España, como para el ciudadano medianamente informado y reflexivo. En según cuáles de las diferentes regiones, provincias o comunidades autónomas que conforman el Reino, España varía de una cosa u otra conceptualmente, y hasta en la misma Historia que se enseña en sus aulas escolares o universitarias a veces nada tiene que ver. Que España se conformó a golpe de imposición es algo fuera de toda duda, porque así se consolidaron todos los dominios (hoy Estados) del planeta. No vale decir que los Reyes Católicos impusieron o dejaron de imponer, porque es algo que lo mismo había sucedido siglos atrás con los Reinos de León, Castilla, Aragón, etc., que el que mandaba y el que era aceptado por la comunidad era normalmente al más bruto, el que tenía más fuerza y la hacía valer, que, en cierta forma, era en el entender de aquellas épocas el más capaz. En todos los Estados de la Tierra, incluso hoy (aunque algo más cínicamente), el poder lo ejerce el que puede, no el que quiere ni siquiera el que debe. Visto lo visto y comprendido lo dicho, no podemos hacer otra cosa que aceptar la realidad y, a partir de tan tozuda evidencia, tratar de comprender lo demás. Somos lo que somos; pero ¿lo somos todos?... Uno viaja, ve mundo, conoce gentes de las cuatro esquinas de planeta y, ni por ensoñación, nos podemos comparar a ninguno de nuestros semejantes nacidos en otros Estados: eso es indiscutible. Podemos darnos un aire, en lo rebelde, a Irlanda o aun a Escocia, pero poco más. Si nos fijamos en los EEUU de América, enseguida nos chocará su enfermizo ultranacionalismo como un remanente medio psiquiátrico que tiene connotaciones fascistoides; si lo hacemos con Argentina o con nuestra vecina Francia, nos moverá a risa su chauvinismo, esa patriotería tan melodramática e incomprensible para nosotros; y si lo hacemos con Gran Bretaña y sus Colonias Libres (la Commonwealth), casi nos parece el resultado de una obra de Valle Inclán (mejor que de Shakespeare) y su esperpento llevado a escena. Los que tenemos cierta edad y recibimos nuestra primera instrucción durante la Dictadura, fuimos machados ideológicamente sobre el yunque de la patria con mil hermosos aforismos y tal cantidad de églogas épicas que aún nos rezuman por los poros. Cosa ni buena ni mala, sino que era lo que había, y allí se hablaba de un Imperio en el que creíamos, de una bandera que era de todos, de una raza que había dejado su impronta en el mundo, del heroísmo típico y secular hispano, y del noble carácter de todos españoles. Claro que enseguida, apenas crecimos un poco, supimos que el tal Imperio debía ser el de la pelagra, porque carecíamos de todo y nadie o casi nadie nos tomaba en cuenta para casi nada, y, mucho menos, en serio; que éramos un país supuestamente orgulloso con mucha Historia y mucho heroísmo, pero arrodillado sin pudor ante el verdadero Imperio de su tiempo; que la bandera era sólo de algunos (los vencedores de la rebelión que produjo la Guerra Civil) y a la mitad (por lo menos) de los españoles se les odiaba tanto y tan intensamente por quienes tales panegíricos hacían de la patria, que incluso tras la toma de Sevilla al principio de aquella guerra, se llegó a recomendar desde medios oficiales rebeldes a la población el asesinato de cualquiera que fuera o del que se tuviera sospechas de ser rojo, porque no sólo nadie les preguntaría, sino que la patria lo agradecería. ¡Ah, la patria! Cuando Eneas acuñó este término, la hizo buena. La patria de los españoles de mi época, según el Estado —¡durísima lección!—, eran sólo unos cuantos que pensaban como ellos, porque los demás eran demonios, excrecencias, balodones humanos, vergüenza de Dios y cuanto sonrojante epíteto se les pasara por las mientes a los pelotilleros autores de la época (quienes en estas desmesuras consumían sus meninges), cuyas actas de desvarío aún pueden encontrarse en los educacionales libros de texto (o no) con que nos alicataron el cerebro. Y lo curioso es que, desde el otro lado, pasaba un poco lo mismo, no hay más que consultar bibliografía de la época en que las izquierdas dominaron o gobernaron, o aun sobre la editada en su bando durante la Guerra Civil. Pero, en fin, se crece, y esto, cuando se habla de España, hasta puede ser peligroso. Sí, peligroso, porque para sorpresa y desencantamiento nuestro, comenzamos a descubrir que casi nada de lo que nos habían enseñado respecto de nuestra Historia era cierto, o completamente cierto: nos habían ocultado lo que no les interesaba que supiéramos, habían enmascarado tras una pátina de heroísmo lo que fue simple lucha por la supervivencia ante el abandono a su suerte por parte de los poderes patrios (verbigratia la tropa de las Guerras de África, Filipinas o Cuba), además de mostrarnos, como héroes a parangonar, a multitud de héroes que no lo eran tanto, sino simples indecisos o mercenarios, tales como Indíbil y Mandomio, que lo mismo luchaban con cartagineses que con romanos, o El Cid, quien ponía su espada al servicio del que le pagara lo bastante, siempre que no fuera el adversario su Rey, a quien gran e incomprendida lealtad le profesaba. La enseñanza de las nuevas generaciones de nuestra época, desde luego, estaba basada en la ocultación y la impostura interesada. No; nada de lo que nos habían enseñado parecía ser completamente verdad, y los principios patrios insertados a golpe de palo, penitencia y suspenso, comenzaron a descomponerse... en su disfavor. ¿Qué era verdaderamente España, si quienes debían enseñárnoslo no parecían saberlo u ocultaban hechos tan capitales?... Poco a poco, a medida que crecíamos y bebíamos de otras fuentes, o reflexionábamos sobre lo que tan torticeramente se nos enseñaba, supimos que desde el alba de los tiempos habíamos estado peleando entre nosotros: los tartesos contra los íberos (y viceversa), éstos contra los celtas (y viceversa), ambos (y todos los demás que no menciono) contra cartagineses o romanos, según en qué momentos, etc.; podríamos decir lo mismo sucedió a partir de este momento, pero se mezclan tantísimo y tan seguido las sangres que la raza deja de ser raza y deriva en mezcla, mezcolanza, atezamiento, crisol, etc.; llegan los godos, visigodos, suevos, vándalos y mil tribus más del Norte, y también se mezclan entre sí y con los aborígenes tras las lógicas escabechinas; llegan árabes, moros, etc., y también se mezclan después de mucho arrasar y mucho matar; almogárabes y cristianos se enzarzan en dura lid contra los musulmanes, matando mucho y mezclándose también; los reinos se funden, se alean, se impone un orden, y nacen los partidismos con sus purgas y sus campañas sangrientas; hay Padillas, Bravos y Maldonados que, no siendo rojos ni progresistas, comienzan a encarnar a los rojos y progresistas en el Imperio naciente en el que jamás se pondrá el sol; gavilanes y palomas se suceden y enzarzan en una guerra soterrada con Erasmos y Nebrijas de fondo, con Cisneros y Duques de Alba, y con un trasfondo de hogueras inquisitoriales y clericalismos asociados al poder; muerte y sangre hay por doquier a ambos lados del Atlántico y hasta de los Pirineos, y heredan en plena decadencia el testigo ilustrados y carcundas, que, andando el tiempo, derivarán los primeros en afrancesados para desembocar en progresistas, en marxistas, en rojos, en izquierdistas, entretanto los segundos se habrán sostenido en sus trece con muy poca evolución, dando únicamente en conservadores, y conservando (he aquí de dónde les viene el nombre) toda la sustancia y toda la herencia de sus predecesores, su estructura (o deseo) feudal y hasta sus sueños de orígenes divinos. El enfrentamiento es ahora entre ellos, menudean las guerras civiles, los sexenios revolucionarios, la sangre, la muerte... Mas debe ser por mitades el fraccionamiento, porque de haber sido más fuerte una que otra, hubiera terminado con ella, extinguiéndola. En fin, el caso es que media España, como siempre, odia a muerte a la otra media; nadie es peor adversario para un español que otro español. Y aquí estamos. Los patíbulos y los paredones aún están impregnados de sangre seca y las hogueras de la Inquisición aún apestan, y muchos creen que nunca se apagaron, sino que perdieron fuelle temporalmente en espera de tiempos mejores. El juego está en tablas, pero ¿hasta cuándo?... Izquierda y derecha, influidos por masonerías y otras sectas pretendidamente filantrópicas, la ilustración y el conocimiento de que en el ámbito internacional dependemos de terceros nos ha frenado en aquellas ancestrales sangrías que entre hermanos nos profesamos; pero en el fondo todo sigue igual y con las espadas en lo alto (disimuladamente), como con Damocles. El PP odia al PSOE, el PSOE odia al PP: lo que uno haga, no importa lo que sea, le desagrada al otro sólo porque lo ha hecho éste, y viceversa; lo que hagan los suyos, no importa que sea una aberración o un despropósito o hasta algo que pudiera ser denostado como delito si lo hubiera perpetrado el contrario, santo y bueno. El patético espectáculo que nos ofrecen cada día nuestros políticos nos informa con detalle de que nada de lo anterior ha vencido o ha sido superado para siempre. Siempre, es mucho tiempo. Esperan su momento fragmentario para vencer y someter, no a sus compatriotas, sino a sus enemigos. Da la sensación de que no les importa España, sino su España, su dominio sobre el otro segmento; da la impresión de que no se trata de hacer lo mejor para España —especialmente en estos tiempos democráticos—, sino de socavar al otro con el fin último de destruirle, aventando todo cuanto le destruye y ocultando cuando pudiera enaltecer a tan visceral enemigo o ser merecedor de encomio o aplauso. Haga lo que haga el uno, el otro lo verá mal, muy mal, como un suceso abyecto; ya digo, no hay peor enemigo para un español que otro español. Diríamos que para cada quien España es una España que sólo estaría completa con la extinción del otro; pero el caso, lo que impone la razón, es que supuestamente españoles lo somos todos los nacidos en España: carcundas y progresistas, rojos y azules, de derechas o de izquierdas... Todos. Es necesario terminar con este enfrentamiento secular que periódicamente nos anega de sangre y odio, con esta guerra soterrada en la paz y abierta en el conflicto en el que estamos sumergidos desde el origen del hombre en esta vieja piel de toro, y tenemos la ciencia, el conocimiento y los recursos —hoy España es un país rico. Sólo hace falta aplicarlo. Propongo una solución que satisfará a todos: como somos democráticos y todos tenemos derecho de que se aplique nuestra solución y se nos conceda alcanzar nuestro anhelo, en vista de que la mejor España para cada quien es una España sin los otros españoles, sus adversarios, y como ambos bandos parecen coincidir en considerar santa y buena la tierra, los monumentos, el aire, el mar y todas las cosas que sobre esta misma piel de toro hay, adquiramos una terciada bomba de neutrones —de ésas que terminan sólo con los seres vivos y respetan todo lo demás—, y catapultémonos a la nada. España, entonces, sí que estará a gusto de todos: vacía. Nos habríamos extinguido, sí; pero habríamos terminado, ¡por fin!, con nuestros enemigos. Eso sí, quedarán catedrales y puentes, valles y montañas, costas y llanuras. Desde el infinito todos los españoles, rojos y azules, progresistas y carcundas, derechistas e izquierdistas, nos encontraremos así en el Nirvana. Después de todo, la conducta de nuestros próceres conduce al mismo lugar, aunque más lentamente. ** Ángel Ruiz Cediel arc@arcgrupo.es Escritor español (1955). Es experto en comercialización en mercados exteriores en Latinoamérica. Ha sido finalista en el Premio Internacional de Novela La Rama Dorada (1986), Premio Internacional de Novela Azorín (1996), Premio Planeta de Novela (1999), Premio Ateneo de Sevilla (2002) y VII Premio Internacional de Novela Fernando Lara (2002). Ha publicado El esplendor de la miseria (1984), Germen de Dios, semilla del diablo (1986), La amarga sombra del verdugo (1990), Los Luna: una historia gaucha (1997), Una flor en el infierno (1998), Recuento (2001), Carne (2002), Sangre Azul (El Club) (2003), El hombre evanescente (2004), Los días de Gilgamesh (2005), Crónicas satíricas y políticas de un ególatra o Donde se cuentan las trágicas aventuras y las lógicas desventuras de la vida exagerada de Lucindo Expósito, mal llamado el Pastor de las Desgracias (2006) y El autor prodigioso (2006). En su página personal (http://www.angelruizcediel.com) se pueden adquirir sus libros, así como conocer su biografía. === Escribir sobre un libro de oro Juan Guerrero ===================== Lo más globalizado que puede existir en esta vida es la lectura y con ella, el libro. Como el amor, la vida y la muerte, el libro aparece como objeto universalmente contenido en todos los pueblos. Antes se los usaba para actos trascendentes, como los hechizos, las maldiciones, la transmigración de las almas o para servir de escudo ante la arremetida de los bárbaros. Sobre esto último quisiera detenerme en mi reflexión. En la Venecia de finales del seiscientos, Alessandro Marcello, ese exquisito músico de los cantos celestiales con el oboe, describe en su soledad la gran pasión que le producía contemplar la laguna y el Gran Canal de su adorada y Serenísima Venecia, después de leer un libro. Y es que la lectura actúa como escudo ante la permanente arremetida de los bárbaros y la barbarie, llamada ahora mal gusto. Porque de mal gusto está hecho el mundo. Por eso existen los libros, entre otras cosas, para conjurar tanta banalidad, trivialidad. Ellos se desprenden de la misma savia del árbol cósmico o axel mundi. Liber, corteza de árbol, fue el soporte que usó el hombre para pasar de la liber menti u oralidad a una más amplia memoria, como lo es el libro: sea éste inicialmente escrito en piedra, arcilla, papiro o en plástico u hologramas de la era actual. Así las cosas, el libro siempre ha sido un aliado nuestro en la defensa contra los bárbaros, esos seres ajenos, extraños, extranjeros que merodean a nuestro alrededor y constantemente nos intimidan, nos acechan y buscan destruir el vínculo original entre nosotros y lo más íntimo que tenemos: el lenguaje hecho texto. Por eso los libros se deben sentir. Al abrirlos se nos abre a la vez un mundo donde el Otro nos revela su intimidad. Esa aproximación, ese rozarse las puntas de los dedos implica una manera de comunicarnos desde el ser que subyace en cada uno: y es la monologización, más que el diálogo, lo que permite, a través del silencio activo de la lectura, alcanzar la plenitud de penetrar los espacios donde un autor nos habla y nos revela otros mundos, otros universos, siempre en estructuras metafóricas, lo que antecede a lo más trascendente, esa oculta permanencia donde lo barbárico no tiene asidero ni se practica la miseria de la mezquindad de las lecturas triviales, enajenantes y que mutilan el alma. Por eso también se hace imprescindible regresar a las primeras lecturas y al primer libro que todos hemos de alguna manera leído: el libro de la vida; sus contornos, sus bordes, sus olores, sabores, sonidos y colores, junto con las formas infinitas que paulatinamente hemos incorporado a nuestra experiencia lectora. Es la vida misma y el mundo el libro más intenso que leemos todos. Esos códigos son la esencia que posteriormente nos posibilita adentrarnos en las particularidades de los libros que encontramos en la ruta de nuestra andanza vital y que ya no nos permiten ser iguales al semejante ni menos bárbaros. Recuerdo mis primeros libros y también dónde estaban. En la Venezuela de inicios de los años sesenta, cuando las persecuciones políticas arrasaban cuanto hogar se decía de avanzada, la policía política de aquellos años llegaba a mi casa pasadas siempre la medianoche y entre empujones a mis padres e insultos a mis hermanas, nos interrogaban para que entregáramos a mis dos hermanos que estaban militando en grupos subversivos. Luego venía la requisa junto con las torpezas mientras destrozaban nuestros muebles y los bienes más preciados: los libros. Así, entre lágrimas de un niño de apenas siete años, vi cómo se llevaban mi libro marrón donde estaban las historias de la cucarachita Martínez y el ratón Pérez, también los libros sobre filosofía y hasta fotografías, libros de arte, de cocina y la misma Biblia. Por eso, antes de que llegaran esos bárbaros, pues nos íbamos al patio y hacíamos huecos para después enterrar, en bolsas de plástico, nuestros libros. Después que los bárbaros se iban, por la mañana me dedicaba a desenterrar los libros. Así conocí a Kafka, a Rilke, el bello título Así se templó el acero, El principito, La madre, de Gorki. Los limpiaba con cuidado y reverencia. Y también los leía con avidez, en mi ingenuidad por creer que eran amigos de mis hermanos y también clandestinos como ellos. Por eso cuando leo un libro en mí se despierta una íntima gratitud de existencia, un agradecimiento por la compañía que dieron a mi niñez, y por acompañarme también en mis silencios. Leer libros es la experiencia más globalizadora que pueda existir. Porque el libro no tiene fronteras. Él establece sus propios límites. El libro escapa a cualquier alcabala donde los bárbaros se esconden. Allí hay un discurso de la intimidad del ser. Hay una pasión que se desborda y construye redes de redes donde transitamos junto con personajes, tanto de carne y hueso como aquellos tan importantes y trascendentes, como una simple hoja, o un cocuyo. Es esa luz que viene del fondo, esa voz que habla nuestro anhelo de real y verdadera libertad. Y esa libertad está más dentro de nosotros, en la amplitud de nuestro lenguaje, que en los límites físicos de una frontera regional, nacional o internacional. Alessandro Marcello para mí seguirá en su mirada silente frente al Gran Canal de su Serenísima Venecia, en los atardeceres donde el sol se enrojece y se oculta. Quizá escuche en ese silencio el adagio para oboe mientras lee la tarde de su amada città. En un libro de oro quedaron grabados los nombres de quienes fundaron la que una vez fue la Serenísima República de Venecia. Y en los acordes de su concierto se continúan escuchando las voces de esos personajes que viven y espantan bárbaros... ** Juan Guerrero bdclfj@cantv.net Ensayista, poeta y docente venezolano. Es licenciado en letras, magíster scientiarium en educación, mención enseñanza del castellano, y candidato a doctor en filología hispánica por la Universidad de Oviedo (España). Es docente-investigador de la Universidad Nacional Experimental de Guayana. Ha publicado el poemario Elegía a la sombra / Elegia all'ombra (1981) y ha recibido en dos ocasiones mención de honor en el premio José del Valle Laveaux (Ciudad Bolívar, 1989 y 1992). === La pasión según la poesía Benedicto González Vargas ============== No hay, en la tradición cristiana, un misterio más fecundo que la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Y no podía ser de otra manera, puesto que su sacrificio es la piedra angular de nuestra fe y de él arrancan todas nuestras creencias religiosas y gran parte de las esperanzas de la humanidad. Y hablar de esperanzas y humanidad es hablar de poesía, ya que la poesía anida en cada uno de los sueños y anhelos del hombre, es esa chispa que luce en sus ojos, ese destello de emoción que nos conmueve. La poesía no estuvo ajena a esa tarde oscura del Gólgota. Estuvo allí, a la sombra del crucificado, en las manchas de sangre impresas en el madero, en la corona de espinas y en el manantial de su costado. José Miguel Ibáñez Langlois, por ejemplo, nos dice que “La pasión, muerte y resurrección / de Jesús el llamado Cristo / es lo único importante que ha / ocurrido en la historia de la Creación. / (...) / ¿Qué es el nacimiento de la verde / espesura del planeta tierra / si no el comienzo de la fabricación del / madero de la Santa Cruz?”, y agrega: “el mundo es una misa que se parece al / mundo”. El sacrificio se repite todos los días, en cada ofensa que le hacemos y en cada cruz que cargamos. Eduardo Anguita nos recuerda que “sus llagas se hicieron por todos ellos, / por todos nosotros / y todos cabemos en ellas / y todos somos redimidos”. No fue en vano la pasión, nadie ha podido rebatir nunca al Evangelio de la Poesía. Pero, ¿cómo fue aquel día?, por los apóstoles sabemos que hubo cataclismos y tormentas, que todo se volvió nieblas y espanto. Max Jara nos ilustra: “Llegaron las nieblas cansadas y errantes / venían llorando de tierras distantes. / Pasaban las nieblas, marcando en el cielo / con brunos crespones su lúgubre vuelo / flotaban al aire como gran sudario: / eran dolorosas marchando al Calvario / Se agrupaban todas inquietas y adustas. / Azotaba a todos un tiempo de angustias. / Venía con ellas un soplo de espanto. / Dejaban tras ellas un ritmo de llanto”. Aludiendo también a la negra tormenta, Violeta Parra agrega: “Se oscurecieron los cielos / con todos sus elementos, / bramaron los cuatro vientos / se alborotaron los mares, / once resuellan pesares, / el doce vendió al Maestro. / (...) / se irrita el cielo por esto / y ordena la tempestad; / pregona la inmensidad: / mataron al Padre Nuestro”. Cuán grande fue el sufrimiento y el amor de Cristo al morir, Gabriela Mistral, la dulce maestra de Elqui, llega a sentir odio hacia sus propias comodidades ante la magnitud de un sacrificio mezclado en sangre, traición y abandono: “Ya sudó sangre bajo los olivos / y oyó al que amaba, que negó tres veces. / Mas, rebelde de amor, tiene aún latidos / ¡aún padece! / (...) / Está sobre el madero todavía / y sed tremenda el labio le estremece. / ¡Odio mi pan, mi estrofa y mi alegría, / porque Jesús padece!”. Ángel Cruchaga Santa María, el más místico de nuestros poetas, se arrebata ante la cruz: “¡Dame Cruz, tu vorágine, tu clara misericordia para entrar otra vez en el mundo!”. Juan Antonio Massone, en tanto, desgarra su verso en los labios de Cristo: “Me expulsan del tiempo y aún no me recibes / despojo soy a mitad de la tierra y de tus brazos. / Ya no puedo más y siempre otro momento: / ¿por qué me has abandonado?”. Y para que no queden dudas, el propio Massone, en el Evangelio de la Poesía, vuelve a confirmarlo: la pasión no fue en vano: “...en todo Oriente y Occidente / la misma muerte se ha muerto allí en la cruz”. Es que en la cruz —y en la poesía— se renueva la esperanza. ** Benedicto González Vargas rector@univirne.cl Profesor y escritor chileno (Padre Hurtado, 1965). Ha publicado El ermitaño (Editorial Café Con Leche, 2000) e Índigo, los niños de la Nueva Era (Ediciones de la Univirne, 2002). También participó en el libro 2000, el futuro presente (Editorial Letralia, 1999), con un ensayo sobre ciencia ficción. Actualmente cursa un Magister en Educación en la Universidad Diego Portales e imparte clases de literatura en los colegios Alexander Fleming y San Marcos, de Santiago de Chile. Desde 2001 es miembro de la Sociedad de Escritores de Chile. Mantiene un blog sobre literatura en http://www.atinachile.cl/blog/10092. === El Guernica de Picasso ================================================ === nada tiene que ver con el bombardeo de Guernica ======================= === Ramón Fernández Palmeral ============================================== Introducción Nos hemos acostumbrado a asimilar los bulos como ciertos. A las reinterpretaciones que hace la Historia, y, cómo no, con el tiempo nos hemos olvidado de las verdaderas razones que llevaron a estos cambios, unas veces por error y otras por conveniencias políticas. El Guernica de Picasso, uno de los cuadros más afamados del siglo XX, es uno de estos bulos. Con este trabajo pretendo argumentar que el cuadro Guernica nada tiene que ver con los bombardeos de la ciudad vasca de Guernica o Guernika. La realidad es que el conocido y mal llamado Guernica de Picasso es una metamorfosis de su obra anterior, la suma de su época monocromática, expresionismo, cubista y surrealista radical. Sin duda, además hay que buscar los antecedentes de cuadros históricos como “El tres de mayo”, “Los caprichos” y “Desastre” de Goya; además de otro cuadro de gran parecido como “La guerra” (1894) de Rousseau, el Aduanero, con el caballo y los muertos tendidos en el suelo. (Rousseau le dijo una vez a Picasso “tú y yo somos los mejores pintores del momento, yo en estilo moderno y tú en estilo egipcio”). Intuía que el cubismo era como un jeroglífico. Hemos de observar, minuciosamente, la propia obra de Picasso con sus minotauros, que como hombre mediterráneo conocía la mitología griega, el laberinto de Creta, y, por español, las corridas de toros. En la portada del Nº 1 de Minotaure (1933) aparece un minotauro con una espada en la mano. En su cuadro “Corrida de toros”, de 1934, aparece un caballo en posición similar al del Guernica, por lo tanto ya tenemos una visión de la imagen del caballo relinchante. Si tenemos en cuenta que en los años en que vivió Picasso en España los caballos de los picadores no llevaban peto en las corridas de toros, donde morían corneados varios caballos en cada corrida, incluso se usaban los de los coches de caballos, imagen que se le debió quedar grabada en su memoria infantil, puesto que en numerosos aguafuertes, plumas y tintas posteriores aparecen caballos corneados como “Mujer con vela, combate entre toro y caballo”, de 1934. En “Minotauromaquia”, aguafuerte de 1935, una mujer con vela, y la torera, y el minotauro. A veces es la representación del propio Picasso, como fuerza elemental. Aguadas y tintas: “Estudio para el telón del 14 de julio”, de 1936, con un minotauro vencido en brazos de un hombre pájaro. “Minotauro y yegua”, de 1936, con un caballo muerto en los brazos de un minotauro. Por lo tanto, es evidente que el Guernica es el compendio de sus etapas anteriores, consecuencia final del proceso y continuación de la obra de un artista. Y en este ensayo vamos a hacer un detallado epítome del proceso del encargo, preparación, ejecución e historia. Ello no quiere decir que Picasso fuera insensible a los hechos de la guerra civil, ni mucho menos, sino que no es cierto que Picasso se inspirara en el bombardeo de la ciudad vizcaína por la Legión Cóndor alemana, en apoyo a la sublevación militar, en el aeródromo de Burgos. Encargo de un mural En un decreto de Manuel Azaña, a la sazón presidente de la II República española, en La Gaceta de la República, el 19 de septiembre de 1936, y a propuesto del director de Bellas Artes Josep Renau, Picasso es nombrado director honorario del Museo del Prado; por ello no vino a España a ejercer el cargo, ya que era honorario. Como la República quería dar una imagen de vanguardia y modernidad, que esta fue una de sus grandes apuestas revolucionarias desde el 14 de abril de 1931, remover los anquilosados cimientos de la España católica y tradicional caciquil, propusieron al ya internacional Picasso un mural para el Pabellón de España en la Exposición Internacional de París Artes y Técnicas de la Vida Moderna del verano de 1937, cuyos arquitectos del pabellón español fueron José Luis Sert y Luis Lacasa. Desde el principio de la guerra el gobierno de la II República española había buscado la colaboración de los más destacados artistas españoles como medio de propaganda. Se cree que la mediación con el genial Picasso se hizo primero a través de su amigo José Bergamín, a primeros de enero de 1937 (uno de los que habían dirigido la evacuación del Museo del Prado hacia Valencia en noviembre de 1936). También intervinieron Max Aub, que era desde diciembre del 36 hasta julio del 37 agregado cultural de la Embajada de España en París con el embajador Luis Araquistáin. El comisario de la exposición era, desde febrero, José Gaos, que también habló con Picasso varias veces porque el mural no avanzaba. El encargo del mural fue por un importe de 150.000 francos franceses (una cantidad astronómica, casi el 15% de todos los gastos del pabellón español, según Javier Tussel) en concepto de “gastos” que le pagó Max Aub el 28 de mayo de 1938, aún la obra sin acabar. Después Picasso ayudó a los exiliados republicanos desde Francia en Toulousse y fundó el Hospital Varsovia para ayudar a niños huérfanos republicanos. A) Proceso creativo A.1. Bocetos preparatorios del Guernica Con el encargo a la vista, Picasso, a través de su amante Dora Maar (Teodora Markovitch, de origen yugoslavo, hablaba castellano por sus años en Buenos Aires), tomó en alquiler un taller grande en el Nº 7 de la rue des Grands-Agustín de París (edificio del XVII), especialmente para que le cupiera el mural de 349,3 x 776,6 cm. El 8 y 9 enero del 37 empieza a componer dos planchas para grabados en aguafuerte: sus “Sueños y mentiras de Franco” (por eso la fecha aparece al revés) la primera fechada el 8 de enero de 1937 y la segunda de 9 de enero-7 de junio 37, es tipo viñeta como los tebeos donde se cuenta el cruce del Estrecho de Gibraltar por Franco, representado como un homúsculo con forma de enano boniato; a petición de Juan Gaos se vendieron en el Pabellón como tarjetas postales para recaudar fondos para la República española. En los aguafuertes abocetó Picasso un poema surrealista de escritura automática de Pablo Picasso, titulado “Sueños y mentiras de Franco”, donde escribe: gritos de niños gritos de mujeres gritos de pájaros gritos de flores gritos de maderas y de piedras gritos de ladrillos gritos de muebles de camas de sillas de cazuelas de gatos y de papeles gritos de olores que se aranan gritos de humo... (En los aguafuertes se nos representa a Franco como un tubérculo, como un homúsculo sonriente con bigote atacando a la República representada como una figura de mujer). Después de una crisis creativa, acuciado por las prisas, dibuja los primeros bocetos serios a lápiz, que son del 18 de abril (unos trazos de un toro, un caballo, mujer con lámpara), antes del bombardeo de Guernica que sucedió el 26 de abril; y el día 10 de mayo aparece el puño con una hoz y un martillo (del comunismo), que desaparecería de inmediato. Conocemos las fotos del proceso gracias a las fotos de Dora Maar y a la República que se las pagó. Los bocetos más serios son del 1º de mayo, aparece un caballo alado sobre un toro, como Pegaso o el alma del caballo resucitado. Aparecen todas las figuras de la obra final: el toro, la mujer con la luz, el guerrero en el suelo y el caballo. En otro boceto del 1 de mayo, un pequeño caballo alado escapa de la herida del caballo central, aparecen un soldado romano (lleva un casco y una lanza) derribado, el toro y la mujer de la lámpara. La lanza, al final de proceso de creación, quedará lanceada y rota en el cuerpo del caballo. El 8 de mayo introduce a la estremecedora madre con el niño muerto, una rueda de un carro, y el caballo muerto que cae sobre el guerrero y el 11 de mayo empieza a pintar sobre el lienzo definitivo hasta el 4 de junio, fecha de su culminación. El 11 de mayo vemos al guerrero con el puño alzado en el centro, los símbolos del cuadro están prácticamente armados, menos el hombre muerto y el puño que será quitado, luego separará la mano del cuerpo y quedarán independientes, decapitado. El 13 de mayo, pinta una espada rota (armas anacrónicas en una guerra con armas de fuego y cañones), esta mano tiene 6 dedos, una mano que se aferra al arma. El 4 de junio aparece la cabeza decapitada que espira. Y también la flor en la mano con la espada. En realidad Picasso pinta el mismo cuadro que el de los bocetos germinales, antes del 26 de abril, es decir, es una metamorfosis desde el principio la final, pintado en 20 días. Picasso estaba en su casa de Antibes (Francia) cuando se enteró de la noticia, unos dicen que por Juan Larrea, aunque la noticia salió el día 29 en The Times y el 30 en Ce Soir, la noticia tuvo repercusión porque casualmente unos periodistas extranjeros estaban en Guernica; evidentemente las imágenes valen más que mil palabras. Otros dicen que fue Juan Larrea, vasco y delegado de Relaciones Culturales de la Embajada de España, quien le comunicó a Picasso lo del bombardeo de Guernica. Pero es este poeta y escritor quien en 1947 publica un libro en Nueva York, en inglés, titulado Guernica: Pablo Picasso, con fotos de Dora Maar, ese libro se publicará en España en 1977. Lo que le ocurrió es que los sucesos bélicos de la guerra acuciaron la urgencia de entregar el trabajo en el verano (se inauguró el 12 de julio de 1937). Si fuera la ciudad de Guernica estaría el roble milenario o los símbolos del Señorío de Vizcaya: lobos cebados en corderos, calles con vascos, bombas; sin embargo, hemos visto que los temas estaban elegidos previamente al bombardeo de Guernica, es un proceso largo creativo como lo demuestran los múltiples bocetos anteriores al 26 de abril. Cuando se expuso el cuadro en París no tenía título ni estaba firmado. Se le conocía como: “Gritos de niños, gritos de mujeres, gritos de pájaros...”, era el lema del cuadro. Un poema de escritura automática de Pablo Picasso, para los aguafuertes de “Sueños y mentiras de Franco” aparece escrito: gritos de niños gritos de mujeres gritos de pájaros gritos de flores gritos de maderas y de piedras gritos de ladrillos gritos de muebles de camas de sillas de cazuelas de gatos y de papeles gritos de olores que se aranan gritos de humo... A.2. ¿Cuándo y cómo se le bautizó como Guernica? Como no gustaba el cuadro instalado ya en el pabellón, el público europeo le daba la espalda, porque el tema era sangriento y Europa se encontrada en vísperas de un desastre mundial; ante este malestar general, el pintor guipuzcoano Julián Tellaeche Aldasoro y un puñado de políticos también vascos pidieron que se sustituyera el cuadro por otro de Aurelio Arteta, un tríptico sobre la guerra civil (según Joaquín de la Puente, p. 80 de su libro Guernica). Esto lo cuenta el escritor Manuel Llano Gorostiza. Como no consiguieron tal sustitución, los responsables políticos del pabellón español se vieron obligados a reinterpretar el tema del gran lienzo-mural, y lo relacionaron con el bombardeo de la ciudad vizcaína Guernica, que había ocurrido por la misma fecha de la ejecución del cuadro. El cuadro no gustaba, daba una bofetada al espectador, fue rechazado de lleno por los visitantes deslumbrados por los progresos tecnológicos expuestos en otros pabellones (44 países participaron), tuvo malas críticas y apenas salía en los catálogos mensuales. Ahora, pasados 70 años del inicio de la guerra, parece como si el único bombardeo, de una y de otra parte de los bandos enfrentados, sólo hubiera ocurrido en la ciudad vizcaína. Los hubo en todas partes: Málaga, Córdoba, Jaén, Belchite, Alicante y un largo etcétera. Si prestamos atención al Guernica vemos que no hay nada que identifique a la ciudad vasca homónima: no hay aviones, no está el roble milenario, ni bombas, ni chapelas, lo más parecido es una mujer que huye de las llamas o el niño muerto en brazos de su madre. Lo que sí debemos tener en cuenta es que este cuadro es un cuadro de crueldad y de símbolo general de la guerra y manifiesto contra todas las guerras, por eso es gris, blanco, negro y algunos tonos azules, colores del luto y dolor, es una denuncia contra la violencia innata del propio hombre y las guerras. Y por eso se ha usado como símbolo de No a la Guerra. B) Técnica Es un cuadro de expresionismo surrealista, dentro del estilo cubismo. Las señoritas de Aviñón, de 1907, es ya una revolución surrealista. Hemos visto lo que es un proceso creativo, una continuidad de ideas, porque en realidad cuando pintamos vamos dejando sobre el lienzo parte de nosotros mismos. Eligió un lienzo de 349 x 776, o sea, 27 metros cuadrados de tela, eligió pintura industrial mate marca Ripolin de tipo industrial y lo pintó en 20 días, un récord, desde el 11 de mayo al 4 de junio del 37. Para llevar las figuras tan grandes al lienzo las recortaba en papel y luego las llevaba al cuadro; este sistema de transposición de dibujos no lo había inventado él, es la técnica que se usa para dibujar frescos y se empleó para pintar techos de salones o teatros. Cubismo sintético o collage de figuras heterogéneas. Pegaba papeles como un collage que luego iba despegando, además es el cubismo un método muy rápido de pintar. La idea es que el lienzo fuera como un muro, por eso el cuadro es mate, pintado con pintura industrial Ripolin mate. También es una implicación proletaria, aunque él era por entonces un millonario, toda una incongruencia. Si lo habéis visto en el Centro de Arte Reina Sofía (2ª planta), sin japoneses, os podéis fijar en las matizaciones de los grises y los chorreones que tiene la pintura. No está completamente terminado. Dicen que no está bien colocado. La escena representada ocurre dentro de una especie de habitación oscura, la luz eléctrica ilumina el interior, son como fogonazos que entran por los bombardeos del exterior. B.1. La tridimensionalidad del Guernica Descripción: del quinqué parten en dos haces o líneas imaginarias de luz o líneas maestras de donde se triangula el cuadro. Es una luz piramidal. Existen otras líneas de triangulación como la que sale de la parte superior de la cabeza de la figura que se supone entra por una ventana y la que parte del ángulo de la puerta de luz central y pasa por el borde de la mesa. Tenemos otra luz reflejada en el suelo, cuyo ángulo inicial nace en la rodilla de la mujer que sube del sótano. La línea que parte como bisectriz del ángulo superior derecho pasa por la pequeña bisectriz que forma la puerta y coincide con la dirección de la espada rota. Existen otras líneas de menor importancia como la que parte del punto de luz derecho de la puerta central y llega al centro de la rodilla, la cual tiene forma de libro abierto. La importancia de la rodilla: ¿acaso el abotargamiento de esta rodilla nos da a entender que el pintor padeciera algún tipo de artrosis, reuma o condromalacia artrítica en la rodilla izquierda? Existen otras líneas como la superior horizontal. El espacio donde se encuentra la escena del cuadro parece ser una o varias habitaciones; nos lo indican los triángulos superiores de las esquinas. C) Los símbolos Todavía perdura la polémica sobre los símbolos del cuadro. Hay ocho figuras o representaciones figurativas sometidas a discusión. Picasso se negó en vida a explicar los símbolos en conflicto, consideró que el Guernica debía tener vida propia. Para mí en realidad el Guernica es un cuadro denuncia de la guerra civil española y por añadidura contra todas las guerras del mundo, en contra de la violencia del hombre, es un cuadro de realidad y crueldad elocuente. Otros autores, como Emilio F. Granell, creen que es una corrida mítica. E incluso se ha llegado a decir que es un belén mítico, pero estas ideas han quedado descartadas. Como ya he dicho, ni en los bocetos preparatorios ni en el cuadro aparecen formas, referencias o símbolos que induzcan a pensar en el bombardeo de Guernica: aviones, bombas, llamas, el roble de la villa, vasco, boinas, nada que los identifique. Por lo tanto el cuadro es una consecuencia de la proyección en el tiempo de la obra de un artista sometido a un encargo y a un compromiso nada más. Las lecturas posteriores han sido manipuladas. En realidad es una profecía o un alegato de paz, una advertencia contra los desmanes del hombre. Para mí es un cuadro simbólico, un escaparate detrás de un cristal o una “auca” o cartel de ciegos. La escena sucede dentro de una habitación oscura, el teatro de la vida, es de noche, vemos los ángulos de las esquinas superiores, otros han querido ver un frontón (cuando se quieren ver cosas todo vale) y parte de solerías. También puede ser una escena nocturna y un bombardeo. La luz interior del cuadro que define las perspectivas quiso ser la de la mujer con quinqué que entra por la ventana (la mujer con vela de los minotauros). En el centro hay una luz piramidal. Existen distintos puntos de vista. Línea de convergencia. La luz piramidal. Es una escena nocturna. En el cuadro hallamos dos focos de luz. La luz eléctrica y el candil nos anuncian que la escena del cuadro ocurre de noche. El toro tiene cara de humano idee y guapetón. Hay un error al creer que el toro es España, aquí el toro es la guerra, el autor del desastre, el atacante, por eso su actitud es de victoria, de orgullo, su cola es como el humo de un volcán, además muestra sus signos viriles de gran tamaño. Es el fascismo. Los minotauros, mitad hombre mitad toro, aparecen cuatro años antes del Guernica en la obra picassiana, simbolizan la fuerza instintiva, la fuerza elemental. Aparecen en 1933 para la portada de la revista Minotaure. Bestia sangrienta, acto de un drama sangriento. Aparecen toros corneando a caballos, recuerdan las corridas de toros donde el caballo no llevaba peto, y morían diez o doce caballos en cada corrida. Para Picasso era “brutalidad y oscuridad”, podría ser un autorretrato. El caballo hizo al hombre caballero. Tenemos a los famosos caballeros españoles, el Cid, don Quijote, y a Babieca y a Rocinante; algunos expertos dicen que se trata de una yegua, por el corte (rombo vertical) en forma de vaginal en el costado, y representa a España herida por el fascismo, es la víctima del cuadro, la herradura del caballo está al revés del casco, como símbolo de mala suerte, la lanza es una puya de picador. En un cuadro de Henri Rousseau, el caballo es la guerra. En las viñetas “Sueños y mentiras de Franco” algunos estudiosos creen que tiene un miembro viril erecto, en realidad es el antebrazo del hombre que está abrazado al caballo. El caballo relinchante, herido de muerte, va tomando forma hasta que su cuello ocupa el lugar donde estaba el puño cerrado de los primeros bocetos. El caballo es la víctima de la hecatombe. Larrea llegó a decir que el caballo representaba al franquismo, pero sufrió severas críticas. La piedad o mujer sufriente y el niño muerto no tienen más explicación, es fuerte, la madre suplicando al cielo pidiendo explicaciones a Dios, es el dolor más fuerte, la muerte del hijo, la muerte del bebé inocente. Boca abierta y lengua puntiaguda, similar a la del caballo, esa lenguas ya habían aparecido en 1931 en Figuras a orillas del mar. Esta figura de la mujer con el niño primero aparece a la derecha del cuadro subiendo una escalera, y luego acaba sin escalera debajo del toro. También apareció en las viñetas de “Sueños y mentiras de Franco”. Las víctimas de las guerras o terrorismos. El 90% de las madres no superan la muerte de un hijo, se trastornan. En los primeros bocetos aparece subiendo una escalera. El hombre descuartizado o el decapitado puede ser un civil, soldado por lo de romano o un esclavo, en una mano tiene una espada y una flor como símbolo de paz, aunque él pintó una paloma que es el símbolo de la Universidad de Málaga. La antítesis de la espada y la flor. Al principio tenía una lanza, la lanza que clavará en el caballo, la puya. Una mujer con el pie abotargado que acaba de subir de un sótano representa a una madre que pregunta qué está pasando, pregunta ¿dónde están mis hijos?, podría ser el gobierno de la II República española con la bandera tricolor sobre los hombros; vemos el pie en evidente signo de pisar un escalón, si nos fijamos en las dos manos son la derecha, mira fijamente al quinqué, está como deslumbrada. Está herida de muerte. En los pechos tiene los símbolos del comunismo: la hoz y la cabeza de un martillo. El ángel exterminador o la joven o el ángel femenino que entra por una ventana con quinqué en la mano bien apretada, es el ángel anunciador que ilumina la escena. Entra por una ventana y da las malas noticia; su boca abierta está diciendo algo, o es una exclamación, es la mujer o la niña de la vela que vimos en los minotauros que ha entrado en el oscuro laberinto (aguafuerte de Minotauromaquia, 1935). Tiene una mano entre dos senos, es como la mujer torera. La luz es piramidal. La mujer con brazos levantados a la derecha en el interior de la casa en llamas. En otros bocetos anteriores aquí estaba la madre con el niño muerto subiendo por unas escaleras. Esta figura también aparece en los bocetos previos. Debajo de la mujer debió quedarle un espacio vacío o un tejado (una azotea) y pintó lo que parece un suelo de marquetería de madera en llamas (tres llamas o cuernos), efectos de una perspectiva al plano. El pájaro en actitud de grito es un polluelo abandonado que busca a su madre, puede representar la agresión al medio ambiente afectado por las guerras; las aves son las primeras que previenen del aire viciado, parece atrapado en un cepo o montera sobre una mesa, la mesa de los diálogos, la mesa o el altar de los sacrificios. Nos recuerda al alcatraz lleno de petróleo de las mareas negras. La bombilla eléctrica es como un sol —en “Sueños y mentiras de Franco” aparece un sol, el sol de España— y sus rayos, y dicen que tienen forma de bomba, es una luz que se come el color. A lo mejor es el símbolo de la luz divina. En cambio no es quien irradia las perspectivas, pues se pintó después, sobre un puño cerrado. El eje de luces es el quinqué. Esta luz nos puede indicar que la escena ocurre de noche. La puerta situada a la derecha del cuadro podría simbolizar la existencia de una salida, una posible solución a todos los conflictos, es la puerta de la huida y también es la puerta de entrada, aquí parece que está cerrada. Es la esperanza abierta. D) Los viajes del Guernica D.1. Se expuso el Guernica en el Pabellón Español el 12 de julio; en el Pabellón había también obras de Julio González y en la explanada una escultura de Alberto Sánchez, “El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella”. Miguel Hernández conocía a Alberto de la Escuela de Vallecas, además Miguel le escribió un articulo, “Alberto, el vehemente”. Por ello se cree que Miguel, a su regreso de la URSS, y pasando por París a primeros de octubre de 1937, estuvo en el Pabellón de España; por ello se piensa que vio el Guernica pero no le gustó, él estaba imbuido del “realismo socialista” (tendencia o estilo generado en la Unión Soviética en la década de 1930 con fines propagandísticos y para que fuera entendido por el pueblo, fraguado por un hermano de Stalin). Juan Cano Ballesta dio una conferencia en la universidad sobre “Miguel Hernández ante el Guernica” en marzo de 2004. Después de la Exposición Internacional de París, y por deseos del gobierno de la república, el Guernica sale de Francia con idea de recaudar fondos, va a Noruega y en octubre de 1938 está en Londres (recibe mala crítica), en mayo de 1939 salieron el cuadro y los 62 bocetos, en barco para Nueva York. Se expuso junto a 344 obras de Picasso en la galería Valentine de New York, Chicago, Saint Louis, Boston, San Francisco, Cincinnati, Cleveland, Nueva Orleans, Minneapolis, Pittsburgh y luego acabó en el Moma (las recaudaciones fueron decepcionantes). Entre 1955 y 1956 vuela a varias ciudades de Europa. Se pensaba que si entraba en España sería destruido en un auto de fe. El paso del tiempo es el que le ha dado prestigio al cuadro, porque hemos de tener en cuenta que todo cuadro está unido a la fama del artista. D.2. Traslado a España Se había hecho varios intentos de traerlo a España en 1968 (a Franco ya no le importaba) y en 1972; se reclamó en 1977, tanto Picasso como William Rubin del Moma se negaron porque en España no había democracia. Al Guernica se le llamó “el último exiliado”; no es correcto porque el Guernica nunca salió de España, sino de París. El gobierno de Suárez, a través del ministro de Cultura Iñigo Clavero, y Javier Tussel, director general del Patrimonio, gestionan el retorno del Guernica a España aprovechando que se cumplía el primer centenario del nacimiento de Picasso en 1981. Se encontraba depositado en el Moma de Nueva York desde 1940 por el expreso deseo de Picasso de que no viniera a España hasta que acabara la dictadura del general Franco y hubiera democracia. Las negociaciones fueron duras porque no querían devolverlo, pedían que se demostrara su propiedad y que España vivía en democracia, pero hubo suerte: en la biblioteca privada de Luis Araquistáin, que estaba en Ginebra, por entonces embajador de España en París, se le compró el documento a la familia (a un hijo) donde se demostraba que la República era el propietario legal, ya que le había pagado los 150.000 francos, por “gastos”, según una nota fechada en París el 31 de mayo de 1937 más el consentimiento de los herederos (su hija Maya no estaba muy de acuerdo), y regresó a España el 10 de septiembre de 1981, a las 8:30 horas en el aeropuerto de Barajas, en un Jumbo 747 de Iberia, se llama Lope de Vega, y el comandante de la nave era Juan López Durán. Llegó el cuadro y los bocetos, no sé si se han perdido algunos, eran 62 bocetos. Se llevó al Casón del Buen Retiro, anexo al Museo del Prado. Luego, en julio del 92, al Centro de Arte Reina Sofía de Madrid (sala 6 de la 2ª planta). Quien pueda verlo sentirá, sin duda, un bofetón picasiano, que para eso lo pintó Picasso, un bofetón a la conciencia del espectador. Y puedo asegurar que cuando yo lo vi, anidó en mí una forma de ver y entender el arte. Conclusiones Ha quedado evidente que el Guernica es un título de oportunismo político, que nada tiene que ver con el bombardeo y ametrallamiento de la ciudad vasca. Bibliografía consultada • DE LA PUENTE, Joaquín. El Guernica, historia de un cuadro, Silex, Madrid, 1998. • FERNÁNDEZ PALMERAL, Ramón. La cara atroz del Guernica de Picasso, Palmeral, Alicante, 2006. • GUANELL, Eugenio F. El Guernica de Picasso. El final de una era española, Fundación Picasso, Ayuntamiento de Málaga, 2002. • INGLADA, Rafael. Pablo Picasso, Editorial Sarriá, Málaga, 2003. • RAMÍREZ, Antonio. Guernica, Electra, Madrid, 1999. • VV-AA. Picasso 1881-1981, Taurus, Madrid, 1981. ** Ramón Fernández Palmeral ramon.fernandez@ono.com Artista plástico y escritor español (Piedrabuena, Ciudad Real, 1947). Reside en Alicante, donde tiene su estudio. Es coordinador de la revista Perito (Literario-Artístico) y de varios portales como Las Lunas de Perito y Como el Rayo. Es autor, entre otros títulos, de La cara atroz del Guernica de Picasso, que además se puede consultar en formato .pdf en la red, así como de numerosos artículos sobre arte y ensayos de temas literarios. Seis de sus libros se encuentran publicados en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com). Imparte charlas y conferencias sobre arte, colabora con la Fundación Miguel Hernández (http://www.miguelhernandezvirtual.com), de Orihuela, y con la Casa Museo Azorín (http://www.azorin.org), de Monóvar. Textos suyos pueden leerse en su página personal, http://ramonfernandez.revistaperito.com/ramon.htm. === Cuando el río fluye Benhur Sánchez Suárez ======================== El río fluye sin parar. Recorre montes y valles, hondonadas y explanadas. Lleva los sedimentos que harán feraz el valle. Los troncos de la última creciente y las vacas que se extraviaron en su orilla. Y también lleva el mensaje de la muerte. Pero más que el mensaje de la sin carnes, que para los muertos ya no importa, lleva a cuestas la incertidumbre, la angustia por la respuesta no recibida frente a la pregunta de siempre: ¿qué va a pasar? Pregunta que formulan los vivos, los sobrevivientes, que habitan sus orillas o tienen que cruzarlo para seguir organizados con la vida. Es como una muerte lenta o, como decía mi abuela, una muerte en vida. Es un clima opresivo, cruel, lleno de rumores, en el que, sin remedio, debe vivir una región acosada por las necesidades, un pueblo que no puede decidir su destino, unas calles donde un toyota blanco es la imagen del terror, unos desaparecidos y unos cuerpos mutilados que bajan por la corriente sin pausa ni respiro. Es la misma metáfora que instauró la violencia de los años 50 del pasado siglo XX, y sirviera como disculpa para nombrar al río Magdalena como el “río de las tumbas”. Un rumor que llevaba la corriente, una chismografía en las calles, tiendas y cantinas de los pueblos, en la que viajaban los desaparecidos y se lloraban las ausencias. La historia se repite en el país como si nada cambiara. No hemos aprendido a derrotar el dolor porque la experiencia no existe. Sólo permanece el rencor que multiplica la barbarie. Siguen los cadáveres bajando por el río. Ahora por el río Cauca. Nuestra historia es así, una insufrible manipulación histórica. Y hay quienes se niegan a acepar que la literatura también pueda navegar por el río, con la historia, claro está, mas no con la incertidumbre o la desolación sino con la esperanza. Tal vez no sepan que la literatura nos salva de la locura cuando ella nos asalta por no poder decir lo que somos porque debemos olvidarlo. No sólo por decreto sino ya casi por costumbre, que trae como consecuencia la indiferencia. Adelaida Fernández Ochoa le ha dado protagonismo al río. Por eso el título de la novela. Es el polo a tierra de esta historia que, en la vida real, se escenificó en el municipio de Trujillo, en el Valle, con la masacre de 167 personas, casi una década de horror: 1986-1994. Y a pesar de que el gobierno aceptó su culpabilidad en los hechos, las víctimas siguen sin recibir alguna solución que repare sus pérdidas y rehaga sus posibilidades de vida. Pero la literatura no da soluciones, eso es bien sabido, sólo narra y reinventa, ficciona la realidad y crece y fluye como el río. Impide que el olvido decretado por los asesinos se extienda como un mal, antes bien mantiene perenne la esperanza de un testimonio que dignifique a las víctimas y aleje de la locura o del suicidio a los sobrevivientes. Que remplace la injusticia con el testimonio. Y si está escrita con pasión y entrega, conocimiento, distancia y calidad literaria, como esta novela de Adelaida, la sociedad está salvada. O, por lo menos, ya no será posible el olvido, ese que piden los gobernantes, como si no fueran humanos, o decretan arrogantes, como si fueran dioses. Las vidas se rehacen en la literatura y se reincorporan a la historia. Se reincorporan en una metáfora sugerente y atrevida siguiendo el rumor del río y la vida de unos seres que buscan un mejor escenario para concretar sus ilusiones. Adelaida ha querido que la historia la cuente en primera persona una maestra. No había leído en la historia de la literatura colombiana una manera tan novedosa de abordar una historia, no sólo por su escritura sino por la calidad de sus personajes. No son paradigmas, son los mismos que padecen el rumor y la opresión, la incertidumbre de ser marcados para el adiós por los enviados invisibles de la muerte. Son los comunes y corrientes, los menos parecidos a un héroe, pero héroes anónimos en lo cotidiano y en la lucha por la existencia. Y entre clases y recreos, celebraciones patrias y parroquiales, clases y calificaciones, va fluyendo el río, va fluyendo la vida, va fluyendo el rumor, va fluyendo la muerte. Adelaida Fernández Ochoa nació en Cali, es licenciada en lenguas modernas de la Universidad del Valle, especialista en la enseñanza de la literatura de la Universidad del Quindío, y ha sido profesora en colegios oficiales y privados por más de quince años. Esta es su primera novela publicada, con la cual resultara seleccionada en el 2005 para el Premio Nacional de Novela que convoca el Ministerio de Cultura cada dos años. Encuentro dos baluartes en los que Adelaida se apoya para lograr una obra como esta: por un lado, su experiencia docente, la cual le permite desenvolverse en el ambiente escolar con gran suficiencia y, al mismo tiempo, con la distancia necesaria para ser justa; y, por otro, su conocimiento de la literatura, dada su formación académica, que le da una visión de la realidad muy distinta a como otros la sienten y la viven. De su primer baluarte, por ejemplo, surgen descripciones como esta, donde se percibe la esperanza: “Mauricio empezó a jugar. Algún día será bello, ahora es mocoso, será alto, ahora es patilargo porque los pantalones le quedan cortos, es desgreñado, un día tendrá unos bucles de seda, baboso es ahora, un día su boca será sensual” (p. 23-24). De su segundo baluarte se desprende su conocimiento de la realidad y la manera de contar los hechos, mediante la voz de una protagonista casi elemental: “Benito se toma un tinto, le gusta sentarse al fondo, en una mesa esquinera porque domina el panorama, pero de otra mesa lo saludan, lo invitan a sentarse, ya conocen al profesor que enseña en Robledo, le abren campo, él acepta, agradece, él saluda, se sienta, la charla ha comenzado, pero ya le cogerá el hilo, uno no tiene necesidad de llegar a tiempo, cuando el suceso es de impacto se comenta una y otra vez, tal como sucede en la radio que le da vueltas y vueltas al mismo asunto, y en la televisión a la misma imagen, entre más conmueve más se repite” (p. 33). Adelaida ha sabido compenetrarse con esa atmósfera de opresión y de terror, pero no para hacer el recuento de los muertos ni solazarse en la descripción de las masacres, sino para dejar discurrir la historia global y las muchas historias personales que se trenzan en ella como un rompecabezas. Cada una de esas individualidades se entrecruza con las otras en una narración fluida, como una conversación natural en la que se van delineando los personajes. Personajes memorables, por lo sencillos y corrientes, con los cuales cualquiera de nosotros ha hablado en algún momento de nuestra vida, como el profesor Quintero, Marcial el barquero, la profesora Catalina, Mauricio el alumno, los docentes compañeros, el Mago, los alumnos, el cura, las vacas, los potreros, las plantaciones de caña y, por supuesto, el río. De una manera casi elemental, y esta es una de las virtudes de la novela, la problemática del país se descubre en un solo escenario. Se concentran en él la corrupción, los paramilitares, los guerrilleros, los narcotraficantes, la mafia, la represión oficial, las desapariciones, los secuestros, los muertos, el terror, la angustia de estar vivos. El lenguaje utilizado por Adelaida es un lenguaje sencillo y sin alardes, como corresponde a una maestra rural y a un pueblo donde no existen posibilidades de progreso: “La mamá le dice que cambie de afición porque aquí los pescadores no tienen futuro, ella preferiría que el muchacho se le volviera ayudante del camionero, otro oficio no se le ocurre porque el corregimiento ofrece pocas alternativas, jornalear es una, los cortadores de caña son los que más ganan pero no salen del pueblo, nunca progresan, los que trabajan arriba, cogiendo café, menos. ¡Jornalero no! En cambio, si él empieza trabajando como ayudante de chofer puede volverse chofer. También mecánico o comerciante” (p. 22). Al ser narrada en primera persona, la novela tiene características de monólogo. Sin embargo, son múltiples los diálogos que se mezclan en el párrafo, no hay guiones identificatorios, sólo continuidad de palabras, contrapunteo de ideas, evocaciones, pensamientos, acciones pedagógicas de sencillez ejemplificante. De esta manera, como el río que fluye, se va edificando la novela, con múltiples voces que bullen en la memoria de la maestra narradora y van soltándose en una simultaneidad propia de la novela moderna. A diferencia de las novelas del sicariato, que son episódicas y superficiales, Que me busquen en el río encarna la compleja realidad del país, narrada con sencillez, cercanía y conocimiento profundo de los hechos. Esto es lo que pienso como lector. Por eso es una novela que recomiendo leer. Estoy seguro que no se arrepentirán de encontrarse con esta historia cruel, pero bellamente escrita. ** Benhur Sánchez Suárez bsanchsu@banrep.gov.co Escritor colombiano (Pitalito, Huila, 1946). Ha publicado las novelas: La solterona (1969), El cadáver (1975), A ritmo de hombre (1979), La noche de tu piel (1979), Venga le digo (1981), Memoria de un instante (1986), y Así es la vida, amor mío (1996); los libros de cuentos Los recuerdos sagrados (1973) y Cuentos con la Mona Cha (1997); los libros de ensayo Narrativa e historia (1987), Identidad cultural del Huila en su narrativa (1994) y Esta noche de noviembre (1998). |||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS |||||||||||||||||||||||||||| === Eleazar Marín, frente a un muro pintado de sueños ===================== === “La palabra tiene el poder de producir grandes cambios” =============== === Rafael Ortega ========================================================= “El escritor es como una especie de caracol, que carga a cuestas toda una cantidad de pesadumbres y alegrías hasta que llega ese momento específico en que requiere plasmar las ideas utilizando como herramientas un pedazo de papel, un lápiz o un bolígrafo”. Se considera “binacional” de nacimiento porque vino al mundo en el pueblo de Irapa, estado Sucre, península de Paria, pero lo trajeron en brazos a la ciudad de Maracay, “creo de seis o siete meses de nacido”, confesó Eleazar Marín (1959), quien agregó, además, que su afición por la lectura proviene de las novelas de vaqueros, que más tarde le tendieron un puente hacia otros autores, como García Márquez, Hermann Hesse, Ernesto Sábato y Francisco Massiani. “En los años setenta, era usual que los muchachos del barrio leyeran novelas de vaqueros y suplementos. Eran un palanquín para estimular el hábito de la lectura. Yo no sé cuántos de mis amigos que eran lectores de novelas de vaqueros pudieron seguir valiéndose de esto como una especie de necesidad vital. Creo que ninguno, pero para mí fue una arrancada”, manifestó Marín. —¿Cuándo comienzas a escribir relatos y poesía? —El inicio más fuerte fue con la narrativa. Empecé a hacer unos trabajos que al principio se me parecían mucho al autor de uno de los primeros libros que leí: La metamorfosis, de Kafka. Uno de mis trabajos iniciales tenía esa especie de ribete de alucinación, muy parecido a esa pesadilla de Gregorio Samsa. Yo andaba buscando una manera propia de decirlo, entonces me fui encontrando con otros autores que me ayudaron a entender, a decir como uno debe decir y como uno siente que debe decir, porque es el gran problema de la voz del escritor, los temas están allí, incluso uno pudiera tener un anaquel de temas ya preescrito, pero cuando lo va a decir, por ejemplo, Leonardo Maicán, no lo va a decir jamás igual Rafael Ortega, o como lo diría Alberto Hernández, o como lo diría Bryce Echenique, para ir haciendo distanciamiento de estilos y edades. Pero el asunto más serio es conseguir una voz y que tú digas: “Yo siento que hablo así y no debo tener temor de decirlo así”. —¿Has participado en algún taller literario? —Básicamente, los talleres nuestros han sido talleres callejeros. Yo creo que con las horas de conversación con Jaime Betancourt, las discusiones con Jesús Liendo, las bravatas con Erasmo Fernández, los intercambios con amigos a través de la prensa, por textos publicados, y una jornada de trabajo con Agustina Ramos en una página que produjimos, llamada Alcantarilla, no hicieron falta más talleres, nunca me inscribí formalmente en ninguno porque no le hallaba sentido. —¿Crees que los talleres de literatura son fábricas de escritores? —No, los talleres deben servir, en todo caso, para orientar de una u otra manera alguna vocación, pero el miedo que yo le tengo a los talleres es que los talleristas se parezcan tanto al facilitador y que éste se convierta en una especie de quemador de CDs, donde todos los muchachos van a aprender a escribir como lo hace el gurú. Pienso que el taller debe ser una gran estimulador, un promotor, y debe servir de ayuda al joven escritor a encontrarse a sí mismo. Así como sucede con los jóvenes actores, que el gran trabajo que hacen los profesores de actuación con ellos al principio es que deben aprender a encontrarse a sí mismos, por eso Stanislavski mandaba primero a trabajar sobre el actor, sobre la vida misma de la persona, que va a ser el vehículo que a llevar sentimientos. —¿Cómo fueron tus inicios en el teatro? —En el José Luis Ramos yo era un tirapiedras, pero con oficio. Nosotros integrábamos un movimiento de muchachos que creíamos que se podía cambiar el mundo. Claro, cuando uno tiene dieciséis años tiene derecho a pensar de un solo golpe y que esa rebeldía hay que manifestarla en las calles para levantarle el piso a la gente que gobierna. Yo creo que ese es el deber de toda juventud: cuestionar, criticar... en ese liceo había un grupo de teatro al que nunca me acercaba y observaba desde lejos, pero tenía un amigo muy cercano allí, Simón Áñez, quien era miembro de ese grupo, dirigido por Héctor Rodríguez, mejor conocido como “El Enano”, una persona bastante entusiasta y lograba captar la motivación de todos los estudiantes. Después que salí del liceo, me encontré en un desierto y me preguntaba para dónde iba, necesitaba hacer algo, sentarme en un sitio donde pudiera discutir con gente. Entonces me fui al Pedagógico un día, donde el grupo tenía un ensayo y fui como dos o tres veces. Héctor me invitó a hacer una audición con ellos, pues iban a hacer un montaje, y observando y observando me dieron entrada en el grupo. Allí me uní a ellos y me envenenaron o, mejor dicho, me envenené. —¿Cuáles temas te motivan a escribir? —A mí me sucede algo, no sé si le pasa a otros: yo no prefiguro los temas, no tengo temas preferidos, sino que a veces me caen del cielo o del suelo, o tal vez rebotan y me golpean. Si una idea me gusta, empiezo a caminarla en el cerebro y en la calle. Uno le mete al loco sin querer o, tal vez, queriendo. Luego se va componiendo, se va prefigurando y lo demás es que ya no aguantas más y es como si estuvieras preñado. Tienes que sentarte y parir. Y después de parir, viene el proceso de pulir, pulir y pulir, y pulimos tanto las cosas que a veces las echamos a perder. Hasta que te sientes satisfecho con lo que estás escribiendo y dices: “Voy a dejar esto hasta aquí y me atrevo a publicarlo”. —¿En cuál género literario te sientes más a gusto? —Así como te digo que los temas me llegan solos, las necesidades también. Cuando abordé una investigación sobre teatro, que se titula El valle en dramas, me sentí como pez en el agua. Nunca imaginé que me iba a sentir tan bien investigando sobre teatro, cuando me sentía mal era porque me parecía que nunca iba a terminar la producción, más bien se alargaba y cuando uno se sumerge en un proyecto laborioso, a veces surge la inquietud de no saber si va a ser publicado, de no saber cuál será su destino. También he desarrollado algunos trabajos de dramaturgia, pero las expresiones donde me siento más cómodo son la poesía y la narrativa, digo cómodo en el sentido de que yo siento que el escritor es como una especie de caracol, que carga a cuestas toda una cantidad de pesadumbres y alegrías hasta que llega ese momento específico en que requiere plasmar las ideas utilizando como herramientas un pedazo de papel, un lápiz o un bolígrafo. —¿Cuál es la función del escritor? —Creo que sirve para brindarle al lector una comprensión mayor del mundo donde estamos porque vivimos rodeados de interrogantes, de necesidades, y escribir —para mí— es un acto de sentirme libre, me siento solo y lo único que me domina son aquellos fantasmas que yo trato de llevar hacia un final o el verso que hay que cerrar para concluir un poema, pero creo que escribo para tratar de sentirme bien, para tratar de despejarme, dispersarme del mundo, que es bien pesado. La palabra tiene el poder de producir grandes cambios y la tarea de un escritor tiene que ser escribir para sentirse liberado del mundo y tener más capacidad de respuesta frente a él y en esa medida coadyuvar a que la gente pueda visualizar con mayor claridad el tiempo que le toca vivir. Shakespeare decía que la función de un escritor es hacer una crónica de la realidad de su tiempo y llamaba a este arte como el espejo de la naturaleza humana y es nuestro deber limpiarles el espejo, si se quieren ver, bueno, que se vean. —¿Las instituciones ofrecen la ayuda necesaria al investigador? —Creo que debería eliminarse la burocracia en las instituciones para facilitar la labor del investigador, aunque tener acceso a la información nunca es fácil, tomando en cuenta el simple hecho de tener que levantarse de la cama para ir a un sitio a buscar un libro, tener que trasladarse, tener que esperar por algunas horas que una secretaria aporte la información, pero yo creo que debe trabajarse más en función de la civilización de esos sitios, que la gente que trabaja en las bibliotecas entienda que no son las estrellas de la institución, que ellos son unos servidores públicos. La gente que hace investigación sabe que el camino va a ser arduo, que no va a conseguir las cosas fácilmente y tiene que valerse de todas las vías posibles, tanto la biblioteca personal, la biblioteca pública, los amigos, los referentes personales, la Internet... no es fácil, pero creo que la solución al problema está en sensibilización del funcionario para eliminar la burocracia. —¿Cómo ves el panorama regional actualmente? —Aragua es uno de los estados donde más se produce literatura, y no soy el único que piensa eso, hay mucha gente que lo cree porque aquí la temática es muy variada, mientras que en otras regiones la literatura es muy local. Encontramos acá desde poetas surrealistas, hijos de Breton, como es el caso de José Miguel Henríquez; otros de una tendencia bucólica urbana, como Guillermo Cadrazco, y gente que trabaja muy bien con la palabra como Alberto Hernández, por nombrarte algunos. Aragua tiene demasiado qué decir, pero ahora siento que a diferencia de lo que yo conocí hace algunos años, la presencia insurgente e irreverente del poeta en las calles, ha mermado. No es que no se esté escribiendo, al contrario, sí se está escribiendo y hay jóvenes talentosos, pero cuando comencé en esto yo me conseguí parte del terreno hecho. Los insurgentes más bárbaros en este asunto habían recorrido el camino en los años setenta. Prácticamente, los pioneros son unas personas que provienen de aquella generación, como es el caso de los llamados “poetas malditos”: Jaime Betancourt, Erasmo Fernández, Zoraida García; además de Agustina Ramos, Alberto Hernández y una cantidad de autores que ya habían abierto brecha. Encontré un espacio abierto en la literatura, algo así como un caminito enmontado, pero ahora que está más despejado hay una respuesta menos contundente desde el punto de vista de la presencia del autor. —¿A qué atribuyes que los escritores venezolanos no sean tan conocidos como los de otros países? —En nuestro país no se le da importancia a la promoción literaria ni a la discusión. En Venezuela, tanto los escritores como los editores piensan que el fin último es el libro. O sea, se edita el libro y éste va a cumplir un destino triste. Va a parar a las catacumbas de los sótanos de las editoriales o a los rincones de la casa del escritor que publicó por cuenta propia porque no existe ni distribución ni discusión en función del libro, ni tampoco hay un plan agresivo de promoción de la lectura, que permita integrar al escritor directamente con las fuentes fundamentales de lectura, que yo considero que son las escuelas. En el exterior nos conocen por Rómulo Gallegos, Arturo Úslar Pietri, Adriano González León, José Balza, Salvador Garmendia y en una antología de literatura latinoamericana de la Universidad Nacional Autónoma de Puerto Rico incluyeron unos poemas de José Antonio Ramos Sucre y “El Chino” Valera Mora, lo cual me pareció muy bien y me dije “están metiendo gente joven”, ironizando un poco. —¿Qué opinas de las nuevas tecnologías? —Me parece que son importantes porque podemos conectarnos con el mundo entero, si existiese Internet en Marte también nos comunicaríamos con los marcianos, pero pienso que la web viene a ser un instrumento más a favor del libro, pues como decía Efraín Subero, la muerte del libro la han decretado en muchas oportunidades y siempre se han equivocado porque el libro siempre será el libro, es una hechura humana, es la obra más hermosa que ha producido el hombre porque permitió que sus ideas recorrieran el mundo y se difundieran y multiplicaran, esa era la Internet del siglo XVI, el invento de Gutenberg. —¿Cuáles han sido tus publicaciones? —Cuando ingresé en la universidad, allí encontré un espacio de expresión propio, tomamos una pared y comenzamos a escribir poesía en ella, unos de los primeros poetas que escribieron allí fueron Aly Pérez y Mariozzi Carmona. Luego materializamos esa experiencia en una revista que todavía sale por allí, ella sale cuando quiere, es como una chicharra, una revista morrocoy, y no es un morrocoy azul, es un morrocoy llamado Muro de Sueños, que sale de vez en cuando. También tuvimos una página en El Aragüeño durante un tiempo. Nosotros intentamos, como todos los quijotes que buscan espacios en la prensa, hacer que la página viviera por sí misma, y conseguimos dos librerías de amigos que nos iban a apoyar, pero no se nos permitió porque la publicidad era exclusiva del periódico y tuvimos que morir de inanición, no teníamos dinero y decidimos dejar eso así. Tuvimos que morir con el trajín del teatro y la literatura en la calle. Ahora, en lo personal, he publicado en antologías, revistas y periódicos, algunas plaquettes propias, pero libros individuales, ninguno hasta ahora; obtuve el premio de novela en el XIV Concurso del Ipasme 2006, por la obra Infantes terribles, un trabajo que venía madurando desde hacía bastante tiempo; incluso, no lo había terminado porque una de las piezas estaba perdida y un amigo escritor, llamado Leonardo Maicán, quien se dedica al ocio de guardar papeles, había leído ese trabajo cuando fue jurado de un concurso donde participé y él lo había guardado en un arcón donde tiene un cementerio de textos viejos, y ese era el relato que me faltaba para engranar la novela, que es un mosaico triste, entre lo patético y lo sublime, donde casi todos los temas están marcados por cierta fatalidad, pero al final siempre abre una puerta para salir de ese hueco de tristeza. Allí se tratan situaciones diversas, pero en definitiva el espacio es uno solo y el hilo lo lleva un autor, que es el más desgraciado de todos, quien va ordenando sus cosas para darle final a su vida. Es un trabajo fragmentado, una novela que se puede leer como un libro de cuentos. Son muchas piezas sueltas con una intención temática y pudiese entenderse que hay un autor que está contando esas historias para finalmente contar la suya. La necesidad de buscar respuestas He escrito en bares, he escrito en la acera, he escrito en plazas, he escrito en mi casa, he escrito en un salón de clases mientras los estudiantes están matando el tiempo en el recreo, donde me aborde la necesidad de concluir una idea, escribo. A veces, ni siquiera se trata de escribir un relato, sino, por lo menos, una frase clave que evitará que pierda la idea que tengo para desarrollarla después. Por lo menos eso. Pero no hay una metodología organizada, más bien soy un poco desordenado. En el fondo, existe una necesidad de buscar respuestas a interrogantes o inquietudes. A veces, uno tienta los temas a propósito, pero eso resulta peligroso porque la temática se puede ir para otro lado y resulta que el tema escogido queda plasmado en el texto como una especie de marco referencial y no como sustancia. ** Rafael Ortega rafaelortega@letralia.zzn.com Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es técnico superior universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y periódicos venezolanos, así como en las antologías Narrativa aragüeña en Tierra de Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificción aragüeña (Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 publicó su libro de cuentos La última sutileza del diablo. ||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO |||||||||||||||||||||||||| === El diario de Frida Kahlo: una autobiografía del cuerpo ================ === Patricia Venti ======================================================== En el siglo XX, el concepto de sujeto (1) de la modernidad clásica —concebido como una entidad indivisible, singular y única, identificado con la razón universal—, es reformulado por una concepción de sí mismo que distingue el mundo interior del exterior: a la racionalización acompaña ahora la figura de la subjetividad, como constitutiva de la modernidad, dimensión privada que significa autonomía ética y posibilidad de autorrealización. De aquí se llega a definir al sujeto como “la voluntad de un individuo de obrar y de ser reconocido en calidad de actor”. Como bien se sabe, las representaciones humanas son actuaciones de un yo, y para cada actuación/representación se construye uno. El artista elige los modelos ajustados a las imágenes en que desea (auto) representarse y exponerse ante los espectadores, y el sujeto edifica para cada actuación un yo y es “quien (o aquello, si se lo concibe como órgano) almacena y registra los módulos de yoes forjados unas veces con anterioridad, otras sobre la marcha, y los dispone para su uso llegado el caso” (2). Además, éste no se concibe ya como algo dado, sino que conlleva la idea de transformación, de un llegar a ser, cuya mirada se focaliza no en los determinismos que operan sobre los individuos, sino en el desarrollo de la autonomía del sujeto; en el cual —de acuerdo a un marco analítico propuesto por Bernardo Subercaseaux (3)— se puede distinguir dos ejes de tensión: uno que va del sitio egocéntrico del “yo” al espacio colectivo del “nosotros”, y otro que se extiende entre una dimensión preconstituida del sujeto —con sus determinaciones físicas, sociales y culturales— y el espacio en que éste elige y actúa sobre un espectro de horizontes discursivos preexistentes, emergiendo así como individuo autónomo. El proceso de elección implicaría la construcción de un “yo” compuesto por distintas voces, algunas de las cuales se combinan, se potencian o se contradicen. La identidad entonces, se desplaza con voces múltiples que a veces manifiestan tensión: se trataría así de un sujeto problemático, que no puede ser forzado o totalizado en una sola dirección. Por otra parte, para las mujeres, la conciencia de Otredad, según Estelle Jelinek (4), es una de las causas por las cuales la escritura autobiográfica se concibe a sí misma diferente de los modelos masculinos. El discurso “no revela una identidad femenina preexistente, sino que provee las vías para la construcción del ‘yo’ dentro de una realidad cultural y social determinada” (5). El sujeto femenino busca su autodefinición a través de la creación, sin embargo la duplicidad entre un yo transgresor y un yo domesticado, hace que se desplace por una o varias representaciones textuales. En el yo escindido, puede aparecer uno que está dentro de los estereotipos del género femenino y otro borrado, deforme, mudo, invisible, a través del cual se produce una búsqueda de identidad. El diario de Kahlo inaugura un espacio autobiográfico del sujeto femenino desde la hibridación de modelos que conlleva una pluralidad de sujetos y de lenguajes, un juego donde el yo se mueve de manera insegura y bajo una construcción doble (6). Es necesario tener en cuenta que su discurso es siempre una re-presentación de lo inaprensible y su pintura transgrede, ya que no cede con el paso del tiempo al entramado aglutinante del concepto de “lo clásico”. Tampoco es casual la conjunción en la pintora de las deformaciones carnales de los cuerpos, sobre todo de las cabezas (rostros con trazos animales). En el trazo animal de sus figuras, se constituye no una relación combinatoria de formas, sino un terreno intermedio, lo que en tantos otros lugares denomina Deleuze un “entre dos”, un “hecho común” al hombre y al animal: una zona de indiscernibilidad, entre el hombre y el animal. El terror corporal, la desorganización del organismo, su transformación, posee la particular característica de ofrecernos una visión de lo monstruoso que nos remite directamente a nuestra carne, espacio donde se conjuga el miedo a la muerte, el erotismo y la metamorfosis supurante de lo abyecto. A diferencia de Artaud, en el universo de Kahlo la desaparición del cuerpo se expresa en una suerte de metástasis incontrolable y viral, ya no el cuerpo sin órganos sino el exceso de órganos. Desaparición que nos recuerda a los fenómenos de simulación analizados por Jean Baudrillard, donde asistimos a una mágica forma de desaparición por exceso, no es el juego de la ilusión lo que nos atrae, nos sentimos fascinados por la excrecencia de signos que clausura lo real no por una aséptica sustracción sino por una saturación contaminante. En este sentido, la dispersión fractal, más o menos imaginaria, de la corporalidad, se podría relacionar con las conexiones maquínicas trazadas por una filosofía del deseo. Desaparición que sucede gracias a la contigüidad simbiótica de la materialidad de los cuerpos, a la conexión de los flujos y a los devenires del deseo. Exceso, transgresión, perversión, polimorfismo sexual, abyección, en definitiva, caos para la identidad constituida a partir del círculo solipsista y claustrofóbico de un yo afincado en la mismidad de la interioridad subjetiva. La metamorfosis del cuerpo es, en definitiva, metamorfosis de la subjetividad. Líneas de subjetivación configuradas en el vértigo de las líneas de fuga que desterritorializan a la corporalidad convirtiéndola en un espacio abierto a un devenir post-humano. El diario de una pintora En principio el diario nunca ha respondido a una Poética bien definida y que apenas se puede decir de él que se trata de un texto en prosa en primera persona, con una total ausencia, a priori, de estructura, y tampoco puede afirmarse que sea una verdadera lógica del relato (7). Asimismo, el diario se ha caracterizado por la repetición, la monotonía, la enumeración y el ritmo lento. Su construcción textual se basa en la no linealidad, una desorganización del material, una construcción en forma de collage y reiteraciones inevitables. El diario de Frida Kahlo —fundido en el mismo proceso de elaboración— forma un todo enrevesado, una obra que testimonia la obsesión de la pintora por poner entredicho la unidad y perfección de la obra de arte. La disposición fragmentaria del diario produce un efecto de espejos reflectantes, donde la unidad temática es la existencia enferma del sujeto imbricado con la experiencia de la palabra. La pintora se presenta a sí misma como alguien cuya identidad se resuelve en la pintura, como un “reflejo incierto”. En tal sentido, opta por una estética del matiz (8). Los dibujos y bocetos —hechos a partir de manchones de tinta— dan cuenta de una imagen truncada, mutilada, selectiva, una indefinición insuperable. La pintora no busca comunicarnos su cotidianidad ni dejar en sus páginas los más inconfesables deseos. La mano traza el itinerario de su cuerpo aquejado por el sufrimiento de la carne. La escisión del yo, primero biográfica y más tarde física, sugirió a Frida un método de comprensión del mundo que subyacería desde entonces en la técnica de toda su obra. El diario es una edición facsímil, escrito/pintado en sus últimos diez años (1944-1954), los más intensos, en cuanto a su producción pictórica y personal. En estas páginas, tanto a través de sus dibujos como de sus anotaciones, documentó su deterioro físico, y a medida que se avanza en la lectura se observa el estado, cada vez más terrible, en el que se sumerge. Además esta edición incluye una introducción del escritor mexicano Carlos Fuentes, quien nos relata, desde su propio punto de vista, la vida de la pintora, intentando descifrar sus claves a través del análisis de sus gestos, su forma de vestir, su ideología, para así hacernos comprender su obra. También encontramos un ensayo de Sarah M. Lowe sobre la importancia de estas memorias, para conocer lo más íntimo de Frida, y para saber la trascendencia que ello conlleva para la pintura de la segunda mitad del siglo XX. Desde el principio, el diario funcionó como una válvula de escape, una crónica de su precariedad física. Estas páginas fueron un lugar donde podía tratar de integrar en una totalidad significativa la multiplicidad de sus yoes. Una de las piedras angulares del texto es su hibridismo, cuyas anotaciones e imágenes se convierten en un juego especular: agujas que se clavan, un collar de espinas, columnas rotas, bricolaje, canibalismo del fragmento que se contamina, piedad a gritos, mujer, creadora de sí misma, nombre propio, destierro del cuerpo. Al igual que otros artistas, Frida interpretó su vida en función del mito que se había creado y no ofrecía prácticamente ninguna realización externa que lo justificara. La fusión que realizó entre la creatividad y el yo femenino relacional, la llevó a una problemática de entrega, depresión nerviosa, con las cuales nutrió su pintura. El yo que registró y construyó en el diario sólo se puede entender dentro de un paradigma de la identidad que incorpora la relevancia de la conciencia colectiva y de la diferencia genérico-sexual en el proceso de individuación de las mujeres. La técnica del fragmento divide el texto en unidades independientes que reflejan un pensamiento no definitivo. Desde los dieciocho años, después del accidente, sufrió continuas operaciones y sufrimientos físicos. En los últimos años de vida, decidió plasmar un mundo interior conformado por lo Otro, lo monstruoso que deviene en carne sufriente y lleva al ojo a sobrepasar los límites, que en última instancia nos golpea. Pero, además de sus imágenes de sufrimiento, destrucción, mutilación, pérdida, a lo largo del relato nos encontramos la resistencia, la creatividad, el humor que tanto marca su vida y que ilumina la capacidad de supervivencia que distingue sus pinturas. También toca temas como la sexualidad y la fertilidad, la magia y el esoterismo, así como las referencias a las tumultuosas relaciones con Diego Rivera hasta sus amoríos con mujeres y hombres, de igual forma vemos su culto a los líderes comunistas Lenin y Trotsky, y su admiración a las ideas de Marx y Engels. Y, principalmente, de culto a los orígenes nacionales de México. Recogió sus pensamientos y sus pesares, todo ello transmitido con gran fuerza mediante el ingenio de las frases y el carácter obsesivo de las imágenes. La intimidad expuesta Hubo que esperar la llegada del Romanticismo para que se legitimara la exaltación del espacio interior y privado. Desde entonces una de las cuestiones fundamentales de la autobiografía será la regulación entre lo público y lo privado pues, con frecuencia, el sujeto autobiográfico se percibe como transgresor de un discurso oficial y canónico (en el caso de las mujeres, las minorías sociales, raciales y sexuales) (9). La línea de flotación de esta doble moral ha servido para poner la autobiografía al servicio del artista profesional y expresar un problema de nuestro tiempo: la crisis del sujeto (10). Lo íntimo se ha convertido en un lugar donde encerrar el temor y escapar de la mirada de los otros. Por ello, el sujeto actúa con la convicción de que puede salirse del mundo y recluirse en sí mismo. Sin embargo, el escenario de lo íntimo y lo privado es por excelencia mutable: al tornarse público, nos incluye a nosotros, destinatarios infinitos de ese texto. Generalmente las confesiones, novelas autobiográficas, memorias y entrevistas han entrado por su índole “pública” en el ámbito literario, mientras que los diarios, cartas, cuadernos de notas, suelen ser inclasificables por su naturaleza “íntima” o “privada”. Apunta Hans Picard que los diarios y las cartas en un primer momento no pertenecían a la literatura porque “no eran un género comunicativo” (11). Tan sólo después que fueron pensados para ser editados y los lectores tuvieron acceso a ellos, el canon los reconoció como género. Actualmente, aunque el diario pertenece al status literario, sigue oscilando entre un destino de escritura relegada a lo privado y otro, expuesto en la esfera de lo público. En este desdoblamiento —lo público, en lo social y lo político, lo privado, en lo doméstico y lo íntimo—, Arendt destaca un hecho singular: lo privado (12), en tanto espacio de contención de lo íntimo, no se advertirá ya en contraposición a lo político, sino a lo social, esfera con la cual se halla auténticamente emparentado. Pero hay además otro rasgo paradójico: esa reciente esfera de la intimidad sólo se logrará materializar a través de su divulgación pública (13). Existe, por decirlo así, una intimidad que puede en cualquier momento convertirse en diálogo con el otro. De esta forma, la intimidad del diario es una cuestión estructural: se escribe como íntimo, pero se adivina un lector/espectador, se busca su complicidad como en la autobiografía y así el relato termina ficcionalizándose (14). En el caso del diario de Frida Kahlo, el destinatario del contenido es ella misma, es decir, fue realizado con fines terapéuticos y/o de autoconsumo. En su obra “pública”, se encuentran cerca de cincuenta y cinco autorretratos (un tercio de toda su obra). Son pinturas provocativas que exponen por primera vez imágenes de la intimidad de las mujeres, y que hasta entonces ninguna había osado mostrar. Imágenes de nacimiento y aborto, autorretratos dobles, con órganos internos a la vista, entrañas femeninas elevadas a objeto de arte. Sin embargo, en estos autorretratos las facciones están fijas como si llevaran máscaras, resultado de los mecanismos de auto control y de la búsqueda de distanciamiento subjetivo. En cambio, en los retratos esbozados en su diario se logra vislumbrar una marea de sentimientos. Asimismo, las otras ilustraciones se desmarcan del canon “elevado” y se convierten en un acto de protesta, una forma desestructurada y variable de ser en el mundo. Así pues, conforme avanzamos en su lectura, nos encontramos que la letra redonda y firme con que inicia el cuaderno nuevo va sufriendo a lo largo de las páginas los efectos de las experiencias subjetivas. A medida que se suceden las cartas, los poemas nacidos de escrituras automáticas, confesiones, anotaciones sueltas, pensamientos peregrinos, la escritura se transforma, va cambiando, tiembla la mano. Poco a poco se va llenado de residuos, restos llenos de intimismo, una parte intensa que trasborda de modo libertario. Frida extrae figuras de los borrones y manchas que se formaban en el papel, de los borrones que se sobreponen a los textos, ojos y manos en estrecha complicidad. Escritura hecha con los ojos y pinturas hechas con el cuerpo. La obra íntima producida al margen de lo convencional, impulsada por el desborde subjetivo, es un campo fértil para seguir la historia de la autorrepresentación y de su construcción identitaria de género. Desde el punto de vista crítico, dicha obra “íntima” no se sobrepone a la obra “pública”, sino todo lo contrario, se nutren mutuamente. El cuerpo herido El cuerpo, según Waugh (15), representa incorporación y pérdida de la identidad, su extravío consiste en borrarse del discurso dominante y predestinar lo femenino a un destino institucional sin rumbo fijo. Por ello, la mujer escribe su “informe” de vida esperando la condena o absolución, lo que equivale a hablar de un estado límite que no evoca un cuerpo sólido sino una zona de pasaje en la que convergen las instancias del yo consciente de la “vigilia” (cuerpo simbólico) y del otro, el de las “pesadillas” (cuerpo imaginario). Entonces, es un cuerpo que habla de otra dimensión, una que lo atraviesa sin poder encarnarse en él (16). En último caso, el cuerpo es y ha sido un espacio donde se construyen y se combaten las nociones del orden social. El problema es entrelazar el cuerpo con la noción de sujeto y mundo. El gesto transgresor de la imagen consiste en poner en circulación un cuerpo femenino por cuya carne transita lo no convencional. La mujer, como sujeto histórico marginal, pone énfasis en un cuerpo-margen sin un destino colectivo, en otras palabras, una resistencia refractaria al canon cultural masculino. Lo corporal en Frida Kahlo se vive como trance doloroso y el sujeto hace del dolor un instrumento de autorreconocimiento (17). La violencia de las imágenes desemboca en la autoagresión, una verdadera “sodomización” de la imagen, pues la reversibilidad del cuerpo no es más que un modo de transgredir la imagen de la mujer (18). La identidad del sujeto/objeto se quebranta e incluso el límite entre adentro y afuera se torna incierto. La linealidad del relato autobiográfico se quiebra por estallidos, enigmas, etc. La diarista no se narra sino que se autorrepresenta en imágenes violentas, o de la vulnerabilidad que se asocia inmediatamente con todas las formas de lo excrementicio, el moho, lo podrido, el vómito, atacando todas las formas de vida, disolviéndolas y reflejando sobre las imágenes la llegada de la muerte. El tema del horror queda reflejado en la imagen 54 y representa el último testimonio de los estados de abyección en el interior de una representación pictórica (19). El arrebato erótico reside en destruir al ser cerrado, es decir derogar la existencia discontinua del ser. Se trata de una acción violenta, incluso de una violación a través de lo obsceno, entendiendo a este último como la perturbación que altera el estado de los cuerpos que se supone conforme con la posesión de sí mismos, con la posesión de la individualidad, firme y duradera (20). La abyección viene a significar la separación de lo humano y lo no humano. Generalmente se refiere a los desperdicios del cuerpo que el sujeto encuentra asquerosos y expulsa lejos de sí mismo. La piel, barrera y protección de lo externo, se rompe en una geografía de cicatrices. El excremento, el esputo, el menstruo, o sea, los desechos del cuerpo, son “imágenes centrales en nuestras nociones culturales/sociales construidas sobre lo horrorífico, (...) las descripciones de los desperdicios corporales amenazan al sujeto, en relación a lo simbólico, como íntegro y característico” (21). Los desperdicios se situarían al otro lado de la frontera, el lugar en el cual ya no se es: el cadáver como el elemento más extremo de la abyección. Según Julia Kristeva, lo abyecto es aquello “que perturba la identidad, el sistema, el orden. Aquello que no respeta las fronteras, las posiciones, los roles” (22). El cuerpo se ha convertido para Kahlo en el espacio donde tienen lugar los horrores más secretos, donde se proyectan las sombras más íntimas, transformándose por ello en un extraordinario icono del aborrecimiento. Los personajes que pueblan el diario viven en un mundo donde sólo la imagen de la desmembración del cuerpo es capaz de transmitir la impotencia y la desesperación del sujeto. En este sentido, la mutilación atenta contra la integridad corporal insertada en el grado cero del espacio. La pintora canaliza a través de la violencia el erotismo y en vez de producirle liberación, la lleva por el camino de la crueldad. En las láminas 44 y 45, el odio y la rabia que van surgiendo en el proceso de introspección y la acumulación de estos sentimientos violentos llevan al sujeto a un goce que se traduce en escenas siniestras de mutilación y sangre. Se explora lo grotesco, las descripciones revelan el rostro de la insólita alteridad; igualmente la pintora nos sumerge en la erotización de las ruinas, en el potencial de dolor que hay en el placer y en el placer que hay en el dolor. El homicidio está tras todo esto, hay una búsqueda y un intento de apoderarse del discurso; el desmembramiento del cuerpo no es más que la representación simbólica de la fragmentación dentro de la fragmentación. Este “desarreglo” o “troceado” pone de manifiesto un mundo demolido sin unidad física ni trascendental. El cuerpo ha dejado de ser arquitectónico, para quedar reducido a “material de construcción”. Hay en lo corpóreo un devenir intenso y progresivo de pérdida. Lo anímico y corporal se mimetizan en su obsesión por la mutilación: mutilación de su historia personal, mutilación genealógica, mutilación que se exhibe en la pérdida de unos de los sentidos: la mudez (23). De ahí que el sujeto, en las láminas 46 y 48, termine diluyéndose en un “afuera corporal”. Las imágenes nos muestran un sujeto que ya no es ni humano ni animal, la barra simbólica que separa ambos términos se ha quebrado y aparece la imagen delirante del monstruo. Se fuerza y violenta a la mujer produciéndole la muerte, surge el cadáver, la vida y la muerte comparten estos rostros, la descomposición avanza, lo inerte invade el cuerpo. La muerte infesta la vida y deja a flote la vulnerabilidad de la carne (24). En el discurso, la crueldad establece una relación entre el espacio y la imagen del cuerpo; la pintora implícita y sus personajes habitan un territorio fragmentado, donde el significado del cuerpo no aparece inmediatamente claro. Cualquier lectura está tachada, o sea que está habitada por el trazo de otra significación que se resiste a ser invocada. Sin embargo, existe un contrato entre la parte racional y el orden simbólico que le permite a la artista recrearse/representarse en el sufrimiento, aunque bajo el peligro de caer en la locura. Gilles Deleuze sostiene que hay un masoquismo formal antes que un masoquismo físico, sensual o material; y un masoquismo dramático, antes que un masoquismo moral o sentimental (25). Kahlo se sirve del fetichismo, el suspenso, la espera y la denegación, para expresar un mundo de pesadillas y fantasmas, propios del surrealismo. Las fantasías que la persiguen vienen de una inmersión en los paisajes subterráneos de su mente. El sujeto espera el placer y prevé el dolor como una condición que hace posible el arribo del goce. En el diario, la enfermedad no se detiene ante la humillación, el miedo, el asco, pues la magia del exceso se traduce en escenas de iniciación que seguramente fueron tomadas de ritos aztecas, donde bañarse de sangre y beberla son parte de un extraño rito que le confiere poder a quien lo lleva a cabo (26). El rojo es el color del deseo y del horror, del placer en la caída. El cuerpo desciende y se confronta con la “soledad ontológica”, que aparece ligada a la idea de lo abyecto, o sea, a un violento proceso de descomposición de la materia. Kahlo, en las imágenes 170 y 171, plasma la dolorosa belleza de lo atroz, reproduce un estado de intranquilidad y desasosiego, donde flotan todas las posibilidades de una pesadilla. Es un auténtico viaje a las tinieblas de la vida cotidiana, un verdadero descenso al abismo de las profundidades de la mente. Es, en definitiva, una lenta e inexorable preparación para la violencia y la muerte. Si se observa con detenimiento el cuadro El venado herido (1946), una primera aproximación muestra una serie de manidos motivos simbólicos, como el venado y las flechas. El martirio cristiano sugerido aquí, y hábilmente transportado de una figura masculina (san Sebastián) a ella misma. No es casual que del martirio del venado, o de Frida, sólo se salve la cabeza, si bien su pertenencia a un organismo herido indica un inminente final. Este cuadro tiene relación con la lámina 161, donde las flechas apuntan a las zonas más vulnerables del cuerpo desnudo de la artista, que en algún momento fueron sometidas a la intervención quirúrgica. La lágrima que cae por el rostro de la figura no es más que un símbolo que representa el sufrimiento. El desamparado es el cuerpo-roto que atrae y repele una hendidura recorrida por el deseo. Un deseo que es flujo y rizoma de un vagar errático propio de un cuerpo vaciado de sí mismo. Hay, en esa figura escindida de la lámina 124, un vagabundaje ausente de horizonte social. Por eso, existe un desborde de lo legítimo, trazándose las fronteras del Orden occidental en pos de una fisura que radica en el gesto de lo imperfecto como sucede con aquellos cuerpos estigmatizados por una cultura de clases. Por tal razón la forma del desamparo y la precariedad es invasora y múltiple, una estrategia de los guardianes y celadores del poder que marca el espacio de lo inferior y el espacio de lo superior. El cuerpo es superficie, territorio colonizado por la imagen, por las representaciones de época que lo sostienen, por los significantes que lo modelaron, por los objetos de la satisfacción que recortaron su apología de orificios... Así, el cuerpo es imagen, es carne y será cadáver para ser definitivamente Otro en el culto de la memoria o nada en un olvido irrecuperable, sin nombre en el anonimato de la historia. El cuerpo habla de mil formas, el organismo es silencioso. La imagen del cuerpo da la idea de “yo”, al organismo no se lo reconoce porque no hay un espejo que devuelva su silueta. La identidad es, así, creada en y por la imagen, pero se trata de una ficción que quiere valer como verdadera, no porque reproduzca ni restaure el pasado o cualquier identidad preexistente, sino por ofrecerse como una búsqueda de ese pasado, como un ejercicio de autocomprensión y de autoconocimiento desplegado ante otros a los que se apela, a los que se reclama una respuesta. Notas 1. Alain Touraine, Crítica de la modernidad. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1993, p. 35. 2. Carlos Castillo del Pino, “Teoría de la intimidad”, en Revista de Occidente. Madrid, Nº 182-183, 1996, p. 16. 3. Bernardo Subercaseaux, “Sujeto femenino y voces en conflicto. El caso de Inés Echeverría-Iris (1869-1949)”, en Revista Crítica Cultural. Nº 22, Cuarto Propio, p. 56. 4. Estelle Jelinek, The Tradition of Women’s Autobiography from Antiquity to the Present. Boston, Twayne Publishers, 1986. 5. Nora Domínguez y Carmen Perilli, Fábulas del género. Buenos Aires, Beatriz Viterbo Editora, 1988, p. 36. 6. Mercedes Arriaga Flórez, Mi amor, mi juez, en op. cit., p. 73. 7. Ibidem, p. 140. 8. Elisa Molina, “De un día a otro: Autobiografía y poesía” en Desde la niebla. Sobre lo autobiográfico en la literatura argentina. Buenos Aires, Alción Editora, 2000, pp. 118, 119. 9. María Elena Legaz, “Prólogo: Desde la niebla”, en Desde la Niebla. Sobre lo autobiográfico en la literatura argentina. Córdoba (Arg), Alción Editora, 2000, p. 18. 10. Ana Caballé, “La escritura autobiográfica. Seguir los hilos”, en Quimera. Nº 240, febrero 2004, p. 13. 11. Hans Rudolf Picard, “El diario como género entre lo íntimo y lo público”, en Anuario de la Sociedad Española de literatura general y comparada. Vol. IV, 1981, p. 115. 12. Privare es en latín privar, quitar, apartar y consiguientemente significa liberar del uso común y asegurar para uso propio. Un lugar privado es un lugar en falta, donde lo que falta (al uso común) está al mismo tiempo protegido. Como lugar aparte, está por sí solo. Por sí solo, le falta (al uso común), está al mismo tiempo protegido. Es un lugar de liberación donde no hay propiamente exceso, cabalmente porque en él el exceso se captura y asimila como receso. En receso, en retirada, lo privado está protegido, fuera de alcance. Oculto, siempre ocultante, un lugar privado es experimentado como lugar de pérdida. 13. Hannah Arendt, La condición humana. Barcelona, Seix Barral, 1974, p. 74. 14. Elisa Molina, “De un día a otro: Autobiografía y poesía”, en op. cit., pp. 118, 119. 15. Patricia Waugh, Femine Fictions:Revisiting the Postmodern. London: Routledge, 1989. 16. Sandra Jara, “Más allá del género”, en Mujeres que escriben sobre mujeres (que escriben). Buenos Aires, Editorial Biblos, 1999. 17. Pedro Cruz Sánchez, La vigilia del cuerpo. En op. cit., p. 145. 18. Araceli Rico, Frida Kahlo: fantasía de un cuerpo herido. México. Plaza y Valdés Editores, 1993, p. 148. 19. Julia Kristeva, Poderes de la perversión. En op. cit., p. 186. 20. Ibidem, p. 22. 21. B. Creed, The Monstrous-Feminine (Film, Femimism, Psychoanalysis). Londres, Routledge, 1993, p. 13. 22. Julia Kristeva, Pouvoirs de l’horreur. Paris, Éditions du Seuil, 1980, p. 12. 23. Ana María D’Errico, “Carta perdida en una memoria: La ingratitud de Matilde Sánchez”, en Desde la niebla. Sobre lo autobiográfico en la literatura argentina. Alción Editora, 2000, p. 162. 24. De igual forma, en la obra de Frida percibimos una influencia destacable: la concepción de Georges Bataille y Bacon en torno al cuerpo humano y su relación con la animalidad. La subversión erótica hace derivar la forma humana del lado de lo deforme y lo monstruoso. El cuerpo humano es devuelto a su origen animal, convertido en carne sexual y amenazado por la putrefacción, dando lugar a la construcción de nuevas formas equívocas y perversas. 25. Gilles Deleuze, Presentación de Sacer-Masoch. Buenos Aires, Amorrortu, 2001, p. 78. 26. Jean-Paul Roux, La sangre: mitos, símbolos y realidades. Barcelona, Ediciones Península. 1990, p. 186. ** Patricia Venti ventigarcia@msn.com Ensayista venezolana (Maracaibo, 1966). Estudió letras en la Universidad del Zulia y obtuvo un máster en literatura iberoamericana en la Universidad de Mérida. Desde 1994 vive en Europa y se doctoró en la Universidad Complutense de Madrid (España) en el año 2004 sobre la obra de Alejandra Pizarnik. Ha publicado dos libros de poesía en Venezuela y colabora en diversos periódicos y revistas internacionales. === Jorge Eduardo Eielson: ================================================ === lo trópico como paisaje, apareado, de heces sombrías y santas ========= === Salomón Valderrama Cruz =============================================== En mi mesa muerta, candelabros De oro, platos vacíos, poesía De mis dientes en ruina, poesía. J. E. E. (i) Conquistar o seducir debe ser la prevalencia que, instintivamente, como un animal imaginariamente puro, salvaje, trata de incorporar, taladrar, en la existencia como vida y simiente de algún desconocido principio en el arte. Vida y obra indivisible o fingidamente deformable. Así, todo lo que uno ejecuta diferencialmente entre lo concreto y lo imaginario, lo que provoca asiduo actuar o pensar, será siempre el reconocimiento de lo universal, de lo único, del Todo. Esto lo que provoca es que toda obra de arte sea tangente a eso que la metafísica trata de llegar. Será un referente absoluto, pero no así cuando la obra sobrepasa, se distiende y penetra, secante, para volver a salir y en un instante olvidar o restaurar una idea de belleza por otra de cruel belleza o de maldad. Lo que trato de decir es que todo hombre, sea cual sea la vida que ocupe, entretenga o desempeñe, ineluctablemente será tangente a ese todo por el simple hecho de encajar en eso que entendemos, hasta ahora, por vivir. No así el que en cabal ideal trata de inventar o descubrir alguna otra razón para sustentar, justificar o vaciar aquello con lo que se relaciona esa abstracta vida. Desde luego, únicamente aquel que desdoble y repliegue esa encontrada e impuesta totalidad será capaz de multiplicar esa antes ajena y ahora propia y secreta belleza. Que dependerá de la estructura en la que está cimentada para consolidar en una temporalidad espacial ese arraigo y nuevo entender en el ordinario mirar. Esta complejidad es lo que hace que sean muy pocos los artistas que logran esta suspensión en las generaciones paralelas y venideras. Aquellos en los que la veta parece infinita. Es el caso de José Lezama Lima, de Wifredo Oscar de la Concepción Lam y Castillo; de Pablo Ruiz Picasso, de Francisco Gómez de Quevedo y Villegas; de Jean Arthur Rimbaud, de Oscar Claude Monet; de Jorge Eduardo Eielson, de César Abraham Vallejo Mendoza; de Nicanor Parra Sandoval, de Roberto Matta Echaurren. Todo lo anterior se puede sintetizar en lo que dice Jorge Eduardo Eielson: La poesía es aquello que brota del encuentro entre la mente, la mano, el corazón y los materiales sobre los que interviene el artista. Es como una chispa encerrada en toda materia. Aun en la más miserable y trivial. Basta con saber extraerla (ii). Entonces, en este discurrir y meditar la transmutada belleza en la obra de Jorge E. Eielson, trataré sin demasiado pecar de traslucir o enlazar a otra cruel belleza. Previniendo que ésta será aquella que he aprendido o pervertido a ver y por lo tanto soy. La poética de lo desconocido Podríamos suponer toda forma de aparecer de ese extraño bicho, camino o llamado oculto para hacer arte. Pero sólo en el que se gesta se sabrá a cabalidad lo que esto significa y por lo tanto construye. El poeta Marco Martos lo entiende muy bien cuando escribe en Paul Celan, poeta acorralado (2002): A diferencia de las obras científicas que existen casi siempre merced a la colaboración entre muchos investigadores, la obra de arte en general, y la literatura en particular, tienen la marca, el sello de agua del talento individual (iii). Por lo mismo deberíamos poder ver que en el momento en que aparece el artista, éste está lleno del enigma que le precede y, ahora, lo contiene. El enigma del enigma. La duda que perseguirá hasta la muerte. Ser artista hasta morir. Ésta es la belleza, función principal, que se aprecia cuando uno se atreve y desnuda el poema que inicia Reinos, “Reino primero”: “Sobre los puros valles, eléctricos sotos, / Tras las ciudades que un ángel diluye / En el cielo, cargado de heces sombrías y santas, / El joven oscuro defiende a la joven”. La mística brutalidad que de fortuito se presenta y amenaza, sin querer, todo lo que encuentra. La misma que en frágil pero contundente luminaria debe evitar a como dé lugar una perenne abortarle consecuencia. Fuerza que a pesar de ser inadmisible invade y trunca a las otras bellezas que aún no han tenido el tiempo ni el espacio suficiente para consolidar su novata y alegórica hermosura. Es lo que le sucedió a Las Quimeras (1854) de Gérald de Nerval frente a la inaudita, explosiva y carcelaria luminosidad de Las flores del mal (1857) de Charles Baudelaire. Felizmente esto no le pasó a Reinos por ser aceptado desde un principio con el Premio Nacional de Poesía (1945), cuando Eielson sólo tenía 23 años y una experiencia literaria que somáticamente lo emparientan confundiéndolo o seduciéndolo a una peligrosa, abstrusa fruición carnal y a la vez divina en Rainer Maria Rilke y primitiva hacia la poesía entendida como rito o consagración de ella misma y no como exultación en San Juan de la Cruz. Asesina y sin embargo delicada efervescencia que se detecta, refuta e impacta en “Reina de cenizas”: Violo tus exequias, amada, difunta mía, / Párpados de lys, corona de doradas cucarachas, / Donde el reptil amargo y verde sueña. / Consuélame en mi trono de sangre, amada, / Donde a solas, rodeado de antorchas, me he dormido / Y no he escuchado tus heraldos, / Con fuego en la gorguera, cantar tu santa muerte (iv). Aquí hay que precisar una conexión con César Vallejo en el influjo escatológico del amor en Los heraldos negros (1918): “Primavera vendrá. Cantarás ‘Eva’ / desde un minuto horizontal, desde un / hornillo en que arderán los nardos de Eros. // ¡Forja allí tu perdón para el poeta, / que ha de dolerme aún, / como clavo que cierra un ataúd!” (v). Y con Edgar Allan Poe por la mórbida traslación del yo vivo en el yo muerto, en Berenice (1835): Sus ojos no tenían vida ni brillo y parecían sin pupilas, y esquivé involuntariamente su mirada vidriosa para contemplar los labios, finos y contraídos. Se entreabrieron, y en una sonrisa de expresión peculiar los dientes de la cambiada Berenice se revelaron lentamente a mis ojos. ¡Ojalá nunca los hubiera visto o, después de verlos, hubiese muerto! (vi). Cabría afirmar de lo anterior que otro de los temas principales de Reinos es el amor. El amor que por ser pervertido, degenerado, destructor o surreal (homosexual, heterosexual, orgiástico y mortal), el libre trata de salvar el intersticio del amor aún puro y redentor de los reinos atávicos del amor. Lo que se manifiesta lúbricamente en “Último reino”: Aura suprema, besa mi garganta helada, / Confiéreme la gracia de la vida, dame / El suplicio de la sangre, la majestad / De la nube. Que en cada gota del diluvio / Haya tristeza, sombra y amor. ¡Oh, romped / Hervores materiales, cráteres radiosos! / El sol del caos es grato a la serpiente / Y al poeta. Las nieves que ellos funden (vii). Así evidenciamos en concreción y consternación que Reinos cablea la simbiosis con lo recóndito y armonioso de lo cotidiano, ejercicio que proyectará toda la vida del poeta. La vida como origen y fin en un mismo espacio: “De piedra, o un esqueleto deslumbrado” (viii). En “Canción y muerte de Rolando” (escrito hasta 1943 y publicado en 1959) la clave de análisis será muy traicionera ya que este memorable poema se basa en el epopéyico héroe de Roncesvalles, y como Eduardo lo ha confesado en esa época no sabía francés, pero leyó el texto en francés; aquí hay un vacío que únicamente el gran poeta sabe encubrir y hacer de ese símbolo, incógnito, una primordial existencia revelada como se siente en el preludio del poema: “Dulce Rolando, crecido y muerto sobre la yerba de los corazones, con esplendor de hierro y poma de sueño: santa es tu canción, sabida de Dios y de Eliseo”. Tapiado con sabios anacronismos y tópicos reveses convertidos en religiosidad; todas propiedades de un iluminado que sigue los arquetipos de Rimbaud, la poesía como sistema del absoluto. “Tu cabeza recibía toda la gloria de Dios en una viva, relumbrante corola de muerte. De tus espuelas subía una última música, cansada”. Lo que ha llevado a algunos estudiosos a afirmar que el poema es uno de los más hermosos no sólo en la lengua española, sino de la literatura universal. Ese adverso nacer también se ve en su obra plástica, a partir de su primera exposición individual en 1948, cuando todavía estaba en Lima. Obra en la que constantemente confluyen y combaten pírricamente los lenguajes de la estética de la vanguardia con la estética prehispánica que el poeta entiende y transmuta. Dicotomía que se aliará en su magistral serie Quipus y que luego se transformará en contundentes Nudos y viceversa. Estructuras o lenguajes siempre abiertos a esa posibilidad o enigma, fluido, infinito: como llave o solipsismo para conjugar y comprender pasados, presentes y futuros, hasta cuando sea un verdadero desierto, lo desconocido. O cuando ya no exista nada por conocer. Ese Apocalipsis o instante en que el arte defina sólo arte y la vida sólo vida. Cimentación que se lee en Las ínsulas extrañas de Emilio Adolfo Westphalen (1990), de Camilo Fernández Cozman: El hombre moderno, en algunas sociedades, ha abandonado el mito. Domesticado por la sociedad de consumo, el ser humano va perdiendo los lazos con el pasado y la capacidad de acoger la utopía que da sentido a su vida. Westphalen —como poeta del siglo XX— asume el mito a través de la imaginación poética, el mito de que el mundo se regenera y, en definitiva, se transforme para que el hombre, entre otras cosas, asimile cabalmente el gran aporte del pensamiento primitivo (ix). Hay que recordar que en la cosmovisión prehispánica todo concepto de mundo está entendido como constante Continuum, lo primitivo y lo moderno, ésta es la razón por la cual son inhumados con todo aquello que los ata a ese mundo (ornamentos, utensilios, mascotas...) Continuidad que se revitaliza en un nudo, estructura cerrada, circular, continua, y cuya plenitud es el quipu: suma varia de estos mundos. Reconquista del Mediterráneo A pesar de sus cabellos opacos, de su misteriosa delgadez, / de su tristeza áurea y definitiva como la mía, / yo adoraba a mi esposa, / alta y silenciosa como una columna de humo. // Cuando la conocí, María vivía en un barrio pobre, cubierto de deslumbrantes y altísimos planetas, atravesados de silbidos, de extrañas pestilencias y de perros hambrientos. / Humedecido por las lágrimas de María, todo el barrio se hundía irremediablemente en un rocío incontenible. // María besaba los muros de las callejuelas y toda la ciudad / temblaba de un violento amor a Dios. / María era fea; su saliva sagrada (x). Como absortos testigos leemos la desbordante belleza y formalidad con que atropella este marital poema, “Primera muerte de María” (1949). Donde trasunta una belleza meliflua, musical, que avasalla y transforma el símbolo mismo en el que es recogido el poema. María, ya no solamente como imagen bíblica, distante, sino como popular, divina y universal. Este rigor y gran metáfora se asemeja a la propuesta del poeta José Watanabe en Habitó entre nosotros (2002). Hecho que también se especta en El Evangelio según Jesucristo (1991), de José Saramago. Y que llega a plenitud con la Teología de la liberación-Perspectivas (1971) de Gustavo Gutiérrez. Todas, obras en las que se suprime la ortodoxia religiosa para empezar una entera recuperación, purga, catarsis, y así evitar el olvido de un pensamiento que aún nos puede salvar. Esta amalgama de liberación y en extremos de perdición compendia una armonía representada en “Doble diamante” (1947): Deja rodar mis lágrimas en cambio / Sobre el espejo que adoro / Sobre la viva atroz remota clara / Desnudez que me disuelve / Sobre el diamante igual que me aniquila / Sobre tantísimo cielo y tanta perfección enemiga / Sobre tanta inútil hermosura / Tanto fuego planetario / Tanto deseo mío (xi). Estandarización, ubicación y olvido es lo que le espera a la ideología que se somete a sí misma y no está abierta a las que vendrán o ya han venido. Al decir de que todo está escrito pero que nada se aplica bien o que se ejecuta lo que todavía no se debe. Como tuerto o incompleto en lo imaginario de la cercenada panorámica; un imposible. Hoy sabemos que todo afecta a todo, en vías directas o indirectas, activas o pasivas, irracionales o racionales, vivas o muertas, conocidas o desconocidas. Como presupone Hernando de Soto en El misterio del capital (2000): No soy un obcecado del capitalismo. No veo al capitalismo como un credo. Mucho más importantes son para mí la libertad, la compasión por los pobres, el respeto por el contrato social y la igualdad de oportunidades. Pero por el momento el capitalismo es la única carta disponible para lograr estas metas. Es el único sistema conocido que nos aporta los instrumentos requeridos para crear valor excedente masivo (xii). Desperdiciando: Revoluciones que no se dan, son revoluciones que se opondrán. La poesía, la literatura, el arte es la única manera de conocer, presentir y totalizar los métodos de saber y de vivir humano. Vivimos aterrados ante la conciencia gélida de entender que lo que somos o lo que creemos ser únicamente está verificado por la ingente y real ambigüedad. Nuestro supremo deseo de ser inmortales reparada en la gnóstica idea de un Dios, omnipotente y omnipresente, ante la irrelevancia de una vida concreta, conocida y común. Nuestro evolucionado o malhadado deseo de querer cambiarlo todo, antípoda del: Incivil, bárbaro, huérfano de sensibilidad y torpe de habla, ignorante y ventral, negado para la pasión y el erotismo, el mundo sin literatura de esta pesadilla que trato de delinear, tendría, como su rasgo principal, el conformismo, el sometimiento generalizado de los seres humanos a lo establecido (xiii). Quijotescas palabras de Mario Vargas Llosa en su discurso, La literatura y la vida (2001). Totalidad que rasga, sortea y goza a plenitud en el colosal poema “Azul ultramar” (1952): “mediterráneo ayúdame / ayúdame ultramar / padre nuestro que estás en el agua / del tirreno / y del adriático gemelo / no me dejes vivir / tan sólo de carne y hueso / haz que despierte nuevamente / sin haber nunca dormido”. Lo que le proferirá al poeta la recta voluble, volátil y circular. La elucubración maestra. Dice Carlos Henderson en La poética de la poesía póstuma de Vallejo (2001): “La poesía de Vallejo es fuerte porque los opuestos se están cogiendo de la mano” (xiv). Este botón también se aplica a la obra de Eielson. Acercamiento palmario pero a la vez infinitesimal y cósmico en “Mutatis mutandis” (1967): “existirá una máquina purísima / copia perfecta de sí misma / y tendrá mil ojos verdes / y mil labios escarlata / no servirá para nada / pero tendrá tu nombre / oh eternidad”. Todo lo que se transfigura en inevitable agujero negro o vacío que sustancialmente lo absorbe o borra todo. Defenestrando el artificio que en un principio le incita a erigir su poética, usa el cuerpo y hace con él el armazón que lo yergue y traslada como materia recién reconocida de esplín y libre de ideal. Lo concretiza. En Noche oscura del cuerpo (1955) todo se vuelve en indumentaria, en silencio, en espanto terrenal. El fantasma somático y colorido que nos subvierte en trayectoria de infinita inutilidad. Relación escatológica de “Último cuerpo”: “Cuando el momento llega y llega / Cada día el momento de sentarse humildemente / A defecar y una parte inútil de nosotros / Vuelve a la tierra” Viva de habitación, muerta. Paliación del infinito Rechazándolo todo, en quince años, el poeta consagra su “poesía escrita” al silencio abortado de hombre en el centro de la selva virgen, prueba o prisión, que lo obligarán a atravesar La jungla (1943) o laberinto de Wifredo Lam. Así maternita Ptyx (1980). Desde la ordinaria pero al fin propia casa hasta los límites del universo. Tal como diluye Renato Sandoval en Ptyx: Eielson en el caracol (1994): El poeta, pues, ha regresado. Ha retornado a la casa, a la vida, a la infancia; se ha reencontrado consigo mismo y también con lo más propio: el misterio de la poesía y del amor. Luego de un largo y acaso penoso peregrinaje por las sendas perdidas de la existencia en la que nada ha cambiado, pese a la rica experiencia ganada a lo largo de tantos años de hallazgos y extravíos, de logros y fracasos, de esperanzas y desilusiones, el poeta ha vuelto al fin al hogar (xv). Lo expuesto, existencia holista, integrado en lo aparentemente baladí en el poema o “escena” XV, como lo declara José Miguel Oviedo en Arte, palabra y gesto de Eielson (2006): “La Risa Clara del Payaso / Despedazó nuestra Costumbre / Y el Mundo nos pareció fresco e intacto / Como acabado de hacer / Desde entonces / Nunca más nos ocultamos / Para acariciarnos soñar o defecar”. Génesis o término inconsútil que abarca una repetida e interminable regeneración de anfibio; recordemos que Jorge E. Eielson sale de Lima por ver que en ella no podrá ser plenamente verdadero: un artista y un homosexual. Una de las características principales del poeta Eielson es, sin duda, su multiterritorialidad, en sus dimensiones como poeta, novelista y artista plástico, tal vez por su íntima dualidad. Particularidad que persigue a ese grueso número de artistas que hacen, hicieron y harán arte. De su novela Primera muerte de María (1988), Eielson ha revelado: Sólo más tarde comprendí que los materiales que yo necesitaba para ese añorado texto, no eran las palabras. Es decir, no eran los personajes..., ni los sentimientos ni las circunstancias que los movían, sino simplemente los colores, el espacio, las texturas. Pero, sobre todo, el espacio, puesto que era el espacio —el elemento más sutil del paisaje— el que rodeaba, en un estéril abrazo, la ciudad en que nací. Paraíso e infierno, pero única grandeza permitida a los limeños, era también su dimensión más secreta, era el silencio de las dunas al atardecer, eran los juegos de la sombra y de la luz sobre el territorio amado. Era la arena del desierto. Esta aclaración o confesión nos muestra cuánto le afectaba, al poeta, vivir alejado, espacialmente, de Lima, de la costa, de una también hermosa parte del Perú. Cómo pues no va a extrañar si es aquí donde encamina su vital obra, además de la que huye, conoce y amista con José María Arguedas, con el flavo pintor Ricardo Grau, con Javier Sologuren. Concretizados en la escultopictórica novela que es su transitoriedad. Como se ejemplifica en el paisaje: Sin embargo, para mí que nací exiliado y moriré exiliado, porque el exilio es mi estado natural, geográfico, social, afectivo, artístico, sexual, Lima no es una ciudad para vivir sino, al contrario, un lugar ideal para morir: un cementerio. En ningún lugar, creo yo, la presencia de la muerte es tan palpable y persistente; en ninguna otra ciudad su mano enjoyada nos invita, a cada paso, con tanto cinismo, tan exquisita seducción. La población subterránea de Lima es otra invisible metrópoli de huesos que duplica la ciudad visible. Cráneos y esqueletos prehispánicos, a varios metros de profundidad, aderezados de plumas, mantos y collares, soportan el peso de otros cráneos y esqueletos de capa y espada, sayo, sotana y crucifijo. Si bien la muerte, como la gripe de triste memoria, siempre ha sido española, su versión limeña resulta quizás menos filosófica, pero mucho más chistosa y presumida. Nada que hacer tampoco con la muerte mexicana, alegre y bulliciosa, siempre dueña de la fiesta, populachera. No. La muerte limeña ¡no faltaría más! es una dama callada, distinguida, dignamente ataviada, aunque muy venida a menos, gracias a la proliferación de los temblores, asesinatos indiscriminados y accidentes de tráfico, que todo lo confunden (xvi). Ahora, esto me hace rememorar lo que apunta el poeta Eduardo Chirinos, en función a las palabras de Rimbaud, en El Fingidor, Revista de Literatura (2003): “La humanidad se desplaza, simplemente” cinco palabras que desmoronan más de un sistema ideológico basado en promesas utópicas o mesiánicas, desde el marxismo y el darwinismo social de los neoliberales, hasta los paraísos religiosos de musulmanes y cristianos (xvii). Y así se entiende por qué Eduardo tituló a una de sus más radicales series pictóricas como El paisaje infinito de la costa del Perú, porque este paisaje propio y ajeno en su genealogía imparcialmente lo destruyó y lo forjó un artista en cuya conjunción de mente, de manos, de corazón y encontrados artefactos, magma brota. Cuando se habla de José Lezama Lima en Historia de la literatura latinoamericana (1984) de dice: Centro de la concepción literaria lezamiana es la imagen que en él se confunde con el mito o lo que en otros momentos llama sobrenaturaleza. Para Lezama la imagen se logra cuando se halla la trascendencia y para ello hay que trazar un puente entre lo incondicionado y lo causal a través de sucesivas cadenas de metáforas (xviii). Precisamente esto es lo que se cumple en Sin título (2001). Imágenes concretas y primordiales que delimitan lo único que es válido en la vida: lo evocado en el placer, en la felicidad o en el sentir de la muerte. Nanométricos instantes en que la vida se versifica. Trueque o tráfico de mutismos irrepetibles que se puede ver en el poema “Amo los astros los amaneceres”: Las aguas amargas / Las anguilas y las algas / Los árboles antiguos y las alimañas / Amo los armarios las agujas / Las habitaciones amplias y sin almohadones / Los ángeles atroces pero arrodillados / Los amores de antes algo amarillentos / Casi siempre absurdos y aterciopelados / Y todas las palabras que empiezas por A / Aunque no digan / Ah (xix). Eyaculación de amor escalado en devastación o en salvación. Pleonasmo que toma a toda la poesía sincrónica y diacrónica en pos de la inmediación. Lo que hasta ahora digerimos como real y verdadero. Para circundar este copular extraño citaré a un filósofo olvidado, como lo fue Jorge Eduardo Eielson en sus inicios y como lo es la poesía, un delicado y secreto olvido para volver y hacerlo todo, nuevamente, hombre/bestia que pervierte al bestia/hombre (“El hombre supera infinitamente al hombre”. Pascal), así debe ser, en la concreción de la primera vez que lo ejecutó, que sangró, que vivió. Escuchando la voz de Antenor Orrego en Libertad, fe e inmanencia (1956): El sentimiento de la libertad surge, pues, en nosotros porque la libertad reside en nuestro ser, desde nuestro nacimiento, como “inmanencia”, como disposición o facultad latente que necesita desplegarse en una realidad concreta. La libertad, en su dimensión de inmanencia está como recogida en sí misma, sellada en su entraña críptica, como clausurada y prisionera —¡valga la paradoja!— en su broche primigenio, como el vuelo de la oruga que yace amortajada en la crisálida. La inmanencia es una espera del ser, es la libertad dando la espalda a la existencia como si estuviera sumida todavía en un sueño abismático y denso. Con un juego de palabras un tanto artificial podría decirse que la libertad inmanente es, pero, que todavía no existe, a pesar de que la distinción entre esencia y existencia no pasa de ser una simple convención escolástica, un mero artificio verbal que no responde a la realidad que es unitaria e indivisa (xx). Ahora cerraré con dos de mis poemas predilectos, ambos de Reinos: La tumba de Ravel Fantasma que estás en el arpa y la yedra, En bajorrelieves de música o torre, dormido, Hiciste tu tumba en un piano, fantasma. Entre cuerdas doradas el fauno sonoro Te sopla los ojos en globo a la luna, Y en peldaños que bajan cargados de abismo Al fondo del piano, de augusta polilla Rodeada, tu cabeza de címbalo se oye. Nadie sabe quién es el caballo que a diario Solloza en tu lápida oscura o entreabre Los dedos marmóreos del nicho en la sombra. Fantasma mío, en tu espalda ha caído La mosca mortuoria con alas de vidrio. Pastor subterráneo del sol, ya silbando, O en filones de yedra, de bronce y madera Sentado, hiciste tu tumba en un piano, fantasma. Librería enterrada ¿Qué libros son estos, Señor, en nuestro abismo, cuyas hojas Estrelladas pasan por el cielo y nos alumbran? Verdes, inmemorables, en el humus se han abierto, quizás Han acercado una oración a nuestros labios, O han callado tan sólo en sus sombras, cual desconocidos. Naturaleza que ora aún en ellos, a sus signos De hierro se arrodilla, con flores en el vientre, Por el humano que al pasar no los vio en el polvo, No los vio en el cielo, en la humedad de sus grutas, Y se vinieron abajo cual un bloque de los dioses. Desde entonces sólo queda en ellos un verde velo De armaduras, de brazos enjoyados y corceles que volvieron A su nobleza de esqueleto entre sus hojas. Y olmos abatidos, tunas de la guerra, gloria y rosa Duermen también en ellos, cubiertos de invernal herrumbre. Y sólo hasta sus viejas letras muy calladamente, La sutil retama o el lirio de la orina acuden, Y una mano azul que vuelve sus páginas de sodio Entre las rocas, y avienta sus escamas a la Muerte. ¿Me permitiréis, Señor, morir entre estos libros, de cuyo seno, Cubiertos de aroma, mana el negro aceite de la sabiduría? (xxi). Notas bibliográficas i. Del poema “Poesía”. Del poemario Reinos (Editorial de la Clepsidra, Lima, 1973.) ii. Cita extraída del catálogo Premio Teknoquímica 2004, Bienal de Pintura, otorgado a Jorge Eduardo Eielson. Con obra expuesta en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano. Lima, Perú. iii. Libros y Artes, revista de cultura de la Biblioteca Nacional del Perú. Dirigida por el director de la Biblioteca Nacional, Sinesio López Jiménez. Nº 2, julio de 2002. iv. De Reinos. v. César Vallejo, Poesía completa. Los heraldos negros, Nueva edición crítica. Ricardo González Vigil (Ediciones Instituto Nacional de Cultura, Lima, 2005). vi. Edgar Allan Poe, Narraciones extraordinarias. Traducción de Julio Cortázar (Editorial Biblioteca Octaedro, Barcelona, 1999). vii. De Reinos. viii. Último verso del poema “Último reino”, que cierra Reinos. ix. De la edición auspiciada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Naylamp Editores, Lima, 1990. x. Poemas de amor, selección y prólogo de José Bonilla Amado (Ediciones Libertadores de América, Lima, 1982). xi. Jorge Eduardo Eielson, Arte poética. Reunida por el profesor Luis Rebaza (edición del Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 2004). xii. Traducción de Mirko Lauer y Jessica Mc Lauchlan (Empresa Editora El Comercio, Lima, 2000). xiii. Conferencia magistral dada en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, por el otorgamiento de la distinción de Profesor Honorario (Fondo Editorial de la UPC, Lima, 2001). xiv. Fondo Editorial de la Biblioteca Nacional del Perú, Lima, 2000. xv. De Lienzo, Nº 15. Lima, Universidad de Lima, 1994. xvi. Novela que publica el Fondo de Cultura Económica en México. xvii. Serie Ficciones (Fondo Editorial de la PUCP, Lima, 2003). xviii. Otras voces magistrales (Editorial La Oveja Negra, Bogotá, 1984). xix. Poemario Sin título (Editorial Pre-Textos, Valencia, 2001). xx. Cambio y Desarrollo: Instituto de Investigaciones. Con el apoyo de la Universidad Nacional de Trujillo. Antenor Orrego, Obras completas, tomo V (Editorial Pachacútec, Lima, 1995). xxi. Principalmente, todas las obras de Jorge Eduardo Eielson han sido tomadas de Arte poética. Reunida por el crítico Luis Rebaza. Además, debo precisar que no me he referido a la novela, adverbio de cántico, El cuerpo de Giulia-no (1971), por estar en plena traslación. ** Salomón Valderrama Cruz eljuguetequees@latinmail.com Escritor peruano (La Libertad, Chilia, 1979). Ha publicado Adrina, Sinfonía de flores cruzadas, De Lampa para El Porvenir, Las flores negras, La revolución de las cosas, Los hijos de mi casa hermosa, Sonidos de algunos instrumentos tuertos y En el agujero del poncho. === La identidad hispanoamericana Francisca Pérez de Arce ============ Luis Oyarzún define a Chile como “una tierra lejana, la más lejana del hemisferio occidental, un auténtico finisterrae” (Oyarzún 1967). Esta remotez que caracteriza a Chile lo transforma en un país insular, cercado, tanto por la monumental Cordillera de los Andes como por los “despoblados del océano pacífico” (Oyarzún 1967), y zanjados por el desierto más árido del mundo, en el norte, y nada menos que la Antártica, el polo del mundo, por el sur. Chile es un país donde la insularidad ha hecho que oleadas sucesivas de conquistadores hayan poblado el territorio, mucha sangre se haya derramado y los mitos realmente propios, según Oyarzún, hayan brillado por su ausencia, lo que nos convierte en un país sin alma. ¿Cuánto de cierto hay en esta afirmación, de que Chile es un país sin alma? ¿Están realmente ausentes los mitos de nuestra identidad como país? Según la antropóloga Sonia Montecino la esencia del pueblo chileno radica en su condición de sujetos mestizos. Resumiendo burdamente los postulados de su trabajo Madres y huachos, alegorías del mestizaje chileno: Chile se ha constituido sobre la base de un mestizaje racial y cultural, producto de la invasión de los españoles, en su mayoría hombres, y la relación que establecieron con las indias a través del amancebamiento y la barraganería, que ha traído como consecuencia un predominio de la figura de la madre sola como base del constructo social y el huacho, sus hijos, como identidad adquirida por lo masculino, donde el padre se encuentra ausente, o en otras palabras, es una categoría vacía. Si nos atenemos a los postulados de Montecino la opinión de Oyarzún respecto de la carencia de alma de los chilenos es puesta en tela de juicio, puesto que es incompatible el hecho de carecer de mitos cuando parte del linaje que constituye la sangre de “lo chileno” es precisamente el indio, ya sea atacameño, diaguita, mapuche, tehuelche o selknam, a lo largo y escasamente ancho de este país insular hay un pasado indígena que constituye parte de lo que somos hoy en día: sujetos mestizos. Plantear otra cosa es caer en el deliberado blanqueamiento de la sangre chilena, práctica que ha sido bastante usual a lo largo de nuestra historia. Esta condición de mestizos se repite en todos los países de Hispanoamérica. Pertenecemos a un continente que ha vivido una modernidad que aún se encuentra en pañales, tenemos poco más de quinientos años de “historia” y “civilización”. Pero estos pueblos civilizados a la manera europea hace quinientos años no se fundaron sobre tierras desocupadas. En todos y cada uno de los países de este continente americano había otro pueblo que ya estaba establecido, y éste a su vez se instaló sobre otro que vivía ahí, y así hasta retroceder diez o quince mil años hacia atrás, hasta los primeros pobladores del continente americano que atravesaron el Estrecho de Bering. Claramente, no todas las naciones de Hispanoamérica han manejado su condición de sujetos mestizos de igual modo como ha ocurrido en Chile, donde se cae demasiado seguido en el blanqueamiento. Tal como postula Pedro Henríquez Ureña, México es un ejemplo de pueblo donde conviven los tres rasgos fundamentales de lo que denomina lo “autóctono americano”: lo indígena, lo español y lo mexicano independiente, que es la interpretación de los dos aspectos anteriores por los americanos del México postcolonial. Pero, a pesar de estas diferencias respecto del modo como las diferentes naciones han manejado su propia condición mestiza, existe un factor que es común a todos los países que constituyen Hispanoamérica, consecuencia de la historia particular que como continente hemos sufrido (el haber sido “descubiertos” luego de diez mil años de habitar la misma tierra, el haber sido conquistados y colonizados) esta consecuencia es la subalternidad respecto del llamado “primer mundo”. Si otra hubiera sido nuestra historia, otra sería la relación que mantendríamos con los países civilizados. Y es que tal vez pecamos de confiados al recurrir demasiado frecuentemente a los modelos europeos durante la independencia de nuestras naciones. Tal vez si hubiéramos abierto más los ojos, la conciencia de que éramos una tierra extremadamente rica en recursos naturales nos hubiera dado la clave para evitar nuestra actual condición. Sin embargo, sería caer en la simpleza pensar que Chile no es un país civilizado porque no hemos podido serlo, o porque no sabíamos que podíamos, o porque hacia allá vamos todavía (¿país en “vías de desarrollo”?, ¡por favor..!). Desgraciadamente en nuestro país (y en este apartado, a pesar de que no manejo datos concretos, creo hablar por todas las naciones hispanoamericanas) se ha optado deliberadamente, desde los albores de la conquista, por favorecer los intereses económicos de unos pocos (y estos pocos no viven en Hispanoamérica), y bajo esa premisa ha sido erigido nuestro país, sus estamentos sociales, sus organismos de gobierno, su industria. Si la economía de nuestros países estuviera centrada en el fomento de la realidad interna de la nación: la superación de la pobreza, la educación, la salud como un hecho real y concreto para todo, entonces podríamos hablar en serio de superar la realidad actual, donde la gente se muere en la sala de espera de la urgencia de un hospital, donde los que no tienen dinero para pagar un colegio saben que sus hijos no podrán ser jamás profesionales, porque además las universidades del Estado cuestan demasiado y su sistema de acreditación las convierte cada vez más en una empresa. Es necesario en nuestros países el comprender y apropiarse correctamente del concepto de sociedad. Debemos aprender a luchar por el crecimiento de todos los estamentos que conforman nuestro pueblo, dejando de lado las políticas insanas maquinadas para mantener las brechas sociales: el miedo a la delincuencia, necesario para mantener la obediencia a los organismos de orden del Estado; el desempleo, forzoso para procurar que aquellos que sí tienen trabajo cuiden su condición, aumentando la productividad; la formación técnica, que se plantea como un gran paso en la educación, pero elitiza la formación profesional y nos transforma en un país de mano de obra, nos prepara para hacer el trabajo sucio que en el primer mundo ya nadie está dispuesto a hacer (y de paso hago la reflexión: es curioso que todos los grandes profesionales de nuestro país no trabajan aquí, sino que se van fuera, donde sí tienen posibilidades de surgir, ¿qué van a hacer ellos en un país “mano de obra”?). El tema de la economía no sólo alcanza hacia los temas de la salud y la educación y la constitución orgánica de nuestro Estado, sino que también trae graves consecuencias para el medio ambiente. Tanto Chile como los demás países hispanoamericanos son fuente de innumerables recursos naturales de todas índoles, lo que nos transforma en blanco de las necesidades y, de paso, la codicia de otras naciones económicamente más poderosas pero menos fértiles en este tipo de recursos, como Estados Unidos y Europa. Desde este punto de vista resulta bastante aclarador comprender la verdadera magnitud de los por ahora famosos “Tratados de Libre Comercio” o TLC, donde extrañamente las grandes potencias mundiales se interesan en hacer negocios con un país insular, mestizo y de dudoso manejo de la economía interna, como es Chile (o como podría ser cualquiera de nuestras naciones hermanas). De una ingenuidad abismante resulta la lectura de estos TLC como mejores precios en los productos importados para los compradores, más y mejor gama de productos a nuestra disposición, ahorro seguro para la familia chilena, etc. Aquí no se trata de negocios entre pueblos, sino de negocios entre grandes empresarios, por lo tanto aquí no ganan los pueblos, sino los grandes empresarios. Felicitamos entonces al dueño del Jumbo, o de Lan Chile por el excelente futuro que le espera. En cuanto a nosotros, preocupémonos de esas pequeñas cláusulas inscritas en los TLC, donde se estipula que el país que firma con Chile (sea EEUU, Canadá, China u otro), tiene libertad de utilizar recursos madereros, territorios para ejercicios militares, obtención de recursos mineros, con la mínima fiscalización de parte de nuestro Estado. Este tipo de actitud es parte de nuestra identidad. Debemos asumir que así hemos sido, y así continuamos siendo, y desde este punto revertir muchas situaciones que nos mantienen a todos los hispanoamericanos en la condición de subalternidad, nos transforma en los “otros”, más allá del gran charco y al sur de todo. La globalización es un concepto que ha surgido durante estas últimas décadas, desde que Internet irrumpió en el mundo, provocando una verdadera revolución en las telecomunicaciones. Ortiz define la globalización como el resultado de un conjunto de interacciones, donde el imperialismo económico y cultural (o en su versión posmoderna) impone la relación entre lo local, donde se manifiestan las implicaciones de las historias particulares de cada localidad; lo nacional, la historia que atraviesa los planos locales y los redefinen; y lo global, o la “mundialización”, donde los espacios sufren su conjunción y disyunción, se atraviesa lo local y lo nacional, y se define como transversalidad y no oposición. Se produce una reinterpretación del concepto de territorio, que ya no está vinculado al medio físico, sino que actualizado como dimensión social. Los medios de comunicación han articulado este proceso, garantizando que se extienda hasta todos los rincones del mundo que cuentan con medios tecnológicos mínimos, ya sea una radio o un televisor. La publicidad ha sido la herramienta, a través de la cual es impuesto el “canon global”, aquello que es aceptado como bueno y verdadero ya no sólo para una u otra cultura, sino que para la totalidad de culturas del mundo. Y este canon nos viene principalmente desde Estados Unidos. Estamos hablando en este punto de una reinterpretación de lo que Alfonso Reyes llamó una de sus “disyuntivas americanas”: Europa y Estados Unidos como polos de influencia. Todavía hoy en día se enseña en nuestra propia universidad “literatura universal”, rótulo que designa a las grandes obras literarias producidas dentro de los márgenes de la Europa occidental (que por lo demás, si se observa su extensión en un mapamundi, resulta irrisoria su pequeñez). De esta nomenclatura cabe deducir que toda la literatura producida en los países asiáticos, en Oriente Medio, en África, Oceanía e incluso en Hispanoamérica está al margen, en los bordes. Estos son los alcances de la llamada “globalización”, donde se evidencia que no es que se fomente el contacto entre diferentes culturas, sino que se impone una por sobre el resto, catalogando lo “exótico” en folletos de turismo: “conozca Rapa-Nui y sus sensuales mujeres”, “empápese durante tres días y dos noches de la lejana China”, “África, una tierra de misterio y magia tribal”. A partir de lo anterior se produce entonces una doble lectura de lo que es considerado como “identidad hispanoamericana”. Por una parte está lo que constituye la esencia de todo individuo nacido y criado en territorio hispanoamericano, heredero de una historia, una sangre y un ethos determinado, sea consciente o inconsciente. Por otra parte encontramos a aquello que ha sido clasificado como “típico hispanoamericano”. Dentro de esta categoría el arte ha sido presa bastante fácil, como el ejemplo del realismo mágico, aceptado por el Primer Mundo como lo característico de nuestros pueblos, consumido ávidamente, elogiado por la crítica influyente. La visión de Hispanoamérica como un territorio donde nadie se impresiona si ve un pez volando, donde se fuman habanos y se toma café por si acaso, la siesta es ítem obligado, la piña colada bebida oficial, etc., ha permitido la incorporación de parte de nuestro imaginario a la corriente artística mundial, pero a la vez nos ha limitado respecto de lo que se nos está “permitido” producir a ojos del canon mundial. No podemos, como hispanoamericanos, caer en el simplismo. No se debe volver a “echarle la culpa al empedrado”. Aquí hay sujetos responsables, y ésos somos nosotros. Muchas preguntas surgen a raíz de todo lo que se ha planteado. ¿Es nuestra identidad una e inamovible o cambia junto con los tiempos y la actitud de quienes conforman la sociedad en cuestión?, ¿vale realmente la pena defender nuestra identidad, aquella que incorpora el “alma” de lo que somos, lo indígena?, ¿Es la esencia de nuestra identidad el valerse por siempre jamás de modelos foráneos o es esa una actitud que debemos revertir por el bien de nuestra propia identidad? Creo que no es posible llegar a una respuesta concreta, sin embargo el daño que ha producido a nuestra gente y nuestra tierra el actual modo como lo hemos estado haciendo hasta ahora, esto es, en condición de subalternos, es inconmensurable, y la destrucción física, social y cultural de lo nuestro, demasiado inminente. Tal vez si hubiésemos indagado un poco más en lo que fuimos hace más de quinientos atrás, otro gallo nos cantaría hoy día. Bibliografía • HENRÍQUEZ UREÑA, Pedro. La utopía de América. 1925. • MONTECINO, Sonia. Madres y huachos. Alegorías del mestizaje chileno. Santiago: Sudamericana, 1991. • ORTIZ, Renato. “Espacio y territorialidad”. Otro territorio. • OYARZÚN, Luis. Resumen de Chile. 1967. • REYES, Alfonso. La inteligencia americana. 1935. ** Francisca Pérez de Arce franciscaperezdearce@gmail.com Investigadora chilena (1981). Licenciada en Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile (http://www.puc.cl), y actual alumna del Magíster en Estudios de Género de la Universidad de Chile. Ha trabajado en el mundo editorial y cultural. Su producción literaria permanece inédita. ||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS |||||||||||||||||||||||||||||| *** Sendas del Japón (a la manera de Basho) Norah Vaamonde Olive *** Poemas Augusto Rodríguez *** El rescate de los meses Nadia Lugo *** Poemas Homero Vivas García *** El joyero Laura Guillén Ramo *** Notas de amor Carolina Lozada *** Poemas Jefrey R. U. Peña *** Folletín con tinta animal Rolando Gabrielli *** Poemas Livia Díaz *** Visita de un hombre viejo Érica Rozek *** Poemas Leticia Herrera *** ¿Estamos aquí, o en Jauja? Orlando Mazeyra Guillén *** Poemas Mónica Galleano Lehmann *** La fobia Ricardo Martínez-Mora *** Hombre sin alas Paolo Astorga === Sendas del Japón ====================================================== === (a la manera de Basho) Norah Vaamonde Olive ====================== Me vine a Japón a mediados de septiembre de 1988, con mis maletas repletas, porque no quise dejar nada que me pudiera hacer falta y no quise mirar atrás aunque me fui aprehensiva, pero con la determinación de que mi nueva vida se hiciera y durara. Cuando empecé esta jornada, deje atrás miles de cosas y sí, emprender una jornada es una experiencia aterradora y excitante a la vez. Yo me pregunto qué son las jornadas, me pregunto qué tanto de mí permanecerá y qué tanto se irá para siempre. Después de un viaje largo y monótono llego al Japón en un vuelo desde Chicago, es un día cálido, asoleado, y en el aeropuerto me espera Floyd. Él viste camisa azul claro y jeans, su aliento huele a flores como si hubiese bebido alguna ambrosía o un perfume. Es el atardecer en Tokio y tomamos uno, dos, tres trenes mientras nos asombramos juntos al pasar por el parque de Ueno. En el paseo, los transeúntes son reemplazados por el follaje, jardines y bosques en medio de la ciudad. Parque de Ueno Al aire de septiembre ¿Notas mi temblor? Después de un recorrido largo en el tren desde la estación de Ueno, hemos llegado a la sección de Shinjuku al anochecer, las luces ya se han encendido y cuando la gente sube a las aceras vemos los grandes edificios y los comercios en la cuadra de la estación, miles de personas cruzan la avenida y en la esquina una amplia pantalla de TV, iluminando la cuadra, deja ver al grupo Police en un video. Sorprendente, la indiferencia de los transeúntes es un marco perfecto para la exhibición, todos van de prisa quizás a buscar un restaurante, a tener un momento de reflexión, quizás aferrados a un juramento, a una promesa, a una creencia... Luna en Shinjuku proyecta rutilante La imagen de Sting Alejados del ruido entramos en un boulevard de restaurantes y tiendas. Es una arcada luminosa y un centenar de personas se pasea entre los comercios con bolsa de plásticos en las manos. Tengo hambre y sed, quisiera beber agua mineral. Nos acercamos a un restaurante que tiene menú en inglés y a un lado una gran vitrina con muestras de los platos que sirve el restaurante. Escogemos cualquier cosa y entramos silenciosos. Como sospechamos que tal vez no nos guste la comida, estamos tensos. Enseguida el “maître” busca a un mesero que sabe inglés y nos atiende muy bien. Yo no sé qué quiero; el mesero sugiere que mire las muestras en el menú. Hay fotos de los platos en la vidriera. Me decido por los fideos y los langostinos y nos ponemos a conversar mientras el mesero ronda el restaurante. Gambas y fideos ¿Son muestras o confites en este tazón? Hoy la jornada fue larga, tres trenes. De Shinjuku a Ueno de Ueno a Niigata y de Niigata a Nakajo en el tren expreso y en Nakajo a un taxi que nos deja enfrente de un complejo de apartamentos, en las sombras de la noche. Es la madrugada, llegamos a un apartamento mínimo demasiado pequeño para tanto equipaje, para todo el bagaje que me he traído. El olor del tatami me sorprende; casi huele al jardín de la casa de Caracas. Las sillas son todas tipo japonés, pegadas al suelo y sólo en la cocina hay una mesa de pantry pequeña para cuatro personas. Él saca el futon azul, lo desenrolla y la pequeña habitación se convierte en una alcoba. Afuera sólo se oye el tren que sale, a lo lejos y Nakajo comienza a existir y yo veo transparencias en sus ojos azules. Brisa marina — qué ojos tan azules— calman mi temor Rápido transcurre el tiempo este atardecer de octubre; caminamos hasta el restaurante de tempura. Dos hombres conversan en la barra y nosotros escogemos una mesa, bebemos el té negro y conversamos un poco, muy poco, mientras esperamos el plato de arroz, los langostinos fritos y las empanadillas. Huele a soya, a rábanos frescos y a frituras. Comemos, hablamos del día y salimos del restaurante cuesta abajo. De vuelta a casa, llovizna y Floyd abre el paraguas, él tiene que encorvarse un poco para que podamos caminar juntos. Yo levanto la cabeza para mirarlo pero también veo la luna que apenas sale entre las nubes oscuras. Ahora el viento se hace cargo y la llovizna apura y los dos caminamos en la acera oscura, juntos para que el paraguas nos proteja. Noche de octubre Aquí, bajo el paraguas ¿Somos dos o tres? Son las dos de la tarde; salgo hacia el centro de Nakajo, nada especial, sólo una tarde cualquiera y comienza a lloviznar, saco mi paraguas y voy a una cuadra del centro cuando las gotas de lluvia se convierten en trozos de hielo. El granizo golpea mi paraguas, sigo por la avenida, en la acera, de pronto siento que alguien me toma por el brazo y me mete hacia una tienda de dulces, de esas que tienen cortinas. Ya adentro no sé qué decir. Afuera el ruido del granizo es ensordecedor. Entonces me doy cuenta que es Eriko quien me ha arrimado hacia la tienda. Eriko me explica que a ella también la tomó desprevenida el granizo. En la tienda nos ofrecen té y nos hacen pasar hacia un saloncito trasero donde otras personas esperan. Eriko conversa en japonés y todos me miran a mí. Esperamos a que amaine el temporal por unos veinte minutos. Salimos y hace frío. Otros transeúntes salen de otras tiendas. Por un momento, las callecitas del pueblo están llenas de gente como si muy cosmopolita; nadie pasa sin mirarnos, sin saludar con una reverencia. Nosotras les contestamos. Cae el granizo, ¡En la confitería rasgados toldos! Último jueves de noviembre, vamos colina arriba a la casa de Lorna a celebrar la fiesta de Acción de Gracias. El aire frío nos abruma la subida, pero los intensos colores nos distraen; hay tonos naranjas, amarillos y vino tinto. Sinfonía en silencio. Regresamos al atardecer cuando una luz débil cae apenas en el rojísimo arce enfrente de la casa. A lo lejos la quietud de la tarde es interrumpida por un graznar de gansos, en algún corral cercano. Nos sentamos en el porche para admirar el arce que flamea a las últimas luces de la tarde. Los invitados bajan felices hacia sus casas conversando y sus voces se extienden sobre los campos rectangulares. Tú me miras y comentas que mi sweater azul rey da color a mi cara en la luz de noviembre y el azul de mi sweater se diluye por un momento en tus ojos que sonríen. Los últimos comensales se acercan a conversar y comentan como la luz convierte el arce en una llama de luz. Antorcha rubí Para acción de Gracias Ramas del arce Aquí en Japón reciben el año nuevo con ciento ocho campanadas solemnes en los templos budistas, sirven para empezar el año borrando los pecados. El tren expreso nos ha traído de vuelta desde Kyoto hace apenas unas horas. Para recibir el año sigo un viejo ritual y me cambio a un vestido rojo aunque no hay nadie en casa, sólo nosotros dos. Luego, abro la botella de champagne y nos abrazamos mientras suenan las campanas del templo budista. Salimos al balcón; hay nieve en las colinas y, ya casi cubierto por las nubes, un puñado de estrellas intensas enfría el descampado. Nevado fondo Campanas y estrellas El año nuevo Es la mañana del primer día del año 1989 en Nakajo, la nieve ha caído toda la noche a grandes copos y, desde la ventana sellada, el silencio parece moverse con sigilo entre las casas. Dice la señora Hiroko que esto no es nada, que hace años la nieve llegaba hasta el segundo piso. A mediodía ha dejado de nevar pero ahora hay colinas blancas en los alrededores. El sol pone brillo de arena sobre los campos de arroz escondidos bajo la nieve. Los rectángulos han desaparecido. El silencio es una presencia. El año nuevo empieza puro y blanco, mudo, seguido de frías centellas. Es el primer día del año, llega bañado en rayos de sol pero arropado en frío. Copos de nieve — Nadie les oye caer entre las casas Un sábado de abril, por la mañana, salimos todos en un tour desde Nakajo hasta la ciudad de Niigata. Es una mañana asoleada y cálida; las flores han aparecido y, precisamente hoy, el día es claro y lucimos todos radiantes. La avenida de Nakajo tiene cerezos en flor, y en las granjas alrededor, los árboles de caquis se están llenando de hojas. La avenida hacia la planta de gas está libre de nieve y un aire marino se siente venir hacia las colinas. Tomamos el autobús hacia Niigata y las cimas de las montañas aún están cubiertas de nieve. Hay una gran elocuencia entre los pasajeros, estamos todos asombrados de tanta luz porque hasta ahora ha sido un invierno gris y lleno de nieve. La gente ha sacado los futones a asolearse y hay una gran concentración de personas en la estación del tren, como si otros hayan decidido que es un día ideal para irse de paseo. Pasamos la calle Honcho donde bulle el mercado libre del sábado y tomamos rumbo a la autopista. Nakajo se queda entre las colinas con el marrón oscuro de las casas y el negro de los techos, en el camino a Shibata los ventas de carros y las tiendas de verduras están cerradas porque hemos salido temprano. Gotas del deshielo sobre los techos negros viejos témpanos Llegamos a la ciudad en una avenida que se abre en subida hacia el puente que atraviesa el río. Lo primero que vemos son los taxis estacionados frente al hotel. Los choferes van enguantados y llevan gorras al estilo inglés. Esos taxis huelen a hule y a cera, el conductor toma la amplia avenida y vemos los comercios y los restaurantes, a unas cuadras de la avenida está el hotel donde nos reunimos todos para un almuerzo; en esa precisa cuadra, hacia la izquierda, se extiende una avenida paralela al río Shinano. La avenida con cerezos y sauces es una fantasía con miles de diminutas flores rosadas. Son los cerezos en flor que hacen un jardín donde ya cuelgan los bombillos para la noche, cuando miles de personas se sentarán alrededor para celebrar y observar la entrada de la primavera. Habrá una merienda bajos los cerezos esta tarde, mañana los cerezos perderán sus hojas bajo la lluvia y el viento y tanta belleza habrá sido así de fugaz, efímera pero celebrada profusamente. ¡Qué ligereza! Los cerezos expuestos al viento de abril Esta tarde de verano venía dormitando en el tren a Kyoto. Paramos en una pequeña estación y de pronto aparece una mujer en kimono. Ella cruza el andén con expresión de sorpresa en la cara, aunque parece sorprendida algunas chicas escolares la miran de reojo. La mujer se inclina un poco sobre sus sandalias y parece una figura de porcelana con pies de marfil. Ahora recibe a una señora mayor que ha bajado del tren. Ambas se dedican profundas reverencias y luego se alejan tan rápido como han aparecido y la mujer en kimono da unos pasitos mínimos pero rapidísimos en sus pequeños pies envueltos en unas medias blancas satinadas, que los enfundan sobre las sandalias altas y adornadas. Con prisa se alejan entre los transeúntes, indiferentes al discreto estupor que han levantado. A los pocos minutos el tren continúa su marcha hacia la estación central. Kimono carmesí diminuta la geisha sobre el andén Son las cinco de la tarde; debemos llegar al parque de Ueno. Perdidos en la estación del tren de Shinjuku escuchamos el rumor sereno del tren que se aproxima mientras observamos asustados el gran anuncio de trenes y sus conexiones. Comparamos con la pequeña tarjeta que tenemos marcada por nuestra traductora. ¡No son iguales! Alguien que pasa de la estación nos pregunta en inglés que si necesitamos ayuda; pues sí, mire, vamos a Ueno, el hombre nos ayuda a comparar nuestra tarjeta con el póster de la estación; agradecidos compramos los boletos y seguimos escaleras abajo. El tren ha llegado, la multitud se despliega en salida, miles y miles de cabezas brillan bajo los focos de neón como joyas de azabache; corremos hacia el andén y la corriente contraria, como por arte de magia y desplegando una cortesía colectiva increíble, se corre un poquito y nos deja espacio para que pasemos a abordar el tren. Horario de junio De Shinjuku a Ueno Contra corriente Otra jornada acaba. Regresamos a casa desde Nara. Nos espera un verano lleno de pájaros desconocidos hasta ahora. Es el primer verano en este lugar donde oigo al cuco por primera vez. Las parejas de cucos me ven pasar en mi caminata del mediodía desde la cima de los árboles. Vigilantes, en parejas, mientras paso entre las veredas del bosquecito que colinda con la universidad. La brisa marina entretiene mis pensamientos; es el mismo olor que he sentido en otras costas lejanas y a ratos me desconsuelo. El silencio del bosque se acaba sólo cuando el cuco le habla a su pareja. Callado bosque Marca el mediodía Puntual el cuco Camino de nuevo bajo los árboles de Nakajo. Hice un juramento y por eso me quedo. Siento una gran soledad como de un exilio tremendo pero no es un exilio. Me voy de paso hasta las veredas cerca de la avenida siete donde me hace señas la señora Keiko, es una mujer amable y graciosa. Me invita a pasar a tomar el té en su tienda de belleza. Y me ofrece un masaje facial de hierbas y aceites. La complazco y Keiko conversa. Ella sabe que estoy solitaria, también ella lo está, dice que sus hijos gemelos se han ido a Niigata a estudiar y son sólo ella y su esposo y un tedio que la desconsuela. Manos untadas Se desliza el esmalte — Verde fulgor del té Las grullas han vuelto al arrozal esta tarde, con los binoculares puedo percibir el chapoteo de sus patas en el pantano. Me gusta verlas volar pero tendré que esperar un poco para verlas extender sus alas porque se están alimentando. Pienso en la ocurrencia del primer ser que se encontró en la necesidad de levantar campamento y salir a buscar otras sendas, otras condiciones. Yo hace ya casi un año que me vine al Japón; llegué el otoño pasado con mis maletas repletas, porque no quería venirme sola traje tanto equipaje. Fue una decisión rotunda de la que siempre quise que no hubiese vuelta atrás. Han sido días duros, pero también días preciosos que me han abierto el mundo y los caminos; me han dado el paso intenso y la necesidad de buscarme y de encontrarme. También me han dado el yo que se relaciona con el otro, el que crece y se mira en otro y se ríe y se encuentra a sí mismo. Es como las grullas que vienen, se encuentran y se juntan y pero, ¿es verdad?, ¿es auténtico? o, ¿son estas ideas sociales? ¿Una mujer necesita formar familia? No lo sé, a ratos lo dudo, sólo a ratos. Como las grullas hay mucho pantano que chapotear antes de encontrar comida, dejar trazos y emprender vuelo. Sí, blanquinegras las grullas y mis ideas surcan el arrozal Una tarde cálida llena del croar de las ranas como si estuviesen en todas partes. Acabamos de regresar de la ciudad. El ambiente rural de nuestra casa contrasta con la sofisticación de Niigata, ciudad de amplias avenidas y de elegantes edificios. Vimos hoy una exhibición de pantallas de papel de arroz pintadas con diseños de pájaros en vuelo. También admiramos una colección de cajas suntuosas para guardar el té o para poner pequeñas joyas. En los fieltros de la galería destellan los broches para el cabello que llevan las mujeres cuando visten kimono. Había una peineta con el diseño de un pavo real con plumas en despliegue, repujadas en rubí, zafiros y diamantes con el brillo realzado bajo los focos de la galería. Me duermo con la imagen de las joyas, perfecto círculo en el marco de oro. Aún huele a arroz y a almíbar; en la galería, unas muchachas vestidas de coloridos kimonos, sirven té y dulces hechos de pasta de arroz y granos de soya. Rojo poniente Campos de arroz sin brisa Croan las ranas Ya llegó el momento de regresar; nos vamos temprano en el tren a Tokio. Ha sido un verano cargado de preparativos y visitas. En la estación nos despiden los amigos y la señora Keiko ha traído provisiones para el camino. Intercambiamos reverencias y direcciones, Naomi se echa a llorar a la hora de la despedida. Ella ha sido mi estudiante durante un año. La abrazo y se me queda el olor a hierbas de su cabello, le pido que me escriba pero no sé si me ha entendido. Ella vino a mi casa sin falta una vez a la semana pero es tan tímida que no sé qué aprendió. Ahora me llama señora y me da las gracias en perfecto español pero no dice adiós sino hasta luego. Subimos al vagón y Naomi se queda con lágrimas en los ojos y todos los amigos nos despiden desde el andén, Nakajo se agolpa en mi frente como si el tiempo se concentrara en un bloque de sangre en un instante. Sus ojos negros no son gemas de ónix se humedecen Poco a poco el tren pasa entre los arrozales y las colinas, se ven los árboles de caquis en las granjas. Pasamos por el recinto universitario de edificios amarillos y el tren atraviesa la avenida que baja hasta la autopista que lleva a Shibata. Por unos segundos nos miramos, entonces reaparecen los campos de arroz abrigados por las colinas y más tarde vemos las cimas nevadas a lo lejos sobre el camino a Niigata en un día encandilado por la luz de agosto atormentado por los gritos de las chicharras, aliviado por el aleteo de alguna mariposa. Allí se quedan las casas en marrón y negro con los futones al sol como cada sábado. El tren es un expreso y por primera vez lo lamento, hoy quisiera contar las estaciones a Niigata, en cada pueblo y aldea pero, no, hoy llegamos a la ciudad prontamente y tomamos el tren bala, dos horas a Tokio. No hay paisaje para ver y reflexionar, sino un puñado de sensaciones que quedan de la jornada, del inicio del fin, de las despedidas. la mariposa hasta el fin verano todavía fiel ** Norah Vaamonde Olive norah.o@usa.net Investigadora venezolana. Licenciada en Letras por la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve; 1980), con postgrado en Lenguas Extranjeras y Literatura en Southern Illinois University (SIU, http://www.siu.edu; Carbondale, Illinois, EUA; 1996). Ha sido cursante de talleres de poesía con Rafael Cadenas (Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Celarg, http://www.celarg.org.ve; 1983) y con Maria McLeod (Carbondale Public Library, http://www.carbondale.lib.il.us; Carbondale, Illinois; 2000), así como de diversos cursos de idiomas. En Venezuela trabajó en la docencia, entre 1981 y 1988, a nivel de bachillerato y superior. En EUA se ha desempeñado como profesora bilingüe en el Distrito 17 de Cobden, Illinois (1998-2001) y en la Cátedra de Español de SIU (2001-05). Poemas suyos han aparecido en diversas publicaciones, como el diario El Nacional (http://www.el-nacional.com), la revista de la SIU y la revista Lunium Wunders. Además ha publicado el poemario Un pájaro que emigra (PEN Club de Venezuela, http://www.pendevenezuela.org; 1989) y mantiene inédito Dormir sosegado (2006). === Poemas Augusto Rodríguez ========================================= *** Todo se irá a la basura Mi corazón estallará como piñata de fiesta de lo que algún día fui no queda nada sólo vómitos de transeúntes la borrachera es la última victoria en estos días la mejor poesía se sigue escribiendo en los baños públicos tanta es mi náusea que le vomitaré a la mujer que amo y después me la devoraré con un poco de esfuerzo pero con la muerte dividida en mi garganta *** Trabajar cansa “Trabajar cansa”, ya lo dijo el poeta Pavese y es que todo me cansa hasta lavarme los dientes o ponerme medias para dormir ¿quién pudiera ser todavía un niño que juega al balón y no tuviera miedo de envejecer o morir? ¿quién me regalará pronto un poco de veneno para beber antes que llegue el fin? *** El animal que hay en mí Mi cuchillo tiembla en mi puño. No hay nadie en la casa, me escondo en el corredor y sigo pensando que no hay nadie. Pero una sombra cruza sospechosa el animal que hay en mí me incita a atacar y ataco: otro muerto más para que los periódicos se sigan enriqueciendo y yo en mi clandestinidad, solo, con hambre y sin que nadie me tome una maldita foto *** Escupo sobre mis banales contradicciones Lo escribiré trescientas veces en mi piel: es inútil respirar cuando tenemos la muerte tan cerca es inútil soñar cuando sólo tenemos un vaso de vino por delante es inútil cantar cuando no tenemos nada con qué saciar nuestros apetitos sexuales, ni nuestra vergüenza, ni nuestras canalladas es inútil creer en dios cuando hemos vivido negando las religiones escupo sobre mis banales contradicciones y repito: todo es inútil lo escribiré miles de veces en mi piel *** No me prives de tu carne Llámame canalla, vende patrias, mentiroso o llámame Lucifer pero no me prives de tu carne yo soy un rey que perdió hasta su corona mi poder está hecho pedazos he vuelto a ti para coronarte como la nueva reina de mis tinieblas es lo único que puedo hacer por ti llámame vagabundo o Satanás pero no me prives de tu carne *** Los dioses leen en mi piel Los códigos de tu cuerpo tienen múltiples alas donde mi enajenación se estremece y encuentra su espacio tu cuerpo es un pequeño lenguaje que los dioses leen en mi piel tu cuerpo está lleno de significados y de significantes que sólo yo descifro en mi locura *** Los muertos copulan con otros cuerpos Nada somos más que un poco de sol en los ojos y aire movido por los labios (el pecado original nos sigue pesando, en nuestra estúpida conciencia humana) hay muertos que copulan con otros cuerpos nada queda sólo mi rostro bañado de venenosas serpientes *** Quemaré todas mis naves en tu cuerpo Todos se han ido nadie queda a lado de mis huesos mas esa vela encendida que alguna ardió en tu cuerpo la cera se fue derritiendo en tu piel mordías el aire de la locura quemaré todas mis naves en tu cuerpo pues ya no queda nada de nada mas esa vela encendida que arderá eternamente *** Bocetos ingenuos Los cuerpos son pequeños grabados o bocetos ingenuos de Dios Él nos hace volar por el papel con su pincel pero Dios se ha marchado y se niega a terminar lo arruinado *** Adiós padre Padre me voy: voy a jugar en la muerte, padre me voy. Dile adiós a mi madre, y apaga la luz de mi cuarto: padre, me voy. Leopoldo María Panero Padre me voy me voy definitivamente a jugar con la muerte mis días se han tornado tenebrosos y ya no tengo tu mano sobre mi hombro ni tu sonrisa cariada y benévola Padre lo he decidido tengo que irme pronto ya hice las maletas y es inminente mi partida despídeme de mamá, de mis hermanos, de la abuela y del perro hijo de puta del vecino Padre me voy sí pero aquí te dejo mis poemas para que los leas y después los quemes pero antes te darás cuenta, tal vez, de todo lo que en vida, te amé y odié *** El día del entierro de un amigo Todos los presentes lloraban a moco destemplado por la muerte de mi amigo leyeron poemas corearon canciones corta venas y contaron una que otra anécdota sobre su vida en este mundo cuando me quedé solo frente a la lápida de mi difunto amigo le arrojé semen y vino porque fue lo único que a él en vida le interesó *** El amor de las putas del bar Fíjate, incluso las putas en el bar piensan en él beben demasiado y casi se olvidan del negocio Charles Bukowski ¿Quién dijo que las putas no tienen derecho a enamorarse? es verdad que algunas ni besan a sus clientes otras sí a otras les gustan los tres platos, a otras dos, a otras ni uno pero ellas se ponen como gallinas pisadas cuando el poeta llega al bar porque mientras él las penetra también les lee al oído poemas de amor que jamás olvidarán ** Augusto Rodríguez elfrancotirador79@hotmail.com Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos aparecen en varias antologías locales y del extranjero. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005) y Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005). Es el fundador del grupo cultural guayaquileño Buseta de papel. === El rescate de los meses Nadia Lugo =============================== En la costa normanda, a hora temprana, no necesitaba a nadie. La presencia de las gaviotas me molestaba y las espanté a pedradas. En sus cuchillos de estridencias sobrenaturales comprendí que era precisamente lo que necesitaba, que sólo lo siniestro podía apaciguarme, y que para hallarlo me había levantado tan de mañana. Emile Cioran Notas en el diario de Natalinna 9 de abril del 1987 Me invade esa nostalgia de quien ha callado muchas palabras para no sufrir un final a golpe de palos. Se va haciendo más fuerte mientras miro un corto de algún director francés, va creciendo y creciendo justo en el acto en que un chico blanquísimo y escuálido le hace el amor a una mujer asiática que acaba de conocer. ¿Será posible así el amor? Porque él nunca había conocido a una... y su lengua jamás... esa baba salada que resbalaba... ese olor del que se viene... se va. Fue como aquella vez. Recuerdo. Aunque no tenía yo ojos rasgados y tú no eras escuálido. Pero las sombras, el colchón, las sábanas, la puerta tocando al fondo tan parecida y tu presencia siempre llenando todo el piso. Era para no creerme el cuento que me estaba echando la vida que se ríe enseñando la muela de atrás. Me pregunto si a las demás les pasará lo mismo allá donde estás. Porque es tan diferente todo y abundan tus facciones al norte, don’t ask if so and so slept with so and so... the answer is always yes y hace tanto frío. Te rompe los huesos el frío. Te arruina las tardes el frío. Te quiere ver muerto el frío. ¿Extrañarás los vapores de este mar que hierve al ecuador? El calor que sale de mí y que no encuentra salidas en Manuel. Su concentración se parte en letras de las que normalmente me hace cómplice. Él siempre así desde el primer día, diciendo que es mejor tocar el piano sin saberlo, llamando cada mes por su nombre, cada color por su color. Aún hoy paseamos por las calles contaminando cada esquina con humo y colillas, escuchando las voces de los ángeles que se ahogan en la seguridad de cada funda que compran en una tienda exclusiva del centro comercial, confundiendo la luna con cada farol amarillo. Quiere tanto que le quiera. Me pregunta: ¿son blancas las piedras? —Las que te hacen caer y dar, rodar por la calle, y te las vuelves a encontrar mañana, pasado, son a cada rato blancas —pero él no sabe porque ni lo indaga. No imagina que te gusta el helado de chocolate, ni que al soñar a las cinco de la tarde te despierta el timbre de alguien desconocido que llama al teléfono, ni que te fuiste, ni que te fuiste y no dijiste nada. Tampoco se lo he explicado, porque a Manu no le importan tal tipo de insignificancias. Está el sol, el coche y nos encontramos en medio de una isla forrada de estupefacientes, como dos Alicias en espera de un sombrero de sobretodo rojo, volcado. No le importan los amores perniciosos a distancia de los que se quieren, pero nunca el mismo día, aunque sea el mismo día y la misma ciudad. Él no sospecha que nunca fuiste azul, que nuestros días tampoco lo fueron pues te debatías en los tonos más cálidos que brindaba el Caribe, tan lejos de lo acostumbrado a ver por tus ojos. Y te me perdiste como tantos otros rostros. Tus manos de mujer se me olvidan en una caja arrumbada con muchas más... con cubiertos, servilletas de tela; lo que siempre pidieron tus anhelos mediocres, tu nunca querer otro cuerpo, otro pecho, otro desierto. Cuando pretendí que Manu escribiera algo sobre ti, tapaba sus ojos y se bañaba... luego me repetía canciones de amor la noche entera, luego me regalaba esos besos para que durmiera, se partía en dos, fumaba, luego me quería. Al final llevaba la sonrisa de felicidad de las salas de espera en los hospitales. También te amaba. 21 de abril del 1987 Para cuando te conocí todo lo mío era blanco que esperaba abarcarlo todo, una historia que se cuenta y nadie la cree. A Manu le pasaba lo mismo, entendiendo que éramos dos que se multiplicaban por cualquier número cuyo resultado quedaba al blanco. Ahora ninguno pronuncia el nombre que una vez tanto creó. Ahora dormimos. Respiramos. Nos trepamos sobre la pelvis de cualquier cuerpo con rostro hermoso lleno de bucles. Nos mortificamos lejos deseando no volver a toparnos en ningún parque o en el capítulo cinco de Rayuela. Y tenemos que vivir con estas copas desbordadas en agua mala. ¿Como ayer? ¿Y dejar de hacer? Y pasar por las calles pretendiendo no dejar las marcas para asfaltar como quiera de nuevo lo nuevo. Lo veo en todas partes: vuelan las flores y las cortinas blancas, porque todo lo mío sigue siendo blanco. En la tarde Entonces queda tan claro el final... y punza fuerte justo aquí... en el vientre. ** Nadia Lugo nadialugo@hotmail.com Escritora dominicana (Santo Domingo, 1983). Estudiante de publicidad. Textos suyos han aparecido en la revista virtual Cielo Naranja (http://www.cielonaranja.com) y en el diario Clave Digital (http://www.clavedigital.com). === Poemas Homero Vivas García ======================================= A Mery Con su partida Nos puso en el sendero Hizo posible Todos los reencuentros Como una chupita Recibió el peñascazo Enviado con la fuerza Del azaroso infinito No hizo Otra cosa más Se durmió Y se fue === Llega Él quien se dice y que aún pretende Llega y sólo carga un bulto de ancianos sentimientos A dónde partirá si en su casa resta la ceniza y un lamento largo como un filo de agua Como un hilo perdido en esos laberintos llega A dónde partirá Como un perdido en las calles de libélulas repletas === *** Santa Teresa, de todas tus miserias Hoy sucedieron los límites violados Sucedieron las pisadas sobre jardines nunca hollados El Rey sin vergüenza asume aquel sometimiento Asume en suma lo acogido y lo gozado Como Dios —que bien quisiera— dice lo lleva y lo diluye Como Dios extiende su mano y se perdona === En las serenas lagunas de tus ojos abrevaré los años transitados en mis rutas desiertas y amargas Con el almíbar oculto en el panal de tu boca saciaré las carencias de pasiones agotadas Cubriré en fin mi cansada presencia con la seda fresca de tu piel para quedarme ** Homero Vivas García homerovivas@yahoo.com Escritor venezolano (San Cristóbal, Táchira, 1953). Es miembro de la junta directiva de la Asociación de Escritores del Táchira y de la junta organizadora del Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano que se celebra anualmente en ambos países desde 1992. Abogado de profesión, ha publicado poesía, entrevistas y reseñas en periódicos y revistas literarias venezolanas e internacionales. Ha publicado, entre otros, los poemarios Ciudadela sitiada e Índigo (2002). === El joyero Laura Guillén Ramo ===================================== El joyero quiere ser un puente que llegue lejos y cuanto más lejos, mejor. Una gran variedad de joyas ofrece ventajas para vivir sin palabras, contemplando los prodigios del fantasma escondido. Encuentro una diadema invisible y la coloco sobre mi cabeza. *** Un broche ¿Conseguir un imposible? Dile a la dama que sabe decir sólo una palabra Ella lo consigue todo Sólo sabe decir “no” *** Un reloj El fin del amor llega al comienzo. Tenlo por seguro y no llores más. Si comienza, terminará. *** Un anillo Sólo hay una unión perfecta: la que no tiene escapatoria. *** Lapislázuli Sueña tu impotencia en un mar azul que se rebela estando en calma. Mudo, nadie se da cuenta. Y tú satisfecho te vas alejando de la orilla... *** Un rosario Un sueño perdido Un circo sobre la espuma de mar Un pensamiento Y desapareció *** Un collar Si yo te ayudo, tú ayudas a otros que ayudan a otros que ayudan a otros y a otros y a otros más. Y esos otros no sé quiénes son. Lo siento, pero no te ayudo. *** Un abrecartas Me pregunto qué opciones quedan. Yo te abriré nuevos horizontes, respondes. Suspiro agradecida. Quizá así pueda comprender. Esto no te lo había contado nadie. Pero hay dos, exactamente dos horizontes. El de los demás y éste que es el mío. ¿Comprendes?, preguntas. *** Una moneda Un deseo me lanzó al abismo. Y al caer vi mi sombra aplastada contra el suelo. Y deseé volver. Mi sombra se perdió para siempre. Y yo, con ella. *** Y la diadema invisible Cuando se ha visto más de lo que se debería, uno se queda ciego. Y sólo espero que eso me ocurra. Un día u otro ha de ocurrirme. No creo que aguante mucho más. Él me abrazó fuerte y la oscuridad puso un manto opaco sobre sus ojos, mientras yo coloqué la mano sobre el ojo derecho y miré con atención la botella de vodka que había sobre el mostrador. Sé que puedo aniquilar la realidad tan sólo escogiendo la puerta equivocada. Preparo el joyero y lo agarro con fuerza. Ya está todo listo. Escalo la montaña, tengo mucho cuidado con donde pongo los pies para que no ruede ninguna piedra y no hago ruido, sólo el de mi respiración, así nadie me oirá llegar. ¿Quién va?, oigo a lo lejos. Y no sé qué contestar. ** Laura Guillén Ramo l.guillen.r@esade.edu Escritora española (Zaragoza, 1975). Actualmente es doctoranda en psicología aplicada. === Notas de amor Carolina Lozada ==================================== Puedes hacer lo que quieras conmigo, hasta golpearme. La extraña expresión de subyugación amorosa estaba escrita con una letra pequeña, tímida, poco firme. La nota fue dejada en un papelito amarillo, de esos adhesivos que se usan en las oficinas como recordatorios. El papel se encontraba asomado en su punta desde el borde de un libro de cuentos árabes, sobre la mesa que una joven ocupaba en la biblioteca pública. La mujer encontró el papel al regresar de tomar un café que le ayudó a despabilar la somnolencia, luego de pasar varias horas leyendo. Ella acostumbraba a ir diariamente a la biblioteca, estaba trabajando en su tesis de grado sobre literatura árabe. Al ver el papel lo tomó y leyó con curiosidad, luego miró disimuladamente a su alrededor en un intento de encontrar al posible autor o autora. En la sala había poca gente, además de los empleados del lugar, el señor moreno que siempre lee libros de historia, la mujer vieja de anteojos pequeños que apenas saluda con una mueca que en ningún momento pretende ser sonrisa. Frente a ella dos chicas que de cuando en cuando soltaban los libros para recibir y enviar mensajes telefónicos. Al fondo, cerca de la cara lacónica de Andrés Bello, un joven de cabellos largos se encontraba sumergido en las páginas de un libro de historia medieval. Es él, pensó ella. Ella, una mujer hermosa, inteligente, de intuiciones acertadas. Sabía que era él. Ese mancebo de cutis tranquilo, ese joven que trataba de esconder en la lectura la mirada que quería escaparse para plantarse en el cuerpo de ella. Era él el autor de tan extravagante nota de amor. Era él, estaba segura. Los días transcurrieron al igual que las páginas de los libros. La peste acabó buena parte de la población europea en la Edad Media. Los flagelantes culpaban a los pecadores e incrédulos por el castigo divino, las ratas transmitían la peste, las condiciones higiénicas no eran idóneas. Las mujeres de los cuentos árabes ocultaban rostros encantadores tras las telas oscuras, los guerreros cantaban a Alá. Mil, mil y una maravillas. Entre la peste medieval y las maravillas orientales la correspondencia siguió su curso, los papelitos emigraron de colores. Iban de amarillos, azules, verdes hasta fucsias luminosos. También los mensajes sufrieron un proceso gradual de intensidad amorosa. De los tiernos y cursis tus manos sobre las páginas parecen el vuelo rasante de orquídeas marinas, a los recargados de erotismo y deseo: tus pechos galopan las páginas de los libros como soles al mediodía. La mujer leía las notas y una calurosa sensación le invadía la entrepierna que debía apretar con pudor y con fuerza. Al llegar a casa guardaba celosamente los papeles en un baúl de madera que tenía en su habitación. En las noches, luego de bañarse, se acostaba desnuda sobre la cama y lanzaba sobre su cuerpo las notas de amor y sus colores. Eran tantas que su piel se transformaba en papel. Piel escrita con letra menuda y tímida. Mapa atravesado por la poesía de un hombre enamorado. Helena troyana, amante, Virginia, la luna de tus senos, el perfil griego de tu mirada. Helena ausencia, Helena presencia. Tu nariz en primavera, tus ojos en invierno. Tu cuerpo vestido de celofán. Helena, Virginia, Ofelia, Marguerite Duras, mi amante de la biblioteca. Las notas se impregnaban del olor de la mujer, del acento de su piel, del deseo por las caricias. Demasiado deseo para contener entre unas sábanas y una habitación solitaria. El juego del amante de las palabras se había convertido en un juego mórbido y desesperante. El remitente de los mensajes no mostraba ninguna intención de cercanía. Apenas las miradas que se cruzaban de cuando en cuando entre las hojas de árabes y europeos. Tantos siglos y diferencias culturales conjugados en unas tímidas miradas intermitentes. Ante el insostenible deseo, la mujer decidió enfrentarlo, estaba dispuesta a sentarse en su mesa, frente a todos esos libros de historia de la Europa medieval. Se sentaría al frente del hombre que ella estaba segura era el remitente de los mensajes multicolores y le pondría ante sus ojos los cincuenta y dos papelitos que ella guardaba desde el primer día. Lo miraría fijamente y le exigiría una explicación. Una explicación colmada de besos y caricias. Le diría que su nombre no es Helena, ni Virginia, mucho menos Ofelia y que Marguerite Duras es una escritora a quien ella quiere mucho. Le diría que en realidad se llama Libia y que su padre le había puesto ese nombre porque él fue guerrillero y a veces, comunista, y que ella corrió con suerte, pues a su hermana la llamó Intifada y su hermano menor se llama Fidel Ernesto y que no necesita darle explicaciones de por qué Fidel Ernesto, pues a Fidel lo conoce todo el mundo y a Ernesto no tanto como Ernesto, pero sí como el Che. Le preguntaría quién le dio derecho para tomarse el atrevimiento de escribir mensajes tan osados que convertían su piel en un hervidero primaveral. Le diría que era un atrevido, un enfermo, un acosador sexual. Luego se calmaría, lo invitaría a tomar un café, para conversar, para saber algo de él, porque a esas alturas, él ya sabía muchas cosas de ella. Era lunes. La sala estaba ocupada por las personas de siempre, no había mucha novedad, sólo dos cosas: el señor moreno tenía una tos insistente que interrumpía la concentración de los lectores y el supuesto amante de las palabras no fue ese día. Era la primera vez que faltaba desde los casi tres meses que duró la muda correspondencia amorosa. Ese día ella se sentó en el mismo lugar, pero no lograba concentrarse. Pensativa miraba la puerta de entrada. Tenía en su pecho una ahogada esperanza de que él entraría por esa puerta, caminando despacio y silente para no perturbar a los lectores y se sentaría al lado de Andrés Bello. Sin embargo, él no entró y Andrés Bello la miraba en solitario desde su rincón. Era inútil seguir leyendo. Estaba intranquila, incómoda, ansiosa; quería verlo. Varias veces salió a tomar café con la callada intención de toparse con él en los pasillos o encontrárselo al regresar. Como no podía concentrarse en su lectura de trabajo se puso a leer las cartas de Joyce a su esposa, las de Anäis Nin a Henry Miller, las de Bolívar y Manuelita. Cuando faltaba menos de veinte minutos para el cierre de la biblioteca, ella salió al baño. Al regresar, dispuesta a tomar sus cosas e irse a casa, encontró un papel amarillo sobre la fotografía de Henry Miller. La nota decía: Me rindo, te necesito. No puedo más. Soy yo. Un estremecimiento sacudió su cuerpo, no pudo evitar la sonrisa de felicidad. Miró a los lados, miró a todos lados, pero el lector de la edad media no aparecía por ninguna parte. Tal vez se lo había tragado la peste o había caído en manos de la Inquisición. La mujer apretaba el papel. La sala iba quedando sola. El hombre moreno se fue temprano empujado por un ataque de tos. La mujer de lentes pequeños acababa de salir con su mala cara, sus carpetas y papeles. Ella era la única usuaria que quedaba. La voz de la encargada de la estantería advirtió: cerramos en diez minutos. Diez minutos y él no aparecía. De pronto, un frío presentimiento la embargó ¿y si no era el joven el autor de los mensajes? Bueno, pero si no era él, ¿quién demonios podría ser? La posible respuesta la sorprendió con la boca abierta. Su cabeza fue girando gradualmente hacia la entrada de la sala. El hombre que cuidaba la sala de lectura estaba observándola con una sonrisa rendida de enamorado. La mujer sintió vergüenza, se sintió muy idiota. Él se levantó y con paso cauteloso pero decidido se fue acercando a su mesa. El vigilante de la sala de la biblioteca que en años de aburrido trabajo se dedicó a husmear las estanterías y a leer libros de literatura. Era él, estaba segura. El hombre se paró al frente. El papelito amarillo cayó de las manos de la mujer. Ella se levantó, ni siquiera lo miró a los ojos. Apuró el paso, agachó la cabeza avergonzada, decepcionada. Salió sin sus colores, sin sus notas; sólo con un pedazo roto del corazón del amante de la biblioteca. ** Carolina Lozada natalia_linacero@hotmail.com Escritora venezolana (Valera, Trujillo, 1974). Licenciada en letras mención lengua y literatura hispanoamericana y venezolana (Universidad de Los Andes, ULA, http://www.ula.ve, Mérida). Ganadora del I Certamen de Relatos Breves “El País Literario” (Madrid, 2005) y del Certamen de Narrativa “Oswaldo Trejo”, convocado por el Instituto Merideño de Cultura (Mérida). Mención de honor en el II Concurso de Narrativa “Antonio Márquez Salas” de la Asociación de Escritores de Mérida (Mérida, 2005). Mención publicación en el I Certamen de Narrativa “Salvador Garmendia” (Caracas, 2006). Ha realizado trabajos de investigación literaria para la ULA. Correctora de estilo en diarios regionales. Actualmente forma parte del taller de narrativa del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve), impartido por el profesor Luis Barrera Linares. === Poemas Jefrey R. U. Peña ========================================= *** Natalia Escobar El que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha conocido mil. Leon Tolstoi He de percibirte siempre de algún modo, y de ese modo he de intuirte, desnuda y esbelta entre mis alivios lisos de todo este montón de días y noches juntas en los que el amor se delata solo y luego huye para reconocerse como un reflejo tímido siempre en tus ojos. *** Haiku de las verdades que deben haber entre dos (Verdades a medias o mentiras, que más da, en términos prácticos vienen siendo lo mismo) (Hay que ser un verdadero tonto para no darse cuenta que toda mentira tiene como alma alguna razón oscura) De las cosas que no sabes a un secreto la distancia son unos cuantos pasos y todo un bosque de cabellos dulcemente perfumados. De no querer que se sepan ciertas cosas a una mentira la distancia son unos cuantos pasos menos y un pequeño y tierno mechón. Pero de una mentira a una traición la distancia es tan sólo la de un inmundo pelo. *** Alcaparro Nadie sabe su nombre porque así lo quiso él, aunque, con frecuencia, en las noches luminosas el hombre eche de menos una palabra tierna y tal vez llore... María Mercedes Carranza Del libro Tengo miedo Dejó atrás la juventud, pero no el eterno olor azul de las palabras y su ternura blanda que bajo el sol solo supo derretírsele en los ojos. *** Caminando con Natalia El destino te desenterró del mar, por eso eres mar... /aroma de luna como te arremolinas y te extiendes acariciando el aire/ /como las hojas de tantos árboles son por ti Natalia algo más que hojas/ mira / /el ángel de las pomarrosas esperándote siempre al lado de estos caminos/ mira / /las manos haciendo sueños con la esperanza de tus ojos/ mira/ /las piedras desnudas y las yedras llorar si tiernamente no les pisas hoy/ amor/ /mira a los duendes ocultarse en las arboledas creyendo que no les has visto/ /Natalia/ /mira al sol derretirse en el horizonte hasta coagularse en las pupilas de las mariposas, sí, es fácil darse cuenta, en ti el alma de todas las cosas en ti, mi alma... *** Canción de amor en do sostenido En qué lugar el amor dejó de ser amor, De qué trozo de tu vida me perdí, amor, De qué soledad te perfumaste hoy, mi amor, Amor, en qué lugar tu virginidad vanidosa besó los geranios antes de irse y tus labios se confesaron por vez primera enamorados, Amor, no calles, Amor, ahora calla, por favor, amor, Amor, el tiempo ha pasado, Amor, sólo yo te he hecho el amor por este mismo modo de amarte tanto, Amor, duerme conmigo esta noche, Amor, bésame, amor, Amor, no llores, amor, Amor, no me mientas, amor, Amor, no te vayas sin mí. ** Jefrey R. U. Peña jeff_up27@yahoo.com Ensayista y poeta colombiano (Fusagasugá, Cundinamarca, 1975). Es administrador de empresas egresado de la Universidad de Cundinamarca (Udec, http://www.unicundi.edu.co), así como docente de idiomas, consultor y asesor de proyectos de tipo económico y social. Ha escrito cuatro poemarios que se mantienen inéditos. === Folletín con tinta animal Rolando Gabrielli ====================== Uno Me hacía sentir el personaje que era ella o yo, en una esquina del insomnio, en esa corredera en silencio que la noche otorga al paréntesis... me escribía, escrituraba, 24 horas al día, el cuerpo marcado por unas vocales infantiles... Y me decía, interrogaba con un tono casual: ¿y por qué tengo que tener cuidado, Marlon..? Así me llamaba, como en un filme de Nido de ratas, algo parecido a la antesala de la fama, aunque ya se sabía que el norteamericano era un actorsazo y dejaría en un papel de calco sus actuaciones para que las repitieran en su propio estilo, tipos como James Dean, nada menos. Era su rollo y lo sostenía con palabras, imágenes, sobre todo poderosas metáforas, y yo en esa época no sabía si tenía un espejo frente a mí o un cedazo que me regateaba el destino. Hay paisajes para olvidar y otros se hacen parte de la retina. Dos Se adentraba en una cierta lujuria verbal, trazada por esas reflexiones tan íntimas, psicológicas y muchas veces amputadas en un doble caos, desglosándolas en pausas livianas, ásperas, llenas de miedo o esperanza. “Estoy mirando para adentro, pero bien”, se reafirmaba en el yo-solo, ese frente a sus propias horas desmanteladas, ruinosas, pero con el doble fondo, de todo irá mejor a pesar de... Sabía aflojar las tensiones, aunque fuera en palabras, porque también decía en voz alta: Se me parte la cabeza, el hígado no da más, discutí y me atacó el hígado. Expresión literalmente visceral, absolutamente corporal de bilis adentro. Evacuaba lo que no podía reciclar, una autoterapia referencial, pero muy metida en sí misma, porque le gustaba palparse, no sólo exteriorizar, sino submarinearse, si la licencia literaria me lo permite. Auto respirarse, es un encuentro consigo mismo, aunque sea de la asfixia. Pero sucede. hay quienes transforman esa introspección en un hábito y no sé si es bueno. Es como pasarle revista a la yugular. Bueno, yo diría un animal absolutamente indefenso. Desolado de sí y consigo mismo. Tres Cuando no quería estar con nadie, ni consigo misma, se montaba en su silenciosa bicicleta. Ahora sé que huía de ella y de paso me incluía en sus distancias. ¿Una manera de ver o arrastrar el presente? Cuando caía en ese pozo, sus mejores mensajes eran pura taquigrafía, un par de líneas formales, que yo había dejado de leer y buscar alguna explicación. Me parecían más interesantes algunas afirmaciones rotundas, como descolgadas, donde referencialmente me marginaba y no al mismo tiempo. “Salí reconfortada, muy de acuerdo con que el arte no es interpretable”. Aludía a un foro y también de paso a un poema mío, o alguno de esos escritos que más vale no referirse a ellos porque carecen de cabellos para jalarlos. Se arrastra lo que se lleva en el alma y cabe en una o dos manos. No más. Eso fue lo que le dije. Esto es de ella, y complementa lo que me ha querido decir todo este tiempo: “Igualmente lo que constituye lo particular como hecho artístico está relacionado con un bloque en el campo perceptivo, en el cuerpo, pero un cuerpo nuevo que se crea, tan así como si fuéramos a bailar y esa música genera movimientos nuevos, cuerpos nuevos marcados por un ritmo, los cuales si apagáramos la música y ese movimiento seguiría, estaríamos en un terreno de lo ridículo. Por lo tanto el arte estaría creando cuerpos nuevos, contorneando golpes físicos de percepción, no es el cuerpo de la pornografía, no es el primer plano de la eyaculación, adonde a nadie se le ocurriría preguntarse por el director, o el sujeto que hay detrás, se trata de cuerpos nuevos”. Esto fue, creo, lo que la reconfortó. Cuatro Ahora, expresiones como éstas le hacían filosofar irremediablemente, salirse de todo contexto, adentrarse a un mismo vacío o vaciarse en un no me gusta hacer de lo particular algo general, ni de lo íntimo algo público, no corro tan rápido, así como el vaso de cerveza que se desliza por el mostrador en el filme El francotirador, con nuestro amigo De Niro. Sé hacer pausas, remachaba, y sé cuando hablo de lo público y cuando me refiero a lo social, a veces consecuencias, a veces anécdotas. He conocido gente bien posicionada y con buenos criterios, el pensamiento no siempre conduce a la miseria y al fracaso. Esto venía a santos de algo que yo dije y ella interpretó como una diosa desencantada, y muy despachada, pero contenida en la reflexión, aunque no dejara de impartir su latigazo. Matizaba desde luego, con lo cotidiano, de paso: voy a buscar un bronceador. Eran muchas ganas de irrespetar lo trascendental o una manera de vaciar el jarrón hacia ningún lugar. Cinco Cuando recibió un llavero de caracol del otro lado del Atlántico, no tuvo más palabras que festejos llenos de asociaciones y resonancias. Nada importaba más alrededor, ni frente a sus sentidos. Se entregaba a eso que llamaba privilegio de sus sentidos y de quienes tenían esa oportunidad de vivir en las proximidades del mar. Aquí es un río marrón, peligroso y furioso a veces. No comparaba, sino más bien desligaba responsabilidades frente a sus sentidos, al deseo que superaba sus frases más precisas y autorizadas. Una asociación literal, de un manojo de pensamientos colaterales, y quizás no estaba para eso, pero cómo reprimirlos si venían como perros en un callejón sin salida. Con algún ruido, que es el mar de fondo que deseaba poseer. A veces me descomponía su claridad, coincidencias, sus acertijos que eran pequeñas grandes verdades. Creo que no se daba cuenta. ¿Nunca se daría cuenta? ¿O era yo el que creía y ella sabía? En verdad se mezclan las cosas. El presente tiene esa particularidad de ser un tiempo corrido. Tal vez quería nombrar con alguna autoridad un pasado que le pesaba, le descosía el hilo conductor de sus días. Así resultaba todo, y volvía, como en un espejo de circo a reflejar su realidad, las palabras que le acompañaban y que en principio quería que yo sumara a mi propia atmósfera —¿Se habrán conocido Liz Taylor y Marlon Brando?, porque tú eres Marlon—. Tenía algunas ideas fijas de lo que yo presumiblemente hacía y no. Se me caía la cara con pedazos de risa. Era inútil sostenerla... En esa descripción libre y literal, creía que caminaba con una camisa de botones abiertos. (Algo que nunca estuvo en mi mente, por cuestiones de antiguo capitalino de una ciudad sureña acartonada, algo formal y sumamente retórica en los colores, aunque todo cambia, pero no el mal-gusto. Gente de color, con ropa de color, formaba parte de este escenario, lo cual no estaba errado en el Caribe. Me veía pasando por la puerta de un aserradero y con un reloj brillante en la muñeca. ¿Los relojes brillan o sólo el mío? Saludaba amablemente, sostenido por un pantalón crema, absorto, y compenetrado en una sola idea). Seis Me agradaban más sus comentarios y referencias literarias. Su pasión por sus autores favoritos y no tanto, más bien el ejercicio a secas con la palabra, algo que verdaderamente compartíamos. No tanto porque estuviéramos de acuerdo o no, más bien por los silencios, esos espacios que se dejan en una y otra afirmación para que el otro adivine y respire. Lanzaba frases, opinaba, y lo hacía bien, con su estilo sin concesiones. Es una manera respetable de ver y sentir la literatura. Ahí desaparecía Marlon y los autores llenaban los malditos espacios. “Hay que abrir de par en par las ventanas y tirar todo a la calle, tirarse uno y sobre todo las ventanas, es la muerte o salir volando” (Julio Cortázar, ponía entre paréntesis). Esa era una indirecta conmigo, para que tomara decisiones, asumiera situaciones, me lanzara. Y tenía razón, la inmovilidad es un pariente pobre de la cobardía. Era una aproximación, a sus propios intereses, porque terminaba diciendo además que tenía que aguantarse su inconsciente. Y después venía lo tajante, porque había despertado mal de una siesta: Un abrazo, cuando me recupere aparezco en el discurso, porque siento que no estoy en lo que digo, sucede a veces. Siete La red está para intentarlo, ¿acaso no es un instrumento para atrapar peces?, te preguntabas y respondías con un fardo de imprecisiones, silencios, intertextos para descolgarte como una paloma herida de tu cornisa despeñadero. Sobre todo para especular, así se espera el pez en la red, con paciencia, más que un anzuelo, el desafío del Otro, que aparece y desaparece en la profunda espuma del silencio. Viola lo que no se ve, quizás se toca con más sentido y deseo. Cuando llegabas al tope del tope, donde descifrar no es un riesgo sino una cadena sucesiva de equivocaciones, aparecías con tu frase realmente real: sólo las mujeres entienden a las mujeres. Yo no entraba ahí con mis pantalones y vellosidad de bestia no reciclada. Salta como en rayuela de un capítulo a otro, sin incomodarse, y se saturaba en el texto, se decodificaba sobre la pianola de su encanto. Eran signos sutiles, blandos, musicales, como cantos de pajaritos. Asomaba a una gran ventana con los ojos que acortaban distancias y hacían crecer los paisajes. Volaba la imaginación y el tiempo se ajustaba un poco más a la precisión de sus deseos. Había una constante autoexploración, un pa(i)saje continuo por lo que llamaba el mundo interno, un universo cálido y frío, a la intemperie, que le gustaba presentarlo con oscuridades y sombras más profundas, matices de transparencia, pero donde nada es lineal. Era capaz de ver la profundidad del iceberg, como su silencio rompía la paz del mar o avanzaba sin inmutarse mostrando parte de su superficie, que nunca era todo. El hielo podía estar silenciosamente detenido, profundizándose a sí mismo, ganando poder en el misterio de su paso, al acecho del azar o sostenerse plácidamente como en una piscina. Ocho Volvía a la escritura cero como si nada. Es decir a un silencio ortopédico, pero retomaba su mejor ángulo con opiniones muy personales sobre la vida y escritura de algunos poetas. Era como porfiar sobre su propia escritura, un buen verso puede hacer la mañana. Así de simple. La urgencia que tienes en escribir no es igual a la de todo el mundo, corres contra el tiempo, como si los días no alcanzaran, estás descansando un sueño sobre un reloj de arena. Cada segundo se juega el tiempo que resta que tiene que ser fructífero. No me dejaba aire. ¿Memorias de una paralización?, ella se interrogaba. Ponía un límite sobre el límite. Y luego se internaba en otros temas. Lo del sol es apasionante. El amor no es un lugar común. Es un hecho a construir, me hablaba de una cierta arquitectura del amor, la artesanía del Otro. Ella tiene tu tinta, decía como una mujer del medioevo. Veía su figura impresa, cuando Gutenberg nos abrió el mundo de la impresión. ¡¡¡Qué impresionante!!! No dejes de escribir, es lo tuyo, a eso viniste. Yo te veo más allá de la presencia real. Estoy frente a tus palabras, meditando. Me conmueve tu persistencia en el amor, después de haber vivido tanto, y cómo seguir creyendo en el motor o en ruido que nos hace cosquillas en el estómago. Me rotulaba hasta las vísceras en un afán por alcanzar mi Yo, que en el fondo era su propia búsqueda, el abrazo de la muda distancia, el reflejo del yo no estuve. Flotas en líquido amniótico, ahora no es ayer, ni mañana (Borges), ahora es la mano, la mente, el instinto, debes dejar esa marca, llegaste a percibir cosas que jamás hablarás con nadie, ni el oro del mundo podría arrancarte ese secreto (profética), esa voz que desde lo interno impone un trazo de nominación, “soy r.g., vine a este mundo para escribir”, sabes quién eres, tomaste forma en el transcurrir de los años, fuiste analfabeto, fuiste infante, cobarde, valiente, miedoso, altanero, compasivo, errante, disciplinado, olvidado, recordado, padre, hijo, marido, amante, amigo, y ahora sellas eso en un decir, corres contra el tiempo, como si los días no te alcanzaran, estás descansando un sueño sobre un reloj de arena —repetía—, no puedes esperar a nadie... Yo en estos días de fechas, 22 en lo personal, sólo escribía en medio de los carnavales... Nueve Cuando le relataba algún sueño, de esos que ocurren fantásticos, en comunión perfecta, toda la imagen a la levedad del ser en el Otro, transplante absoluto de médula a médula. ¿Cómo soportas eso? ¿Estás místico, en trance o comiste amapolas? Me veía, después de sus palabras, en un sendero ignoto de Afganistán con mis amapolas rojas volando por esas montañas llenas de Mahoma. Sentía mis alas de Ángel Rojo que dejaba los espacios lejos de mi cuerpo, el aire, nada más simple que nada. Y aterricé como en defensa propia: pero si Kundera ya no suena, ni truena. No deja de ser un buen escritor, apuntó. Eso es cosa del mercado, la crítica, los que manosean la literatura verdadera y escupen por los ojos. Era difícil agregar una sílaba. Y volvemos al juego que es vivir la vida, que es igual a puro juego , que es igual a puro fuego, y ahí se iba desmadejando en el lenguaje de asociaciones, como cuando la rueda un niño la hace rodar sin destino, ni tiempo. Ahora, no sé si ella era literatura o la literatura la imitaba a ella, pero todo tan próximo al verdadero folletín: “Me da fuerzas saber de ese amor, es una sensación extraña que me cabalga en el espinazo”. Hacía una pausa, y como en una carretera cambiaba de vía, porque se trataba de avanzar hacia alguna meta, al menos lo intentaba. Los poetas son el principio y el fin de algo... con el tiempo uno llega a saber que no hace falta nada, ni siquiera escribir... la literatura es juego, jugo de un fruto sagrado que a veces se avinagra... Anoche soñé que nadaba en contra de la corriente de un río que es como una catarata de fuerza, turbulento, gris, rocoso... sentía el esfuerzo en mi cuerpo... me desperté cansada... intentaba agarrarme de la costa, y la corriente me volteaba, pero seguía con esfuerzo... la metáfora de este año, eres mi compañero de nado, contra viento y marea hacia adelante, ¡¡¡y me ganas en las brazadas!!! O, anoche escribí esto... Diez Me frené con Joyce, quizás sea mejor viajar a Dublín. El irlandés que hizo todo lo que pudo por la novela. 20 mil horas en el masturbatorio de Ulysses, escuché una vez a un sacerdote sin púlpito, en el pálpito verbal, ambulatorio, de ese sermón que irradia sospecha. La literatura es sospechosa, pero por alguna razón. Lo mejor quizás sea no contar la historia, dejar que el lector se haga cargo de su propia historia. La literatura se siente en la piel y prefiero recorrer Dublín de la mano del irlandés. Supiera JJ esta declaración explícita a un recorrido total por la ciudad y su noche, el río que la cruza, ella era así, asombrosa en la sombra del destino. Ella le pedía a un ángel que le reparara la vida. No tenía reparos, en verdad, pedir por todo lo alto. Es mi oración por ti, en estas palabras que pueden parecer formato de funcionario público. Estoy sorprendida con tu relato, me pareció de muy buen nivel... son textos más globales y ahí aparece tu relato, novelado... ese texto está cargado de poesía... Bueno, me voy a ir a ver una película más intelectual, esas de cine club, por decirlo de alguna manera. Me compré unas sandalias y ya camino por la ciudad. Cosas mínimas, pero ocurren. Al salir del trabajo, hoy por la mañana, me encontré con un niño de 11 años, y hablaba de las diferentes dimensiones, parecía un erudito, hablaba de que un gusano podría trasladarlo a otro espacio, de mundos sutiles, y pensé que ese niño eras tú, que también estabas allí, como ayer, hablando del “mensajero del gusano”, ese niño y tú se conocían. Once Igualmente, el presente se ilumina con pequeñas cosas que lo van enriqueciendo, y esto por ahí es algo nuevo y te abre espacios en el alma y en el cuerpo. ¡¡¡Adelante, Marlon!!!, ¡¡¡recuerda El último tango en París!!! Ahora es ahora. Sabía ser lápida de su sombra, noche de su luz, tiempo de su tiempo. Volvía con el célebre Brando, el último símbolo dorado de Hollywood, que se engordó y fracasó hasta la saciedad al final de sus días. Remató su fama y aun así no podía pagar sus deudas. En qué línea, trazos de esas situaciones podía estar su caricatura metafórica. Un misterio, en verdad, de esos que someten a su propio autor. Marlon partió en el quirófano de la existencia, perseguido por los fantasmas del espanto. Pasó el actor y se instaló sobre sus nostalgias, el ruido invisible, pero real, de lo cotidiano, con sus muecas y ridiculeces, la exactitud de lo realizado. Levantarse una mañana oscura, cuando el alba cae a suaves lentos negros brochazos y enredarse hasta caer de rodillas, es como tomarle mal el pulso al día, pero sucede y es mejor reír. Y de ese pequeño accidente saltaba a lo estrictamente literario: estás alcanzando metas increíbles con ese personaje, algo más sedimentado, universal, hay un leitmotiv, un escenario cinematográfico con sus distintas cámaras. Le encantaba la plástica y por eso me dijo: Esa pintora amiga tuya, no tiene mucha tela para cortar. Se me volvió a caer la cara de risa. Y seguía desbordándose en eres tú y tu única mujer, la palabra, en su intensa femineidad, sólo ella te llevará a la felicidad soñada. Opiniones, porque todo de alguna manera estaba cayendo en la justa medida de lo posible. Eran más las lecturas, sin duda, no sé si las coincidencias y ciertamente no había por qué tenerlas. Los poetas no se discuten. Se aceptan o rechazan. Son tan personales, íntimos, arbitrarios. Que entonces para qué. Mejor dejarlos en el hilo de su propio carrete. D. Thomas, Trakl, Panero, Pessoa, no sé, otros, Donne, bueno los que van cayendo a la mano de oído en oído, que son las mejores lecturas finalmente. Doce Bolaño también escribió poesía, quizás libros que caben en una mano, pero ahí está el germen de su narrativa, sí, de sus grandes novelas. Joyce escribió primero poesía. Los grandes narradores nunca abandonan la poesía o la poesía no les abandona afortunadamente. Dejaron el libro del poema, pero no la poesía en sus libros, y casi todos se ufanan: yo comencé como poeta, como si dejaran de ser poetas porque no cortan las frases hacia abajo, en vertical. La poesía hace la diferencia en cualquier escrito. Las bicicletas tienen poesía. Kafka recorría Praga en bicicleta. La ciudad sería ocupada por tanques en repetidas ocasiones y andar en bicicleta era como pasearse vestido de mariposa. Las bicicletas son poéticas. Una verdadera extensión de uno mismo. Recuerdo cuando aprendí a andar en una bicicleta de mujer. Esa emoción me persigue hasta el día de hoy. Entraba a una callecita sin salida, más bien un pasaje, temblando con las ruedas, cayéndome en el aire, pero perseverando con la bici como si nada, en la más pura preadolescencia. Las bicicletas son dos ruedas que ponen a vivir plenamente la vida. Pienso en El cambio de rueda de B. Brecht: “Estoy sentado al borde de la carretera, / y el conductor cambia la rueda. / No me gusta el lugar de donde vengo. / No me gusta el lugar a donde voy. / ¿Por qué miro entonces el cambio de rueda / con impaciencia?”. Mis dos ruedas de la infancia sólo giraban y yo pretendía mantener un supuesto equilibrio, que no siempre alcanzaba. Brecht pedía algo más en aquellos tiempos sombríos, uniformes, deformes. El hombre siempre debe pedir más en favor de los demás. Es un buen principio, como combatir una rueda, encontrar una dirección, saber que el camino se puede bifurcar. La obra de Brecht se ha evaporado en Alemania, después de la caída del Muro de Berlín. La estupidez es una hazaña del mundo digital, frente a un autor indispensable del siglo XX. Trece Era entrar en otro tiempo, se me ocurría definir así las cosas, voladamente. ¿Cavar una tumba o abrir un poema sobre la página en blanco? Ni hablar, para no revolver la memoria, es mejor dejar que el paisaje vuelva a su lugar y dejar que convierta en rutina el sitio ya conocido. Fue muy frío el aporte de la escritora húngara, que tú repetiste a propósito del invierno, sí, esa que trabajó en silencio en una fábrica de relojes, como salvada por el tic tac de las tropas soviéticas cuando invadieron Budapest. Una húngara agria, que ya no cree en la literatura, porque tal vez es una escritura de la denuncia visceral, vivencial, estomacal, el minuto feroz del hígado personal. La literatura es un juego más arriesgado quizás, pero no deja de ser una apuesta personal. Cualquiera está en su derecho de escribir y abandonar el lugar del crimen. Con risas o pesadillas, pero se trata de un acto legítimo entender también el vicio que le acompaña. La escritura es una rutina que se hospeda como un cangrejo en su concha. Busca mar, río o tierra, pero no permanece indiferente. La poesía suele caminar por patios de luz en la oscuridad, y abrir puertas que no siempre comunican a un mismo lugar, pero aseguran alguna certeza por vaga que esta sea, un asombro de lo real con cierta magnificencia y de vaga interpretación. Con cada nueva palabra pareciera talarse un poco más el bosque. Son tantas las dudas frente a una sospechosa eficacia. El conocimiento de lo desconocido requiere de alguna atención, por más imán que tenga la imagen. Yo te recomendaría en una de esas noches cerradas, donde la nieve atraviesa el alma y la pone a orar por ti, que escojas uno de estos 13 capítulos y pidas un deseo. Tal vez el destino te armará unas noches más tibias y nuevas. El abismo también busca su espacio. ** Rolando Gabrielli panglobal@hotmail.com Periodista y escritor chileno residenciado en Panamá. Poeta, narrador y ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile, México y Panamá. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero en Colombia y Panamá. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y artículos suyos han sido publicados en América Latina y Europa. Es el autor de la avenida "Fechado en Panamá", en nuestra Ciudad Letralia (http://www.letralia.com/ciudad/gabrielli). === Poemas Livia Díaz ================================================ Hay palabras que tienen muchos sinónimos. Pero hay otras que tienen muchos significados. Yo trabajo las palabras para que su proceso de ajustarse al papel, sea el significado, y sea sinónimo. Pero hay rostros, que son el significado de ellas también ellos piensan que no se ha hecho justicia. *** Las mujeres de Juárez Desde hace 10 años, la desaparición y asesinato de mujeres También en Ciudad Juárez, ha provocado una preocupación creciente... Es la tierra testigo de un secreto de indelegables crímenes y obseso ha vuelto fugaz en la respuesta, exigir que confiese de inmediato: claman las mujeres por las calles, sin saber que están muertas. Y van dejando su estela de imborrables incontenibles, inimaginables llantos gimiendo mientras pasa el silencio. Claman las mujeres por las calles sin saber que están muertas. El funcionario finge que lo ignora se le ha caído el pie después del pelo al que a la aurora, se mira en el espejo mientras ríe, sonriéndole a la vida agradecido de distinta suerte sin pensarlas, de contenido llanto enamorando, a su paso de muerte nuestras ansias, por verlas sonriendo en los rincones, donde no llega la luz ni las palabras. Claman las mujeres por las calles, sin saber que están muertas. Y eran cien, y doscientas a la noche trescientas descalabradas tuertas alboradas de una promesa de muerte inesperada, y son sus madres, preludio de una espera. Claman las mujeres por las calles sin saber que están muertas. Pueblan las plazas con distintas autoras sus estelas en fantasmales espectros, otras tumbas donde cavan la fosa de la fe, de la confianza y la esperanza, y las entierran cada vez más hondo, muy en lo hondo, ahí donde no pueda, llegar a rescatarlas la frontera entre lo posible y lo imposible, para que nos veamos en el cine en la red de Internet, en las pantallas, sin oler ni tocar sin sospechar siquiera que sus fosas con números y fechas, están llenas de polvo que no puede enterrarlas del todo y que se salen ¡y que se salen a espantar! con su gemir continuo y decidido hasta que un día desvelen a los criminales, hasta que un día desnuden a los presidentes, hasta que acallen a los que en su nombre reniegan del dolor de nuestras madres. Que los hundan a todos, que los rompan, que los dejen al aire y entre el viento sin sus armas de tromba y de pasquines... Claman las mujeres por las calles sin saber que están muertas. Su fuerza mayor con que comienzan en latrocinio de confianza a hurgar el salmo de nuestra conciencia. Claman las mujeres por las calles sin saber que están muertas. *** Estado de sitio La represión de la autoridad municipal contra ocho vendedores ambulantes de flores precipitó uno de los más graves conflictos sociales especialmente contra las mujeres. I No eran soldados y no tenían botas. No eran policías y no tenían escudo de protección. No eran funcionarios públicos con máscaras antigases. Son mujeres. II Hay atenienses que heredaron hostiles machetes circunstanciales, y danzan, convocando a Tláloc para beber sus ojos secos, de mirarse hermanos en la muerte. También hay atenienses que cerraron las puertas, y quisieron salvarse, antes de ser crucificados. Se cierra también la boca, hay muchos lobos sueltos esperando su aullido. También hay atenienses violadas cada 30 minutos y en noticias, que las recorren una y otra vez sobre un asfalto, lleno de vergas sin memoria. También hay atenienses ávidos de paz y concordia. Y retretes para la incomprensión esperando ser llenados. También hay atenienses dolidos repitiendo la historia sin poderlo impedir. Y observadores, camuflados en sombra atisbando por si encuentran en ella su circunstancia. Y hay flores, emplazando a los cuatro elementos de la tierra para sobrevivir, aun en la ausencia de palabras celestiales también hay uno que dijo: que las liberen del pecado, que las disequen, que las capturen, no vaya a ser que las visite otra rebelión, y las convierta en un emblema de paz. *** Otoño IV Ellas son ellas y viven en la calle. Las he visto. Peregrinas, dueñas del pavimento, el tiempo, su abandono y... Siete horas después volvió a tejer bufandas para cada paloma de la plaza. Las llevaban volando por el pico. Las llevó disfrazadas o arropadas. Las bufandas de él, quien ese día, no regresó a dejarle la mañana. Palomas desveladas en la plaza. En la panza del parque y en la calle, se llevaron su sueño. Y caminaba, acaso sorda o ciega, acaso triste. Tejiendo el tiempo para más bufandas. Las bufandas de él, las que ese día, no regresó a dejar por la mañana. Derecho y al revés de su agonía, hebró Fernanda el tiro de chimeneas por aves, emplumadas. Y se le fueron, reuniendo los recuerdos: Bufandas para Juan, que hacía del día, un regreso a besar en la mañana. Siete horas después y ya el camino, del pasillo a la banca y lo vivido, profundamente a oscuras. La mañana un capricho de otro, que alacena, estibó los recuerdos... Bufandas del deseo, que extinguido, tiñe trazos ausentes, de mañana. *** Reclamo Madrugada, aquí es invierno arde mi casa. Como la prisa que llevo adentro sin darme cuenta: Sueño la cama, el hogar lleno, olor a tiempo. Sales del alma, brotas del borde de mis recuerdos. Mis pechos crecen y mis pezones como un lamento besan tu boca, pálida henchida a su tormento. Bebemos leche, profunda, amarga como los dulces. Salgo contigo, sales conmigo saldamos juntos. Extensa y honda como la noche suspira el alma. Y me amaneces si me recuerdas azul profundo como arco iris, que pinta y pone color al mundo. *** Eva y la rosa Le había advertido el espejo del olor a naftalina. La ropa y el closet, santuario de lo suntuario ha crecido entre cámaras de polvo. Recuerdos... Eva se fue directa y hacia el norte, buscando la imagen. No había llovido con claridad desde sus ojos excepto ese día, de renacer en su cintura. Como que destruye y reconstruye, a dos repasos segmento de la costilla, de algún sacrificio eterno. Recuerdos... Amado ser mundano, eructo de la deidad, de dos en dos, uno con dios, al calcinar la vida. Una en la junta de lo humano. Eva, el tribunal instante precoz, aljibe del cáliz al ósculo de oro, que mortificó a su hermano. Decidió buscar un Yo, en unas alas de Adán. “Sol” se llama cuando se percata de su masculinidad primigenia. *** Té de guerra El té sabe acedo y la saliva amarga y deja de anestesiar al hambre. La sangre de los heridos a llegar sobre el efecto tétrico de su segura muerte ante lo contencioso. Y entonces abecé y cianen, y todas esas cadenas, invitan a sus eslabones a colocar los anuncios en espacios, para la transmisión en vivo del combate, y mi hijo, presurosamente cambia de canales, sin comprender que todo aquello que salió volando ante sus ojos, en esa pantalla era una casa como esta, rojiza y pequeña, pobre hogar víctima de los maltratos desconsiderados del que disparó el gatillo; y las responsabilidades. ** Livia Díaz lapoesianosevende@hotmail.com Periodista, poeta y promotora de lectura mexicana (México, DF, 1965). Radica en Poza Rica, Veracruz. Expositora en la Sociedad Argentina de Escritores (Sade), Gualeguaychú (2001) y en la Casa de Teatro de Santo Domingo, República Dominicana (2003) con los murales “La poesía no se vende”. Ha participado en encuentros de escritores en Hermosillo, Zamora, Huajuapán de León, Tuxtla Gutiérrez y Papantla. Cofundadora de la Red Nacional de Periodistas y de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género. Integrante del Parlamento Hispanoamericano de Escritores, el Movimiento Internacional de Metapoesía y el Movimiento de Omnipoesía. Cocreadora del portal de artistas hispanoamericano Microclim (http://communities.msn.es/Microclim). Textos suyos han sido incluidos en las antologías Voces sin fronteras (Éditions Alondras, Montreal, Canadá, 2006) y Voces metapoéticas (Ediciones MIM, compilador Joel Almonó, Masachusets, EUA, 2004), así como en revistas y periódicos regionales; revistas virtuales y portales de literatura. Ganadora del primer lugar en los Juegos Florales de Papantla “Corpus Christie”, 2002 y mención honorífica en el Concurso de Poesía Romántica Pleamar (Argentina, 2001). Mantiene una bitácora personal en http://www.blogia.com/lapoesianosevende. === Visita de un hombre viejo Érica Rozek ============================ La vejez me fastidia. No por las arrugas o el dolor de huesos. Sino por la falta de intimidad. Tengo vergüenza de ir al baño y hacer ruido. Quizá mi cuerpo esté viejo, torpe y naturalmente inútil. O tal vez tenga los ojos demasiado tristes. Pero quiero estar solo. Unos minutos, nada más. Me vigilan demasiado, como si fuera un niño. Y no soy un niño. Éste viejo no dice nada, ya lo sé, estoy tan débil. Tan frágil que a veces siento miedo. Todavía miro cómo el agua da vueltas y se desagota de a poco, ¿es necesario que ella permanezca detrás de la puerta mientras estoy orinando? Tengo que dejar la canilla abierta del baño para que no me oiga. Melancólico, con el disgusto de sentir los pies húmedos, pienso. Sé que aún conservo lo que fui. Hago fuerzas para no hacer ruido. Me he dado cuenta de que, en realidad, esta maldita falta de privacidad no es porque estoy viejo, sino porque hoy estoy de visita. Sí, es eso. Vine por unos días. Ya está. Salgo y ella me toma del brazo. Va a dormir la siesta, me dice. Como siempre, le contesto. La habitación para los invitados, por fortuna, se ubica a unos pocos pasos. No debo caminar tanto, y eso me alivia. Hoy se me cayó la taza de mate cocido encima. Qué lástima, pensé; justo hoy que estoy de visita. Qué papelón, Dios mío. La señora me dijo que no importaba, que a todos les pasa alguna vez. Yo sé que no. A todos no. Despacio. Me acuesto. Cierro los ojos y desaparezco. Sé cómo hacerlo. Así, sólo así, dejo de llorar. La señora de la casa me abriga con el cubrecama azul. Le digo que me deje solo. Trato de ser amable, aunque ahora le grito un tanto enojado. Disculpe, le digo. Tengo ganas de estar solo. Como usted desee, me responde. La habitación queda a oscuras, escucho el crujido lento de la puerta al cerrarse y luego, el silencio. Coloco la mano debajo de la almohada, hundo el omóplato en el colchón y, tirado hacia un costado, me quedo quieto. Siento un cosquilleo en los párpados. Los dejo abiertos. Mirando fijo la oscuridad. Y me duermo. Y ya no me duele la rodilla, y ya no siento timidez. Vuelo. Corro. Como un papel recostado sobre el viento, que se dobla sin fuerzas y sigue un rumbo impreciso. Voy y vuelvo. Ahora camino. Ella corre. Nos abrazamos. No nos duele el cuerpo, ni sentimos vergüenza. Tengo la sensación de que podemos estar solos. La tomo de la cintura y veo una lágrima caer de sus ojos azules. Te extraño, le digo. Yo también, me dice. El camino árido nos llena de polvo los zapatos de charol, no nos importa. En casa hay muchos. Le aprieto la panza, siempre lo hago, me gusta que se escurra entre mis brazos de risa. Dos niñas vienen corriendo a mis piernas. Miro una mesa y me quejo. Me dice que Lorenzo está intentando arreglarla. Y yo me voy a la fábrica. Margarita me da un beso, hoy va a cocinar mi comida preferida. Me lo dijo al oído. Alguien me frota el hombro. Los ojos se me comprimen de pesadumbre. Despierto con la amarga sensación de una realidad bipolar. Y ahora me da un beso en la mejilla. Abro los párpados apenas. No es ella, me digo a mis adentros. Me dice que me tengo que levantar. No son sus ojos, repito con sonidos mudos. Me insiste tomándome del torso. Donde están las nenas, que hora es; debo ir a la fábrica, sigo calculando mi tiempo. Me arregla la ropa y me habla de un remedio. Quiero volver a mi casa con Margarita, digo en voz alta, sin quererlo. Perdónenme, juro que sucedió sin querer. La habitación se ahoga en un silencio. Siempre ocurre esto cada vez que digo lo que siento. Papá, vamos, tenés que levantarte, me dice con la garganta apretada. Y yo intento hacerlo. Lento. Muy lento. Sin decir una palabra. Para tomar el té con leche. Me toma de la axila. La miro, no es la misma mujer que duerme en la habitación de huésped, es otra. Le digo que quiero ir al baño y ella me acompaña. Sobre la cama veo un paquete grande, al acercarme deduzco la palabra “pañales”. Es raro, aquí no hay bebés. Entro. Abro la canilla y me quedo unos segundos. Afuera se escuchan unos murmullos. Me tocan la puerta. Tengo que hacerlo, pienso. En el baño. Solo. Aprieto las manos al borde del inodoro, frunzo los párpados e intento hacer fuerza hacia arriba. Me vuelven a temblar las piernas. No puedo lograrlo. Intento nuevamente. Caigo sobre la fría porcelana blanca. Qué fastidio, mis calzoncillos quedaron en el suelo, y yo sentado, sin poder moverme. Ni siquiera vestirme. Debo llamar a la señora, no tengo otra alternativa. Las dos me ayudan, con un poco de incomodidad, por el reducido espacio revestido de cerámicas celestes, qué más puedo pedir. Por lo menos ya se me fue el frío en la cadera. La más joven me peina el cabello hacia atrás, no sé a quién, pero me recuerda a alguien. Su dulzura me tranquiliza. No se moleste, pronto tengo que partir, le digo al salir. Mi mujer y mis hijos me esperan para la cena. Y ella se queda callada. Los ojos se le llenan de lágrimas. La boca se le tuerce hacia un costado y la mejilla izquierda comienza a palpitarle. Ruborizada. Angustiada, casi sin fuerza para sostenerme, le pide a la señora que la ayude. Necesito ir a la cocina, le dice. Y se me estremecen las piernas al oír su voz entrecortada, quiero seguirla, cuando la rodilla se me dobla y sólo atino a abrazarme a la espalda de la señora. Para no caerme. Para no golpearme de nuevo. Quiero que me vuelva a tomar del brazo, quiero correr a la cocina y decirle que estoy junto a ella. Pero me quedo allí. No sé por qué razón me quedo allí. Sosteniéndome de la robusta espalda de la señora. Con la sensación en el pecho de querer gritarle algo, pero las palabras no me salen. Como si ya no tuviera fuerzas. O sí, pero no en este espacio, no en este tiempo. En otro. Quizás en otro. La mujer nueva se retira. Parece decirle a la mujer de la casa (creo que se llama Estela), unas palabras entre dientes. Deben ser viejas amigas. Qué lástima, deseaba que se quede unos días de visita, como yo. Le pregunto el nombre y no me dice nada. Qué extraño. Me da un beso y se va apurada. —Estela, ¿cómo se llama su amiga? Ella me mira fijo. Levanta una de sus cejas tupidas y me toma de la mano. —¿No lo recuerda, don Natalio? Ella es Laura, su hija. Oí sólo “Laura”, lo que dijo después no logré escucharlo. No me importa. Qué lindo nombre. Ahora estoy de mal humor. Las arrugas en la piel no me hacen un inútil. Me quiero ir a dormir, me aburre tenerla siempre a mis espaldas. Ya basta, estoy cansado de fingir. Quiero dormir. Además quisiera que usted se calle, tiene una manera insoportable de hablar. Necesito estar solo. Está usted sorda, no me entiende. Lléveme a mi casa por favor. No, esta no es mi casa, y si vuelve a insistir con esa idea absurda me iré solo y no la volveré a visitar. Permiso. Esta mesa está mal hecha. Está bien, sosténgame el brazo, pero luego me deja solo. Ya le dije para qué. Quiero dormir. Sí, otra vez. Margarita, mi mujer, me espera para la cena. Le dije que tengo una mujer y tres hijos. Pero qué cosa. Parece mentira cómo pasa el tiempo. ¿Tengo tiempo para dormir unos minutos y luego partir?, el auto lo dejé en la puerta. Con el paso lento y pesado camino por el pasillo. Llego arrastrando los pies con las chancletas casi salidas. La señora no me dice nada. Quizá esté enojada, porque hoy me voy de su casa. Disculpe, yo tengo una familia que cuidar. ¿Le molestaría limpiarme el polvo de los zapatos? Cristo mío, gracias al cielo que he llegado a la cama. Venzo la cabeza sobre la almohada y, de lejos, escucho la voz de la señora. Don Natalio, duerma tranquilo, todo estará bien. Hasta que ya no la oigo más. Y la veo a ella. Sin hablarnos, bailamos. Le oprimo la cintura arrugándole el vestido. Me reta. Y yo sonrío. La miro. La tomo de la mano y la llevo por el camino de tierra. Qué importa si se nos ensucian los zapatos. De repente, vuelvo a volar como un papel transparente. Liviano. El viento me lleva. Donde yo quiero. Soy feliz, aquí, en este tiempo mío. Decidí quedarme un día más. Algo ocurrió, cuando desperté todos corrieron hacia mí. Estaba agitado. Me asusté. Y vi todo tan claro. Recordé su muerte, demasiado triste. Su mirada serena antes de partir. Ahora puedo deducir que estas personas extrañas son mis hijos y mis nietos. Sigo agitado. Ahora entiendo todo, estoy en mi cama, en mi casa. Laura me da una pastilla. Ellos me quieren ayudar. Igual que yo les ayudaba cuando eran pequeños y tenían fiebre. Y lloraban. Eran tan débiles, yo tan fuerte. Ahora es al revés. Luego ceno en la cama y vuelvo a dormir. No estoy preocupado, me siento tranquilo. Feliz. Ya no quiero recordarlo. Qué hora será. Debe estar por llegar el mediodía, porque la mujer se corrió de mis espaldas y está entrando ese hombre que me palmea cada vez que llega. Me cae simpático. Viene todos los días. Será el marido de la mujer. Y yo qué hago acá. Mejor me voy a mi casa. ¡Qué hacés viejo!, me grita de repente. Le guiño un ojo. Señor Lorenzo, ¿desea comer algo?, dice Estela (creo que así es su nombre). Me costó llegar hasta el comedor. Ahora me quedo mirando fijo la pared, no deseo hablar ni preguntar más dónde estoy. Yo creo que estaré aquí sólo por un tiempo, quizá corto, seguramente unos meses. No más que eso. Los ojos de la mujer se me acercan, me miran fijos y sonrientes. Me molesta que tenga el cabello tan despeinado y la remera fuera de la pollera. ¿Qué estaré haciendo yo acá? Respiro. Me hundo torpemente en el sillón. Y dejo el control sobre mi falda. Sigo disimulando. No es tan difícil. Mi técnica es no hablar demasiado, para que no se den cuenta de que no entiendo nada de lo que me preguntan, igual estoy de visita, claro, ya me olvidaba. No tengo obligación de entender todo lo que dialogan, sólo debo escuchar y sonreír. Ya esperé mucho tiempo, tengo que ir al baño. A quién se le habrá ocurrido hacer el baño tan lejos del sillón. Usted, ¿puede dejar que orine sin su compañía? Disculpe, voy a cerrarle la puerta en la cara si no le molesta. Aquí estoy. Al fin solo. Necesito reflexionar algunas cosas. Si no fuera porque siento su respiración del otro lado, estaría sereno. Pero aquel aire violento que entra y sale de sus narices me impacienta. Estoy bien, le grito. Es una respuesta que debo darle cada cinco minutos. Señora, ahora quiero ir a dormir. No es difícil de entender. Está bien, quizá, duerma demasiado. Pues ese es mi problema. Agradezco que ustedes se esfuercen por levantarme. No me resulta molesto que me hablen, sonrían, o que me toquen la cabeza. Pero yo me quiero ir a dormir. Gracias. —Papá, vamos. Dormiste toda la tarde, ya es de noche. Levantate papi. Estamos todos. Y esta mujer, ¿quién es? Me mira tiernamente. Será mejor que se vaya y que me deje dormir. Yo tengo sueño. No sé qué decir. Está bien, con cuidado. Cuando se retire, sigo durmiendo. Seguro que dentro de unos minutos. Y me vuelvo a dormir. Y vuelvo a soñar. ¿Cuál es su nombre?, le pregunto con simpatía para que la dueña de la casa vea que soy un visitante cortés. Laura, me dice sin sacarme sus ojos verdes de los míos. Y gira, hacia un costado, la cabeza. Los rulos castaños acarician mi mejilla. Estela, ¿cómo durmió anoche papi?, le dice Laura. Bien, no se levantó ni una sola vez, le responde Estela. Si quiere puede tomarse el día franco, hoy comemos en familia y a la noche se queda mi hermana, le contesta Laura. Luego le da un dinero, la mujer toma un bolso y saluda a todos. Incluyéndome a mí. Será mejor que me retire a mi habitación, para no molestar. Ema, acá está el abuelo, gritan de lejos. Van a comer en familia. Me quiero levantar, pero algo me detiene. Una voz tierna, fina y tan suave como el roce de un algodón. —Abuelo, me volvés a contar la historia de la nona Margarita y la fábrica de zapatos. Ella me conoce. Ya estuve demasiado días sin ir a la fábrica de zapatos. Le pido que se siente a mi lado. Y le hablo al oído. Qué curioso es el tiempo, don Natalio recuerda las cosas del pasado y no las del presente. Luego termino. Me siento cansado. Quiero dormir. O mejor, esta vez, quiero irme, definitivamente. —Me llevas a casa, nena. —Ésta es tu casa, abuelo. —Nena, llevame a casa. No importa si se me ensucian los zapatos. En casa hay de a montones. ** Érica Rozek eri_rozek@hotmail.com Escritora argentina (1985). Estudiante de licenciatura en comunicación social, licenciada en ciencias políticas y actriz de teatro. Actualmente está escribiendo una novela histórica Leyendas de un funebrero. === Poemas Leticia Herrera =========================================== *** Y si los dioses y si los dioses vieran por fin la ruina de no sernos propicios si al ocaso llovieras en mi boca copioso y loco yo tomaría en mis manos el copal quebrantado al vaciarse para pegarlo con mis labios pero saturno a simple vista no es más imposible por ahora lirio destemplado arremeto solo de piano a dos manos casa sola de rizos tristes *** Rompes el yugo rompes el yugo del desencanto aunque tu yugo es lo mismo que morir ensimismada el alma en sus azares comiendo de la mano que suple el cianuro exultante y necesario no me quiero quedar aquí estoy rota soy espuma sucia déjame los labios intactos todavía me queda una canción *** Incongruencias muda el alma de piel y el cuerpo de lo tenso a lo rugoso de lo inocente a lo perverso en el camino el jirón el beso reventado el refugio del adiós en la mano derecha mientras la izquierda se acomoda solicitando un nuevo desengaño todo es fugaz pasajeros del último andén nos vemos sin piedad quedamos muchos diríase que en este viaje no hubo sencillamente vagones para todos *** Imposible negar el sufrimiento El universo no sabe nada: es a lo sumo, un junco pensante. (Conde de Lautréamont) también los juncos enloquecen cuando el cisne apura el vuelo no pueden alzarse y sin el imposible aletear colindante del agua turbia en el suspiro evanescente de sus talles gimen noviembre es el mes más cruel *** Maleable de vocación insular a remolino me bastan tus ojos rasgando mi corazón papel de china atracadero de tus brazos madero oliendo a su árbol me apoltronaré en la tierra hasta que vengas hay rutas de estrellas que nadie sigue por tres monedas te diré la suerte Roma esperó y hago lo mismo en el tiempo de las nueces la sed pero si llama tu voz entibiezco gacela desprevenida se me doblan las piernas en el azul imposible armo el olvido cebra indistinta entre la fronda rota amaneceré cuando tus brazos ** Leticia Herrera hojadeoro@yahoo.com Escritora mexicana (Monterrey, 1960). Es socióloga, periodista, editora y promotora cultural. Ha publicado Pago por ver (1984), Canto del águila (1985), Poemas para llorar (1993), Caracol de tierra (1996), Vivir es imposible (2000), Hace falta que llueva (2002) y Poemas incompletos; 1984-2006 (2006). === ¿Estamos aquí, o en Jauja? Orlando Mazeyra Guillén =============== A País de Jauja, y a todos los jaujinos que habitan en mí. I “Todos vuelven a Jauja... menos yo”, solía decir mi papá mientras descansaba alegremente en una de las dos mecedoras gemelas que había en esa desangelada ramada que era, para ambos —aunque más para él—, el bastión del letargo y la añoranza. Me hablaba siempre, mezclando ansia y deseo, de un paraje, ahora remoto, de invencible belleza, magia y colorido en el que él había crecido: “Allí aprendí todo lo malo, todo lo bueno y todo lo feo... lo agradable y, también, lo insoportable, lo tonto y lo ridículo”. —¿Tú sabes que fue la primera capital del Perú? —preguntaba dejando rezumar un secreto orgullo que modulaba con discreción su semblante. —Me lo has repetido tanto que prefiero olvidarlo. —Es que, en realidad, muy pocos lo saben, hijo; casi nadie. Y los que lo saben lo ignoran, o prefieren olvidarlo, como lo haces tú. —Estamos en Lima, papá, la única capital. Lima es el Perú. Yo nací aquí, aquí viviremos; y aquí también moriremos: Jauja es tu pasado. ¡Mira para adelante, ahora ésta es nuestra casa! —Todos vuelven a Jauja... menos yo. —¿Quiénes son Todos? —Nadie —respondía sin ganas y cerraba los ojos, como para que nadie, que no sea él, se asome en lo que parecía ser algo estrictamente privado: su tierra y sus recuerdos más nítidos. ¿Quiénes eran Todos? ¿Sus familiares? ¿Sus amigos? No lo sabía, a veces me dejaba llevar por la intriga y, con persistencia, reformulaba la misma pregunta con alguna que otra variante. La respuesta no admitía nuevos esbozos y siempre era terminante (con los ojos cerrados): Nadie. II Cuando papá desfallecía, yo estaba poderosamente convencido de que él me pediría una sola cosa: que lo entierren en Jauja. Pero me equivoqué: no fue un, sino dos pedidos; y fueron más simples de lo que yo vaticinaba: —Te pido dos cosas, nada más, toma nota si puedes, porque tú y tu madre no tienen buena memoria. —Te escucho atento, papá. —Quiero una estampilla de la Mamanchic Rosario. —¿De quién? —pregunté azuzado por mi ignorancia. —¡Mamanchic Rosario! La patrona de Jauja —levantó la voz y, por un instante, pareció recuperarse—. Me la pones en el bolsillo de mi camisa, mirando hacia el cielo... hacia la eternidad... —¿Qué más, papá? —le preguntaba tomando una de sus temblorosas manos y tratando de contener el llanto—. Pide lo que quieras. —Quiero huaynos en el sepelio. Tu madre sabe cuáles son los que me gustan. Es todo: siempre fui un hombre simple y déjame decirlo con vanidad. —Si quieres nos vamos mañana mismo para Jauja, tal vez ahí te recuperas. No conozco tu tierra. Vamos, papá, ¡quiero conocer Jauja! —No, hijo, a ti nunca te interesó mi Jauja... y quizá estuvo bien. Moriré en Lima y así debe ser: todos vuelven a Jauja... menos yo. III Dicen que nuestros padres muertos viven en nosotros y que, igualmente, nosotros, al morir, viviremos en nuestros hijos. Debe ser cierto, porque desde que murió mi padre siento como, no sé, una especie de nostalgia de Jauja. Ahora tengo una voluminosa colección de huaynos jaujinos que iluminan mis tardes dominicales (el primer par de discos lo compré para el sepelio de mi padre, tal como él me lo encargó), me enamoré del picante de cuy y del ajiaco de papa. He decorado mi cuarto con una enorme foto de la Plaza de Armas de Jauja que contemplo arrobado al levantarme, y sobre la cabecera de mi cama se erige la imagen de la Mamanchic Rosario. Eso no es todo: acabo de terminar de leer una hermosa novela. Se llama País de Jauja y, gracias a esta extensa lectura, ahora hago lo que debí hacer hace mucho: viajar a Jauja en busca de mis raíces. “Ya falta poco”, afirma la señora del asiento delantero y siento que la emoción y la pena se confunden con la altura y me desestabilizan. En menos de una hora llegaré y todo habrá terminado (o, quizá, recién ahora comenzará). Siento como si ya hubiera venido antes, tal vez es papá que está dentro de mí... o tal vez todo esto sea sólo una mentira que trato de sostener como sea para soportar su muerte. No lo sé. Pero ahora ya sé quiénes eran Todos, esos Todos a los que se refería mi viejo: —Todos vuelven a Jauja... menos yo. Esos Todos eran sus Recuerdos. Todos volvían a Jauja menos él: porque esa cárcel que era su cuerpo no lo dejaba escapar de esa Lima en la que siempre se sintió un foráneo, un convidado de piedra. Ahora ya nada le impide volver, porque ese cuerpo —esa prisión— se extinguió para siempre: él ya volvió (y volverá conmigo), él ya está en Jauja (y arribará conmigo). Papá: estás ausente y, a la vez, presente. Eres nada y, a la vez, todo. Ahora eres eternidad y Jauja el punto de encuentro, el epicentro de tu universo espiritual donde, inagotables, estallan los recuerdos que alimentan tu —mi— alma. —¿Estamos aquí, o en Jauja? —me pregunta mi mamá al despertar. Me quedo callado. Le acomodo el chal y le alcanzo una revista para entretenerla y, así, evitar una respuesta desafortunada que disipe su perplejidad. ** Orlando Mazeyra Guillén mazeyra@gmail.com Escritor peruano (Arequipa, 1980). Estudió en el colegio De La Salle y, posteriormente, en la Universidad Católica de Santa María (UCSM, http://www.ucsm.edu.pe), de Arequipa. Ganador del primer Concurso Nacional Universitario Nicanor de la Fuente (Nixa) 2003, organizado por la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo (UNPRG, http://www.unprg.edu.pe), de Lambayeque, con su novela corta Todo comenzó en la Universidad. Artículos suyos han aparecido en el diario El Pueblo (http://www.elpueblo.com.pe), de Arequipa, en la revista de política y cultura Espergesia (http://www.unsa.edu.pe/publicaciones/espergesia), en el diario Liberación (http://www.dialiberacion.com), de Lima, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://cervantesvirtual.com), de España, y las revistas El Hablador (http://www.elhablador.com, Lima, Perú), Voces (http://www.revistavoces.com, Madrid, España) y El Parnaso (http://www.revistavoces.com, Granada, España), así como en el Proyecto Quipu: Literatura descentralizada (http://quipucuentos.blogspot.com), que promueve Gustavo Faverón Patriau y en el Proyecto Sherezade (http://quipucuentos.blogspot.com). Mantiene una bitácora personal en http://orlandomazeyra.blogspot.com. === Poemas Mónica Galleano Lehmann =================================== *** Es el viento El viento entra sin permiso a casa y husmeando cada rincón adivina qué se cuece. Urde fábula e incienso ornamenta las ventanas y se entrega a celebrar su fervor en las almohadas. Se despide con un himno y se cuela entre las rajas a integrar desde el jardín el requiebro de fantasmas. Diana despunta en agraz y con su luz en enaguas indaga... Nada nada sucede es sólo el viento que pasa. *** Oda a la madre Hecha de tierra y agua eres argamasa de fuego granos leche. Todas las sendas parten de ti y regresan a dormir una ancha siesta y tornarse niñas en tu vientre. Vestigio divino puerta abierta ánfora de esperanzas empedernida sombra que proyecta mi alma, eres. Hilandera de las hebras del destino arropas con tu manto nuestras frías soledades del destierro. Madre sólo el amor te habita sólo el barro te comprende sólo tu recuerdo puede devolvernos el tiempo que nos quitó el espejo. *** Sol vacío A Capilla del Monte, El día de nuestra partida Un sol vacío Se desgajó del ocaso. Su luz metálica lamió el paisaje y rastreó una a una las huellas de sus moradores Al constatar el éxodo se abismó en la sima de la noche con un grito desolador. *** Contigo... Para mi hijo Andrés se desmigajan los balbuceos del tiempo cuelan tu infancia las grietas de mis senos sustrae momentos el carillón del recuerdo intenta apresar el segundo travieso aguardo en silencio endejas gateos Indago en tus ojos santa me advierto. ** Mónica Galleano Lehmann monicagalleano@gmail.com Escritora argentina (1963). Reside desde 1996 en República Dominicana. Es asistente del padre Rector de la Basílica-Catedral Nuestra Señora de la Altagracia. Coordina el taller literario José Audilio Santana, en Higüey, y es dirigente nacional del Ateneo Insular. Fue conferencista en la VIII Feria Internacional del Libro en Santo Domingo (2006). Ha publicado los poemarios Romper aguas (Editorial Lerner, Córdoba, 1991), La noche entera (Editorial Argos, Córdoba, 1995) y El séptimo candado (Editora Amigos del Hogar, Santo Domingo; patrocinado por la Universidad Católica del Este). Además tradujo del francés al español el poemario Le Soleil au Nord, de Marie Claude Wernertt Garson. === La fobia Ricardo Martínez-Mora =================================== Ya la peste no se toleraba. Era lógico: tres semanas sin la ducha diaria harían lo mismo en cualquier cuerpo. Cuando la esposa lo mandó a bañarse con aquel carácter de ultimátum, Ildefonso no pudo sino aceptar, no sin antes refunfuñar con los dientes apretados, aunque a sabiendas de que esa reacción de malcriado era un reflejo de tantos años a todo lo que le decía la mujer, y no una negativa real a la orden dada. Desde hacía algún tiempo atrás, Ildefonso había empezado a sentir algo muy raro cada vez que se disponía a su ducha diaria. Era muy tenue al principio; tanto, que él mismo no podía precisarlo. Sin embargo, a medida que empezaron los años a hacerse sentir y a manifestarse con todo su esplendor y sus miserias, la misma situación lo obligó a investigar de dónde le venía esa sensación tan desagradable que le ocupaba todo el pecho y la parte superior de las piernas, cada vez que se disponía a asearse. Poco a poco fue descubriendo aquello que aterraba su ser hasta lo más profundo: era una fobia. Al menos así la definió el doctor, uno de tantos, de aquellos que ven la cabeza, o mejor cabría decir: la mente. Dicho psicólogo en particular (cabe destacar que no había dinero para tratarse con un psiquiatra y esa fue la razón por la cual Ildefonso aceptó la oferta del orientador del liceo en donde estudiaba uno de sus sobrinos, y que resultó ser psicólogo) lo definió como una fobia, término que no le desagradó a Ildefonso ya que pensaba que, de tener algo, alguna patología, era mejor que fuera rimbombante, algo así como una fobia o un síndrome, sin importar el significado real de la palabra. Total, lo importante era el sonido de la misma y la prestancia que pudiera dar en algún momento en que se necesitara hacer referencia a dicha situación. Definitivamente, tener una fobia era más sonoro que un simple resfriado o alguna miserable y poca advertida alergia. Efectivamente, después de hacer unas pruebas y someter al paciente a descifrar unos cuantos dibujos aleatorios y de total mal gusto, el diagnostico oficial del doctor fue: “Señor Ildefonso, usted lo que tiene es una fobia y de las buenas”. Eso “de las buenas” le sonó muy extraño a Ildefonso, ya que no sabía qué era exactamente lo que quería decir el médico, debido obviamente, a lo ambigua de la expresión. —¿Qué quiere decir exactamente con eso, doctor? —Lo que le dije, joven, usted sufre una fobia muy fuerte que hay que tratarla con mucho cuidado. —¿Fobia? y ¿qué cosa es eso? —Bueno, no voy a explicarle con tecnicismos. Lo que importa, en todo caso, es que usted padece de un temor, un pánico, un terror desmedido a una cosa muy común, de uso diario, y necesito saber por qué. Ya Ildefonso se había empezado a dejar caer de la silla, escurriéndose muy poco a poco, como hacía siempre en los momentos de angustia. Quedó casi al borde de la misma, a milímetros de caerse. Allí, preguntó de nuevo: —Doctor, pero, ¿es definitivo el diagnóstico? —siempre supuso que era eso a lo que le temía, pero la confirmación científica le impactó de gran manera. —Sin lugar a dudas, joven. En el camino hasta su casa, no recordaba con exactitud lo que el doctor le había dicho, mucho menos el tratamiento. Todo eso había pasado a un segundo plano cuando por dentro, en todo su pecho y la parte superior de las piernas, le había empezado un cosquilleo y una sensación de vacío que eran las típicas señales del pánico que estaba a segundos de distancia. Como una migraña amenazante, cuando la cavidad de su pecho y la sección entre las rodillas y las ingles se llenaban de aquella ansiedad que tanto conocía, la inminencia del ataque de pavor era indiscutible y casi siempre imparable. Cuando llegó a su casa la mujer estaba en la cocina preparando el almuerzo, que evidentemente, por el olor, sin lugar a equívocos, era un arroz con pollo, y si todo salía como lo había previsto la hacendosa esposa, quedaría de concurso gastronómico. Ildefonso atravesó la sala a paso redoblado, muy similar a aquel de los que practican caminata olímpica. Durante el trayecto desde la oficina de orientación del liceo “Teófilo Gallo” hasta su hogar, Ildefonso no había hecho otra cosa sino pensar en lo que venía, ya que el diagnostico que le había dado el galeno se mezclaba como agua y harina con el ultimátum que le profirió la esposa y el resultado era una ansiedad y un miedo tan poderoso como su misma fobia. En el momento en que cruzaba el umbral de la sala y se dirigía al baño, la mujer se percató de su presencia y sin volver su mirada hacia él, concentrada en una masa amorfa de color amarillo ocre que batía afanosamente, le dijo con tono neutral pero muy firme: “Ya sabes lo que te dije. No quiero sorpresas”. Ildefonso, mientras salía del umbral de la sala, oyó las palabras que su esposa vomitaba y más que las palabras, el tono y la intención con la que su propia mujer lo había puesto entre la espada y la pared. Hizo caso omiso a lo que acababa de oír y con el mismo impulso que traía, siguió hacia lo que podría ser su destino final. Era definitivo, tenía que superar ese miedo o mejor dicho, esa fobia, porque de lo contrario no podría seguir con Julieta, su mujer, la que lo amaba o al menos pretendía hacerlo. Alguna vez oyó que los miedos había que enfrentarlos, ya que era la única manera de vencerlos y eso precisamente es lo que Ildefonso se disponía a hacer: enfrentar su mayor miedo, su terror, su pánico paralizante, su fobia. Abrió el baño y allí estaba, escondido tras la cortina pero latente, como siempre, como todos estos años. Ildefonso se quitó la ropa lentamente pero no tanto, lo suficiente como para asimilar el proceso y a la vez, darle un toque masoquista a todo el ceremonial. Al cabo de un rato, se encontraba como su madre lo había parido, aunque sin los cuatro dientes con que nació, según cuenta su madre, ya que en aquel accidente en la playa, los cuatro dientes frontales, dos arriba y dos abajo, le salieran volando de la boca de la manera más diáfana y limpia. Desde ese entonces, maldijo el haber nacido con esos cuatro dientes ya que según él, esa era una maldición que había heredado de uno de sus ancestros españoles y que por alguna razón que aún desconoce la familia, lo odiaba a muerte. Ya completa y antiestéticamente desnudo, pensó unos minutos antes de hacer lo que tenía que cumplir, meditó en aquellas sabias palabras, aquellas de enfrentar los miedos para vencerlos y empezó lo que se podría llamar: el comienzo del fin. Con el marco del desorden hecho por la ropa en el piso, los zapatos y la camisa en frontal desafío a la estética, junto a los pantalones, las medias, el reloj y un par de papelitos doblados y olvidados en uno de los bolsillos del pantalón, Ildefonso abrió ambas llaves del agua para enfrentar el miedo de su vida, al menos con agua tibia. Al calentarse el agua lo suficiente como para desplumar a cualquier ave comestible en vísperas de banquete, ingreso a la ducha. Empezó a empaparse rápidamente. Con la misma vehemencia con que se mojaba, se enjabonaba todo el cuerpo, tan rápido como podían sus manos, todo con el fin de salvar esa prueba y dominar de una vez por todas ese pánico que lo perseguía desde hacía un largo tiempo y fue allí donde empezó el infierno. No podía ser en otro momento, tenía que ser cuando el jabón chorreaba por todo el cuerpo, en que la maldición que lo había atormentado desde hacía tantos años y que poco a poco había ido en aumento hasta llegar a ese punto determinante se hizo manifiesta, y pasó lo que Ildefonso jamás pensó que sucedería a pesar de la lucha que estaba dispuesto a dar. Poco a poco, mientras trataba de ver en los pocos momentos que el agua dejaba un haz de visibilidad mientras caía a raudales por su cara, Ildefonso vio con pánico cómo sus pies se derretían y se iban colando a través del drenaje, poco a poco al principio y con más velocidad a medida que avanzaban los segundos. Eran curiosas las formas que se dibujaban con la mezcla de la mugre que salía del cuerpo de Ildefonso, la sangre que brotaba de sus extremidades y por supuesto el jabón. Las tres sustancias, sumadas al giro natural de los líquidos que se descartan por los drenajes, hacían las combinaciones visuales más excéntricas que Ildefonso hubiese podido ver en circunstancia alguna. A pesar de lo que pasaba, no sentía dolor, aunque el vacío maligno había empezado a ocuparle las entrañas. Poco a poco, la ansiedad se multiplicaba y ya Ildefonso iba por la mitad de los muslos. La combinación de sustancias era aun más fuerte ya que la masa de los pies, que fue lo primero que Ildefonso vio desaparecer por el desagüe, es mucho menor que la masa de los muslos. Poco a poco, la maligna y furtiva succión estaba llegando a la cadera y fue allí que Ildefonso pensó por primera vez que moriría si no hacía algo. Demasiado tarde, mientras pensaba en lo que pudiera hacer para salir de ese húmedo y extraño atolladero, ya el drenaje se había tragado hasta la mitad del pecho, e Ildefonso no sólo estaba mudo de la impresión sino que allí se dio cuenta de que, a pesar de que el dolor empezaba a merodear la escena, estaba venciendo el miedo al drenaje del baño, y justo cuando se disponía a gritarle a Julieta, su mujer, la buena noticia, terminó de sucumbir la cabeza entera a través del desagüe de la ducha, dejando una pasta multicolor, llena de pelos, alrededor del pequeño hoyo de metal que instantes antes había engullido completamente a Ildefonso. Julieta no se molestó en avisarle a su marido que la comida estaba lista, ya que según ella el olor a arroz con pollo sería suficiente para atraerlo a la mesa como mosca hambrienta, pero, en vista de su ausencia, se acercó hasta el baño y al ver la puerta abierta, entró llamándolo: “Ildefonso, Ildefonso, ¿Dónde te has metido?”. ** Ricardo Martínez-Mora rjmartinez@prodigy.net Músico y escritor venezolano (Valencia, 1969). Reside en Miami, Florida (EUA). Inició su carrera como músico profesional a mediados de los 80 desempeñándose como instrumentista, arreglista, productor y compositor. Ha recibido 3 nominaciones y 2 galardones por parte de la Recording Academy (Grammy, http://www.grammy.com) en EUA. Participó en el taller literario “Entrelineas” dictado por el escritor peruano Jorge Eduardo Benavides (http://www.jorgeeduardobenavides.com). Es autor de las novelas La tercera cara de la moneda y La nueva agencia, así como del libro de cuentos Historias de un mundo redondo. Todas sus obras literarias aún se mantienen sin publicar. Mantiene una página personal en http://www.ricardomartinez.com. === Hombre sin alas Paolo Astorga ==================================== (Nota del editor: el joven escritor peruano Paolo Astorga [Lima, 1987] es el editor de la revista digital de creación y opinión literaria Remolinos [http://www.remolinos.ar.gs], y prepara, según él eternamente, la salida de su poemario Aves en la piel. Los poemas que presentamos a continuación corresponden a su plaqueta Hombre sin alas). *** Con los ojos cerrados Caminó por angostas calles y de su estómago salían las palabras ahogadas mientras la luna eléctrica lo llamaba lentamente. Una banca embarrada de sudor una tarde entreabierta que se acercaba a sus párpados una lúgubre voz que lo apuñalaba en silencio. Mientras su reflejo era la punta del cristal roto, la memoria se quemaba entre papeles viejos y amarillos. Sus entrañas aún reflejaban la luz que no apagaron los escombros exhibidos bajo difusos hombres con la boca tapada con las manos maniatadas por sus propios temblares estériles. Sólo un cobarde océano que acechaba un corazón entre las piedras un vacuo sonido que asfixiaba los ojos cerrándolos lentamente, donde comenzaba la avenida y se descolgaba el teléfono. *** Rock del hueco Baila hasta que la muerte te llame y diga suavemente entra entra en el reino del rock and roll. Leopoldo María Panero Arrancan sus cabezas y deslizan sus pómulos verdes a una jarra de líquidos rojos. No se debe mirar los rostros escribir con un cuchillo y pelar sombras escuchar gritar las ratas y pisar las piernas negras de una cucaracha. No se debe tener hambre sólo ponernos el traje negro besar la calavera escupir sobre el cadáver y bailar sin acercarse sin mirar los rostros. Acuéstate entre la amarilla soledad de tus pies y siéntate sobre la silla blanca que te besa el cuello, tus lágrimas esclavas se las devoran los espejos tus lágrimas esclavas se secan en el alcohol hirviente, donde todas las sombras se preguntan dónde se acaba este campo desolado, más allá del horizonte a sólo tres dedos de tu nariz que sangra aserrando siempre tus afligidos pasos metálicos. *** Desvelos Derretidas imágenes de sal posan tu piel sobre una tela celeste. El cielo revuelto olfatea la derrota de su cuerpo y aborta sus nubes hacia nuestros pechos. Sentimos frío bajo el pasto secreto de los nombres, sobre gemidos de una boca encarcelada, sola, sin más adonde ir. Aquellos frágiles corazones que explotaron al tapar la herida del planeta, inútiles intentos por cambiar nuestra piel a marrón. Podridos cimientos rugen los columpios de la tarde, debajo de un cuerpo aún tierno, donde las aves se quitan el pico. Dobladas espadas como un par de monedas calientes fundidas a una estatua de lágrimas gastadas por los sueños. Un sueño en el interminable silencio de nuestras manos, y debajo de todo, un poema exacto que aúlla su gloria tendido entre gusanos. *** Poema a un hombre sin alas Volví a mirar la piedra en el agua a escupir sobre mi sombra, y jamás jamás pude quitarme la piel para abrigar tu ceniza. Mis sueños ahora se hunden en el agua los oigo gritar revolcarse de dolor hasta volverme sordo a veces un hombre inútil que da vuelta a la esquina. ** Paolo Astorga das_adler@hotmail.com Poeta peruano (Lima, 1987). Es técnico en diseño web. Textos suyos han sido publicados en Encontrarte (http://encontrarte.aporrea.org), Ser Poeta (http://www.serpoeta.com), Tu Breve Espacio (http://www.tubreveespacio.com), Oxigen (http://www.revistaoxigen.com) y Liceus (http://www.liceus.com), así como en la antología Reflejos del alma. Mantiene en Internet la revista digital de creación y opinión literaria Remolinos (http://www.remolinos.ar.gs). ||||||||||||||||||||||| EL REGRESO DEL CARACOL |||||||||||||||||||||| === En una cama bajo la sábana blanca ===================================== === Andra Rotaru, andrarotaru@yahoo.com =================================== Poesía Editura Vinea (http://www.avangarda.ro/vinea%20index.html) Bucarest, Rumania, 2005 86 páginas “Creían que yo era surrealista, pero no era así. Nunca pinté sueños, pinté mi propia realidad”. Blandiendo como epígrafe esta cita de la artista mexicana Frida Kahlo se inicia Într-un pat sub cearsaful alb (En una cama bajo la sábana blanca), de Andra Rotaru (Bucarest, 1980), un recorrido poético por la obra y la dimensión humana de quien fuera una de las más importantes artistas contemporáneas, a la par de una de las personalidades más singulares de la historia americana reciente. Calificado por su autora como un poemario experimental, En una cama bajo la sábana blanca es un intento de Rotaru —una poeta joven pero con una sólida carrera, reconocida por el suplemento cultural de la revista 22 (http://www.revista22.ro) como una de las más sobresalientes de su país— por interpretar las pulsiones existenciales que caracterizaron la vorágine de Frida, y que marcaron con vehemencia su trabajo artístico. Pese al profundo abismo cultural entre México y Rumania, la poeta ha podido maniobrar con eficacia a través de la simbología de la artista. Así, el libro es un homenaje y a la vez una exploración por los temas icónicos de Frida Kahlo: la muerte, la mutilación del cuerpo, la expresión de sentimientos a través de la exposición de los órganos, la sexualidad desinhibida que trasciende los géneros. A través de Rotaru, Frida reconoce la coyuntura accidental en que su vida se convirtió en una guerra a muerte contra la muerte: “he recibido un apodo / al poco tiempo de nacer / en una encrucijada que / me ha deformado”. Luce orgullosa su feminidad, suficiente indicio de belleza para una mujer que aprecia su espalda deformada como una expresión de singularidad: “soy fácil de reconocer / soy una belleza viva en colores / una atracción por la calle”. Como en uno de los descarnados cuadros de Frida, el lector de En una cama bajo la sábana blanca asistirá con frecuencia a la descripción del horror: “el placer es ligero / he tenido / amigos igual de jóvenes que yo / / caminábamos, / alrededor se reunían ecos y sonidos / / soy fotografiada en el momento del accidente. columna vertebral / se me sale. se extiende al lado de los demás”. Rotaru, con la voz de Frida, convierte sus múltiples visitas al quirófano en un “baile de máscaras” en el que participan “doctores, cuchillos / recortes en lencería oxidada / la cual erosiona el hueso / / me beso en la boca con los carniceros / los cuales cercenan las flaquezas en una mesa gigante / tan grande como el mundo”. También se ocupa Rotaru del deseo persistente de Frida de arribar a la maternidad: “intento hacer un niño gigante / que me llene el vientre / que esté vivo, entre los muros de adentro de la pelvis”. O de su mítica relación con Diego Rivera: “habito en un nido azul / mi marido / se ha arreglado uno grande / en el cual yo entro raramente / / somos una pareja nómada / un topo que escarba continuamente / en un medio nuevo en el cual / me expreso / violento”. “La experiencia del suprarrealismo congénere de Frida Kahlo”, nos ha escrito Rotaru al describirnos su libro por correo electrónico, “me ha abierto un puente hacia elementos culturales nuevos, en las cuales el poder artístico de mi imaginación ha encontrado una correlación en la obra de esta artista, en el espacio enriquecido con símbolos, paletas coloristas y la vivacidad del espíritu mexicano”. Psicóloga graduada en la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitatea Bucuresti, y con estudios en la Academia de Artes Plásticas Luceafarul y en el Colegio de Artes Plásticas Nicolae Tonitza, Rotaru ha publicado poemas y artículos en las antologías Literatura potentiala 01 (Vinea, 2005) y Colocviile tinerilor scriitori, de la Unión de Escritores de Rumania (Brumar, 2006), así como en revistas literarias de su país y de España como Timpul, Versus/m, Dacia literara, Hyperion, Convorbiri literare, Cronica, Tribuna, Ziua literara, Tomis, Vatra, Euphorion y otras. Con este libro, Rotaru ha recibido hasta ahora cuatro de las distinciones más importantes para autores jóvenes en su país: el premio de la Unión de Escritores de Sibiu, los premios nacionales Mihai Eminescu y Tudor Arghezi, y el premio de la Asociación de Escritores de Bucarest, todos galardones en los que participan óperas primas. Además fue nominada a los premios de la Unión de Escritores de Rumania en el mismo rubro. En ocasión del centenario de Frida, que se cumplirá el próximo 6 de julio, Rotaru se encuentra en la búsqueda de un editor que publique en español este libro que ha tenido tanto éxito en Rumania. La traducción a la lengua de Cervantes ha estado a cargo del escritor, traductor y músico ecuatoriano Wladimir Pesantez (Quito, 1967), quien ya en 2002 presentó la traducción del libro De latín a rumano, un estudio histórico de Marius Sala sobre la lengua rumana de temática románica. ||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM ||||||||||||||||||||||||||| “...la poesía es / un relámpago maravilloso, / una lluvia de palabras silenciosas, / un bosque de latidos y esperanzas, / el canto de los pueblos oprimidos, / el nuevo canto de los pueblos liberados”. Javier Heraud, “Poesía completa” (1989). === Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras =========================== Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. 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